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                    <text>En este número
Teoría Literaria
Roman lngarden: La naturaleza estratificada de la estructura no agota la esencia peculiar de
la obra literaria. Aún será necesario descubrir qué elemento estructural hace que cada obra
literaria tenga un "principio" y un "fin", a la vez que le permita "desplegarse" en el curso de
una lectura en su longitud específica de principio a fin.

Poesía
COMPOSICION FRANCESA
El joven Napoleón estaba muy delgado
y era oficial de artillería
más tarde llegó a ser emperador
entonces tomó una barriga y muchos países
y el día en que murió aún tenía
barriga
pero se había vuelto más pequeña.
Jacques Prévert

Traducción
Eisa Cecilia Frost: lQué condiciones debe tener, pues, el buen traductor? Antes que ninguna
otra cosa, una paciencia mucho mayor que la del santo Job (que, por otra parte, bien poca
tenía), paciencia que unida al sentido común lo llevará, por ejemplo, a buscar un texto que
sabe que existe en castellano en vez de traducir de corrido (ia tantos pesos por página!).

Sociología
Agustín Cueva: Si de algo sería injusto acusar a la Nuev-c1 Derecha estadounidense, es de falta
de franqueza, coherencia o lucidez. A ratos su pensamiento puede parecer incluso tosco, pero
esta misma bronquedad traduce un férreo designio de ir directamente "al grano", es decir,
a lo que considera esencial para sus intereses.

Historia Regional
José Antonio Olvera: Hacia 1895 comienza a destacar en Montemorelos y en menor medida
en ·Allende y Linares otra nueva actividad: la producción citrícola. Este producto se
diferenciará del resto por varias razones. Para empezar, su producción se destina fundamentalmente al mercado norteamericano...

�UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
RECTOR: Gregorio Farías Longoria
SECRETARIO GENERAL: Lorenzo Vela Peña
FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
DIRECTOR: Bernardo Aores Aores
SUBDIRECTOR: Ricardo Villarreal Arrambide
SECRETARIO ACADEMICO: José María Infante

REVISTA DE LA FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
NUMERO 24 / VOLUMEN VIII/ ABRIL-JUNIO DE 1989

CONSEJO EDITORIAL
Nora Berumen de los Santos
Manha Casarini Rato
Annando González
Miguel Gonzálcz.__
María de los Angeles Pozas
Genaro Saúl Reyes Calderón
DIRECTOR
Miguel Covarrubias
SECRETARIO DE REDACCION
Humbcrto Salazar
TIPOGRAFIA
Andrca González Corona

Los anículos sin finna son responsabilidad de la redacción. No se devuelven
originales. Correspondencia y canje: Facultad de Filosofía y Letras, UANL.
Ciudad Universitaria. San Nicolás de los Garza, Nuevo León. MEXICO.

Publicación trimestral
Precio del ejemplar:

�SUMARIO

CENTENARIO DE ALFONSO REYES

DE ALFONSO REYES
3 CENTENARIO
Alfonso Rangel Guerra
PARA ACERCARSE A ALFONSO REYES
5 José
Emilio Pacheco
RETRATO DE ALFONSO REYES
9 Jean
Cassou
MISTRAL Y TERESA DE LA PARRA
13 GABRIELA
EN EL PARIS DE ALFONSO REYES
Paulette Patout
ALFONSO REYES AL CRUCE DE LOS CAMINOS
20 James
Willis Robb
VISION DE ANAIIUAC, EL CREDO MEXICANO DE ALFONSO REYES
25 Hefü1 María Corral
REYES ENTRE LIBROS
31 ALFONSO
Alfonso Rangel Guerra
DE ALFONSO REYES EN LA LITERAWRA MEXICANA
38 ELJoséLUGAR
Roberto Mendirichaga
ALFONSO REYES -SOBRE GOETHE
42 María
Zarnbrano
MARIA ZAMBRANO y ALFONSO REYES, O DE LA PASION POETICA

46 Y LA UTOPIA
Héctor Perea

REYES EN LA HISTORIA DE LA TRADUCCION
47 ALFONSO
Aída O'Ward
MJTOLOGIA
52 Marguerite
Yourcenar
CARTAS A ALFONSO REYES
56 Juan
Ramón Jiménez

Jrs'

CUADERNO 3: ARBOL DE POLVORA
Alfonso Reyes

Ilustran este número viñetas de Héctor J. Marines

Nos congrega hoy Alfonso Reyes en el
centenario de su natalicio y su
celebración se significa como un
reconocimiento al magisterio moral e
intelectual de este humanista mexicano
del siglo XX, cuya obra se proyecta en
el ámbito de la lengua española, en el
marco de la cultura occidenJal.
.1./fonso Reyes vivió la vida y vivió
la literatura. Caso singular de escritor
entregado plenamente a su vocación,
en su obra revela al hombre dedicado a
la creación del mundo por la palabra,
pero atenJo también a la interpretación
de su tiempo y de su circunstancia.

supremacía del espíritu y la inJeligencia,
la posibilidad de la convivencia humana.
"Cu.ando la inteligencia trabaja como
agenJe unificador sobre su propia
sustancia -escribió Alfonso Reyesproduce la cultura." En este concepto
humanista de Alfonso Reyes se
hermanan también el valor estético y el
valor moral. Por esta vía se llega al
equilibrio de la conducta, ptro también
al reconocimiento de la condición
superior de la inteligencia en las tareas
individua/es y colectivas. En
congruencia con el pensamien10 de la
antigüedad clásica, Reyes se declaró
"fiel a un ideal estético y ético a la vez,
hecho de bien y de belleza".

En sus páginas enconJramos la
belleza poética y la f zcción literaria,
Pero la tarea unificadora de la
pero también las reflexiones sobre el
cultura,
lejos de igualar y simp/if,car lo
ser nacional, la condición humana y el
valor del trabajo intelectual. La obra de que por naturaleza es diferenJe, hace
Alfonso Reyes, iniciada en los primeros posible la permanencia de las
años del siglo y continuada hasta su condiciones propias y diversas de lo
muerte, tiene hoy ante nosotros, en los humano, lo que implica además que la
umbrales del nuevo siglo, la virtud de vida pueda responder con sus mismas
mantenerse viva y moderna, capaz de fuerzas los embates de la existencia.
Por eso afirma Reyes que la cultura
aportar respuestas a nuestra realidad.
como vida unificada, no es otra cosa que
Para Alfonso Reyes, la cultura la capacidad de relación de las
cumple una función unifzcadora. En la diferenJes partes del ser, sin mengua
dispersión de la existencia, la cultura es del movimiento propio de la vida.
coherencia y unidad. Por lo mismo, la
Desde su paso por la Escuela
cultura es también concordia y
Nacional
Preparatoria, Alfonso Reyes
consecuentemente
manifestación
suprema de lo humano. Esta capacidad hizo suya la sentencia clásica, recogida
integradora de la cultura hace posible el de la Epístola Moral a Fabio: "/gua/a con
diálogo de los hombres y sustenta por la vida el pensamiento." El ser y el
igual el hacer y el pensar, la teoría y la pensar integrados para impulsar la vida
práctica. En la cultura se erige, por la y sus acciones con la fuerza superior de
la razón creadora, es decir, llevando la

existencia a la altura del pensamiento.
Bajo esta luz, la obra de Alfonso Reyes
se explica a un mismo tiempo como
búsqueda de conocimiento, revelación
del sentido de la acción creadora y
expresión del continuo hacer de la vida,
pues ésta quedó manifiesta en sus
páginas, donde nada humano le fue
ajeno. Esta significación humanista
establece una Unea continua de
comunicación en toda la obra de
Alfonso Reyes, la que no obstante su
extensión y diversidad de temas,
mantiene ese sentido de unificación que
él mismo atribuía a la cultura como
función de superación y manifestación
de la inteligencia.
A Alfonso Reyes podemos leerlo
como crítico, cuentista, ensayista,
historiador de la literatura, teórico de la
cultura, cronista o filólogo. Esta
condición de poUgrafo es producto de
la curiosidad intelectual, pero también
es resultado de esta capacidad de visión
de todo lo humano, cualquiera sea su
procedencia en el ámbito de la cultura y
de la historia. El mismo se llamó
especialista en universa/u y su
humanismo lo llevó a estudiar los
objetos de la cultura como productos
históricos y filosófteos de cada época,
nunca como productos aislados del
contexto que los explica y define.
Trabajó toda su vida con el lenguaje y
en él nos dejó una visión del mundo en
armonía con los valores supremos del
espíritu, y una imagen del hombre
redimido por la inteligencia, la belleza y

�PARA ACERCARSE A ALFONSO REYES

José Emilio Pacheco

el bien. "La más alta poes(a -afirmó
Alfonso Reyes- es aquella que más
contempla al hombre abstracto,y mucho
más que al accidente que somos, al
arquetipo que quisiéramos ser.''
La perspectiva del miindo se da en
el hombre y desde el hombre, y a
medida que ascendemos en los niveles
de la organización de la vida, desde lo
natural a lo social, y de lo social a lo
cultural, la.escala de responsabilidades
impone una mayor exigencia y la unión
y la coherencia superiores se
representan en la dimensión humana.
De ahí la concepción de Alfonso Reyes
de la condición universal de la cultura,
donde lo nacional se explica y se
comprende mejor en la medida en que

se contempla como parte de un todo.
En esta visión humanista el hombre
es el nivel supremo y él es el que hace
posible la unificación y la coherencia de
todo lo que circula y se mueve en el
contexto de la historia. Por eso afirma
Alfonso Reyes que el hombre es más
humano en la media en que más une, en
la medida en que es más capaz de
integrar los elementos dispersos de la
vida.
A esa imagen de hombre unificador
nos acogemos hoy para rendir
homenaje a Alfonso Reyes, como figura
representativa de las más altas tareas del
esp(ritu, como hombre de concordia
que además alcanzó la visión del valor y

la función de las letras y la cul
mexicanas en el concierto univer;
Este es el perfil de Alfonso Reyes en
centenario.

Palabras prommciadas por el Lic. AIÍI

Rangel Guerra, Secretario de Educa ·
Cultura, en la ceremonia de celebracióa

centenario de Alfonso Reyes. Mon
17 de mayo de 1989, Teatro de la Ci

Puntos de partida, tareas de un centenario, aprovechamiento de la oportunidad
única de conocerlo o releerlo. La
empresa lleva la recompensa en su
ejercicio. Alfonso Reyes siempre
resulta grata compañía. Leerlo nos hace
bien. Pero nunca imponemos su lectura
como una obligación cultural sino como
un placer. Olvidarse por un momento
de los elogios y las diatribas que ha
suscitado en otros tiempos y otras
circunstancias. A fin de cuentas nada de
esto importa demasiado: la lectura es
una conversación a larga distancia pero
de persona a persona. Como dijo su
amigo Borges de su mutuo maestro
Wilde, Reyes "es de aquellos
venturosos que pueden prescindir de la
aprobación de la crítica y aun, a veces,
de la aprobación del lector, pues el
agrado que proporciona su trato es
irresistible y constante".

l. La tragedia griega
Dentro de pocos años los escritores del
siglo XXI se reirán de nosotros, los
estúpidos vigesémicos, porque al
escribir sobre Reyes siempre tuvimos
que hacerlo a la defensiva. Incluso a
estas alturas es grotesco vemos
obligados a justificar que Reyes se
ocupara de Grecia. Como si hoy no
tuviéramos un agradecimiento siempre
renovado por quienes abren ventanas
y tienden puentes para comunicamos
con otras literaturas que sus ensayos y
traducciones vuelven parte de la
nuestra.

Escribió otro amigo y contemporáneo suyo, Amold J. Toynbee: las
experiencias históricas de los griegos
son análogas a las que estamos pasando:
guerras, luchas de clases, encuentros
culturales a quemarropa entre pueblos
con definidas y diferentes herencias
sociales, atrocidades y actos de
heroísmo. Reyes no se alejó de su aquí
y ahora: le presentó un espejo lejano.

fenómeno mucho más complejo de lo
que sueña nuestra historiografía literaria. Responde tanto a la utilización
camavalizadora de la mitología por los
modernistas como a la moda inglesa del
otro fin de siglo. Para estudiar a la
generación del Ateneo es indispensable el libro de Frank M. Tumer The
Greek Heritage in Great Britain (Yale,
1981).

Luis Cemuda lamentó la ausencia
de Grecia en la cultura española. Por
razones de cristianismo contra
paganismo y de moralidad sexual nos
privaron de Grecia como nos
despojaron de la Biblia para impedir el
contagio protestante. Reyes intentó
compensamos de la primera omisión.
En los veintiún tomos publicados de sus
Obras completas hay seis dedicadas a
Grecia. Bastaron para que entrara en la
leyenda como el señor que nunca se
ocupó de México y estuvo todo el
tiempo hablando de los griegos.

Dentro de México esta labor de
Reyes se vuelve parte tanto del
proceso de secularización tan brillantemente estudiado por Rafael
Gutiérrez Girardot, como, por contradictorio que parezca, del afán de
recuperar la tradición humanística
interrumpida por el positivismo. En su
afán de sajonizamos y hacer que
alcanzáramos la ciencia y la técnica la
enseñanza positivista redujo los
estudios de griego y latín a la clase de
etimologías.

Por lo demás, siempre se refirió a su
país, lo mismo en lfigenia cruel que en
el más hermoso de sus libros del
retomo, Junta de sombras. Acusarlo por
hacer nuestro el patrimonio de la
humanidad es como censurar a Freud
por haber hablado del complejo de
Edipo en vez del complejo de Hansel y
Gretel o el síndrome de Lorelei. Por
ejemplo, ''En el nombre de Hesíodo",
un ensayo de 1941, es una advertencia
contra la simpatía por los nazis muy
extendida en el México de entonces.

Al establecerse aquí después de casi
treinta años de exilio y diplomacia
Reyes no quiso competir con nadie y de
sus intereses juveniles eligió la afición
de Grecia. Ernesto Mejía Sánchez
insiste en que es modestia la afirmación
de Reyes al comienzo de su/líada: ''No
leo el griego: lo descifro apenas•'. Que
nuestro helenista no supiera griego
sería una paradoja más de la cultura
mexicana, semejante a la que obliga a
quienes contraen matrimonio a
escuchar la Epístola de Melchor
Ocampo, un prócer que ni como hijo ni
como padre conoció esa institución.

El helenismo de Reyes resulta un

�Pero no está reñida con la idea de
Reyes: la literatura se dirige a la
persona humana como tal, no en cuanto
a especialista.
Sea cual fuere su conocimiento del
griego y del latín Reyes, el escritor laico
y liberal por excelencia en una
tradición tan católica como la nuestra, no
podía competir en este campo con
quienes se formaron en los seminarios.
Nunca se ha puesto por escrito que su
archienemigo fue el padre Angel María
Garibay. Nuestra gratitud infinita por el
padre Garibay no puede cegarnos ante
el hecho de que ni en sus traducciones
nahuas ni griegas logró escribir un
castellano siquiera aproximado al de
Reyes. En un mundo perfecto hubiera
habido un traductor que supiese tanto
griego y latín como Garibay y escribiera
en su lengua materna como Reyes. En
otro menos belicoso que el nuestro
ambos hul,ieran colaborado para
darnos en español grandes versiones
de la tragedia griega y la poesía náhuatl.

3

sacó de su cocina para el banquete
nacionalista y estatólatra de los años
treinta".
Virgilio cumplió veinte siglos en el
momento en que México acababa de
salir, con noventa mil habitantes menos,
de la brutal guerra cristera. El
cristianismo se apropió de Virgilio y lo
hizo heraldo de la llegada de Cristo. El
latín era la lengua eclesiástica. A Reyes
no le quedaba sino un ardid que hoy
nos parece un exceso señorpresidentista (aunque en realidad se
dirige no a Ortiz Rubio sino al Jefe
Máximo Calles) para llegar a la
afirmación clave del ensayo: ''Quiero el
latín para las izquierdas porque no veo
la ventaja de dejar caer conquistas ya
alcanzadas".

2. El ahuehuete y el bonsai

Hace muchos años, al reseñar en esta
misma página, el Diálogo de los libros,
se comparaban las obras de Reyes y
Torri respectivamente al ahuehuete y
La misma disputa entre la el bonsai. Ahora el bonsai está en
secularización y la Iglesia católica como muchas casas y el ahuehuete, ''viejo del
refugio de la tradición clásica está agua", ha desaparecido porque su
presente en el texto más conflictivo de. existencia dependía de un medio
Reyes, "Discurso por Virgilio". lacustre que se perdió para siempre.
Christópher Domínguez Michael en
El autor que ha escrito bien una obra
uno de los mejores ensayos que ha
que consta sólo de dos o tres libros
generado hasta ahora el centenario
breves y portátiles tiene todas las de
(" Alfonso Reyes y las ruinas de Troya",
ganar frente a su compañero que
en "Rumbos de Reyes", el número
escribió, no menos bien, un centenar de
especial de La Gaceta del Fondo de
libros que ocupan varios metros de
Cultura Económica) considera el
estantería y pesan veinte o más kilos.
''Discurso" como "el platillo que Reyes
¿Dónde encontraremos el espacio y el

tiempo para leer a Reyes? Si lo sentí
como una obligación cultural,
ansiedad que esto nos produce
que acojamos como una bendición t
condena y cualquier sarcasmo li
dor. Volver a Reyes una estatua de
de mármol o de bronce es una invitaci
a orinarse en el pedestal. Con ello
sacudimos los cuatro metros y los ve·
kilos, sí, pero también nos perde
muchos placeres y
posibles.
Desde que en el siglo xviii ap
la literatura como institución sólo
dos modelos para medir el triunfo de
escritor: es Goethe (o Víctor Hugo
Tolstoi o Balzac o Dostoyevsky) o
Rimbaud: "Di tu palabra y rómpete".
Obra con mayúscula, a la europea, o
Libro, también con mayúscula, a
norteamericana.
Reyes no cabe en ninguno de
esquemas y también lo afecta la di
entre la promesa que es infinita
abstracta, y la realización, que
limitada y concreta por amplios que
sus horizontes; el abismo que m
entre la página en blanco en que todo
posible y la página escrita, llena
tachaduras, errores y correcciones.
No cabe porque no es un es
europeo ni estadounidense si
mexicano. Sólo es posible enten
como un producto de nuestra histo ·
nuestra sociedad. No es André Gi
Edmund Wilson sino el hijo pródigo
porfiriato y la revolución. A quien

"Muy bien, quiero leerlo. ¿Por dónde
empezar?", hay que contestarle:
Empieza por donde quieras, lee lo que
te interese, considera las obras de
Reyes una enciclopedia o un periódico
que nadie te pide que leas de principio a
fin.

práctica el deber que Justo Sierra
asignó a la Universidad Nacional:
mexicanizar la ciencia, nacionalizar el
saber.

La enciclopedia y el periódico: los
medios de expresión del siglo xviii, el
siglo que no tuvimos, la Ilustración que
nos faltó. A sabiendas o no Reyes
intentó reparar lo que perdimos cuando
a fines del xvi fue suprimida la
enseñanza de la cultura europea a los
indios en el colegio de Tlatelolco,
porque la asimilaron tan bien que no
tardaron en corregirle su latín a los
frailes, y cuando Clavijero no pudo
terminar su Enciclopedia Mexicana y
tuvo que publicarla resumida como su
gran Historia antigua de México.

Es, como decían en su época, un
fragmentario porque vio en el
periódico el libro del pueblo, la
extensión de las aulas, el medio de
compartir y democratizar lo que hasta
entonces había sido privilegio de unos
cuantos. Reyes, el más grande
periodista literario de la lengua
española, no escribió novelas. Pero
¿cuántas novelas de 1918-1922 pueden
leerse en 1989 con el placer que
deparan sus artículos de, digamos,
Simpatías y diferencias? "No soy
enemigo de los géneros", decía Pedro
Henríquez Ureña. Las brevísimas
notas que al final de su vida reunió en
los dos tomos de Las burlas veras valen
más que muchas obras serias y
presuntuosas de ese período.

Así, tanto la aparente dispersión de
Reyes como su deseo de unidad
manifiesto en las útiles y opresivas
Obras completas se entienden al
considerar que cada libro y cada
artículo son fichas para esa imposible e
indispensable enciclopedia imagiru.ria.
Gutiérrez Girardot lo ha visto con
claridad deslumbrante: América no
podía ser América Latina si antes no se
apropiaba de la cultura europea. En
este sentido Reyes continúa el trabajo
de los modernistas y es el más
universitario de nuestros autores: casi
todo su trabajo consistió en poner en

Junto al Reyes "menor" y
encantador que sembró no un bonsai
sino un bosque de bonsais ocultos en la
maleza de las Obras completas, hay el
académico capaz de hacer libros
unitarios tan rigurosos como El
deslinde, La antigua retórica, La crítica
en la edad ateniense. ¿La Universidad
desaprovechó a Reyes? (Por lo demás,
gran conferencista, el primero que
aplicó en México la fórmula de Ortega y
Gasset para no matar de tedio al
auditorio: "Sea usted histrión".) No,
porque su ámbito no era el aula ni el
cubículo sino el café, la redacción y el

3. La ilustración mexicana

salón. Reyes no es un magister sino un
conversador. Su obra es una conversación interminable que escuchamos
con los ojos, como en el verso de
Quevedo.
Reyes tuvo la fortuna de presidir la
República de las Letras, esa república
que no .por intangible deja de tener su
poetariado y su poetburó e inclusive su
hampa y sus escuadrones de la muerte,
cuando
existían
Guzmán
y
Vasconcelos, Azuela y González
Martínez para no dejarlo solo y
balancear su peso. Antiautoritario por
excelencia, a falta de parlamento y
elecciones nos dio la prensa y la tertulia.
Fue como Sócrates el dialoguista, el
suscitador, el interrogador que nos
obliga a tomar conciencia de nosotros
mismos y a pasar por la razón todos
nuestros impulsos. Sea o no el mejor
prosista de la lengua española, como
quiere Borges (Dámaso Alonso le da el
título a Martín Luis Guzmán, hoy tan
presente en El general en su laberinto),
hasta en la más trivial de sus notas
redime a Reyes de la insignificancia su
gracia en el sentido casi teológico del
término.
Alfonso Reyes no quiso ser más ni
menos que escritor. Su herencia civil es
de primer orden y en este punto
cualquier homenaje se queda corto:
inventó para nosotros una prosa en que
podemos conocer el mundo, pensar el
mundo, explicamos el mundo. Una
prosa siempre en ·movimiento que

�RETRATO DE ALFONSO REYES

Jean Cassou
J

nunca se detiene y jamás se estanca y es
y será siempre modelo inimitable de
precisión, concisión, suavidad y en
primer término naturalidad. Como dijo
Octavio Paz hace cuarenta años, al
enseñamos a escribir nos enseñó a
pensar.

s
p
o

"
e

l'rocuJ, Méxia&gt;, rúm. 655, mayo 22, 1989.

I
"Y, ante todo -dice Alfonso Reyes en
uno de sus cuentos-, citemos a
Andersen: sólo le citan los hombres
bien nacidos.'' Andersen es un nombre
mágico sobre el cual, en efecto,
confluye una cierta francmasonería de
espíritus delicados. Se cuenta que antes
de aparecer un libro célebre, Gaspar
de la noche, sólo era conocido por un
breve número de elegidos: Gautier,
Baudelaire, Mallarmé... De inmediato
estaremos de acuerdo con Alfonso
Reyes si de vez en cuando, con un
gesto, nos hace entender que está en el
secreto, si evoca, en alguna página, una
de esas obras raras que entre más se
siente uno solo al conocerlas, más se
Una biblioteca vive en cada uno de
nosotros, nos marca y distingue. Los
libros que componen a Alfonso Reyes
están escogidos de tal manera que este
escritor resulta inmediatamente
simpático. Los fascinará con sus lecturas
elegantes y misteriosas.
¿Un escritor libresco entonces?
¿Artificial y pedante? ¡Como si un libro
apasionadamente leído, como si
historias impregnadas de nuestros
origenes, como si bellos y novelescos
relatos donde buscamos recrear toda
•nuestra vida, la atmósfera, no nos
revelaran la naturaleza mejor que las
experiencias directas! Infancia, viajes,
sueños, ¿no es a través de esos
maravillosos cristales que ciertos

00

sistemas humanos, sensibles y
complicados, toman conocimiento de las
cosas?
Ser él mismo, encontrarse a sí mismo,
fórmulas vacías de sentido si no las
precisamos. Alfonso Reyes es él mismo
cuando, con un arte perfectamente
seguro y preciso, sin falsas notas,
respira una época desvanecida, se
reencuentra con un héroe de novela,
encuentra no el acento definido que
puede copiarse, sino el ensueño, el
conjunto de imaginaciones vagas y los
incomunicables placeres que gozaba
cierto poeta predilecto. Seamos
sinceros: Marce! Proust, en un
extraordinario análisis de la emoción
musical, confiesa no gustar plenamente
un trozo sin antes haberse asegurado
del nombre de su autor. Es muy
hermoso realizar directamente frente a
las cosas esta transformación de sí
mismo: la obra de arte. Pero en las más
nobles y libres naturalezas esta
metamorfosis puede actuar a través de
atmósferas aprendidas y adaptadas y en
comunión con espíritus fraternales,
muertos o vivos. No estamos solos:
extrañas simpatías nos acompañan, el
regreso de otro mundo sirve de base a
nuestras comparaciones; recuerdos,
nostalgias, cuentos que nos contaron
podrían hacemos esperar algo mejor
de la vida que nos ha tocado vivir; todo
un aparato de crítica sentimental a la luz
de la cual aparecen la sombra y la
penumbra de las cosas y ciertos planos
muy profundos, inaccesibles a los

sentidos de los demás hombres.
Alfonso Reyes es mexicano: es el
aspecto de su personalidad que pudo
descubrir el burócrata encargado de
anotar su estado civil. Pero es también
un lector de los cuentos de Andersen,
un lector de los románticos alemanes, de
Hoffmann, de Novalis, de Chamisso, de
los místicos y de los conceptistas
españoles, de Gérard de Nerval, de
Osear Wilde y de Jules Laforgue. Es
más él mismo cuando lee a sus queridos
poetas que cuando se presenta como un
joven poeta mexicano o diplomático,
encargado en Madrid de los negocios
de su país, o colega de tales o tales
escritores madrileños. Es entonces
cuando se revela profundamente, como
Walter Pater revelaba su genio claro y
delicado imaginando la muerte de
Watteau o las aspiraciones de un
gentilhombre alemán en los tiempos de
la Aufklarung.
Esas coincidencias con las fantasías
más conmovedoras que nos hayan
podido encantar, combinadas con
silencios, interrupciones, elipsis y todos
los sacrificios exigidos por un bello
pudor, integran un mundo extraño que
se nos aparece en un plano oblicuo. El
plano obliclW: título de una colección de
cuentos, sorprendentes y variados,
cortados por ausencias que nos
confunden y nos dejan un sabor a pena.
Pero por lo que permiten ver y
expresan, esas historias testimonian una
inteligencia y un arte extraordinarios,
lúcidos y sobrios, cercanos a la

�J

perfección.

:¡

El sentido exacto y denso de los
ténninos, un trazo limpio, una fonna
pura, organizan bellos relatos con, de
repente, una caída en lo inconcebible,
un afortunado accidente, gracias a la
libertad que tiene todo poeta de hablar
sólo para él mismo, tan pronto como su
capricho lo induce a ello.

ta

la

ca:

Jean Cocteau, en una página de
lúcida penetración psicológica y
trémula de fervor, disocia los caracteres
esenciales del poeta: "Desinterés,
egoísmo, ternura, piedad, crueldad,
etc... " Anota también: "Sufrimiento por
los contactos.'' Esta última característica las anteriores corresponden a Verlaine
o Rimbaud- se aplica maravillosamente a
Góngora y a Mallarmé. Porque ése ha
sido el divino mérito de esos dos
fraternales genios: sentir y temer el
error que podía extraviar a la poesía
entre la muchedumbre. El lado por el
cual una obra de arte se vuelve o
parece volverse accesible, ¿no es el
lado débil, el que · se descompone,
carcome y pierde? Y ¿no es preferible
romper todas las amarras? Ofendidos en
su dignidad, perdidamente enamorados
de la limpieza moral, horrorizados con
la idea de ser cogidos en flagrante delito
menor, Góngora y Mallarmé,
heroicamente, son liberados.

d
u

e

\

o....

Alfonso Reyes recibió de Góngora
y Mallarmé ese sentimiento del honor
que, en el artista, consiste en sustraerse,
como la ninfa Siringa, de las manos

groseras del dios que la persigue. Al
lado de esos singulares matemáticos, de
esos sutiles astrónomos, ha aprendido a
traducir en lenguaje algebraico
fórmulas en las que no entran sino
valores conocidos, a calcular las
distancias de las estrellas a través de los
espacios, donde el conocimiento
químico nos está prohibido. Desplazar
números y hacer actuar fuerzas a través
de la noche es el placer que se propone
Alfonso Reyes. Ciertos elementos nos
son perceptibles, pero la materia en la
que se mueven se nos escapa. Tocarnos
el más profundo misterio del autor y de
todas esas lecturas ardientes a través de
lo que él sintió era o padecía por no ser.
¿Para responder a la necesidad que
teníamos de clasificarlo como escritor
mexicano contemporáneo publicó
Visión de Anáhuac? La literatura
americana tantea y se busca -ella
también- a través de lecturas. Lo logrará
sorpresiva e independientemente de
todas las etapas por las que, para
satisfacción de nuestro espíritu escolástico, querríamos fijar su evolución. Mas
como en una especie de apuesta y -pudiera ser así, después de loto- para
responder a ciertas exigencias propias
de su raza, a veces insoportables, el
europeo Alfonso Reyes se distrajo al
escribir estos cuadros precisos y
minuciosos de México "en tiempos muy
antiguos". Es una pequeña obra maestra
de la lengua castellana. Pero esa calidad
no autoriza a los historiadores literarios
-como tampoco la de El plano oblicuo- a

señalarle una determinada direcci
las letras mexicanas.
Ahora, si uno intenta, a pesar
todo, descubrir lo que puede haber
propiamente mexicano en el espíritu
Alfonso Reyes, como se las ingenió
el antiguo dramaturgo Alarcón,
puede aventurar. Pero
hablar de otra cosa.
Revue de l'Amérique Latine. París,
lo., 1

11

Asistimos en este momento, en
diversos países de la América Laf
un esfuerzo intelectual evidente, al
sin embargo estorban
ignorancias, errores; a un conmov
deseo de construir una cultura a
de la nuestra, de reproducir una
imperfectamente conocida. De
esos países, México parece el
liberado de esos prejuicios, el
alejado de esos falsos caminos. Y,
duda, esa nación al fin encontró el
justo donde logra equilibrar
tradición profunda y consciente
misma con sus descubrimie
aspiraciones y necesidad
renovación.
La tradición indígena se
conservado en México con una
y seguridad tales que nos llenan de
esperanza total y compleja. En se
lugar, el conocimiento que

mexicanos tienen del aporte español y,
en general, europeo, es igualmente
eficaz. Debemos aceptar que existe en
el temperamento mexicano una
nobleza, una seguridad en el gusto, una
fineza de análisis que saben evitar -en
los momentos de búsqueda- los titubeos
y las torpezas. El mexicano conoce su
mesura y se hace de su riqueza una idea
exacta,
sin
vacilación.
No
encontraremos en él compromisos con
la pacotilla europea, ese rastracuerismo
pueril, esa baratija del sentimiento, de la
moda y del gusto que corrompen, como
sucede con otros pueblos semejantes,
las mejores intenciones. México es, de
todos esos países, el más cercano a una
especie de aristocracia intelectual.

Alfonso Reyes se complace en retratos
imaginarios y en combinaciones
alquímicas en las que se advierten los
recuerdos de San Juan de la Cruz, de
Góngora y de Baltasar Gracián, de
Novalis y de Chamisso, de Nerval, de
Laforgue y de Mallarrné. La esencia
espiritual que subyace en esas obras
únicas, extrañamente personales y
puras al punto de no aparecérsenos
sino bajo un aspecto musical, en su
tonalidad excepcional, y equivalente a
la vibración extrema de los cantos más
profundos de la humanidad, Alfonso
Reyes sabe encontrarla en su memoria
y volcarla en sus escritos doctos y
nostálgicos, cargados de poesía.

Alfonso Reyes, mexicano, es un
espíritu de esencia absolutamente
auténtica, sin falsas aleaciones, y en
quien, por el contrario, una raza
original y una cultura exquisita fonnan
la mezcla más afortunada. Aunque vivió
mucho tiempo en las embajadas
europeas, sobre todo en Madrid (hoy se
encuentra en París, donde representa a
su patria), mantuvo la nostalgia del
pasado secreto y de los nuevos paisajes
que la habían producido; también ha
sabido, con un perfecto sentido de lo
que debe ser elegido, probar y asimilar
nuestra cultura europea en lo que tiene
ésta de más singular. Sus predilecciones
llegan hasta una especie de biblioteca
ideal compuesta de los místicos y los
conceptistas españoles, los románticos
alemanes, los líricos franceses. De este
modo la fantasía y la erudición de

No hablaré sino de su colección de
cuentos titulada El plano oblicuo. El arte
con que esta obra combina la erudición,
la evocación de formas y rostros
literarios exquisitamente amados, y de
otra parte una cierta, personal facultad
de invención que asombra y encanta. El
signo de semejante gran artista bajo el
que se coloca el relato, la atmósfera
libresca -no empleo esta palabra con
sentido negativo- en la que se
desarrolla esta suerte de ilusión
perseguida a través de las lecturas y el
recuerdo de las melodías más raras,
nada de eso impide la viveza en la trama
misma de la historia. Al contrario, toda
esa ciencia maravillosa le comunica una
resonancia profunda y extiende
nuestra sorpresa hacia esos mundos
transfigurados por hechiceros que si no
aparecen más en la historia literaria, es
porque aparecen en nuestro corazón y

en sus sueños.

La familiaridad de Alfonso Reyes
con esos espíritus complicados y los
recodos de esos laberintos lo vuelven
más que su novelesco comentarista, su
hermano espiritual. Pertenece a la raza
de los poetas más sibilinos y los
cuentistas más raros. De la raza de Poe,
de Hoffmann y de Andersen, de los
ingleses más sutiles, de los místicos más
oscuros y de esos alemanes del
romanticismo que no son sino sueño,
arrebato
y
mustca.
Un
trascendentalismo perpetuo eleva la
menor de sus frases a la altura de un sutil
misterio. Y la ironía que se enrosca
alrededor de esas extrañas aventuras
para, cruelmente, 1rntarnos y
desilusionamos, no tiene nada de
amargo ni de satírico. No es perfidia, es
solamente la huella de la destreza con
que conviene en levantar el velo de
Isis. Es el ingenio para lograr -sin
abandono de la sonrisa- construcciones
quiméricas y juegos plenos de
sentimiento y fantasía.
El capricho de Alfonso Reyes,
breve y tenue, nos pasea de este modo
por comarcas donde podríamos
reconocer algunas arquitecturas que
nuestras lecturas nos han revelado,
pero deformadas apenas nos
disponemos a nombrarlas. Hay iglesias
de estilo jesuita y de estilo barroco, con
su toque mexicano y jardines de flores
venenosas, semejantes a las cultivadas
por Hawthome, Wilde y los simbolistas
franceses, a las cervecerías de una

�GABRIELA MISTRAL Y TERESA
DE LA PARRA EN EL PARIS DE
ALFONSO REYES

Paulette Patou
J

s
p

Alemania filosófica y orquestal. Pero
esas imágenes se desvanecen, se
mezclan las unas con las otras como en
la pesadilla de un turista derrengado
por sus caminatas, confundido entre
poblados, pinturas y sitios ilustres.
Reyes se interrumpe y nos desengaña
sin reir burlonamente. Esos viajes le
divierten y si -bruscamente- cambia de
tema, es a la manera de Robert
Schumann, genio carnavalesco y
extravagante que alzó el vuelo de
danza en danza y de fantasma en
fantasma hasta no poder distinguir su
sueño de lo que no era su sueño.

Una historia de Hans-Christian
Andersen -lo he citado ya- nos presenta
a un hombre que busca el Cuento.
Porque el Cuento se había perdido,
había desaparecido, no aparecía más
entre los hombres. Y ese héroe de
Andersen lo buscaba en el campo, en su
habitación, en los libros. El Cuento se
perdió otra vez: en un arte que a
nosotros nos parece caído en desuso,
cuando pudiera ser el más natural de
todos los géneros artísticos, ya que
ninguno es más antiguo ni más
emocionante que la necesidad del
hombre por inventar una historia y

contarla. Alfonso Reyes, con
nostalgias de literaturas ocultas,
devuelve el gusto por la perfi
maravillosamente difusa en una hi
que ni comienza ni se acaba.
recuerda una de las fórmulas
completas -y quizás más consolad
en las que se haya aplicado
imaginación humana.

RevueB1-. Pans,julio 17,
Traducción dt Miguel Co

1
Sólo algunas palabras para saludar la
memoria de Gabriela Mistral, ilustre
contemporánea de don Alfonso. Ya se
conoce su amistad por México y por
Alfonso Reyes.
Lucila Godoy Alcayaga nació el 7
de abril de 1889 en el pueblo pintoresco
de Vicuña, del alto valle de Elqui, a más
de 3 000 metros de altura, en el Chile
septentrional. Vivía su familia, aunque
modesta, en un ambiente afectuoso, una
madre cariñosa, la media hermana
Emilina, la hijita de ésta, Gabriela. El
padre era maestro de escuela, también
poeta y algo guitarrista, participaba en
los concursos populares de poesía; algo
así como un payador de aquellos países.
PAdre pintoresco, el cual se alejó
pronto, cuando Lucila tenía unos 3
años. Pero ese abandono, ella lo
admitía, diciendo que el chileno, el
hombre de pueblo, es pata'e perro,
deseando a menudo cambiar de sitio, de
casa, de familia, de mujer y de hijos. Ella
misma se decía mujer patiloca, errante,
y en efecto no se supo fijar en ninguna
parte.
Ya se sabe cómo Lucila Godoy
ascendió rápidamente todos los grados
de la función docente para, a los 30
años, dirigir uno de los institutos de
niñas más importantes de Santiago,
alcanzando fama de excelente pedagoga; y de poetisa, con los Sonetos a la
muerte, que había publicado en 1914, y

Desolación en 1922. Entretanto, había
adoptado el seudónimo de Gabriela
Mistral: Gabriela, recuerdo de la amada
sobrinita muerta en la niñez; Mistral,
para expresar su admiración por
nuestro poeta de Provenza Frédéric
Mistral, entonces en el colmo de su
gloria ... y cuya Mireia, escrita en lengua
provenzal, admiraba también intensamente Alfonso Reyes en su lindo
ensayo del Cazador, "Las hazañas de
Mistral". Así también serían dos, los
Mistral que recibirían el Premio Nobel,
Frédéric, y mucho más tarde, Gabriela.
Cuando José Vasconcelos es
designado Ministro de Educación
Pública, convida a Gabriela a venir a
México, para colaborar en su reforma
de la educación, para fundar escuelas y
bibliotecas.
En 1924 fue a España, pasando por
París, con la perspectiva de mejorar las
relaciones culturales entre Chile y
Madrid. Según aparece en el Diario de
Reyes, éste la conoció el 7 de
noviembre de 1924, en París. Don
Alfonso fue también a Madrid
encargado por el presidente Obregón
de una misión confidencial ante el rey
de España, Alfonso XIII. Inmediatamente, Gabriela le pareció un ser
muy inteligente, superior; viajaba la
poetisa con Palma Guillén, una gloria
de la Universidad de México, persona
además servicial y muy sutil: nunca
viajaba sola Gabriela, porque era mujer
desprovista de todo sentido práctico en

la vida material; hasta se decía que en
toda su vida no aprendió a tomar sola un
billete de ferrocarril... Una instantánea
simpatía nació entre Gabriela, Palma,
Manuela y Alfonso Reyes. A don
Alfonso, aquella mujer intensa le
parecía como la imagen viva de sus
montañas ...
Poco después llegó Reyes a París
para dirigir la Legación Mexicana. Y en
1926, el 27 de enero exactamente,
también vino a vivir entre nosotros la
escritora chilena llamada a dirigir la
sección de letras de la América Latina
en el prestigioso lnstitut de Coopération Intellectuelle Internationale, prefiguración de la UNESCO, dependiendo de la Sociedad de las Naciones,
pero mientras que la SON estaba
radicada en Ginebra, el Instituto tenía
su sede en París. En sus sesiones y
publicaciones don Alfonso desempeñó
un papel muy notable al lado de los
mejores escritores franceses, Jules
Romains y Paul Valéry, entre otros. En
aquellos años de París, Gabriela pasó
días enteros en el hotelito de Passy
donde vivían Alfonso y Manuela
Reyes, en larguísimas conversaciones,
charlas alegres, risas y cuentos; en una
palabra, compartiendo una amistad
verdaderamente fraternal. En el
Institut, Gabriela fue muy apreciada,
por su personalidad vigorosa, su alta
presencia moral; organizaba traducciones de escritores latinoamericanos,
confiándolas a menudo a Matilde
Pomes, gran amiga de Reyes; compartía

�también con él muchas amistades
parisienses, la de Francisco García
Calderón o de Mariano Brull, Ministro
de Cuba, el de las jitanjáforas, entre mil
otras.

1
d
u

e

Cierto es que las páginas que
dedicó Gabriela a don Alfonso en los
años de París están entre las mejores.
Cierto artículo que escribió para su
Diario de Chile, en 1926, contiene un
verdadero retrato, maravilloso, de la
psicología de don Alfonso. Gabriela
describía "la cordialidad fabulosa, el ojo
húmedo de simpatía del Ministro de
México. Su conversación, decía, es una
fiesta ... '' Celebraba' 'la prosa de esmalte
de Visión de Anáhuac, la solidez y la
finura de la cultura de Reyes; y su
bondad, su vida interior que se revela
sin que él lo desee, porque es un
pudoroso de su excelente interior..."
También es espléndido el discurso que
ella leyó en el nostálgico banquete de
despedida ofrecido a Alfonso Reyes,
cuando salió de París, en marzo de
1927. Hablaba de su fama de escritor, de
su prestigio diplomático. El mismo
ilustraba el título de una obra suya: era
el Cazador, con su atención a los otros.
En París dejaba una imagen muy
estimada del americano. En la
madrugada del 21 de marzo de 1927,
por un frío malsano muy húmedo,
estaba Gabriela entre los muchos
amigos que se despidieron de Alfonso
Reyes y su familia en la estación
parisiense.

Gabriela Mistral recibió el Premio
Nobel en 1945, el premio que, de cierto,
Alfonso Reyes hubiera merecido más
que ella. Porque, en verdad, la obra
literaria de Gabriela es poco
abundante: los libros de poesía ya
aludidos, a los cuales añadiera Ternura,
en 1926 y Tala, en 1938 ... Casi 4
cuartillas. Alfonso Reyes no quiso
escuchar lo que sus muchos admiradores murmuraban a su oído; que
Gabriela no era más que una ambiciosa;
que desde hacía más de 20 años estaba
preparando su elección al Nobel,
solicitando descaradamente traducciones francesas ... ya que una
traducción francesa parecía condición
imprescindible para la atribución del
Premio... Germán Arciniegas le decía
que Gabriela era una mujer mal
hablada, desabrida, denigrante. Don
Alfonso no oía nada: para él Gabriela
era un genio excepcional, y el genio
tiene todos los derechos. En verdad,
ella había sabido hacer lo que hubiera
detestado don Alfonso: halagarse,
promoverse a sí mismo, a pesar de los
muchos escritores de todos los países
que proponían su candidatura como
Jules Romains. También, entre los
franceses recompensados, el jurado de
Estocolmo repitió este contrasentido.
Paul Valéry, el más insigne poeta no
sólo de nuestro siglo, sino de largos
tiempos, pudiendo ser comparado con
el Racine de Fedra, tampoco obtuvo el
Nobel... lamentable olvido.

Casi inmediatamente, se e
Alfonso Reyes sobre las
diciendo cómo el Premio No
Gabriela lo había llenado de
por cuatro motivos: el m
latinoamericano, el motivo chil
motivo femenino, el motivo am
Concluía afectuosamente: "G
Mistral es persona de mi
predilección... En esta mujer
habiendo mucho de mujer, al
montañoso y mitológico que
podría expresar en pocas pala
Luego notaba que en el v
Gabriela se puede "descubrit
nuevo sentido de la prof
humana". Excelente texto, n
generoso. Don Alfonso esperó
algún tiempo para escribir su "H"
Gabriela Mistral", recogido luego
primer volumen de Marginalia.
exquisita cortesía, saluda esta
femenina; siempre fue don
partidario de la emancipación
mujer. Alma generosa, su pági
contiene ni un asomo de ren
ténninos escogidos, alaba a "esta
montañosa, profunda, severa, so
serena", decía Reyes que "su
artística y sencilla hacía pensar en
Teresa".
Yo conocí un poco a
Mistral en París, cuando vol ·
Estocolmo, donde acababa de r
Nobel. Yo era joven estudiante
Institut Hispanique de París, y
vino a dictar una conferencia.

hablar un poco con ella. Había
entonces todo un escándalo que cundía
en el París de las letras a su alrededor,
acababan de publicarse algunos
poemas suyos, otra vez traducidos por
la cara Matilde Pomes. Esta persona
deliciosa. muy amable, creyó complacer a la poetisa pidiéndole un
prólogo para el tomito a Paul Valéry, el
más ilustre de nuestros poetas. Matilde
era muy amiga de Valéry y de toda su
familia, pero Gabriela se encolerizó,
recusó y desautorizó ¡al mismo Paul
Valéry! Por cierto tenía ella un carácter
de los más difíciles ...
A mí me impresionó mucho con su
largo vestido de terciopelo negro, sin
más joya que su cutis de oro o los hilos
de plata que ya aparecían en su pelo...
Una mujer hierática, una diosa mística e
india ... Algo así como la Ifigenia cruel
de Reyes que hubiera alcanzado los 56
años...

2
Teresa de la Parra, la novelista
venezolana que vivió en el París de
Alfonso Reyes, merece también
nuestra atención. Porque es una de las
figuras literarias más celebradas en el
Venezuela moderno, escritora en
efecto muy interesante. Porque tuvo en
común con don Alfonso muchos amigos
Y muchas lecturas. Porque Alfonso
Reyes, con su mucha bondad y su

sentido de la amistad, parece que
intervino, con cierta discreción, para
ayudarla en las dramáticas dificultades
que conoció Teresa entre nosotros:
ella fue, quizá, la viva encamación de
su dolorosa Ifigenia cruel.
Aunque se decía nacida en
Venezuela, por patriotismo probablemente, Teresa de la Parra vino al
mundo en París, el 5 de octubre de
1889: ya poseemos su partida de
nacimiento y su fe de bautismo, en la
iglesia de la Madeleine. Nació en la
avenida de Wagram, en una de
aquellas vías inmensas que fonnan
estrella alrededor del Arco de Triunfo,
hoy Plaza Charles de Gaulle.
Teresa nació en un rico edificio,
noble y majestuoso, con abundancia de
mascarones, guirnaldas y pilares, en el
gusto de la época. Entonces, en las
primeras décadas de nuestra Tercera
República, este barrio era el más
nuevo, el más elegante de París, no
terminado todavía.
Aquí vivían actores y artistas
célebres -Gabriel Fauré, Edmond
Rostand-, gente pudiente de las finanzas y ricos extranjeros contentos de
convivir con franceses afamados, en
calles espaciosas. El prestigio de París
era tal que la familia de la Parra se había
instalado a orillas del Sena, aunque el
padre era cónsul de su país en Berlín ...
Se abría "La Belle Epoque" ... Francia
intentaba olvidar la vergüenza del

1870, y esta fructuosa reacción se
concretizaba en una fabulosa
Exposición Internacional. En el Charnp
de Mars, para coronarla, se levantó el
ciprés metálico de la Torre Eiffel. A sus
pies, se desplegaban isbas nórdicas,
pagodas, danzas javanesas y siringas
rumanas. Por primera vez, se daba 1a
vuelta al mundo en unas pocas horas.
De todos los continentes, llegaron a
visitar la Exposición hasta treinta y
cinco millones de personas, cifra
enorme para la época.
A los dos años, la pequeña Teresa
vuelve a América con sus padres. La
afición a Francia seguía siendo particularmente importante en esta familia,
la cual contaba entre sus bisabuelos al
general Soublette, un íntimo de
Miranda y Bolívar. Los recuerdo!. de
los días de París iluminaban la vida
cotidiana, en Caracas y en las
haciendas. Lo mismo que Alfonso
Reyes en su juventud regiomontana,
estudió Teresa el francés a través de las
fábulas de La Fontaine y otras páginas
de nuestros clásicos que le leían sus
padres.
El drama irrumpió temprano en la
vida de Teresa. Tiene ocho años
cuando muere su padre, el día de
Navidad. Coincidencia cruel, de
profundo alcance, y que multiplica la
herida. Para esta alma joven y sensible.
siempre se mezclará la imagen · ael
padre muerto con la del Niño en brazos
de su Madre. El cadáver del padre hace

�JÁ
s
p
o

in~reíble la tranquila felicidad de la
Alemania y Francia, en 1914, Teresa
Sagrada Familia, y de toda pareja.
actúa igualmente como aliadófila
Aquel luto pone fin, bruscamente, a la
convencida. Entrega algunos cuentos,
existencia maravillosa y soleada de los
firmados como Frú-Frú, a una de las
primeros años. Con los seis hijos, la
revistas que se publican en español en
madre se refugia en España, en el seno
París: Frú-Frú, el nombre del vals
de su familia. Hasta los diez y ocho
evocador que canturrean nuestros
años, Teresa será pensionista de un
soldados en las trincheras. Estos
Colegio del Sagrado Corazón, en la
primeros cuentos son obras densas,
región de Valencia: ambiente afectuoso
escritas impecablemente; pertenecen al
y austero; horizonte extremadamente
género fantástico. En ellas hablan y
limitado. La moral, severísima.
respiran los objetos. Me hacen pensar
A los diez y ocho años regresa a en L'enfant el les Sortileges de nuestra
Caracas, viviendo en el ambiente Colette, la obra acompañada más tarde
mundano del patriciado. Se celebra su por la música de Maurice Ravel...
belleza en las fiestas y reuniones. Pero,
en la suntuosa morada de la ciudad lo
mismo que en la hacienda familiar,
acude la joven cada día más a la
soledad, rodeándose de más libros,
españoles, ingleses, sobre todo,
franceses. No pertenece a ningún
núcleo universitario, ni conoce una
maravillosa pléyade como el
excepcional Ateneo de la Juventud en
México. Ningún Pedro Henríquez
Ureña va a guiarla en su afán de cultura
francesa. Lee las obras eminentes de
nuestro siglo XIX; a Balzac, Flaubert,
Dumas. Como todos -así Alfonso Reyes,
en la misma época-, da toda su atención
a Anatole France, cuya fama es
inmensa. Admira mucho a Romain
Rolland y a su Juan Cristóbal; y lee
también Cuestiones estéticas, el primer
libro de Alfonso Reyes.
Cuando estalla la guerra entre

En la posguerra, Teresa ya tiene 29
años. Todos, a su alrededor, hablan de
viajar a Francia, al París de la victoria.
Varias familias amigas de Teresa van y
vienen entonces entre Caracas y París.
Las jóvenes, al volver. describen
abundantemente los cambios aparecidos en la vida francesa, y especialmente la evolución de la psicología
femenina en Francia: es una verdadera
revolución moral. A lo largo de los años
de guerra, en la ausencia del padre o
del esposo, la francesa tuvo que dirigir
la casa, la tienda, los cultivos, la fábrica.
Ahora, en la paz, para guardar algo de
su independencia y de sus responsabilidades, pide más derechos, profesionales, familiares. Quiere escoger
su vida y sus amores. La mujer moderna
ya tiene sus símbolos: un cuerpo libre
del corsé, el pelo cono, los labios
pintados... Las jóvenes venezolanas,
después de vivir algunos meses en

estas costumbres francesas t
tomadas, al volver a su país
encuentran otra vez sumidas en
sociedad hermética y conserva
que casi no conoció cambios desde
siglos anteriores. Entre la Francia de
posguerra, en que las costumbres
emancipan desenfrenadamente, y
inmovilidad caraqueña, las jóvenes
hallan en un abismo doloroso. A la
de casarse, se someten, pero a d
penas. Teresa observa este
quilibrio dramático, y le nace la idea
exponerlo en una novela.
Su novela no es, pues, nin
autobiografía. Su protagonista,
Eugenia, se parece mucho con
amigas mundanas que vuelven
París: se interesa sobre todo por
casas de las modistas más célebres,
último peinado, los matices nuevos
rojo luminoso de Guerlain. Luego se
encerrada en la vieja morada
raqueña: después de sobresalt
tumultuosos y bastantes insolenc
después de un gran amor imposi
Ma. Eugenia se . deja casar,
tegrándose en la vida social, como
muriera. La novela se presen
entonces con el título un poco soso

Diario de una Señorita que se fas(
En ciertas páginas, había como
recuerdo de los primeros capítulos
nuestras escandalosa Garconne,
realidad de los capítulos más d
de esta novela que acababa de pu
Víctor Margueritte, en 1922. Ya se
hasta qué punto fue descomunal

éxito de la Gar~o,ine. Se vendieron
150 000 ejemplares en tres meses, tanto
en Francia como en el extranjero; fue
traducida casi inmediatamente a muchísimos idiomas. En realidad, el libro es
escandaloso en su segunda parte. La
primera parte es más bien una sátira
muy realista de las clases francesas que
habían logrado enriquecerse merced a
la guerra y a la fabricación de armas.
Esencialmente, los temas del renunciamiento al amor, el "peso de los
muertos", de las tradiciones familiares,
la fuerza del juicio social se hallaban
pintados con maestría en el libro de
Teresa.
Teresa llegó a Francia en 1923, para
vivir en el París elegante que había
descrito en su novela sin conocerlo.
Llevaba consigo el manuscrito de su
obra. Desde Caracas había sabido algo
de un concurso literario organizado
por una editorial franco-americana de
París. El premio consistía en la
impresión de la novela, y en cierta
notoriedad que le daba. Ella se puso en
contacto con la legación de su país. El
ministro de Venezuela era entonces
Simón Barceló, hombre de toda
confianza y muy amigo de los
escritores. Sabemos, por el Diario de
Alfonso Reyes, que fue buen amigo
suyo. El primo de Teresa, Parra Pérez,
le facilitó también el conocimiento de
algunos latinoamericanos importantes.
Primero, un compatriota, Alberto
Zérega Fombona, el mismo que
acababa de convidar a Alfonso Reyes a

que viniera de Madrid a inaugurar su y afectuosos en los varios banquetes
curso sobre historia latinoamericana que se le ofrecieron en la capital
que solía dar en un Colegio de Ciencias francesa a Alfonso Reyes.
Sociales, cerca de la Sorbona. (En esta
inauguración, Reyes leyó el texto
Un artículo de Zaldumbide era
admirable de "L'Evolution du Mexi- célebre entre estos latinoamericanos
que", en un francés elegante y de París; se titulaba "Vicisitudes del
refinado.) Luego, Teresa se hizo amiga descastamiento". En él describía los
del peruano Ventura García Calderón, esfuerzos de los latinoamericanos para
gigante jovial, verdadero jefe de fila de conciliar la cultura nacional y la que
la colonia latinoamericana en el París de vienen a buscar en Francia. En París,
1923. El brío de Ventura también no son del todo americanos. El moencantaba a don Alfonso. En 1910, su mento de la vuelta a la patria se eriza
hermano, Francisco, le había prologado casi inevitablemente de serias difisus Cuestiones estéticas, y desde 1913 cultades. Rubén Darío volvió a la patria
Reyes era un amigo predilecto de toda sólo para morir. El ecuatoriano Juan
la familia García Calderón, familia que Montalvo renunció finalmente a volver:
le parecía "organizada a la prusiana".
murió en Francia. Con su novela,
Teresa de la Parra aportaba algo nuevo
Ventura era gran amigo del ministro
sobre este tema: el ejemplo de un
de Ecuador, Gonzalo Zaldumbide, el
descastamiento puesto al femenino. La
"exquisito ecuatoriano" a quien alude
resignación de María Eugenia, al
Reyes en una de sus primeras cartas a
casarse, se parecía mucho con un
Valéry Larbaud. Realmente, era
suicidio, era verdaderamente un
Zaldumbide una de las figuras más
sacrificio a la moda antigua. Y, poco a
señaladas de la colonia latinoamericana
poco, un gran amor nació, entre la
de París. A los 33 años, este soltero
escritora de ojos de esmeralda y sonrisa
descollaba entre los diplomáticos por su
encantadora, de una belleza soberana,
hidalguía natural, sus modales reenvuelta entre sus pieles, y don
finados, su cultura, su gusto, sus finos
Gonzalo. Yo llegué a conocer, en
escritos de crítica literaria. A los íntimos,
Toulouse, poco tiempo antes de su
dejaba leer el manuscrito de su fuerte
muerte, a León Pacheco, el costanovela, publicada más tarde con el título
rricense que vivió también en el París
de Egloga trágica. El año siguiente,
de aquellos tiempos, en la gran amistad
llegó don Alfonso a París para
de Alfonso Reyes y Miguel Angel
encargarse de la legación mexicana.
Asturias. Naturalmente, hablamos
Zaldumbide fue uno de sus íntimos
mucho de don Alfonso, con extrema
amigos, quizá el mejor amigo de todos;
emoción, y de sus amigos. Y don León
el que leerá los discursos más elegantes
me dijo que aquel gran amor, naciendo

�J

s

00

.....

entre dos seres excepcionales como lo
eran Teresa y Zaldumbide, era para él
uno de los recuerdos más intensos de
aquel París. Indudablemente, Reyes
estaba al tanto. En todos estos años de
París, le t9Có ser el confidente sentimental de sus numerosos amigos. Su
sentido de la amistad, su comprensión,
su penetración psicológica lo predisponían a tales misiones. Así, Jean
Cassou le contaba sus complicados enredos matrimoniales. Así fue el primero
en saber del noviazgo de Marcelle
Auclair con el gran y terrible escritor
Jean Prévost. Mathilde Pomes le confiaba su pasión desesperada por Henri
de Montherlant. .., Vasconcelos, el fin
de su idilio con Consuelo, futura esposa
de Enrique Gómez Carrillo, luego
Condesa de Saint-Exupéry... Don
Alfonso asistió, pues, al desarrollo de
este gran amor entre Teresa y
Zaldumbide. Hubo una cena de
esponsales, conocieron algunos días
felices, antes y después. Pero Teresa,
aunque enamorada, no se decidía a
responder a la pasión de Zaldumbide.
Por algunas cartas que empiezan ahora
a· publicarse, sabemos que pidió a su
novio un amor que sería eternamente
platónico: concepción romántica, como
de moda en la época; quizá así fue el
amor que duró varios años entre
Maurice Barres y Anna de Noailles...
Tendencia de la época, probablemente
fortalecida en Teresa por el traumatismo de la niñez, por obstáculos
psicológicos nacidos entre los re-

cuerdos de la muerte de su padre,
acaecida precisamente el día en que se
celebra la santa felicidad de la pareja
con un hijo. Según el verso de Reyes,
no quería Teresa "comer el humano
pan de donde todos comen". Hubiera
podido clamar, como la Ifigenia de
Reyes:
Llévate ente las manos, cogidas con tu
ingenio, estas dos conchas huecas de
palabras: ¡No quiero!

En tanto, siguiendo el consejo de
Francis de Miomandre -otro gran amigo
de todos los protagonistas de.esta viva
tragedia-, el título de la novela había
sido modificado: el Diario de una
señorita que se fastidia, se había
transformado en lfigenia -mucho
mejor-, y posiblemente sugerido por el
drama reciente de Reyes, el cual
llamaba otra vez la atención, y con
cuánta fuerza, sobre la mítica heroína
griega, y sus múltiples interpretaciones.
Miomandre formaba parte del jurado
del Premio, se hizo el abogado de
Teresa, quien en efecto fue premiada.
Miomandre escribió el Prólogo para la
primera edición de esta nueva /Ji.genia.
En América, el escándalo que levantó la
obra fue enorme, ¡peor que el de La
Garconne! Entre las latinoamericanas
de París, obtuvo un éxito total. Las
señoras se lo quitaban de las manos.
Suponemos qúe la lectura pública
que hizo Alfonso Reyes de su /Ji.genia
cruel, en casa de Gonzalo Zaldumbide,

tuvo un doble fin. Fue una de las fi
ofrecer a sus amigos la recitación
una obra maestra, de versos i
jorables, en un estilo que represen
una auténtica novedad en la poesía
lengua española. Pero, no sólo
Para los pocos iniciados, fue tam
una llamada a Teresa, a la otra Ifi
cruel, la cual se negaba a fundar
familia, desesperando a Zaldum
para decirle que la vida ver
podía ser diferente, exorcisar
recuerdos de la infancia, en cual
sentido..., para que cesara de ene
trarse, para ayudarla a dominar
tristeza que se instalaba en ella...
lectura de lfigenia cruel se hizo el 1
diciembre de 1925, en el apartam
suntuosamente decorado de Zald
bide, Avenue Elysée-Reclus, cerca
Champ de Mars, entre colecciones
obras de arte sobre el tema del ca
• y libros preciosos. Por la ven
veía la masa enorme de la vecina
Eiffel. Para oír a don Alfonso, el
subrayaba con el movimiento
mano izquierda el ritmo de sus v
había concurrido la élite de
intelectuales y diplomáticos de
Valéry
Larbaud,
Superv'
Miomandre, Cassou, Vascon
Decía Reyes:
Otros se juntan en fáciles corros
apurando mieles del trato:
yo no, que si intento acercarme,
huyo, de mí misma asustada.

Otros prenden labios a labios
y promesas se ofrecen con los labios
gozando en conciliarse voluntades:
yo no, que amanezco cada día
al tronco de mí misma atada...

Todo en vano. La magnífica
recitación de Reyes, su amistosa y
conmovedora súplica no lograron
convencer a Teresa. Insensiblemente,
se alejó de Zaldumbide, dedicándose
por completo a la escritura de otra
novela, muy diferente, autobiográfica,
claro y diáfano relato de sus recuerdos
de infancia, Memorias de Mamá Blanca
recuerdos de antes de la muerte deÍ
padre... Con esta pura y poética novela
escrita en un estilo mucho má~
~espejado que su anterior lfi.genia, se
mtegró en el movimiento neoclásico
que
preconizaban
Reyes
y
Zaldumbide; sencillez y pureza de la
frase, para expresar más fuertemente
las emociones.
Gonzalo Y Teresa se separaron.
Ella cayó enferma, murió de tuberculosis en el Guadarrama en la
primavera de 1936. Alfonso Reyes
apunta su nombre en El Deslinde, entre
los novelistas "documentalistas de la
hiStoria" • ¡Quién sabe cuántos recuerdos Y dolorosos sobreentendidos
esconde aquella sencilla frase!

�ALFONSO REYES AL CRUCE
DE LOS CAMINOS

James Willis Robb
El hecho de que una holandesa se dirigiera en castellano a un norteamericano
respecto a un homenaje al mexicano
Alfonso Reyes (como una vez sucedió)
despierta reflexiones sobre la resonancia e interrelaciones universalistas de
este "hombre de caminos" que es
Alfonso Reyes, según la feliz expresión
de Xavier Villaurrutia.1 No sería la
primera ni la última vez que Reyes
hubiera sido agente catalítico, mensajero y mediador en la fonnación de los
enlaces interculturales.
"¡Oh X mía, minúscula en ti misma,
pero inmensa en las direcciones
cardinales que apuntas: tú fuiste un
crucero del destino. " 2 -Así expresa el
propio Reyes su vocación de mexicano
universal por excelencia. Esa X símbolo
de México que lleva marcada
in,ieleblemente en la frente o en el
corazón es al mismo tiempo una serie de
brazos tendidos en todas las
direcciones del universo.
Recordemos también lo que dijo
don Alfonso de su compatriota del siglo
XVII, el dramaturgo don Juan Ruiz de
Alarcón: "Hoy podemos decir que fue
la primera voz universal brotada entre
nosotros y que con él, por vez primera,
México toma la palabra ante el mundo,
rompiendo al fin las duras aduanas
coloniales." 3
Así en Alfonso Reyes, en nuestro
siglo XX, México toma la palabra ante y
en el mundo, al cruce de los más
alentadores caminos de la cultura

universal, abriendo los vasos comunicantes, las vías de comunicación y de
entendimiento.
Villaurrutia señaló en la obra de
Reyes dos grandes caminos plurales:
"Los caminos de Europa" (primero, el
de España; luego, los de Francia e
Inglaterra; los de Italia, Alemania; el de
Grecia, que a veces lleva a Inglaterra,
Francia o Alemania, si no a México o a la
Argentina) (V. "La estrategia del
'gaucho' Aquiles"); y "El camino de
América" (primero, el de México: "la
tarea de encontrar el carácter, el alma
nacional"; luego, el de los grandes
espíritus como Bello, Cuervo, Bolívar,
Martí, Darío). Y podremos verlos como
dos grandes redes de caminos, que se
dan la mano o se bifurcan, corren
paralelamente o se entrecruzan, y de
todos modos siempre llevan a nuevas
perspectivas y horizontes. Podremos
seguir éstos y otros caminos laterales a
través de toda su vasta obra a la vez tan
diversa y tan sinfónicamente armónica,
llegando al fin del viaje siempre
ricamente premiados con la multiplicación de nuestra experiencia
intelectual y estética. El barco en que
nos embarcamos para este viaje ''por
mares interiores" o por el gran océano
de los descubridores por ahora es el
ensayo -el ensayo literario de infinitos
colores y matices, de infinitas direcciones e itinerarios, que milagrosamente fusiona la erudición y la poesía, la
inteligente penetración y la ligerez.a del
ameno juego.•

Por el momento sigamos al
someramente algunos de estos
dentro de dos etapas de la acti
literaria de Alfonso Reyes.
París, Madrid, Río y Buenos
fueron puntos focales de su gran
de misionero de la cultura. Río
Janeiro (donde pasa varios
1930 a 1936 y 1938-39) resulta
crucero del destino muy especial
él; así como Buenos Aires (19
1936-37). Allí se encuentra al
espiritual de dos ejes geográficos
universo: "Norte y Sur" (M
Sudamérica) y Este-Oeste (E
América). Desde Río y Buenos
redacta su genial correo lite
personal, MonJerrey, compartido
amigos en todos los puntos
·
del mundo. MonJerrey, bauti
el nombre de su ciudad me
nativa, es un mirador para con
las interrelaciones culturales e
americanas. Allí se cristaliz.a e int
esa preocupación tan suya
relacionar todo lo americano
europeo y viceversa, ver uno si
la luz del otro. Así, en MonJerr
breves ensayos medulares que
cada uno una figura europea en ~
de su relación con América: "G
América",5 "Saint-Simon y Am
"Rousseau el Aduanero y M
"Paul Morand en Río",6 "Vi
América", "Góngora en la Nueva
ña"; acompañados de otros de
parecido, escritos en diversas
nes: "Góngora y América", "
briand en América", "José

Moreno Villa en México", "Garibaldi y
América", "GaribaldiyCuba", "ValleInclán y América", "Los ojos de
Europa", "América vista desde
Europa".7

precisamente un viaje o excursión no
por el camino o la carretera central, sino
cortando a través del campo evitando
los caminos trillados. Aquí veremos que
cinco de los ocho ensayos nos llevarán
por variaciones del camino EuropaAmérica, sin hablar de algunas
excursiones laterales.

Véase, como un solo ejemplo entre
muchos, ese ensayito ''Paul Morand en
Río", tan típico de su técnica de enfoque
"estereoscópico", en que la rica
El primer ensayo de este grupo,
perspectiva total se logra a través de "Hrotsvitha", nos presenta la monjauna serie de dobles perspectivas: aquí comediógrafa-poetisa sajona del siglo
la ciudad brasileña de Río de Janeiro se X, contraparte o alma gemela de la
ve simultáneamente por los ojos de dos genial monja-poetisa mexicana, Sor
extranjeros, un europeo (el francés Juana Inés de la Cruz, estrella del
Morand) y un americano (el mexicano mundo barroco colonial hispanoReyes). Dos visiones nocturnas -del americano:
"Mangue" y de una macumba en
Niterói- revelan dos aspectos fundaAcá para nosotros, ¿cómo no hemos de
recordar, ante este ejemplo de la monja
mentales -lo manifiesto y lo escondidocon letras, a Sor Juana Inés de la Cruz?
de un Río múltiplemente "doble": el Río
Los prefacios mismos, sazonados de
"blanco" y el Río "negro", un Río de
cierta
mística coquetería, en que habla
vicio y de virtud, de día y de noche, un
de
su
vocación y sus propósitos, y se
mundo natural y un mundo
presenta
ante sus protectores
sobrenatural, de Africa pagana y
"inclinada como una espiga", pero
Europa cristiana. Es casi increíble que
segura de los dones que la Providencia
se pueda sugerir tantas perspectivas
le ha concedido y satisfecha de sus
dentro de la forma tan concentrada de
esfuerzos estudiosos (' 'pues soy
estas cápsulas del breve ensayo.
criatura capaz de instrucción") nos
hacen pensar en la poetisa mexicana.
Pensemos ahora en otra etapa
Por lo demás, dos mundos, dos
interesante de la actividad literaria de
planetas distintos.
Alfonso Reyes, la que podremos llamar
de la "Capilla Alfonsina", de sus últimos Aquí seguimos el camino Europaveinte años tan fecundos pasados en México, a siete siglos de distancia. La
México, y específicamente en el misma ojeada a Hrotsvitha nos lleva por
pequeño libro A campo traviesa,ª otros caminos laterales -el de Sajonia a
compuesto de ocho ensayitos escritos Grecia ("H... ha sido llamada la Safo
en los siete años finales de 1952-1959. cristiana... '') y el casi circular de SajoniaEste título encantador sugiere Ital ia-Holanda, pues

Tal es el teatro de la monja Hrotsvitha,
que recuerda la pintura de Cimabue o
los grabados de Lucas de Leyden:
única manifestación de la escena
europea en el milenio que va desde
Séneca hasta las primeras representaciones cristianas.
El segundo ensayo de esta colección,
"Fábula de los lectores reales", nos
hace entrar en el mundo del
Renacimiento francés en tomo a los
esfuerzos humanísticos del rey
Francisco I que creó la institución de los
"lectores reales", antecesora del
College de France, alta casa de estudios
hoy existente. Este camino de Francia
nos conduce también de Francia a
México, pues resulta que dicho College
de France fue •'más o menos'', dice don
Alfonso, el modelo del Colegio
Nacional, ilustre instituto humanístico
mexicano creado formalmente en 1945:
co-fundadores, Antonio Caso y Alfonso
Reyes. Como en el ensayo anterior,
seguimos con don Alfonso el camino del
humanismo universal a través de los
siglos y de los países. Aquí también
pasamos a España por un pequeño
desvío lateral: "hay que recordar, para
ser justos, que el rey Francisco I,
prisionero en España, había podido
observar de cerca la admirable
Universidad de Alcalá, obra del
Cardenal Cisneros".
En "Sergas de la reina platónica"
proseguimos por los caminos del
humanismo universal, otra vez en el
ambiente renacentista francés, con la

�reina Margarita de Navarra, "la 'única
Minerva de Francia"', apodo que de
soslayo podrá traemos otro recuerdo
de Sor Juana, la "Décima Musa"
mexicana. Esta vez resaltan las
vinculaciones con el Renacimiento
italiano -Boccaccio, Castiglione,
Petrarca- y hasta la Grecia antigua en el
pensamiento platónico. Este camino del
Renacimiento francés es a la vez el
camino Francia-Italia-Grecia hacia las
raíces clásicas de la cultura occidental.
El próximo ensayo, "La vestimenta
romántica de la historia", nos pasea por
los caminos de la historia en la época
romántica del siglo XIX, a través del
arte historiográfico de Chateaubriand,
Scott, Thierry, Carlyle. Aquí nos
concentramos en Francia e Inglaterra,
pero con Chateaubriand volvemos al
pasado de Grecia, Roma, Palestina,
Africa del Norte, España, Alemania,
etc., y con los cuatro historiadores nos
ahondamos en el sentido de la historia,
de pasado y presente, recordando otros
ensayos alfonsinos sobre el tema (e.g.
"Mi idea sobre la historia", Marginalia,
II).

El título aparentemente jocoso,
"Hablemos de caballos", abre la puerta
a iluminadoras perspectivas al llevamos
por senderos del mito y de la historia,
por el Camino Real de Europa a
América, hasta la conquista de México
por Cortés, examinando el sentido
mágico del caballo para el europeo y
para el indígena americano:

Más allá del jeroglifo de sangre, por
sobre el túmulo de las crueldades y las
luchas, se dejan adivinar unos
símbolos, unas fuerzas espirituales
que de algún modo contribuyen a la
Conquista y la explican en algún modo:
el Héroe, la Mujer, el Cometa, el
Caballo. Por lo pronto, el Caballo
representa ese elemento de exotismo y
superioridad armamental que los
españoles exhibían ante los ojos
deslumbrados de los indígenas, objeto
de magia y veneración, superstición del
centauro junto a la cual el arcabuz viene
a ser la superstición del fuego y del
rayo.

Jocoseriamente se puede decir que
"América es la más noble conquista que
el caballo haya hecho jamás". En el
recuerdo personal de don Alfonso se
aviva el hecho de que la unidad
centáurica de caballo y hombre ha
seguido siendo en México hasta hoy o
hasta ayer un mito de plena vigencia
vital:
Mis mayores, al evocar sus recuerdos,
no hablaban sólo de hombres, sino
también de caballos, como si dieran por
muy sabido y natural que a los caballos
mexicanos les tocaba parte
sobresaliente en la responsabilidad del
combate. Así, en mi mente infantil, el
caballo y el hombre se me viIJieron
fundiendo en uno como centauro
histórico.

Finalmente, al ponerse a narrar una
anécdota del caballo "el Morcillo" de
Cortés, una rápida evocación de los
famosos caballos de grandes figuras del

pasado histórico-literario -Alejan
Calígula, Atila, el Cid y Don Quijoteecha por caminos de la historia
tradición universal.
Otra vez tomamos el cam·
Europa-América, o en sentido inv
América-Europa (en la forma Méxi
Grecia y Roma) en el prototí
ensayo alfonsino "Moctezuma y
'Eneida mexicana'", que desa.rrolla
curioso paralelismo entre Mocte
(influido por el augurio del cometa)
se entrega a Cortés y el rey latino de
Eneida (influido también por orácul
augurios) que se entrega a los troy
Nos acuden a la memoria las frecu
evocaciones americanas y paralelis
reveladores entre lo mexicano o
americano y lo europeo en los estu
helénicos de Alfonso Reyes (e.g.
crítica en la edad ateniense, La anti
retórica: en Obras completas, XII
específicamente su sorprendente
frontación entre Aquiles y el ga
argentino ("La estrategia del 'gau
Aquiles", Junta de sombras). En
presente ensayo, se suscitan refl •
nes sobre los efectos en la historia
contacto entre el mundo indí
mexicano y el mundo europeo anti
y moderno:
La raza indígena asombra un ins

al mundo y desaparece. Su
epopeya, como un río subterr
corre bajo los siglos de la domin
española, fertiliza sordamente
acarreos de la nueva sangre ibéri
reaparece en nuestros días, d

nuestra política contemporánea un
sello inconfundible: la incorporación del
indio a los plenos beneficios de la vida
civilizada es nuestra más alta
incumbencia nacional.

"Un enigma de la Lozana andaluza"
nos lleva por caminos de la literatura
española, donde ésta en la novela de
Francisco Delicado se asoma a la Roma
subpopular del primer tercio del siglo
XVI. Este paseo por el camino principal
de España-Italia se acompaña de una
serie de breves excursiones laterales:
al mundo pagano antiguo (GrcciaRoma); España-Hispanoamérica (con el
Tirano Banderas de Valle-Inclán);
Chile-Argentina (una graciosa anécdota); y el doble mundo germániconorteamericano,
operístico-cinematográfico, por el siguiente paralelismo que caracteriza la técnica
novelística, tan originalísima para su
tiempo, de la Lozana andaluza: "Para
representarse la acción de la Lozana,
habría que acudir al recurso del
wagneriano Parsifal: el telón de fondo
en marcha constante. (Creo que los
aficionados llaman 'el Cine' a este pasaje
de la ópera.)"
En "Alejandro de Humboldt (17691859)'' Reyes personifica en la figura de
Humboldt toda una serie de
cntccruzamientos de los caminos de
Europa y América. Este ensayo en
cierto modo es una extensión del ya
aludido "Goethe y América", ya que los
hermanos Humboldt son eslabones
entre el amplio mundo humanístico

goetheano y el plural mundo hispánico,
es decir por un lado España (Guillermo)
y por otro lado Hispanoamérica
(Alejandro): "Si, como se ha dicho,
Goethe ha viajado por España en la
persona de Guillermo de Humboldt,
digamos que también viajó por América
en la persona de Alejandro."
Una vez trazada la línea Goethe-los
Humboldt, se nos presenta la doble
alternativa de los caminos GoetheHumboldt-España (Alemania-España) y
Goethe-Humboldt-Hispanoamérica y
Norteamérica (Alemania-América),
optándose por este último que resulta
ser a su vez un camino de múltiples
proyecciones laterales y verticales.
Hay una triple proyección vertical en la
dimensión histórico-legendaria: hacia
Ulises ("Pero pronto [Alejandro] se
sintió atraído por el mar, tentación
constante de los hijos de Ulises"); hacia
Cristóbal Colón (su madre "se
apellidaba Colomb, pintoresca
coincidencia en quien había de
concebir a este nuevo descubridor de
América"); y hacia Cortés ("Alejandro
contemplaba la que no pudo menos de
llamar 'Ciudad de los Palacios', con
arrobamiento semejante al de los
Conquistadores cuando por primera
vez se asomaron al valle de Anáhuac y a
la Ciudad de Tenochtitlán"). Se señalan
puntos de contacto lateral con sus
contemporáneos europeos (Cook,
Bougainville, La Condamine, Buffon,
Rousseau ...) y americanos (Franklin,
Jefferson, Bolívar; Carlos del Pino, el

"Humboldt indígena"; y "la Güera
Rodríguez" de México).
Así, por la poliprismática visión de
Alfonso Reyes, siguiendo uno solo
siquiera de estos caminos, se multiplican
maravillosamente las perspectivas y las
interrelaciones significativas. Volvamos
un momento al principio de este ensayo,
por ejemplo, para ver la riqueza y
sutileza de perspectivas con que sitúa a
los Humboldt con relación al mundo de
Weimar, captando todo el sentido de
poesía, de símbolo, de magia y de mito
latente en la historia:
Una que otra vez la historia se
complace en crear combinaciones
estéticas que parecen imaginadas por
la poesía. Las personas y los hechos
-encarnación del drama humano- se
acercan entonces y organizan como las
figuras de un gracioso "ballet". Fue
aquélla la hora de los Dióscuros, de los
Dioses Gemelos. Aún no se
desvanecía en el cielo de Weimar la
constelación de Goethe y Schiller, y ya
asomaban los dos Schlegel, vanguardia
del romanticismo alemán; y muy luego
-en tanto que aparecían Jacobo y
Guillermo Grimm,... -la pareja de los
hermanos Humboldt: Carlos Guillermo,
el estadista y filólogo, ... y Alejandro, el
gran demiurgo de la ciencia y del
humanismo cuyo recuerdo revive ahora
con el centenario de su muerte. El
Barón de Humboldt comienza pues su
''viaje terrestre'' como al amparo de un
mito adornado con los encantos
artísticos de un poema. Es mucha la
tentación de imaginar que un mismo
numen, desde la frente del poeta del

�VISION DE ANAHUAC: EL CREDO

MEXICANO DE ALFONSO REYES

Helia María Corral
artísticos de un poema. Es mucha la
tentación de imaginar que un mismo
numen, desde la frente del poeta del
"Fausto" y repartido en efluvios y
emanaciones, se desplegaba en
estrellas dobles para mejor abarcar la
imagen del mundo.
O bien empecemos solamente a
contemplar la infinidad de horizontes
que se abre ante nosotros al enfocar
Reyes sobre América la sombra de
Goethe y el mito fáustico reencarnados
en Alejandro de Humboldt, punto de
enlace entonces con el gran ensayo
alfonsino "El presagio de América" (en

Ultima Tule: Obras completas, XI):
él mismo-propia proyección de
Goethe hacia nuestra América- nos
aparece, de pronto a manera de un
"Wilhelm Meister" (ese "otro
Fausto"), cuando de pie en la proa del
barco que lo trae hasta nuestras playas
cruza los brazos y, lleno de confianza
en América, contempla los horizontes
que se van abriendo ante sus ojos y ve
ascender esa promisoria Cruz del Sur,
adivinada por los poetas y filósofos de
la Antigüedad y la Edad Media y
presentida en los sueños teologales de
Dante, y que cintila en los versos de
Ercilla y de nuestro Balbuena, tras de
ofrecerse, como en el soneto de "Los
trofeos", al asombro de los
· Descubridores.
y

~

Sólo un Alfonso Reyes, humanista
supercompleto a la manera renacentista
y goetheana, "filósofo a la manera del
griego" como Humboldt, artista-mago
de la palabra que sabe misteriosamente

combinar sabiduria y poesía en óptimas
dosis mínimas de prosa, sólo este
Alfonso Reyes puede así conducirnos
tan lúcida y luminosamente por los
múltiples caminos de la cult4.ra
universal.

4

Notas

5. Recogido en GraJa e ~ (Obro., e:~••

l

Reyes, "Alarcón",lasbw-laswras,l,M ·
TC2Inle, 1957, p. 88.
Tampoco desdeñamos (sólo lo dejamos
otras exrursiooes) el otro vehfaJJo de los v

deA!fomo Reyes (V. Constancia poética, O
completas, X), o el de la namitiva, por e_ientllo.
XII).

l.

2

Xavier VillauIIUtia, "Un hombre de caminos",
Tatos y ¡,relatos, México: La Casa de España
en México, 1940, pp. 61-71; yenPágúwsobre
Alfonso Reyes, I, Monterrey: Universidad de
Nuevolfái, 1955,pp. 68-74.

6.

Recogidos en A lópiz(Obrascompletas, VIII).

7.

Recogidos, respectivamente, en O
completas, VII; RetraJos realese imt:igi1111T•
(OC, III); Margill'lba, l, Méxioo: Tezatle, 19
Norte y Sir (OC, IX - dos ensayos); Simpatltu
diferencias (OC, IV); A lápiz; M~imlia. L

Alfonso Reyes, "Valle-Inclán a México",
Simpatías y diferemas, en Obras complelas, IV,
México: Fondo de QiJtura Ecooómia, 1956, p.
279; y en la X en la frenJe, México: Porrúa y
Obregát, 1952, p. 13.
.

8.

Reyes, A rampo traviuz, México: B Caro de
Silla, 19ffi.

"Mi c,Jerido amigo: Realí su maravillosa evoca:ión
de México del 1519. Me encanta esta visión
aeadaa, eSla histooa vivida oon toda la sensili.lidad.
8 estilo, por su aepiscular me1ax:aía, respoooe a la
civili7.aciái y medio~ ••l

Con estas palabras responde José
Maria Chacón y Calvo respecto a Visión
de Anáhuac, ensayo escrito en 1915 por
don Alfonso Reyes y publicado en 1917
en El Convivio de Costa Rica. Y
efectivamente, esta evocación creadora
de México es el armazón que sostiene
toda su amplia trayectoria. Además, no
es difícil suponer que Reyes haya sido
impulsado a escribir este ensayo por un
sentimiento de melancolía.

Visión de Anáhuac, visión creadora,
pudo muy bien ser el título de este
trabajo pero, como ustedes saben, esta
autora considera que el humorismo de
Reyes es un elemento primordial de su
estilo y una clave hacia la comprensión
de su obra, de manera que se tratará de
mostrar cómo funciona y cómo contribuye a los propósitos literarios de su
autor este elemento de su prosa.

inclusive los aspectos a veces terribles
de la historia de México son
presentados en una forma positiva y discreta. Porque ¡qué esperanzas que
Reyes discutiera el aspecto de la
destructividad del mexicano o los
aspectos adversos de la realidad y de la
historia de su pueblo! De manera que la
Visión de Anáhuac representa la
enorme capacidad creadora de su autor
y las posibilidades que lega a su México
de la posteridad.
Casi milagrosamente, a sólo cinco
años de distancia del estallido
revolucionario, don Alfonso logra que
el amor y el buen humor prevalezcan
en este ensayo, el cual, puede decirse,
nace del dolor de su autor. Pero no es el
dolor lo que a él le interesa explorar. Es
el futuro de México a través del
conocimiento de su pasado y de su
belleza inalterable lo que hay que crear
y proponer.

de respuestas bellas, su buen humor lo
lleva a crear, no sólo la estructura hasta
cierto punto sorpresiva y desde luego
sorprendente de este ensayo, sino los
elementos mismos que parecen, a
primera vista, algo desconectados con
lo que el lector esperaría de una
descripción histórica tradicional del
Valle de México. ¿Qué hace Giovanni
Battista Ramusio en esta historia? ¿Qué
tiene que ver un italiano con todo esto?:
ni mucho, ni poco. Veamos lo que nos
dice el autor: Giovanni Battista Rarnusio
publica su peregrina recopilación Del/e
Navigationi et Viaggi, y está ilustrada
con profusión y encanto. (p. 13)
De ahí se procede a hablar de las
ilustraciones, y en vez de discutir la
historia directamente, se nos habla de la
forma en que las estampas candorosas
representan los descubrimientos. El
adjetivo mismo también implica que
están llenas de cierta inocencia en
cuanto se refiere a la percepción
europea de las tierras descubiertas.
Europa era, con respecto a aquello que
estaba por descubrirse, inocente e
inexperta. Si no creemos, baste con
recordar la forma en que los habitantes
del nuevo mundo fueron percibidos
por los europeos. No como hombres
verdaderos: el indio parecía, o modelo
de perfección o lo opuesto.

"Viajero: has llegado a la rgión más
transparente del aire" su cita inicial,
parece ser conocida por la mayoría de
Don Alfonso, desde Madrid, dirige los mexicanos. Ha sido mi experiencia
los ojos de su imaginación y de sus casi invariable, que al mencionar el
lecturas hacia México y sus orígenes y nombre de Alfonso Reyes la respuesta
busca, con un profundo amor, las sea: "Ah, sí, es el escritor que dijo que
respuestas a la realidad y la creatividad México era la región más transparente
de los mexicanos a través del tiempo y del aire." (p. 13) En estos tiempos, sin
del espacio. Se trata, pues, de embargo, parece repetirse esta frase
desplegar, hasta donde sea posible, el con cierta nostalgia. Pero don Alfonso
El ensayo prosigue describiendo las
proceso creador del autor. Explicar nos dio mucho más en Visión de
estampas del Rarnusio: "En sus estampas
cómo, esta visión creadora se lleva a Anáhuac.
finas
y candorosas, según la elegancia
cabo a través del amor y del buen
del
tiempo,
se aprecia la progresiva
hwnor de su creador. Señalar cómo,
Expositor de bcllei.a, perseguidor
conquista de los lilorales; barcos

�VISION DE ANAHUAC: EL CREDO

MEXICANO DE ALFONSO REYES

HeliaMaría Corral
diminutos se deslizan por una raya que
cruza el mar... " Todo este párrafo,
incluyendo la mención de un Eolo
mofletudo, representa una forma
humorística e indirecta de exponer la
realidad del descubrimiento y el
impacto que tuvo en Europa. Pero el
párrafo termina con un comentario no
sólo de cierto humorismo, sino también
que revela la intención central de su
autor, o sea la de explorar la posibilidad
de que México sea recreado, vuelto a
crear, por los mexicanos.
Y esto, desde luego, por el uso del
poder de la imaginación: "una
imaginación como la de Stevenson,
capaz de soñar 'La Isla del Tesoro' ante
una cartografía infantil, hubiera
tramado, sobre las estampas del
Ramusio, mil y un regocijos para
nuestros días nublados" (p. 13) nos dice
el autor sugiriendo la importancia que
tiene el recreo cuando se está triste, o
sea el poder creativo del ocio. Pero el
hecho de que se mencione una
imaginación como la de Stevenson
también sugiere que este poder no·
tiene fronteras y que se puede dar en
cualquier país y en cualquier momento
histórico.

~

que le son familiares, que se aproximan
a la nueva realidad:
.. .la biznaga parece un tímido puerco
espín: el maguey que se abre lanzando
a los aires su plumero; los órganos
paralelos que señalan los lindes de los
terrenos; el nopal semejante a un
candelabro. (p. 15)

A todas estas imágenes se agrega

una más amplia, recordándonos que
cuando menos una de ellas está
presente en el escudo nacional con
estas palabras: ''flora emblemática, y
todo concebido como para blasonar un
escudo". (p. 15) O sea, que se ha
sugerido indirectamente que los
mexicanos ya han aprovechado, en esta
forma, su realidad inmediata como
fuente de inspiración.

este proceso de desecación ha s·
verdaderamente creador y aún
cuando su autor le contrapone la ~
"irrumpe el espanto social". ¡
solamente estas tres palabras se
para describir y no para discutir la s
de horrores de la Revoluci
Mexicana!
Esta breve frase de enorme
semántica, se abandona inmediatam
volviendo a la meta principal
ensayo: crear y recrear. Así, Re
explora una nueva posibilidad
preguntarse qué tiene en común
meseta americana con la llan
castellana, en
qué
procediendo, a través de am
paisajes, a explorar su impacto en
intelecto humano:
"Castilla sugiere
ascéticos; México, pensamien
fáciles y sobrios, lo que uno gana en
trágico, la otra en plástica rotunda."
15)

La flora de Anáhuac es de tierra

desértica, señala el autor y prosigue a
mencionar el efecto que ha tenido la
mano del hombre sobre esa tierra,
dedicando todo un párrafo al proceso
de desecación de los lagos que se llevó
a cabo desde 1449 hasta principios del
siglo XX. Después de una cápsula
histórica, el párrafo se cierra con la
frase: "Cuando los creadores del
desierto acaban su obra, irrumpe el
Del impacto de los descubrimientos ·
espanto social".
· en Europa, el autor pasa a la realidad
americana, a la flora del trópico y sobre
Esta frase enigmática expresa una
todo al paisaje del Valle de Anáhuac, idea, hasta cierto punto inesperada, a
proporcionando imágenes que le son través de la delicadeza de su autor que
más familiares al lector mexicano, pero apenas deja ver su ironía. Pero el lector
no al europeo. Para ayudar al último en cuidadoso tendrá que preguntarse si
su visualización, proporciona imágenes

Y así, el autor ha rescata
nuevamente las posibilidades cread
del mexicano, ya que le perten
ambas realidades, pero más
americana como implica el autor
referirse al impacto que tuvo
realidad en Fray Manuel de Nav
quien al referirse a la meseta dice
hay en ella "una luz resplandeci
que hace brillar la cara de los cielos".

16)
Esta metáfora, poderosa por
inversión del orden físico, cond

''Mi cperido amigo: Recilí su maravillosa evoca:ión
de México del 1519. Me encanta esta visión
awaa, es1a historia vivida oon toda la semibilidad.
a ellilo, por su crepiscular me1ancdía, ~ a l a
civiliz.aciál y medio evocados.''1

Con estas palabras responde José
María Chacón y Calvo respecto a Visión
de Anáhuac, ensayo escrito en 1915 por
don Alfonso Reyes y publicado en 1917
en El Convivio de Costa Rica. Y
efectivamente, esta evocación creadora
de México es el armazón que sostiene
toda su amplia trayectoria. Además, no
es difícil suponer que Reyes haya sido
impulsado a escribir este ensayo por un
sentimiento de melancolía.

Visión de Anáhuac, visión creadora,
pudo muy bien ser el título de este
trabajo pero, como ustedes saben, esta
autora considera que el humorismo de
Reyes es un elemento primordial de su
estilo y una clave hacia la comprensión
de su obra, de manera que se tratará de
mostrar cómo funciona y cómo contribuye a los propósitos literarios de su
autor este elemento de su prosa.
Don Alfonso, desde Madrid, dirige
los ojos de su imaginación y de sus
lecturas hacia México y sus orígenes y
busca, con un profundo amor, las
respuestas a la realidad y la creatividad
de los mexicanos a través del tiempo y
del espacio. Se trata, pues, de
desplegar, hasta donde sea posible, el
Proceso creador del autor. Explicar
cómo, esta visión creadora se lleva a
cabo a través del amor y del buen
hwnor de su creador. Señalar cómo,

inclusive los aspectos a veces terribles
de la historia de México son
presentados en una forma positiva y discreta. Porque ¡qué esperanzas que
Reyes discutiera el aspecto de la
destructividad del mexicano o los
aspectos adversos de la realidad y de la
historia de su pueblo! De manera que la
Visión de Anáhuac representa la
enorme capacidad creadora de su autor
y las posibilidades que lega a su México
de la posteridad.
Casi milagrosamente, a sólo cinco
años de distancia del estallido
revolucionario, don Alfonso logra que
el amor y el buen humor prevalezcan
en este ensayo, el cual, puede decirse,
nace del dolor de su autor. Pero no es el
dolor lo que a él le interesa explorar. Es
el futuro de México a través del
conocimiento de su pasado y de su
belleza inalterable lo que hay que crear
y proponer.
"Viajero: has llegado a la rgión más
transparente del aire" su cita inicial,
parece ser conocida por la mayoría de
los mexicanos. Ha sido mi experiencia
casi invariable, que al mencionar el
nombre de Alfonso Reyes la respuesta
sea: '' Ah, sí, es el escritor que dijo que
México era la región más transparente
del aire." (p. 13) En estos tiempos, sin
embargo, parece repetirse esta frase
con cierta nostalgia. Pero don Alfonso
nos dio mucho más en Visión de
Anáhuac.
Expositor de belleza, perseguidor

de respuestas bellas, su buen humor lo
lleva a crear, no sólo la estructura hasta
cierto punto sorpresiva y desde luego
sorpre~dente de este ensayo, sino los
elementos mismos que parecen, a
primera vista, algo desconectados con
lo que el lector esperaría de una
descripción histórica tradicional del
Valle de México. ¿Qué hace Giovanni
Battista Ramusio en esta historia? ¿Qué
tiene que ver un italiano con todo esto?:
ni mucho, ni poco. Veamos lo que nos
dice el autor: Giovanni Battista Ramusio
publica su peregrina recopilación Delle
Navigationi et Viaggi, y está ilustrada
con profusión y encanto. (p. 13)
De ahí se procede a hablar de las
ilustraciones, y en vez de discutir la
historia directamente, se nos habla de la
forma en que las estampas candorosas
representan los descubrimientos. El
adjetivo mismo también implica que
están llenas de cierta inocencia en
cuanto se refiere a la percepción
europea de las tierras descubiertas.
Europa era, con respecto a aquello que
estaba por descubrirse, inocente e
inexperta. Si no creemos, baste con
recordar la forma en que los habitantes
del nuevo mundo fueron percibidos
por los europeos. No como hombres
verdaderos: el indio parecía, o modelo
de perfección o lo opuesto.
El ensayo prosigue describiendo las
estampas del Ramusio: ''En sus estampas
finas y candorosas, según la elegancia
del tiempo, se aprecia la progresiva
conquista de los litorales; barcos

�diminutos se deslizan por una raya que
cruza el mar..." Todo este párrafo,
incluyendo la mención de un Eolo
mofletudo, representa una forma
humorística e indirecta de exponer la
realidad del descubrimiento y el
impacto que tuvo en Europa. Pero el
párrafo termina con un comentario no
sólo de cierto humorismo, sino también
que revela la intención central de su
autor, o sea la de explorar la posibilidad
de que México sea recreado, vuelto a
crear, por los mexicanos.
Y esto, desde luego, por el uso del
poder de la imaginación: ' 'una
imaginación como la de Stevenson,
capaz de soñar 'La Isla del Tesoro' ante
una cartografía infantil, hubiera
tramado, sobre las estampas del
Ramusio, mil y un regocijos para
nuestros días nublados" (p. 13) nos dice
el autor sugiriendo la importancia que
tiene el recreo cuando se está triste, o
sea el poder creativo del ocio. Pero el
hecho de que se mencione una
imaginación como la de Stevenson
también sugiere que este poder no
tiene fronteras y que se puede dar en
cualquier país y en cualquier momento
histórico.

que le son familiares, que se aproximan
a la nueva realidad:
.. .la biznaga parece un tímido puerco
espín: el maguey que se abre lanzando
a los aires su plumero; los órganos
paralelos que señalan los lindes de los
terrenos; el nopal semejante a un
candelabro. (p. 15)

A todas estas imágenes se agrega
una más amplia, recordándonos que
cuando menos una de ellas está
presente en el escudo nacional con
estas palabras: ' 'flora emblemática, y
todo concebido como para blasonar un
escudo". (p. 15) O sea, que se ha
sugerido indirectamente que los
mexicanos ya han aprovechado, en esta
forma, su realidad inmediata como
fuente de inspiración.

La flora de Anáhuac es de tierra
desértica, señala el autor y prosigue a
mencionar el efecto que ha tenido la
mano del hombre sobre esa tierra,
dedicando todo un párrafo al proceso
de desecación de los lagos que se llevó
a cabo desde 1449 hasta principios del
siglo XX. Después de una cápsula
histórica, el párrafo se cierra con la
frase: " Cuando los creadores del
desierto acaban su obra, irrumpe el
Del impacto de los descubrimientos •
espanto social".
en Europa, el autor pasa a la realidad
americana, a la flora del trópico y sobre
Esta frase enigmática expresa una
todo al paisaje del Valle de Anáhuac, idea, hasta cierto punto inesperada, a
proporcionando imágenes que le son través de la delicadeza de su autor que
más familiares al lector mexicano, pero apenas deja ver su ironía. Pero el lector
no al europeo. Para ayudar al último en cuidadoso tendrá que preguntarse si
~ su visualización, proporciona imágenes

este proceso de desecación ha si
verdaderamente creador y aún
cuando su autor le contrapone la f
"irrumpe el espanto social". ¡
solamente estas tres palabras se
para describir y no para discutir la s
de horrores de la Revoluci
Mexicana!
Esta breve frase de enorme
semántica, se abandona inmediatam
volviendo a la meta principal
ensayo: crear y recrear. Así, Re
explora una nueva posibilidad
preguntarse qué tiene en común
meseta americana con la llan
castellana, en qué
procediendo, a través de am
paisajes, a explorar su impacto en
intelecto humano:
"Castilla sugiere
ascéticos; México, pensamien
fáciles y sobrios, lo que uno gana en
trágico, la otra en plástica rotunda."
15)

Y así, el autor ha rescata

mencionar al barón von Humboldt
quien "notaba la extraña reverberación
de los rayos solares en la masa
montañosa de la altiplanicie central
donde el aire se purifica". (p. 16) De la
impresión de von Humboldt, la
imaginación del autor evoca un pasado
más lejano, el de la fundación de la Gran
Tenochtitlán representada por la
fuer7.a de las bellas imágenes del nopal
y del águila y la serpiente que cautivó a
los mexicanos.
La estampa precolombina se amplía
cuando el autor menciona que es esta
" una civilización de Cíclopes" (p. 17) de
donde puede implicarse que halla su
paralelo en las narraciones de la
prehistoria clásica. Estos habitantes
ciclópeos representan una etapa
histórica que ha estado presente en
todas las civilizaciones del mundo. El
autor ha sintetizado y universalizado
este momento de la historia de México
para que se compartan los pasos
inciertos del hombre americano con los
de todos los hombres.

nuevamente las posibilidades cread
del mexicano, ya que le perten
ambas realidades, pero más
americana como implica el autor
referirse al impacto que tuvo
realidad en Fray Manuel de Nav
quien al referirse a la meseta dice
hay en ella "una luz resplandeci
que hace brillar la cara de los cielos".
16)

Esta técnica de atomización de
Reyes se repite en su descripción de los
conquis-tadores la cual se reduce a las
palabras ''polvo, sudor y hierro'' (p. 17)
que conducen al lector a apreciar sus
cualidades más sobresalientes: el
empuje, la fuerza y la tecnología. Y es
precisamente esta última de la que
carecen los habitantes originales del
mundo recién descubierto.

Esta metáfora, poderosa por
inversión del orden físico, conduce

Se vuelve al paisaje, o sea la fuente

de inspiración, refiriéndose a las
montañas que rodean este valle con una
imagen humorística: "espacioso circo de
montañas'', montañas majestuosas que a
Reyes se le ocurren carpas para
recrearse. Y siguiendo una técnica
teatral, después de una creación visual
del escenario, proporciona una
introducción, por medio de una imagen
sinestésica al referirse a la probable
percepc1on
auditiva
que
experimentaron los conquistadores al
escuchar los ruidos "del tambor y la
chirimía, acompañados seguramente, de
algún rito sangriento". (p. 17)
La fuerza que la creación poética o
de ficción tiene a veces sobre la
realidad
está
poderosamente
representada por una cita de Berna!
Díaz del Castillo que tiene una triple
función: la primera ya señalada, la
segunda, de ilustrar el efecto del
ambiente sobre el hombre y la tercera,
de ilustrar las limitaciones de este
hombre que conocía el Amad(s de
Gaula de oídas, pero que no lo había
leído: "Parecía a las cosas de
encantamiento que cuentan en el libro
de Amadís... no sé como lo cuente." (p.
18) Y estos sueños de los antecesores
de Berna) Díaz del Castillo estaban
volviéndose realidad, primero en el
escenario de la conquista y, después, en
el escenario del propio ensayo.

Tras describir brevemente la Gran
Tenochtitlán, su arquitectura, sus trazos
maravillosos, sus colores, las artesanías
de su pueblo, sus comidas y costumbres,

en suma, su civilización, Reyes se
ocupa de describir su lenguaje
exaltando la suavidad del náhuatl que
en la mente del lector contrasta con la
sonoridad del español. "Esas xes, esas
tles, esas ches que tanto nos alarman
escritas, escurren de los labios del indio
con una suavidad de aguamiel". (p. I 8)
Del aspecto lingüístico se traslada el
escritor al aspecto de la sociabilidad de
la raza, la cual se ve exaltada cuando en
presencia de su emperador se exhibe
en la forma y colorido de sus ropajes, en
su rostro moreno, y de impavidez
sonriente, el manifiesto deseo de
agradar. Reyes emplea su técnjca de
miniaturización al decimos que estos
hombres tienen aspecto de juguetes,
aplicando a esta descripción una técnica
artística propia también de la raza que
describe.
La descripción del templo refleja la
habilidad creadora del pueblo que lo
creó. Y la descripción final de los ritos
indígenas de la muerte se equilibra con
la presencia de un aspecto más festivo
de la cultura: la feria. Sí, se trata nada
menos que del mercado por el cual
transitan, según Cortés, quien quiere
impresionar a su Rey y a sus lectores,
cuando menos sesenta mil hombres.
Si Cortés exagera, Reyes apenas
menciona el aspecto de la venta de
esclavos, el cual equilibra nuevamente
al hablar de lo bello que el ambiente
encierra: joyas de oro y plata, de plomo,
de latón, de cobre, de estaño, caracoles

�y plumas, etc... (p. 20) Pero la riqueza
existe también en yerbas medicinales
''más de mil doscientas hicieron conocer
los indios al doctor Francisco
Hernández, médico de Felipe II". (p.
21)

Todos los estilos y posibilidades
artísticas están representados en este
Valle de Anáhuac, y las civilizaciones
anteriores las han creado y se han
recreado en ellas a su manera. No sólo
se trata de impresionar al lector, sino de
descubrir cómo afecta este ambiente a
los hombres que lo experimentan. Y
analizando la prosa del conquistador,
Reyes nos dice:
"En pintoresco atolondramiento, el
conquistador va y viene por las calles
de la feria y conserva de sus recuerdos
la emoción de un raro y palpitante caos;
las formas se funden entre sí; estallan
en cohete los colores; el apetito
despierta al olor picante de las yerbas y
las especias.'' (p. 22)

La realidad aromática que afecta el
apetito se trueca en una realidad visual
cuando Reyes crea una verdadera
pintura estilo bodegón, de la fauna del
mercado: ''Después, la ventanería
confusa, donde sobresalen por entre
colinas de lomos y flores de manos
callosas, un cuero, un hocico, una
lengua colgante... '' (p. 22)

00

N

Y de ahí lleva a su lector a una
descripción de lo absurdo de esa
realidad cuando se refiere a "los raros y
monstruosos juguetes con que juegan

los niños de este pueblo misterioso''. La
frase " juguetes monstruosos" es un
concepto aparentemente contradictorio
y absurdo. Aquí se comporta Reyes, en
cierto modo, como un antropólogo que
reconoce pero que acepta los misterios
de las culturas que trata de descifrar.
Pero ahora se procede a usar otro
recurso pictórico al integrar la
naturaleza en su creación artística,
pintando con palabras lo que Diego
Rivera ha pintado con pinceles: "Las
anchas ollas parecen haberse sentado,
como la india, con las rodillas plegadas a
los pies paralelos. El agua, rezumando,
gorgoritea en los búcaros olorosos". (p.
22)

Estas últimas palabras son fuente de
creación artística que apelan a los
sentidos, visual, auditivo y del olfato,
que Reyes apoya explorando las
habilidades artísticas manifiestas en los
mexicanos, agregando que hay que
tener en cuenta que Berna! Díaz
compara las obras de los indígenas con
las de Miguel Angel y las de Berrugete.
(p. 23)
Los juicios artísticos de Berna! Díaz
tal vez no gocen de la autoridad que
goza el poeta por excelencia, ·pero
Reyes en una forma aparentemente
desconectada, procede a universalizar
al Emperador Moctezuma al describirlo
como un verdadero Rey Midas. Midas,
rey de la leyenda griega que convertía
en oro todo lo que tocaba, proporciona
una imagen paralela de la antigüedad

clásica para la descripción de la realidad
americana.
De ahí, Reyes parte a la evocación y
a la especulación, refiriéndose
únicamente "al poeta" (seguramente
pensando
en el
poeta de
Hispanoamérica por excelencia, Rubén
Darío, quien en su poesía modernista
creó imágenes similares). El lector no
puede menos que asentir con Reyes al
escuchar y visualizar las palabras:
Su reino de oro,
su palacio de oro,
sus ropajes de oro,
su carne de oro. (p. 23)

El corolario es que estas imágenes
se dieron en la realidad del pasado
mexicano cuya exótica presencia es
innegable, la cual crea Reyes de nuevo,
a la vez que recrea a su lector.
El refinamiento del palacio imperial
es extraordinario. El apego y aprecio a
la belleza que tienen estos hombres es
verdaderamente increíble. Belleza en
la arquitectura, en la escultura, en las
plantas y en el mismo zoológico que se
··encuentra en el palacio del emperador.
La sección termina con el comentario de
que "el conquistador anónimo intentó
recorrer los palacios de Moctezuma Y
cuatro veces renunció fatigado''. (p. 27).
Viene ahora la descripción de la
poesía náhuatl, a través de unos cuantos
fragmentos que de ella se conservan.
Pero Reyes, reconciliando el presente
con el pasado, inicia esta sección con

una cita de El Nigromante, Ignacio
Ramírez: "la flor madre de la sonrisa".
Las flores están presentes en todo y,
desde luego, también en la poesía de
Anáhuac. Flores cayeron sobre los
hombres al terminar el cuarto sol
cosmogónico de los aztecas. La flor se
representa tanto en ía pintura como en
la escultura, extremadamente estilizada.
Y es así como aparece en la poesía.
Rasgos geométricos, parecidos
realmente, a la belleza del México de
los cactus. (p. 28) Se establece también la
relación entre la flor y la palabra y se
habla de los juegos florales. Debe
lamentarse la pérdida de la poesía
náhuatl.
Una larga cita del poema
NINOYOLNONOTZA proporciona al
lector un ejemplo extraordinario no
sólo de las habilidades poéticas de los
indígeneas, sino de cómo se basa la
poesía en el paisaje y en la realidad
inmediata, al mismo tiempo que recrea al
lector:
Tal vez podré verlas, si es que han
aparecido ya; ponerlas en mis haldas, y
saludar con ellas a los niños y alegrar a
los nobles.
¿En dónde están las bellas y fragantes
flores con las cuales pueda alegraros,
mis nobles compañeros?
Arranca las flores que desees oh
cantor -ojalá te alegres-, y dales a tus
amigos, que puedan regocijarte en la
tierra. (p. 31)

Una amplísima gama de sentimientos
puede ser expresada a través de la flor:
La alegría, el amor, la belleza; pero
también las lágrimas, el dolor, la
nostalgia y la muerte. La frase "yo soy
miserable, miserable como la última
flor", concluye esta bellísima serie de
citas de la poesía náhuatl, cerrando el
ensayo con un sentimiento de tristeza y
de inferioridad.
Misteriosamente, el ensayo de
Reyes termina en su cuarta y útlima
parte utilizando citas inglesas. La
estructura es sugestiva del cuarto sol y
la esperanza en el futuro. Y las citas
inglesas como "But glorius it was to see
how the open region was filled with
horses and chariots, ... " Bunyan, The
Pilgrim' s Progress, obra del siglo
diecisiete que señala la importancia de
la continuidad histórica. Reyes explora
en esta brevísima sección las teorías del
continuar histórico. No sueña, dice, con
la perpetuación de ninguna cultura
anterior. Pero cree en el esfuerzo
común por superarse como lazo
unificador de todos los mexicanos.
También hay que recordar el efecto
que ejerce el ambiente sobre el
hombre: "El choque de la sensibilidad
con el mismo mundo labra, engendra,
un alma común". Pero si esto no es
válido hay que recordar la emoción
histórica, "sin cuyo fulgor nuestros
valles y nuestras montañas serían como
un teatro sin luz''. (p. 34)
El ensayo termina con dos imágenes
que los mexicano, compartimos:

Popocatépetl e Iztaccíhuatl, pero
Reyes cambia un poco la imagen
tradicional al decimos que esa mujer
dormida es Doña Marina y ese volcán el
flechador de las estrellas. Contando con
la memoria auditiva de su lector,
describe a esta mujer con sus mellizos,
imagen que recuerda a Rómulo y Remo
y a los hijos mestizos de Doña Marina.
Pero no es ésta una mujer llorosa y
errabunda nada más, sino la madre que
no ha perdido a sus hijos fundadores de
un nuevo pueblo. Reyes ha creado un
mito superior a los existentes, ha
reivindicado la imagen, tanto de Doña
Marina como del Indio del volcán y
parte de lo local a lo universal al decir
que esa tradición ajena también
pertenece a México y que, siguiendo a
Keats, el gran poeta inglés del siglo
XVII, no renunciará a ningún objeto
engendrador de belleza: '' A thing of
beauty is a joy forever". Un objeto bello
produce un goce eterno. "Beauty is
truth and truth is beauty." La belleza es
verdad y la verdad es belleza, son su
frases célebres.
Reyes ha creado y recreado la
realidad del Valle de Anáhuac. El
ensayo no sólo proporciona un fondo
histórico de los pueblos que lo han
habitado. Tampoco se limita a explorar
las posibilidades para el futuro de un
país en un momento de transición
histórica. Va aún mas lejos. Enseña su
sublimación del dolor propio en favor
del bien común, la superación de una
tremenda crisis por medio del amor y la
actividad creadora. Reyes crea, recrea

�ALFONSO REYES ENTRE LIBROS

Alfonso Rangel Guerra
y cree en el futuro de su patria.
Este ensayo es el "México, creo en
ti" del autor que no sólo cree en ti, sino
te enseña a creer y a crear. Hay que
leer a Reyes para leer a México y
leemos a nosotros mismos, hoy mismo.

Notas
l. Gutiérrez-Vega Zenaida Epistolario Alfonso
Reyes -JoséMa. Chacón. Madrid: Fundación

UnivcISÍtaria Española, 1976. pág. 59.

En un texto escrito en mayo de 1955 y
recogido en el primer ciento de Las
Burlas Veras, Alfonso Reyes propone,
como una forma de "dar alma a lo
inerte... Hacer que los libros -los cuales
ya tienen harta personalidad de por síadquieran figura semihumana, hablen,
conversen, disputen unos con otros,
acaso se enamoren". Pero cae en la
cue~ta de que Julio Torri ya se le había
adelantado al publicar en El mundo
ilustrado, el 13 de diciembre de 1910, y
dedicado al mismo Reyes, un "Diálogo
de los libros'', donde conversan el tomo
primero y el tomo séptimo del Parnaso
Espaiwl, de Lópcz de Sedano, escritor
del siglo XVIII, y concluye Reyes,
dirigiéndose a Julio Torri: "Y quienes
duermen entre los libros saben bien
que un diálogo como el tuyo puede
acontecer en un descuido." Después
añade: "Pero hay sin duda otra manera
sutil de animar los libros, que es
ponerlos en trato directo, corriente y
moliente, con sus poseedores."
Recuerda al personaje de Carlyle en
Sartor Resartus, amenazado de
~xpulsión de su ,propia casa por sus
libros que se multiplican por todas
panes, caso similar -añade Reyes- al
sucedido a Don Ezequiel A. Chávez,
obligado a alquilar dos casas vecinas
por la abundancia invadiéndolo todo.
"¿Y si confesara yo -escribe Reyes en
el texto que venimos comentado- que sé
de alg4ien a quien, de la noche a la
mañana, puede succderle otro tanto?"
Obviamente, se refiere a él mismo
escritor Y lector estrechamente ligado ~

los libros que lo acompañaron toda su
vida, pues Alfonso Reyes nació, vivió y
murió entre libros. Por ello, hemos
intentado un seguimiento de su vida a
través de su permanente trato con los
libros, sus referencias y sus reflexiones
sobre ellos. Cumplimos, así, con su idea
de animar los libros poniéndolos en
trato directo con su poseedor.
En varios de sus escritos nos dejó
Alfonso Reyes mención a la biblioteca
paterna, a sus lecturas de aquella época
y a las lecturas de su padre. A los once
años ya se pasaba las "horas largas"
entre los libros, hojeando sus páginas o
escuchando al padre, hombre de armas
y letras, poeta él mismo y amigo de
poetas. Ahí conoció a Manuel José
Othón. El general Reyes recitaba de
memoria, y enseñó a su hijo el poema
"El estudiante de Salamanca", de
Espronccda, cuyas obras completas
estaban en la biblioteca. Ahí estaban
también las poesías de Hercdia, autores
clásicos y principalmente románticos, el
Orlando Furioso y la Historia de la
Humanidad, de César Cantú. Había
libros de Rubén Darío dedicados por
éste al general. Del gran poeta
nicaragüense cuenta Reyes que
después de la muerte de su padre
escribió sobre él un artículo en el Diario
La Nación, de Buenos Aires. Luis G.
Urbina, que años .después fue amigo de
Alfonso Reyes en la ciudad de México
y en Madrid, contó que él fue testigo del
encuentro del general Bernardo
Reyes -que llevaba de la mano a su hijo

Alfonso, entonces con diez años de
edad- con Carlos Díaz Dufoo, del que
se habían publicado entonces los
Cuentos nerviosos. "Le ha gustado el
libro de usted", dijo el general Reyes al
escritor, y comenta Urbina que la cara
infantil de Alfonso Reyes, apenas con
diez años de edad, "se iluminó, de
pronto, con luz de entusiasmo. No era
propia de su edad la llama interior que le
encendía los ojos cándidos". En este
ambiente de lecturas y libros creció
Alfonso Reyes y despertó su vocación a
las letras.
En 1905 se traslada Reyes de
Monterrey a México, a continuar sus
estudios en la Escuela Nacional
Preparatoria. Tiene en ese momento 16
años y un bagaje de lecturas muy
amplio. Según su testimonio, después de
leer a Don Marcelino Menéndez
Pelayo corrigió la imagen equivocada
que tenía de Quevedo, considerado
sólo como un autor de "Chascarrillos
inconvenientes" y calificado por el gran
polígrafo santanderino como el "varón
más literario de España". El padre cedió
al joven Reyes estos ·libros y cuando
llegó a México ya llevaba una idea de la
obra de Francisco de Quevedo
sustentada en la crítica literaria.
Así pues, el padre de Alfonso Reyes
no sólo le permitía que frecuentara sus
libros en la biblioteca, sino que además
le cedía algunos. Sin embargo, después
de la primera aparición de versos de
Alfonso Reyes en letra impresa (28 de
noviembre de ese mismo año de 1905,

�Cuadernos de la revista

ARBOL DE POLVORA/Alfonso Reyes
en El EspectaíÚJr, de Monterrey), al ser
saludado por un amigo de la familia con
un "¿Qué dice el poeta?", cuenta Reyes
que su padre dijo al amigo: "¡No! Entre
nosotros no se es poeta de profesión",
pues el padre, si por una parte "aplaudía
y estimulaba mis aficiones -escribe
Reyes- por otra temía que ellas me
desviasen de las 'actividades prácticas' a
que se está obligado en las sociedades
poco evolucionadas". En esta misma
línea de la actitud paterna se explica que
el general Reyes le haya dicho a su hijo,
en una de sus visitas a Monterrey,
después de trasladado a la ciudad de
México: "Tu casa es la escuela de la
naturaleza". Todo esto lo cuenta
Alfonso Reyes desde el mirador de la
edad adulta, que le pcnnite asomarse al
pasado y valorarlo. En cambio, desde la
e,;rcunstancia del momento tenemos
ahora el propio testimonio de Reyes en
su correspondencia a Pedro
Henríquez Ureña, al que comenta en
una carta del 29 de enero de 1908 -va a
cumplir Reyes 19 años de edad-,
quejándose de la limitación cultural del
ambiente de Monterrey, las dificultades
para comunicarse con su padre, que lo
acusó de estrechez de criterio por no
soportar que le hablara de Juan de Dios
Peza.
La estancia en la ciudad de México
amplía el horizonte cultural de Reyes.
Aquí va a encontrar en la Escuela
Nacional Preparatoria el ambiente
positivista del momento, pero también a
varios maestros de alto nivel y sobre

todo a quienes van a fonnar el Ateneo
de la Juventud. El joven Reyes se
acercará igualmente a los círculos
literarios y conocerá entre los maestros
preparatorianos y los escritores de la
época, a Justo Sierra, Porfirio Parra,
Luis G. Urbina, Jesús E. Valenzuela,
Sánchez Mármol y otros. El mismo ha
contado como adquirió la obra de
Góngora en la edición de 1634 de
Madrid, de Hozes y Cordoba, en la
librería de Orortiz, donde se escondía
entre los libros para escuchar a
González Obregón, Carlos Pereyra,
Victoriano Salado Alvarez, reunidos en
tertulia.
Un año después de la llegada de
Alfonso Reyes a la ciudad de México,
en 1906, surge Savia Moderna,
heredera de la Revista Moderna.
Animada y sostenida por Alfonso
Cravioto, esta revista tuvo una vida
efímera de cinco números, de marzo a
julio de 1906, pero representó sin duda
un inicio de renovación que dio pie
primero a la sociedad de conferencias
en 1907, y al Ateneo de la Juventud,
donde se agruparon todos aquellos
nombres con los que comienza la
cultura moderna de México en el siglo
XX: Antonio Caso, Pedro Henríquez
Ureña, José Vasconcelos, Gómez
Robelo, ~artín Luis Guzmán, Julio
Torri y otros. Es la época juvenil en que
se definen las vocaciones, se lee en
grupo y se discuten las ideas del
momento, al margen de la filosofía oficial
que envolvía a la educación. En la

correspondencia de Alfonso Reyes y
Henríquez Ureña se puede hacer el
inventario de los autores que leían
aquellos jóvenes: Platón, Goethe,
Nietzsche,
Flaubert,
Wilde,
D'Annunzio, Renán, Taine, Bergson, y
muchos más. Mejor testimonio es el
primer libro de Reyes, Cuestiones
estéticas, editado en París en 1911 coo
trabajos escritos entre 1909 y 1910,
reunidos en volumen a sugerencia del
mismo Henríquez Ureña, amigo y
mentor de Reyes, quien también influyó
en sus lecturas.
Esta primera época de Reyes va del
año 1905 al año de 1913, fecha de la
trágica muerte de su padre y su partida a
Europa. Cuando, once años después,
tenninó su estancia española, publicó IDI
breve texto que tituló •'Romance viejo".
Era en cierta medida, la toma de
conciencia del fin de esa primera etapa
de su vida, de los años juveniles
exentos
de
responsabilidades.
Resumen de su vida hasta el momento
de la tragedia familiar, el •'Romance
viejo" es una suma de desdichas.
acumulación del peso que a veces
impone la vida. "Y hoy -escribe Reyes·,
entre el fragor de la vida, yendo Y
viniendo -a rastras con la mujer, el hijo,
los libros- ¿Qué es esto que me pun1.11
!?rota, y unas veces sale en alegrías sin
causa y otras en cóleras tan justas? Yo
me sé muy bien lo que es: que ya me
apuntan, que van a nacenne en el
corazón las primeras espinas." AlfoDIO
Reyes se va a Francia y se lleva consigo

I

AUSENTE EN PARIS
1925-1927

1
CAMPEONA

Cuando el Presidente del Club de Natación y los Síndicos
de París -chisteras, abultados abdómenes, bandas tricolores
sobre el pecho- vieron acercarse a la triunfadora,
prorrumpieron en aplausos y entusiastas excalamaciones:
-¡Si parece un delfín!
-Querrá usted decir una sirena.
-No, una náyade.
-¡Una oceánida, una "oceánida ojiverde", como dijo el
poeta!
La triunfadora, francesita comestible que hablaba con

dejo italiano para más silbar las . sibilantes y mejor
suspenderse en un pie sobre las dobles co~sonantes,
comenzó a coquetear:

-Non, mais vous m' accablez! Mon Dieu, que je suis
confuse! Et une naiade, encore! C' est pas de mafaute, vous
savez? Si j' avais su...!
Y Lodo aquello de:

·Toque usted; sí, señor. No hay nada postizo. Eso
también me lo dio mi madre con lo demás que traje al
ffi1DJdo, etc.

tosecilla muy al caso- ¡Ejem! ¡Ejem! Para llenar este diploma
hacen falta algunos datos. Decline usted sus generales.
-¿Aquí, en público?
Risas. El Presidente, protector:
-Su nombre, su edad... ¿En qué trabaja usted, cuál es su
oficio?
-Mi oficio es muy modesto, señores. Porque, sin
agraviar a nadie, yo, como decimos los del pueblo, soy puta.
Pánico. Silencio seguido de rumores.
-¿Ha dicho usted...?
-Puta.

.I·············································'
Dominando la estupefacción general, Monsieur
Machín, siempre analítico, interroga:
-Pero, entonces, delfín o sirena, náyade, océanida o
demonio ... sin faldas, ¿quiere usted decimos cómo, cuándo,
dónd(: adquirió usted esa agilidad y esa gracia en el nadar,
esa perfección deportiva, ese dominio extraordinario del...
de la...de los ... de las ...
Y la océanida, cándidamente, le ataja:

-C' est que...vous savez? Avant de venir ici je faisais le
lrottoir aVenise.

192.5.

·Vamos a ver, señorita -interrumpió, profesional, el
señor Presidente, poniendo fin a esos desvaríos con una

....

�2

"nuestroaméricanos"- por los cuadros del uruguayo Fi

LOS GORRIONES

Así, pues, las esferitas de gracia resultan
monstruecillos feroces, despeinados, flacos, la
escasa y en desorden, el chillido de ira siempre pres
pico y las diminutas garras siempre alertas. Feroces,
la ferocidad sólo ha de medirse por referencia a
ejemplares de la propia especie.

He seguido por el parque al loco de los pájaros, ese
viejecito irreal que cruza el pasto sin ver a los hombres y sin
miedo a la policía. Ya lalll.ando migas y semillas como un
Triptólemo. Lo siguen cordones de aves que revolotean
en tomo a él, se le posan en los hombros y en la cabeza,
acuden a su mano. Parece un dios.
y en el primer banco, me siento a pensar en los
gorriones.
Los gorriones, vistos a la distancia natural y ordinaria,
eran propia imagen del "ramillete con alas" de Calderón; Y
a sal titos entre las flores, parecían exactamente la ''flor de
pluma": unas esferitas llenas de toda blandura y gracia; una
caricia de los ojos, una atracción para las manos. No se los
podía ver sin desear asirlos, besarlos, disfrutar de su tersura
y tibieza.
Pero me tocó, otra vez, sorprenderlos de cerca, tras los
vidrios de un invernadero. Y entonces comenzaron mis
dudas y fuí descubriendo por instantes su naturaleza
verdadera.
¿Como he podido olvidar -me dije- que la verdadera
naturaleza de estos pájaros es la de aves reptiles? Todo el
día pegados a la tierra, todo el día entre los despojos que
todos los seres de la creación dejan caer al sucio ¿para qué
les sirven las alas, sino para ir a arrastrarse un poco más allá?
Anfibios, puesto que participan de la condición volátil y de
la reptante; innobles todavía entre las aves, y ya pedantes
entre las arañas y las lagartijas... Cuando en alto, otean el
suelo y anhelan hacia abajo; cuando en el suelo, ya no
piensan ni necesitan más. Algo así le pasó, dicen, al abuelo
arbóreo de los hombres, cuando se descolgó de las ramas.
¿Cómo pude yo olvidar -me decía- que duermen al aire
libre, en cualquier rincón de la calle, en los muladares Ylos
agujeros, y' que tienen los malos hábitos, el desaseo Y la
cólera propios de los arrapiezos criados en el arroyo?
El ave es del árbol y del aire, pura y superior: las hay del
campo y las hay de la ciudad; pero éstas, al menos, hieráticas
y empinadas como las cigüeñas de las torres, o alegres Y
discretas como las golondrinas. Los gorriones, no; los
gorriones son habitantes de los planos bajos, de_ lo ur~ano
sin urbanidad; es decir, de las calles peores, al mismo titulo
que los perros sin dueño. Y vistos de cerca, andan, en
verdad, como esos perros vagabundos, mal comidos,
sarnosos, rabiosos, con ojos de mal hombre y maneras,
siempre, de ladrón ¡Esos tristes perros picarescos _que
cruzan, en busca del hueso caído -inevitables mollvos

Y, en efecto ¿dónde lo he leído? Estos gorriones
ahora vuelan por ambos mundos son los supervivien
un duelo semejante al del Hombre Mediterráneo con
Hombre de Cromagnon: han aniquilado al gorri
América, su pariente de mayor talla y mejor pu·
Verdadera raza de apaches criada entre las Fortificaci
nos parece verlos -en la historia- vaciando a pico
cráneo de sus hermanos mayores, los eternos bobos
plato de lentejas.

Los más lejanos parecían llegar por el puerto de
Acapulco, falsos muñecos de la China, y perderse luego en
la noche gongorina de nuestro siglo XYIII. México, en
aquellos tiempos, resonaba todavía con el órgano del gran
cordobés.
Pero sobrevino la Independencia, que los teólogos
llaman pecado original, y los psicoanalistas, traumatismo del
nacimiento. En suma, coscorrón que despabila y ahuyenta
el sueño de la infancia.
Y entonces ¿qué hacer? Era, de una en otra
generación, aquel duro testame~to de guerra civil
transmitido a punta de cuchillo. Hijo: memento morí.
Hermano: meme,µo mori. Y hasta los pájaros se comían a los
pájaros, y las flores envenenaban a las flores ...
Al fondo, los abuelos: cordillera sombría, Sierra Madre
y cabalgata de cumbres.

1926.

3

4

NUESTROS GIGANTESCOS

LA ALCOBA BOSTEZA

ABUELOS

Apenas habían bajado de la chimenea los angelitos de
bronce, cuando las horas, ya sin testigos, empezaron a dar
volteretas, colgadas del horario y del instantero, muy
descocadas y las piernas al aire.

La primera cena de la familia dispersa tuvo ocasión en
rejas de unos alejandrinos románticos. Yo era enton
joven que me confundía con el fondo del paisaje y c
ojos cerrados, en la literatura.
Alumnos pacientes del Alfabeto, hemos
después cazando a todos los hermanos de tintero en ·
y a los padres, bajo los capelos de vidrio en que los
olvidados la incuria de nuestros reyes de armas.
devoción de unas tristes flores de trapo no alegraba ya
ojos evanescentes, sus ojos de daguerreotipo en fi
Pequeñitos y pálidos, parecían "zanzas" de cera:
injurias que hace el jíbaro a la humana es
convirtiendo al enemigo en feto adulto. ¡Mil veces m
venganza de los cazadores de cráneos!

Por toda la alcoba se difundió el aroma añejo de las
flores del papel pintado; y el colchón, congestionado de
lascivia, concibió en sí mismo la primera polilla en
gérmenes.
Cierto que nadie llegaba al tercer piso de aquel hotelito
de barrio. Cierto que, como en Jane Austen, el cuarto de
huéspedes siempre estaba deshabitado, única manera de
tenerlo siempre disponible...Ocasión para reflexionar
sobre la inutilidad de la previsión y el ahorro.

a su jerarquía. Para lo cual fué necesario consul
genealogías y los cronicones.

Era la hora en que las abejas, en el poético alcornoque,
se han quedado con tamaño palmo de aguijón, las honnigas
pierden el rumbo -que es cuanto hay que decir- y hasta
olvidan la fila india. Leconte de Lisie ya no halla medio de
entender las formaciones de los guerreros en la litada.

Nuestros gigantescos abuelos fueron revel
ectoplasmas evocados por tanta devoción filial. Las vi
flúidas del solar manchego o del andaluz se mezc
como podían, con las ráfagas montañosas del señ
Ogazón y con los recuerdos graníticos de Navarra,
el valle del Baztán se cuaja de escuadrones Ochoas.

Y, animándose desde una mala fotografía mural, nuestro
Guillermo Prieto ocultaba disimuladamente, bajo los
abominables puños, los rebordes de una de aquellas
camisetas de su tiempo, gruesas, sucias y feas, que sin
embargo casaban tan admirablemente con las manos
peladas de los Maestros, los del "huarache espiritual".

Y no: había que rescatarlos y devolverlos, poco a

A un tiempo, pues, se descolgaron todas las arañas
implícitas en el cielo raso; las ventanas estallaron sobre el
jardín; y entre el bochorno de la siesta, reinó por el aire de
la alcoba toda una Yeracruz inmensa de abanicos de palma!
1926.

5

VENGANZA LITERARIA
Los primeros objetos que descubrieron mis ojos -lámpara
ingrata de las dos y media de la mañana, insomnio que sigue
a la pesadilla, ganas de aullar, ganas de huir- fueron,
olvidados sobre el sillonzote de la chimenea, el gorro de
dormir y las antiparras del Maestro.
El Maestro se había pasado la noche diluyendo un
granito de anís folklórico en cien calderos de agua tibia. El
piso estaba encharcado de octosílabos. "Habrá que llamar
al encerador", reflexioné. Y me levanté de un salto, me
vestí en un santiamén, y cátame en un dos por tres llamando
a la puerta de la Academia: "¿Aquí limpian, fijan y dan
esplendor?''
Tanto ejercicio de frases hechas me dejó como
despernancado. El espíritu de asociación verbal me
rechinaba en el cuerpo. Los cotarelos me hervían casi en la
garganta. Y cruzó dentro de mí -¡qué bien lo recuerdo!- una
de esas ideas sin pasaporte que de repente se nos cuelan
por la conciencia: la convicción firme, la profética visión de
que nunca se acabaría en México el Palacio Legislativo
comenzado por el arquitecto Boiry, y que un día, entre
silbidos de marina catástrofe, se hundiría en olas de
cemento el Palacio de Bellas Artes. Ideas a deshora,
pájaros que cruzan de ventana a ventana, sobre la
espantada familia congregada en el comedor.
El instante era propicio. Se abrieron las ponderosas
puertas. A los tres años, ya están nuestros muertos en su
punto. Podemos pacer tranquilamente en los cementerios.
La Academia estaba poblada de poetas cilindristas o
cilindreros -reacción contra el cubo- y Modigliani y
Picasso, colgados del techo, se balanceaban
majestuosamente, como aquel caimán del patio de los
Canónigos, Catedral de Sevilla.
Aquí salió cantando en falsete nuestro Apollinaire, que
si no le daban caviar todas las noches, como a los viajeros
mimados de la Holland-America Line, era capaz de hacer
esto y lo otro. Yo, que sentía la necesidad de crear
absurdos, lo alcancé por el cuello, lo enjerté en los poetas
de campanario, y me puse a cosechar, en mi nuevo árbol

�evolutivo, primaveras almidonadas en faldas de percal y
servilletas duras como cartones, del tiempo de Don Simón.
Así, así me las pagarán todas ésos del Angelus, ésos del
Toque de Queda, ésos de las muchachas de la retreta, ésos
de las virtudes aldeanas, ésos del incienso de la parroquia,
ésos de las tardes de la granja, las veladas de la quinta y
hasta Don Catrín el Calavera: poetas pepitos, poetas rotos
para decirlo a la mexicana. Traen raídos los traseros del
alma y lo an~ tapando como pueden, y dicen que es por
meditabundos y por pasear manos a la espalda.
Y los dejé convertidos en papel de moscas, olor de sínsín, aguaflorida barata, mucílago y panal de América en
dulzor de pegajosas pepitorias. ¡Fuchi!

1926.

6

MIENTRAS LEIA EL OTRO
Nunca vi cosa igual ¿Que la desatención y el cansancio nos
transporten hasta el otro mundo? ¿Que, mientras un
profesional del aburrimiento nos lee sus cuartillas
monótonas, nos desdoblemos positivamente y viajemos en
ser astral hasta unos oscuros reinos de pesadilla, sólo en
sueños, y una que otra vez, frecuentados?
El sol del Barón de Haussmann inundaba plácidamente
la estancia; y yo soportaba la andanada folklórica de buen
humor y con bastante paciencia. Había interrumpido mi
trabajo, y de tiempo en tiempo miraba, al soslayo, las
cuartillas que, regadas sobre mi mesa, imploraban mi
compasión.
Pero mi implacable visitante prosiguió su monografía
sobre la canción de cuna, enseñándome a cada tonada una
doble hilera de dientes:
-Verá usted. Aquí la canción de cuna asume un aire casi
mitológico:
Arriba del Cielo
hay un agujero
por donde se asoma
Narices de Cuero.
(¿Sí será e/Diablo?)
Arriba del Cielo
hay una ventana
por donde se asoma
Señora Santa Anata.

Y yo entré en mi sueño; resbalé, me hundí, rodé. Iban
venían los escenarios, derivados en una contin
disolvencia. El lector salmodiaba sus canciones de cuna.
sé si me quedé dormido. Apareció una imagen de infan
me ruborizaba, me molestaba.
Lo confieso: el hijo del Gobernador rompía a ca
por entre los puestos de jarros, y luego tenía que pagar
cacharros rotos. Lo seguían unos gendarmes parecidos
Maximiliano en negativa, con su partida barba ne
Creían que venían a darle caza, y al fin sólo le
escolta. Y él se divertía en tumbar los tiestos de las ven
o al menos rajarlos y hacerlos saltar con aquella
inefable que en su tierra acostumbraban llamar "rifle
silencio".
El lector seguía zumbando, allá en las penumbras de
conciencia, y yo seguía mi pesadilla. A no ser por ella,
suicido, y se hubiera dicho de mí: "¡Qué oyente perdió
mundo!" Me entré por una palabra y salí por otra, ~
crecidas ya, entretanto, las barbas de la santa paciencia.
-La Gramática y yo- pensé al oír vagamente que se 1111,
hablaba de la eficacia del solecismo y el arrojo para 11:
anacoluto entre los simbolistas franceses- somos tan ig~
que no hay respeto posible entre nosotros.
Y seguí soñando...

Llegamos a donde la ciudad se quita el sombrero, y JXi.
los ojos y las orejas, la boca y las narices -por todos ICI
agujeros de la cabeza- se nos metió de repente un cieli
inmenso.
Mi lector -me di cuenta- estaba a la sazói
preguntándome:
-¿Establece usted alguna relación entre la fábula bíblict
y los animales de sangre fría? Y desde luego, éso de tal
"manzanas que vamos a cortar a la huerta", ¿tiene algo QUf
ver con los frutos de las Hespérides y la leyenda ~
Héracles?
Pero yo, en otro espacio, continuaba, entrecerrados lol
ojos, mi viaje ideal. Yo era viejo, muy viejo, y me apoyall
en Antígona. La plaza era inmensa, y quedaba en latl
bocacalles donde se confunden Monterrey y México 1
Madrid y París ...

····························································

traer los picos del cuello de pajarita manchados de carbón.
Había que poner algún remedio.
Ya la piedad del polvo de talco nubla el baño. En Sevilla,
w trada del barrio de Santa Cruz, donde está la cruz
.
precisamente, me enseñaron -especie a la vista- a distingwr
el espliego de la alhucema. De suerte que yo sé muy bien a
qué olía la loción aquélla...
Era la hora justa en que los trasnochadores le dan
cuerda al libre albedrío. Me asomé al balcón y empecé a
repartir saludos a las ventanas cerradas, unos saludos sin
destino (el "saludo puro", dirían hoy}, que se quedaban
suspensos sobre el torbellino de la calle, globitos alelados,
ajenos a las leyes del tráfico.
y el folklorista, en el otro mundo -aquí, junio a mí- estaba
diciendo:
-Porque hay que distinguir entre mujeres y mujeres.
ComodecíaAlarcón, "Dios no lo da todo auno" ,o auna, ¡jaja!
-Sí -repuse, esforzándome por volver a su lado, y con la
sensación de que sólo conseguía yo reencarnar en media
cara-. Por eso el 24 de abril del año pasado, en el Bullier,
primer baile anual de La Horde, yo me atreví a afirmar, y lo
hice cantar a coro:

Pero yo volví a escaparme por la tangente y entré en
- ., sm
. gular......................................
otra ensonac1on
Estudiábamos los orígenes de la novela española. Sí,
estoy cierto: era por esos días. Acababan de instalar las
flamantes oficinas de la Universidad en un enorme edificio
que había servido ya para todo ¡Tenía hasta un teatrito
interior! Otra parte del edificio daba alojamiento a un grupo
disidente de la Escuela de Ciegos, y otra, a los traductores
de la entonces Secretaría de Instrucción Pública. El jefe de
traductores era un sordo mortal, rabio:&gt;o a más no poder, y
que la tenía con una pobre empleada. Para reprenderla,
berreaba más que Merlín cuando el baladro. O por exceso
de ira, o porque él no se oía y todo le parecía poco. A los
gritos, los ciegos salían de su reducto y, en fila, apoyada la
mano en el hombro del que iba delante, se acercaban hasta
la puerta de la oficina, y allí asomaban las curiosas cabezas.
Y el sordo:
-¡Señorita! ¿No le da a usted vergüenza? ¡Hasta los
ciegos vienen a ver qué pasa!
Y la empleada, tímidamente:

-No, señor: vienen a "oir" qué pasa...
Había muchas piezas sobrantes, patios enteros
~obrantes, y unas salas enormes, tapizadas de yute.

Entre la flaca y la gorda
-dice un viejo sabidor-,
la intermedia es la mejor,
por
ser la única digna de La Horda.

-¿A ver? ¿Cómo dice usted?
-Digo que, en efecto, Dios no lo da todo a uno, que tiene
usted razón, más de la que le cabe en la boca, y que hay
mujeres para todo, hasta para los hombres;

que hay ángeles perfectos de pureza,
por los que yo me tiro de cabeza;
que hay hembras de tan mala condición,
de ánimo vil y corazón tan sordo,
que pienso que no tienen corazón;
Y hay otras de la condición del tordo.

Y sobrevino otra visión. Era la hora de afeitarse, ";

afeitarse por segunda vez, bien entendido. Alg
aseguran que el cuello de por la mañana anochece
gotitas de sangre. Y los impecables londinenses su

''era la hora de la melodía''?

-¿A ver, a ver? ¿Cómo es eso? -me decía, abriendo
tamaños ojos, el que, sin remedio, debemos llamar mi
interlocutor-; "y hay otras de la condiGión del tordo"?
¿Endecasílabo descoyuntado o corrupto, a lo Darío, el de

Suspendíamos a cada rato la lectura, y nos poníamos a
"jugar a la pelota con los tinteros" ...¡Con los tinteros llenos
de tinta, señores! Con las sillas y hasta con la mesa hacíamos
otro tanto. ¡Apara esto y apara lo otro! ¡Pum! ¡Reteplum!
Quedaba la sala hecha un campo de batalla; pero lo mismo
quedaban nuestros pobres sistemas nerviosos,
sobresaltados al rojo blanco, que allí pienso yo que empecé
mi senda de cardíaco.

Me acuerdo del último terremoto, por asociación o
contaminación con aquellos bárbaros juegos. Entre otras
cosas, se vino abajo el Cuartel de Artillería Ligera. El
Coronel del cuerpo era bigotudo, moreno y aguileño. Leía
a Gracián, caso inaudito.
Sembrado en su pecho sin tacha, Gracián empezaba a
echar retoños militares.
A toda costa, quería que yo lo enseñara a patinar. Y yo
no soy patinador porque Dios es bueno. Pero época hubo
en que yo bajaba hasta la pista, dejándome rodar por cinco
o seis escalones en unos patines de dos ruedas. Por los
corredores de la casa paterna, yo preparaba con la mayor

VI

�naturalidad la lección de la tarde, patinando y sin hacer ya
caso de lo que hacía.

11
Y si no soy jinete es porque se me quedó el caballo en
mi tierra. Pero yo iba a la escuela primaria a caballo. Y el
asistente me traía otra vez el caballo a la salida. De las
veinticuatro horas, diez eran del sueño; las otras catorce,
del empeño. Visité a caballo todas las moliendas de caña de
los. alrededores, y me indigesté gloriosamente con el
aguamiel de todas y cada una.

También soy tirador de rifle, sólo inferior a Porfirito,
según presumo, aunque me lo disputa mi hermano. Eso del
centavo en el aire era para mí cosa de juego.
Y he remado mucho, hasta que se me fueron los remos,

como al barquero enamorado de Góngora.

y fuí, en mi adolescencia, campeoncillo de florete
francés e italiano, y hasta empecé con la espada de combate
y el sable.

FUEGO GRANEADO

1930-1932
I

todavía quedan por ahí cantantes de los cuarenta para
arriba con recuerdos de mis primeras timideces.
Y, de pronto, me veo sentado en una aula de la
Preparatoria, ante aquel maestro de Astronomía (la sola
palabreja, ya "data") que resolvía todos los problemas
"forzando un poquito el cálculo y por acumulación de
factores" -en suma, como lo hace la naturaleza. Y recuerdo
a su ayudante, el señor Peralta, el que pasaba lista
(" ¡Peralta, quítame la falta!''), quien un día Hegó corriendo y
sin resuello, para decimos:
-¡Señores, vengo a decirles que hoy no puedo venir!

...Pero ¿dónde estoy? ¿En qué íbamos y qué ha sido
esto? ¿Quién lee y ronronea a mi lado? ¿He estado
soñando? ¿Qué sonambulismo se apoderó de mí? ¿Qué
cola de cometa pasó a mi lado, arrastrándome de refilón? ¡Y
qué duro, ahora el aterrizaje!
Y haciendo de ... sueños corazón:

-Sí, señor mío, de lo más interesante que conozco al
caso. ¡Magnífico! ¡Y qué amenidad!
(¡ Y que tire la primera piedra el que se atreva, el que
no haya oído nunca discursos oficiales, el que nunca haya
asistido a las congregaciones cívicas, o el varón sin cicatrices de letras!)

1927.

R(o, noviembre de 1930.

HAOA EL ANGEL
Blando, blando el cráneo sin vicios, y el exceso
alimentos líquidos disuelto en sangre sin arenas. F1,.
donde mueren los sólidos: el carácter, la seriedad,
respetabilidad, el don de mando, el .sentido de
responsabilidad, la obediencia a la palabra empeñada,
sentimiento de dependencia y subordinación, la noción
la propiedad, la consideración al prójimo, el instinto
vecindad, la previsión, la ayuda mutua, el carnet
identidad, el bastón.

Y tuve -¡quién lo diría!- una cabellera de rizos rubios.

Y a los once años, era ya popular entre bastidores. Y

De modo que la plancha ardiente evaporaba y deshacía
al instante toda gota de vida. De forma que no pudo haber
resquicio al rencor, ¡el panal tan lleno de abejas! De suerte
que no percibía los obstáculos, pues ¿qué sonámbulo
tropieu? De manera que, blando e informe, entró, quién
sabe cómo, igual que un grande rayo de acero, hasta el
cielo de la libertad.

Blando, blando el cráneo sin vicios, y sin tegum
confusos los tejidos. Su voluntad no pudo criar huesos.
incapaz de no entender. Y con la semilla de cada ofi
recibida, cultivaba en tiestos, en vez de cóleras, graci
Montaignes de salón.
Blando, blando el cráneo sin vicios y siempre como
asno tierno, todavía plástico al espíritu. Milagro que
fuera estéril, él tan desasido de vísceras, y su mi
fisiología tan escurrida en embudo hacia el chorro de
ideas. Mordido de la enfermedad, casi no escupía sínto
sólo la imaginación daba señales de padecimiento. Fn
cuerpo transparente, maleable. Contraía males al con
de una palabra.
Blando, blando el cráneo sin vicios, fontanela a
servir, mollera, sin cerrar, suturas abiertas, mente sin ·
ni callos, moral sin principios, sistema en constante refi
alma -si no ramera, porque ni alquilona ni desganada-sí,
cambio, apetitosa y sedienta, lúbrica de nociones y
anhelante de ser poseída a cada momento por otro soplo
la brisa: lujuriosa yegua de Andalucía, cambiante nube
miedo a su íntima tempestad.
Blando, blando el cráneo sin vicios; hasta donde 11
tarde el vino, cuando ya no podía hacer daño: como si
tanto esperar, el vino hubiera purgado sus venenos;
donde el humo del tabaco subió tan despacio que
descargó de nicotina; adonde el temblor de amor in
si mala costumbre a los comienzos, acabó en leg~ ·
naturaleza y propia esencia.

2

DONDE EL POETA SE DESCUBRE
A SI MISMO
Qué mal, pero qué mal escribe el poeta de algún tiempo a
esta imte!
Y él, allá lejos, díscolo y encerrado a solas,
monologando y refunfuñando:

-Si nos descuidamos, todo esto para en anquilosis. Los
lectores sólo se dan cuenta después de cien años, índice de
velocidad del alma. De manera que estamos solos y
arrancados de la opinión.
"Llegó la hora de trabajar a contrapelo, despeinando y
alborotando otra vez el estilo. Haber acertado una o dos no
es razón para vivir imitándose. El pintor, por eso, ha
comenzado a pintar contra la pintura; el músico, a componer
contra la música. El toque está en entrar destrozando, en
salir cortando, como el cuchillo del Viejo Vizcacha; en
aparecer por donde no. "-¿Por qué no pinta usted en su
cuadro esa hoja de periódico? -Porque, mejor que
remedarla con los pinceles, voy a pegarla en la tela con un
poco de goma." "-¿Qué pasó con esa melodía?- Nada, que
la sedujimos a la dragona, y luego la dejamos caer a medio
camino, y nos reímos de ella, y no queremos saber más, ni
en qué ha parado, ni si ha parido". El toque está en abrirse
una herida grande, por donde se entren aire y luz nuevos;
en provocar hemoclasias interiores, choques de sangre,
dejando llegar hasta lo íntimo las sustancias en estado bruto,
antes de que sean asimiladas, antes de que las envuelva ese
vaho de espíritu rancio, ese tufillo de costumbres
verbales... ¡Oh, tomar una piedra viva y plantarla en medio
de la frase! ¡Qué vergüenza de sustantivos junto a ella!
¡Agarra,. a fuerza aquella palabra chillona y estremecida, y
clavarle la pluma allí mismo, en salva sea la parte, para darle
el tratamiento que se merece! Acabar con la cocina del
Pa!ace Hotel -salsas de fondo, salsas madres, y otros
alimentos en serie, y métodos de putrefacción uniforme
PIila paladares mW1danos-, y ser capaz de servir a la mesa

un gallo entero, sí; pero un gallo anterior a la torsión del
pescuezo (tuércele el cuello al cisne, no al gallo); wi gallo
con su bailecito amenazador de ala caída, cuchillero con el
sarape al brazo, con su faroleo de guapo y compadrón en el
corral donde nadie le tose, y con su ki-ki-ri-k(, su Cristo
nació y toda su alegre faramalla.
"Pero luego viene lo mejor, y lo peor, que es comerse
al animalito vivo, como se comía el lechón durante los
primeros setenta mil años de la humanidad, según asegura
Charles Lamb. Porque aquí tocarnos al misterio de la
creación. Para llegar hasta mí ¿todo tiene que morir
previamente? ¿Sólo he de alimentarme yo de momias y
cadáveres? Conozco la receta: -Tómese una emoción,
cuélguesela de una pata hasta que esté bien manida, hasta
que la pata se rompa sola y la emoción se nos caiga al suelo;
sométascla al fuego de la imaginación voluntaria. (Todo
cocinero literario sabe encender este fogón en tres
tiempos.) Empápesela poco a poco en salsa de lecturas
oportunas, bien maceradas; salpíquesela con un pellizco de
especias, como que somos muy pillines, como que se nos
ocurren muchas cosas y no las decimos por modestia;
déjesela reducir varios días; sáquesela del fuego y
pruébesela de primer intento, a ver lo que sale;
sacrifíquese con la primer lectura a algún amigo paciente, y
hágase caso de su consejo; añádase esto y quítese estotro; y
un ramito de lechuga por aquí, y un rabanito tajado en flor
por allá; y cátala en letras de molde para estómagos
fatigados ... "
Y mientras gruñe, dando puñetazos contra el aire,
afuera, a la puerta, el ejército de fantasmas ya inútiles: son
los sin-trabajo de la estética que se han quedado, como en el
poema de Curros Enríquez,

De rabia e de cólara os dentes baJendo.
Rfo, 1931.

3

LOS Q UITUTOS

Cosas, Celalba mía, he visto extrañas.

Góngora.
Cierto día recogí del suelo la pluma de una ala de Cicerón,
magna voz de entonces. ¿Quién resiste a la presión
atmosférica? Quise abrir, apenas, un poro en medio de la
nube, y se me vino abajo una catarata. Me ha pasado de
todo.

�Yo he visto hundirse carpas de circos, entre los rugidos
de los leones, caídos como en una red. He visto inflar
globos que se bamboleaban como cabe1.aS hidrópicas de
flacos pescuezos y hacían pedorretas al público. He oído
gritar a un barco: "¡Ay, que me abro!", dando panzadas
sobre el mar. He subido y he bajado escaleras, sin darme
cuenta, hasta más allá de los peldaños. Me he metido por un
espejo, y luego no encontraba salida. He caído en una
tembladera, y eché alas para desatascarme. Me he quedado
preso, de noche, en un Museo, oyendo roncar a los siglos.
Me he visto seguido por siete perros callejeros, que no se
me querían apartar y reían a carcajadas de mi aventura. De
niño, me picoteaban las urracas porque les andaba en los
nidos, y los pavos reales, porque les imitaba el lenguaje sin
saber bien lo que decía. Después, he equivocado los
sobres de las cartas, y nadie me lo ha querido advertir. En
París, Kikí me ha seguido desnuda hasta media calle, y yo
sin saberlo. Me ha pasado de todo.
Pero nada, nada es peor que cuando lo atacan a uno los
Quitutos, con sus barbillas desteñidas y los ojos siempre
entornados. Dan saltitos y pegan, pegan y abrazan. Los
Quitutos se cuelgan de los árboles para rasguñar la cabeza
de los jinetes. Los caballos quieren desbocarse en cuanto
los huelen. A veces, en mitad de la noche, los Quitutos
zumban como locomotoras. Andan de lado, como los
cangrejos. Son pequeñitos y crueles; pelean con las grullas;
se aficionan a su víctima, y vuelven varios días sobre ella
hasta consumirla, como los vampiros. Lo rompen todo los
Quitutos. Se disfrazan de humanos, y cuando han logrado
inspirarnos confianza, comienzan a entornar los ojos: es el
aviso fatídico.
Yo tuve un amigo a quien se llevaron los Quitutos. ¡Qué
gritos daba! Lo colgaron de la lengua, le chuparon los ojos.
Quedó sólo un zurrón vacío, llamado Marsyas. Ahora lo
usan los gaiteros; sobre todo, el de Bujalance: "Un
maravedí por que taña y diez por que calle".

1931.

4

CUENTA MAL Y ACERTARAS

4e oro bordados y cosidos a mano. Al final de ~
alejandrino, el poeta clavaba una estaca de consonante,
luego torcía catorce veces las hebras de la frase. El poema;
sólido como un elefante en cuatro patas, comenzaba así:

Clerecía
Amigos y vasallos de la buena cocina:
de mi Santo patrono la historia peregrina,
la mitad se demuestra, la mitad se imagina,
quien la lea más pronto la acaba más aína.
De frailes cocineros ejemplar y retrato,
mejor que Radegunda y que San Fortunato
que, orando siempre juntos, comían en un plato,ª San Pascual se le iban cien años en un rato.
No está mal este lujo de erudición en punto a la historia
del arte culinario. Pero el poeta no se podía defender, sa,
por el asunto mismo o por la forma, de cierto sabor de
ramplonería. Y entonces se le ofrecía la tentación de
grabar, con mayúsculas en escalera, cuándo un acróstico o
cuándo una lápida cubista.

Décimas en acróstico
S iempre debemos, varones,
A !abar al que cocina.
N o hay triaca ni medicina
P ara el que ayuna ...razones.
A yunos y privaciones
S ólo ayudan a pecar,
C orno ayuda el río al mar,
U na vez que lo alimenta...
A ceite, sal y pimienta:
L ibradnos de desear!
S epan la historia ejemplar,
A guanten esta versada.
N o digo el nombre ni nada,
P orque lo han de adivinar:
A quel Santo, por guisar,
S upo guisar sin empacho,
C orno quien guisa el gazpacho,
U na hostia natural.
A nimas, que pudo el tal
L avar con vino el empacho!

Catástrofe del poeta

Lápida cubista
Se entretenía, pues, con un tetrastrofo monorrimo de
asunto hagiográfico. Formaba torrecitas de versos. Y
aunque San Pascual Bailón, su patrono, es posterior en dos
siglos al viejo mester de clerecía, no le sentaba mal el ropaje
aquél, pesado como hábito eclesiástico y con sus alamares
00

Bonete mandil y barriga
Cunde el rumor de pajaritos fritos
Mientras la ho~tia canta
en el árbol más alto del convento
A San Pascual

las barbas se le cuecen
Y en cien años
Las monjas echan bigote y gastan botas militares
Cómo se ríe la hostra con el ir y venir
del atontado San Pascual Bailón
Tal es la historia
Punto
y
colofón
Nada, que no daba de sí el asunto. Y el poeta pasaba de
la serranilla a la telaraña del caligrarna (por él se dijo aquello
de "sudaba la gota gorda'') lo mismo que iba desde la octava
real -tan real de veras, tan mueble de salón al estilo de cierto
siglo- hasta el poema sonambúlico de la estética más a la
moda.

Y aunque el caligrama no afectaba la forma del copón ni
ninguna otra conocida, el poeta le dejaba ese cuidado al
tipógrafo, que es, en el último análisis, el verdadero poeta
en el caso.
Lo más difícil sería contar la historia del Santo sin
contarla. Lo más poético es contar mal, dar por conocida la
historia. Y de cabeza al poema sonambúlico:
Humildad de la hostia en la cazuela
y guiso del cordero pascual entre vellones.
Canta sola la mística posada
entre revuelos de las monjas cándidas,
y el Murillo de " La cocina de los ángeles"
otra vez moja su pincel.

Serranilla del Santo
Cocina lavada,
vajilla pulida,
colación servida,la noche que entraba.
El cubo, la noria,
el Santo en mandil.
(Restos: zanahoria,
nabo, perejil).
En cada ramita
se columpia un ave,
y el Santo no sabe
cuál es más bonita.
¡Alto! Las consonantes le van forzando la mano al poeta.
La serranilla no lleva traza, ni hay manera de darle aire

serrano. Veamos entonces el

Caligrama
Cocina
SAN Hostia PASCUAL
Puchero
(¿Santa Teresa?)
Guiso
EUCA Consagración RISTIA
Mens sana in corpore etc.
RIP (católico) VAN (y doméstico) WINKLE
BAil..ON
PASCUAL
y
sin baile
con cordero
En su convento militar
De cocinero
a fraile
De fraile
a cocinero
Y un trino
encima
de

Sofocación del estro. Abrir las ventanas. En esta
corrosión de un equilibrio por el contrario, la idea de contar
mal un cuento se le convierte poco a poco al poeta en la
idea de contar mal una cuenta. Y entonces se le ocurren
unas octavas supra-reales, que empezarán, naturalmente,
por no tener nunca ocho versos:
/1eptava y media

Estas, oh Musa de fregar los platos,
rimas humildes, sí, pero divinas,
culinaria razón, místicos tratos,
revoltijo de iglesias y cocinas,
te harán saber que, cuando el codo empinas
o pasas a la mesa buenos ratos,
tal vez ejerzas, oh lector piadoso,
un acto religioso.
Porque basta un ligero esfuerzo o un leve descuido
para salirse definitivamente de aqu( (para escapar de esto
donde el objeto abandonado a sí mismo cae por tierra) y
echarse a volar sin darse cuenta. Porque basta un instante
de reflexión para comprender que lo divino comienza
donde ya dos y dos no cuadran, sino triangulan, exagonan,
exageran o qué sé yo.
Esto le recuerda, de repente, cierta copla popular que,
como se le ha olvidado un poco, tiene que volver a armar
aquí, sin responder de la letra, sólo de la intención y de su
misterio:
Son seis las siete Cabrillas,
las Tres Marías son dos,
y en el cielo hay Tres Personas
que forman un solo Dios.
Otra versión:
Cuatro son las Tres Marías,

�cinco los cuatro elementos,
ocho las siete cabrillas,
y once los diez mandamientos.

s

Y ya, lani.ado por el derrumbadero del contar mal,

resbala y no puede detenerse. El poeta está perdido, Oíd:

Décima con arete

Entre todas las palabras, había siempre una que se me
escurría, confundida con la multitud. Me guiñaba un ojo.
dengueaba, sacaba la lengua y se iba. Era la "Sombrilla",
quien ahora voy a vengarme.
Un domingo de alameda con música, salpicado
escupitajos del cobre, el clamor de todos los niños subió
cielo. Y es que, aprovechando una interferencia de la 1
-¡ese solccito disimulado y socarrón de los días de fiesta!-1
globos de hidrógeno se las arreglaron para escapar a im
tiempo, entre una salva de exclamaciones.

Todavía, antes de morir acribillado de sus propios
acertijos, alcanzó a lanzar este mensaje amaroso:

Aritmética
Dos palomas sólo tienen,
sumadas, dos corazones.
Dos manzanas y dos peras
son dos pares y dos nones,
y diez ojos sólo son
cinco puras emociones.
El hormiguero es la ringla
de tantas permutaciones,
y unas tenacillas solas
sirven para mil terrones.
Tú te igualas al reló
en los enigmas que pones:
cada día te me arreglas,
cada mes te descompones.
Conque no quiero sacar
la cuenta de mis pasiones,
que en cada pestaña tuya
las ahorcas a montones,
como en el renglón final.

Aquello era, por los altos aires, un minué de balonea,
Los había rojos y verdes, azules, amarillos y blancos.
Algunos, los de más temperamento, se erigían en sole,,
fundaban imperio a la romana, y pronto organizaban 11111
zarabanda de planetas en su homenaje.
Sombrilla hubo que los tomó en serio y subió tras ellor.
muy oronda y sin darse cuenta, como muchachita ea
trenzas que anda con los borrachos. Pero ¿qué le dió a la
sombrilla?

MITOLOGIA DEL AÑO
QUE ACABA

BI hgmento así llamado también en el ensayo "Las
Jilaajffins" (La experiencia literaria, la. ed. 1942, pág. 199, y
2a. ed., 1952, p,g. 162), no ha de confundirse con estas páginas.

1

JUSTIFICACION
Nadie nos entiende. Al acabar el año, nos sobran, allá por
los rincones del alma, algunas monedas. Si aludimos a
nuestras historias inconfesas, nadie quiere entendemos.
-¡El pobre Melchor!- exclamamos.
-¡Tijerina no falla una! -decimos.
-¡La Retro daba cada espectáculo! -comentamos.

Y las palabras comenzaron a hacer de las suyas:

botas. Se diría que los elementos de la techwnbre se
estiraban, se desperezaban y chascaban -como quien "se
truena los dedos"- al sentir el calorcito agradable.
2) La sugestión de las botas era tan imperiosa que los
lectores, en voz baja, se decían unos a otros: "Ya está ahí el
de las botas". Comieni.a la personificación del vago
da(moon.

3) Alguien trae en la cabei.a el recuerdo de cierta

lectura o el tema de Wagner: un buque holandés
misterioso, un buque fantasma. Como eso de ser holandés
cuadra bien al ambiente de los enigmas, atmósfera de los
cuentos de Poe, etc., se define poco a poco la imagen del
Holandés de las Botas.
4) El Holandés de las Botas es un mito solar, un Apolo
sonoro. (Aún quedan rastros de esas teorías sobre el origen
de los mitos; y lo que es un error respecto a la
interpretación del pasado, por atribuir al hombre de ayer la
mente de un contemporáneo, puede ser fecundo en la
interpretación del presente, si ayuda la buena voluntad.) El
Coloso de Memnón, el primer fonógrafo ¿no cantaba al salir
el sol? Pues asimismo el Holandés de las Botas, síntesis de
sonido y luz.

O bien:

-¡Vaya un parasol! ¡Quiso emular al paracaídas y se DOI
volvió parasubidas! ¡Pues si al paraguas le da por volvene
pararrayos ...! Pues, señora, mis parabienes. Y todo ¿paia
qué? Para nada, o como dice la gente, para ná. (OII
mayúscula, en el Brasil, Paraná.)
Y abajo, entre la población infantil desposeída, lDII
asamblea de sombreros de paja y gorritas marineras, CCII
sus cintas y sus letreros: Alas/ca, Vencedor, No me bal
usted, y otros últimos testimonios del Verbo.

La realidad en siesta -o sea, como se la ve con los ojos

-¡Son cosas de Pittiflauts! ¿Son cosas de la Obrigadiña!
Pero todos se hacen los sordos. Y seguimos hablando a
solas, a trompicones, como los arroyos y los ciegos.
Hay, pues, que explicarse alguna vez y pasar revista a
nuestra cuadrilla de sombras.

Tal es la catástrofe del poeta, devorado por la langosta
de las sílabas desbordadas. Se lo llora el 17 de mayo, día de
San Pascual Bailón.

Río, 1932.

entrecerrados, cuando el vino del sueño y el agua de la
vigilia se mezclan- da siempre mitos. El Fauno de Mallarmé
cabecea, y resulta la simbolización fálica:

Alors m' eveil/erai-je a la ferveur premiere,
droit et seu/, sous unflot antique de lwniere,
Lys! el /' un de vous lous pour /' ingénuité.

2

3

EL HOLANDES DE LAS BOTAS

PITTIFLA UTS

Nacimienw de un milo

Hace muchos años se concibió el plan burlesco de escribir
un idilio llamado Mañanitas de Mr. Pittijlauts en Oklahoma.
Algo como una anticipación del Babbit. Pero Pittiflauts era
más humilde, pertenecía a una clase más pegada a la tierra.

1932.

SUMA=se anudan veinte renglones.

•¿ü&lt;Miapoética?

m

1931

Unidad: el par de polos.
Decena: las Nueve Musas.
Ciencias: sólo las infusas.
Presencias: los sueños solos.
Sin aliento los Eolos, •
las vírgenes dando a luz,
se han cambiado raya y cruz
donde eran cruz y raya.
Las calzas se han vuelto saya
y Arimán se ha vuelto Ormuz.
¡Oh, malhaya!

8

se dejaba oír un ruido extraño, como el rechinar de Wtas

RECHIFLA A LA SOMBRILLA

Viejos conocidos, sonámbulos que asoman por los límites de
la conciencia. Dejemos en paz a Lévy-Bruhl, a Freud, a
Jung, a Adler. Viejos conocidos, esos espectros que no
cristalizan porque nunca nos cuidamos de darles nombre.
Todo fluye y se va mientras no lo cai.a la palabra.
Un apunte de 191 O, perdido entre mis papeles, registra
el nacimiento de un mito:
I} En la Biblioteca de la Escuela de Altos Estudios había
un inmenso tragaluz. Los lectores observaban que, si el día
estaba nublado y el sol aparecía poco a poco, en el tragaluz

El personaje, quién sabe por qué alucinación
recurrente, reapareció este año a flor de conciencia, y ya
no halla modo de pedir que le concedamos ciudadanía
literaria.

Mr. Pittiflauts madruga a regar su jardinillo y anda
descalzo hasta la hora del almuerzo. Los pollos de los
vecinos le dan mucho quehacer. Tiene que espantarlos
todos los días, se han aficionado a sus sembradíos. Los

-

�domingos se queda con uno en premio de sus fatigas, lo
mata, se lo come, lo saborea con los deleites del hurto. Para
comer, se ata al cuello la servilleta concienzudamente.
Lee los periódicos tumbado en el suelo. Es optimista y
servicial. No tiene un pelo de tonto. Penetráos de que es
una naturalei.a sana. Siempre anda mojado, al fin jardinero
de vocación, como si saliera del baño. No puede llllO verlo
sin sentir que ese hombre está fundamentalmente desnudo,
y sólo accesoria y provisionalmente vestido, desnudo
debajo de la ropa.

Es muy vegetal. A veces trae una flor en la oreja, una
hoja enredada en el pelo, o mastica una yerbecita.
No se afeita bien. Se olvida de hacerlo, o se rasguña.
Una leve cicatriz en la barba, que vuelve a abrirse cada
veinticuatro horas, o treinta y seis, o cuarenta y ocho, mide
el curso desigual de su tiempo, a modo de reloj fisiológico.
Es flaco. Su voluminosa manzana de Adán se adelanta,
sube y baja, reclama su parte en el festín de la vida.
Todos han reparado en sus dedos amarillos de fumador.
Dice que se lava, y sólo se empapa.
Inspira confianza. Excita a las mujeres, sin
proponérselo ni darse cuenta él mismo. Vive casto sin
percatarse de ello: un simple olvido.
Cuando se viste o se desviste, conversa a solas con sus
prendas, con sus amigos los i.apatos, con doña camisa, con
la traviesa corbata, que no siempre sabe quedarse donde la
dejan, con el sombrero que se le pierde a cada rato.
Y así podemos seguir indefinidamente, desarrollando

las posibilidades del fantasma contenidas en su misma
definición: De cómo Mr. Pittiflauts de Oklahoma fabricó, él
solo, un automóvil; de por qué Mr. Pittiflauts se hurgaba a
dedo las narices; y cuáles, según Mr. Pittiflauts, sean los
mejores modos de cortar las verrugas. Saldría un cuento,
saldría tal vez una novela. Pero ¿para qué, lector, para
qué? El costumbrismo tiene sus límites y es poesía de corto
alcance.

agarró un hilo de la madera.
Un día. casi tartamudo de pena, explicó:

La primera manifestación fué muy singular: la Retro
podá andar hacia adelante, sólo hacia atrás, sólo de espal
como esas monjitas que retroceden cuando pasean por

-Bueno, ustedes me entienden, vivo en la calle del

Salador Schoking...

patios en dos hileras. Pero, para atrás, la Retro no
andaba, sino que corría, y corría con todo desembarai.o.
A poco dió en pedir la cena por la mañana, y
desayuno por la noche; dió en ponerse unas cofias
dormir en los pies, y las pantuflas prendiditas en el pe·
Los calzones se los ajustaba en los brazos, corno podía,
metía las piernas por el sostén-pecho.
No todo paró en exterioridades. También contaba
números al revés, que era un portento, y relataba
sucesos en sentido inverso, reculando por la ley
causalidad. Premiaba al malvado, abominaba del virtu
Sólo aceptaba criados ladrones. Puso la ética de cabeza,
cabeza la durée réelle del filósofo. Creció para abajo, y
fin entró en la muerte como un i.ambullidor en la alberca.
Es de buen gusto callar las extravagancias a que la orill6
su dolencia. Le llamaba vomitar al comer; "mi hembra", aa
marido, obligándolo asimismo a muchas rarezas. Si aél sele
ocurría darle un beso...

¡Acabáramos! ¡Calle del Senador Vergueiro! Bien se ve
que el pobre se había educado en el pueblo donde se dice
"blanquillos" y "cilantro". Un día, por poco se bate con un
amigo que le preguntó si le gustaban las benas.
Cuando, en cambio, no hacía la menor falta, se le
escapaba una atrocidad y se quedaba tan fresco, porque ni
siquiera se daba cuenta. ¡Extraña sordera! Oía lo que no,
dejaba de oir lo que sí. Lo de los tapacosas para cubrir
partes que el decoro impide nombrar bien pudo sucederle
a él, _que peores le sucedían.
Fmalmente, y era lo más curioso, se le trababan las
palabras limpias con las intenciones aviesas, y hacía unos
enredos y cruces increíbles: "Estamos dejidos de la. mano
de Dios'', ' 'Le costó un ojevo de la cara'', etc.
-¿Quién ganó?
-El Fluminense, señora. El equipo del Botafogo se
desmoralizó, porque su portero fué mal herido.

Un día se hizo un daño atroz con el cepillo de dienta.

-¿Cómoasí?

Tal es la fantasía de la Retro.

-Lo dejaron cuatro jones más uno.

-¡Ah! ¿Cinco goles?

s

-Jones, señora, jones. (Porque él, a la americana,
pronunciaba la c suave comos).

TIJERINA
Tijerina era, ante todo, un cerebral, decadencia de ~
rai.a escogida. Cortés, pulido, pulcro, amanerado J
cuidadoso en el habla y en el vestir, blando y ridículo. Pem
su cerebro tenía una mancha, su conciencia escondía 1111,
arruga: siempre temía decir cosas inconvenientes, •
esfonaba por usar eufemismos y, para mejor arreglarle
todo, acababa por echarlo todo a perder, como aquel ~
citó el refrán del que con niños se acuesta, y puso
etcétera después de la palabrota. Esta singularidad lt
manifestaba en varias formas que admiten ser clasificadas:

¡Pobre Tijerina! Este transporte de intereses éticos y
léxicos recuerda el caso de Verlaine y Rimbaud, en
Bruselas. El fiscal concluyó así su acusación:

-¿Confiesa el reo Verlaine que disparó contra

Rimbaud?
-Sí.

4

-¿Y por qué lo hizo, si puede saberse?
-Por amor.

4

LA RETRO

N

.....

La retro, antes del accidente, era como los demás, como
todo el mundo, y carecía de interés literario. Un día el auto
se le volcó encima. Repuesta de sus contusiones, quedó
afectada de un raro mal. El mal se acentuó con el tiempo:
había descubierto una nueva senda en el tejido del mundo,

Veía inconveniencias donde no las hay, agui.ando M
un modo enfermizo el don del equívoco y del retruécalld,
Vino a Río de Janeiro. No había manera de obligarlo 1
mentar la calle de su casa.
-Habito -decía sonrojándose- una casita en la calle
Senador... no Dantas, no, sino la otra.

sea imposible explicarse con mayor claridad.

-¡Ya ven ustedes, señores, el acusado confiesa que

es

sodomista!
-Ita, señor fiscal.
-¿Se atreve usted a interrumpirme?

-Ita, y no ista, señor fiscal.

En esta historia de Tijerina, el cronista lamenta que le

6

LA OBRIGADIÑA
La verdad es que la sefiora Obrigadinha (en adelante,

diremos Obrigadiña para evitar errores de pronunciación
entre la gente de nuestra habla) era toda esferas y
hoyuelos. Se le reían los ojos gachones, se le reían los
senos, las nalgas. La piel le hacía olitas en los brazos, como
a los nenes. Llegó al Brasil, y lo primero que aprendió fué a
dar las gracias: Muito obrigadinha (muy agradecidita).
Tal era el contraste, o tal vez la armonía secreta, entre
sus inmensas posaderas, sus esferas en aumentativo, y el
dulce dÍminutivo de aquella su frase favorita, que poco a
poco los amigos dieron en llamarla por el apodo de la
señora Obrigadiña, la de las rotundas obrigadiñas.

#

La Obrigadiña era hacendosa, era buena; sudaba del
comedor a la cocina, del cuarto de plancha al de bordar. Era
regalona y repostera. Sus manos, palomas regordetas,
maestras de toda labor en miniatura, hadas del gancho y de
la aguja, se las arreglaban, no sé cómo, para gobernar los
tejidos microcóspicos del hilo y la tela.
Modelo de esposas, madre gazmoña, educaba con
preceptos y consejos almibarados a su hija única, una
muchachota más seca y ardiente que la yesca. Atendía con
desvelada minuciosidad a aquel desvencijado camello que
resultó ser su varón.
A no ser por su inmaculada ternura, hubiéramos creído
que sorbía en sí, como un vampiro, la materia y la
materialidad de su familia y hasta de la gente que vivía en su
casa. Las criadas mismas enflaquecían a su lado. Los
vecinos le mandaban de visita a sus muchachos rechonchos
como a una estación dietética, porque invariablemente los
devolvía en media hora más aligerados de peso. Iba y
venía, no le pesaban las carnes, poseía la rara agilidad de la
gutapercha. Rodaba, botaba, rebotaba, y se le reían,
temblando, los hoyuelos.
Era irremediable el verla y soltar la risa al instante.
Sobre todo porque resultaba imposible no pensar, más que
en ella, en sus obrigadiñas, de que su persona toda era
como la expresión exagerada. Allá, detrás de la cintura, las
obrigadiñas subían, bajaban, se mecían, giraban, asumían
autoridad propia, voluminoso parangón de los senos.
Lástima que no las llevara a la vista en un descote, como
asomaditas al balcón; mellizas de pitagórico magnetismo;
centro, cifra, gravitación de su ser, coordinación de su

....

w

�geometría física y moral, cuerpos gloriosos.
Los maestros de esgrima suelen hablar de "la tentación
del vientre". ¡Qué si vieran esto! Aquí sí que se reducía el
mundo al compendio. Dondequiera que ella se presentaba,
todas las líneas de equilibrio parecían converger hacia allá
y la pesantez padecía una declinación apreciable, la
perspectiva de los espacios se refractaba, las verticales se
inclinaban, las horizontales subían o bajaban un poco, las
rectas se curvaban en tomo a ella, se hacían cóncavas para
acariciarla o contenerla, como unas manos mimosas.
Los eruditos, al verla, recordaban a la primera Venus de
Willendorf (Museo de Historia Natural, Viena).
Esta era la Obrigadiña, la de las orbes elocuentes.

7

MELCHOR EN CARRERA
Melchor entra en la historia con un aire de héroe del cine:
joven lustroso y afeitado, elegantemente vestido y con
aquella levedad que comunica el deporte mientras no llega
a las exageraciones atléticas.
Melchor llama a una puerta. Nadie, ni él mismo, sabe a
qué iba. La puerta se abre sola y se cierra sola tras él.
Melchor ha caído en una trampa. ¡Y qué trampa!
Es un inmenso palacio de profundos y anchurosos
salones, casi sin muebles.
De tiempo en tiempo, un objeto absurdo; por ejemplo,
un orinal lleno encima del piano, un pájaro que revolotea
en el agua de una pecera, un ahorcado que cuelga en la
barra de una cortina, un caballo-mecedora sobre el cual
cabalga un gatito.
Se acerca un lacayo de librea y lo precede para
conducirlo hacia el interior del palacio, un lacayo rígido y
mudo que anda con los ojos cerrados, lleva un candelero
apagado y carnina sin volver la cara.
De pronto, pasan por entre una doble hilera de
sirvientes, todos de diversa estatura y trajeados con libreas
iguales: rojo, plata y blanco. Pero las libreas son de una sola
talla y medida. Al más alto, el calzón corto le hace calzoncito
de baño, le llega apenas al arranque del muslo, y las
mangas, apenas.más arriba del codo. Al más bajo, el calzón
le car en generosas arrugas, las mangas le cuelgan como en
los muñones de los mancos.
El desconcierto de Melchor es visible. Comienza a

"perder'la línea", el buen aire. Ya está todo fruncido de
inquietud y de desazón, el semblante olvida el señorío,
envejece por instantes, le crecen las barbas, el traje se le
pone viejo. ¿Habrán transcurrido varios años durante el
misterioso desfile? En vista de la unidad de tiempo que han
dictado los preceptistas, apenas osamos admitirlo; pero u{
es, pese a los códigos.
Melchor siente la necesidad de respirar aire puro,
acerca a la ventana. Lo que ve en la calle acaba de
desconcertarlo: Es el amanecer, el cielo está gris, llueve 111
poco, que es el modo peor de llover. Pasa, sin ruido, 111
carro de la carne. Del carro cae, en la curva, una rea
desollada, muy rembrandtesca, que al punto encharca el
suelo de sangre. Los hombres del carro, con brama
musculosos y remangados, bajan a recoger la res. Pero se
han juntado algunos transeúntes y los miran con tan
espantosa fijeza que los carniceros, silenciosos y
atemorizados, abandonan la pieza, trepan presurosamente
en el carro y se alejan a toda prisa.
Melchor cierra la ventana horrorizado, los pelos de
punta. El mayordomo lo lleva entonces hasta una especie
de teatro que se abre al extremo de una galería. Melchor ea
el único espectador a la vista. La escena representa 111
retablo holandés del Renacimiento, acaso un cuadro de
costumbres a lo Teniers. Giran de pronto los bastidores, y
aparece el Gabinete Famoso del Doctor Jeringa.
El Doctor, con ayuda de una grúa, mueve
trabajosamente una jeringa gigantesca y la aplica por 111
orificio del telón de fondo. Se oyen gritos, se adivina del
otro lado al paciente, sin duda sujeto por los ayudantes del
Doctor, como el chino del cuento, pues el telón tiembla y se
sacude.
De pronto, el "facultativo" se vuelve hacia la sala Y
señala con el dedo a Melchor. Los ayudantes -enormes caras con piernas y brazos, disparates de Jerónimo Bosco-,
salen a escena, saltan de las candilejas al patio y quierea
apoderarse de Melchor.
Este, ya enloquecido, echa a correr por una puerta de
incendio, da en un callejón lleno de luz, cuyo espacio
mismo parece hecho de pestañas de acero, de espadas
delgadas y flexibles, donde el fugitivo va dejando el traje Y
el pellejo. Sigue huyendo sin hacer caso de sus heridas.
Hasta que, sangrante y desnudo, verdadero Marsyal
desollado, desemboca sobre una balsámica cuna de
algodón en que están cantando los ángeles.
Y tal es el caso de Melchor en carrera, caso único si lOI

hay, caso inaudito.

III

IV
CANTO DEL HALIBUT
Epopeya atávica
Cuaderno primero de la

(Adolecen)
En la orillita del marflordelicado,
comulgan negros en miel de halibut.
En la orillita del marjlordelicado,
suspiran negros lamiendo el halibut.

Bibliotheca
Hipoglossia
1928

En la orillita del marflordelicado,
negros desmayan, roncando el halibut.
En la orillita del marflordelicado,
fallecen negros en mal de halibut.

1
Edición algo critica

IV

I

(Danzan)

(Llegan)
En la orillita del marjlordelicado, •
llegan los negros tañendo el halibut.
En la orillita del marjlordelicado,
copiosos negros en pos del halibut.
En la orillita del marflor delicado,
jeta de negros, lechal de halibut.

En la orillita del marflordelicado,
¿qué hacen los negros? ¡Métenle al halibut!
En la orillita del marflordelicado,
negros danzantes engendran halibut.
En la orillita del marjlordelicado,
furia de negros, pasión del halibut.
En la orillita del marflordelicado,
negros latientes violando el halibut.

En la orillita del marflordelicado,
hedor de negros asfixia el halibut
V

11
(Beben)
En la orillita del marflordelicado,
pisan los negros la paz del halibut.
En la orillita del marflordelicado,
antiguos negros peinan su halibut.
En la orillita del marflordelicado,
negros untados en luz de halibut.
En la orillita del marflordelicado,
liban los negros la flor del halibut.
~FJ lector puede dispensarse de leer este estribillo monótono, pero la
~filológicanosobligaareproducirlo. "Ilalibut"debepronunciarse
~ &lt;Xllllo palabra aguda, para distinguirlo de wos mmstruos. N. del E.

(Orgía)
En la orillita del marflordelicado,
bufan los negros y alumbra el halibut.
En la orillita del marflordelicado,
zumban los negros, corona en halibut.
En la oril/ita del marflordelicado,
piernas de negros enredan halibut.
En laorillitadel marflordelicado,
sartas de negros, estaca en halibut.

�VI
(Crimen)

En la orillita del marflordelicado,
sangre de negros, puñal de halibut.
En laoril/ita del marflordelicado,
aspas .de negros en cruz de halibut.
En la orillita del marflordelicado.
cierran los negros la rosa en halibut.

•

vn
(Libertad)

En la orí/lita del marflordelicado.
ojos de negros punzando el halibut.
En la orí/lita del marflordelicado,
dardos de negros erizan halibut.
En la orí/lita del marflordelicado,
negros altivos matando a Halibut.
En la orí/lita del marflordelicado,
¡La Independencia del Negro Halibut!

•l.ames1able iagll'la m todos los nm oolac:iooados. N. del E.

2
Comentario

l. El género confuso. Narración poética de un suceso
heroico, algW1a emancipación nacional, costumbres rituales
y orgiásticas de Wla raza vetusta y desaparecida, moradora
de playas después sumergidas por cualquier catástrofe
terrestre. Epopeya que se ha dado en llamar "atávica" por
ser resultado, más que de W1 propósito consciente, de una
perpetuación inconsciente, precipitación de tradiciones,
visiones étnicas, emociones folklóricas fijadas en los
nervios de un pueblo acaso por amontonamiento
hereditario, y reveladas de repente por W1 poético estallido
de salto atrás.

10

rr. Lugar

y época. ¿Cuándo, dónde aconteció el

episodio? La escuela histórica se empeñó en situarlo en
Batavia inmemorial, isla de Holanda, o fantástica, como
Pancaya de Evhemero, alegando que, por corrupción
se llegó a decir "atávica" donde debió decirse "batávica",
canción heroica de los bátavos. Pero esta hipótesis está
mandada retirar. El pueblo que preservó este
ignora sus orígenes y, prácticamente, su significado.
supone que fué revelado por "aura", inspiración
regüeldo de la subconciencia colectiva. Tal vez el epi
carezca de realidad histórica o sea un resumen de h
dispersos. No es dable atribuirle escenario determinado,

m.

Naturaleza del episodio. El asW1to es tam ·
incierto. ¿De quién, de qué se trata a lo largo de
singulares versículos? Sólo sabemos que es un canto épi
aunque el género atávico ha dejado también il
manifestaciones, harto conocidas hoy día, en los órd
líricos, idílicos, elegíacos, pastorales, etc. Pero el gén
atávico descubre sus rasgos con mayor relieve en la ép"
por lo mismo que aquí parece presentar hechos vivi
prevividos, postvividos o subvividos.
IV. El héroe desconocido. El héroe, el halibut,
también W1 tanto enigmático. En verdad, hay dos héroes.
un héroe y un coro con dignidad de personaje activo
colectivo: el halibut y un pueblo de negros que comui,;
con sus despojos, se emanci~ y r~m~ tras de someterloi
sparagmós o despedazamiento d1orusíaco. El coro
ofrece problema. Pero ¿y el halibut? Por veces parece •
aparato de música, un bigarro transformado en troq!IE
marina, una lámpara, un astro, un utensilio de uso mú
menos lúbrico, un instrumento de tortura, una Os
venenosa, un manjar, W1 licor sin duda aguardentoso
embriagador, una hostia sacra, un totem, una parte di
cuerpo consagrada por el ritual erótico, un elemento dlÍ
paisaje, una atmósfera, un estado de ánimo...Hacia el f~
del poema, el héroe se ha personalizado en un ser.

J

V. El vago asunto. Hasta donde puede colegirse,
cuenta la historia de una tribu primitiva o bien decad
sensual, sangrienta, voluptuosa, refinada y cruel, que
embriagarse junto al mar en alguna celebración mágica
fiesta mística, y luego da muerte a un dios
incorporárselo por manducación o bebida, y bajo ~
poder se retuerce en éxtasis y espasmos, para acabar •
alaridos de libertad. El final viene a ser un balandro #
independencia, un 16 de Septiembre irreal y crepusculaf
La gemebunda raza marítima afirma su autoncdf
devorando al Antiguo Régimen. Las mesnadas ira~
parecen clamar: " ¡Sufragio efectivo: no reelección!" Y
oyen los tumbos del mar, o se adivinan.
VI. Consideraciones antropológicas. Se dice: "ne

Es dudoso que esta denominación corresponda a un tipo
étnico definido. Parece una traducción sonambúlica de la
barbarie, del primitivismo tal vez, o de la crueldad
voluptuosa. Ose dijo ''negros'• por' 'morenos•', como hacen
los argentinos. El lenguaje sintético de la poesía lleva a los
extremos. O es W1a denominación cariñosa, así como quien
exclama: "¡Mi negra!", por: "¡Oh dama de mis
pensamientos!" Hasta aquí las actuales investigaciones.

VII. Reflexiones estiUsticas. Siete estrofas o laisses de
cuatro dísticos cada una, caracterizados éstos por la rígida
simetría del fraseo. Métrica no registrada en los
reglamentos aduaneros. Recurrencia léxica, reiteración
encaminada a provocar el sonambulismo. El primer verso
de cada dístico se repite hasta el aturdimiento. Estética del
Rimbaud Ebrio y del Suprarrealismo Soluble. El verso
reiterado crea un marco para el movimiento del poema, W1
fondo marino sobre el cual resalta el cordón de negros, con
lejanas circunflexiones de olas. El verso reiterado es un
friso. Si la repetición recayera sobre el segundo verso del
dísúco, lo llamaríamos letanía. "En la orillita del mar
flordelicado": de aquí fluye todo el poema, como de W1a
fresca banda azul que escurre y destiñe sobre una pared
inmensa.
VIII. Elementos del friso: a) "Orillita" es diminutivo
perverso, putrefacción oriental, cosquilla y tortura
chinesca, puñal en miniatura, juguete de la Nao de China,
flor japonesa, opio, cocó y qué sé yo. "Orillita" punza y
taladra, hace un rechinido de sierra. A la vez, purifica los
contornos nítidamente, como un buen dibujo lineal, y crea
un contraste paradójico y cristalino con la emanación
sofocante y embriagadora del episodio. b) "Flordelicado".
Hemos hablado de olas circunflejas. ¿Olas en figura de flor
de lis? ¿"Flordelicado" como el "camarín" de Efrén
Rebolledo? ¿Modernismo ya? ¿Delicada flor de lis?
¿Motivo de W1 muro cretense, lo que nos llevaría muy
lejos? Todo puede ser. "Delicado" es adjetivo exhausto,
gastado al uso. "Flordelicado" vale mil veces más.
Equívoco, calambre mental, contagio entre dos o tres
palabras, cruce léxico, secreteo entre varias ideas.
Completa ecuación verbal, ella estaba en la mente de Dios
esperando que la nombraran. O cayó de la Divina Corona,
como en la Cábala los signos hebreos de la escritura.
IX. llipótesis psicoanalítica. Hay un punto de vista
audaz, y no podemos disimularlo. El poema, según esto, no
sería un poema antiguo, sino un vuelco de atavismo, un
hundirse hacia el pasado profundo, W1 tragarse a sí mismo
acontecido en la mente de algún falsificador moderno. X Que así conviene llamarlo- viajaba entre Nueva York e
Inglaterra en un barco de la Lamport &amp; Holt. Le servían a
bordo, con desesperante frecuencia, ese pescado

norteamericano, pegajoso e insípido, que es el hipogloso
(halibuJ). X entraba en un raro trance a la hora de las
comidas. Nada recuerda. Sus compañeros de viaje lo han
revelado a los investigadores, entre muchas reticencias y
no escasos melindres. La palabra de la minuta, leída al
descuido, se le encaminó a X por los estratos del alma hasta
el yo profundo y hasta el "ello", a modo de virus filtrable. Y
un día salió a flor de labios en el poema que admiramos,
convertida en el propio nombre de nuestro Héroe
Desconocido. Y es evidente que el halibut del poema tiene,
en efecto, un no sé qué de pescado, W1 aroma entre
repugnante y atractivo de fauna marítima, ambivalencia
característica de todas las emociones sagradas, que incitan y
rechazan, seducen y aterrorizan. X, al acercarse la hora de
las comidas, oía siempre ese tañido de como o cometa con
que se anuncia a bordo el servicio, y dió en llamarle a esto
''el tañido del halibut' '. El tañer del halibut estaba a cargo de
un negro: otra explicación más de las asociaciones
musicales del halibut y de los misteriosos negros que
aparecen en el poema.
Los compañeros de X declaran que éste les hablaba
frecuentemente de cierta página en que la Condesa de
Noailles describe a un príncipe cazador, persa o indio,
revestido de seda y de colorines como en las antiguas
miniaturas, montado en un caballo blanco, que echa atrás el
busto para tirar del arco y lanzar la flecha. Pero la poetisa,
en vez de considerar este movimiento como una torsión
vigorosa, lo considera como "un desmayo". Esta reducción
del esfuerzo a una abandono, esta interpretación de la
energía como flojedad -perfectamente compatible con la
física superior-, es la sangre misma del poema, si bien se
mira.
Ahora bien, aun admitiendo esta hipótesis tan
desconcertante en apariencia (y que parece corroborada
por el hemistiquio de la estrofa IV: "¡métenle al halibut!",
forma dialectal sólo conocida hasta hoy en W1 pueblo
contemporáneo), queda la posibilidad de que el falsificador
moderno haya recogido en sus inspiraciones, de modo más
o menos consciente -pues no es de desecharse del todo el
caso de la iluminación y del salto atrás- algunos elementos
de W1a tradición vetusta y casi perdida. No sería la primera
vez que MacPherson sorprende al mundo con los cantos
de Ossian.
X. Problemas de edición. El poema no se presentó de
una vez en su orden lógico, sino en estado fragmentario y
disperso. Los eruditos han tenido que recomponerlo y
organizarlo, cambiar los versos de lugar como lo hacía
Renan para el Cantar de Cantares, y defenderse contra la
tentación de las supresiones o interpolaciones, tentación
que ya padecieron los diaskevastas homéricos en la Atenas

....

-.J

�de los Pisistrátidas. Poco a poco, el rompecabezas llegó a su
arquitectura probable. Singulannente, los dísticos de los
versos 7 a 1O, 13, 15, 20 y 34 cambiaron varias veces de sitio,
como lo apreciará quien consulte los Mss. fundamentales
del poema.

cambio, otros -la extrema derecha, a la cual pertenece la
edición aquí presentada-, buscan precisamente la
aproximación al arquetipo, al poema escrito y creado ya de
toda eternidad en el seno de las Normas. Pues así como hay
ráfagas eléctricas, o cósmicas o lo que sean, que cruz.an el
universo en todos sentidos, así los versos andan por ahí,
solos y autonómicos, como mariposas, esperando que logre
atraparlos la afortunada red del poeta. Según esto, cabrían
aproximaciones, intentos, retoques, pero no una
rcclaboración perpetua del Canto del HalibUJ. No
conviene que en tomo al canto se consienta una flora.
parasitaria y caprichosa.

En su forma actual, que los gramáticos futuros sin duda
rectificarán todavía, ·el poema resulta bastante legible,
dividido en sus siete estrofas, a las que los editores han
puesto títulos o indicaciones entre paréntesis para facilitar la
comprensión del texto.
Es innegable que hubo algunos parpadeos o eclipses, y
es lamentable la omisión o pérdida de un dístico en la estrofa
VI, que rompe la ley de la simetría, y por cierto interrumpe
el sentido en un momento bastante escabroso, dando lugar
a feas sospechas.

Pero los derechistas, en la aplicación social de sus
principios, han llegado a la exageración. El Club ha sido, en
el origen, algo como un club deportivo y juvenil, un club de
regatas instalado en alguna playa, y ahora pretende
estúpidamente transformarse en una ponderosa Academia
del Halibut, lo que pronto conduciría a la anquilosis.

XI. Consideraciones finales. Con ser un residuo del
pasado, el poema parece destinado a un gran porvenir.
Nada diremos del presente porque, como todo el mundo lo
sabe, el presente no es un tiempo de la conjugación poética.
El fenómeno poético corresponde siempre a un pasado o a
un porvenir, reales o imaginarios. El presente nunca es
poesía, sólo acción.
El porvenir reservado al poema que aquí estudiamos es
realmente incalculable. El Canto del 1/alibut es un poema
todavía vivo y en constante transformación. Prende en el
lector como un contagio, lo arrastra en su ritmo y en su
fluencia verbal, y ofrece, a la vez un molde fijo, tan fácil de
aprovechar que todos nos sentimos bardos, todos
inclinados a seguir añadiendo estrofas por nuestra cuenta:
cristal donde todavía pueden tallarse nuevas facetas,
fórmula abierta de la celulosa que puede acrecerse
incesantemente en perspectiva indefinida. El elemento ya
coagulado del poema, el verso fijo, el friso, deja el hueco
para nuevos elementos líquidos y cambiantes. Y así, el
Canto del Halibut apenas parece un punto de arranque
para muchos desarrollos posibles. Todos guardamos
algunas especies halibutianas en el fondo del alma, que se
desatarían en versos a la más leve provocación, como una
improvisada selva de ritmos.

....

00

Pronto, para entregarse a este saludable ejercicio
(catharsis del filósofo griego: lo que se expresa ha dejado
de padecerse), se ha creado una sociedad poética, el Club
del Halibut, cuyos miembros trabajan en colaboración;
aunque no faltan las disidencias, los bandos, como siempre
acontece. Unos reclaman la mayor libertad para seguir
pescando nuevos versos en los lodaceros del
subconciente, pues el Halibut es un pez que desova
siempre en el fango, y los adeptos de esta escuela
representan algo como la extrema izquierda del Club. En

VIA LIBRE

Presentimos, en efecto, que, cuando hayamos logrado
sacar de los mantos profundos -pozos petrolíferos
insondables- millones y millones de versos, la sustancia
infinita del Halibut expresará todos los anhelos humanos de
todas las humanidades posibles de ayer, de hoy y de
mañana. El ser del hombre está todo contenido, construído,
en la sustancia del Halibut. Cada uno de nosotros es tan sólo
una pequeña cristalización, un diminuto y pasajero
equilibrio del Halibut, del Panhalibut de la Creación. El
Canto del llalibut, leído atentamente, despide ese tufillo
inconfundible, ese olor de barro original, de légamo
bíblico, en que el padre Adán fué modelado.

VIA LIBRE

REVISTA MENSUAL SOBRE CULTURA

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OCUPACION _ _ _ _ _ _ _ __
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CIUDAD _ _ _ _ __ __ __ _

TELEFONO _ _ __ __ _ _ _

_

Nosotros, como editores, hemos tenido que adoptar
provisionalmente el punto de vista de las derechas, a fin de
ofrecer un texto preciso. Pero nuestras íntimas simpatías se
inclinan a un izquierdismo mesurado, lo que se ha llamado
de tiempo a esta parte el Frente Popular del Halibutismo.

DE
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sucursal 349 de Banamex
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�Dibujo de Elvira Gazcón

sus libros. Curioso caso de bibliófilo en
el sentido más amplio de la palabra, no
del libro como objelo sino como
depósito del saber humano. Partir a
Europa cargado de libros significa no
sólo eso sino también que se llevaba el
propósito de una estancia larga en
aquellas tierras, o de que fuera
definitiva. Esta forma de viajar nos hace
recordar al personaje de Elías Canetli
en su novela Auto de fe, especializado
en sinología, que salía de su casa con un
maletín en el que transportaba una
pequeña parte de su biblioteca. A París
llegó Alfonso Reyes con libros.
Después fue adquiriendo otros, y por
ahí ha contado que Francisco García
Calderón,. el que prologó su libro
Cuestiones tstéticas, su vecino en París,
"se deleitaba paseando entre los libros
de mi pequeña biblioteca, que ya
comenzaba a no ser tan JJC{lueña y que
yo había transportado heroicamente
desde México hasta París". La Guerra
del 14, y los sucesos de México lo
sacaron de la capital francesa, pero
resuelto a permanecer en Europa se
fue al sur, a España, con Lodos sus libros,
Y aquí permanecería diez largos años,
de los cuales los seis primeros fueron
heroicos porque vivió exclusivamente
de su pluma, "en pobreza y libertad".
Vivir de la pluma significaba escribir
prólogos, hacer ediciones· críticas y
ediciones populares, principalmente de
autores de los siglos de oro, reseñas y
comentarios bibliográficos. De aquellos
trabajos, los de más peso crítico
aparecieron en la Revista de filología

española, del Centro de Estudios
Históricos de Madrid, dirigido por don
Ramón Menéndez Pida!. Otros fueron
para presentar ediciones en la Editorial
Calleja; otros pasaron a formar parte de
El suicida, la Visión de Anáhuac, El
cazador, los Cartones de Madrid; otros
más, en fin, aparecieron en El sol, o en la
misma Revista de filología española,
como reseñas y comentarios
bibliográficos. Años después, en
México, estos últimos integraron el.
volumen que Reyes tituló precisamente
Entre libros. "Mi época madrileña
correspondió, con rara y providencial
exactitud, a mis anhelos de
emancipación." En efecto, para quien
como Reyes se había impuesto la
liberación no sólo de su condición
inicial de joven de clase pudiente, sino
de su procedencia de un país
convulsionado en el que había sido
sacrificado su propio padre, los años de
Madrid representaron la posibilidad de
confirmar su condición de escritor, de
cumplir su vocación en un ámbito de
libertad.
Y de sus propios libros ¿qué
pensaba Alfonso Reyes? En 1924, con
35 años de edad, decía que cada libro le
recordaba un orden de estados de
ánimo. En este sentido, la tarea de
escribir le representaba el acto de
cobrar conciencia de las formas y
maneras diversas de su relación con el
mundo, a través del lenguaje, en el que
además se implicaba una comunicación
con los demás. Pero, añadía, no era

posible escribirlo todo y se producían
acumulaciones interiores y estos
depósitos de la vivencia y de la memoria
a su vez daban lugar a nuevas
creaciones, produciéndose una
singular cadena de realizaciones,
motivaciones, provocaciones vitales,
todo identificado finalmente en el acto
de escribir. Por eso decía también que
una condición o situación que pasaba
por la reflexión y en ella se clarificaba,
revelándose en el lenguaje, podía ser
resultado de varios años de Larca
interior. "Así -dice Reyes-, cuando se
me pregunta por un libro mío, corro el
riesgo de contestar algo que no
corresponde al libro en cuestión, sino a
ese doble fondo invisible que las obras
tienen a los ojos de su creador; a ese
otro libro no escrito, de que el libro
publicado es sólo un efecto final, un
hemisferio visible." En todo esto se
revela, finalmente, la actitud del hombre
de letras cuya vida cobra sentido en el
ejercicio de escribir, como forma
superior del espíritu en el proceso de
interpretación conslanle de las
manifestaciones de la vida a través del
lenguaje. Para él las palabras son el
receptáculo del mundo y su reflejo. En
ellas y con ellas erige la posibilidad de
descubrir la significación del mundo y
su propia situación vital. Alfonso Reyes
afirmó que ''escribir es como la
respiración de mi alma, la válvula de mi
moral. Siempre he confiado a la pluma la
tarea de consolarme o devolvermene el
equilibrio, que el envite de las
impresiones exteriores amenaza todos

�los días. Escribo porque vivo. Y nunca
he Cieído que escribir sea otra cosa que
disciplinar todos los órdenes de la
actividad
espiritual,
y,
por
consecuencia, depurar de paso todos
los motivos de la conducta". ¿Qué mejor
explicación del acto de escribir que ésta
de Reyes, en la que se imbrican
inteligencia y emoción, valores morales
y valores estéticos? Lejos de la
concepción egoísta o solitaria del
creador, aquí se nos propone una idea
de creación en la que se pone en juego,
primero, toda la personalidad del
escritor, y después, a éste en su
contexto colectivo. Por eso también
afirmó Reyes que el anhelo creador es
muy parecido al amor. En el hombre de
letras, leer y escribir son el anverso y el
reverso de una misma actitud y en
;irnbos está presente el libro.
Recordemos que el joven Reyes, en un
pequeño ensayo titulado precisamente
''Mal de libros'' imaginó otro Quijote: el
que de tanto leer no se lanzó a las
aventuras de caballería, sino que se
puso a escribir.

Así, en la última etapa diplomática de
Reyes, de 1924 a 1939, quince años, sus
libros permanecen en México. De la
calle Naranjo 127, pasaron en 1926 a
Pino número 41; después, en 1930, a
Mérida 127; pasaron en 1926 a Pino
número 41; después, en 1930, a Mérida
127; en 1932, a la calle Córdoba 95, y
finalmente, en 1939, fecha de su regreso
a México, a su casa definitiva en
Industria 122, hoy calle Benjamin Hill.

La función diplomática llevó a
Alfonso Reyes de regreso a Madrid, en
misión especial; después a París y por
último a Buenos Aires y más tarde a Río
de Janeiro. Para entonces, la
bibliografía de Alfonso Reyes ha
aumentado considerablemente, y es
seguro que en estas diferentes
estancias fue integrándose, de nuevo, la
biblioteca personal con los libros que se
iban adquiriendo y los que sin duda
recibía de sus amigos en México,
España, Francia e Hispanoamérica. Este
intercambio biblio-gráfico y epistolar lo
hizo finalmente concebir un proyecto
singular, nunca antes utilizado por
Cuando abandona España en 1924, escritor alguno y seguramente no
viaja con sus libros hasta México. repetido desde entonces: un correo
''Después de las penas y gastos que me literario. Así nació Monterrey, correo
ha costado el acarrear mis libros de literario de Alfonso Reyes, en Río de
México a París, en 1913; de allí a Madrid Janeiro, en junio del año de 1930. Una
por 1915; y ahora, otra vez de Madrid a idea como ésta sólo podía nacer en un
México, resuelvo -para ser, además, escritor que desea no sólo mantener
plenamente movilizable en mis cargos viva su vocación y su tarea literaria, sino
diplomáticos- dejar mi biblioteca que además propone caminos para que
instalada en México, calle de naranjo quienes, como él, aman el oficio y
127, casa de la familia de mi esposa..." desean conocer el resultado de ese

oficio en libros y revistas, dispongan de
un medio ade-cuado para informar y
para informarse. En el primer número
de su correo literario dejó escrito
Reyes el "propósito" de este peculiar
correo. Las revistas literarias, dice
Reyes, se crean para llenar los
intersticios entre los libros, y después
los intersticios entre las revistas son
llenados por los periódicos literarios.
Reyes concibe no ya una revista
literaria de un solo autor sino WI
periódico literario de un solo autor: "Un
órgano de relación, de relación social,
con el mundo de los escritores: W1
boletín de noticias del trabajo, casi wia
carta circular. En suma: un correo
literario." ¿Para qué? Para prestarse "al
diálogo entre los amigos que quieran
aclarar consultas o cambiar erudiciones
por este medio; siempre hospitalario
pero siempre casa privada y no edificio
público, siempre habitación de una sola
persona que no ha de explicar sus
preferencias; de aparición periódica en
lo posible y frecuente según convenga
al redactor único, puesto que es W1
papel de obsequio, una carta impresa;
útil como tarjeta para agradecer los
muchos libros que nos enviamos unos a
otros y de que apenas podemos ya
acusarnos recibo, a riesgo de
abandonar toda otra tarea, -el correo
literario (este CORREO LITERARIO
que pongo bajo la advocación de mi
ciudad natal por motivos puramente
cordiales)- sale hoy a desandar la
trayectoria de mis viajes...'' La disciplina
de Alfonso Reyes ante su pro¡:ia

empresa. le permitió publicar tres
números en 1930; cuatro en 1931; dos en
1932; uno en 1933; uno en 1934; uno en
1935; uno en 1936, todos realizados en
Río de Janeiro, y uno más finalmente en
Buenos Aires; en total 14 números de
esta empresa heroica que se mantuvo
viva hasta el año de 1937. Y todo por el
amor a las letras y los libros. Sólo como
curiosidad, mencionemos que en el
último número del correo literario de
Alfonso Reyes (julio de 1937) en la
sección "Publicaciones recibidas" se
incluyen 92 títulos en el apartado ''libros
y folletos mexicanos o referentes a
México"; ocho "Nuevas revistas
mexicanas"; 297 "libros y folletos
extranjeros" y 13 "Nuevas revistas
extranjeras", o sea un total de 410
publicaciones que pasaron a engrosar
la biblioteca de Alfonso Reyes.

y al regresar en enero de 1939 está casi
terminado. Sus libros, que habían
quedado en México, pasaron
finalmente de Córdoba 95, a su casa de
Industria 122, ahora calle General
Benjamín Hill. El 26 de marzo de 1939
escribe Alfonso Reyes en su Diario: "A
partir de esta frase, estas son las
primeras líneas que escribo en mi casa,
hecha con el esfuerzo de toda mi vida,
para dar asilo conveniente a mis libros."
Y después añade: "Aún están mis libros
en Córdoba 95, pero ya está aquí el
salón principal para recibirlos, que hace
esquina a Industria y Tacárnbaro, de
dos pisos con mezzanine. Arriba, en un
volado del piso, estará mi escritorio.
Tengo luz cenital, ventanitas alargadas
en todos los nichos que dan a la calle, y
una gran vidriera al lado de mi
escritorio, que recorre los dos pisos. No
puedo creer a mis ojos ..." Una casa
Medio año después de la última
junto a la biblioteca, o una biblioteca a la
aparición del correo literario, Alfonso
que se había añadido una casa. En
Reyes termina sus funciones en el
realidad, a partir de ese año de 1939
serv1c10 exterior mexicano. Llega a
Alfonso Reyes vivirá y trabajará en su
México en enero de 1938 y pocos
biblioteca, rodeado de libros,
meses después se realiza la
entregado a la tarea de leer y escribir.
expropiación petrolera. Reyes, por
José Gaos, el filósofo español, lo visitó
acuerdo del presidente Cárdenas,
regularmente y durante muchos años.
regresa a Río de Janeiro en misión
"Con Alfonso Reyes -escribió Gaosespecial para negociar en Brasil la
solía pasar un par de horas vespertinas
venta de petróleo. Esto le lleva todo el
los fines de semana, en la 'Biblioteca
resto del año de 1938 y en enero de
Alfonsina', paradójica, impresionante
1939 ya está definitivamente instalado
síntesis de biblioteca como para servicio
en México. Antes de este último viaje
del gran público y de recámara como
había adquirido el terreno para
para la vida más privada:' ' La biblioteca
construir su casa y se había iniciado la
en casa de Alfonso Reyes fue visita
otn. En su ausencia continúa el trabajo obligada
de todos los escritores

hispanoamericanos que pasaban por
México y lugar de encuentro con el
escritor, de las viejas y nuevas
generaciones de poetas, narradores y
ensayistas mexicanos.
Los libros merecieron de Alfonso
Reyes, además del cuidado y el uso
constante de los propios, atención en
sus páginas para reflexionar sobre
ellos, su significación en la historia y la
cultura humanas, su valor en la
salvaguarda y transmisión de las ideas y
su poder de hacer perdurar el
conocimiento y enriquecerlo. "El libro
no es un lujo -decía Reyes- sino una
parte integrante de la vida humana y un
factor indispensable en la edificación de
las sociedades como hoy las
entendemos, es decir erigidas en civilización." En efecto el libro es, a partir
de la invención de la escritura, el que
hace posible toda la capacidad humana
de transformación y superación de la
vida individual y colectiva. Decía Eca
de Queiroz que en las bibliotecas
reposa el pensamiento de la humanidad
encuadernado en piel. Este reposo es el
que hace posible el resguardo y
finalmente el rescate del pensamiento
de los hombres. Todo está en los libros,
la verdad y la ficción, la invención y la
crónica, la fábula y la ciencia, el
lenguaje de la sabiduría y la belleza de
las palabras, la historia y sus testimonios,
como también los fundamentos de la
vida social y el rigor que impone el
derecho a las acciones de los hombres.
A los libros, como en el principio que da

�sentido y explica al humanismo, nada les
es ajeno. "El libro -sentencia Alfonso
Reyes- enriquece igualmente la
soledad y la compañía. Este doble valor
está presente en el proceso mismo del
uso de los libros, pues aquello que nos
otorgan en la cultura solitaria alimenta
después los depósitos del saber y
propicia, finalmente, el diálogo del
pensamiento, la convivencia espiritual y
el comercio o intercambio de las ideas."
Leer y escribir, decíamos antes, son
el anverso y el reverso de una misma
actitud en el hombre de letras. En la
lectura se hace una adquisición y en la
escritura, como parte del proceso de
creación, se hace una transmisión y una
entrega. Esta cadena de acciones en las
que intervienen por igual el
pensamiento y la emoción, la vivencia y
la reflexión, es el sustento de una buena
parte de la cultura, y de la misma
literatura, por la intermediación del
libro. "Hoy por hoy -dice Reyes;
estamos tejidos en la sustancia de los
libros mucho más de lo que a primera
vista parece.'' Si esto es verdad, como lo
es, tenemos que reconocer Qjle la
historia humana se sostiene en los1ibros.
Y aún podría decirse que hasta aquéllos
que desdeñan o ignoran los libros -pues
hay quienes se precian de no haber
leído un solo libro- viven, comparten y
hasta disfrutan ia sociedad de los
hombres, y en ella influyen y participan
de una o de otra manera. Pero por otra
parte, este inmenso depósito del saber y
la memoria que son los libros, excede

con mucho la capacidad individual y
social para captarlo y obtenerlo todo,
pues como el mismo Reyes lo afirmó, ''la
cultura misma en que vivimos, la cultura
que disfrutamos y gracias a la cual
existimos dentro de nuestra sociedad,
es inaccesible, en su totalidad, a todos y
cada uno de nosotros. Sólo está en los
libros". Asimismo podría afirmarse que,
si bien es imposible adquirir un
conocimiento total a través de la
educación, pues cada uno sólo
adquiere una parcela del conocimiento,
así también la educación de todos da
cuenta del nivel adquirido por una
sociedad. Pero si no hubiera cultura,
podría
decirse
siguiendo
el
pensamiento de Reyes, se reduce la
cantidad de hombre que hay en el
hombre, es decir, se deshumaniza.
En este rápido y breve repaso de la
vida de Alfonso Reyes en su relación
con los libros, es necesario acercamos,
así sea superficialmente y casi de
manera cuantitativa, a los que escribió
Alfonso Reyes. Sólo como curiosidad e
incluyendo en esta relación libros,
folletos, poemas sueltos, separata de
revistas y otras publicaciones, más las
recopilaciones, refundiciones y segundas ediciones, en la década de 1910 a
1920 aparecen seis títulos; 15 en la
siguiente, de 1920 a 1930; 31 en la de
1930 a 1940; 47 en la etapa más fecunda,
de 1940 a 1950, y 36 en su última década
de vida, más nueve volúmenes de sus
obras completas. Esta entrega de
originales a la imprenta fue una

constante en su vida. En su Diario,
particularmente después de su
instalación definitiva en México, Reyes
llevaba cuenta del material que tenía
terminado o en proceso, disponible y
para la imprenta. En una anotación en su
Diario, dejó dicho en septiembre de
1944: "De mañana preparando el libro
Los trabajos y los días. Así, en est~
últimos meses he publicado: !El
Deslinde/Tentativas y Orientaciones)
Espero pronto que salgan de la
imprenta: /lfigenia cruel 2a. Edición./
Dos o tres mundos (Antología de viejos
relatos). /He entregado a las ediciones
de El Colegio de México:!Cap(tulos dt
literatura Española, 2a. Serie. /Me
están copiando para González Palacin:
/Norte y Sur.! Y tengo ya preparados
para copia: /Astillas/ A lápiz/ !Los
trabajos y los d(as I la vega y el sOIO
(versos). ¡ Diez libros! Estoy algo
cansado, pero contento de este
esfuerzo higiénico. Pienso seguirlo,
incluso sin editar a la vista. Pues al
menos los libros podrán quedar
preparados para la primera ocasión, Y
aun en caso de muerte." Dos años
después, sin embargo, anota en el
Diario las inquietudes que le provoca el
haber puesto en marcha un número de
libros que le parece excesivo, pues ea
cierto modo producía más aprisa que la
disponibilidad de las imprentas para
recibir sus originales, de acuerdo con
sus proyectos editoriales y empezaba a
verse en la necesidad de costear di
mismo sus ediciones. Se queja de la
limitación de recursos que padece Y

tennina por recoger sus materiales de
las casas editoras y los impresores. Pero
la obra siguió creciendo año tras año y
así continuó hasta su muerte en 1959.
Cuando cumplió sesenta años, sus
amigos escribieron en su honor versos
dedicados a significar su tarea de
escritor y hombre de letras. José María
González de Mendoza escribió una
cuarteta que dice:

Más libros que años, veo
tiene Alfonso. Más -si goza
de salud- años arreo
y al par libros, le deseo:
El Abate de Mendoza

Y en efecto, tuvo más libros que
años y en los últimos diez de vida

incrementó notablemente el número de

sus títulos.
En 1955 se celebraron los cincuenta
años de escritor de Alfonso Reyes,

tomando como punto de partida aquella
publicación de sus versos en El
Espectador de Monterrey, en 1905.
Con este motivo, entre otros homenajes,
el Fondo de Cultura Económica inició la
publicación de sus obras completas, con
la participación directa del propio
Reyes. Esto motivó en él la elaboración
de 1U1as memorias bibliográficas, es
decir contar, de cada uno de sus libros,
cómo nacieron, en que ambiente y
circunstancias se gestaron y la
recepción que tuvieron. Las llamó
Historia documental de mis libros, y en
ellas refirió anécdotas, sucedidos,

surgimiento de amistades literarias, la
elaboración en suma de un cuadro de
época en el que rescataba testimonios y
recuerdos. Empezó con su primer libro,
Cuestiones estéticas, siguió con los
publicados en España en el período
inicial ("Los días heroicos"), avanzó
hasta los años posteriores y llegó a
escribir 18 capítulos de esta singular
historia, que como el correo literario, no
tenía antecedente en las letras
occidentales.

1943, Alfonso Reyes dejó escritas unas
palabras en tomo a este producto
permanente de la cultura humana que
es el libro. Decía Reyes en esa ocasión
que "habría mucho que añadir sobre el
estímulo psicológico que la sola
frecuentación de los libros produce en
la gente que circula entre los
pabellones". En efecto, quien recorre
una feria del libro como ésta tiene
oportunidad de entrar en contacto con
una increíble y rica variedad de
publicaciones,
procedentes de muchas
Alfonso Reyes vivió y murió entre
partes
y
con
diversos
contenidos, y se
libros. No fue el bibliófilo que atesora
valiosos ejemplares y colecciona piezas enriquece su apreciación sobre el valor
raras. Quien haya tenido oportunidad de la página impresa y puede descubrir
de conocer su biblioteca, ahora la belleza de muchas de estas
depositada en la Universidad Autónoma creaciones tipográficas. Todo, en su
de Nuevo León, podrá comprobar que conjunto, puede provocar ese estímulo
la mayoría de los libros fueron que dice Alfonso Reyes y se da siempre
manejados y utilizados por su dueño, entre quienes aman los libros y entre
pues respondían a esa necesidad del quienes, en un momento determinado,
m1ciar una relación
espíritu de establecer contacto con otras pueden
permanente
con estos bellos y útiles
ideas y otras concepciones, otros
testimonios del lenguaje, del depósitos de la cultura de todos los
tiempos. Pues los libros, como lo dijo
pensamiento y de la creación.
Alfonso Reyes, gravitan sobre nuestras
En la Feria del Libro del año de almas.

�EL LUGAR DE ALFONSO REYES EN LA
LITERATURA MEXICANA

José Roberto Mendirichaga
••Por mares y continentes...
llevo el Ceno de la Silla
en cifra y en abstracción ..•'

Romances sordos,
Alfooso Reyes

Hablar y, más, escribir de Alfonso
Reyes es siempre un atrevumento.
Porque la obra de este escritor
mexicano y universal es tan vasta que,
aun con disciplina, resulta difícil no
digamos comentarla y glosarla, sino aun
leerla. Y porque junto con páginas muy
amenas y entretenidas, hay también las
filológicas y eruditas, las que ·incursionaron en campos insospechados, no
siempre del agrado del lector común.
En este año de Reyes se nos
presentan la ocasión y la oportunidad
de acercarnos, por primera o por
enésima vez, a sus vastos escritos. Y lo
podemos hacer en esa accesible
Antología1 que reúne lo mejor de su
poesía y de su teatro, cuento y ensayo;
o podemos lanzarnos al proceloso mar
de sus veintiún volúmenes, en sus
Obras completas,2 las que el mismo
Castañón nos ha anunciado que subirán
a veintitrés en este año, con Albores y
Parentalia; y Las burlas veras.

00
(")

Lo que sucede con los textos de
Reyes es que sutilmente nos atrapan y
nos conducen a una especie de
dependencia por la globalidad, por la
totalidad. Y entonces -en proustiana
expresión- andamos siempre a la

búsqueda del tiempo para leer esas
páginas nuevas; o para releer aquellas
que en una segunda, tercera o cuarta
lectura, nos conduzcan a otras
vivencias y estadios.
Cuando nos referimos a "El lugar
de Reyes en la literatura mexicana", es
obvio que hacemos a un lado su
infatigable labor de promoción cultural
y su magisterio mismo en la Escuela de
Altos Estudios, luego Facultad de
Filosofía y Letras de la Universidad
Nacional, y en otras escuelas y
universidades de México y del mundo.

El humanista clásico y el escritor
contemporáneo
Es fundamental la distinción que hace
don Antonio Castro Leal y que
Francisco Giner de los Ríos nos
recuerda en un texto conmemorativo
del cuadragésimo quinto aniversario
del Fondo de Cultura Económica: que
hayel "Alfonso poeta y travieso"; y que
hay también el "Reyes erudito" .3
Empezamos a entrar en materia, si
nos preguntamos el porqué de la
afición de Reyes por los ternas
helenísticos. ¿Son una vergonzante
huída de la realidad mexicana?
¿Representan una forma de situarse
por encima de los escritores mexicanos
de su época? ¿Es afán de notoriedad o
ansia desmedida de inmortalidad?
¿Cómo se puede asimilar lo mexicano
desde lfigenia cruel o La cr(tica en la

edad ateniense?
Ramón Xirau, en breve tomo de
ensayos sobre Poesía iberoamericana
contemporánea,4 parece darnos la
clave. Allí establece el crítico
hispanornexicano que la desmemoria
de Ifigenia es la cuasa de su desgracia,
lo que luego se supera mediante la
liberación en el intelecto, haciendo
notar que es el propio Reyes quien, en
su Comentario a Jfigenia cruel,
describe el doble carácter objetivosubjetivo de su "afición" a Grecia,
señalando que también Octavio Paz lo
ha hecho en su libro Puertas al campo.
Si tomarnos sólo este aspecto de su
escritura -el de las letras clásicas, el de
los estudios helenísticos-, diríamos que
la importancia de Reyes en la literatura
mexicana habrá de ser mucha,
impresionante, monumental ... pero para
unos cuantos. Para los Méndez
Plancarte, los Garibay Kintana o los
Astey.
Pero no es esta vertiente la que
fundamentalmente nos interesa; nos
espolea ahora la curiosidad por ver
hasta qué punto ha influido en nuestra
literatura mexicana moderna y con·
temporánea; en qué grado está vivo el
Alfonso Reyes nacido hace un siglo en
esta metrópoli norestense y fallecido
hace treinta años en la capital de la
República.
Y en este sentido, adelantamos algo

de nuestra tesis al señalar que su
importancia es la misma tanto en las
letras clásicas de los poemas homéricos
y de los estudios de Quevedo y
Góngora, de Cervantes y de sor Juana,
como en la moderna literatura y en las
letras contemporáneas, añadiendo
además que esta importancia se
prolonga en influencia -consciente o
inconsciente- para muchas generaciones de escritores que lo fueron y lo son.

Universalidad y mexicanidad de
Reyes
El mexicanísimo dicho de que'' A nadie
le falta su Ahuizote" (descomposición
de Ahuízotl, emperador mexicano que
fue duro y sanguinario con sus
enemigos), bien puede aplicarse en la
relación de nuestro escritor con el
periodista y polemista Héctor Pérez
Martínez, la que quedó como de
respeto y de afecto de don Alfonso al
joven periodista, en razón de la
bonhomía y delicadeza del primero.
Viene esto a cuento porque, al
cuestionarle el increpante a don
Alfonso su mexicanidad, le responde
magistralmente: "Ignoro si Pérez
Martínez sabe, por su parte, lo que es
andar años y más años lejos del propio
país, haciendo esfuerzos acrobáticos
como los que yo tengo que hacer para
no perder una sola voz, una sola
palabra de nuestra literatura... " " La
única manera de ser provechosamente
n .
acional consiste en ser genero-

sarnente universal, pues nunca la parte
se entendió sin el todo... " "Mi labor
directa sobre asuntos mexicanos viene
desde los comienzos de mi vida
literaria; es decir desde poco antes del
Ateneo... ' '5
Quienes llaman la atención sobre
esta universalidad de don Alfonso son
nuevamente José Luis Martínez, al
referirse a Reyes corno "el maestro de
la prosa y de la curiosidad intelectual en
este período" , sin desatender a "los
acentos clásicos y populares en el vasto
mundo poético ... " ; Emir Rodríguez
Monegal, al poner, a la zaga de Borges,
por cierto, a quien estableció que no
hay una nítida y tajante distinción entre
la prosa y el verso; Ramón Xirau,
cuando destaca que, entre los
descubridores de la " otra" realidad
poética y literaria, se encuentra Reyes;
y Guillermo Sucre, quien nos recuerda
que para Reyes la distinción entre
poesía y crítica es que "son dos
órdenes de creación, y eso es todo" .6
Alguien que también reafmna esta
universalidad de Reyes es Alí Chumacero, en ese excelente volumen
titulado Los momentos críticos (Col.
Letras Mexicanas, FCE, México, 1987),
si bien igualmente apunta: "No deseaba
marcharse sin habemos convencido de
que su patria y dentro de ella muy
especialmente su ciudad natal, Monterrey, había sido el galardón propicio
y el orgullo que paseó por rumbos
distintos del planeta. " 7

Regiomontaneidad de Reyes
Ya Chumacero lo ha dejado más que
claro. Muchos de sus biógrafos, críticos
y comentaristas así lo han hecho
también. Pero nunca está por demás
recalcar ese amor de Reyes por el
terruño, el que en ocasiones se
convierte en mito, en visión lejana, en
Itaca.
¿Cómo hace Reyes para tener
presente a su Monterrey, cuando se
ocupa de Hornero, de Virgilio o de
Dante? ¿Cómo es que tiene tiempor
para estar al tanto de las novedades
literarias de Carlos Barrera, Eusebio de
la Cueva, José Alvarado o Raúl Rangel
Frías? ¿Cómo, sin dejar de leer y
estudiar a los griegos y latinos o a los
clásicos españoles de los siglos de oro,
está al pendiente de su Universidad del
Norte, de la Fundidora y hasta de la
edificación y estilo del nuevo templo de
La Purísima?
Es lo sorprendente en Reyes. Su
capacidad para volver actual lo que, en
ocasiones, se considera preterido, sin
referencia alguna a lo de hoy. Por eso
habla en su Comentario a la lfigenia de
" una Grecia cotidiana, una perspectiva
de ánimo que nos capacita para
humanar hasta los mitos más rígidos y
arcaicos''.
En "Los regiomontanos" aborda el
asunto de nuestra literatura regional y
predice estas "bodas de Mercurio y

�Minerva" que hoy se dan y que
esperamos sean definitivas y se
encuentren fincadas en la verdadera
sabiduría, lejos de todo asomo de
esnobismo y moda.8
Nosotros no tenemos ninguna duda
acerca de la paternidad de Reyes en
nuestras letras.9 Si él supo ocuparse de
Raymundo Lulio y de Juan Ruiz de
Alarcón; de fray Servando Teresa de
Mier y de Manuel Eduardo de
Gorostiza; de Joaquín Arcadio . y
Pagaza y de Ignacio Manuel
Altamirano; de Enrique González
Martínez y de los modernistas; de
Ramón López Velarde y de los
contemporáneos; de Julio Torri, Carlos
González Peña y Ermilo Abreu
Gómez... quienes estuvieron en
posibilidad cronológica de hacerlo
también se refirieron a él y analizaron
su obra.

Covarrubias, José Angel Rendón,
Jorge Pedraza ...

l

Sin Reyes, nos atreveríamos a decir
que son incomprensibles los esfuerzos
de Kátharsis, Apolodionis y
Salamandra; el nacimiento de la
Facultad de Filosofía y Letras de la
Universidad; y tantas
otras
manifestaciones literarias y artísticas
que hoy florecen en nuestro suelo.

4.

Cfr.: Libroconmenwralivodel45 aniversario,
FCE, México, 1980, p. 183.
Xirau,op.cit.,SepSetenlas 15,SEP,México,
1972,RJ. l l-21.
Fn ese Comentario de Reyes a la lfigerúa awl,
recordamos que doo Alfonso nos expica cómll
"por ventura, el estudio de Grecia se iba
coovirtieodo en alimento del alma, y ayudabaa
pasar la aisis... " (la tragedia del 9 de febrero de
1913). "La litemua, pies. se salíade bs lilrnli y,
nutriendo la vida, &lt;lffil)IIa sus verdaderos fua
Y se operaba un modo de curación, de slllil
mayéutica, sin la cual fácil fuera haber
naufragado en el vórtice de la primera
juvenud." Einmedia1amenteaaia: "lgncrioi
éste es el recto sentido del humanismo. Mi
Religio grammatici parecerá a muchol
demasiado sentimental" (¡\nto/ogía de A/fOlllO
Reyes,ed. cit.,p.127). Unodirfa: ¡ojalápara
nuestros adolescentes y jóvenes la literalUII
fuera ''alimentodelalma"y se ''salieradelol
libros y nutrieJa la viJa"1Y~ se eiuc.ndiena
mucha; ldultos, q.¡e se encamirm o eslát en lo
que el mismo Reyes llamaba la edad en que
empie7.llll a aparecer las primeras espum en el

Nosotros diríamos que a don
Alfonso bien pudiéramos llamarlo
"Santo patrono laico de las letras
hispanoamericanas y mexicanas". Esa
es su importancia y ese es su lugar, el
que creemos por mucho tiempo
indiscutible e indiscutido.

Notas

alma

Lo cierto es que, sin Alfonso Reyes,
es muy difícil entender el fenómeno
literario que cuajó en los escritos de
Octavio Paz, Juan José Arreola,
Rosario Castellanos, José Luis
Martínez, Ali Chumacero, Homero
Aridjis, Carlos Monsiváis, Ramón
Xirau, José Emilio Pacheco, Ricardo
Garibay... Y. en nuestro medio, en los
trabajos de Raúl Rangel Frías, Alfonso
Reyes Aurrecoechea, Agustín Basave
Femández del Valle, Carlos Villegas,
José Alvarado, Jorge Villegas, Samuel
A.ores Longoria, Ario Garza Mercado,
Alfonso Rangel Guerra, Miguel

l.

2

Anlolcgía de Alfonso Reyes, Colcccioo I\lpular
46, Cuarta reimpresión, Fondo de Cultura
Ecooomica, México, 1985.

LasObrascompeltaslasempez6apublicarel
Fondo desde 1955 y, hastael momento, Sllmll
veintiún lomos.
Otra Aniologfa interesante es la de su crítico
José Luis Martínez (Costa-Amic, México,
l 965~ Y Adolfo Castañ6n, gerente editorial del
FCE, ha anunciado, junto con los voltlmenes
XXII y XXIII, W1a antología sobre temas
americanos, de Víctor Díaz Arciniega, y otra
sobre la presencia de España en Reyes (Ver
ooadeJuan Garáa Alejandro, en Qilturales de
E/Norte, II-11-89).

5. Alfam Reyes, 01,as compldas, ed. cit., Tomo
VIII, pp. 435 y 439.
6

En América latina en su literatura
(Coordinación e introducción de César
Femández Moreno), Tercera edición, Siglo
XXI Editores, México, 1976, AJ. 88, 149, 312 y
26Q

7. En "JmágenesdeA!foo;o Reyes",cmeridolll
la citada obra, Chumacero nos habla de la
universal cullllra del maestro; del redl81.0 de
éstea !laseparación radical entre sus librosen
p!OOl y sus h~ de poesía"; y de cómo rneftd
ellftulodehombredeletras,sinhaberperdido
jamás ''las dotes humanfsimas del trllO
cotidiaoo'' y ese sentido de lo adiJal pira .., . .

de nuestra tesis al señalar que su
importancia es la misma tanto en las
letras clásicas de los poemas homéricos
y de los estudios de Quevedo y
Góngora, de Cervantes y de sor Juana,
como en la moderna literatura y en las
letras contemporáneas, añadiendo
además que esta importancia se
prolonga en influencia -consciente o
inconsciente- para muchas generaciones de escritores que lo fueron y lo son.

Universalidad y mexicanidad de
Reyes
El mexicanísimo dicho de que ••A nadie
le falta su Ahuizote" (descomposición
de Ahuízotl, emperador mexicano que
fue duro y sanguinario con sus
enemigos), bien puede aplicarse en la
relación de nuestro escritor con el
periodista y polemista Héctor Pérez
Manínez, la que quedó como de
respeto y de afecto de don Alfonso al
joven periodista, en razón de la
bonhomía y delicadeza del primero.
Viene esto a cuento porque, al
cuestionarle el increpante a don
Alfonso su mexicanidad, le responde
magistralmente: "Ignoro si Pérez
Manínez sabe, por su parte, lo que es
andar años y más años lejos del propio
país, haciendo esfuerzos acrobáticos
como los que yo tengo que hacer para
00
perder una sola voz, una sola
palabra de nuestra literatura... " "La
única manera de ser provechosamente
nacional consiste en ser genero-

samente universal, pues nunca la parte
se entendió sin el todo ... " "Mi labor
directa sobre asuntos mexicanos viene
desde los comienzos de mi vida
literaria; es decir desde poco antes del
Ateneo..." 5
Quienes llaman la atención sobre
esta universalidad de don Alfonso son
nuevamente José Luis Martínez, al
referirse a Reyes como "el maestro de
la prosa y de la curiosidad intelectual en
este período", sin desatender a "los
acentos clásicos y populares en el vasto
mundo poético ... "; Emir Rodríguez
Monegal, al poner, a la zaga de Borges,
por cierto, a quien estableció que no
hay una nítida y tajante distinción entre
la prosa y el verso; Ramón Xirau,
cuando destaca que, entre los
descubridores de la "otra" realidad
poética y literaria, se encuentra Reyes;
y Guillermo Sucre, quien nos recuerda
que para Reyes la distinción entre
poesía y crítica es que "son dos
órdenes de creación, y eso es todo" .6
Alguien que también reafirma esta
universalidad de Reyes es Alí Chumacero, en ese excelente volumen
titulado los momentos críticos (Col.
Letras Mexicanas, FCE, México, 1987),
si bien igualmente apunta: "No deseaba
marcharse sin habemos convencido de
que su patria y dentro de ella muy
especialmente su ciudad natal, Monterrey, había sido el galardón propicio
y el orgullo que paseó por rumbos
distintos del planeta.' '7

Regiomontaneidad de Reyes
Ya Chumacero lo ha dejado más que
claro. Muchos de sus biógrafos, críticos
y comentaristas así lo han hecho
también. Pero nunca está por demás
recalcar ese amor de Reyes por el
terruño, el que en ocasiones se
convierte en mito, en visión lejana, en
Itaca.
¿Cómo hace Reyes para tener
presente a su Monterrey, cuando se
ocupa de Homero, de Virgilio o de
Dante? ¿Cómo es que tiene tiempor
para estar al tanto de las novedades
literarias de Carlos Barrera, Eusebio de
la Cueva, José Alvarado o Raúl Rangel
Frías? ¿Cómo, sin dejar de leer y
estudiar a los griegos y latinos o a los
clásicos españoles de los siglos de oro,
está al pendiente de su Universidad del
Norte, de la Fundidora y hasta de la
edificación y estilo del nuevo templo de
La Purísima?
Es lo sorprendente en Reyes. Su
capacidad para volver actual lo que, en
ocasiones, se considera preterido, sin
referencia alguna a lo de hoy. Por eso
habla en su Comentario a la lfigenia de
"una Grecia cotidiana, una perspectiva
de ánimo que nos capacita para
humanar hasta los mitos más rígidos y
arcaicos".
En "Los regiomontanos" aborda el
asunto de nuestra literatura regional y
predice estas "bodas de Mercurio y
\,l

IO

�Minerva" que hoy se dan y que
esperamos sean definitivas y se
encuentren fincadas en la verdadera
sabiduría, lejos de todo asomo de
esnobismo y moda.8
Nosotros no tenemos ninguna duda
acerca de la paternidad de Reyes en
nuestras letras.9 Si él supo ocuparse de
Raymundo Lulio y de Juan Ruiz de
Alarcón; de fray Servando Teresa de
Mier y de Manuel ·Eduardo de
Gorostiza; de Joaquín Arcadio y
Pagaza y de Ignacio Manuel
Altamirano; de Enrique González
Martínez y de los modernistas; de
Ramón López Velarde y de los
contemporáneos; de Julio Torri, Carlos
González Peña y Ermilo Abreu
Gómez... quienes estuvieron en
posibilidad cronológica de hacerlo
también se refirieron a él y analizaron
su obra.
Lo cierto es que, sin Alfonso Reyes,
es muy difícil entender el fenómeno
literario que cuajó en los escritos de
Octavio Paz, Juan José Arreola,
Rosario Castellanos, José Luis
Martínez, Alí Chumacero, Homero
Aridjis, Carlos Monsiváis, Ramón
Xirau, José Emilio Pacheco, Ricardo
Garibay... Y en nuestro medio, en los
trabajos de Raúl Rangel Frías, Alfonso
Reyes Aurrecoechea, Agustín Basave
Femández del Valle, Carlos Villegas,
José Alvarado, Jorge Villegas, Samuel
A.ores Longoria, Ario Garza Mercado,
Alfonso Rangel Guerra, Miguel

Covarrubias, José Angel Rendón,
Jorge Pedraza...
Sin Reyes, nos atreveríamos a decir
que son incomprensibles los esfuerzos
de Kátharsis, Apolodionis y
Salamandra; el nacimiento de la
Facultad de Filosofía y Letras de la
Universidad; y tantas otras
manifestaciones literarias y artísticas
que hoy florecen en nuestro suelo.

1

4

Notas

2

5. Alfaoo Reyes, Obras comp/eJas, ed. cil, Tom&gt;
VIII, pp. 435 y 439.
6

LasObrascompeltas las emperoa publicarel
Foodo desde 1955 y, hasta el momento, suman
veintiún tomos.
Otra Anlolog(a interesante es la de su crítico
José Luis Martínez (Costa-Amic, México,
196.5). Y Adolfo Caslañ6n, gerente editorial del
FCE, ha anunciado, junto con los volúmenes
XXII y XXIII, una antología sobre temas
americanos, de Víctor Díaz Arciniega, y otra
sobre la presencia de España en Reyes (Ver
ooadeJuan García Alejandro, en CUiturales de
El Norte, Il-11-89).

Xirau,op.cil., SepSetent.as 15,SEP,México,
1972,W· 11-21.
En ese Comentario de Reyes a la lfigenia awl,
reconlamos que doo Alfonso nos exµica eólm
"por ventura, el estudio de Grecia se iba
coovirtiendo en alimento del alma, y ayudaba&amp;
pasar la crisis... " (la tragedia del 9 de febrero de
1913). "La 1iteraura, pies. se salía de lcdbros y,
nutriendo la vida, rumplfa sus verdaderos fines.
Y se operaba un modo de curación, de slllil
mayéutica, sin la cual fácil fuera haber
naufragado en el vórtice de la primeia
juvenud." Einmediatamente aa:ta: "lgn&lt;Jioá
éste es el recto sentido del humanismo. Mi
Religio grammatici parecerá a muchol
demasiado sentimental" /1,nlclogfa de A/fonJO
Reyes, ed. cil., p. 127). Uno diría: ¡ojalápall
nuestros adolescentes y jóvenes la literatma
fuera' 'alimento del alma" y se' 'saliera delos
libros y nutriera la viJa'' ! Y que se extendieraa
muchos a:luhos, cpe se enc:arniMl o estál en lo
que el mismo Reyes llamaba la edad en que
empiezan a aparorer las primeras espinas en el
alma

Nosotros diríamos que a don
Alfonso bien pudiéramos llamarlo
"Santo patrono laico de las letras
hispanoamericanas y mexicanas". Esa
es su importancia y ese es su lugar, el
que creemos por mucho tiempo
indiscutible e indiscutido.

l. Antología de Alfonso Reyes, Colección Popular
46, Cuarta reimpresión, Fondo de Cultura
Ecooomica, Méxioo, 1985.

Cfr.: Libro conmemorativo del 45 aniversario,
FCE, Méxioo, 1980, p. 183.

En América latina en su literatura
(Coordinación e introducción de César
Femández Moreno), Tercera edición, Siglo
XXI &amp;litares, Méxioo, 1976, W· 88, 149, 312 Y
2fil

7.

Fn "Imágenes de Alforno Reyes", col1aidoell
la citada obra, Chumacero nos habla de la
universal cultura del maestro; del rechW&gt; de
éste a !la separación radicalentre sus libroSal
prosa y sus libros de ¡xiesfa' '; yde romo ~
el título de hombre de letras, sinhaberperdidO
jamás •'las dotes humanísimas del tlllO
cotidiaoo'' y ese sentido de lo acrual para .._.

un poco de lo que, a veces

oprobiosarnente,

IJa'ISrurre en la vida de nuestra sociedad'' (w.

252-256). Fiecti-vameoe, respecto a lo último
nada parece haber escapado a su aquilina
. minm: ri lapdftica, ~ ~ lites, ri laradio
y el Cft, rila; taos, ri el periodismo, rila ama,
riMla.

8. Reyes, Obras ccmpleJa.s, td. cit., Torro VIII, W·
176-182.
9. La llamada "Encuesta Reyes" de Sergio
CorderoenlosAqufVamosdeEIPorvenirde
~ domingos, fundamerua cada vez más esta
lesis.

�ALFONSO REYES SOBRE GOETHE

María Zambrano
Hace algunos días puede leer en El
Papel Literario de Caracas -a donde
van estas cuartillas- sus dos hermosos
artículos sobre Goethe y habiéndome
recreado en los dos me quedé dándole
vueltas al útlimo, me he sorprendido
pensando en el "supuesto olimpismo de
Goethe" mientras se volvían solas las
hojas del libro abandonado o se
abarquillaba la cuartilla puesta a la
máquina hablando entre mí acerca del
asunto. Me había sentido un tanto
aludida en la multitud de los que se
resienten ante la figura de Goethe
viéndola más estatua que hombre
viviente. Y entonces me digo ¿por qué
no hablar con usted en alta voz y en alta
voz confesarme ante usted de esta falta?
Pienso que está usted dispuesto a
escucharme en virtud de ese su señorío
intelectual y moral inherente a su
persona y su obra, nunca desmentido. Y
a ello voy, pues creo que me lo permite.
No sé, naturalmente, si lo que me
pasa con Goethe coincide con el sentir
de los que han fabricado y mantenido el
tópico de su "olimpismo". No puedo
hablar sino en nombre propio,
preguntándome qué raíz tiene ésta, más
que aversión, resistencia a dejarme
anexionar por uno de los más lúcidos
espíritus del mundo a que pertenecetnos. Pero sin querer he dicho una
palabra: "anexionar". Hay hombres
que en su modo de estar plantados en el
mundo parecen tener un gesto
imperioso e imperial. Pero creo que ello
sería nada, una pequeña nada que la

lectura de alguna de sus obras o de sus
líneas más hermosas hubiera disuelto.
¿Es la pluralidad de almas, quizá, la
pluralidad de almas fundida en un solo
destino, enseñoreadas por una sola
voluntad, lo que despierta una especie
de rencor en quienes harto habemos
con el peso de nuestra sola, única alma?
Ya ves que estoy entrando en el
terreno de la confesión, que ya aludo a
las cosas más secretas e indescifrables
de mi propio ser, pues ¿sé yo acaso qué
género de unidad poseo, quiero decir,
voy creándome? Pero algo de
confesión han de tener estas líneas a
usted dirigidas, pues se trata de
encontrar la explicación de algo que a
primera vista tiene todas las trazas de
ser un pecado: el de resistencia ante
una de las más luminosas figuras de la
cultura europea.
Y ¿por qué?, me pregunto. ¿Por qué
nunca me he dejado seducir por el brillo
que irradia la figura de Goethe? ¿Por
qué no puedo decir, sin faltar a la
verdad, que me haya alimentado de su
pensamiento, que me haya sido
imprescindible como Nietzsche -por
citar filósofos-poetas solamente- o que
me haya atraído como Schiller; que haya
despertado en mí ese sentimiento que
es ligazón fraternal como Novalis o
Holderlin? -por no referirme sino a
hijos de su mismo suelo germánico. ¿Por
qué? No ciertamente porque la obra de
Goethe carezca de riquezas innumerables, quizá demasiado innumerables; pero allí está Nietzsche, que

también las posee y en forma ambigua y,
para muchos, perturbadora. Nietzsche
también tuvo varias almas, y la unidadde
su espíritu también se dio en la
metamorfosis. Entonces, mirando lo que
de común tienen los cuatro poetasfilósofos que he enumerado, algo
aparece en todos y especialmente en
dos: Nietzsche y Holderlin, algo que no
se deja ver en Goethe... Algo difícil de
comunicar ahora que lo he encontrado.
Le pido un poco de paciencia. Creo
haber descubierto que el motivo de mi
resistencia ante tan grande espíritu es
simplemente el que no haya sido
criatura tan de excepción, sacrificado o
raptado por los dioses. Su vida aparece
como el triunfo de lo humano, de la
humana voluntad que domeña las
pasiones y crea su propia fortaleza. F.s
alguien que se ha hecho a sí mismo a
través de múltiples combates -algunos
secretos, sin duda-, y es como si nos
dijera: "Vean, la condición humana
puede lograrse en todo su esplendor;
vean cómo es posible, al fin, ser hom·
bre, todo un hombre en todos los aspee·
tos sin menoscabo de ninguno".
¿Y tal milagro de pura humanidad
despierta en usted esa resistencia de
que me habla?, se dirá usted quizá.
Entonces viene a confesarse de algo
realmente feo, de una especie de
rencor, de un arcaico sentir religioso
que me hace situarla, si en el Antiguo
Testamento, antes de que se dijeran Ias
palabras: "misericordia quiero y no
sacrificio"; en la antigua Grecia, quil.áal

lado de los que de buena fe -pues de
todo habría- sacrificaron a Sócrates,
portador de la nueva piedad a la piedad
arcaica, trágica y... ¿a qué seguir? Basta
ya, pues, si es bastante, pero no creo
que sea este sentimiento -ni rencor ni
resentimiento piadoso-, y si lo fuera,
quedaría contenta de habérmelo
descubierto y agradecida a usted que
me lleva a confesarlo públicamente:
forma eficaz de ''catharsis' '. Pero no, no
es eso. Veamos si puedo explicarme.

Demonio; y si fuera algo que llevamos
en nosotros, sería al infierno: ese
infierno que se abre en las entrañas de
la hitoria y aun en nuestras propias
entrañas. Todo, en fin lo que quedó
olvidado en los días de la fe humanista
de la que Goethe parece ser uno de los
santos principales. Y como quien esto
escribe ha pasado su vida -no tan larga
ni tan corta- bordeando infiernos,
trabada en luchas demoniacas cuando
no a punto de asfixiarse en las tinieblas,
como si las circunstancias, las famosas
circunstancias históricas fuesen casi
Creo que lo que me sucede ante el caso sólo eso: infiernos de la condición
de Goethe, ese hombre que parece humana que hay que superar una y otra
haberse escapado de pagar la prenda - vez "sin tregua". ¿Es de extrañar que la
la prenda que de niños aprendemos imaginación rememore los tiempos de
jugando a pagar- es una zozobra que sacrificio y que se nos pueble de figuras
traducida a pregunta sería: ''¿Y cómo, si de la antigua Piedad? ¿Y que aquellos
es posible lograrse como hombre en que pagaron la prenda sean nuestros
tanto esplendor, no acontece así más a santos? Y es ya un triunfo de la
menudo? ¿Por qué la plenitud esperanza que sea Prometeo, y no
goetheana es un "caso" y no la Sísifo u Orfeo, quien esperamos
nonnalidad en mayor o menor escala? Y rescatará a nuestra Eurídice después de
no se le ocultará que bajo esa pregunta haber sido desgarrada por todas las
late la angustia de estos tiempos en que Ménades que en el mundo han sido.
el humanismo ha hecho quiebra, pues Nos han vuelto a enseñar los tiempos
hoy nos preguntamos en mil formas -y que es preciso irse en sangre para que
hasta cuándo nos preguntaremos otra el hombre no se vaya; para que subsista
cosa-: ¿Es que es posible ser hombre? Y la posibilidad y la esperanza de lo
en la dificultad creciente que se opone humano. Y hemos visto a la muchacha
ante el logro de lo humano, en el Antígona condenada a ser enterrada
horrendo espectáculo dado por los viva. ¡Bien.lo sabe usted, que tanto se
~eblos más cultos se hacen visibles las conmovió cuando tapiaban su tumba! Y
oscuras potencias, verdaderamente una tumba cerrada es un infierno donde
infemaies, que al hombre acechan. cabe, eso sí, convertirse en semilla que
Potencias que, si se adjudicaran a un el viento lleve, atravesando el resquicio
personaje no humano, sería al de la piedra, a otras tierras más abiertas

y soleadas donde se pueda seguir
indefinidamente delirando, conciencia
y voz sin cuerpo ... Y que la sangre y el
alma se hundan en la tierra para revivir
un día ¡tantos muertos!
Parece esencial al destino del
hombre que tengan lugar estos
sacrificios humanos en primaveras
sagradas. Así la historia no se queda
vacía de almas. Y existen, además,
aquellos seres sellados por los dioses
que pagan la gota de luz recibida para
su arte, para ir ''más allá'' en la pasión de
ser hombres -iba a decir: Padre
Cervantes-, enajenándose como
Nietzsche o quedando envueltos en
vida dentro del sudario de su propia
inocencia, como Holderlin.
Pero con todas estas razones le
indico tan sólo el motivo de mi apego a
las víctimas del sacrificio. El "caso
Goethe" queda intacto. ¿Cómo consiguió su plenitud sin pagar prenda?
Eran otros tiempos, sí, los de Holderlin y
Novalis; también los de Hegel y Fichte.
Pero éstos, como filósofos, apenas
tuvieron vida, que es el modo más
seguro de esquivar la cicuta. Y la cicuta,
¿no es prefiguración del cáliz -es decir,
cosa sagrada-, de la piedad? Y mal
sagrado la locura de Holderlin; sagrada
también la miseria de nuestro don
Miguel, que tuvo hasta su estigma en la
mano mutilada. Y estigma también la
sordera de Beethoven y los vértigos de
Pascal. ¿De qué se valió Goethe para
pasar sin estigma ni pagar prenda? ¿Es
que acaso tan grande poeta que era, y

�adivino, no tuvo que ver nada con lo
sagrado, con la piedad? Y como los
dioses olímpicos parecen ser la esencia
inmutable en su perenne metamorfosis
que trasciende la piedad antigua -que es
estigma y pagar prenda-, de ahí quizá el
olimpismo que circunda como un halo y,
como un estigma, a Goethe, el
bienaventurado de lo humano, el que
amó como no amó don Juan, el don Juan
logrado.
Tratándose de los dioses que dan a
Goethe su patronímico, no nos atrevemos a preguntamos qué hicieron
para escapar de la Piedad primera, que
es devorar o ser devorado. La respuesta inmediata sería: viviendo en la
metamorfosis. Pero ¿cómo vivir en la
metamorfosis sin perder la identidad? Y
como Goethe era, al fin, un hombre, y el
'{Ue fuera paradigmático no hace sino
agravar el caso, la pregunta surge sin
que la podamos acallar.

Todo hace pensar en un pacto. Y
puesto que de aquí, de Roma, volvió tan
cambiado, lleno de serenidad y fuerza,
maestro de sí mismo, como usted tan
delicada y agudamente señala, por qué
no pensar que algo aprendió aquí de lo
que más le _importaba: una ciencia de la
piedad que es "saber tratar con lo otro"
-lo pongo entre comillas porque me veo
forzada a citarme a mi misma. Saber
tratar, sí, con lo diverso, con los distintos
planos de la realidad que al ser armonía
ha de ser múltiple. Saber tratar con lo

cualitativamente diferente: tender de estar terminado antes de la salida del
puentes entre los abismos existenciales, sol. De no ser así, la doncella guardaría
que hoy se diría. Saber tratar con la su alma. Legiones de diablillos
mujer, el loco y el enfermo; saber tr-atar trabajaron toda la noche -yo los he visto
con el mundo que es siempre "lo otro" - en un viejo grabado- bajo las órdenes
el no-yo. Saber tratar con lo sagrado, del arqui-tecto. Y ya sólo quedaba pcr
poniéndose una· máscara cuando hace poner una piedra cuando el primer rayo
falta callar a tiempo; saber de conjuros y de sol fue a caer en su hueco. Y debió
de exorcismos; poder descender a los de ser así, porque allí está el hueco can
infiernos una y otra vez y hasta saber a Levante. La grandiosa Puente del
morir en vida todas las veces que haga Diablo quedó hecha y la doncella
falta: Saber tratar con los muertos y con guardó su alma.
sus sombras. Y sobre todo, sobre todo,
saber tratar con " lo otro" en sentido
Pues algo de este género debió de
eminente: "el Otro".
pasarle a Goethe, con una ligera
variación, puesto que él sí sabía firmar.
Y en el trato con "El Otro" es donde Pero sin duda, "El Otro", deslumbrado,
debió de triunfar Goethe, pues en lo no se dio cuenta que Goethe no le halía
demás algún error cometió, como el no dado su finna. Alguna piedra quedó sin
reconocer o no saber tratar a Holderlin poner, recuerdo el "Goethe desde
-¿o formaba parte de su estigma? Que al dentro", de mi maestro Ortega. Mas la
fin no se pudo librar de tener alguno. Y Puente quedó hecha y la doncella se
recuerdo ahora algo que de niña me casó y tuvo muchos hijos ... Yo me
contaba una vieja criada analfabeta, pondría ahora mismo a investigar si
sibila de la Piedad: la historia del acaso no se llegó Goethe por Segovia;
acueducto romano de Segovia, edifi- pero como el puente es romano y él
cado en la época del olímpico empera- estuvo aquí, en Roma, con eso basta,
dor Augusto. Una doncella de la edad ¿no cree?
media, sobrina de un canónigo, tenía
que ir por agua todos los días con su
Y ya me tiene convertida, por haber
cántaro a la parte baja de la ciudad. Una sido fiel a mi inicial rencor y a mi inicial
tarde en que el frío le calaba los huesos, amor por los hermanos sacrificados. Eso
invocó a "El Otro" para que la librara de sí, no le perdonaré nunca el haber
esta fatiga; a cambio, como prenda, pasado de largo junto a Holderlin sin
ofrecía su alma. Acudió éste, como en haber tenido ese puente de que tienen
aquellos tiempos solía, presuroso, y se necesidad las doncellas que han de ir a
hizo el pacto -que imagino no se debió llenar su cántaro de noche a la fuente
de firmar, ya que la doncella no sabría lejana y hasta escondida, y que a veces
hacerlo. Aquella misma noche haría un hasta se pierden, pues no todas puedell
puente que trajera el agua, pero había decir: "Qué bien sé yo la fonte que

mana y corre -Aunque es de noche...
Qué bien sé yo do tiene su manida''.
Y tan completa ha sido mi
conversión frente a Góethe que su
artículo me ha llevado a apurar, que
tennino esta carta tan larga -por la que
les pido excusas a ustedes y a nuestro
director, Picón Salas- con una especie
de invocación a su espíritu para que no
abandone al hombre de hoy, como
abandonó a Holderlin; que le ayude a
no descarriarse en la noche, camino de
la fuente, que al fin Holderlin, como
poeta, se salvó, pues todos se salvan.
Pero la Historia, cuanto más poética, más
en peligro pone a sus protagonistas.
¡Bien lo sabemos los españoles y
ustedes, los que están salvando a la
historia de México de su fondo trágico
sin que deje de ser poesía! Que nos
guíe a todos para que nuestro voto más
íntimo se cumpla aun con parsimonia y
fatiga. Y si pudiera pactar por nosotros ya que también parece ser que supo
hacerlo- para que las fuerzas de las
entrañas abismales se plieguen a
trabajar a las órdenes del arquitecto que
es siempre el Uno. Y que se construya
el Puente -todos los imperios han de
hacer el suyo- para que por él nos
venga el hilillo de agua de nuestra
historia poética a calmar la sed. La sed
de que el hombre sea, vaya siendo...
Que no nos descarriemos, ni se nos
Quebranten del todo los huesos en las
idas y venidas de nuestra historia.
Y me despido, pidiéndole perdón
por este atrevimiento y, como siempre

que he tratado con usted, contenta y
agradecida.

LA jornada, 4 de diciembre de 1988.

�MARIA ZAMBRANO Y ALFONSO REYES,
O DE LA PASION POETICA Y LA UTOPIA•

Héctor Perea

AídaO'Ward

La amistad entre María Zambrano y
lago de Pátzcuaro -allí, muy cerca de la
Alfonso Reyes se ocultó discretamente utópica República Cristiana a lo Moro
más allá de sus obras. Pero a pesar de que fundara Vasco de Quiroga-, donde
esta parquedad en lo público, Reyes el mexicano confesaba a propósito del
sería uno de los más fuertes apoyos de primer libro de Zambrano su absoluta
la escritora, tanto desde el punto de incapacidad para hacer filosofía (a
vista profesional como del emotivo, causa del "indio" que llevaba adentro),
prácticamente desde el inicio de su se continuaría a lo largo de los años y
exilio michoacano, esa aventura que los cambios de domicilio, de país y
Zambrano ve hoy como algo "inverosí- continente de María Zarnbrano. El
mil" pero que daría en resultado la camino del exilio político, a veces
escritura y publicación de Filosofía y disfrazado o matizado por la vida
poesía (1939); también fue el causante diplomática, había sido corrido tiempo
de algunas "meditaciones inacabables" antes por el mismo Reyes. Con el
de María Zambrano en tomo a la pretexto de algún favor -hacer llegar
filosofía, la literatura y la vida misma. El un artículo a la Revista Mexicana de
epistolario cruzado entre los dos -uno Literatura, solicitar una recomendación
de los más breves del archivo de para un puesto, a través del embajador
Reyes, constituído por apenas diez y escritor mexicano Jaime Torres
cartas que van de octubre de 1940 a Bodet, en la UNESCO o para una beca
enero de 1959-, y que de hecho se de la American Association of
concluye más allá del correo en un artí- University Women que le ayudaría a
culo publicado por ella en La Gaceta finalizar Los sueños y el tiempo- , por la
del Fondo de Cultura Económica en superación de un ''período angustioso''
enero de 1960 con motivo de la muerte del que el otro fue testigo o por el
de Reyes, está sin embargo lleno de simple recuerdo de sus días mexicanos
''intensas y bellas páginas'•, valiéndome que le traían amigos en común como el
de la expresión de éste frente a lo vanguardista cubano Mariano Brull,
escrito por María Zambrano sobre María Zambrano se mantendrá, siempre
Sigmund Freud y Puerto Rico. En ellas en contacto con Reyes desde La
se descubre lo humano, pero también el Habana, Río Piedras (Puerto Rico),
trasfondo filosófico de ambos: esos París o Roma. Y toda esta conversación
"subsuelos de la sensibilidad" que, en por escrito se verá recubierta por el
opinión de Reyes, acostumbran cariño, aspecto que siempre los unió a
trascender las palabras e incluso la pesar de algunas diferencias de orden
inteligencia.
poético.
La conversación sostenida frente al

ALFONSO REYES EN LA HISTORIA
DE LA TRADUCCION

La mayor de estas bifurcaciones de

gusto y carácter sería justamente el
motivo de la más rica y apasionada de
las cartas.dirigidas por María Zambra
a Reyes. Recogida por El Naciond,
diario de Caracas, esta ' 'Carta abierta a
Alfonso Reyes sobre Goethe'', fechada
en Roma el 20 de agosto de 1954 J
publicada el 23 del siguiente ma.
respondía a un par de artículos escrilOI
por Reyes y que seguramente era
sendos fragmentos de su lib11
Trayectoria de Goethe que aparece,ía
ese mismo año. La distinia, y desde
luego romántica, pasión de ambos, que
como se ve en la misiva trasciende d
ámbito literario, será la piedra anguw
de muchas de sus obras, y también de
las variadas actitudes que adoptanll
ante una vida absolutamente fuera de lo
común. Una vida peregrina, pero
cimentada en la vocación humanística y
en la "belleza irrenunciable" que
descubre María Zambrano como
esencia de aquella otra posición
compartida siempre con Reyes: La
Utopía.

Verba volant, scripta manent.

La traducción es un factor importante

en la cultura de los pueblos y en el desarrollo intelectual del ser humano ya
que enriquece la visión del mundo. Es
un puente comunicativo con gran
validez que se ha apoyado en el
conocimiento y sensibilidad de los que
ejercen la labor de traducción. El
traductor es un escritor que interpreta,
recrea y reformula ideas, palabras,
~trones sintácticos y culturales que
han sido escritos en otros ámbitos
lingüísticos y temporales. Se trata de
acercar una lengua a otra, lo cual
implica transportaciones culturales de
tiempo y espacio. Toda traducción se
lleva a cabo mediante un desplazamiento hermenéutico que lleva al
escrutinio y desciframiento del mensaje
de un texto en su lengua original para
reconstruirlo lo más apegadamente
posible a su sentido, en la lengua de
llegada. Cuando se ha logrado la
comprensión del texto, el paso
siguiente requiere una amplia maestría
Ydominio temático y lexicológico en la
lengua de llegada. Si esto último no se
da en el traductor, entonces aparecerán versiones con elementos extranjeros tomados del sistema lingüístico
lriginaI; tal sería el caso de la traducción de giros, palabras, uso. de puntuación e inclusive calcos sintácticos.
Muchos textos académicos traducidos
han moldeado las formas de expresión

de profesionistas mexicanos y por lo
tanto se hace notorio el distinguir la
especial idad a la que pertenecen
ciertos individuos según su forma de
hablar. Nótese por ejemplo la
expresión parca y concisa del
ingeniero; el lenguaje adornado y
retórico del humanista; el objetivo y
desencarnado del médico; la expresión
arcaica y formal de los especialistas en
derecho, etc.
El desarrollo de no pocas literaturas
nacionales fue precedido por momentos de gran auge de la traducción. La
traducción del poema griego La odisea
(250 A.C.) hecha por Livius Andronicus
al latín, propicia que proliferen los
poetas latinos y se difunda el uso de
figuras retóricas y un mundo lleno de
imaginería. En España, durante la Edad
Media, se desarrolla una importante
labor de traducción con Alfonso X, el
sabio. Ahí se aglutinaron personas de
diferentes lenguas y culturas propiCÍando el desarrollo de un gran
panorama cultural. Por otra parte,
también la historia literaria consigna un
respetable número de escritores que
han sido atraídos por el quehacer de la
traducción; algunos han madurado a
través del ejercicio de la traducción
enriqueciendo su estilo al obligarse a
llevar a un plano consciente la
construcción de figuras retóricas; otros
han pasado de ser traductores a
desempeñarse como escritores sobresalientes. La lista de escritores latinoamericanos que han realizado

traducciones notables, consigna nombre importantes como Octavio Paz,
Carlos Fuentes, Julio Cortázar, Jorge
Luis Borges y Alfonso Reyes, entre
otros.
En efecto, Alfonso Reyes se
desempeñó como traductor, una faceta
más de este ilustre mexicano cuya
extensión, diversidad temática y fluidez
en los distintos géneros literarios lo
configuran en "cierto modo como el
padre de la literatura mexicana. Su
voluntad de conocer sus fuentes, de
aproximarse al pasado literario, la
decisión de apropiarse la tradición
literaria española ... su profundo arraigo
en la tradición literaria hispánica y
europea renacentista... su conocimiento de las humanidades y de las
letras clásicas, su deseo de perfilar una
imagen íntegra y no mutilada del
hombre, hacen de él un de los ejes de
nuestra literatura'' (A. Castañón).1 Sus
conocimientos filosófiéos, históricos y
literarios, además de la maestría con
que se desempeña al escribir colocan
su traducción de la /Uada al español
como una muestra excelsa de un texto
recreado en otra lengua. Autores y
críticos españoles como Ramón
Menéndez Pidal, Wemer Jaeger y
Tomás Navarro Tomás, coincidieron al
alabar el trabajo erudito de Reyes,
considerada la mencionada traducción
como "el mayor acontecimientos
humanístico de nuestro tiempo" .2

�Alfonso Reyes no tradujo la
totalidad del poema homérico, lo hizo
solamente con nueve rapsodias. Sin
embargo, uno de los grandes retos que
asume Reyes al traducir la 1/(ada es su
traslado en verso. Esta dificultad la
comenta Reyes en el Prólogo:
''Transportar el verso homérico a las
lenguas vivas es más difícil que
encerrar al genio en la botella. Aunque
el castellano posee singulares
elasticidades sintácticas, riqueza léxica
y valor expresivo difícilmente superables, carece de ese tesoro de
monosílabos que tanto aligera la lengua
imperial de nuestros días; y como los
demás romances, se resiste un poco a
los compuestos. Ambas condiciones
hubieran sido preciosas para la
traducción homérica. Y aún el inglés
mismo,enfrentado con los versos
griegos, queda en mala postura...
Ganando y perdiendo, he volcado al fin
5,691 hexámetros griegos en 5,763
alejandrinos castellanos: un déficit de
72 versos en total" .3

00

'St"

restricciones del idioma español que
"carece de monosílabos y se resiste a
los compuestos" (elementos existentes
en inglés, "la lengua imperial" actual) y
tal vez más compatibles con el sistema
lingüístico griego.
La lectura de la 1/íada traducida por

Reyes nos hace incursionar por el
mundo homérico sin sentir que es un
poema "escrito hace treinta siglos y
compuesto en un dialecto literario y
artificial que nunca se habló propiamente; fue transmitido en forma oral,
sufrió interpolaciones y variantes y fue
fijado tardíamente" .4 El poeta-traductor
salta a la vista y hace sentir su vena
poética y gran manejo de la métrica al
preferir el "alejandrino" que posee
más elasticidad, en vez del
"endecasílabo" más propio de nuestra
"epopeya culta", al pensar que el verso
alejandrino era más semejante al
hexámetro griego.
"Llegué a traducir -dice Reyes- en
alejandrinos sin rima, casi las dos
primeras rapsodias, cerca de 1,400
versos. Después... pensé que la rima
cunaba la atención y ayudaba a la
lectura, y lo rehice todo". Con el fin de
no prolongar sin necesidad un verso y
dar la consonancia en catorce sílabas,
Reyes hace uso de la rima interior o del
hemistiquio.

En una traducción las diferencias
existentes entre ambos sistemas
lingüísticos son más importantes y
relevantes que sus semejanzas. El
traductor con apego al profesionalismo
debe considerar en un plano
consciente y analítico las características
de cada lengua, la temporalidad del
texto y las culturas involucradas. En el
En el mencionado "Prólogo" de
"Prólogo" de la 1/(ada traducida por
Reyes, notamos su actitud consciente Alfonso Reyes a la ll(ada, encontramos
en cuanto a las bondades y elementos que denotan claramente sus

concepciones teóricas de la traducción,
las cuales podríamos asentar de la
siguiente manera:
l. El ejercicio de la traducción debe partir
de la contrastación de los sistemas
lingüísticos de la lengua original y la
lengua de llegada a fin de tener
presente un inventario de diferencias
de cada lengua para subsanar o
simplemente entender las carencias
que tendrá la recreación textual. As~
Reyes menciona las deficiencias del
español en la construcción de compuestos, en el uso de monosílabos tu
significtivos para la métrica. La
brevedad necesaria para compactar
significados en español representó 111
esfuerzo.

2. Como Cicerón, que en su debate Por lo
corona expresa: "No creí necesario
traducir palabra por palabra pero
conservé el valor y la fuerza de todas
ellas: no las conté, sino las pesé". En
este sentido, la traducción tipifica con
las expresiones "ut interpres", "111
orator" dos posiciones ñmdamentalcs
del cómo traducir, desde la perspectiva
del método; es decir elaborar la
traducción "palabra por palabra" o
traducir el "sentido". Alfonso Reyes
expresa "no ofrezco un traslado de
palabra a palabra, sino de concepto a
concepto". Sin embargo, Reyes no
descarta la traducción del sentido; IC
ajusta al documento original Y
conserva las expresiones literales que
deben conservarse, sea por su valor
histórico, sea por su valor estético. f.a
síntesis, la traducción para Reyc,
debe privilegiar el traslado de la idea Y

del concepto sin que esto lleve a la
necesidad de omitir casos en que se
hace necesaria la traducción literal.

respeta el sentido del texto sin hacer
cambios o cortes moralizantes. Para
ejemplificar, del Canto Quinto tomemos tres versiones de la /Uada, dos en
prosa y la de Reyes en verso donde se
usan palabras diferentes:

uno de los grandes artífices de la
palabra en nuestros tiempos, afirmó:
''Pienso en Reyes como el más fino
estilista de la prosa española de nuestro
siglo. En materia de escritura aprendí
mucho de él en cuanto a sinceridad y
Prosa: "Meriones, cuando alcanzó a simplicidad. Reyes fue un excelente
aquél, le hundió la pica en la ijada
traductor. Chesterton fue uno de los
derecha, y la punta por debajo del
favorecidos por las excelentes trahueso y cerca de la vejiga" (Gómez).
Prosa: "Meriones cuando lo alanceó ducciones que hizo de su obra. Reyes
en la nalga derecha; y la punta, era un escritor que manejaba el inglés y
pasando por debajo del hueso y cerca el francés casi como el castellano... su
de la vejiga; salió al otro lado" traducción de las versiones Homéricas
(Segalá).
es admirable a diferencia de la que hizo
Lugones, que es muy pedantesca. " 5

3. El traductor funge como comunicador
entre dos lenguas y también como
actualizador del texto, para una mejor
comprensión por parte del público
lector contemporáneo al traductor, y no
precisamente con afinidad temporal
con el autor. Su traducción la propone
como una versión del original ''más
cercana a los lectores de hoy (sin que
sea) una paráfrasis sino una traducción verdadera e informada en el
presente estado de los estudios
homéricos". Para su trabajo, Reyes
hizo un recorrido dentro de la historia
Verso: "Lo traspasa Meriones por la
de la traducción del poema hasta el
nalga derecha/ rompe el hueso y le deja
momento en que realizó su versión del
la vejiga deshecha" (Reyes).
texto. Es interesante hacer notar que
en el texto publicado por el Fondo de
Observamos un equilibrio armónico
Cultura Económica en 1951, la tra- de las palabras de Reyes, como si
ducción de los nueve cantos aparece en hubiesen sido pesadas una a una, sin
un total de 187 páginas, las cuales son
excesos, con economía y absoluta
complementados por 36 páginas de
precisión para expresar la misma
notas que sirven para guiar al lector
sobre información onomástica y datos situación que aparee en las versiones
de la obra. Las versiones en español en prosa con rodeos, exceso de
de la f/{ada han sido varias: José conjunciones y elementos de cohesión.
Gómez Hermosilla hizo una traducción El mismo Alfonso Reyes parecía jugar
muy difundida, en verso; LF.opoldo con las palabras como si se tratase de
Lugones, también en verso; Leconte armar un rompecabezas usando
de Lisie, Germán Gómez de la Mata y solamente la palabra adecuada y nada
Luis Segalá y Estalella son tres más. Así el traductor nos dice "me
traductores de la llíada en prosa asombro yo mismo de que puedan
española. Al parecer, Reyes tuvo el
pintarse tantas situaciones diferentes
buen tino de considerar las
con
tantas palabras iguales". Reyes nos
traducciones hasta entonces (I 95 J)
propone la necesidad de sacrificar
realizadas.
4
- Reyes aboga por la traducción que

formas para conservar la emotividad
del verso original. Jorge Luis Borges,

Evidentemente, Alfonso Reyes
disfrutaba de la lectura de G. K.
Chestenon, novelista e historiador inglés, ya que son varias obras cuya
versión española conocemos a través
de Reyes. Tradujo a Chestenon desde
1917 a 1922 para la editorial madrileña
Calleja. No sólo tradujo historia sino
también su narrativa; así encontramos
los siguientes títulos: Ortodoxia, Pequeña historia de Inglaterra, El candor del
Padre Brown y El hombre que fue
jueves. Otros autores traducidos del
idioma inglés fueron Robert L.
Stevenson (Olalla), G. Murray
(Eurípides y su época), A. Petrie
(lnlroducción al estudio de Grecia), C.
M. Brown (Historia de la literatura
griega), D. H. Cole (Doctrinas y formas
de la organización política) y L. Steme
(Viaje sentimental por Francia e Italia).
Del francés tradujo a Mallarmé, a

�Alejandro Alvarez ( El Derecho
internacional del provenir) y de Jules
Romains (Nomentano el refugiado).
Asimismo aparece una versión del ruso
Anton Chejov (La sala número seis)
traducida al español por Alfonso Reyes
en colaboración con N. Tasin.6 En otro
documento aparecen consignadas las
siguientes traducciones hechas por
Alfonso Reyes: La novena de Coleta
de Colette Yver apareció como una
traducción anónima. del francés al
español; poemas de Rubén Darío
traducidos al inglés, de Osear Wilde
tradujo El artista; Historia de la guerra
europea de H. Hanoteaux, los primeros
seis o siete cuadernos fueron traducidos por Reyes del francés (completó la
traducción L. Ruiz Contreras) y su
comentario para acompañar la lectura
de lfigenia Cruel escrito por Alfonso
Reyes y traducido por él mismo al
francés.
En otro orden del quehacer de la
traducción, cabe mencionar que Reyes
ha sido un escritor muy traducido a
diferentes lenguas, principalmente al
portugués, francés e inglés, pero
también a los idiomas italiano, alemán,
griego moderno, checo y sueco en un
total de 63 versiones de sus poesías y 86
versiones a las distintas lenguas
mencionadas, de sus ensayos, teatro y
narración.'

o11"\

Como hemos anotado previamente,
uno de los autores ingleses que más
tradujo Reyes fue Gilbcrth Keith

Chesterton (1874-1936), uno de los
escritores más ingeniosos, versátiles y
controvertidos de su tiempo. Reyes
tradujo una obra sobre filosofía
religiosa, una de corte histórico y dos
novelas detectivescas. En la versión
española de The Man who was
Thursday (El hombre que fue jueves,
1938) Reyes incluye un prólogo con
amplios comentarios en torno al autor, a
su ideología, a su lengua "ingeniosa,
pintoresca, llena de retruécanos a su
manera: sube, baja. salta, riza el rizo
encaramado peligrosamente en una
palabra, y a la postre resulta que ha
estado defendiendo alguna noción
eterna y humilde: la Fe, la Esperanza. la
Caridad"; y a su estilo con "abundancia
calificativa, lleno de adjetivos y adverbios... y como no desiste de convertir la
vida cotidiana en una explosión continua de milagros, todo, para él, resulta
'imposible', 'gigantesco', 'absurdo',
'salvaje', 'extravagante'; pone en
aprietos al traductor". Este es pues, otro
rasgo del perfil de Reyes traductor: su
vasto conocimiento tanto de los rasgos
de estilo del autor, su entorno sociocultural y la proyección del mismo en
otras obras. El análisis minucioso y
consciente del texto, la contrastación
del par de lenguas para encontrar los
vocablos y sintaxis adecuados a la
lengua de llegada, la adecuación
cultural y temporal del texto traducido y
su responsabilidad ante el texto original
y de llegada son elementos que hacen
de las traducciones de Alfonso Reyes

paradigmas de este género.
La tradición mexicana dentro de la
traducción fue iniciada desde la llegada
de Hemán Cortés, por una ''cadena de
traductores cuyo primer eslabón es 111
español llegado anteriormente y
familiarizado ya con el habla de ciertas
tribus, y sin duda el eslabón de oro es la
princesa Mal in che".1 Traductores
sobresalientes de los siglos XVIII y
XIX como Diego José Abad, Francisco
Javier Alegre, Bruno y Rafael
Larrañaga, José Agustín Castro, Fray
Servando Teresa de Mier, Miguel
Hidalgo, Carlos Ma. de Bustarnante,
Anastasio de Ochoa, Sánchez de
Tagle, Juan Ma. Lacunza, Sartorio,
Leona Vicario, Castillo y Lanzas, Juan
Miralla. Federico Escobedo y muchos
otros del siglo XX., han dejado
impresos sus trabajos en la historia de la
traducción en México. Infinidad de
textos traducidos de otras lenguas al
español conservan el anonimato del
traductor, tal vez porque hay quienes
consideran este trabajo como algo
mecánico y no creativo. Sin embargo.
se reconoce internacionalmente la
necesidad de acercar el pensamienlO
de los seres humanos, se han dado
varios intentos de crear una lengua
artificial afín a todos. Tomemos p«
ejemplo el Volapük (1880) creado
sobre la base del idioma inglés;
Esperanto, tomado del primero C(XI
nuevas formas gramaticales y me:zclado
con lenguas europeas, latín y griego; el
Neutral con un molde gramatical

diferente tomado de lenguas romances
principalmente del francés. Seguirán
inttntos de establecer la utópica lengua
internacional pero mientras eso sucede
hatri infinidad de textos que deban ser
traducidos y por lo tanto la cadena de
buenos traductores mexicanos inspirados en la acuciosa reflexión y
ejemplo que Alfonso Reyes nos ha
dejado, habrán de seguir sus pasos.
w...my, mayo

de 1989.

Notas bibliográficas

5. Bages,Ja¡e Luis. ''Alfam Reyes'',lagacm.
FCE,México, 1989. P.100.

~ Adolfo, "IH1g¡rde Alfam Reyes en
la l i ~ mexicana", la gaceta, FCE,
Méoo&gt;, 1989. P. 108.

6

2

Lama. José Luis. "I..a /1.vwen veno" ,Pó¿,i,wsobre Alfonso Reyu, Universidad de Nuevo
Leoo. Mooteuey, Méxioo, 1957.

7. V/A Alfonso Rey~,. in.Jtrunun1C1 para su
eJtudio, Capilla Alf&lt;nina, UANL, Maumy
191n ~-63-104.
'

l

la /liada de Homero. Traslado de Alfonso

&amp;

l.

Reyes, FCE, Méxioo, 1951. P. 8.
4.

lbidmt.

V/A Página., ,obre A/fo,uo Reyu, UtiYenidad
de Nuevo Leoo, Méxioo, 1957. P. 435.

Reyes, Alf&lt;no. "Hennes o de la &lt;Xlnlllicaciál
mmana",ObraJcomplda.,, Tomo XIV, FCE,
Méxioo. 1962. P. 34.

�MITOLOGIA*

Marguerite Yourcenar
La "Mitología" -entendiendo por tal la
utilización artística o literaria de las creencias religiosas antaño difundidas
entre el Asia menor y la Toscana en un
sentido, y en el otro entre Macedonia y
Creta- comienza propiamente hacia la
época de Eurípides** y todavía no
termina. Al mismo título que el álgebra,
la notación musical, el sistema métrico y
el latín eclesiástico, representa un
esfuerzo de los pueblos blancos para
llegar a un lenguaje universal. El
empleo de un asunto ya conocido, con
detalles establecidos de antemano y un
escenario montado para siempre,
permiten al dramaturgo aplicarse sólo a
lo esencial. La ecuación Fedra-Hipólito
evita a Racine el volver a juntar
trabajosamente las relaciones que unen
a todas y cada una de las madrastras con
todos y cada uno de los hijastros que en
el mundo han sido. La casi completa superación de rasgos accesorios que
resultan del ambiente sociológico,
social y mundano, ahorran a los que
quieren trabajar como Paul Valéry la
molestia de inforrnar a su público de
que "la marquesa salió de casa a las
cinco de la tarde". Y el error de los
poetas arqueólogos al modo de
Leconte de Lisie consiste precisamente
en su empeño de hacemos saber, en
gracia a la exactitud histórica, el vestido

que llevaba Juno cuando salió del dignidad, y nos obliga a recordar que el
Olimpo aquella tarde, a eso de las cinco parricidio, después de todo, es una
y minutos. El gusto por la originalidad forma clásica y venerable de la
rectamente entendida hace que los desgracia. Una generación asiste al sitio
artistas deseen competir en el mismo de París; otra, al de Stalingrado; otra, al
tema célebre y popular, así como todas saco de Roma o al pillaje del Palacio de
las actrices desean representar la Estío. Pero la torna de Troya unifica en
Julieta. Botticelli o Rubens nunca una sola imagen esta serie de
fueron más personales que cuando instantáneas trágicas; hogar central de
pintaban, a su manera cada uno, la un incendio que sollama la historia; y la
misma Venus en el lecho. Rache! y lamentación de todas las madres
Sarah Bernhardt sólo pudieron ancianas que la crónica no ha tenido
contrastarse de modo tan conmovedor tiempo de escuchar encuentra un
en la memoria de sus contemporáneos aullido doloroso en la boca desdentada
por haber encarnado ambas, casi al de Hécuba. Por igual razón, la trilogía
mismo tiempo, la misma figura de la de Maratón, Salamina y las Termópilas
antigua enamorada, envuelta en continúa representando lo esencial de
aquellos oropeles del siglo XIX, que la victoria y la derrota helénicas; y el
los puristas de la arqueología sin duda repliegue de 1941 hacia el Monte
juzgaron falsos y ridículos, y cuyo Olimpo, y la defensa del Epiro o de
destello mortecino hoy se nos Creta, parecen meros episodios de las
representa, en los museos, junto a los Termópilas eternas. Las muchachas de
esplendores extintos del palacio de Londres o de Amsterdam buscan el
Cnoso. Cuando Eugene O'Neill intitula cadáver de su hermano entre las ruinas
su enorme drama sobre América en de los edificios bombardeados, y su
1865, Mourning becomes Electra -''El ademán y su porte nos tranqui!i7.an
duelo sienta bien a Electra"- hace que respecto a la autenticidad del mito de
el acontecimiento efímero de un estado Antígona. El mito de Antígona, a su vez,
meridional se robustezca con toda la nos da testimonio de que semejante
fuerza acumulada por la leyenda: la · heroísmo es algo más que una mera
inmensa sombra de los Agamemnónidas proeza individual; que es el
se proyecta sobre aquel hijo y aquella cumplimiento, siempre renovado, de un
hija asesinos, revistiéndolos de trágica deber tan antiguo como el primer

•[F.ntre los materiales mitológicos de Reyes se cncootraba la traducción anotada del presente ensayo de Margucrite Yourccnar, publicado originalmente en L,ltnl

Francaisu, Buenos Aires, lo. de enero de 1944, año III, No. 11, pp. 41-46. No por la simple ubicación del original autógrafo de dicha vcnión se incluye en este "Apmdice":
el solo hecho de la traducción y anotación del ensayo nos indica la estimación en que lo tenía Reyes, al grado que varias direcciones de su pensamiento sobre uudlll
mitológicos parecen derivar de ~l. si no supi&amp;amos anticipadamente que se 1rata de afinidades, de "simpaúas", como dijo el propio Reyes. La Inducción aquí 1iplil:I
concordia en la concepción, y las notas, pequeñas diferencias. Por eso se ha colocado en primer término del "Apmdicc". Véase la "Nota preliminar", p. 17.)

hermano y la hermana primera. A varias
generaciones de pedagogos entregados a enseñar la historia de Aquiles
debemos, por mucho, el que una
imagen del héroe predestinado se haya
impuesto de siglo en siglo a las
poblaciones escolares. Alejandro se
inspiraba en el ejemplo de Aquiles,
como Lawrence, en Arabia, evocaba la
Mort d' Arthur. Aun en los casos que tal
influencia no opera de modo directo,
no por eso es menos eficaz, lago
subterráneo en que se han bañado los
abuelos. El lector no necesita saber que
Tolstoi, al escribir Lag uerra y la paz, se
abrevaba en la llíada; pero el menos
sutil de entre nosotros advierte que
Bolskonski es un avatar de Héctor.
Desde otro punto de vista, la historia
galante de los dioses, a través de la
erudición claustral de la Edad Media y
la fantasía individual del Renacimiento,
ha contribuido a mantener casi intactos
los elementos eróticos de la cultura.

Esta mitología,primero limitada a los
dioses y a los héroes clásicos, se ha
ensanchado gradualmente hasta comprender a los personajes históricos que
lllla misma vestimenta parece emparentar con aquéllos. Alejandro es ente
mitológico tanto como Aquiles, y apenas
lo es menos que Alejandro aquel César
que se tenía por hijo de Venus. El azar
o la necesidad que hizo nacer el
Cristianismo en la provincia helenizada

de Galilea justifica a los pintores
barrocos que convierten la vida del
dios nazareno en un episodio clásico, y
lo visten de flotantes lienzos, lo
encuadran entre columnatas, y donde
la barba beduina de un rey mago o el
parasol de un negro del cortejo de
Herodías son los únicos rasgos que nos
recuerdan el Oriente. La Siria del
Cristo no había sufrido el nuevo influjo
oriental a que luego la someterían los
musulmanes en la Edad Media o los
dominadores otomanos. El Jesús de las
Catacumbas es un Orfeo Eleusíaco, así
como el Cristo del Vinci será ya un
soñador platónico. Santa Blandina es
una lfigenia cristiana. María Magdalena
y Taís son dos hermanas de Cleopatra.
El Tintoreto de Las nupcias de Canaán
está menos lejos de la verdad histórica
que los imagineros protestantes del
siglo XIX que convierten al hijo del
Hombre en un derviche giratorio.
Mudoyoyía. Por regla general, esta
cosa es griega, como la palabra que la
designa. Las mitologías extremoorientales, egipcias y precolombinas
son asunto de especialistas, o cuando
mucho tientan a este y aquel poeta por
su exotismo y su misterio. Kali de los
cien brazos es para nosotros tan
divinamente incomprensible como un
animal submarino. La sonrisa perturbadora del Buda Khmer es

('I
11')

..¿Qut ha querido decir? La utilización arústica de la mitología comienza con los mismos que la &lt;rganiwon: Homero y Hesíodo. (N. tkl T.)

•[Reyes tradujo intencionadamente esta frase por. "de nues1ros dioses indígenas".)

precisamente tan mágica como una
aurora boreal o como el destello de un
meteoro. El sagrado horror de los
dioses mayas* viene de que nos hacen
imaginar la humanidad en que se
criaron bajo formas tan fatales, tan
puramente biológicas como un mundo
de insectos o de reptiles. Las mitologías
germánicas y célticas, al contrario,
mezcladas en la sangre Occidental, si
no en su historia, hubiesen podido
incorporarse en el tesoro común; pero
las consecuencias de un eclipse de
hace dos mil años no pueden
restaurarse. El éxito aislado de Wagner
no logró sacar definitivamente a flote la
barca de las ensoñaciones nórdicas. El
poema de Yeats no logra transformar
en carne y sangre el mito de Deirdre. Y
han sido menester las combinaciones
casuales de la novela de Bédier y el
drama de Wagner para hacer surgir a
Tristán e lseo, héroes epónimos del
amor, de entre la neblina color de perla
en que poco a poco se ha diluído la
mitología céltica. El auge de los
nacionalismos a comienzos del siglo
XX ha contribuido a sostener, pero
también a envenenar, esos renacimientos de mitologías locales, inficionándolos de rencoroso particularismo
y privándolos así de toda aptitud
universal. En Francia, desde mediados
del siglo XV el triunfo de la materia
antigua sobre la materia de Bretaña es
un hecho punto menos que consumado.

�Son los rimadores y miniaturistas de las
postrimerías medievales, y no los
poetas ni escultores del Renacimiento,
quienes sustentan vivos y resucitan a
Príamo y a Diomedes. Más tarde, las
novelas a la moda, por los comienzos
del XVI, la Astrea o el Gran Ciro,
continúan las tradiciones del romanesco medieval, pero con nombres espigados en Jenofonte y en Teócrito. En
adelante, los moldes mediterráneos
satisfarán la expresión de esta raza
semioccidental, cuando desea representarse las intimidades de su vida. La
dulzura amarga e indecisa del amor
destila en Racine como en María de
Francia, pero el rostro que la inspira no
es el de !seo la Blonda, sino el de
Berenice. El éxito de un Tennyson
hubiera sido imposible en Francia; y
una pieza como Los Caballeros de la
Tabla Redonda, de Jean Cocteau, está
condenada de antemano al hermetismo
literario, a los ojos de un público para
quien Arturo será siempre menos
familiar que Héctor. Y por todo el resto
del mundo, tres o cuatro grandes mitos
nuevos, a lo sumo: -Don Juan, Fausto,
Romeo, acaso Hamlet-• pueden
añadirse al común acervo, testigos de
una inquietud o de una inocencia que el
mundo antiguo ignoró siempre en los
dominios del conocimiento o del amor.
Cosa singular: Todos los grandes mitos
europeos que no llevan peplo ni van
desnudos viene arropados en los
'lt

11'1

terciopelos
y
Renacimiento.

brocados

del

Los pintores y los poetas necesitan
igualmente contar con un país que les
pertenezca, el de sus sueños. Sus
poemas, sus cuadros no son sino los
relatos del viaje o los croquis del
explorador. Ellos definen y trazan los
perfiles de esas tierras desconocidas,
de que Charnplain y Gama se alejan en
cuanto la turba, en su seguimiento, las
invade, para entonces continuar su
aventura en otra parte, y reconstruir
más lejos su Salento o su Eldorado de
uso personal, sus Islas Bienaventuradas, su promontorio de los Aromas
o su roca de los Espantos.

La tradición griega ha sido para
generaciones de poetas esta llave de
los Campos Elíseos. Ha resuelto el
doble problema de proporcionar un
sistema de símbolos lo bastante ricos
para permitir las confesiones individuales más completas, y a la vez lo
bastante general para ser comprendido
sin dificultad apreciable. Una simple
ojeada a una revista poética contemporánea, una visita casual a una galería
de cuadros, en que cada poeta y cada
pintor luchan heroicamente por
organizar en el caos un código de
señales propias, nos permiten apreciar
hasta qué punto el tráfico de las ideas
puede padecer por la ausencia de este
lenguaje universalmente aceptado. De

•¿Don Juan !ffllccnti!la, y FauS10? ¿Y dónde cstin Don Quijole y Pierrot, el(iun? (N. d,I T.]

Yirgilio a Paul Yaléry, a todos ha
abierto tal lenguaje las puertas de un
territorio bastante vasto para que cada
uno busque en él su provincia, bastaiU
desierto para que sea posible pasa
desnudo dentro de sus contornos, y sin
embargo poblado de fantasmas que nos
acompañan con sus canciones.
Desde la época romana, y por uno
de los azares más felices de la historia,
el prestigio de los mitos había transformado poco a poco en conceplOI
mitológicos con los lugares mismos en
que nacían los mitos, edificando así ese
vasto país ficticio paralelo al que figura
en las cartas, en el cual Citeres y Lesbm
son islas, pero también son perspectivas
sobre el amor, y que comprende las
locas del Infierno pero también el golfo
de Corinto, donde la Arcadia se parece
ya al Poitou o ya a Inglaterra; país que,
hacia el Este, se prolonga en un
legendario cercano Oriente en que los
pintores, a voluntad, reconstruyen a
Constantinopla o a Jerusalén, y hacia d
Oeste, llega hasta las murallas de una
Roma cuyos ciudadanos llevan gono
frigio y blanden las picas de la
Convención. Los quinientos años de
yugo turco, que lograron hacer de la
Grecia propiamente dicha una tierra
casi inexplorada, a propósito de la cual
Racine tenía que documentarse gracias
al embajador de Francia, acaso ayudaron en definitiva a esa superposicidll
de países imaginarios sobre los países

reales. Pero tal operación de
geomancia mágica comenzó desde muy
pronto, y por voluntad de los propios
griegos. Es ya evidente en los coros del
E&lt;Jipo en Colono, donde el orgullo
nacional contribuye a crear una Atenas
legendaria; o en el friso del Partenón,
donde magistrados y reclutas no se
distinguen de los dioses. Y el discurso
de Pericles, en Tucídides, convierte la
Atenas de las guerras peloponesias en
un lugar abstracto y tan puro como la
República de Platón. De esta Grecia
ideal, Pausanias será después el turista,
como Plutarco el cronista y Adriano el
conservador del Museo de Antigüedades. Imagen universitaria para
los romanos, pero también subversiva,
ideal griego opuesto a la rutina romana,
se embellece durante los mil años del
bi7.antinismo hasta convertirse en antítesis exacta del mundo cristiano en
que se vive. La Edad Media occidental,
embriagada con los relatos de las Cru1.adas, adorna al contrario tal imagen
con los esplendores del próximo
Oriente bizantino: las Ariadnas y las
Medeas de los cuentistas se confunden
con las Anas y las Irenes de Constantinopla. El Renacimiento contribuye
con el tipo del individuo humano,
condotiero olímpico. El siglo xvn
8POna su meditación idílica y heroica
!Obre los destinos humanos. La Revolución trae al ciudadano. El romanticismo germánico había de completar el

cuadro con la figura del inspirado
trágico que yerra por los bosques
sagrados. Y por una mezcla de
nostalgia de los sentidos y excepcionales disciplinas éticas, el mito griego,
como también el mito de Grecia, se han
mantenido en la obra a la vez de
filósofos y escultores. La España y la
Italia de los románticos franceses
pronto perecen, ayunas de valores
ejemplares. En menos de una generación, las andaluzas de morenos
rostros y las napolitanas de ojos de
brasas se volvieron asuntos de tarjeta
postal, porque sus poetas sólo habían
pedido a las dos penínsulas Eldorado
romancesco. Sólo Stendhal y Barres
fueron a buscar respectivamente en su
Italia y en su España algo más que un
aire de mandolina o un repiqueteo de
castañuelas, alguna sustancia personal,
una imagen de energía como de
voluptuosidad, difundiendo así por las
campiñas de Parrna o por los jardines de
Sevilla un aire seco de inmortalidad.•
Pero este milagro que se produjo para
Italia y España de modo intermitente y
espléndido se ha dado para Grecia con
la constancia de un fenómeno natural.
Quienes no se apasionaron por Helena
se apasionaron por Sócrates, quienes
no buscaban en el Areópago la huella
de Orestes, buscaron la de Frinea o la
de San Pablo, Francia, sobre todo, de tal
suerte adoptó en su vestimenta el
pliegue helénico que aun los afi-

cionados al exotismo fueron hasta los
antípodas a buscar sencillamente una
Grecia: Pablo y Virginia no son más que
una Dafnis y una Cloe de los trópicos;
Atala, virginidad ofrecida a la muerte,
es una Ifigenia de las sabanas. En
Marruecos, y no ya en Grecia Gide ha
ido a pedir consejos de libertad sexual
y excitaciones para el alma, hasta no
convertir el oasis de Touggourt en una
Grecia pastoral, donde Coridón responde a Amintas. Los superrealistas,
que se fabricaban en el fondo del
océano el sueño de un universo tan
personal e incomunicable como una
campana de buzo, se encuentran con
Grecia a través del célebre " complejo
de Edipo". Y aquella misma Grecia
infantil, donde las diosas vistas desde
abajo parecen nodrizas y ogresas
sobre las playas azules de un domingo
mediterráneo, sirve a Picasso para
expresar exactamente lo contrario del
adulto ensueño voluptuoso de un
Tintoreto o de un Poussin. En cada uno
de estos universos, se mueve un poeta,
nadador que sondea en sí mismo
algunas divinidades sumergidas. Cada
uno entra allí como puede, por
accidente. o gracia. André Chénier
forma parte de este mundo por su
nacimiento y también por sus Idilios. La
emperatriz austriaca, por sus vacaciones de verano. Byron y Rupert
Brooke, por la muerte.

'Sía Glcla quiere decir, en vez de 101 jardincg de Sevilla, la vega de Toledo. Y ¡qut imperdonable ICrla olvidar la España de

MáÍffl y de Gautia-1 (N. ú/ T.]

�CARTAS A ALFONSO REYES

Juan Ramón Jiménez
1

2

Sr. D. Alfonso Reyes
Buenos Aires
Coral Gables, 28 de abril 40
Mi q~erido Alfonso Reyes: muchas gracias por su carta del 3. Usted siempre tan jeneroso y tan bueno
conmigo (y con todos). ¡Gran ejemplo para todos y para mí!

Mi querido Alfonso Reyes: el párrafo último de su carta a Zenobia me ha colmado de alegría y
remordimiento. Pero el remordimiento, esterior: En nuestro piso de Madrid, hoy, Padilla, 38, viven muchas
cartas escritas a usted, paquetes de libros y cuadernos míos para usted, sin acabar, y hasta un libro, de
aguafuertes El Sol, que usted me pidió hace doce años a Lista 8, dedicado a usted. Ya usted ve que el
recuerdo también vive.

~tro..favor: le ru~go que haga lo posible para que no me dedique ese no. estraordinario de "Letras de
México (me _1,0 es~nbe Barrera), y para que Domenchina no me ponga al frente de su "antología" (pido
orden cronolóJ1co riguroso).

Esta ha sido siempre mi vida: dejar y no acabar; el inquieto pase de una cosa a otra, y la ordenada
acumulación del atraso.

... ¡Cu~to tenemos que agradecer a usted los españoles de todos colores... y los libros! Su conciencia y su
VIJilancia lo alcanza todo, Alfonso Reyes._

Pero esto no es. Usted sabe que en mi pensamiento y en mis conversaciones con todos los que son, usted
siempre está delante, en su sitio.

N~ sé si han dado ya mi "silueta" suya en la "Iberoamericana". Me pidieron colaboración (en noviembre)
Yenvié en el acto un grupo: "José Enrique Rodó, Alfonso Reyes, Eugenio Florit" (3 jeneraciones).

Recuerdos y abrazos de Zenobia y míos para ustedes.

Gracias hoy por tantas cosas de siempre, cada una de las cuales tengo en mí. Cariñosísimos saludos a
Manuela y a Alfonso (ya no me atrevo a poner Alfonsito) y a Pedro Henrfquez Ureña (Camila es depositaria,
como nosotros, de buenas conversaciones sobre ustedes).

Suyo siempre
Juan Ramón

Para usted el abrazo leal de siempre.
J.R.

3
La Habana, 31 marzo 37
(He contestado una carta de Genaro Estrada, que supongo relacionada con usted. Gracias.)

Sr. D. Alfonso Reyes
México
Querido Alfonso: gracias por su carta y sus libros Norte y Sur y La Casa del Grillo. Me asombra la marcha
que lleva usted hace años con su obra escrita. Ya sé que en lo social anda usted sin tiempo. Y me alegro
sobremanera que esté usted dando todo lo suyo. Ahora estoy metido en sus dos libros últimos con el deleite
de siempre ante el ideador y (¡ay mostrencos de la pluma!) ante el escritor.

\{)
1/')

Ui
-.J

�Aquí llegan tan pocos libros estranjeros que como no vaya uno ?ia~am~nte a_la casa Whyte (única que
suele tenerlos) no ve ninguno. Pude comprar hace meses La Experiencia Literaria.

obligadas reediciones). Losada tendrá 6 libros nuevos este año.

y O le envío hoy un ejemplar de mis Españole~. Dudé m~~ho en mandárselo cuando salió y por fin decidí
que no era digno. Un pedazo de libro así no da la idea de ffil idea.

Y usted no me olvide con los suyos, que, con lo de algunos poetas y cualquier cosa de P.H.U., es lo que
guardo de H. A.

Pero este año creo que será de mucha actividad, editorial para mí. Losada dará p~im~ro La Esta~ión 101~~
con "Litoral" tengo el tomo de La Rosa. Lírica de una Atlántida saldrá en otr~ ed1tonal. Y ~s~ a;e~
después con Figuración, Trasunto y Raíz y Ala. Esto, de lo reciente. De lo antiguo estoy aca an
a s
de/Monturrio.

Abrazos,

°

Cuando yo le haya enviado a usted tres o cuatro de estos libros, 1~ pediré_ que me complete los últimos
suyos. Los que tenía en Madrid no sé quién los tendrá. Ojalá que alguien a qmen le gusten.
Gracias otra vez, mi querido Alfonso. Cómo me gustaría poder verlo en su puesto de honor de "El Colegio
de México".

Juan Ramón
1945

5

Con muchos recuerdos de Zenobia y míos para su familia, usted y nuestros amigos quedo siempre suyo.
J.R.

13mayo,45
"Dorchester House"
2480 Sixteenth St., N. W.
Washington(9) D.C.

Querido Alfonso: puesto otra vez a este libro de mi rosa del mundo (que empecé a ordenar en Madrid, hacia
1924) con la idea ahora de instituir, a la memoria de un muerto ejemplar, un premio permanente (tan
permanente como el libro sea) para poetas jóvenes españoles y mejicanos, pienso que a nadie mejor que a
usted puede ir dedicado y dirijido.
Usted, amigo siempre mío por mi fortuna, y amigo querido y admirado siempre por mí, fue siempre amigo
y compañero fiel de Enrique Díez-Canedo, mi probado amigo. Y usted aprieta en sí totalmente México y
España con el májico lazo humano de la comprensión que dan la cultura y el cultivo verdaderos. Como Rubén
Darío lo fue a su manera, usted, Alfonso Reyes, es un símbolo de amor y justicia para nosotros los españoles
juntos y enamorados.
Su conmovida carta contándonos cómo fue el tránsito sereno de Enrique Díez-Canedo, tan conmovedora
para nosotros, va cerrando este libro que abre esta carta de agradecimiento mío, por tantas cosas buenas,
para usted. Y a su lado la pájina que yo escribí al acabar de leer esa jenerosa carta.

4
Querídisimo Alfonso: ¿me permite usted poner la carta que nos escribió, cuando murió E. D. C. en mi Con la
Rosa del Mundo?
El libro se lo dedico a usted. Quería yo dedicarle uno menos malo que los que he dado hasta hoy. Y_ creo
que ahora empiew lo menos malo.

Dedicado a usted el libro entero (lo que se refiere a Enrique Díez-Canedo con lo que es mío) le pido a
usted que sea además su tutor; que lo ampare y que designe el comité sucesivo que haya de ocuparse de los
menesteres del premio; y que mientras pueda, sea el que presida cuanto de esto se haga. Es decir, que coja
usted mi Ji bro como propio y determine su función pública con su noble voluntad en la que dejo del todo la mía.
Con un abrazo sentido, pensado y escrito, queda el libro en su mano, Alfonso el Bueno.

No le envié Españoles porque no es un libro. Desde este 1945 le enviaré cuanto publique (que no sean las
00
V)

J. R.
W. Dicbrc. 1945

�6

7

Mi querido Alfonso: no recuerdo si le envié este libro Canción, que quiso ser en 1935-36 el tomo primero de
mis 21 de Unidad.
Que quiso ser el libro de todas mis canciones cortas, el "poema de mis canciones". Y ahora veo que faltan
muchas y que muchas no son canciones. Desde lejos todo se transforma. Si vivo, repetiré mejor a su tiempo
este libro. Tiene que esperar el lugar tercero (I, Verso desnudo, 2, Crítica, 3, Canción, etc.) en la edición de
Losada. Hasta que salgan La estación total, Lírica de una Atlántida, entregados, y Verso desnudo, que debe
salir este año, no sabré con qué corresponder decentemente al mando de sus libros. (Los libros dedicados por
sus autores supongo que me los robaron todos de nuestro piso de Madrid.) Aquí he podido obtener algunos de
los de usted que con los recibidos de su jenerosidad, dan la lista siguiente: Las Vísperas de España, Capítulos
de Literatura Española, 2, Pasado inmediato, La experiencia literaria, El Deslinde, Tentativas Y
Orientaciones, Norte y Sur, /ji.genia, edición última, Romances y Afines, La Casa del Grillo.

Mi querido Alfonso: gracias por sus atenciones con la muchacha Souviron. Ella me hablaba de Méjico y yo,
claro, le dije: "Alfonso Reyes". Comprendía que su subida de color era ansia.
Me llevan a la Argentina y no sé adónde más, en julio. Espero volver. No que el viaje no me gustase en
otras condiciones de salud y equilibrio. Pero...
De usted sé siempre por aquí y sé que está usted haciendo su vida normal. Que sea por muchos años más
Alfonso.
Recuerdos a los suyos.
Un abrazo,
ll junio48

J.R.

¿Hay en Méjico unas "sillas eléctricas" que suben las escaleras al que se cansa mucho o poco? Yo le

¡Qué pena haber perdido todo lo suyo anterior!

podría enviar una. Se aplican a todas las escaleras.

El año pasado empecé a dar en la "Revista de América" de Arciniegas, mi series "Alerta", fracasada en
el Radio. No sé si usted vio el "Prólogo jeneral". Ahora, después de los jaleos del cambio de los muebles de
Gustavo Durán por los nuestros en este pisito y de dos largas gripes cameras, la de Zenobia y la mía, ~e
reanudado ese trabajo. Ya he enviado a Bogotá las dos "Síntesis anteriores", "Bécquer" y "Poe", es decJT,
cinco lecturas. Seguiré con una cada mes. Todas las observaciones que usted quiera hacerme, en forma
telegráfica, ya que sé su trabajar afanoso, se las agradeceré mucho.
Lo abraza agradecido siempre
su amigo.

J.R.
Washington, 31 marzo, 46
¿Usted no cree que Julián Amo y Ramón Iglesia son dos "locos de manicomio y camisa de más o menos
fuerza"?

8
La silla, mi querido Alfonso, era para usted.
Mi pregunta era para saber si el sistema de instalación eléctrica de México vale con los aparatos
fabricados en y para los Estados Unidos. En la Argentina me dicen que no pueden usarse algunos de ellos.

¿Quiere usted decirme si la escalera de su casa es recta y de un solo tramo? Si fuera curva o estuviera
dividida en varios tramos, no podría aplicársele esta silla. Si está dividida en dos tramos, por ejemplo, y uno es
el más importante, podría ser conveniente utilizar la silla. Que se aplica a la escalera, según nos dicen, de una
manera sencilla y puede subir y bajar a quien la necesite tantas veces como sea necesario. Tenga la bondad
de contestarme a correo vuelto.
Nosotros salimos para Suramérica desde Nueva York el 14 de julio. De aquí para Nueva York, entre el 7
yel 10.

o

\O

Yo también estoy mucho mejor de mi terrible colitis y de mi depresión nerviosa. Ha llegado mi
O\
....

�y 10

acostumbrada fase dinámica.
Con cariños de los dos para todos ustedes, le abraza su
J.R.

Por esta vez escríbame a: 4310 Queensbury Road, Riverdale, Md. Así me llegará antes la carta.

Queridos Manuela y ~lfonso: desde este precioso rincón del trópico, les mandamos nuestro más cariñoso
abrazo Ylo~ más_ fervientes deseos de que el 1953 les trate tan bien como el 52 a nosotros. Estamos los dos
nuevos Y dispoméndonos a comenzar nuestros respectivos cursos dentro de unos días.
Zenobia

Riverdale, 28 junio, 48.

Después de 2 años y 1/2 de mala enfermedad (una incompensación de mi bloqueo cardíaco), aquí estoy
empez~do a empezar ¡otra vez! Y ésta es una de las pocas cartas que pondré a mano, una mano
deshabituada a todo.

9
¡Quién pudiera, querido Alfonso, tener fuerte el corazón y volar por Anáhuac hasta ustedes! Es duro no
poder dominar ese motor de ~is no vistos interiores, que otros han visto.
No sé dónde estarán la toga y el birrete, pero lo importante es que usted y ese Colejio jeneroso hayan
enviado.las prendas de honor al honrado. ¡Gracias! Cuando lleguen me retrataré con ellas para ustedes.
¡Qué Dios le mantenga a usted en condiciones de seguir apurando su tesoro disperso para que lo gocemos
sus testigos! ¡Y que nos mantenga presentes a los testigos!

Gra~i~~• mi q~erid_o, querido Alfonso, por tanta gracia suya para mí. ¡Estos libros májicos que usted mana
de su_ dificil concien,:ia, a todo manar! ¡Qué gozo esta edición de sus versos completos (aunque mutilados)!
Los hbros, por estrano azar, están aquí conmigo (digo, los recibidos desde 1926).
T~ve ocasión de discutir con Gabriela Mistral sobre el premio Nobel para usted. Ella insiste en que el
pre~1~ ~s sólo para creadores. Y yo le dije: ¿Pues no es Alfonso Reyes un creador aun en el artículo
penodísuco ¡Hay tantas cosas que crear en este mundo malcreado! Le escribiré más largo, en cuanto esté
más fuerte. Pero no me faltan las fuerzas para abrazar a ustedes y desearles más tiempo de gracia y gloria.
¡Más, mucho más!
Juan Ramón

Con abrazos a esa familia y uno muy detenido para usted, Alfonso.
Diciembre 1952

�COLABORAN EN ESTE NUMERO:

ALFONSO RANGEL GUERRA (Monterrey, N.
L., 1928). Estudió la licenciatura en derecho en la
Universidad de Nuevo León, donde desempeñó
diversos cargos: direácr de la Preparatoria núm. 1 de
la Facultad de Filosoffa y Letras y rector (1962-64).
Secretario General de la ANUIES por doce años
(1965-77) y Director de Educación Superior dela
SEP (1978-82), de 1982 a 1985 fue ministro del
Servicio Exterior mexicano en España Secretario
General deEl ColegiodeMéxicodesde 1985 hasta
diciembre de 1988 ruarxlo fue nombrado Secretario
de Educación y Qiliura del Gooiemo de Nuevo León.
Es autor de Páginas sobre Alfonso Reyes (comp.,
1955 y 1957), Historia de la liJeraJura esp:uío/a (1965).
Agustín Yáñez y su obra (1969), LA educación
superior enMéxico (1979) y las ideas literariasde
Alfonso Reyes (1989), entre ocros títulos.
JOSE EMILIO PACHECO (México, 1939). Uno
de los más destacados escritores de su generación.
Ha acometido prácticamente todos los géneros:
poesía, relato, novela, ensayo; es alxmdante su traoojo
periodístico, así como el de tJaductor y compilador.
Algunos de sustítulos: Tarde o temprano (poesía);
Morirás lejos (oovela); El vieriodi.stante (rueruo).
JEAN CASSOU. Hispanista, novelista, ensayista y
cóticodeartefmres. NociócnBilboo (1897)y murió
en París (1986). Participó enlaresistenciamientras
Franciaestuvo ocupadaporlos alemanes. Escribió
sobre antiguos y modernos: El Greco y Cervantes,
Picasso y Matisse. Autor de Panorama de la
literaJura espaiiola.
PAULETTE PATOUT. Profesora del
Departamento de Estudios Hispárúcos en la
UniveJSidad de Toulouse, Francia Autora de Alfonso
Reyesy Francia, tesis docloral ¡,.ilmcada ro 1978, &lt;Xll
la que obtuvo el Premio Biguet de la Academia
Francesa. En 1972 publicó la edición critica del
epistolario Valéiy Larl&gt;aud-Alfonso Reyes.
JAMES Wil11S ROBB. Investigador de la George
Washington University, dedicado al estudio y
divulgoción de la obra de Alfonso Reyes desde hace
cuarenta años. Libros: El estilo de Alfonso Reyes:
imagen y estructura; Repertorio bibliográfico de
Alfonso Reyes; Prosa y poesía de A. R. (antología);

Estudios sobreAlfonso Reyes y Por loscaminosde
Alfonso Reyes.

publicó en 1987 Wla selecc:i6n de la obra nairali,q
este esaitor bajo cl tjh¡)o Cinco presetrias y

HELIA MARIA CORRAL Crítica literaria
Profesora del California State College (Bakersfield,
USA). Fn Monterrey publicó Ga.wonomía hislérica,
culJural y literario en Memorias de Cocina y bodega
de Alfonso Reyes (Ediciones Sierra Madre, 1979). EJ.
trabajo incluido en este m1mero debió ser leído el
jueves 18 de mayo de este año, en la Biblioteca
Central dela UANL

JUAN RAMON JIMENEZ. Poeta anda
(Mogucr, 1891-San Juan de Puerto Rioo, 1958} SIi
de España a causa de la guerra civil. Trabaj6•
universidades de la Unión Americana, Olba y A.Rico. Uno de los más extraordinarios líricos dela
lenguaespañola, obtuvo el Premio Nobel en 191.
Algunos de sus libros: Jardines lejanos; Plalero 1-,,;
EJernidades; Piedra y ciew.

JOSE
ROBERTO MENDIRICHAGA
(Monterrey, N. L., 1944). Licenciado en filosofía
egresado del Instituto Superior Autónomo de
Occidente, realiroestudios de letras (licenciaturay
maestría) en la Facultad de Filosofía y Letras de la
UANL Combina el ejercicio de las letras y la
doceocia universitaria cm la labcrde oomunicación y
relaciones públicas. Colaborador del periódico El
porvenir, ex-director de Deslinde. Es autor de LA
leJra y la tint.a (1981), La estilicadelosé Va.sroncelos
(1986).

MARGUERITE YOURCENAR. Ver Dulill,
n1m 19.

un,_

HECTOR J. MARINE.5 GOMEZ (1970). Todm■
estudios los ha realizado en Saltillo, Coohlila. •
un semestre de Arqueología en la ciudad de WliDa
Fn la Fac. de Artes Visuales (UANL) estudia dilllt
gráfico.

MARIA ZAMBRANO (Málaga, 1907). Notable
ensayista y pensooora q.ie acaba de recibir el Premio
Cervantes. Ha vivido y enseñado en Chile, Cuba y
México. Autora de El sueño creador; Poesfa y
filosofía; El hombre y/adivino;Clarosdel bosque,
entre otros títulos.
HECTOR Pffi.EA (Méitico, D. F., 1953). UCU!Cialo
en periodismo y comunicación colectiva por la
UNAM y doctorado en periodismo por la
Universidad Complutense de Madrid, España Ha
coordinado diversos talleres de literatura, cine y
fotografía en la UNAM, y colaborado en las
principales publicaciones literarias del país. Es autor
de Imágenes rotas (cuento, 1980), Muestrario de
nuevas prosas (cuento, 1982), Cartas echadas.
Correspondencia Alfonso Reyes-Victoria Ocampo,
(1927-/959) (ensayo, 1983), Correspondencia
PrOILSt-Straus (tra-ducción, 1984) y Alfonso Re-yes y
el cine (1988), entre otros títulos.
AIDA O'WARD. Licenciada en letras inglesas.
Profesora del colegio de traducción y secretaria de
nuestra facultad. Estudiosa de la obra de Reyes,

/

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                <text>Revista de literatura de la Facultad de Filosofía y Letras. Contiene poesía, narrativa, ensayo, traducción, reseña, y otros géneros literarios. Fundada en 1982. </text>
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                <text>Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>Covarrubias, Miguel, 1940-, Director</text>
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                <text>Salazar, Humberto, 1959-, Secretario de Redacción</text>
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                <text>González Corona, Andrea, Tipografía</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>��·-....... ----

INDICE GENERAL
Volúmenes VIII-IX, númer~ 23-27

Enero de 1989-marzo de 1990

FONDO UHIVl&amp;SIT~

ENSAYO
l. Literatwa / Lingüística

Cas.wu, Jean: Retrato de Alfonso Reyes. Tr. de Miguel Covarrubias (24)
lngarden, Roman: Modo de existencia y formación estratificada de la obra literaria. Tr. de Horacio Salazar Herrera (23)
Jiménez, Juan Ramón: Cartas a Alfonso Reyes (24)
O'Wanl, Aída: Alfonso Reyes en la historia de la traducción (24)
Pacbeco, José Emilio: Para acercarse a Alfonso Reyes (24)
Patout, Paulette: Gabriela Mistral y Teresa de la Parra en el París de Alfonso Reyes (24)
Perea, Héctor: María Zambrano y Alfonso Reyes, o de la pasión poética y la utopía (24)
Rangel Guerra, Alfonso: Centenario de Alfonso Reyes (24)
Yourcenar, Marguerite: Mitología. Tr. de Alfonso Reyes (24)
Zambrano, María: Alfonso Reyes sobre Goethe (24)

2 Filosofía / Ciencias Sociales

Bagú, Sergio: La incidencia de la experiencia histórica sobre la teoría del conocimiento de lo social (26-27)
Frost, Eisa Cecilia: Ser y estar o las dificultades de la traducción lilosófica (23)
Hinojosa, Mario Anteo: La competencia inconsciente (25)
Infante, José Macla: Algunos comentarios a partir de "la ciencia y la verdad" (25)
Solís Garza, Hernán: El síndrome de la colonia del Valle o el carácter Villa Freud (25)
Vargas Lozano, Gabriel: El debate sobre la postmodernidad en la crisis actual (26-27)
Villegas, Abelardo: La filosofía y la ciencia en la actual encrucijada (26-27)

CREACION
l. Poesía

~lante, Evodio: Imitación de Charles Simic (26-27)
García, Nelva Alicia: Silencios (25)

�ECONOMIA/ POLIDCA/ EDUCACION
Hesse, Hermann: _H0lderlin. Tt. de Miguel Covarrubias (25)
Hurtado, Joaqufn: Sol de agua (25)
Prévert, Jacques: Pupitres y piz.arrones. Tr. de Miguel Covarrubias (23)

Barajas Gutiérrez, Ernesto: Frente a las piernas cscullurales de la vecina. Las impresiones de la cohabitación con el

Stadler, Emst: El dilatado ser. Tr. de Miguel Covarrubias (26-27)

Cueva, Agustín: Democracia nostra. Comentarios al documento Santa Fe II, una estrategia para América lAlina en los

Toussaiut, Marianne: La voz azul de un pez (23)
Ullrich ~ Pablo: Por este día y los que faltan (26-27)
Villarreal, José Javier: La procesión (Libro quinto). Fragmento (26-27)

Imperio en un fronterizo (26-27)

años noventa (23)
Garrido Flores, Ma. del Refugio, Rosa Martha Romo Ueltrán y Ma. Guadalupe Becerra García: Las innovaciones en la
construcción cotidiana del curriculum en el aula (25)
Hernández Elizondo, Roberto G.: Neoliberalismo, recomposición capitalista y procesos de hegemonía en América

Latina (26-27)
2 Narración

López Portillo T., Felícitas: El alemanismo en el banquillo de los acusados: un acercamiento historiográfico (26-27)
Vida!, Gregorio: Crisis, crecimiento y desarrollo (26-27)

León, Jesús de: Si viviéramos en canadá (23)
Prévert, Jacques: El dromedario descontento. Tr. de María Irene Bordaberry (23)
Sada, Daniel: Bahorrina (26-27)

SECCIONES FIJAS*
l . Rescoldo

CRITICA LITERARIA
Celorio, Gonzalo: Literatura crítica y crític.. literaria (23)
Corral, Helia Maria: Visión de Anáhuac: el credo mexicano de Alfonso Rey~s (24)
Mendirichaga, José Roberto: El lugar de Alfonso Reyes en la literatura meXIcana (24)
Rangel Guerra, Alfonso: Alfonso Reyes entre libros (24)
Revueltas, Eugenia: Oralidad y literatura en Fernando del Paso (23)
Robb, James Willis: Alfonso Reyes al cruce de los caminos (24)
Souto, Arturo: Vista rápida del cuento en México (23)
.
Stanton, Anthony: La invención de la tradición: tres antologías decisivas en la poesía mexicana moderna (25)

Delgado, Juan 8.: Poema de los árboles (26-27)
León, Capitán Alonso de: De la calidad de la tierra, y su temperamento (25)
Nájera, Rafael: La semana (23)

2. Abanico••
Dedicado al X Coloquio de Antropología e Historia. Lenguaje y tradición en México (23)
Dedicado a Freud, Lacan y otros más (25)
Dedicado al Coloquio sobre filosofía política, epistemología y sociedad en México (26-27)

CRONICA/ENTREVISTA/REPORTAJE

3. Señas / Reseñas / Contraseñas

Chapsal, Madeleine: Entrevista con Jacques Prévcrt. Tr. de Miguel Covarrubias (23)
Báez Zacarías, Javier: Pamela del Río en Zacatecas (23)
Cantú de la Garza, Jorge: Pandora, de Miguel Covarrubias: la humillación triunfante (25)
Franco Sáenz, José Héctor: La democracia en la calle. Crónica del movimiento estudiantil mexicano (25)

DIBUJO/ FOTOGRAFIA / ILUSTRACION
Delgado, Alejandro: Vii\etas (23)
Estrada, Ericlc Dibujos (26-27)
Frias Leal, Luis asar: Viftetas (25)
Marines G6mez, Héctor J.: Vii\etas (24)

• Estas íueron suprimidas del número 24 al dedicar sus 64 páginas -más el Cuaderno 3- al Centenario de Alfonso Reyes.
• • Los trabajos correspondientes a esta sección aparecen clasificados según su género y tema.

�Mijares, Silvia: Wittgenstein en la memoria de sus amigos (26-27)
Saint-Lu, Jean-Marie: A~ cincuenta anos de José Emilio Pacheco. Nuevo relato del holocausto judío. Tr. de Miguel

Covarrubias (23)
Vargas Lozano, Gabriel: La crws del socialismo y sus consecuencias para Am~rica Latina (26-27)
Villan-eal, Jow Francisco: Diecinueve poetas... lcontemporáneos? (25)
Wagneur, Jean Dldier: A le» cincuenta anos de José Emilio Pacheco. José Emilio Pacheco: centinela mexicano. Tr. de

Paloma Villegas (23)

4. Región
Gana Quirós, Femando: Muebles y utensilios en et noreste colonial (25)
Maiz, Rocfo G.: Historia de la Hacienda de San Lorenzo (1597-1946) (26-27)
Olvera Sandoval, José Antonio: Producción y propietarios agrícolas en el centro-sur de Nuevo León (1880-1910) (23)

CUADERNOS
Casarini Rato, Martha: El eterno retorno: puntos de llegada y puntos de partida en et currículo (23)
Gonúlez Garza, Rubén: Teatro breve. Ensayando a Lorca, Un camión llamado oportunidad, Juicios temerarios (26-27)
Usewijn, Jozef: Lenguaje y estilo. Tr. de José Quiflones Metgoza (25)
Reyes, Alfonso: Arbol de pólvora (24)

;f~

·........·...

�UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
RECTOR: Gregario Farías Longoria
SECRETARIO GENERAL: Lorenzo Vela Peña
FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
DIRECTOR: Bernardo Flores Flores
SUBDIRECTOR: Ricardo Villarreal Arrambide
SECRETARIO ACADEMICO: José María Infante

REVISTA DE LA FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
NUMERO 23/VOLUMEN VIIT/ENERO-MARZO DE 1989
CONSEJO EDITORIAL
Nora Berumen de los Santos
Martha Casarini Rato
Armando González
Miguel González
María de los Angeles Pozas
Genaro Saúl Reyes Calderón
DIRECTOR
Miguel Covarrubias
SECRETARIO DE REDACCION
Humberto Salazar

Los artículos sin fmna son responsabilidad de la redacción. No se devuelven
originales. Correspondencia y canje: Facultad de Filosofía y Letras, UANL.
Ciudad Universitaria. San Nicolás de los Garza, Nuevo León. MEXICO.

Publicación trimestral
Precio del ejemplar: $2,500.00

�SUMARIO

PUPITRES Y PIZARRONES
Versiones de Miguel Covanubias

3

14

20
33

PUPITRES Y PIZARRONES
Jacques Prévert
ENTREVJSTA CON JACQUES PREVERT
11 Madeleine Chapsal
MODO DE EXISTENCIA Y FORMACION ESTRATIFICADA
DE 1A OBRA LITERARIA
Roman Ingarden
1A VOZ AZUL DE UN PEZ
18 Marianne Toussaint
DEMOCRACIA NOSTRA; COMENTARIOS AL DOCUMENTO
SANTA FE JI, UNA ESTRATEGIA PARAAMERICA LATINA
EN LOS AÑOS NOVENT..A
Agustín Cueva
IASEMANA
30 Rafael Nájera
LITERATURA CRITICA Y CRITICA LITERARIA
Gonzalo Celorio
ORALIDAD Y LITERATURA EN FERNANDO DEL PASO
Eugenia Revueltas
VISTA RAPIDA DEL CUENTO EN MEXICO
Arturo Souto
SER Y ESTAR O IAS DIFICULTADES DE LA
TRADUCCION FILOSOFICA
46 Elsa Cecilia Frost
SIVIVIERAMOSENCANADA
Jesús de León
PAMELA DEL RIO EN ZACATECAS
53 Javier Báez Zacarías
NUEVO REIATO DEL HOLOCAUSTO JUDIO
Jean-Marie Saint-Lu
J.E. PACHECO: CENTINEIA MEXICANO
56 Jean-Didier Wagneur
PRODUCCION Y PROPIETARIOS AGRICOLAS EN EL CENTRO-SUR
DE NUEVO LEON (1880-1910)
José Antonio Olvera Sandoval

37

42

50
54

59

Ilustran este número dibujos de Alejandro Delgado

,I

Jacques Prévert
EL MAL ALUMNO

Con la cabeza dice no
con el corazón dice sí
dice sí a lo que ama
dice no al profesor
está de pie
se le interroga
todos los asuntos son serios
súbita risa loca le gana
y borra todo
las cifras y las palabras
las fechas y los números
las frases y las trampas
y a pesar de las amenzas del maestro
entre gritos de niños prodigio
con gises de todos los colores
sobre el pizarrón del infortunio
dibuja el rostro de la felicidad.

Le cancre
11 dit non avec la tete / mais il dit oui avec Je
coeur / il dit oui ace qu'il aime / il dit non au
proffeseur / il est debout / ou Je questionne / et tous
les problemes sont posés / soudain le fou rire Je
prend / et il efface tout / les chiffres et les mots /
les dates et les noms / les phrases et les pieges /
et malgré les menaces du ma1tre / sous les huées des
enfants prodiges / avec des craies de toutes les
couleurs / sur le tableau noir du malheur / il dessine
le visage du boheur.

MEA CULPA

Es mi falta
Es mi falta
Es mi grandísima falta de ortografía
Vean cómo escribo
Girafa.

Mea culpa
C'est ma faute / C'est ma faute / C'est ma tres grande
faute d'orthographe / Voila comment j'écris / Giraffe.

�PAGINA ESCRITA

Dos y dos cuatro
cuatro y cuatro ocho
ocho y ocho son dieciséis...
iRepitan! dice el maestro
Dos y dos cuatro
cuatro y cuatro ocho
ocbo y ocho son dieciséis.
Pero he aquí al pájaro-lira
que pasa en el cielo
el niño lo ve
el niño lo escucha
el niño lo llama:
iSálvame
juega conmigo
pájaro!
Entonces el pájaro desciende
y juega con el niño
Dos y dos cuatro ...
iRepitan! dice el maestro
y el niño juega
el pájaro juega con él. ..
Cuatro y cuatro ocho
ocho y ocho son dieciséis
¿y dieciséis y dieciséis cuántos son?
No son nada dieciséis y dieciséis
y sobre todo no son treintidós
de todos modos
ellos se van.
Y el niño escondió al pájaro
en su pupitre
y todos los niños
escuchan su canción
y todos los niños
"" escuchan la música

y ocho y ocho a su turno se van
y cuatro y cuatro y dos y dos
a su turno se largan
y uno y uno no hacen ni uno ni dos
uno a uno se van igualmente.
Y el pájaro-lira juega
y el niño canta
y el profesor grita:
iCuándo terminarán de hacerle al payaso!
Pero todos los demás niños
escuchan la música
y los muros de la clase
se derrumban tranquilamente.
Y los vidrios vuelven a ser arena
la tinta vuelve a ser agua
los pupitres vuelven a ser árboles
el gis vuelve a ser acantilado
la pluma vuelve a ser pájaro.

Page d'ecriture
Deux et deux quatre / quatre et quatre huit / huit et
huit font seize... / Répétez! dit le maitre / Deux et
deux quatre / quatre et quatre huit / huit et huit
font seize. / Mais voilá 1'0iseau-lyre / qui passe dans
le ciel / l'enfant le voit / l'enfant l'entend /
l'enfant l'appelle: / Sauve-moi / joue avec moi /
oiseau! / Alors l'oiseau descend / et joue avec l'enfant /
Deux et deux quatre... / Répétez! dit le maitre /
et l'enfant joue / l'oiseau joue avec lui ... / Quatre
et quatre huit / huit et huit font seize / et seize
et seize qu'est-ce qu'ils font? / lis ne font rien
seize et seize / et surtout pas trente-deux / de
toute fa~on / et ils s'en vont. / Et l'enfant a caché
l'oiseau / dans son pupitre/ et tous ler enfants /
entendent sa chanson / et tous les enfants / entendent
la musique / et huit et huit aleur tour's en vont /
et quatre et quatre et deux et deux / aleur tour
fichent le camp / et un et un ne font ni une ni deux /
un aun s'en vont également. / Et l'oiseau-lyre joue /
et l'enfant chante/ et le proffeseur crie: / Quand
vous aurez fini de faire le pitre! / Mais tous les
autres enfants / écoutent la musique / et les murs
de la classe / s'écroulent tranquillement. / Et les
vitres redeviennent sable / l'encre redevient eau /
les pupitres redeviennent arbes / la craie redevient
falaise / le portc-plume redcvient oiseau.

�I

ADONIDAS

BELLAS FAMILIAS

I

Luis I
Luis II
Luis III
Luis IV
Luis V
Luis VI
Luis VII
Luis VIII
Luis IX
Luis X (llamado el Pendenciero)
Luis XI
Luis XII
Luis XIII
Luis XIV
Luis XV
Luis XVI
Luis XVIII
y nadie más nada más...
lqué clase de gente es esa
incapaz
de contar hasta veinte?

Los galos le temían
sólo a una cosa
Conocían la ciencia-desastre
Eran
Pren ucleares.
II
Más amo
tus labios
que mis libros.

COMPOSICION FRANCESA

El joven Napoleón estaba muy delgado
y era oficial de artillería
más tarde llegó a ser emperador
entonces tomó una barriga y muchos países
y el día en que murió aún tenía
barriga
pero se había vuelto más pequeña.

Adónidas
Les ?aulois ~e craignaient / qu'une seule chose ¡ lis
sava1ent la SCJence-désastre / lis étaient ¡
Prénucléaires.
J'aime micux / tes levres / que mes livres.

Composition franc;caise
-i:out_jeu~c Napoleón était tres maigre / et officier

?ar~1llenc / plus tard il dcvint empereur / alors
~I pnt ?~ ventrc et beaucoup de pays / et le

JOu~ ~u _11 ~ourut il avait encore / du ventre ¡
mais il eta1t devcnu plus petit..

Les belles familles
Lou!s 1 / Louis _n / Louis III / Louis IV/ Louis V¡
~u1s VI /_ Lou1s VI_I / Louis VIII / Louis IX / Louis X
(dit !e Hutm) / L?u1s XI/ Louis XII/ Louis XIII¡
Louis XIV/ Lou,s XV/ Louis XVI/ Louis XVIII /
et plus personne plus ríen ... / qu'est-ce que c'est
que ces gens-lll / qui ne sont pas foutus / de
compter jusqu'll vingt?

�I

EL ALUMNO HAMLET

EL ECLIPSE

Luis XIV llamado también el Rey Sol
se sentaba con frecuencia en una silla colocada
hacia el fin de su reino
una noche cuando estaba muy triste
salió de su lecho el Rey Sol
fue a sentarse en su silla
y desapareció.

Bien, señor. (Conjuga:)
Yo soy o no soy
L'éclipse

SER O NO SER

Louis XIV qu'on appelait aussi le Roi Soleil / était
souvent assis sur une chaise percée / vers la fin de son
regne / une nuit ou il faisait tres somt,, e / le Roi
Soleil se leva de son lit / alla s'asseoir sur sa
chaise / et disparu t.

EL PROFESOR

EL ALUMNO HAMLET

EL ALUMNO HAMLET
(sobresal!ndo)
l . ..Eh... Qué... Perdón ... Qué pasa... Qué hay. . . Qué
es esto?.. .

lNo puede usted responder "presente" como todo el
mundo?
Imposible, usted está todavía en las nubes.

ESCUELA DE BELLAS ARTES

00

EL PROFESOR
(excesivamente disgustado)
iHombre, usted no está donde debe estar!

iAlumno Hamlet!

EL PROFESOR
(disgustado)

De una caja de paja trenzada
El padre escogió una bolita de papel
Y la arrojó
En la cubeta
Ante sus hijos intrigados
Surgió entonces
Multicolor
La gran flor japonesa
El gran nenúfar instantáneo
Y los niños callan
Maravillados
Nunca más tarde en su recuerdo
Podrá esta flor marchitarse
Esta flor súbita
Hecha para ellos
Al instante
Delante de ellos.

Tú eres o no eres
El es o no es
Nosotros somos o no somos...

EL ALUMNO HAMLET
iSer o no ser en las nubes!

EL PROFESOR
Basta. Así no. Conjúgueme el verbo ser, como todo el
mundo, es todo lo que yo le pido.
EL ALUMNO HAMLET

L'école des Beaux-Arts
Tobe...
Dans une boite de paille tressée / Le pere choisit
une petite boule de papier / Et i1 la jette /
Dans le cuvette / Devant ses enfants intrigués /
Surgit alors / Multicolore / La grande fleur japonaise /
Le nénuphar instantané / Et les enfants se taisent /
Emerveillés / Jamais plus tard dans Jeur souvenir /
Cette fleur ne pourra se faner / Cett e fleur subite /
Faite pour eux / A la minute / Devant eux.

EL PROFESOR
En francés, por favor, como todo el mundo.

Exacto, señor profesor,

Yo soy donde no estoy
Y, en el fondo de la reflexión,
Ser donde no estoy
Puede ser también la cuestión.

L'accent grave
LE PROFESSEUR / Eleve Ham!et! / L'ELEVE HAMLET/
(sursautant) / ...Hein... Quoi...Pardon... Qu'est-ce
qui se passe... Qu'est-ce qu'il y a... Qu'est-ce que
c'est?... / P / (mécontent) / Vous ne pouvez pas
répondre "présent" comme tout Je monde? Pas possible,
vous etes dans les nuages. / H / Etre ou ne pas
etre dans les nuages! / P / Suffit. Pas tant de
manieres. Et conjuguez-moi Je verbe etre, comme
tout le monde, c'est tout es que je vous demande. /
H / To be... / P / En fran~ais, s'il vous plait,
comme tout le monde. / H / Nien, monsieur. ( 11
conjugue:)/ Je suis ou je ne suis pas / Tu es ou
tu n'es pas / ll est ou il n'est pas / Tu t s ou
tu n'es pas / lJ est ou il n'est pas / Nous sommes
ou nous ne sommes pas... / P / (excessivement
mécontent) / Mais c'est vous qui n'y etes pas,
mon pauvre ami! / H / C'est exact, monsieur Je
proffesseur, / Je suis "ou" je ne suis pas /
Et, dans le fond, hein, a la réflexion, / Etre
"ou" ne pas etre / C'est peut-étre aussi la
question.

�ENTREVISTA CON JACQUES PREVERT

Madeleine Chapsal
Jacques Prévert nació el 4 de febrero de 1900 en
Neuilly-sur-Seinc y pronto comienza a ganarse la vida
ejerciendo ~iversos oficios. Cercano al grupo surrealista, sus primeros poemas aparecen en revistas como
Bifur Y Commerce. Fue conocido primero como
guionista: El crimen del señor Lange (1935), Extraño
drama (1937), El muelle de las brumas (1938),Amanece
(193~), Los visitantes de la noche (1942), Los niños del
para,so (1943). Su primer volumen de poemas,
Palabras (1945), tuvo una resonancia notable. A éste le
siguió llistonas (1946). Y en 1972: Cosas y otros.

EL DROMEDARIO DESCONTENTO
Había una vez un joven dromedario que no estaba
para nada contento.
La víspera dijo a sus amigos: "Mañana salgo con
mi padre y mi madre; vamos a escuchar una conferencia, iyo soy así!" Y los otros dijeron: "Oh, oh,
va a escuchar una conferencia; es maravilloso".
El no durmió en toda la noche, hasta tal punto
estaba impaciente. Pero no quedó contento; la
conferencia no fue lo imaginado: no había música
y estaba triste, se aburría mucho, tenía ganas de
llorar.
Desde hacía una hora y tres cuartos un señor
gordo hablaba. Delante del señor gordo había
una jarra de agua y un vaso para los dientes sin el
cepillo; de vez en cuando el señor volcaba agua en
el vaso; pero no se lavaba los dientes y, visiblemente frritado, hablaba de otra cosa, es decir, de
dromedarios y camellos.
El joven dromedario tenía calor y su joroba le
mplestaba mucho; la rozaba el respaldo de la
butaca, estaba muy mal sentado, se movía inquieto.
Entonces su madre le decía: "Quédate tranquilo,
deja hablar al señor", y le pellizcaba la joroba. El
joven dromedario tenía cada vez más ganas de
llorar, de irse...
Cada cinco minutos el conferencista repetía:
~•Sobre todo, no hay que confundir a los dromedarios con los camellos.
Señoras, señores, queridos dromedarios, atraigo
vuestra atención sobre este hecho: el camello
tiene dos jorobas y el dromedario iuna, nada más
que una!"

o.-4

La entrevista tuvo lugar en su casa cerca del
Moulin-Rouge, París (marzo de 1963). '

-Entonces, lreedita Historias?
JACQUES PREVERT.- Sí, con
algunos inéditos, cuentos para niños, novelas cortas, todo un fárrago ...
-lCuándo comenzó a escribir?

Toda la gente en la sala decía: "Oh, oh, muy interesante", y los camellos, los dromedarios, los
hombres, las mujeres y los niños tomaban apuntes
en sus pequeños anotadores.
Luego el conferencista volvía a empezar: "Lo que
diferencia a los dos animales es que el dromedario tiene una sola joroba, en tanto que, cosa
extraña y útil de saber, el camello tiene dos ..."
Por fin, el joven dromedario n.o pudo más se precipitó sobre el escenario y mordió al conferencista.
"iCamello!", dijo el conferencista, furioso.
Y todo el mundo en la sala gritaba: "iCamello,
sucio camello, sucio camello!"
Sin embargo, era un dromedario muy limpio.
Traducción de Maria Irene Bordabeny.

J.P.- lYo? Muy tarde. Me encuentro
metido en esto por una charla con Michaux.
El me dijo: "lHa escrito usted aloo?" Yo le
dije: "Sí". El me dijo: "lPor qué ~o escribe
más?" Yo le dije: "No sé". El me dijo: "Hacl!
mal". Yo le dije: "iAh!" El me dijo: "Sí, debe
escribir, hágalo y luego me dirá lo que
hace..." Y lo hice. Es divertido, ¿eh?
Michaux insistió por él mismo, por su placer
personal, porque le causaba placer lo que
yo escribo ...
.¿y lo suyo tiene mercado?
J.P.- Mucho. Palabras se vendió de
inmed_iato muy bien. Debo decirlo: tengo
un editor, René Bertelé, que sabe cómo
ha~er un libro. Es extraño. Es él quien quiso
editarme. Yo no Jo había pensado. No sé
todavía por qué acepté...
-No se le ve a menudo entre escritores.•
J.P.-Merio por completo delo que pasa
en el mundo literario. Fuera de Michaux, n.,

sési conozco a un escritor... Sus ideas generales, sus clasificaciones, sus disputas...
Cuando se me dice: "Lo que usted hace no
es poesía ...", respondo: "De acuerdo, tiene
razón, he tardado mucho tiempo en darme
cuenta, voy a tenerlo en cuenta". Mire...
(Fue a buscar un trozo de papel, me lo
tiende con una sonrisa en las comisuras de
los labios. Se lee: Jacquet Pervers. La
Prose.)*
.¿Qué es esto?
J.P.- La próxima portada de Palabras.
iEs el anagrama de mi nombre y el de
Palabras!** Curioso, ¿no? .
.¿Cómo tuvo esta idea?
J.P.- Así nomás. Un día me saltó a los
ojos...
.¿Nunca ha escrito una obra en prosa?
J.P .- Escribí un gran libro que se titula
De la animosidad de los animales humanos
52 volúmenes de 5,000 páginas cada uno.. '.
Tengo otro también: Gue1ra de pe1ros en fa
antesala de un dentista, bonito título, ¿no?
Es algo variado, el primer capítulo se titula
Fatras . .. iPóstumo, todo es póstumo!
.¿y qué hace usted en este momento?
J.P.- Hago un libro con Miró, completamente a mano; mírelo: él hace los dibujos
Yyo escribo alguna cosa.
-Y el teatro, ¿¡e gusta?

J.P.- Un día ledijeaAdarnov: "Me gusta
mucho el teatro, por eso nunca asisto..." Es
cierto, el buen teatro es raro. lQué tenemos? Roger Blin, Jean Vilar... Me gustó
•Juego perverso. La prosa. Así podrían -&lt;¡uizástraducin.e esas cuatro palabras. N. del T.
• •Jacques Préven. Paro/es.

mucho Godot de Beckett, lamentaba que
no tuviera un acto más. Me gustó también
Los fundadores del i111pe1io de Vian ...
Pero prefería a cualquier otra cosa los
melodramas del teatro de Montparnasse,
antes de Baty... Era formidable, ila gente
esperaba al villano a la salida para
golpearlo!
-iYel cine!

J.P.- Evidentemente, adoro el cine, los
westems. En otro tiempo se les llamaba
films de cowboys. En el cinema del Panteón
en los tiempos del cine mudo, ihabía un tip~
vestido de cowboy que contaba toda la
película! ¿Ha notado lo que pasa con el
westem hoy? Es la tragedia: los decorados
son siempre los mismos, el Oeste -la cantina, los caballos-, los personajes también
-el héroe, el villano-. Siempre la misma
historia... icomo en la tragedia!
-¿Qué piensa de la televisión?
J.P.- iEs formidable cuando es bella
quiero decir, cuando es libre!
'
Pero entre más poderosos son los
medios de expresión, más fácilmente se
convierten en medios de opresión y de
cretinización. Los medios en sí mismos no
son nada ...
-Y la poesía, ¿cómo la ve?
J.P.- Usted sabe, la poesía se volvió una
palabra que todo el mundo cree compren~~r, com~. "erotismo", •"complejo", "gag",
literatura · • • Todo el mundo se dice al
corrien~e. · • De hecho, la poesía, la
metafísica, son como la moda, ya las ideas se
llevan largas, ya se llevan cortas... Observe
siempre hay poetas. Los hay de "relacione~
públicas" -no citemos nombres-, que creen

,_.
,_.

�hacer subir y descender a su capricho el
curso de la poesía... Felizmente existen
otros como YvesBonnefoy, que son poetas.

la gente le pregunta: "iAh, vaya! lQuién?
lCuál? lCuándo?" Es deprimente...
-A cada quien su amor. ..

.¿Qué piensa del amor?
J.P.- iAh!, eso... No se puede responder... Puede ser que otros puedan, pero yo
no, no así. iUsted no me preguntaría eso,
por otra parte, si no estuviera aquí, obligada
a hacerme preguntas! En todo caso, no así,
bruscamente... Lo que pienso del amor. ..

(En ese momento suena el teléfono.)
-Bueno. . . iAh!, señora, si por mí fuera,
si estuviera en mi poder, le disminuía de
inmediato sus impuestos y también los
suprimía todos, totalmente... Sólo que ha
debido usted equivocarse de número, yo no
soy el recaudador: .. No, no, se lo aseguro... El será menos amable que yo, usted
verá. . . Señora, un minuto, espéreme.
Dígame, lqué piensa del amor? . . . iColgó!
iEs maravilloso, no, no me tomó por el recaudador!
.¿No tenía ella ideas sobre el amor?

~

J.P.- No, porotra parte, cuando se habla
del amor en nuestros días, la gente piensa
siempre la misma cosa: el eterno triángulo,
el engaño. lLas personas se engañan? Y
bien, qué, todo el mundo tiene derecho a
cometer un error. . . Pero que de allí salgan
piezas de teatro, novelas, cine ... A mí no me
interesan las historias de cornudos. iPara
mí eso no es el amor! Cuando uno está
deslumbrado por cualquier cosa, es dificil,
en la conversación o la escritura, dar una
imagen, aun aproximada, de ese deslumbramiento. Lo que yo puedo decirle es que
en mi vida no he visto nada mejor, nada he
visto más bello que una mujer desnuda...
Pero cuando usted confiesa eso, enseguida

J.P.- Sí, el amor e_s libre. Es libre el
amor. lEl amor loco? lEl amor pasión? lEl
gran amor? No clasifiquemos.. .El amor...
entre más se repite esa palabra, menos dice,
es una palabra que se calla, una palabra
secreta, de allí su encanto, todos sus encantos. lNo le parece?
-Amo sus poemas. ..
J.P.-Si alguno habla del amor sin que lo •
percibamos, ese es Michaux. La gente se lo
imagina hablando de otra cosa, de la droga,
de él mismo; de hecho, habla del amor,
admirablemente. Eluard también, seguro,
amaba a una mujer: Si se ama a una mujer,
se ama a las mujeres.
lSabe por qué me gusta la literatura
inglesa? Porque en ella se había del amor.
Shakespeare, por ejemplo, es maravilloso,
es lo contrario de la tragedia. Tengo horror
por el siglo XVIT francés. Pero si se dice que
es un siglo de fastidiosos, que Luis XlV es
un enano, que no hay nada más aburrido
que Versailles, se señala con el df?dO: iel
siglo XVII es la tragedia! iJustamente!
Shakespeare (se dice que no escribía sus
obras, que tenía negros, lpodría Otelo ser
uno de ellos?), Shakespeare jamás hizo
tragedias: él habla del amor.
Otros han hablado del amor, muy
pocos, no los que se cree, sino Zola, Proust.
Es maravilloso cómo Zola supo hablar de
los amores infantiles (también en la literatura inglesa se sabe hablar de ellos, pero no
como entre nosotros). Qué personaje ese
Zola, el escritor menos misógino; se percibe
su grandeza solamente hasta ahora

(después de ser incluido en la Pléiade,
probablemente...) No me sé nada de
memoria... escuche... "Ahora que ella no
interrogaba más a la tierra-criatura inquieta y resignada-, oía, escuchaba la voz susurrando a ras del suelo, la voz del adiós de las
plantas que desean una muerte dichosa..."
Es asombroso, lno?

inmediata de las cosas felices... y éstas
continúan sucediendo ahora igual que ayer.
iEso es el amor!

.¿Por qué se tiene hoy la idea de no
contar con más individuos de esta
dimensión -como Zola, como Proust- entre
los escritores?

J.P.- Lo dije cuando me lo preguntó:
nada.

J.P.- En otro tiempo, las gentes no se
conformaban con escribir, tenían vida ...
Ellas mismas eran personajes de novela:
Dostoievski es un personaje de novela,
Víctor Hugo es un personaje de novela,
Balzac, que me gusta menos, es un personaje de novela, el mismo Eugene Sue...
Hoy, los escritores son funcionarios del
intelecto, y en éste no sucede nada, ipero
ellos escriben lo que allí acontece! Según la
frase de Isidore Ducasse: "Una considerable cantidad de nula importancia."

J.P.- Una vez se me pidió escribir mis
recuerdos, y me di cuenta que hablar de mí
implicaba hablar de otros ... Era indiscreto.
Todavía hasta los siete años el asunto
marchaba, pero después podía comprometer a ciertas personas. A eso lo llamé: No
cuentes tu vida, y en él subrayé una frase de
Mac Orlan que decía más o menos: nuestra
vida es de tal manera confusa a los demás
que no nos compete hablar de ella ...

-Entonces, ¿cómo hacer para preservar las cosas? ¿Para que sigan siendo como
se las desea, como se las quiere?
J.P.- No hay que quererlas ... lLo ha
notado? Una cosa evocada por usted está
más cercana que el presente, más viva que
el presente... Pero algunas personas sólo
aprecian sus malos recuerdos. Otras, al
contrario -son posiblemente las más raras-,
tienen una fuerte tendencia a no recordar
sino las cosas buenas; a éstas se les puede
considerar gentes dichosas...
Sin embargo, tanto los tocados por la
desdicha, como los otros, han visto... A unos
y a otros los ata a la vida la presencia

.¿Por qué publicó tan tarde?

J.P.- No publiqué tarde, escribí tarde.
.¿Qué hacía usted antes?

.¿Nada, nada?

.¿conoció usted bien a los surrealistas?
J.P.- Sí, pero yo no escribía en ese
momento. Amaba callejear, amaba a las
mujeres, amaba la noche. lSabe usted qué
hacía yo? Alquilaba un cuarto en un hotel
hacia las nueve. Para dormir. Pero si lo
hubiera dicho así, inmediatamente se me
habría negado el cuarto, se habría creídl)
que venía a drogarme, o no sé qué... lUn
cuarto para dormir? ¿y qué más? ... Entonces decía que esperaba a una chica, y que
si ella no estaba allí a medianoche, se me
despertara. A medianoche, el muchacho
me despertaba diciéndome: "Ella no ha
venido, usted cumplió, icuando una puerta
se cierra, cien se abren!" Me vestía, había
descansado y refrescado, era temprano v
podía atravesar todo París, verlo, y vivu·,

París, la noche, París. ..
Traducción de Miguel Covarrubias

�MODO DE EXISTENCIA
Y FORMACION ES™l1FICADA
DE LA OBRA LITERARIA

Roman Ingarden
El problema del modo de existencia de la
obra literaria

yfinalmente dejan de existir.3 Nada de esto
puede decirse de los objetos ideales.

Respecto a su acronía o atemporalidad
La primera dificultad que enfrentamos es (timelessness), los objetos ideales no están
planteada por la pregunta: lentre qué clase sujetos a cambios, aunque hasta el mode objetos debe incluirse la obra literaria? mento no está claro cuál es la base de su
lEntre los reales o entre los ideales?
inmutabilidad. Los objetos reales, por el
La clasificación de todos los objetos en contrario, sin duda pueden cambiar -prereales e ideales parece ser de lo más general cisamente como argumentamos antes-y en
y, al mismo tiempo, de lo más completa. Así, • realidad cambian, aunque de nueva cuenta
podría creerse que resolver este problema es cuestionable el si deben siempre, esenproducirá algo concluyente respecto a la cialmente, cambiar.
obra literaria. Sin embargo, la solución no
es así de sencilla. La razón de esto es doble:
Suponiendo esto, preguntémonos si
primero que nada, a pesar de algunos inten- una obra literaria determinada, por ejemtos importantes, la definición de los objetos plo el Fausto de Goethe, es un objeto real o
ideales y reales con respecto a su modo de ideal. De inmediato nos convehceremos
existencia no se ha realizado de modo de que no sabemos cómo resolver este
categórico. Segundo, no está claro inmedia- dilema tipo "lo uno o lo otro", puesto que
tamente qué es en realidad una obra lite- hay varios argumentos convincentes en
raria. Aunque por el momento debemos favor de cada una de estas posibilidades
darnos por satisfechos teniendo conceptos mutuamente_ excluyentes. El Fausto de
insuficientemente claros de lo que son los Goethe llegó a ser en un punto deterobjetos reales e ideales, los intentos infruc- minado del tiempo; incluso podemos dar
tuosos por decidir si la obra literaria es un con una precisión relativamente buena el
objeto real o ideal nos demostrarán de período de su formación. Todos estamos de
manera muy convincente cuán poco claro y acuerdo en que el Fausto ha existido desde
cuán inadecuado es nuestro conocimiento el momento de su formación, aunque no
de la obra literaria.
comprendemos plenamente lo que significa
hablar de su existencia. También estaremos
Hablamos aquí de objetos reales y ob- de acuerdo, aunque tal vez con menor
jetos ideales sólo como respecto a algo que seguridad, en que a partir del momento de
es en sí ónticamente autónomo y a la vez su formación la obra maestra de Goethe ha
ónticamente independiente de cualquier estado sujeta a cambios de uno u otro tipo,
acto cognitivo dirigido hacia él.1 Si alguien y que llegará un momento en que habrá
no estuviera de acuerdo con la autonomía dejado de existir. Sin embargo,nadie discuóntica de los objetos ideales,2 aún así tirá el hecho de que es posible modificar
tendría que distinguirlos de los objetoJ una obra literaria en caso de que el mismo
reales aunque sólo fuera porque estos autor, o el editor de una nueva edición,
últimos se originan en algún momento del consideren conveniente borrar uno u otro
tiempo, existen durante cierto tiempo, pasaje e introducir otro. A pesar de esto, la
quizás cambian en el curso de su existencia, obra literaria puede seguir siendo "la

misma" -siempre y cuando los cambios no
sean de alcance excesivo. De aquí que, en
base a las afirmaciones anteriores, uno
deba considerar a la obra literaria como un
objeto real. Al mismo tiempo, lquién
querría negar que este mismo Fausto es un
objeto ideal? Porque, de hecho, lqué otra
cosa es sino un puñado de oraciones ordenadas de un modo determinado? Y una
oración no es algo real: según se observa a
menudo, se supone que es un sentido (Si1111)
ideal específico que se construye a partir de
una variedad de significados (Bedeuwngen)
ideales que, tomados en conjunto, constituyen un todo sui gene,is. Sin embargo, si la
obra literaria hubiera de ser un objeto ideal,
sería inconcebible que llegara a ser en un
momento dado y que cambiara en el curso
de su existencia, como en realidad ocurre.4
En este respecto, la obra literaria difiere
radicalmente de objetividades ideales tales
como, por ejemplo, un triángulo dado, el
. número cinco, la idea de un paralelogramo
o, finalmente, la esencia "rojedad". Así, las.
dos soluciones contrastadas del problema
parecen ser insostenibles.
lEs posible que hayamos llegado a este
aprieto sólo porque falsa e inadvertidamente hemos considerado como parte de la
obra literaria, o como característico de la
misma, algo que en realidad es ajeno a ella?
Si pudiera hacerse una corrección, quizá
podríamos hallar una solución. Y dado que
el origen temporal de la obra literaria
parece estar más allá de toda duda, podría
ser razonable descartar el punto de vista de
que una parte de la obra literaria la constituyen oraciones ideales, yconsiderarla simplemente, como un objeto real. No obstante, una reflexión más estricta muestra
nuevas dificultades, en particular cuando,
en concierto con los psicólogos, uno niega

la existencia de los conceptos ideales5 y,
junto con esto, aduce que tampoco dichos
conceptos ayudan al lector en la
comprensión de la obra literaria, Seamos
más específicos.

La obra literaria como una formación
estratificada

Primero que nada esbocemos la estructura
básica de la obra literaria y establezcamos
así los rasgos principales de nuestra
concepción de su esencia.
La estructura esencial de la obra literaria, en nuestra opinión, es inmanente al
hecho de que se trata de una formación
construída por varios estratos heterogéneos.6 Los estratos individuales difieren
unos de otros: (1) por su material característico, de cuya peculiaridad derivan las
cualidades particulares de cada estrato, y
(2) por el rol que cada estrato desempeña
tanto respecto a los demás estratos como
respecto a la estructura de la obra entera.
Pese a la diversidad del material de los
estratos individuales, la obra literia no es un
manojo laxo de elementos yuxtapuestos de
modo fortuito, sino una estructura orgánica
cuya uniformidad se basa precisamente en
el carácter único de cada estrato individual.
Existe entre ellos un estrato singular: a
saber, el estrato de las unidades de sentido
que proporciona el andamiaje estructural~
toda la obra. Por su esencia misma, requiere
de todos los demás estratos y los determina
de tal manera que éstos tienen su base
óntica en aquél y dependen, en cuanto a su
contenido, de las cualidades del mismo.
Como elementos de la obra literaria son así
inseparables de este estrato central.7
La diversidad del material y de los roles
(o funciones) de los estratos individuales

hace de la obra entera no una formación
monotónica, sino una que por su naturaleza
es de carácter polifónico. Esto significa, en
consecuencia con el carácter único de los
estratos individuales, que cada uno de ellos
es visible de manera propia dentro del todo
y aporta algo particular al carácter global
del todo sin dañar su unidad excepcional.
En particular, cada uno de estos estratos
tiene su propio conjunto de propiedades
que contribuyen a la constitución de cualidades de valor estético específicas. Surge
así una gama de cualidades de valor estético
en las que se constituye una cualidad global
de valor que es polifónica y sin embargo
uniforme.
Usualmente uno distingue varios
géneros de obras de arte literarias. Sin
embargo, si vamos a hablar de "géneros", la
posibilidad de sus variados cambios y
modificaciones debe emanar de la esencia
de la obra literaria en general.8 También
tendría que demostrarse que, si bien en
cada obra literaria es indispensable cierto
número y cierta selección de estratos, la
es~ructura esencial de estos estratos perffilte para cada uno de ellgs el desempeño
de varios y no siempre necesarios roles, así
como la aparición de nuevos estratos que
no se encuentran presentes en todas las
obras literarias. lCuáles son, entonces, los
estratos necesarios para toda obra literaria
en vista de que deben preservarse su unidad
interna y su carácter básico? Son -y con esto
anticipamos el resultado final de nuestra
investigación- los siguientes: (1) el estrato
de lossonidos de palabras y las f onnaciones
fonéticas de orden superior construídas
sobre aquéllos; (2) el estrato de las
unidades de significado de varios órdenes·
(3) el estrato de los múltiples aspecto;
esquematizados y de las series y continuos

de aspectos, y, por último, (4) el estrato de
las objetivi,dades representadas y sus vicisitudes. Análisis posteriores demostrarán
que este último estrato es, por así decirlo,
"bilateral": por una parte, el "lado" de los
correlatos oracionales representativos intencionales (en particular los estados de las
cosas), por el otro, el "lado" de los objetos y
sus vicisitudes que alcanzan representación
en estos correlatos oracionales. Si, a pesar
de lo anterior, hablamos de un solo estrato,
es por razones importantes que discutiremos más adela.nte. La cuestión de si el
estrato de las "ideas" expresadas en una
obra debe aparecer en todas las obras yla de
qué significa la expresión "ideas" se mencionan aquí por el momento sólo como
problemas que aguardan una eventual
solución.
En cada uno de los estratos están
constituídas cualidades de valor estético
que son características del estrato respectivo. Con relación a esto, puede plantearse
la pregunta de si no sería necesario distinguir todavía otro estrato especial de la obra.
literaria, uno que, por así decirlo,
"atravesara" los estratos antes mencionados
y que tuviera en ellos la base de su
constitución -un estrato de cualidades de
valor estético y de la polifonía que se constituye en ellas. Sin embargo esto sólo puede
determinarse en base a un análisis de los
estratos individuales. En consecuencia, la
cuestión acerca de cuál es el objeto
adecuado de la actitud estética dentro de la
estructura total de la obra literaria también
debe aplazarse para una consideración
posterior.

La naturaleza estratificada de la estructura no agota la esencia peculiar de la obra
literaria. Aún será necesario descubrir qué
elemento estructural hace que cada obra

1-'

VI

�literaria tenga un "principio" Yun "fin"•ª la
vr:z. que le permite "desplegarse" en el curso
de una lectura en su longitud específica de
principio a fin.
El establecimiento de la estructura
polifónica estratificada de la obra_ll~eraria
es básicamente trivial. Pero por t1v1al que
sea, ninguno de los autores que conozco ha
visto con claridad que en ella reposa la
estructura básica esencial de la obra literaria.9 En la práctica de la crítica lit~r~~•
esto es, en la discusión de las obr~s m~1v1duales, en la distinción de sus vanos
. . tipos,
en la contrastación de varios movumentos y
escuelas literarios, etc., la práctica usual ha
sido contrastar los elementos individuales
de la obra literariay en instancias individuales señalar sus propiedades. Pero nunca se
ha advertido que lo implicado son los estratos heterogéneos que están mutuamente
condicionados y que están relacionados por
múltiples conexiones; nadie los ha distinguido tampoco con claridad, ni ha mostrado
la conexión que hay entre ellos a causa de su
estructura. Sólo un análisis detallado tanto
de los estratos individuales como de la clase
de conexión que surge entre ellos puede
esclarecer la peculiaridad de la estructura
de la obra literaria. También puede proporcionar una base sólida para resolver los
problemas literarios y literario-estéticos
especiales con los cuales hasta el mome~to
se ha luchado en vano. Porque es precrsamente a causa del no considerar la naturalr:z.a estratifü;ada de la obra literaria que
uno falla y no consigue claridad ~n el
tratamiento de varios problemas. As1, por
ejemplo, el muy discutido problema ~~
"forma" y "contenido" (o Gesta// y Gehalt)
de la obra literaria no puede formulars :
correctamente si no se toma en cuenta su
naturalr:z.a estratificada, puesto que antes
~ de la diferenciación, todos los términos ne-

cesarlos son ambiguos e inestables. En particular, todo intento de resolver el
problema de la forma de la obra de arte
literaria debe fracasar siempre que uno
considere consta,itemente sólo un estrato Y
omita a los demás, puesto que al hacerlo
uno pasa por alto el hecho de que la forma
de la obra surge a partir de los elementos
formales de los estratos individuales y de su
acción concurrente. En conjunción con
esto el problema de lo que constituye el
"ma~erial" de la obra de arte literaria no
puede resolverse sin tomar en cuenta
nuestros hallazgos. Incluso el problema de
los "géneros literarios", arriba mencionado,
presupone una comprensión de l_a nat~ralr:z.a estratificada de la obra literana.
Nuestra primera empresa, por lo tanto, es
aclarar este asunto.
Notas

l.

H. Conrad-Martius también e~a~i~ la
'autonomía existencial' de las ob¡etJV1dades
ideales; parece comprender con ello:~in embargo,
sólo aquello que nosotros llamamos independen·
cia óntica'. VéaS!! su 'Realontologie', P· 6: 'No
puede baberya duda de que hay un 'número_ tres'
en una intocabilidad absolutamente acróruca Y
por tanto en absoluta autonomía existe~·
(Jahrl&gt;uch jiir Philosophie undphancmowlogtsche
Fonc/w.ng, VI /19'23/, 164).

usa6do

2.

En nombre de la brevedad, estoy
aquí la
expresión "objeto ideal' en un sentido más ampl~
que en mi 'Essentiale Frogen', Jahrl&gt;uchjúr Phi•
losophie und phiinomenol~ '.~chung, VII
(l925), 125.304_Ahí establea_distin~nes ~ni.re
El
b·e1os 1'deales, ideas y cualidades ideales.
O~
•
•
término aquí usado denota los tres tipos de idealidades.

3.

Habloaquí sólo de objetos de nuestraexpe~:;ª
directa y dejo a un lado la posibilidad de un_o¡ o
real eterno, así como la cuestión de su relaci6ncon
el tiempo.

4.

W. Conrad, que considera a la obra literaria u_n
obº to ideal, no está del todoconscientedeestad~í~d. Véase 'Der istbe~ Gegenstand ,

7,eitschriftfürÁslMJilc und allge,ndn,e Klmstwi.swl·
schaft, Vols. lII (l908) y IV (1909). Simila~ente,
H. Conrad-Martius también parece considerar
como objetos ideales al menos algunas obras
literarias (o tal vez simplemente algun~ ~rsonajes literarios). VéaS!! su 'Realontologie '. p.
163. Por otra parte, se puede pensar en la bien
conocida distinción de De S3ussureent.re languey
paro/e, siempre y cuando ~I concepto langue se
defina con la claridad suficiente.
5.

La segunda suposición es independiente ~ la
primera. Asi puede ui;io adoptar el punto ~e V1Sta
de que hay en realidad unidades de significado
ideales ('conceptos'), pero que no son parte de l_a
obra literaria. Luego consideraremos esta posi•
bilidad más escrupulosamente.

6.

El significado de la expresión figurativa 'est~•?·
se hará más claro en el curso de nuestro anál1S1S.

7.

Sin embargo, esto no equivale a decir q~e el
estrato de las unidades de sentido desempene el
papel central en la percepción estética de la obra
de arte literaria.

8.

En la terminología más precisa de mi "Es_sentiale
Fragen', Jahrbuch fúr Philosophte und
phánomowlogische FMchung, VII ~1925), 125·
304(también Halle, 1925), esto se lee~a: 'd~I ~ntenido de la idea general de 13 obro llterona •

9.

J uliusz Kleiner distinguió en dos ocasiones distin·
tas entre los varios 'estratos· o "esferas" de la ob~
literaria: (1) en el tratado Tre.sc i forma w po_ezl1
-ConJoudo y fomw en poesía·, y (2) en el artículo
Charakter ¡ przedmiot badan literackich -El
C(IrtJCtery el objeio dd estudio lit~&lt;&gt;-, am~ en
S1udia z zakre.su li1era1u,y i filosofit -Estudi~s en
/iteraturay filosofía• (Varsovia, 1925). Enel primer
caso, la preocupación no es ~ o a los ~tratos
de la obra literaria tenninada, smo más bien ~ n
las fases individuales de sus procesos formatJVos
que a decir verdad, también se hacen aparentes en
la ;bra misma. Estos •estratos' individuales son
los siguientes: (a) el estado de ~uerte ~xci~ción
psíquica que insiste en su e~res1ón , (~)
cualquier fonna, situación o reflexión que ~•15•
faga este afán de expresión y brinde una exactitud
fija 8 estos contenidos psíquicos; (c) una
estructuración de Jo contenido en (b), que da un
plan detallado y una exactitud concreta al género
de la obra dada; y, finalmente, (d) un siste_ma de
ideas completamente característico y un s1Stema
de palabras equivalente a él.

Desgraciadamente, Kleiner no nos dice cómo
aparecen estos 'estratos' individuales en la obra
literaria terminada. Con todo lo interesante que
estosargumentos puedan ser, no tienen pertinencia con respecto a lo que tenemos en mente
cuando hablamos de los 'estratos· de la obra IJ.
!eraria. Esto se deduce del hecho de que distinguímos estos estratos sólo en la obra literaria ter•
minada. También es más que dudoso que
nuestros estratos correspondan a las fases individuales de formación de la obra literaria como
las distingue Kleiner.
En el segundo de sus tratados mencionados,
Kleiner maneja la obra terminada y cree poder
ver en el 'contexto del texto' una 'esfera de
realidad humana separada'. En esta esfera distingue cuatro esíeras más: 'Esta realidad separada
contiene cuatro regiones, cuatro esferas: (1) la totalidad del material verbal (individualización v
organización del material), (2) el alcance cognitivo y la recomposición del contenido, (3) el sistema de ideas /pnedstawien/ análogo a la 'realidad de la vida' pero aislado de eUa e impuesto a
la conciencia de una manera específica, y (4) la
fuerza y destreza espirituales que se manifiestan
en la creación y la fonnación' (Chnrokter, p.173).
No está claro a partirde estos últimos argumentos
el si dichas cuatro esferas son elementos del texto
mismo o fenómenos de resonancia psíquica que
surgen en la mente del lector bajo el influjo del
texto leído. Esta explicación dada arriba, de qu !
el contenido del texto contiene "todos los elementos psíquicos' también agrava la confusión.
Finalmente, Kleiner cree que el distinguir las
'esferas' individuales es un asunto del todo secundario (véase Chnrokter, p. 280). La relación de
nuestra concepción con la de Kleiner se aclarará
sólo en el curso de nuestra irJVestig.xión. Por el
momento podemos simplemente notar que sólo
la primera y la tercera 'esferas' del esquema de
Kleiner podrían corresponder a los varios estratos que hemos distinguido, siemprey cuando, por
supuesto, su análisis se estableciera claramente y
quedara libre de conceptos psicologistas. Pero la
yuxtaposición de estas •esferas' con lasesferas (2)
y(4) demuestra que por'esfera' Kleinerentemlid
algo muy distinto de Jo que conocemos como 'un
estrato de la obra literaria'.
Por lo que bacea otros autores, mi concepción se
acerca más a la de W. Conrod, según aparece en
su tratado 'Der iisthetische Gegensland',
llitschrift fiir Ásthetilc 1111d allgemeiM Kunstwissenschnft, Vols. IJJ (1908) y IV (1909). Conrad
también distingue cuatro 'aspectos' diferentes,

como él los llama, en la obra literaria: el signo
fonético, el significado, el objeto pretendido y la
expresión (u objeto expresdo). De hecho, en otro
punto de su tratado sólo menciona tres 'momentos' esenciales de la obra literaria: símbolos, significado y objeto (p. 489). En todo caso, excluye de
la obra literaria el estrato de los aspectos (que él
llama ahí "VMtdlungsbildc"). A pesar de esta
afinidad, nuestra concepción de la obra literaria
difiere de la de Conrad en muchos puntos, especialmente por Jo que se refiere al resultado de
análisis específicos. Es imposible comentar aquí
todos los puntos individuales o emprender una
discusión general / de su teoría/. Me gustaría
señalar sólo lo siguiente: (1) Conrad no advierte
que la polifonía de los estratos individuales es
esencial para la obra literaria. Era bastante ajeno
a la existencia de esta polifonía. Su distipción de
los varios "aspectos· de la obra, aunque correcta
en principio, no alcanza la profundidad suficiente
para arrojar sobre la estructura básica de la obra
literaria, con su designio y unidad peculiares, una
luz apropiada. (2) Su concepción del 'objeto
estético" comoobjeto ideal no essostenible, como
podrá verse en los hallazgos finales de este libro.
Conrad está aquí muy influido por la posición de
Husserl en las Investigact'ones 16gicas como para
comprender el modo peculiar de existencia de la
obra literaria. Pero también él siente que existe
una diferencia entre la obra literaria y, por ejemplo, una objetividad matemática,aunque sus argumentos respecto al problema son aún bastante
primitivos. Y con razón. Sin investigaciones existenciales-ontológicas, que entonces apenas eran
posibles, el problema del modo de existencia de la
obra literaria no puede ser atacado. A pesar de
todo, considero la obra de Conrad un comienzo
importante.

segundo volumen de mis Studia z esteryld -Estudios de estética• (Varsovia, 1957-58),y en Erlebm"s,
Kunstwerlcund Wen: VonrogezurÁ.sthelilc 1937~7
(Tubinga, 1969), demostré las complicadas situacionesque resultan del uso de estos varios conceptos de forma y contenido en la obra de arte
lileraria.

Versión dtl inglés dt Horacio Salazar Herrera

10. Véase O. Walze~ Geho/1 und Gestalt im Kunstwerk
des Dichlen (Berlín, 1923), p. 192. En cuanto a eso,
las palabras "fonna• y 'contenido' son también
irregularmente ambiguas, Jo cual llevó a Walzel a
usar, junto con las expresiones tradicionales, las
palabras "Geha/1' y 'Gestalt~ Sin embargo, un
análisis detallado de la obra de Walzel demuestra
queeslá todavla atado a varias ambigüedades en el
uso de estos términos. Según he demostrado en mi
libro Der Sterit im die Existenz der Welt (3
volúmenes; Tubinga, 1964-65) -que apareció
primero en polaco como Spór o istnienia swiata
(Cracovia, 194748; dos volúmenes)-, se pueden
distinguir nueve conceptos distintos, aunque generalmente confusos, de ' fonna' o 'contenido".
En un estudio especia~ 'Uber 'Gonn' und 'lnbalt'
im lilerarischen Kunstwerk', que apareció en l'I
1--"

...J

�LA VOZ AZUL DE UN PEZ

Marianne Toussaint
LLEGAS abriendo la sangre con la voz azul de un pez.
Convocas en mí
la comunión del rayo.
Después la espuma del mar bordeando las orillas del cuarto.
Conjuro para ti los tiempos
en la constelación de mi cama.
La hierba me absorbe,
anida en los huecos de tu cuerpo,
en la vestidura húmeda de la mañana.
Me duele este destino mío que te ahuyenta.
Ha quedado pactada
la lejanía
en el hervor del té

ABRO UNA trampa al viento
y la luz entra haciendo laberintos.
El aire guarda el castigo de·quien ve a Medusa;
a veces lo atrapo
y se oye la tarde entre los árboles dorados.
No me conformo;
me palpa el sueño, es el aire,
es esta desbarrancada caída la que no me perdono,
estas alas perdidas,
mineral espesándome la sangre.
Quiero estar en el punto
en el centro
en la partida.
00
....

SOY EL gato,
me desdibujo
en la línea nocturna del tejado.
Los fe~os siempre volteamos antes de partir
de reoJo,
'
la culpa nos incita a la carrera:
escapamos al mito de quedamos petrificados.

....10

�DEMOCRACIA NOSTRA; COMENTARIOS
AL DOCUMENTO SANTA FE II, UNA
ESTRATEGIA PARA AMERICA LATINA EN
LOS AÑOS NOVENTA
Agustín Cueva
l. Una lección ejemph,1r de ciencia política
_Si de algo sería injusto acusar a la Nueva
Derecha estadounidense, es de falta de
franqueza, coherencia o lucidez. A ratos su
pensamiento puede parecer incluso tosco,
pero esta misma bronquedad traduce un
férreo designio de ir dirctamente "al grano", es decir, a lo que considera esencial
para sus intereses. En otros mome~~o~ sus
conocimientos históricos o su familiandad
con tal o cual autor (Gramsci, supongamos)
pueden revelarse dudosos po~ decir lo
menos: poco importa, en la medida en que
todo error o desplazamiento de sentido es
siempre unidireccionai lleva el agua a los
molinos del Imperio y a ningún otro lugar.
El documento conocido con el nombre
de Santa Fe II: una estrategia paráAmérica
Latina en los 90s, 1 comprueba con creces lo
que acabamos de afirmar, y no por casualidad contiene un haz de reflexiones sobre la
democracia y el poder que bien podrían
servir de eje para una conferencia magistral
en cualquiera de nuestras facultades de
ciencia~ políticas y sociales.
En efecto, mientras a las masas latinoamericanas la misma ideología dominante
les inculca cada día la idea de que la democracia comienza y termina con el acto de
elección de determinadas autoridades civiles (acto a través del cual la ciudadanía
supuestamente "ejerce el poder''), el documento citado no tiene el menor reparo en
exhortar a las élites políticas estadounidenses a esquivar su propia trampa. Literalmente les recuerda que:

o
N

" ...la cuestión (de la democracia) no
reside solamente en los procedimientos y
procesos de elección de.los gobernantes. El
concentrarse sobre los procesos electoralis-

tas oscurece los demás requerimientos
esenciales vinculados con la responsabilidad democrática. Entre quienes, en
Estados Unidos, abogan por la democracia
(en América Latina), existe la tendencia de
resaltar la celebración de elecciones con
exclusividad de cualesquiera otros
requisitos".
¿A dónde apunta esta advertencia sobre las limitaciones de una visión meramente electoralista de la democracia? No, desde
luego, al logro de una mayor participación
popular en las distintas instancias del poder
ni, menos aún, a la promoción de proces~s
plebiscitarios destinados a saber -verbigracia- si la población latinoamericana está
o no de acuerdo en que se siga pagando la
extenuante deuda externa o, para dar otro
ejemplo de gran actualidad, si le parece o no
correcto que se privatice sin piedad el sector. estatal de nuestras economías. Es obvio
que la admonición de quienes redacta~on
Santa Fe II nova encaminada a profundizar
la democracia, transfiriendo la capacidad
de decisión a ese pueblo que en teoría
aparece como la fuente última ~e t~do
poder, sino que apunta a una dirección
estrictamente opuesta: busca el reforzamiento de aquellos puntos nodales (fuerzas
armadas, burocracia civil, administración
de "justicia") en los que se concentra el
verdadero poder político de la clase o del
bloque de clases estructuralmente dominantes, su bien llamado "gobierno permanente":
"Nuestro concepto del régimen democrático comprende tanto el gobierno temporario como el permanente. En ~na democracia, el gobierno temporal reside en un
funcionario elegido. El gobierno permanente lo constituyen las estructuras institu-

cionales y las burocracias que no cambian
como resultado de las elecciones, por
ejemplo el ejército, el Poder Judicial y la
burocracia civil."
En consecuencia: "Estados Unidos no
puede preocuparse solamente ~or l_os procesos democráticos formales (sic), sino que
debe elaborar programas para apoyar la
democracia dentro de la burocracia permanente, incluyendo a la de las fuerzas
armadas y la cultura política."
2. Paradojas públicas y virtudes "privadas"

Oportunamenteveremos Jo que los autores
del documento entienden por "apoyar la
democracia" en el seno de las fuerzas
armadas o del poder judicial. Entre tanto,
detengámonos a señalar un primer sarcasmo histórico: hace algunos años, cuando los
marxistas solían hablar de una democracia
"formal" para referirse a aquellos procedimientosyprocesos electorales, eran automáticamente tildados de "antidemocráticos"; hoy, la expresión en cuestión es manejada con la mayor soltura por los intelectuales santafesinos, no sólo en el párrafo que
acabamos de citar sino también en frases
como la siguiente: "El enfoque en el régimen democrático requerirá ir más allá de la
democracia formal ..."
Y el sarcasmo no termina ahí. En el
preciso momento en qu~ algunos se~or~s
de Ja izquierda en reflujo prefieren olvtdar", teórica y prácticamente, la elemental
distinción entre gobierno y poder, los doctrinarios de Santa Fe no vacilan en hacerla
suya, para sus propios fines como es natural.
Reflexionan así:
"Los soviéticos formulan una clara dis-

tinción entre estar en el gobierno y estar en
el poder. Esta distinción implica analizar
cuál es la esencia del régimen considerado,
es decir, si la forma gubernamental es congruente con la estructura gubernamental
permanente. Esta diferenciación explica
por ejemplo por qué para los soviéticos, los
comunistas locales en el gobierno no tienen
el poder hasta que posean el control de las
fuerzas armadas. Estados Unidos necesita
ser igualmente realista... "
Huelga aclarar que los círculos dominantes de los Estados Unidos nunca necesitaron pasar escuela "soviética" alguna
para saber dónde reside el verdadero poder; lo único que llama la atención es que
ahora lo confiesen sin·rubor. En cuanto al
"realismo", siempre les sobró.
Señalemos, en fin, una tercera ironía:
mientras en ciertos sectores "ilustrados" de
América Latina se difunde cada vez con
mayor fuerza la idea de que fa democracia
es un ámbito puramente político, sin "adjetivos" ni "condiciones" que lo "limiten", y,
sobre todo, sin el más núnimo ligamen con
la esfera económica, los autores de Santa Fe
II no dudan en exponer, desde el punto de
vista de sus intereses, una "racio-nalidad"
bastante menos ilusa:
"El Documento de Santa Fe II enfoca
su atención principal en la economía, por
considerar que la democracia requiere un
grado de recionalidad política en la esfera
económica... No basta con proponer planes
para que las naciones deudoras paguen los
intereses de sus deudas; es necesario trazar
estrategias que les permitan salir del ciclo
del endeudamiento y generar ahorro y crecimiento reales. Son condenados el estatismo, los gigantescos aparatos burocráticos y

las nacionalizaciones, al tiempo que son
estimulados la formación de mercados
nacionales de capitales, la supresión de
controles y la privatización de las compañías paraestatales existentes. Además de
abogar por los méritos de la empresa privada ... "
Los teóricos de Reagan y de Bush no
pueden ser más claros. Si la empresa privada constituye en última instancia, la médula
de la democracia, resulta lógico que los
enemigos de aquélla sean los enemigos de
ésta e inversamente, por mucho que en la
empresa capitalista reine un orqen absolutamente jerárquico (cuando no tiránico,
como en los países subdesarrollados),
dentro del cual los trabajadores no son
ciertamente convocados a elegir autoridades ni a ejercer otros derechos democráticos como el de participación en la toma de
decisiones, el de exigir que la burocracia y la
dirección de cada fábrica les rindan cuentas
de sus actos y manejos, etcétera.
Cuando de "autogobiemo" se habla en
el documento, dicho concepto no se refiere,
claro está, a gestiones de esa naturaleza,
que introducirían la democracia en el seno
mismo de la "sociedad civil" y en la vida
cotidiana, sino que alude a proyectos de
índole diametralmente opuesta:
"Sólo mediante el fortalecimiento de
grupos autónomos de autogobierno, tales
como los grupos empresariales de México o
la prensa independiente de Perú, podrá la
sociedad desarrollar la voluntad democrática para derrotar al autoritarismo estatista."
¿Quién representa a esa prensa "independiente"? ¿Los dueños de las grandes
empresas periodísticas o los verdaderos
trabajadores de la información? La res-

puesta no es difícil de formular habida
cuenta no sólo del enfoque nítidamente
patronal del documento todo, sino además
de la denuncia expresa que se hace en
contra de los periodistas que no comulgan
con el credo santafesino, cuando se habla
del supuesto "predominio de la izquierda
en gran parte de los medios de difusión
masiva de América Latina", concebido
como parte de una "conjura gramsciana"
que, a su tumo, pareciera ser uno de los más
peligrosos ingredientes de esa "guerra de
baja intensidad" que el comunismo internacional estaría librando contra la democracia y su mé.dula, la empresa privada.
3. lHambre y sed de justicia?

Es sabido que, secularmente, los altos círculos estadounidenses han confiado mucho
más en el "gobierno permanente" de las
fuerzas armadas latinoamericanas (formadas, entrenadas y apoyadas logísticamente
por el Pentágono y la CIA), que en los
esfuenos y proyectos democratizadores de
los movimientos populares de nuestra región, como lo demostraremos en el numeral
subsiguiente. Por ello, no es de extrañar que
Santa Fe JI acuerde tanta importancia a
aquella "santa alianza" entre los cuerpos
burocrático-represivos locales y la derecha
"democrática" del Norte. Llama en cambio
la atención la súbita y empecinada insistencia en la necesidad de mejorar los sistemas
judiciales latinoamericanos.
¿Qué sucede en verdad? En un primer
impulso, uno se ve tentado de interpretar
tal preocupación en el sentido más noble y
aparentemente lógico: si la democracia
"formal" ha regisrado últimamente notables progresos en la región gracias a la
retirada de la casi totalidad de las dictadu-

�ras militares y al establecimiento de gobiernos elegidos porvoto universal, urge ahora,
como etapa siguiente, proceder a una efectiva democratización de los sistemas
judiciales (policía incluida), a fin de que
éstos se tornen más eficientes y expeditos, y
sobre todo menos corruptos; en síntesis,
para que dejen de·ser centros de extorsión
de la población pobre y apliquen la justicia
sin distinción de clases, razas o sexos.
Tal parece lo razonable; sin embargo,
para sorpresa de quienes crean sinceramente en el carácter democrático de los neoconservadores estadounidenses, nada de ello
aparece en el documento de Santa Fe. La
cuestión es en él bastante más pragmática,
impregnada de un "realismo" rayano en la
falta de pudor: un sistema judicial es bueno
en la medida en que sirva para cazar
narcotraficantes y "terroristas", y perverso
cuando no cumpla competentemente esta
misión encomendada por los Estados Unidos. Lo demás poco importa, por mucho
que la injusticia y la miseria están, precisamente, en el origen tanto del terrorismo
como del narcotráfico (aunque en lo atinente a este último, la mayor culpa recae en
la corrupción y en la drogadicción campeantes en los Estados Unidos).
Más que las cuestiones morales, a los
autores del documento pareciera preocuparles el regular drenaje de sus divisas que
implica aquel comercio "informal", emprendido por cie_rtos sectores de la inipativa privada latinoamericana. Para el caso de
Colombia, dicho documento proporciona
incluso algunas aproximaciones cuantitativas:
"Los narcotraficantes ya han destruido
eficazmente el sistema legal de Colombia,

mediante el soborno masivo y la intimidación del aparato judicial y la policía. Con
recursos que pueden ascender a tanto como
9.000 millones de dólares anuales obtenidos mediant,'e la venta de narcóticos ilícitos,
principalmente en este país, los zares de la
droga pueden fácilmente permitirse el lujo
de mantener su posición privilegiada. Para
empeorar las cosas, los guerrilleros colombianos y los cárteles de la cocaína operan
juntos para hacer progresar sus a veces
contradictorios objetivos."

''No estoy diciendo que todas las naciones del continente se hallen en el mismo
estado. Algunas capean mejor que otras el
temporal, como Colombia o como Paraguay-aunque en estos dos casos, las razones
sean en parte non sanctas, como los bien
aprovechados dólares del narcotráfico para
la primera y los del contrabando para la
segunda- en tanto que otras, como el Perú,
parecen a punto de ser literalmente devastadas por la crisis".2

4. Derechos humanos sí, "ma non troppo"
No creo que valga la pena entrar a
discutir este manido truco propagandístico
(de cuño reaganiano), que consiste en
vincular a todo movimiento revolucionario
con el narcotráfico; destaquemos solamente que en Santa Fe JI ello llega al
paroxismo:
"Nicaragua y Cuba, los Estados satélites de la Unión Soviética en el hemisferio,
se han involucrado en el comercio de drogas y han establecido relaciones cooperativas y posibTemente dominantes con las
mafias traficantes de Colombia."
Los Estados Unidos acusando a Cuba y
Nicaragua de traficar con dorgas: iera el
último peldaño que faltaba en la escalada
del cinismo que caracteriz!l a losneoconservadores! Incluso en cuanto al tráfico real,
ellos no parecen ser los más autorizados
para impartir lecciones de ética en las relaciones internacionales. Después de todo, es
su propio capital financiero (usurario) el
que ha estrangulado hasta tal punto nuestras economías, que é~tas sólo consiguen
mantenerse a flote gracias a cierta dosis de
comercio ilegal. Como observa el escritor
Mario Vargas Llosa, ilustre coideario de los
intelectuales santafesinos:

En lo que a los derechos humanos concierne, Santa Fe JI tampoco parece tener la
sed ilimitada de los bienaventurados. En la
"propuesta número 5", por ejemplo, se
enfatiza más en la discriminación ideológica que en la universalidad de aquellos derechos:
"Para promover realmente los derechos humanos, Estados Unidos debería
ayudar a fortalecer los sistemas judiciales
de la región. También deberá diferenciar
entre los grupos defensores de.los derechos
humanos que respaldan los regímenes
democráticos, de aquellos que apoyan el
estatismo."
Y un poco más adelante se insiste, por
si hubiera dudas, en que dicho país no debe
"cegarse ante las diferencias entre los grupos de los derechos humanos que apoyan al
régimen democrático y aquellos que, según
el modelo gramsciano, respaldan al estatismo".
lCuál es el alcance de esta "distinción"? lQuiere decir que si alguien es partidario de la ampliación del sector económico estatal, por ejemplo, pierde ipso facto
sus derechos humanos? lSignifica que si

un "gramsciano"
reclama por los
atentados contra la vida, la integridad o la
dignidad de la persona humana, en su país
o en otro, su voz no debe ser escuchada?
lHay que_entender, por consiguiente, que
en la sociedad "democrática" concebida
por estos conservadores habrá necesariamente ciudadanos de primera clase e ''individuos" de segunda?

unánimemente. Sin embargo, los ideólogos
de Santa Fe presentan una interpretación
muy original de los hechos:
"Después de la huida de la familia
Duvalier, los funcionarios estadounidenses
estaban ansiosos por establecer la democracia, lo que significaba realizar elecciones. Resultado: el sangriento fracaso de
noviembre pasado (1987) que demostró
que en Haití, tanto la sociedad como el
régimen estaban totalmente impreparados
para un gobierno democrático."

Desafortunadamente, todo induce a
pensar que de eso se trata. Como se verá en
el numeral que sigue, incluso el sistema
electoral sólo será digno de defenderse
hasta las últimas consecuencias a condición
Algunas observaciones y prguntas. Pride que no favorezca a las izquierdas. Prin- mero: el hecho de que la "sociedad civil"
cipio tant? más peligroso cuanto que, dada que concurría disciplinadamente a las urnas
la mentalidad tan poco abierta y la cultura fuera masacrada impunemente por los matan poco amplia de la derecha norteameri- coutes, sin duda demuestra que la población
cana, para ella la "izquierda" comienza no estaba preparada para repeler por la
cerca, pero muy cerca, del punto donde fuerza de las armas semejante agresión; me
terminan los dogmas de su conservadu- parece, en cambio, sospechoso que alguien
ris~~- Recuérdese, sin ir más lejos, que en deduzca de allí que el pueblo haitiano esta1~ ultima campaña para la elección de preba "impreparado" para la democracia. Se~1dente ,?e l~s Estados _Unidos, la palabra gundo: ltienen los redactores del documenhberal devmo ya un termino acusatorio.3 to una memoria tan frágil como para haber
olvidado que los tontons macoutes son vieS. Más vale dictadura en la mano que
jos
~gos de los sucesivos gobiernos estapueblo votando
douruden~, para no decir sus prohijados?
Un día de diciembre de 1987, cuando el T_ercero: ¿por qué la administración reagapueblo de Haití comenzaba desde muy ruana, en lugar de dedicarse a combatir
t~mpranas horas a formar filas para depo- encarnizada~ente a un gobierno popular
sitar el voto por el candidato presidencial como_el de Nicaragua (elegido con un porde sus preferencias, los siniestros tontons ~nta1e de votos bastante superior al obtemacoutes irrumpieron en el centro de Puer- rudº por Reagan), no enfiló sus baterías
to Príncipe, dispararon a mansalva sobre más bien contra la dictadura de Haití? lPor
los indefensos ciudadanos, sembraron lue- qu~ ~aba -racisme oblige-que el pueblo
go el terror en todo el país y así impidieron h:11tiano no está prep~rado todavía para
que los comicios previstos se realizaran. e1ercer la democracia? La nueva derecha
Hasta donde nos consta, tal es la versión parece estar aún convencida de ello, a juzque la prensa latinoamericana, europea y gar por las opiniones que acabamos de
examinar.
de los propios Estados Unidos difundió

'

No demos más vueltas al asunto: según
los círculos dominantes de los Estados
Unidos, nuestros países sólo están "maduros" para la democracia en la medida en
que sus pueblos voten y actúen conforme a
los intereses nortemericanos. El análisis
que en ~anta Fe JI se hace del caso brasileño es la mejor prueba de ello. Comencemos por destacar los comentarios siguientes:
"...la transición no ha sido fácil y el
actual presidente civil José Sarney a duras
penas pudo evitar un golpe de Estado en
marzo pasado, debido a las acciones de un
Congreso Nacional crecientemente más
imprudente e irresponsable, que simultáneamente actúa como Asamblea Constituyente. Hasta el momento en que los militares les dieron una advertencia definitiva los
redactores de la nueva Constitución e~taban considerando seriamente la adopción
de una forma parlamentaria de gobierno
(~n experimento ~irnilar a princi-pios de la
de~da de ~9~0 fracasó miserablemente) y
~abia~ decidido convocar a elecciones pres1d~n.C1ales directas el año próximo, una
decisión que hubiera asegurado virtualmente una victoria izquierdista en 1989".
•Los intelectuales santafesinos, que
páginas atrás hablan de que "en la mayoría
de los regímenes latinoamericanos se va a
Prod ucir una mayor concentración en la
rama ejecutiva Yno en la legislativa" dada
"la pro~lividad latinoamericana a ma~ginar
a 1~ le~slatura mediante mecanismos ejecutivos , es~s mismos señores, ahora que
no les convtene que Brasil enmiende tal
"proclividad"' califican a la Asamblea
Constituyente de ese país de "crecientemente ~ás impruden~e e irresponsable";
en cambio, el intervencionismo descarado

�de los militares, ajeno-a toda norma democrática, no merece la menor crítica.
Más grave aún: ante la perspectiva de
un triunfo de la izquierda en las elecciones
presidenciales, que de todas maneras han
sido previstas para noviembre de 1989, la
posibilidad de un golpe de Estado es fríamente contemplada y, desde ahora, los
eventuales dictadores son conceptualizados corno un "poder moderador'':
"En el caso de que en 1990 un gobierno
abiertamente izquierdista asumiera el poder, los problemas económicos sólo aumentarían geomé~ricarnente en la próxima
década. Sin embargo, antes de que esto
ocurra, es probable que la frágil democracia
de Brasil sea abatida por el surgimiento de
otro gobierno militar. El ejército lo asumiría con renuencia y es probable que encararía los problemas económicos fríamente,
dejándolos sin resolver. Pero si seve obligado, el ejército desempeñaría su papel históri~o como poder moderador."
iBienvenida, pues, la dict~dura! Los
neoconseivadores estadounidenses confían más en el gobierno "permanente" y en
el poder "moderador'' de los uniformados,
que en un gobierno elegido por sufragio
universal, por la sencilla pero no muy
démocrática razón de que tal gobierno (que
hipotéticamente estaría presidido por el
socialdemócrata de rasgos populistas Leonel Brizola o, en su defecto, por Luiz Ignacio da Silva, líder del Partido de los Trabajadores, en el que coexisten cristianos de
avanzada, sindicalistas, socialdemócratas
de izquierda y marxistas de variadas tendencias, "gramscianos" incluidos) sería,
decíamos, a grosso modo un gobierno progresista, que seguramente no se entregaría

en cuerpo y alma a los dictados del Fondo
Monetario Internacional ni a los requerimientos más sectarios de la política exterior
norteamericana. Lo cual les parece ya el
colmo a los redactores de Santa Fe JI, quienes desde esa perspectiva formulan su
"propuesta número 6", que de hecho constituye una verdadera "luz verde" para el
golpismo (y un chantaje para la izquierda,
desde luego):

canos padeceríamos de una clara "proclividad" al antiparlamentarismo. Y nuestras
taras no terminan ahí: poseeríamos además, según el mismo diagnóstico, una
inveterada inclinación hacia el nacionalismo (un "nacionalismo negativo", alimentado por "una tradición de hostilidad hacia la
inversión extranjera"), que bajo determina- ·
das circunstancias y "uniones" puede convertirse en un real explosivo:

"Aun en el caso de que un gobierno
electo fuese derrocado en los 90, se deberá
prestar ayuda a Brasil para guiarlo por una
senda de crecimiento económico, a fin de
conducirlo hacia el régimen político que
necesita."

"El matrimonio del comunismo con el
nacionalismo en América Latina representa ya el más grande peligro para la región y
para los intereses de Estados Unidos."

Más claro no canta un gallo, como suele
decirse. Los grupos dominantes de los
Estados Unidos tienen mucho dinero, un
inmenso poder e intereses bien definidos;
de lo que carecen es de escrúpulos democráticos para con el Tercer Mundo. Y de
otro género de escrúpulos también. Como
lo declaró recientemente el presidenteJosé
Sarney, con palabras que tienen validez
para toda Latinoamérica:
"La relación entre los dos países
(Estados Unidos y Brasil) está deteriorándose; nosotros, brasileños, estamos cansados de tantas _amenazas de represalias y
presiones".4
6. Estatismo y prosovietismo: una
incursión en la "antropología" política
El problema central de América Latina
(santafesianos dixit) consistiría, en última
instancia, en un "profundo conflicto cultural", corno habría quedado demostrado con
el ejemplo haitiano, que ya comentarnos.
Luego -también lo vimos- los latinoarneri-

Y es que el comunismo, a su vez, se
alimenta de otra de nuestras debilidades
congénitas, a saber, la propensión al estatismo:

"El 'esquema mental arraigado en
muchos pueblos latinoamericanos es tal
que, aun cuando las formas gubernamentales puedan cambiar, el régimen -por
ejemplo, el gobierno permanente o
temporario del momento- aun produce
estatismo. Los gobiernos pueden ser inestables y cambiar, pero todos ellos tienden a
demandar la expansión del papel del régimen durante su vigencia. Los expansivos y
absorbentes poderes del régimen se mantienen en cada país en donde esta perspectiva domine la cultura política."
Sí, pero resulta que esa "cultura" no
flota en el vacío ni es patrimonio de toda la
población. Cierto que el Estado latinoamericano ha sido y es en general autoritario,
mas no cabe olvidar que dicho carácter Je
viene, en primer término, del autoritarismo
propio de las clases dominantes locales: lo
es 4ue alguien ya vio un típico "patrón"
latinoamericano -de hacienda, de fábrica o

de lo que fuere- que no sea autoritario? Y
nuestras clases dominantes son así por
muchas razones, que comienzan por su
raigambre oligárquica y terminan con su
índole dependiente, que les quita soberanía, iniciativa, flexibilidad, amén de aquella parte del excedente económico que se
drena hacia el exterior en lugar de ·convertirse en fondo interno de "bienestar social."
Aquel autoritarismo estatal se ha visto
históricamente reforzado, además, por la
coostante injerencia de los Estados Unidos,
que por diferentes medios -que
comprenden desde la invasión de países y
creación subsiguiente de "guardias nacionales", hasta el simple "asesoramiento" y
formación de cuadros- no ha cesado de
reforzar a los "gobiernos permanentes" de
la región Y lo ha hecho, a la típica ·usanza
neocolonial: democracia dentro de casa,
"firmeza" en el traspatio, donde predomina
"otro contexto cultural".

y planificadora de su Estado. Tales son,
entre otras, las raíces de nuestro '"estatismo", yno ninguna "cultura" latinoamericana en general, como lo sostienen los "antropólogos" de Santa Fe.

rnerciales a los astilleros navales peruanos,
como parte de un programa de reducción
del adeudo-y, en 1986, la firma del primer
acuerdo pesquero importante de Moscú
con Argentina".

Estos especialistas en cultures parecieran, por lo demás, ver gigantes donde
sólo existen, efectivamente, molinos. Está
fuera de toda proporción, por ejemplo, la
estimación siguiente:

Cabe preguntarse: lqué tiene que ver el
"estati$mo" con todo eso y qué hay de
pecaminoso en aquellos acuerdos? lCarecemos, acaso, del elemental derecho de
toda nación independiente a establecer este
tipo de nexos con la URSS y los demás
países del planeta? lNo mantienen los
Estados Unidos vínculos a(m mayores con
la Unión Soviética y con China Popular?
Volvemos siempre al mismo problema: el
supuesto de ellos, los santafesinos, de que
estados "vasallos" como los nue,stros son
países con soberanía en el mejor de los
casos limitada, tanto para sus decisiones de
política interna como en el plano internacional.

"Es probable que el 85 por ciento de la
economía de México sea de propiedad
estatal y que el restante sector privado sea
dependiente de la benevolencia gubernamental."
lDe qué fuente obtuvieron cifras tan
delirantes? Suponemos que de su propia
fiebre: de esa misma calentura que los lleva
a descubrir curiosas "afmidades electivas",
como las que se señalan en estas líneas:

En fin, es verdad que el Estado latino"El régimen soviético es más compa- 7. La guerra gramsciano-teológica de baja
americano es relativamente inter- tible con el estatismo latinoamericano que intensidad
vencionista,5 pero lo es en la medida en que el de Estados Unidos. En muchos casos esto
de una parte necesita paliar, aunque sea de es cierto aun cuando el régimen latinoame- De no ser por las conclusiones siniestras
que de ella extraen, la versión que los teómanera simbólica, las tremendas injusticias ricano es ostensiblemente democrático."
ricos
de Santa Fe dan del pensamiento de
de la "sociedad civil", presentándose cual
Antonio
Gramsci no pasaría de ser un reEl documento Santa Fe II se refiere,
instancia benévola, paternalista, mediaseivorio
de
lo pintoresco, engalanado con
alarmado,
a
los
"logros"
de
los
soviéticos
en
dora; mientras que por otro lado, y dada la
perlas
como
la siguiente:
sus
relaciones
con
los
nuevos
regímenes
legendaria ineptitud empresarial· de las
burguesías locales (que ciertamente distan democráticos de América del Sur, justa"Grarnsci argumentaba que la cultura o
mucho de constituir una bourgeoisie mente a partir de aquella "compatibilidad":
la
red
de valores en la sociedad mantienen
conquérante), tiene que cubrir sus debilidasu
principio
por sobre la economía. Según
"Los
logros
soviéticos
incluyen
la
füma
des proporcionándoles la "protección", los
en 1987 de acuerdos de intercambio cultu- Gramsci, los trabajadores no conquistarían
"incentivos" y las "economías externas",
ral y cooperación económica del canciller el régimen democrático, pero los intelecsin lo cual tales burguesías serían aún más
Eduard
Shevcrdnadze con Brasil y tuales sí."
insignificantes. Recuérdese que la misma
burguesía brasileña, que pasa por ser la más Uruguay, los arreglos de laUnión Soviética
(Uno tiene el-deseo casi irresistible de
emprendedora y "agresiva" del subconti- con Perú acerca de la deuda -mediante los corear: ila imaginación al poder!)
nente, ha crecido bajo la sombra protectora cuales Moscú aceptó encargar la
adquisición de 80 barcos pesqueros y coPara ello, continúan los autores de

�Santa Fe II, los marxistas grarnscianos
buscan tener "una poderosa influencia en
(la) religión, escuelas, medios de difusión
masiva y universidades"; lo cual es cierto,
pero incompleto. Sus informantes parecieran no haberse percatado de que tal
aspiración va mucho más lejos, en la medida
en que también se extiende a los sindicatos,
comités barriales, cooperativas, etcétera.
Pero, preguntaríamos, lqué hay de malo en
eso?
Los ideólogos de la nueva derecha
estadounidense debeóan explicar de una
vez por todas cuál es su verdadera posición:
lson demócratas que sinceramente creen
en una sociedad basada en la hbre
circulación y competencia de ideas, imágenes y representaciones, incluyendo obviamente aquellas que no son las suyas, o son
fascistas disfrazados de liberales que estiman que los "grarnscianos" y otras tendencias marxistas no tienen derecho de emitir
sus opiniones y, menos todavía, de tratar de
conquistar hearts and minds?
A juzgar por el tenor del texto que comentamos, parecieran más bien lo segundo,
puesto que no debaten ideas sino que,
cuando son las del adversario, las convierten en el mejor de los casos en sacrilegio
y en el peor en un acto de delincuenciasubversión. Así de los pintorescos "resúmenes" de las tesis centrales de Gramsci (iel
pobre, qué no se lehaatnbuidoya!), se pasa
sin solución de continuidad a algo bastante
menos gracioso:
"Debe ser combatido el esfuerzo
gramsciano por socavar y desturir la tradición democrática mediante la subversión o
la corrupción de las instituciones que representan o mantienen esta tradición."

"Socavar'', "destruir'', "subversión": se
trata mínimamente de un asunto de policía,
si es que no del motivo para un golpe de
Estado o una edificante represión, "Corrupción": he ahí una buena oportunidad
para que la administración Bush acuñe el
término que está haciendo falta en la
ciencia política norteamericana: "narcograrnscianismo".
Más papistas que el Papa, los hombres
de Santa Fe aprovechan la oportunidad
para excomulgar, de paso y por segunda vez
(lo hicieron ya en Santa Fe I), a la teología
de la liberación:
"Es en este contexto que debe entenderse la Teología de la Liberación, una
doctrina política disfrazada como creencia
religiosa con una significación antipapa! y
contraria a la hbre empresa, con el propósito de debilitar la independencia de la sociedad respecto del _control estatista."
Si estos teólogos están contra la hbre
empresa, están contra Dios. Queda claro
que no se trata de una posición religiosa
respetable, sino de un "disfraz": la "piel de
cordero" de que la Biblia ya habló.
Resumiendo: gramscianos, leólogos
estilo Boff y afines, no pasan de ser meros
comandos del "/ow intensity conflict':
contra lo que antes (antes de que la empresa privada hablase sin rodeos, a ~ombre de
sí misma) se denominaba eufemísticamente la "civilización occidental":
"Muchos de los regímenes de América
Latina se enfrentan a lo que ha sido identificado en Washington como conflicto de
baja intesidad. Este término crecientemente ambiguo es usado para descnbir una
forma de guerra que incluye las operacio-

nes psicológicas, la desinformación, la mala
información, el terrorismo y la subversión
cultural y religiosa."
En consecuencia, lo pertinente es
aplicarla "propuestanúmero2" del respectivo apartado:
"Estados Unidos debe estar preparado
para expandir su programa de asistencia
militar a las fuerzas armadas latinoamericanas, como parte de su reconocimiento de
que las 'insurgencias nativas son explotadas
y agravadas desde el exterior. La complejidad de este desafio requiere una respuesta
comprensiva por parte de nuestra sociedad."

8. La deuda externa de América Latina o
i.cómo resolver la cuadratura del círculo
imperialista?
Hay una cosa de la cual los grupos estadounidenses de poder parecen haber tomado
fmalmente conciencia, y es la de que en los
actuales términos y como van las cosas,
resulta simplemente imposible pagar nuestra deuda externa. El documento de Santa
Fe lo dice sin ambages:
"La solución de la crisis debe provenir
del reconocimiento de &lt;¡ue la actual carga
de endeudamiento deberá ser disminuida,
debido a que nunca podrá ser reembolsada
en los términos actuales."
lEn qué términos, entonces? Es lo quo
no queda claro, ya que en este punto nos
topamos con el clásico dilema óe todo
usurero: deseos no le faltan de ahorcar a su
víctima, pero si la estrangula lquién paga la
deuda? Resulta, además y para agravar 1
cosas, que en este caso el prestamista
también vendedor y su deudor potenci

comprador. El drama deShylock se complica:

Santa Fe no saben qué medidas proponer
m~era de abatir el desempleo), prefiere
para salir del atolladero; finalmente caen
d_edicarse a medrar de lo que el Estado le
. "Sin embargo, el solo mantener dichos e~ la trarn~a de sus propias ilusiones, ambi- suve en bandeja de plata, sin el más mínim
.
.
o
ruveles de pago de intereses, tendría efectos ~on~s y ffiltos. Para comenzar, está la obse- nesgo ru esfuerzo.
devastadores sobre sus economías y sobre siva _idea de que la panacea número uno
El saneamiento de VASP se conseguila ~uestra. Los países deudores experimen- consiste en privatizar el sector estatal de
tanan un crecimiento negativo o cero se nuestras economías, para de ese modo rá, entre otras medidas, gracias al recorte de
registraría un aumento de la pobreza; no a~b~r, supuestamente, con empresas defi- un personal que parece haber habido en
tendrían dinero para comprar productos de citana_sque constituyen una carga para toda exceso, cual suele ocurrir en muchas empreEstados Unidos. Se estima que desde 1982 la sociedad. Lo cual en teoría es cierto
sas del Estado. Sólo que, si esto último es
el deterioro de las economías latinoameri- ade~ás fácil de resolver, pero en la realida~ verdad, resulta aberrante, por decir lo
canas provocado por la dedua, ha costado a t~opieza_ con un "pequeñísimo" inconve- menos, culpar al "estatismo" del desemlo~ productores de Est~dos Unidos 70 000 ruente: s1 las empresas en cuestión no son de pleo y el subempleo, como lo hacen los
mill~nes de dólares en ventas que éstos veras rentables, ninguna entidad privada a~tores del documento de Santa Fe, con el
las va a adquirir (y si lo son, o el mismo ejemplo de México:
perdieron."
Estad~ las_ convierte en tales, nada se gana
Lo má~ lógico pareceóa ser, entonces, con pnvatizarlas).
"El continuado estatismo del PRI ha
una negociación global: que de un lado de
pr°".ocado un desempleo o subempleo
. U~ ejemplo que ilustra cabalmente esta m_asivos que, ª. su vez, producen un mayor
la mesa se sienten los representantes del
club de_ acreedores (Club de París, como se situación es el de la compañía de aviación numero de emigrantes. Estimado en un 40
denomina) y de otro los de un club de VASP' propiedad del estado de Sao Paulo por ciento de su fuerza laboral este
de~dores (a cuya formación los Estados Y_ que ahora está en proceso de privatiza- desempleo requiere ser resuelto mediante
· de las empresas paraestataUrudos se han opuesto, hasta hoy, amena- ción, por haber sido deficitaria. Cual era de laventa masiva
zadoramente6), para discutir los términos esperar, sucede que, antes de transferirla al les."
de u~ ~uevo orden económico internacio- sector privado, la empresa tendrá que ser
.P~r otro lado, los autores de Santa Fe
nal, unica manera de resolver definitiva- sa~eada. Como se puede leer en un reporII insisten, complementariamente en la
me~te el problema de la deuda,junto con el taje de la revista Veja:
cuestión de los llamados swaps: '
del ~tercai_nbio desigual y otras formas de
"...el presidente de la VASP piensa que
r~l~ción asimétrica entre los países impeellas (las medidas tomadas) transformarán
"El trueque de deudas por acciones
rialistas y el mundo subdesarrollado.
ª. la compañía en una empresa estatal lucra- que está demostrando ser un vehícul~
S?I~ que esto parece imposible casi por tiva en menos de seis meses. Sólo después se eficaz para que las naciones latinoamericanas deudoras reduzcan sus deudas externas
defiru~1ón, ya que el sistema capitalista tratará de venderla al sector privado;'·'
mundial se basa precisamente en esa espor d~ento, deberá ser agresivamente
Si el Estado es capaz de convertir a pro~o:1do como un medio de estimular el
tructura de desigualdades ydesequilibrios y
en aquellos flujos unidireccionales de exce- VASP en ~na empresa rentable, lqué gana crecuruento del sectorprivadoproductivo."
d~nte_económico que, en la presente etapa la ~co~omia brasileña en su conjunto con la
. Más aún, recalcan que ello debeconduhistórica (aunque no por vez primera) ha privat12ación de la compañía? Cabe pregu_ntarse,
además,
qué
tipo
de
"iniciativa"
cu
a la _formación de mercados nacio-nales
adoptado la modalidad de deuda exte~a
pnvada
es
ésta
que,
en
lugar
de
invertir
en
de
':3P~tal, con fuerte participación de los
p~r razones que no es del caso entrar d
nuevas empresas (que es la única forma de ca~1talistas nacionales y con el objeto de
d1SCUtir aquí.
desarrollar la economía), en vez de crear estn;1u1ar la inversión productiva. Sólo que
nuevas
fuentes de trabajo (que es la única a~ui tam_bién hay algunos bemoles:
En tales condiciones, los teóricos de
ffilentras sigamos pagando religiosamente
N

-..J

�la deuda, o al menos sus intereses, el mercado interno de América Latina seguirá reduciéndose, corno los propios santafesinos lo
reconocen; y mientras tal cosa ocurra, uno
no ve muy bien en don~e podría colocarse
esa producción adicional (fuera de lo poco
que les interesa comprar a nuestros clientes
de los países desarrollados, claro está).
Esto explica, además, por qué el negocio de los swaps no ha prosperado mayormente: si invertir eri Latinoamérica fuese, en esta década, un buen negocio, hace
rato que el capital transnacional habría
convertido en inversión directa la totalidad
de la deuda. Sí no lo ha hecho es porque no
le conviene, y por lo mismo en el documento de Santa Fe se insiste más bien en que los
capitalistas nativos lo hagan. Pero pueden
seguir esperando: los empresarios criollos
no son precisamente amigos del riesgo.
En fin, no deja de ser una amarga ironía
el que, mientras nuestros políticos hablan
de la "reconversión industrial" y de la
"modernización", y nuestros filósofos y
sociólogos discuten ya los problemas del
ingreso de América Latina en la "postmodernidad", los pragmáticos hombres de
Santa Fe señalen como los mejores éxitos
de nuestras economías en.los últimos años
ciertas "reconversiones" agrícolas que nos
han permitido producir mejores piñas,
avellanas, mangos, melones, espárragos,
frambuesas, cítricos y vegetales en general,
que evidentemente.van a parar en la mesa
de los acreedores del Norte. iEn realidad
vamos entrando de manera vertiginosa en
la postmodernidad!
9. Revitalizar la OEA y algunas reformas
"democráticas" más
~

El proyecto estadounidense de revertir el

curso de la historia, de realizar el famoso
roll-back de que tanto se habló durante la
administración Reagan, de algún modo
.continúa inspirando el documento que
comentamos. En este sentido, lo más
notorio quizás sea la propuesta de revivir la
OEA, con las características de "ministerio
de colonias" que en su momento efectivamente tuvo:
"El embajador de Estados Unidos enla
OEA debería estar encargado de coordinar
las iniciativas multilaterales de Estados
Unidos... con los representantes latinoamericanos ante la OEA en Washington... (y,
por ejemplo) las gestiones pacificadoras de
la OEA en América Central son ampliamente prefenl&gt;les a los esfuerzos no alineados u hostiles que pudieran ser emprendidos por la ONU en esta sensible área. Con
la participación de la OEA, los Estados
miembros estarán más al tanto de la amenaza externa que enfrenta la región, y la cooperación multinacional contnl&gt;uirá a la
legitimación y a la comprensión internacional de los esfuerzos de paz."
Una OEA alineada y coordinada por el
señor embajador de los Estados Unidos, es
ciertamente mejor que cualquier organización plural e independiente, sobre todo si se
trata de legitimar (la palabra es de ellos) los
"esfuerzos de paz" de la Casa Blanca en la
región. El único problema es que, a estas
alturas de la historia, tal objetivo no parece
muy fácil de alcanzar. Lo más probable es
'que, o bien la OEA se redinamice, pero
pluralizándose, inclusive con el reingreso
de Cuba, o en caso contrario continúe vegetando y con el bajísimo perfil que la caracteriza hoy.
De todos modos, las presiones estadou-

nidenses van a hacerse sentir en este y otros
aspectos porque, si algo revela en conjunto
el documento de Santa Fe, es que los neoconservadores del Norte no acaban de entender que están tratando con naciones
que, aunque todavía no son plenamente
soberanas, siguen legítimamente aferradas
a cierto proyecto de soberanía. Con respecto a Panamá, por ejemplo, los santafesinos
insisten en que su gobierno (el de Washington) "tendrá que concentrarse" enla reorganización de las Fuerzas de Defensa, o sea,
de las fuerzas armadas de la nación istmeña;
en la reforma del poder judicial y de la
propia constitución pana-meña, a fin de
permitir la extradición de los nacionales
"culpables de crímenes contra terceros
países"; y, quizás lo más importante, en "la
retención, por parte de Estados Unidos, de
un número limitado de instalaciones en
Panamá (principalmente la Base Aérea
Howard yla EstaciónNava!Rodman), para
una adecuada proyección de fuerza en el
hemisferio occidental".
Nada más ni nada menos. Bajo semejantes condiciones, es cierto que, desde el
punto de vista de Washington, "la expulsión
de (Manuel Antonio) Noriega y la realización de elecciones no serán suficientes para
instaurar un régimen democrático en Panamá"; no, en todo caso, para establecer la
"democracia" neocolonial a que ~llos aspiran. Siempre supimos que el escándalo
montado e~ torno de la figura de Noriega
no pasaba de ser un pretexto para otro tipo
de "reivindicaciones".

recio y claro: el buen vecino ha vuelto y está
dispuesto a quedarse."
Tenns of endeannent? Dentro de los
parámetros culturales de América Latina
por lo menos, aquel anuncio no es muy
amistoso que se diga: los vecinos que por
decisión propia "vuelven a quedarse", son
en el mejor de los casos impertinentes y, en
el peor y más probable, invasores. Por lo
tanto, van a tener que enfrentar la resistencia de los dueños de casa, y más todavía en
una coyuntura como la actual, en que la
onda de reflujo que el subcontinente conoció en los últimos años pareciera haber
tocado a su fin, a partir de 1988. Piénsese, si
no, en los cambios en la correlación de
fuerzas políticas ocurridos desde México
hasta Brasil, o de Jamaica a Ecuador y
Chile, pasando desde luego por Nicaragua
(virtual derrota deloscontros), El Salvador
y el propio Panamá (que demostró una
capacidad de resistencia bastante mayor de
la esperada). Recuérdese, así mismo, la
sorpresiva reacción insurrecciona! del
pueblo venezolano ante el nuevo
"paquetazo" del Fondo Monetario Internacional. Los vientos han mudado, sin
duda, de dirección.

Notas
1.

Sallla Fe 11: A strategy for Latín America in tire
Nineties, elaborado por el Commitle of Santa &amp;
con miras a asesorar la polílka de la administración Bush hacia América Latina. Utilizamos aquí
la versión en españolde Gregorio Selser y Stephen
A Hasam, publicada por "El gallo ilustrado",
suplemento dominical de El Día, México, 22 de
enero de 1989. Por tratarse de UD texto de extensión no muy grande, omitimos indicar la págína
de la que proviene cada cita.

2.

"Entrelahbertadyelmiedo",rev. Vuelta, México,

10. "La fuerza del cariño"

Él documento de Santa Fe lo enfatiza sin
medias tintas: "Los estrategas políticos de
Estados Unidos deben enviar el mensaje

Año XIII, No. 147, febrero de 1989, pp. 13-14
3.

La Nueva Derecha latinoamericana, por su parte,
observó el mismo proceso de radicalización, cuya
víctima principal fue el escritor Carlos Fuentes.
Véase, sobre todo, los fun'bUDdos ataques que la
revista Vuelta, de Octavío Paz, le dedicó (No.139,
junio de 1988), a través de UD artículo escrito o por
lo menos firmado por Enrique Krauze.

4.

Declaraciones para la Fo/ha de Sao Pau/c, reproducidas en El Día, de México, 14 de febrero de
1989, p.14.

5.

Lo es fundamentalmente por razones históricoestructurales que sería ímposible explicar aquí, y

que tienen que ver con la problemática que
Gramsci planteó con referencia a las diferentes
formas de relación entre el Estado y la sociedad
civil en "Occidente"y en "Oriente", en función de
la contextura de las respectivas sociedades civiles.

6.

Cruel paradoja: la última "advertencia" estadounidense de la que tengamos noticias, en contra
de la formación de un eventual club de deudores,
fue la hecha por el vicepresidente Quayle a Carlos
Andrés Pérez. a comienzos de febrero. Cf. "Toe
transformationofCap", Time, february 13,1989,p.
22. iBuena participación en los preparativos del
"caracazo".

7.

"Mudanca de rota", Veja, 8 de fevereiro, 1989, p.
62.

�LASEMANA

Rafael Nájera
RESCOLDO
Aunque es indiscutible el poder que tiene el tiempo
para convertir en ceniza cualquier página, es el
hombre quien fuera llamado a descubrir una y otra
vez el rescoldo: guiño luminoso que nos dirige
nuestro semejante desde el ayer.
El texto que reproducimos a continuación, del poeta
y militar Rafael Nájera (Ciudad de México, 1840Monterrey, 1925), apareció publicado en Pierrot,
semanario ilustrado regiomontano dirigido por el
mismo Nájera y editado por Lázaro A. Lozano.
Aparece como "editorial" de su número 76, del 5 de
julio de 1908.

Ha seguido el astro del día derramando
sus rayos abrasadores sobre el infortunado
hemisferio, y los habitantes de este privilegiado suelo hemos seguido á nuestra vr:1.
suda que suda y respllando ruidosamente á
guisa de fuelles de fragua. Tenemos envidia
á Vulcano, porque él al fin, acostumbrado á
los halagos del fuego, se sentiría feliz en una
temperatura como la que aquí nos achicharra. Y nada de llover, pero en cambio ensayitos de tomado repetidos, que tienen la
ventaja de levantar tales nubes de polvo,
que siquiera no se ve el peligro y está uno
libre de tener miedo de que lo aplaste un
tejado que, á guisa de aéreo-plano es conducido en lasa/as aligeras del viento á lugar
más seguro, ni de que nos caiga encima un
árbol arrancado de cuajo por el furor del
vendaba!.
Con tales espectáculos era natural que
la buena gente prefiriera estar metida en
casita y no salir á buscar aventuras, y es por
eso que el Teatro ha estado vacío en los primeros días de la semana, y motivado que los
intrépidos artistas se propusieran ir, como
las golondr.inas, en busca de otro suelo, y
dieran por terminada la temporada que
sostuvieron durante siete meses, es decir
desde el 5 de Diciembre en que inauguraron sus trabajos en el simpático teatrito
Zaragoza, hasta hoy, 5 de Julio, en que se
despiden del público que tanto los quiso.
La estatua de D. Tancredo, estrenada anoche ante escasísimo público, Alma de
Dios y Lohengrín serán las últimas pir:1.as
que por hoy les veamos á estos buenos
amigos y iAdios! que el porvenir les sea
propicio y no se olviden de que dejan aquí
amigos ql!e los quisieron bien. Sírvales
también de lección el desdén del público,
que_ no splo fué motivado por el calor
carucular que nos sofoca, sino en gran parte

En el momento en que se alejó aquella
gran llama llamada Prudencia Grifell,
dejando una atmósfera diáfana como cristal
de roca, y un ambiente oloroso á gardenias
y claveles, con el recuerdo de esa colección
de obras escogidas, finas como batista de
seda o encaje de Bruselas, salirnos con
Granitos de Sal ásperos y bruscos, con las
subrayadas de Pardavé y Soto, muy buenas
para cierta clase de público que no se
distingue precisamente por su cultura
intelectual, era preciso que la gente decente
se abstuviera en gran parte de concurrir á
los espectáculos, amurallada en el calor,
magnífico pretexto para no concurrir sin ser
tratada de gazmoña.
Así fué cómo aquel grupo delicado en
su conjunto, donde figuraron como
estrellas las tres Sanchito y Lupe Nava, se
desmoronó, y el chispeante Pajujo, el
selecto Ojeda y el festivo Pardavé, con el
inteligente Soto, dispusieron cambiar de
aires, con perjuicio nuestro, que ya
estábamos engreídos con tan simpática
agrupación.
Cuando cerrábamos nuestra edición
anterior supimos que la fiesta escolar que
celebraron las EscuelasNonnales como fin
de año y que fué presidida por el Señor
Gobernador, estuvo lucidísima, y en ella se
cumplió el programa que publicamos en la
edición pasada, con toda exactitud. De
igual manera la Sociedad Unión y Amistad
cumplió el programa de-que dimos cuenta y
los versos encomendados al que esto escribe, que fueron una verdadera improvisación, pues se confeccionaron unas horas
antes de la fiesta, los leerán, si tuvieren
paciencia para ello, nuestros abonados, en
la siguiente página.
Se anuncia para hoy como primera
función vespertina una compañía de

variedades y cinematógrafo que anoche se
estrenó en el Zaragoza, en la que figura
comoAstro el hombre mono. En lontananza
t enemos un concierto organizado por la
diva Isabel Zenteno, y con el concurso de
jóvenes de ambos sexos de la "creme"
reinera, en el cual se ejecutarán pir:1.as de
mucho mérito.
No ha circulado todavía el programa;
pero como se verificará en la semana,
haremos la crónica respectiva en el número
subsiguiente.
Antes de entrar en prensa nuestro periódico hemos tenido el gusto de ver á
media sociedad reinera, ó tal vr:1. mayor
cantidad de gente invadir los carros
eléctricos, rumbo á Topo Chico, lugar
donde tieneverificativo la solemnidad del 4
de Julio, aniversario de la Independencia
de los Estados Unidos de América.
Unimos nuestro regocijo al de los
patriotas americanos, y nuestras aclamaciones jubilosos á Washington, el Gran
Padre de aquella Patria industriosa, al
Hidalgo del Norte, á quien debe la gran
República su libertad.
Nosotros también tenemos algo muy
importante que nos recuerda el 4 de julio, la
memorable acción ganada por el intrépido,
entonces coronel Bernardo Reyes con un
puñado de valientes, acción en la que
perdió mucha gente y quedó mutilado de la
mano derecha, purpurando con su sangre
generosa el suelo de la patria, pero que
venció á un enemigo cuatro veces mayor y
libró á México de aquel revoltoso de oficio.
El magnífico grabado del Sr. D.
Desiderio Lagrange que publicamos hoy,
da una idea de aquella acción gloriosa, por
cuyo recuerdo enviamos nuestras
felicitaciones al Sr. Gral. Bernardo Reyes.

�Cuadernos de la revista DISLB /2
EL ETERNO RETORNO: PUNTOS DE LLEGADA
YPUNTOSDEPARTIDAENELCURRICULO

ABANICO
Los trabajos que se publican en esta sección son
apenas una muestra de lo que fue el X Coloquio de
Antropología e Historia (Lenguaje y tradición en
México) celebrado en Zamora, Michoacán los días
19, 20 y 21 de octubre de 1988. Entre las veinte
instituciones patrocinadoras y participantes de
esta jornada académica -encabezadas por El Colegio de Michoacán- estuvieron: Secretaría de Educación Pública, UNAM, UAM, Conacyt y nuestra
facultad. La coordinación general estuvo a cargo del
maestro Herón Pérez.

Martha Casarini Rato
l. El intento de revisión de la temática curricular desde la
perspectiva de sus posibilidades de investigación me parece
importante en la medida que permita reenfocar un campo de
estudio y de acción que no siempre es fácil de aprehender.
A veces la temática aparece tan estructurada, tan "armada" que da la impresión que nada ni nadie puede penetrarla.
Otras veces se perctbe tan inocua e inocente que de nuevo eso
mismo la hace, paradójicamente, impenetrable, pues casi
constituye una "mal~ad" meterse con ella.

Por otra parte, para contradecir aquello que emerge como
organizado e inofensivo, se desarrollan cuestionamientos muy
agudos. En este caso, lo que se busca es movilizar esa estructura, para que sea posible introducir el conflicto.
Se experimenta, entonces, un sentimiento totalmente opuesto
al dt.:.scripto; las dificultades son tan grandes, la riqueza y
complejidad de la temática curricular es tan densa; las sutilezas
son tan finas... que, también, ponemos en duda la posibilidad
de explicarlas; ya no digamos de intervenir de alguna manera
en ellas, sino al menos, explicarlas.
En síntesis, nuestra percepción y sentir sobre el tema se
columpian entre la inocuidad y la complejidad, entre lo estructurado y el caos, entre lo accesible y lo oculto.
Lo interesante de este proceso es la factibilidad de que
estén variando nuestras consideraciones sobre el currículo, su
desarrollo e investigación.

Veamos: la década de los80 puede haber traído en algunos
sectores un mayor esfuerzo por integrar la teoría y la práctica;
más profundización sobre el tema desde campos de conocinuentos muy variados; una revisión má~ honesta y lúcida de las
utopías (auoque no sé si, además, la redefinición de las mismas,
Yla posibilidad de hacerlo en el momento actual).
Este esfuerzo de integració,, es decir, la mejor utilización
de herramientas teóricas y me1'.ldológicas para explicar reali-

dadesconcretas, y, a veces, para aplicarlas a la modificación de
las mismas, puede estar influyendo en los recortes y análisis
que hace el investigador curricular a la hora de definir sus
intereses y problen.as.
No sé si es optimista pensar que los "trabajadores" del
currículo, en esta década, ya sea por el deterioro de las
condiciones objetivas de la educación, como por las crisis
mismas de algunos paradigmas en sus alcances explicativos de
la realidad, han tenido que empezar a buscar "adentro". Con
este "adentro" sugiero la idea de país, región, institución hasta
el investigador mismo.
Quizás se esté perdiendo así cierta arrogancia en el manejo
del conocimiento en cuanto al poder que éste puede tener para
interpretar y modificar una realidad. Me estoy refiriendo
concretamente a las ciencias sociales. Tal vez se esté gestando
otro tipo de relación del investigador de estas disciplinas con
el conocimiento.
Con respecto a la necesidad de aprehender con nuevas
pautas los problemas sociales, se afirma: "la visión analítica
debe ser constantemente rediscutida para adecuarla a una
realidad cuyas exigencias son frecuentemente mucho mayores
a aquellas recogidas por la teoría clásica". Pero además " ...la
confrontación de informaciones y experiencias sobre distintos
aspectos de la vida social ha dado lugar a un acrecentamiento
de las oportunidades del saber, expresado, por una parte, en
una diversificación -y a menudo fragmentación- de campos de
aproximación a la realidad, así como en una diferenciación
teórica e ideológica enorme en aquellas corrientes que parecían, hasta unos años, relativamente unificadas". 1
De alguna manera, las reflexiones anteriores pueden ser
transferidas a la temática curricular, aunque habría que analizar sus matices singulares.
2. Podemos admitir que se ha recorrido un largo camino desde
aquellas consideraciones que se hacían sobre el currículo como
estructura cerrada, anticipadamente planeada con todo su

�universo de objetivos, hasta los enfoques actuales que lo
conciben como proyecto relativamente abierto, el cual incorpora la idea de "proceso", de empresa educativa que se
construye al ir haciéndola.
Aún con el temor de que estas reflexiones sobre el currículo se conviertan en un discurso más, hay que reconocer también
sus aciertos, puesto que la idea misma de "proceso" exige un
mayor acercamiento entre la teoría y la práctica, entre la
investigación, la planeación y la administración del currículo.
Esta idea de currículo abierto (o más abierto) pone atención en las distintas situaciones concretas, es decir en las
instituciones singulares donde los protagonistas llevan a cabo
el currículo. Esto no acontece cuando se maneja política y
académicamente una concepción "cerrada" de currículo que
favorece la homogeneización de una propuesta.
Al respecto pienso que la siguiente cita de Stenhouse es
clara: " ...la experiencia en el campo del currículo nos indica
que las variables contextuales en la escuela y su medio ambiente son tan importantes que no pueden establecerse recomendaciones generales. Cada escuela tendrá que ponderar sus
propiosproblemas yelaborar su línea de conducta" .2También
habla de la importancia del compromiso de los individuos para
desarrollar esta concepción del currículo. Por ello afirma: "en
grandes organizaciones burocráticas sólo puede buscarse la
'eficiencia' cuando la calidad del compromiso no es un factor
importante".3

Por otra parte se tiene la impresión de que, si bien, hay una
multiplicidad de corrientes y posiciones que representan distintos paradigmas, estaría surgiendo en algunos sectores una
nueva actitud en su aproximación conceptual a la realidad.
Existiría una mayor preocupación por "preguntarle" a la
realidad y no tanto al paradigma en cuestión.
No me estoy refiriendo a la vieja polémica entre la teoría
y los hechos, ni a un desencanto o descrédito de la teoría. A lo
que me refiero es que en los finales de los 80 parece que no
existe la actitud de confianza en algún superparadigma, es
decir en el paradigma "bueno", ni la protección que da
poseerlo ypor supuesto aplicarlo a la realidad para su interpretación y pretendido cambio.
Ejemplifico en parte esta actitud, a través de un comentario de C. Coll en un artículo en el que realiza un balance crítico
del aporte de la psicología genética a la educación. Dice: " ...son
cada día más numerosos los autores que cuestionan la manera
misma como se han. planteado las relaciones entre, por una
parte, la psicología y la epistemología genéticas, y por otro la
teoría y la práctica educativa; como alternativa, se sugiere una
utilización de los primeros como instrumento de análisis de los
problemas surgidos.en y desde la problemática educativa, en vi:z
de considerarlos como una fuente potencial de soluciones ya
hechas para resolver los males que aquejan a la educación" (el
subrayado es mío).4
En otro contexto cultural y académico, a finales de los años
60, J. Schwab sostenía que el campo del currículo estaba
moribundo, por lo tanto en crisis. Lo anterior era resultado de
un "agotamiento" de los principios, ya fuera porque las preguntas suscitadas por éstos se habían respondido o porque las
IN

investigaciones realizadas a partir de los mismos no se adecuaban ni al objeto de estudio ni a los problemas que se debían
resolver.

currícula, d~l proceso_pedagógico del aprendizaje de los jóvenes en el ruvel supenor, de la formación en los enseñantes
etcétera.
'

Para él un indicador de esta situación lo constituían la fuga
de los investigadores del mismo campo de estudio; la fuga
hacia los modelos y la metateoría; la vida hacia el pasado y por
último hacia lo accesorio.

Pero en lo que no habrá que confundimos es en analizar
estos temas con los encuadres que utilizábamos en la década
pasada.

Más adelante, descartando la esperanza de alguna teoría o
metateoría curricular, Schwab habla de una alternativa, dice:
la alternativa viable que resta es la de las uniones y conexiones
no sistemáticas, incómodas, pragmáticas e inciertas que puede
realizar un enfoque ecléctico" {el subrayado es mio).5
Por último, otro autor (Huebner) empeñado en rescatar
los temas "clásicos" del currículo sostiene que habría que
volver a otorgarle importancia a la cuestión del contenido y a
la manera de enseñarlo. Para él, el currículo no está monbundo
sino muerto. Irónicamente admite que se podría haber detectado antes su gravedad, de haber existido alguna preocupación
por lograr congruencia entre el discurso y la práctica. Afirma:
"murió porque la creciente diversidad de intereses que trató de
llevar adelante, en esos cien años, no se podría mantener más
tiempo con un solo enfoque. No puede haber un renacimiento
porque el campo no tiene ya unidad ni integridad".6
Pero, por otra parte, esta pequeña apertura polémica en
relación al currículo, esta actitud hacia los paradigmas y la
teoría, este inventario del estado de salud de la temática, se
toma más compleja cuando necesariamente pretendemos
contextualizar nuestras reflexiones en el ámbito de la educación superior. De no hacerlo sumaríamos una "fuga" más a las
anteriores descriptas.
Sobre la prospectiva para el nivel superior en América
Latina, Tedesco dice que ésta "no es una actividad gratificante".7
Sosteniendo una posición ya consensual en muchos sectores, el autor realiza un análisis de la educación a nivel superior
en la presente década y nos advierte que aquella no puede ser
explicada con el optimismo economicista de hace dos décadas.
Desde esta perspectiva, el papel de la educación en su contribución al "desarrollo" disminuye,ya que aquellas expectativas
de los 60 no son factibles. Sin embargo, analizada desde otro
punto de vista dicha contribución se toma más compleja, pues
ya no es pensada sólo en términos de la vinculación educaciónaparato productivo, sino en relación al funcionamiento de la
sociedad. Así, temas como el consenso social, la creatividad y
la participación adquieren relevancia.
Nunca como ahora la discusión sobre los límites y los
alcances de.la formación universitaria en relación a la cultura,
la ciencia y la técnica ha sido tan vital.
Quizás por todo esto emerge la preocupación por el rescate
del conocimiento y del desarrollo intelectual en el marco de
una política educativa que pugne por que "el acceso formal se
convierta en acceso real al conocimiento y a los aprendizajes
socialmente significativos".8

Lo anterior vuelve a poner sobre el tapete la cuestión de la

¿Hay un cambio real? ¿Qué tanto está afectando (o
afectará) nuestras consideraciones sobre el currículo su
inv~tigació~ y desarrollo? Aunque muy arduo, éste ~ un
penodo cruetal para observarnos a nosotros mismos. En síntesis, ¿qué respuestas buscamos?, ¿Qué preguntas nos hacemos? ...
Hay que construir otro enfoque de las relaciones universidad-sociedad, de las condiciones objetivas de las instituciones·
de los ~eamientos de los proyectos académicos para, a su vi:z:
redefuur los alcances curriculares.
. E~ este replanteo también se somete a revisión el papel del
mve_st1gador: "se trata de la participación de los investigadores
e~ eterta const~lación de ideas y valores vinculados al comproffilSO y al sentido de la tarea científica en el contexto del
subdesarrollo y de la búsqueda de un nivel adecuado de
autonomía.
Sin esta dimensión valorativa las modalidades
. . .
mstituCionales que pudieran eventualmente diseñarse derivar!an en esqu~mas vacíos de contenido o darían lugar a alternativas de acCión que constituirían probablemente un mero
reflejo de pautas académicas ajenas a las reales necesidades del
proceso de desarrollo social autóctono".9
)

3. Es~a puesta, en puntos anteriores, de algunos planteamientos, tiene la pretensión de operar como marco de referencia
para la reflexión, a veces cuestionando y otros justificándo,
s?bre. el desarrollo del currículo y la investigación en una
s1tuaCión concreta; me refiero a la licenciatura en pedagogía
en la Universidad Autónoma de Nuevo León.
'
No se desconoce, por otra parte, que como todo marco de
referencia éste posi~ilita los análisis en ciertas direcciones
pero al mismo tiempo supone limitantes para acceder a l~
percepción de los problemas desde otro ángulo.
. El ir acumulando progresivamente teorías, conceptos e
ideas, aunado a una toma de conciencia de nuestras dificultades ~ersonales, grupales e institucionales) para modificar la
rea~dad, produ~e un forcejeo permanente entre los aportes
t~óncos proveruentes de investigaciones, estudios o informaClones Yel registro, al mismo tiempo, de evidencias o indicadores de_prob~emas en el currículo;·en los objetivos profesionales
de la licenCiatura y en el proceso de enseñanza y aprendizaje de
maestros y alumnos concretos.
~s~o, que desde el punto de vista discursivo, puede ser
perCib1do como un intento loable de integración teoría-prácti:• nos _emb~rca, sin embargo, en un proceso a veces muy
ontrad1ctono, dadas nuestras condiciones objetivas-subjetivas de docencia, desarrollo curricular e investigación.
En un mismo fragmento espacio-temporal vivimos simultáneamente el análisis de la legitimación y al mismo tiempo
nuestras prácticas legitimadoras; la preocupación por la cali-

dad de los aprendizajes ylos obstáculos reales para facilitarlos·
n~estra~ críticas fundadas a una planeación burocrática, y aÍ
ffilsmo tiempo, las demandas de la institución, de los alumnos
y_de nosotros mismos de una normatividad que permita poner
Cierto orden en la consecución de algunas metas.
. S~ pueden ~ricaturizar las consecuencias de este tipo de
s1tu~C1ones. As1 _se produce un aislamiento de los planteos
t~óncos en relaCión a la realidad curricular y docente, perfecCI_onando el encuadre o modelo. Por ello, las formas del
discurso pueden adquirir, a veces, una belleza demasiado
vulnerable. O podemos arrojarnos al "imperio de los sentidos"
para g~z~r cu~cularmente de una desvergonzada empiria y
normatMdad sm reflexión, sin intento de fundamentación
conceptual.
?tras veces frente a las herramientas conceptuales se
adviert~ poco empeñ? en la búsqueda de explicaciones y
altemal!vas: nos paralizamos. Tememos contradecir la teoría.
Tememos pensar por nuestra cuenta. Se habla de la creatividad, ?ero ~sta es escasa puesto que el miedo a las etiquetas
~rop1as_y a1enas es sustantivo. Las modas epistemológicas e
ideológicas nos hacen dudar demasiado de nosotros mismos.
Se me antoja aquí una reflexión: ¿qué tanto estas actitudes
dete~~• e~ parte, el tipo de aproximaciones que hacemos
a la mvesttgaCión curricular?

En ~!ación a las ideas anteriores Devereaux afirma: "quiere
esto deru que el mejory quizás el único medio de alcanzar una
simplicidad congruente con los hechos es lidiar de frente con
las mayores complejidades, mediante el artificio extremadamente práctico de tratar la dificultad per se como un dato
fundamental, que no debe rehuirse sino aprovecharse al máximo",
Yagrega: "no se hace buena ciencia pasando por alto sus datos
más fundamentales y característicos que son, muy concretamente, las dificultades propias de esa ciencia".10
Haciendo una interpretación un tanto hbre de la cita
anterio~'. Y P3;,ª poder "lidiar de frente con las mayores
c~m~Ie11~ades (como dice el autor) tenemos que distinguir
sm d1soetar de dónde provienen las dificultades: de la índole
~s~a del objeto de estudio en cuestión (el currículo); de los
distintos campos del conocimientos que lo penetran· de las
cara~erísticas d~ quienes hacemos los abordajes teóricos y
prácticos; de las instituciones singulares en donde se desenvuelven los currícula y su investigación.
Precisando un poco más los acercamientos al currículo a
su desarrollo e investigación, éstos difieren dependiendo d;sde dónde se producen esos acercamientos y cuáles son las
necesidades que los motivan.

Así, en este aspecto, vislumbramos los alcances positivos
de nuestras aproximaciones, pues en nuestro caso las necesidades no surgieron de declaraciones curriculares formales (plantear~, por ejemplo la investigación como un deber ser) sino a
partrr del mome_nt? en que pudimos hacernos algunas preguntas sobre las practicas docentes; sobre el destino de nuestros
egresados; sobre qué estaría pasando con los alumnos y sus
aprendizajes, etc.
Hay que agregar a esto el dato de que esas temáticas, por

�la índole de la licenciatura, forman parte de nuestro propio
objeto de estudio. De allí el doble interés teórico y práctico,
pero de allí también la intensidad del proceso.
Es pues impactante el momento en que finalmente los
aspirantes a investigadores comenzamos a entrecruzar las
ideas con los datos·que se van elaborando, porque se "descubre" que, de alguna manera, la realidad está "ahí'', pero
merced a la disociación era como si no estuviera. Hago la
acotación de que esto me parece un hecho bastante común en
las licenciaturas de pedagogía, por las dificultades para replantearse de la normatividad.
Además, la búsqueda teórica se convierte en un viaje dificil
pues ahora sí se comienzan a formular preguntas a la misma y
no a rumiar vagas especulaciones.
Lógicamente, en este proceso también se confirma lo que
ya se sabía pero de otra manera, y es que la pedagogía, las
ciencias de la educación y otras disciplinas afines no están
esperándonos en algún recodo del camino para surtirnos con
sus respuestas ya elaboradas.
En síntesis: la formación docente y la investigación posibilitan que aquello que enseñábamos desde los hbros, se convierta en una vivencia que permite, ahora, otorgarle un nuevo
significado a la teoría y a nuestra realidad.
Desde esta perspectiva, poco ortodoxa, por cierto, el
currículo, sus redefiniciones, su aplicación, etc., se constituye
para nosotros en una extensa y permanente investigación
teórica-aplicada (veremos luego cómo esto logra precisarse
más).
Hay algunas ideas de Stenhouse que sirven para apoyar lo
anterior. Dice este autor que "el que trabaja en el currículo
debe formular hipótesis comprobables mediante una paciente
investigación, pero no de tipo tradicional: la investigación del
currículo plantea problemas que son reacios a los métodos
tradicionales".11
Desde su óptica la investigación del currículo debe ser mas
"iluminativa que recomendatoria". Es por eso que él vincula
desarrollo del currículo con investigación y piensa que quien
está inmiscuido en este tipo de asuntos debe explorar problemas más que ofrecer soluciones.
Retornando de Stenhouse a nuestra realidad institucional,
la intención y la práctica consecuente es combinar la administración del currículo y su normatividad con el desarrollo del
programa de formación docente y el de algunos proyectos de
investigación que nos permitan explorar problemas e ir redefiniendo la normatividad.

En realidad el programa de actualización docente está
pensado para "ir haciendo" el currículo; a su vez el programa
se contextualiza en el currículo tomado como punto de partida,
es decir, como estructura inicial. Esta, organizada con su perfil
profesional, sus objetivos, etc., contextualiza, pero también
limita, pues cuando formulamos el currículo no podíamos
anticipar las construcciones posteriores.
Además, el programa de formación docente presenta
matices muy variados y desiguales en las distintas líneas
curriculares en las que se desarrolla.
El temario de trabajo, las necesidadesy compromiso de los
integrantes, observan diferencias marcadas. Acá hay que hacer
una reflexión contraria a las habituales: por tratar de impulsar
cierta capacidad autogestionaria yparticipativa en los equipos
docentes, posiblemente se descuidaron problemas relativamente comunes al currículo y a la actualización de los docentes.
Tampoco hay que olvidar las reflexiones de Stenhouse en una
cita anterior sobre los niveles de compromiso de los individuos.
Es decir, las actitudes. Todo esto nos lo seguirmos replanteando, sin embargo, esta modalidad de encuadre sigue siendo
nuestra mejor opción, dadas las condiciones de trabajo existentes.
Y, precisament~ es esta ligazón entre currículo y formación
docente la que constituye, por así decirlo, la infraestructura
suscitadora (directa o indirectamente) de las investigaciones
actuales. Estas se comentan a continuación.

4.1 Formación docente yDidáctica universitaria: alternativas
para su desarrollo.13

propuesta didáctica (teórica-operativa), en principio, para el
colegio de pedagogía, pero con pretensiones de generalización
para las ciencias sociales en el nivel superior.
Por último incluye los intereses de todos los integrantes del
equipo docente de que este tipo de trabajo se revierta en una
investigación aplicada al salón de clase, en donde, los maestros
interesados podrán experimentary evaluar la propuesta didáctica que estamos elaborando en este momento.
En síntesis, es un proyecto que al desarrollar el programa
de actualización y formación docente posibilita simultáneamente el desenvolvimiento del currículo teórica y prácticamente.
La metodología participativa se adecúa a nuestras condiciones de trabajo por la carencia de recursos, de maestos
profesionalizados y de investigadores, aunado a que no trabajamos sobre un objeto de conocimiento estructurado, con
sólida investigación por detrás. Esto obliga, como prioridad, a
formular proyectos que puedan ser multiaprovechados.
Se cubren necesi~ades de los maestrosjóvenes, reciclaje de
los mayores, desarrollo de la investigación por algunos de
nosotros y, retroalimentación al currículo.

Sin embargo somos conscientes de la necesidad de sistematizar la formación de investigadores, como la participación de
otros interlocutores y asesores.

A medida que un equipo de maestros va instituyendo el
programa de actualización y formación docente, el grupo
paulatinamente accede a cuestiones que rebasan la mera
construcción de los programas de esa línea curricular. Se aclara
que este proceso lleva aproximadamente tres años.

El interés en algunos de nosotros de avanzar con este
trabajo, está muy determinado por la necesidad de no dejar
fuera de los objetivos de formación e investigación, la formulación de proyectos propositivos. Es decir, la intención es
explicar, pero también proponer. Nos inquietan bastante los
problemas relativos a la enseñanza y el aprendizaje, por la
índole misma de nuestra licenciatura.

Así el equipo se centra en dos cuestiones fundamentales:
a) la revisión de la práctica docente, en todas su dimensiones:
psicológicas, curriculares, didácticas e institucionales, y b) la
reflexión sobre la estructura del conocimiento subyacente a los
cursos que desarrolla este equipo docente.

La discusión de los paradigmas didácticos a la luz del
inventario de los problemas de nuestra práctica educativa nos
facilita la superación de los "reduccionismos" (psicológicos,
sociológicos, antropológicos) a la hora de explicar y actuar
sobre el proceso educativo.

Es precisamente esta modalidad de trabajo grupal y participativo, apoyada en el currículo como punto de partida, la que
posibilita que en un momento dado una parte del equipo
docente formule un proyecto de investigación en el que se
anudan varias inquietudes: la formación docente, la didáctica
a nivel superiory la metodologíaparticipativa como modalidad
de trabajo.

Hay claridad, sin embargo, que los reduccionismos o
"hegemonías" de ciertas disciplinas respecto al proceso educativo tampoco se superan planteando falsas integraciones teóricas, que más bien semejan un co//age que integración en sí.

Por último, otr:a idea de Stenhouse que incorporamos es
que con respecto a un currículo no importan ya sus defectos o
limitacione5&gt; "lo que interesa es si plantea problema5&gt; conflictos:
es decir si se percibé en él que hay ambición, desafio: dificultades auténticas y significativas".12

Esta propuesta pretende optimizar y cubrir varias necesidades. Por una parte la del equipo docente que trabaja en la
línea curricular (psicopedagógica y didáctica), que luego de
haber completado la programación de todas las mateerias,
seminarios y talleres que le corresponden, está avocada a la
reconstrucción de la estructura conceptual del objeto de conocimiento de dicha línea curricular.

Se puede visualizar, pues, la importancia del vínculo currículo, formación docente e investigación dentro de nuestro
encuadre de trabajo.

Por otra parte, también, posibilita satisfacer las necesidades del equipo de investigación que pretende aprovechar este
proceso para comenzar a formular los lineamientos de una

Por último, esa mayor riqueza conceptual sobre las prácticas eductivas proveniente de diversos campos de estudio
tampoco es ignorada, yello determina que nuestras consideraciones sobre el currículo, la enseñanza y el aprendizaje estén
frecuentemente sometidas a revisión.
En frn, todo esto que de por sí resulta perturbador cuando
nos mantenemos en el nivel explicativo de los problemas, lo es
mucho más cuando se pasa al terreno propositivo.
Los paradigmas actuales han incorporado tantos factores
mediacionales en la explicación del proceso de enseñanzaaprendizaje en el salón de clase, que esto coloca a la investigación
didáctica en una situación dificil.

Dificil pues a la hora de armar los lineamientos de una
propuesta para el salón de clases, hay que tomar en cuenta los
factores mediacionales provenientes del maestro, del alumno,
del grupo, de las relaciones que se establecen en ese microuniverso que es el aula; al mismo tiempo hay que incorporar el
problema de los frnes, del contenido; de los objetivos formativos y profesionales formulados en el currículo.
En esta etapa estamos cotejando algunos paradigmas de la
investigación didáctica con nuestro propio inventario de problemas. De aquí extraemos el replanteo sobre los fines educativos y curriculares; la revisión del campo de psicopedagogía y
la didáctica y por último prepara el terreno para la propuesta
aplicada al aula.
4.2 Titulo de la Investigación: El aula universitaria.
Lugar de observación.u

La investigación en el aula constituye un proyecto importante
para la educación superior pues se carece de dichos estudios a
este nivel. A nosotros, específicamente, nos permite lograr
ciertas metas. Estas son: que un grupo de maestras del colegio
de pedagogía desarrollen esta investigación; que grupos de
alumnos se inicien en el aprendizaje de ciertas habilidades
requeridas para este tipo de estudio; que nos introduzcamos en
el salón de clases de una licenciatura en pedagogía (habrá que
reconocer que no es empresa sencilla profanar el aula de una
carrera de educación)ypor último que este estudio se extienda
a otras facultades y escuelas de 1a universidad, con lo cual el
·universo se amplía.
La investigación intenta explicar lo que sucede en las aulas
universitarias, a partir de un enfoque etnográfico, que reconoce aportes de campos del conocimiento diversos, tales como el
psicoanálisis, la antropología, la sociolingüística, etc.
La intención a corto plazo es conformar una estructura
explicativa más fundada sobre lo que ocurre en el salón de
clases entre maestros y alumnos y entre éstos como grupo de
interacción.
El propósito a mediano y largo plazo seguirá siendo el
poder incrementar y enriquecer este tipo de estudios, pero
además, formar a otras gentes dentro del enfoque y, por fin,
acceder al recorte de ciertosproblemas que nos interesan tanto
curricularmente como desde el punto de vista psicopedagógico
y didáctico.
Actualmente, aunque aún en proceso, esta investigación
volcada al programa de actualización y formación docente está
facilitando la revisión de nuestra concepción sobre el currículo,
la enseñanza y el aprendizaje.
Así es como la investigación en el aula, que admite tantos
matices interdisciplinarios, nos va proveyendo de ideas, datos,
hipótesis que se están integrando naturalmente al otro proyecto sobre didáctica a nivel superior.
Es sugerente que los ya conocidos pero no resueltos
problemas vinculados al contenido, su selección, estructura y
transmisión, como aquellos ligados a los alumnos, sus motivaciones y aprendizajes están siendo ahora iluminados desde
otros ángulos. Estos son: la legitimación de saberes, poderes,

�imágenes; la legitimación del sistema de evaluaciones; la
operatividad del currículo oculto; las transacciones cotidianas
en el aula; las mil y una estrategias de la simulación en
düerentes aspectos y momentos de la práctica educativa de
maestros y alumnos.
Por otra parte, _el hecho de contar con otros proyectos y
actividades para analizar y resolver cuestiones curriculares
posibilita recodificar los resultados que va arrojando la
investigación en el aula.
4.3 Título de la investigación: Prácticas profesionales del
egresado de la licenciatura en pedagogía de la Facultad de
Filosoffa y Letras, UANL,en el área metropolitana de Monterrey.15
La investigación a la que hacemos referencia en este apartado
se realiza con el propósito de mostrar cuál es la inserción
laboral de quienes constituyen aquella "oferta de profesionales" anunciada en el documento curricular del año 1980, que es
cuando se diseña el plan de estudios. Este tuvo que ser
reajustado en el año de 1984 para poder insertarse en un
proyecto global de la facultad para todas sus licenciaturas.
Algunos de los objetivos de la investigación, que ya se están
verificando, se dirigen a detectar cómo "las características y
condiciones presentes en los distintos sectores de ocupación,
determinan el ejercicio de16 la práctica profesional de los
pedagogos; a clasificar dichas prácticas; describir las actividades realizadas por pedagogos y aquellas que son ejercidas por
otros profesionistas y que podrían ser desarrolladas por pedagogos.
Por último, otro objetivo es "realizar una propuesta de
retroalimentación curricular al currículo vigente". A los fines
de esta conferencia, me parece fundamental detenerme en este
último propósito de la investigación, pues allí está, en parte, la
clave de su importancia.
Veamos. En páginas anteriores me refería al currículo de
la licenciatura en pedagogía concibiéndolo como punto de
partida o estructura inicial, y agregaba que este modo de
pensar nos permitía ir haciendo nuevas redefiniciones del
mismo.
Sin embargo, hay que admitir que esto puede no ser así
cuando los supuestos iniciales no son sometidos a revisión. De
allí la importancia de esta investigación, que posibilita revisar
y actualizar aquellos supuestos iniciales sobre los cuales se
montó hace siete años un peñtl profesional.
La investigación se comenzó hace más de un año, y abarca
una muestra de 70 egresados.
La propuesta además es retroalimentadora en otro aspecto, vinculado a los campos de conocimiento que ofrece esta
licenciatura. Me refiere al hecho de que a través de la investigación
se está revisando parte del marco teórico de la literatura
curricular, como por ejemplo: peñtl profesional, prácticas
profesionales, necesidades sociales, laborales, etc.
También se somete a análisis el papel de la universidad y
la currícula en relación ala formación de los jóvenes en un nivel
de pre-grado.

Por último, nos interesan los resultados de esta investigación
para replantear, hasta donde sea posible, la actualización y
formación de los docentes. Pues aún no sabemos con precisión,
en relación a las dificultades de inserción laboral, ya detectadas, cuánto se deben éstas a prospectivas apresuradas y cuánto
a la carencia de cuadros académicos y profesionales para
formar a los alumnos.
En el caso de esta licenciatura los problemas no se deben
sólo a los obstáculos ya conocidos en la contratación de
cuadros profesionales ya formados, sino también a que esos
cuadros no existen. Es decirno existen los evaluadores, diseña~
dores, proyectistas, etc., necesarios para formar al futuro
pedagogo de modo que éste pueda intervenir en la realidad con
otros herramientas.
4.4 Título de la investigación: La praxis en la formación de
profesionales en la UANL. Caso concreto: Taller de Diseño de
Programas para Educación No-FormaI.17
En relación a esta última investigación es necesario aclarar que
cuando formulamos el currículo anticipamos el ámbito de la
educación-no formal como un espacio en el que el pedagogo
podía intervenir. En estos años hemos acumulado un sinfin de
experiencias extramuros muy variada. Para ello formulamos
convenios con otras instituciones, organismos y comunidades,
de modo que los alumnos de los últimos semestres realicen
prácticas vinculadas a distintos proyectos educativos no-formales, que suponen actividades tales como la evaluación, la
prevención y diseño, hasta la aplicación de proyectos educativos.
Aunque la experiencia es rica, también nos sirve para
detectar un sinfm de problemas ideológicos, teóricos y técnicos, de difícil resolución.
Esto nos ha motivado a desarrollar una investigación, con
el fm de evaluar lo que sucede con los alumnos y maestros en
el Taller de Educación No Formal. La evaluación cubre tanto
las actividades aúlicas como las de campo. Queremos saber de
qué manera alumnos y maestros integran la teoría y la práctica
y cuáles son los obstáculos.

-

Bibliografía

También esta investigación retroalimenta el currículo pues
nos obliga a revisar el peñtl profesional, y asimismo a reconceptualizar temas tales como educación-no formal, praxis,
cultura, prácticas profesionales, etc.

Epílogo
El currículo constituye nuestro punto de partida. Es también
nuestro punto de llegada, y así volver al principio. La formación
docente y la investigación permiten hacer estos viajes, y ellos
mismos, a su vez, generan otros caminos.

~

i,e..M.,

~e -z:..

v ~

la anmdad al método tn las ciencias del

comportamimto; edil. S. XXI, 1972.
l.

Sosa E., Raquel "Teoría y metodología en el conocimiento de América
Latina"; en Revista~ Estudios Latinoamericanos CEIA Fac. de C.
Políticas y Sociales, UNAM. No. de Enero-Junio 1987. pág. 82.

11. Stbenhouse, L Op. ciL p.171.
U. Sthenhouse, L Op. cit. p.173.

2.

Finalizada esta etapa evaluativa, se elaborará una propuesta que permitirá redeftnir el papel de los talleres de Educación
No Formal tanto desde el punto de vista profesional, como de
su enseñanza y aprendizaje.

10. Devereaux, G.

.
li f i

Stbenhouse, L Investigación y desarrollo del curriculum; Edit. Morata,

Madrid 1984 p. 224.
3.

Sthenbouse, L Op. di.

4.

C.011, Cesar "Las aportaciones de la Psicología a la Educación: el caso de
la teoría genética y de los aprendizajes escolares", en: Psicología
genética y aprendiz.ajes escolares, S. XXI Madrid, 1983 p. 24.

5.

Scbwab, J. "Un enfoque práctico como lenguaje para el Curriculum", en:
La tnSdianza: su teona y su práctica; edil. Aka1; Madrid 1985 p. 202.

6.

Huebner, D. "El estado monoundo del curriculum", en: 1A enseñanza
su teoria y su práctica; edil. Akal; Madrid, 1985; p. 221.

7.

Tedesco, Juan C. "Tendencm y perspectivas en el desarrollo de la
educación superior en América Latina y el Canoe (III)"; en Foro
Universitario, 72, época II, año 6 SIUNAM Nov. 1986 p. 13.

8. Tedesco, Juan C. Op. cit. p. 15.
9.

Tedesco, Juan C. Op. cit. (II) p. 13.

13. Casarini, Martba, Acevedo, Carolina, Medina Norma L y Ramírez,
Miriam: "Formación Docente y Didáctica Universitaria";
Investigación del C.Olegio de Pedagogía, Facultad de Filosofía y
Letras, UANL
14. Becerra, Ma. Guadalupe, Garrido, Ma. del Refugio, Romo, Rosa Martha
"El aula universitaria, lugar de obse!Yllci6n". Investigaci6n del
C.Olegio de Pedagogía, Fac. de Filosofía y Letras, UANL

pe la Torre, Miguel: "Prácüais profesionales del
egresado de la licenciatura en pedagogía de la Facultad de Filosofía
y Letras, UANL, en el área metropolitana de Monterrey";
Investigación del C.Olegio de Pedagogía. Fac. de Filosofía y Letras,
~ UANL

15. García G~ M,reya.

16. /bid., p. 5.

17. Fernández, Martín P. Huerta, Luis M "La praxis en la formación de
profesionales en la UANL Caso concreto: Diseiio de proyectos de
educación no formal en la licenciatura en pedagogía". Iovestigaci6n
del C.Olegio de Pedagogía, Fac. de Filosofía y Letras, UANL

�LITERATURA CRITICA
Y CRITICA LITERARIA

Gonzalo Celorio
UNO

En el antiguo Colegio de San lldefonso,
soberbio edificio de la arquitectura novohispana del siglo XVIII que dio albergue
al más preclaro pensamiento de la época,
Octavio Paz explicó hace una semanas que
la falta de tradición crítica entre nosotros se
debía a que en el orbe hispánico las luces
habían brillado por su ausencia: "Me
parece -dijo- que Lo que nos faltó fue el
equivalente de la Ilustración y de la filosofía
crítica. No tuvimos siglo XVIII". 1
Por haber sido dicha donde se dijo, tal
aseveración configura una imagen, si no
paradójica, sí, por lo menos, inquietante:
nuestra virtual Ilustración es negada precisamente en el recinto que fue sede de la
Compañía de Jesús, cuyos brillantes humanistas de alguna manera detentaron el
espíritu enciclopédico de la Nueva España.
Significativamente, el edificio de San Ildefonso no responde al estilo propio de la
Ilustración: el neoclásico, que en las colonias americanas no fue adoptado sino hasta
que éstas casi dejaron de serlo. Antes bien,
es una construcción ornamentada de acuerdo al gus,to barroco, que en América
española y muy notablemente en México se
prolonga con fecunda energía durante casi
toda esa centuria.
¿Qué extraño desasosiego suscita, así
las cosas, esta imagen? ¿Qué significa que
se haya descartado la Ilustración de nuestra
historia y aun sus posibles equivalentes en
el mismo lugar donde hace más de dos
siglos dictaron cátedra humanistas de pensamiento crítico y de vocación universal
como Francisco XavierAlegre yDiego José
Abad? ¿Qué significa, por otra parte, que el
espíritu enciclopédico de los jesuitas, cualesquiera que hayan sido sus límites y sus

subordinaciones, su importancia y su
proyección se paya forjado en un espacio
barroco, como el de San lldefonso, protegido por la demarcación mestiza de la chiluca y el texontle, abierto y cerrado por sus
portadas de pilastras, estípites y bajorrelieves contorsionados; o como el del Colegio de San Martín, en Tepozotlán, recubierto de protuberantes estucos y retablos
churrigurescos, donde estudiaron el poeta
neolatino, Rafael Landívar, y el historiador
que inaugura la antropología moderna,
Francisco Xavier Clavijero?
Al transcurrir, por el siglo XVIII, el
barroco adquiere en la Nueva España un
carácter propio, esto es diferencias pertinentes con respecto a los modelos peninsulares. Mientras que el barroco español, a
partir de la instauración de la dinastía
borbónica, se va sometiendo a las normas
que acabarán por conformar el necoclasicismo, nuestro barroco va cobrando rasgos
de identidad cultural americana. De
Wolfflin a Maravall, el barroco ha sido
considerado arte de Contrarreforma en los
países católicos. Ycomo tal fue impuesto en
América con el propósito ideológico de
vigilar la ortodoxia de los criollos y de
consolidar la incorporación de los indígenas al sistema de valores del Viejo
Mundo.2 Modificado por la interpretación
de los españoles aquí llegados o aquí nacidos y enriquecido y violentado por la trascendencia de la tradición prehispánica,
durante el Siglo de las Luces el barroco se
vuelve, para nosotros, arte de Contraconquista, como lo llama José Lezama Lima:
El barroco como estilo ha logrado ya en la
América del siglo XVIII el pacto de familia del
indio Kondori y el triunfo prodigioso del Aleijadinho, que prepara ya la rebelión del próximo siglo,
es la prueba de que se está maduro ya para una
ruptura. He aquí la prueba más decisiva. cuando

un esforzado de la forma recibe un estilo de una
gran tradición, y lejos de amenguarlo, lo devuelve
acrecido, es un símbolo de que ese ~ís ha alcanzad su forma en el arte de la ciudad3

Frente al imperante racionalismo europeo de aquella centuria, nuestro barroco
constituye, en cuanto a la identidad, lo que
Edmundo O'Gorman ha denominado el
sue,io de fa Nueva Espaiia. Y en este sueño
autocomplaciente irrumpe, como una pesadilla, la Ilustración, que considera que la
única verdad posible -la verdad universales la que procede de la cultura europea. Así,
al estudiar la historia antigua de México,
como Clavijero; al cantar sus bellezas naturales y sus costumbres, como Landívar; al
compendiar sus referencias bibliográficas,
como Eguiara y Eguren, estos hombres,
según lo ha visto Jorge Alberto Manrique,
más que a la Ilustración, pertenecen al
barroco, el cual, merced a sus peculiaridades locales, alienta la llamada disputa del
Nuevo Mundo. 4
La Compañía de Jesús ciertamente
tiene los oídos muy atentos a las voces de la
Ilustración, a las voces de los libros prohibidos que introducen curiosos viajeros en
nuestro Continente, a las voces de notables
sacerdotes extranjeros que en los colegios y
en las misiones jesuitas de diversas partes
del mundo debaten los asuntos políticos de
América, a las voces que desacreditan al
Imperio Español. .. En fin, a las voces que
abren las fronteras del tradicionalismo
hispánico y que tendrán repercusión en el
proceso de independencia americana. Pero
esas voces, que proceden de los sistemas
críticos modernos, resuenan, aquí, en un
espacio barroco, y en vez de articular un
discurso ilustrado en un sentido riguroso
que nos hiciera partícipes cabales de la
modernidad europea, propician, más bien,
el ensimismamiento en los primigenios

�valores nacionales. Como quiera que sea,
en ese espacio barroco, que ya es nuestro
-propio ysingular-, se instalan, incómodas o
apretadas, como intrusas o como advenedizas, las ideas ilustradas. De su intención
universalista no se cumple aquí sino la
voluntad de reivindicar, ante la cultura
universal, los valores de la incipiente mexicanidad: Clavijero, con inusitada sapiencia
crítica, se empeña en defender a las culturas
indígenas mexicanas de las tesis discriminatorias de Buffon, De Pauw y Robertson; y
Landívar, en su Rusticatio Mexicana, hace
pasear a Júpiter y a Diana, a Apolo y a
Latona entre las nopaleras de un paisaje
mexicano, apenas alterado, en su paz
bucólica, por los chillidos de alguna
policroma guacamaya.
El pensamiento ilustrado, del cual
emanan los principios ,de la universalidad
enciclopédica y de la crítica, aquí se aloja,
pues, en la pasión mexicana del barroco. En
tal instalación consiste, acaso, nuestra singularidad: no precisamente en la ausencia
de la Ilustración y enla consecuente falta de
crítica, sino en el inseparable matrimonio.
que no desplazamiento ni ruptura, de las
luces y el Señor Barroco, de la crítica y la
pasión. Pasión crítica por cierto y no en
vano se titula un libro más o menos reciente
que recoge y comenta el pensamiento
crítico de Octavio Paz, del cual reproduzco
el epígrafe del propio autor de Los hijos del
limo:
Pasióny critica: amor inmoderado, pasional por la
crítica y sus precisos mecanismos de
desconstrucción, pero también crítica enamorada
de su objeto, crítica apasionada por aquello
mismo que niega.5

DOS

..,. En la misma conferencia magistral de San
('f')

Ildefonso, Octavio Paz, al deslindar al
mundo hispánico del pensamiento crítico
moderno, sustentó su identidad precisamente en tal apartamiento: "Ni con la
mejor buena voluntad -dijo- podemos
comparar a Feijoo o Jovellanos con Hume,
Locke, Diderot, Rousseau, Kant. Allí está
la gran ruptura: allí donde comienza la era
moderna comienza también nuestra
separación. Por eso la historia moderna de
nuestros países ha sido una historia
excéntrica".6
Este planteamiento de Paz no se limita
a definir a nuestra historia en función de su
excentricidad con respecto a los sistemas
críticos modernos, sino que conlleva un
juicio de valor: por excéntricos, nuestros
países son acríticos, esto es rudimentarios
con respecto al mundo moderno. Tal
valoración no parece distar del ancestral
paradigma que opone la racionalidad europea al primitivismo americano, si bien
éste se adorne con las dudosas gracias de la
inocencia, el estado de naturaleza o la
promisión; civilización versus barbarie,
pues, con todas su implicaciones
ideológicas y sus secuelas literarias. Si,
aposentados en las tesis de Edmundo
O'Gorman, aceptamos que América se
incorpora al repertorio de ideasy de valores •
en que se sustenta la cultura occidental,
habría que fijar su identidad en las peculiaridades de tal incorporación.7 En ello
estribaóa la excentricidad a la que alude
Paz (sobre todo si se toma en cuenta el
modelo hispánico, de suyo excéntrico, al
cual se incorpora la América española),
más que en una oposición reductora que
tantos exotismos ha generado.
De nuestra excentricidad no se desprende, pues, que no tengamos tradición
crítica, sólo que ésta adopta modalidades

específicas, toda vez que en nuestra historia
las luces alternaron con el barroco en estulta connivencia.
Tras haber sustraído a nuestra ltistoria
de la Ilustración, Paz hace una salvedad que
quizás no contradiga, en esencia, la peculiar
superposición de las ideas ilustradas en
América, a la que he hecho referencia:
Si es verdad que en la América hispana no hemos
tenido movimientos intelectuales comparables a
los que han aparecido en Europa desde el siglo
XVIII, no es menos cierto que sí hemos tenido
pensadores que han reOexionado a veces con
brillo y otras con hondura sobre nuestra historia,
nuestra cultura y nuestras peculiaridades. Su
punto de partida ha sido alguna doctrina europea
pero sus conclusiones han sido, casi siempre originates.8

Esta consideración, empero, no deja de
suscitar algunas interrogantes. Precisamos,
antes de formularlas, el concepto de originalidad, que aquí aparece estrechamente
ligado con la idea de propiedad: una cosa es
.original en tanto que es propia, es decir en
tanto que no es copia, imitación o remedo
de otra; en tanto que no es ajena. Como,
según Paz, no tuvimos Ilustración, nos fue
negada la posibilidad de articular un
movimiento intelectual propio. De esta
manera, sólo nos queda la capacidad excepcional de llegar a conclusiones propias
utilizando doctrinas europeas que, por
serlo, nos son ajenas.
Habría que preguntarse, primeramente, cómo pueden considerarse propios
y originales los productos de la aplicación
de un sistema ajeno cuando es precisamente el sistema el que determina esos
productos. Pero hay otras preguntas acaso
más importantes: Si no tuvimos Ilustración,
¿cómo algunos int~lectuales hispanoamericanos haii podido utilizar los sistemas

críticos de la Ilustración para llegar a sus
propias conclusiones? ¿No consiste en eso
precisamente el pensamiento ilustrado: en
adoptar una postura crítica frente a un
determinado objeto de .estudio? Por otra
parte, si la Ilustración es considerada ajena
a nosotros por ser europea o simplemente
porque no se dio, como dice, en la América
española, ¿cómo, de haberse dado,
habríamos podido conformar un pensamiento original y propio cuando, en ese
supuesto caso, es obvio que la habríamos
copiado o importado, y por lo mismo tal
pensamiento no seóa ni propio ni original?
Permítaseme responder a estas preguntas, que tan necias se antojan, con una perogrullada: habida cuenta de nues~ra historia
colonial hispánica y por lo mismo
excéntrica, lo propio y original americano
es tener cosas en principio ajenas que
hacemos propias en virtud de que no las
tenemos propias, no podóamos tenerlas.
Esa es nuestra originalidad. No tenemos
tradición crítica a la manera europea; tenemos tradición crítica a la manera americana. ¿Y cuál es esa tradición crítica americana? La q1:1e se genera de la superposición
-y no del desplazamiento ni de la rupturade un sistema ilustrado en un sistema barroco; de unas ideas europeas supuestamente universales en una cultura americana supuestamente singular.

TRES
Con respecto a la literatura hispanoamericana, Octavio Paz señaló en la multicitada
conferencia de San lldefonso una
diferenciación sustantiva entre la creacióny
la crítica "esta literatura -dijo- se ha ·mostrado rica en obras poéticas y ficciones,
pobre en el teatro y pobre también en el
campo de la crítica literaria, filosófica o

moral".9
Haciendo caso omiso, por ahora, del
teatro, parece haber consenso en cuanto a
tal desproporción. Noé Jitrik dice:
La crítica literaria hatenido CD AJMrica Latina UD
desarrollo que podriamos designar como "dcsi•
gual" en relación con elque ha tenidola literatura.
En efecto, si se mir8, en su conjunto la historia de
la crítica se advertirán por lo mellOI dos hechos:
uno, que hay momentos vados, c.asl como lagunas
en UD territorio, sin propuestas de ninguna índole;

elsegundo,qucalparecerlasgrandcsw::epciones
a los productores de literatura y no a los cri•
tcrios.10

Esta consideración tan generalizada
podría suscnbirse de subordinar los
términos crítica ycreación a una taxonomía
europea que los presenta como opuestos
por sus características de objetividad y subjetividad, razón e imaginación, rigor y
pasión respectivamente. En ese caso,
nuestra crítica ciertamente resultaóa pobre·
-parcial y discontinua- en comparación con
nuestra creación literaria. Sin embargo,
inscritos en nuestra propia tradición, tales
términos, crítica y literatura o creación, no
pueden verse como opuestos; es más,
quizás ni siquiera sean diferenciables de
manera pertinente.
Después de plantear la dicotomía
entre la riqueza de nuestra creación literaria y la pobreza de nuesta crítica, Paz se
fonnula una pregunta fundamental: "¿se
quiere decir que no existe una literatura
crítica o que no tenemos crítica literaria,
filosófica o moral?" 11 E inmediatamente se
responde que la existencia de la primera es
indudable. En cambio le parece por lo
menos dudoso que se haya dado entre
nosotros una crítica literaria o de otra
índole. En efecto, parece inobjetable la
existeneia de una literatura de creación que
adopta una postura crítica con respecto a su

mundo referencial o v.irtual: novelas como
El Señor Presidente de Asturias, Doña
Bátbara de Gallegos o El luto humano de
Revueltas, por ejemplo, ejercen la crítica
-social, moral o política en este caso- a
través de la creación literaria. No obstante,
habóa que decir que otros textos, también
creativos, pertenecientes al mundo de la
ficción, como El Aleph de Borges o La
vuelta al día en ochenta mundos de
Cortázar son igualmente críticos, si bien
tienen como objeto primordial de su crítica
precisamente la literatura. Si aquéllos
hacen crítica social, moral o política, éstos
hacen crítica literaria. Así, estas obras, en
principio de literatura crítica, devienen,
por.su referencialidad, obras de crítica literaria, de la mism!\ manera que las anterionnente citadas acaban por ser obras de
crítica social, moral o política.
A lo largo de su historia y aun desde los
tiempos anteriores a la modernidad, la literatura mexicana ha sido crítica y ha ejercido, también, las funciones de la crítica
social, política, filosófica y aun literaria de
su momento: La Verdadera historia de la
conquista de la Nueva España de Berna!
Díaz del Castillo; la Respuesta a sor Filotea
de la Cruz, de sor Juana; la Historia antigua
de México de Clavijero, que son puntales de
nuestra. literatura colonial, aún no deslindada de la historiografía, la disquisición
filosófica o el tratado histórico, son literatura a su modo crítica y son también -y
también a su modo- crítica política, crítica
literaria ycrítica histórica respectivamente.
En la modernidad (de El Periquillo
Samiento de Fernández de Lizardi a las
crónicas de Gutiérrez Nájera, Salvador
Novo y Carlos Monsiváis, del teatro costumbrista a la novela de la Revolución, de la
poesía de Díaz Mirón y González Martínez

w
V,

�ORALIDAD Y LITERATURA EN
FERNANDO DEL PASO

Eugenia Revueltas
al ensayo de Contemporáneos) nuestra literatura ha sido crítica y se ha erigido, a su
vez, en nuestra mejor crítica social, política
y literaria.
Efectivamente, al no disponer de un sistema de crítica orgánico a la manera europea, muchos de nuestros espíritus más sagaces han puesto en práctica su vocación
crítica a través de la creación literaria, con
los atributos que ésta tiene de pasión y de
subjetividad pero también de hondura y de
contundencia. Esto no quiere decir, por
supuesto, que toda nuestra crítica se origine
en la ficción. Aunque limitada y discontinua
si se quiere, también existe entre nosotros
una tradición de crítica literaria cuyos
mejores exponentes, a su vez, están muy
cerca de la creación y_enriquecen el caudal
de nuestra literatura. Las obras de crítica
literaria de Alfonso Reyes o de Pedro
Henríquez Ureña, de Ramón López Velarde o de Xavier Villaurrutia, de Jorge
Cuesta o del propio Octavio Paz asumen la
crítica como creación. Por ello Paz ha dicho: "En nuestro tiempo creación y crítica
son una y la misma cosa." Si esta ecuación
es válida, no sólo significa que la verdadera
crítica siempre es creación, como se desprende del contexto en que Paz la establece,
sino también que la verdadera creación
siempre es crítica. l Por qué no hablar,
entonces, sólo de literatura?

localiza en la p. 48.
2.

3.

Octavio Paz. La lüef'(!turo iberoamericana por wi
testigodevista. Conferencia magistraldictada enel
Anfiteatro Simón Bolívar del Antiguo Colegio de
San lldefonso el día 22 de agosto de 1988 co,1
motivo del Congreso del Cincuentenario del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana.
La parte final de la conferencia fue publicada con
el títuJo ¿"Es moderna la literatura hispanoamericana"? en Proceso. Año 11. Núm. 617. México, D.
F., 29 de agosto de 1988. pp. 46-49. La cila se

Leonardo Acosta dice: "El barroco se introdujo
en América una veztermin~ la etapa aventurera
de la conquista, el "período heroico". Su finalidad
será precisamente mitificar y eternizar esa con•
quista, darle validez, no ya lega~ lo cual había sido
labor de los teólogos y juristas, sino artística y
cultural. O para decirlo de una manera más descamada, como lo dice la propia Corona española
en(. . .) las Leyes de Indias, enel capítulo sobre las
ciudades y edificaciones coloniales: "Que cuando
los indios las vean les cause admiración, y entiendan que los españoles pueblan allí de asiento, y los
teman y respeten para desear su amistad y no los
ofenden." "El barroco de Indias y la ideología
colonialista" en Comunicación y cultura. Núm. 2.
2a. ed. Nueva Imagen. México, 1978.

J osé Lezama Lima. La expresión americana.

Alianza Editorial. Madrid, p. 135.
4.

Cf. Jorge Alberto Manrique. "Del barroco a la
ilustración" en Historia genual de México.
México, 19n. Vol 2. pp. 437 y ss.

5.

Octavio Paz. Pasión crítica. Prólogo, selección y
notas de Hugo J. Verani. la. ed. Sebc Barral.
Barcelona, 1985. (Biblioteca breve).

6.

Octavio Paz. "¿Es moderna
hispanoamericana?" Loe. dL

7.

Edmundo O'Gormao dice: "Ya es tiempo de que
vayamos pensando en la América recién apare•
cicla, como una esfinge que desde el otro lado del
Océano lanza interrogaciones que son otros tantos retos a los sistemas y convicciones del Viejo
Mundo. Su sola presencia es un poner a prueba
esas convicciones y sistemas. América exige su
inclusión en la cultura europea; pero a su vez la
cultura europea va a exigirle a América que se
comporte conforme a los supuestos en que esa
cultura está fundada". Fundamentos de la historia
de América. Universidad Nacional Autónoma de
México. México, 1942. pp. 25 y 26.

Notas
J.

11. Octavio Paz. Op. cit.

8.

Octavio Paz. Op. Cit.

9.

ldeni

la literatura

10. Noé Jilrik. La vibroción del presente. Trabajos
críticos y ensayos sobre textos y escritores /atinoamelicanos. la. ed. Fondo de Cultura
Económica. México, 1987. p. 7.

Palabra hablada y palabra escrita, son los
principios fundamentales de dos ámbitos
perfectamente estructurados del mundo de
la comunicación humana que marcan, de
una manera u otra, a los pueblos y a sus culturas. Es evidente que el lenguaje es un
fenómeno oral y aunque hay ciertos tipos de
lenguaje, como el gestual, que son de una
profunda eficacia como sistemas de
comunicación primaria, Jo cierto es que en
un sentido profundo, el lenguaje como
sonido articulado, como oralidad, es fundamental, pues como dice Walter Ong: "dondequiera que haya seres humanos, tendrán
un lenguaje, y en cada caso, uno que existe
básicamente hablado y oído en el mundo
del sonido. No obstante, la riqueza de la
gesticulación, los complejos gestuales son
sustitutos del habla y dependen de sistemas
orales del mismo... En efecto el lenguaje es
tan abrumadoramente oral que, de entre las
muchas miles de lenguas -posiblemente
decenas de miles- habladas en el curso de la
historia del hombre, sólo alrededor de 106
(nunca) han sido plasmadas por escrito en
un grado suficiente para haber producido
literatura, y la mayoría de ellas no han
llegado en absoluto a la escritura. Sólo78 de
las 3 mil lenguas que existen aproximadamente hoy en día poseen una literatura" .1
Estos pueblos, los de predominio oral o
literal, precisamente a partir de tales predominios configuran sus formas especifica~
de aprehender el mundo, comunicarse
entre sí y con los otros.
. La preocupación por establecer los deslindes entre las formas de comunicación
oral y escritas, sus puntos de contacto sus
diferencias substanciales, las persiste~cias
residuales de oralidad en las culturas lite~a~das o de escritura, es reciente y está
mtunamente relacionada con la aparición
delasformas de "oralidad secundaria" dela

cultura tecnológica contemporánea, en la
que se da una nueva forma de oralidad
mediante el teléfono, cine, radio, televisión,
etc.

topo que royera sus flechas. Y sé que llamaban a
nuestros guerreros muertos que se han convertido
enbúhosyvivenen el país de los apaches para que
vinieran y les dijeran dónde estaba el enemigo"
(Tradición pap¡iga).

Hasta muy recientemente a los pueblos
de cultura oral se les consideraba salvajes,
primitivos, en tanto que a los pueblos Jiteralizados se les calificaba como summum de
la cultura y la civilización; actualmente,
antropólogos, sociólogos, lingüistas,
etnólogos y filósofos, ya no hablan de los
pueblos orales o de tradición oral como de
pueblos "atrasados", "primitivos", "salvajes", sino que utilizan el término tal vez
menos discutible de prealfabetizados,
poniendo a la alfabetización como la línea
divisoria entre ambos tipos de culturas.

En la cita anterior (los subrayados son
míos) vemos que para la transmisora de la
tradición oral, la palabra hablada es fundamental, tiene un poder de convencimiento
y una capacidad para transformar el mundo
que posibilita la victoria sobre el enemigo.
El fragmento dividido en tres secciones nos
muestra algunos de los mecanismos de la
tradición oral.

En una cultura absolutamente prealfabetizada como sucede en grupos tales
como los indígenas no asimilados del Brasil;
los lacandones y seris en México; los papagos en los Estados Unidos e innumerables
grupos étnicos en Africa yAustralia, en los
cuales la tradición oral es exclusiva, existe
una tendencia a privilegiar la posición de
los ancianos, pues son ellos los que tienen
almacenada en su memoria la experiencia y
sabiduría del grupo, sabiduría que tiene un
poder de cohesión tal que la vida toda del
grupo se fundamenta en ella. Demos
algunos ejemplos:
"Los hombres de todos los pueblos se encontraron en la montaña de Cesta y allí le habló mi
padre, sentado con los brazos cruzados yhablando
por/o bajo como hacen todos los hombresgrondes.
Luego cantaron canciones de guerra.
Oh viento amargo, sigue soplando
porque así mi enemigo
que avanza vacilante,
caerá.

cantaron muchas canciones, pero yo, que SIJ'/ una
mujer, no pude decirlas todas. Sé que sus canciones cegaban al enemigo yle aturdían ydecían al

a) En la primera secuencia, en la voz del
padre resuena la memoria de la tribu, que
habla a todos, no a los individuos, dado en
el tópico, todos los pueblos; a continuación
señala la condición de sabio del padre que
habla por/o bajo, ya que la sabiduría es algo
que se debe comunicar secretamente, discretamente, y no derramar a voces; además
es reservado y digno, sentado y con los
brazos c,uzados, actitudes corporales que
en la mayor parte de las culturas de
tradición oral primaria o residual corresponden a valores tales como atención, dignidad, sabiduría, que ella misma explicita
con la afirmación "como hacen todos los
hombres grandes".
En la segunda secuencia se señala la
presencia de uno de los recursos más importantes de la oralidad; el canto, cuyo carácter
sensorial del campo amplio, siive como
instrumento de troquelación en la memoria
de la tribu. Canciones en las que sonido y
palabra se articulan a partir de estructuras
rítmicas, que habitualmente poseen un
poder ritual o mágico y son instrumentos
modificadores de la realidad, que permiten
a los que cantan vencer al enemigo.
Contemporáneamente estos mecanismos
de fijación se dan en las cantinelas

w

-..J

�propagandísticas o ginggles radiales o televisivos. En esta sección se hace hincapié
en el valor de la voz y la música amalgamadas en las canciones; hay además una
esguince peculiar, acerca del papel de la
mujer como transmisora, ya que su
condición femenina disminuye sus posibilidades como transmisora.

psicodinámicas de la oralidad que es la de la
fijación en la memoria por medio de la
repetición. Si analizamos los relatos de
animales dotados de habla -lo que nos
remitiría a tradiciones muy remotas- encontraremos que el esquema de la repetición
no debe alterarse, pues se rompe la estructura mágico-simbólica de la narración.

En la tercera secuencia, se vuelve al
tono narrativo. Es verdaderamente sugerente el carácter afirmativo, la autoconciencia de la sabiduría, de la tradición de la
tribu, que se expresa en la voz de la transmisora. Todo el conjunto oracional está permeado de una oralidad sin cortapisas, capaz
de hacer que todo, animales y hombres,
despierten al conjunto de las palabras que
transforman el mundo y modifican el
destino de la tribu.

En una narración seri, el niño, héroe
buscador, ha de repetir exactamente:

Otro tipo de narraciones características
de las culturas prealfabetizadas, son las
narraciones de origen, que sirven como
elementos integradores de la comunidad y
que, al formar parte de la tradición en la
cual todos están inmersos, establecen un
nexo de comunicación y cohesión entre
todos los miembros de la comunidad.
"Padre, cuéntanos algo •Y mi padre tendido en la
estera, cuenta cómo empezó el mundo-.
Nuestro relato sobre el mundo está lleno de canciones y cuando los vecinos escuchaban las canciones de mi padre, abrían la puerta y cruzaban el
umbral. Venían familia por familia y hacíamos un
gran fuego y manteníamos la puerta cerrada contra la Cría noche. Cuando mi padre tem1inaba una
frase, repetíamos la µllima palabra."

Es interesante observar cómo en una
sociedad prealfabetizada la palabra hablada o cantada sirve para establecer un
estrecho lazo de vinculación social y espiritual; por otro lado y al final del relato,
oo
encontramos
una de las estructuras
('()

";\bre y cierra, cierra y abre, las obscuras fauces, para encontrar el sendero en
medio de las arenas, cierra y abre, abre y
cierra tus obscuras fauces."
Si el protagonista altera el orden de la
oración, el prodigio no se realiza.
Por otro lado, las palabras memorables
en la tradición, son a menudo aquellas que
llevan una carga mayor de sentimientos de
grupo, que puede ser de temor infantil, de
integración tribal, como los que se refieren
a sus valores morales, religiosos, sociales o
regionales, y en los grupos semialfabetizados, valores patrióticos y de
autoafirmación.
Caso interesante de señalar, es el del
guardador de la tradición oral en Ixcateopan, Guerrero. La tradición fundamental
del pueblo es la que se refiere a que en ese
lugar fue enterrado Cuauhtémoc. En el
relato encontramos una muy vieja
tradición, que cuenta cómo Cuauhtémoc
hubo de acompañar a Cortés en su viaje
hacia Guatemala, cómo el malvado Cortés
asesinó a Cuauhtémoc y luego, cómo unos
servidores leales rescataron los restos a
través de,,.un viaje lleno de penalidades, los
llevaron a Ixcateopan, tierra de origen de su
madre, donde fue enterrado; esta tradición

se mezcla con la tradición contemporánea,
en la que se narra el descubrimiento de la
tumba,realizado por doña Eulalia Guzmán
-y señalo elDo,ia, porque forma parte de la
tradición-, las vicisitudes que sufrió, la injusticia de las autoridades, etc. El
guardador de la tradición -que por cierto, es
un cargo hereditario-, repite en forma
idéntica, no sólo los contenidos de la historia sino los ritmos, cadencias, rimas
espontáneas y actitudes afectivas, ya que el
narrador llora exactamente en el mismo
lugar.
En este caso, la sociedad en la que se da
la tradición es una sociedad semialfabetizada, en la cual la tradición oral tiene mayor
peso que los conocimientos de los hombres
letrados, a los que se llega a sentir como
enemigos.
Al hombre alfabetizado extraña la extraordinaria fidelidad con la que se repiten
las tradiciones orales, ya que en un alfabetizado, un rumor repetido por tres transmisores cambia de tal manera que
difíciJrnente se reconoce el original; según
algunos investigadores este descuido frente
a la palabra hablada se debe a la
mediatización que ésta sufre, como consecuencia del predominio de la palabra
escrita que no requiere de los esfuerzos de
la memoria; pues si bien es cierto, a través
del tiempo, en las tradiciones orales hay
modificaciones, supresiones o ampliacionesy enfatizaciones, estos cambios no se
deben a descuidos de la memoria sino a
selecciones orgánicas que !a propia
comunidad hace del material que recibe y
de ninguna manera son instantáneas.
Por otro lado, hay que tener en cuenta
que todos hemos empezado nuestras vidas
como prealfabetizados. Nuestra tradición

escrita está precedida por nuestra tradición
oral ysi bien nuestra cultura adulta es literal
ygutemberiana, toda ella está contaminada
de imaginería infantil, de oralidad. Para
algunas Poéticas, el creador rastrearía en
las ricas vetas del subconsciente colectivo,
para renovar y vitalizar las formas de su
expresión artística y en el caso de los literatos de su literalidad.
En las primeras formas de la literalidad,
la era del manuscrito, se articulaban de
forma armoniosa lo oral y lo literal, ya que
el estudioso medieval al mismo tiempo que
leía, recitaba lo leído en la cátedra para que
los alumnos lo memorizaran y a su vez lo
repitieran, haciendo que la participación
del conocimiento fuera más amplia. Como
no hay nada nuevo bajo el sol, cuenta Alfonso Reyes en La experiencia literaria que
Itelio, un nuevo rico de la antigüedad, incapaz de entretener a sus amigos y huéspedes
con su propia charla, tenía doscientos esclavos que sabían de memoria sendos libros;
un día discutiendo de sobremesa algún
pasaje de la /liada, Itelio dijo. -A las
pruebas me remito. Hizo señas a su mayordomo, que desconsolado respondió: -Señor, es imposible, la Jliada no puede presentarse porque tiene dolor de estómago.
García Díaz, el estudioso del mundo
musulmán, cuenta cómo durante el califato
de Abderramán I. los nobles cordobeses
hacían traer desde las lejanas tierras de
Arabia ti recitadoras, especies de juglaresas
que cantaban y recitaban los maravillosos
poemas tradicionales y los de la nueva
tradición de la poesía arábigo-andaluza.
Cuenta que en una ocasión Alí-Al-Rabid
invitó a sus amigos a escuchar a Aixa y a
Fátima, famosas cantoras de la época. En
un salón lleno de divanes, narguiles y alfombras, recostados los invitados vieron llegar

a dos mujeres esperpénticas, con las piernas
cubiertas de lodo, los vestidos polvorientos
y desteñidos, las caras tiznadas; serenas y
dignas empezaron a recitar; de sus labios
fluían cálidas, evocadoras y maravillosas las
palabras: amor, palmeras, viento, palomas,
amada, etc., y aquellos hombres cayeron en
un estado de frenesí tal que vaciaron sobre
sus cabezas frascos de aceite yse revolcaban
enardecidos por entre las almohadas y los
divanes.
Ahora bien, los grados de la
alfabetización son múltiples; hay grandes
diferencias entre los pueblos de
alfabetización muy antigua, como los europeos, ypueblos de reciente alfabetización
como los africanos o latinoamericanos. En
Hispanoamérica (que se puede considerar
de alfabetización reciente, aunque no mayoritaria, pues tanto el índice de analfabetismo real y el funcional, es muy alto), los
matices varían de una región a otra y determinan notables diferencias entre regiones
tales como el Cono Sur, la zona andina, la
caribeña, la luso-brasileña; a pesar de ello,
muchas de ellas están marcadas por un
predominio de las formas de la cultura oral
y en última instancia de la oralidad. Por otro
lado también habrá diferencias muy importantes en cuanto a las formas de la
comunicación de predominio oral en los
grupos sociales, sean estos rurales o urbanos, de manera que como dice David Reismann "existen, naturalmente importantes
diferencias entre una tribu prealfabetizada
que depende totalmente de una tradición
oral y una cultura campesina en la cual una
gente no alfabetizada vive dentro de un
ámbito moral e intélectual de una tradición
escrita", fenómeno que es frecuente encontrar en las sociedades rurales o urbanas
marginales, de nuestros campos o ciudades,
como en el caso de extensos grupos de

habitantes de CiudadNetzahualcóyotl o los
grupos chicanos. En el otro extremo del
complejo tramado ente oralidad y literalidad, está el caso de los literatos. En una
sociedad en la que, sea como persistencia
residual o como entorno vital, la oralidad
permea todas las formas de comunicación,
las formas literarias se articulan a partir de
ciertas estructuras psicodinámicas de la
oralidad. Esto es evidente en algunos de
nuestros mejores literatos como Martín
Luis Guzmán, Rulfo, Arreola, Vasconcelos, Yáñez, Revueltas, Fuentes, del Paso,
etc., unos muy conscientemente como en
las Memorias de Villa o el Ulises; otros que
tienen como sustrato dominante los elementos acústicos y melódicos de la oralidad, como los cuentos de Rulfo y Arreola,
que se articulan a una compleja estructura
gutemberiana; por último, algunos como
Del Paso y Fuentes en Noticias del Imperio
y Cristóbal Nonato, a veces claramente diferenciados y en ocasiones absolutamente
amalgamados, juegan con las expresiones
de campo amplio auditivo y una literalidad
desenfrenada. Rastrear estas estructuras en
la literatura mexicana es el objetivo de una
serie de investigaciones que actualmente
ocupan mi atención. En esta ocasión hablaré de Noticias del impeiio, de Fernando
del Paso.
Dado~! límite de tiempo, sólo me ocuparé de tres de estas estructuras:
De las estructuras psicodinámicas de la
oralidad, tal vez una de las más importantes
es la que está relacionada con el sonido y la
relación del sonido a través del oído con la
interioridad de la conciencia y la comunicación humana misma. De los diferentes sentidos del hombre, es el oído el que
permite acceder a la interioridad sin violarla, ya que oyéndola, escuchándola atentamente nos puede comunicar los más

�obscuros y secretos meandros de la conciencia.
Si la vista aisla el oído une, pues como
dice Merleau-Ponty "mientras la vista sitúa
al observador fuera de Jo que está mirando
el sonido envuelve al oyente. La vista llega
a un ser humano de una sol~ dirección a la
vez... sin embargo, cuando oigo, percibo el
sonido que proviene simultáneamente de
todas direcciones, me hallo en el centro de
mi mundo auditivo, el cual me envuelve,
ubicándome en una especie de núcleo de
sensación y existencia..." Es precisamente
la experiencia de campo amplio de las
sensaciones auditivas, una de las estructuras de la oralidad que con mayor eficacia
usa Del Paso en Memorias. ., en la que escuchamos la exasperada, amorosa, violenta, irónica y dolorida voz de Carlota en
esos monólogos-voz interior- que obsesionada es expresión de "sensación yexistencia", es decir, que tiene un poder de
empatía, como la que era capaz de despertar el juglar en sus auditores. En "Memolias" nosotros somos los auditores de Carlota, que nos deja oír su desesperada interioridad.
No, tu madre la archiduquesa amorosa, sabía muy
bien, lo que supo siempre, dónde te habías metido:
en un nido de alacranes, en un avispero, Maximiliano, te lo advirtió Sir Charles Wyl.e. En una
ratonera de la que no ibas a salir vivo,te lo advirtió
mi abuela Amelia, y te lo dije yo, Malimiliano, no
me digas ahora que no le lo dijeyte repelíque todo
era inútil.
Pero yo si quiero hablar de ti. Yo me propuse no
olvidarte nunca y que nadie, jamás, le olvide de
nuevo.

o

V

En el fragmento anterior vemos qu..:
hablar, decir, repetir, advertir, son los pilotes verbales de toda la secuencia, las formas a partir de las cuales Carlota establece

el diálogo con esa ausencia siempre presente que es Maximiliano. En las dos
últimas líneas encontramos otra de las
estructuras fundamentales de la oralidad,
que es su carácter memorioso, su afán de
rescatar para siempre del olvido, para
volver memorable a Maxirniliano.
Para una cultura oral, aprender o saber
significa lograr una identificación comunitaria, empática y estrecha con lo sabido; se
sabe no por un conocimiento libresco sino
porque desde el principio se sabe; así el
narrador del capítulo "Camarón, camarón .. ." dice: "Yo nosé leer ni escribir, pero
escribo en mi cabeza. La de cosas que alli
tengo escritas y no las sabe nadie, a veces ni
yo mismo. Yo sé leer las piedras y los
caminos, leo los montes y los helechos..."
Este leer es el saber escuchar las voces de lo
natural y lo sobrenatura~ las ocultas voces
del universo, viejo tema que los románticos
pusieron de moda y que arraiga en las
formas más entrañables de la oralidad. Son
formas de la experiencia que proviene de un
saber comunitario que posee una fuerza tal,
que le permite ver con una cierta indiferencia el&lt;:onocimiento, diríamos, formal: "a mi
nadie me enseñó a sumar ni a restar. No sé
leer los números ni escribirlos en un papel.
Pero sé sumar las flores y los zopilotes. Sé
restar los días y los muertos...", es decir,
sabe lo que le importa, su entorno vital, no
el mundo objetivado sino el subjetivado.
En el mismo capítulo, se da otra de las
estructuras psicodinámicas de la oralidad,
que es el uso de giros, temas y fórmulas de
una tradición claramente identificable; ya
en el título, inmediatamente se evoca como
estructura ausente el refrán "camarón que
se duerme se lo lleva la corriente" y una
canc1on satírico-burlesca de la
Intervención; frases como "no estoy para

contarlo, ni ustedes para creerme" o el
sustrato rítmico y mnemotécnico de la
canción de los "Diez perritos", que en el
texto, se multiplica innumerables veces,
tantas como franceses muertos hay en la
batalla.
Otra de las estructuras de la narración
oral prin1aria es la descripción acumulativa
o descripción auditiva, que habitualmente
se usa en las sociedades como un recurso de
la memoria, para fijar en el auditor las
características de los héroes o acontecimientos cantados; no en vano el título del
libro. En "Memolias. .. " este recurso es
usado tanto para fijar en la memoria el
carácter agonístico de Carlota como el de
Maximiliano, la variable es que Del Paso
rompe el carácter maniqueo y unidimensional del héroe de la tradición oral, para
enfrentarnos a la polivalencia y
ambigüedad de sus criaturas. Junto a la
descripción acumulativa se da la redundancia como elemento reforzador de imágenes,
estructura que también es utilizada por Del
Paso:
Yo soy María Carlota de Bélgica, Emperatriz de
México y de América. Yo soy María Carlota
Amelia, prima de la Reina de Inglaterra, Gran
Maestre de la Cruz de San Carlos y Virreina de las
provincias del Lom-bardovénelo acogidas por la
piedad y la clemencia austriacas bajo fos alas del
águila bicéfala de la Casa de Habs-burgo. Yo soy
María Carlota Amelía Victoria, hija de Leopoldo
Príncipe de Sajonia-Coburgo y Rey de Bélgicl, a
quien llamaban el Néstor de los Gobernantes y
que me sentaba eu sus piernas, acariciaba mis
cabellos castaños y medecíaqueyoera la pequeña
sílfide del Palacio de l.icken. Yo soy María Carlota Amelia Victoria Clementina, hija de Luisa
María de Orléans, la reina sant.1 de los ojos azules
y la nariz borbona que murió de consunción y de
tristeza por el exilio y la muerte de Luis Felipe, mi
abuelo, que cuando todavía era Rey de Francia me
llenaba el regazo de castañas y la cara de besos en
losJardinesde lasTullcrías. Yo soy María Carlota
Amelía Victoria Clementina Leopolt.lina, sobrina
del Príncipe Joinville y prima del Conde de París,

hermana del Duque de Brabante que fue Rey de
Bélgica y conquistador del Congo y hermana ~el
Conde de Flandes, en cuyos brazos apend1 a
bailar cuando tenía diez años, a la sombra de los
espi~ en Oor. Yo soy Carlota Amelia, mujer de
Femando Maximiliano J~. Archiduque de
Austria, Príncipe de Hungría y de Bohemia,
Conde de Habsburgo, Príncipe de Loreoa, Emperador deMéxico y Reydel Mundo, queoaci_6 en
el Pal:ft:io Imperial de Scbonbrunn y fue el pnmer
descendiente de los Reyes Católicos Femando e
Isabel que cruzó el mar océanoy pisó las_lierras_de
América, y que mandó construir para~• a la onlla
del Adriático un palacio blanco que miraba al mar
yotrodía me llevó a México avivira unc~illogris
que miraba al valle y a los volcanes cubiertos de
nieve, y que una mañana de junio de hace muchos
años murió fusilado en la Ciudad de Querétaro.
Yo soy Carlota Amelia, Regente de Anáhuar,
Reina de Nicaragua, Baronesa del Malo Grosso,
Princesa del Chicbén ltzá. Yo soy Carlota
América de Bélgica, Emperatriz de México y de
América; tengo ochenta y seis años de edad Y
sesenta de beber, loca de sed, en las fuentes de
Roma.

En el ejemplo aunque incompleto se
puede ver con toda claridad el uso de los
tres recursos: la adición, la redundancia y
las estructuras rítmicas, como elementos
que apuntalan el carácter memorioso y al
mismo tiempo dan al texto un carácter
musical y de diapasón abierto que fascina
auditivamente al oyente-lector.
Otro ejemplo memorable es el capítulo
XXI en el que Carlota reinicia su diálogo
con Maximiliano, y que tiene dos vcrt ientes:
la comunicación con la colectividad y con el
individuo "y para decirle al mundo quien
fuiste te lo tengo primero que decir a ti", y
en un terrible juego de oposiciones vamos
viendo desfilar los diferentes Maximilianos: Maximiliano el impávido, el digno, el
justo, el magnánimo, el bondadoso; el
sordo, el inmisericorde, el incrédulo, el
ciego, el comprensivo, el ilustre; el
orgulloso, el romántico, el ingenuo, el elegante, el pensador; el fracasado, el despre-

ciado, el olvidado, el gran pendejo, el infinitamente amado. Pero las voces de Carlota
no nos permitirán el olvido, pues ella está
allí para recordarnos todas las genealo~as,
todas las pasiones que agobian a los trágicos
emperadores:
Porque soy una memoria viva y temblorosa, un_a
memoria incendiada, vuelta llamas, que se ahmenta y se abraza a sí misma y se consume y se
vuelve a hacer y abrir las alas. Porque tengo alas de
ánget me crecieron anoche mientras soñaba contigo, mientras te imaginaba, porque yo no soy nada
si no te inventan mis sueños.

El magnífico monólogo final es muestra
de la increíble capacidad de Fernando del
Paso para ir articulando en maravill~sa an
combinatoria a la estructura narrallva, la
erudición histórica y literaria, con las voces
de una oralidad plena que nos permite, al
oyente-lector en el que nos hemos c~nvertido, seguir sin desviaciones la agob_1adora
historia de estas Noticias -Memonas d~I
imperio que tanto nos dicen y que no~ despiertan otras voces que creíamos olvidadas:
las de nuestras genealogías y pasiones.

�VISTA RAPIDA DEL CUENTO EN MEXICO

Arturo Souto Alabarce
Los apuntes que siguen pretenden dar una
panorámicadelcuentoenMéxico,poniendo
énfasis, sobre todo, en el lenguaje que Je es
propio. Andada la mayor parte del siglo,
esta vista parece posible. Y lo primero que
se columbra es su extraordinario florecimiento. Sin recurrir a estadísticas, es
evidente su desarrollo casi explosivo. Como
testigo, me bastan los últimos cuarenta
años. Multiplicación en diarios y revistas,
talleres, anuarios, ediciones, antologías,
concursos, colecciones, estudios. Pienso,
por ejemplo. en la Revista Mexicana de
Cultura, en la colección Lunes, en los Presentes, en los anuarios de Bellas Artes, en
los trabajos de Emmanuel Carballo, de Luis
Leal, en los actuales de Jaime Erasto
Cortés. En suma, un género cuya vitalidad
corresponde a una demografía y a un contexto histórico expansivos. Y con todo, no
hay milagro. No es que el cuento haya
brotado de súbito. El cuento, como se sabe,
viene de muy lejos. Ha estado siempre aquí.
Pertenece, como la lengua, al aire que todos
-pueblo y escritor- respiran, a un horizonte
tan común que apenas se destaca. El
cuento, pues, es una tradición, un legado,
una forma dejada por los mayores. Está, en
cierto modo, más allá de la lengua, puesto
que en México se cuenta con los antiguos
horizontes indígenas. Y si es así, len qué
consiste lo nuevo a que se acaba de aludir?
No es suficiente hacer números: resulta
necesario referirse a cuestiones cualitativas.

N
"&lt;f'

Un deslinde, un desbrozo; lo que ha
ocurrido en lo que va del siglo es que la
palabra "cuento" ha ido connotando una
forma literaria autónoma, perfilándola,
definiéndola cada vez con mayor precisión,
y debe añadirse: perfección. Es decir, el
cuento entendido como género modernoproducto de la industrialización y el perio-

dismo, de la ciudad yel vértigo, de la ciencia
y la tecnología; el cuento, como casi ineludible traslado del "short story'', se ha
desgajado de su original matriz narrativa.
Cierto es que desde hace mucho se esbozan
condensaciones, pero eran leves e intuitivas. En Riva Palacio, en Sierra, en Delgado,
el cuento parece no desprenderse todavía
del magma en que se confunden mito, leyenda, anécdota, crónica, relato, novela
corta. Todavía hoy, en muchos casos, el
proceso no esta claro. Con frecuencia se
agrupan en un mismo género el aforismo, la
fábula, la parábola, la estampa, el relato
novelesco. Y es que sólo mediante un arduo
proceso de crítica ha ido logrando el cuento
separarse de sus fuentes primigenias. Bien
se sabe que con Poe y Baudelaire se trazan
los primeros rasgos definitorios, por lo que
no debe escandalizar pensar en inglés
cuando se piensa en el cuento moderno. Y
no es aleatorio que su fundación se deba a
un poeta. La apretada estructura del
cuento, su poder de síntesis, se parecen a los
del soneto, el cuento moderno es una forma
culta, tiene un lenguaje específico resultado
de una tradición artística, literaria. Se
apoya en toda una teoría en la que colaboran Poe, Maupassant, Chejov, Wilde,
Kipling, Quiroga, Cortázar y muchos otros
escritores, los más de los cuales han tepdido
hacia el refinamiento estético y la reflexión
crítica. De ahí que los modernistas, motivados por una exigente voluntad de estilo (o
de escritura, si se prefiere), deban contarse
entre los primeros en redondear con nitidez
clásica o ejemplar el cuento en lengua castellana. Díaz Dufoo, por ejemplo, inaugura
el siglo XX con sus Cuentos nerviosos
(1901), y hay en ellos una serie bien trabada
de notas definitorias: brevedad, sentido
unitario, movimiento circular, búsqueda de
la expresión más concisa y estética.

Para perfilar el cuento como forma
artística, los modernistas se sustentan en un
nuevo lenguaje literario que, con plena
conciencia de perfeccionamiento, enfila un
mundo de minorías, de aristocracia espiritual.Abrevan, desde luego, en la tradición
clásica española, pero creyéndose originales, redescubren el francés, ensayan el
inglés e inclusive citan del latín. El horizonte de la lengua materna, las variantes
regionales, el lenguaje popular, claro es,
siguen estando ahí, pero Jo que seleccionan,
deliberada, estudiadamente, és un lenguaje
literario de carácter exclusivo y elitista. Y a
partir de esta forma·-cristali7;ada, a lo largo
de los años sucesivos, se inicia una especie
de ritmo en la evolución de la narrativa en
México; ritmo ert el que se contraponen dos
actitudes opuestas del escritor ante la realidad.
Por un lado, está inmerso en una
tradición primera que todo lo satura: la
tradición de la lengua materna y sus diversas formas dialectales, el habla del pueblo.
Una atmósfera común en la que se vive. Por
otro lado, tiene ante sí la lengua escrita,
literaria: la sublimación artística de una
tradición culta no sólo española sino
también de otros idiomas, sea mediante
traducciones o en vivo. El cuento, pues,
oscila entre estas posibilidades. Un
esquema, desde luego, pero que puede relacionarse con otros esquemas de la historia
literaria. Difícil precisarlo, porque son casi
innumerables las variantes, los matices, y
sin embargo, parecen obvias las correlaciones con otras cosas; por ejemplo, la
dicotomJ'a fantástico-realista del cuento en
México que ha sido observada por la crítica.
Más aún: a primera vista, parece que el
acercamiento a la lengua popular puede
relacionarse con las crisis históricas. Así en

1910y 1968.

Iniciando el siglo en plena paz porfiriana, es bien sabido que a ella se yuxtapone
el conflictivo agregado naturalismo-modernismo. Independientemente de los estilos personales, casi fisiológicos, se percibe
una escuela artística que culmina hacia
1910. Habrá como siempre, rezagos y adelantos, traslapes, pero lo que priva es el
epígrafe y la cita culta, la música y el color
de la palabra, el esmero en la frase, el
énfasis en los valores estéticos de la lengua
por sí misma. Y esto aunado a la perfección
estructural. Discurso todo ello de historias
que, como en Díaz Dufoo, pueden ser
mórbidas o brutales. Pareciera que a una
época de orden público (impuesto ya se
sabe cómo), correspondiese, dados sosiego
y amenidad, permitirse escuchar las voces
más refinadas del idioma. Pero esta paz se
quiebra con la Revolución. El escrito se v.:
obligado a volverse hacia el horizonte de la
lengua común, hacia el lenguaje popular
que se le impone y con frecuencia lo
abruma. Esas voces -que, repito, siempre
han estado ahí- le llegan de lejos y de
antiguo, de la provincia, de la tierra.
Cuandoalguna vez fueron escuchadas en el
pasado siglo, con intención nacionalista,
comoen Prieto y en Altamirano, fueron casi
siempre mantenidas a prudente distancia
por el escritor, literalmente puestas en su
lugar. Con la Revolución viene el cambio; la
lengua del pueblo pasa del mundo narrado
al mundo del narrador. Un proceso gradual, que casi puede ser medido. Pero los
efectos de los hechos sociales no son
mecánicos. Aunque iniciada por Azuela a
temprana hora, se sabe que la narrativa de
la Revolución no se desarrolla sino diez,
quince años después. Será entonces cuanc!• •
aparecen los cuentos del "Dr Atl", de
Muñoz, de Urquizo, años más tarde,

cuando ésta comienza a institucionalizarse.
Vuelto el cuento hacia la tradición del habla
popular, no sólo se democratiza en el aspecto lingüístico, sino que tiende a abrirse,
a desdibujar la forma clásica alcanzada. El
centro gravitatorio se desplaza hacia formas épicas que se estiman de mayor aliento:
crónica, novela. La visión realista predomina.
Los ateneístas, formados en el Porfiriato, se resisten a la esquematización. Contradictorios, a veces equívocos; tradicionales e innovadores a un tiempo, depuran y
profundizan una actitud intelectual que no
dista tanto de la que privaba a fin de siglo.
Verdad es que se oponen a la filosofía
positiva, y a lo que de sensual, sensorial y
suntuoso tiene la estética modernista, pero
también lo es que no renuncian al espíritu,
a las utopías, a la perfección del lenguaje
artístico. A su desconcierto ante el nuevo
estado de cosas, a su confusión política, se
agrega una aristocrática voluntad de estilo.
Los cuentos de Reyes y de Torri, por ejemplo, sutiles, irónicos, fantásticos, están sin
duda orientados hacia una tradición esencialmente intelectual. La malicia culta, el
aforismo, los juegos intertextuales, el
mundo de los libros, en fin, está siempre
presente. Los cuentos de Torri, De fusilamientos, y en especial el que le da título al
volumen y que está fechado en 1915,
cuando el país se incendia, cuando ya
Azuela ha abierto el camino hacia el habla
del pueblo, de la tierra, de la sangre, no deja
de sugerir esa época de violencia, pero se
contiene dentro de sabios, concisos, elegantes límites de expresión. Se mantiene distante, irónico, casr · cínico. Su afrancesamiento (y bien recuerdo sus contagiosos
entusiasmos por Baudelaire, por Nerval,
por el poema en prosa) corre a la par de su
casticismo, de su profunda devoción por la

Edad Media y por los clásicos castellanos.
Guzmán, por su lado, que afronta de lleno
la realidad de su tiempo, que no quiere ser
cuentista, parece un clarividente espectador. Si de su crónica se desgaja, como
cuento, el famoso relato "La fiesta de las
balas", se advierten en seguida dos planos:
el mundo narrado, bárbaro, caótico; el
mundo del narrador: lúcido, transparente.
Y él también busca la prosa más precisa y
eficaz.
Por esos años en que la narrativa de la
Revolución se vuelve hacia el lenguaje
popular, florecen las variedades colonialista e indigenista. Ambas tienen raíces antiguas que reviven al calor de los sucesos
pero se oponen en muchas cosas. Por lo
pronto, en su actitud ante la realidad
lingüística. De la moda colonialista, por
ejemplo, se ha dicho que se trata de una
fuga ante las circunstancias políticas que
sus autores encontraban indeseables. Podría ser el caso de Valle-Arizpe. Una escuela reaccionaria, pues, de evasión. Se olvida, sin embargo, que la vuelta estética al
mundo del Virreinato, de un pasado castizo
ycortesano, no se da sólo en México, sino en
el resto de Hispanoamérica y en España
misma. Tanto colonialismo como indigenismo parecen afincarse en una búsqueda
de identidad nacional, anterior desde Juego
a 1910. El lenguaje, el estilo colonialista,
parten también de la famosa defensa de
Darío frente al inglés y la cultura
norteamericana. Y cabe destacar aquí que
los temas virreinales, como los
prehispánicos, no abundan en relatos rigurosamente puntuales en cuanto a estructura ypureza preceptiva se refiere. Todavía
alienta en ellos la crónica y la leyenda.
Pienso en Abreu Gómez, en Henestrosa.
En Rosario Castellanos, sin embargo, el

�cuento se define e interioriza.
Las formas literarias, al igual que la
lengua, están en gran parte determinadas
por los opuestos tradición-innovación.
Siendo así, el elemento renovador puede
provenir de antiguos horizontes tradicionales, tanto cultos como populares. La
novedad, pues, consiste en el choque con lo
establecido, con lo acostumbrado. Los
cuentos de Reyes y de Torri innovan la
atmósfera literaria de su tiempo mediante
un lenguaje que proviene de la tradición
culta, en buena medida francesa, y no son
ajenos a los ismos de la vanguardia. Silva y
Aceves recuerda al VaUe-Inclán preciosista. El cuento de la Revolución, por I &gt;
contrario, encuentra en el habla popular
frescura y originalidad. El arcaísmo, según
las circunstancias, se convierte en neologismo. Este equilibrio entre lo viejo y lo
nuevo, esta fusión de contrarios, es lo
clásico. Difícilmente mensurable, quizá la
parte renovadora sea mínima. Pero la originalidad está precisamente en ese pequeño
desvío, en ese cambio microscópico con que
el escritor-lúcida o casi inconscientementelleva a cabo en el momento oportuno. En
ese aspecto, Hernández y Rulfo son
clásicos.
Al equilibrio tradición-innovación del
lenguaje le corresponden muchos otros aspectos de estilo y estructura. El predominio
de la anécdota o historia sobre el discurso;
al revés, la mayor o menor velocidad del
ritmo o "tempo"; las perspectivas objetivas
o subjetivas según la voz del narrador; los
espacios exteriores o interiores; el énfasis
en la acción o en el pensamiento. Y todo
esto, a su vez, relacionado con otros planos
de mayor significación: lo nacional frente a
lo cosmopolita, el compromiso y la evasión;
~ en último término, concepciones opuestas

del arte. A grandes rasgos, y coincidiendo
con la pintura de la época, bifurcada
también, estas dos grandes corrientes llegan hasta medio siglo, tiempo a partir del
cual se abren múltiples caminos. Aún dentro de la tradición realista, remozada por
Mancisidor, por Juan de la Cabada, por
Zepeda, por Mojarro, se han escrito nuevos
cuentos muy originales. La intensísima
fuerza expresiva de Revueltas resulta
ahora, en lo literario y lo político, más nueva
que en la década de los cuarenta.
El escritor contemporáneo apenas
puede ignorar el enorme caudal de
información y reflexión literarias en el que
está inmerso. El narrador nato, cándido,
instintivo, va siendo una rareza de museo.
Es casi inevitable que al escribir un cuento
no acudan a su mente mil y una preocupaciones de teoría. Esto no es nuevo, pero
nunca como ahora -y pienso en Méxicohabía sido acumulado un bagaje crítico de
tal magnitud. Escribir a la luz, o a la sombra,
de la crítica, de la filología, de la historia
literaria, tiene efectos inesperados. En
principio es lógico suponer que si la teoría
precede al ejercicio literario, el resultado
será una obra más perfecta, pero muchas
veces sucede -y la literatura rebosa de ejemplos-lo contrario. Y el peligro está a la vista
en nuestros días: contar el cuento del
cuento; escribir para escritores; encerrarse
en un círculo hermético. La tradición culta,
la hiperlucidez, implica equilibrios de malabarista, y entre los muy pocos que lo han
logrado están Arreola y Monterroso. Ycasi
surrealista, sorprendentemente fresco,
Lavín Cerda.
Una nueva aproximación al habla
popular se da hacia 1968. La tragedia de
Tlatelolco se mascaba desde años antes:
tensión acumulada que se dirigía fa-

juego de perspectivas.
talmente hacia un desenlace violento. Y en
tomo de esa crisis histórica se produce una
nueva ruptura lingüística. Prolifera el lenguaje de la "onda"; se quiebra la lengua
literaria establecida. Una vez más el cuento,
en Agustín, por ejemplo, aprovecha el
habla popular. Pero esta vez no se trata de
la provincia, del campo, sino de la ciudad
capital. Un lenguaje popular intensísimo y,
a la vez, limitado y eflfl1ero; una mezcla de
argot urbano yjerga estudiantil, consecuencia de la hipertrofia del Distrito Federal.
Lenguaje de la "onda" que rompe, degrada,
escarnece todo, en consonancia con el
espíritu de rebelión de la época. Espíritu
que, por cierto, pocas veces se ha prod1 1cido
en la ciudad de México. Lenguaje intraducible, no sólo por su obvia dificultad afectiva, sino porque se vuelve sobre sí mismo,
porque su gracia es inherente. De ahí que el
cuento escrito según esta modalidad, vertebrado excesiva, peligrosamente en un plebeyismo provisional, pueda conducir a callejones sin salida.
A los citados extremos de lenguaje culto
y popular, se añaden muchas tonalidades.
Puede pensarse, por ejemplo, en un tipo de
lenguaje neutro: mejor dicho, transparente.
Una escritura que aspira, sobre todo, a la
comunicación de ideas, atmósferas, situaciones, estados de ánimo. Claridad y exactitud. Acercarse, de cierto modo, al lenguaje
científico: ser vidrio puro, tránsito. Evitar la
retórica, el juego verbal en sí mismo. Y esto
se da tanto en cuentos de carácter realista,
como fantásticos. En José Luis Gonzálcz,
en Amparo Dávila, en José de la Colina, el
lenguaje transparente, sencillo en apariencia, puede ser medio de expresión de toda
una complicada teoría narrativa. En los
cuentos de Elizondo, por ejemplo, lo que
destaca de su escritura no es tanto su eficacia idiomática como un sabio y laberíntico

En todo período literario existe una
fase en que los contrastes tradicióninnovación se equilibran para producir la
obra clásica, ejemplar. Muy dificil señalar
dicho punto para el cuento en México,
dadas su variedad y calidad, pero de ser
forzoso hacerlo, habría que pensar en Efrén
Hernández, en Juan José Arreola y en Juan
Rulfo. Creo que mi opinión es común, pero
no puedo ni quiero evitarlo. Rulfo ha logrado en el género obras maestras, como
"Luviana", que no sólo tiene altísima calidad formal por la ligazón de sus signos
textuales, sino porque expresa la interioridad de todo un pueblo. Si de veras existe el
cuento "mexicano", éste es el que más se le
acerca. Imbuido en la tradición del habla
popular, el lenguaje literario de Rulfo la
trasciende mediante una inteligente
estilización, en parte deliberada, en parte
inconsciente. Racional porque se apoya en
la atenta, sensible lectura de otros escritores que le preceden yrodean; porque está
hábilmente hecha, trabada, compuesta.
Subconsciente porque sus símbolos se
proyectan involuntariamente y por ello se
universalizan. En Rulfo, en efecto, se
cumple lo que dijo Salinas a propósito del
poeta popular: el habla se convierte en
fábula, en mito.
Sobre el cuento actual sería imprudente
bosquejar una vista, obvios el número, la
calidad, la conciencia artística, y debe
añadirse, científica, de sus autores. Hace
más años de los que quisiera, el extraño
concurso del Chopo nos reveló a Guillermo
Samperio, a Ricardo Clark, a Vicente Quirarte. Hace menos tiempo, a un concurso
COnvocado por Bellas Artes llegó un
número enorme no ya de cuentos, sino de
libros enteros, a muchos de los cuales no fue

poSible premiar por más que lo merecieran.
Con todo, se vislumbra, creoyo, y esto tiene
sus riesgos -el bizantinismo, por ejemploun exceso de conocimiento, un afán de
nuevas escrituras que se orientan por formaslirnitadas y eflfl1eras del lenguaje, o por
una exagerada preocupación hipercritica.
Y en arte, hay que repetirlo, más vale encontrar que buscar.

�SER Y ESTAR O LAS DIFICULTADES DELA
TRADUCCION FILOSOFICA

Elsa Cecilia Frost
El título de este breve trabajo es equívoco
y puede inducir a error, pues habrá quien
piense -y tema- que se trata de una tediosa,
erudita y oscura disquisición sobre la permanencia y transitoriedad de las cosas
humanas. Pero no es así. Lo elegí porque en
un momento dado me di cuenta de que el
castellano -que alguien calificó de lengua
"no filosófica"- es el único idioma -de los
que yo conozco-que hace tal distinción yde
que ésta puede presentar graves dificultades para quien traduce del castellno a otra
lengua o aun a la inversa. (fodavía recuerdo .una traducción sometida al Fondo
de Cultura Económica que empezaba así:
"Yo estoy un senador muy importante de
los Estados Unidos.. .") Dificultad que es
ejemplar de las que todo traductor encuentra en su trabajo. Porque no hay dos idiomas
-por cercanos que estén- que digan lo
mismo con palabrasygiros idénticos.A ello
hay que agregar el obstáculo que muchas
veces representan los diccionarios que proporcionan casi siempre una larga lista de
términos, ninguno de los cuales nos sirve
para traducir correctamente lo que suponemos que el autor quiso decir. Esto además
en los casos en los que el diccionario nos
hace la merced de registrar el vocablo.
En un instructivo redactado hace
muchos años y que lamentablemente olvidé
en algún cajón del Fondo de Cultura, el
docto'i' Gaos asentó que muchas veces
alguna perplejidad provocada por un texto
de filosofía puede encontrar solución en un
ilibro de cocina! Nada más cierto. Aun me
atrevería a agregar que en ocasiones hay
que recurrir a la acción para salir de dudas.
Pondré un ejemplo. La locución inglesa:
with tongue in cheek no aparecía, en los
momentos en que· me e,a necesario
traducirla, en ningún diccionario a mi al~I canee. Pregunté por aquí y por allá y. . .

nada. Hice entonces lo que la frase decía y
al instante supe, por l¡t expresión de mi cara,
que era tomar las cosas con un grano de sal,
un si es no es humorísticamente.
En el párrafo anterior mencioné ya a
quien me introdujo en los laberintos de la
traducción, el doctor José Gaos. De él
aprendí que lo primero que debe hacerse, si
se pretende traducir filosofía, es armar un
pequeño vocabulario con los términos más
usados por el autor y ensayar una y otra vez
qué palabra castellana conviene mejor
como correspondencia hasta tomar una
decisión y, a partir de ese momento, emplearla cada vez que el término "técnico",
por decirlo así, aparezca en el texto. Es
evidente que la primera dificultad estriba
en dar con el vocablo correcto, pero por
difícil que sea, la elaboración del vocabulario permitirá mantener la misma uniformidad de lenguaje que se encuentra en el
texto original. Sólo así es posible además
establecer en castellano la terminología
propia de un determinado autor y emplearla en traducciones subsiguientes.
También me enseñó que traducir no es
tarea para llenar ratos de ocio, sino un
trabajo arduo que debe alcanzar su propio
ritmo yque, una v~ que se ha fijado éste, no
debe alterarse, so pena devolver atrás hasta
"coger el hilo" de rtuevo. Gaos empleaba
las primeras horas de la mañana para
traducir y, por experiencia, sé que hizo una
buena elección. Porque uno de los mayores
enemigos es el cansancio que nos hace leer
una cosa por otra e incluso saltar de una
palabra que aparece, digamos, en la línea
seis a la misma palabra sólo que veinte
líneas más abajo.
Otro ejemplo. La decadencia de Occidente de Oswald Spengler, Pl!blicada

entre 1918 y 1922, alcanzó tanta popularidad que fue traducida muy pocos años
después por Manuel García Morente, uno
de los más grandes traductores españoles.
La versión es muy buena y se lee sin mayores tropiezos hasta que, de pronto, en
alguna página que no puedo citarporqueno
poseo la edición española, nos encontramos con un frase que dice más o menos así:
"Al entrar en la iglesia de San Lorenzo en
Nüremberg y levantar los ojos, vemos el
saludo inglés que pende de lo alto de la
bóveda." lCómo? lUn saludo inglés (sea
esto lo que fuere) en una iglesia? Aquí sí,
me fue necesario traqucir a la inversa y al
llegar al Englischer Gmss, vi yo también lo
que pende en lo alto de la nave y que no es
otra cosa que la famosa y bellísima
Salutación angélica de Veit Stoss. El cansancio hizo sin duda que Morente tradujera
mecánicamente, sin recordar que el alemán
medieval usaba un mismo adjetivo para
inglés y para angélico (eco quizá de la
famosa frase de San Gregorio Magno:
"Non angli, sed angeli").
lQué condiciones debe tener, pues, el
buen traductor? Antes que ninguna otra
cosa, una paciencia mucho mayor que la del
santo Job (que, por otra parte, bien poca
tenía), paciencia que unida al sentido
común lo llevará, por ejemplo, a buscar un
texto que sabe que existe en castellano en
vez de traducir de corrido (ia tantos pesos
por página!). Cuando falta esa paciencia, y
cierta probidad nos encontramos con textos
del Quijote traducidos directamente del
ruso o con frases bíblicas de indudable
sabor francés. Tampoco se saltará nunca
alguna frase por difícil que sea, sino que con
curiosidad digna de un gato intentará por
todos los medios a su alcance encontrar la
solución y, cuando no lo logre, lo hará saber
sea a la editorial, sea a les futuros lectores

por medio de una nota. Recurso éste del
que no deberá abusar, pues ellfüro sevende
por el nombre del autor y no por las decenas
de notas en las que el traductor expresa sus
dudas lingüísticas o su inconformidad con
el texto.
Quizá llame la atención el que hasta
ahora no haya hablado del necesario manejo de los dos idiomas, pero no lo he hecho
precisamente porque es la base necesaria
del oficio. Y aun me atrevería a decir que es
más imprescindible un mayor conocimiento del idioma al que se va a traducir
(en este caso el castellano) que del idioma
del que se va a traducir. Los dos son básicos,
pero el texto original está ya ahí y no habrá
de sufrir modificaciones. Es la versión castellana la que debe ser eso: castellana y no
un texto duro y extraño que haga difícil o
aun imposible su lectura. Y para que esto no
suceda, habrá que repensar el texto en
castellano, ensayar expresiones, probar
adjetivos, buscar sinónimos, en suma, pulirlo hasta encontrar la forma debida.
Aunque también debe tenerse siempre en
cuenta que la traducción no debe "mejorar" el texto en tal forma que lo que en el
original es oscuro resulte diáfano en castellano.
Sé que existe otra opinión (no creo que
sela pueda llamar escuela) que sostiene que:
la traducción no debe ser otra cosa que un
cristal que permita ver el original sin
deformación alguna del otro lado. La frase
es bonita, pero siempre me he preguntado:
si SO'f capaz de ver y de reconstruir el
original a través de la traducción, lpara qué
la necesito?
Otra de las condiciones básicas para

lograr una buena traducción es, desde
luego, el conocimiento de la materia. N• 1

hay persona, por bilingüe o multilingüe que problema y la solución está en que Sturz es
pretenda ser, que sea capaz de traducirlo también un apellido y corresponde como tal
todo. Para hacerlo habría de conocer los al del compilador y editor de los fragmentos
lenguajes propios de cada una de las ramas de Empédocles (1805). De manera que lo
del conocimiento, hazaña que, desde que sucedió fue que Roces tradujo un apeAristóteles, ha estado fuera del alcance de llido y completó la frase para que tuviera
cualquier ser humano. Pero además del sentido. Una vez hecha la corrección, reconocimiento de la materia, es básico el sulta este texto: "Empedócles, según Sturz,
conocimiento histórico. Sin éste, nos en- dijo ..."
contramos a cada paso con frases ininteliPor merced de Dios y empeño de mis
gibles pese a toda buena voluntad. En el
maestros
del Colegio Alemán, yo manejo
caso de la filosofía y de su correspondiente
tres
idiomas:
alemán, francés e inglés, y he
historia, este conocimiento tiene que estar
traducido
obras
filosóficas de cada uno de
avalado por un estudio sistemático. Aunellos.
Por
esto,
puedo
decir que además de
que, por otro lado, la familiaridad excesiva
las
dificultades
generales
ya anotadas, cada
también acarrea problemas. De nuevo,
una
de
estas
lenguas
presenta
problemas
pondré un ejemplo. Wenceslao Roces es
específicos.
Vayamos
pues
por
orden y
uno de los mejores traductores con que
veamos
cuáles
son.
haya contado la industria editorial mexicana y sus conocimientos históricos y
Los ingleses consideran como tema
filosóficos están fuera de cualquier duda.
humorístico
lo que llaman "las impenePues bien, al traducir la Historia de la
trables
brumas
de la metafisica alemana" y
filosojTa de Hegel, Roces asentó la frase
no
hay
por
qué
negar que de hecho a veces
siguiente: "Empédocles, antes de arrojarse
resultan
impenetrables.
Por una parte, la
al Etna, dijo ..." Yo leí el original para
estructura
gramatical
del
alemán es por
enviarlo a la imprenta y no le encontré nada
completo
ajena
al
castellano.
Las frases -a
raro. Por fortuna, uno de los correctores
veces
exageradamente
largasdeben leerse
desconocía totalmente la historia de la
hasta
el
final
para
encontrar
el
verbo prinfilosofía y vino a preguntarme si la frase
cipal
y
sólo
entonces
puede
empezarse
a
estaba bien. Ya empezaba yo a darle una
traducir.
pequeña lección sobre la vida y muerte de
Empédocles cuando me interrumpió: "Muy
Pero además, el alemán tiene una gran
bien, se suicidó, pero lquién anotó sus
moldeabilidad y puede formar yuxtaúltimas palabras?" Recurrimos al texto
puestos inusitados que, una v~ separados
alemán y nos encontramos con una frase
en sus distintos elementos, nos dan en casmás corta: "Empedokles nach Sturz sagte... •
tellano no un sustantivo, sino una ringlera
La confusión evidentemente debida al cande ellos. Agreguemos que en el lenguaje
sancio, estaba en la palabra Sturz que signiculto-y el filosófico lo es sin duda alguna- es
fica "caída", de modo que literalmente el
usual acudir a palabras de origen latino,
texto traducido debería haber dicho así:
aunque exista un sinónimo de origen ger"Empedócles, después de la caída, dijo.. .".
mano. Asi Heidegger en El ser y el tiempo
Como esto no tiene sentido, el conoutiliza lo que pudiéramos llamar parejas:
cimiento histórico de Roces salvó el abExistenz - Dasein, Historie - Gesc/ric/rte.
surdo y resultó la primera frase. Pero el
Temporalitlit - Zeitlicl,keit, Fundament -

�Gnmd, Interpretation -Auslegung, EssenzWesen, Objekt-Gegenstand, que según el
diccio~ario significan exactamente lo
mismo, pero que en este caso expresan
conceptos cercanos, pero no idénticos. Por
último, si a esto agregarnos que "las brumas
metaf'isicas" lo son efectivamente, nos
daremos cuenta de inmediato de que la
traducción filosófica no es juego de niños.

La versión que José Gaos hizo de esta
obra de Hidegger tuvo muchas críticas, en
especial por su lenguaje abstruso y, como
conseéuencia, su falta de claridad. Tras
Gaos ha habido muchos que han querido
mejorar su versión, pero curiosamente lo
que han pretendido esjusto eso, pues todos
se basan en el texto de Gaos para "mejorarlo". El hecho es que el lenguaje heideggeriano no tiene mejoría posible. Su
alemán es tan arbitrario (aunqu~ sea interiormente sistemático) que ningún diccionario puede ayudar. Cuando a mí me tocó
no traducir, sino revisar la traducción de
Kant y el problema de la metafísica, pude
comprobar la tremenda dificultad de este
autor: A pesar de tener frente a mí un texto
en castellano (y esto es de dudarse, porque
la traductora había puesto una nota en la
que advertía que en determinada frase se
había permitido "cambiar el orden de la
oración alemana", con lo que ya se tiene un
indicio de lo que era su texto); a pesar de
ello y de contar ya con la edición en
español de El ser y el tiempo y en ella con
el vocabulario armado por Gaos, la
verdad es que cada párrafo era tan dificil de
manejar que, al llegar a las citas de Kant
(quien también tiene su fama de oscuro)
me sentía corno náufrago que al fin pisa
una isla. Aunque a veces lo fuera como la
de San Brandán que se hundió con gran
rapidez, porque no era isla sino ballena.
~ Por todo ello, me parece que pedir que la

traducción de cualquiera de los grandes
filósofos alemanes sea clara y sencilla es
pedirle peras al olmo. Los textos alemanes
son difíciles y esto tiene que reflejarse en
cualquier versión que se haga.

La filosofía francesa, en cambio, pretende trabajar desde Descartes con "ideas
claras y distintas" y tanto por ello como por
ser una lengua romance, deja moldear la
traducción con mucha mayor libertad. Lo
mismo, me parece, puede decirse del italiano y del portugués (aunque no pretendo
conocer ninguno de estos dos idiomas y sólo
he traducido, por mera necesidad, un breve
texto de cada uno de ellos). Aquí el
problema estriba precisamente en la semejanza que hace que traslademos con
toda facilidad, en vez de traducir, y el resultado sea una barbaridad.Pourtant, por más
que suene a "por lo tanto", es exactamente
lo contrario; c'est pour cela que no debe ser
"es por ello que", sino simplemente "por
ello" o en todo caso "es por ello porlo que".
Lo más difícil aquí no es la terminología
filosófica, sino las locuciones familiares que
tendemos a traducir literalmente. Como es
evidente, la lista sería interminable, pues
por desgracia caer en galicismo es
facilísimo. A cambio, también es fácil crear
el neologismo castellano cuando aparece
alguno en francés. Si al traducir del alemán
el peligro es alejamos del original, al
traducir de cualquier otra lengua romance
al castellano corremos el riesgo de quedar
demasiado cerca. Como dije antes, creemos
traducir cuando de hecho sólo trasladarnos.
Llegamos, por fin, a ese idioma
engañosamente sencillo que es el inglés.
Desde luego, si lo comparamos con su pariente, el alemán, no puede decirse que tal
sencillez sea un engaño, puesto que de él
han desaparecido (si es que alguna ve-z las

tuvo, cosa que no sé) las difíciles formas
gramaticales germanas. No hay declinaciones, no hay tres artículos al parecer
intercambiables, la conjugación ha
quedado reducida al mínimo yde su remoto
origen común ambas lenguas sólo conservan, aparte del amplio vocabulario que
comparten, el llamado "genitivo sajón".
Las dificultades de traducir del inglés radican en otros elementos.

Por una parte, su uso casi constante de
pasivos, gerundios y el famoso "presente
continuo" que tan mal suenan en nuestra
lengua. Por la otra, debe tenerse en cuenta
que Inglaterra sufrió dos invasiones que
fueron definitivas para el lenguaje. La
primera fue la romana, que introdujo el uso
del latín entre la población y la segunda la
normanda que hizo del francés la lengua de
la corte y de los poderosos. Según me han
dicho, aunque nunca lo he comprobado, de
Inglaterra los alimentos crudos, tal como se
compran en el mercado, llevan un nombre
de origen sajón, en tanto que ya preparados
y listos para servirse toman un nombre de
origen francés. Vestigio actual de la vieja
división entre vencidos y vencedores. Sea
de ello lo que fuere, la verdad es que los
miles de palabras de origen latino contenidas en el inglés pueden sonar e incluso
escribirse igual o casi igual que en castellano, pero su distinta evolución las ha llevado a significados diferentes. Así, actual/y
no es "actualmente", sino que refiriéndose
a las distintas aristotélicas, significa "en
acto", lo que nosotros llamamos "realmente". Casual no tiene que ver con casualidad, sino que equivale a "fortuito", "impensado" o aun, si se quiere "descuidado".
Clerical es, efectivamente, lo referente al
clero, pero también y con mucha más frecuencia, lo referente a los empleados de
una oficina. Genius es genio, pero el ad-

" ble"' "cordial" o
jetivo se usa más para "a,a
"bonachón". Commodities no son "comodidades", sino "mercancías", porque
comodidades se dice conveniences, que
nada tiene que ver con las conveniencias. Y
Jo que es mucho más gra:e, casuafties no
significa "casualidades", smo las baJas causadas por una batalla, un accidente o un
fenómeno natural (que en inglés recibe el
nombre de A et of God, lo que nunca debe
traducirse en forma literal). Los ejemplos
de estas trampas mortales son tantos que
prefiero poner fin a la lista, pero no sin
antes mencionar dos magníficos casos de
confusión.
En el original de una traducción de
filosofía me encontré con la oración
siguiente: "Cuando soñamos con una muerte relativa", lo que me dejó perpleja, pues
no le encontraba sentido alguno, hasta que
leí en el correspondiente original: when we
dream ofa dead relative, con lo que resuM
una traducción mucho menos poética,
aunque más real: "cuando soñamos con un
pariente muerto". El segundo merece destacarse por ser uno de esos casos en los que
el diccionario ayuda a la confusión o aun la
provoca. As~ un traductor poco avezado
asentó en un texto sobre la Reforma que
"Lutero quedó clavado por el toro papal en
Wittenberg." lCómo? lAcaso el emblema
de los Borgia tomó vida y arremetió contra
elfraileagustino? WesqueLuterogustaba
de la fiesta brava? Como resulta evidente,
no se trata de nada de eso, sino simplemente de que el traductor desconocía la
materia y por ello, fiándose del diccionario,
usó lo mejor que pudo la única acepción
que éste le daba. Porque bu// es en efecto
"toro", pero también por haber perdido la
a final del vocablo latino es "bula" ylo que
Lutero hizo fue quemarla.

Hasta aquí, y quizá esto haga pensar en
una gran presunción de mi parte, he hablado de los errores cometidos por los
demás. Pero si no he mencionado los míos
es porque me he esforzado por evitarlos~ al
caer ciertamente en alguno de ellos ha sido
tan de buena fe que aún no me he dado
cuenta de la caída.
Lo que si puedo decir es que, hasta
ahora, una sola ve-z me he visto obligada a
romper mi primera versión y a empezar de
nuevo con un criterio completamente
distinto. Se trató de la traducción de un
artículo de Chomsky en dos partes que me
pidieron para los números3 y4 dePlurol. La
primera parte no tuvo problemas pero al
llegar a la segunda me di cuenta de que la
versión castellana decia exactamente lo
contrario de la inglesa. y no por culpa mía,
sino simple y sencillamente porque este
autor y con él todos los de su escuela dicen
hacer un análisis del lenguaje, cuando de
hecho lo que hacen es analizar un lenguaje
muy determinado, el inglés. P~r . ello
Chomskypuede afirmar que el lenguaJe no
admite la doble negación ydecir una verdad
si se refiere al inglés o incluso al latin, pero
en castellano es usual ypodemos decir "No
hay nadie" con toda tranquilidad. Para
Chomsky, puede ser imprescindible el uso
del pronombre, porque la forma verbal
inglesa sólo cambia en la tercer persona del
singular. Para nosotros su af~a~ón e~
absurda porque nuestra conJugació~ s1
permite omitir el pronombre y saber a ciencia cierta quién es el sujeto. El resultado fue
que no traduje la segunda parte, sino que
me limité a dar la correspondencia castellana de cada una de las palabras inglesas,
manteniendo el mismo orden, a fin de que
el análisis del autor tuviera sentido, aun
cuando mi texto hiciera honor al modo de
expresión de cualquier piel roja de película.

Por primera y única vi::z. (porque desde
luego no he querido meterme de nuevo en
aventuras de este tipo) me encontré con un
texto intraducible. Ylo grave no es que haya
yo producido una versión ridícula, sin~ que
la filosofía, que siempre tuvo pretensiones
de ser universal, se encierra ahora (sin
haber abandonado tales pretensiones) en
una concepción que queda a su vez limitada
por un lenguaje. La nueva filosofia en inglés
se refiere a formas peculiares de esta lengua
que no son -ni pueden ser- universales. En
mi opinión tal filosofia no puede ser
traducida, sino que debe ser repensa~a de
principio a fin, es decir, que un determmado
texto en inglés puede dar pie o ser la base de
otro en castellano. Pero éste tendrá que
abandonar en un momento dado su prototipo para analizar sus estruct~ras
lingüísticas propias. Las brumas metafísicas
de los alemanes se disipan, porque en
última instancia tienen mucho de universales (o cuando menos de occidentales). Pero
quizá el hecho de la intraductibilidad de
estas nuevas modalidades filosóficas redunde en un gran bien ysean el acicate para
crear -y no reproducir- una filosofia.

�SI VIVIERAMOS ENCANADA

Jesús de León
Stephen se define a sí mismo como un ser de
vida intensa y larga lista de aventuras apa-

sionadas. Es inadaptado, rebelde y sin
compromisos. Educado por completo en El
ane de amar de Erich Fromm, busca llegar
a ser un día digno de ese sentimiento.
Frecuenta obsesivamente otros libros, entre ellos Así hablaba Zarat1UStra. Con las
ideas de estas obras mete las narices en el
mundo. Contador de profesión, empleado
de confianza. Por las noches estudia filosofía y anuda los comentarios de sus lecturas
en reflexiones que se adjudica como propias. Todo por mantenerse alejado del
fantasma de lo estéril. No quiere perder la
sensibilidad bajo las nubes grises de una
estadística sin flores.
Tiene familia pero vive solo. Sus padres
y hermanos no pueden aceptarlo, sobre

todo cuando se comporta en forma escandalosa y publica sus puntos de vista en una
abominable revista gay.
Moreno y de sonrisa fácil (osea un hijo
de la chingada) lleva una vida que a simple
vista parece divertida, pero a pesar de ser un
horno de no malos bigotes y buen rating,
sufre a veces su soledad interior que considera como una verdadera catástrofe.
Ha deseado tanto llegar a sostener una
relación, estar bien establecido ... Pero eso
sólo ocurre en otros lados y se siente un
miserable por ubicar la felicidad en otra
parte y no tener el valor de ir a buscarla.
Forma parte del ~ovimiento Homosexual de Liberación. "No te rías -dicen los
comunicados del grupo-, nos morimos.
Somos como las plantas y no soportaremos
toda esta contaminación."
o

V)

Odia a los homosexuales de ropero.

Viven arrinconados, llevan una doble vida.
Si se buscan los valores propios de la jotería,
se encuentran.
Una vez que dejó el closet, no permite
que lo vuelvan a encerrar. Participa en
mítines, plantones, entrevistas. Elabora
cartas de protesta. Nada de eso le parece
insubstancial. Todo lo hace pensando en
esas loquitas lindas que con sus contoneos
inocentes quieren abrir un espacio para sí
mismas.
Se enamora con frecuencia y aunque
jamás es correspondido, no se desmorona.
Está hecho para la lucha: Fromm yZaratustra lo respaldan. Si el amor gay es una
desgracia, es porque vivimos dentro de una
estructura que no lo permite. "Si viviéramos en Canadá...", dice.
Lo cierto es que a veces también es
débil y cuando sus amantes lo abandonan se
vuelve un recluso. Deja de limpiar el departamento, se dedica exclusivamente a ver
la televisión. Sólo las imágenes que le proyecta el aparato son capaces de transportarlo lejos del desorden dela casa, delos platos
sucios de la cocina, de las moscas que llegan
a la mesa. Necesita sobremanera oír voces.
Ver los programas y los documentales
mientras inventa posibles soluciones a esos
temores sin importancia que lo asaltan
cuando se encuentra solo.
La televisión le ha enseñado que cada

quien fabrica miedos y temores absurdos,
los cuales, al final de cuentas, condicionan
y bloquean. Por eso disfruta con gran morbosidad de las transmisiones. Le parece
estúpido que recomienden a la vente vivir
bien cuando es tan difícil vivir aunque sea
mal.

Pero después de todo a veces se ha
servido de esas emisiones. Hace poco conoció a Spiro (siempre bautiza a sus amigos
con nombres sacados de la revista Gay
Power, los prefiere morenos y carnosos y si
se puede también velludos...). Cómo ganar
amigos, una serie motivacional de la televisión, le fue útil para conquistarlo.
Un aroma de riñones llegaba de los
urinarios del bar. Spiro marcaba la música.
Stephen quedó desconcertado. Había algo
en aquel muchacho que desencajaba, pero
acostumbrado a definirlo todo con facilidad, lo catalogó simplemente de sensible y
espiritual. Spiro de jeans, rompevientos y
mocasines. Stephen de negro brillante con
cadenas y cierres.
Nuestro amigo recurrió a Fromm y a
Zaratustra para hacerse uno de sus habituales comentarios: "Podría ser un cuero -se
dijo-, pero le falta la chispa". Para Stephen
la chispa lo decide todo. Tantos años de
flotar en calles y urinarios, un ligue en una
cantina era algo simple, aunque riesgoso.

misma melodía.

Spiro-, a una pistola por ejemplo.

Ya picados como luego se dice, Stephen
decidió tomar las riendas de la conversación desde el principio. Sacó el tema de sus
obsesiones:

Stephen explicó que tener miedo a la
calle no es lo mismo que tenerle miedo a un
revólver. Los temores imaginarios suelen
ser más terribles que los reales. Pero se dio
cuenta de que estaba cometiendo un error.
Nadie se acuesta con alguien tan complicado. Para dar otro rumbo a las cosas invitó a
Spiro a su departamento.

.¿sabes-dijo-, la vida no es como dicen
en la T.V.
Mientras argumentaba iba pensando
en las dificultades de un posible encuentro
sexual, el contrato para ir a la cama, los
rituales, el dü¡ero por si acaso.
-Es hipócrita lo que aseguran esos programas -agregó-. A mí me cuesta mucho
relacionarme con la gente. Creo que es
preferible escuchar música en un bar, ante
el miedo que me da incluso salir a la calle.
Cierto. Stephen prefiere la realidad de
los bares. Por eso pudo asegurar, casi parafraseando el script de un programa que
había visto:

Spiro fue el que se acercó para pedirle
que le ayudara a seleccionar la música.

-Se dice que no hay razón de tener
miedo, que la mayoría de nuestros temores
están fuera de la realidad...

-¿Yo?- murmuró Stephen simulando
sorpresa.

-Yo no tengo ningún miedo -se atrevió
a decir Spiro.

El primer problema fue determinar
cómo lo harían aquella noche. Stephen
sugirió una rifa: papelitos en una azucarera.
Así mientras la víctima sacaba los papelitos
el verdugo era el encargado de ejecutar las
suertes en la cama.
Después Spiro preguntó si la homosexualidad era un fenómeno genético o qué
cosa. Porque a él siempre le dolía mucho.
Stephen hizo una larga explicación para
dejar bien claro que todo se reducía a una
defmición de índole mental. Que no se debe
aborrecer en sí mismo aquello que los
demás enseñaron a odiar en otros: "Al final
la máscara siempre se viene sobre la cara
verdadera", concluyó.
PeroSpiro no pudo creer aquellas palabras que más bien parecían de Fromm o
Zaratustra. Un abuso. Mucho rollo. Por eso
se fue, como se habían ido antes Pit, Jim,
Maurizio... Pero este fue más cruel. Cuando
Stephen trató de detenerlo, el otro dijo:

Stephen movió la cabeza llena de tirabuzones. Ya se sentía corriendo silvestremente y en cámara lenta.

-iPues deberías de tenerlo! -gritó Stephen-. Imagínate nada más la cantidad de
cosas que están pasando allá afuera mientras nosotros platicamos con toda tranquilidad.

-iTodo está perfecto!-dijo-. No creo
que haya otra canción mejor que esa.

-Yo tengo la sensación de que no está
pasando nada- replicó Spiro.

Entonce~ aquél que a final de cuentas
había resultado convincente fue a marcar la

-iPero ocurre!-volvió a gritar Stephen.

"iPinche Espiridión! -recuerda Stephen-. iHomófobo perdido!"

-Yole tengo miedo a otras cosas -aclaró

Va por ginebra. Ha comprobado que

-iClaro!- dijo Spiro.

-iYa párale! iNo me vengas con tus
zaratustras! iA mí me gusta dejarme a veces
y punto!

las imágenes de la tv son más sucias que
Fromm, Zaratustra y los platos. Cierra los
ojos pensando. Todavía se pregunta si
Canadá será mejor.

�PAMELA DEL RIO EN ZACATECAS

Javier Báez Zacarías

SEÑAS/
RESEÑAS/
CONTRASEÑAS

..

Supe de la existencia de Pamela del Río en
1988 a través de la revista Dosfi/os; en el
número 33 (mayo-junio, págs. 44-46). Me
llamó la atención un evento, ágil, jocoso,
como botaneándose del mundo. Circulan
por estas páginas personajes que lindan
entre el nivel de la ficción y el nivel de la
realidad. Diálogos, entrevistas, declaraciones de novios que dejan ver, tras su
aparente ingenuidad, una sátira profunda,
espada de dos filos, claro está. Pamela del
Río, me dije, Pamela. Un nombre tan sonoro, tan extraño y familiar al mismo tiempo;
parece como si ya lo hubiera oído en otra
parte, tal v~ en una revista, quizá en alguna
conferencia. lQuién es Pamela del Río?,
pregunté casi que envoz alta. Rápidamente
busqué los datos de los colaboradores y lo
único que pude saber fue que nació en
Saltillo, Coahuila en 1954. Ahí está, me
comenté de nuevo, hice memoria, tal v~
estuvo en algún encuentro de escritores, o a
lo mejor enla televisión, creo que pertenece
a los Talleres de Literatura de Bellas Artes,
dije cerrando la revista ytratando de olvidar
el asunto. Pamela del Río. Pamela del Río.
Maldito nombre, dando vueltas en mi cabeza toda la tarde, hasta que por fin pude
olvidarla. Pero como toda bendita maldición se aferra a uno con mil ganchos, sogas,
obsesiones, un día, cualquier día, sin esperarlo, Pamela del Río está frente a mí, meve
casi que sonriendo desde la portada de un
libro mientras sube la escalera de un hotel.
Quiere asegurarme que era ella misma
mientras recordaba fragmentos de su reseña: el cronista de la ciudad haciendo piruetas en un caballo con su esposa sobre los/el
concurso de corbatas, Leo. Releo: Pamela
del Río por nosotros mismos o Bajo el rencor, y el nombre vuelve a salir una yotra v~
desde mi mente. lQuién esPamela del Río?
Así que, sin que yo lo escogiera, más bien
dejándome escoger por el libro, empi~o a
leerlo. La solapa anuncia "Novela
(aventuras y romances)", pero no
encuentro ni una ni otra; a lo mejor la casi

novela, a lo mejor la casi aventura, a lo
mejor el casi romance. Me doy cuenta de
que no soy el úriico que se pregunta quién es
esta muchacha del Río. El libro está hecho
en base a varias voces narrativas, el hecho
de que sean dos los autores es sintomático,
dos veces que se vuelven cien, o mil, todos
tratando de descnbir a "Pamelilla", que se
escurre, que se escapa: "bajo sus níveos
velos", "levitando en una burbuja", "la vida
de Pamela del Río nunca sucedió como es
debido". Nada aprehensible, nada
concreto, romances que nunca llegan a
culminar porque siempre están las rejas de
por medio, la amiga que se adelanta, los
fantasmitas que adoramos (o que nos
adoran), nada corpóreos pero inquietantes
a fin de cuentas. Aventuras que siempre
prometen algo más, provocando ese placer
-no frustración- de cosa que no termina, de
acción eternamente en proceso, en
lujuriosa realización. Y el humor siempre
presente, haciendo irónica la desventura.
Descripciones no difectas, tangenciales,
sugerentes a más no poder, lo siempre
deseado por el arte, decir sin decir, encontrar sin encontrar del todo. Algunas veces
un ritmo mesurando, cadencioso, como en
Lotería; otras, haciendo a un lado puntuación y buenas maneras, dejan salir un discurso a borbotones igual que el miedo,
como en Taba yo esperando el camión;
después el ritmo-rito de La cola del cuyo
que nos hace también bailar maraca bongó
tambores, todos viendo, bailando y viendo
al mismo tiempo el "ama que bailaba en
purititas taras". Con un código que no conozco pero que al mismo tiempo no necesito porque el ritmo me lo dice todo y bailo,
bueno, leo, porque vamos a leer, ha dicho el
bilalao y nosotros calladitos, esperando a
que Pamela se acerque, invitona o desafiante, seductora o histérica invencible, inolvidable. Dejo é~ dijeron ellos y nimangui se
ha abocado a inventarla, a decir muchacha
loca, sirvientes negros, cabello morado,
mansión del Epinicio, y a fin de cuentas

soledad. Y escnbimos mentalmente Los
Capítulos que se le Olvidaron a De León
Contreras. Porque esto no es nada más de
quedarse quietecitos, hay que bailar al ritmo del bongó, danzando, dando zumbos,
"chicote chicoteando". Escribiendo historias nunca oídas con el pelo y con los pies,
llenándonos la panza de kava aunque sea
seguro que va a haber guarabís y guaribás,
porque aquí nada es secreto aunque sí todo
sale por sorpresa, dejando siempre una
puerta abierta por donde se asome el receptor, la 'pequeña trampa' tendida para atraparlo, para encajarle un puñal, para violarlo, para obligarlo a que nos diga quién es
Pamela. Porque en el título está la clave, el
camino que puede unir los dos lados del
espejo: Pamela por nosotros mismos. Es
aquí donde los límites de ficción y realidad
vuelven a juntarse, casi que a unirse, porque
nosotros somos todos; Oliver y Silfo; Ligia
mentira y Sebas muerto en la Trenza; Landois yContreras; Pamela y De León; Usted
lector, y yo; la señora que pasa con su
chiquillo en brazos·y el solitario que se
sienta a leer por las tardes en la alameda. La
novela no escrita, la novela que se rehace en
cada lectura, en cadarelectura. Entonces es
como comprendo bien que "Este libro no
alcanza sólo con releerlo sino que es necesario reescribirlo" (Genette), porque estamos en el límite donde realidad y ficción se
cruzan: Pamela del Río es Dosfilos 33 y
nosotros frente a la mansión del Cerro del
Epinicio. La puerta que nos lleva al mundo
de la ficción se ha abierto. "El, ella, todos
sospechaban algo y todos tenían razón". El
riesgo de quedar atrapado, lector, se lo
aseguro, vale la pena.

Jesús de León y Gabriel Contreras: Pamela del Ríopor
nosotros mismos o bajo el rencor. Dosfilos Editores,
México, 1988, 104 pá~.

�,.,

A LOS CINCUENTA ANOS DE
JOSE EMILIO PACHECO

Lo novedoso en José Emilio Pacheco no es su madure-z artística e intelectual, porque ésta la disfrutamos sus lectores desde
hace ya tres décadas. Lo novedoso y hasta extraño es ver como un escritor de labor tan consistente, diversa y sostenida arriba
este año al medio siglo de vida. Bueno, este accidente cronológico sorprenderá a José Emilio -lo imaginamos- entregado
según su costumbre al silencioso trabajo del homme de lettres cabal.
Y como su obra trasciende ya a otras lenguas y culturas, transcribimos aquí dos muestras del efecto que en recientes publicaciones francesas han causado dos narraciones suyas: Las batallas en el desierto y Morirás lejos.

NUEVO RELATO DEL HOLOCAUSTO JUDIO

del Reich. Este juego de rupturas entre los diferentes p1anos es de un efect o sorprendente
.
y constituye un acierto;
a historia
otro tanto
ya
asa con el procedimiento, perfectamente justificado y coherente: el autor e~gró esa m~era ~ara co:~\:as de la vida

::.n ve= contad~ pero q,e se p,ede oontru- ahora piempre, Pº"I"' el oMdo n;¡:.•:.:;,n~~,1;.bién por fas líneas
política francesa reciente muestran la absoluta necesidad de _ese recuerdo mcesan ~nista co{ltr! Hitler Además usté no es
de un justo tono impresionante: "~sté se creyó todo 1~ quebdice¡ la ~riag::::.. y un poco más adelante: "-Mire usté
· dío verdá Para qué compra el pleito Por qué no escnbe so re os m os e
,
b.d
~: plano no hay derecho a perder el tiempo en eso habiendo tantos proble~as aquí donde p~es ~ornas no ha ha 1 0 nunca
ese problema pregúntele a los mismos judíos y verá Son los dueño~ de casi todos los negoctos- .

Jean-Marie Saint-Lu

Tu mourras ailleu,s (Morirás lejos), José Emilio Pacbeco. Traducido del español (mexicano) por Gérard de Cortanze. Ed. de La Différencc.

Las batallasen el desierto (1981), breve e intensa novela aparecida al finalizar 1987 en la misma editorial, permitía al público
francés descubrir a un autor considerado enMéxicoy en Latinoamérica como uno de los más importantes de su generación.
Poeta, cuentista, novelista, traductor de Baudelaire y de Rimbaud, José Emilio Pacheco nació en México (1939). Mo,ir6s
lejos, su primeranovela, data de 1967. Ya era tiempo que apareciera aqu~ lo extraño es que no haya tentado antes a alguno
de nuestros "grandes" editores.
Es una novela asombrosa, en primer lugar, por la técnica del relato. Detrás de una persiana metálica, un hombre levanta
una de sus láminas con dos dedos, el índice y el anular-lo que no debe ser fácil. Y observa a otro hombre sentado en una
banca de un jardin público, sumido al parecer en la lectura de los anuncios clasificados de El U11iPersal. El aire está
impregnado de las emanaciones de una fábrica de vinagre cercana.
He aquí el ambiente que podría no figurar en los titulares de un diario y ubicarse no importa dónde. En un primer plano,
el libro consta de las inquietas reflexiones de M, que se interroga sobre la personalidad del hombre sentado: teme se
encuentre allí para vigilarlo y perseguirlo. Lo que por su parte conduce al lector a interrogarse acerca de la identidad de M,
de quien conoce rápidamente su gusto "nostálgico" porviviseccionar gusanos con la ayuda de una hoja de rasurar, antes de
arrojarlos aJ fuego. Lo "nostálgico" es un rasgo de ingenio; un simple adjetivo -y el pasado del misterioso personaje es todo
lo que de pronto nos interesa.
Ese pasado es objeto de un segundo relato, superpuesto al primero: la novela se toma el relato de acontecimientos cuya
memoria
no debe extinguirse, porque "olvidar sería un crimen, perdonar sería un crimen. Queremos encontrar la moraleja
de
la historia".

~
11')

Al llegar a estas líneas, ellector no ignora ya que se le propone un nuevo relato del holocausto judío-de todos los holocaustos
judíos. Nuevo, ese relato lo es en los dos sentidos del término: es ésa una de sus bellas cualidades. En efecto, Pacheco amplía
sus propósitos al relacionar las exacciones nazis de la historia reciente con la destrucci~n del Templo de Jerusalén por el
ejército romano de Tito. La historia de M, intitulada significativamente Sa/ónica, es interrumpida por diferentes episodios
delas persecuciones sufridas por los judíos a través de la historia:Diásporo, glosa del historiadorjudeoromano F1avioJosefo,
Grossaklion, relato del extenninio del ghetto de Varsovia, Totenbuch, los campos de la muerte, y Gotterdiimmen111g, el fm

· · éd'tco nazi,· céleób~agrosamente
e por sus experimentos
in vivoal(ilos!nlsanos!)
aplilPero quiénesM? Poco a pocosesabequees un vieJoi:'1.
de la muerte
fmilizar la guerra.
cados a "subhombres" recluidos en campos de exte~o, y que esca~entales Por su uesto el nombre del doctor Mengele
Hastaesposiblequehayasidoempleadoporlosse7cios~etosoCCJ incide~cia ud:zada hábilmente por el autor, el del
de rni:nediato ~e nos ~ene a la mente, pero tamb1 ~ gr;:~d:
r~ io autor realiza ese paralelo, hace ya mucho que el
Maldito
dáe
Fntz
~d
g,ddel
quimilie
~tupdu~:c::;~;~a;d:~amente
co!i;e
obsesionar a su lector. Es ése a todas luces el efecto
lector est convenci o e su s
.
que busca.

~t

·
¡
ue no uede ser para nosotros sino uno de esos cazadores de nazis tan
,oesde_ese
~l persona
senb~aédnoese:t:a~:~
socomdos.momento,
El es eso, cierto,
peroJetam
1
•y cu~ndo
. su identidad nos es revelada, in fine, se impone un momento
de reflexión, reflexión'que se dirige también aJ objeto de la literatura.
" · ,, n una voluntaria frialdad casi científica y el rigor del que observa un fenóm~no
Agreguemos
quecadáver
esa novela
escnta ' co traduc1'da. El traductor acierta en lo más dificil: transmitir, más, allá del ngor
0 di
• a un
estátan
excelentemente
d
seccion
'
.
1 t aJ evocar una historia más punzante que la contada a traves de g1osas e
formal, el inmenso dolor que expenmenta e au or_ o todas artes aunque en un tono casi siempre indiferente. El arte
documentos
lo~ que el horror
t~ansptr:
de esta novelaautén:icos
mexicana en
-y uruversal-nos
concierne
a o . La lit~ratur~ encuentra aquí una de sus más bellas justificaciones.
(De Magazine littéroire.)

~:s

Jean-Marie Saint-Lu

Traducción de Miguel Covarrubias

�JOSE EMILIO PACHECO: CENTINELA MEXICANO
José Emilio Pac_heco: Tu mowras ail/eurs, traducido por Gérard de Cortanze, La Différence, París, 168 pp.; Batailles dans
le déser1, traducido por Jacques Bellefroid, La Différence, París, 96 pp.

máquina narrativa para anular, haciéndola sospechosa, cualquier lectura novelesca de Morirás lejos. Porque, paralelamente
a ese primer relato, José Emilio Pacheco incorpora otra serie de textos que remiten por su parte a la destrucción del templo
por Tito, las torturas de la Inquisición, el arrasamiento del güeto de Varsovia y los campos de la muerte.

A la vez ~eta, cuentista y novelista, dramaturgo y ensayista, crítico y traductor (Beckett, Calvino, Benjamín, Rimbaud ...),
José Emilio Pacheco pertenece a esa generación de escritores nacidos en los años treinta, cuya obra, informada por todas
las aventuras de la prosa y de la poesía, podría dar un poco de aire a una literatura europea prisionera de sus prejuicios.
Porque, como el argentino Juan JoséSaer, José Emilio Pacheco compone una obra refractaria a todas las determinaciones
latinoamericanas.

José Emilio Pacheco está consciente de que hacer una "novela" sobre el holocausto sería una traición e implicaría sobre todo
el riesgo de reducir una verdad tan indudable como monstruosa. Así pues, se le exige al lector que reinterprete las
perversiones det"primer relato -el de "eme"-y resista a todos los artificios de una ficción siempre escandalosa frente al
sufrimiento humano y al carááer irrefutable de los hechos históricos. Mantenido en constante vigilancia por el enigma que
plantea la identidad de los dos personajes, el lector se ve exiliado a un texto trucado, sin referencias, que prolifera por todas
las exacciones cometidas por la barbarie humana: la destrucción del templo de Jerusalén coincide aquí con la del sentido.

Aunque José Emilio Pacheco dispone hoy día de una obra importante (escnbe desde los veinte años de edad), sólo el año
pasado una de sus novelas-Las batallas en el desierlo- se tradujo al francés. Ahora aparece, en una traducción de Gérard
de Cortanze, uno de los textos más célebres de José Emilio Pacheco: Morirás lejos.

Así, en Morirás lejos, indicios, ecos y variaciones sutiles comunican lo imaginario con la realidad, y sus relaciones se invierten,
ya que aquí, como en Hamlet, se le reserva a la ficción, a la mentira, el papel de revelar el crimen yla identidad del asesino,
ya sea pasado, presente o porvenir, porque, como escnbe José Emilio Pacheco, fue un pobre intento de contribuir a que el
gran crimen nunca se repita. Para que así conste.

Las batallas en el desierto cuenta la historia de la americanización progresiva de la sociedad mexicana a la vez que traza el
mapa de las identidades perdidas. La novela, como en el chiste mexicano, narra la historia de la primera generación de
nort~american~s nacidos en México, _la de los muchachos de la Coca Cola y las hamburguesas, versus la de los tacos y el
tequila. Pero, SI Las batallas en el des1e110 puede funcionar como un "Me acuerdo" mexicano -Me acuerdo, no me acuerdo:
lqué año era aquél?-, ante todo se trata de la novela de aprendizaje de los signos de una Norteamérica cromada como el
radiador de un Buick y la educación sentimental de un adolescente conmovido por la madre (medias de nailón y labios
pintados) de un compañero de clase. Autobiográfica -José Emilio Pacheco escribe aquí sus "ilusiones perdidas" sobre un
fondo de melancolía fifties y soledad laberíntica-, Las batallas en el desierlo es un relato de la memoria y de la fundación.

Jean-Diclier Wagneur

De LiberaJion, trad. por Paloma Vi llegas.

Morirás lejos parece a primera vista muy alejada delas batallas en el desierlo. Porque esta novela obedece a otra necesidad
más grave: la de escribir sobre el holocausto, sobre el nazismo. Nacido en 1939, José Emilio Pacheco se plantea, como un
acto ético, la necesidad de luchar en su país contra la ignorancia, el olvido, la banalización y, sobre todo, las reactivaciones
del espectro hitleriano. Además, este libro se vincula a su empresa precedente como una interrogación angustiada sobre las
primicias monstruosas del mundo en quesedesarrollaronsu infancia y su adolescencia.Aquí, el "Me acuerdo" delas batallas
en el desie110 se complementa con un imperativo moral: "No debo olvidar nunca".
Un hombre, "eme" mira a través de las persianas metálicas a otro hombre que lee un periódico sentado en un banco en un
~arque púb_lico. _lQuién es "eme"? lQuién es ese hombre llamado más tarde ''Alguien", que lee su periódico en el parque?
1.Qué relación tienen el uno con el otro? Tales son las preguntas que van a multiplicarse a lo largo del hbro, escrito en la
tradición de un Steme o un Diderot. La narración multiplicará todas las hipótesis relativas a la identidad de los personajes.
Y, muy pronto, "eme" aparecerá como un antiguo médico (!) nazi, un experimentador del horror, refugiado en México
después de la caída del Reich. En cuanto a ''Alguien•: puede, en una total equivalencia, ser a la vez el agente encargado de
su captura, un escritor (lPacheco?) o el otro, cuya presencia insoportable para la paranoia de "eme" es el objeto de todos
sus delirios: ''Tal vez no hay nadie en la banca del parque. O quizá hay seis millones de fantasmas sin rostro".
A partir de esa situación mínima (la referencia al nouveau roman es muy sensible), José Emilio Pacheco construye una

Tomado de LA jornada, 10 de Junio de 1989

�PRODUCCION Y PROPIETARIOS
AGRICOLAS EN EL CENTRO-SUR DE
NUEVOLEON
(1880-1910)*

José Antonio Olvera Sandoval
REGION

El área geográfica de estudio, comprende ta, Linares y Gral. Terán.
una extensión de 9,689 Km2, se divide en
Desde los inicios del siglo XIX, esta
ocho municipalidades: Allende, Cadereyzona agrícola destaca a nivel regional por
ta, Gral. Terán, Hualahuises, Linares,
los volúmenes de maíz y piloncillo que
Montemorelos, Rayones y Santiago. Esta
comercializa en el gran Norte Oriental. El
subregión, a diferencia de otras demarcacrecimiento demográfico que comienzan a
ciones del Estado, se caracteriza por
presentar algunos pueblos norteños (dediposeer una serie de factores fisico-biocados fundamentalmente a la minería, ta
lógicos favorables para las actividades
ganadería, el comercio y en menor medida
agropecuarias y forestales. En las últimas
a ta actividad fabril) durante la segunda
dos décadas del siglo XIX, numerosos
mitad del siglo, posibilitará en un alto
agentes económicos nativos y del exterior,
grado que los agricultores de esta fértil
aprovecharán estas condiciones naturales,
comarca aumenten el volumen de su
que aunadas a la perspectiva económica
producción.
porfirista "del progreso", les permitirán
ampliar sus capitales sobre la base de
Esto adquiere mayor viabilidad en los
diversas explotaciones agrícolas.
noventas con el tendido de las vías férreas;
el ferrocarril comunicará estas tierras con
La zona Centro-Sur, se aísla de la
Monterrey al Norte y con Tarnpico al Sur.
Norte y de la Sur, por las barreras oroEl trayecto que seguía esta ruta denotaba
gráficas que caprichosamente le ha franuna ostentosa fertilidad para el viajero.
queado la Sierra Madre. En medio de estas
Reau Carnpbell, en su Gu(a de México,
barreras naturales se conforma una extenmenciona que los poblados de la zona eran
sa variedad de fértiles valles, de los cuales
" ...toda una comarca bien regada, muy
un gran número son irrigados por los ríos y
distinta de otras muchas que en México
arroyos que se desprenden de las montaatraviesan los trenes".2 Y denomina a la
ñas. Entre los factores geofísicos, éste
municipalidad de Linares como "una
último resulta de vital importancia para
ciudad floreciente entre campos-de caña" .3
comprender el óptimo desarrollo que
tendrán algunas entidades productivas.
De hecho, desde que el ferrocarril
Según informes de la época,1 los prin- llega a Monterrey a principios de los
cipales ríos que beneficiaban la agricultura ochentas, crea las posibilidades para que
eran el Ramos, el Lazarillos, el San Juan, el los agricultores de mayores recursos de ta
Pilón, el Pesquería, el Santa Catarina, el zona importen de Estados· Unidos la
Hualahuises, el Potos~ el Pablillo y el maquinaria, la herramienta y otros enseres
Blanquillo. En algunos lugares de la zona, agrícolas modernos (dado que el trayecto
estos ríos llevaban volúmenes de hasta dos de caminos carreteros entre estos lugares y
mil litros de agua por segundo. Los Monterrey no era muy distante). Ya en
municipios que poseían mayor tributación 1883, el gobernador Genaro Garza García
hidrográfica son Montemoretos, Caderey-

informa que " ...comienzan a aparecer
dispersamente útiles para romper ta tierra,
sembrar y cegar las mieses, molino para la
caña de azúcar, para grano, y molinos que
aprovechando la fuerza motriz del viento,
pueden extraer y utilizar agua en grandes
cantidades" .4
La industrialización de la ciudad de
Monterrey también trajo consigo saldos
positivos para la comarca. No sólo porque
significaba un amplio mercado para los
cereales y el piloncillo debido a su crecimiento demográfico, sino porque, además,
algunas de las industrias regiomontanas
fabricarán importante maquinaria
agrícola. Por ejemplo, la Fundidora de
Fierro de Monterrey, producía molinos
para moler maíz y caña.5

Durante el siglo XIX se producían en
esta zona una amplia variedad de cereales,
gramíneas, hortalizas, frutas y productos
tropicales. Sin embargo, sólo la
explotación del maíz y de la caña de azúcar
(y su transformación en piloncillo) se
realizaban con fines comerciales; el resto
sólo se producía para el autoconsumo.6
El maíz se comercializaba en Nuevo
León (la producción zonal representaba
un 45%), principalmente. en Monterrey y
algunos sobrantes se enviaban a
Tamaulipas. La caña producida en esta
zona se procesaba localmente para
obtener el piloncillo, producto semiindustrializado que tiene en todo el
período una constante demanda en casi
todo el norte del país, desde Chihuahua
hasta Tamaulipas, comprendiendo además

•síntesis de la ponencia ' Vida rural y actividad económica en el Centro Sur de Nuevo León, 1880-1910•, presentada en el VII Seminario sobre la formación del
00

1/'\

Capitalismo; el enfoque regional, celebrado en Morelia, Micboacán, del 9 al 11 de noviembre de 1988.

�a Zacatecas. En esta actividad, Nuevo
León destaca a nivel nacional y fundamentalmente esta zona, que contribuye casi
con el 40% estatal (véase Anexo ID).

período y afectará enormemente a los
productores nativos (medianos y
pequeños) que no pueden competir con los
agricultores estadounidenses.

de eficientes sistemas de riego, sin
embargo, el resto de las unidades de
producción lo obtienen fundamentalmente
por el sistema de temporal.

Durante el período analizado, destacan los municipios de mayor extensión
geográfica y que además disponen de
mayores recursos naturales. Estos factores,
aunados a otros de carácter socioeconómico, explican en gran medida por qué
la evolución demográfica de esta zona -a
diferencia de otras en que suele estancarse
y/o declinar- tiende a ~umentar en forma
constante y casi a duplicarse en cuatro
municipios (véase Anexo I).

Los principales municipios productores de maíz fueron Montemorelos,
Linares, Cadereyta y Gral. Terán. De
estos, Montemorelos fue el que presentó
mayor constancia y volumen en la
producción, debido a que era el que más
terreno dedicaba al cultivo, aproximadamente 1,700 hectáreas. A pesar de que
existían numerosas fincas rústicas dedicadas a este cultivo, sólo 20 haciendas
montemorelenses son consideradas de
importancia y son a propósito las mejor
equipadas y cuyos dueños destacan además
en otras actividades agrícolas. Un caso que
aparenta mayor concentración en la
producción es Cadereyta, en donde sólo
seis haciendas son consideradas como
importantes productoras; en este pueblo se
destinaban alrededor de 950 hectáreas al
cultivo. 7

En cuanto a la caña de azúcar, su
cultivo era más extendido y básicamente
las mejores cosechas se obtenían a través
del sistema de riego. La variedad que más
se cultivó fue la denominada "morada". A
pesar de que necesitaba de doce a catorce
meses para madurar, debido a las heladas
tempranas se cortaba a los nueve meses. El
período de cosecha abarcaba aproximadamente dos meses y a los jornaleros se
les pagaba diariamente un salario que
oscilaba entre 36 y 50 centavos. Una vei.
concluida la cosecha se transportaba a las
haciendas por medio de carretas tiradas
por bueyes·. En estos Jugares se procesaba
para obtener el piloncillo y, en menor proporción, azúcar y aguardiente.

La producción de maíz tuvo sus
mejores cosechas entre 1895 y 1910, siendo
la de 1900 la más alta, con 20.4 mil
toneladas. Pese a que los volúmenes de
producción obtenidos en la comarca
resultan considerables comparados con los
de otras zonas, esta cantidad resulta
insuficiente para abastecer el mercado
regional, principalmente a Monterrey.
Sobre todo, en los años noventas -época
del auge industrial regiomontano- son muy
recurrentes los informes de gobierno que
manifiestan la carencia de este grano.
Quizás ante el aumento de la demanda,
muchos agricultores intentan aumentar el
precio del producto, creando serios
problemas en las ciudades (sobre todo en
Monterrey, donde se ofrecía a un precio
que variaba entre 4 y 6 pesos el hectolitro).
Ante esta situación, el gobernador
Bernardo Reyes decreta que este cereal se
importe de Texas a través del ferrocarril.

Este suceso marcará un rasgo
fundamental al comercio del maíz, debido
a que la política se mantiene en casi todo el
o

\D

Según estimaciones de las autoridades
municipales y de los agentes locales de la
Secretaría de Fomento, la relación entre el
costo de producción y el precio fmal del
producto en las principales fmcas rústicas
de la zona era la siguiente: Allende 2.00/
4.50 pesos; Cadereyta 2.50/3.00; Gral.
Terán 3.00/4.00; Hualahuises l.50/3.00;
Linares 2.50/6.00; y, Montemorelos 0.50/
4.00.8 Además, en Gral. Terán se les pagaba a los jornaleros siete pesos mensuales y
una ración de 16 litros de maíz cada
semana; por el contrario, Linares y
Montemorelos ofrecen siete y seis pesos
mensuales, pero con 70 y 78 litros de ración
maicera, respectivamente.9 Las haciendas
que destacan en esta actividad disponían

Para el período de 1880 a 1895, casi no

se disponen datos acerca de la producción
cañera. Empero, por medio de otras
fuentes, hemos constatado que desde
entonces y hasta 1910, la zona Centro-Sur
es de las principales entidades productoras
del Estado y de la región. En esta actividad
también destacan Linares, Montemorelos
y Cadereyta, que son a fin de cuentas las
poblaciones más irrigadas de la zona,
requisito básico para obtener buenas
cosechas cuñeras. Como se mencionó
anteriormente, se destinaba casi en su
totalidad a la producción de piloncillo, con
relativa excepción de Linares y Cadereyta
que destinan una parte a la producción de
azúcar.10
La producción del piloncillo había sido
durante muchas décadas una de las

actividades agrícolas nuevoleonesas de Nuevo León. Sin embargo, sólo dura
mayor abolengo. Se obtenía en infinidad funcionando algunos años. Es hasta 1892
de haciendas distribuidas a lo largo y ancho cuando se establece en Linares la fábrica
del Estado. Sin embargo, sólo los pueblos de azúcar "Compañía Azucarera Mexide la zona presentan. abundantes exce- cana", fundada por un notable empresario
dentes para el mercado del Norte del país, regional, Francisco Armendaíz.13
sobresaliendo Montemorelos, Cadereyta y
La empresa producía anualmente de
Linares. Según datos de las autoridades
200
a 250 mil kilogramos de azúcar
municipales, en Montemorelos las pringranulado
y 30,900 litros de alcohol;
cipales factorías eran 79, todas utilizaban
funcionaba
sólo durante los meses de
molinos de hierro procedentes de Innoviembre
y
diciembre que era la época de
glaterra y Estados Unidos, cada unidad
zafra.
Poseía
una moderna maquinaria que
productiva utilizaba aproximadamente a
incluía:
molinos
para caña, aparatos de
70 trabajadores y les ofrecía un salario de
azufrar,
defecadoras,
clarificadoras, filtros,
15 pesos al mes; el kilograma de piloncillo
centrífugas,
granulador,
secador y máquise vendía a diez centavos. En cambio,
nas
para
aprensar
en
cuadros.
Requecía
Cadereyta y en menor grado Linares,
como
materia
prima
1,442
toneladas
muestran una mayor concentración en
cuanto a la modernidad de la producción. métricas de caña de azúcar, 47.9 toneladas
Cadereyta poseía 228 factorías en las cua- de maíz, 3 de cebada y 20 de centeno; los
les sólo 26 disponen de maquinaria mo- primeros dos productos los obtenía en la
derna, de estas sólo 3 molinos de hierro localidad y el resto en Coahuila y Puebla,
utilizan fuerza de vapor, 22 fuerza respectivamente. Estaba unida por un
hidráulica y el resto fuerza animal; Linares ramal a la vía del ferrocarril. Utilizaba
tenía 45 fábricas de piloncillo con molinos fuerza de vapor de 500 caballos, consumía
de hierro, de los cuales 22 utilizan fuerza aproximadamente 1,231 cuerdas de leña
hidráulica y el resto anima~ empleaba con valor de $2,250.00; también utiliza
aproximadamente a 950 trabajadores y se como combustible el bagazo de la caña de
les pagaban 31 centavos. La temporada de azúcar. Tenía seis empleados que ganaban
137 pesos mensuales cada uno y 62
molienda duraba 75 díás. 11
operarios con salarios de 75 centavos
En este rubro, más que en otro, se diarios. 14
resalta un notable grado de concentración
Hacia 1895 comienza a destacar en
productiva. Por ejemplo, en Hualahuises
Montemorelos
y en menor medida en
sólo tres haciendas producen más del 90%;
Allende y Linares otra nueva actividad; la
en Montemorelos cuatro haciendas producen el 24.7%; y en Linares 16 producen producción citrícola. Este producto se
diferenciará del resto por varias razones.
el65%.12
Para empezar, su producción se destina
La producción de azúcar tenía un radio fundamentalmente al mercado norteamede actividad más estrecho. Fue en ricano, su eficiente explotación requería de
Montemorelos en el año de 1844 cuando se fincas bien dotadas de riego e infraestableció el primer ingenio azucarero de estructura, no necesitaba grandes exten-

siones de tierra para obtener cosechas
lucrativas y, sobre todo, su instauración
original en Montemorel9s corrió a cargo
de agentes económicos provenientes del
extranjero, principalmente norteamericanos.15 Estos personajes vienen a culminar
un proceso de modernidad capitalista que
ya se venía presentando desde los años
ochentas.
Dichas- innovaciones económicas se
manifiestan en el ·"uso burgués" de la
tierra, en la aplicación de la técnica
agrícola más eficiente, en la utilización de
modernos y rápipos medios de comunicación, en la búsqueda de mercados más
distantes y lucrativos y, además, en las
nuevas relaciones salariales que comienzan a imponer algunas unidades productivas y que consisten en el pago de
salario en dinero y de proporciones
comparables a las ofrecidas en la industria
regiomontana (esta situación se presentará
sobre todo en la citricultura).16
Los agentes económicos que imprimen
el sello capitalista a la tierra de la Zona
Centro-Sur, serán personajes tanto del
interior como del exterior. En el caso de
los foráneos habrá que distinguir dos
grupos. Uno de ellbs lo constituyen los
empresarios regionales que pese a que
tienen su principal fuente económica en
Monterrey, también invierten capitales en
los municipios de la comarca. Tal es el caso
de los Izáguirre-Maíz, Miguel Ferrara,
Valentín Rivero, Jerónimo Trevi.Jio y sobre
todo, Francisco Armendaíz; todos disponen de sendas unidades productivas en
los municipios de Allende, Cadereyta y
Linares. El otro grupo estaría representado por los norteamericanos que
desde fines de los ochentas comienzan a
O\

.....

�experimentar la implantación de patrones
citrenses en esta zona y que empieza a
culminar en Montemorelos a partir de
1895 (a partir de entonces y hasta 1910,
este producto ocupará en este municipio el
tercer lugar en importancia). Esta
actividad, que fundan Joseph Andrew
Robertson, John Wilmot Taylor, Ricardo
Mitchel, León N. Stwart y otros
norteamericanos más, resulta de vital
importancia para los años posteriores al
movimiento armado de 1910, ya que será
esta actividad la que predominará en la
mayoría de los pueblos de la zona.
La intromisión de estas personalidades

en la zona, corrobora de alguna manera las
ventajas que estas tierras podían ofrecer
para la ampliación de los capitales rústicos,
que aunados a las relaciones políticas que
este grupo de propietarios pudiera tener
con las autoridades poñrristas de la
localidad, la perspectiva se tomaba más
favorable. Tal es el caso de Francisco
Armendaíz, quien en 1898 recibe del
ejecutivo estatal dos concesiones para
aprovechar las aguas de los ríos en el riego
de sus tierras de Cadereyta; el 17 de marzo
recibe autorización para aprovechar aguas
del río San Juan por la cantidad de 1,500
litros de agua por segundo y el 14 de
octubre recibe concesión para explotar las
aguas del arroyo de San Diego.17
De los agentes económicos nativos,
sobresalen aproximadamente una veintena
de propietarios que destacan en dos o más
actividades agrícolas. Al igual que el grupo
anterior, disponen de tierras bien equipadas con sistemas de regadío y poseen
además moderna técnica agrícola. Algunos
de ellos son dueños de más de cinco fincas
agrícolas, otros sólo disponen de dos o tres.

La gran mayoría de estos propietarios se

localizan en los municipios más productivos, principalmente en Montemorelos y Linares. Al igual que los personajes
anteriores, las fuentes de la época también
los señalan como las personas "más
prósperas" de la comarca.
En este sector suelen destacar grupos
parentales que ostentan en conjunto más
de diez propiedades. En el período
analizado, hemos detectado sobre todo a
cuatro familias: los Berlanga, los Parás, los
Ballesteros y los Echavarría (ver anexo
IV). Estos propietarios tienen su principal
asiento en Montemorelos, a excepción de
los Berlanga que disponen de diferentes
propiedades en el sur de Nuevo León y en
San Luis Potosí. Estas personalidades no
sólo participan eficientemente en el grueso
de las actividades agrícolas, sino además,
muchos de ellos realizan actividades
comerciales en las áreas urbanas de los
pueblos en mención, y sobre todo,
refrendan su hegemonía local ostentando
los altos puestos políticos del municipio. 18
Los 25 propietarios seleccionados
disponen de 92 propiedades (entre
haciendas y ranchos); en Linares disponen
de 39 propiedades y representan el 29% de
la concentración agraria; en Montemorelos tienen 45 y ahí la concentración
representa un 10.2%.19 En general, las
tierras de labor de esta zona se encontraban muy subdivididas, sobre todo en
Allende y Gral. Terán. Sin embargo, las
propiedades de estos personajes se
localizan en las áreas de mayor irrigación
natural. Es por ello, entre otras cosas, que
destacan económicamente en la producción agrícola zonal, ya que estas actividades, para brindar eficientes cosechas

requerían constante riego, como es el caso
de la caña de azúcar y de los cítricos.
La producción agrícola zonal que se
había integrado en gran escala con la
economía regional y del norte del país y, en
menor medida, a la internacional con el
Sur de Estados Unidos se interrumpirá a
partir de 1912-13, cuando los estallidos
revolucionarios desestabilicen gran parte
de la economía nacional e incluso a nivel
local también se presentarán notables
incidencias sociopolíticas2° que afectarán
el aparato productivo zonal que durante
los años poñrricos se había mantenido
inalterable.
Notas
1.- Nuevo León Reseña geográfica y estadística,
Libreria de la Vda. de Ch. Bouret, París-México,
1910, pp. 6-31.
2.· /bid., p. 11.

3.- /bid., p. U.
4.· Archivo General del Estado de Nuevo León (en
adelanteAGENL), Memorias de Gobernadores,
septiembre 16 de 1883, p. 11.

5.- AGENL, Secmaria de Fomento, 1899.

6 · La ganaderia también fue importante en algunos
municipios de la zona, sobre todo en Gral. Terán,
cuya producción de ganado mayor destaca a nivel
estatal durante todo el período analizado; en
menor proporción está Cadereyta, que destaca
en la producción porcícola.
7.- AGENL, Secretaria de Fornen/o, Expediente
relativo a las muestras de productos agrícolas
enviadas a la Sría. de Fomento, Monterrey, enero
5 de 1899.

8.- AGENL, /bid., Expediente con los cuestionarios
sobre agricultura, horticultura, silvicultura, caza y
pesca remitidos a la Sría. de Fomento,
Monterrey, abril 13 de 1902.
9.- AGENL, /bid.

10.· AGENL, /bid., Expediente que contiene los
cuestionarios elaborados por la Sría. de Fomento
acerca del cultivo de la caña de azúcar, la
elaboración de azúcar y panocha, Monterrey,
mayo 30 de 1895.

11.- AGENL, /bid., Expediente relativo a las noticias
rendidas a la Sría. de Fomento sobre la industria
en general en el Estado, Monterrey, agosto 18 de
1896.

12.· AGENL, lbid., Expediente relativo a los dalos
sobre industrias correspondientes al año de 1902,
Monterrey, diciembre 4 de 1902. Loe porcentajes
se obtuvieron cuantificando los datos que
aparecen en las listas de los productores de
piloncillo.

13.• Las actividades económicas que este personaje
desempeña en algunos lugares de la región, han
sido analizadOs y descritos por Mario Cerull~ en
Butguaía y capilalismo en Mo111errey 1850-1910,
&amp;l. Claves Latinoamericanas, México, 1983.
Francisco Armendaíz, tiene otra fábrica de
azúcar en Monterrey, en la demarcación
denominada "Gonzalitos", la cual producía
anualmente 182 toneladas de azúcar y 50,000
litros de alcohol
14.• AGENL, SecreJaria de Fomento, Expediente con
los informes sobre la existencia de fábricas de
azúcar granulado y de cuadros, Monterrey, abril
20de 1900.

IS.· Esto lo hemos ampliado más en: José Antonio
Olvera Sandoval "La citricultura de
Montemorelos. Sus inicios (1890-1910)", en
MarioCerutti (Coord.) Mo111erreyNuevo León El
Nores~ Siele estudios históricos, ¡¡:(I_ Facultad de
F'llosofia y Letras de la UANL, Monterrey, 1987,
pp. 151-175.
16.• lbidcn.
17.- AGENL, SecreJana dt Fomen10, 1899.
18.• Véase, José Antonio Olvera Sandoval, Op. Cit.,
pp. 164-165, ahí se mencionan los bienes que
poseían algunos integrantes de estas íamilias.
19.• El cálculo se hizo sobre la base de dividir el

número de propiedades del grupo seleccionado
con el resto de los demás propietarios. Aún no
disponemos de la información suficiente
respecto a la magnitud y extensión de las
llnidades productivas; sólo para el caso de

Linares existen datos completoe.
20.· Las diferentes calamidades que afrontan algunos
pueblos de estos lugares después de 1910, se bao
descrito en: José Antonio Olvera SandoYal, "En
el sur de Nuevo León amovilidad social", El
Porvenir, Sec:c. Cultural, Monterrey, 20 de
noviembre de 1987.

�COLABORAN EN ESTE NUMERO:

JACQUES PREVERT. Nació en Neuillysur-Seine, Francia, en 1900ymurió en 1977.
Poeta de la vida cotidiana, incorpora a su
obra el humor negro y el surrealismo;
también guionista de cine (Los visitantes de
la noche de Marce! Cam, etc.) y letrista de
canciones populares ("Las hojas muertas",
"Bárbara", etc.). Su ballet Le Rendez-vous
con música de Kosma y escenografía de
Picasso, se estrenó en el TeatroSarah Bemhardt (París, 1945). Algunos de.sus libros de
poesía traducidos al español: Historias,
Palabras, La lluvia y d sol, Espectáculo y
Fatras.
MADELEINE CHAPSAL. Véase Deslinde núm.19.
ROMAN INGARDEN (Cracovia, 18931970). Discípulo de Husserl en la Universidad de Friburgo. Se doctoró en 1918 con
una tesis sobre Bergson. Fueron temas
constantes de sus estudios el objeto de la
obra de arte, la música y la arquitectura.
Una de sus obras se titula Das literorische
Kunstwerk. Eine Untersuchung aus dem
Grenzgebiet der Ontologie, Logik und
literatwwissenschaft (La obra de arte literaria. Investigación en la zona limítrofe de la
ontología, la lógica y la ciencia de la literatura).'
MARIANNE TOUSSAINT (Torreón,
Coahuila, 1958). Es estudiante de letras
hispánicas en la Facultad de Filosofia y
Letras de la UNAM y coordinadora de
talleres literarios -a nivel vocacional en el
IPN. Ha publicado: Esta cuchilla móvil
(poesía, 1982) y Caligraf(a de Ariadna
(poesía, 1987).

'&lt;:t
~

AGUSTIN CUEVA. Sociólogo ecuatoriano radicado en México, especialista en el

tema latinoamericano. Autor, entre otros
títulos, de El desarrollo del capitalismo en
América Latina.
GONZALO CELORIO. (México, D. F.,
1948). Licenciado, maestro y doctor en
letras por la UNAM. Profesor de letras en
El Colegio de Méxicoy en la UNAM, donde
funge además como Coordinador de Difusión Cultural. Como crítico, es autor de El
suma/ismoy lo real maravilloso americano
(1976), Tiempo cautivo. La catedral de México (1980),Para la asistenciapública (1985)
y Los subrayados son míos (1986).
EUGENIA REVUELTAS. (México,D.F.,
1934). Ensayista. Maestra en letras hispánicas por la UNAM. Profesora de la Facultad
de Filosofia y Letras de la misma Universidad. Ha publicado: Vida y poesía en la obra
de Alfonso Reyes (1979), Novela mexicana
contemporánea I (1985), Revueltas en el
banquillo de los acusados (1987), entre
otros títulos.
ARTURO SOUTO (Madrid, 1930). Maestro de la Facultad de Filosofia y Letras de la
UNAM. Elaboró para el Programa Nacional de Formación de Profesores (ANUIES)
una serie de opúsculos didácticos: El lenguaje literario; Relación de la literatura con
las otras artes; literatura y sociedad; El
ensayo y Siglo XIX: romanticismo, realismo
y naturalismo.
ELSA CECILIA FROST. Traductora del
alemán (Kant y elproblema de la metafísica
de Martín Heidegger) y del francés (Las
palabras y las cosas de Michel Foucault),
labora en el Centro Coordinador y Difusor
de Estudios Latinoamericanos (UNAM).
JESUS DE LEON (Saltillo, Coahuila,

1953). Colaborador del suplement
cultural Aquí vamos (periódico
porvenir), Deslinde y otras publicacion
regiomontanas, ha pertenecido a vari
talleres literarios en esta ciudad ycoordinado el taller de narrativa del Instituto de
Cultura de Nuevo León. En Saltillo estudi
la normal básica y la superior, y rear
estudios de maestría en lengua y literatura.
Ha publicado: Nos llamarán a todos (volumen colectivo de cuentos), Afuera hay un
mundo de gatos (cuentos, 1987) y Pamela
del Ríopornosotrosmismos o bajo el rencor
(cuentos, 1988). Es miembro del consejo
editorial de la revista Dosfilos.
JOSE
ANTONIO
OLVERA
SANDOVAL. Licenciado en historia, egresado de la Facultad de Filosofia y Letras
de la UANL, donde se desempeña como
investigador. Maestro del área de humanidades en el Tecnológico de Monterrey.
Miembro activo de la Asociación de Historiadores del Noreste A.C., ha publicado
varias investigaciones de tipo regional en
volúmenes colectivos y revistas especializadas.
ALFJANDRO DELGADO. (Morelia,
Michoacán, 1954). Fotógrafo, pintor, ensayista, poeta y narrador, hizo estudios de
cinematografia en la UNAM, y actualmente es profesor de artes plásticas en el
Instituto Michoacano de Cultura. Ha participado en exposiciones individuales ycolectivas en Guadalajara, Monterrey, la ciudad
de México, Los Angeles (EEUU) y otros
lugares. Ha publicado: Ponagmf(as I: Detrás de pue,tas ce1TOdas (dibujos), La elegía
de los triángulos (ensayo), entre otros títulos.

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                <text>Revista de literatura de la Facultad de Filosofía y Letras. Contiene poesía, narrativa, ensayo, traducción, reseña, y otros géneros literarios. Fundada en 1982. </text>
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                <text>Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>Covarrubias, Miguel, 1940-, Director</text>
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                <text>Salazar, Humberto, 1959-, Secretario de Redacción</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Crítica literaria</name>
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                    <text>�,OUOO UtllVU..ITAAIO

�DESLINDE
INDICE GENERAL* Volumen VII, Números 19-22

* Enero-diciembre de 1988

ENSAYO
l. Literatura/Lingüística

Barthes, Roland: Catálogo. Tr. de Miguel Covarrubias (20)
-:El momento unificador: qa prend. Tr. de Estela Cerutti (20)
Durozoi, Gérard: Sade y Bataille. Tr. de Miguel Covarrubias (19)
Morin, Edgar: Roland Barthes perdido y reencontrado. Tr. de Miguel Covarrubias (20)
Rangel, Alejandra: Mi maestro, este joven (22)
Serri, Jéróme: Roland Barthes o el escritor y su ética. Tr. de Libertad González (20)
Villaseñor, Ma. Teresa de Jesús y René Ramírez: Comparación de un estudio conversacional en el
salón de clases en Inglaterra contra uno similar en México (21)
Wahl, Fran~ois: De una escritura, la otra. Tr. de Libertad González (20)

2. Filosofía/Ciencias Sociales
Infante, José María: El mito en Roland Barthes y Claude Lévi-Strauss (20)
Mendirichaga, José Roberto: Religiosidad de Bataille (19)
Mijares, Silvia: Bataille{Zambrano (19)
-: Sistema de Barthes (20)
Ponce, Antonio: Energía nuclear y sociedad (21)
Ramírez, Eduardo U.: La injusticia histórica para William James (20)
Vargas Lozano, Gabriel: La aportación de Adolfo Sánchez Vázquez a la filosofía latinoamericana
(19)
Viqueira Landa, Jacinto: Laguna Verde y los riesgos de la energía nuclear (21)

CREACION
l. Poesía

Bachm¡mn, Ingeborg: El tiempo demorado (Poetas alemanas contemporáneas TI). Tr. de Miguel
Covarrubias (22)

�Bataille, Georges: El lobo suspira. Tr. de Miguel Covarrubias (19)
Broch, Hermano: Ejecución diaria. Tr. de Miguel Covarrubias (20)
Busta, Christine: Lluvia de otoño (Poetas alemanas contemporáneas 1). Tr. de Miguel Covarrubias
(21)
Cárdenas, Víctor Manuel: Bautismo (19)
Cruz Zúñiga, Roberto: El dolor que nadie ve (22)
Chávez Carmoria, Arturo: El ruido (20)
Garro, Nora: Augurio y tentación (20)
Garzón Céspedes, Francisco: Credo de los que amamos (21)
Huacal, Genaro: Campechanísimo (19)
Kaschnitz, Marie-Luise: Muevo la rueda (Poetas alemanas contemporáneas II). Tr. de Miguel Covarrubias (22)
Le Fort, Gertrud von: Los apátridas (Poetas alemanas contemporáneas 1). Tr. de Miguel Covarrubias. (21)
Leyva, Waldo: Poética (20)
Lugo, José María: Un retrato de Sor Juana Inés de la Cruz (21)
Mejía Sánchez, Ernesto: Prosemas. Nido de memorias, Por un carmín del Greco (21)
Mendiola, José María: De cómo un adagio puede convertirse en un dos por dos (19)
Quirarte, Vicente: Blues de Notting Hill Gate (19)
Sachs, Nelly: En mi cuarto (Poetas alemanas contemporáneas II). Tr. de Miguel Covarrubias (22)
Vilaú Valdés, Brikelys: Para ser como soy (20)
Yourcenar, Marguerite: El ángel de la muerte te saluda. Tr. de Miguel Covarrubias (19)

2. Narración
Alvarado, Héctor: La ventana de los deseos (20)
Larralde Rangel, Américo: La sor Juana de Cabrera (21)
Pérez, Reynol: Biblificciones (20)
Rangel Frías, Raúl: Dos relatos. Un rostro, Los verdines (22)

Villarreal, Min~rva Margarita: El corazón de los combatientes: aproximación a los relatos de Raúl
Rangel Frías (22)

CRONIC~ / ENTREVISTA/ REPORTAJE
Chapsal, Madeleine: Georges Bataille en persona. Tr. de Miguel Covarrubias (19)

DIBUJO/ FOTOGRAFIA / ILUSTRACION
Contreras, Gabriel: Viñetas (21)
Flores, Jaime: Viñetas (19)
Juárez, Saskia: Viñetas (22)
Yáñez, Efrén: Viñetas (20)

ECONOMIA / POLffiCA / EDUCACION
Becerra, Ma. Guadalupe, Rosa Martha Romo y Ma. del Refugio Garrido: Dos procesos de formación: docencia e investigación (19)
Borrego, Salvador: Probabilidad (19)
Figueroa, Víctor M.: Chile: el largo imperio de la represión (19)
Franco Sáenz, Héctor: Raúl Rangel Frías y su época de formación universitaria (22)
García Govea, Mireya y Miguel de la Torre: La licenciatura en pedagogía: lformación de docentes?
(20)
Nuncio, Abraham: Los empresarios en México: del privilegio económico a la disputa del poder
político (seis tesis) (22)
Oliva Posada, Javier: Propuesta de democratización en el gobierno del D. F. (19)
Rangel Guerra, Alfonso: La Universidad de Nuevo León en el medio siglo (22)

SECCIONES FIJAS

3. Teatro
l. Rescoldo

Contreras, Gabriel: Caballo de la noche (21)

CRITICA LITERARIA
Covarrubias, Miguel: El escritor Rangel Frías (22)
-: El imperio de Roland Barthes (20)
Herrera, Leticia: Devociones de López Velarde (22)
Martínez de Rodríguez, Ma. Guadalupe: Alfonso Reyes evocado por Rangel Frías (22)
Mendirichaga, José Roberto: Raúl Rangel Frías, entre los de la excelencia (22)

Alvarado, José: El fantasma de Alfonso Reyes (20)
Revueltas, José: La filosofía se sabe, no se aprende (19)
Sapúlveda, Irma Sabina: Agua de las verdes matas (21)
Yáñez, Agustín: El Reyno, obra maestra (22)

2.Abanico*
Dedicado a Georges Bataille (19)
Dedicado a Roland Barthes (20)
•Los trabajos correspondientes a esta sección aparecen clasificados según su género y tema.

�Dedicado a La energía nuclear y sus riesgos (21)
Dedicado a Raúl Rangel Frías (22)

3. Señas/ Reseñas/ Contraseñas
Cordero, Sergio: Pandara, la cruel (21)
Escalante, Evodio: El fundamento de una disidencia: del ideal arcaico al verso contingente (Sobre la
. poesía de José Javier Villarreal) (21)
Franco, Sáenz, Héctor: Nueva época de la revista Dialéctica (22)
Garro, Nora: Notas acerca de la poesía y sus duendes (20)
Rivas, Alejandra A.: El Mishima de Yourcenar (19)
Salazar, Humberto: Un acercamiento a la "Casandra" de Reyes (19)

4. Región
Gamboa Ojeda, Leticia: La movilidad geográfica de los obreros textiles en Atlixco, Puebla (18991909) (21)
Pacheco Zamudio, Ma. del Pilar y Humberto Morales Moreno: Subvenciones ferroviarias y expansión del mercado interno. El ferrocarril de San Rafael y Atlixco (1880-1927) (22)
Rubio, Raúl A.: lMaquilando el futuro industrial de Nuevo León? (19)
Síndico, Doménico: Grupos económicos regionales y poder político local: Morelos en el siglo XIX
(20)

CUADERNOS
Villarreal, José Javier: López Velarde o los fantasmas de la pasión (22)

..
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................
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~

~

�UNIVERSIDAD AUTO NOMA DE NUEVO LEON
RECTOR: Ing. Gregario Farías Longoria
SECRETARIO GENERAL: lng. Lorenzo Vela Peña
FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
DIRECTOR: Lic. Bernardo Flores Flores
SUBDIRECTOR: Lic. Ricardo Villarreal Arramhide
SECRETARIO ACADEMICO: Lic. José María Infante

REVISTA DE LA FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
NUMERO 19 / VOLUMEN VII / ENERO.MARZO DE 1988

CONSEJO EDITORIAL
Lic. Nora Berumen de los Santos
Lic. \1artha Casarini
Lic. Armando González
Lic. Miguel González
Lic. \laría de los Angeles Pozas
Lic. Genaro Saúl Reyes Calderón
DIRECTOR
Miguel Covarruhias
SECRET \RIO DE RED \CCJO_
Humherto Salazar
OFICINAS
Facultad de Filosofía y Letras. UA L.
Ciudad Universitaria. san Nicolás de los Garza, N. L.
MEXICO

Publicación trimestral.
Precio del ejemplar:

�SUMARIO
MARGUERITE YOURCENAR

4 El ángel de la muerte te saluda
VICTORM. FIGUEROA
9 Chile: el largo imperio de la represión

15

VICENTE QUIRARTE
Blues de Notting Hill Gate

l6
22

77 RAUL
RUBIO
¿Maquilando el futuro industrial de Nuevo León?
A.

Ilustran este número viñetas de Jaime Flores

GABRIEL VARGAS LOZANO
La aportación de Adolfo Sánchez Vázquez a la filosofía latinoamericana

VIC~OR MANUEL CARDE AS
Bautismo

23

MA. GUADALUPE BECERRA, ROSA MARTHA ROMO,
MA. DEL REFUGIO GARRIDO
Dos procesos de fonnación: docencia e investigación.

JOSE MARIA MENDIOLA

31 De cómo un adagio puede convertirse en un dos por dos
JAVIER OLIVA POSADA
32 Propuesta de democratización en el gobierno del D. F.
GENARO HUACAL
35 Campechanísimo

37

SALVADORBORREGO
Probabilidad

,
1

40

JOSEREVUELTAS
La filosofía se sabe, no se aprende

45

50

,

..·•·

..1

MADELEINE CHAPSAL
Georges Bataille en persona

GEORGES BATAILLE
El lobo suspira

56
61

JOSE ROBERTO MENDIRICHAGA
Religiosidad de Bataille

65
70

SILVIA MJJARES
Bataille / Zambrano

GERARD DUROZOI
Sade y Bataille

ALEJANDRA A RIVAS
El Mishima de Yourcenar

'7,t HUMBERTO SALAZAR
l"t Un acercamiento a la "Casandra" de Reyes

..
:

~

.

. .. .. ·...

1

...

..
4 •.

•• ·

•

•

�EL ANGEL DE LA MUERTE
TE SALUDA

Marguerite Yourcenar
EL POEMA DEL YUGO
Las mujeres de mi pueblo cargan un yugo sobre sus hombros.
Su corazón pesado y lento oscila entre esos dos polos.
A cada paso chocan dos grandes cubetas llenas de leche
contra sus rodillas.
El alma maternal de las vacas arroja la espuma de la hierba
masticada en oleadas nauseabundas y dulces.
Semejante a la sirvienta de la granja
Avanzo a lo largo del dolor con firme paso.
La cubeta del lado izquierdo está llena de sangre;
Puedes beber de ese jugo poderoso hasta colmarte.
La cubeta del lado derecho está llena de hielo;
Puedes inclinarte y contemplar tu rostro cansado.
Así voy, entre mi destino y mi suerte,
Entre mi sangre, líquido caliente, y mi amor, límpida muerte.
Y cuando esté segura de que ni el espejo ni el brebaje
Pueden distraer o aquietar tu corazón salvaje,
No haré añicos el espejo resignado,
No volcaré la cubeta donde toda mi vida sangró.
Iré en la negra noche, cargando mi cubeta de sangre,
Hasta la morada de los muertos; al menos ellos vendrán a beber.
Con mi cubeta de hielo iré a la orilla del mar.
El lamento de las pequeñas olas será menos dulce que mis
sollozos.
Un enorme rostro pálid? ~parecerá en la duna.
Y ese espejo que ya no quieres reflejará la superficie tranquila
de la luna.

Le poeme du joug
Les {emmes de mon pays portent un joug sur leurs épaules; / Leur
coeur lourd &amp; lent oscille entre ces deux poles; / A chaque pas,

. _:·;,-, --·- .. .... - . '-J.________ _

....
·.: ·.
.. ·. :.·· . .

o

deux gr:"1ds~seaux pleins de lait s'entrechoquent contre leurs
g~noux, / L ~e maternelle des vaches, l'écume de l'herhe machée
gicle en flots ecoeurants &amp; doux. //Je suis pareille ala
servante de la ferme; / Le long de la douleur je m'avance d'un
pas fe~me; / Le seau du coté gauche est plein de sang· / T
ent
et te gorger de ce jus puissant. / Le seau du ~óté
~ p
~e ~~ace;_/ Tu peux te pencher et contempler ta figure
asse. . ~1 Je vais entre mon destin &amp; mon sort; / Entre mon
~ • ~quide chaud, et mon amour, limpide mort / Et 1
Je serai
. . rule
. hreuvage / Ne peuvent
•
orsque
distr
. sure que ru· 1e nur01r
plus
aire ou rassurer ton coeur sauvage / Je ne h . .
le miroir ' · , ¡ J
,
nserai pas
. n:8lgtle; e ne renverserai pas le seau ou' toute
ma. V1e a. sa1gne.
' / J''irai,· portant mon seau de san dans la
nu~t noire, ( Chez les morts, qui, eux du moins, j~ndront
tmr~. / _Mais avec mon seau de glace j'irai du coté des flotsy /
sa::~:~e~:nt d1 p~tites vagues sera moins doux que m~
. . d'
gran mage pale apparai"tra sur la dune / Et ce
miroir ont tu ne veux plus reflétera la face calme de ia 1une.

~~e

Í~

~;;t

�UNA CANTILENA DE PENTAURO
Según un papiro e/fipcio

La muerte está cerca de mí, la muerte está cerca de ti
Como un dulce sueño a la sombra de un dulce hogar,
Como un vino que se derrama, como un loto que perfuma.
La muerte está cerca de ti como una caña que gime.
Al extenuado, reposo; al enfermo, curación.
La muerte es un dulce lago de polvoriento horizonte.
Como un dulce viento de la tarde soplando su lento aliento,
La muerte detrás de ti hincha el velamen.
Navegan, amantes, hacia el remoto país.
Como un dulce convidado la muerte está en el festín.
El verano te marchita, flor; el verano te bebe, rocío.
Como un dulce pajarero la muerte tiende sus redes.
La única sombra que queda es la del ciprés,
Donde el esposo y la desposada pronto dormirán.

EL VISIO ARIO
Vi sobre la nieve
Un ciervo caído en la trampa;
Vi sobre el estanque
Un ahogado flotante;
Vi sobre la playa
Un marisco seco;

Vi en el cielo
De insondables ojos;
Vi en el espacio
El siglo que pasa;
Vi en mi alma
La ceniza y la flama;
Vi en mi corazón
Un negro dios vencedor.

Vi sobre las aguas
Los temblorosos pájaros;
Vi en las ciudades
Condenados serviles;
Vi sobre las llanuras
El humo de los odios;
Vi sobre la mar
El sol amargo;

Une cantilene de Pentaour
D 'apres un papyrus é~ypticn / / La mort es~ ~re,s de moi,, la mort
est pres de toi / Ainsi que' un doux sommeil a I omhre ~ un doux

toit; / Comme un vin qu'on répand, comme ?n lotus qw ~~ur~; /
La mort est pres de toi comme un roseau qui plenre. / A I epwse
repos, au fiévreux guéruon, / La mort est un dou_x lac au
poudreux horizon. / Comme_ ?n do~x vent du s~ir sou_ffl.ant sa
lente haleine, / La mort demere to1 gonfle la voile pleme. /
Vous naviguez, amants, vers le P~,Y~ lointain. / Com!?e, un doux
convié la mort est au festín. / L ete te fane, fleur; 1ete
te boi; rosée· / Comme un doux oiseleur, la mort étend ses
rets. / La seuie omhre qui reste est celle du cypres, / Ou
donniront bientot l'epoux &amp; L'epousée.

Le visionnaire
J'ai vu sur la neige / Un cerf pris au piege; / / J'ai vu sur
l'étang / Un noyé flottant; / / J 'ai vu sur la plage / Un sec
coquillage;/ / J'ai vu sur les eaux / Les tremhlants oiseaux;/ /
J'ai vu dans les villes / Des damnés serviles;// J'ai vu sur
les plaines / La fumée des haines; / / J'ai vu sur la mer / Le
eoleil amer; / / J'ai vu daos les cieux / D'insondahles yeux; / /
J'ai vu daos l'espace / Ce siecle qui passe; / / J'ai vu daos
mon ame/ La cendre et la flamme; / / J'ai vu dans mon coeur /
Un noir dieu vainqueur. / / (Vers 1965)

�I

CHILE; EL LARGO IMPERIO
DE LA REPRESION

Víctor M. Figueroa
CLAROSCURO

IMPROMPTU
Por la muerte de Marie Laurencin

Para lean Cocteau

claroscuro, sombra insidiosa
Donde se desplazan estatuas en silencio;
Una voz melodiosa
Murmura cosas muertas.
Enigmas que el corazón resuelve,
Caros secretos comprados;
Todo sabio es alumno de un loéo,
Toda alma se instruye por la carne.

El ángel de la muerte te saluda,
María, alma llena de gracia;
Apolo allá en lo alto adorna tu lugar.
El verano pasa y el invierno también.
La cierva en el bosque se perdió .. •
Angeles blancos, rosas Yazules
• Están aquí para conducirte a los cielos.
Ver,ione, de Miguel Covarrubia,

Clair-O bscur
Pour lean Cocteau ¡ ¡ Clair-Obscur, ombre insidieuse / Ou
bougent sans bruit des statues, / Une voix mélodieus~ / Y
urmure des choses tues. / / Enigmes que le coeur resout, /
recrets achetés fort cher; / Tout sage est l'éleve d'un fou, /
~ Toute ame s'instruit par la chair.

Sucesos recientes, aunque de hechura
más bien vieja, han puesto nuevamente
de relieve la figura de Chile. Con ello,
preguntas también viejas cobran actualidad. ¿Cuál es el origen de tan intensa
y sostenida represión en Chile? ¿Son
fundamentadas las afirmaciones que
culpan a la personalidad del dictador,
a su sadismo, a su vocación de asesino? Si ello es así, ¿quiere decir entonces que su sola caída es garantía
de solución para la situación chilena? El
intento de dar respuesta a estas interrogantes no está de más. Bien podría enriquecer nuestra visión de lo que allí
pasa. Y es conveniente hacerlo ahora,
antes de que la ausencia de hechos espectaculares y la tediosa regularidad del
asesinato y la tortura terminen relajando el interés por Chile. En lo que sigue nos proponemos demostrar que la
represión, lejos de originarse en la
presencia de un dictador, está enraizada en las relaciones sociales globales vigentes en el país.

Porque, en efecto, una primera observación a tener en cuenta es que no
tiene caso aproximarse a los procesos
políticos en América Latina al margen
de las condiciones económicas existentes. Lo inverso también es verdad.
O sea, determinadas relaciones socioeconómicas van de la mano con determinadas relaciones socio-políticas. Por
tanto, primero que nada, hemos de dilucidar dichas relaciones económicas,
tal y como son ofrecidas por el peculiar carácter de la acumulación. Digamos de paso que esta peculiaridad está,
Impromptu
a su vez, determinada por el subdesaPour la mort de Marie Laurencin / / L 'ange de la mort V rrollo de la relación de capital, pero por
salue, ¡ Marie, ame pleine de grace, / Apollo la-ha~t vous razones de espacio y de propósitos, no
fait place. / / L 'été passe, puis l'hiver passe. / La b1che ali hemos de discutir aquí las causas por
bois 8'est perdue... / / Des anges blanca, roses &amp; bleus /
Sont la pour vous conduire aux cieux.

las cuales la acumulación se nos presenta como lo hace.
En este sentido, las experiencias vividas en América Latina no son, en realidad, muy variadas. Desde el punto de
vista de sus contenidos fundamentales
pueden distinguirse dos, a las que llamamos, a la una, crecimiento absoluto
y, a la otra, crecimiento relativo.

l. El crecimiento absoluto
Existe crecimiento absoluto cuando la
orientación económica general favorece la producción para la exportación. A
partir de esta definición general se derivan una serie de características que
presentaremos brevemente:
*La producción para la exportación
es una que se ve forzada a competir en
el mercado mundial. Debe, por ello,
desplegar niveles de eficiencia que sean
compatibles con una competencia a la
que los países desarrollados no son ajenos.

*Requiere, por tanto, de una alta
composición del capital. Esta, desde
luego, no se difunde al conjunto de la
economía. Se concentra en la producción para la exportación, mientras el
resto de los capitales, en particular
aquellos que producen para el mercado
interno, son condenados a una existencia anémica. En consecuencia, se
apreciará en estas condiciones una
enorme heterogeneidad entre los diferentes sectores industriales.
*La producción es constantemente
compelida a la introducción de nuevas

técnicas, precisamente para mantener altos los niveles de productividad; por
tanto, la economía recurre de manera
permanente y constante a la importación de capitales.
*Desde que los recursos para la importación son relativamente escasos, la
economía manifiesta una particularmente fuerte predisposición a la penetración directa del capital extranjero y al
endeudamiento. Esta predisposición
siempre está presente pero se exacerba
en condiciones de crecimiento absoluto.
*La acumulación, debido a la alta
compoS1c1on técnica del capital con
que operan los sectores favorecidos,
muestra una mucho menor capacidad
que la que normalmente despliega para
absorber fuerza de trabajo. El subdesarrollo, cualquiera sea el tipo de crecimiento, siempre tiende a crear una SO·
brepoblación absoluta, ya no relativa.
Pero su magnitud tiende a ser mayor
bajo las condiciones que estamos discutiendo.
·*Por lo mismo, las formas no estrictamente capitalistas de producir encuentran aquí un terreno más fértil
para florecer. Al mismo tiempo, la
siempre presente competencia entre
los trabajadores se agudiza y la miseria se extiende. Junto con la extensión
de la miseria, la riqueza alcanza mayores niveles de concentración. No es que
la economía devenga "concentradora y
excluyente" como resultado de e3te
tipo de crecimiento, puesto que este
rasgo suyo está dado por:. su carácter
subdesarrollado. Lo que ocurre es más
bien que dicho rasgo se hace más evi-

�dente y es puesto a la vista del observador como algo palpable.
*Se comprende, pues, que el sistema político de dominación más adecuado a estas relaciones económicas
es alguna forma de régimen autoritario. Por cuanto su fundamento no es
la concesión, sino la represión; la represión de la rebeldía que se anida en
la miseria y en la explotación que la propia organización económica alimenta.
*La ideología que corresponde a este
régimen político es, por un lado, un
acentuado liberalismo en lo económico,
uno que no sólo practica sino que además necesita que sea practicado por el
resto de las naciones. Históricamente esta práctica del liberalismo no se ha limitado a las relaciones internacionales, sino que se ha extendido a las relaciones
económicas internas, a base de una moderación de la funcionalidad económica del Estado. Por otro lado, se trata
de un régimen para el cual, típicamente,
el "orden" es una consigna crucial. Resta valor a la vida política y exacerba sus
criterios tecnocráticos. O sea, toma lugar la paradoja del régimen que combina
el autoritarismo en lo político con el
liberalismo en lo económico.
Tales son algunos de los rasgos que
nos ofrece la sociedad latinoamericana en condiciones de crecimiento absoluto. En forma generalizada, ellos corresponden a la experiencia vivida en la
región hasta la década de los treinta para algunos países y hasta un poco más
adelante para otros.
2. El c~cimiento relativo

o

Tiene lugar cuando la orientación eco-

nom1ca general favorece la producción
para el mercado interno. Surge, en un
primer momento, gracias a condiciones
creadas por el propio crecimiento absoluto. Entre ellas destacan: a) un cierto
desarrollo del mercado interno que toma lugar como producto subsidiario del
crecimiento; b) una burguesía que nace
con hase en ese mercado y cuya expansión se encuentra limitada por las políticas del Estado que la exponen constantemente a la ruina por la apertura al
comercio exterior, les niega facilidades
internamente, etc.; c) un movimiento
obrero capaz de oponer resistencia a los
altos niveles de explotación y de imponer la generalización del plusvalor relativo; finalmente, d) una situación internacional que golpea duramente tanto las
exportaciones como las importaciones.
*Desde que la economía no explota
el trabajo general (todo trabajo de impulso al desarrollo de las fuerzas productivas), el capital orientado al mercado
interno, al igual que en el caso anterior,
debe adquirir sus productos en la forma de bienes de capital, pero progresivamente más también en la forma de
bienes intermedios, en los países desarrollados. Por lo mismo, para que el
proceso fructifique, y desde que, en
principio, no se puede comprar más
de lo que se vende, es necesario que la
producción para la exportación también
se expanda.
*Pero la producción para la exportación juega aquí un rol completamente
distinto. Ya no se trata de que ella se limite a satisfacer simplemente las necesidades del crecimiento en los países desarrollados y a sujetar su propia evolución
a las necesidades de dicho crecimiento,

sino que es puesta al servicio de la pr
ducción para el mercado interno.
*Los productos del trabajo gener
más accesibles en el mercado mund·
son, en general, aquellos que han alca.
zado un cierto grado de ohsolescenc
y que ya se encuentran generalizados e
la producción. La carencia del estímul
inmediato de la competencia con el ex
terior, en principio contribuye a hac
razonable su obtención. Debido a ello
la industria que se levanta en nuestr
países con hase en bienes de capital d
esta calidad, aparece como una indu
tria atrasada.
*Debido a sus bajos niveles de pr
ductividad no cuenta con condicion
para competir con el exterior, en par
ticular con los países desarrollados. P
tanto, su existencia pasa a depend
fuertemente de la protección que le pu
da brindar el Estado. Luego, la prot
ción misma relaja las presiones por
modernización, lo que a su vez, obliga
elevar los niveles de protección, et
*Como la acumulación opera co
una composición técnica relativamen
baja del capital, manifiesta, dentro d
los límites impuestos por el suhde
llo, una cierta capacidad para produc'
empleo. Sin eliminar la tendencia a
formación de una sobrepohlación ab
luta, disminuye el desempelo y mode
la tendencia a recurrir, por parte de se
tores de la población, a formas econ •
micas no capitalistas de producció
*El crecimiento relativo no elimina
tendencia al autoritarismo. Estas em
nan del subdesarrollo y simplemente
fortalecen en el tipo de crecimiento q

1

llamamos absoluto. Pero al mismo tiemció de manera relativamente temprana,
po crea ciertas premisas que hacen pojunto con Brasil, Argentina) Colombia,
sible la concesión y la colaboración de
la fase del crecimiento relativo. Condiclases (mayor empleo, seguridad social, ciones para ello habían sido creadas con
educación y otras relativas a la repro- cierta generosidad: un mercado interno
ducción de la fuerza de trabajo). Sobre cuyo desarrollo era facilitado, debido a
esta base puede tomar lugar un fuerte
condiciones geográficas, por las mismas
proceso de acumulación del oportunisfacilidades construidas para la producmo al interior del movimiento ohrero y
ción de exportación; por tanto, una bures este hecho lo que puede contrarrestar
guesía ligada a ese mercado que encuenla tendencia al autoritarismo ) abrir
tra ciertas ventajas para crecer, y un mocauce a la democracia burguesa. Las
vimiento obrero que hizo suya la capacondiciones de existencia de esta últicidad de lucha de los mineros del norte.
ma están dada~, pues, en último análisis,
por una cierta actitud ideológica y políLos procesos políticos de los veinte
tica dt·l movimiento obrero.
y &lt;le los treinta tuvieron gran impacto
en la fomiación de la ideología del mo*La ideología que corresponde a este
vimiento obrero. Influido de manera imtipo de crecimiento exalta la gestión
portante por el Partido Comunista y,
económica del Estado. Lo cual no sódesde los treinta, también por el Partilo corre a parejas con la necesidad del
do Socialista, ese proceso culminó con
protl'rr.ionisrno. La urgencia misma de
la creación del Frente Popular. Por mernntrolar el ingreso por exportaciones,
dio de éste y en nombre de la lucha conpor ejemplo, a fin de orientarlo contra el fascismo, el movimiento obrero
forme a las n(•cesidades del mercado dofue empujado a la colaboración de claméstico, C!-timula la nacionalización de
sei,. De:-&lt;le luego, en Chile, el fascismo
la pro&lt;lucciim para el exterior, a),í como
era una amenaza muy viva apenas en la
de otras "industria~ t·stratégiras ·•. Como
imaginación de los dirigentes, siempre
rc:-Ulta&lt;lo, el E~tado tiende a expandir~ atentos a las directivas de la 111 Internatambién en tanto capitali.,ta directo. cional. Desde entonce;;, la democracia
(burgue,;a) pasó a constituir un objetivo
'Xo hemos de profundizar mayor- &lt;';Urial del movimiento obrero. Y gramente en e~tas cuestion~. Lo dicho cias a esta disposición ideolóuica Chile
,
e· ,
Lasta para nuestros propósitos.
llego a conocer un n~gimen democrático de gran e,tabilidad. en especial,
3. El Proyecto t&gt;conómico de Pinoehet
&lt;lur~n~e los sesenta, hasta tal punto que
la Cmdad Popular, con Salvador AllenChile ha experimentado de manera radi- de a la cabeza, pudo conquistar el gocal lo~ dos tipos de rrecimiento delinea- bierno.
dos más arriba. De pué~ del periodo dt•
crecimiento ab1-0luto, c¡ur fue aLandoA fines de los sesenta (si algún sentinado en los treinta. pero que en los he- do tiene introducir mayor precisión
chos r:..taba siendo cuel-tionado desde diríamos 196i) el capitalismo mundi.tl
antes, a raíz de la cri:,i~ del salitrt', ini- entró en una nueva cri,-is general, cuyos

peores momentos hasta ahora han tenido lugar en 1974 -75 y 1982-83. ~uevamente la gran crisis estaría destinada a
dejar una gran huella sobre América Latina. Y, al igual que en los treinta, este
impacto se haría sentir sobre el tipo de
crecimiento. Sólo 'lue en un ~entido inverso. Porque mientras durante los treinta eot-timuló el tránsito al crecimiento
relativo, ahora debía impulsar el desplazamiento al crecimiento absoluto. Y en
esto precisamente ha consistido la tarea
sociorconómica fundamental de la dictadura encabezada por Pinochet.
Pero no es ello lo que explica la
emergencia de la dictadura. Esta originalmente ~ funda en otras razones. En
efecto, el capitalismo chileno, bajo el
gobierno de Allende, se vio sacudido
hasta en sus cimientos por un intenso
conflicto de clases. Sus expresiones má~
contundentes fueron, por un lado, el
poder popular, una organización autónoma de las masas, políticamente proletaria. donde un estado de nuevo tipo se
in~inuaha: y, por otro, un furioso terro-

�rismo burgués. En ambos fenómenos se
constataba que el campo de la lucha se
había desplazado por lejos fuera del
pays legal, en cuyo interior no había cabida para salida alguna. En este campo,
fue en definitiva la burguesía la que ganó la iniciativa.
La dictadura surgió, pues, para erradicar la amenaza que se cernía sobre el
capitalismo chileno y fue instaurada en
su nombre. Lo que estaba en juego, insistimos, no eran distintos proyectos de
organización capitalista sino el capitalismo mismo. De ahí que la dictadura
fue impuesta por el grueso de la burguesía y encontró apoyo en sus distintas fracciones.
Pero la acumulación no puede proceder al margen de una forma concreta.
Y en Chile era obvio que el crecimiento
relativo iniciado en los treinta ya se encontraba agolado. Si se trataba entonces
de restaurar el capitalismo, no podía al
mismo tiempo tratarse de restaurar el
crecimiento relativo.
Los primeros pasos de la dictadura en
beneficio del tipo de crecimiento que
impulsaría aparecían vacilantes y ambiguos. Sólo a principios de 1975 la dirección económica adoptó un curso inconfundible. Visto en perspectiv~, aparece
claro que la necesidad de éonsolidar la
derrota del movimiento obrero, para lo
cual era necesario una cierta cohesión
del bloque burgués, obligaba a postergar
los planes. l' na vez logrado ese objetivo
la dictadura procedió a abrir una nueva
fase en el curso de la lucha de clases.

,:-,i

Dos procesos tomaron lugar simultáneamcnte: a) la jibarización del mer-

cado interno, y b) el estímulo a la pro- mostrado una cierta resistencia a la ruiducción para la exportación. Entre las na total, la represión en su contra tammedidas que apuntaban en esta doble bién ha sido persistente.
dirección destacan: 1) la disminución
En resumen, en un primer modrástica del salario y del empleo; 2) la
mento,
la dictadura se limitó a vencer
cancelación graduada del sistema de prola
resistencia
del movimiento obrero,
tección y, en general, la liberalización
desarticular
su
organización y redudel comercio exterior; 3) todo tipo de
cir
al
mínimo
su
capacidad de lucha.
facilidades para el desplazamiento de los
Realizó
esta
tarea
en
nombre del capicapitales desde la "ineficiente industria"
tal
y
contó
para
ello
con el apoyo e
orientada al mercado interno hacia la
bloque
de
la
burguesía.
Luego, proce
producción para el mercado extranjero;
dió
en
contra
de
la
fracción
de cla
4) un sistema de estímulos a las exportadominante
que
había
estado
en
el cen
ciones, etc.
tro del crecimiento relativo. Llevó a ca
Estas medidas se tradujeron en un bo esta lucha en nombre del crecimien
profundo estancamiento en 1975, to absoluto. Contó para ello con un
cuando el producto manufacturero cayó base social más reducida, pero con u
en 24 por ciento. A ello contribuyó, poder político enormemente fortale
desde luego, la recesión mundial de ese cido.
periodo, pero la caída de la producción
fue sobre todo un hecho perseguido y 4, Tipo de crecimiento y régimen poli
tico
esperado por la dictadura, tal y como
lo señaló su Ministro de Hacienda de
aquel entonces. A partir de ese momen- Como se ha señalado más arriba, el ere
to la industria orientada al mercado in- cimiento absoluto exacerba la expl
terno, no ha encontrado terreno propi- tación y la miseria de las masas popula
res. r◄:n el caso de Chile, incluso las e
cio alguno para su expansión.
tad ísticas oficiales son elocuentes e
La burgues{a ligada a esta industria este sentido. Crea, por tanto, condi
fue así compelida a reaccionar en con- ciones subjetivas que tienden a tradu
tra de la dictadura, lo cual empezó a cirse en movilización y en protesta. F
ocurrir también en 1975, por medio de decir, el propio tipo de crecimiento g
su más conspicuo vocero político, el nera factores que lo cuestionan y qu
Partido Demócrata Cristiano. Fue el demandan su abandono. Lo que d
ex-Presidente Frei (ahora fallecido) aquí se sigue es que su éxito pasa a d
quien anunció oficialmente que su par- pender del fortalecimiento del pod
tido abandonaba la semi-tácita políti- político. y que la represión se intern
ca de colaboración seguida hasta enton- liza en el funcionamiento económic
ces. Como consecuencia, la Democra- Así como la emergencia del crecimie
cia Cristiana también pasó a constituir to absolulo demandaba el autoritari
un objeto de represión abierta. Y, en mo, ahora es su propio desenvol
los hechos, así como la industria que miento lo que reproduce el auto
produce para el mercado interno ha tarismo. Pinochet es apenas el age

te que satisface esta necesidad. Por lo
que la ideología liberal en lo económico tiene en los hechos como contrapartida la más profunda intervención del
estado en el de$lJrrollo de la producción.
Con lo cual estamos en posición de
explicitar un probÍema clave de la situación chilena: la caída de Pinochet,
sin provocar el derrumbe del crecimiento absoluto, no garantiza en
modo alguno el colapso de la dictadura. De modo que el problema de la reconquista de la democracia burguesa está lejos de reducirse a la mera eliminación del tirano.
Empero, de lo anterior no se sigue
que lo que se necesita es simplemente
un proyecto económico alternativo. El
crecimiento relativo no exige la democracia, simplementr genera condiciones que la hacen posible. Para explotar estas condiciones se requiere , en
principio, de un masivo bloque de clases con capacidad para desplazar a la
actual dictadura del control del Estado,
por tanto, con apoyo militar, que, basado en la colaboración ponga en
práctica un nurvo programa económico,
demostrando en los hechos que puede
disciplinarse en torno a la institucionalidad conjuntamente diseñada. Qur las
fuerzas sociales que se oponen a la dictadura son vastas, es algo que no admite dudas; tampoco hay objeciones respecto de su predominante vocación democrático-burguesa. Entonces, ¿qué es
lo que impide su constitución como
bloque poi ítico anti-dictatorial, orgánicamente estructurado?
Existen en Chile básicamente tres

tipos de fuerzas políticas en oposición
a la dictadura de Pinochet. Ellas serían:
l. Una oposición democrático burguesa
y pro-imperialista, representada principalmente por la Democracia Cristiana.
2. Una oposición democrático-popular,
cuyo programa de lucha contra la dictadura es también esencialmente democrático-burgués, pero no pro-imperialista. Está organizada en frentes constituidos por versiones reformuladas de lo
que fueron las antiguas organizaciones
de la izquierda (PC, PS, l\lIR, MAPU ,
IC, etc.). 3. Una oposición democráticoproletaria, de extrema indigencia orgánica y de escasa importancia política.
Recluta sus miembros, en buena parte,
de la disidencia de la vieja izquierda.
El proyecto socio-económico de la
oposición burguesa consiste en el retorno al crecimiento relativo. por tanto, en la expansión de la industria
orientada al mercado interno. Si, para
operar, la industria requiere, en general,
de tasas de ganancia razonables, con mucho mayor razón dichas tasas de ganancia aparecen como una condición de su
reconstrucción. Ello significa que, en un
primer momento, esta oposición no está
en condiciones de relajar significativamente las condiciones actuales de explotación, ni de atacar con algún vigor la
miseria. En otras palabras, está forzada
a mantener por algún tiempo las ataduras que sofocan la movilización popular.
De ah Í que aunque cuenta con un proyecto alternativo en lo económico, para
el corlo plazo no cuenta con un proyecto realmente alternativo en lo político.
Postula una "democracia restringida", lo
que no es y no puede ser otra cosa que
una variante del régimen de dictadura.
O si se quiere, postula, lo que no siem-

pre coincide con lo objetivamente alcanzable, en vez de una diéta-dura, una dicta-blanda. Su táctica principal, por
tanto, no es el enfrentamiento con la
dictadura, sino el diálogo. Aun en el
contexto actual, en el que la correlación internacional es cada vez más desfavorable a la dictadura, Gabriel Valdés,
líder de la Democracia Cristiana, ha corroborado que insistirá en el entendimiento con Pinochet. Sólo que Pinochet continúa leal a su programa económico, y ello crea barreras insuperables. Lo cual queda de manifiesto en la
constante actitud de desprecio del dictador hacia la Democracia Cristiana.
No es raro que, a su vez, la oposición burguesa tenga una profunda
desconfianza hacia la oposición democrático-popular. Esta, internamente, no
tiene otro sostén que no sean las masas
populares, y otra fuerza que no sea
aquella que emana de la movilización
de las mismas. Avalando la represión,
por tanto, se juega su existencia. Por
donde queda claro que en modo alguno
constituye un "confiable compañero
de ruta" para un gradual y controlado
proceso de retorno a la democracia. Y
ello, a pesar de que, como se ha comunicado en varias ocasiones, partidos como el Comunista aparecerían aceptando un gobierno con participación militar.
A su vez, la oposición democráticopopular ha sido incapaz de concebir
proyecto alguno al margen de la alianza con la Democracia Cristiana. Dicha
alianza, en las palabras del PC, constituye un "imperativo histórico", en
cuanto aparece como condición de
éxito de la primera fase de la "revolu-

�BLUES DE N.OTTING HILL GATE

.

ción" que postulan. Ello significa que a
raíz de la política de la Democracia
Cristiana, la oposición democrático-popular se queda sin proyecto.

·-

Vicente Quirarte
En sus ojos temblaba la bahía de ~ápoles.
Traía en la boca las uvas de Salerno
y el mar Tirreno todavía
no olvidaba el perfume de sus hombros
(que los cuatro caballos de San \!arco
conocen la lección de sus caderas,
lo saben bien los jeans que ya no tiene).

La historia de todos estos últimos
años está plena de manifestaciones de
rechazo por parte de Pinochet hacia el
PDC y de parte de éste hacia la oposición popular, acompañadas del correspondiente flujo inverso: llamados al
diálogo y a la unidad.
Más allá de este bochornoso intercambio, un factor cada vez más decidido estremece el escenario político: la
movilización popular. Desde fines de
1982, pero sobre todo a partir de
1983, el pueblo ha venido desplegando una cada vez más contundente actividad de oposición. En buena medida, allí
se han diluido las diferencias entre los
partidos y se ha atenuado la impotencia de los mismos.
Pero junto con la movilización popular se ha incrementado también la represión. Esta, en un contexto internacional
desfavorable para Pinochet, exige ser
convenientemente justificada. El "descubrimiento" de un arsenal para la iz.
quierda, o el mismo "atentado" contra
su vida, pareciera ser el tipo d~ _cosas
que proporciona justificacién ·a la "guerra" de la dictadura en contra del pueblo. Pero tampoco en este plano las cosas han funcionado como el dictador
quisiera. Recientemente, un ex-agente
de la CNI (Central Nacional de Información), Juan Carlos Rojas, ha confesado
en Sao Paulo que muchos de los actos
terroristas que el Frente Patriótico "se
atribuye" han sido llevados a cabo en

Cuando la estreché en mis brazos
supe que si regreso a Londres
y alguna vez me ocurre recordarla,
dejaré de comer durante tres días
por sentir otra vez esa presencia
del té caliente después del mar abierto.
■11

a ne

;■ 111

1

5 litti!l A A

■

verdad por los propios esbirros del régimen.

crédito para Chile, proporcionará nu
vas pistas al respecto.

Otro factor, de carácter enteramente
distinto, ha venido a sumarse al espectro de elementos que afectan la estabilidad de Pinochet: la actitud del gobierno
de EE. UU., que ha buscado deslindarse
de sus prácticas represivas. Esto bien
pudiera significar un cambio en la política norteamericana respecto del tipo
de crecimiento, lo cual conllevaría una
ruptura definitiva con la dictadura de
Pinochet, aunque no así con el régimen
de dictadura. La postura que adopte el
gobierno de Reagan en la reunión del
Banco Mundial a realizarse a fines de
año, cuando se discutirá un importante

Como quiera que sea, es la lucha d
las masas lo que definitivamente pon
en jaque a la dictadura de Pinoche
Probablemente la Democracia Cristia
capitalizará este descontento en su !
vor. La lucha de masas, más temprano
más tarde, terminará como en Irán, h
ciendo mella en la moral de los mili
res y ello facilitará su acercamiento
PDC. En esa probabilidad se anunci
también nuevas jornadas de lucha po
lar, con lo que se abrirá una nueva f
en la larga marcha hacia la liberació
Zacateca,, Zac., septiembre de 1

Esa noche probé -nadie me envidiepor última vez
en su axila la bruma del Tirreno,
el vino de alerno entre sus muslos,
y la sal y la arena de Sorrento
que no quiso arrancarse de su vientre.

Con nuestro amor ,in casa entre la niebla

GILBERTO OWEN

�LA APORTACION DE ADOLFO
SANCHEZ VAZQUEZ A LA
FILOSOFIA LATINOAMERICANA

Gabriel Vargas Lozano
La realización de un homenaje a un
pensador en activo como lo es el profesor Adolfo Sánchez Vázquez, constituye, en mi opinión, no sólo una oportunidad para hacer un justo reconocimiento a una obra que ha sido producto
del rigor teórico y la creatividad sino
también un buen momento para emprender, en lo posible, una evaluación de
sus aportaciones y una caracterización de
las vías que ha dejado abiertas para su
desarrollo posterior. El mejor homenaje
que podemos hacer a un filósofo que ha
hecho del marxismo su compromiso intelectual, político y moral es expresar
nuestro respeto y admiración a través
de una lectura cuidadosa de su obra para comprender su sentido profundo e
iniciar con ella, un diálogo productivo
4ue permita enriquecer una teoría y una
práctica que tiene como objetivo, en
última instancia, la realización de un
verdadero socialismo democrático.
Pcnnítanme entonces plantear las si¡rui1•nlt•s cuestiones:

l. ¿Cómo puede caracterizarse la
P1&gt;ol11,·ió11 del pensamiento filosófico de Adolfo Sánchez Vázquez?
:!. ;,Cuál 1•s el lugar de su concepción

en d rontrxto de In filosofía
marxista'!
3. ¿Cuáles han sido las reacciones
cdticas que han suscitado sus
proposiciones?
J. ·¿Cuále.~ son los problemas abier-

tos en su obra?
~

Adolfo Sánchez Vázquez nació en
i\lgeciras, Cádiz, en 1915. En su "Post-

scriptum político-filosófico" escrito en
1985, nos dice que fueron dos prácticas,
la poética y la política, las que lo condujeron al marxismo. Su interés por la
poesía le lleva a vincularse con algunos
de los escritores más importantes de
aquel periodo y culmina en México, con
la publicación del libro titulado El pulso ardiendo (Morelia, Michoacán, 1942),
libro que ha sido recientemente reeditado en España. Este interés por la poesía junto con el de la política y la filosofía es lo que lo llevará seguramente a explorar hasta la actualidad, los caminos
de la estética.
Su posición política lo llevó a militar
primero en las Juventudes Socialistas
Unificadas; a dirigir diversos periódicos
entre los que se pueden mencionar Ahora, órgano de las JSU y Pasaremos!, órgano de la Onceava División del Ejército
Republicano. La juventud de Sánchez
Vázquez fue modelada entonces por el
surgimiento de la República en 1931 ; la
experiencia de la Guerra Civil y el· fu.
nesto desenlace del exilio en 1939.
Permítanme aquí decir algunas palabras sobre el exilio. El exilio es un proceso complejo. Hay exilios voluntarios
producto de una decisión personal pero
hay exilios forzados por la guerra o aún
más, por el compromiso político con
una causa en la que se cree. Cuando esto último ocurre, una persona es arrancada violentamente de su patria, de su
familia, de sus amigos. ''El exilio - nos
dirá Sánchez Vázquez en el epílogo de
un libro que reunió a algunos de los mejores escritores latinoamericanos y cuyo
prólogo es de Gabriel García Márquezes un desgarrón que no acaba de desgarrarse, una herida que no cicatriza, una

puerta que parece abrirse y nunca se
abre ". 1 Entre los hombres que integra
ron la emigración española del 39
adoptaron varias actitudes. En algun
casos México fue visto como un país d
tránsito, y para muchos efcctivament
lo fue. Para otros, como en el caso el
José Gaos, se trató de una suerte d
transplante. Gaos acuñó el término d
transterrado para describir este proceso
Wenceslao Roces, después de su retom
a España en donde figuró como Senado
y su regreso definitivo a México, me di
jo con motivo de una larga entrevis
que le hice :2 "he sumado las dos na
cionalidades sin prescindir de ninguna"
Sánchez Vázquez, por su lado, expon
en el texto mencionado la dialéctica d
exilio partiendo de la escisión que ést
entraña: "El destierro no es simple
mente transplante de un hombre de un
tierra a otra ; - dirá frente a Gaosno sólo la pérdida de la tierra prop·
sino con ello, la pérdida de la tierra c
mo raíz o centro" . El exiliado vive en 1
idealización y la nostalgia. Vive con
reloj parado en una hora lejana, per
cuando se cierran las heridas y desapar
ccn las causas que lo generaron, cuand
pasan los años y se han creado otros i
tereses y surgen raíces, "entonces el ex·
liado descubre con estupor primero, co
dolor después, con cierta ironía m'
tarde, en el momento mismo que obj
tivamente ha tem1inado su exilio, qu
el tiempo no ha pasado impunemente
y que tanto si vuelve como si no vuelv
jamás dejará de ser un exiliado".
AJ final queda la suma de desilusio
nes, desesperanzas y ¿por qué no?,
pregunta Sánchez Vázquez, la "su
de dos raíces, de dos tierras, de
esperanzas ; y concluye, "lo decisivo

es estar -acá o allá- sino cómo se está". ("Cuando el exilio pennanece y
dura". Marzo de 1977).3
Esta actitud vital que evoca, por un
lado, el dolor del desarraigo pero al
mismo tiempo mantiene la fuerza moral
de las convicciones, lo llevará a mantenerse al lado de la República después de
su derrota y a solidarizarse con procesos
latinoamericanos como la revolución cubana, el movimiento estudiantil-popular
del 68 en México; la revolución nicaragüense; la fonnación de muchas generaciones en la Universidad pero sobre todo a desarrollar una reflexión profunda
' el marxismo como teona' y como
sobre
práctica.
La formación filosófica de Sánchez
Vázquez se inicia en España y se continúa en México, en la década de los cincuenta. En ese periodo, la actividad de
los filósofos españoles empieza a cobrar
la importancia de una verdadera renovación cultural.José Gaos, Xoaquín Xirau,
Juan David García Bacca, Eugenio
lmaz, entre otros, introducen, como es
sabido, a Hegel, Heidegger, Husserl y
Scheler. En México, el sector neokantiano debate con ellos. Se inicia un nuevo grupo denominado "Hyperión" que,
a partir del magisterio de Gaos, busca
delinear los presupuestos de una filosofía propia desde concepciones historicistas y existencialistas. En el campo del
marxismo desarrollado en la Universidad,
S~chez Vázquez inicia su trabajo académico con Eli de Gortari, mientras
Wenceslao Roces continuaba su notable
labor de traducción de los clásicos del
marxismo, que había iniciado en Espaf\a con la editorial Cenit.

En esta etapa, Sánchez Vázquez se
mantiene en el marco de la filosofía
oficial del marxismo: el dia-mat. Su primera obra titulada Conciencia y realidad
en la obra de arte (1955) se mueve en la
esfera del realismo socialista.
A finales de los cincuenta y durante
los sesenta, se definirán en México tres
grandes corrientes que tendrán influencia en Latinoamérica: en primer lugar, la
filosofía latinoamericanista, que hará
hincapié en la historia de las ideas e intentará definir las características de una
filosofía propia de América; en segundo
lugar, la filosofía analítica, que propondrá una concepción de la filosofía como
reflexión metateórica de la ciencia y del
lenguaje; y en tercer lugar la filosofía
marxista, que se verá reactivada por
acontecimientos como la revolución cubana (1959); el movimiento del 68 y
las complejas corrientes y contracorrientes en el interior del marxismo europeo
y asiático. Sin embargo, la otra cara de
la moneda, que por cierto fue descubriéndose gradualmente, eran ''El informe secreto de Jrushov" (1956) que
obligaba a una reconsideración profunda
de la teoría y la práctica del socialismo
y en fonna más precisa del stalinismo; la
escisión chino-soviética, que llevaba a
aceptar la existencia de una crisis del
movimiento comunista internacional y,
finalmente, la invasión de Checoslovaquia en 1968, que nos enfrenta a un
nuevo fenómeno: la solución violenta de
los conflictos en el campo socialista.
Todo este complejo de problemas
constituyen el transfondo histórico y
político de una nueva etapa en el pensamiento de Sánchez Vázquez, y que
se expresará en doe libros: Las ideas

estéticas de Marx (1965) y La filosofía
de la praxis de 1967.
Las ideas e,téticas de Man es un volumen escrito con los siguientes propósitos: superar las concepciones dogmáticas del stalinismo en el terreno del arte; superar los enfoques sociologistas o
economicistas y desentrañar "la naturaleza de la relación estética del hombre
con la realidad y del arte en particular".
Sánchez Vázquez analiza, en diversos
trabajos, la hostilidad del capitalismo al
arte en la producción, consumo y división del trabajo artístico.
En esta nueva etapa que se extiende
de 1965 a 1980, Sánchez Vázquez incursiona en forma intensiva, en los terrenos de la filosofía de Marx y el
marxismo en libros como: Del socialismo científico al socialismo utópico
(1975); Ciencia y revolución: el marxismo de Althusser (1978) y Filosofía
y economía en el joven Marx (que a
pesar de ser publicado en 1982, se prepara en años anteriores).
También citaríamos el prólogo a los
Cuadernos de París (1974); los ensayos
titulados ''La ideología de la neutralidad ideológica en las ciencias sociales"
(1975); ''La filosofía de la praxis como
una nueva práctica de la filosofía"
(1977) y ''Las revoluciones filosóficas:
de Kant a Marx", entre otros.
En el terreno de la ética, el libro del
mismo nombre publicado en 1969 y
las ''Notas sobre las relaciones entre
moral y política" (1980).
En el campo de la estética su Antología sobre estética y marxismo de 1970

�y los ensayos recogidos en los libros
Ensayos sobre arte y marxismo (1983) y
Textos de estética y teon'a del arte
(1982).
También en este periodo, realizará
diversos análisis sobre temas de filosofía de la historia y metodología de las
ciencias sociales, como lo muestran sus
trabajos sobre Rousseau y el estructuralismo.
Finalmente, a partir de 1981, Sánchez Vázquez ingresará en una tercera
etapa de su pensamiento en que se ocupará de tres grandes !emáticas: en primer lugar, continuará desarrollando sus
reflexiones sobre la estética, examinando particulam1ente los movimientos actuales en el terreno del arte. En esta dirección prepara dos libros titulados provisionalmente Teoría de la experiencia
estética y Teon'a del trabajo artístico.
En segundo lugar, escribe una serie de
ensayos que inciden sobre la crucial
problemática del llamado "socialismo
realmente existente•·. En efecto, en
1981 publica "Ideal socialista y socialismo real"; en 1983 "Marx y la democracia" y en 1985 "Reexamen de la
idea de socialismo" y "El problema de
la burocracia en Hegel y Marx". ) en
tercer lugar, en 1986 dedica un largo
ensayo a la evolución del marxismo en
Latinoamérica.
¿Cuál es el lugar de la concepción
de Adolfo Sánchez Vázquez, en el
contexto de la filosofía marxista?

o:i

Coino es sabido, Marx no explicitó,
en parte alguna de su obra, la concepción filosófica de la cual partía. Esta
ausencia, vinculada a otros fenómenos,

generó un complejo conjunto de polémicas que han tenido lugar en los últimos cien años. En Latinoamérica, a finales de los sesenta en que Sánchez
Vázquez publicaba su Filosofía de la
praxis, tendrán influencia las siguientes concepciones: el dia-mat, que era
difundido, sobre todo, a través de los
manuales soviéticos; la versión humanista de Schaff o Garaudy: la concepción epistemológica del althusserianismo
que aparecía ya con fuerza ; la versión
fe11omenológica de Karel Kosik (introducida en México ,por el propio Sánchez Vázquez) y Tran Duc Thao. En
los sesenta también están presentes
concepciones como las de Sartre, Marcuse o Fromm que también intervienen
en el debate a partir de otras posiciones
filosóficas. Es en este marco que Sánchez Vázquez propondrá, en 1967, su
tesis vertebral de que el marxismo es
una filosofía de la praxis. En otro trabajo publicado en el libro titulado Praxis y filoso/ía. Ensayos en homrnaje a
Adolfo Sánchez Vázquez (1985)4 intenté hacer una genealogía de la filosofía de la praxis, para ubicar la respuesta del autor en relación con otros
prnsadores que también han definido al
marxismo como filosofía de la praxis.
Como es sabido, este planteamiento surge en Labriola e influirá en Mondolfo y
Gramsci pero también es propuesto,
desde otras perspectivas por Lenin,
Lukács, Korsch y en un periodo más
reciente, por los filósofos que conformaron el grupo de la revista Praxis en
Yugoslavia. Todo ellos han considerado
que en la obra de Marx se inaugura una
concepción radicalmente nueva de la
filosofía y que implica una unidad entre
teoría y praxis. Ahora bien, ¿en qué
consiste la originalidad del planteamien-

to de Sánchez Vázquez?
En su libro La filoso/(a de la praxi
dirige su reflexión en dos direcciones
por un lado, investiga sobre la forma e
que la filosofía, desde la época grie
hasta Marx, Engels y Lenin, aborda
tema de la praxis. En otras palabras,
trata de establecer el universo del d.
curso del concepto de praxis y su i
corporación al planteamiento filosófic
Por otro lado, emprende una serie d
análisis sobre problemas como los
la definición de la categoría; la relació
entre teoría y práctica: la relación e
tre pra'&lt;is creadora y reiterativa; en
la concepción espontánea y reflexiva
entre la conciencia de clase y la org
nización y finalmente, la relación en
tre praxis, razón e historia.
Entre la primera edición de
la tercera de 1980, el autor dará cue
ta de algunas modificaciones señaland
que ha eliminado las resonancias hum
nistas que estaban presentes en la p ·
mera edición. Pero en donde encontr
remos una exposición sintética de
concepciones será en su conferencia ·
tulada "El punto de vista de la prácti
en la filosofía ", de 1977, y en su p
nencia al IX Congreso Interamerican
de Filosofía", celebrado en Caracas, V
nezuela, denominada "La filosofía de
praxis como una nueva práctica de
filosofía ". 5
En este último texto la tesis es enu
ciada así: ''El marxismo representa u
innovación radical en !a filosofía . S
novedad estriba en ser una nueva prác
ca de la filosofía pero lo es justamen
por ser una filosofía de la práctica

Se hace luego una precisión tenninológica diciendo que "praxis" corresponde a la unidad entre transformación objetiva y actividad subjetiva. ''Práctica"
se entiende como "actividad o ejercicio" sin aceptar una concepción demasiado amplia que diera paso a lo que se
llamó durante el althusserianismo "práctica teórica"; y finalmente, "teoría"
significaría visión, contemplación o descubrimiento.
En fonna breve, concentraría sus tesis de la manera siguiente:

l. La filosofía marxista convierte a
la praxis en su categoría central.
2. Existe una unidad indisoluble entre proyecto de emancipación, crítica de lo existente y conocimiento de la realidad a transformar.

3. El objeto de la filosfía es la praxis
pero no en forma contemplativa
sino integrada activamente en la
transfonnación social.
4. Este hecho involucra una opción
de clase.

5. La filosofía de la praxis tiene
como funciones las de ser crítica,
política, gnoseológica, conciencia
de la praxis y autocrítiea:

"Todas estas funciones se hallan detenninadas por una fundamental: la función práctica de la filosofía que, como
teoría, ee inserta necesariamente en la
praxis".
Con esta concepción se distancia de

las concepciones sobre la reacionalidad

del Lukács de Hútoria y conciencia de
clase; de Korsch, quien establecería un
nexo inmediato entre teoría y praxis;
del historicismo de un Gramsci; del teorieismo althusseriano sobre el cual realiza una importante reflexión y finalmente, de la antropología de un Gajo Petrovic que silencia los aspectos históricos que engendran la enajenación.
La obra '&amp;e Sánchez Vázquez ha suscitado diversas reacciones que sería dif íeil evaluar en este momento, sin embargo, haré una breve referencia a algunas de ellas.
La primera proviene del filósofo yugoslavo Gajo Petrovic. El profesor Petrovic fue -como hemos dicho- uno de
los fundadores del "grupo Praxis" en
su país. En su colaboración al lihro
Praxis y filoso/fa titulada "El materialismo histórico, la filosofía de la praxis
y el pensamiento de la revolución",6
llega a la conclusión de que Marx no
funda propiamente una nueva filosofía
y por tanto, una filosofía de la praxis,
como él mismo había pensado, sino que
origina un pensamiento que tiene como
problema central la revolución. El fenómeno de la revolución sólo podrá pensarse adecuadamente -en opinión de
Petrovic- por "una filosofía que no esté dividida en disciplinas filosóficas (las
centrales serían, para él, la ontología y
la antropología) y que no esté separada
de las ciencias sociales y de la praxis
social". El pensamiento de la revolución
supondría e incorporaría a la filosofía
pero no se limitaría a ella. Esta tesis
también ha sido expuesta en el lihro
Filoso/fa y revolución. Desde mi punto
de vista, la reflexión de Sánchez Vázquez no ignora este planteamiento fun.

damental de Marx en el sentido de que
el objetivo final sería la transformación
revolucionaria de la sociedad pero no
aboliría la diferencia entre filosofía y
ciencia social; no sustentaría una concepción antropológica como la planteada por Petrovic y no substituiría el
concepto de filosof(a por el de pensamiento, que es ciertamente más vago.
En tomo a esta última cuestión, Sánchez Vázquez ha publicado un trabajo
sobre el concepto de revolución filosófica considerando que esta disciplina
tiene su objeto propio; un dispositivo
conceptual; la inserción en una historia
propía; una ubicación en la superestructura de la sociedad y una relación con
la práctica social. Marx, diría ASV, ha
creado una nueva forma filosófica sin
precedentes en la historia del saher.
A propósito de este problema, en fechas reciente se han publicado una serie
de trabajos procedentes de la filosofía
italiana de inspiración gramsciana, es
por ello que considero que esta discusión no se ha cerrado. Por otro lado, la
obra de Sánchez Vázquez se podrá beneficiar con la incorporación de muchos de los planteamientos gramscianos que apenas empiezan a recuperarse
en el último periodo.
Una segunda reacción a la que quisiera referirme aquí es la de algunos
autores que pertenecieron a la corriente althusseriana. En efecto, a par•
tir de la publicación del libro Ciencia
y revolución. El marxismo de Althusser
que constituyó un análisis riguroso y en
mi opinión, contundente, de los principales tópicos althusserianos, se presenta una reacción defensiva que toca
diversos punto neurálgicos. Etienne Bali-

�\&gt;

bar, por ejemplo, dice en una carta dirigida al autor, que "las dificultades que
arrostra la posición de Althusser tienen
su fuente, ante todo, en las dificultades
7
mismas de la posición de Marx ". Por
mi parte diría que Althusser agregó nuevas dificultades procedentes de la tradición y el enfoque del cual partía. Balibar también considera que la definición
del marxismo como ciencia revolucionaria es una petición de principio. Frente a
ello, Sánchez Vázquez responde que
sólo si se concibe al marxismo en sentido académico o como una ciencia positiva se puede eliminar la dialéctica entre
ciencia que sirve a la revolución y que se
ve determinada por la revolución misma.
En México se han hecho también diversos análisis, algunos de ellos muy
amplios sobre los problemas de la llamada "práctica teórica", sobre la relación entre teoría y programa; -sobre la
praxis como criterio de verdad y sobre
la misma concepción de la filosofía de
la praxis. Un análisis puntual de estos
análisis nos detendría demasiado. Juzgo
más útil, por ahora, llamar la atención
sobre el trabajo de Giusseppe Prestipino
titulado "La filosofía de la praxis y el
procedimiento de la ciencia" en el que,
a partir de un reconocimiento sobre la
forma en que ASV analiza las Tesis sobre Feuerbach, agrega interesantes observaciones sobre las diversas formas. 4e
entender las relaciones entre· teoría y
praxis en la praxis productiva, la ciencia
y el arte.

o

CN

Una tercera reacción a la que quiero
referirme es la que surge desde la filosofía analítica. En su ensayo titulado
8
"Filosofía, ideología y sociedad " , publicado por ASV en ocasión de un ho-

menaje a José Ferrater Mora, el autor
expone las tesis de Ferrater sobre la
función social de la filosofía y sobre
las relaciones entre ésta y la ideología. Para Ferrater, la filosofía tiene un
doble cometido frente a la ciencia y la
ideología. Frente a la ciencia, la convierte en su objeto de análisis; frente a
la ideología busca también su explicación, pero la pregunta que surge es:
¿en qué medida la filosofía se relaciona
internamente con ella? Ferrater dice que
su relación es externa y que las ideologías operan en el contexto del descubrimiento pero no en el de la validación
de las teorías. A pesar de ello, las ideologías, como componentes de la práctica, contribuyen a instituir ciertos criterios de validación, es decir, las ideologías cumplen una función en el proceso
de descubrimiento, elección o rechazo
del proceso de validación pero no forman parte de él. Frente a ésta concepción, Sánchez Vázquez propone una tesis novedosa sobre la forma en que la
ideología y la filosofía se relacionarían
internamente. A propósito de este debate Luis Villoro intervendrá exponiendo su propia idea de estas relaciones.
Los puntos principales de la polémica
son los siguientes: a) mientras ASV sostiene una concepción amplia de la ideología, LV se pronuncia por una concepción negativa circunscrita a las ideologías políticas; b) mientras ASV considera que la filosofía tiene una dimensión ideológica insoslayable, LV piensa
que la reflexión filosófica no es ni ciencia ni ideología sino una reflexión crítica que responde al interés general de la
especie humana.9
Por mi lado, he propuesto en diversos trabajos que el marxismo debe ac-

ceder a una concepción de la ideologí
que analice, por ejemplo, su confonn
ción, sus diversos tipos, sus complej
combinaciones y sus modos de interr
!ación tanto en la realidad concreta c
mo en la teoría.
Finalmente, hemos señalado que
obra de ASV ingresa en una nueva e
pa a partir de 1981. Desde ese año has
ahora, se ha preocupado por analizar
concepción de los clásicos del marxi
mo sobre el socialismo, el comunism
la democracia y la burocracia, así com
las diversas teorías que se han produc·
do en torno al "socialismo realmen
existente". Todas estas cuestiones per
necen, como sabemos, al debate actu
Su tesis central es la siguiente: "El '
cialismo real' es una formación soc·
específica postcapitalista, con su pee
liar base económica y superestructu
específica, que bloquea hoy por hoy
tránsito al socialismo ". 10 Sánchez V'
quez llega a esta conclusión después
caracterizar las tesis de Trotsky-Mand
de Bettelheim, de Adam Schaff y
Bahro. Pero junto a esta tesis agrega
una crítica revolucionaria se distinguir'
de otras críticas por la prioridad que
confiere a la lucha anticapitalista.
que está en juego -nos dice ahí m'
mo- es "la credibilidad del sociali
para no desembocar en el nihilism_o
Frente a las tesis de ASV, Sch
escribe que el "socialismo real" no
una nueva formación social sino un m
funcionamiento del sistema por ca
específicas. Las conclusiones de Se
son: l. Que el socialismo se reJ'
cuando aún no se presentaban las c
diciones objetivas y subjetivas. Es
ello que se abrió lo que él llama, '

alienación de la revolución'.' 2. Que
existe una hase económica socialista
a la que corresponden diferentes superestructuras políticas, y 3. Que es necesario considerar que los procesos históricos son de larga duración, como decía Braudel y que es por ello conveniente tener paciencia revolucionaria.
En mi opinión, las tesis de Schaff están sustentadas en una concepción mecánica de las relaciones entre hase y superestructura, aunque la polémica sobre
todas estas cuestiones dista mucho de
estar cerrada.
Las tesis sostenidas por Sánchez
Vázquez en torno a esta problemática
han tenido tres aspectos positivos: se
trata de una proposición nueva y plausible; es liberadora en el sentido de que
no retrocede frente a la crítica y se ejerce sin concesiones, pero sobre todo, se
trata de un análisis que sale al paso a un
desencanto desmovilizador que ha sido
una nota característica de los últimos
años en Francia y España y que empieza a afectar a algunos países latinoamericanos.
¿Cuáles son las temáticas que han
sido abiertas por Sánchez Vázquez?

l. En primer término, la de la construcción de una estética actual desde el
marxismo. Sobre este punto no hemos
podido extendernos pero vale la pena
señalar que seguramente, en un futuro
próximo, leeremos nuevos textos del
autor en esta dirección y que de alguna manera, ya han sido comunicados
a través de conferencias y seminarios.
2. En segundo lugar, Sánchez Váz-

quez ha planteado, en su ponencia al
IX Congreso Interamericano de Filosofía, un verdadero programa de investigación a partir de la concepción que él
sostiene sobre el marxismo como filosofía de la praxis.

3. En tercer lugar, se encuentran sus
reflexiones en torno a las relaciones entre ideología y filosofía, así como entre
ideología y ciencia social.
4. Y finalmente, en cuarto lugar, sus
tesis sobre la nueva formación social
postcapitalista, sobre la burocracia, la
democracia y el poder, darán también
lugar a nuevos debates y análisis.
Hemos llegado al final de nuestra exposición y como corolario quisiera decir que por el rigor teórico que ha mantenido en su reflexión filosófica, por su
creatividad en el análisis de problemas
nuevos y por la honestidad intelectual y
moral con que ha realizado su obra, la
aportación de Adolfo Sánchez Vázquez
puede ser considerada no sólo como una
de las más importantes en la filosofía
latinoamericana, sino también en la filosofía marxista escrita en lengua castellana.

Notas

l. Adolfo Sánchez Vázquez. Sobre fi/o,ofi'a
y marxismo. Ed. UAP, Puebla, 1983, p.
102. Vid. Varios autores, ¡Exilio!, México, Ed. Tinta Libre, 1977.

2. "Entrevista con Wenceslao Roces", revista
Dialéctica. Escuela de Filosofía y Letras
de la UAP. Núm. 14-15, México, 1983.
3.Loc. cit.
4. "A.S.V. y la filosofía del marxismo" en
J. González, C. Pereyra y G. Vargas (eds.),
Praxis y filo,ofía. Ed. Grijalbo, México,
1985.

5.A.S.V., Ensayos marxi!tas $0brl' filowfía
e ideología. Ed. Océano, Barcelona, 1983.
Pág. 5.
6.0p. cit.

7. "Carta de Etienne Balibar a Sánchez Vázquez", en Ciencia y revolución. Ed. Grijalbo, México, 1983. Pág. 208.
8. Incluido en Ensayos marxistas. .. Ed. cit.
9. Vid. Praxis y filo,ofía , ed. cit.
10. A.S.V ., "Ideal socialista y socialismo real"
en Ensayos marxistas sobre historia y poi/
tica. Ed. Océano, México, 1985. Pág. 110.

�BAUTISMO

•

DOS PROCESOS DE FORMACION:
DOCENCIA E INVESTIGACION

Víctor Manuel Cárdenas
Que la lluvia esté de tu parte.
Que el prodigio del sol te lleve siempre a la novedad
y presida su luz tus actos.
Que las sombras te sean fecundas y felices.
Que el sueño precise tus pasiones y no te sean vedados
los límites del viento.
Que la palabra despierte contigo y viva contigo.
Que de ti broten cadencias más firmes y hojas que sean flor,
nube, cielo y agua.
Que la música invada tus rincones y te sea franca
la magia de los colores.
Que la muerte, culminación del día y de la noche,
te busque después del fueJ?O
.
y sea encuentro, encuentro, imagen intensa de lo VI;º·
Busca la raíz, el centro siempre; observa la geometrrn
del caracol
y navega en sus profundidades. No suspendas el ocio
frente a lo amorfo.
No decidas antes del amanecer, J?Uarda tus ton nen tas
para la hora del fueJ?O.
.
La noche de tu concepción fue de antagomsmos.
Hoy que estás aquí, yo te bautizo. Yo te bauti1,o
con el nombre del mar
y sol:
Que seas río.
que tu cauce nos lleve a más.
Que tu vida
sea un nuevo preludio.

para mi hija Marisol

Ma. Guadalupe Becerra,
Rosa Martha Romo,
Ma. del Refugio Garrido
Introducción

En esta ponencia establecemos las características que asume la relación docencia e investigación desde una concepción epistemológica, específicamente
para algunas disciplinas que tratan a la
docencia como objeto de estudio: pedagogía, psicopedagogía y didáctica, así
como desde la práctica educativa concreta de cuya discusión participa el interés de todo aquél relacionado con la
enseñanza de las ciencias sociales y humanidades a nivel superior; nos referimos a asuntos como la práctica institucional de la investigación, la formación
docente y la práctica educativa escolari. zada. De ahí que hemos destacado cinco
vínculos posibles entre las tareas de docencia r investigación consideradas ambas como procesos que se retroalimentan de cierta forma. os ha parecido importante emprender en cada vínculo tres
posibles acercamientos: una perspectiva
teórica, una reflexión sobre la práctica y
una descripción de las experiencias, aun- .
que no todos aparezcan con el mismo
peso en cada uno de los vínculos señalados. Nuestro marco institucional lo
constituye la Facultad de Filosofía y
Letras de la UANL y espccíficamenle el
Colegio de Pedagogía, donde participamos tanto en tareas de docencia como
de investigación.

Primer nivel de análisis: El vínculo investigación.docencia en relación a la Pedagogía

Nos ha parecido importante señalar la
necesidad de reflexionar sobre el ejercicio de la docencia y de la investigación, desde un campo disciplinario que

se aboca específicamente al estudio de
los procesos educativos: la pedagogía.

de la pedagogía, tanto como el estado
actual de la discusión: pedagogía o ciencias de la educación; el ir y venir entre la
preocupación por fines y medios, de un
lado la filosofía pero también la ideología y del otro las ciencias de la educa.' tanto como 1a tccno1ogia
, 4 revean
1
c10n
y explican el tratamiento tan empírico
conque todos manejamos nuestras ideas
sobre educación: el nivel de opinión es
práctica común en la toma de decisiones, en la constitución de proyectos
educativos de cualquier alcance: ningún
enfoque responde cabalmente. , os parece que un tratamiento más "racional"
de lo educativo dche descansar nccesariamen te en programas de investigación
que fundamenten, expliquen, critiquen,
debatan el carácter de opinión con que
se planean, ejecutan y evalúan los procesos educativos.

Uno de los constantes cuestionamientos epistemológicos sobre el objeto teórico de la Pedagogía lo constituye la participación de la ideología en esta práctica social humana que es la educación, 1
la noción de intcncionalidad, de fines
con que se reviste el proceso, de valoración social, su carácter genérico e histórico a la vez. Otro cucslionamiento
epistemológico lo constituye la complejidad de los procesos educativos en
cuestión, que tan pronto son definidos
como capacitación de la fuerza de trabajo; como reproducción y legitimación
del orden social; como desarrollo del
individuo; como creación dr cultura;
trasmisión y asimilación de ésta; relaciones de poder, fenómenos de cnscñanzaaprcndizaje, desde distinta5 ópticas disciplinarias. Poner en orden esta madeja
La relación docencia-investigación se
conceptual si~'llifica un quehacer &lt;le! dis- justifica µorque si hay un quehacer en
curso crítico, aunque de momento, un donde las rondirioncs se revelan, se haobstáculo epistemológico.
cen "públicas'' y por lo tan lo cognoscibles, evaluables y transformables, éste
Asumimos pues, para la educación, es el qu&lt;'ha&lt;'&lt;'r docente; su invcstigat'ión
su característica normativa y que se dis- Sí' hace nc1·1·saria para participar en la
tingue de cualquier otro proceso de in- conslmc-ción d1·I objeto teórico de la
fluencia por el hrcho de anunriar su
perlagogía.
intención formadora. Sin embargo, esto
represen la a la luz df' ricrtas Leorías
La discusión sol1re pedagogía o ciensociológicas y psicológicas un elerncnlo cias de la educación pan·c·e haber llegaa debatir, si aceptamos que además de do a un punlo donde tanto las posiciolos objetos explícitos, se trasmiten im- nes que justifican una u otra aparecen
plícitamente una serie de normas y valo- in Legrando cri Lerios filosóficos, cicnLÍres, mejor que si hubiesen sido explicita- ÍÍ&lt;'os y prácticos5 y siempre descansandos; por cjrmplo, los alumnos apren&lt;lC'n do en el drsarrollo de investigación,6
a acluar, a situarse y vincularse a la es- considerando a ésla romo un proceso de
tructura sociaJ a través de modelos de intervención constructiva en la realidad
interacción impu«&gt;slos por las cscuclas. 3 que, nos parece, implica dos niveles: la
Lo anterior refleja en parle la historia

teoría como realidad producto de la aeLivi&lt;lad humano-social y la práctica edu-

�•

cativa también como producto humano
social. Tenemos que, para incidir en la
práctica educativa se requiere investigación, tanto como para el desarrollo teórico de la pedagogía.

Segundo nivel de análisis: el vínculo investigación-docencia en relación a la
Psicopedagogía y Didáctica
Ensefiar y aprender son tareas que le
preocupan al docente, y constituyen
también, integradas, el objeto de estudio de un campo disciplinario específico: la psicopedagogía y didáctica. El
maestro tiene conocimiento de lo que
constituye la práctica educativa, sin
embargo, tal conocimiento carece de
fundamentación científica en la mayoría de los casos. Si volvemos la mirada a
la teoría detectamos las deficiencias
que impiden encontrar respuestas a los
problemas que plantea la práctica en el
aula: la explicación sobre la ensefianza
requiere a su vez de una fundamentación que no ha sido total ni sólidamente
construida sobre lo que es el aprendizaje
en el salón de clase, considerando sus
condi~iones, sus procesos, sus resultados;7 las teorías del aprendizaje y las
teorías de la ensefianza se han ignorado
muchas veces unas a otras, o bien, la teoría de la ensefianza se restringe a principios del aprendizaje, sin que exista en
uno u otro caso una incorporación• de lo
psicopedagógico a lo didáctico, incorporación que es deseable a los fines de
transformación de la práctica educativa.

~

Aun cuando lo seíialado constituye
el eje de nuestras consideraciones sobre
este campo disciplinario, cabe aclarar
que la enseñanza representa un fenóme-

no social, político, laboral, etc., cuya
explicación no ha sido dada integralmente por las ciencias de la educación, y
si cada disciplina actúa por su lado es
porque el tipo de investigación que sustenta su desarrollo, poco o nada tiene
que ver con la práctica educativa. De
aquí que "asaltar" el salón de clase para develar los procesos que se llevan a
cabo en esta "caja negra" y que la realidad nos obligue a clarificar y rectificar
la teoría, es cada vez más necesario.
Lo señalado hasta aquí, nos lleva a
hacer referencia a las concepciones teóricas que apoyan nuestra reflexión sobre la integración de dos campos del conocimiento que dan cuenta a su vez de
dos procesos sobre los cuales y con los
cuales trabajamos: la esneñanza y el
aprendizaje, contemplados en su doble
perspectiva teórica y práctica.
Consideramos a la docencia una actividad práctica que tiene como fin guiar,
orientar el aprendizaje, lo cual le confiere su carácter normativo. Normatividad que por otra parte, tendría que fundamentarse en una teoría sobre la instrucción que contribuya a superar la
improvisación, rutina y empirismo en la
práctica docente, mediante principios
que justifiquen la toma de decisiones.
Lo anterior evidencia la necesidad de
señalar la doble dimensión de la teoría
de la enseñanza: la sincrónica y la diacrónica. La primera hace referencia a la
conveniencia de establecer las relaciones e integraciones de los elementos psicológicos, sociológicos, filosóficos, antropológicos, didácticos, etc. que deben
ser estudiados en el planteo teórico de la
instrucción; ya que la vida en el aula es-

tá multideterminada, su estudio ten
que ser abordado desde una perspectiv
interdisciplinar, esto es, incorporand
las aportaciones conceptuales de otr
ciencias. La segunda dimensión ha
alusión a la lógica de incorporación d
los elementos -cuyo conocimiento
asume en la primera dimensión- en u
interfase hacia la acción.8
Por otra parte, la probabilidad de qu
la teoría de la instrucción se extienda
la acción, depende del grado en que
asumida por el profesor y sepa aplic
a situaciones reales. Con esto señalam
la complejidad del proceso instructiv
Este modelo teórico de la enseña
además de la integración ya comenta
tendrá que abordar el problema de 1
fines y objetivos de la instrucción, I
cuales, l{&gt;gicamente trascienden al aula
a la institución, esto es, se justifi
dentro de un proyecto o modelo de e
cación, de hombre y de sociedad; exp
citar estos fines representa la posib'
dad, por una parte, de hacerlos viabl
mediante las estrategias que se adopt
en la organización y práctica de la e
fianza; pero por otra parte, serían el el
mento rector que justificaría en todo
so, la normatividad de la acción edu
tiva. Lo anterior obviamente se refiere
problemas ideológicos y de valor.
cualquier caso, el cuestionamiento
los fines , siempre parte de la concien
sobre ellos.
Desde esta perspectiva consideram
insuficiente el abordaje del acto p
gógico sólo en términos de conteni_
y métodos, tal y como algunas com
tes didácticas lo han manejado.

A partir de lo señalado sobre este objeto de estudio y teniendo en cuenta la
dificultad de abordarlo en todas sus dimensiones pensamos que esclarecer, explicar, describir los fenómenos que se
presentan en la práctica educativa, será
la condición primordial para una teoría que pretenda prescribir el desarrollo de dicha práctica.
Dentro de este modelo de enseñanza cabría discutir sus elementos sociológicos para posibilitar la reflexión sobre el cuadro en el que se enmarca y
proyecta la enseñanza. Reflexión necesaria para lograr una ubicación contextual, la que se relaciona a la vez con
variables situacionales, ya que son los
individuo¡¡ quienes confieren significación a los acontecimientos.9 Otro de
los elementos lo constituye el psicológico, que implica la integración de consideraciones sobre el desarrollo y sobre
las variables cognoscitivas, afectivas, socioculturales que influyen en el aprendizaje en el aula.
Por último, el elemento didáctico,
que funcionaría como núcleo integrador de los elementos anteriores y que
supone la incorporación de objetivos,
contenidos, relaciones de comunicación, medios, organización y evaluación.10
De esta forma, rescatar la normatividad del nivel de opinión, del empirismo,
incorporar una teoría integral de la enseñanza a la docencia, es sólo posible a
partir del planteamiento de la enseñanza como problema de investigación en
el campo mismo donde se desarrolla,
justificando de nuevo el vínculo docencia-investigación.

Tercer nivel de análisis: El vínculo docencia-investigación en relación a la
práctica de la investigación

de la situación educativa y en función
de la situación social global.

Esto nos lleva a sostener la necesidad
Subrayamos la necesidad de la investi- de investigar la realidad, ya que " ...al
gación sobre la práctica educativa en el margen de los problemas reales supone
salón de clase como una alternativa para no contribuir a superarlos en tanto que
rescatar las actividades de alumnos y · la investigación estará fragmentada y
maestros del saber de opinión, así co- descontextualizada" . 12
mo de la práctica empírica y rutinaria.
Mediante el apoyo del conocimiento
Examinar las relaciones entre los
científico que nos permite esclarecer, componentes de la práctica educativa
por una parte el conjunto de mediacio- desde el contexto social de la institución
nes que regulan los procesos de ense- hasta los del grupo escolar en sí mismo,
ñanza-aprendizaje, y por otra, la inves- y los comportamientos de los sujetos
tigación aplicada en la que se contemple que están presentes, nos parece una
la experimentación y contrastaéión con condición necesaria en la aproximación
la realidad, es posible enriquecer y reela- a la práctica pedagógica y la posibilidad
borar la comprensión que tenemos so- de descubrirla, de analizar la dinámica
bre la enseñanza. En el conocimiento de los diferentes intercambios en las reque nos proporciona la investigación so- laciones de los participantes, los tipos y
bre la realidad en la que actuamos, se formas de comunicación, el surgimiento,
encuentra la posibilidad, tanto de deve- dinámica y resolución de conflictos, la
lar la práctica como de transformarla. lógica de presentación de los conteniLo anterior conduce a los profesores in- dos, la lógica de asimilación de éstos, la
vestigadores a asumir el compromiso de influencia específica de la acción inscambiar, para mejorar la práctica de la tructiva y del docente, etc.
enseñanza. Esto nos plantea nuevamente
la necesidad de cuestionar los fundaEl sustento de dicho examen es la obmentos teóricos en los que apoyamos servación directa a través de la cual ponuestro modelo de análisis, ya que "só- drán detectarse los signos fundamentalo una teoría crítica y explícita que sir- les del funcionamiento de los aspectos
va de fundamento a la investigación edu- antes sefialados y mediante un proceso
cativa, podrá dar más utilidad a ésta co- experimental, identificar las variables y
mo elemento innovador de la práctica determinar las relaciones entre ellas.
real".11
Es esta la línea en la cual orientamos
Destacamos la importancia que desde nuestro trabajo de investigación. Caracnuestro punto de vista adquiere el estu- terizamos la vida en el aula en términos
dio de la relación educativa llevado a de los intercambios y procesos psicosocabo como un procedimiento experi- ciológicos e instructivos y planteamos la
mental, ya que permite abordar al siste- investigación desde el enfoque metodoma tal y como es en el presente, tal y lógico etnográfico, situacional, y cualitacomo rige las relaciones entre los actores tivo.

�Entre algunos de los elementos a analizar se encuentran las . estrategias que
utiliza el profesor para planificar, tomar
decisiones, actuar en la enseñanza, los
mecanismos de adquisición de vicios que
se desarrollan en el juicio del maestro;
así como analizar las estrategias de procesamiento de información que se activan en el alumno como consecuencia
de las actividades de ensei\anza, los
contenidos, experiencias de aprendizaje, los efectos del desarrollo de conocimientos y los métodos de pensamiento
en el alumno como producto de determinadas estrategias de enseí'ianza. Además del aspecto ya seí'ialado sobre las
relaciones bidireccionales y multivariadas que se generan en el salón de clase.
La irrupción de la investigación en el
aula y del quehacer docente no es nueva. Sin embargo, una metodología integral de abordaje sí está esperando por su
construcción. Los enfoques centrados
en el aprendizjae o en la enseñanza, en
la interacción o en el contexto, descuidan aspectos que se tornan como pequeñas "cajas negras" en el conocimiento
del docente. Nos hemos planteado la necesidad de registrar, describir, interpretar, confrontar nuestras prácticas docentes sin encerrarnos en un paradigma exclusivo, salvo de alguno integral que aún
está por construirse. Nos parece que un
enfoque antropológico constituye una
alternativa no suficienteri1ente probada
en el aula a nivel superior en las ciencias
sociales, y que la recenstrucción de los
procedimientos por medio de los cuales
accédemos a los datos constituirá a
posteriori la metodología empleada.
Hasta este momento hemos incorporado
el uso de informantes, entrevistas, reuniones con docentes, opiniones de alum-

nos, la incidencia de acontecimientos
externos que afectan la práctica, además
de lo central: la observación participante y el registro en el aula.
En el contexto específico de una Jí.
nea curricular, la de Psicopedagogía y
Didáctica correspondiente a la licenciatura en pedagogía, y desde la problemática de seleccionar y organizar contenido~, hemos tenido que abocarnos a
la definición de nuestro objeto de estudio, que teniendo como eje a la enseñanza -tanto en su teoría como en su
práctica- plantea el abordaje de los
problemas relacionados con la práctica educativa desde muy diversos campos disciplinarios tales como el psicológico, sociológico, antropológico, filosófico, etnográfico, etc., enfoques todos que enriquecen la perspectiva desde
la que se contemplan y tratan de abordar tales problemas, pero que pese al
riesgo que implica ubicarse en uno o algunos de ellos, tenemos que considerar
tal situación en vistas a hacer un "recorte" que desde nuestra óptica permite un mejor acercamiento a la práctica
real; estamos abordando los procesos de
enseñanza-aprendizaje en el aula a partir
de un proyecto de investigación que permita conocer dichos procesos en el ámbito de la producción de la práctica educativa. Este abordaje se fundamenta en
consideraciones de índole psicopedagógica y didáctica y contempla de alguna
manera los aportes de otras disciplinas,
así como las determinaciones y condicionamientos de la práctica educativa
escolarizada en su relación con el contexto social, político y económico.
Consideramos que el conocimiento
de la práctica educativa tal y como ésta

se produce es necesario para poder pi
tear y experimentar alternativas de
lución a las vicisitudes que se presente
y que tal conocimiento sólo es posi
en la medida en que exista un real ac
camiento a los procesos que tienen lu
en el aula, mismo que requiere de inv
tigación, de la intervención de alumn
y maestros en tal proceso, además
observar, cuestionar, reflexionar, expe '
mentar, de crear para poder innov
Por lo tanto nuestro proyecto de·
vestigación actualmente reviste la
guiente característica: se propone o
servar, registrar, describir, explicar c
la mayor riqueza posible y rigor a
tico los procesos de enseñanza-apren
zaje que tienen lugar en el aula consid
rada como una totalidad concreta.
cual nos lleva a ciertas consideracion

4. La investigación supone acudir al
aula sin categorías parcializadoras
o que fragmenten la observación
y el registro. De esta manera la
vida en el aula es abordada como
una totalidad.

5. La investigación supone una serie
de análisis sobre los primeros datos a fin de establecer conexiones
teóricas.

6. La investigación supone la producción de hipótesis de trabajo docente que a largo plazo puedan incorporarse en un diseño experimental.

Lo anterior está de acuerdo con la
postura sobre la producción de programas de investigación educativa a partir
l. La investigación asume un c .' de la propia práctica de la educación,
ter colectivo con la participad· ateniéndose al patrón materialista y críde docentes-investigadores de · tico que caracteriza a la intervención
tintas disciplinas, lo cual permi científica en la realidad, e inscribiéndose
uri enfoque más amplio de los i en la línea de movimientos pedagógicos
como opción de transformación que innómenos así como una mayor
corpora a su vez a los agentes profesores
delidad de la observación e in
14
pretación de la realidad áulica. 1 y alumnos.

2. La investigación asume un c •
ter institucional en la medida
Cuarto nivel de análisis: El vínculo doque concientiza los fines del p
cencia-investigación
en relación a la foryecto educativo, como punto
mación docente
partida para su valoración y/
transformación.
En un mirar retrospectivo a un proceso
de formación y actualización docente
3. La investigación incorpora la
~e se inicia hace algunos años, y a parservación participativa en la
tir de la reflexión sobre éste, detectael docente asume el rol de inv
mos una serie de aspectos de nuestra
gador de su propia práctica,
práctica educativa que han ido cobrandesdeí'iar el posible apoyo de
do importancia a través de las diferentecnología.
tes etapas de dicho proceso, mismo que

ha asumido distintas características según lo enfoquemos en su comienzo o a
partir de su institucionalización con la
puesta en marcha del Modelo Académica Alternativo. 15
La sensibilización sobre ciertos aspectos de la práctica educativa nos ha llevado a plantear problemas respecto a la
vida en el aula y ante los cuales nos encontramos aún sin respuesta, y en el inicio, sin elementos suficientes para analizarlos e intentar comprenderlos. Este último hecho se ha modificado en alguna
medida, y trataremos de elucidar sobre
los determinantes de tal modificación.
· Pensamos que han sido diversos factores dentro del proceso de formación
-llevado a cabo de manera tanto informal como formal-, los que posibilitan el acercamiento al análisis de nuestra formación como docentes y como
investigadoras.
Se encuentran, por una parte, el conocimiento de diferentes enfoques teóricos sobre el desarrollo, el aprendizaje,
la enseñanza, la práctica educativa en el
salón de clase, que dos planes de estudio
de la licenciatura en pedagogía han permitido a los maestros que impartían e
imparten determinadas materias, abordar con cierta amplitud y nivel de profundidad.
Así, desde un enfoque meramente
teórico, empezamos a ubicar problemas
presentes en nuestra práctica, y a los
que sin más fundamentación y muchas
veces por ensayo y error, tratábamos, en
el mejor de los casos, de dar respuesta o,
en otro caso, de obviar, cayendo entonces en serias contradicciones entre lo

sustentado en un discurso con el que
nos sentíamos identificadas y en nuestras actuaciones en el aula. Después, empezamos a comprender que una forma
más eficaz de aportar alternativas de solución a los problemas que nos interesan
en vistas a mejorar la calidad de la enseñanza, va más allá del conocimiento de
· modelos teóricos, y que requiere de
construir alternativas de solución a partir de la investigación sobre el proceso
educativo en el que participamos.
De esta forma, nuestro proceso de
formación como docentes nos ha conducido desde la preocupación por el dominio de contenidos -que han sido o que
son impartidos, y que tratan sobre los
procesos en que estamos insertas-, hasta la concienciación sobre problemas relacionados con la enseñanza y con el
aprendizaje, así como a la necesidad de
obtener respuestas a esos problemas,
contemplando a la investigación educativa como el proceso a partir del cual se
ha de crear para transformar.
Aunado a este reconocimiento, que
nos ha llevado a la realización de diversas actividades en el campo de la práctica docente así como en el de la investigación, han surgido, a partir del trabajo
sobre los contenidos de enseñanza cuestionamientos de orden epistemoÍógico
que hacen aparecer la complejidad de la
problemática educativa en una magnitud
que recién empieza a tener sentido en
nosotras. A medida que hemos abordado estas cuestiones referentes a un campo de conocimiento, a su especificidad,
explicación, interrelaciones con otros
campos, nos hemos planteado también
otras cuestiones sobre la práctica en el
aula y sobre el abordaje de dicha prácti-

�•

ca para su investigación, esto es, qué
modelos, qué métodos, qué técnicas,
qué estrategias de investigación utilizar
o desarrollar para acercarnos al conocimiento de la práctica educativa.
Consideramos importante señalar que
el proceso descrito con anterioridad ha
sido impulsado y reforzado por los requerimientos que ha implicado, como
ya lo señalamos, la puesta en marcha a
nivel institucional del Modelo Académico Alternativo. Entre sus implicaciones están las reformas a nivel del plan
de estudios de la licenciatura en pedagogía así como la formalización del proceso de formación y actualización docente. Tales implicaciones revisten especial significado en nuestra experiencia
de formación. Así, por ejemplo, las características del trabajo en el campo de
conocimiento de la psicopedagogía y didáctica se relacionan estrechamente con
las del plan de estudios y con sus modificaciones. De éste modo, el denominado Plan 80 de la licenciatura no integraba a nivel curricular la psicología educativa y la didáctica, situación que permitía ampliar y profundizar en el conocimiento de dos diferentes campos disciplinarios, contemplando remotamente
las posibilidades de integración interdisciplinar así como las repercusiones de
tal integración en la práctica. Admitíamos, sí, la necesidad de investigar, de
producir conocimiento, pero en cada
uno de los campos por separado y quizá priorizando la investigación de procesos .psicológicos que intervienen en la
enseñanza-aprendizaje, para después desarrollar un proceso de investigación sobre aspectos didácticos.
Planteábamos la necesidad de investí-

gar, sin enfrentar concretamente los obstáculos de tipo epistemológico y metodológico que su realización supone, ni
las limitaciones en cuanto a la fonnación en investigación y posibilidades
reales de integrar la docencia con la
investigación.
Este panorama cambia en algunos aspectos al replantearse los objetivos y
reestructuración de la licenciatura: Modelo Académico Alternativo. De esta
manera, y a nivel de curriculum formal,
se plantea la organización de una línea curricular que tiene como eje la
problemática de la integración de la
psicopedagogía y de la didáctica. Situación que lleva al planteamiento de cuestiones epistemológicas sobre lo que supone a nivel teórico dicha integración y
se va complejizando a medida que cobramos conciencia -a partir del estudio
de contenidos de enseñanza-, del trabajo sobre los programas de los cursos
y de la reflexión sobr~ la práctica de
nuestras contradicciones entre el discurso y la actuación como docentes.
La formalización del proceso de formación y actualización docente ha tenido como característica principal el
trabajo colectivo, el que ha atravesado
por diferentes momentos; en el actual,
la sistematización de ese trabajo al interior de la línea curricular de psicopedagogía y didáctica posibilita un mayor
rigor en el análisis de la práctica docente
concreta de los participantes, así como
el fortalecimiento de la relación entre el
proceso de formación docente y la práctica de la investigación.
Antes de finalizar nuestras reflexiones sobre este vínculo queremos anotar

que las limitaciones de todo trabajo
investigación, y en nuestro caso especí
camente las conceptuales y metodol'
cas, han ido adquiriendo distintos ma
ces en función del momento por el
atravesábamos en nuestra fonnación d
cente como en la formación como inv
tigadoras.

Quinto nivel de análisis: el vínculo
cencia-investigación en relación a
práctica educativa escolarizada

Estamos de acuerdo en que "no prete
demos en modo alguno, ignorar que
práctica educativa escolarizada sea u
práctica contradictoria donde los pr
sos que allí tienen lugar son tanto '
lécticos como históricos. Es decir
si bien colabora en la reproducción
cial del sistema también genera en
propio seno condiciones para cuestio
y luchar por una transformación
mismo". 16 Si asumimos que la docen
actual está revestida de "individu
mo, irresponsabilidad, desazón, dis
sión, aislamiento, impreparación,
cultura, egoísmo, falta de fe y de am
al trabajo, cinismo, desaliento, sim
• , y escepticismo
. .
" ,17 JUS
. ti'ficamos
c1on
necesidad de modificarla. Nos p
que la vía por la que procedería
cambio sería la incorporación de fun
mentos teóricos en el ámbito de
práctica, y el continuo esclarecimien
de sus significados por medio de la ·
vestigación además de la voluntad ex
cita de los interesados. De tal modo
no sólo el docente, sino los alumnos,
como la institución, formen parte de
transformación que sufra la prác '
educativa si la fundamentamos en la
vestigación. Un punto de partida es

compromiso colectivo de los que participamos en el proceso por la modificación asumiendo de entrada la labor de
concientización que esto requiere. Si deseamos una docencia más creativa, más
satisfactoria, alumnos más críticos y
cuestionadores, necesitamos que la profesionalización de la docencia finalmente descanse en un saber teórico y en
un ejercicio de investigación.

de índole psicopedagógica y didáctica y
con el desarrollo de una pedagogía que
aclare aspectos del proceso educativo tales como: "la dinámica de la clase, las
formas de abordar el conocimiento, la
determinación de las tareas académicas a
realizar en relación con el aprendiza. "J)

Je .

Otro elemento a considerar lo constituye el conocimiento científico que
La transformación en las universida- formulado a través de teorías caracterides mexicanas, que se da de manera ra- za al contenido disciplinario, el cual podical y a veces no perceptible a partir see una organización lógica y significatide los movimientos universitarios de los va producto de indagaciones rigurosas
60's y 70's, lleva al planteamiento de con el objeto de prever la adquisición
que la función y el propósito de las ins- progresiva del alumno de esos cuerpos
tituciones de educación superior ya no de conocimiento organizados lógicamenson ni pueden ser los mismos, por lo te, así como de los métodos para adquique es necesaria su redefinición en el rirlo. Si pretendemos que esa asimilamarco de la práctica educativa escolari- ción gradual de contenidos pueda relazada y de un hecho ¡resente, la crisis cionarse con el conocimiento ya poeconómica del país. 1 Marco que nos seído así como con la formación de esimplica el análisis de diferentes situacio- tructuras internas y el desarrollo de esnes que tienen que ver con la crisis, con trategias operativas de pensamiento, esla universidad y en nuestro contexto tas peculiaridades del contenido exigen
específico con la función y con la ense- organizar el contexto, las estrategias doñanza de las ciencias sociales, y con la centes y el comportamiento del profenecesidad de buscar criterios que per-. sor con el fin de favorecer las actividamitan construir la manera de corregir des y experiencias de aprendizaje.21
irregularidades que ocasionan que el nivel académico no sea el deseable, la maLa docencia nos ha permitido cuesnera de orientar la docencia "a estable- tionar la práctica al mismo tiempo que
cer estados de conciencia crítica y parti- la teoría que da cuenta de ella. Hemos
cipativa en la problemática social, y en vivido alienadamente esta práctica;22
relación con esto, al desarrollo de capa- hemos sentido que perseguimos fines
cidades intelectuales, de creatividad e
que nos son ajenos, contrapuestos, que
innovación, para la producción y mane- la racionalización que hacemos de nuesjo de los conocimientos científicos".19 tra tarea cada vez se toma más difícil:
la teoría no da explicaciones suficientes;
Ante esta situación, enfrentamos una el producto de nuestra práctica se nos
serie de problemas que tienen que ver
escapa de las manos antes de que podacon la selección de contenidos científimos explicamos cabalmente lo que está
cos, la relación de éstos con cuestiones
sucediendo. Desde el Departamento de

Evaluación hemos constatado que la situación alienada es compartida por
muchos docentes; la oscuridad puebla
nuestra labor. Nos hemos decidido por
hurgar en nuestro trabajo antes de que
podamos calificarlo como insalvable de
la ideología, aquél que sólo compete a
la reproducción, que desvirtúa cada vez
más la labor de la Universidad en la sociedad. Sólo la vía de la investigación
desde la concepción y características ya
señaladas, permite acceder al conocimiento y modificación de esta práctica
social, tan devaluada que el quehacer
científico poco se ha ocupado de ella,
que es recipiente de deshumanización;
antes de que se 1~ conozca cabalmente
ya se le maneja desde la tecnología, desde el sentido común, del poder, y también, desde el amor.
Aunado a esta situación, vamos interiorizando y aceptando como nuestra ~n función del trabajo con los
alumnos, de las lagunas en el conocimiento, de los procesos en los que participamos, de las dificúltades concretas
sobre las que nos sensibilizamos- la necesidad de reflexionar, de conocer los
mecanismos, los resultados de la práctica que realizamos, con el fin de evaluar y poder reconocer aquellos aspectos que requieren ser innovados en vistas a la consecución de los objetivos
planteados.
A partir de nuestra propia práctica
y del conocimiento de otras experiencias de profesores, hemos constatado
la existencia de algunas situaciones:
diversidad de estilos docentes que se reflejan en el aula a pesar de que e;isten
acuerdos previos en reuniones de trabajo académico, diferencias que van

�DE COMO UN ADAGIO PUEDE
CONVERTIRSE EN UN DOS POR DOS

José María Mendiola
más allá de las características personales del maestro y del grupo, y que se
relacionan con las interpretaciones que
un mismo discurso adquiere en cada
profesor; carencia de estructuras metodológicas acordes con la estructura conceptual del contenido y la estructura
cognoscitiva del estudiante; enfoques
de enseñanza tanto en alumnos como
en maestros determinados por la evaluación del producto de aprendizaje; variedad de limitaciones de los alumnos
para la adquisición del conocimiento; la
presencia del mínimo esfuerzo como
criterio en el desempeño de alumnos y
maestros.
Apuntamos a la resolución de contradicciones entre los contenidos trabajados en los cursos y la práctica en el aula,
teniendo claro que tal resolución no
podrá lograrse si no media en este pr~ceso de integración de discurso y practica, el de integración de la docencia e investigación, mismo que supone desde el
punto de vista de la docencia, el seguir
trabajando sobre los aspectos psicopedagógicos y didácticos ya señalados con el
fin de construir nuestra postura respecto
al objeto de estudio; y desde el punto
de vista de la investigación continuar
con un proceso que recién iniciamos y
que desde nuestra perspectiva tien~
como eje la forma en que estamos concibiendo a la práctica educativa escolarizada y a los procesos de enseñanza-aprendizaje, para poder definir las metod~logías y construir estrategias de investigación que posibiliten un acercamiento a
los procesos que tienen lugar en el aula
y que generen determinados productos.

Notas
l. Quintanilla, M. A.: "El estatuto epistemológico de las ciencias de la educación", en
Epi$temología y educación, Ed. Sígueme,
Salamanca, 1978,pp. 92-118.
2. Fullat, Octavi: Verdades y trampas de la
pedagogía, CEAC, Barcelona, 1984.
3.Postic, Marce!: La relación educativa, Narcea, S. A. de Ediciones, Madrid, 1982.
4.Casarini Martha, en Horacio Maldonado:
"Dialogando con Martha Casarini", Palabrw Instituto Psicopedagógico, Universidad' Regiomontana, Monterrey, 1984,

N. 3 y 4.
5.Escolano, Agustín: "Las ciencias de la
educación. Reflexiones sobre algunos problemas epistemológicos" en Epistemología
y educación, Ed. Sígueme, Salamanca,
1978, pp. 15-26.
6.Lakatos citado por M. A. Quintanilla: "El
estatuto epistemológico de las ciencias de
la educación", Op. cit.
7 .Pérez Gómez, Angel: "Aprendizaje, desarrollo y enseñanza", en Lecturw de aprendizaje y enseñanza, Ed. Zeto zyx, Salamanca, 1980,pp. 11-31.
8. Gimeno Sacristán, J.: "La integración de
la teoría del aprendizaje en la teoría Y
práctica de la enseñanza", en Lecturw de
aprendizaje y enseñanza, Ed. Zeto zyx, Salamanca, 1980, pp. 467-499.
9.Pérez Gómez, Angel: "Paradigmas contemporáneos de investigación didáctica",
,
J '"
en La en$eñanza: $U teoria
y su prac
..ca,
Akal Editor, Madrid, 1985.
10.Gimeno Sacristán, J. : "La integració~ de
la teoría del aprendizaje en la teona Y
práctica de la enseñanza", Op. cit.

investigación educativa y su impacto en
realidad", en La en$eñanza: $U teoría y
práctica, Akal Editor, Madrid, 1985.
12.lbid., p. 186.
13.lnfante, José María: Guía para el diseño
de inve$tigación, (Mimeo).
14.Quintanilla, M. A.: Op. cit.
15.Modelo Académico Alternativo: se refier
a la propuesta curricular de los planes de
estudio 84, para las siete licenciaturas que
imparte la Facultad de Filosofía y Letr
de la UANL.
16.Jiménez, Isabel: "Práctica educativa ese,
larizada. Elementos para la construccio
de un marco teórico de análisis", en Perfi
les educativo$, CISE/UNAM, México, N.
17, p. 10.
17 .Córdoba, Arnaldo: "La reforma univer ·
taria hoy", en Actualidad de la edu
ción ,uperior en México, Ediciones Fo
Universitario, México, 1984, p. 112-113
18.M. A. A.: Modelo Académico Alternativ
19.Ruiz Larraguive4 Esthela: "Curriculu
oculto y universidades democráticas: ac
camiento teórico para su análisis" en F,
ro univer$itario, N. 69, agosto de 1986,
70.
20.Ruiz Larraguive4 Esthela: Op. cit., P
70-71.
21.Pérez Gómez, Angel, "Paradigmas co
temporáneos de investigación didáctica

Op.cit.
22.Carrizales Retamoza, César: La exper'
cia docente. Hacia la desalienación de
práctica docente, Editorial Línea, Méxi
1986.

la calle a esa hora es un riachuelo luminoso de tan mediodía
de tan sol que oculta las sombras en los cuerpos mismos
y que es como saber que algo yace bajo la tierra removida sin haber visto el hoyo
el velo de lluvia
las manos que se adivinan entre sombras
la memoria sin haber vivido
es decir en ese día que se desdobla en un junio
sobre el cansancio húmedo de la gente
algo va a ocurrir
como te lo indica la anciana que niega con la cabeza a las bugambilias
y el que danza sostenido en el aire de un edificio abandonado
y el hombre que resume su mirada en un solo ojo y que acecha con máscaras y papel amate
y la mujer envuelta en su chal que se (con) funde con la sombra de un almendro
mientras del vuelo de ru falda unas letras van apareciendo en el muro:
abajo el gobierno de la burguesía viva la universidad
y el perro y el niño que abrazados miran con tristeza a su alrededor
y el círculo se completa
cuando la anciana se convierte en una mancha anaranjada sostenida por el follaje
(verde
cuando el bailarín de un giro se pierde en las grietas del edificio
cuando el hombre decide probarse una máscara
y entre el leopardo el rey y la serpiente
prefiere la del dios para crear un nuevo universo y habitar en él
cuando la mujer se ha vuelto sombra del almendro
cuando al niño y al perro se los come de a poco la tristeza
y sólo quedan las letras en el muro
des~}ia~t~s en ru estructura que se sostiene a pesar del tiempo
luego pasan los guachos* en su trote verde

11. Gimeno Sacristán, J.: "Planificación de la

82/Chilpancingo, gro.

*sardos

�PROPUESTA DE DEMOCRATIZACION
EN EL GOBIERNO DEL D.F.

Javier Oliva Posada
Introducción

Para una mejor comprensión del objeto
del presente análisis, resulta indispensable tener a la mano algunos indicadores
básicos de las condiciones políticas, jurídicas e ideolúgicas tanto del país como del Distrito Federal; fundamentalmente, por la casi sistemática discusión
a propósito de las expectativas institucionales para la instauración de un modo más abierto y flexible para la participación política de los capitalinos.
Retomando algunos de los suµuestos
contenidos en el proyecto "Consulta
pública para determinar la partici11ación
ciudadana en la gestión de Gobierno del
Distrito Federal'.', por un lado tenemos
las consideraciones de índole estrictamente jurídica y, por el otro, las de carácter político. Nos parece, a b'I'andes
rasgos,_que el referido ensayo adolece de
ciertas generalizaciones así como de algunas imprecisiones. Veamos.
Resulta innegable la existencia de
cierta tradición cultural y política en la
socie,lad mexicana y, particulanil ente
en el Distrito Federal, sin embargo, pensamos 11ue al detectar la procedencia de
. " democrat·izadora " , t euna sugerencia
nemos posibilidades de precisar s1;1 _naturaleza y reales objetivos. Por ejemplo,
las líneas asumidas por los llamados grupos marbrinales discrepan notablemente
de. las sugeridas por un partido político
de iz1¡uierda, o bien, las diferencias entre los proyectos del propio departamento del Distrito Federal y el PRI local. Es decir, cada sector y grupo político posee una acepción determinada al
~ respecto.

Cómodamente, algunos sectores oficiales incluso el mismo Presidente de la
'
.
República han traído a colación el tema;
lo cierto es el acrecentamiento de las
opiniones a raíz de los terremotos de
septiembre del año antepasado. Aut~gestión para la vivienda, toma de decisiones sobre las necesidades inmediatas,
problemas de transporte, entre otros,
han temilo una traducción un tanto
inesperada para el Gobierno Federal.
Nuestro esquema de exposición está
dividido, pues, en tres grandes puntos.
El primero, la argumentación jurídica,
el siguiente, un somero estudio de las
condiciones políticas y, finalmente,
una posible solución con sus respectivas implicaciones.
A la par del desarrollo del ensayo,
también haremos algunas menciones alternativas al documento anteriormente
referido ..

Tema l. A propósito de los parámetros
jurídicos para el Distrito Federal
La propuesta más atrevida, por la inestabilidad que provocaría al sistema político mexicano en su conjunto , es la elección directa del Regente. Por principio,
habría necesidad de modificar el status
"referente a la naturaleza del Distrito Federal, esto es tendría que convertirse en
Estado de la República. Este asuntó no
se menciona en el ensayo citado. Pero
independientemente las presiones ejercí•
das en la parte sur d_e Chiapas para la
creación del Estado Libre y Soberano de
Soconusco, lejos de amainar han arreciado.
Como ya lo hemos señalado en otros

trabajos, la salida debe de ser ab8?}uta
mente distinta. No por precauc1on
una alianza entre los partidos de izquier
da -bastante improbable-, pues en t
do caso sería benéfico para .aceitar 1
mecanismos internos del partido ofici
sino por el detrimento de poder y d
imagen sufridos por el Ejecutivo
En efecto, y contrariando al proyce
to de Consulta pública, resulta much
más factible una modificación a la L
Orgánica del Departamento del Distri
Federal que enmendar la Constituci'
Política vigente para restarle atribuci
nes al poder ejecutivo. Desde nues
punto de vista, ni el Congreso Local,
otras fonnas autogestivas darían res
tado en la medida de la incertidumb
sobre los puntos que el sistema está d
puesto a negociar ante los grupos poi
ticos.
La modalidad de Consulta Popu
utilizada como figura política duran
la campaña presidencial de la ac
gestión, no tendría mucha continuida
pues considerando las irremediables ru
turas entre una administración y la
guicnte, el futuro de una medida de
índole no tiene mucha viabilidad. P
cisamente, las figuras de Referendum
el Plebiscito emergen como presupu
tos alternativos, sin embargo su nat
leza las invalida como figuras posibl
En efecto, ambos constituyen varían
de un mismo objetivo, considerar
opinión de la población sobre te
muy precisos y no sobre proyectos
nerales de gobierno, pues esa es, j
mente, la función de las elecciones ge
rales.
Una

el resolver la institución c¡ue dará comienzo al proceso democratizador. Fijamlo una serie de metas, ciertamente,
no puede ser el mismo Departamento
del Distrito Federal pero tampoco puede ser el Consejo Consultivo, pues su
origen y actuales nonnas lo imposibilitan. En cambio, una iniciativa proveniente del Poder Ejecutivo o de la propia Cámara de Diputados zanjaría dicho obstáculo. Además, ya se han dado
casos de auscultación local a propósito
de medidas 11ue afectarán a la población
en cuestiún.
Empero, hagamos un poco de prospectiva política. El tema de la democratización de algunas formas de gobierno
para la capital va a ser, seguramente, tema de la próxima campaña presidencial;
por ende, la instrumentación inmediata
generaría un factible dese1¡uilibrio en la
continuidad anteriormente explicada.
Volviendo a la alternativa de l)Ue una
comisión fom1ada ad hoc en la-actual
Legislatura, salvaría los múltiples problemas presentados por el texto de Consulta Pública. En principio, la reglamentación interna de la Cámara pcnnite la
creación de dichos cuerpos; en segundo
término, esto haría una importante reconsideración a nivel tlel Distrito Federal, movilizando a sus pobladores dentro
de los parámetros preestablecidos, Contiendas ideológicas controladas, con una
difusión ib'llalmentc considerada.
Una vez iniciado el proceso de auscultación - no de consulta- la aplicación de las conclusiones podrían verse
para la LIV LCbrislatura. Y señalamos la
preferencia µor la auscultación, por'lue
acudirían todas a,¡uellas organizaciones

interesadas e involucradas en la vida
social y política de la ciudad. En tanto
que la consulta es asumir una actitud
bastante más pasiva, sujeta a críticas
más profundas por la imposición de un
orden dctenninado. A diferencia de la
auscultación, que sería un solo tema general, exigiendo a los participantes una
mayor claridad y contundencia en sus
argumentaciones.
Una comisiún pluripartidista compro•
metería a las corrientes institucionalizadas para la continuidad y fortaleza de
la empresa auscultativa. Sin duda, las de
por sí mermadas atribuciones del Consejo Consultivo se verían aún más afectadas, pero se trata de una fase de cambios. En sí, de actualización para el sistema en su conjunto.

Tema 11. Las perspectivas políticas
Hasta ahora, la experiencia histórica ha
evidenciado las amplias facilidades ,¡ue
existen para modificar la conformación
de la Constitución Política, pero, a cada
acontecimiento jurídico de semejantes
tamaños, siempre acarrea un reacomodo
en las fuerzas políticas contendientes
por el control y ejercicio del poder. La
hegemonía alcanzada por el Presidente
de la República en los años tres y cuatro
de su mandato, lo colocan en el camino
de transfonnar, con ·cierto tacto, los objetivos de sus lineamientos.
Otro elemento, no menos trascendente, es ei_· moy¡micnto po1mlar no
institucional. Nos referirnos - componente ausente en el proyecto multicita1lo- a las organizaciones campesinas, de colonos, de damnificados, de
profesionales entre otros. Estos sccto-

res profundamente politizados han aumentado considerablemente sus filas e
influencia en otras partes del país. Por
ello requerimos de mucho tacto y sensibilidad, para una probable negociación sobre una eventual participación
política legal.
Ante ese panorama, nuestra propuesta va tomando la fonna de una reestructuraciún interna del Departamento del
Distrito Federal; descartemos definitivamente la elección de Regente o la instauración de un Conbrreso Local. Pensemos, pues, en la municipalización del
territorio capitalino. Nada más acorde
con el proceso de descentralización. Este punto, tan tratado en últimas fechas
ante el reacomodo de burócratas afectados de alb'llna fonna por los terren'lotos,
produce curiosa reconsideración sobre
los orígenes legales e históricos de nuestro sistema: el federalism,o.
La propuesta de una "Comisiún c~profcso ", no aclarada en el trabajo resefiado, requiere de algunos ajustes. Recordando el asunto de la descentralización y la democratizacit'.in, percibimos
una profunda relación entre ambos. En
efecto, hay re11ucri111icntos de participación, am111ue las razones no 1¡uedan
del todo claras. Pasemos, así, a exponer
nuestra idea básica.
En los momentos actuales Je crisis
internacional y nacional, procurar una
identificación de los ciudadanos para
con sus estructuras de gobierno, implica la continuidad misma de la estabilidad gozada. Por eso, detectamos una
preocupación de las estructuras en lob'I'ar una auténtica vinculación , capaz de
co11SebTUir el aval político, pon¡uc ha-

�CAMPECHANISIMO

.

...

~.

-~- ....

-.'.,~::'~•

t '.

..

Genaro Huacal

:&gt;·&lt;;.~=
.;

..:.

CAMPECHANISIMO

, ,1

No hay musa
que dure cien años
ni poeta
que la resista

ciendo una reflexión rigurosa la identidad entre uno y otro factor es nula.
Dentro &lt;le la perspectiva planteada,
los problemas no tienen como único
efecto la participación r•ol ítica. Las
consecuencias tienen que ser valoradas a corto y mediano plazo. Viviendas,
construcción de centros fabriles, contaminación, crecimiento urbano, entre
otros, podrían estar incluidos en la serie
de atribuciones perdidas por el gobierno
de la capital.
Existen, sin duda, vías ideológicas
para preservar las bases del sistema.
Argumentaciones tendientes a prcci•
sar el lúnite de las negociaciones; de
ahí parte nuestra propuesta para sub·
sanar simultáneamente la parte jurídica,
la ideológica y la propiamente política.

Tema III. Hacia una propuesta reactiva•
dora
Cuando nos referi.mos a la municip~ción de la vida en la ciudad, lo hacemos
retomando la división jurisdiccional
ex~stcnte, conocida como Delegaciones.
En cada uno de estos centros administrativos, el ejercicio de la política es
cotidiano. Sus atribuciones, contenidas
en la Ley Orgánica del Departamento del
Distrito Federal, han producido una

gran cantidad de enfrentamientos por
una elemental carencia de sensibilidad
y conocimiento político presto para la
negociación.
La vida municipal, en tanto base de•
cisiva de nuestro sistema, al ser instaurada en el Distrito Federal, sin duda
contendría un fuerte impulso a la "liberación" política interna. Recordemos
el ingreso al GATI, las directrices asumidas para combatir la caída del petrÓ•
leo, en fin, en la economía han habido
sustanciales cambios. En la política,
como contraparte, aún no.
Someter a elección a todos y cada
uno de los delegados induciría al PRI a
reafinnar sus estrategias de proselitismo y convencimiento; una ventaja fun•
damental, tendría cuerpo en las relaciones para con los diputados federales
y con el Regente. Este último seguiría
designado por el Presidente, mientras
que los cuadros oribrinarios del Distrito
Federal tendrían acceso a ser postulados
para gobernar parte de la capital. Los capitalinos no puéden ser postulados a
ningún cargo de elección superior al de
Senador. Y la experiencia de la compe•
tencia política resulta básica para el
buen gobernante.
En contra de la propuesta, t-'Sgrimir

encimamiento de funciones o pérdid
de poder, no tiene cabida. De cualqui
manera los actuales diputados y
autoridades delegacionales los tienen,
parte de la misma circulación de la élit
política, Asimismo, un análisis de r
conocimiento de las condiciones y r
cursos de cada región daría una idea rn •
cercana de lo que existe en el Distrit
Federal; incluso para el planearnient
del crecimiento urbano, esta tarea
muy útil.
La circulación en los puestos eleet'
vos es uno de los brrandes secretos de
estabilidad política mexicana. Abrir 1
cauces a la clase política capitalina, fo
talecería en mucho al sistema. Un es
dio sistemático de las características y
mencionadas, descorre el descon ·
miento en el trazo de líneas de autob
ses, del ícn6rneno automovilístico y
contaminación, entre otros.·

MACONDEANA
Todos
en el pueblo
Dicen
que a Gaho
Le repiquetea
el merequetengue

RELAX
Finalmente, la actuación
autoridades electas marcaría la pauta
evaluación más directa y ele actitudes
mayor compromiso para con la pobl
ción gobernada ..

Mixico, D. F., a 15 de abril de 1986.

Sé que nada gano
mentándote
la madre
pero vieras
qué bien me siento

�PROBABILIDAD

Salvador Borrego
HOROSCOPO
Estará muy deprimido
por el resto de su vida
No se preocupe
se suicida mañana

ANALOGIA
Hacer el amor
es como ponerse los zapatos
-piel
metida en otra pielpero más rico

En los años veinte de este siglo, "había
pocos matemáticos, fuera de la Unión
Soviética, que reconocieran la teoría de
probabilidades como rama legítima de
la matemática ".1 En nuestros días, sin
embargo, entendemos la teoría de probabilidad como la rama de la matemática que estudia los fenómenos aleatorios, los cuales, sobre todo los juegos
de azar, parecen haber acompañado al
hombre desde hace siglos para divertirlo,
arruinarlo, y a veces, como sucedió en
nuestro estado, para elegir gobernante.2
Al referirnos a los fenómenos aleatorios queremos distinguirlos de otro
tipo de fenómenos, que tienen la característica de conducir a los mismos resultados cuando el experimento se realiza
en idénticas condiciones. Por ejemplo,
si una pelota inicialmente en reposo se
deja caer desde una altura de X pies a
través de un cilindro al vacío, invariablemente caerá al suelo en t

=~ 2X seg,
g

donde g = 32 ft/seg2 es la aceleración
constante debida a la gravedad. Estos
fenómenos son llamados determinísticos.

TAREA
Si follar
es hacer el amor
·¿qué será emperifollar?

En los fenómenos que estudia la
teoría de probabilidad, los aleatorios,
también llamados estocásticos, el resultado no puede predecirse de antemano
con certeza; así por ejemplo, si lanzamos una moneda al aire, no podemos saber si su cara superior mostrará águila o
sol. "La incertidumbre respecto al resultado de un fenómeno aleatorio puede
depender de nuestra incapacidad práctica, aunque no teórica, para tener en
cuenta todas las variables que determinan el resultado, como serían, en el ca-

so de la moneda, la velocidad y posición iniciales, el rozamiento con el aire, etcétera, o bien ser de naturaleza invencible determinada, por ejemplo, por
. .
dlfu
nuestro d esconoc1m1ento
e
turo " .3
Existe confusión entre los términos
teoría de probabilidades, probabilidad y
cálculo de probabilidades; la mayoría de
los autores tratan estos conceptos como
sinónimos; no así Kendall: "En el Medievo y Renacimiento había una distinción entre probabilitas, relacionado al
grado de intensidad de una creencia, y la
teoría de oportunidades ( doctrine of
chances), que calculaba el número de
formas en que cierta clase de evento podía ocurrir. En los Siglos xvn y XVlll la
doctrina de oportunidades prevaleció
asimilada a "probabilidad", así que hoy
en día la misma palabra se usa para denotar ambos conceptos. Una útil distinción se ha perdido. Nosotros podemos
admitir "probabilidad" como incluyendo oportunidades; pero continuaremos
distinguiendo entre teoría de probabilidad, a la cual concierne el uso de probabilidades en el establecimiento de afirmaciones acerca del mundo exterior, y
el cálculo de probabílidades, al cual concierne el desarrollo matemático de las
consecuencias de ciertos axiomas y postulados".4
Para Kendall la teoría de probabilidades es una rama de la metodología
científica, y el cálculo de probabilidades
una rama de la matemática.
El concepto mismo de probabilidad
se presta a interpretaciones; tenemos
tres distintas formas de entender la probabilidad. Iniciemos esta discusión con
un ejemplo. Si lanzamos una moneda

balanceada dos veces, ¿cuál es la probabilidad de obtener águila en ambos casos? Podríamos pensar que los posibles
resultados son dos águilas, dos soles, y
un águila y un sol, es decir, tres posibles
resultados. En consecuencia, podríamos
establecer 1/3 como la probabilidad de
obtener dos águilas.
Esto lleva implícito el definir la
probabilidad de un evento como la razón de casos favorables a éste entre el
total de casos posibles. Sin embargo el
cálculo conlleva un inconveniente, alguien podría razonar de otro modo y
decir que los posibles resultados son:
(A = águila, S = sol) AA, AS, SA, y
SS, y en consecuencia la probabilidad de
obtener dos águilas sería 1/4. Sin embargo AS y SA pueden entenderse como
un sólo evento, a saber, el de obtener
un resultado de cada tipo en los dos lanzamientos.
Podemos convenir entonces en que
obtener dos águilas y obtener un águila
y un sol son dos eventos unitarios, pero
que al segundo lo vamos a observar con
mayor frecuencia que al primero.
Este tipo de desavenencias se producen porque la definición clásica o
a priori de probabilidad, es aplicable só. lo a eventos formados por resultados individuales que igualmente pueden ocurrir; pero esto último no es otra cosa
que decir que los posibles resultados tienen la misma probabilidad de presentarse. Esto es, la definición clásica de
probabilidad es circular.
Veamos otro ejemplo pensando en
esta " definición" de probabilidad. ¿Cuál
es la probabilidad de que al seleccionar

�j

1

.l' .
1J
i

aleatoriamente un entero positivo obtengamos un número par?, ¿es 1/2? Podríamos apoyarnos en la idea de que en
los primeros 10, 100, 200, etcétera, la
mitad son pares. Pero esto depende del
orden, pues si reordenamos los enteros
positivos como l, 3, 2, 5, 7, 4, 9, 11,
6..., la probabilidad sería 1/3, usando
el mismo criterio.

concepto de límite en análisis matemático, pues si el límite es p, dado un E ,- O
no existe un N tal, que todas las frecuencias relativas siguientes estén en la 1
vecindad de p. Significa esto que estamos hablando de límite en su acepción
probabilística, y esto nos lleva de nuevo
a deficiencias en la definición de probabilidad.

Es claro que la definición clásica de
probabilidad nos conduce a algunos problemas como los anteriores, por lo cual
habría de revisarse; sin embargo hay casos en los que ni siquiera podemos dar
una respuesta. Por ejemplo, ¿cuál es la
probabilidad de obtener águila si lanzamos una moneda cargada? En este caso
la definición a priori de probabilidad no
tiene nada que hacer.

Consideremos ahora el problema de
tratar de determinar 8, la proporción de
fumadores en México. ¿Qué significado
tiene la expresión Pr (0.20 ~ e,0.43)?
Aquí 0 es simplemente un número que
no conocemos. Es claro que está o no
está en el intervalo (0.20, 0.43). ada
hay de aleatorio en esto. Como un segundo ejemplo, denotemos ahora por 0
al índice de inflación para el próximo
año. Es más fácil aquí pensar en 0 como aleatorio, porque el futuro es incierto. Pero, ¿cómo interpretar Pr
(54% E 0 , 70%) en términos de
una sucesión de situaciones idénticas?
El índice de inflación del próximo año
será un único e irreproducible evento.

Una "solución" al problema anterior es observar la frecuencia con que
ocurre una "águila" en un número grande de lanzamientos, suponer que esa frecuencia relativa tiene un límite cuando
el número de lanzamientos tiende a infinito, y definir ese límite como la probabilidad de obtener un águila.
Lo anterior nos conduce a otra interpretación del concepto de probabilidad; la llamada frecuencia relativo o a
posteriori, lo cual requiere que los ensayos del experimento se realicen en condiciones iguales.
¿Es la anterior una buena solución?
Para un estadístico clásico sí, mas no
así para un matemático.
El concepto de límite que contiene
la interpretación anterior no es el mismo

Para casos como los anteriores,
donde el punto de vista frecuentista es
inaplicable, se desarrolló la teoría de
probabilidad subjetiva, que nos pennite
considerar este tipo de afirmaciones probabilísticas. La idea central es permitir
que la probabilidad de un evento refleje
la opinión personal sobre la oportunidad
de ocurrencia de éste.
A diferencia del modo directo en
que puede asignarse una probabilidad a
priori o a posteriori, una probabilidad
subjetiva puede asignarse sólo por introspección. Una buena forma de lo-

grarlo es imaginar una situación d
"apuesta", como ilustramos a continu
ción.
Para determinar la probabilidad d
evento E, denotada por P (E), imagin
una situación en la cual recibirá Z
llones de pesos si E ocurre y (1 - Z) ·
llones de pesos si E' ocurre, donde E
denota el complemento de E, y O•Zcl
La idea es seleccionar E hasta que le
suite indiferente qué posibilidad ese
ger, en cuyo caso, de acuerdo a la te
ría de la utilidad, debe ser cierto q
Z P (E) = (1-Z), (1-P(E)), y en co
cuencia, P (E) = 1 - Z.
Resulta claro de los planteamie
tos anteriores que una definición pre ·
sa que englobe todas las situaciones i
ciertas de interés no existe; pero pod
mos observar que en las primeras d
concepciones hay propiedades en c
mún. Por ejemplo, la probabilidad
cualquier evento es mayor o igual q
cero, pero menor o igual que uno;
probabilidad de la totalidad de resul
dos posibles es uno; y la probabilid
de la unión de eventos mutuamente e
cluyentes es la suma de sus prohabilid
des particulares.
Las anteriores propiedades sirven
base para un desarrollo axiomático,
que evade las ambigüedades discutidas
lo largo de este artículo, y represen
la sólida hase sobre la cual ha creci
la teoría de probabilidad o el cálculo
probabilidades, o, simplemente, la p
habilidad.
Al iniciar este artículo mencio
mos la falta de reconocimiento de

....
..
..,
.

ljii"

.

.
t

,,

.-:;.

-probabilidad como rama legítima de la
poblaciones con base en muestras de
matemática a principios de siglo· en ellas obtenidas; con la ventaja singular
nuestros días, en cambio, no sólo tiene de escoger de antemano las probabilida~l reconocimiento, sino que es parte des de equivocarnos al inferir.
mcl_uso de la cultura popular de algunas
naciones avanzadas. La razón del camCiertamente la probabilidad es parbio, que Fcller entiende como precio te medular en la raigambre matemática
pagado, fue la asociación de la probabi- de la estadística, pero también existen
lidad con la estadística, que es, de acuer- aplicacio~es directas de ella a campos
do con Kendall, "la rama del 'mJtodo tan fascinantes como la genética. Y,
científico que trata con los datos obte- sobre todo, es una de las ramas de la
nidos, por conteo o medición de las matemática que más agudeza mental repropiedades de poblaciones de fenó- claman; luego entonces, una de las más
menos naturales".
bellas Y dignas de ser cultivadas.
Tal asociación obedece a la rerrulari1iad rstadística de muchos fenóm;nos
alratorios, que pennite inferir acerca de

Notas
l.

Feller, Williarn, lntroducci6n a la teoría

de probabilidade, y
musa, Vol. 1, pág. 7.

,u, aplicocione1. Li-

2.

El 3 de junio de 1825, al calificar las
elecciones para elegir el primer Gobernador Constitucional de Nuevo León, se
encontró que José María Parás y José
Antonio Rodríguez obtuvieron igualdad
de votos, la legislación dispuso que un
"volado" decidiera la elección. La suerte
favoreció al primero. Hiltoria de Monterrey, de Andrés Montemayor Hernández,
pág. 11.

3.

Iván Obregón Sanin, Teoría de la probabilidad. Limusa, pág. 45.

4.

Kendall y Stuart The Advanced Theory
of Stati,tic,. 4th &amp;l., Vol. 1, pág. 194.

5.

El desarrollo axiomático moderno fue
proporcionado por A. Kolmogorov.

�LA FILOSOFIA SE SABE,
NO SE APRENDE

José Revueltas

RESCOLD
Aunque es indiscutible el p~der que ~
ne el tiempo para convertir en cen
cualquier página, es el hombre quie
fuera llamado a descubrir una y otra
el rescoldo: guiño luminoso que n
dirige nuestro semejante desde el aye
El "Mensaje a la generación 1965- 7i
de egresados de la Facultad de F!los
fía, Letras y Psicología de la Umve
dad Autónoma de Nuevo León" de J
Revueltas incluido en las siguientes
ginas, qu~dó consignado como ~pén~·
de Dialéctica de la conciencia, lib
inédito, el núm. 20 de las Obras com
tas del. R., Era, México, 1982, pp. 21
217.

¿Qué representa para el estudioso de la
filosofía -para el estudiante- salir de
la universidad? Bien; ha recibido el certificado, el diploma, el título o lo que
sea, que lo acreditan académicamente:
es un ser modificado, enriquecido por
el conocimiento. Pero nadie es culpable de esta modificación: algún libro
luminoso, alguna palabra esclarecida
hasta el fondo, ciertamente. Sin embargo, es el estudioso mismo quien se automodifica y se autotransfonna y quien
se convierte en ese ser para el pensar,
que le fue mostrado en el aula en la
incesante transparentación de la filosofía. El objeto de su estudio no ha sido específico -por cuanto a lo que son
el aprendizaje y adiestramiento en otras
disciplinas- ya que no asume una parcialidad dada del conocer, sino éste en
su esencialidad como conocimiento del
conocimiento. No sale de la universidad
hacia esto o aquello, a semejanza del
médico que sale para el ejercicio de la
medicina o el arquitecto para realizar inmuebles. En el estudioso de la filosofía
su salir de la universidad es un entrar, un
volver, un descubrirse inserto en la universalidad : estuvo ante ella, mientras se
apropiaba de cierto número de herramientas; ahora está en ella, inmerso,
comprometido con todo su ser.

Ante ella, ante la universalidad -ya
que únicamente comparec~a corno un
pensar en busca de aquellas herramientas- no debió aprender nada. Esta era
una de las condiciones presupuestas del
conocimiento: el rechazo de toda manipulación iileológica, la puesta en
cuestión de todas las ideologías, la libertad en oposición a todo aprendizaje y
todo adiestramiento. Pues la filosofía
no constituye una destreza o una habi-

lidad particulares, o incluso, ni siquiera
una política. Es una constante de la
presencia del espíritu, un pensarse de
la realidad en la conciencia: la filosofía
se sabe, no se aprende. Cuando la filosofía llega a saberse, cuando se sabe, por
fin, en el estudioso de filosofía, éste deja de estar ante ella para situarse en
ella, para integrarse e instalarse en su seno: ahora es el traspunte de la filosofía
que, libreto en mano (teoría en mano),
prepara e indica los elementos de la impugnación filosófica a que hagan su entrada en la escena histórica. Recordemos
una definición de Marx: "la manera cómo ciencia es y cómo algo es para ella,
es el saber". El cómo es lo que se sabe,
lo resuelve el pensamiento discursivo, racional. Luego, la conciencia filosófica es
en acto, en cuanto pensada y que se
piensa. Quiere decir: fue, es y será por
cuanto razón en movimiento, razón de
la historia.
La razón, pues, no nos es dada. La razón se hace, es una razón devenida, y es
el tumulto de la razón que se nos ofrece
en la historia y la realidad inmediatas
-el mundo que nos rodea, nuestro entorno real- como momentos siempre
por desentrañar, repensar y esclarecer,
hacia todas las direcciones y todos los
tipos (nada deja de ser distinto a lo que
es en la tridimensionalidad del tiempo:
pasado, presente, futuro). Los hombres
hacen la razón y al pensarla en el tiempo
la rehacen como razón pensada, con lo
que hacen y rehacen también sus realidades históricas.
El hombre es el hijo del hombre, autogenético por cuanto a su ser, ontogenético por cuanto al saberse de ese ser
en la racionalidad. Esto significa que no

se da de otro modo que como praxis, esto es, como acto pensador y que se piensa, como acto que deviene y se autotransforma. Tal saber es la herramienta
con que se sale de la universidad para
entrar en la universalidad. El certificado, el título, las palmas académicas, por
supuesto, son lo que sobra.
Respecto a otras profesiones, se sale
de la universidad como una conclusión,
como algo que termina y se deja atrás.
El egresado se dispone para el mejor
usufructo de lo aprendido, independientemente de la utilidad social que esto represente. Realizará el principio de todo
pragmatismo: "conocer es comer". El
estudioso de la filosofía, no. Para éste,
conocer es transformar. El primero sale
a la práctica; el segundo comparece ante
y participa en la praxis. Que tal cosa no
sea de otro modo - como debiera- se
lo debemos a las estructuras petrificadas
de la educación superior. Una reforma
universitaria radical presupone superar
esta contradicción: humanizar las especialidades (las disciplinas académicas), es
decir, universalizarlas. ¿Qué es lo que
se contiene en esto? Ante todo, una
nueva metodología: el conocimiento no
como una colección de datos ni apropiación de técnicas (sin dejar de asumirlos), sino como el saber de su génesis y
de su desarrollo en tanto que totalidad
concreta: 1) como repensamiento de su
historia; 2) como asunción de esta historia en tanto que realidad racional objetiva en movimiento (vgr. el desarrollo
de Tolomeo a Copémico); y 3) como vivencia existencial y apropiación del conocimiento racional en el yo cognoscente como protagonista: autoconciencia del saber que se realiza en su ahora y
aqu( históricos. Todo esto sea dicho,

�desde luego, como apunte muy general
y a título de simple indicio.
·
Ahora bien: ¿por qué alguien egresa
de la universidad para el "conocer es comer" y alguien para el "conocer es
transfonnar"? La pregunta está dirigida
a la realidad objetiva (humana, social,
histórica): ella es su condicionante. ~a
realidad solicita al intelectual del mISmo modo para insertarse y confundirse
en ella como factor de sustentación, que
para convertirse en su element?, crítico,
en su cuestionamiento. La opc1on ya no
se refiere a ninguna disciplina académica: todos están conminados a elegir, los
médicos, los biólogos, los arquitectos,
los ingenieros.
Los egresados de filosofía ya e~gieron -no porque sean peores o me1ores
que los demás, sino porque lo primer?
que hace la filosofía es ponerlos en el filo de la navaja. No tienen otra tarea,
cualquiera sea el punto de vista en que
se coloquen, que la de cuestionar: Se
plantea, naturalmente, el qué y el como
de tal cuestionamiento, lo mismo que el
qué y el cómo de la realidad, ya que ésta
es el objeto cuestionable.

' i)
;

Hablábamos del tumulto de la razón,
considerada la razón como cosa no dada
ni preestablecida, sino que se hace a sí
misma, se autogenera en la cabeza de l~s
hombres y se dispara en todos los sentldos y dimensiones posibles del tiempo Y
del espacio: el pensamiento, así, busca
la razón concreta de su tiempo en el
mundo que lo rodea, en la realidad inmediata que se presenta siempre como
un tod; confuso, caótico, ininteligible,
opaco, de seudoconcreciones, de falsa
concretidad, o sea, precisamente, de ese

tumulto de .la razón de donde ésta ha de
esclarecerse y precisarse como praxis;
esto es, como teoría realizada : memo.
ria y experiencia históricas, conqu1Stas
ya obtenidas del pensamiento; y teoría que se realiza: que tra~fo"?a. la
historia y subvierte la praxis objetiva
dada, la otra praxis ante la que comparece y con la que se confronta.
En esto se expresa el qué y el cómo
del cuestionamiento, y el qué y el cómo de la realidad cuestionable: el pensar crítico que niega una realidad acrítica, fija, detenida en las seudoconcreciones de una praxis fetichizada: de una
no-praxis, de un practici8!11? ciego y
Pragmático donde como umca verdad
sólo queda la de " conocer es comer"
Compañeros de la generación

~965-

70 que egresa de la F~cultad de ~ilos~fía, Letras y Psicolog1a de }ª UruverS1dad Autónoma de Nuevo Leon:

Desde mi lugar de trabajo: la celda
donde estudio, ·preso político en, 1~
cárcel preventiva de la ciudad de Mex1co reciban mis más calurosos saludos,
m~ más fervientes esperanzas, mi confianza más firme en el futuro socialista
y comunista de los hombres, la sociedad
donde se realizará el yo cognoscente social, en suma, donde se realizará la filosofía.

NOTA: transcribo tres textos a cuyas fuentes
pueden acudir quienes deseen procurar~e precisiones más exactas respecto a determinados
conceptos.

Sobre la totalidad concreta

,

"La dialéctica de la totalidad concreta no
es un método que pretenda ingenuamente
nacer todos los aspectos de la realidad sin excepción y ofrecer un cuadro 'total' de.
realidad con sus infinitos aspectos Y prop1
dades, sino que es una teoría de la realida~ Y
de su conocimiento como realidad. La d1
!éctica de la totalidad concreta no es un m
todo para captar y describir tod~s los aspe
tos, caracteres, propiedades, r~lac1ones Y ?r
cesos de la realidad; es la teona de la realid
como totalidad concreta. Si la realidad
entendida como concreción, como un tod
que posee su propia estructura (Y, por tant
no es algo caótico), que se desarrolla (y, po
ende, no es algo inmutable y dado de un
vez para siempre), que se va creando (y, e
consecuencia, no es un todo perfect~en
acabado y variable sólo en sus partes s~,
lares o en su disposición), de tal concepe10
de la realidad se desprenden ciertas concl .
siones metodológicas que se convierten ~n _d
rectriz heurística y principio epistemolog1
en el estudio, descripción, comprensión, ilu
tración y valoración de ciertos sectores tem
tizados de la realidad, tanto si se trata de
física o de la ciencia literaria, de la biolo
o de la economía política, de problem
teóricos de las matemáticas o de cuestio
prácticas vinculadas con la regulación de
vida humana o de las relaciones sociales.
(Karel Kosik, op. cit., "La totalidad con
ta", p. 56).
,

Cárcel preventiva de la ciudad de México,
mayo de 1970.

Sobre el saber y la autoconciencia.

"La tarea de conducir al individuo desde
punto de vista sin formar hasta el saber d
bía concebirse en su sentido general, Y hab
que considerar en su formaci?n al individ
general, al espíritu autoconsciente. (...}
individuo recorre este pasado, cuya sus
cia es el superior espíritu, al modo de aq
que antes de emprender una ciencia su

rior recorre los conocimientos previos que
ya posee, con objeto de hacerse presente su
contenido; este individuo convoca sus recuerdos, sin que tenga en ellos su interés capital y su reposo. El individuo también tiene que recorrer los estadios de formación del
espíritu general según sus contenidos, pero
como formas ya depuestas por el espíritu, como estadios de un camino que ya está abierto y allanado. (. ..) Esta existencia pasada es
ya propiedad conquistada del espíritu general, el cual constituye la sustancia del individuo y, apareciéndole externamente, su naturaleza inorgánica. La formación desde este
punto de vista del individuo consiste en que
conquiste eso ya presente, consuma su naturaleza inorgáncia y la tome en su posesión.
Pero desde el punto de vista del espíritu general como sustancia esto consiste en que esa
sustancia se dé su autoconciencia, produzca
en sí su devenir y su reflexión.
La ciencia expone ese movimiento formador tanto en su detalle y su necesidad
cuanto como aquello que ya ha descendido a
momento y propiedad del espíritu. El objetivo es la penetración del espíritu en lo que es
el saber. La impaciencia pide lo imposible, a
saber, el alcanzar ese fin sin los medios. Por
una parte hay que soportar la longitud de ese
camino, pues todo momento es necesario; por
otra parte, hay que detener,e en cada momento, pues cada uno de ellos es una forma individual completa y sólo se contempla de un
modo absoluto cuando se considera su determinación como (un) todo o (algo) concreto,
o cuando se conside'ra el todo en la peculiaridad de esta determinación. Como la sustancia
del individuo, como el espíritu· mismo del
mundo ha tenido la paciencia de recorrer en
la larga ex tensión del tiempo todas esas formas y la de asumir el gigantesco trabajo de la
historia universal, en la que confórmó todo el
contenido de la que ésta es capaz, y como el
mismo espíritu del mundo no pudo conquistar con menor trabajo la conciencia sobre sí
mismo, así tampoco puede el individuo, por
la naturaleza de la cosa, concebir su sustancia
con menor trabajo; al mismo tiempo tiene en
realidad que hacer menos esfuerzos, puesto
que todo eso existe ya en ,í, puesto que el
contenido ha reducido ya la realidad suprimida como posibilidad, la impuesta irunedia-

tez, la formación, a su abreviatura, a la simple determinación del pensamiento." (W. F.
Hegel, prólogo a la Fenomenología del espíritu, citado en Georg Lukács, El joven Hegel,
cit., pp. 455-56. (Véase Hegel, Fenomenología..., ed. FCE, 1966, pp. 21-22).
•

Sobre el concepto de praxi,

"Para Marx, el pensamiento es praxis, y es
praxis su objeto; es decir que en la praxis
verifícase la existencia de ambos términos y
que, en ella, por lo tanto, pensamiento y realidad coinciden. Praxis es el proceso del conocimiento que Marx (si bien tomando como
punto de partida la actividad aensible) con-

sidera, al igual que Hegel, sup\lración de la
antítesis entre 'la unilateralidad de la subjetividad y la unilateralidad de la objetividad' (Hegel, Enciclopedia de las ciencias
filosóficas, párrafo 225). Apartarse de la
praxis significa separar mediante una abstracción los dos términos, que sólo en su relación tienen existencia y vida; es decir, significa despojarlos de su vida y existencia
real. Y como el método abstracto es propio
de la escolástica, Marx considera una cuestión
puramente escolástica la planteada sobre la
realidad de un pensamiento que se separa de la
praxis." (Rodolfo Mondolfo, El materialismo histórico en F. Engels, ed. Raiga!, Buenos Aires, 1956, p. 29).

�GEORGES BATAILLE EN PERSONA

Madeleine Chapsal
ABANICO
Pienso que lo que me obliga a escribir
es el miedo a volverme loco.
¡1

Sufro unq aspiración ardiente, dolorosa,
que perdura en m( como un deseo
iniarufecho.
Mi tensión se asemeja, en un 1entido,
a unas locas ganas de re(r, difiere
poco de las pasiones conque arden los héroes
de Sade, y, sin embargo, está próxima
a la de los mártires o los santos. .•

Georges Bataille nació en Billom, Puy-de-Ddme el 10 de septiembre de 1897. Ingresó a
l'E~le des Chartes, prosigue la carrera de bibliotecario, primero en la BibliotMque Nationale en París, después en Carpentras Y
en Orléans. Ligado con el grupo surrealista,
publica en 1928 Historia del ojo, después
funda varias revistas (Documenta, Acéphale,
y en 19 5 7, Critique); participa en mu chas
otras (Verve, La Nouvelle Revue Frarn;aise).
Entre sus grandes obras: La experiencia interior (1943), El odio de la poesía (1947),
El abad C (1950), La parte maldita (1950),
El erotismo (1957), Las lágrimas de Eros
(1961 ). La publicación de sus obras completas está a cargo de las Ediciones Gallimard
desde 1969.

La primera vez que vi a Georges Bataille
debía ser la última: fue en la primavera de
1961, en la biblioteca de Orléans, de la que
era conservador. Murió algunos meses más
tarde, el 8 de julio de 1962.

Georges Bataille, Sobre Niet:uche.

-¿Termina usted una obra sobre el
erotismo titulada Las lágrimas de Eros?
GEORGES BATAILLE.- Así es. Una
obra que me da muchos problemas porque trabajo en ella desde hace bastante
tiempo y desgraciadamente no puedo
trabajar sino muy poco, mi salud no es
buena. Me debato en circunstancias que
no he escogido... pero acabo por llegar,
con mucha paciencia.

-¿Usted había comenzado ese libro
desde cuándo?
G. B.- Oh, después de más de un año.
¡Pero es un libro pequeño! Y sobre un
asunto que no demandaba nuevos conocimientos. Aunque, evidentemente, me
siento obligado a comenzar por el erotismo prehistórico, que ha sido poco es-

tudiado.

-¿Con qué documentos trabaja usted?
G.B.- Con los de las cavernas. Yo escribí en otro tiempo un libro sobre la
caverna de Lascaux. En esta caverna
existe lo que se llama "el pozo", donde
usted probablemente no descendería
porque de ordinario no hay descenso: se
necesita preguntar, arreglar las cosas con
el guarda, etc. Bien, allí hay una cosa
muy bella, muy bella en sí misma. Aunque quizá no sea la más bella. En c9!_1.junto, las pinturas de Lascaux son extraordinarias, pero la más curiosa es
esta: la única en todo caso donde aparece la figura de un hombre. Ese hombre
es mi Dios, en un estado que no deja ignorar . .. los éxtasis que experimenta.
Esto que digo puede ser engañoso, como
sucede cuando los animales son pintados de una manera completamente realista. El hombre solo, pintado en la caverna, es muy esquemático, completamente esquemático, pero, si usted quiere, la única parte definida destaca su
masculinidad.

-No sabía que se encontraban pinturas eróticas entre las pinturas prehistóricas.

G .B.• Se encontraron muchas. Pero
generalmente son, como es el caso del
hombre de Lascaux (a menudo se le llama as1), simplificadas. Se podría hablar
de caricaturas más que de pinturas.

- ¿Y con qué espíritu piensa usted
fueron hechas esas pinturas?
G. B.. Es difícil decirlo. . . Hay un
hombre con un animal... en principio
se tiene la impresión de que el toro (no
es un bisonte), que el animal está a un

paso de matar al hombre. Pero eso no
está tan claro como lo otro. Un toro,
con mayor razón un bisonte, es un animal muy aterrador. No se puede saber
qué hacen allí. Yo lo interpreté lo mejor
que pude. Creo, sobre este punto_, hab?
llevado las explicaciones muy le10s; sm
embargo, he sido más prudente que la
mayor parte de aquéllos que han hablado y emitido hipótesis complicadas, que
han creído poder encontrar esto y aquello... Por ejemplo, se ha visto en ese
personaje medio dormido y acostado, a
un personaje en éxtasis. Pero eso no es,
creo, del todo serio. Y, sin embargo,
esas gentes son más serias que yo, puesto que yo, como usted sabe, no tengo
estampa de erudito...

- ¿Qué representa para usted el ero-

.
.,
tismo.

G. B.- Es una experiencia interior. Yo
no busco explicar el mundo por el rasgo
del erotismo, no, pero veo, a pesar de
todo, al erotismo como la vía más poderosa que nos permite entrar en el instan•
te, de vivir el instante. Dicho de otro
modo, creo que la mayor parte de la actividad humana consiste en hacer cosas
que servirán más tarde, mientras que el
erotismo (no hablo de la concepción de
niños, aquí eso no es lo esencial) no descubre nada. Es puro derroche, gasto de
energía en ella misma, fiebre donde se
ofrece un resultado inmediato y de ningún modo un resultado posterior como
en el caso del obrero que trabaja.

- ¿El erotismo sería lo contrario del
trabajo, su revés?
G. B.- Sí, cuando Ún obrero trabaja,
por ejemplo, JI no se ocupa sino del por•

�venir, mientras que el erotismo se interesa nada más en el presente. Es por eso
que se puede hablar de una experiencia
completamente aparte.

-Es porque usted tiene otro modo ...
no forzosamente inferior... Usted bus-

caba algo ...

_¿U na experiencia feliz o desgraciada?
G. B.- Es evidentemente el placer que
produce la danza, pero en fin, esto n,o
conduce siempre a la pureza y alegria
simple; a menudo es muy pesado... En
Las lágrimas de Eros señalo tod~ l~ 'r1e
el erotismo puede aportar de mfirutamente penoso, de infinitamente doloroso.
_¿Cómo comenzó usted a escnºbº,
ar·

G.B. Me fastidia un poco decírselo... En fin, mi primer libro fue un libro erótico.
_ ¿Cómo veía usted entonces su carrera de escritor?

G. B.- No tengo idea... Me veía más
bien como un filósofo. Siempre, ante todo, he girado ·alrededor de la filosofía.
Pero la he tratado de tal manera que no
puedo decir que sea verdaderamente un
filósofo. Fallé en lo que quise ser, algunos de ni.is libros se le acercan, profundizan en ella, pero me he dado cuenta
que bahía una distancia entre lo que escribo y la filosofía verdadera.

,,

-¿Por que.

f

G. B.- Porque una filosofía d~a de
ese nombre debe poder encadenar mde:finidamente su pensamiento. Ahora bien,
yo soy incapaz de seguir en lo mismo
durante largo tiempo.

G.B.- Buscaba la angustia, p~ro más
bien para liberarme de, e~la. V~1a en el
exceso de angustia la um~a sali~a de la
angustia. Sí, no puedo decirle la epoc!···
aunque me complacía un poco, le hma a
esta angustia.

recargando ese movimiento. Lo ideal s';
ría escribir como Platón. Veo esto as1:
él intenta establecer que puede levantar
un edificio racional, y que sin embargo
hay algo más allá...

mo no podía expresarlas mejor sino hablando de una idea que me llegó, creo
que ayer o anteayer, de hacer un libro
que llevaría sobre la primera página de
la cubierta El surrealismo está muerto,
y sobre el reverso de esta cubierta Viva
el surrealismo. ..

G. B.- Contra el estado de cosas existente. Una rabia contra la vida tal como
ella es.

_•Usted no sabe qué va a escribir en
¿
b . 'I
el momento de ponerse a tra aJar.

-Actualmente, ¿en qué encuentra
usted vivo al surrealismo?

-¿Tal como ella nos es impuesta por
una sociedad, o contra la vida misma?

G.B.- Eso depende. Hay libros que no
puedo hacer sin saberlo, sin. tener una
idea aproximada. Pero en fm, muy 8
menudo, aun cuando creo saber adónde
voy, comienzo a escribir otra cosa Y
aquello toma un giro imprevisto... En
cierto sentido, hay algunas cosas rez~~
das en mí, enfermas, de las que mahc~
tanto y no les saco partido. No estoy sm
embargo al margen de Boileau, pero si
usted lo prefiere, el "Frecuentemente
un bello desorden es un efecto del ar•
te" ·me hace pensar en mi manera de
com~oner! De hecho yo no podría ll~
gar a mantener el orden, y en el esp1
ritu de Boileau es evidente que el o
den es superior al desorden ... pero a veces se puede reencontrar la riqueza exiatente en el desorden. Eso no es fácil, pero yo me he vuelto muy avezad~ en
tos pequeños problemas: converru: ~l ~
sorden, el desorden fundamental, inicial
en algo que participe del arte, me pare
un muy buen principio.

G. B.- Y bien, veo al surrealismo tocar lo esencial. No sabría decirlo mejor
cuando intento representar la idea que
me hago de él, no tan clásica pero que,
creo, confirma aquélla que expresó Breton: hay en el surrealismo algo profundamente religioso, de tal manera que el
nombre de san Juan de la Cruz, a mi parecer, no lo deforma. Una de mis dificultades, al principio, con el surrealismo,
era que yo estaba mucho más con dadá
que con los surrealistas, o al menos lo
estaba entonces como ellos no lo estaban más. Es cierto: para mí, hay que ir
hasta el extremo, hacia lo que se podría
llamar misticismo, hacia lo que intenté
designar con el nombre de san Juan de
la Cruz. Cuando digo al extremo, quiero
decir a los dos extremos: ¿qué mayor
contraste se puede imaginar que un señor afirmando a la vez sera dadá e impresionado por la biografía de san Juan
de la Cruz?

G. B.- Está claro que no importa cómo, cualquiera que sea el género de sociedad que nosotros tengamos, en el límite, esta rabia se encontrará siempre,
porque no creo que se pueda alcanzar
un estado de cosas tal que permitiera
vencer esta rabia.

_ ¿No intentó el psicoanálisis?

G. B.- Sí, lo intenté. No pudo ser
más ortodoxo ese psicoanálisis, aunque
no duró sino un año. Es poco tiempo,
pero fue suficiente: me cambió del ser
completamente enfern_iizo que yo era en
alguien más o menos VIable.
_¿Eso le interesó?

G. B.- Me apasionó y liberó.
_ ¿Liberación que usted no habría
• obtenido escribiendo su obra!

G. B.- No creo. Por una razón fác~
de expresar: el primer libro que escnbí, aquel del que le h3:1&gt;laha, no lo pude
escribir sino psicoanalizado. y creo poder decir que es solamente liberado de
esa manera como pude escribir.
-Con frecuencia se pregunta qué es
un escritor. Cómo consigue llegar a sus
propias fuentes. Usted que,sufrió ~l mal,
sus consecuencias, ¿podna explicarlo?

G. B.- No sé. Me costó mucho trabaj~
escribir. Me parece que lo ideal seria
componer sin por ello '_'recarg~" el movimiento de su pensamiento; pienso que
la mayor parte de las gentes componen

-¿Tuvo usted relaciones muy es
chas con el surrealismo?

G. B.- Mis relaciones con el surre ·
mo han sido de una cierta absurdida
pero probablemente no más que t
mi vida. En todo caso, si no llegam
André Breton y yo a declaramos h
les uno al otro, no es una cuestión
todo... Mis relaciones con el surr

- ¿Qué lo impresiona?
G. B.- Es un rabioso. He aquí el aspecto que tiene en común con los surrealistas (a mi juicio eso es lo esencial
del surrealismo): una suerte de rabia.
Cuando André Breton escribía: "Abandonen a sus mujeres, abandonen dadá ",
pienso que él tenía el espíritu de esa ra-

bia.
-¿Una rabia contra qué?

- ¿Encontrarse dentro de un cuerpo
es una situación intolerable?

G. B.- Encontrarse dentro de un cuerpo gobernado por la razón, mientras la
razón no puede vencer todos los instintos que existen en el ser humano, engendra una rabia que puede llegar a verse
como indeleble. Algo que sobrevivirá a
todas las posibilidades. Eso puede ser
por otra parte ese punto en el que yo
me he sentido siempre más o menos
opuesto a los surrealistas: ellos hacían
muchos más esfuerzos que yo intentando
reformas.
-¿Por eso habló de la risa? ¿Cómo
la entiende usted?

G.B.- Sí, para mí, la risa está en el
fondo de todo. Con una condición: se
trata de reírse de sí mismo, de ninguna
manera debe creerse liberado de lo intolerable al reírse de otro. Reírse de
otro porque se condena ingenuamente

algo en él, no es arreglar el problema.
Así no se liberará nunca de nada. Al
reírse de otro, en realidad no se suprime
la complicidad profunda que hay entre
el que ríe y el que es objeto de la risa.
- ¿Pero de qué sirve reír?
G. B.- Hay en el hecho de reírse de
sí mismo un regocijo cuyo soporte es,
en suma, un hundimiento. Es algo difícil de expresar. Excúseme por no culminar lo dificultoso, por dejar ciertas cosas
abiertas...
-Si se le preguntara qué piensa haber
descubierto o aportado de mayor importancia, en tanto que pensador, ¿qué diría usted?

G. B.- Diría de buena gana: de lo que
estoy más orgulloso es de haber mezclado las cartas; es decir, de haber asociado
la manera de reír más turbulenta y más
chocante, más escandalosa, con el espíritu religioso más profundo. Nótelo: no es
necesario imaginarse, a ese respecto, la
posibilidad de descubrir algo nuevo. Es
cierto, los hombres han alcanzado ptmtos extremos; pienso en ciertos yoghis,
en Ramakhrisna.
En realidad, estoy persuadido de lo
siguiente: el hombre vive en una suerte
de completo divorcio entre las ideas
que profesa y aquello que existe verdaderamente en el fondo de él mismo.
-¿En el fondo de él mismo?

G. B.- Sí, necesitaría convertirse en
el mayor rabioso posible y conservar al
mismo tiempo su lucidez. Todo lo que
pretenda el hombre, es decir, todo al

��EL LOBO SUSPIRA

Georges Bataille
NUEVE POEMAS DE EL ARCANGELICO

mi locura y mi miedo
tienen grandes ojos muertos
la fijeza de la fiebre
lo que mira en esos ojos
es la nada del universo
mis ojos son ciegos cielos
en mi impenetrable noche
está lo imposible pregonando
todo se desploma

*
almanaque de lejía de tinta
inmortalidad de poeta velludo
poesía cementerio de obesidad
adiós terneras maliciosas
dulces muertos vestidos por mujeres desnudas

Nada tengo qué hacer en este mundo
sino arder
te amo hasta morir
tu ausencia de reposo
un viento loco silba sobre tu cabeza
estás enferma de haber reído
me huiste por un vacío amargo
que te destroza el corazón
destrózame si quieres
mis ojos te encuentran en la noche
ardiendo de fiebre

*
estrella penetra el cielo
grita como la muerte
asfixia
no quiero la vida
asfixiarme es dulce
la estrella que se eleva
está fría como una muerta

adiós mentira sueños

*
te pierdo en el viento
te cuento entre los muertos
un cordón necesario
entre el viento y el corazón

*

véndame los ojos
amo la noche
mi corazón es negro
empújame hacia la noche
todo es falso
sufro

�el mundo siente la muerte
los pájaros vuelan los ojos desorbitados
eres sombría como un cielo negro

*
la fiesta comenzará
en el fango y en el temor
las estrellas caerán
cuando la muerte se aproxime

*
Eres el horror de la noche
te amo como se agoniza
eres frágil como la muerte
te amo como se delira
sabes que mi cabeza muere
eres la inmensidad el temor
eres bella como matar
el corazón desmesurado me asfixio
tu vientre está desnudo como la noche.

*
Me conduces directamente hacia el fin
la agonía ha comenzado
nada más tengo que decirte
hablo desde el cementerio
y los muertos están mudos.
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DE POEMAS ELIMINADOS

El osario
La fuerza de la vida y la desdicha del frío
la difícil necedad del hombre
que sabe la ley de su cuchillo
la cabeza avara del éxtasis
un corazón de hielo üna sopa humeante
un pie sucio de sangre
el bigote de lágrimas
una lenta matraca de moribundo.
El muro
Un hacha
denme un hacha
a fin de que me espante
mi sombra sobre el muro
tedio
sentimiento de vacío
fatiga.
La escarcha

Mi amante la muerte
estrella de cal viva
corazón de hielo corazón de agua
corazón de cabellos de escarcha
estrella de ceniza
silencio sin labios.

�La ventana

huir el exceso de ese silencio
distraer la fetidez.

Pajarillo
mil colores
una muerte abarca el cielo

La iglesia

un cuervo fatigado
los ojos muertos
el viento desgarra el cielo

Cierzo de invierno
oh mi moribunda hermana
fulgor de lobo mordedura del hambre
piedra helada en el corazón desnudo

cuchicheo
de una muerta
la locura abre el cielo.

ah escupitajo de la indiferencia
ah cielo de insulto en todos los corazones
ah frío más vacío que la muerte.

DE POEMAS EROTICOS

Noche blanca

Ahogarse
impedir una voz
tragar desfallecida la lengua
abolir el rumor
dormirse
afeitarse
reír con los ángeles.
Noche negra

Te mofarás de tu prójimo como de ti mismo

El suelo
Me gusta la ceniza la escoria del hierro
una cabeza de dura piedra
y la insistencia de mi vida
las manos violáceas
las risas en el frío
y el cuchillo rojo de los dientes.

*
Risa de pájaros fango de sangre
estrépito helado de los dientes
basura grito vómito
cabeza sumida en el horror.

EL LOBO SUSPIRA

El lobo suspira tiernamente
duerme bella castellana
el lobo lloraba como un niño
nunca sabrán mi pena
el lobo lloraba como un niño

Sacad el amor de la oca
del bazo de los grandes señores
El olvido es la amistad del degollado
Con permiso
me voy.

La bella rio de su amante
el viento gime en un gran roble
el lobo murió llorando sangre
sus huesos secaron en el llano
el lobo murió llorando sangre.

La máscara
Ver,ione, de Miguel Covarrubia,

Muerte enmascarada de papel grasiento

�BATAILLE/ZAMBRANO

Silvia Mijares
Vivo la experiencia sensible Y no la explicación lógica. Tengo de lo d_i~no una ?x:
periencia tan loca que se reiran de m 1 s1
hablo de ella.
Georges Bataillc, La experiencia interior.

El oscuro rpundo de Bataille

No, de ninguna manera podríamos a~eptar que Georges Bataille ~s, ~n escntor
popular. AJ cont~~o, es d~f1c1l entender
811 lenguaje sedicwso e msolente. Sus
ideas audaces su rebeldía, el misterio Y
la oscuridad ;epresentan la antítesis del
escritor que comúnmente estamos acostumbrados a leer. Es cierto, las obras de
Bataille no son para conformistas, en
ellas desciende a lo más profundo de lo
humano transgrede las instituciones estahlecid~s, mezcla los contrarios, lo positivo con lo negativo, lo profano con lo
religioso. La pureza y el rigor ló~~o
nunca fueron los principios que def1meron la obra de nuestro autor. "La indisciplina y la tiniebla de algunos de sus
textos fueron buscadas por ese díscolo
que ambicionó la sombra ~on la ~i~ma
tenacidad con que un Valery codiciaba
la luz. " 1
Todo esto adquiere sentido, para
quien sin prejuicios pr~tenda l~~gar al
principio, al fondo, al ongen, valiendo~e
de todos los medios a su alcance, sm
"la ficción" de que todo resulte "b'1en",
sino con el propósito de enfrentarse a la
incoherencia al desorden, que nos conducen gener~mente a situaciones límite
y que si bien son gener~?oras .de angustia y sufrimiento, tamb1en registran una
gran experiencia vital.

Las reflexiones se dirigen obsesivamente a la violencia humana, al deseo, al
sexo, a la religión, a la sociología, a la
literatura a la filosofía, etc. Esto no nos
sorprend~, Bataille se ha ca_racterizado
por tener intereses muy_ diversos que
con su fuerza de pensamiento ha logrado integrar. El hombre es "el dominio
en donde los contrarios se abisman y se
.
,, 2
conjugan .

Todo conocimiento profundo de
~ más allá del objeto de conocimiento

si el conocimiento científico no lo
agotar el objeto, se te~d~án qu~ u_tiliz,
otros recursos, los sub1et1vos, s1 bren
tos no se pueden demostrar sí se pue_d
experimentar, sentir, vivir. E_ste conJ
to de experiencias necesanamente
transformarán en conocimiento
"ávido de ver, es el instante en que,
servando corre el riesgo de volverse m
Nuestro filósofo se propone a través ciego qu~ un ciego, especie de viden
del camino negativo hundirse hasta el que recuerda 4al sol como una mane
fondo del ser, en el misterio, ~n la gris, molesta". Bataille nos alerta so
muerte. Busca en el aspecto irracional los riesgos que corre el que se enfren
del hombre, en las partes bajas, en los al conocimiento. Reconocemos que
órganos sexuales, en el lado oscuro del ciencia tiene logros precisos pero l'
tados: nos proporciona orden, siste
ser humano ' en el punto más hermético.
,
,
''Nada a decir verdad, nos esta mas ce- concatenación. Todos los grandes pe
tTado que esa vida animal de la que he- dores se han preocupado por el prob
ma del conocimiento, de la relación
m·os salI'do. ,,3
que se encuentra el sujeto con el obje
El desarrollo social ha contribuido a Platón en el mito de la caverna nos pi
que el hombre rechace la s~la idea de tea que el pleno logro del conocimien
asumir sus instintos, su lado mdomable. es difícil y nos puede deslumb
Tal situación abstrusa lo coloca frente
Parménides aseguraba: todo lo real
a un conflicto. Sin embargo, este enforacional
y todo lo racional es real.
que singular sitúa a nue~tro pen~dor reconcluía
reconociendo que el mundo
belde en un lugar especial de la literatuirracional,
contradictorio, por lo tan
ra, en la corriente maldita de la cultura
irreal;
sin
embargo,
los humanos p
europea. Con el intelecto no se puede
cipamos
de
esta
"irrealidad"
que es
bajar al fondo irracional del ser -nos
hecho
y
además
no
podemos
sosia!
dice Bataille- sino a través de la experiencia interior que se sirve de la dramaLa deshumanización del hombre
tización y del movimiento oscilante e~jo
consigo el esclerosamiento de la
tre ley y violación. Esta idea tiene sentituraleza:
"Bajo la dirección del Esta
do cuando observamos a la naturaleza y
romano,
que suprimió la libertad
descubrimos que todo es polar, es decir,
toda
la
tierra,
la naturaleza fue som
todo tiene su contrario. El uno presupone al otro, pero de ningún modo u~o da a una ley extraña al hombre y
aniquila al otro. Se trata de que ~~s1s- cada a su conexión misma . .. La na
tan los opuestos, de que haya moV1IB1en- raleza dejó de ser divina, libre y bella
to, conjugación dialéctica, mas nunca de El hombre pierde la confianza en
mismo y la naturaleza se convierte
suprimir a uno de ellos.

un montón de cosas extrañas y muertas.
En el naturalismo de Fichte se manifiesta el dualismo religioso, el reconocimiento del yo teórico y práctico y la
superioridad del sujeto que trae como
resultado la destrucción y la cosificación de la naturaleza; "el ego del cogito
cartesiano-kan_tiano y del volo fichteano
reduce el mundo a un 'cadáver', a una
'materia muerta' sobre la cual debe reinar el 'concepto'".6 Hegel rechaza esta
posición coincidiendo con el pensamiento de Platón; al considerar que el universo debe ser venerado como un "Dios
bienaventurado".
Nietzsche al abordar el problema del
conocimiento nos dice: ''La prueba irreversible de la lucidez y de la veracidad
ha enseñado, sin embargo, el instinto
fundamental de fabulación a no engañarse más a sí mismo, y la conciencia,
instrumento crítico y pacificador, ha
descubierto bajo el error de la verdad esta verdad de que el ser no es ni verdadero ni falso, sino infinito movimiento expresivo, que no sostienen ni sujeto expresan te ni objeto expresado y que el fi.
lósofo, prolongando el viejo instinto
mílico, es el poeta de lo que sobrepasa
los límiles de la experiencia, que no tiene a esle respecto ni ejemplos ni originales y que es, por consiguiente, responsaLle de la cxislencia que querrá para él
y para los otros. En la imnensa soledad
de la vida y del pensamiento es, pues,
del h6TTlbrc la idea que subsume al hombre". 7 Todos estos enfoques acerca del
conocimiento nos obliga_n a planteamos
la siguiente pregunta: ¿Qué fue lo primero, la conciencia o la materia? Si
aceptamos que la conciencia fue primerol la naturaleza debe sujetarse a ella.

Pero si por el contrario aceptamos que
la materia siempre ha existido, no ha tenido ni principio ni fin, es infinita e
inagotahl~, entonces nos daremos cuenta de que el concepto es el pensamiento
de la estructura de un objeto; por lo
tanto, la naturaleza no se sujeta a los
conceptos ni a las leyes lógicas, sino a
sus propias leyes, a sus contradicciones,
a su especial manera de existir. Bataille
acepta ser materialista porque considera
a la materia como lo estrictamente sustantivo.
Para Nietzsche el juicio no es un acto
de conocimiento, más bien es un acto de
fe, porque lo que se supone que es verdadero es lo que se afirma en el juicio.
Esta posición dista mucho de expresar
lo que puede tenerse por verdadero.
Descartes nos propone recurrir a la
fe, a la creencia de un Dios que no nos
puede engañar y que es la garantía del
conocimiento. La creencia es el fundamento del conocimiento. En la filosofía cartesiana el pensamiento en su totalidad se encuentra sujeto o subordinado al concepto de fe.
Con Parménides surgieron los principios lógicos de identidad y contradicción. También con él se plantea el problema de la inmovilidad del ser. Su idea
del ser es muy sui generis: es preciso, lógico y racional, y nada tiene que ver con
la realidad material; pues lo concilie así:
uno, inmutable, esférico y eterno.
Para Bataille el ser es sinónimo de devenir, de movimiento, de vida. Es la totalidad de los entes. La rebeldía de Bataille contra la lógica, la moral, el estado, la familia, da a su obra la unidad,

porque los hechos pertenecen al curso
de la realidad y los pensamientos al curso de la estructura de la lógica.
Tenemos que reconocer que la vida
de cada ser es irrepetible, sólo se vivirá
una vez. No obstante, cada uno se empeña en vivir en el mundo de las apariencias, de las concepciones unitarias, en
los sistemas lógicos preestablecidos, para hacer a un lado la vida y conformarse
con las representaciones maniqueas suplantando la expresión vital. En nombre
de los principios de la razón se pone en
entredicho la realidad material para que
lo adjetivo, la predicación, el juicio sean
lo real. En la situación extrema, en la
experiencia interior, la razón se pone entre paréntesis para introducirnos en la
propia existencia del ser humano, para
sentirla, vivirla y experimentarla al margen del logos.
Las experiencias religiosas le ponen
un límite a la experiencia misma, porque la conducen y cuando se logra el
objetivo propuesto, se termina el deseo,
se llega a la satisfacción. La experiencia
que propone Bataille es libre, sin prejuicios,· sin un fin previamente definido.
Esta experiencia nos abruma, nos conmueve y es posible que nos haga caer en
el sinsentido, pero a cambio de experimentar lo que todo ser humano debe
vivir por el solo hecho de existir.
La experiencia interior no prejuiciada es temeraria, no hay una idea que
ofrezca la posihilidad feliz de salvación
como en el cristianismo, como en los
éxtasis de los místicos. Esta experiencia
libre nos lleva a un lugar incierto, desconocido, que "exige un imperio no. compartido", la soledad que luego aquélla

�E

u

paradójicamente eliminará para ofrecernos la unidad del sujeto y el objeto. El
logos entendido co~o _razón pret~nde
quitar el velo del m1~teno, ~ero cun~~mente se olvida de el y se mteresa umcamente por sus propias estructuras y
objetivos, para dejar a la realidad_oscura
y contradictoria de lado. Es as1 _como
surge una concepción_ absurda, ~b1smal,
distanciada de la realidad matenal, con
la que naturalmente está en desacuerdo
Bataille.

El ojo poético en la filosofía de María
Zambrano

•

La poesía sufre el martirio del conocimiento, padece por la lucidez, por la videncia.

María Zarnbrano, Filo.afía y poe,ía.

••

•

.• :

Notas de la primera parte

.

l. Vargas Llosa, Mario, " Bataille o el rescate
del mal" pról. a El vP.r&lt;ladero Barba-Azul
(La trogedia de Gilles de Rais) de Georges
Bataille, trad. de Carlos Manzano, Tus·
quets, Barcelona, 1972, p. 8.

•

2.Bataille, cit. por Vargas Llosa, op. cit.,
p. 16.
3.Bataille, Georges, Teoría de la religión,
trad. de femando Savater, Taurus, Barcelona, 1975, p. 24.
4 . Blanchot, Maurice, " La experiencia ~terior" en Falsos pasos, trad. de Ana Aibar
Gue~a, Pre-Textos, Valencia, 1977, p. 45.
5.Hegel, cit. por Kosfas ~apaioannou, Hegel, trad. de Bartolome Parera Galmes,
Edaf, Madrid, 1981, p. 43.

6./bid., p. 44.
7 .Delhornrne, Jeanne, Nietzsche, trad. _de
Francisco López Castro, Edaf, Madnd,
1981, p. 98.

•

••

•

.

·.•• . .
•

Es una característica de nuestro tiempo
establecer dicotomías, separaciones, especialidades que nos obligan a utilizar
un cartabón para las cosas y no sólo para ellas sino para los seres humanos también. A ello se debe que nos preguntemos: ¿Homero poeta o filósofo? Luis
Barragán ¿ingeniero o arquitecto? Etcétera. Para Aristóteles, Homero fue el
primer filósofo y lo coloca al lado de
grandes pensadores de su época, como
Parménides. Pero ¿qué hace un poeta
entre los metafísicos? En los orígenes
de la cultura era natural que un poeta
f~era al mismo tiempo filósofo. Kranz
nos dice al respecto: "El mundo de Hornero es una admirable unidad de lo
suprascnsihle y lo sensible, de los espiritual y lo corporal, la luz y la sombra,
la alegría y el dolor, como si en estas antítesis se manifestara la ley una de la
Naturaleza." 1 En Homero no hay una
teología, no hay un sistema que se manifieste desde lo oculto, no hay un predominio del fatalismo ni de la fe, sino
la manifestación libre del albedrío, del
criterio de los hombres, de la responsabilidad propia. "A lo largo de toda la
epopeya homérica se repite el afán de
señalar hasta dónde lle~a la libertad de
acción de los hombres."

En nuestro tiempo retomamos este
tipo de planteamiento y nos preguntamos: María Zambrano ¿poeta o filósofa? Para responder habría qué analizar
por qué poeta o por qué filósofa. Los
escritores literarios piensan a través de
imágenes, los filósofos lo hacen a través de conceptos, de categorías. Pero
como decíamos anteriormente, hay una
tradición de pensadores de la talla de
Homero, de Platón, de Nietzsche, de
Bataille, de Sartre, de María Zambrano,
que nos muestran no sólo su preocupación por cómo enfrentar y encontrar
la verdad, sino también por cómo expresar esta verdad, y todos ellos han
elegido el camino de la estética, de la
poesía, de la forma literaria para decir su verdad.
En el caso de Borges se da otro matiz,
en su escritura hay temas filosóficos,
pero no deben interpretarse como un
propósito para hacer filosofía, sino
como un recurso para crear temas nacidos de la abstracción que jamás acaban con la expresión literaria. Toda la
obra de Borges es estrictamente estética. A lo largo de sus páginas hay ciertos
temas que se presentan .como constantes: la muerte, la vida, la eternidad, el
amor, la amistad, etcétera, pero si las
ideas filosóficas expresan relaciones generales, Borges las transfonna en bellos
relatos y poemas de sucesos en mundos
fantásticos.
Por otro lado Georges Bataille también tiene sus coincidencias con María
Zambrano, en tanto que ambos hacen

a un lado el estigma de la objetividad
rigurosa, ya que enriquecen sus planteamientos con todos los recursos posibles y logran una idea más integrada
del hombre y de la realidad en general.
Cioran escribe: "María Zambrano no ha
vendido su alma a la Idea, ha salvaguardado su esencia única situando la experiencia de lo Insoluble sobre la reflexión acerca de ello; ha superado en
suma, la filosofía. . ." 3 Coloca su pensamiento sobre el misterio, sobre lo
complejo; a la complejidad del devenir
responde con la complejidad del espíritu y el resultado es una obra filosófica escrita con delicadeza y profundidad .
Nuestra pensadora nos da la pista en
su libro Claros del bosque4 acerca de
cómo aborda la realidad, y en la forma
de afrontarla podemos distinguir algunos matices, entre ellos la diferencia
entre las palabras y el lenguaje, entre
sabiduría y conocimiento. ¿Será posible
que sólo la razón nos pueda conducir a
la sabiduría? O ¿hay otros elementos
que sin tener el rigor de la razón también nos llevan a la sofrosine? ¿Hacia
dónde nos conduce una concepción general del universo, surgida de la totalidad de elementos que constituyen el
ser humano? Naturalmente a un sitio
muy diferente al que nos lleva la sola
razón.
"El claro del bosque es un centro en
el que no siempre es posible entrar";5
además no hay que buscarlo. Nada determinado, prefigurado o consabido de-

�RELIGIOSIDAD EN BATAILLE

José Roberto Mendirichaga
he empañar la aventura del conocimiento. Hay que "suspender" la pregunta
que es esencial en el ser humano: "a la
propia alma asfixiada por el pregun~r
de la conciencia insurgente, a la propia
mente a la que no se le deja tregua para concebir silenciosamente, oscuramente".6 Habría que dejar que nuestra
sensibilidad, que nuestro instinto, que
nuestra mente, que nuestra. psique se
conjuguen, se sorprendan, se extasíen
frente a la realidad, para experimentarla,
para vivirla.

1

1\

Georges Bataille asegura: "Cada conocimiento vale dentro de sus límites,
pero queda por saber lo que vale si el
punto extremo se da, lo que una experiencia última añade. ( ...) lo que subsiste, pese a todo, como un lienzo de
pared resquebrajado, acrecienta, no cal7
ma el sentimiento vertiginoso. " Si la
realidad es complicada no podemos conformamos con la respuesta de la razón,
siempre hay que ir más lejos. El camino
sería no tratar de acomodar la realidad
a nuestras categorías intelectuales, por
el contrario, hay que dejarla así, tal Y
como es, móvil, contradictoria, irreductible.
Cuántas veces no queremos enfrentar
la realidad porque nos atemoriza,. nos
angustia y no tenemos una respuesta clara sino una conmoción, algo que nos
desconcierta, pues todo lo que tenía
sentido hasta ese instante lo pierde, Y
paradójicamente esa experiencia nos enriquece. Estamos acostumbrados a utilizar la razón como instrumento de cono-

cimiento y sabemos que el logos alumbra, quita el velo, descubre. Sin embargo
los instintos y los sentimientos, como
tambores ruidosos y primitivos, están
allí sonando continuamente, marúfestándose; fantasmas que al estar encarcelados o reprimidos aniquilan nuestra
visión, la distorsionan, la fragmentan.
También Heráclito en el pasado consideraba que la lucha era la madre de todas las cosas; la tensión, la contradicción
es la forma en que se marúfiesta el devenir. Nietzsche reconoce a Heráclito como su propio antecedente. Ambos buscan la suprema urúficación entre lo apolíneo y lo dionisíaco; Heráclito lo encuentra en la lucha; Nietzsche lo encuentra en la tragedia antigua. "En su cercanía siento más .calor humano y me encuentro mejor que en cualquier otra
parte. La afirmación de la ~c?nstancia
y de la destrucción, lo de~1S1vo _en la
filosofía dionisíaca; el decirle s1 a la
oposición y a la guerra; el devenir, jun!o
con el rechazo radical incluso del nusmo concepto 'ser' -en todo esto tengo
qué reconocer, desde todo punto de
VI•sta lo más afín a mí de todo lo que
'
~
se ha pensado hasta ahora.'
Hay un punto . de coincidencia en
todos los escritores anteriormente citados. Todos están de acuerdo en reconocer que la razón aislada no es la única fuente de saber. La poesía logra una
integración más completa del urúverso
y del hombre, pues los instintos, los
sentimientos, la psique, la razón, etc., se
conjugan en la creación poética. "La

poesía busca realizar la inocencia, tr
formarla en vida, y más allá de la c
9
ciencia: en palabra, en etenu'dad."
tanto que la filoso{ ía "ahonda en lo
constituye toda distinción y la histo ·
es, a su vez, ~l movimiento realizad
. · ·' "lO
de toda posihle d1Stinc10n
. El fil'o
fo se distancia del objeto para oh
vario, para distinguirlo, para apreh
derlo, en cambio el poeta espera rein
grarse, volverse uno con la naturale
ser flor, pájaro o montaña.

Notas de la segunda parte
l .Kranz, Walther, La filo,ofía griega.
prewcrático1, trad. de Alfan~. José
taño Piñán, la. ed., Uteha, MeX1co, 19
p.12.
2.lbid., p. 11.
3.Cioran, E. M., "María Zambrano:
presencia decisiva", trad. d~ J (os~) L(
R(ivas), en La gaceta, MéXIco, nurn. 1
mayo, 1986, p. 14.
4. la. ed., Seix Barral,

5 .lbid., p. 11.
6.lbid., p. 12.
7 .La experiencia interior, trad. de Fer
Savater, Taurus, Madrid, 1972, p.
8.Nietzsche habla de Heráclito en ~cce
mo, cit. por Henri Lefebvre, N,etz
trad. de Angeles H. de Gaos, la.
Fondo de Cultura Económica, Mé
1972, pp. 41-42.
9 .Zarnbrano, María, "Poesía Y rne~afísi
en Obra, reunida,, Aguilar, Madnd, 1
p.196.

10.lbid., p. 197.

"Somos todos niños en un amplísimo
Kindergarten, tratando de deletrear el
nombre de Dios con los cubos del alfabeto equivocado".

Tenne,1ee William1

Resulta un temerario intento defirúr
-así sea en un aspecto, en este caso el
religioso- a cualesquier autor; y aquí es
doble la osadía, tratándose de un escritor
(¿narrador? ¿poeta? ¿filósofo? ¿teólogo?) que no se deja encasillar en un estanco determinado.
Posiblemente la lectura de los otros
trabajos de este Abanico contribuya a
esclarecer y a completar; que no otra cosa es el conocimiento científico: más orden que chispazo gerúal, más tino por
eliminación que por certera puntería.
El tema que abordaremos será el de

menester, entonces, citar y glosar aquello que aparece como más defirúdo y
firme de sus tesis religiosas, arreligiosas
o antirreligiosas, si es que hubo algo de
ello.

Su Teoría de la religión 1 es, por tanto, un libro fundamental para aproximamos a esta concepción-vivencia, lo
que necesariamente implica religación
entre lo Absoluto y lo contingente, el
Todo y las partes participantes.
En el desarrollo del trabajo intentaremos ver si este pensamiento es o no
panteísta, es o no nihilista, es o no inmanentista. Pero es fundamental que no
lleguemos prejuiciados a sus textos. Es

lo largo de este texto póstumo de Bataille,
surgido gracias a la paciencia de Thadée
Klossowski, se establece lo que la religión sea para este desaparecido pensador
francés.

Religión en Bataille
¿Filosofía o teología?
Toda la :filosofía de la religión tiende justamente a dilucidar este misterio y, a la
vez, esta realidad inohjetahle.
Definiciones de "religión" hay tantas
que debemos volver a lo simple; a textos como . el de James L. Christian,2
quien nos dedica toda la parte octava
de su obra introductoria a la filosofía
-un centenar de páginas- a análizar lo
que han hecho al respecto pensadores
tanto de Oriente como de Occidente:
antiguos, medievales, modernos y contemporáneos.

la religiosidad en y de Bataille. En la primera parte, pues, no existe todavía más
que su concepción acerca de esta realidad-dimensión que es lo religioso, para
luego abordarla tanto como sentimiento
como firme y libre adhesión al mensaje,
al dato, al fenómeno o al mito, en grados de ascendente a descendente.

gión parece ser el más abocado a esto. A

De acuerdo con Christian, la religión
"es el compromiso del hombre en el sentido de la existencia, y la profundidad
de cada quien en este compromiso es, a
la vez, la profundidad de su religión ... "
O, dicho con palabras del autor Paul
Tillich, la religión es "nuestra fundamental preocupación por lo Fundamental".3
Ahora bien, ¿cómo entiende Bataille
la religión? ¿Qué dice de ella? ¿Es alienante o salvífica? ¿Es continuación del
mito primitivo o tiene cabida y sentido
en la actual civilización?
Tres libros más de Bataille -Sobre
Nietzsche, Suma ateológica y La experiencia interior- aclararían mejor la
cuestión, pero el de Teori'a de la reli-

Bataille habla de la filosofía como ''una
obra en construcción ";4 y lo que él hará aquí será filosofar sobre la religión.
Para Bataille, la idea de Dios (:filosóficamente válida, pues se trata de una hipótesis, en virtud de que nadie ha podido
probar la existencia de un espíritu, sino
úrúcamente colegirlo, atisbarlo, deducirlo), como "invención", es "voluntad de
definir un valor mayor que ningún
otro", en un intento por dar coherencia
y sentido al mundo y al hombre mismo.5 Y la religión va a surgir como un
intento de unificación y simbiosis de
espíritu y realidad concreta, de espíritu y materia, de tal forma que el hombre " ...es espíritu, el hombre es divino
(es sagrado), pero no lo es soberanamente, puesto que es real".6 Lo anterior nos sitúa justamente en la vieja discusión platónico-aristotélica de la conveniencia y posibilidad de dividir tajantemente el pneuma del soma, tal como lo
plantea la escuela aristotélico-tomista y,
en general, la filosofía occidental.
Para nuestro autor, parte constitutiva
de esta religión es el sacrificio, la ofrenda material de la vida. Acerca del mismo
tiene una aventurada teoría que, como
apunta Francisco Segovia en un lúcido
ensayo, llega a extenderla a lo experimental, al grado de que él y sus amigos,
en el afán de capturar la médula del sa-

�crificio primitivo y particulannente judaico, inmolan en París, en rito secreto,
corderos. Con "violencia pura y descarnada", pero diferenciando la acción de
carnicería por la búsqueda última del
sentido de la oblación material y, al
mismo tiempo, espiritual.7
¿Por qué esto que nos suena tan absurdo, tan loco? Porque, de acuerdo con
Bataille, "el sacrificio es la antítesis de
la producción, hecha con vistas al futuro"; "es el consumo que no tiene interés más que por el instante mismo". Y
es en este sentido que es "don y abandono".8
Hay algo sumamente original en la
tesis del autor de Teoría de la religión. Pll.ra él, el sacrificio tiene un aspecto constitutivo que no puede soslayarse. Es su carácter lúdico, es "la fiesta", como él atinadamente la llama. "El
problema fundamental de la religión
- asevera- está dado en este fatal desconocimiento de la fiesta. El hombre es
el ser que ha perdido, e incluso rechazado, lo que es, oscuramente, intimidad
indistinta".9 Y en este sentido parece
mantenerse la fiesta ritual de las tribus
aborígenes americanas que han subsistido al coloniaje, como toda la parte del
colorido y jolgorio de las mismas fiestas
religiosas "bautizadas" por los frailes
misioneros en la América española, residuo que nos queda ya muy diluido y
adulterado, en un folklore merecedor
del "mexican curious", en el caso nuestro, dada además la vecindad geográfica
por una frontera varias veces alterada.
Pero volviendo a nuestro análisis, lo
que parece plantear con nitidez este pensador francés, es, simplemente, que la

religión primitiva, natural y espontánea,
tenía este carácter lúdico y era, en verdad, una fiesta que aproximaba a esa
intimidad perdida, a esa "intimidad indistinta", a cambio de una seudoconciencia que es esfuerzo vano. Bataille
no se refiere a religión alguna en concreto. Habla, pues, de la religión en general.
Aunque, al menos implícitamente, divida entre el pre y el post, dado que su
fonnación es fundamentalmente cristiana (y diríamos que cristiano es también
todo su ulterior desarrollo, aunque no
todos coincidan en este punto).
Cabe agregar, además, que elemento
básico para el fin de este momento natural y espontáneo de religación con lo
divino, con lo mítico, va a ser el llamado
orden militar o "el espíritu metódico
de conquista". La burocracia sacra, diríamos; el imperio de las cosas que penetra hasta lo sacro e, iniciando en el rito externo del sacrificio, intenta su dominio interno, total, lo que de acuerdo
con Bataille se ejerce a través de una
moral oficiaI. 10

Guerra al neo-dualismo

El pensamiento de Georges Bataille hace que lo asociemos con el de Platón,
Agustín de Hipona, Duns Escoto, Bergson, Vasconcelos o Teilhard de Chardin.
"Dualismo de la trascendencia", llama
Bataille a la participación del mundo entre dos principios, uno y otro incluidos
en este mundo, uno de los cuales es justamente el del bien y el espíritu, el otro
el del mal y la materia ".11
¿Cómo se salva, entonces, la antinomia? Afinnando que todas estas fuerzas

-de uno y otro signo- tienen caráct
divino y son factores de equilibrio d
trina!, moral y hasta social. En este pu
to hay afinnaciones de Bataille que d
ben tomarse con las reservas del e
ya que él dice que la venganza, el c
men mismo, llegan a tener un caráct
. 12
de equilI'bno.
Entonces, para Bataille la salvaci'
(concepto y realidad cristianos) se
ce en el mundo de las obras. Pero es
salvación se fonna cada vez más difí
porque se ha roto la relación, se ha
to la vinculación entre estos dos el
mentos constitutivos de la realidad
tal, ontológica.
Esta religación natural entre produ
ción y destrucción improductiva, c
y contemplación, trascendencia e in
midad, es a lo que se refiere Bataill
Hay en este punto -preciso es coni
sarlo- algunas coincidencias fun
mentales entre nuestro pensador
Marx, donde el primero, con otros t'
minos, habla también de alienació
Así: " ... El hombre se aleja de sí ·
mo más todavía de lo que nunca hah
hecho".13 Ha habido, hay, pues, u
ruptura de ese equilibrio entre mate
y espíritu, sujetando, avasallando la p ·
mera al segundo, en una desvirtuaci •
que subleva.
Aquí el humanismo de Bataille
explícito. Sale en defensa de este ord
íntimo y clama, refiriéndose a la neo
tencia del llamado "orden real" frente
la debilidad de quienes se aferran a
contraparte: " ¡Qué blandas pare
esas voces! ¡Qué desannados dejan
deslizamientos ante la expresión neta
la realidad! La autoridad y la auten ·

dad están completamente del lado de la
cosa, de la producción y de la conciencia de la cosa producida. Todo el resto
es mentira y confusión ". 14
La propuesta de Bataille

un equilibrio que devuelva a la vida una
condición itinerante y divina. ¿Por qué?
Porque "la síntesis es lo que más netamente revela la necesidad de unir decididamente este mundo a lo que la sensibilidad religiosa es en su suma universal en
el tiempo".

'\lguien podría pensar que es tal la influencia de Nietzsche sobre Bataille,
que éste cae irremisiblemente en el nihilismo de su maestro. Nada más aventurado. Bataille propone, de manera un
tanto desordenada pero firme, la forma
de restituir este orden primitivo, que él
imP,lícitamente acepta roto por el pecado.15

La clave parece estar líneas más ahajo, casi para terminar el libro, donde
Bataille sostiene que, si nos abrimos a la
conducta particular del sacrificio, "la totalidad de la experiencia humana se nos
entrega". 17

Nuestro autor piensa que, quienes
desean fortalecer este orden íntimo, deben primero modificar el orden de las
cosas, de tal forma que éste no se tome
como esencial y forzosamente opuesto
al orden íntimo, sino como su parte
complementaria. Si esto sucede así,
" ... volvería (el hombre) a encontrar
distintamente la noche del animal
Íntima del mundo -en la que entraría".
Y esto implica, como se establece en la
parte final del multicitado libro, una inversión, un cambio estructural en el orden económico, de tal manera que no
existan el dispendio o la riqueza mal distribuida.

Osear del Barco inicia su ensayo afirmando que "no sería justo buscar en la obra
de Bataille una coherencia sistemática",
pero concluye señalando que esto no
implica incoherencia sustancial o total.
Por el contrario, Del Barco piensa que
hay congruencia y coherencia, justamente porque hay fidelidad al pensamiento trágico de la circularidad. 18

Ahora, si existe una conciencia clara
de ello, estos objetos, estas cosas "no
destruirán a los mismos hombres". 16 Pero condición sine qua non es que esta
conciencia clara prevalezca, para no caer
en la deshumanización y la barbarie.
Se debe caminar, pues, hacia la síntesis del pragmatismo y del misticismo, en

Finalmente, citemos a Juan García
Ponce quien, particularmente acerca de
la religiosidad o arreligiosidad de Bataille, opina que ". . .en el espacio de su
acontecer la religiosidad está desprovista
de todo valor trascendente, en un sentimiento que nada más puede encontrarse
en la vida y en el mundo". Y agrega:
"Los relatos de Georges Bataille transcurren en el campo del ateísmo y tan inútil es intentar protegerse de ellos asumiendo las barreras de contención de
cualquier religión organizada como pretendiendo tener la supuesta libertad de
una incredulidad laica que ignora las
exigencias de lo divino en el mundo''. ll

Ante todo, la congruencia

Para Maurice Blanchot, en cambio,
esta coherencia se da, más bien, en la
humilde actitud de nuestro pensador
francés, quien se mantiene de continuo en el azoro, en la búsqueda y en la
interrogante o duda no-cartesiana. "Si
algo sabe -dice Blanchot- es que el
apaciguamiento no apacigua, y que hay
en él una exigencia a la medida de la
cual nada se ofrece en esta vida", para
concluir que el pensamiento batailliano
es muy original, en la medida en que "su
verdad reside en la quemazón del espíritu, en el trueno, en el silencio lleno de
vértigos e intercambios que nos comunica ".19

Coincidimos en varios puntos con el
ensayista mexicano, pero en lo relativo a
sostener que la religiosidad de Bataille
está " ...desprovista de todo valor trascendente", sólo porque no hay referencia explícita a Dios, algo podemos y debemos afirmar. Esto porque no parece
ser la postura del escritor francés. El,
ciertamente, cuestiona las religiones establecidas, pero no invalida totalmente
sus funciones y, menos, llega a una negación de Dios. A lo más, va contra el establishment cultural, contra las formas externas de este sacrificio y estas ceremonias, cuando se quedan en eso, justamente, en lo externo, en lo accesorio,
sin captar el misterio de lo sagrado, de
lo (ntimo.
Para nosotros, más bien, el pensamiento de Bataille debe incluirse como
un serio y honestísimo esfuerzo de plenitud subsistencial. Se sabe atrapado en
un tajante hilemorfismo aristotélico-tomista y busca escapar de él mediante
una serie de recursos y métodos -todos,
al parecer, filosófica, lógica y humana-

�SADE Y BATAILLE

Gérard Durozoi
mente válidos- que nos llevan al Todo,
salvando las parcialidades. Pudiéramos
decir· entonces que Bataille camina por
la ruta de la intuición, misma que sigue
fundamentalmente el pensamiento.oriental más arraigado y profundo.
Existe religiosidad en Bataille, justamente en la búsqueda angustiosa, c?~ la
humildad sistemática Y por ese poettco
amor al mundo. Lo que sucede es que
nos resulta cada vez más complicado
entender no sólo a este poeta, sino 1~
poesía misma. y Bataille nos ha explicado ya por qué.
Lo que el polémico aut?r_plantea, ~n
suma, es la posibilidad -umca para el,
intransferible e insoslayable- de lograr
acceder a lo trascendente, a través justamente de lo inmanente. Se llega a Dios
por el mundo, y solamente por ~l. No
hay escalas mágicas; no hay manifestaciones ajenas. Pero esto -claro- ~poco invalida que Bataille acepte re:ili?~des históricas ligadas con una espec1al1S1·
ma manifestación, que es justamente la
venida del Hijo, del Verbo, si bien aquí
estamos nuevamente en el terreno d~
los supuestos, por más que hay~, motivos para pensar qu~ la conce~~1on del
autor es de aceptacion y adhes1on a ese
axial mensaje.
Si la materia es también criatura de
Dios. si El actúa de muy diversas formas 'y ha dotado a la materia de la posibilidad de evolucionar hacia estados
superiores incluso de conc_ie~~ia, a partir de un impulso creador tnlClal. • ••entonces nada extraño resulta que esta religiosidad rompa moldes conven~ionales
y busque, justamente por la v1a ~e la
síntesis de contrarios, de la umdad

ontológica, esa naturaleza y esa totalidad, que engloba misteriosamente alma
y cuerpo, materia y espíritu.
No es panteísmo el de Batai~e. Tampoco es inmanentis1?º· ~s mon~mo estético y trascendencia su1 gen~ris, revestido todo de un bello lenguaje, de una
forma verbal que cautiva y atrapa.

..
•

Notas

l .Georges Bataille: Teoría de la religión,_ traducción de Femando Savater, Ensayistas
136, Taurus, Madrid, 1975, 123 pp.

10.Ibid., pp. 71-8l,pa$$im.

2.James L. Christian: Philo$ophy: an. in-

12 .lbid., p. 87: "Pero de por sí m~m~, la ·
nidad llama al crimen, la mediac1on es
obra común de la violencia y del ser q
ésta desgarra".

troduction to the art of won~enng,

Four edition, Holt, Rinehart &amp; Wmston,
New York, 1986, 613 pp.
3.lbid., p. 507. Además, para una mayor

documentación sobre este punto, se recomienda también el último capítulo de
la Introducción al pemamiento filo,ófico,
de J. M. Bochenski (Herder, Barcelona,
1976, pp. 106-115, pa1$im), ~onde el ~utor establece con mucha propiedad la importancia de aceptar la contingencia del
mundo, lo que filosóficamente nos ,~nduce a la aceptación del Absoluto, umca
forma de salvar la razón misma Y no caer
en el absurdo, todo ello desde un punto
de vista meramente racional y sin echar
mano del dato revelado.
4.Bataille,op. cit., p. 15.
5 .lbid., p. 37.
6.lbid., p. 41; pp. 79-81 y 101; Y pauim.

7 .Francisro- Segovia; "Bataille fuera de_fo.
co", en Ocho nota.t, Sep-Oea, MéX1co,
1984, pp. 56 Y 57.
8.Bataille, op. cit., p. 53.
9.lbid., pp. 60 Y 64.

11.lbid., pp. 80-81.

13 .lbid., pp. 94-98, pa$$im.
14.lbid., p.100.
15 . Así, en la p. 42 de la multicitada obra,
autor habla de este efecto, a causa do
naturaleza caída por la falta original. . .
de Bataille, por tanto, una cosmo
fundamentalmente cristiana, aunque
ginal p"or su método.
16.Ibid., pp. 103-107 ,pauim.
17 .lbid., p. 112.
18. Osear del Barco: "Bataille Y ~¡ er?ti
en 1A intemperie $in fin, Universidad
tónoma de Puebla, Puebla, 1985, PP·
21.
19 .Maurice Blanchot: "La experi_e~cia .
rior" en Falso$ pa$OS, Trad uceton de
Aiba: Guerra, Pre-Textos, Valencia, 1
pp. 45, 46 y 49.
20.Juan García Ponce: Aparicione$, Col.
tras Mexicanas, FCE, México, 1987,
78-82.

l. Sade es sin duda el "escritor" más
estudiado y comentado por Bataille, al
que le consagra periódicamente un
texto, desde los tiempos de la "polémica
con André Breton" hasta LIJ8 lágrimas
de Eros, puando por la reunión, dentro
de ese momento estelar de su pensamiento que ea El erorumo, de dos
capítulos sobre "El hombre soberano de
Sade" y "Sade y el hombre normal". Al
punto que Sade parece ocupar, en la
"biblioteca" de Bataille, un lugar
casi tan importante como el de Hegel o
Nietzsche. Y aunque no ocupe exactamente el mismo nivel de esas preocupaciones, de ninguna manera se queda
rezagado, todo lo contrario. De inmediato decimos: el texto sadiano le concierne a Bataille en cuanto demuestra las
lagunas, la insuficiencia del trabajo
filosófico (porque "la filosofía es un
trabajo", y por lo mismo está sometida,
no es soberana), de Hegel en particular.
Mientras el de Nietzsche quizá no
hasta para desequilibrar el sistema,
Sade, con el juego de su ficción, perturba y hace estallar cualquier sistema,
porque la ficción no se preocupa por la
coherencia.
Lejos de querer deducir de las
novelas de Sade una lección unívoca,
Bataille insiste en sus contradicciones:
"unas veces desarrolla una teología del
Ser supremo malvado. Otras veces es
ateo, pero no a sangre fría... Sustituye
generalmente a Dios por la Naturaleza

en estado de movimiento perpetuo,
de quien se muestra ya fiel, ya execrador... En verdad, no era co~c::ebible el
reposo para él: muy· p"ocos de sus
pensamientos los hubiera mantenido
finnemente" (La literatura y el mal, pp.
83 y 84).

No es tanto el texto mismo de
Sade lo que le interesa a Bataille,
sino el movimiento que lo anima y la
puerta hacia el encumbramiento, hacia
el exceso. En esto Bataille se opone a la
actitud de Roland Barthes, quien, por el
contrario, considera a Sade, ante todo,
como logothete, como fundador de lengua, y afirma, por ejemplo, que el
libertinaje es "un hecho de lenguaje". Para Bataille, se trata más bien
de un hecho de ficción trabajando
al máximo un hecho vivido -él le presta
gran importancia a la biografía del
Marqués y a su aielamiento-, es decir,
de un hecho de conciencia que, final.
mente, concierne a la significación
general del ser humano y no solamente a
sus capacidades de locuteur. • • De
cierto modo, Bataille objeta de antemano el análisis de Barthes: "En
realidad, aquéllos que encuentran en
Sade a un perverso responden mejor a
sus intenciones que sus modernos
admiradores. Sade provoca una protesta
subversiva, sin la cual la paradoja del
placer sería simplemente poesía" (El

erotismo, p. 228).

Il. Ese aspecto irrecuperable de
Sade era ya sobre el cual insistía Bataille
en El valor de uso de D.A. F. de Sade,
donde les reprocha a sus admiradores
contemporáneos (en particular a Breton
y los surrealistas) no reconocerle "otro
valor de uso que el valor de uso vulgar de los excrementos, de los que
no se prefiere la mayoría de las veces sino el placer rápido (y violento) de evacuarlos y de no verlos más"
(Oeuvres completes, t. II, p. 86). Comportamiento comparable "al de los
católicos con respecto a Jesucristo'', que
expulsan lo sagrado por una pretendida

trascendencia (en este caso de una
imaginación ineficaz).
En esta época, Bataille no ha adoptado todavía el "punto de vista del
hombre normal" que hará suyo más
tarde (en particular en El erotismo); al
contrario, admite que la aplicación
futura de una actitud sadiana concierne
a los revolucionarios. Su antiespiritualismo agresivo tiene por consecuencia
una hipótesis que le parecerá sin duda
más tarde totalmente utópica, y que se
aplica a la fase postrevolucionaria,
cuando la única concepción posible de
la moral será "la que profesó escandalosamente por primera vez el marqués de
Sade."
•
En esta óptica, Sade sería aplicable después de la destrucción de las
relaciones socio-económico-políticas que
rigen la sociedad contemporánea: la
moral sadiana aparece entonces como
coronamiento de una revolución integral.

m. La escritura de Sade y la de
Bataille están próximas la una de
la otra (lo que se discute aquí, entiéndase bien, no es su estilo sino su razón de
ser, el proyecto al que ellos obedecen, o
más bien, si se quiere ser un poco fiel al
segundo, el arrebato que los anima y dirige a hacer algo que no sea únicamente simple escritura) por dos caracteres al menos :
-de una parte y otra hay una inhabitual monotonía, un machacamiento
incansable que Bataille recalca, por otra
parte, en Sade: " hablaré de la evidente
monotonía de los libros de Sade, que
procede de subordinar el juego litera-

�rio a la expresión de un suceso inefable"
(La literatura y el mal, p. 88). En
cuanto a Bataille mismo: "no he conocido interrogación más fatigada que la
mía" (La experiencia interior, p. 215).
De un lado, enumeración de posturas,
de crímenes y fechorías cuya acumulación parece no tener fin; del
otro, un reordenamiento interminable
(concluido solamente por la muerte)
alrededor de nociones movedizas que no
cesan de sustituirse unas a otras: heterogeneidad, experiencia interior, erotismo ...;
-en Sade, como en Bataille, el
no respeto de la tradicional separación entre teoría y ficción: los dos
textos son igualmente etéreos con
respecto a la dicotomía que exige (desde
Platón) la ausencia de comunicación
entre "pensamiento" y "literatura". Así
podría compararse la organización interna de Madame Edwarda (u otra "novela" de Bataille) con la alternación de
escenas orgiásticas en Las 120 jornadas
deSodoma.
IV. Bataille examinó detenidamente
esa mezcla sadiana de descripciones y
discursos filosóficos justificativos. Se
conoce el sentido que él le encuentra:
"Por una parte, los escritos de Sade han
revelado la incompatibilidad entre la
violencia y la conciencia; pero tienden
-éste es su singular valor- a hacer
penetrar en la conciencia aquello de lo
cual los hombres se habían alejado...
Introducen en la reflexión sobre la
violencia la lentitud y el espíritu de
observación propios de -la conciencia"
(El erotismo, pp. 242-243). "Sade (en
lo que difiere del simple sádico, que es
~ irreflexivo) tuvo como fin lograr la

conciencia clara de lo que el desencadenamiento -él solo- logra" (La literatura y el mal, p. 88).
Mientras que la violencia está generalmente muerta y privada de acceso al
lenguaje, la paradoja de Sade consiste
precisamente en conferirle un lenguaje
inédito para introducirla en la conciencia. Al introducir así en la conciencia lo
que ordinariamente la escandaliza, incrementa el conocimiento que
el
hombre tiene de sí mismo, le revela lo
que no quería saber sobre su propio
deseo, o más bien: lo que estaba forzado
a olvidar.
Bataille afirma por último, sin
ambigüedad, que el sadismo auténtico, el escrito en los textos, es irrealizable: "nada sería más vano que tomar
en serio, al pie de la letra, a Sade" (La
literatura y el ma~ p. 83), ya que Sade
"quería lo imposible y el reverso de la
vida" (lbid., p. 92). Además "no tenemos que darle al mundo de la posibilidad lo que sólo una ficción permite
concebir" (El erotismo, p. 220). El
pensamiento sadiano, con su elogio
exacerbado del goce aislado y su búsqueda del exceso sistemático en la
realización del mal (asesinato, sacrilegio,
etc.), es necesariamente " un pensamiento artificial", ya que "ignora la estructura de hecho del hombre real, que no
sería concebible si lo aisláramos de las
relaciones que entablan con él, que él
mismo ha entablado con otros. Nunca la
independencia de un hombre ha dejado de ser otra cosa sino un límite
aplicado a la interdependencia, sin
la cual ninguna vida humana tendría lugar" (El erotismo, p. 213).

Tal es la ventaja de la ficción Ji
ria: puede atreverse a todo (y así p
revelar todo, incluso lo menos cont
ble) sin tener que preocuparse por
exigencias de lo real (por eso tam
puede, en una versión insuficiente
irresponsable, volverse icárea y
derse en la insignificancia). En
de lo sagrado (que no es lo más com
mente vivido) puede así ser puesto
escena y en actos con una indifere
total hacia lo que su despliegue, en
realidad, tendría de verdaderam
inhumano, de mortal para la hum
dad. El desafío de Sade a la m
constituye, por lo tanto, un "engaño
límite"; pero un engaño fund
en una experiencia original del
ceso del hombre, experiencia rem
rada gracias al aislamiento del cal
y a la capacidad de su inhabitual
cumbramiento: Sade no hace más
concebir y desarrollar de un m
exagerado los momentos de ex
excepcionales que cada uno ha podi
puede conocer (particularmente en
relación erótica: allí donde el sujeto y
objeto no están separados). "
momentos ponen en juego el funda
to sobre el que nuestra vida re
La "novela monstruosa" no
sino la que revela e infunde en la
ciencia humana lo que ella está obr
a disimular por las exigencias coti ·
del profano: el mundo del trabajo,
preocupación por la rentabilidad,
normas de acumulación, su oposi
al derroche del gozo máximo. Al co
rio, el sistema de Sade es la i
ruinosa porque al no tomar en cu
algunos diques de lo razonable, al
el desatino o el desencadenamiento
desligamiento) de lo sagrado: allí d

no se consigue más que el silencio,
pero donde la paradoja de la escritura
sadiana logra lo contrario y da libre
cauce a un interminable discurso.

tercera Crítica (Kant está por otra parte
citado al final de Sade y la moral, por
haber configurado "un juicio seguro,
cuando él hacía del arte el prototipo de
acción moral, ya que el arte es la única
acción cuyo fin es esta misma acción"
- La profondeur et le rythme, pp.

V. Hablando de esa paradoja, Bataille
comenta de un modo especial la consis..
tencia de su propio pensamiento, ya que 343-344).
El erotismo intenta en su momento
(después vendrán los otros títulos)
En su descripción de lo sublime,
introducir en la conciencia lo que ella Kant afirma que no existe nada más
niega por naturaleza: su relación con lo sublime que cuando gratuitamente el
sagrado y con la muerte. Introducción objeto comienza por reprendemos, por
que para realizarse plenamente necesi- abrumamos (con su grandeza desusada o
taría del silencio o la risa; de éstos los con su potencia espantosa, según se
desarrollos "filosóficos" de la obra trate de lo sublime matemático o de lo
retardaron, por decirlo así, la irrupción sublime dinámico), por devolvemos a
estruendosa, pero no existe otra manera nuestra irrisoria pequeñez Qo que en el
de conciliar ese estruendo con las lenguaje de Bataille podría decirse así: a
normas y la lentitud de la comprensión nuestra ausencia de soberanía). "Eso es
racional.
sublime en comparación con la pequeñez de todo lo demás. "
VI. Con motivo de una comparación utilizada por Bataille: "EsEl texto sadiano sería en ese sentido
tamos frente a sus libros como an- sublime: confina dentro de la insignifitaño podía estar el viajero angus- cancia, con sus desbordamientos, tanto
tiado delante de montones de pe- los excesos de Sade que conocemos por
ñascos vertiginosos: iUn movimiento su biografía ("Sade, en su vida, tuvo
nos aleja de ellos y sin embargo... ! Este en cuenta al prójimo" -El erotishorror nos ignora, pero si existe, ¿no mo, p. 212), como los crímenes histórinos propone un sentido? Las montañas camente cometidos (éstos aparecen
representan lo que no puede tener relativamente en sus novelas como faltos
atractivo, para los hombres si no es por de organización y sobre todo de frialun desv10. Sucede lo mismo con los dad, . al no alcanzar esa apatía que
libr~ de S~de" (El erotismo, p. 240), se Maunce Blanchot, citado por Bataille,
podna, olVIdando momentáneamente la demostró era el centro constituyenfrase siguiente ("la humanidad no cuen- te del pensamiento sadiano), o cota para nada en la existencia de las altas
mo la soberanía antiguamente ejercida
cumbres. Al contrario1 está enteramente sobre pueblos sumisos. Esto último en
~p~cada en una obra que, sin ella, sería particular, "por muy desmesurada que
mex:15tente"), admitir que Bataille habla
el silencio de los pueblos la soñara está
aqu1 de Sade en términos coincidente,
'
aun en sus peores momentos por debajo
mente extraños con lo enunciado por
del desencadenamiento que las novelas
Kant acerca de lo "sublime" en la
de Sade nos proponen" (El erotismo,

p. 217).
Pero la última palabra de Kant sobre
lo sublime no lo mantiene en la exterioridad con relación a lo humano: él afirma, por el contrario, que la conciencia
es sensible a lo sublime de un espectáculo porque tiene, en primer lugar, el sentimiento de ella misma, por su conocimiento de la ley moral que fustiga el
egoísmo de la nada (aquí Sade no puede
menos que reír: más todavía que
Nietzsche, él es sobre este punto el
anti-Kant). Se podría parafrasear a
Bataille: la conciencia "está enteramente implicada en un espectáculo que
sin ella no existiría." Calificar el texto
sadiano de sublime es tanto más justificado cuanto que lo sublime difiere de
lo bello (en Kant) exactamente como
Sade difiere de la "moral" ordinaria
(en Bataille): al situar el otro término
de la diferencia en relación a su horizonte que le excede y señala su constitución tranquilizadora. Allí es donde
en un primer momento, al ocuparse
de lo bello o de la moral, al distinguir
entre armonía y racionalidad, la iluminación sublime y/o sadiana revela insuficiencia y castración.
VII. El erotismo se interroga sobre el
sentido de la existencia humana. Su propósito es más radical que el propósito
filosófico ~abitual: puede hacerse cargo
d~, las actitudes (goce, misticismo, relac1on con lo sagrado) que la filosofía es
incapaz de examinar en la medida en
que no son reductibles a términos racionales. El pensamiento de Sade es
fundamentalmente "incompatible con el
de un ser de razón" (El erotismo, p.
228). Eso no significa de ningún modo
que Sade está loco. Bataille califica Las

�120 jornadas de "lihro que domina a
todos los libros por ser la verdad del
desencadenamiento que el hombre es,
en el fondo, y que tuvo que contener y
callar", el "único donde el espíritu del
hombre está a su propia altura" (La
literatura y el mal, pp. 81 y 93). La
ambición de El erotismo se acerca a Las
120 jornadas: en los dos casos se trata
de apoyarse en el "excesivo encumbramiento de lo que somos'' y de situar lo
cotidiano, lo normal que vivimos
necesariamente, sobre un horizonte del
que extrae su sentido, pero no puede
negar su culpa por anular su propia
posibilidad. Sade, El erotismo "se
olvidan" tan pronto como son leídos:
colocándonos frente a una soberanía
que no podemos alcanzar, nos confirma
paradójicamente en nuestros límites,
puesto que la tradición incluso no
tiene sentido si no mantiene y afirma la
validez del límite que franquea. Sade
muestra hasta dónde el salto es concebible, es decir, hasta dónde no puede ir
más. Pero esta tarea nos revela el corazón de lo que somos y nos obliga a la
lucidez.
"El pensamiento de Sade es sólo un exceso, un exceso vertiginoso,
pero es el excesivo encumbramiento de
lo que somos. De este encumbramiento
no podemos desviarnos sin desviamos de
lo que somos. Por no aproximamos a
ese encumbramiento, por no esforzarnos al menos en escalar las pendientes,
vivimos como sombras amedrentadas. Y
es delante de nosotros mismos que
temblamos" (El erotismo, p. 240).

Bibliografía de Georges Bataille*

SEÑAS/RESEÑAS/CONTRASEÑAS

El erotismo, trad. de Juan Giner, Mateu. Barcelona, 1971.
La experienc_ia interior, trad. de Fernando
Savater, Taurus, Madrid, 197 3.
La literatura y el ma~ trad. de José Vila Selma, Taurus, Madrid, 1959.

II
El culpable, Sobre Nietzsche, Teoría de la re•
ligión (Ta urus, Madrid); El aleluya y otros
textos (Alianza, Madrid); El abad C, Historia
del ojo, Julie y otros escritos póstumos, Lo
imposible, Madame Edwarda, Mi madre
(Premiá, México); Documentos (Monte Avila,
Caracas); El verdadero Barba-Azul (La tragedia de Gilles de R.ais), Las lágrimas de Eros,
El azul del cielo (Tusquets, Barcelona); El
pequeño, El ojo pineal (Precedido de El ano
solar y Sacrificios), Poemas (Pre-textos, Valencia); Lo arcangélico y otros poemas (Visor, Madrid); Erotismos (Alonso, Buenos
Aires); La parte maldita (Edhasa, Barcelona).

"'Cuando aparecen citas de estos
libros en el texto de Durozoi, el
número de la página que viene a
continuación corresponde a la
edición en español. µs versiones
de Giner, Savater y Vila Selma
apenas difieren de la utilizada
por nosotros en la traslación de
este ensayo. N. del T.
Kant, 8-Il-1988.

.r:

Traducci6n de Miguel Covarrubias.

........
.':-' ~
...

.

�EL MISHIMA DE YOURCENAR

Alejandra A. Rivas
Para darnos una idea del tono que sigue
el ensayo de Marguerite Yourcenar
dedicado a la vida y obra de Mishima,
el gran escritor nipón, citaremos sus propias palabras para explicarlo:

I¡

''Hay ahí muchas posibilidades de
errores de interpretación. Hagamos
caso omiso de ellas, pero recordemos
siempre que la realidad central hay
que buscarla en la obra: en ella es
donde el escritor ha preferido escribir, o se ha visto forzado a escribir,
lo que al fin y al cabo importa. Y,
sin duda alguna, la muerte tan premeditada de Mishima es una de sus
obras. Sin embargo, una película como Patriotismo, un relato como la
descripción del suicidio de lsao en
Caballos desbocados, proyectan su
luz sobre el final del escritor y lo explican en parte, mientras que la muerte del autor a lo sumo autentifica las
obras sin explicarlas" (p. 11 ).
Guiados por esta indicación encontramos que la obra está dividida en tres
partes: la primera nos acerca a la vida
de Mishima basada, parte en datos biográficos, parte en anécdotas o episodios
narrados en Confesiones de una máscara, del propio Mishima, los cuales de
alguna manera dejaron una huella en el
joven que los vivió; la segunda parte es
un acercamiento a algunas de sus más
•importantes obras; la última corresponde a ciertas especulaciones que, por
parte de la escritora, tratan de dilucidar
las causas que llevaron a Mishima, de
cuarenta y cinco años entonces (1970),
a practicarse el seppuku, que para los
antiguos samurais era una muerte ritual.
El verdadero nombre de Yukio Mishi-

ma fue el de Kimitake Hitaoka. Nació
en Tokio el cuatro de enero de 1925; su
seudónimo lo escogió por el nombre de
un pueblo al pie del monte Fuji: Mishima, y Yukio porque su resonancia hace
pensar en la nieve.
A excepción de su abuela paterna y
un poco menos su madre, su familia
fueron personas mediocres. Su abuelo
fue gobernador de una isla, puesto del
cual se retiró por un asunto de corrupción electoral; su padre, empleado de un
ministerio, es considerado como un burócrata moroso; su madre, nos dice Marguerite, proviene de una familia "de pedagogós confucianos que representan
tradicionalmente la médula de la lógica
y de la moralidad japonesas... " (p. 17),
lo cual de todas maneras no nos dice
gran cosa sobre ella o sobre el papel que
pudo jugar en la vida de su hijo.
Esto último tiene una explicación:
Mishima, siendo aún muy pequeño, pasa a estar bajo la tutela de su abuela,
quien verdaderamente fue importante
para el ulterior desarrollo de su nieto.
De origen casi noble, descendiente de
samurais, de un daimio, de la dinastía
de los Tokugawa y en fin de toda una
tradición de un Japón ya ido, violentamente occidentalizado por la fuerza
de las circunstancias, perviven en la vieja abuela.
La dama fue una persona enfermiza
que pasaba la mayor parte del tiempo
recluida en sus habitaciones, en las que
también la pasaba su nieto, incluso allí
dormía; podemos imaginarnos, sin mucho esfuerzo, lo que sería esta clase de
vida para una criatura harto susceptible

como lo fue Mishima.
Asistía a su abuela en sus crisis ne
sas, vendaba sus llagas, la llevaba al
ño, incluso por capricho la señora lo
cía ponerse vestidos de niña. Por ella
inició en los espectáculos melodram'
cos y sangrientos del No y los del Ka
ki; no obstante lo que pudiésemos c
estas experiencias no son vistas nega
vamente por Mishima, pues incluso
ga a decir orgullosamente en Confes·
nes que: "A los ocho años tenía
enamorada de sesenta" (p. 20).
Aunque algunos biógrafos orienta
hacia la psicología opinan lo contr ·
es decir, que era imposible que un
biente como el de su infancia no tr
mara al pequeño. Creen, como más p
bable, que las influencias negativas
debieran más a las dificultades econ
micas, la ·mediocridad del padre, las ·
faltables peleas de familia y no tanto
contacto, como dice Marguerite, ben'
co para el poeta, con la abuela: "La
cura, la descomposición lenta y el am
desmedido de una vieja enferma
por el contrario, lo que un poeta iría
buscar en esa vida de poeta, un prim
cuadro haciendo juego con el breve
violento de la muerte" (p. 20).
En cuanto a los momentos o recu
dos-choque que Mishima confiesa,
se relaciona con un libro de estampas
el cual admiraba la imagen de un jo
guerrero. Tal era la atracción por la
gura que su decepción fue tremen
cuando se enteró que el personaje
Juana de Arco, disfrazada de hom
después de esta desilusión se deshace
ra siempre de esa estampa, otrora
amada.

Otro momento es cuando Mishima
tiene, sin él saberlo, su primera eyaculación ante la fotografía de la pintura de
San Sebastián de Guido Reni; según
Marguerite este incidente se debió a que
el arte japonés, aún el erótico, no conoció la glorificación del desnudo como
en el arte occidental, de ahí el impacto
ante la figura casi desnuda del mártir.
Un último recuerdo imborrable es
el de un vendimiador, nos dice, un recolector de detritus, la figura de un joven robusto descendiendo por una colina: ''Esta imagen es la primera que me
atormentaba y la que me ha aterrado toda la vida" (p. 13).
Aunque su primera obra fue El bosque en flor, no es sino hasta Confesiones de una máscara que adquiere notoriedad. Esa primera obra tiene por escenario el Japón tradicional, que por otra
parte él conoce bien; es más, se considera que su conocimiento de ese Japón
clásico es mayor que el de la mayoría
de sus contemporáneos, sin contar, claro, el de los eruditos.
Su dominio sobre la antigüedad clásica occidental, sobre todo de Grecia, de
la literatura europea, en todas sus épocas, dejan una impronta en su propia
creación, más europeizada que oriental.
Antes de pasar a lo considerado como una revisión de las principales obras
de Mishima, terminemos con ciertas generalida~es del contenido de Confesiones de una máscara, que de alguna maner~ es lo ,ue _hemos estado viendo pero
a mvel mas bien anecdótico. Confesiones es entonces, además de lo biográfico, la imagen de la juventud de los años

1945-1950, no solamente japonesa sino
representativa de cualquier otro país.

tes, de un total de treinta y seis que
forman su obra completa, son: Sed de
amar, El marino que perdió la gracia del

El protagonista, un adolescente, contempla el panorama de un pueblo asolado por la guerra, el abandono de la
Universidad por la fábrica de guerra, la
desolación física y humana. Muy típico para un joven de veinticuatro años,
el erotismo, la tortura por el deseo frustrado, la necesidad de "normalización';
particularidades que podrían ser también de cualquier joven creyéndose único en esas experiencias.

mar, Colores prohibidos, El pabellón de
oro, El tumulto de las olas, Después del
banquete y Onnegata.

Honda, que así se llama el personaje,
no tiene rasgos físicamente sobresalientes. Una situación social media, en comparación a la superior de sus compañeros de la Escuela de los Pares, "donde ingresó por los pelos'.' y en fin, el clásico
enamoramiento del alumno más adulado y atlético del colegio y por último en
Confesiones, la relación, sin futuro, sin
verdadero deseo, con una amiga de la infancia, casada con otro, en la última escena; más interés demuestra por unos
jóvenes a los cuales mira por encima del
hombro de su compañera.
El escritor Mishima, como todo el
que tiene que vivir de su arte, dedicaba
dos horas diarias para su producción de
"literatura para las mayorías", el resto
de su tiempo lo dedicaba a "sus libros",
algunos de los cuales tienen la particularidad o diremos más bien la necesidad
de captar el momento presente, llegando
incluso al tratamiento de reportaje.
Además de su primera obra El bosque en flor que ya habíamos mencionado y Confesiones de una máscara,
algunas otras de sus obras importan-

Antes de pasar a su última obra que
es considerada como su testamento, ya
que fue enviada a su editor horas antes
de morir, veamos lo que corresponde a
su producción teatral, la cual en contraposición a su narrativa es menos abundante pero no menos importante.

Los crisantemos del décimo día, Madame Sade, compuesta casi al final de
su vida y Seis piezas No, el problema de
estas últimas, por otro lado resuelto por
Mishima, es el mismo ofrecido por la antigua tragedia griega pasada a lo contemporáneo, aunque en esta última existe
un elemento que facilita las cosas: el
elemento religioso no es importante porque lo consideramos algo ya muerto,
mientras que en el No, por ejemplo, lo
sacro es primordial, ya "que amalgama
mitología shinto y leyenda búdica, es
el producto de dos religiones todavía
vivas, aunque su influencia tienda hoy a
anularse" (p. 47).
Su última obra es una tetralogía, El
mar de la fertilidad, cuya elaboración se
ubica en los años difíciles de 1965-1970;
de hecho se afirma que las últimas páginas de El ángel en descomposición
fueron escritas la mañana del 25 de noviembre de 1970,lamisma de su muerte.
Su título, El mar de la fertilidad, es
ya de por sí sugestivo; es el dado en la
antigua astronomía selénica, en la época de Kepler y de Tycho Brahe, a una

�llanura visible en el centro del globo lunar; y como hoy lo sabemos todo, nuestro satélite es un desierto sin vida, sin
agua y sin aire; desde su título pues,
Mishima, tan vivo, había interpuesto
una distancia entre él y la vida. Los cuatro títulos que componen esta obra son:

Nieve en primavera, Caballos desbocados, El Templo del Alba y El angel en
descomposición.
En la última parte de su obra Marguerite intenta dilucidar, si esto es posible,
el motivo y el momento en que Mishima
decide la clase de muerte que tendrá y
de la cual hará su obra maestra: el suicidio ritual, el seppuku de los samurais.

La autora de este ensayo explica algunas de las causas que pudieron llevar
a Mishima a la muerte; comienza con el
fracaso de una de sus obras (La casa de
Kyo), en la cual él había puesto mucho
empeño, pero la misma Marguerite la
considera absurda tratándose de un autor con tantos triunfos en su haber y
aún con proyectos por realizar.
Otra es que un año antes de su
muerte sufre una gran decepción al no
recibir el Premio Nobel, el cual es otorgado a su anciano maestro, el escritor
Kawabata, a quien inmediatamente después de saberlo, va a felicitarlo; Marguerite explica este hecho como importante para Mishima por su ingenuo deseo del reconocimiento proveniente del
extranjero.
Así continúa eliminando posibilidades: un matrimonio tardío, concertado
más por darle gusto a su madre, a la que
cree moribunda, que por el suyo propio;
un proceso que se le siguió por una pre-

tendida difamación de un político que
se creyó retratado en Después del banquete; amenazas y ataques de la derecha, lo que es ridículo también, teniendo en cuenta que Mishima es tildado de
"fascista"; un escándalo a propósito de
un librito de fotografías eróticas y en
fin, cosas de poca monta que la autora
no hubiese mencionado de no haberlo
hecho otros ya.

''Y sin embargo, ascendía el nivel de
hastío y de vacío, un vacío que no
era todavía el Vacío perfecto del jardín de la abadesa, sino el vacío de
cualquier vida, fracasada o con éxito,
o ambas cosas juntas. Las fuerzas del
escritor no habían disminuido: aquellos ai'ios son un hervidero de obras,
de la mejor a la peor" (p. 96).
El amor, tan importante para el humano en general, no digamos para el
artista, no tuvo -o sólo raras veces- un
papel especial en su vida; la política:
hasta 1966 no aparece una obra claramente politizada: Las voces de los muertos heroicos; anterionnente había confesado que la política con sus bajezas no
le interesaba; sin embargo los últimos
actos y la muerte de Mishima están "politizados".
No deja de ser extraño el hecho de
que sólo hasta los cuarenta años, aparentemente, tomara conciencia de la situación del Japón como aliado de
su antiguo enemigo; de esta situación
nacerá el partidista que no el fascista
como se le pretende denigrar por críticos simplistas; la ocupación americana y
la retención de Japón en la zona de influencia yanki parece haberle afectado
un tanto tardíamente.

Como él mismo había comentado
varias ocasiones, la guerra y la co
cuente derrota sufrida por su país
habían afectado su adolescencia, las
tanzas de la guerra, los suicidios en
de los soldados y civiles de las islas
quistadas, el bombardeo a Hiroshima
Tokio, los procesos políticos donde
bitrariamente se ejercía "la justicia
vencedor", el sacrificio inútil de
kamikaze y lo peor para la mentali
japonesa: "el discurso radiado del
perador negando su condición de
presentante de una dinastía solar,
impresionante para las multitudes j
nesas como lo sería, para unas m
tudes católicas, el discurso de un
que renunciase a la infalibilidad y que
jase de considerarse como el rep
tante de Dios" (pp. 104-105).
No obstante, esta aparente inse
lidad desaparece o más verosímilm
se manifiesta por primera vez, como
lo mencionamos, en Las voces ~
muertos heroicos, donde para la ó
del Japón antiguo que era la suya
pia, la muerte heroica de los kam ·
no tuvo sentido, ya que al renunciar
Emperador a su rango de divinidad,
bía dejado sin sentido las muertes de
heroicos soldados: el Emperador r
ciaba a ser Dios para convertirse
hombre.
Por la época en que está te

Caballos desbocados, la segunda de
tralogía de El mar de la fertilidad,
obra testamento, funda la Sociedad
Escudo, el Tatenoka~ un grupo de
centenar de hombres a los que da,
su propio peculio, una fonnación
militar; para Mishima el Escudo era
escudo del Emperador", el objeto

esta sociedad era más bien obscuro aun
para su propio jefe.
Uno_ de los momentos probables que
detennmaron la fecha definitiva de su
suicidio fue uno de 1969, la ratificación
~e los nuevos tratados americanos; Monta, el ayudante de campo de Mishima
Y con quien, después se supo, había hecho un pacto de muerte, propone como
acto de protesta la ocupación de la Dieta, ª lo cual Mishima se opuso pretextando que sería un fracaso.
. En julio _de 1969, el autor de Confesiones escribe, tal vez premonitoriam~nte: ''C:u~d~ reviso con el pensarruento mIS ultimos veinticinco años
su vacío n_ie llena de asombro. Apen~
puedo decrr que he vivido. Incluso en el
transcurso de la vida más brillante y más
colmada, lo que realmente ha querido
hacer, raras veces lo ha conseguido. y
desde las profundidades o desde las alturas de~ Vacío, lo que ha sido y lo que
no ha Sido parecen igualmente espejismos o suefios" (pp. 138-139).

nero al ~inistro, abren luego el balcón
y el escntor arenga a la tropa reunida
abajo, diciéndole:
''Vemos al Japón emborrachándose
de prosperidad y hundiéndose en un
vacío del espíritu... Vamos a devolverle su im.agen Y a morir haciéndolo. • . El ejército protege el mismo
tratado que le niega el derecho a
existir..."(p. 135).
Entra de nuevo a la habitación y siguiendo lo planeado para ese momento
es decir, consumar el tradicional seppuk~
de "protesta Y admonición" se abrirá
el vientr~ para. después ser decapitado
~r Monta, qwen debido a su nervioSISDlO y emoción sólo logra asestar al
moribundo Mishima dos o tres cuchilla~ en el hombro y en la nuca; Furu-Koga,
mas dueño de sí mismo, toma el sable
de las manos de Mocita y decapita al
maestro como debía hacerse.

. Más de un año después, el 25 de noviembre de 1970' todo estaba preparado; ~f,orita y tres de sus compañeros que
sernran de testigos del suicidio: FuruKoga, Ogawa y Chibi-Koga pasan por
M"him
18
ª Y se dirigen hacia' el edifi ·
del Ministeno
· de la Defensa Nacional.
cio

~ su vez Mo~ta toma la daga que todav1a pennanec1a en las manos de Mishima e intenta abrirse el viente pero las
~erzas le
pero: ''El caso está preVlSt~ en ~l código samurai: el suicida den_iasiad~ J?ven o demasiado viejo, demasiado debil o demasiado fuera de para
~acer bien ~l corte, debe ser decapitado.
¡Adelante! Es lo que hace Furu-Koga,,
(p. 137).

Entran a la oficina del propio jefe
del Ministerio con el pretexto de mostrarl~ un antiguo sable, posesión muy
quenda de Mishima; ahí toman prisio-

Marguerite
Yourcenar·
. '6 n de1
~ E
.
· ftfühima o la V1&amp;1
~e 0 • d. SeJX-Barral, Biblioteca Breve Mé
XICO, 1985, 141 pp.
'
.

fa!!~•

sí

•

�UN ACERCAMIENTO A LA
''CASANDRA'' DE REYES

Humberto Salazar
El primer rasgo diferencial con que nos
enfrentamos al estudiar un texto poético -si hemos de creer a los padres de la
estilística moderna-, consiste en un orden peculiar de presentarse las palabras,
orden diferente del que éstas guardan
entre sí en el vehículo nonnal de la prosa cotidiana (cuyo ejemplo más cabal está representado por el lenguaje científico), atenta a los requerimientos más o
menos estrictos de la morfología y la sintaxis.

nuevo a la prosa del mundo; apeguémonos a la morfología -esa mandarina- y
cerraremos la puerta que nos dejaba entrever el prado donde relincha el unicornio. La cosa quedaría más o menos así:
"Mi fantasía se conformó siempre en
tomo a las imágenes de Homero. Era yo
aún niño (y) era el primero de mis arrojos en la poesía; cuando Casandra vino a
mí, borrada y diáfana, al postrero latido
que difundía la tarde. La envolvía (un)
manto blanco, severo y rozagante..."

Es ésta la idea implícita en la afirmación de Mallanné: "Je suis un sintaxier",
pues el lenguaje poético presenta una
forma o estructura del sentido específicamente propia, lejos del lenguaje normal de la prosa, que viene a constituir
la "nonna" o punto de referencia, y asumiéndose como lenguaje anormal o
"desviado" (la anomie durkheimiana).
Ejemplifiquemos esto con el soneto
"Casandra" de Alfonso Reyes, incluido
en su volumen Homero en Cuernavaca,
que aquí transcribimos: "En tomo a las
imágenes de Homero / siempre se conformó mi fantasía. / Era yo nifio aún,
era el primero / de mis arrojos en la poesía; / / cuando, borrada y diáfana, al
postrero / latido que la tarde difundía, /
Casandra vino a mí. Blanco y severo/ y
rozagante manto la envolvía. / / Miróme sin hablar; pero en sus ojos/ de fatal
inquietud, yo adivinaba / piedad y espanto. Yo caí de hinojos, / / yo no sé
más. Sentí que me besaba. / Cantó el
viento -y sonaron los manojos / de flechas agitándose en su aljaba".

El entuerto es más que evidente, como lo apreciará el lector, descontada la
pérdida de metro, rima y acentuación,
que visten al discurso poético de una
cierta musicalidad, y ese aire de reiteración y vuelta que rompen lo que los
lingüistas llaman paralelismo fonosemántico (sonido/sentido), propio del lenguaje como vehículo de la comunicación
humana.

La fascinación o encantamiento verbal comienza por el orden especial de las
palabras en el discurso. Rompamos, modifiquemos ese orden, y caeremos de

Ese carácter de ruptura se presenta
en la poesía como tendencia hacia la•nocomunicación, como un apostarle a la
incomprensión del mensaje, tratando
más de entorpecer que de hacer posible
el proceso de la significación. Pero todo
esto, advirtamos, sólo en un primer
momento, "desvanecedor" (diría Hegel)
frente al ciclo completo en que sí se logra producir el sentido poético, en las
alas de la connotación y el traslado sinestésico.
El orden o estructura del sentido es,
pues, esencial al lenguaje poético, y su
primer carácter específico a la hora de
tratar de describir lingüísticamente lo
poético a partir de un texto particular.
Pero no es lo más importante, ni mucho
menos. Debe luego continuarse con un

análisis de los procedimientos de ve
cación involucrados: tipo de verso (a
diendo al número de sílabas y dis
ción de los acentos); modalidad de 1
mas (asonantes, consonantes, ricas,
vocas, no-categoriales, etc.); y rela
del texto estudiado con las formas
ticas de la lengua y las tradicion
tendencias literarias que han culti
esa modalidad. (No fatigaremos este
crito con ese desmenuzamiento p
lioso de tipo escolar, que el lector
de realizar fácilmente ateniéndose
modelo ya clásico de Tomás Nav
Tomás, en Arte del verso.)
El lingüista francés Jean Cohen,
guiendo a los padres de la estilís ·
Spitzer y Bally, ha realizado ya la fa
que aquí intentamos, ocupándose
criptiva, estadísticamente, de la p
francesa neoclásica, romántica y
bolista. Sus conclusiones -bastante
gerentes- pueden ser suscritas o no
el avisado lector, pero tienen el m'
de que son susceptibles de refuta ·
o ratificación por cualquiera que se
me la molestia de verificar sus opera
nes estadísticas. Son lo que Popper
maría proposiciones "falsables", r
sito inicial de toda formulación que
clame para sí títulos de cientifici
Entre los procedimientos de versi
ción incluimos el "encabalgamien
que consiste en el hecho de que
frase termina en medio de un verso.
último grado, caricaturesco, se da
do el final de un verso no coincide
el final de una palabra Qo utiliza R
en otro poema de este volumen, "
metáfora''). Este procedimiento evi
cía la vocación antigramatical del v
al romper la redundancia intrínse

fenómeno lingüístico en su doble nivel,
fónico y semántico, y remarcar su carácter de regreso (versus: retomo) frente a
la dimensión lineal de la prosa (prorsw).
El encabalgamiento es proceder favorito de Reyes en el poema que nos ocupa. De los catorce versos que lo conforman, sólo cinco de ellos llegan al fi.
nal coincidiendo con un final de frase
(marcado con un punto o con punto y
coma), y eso incluyendo al verso 14,
que por fuerza debía contener la tal
coincidencia: versos 2, 4, 8, 12 y 14.
Los demás, o sea nueve de ellos, utilizan
este procedimiento "entorpecedor" del
mensaje poético, justificando la calificación que Cohen da al verso como "la
antifrase".
Entremos sin embargo un poco más
en el interior de la "Casandra" de Reyes,
ocupándonos del asunto de la predicación. No hay, en este caso, abundancia
adjetival, ni se presentan muchos ejemplos del fenómeno llamado "impertinencia predicativa", característico del
lenguaje poético según el lingüista fran~és. Encontramos, de todos modos, algo
interesante: dos parejas de calificativos
que se nulifican entre sí, por ser casi voces antónimas: borrada/diáfana, y severo/rozagante.
El encantamiento de Reyes-lector ante la poderosa figura femenina de la vidente es algo que quienes nos hemos solazado en la historia homérica sin duda
compartimos. Y hacia el final del poema se produce un desplazamiento cuyo
propósito es eminentemente poético. Se
presenta como una ruptura- del hilo lógico del discurso, al nivel de la coordinación. Por medio de este procedimiento,

que Cohen llama "inconsecuencia" (y
Juan Rey, en su manual de preceptiva,
"reticencia''), se interrumpe el hilo de la
exposición por la interferencia de seres
o cosas: " ...yo no sé más. Sentí que me
besaba" viene diciendo el poema y, luego, un cambio repentino hacia lo ambiental: "Cantó el viento" (figura de
uso) "-y sonaron los manojos de flechas agitándose en su aljaba".

ricas propias del lenguaje poético: anáfora (Era yo niño aún, era el primero...
Y o caí de hinojos, yo no sé más. . .);
conjunción (Blanco y severo y rozagante. . .); aliteración Qos manojos de
flechas agitándose en su aljaba); descripción (a partir del verso 7); epítetos
(en la descripción de Casandra); hipérbaton (en todo el poema); etc.

El lector "sabe" que semejante despropósito o cambio repentino puede
muy bien ser "ilógico", si atendemos a
las palabras en su puro carácter denotativo, pues, ¿qué tienen que ver el viento
y un manojo de flechas con el ensueño
erótico que se venía presentando? Sólo si se opera un cambio en la lectura,
hacia el orden de lo figurativo, hacia el
orden de la connotación, puede "realizarse" el sentido del texto poético. Las
flechas agitándose en su aljaba son el
deseo, el viento canturreador es una proyección del aliento/pasión, etc., tal como se dice que los enamorados oyen
violines y pájaros inaudibles para el mortal que no está tocado por el hechizo.

Entendemos, ciertamente, que la belleza o estatuto estético del poema está
basado en la utilización de los procedimientos lingüísticos mencionados, pero
nuestra conclusión se parece peligrosamente al razonamiento amañado que los
lógicos llaman explicación ad hoc, o a
posteriori. Toda vez que un texto hipo•
tético pudiera incorporar los hábitos de
metro,
rima, hipérbaton, anáfora, alite,
racion, metáfora y demás artificios retóricos y no ser, como quiera, un poema, nos queda la ligera sospecha de que
apenas hemos avanzado en el conocimiento de lo que hace que un texto determinado nos parezca bello, poético,
mientras que otro no lo consiga, pese a
sus posibles galanuras retóricas.

Las figuras utilizadas por Reyes en
este soneto son todas ellas figuras de
uso, no de propia invención; no obstante, ello no disminuye la intensidad lírica del poema, que es uno de los más
bellos del conjunto. (La originalidad de
las metáforas no garantiza por sí sola la
calidad literaria o estética de un texto.)
Además de lo ya señalado, en este
poema Reyes utiliza otras figuras retó-

Referencias:
Cohcn, Jcan; Estructura del lenguaje poético.
Ed. Gredos, Madrid, 1970, 227 págs.

Navar~o Tomás, Tomás: Arte del ver,o. Col.
Malaga, México, 1975, 189 págs.
Reyes, Alfonso: Obras completas, Volumen
X, F.C.E., México, 1981, págs. 417-418.

"-1
Cil

�¿MAQUILANDO EL
FUTURO INDUSTRIAL
DE NUEVO LEON?

Raúl A. Rubio

REGIO

En Nuevo León la reconversión indus•
trial está adquiriendo su propia especificidad. La crisis del 81 marcó pautas
para que la industria regiomontana buscara nuevas alternativas productivas que
garantizaran su desarrollo. El enfoque
generalizado hacia la exportación aparece como una de las prioridades de mayor importancia en esta localidad.

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Dicha prioridad obedece a una línea
estratégica de la actual vida industrial
mexicana, la cual está obligando en el
corto plazo a modernizar los tradicionales procesos productivos, generando
así factibles reactivaciones de las plantas industriales, el empleo y el mercado.
A más de cuatro años de la contracción industrial y de las encrucijadas
que implica reconvertir la industria local, Monterrey sigue padeciendo las
consecuencias de encontrar un nuevo
modelo de industrialización que permita la continuidad en la valorización del
capital industrial. La CAINTRA señala que 1986 reveló "un marcado retroceso en comparación con el año anterior" y agrega que "salvo el caso favorable del crecimiento en las exportaciones, tanto el volumen de ventas como el
de producción, así como el empleo,
arrojan saldos negativos durante ese
periodo ''.1
Se¡.,'IÍn la misma fuente, la producción industrial disminuyó -3.8% en
1986 y se correlaciona en mucho, esta
caída, a la contracción de las ventas, las
cuales llrgaron a señalar un . saldo de
- 16.1°/o. Comenta la CAINTRA que
"ambas cifras rcv&lt;&gt;lan la m~unitud de la
crisis 1111e rnfrentan las cmprrsas y ade-

más contrastan significativamente si las
comparamos con los resultados observados durante 1985".2
Bajo lo comentado, el propio reporte de la CAINTRA indica que "No obstante lo anterior, las empresas realizan
rnítltiples esfuerzos para sobrellevar de
la mejor manera esta situación" agregando que se puede observar que "al
revisar el comportamiento de la inversión en el periodo ya referido la cual
aunque a tasas muy por debajo de las
de 1985, sigue aumentando, y más que
alcanzar una mayor producción, busca
lograr una mayor eficiencia y productividad, características esenciales para
lograr la reestructuración de las ventas
hacia el exterior, lo cual ha dado excelentes resultados tal y como lo muestra
el crecimiento observado en las expo~taciones manufactureras (50.4%) durante 1986", que en compración a 1985
(13 .O°/o) es de dimensiones significativas.3
Asimismo, esta dinámica de exportación durante 1986 "fue influenciada por
las empresas grandes, las cuales tienen
un mayor potencial exportador, aunque
es justo decir que a últimas fechas las
empresas medianas han mostrado un
mayor dinamismo. Así, durante el
periodo octubre-diciembre las empresas
grandes y medianas aumentaron sus exportaciones en un 29.9 y 6.3% respectivamente, mientras que las empresas
pequeñas las mantuvieron constantes".4
Por último, el mismo reporte indica
que en lo concerniente al cuarto trimestre de 1986, "algunas variables tendieron a estabilizarse, es decir, arrojan
cifras muy cercanas a cero, e incluso

otras crecieron". Aunque agrega "sin
embargo podría resultar prematuro asegurar que la crisis ha tocado fondo,
puesto que la demanda general (ventas)
aún no muestra una mejoría sustancial"
y el aumento en la producción se debió
al incremento en sólo ciertos sectores:
alimentos, maderas y muebles y maquinaria y equipo.5
Hasta aqu1, todo lo comentado
(consta por parte de un órgano empresarial como la CAINTRA) nos dice que el
empresariado regiomontano no ha quedado estático ante la crisis, y que la
reactivación industrial está dando sus
pasos y sus frutos como podría ser la
observación del comportamiento trimestral del Volumen de Exportaciones
y el Indice del Volumen de Exportaciones.6
Por parte del estado, el gobierno de
Jorge Treviño en sus dos años de mandato ha buscado articular la línea estratégica nacional de reactivación industrial vía la exportación, y en forma,
articular mediante políticas estatales,
tanto como federales y locales, el nuevo modelo de desarrollo industrial que
ya viene asumiendo Nuevo León.
El reciente segundo informe del
gobierno treviñista expresa en su ca- ·
p ítulo "Desarrollo Económico" la
preocupación por afrontar los nuevos retos que impone la modernización del
desarrollo industrial,7 y así lograr la
reactivación industrial para mitigar el
fuerte desempleo llevado básicamente a
implementar tres programas: El FOMICRO, el PROMOFIN y la Comisión de
Fomento a la Industria Maquiladora y
de Exportación, cuyo brazo ejecutivo

�de la misma lo constituye el Fideicomiso PROEXPORT - NUEVO LEON.8
Bajo estos programas, el Gobierno
de uevo León apunta seriamente al
futuro industrial del estado, vía el reforzamiento o conformación de la pequeña
y mediana industria local, así como vía
la industria maquiladora; todo ello en
estrecha conexión hacia la exportación.
Para Treviño, la industria maquiladora "representa una opción importante
en la creación de oportunidades de empleo para la mano de obra disponible.
En el caso de Nuevo León, permite además utilizar el talento y la capacidad industrial que distinguen a nuestra entidad. El modelo adoptado se basa en una
industria exportadora, cuyos productos
lleven partes;¡ componentes elaborados
localmente".
Los frutos de esta postura ya empiezan a concretizarse. En los últimos quince meses, en Nuevo León, se han instalado dieciocho maquilas que han generado
cinco mil empleos, así como divisas del
10
orden de los 256 millones de dólares.
Se proyecta además en los próximos dos
años el surgimiento de cien industrias
de este tipo que generarán tres mil quinientos millones de dólares y veinte
mil empleos, los cuales podrán llegar en
el periodo treviñista a noventa mil; esto
último implicará, por supuesto, un incremento de dichos establecimientos industriales; de ahí que no es gratuita la
declaración de Jorge Treviño (el año pasado) cuando vaticina que Nuevo León
será la capital de las maquilas.
Es importante reconocer también el
papel de punta que significarán las ma-

quilas en el corto plazo para la industria local, ya que mientras a nivel
nacional se cuenta con un integración
de la planta industrial mexicana de 1.38
por ciento,12 el gobernador Treviño señala que ésta en Nuevo León es de un
25%.13 Incluso en meses anteriores, el
encargado de la Secretaría Industrial y
Comercial del Gobierno Estatal, Femando González Morales, indicaba un grado
14
de integración superior al 40%.
En cuanto al empleo, todo señala lo
benéfico que resulta la fuerza de trabajo local. En particular, Monterrey cuenta con una amplia infraestructura técnico-profesional que se reactivará con la
venida de las maquilas, además de lo
barato en la adquisición de sus servicios si la comparamos a nivel internacional.
Una reciente publicación de la Cámara Americana de Comercio, expresa
lo barato de la fuerza de trabajo mexicana. Mientras que en Corea Sur se paga
a 3.15 dólares la hora, es decir 29.2 dólares diarios, en contraste, en México,
el salario es del orden de 7.12 elólares
15
diarios, señala la puhlicación.
Cabe resaltar aquí que por la tradición productiva de la metal-mecánica y
eléctrica en uevo León, muy posiblemente la venida de ma4uilas sea sobre
estos rubros; de ahí que en otra entrevista realizada al Secretario de Fomento Industrial, Fernando González, éste
haya reconocido que la prioridad para
el apoyo de las maquilas se centra en
ramas como la mueblera, la automotriz
y el acero. 16
Otro dato interesante es 1¡ue la in-

fraestructura denominada "Corr
res Industriales", 1¡ue se buscaba ·
plementar durante el boom petrol
para propiciar la desconcentración
dustrial del área metropolitana de M
terrey, se haya considerado seriam
en su reactivación con la venida de
maquilas. Todo esto también co
mado por el propio Secretario de
mento Industrial del Estado. 17
Bajo lo anterior, el ingrediente
inversión extranjera vía maquilas
uevo León, permite mucho el rep
para consolidar un nuevo modelo de
sarrollo industrial. Esto queda pat
zado en declaraciones como las de G
ro González Torres, director regional
1acional Financiera, al señalar que
uevo León existe "Un capital muy
caso y muy caro; un mercado nací
demasiado restringido y un nivel de
pico muy preocupante ... la inve
extranjera tiene que convertirse en
ingrediente importante de la econo
industrial local, para lo cual de
orientarse al mercado exportador,
que el mercado interno se encue
saturado, aquí es donde se piensa
concepto de maquilas ".18
Es innegable que la reconve
industrial está dando sus pasos en
vo León; el caballo de Troya son las
r¡uilas. Sin embargo, no todos conc'
esta dinámica industrial como miel
bre hojuelas: para algunos estud'
o asesores de grupos fuertes y tra
nales de la industria regiomontan
opción es una "medida pobre", Y
seguir apoyando el gobierno la al
tiva de traer maquilas sólo gene
dustriales "coyotes", ya que éste
recerá como un "exportador de su

simple "conscguidor". Tal tipo de em- polémica sobre las maquilas. Recientepresarios están olvidando la creatividad ~ente, su dirigente señaló que presentae i~novación que caracterizó al empre- ra ante el pleno del Con~eso Local un
sanado nuevoleonés. Así Enrique Ca- anteproyecto ele ley sobre el control de
nales Santos, director del Centro de In- las maquiladoras en 'uevo León. En esvestigaciones del Grupo Vitro (Vitro
te se exigirá que las maquilas "cuando
~ec), indica que el desarrollo tecnolómenos
¡ermanezcan aquí unos diez
gico 1¡ue las maquilas aportarán es nu2
afios
",
para evitar así que aquellas
lo Y "hasta insultante"·• "al mgemero
·
·
lo convertirán en capataz, como runo de ve~gan con muchos ánimos y en cualqwer momento se retiren.
llaves, Y. los empresarios serán conseguidores "19
· y agrega el directivo: "~os
. Otro punto polémico, aunque sólo ha
estamos dedicando de nuevo a vender
s_1do levemente mencionado en la locamano de obr~ ~mo el indio Huajuco,
trafic:inte de md1os de la región que los lidad,. es e~ posibl_e im ~acto ecológico
qu; dichas mstalac1ones industriales povend1a a Zacatecas".
dran traer a la entidad.23 y aquí cabe
señalar lo siguiente: que si a la fecha se
A1 cuestionarse el mismo directivo carece de basureros para desechos in~b~e las causas de esta problemática, dustriales en Monterrey' es de esperarse
md1ca que el empresariado regiomonta- que_ de ve?ir dichas plantas, sobre todo
no se dunnió en valores de forma como la mdustna electrónica, muy posiblelos de la capital, "el priísmo, chilanguis- mente la problemática se agrave; de ahí
n~o, el centralismo de coyotes, el quedar que no sea nada gratuito el interés de la
bien, hacer contactos, valores que nos SEDUE por implementar una infraesh_an estado erosionando y se nos han ol- tructura para la tira de desechos sólidos.
VJdado otros como el trabajo auténtico
el no t~ pongas corbata! Nos ganó 1d , Por lo que respecta a la clase obrera,
burguesia, pero burguesía naca, coyo- esta por el momento empieza a ser intetera, en la que más vale que conozcas a gr~da ~n las recientes contrataciones,
~os personas que saber hacer algo. Este e mcl~Sive se está dando un proceso mitipo de valores nos arrastró", finaliza. 21 gratono en ~lgunos de sus miembros que
gozan de ciertos conocimientos técnip~·stur~s de tal naturaleza como las cos para ser contratados en ciudades
de ~
Tec, patentizan en mucho la fronterizas del país.
tradicion de grupos industriales que ba~on su dinámica en productos tradiA no ser por el conflicto de la Mattel
c1~nales como la cerve1.a, el vidrio, la Y la CTM el año pasado, todo ha sido
ho1alata, los plásticos, etc ., y difieren ele :'paz, laboral". Sin embargo, no está por
~tros ¡,rrupos locales que han hecho su
demas esperar conflictos de titularidad
nt¡ut•za_ en la tlinámica fronteriza del
entre las centrales oficial&lt;'s y los Sindico111c_r~10, la '?'"l'icultura moderna, y catos Independientes, filiales de la patambu 11 de la 1ms111a ma1¡uila.
tronal en estas nuevas conformaciones
de plantas industriales.
El PSrnt no ha queelado fuera de la

•-~º

También cabe señalar que, si bien por
el momento apenas empieza el arram¡ue
de las maquilas, será difícil esperar conflictos de la clase obrera en materia de
salarios, desgaste físico y mental, etcétera, como ya se ha venido constatando en otras entidades de tradición maquilera.
Sin embargo, la introducción de las
maquilas ofrecerá, a mediano plazo reales expectativas en cuanto a la co~formación de la clase trabajadora local
como señala Enrique Canales de Vitr;
Te:. Es posible que el obrero tenga un
meJor_ tr~bajo, mejores condiciones y,
ademas, SI son maquilas un poco sofisticadas, es posible que introduzcan
e!ernentos .
criterio al trabajador,
c!ertas dec1S1ones y autonomía, expectatJvas. Es d~cir,_ que en general, los
procesos rutinarios de trabajo podrían
ser' como promedio para el obrero

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�mejores que los l~IC ahorita se consiguen
en la industria. 4 No cabe duda que
esta declaración robinsoniana podría
verse seriamente contrastada con el paso
del tiempo, cuando se empiecen a
estudiar las consecuencias de la alta
intensidad de las jornadas de trabajo de
las maquilas, así como otros posibles
rie~os de la salud de la clase obrera.
Pero en fin, de que la clase obrera
cambiará es innegable; la producción
hacia la exportación hablará de un
nuevo capítulo para el trahajdor asalariado y sus representantes, así como ya
está hablando para el capital.
La reconversión industrial en Nuevo
León avanza ...
Notas
1.CAINTRA, NUEVO LEON. Reporte de
Coyuntura Industrial. Dirección de Planeación y Proyectos. Núm. 1, Año IV.
Evolución: oct-dic., 1986. Expectativas:
enero-mano 1987.
2.Op. cit., página l.
3.lbidem., y también páginas 12 y 13.
4.lbidem., p. 13.
5.Ibídem., página l.

6.Ver Anexos: Comportamiento trimestral de Volumen de Exportaciones. Indice del Volumen de Exportaciones.
Op. cit. Reporte, pp. 12-13.

o

00

7. "La industrialización que antaño se daba
por ·inercia casi natural, exige al1ora de
una vigorosa acción inducida que reconozca y apoye el mérito de la inversión Y
logre la meta fundamental de crear oportunidades que demandan la desocupación
y el crecimiento de nuestra población".
Segundo lnf orme de Gobierno, Jorge
Treviño, Gobernador Constitucional del

Estado Libre y Soberano de Nuevo León.
Marzo de 1987, p. 29.
8.FOMICRO. Fondo de Garantía y Fomento a la Microindustria del Estado de
Nuevo León: "Su función básica es apoyar el nacimiento o fortalecimiento de
microindustriales a través de la asistencia técnica y el aval que requieran para
tener acceso a créditos blandos. A la fecha, FOMICRO registra 317 microindustrias beneficiadas, más de 1500 empleos
directos generados y la gran oportunidad
de estar sentando las bases de lo que serán las futuras grandes y medianas empresas de la entidad".

10.lbidem.

11. "Urge crear maquiladoras". El ¡,
nir, enero 28 de 1987, sección A, p.
12.lbidem.

14. "Maquilas in1portan el 98°/o de ·
mos". El porvenir, diciembre 28, 1
sección B, p. l.

_ _ _ _ _ _ INDICE DEL VOLUMEN DE EXPORTACIONES

(IV .83 = 100) _ _ _ _ _ _ _ _ __

15. "Mano de obra barata alienta maq
doras". El norte, 20 de enero, 1
sección A.
16. "Ocho nuevas maquilas para
León. Darán prioridad en el Estado a
mas mu&lt;:bleras, automotriz y del a
El nacional, 28 de diciembre, l
"También Maquilas importan", Op.

PROMOFIN. Fondo para la Exportación
de Capital de Riesgo del Estado de Nuevo León: " . .. Aporta capital de riesgo a
pequeñas y medianas empresas exportadoras que se localicen fuera del área metropolitana de Monterrey. . . Generó a
través de sus apoyos más de 1 500 empleos", y a través de un convenio con
Nacional Financiera -acción dentro del
marco de la deseen tralización administrativa del Gobierno Federal- se suscribió
que "el 80º/o de los recursos de ~apita!
que aporte PROMOFIN a sus usuarios, serán administrados a través del Fondo
Nacional de Fomento Industrial".

18.Op. cit., "Urge crear... " Tan1bién es
portante señalar aquí que las accione
modernización que en el campo nuev
nés se están implementando, hablan
mente de una transformación hacia
agroindustria exportadora.

9.lbidem., p. 31.

24.Op. cit: "Maquila: medida pobre"...

Centro de Investi~aciones Psicológicas
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, N.L.
Marzo, 1987

13.0p. cit., Segundo Informe de J. T.

Cabe indicar aquí que FOMICRO ocupa
el primer lugar a nivel nacional en comparación a organismos similares que apoyan
a microindustrias, y que el Gobierno de
Nuevo León realiza gestiones para construir la primera Unión de Crédito de Microindustriales en el país.

Comisión de Fomento a la Industria Maquiladora y de Exportación, Fideicomiso PROEXPORT-NUEVO LEON:
"La creación masiva de nuevos empleos,
la consolidación de muchas industrias
a través del uso de su capacidad instalada disponible y la generación de divisas para el país", constituyen sus "metas trascendentales". Op. cit., Segundo
Informe de Gobierno. Jorge Trevúio, pp.
30-31.

hua, recopilados por el Centro de Estudios de la Mujer en Ciudad Juárez,
Chih.

225 - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 213.9

/

200 •
17. Op. cit., "Ocho nuevas maquilas. •

/
175 .

/

19. "Maquila: medida pobre". El porvenir,
de diciembre, 1986, Sección B, p.
20.lbidem.

148.5

23. "Instalación de maquilas no conte
control sobre la contaminación:
UANL", ABC, 22 de agosto, 1986,
ción B, p. 8. Las implicaciones e
cas sobre este tipo de planta pueden
bien rastrearse en la serie de es
realizados en el Valle de Silicón en
fornía, así como lo comentado en
versos estudios sobre la maquila de
trónica fronteriza en Tijuana Y

·---

138.9

21.Ibidem.

22.Propondrá el PSUM crear una ley
con trotar maq uiladoras. RI nacional,
de enero, 1987, p. 3.

18ll

127 3
/
~
125

/

•/
134.S

155.7

.;:-48.8

~

/

.

142.2

t24.8

114.6

·~.

/

111.3

--,,T--------1

100 ...--,---,,---,.--.,..--.--~,,---,--.,..--....
III
IV
11
11
III
IV
1 9 8 4

1 9 8 5

T R IME S TRE S

11

1 9 8 6

III

IV

�COLABORAN EN ESTE NUMERO:

I

MARGUERITE YOURCENAR. Bélgica,
1903- U.S.A., 1987. Una de las más extraordinarias escritoras del siglo XX y la
primera que ingresó en la Academia
Francesa. MemoriaJ de Adriano es la
más celebrada de sus novelas. Como ensayista escribió sobre Cavafis, Mishima,
Selma Lagerlof y Thomas Mann, entre
otros. Publicó también poemas, cuentos, traducciones y piezas teatrales. Su
amplia producción literaria ha sido editada -en versiones al español- por
Alfaguara, Lumen, Seix Barral, Hennes,
Emecé y Visor.
VICTOR M. FIGUEROA. Investigador
y docente en la Universidad Autónoma
de Zacatecas. En 1986 publicó Reinterpretando el subdesarrollo (Siglo XXI,
México).

ANEXO II
COMPORTAMIENTO TI_lIMESTRAL DEL VOLUMEN DE EXPORTACIONES*
1

9

8

GABRIEL VARGAS LOZANO (Guadalajara, Jal., 1947). Maestro en filosofía
por la Universidad de Guadalajara y
candidato al doctorado en la UNAM.
Editor de la revista Dialéctica de la
Universidad Autónoma de Puebla.

Alimentos, Bebidas y Tabaco
Madera y Muebles
Papel y Empaque
Química
Minerales no Metálicos
Metálica Básica
Proquctos Metálicos
Maquinaria y Equipo
General

lII r/

IV e/

IV r/

I e/

19 .7º/o
o.o
- 27.0
5.6
6.5
46.3
21.3
1.3

4.0º/o
20.0
o.o
-0.6
15.0
5.0
2.5
3.8

5 .2°/o
10.0
59.0
- 7.0
38.1
37.9
20.4
11

o.oº¡o
20.0
o.o
9.8
11.4
18.3
-3.4
18.0

9 .8

4.6

15.5

10.4

* Con respecto al período inmediato anterior.
e/ Expectativas.
n.s..No Significativo

JAVIER OLIVA POSADA. (México, D.
F., 1959). Estudió la licenciatura en
ciencias políticas en la UNAM y es pasante de la maestría en estudios latinoamericanos de la DEP-UNAM. Profesor
de tiempo completo de la Facultad de
Ciencias Políticas y Sociales, en la
UNAM, y en la Universidad Iberoamericana.
SALVADOR BORREGO. Doctor en Estadística por una universidad de Texas,
trabaja como docente en la División de
Estudios Superiores de la Facultad de
Filosofía y Letras, en la UANL.

JOSE MARIA MENDIOLA. Nació en
Monterrey, N.L., y radica en Chilpancingo, Gro., desde hace varios años. Formó parte del grupo "Silencio". Publicó en El volantín, Taller y otras publicaciones literarias.
GENARO HUACAL. Estudiante de Letras en la Facultad de Filosofía y Letras
de la UANL, nacido en el estado de
Campeche. Ha publicado en Serendipia,
Aquí vamos,

terrey, NL., 1958). Licenciada en pedagogía, egresada de la Facultad de Filosofía y Letras, UANL. Master en
Educación Superior. Docente en el colegio de pedagogía de la misma facultad.

JOSE REVUELTAS (1914-1976). Uno
de los narradores y ensayistas más importantes de la literatura mexicana de
la segunda mitad del siglo XX. Militó
siempre en organismos políticos revolucionarios. La Editorial Era acaba de publicar los tomos 25 y 26 de sus Obras
completas.

MA. DEL REFUGIO GARRIDO. (Tula,
Hidalgo, 1956). Licenciada en psicología egresada de la UANL, estudió la
maestría en Educación Superior en el
Departamento de posgrado de la Universidad Regiomontana. Ha publicado anteriormente en Diálogo (revista de la
UDEM). Docente en el colegio de peda-

VICENTE QUIRARTE (Distrito Federal, 1954). Poeta, narrador y crítico Ji.
terario. Ha colaborado en Plural y en
Punto de partida. Participó en el segundo festival internacional de poesía (Morelia, 1983). Ha publicado Lejos de las
naves, Vencer a la blancura, y varios Ji.
bros de poesía más.

GEORGES BATAILLE (1897-1962).
Uno de los más importantes pensadores
franceses del siglo, es también singular
novelista y poeta del erotismo y la transgresión. Obras: La experiencia interior,
El culpable, Sobre Nietzsche, La literatura y el mal, Madame Edwarda, Mi
madre, etc.

MA. GUADALUPE BECERRA (Monsector

ROSA MARTHA ROMO (Teocaltiche,
Jalisco, 1954). Licenciada en pedagogía y master en Fonnación y Capacitación de Recursos Humanos egresada
de la Facultad de Filosofía y Letras, en
la UANL. Docente en el colegio de pedagogía en esa misma escuela.

VICTOR MANUEL CARDENAS (Colima, Col., 1952). Estudió historia en la
UNAM y fue becario del INBA-FONAPAS en 1979-80. En Chiapas realizó investigaciones socioeconómicas, trabajó
en la Dirección de Cultura y fue miembro del taller literario de Juan Bañuelos.
En 1981 obtuvo el Premio Nacional de
Poesía Joven de México. En Ediciones
Punto de Partida, de la UNAM, apareció
su poemario Después del blues, en 1983.

JAIME FLORES. Monterrey, 1939. Pintor. Estudió en el Taller de Artes Plásticas de la Universidad de Nuevo León y
en la Academia de San Carlos. Master
por la Universidad de Texas (Austin).
Desde hace casi treinta años participa en
exposiciones colectivas e individuales.
Ha obtenido varios premios. En la actualidad es profesor de la Facultad de Arquitectura (UANL).

1987

6

gogía, en la Facultad de Filosofía y
Letras de la UANL.

�I
ACLARACION: Por un lamentable e
el número 17 de Deslinde (julio-septiem
1987) omitirnos, en el artículo "Amor
no : ejemplos de la cultura popular",
nno Vellinga, los siguientes datos: En SI
sión francesa, este trabajo, con el t
"Masculinité et féminité dans la 'foto
latino-americaine", fue publicado ea
Cah ier, Internationaur de Sociolo,it,

LXXX, 1986, traducido del original
Annemarie Van Tilburg. La versión
na, para Deslinde, fue realizada por
Cerutti.

'&lt;f'

co

MADELEINE CHAPSAL. Periodista y
escritora francesa. Col~Qradora de
L'Express. Sus entreviStas con Bachelard, Bataille, Beauvoir, Borges, Butor,
Breton, Levi-Strauss, Sartre, Tzara, etc.
las reunió en Les écrivairu en personne.

GERARD DUROZOI. Agregado de Filosofía y profesor del Liceo Leonardo
da Vinci de Amhoise. Guadarrama le
publicó en Espafia El su"ealismo,
Artaud, la enajenación y la locura,
André Breton, la escritura surrealüta.

SILVIA MUARES. Ver Deslinde 18.

RAUL A. RUBIO. Egresado de sociolo-

gía de la Universidad de Monterrey
vestigador en el Centro de Inves ·
nes Psicológicas de la UANL.
JOSE R. MENDIRICHAGA. Ver
de 13.

�</text>
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                <text>Salazar, Humberto, 1959-, Secretario de Redacción</text>
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                    <text>�UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
RECTOR: lng. Gregorio Farias Longoria
SECRETARIO GENERAL: lng. Lorenzo Vela Peña
FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
DIRECTOR: Lic. Bernardo Flores Flores
SUBDIRECTOR: Lic. Ricardo Villarreal Arrambide
SECRETARIO ACADEMICO: Lic. José Maria Infante

REVISTADELAFACULTADDEFILOSOFIA Y LETRAS
NUMERO 22/VOLUMEN VII/OCTUBRE-DICIEMBRE DE 1988
CONSEJO EDITORIAL
Lic. Nora Berumen de los Santos
Lic. Martha Casarini
Lic. Armando González
Lic. Miguel González
Lic. Maria de los Angeles Pozas
Lic. Genaro Saúl Reyes Calderón
DIRECTOR
Miguel Covarrubias
SECRETARIO DE REDACCION

Humberto Salazar

OFICINAS:
Facultad de Filosofía y Letras UANL.
Ciudad Universitaria San Nicolás de los Garza, N.L.
MEXICO.
Publicación trimestral
Precio del ejemplar:

...

1 •
' ¡

!!

1

�SUMARIO

POETAS ALEMANAS
CONTEMPORANEAS (11)

ALEMANAS CONTEMPORANEASII
3 POETAS
Nelly Sachs / Marie-Luise Kaschnitz / Ingeborg Bachmann
DEVOCIONES DE LOPEZ VELARDE
7. Leücia
Herrera
DISPOSICIONDELAGUA
14 JoséK&lt;rzer

17

29

LOS EMPRESARIOS EN MEXICO: DEL PRIVILEGIO ECONOMICO
A LA DISPUTA DEL PODER POLITICO (SEIS TESIS)
AbrahamNuncio

ELREYNO,OBRAMAF.STRA
Agustín Yáñez

UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON EN EL MEDIO SIGLO
31 LA
Alfonso Rangel Guerra
RAUL RANGEL FRIAS Y SU EPOCA DE FORMACION UNIVERSITARIA
36 Héctor
Franco Sáenz
DOS RELATOS
Rangel Frias
41.:Raúl
ESCRITOR RANGEL FRIAS
46 EL
Miguel Covarrubias
RAUL RANGEL FRIAS, ENTRE LOS DE LA EXCELENCIA
47,José
Roberto Mendirichaga

49

EL CORAZON DE LOS COMBATIENTES; APROXIMACION A LOS RELATOS
DE RAUL RANGEL FRIAS
Minerva Margarita Villarreal

Nelly Sachs
EN MI CUARTO

En mi cuarto
donde tengo mi cama
una mesa una silla
la cocina
se arrodilla como en todas partes el universo
para ser liberado
de la invisibilidad.
Trazo una raya
escribo el alfabeto
pinto sobre el muro el veredicto suicida
brotan allí de inmediato los retoños
a la firme verdad someto las estrellas
inicia la tierra su martilleo
se ablanda la noche
-de la dentadura caerá
como un diente ya muerto.

MI MAF.STRO, ESTE JOVEN
52 Alejandra
Rangel
ALFONSO REYES EVOCADO POR RANGEL FRIAS
53 Maria
Guadalupe Martfnez de Rodríguez
DOLOR QUE NADIE VE
55 EL
Roberto Cruz Zúñiga
NUEVA EPOCA DE LA REVISTA DIALECTICA
57 Héctor
Franco Sáenz
FERROVIARIAS Y EXPANSION DEL MERCADO INTERNO
60 .SUBVENCIONES
Ma. del Pilar Pacheco Z./Humberto Morales Moreno
CUADERNO: LOPEZ VELARDE O LOS FANTASMAS DE LA PASION
José Javier Villarreal

.
'f·
'¡

.,

N

Ilustran este número dibujos de Saskia Juárez

In meiner Kammer
In meiner Kamer / wo mein Bett
steht / ein Tisch ein Stuhl / der
K~c~enherd / kniet das Universum
wie uberall / um erlost zu werden /
von der Unsichtbarkeit- / Ich mache einen
Strich / schreibe das Alphabeth / male
den selbstmorderischen Spruch an die
Wand / an dem die Neugeburten sofort
knospen / schon halte ich die Gestirne an
d!r Wahrheit fest / da beginnt die Erde zu
hammem / die Nacht wird lose/ fillt
aus / toter Zahn vom Gebiss. w

�·Marie-Luise Kaschnitz

Ingeborg Bachmann

MUEVO LA RUEDA

EL TIEMPO DEMORADO

El blanco invierno aún pendiente del primer
narciso de invierno
·
tú tierna llamada.
Al estrujarme las manos
me escurre agua que fuera hielo
derribo al negro muñeco de nieve.
Muevo la rueda de mis años
hacia las rosas
y más allá del verano
hacia la hojarasca de papa
y sobre el otoño
rápido
rápido
adónde.

Vienen días difíciles.
El tiempo demorado por un arrepentimiento
se toma visible en el horizonte.
Pronto deberás atar las cintas del zapato
Yahuyentar a los perros hacia el redil de la marisma
Las entrañas de los peces
·
son frias al viento.
Arde,. pálida, la luz de los altramuces.
Tu ~ada avanza entre la niebla:
el tiempo demorado por un arrepentimiento
se toma visible en el horizonte.
En!ª otra orilla tu amante se hunde, la arena
asciende por su ondeante cabello
interrumpe su verbo,
'
la condena al silencio,
la descubre mortal
Y dispuesta a la separación
después de cada abrazo.
¡No mires a tu alrededor.
Ata las cintas del zapato.
Ahuyenta a los perros.
Echa los peces al mar.
Apaga los altramuces!

Treib ich das Rad
Das Winterweiss noch angekrallt am First/
Perce-neige/ Du zarter Weckruf./Im
,
Handumdrehen/Stromt mir das Schmelzwasser/
Stürz ich den schwarzen Schneemann.fl'reib
ich das Rad meines Jabres/Den Rosen zu/
Und über den Sommer hinaus/lns Kartoffelkraut/
Und über den Herbst/Eilig/Eilig/Wohin.

Vienen días difíciles.

Versiones de Miguel Covarrubias

�DEVOCIONES DE LOPEZ VELARDE

Leticia Herrera
Develar lo nuevo, correr una
cortina y mirar del otro lado lo
hasta entonces desconocido,
tiene siempre una múltiple significación, que puede ir desde la
agradable sorpresa hasta el desencanto o la incomprensión. Tal
es el caso de quien escribe estas
cuartillas, y como tal deben considerarse: como la primera
aproximación a la poesía de Ramón López Velarde, aún sin el
desencanto ni la incomprensión.
Y bien, el asunto concreto aho-

Die gestundete Zeit
Es kommen hartere Tage. / Die auf Widerruf
gestundete Zeit / wird sichtbar am Horizont. /
Bald musst duden Schuh schnüren / und die
Hunde zurückjagen in die Marschhofe. /
Denn die Eingeweide der Fische / sind kalt
geworden im Wind. / Armlich brennt das Lic~t
der Lupinen. / Dein Blick spurt im Nebel: / die
auf Widerruf gestundete Zeit / wird sichtbar am
Horizont. // Drüben versinkt dir die Geliebte ~
Sand, / er steigt um ihr wehendes Haar, / er fallt
ihr ins Wort, / er befiehlt ihr zu schweigen, /
er findet sie sterblich / und willig dem Abschied /
nach jeder Umarmung. // Sieh dich nicht um. / Schnür
deinen Schuh. / Jag die Hunde zurück. / Wirf
die Fische ins Meer. / Losch die Lupinen ! / /
Es kommen hartere Tage.

ra es propaner "una lectura" de
su libro La sangre devota.
Entrar a la poesía de López Velarde es entrar a un espacio de
luces imprecisas, de pasiones
devastadoras, que paco a poco se
van perfilando con nitidez para
darle su personalidad personal
como poeta de su tiempo. Resulta, claro, indispensable ubicar a
López Velarde en su contexto
socio-histórico y en su tiempa,
a~que sólo sea para no olvidar
el tono de la lectura que debemos
YPodemos intentar, si de leer al
poeta se trata. Hijo de su épaca,
refleja las modalidades de vida
de un país que nace propiamente
de la Revolución y a la vida capitalista, con todas las rupturas de
carácter económico, social, Político e ideológico que el proceso
acarrea; esto a pesar de que no
es preocupación explicita del
autor convertirse en vocero de
ninguna historia, más allá de la
J&gt;ersonal.
Pero no es interés ahora, ni a
mi me corresponde, par simple

Yo no sé por qué quiero llorar:
será tal vez por el pesar que escondo,
tal vez por mi infinita sed de amar.

(Ramón López Velarde: Hermana, hazme llorar)

ignorancia, delimitar ese terreno. Se trata más bien de abrir La
sangre devota y mirar, a través
de las venas abiertas, qué preocupaciones, cuáles temas lo
componen. Debo decir que estas
lineas respanden par ahora sólo
a la lectura de Primeras poesías
y La sangre devota, por lo que
los alcances de la lectura serán
pocos, y las limitaciones
muchas.

La sangre devota, libro aparecido en 1916, consta de 37 poemas
que giran en torno a los mismos
temas: el Amor, la muerte, la
Mujer, Fuensanta, la provincia,
la religión y la noción del pecado. Con el afán de no dispersarme, trataré de tocar por puntos
específicos el texto, cuidando de
no dejar temas fuera, asi como
tratando de mantener en todo
momento la integridad del libro,
como cuerpo temático, asi como
con la unidad que le está dada
par sus limites temparales.

Los poemas de La sangre devota ·
que vienen fechados, comprenden de 1908 a 1916, año mismo de
su publicación primera, y año
que antecede a la muerte de
Fuensanta, en 1917. Atendiendo
a que lo que después se publica
como Primeras poesías incluye
material de los años 190~1912,
vemos que La sangre devota
contiene del material poético
que López Velarde escribe simultáneamente a aquel que sólo
será publicado post-mortem.
Importan estas fechas, no en si
por prurito cronológico, sino por
lo que revelan en relación al proceso que vive LV en ese periodo,
y del cual Fuensanta, figura
central de la primera década del
siglo, irá perdiendo presencia en
la obra del poeta, o más precisamente, se irá transformando de
forma singular y significativa.
Algo similar ocurre con el tema de la provincia. Si bien el tono de Primeras poesías es básicamente el de la evocación de lo
perdido: la adolescencia, el pasado seminarista, el amor primero de Fuensanta, el terruño,
aunque estos nunca dejan de ser
temas en López Velarde, sí se observa una evolución no sólo poética sino existencial; el ojo, el
corazón, la pasión del poeta se
van modificando, enriqueciéndose, y enriqueciendo los objetos
que su poesía toca.
Siguiendo la lectura progresiva de La sangre devota, y deteniéndome en las particularida- 1~

�des de los poemas: recurrencias
temáticas, aliento, tono, forma,
llegó a definirse de manera casi
natural una que otra división interna. La primera corresponde
netamente a las fechas de los poemas; la segunda se refiere más
bien a un continuo donde al menos hay dos o tres momentos importantes.
Si hacemos caso de los años registrados en los poemas, y otro
poco de la manera como López
Velarde escribe, podríamos intentar formar dos bloques de poemas; de hecho, de los poemas
fechados, después de 1912 sólo
hay poemas fechados en 19151916. La siguiente sería una división tentativa del material, que
puede ser útil para las afirmaciones que le seguirán:
Anteriores a 1912: "En el reinado de la primavera", "Tenías un
rebozo de seda", "Viaje al terruño", "Pobrecilla sonámbula",
"Domingos de provincia", "A la
gracia primitiva de las aldeanas", "Cuaresmal", "Ofrenda
romántica", "Para tus pies",
"Poema de vejez y de amor",
"Para tus dedos ágiles y finos",
"Me estás vedada tú", "Canonizaciín", "Noches de hotel",
"Mientras muera la tarde",
"Del pueblo natal", "Hermana,
hazme llorar", "Sus ventanas",
"Boca flexible, ávida", "El
campanero".
Posteriores a 1912, y hasta
1916: "Mi prima Agueda", "La
ce

bizarra capital de mi Estado",

"En las tinieblas húmedas",
"Nuestras vidas son péndulos",
"Me despierta una alondra",
"En el piélago veleidoso", "En
la Plaza de Armas", "Por este
sobrio estilo", "La tejedora",
"A Sara", "La tónica tibieza",
"¿Qué será lo que espero?",
"Tus hombros son como una
ara", "Un lacónico grito", "A la
patrona de mi pueblo", "Y pensar que pudimos".
Aunque es evidente que se trata de una división arbitraria, séame permitida como base para
decir que, a mi juicio, La sangre
devota significa para López Velarde una transición importante
a nivel existencial, entre el pasado cargado de religiosidad mortificante, amor a la tierra, al
paisaje provinciano, y al amor
primero, Fuensanta, y otra etapa de maduración en que su religiosidad toma matices diferentes, menos pesados, y la provincia pasa a ser un objeto de observación más conciente que subjetiva, cosa que se refleja en los
poemas. Asimismo el amor, que
pasa a ser Amor y cobra mucha
fuerza en su relación con otro
elemento no mencionado casi, a
propósito: la muerte.
Si puedo llamarla hipótesis, la
idea es que en La sangre devota
López Velarde trasciende, primero, el amor proscrito por la
madre, encamado por la misma
Fuensanta, originalmente primer amor; después, encuentra
la carnalidad del amor en ella
misma, para rechazarlo y conde-

narla así a una forma ideal de
entidad de lo femenino. Es cuando aparece, ligada a esta entidad, la muerte. Si en un momento dado la mujer representa lo
inefable, lo inescrutable, la otredad (en palabras de Simone de
Beauvoir), López Velarde lo resuelve al asociarla con la muerte.
Un tema constante que atraviesa el texto, es la religiosidad,
que también sufre transformaciones. Si bien al principio la
escisión de terrenos está bastante definida, parece que en el trayecto se funden varios aspectos:
el acercamiento de LV al Amor,
que lo hará inmiscuir en este
asunto, por la religión, la idea
del pecado, tema que obsesionará y marcará su relación (al menos la poética) con las mujeres.
Pero vayamos al texto. Si
hablamos de una división (que
debe quedarse en el plano de lo
abstracto) habría que ver las caracteristicas del primer grupo,
de poemas. Y luego las del segundo, obvio.
Los dos temas predominantes

del primer conjunto son la provincia y Fuensanta. El único de
los poemas que escapa a ello es
"Noches de hotel", soneto del
viajero que descubre un más allá
de las penas y preocupaciones
personales en el simple devenir
de las otras vidas. Quiero aclarar que si aludo a estos temas, no
me refiero a que ello excluya a
los demás; es simplemente que

predominan.
Es poema que abre el libro, "En
el reinado de la primavera", nos
topamos con un texto que encaja
mejor en el tipo de las primeras
poesías, del López Velarde enamorado que describe su enamoramiento y su entorno de manera bastante directa. En él, la religiosidad todavía pesa, dado
que es espontánea la relación
entre primavera y cuaresma,
entendida ésta además como
temporada propicia para el alivio de las almas enfermas. El
convento se ha convertido en una
prisión, y el amor representa la
promesa de libertad y de dicha.
Es el texto siguiente, "Tenías
un rebozo de seda'', a partir del
cual se empiezan a desdoblar los
temas que preocupan a López
Velarde. Aquí hablamos todavía
de una relación optimista respecto al Amor:
Del rebozo en la seda me anegaba
con fe, como en un golfo intenso y
puro.

a oler abiertas rosas del presente
y herméticos botones del futuro.

Sin embargo al final describe
que lo único que queda de ese
sentimiento es, justamente, la
evocación:
¿Guardas, flor del terruño, aquel rebozo
de maleza y de nieve
en cuya seda me adormí, aspirando
la quintaesencia de tu espalda leve?

Leyendo con atención veremos
que desde aquí se va perfilando

el tipo de relación amorosa que cia de la evocación, de la juvenLópez Velarde establece con su tud amorosa ''ingenua'', el Semiobjeto: con fe, como en un golfo nario. Lo visual del poema da tointenso y puro. No hay referen- nalidades ya manejadas, aunque
cias al amor carnal, consumado, aquí aparecen matizadas: fondo
que caracteriza a la relación gris, blanco superpuesto; sin
amorosa; ni siquiera se da la embargo, la combinación de esexaltación del deseo que acom- tas coloraciones hasta cierto
paña al enamoramiento. Co- punto neutras, da por resultado
mienza a tejerse la idea de amor una explosión: "un festejo de
que LV pedirá y adjudicará, y nieve en la maleza". Maleza y
más aún, permitirá al objeto de- nieve, pasión y recato, salvaje
positario de su amor, llámese co- estadio y pureza honda, en la que
mo se llame.
LV se anegaba con fe. La polarización de estos elementos se da
No obstante, el interés de este también en el poema total, ya
poema radica también fuerte- que se enfrenta el pasado níveo,
mente en la tercera .estrofa alentador, con el presente donde
digresión que rompe con el alien: es obvio que esos elementos deto romántico para situar a LV en saparecieron, con el conocimiensu espacio como creador que to de Baudelaire, la rima, la careflexiona, entre paréntesis, pacidad olfativa, pero que no
sobre su quehacer, que es él mis- han sido reemplazados por otros
mo:
nuevos.
(En abono de mi sinceridad
séame permitido un alegato:
entonces era yo seminarista
sin Baudelaire, sin rima y sin olfato.)

Aparte de todas las interpretaciones que se han hecho sobre el
particular, quiero incluirlo en el
poema, desprendido ya de sus
paréntesis, para leer que la evocación que se hace no es ya tan
creída ni por el mismo López Velarde, porque si bien la digresión
se refiere al pasado, inmediatamente después se pregunta
sobre lo mismo, con el mismo tono.
El fondo del texto, que rondará
en los poemas siguientes, se
halla aquí plasmado: recurren-

El amor se perfila ya desde
aquí etéreo, intangible, ineludible en su primitivismo de oposiciones, pero lo único que se
permite LV en su relación con la
amada es el aspirar la quintaesencia de la espalda leve.
En cambio, en el poema siguiente hallamos una relación
con el objeto amoroso que, a mi
juicio, puede leerse con los lentes del asunto edípico. "Ser una
casta pequefiez" es un poema
que loa a la mujer no tanto como
entidad etérea, sino como protectora. El acceso al cariño del
objeto amoroso sólo es posible a
través del retomo a la infancia,
prueba de pureza, candor, ino-

&lt;e

�cencia. Primero se enuncia el
deseo:
Fuérame dado remontar el rlo
de los aftos y en una reconquista
feliz de mi Ignorancia, ser de nuevo
la frente limpia y bárbara del niJJo...
Volver a ser el arrebol, y el húmedo
pétalo, y la llorosa y pulcra infancia
que deja el bafto por secarse al sol...

Enseguida se proponen los motivos del deseo de vuelta a la infancia. El carácter del amor es
el del no pecado, el amor puro,
sólo posible en una relación que
no se consuma:
Entonces, con inmnto maternal,

me subirlas al regazo, para
interrogarme, Amor, si eras querida
basta el agua inmanente de tu pozo

No se trata, como se ve, de un
amor concreto, sino del Amor,
de la entidad arquetipica. No
puede leerse como un poema
amoroso tradicional porque la
condición de su exigencia satisfecha es, justamente, la no consumación del deseo. Por un lado,
el carácter del amor es limpio, y
por el otro, la inocencia de quien
recibe lo que en realidad desea
no es real, por lo que la condenación no se hace esperar: la
muerte, que redime la licencia:
Dejarlas entonces en la bárbara
novedad de mi frente
el beso inaccesible
a mi u,,eriencia y licenciosa y
fúnebre.

Sin embargo, al cierre del poema el autor parecería conformarse con el destino esperable a
S: su deseo, en el conocimiento de

que se trata de un deseo elaborado a distancia y por lo tanto, irrealizable:
¿Por qué en la tarde inválida
cuando los nifios pasan por tu reja,
yo no soy WJB casta pequeñez
en tus manos adictas

contraparte, o la vida, o el poeta
mismo.

Para LV la solución posterior,
será aniquilar a la mujer misma. Pero no es tan simple. Veamos más adelante.

y junto a la eficacia de tu boca?

Me he detenido en este poema
porque aquí, como en "Tenias un
rebozo de seda" se van dando las
lineas de lo que LV desarrollará
en adelante. Si vimos que se
inclina por el amor etéreo e inaccesible, acá tenemos un motivo
más de tal inaccesibilidad, pero
introducimos al menos dos
problemas más: el primero seria la ambivalencia de
atracción-rechazo de LV hacia la
mujer, que en este caso se resuelve asignándole un rol maternal (que no es el caso de poemas
posteriores); López Velarde desea a la mujer más allá de la pureza, en una relación corporal,
pero a la vez la niega. El segundo aspecto, crucial, que aquí parece desencadenarse o insinuarse, es el de la equiparación de la
mujer con la muerte. El binomio
Mujer-muerte se establece a
partir del deseo; si este se realiza, que serla relacionarse con la
mujer, esto conduce a la muerte.
Además esto también se oye en
dos partes del poema: cuando
LV describe la experiencia como
licenciosa y fúnebre, y cuando
describe a la mujer como poseedora de manos adictas. Esto es,
la mujer-muerte no es un objeto
pasivo, sino al contrario, una entidad que atrae, que reclama su

Dentro de lo que señalamos como primer grupo de poemas, los
textos que siguen y que tocan el
tema del amor, aún aquí encarnado en Fuensanta, van dando
con nitidez el perfil que LV crea
para ella. Vale la pena tomar en
consideración lo que el mismo
poeta dice en relación con esto,
desde 1909: "Soy doliente de una
larga e intensa pasión, fallecida
este otoño, Fuensanta, amigo
mio, es un cadáver en mi ánima". Si debo suponer que la mayoría de los poemas escritos
sobre Fuensanta en La sangre
devota son de ese año o posteriores, no puedo menos que preguntarme los motivos para que
LV esforzara tanto su creatividad en mantener en el discurso
poético la exaltación de un amor
que, con razón, suena poco con-

vincente.
Si pensamos que Fuensanta
(Josefa de los Rios) muere realmente hasta 1917, hay un largo
periodo en el que LV seguirá
aferrado a esa conceptualización
del amor y de la amada, que sólo
parece comenzar a resquebrajarse cuando el poeta cambia definitivamente de aires y, en
concreto, sustituye al objeto de
su amor sagrado, que el tiempo
desgasta inexorablemente.
Hablemos de "Pobrecilla sonám bula", "Cuaresmal",
"Ofrenda romántica", "Para
tus pies", "Poema de vejez y de
amor", "Para tus dedos ágiles y
finos", "Me estás vedada tú",
"Canonización", "Mientras
muere la tarde", "Hermana,
hazme llorar", "Sus ventanas",
"Boca flexible, ávida", y encontraremos el mismo propósito
de crear una imagen de mujer
ideal, intocable, pura, virginal.
También debemos hacer una
relación entre la mujer y la religión. Dada la pureza de esta entidad femenina, el contacto de
LV con ella es su posibilidad de
redención, de salvación del pecado que lo acecha a cada vuelta de
esquina. Así, la mujer no es sólo
la castidad, sino que encarna de
esta manera en lo que LV ya no
puede ser ni es, más que a través
de la nostalgia o la evocación. Es
en este sentido que se acerca a la
concepción de Simone de Beauvoir de la mujer como la otredad; López Velarde la convierte

en su otra mitad, que debe conservar intocable e inmaculada
como condición para seguir siendo esa posibilidad de integrarse
como un todo.

concupiscencia de los cuerpos:
Y asi podré llamarte esposa,
Yharemos juntos la dichosa
ruta evangélica del bien

basta la eterna gloria.
Amén.

El sufrimiento es parte del
costo; la mujer lo vive no como
tal, sino como un éxtasis o un
destino irrenunciable. El lenguaje es una mezcla de caracteres igualmente intangibles. La
delimitación de los qos espacios
coloca a LV, por supuesto, en el
plano de la conciencia; perdido
el paraíso para siempre. Por
ejemplo en "Pobrecilla sonámbula'', López Velarde dice:
Asicruzaselmundo
con ingrávidos pies y en transparencia
de éz.tasis se adelgaza tu perfil,

y vas diciendo: "Marcho en la clemencia,
soy la virginidad del panorama
Y la clara embriaguez de tu
conciencia. "

Otro poema que refleja estas
afirmaciones, es "Cuaresmal",
texto de tono exaltado en el que
confluyen lo religioso, la castidad del amor, el ritual en torno a
la amada inaccesible, transfigurada, celestial. El amor casto,
no consumado, es el pasaporte al
perdón de las veleidades velardianas, que éste reconoce, al calificar a las mujeres, a las que
debe rechazar, como "cálidas
mujeres".
Para librarse de ser él también "súbdito de la carne", propone LV la comunión de los espíritus, que lo hará trascender la

Como no debe quedar duda del
carácter del amor que LV le ha
asignado a Fuensanta, citemos
el final "parcial" de "Poema de
vejez y de amor":
Dos fantasmas dolientes
en él seremos en tranquilo amor,
en connubio sin mácula, yacentes;
WJB pareja fallecida en flor,
en la flor de los sueftos y las vidas;
carne difunta, espiritus en vela
que oyen cómo canta
por mil aftos el ave de la Gloria;
dos sombras adormidas
en el tálamo estéril de WJB santa.

"Me estás vedada tú" y "Canonización", reflejan que la visión de
LV sobre el Amor que él mismo
ha creado, en mucho, ya no le satisface igual, y empieza a cuestionárselo. El primer texto es
una queja ante la imposibilidad
de vivir en castidad y de fundirse
con la otra. Curiosamente, aunque se describe la agonía virtual
de la amada, más parece acusársele de estar en este trance,
por el sufrimiento que provoca
en el poeta. Como una especie de
venganza (así lo maneja Octavio
Paz), el amante amantisimo
promete no estar en el lecho de
la amada para el momento
postrero. Veamos trozos de este
poema:
¿Imaginas acaso la amargura
que hay en no convivir
los episodios de tu vida pura?

¡.o
¡.o

�Despertarás una maftana gris
y verás, en la luna de tu armario,
desdibujarse un pufto
esquelético, y ante el funerario
aviso, gritarás las cinco letras
de mi nombre, con vm pávida y floja
IY yo me hallaré ausente
de tu final congoja!

En el segundo poema aludido,

"canonización", parece haber una
suerte de cansancio espiritual en
López Velarde, que lo lleva a resolver de manera definitiva el
ámbito de esa pasión. Suena a
conjuro, y el tono no es más el atormentado de poemas anteriores.
Es una especie de acto de elemental justicia, de adjudicarle a
Fuensanta el lugar que se merece en la poesía y la vida del
autor, que corren paralelos desvelos y entusiasmos. Parece ser
que de ahi en adelante, los poemas que tocan a Fuensanta lo
hacen ya desde otra perspectiva,
como saneada, con una distancia
infranqueable de por medio.

~

Dejando de lado a Fuensanta falta abordar, de la primera parte,
los textos que se refieren a la
provincia, básicamente. Pero estamos de acuerdo en afirmar
que más que la provincia como
motivo de foto dominguera, López Velarde la incorpora en todas sus dimensiones de manera
natural, incluyendo al elemento
humano. De ahi sale, por
ejemplo, "A la gracia primitiva
de las aldeanas'.' , poema que
además hace ver que simultáneamente a su pasión por Fuensanta, LV no deja de ver, de ver demasiado todo lo que lo rodea, pa-

ra irse descubriendo en sus facetas amorosas que abarcan la vida, la tierra, la palabra misma.
En este, como en otros varios poemas, se perfila ya el manejo inteligente, lúcido y estallante de
los adjetivos • López Velarde. ·
Dada la derivación que tomó
este escrito, no puedo ya meterme a este tema, que es en si mismo susceptible de análisis detallados. Baste citar del poema
"A la gracia... ", algunos versos
que ejemplifican lo antes dicho:
Esta hambre de amores y esta sed
deensuefto
que se satisfagan en el ignorado
grupo de muchachas de un lugar pequefto.
Vasos de devoción, arcas piadosas
en que el amor jamás se contamina
jarras cuyas paredes olorosas
dan al agua frescura campesina •..

"Domingos de provincia",
"Del pueblo natal", "El campanero", son otros poemas que entran
como poemas paisaje o poemas
de evocación de la provincia. En
el último, LV toca también el tema de la muerte, que siente lo
ronda cerca.
Pero ¿qué pasa con el segundo
grupo de poemas? ¿Podemos
hablar de evolución en la poesía
velardiana en este corto tramo,
trazado artificiosamente? Como
respuesta a mi propio planteamiento debo suponer que sí lo
hay. Ahora veamos de qué se
trata.
Si los temas siguen siendo los

mismos, el asunto es que López
Velarde no parece seguir siendo
el mismo. Hemos "leido" en sus
poemas el tránsito desde una pasión posible, el amor proscrito,
su sufrimiento y su buscada trascendencia en la idealizaciónconjuro. Claro que no podemos
circunscribir el cambio a una resolución mental o una decepción.
Tiene que haber jugado un rol
muy importante, en ese proceso,
el propio quehacer cotidiano de
López Velarde, involucrado primero con los maderistas y más
tarde mudándose a la capital del
pais. El desarrollo no se hace esperar, a todos los niveles: quizá
deja de ser necesario venerar
con tal excelsitud a Fuensanta o la idea de ésta-, hay otros
quehaceres, otras prioridades,
otros intereses. Por supuesto, la
misma poesía representa un interés creciente, en el que al tono
intimista y directo con que se
retrataba a la provincia o se ensalzaba al amor, lo va sustituyendo una atención creciente hacia la forma y el recurso de lo poético. Simultáneo a su desarrollo
personal, vive LV la búsqueda de
una voz propia, nueva, que no
signifique ni renuncias sustanciales ni copia.
Y esto se traduce en la posibilidad de hacer nuevas lecturas de
los mismos viejos tópicos, con la
misma mirada amorosa, los
mismos conflictos internos, los
mismos pretextos, pero añadida
la atención del dedo en cada verso escrito, en cada sustantivo o
adjetivo colocado. Aunque no se

puede decir que LV se convierta
de pronto en un poeta alegre, regocijado o sonriente, se adivina
sin embargo en su poesía cierto
gustillo interno, traslúcido para
quien lee en la interlinea la ubicuidad del creador.
Sólo así pudo ver LV el contradictorio prestigio del almidón y
de temible luto ceremonial de
"Mi prima Agueda", o las señoritas con rostro de manzana,
ilustraciones prófugas de las cajas de pasas de "La bizarra capital de mi Estado". Ese gusanillo
en el estómago, del experimento
y el acierto en el poema, aparece
también en el texto "En el piélago veleidoso". Todo él denota
una actitud diferente con que LV
toca la poesia; un leve humor rumoroso, irónico y la búsqueda de
juegos de palabras:
Más no guardo rencor
a la inestable eternidad de espuma
y eflmeros espejos.
Porque sobre ella fui como una suma
de nostalgias y arraigos, y sobre ella
me senti, en alta mar,
más de viaje que nunca y más fincado.
en la palma de aquella mano impar.

El poema "A Sara" marca una
clara diferencia respecto al resto de los textos, porque en él encontramos a un López Velarde
distinto. Viraje de al menos noventa grados en relación a las
poetizaciones en tomo a Fuensanta, que describen a un LV
carnal, desprendido casi de la
noción de pecado. Lo religioso
persiste sólo en las referencias,

1J U/ 1,

1i;
1' ;

¡

y el mismo lenguaje y musicalidad del poema suenan bastante
biblicos:
(Blonda Sara, uva en sazón: mi apego franco
a tu persona, hoy me incita
a burlarme de mi ayer por la inaudita
buena fe con que crei mi sospechosa
vocación, la de un levita.)

Sara, Sara: eres flexible cual la hon-

su conclusión en el asunto de
Fuensanta.
Sé que esto es una mínima lectura de La sangre devota, pero
una vez señalados aunque sea
superficialmente los aspectos de
mi lectura, prefiero dejar este
escrito abierto, dado que son
múltiples las posibilidades hacia
donde puede dirigirse.

da
de David y contundente
como el lirico guijarro del mancebo;

...

Sara, Sara, golosina de horas
muelles:
racimo copioso y magno de promisión•..

Los últimos cinco poemas del

libro: "Qué será lo que espera",
"Tus hombros son como una
ara", "Un lacónico grito", "A la
patrona de mi pueblo", "Y pensar que pudimos", forman casi
un corpus en el que el motivo se
puede definir como un saldo de
cuentas definitivo con la pasión
por Fuensanta. Así, podríamos
decir que tanto la primera como
la segunda parte del texto tienen

Bibliografía
Paz, Octavio. Cuadrivio. Ed. Joaquin
Mortiz. México, 1976. 3a. edición.
La gaceta del Fondo de Cultura Económica. Número dedicado a Ramón López
Velarde (1888-1921). No. 2D8. Nueva Epoca. México, abril de 1988.
López Velarde, Ramón. Obras. FCE.
Biblioteca Americana. México, 1986. 2a.

reimpresión de la la. edición.
Villaurrutia, Xavier. Antología. FCE.
Letras Mexicanas. México, 1980. la. edición.

�DISPOSICION DEL AGUA

JoséKozer
Una llovizna con su fuena mayor me utiliza su fin práctico
es la supervivencia del agua soy su concavidad.
Un árbol todo exterior, una figura: a sus pies la floración
anaranjada el exabrupto de las setas.
Llovizna siempre otra vez, momentáneamente: y lo exterior
fulge irrumpe se extiende del gran avellano
.
del traspatio hacia la boca apacible de las
caballerías en los establos quietas figuras
votivas monótonos golpes de sopor, las
bestias: pacíficas, se inclinan a los
abrevaderos bajo el árbol quién en su
cerebralidad mayor creó los pastos dibujó
este aparato indemne de las gramíneas el
heno las grandes charcas de vid en los
campos; yo estoy hecho igual que la boca
sucia de las ovejas igual de inclinarme
a comer la cosa triste esa que lo exterior
renueva pero no; debajo de las policromías
a la mesa abajo del lino la-cerámica el
cristal que recibe tranquilo de encima el
agua por igual mastico por igual mis tres
rumiantes de abajo se inclinan a las gamellas
boca sucia boca misma constituida igual para
todos en esta sala de abajo gran refectorio
mutuo, nos masticamos: yo vivo de gramineas
la misma mies la misma bosta, de todos.
Se nutre lo que se nutre igual que muere lo que se muere:
todo nace del agua el pez y la reventazón.
Caló la llovizna, me descosió: las suturas abiertas, trigo.
Por tanto, pura cerebralidad cualquier desazón cualqu,ier pedazo
de boca que-se erija en palabras pero no; podras
guiñarles un ojo pero son utensilio de cocina

una herramienta quizás quién sabe quizás las
aguas tienen que tener hacia arriba su ojo
de buey o inverso remolino, una función:
véase, la oveja estúpida va a balar, rostro
mío; tiene sed que beba si en cierto modo
posee la intuición del hambre, que coma:
a la intemperie o en la pieza de recreo
más feliz de casa nos cala el agua, por igual.
Así era; el espejo, por igual: no distingo encima o debajo no
distingo la anaranjada incoherencia de mis
carnes su superficie llena en la gracia del
agua bajo la vanidad del agua por un viejo
exabrupto, de setas.
Venid, a la recolección: las denominan vendimia segur el gran
muslo de las mujeres pisando en las cubas los
ciegos percherones de un rumbo solo el rumbo
blanco de las norias.
Qué frágiles qué riachuelos las cuarteaduras cauces secos,
debajo: pero soy una vivaz superficie una
estructura ósea una estructura gramatical,
resbaladiza: me mojo estas ropas resistentes
del cuerpo diáfano, debajo; entro y salgo
de unas mismas ropas que los crepúsculos
manchan de amarillo, las aguas
suavizan: se destejen.
Viva, porosidad: vivo pulimentado, del cuerpo.
La puerta central cruje cerrada en el silencio rechinan los
goznes cuando llego gira la mano en los
picaportes; abrí todas las puertas; es ésta:
delante del espejo saco uno tras otro estos ·
juegos de ropa mis deslucidas ropas una muda
tras otra, desgarbadas; yo fui un hombre de .

.....
e,,

. .,

; ¡1
1¡ 1

..

►

�LOS EMPRESARIOS EN MEXICO:
DEL PRIVILEGIO ECONOMICO
A LA DISPUTA DEL PODER POLITICO
(SEIS,TESIS)

Abraham Nuncio
.PRIMERA TESIS: Los regímenes de la Revolución Mexicana
favorecieron, más que a ningún
otro sector, al sector empresarial

sumo empaque de porte, presentación; Yestoy
desnudo; me llamo pan estopa_soy Pª!1 de a~ua
una actitud un monograma, m1ro; tanen anunan
el agasajo que nos brindamos unos ~ otros ~or
ejemplo una oveja a mí un percheron ~~r1llo
a mí, al espejo; amaso, una pura supe!Í1c1e de
formas hecha de pan es vid el pan h~c1a lo .
hondo se disminuye constituye semilla constituye
-extensión de sí hacia arriba fulge brota se
extipula la vid alcanza perfección en la . ,
traslúcida botella otro envase otra func1on
de realidad que viene de sí de debajo a todos,
reanima: el vino reposa horizontal el pan
reposa en las cestas de mimbre llega cual
lámparas encerradas que encendieron llega a
los refectorios la vid este pan de consumo
a nuestra mesa a la depauperación nos
devuelve.

La Revolución Mexicana incorPoró imPortantes demandas populares al nuevo régimen político que de ella surgió. Las reivindicaciones y derechos de los
campesinos quedaron consignados en el articulo '%1 de la Constitución de 1917 y los de los obreros
en el articulo 123 de este mismo
documento. La reforma agraria,
postulada por el nuevo régimen
como una de sus prioridades,
apuntaba a constituirse en un relevante triunfo de las masas
campesinas que participaron
con el contingente más numeroso en el movimiento revolucionario. Las garantías e instrumentos de organización y resistencia
a los patrones ofrecían -ele
vados como fueron a rango
constitucional- amplias posibilidades a la clase obrera para
mejorar sus condiciones de vida
y tener una mayor participación
en la riqueza y en la vida política
del país.
Sin embargo, tanto en la práctica como en ulteriores modificaciones a la ley, las demandas e
intereses de los trabajadores del
campo y la ciudad fueron nulificados, o cuando menos ~ediatizados, en favor de los antiguos Y
nuevos propietarios.
Superiores las fuerzas repre-

sentativas de la burguesía en la
guerra, en la disponibilidad de
recursos económicos, en su
estrategia política y en el control
sobre el aparato del Estado a las
fuerzas representativas del proletariado, impusieron a éste limitaciones a su desarrollo y conquistas. El articulo 123 constitucional fue reglamentado catorce
años después de concluida la etapa armada de la revolución, y
diecisiete el articulo '%1. En este
lapso, que se caracteriza por la
prevalencia de los caudillos militares, se estanca la reforma
agraria, se restringen los niveles
de vida de obreros y campesinos
y son reprimidos sus movimientos de protesta y perseguidas sus
organizaciones políticas y religiosas; por el contrario, las instituciones de clase de la burguesía
nacional (banca, legislación fiscal, neolatifundios, leyes de fomento a la industria privada,
protección a la inversión extranjera incluso al margen de la
Constitución, como en el caso de
las compañías petroleras, organizaciones empresariales) tienden a consolidarse. El relativo
interludio que significó el gobierno de Lázaro Cárdenas en la postergación de las demandas populares fue restaurado luego por
los empresarios privados en el
sexenio de Manuel Avila Camacho. De entonces a la fecha, y
en todo caso con altibajos poco
significativos en el largo período
de 1940 a 19m, los regímenes
posrevolucionarios han reforzaido las posiciones de la burguesía,

mexicana y transnacional en
detrimento -invariablementede las de la población trabajado-

ra.

La reforma agraria es contenida en los afios de la Segunda
Guerra Mundial y de hecho se la
paraliza durante el régimen de
Miguel Alemán (1946-1952) : se
decreta entonces el amparo en
materia agraria y el otorgamiento de certificados de inafectabilidad a la propiedad privada
de la tierra bajo el supuesto de
una porción limitada de ésta que
en la práctica no sería sino el
disfraz del neolatifundismo. Ambos recursos eran contrarios al
espíritu de esa reforma en su veta popular.
De igual manera, el marco jurídico y las demandas de los trabajadores sufren menoscabo.
Culminación de diversas acciones contra el movimiento
obrero (manipulación de los sindicatos, sometimiento a leyes de
excepción, abatimiento del salario) es la ola represiva con que
se lo agrede a fines de los afios
cincuenta y principios de los sesenta. En 1960 se institucionaliza
la segregación de los trabajadores al servicio del Estado que venia operando en los hechos desde
los años treinta. Así, casi una
tercera parte de la fuerza de trabajo queda sujeta·a un régimen
excepcional que lesiona derechos de los que goza el resto de
los trabajadores (el derecho de
huelga, contratación y revisión !:i

�r

de las condiciones de trabajo).
Entre 1940 y la primera mitad
de los años sesenta se produce la
primera gran etapa de concentración de los medios de producción y de la riqueza producida.
Después de varios aftos de reparto agrario, en 1960 el ejido una de las claves de la reforma
agraria- cuenta con una superficie territorial menor a la del
sector privado: 18,91.3 millones
de hectáreas (22%) contra 99,826
(78%), y con tierras irrigadas en
un porcentaje también menor al
de éste: 1,417 millones de hectáreas (41 %) contra 2,006 ( 59 %).
La desigual disponibilidad de
los recursos originados en la actividad agropecuaria hace que
en 1970, el 59.6% de los productores genere el 0.8% de la producción y que el 3.2% de los predios
aporte el 8&gt;.1 % de la misma.
Hacia 1963, los diversos estratos de la clase propietaria, que
representan el 19.8% de la PEA
captan un 53.8% del ingreso nacional, mientras que aquellos
que conforman a la clase no propietaria de menores ingresos, y
que representan el 8&gt;.2% de la
PEA, captan el 46.1% del ingreso.

=
P-4

La concentración del ingreso
es mayor en México que en otros
países de América Latina donde
no se produjo un proceso revolucionario como el que vivió la so-

ciedad mexicana en las primeras décadas de este siglo. Para
1970, el indice de concentración
en México era superior al de Argentina (0.44). Chile (0.48), Costa
Rica (0.49), Venezuela (0.50) y
Panamá (0.57). • Tal concentración se traducia en desigualdad:
el 50% de las familias de menores recursos percibía el 15% del
ingreso personal disponible y, en
el otro extremo, el 20% de las familias con más altas percepciones captaba el 64% del ingreso.
La desigualdad social no disminuyó sensiblemente en el curso de los aftos setenta -ni siquiera, como podría suponerse,
con el auge petrolero-, y si, por
el contrario, se ha acentuado en
los aftos de la crisis que registra
el pais desde principios de la presente década. En la segunda mitad de los aftos setenta, el 20% de
la población más pobre percibió
el 3.5% del ingreso, mientras que
el 20% más rico percibió el 50%
del mismo. Esta desproporción
tendería a ser mayor en los aftos
recientes. Algunos indicadores
dan cuenta de ello: en 1984, el
trabajo participó del ingreso nacional en un 22% (7 billones 968
mil millones 341 mil pesos) y el
capital lo hizo con un 56.5% (16
billones 230 mil millones 667 mil
pesos), mientras que -datos de
19&amp;&gt;- la aportación fiscal del
primero, a través del impuesto
sobre la renta, representó el 37%
y la del segundo sólo 11.6%.
• Coeficiente de Gini.

SEGUNDA TESIS: Los rasgos
socialistas o socializantes que le
atribuyen los empresarios al Estado mexicano son subjetivos

La desigualdad de la sociedad
mexicana en favor de la clase
poseedora debe atribuirse, fundamentalmente, a la conducción
de los regímenes surgidos de la
Revolución Mexicana. No son
pocas las reformas sociales que
éstos han introducido y de las
que se han beneficiado las mayorías a lo largo de siete décadas;
pero el balance último seftala el
carácter funcional de esas reformas que han rendido sus mejores frutos al sector más pequeño
de la población representado, en
este caso, por los empresarios.
El resultado de tal orientación
política han sido graves distorsiones sociales y un funcionamiento a menudo injusto y antidemocrático de las instituciones.
En un número reducido de familias se concentra el grueso de
la riqueza social y son ellas las
que, de manera directa e indirecta, ejercen o se disputan el
poder político. Propietarias de
las grandes unidades de producción que normalmente operan
bajo patrones oligopólicos,
controlan lo esencial de la vida
económica y politica de las regiones donde se han asentado. El
grupo Chihuahua, el grupo del
Estado de México, el grupo Sonora o el grupo Monterrey han
expropiado, patronímica y geopolíticamente, el nombre de los
lugares donde su dominio ha llegado a ser incuestionable. Una
sola familia, como ocurre en
Chihuahua o Nuevo León, man-

tiene bajo su virtual arbitrio a la
mayoría de la población mediante los numerosos trabajadores,
~ecursos y empresas que mane-

Ja.

Las familias más visibles de la
o~a~uia se identifican por su
acti~i~ad empresarial y por la
o~sición que presentan a las políticas de inspiración popular
a~optadas por la Revolución Me:ncana.
Acrecidos en sus fortunas y
con un amplio radio de influenc~ social, los grandes empresa~os de México han venido teruendo una incidencia creciente
en los procesos electorales y en
las decisiones políticas -se prevé que sea mayor en el futurogracias a las condiciones politicas y materiales que creó para
su desarrollo el sistema de la Revolución Mexicana.

propiedad privada de los medios
de producción, y por tanto la natur~leza capitalista del régimen
~ioeconómico imperante. Ha
sido sólo en el plano ideológico _
Los cambios en la concepción de
la propiedad territorial y las de ~era desfasada y por breve tiempo en lo que dio en llamar
reivindicaciones de los obreros y
campesinos que incorpora la Re- "educación socialista"- donde
volución Mexicana al nuevo or- ha insinuado un sesgo menos anticapi~ta que popular y aped~n c_onstitucional generan susnas
tefüdo de marxismo. Mas en
picacias y criticas en la clase
la
pr~cti~a
económica, que seria·
propietaria del pais -sobre todo
el
cnteno
para
calificar el tipo
en aquellos sectores constituidos
de
sociedad
de
que
se habla el
durante el antiguo régimen-.
Estado
mexicano
ha
sido co~eTales rasgos le resultan todavía
cuente
con
la
esencia
capitalista
más gravosos por cuanto el Esque le dio origen.
tado emergente los hace acompañar de restricciones a las
El liderato de la Revolución
P~ácticas religiosas y a sus mi- Mexicana fue conquistado por
rust!os, as! como de componen- hombres representativos del
~s ~deológicos de inspiración so- sector más avanzado de la burcialista que luego plasma en el guesía nacional. Ellos mismos
a~ículo tercero de la Constitu- fueron empresarios y sus princición. La ulterior política de na- pa_les iniciativas pollticas se
cionalizaciones de las industrias onentaron a modernizar el apabási~as Y la consecuente inter- rato. capitalista de producción.
vención del Estado en la econo- El discurso populista que emplemía potencian la critica de esos aron (dar a la propiedad privada
sectores y de los grupos subordi- un uso social e incluso "humanados a su ámbito ideológico.
no") no afectó en lo fundamental
las vías de desarrollo capitalista
. La imputación al Estado me- delpais.
:ncano de conducir al país hacia
e~ ~ialismo o hacia formas soSe puede hablar, por tanto de
c1alistas de organización polltica una continuidad básica -y ~ólo
se ha convertido en uno de los es- de ~ ruptura política- entre el
tereotipos empresariales más rég~~n porfiriano, que creó las
recurrentes. Se advierte, sin em- condiciones para superar la etaba~go, su índole puramente ideo- pa ~e acumulación originaria del
lógica. En ningún momento esc~pita~, Y el régimen revolute Estado ha sentado base algu- cionar10. q~e lo combatió, no pana que pudiera inducir a pensar ra supr1m1r estas condiciones
en el propósito de suprimir la sino más bien para acelerar s~

�transición hacia la etapa del capitalismo moderno.
Las nacionalizaciones de los
aflos treinta y la decisiva participación del Estado en la economia según los cánones k~yn~
sianos no implicaron un v1raJe
de contenido socialista. Produjeron, si, un doble fenómeno de
consecuencias insoslayables: la
recuperación de recursos nacionales en manos del capital
.extranjero, y la ªJ?licación de
gran parte de los rmsmos al df:
sarrollo de las fuerzas productivas del país.
1

Las empresas manejadas por
el Estado mexicano no se han
apartado en su funcion~~nto
de la racionalidad capitalista,
aunque en su concepción subyazga un propósito de desarroll~ que
no ha dejado de favorecer el mterés de las mayorías. Esta tendencia, sin embargo, ha sido cada vez menos acentuada en la
medida que los recursos nacionales se han ido concentrando
en las áreas expansivas de la
economía dominadas por los monopolios privados.

~

Antes que convertirse las
empresas llamadas paraestatales en punto de partida de una
economía planificada, su explotación ha servido señaladamente
para subsidiar a la economía de
la empresa privada; de ~~uf ~u
operación a menudo deficitaria
que los empresarios invocan para invalidar su detentación por

el Estado.
No debiera confun~ como también los empresanos lo
hacen esgrimiendo el argumento
de la voluntad socializante- el
carácter nacional o simplefi!,ente
estatal de ciertas explotaciones
con un proyecto socialista. Las
coincidencias de las empresas
en manos del Estado con
aquellas que operan bajo la gestión de estados socialistas son
puramente formales y no de contenido.
El Estado ha puesto la gestión
del sector público de la economía
al servicio -principalmentede los intereses históricos de 1~
dueños del capital Y no al servicio de los intereses de los tra~jadores. El caso co~trario
habría dado pie para considerar,
justamente, una orientaci~n socialista en el Estado mexic~o
que no existe fuera de la retónca
empresarial.

TERCERA TESIS: El régimen
de "economía mixta" implantado por el Estado mexicano es la
base del "poder mixto" o compartido al que aspiran los empresarios privados

La intervención del Estado
mexicano en la economía Y el
hecho de haber dejado indemne
la revolución a la propiedad privada como principio de la producción y apropiación de los

bienes terrenales dio origen a ~
término que justificaba es~ circunstancia: la economía mixta.
Este término deriva un discurso
legitimador en cuyo fondo se
descubre una culpa y una disculpa: la Revolución Mexicana, popular como fue en sus expresiones más avanzadas, rec~ba oficialmente haberse constituido en gobierno par~ continua_r
reproduciendo el régunen capitalista; no aceptaba, por otra
parte, identificarse con un proceso socialista clásico. Sus rec~
res la difundían como un régimen suis generis para evitar ~marle al capitalismo que la definía por su nombre.
Ese tipo de discurso se explica
por la presencia muy importante, sobre todo en las primeras décadas del periodo posrevolucionario, de la pequeña burguesía en posiciones clave
dentro del aparato estatal. De
hecho, muchos de los dirigente_s
del nuevo Estado procedían onginariamente de esa clase. Se
explica también por la necesidad
que tenia el grupo goberna!lte de
participar en la acumulación de
capital y de afianzar a la vez su
hegemonía en el poder frente a
las masas y frente a la burguesía
empresarial. Baj~ la .fó~~
"ni capitalismo ru socialismo
permitió a las primeras ciertas
cuotas de poder a través de una
eficaz burocracia sindical Y a la
segunda acumular capitales sin
aparecer anti o contrarrevolucionaria, pero a condición de no

interferir en la conducción del
Estado. De esta manera complementa el esquema que le dejó la
posibilidad de ejercer el poder
por varias décadas de manera
prácticamente indiscutible: la
economía mixta con rectoría del
Estado.

Las décadas de 1940 a 1970, que y luego de manera más francaregistran altos indices de creci- a la militancia y a la lucha partimiento económico, un conside- daria. Contemplan la posibilirable desarrollo industrial dad, inclusive, de disputar el posiempre, es cierto, a costa del der al grupo gobernante.
desarrollo agrícola- y estabilidad monetaria y de precios, son
En principio el grupo goberde bonanza para el capital na- nante logró desalentar esa particional y extranjero; no así para
El esquema fue aceptado por las mayorías trabajadoras que cipación, ya mediante concela burguesía empresarial des- demandaban empleo, salarios siones, ya mediante presiones o
pués del enfrentamiento entre remuneradores y satisfactores cooptación. Pero habían pasaésta y el régimen de Cárdenas, básicos que no obtenían en la do varios años durante los cuales
enfrentamiento que habrá de de- medida de sus necesidades. La los empresarios fueron acumusembocar en la más grave crisis inconformidad y protestas moti- lando fuel"'las y sedimentando un
política desde el inicio de la Re- vadas por este contraste son, discurso más definidamente cavolución. Operó, así, un pacto no empero, acalladas por los regí- pitalista que el que les proponía
escrito -pero reiterado siempre menes revolucionarios -incluso compartir la revolución instituque fue necesario por el grupo por medio de la violencia, como cionalizada. Y como desde 1970
gobernante--- mediante el cual sucedió con el movimiento obre- ese discurso encarnaba una y
los representantes del Estado se ro a fines de los cincuenta y con otra vez en prácticas que intendedicarían a gobernar y los el movimiento popular cataliza- taban cuestionar, así fuere superficialmente, los cotos del caempresarios privados a produ- do por los estudiantes en 1968.
pital, algunos de ellos empezacir. La aceptación del pacto por
ron
a pasarse a la oposición.
parte de estos últimos entrañaba
Los representantes del capital Ejemplos que ilustran tal viraje
dos condiciones tácitas: a) el agradecieron al gobierno -y
sector de la economía en manos aún se lo reconocen como gran son los ex candidatos panistas a
del Estado servirla para de- mérito-- haber sofocado con las gubernaturas de Sonora y
sarrollar, en lo fundamental, las energía las manifestaciones de Chihuahua.
empresas privadas, y b) el Esta- descontento. Hasta ese momento
Los planteamientos empresado no incurriría en medidas que, su intervención en el curso de los
riales
más radicales niegan hoy
como las adoptadas por el carde- acontecimientos era discreta y
la
validez
de la economía mixta
nismo, daban a las masas un po- un tanto marginal. El régimen
y
la
rectoría
del Estado. A su ender protagónico capaz de poner les aseguraba altas tasas de gacuentro
ha
venido
el neoliberaen peligro el predominio de la nancia y la defensa del clima
lismo
de
inspiración
reaganiana.
clase propietaria. Cumplidas es- ideológico acorde con su visión.
Consideran
que
el
Estado
no detas condiciones en sus aspectos
be
intervenir
en
la
economía
y
esenciales, los empresarios no
Al entrar en crisis ese estado que su papel debe constreñirse
sintieron la necesidad de partici- de cosas en los años subsecuentan sólo a la gestión administrapar directamente en el quehacer
tes, los empresarios, que habían tiva y a la vigilancia social. AfirPolítico: no se educaron ni pre- llegado a ver la actividad polítiJ&gt;araron para ello, y optaron por ca como social y culturalmente man, por otra parte, la incapacirefocilarse en la dorada me- despreciable, inician su incorpo- dad estatal para sortear la crisis
que padece México y por contradianía de sus negocios.
ración -al principio con timidez partida sostienen la acción de la ~

�iniciativa privada como la única
capaz de hacerlo.
En un terreno más pragmático los empresarios proponen la
alternancia entre el Partido Revolucionario Institucional en el
poder y el Partido Acción Nacional que aspira en algún momento a conquistarlo. Este poder compartido tendría su base
en el hecho de compartir los
empresarios con los lideres de la
revolución la economía del pais.
Si mixta es la economía -paree~
desprenderse de sus posiciones-- no hay ninguna razón
para que el poder no lo sea.
El surgimiento de los empresarios politicos, fenómeno reciente -aunque no sin ante&lt;:e
dentes- en el escenano
público de México, seria la respuesta a la existencia de los politicos empresarios. Los revolucionarios impusieron a los
empresarios la marginación politica, pero ellos a su vez no
cumplieron con su parte del pacto implicito e incursionaron en la
actividad empresarial. Su intervención en la economía, desde la
dimensión pública, los llevó con
el tiempo al manejo privado de
aquélla. Sin embargo se ~
opuesto a que los empresal"!-os
conjuguen el poder econó~co
que tienen con el poder politico
que aspiran a tener de manera
formal y -digámoslo asi- con
sus propios colores. Hasta aho_ra
han podido evitar que tal conJu~ gación se convierta en un fenó-

meno generalizado; pero en las
filas de su propio partido ya se
abre paso. Para enfre~tar a los
empresarios que han sido lanzados como candidatos del PAN a
importantes puestos de r~presentación, el PRI ha escogido a
candidatos procedentes del ámbito empresarial.
El poder, basta ahora compartido exclusivamente dentro del
PRI, es una tendencia que puede
no tardar mucho en presentar
caracteristicas bipartitas.

CUARTA TESIS: Los empresarios mexicanos son panistas por
deffnición ideológica expresa
Los lideres de la Revolución Me-

xicana -empresarios capitalistas ellos mismos- impulsaron la
conformación de una burguesia
nacional identificada con sus P?siciones ideológicas. Habla, sm
embargo, un sector d~ esta burguesia que se constituyó previamente a la Revolución y que
se enfrentó a ésta durante la
lucha armada, prime~o, e~ la
etapa de su consolidación lllStitucional, después.

r

En el ejercicio de su hegem~
nia, el grupo gobernante orgaruzó a las diferentes clases Ysectores cifténdolos al marco jurldico
que iba estableciendo al paso que
se afianzaba en el poder. Fuero~
los empresarios uno de los pnmeros sectores a los cuales or~anizó · lo hizo en cámaras de industria y comercio. El instru-

mento que tenia a la mano era la
vieja ley de cáma~ ~e l908;
aunque limitado, le sll'Vló .para
conseguir que los empresanos se
sujetaran a un funcionamiento
regulado legalmente Y, por-~
to con una autonomía restringi~- La burguesia pofiriana, Y
sobre todo aquella que presentaba rasgos modernizantes como
lo era la burguesia industrial ~e
Monterrey no se conformó fácilmente a este esquema ~ impulsó
la creación de un orgarusmo que
no derivara su funcionamiento
de la voluntad de la ley sino de la
voluntad de los particulares que
lo creaban. Surge asi, en 1929, la
Confederación Patronal de la
República Mexicana ( COPARMEX), desde entonces el o~ganismo empresarial más beligerante y radical de cuan~os repr:
sentan a los empresanos mexicanos.
Desde la COPARMEX, que articula más nitidamente el disc_urso de la burguesia empresanal,
los empresarios cuestionan la
concepción de la propiedad en la
Constitución de 1917 Y se oponen
a todas aquellas politicas del Estado que pueden significar m~rma a las posibilidades de acción
y desarrollo del capital, Y.ª ~a
en términos directos de limitaciones a la tasa de ganancia, ya
sea en términos ideológicos o por
virtud del ensanchamiento al poder del Estado o a la participación de las clases subalternas en
las fuentes de decisión.

La dirigencia de la COPARMEX, identificada desde sus orígenes con el ideario neoliberal
sustentado por los empresarios
regiomontanos -patrocinadores
a su vez del surgimiento del Partido Acción Nacional- contribuyó de manera decisiva a la creación, en 1975, del Centro Coordinador Empresarial, máximo organismo cúpula de los empresarios. Reacción de estos a ciertas
pollticas y al discurso ~heverrista que actualizaba algunas
imágenes reivindicativas ci.. la
Revolución Mexicana, el CEE
adquiere un significado insoslayable: por una parte constituye
el primer gran desafio en bloque
de la burguesia empresarial al
Estado mexicano, al mismo
tiempo que subraya su determinación de actuar politicamente
para influir en éste; por la otra
define ideológicamente a los
empresarios dentro del marco
doctrinario que le es propio· al
Partido Acción Nacional. Esta
definición, implica.entre otras
cuestiones, rechazar por exclusión el concepto de propiedad
privada que establece la Constitución Mexicana. En los principios por los que se rige el CCE, al
igual que en los principios de
doctrina del PAN, la propiedad
Privada es considerada como un
derecho natural. Esta concepción choca con la del texto constitucional que seftala a la Nación
como el sujeto original de la propiedad y a su dimensión privada
como efecto de la voluntad de la
ley.

Fue esa la manera más explicita de pasar los empresarios a
la oposición: abandonaban los
postulados sustentados por el
Estado y su partido, el Revolucionario Institucional, y suscribian de hecho los que sustenta
Acción Nacional dando a este
partido un gran potencial polltico que se manifestarla en el curso de los aftos ochenta. Entre
unos y otros postulados existe
una diferencia significativa: las
reivindicaciones populares y limitaciones al capital que plasma
la Constitución en sus artículos
'r/ y 123, y que el PRI recoge en
su discurso, no aparecen en el
cuerpo de doctrina del PAN y a
menudo este partido ha pugnado
por su desaparición. La raíz de
esta diferencia hay que buscarla
en los orígenes del PAN: surge
éste, en efecto, para oponerse al
proceso más avanzado de reformas sociales y cambios pollticos
que haya podido alumbrar la Revolución Mexicana.

resto de las fuerzas en el Estado,
hacia una recomposición de la
cual resultará -como ya se insinúa en los procesos electorales
de hoy dia- con aptitud y capacidad politica mayores que
contrastan, no por azar, con la
mengua que han sufrido en las
suyas los trabajadores.

QUINTA TF.SIS: El bipartfdismo, tendeacta electoral que se
ha ido configurando en México a
partir de la ingerencia de los
empresarios en la política, reafirma el Poder de la clase dominante y reduce y puede excluir la
Influencia política de las masas
El fenómeno del neopanismo,
que califica la participación de
los empresarios en la politica
electoral ha producido una polarización del voto: los partidos
Revolucionario Institucional y
Acción Nacional han registrado
una abrumadora mayoria de los
sufragios emitidos, sobre todo en
los estados del norte del pais. Estos estados se caracterizan por
un mayor grado de desarrollo
capitalista en el conjunto nacional y por la existencia de fuertes grupos de empresarios privados y una clase media educada
en un ambiente conservador
impregnado de los valores de la
empresa y del modo de vida norteamericano.

Hasta antes de los aftos setenta, ni la orientación del Estado ni
la fuerza de la burguesia empresarial podian haber hecho que
ésta se configurara como oposición (oposición, bien es cierto,
relativa y acomodaticia, y en lo
fundamental constreñida al ámbito ideológico). Seria con la crisis del desarrollo estabilizador
que habrá de ensayarse en su
nuevo rol politico. IdeológicaAntes de que el PAN resurmente al lado del PAN, y en la giera como un partido que pupráctica ganando para sus posi- diera disputarle el poder al PRI
ciones al PRI, transita, con el por la via electoral, el voto por

: .¡

.'

~ I! '

�éste era ya un voto conservador.
La minoría votante, pues las
elecciones apenas empiezan a
perfilarse en la vida política de
México como un fenómeno significativo que involucra masivamente al electorado, dio su respaldo a la política del partido en
el poder, politica que priorizó la
concentración de la riqueza y sólo en segundo término satisfizo
ciertas demandas de las mayorías desde un discurso populista.
La rigidez gubernamental derivada de la estructura corporativa del régimen y la corrupción
que fue permeando todas sus instancias y funcionamiento se cruzaron, en la coyuntura de la crisis, con una creciente disidencia
de los empresarios opuestos,
proverbialmente, a los aspectos
populares, las formas colectivas
de gestión y todo aquello que pudiera contrariar el concepto absoluto de la propiedad privada,
así como la gran discrecionalidad de los hombres en el poder.
Privados de la banca, decidieron
participar más francamente en
el juego político. Lo hicieron desde la oposición incorporándose
al Partido Acción Nacional, pero
también desde el Partido Revolucionario Institucional.

La oligarquización del PAN y
el PRI seria el resultado de la
disputa entre las cúpulas de la
burguesía mexicana que dominan la escena electoral en estos
dos partidos. Los efectos de tal
fenómeno tenderian a pulverizar, como ya ocurre, la posibilidad de una tercera vía que
representara los intereses de
clase de las masas. Alli donde el
bipartidismo se ha manifestado
con mayor nitidez, el indice de
los demás partidos apenas es
significativo; las propuestas de
éstos padecerán marginación
frente a las que comparten, con
diferencia de matiz, los partidos
mayoritarios y que son, en lo
fundamental, trasunto de los intereses y concepciones de los
grandes empresarios regionales.

fienden los representantes de los
monopolios y sus aliados. Este
programa ha logrado imponerse
sobre el que defienden los
empresarios pequefios y medianos del sector no dedicado a
la exportación, que es el sector
mayoritario y el cual enfatiza el
Proteccionismo, la ampliación
del mercado interno, la generación de empleos y el papel regulador del Estado.

Es preciso advertir que las diferencis entre el PAN y el PRI no
se sitúan en el plano de la política económica, y las que a ésta se
refieren son de grado y no de
orientación. La rivalidad entre
uno y otro partido nace no de objetivos económicos sino de las
formas en la trasmisión y ejercicio del poder. De aquí que sea el
plano electoral donde tales diferencias hayan cobrado su mayor
intensidad. Su disputa es por definir, hoy, quien instrumenta la
etapa del cambio estructural a
que se ve forzada la economía
mexicana por los ajustes que se
El bipartidismo tiene ya una producen en el capitalismo a esexpresión interna en el seno del cala mundial. Es, pues, una dispropio partido en el poder. Los puta por el poder que tiene su
empresarios que se han ido in- origen en la crisis. En esta dispucorporando gradualmente a sus ta, el PRI pretende mantener un
filas coinciden puntualmente con sistema de partido gobernante
los planteamientos y demandas único con participación secundade los empresarios panistas. ria de otros partidos (basado en
Unos y otros abrazan las tesis el corporativismo autoritario
neoliberales en cuanto favorecen que fundó en los afios treinta),
la concentración de capital. El mientras que el PAN se pronunpropio gobierno mexicano ha cia por la vía del consenso fincapuesto en práctica el programa do en la direccionalidad de los
neoliberal que impulsan y de- electores (en si las clases me-

dias que responden a los valores
de ~ clase dominante) mediante
un sistema de alternancia en el
~er de los partidos mayoritanos.

volucionarios para responder a
las demandas en ellas involucradas.

nante producto de la revolución•
en los industriales de Monterre;
tendrán su núcleo más representativo. En adelante y hasta
n~estros días, toda acción del régimen que entrañe ese tipo de
deslegitimación será percibida
por los empresarios como un
ataque a sus posiciones y reaccionarán vivamente en contra.

La corriente empresarial que
da
sustento al Partido Acción
El bipartidismo mexicano
Nacional
se ha opuesto, desde los
podrá no seguir los patrones del
orígenes
mismos de la Revoluque se ha implantado en los Esción Mexicana, a ese tipo de restados Unidos, pero eventualmente su co_rolario, si se parte de y puestas en lo que han implicado
pro~undiza la experiencia en la de apertura a la acción de las
El discursó neocardenista de
re~1ón norte del país, sería el masas por reivindicar sus derec~os Y. su papel protagónico en
nusmo: el desplazamiento defi- la histona. En el plano social es- Echeverria Y la nacionalización
nitiyo de las masas de la política ta corriente se ha concent;ado de la banca por el gobierno de
López Portillo habrán de motinacional.
en la Confederación Patronal de var la respuesta más enérgica
la República Mexicana. En los
SEXTA TESIS: Los empresarios afios treinta patrocina todos los de parte de los empresarios no
Privados no lograrán democrati- movimientos de derecha que en- sólo contra las políticas y medizar la vida Política y social de tonces se producen: desde la das gubernamentales, sino
México desde sus actuales Posi- lucha contra la educación "so- contra el modelo estatal ( econociones
mía mixta con rectoría del Estacialista'' y la asonada cedillista d~, el tamafio excesivo de éste,
Salvo breves períodos signados hasta el surgimiento del PAN y alianza del grupo dominante con
por cambios profundos en la polí- la candidatura del general Juan las masas obreras y campesitica mexicana a los que han Andrew Almazán. La ofensiva nas, medidas proteccionistas
contra el cardenismo aparece
ª&lt;:ompafiado importantes movi- como denominador común de es- ~antenimiento de formas colee:·
tiv~ de producción como el ejimientos sociales (los que dieron
tos
movimientos.
Las
nacionalido,
mtervención en los circuitos
pauta a los gobiernos de Juárez
zaciones, la profundización de la ~e distribución de mercancías e
Madero Y Cárdenas), la bur: reforma agraria y la cobertura a
gu~sia no ha impulsado ni logra- la organización y la participa- mtercambio de valores titularid~ implantar a lo largo de ciento ción política de las masas que dad original de la Nació~ respec~mcuenta afios una instituciona- promueve el régimen de Cárde- to ~el suelo y del subsuelo terrilidad democrática. Los márge- nas, aunque resulten en favor del tonales, sostenimiento de ciernes de democracia que le han desarrollo y estabilización del tos derechos sociales como los de
permitido al país mantener un capitalismo, deslegitiman la i- los trabajadores y los educanequilibrio social nada desde- deología propietaria como base dos) implantado por los regíme6!1ble a lo largo de las últimas clasista de los empresarios. Esta nes posrevolucionarios.
siete décadas han sido producto
es la razón por la cual lo combaMuchos de los empresarios
esencialmente, de las luchas ~ te~ aquellos que menos reque
se deciden por participar en
P~res Y de una no ausente sen- qweren de la férula estatal porsibilidad -muy deteriorada en que han logrado crecer y consoli- la política pasan a la oposición.
~ última década, también es darse con mayor autonomia res- Su demanda fundamental es en
este sentido, el respeto al vot~ y
cierto- de los regímenes posrepecto del nuevo bloque gober- . conforme a los resultados electO:

~ !~-1f
►

�rales, la alternancia en el poder.
Aparte el anügobiemismo con
que suelen manifestarse, no han
logrado articular un programa
polltico que les pudiera permitir
erjgirse, a través de Acción Nacional, en una verdadera alternativa al gobierno priísta.
Tienen, si, la ventaja histórica
sobre éste de ser consecuentes
en lo polltico con el proceso de
modernización en el aparato productivo que el propio Estado ha
aceptado promover ( aplicando
en más de un sentido el programa del PAN). Demandan que a
tal proceso se corresponda una
modernización del funcionamiento gubernamental. A ello se
opone el partido en el poder, aunque ha realizado ya algunas concesiones dentro del marco de la
nueva reforma político-electoral
que ha puesto en marcha.
1

Los empresarios privados han

'

~

hecho de la democracia el lema
de sus campañas pollticas. Pero
si programáticamente sus limitaciones son evidentes, la fundamentación doctrinaria que hacen de sus planteamientos no va
más allá de una pobre sinonimia
en la que elecciones limpias y
respeto al voto valen por la democracia toda.Contrastado con
su praxis, el lema empresarial
resulta demagógico. Defensores
de la propiedad privada absoluta
de los medios de producción, a su
postura nada tendrían que agregar para desvirtuar cualquier
proyecto democrático: este tipo
de propiedad, que en México ha

desembocado en el dominio de
los monopolios, constituye la institución antidemocrática por antonomasia de la sociedad capitalista y sus emanaciones ideológicas propician y sancionan una
realidad antipopular, desnacionalizadora e injusta.
En las empresas privadas, como consecuencia de esa institución, prevalece un régimen profundamente antidemocrático.
Este mismo régimen se extiende
a las escuelas, universidades 'Y
tecnológicos privados bajo el
control de los empresarios; a los
organismos sociales donde éstos
reproducen su visión y tradiciones; a las organizaciones que
sirven sus intereses gremiales.
La polltica que despliegan obedece en todo al mando y beneficio de la élite. La ausencia de
autonomía y la manipulación por lo demás un hecho objetivoque cuestionan en los sindicatos
adheridos al PRI existen potenciadas en los sindicatos manejados por ellas (los llamados sindicatos blancos).
En términos de política general, los empresarios se pronuncian por la menor participación
de la fuerza de trabajo en el
ingreso nacional pugnando por
una cada vez mayor restricción
de los salarios; por la desigualdad implícita en la posición de
sacrificar las condiciones de vida de las mayorías a las exigencias financieras del capital
extranjero; por la antidemocra-

cia continental en favor de los
Estados Unidos demandando la
sujeción de México a los dictados
de la polltica agresiva de ese
país hacia naciones que, como
Cuba y Nicaragua, se han
sustraído a su dominio.
Ha sido el fraude electoral el
que ha dado credibilidad a la demanda empresarial de democracia. Promotores por naturaleza
de la desigualdad, han sabido capitalizar el descontento de la
población hacia los métodos
amañados, las imposiciones y el
daño en sus condiciones de vida
que padece la de menores recursos en virtud del sesgo promonopólico que el régimen ha
dado al manejo de la crisis. Han
legitimado en suma su antidemocracia social con la respuesta
social a la antidemocracia política de sus pares en el poder.
Hasta ahora nada hay que insinúe algún cambio a la democracia de los pocos por la que luchan
los empresarios: aquella que con
el concurso supuesto y formal de
todos deja en manos de una minoria electa -por vía de la arrogación contenida en el sistema
de representación general que
esconde la defensa del interés
particular de una sola clase- la
gran parte de poder del que
queda despejada en la práctica
la mayoría electora. Esto no elimina la posibilidad, por cierto,
de que en su disputa por el poder
no lleguen a despertar, como ha
venido ocurriendo, fuerzas so-

'",;;~'-

~

'
ciales que los obliguen a modificar su política y sus alianzas y a
c3n:1~iar por tanto sus actu~les
P0S1c1ones de casi country club
por otras donde las masas
Jueguen un papel significativo en
1~ muy diversos ámbitos de la
Vida social y política del país.
Pero ~sta seria otra historia cuya pnmera versión nos la dio a
conocer ya la Revolución Mexi~ana: Estaríamos ante el hecho
msólito -y muy improbablede una burguesía que habiendo
combatido un movimiento revolucionario se resuelve a provoc~r 0 tr?· Más plausible que esta
hipótesi_s parece ser otra: que
ante la unposibilidad de acceder
al P&lt;&gt;der por la vía electoral se
decida a intentar fórmulas de-

sestabilizadoras que le permi.,
las ruinas del actual
partido en el poder, encumbrarse por medios que no tendrían
que ser necesariamente los de un
golpe de Estado.

tan, .sobre

ca ~us orientaciones. En gran
medida lo.han conseguido Y esto
les expeditará en el futuro su
Participación en el poder público
como representantes directos
del capital privado.

Por ahora, y en el terreno más
realista, sin abandonar su propio
Monte'ITey, N.L., septiembre
·
de 1986.
proyecto los empresarios mexicanos (en fin, la parte de ellos
~ue se ha lanzado a la arena política) presionan de diversas maexneras (a través del frente electo- la • • e~=e.e~Altrabajo.fue
. no
ternativas de
de{nsJS
ecof!órruc~
en
México:
el
papel
ral apoyando al PAN, a través
pnvado • evento que tuvo ludel aparato burocrático incrus- gar rtodfasr
os
12 al 14 de septiembre de 1986
tándose en él y desde el propio
e! campus de la Universidad de Cali~~I donde han avanzado sus po- ~ Berkeley. a convocatoria del
Estudios Mexicanos de essicio~es) para que el gobierno ta institu. c1'óde
n. En el seminario participa.
recoJa 10 más fielmente posible ron vanos empresarios
.académicos de e ! e = • as!
sus demandas y ponga en prácti- C?mo
c1onalidad Yde los Estados Unidos. na-

:u~=::

:n

�EL REYNO, OBRA MAESTRA

Agustín Yáñez
RESCOLDO
Aunque es indiscutible el poder
que tiene el tiempo ~ra coi:
vertir en ceniza cualqwer página es el hombre quien fuera llamado a descubrir una y otra vez
el rescoldo: guiño lwninos~ que
nos dirige nuestro semeJante
desde el ayer.
La carta inserta a continuación ha sido tomada del
"Apéndice" de Ahna Ma~er ~antología de temas uni'~ersitarios.;
un homenaje). Este li~ro, a~piciado por nuestra universidad,
apareció en 1984 a causa de habérsele otorgado a su autor' el
eminente universitario Yhombre
de letras Raúl Rangel F~as, ~l
grado de doctor en filosofia

honoris causa.

15 de octubre, 1972.

Muy querido amigo Raúl:
De sorpresa en admiración, he leído El Reyno. Regio en cada provincia, de confín en confín, a crecientes páginas.
Qué sutil, feliz contrapunto de asuntos, tiempos, tipos, fantasías, realidades, modos expresivos, a partir del arcaico cuadro inicial, hasta el
coloquio popular, tan acertado (contrapunto es arte sumo): y cuán
inesperada sabiduría de composición (clave del quehacer artístico: novela o poesía, pintura, música, escultura o arquitectura): en la traza
general y en los detalles; en uso del coro clásico, transcrito en cursiva.
El Reyno es la sinfonía de Nueva Extremadura, que no dudo en comparar con la de Dvorak: El Nuevo Mundo.
Cuánto podría extenderse al computar impresiones, hallazgos, lecciones, que su libro me ha deparado. Lo haré personalmente, cuando
nos encontremos. Espero que sea pronto.
No creo errar si auguro que, cualesquiera sean la miopía de la crítica
o lo desaprensivo de la difusión, El Reyno alcanzará rango de obra maestra en la narrativa mexicana. Tarde o temprano. Indudablemente.
Querido Raúl, muy hondamente, calurosamente, me complace
congratularme, felicitarlo por tan espléndido fruto de su talento, de su
imaginación, de su perseverancia en la larga paciencia de crear.
Lo abrazo con antiguo, acendrado afecto.

�LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON

EN EL MEDIO SIGLO

Alfonso Rangel Guerra
ABANICO
La semana comprendida entre el
14 Y el 18 de marzo de este año
fue escogida por nuestra fa~ultad para dedicarla a homenaJe8:r
a su director fundador, Dr. Raúl
Rangel Frias, también rector Y
gobernador de Nuevo León en el
pasado.
Una parte de lo que se d}jo edn

esa ocasión -o a propós~to e
ella- se transcribe ensegwda.

ru

00
i!

Decidí hablar en esta charla
sobre la Universidad de Nuevo tudios e integrarse a las activi- años era una institución muy pedades de la ciudad y de la univerLeón en el Medio Siglo, no preci- sidad.
. queña, en la que se ofrecían las
samente porque fue la que me topocas carreras tradicionales,
có vivir a mí, sino porque es preque existían por igual en las poAntes
de
ser
designado
rector
cisamente la universidad que en
cas universidades que había enesos años hizo surgir Raúl Ran- en el año de 1949, Raúl Rangel tonces
en México: Derecho, Megel Frias durante su rectorado Frías tuvo a su cargo lo que en- dicina, Ingeniería y Química. Me
tonces se llamaba el Departade 1949-1955.
mento de Acción Social Universi- refiero expresamente a la educación superior, sin considerar la
Como ustedes saben, la actual taria, con una concepción algo labor del viejo Colegio Civil, insUniversidad de Nuevo León distinta de una de las tres fun- titución entonces convertida en
puede identificarse come la se- ciones de la Universidad: educa- Escuela de Bachilleres. Raúl
gunda universidad, la que .1urgió ción, investigación y difusión de Rangel Frías concibió, en el
de la Ley Orgánica del aff" 1944. la cultura. En esta concepción de centro de la extensión universitaHubo una previa, te 11 ah"8 an- la difusión de la cultura como ac- ria, una tarea periódica anual,
tes, creada en 1933, que se inició ción de integración de la institu- que propiciara dos cosas: primecon el esfuerzo y la actividad rea- ción universitaria a la vida de la ra, realizar ese concepto de aclizados en Monterrey con la coor- comunidad y de la sociedad, la ción social-cultural, permitiendo
dinación y _la participación del universidad proveía con sus pro- que la ciudad de Monterrey tuDr. Pedro de Alba. Aquella uni- pios profesores y estudiantes la viera contacto con los creadores
versidad de 1933 tuvo una vida realización de las actividades del pensamiento, con los profesomuy corta por circunstancias de culturales. El Departamento de res universitarios de alto nivel y
la época y del momento: políti- Acción Social realizaba, a partir los maestros e investigadores
cas, educativas e ideológicas, y de esta concepción de extensión que en ese momento cumplían en
desapareció prematuramente, de la cultura a la sociedad, lo que la ciudad de México tareas de in- convirtiéndose en el Consejo de hoy se conoce como difusión cul- vestigación en la historia y la
Cultura Superior, organismo que 1tural y la tarea estaba a cargo de cultura mexicanas, creaban la
funcionó hasta el año de 1944, Raúl Rangel Frias.
literatura, traducían a los más
cuando mediante una nueva ley
importantes
autores extranjeros
Aquella actividad vino a signiorgánica se creó de nuevo la unien
los
campos
de la filosofía, la
versidad.
ficarse fundamentalmente por
economía,
la
antropología y
una tarea que felizmente se
otros,
y
escribían
y dejaban el
Raúl Rangel Frías, que estu- mantuvo durante muchos años y testimonio de la cultura de su
dió la carrera de derecho en la que fue una concepción directa tiempo. Así, la Escuela de Veraciudad de México, en la Facultad de Raúl Rangel Frías, quien pu- no de la Universidad de Nuevo
de Derecho de la Universidad so en ejecución un proyecto con- León, dedicaba los meses de juNacional, y que realizó una tesis cebido por él y realizado por él, y lio y agosto a recibir a estos prosobre las ideas jurídicas y filosó- que año con año dejó frutos mag- fesores e investigadores visitanficas de Hans Kensen, tuvo una níficos para la Universidad de tes que dictaban diariamente
visión muy clara y una voluntad Nuevo León y para la Ciudad de conferencias durante una semamuy decidida de cumplir su fun- Monterrey. Me refiero a la Es- na desarrollando temas de histoción profesional y docente en su cuela de Verano de la Universi- ria mexicana, de literatura, de
tierra natal, y optó por regresar a dad de Nuevo León.
arte, de filosofía, de critica liteMonterrey al término de sus esraria
y también en las áreas de
La universidad de aquellos las ciencias
biológicas o qufmi-

�cas, en la medicina y la ingenieria.
La otra tarea fundamental que
estaba presente en ese proyecto
de Raúl Rangel Frias era el poder acercar al universitario de
Nuevo León a esos escritores,
pensadores y profesores, porque
él tenia y tiene, una visión muy
clara de la misión de la universidad. Aquella Escuela de Verano
intentaba propiciar el diálogo de
las generaciones, que es finalmente el diálogo que se cumple
en el aula y en la educación. Así
vinieron José Gaos, el filósofo español y ex rector de la Universidad de Madrid; Agustin Yáñez,
novelista cuando aún no era gobernador' de Jalisco y ya había
escrito Flor de juegos antiguos,
Archipiélago de mujeres, Al filo
del agua; José Luis Martinez, ya

¡

N
c,,

entonces el reconocido crítico literario que amplió el conocimiento de la literatura mexicana· Edmundo O'Gorman, estudi~ del descubrimiento de
América; Justino Fernández, el
crítico de arte; Rómulo Gallegos, ex presidente de Venezu~la
exiliado en México, gran novelista autor de Doña Bárbara;
Eduardo Nicol, el filósofo español entonces recién llegado a México y todavía profesor d~ la U~versidad Nacional; Daruel Cosio
Villegas, iniciador de los estudios del Porfiriato; vinieron artistas, poetas, escritores cuy~
lista sería fatigoso recoger aqw.
En su mayoría, eran los grandes
profesores de la Universidad Nacional y El Colegio de México, Y
aun de la Universidad de Guada-

lajara, que dejaron aquí su testimonio y su expresión.
Pero no se limitó a esta actividad la tarea de extensión universitaria. También se trajeron exposiciones entre las que merece
recordarse la de arte prehispánico, con la que se presentó aquel
brillante estudioso de la cultura
mexicana que fue Salvador Toscano; y también la del arte mexicano del siglo XX, en la que
Monterrey pudo admirar por v~
primera las pinturas de Saturnino Herrán, Francisco Goitia,
Orozco, Siqueiros.
Cuando llega Raúl Rangel
Frias a la rectoría de la Universidad de Nuevo León la institución seguía siendo la pequeña
universidad' con las carreras
.
tradicionales
antes mencionadas. Entonces, el primer empeño
de Rangel Frías fue dar a esta
universidad no solamente mayor
apertura en los estudios p~ofesionales, desarrollando asi la
creación de otras carreras como
arquitectura, comercio y adr_ninistración ingeniería mecáruca
y eléctrici y muchas más, sino
además concibiendo que la tarea ese~cial de la universidad,
su misión fundamental es la formación del hombre, Raúl Rangel
Frías consideró la creación de la
Facultad de Filosofía y Letras, Y
paralelamente, muy poco tiempo después ( esto ocurría en el
año de 1950), también creó la Escuela de Matemáticas, pues
Raúl Rangel Frías estaba convencido de que una universidad
no puede ~tarse a la. !ormación profesional de los Jovenes,

sino que además debe darles la
capacidad de comprender su
tiempo y tener una visión del
mundo.
Una universidad tiene una dimensión mucho mayor que la
mera formación profesional;
una universidad debe tener en su
proyecto, en su ejec~ción y en su
realización, ese sentido humano
de la formación del espíritu Y de
las mejores capacidades del
hombre. Quizá en lugar de intentar explicar esto con mis ,palabras fuera mejor que leyeramos un pequeño trozo de un texto
de Rangel Frías, en donde se
puede ver exactamentt: cuál_ era
su concepción de la uruvers1da~
y por qué creó la Facultad de Filosofía y Letras. Esto que voy a
leer es parte de su discurso de
despedida de la Universidad de
Nuevo León en 1955, y todavía recuerdo aquella emoción de sus
palabras en los viejos muros d~l
Colegio Civil, hablando a su uruversidad, a sus profesores Y estudiantes y manifestando su
pertenen~ia a la máxim~ casa de
estudios, aunque a partir de es~
momento se lanzaba a otras actividades de servicio público. D~
cía en aquel año de 1955 Raúl
Rangel Frías, al concluir su rectorado: "Si yo pensara que la
Universidad de Nuevo León es
tan sólo un conjunto de recursos
adjetivos, de proc~dimientos
técnicos, de medios para
adiestrar a los hombres, no tendría esta pasión. No hubiera podido entregarme a ella en la forma devota y humilde que lo he

hecho. Siempre he considerado
que el tesoro más preciado, la
misión verdadera de la institución universitaria consiste en
proveer a los hombres de un sentido de la vida, antes que de unas
armas con las cuales realizar
provechos propios y ajenos;
siempre he creído que la cultura
en la cual está el aliento de la misión universitaria, es una
corriente, un espíritu, una fuerza
que presta alma a los procedimientos técnicos, a los medios de
adiestramiento, a las capacidades a que provee también la universidad; pero, frente a las
cuales recoje y conserva sus sustancias de humanidad".
En estas palabras, tan claras y
tan exactas, está la idea de universidad de Raúl Rangel Frías:
dar a los hombres un sentido de
la vida. ¿Y cómo se puede dar a
los hombres un sentido de la vida, si no es a través de la palabra
y del diálogo, del ejercicio del
pensamiento y de estas tareas en
las que se cumple la manifestación suprema del espíritu? ¿ Cómo dar a los hombres un sentido
de la vida, si solamente nos limitamos a darle capacidades técnicas, o destrezas que también las
provee la universidad, dice Rangel Frías, si no le proponemos
este marco en el que la universidad tiene su claro perfil, el marco de la cultura? ¿Qué sería la
cultura, finalmente, si no es esta
posibilidad de que el hombre se
entienda a sí mismo y entienda a
la sociedad y las manifestaciones del arte, las manifesta-

ciones de la ciencia, de la política y de la sociedad? A este respecto, valdría recordar lo que
decía Paul Valéry, escritor entre
los que ha admirado Rangel
Frías, quien afirmó que la política no se puede entender sino como una imagen y como una idea
del hombre, y una visión del
mundo; es decir, si la política se
entiende primordialmente como
una imagen y como una visión
del hombre, así entenderiamos
también que en el marco general
de la educación, la universidad
tiene esta gran misión política;
política por ser social y por ser
de toda la sociedad. Como decía
Paul Valéry, una política del espíritu.
Esta clara idea de Raúl Rangel Frías vino a plasmarse en la
creación de la Facultad de Filosofía y Letras. No basta que una
universidad tenga las carreras
profesionales, no basta que una
universidad proporcione a sus
estudiantes las destrezas y las
capacidades técnicas para los
ejercicios profesionales en las
áreas del derecho, de la medicina o de la química; la universidad tiene que dar algo más, tiene
que dar esta capacidad para
entender la vida en su proyección
individual y colectiva, cultural y
social, porque en la vida histórica está inmersa la de todos los
hombres. Aquí radica, en última
instancia, la significación de la
universidad y de su función.
Por todo esto se entiende también que Rangel Frías estableció

la Escuela de Matemáticas, por
la importancia del pensamiento
en el ejercicio del espíritu, y porque la formación del joven en el
desarrollo de sus mejores capacidades es lo que puede propiciar
finalmente el perfeccionamiento
de toda la sociedad. Porque finalmente la universidad está
empeñada en esa dirección, no
se puede entender en su cabal
significación si no se ubica en su
tiempo y se proyecta hacia el futuro de la sociedad a la que pertenece. Una universidad como
forjadora y formadora de las
nuevas generaciones, está
sembrando la semilla para la
comprensión del mundo en el
tiempo futuro, porque con jóvenes formados, con algo más que
destrezas y capacidades, es decir, con esta posibilidad de posesión del sentido de la vida, es como puede finalmente proyectarse el futuro de la sociedad mis-

ma.

Pero no solamente Rangel
Frías se preocupó por esto. Es
importante señalar que si bien
era muy consciente de este valor
primordial y sustancial de la universidad como ejercicio del espíritu, también se percató de la necesidad material de la universidad. En este sentido dejó dos importantes apoyos materiales para el mejor cumplimiento de los
fines de la universidad: el Patronato Universitario, que fue
Quizás el único en todo el país
-y no exagero al decirlo-que actuando para una universidad pública gene-

�ró efectivamente recursos para generaciones. Y en esto es justala universidad. Además de dejar mente donde Raúl Rangel Frías
en operación para la Universi- dejó el claro testimonio de su hudad de Nuevo León un Patronato manismo. El humanismo de
generador de recursos destina- Raúl Rangel Frías -marco gedos a apoyar el mejor cumpli- neral en el que podríamos identimiento de las altas funciones de ficar toda su biografía- se volcó
la institución, erigió esta Ciudad y encontró su mejor expresión en
Universitaria, en la que está la educación, en la universidad,
ahora asentada la Universidad lugar propicio para la correlaAutónoma de Nuevo León, que ción de la vida humana en el
entonces, vale recordarlo, no era diálogo del espíritu y la coexisautónoma sino estatal, porque tencia de las diversas interpretasus autoridades eran designadas ciones de la vida, el mundo y la
directamente por el gobernador sociedad.
del Estado, pero podría afirmarse que la Universidad de Nuevo
Curiosamente, en la biogr8fía
León, siendo estatal, no era me- de Raúl Rangel Frías, la activinos autónoma en el ejercicio de dad docente, es decir la activisus funciones esenciales, pues dad directa en el aula, quizá sea
siempre pudo realizar sus activi- muy corta, primero como madades académicas sin intromi- · estro en la Facultad de Derecho
siones estatales o de otro tipo, y al poco tiempo de su regreso de
toda universidad que cumple ca- la ciudad de México y después
balmente su tarea es una·univer- como maestro en la Facultad de
sidad que en forma autónoma Filosofía y Letras que creó. Esdesarrolla sus objetivos primor- tas tareas docentes se
diales.
·
cumplieron en un tiempo breve,
y sin embargo el mejor título que
No se pueden entender las ta- podemos dar a Raúl Rangel
reas univesitarias si no se con- Frías, es el de maestro, porque
templan en un marco de relación lo ha sido, precisa y estrictamenhumana y, dicho sea en forma te, en su dimensión más amplia
muy amplia, en un marco de ge- y más cabal, es decir, el maestro
nerosidad. La tarea universita- que establece en el ejercicio de
ria exige una dedicación y una la palabra su misión vital. En
entrega a la actividad educativa, Rangel Frías, este ejercicio de la
que implica desprendimiento, palabra ha sido el mejor testimoactitud en la que está presente, nio de su capacidad de maestro y
por necesidad, la donación de las del humanismo que lo caracterimejores facultades del indivi- za en sus funciones, dentro y
duo, para que se trasmitan a fuera de la universidad. Llamar
otros y para que se adquieran maestro a Raúl Rangel Frías, es
por otros, en esto que llamamos proyectar en esta denominación
-~ el encuentro educacional de las su disposición para mantener en
!

esta forma de relación humana,
como diálogo de las generaciones, el testimonio del espíritu,
y la trasmisión de las mejores
convicciones de la vida del
hombre en comunidad.
La actividad de maestro impli-

~i

1

ca necesariamente una responsabilidad. Podría decirse que
Raúl Rangel Frias fue maestro
en la universidad, como funcionario y rector, fue maestro
como gobernador, y siguió siendo maestro en las distintas actividades que ha desempeñado en
su vida. El homenaje que hoy se
le rinde es, justamente, el homenaje al Maestro, un maestro en
el desempeño permanente de la
inteligencia, un maestro que ha
tenido la virtud de transmitir
emoción a la palabra y que ha
sabido expresar, en textos escritos pero también fundamentalmente en la palabra hablada,
esa posibilidad de manifestación
del logos, para él tan preciado, y
que explica también toda su vertiente de pensamiento filosófico
en el marco de la filosofía de la
historia y su acercamiento también a la filosofía misma y a la
poesía.

Rangel Frías los trabajos sobre
la historia de Nuevo León ocupan un lugar importante, como
los dedicados a la historia de México, la cultura y la literatura
mexicanas; porque Rangel
Frías no podría ser el maestro
que ~s. si no tuviera en su quehacer mtelectual esta proyección
de su pensamiento hacia lo que
es la cercanía y lo inmediato hacia lo que es el marco naci~nal
de su historia, su lengua y su cultura.

Como maestro, Rangel Frías
también nos ha enseñado que el
hombre tiene finalmente la
estricta responsabilidad de ser
contemporáneo de su tiempo, la
necesidad de proyectar su propio
conocimiento sobre su tierra natal, su historia y la comunidad de
la que forma parte. Es por eso
que en el pensamiento de Raúl

Hablar en este homenaje a
Yo quisiera terminar estas
Raúl Rangel Frías de la Univer- breves palabras con una cita de
sidad de Nuevo León en el medio un texto de Raúl Rangel Frías;
siglo, es un intento de recapturar está tomada del último párrafo
aquel sentido de la universidad de un trabajo muy bello que se
que estuvo tan presente en el mo- llama "Una filosofía adánica" y
mento de la gran proyección de que se publicó en la revista
la máxima casa de estudios del Cuadernos Americanos de la
Estado y de su despegue hacia ciudad de México, hace 44 años,
una universidad grande y mo- en 1944, y que nos ofrece una cla-

derna. Lo que la universidad
tiene, se lo debe en buena medida a Raúl Rangel Frías, y por
ello tenemos la obligación de
expresar nuestro permanente
reconocimiento a su tarea. Por
~so tenemos todos la responsabilidad de b_uscar, de interpretar y
de traducir, en la tarea universi~r~a. esta al~ función del ejerc1c10 del esp1ritu que concibió
para la universidad en general, y
para la de Nuevo León en particular, Raúl Rangel Frías.

ra visión del humanismo de Raúl
Ran~el F~~s y la esperanza que
es~ Im_Plic1~ en el ejercicio de ·
la mteligenc1a y en el ejercicio
de ,la palabra. Decía entonces
~úl Rangel Frías: Vivir es término, pero también principio
caída Y ascenso, un desequilibri~
en tránsito sobre una esperanza.
El hombre no está consigo mismo. en soledad. Cada quien
amesga su suerte en la de todos
comprometiendo su propio desti
no en los azares de una lucha en
qu~ la victoria estará hecha de la
l1l1Sma luz que la fe y el corazón
de los combatientes. Es un hu-

manismo, finahnente, donde el
hombre se enfrenta con el
hombre, y donde el hombre debe
luchar junto con los otros
hombres por el mejoramiento la
transformación y la superacíón
de la sociedad toda. Gracias.

�RAUL RANGEL FRIAS Y SU EPOCA
DE FORMACION UNIVERSITARIA
l

}
1

Héctor Franco Sáenz
Háy generaciones que condensan épocas de la lústoria nacional. Mientras en Monterrey,
el doctor Edelmiro Rangel Y su
esposa, Doiia J~fina Frías,
procreaban sus pnmer~s vástagos en los albores del siglo; ~
generación de jóvenes que sena
decisiva en la conformación del
México Contemporáneo buscaba
las armas del intelecto para ~cer sucumbir el régimen porf1ríano logrando provocar con el
tiempo una auténtica revolución
en la esfera cultural, cuya~ ~onsecuencias aún estamos viviendo.

neas, atisbos y sugestiones audaces, audacisimos para aquellos
tiempos y más en la pluma de
un Milili;tro. El positivismo mexicano se babia convertido en rutina pedagógica y perdía c~édito
a nuestros ojos. Nuevos vientos
nos llegaban de Eur~pa. ~biamos que la matemática vacilaba, y la física ya no se gu~~daba muy bien de la metaf1S1ca.
Lamentábamos la paulatina decadencia de las Humanidade~ en
nuestros programas de estudios.
Dudábamos de la ciencia de los
maestros demasiado brillantes Y
oratorios que habían educado a
la inmediata generación anteLa situación que enfrentaban rior. Sorprendíamos los constandichos jóvenes resulta apropiado tes flaqueas de cultura· en los
sintetizarla trayendo a co~- escritores modernistas que nos
ción El testimonio de Juan Pena habían precedido, y los otros
que el maestro Alfonso !leyes académicos, más viejos, no popublicara en Río de Janeiro en dían ya contentamos. Nietzsche
1930, que decía: " .. -t:~s nos aconsejaba la vida heroica,
muchachos de mi generac1on pero nos cerraba las fuentes de
éramos -digamos- desdeñ~ la caridad. 1y nuestros charla~sos. No creíamos en la mayo!"la nes habían abusado tanto del tode las cosas en que cre1an pico de la regeneración del innuestros mayores. Cierto que no dio! Sabíamos que los autores de
teníamos ninguna simpatía por nuestra política -acaso con la
Bulnes y su libro El verdadero mejor intención- nos habían
Juárez. Cierto que no penetrába- descastado un poco, temerosos
mos bien los esbozos de revalo- de que el tacto de codos con el
ración que algún crítico de resto de la América Española
nuestra lústoria ensayaba en su nos permitiera adivinar que
cátedra oficial, hasta donde se lo nuestro pequeño mundo,
consentía aquella atmósfera de hecho aristocrático Y monarPax Augusta. Pero comenzába- quico, apenas se mantenía en un
mos a- sospechar que se nos ha- equilibrio inestable. ,o acaso _teb i a educ~do -inc~n- mían que la absorcion repentina
scientemente- en una un- de nuestro pasado -torvo de
postura. A veces abríamos la problemas provisionalmente
Historia de Justo Sierra, Y no_s_ aludidos- nos arrojara de golpe
¡~ asombrábamos de leer, entre lí- al camino a que pronto

?e

habríamos de llegar: el de la vida de sobresaltos, el d~ la~ fonquistas por la improV1Sac1on. y
hasta la violencia, el de 1~ &lt;!'5continuidad en suma -un1ca
manera de vida que nos reservaba el porvenir contra lo que hubieran querido nuestros profesores evolucionistas Y spenceríanos" .1
Tal era la atmósfera que res~iraban los jóvenes del Centenario
en sus círculos estudiantiles Y
que motivó a Alfonso ReyeS,
símbolo genuino de esa generación, a acudir como represe~tante del Distrito Federal al Pru:ner
Congreso Nacional de Estudiantes, celebrado en 1910.
A partir de allí, los estudiantes
de México hijos de los sectores
medios il~trados e incluso de la
oligarquía -testigos lejanos de
una guerra civil- r~flejarí_a n en
sus diferentes manife~~c~ones,
que se presentan hasta wc1~s d~
los cuarentas, tener como prmcipales fuentes de inspiración las
siguientes:

lo. Recuperación de la tradición política liberal, por los sectores intelectuales e~e~gen~es,
proyectando los princ1p1os liberales a la actividad cultural.
2o. Incorporación de la filosofía crítica del positivismo que se
realizaba en Europa (Bergson,
Boutroux, etc.)•
3o. La aceptación del "arielismo" y el movimiento del " na-

cionalismo cultural" que por toda Latinoamérica se extendía
por Rodó, Ingenieros, etc.

Nueva Universidad, en eventos cultural estudiantil de la época,
como el mencionado se discuten las resefias bibliográficas y los
los conceptos de autonomía, li- artículos sobre cultura de Salvabertad de cátedra, organización
Las premisas expresadas per- académica; destacando por su dor Novo. Era, en suma, la
mitieron que en 'los círculos inte- importancia en este último la Revista Estudiantil un bastión
lectuales mexicanos se sustenta- reivindicación de la Extensión intelectual contra "los que ya
ra la idea de afirmar la nación a Universitaria como la primera y fueron", según sus propias
través de la cultura y de forjar fundamental acción que los estu- expresiones.
un orden social que valorara y diantes deben desarrollar en la
Al adolescente Raúl Rangel,
legitimara el mérito intelectual. sociedad, para difundir la cultucomo
a José Alvarado, le "toca
Los "ateneistas" se dieron a la ra que de ella han recibido entre
ser
miembro
de esa generación
tarea de formar una "nueva uni- los que tienen menester, así coversidad" a través, entre otras mo para vincular pensamiento y de jóvenes que abordó la vida
histórica en los años veintes, encosas iniciahnente, de la cre- acción.
contrando en punto de descenso
ación de una Facultad de Humael nivel lústórico de las corriennidades a partir de la Escuela
La etapa ascendente de este tes revolucionarias, lo mismo en
,Nacional de Altos Estudios.
movimiento cultural, es la que el campo ideológico que en la
encuentra el adolescente Raúl programación política y ejecutiLos afanes e intentos por el Rangel Frías cuando arriba al
logro de estos objetivos estarán Colegio Civil en 1926, institución va de sus metas. Los hechos
presentes en los años subsiguien- que desde 1886 había adoptado también del poder, en contradictes, y reafirmándose también los planes de estudio y progra- ción con los ideales primitivos". 2
sus fuentes de inspiz:ación. mas positivistas, mismos que
Como integrante de Úna geneEjemplo de ello resulta la cedesde la Revista Estudiantil ración en búsqueda de alternatilebración en México, con la ayu- eran objetos de una crítica consda de José Vasconcelos, en 1921, tante, edición donde Rangel vas y de identidad y ante los ecos
del Primer Congreso Interna- Frias publica su primer trabajo que se dejaban escuchar en los
cional de Estudiantes, el cual, y J osé Alvarado era el Secreta- pasillos del Colegio Civil de una
lucha no terminada; el Vasconentre sus más importantes dele- rio de Redacción.
celismo
lo "arrebata" como a la
gados, tiene por Argentina: Armayoría
de los universitarios de
naldo Orfila Reynal; de RepúbliLa Revista Estudiantil era el
entonces
que buscan el renacica Dominicana: Pedro Henrí- reflejo de las inquietudes contra
quez Ureña; de Colombia: José un sistema escolar caduco con miento de la esperanza y la renoEustasio Rivera; de Guatemala: textos y maestros porfirianos, y vación cultural.
Miguel Angel Asturias; y de Mé- que en un Editorial de 1927 desInconmensurable resulta ahoxico: Daniel Cosío Villegas, Mi- mitificaba el Plan de Estudios
guel Palacios Macedo, Manuel del Colegio Civil, misma que ra para la historia de Nuevo
Gómez Morin, Octavio Medellín además en sus diferente entre- León aquel grupo de estudiantes de
Ostos, Alfonso Caso, Ramón Be- gas contenía los nombres de José nuestro Colegio Civil, que en septeta y Vicente Lomtiardo Toleda- Enrique Rodó, Samuel Ramos, tiembre de 1929, en el entonces
no, tan sólo por citar los más im- Narciso Bassols, Jesús Silva llamado "Jardín Zaragoza", encuentran directamente en el
portantes.
Herzog y Manuel Gómez Morín. mensaje de José Vasconcelos,
Siendo importantes, también, en
En la tarea de construir la la conformaci"11 del ambiente Manuel Moreno Sánchez, Andrés
Henestrosa, Salvador Azuela y

�Cuadernos de la revista Deslinde
LOPEZ VELARDE O LOS FANTASMAS DE LA PASION
José Javier Villarreal
Mauricio Magdaleno, la luz de la
esperanza y la fuente de cultura,
que luego irradiarán no tan sólo
en nuestro solar nativo, sino
también en diferentes instancias
y lugares del pais.
Generación de hombres
ilustres de Nuevo León es la
que conforman, con Raúl Rangel
Frias y José Alvarado: Luis Pérez Maldonado, Manuel M. Cerna, Rafael y Abel Garza Livas,
asi como Juan Manuel Elizondo,
por citar sólo algunos de los que
desde diferentes campos de la
actividad humana, han dedicado
su vida al engrandecimiento de
México.
Para marzo de 1930, José Alvarado ya está en el Distrito Federal participando en la vorágine
de la derrota electoral del Vasconcelismo y en una Universidad
que se aprestaba para resistir
las tempestades por venir.
Raúl Rangel Frías permanece
en Monterrey, finalizando su
bachillerato, pero a la vez participando como dirigente de la Federación de Estudiantes Neoleoneses, de la cual primero es
vice-presidente y luego presidente, organizando como tal en
el año citado, el VII Congreso
Nacional de Estudiantes, evento
que se constituye en ejemplo de
organización y participación para los subsecuentes, además de
constituirse en histórico, porque
en el mismo Alejandro Gómez
Arias, "El Capitán de la Generación" y presidente de la Confe-

deración Nacional de Estudiantes, entrega la Bandera de la
Autonomía, lograda el afio anterior en la Universidad Nacional,
y además se acuerda la creación
de la Universidad del Norte,
aquella por la que desde Brasil
envia su voto Alfonso Reyes y
que Raúl Rangel Frías peleará
posteriormente para que se erija
en Monterrey y no en Saltillo, como otras fuerzas demandaban.
Justo es mencionar que en este
histórico encuentro, acudieron
como delegados por Nuevo León
Arturo de la Garza, Rubén Valdez Zambrano, Manuel M. Cerna, Santos Cantú Salinas, Cesáreo Naranjo y Raúl Rangel
Frias.
Abrevar en la fuente de lo más
excelso de la cultura nacional, le
toca a Raúl Rangel Frías a partir de 1933 cuando se traslada a
la ciudad de México donde está
en enero de ese año, para estudiar en la gloriosa y tradicional
defensora de la Nueva Universidad, Escuela de Jurisprudencia,
reencontrándose con su amigo
de toda la vida, José Alvarado, y
con quienes desarrollará una
amistad y relación entrafiable
para gloria de Nuevo León y de
nuestra Universidad, como lo
eran Manuel Moreno Sánchez,
Octavio Paz, Alejandro Ramírez
y Ramírez y Salvador Toscano;
mismos que integraban, la mayoría de ellos, el famoso grupo
Barandal, cuya participación en
la vida política nacional; en la literatura y en diferentes activi-

dades artisticas, lo hacen uno de
los más importantes en la construcción del México que vivimos
y cuya relevancia se manifiesta
aún en nuestra vida. política y
cultural.
Mas la vida universitaria siguió sumamente agitada, sobre
todo a raíz de los intentos por
decretar la educación socialista,
donde de nueva cuenta la autonomía universitaria y la libertad
de cátedra, se consideraban
amanzadas. Por ello volveremos
a encontrar a Raúl Rangel
Frías, en diferentes Congresos
Estudiantiles, así como colaborando en el periodismo estudiantil, concretamente en Rumbo,
publicación en la que defiende la
esencia de la vida universitaria
a través de diferentes artículos.
Ante el intento de control oficial de la Confederación Nacional de Estudiantes; con José
Alvarado, participa en el desconocimiento de la Mesa Directiva
nombrada en Veracruz, de clara
tendencia Lombardista; en octubre de 1933.
El gobierno de Abelardo L.
Rodríguez, concede a la Universidad una Autonomía absoluta, mas le restringe su carácter
de Nacional, su capacidad de expedir títulos y el subsidio económico, entrando así la Universidad en una nueva fase de lucha
signada básicamente por la recuperación de sus funciones. En
septiembre de 1005, el Congreso
Universitario, a propuesta del

y ca_racterizará~ el lenguaje lírico de este autor. Herencia indis-

cutible del meJor modernismo.
La muene, para acabar co11migo, te11drá que comar con mi complicidad.

1
l

Marguerite Yourcenar
y allí donde comienza la co11cie11cia del le11guaje I d
rfi
l~11gu~je heredado, pni,cipia la recreació11 de u~oª ,,;:~n ;'p'~ fr~11'.e a~
s1le11cw. Piincipia la poesía.
·
nnc1p1a e

Octavio Paz

El ~- d~ enero de 1912 en el suplemento Pluma y lápiz del
penod1co El Regi~nal ~e Guadalajara, Jalisco, aparece un
poema de Ramon Lopez Velarde titulado "El piano de
Genoveva"
·
,
: c on e' l irrumpe
un mundo misterioso y vital en la
poes1a mex1ca_na: el de la provincia; una provincia hacia adent~o, cerrada, intima Y, a la vez, universal, plena, cargada de
s1mbolos ~ tragedias, de hilos que se entrelazan y confunden en
una apacible y corrosiva rutina que mucho tiene de la sorda
crueldad que encerraba la paxromana; de ese otro mundo que
se_ mueve ~ crece entre las sombras, que se agiganta en las
nuradas y s1lenc1os de la media tarde.

Al finalizar el siglo XIX López Velarde tiene doce años de
edad. ~u p~dre decide llevarlo a Zacatecas para inscribirlo en
el
Semmano
Conciliar.
Para el poeta el siglo XIX es Jerez, su
· f
·
,
rn anc1a; el XX sera su otra geografía, la que parte de Zacatecas, pa~a por A~uascalientes, San Luis Potosíy el Venado, para
concluu en la cmdad de México. Travesía que conformará La
sangre devot~. Lo demás, ese recrudecer de la lucha del poeta
entre la castidad y la carne, ese encono del deseo será Zozobra
y los momentos más finos ylacerantes de Elson del corazón. Sin
embargo, sus primeros poemas, los publicados en periódicos
su~lementos y revistas entre 1905 y 1912, ya empiezan ~
de!mear los contornos de lo que conformará el cuerpo y la
medula de su p~esía toda. Es en esos poemas donde percibi~os, p~r vez primera, su aparente abulia "simbolista" por su
tiempo, donde encontramos esa fusión, siempre tensa e intensa, entre 1~ carnal y lo sacro. Convergencia obligada para
establecer el an?ulo, el perp1 sensual del erotismo. Energía,
~u~ en Ja poesia de Ramon López Velarde alcanzaamatenalizarse, a corporeizarse. Descubrimos, también, la maestría
en el uso del adje_tivo y esas imágenes, audacias poéticoformales, que a partir de Laforgue, vía Lugones, acompañarán

. , _La _muj~r que impera en estos poemas es una presencia
id1hca, mspua_dora. Para eldolce stil novo, aquellos finos poetas
t?scanos del siglo XIII, la mujer era el receptáculo del amor su
s1m~olo de pureza y nobleza: laminne, ese amor "divinamen;e"
subhmado que, con su "blanco" fuego, quemaba la carne del
poeta, pero ~u.e ~ambién hacía las veces de puente o guía para
llegar_ a la _d1v1rudad, al fin supremo del amor. Para Dante
Beatnz sera la fuerza, la luz que lo ilumine por el sendero qu:
conduce
, f .. al paraíso. Para López Velarde, en "A una ausente
sera ica_ ' la mujera será un fuerte bastión en medio de la
~eografta d: l desastre, un faro que le señalará el camino "el
oleo de las Vlrgenes prudentes"
.
,.
,
· Esta última imagen
nos remite,
por un lado, a la parabola de las vírgenes necias y las víroenes
0
prudentes
de Mateo (XXV' 1-13)' y, por otro, al poema
.
¡
s
medieva ponsus, ,que data de finales del siolo
XI , y que toma
o
su asunto de la parabola bíblica. Es entonces cuando descubrimos en el poema de López Velarde toda su tráoica ano-ustia
pu~st_o que las vírg~nes prudentes han sabido pr;parars: par;
rec1b1r al amado; mientras que las otras las "Dolientes desv
t ad
.. h
.
'
'
enu~ as. . . ' ~n domudo demasiado y sus lámparas no tienen
el º !eo necesano para iluminar la llegada del amado. La imaoen
0
se Cierra . ,La muJ· er' paraeIpoeta de estos pnmeros
. - textos, será
la luz, el a~gel _de la guarda, la "dulce hermana" inalcanzable
que ha de ilummarlo y conducirlo; esa deidad sentimental que
corona sus versos:
Yo sé que en mis catástrofes internas
no más quedas tú en pie, señora alta,
de frente noble y de miradas tiernas.
Condúceme en las noches inclementes
porque sin ti para marchar me falta '
el óleo de las vírgenes prudentes.

~ intensid_ad d~ López Velarde se solidifica y agudiza
gra_c1_as a u~a smcen?~d que, lejos de despojarla de la carga
poet1ca, del .unpulso !meo en favor de una ideolooía del "deb
s
'li ,,
o
er
er aposto co -como fue, en gran medida, el caso de Amado
Nervo- lo entrega y enfrenta a un mundo regido por la fuerza
del arco, por esa dura vigilia del quehacer poético . As'1, 1avoz
surge y e1balbuceo termina y las cosas se nombran -se d. d d
lid
,
icen
es e su rea ad mas cima, la de uno, la propia:

�y quir:-en mis anhelos
extender con la sombra de mis penas
la noche del olvido en tu memoria.

El azar, lo oculto, lo que no entendemos pero que irrumpe
y trasngrede nuestra cotidianeidad y, a la vez, la conforma: el
destino; esa fuerza que nos conduce y atropella; esa presencia
que no vemos pero sentimos y sufrimos. El oraculo, el augurio,
el canto del que sabe, del que ve. La memoria y el futuro. La
premonición que envuelve al hombre y lo suspende en el misterio de lo incierto; que lo transforma en territorio primario,
elemental:
Todo eso sois, muchachas cortijeras
. amigas del buen sol que os engalana,
que adivináis las cosas venideras
cual hacerlo pudiese una gitana

Y en ese territorio primario, elemental crece la hiedra del
deseo, cubre los recuerdos, la memoria. Surge entre las piedras
de la infancia; el niño toca, yal tocar, se quema; besa, y al besar,
su cuerpo se abraza a la hiedra. Para el poeta el deseo es el
oficiante del oraculo, el sacerdote, el altivo druida que comunica a los hombres con la divinidad. Pero tambienes su destino:
la pasion etemamenta latente. El hombre entonces es una
sustancia flamable, una figura de pólvora que baila alrededor
de una hoguera ("No me hagáis daño; / temo que me maltrate
una caricia.")

La provincia de López Velarde también es un cuerpo
poseído por el fuego de los sentidos, desde y en la soledad de
los cuartos de la casa. Es una orquesta de murmullos que lo
llena todo, que todo lo denuncia. En esta atmósfera las
imágenes se vuelven visiones, sólidos destellos que se clavan en
la carne del poeta y lo obligan a la confesión: primer peldaño
del dolor (''y ver, la última vez, nuestras cabezas / sobre las
aguas turbias del olvido.").
En "Mi prima Agueda", el tono va dictando la pauta,
sosteniendo y conteniendo la fuerza evocadora donde reside la
función lírica del texto. La sencillez en el tono y en las imágenes
nos habla de un perfecto equilibrio en el discurso poético; el
autor sólo evoca, y al recordar el misterio de otro tiempo se
hace presente y nos seduce y cautiva. López Velarde al igual
que Yeats, pero por otros caminos, gusta del misterio y ~e lo
ambiguo como una puerta segura para llegar a la seducción:
Y Agueda que lejía
mansa y perseverante en el sonoro
conedor, me causaba
calosfríos ignotos...
(Creo que hasta le debo la costumbre
heroicamente insana de hablar solo.)
A la hora de comer, en la penumbra
quieta del refectorio,
me iba embelesando un quebradizo
sonar intermitente de vajilla
y el timbre caricioso
de la voz de mi prima.
Agueda era
(lulo, pupilas verdes y mejillas
rubicundas) _un cesio policromo
de manzanas y uvas
en el ébano de un armario añoso.

La infancia, la adolescencia y el deseo: el luto, las pupilas verdes
y las mejillas rubicundas; pero también: el tiempo, lo inasible:
"el ébano de un armario añoso". Todo esto no es más que la

i~
N

geografía del poeta y la historia de todos.
Dentro de este universo poético el deseo es una fuerza que
oscila rebotando violentamente entre dos concepciones de
mujer: la de la seductora voluptuosa (" . ." .cálidas mujeres,
azafatas/ súbditas de la carne...") y la de la madre o la "dulce
hermana"; también seductora, pero desde la frialdad de lo
inalcanzable yla casta amargura de lo imposible. El poeta se reconoce y asume como un ser pasivo y dependiente. Por un lado,
desea que la mujer lo seduzca y haga suyo; que lo tome y posea.
Por el otro, añora el continente, la presencia protectora de la
madre; el plácido y a la vez mórbido remanso de la hermana.
Este deseo enconado, sin salida, entorpecido por el miedo y lo
idílico -que no es otra cosa que un rostro más del miedo- se irá
adensando, corrompiendo, ya que el poeta no le dará salida por
él mismo. Entonces, este deseo sofocado y enfermo se volverá
contra él como un arma enemiga, será un filo que lo lastimará
y, a la vez, le causará placer:
En las alas oscuras de la racha cortante
me das, al mismo tiempo, una pena y un goce:
algo como la helada virtud de un seno blanco,

algo en que se confunden el cordial refrigerio
y el glacial desamparo de un lecho de doncella.

El autor se deleita en ese su deseo enconado, en ese hostigamiento cotidiano a la carne. Lo idílico, lo puro: el siglo XIX
del poeta, seve metamorfoseado en una mujer que, en realidad,
es "una torre de marfil". Entonces el poeta construye su fantasma con quien se unirá en un matrimonio sin carne y sin
mancha, para yacer, atormentada y apasionadamente, "en el
tálamo estéril de una santa".
En la poesía de Ramón López Velarde es difícil encontrar
rebuscamiento\ retóricos o hermeti~mos (o_scuridade~)
estériles. Lo lírico (compleja fórmula pasional-racional, sen~1tiva-abstracta, emocional-intelectual), por lo general sólo se
logra en momentos,y éstos son los destellos, las cargas poéticas
que toda obra de arte posee; por eso el equilibrio es definitivo
en la obra artística. En López Velarde, como en todo gran
poeta, estos momentos líricos alcanzan alturas de una ~ell~
impresionante; de una seguridad, de un tono, fuerza y smcendad apabullantes; sin embargo, en una primera lectura o en una
lectura desatenta estos momentos de gran fmura y desnuda
claridad se toman en oscuridades y hermetismos exóticos; pero
en esos momentos, en ese otro lenguaje que escapa de lo trivial,
del lugar común y del discurso "poetizante" de la época es
donde tenemos al gran poeta, y no en el manoseado provincianismo paisajista ramplón que nada tiene que ver con su obra ni
con la provincia, su provincia.
López Velarderecogey hace suya la gran tradición lírica de
occidente. Por una parte la presencia clásica, concretamente la
elegía latina. El discurso que a partir de anécdotas cotidianas
va configurando el rostro del dolor, de la pérdida. Catulo en su
poesía cambia el nombre de su amada, ya no será Clodia, se_rá
Lesbia. Ya no será la mujer amada, añorada y, poco despues,
odiada y repudiada; será la musa, el asunto literario sentimental que nosotros, sus lectores, conoceremos a través de sus
versos. López Velarde, que bien podría formar parte de la
familia de Catulo, Tibulo, Propercio y Ovidio, también metamorfosea a su amada en asunto literario elegiaco. Josefa de los
Ríos será Fuensanta, personaje lírico-idílico lleno de valores
morales y espirituales y de numerosos significados. Pero Fuen-

santa será también la "moderna Santa Cecilia", ya que en las
veladas _literarias, mientras el adolescente Ramón López Velarde le1a sus poemas, la señorita de los Ríos repasaba mt:ntalme~te, las canciones que luego, al término de las poesías, ella
cantana.

J

La ~lásica Fuensanta vuelta "moderna Santa Cecilia" se
trocará en la Beatriz del poeta. Es decir, siguiendo con esa
tradición lírica ya antes mencionada, irrumpe en el universo
poético d~I autor el do/ce sti/ novo, también ya antes citado. Así,
por_ medio de esta concepción humanista del amor y de la
muJer, pero de tratamiento medieval -vasallático-, basado en
una relación de fidelidad y servicio; Fuensanta, la mujer central
de La sangre devota, será quien lo conduzca "a través / de los
v~lles lacrimosos, al Paraíso Perdido", a su infancia: su provincia.
Lo elegiaco en López Velarde mucho tiene que ver con el
plan!, y la endecha medieval; elegías apretadas e intensas que
practicaron, principalmente, los trovadores y minnesinger de
los siglos XII y XIII; y que siguen estando presentes en la poesía
contemporánea a través de la tradición lírica.
El amor en La sangre devota de tan "asexuado" que es,
vuelve a los amantes en "carne difunta, espíritus en vela". El
amor presupone a la muerte; o mejor dicho, el deseo es
condenado a lo estático; luego, es coronado por la muerte.
Tejedora; teje en tu hilo
la inercia de mi sueño y tu ilusión confiada;
teje el silencio; teje la sílaba medrosa
que cruza nuestros labios y que no dice nada;
teje la Ouida voz del Angelus
con el crujido de las puertas:
teje la sístole y la diástole
de los penados corazones
que en la penumbra están alertas.

En cambio, en "La tónica tibieza", poema del mismo libro, el
poeta se revela como un amante rabioso, insaciable, dominado
por la pasión y el deseo; estas fuerzas se polarizarán y lo harán
temer la vejez y la impotencia:
...que en la hora reseca e impotente
de mi vejez, no falte la tónica tibieza
mujeri~ providente
con los reyes caducos que ligaban las hoces
de Israel, y cantaban
en salmos, y dormían sobre pieles fer~.

El deseo es una constante en la poesía lópezvelardiana; un
ansia que provoca el mórbido retrato romántico:
tu boca, en que la lengua vibra asomada al mundo
corno réproba llama saliéndose de un horno,
en una turbia fecha de cierzo gemebundo
en que ronde la luna porque robarte quiera,
ha de oler a sudario y a hierba machacada,
a droga y a responso, a pábilo y a cera.

·······•················••··•··········.... ....
,

Antes de que tus labios mueran, para mi luto,
dámelos en el critico umbral del cementerio
como perfume y pan y tósigo y cauterio.

O el corrosivo y descarnado cuadro de "A las vírgenes".
iHennanas mías, todas,
las que, contentas con el limpio daño

de la virginidad, vü en las bodas
celestes, por llevar sobre las finas
y litúrgicas palmas y en el paño
de la eterna Pasión, clavos y espinas;
y vosotras también, las de la hoguera
carnal en la vendimia y el chubasco,
en el invierno y en la primavera;
las del nítido viaje de Damasco
y las que en la renuncia llana y lisa
de la tarde, salís a los balcones
a que beban la brisa
los sexos, cual sañudos escorpiones!

El poeta es el gran enfermo; un desdichado que resume el
universo entero. Como romántico no puede escoger ni entregarse, lo quiere todo y le exige a la "amada" que lo habite, que
sea parte de su universo derruido por el amor. López Velarde
pertence a la familia de los trovadores:
vas en mí cual la venda va en la herida

La mujer es herida y bálsamo, verdugo y señor. Pero el poeta
también pertence a la familia de los románticos:
Si vas dentro de mí, como una inerme
doncella por la zona devastada
en que ruge el pecado

La enorme presencia del romántico: evocador de amores y
desastres, dedichado príncipe de Aquitania, parte de lo más
íntimo y cerrado para, de ahí, llegar a lo vasto y universal.
El amor de La sangre devota es una suerte de limbo donde
los amantes se evocan pero no se reconocen, no se tocan;
quedan suspendidos ycongelados en un estado de muda vigilia,
de escaparate finísimo y perversa idealización.
En la poesía del autor se pueden señalar las siguientes
características: un lenguaje particular que se vuelve inconfundible y rescata todo un mundo por medio de la atmósfera
que sugiere en el lector gracias al manejo de los diferentes
recursos del habla cotidiana y del lenguaje escrito -modernista
(Lugones, Darío, Herrera y Reissig...)- de la poesía que le
antecedió; por otra parte, una fuerte carga erótica presente a
lo largo de toda su obra en verso, que pocas veces se ha vuelto
a dar con igual intensidad en la poesía mexicana.
En 1917 Rafael López escribía en un ejemplar de Con los
ojos abienos un poema-dedicatoria a su amigo Ramón López
Velarde. Lo interesante de este poema radica en la agudeza y
exactitud critica de su autor con respecto al mundo poético de
López Velarde, cuando dice: "Imagino tu sensualidad de
católico/ en la misa del Arte. Sutilmente diabólico/ distraes
a los fieles con tu ambigua actitud." Si sustituimos el término
"diabólico", de rancia cepa modernista, por otro más preciso,
tratándose del mundo lópezvelardiano, como sería el de
perverso, tenemos una radiografía, un retrato interno y exacto
de la obra poética de este autor. Por una parte, esa sensualidad
católica que lo lleva a descubrir la carne y el sexo por medio del
dolor yla culpa. (Lo prohibido en López Velarde será otro leño
que alimente la llamarada del deseo.) Y el arte, "la misa del
Arte", será el ritual existencial, la creación que es la vida, la
vida: el yo lírico como tema último yesencial en López Velarde;
como también lo fue en Tablada, sólo que en el primero de
actitud y alcances mucho más radicales. Por otra parte, Rafael
López nos estaba señalando "el viudo/ oscilar deltrapecio..."

�CENTENARIO

que será la fuerza fundamental y el misterio del mundo poético
de López Velarde. Esa indefinición -"ambigua actitud"-, esa
geografia pendular entre la noche y el día que el propio autor
señaló en su texto "Que sea para bien...":

de Ramón López Velarde

Me revelas la síntesis de mi propio Zodíaco:
el León y la Virgen.

Y que tiempo después, haciendo gala de lucidez e inteligencia
crítica, subrayaría Villaurrutia; hará de su quehacer poético
una necesidad urgente, confesional; un soporte de vida:
el afán temerario
de mezclar tierra y cielo, afán que me ha metido
en tan graves aprietos en el confesionario.

Por otra parte "el Leóny la Virgen", nos remite a un poema
del ya citado Cayo Valerio Catulo: "La cabellera de Berenice";
donde, según la traducción de Víctor-José Herrero Llorente,
leemos: "La diosa me colocó cual astro nuevo entre los antiguos; tocando los fuegos de la Virgen y del fiero león, junto a
Calisto, la hija de Licaón, me inclinó hacia el ocaso haciendo de
guía ante el perezoso Boyero que con penosa lentitud se hunde
en el profundo Océano." (Catulo. Poesías. Madrid, Aguilar,
1973). Ya que la constelación de la cabellera de Berenice está
situada al lado de la de Virgo y la de Leo. Por lo tanto,
podríamos imaginar una extraña y azarosa fusión entre La
cabellera de Berenice ("guía ante el perezoso Boyero que con
penosa lentitud se hunde en el profundo Océano"), y el poeta
(''Me revelas la síntesis de mi propio Zodíaco: / el León y la
Virgen"). Audaz relación donde el poeta toca -sufre- "los
fuegos de la Virgen y del fiero leó_n", para convertirse en guía
-Virgilio de los dioses- de una caravana cuya moira es desaparecer, perderse "en el profundo Océano". Las coincidencias y
relaciones en el terreno de la poesía son vastas y, en este caso,
alegóricamente proféticas. Puesto que el Yo lírico de López
Velarde siempre estuvo debatiéndose entre las fuerzas del león
y la virgen; es decir, entre la castidad y el deseo. Encono que lo
llevará a crear una geografía "amorosa" poblada de fantasmas
que irremediablemente estarán condenados a desaparecer "en
el profundo océano" que es la muerte.

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Interior de la casa-museo de Ramón López Velarde (1987)

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La poesía del autor va levantando un mural, un diario
preciso de la realidad última y fundamental del poeta; de ese
mundo refrenado y en perpetuo acecho: ficción lírica que, por
medio del deseo y de la contensión del mismo, se debate y tensa
a lo largo de sus versos. La confesión de este Yo poético fluye,
crece; va arrasando los márgenes de la otra realidad: la
anecdótica, la cotidiana. En este sentido lo "anecdótico" se
fusiona, partiendo de lo idílico a lo imaginario, con otra
"realidad" mayor -vastísima- la del deseo y la creación: la del
arte. Entonces la confesión da paso al susurro y, finalmente, al
canto; que como hemos dicho, es un soporte, un asidero, quizá
el único, de vida.

Zozobra es un libro marcado y definido por la madurez; un
libro donde el poeta despliega todas sus fuerzas y hace gala de
un dominio y de una precisión inmejorables. El libro abre con
el poema titulado "Hoy como nunca..."; en realidad este texto
viene a ser una elegía de impresionante factura donde el dolor
ante la muerte hace hablar al poeta con un lenguaje denso,
oscuro y certero. Las imágenes más que crear o sugerir una
atmósfera son la geografia misma del dolor y la impotencia;

mientras que el tono, desde un murmullo apenas, crece, se
vuelve visión, repetido golpe de lamento, claridad última que
desgarra y lleva al poeta, como ya apuntamos, a la confesión:
mi vida sólo es una prolongación de exequias
bajo las cataratas enemigas.

Este poema es uno de los más representativos de la obra de
López Velarde. Aquí la provincia ha dejado de ser una
evocación, un recuerdo limpio y apacible en el universo del
poeta; ha dejado de ser ese otro lado de la moneda para
convertirse en la moneda misma. La provincia en "Hoy como
nunca..." es una presencia, un cuerpo vivo traspasado por el
sufrimiento, por la agonía de la amada, por el paso de la muerte.
López Velarde no canta a la provincia ni desde ella; se canta
a sí mismo, canta al mundo que lo habita, que él posee; por eso
las imágenes -terribles metales en este poema- no delatan
provincia alguna, sólo muestran el universo, el devastado
templo del dolor:
No soy más que una nave de parroquia en penuria,
nave en que se celebran eternos funerales,
porque una lluvia terca no permite
sacar el ataúd a las calles rurales.

La provincia en el autor se da a partir de su infancia como
una fuerza determinante, mas no como una presencia literaria.
Hay una intención particular en los poetas nacidos a finales
del siglo XIX, quizá acentuada por la primera Gran Guerra del
XX, con respecto a su infancia y al lugar o lugares donde ésta
transcurrió. Este universo -la infancia que alude y se sitúa en
una determinada geografía- será un tiempo, un lugar, una edad
sin retomo. Lo asumirán como un paraíso, y todo paraíso, para
serlo, debe estar irremediablemente perdido.
Para López Velarde la provincia será una especie de
biografia sin esperanza alguna de volverla a transitar; si no es,
claro está, desde la perspectiva de lo perdido, de lo ya in:ecuperable.
La provincia en el autor, como en Pessoa y Pavese, no está
en los temas ni en las referencias geográficas, sino en el origen;
en la intención y en la actitud que se guarda frente a ella. En la
manera como se percibe y asume la realidad .
López Velarde -parafraseando a González Corugedo
cuando habla de Edmund Spenser en su prólogo a su
traducción de losAmoretti y el Epithalamion- es un magnífico
ejemplo de transición de una época y estilo: del esplendor
barroco del modernismo al puntillismo y oscura violencia de la
modernidad. Del modernismo (la angustia de fin de siglo y la
esperanza del nuevo) a la modernidad (el asombro y el inmediato desencanto del siglo que comienza).
El poeta abreva de una retorica modernista, por lo tanto, de
una retórica barroca; su antecedente y piedra de fundación.
Durante los siglos XVI y XVII era frecuente el ejercicio de la
descripción del cuerpo femenino a la manera de un retablo, de
un tríptico donde se presentaba la hermosura de una cabellera
y un rostro; el pecho y sus atributos, para finalizar con la gracia
y perfección de unas piernas y unos pies. Se consolidaba así una

�retórica corporal formularia a base de comparacionesy símiles.
En ''Tus dientes", el poeta parece no sólo ceñirse a una
retóri~ barroca, sino aprehenderse a un espíritu barroco sin
otorgar ninguna concesión. De lo barroco a lo desmesuradamente barroco, del todo al fragmento, y de éste el detalle como
un todo, como un universo en sí mismo. Entonces el retablo se
divide, el tóptico se fragmenta y una atmósfera un tanto
simbolista, a lo Huysmans, aparece; aunque también las
imágenesnos hacen pensar en la misteriosa y exótica geografía
erótica de John Donne; por demás, barroca:
Cuida tus dientes, cónclave de granizos, cortejo
de espumas, sempiterna bonanza de una mina,
senado de cumplidas minucias astronómicas,
y maná con que sacia su hambre y su retina
la docena de Tribus que en tu voz se fascina.

ya citado: ''Tus dientes", donde la presencia turbadora y
desencadenante de éstos, al igual que en "Berenice", viene a
reemplazar a la amada, convirtiéndose así, los dientes, en el
motivo principal de ambos textos.
López Velarde es un autor que desde el siglo XIX inaugura
la poesía mexicana del XX. Sus gustos, sus paraísos, sus lecturas
yafinidades; sus valores ypreocupaciones tienen que ver con un
mundo decimonónico, obviamente, de fin de siglo. El XIX lo
sostiene, el XX lo seduce.
En "Tierra mojada" la gran presencia que acecha es la del
deseo; un deseo y dos mundos opuestos: el de
...las señoritas, bajo
el redoble del agua en la azotea...

y el de las
Bajo las sigilosas arcadas de tu encía,
como en un acueducto infinitesima~
pudiera dignamente el más digno mortal
apacentar sus crespas ansias... hasta que truene
la trompeta del ángel en el Juicio Final.
Porque la tierra traga todo pulcro amuleto
y tus dientes de ídolo han de quedarse mondos
en la mueca erizada del hostil esqueleto,
yo los recojo aquí, por su dibujo neto
y su numen patricio, para el pasmo y la gloria
de la humanidad giratoria.

Otro aspecto barroco en la poesía de López Velarde es el
de utilizar el principio retórico de los topica, que consiste en la
reutilización de los versos; es decir, un verso que ya ha sido
utilizado en un poema se vuelve a emplear en otro con una
ligera variante. Por ejemplo, en el poema "La tejedora" de,
aproximadamente, 1915, y que pertenece a La sangre devota,
encontramos el siguiente verso:
al par que una íntima tristeza

mientras que en "El retorno maléfico", poema de Zozobra
(1919), leemos en la última línea:
.. .Y una íntima tristeza reaccionaria.

Es como si el verso fuera creciendo, madurando poco a poco en
la mente del autor hasta lograr su justa dimensión en el discurso
de su unvierso poético. En realidad este recurso es sumamente
frecuente en casi todos los poetas. Cabría señalar que, quizá, el
topica barroco tiene su antecedente en la variatio latina
(repetición conceptual a través de una variación formal) que,
a su vez, proviene de la retórica ritual religiosa de la oración y
la letanía; fórmulas de la poesía arcaica de invocación y
acercamiento a lo divino, a lo inalcanzable.
La relación entre López Velarde y Poe es innegable. En
"Berenice", Egar Allan Poe presenta un mundo muy semejante, en ambiente y presencia, al que constituirá, tiempo
después, el del poeta. Tenemos a la prima que el narrador
calificará, en su recuerdo, de sílfide y náyade. Además, el
universo "real" de éste -narrador-personaje- se confunde y
pierde dando paso al mundo de los sueños que ocupa su lugar;
como veremos más adelante respecto al Yo lírico de López
Velarde. Ypor si fuera poco, esta relación se cierra en el poema

...consabidas náyades arteras,
que salen del baño al amor
a volcar en el lecho las fatuas cabelleras.

Esta dualidad representa dos universos que el autor une gracias
al deseo ("un encono de hormigas en mis venas voraces"). Es
esa la energía que los rige. En uno será lo inconfesable; en otro,
lo devastador. La fusión de estos universos propiciará un clima
de alto erotismo envuelto en una atmósfera onírica:
Tardes como una alcoba submarina
con su lecho y su tina;
tardes en que envejece una doncella
ante el brasero exhausto de su casa

Pero el poeta no es sólo un espectador, una voz que cuenta y
canta la historia; sinp que es el fuego, la materia del deseo;_ eso
que lo hace sentirse 4un poco pez espada / yun poco San Isidro
Labrador...", ante estos fogones exhaustos.
López Velarde al igual que Alfredo R. Placencia sufre en
su poesía la guerra civil; si bien es cierto que no canta a la gesta
"revolucionaria", sí es afectado por ella. En "El retorno
maléfico", ya antes citado, yen la "Fábula dística" encontramos
atisbos de esta guerra, de este cruento sinsentido que sirvió a
muchos y sigue utilizándose para solventar y explicar un
aparato de poder que apenas continúa en pie.
La guerra civil que detectamos en López Velarde poco
tiene que ver con la anquilosada y maniquea versión oficial de
la misma. La guerra del poeta es íntima, cargada de sentidos
familiares; en ella el dolor y la soledad coronan la marcha de
oscuros ejércitos que mutilan, devastan y transforman el
mundo lírico del autor. A López Velarde en "El retomo
maléfico" no le duele el país, no le duele el concepto de nación
o de pueblo; le duele su patria, su historia; no donde se nace,
sino donde se vive, con quien se vive. A la patria se le escoge,
se le construye; y es esta patria, la suya, la que el poeta sufre, la
que ve arrasada por esa guerra que no cuestiona, que sólo
apunta:
Y la fusilería grabó en la cal
de todas las paredes
de la aldea espectral,
negros y aciagos mapas,
porque en ellos leyese el hijo pródigo
al volver a su umbral
en un anochecer de maleficio,
a la luz de petroleo de una mecha

su esperanza deshecha.

por medio de la precisión y la exactitud.
~sa g~erra y otras muchas de orden más personal le harán
unpos1ble el retorno a ese universo en un principio vital yahora
c~ngelado por la añoranza, por lo sublime, por "una íntima
tnsteza reaccionaria". El regreso no existe, sólo le queda un
fut~ro ~ue se_ d~bat: entre "l~ ignorancia de la nieve ¡ y la
sab1duna delJacmto ; en medio del "diario silencio del inútil
combate".
Uno de los textos más descarnados e intensos dentro de su
obra,poética e~ "La lágrima..." En él el tono confesional y una
atmosfera de smcera crudeza, a través de una geografía íntima
y dolorosa provocan en nosotros, los lectores una relación
inc~moda de co~idencia. Aquí, López Velarde se sitúa por
encima de la acción, de lo "vital". Encima de su infancia
encima del deseo "nunca satisfecho", del amor y su rutina d~
sal. Dentro de una pasión que lo preserva y aisla.

~.ª~ª ~1 poeta la ~!da ha si~o una "lágrima salobre"; pero
esta lagrima salobre es la pasión, su pasión. Porque la acción
d~ padecer no es sufrida hacia otra persona, sino hacia él
mismo, por él.
La poesía de López Velarde encierra una pasión donde el
yo personal, el yo del poeta se abstrae, se convierte en ente
pasivo: un hombre que se padece a sí mismo por él mismo· un
ser P?r en~i~a de todo, al margen de todos, devastado po~ su
propia pas1on:
lágrima mía, en ti me encerraría
debajo de un deleite sepulcral, '
como un vigía
en su salobre y mórbido fanal.

Toda esa evocación provinciana de atmósfera misteriosa e
imágenes frescas que caracterizaron las primeras poesías del
autor; esas sombras, ecos y personajes que poblaron La sangre
devota; ese mundo cada vez más decantado, personal, terrible
Yagudo; ese dolor que se confunde con el deseo, que da vida a
los fantasmas del poeta: cuerpos sonámbulos a punto de
~uebrarse; esos habitantes que son atmósfera al igual que
angeles o demonios -fuerzas desatadas buscando el sexo de sus
víctimas- y que conforman esa otra provincia que nada tiene
que ver con un mapa o con una entidad federativa: la deLópez
Velarde, la lópezvelardiana; al final de Zozobra parece suspenderse, detenerse en un espasmo insólito:
Mi prima, con la aguja
en alto, tras sus vidrios,
está inmóvil con un gesto de estal ua.

Si bien Zozobra es el libro medular dentro de la obra
poética de López Velarde, también es el libro que concluye y
cierra un ciclo, un universo entero. El autor desde sus primeros
poemas trabajó en busca de la exactitud conceptual, de la
precisión formal y de la intensidad lírica (emocional); si leemos
atentamente el poema "Rumbo al olvido" fechado en La
Nación, México, 24 de junio de 1912; y luego lo comparamos al
texto titulado "Y pensar que pudimos.. .", fechado cuatro años
después y perteneciente al libro La sangre devota, nos daremos
cuenta que el primero es una versión un tanto farragosa del
segundo, y que el trabajo realizado por el poeta fue a base de
cortes, de eliminaciones hasta lograr en el texto lo contundente

López Velarde es el anhelante, también es el hombre solo
corroído y alimentado por su propia soledad. Zozobra es u~
mundo ?omina~o po~ la frialdad de una luna sonámbula, cuya
enr~reci~a luz d1stors1ona y transforma a los seresy objetos por
ella ilummados. Es un mundo poblado por hálitos y fantasmas
figuras titilantes hijas del deseo, de la fascinación. En E/ son del
corazón, libro póstumo que recoge la poesía última del autor
encontramos un cambio en el Yo lírico del poeta. Ya no es éÍ
como ente puramente particular, "romántico"; como suma de
anécdotas íntimas, estrictamente personales. López Velarde se
sabe conformado no sólo por el todo, sino por todos; se
reconoce como totalidad, como instrumento, no de los dioses,
a la manera griega, sino de los hombres, de sus contemporáneos
y antepasados:
lOyes el diapasón del corazón?
Oye en su nota múltiple el estrépito
de los que fueron y de los que son.
Mis hermanos de todas las centurias
reconocen en mí su pausa igual,
sus mismas quejas, y sus propias furias.

Característica primordial, ésta, del poeta moderno de nuestro
siglo (Pound, Perse, Eliot, Pessoa, Lezama Lima).
Pero el poeta va más allá, no se conforma con ser como
?iría Saint-John Perse, "la mala conciencia de su tiem~o"; o
Justamente para ser "la mala conciencia de su tiempo" ao]utina
~o sólo a sus contemporáneos y antepasados, sino que t;mbién
tiene que abarcar al mito, a lo ancestral y primigenio. López
~elar~e vuelve a recurrir a lo mítico, otra vez por vía de lo
literario, recordar el poema Sponsus y La parábola de ]as
vírgenes prudentes cuando escribe:
Soy la fronda parlante en que se mece
el pecho germinal del bardo druida

El árbol parlante de Alejandro Magno, el árbol devoto del
~iaje de San Bra11dá11 del arzobispo Benedit, de la Navigatio del
siglo X; y el altivo druida de la primera poesía irlandesa:
sacerdote, puente entre la divinidad y los hombres memoria
social de los antiguos pueblos nórdicos.
'
_El poe_ta_ se reconoce y nombra "fronda parlante", que
segun El ~IGJe de San Brandán es un coro de ángeles que por
haber tenido mal señor se ven privados de la presencia de Dios
~a_dre, aunque sí lo festejan y lo alaban; alegoría del mundo
linc~ lopez velardiano, donde se canta y celebra a la carne por
medio de un deseo reprimido y rabioso; donde no se le posee
por 1~ tremenda y descomunal presencia de la culpa. "El pecho
gem1111af del bardo druida", el subrayado es mío, será el López
Velarde público, social, cívico; el poeta de "impulso" viroiJiano
0
que tiempo más tarde escribiría "La suave patria".
El cuerpo de la poesía de Rámón López Velarde lo
conforma la dualidad, los polos; y su columna vertebral: el
d_eseo. Un ~eseo que crece y se adensa, que se contiene y
siempre esta amenazando. López Velarde se reconoce cristiano y seguidor de Mahoma, se sabe narcisista y, a la vez
amanté infatigable; igual se aferra a la vida como se deja seduci;
por la muerte:

,;·
1

soy un harem y un hospital

�colgados juntos de un ensueño.

Su deseo es tal que no puede consumirse, consumarse; entonces la dualidad moral y psicológica se convierte en una
fuente devastadora para el poeta:
Me asfixia, en una dualidad funesta,
Ligia, la mártir de pestaña enhiesta,
y de Zoraida la gl'llpa bisiesta.

Los fantasmas de la pasión Jopezvelardiana son frágiles y
etéreas presencias; sólidas y contundentes en cuanto dominan
su universo poético. En sus primeras poesías serán "el óleo de
Jas vírgenes prudentes"; en La sangre devota, el espejismo, el
camino que conduzca al poeta a su infancia, a su paraíso
perdido. Asimismo, por "sus blancas virtudes" se convertirán
en "Torre de marfil" o "en el tálamo estéril de una santa." En
Zowbra serán las "consabidas náyades arteras"; ninfas campestres de los ríos y riachuelos, habitantes del oscuro bosque;
también serán esa prima inmóvil, tras los cristales, con gesto de
estatua. En El son del corazón, en el poema titulado ''Treinta
y tres", los encontramos, ahora, como sílfides, ninfas también
pero de naturaleza aérea; y no sólo eso, sino que el poeta
confiesa:
en la infinidad de mi deseo
se suspenden las sílfides que veo.

(Respecto a JasninfasJorgeLuis Borgesen su textoEl/ibro
de los seres imaginarios, escribe: "Eran doncellas graves y
hermosas; verlas podía provocar la locura y, si estaban desnudas, la muerte. Una linea de Propercio así lo declara." Jorge
Luis Borges. El libro de los seres imaginarios. Barcelona.
Editorial Bruguera, 1981.)
López Velarde en el poema"Parael zenzontle impávido..."
de Zozobra, y fechado en 1916, escribe:
que la dicha de amar es un galope
del corazón sin brida, por el desfiladero
de la muerte.

Y en el "Poema de vejez y de amor", fechado en 1909 y
perteneciente a La sangre devota, se lee:
Dos fantasmas dolientes

en él seremos en tranquilo amor

El poeta se refiere al lecho nupcial. Para encontrar finalmente,
en un poema suelto de alrededor de 1911 titulado "Tema ll",
la siguiente estrofa premonitoria
A fuerza de quererte
me he convertido, Amor, en alma en pena,
y en el candor angélico de tu alma
seré una sombra eterna...

Ramón López Velarde es el eterno adolescente enamorado del amor. El amor es su pasión, su deseo insatisfecho;
insatisfecho porque se encama en fantasmas, en imposibles, en
figuras retorico-literarias más que en mujeres de carne yhueso.
Nuestro poeta se inscribe en la tradición amatoria petrarquista,
donde el leitmotiv es la ausencia de la amada (la dom na de lohn
de los trovadores), opuesta a la linea de Edmund Spenser que
se presenta en susAmoretti, en los cuales se canta y festeja el
cortejo de :a amada que terminará en boda, de ahí su Epitha-

lamion.
Para López Velarde la mujer será, como ya indicamos al
principio del texto, su ángel de la guarda, más que una presencia, una eterna e inseparable obsesión. De tan próxima no se le
puede tocar, se le adivina pero no se Je siente. La imposibilidad,
la no posesión, como en todo poeta elegiaco, provenzal,
stilnovista o petrarquista, será su motivo de canto; la caída, el
infortunio serán para el "amante" su vuelo, su trovar:

)

Dios, que me ve que sin mujer no atino
en lo pequeño ni en lo grande, diome
de ángel guardián un ángel femenino.
iGracias, Señor, por el inmenso don
que transfigura en vuelo la caída,
juntando, en la misera de la vida,
a un tiempo la Ascensión y la Asunción!

Es importante señalar la presencia de lo femenino en el
universo poético Jopezvelardiano. La mujer aquí se transforma
en símbolo del amor y es amada y requerida como tal ("y adoro
en la Mujer el misterio encarnado"); es decir, no importa en sí
misma, importa como receptáculo del amor; en ese momento
se difumina para convertirse en náyade, en sílfide, en ángel de
la guarda; seres sublimados-fantasmas-, figuras de una retórica
misógina dentro de un laberinto gobernado por el deseo:
como el can de San Roque, ha estado mi apetito
con la vista en el cielo y la antorcha en las fauces!

López Velarde en el poema "La ascensión y la asunción"
nos presenta más al desnudo la dualidad de su universo poético.
Por un lado "el león y la virgen", "el viudo / oscilar del
trapecio"; por el otro, el mundo de las "sílfides", de las
"náyades", del "ángel de la guarda". Decíamos que la mujer en
López Velarde más que una presencia resultaba ser una
preocupación, una terca obsesión. De tan próxima acababa por
volverse inalcanzable. Sin embargo, en este texto, "La
ascensión y la asunción", se nos revela del todo el territorio
lírico del autor. La ambigüedad que Rafael López, desde una
perspectiva propia de la estética decimonónica del a,te por el
arle, había señalado; y que, como ya hemos apuntado, Xavier
Villaurrutia subrayaría como epicentro crítico de su
apreciación del poeta; da paso a una precisión mayor:
Dogma recíproco del corazón:
iser, por virtud ajena y virtud propia,
a un tiempo la Ascensión y la Asunción!

La "ascensión" corresponde a lo masculino, al deseo, dentro de
este universo poético; ya que la ascensión es la subida de
Jesucristo al cielo por él mismo. Mientras que la "asunción"
corresponderá a lo femenino, y en este caso, a la castidad; ya
que ésta, la asunción, viene a ser la elevación de la Virgen al
cielo por obra y voluntad de Dios padre, hijo y espíritu santo.
Cabe decir que aquí no se puede hablar de un principio activo
y otro pasivo, ya que el papel que juegan tanto lo masculino
como lo femenino es de orden dinámico, y consiste en ser
fueqas que a la vf:/1. que se.rechazan, se atraen; cuyo resultado
será la creación de un campo magnético erotizado. As~ el
universo lírico Jopezvelardiano se nos presenta de naturaleza
bicéfala. El poeta no puede renunciar a esa "ambigüedad", a
ese "viudo / oscilar del trapecio", ese ir y venir de la castidad
al deseo; simple y sencillamente porque eso es lo que lo
constituye. Es decir, esas dos fuerzas polarizadas (lo femenino

.

o

1
i!
-Interior de la casa~maseo de Ramón López Velarde

J
co

�y lo masculino) cohforman una unidad, un todo orgánico que
producirá el vértigo y la intensidad de la poesía toda de Ramón
L6pez Velarde.

conforman el mundo lírico del autor cuando concluye: "de
pronto convertirse al mundo veo / en un enamorado
mausoleo...".

contraíd~ nupcias consigo ~smo. fü amante insatisfecho que
~o ~ amesga a la dura rutina del amor, sino que prefiere la
ilusión, el lento desgaste de la estatua de sal.

L6pez Velarde es el hombre solo, el misógino corroído por
el deseo; por esa fuerza que lo lleva de la vida a la muerte, de
la muerte a la vida. Es el ángel de Góngora y de Lope, pero
también el "polvo enamorado" de Quevedo. Es el vértigo de la
víctima y del verdugo. Cuando este vértigo se convoca a sí
mismo ya no tenemos un "relato" lírico; tenemos imágenes,
presencias. El poeta ya no canta ni cuenta una historia: la
presenta, la expone y se expone en un quedo lamento que
parece arrasarlo todo, que brota con rabia pero que, finalmente, parece detenerse, anegarse en un desierto donde
sólo habita el deseo y el sexo:

El incesto, lo prohibido, lo inalcanzable e imposible provocan la visión fantasmática de la "dulce hermana", la madre, la
tía, las primas, la madrina, la virgen; que trocadas -en el
universo lopezvelardiano- en náyades, sílfides y ángeles de la
guarda condicionan y agotan la relación con "la carne viva".
Esta irrupción y dominio del universo poético sobre el "concreto-real", parece ser al fin un "optar" por parte del autor,
como si éste renunciara a la carne anteponiendo a ella la
sublimación del deseo; o como diría el pintor en elDecamerón
de Pasolini: "Para qué pintarlo si soñarlo es más hermoso."

En ~ste poema, "El sueño de los guantes negros", el poeta
se da cita con un L6pez Velarde muerto que regresa de la
batalla, de 1A sangre devota y de Zozobra ("¿conservabas tu
carne en cada hueso?").

Si soltera agonizas,
irán a ~itarte mis cen.izas.

Porque ha de llegar un ventarrón
color de tinta abriendo tu balcón.
•Déjalo que t~rne tus papeles,
tus novenas, tus ropas, y que apague
la santidad de tus lámparas fieles...

El discurso poético se ha vuelto materia, cuerpo lírico que
evoca y exige; carne que palpita y crece entre los brazos del
poeta:
En mi pecho feliz no hubo cosa
de cristal, terracota o madera
que abrazada por mí no tuviera
movimientos humanos de esposa.

Todo poema es un autorretrato. En López Velarde asistimos a una gran exhibición que va desde los claroscuros de
Rembrandt ("En las tinieblas húmedas", "Hoycomonunca...",
"El sueño de los guantes negros"), hasta los luminosamente
trágicos de Van Gogh ("La mancha de púrpura", "A las
vírgenes, El perro de San Roque").
Habíamos apuntado que el continente de lo erótico se
produce en la convergencia y en la fusión de los sentidos y la
imaginación. De este abrazo surge lo erótico. En "iQué adorable manía. . .!",senos revela toda una problemática sumamente compleja del mundo lírico lopezvelardiano. Leemos en
la segunda estrofa:
Cuando se cansa de probar amor
mi carne, en torno de la carne viva,
y cuando me aniquilo de estupor
al ver el surco que dejó en la arena
mi sexo, en su perenne rogativa,
de pronto convertirse al mundo veo
en un enamorado mausoleo...

Por un lado el mundo de la realidad "concreta"; un mundo que
percibimos hastiado, sofocante. Luego el asombro, la angustiante y desgarradora revelación: "cuando me aniquilo de
estupor / al ver el surco que dejó en la arena / mi sexo, en su
perenn~ rogativa..." donde se presenta lo devastado, yermo y
estéril de ese sexo que, en su flacidez, hace surco en la arena,
en lo muerto de "su perenne rogativa" de su poesía; de esa
oración, ruego público, que hace el poeta a la divinidad
implorando la realización de sus anhelos o el paliativo de sus
penas. Sin embargó, en ese preciso momento dominan a la
realidad "concreta", a "la de la carne viva" las constantes que

El poeta, a través de su obra, ha llegado a un exacto
conocimiento de sí mismo; se ha descubierto en sus distintas
voces, se ha reconocido como legión. Pero también como el
hombre débil que se deja llevar por su circunstancia. El rnistrio
será una presencia fundamental del deseo ("un misterio exquisito con los párpados bajos"); será su guía, la sombra que lo
envuelva. En este sucumbir, en este entregarse, el poeta se
reafirma como un devoto del "placer".
Mi carne es combustible y mi conciencia parda;
eíuneras y agudas refulgen mis pasiones.

Los sentidos como único instrumento, Jo sensual como única
verdad.
A L6pez Velarde los conceptos se le vuelven carne, las
ideas cuerpo; el deseo es la llama y la pasión el eterno
desencanto, pero también, el obligado espejismo:
de pronto convertirse al muldo veo
en un enamorado mausoleo...

Pero el obligado espejismo conduce al dolor, al delirio:
Soñé que la ciudad estaba dentro
del más bien muerto de los mares muertos.
Era una madrugada del invierno
y lloviznaban gotas de silencio.
No más seflal viviente, que los ecos
de una llamada a misa, en el misterio
de una capilla oceánica, a lo lejos.
De súbito me sales al encuentro,
resucitada y con tus guantes negros.

Aquí ya no hay concesión alguna. El poeta toca fondo, su
voz raspa. El discurso lírico-narrativo se hace a un lado ante una
oscura lógica que va levantando un muro inmenso, inabarcable,
a base de convocar, de ir colocando imagen sobre imagen. El
poeta ya no es el arco ni la fuerza que Jo tensa, es la punta de
la flecha que se clava y sigue; es el dolor, el grito y la visión: la
oscuridad y la luz.
El autor se desborda, igual besa que hiere. Los fantasmas
de la pasión afloran desde una inusitada claridad, desde las
conquistadas fronteras de la vigilia:
Pero en la madrugada de mi sueño,
nuestras manos, en un circuito eterno
la vida apocalíptica vivieron.

El eterno ilusionado, aquel que no se entrega porque ha

)

"La suave patria" es un poema seductor; seductor por su
fo_rma pero no ~or su contenido. Tal parece, después de haber
lé1do_con atención su producción poética,·que L6pez Velarde
~o _arma en hon~ura eintensidad cuando abandona su universo
int11no. La provincia de López Velarde que percibimos en La
sangre devota, en Zozobra y en los textos que integran El son del
corazón, exceptuando "La suave patria", es una provincia real
lopezve_lar~iana, de actitud y de intención. El autor construy;
su _provincia, su universo íntimo; el tono es personal, la voz en
~~era persona; ~l mundo presentado se confunde con el yo
lineo del poeta. Sm embargo la provincia-patria que detectamos _en."La suave patria" es muy diferente; se trata de una
provincia de almanaque, de postal de museo, de folklore de
Sanboms. Esta "suave patria" dista de la hondura sinceridad
y complejidad de la presentada, fragmentariam;nte en su
poesía anterior.
'

Otro aspecto importante en el poema es la atmósfera la
emoción que provoca el texto, la nostalgia del poeta frente a'un
mundo qu~ se le va de las manos, que se Je pierde: su infancia,
Jer~, el siglo XI~, su provincianismo; todo esto evocado y
su,blimado a traves de una "íntima tristeza reaccionaria".
Lopez Velarde es ya un ciudadano de la capital, es el autor de
Zozobra, y un poeta al cual se le reconoce y admira ampliamente; además, se especula con un viaje a Europa, el que sería
su primer viaje fuera del país.
El poeta se siente ajeno a ese mundo presentado en "La
suave patria", a esa patria-provincia que ya no Je pertenece y
ah~r~ recre~ por medio de la nostalgia y el deseo. Ya hay Ja
sufJCtente distancia para que se le pueda celebrar "loar" a
través de un poema; López Velarde es ya un poeta' moderno
que siente la necesidad de evocar y rescatar una patria idrlica
Ypura que ya no existe para 1921; que quizá nunca existió como
tal.
"La suave patria" abre con un Proemio donde, a la manera
de :'irgilio al emprender 1A Eneida, el autor nos dice, probará
salirse de su tono personal, de su mundo íntimo para intentar
"cortar a la epopeya un gajo".

Desgraciadamente López Velarde no arriesga, no quema
la~ naves y emprende la aventura, sino que se conforma con una
épica moderada, callada, de medio tono, cuando escribe:
Diré con una épica sordina:
la Patria es impecable y diamantina.

Virgilio canta una patria con la intención de que ésta sea el
pasado glorioso de su presente, y, a la vez, el augurio obligado
~e su futuro. Virgilio, al celebrar y magnificar a su patria, la
inventa; la convierte en piedra de toque de un grandioso
devenir histórico, haciendo así una patria que no sólo le dé
sentido a él y a su gente, sino que constituya un mundo donde

habitar. Desde la grand~a Virgilio crea su poema. López
Velarde, por el contrano, canta una patria para fijarla y
~ngelarla en_ el tiempo. El poeta, desde la nostalgia, rescata un
~deal de patna que se Je pierde, que ya no es presente y que
J~más podrá ser futuro. Será una patria no para vivir en ella,
sino con ella; para preservarla y contemplarla. De ahí que "La
sua~e patria" nos seduzca por la forma, que el lenguaje sea en
reali_dad, la gran fuerza lírica del texto. L6pez Velarde ~os
cautrva, en _est~ poema, por su pasión retórica, pero no por su
f~n~o. El s1~&lt;:3do glob~l del texto está muy por debajo del
significante poetico del mismo. Esto podría parecer un disparate desde la idea de que la forma, en el poema, condiciona y
prefigura su fondo. Sin embargo, aquí el aparato formal con sus
imág~nes brill~tes, ~us adjetivos precisos y, por consiguiente,
ef~rvos; sus runas inesperadas y sus ritmos perfectamente
medidos encubren una mobliario sumamente pobre. Pareciera
que el poeta congelara la superficie de un enorme océano
olvi~do el mundo que habita en sus profundidades. La
Ene,da, en ~mbio, está hecha a partir de un sustrato y no de Ja
punta de un iceberg; donde, efectivamente, la forma provoca
un fondo de acuerdo con la intención de la misma.
Habría que señalar que el tono épico se puede lograr no
sólo en el poema extenso, sino también en el texto breve· sirva
de ejemplo la poesía irlandesa medieval donde se percibe un
tono é?ico, pero donde no encontramos textos, en cuanto a
extensión, equiparables con el Beowulf, o con el Cantar de los
nibelungos. Más que un texto épico "La suave patria" se nos
revela como un poema de ocasión (el Centenario de la Jndependen~a), de "autoencargo". López Velarde, a partir de una
concepción dela patria, donde priva Jo ideológico; construye su
poema como una alegoría de la misma deseada por el establishment mexicano de la época.
En el Primer acto tenemos una percepción de la patria a
través de símbolos y elementos que delatan una visión de la
misma desde las tradiciones y el folklore; también se nos
pres_enta el apaci~le paso del tiempo de la provincia frente al
vértigo del de la ciudad. Sin embargo, la última estrofa de este
Pi:uner acto recobra el lirismo y crece. El poeta vuelve a sí
rrusmo y el arco lopezvelardiano de nuevo se tensa. El Intermedio es una visión desencantada y un tanto pesimista del presente indígena (1_921) con respecto a un pasado majestuoso;
todo esto personificado en la figura trágica de Cuauhtémoc
"único héroe a la altura del arte".
'
En el Segundo acto se raya en el costumbrismo:
por tu verdad de pan bendito,
romo a niña que asoma por la reja
con la blusa rorrida hasta la oreja
y la falda bajada hasta el huesito.
creeré en tt mientras una mejicana
en su tápalo lleve los dobleces
de la tienda, a las seis de la mañana.

Vemos una patria sumamente "pintoresca" que se va
conformando, hacia el final del poema, como una patria buena,
ingenua, sublimada y, finalmente, petrificada, eterna; más
deseada que vivida.
Todo poema es, de una o de otra manera, una alegoría; "La
suave patria" es la serpiente que se muerde la cola: una alegoría

�formal que encierra otra alegoría, pero conceptual, ideológica.
López Velarde como el protagonista deA/ revés de Huysmans prefiere las sombras, lo artificial, el "~rt~"; a la luz, lo
natural, la "vida". Pero esto también es en s1 ffilsmo una gran
alegoría.
Habíamos dicho que con Zozobra López Velarde completaba y concluía un ciclo. A partir de ese libro, de ~sa prima
congelada con expresión de estatua, el poet3 retornana a esa su
arena de contrarios de sutiles contradicciones. Lo seductor de
López Velardé radica en su complejidad, en su eterno diario
enfrentamiento.
Su muerte no vino a interrumpir un proyecto de creación en
marcha, sino que éste ya se encontraba cerrado. La muerte

llegó cuando el poeta se debatía, o bien, se entregaba a una
doble vertiente. Por un lado, a una retórica donde la inteligencia, el lenguaje y la reflexión creaban una suerte_~e mosaico
compuesto por espejos (una suerte de gran ~speJ1s~o) ~n el
cual el lector encontraría su reflejo; una especie de ffilStenosa,
casi mágica, reafirmación de su particular ideología: "La suave
patria". Y por el otro, la decantación, la agudeza desgarrante
y desgarradora de "El sueño de los guant.es negros". Es en e.ste
momento cuando irrumpe la muerte ydeJa al poe_ta suspendido
entre dos formas aparentemente irreconciliables de afrontar la
vida: el deseo y la castidad, "el león y la virgen". Pero esa
tensión, esa fuerza encontrada constituyó el eje, la vida, la obra
poética de Ramón López Velarde.
Facultad de Filosofía y Letras de la UANL Monterrey, N.L, ma¡zo de 1989.

Lic. Trinidad García, Director
de la Facultad de Derecho,
decreta una Huelga ante lo cual
integrantes de diferentes
corrientes de izquerda, que coinciden en la lucha por la autonomía universitaria y su no control
Por el Estado; consideraban que
de hecho las autoridades estaban
renunciando a sus funciones resPondiendo así a los intereses de
elementos reaccionarios que formaban parte del Consejo Universitario.
José Rivera, Raúl Vega, Alfonso Ortega y Enrique Ramírez y
Ramírez, constituyen el Frente
Unico Independiente ProUniversidad. En diferentes escuelas se realizan asambleas de
profesores y alwnnos, mientras
la facultad de Derecho integra
un Directorio de la Escuela, como gobierno provisional, integrado Por tres maestros y
cuatro alwnnos, exhortando a
que así se hiciera también en
otras instituciones.
El Directorio de la Facultad de
Derecho quedó integrado de la
siguiente manera: MAESTROS:
Roberto A. Esteva Ruiz, Agustín
García y Manuel Moreno
Sánchez. ALUMNOS: Peña Hernández, Corona del Rosal, Francisco J. Taboada y Raúl Rangel
Frías.
A partir del 24 de septiembre

de 1935 se integra un nuevo Consejo Universitario donde por
unanimidad es electo como Rector Luis Chico Goerne, quien

cuenta con el aPoyo de las mayorías estudiantiles y de distinguidos universitarios entre ellos,
el de Alejandro Gómez Arias;
además de tener una relación de
amistad con el general Lázaro
Cárdenas, Presidente de México, lo cual servirá para que la
Universidad recupere cierto periodo de calma, mismo que le posibilitará elaborar el Proyecto
de Nueva Universidad, donde
replantea lo esencial de su función, su compromiso con las mayorías Populares y destaca la acción social de la Universidad, como una de sus encomiendas más
importantes.
í

Lo anterior servirá' de base pa-

ra que el 18 de marzo de 1938, la
Universidad manifieste una total
transformación de su relación
con el Estado, al recuperar éste
los principios del Movimiento
Revolucionario, y despertar a la
vez la esperanza de lograr
aquello por lo que la Generación
de 1929 luchó incansablemente.
Miles de universitarios, maestros, estudiantes, directivos,
de todas las corrientes ideológicas, salen a la calle el 23 de marzo de 1938 en un acto universitario sin precedentes de apoyo al
gobierno del Gral. Cárdenas,
manifestándole su apoyo en lo
político y en lo técnico.
En este panorama general respecto de la Universidad y el Estado, con la presentación de
nueva cuenta de conflictos internos universitarios que culminan
con la renuncia de Chico Goerne

a la Rectoría en junio de ese mismo año, es en el cual, Raúl Rangel Frías, adquiere su título de licenciado en derecho, con Mención Honorífica para la tesis
sobre La Identidad del Estado y
el Derecho en la Teoría Jurídica
pura de Hans Kelsen en el mismo año, trabajo que por su contenido nos indica la inclinación
del autor por la filosofía jurídica.
Quien vive plenamente cada
una de las etapas de su vida, es
quien logra confirmar una personalidad más sólida y fecunda,
Raúl Rangel Frias, así lo ha
hecho, para él tenemos los universitarios de Nuevo León al humanista que supo en su momento
llevar adelante los más nobles

�DOS RELATOS

Raúl Rangel Frías
principios de la Universidad
mismos de gran coincidenci~
con las tesis orteguianas que lo
señalan como la institución que
·"tiene por objeto, la enseñanza
de las profesiones y la labor cientifica de la investigación, pero
preferentemente, como más alto
fin de su existencia, la cultura.
El maestro Raúl Rangel Frias
por su indeclinable fe y labor por
la Universidad y su vocación de
servicio público, transformó
nuestro entorno cultural, politico
Y material, siendo el mejor
ejemplo presente y cercano, de
que la generación en la que se
f~rmó, fue una generación que
hizo de la derrota un triunfo y
que él mismo ha sido la fuente
misma de nuevas generaciones
de las más diversas expresiones
pollticas y culturales.
Ciudad Universitaria de Nuevo León
Marzo de 19tlJ
'

UN ROSTRO
Fluye ~ luz desde lo alto y mira a tierra, alguien se asoma
d~e dentro. Es la hora meridiana Y este reflejo se estaciona
trae su fulgor de lejos y paree~
andar en busca de una morada o
r~idencia, viene sobre esta
Ciudad con presagios inciertos
de infortunios o dichas para los
ho~bres que vagan en la llanura
al p1e de la montaña. Yo pienso
e!l la persona de la Sabiduría. Lo
cierto es que se hace presente de
súbito en el mundo por una ventana del aire.
Llegó de un mundo que si fuese
otro de más leve consistencia·
por el centro de nuestra bóved~
c~leste, entre tintes violáceos y
difusa luz solar. Atraviesa celajes delgados de flecaduras rojizas, aborda riberas dentelladas
Y _vagos archipiélagos metálicos.
Tiene gracia el color de su factura.

Notas
l. Citado por Gilberto Guevara Niebla.
Los movimientos estudiantiles en
México. Tomo l . Editorial Linea, México, 1!113.
2. Alvarado, José. Luces de la Ciudad

. (introducción de Raúl Rangel Frias),
UANL, 1!114.

Nos quedamos postreramente
con los rastros. De lo que surge
el balbuceo de las palabras.
Sobre ellas apoyamos el itinerario de lo acontecido, fabricamos la memoria de sus nombres
edificamos la piedra para repO:
sar la cabeza, algo real, de apoyo cuando haya desaparecido la
escala de los ángeles.
Tiene la gracia de un pájaro de
luz. Y se presentó sin esperarlo.
Llegó de pronto y se quedó suspendido, al centro y arriba de los
cielos. Era una bella rueda del
Iris. Con la misma levedad y

tr~parencia de sus colores, la
qwetud de un balandro que se
mece en el centro de la rueda
q~e le !tace el mar de plenitudes
sm limites ni términos.

saciones antagónicas; un . presente de lo remoto y ajeno; y vivo lo que muere. Sólo el incesante fluir del mundo en retumbo
oceánico.

9uie~ y rodante a la vez. La
arumac1ón de sus piezas producto de su gentil existencia sola rever~ración luminosa. ' De su
estricto esquema vertical caen
franjas circulares y concéntricas, entreverdes de lejanías.
Cuelga de un clavo invisible y
bala~c~a su aparición de candela pns1onera en muros de cristal.

Mira a los hombres desde el
ce~tro de un ojo pardo y metálico instalado en el eje gigante del
é~r; ~ nudo oscuro y pupila del
misteno cósmico que centellea
con fuego profundo.

Como una flecha luminica la
raíz !11isma o la presencia int~mpestiva de la inteligencia· un indice o luz que toca la s~mbria
masa d~l caos original, en un
mar agitado de la materia Se
precipita en medio de los e~emos Y limites de todo entendimiento humano, al puro suceder
extático. Para luego serán las
combinaciones formales y los
procesos en que se resuelve una
dialéctica de la naturaleza y la
razón.
Sabiduría en una onda céntrica de existencias. El momento
d~ un ahora vivo que para
siempre no será más o menos.
qcurre. Abre su sitio entre negac1on~s y alternidades. Sólo los
s~~tidos lo reconocen-en el ejerc1c10 de sus pasos. Marcha sobre
el sendero. Después vendrá como ámbito de lo sucedido existencia presencial del Ser. '
. f?n esta visitación reina la opos1c1ón de lo consciente, sus pul-

. Produjo sobre la tierra la made un campanario transparente _de vida interior, de formas
esenciales, asido por clavos de
lumbre a una estrella remota
contra el arco del día solar.
gia

Un rayo único del fuego y del
amor terrestre: alto el cielo turquesa pálido, vibrante la esfera
de ~olores, ~l óvalo sombrío y
fértil a la mitad. Misma imagen
del tomo, giro y rueda del mundo.
Duró un tiempo encima de los
muros y los techos. Culminó en
las montañas de la ciudad -una
hora quizá- y luego se fue apagando, se desvaneció con lentitud. Y sin esf1;1erzo. Nadie supo
decir a qué vino ni cómo ya no
está.
De los que lo vieron unos explicaron a otros este sucedido y
aunque nada contemplaron éstos, quedaron pasmados de sus
explicaciones de física celeste.

Sobre la delicada rareza del
hecho, a los que nunca estu~ron leyes del mundo y sólo
tienen saberes antiguos y leja-

e;·

�Al otro dia la nieve llegó co- madrugada. Ese instante en que
piosa y blanca, despacio: luego alargamos la mano para retirar
se quedó quieta y volvió después la manta que nos abriga; y en el
ya entrada la mañana; y enton- que se insinúa la luz del recuerdo
empujar los sueños, de la
ces si fue abundante, silenciosa para
orilla
que todavia los retiene; se
como no babia nevado jamás
abre
el
tacto y el pabellón del
desde un tiempo que los hombres
LOSVERD~
oido
a
la
caracola del mundo, por
más viejos no recuerdan ya. De
donde
se
apresta la sangre que
Nadie pudo sospechar la víspe- tanta generosidad y dulzura co- todavia duerme en los miembros
ra, maestros y obreros, niños, mo el regreso de un ser amado. entumecidos del cuerpo.
empleados y funcionarios, secre- El inesperado hecho detuvo la
tarias y estudiantes. Sin embar- jornada de los obreros, su ir a la
Al instante percibí lo que sucego, la tarde anterior sucedió lo fábrica; y el de los niños a las es- dia por fuera, tan callado, inoque después iba a interpretarse cuelas.
cente y suspendido tiempo; una
como un aviso de algo excepLa ciudad se estuvo quieta al presencia de silencio inacacional que se preparó más allá
bable; por nada, ni el más leve
de nuestra aprensión y capaci- principio, arrobada y también rumor que rompa su misterio.
incapaz de moverse. Los pisos de
dad.
asfalto que se derriten al fuego Antes de correr a mirar por la
ventana al poderoso huésped reAl asomar por las afueras de solar en verano, quedaron sepul- cién venido, escuché un breve
la casa a unos arbustos del ra- tados por la masa de plumas silbido a la puerta de la casa, semaje seco, siendo ya las prime- blancas; ni siquiera endurecidos guido del golpe seco de un fajo de
ras rachas del invierno, llegaron como sucede a veces por la papel -el periódico del diabandadas de esos pajarillos cu- costra prieta del hielo que traen arrojado contra los cristales. El
riosos y bellos que se llaman los nortes. Verdaderamente chico papelero y su tonada en de"verdines". Son pequeños, bulli- inundados por esta caricia blan- sahogo vital de su esfuerzo.
ciosos y singulares por sus plu- da, muelle, ondulante.
mas de color verde oliva con pinEl grato y sorprendente silenLa calma humana y de las cosas
celadas negras al pecho, alas y
cio
de la nieve que cae a grandes
se hizo materia estática, dichosa
copos
se combina con la nota
cola.
y de muerta blancura, aunque
aguda
del
chico; y de ambos surLlegaron a montones con luego se produjo una honda exci- ge la imagen de un pájaro en la
carreras de espanto, azorados y tación, de recóndita y mistica rama que sacude sus plumas y
presurosos; revolotearon unos embriaguez; y ambas dimen- alas ateridas por el frío; lanza
minutos y después que pare- siones del hecho se juntaron en un grito y parte de golpe a la buscieron lograr un acuerdo con un momento de vida comple- ca del grano en la inmensa sábaigual violencia y la misma revo- mentaria de sus opuestos signifi- na.
lución de su arribo empren- cados; calma sobreabundante y
dieron el vuelo en dirección a los dichosa derramada de una espeNada de pronto; un ruido, no,
bosquecillos y cañadas de la cie que es a la vez negación y vi- ni pasos; por la calle, silencio,
sierra próxima. Esto fue todo el da.
abolida la más remota lejanía
principio, la víspera. Aunque naconciencia al despertar del sonido, como si hubiesen cerda cierto podía averiguarse, des- enTuve
mi lecho del caso insólito que cenado los delgados silbatos, el
de este momento fue un aviso ya se babia producido a la soplo de los hornos, la sorda tre~ que trajeron los verdines.
nos, no les importó que les creyesen. Habian contemplado
dijeron- el rostro del Señor.

N
1 ~

¡

pidación
• 1es; otra vez
nada
del de los. ne
ritmi
senti~o ondulatorio Y
huidoco de la vida; el horizonte
Yarropado hasta 1 .
de los árboles y los te
PICOS
una lana bla
c os con
. da nea, suave, de nieve
esponJa
que proporc·
lor' alegria de ser.
iona ca-

r

oofeslay
s gracioso cómo están los árel césped sorprendidos

Por
noche al · 1
hombres. de od1gua que los
·
.'
m o que no tuVieron tiempo de cambiar de ropa Yd los encontró todavía vestidos everde.
1 E~pezaron a azulear de frío
0 que los nüios, pero n¿
~ ~
1
se ha~,señ?Jes Y las mujeres que
atrá Ian I o a la cama la noche
ent s; 19ué brinco del corazón
hec':ec1do~ la vida del instante
_de Pnmavera blanca y de
cosas Jóvenes; reir quizá!

Hermoso dia sin h
·
concebid
orano preab . á o, en que las escuelas no
los~n sus puertas, ni lo harán
los
eres Ylas oficinas; en que
han muchachos Y las chicas se
saltado las bardas para to~ la call~, sueltos Y gozosos
en e la rueve; mientras los
~and~s no acaban de restituir a
iban dientes ~ s~nrisa con que
ª salir disparados• se
quedaron con la cara que llevaron a los sueños Y des rta
sobresaltados, dispu::tos ro~
correr uno contra otro
alegre cacería de lobos. en su
U Es domingo a fuerza de dicha
na mano ancha Y pródiga r~

::;~a

ieosloshombres paralizados
vanos de sus c
entre puertas Y vidri
asas,
tiempo que nadi
eras, por un
. .
e mandó pedir ·
ti~ne pnvilegio de soli ·ta
ru
~o sólo Por su gra~ia r ~que
ciudad: una casa abierta
la
vestida
. con disfraz blanco,yahora
azul
~rwnegr~s las puntas de los ár~
. es Y sm bardas ni
·
c1ones aceras Y pa . guarruabarcadora del todo lVIment~,
ros e las
' os aguJelos te~ d paredes Ylos techos de
el
miseros~ del_arroyo Y
torres·
~ los Jardines Ylas
• . ' una ciudad nueva con
Inexistentes O impos1
·
'bles leyes,
autoridad
comercian~~uelas, fábricas Y

1oo!'!a~

Domingo
, ·
• , 11n1co,
verdadero
que ~un reloj del año hab~
preVISto; ~talmente gratuito
~ue produJo embriaguez alegrt!
e. recon~imiento a la 'bell
~i:~dad Yfusión con la

e:~

1A ~nzar! La contraseña se
~ t e ~e una a otra de las vi. Juveniles por todos los
bamos, a los cuatro rumbos d
la
nevada·• e_1 gust o de reir, dee
brilla
r los. OJOS Y de sentir la
~~ calie~te, rojez de borbon _baJo la piel. y se improvisan
~os Juegos con los elementos más
Increíbles, una simple tabla
cuán_ ~ga sea o una lámina des~rdic1ada hacen veces de paties, esquíes, alas. Vuelan por las
edall
1 es en pendi. entes que bajan
e cerro prónmo, en forma d
catapultas con bultos human e
que se echan al vacío, sin fren:

ni contrapesos a la
donde no hay ~idas t cary-era;
risas, amistad.
, rop1ezos,

Una chica arma 'd
des voces desd
rw o. ~ granbate
~ un grupo Juvenil
ex~Iamac1ones de protesta
con vértigo de juegos Ti
mucha h
. ene a un
c o a su lado, es un chico
al que antes no habría dirig'd
una. sola palabra a pesar de
vecmo o por serlo quizá ah
se vuelven
auug·os de pronto
Y ora
•
como s1 se conociesen de . '
¡tan sencillo, bah!; él les!e;::S!~
trepar al deslizad E
.
timid
or. s un Joven
dé o pero se comporta algo
spota con su compañera.

!e~

Ndo, así no, le dice Y la acomohábil
que la chica tome ~ f
' para
propia a la
onna más
tabla. Vol 'ó carrllaera, sobre una
da
! 1 ~ su faz encendi. ~r el eJerc1cio en la nieve Ylo
segundo nada más con
&amp;1&amp;&amp;110 Yuna leve sonrisa:
da e modo fuerte

:1'a..;'!°

-Gracias y partió al .
recib'd
'
Impulso
1 o.
b ~v!~ ~vuelo, abriendo
nes que se ~
s de otras jóvederribó
rozaron a su paso·
la m a una Yllegó como bala~
eta en el plano inferior de la
~':e~i~~~uchalachoquedóenlo
O
ba • da
desenfrenada
Ja . Sólo retuvo hacia dentro
aquella especie de oscura sonrisa Y el leve destello de los .
con que le dio las gracias U OJOS
go ensimismami
• n vacamb·
ento le dejó en
10.

,¡

t

1

�de su familia no recibió alivio de
la ciencia con las opiniones
contradictorias de las primeras
consultas. El dictamen médico
al fin impuso su verdad.
Un caso de distrofia muscular
progresiva -dijeron en un
centro de eminencias médicasY ~on ello cesó la búsqueda del
~ - Expresión en que se encierra no saber nada del mal
salvo su implacable ascensió~
por las _fibras del cuerpo. de las
extrem1dades arriba y al centro
hasta llegar el dia de tocar la víscera motora de la sangre.
Entre tanto la fuerza festiva
estalla por todas partes. lo mismo en las calles de cuesta arriba
de la loma. que junto a las bardas, y en los patios. mientras la
nieve sigue cayendo a grandes
copos. Igual que la alegria.

logrando ahondar brechas de paso para ruedas que patinan entre
el hielo y el lodo. Un conductor al
que le llegó de golpe en el rostro
una puftada fria y dura. tras del
apóstrofe de rigor bajó a cambiar puftados con los chicos.

Unas bandas de chicos de escuela se enfrentan a pelotazos
con los de otro colegio y también
con diversos sujetos que ya empiezan a transitar; bolas de
nieve arrojadas a corta y larga
distancia caen con fuerza creciente y cada vez más cerca de
los que juegan o pelean. Se provocan carreras. golpes. gritos.
hasta el cansancio y el agotamiento.

Las peleas animan la sangre.
son parte y alma de la nevada; y
no parece que el rencor o el odio
tengan que ver con ello; es solamente el calor de la vida estimulada. el gusto deliberar energía
ociosa y hacer acto de participación en excepcional homenaje de
amor.

Por jardines y calles es igual
el espectáculo. En las bocacalles se apostan grupos dispuestos a imponer un juego forzoso y
cruzan proyectiles contra los
coches, luego que éstos van

Del mediodía a la tarde decayó
la fiebre o la imaginación; y los
gestos. lo mismo que las palabras. volvieron a actuar para
devolver las cosas a sus dueños;
tedio y espejo de la codicia de los
hombres. Los jóvenes fueron
otra vez a libros y bancas. a escuchar sus lecciones; y a soñar

también.
Uno que no salió siquiera a mirar la nieve por fuera se quedó
tras la vidriera que se abre al
jardin fue un muchacho llamado
Mario. Está sobre una silla de
ruedas. Otras manos lo empujaron varios años hace. Es apenas
adolescente -un poco más- ya
acentuados los estigmas de la
enfermedad. pero era un niño
cuando empezó a ocurrir
aquello.
Sus maestros los atribuyeron
al principio a torpeza para los
juegos infanüles con chamacos
de más edad; luego que sus
padres lo supieron se aumentó la
ración al desayuno para vigorizar las piernas; volvió sin embargo a caer más y más veces.
hasta poner pánico en el corazón
de sus camaradas. ¡si se les iba
a romper o quebrar como una
maceta de barro! La tribulación

Su padre lo acarreó de aquí para allá. en los consultorios cuando ha~ia una esperanza; y luego,
empUJando su silla de ruedas en

1~ paseos Y los jardines de la
ciudad d~nde encuentra el placer más mtenso. Lleva consigo
un ancho cuaderno blanco y traza a ~piz curiosas viñetas en que
se miran las cosas. nunca los
~os humanos. con un aire de
placidez. de recütud inocente. de
inmensa sencillez del corazón.
La tarde de la nevada se estuvo alll pegado a los vidrios y vio
caer la nieve; asomar las puntas
de los helechos y los penachos de
unos duraznos por encima de la
barda. Hace un poco de frío le
dijo su padre cuando éste p~uró avivar el fuego de una estufa
cercana a sus pies. Y luego sólo
pidió su mano. la estrechó con
te~ura y le dijo: gracias. Había
exp1rado.

El otro joven que se apartó de
los grupos bulliciosos y se internó en su soledad contemplativa
fue al que la chica de la casa v;_
cina le agradeció su ayuda con
una sonrisa y leve chispa de
burla en los ojos. Recorrió los sitios más apartados y ajenos al
bullicio. trepó al edificio. el más
alto Y se dedicó a contemplar las
montañas cubiertas de nieve las
siluetas embellecidas de • las
torres. los charcos de agua sucia
en las azoteas y en el cauce del
pedregoso lecho fósil del río: volvió a casa. pero esa noche no
logró conciliar el sueño ni el des~ a su inquieta jornada. adivmando que apenas comenzaba
para él el tiempo de su vida.
Marzo de 1979

�EL ESCRITOR RANGEL FRIAS

RAUL RANGEL FRIAS,
ENTRE LOS DE LA EXCELENCIA*

Miguel Covarrubias

José Roberto Mendirichaga

Mientras el universitario y orador, politico y promoto~ cultural
Raúl Rangel Frías ha disfrutado
del reconocimiento de, podría
decirse, todos los nuevoleoneses,
el escritor del mismo nombre estuvo acariciando las sedas de la
creación solitaria y de la ign~
rancia colectiva que permite t~
car y retocar las palabras hasta
volverlas genuino y vivo espíritu
hwnano. Eso sucedió mientras
el vértigo de la vida social atrajo
las mayores energías de este singular politic~pensador. Pero es
a partir del cese de sus grandes
responsabilidades públicas (la
rectoría universitaria y la gubernatura del estado) cuando el
escritor llrico de honda y constante reflexión filosófica pudo dirigir sus pasos hacia la mesa de
trabajo cubierta de hojas blancas. Ahora si que va a poder estarse allí largamente, deshojándolas ... De la morosidad favorecida por la vida, de su escritura
creadora antes postergada, surgirá El Reyno, un libro de relatos, y con él un autor que va decantándose poco a poco hasta
lograr la esencialidad propia del
narrador de fina clase.
Con Kato, publicado en 1001,
Rangel Frías acuña su moneda
de más alto precio. Se trata de
un texto que guarda con su creador un paralelismo similar al
que encontramos entre Alfonso
Reyes e Ifigenia cruel: ambos
conjuran a sus demonios pers~
nales y colectivos desde los interiores mentales de un templo
griego o una pagoda oriental. Y

es el exorcismo de Rangel Frias
fulmineo en cuanto modela su
materia verbal adecuándola a
valores que pudieran juzgarse
antropológicos o históricos, y al
mismo tiempo muy personales,
muy imaginativos. Kato es el
elogio del erotismo, la afirmación de la vida expuesta a través
de la muerte como ofrenda de
amor. Los extremos se tocan. Y
en el arte literario de este autor
sus complacidas imágenes visuales y tactiles dominan, o viceversa, una sintaxis que habitualmente pasa por alto la llaneza.
En "Los verdines" y en " Ana
Maria", escritos hace casi diez
años, encontramos fragmentos
de esa vida citadina que tanto
atrae la sensibilidad siempre escudriñadora de Rangel Frías.

Aparece aquí de nuevo su mundo
entrañable: mexicano, norteño,
reinero. El que ha recreado también en otros géneros: en Cosas
nuestras o en Gerónimo Treviño.
"Un rostro" es un texto ajeno
a los anteriores. Más estático,
participa de una inquietud, que
pareciendo muy contemporanea
no es sino muy antigua. Por eso
es nuestra desde siempre la
incredulidad y también consuelo, su inseparable hermana.
Kant, 9-fil-1988

Prólogo a Raúl Rangel Frias, Kato Y
otros relatos, la. ed., Facultad de Filosofla y Letras/Universidad Autónoma de
Nuevo León, Monterrey, 1988, 57 pp.

No hay duda que la gratitud es
bella virtud. Y es gratitud la que
ha demostrado en estos días la
Facultad de Filosofía y Letras
de la Universidad Autónoma de
Nuevo León, en las acciones
ejercidas para honrar a su fundador, el licenciado Raúl Rangel
Frias.
Encabezados por su director,
el licenciado Bernardo Flores
Flores, maestros y alumnos han
realizado una serie de eventos en
honor del humanista regiomontano, al igual que han publicado
un número especial de la revista
Fonna (donde colaboran en esta
ocasión Genaro Saúl Reyes, Elíseo Carranza, Maricela Gámez,
Jaime Tamez, Javier Serna, Ramón Mendoza y Héctor Gil Maza) y editado el libroKato, el que
incluye un cuento publicado ya
en 1001, más otros tres relatos,
éstos inéditos hasta el momento
de aparecer en el nuevo libro.

y luego, inmediatamente, a verse libre de las numerosas ocupaciones pollticas, culturales y s~
ciales del ex-rector y exgobernador de Nuevo León.
Vayamos al análisis de Kato y
otros relatos, incorporando algunos juicios del mismo Covarrubias, emitidos por éste en la ya
citada Introducción.

merge para siempre en sus frescas aguas. Kato conserva sólo
una pequeña caja de laca; y,
dentro de ella, la carta que María le dirige dándole las gracias
por los momentos de felicidad
que le había brindado y la seguridad de reencontrarse en la antigua aldea, con los espíritus de
los antepasados, un medallón y
unos bastoncitos negros y olor~
sos de vainilla.

"Kato" es un cuento que nos
atrapa. Tiene el encanto de lo
"Los verdines" parecen recreoriental, que de alguna manera ar la gran nevada de los sesenes patrimonio cultural nuestro y tas. Aun menos elaborado que
de la humanidad toda. Porque de "Kato", tiene, con todo, fuerza
allá vino la civilización que aca- narrativa. Describe la blanca
bó con la barbarie. Covarrubias naturaleza pero, sobre todo, el
ha escrito: "Kato es el elogio del candor y la emoción de la adoleserotismo, la afirmación de la vi- cencia, al contacto con el primer
da expuesta a través de la muer- encuentro que cala, que imprete como ofrenda de amor". ¿Có- siona, que enamora. Y luego el
mo es esto? Kato, exquisito jar- contraste del joven paralitico y
dinero en el huerto de los amos Mario, aquel joven para quien la
japoneses radicados en Tec~ vida apenas empieza.
lutla, Veracruz, conoce a una j~
ven que también forma parte de
Con '' Ana María'' estamos anMiguel Covarrubias -director la servidumbre de la casa. Su
te
un relato proustiano, intimisde la revista Deslinde y maestro nombre es María.
ta.
Nos regresa en el tiempo y
de tiempo completo de la
nos
pone frente a una realidad siFFYL- cuidó de la edición. Y ya
María y Kato se desposan en cológica. Ana María vive en solesabemos que lo que Miguel original ritual. Se van conociencuida, tiene garantía; de cali- do. La maravillosa naturaleza dad. Su perro lo es todo, y éste
dad, de buen gusto. En la Intr~ de la región -sensual y muere. En su angustiosa soleducción, Covarrubias se refiere mágica- los une en forma mis- dad, "Elmer" es un espíritu neal escritor Rangel Frías. Atribu- teriosa. Llevan una singular vi- cesario. Y el desenlace se pierde
ye el que su producción narrati- da, sin agitaciones ni altas me- entre los vapores de la vigilia y
va crezca en cantidad y calidad, tas. Pero en Kato se aviva un la alucinación que se da en una
Primero a su vocación literaria, buen día el deseo de volver a en- mente febril y sola.
contrarse en la ·antigua aldea,
Finalmente, "Un Rostro" es,
Susuka, con sus antepasados. para nosotros, un magnifico tr~
•Articulo publicado en El Porvenir,
Esto lo intuye María y, para de- zo de prosa poética o de "poesía
miércoles 23 de marzo de 1988.
jarlo libre, entra al río y se su- narrativa". Son trazos litera-

�EL CORAZON DE LOS
COMBATIENTES: APROXIMACION
_A LOS RELATOS DE
.RAUL RANGEL FRIAS

Minerva Margarita Villarreal
rios divagaciones, creación en
el ~ puro sentido del término.
Realidad sobre la irrealidad,
evocación sobre lo que no fue.
Ficción, que es esencia de lo literario...
Para quienes hemos leído más
al Rangel Frias ensayista o articulista de prosa fína y culta. El
Reynoy Cosas nuestras nos atraen. pero Kato nos cautiva. Y es
que el escritor no se cataloga
tanto por la cantidad como por la
calidad de lo que escribe, Y Rangel Frias ciertamente lo es, porque muchos de sus relatos son
poéticos. literarios.
Bastaría con que uno lo fuera
para merecer el título de escritor. Pero bien vemos que son
más de uno. Lo fue El reyno,
ciertamente, y Kato sólo bastaria para que estuviera en esa categoria. la que por otra parte admite grados y niveles.
Raúl Rangel Frias, sin lugar a
dudas está entre los de la excelencia: junto con su amigo José
Alvarado y su maestro Alfonso
Reyes, neoleoneses también.

Raúl Rangel Frias: KaÚ! J' otros relatos.

Cuadernos del Uniconúo / 4, Secretaria
de Servicios a la Comunidad, Facultad
de Filosofía y Letras de la Universidad
Autónoma de Nuevo León, Monterrey.
19118, 57 pp.

'

Kato, de Raúl Rangel Frías contiene cuatro relatos: Kato, Los
verdines, Ana Maria y Un rostro.
Empezaremos por reseflar el
primero de ellos. La historia se
desarrolla en una atmósfera
oriental que entrelaza, por un lado, la actitud contemplativa de
un joven de origen japonés, proveniente de Susuka, una aldea
cercana a la ciudad de Osaka y,
por otro, la predisposición de
Maria, una muchacha mexicana
de la costa de Tecolutla, a la
entrega total del autosacrificio:
su muerte pretende la liberación
o quizá intenta arribar a un mundo divino, eterno.
Este relato contiene el misterio de la poesía. De la dificultad
de la vida extrae los elementos
de la belleza. El erotismo se
plasma en la desencarnada
muerte de María. El amor absoluto se cumple frente al mar
" ...y antes que retroceder ante
la imponderable masa de agua
ocre, espesa, mugidora, decidió
cerrar los ojos y crispar los pu,
ños, las manos en alto, hasta hacerse daño, apretada contra sí
misma, endurecida de resolución, para afirmarse en su voluntad indomable de seguir adelante". ¿Por qué decide María
suicidarse después de ser serenamente feliz en su unión con
Kato? Kato le comunicó a María
que deseaba volver a su tierra,
pero la imposibilidad de concretar ese deseo después de haberse
casado con ella pareció herirla
profundamente al grado de que,

por el amor que ella le tiene, decide dejarse arrastrar por las
aguas del mar.
Como Alfonsina Storni,
Concha Urquiza, de otra manera
como Virginia Woolf, Sylvia
Plath, Anne Sexton; María encarna la subjetividad primaria,
narcisística, que se subordina al
deseo con la misma intensidad
que se vuelca al suicidio. Entereza, valor, y sobre todo una profunda honestidad ,para encarar
al mundo que va cerrando las
puertas y que sólo revela un
complejo y constreflido interior
en pugna, María, como la belleza, es transparente y terrible.

Maria es la contraparte de Kato y a la vez su complementariedad. Esta visión me sugiere
relacionar al autor de Kato con
Marguerite Yourcenar en sus
Cuentos orientales; Marguerite
Duras en El amante e Inés Arredondo con la atmósfera de algunos de sus cuentos, aunque se sitúen en México. En la intención
de estos escritores está la búsqueda de un universo distinto
que nos posibilite enfrentar y
confrontar los valores occidentales.

Quizás sin proponérselo, cada
uno rastrea. de acuerdo a sus
elementos más próximos en
aquello que de occidental no
tiene su cultura.

La intrascendente cotidianidad se carga, se adensa. De ser
él un jardinero y ella una sirvienEl suicidio de la joven de
ta, ambos trabajadores de una compleja sencillez, personaje en
casa de ricos japoneses en un _el cual la vida cuaja en arte, enhuerto de Tecolutla; al desposar- cierra una visión de lo femenino,
se, su mundo se enriquece y cada principio oriental de pasividad,
insecto, cada planta y cada flor que se ahoga en su impotencia,
subrayarán la atmósfera que nos se basta a sí mismo en su fortaletransporta a la ilusión de la ima- za, una fortaleza quebradiza, asgen cinematográfica, entre Ku- tillada, que asfixia más que prorozawa y los paisajes del cine teger, que debilita y al mismo
mexicano en su época de "oro" tiempo enfrenta con valor a la
con Maria Candelaria de "El In- muerte como alternativa inevidio" Fernández como posible table.
vinculo. Estos personajes anónimos crecen al máximo en su conRangel Frías en este cuento
tinencia, crecen hasta desbor- desarrolla la anécdota con aliendarse. Rangel Frías nos presen- to lírico. Encuentra en la rutina
ta su idea del amor: los amantes el desfiladero del abismo. La
se juegan el todo por el todo. La creación es finita, como la vida.
posesión absoluta roza con la De ahí se infiere la presencia de
muerte. El erotismo no admite la muerte, atraída por la mujer
que ama. El erotismo y la muerconcesiones.

t

�¿Qué artista no se debate en
esta frontera?

nes, anuncian un hecho insólito:
el destino de sus propias vidas
inscritas en el todo común de una
época, un lugar, la evocación de
alguien.

En Kato hay limpidez, depuración del lenguaje, economía verbal. Su ambientación es precisa.
La atm-sfera: luminosa, con una
intensidad que jamás desmerece
y que se acentúa y se desborda
en esa final trágicamente mesurado. Hay un dominio pleno de la
intriga en función del acontecimíento inexplicable, inesperado.
La tragedia emerge de la cotidianidad y en ella se condensa.
Las imágenes suceden, se
despliegan en un lenguaje poético que ahonda crudamente en la
pasión.

Ana María es un relato apegado al discurso psicoanalítico desde cualquiera de sus componentes. Para empezar, quien narra,
en primera y tercera persona, no
aparece. El tono filosófico existencial con el que inicia el texto:
"Las apariencias son el comienzo de la realidad, pero no la
concluyen"; el hecho de que lleven a enterrar un perro de una
jovencita que, al parecer, se
identifica con él, y las ligeras
disputas en torno al hecho entre
los miembos de la familia, producen un efecto de intriga.

El segundo relato, Los
verdines, nos devuelve una imagen de Monterrey en un día único
e inolvidable: cuando nevó. Los
verdines son pájaros que anuncian lo inesperado. La nieve co-mo hecho insólito, como parteaguas de la historia oral de una
ciudad, sirve como metáfora para ensayar una anécdota en la
que dos jóvenes se encamínan a
rumbos opuestos, uno, paralizado por una enf,rmedad, desde su
infancia espera la muerte; el
otro, empieza a definir su vida.
La nieve es el escenario de recuerdos que transitan sin dírección por las avenidas de la memoria.

¿Por qué se pronuncia tan hondo el narrador ante un evento tan
simple? Eso sí, poco faltó para
que al perro le llevaran el sacerdote. Ana estaba deshecha, compungida al máximo por la muerte de su perro. A la protagonista
se le presenta tirada permanentemente en un díván, dejando volar su imaginación como una forma de aislarse y boicotear su posible comunicación con los otros.

te se encadenan en un impulso
por la trascendencia.

Y los jóvenes, como los verdí-

Ana se transmuta y esa incli. nación hacia el perro, incluso
hasta sentirlo parte de ella, la
conducirá a asesinarlo, dándole
con sus propias manos un pan
envenenado. Ana se había dejado llevar por una fantasía que

cobraba fuerza en sus suefios y·
hacía que un personaje, especie
de fantasma, llamado Elmer la
condujera hacia situaciones peligrosas en pesadíllas que parecían no tener salida. En ellas se
veía desnuda, escondíéndose de
hombres que la querían atacar.
Estas fantasías empiezan con la
visita de una amiga suya de infancia que se encuentra embarazada. Después, ella regresa y le
cuenta que el embarazo es producto de sus relaciones con su jefe y que no se decide a abortar. A
partir de esa segunda visita desaparece Elmer en la fantasía de
Ana. Ella lo reconoce muerto en
un suefio donde ella misma carga una piedra o navaja en la mano: "De súbito sintió un impulso
oscuro de justicia expiatoria o
destino en que adívinó la exigencia de cumplirse en una víctima." Ana se siente culpable de
matar su deseo-compafiía ilusoria que viene a representar Elmer en su vida, recuerda cuando
quebró un huevo empollado, el
olor fétido y la materia sanguinolenta, y poco después decide sacrificar al Duque. Ya habiendo consumado el ritual del
entierro, donde Ana da las gracias a Elmer después de hacer la
cruz sobre el montículo, ella se
integra al mundo consiguiendo
un empleo. Tanto Ana como sus
parientes parecen no sentirse
afectados por el desenlace, salvo la hermana que se sueña desnuda al frente de un grupo que la
sigue. Al despertar se calma: estaba en su propia cama al lado

iLf

1
de su marido.
Si algo queda claro en este relato psicológico es cómo el deseo
sexual insatisfecho de una mujer
que a los ojos del mundo resume
la pasividad y la inocencia se
vuelca en una acción destructiva, sádíca. La pulsión de muerte
está abierta para todos aquellos
que cumplan satisfactoriamente
con las demandas de la represión. La sexualidad femenina es
una res1lidad cuya negación
puede hacer de una joven virgen
una persona con inclinaciones
perversas.
Por último el libro cierra con

un texto que si bien tiene una
anécdota, ésta se cifra en un lenguaje poético, dando margen, a
partir de un suceso de aparición
inexplicable, a la reflexión filosófica existencial. No cabía duda
que la luz, el ser angelado, el escurridizo poeta que había atravesado la ciudad era el rostro del
Sefior: Un rostro.
Raúl Rangel Frías en este
libro deja constancia de una disciplina que practica con rigor: el
ejercicio de la inteligencia al
servicio de la palabra. También
hace encarnar una visión del
hombre que se resumiría así:
"Vivir es térmíno, pero también

principio; caída y ascenso· un
desequilibrio en tránsito s~bre
una esperanza. El hombre no está consigo mismo en soledad cada quien arriesga su suerte ~n la
de todos, comprometiendo su
propio destino en los azares de
una lucha en que la victoria estará hecha de la misma luz que la
fe Y el corazón de los combatientes." (Raúl Rangel Frías "Una
filosofía adánica").
'

~el Frias, Raúl: Kato, Facultad de
Fil~of~ y Letras, UANL (Cuadernos del
Uruconuo No. 4), Monterrey, 1988.

CJt

'""'

�MIMAESTRO,ESTEJOVEN

Alejandra Rangel
¿Sabes?, estabas irreconocible,
por la solemnidad del evento,
con tu vestuario acentuado en
negro y esmeralda, que aumentaba la gravedad de la ofrenda.
En momentos me parecías como
compareciendo ante los tribunales. Tus colegas parecían jueces
reunidos para confabular en tu
nombre, y bajo el sonido de los
víolines, te designaban Rector
Vitalicio de tu amada universidad, Alma mater, doctor honoris
causa en filosofía.

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ALFONSO REYES
EVOCADO POR RANGEL FRIAS

para Raúl Rangel Frias

versitaria, donde las piedras api- fos, sólo se reconocía como ignoladas y ordenadas en moles gi- rante?
gantescas hablan de tu lucha y
de tus visiones, para evocar tu
No te dejaste convencer por
nombre y reclamar tu presencia. los demonios internos: aceptaste
También tu periodo y obra de go- la atracción y el placer de Narcibierno están marcados en la his- so pero también lo negabas, saltoria; tus nietos ya te estudian . vándote una vez más al unir la
en la escuela.
dualidad del hombre, dialéctica
pura que te unió para rescatar tu
Cuántas enseñanzas, encendi- imagen y conservarte vivo.
das por la pasión de un sentimiento victorioso y heroico, conTu obra aún no está sellada y
vertidas en símbolos e imágenes vuelve sobre el discurso o prede los valores más altos del espí- gunta primaria: ¿Cuál es el saCuánta humildad, desasosiego ritu y la cultura. Amor a la sabi- ber? Tu peregrino responde que
y emoción acompañaban tu en- duría, padre y maestro, doctor, saber no posee alguno, tan sólo
cuentro, el encuentro con tu his- partero de luz e incendiario de amor, amor a la sabiduría, filotoria; tu personaje, el que te ha corazones.
sofía de la vida que te hace Docmarcado y conducido tan alto y
tor por honor y por causas.
tan lejos, para confrontarte e inAlentando siempre la llama de
mortalizarte.
la verdad, en ebullición constan¿Quiénes habrán sido sus mate, en inquieta y vigorosa bús- estros?, preguntaba el auditorio,
Numerosos recuerdos e infini- queda, perenne interrogante que y como si lo presintieras respontos esfuerzos, una vida plena "de· te pasea y dirige como a un pe- des: "Mis maestros siempre han
armas y de letras", impregnada regrino de cima en cima, sin per- sido los jóvenes". Y yo me digo:
por el impulso del espíritu y el mitirte reposo, abandono o pér- mi maestro siempre ha sido este
anhelo de tu búsqueda, plasma- dida de rumbo. La cotidíaneidad joven.
do por incesantes conjugaciones del mundo no ha podido vencerde voluntad e inteligencia, amo- te, pues has sido un fiel discípulo
Perdona mis confesiones, se
res y secrificios.
de la dialéctica.
hace tarde y nos esperan mañana, sobre tu escritorio Platón y
Tu obra siempre está presenEse día, en el Aula Magna de Hegel, tal vez Marx o Heidegger,
te, con reconocimiento o sin él; nuestra universidad, sometiste a quizá esta vez sea Nietzsche, tu
testigos somos de tu trayectoria, tu peregrino al arrobo, al ensi- profeta de fuego, y no olvides
y por si algún día nuestra condi- mismamiento, a la perplejidad y cuánto te amamos.
ción permitiera olvidarla, basta- a la pérdida de identidad; me paría con interrogar Cosas reció oírte preguntar de nuevo:
nuestras, Testimonios, Geróni- ¿Quién soy? ¿Jacob en su lucha
mo Treviño, Kato, El Reyno, to- con el ángel, la Docta Ignoranescrito con motivo del recibimien•
das ellas testimonio vivo de tu cia? Renovaste tu compromiso Texto
to, por parte de Raúl Rangel F~ías, ~el
palabra.
dialéctico: ¿seré éste de quien doctorado honoris causa en Filosof1a,
hablan, o aquel otro que, inspira- otorgado por la Urúversidad Autónoma
Y cómo olvidar la Ciudad Uni- do en la voz del oráculo de Del- de Nuevo León en febrero de 11114.

Ma. Guadalupe Martínez de Rodríguez
"Raúl Rangel Frias colaboró activamente con la familia del
ilustre maestro para que se conservara la biblioteca de Don Alfonso Reyes en condición de estudio y taller de investigación literaria; las gestiones culminaron con un Decreto del Gobierno
Federal, por el cual el Presidente de la República destinó ese
acervo cultural al servicio público, en el propio domicilio que fue
de don Alfonso". (p. 8), " ... un excelente trabajo literario y filosófico sobre el propio Reyes, es un
texto que lleva por título
Evocación de Alfonso Reyes' de
Raúl Rangel Frías, dice el Lic.
Pedro G. Zorrilla Martinez en la
presentación.
La evocación de Alfonso Reyes
que hace Raúl Rangel Frías es
desde su nacimiento, su mocedad, su madurez y muerte. Comenta sus ascendientes y a su
padre•e1 General Don Bernardo
Reyes, quien muriera en la Decena Trágica, en 1913. "Aquí morí yo y volví a nacer, y el que
quiera saber quién soy que lo
pregunte a los hados de febrero.
Todo lo que salga de mí en bien o
en mal, será imputable a ese
amargo día". (A. Reyes.
Oracion del 9 de febrero, citado
en la pág. 17).

Señala luego Rangel Frías: "A
los 11 años ya tenía varios
cuadernillos de poemas. Yo nací
poeta, habrá de decir; y he de
morir poeta. Poeta es, según rescate que posteriormente hará de

esta expresión del mundo clásico, un hombre de acción". (p.
19).

Poesía y Verdad
En este apartado comenta Raúl
Rangel Frías la Generación a la
que perteneció Alfonso Reyes, el
Ateneo de la Juventud: "A punto
de estallar la gran rebeldía de
1910; inconscientes todavía los
motivos y mucho más las proyecciones del instante, un grupo
de jóvenes, entre los cuales figura Alfonso Reyes, pretenden
echar abajo algunos muros y hacer más respirable la atmósfera
intelectual de la vida y el pensamiento de nuestro país. Digamos
sólo unas palabras al respecto.
La doctrina positivista reemplazaba al academismo de las humanídades; y dejó un saldo favorable a la cultura mexicana con
la organización de la Escuela
Preparatoria. Pero ella misma,
a su vez, fue una nueva Academia, dogmática, preceptivista,
acartonada". (pp.19-20).
En fin, comenta Rangel Frías
las inquietudes de este grupo al
que pertenece Alfonso Reyes en
su juventud, grupo que revolucionó el pensamiento y las
corrientes intelectuales de ese
entonces. Su ideal era universalizar México.

Los Jóvenes
¿Qué hicieron estos jóvenes del
Ateneo de la Juventud?

"Emprenden una concienzuda
acción agresiva contra el positivismo y van a reformar con el
espíritu de las humanídades, la
caduca enseñanza universitaria". (p. 22).
Luego Rangel Frías comenta
otro "ismo" que manejó Alfonso
Reyes en diferente apartado.

SIMPATIAS Y DIFERENCIAS. El Simbolismo. Así señala: "Alfonso Reyes ( ... ) es un
espíritu discreto y silencioso. Es
hombre que aprende en bibliotecas y no en medio de la calle y
del tumulto; ni siquiera entre la
quieta pero dramática expectación de los estudiantes de Derecho o de Preparatoria; ama
las pausas, gusta de dejar
huellas en la arena; su música
está enamorada de los silencios
intermedios y, sobre todo, concebida con tal arte, gracia y fuerza
singulares más propias de lamatemática que de la naturaleza.
Es un simbolista neto a cuyo espíritu acuden con facilidad las
musas de Góngora y de Mallarmé". (p. 24).
Sigue en su Evocación de Alfonso Reyes Raúl Rangel Frías
con La "X" en la frente, Alusión
a la muerte del General Reyes.
El Rescate, en el que alude al poema dramático Ifigenia Cruel, a
Los trabajos y los días, Cartones
de Madrid, El plano oblicuo, El
Suicida; a sus versos: Huellas,

Pausas, etc. Son veinte tomos del
Fondo de Cultura Económica la ~

�EL DOLOR QUE NADIE VE

Roberto Cruz Zúñiga
VOLVER AL REINO

He de ver mi brasa cansada
mis ojos vomo viejos abanicos.
He de sentir en mí carne
la cercanía de esa gran sombra
que como turba viene
a cobijar mi llama.
Ya no me lastimes con tu tacto
retira de mis ámpulas tu amor,'
sopla, sopla, apágame,
dime adiós con el polvo de tu boca
Y déjame volver a la tierra como todos.

EL DOLOR QUE NADIE VE

A veces es necesario
mantener el silencio en la garganta
para que tristes gritos
no salgan a la calle.
Usted que ha visto mis ojos
con la humedad de todos los días
que sabe del tamaño de mi risa
y su color necesario, créalo:
obra extensa del "mexicano universal".

~

También evoca la actividad
diplomática de Don Alfonso Reyes en México, Francia, Argentina y Brasil y sus conferencias en
La Casa de España y El Colegio
de México.

Alude asmusmo a su obra
científica: La crítica en la edad
ateniense, La experiencia literaria, El deslinde, a su ensayo
Visión de Anáhuac.

. Termina el Lic. Raúl Rangel
Frías su Evocación de Alfonso
Reyes con una carta fechada en

México (2.V.1957), de Don Alfon-·
so para Rangel Frías sellando su
amistad: "Sí, mi querido Raúl:
A Elenita y a Ud., nuestro vivo
afecto".
Raúl Rangel Frias, Evocación de Alfonso

Reyes Gobierno del Estado de Nuevo
León,Monterrey, 1978.

el llanto en mí se filtra
la carne se me cae por dentro.

�NUEVA EPOCA DE LA REVISTA
DIALECTICA

Héctor Franco Sáenz
SEÑAS/
RESEÑAS/
CONTRASEÑAS

Contadas son en el caso de las
publicaciones universitarias acontecimientos nacionales de
Louis Althusser, Fernando
aquellas que adquieren arraigo y manera general y en particular Claudin, Adam Schaff, Manuel
permanencia, mismas que tan de los problemas universitarios.
Sacristán, Etienne Balibar, Sersólo con su nombre, nos hacen
gio
Bagú, Pablo González CasaA partir de la filosofía marxisidentificar determinada corriennova,
Adolfo Sánchez Vázquez,
te del pensamiento, su madurez ta, en sus diferentes volúmenes Horacio Cerutti, Gabriel Vargas
y su riqueza, así como el tipo de pudieron apreciarse la diversi- Lozano, Juan Mora Rubio, Nesactividad de una institución edu- dad de enfoques en ese campo tor García Canclini, etc., son sódel conocimiento, a través de las
cativa.
colaboraciones de destacados fi- lo algunos de los nombres más
importantes que se pueden enDentro de esos PoCos casos, un lósofos de distintos países, tanto contrar en los diferentes númede regímenes capitalistas como ros de Dialéctica.
lugar muy especial en el medio socialistas.
intelectual y universitario del
país, merece la revista
Un aspecto importante de
planteamientos de ese tipo
Dialéctica, publicada desde julio deLos
subrayar,
es la preocupación
pensadores cuyos nombres en
de 1976, por la Escuela de Flosomanifestada
en los contenidos de
los últimos años, han estado en
fía y Letras de la Universidad
esta
publicación,
acerca del por
boga en los ámbitos intelectuales
Autónoma de Puebla.
qué
y
el
para
qué
de la ensefiane incluso políticos de la nación,
za
de
la
filosofía,
así
como las repor muchos fueron conocidos oriPara quienes iniciamos ginalmente a través de esta señas de los coloquios nacionales
nuestra formación en el campo publicación, misma que siempre de filosofía que en nuestro país
de las ciencias sociales y las hu- albergaba en sus contenidos te- se han realizado.
manidades durante el primer
mas de bastante actualidad en el
lustro de la década pasada, de pensamiento
A pesar de las irregularidades
filosófico.
singular interés resultaban el tique en ocasiones ha tenido su
Po de análisis y contenidos que
A través de ensayos, entrevis- aparición, Dialéctica ha cumpliencontrábamos en algún número tas, investigaciones y documen- do trece años de estar apareciende la revista Dialéctica, mismo tos, Dialéctica ha plasmado en do, de lo cual, el mérito indiscual que por casualidad teníamos sus páginas, los principales tible correspande a la labor tesoacceso en nuestro medio.
problemas filosóficos contempo- nera realizada por Gabriel Varráneos y las discusiones más im- gas Lozano, quien ha formado
Dialéctica en gran medida, se portantes que sobre los mismos parte de la dirección de la misconvirtió en sinónimo de una uni- se han presentado como han si- ma desde su primer número, saversidad que, como otras en la do: la crisis del marxismo, la po- biendo sortear positivamente los
década pasada, se caracterizaba lémica del psicoanálisis en Méxi- diferentes vientos Políticos que
Por construir una alternativa di- co; racionalismo tecnológico, han campeado por la Universiferente a la universidad mexica- ideología y política; las bases dad Autónoma de Puebla a lo
na de corte tradicional, lo cual se teóricas del pluralismo en Lenin largo de esta labor editorial.
reflejaba en las reflexiones que y Gramsci; ecología y vigencia
aparecían en la introducción de del marxismo; así como refleUna edición especial de
cada una de sus diferentes entre- xiones filosóficas sobre América Dialéctica es la que corresponde
al número 19, cuyo contenido es
gas, donde era frecuente el aná- Latina.
reflejo fiel de lo que hemos
lisis acerca de los principales
expresado con anterioridad c.n
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acerca de la vigencia y actualidad de su temática. "Marxismo
y cultura política en la crisis actual" es el tema general que se
aborda en esta entrega, siendo la
primera parte, el resultado de
una serie de conferencias magistrales sobre "El marxismo en
América Latina", "La formación del pensamiento progresista en México" y "El valor interpretativo de la obra de Marx
y Engels aplicable a la realidad
de América 'Latina", mismas
que respectivamente fueron desarrolladas por Adolfo Sánchez
Vázquez, Pablo González Casanova y Sergio Bagú.

correspondiendo la tercera sección a la relación del "Marxismo
y ciencias sociales", lo que desde sus aspectos metodológicos,
es tratado por Enrique de la Garza Toledo, Juan Castaingts
Teillery, Juan Mora Rubio y
Orlando Núñez.

"El marxismo y la filosofía
hoy en Latinoamérica'', es el tema que abordan Gabriel Vargas
Lozano, Horacio Cerutti y Angelo Altieri en la segunda parte,

Una última sección la constituye "El reto al marxismo en
Centroamérica", sobre lo que
escriben Mario Salazar Valiente
y Carlos Figueroa lbarra.

Marcela Lagarde y Miguel
Concha, en el cuarto apartado
sobre "Nuevos sujetos, nuevos
fenómenos, nuevos movimientos
sociales", analizan respectivamente, "El marxismo y las mujeres", y "Las comunidades
eclesiales de base y el movimiento popular".

Con esta edición especial de
Dialéctica sobre "Marxismo y

cultura política en la crisis actual", sus editores inauguran
una nueva época para la revista,
y dada la importancia que tiene
para el área de las ciencias sociales y las humanidades, es por
lo que la Facultad de Filosofía y
Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León, organizó
la presentación de la misma a la
comunidad nuevoleonesa, el
viernes 28 de octubre de 1988, en
el Auditorio de la Biblioteca
Central del Estado, "Fray Servando Teresa de Mier", donde
participaron, además del director de la revista, Lic. Gabriel
Vargas Lozano, los maestros
Juan Angel Sánchez Palacios y
José Maria Infante.

REGION

�SUBVENCIONES FERROVIARIAS Y
EXPANSION DEL MERCADO INTERNO
El ferrocanil de San Rafael y Atlixco (1880-1927) •

María del Pilar Pacheco Zamudio
Humberto Morales Moreno
La construcción de los ferrocarriles en México no sólo sirvió
de puente para la consolidación
de la economía agrominera exportadora en dirección al mercado norteamericano y de ultramar. Muchas redes ferroviarias
facilitaron la expansión del mercado interno a lo largo del tendido de vías. Afirmaba Keremitsis
en su clásico estudio sobre los
textiles mexicanos:
El lento crecimiento de la población
y lo bajo de los salarios limitaban la
cantidad de ropa que podia venderse
en el área, haciendo esencial (los
ferrocarriles) el acceso a áreas que
antes estaban aisladas para el crecimiento de la industria de conswno. 1

Durante el porfiriato muchas
concesiones de ferrocarril se
consolidaron en empresas ferrocarrileras de gran importancia y
al mismo tiempo que ayudaron a
resolver el problema del tráfico
de materias primas, insumos y
bienes elaborados que agilizaron
la dinámica de la incipiente e&lt;;onomía industrial a escala regional, transportaron a la fuerza
de trabajo necesaria para
complementar las tareas de conformación de los proyectos agrícolas e industriales de las distintas regiones en donde el ferrocarril dejó su huella. 2 Paradójicamente, el desarrollo de las
vías férreas entre 1880-1910 aceleró la movilidad social y ayudó
a movilizar la conciencia politi-

$

• Ponencia presentada en el Primer
Encuentro de Investigación sobre Los
Ferrocarriles Mexicanos.

ca y a transportar las ideas revolucionarias que desembocarían
en la gesta de 1910. La Revolución fluyó en buena medida, a
través del ferrocarril.
Dentro de las regiones que
lograron un desarrollo considerable de vías férreas con los objetivos ya descritos se encuentra
la de Puebla. En las zonas
centro-occidente del actual Estado de Puebla se desarrollaron
variados proyectos ferrocarrileros que comenzaron con las primeras concesiones de 1868-18693
para el establecimiento del "Camino de Fierro" de Puebla a Matamoros. Muchas concesiones en
territorio poblano no lograron
concretar siguiendo la tónica de lo
que sucedía a nivel nacional. La
especulación con el traslado de
las concesiones entre intermediarios, prestanombres y contratistas que obtenian ganancias
con la reventa de las concesiones
y las pequeñas construcciones
iniciadas, y las subvenciones generalmente eran retenidas por el
concesionario y no· eran gravables ni enajenables en caso de
recisión de contrato por cualquiera de las partes involucradas.• En territorio poblano, la
primera expansión del ferrocarril se dirigió hacia el occidente con tendidos de vía para ferrocarriles de tracción animal, comunicando desde el último cuarto del siglo XIX a las haciendas y
fábricas textiles de la ruta del
Atoyac de la Ciudad de Puebla a
Cholula, Huejotzingo, Atlixco y

Matamoros.5 Las subvenciones
variaban su monto en aparente
relación con la importancia económica del proyecto de concesión. El primer ferrocarril con
subvención importante en
Puebla fue el de Matamoros ya
mencionado, el cual en 1890 aparecía como parte del proyecto de
unión de Puebla con la costa del
Pacifico con Acapulco. 6 Delfín
Sánchez, quien aparece como
concesionario y especulador de
otros proyectos ferrocarrileros
era el propietario de la subvención del ferrocarril a Matamoros. otro ferrocarril importante
por el servicio que daba a las haciendas y fábricas poblanas fue
el llamado "Ferrocarril Industrial" de Puebla. Entre 18911897 se conocen ya datos del movimiento de dicho ferrocarril el
cual operaba con sistema " Decauville" de vía angosta tipo
portátil propio para minas y haciendas ( en pequeñas distancias).7 En todos estos proyectos
ferrocarrileros la preocupación
fundamental de quienes lograron finalmente llevarlos a cabo'
estribó en la ingente necesidad
de conectar la producción agrícola y fabril local con los mercados que se dirigían hacia la
ciudad de Puebla y México. Pero
no va a hacerse notar el impacto
de los ferrocarriles en la región
de manera evidente sino hasta finales del XIX, cuando muchas
de las concesiones locales pasan
a manos de empresas industriales y grupos financieros
que las aprovecharán para in-

c?rpo~ar los mercados locales a
c1rc~1tos mercantiles más tingue .un momento de con- hacia 1910. 11 Estas empresas
~plios, que necesitaban cone- cen~ación de concesiones y sub- opera~ legalmente en Chalco.
xión por ferrocarril para trasla- venciones locales y federales La Pnmera Y más grande fue la
dar ~s baratos y rápidos hacia que fav~rece~án a empresas Y Compañia de las Fábricas de Pa~ Ciudad de México y de allí, ha- gru~~ fma~cieros ligados a la pel de San Rafael Y Anexas S A
c1a las costas, cuando era el ca- ~~tración del régimen por- r~presentada por Thomas B~a~
so. Las subvenciones más impor- fll'ISta, donde surgirá una de las niff Y José Sánchez Ramos y la
tantes en territorio regional ~mpresas ferrocarrileras más segunda fue la Negociación Agrípoblano se otorgarán justamente Impo~tes de concesión fede- cola de Xico Y Anexas S A
entre. 18~7 Y 1900, al menos para ral destµtada a unificar la vida representada por Iñigo Nori~g~
!os. sigwentes proyectos: 22 de económica del occidente poblano Lasso. En Ptjncipio la empresa
Julio, 1897: Subvención local de con los !aµes de Chalco YMéxico del ferrocarril se llamó de "Xi
$l0,OOO.OO M.N. al ferrocarril en la logica de su conjunto de YSan Rafael" S.A. por haber ~i~
c~rbonífero de Oaxaca para ten- empresas con gran apoyo fede- do formada por estas dos compadido d~ V:ia en territorio poblano. . ral Yproyección extrarregional.
ñías, Ymás_ adelante, como vere25 de diciembre, 1897: Concesión
mos,
cambió su nombre pero no
La empresa del "Ferrocarril
local a los Hermanos Lions para
su
razón
jurídica por el de San
establecer ferrocarril urbano de ~ Rafael Y Atlixco S.A." se Rafael y Atlixco S.A.
(!racció!l animal) entre la esta- regIStró en escritura hipotecaria
ción de~ mteroceánico y la Fábri- ante notario público10 el 'J:/ de
Para comprender mejor las
ca de Hilados YTejidos que van a e!lero de 1900. El objetivo de cara~terísticas del grupo inestablecer en el llano de Cabrera ~chas empresas fue la explotaque estu_v~ detrás del
aprov~chando la energía ción de una vía de ferrocarril
nseJo de Administración de
entre
México
y
Atlixco
aprohirlr~ulica del río San Baltazar
~sta . e;111presa ferrocarrilera
(Atlixco). La que se produjo co- ve&lt;::hando la parte de vía consescnbiremos brevemente cómo
mo producto de la concesión fe- truida entre Chalco-Amecameca estaban constituidas las empreY
el
Ferrocarril
de
"Tlalmanald~ral de marzo de 1898 conce~ suscribientes del capital sosionada a José Sánchez Ramos co" que daba servicio a la Fábri- cial. La Compañia de las Fábripara construir la parte del ca de Papel de San Rafael. Se ex- cas de Papel de San Rafael Y
Ferrocarril de Xico a San Rafa- tende~a de Chalco a México to- Anexas S.A. se constituyó el lo
el, entre Atlixco y México. cando mstalaciones y bodegas de d~ ~rzo de 1894 ante notari~
$l,~.OO por 4 kilómetros cons- la Compañía Agrícola de Xico p~blico. 12 Sus oficinas estutruidos en territorio poblano. s S.A. Y de Amecameca a Atlixco vieron en la calle del Angel No 2
otras concesiones en años subse- pasando por Ozumba, Ecatzingo Y los accionistas fundador~s
c~entes fueron al parecer, absor- Y Santa ,Catalina. Esta empresa fueron José Sánchez Ramos
bida~ por el Ferrocarril Intero- se formo con el capital fusionan- Thomas Braníff, "J.M. Robert~
ceánico, por el Ferrocarril Mexi- ~ de $200,000.00 en acciones por s?n Y Cia" (la sociedad que vencano Y por el Ferrocarril Mexi- igual más un crédito hipotecario dió al Sr. Sánchez Ramos la anticano del Sur (vía Tehuacán). Es 1&gt;?1: $l,600,000.00 M.N. que suscri- gua Ferretería de San Rafael
en el contexto histórico de este binan también por igual dos ( en ~~co. Estado de México).
Panorama de conformación de e~presas consideradas de las El o~JetI_vo de la compañia fue la
~ redes ferrocarrileras al inte- ma~ grandes en su ramo según el fabncación y comercio de papel
nor de la región en donde se dis- reg~tro de las compañías por d~ t~s _las clases. El capital soacciones más grandes de México cial wcial fue de $1,000,000.
00

:~l

�M.N .13 Dentro de las operaciones.
importantes de la Papel~ra en
relación con los ferrocarriles podemos observar las siguientes:
El 31 de enero de 1898 Tho~s
Braniff confririó poder a Iñigo
Noriega para que en su nombre
(como representante de la compañia) conservara el contrato que
conjuntamente con la Negociación Agrícola de Xico se babia obtenido para explotar la
concesión del 15 de octubre de
1897 que otorgó el gobierno federal para la construcción Y explotación del ferrocarril de "Tecolutla al Espinal". 14 En febrero de
ese mismo año Braniff, apoyado
por los vocales consejeros
Sánchez Ramos, H.C. Waters
(gerente del Banco de Londres Y
México S.A.) y Porfirio ~iaz
bij0 1s logró aumentar el capital
social de la Papelera ,ª
$5,000,000.00 M.N. Del avaluo
que se realizó observamos ~tos
importantes que revelan el mterés de la compañia por el tendido
de via férrea entre s~ negociaciones. Datos del avaluo:

De esta forma el activo de la
empresa en los inicios de 1898 se
comprendia de lo siguiente:

1.-

2.3.-

4.5.6.7.8.9.-

Prima18 con Sai1 Rafael pasando prima y enseres con la de la propor Tlalmanalco y la posibilidad
de llegar a la Ciudad de México.

Importe del avalúo:
Crédito de la Cía ...
Existencias en materia prima leña, oyamel, varios en almacén, papel en San Rafael, México, Veracruz, Santa Catalina y monto de Tlalamanslco...
FondosenN.Y. USA.ORO
Cambios y remesas a N. Y.
Intereses a aplicar en 1898
Dividendo pagado a cuenta del ejercicio de 1897.•.
Créditos activos...
Existencia en Caja en México, San Rafael y Santa Catalina...

1.-

2.3.4.5.6.-

7.8.9.10.11.12.-

M triz obras hidráulicas Y tuberla que comprenFuerza o •
vi anal
reden las caidas de agua no utilizada
toda a, c
es, P
éctri
sas, cajas de agua e instalación el
ca.•·
Privilegios
Terrenos
Hacienda de Santa Catalina
Edilicios y construcciones
Maquinaria
Nuevo depósito de agua
Ferrocarril a San Rafael
Ferrocarril a Santa Catalina
Ferrocarril a Tlalmanalco
Material rodante de FF .ce.
Linea telefónica de México a San Rafael Y de San Rafael a

Amecameca.. •

•

13.- Muebles, enseres, útiles Y herramientas en México,
Rafael y Santa Catalina.. ·
14.- Semovientes en San Rafael y Santa Catalina...
15.- Entubaciones de agua para Tlahnanalco..
TOTA,L:

Sa

$1,500,000.00 M.N.
250,000.00 M.N.
100,000.00 M.N.
325,000.00 M.N.
496,683.10 M.N.
825,683,19 M.N.
10,074.28 M.N.
34,597.97M.N.
34,104.47 M.N.
36,539.79 M.N.
l,524.06M.N.
1,092.52 M.N.

$3,648,664.97 M.N.

370,289.62 M.N.
76,000.00 M.N.
104,850.48 M.N.
964.28M.N.
104,000.00 M.N.
113,227.70 M.N.

655,41M.N.
$4,524,685.10 M.N.

Más una cantidad
de especie no
identificada...

36,276.74 M.N.
TOTAL

El capital liquido de la compafiia fue de $4,000,000.00 restando
el pasivo de $560,961,84 que resultó de la cuenta de pérdidas y ganancias así como de los créditos
pasivos.

n
22,363.93 M.N.
7,375.18 M.N.
3,346.52 M.N.

$3,648,384.40 M.N.
36,313.43 M.N.

Del examen del avalúo y del
activo podemos observar el movimiento que la papelera ya tenía respecto al tendido de via
férrea para conectar la Hacienda de Santa Catalina en Atlixco,
Puebla, productora de árboles
de oyamel para
materia

$4,560,961.84 M.N

Aunque del total del avalúo la inversión en ferrocarril era todavia modesta (del 3% del total),
es claro que ya desde antes de la
firma del contrato de concesión
del 23 de marzo de 1898, que
traslada la concesión pactada
con la Negociación Agríeola de
Xico del Ferrocarril de Tecolutla al Espinal para la formación de la empresa del ferrocarril de Xico y San Rafael S.A.,
los intereses de la papelera estaban ya encaminados a conectar
la fuente de abasto de materia

ducción y comercialización del
papel en el mercado fundamental: la Ciudad de México. Y todo
por el ferrocarril.

Para poder hacer efectiva la
concesión de 1898 la Compañia
de Papel tuvo que convocar a
asamblea extraordinaria el 1.8 de
febrero de 1899 para adicionar en
sus estatutos que ésta podría formar compañías para adquirir,
construir y explotar ferrocarriles. 17 Adquirir concesiones para
el mismo objetivo. Se facultaba
al Consejo de Administración para formar la Sociedad Anónima
a la cual se le transferian los derechos de la concesión de 1898 en
unión de la Negociación Agrícola
de Xico S.A. Es interesante observar que a partir de estas modificaciones en la escritura social otras compañías relacionadas con el 6rUPo industrial de la
Papelera San Rafael y que manejaron intereses de ferrocarril
se formaron o adicionaron con
estatutos que hacían clara alusión a la facultad de obtener concesiones o empresas de ferrocarriles. 1• Para concluir con los
datos importantes de esta compañia fundadora de la Empresa
del FF.CC. de Xico y San Rafael
S.A. incluimos los nombres de
los integrantes accionistas más
importantes de la compafiía, cuyos nombres se repetirán en el
control y dirección de las otras
compañías, que tuvieron que ver
con el ferrocarril, lo que los hace
conformadores de un grupo in- f:

�dustrial importante del centro
del país.
ACCIONES PRINCIPALES DE LACIA
DE LASFABRICASDE PAPEL
DE SAN RAFAEL Y ANEXOS S.A. 1899

i

México S.A.), José Valentín Elcoro.

El objetivo de la compafiía fue
la explotación agrícola e industrial de las fincas rústicas de
"Xico" y "La Compafiía" en el
TOMAS BRANIFF:
15,000 acciones distrito de Chalco. El capital soJOSE SANCHEZ
cial inicial fue de $2,500,000.00
RAMOS:
10,000 acciones M.N. 19 Esta compañía tenia inteHENRI TRON:
2,700 acciones rés especial en explotar hacienJULE BERANDA:
2,600 acciones das productivas para abasto de
LEON OLIVIER:
2,500 acciones la región íntimamente ligada a
H.C. WATERS:
2,500acciones la expansión urbana de la
LEONHONNORAT:
1,500 acciones Ciudad de México. En 1898 se adPORFIRIO DIAZ HIJO: 1,000 acciones judicó varias haciendas que
ALFONSO MICHEL:
950 acciones incluso no se encontraban en
LUIS BARROSO ARIAS:
548 acciones Chalco, sino en la zona de Tlalpan en lo que hoy es la Ciudad de
Por el monto de sus acciones y México. Pero por lo visto, la nepor el papel en la dirección de la gociación agrícola era más que
empresa que representaban ~ un vergel.
demos decir que Thomas Braniff, José Sánchez Ramos, Henri
A partir del 15 de marzo de
Tron, H.C. Waters y Alfonso 1899 uno de sus principales negoMichel eran los conductores de cios fue sin duda el del abasto de
la misma con representación en ladrillo para las obras de paviotros de diversos giros in- mentación y remozamiento de la
dustriales. La "Negociación Ciudad de México. Iñ.ígo NoAgrícola de Xico y Anexas S.A." riega, que ya tenia el control de
se constituyó el lo. de julio de la empresa en este año, fue el
1897 ante notario público.19 Los gran campeón del negocio al
accionistas fundadores fueron vender como representante de la
Thomas Braniff, José Sánchez misma a los señores Letelier y
Ramos, H.C. Waters, Luis San- Vegin durante seis meses toda la
tiago Martinez, Sociedad "A. producción (500,000 ladrillos ya
Richaud et Cíe." Solana Barre- estaban vendidos). Después de
neche y Cia., "Noriega y Cia.", seis meses la negociación entre"Remigio Noriega y Hno." De· garla los mencionados 20,000
manera individual también esta- ladrillos diarios incluyendo doban Antonio Basagoiti, Pruden- mingos y festivos. La Xico estaciano Dorantes, Manuel Romano ba comprometida a cumplir toGavito, Alberto Hackmack (fun- dos los requisitos y condiciones
cionario del Banco de Londres y de calidad. Pero, para comer-

cializar los ladrillos había que
introducir ferrocarril hasta la
Ciudad de México por el interoceánico a la estación de San Lázaro o en la terminal que tuviera
en México el ferrocarril de Xico
y San Rafael S.A. (que Noriega
pretendió establecer en Iztapalapa y de allí hasta sus negocios de
San Antonio Abad pasando por la
viga y lo que hoy es la calzada de
Tlalpan a la altura de San Antonio Abad).
La entrega seria continua durante tres años y por cada millar
de ladrillo se pagarían $20.50
¡Un buen negocio sin duda!

r_./

l

I

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i/
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-~

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~,_:;::,,,411;,/.
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El 19 de marzo de 1899 se celebró la asamblea ordinaria de
la negociación en donde se acordó reformar la escritura social
para ampliar las operaciones de
la misma con objeto de formar
compafiías ferroviarias. Al mismo tiempo se ampliaron las facultades del Consejo de Administración para formar sociedad
anónima con objeto de trasferir
la explotación del ferrocarril de
Tlalmanalco conjuntamente con
la Papelera de San Rafael como
ya se ha explicado anteriormente. 20 Si observamos la conformación de los principales accionistas de la compafiía y los que dirigieron el Consejo de Administración tenemos casi al mismo grupo de San Rafael:

I
¡¡

,·

......,...,.,,.__¿

ACCIONISTAS PRINCIPAU'3 DELA NEGOCIA
ANEXAS
CION AGRICOLA DE XICO y
,S.A.1899

Remigio Noriega
Iftigo Noriega

Prudenciano Dorantes
Luis Barroso Arias

·~ -~~-

t.

lbomas Braniff
José Sáncbez RamOiS
Roberto Gayol
H.C. Waters

~

,,7

.,

,

/

,.

10,600 acciones
9,53) acciones
1,460 acciones
9711 acciones
600 acciones
500 acciones
500 acctones
415 acciones

,

�,

:S

-El 31 de enero de 1898 Thomas
Braniff, presidente del Consejo
de Administración de la neg&lt;r
ciación, confirió poder a Iñigo
Noriega para que a nombre de la
Cia. de Xico y de la Cia. de San
Rafael adquiriera la concesión
del ferrocarril que el gobierno
federal babia otorgado a Alberto
Sánchez en 1897. Dicho ferr&lt;r
carril parecía de vital importancia para conectar el Golfo de México con los negocios de Chalco y
los de la región. Este ferrocarril
y su telégrafo comenzaba en la
barra de Tecolutla en el cantón
de Papantla en el estado de Veracruz y debía terminar en el
pueblo de El Espinal del mismo
estado. De acuerdo con la concesión original este ferrocarril podía ampliarse hasta el punto que
fuese más conveniente. Además
de la parte ya construida y sus
enseres, las compañías habían
adquirido la concesión con el
propósito de utilizar los privilegios, exenciones franquicias y
subvenciones de la misma para
la linea del ferrocarril de México
a Atlixco con un ramal a Río
Frio. Se trataba de unir varias
concesiones en una sola. A Alberto Sánchez Iñigo Noriega le
compra para las compañías
representadas la parte construida del ferrocarril de El Espinal a Tecolutla con extensión de
26.Km. La cesión completa costó
$150,000.00 por conducto de Emilio Pimentel y Fagóaga consejero de las compañías contratantes, se forma la empresa constructora del ferrocarril de Méxicoa Chalco que entre 1898-1899

comenzó la construcción de los
tramos pendientes para unir a
México y Atlixco con telégrafo y
teléfono. 21
Si el punto de contacto con los
intereses de la Cía. de San Rafael con respecto al estado de
Puebla parecía no ir más lejos
de la hacienda de Santa Catalina
habría que aclarar por qué se estableció el compromiso de llevar
la linea hasta Atlixco tomando
en cuenta que esta zona hasta
Ecatzingo era la más difícil y
costosa de toda la via. 22 Con subvención local la via debió conectar Atlixco con Puebla haciendo
de esta forma más corto el trayecto a México que por el ramal
del interoceánico via Cuautla.
La razón fue sin duda los intereses de explotación de una gran
fábrica textil también bajo
control del grupo industrial ya
descrito que se ubicaba al nor&lt;r
este de Atlixco en inmejorable
posición para aprovechar los
deshielos volcánicos y las aguas
perpetuas del río San Baltazar.
La Fábrica de "Meteoec" de la
Compañia Industrial de Atlixco
S.A. que se encargará de construir el ramal de Metepec a
Atlixco del Ferrocarril de Xico y
San Rafael.

Aunque la CIASA no conformó
directamente la empresa del
ferrocarril de Xico a San Rafael
S.A. fue pieza clave de su culminación en el estado de Puebla no
sólo porque construyó el ramal
terminal a Atlixco de 9 Km. sino

porque más adelante se convertirá en accionista de la empresa
ferrocarrilera. El 5 de enero de
1899 las siguientes sociedades y
empresarios fundaron en escritura social la CIASA en la
Ciudad de México: Cia. B. Roves
y Cia. representada por Antonio
Basagoiti y Luis Barroso A. ; A.
Richaud y Cia. representada por
Agustín Garcin; Sotero de Juambelz y Cia; y Solana Barreneche
y Cia. y los empresarios por sí:
Antonio Basagoiti, Luis Barroso
Arias, Agustín Garcin, Félix
Martinó, Benjamín Oncins Aragón, Leopoldo Gavito, Iñigo N&lt;r
riega, Sotero de Juambelz, Constantino Noriega, Emilio André y
Eduardo Vega. Por los capitales
aglutinantes ya analizados en
otro estudio. 23 La CIASA era el
fruto de negocios derivados de
industrias textiles, especulación minera de metales preciosos, agricultura comercial de
materias primas como algodón,
alimentos como en Xico, etc.
Pretendió culminar el proceso
de integración vertical y horizontal de la producción industrial de textiles de algodón.
La CIASA fue la última Cia. por
acciones del porfiriato de gran
tamaño en textiles y sólo explotó
una fábrica que llegó a ser la segunda del país después de Rio
Blanco en cuanto a inversión de
capital respecto hacia 1910.24
El objetivo principal de la
CIASA fue la fabricación de textiles de algodón y su comercialización. Comprendia el hilado, tejido y estampado. Resulta inte-

resanÚ: notar que dentro de sus
operaciones estatutarias ya se 88 ferrocarrilera. En 1907 el racompren~ en su artículo terce- ~1 llegaba a Tochimilco y ha- siden14: de la Cia. se concretó la
ro la opción de "Construir y c1a 1914 el servicio llegaba hasta o~tención de la fábrica textil de
que pertenecía a la
explotar ferrocarriles, telégra- ~~ Catalina. Dentro de sus Miraflores
dita "J. H. Robertson".
coman
fos Y teléfonos e instalaciones
P!111C~~es accionistas de un caacued~ctos Y accesorios para ~ pital ~cial de $2,000,000.00 M.N. Además de la fábrica se incluía
obtención de fuerza motriz" 2s estuvieron las Cías. A. Richaud Y te~enos, dependencias consE sta inclusión aparentemente Cia., la B. ~ovés Y Cia., Luis truidas! edificaciones hechas padesfasada de sus funciones nor- B~oso _Arias, Antonio Basa- r~ fábncas, accesorios Y habitamales. como empresa textil estu- goiti, Iñigo . Noriega, Agustín ciones, fuerza motriz, etc. Lo invo onentada estratégicamente Garcin, Emilio André, Y el resto te~te estriba en que esta
para proyectar la construcción de _las Cías., ~encionadas más fábnca se ubicaba en Chalco Y
del 1:~l de Metepec a Atlixco y amba.. Por último, es importan- cerca ~e los demás negocios del
P~icipar de la nueva vía a Mé- te decir que la empresa del grupo industrial. Por estas opeXIco. que debía competir en dis- Fe':1"ocarril de San Rafael Y r~ciones Y la emisión de más actanc~ Y rapidez con el Ferr&lt;r ~tlixco S.A. tuvo que ver tam- C!Ones la Cia. logró un capital s&lt;r
carril Interoceánico para la bién con la Compañía Industrial cíal de ~.5!)0,000.00 para 1899.
Los prmcipales accionistas
transportación de materias pri- d~ San Antonio Abad de la fu
eron:
mas Y productos acabados para Ciudad de México en la medida
el gran mercado del Distrito Fe- que lñigo Noriega, como presiIndalecio Yádez
deral. ~- &lt;?JASA contempló des- dente de la misma pretendió unir Remigio Noriega y Hno. 4,088 acciones
3,750 acciones
de sus wcios entonces, la unión por ferroc&amp;l!il esta negociación
de su gran fábrica con el merca- con las fábncas Y haciendas de A«ustfnGarcin
1,300 acciones
do extrarregional Y aprovechó Chalco. Constituida el 1.3 de ene- J.A. Azurmendi
1,209 acciones
las. bondades de la región de ro de 1892 ante notario público 21 Ruiz Barroteros
865 acciones
Atlixco Principalmente por raz&lt;r los accionistas fundador;s B. Rovés y Cia.
850 acciones
n~ geográficas. 26 El ramal de f~eron: "Sociedad Remigio N&lt;r H.C. Waters
5Uacciones
Atlixco a Metepec debía conti- ~ega Y He~o"' por sí, Ant&lt;r
La fábrica de Miraflores colinnuar a Santa Catalina para enla- ru~ ~asag?iti, H.C. Waters, ReIIUglo
e
Iñigo
Noriega
Laureano
dó
al este con el ferrocarril de
zar ~on la Empresa del Ferr&lt;r
Góm~
Y
Luis
Barros¿
Arias.
Su
Chale~
a Amecameca Y en San
carril. El ramal de la CIASA
objetivo
fue
la
producción
de
hi~t~ruo
Abad Iñigo Noriega preconstó como ya se hizo notar, de
9. Km., transportando maquina- lados, tejidos Y estampados de
n~ó enlazar una vía de ferr&lt;r
na, mercancí_as y materias pri- algodón, ~antas Y los artículos C!lrril que conectara a la estación de~ ferrocarril de San Rafa~s en coneXIón con el interoce- que produJesen sus fábricas.
el y Atlixco.
ánico a Puebla. Dio servicio de
Con una duración proyectada
~~~ª.. Y pasajeros. Hacia 1906 la
La Empresa del Ferrocarril
~a
30 años su capital social ini" ' ~ se convirtió en accionista
de la Cía. del Ferrocarril de San c1al fue de $1,000,000.00 M.N. Ya de San Rafael Y Atlixco S.A. es
Rafael Y Atlixco S.A. al traspa- d~e 1897 se le conocen transac- por tan~o. una quinta compañía
ciones con empresas ferrocarri- por acciones producto de los pr&lt;r
sar el control del ramal que l~ras
para uso de sus instala- rectos ~e expansión de un grupo
construyó sobre la base de la
ciones.
28 Para octubre de 1897 en
~dust1:i,al ya definido en un espaconcesión de 1898 y sus reformas
cio
regional coronado por las fal~blea
extraordinaria
presique estaba en poder de la empredida por lñigo Noriega como pre- das sureflas del Popoeatépetl
Como antecedente de las conce: ~

�siones que se fusionaron en marzo de 1898 es importante tomar la
fecha de 1880 en que el gobierno
federal otorgó concesión a Juan
López (posible intermediario o
especulador) para que organizara la construcción de un canal de
ferrocarril que partiera de la estación de la "Hacienda de la CompaíUa" y terminase en la villa de

Tlalmanalco. Esta concesión se
sujetaba a los mismos términos
de otra para la construcción del
ferrocarril de Puebla a Matamoros ya mencionada con decreto
reglamentrio (no había una clara legislación de ferrocarriles
antes de 1899) del 6 de mayo de
1898. 21

i

El mencionado Juan López se
asoció con un tal Zozoga. El 22 de
abril de 1882 firmó un contrato
con el gobierno del Estado de
México para prolongar el ferrocarril desde la Compañia hasta
Chalco. Se pidió prestado a F .
Robertson para financiar las
obras. López se desiste del negocio y se lo traslada a Zozoga el
cual al morir, su esposa vende,
traspasa los derechos a la Cia.
de Papel de San Rafael y Anexas
S.A., así como a la Negociación
Agrícola de Xico. Cuando se vendió el ferroearril y todos los enseres y obras se declaró que había una hipoteca a favor de "Remigio Noriega y Hno". Esta
compañia aceptó para términos
de venta $40,551.44, RobeIUon se
reservó el derecho en los terrenos cedidos de instalar en establecimiento público así como
el tránsito del correo de la Fábri-

ca de Mirafiores. (Recuérdese
que era acreedor de los concesionarios originales.) En el
traslado de manos recuérdese
que finalmente Robertson cede
sus propiedades a San Rafael y a
la San Antonio Abad quedando
Thomas Braniff, Sánchez Ramos
e IiUgo Noriega como los propietarios por si y en representación de sus compafiías de todo el
espacio fabril, ferrocamlero y
hacendario de Chalco, se
compraron también ya establecido el proyecto de explotación
de la concesión de 1898 corralones para terminales en calle de
Cuautemotzin y en Oriente 24, 3033 de la zona de lztapalapa. Finalmente, con la conversión de
la Concesión del Ferrocarril del
Espinal a Tecolutla por la del camino de Fierro de México a
Atlixco, dicho proyecto en Veracruz quedó abandonado concentrándose capitales para el
proyecto de México-ChalcoAma ca meca - 0 zumba Apapasco-Santa
CatalinaMetepec-Atlixco-Puebla. Interesados profundamente en el espacio regional del centro-oriente
del país ( desde la Ciudad de México) con foco de operaciones en
Chalco, el 9 de febrero de 1899 se
gestionó la expropiación de
üerras en Amecameca y en todos los puntos del ferrocarril para sus operaciones.:m Cuando las
baterías se enfocaron al estado
de Puebla de CIASA ya estaba en
operación. El 12 de septiembre
de 1899 José Sánchez Ramos confirió poder al Lic. Luis Gómez
Daza de Puebla para que en

nombre de la empresa constructora en formación celebrara
contratos para la adquisición de
terrenos y derechos reales para
la construcción y explotación del
ferrocarril con teléfono y telégrafo dentro del estado de
Puebla.31 El domicilio social de
la nueva empresa fue la Ciudad
de México, con una duración de
99 aiios. Todas las operaciones
del ferrocarril se harían por
cuenta y cargo de la nueva compafiia, por lo que a ésta pertenecería todo el acüvo y el pasivo.
Como una característica de las
grandes empresas de este grupo
industrial, al finalizar cada afio
la Empresa del Ferrocarril debía guardar el 10% de sus utilidades para formar el fondo de reserva hasta una suma igual a la
mitad del capital social. En relación con el crédito hipotecario
para fortalecer su capital social
la Empresa del Ferrocarril de
Xico y San Rafael S.A. contrató
un emprésüto por $1,600,000.00
en bonos de $100 cada uno. Cada
empresa formante recibirla por
mitad $1,000,000.00 en bonos al tipo del 80% en reembolsos. Los
otros $600,000 serían emitidos
por el Consejo de Administración por suscripción pública o
privada. El empréstito se destinarla a la construcción y transportación de equipo de ferrocarril y cargarla un interés del
6% anual por semestre vencido.
El capital estaba planeado para
ser pagado en 50 años. Para que
la operación se pudiera concretar fue necesario hipotecar la

concesión Y todos los ferrocarri!es. comprendidos. Para el 13 de
Julio de !899 ~os miembros electos pr~pietanos integrantes del
ConseJo de Administración de la
nueva compafiía que se escritur~rá en 1900 fueron: Tomás Braniff, José Sá!]~hez Ramos, H.C.
Waters, Porfino Díaz hijo, Enrique Tron, León Honnorat y Alfonso Michel.

•

federales pagados por las compacon objeto de que rindieran

!'fas

informes .de la situación de las
const~cc1ones Y evitar la especulació~ con las subvenciones
requeridas. Al no haberse
concretado la operación de
comp~a-venta con la Cía. norteamencana se desarrolló un pro~so de reorganización financiera de la empresa que culminó
con la modificación contractual
del 2.8 de noviembre de 1903
cuan~o la Negociación Agrlco~
de Xico traspasó sus acciones a
la Ci~. de Papel de San Rafael
cambiando de nombre la empresa por la de Ferrocarril de San
Rafael y Atlixco S.A. Ifiigo No-

Entre 1900-1904 la Empresa del
Ferrocarril de Xico y San Rafael
S.A. ~travesó por dificultades financieras debidas al alto costo
de construcción Y a diferencias
en la forma de operar la compafiia por. Pa;1te de las dos empresas acciorustas principales. Pro- BOO
ducto de estas dificultades se 43)0
elaboró el 25 de junio de 1902 un
anteproyecto de enajenación de •2000
la ~mpresa a favor de la Grand 18800
Oriental Railway con sede en
EE.UU.32 Andrew McKenzie y
Walter Seaver aparecían como
los representantes de esa comPaiiía. ~n apariencia, la Empresa d~ Xico Y San Rafael debía comll!11car al gobierno federal del
posible traspaso de propiedad toda vez que a partir de la ley
~glamentaria de 1899 en mate~ de ferrocarriles el proceso de
intervención estatal en el
cumplimiento de las concesiones
ferrocarrileras fue jurídicamen~ ~ás fuerte. Este intervenciorusmo que desembocó finalmente en la mexicanización 33 de
la red ferroviaria nacional comenzó nombrando inspectores

riega por la Cia. de Xico Y José
Sánchez R. por la Cía. de Papel
cerraron la transacción sucitada
por "proble~ en los cauces de
la construcción" recibiendo la
Cia. de Xico $500,000.00 por el
tras~ de. sus derechos como
~oncesionano y accionista por
igual. a 1!i Cia. de Papel. $252,900
se liqwdaron en efectivo y
$247,100 en acciones comunes
Para el 31 de diciembre del ~
mo afio se formaliza el traslado
con la aprobación de un aumento
de capital. d~ $700,000.00 que
logra constitwr el capital social
ª ~.500!000.00 con una reorganización fmanciera de la siguiente
forma:

acciones liberadas.•
Acciones p0r liberar
Ac~iones que originahnente fundaron la Cía.
acciones se destinarían a c
rtir las
.
créditos valistas d la
onve
obligaciones hip0tecarias Y los
e Empresa en la siguiente prop0rción:
(Nuevos accionistas pOr conversión de la deuda de la

empresa)

Tomás Braniff

3,000 acciones
José Sáncbez Ramos pOr si Y com
.
.
crédito del Banco de Londres Y Mé;c:esionano de la Xico Y saldo del
io,ooo acciones
La. Cia. de Papel de San Rafael p0r sf

4,000 acciones

�- Los nuevos accionistas renun--

ciarian a los intereses y a los privilegios hipotecarios, relevando
de la fianza por la seguridad de
las obligaciones a las empresas
de Xico y San Rafael.

CIASA tenia una distancia de 9
kilómetros. Las terracerias de ·
Apapasco a Tlalmimilulcan tenian 10 kilómetros y el Ramal de
Atlaqtla a OLumba en terracerias, 2 kilómetros con 143
metros.

Nuevos accionistas por conversión de sus
créditos:
OOMPA:RIA INDUSTRIAL •• 1,000 accio
DE ATLIXCO, S.A.
nes
Clarlés Paterson por si•••• 200 acciones

Las 4200 acciones restantes se
liberaron habiéndose repartido
de la siguiente forma: 33
José 8'nchez Ramos
Cfa de San Rafael

Tbomas B.-eniff

2,079 acciones
1,326 acciones
795 acciones

En esta asamblea reestructuradora del capital de la empresa
se acordó incorporar a Rafael
Cbausal como tercer propietario
consejero y como su suplente a
Jorge Braniff, hijo de Thomas
Braniff.
Para el ai\o de 1904 se consolida el capital social de
$2 500 000.00 con la concesión de
~~ de 1898 y las modific~ciones y adiciones que se hicieron sin cambiar su régimen
jurídico. Teniéndose constn,údos
los tramos de ChalcoAmecameca, Tlalmanalco a San
Rafael y México-Apapa~o la
obra debió quedar ~onclwda para 1908 con un trazo teórico de
109 kilómetros y 411 metros, más
11 kilómetros con 91 metros de
escapes, dobles vías y las "Y"
griegas. El ramal de Atlixco a
~ Metepec construido por la

Entre 1905-1913 la reorganización financiera de la empresa tenia por objetivo concretar la concesión, para lo cual restructur~
también el Consejo de A~nistración. Reunidos el 15 de diciembre de 1905 en las oficinas
del Banco de Londres y México
(intermediario financiero con un
poder cada vez más fuerte sobre
la empresa) se confo~ó el
nuevo Consejo de Administración (que se aceleró por la mala
salud y muerte de Thomas Braniff) con Francisco Yarza a la
cabeza, Enrique Tron, Feman~o
Pimentel y Fagoaga y .Lws
Barroso Arias. Se propusieron
construir desde Atlixco los Km.
21 a 30 buscando conexiones con
el Ferrocarril de Cintura en México.
ACCIONISTAS DE LA EMPRESA.
DEL FERROCARRIL DE SAN
RAFAEL Y ETLIXCO, S.A. en 1905

(Por orden de importancia Y grado de
control de la eta)

a.. de Papel San Rafael
Francisco Suárez por si
Testamentaria de
Thomas Braniff

1,32.6 acciones
6,927 acciones
4,395 acciones
4,152 acciones

Femando Pimentel
yFagoaga
CIASA
1,600 acciones
Francisco Yarza
200 acciones
José Sénchez Ramos
200 acciones
Charles Gordon Paterson 200 acciones
Total: 25,000 acciones

Se contempló en este año la necesidad de un préstamo por 2
millones para cubrir el costo ~el
trazado de vía de Santa Catalina
y Atlixco que era lo más costoso
del proyecto. El contratista de
confianza fue la Compañia inglesa R.C. Bateman.

Para 1908 debió concluir la
prórroga de concesión pero la
empresa alegó dos razones de
peso por las cuales solicitaba la
ampliación del plazo hasta 1913.
El primero fue relativo a problemas de financiamiento ya que
los 40 kilómetros aproximadamente entre Apapasco y Santa
Catalina tenian un costo promedio (según varios contratistas
entre los que aparece el fuerte
comercio de W. Pearson and Co.
de Londres) de dos millones de
pesos. Entre Atlix~o y Pueb~ se
proyectaron también aproxrmadamente 40 Km. con un costo de
$600,000.00 aproximadamente.
El segundo tuvo que ver con la
inestabilidad de la fuerza de trabajo en la región para acarrear
la madera del monte a las terracerias para los durmientes.~ Los
famosos "fleteros" parecieron
escasear por temporadas prolongadas y esto dificultó el tiempo
del tendido de vía.
Cuando estalló la Revolución
de 1910 prácticamente el último
tramo por cubrir era el de Santa
Catalina a Ecatzingo pero con el
estallido social la región suroriental del Popocatépetl entre
Atlixco-Cuautla y Chalco se vio
muy afectada por los diversos

grupos sociales en conflicto. Es-

¡

ta situación provocó quejas de
los contratistas que se negaban a
realizar el trabajo de conclusión
de la vía porque sus ingenieros
se enfrentaban al peligro de ser
molestados e incluso secuestrados35 por los ejércitos zapatistas
que a su paso destruyeron
muchas haciendas e inutilizaron
a las fábricas textiles de la zona.
El plazo de 1913 fue incumplido
nuevamente y las nuevas administraciones de Comunicaciones
Y Obras Públicas se negaron a
ampliar los plazos quedando en
forma indefinida la situación legal de la empresa. Para 1914 la
CIASA se dirigía al Departamento del Trabajo para informarle
que sus trabajos quedarían
nuevamente suspendidos si la
S.C.0.P. no obligaba a la Cia. del
Ferrocarril de San Rafael y
Atlixco para que reanudara el
tráfico del ramal de Metepec a
Atlixco. 38
La CIASA tenia planeado continuar el tráfico de materias primas, insumos y productos por
medio del interoceánico de Atlixco a Puebla y de allí a México.
Esta ruta era muy larga pero no
había otra forma de conectarse
al mercado metropolitano
mientras el tramo faltante del
Ferrocarril de San Rafael no se
terminase. En 1915 la CIASA
contrató trenes particulares para llevar a Puebla materias primas, productos y refacciones
que peligraban. Al quedar abandonado el ferrocarril en los aiios
revolucionarios entre otras razo-

nes porque las empresas que lo
s~en~ban habían perdido premmenc1a y sus dueiios desaparecido o exiliado por sus filiaciones porifiristas o huertistas, asistimos al proceso de desincorporación de los ramales
del camino principal de Atlixco a
México como forma de obtener
recursos para liquidar los créditos pasivos de la empresa. Así,
entre 1913-1915 se concretó la adjudicación a favor de la Papelera de San Rafael del ramal a
Tlalmanalco y entre 1918-1919 la
adjudicación a la CIASA del ramal de Metepec a Atlixco.

Entre 1910-1927 el Ferrocarril
de San Rafael y Atlixco S.A. se
convirtió en una empresa en liq1!1dac~ón administrada por la
Dirección General de Bienes Intervenidos al no haber Podido
concluir satisfactoriamente con
el contrato de concesión original
Y sus reformas. En un informe
del jefe de la sección de Tarifas
de la SCOP se manifestó que el
ferrocarril tenía dos coches
Pullmans en servicio: "El Fortuna" y "El Zoquiapan",
cobrándose en primera clase
una tarifa más cara de la usual.
El inspector enviado informó
que se transportaba carbón vegetal en carro entero entre todas
las estaciones. Transportaba
también tabique o ladrillo, leila,
madera y material para cajas de
madera, paja, zacate y zacatón,
arena, leila verde. Había movimiento de carros entre Atlixco y
las fábricas La Concepción, El
Carmen y La Carolina. n Cuando

la Dirección de Bienes Intervenídos devolvió el ferrocarril a los
dueiios que quedaron reorganizados después de la asamblea de
accionistas de 1922, se descubrieron fraudes y la desaparición del archivo de la empresa
por lo menos para los años de
1918-192.0. En un informe de la
SCOP del 24 de noviembre de
1921 se dice:
"La parte de vía de Atlixco a Santa
Catalina se encuentra en estas condiciones: De Atlixco a Metepec
(~Km) en buen estado y en explotación por cuenta de la CIASA y de Metepec a Huexocoapan (9Km) está en
malas condiciones; obstruida
completamente por la yerba, rieles
vencidos, tramos sin durmientes; no
obstante este mal estado de la vía se
hace en ella un transporte de lefta en
plataformas que vienen de HueJ:icoapan hasta Metepec donde es cargada en carros de ferrocarru para ser
llevados a Atlixco; de Huexicoapan a
Santa Catalina la Via está completamente abandonada faltando 130
metros de riel y mucho herraje que
probablemente se lo han robado.''

El material rodante era propiedad de la empresa, contando
con una_ locomotora, cinco
carros-caJa, coche de pasajeros
de la. y 2a. clase y una plataforma. Había intercambio de
carros por entero con el Ferrocarril Interoceánico. El inspector propuso en virtud de su observación:
"Que habiendo fenecido el plazo seftalado en el articulo 9o. del contrato
de fecha 23 de marzo de 1898 reformado el 10 de junio de 1908
la
t4;nninación total de la linea' y no habiendo presentado hasta hoy las bases ~e Reforma a ese contrato, por
medio de los cuales pudiera comp~ ~

para

�meterse a continuar la construcción,
reponer la parte destruida y comenzar la explotación de la linea, según
se indicó en oficio 0618 de enero 'rl de
1921, ha llegado el momento de
declarar la caducidad . de la concesión; con fundamento en la fracción
11 del Art. 31 de la Ley Federal de
Ferrocarriles."

Ya desde hace 10 meses se babia dado prórroga a la Cia. para
que arreglara su situación en un
plazo de quince dias para que
presentara las bases para un
contrato de refonnas a la concesión. Por otro lado la CIASA babia violado por tres años la ley
hacendaria de impuestos por fletes y pasajes de ferrocarril en el
ramal que explotaba. Por ello se
pretendió obligar al Ferrocarril
de San Rafael y Atlixco S.A. a
asumir la explotación del ramal
y que anulase el contrato que
existía entre la Empresa y la
CIASA. Para el 17 de abril de
1923 en un informe de la SCOP se
hace notar que la Empresa del
Ferrocarril logró un plazo de
quince dias para la presentación
de las bases de la reforma de
contrato para continuar finalmente con la construcción del
Ferrocarril de Santa Catalina a
Ecatzingo en 34 kilómetros aproximadamente, o se procedería a
la caducidad.

~

En 1927 se declaró que la
Empresa estaba en liquidación
por haber perdido más del capital social y al parecer sólo se
comprometió a terminar un
Ferrocarril forestal de 5 kilómetros entre Santa Catalina y
Apapasco, restituyendo la via

angosta por via ancha los tramos
que pudiera.
Gracias a la información del
Archivo privado de la Compafiía
Industrial de Atlixco S.A. 39 podemos concluir las vicisitudes de
esta típica empresa ferrocarrile-

ra del porfiriato acotando las características tecnológicas del
ferrocarril y los productos que
transportaba en la parte del ramal que explotó la propia CIASA
desde 1919 hasta 1925, última
fecha de observación de la información.

Algunas partes como rieles y
cambios vinieron de Inglaterra
por conducto de Guillermo Herdaker quien fue comisionado por
Félix Martinó de la CIASA en
~uropa para la correcta adquisición de materiales en Londres.
~ormes Hermant and Co. fue un
importante proveedor en
Lo~dres. Oncins de Aragón abastec1? el resto del material. Iñigo
~onega vendió a la CIASA matenal rodante del Ferrocarril de
San Rafael y Atlixco. Guillermo
O Braniff fue otro importante intermediario. Valentin Elcoro
abastecía también de durmien~s ~e acero y era el intermediario en Nueva York con la Cía
Koppel ya citada para el envio
de carros de ferrocarril.40

CARACTERISTICAS TECNOLOGICAS DEL FERROCARRll.. DE SAN RAFAEL Y
ATLIXCO, S.A. (19%3)

PROCEDENCIA DE LOS MATERIALES:
DISTRIBUIDORES EN MEXICO DE
MATERIALES DE FERROCARRIL:
TRACCION:
TIPO o CLASE:
LOCOMOTORAS:

INGLATERRA Y EE.UU.
B. Oncins Aragón, Rodolfo Grunberger,
Iñigo Noriega y Valentin Elcoro.
Vapor.
Ramal: Vla portátil angosta de 3 Pies.
Dos marca Baldwin Locomotive Works de
Pbiladelpbia, 1883•.

DATOS TECNICOS DE LAS

LOCOMOTORAS

No. Int. de Máquinas No. 2 7003 Y la 305 7019
Base de RUEDAS MOTORES: 11 y 10 pti
gadas. 11 Y 9 pulgadas la otra.
Base total de las ruedas de máquinas.
18 pulgadas Y 1 pulgada y 18 y 2.
·
Ruedas de máquinas, y tender:
~ pulgadas Y 4 pulgadas y 43-2.
Diámetro ruedas motores: 35 pulgadas
Ruedas de los Trucks: 29.5 Pul. y 2.8 pulg
Fluxes: 154 ambas. Longitud: un Mts. ·

NATERIAL DE CARGA:
CARROS, TANQUES, ETC.

TANQUES DE AGUA Y PETROLEO:
Escatillón de Via:
COCHE DE PASAJEROS:
(RAMAL)

PLATAFORMAS:
CARROS DE CAJA:

SERVICIOS:

Longitud de Fogón: 2.'rl Mts. Anchura:
0.61Mts.
Fluxes, Superficie:
56.5 Mts2
Fogón, superficie:
7.5 M2
Superficie Total:
64 Mts.2
Superficie Perilla:
1,385 M2
Uno de 1,900 galones de agua y otro de 2,418
galones. Uno de l.~ galones de petróleo Y
otro de 1,558 galones.
36 pulgadas.
Un coche de 2a. Clase
Una plataforma C.I.A. No. 1
Cinco carros marcados con los números e
iniciales: CIA-3865, CIA-3866, CIA-3867,
CIA-3868 y CIA-3869. Fabricados por Koppel Industries and Equipment Car. Co.
USA.
Pasajeros, Fletes, Express, Correo Y
Acarreo. (Arrastres)

NOTAS
1 V. ~e~tsis. Dawn. La industria
~rtilmencana en el siglo XIX México, SEP. (Col. Septsetentas no
67), 1973, pág. 158.
.

2 V. ~tsworth, Job. El impacto econ6au~ de los ferrocarriles en el
porflriato. Crecimiento y Desarrollo. México, Sep., 1976, 2 vols
(Sepsetentas Nos. 'rll-ffl). Schmidt.
Aryhur Paul. The Social and Econoauc EHect ol the Railroad in Puebla
~ .Veracz:-uz. Tesis, Ann Arbor
Michigan Microfilms. 1867-1911. Clave. 385.172 s24s (BDIB).

:i::i.~~NSPORTADOS POR EL RAMAL METEPEC-ATIJXCO
Géneros manufacturados leña t ·
iz 1g ó
(cerveza, petróleo crudo, ~ombu'sti1:e:•a~~t!s y°:!e~=~~;~gumbres Y varios

EMPLEADOs DE FERROCARRIL DE SAN RAFAEL y A
MALDEMETEPECAATIJXCOCONESPECIFICACIONDETIJXSuCf!;TS.A. EN RAAN'Ol923:
nutU\IOSPARAEL
Lafa G. Carbajal

Arturo.Luna
Antonio Ramos
Bernardo Cruz
Martín Amézaga
LaiaApflar

( tocios mexicanos)

Agente en Atlixco.
Maqnlnista
Conductor
Fogonero
Garrotero
Garrotero

$51.9% semanal.

t0.38 semanal.
31.15 semanal.
17.50 semanal.
18.00 semanal.
18.00 semanal.

3 V. "Camino de F ierro de Puebla"
en: Colección de Leyes y Decretos
1868, Puebla, exp. sept. 29. pub. sept
30.p. 105.
·
•

V· !-ntecdentes de la Ley del 6 de
abril de 1899 reglamentaria de los
ferrocarril~ mexicanos en: Fondo
SCOP, Sene Ferrocarriles e
l94/l-1 al ,n..1. Ferrocarril de
Rafael y Atlixco.1898-19'rl.

:!i

�COLABORAN EN ESTE NUMERO

25

V. La nota 11.

26 V. escritura de sociedad... op. cit.
5

V. "Resultado de la explotación de
los ferrocarriles de concesión federal existentes en la República Mexicana" en: Anuario estadisti.co de la
República Mexicana de 1897. Dirección General de Estadistica a cargo
del Dr. Antonio Peñafiel. México,
tip. de Fomento. 1898 pp. 269-275.
Puebla, Ferrocarril Industrial, pág.
274.

Chalco bajo no. 180 fs. 93 libro primero de 1894. En México, No. 1411 fs. 50
libro 3o. volumen VII.
'13

7

8

9

V. "Ferrocarril entre Puebla y Acapulco" En: Colección de Leyes y
Decretos de E. L. y S. de Puebla.
Pue. exp. Agosto 18. Pu. Sep. 10.
1890. p. 102.
V. nota 5 y "Ferrocarriles" en:
Anuario estadisti.co de la Rep. Me:r.
Por Antonio Peñafiel. Fomento,
1896, Afio IV, Núm. 4 288 pp. La parte
correspondiente a los ferrocarriles
Portátiles con sistema Decauville en
el Estado de Puebla.
Muchas de las concesiones terminaron formando parte de grandes firmas ferrocarrileras como el Intero. ceánico y el Mexicano.
V. Archivo Municipal de Atlixco.
1898. Gobierno. "Vias de Comunicación" En: Memoria instroctiva y documentada que el jefe del departamento ejecutivo del Estado de
Puebla presenta al XV congreso
constitucional. Puebla. Imp. de la
Escuela de Artes y Oficios del Estado. 1899, Tomo
(1897-1899) pp.
XXXIII-XXXIV. "Ferrocarriles,
Caminos y Puentes" En: Memoria
instructiva•.. al XIX congreso constitucional. Puebla, imp. de la escuela de artes y oficios del Estado.
1907. pp. 262-268.

m

V. nota anterior.

14 V. Fondo SCOP. Ferrocarriles.
Exps. 194/ 1-1 -14-1 Ferrocarril de
San Rafael y Atlixco, S.A.
15

6

V. Juan M. Villela, notaria 25. Acta
35 del lo. de febrero de 1896

12 Inscrita en el registro público de

co acta no. 641 a fs. 7'J3 Vol. lo. tomo
22 sección primera.

29 V. J.M. Villela op. cit., acta del 9 de
16 V. Herrera Feria. Lourdes. "Las
Haciendas Porfiristas en Atlixco.
1896-1~", Tesis Licenciatura en

Historia. U.A.P. Puebla.
17 V. Juan M. Villela, Notario público
No. 25A.G.N.M.
18

V. Estatutos de la Negociación Agrícola de Xico, los de la Compañia industrial de Atlixco S.A., entre otras.

19 V. Juan M. Villela, Notaria 25. Protocolo No. 1 del lo. de julio de 1898.

A.G.N.M.
7'J

V. nota anterior.

21

Acta de Asamblea General ordinaria celebrada en México, 9 de marzo
de 1899. Juan M. Villela, notaria 25
anexo fs. 38-1.

octubre de 1897. A.G .N.M.

30 V.nota9.
31

V. Pacheco, Pilar op. cit., nota 24.

32

V. Juan M. Villela, not. 25. op. cit.,
instrumento del 14 de noviembre de
1899. Tomo 4.

33

V. Fondo SCOP. op. cit., exps. 194/21 al 15-1. A.G.N.

34 V. Ortiz Hemán, Sergio. Los FerIYr
carriles de México. México, SCT.
1970, 193 pp.
35 V. Serie Ferrocarriles, Fondo SCOP.

22 Emilio Pimentel se presentó como

23

exps. 194/2-lal20-l,A.G.N.
36 V. nota anterior.
37

38 V. Archivo Privado de la CIASA.
Rollo II Casillero 26 Of. 2 22 de septiembre de 1914. Microfilm propiedad del C.1.H.M.O.1.C., U.A.P.
Puebla.

V. Informe de los contratistas ingleses respecto al tramo mencionado y
relación de costos en: Fondo SCOP,
op. cit., exps. 194/2-1 al 20-1. 18991908. Archivo General de la Nación.

39 Informe. Fondo SCOP Ferrocarriles. exp. 194-22-l. 1920-1926.

40

!bid.

41

V. Archivo Privado CIASA Rollo ~
Ofs. IV lo. Enero de 1923 el 31 Diciembre del mismo año. Microfilm...
nota 38.

42

Toda la información de proveedores
puede consultarse co~ detalle t:n:
Libro Diario. Microfilm. Archivo
Privado CIASA. Rollo XI Del 15 de
febrero en adelante, año 1899.

CIASA. Notario Juan M. Villela.
Not. 25 1899 Libro lo. Tomo lo. Fs. 5
A.G.N.M. V. tambiénPacheco.
25

!bid.

apoderado de la Cia. Constructora
del Ferrocarril de Xico y San Rafael
y es un reconocido miembro de los
"cientificos" del periodo. V. J.M.
Villela. Tomo 41898. AGNM.

24 V. escritura de sociedad de la
V. Ceceña, José Luis. México en la
órbita imperial México, Ed. El caballito 12a. edición, 1970. El Anexo 1
sobre ias empresas más importantes de México por los capitales de inversión. 1910.

V. Morales Moreno, Humberto.
Ensayo de localización industrial y
tecnología durante el Porfiriato. El
caso de la CIASA y su fábrica textil
de Metepec. 1899-1925. Tesis licenciatura en Historia, U .A.M. Iztapalapa, México.

28 Inscrita en el Reg. Público de Méxi-

A.G.N.M.

10 V. Juan M. Villela. Escritura de sociedad del 27 de Enero de 1900. Notaria 25. Ciudad de México. Archivo
General de Notarias.
11

27

Zamudio, Pilar. Los empresarios
fundadores de la l7ASA 1897-1899.
Tesis licenciatura en historia U.A.P .
Puebla.

NELLY SACHS. Escritora alemana de
origen judio, nació en Berlin ( 1891) y murió en Estocolmo ( 1970). En 1966 compartió el Premio Nóbel de Literatura con el
Polaco-hebreo Shmuel Josef Agnon.
Autora de In den Wohnungen des Todes
(En las moradas de la muerte, 1947),
Flucht und Verwandlung (Huida y
metamorfo.'iis, 1959), etc.

nea. Fue también Político destacado: gobernador de su estado y secretario de
educación pública.

RAUL RANGEL FRIAS (Monterrey,
N.L., 1913). Escritor, historiador, abogado, Político, maestro universitario, conferencista y orador elocuente. Ex rector
de la Universidad de Nuevo León (19491955) y ex Gobernador de Nuevo León
(1955-1961), durante su rectorado se fundó Fa~ultad de Filosofía y Letras de la
Universidad, y como Gobernador impulsó la construcción de la Ciudad Universitaria. Fundó la revista Armas y Letras y
la Escuela de Verano de la universidad.
Autor de una veintena de títulos entre los
que destacan Gerónimo Treviño Cosas
nuestras, Testimonios, Kato, etc. •

ALFONSO RANGEL GUERRA (Monterrey, 1928). Estudió la licenciatura en
derecho en la Universidad de Nuevo León, donde fungió como Director de la Facultad de Filosofía y Letras y Rector
(1962-64). Fue Secretario General de la
MARIE-LUISE KASCHNITZ. KarlANUIES (1965-1977) y Director de Edusruhe, 1901- Roma, 1974. Escribió novecación Superior de la SEP ( 1978-1982). De
las, poemas, cuentos, ensayos, memo1982 a 1985 fue Ministro del Servicio Exterias y piezas para la radio. Algunos de
rior Mexicano (en España); de 1985 a
sus títulos: Totentantz (Danza de la 1988 _Secretario General de El Colegio de
muerte, 1948), Die ZuJrunltsmusik (La
México, y actualmente Secretario de
música 11,Jtura, 1950), Ewige Stadt
Educación y Cultura del Gobierno de
ALEJANDRA RANGEL (Monterrey,
(Ciudad eterna, 1952), Dein Schweigen,
Nuevo León. Es autor de: Páginas sobre N.L., 1946). Licenciada en filosofía ha
meine Stimme (Tu silencio y mi voz,
AHonso Reyes (comp., 1955 y 1957);
ejercido la docencia en la Universidad de
1962).
Historia de la literatura española ( 1965);
Monterrey, el Tecnológico de Monterey y
Agustín Yáñez y su obra (1969); Nueve
el Seminario de esta misma ciudad. AcINGEBORG BACHMANN. Poeta alemauniversidadesmexicanas(l972); La edu- tualmente es profesora en la Facultad de
na que nació en Klagenfurt ( 1926) y conocación superior en México (1979), entre
Filosofía y Letras de la UANL y cursa la
ció París, Viena, Londres, Estados Uniotros títulos.
.
m
aestría en Metodología en esta misma
dos y Roma, donde murió (1973). Obtuvo
escuela.
el premio "Georg Büchner" en 1964. EsHECTOR FRANCO SAENZ. Licenciado
tudió filosofía en Graz, Innsbruck y
en sociología egresado de la Facultad de MARIA GUADALUPE MARTINEZ. LiViena; se graduó con la tesis La recepFilosofía y Letras de la UANL, donde cenciada en Letras Eapañolas, egresada
ción critica de la filosofía existencial de
cursó asimismo la maestría en educa- de la Facultad de Filosofía y Letras de la
Martín Heidegger. Algunas obras: Die
ción superior. Actualmente se desempe- Universidad de Nuevo León, donde se degestundete Zeit (El tiempo prorrogado,
ña como docente en esta misma escuela.
sempeña actualmente como profesora
1953), Anrufung des Groasen Baren (Indel colegio de letras. Ha pubicado artícuvocación a la Osa Mayor, 1956), Malina
MIGUEL COVARRUBIAS (Monterrey,
los de critica literaria en Armas y
(1971).
1940) ha publicado, a lo largo de un poco
Letras, Deslinde, y otras revistas espemás de veinte años, una decena de títu- cializadas.
ABRAHAM NUNCIO (Saltillo, Coahuila, los: Papelería (ensayo 1970), Olavide o
1941). Hizo estudios de derecho (UAC), liSade (ensayo, 1975), Antología de auto- JOSE KOZER. Nació en Cuba en 1940 y
teratura (UNAM) y filosofía (UANL).
res contemporáneos. Teatro
reside actualmente en Nueva York
Director fundador de Deslinde (agosto
(compilación, 1980), EL segundo poeta
(EEUU), donde trabaja como profesor
1982). Ha publicado Todos juntos (cuen(Poesía, 1981), Custodia de silencios
tos, 1971), En blanco y negro (poesía, (relato, 1982), Pandora (poesía, 1987). en el Queens College. Ha publicado dos
libros de poesía, Sus poemas y relatos
1979) y Recetas para nada (prosa poétiHa sido profesor de la Facultad de Filohan aparecido en diversas revistas liteca, 1982). Periodista y ensayista político,
sofía y Letras (UANL) desde 1970, yacrarias de España, Latinoamérica, Esta~
es autor también de El Grupo Monterrey tualmente es el director de Deslinde.
dos Unidos y Canadá.
(1982) y El Pan (1986).
JOSE ROBERTO MENDIRICHAGA
MINERVA MARGARITA VILLARRELETICIA HERRERA (Monterrey, N.L.,
(Monterrey, N.L., 1944). Licenciado en
AL. (Monterrey, N.L., 1957). Licenciada
1960). Socióloga, egresada de Filosfía y
filosofía egresado del Instituto Superior
en sociología, egresada de la Facultad de
Letras de la UANL. Ha publicado ensaAutónomo de Occidente (hoy UNIVA),
Filosofía y Letras de la UANL, donde acyos, poemas y relatos en los suplementos
realizó estudios de letras y maestría en
tualmente se desempeña como profesora
locales, y dos Poemarios: Pago por ver la Facultad de Filosofía y Letras de la
de tiempo completo. En 1986 obtuvo el
(1984), Canto del águila (1985). Trabaja
UANL. Combina el ejercicio de las letras
Premio Plural de poesía y el Premio Nacomo analista de información en El y la docencia universitaria con la labor
cional de Poesía "Nuevo Reyno de LeDiario de Monterey.
de comunicación y relaciones públicas.
ón". Ha publicado Hilos de viaje (prosa
Colaborador del periódico El Porvenir.
poética,
1982). Colabora en el suplemento
AGUSTIN Y~EZ (1904-1980). Escritor
Ex director de Deslinde. Es autor de La Ensayo del periódico El Norte.
Jalisciense, autor de Al filo del agua letra y la tinta (antología periodistica,
0947), una de las novelas más notables
1981) y La estética de José Vasconcelos ROBERTO CRUZ ztrnlGA (Arriaga
de la literatura mexicana contemporá(1986).
Chiapas, 1959). Formó parte del taller li:

!a

...;¡
(11

�terario Tinta Joven a finales de los setenta, en cuya serie de cuadernos publicó el
poemario Del mural de las esquelas,
(1982). Es licenciado en periodismo por
la UANL y trabaja actualmente en el periódico El Norte.

SASK1A JUAREZ (Monterrey, N.L.,
1943). Hizo estudios en el Taller de Artes
Plásticas de la Universidad de Nuevo León (1958-1961) y en la Escuela Nacional
de Artes Plásticas "San Carlos". en la
ciudad de México, donde cursó la carrera
de Maestra en Artes Plásticas con especialidad en pintura. Ha participado en
exposiciones individuales y colectivas en
la ciudad de México, en Monterrey. y en
diferentes lugares de los Estados Unidos
y Sudamérica. En 1965 fue enviada por la
OPIC a Santiago, Chile, para auxiliar a
la realización de un mural a Juan O'Gorman. En 1968 regresa a Monterey. donde
se incorpora como profesora de la Es1cuela de Artes Plásticas de la Universidad y se dedica a pintar paisajes del norte del pafs, sobre todo de los alrededores
de Monterrey. Es autora del admirable
Tríptico de las montañas ubicado en uno
de los muros de la Capilla Alfonsina
(UANL).
MA. DEL PILAR PACHECO ZAMUDIO.
Nació en Puebla, Puebla. Es licenciada
en historia (UAP) y pasante de lamaestría en historia en la UAM. Ha realizado diferentes investigaciones sobre los
empresarios textiles y bancarios de fines
del porfiriato en el centro del pais. Es la
coordinadora de la academia de historia
contemponinea en la Preparatoria Lázaro Cárdenas de la UAP.

-HUMBERTO MORALES MORENO. Originario de Puebla, es licenciado y pasante de la maestría en historia de la UAM.
Ha realizado investigaciones de tipo regional en Atlixco, Puebla. Coordinador
de la academia de historia de México en
la Preparatoria Lázaro Cárdenas de la
UAP.

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                    <text>�UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
RECTOR: Ing. Gregorio Farías Longoria
SECRETARIO GENERAL: Ing. Lorenzo Vela Peña
FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
DIRECTOR: Lic. Bernardo Flores Flores
SUBDIRECTOR: Lle. Ricardo Yillarreal Arrambide
SECRETARIO ACADE~IICO: Lic. José ~laría Infante

REVISTA DE LA FACULTAD DE FILOSOFIA YLETRAS
NUMERO 20 / VOLUMEN VII/ ABRIL-JUNIO DE 1988

CONSEJO EDITORIAL
Lic. Nora Berumen de los Santos
Lic. l\1artha Casarini
Lic. Armando González
Lic. Miguel González
Lic. María de los Angeles Pozas
Lic. Genaro Saúl Reyes Calderón
DIRECTOR
Miguel Covarrubias
SECRETARIO DE REDACCIO
Humberto Salazar
OFICI 'AS
Facultad de Filosofía y Letras. UANL.
Ciudad Universitaria. san Nicolás de los Garza, N. L.
l\lEXICO

Publicación trimestral.
Precio del ejemplar:

�SUMARIO
DIARIA
3 EJECUCION
Hennann Broch
LAINJUSTICIAIDSTORICAPARA W. JAMES
4 Eduardo
U. Ramirez
LA VENTANA DE LOS DESEOS
Alvarado
6 •Héctor
LICENCIATURA EN PEDAGOGIA: ¿FORMACION DE DOCENTES?
lo LAMireya
Garcia Govea. Miguel de la Torre

17

POETICA
WaldoLeyva

20 BIBLIFICCIONES
Reynol Pérez
ANTASMA DE ALFONSO REYES
22 ELF
José Alvarado
Y TENTACION
24 AUGURIO
Nora Garro
ROLAND BARTHES PERDIDO Y REENCONTRADO
EdgarMorin
27
DE UNA ESCRITURA, LA OTRA

30 Francois Wahl

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ROLAND BARTHES O EL ESCRITOR Y SU ETICA
34 Jérome
Serri
38 CATALOGO
Roland Barthes
EL MITO EN ROLAND BARTHES Y CLAUDE LEVI-STRAUSS
46 José Maria Infante
SISTEMA DE BARTHES
53 Silvia
Mijares
IMPERIO DE ROLAND BARTHES
56 EL
MiguelCovarrubias
ACERCA DE LA POESIA Y SUS DUENDES
59 NOTAS
Nora Garro

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PARA SER COMO SOY
Vilaú Valdés
61 Brikelys

64

GRUPOS ECONOMICOS REGIONALES Y PODER POIJTICO LOCAL:
MORELOS EN EL SIGLO XIX
Doménico Sindico

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ELRUIDO
Chávez Carmona
71 Arturo

EJECUCION DIARIA

Hermann Broch
Aquéllos que durante la noche empalidecen
con el frío sudor de la ejecución diaria,
en la infernal prisión de la fiebre
tenían hoy el derecho de cantar.
Si lo hicieran,
emitirían un espantoso nuevo lenguaje:
ninguna de sus palabras se parecería a otra.
Pero ellos callan. Llevan
entre sus mandíbulas doloridas,
sobre sus bocas, la mordaza de otro destino,
pues lo que nos dijeran sería vano,
el estridente cloqueo de la destrucción.
Y aunque deberíamos escucharlos,
el destino nos tapona los oídos.
Fijamente los miramos. Ellos nos miran fijamente.
Los ojos -los suyos, los nuestrosaún pueden ver
y engañarse
y descubrir la forma humana.
Malhaya si alguno habla.
Venl6n de Miguel Covarrubias

Diejenigen, die im kalten Schweiss der Hinrichtung / táglich,
nachtlich erbleichen, / die hollenhaft Fiebernden / hatten heute
ein Recht zu singen. / und wenn sie es taten, / sie taten
es in fürchterlich neuer Sprache, / in der kein Wort dem
andern / mehr ahnelt. // Aber sie schweigen; sie tragen /
den Knebel des Schicksals / weiter in ihren Mündern zwischen
d~~ schme~enden Kiefern, / denn was sie zu sagen hatten
ware uns '/ stwnm, ein schrilles Glucksen der Zerstorung; /
darum hat uns, die wir is horen mussten, / das Schicksaf die
Obren verstopft. // Wir starren sie an, sie starren uns an: /
die Augen. die ihren, die unsern, / vermogen noch zu blicken /
und sich vorzulügen, /daB sie die Menschengestalt sehen. //
Wehe, wenn einer spricht.

�LA INJUSTICIA HISTORICA
PARA W. JAMES

,

Eduardo U. Ram1rez
La historia de la filosofía, principalmente en los países de "cultura latina", incurrió en el grave
error de malentender a William
James en lo que respecta a su teoría del conocimiento, omitiendo
considerar siquiera el profundo
y extenso análisis que de éste realizó el profesor insigne, que con
gran claridad y precisión expone
en sus conferencias recogidas en
el libro titulado Pragmatism
(Nueva York, 1907).
En los textos escolares de
dicha asignatura, así como en
los diccionarios y aun en la enciclopedia filosófica, observamos una increíble ligereza al tratar la mencionada teoría del conocimiento, de una manera tal
que se limitan a decir que para
James, y para el pragmatismo
en general, la verdad consiste en
la utilidad, que aquélla se identifica con ésta, de tal suerte que
James niega toda posibilidad a
la verdad (a la verdadera verdad, valga la expresión), llegando así a la barbaridad de
concluir que James y el pragmatismo son escepticistas.
Lo que los historiadores de la
filosofía debieron haber dicho es
que James niega toda posibilidad humana de obtener la verdad absoluta, en lo cual han venido a coincidir la teoría de la relatividad de Einstein, por una parte, y por otra, la historia de la
ciencia y la historia de la filosofía misma.

James explícitamente nos
muestra el ingrediente de las
ideas por el cual éstas son verdaderas. Nos muestra la fuerza del
sentimiento de fidelidad hacia
los conocimientos antiguos y la
consiguiente renuencia a aceptar novedades opuestas en el almacén de verdades, nos muestra
el proceso de desarrollo, de crecimiento del acervo ( stock) de
verdades, desarrollo que consiste en la adopción de una idea que
logra ensamblar ( graft) la novedad ( conocimiento nuevo)
dentro del acervo de verdades
previas. Es decir, los conocimientos nuevos se incorporan
como tales dentro del sistema de
conocimientos (individual o social) en la medida en que satisfagan al sujeto; esta satisfacción
implica que el disturbio, fricción
o hasta contradicción ocasionados por la intromisión de la
nueva verdad, sea el mínimo posible, de manera tal que queden
vigentes los conocimientos básicos, los que más importancia
tienen para la vida de la persona, a menos que, desde luego, la
adopción de todo un sistema de
conocimientos distinto, en sí
misma resulte más satisfactoria
que la readaptación constante,
inherente a la evolución y al desarrollo del conocimiento. La
plasticidad del conocimiento es
innegable sensatamente, a pesar
de que aún en la actualidad nos
encontramos con absolutistas fanáticos, tanto entre el hombre
común como entre los filósofos,
mas no entre los científicos.

Resulta asombroso que el
hombre común, cuando busca
seguridad para su pretensión de
inconmovibilidad del conocimiento, apela ingenuamente a la
ciencia, enarbolándola como una
supuesta garantía indubitable de
alguna posición respecto a determinada controversia, ignorando
que la ciencia es un cúmulo de
conocimientos plásticos, que se
desarrollan, se amoldan, se
acoplan y se desechan según la
conveniencia humana, o por lo
menos, según la conveniencia
científica. Para el científico es
obvio pasar revista, aunque sea
superficialmente, al desarrollo
de las ciencias que han comprendido múltiples teorías que históricamente son substituidas por
las que son más favorables, es
decir, que son mejores para el
sujeto, empezando por ejemplo
con la teoría del cavernícola que
explica los truenos de una tor•
menta con la ira de los espíritus
o de algo semejante, hasta la finitud del universo físico, que es·
tá vigente por el momento, pa•
sando por la concepción tolomeica de dicho universo. Al respecto nos dice James:
"Pero al desarrollarse las
ciencias ulteriormente, se ha
consolidado la noción de que la
mayoría, quizás todas nuestras
leyes, son sólo aproximaciones.
Las leyes mismas, más aún, se
han multiplicado tanto que ya no
hay cuenta de éstas, y son tantas
las formulaciones rivales que se
proponen en todas las ramas de

la ciencia, que los investigadores
se han llegado a acostumbrar a
la idea de que ninguna teoría es
absolutamente una transcripción de la realidad, pero que
cualquiera de ellas puede ser útil
desde algún punto de vista. Su
gran utilidad es resumir los
hechos viejos y conducir a los
nuevos. Las teorías son sólo lenguaje de hechura humana, taquigrafía conceptual, como algunos les llaman, con las cuales
escribimos nuestros reportes de
la naturaleza, y los lenguajes,
como es bien sabido, toleran
mucha selectividad de expresión
Ymuchos dialectos. " 1
En consecuencia, la verdad es

un producto de manufactura hµmana y desechable. Pero ha sido
un error garrafal tomar esto a la
ligera y creer que significa que
la verdad son los caprichos. James señaló el carácter lógico de
la verdad al demostrar que ésta
está sistematizada de manera
que no se puede adoptar una verdad (arbitrariamente) si contradice a otras que también aceptan_ios. Asimismo, el profesor insigne, como habíamos señalado
en otra parte, practicó una dicotomía de la verdad: la verdad
subjetiva y la verdad objetiva,
reconociendo la independencia
de la última respecto a la voluntad humana; y nosotros, por
nuestra parte, hemos sostenido
Que toda verdad humana es subjetiva pero no necesariamente
voluntaria, sino que siempre del&gt;ende de los sentimientos huma-

nos: los buenos y los malos, lo
cual no implica que su plasticidad dependa de la voluntad humana. Los absolutistas, por su
parte, han creído erróneamente
que los pragmatistas sostenemos que la verdad es un
capricho meramente utilitario.
James sostuvo que algunas
veces es lo utilizable, que la utilidad constituye cierta clase de
verdad, tanto en lo científico como en lo vulgar. Yo sostengo que
la verdad se reduce a los sentimientos (buenos y malos), los
cuales, al igual que el resto de la
conducta humana, no son voluntarios, pero ni él ni yo, ni ningún
otro pragmatista que yo sepa,
hemos negado jamás la validez
de la verdad.
" ... Verdad, para él (para el
pragmatista) llega a ser el
nombre de una clase de valores
de todo tipo que están funcionando en la experiencia. Para el racionalista la verdad permanece
como una abstracción pura, ante

cuyo solo nombre, desnudo, nos
debemos inclinar. Cuando el
pragmatista logra mostrar en
detalle justamente por qué nos
debemos inclinar hacia aquella,
el racionalista es incapaz de reconocer lo concreto de lo cual su
propia abstracción fue tomada.
Nos acusa de negar la verdad,
donde nosotros sólo hemos buscado el camino que la gente sigue hacia aquélla, el por qué se
dirige y siempre debe de dirigirse hacia aquélla ... ", nos dice James.2
Y lo que mueve a la gente hacia la verdad es que ésta funciona, que ésta trabaja, en virtud de que a su vez es el motor de
la acción, la cual a su vez constituye a la vida.
Monterrey, N.L., Otoño de 1983
Notas
l. Obra citada, pág. 215.

2. Ibid. , pág. 220.

�LA VENTANA DE LOS DESEOS

Héctor Alvarado
"He creado todas las
fiestas, todos los triunfos, todos los dramas.
Intenté crear nuevas
flores, nuevos astros,
nuevas carnes, nuevas
lenguas. Crei haber adquirido poderes sobrenaturales. ¡Y bien, qué!
Debo enterrar mí imaginación y mis recuerdos".
Arthur Rímbaud

El sale. Los golpes de su bastó~
hieren el pasillo, breves, casi
inaudibles por los ruidos de la
calle que poco a poco los devoran.
Ella resuelve dejar su trabajo
antes de la hora de salida. Mira
constantemente el reloj, no
quiere explicar, no q~ere ex~licarse la razón del vacio que la invade. Antes de accionar la palanca para checar su tarjeta, lo
llama muy quedo por su
nombre; luego, la oprime maquinalmente y se va.
El plantado en la acera, escucha al chofer del taxi subiendo
su equipaje a la caj~ela. Al_ ~a~tir tal vez imagino el edificio
gris quedándose atrás, la escalera el pasillo cori seis puertas. La
de'su departamento está abierta.
El aire la hace temblar sin
violencia. En el tocadiscos se repite la música de Keith Jarret
que él olvidó detener.
&lt;C

Ella baja de un salto los tres

B

maricela

escalones del colectivo. Está lejos aún, pero se imagina e~trando en el departamento de el, encontrarlo ahí a pesar de todo,
sentado en el marco de la ventana, para desvanecer la inc.ertidumbre que tiembla en el ritmo
de sus pasos.

car la hoja, torpe, lo~ ojos muertos e hiló frases atropelladame~te, como las pulsiones de sus
sienes ahora mismo, cuando
imagina ver desaparecer los árboles del camino por la ventanilla del tren, y quizá la recuerda.

Se deja llevar entre los res.:
quicios y las calles y los so~idos
de la ciudad invisible para el. El
silbato de una fábrica lo hace recordar, quizá, la hora en que ella
sale del trabajo. Una vuelta
brusca lo sorprende y el conductor callado hasta entonces, pide
un~ disculpa piadosa. Tiempo
después se detiene. Han llegado.

Ella encontraría la puerta
entrecerrada. No bastaría aquel
empujón para abrirla, porque la
ventana permitía la entrada del
viento forzando la puerta contra
su marco de madera. No bastó
que sus dedos empujar~n, tuvo
que presionar con energia.,Supo
que no iba a encontrarlo, el era
demasiado cuidadoso con la
puerta y la ventana, las entradas
y salidas de su mundo, la ventEna de los deseos, recordaría ella
recreando sus palabras cuando
lo hallaba sentado en el pretil Y
encendía un cigarrillo antes de
clavar su mirada desierta en la
calle, exactamente como lo hará
ella después de entrar en la recámara y ver la ventana abierta.
Los espasmos de la música terminan de pronto y les sigue un
largo juego de silencios. La nota
pende de la puerta mientras ella
espera la noche, lejana.

Ahí estás, de nuevo frente a la
ventana, hubiera querido decir

ella, al tiempo que él soltara de
los pulmones una fumada contenida algunos segundos. Pero no.
La ventana pudo ser como un espejo en que se miraron. Ahora no
hay nada que reflejar; ni la voz
de ella requiriendo un cuerpo
junto al suyo, ni la respuesta de
él golpeando con el humo del cigarrillo el cristal. Nada. Al llegar ella lo sabe. Nada. Sólo la nota clavada por dentro en la puerta. La nota da vida al.cuarto porque los ojos de ella viajaron las
lineas de aquella caligrafía deforme que poco a poco le cerraron los párpados y la fueron extinguiendo.
Es probable que él no se atreviera a decirle lo que escribió,
quizá por eso se apresuró a bus-

El calcula el espacio disponible en el asiento y acomoda
una de sus maletas, la más peo;
queña. Respira pausadamente.
Trata de dormir. Asegura el ba8-"
tón cerca de él. Entrelaza los e»
dos. Reza tal vez.
Ella continúa mirando la c

no quiere sino esperar el brillo
de las luces, la publicidad nocturna anunciando lo mismo hasta el amanecer, ese aparador en
que casi nadie se detiene, los
adolescentes pálidos regresando
de la escuela. Se pregunta por
cuánto tiempo vio él de verdad
este cosmos a través de la ventana. Recuerda la nota. Tira la colilla al vacío. Mira.
El busca el cenicero de su
asiento; cuando lo encuentra, intenta meter el cigarrillo consumido. Está lleno. Un gesto. Maldice. Piensa, quizá, en las razones, en las manos de ella, en su
corazón mutilado, quizá.
Algo le impedía caminar hasta
la nota, tocarla, hacerla suya: la
duda del sueño, la posibilidad del
regreso o la certeza de que nada
en el mundo sucede mientras no
lo aceptemos, el solipsismo, mirar la calle, la ventana abierta,
el humo impulsado contra la
densidad de la tarde, una telaraila que no ve porque aparecerá
muchos meses después, la rec_urrencia de un segundero latiendo, el deseo de oir su nombre
como antes, pronunciado desde
aquel sillón que pronto será un
fantasma reflejado en el cristal
de la ventana, una vez que intente cerrarla y vaya hacia la releetura de la nota, de las palabras
q~e .~r fin la penetran con un
stgnificado que no puede evadir.
En la frente de él se dibuja una
ll'ruga, recuerda quizá la noche

en que ella llamó a la puerta, có- mismo capaz de escuchar su voz,
mo le clavó la mirada al en- tan material, tan palpable. En
contrarse y le pidió, suavemen- ocasiones ella pudo sobrevolar el
te, como una oración, un beso, un dolor de su ceguera, la soledad a
beso, un beso... atravesar con su que se había condenado, el molengua los dientes, la frontera de tor de la ternura, de las frases
su falda cada vez más cerca de que la hicieron creer y abandoesa mano imposible de detener, narse, del silencio. La ventana
traspasando la tela, la piel, la memorizó el espejismo de dos
encrucijada de su sexo que no cuerpos unidos, la misma postudescansó hasta saberse poseído, ra, como un rito repitiéndose
esa mano capaz de delinear su noche tras noche. En la desnucuerpo en la oscuridad, los mis- dez, él fumaba, y entonces
mos dedos que escribieron la no- hablaba del pasado, lo asumía
ta y que él tiene hace un rato mientras el viento iba alejando
sobre la rodilla, moviéndose a la el placer y la tibieza. Las pamisma frecuencia que el vagón.
labras brotaban, pesadas; cuando aún traducía, antes, cuando la
Para ella, él existió a partir claridad, cuando los párrafos
del beso, del final de los días en fluían accediendo vencidos por
que aguardaba oír abrirse la la lucidez, cuando la adaptación
puerta vecina, sus pasos hasta la del equilibrio idiomático, el
mesa de trabajo que siempre juego, el reto al original, antes.
imaginó más pequeña, el tecleo
de su máquina, una música desiSentada en el sillón, de espalgual y violenta y lastimera a ra- das a la nota, ella lucha todavía,
tos llenando los rincones, el aro- como si pudiera escuchar su llama .del tabaco, lapsos de calma. mado a través de una distancia
Cuidaba de verlo salir cada ma- que no quiere imaginar. No pudo
ñana. Lo espiaba; con los oídos, convencerlo, no permitía que las
con los ojos, con el pensamiento razones lo tocaran, morían, se
imaginar él desnudo a su lado estrellaban contra su última padespués de amarse, descansar la labra que siempre era lástima
mano sobre su vientre, sus lentes de haberse encontrado entre los
tirados en el suelo, el ritmo que un día pudieron todo. Mejor
quebrado del piano acariciando ocultarse, no hacer ruido hasta
la sinuosidad de los cuerpos fu- que el olvido se colara por la venmando. Fumando quizá.
tana. Con lágrimas secas en el
rostro, desde el sillón puede ver
Perdió la cuenta de las veces la ventana que refleja la mesa
en que las palabras de ella salían que sostiene la máquina que
por la ventana sin tocarlo. Lo lla- guarda la cuartilla que posee las
maba, lo nombraba tratando de últimas lineas que él tradujo. De
hacerlo volver, ser de nuevo el los labios escapa no, no, no

�----

,

I

1

mientras va cerrando los ojos.
El se inclina hacia la ventanilla del compartimento, su respiración la empaña. Busca a
tientas hasta encontrar el cierre
de su maleta, revuelve el interior y saca la cajetilla; fuma.
Rimbaud estuvo tan cercano,
tan igual el tiro de gracia en el
corazón. Vais-je entre enlevé

comme un enfant, pour jouer au
parad.is dans l'oubli de tout le
malheur. Ser raptado como un

niño, lejos de todo el infortunio,
de la maldad que no era ella
cuando lo llamaba a su lado desde la cama, sin saber que su vista se extinguía perdiendo la imagen de los libros y los estudios y
las versiones y el cuerpo de ella
tan esbelto y el tránsito de la
calle y Rimbaud. Se agacha para
poner la colilla debajo de su zapato. Se recarga en el asiento;
tal vez la imagina cerrar la ventana con la nota estrujada en la
mano, dejar la llave sobre la mesa y salir, cerrar de una vez por
todas. Allá.
Ella se incorpora con los ojos
cerrados: quiere sentir el mundo
como él, siendo él. Camina, dirige sus manos a la nada, tropieza,
trata de reconocer los objetos,
los delimita, da vuelta a la cama, calcula la dirección en que
debe estar la ventana, se orienta
por el viento de la noche que cae,
toca la pared lejos de lo previsto,
no abre los ojos, quiere sentir ser
él sin culpa, percibe el espacio
co abierto, se sienta, comienza a

acariciarse el cabello suave, baja muy despacio por el cuello,
tiembla al recorrer sus pechos
como si fuera él quíen viajara su
cuerpo encendido, imagina su
propia voz escuchada a través de
él, supone mirar hacia la calle,
dice ven, un silencio, citar a
Rimbaud como él, estoy sentado,

leproso, entre ollas .quebradas y
ortigas, al pie de un muro
roldo... las sienes retumban, la
noche rueda en mis ojos con este
sol..., intenta llegar al tocadiscos, el sillón le cierra el paso, los
compases irregulares de Keith
Jarret la golpean, escoge un disco que escapa de su mano,
rueda, no tiene idea de dónde está, otro al azar, ¿cómo podía él
elegirlos?, apaga el aparato, no
puede ser él, no puede, abre los
ojos, la asalta un mareo intenso,
va hasta la máquina de escribir,
extrae la hoja, camina siendo
ella, llega al sillón, descansa,
parpadea, no quíere odiar, el
abandono duele, ven.
El sabe que es de noche por el
nombre de la estación que una
voz grita a lo largo del pasillo.
Es la noche de otra noche absoluta que lleva en el rostro; se
desplaza el tiempo, la oscuridad
permanece. Recuerda, quizá, la
opción de traducir con las yemas
de los dedos, tocar las frases,
dictarlas, inutilizado, pobre traductor de la lástima y la resignación. En su boca parece formarse una palabra pero se esfuma
cuando el ruido del tren
adentrándose en un túnel lo

E.M. Forster, su pluma fuente
el universo.
'

distrae.

un inútil aunque lo amara
cuántas veces soportarla ella
esta sonrisa de artificio
sus pupilas
su inacción
su memoria
las citas dolorosas
su llanto en el quicio de la
ventana

su espera del anochecer para
acercarse al lecho
que ella no viera la cara sin
expresión hablándoJe
de un deseo
de un amor
de una esperanza
de un mañana sin sentido
por eso el silencio
y la ausencia y la evasión
la ventana iba a cumplir su
voluntad y la de e1Ja
la única
la última, decía la nota.
Ella se levanta para encender
la lámpara de la mesa de trabajo. La noche desaparece del espacio en que él cotejaba versiones y originales, amanuen.11
medieval sin luz, sin alquimia&amp;
Quedan al descubierto las cosas
que ella conoce tan bien; lo recuerda tecleando, antes, cuando
no imaginaba que alguíen pudiera precipitarse paulatinamente en una prisión sin sol.
cenicero repleto, un pedazo
papel corrector, hojas garaba
adas, una capa de ceniza y po
en la que ella dibuja la inicial
su nombre, el estuche de
lentes, el libro de cuentos

~ntr;

,:n e

::.g-:n.
pf·

1:~

.

J-

. El recoge su bastón. Lo acaricia. Parece soñar.

La ventana de los deseos, dice
Ella acerca la hoja hasta su
él en voz alta y busca el cristal cara, trata de hallar el olor de él
de su compartimiento con el tras las líneas caóticas de sumarostro. Siente en la mejilla tal no. Vuelve a ponerla sobre la
~ez, la ~ría superficie. La ~aje- mesa. Observa.
ülla está vacía. De seguro deseEl cierra su abrigo. Ella acoaría_saber qué hora es. Allá, el
moda
el desorden de papeles. Se
reloJ marcaba el día y la noche
arropa.
Trata de hacerlos caber
en cuatro partes. Sentía el calor
en
un
legajo.
Hurga en la maleabandona~do la ventana, el golta_
en
~usca
de
algún cigarrillo.
pe d!l reloJ, clang, el cigarrillo a
Mmuc1osa.
Mete
las manos en
~edia noche, la regadera molas
bolsas
del
abrigo.
Borra con
jando sus senos de mañana su
la
mano
la
inicial.
Dice su
despedida, la soledad, el regreno1;0~re
como
si
pudiera
oírlo.
so' su llave violando la puerta
1~ l;)BSOS, un beso. Hace un mO: Qws1era borrar toda la mesa
brusco al alejarse de la Calla. Esperarlo como si e~
entanilla, el bastón que descan- cualquíer instante fuera a esc~char su bastón midiendo el pasaba en su pierna cae al piso.
sillo. El café. Rimbaud. ¿No
fiaElla lee la hoja mecanogra- sucederá todo esto porque culti. da, llena de fallas, de correc- vamos en la niebla? Su voz desde
ciones, de espacios en blanco la ventana. No lo sabe pero las
la~ palabras; apenas en- lu~es de ~a ciudad que el tren
_cie~os periodos y hay deJa atr~s pasan frente a él.
dersos ilegibles. Toma la pluma IEste mmuto de vigilia me ha
el la_ mesa Y_trata de reconstruir dado. la visión de la pureza!
aire IllJlrmo arderá mis pul- R~pira. Mira hacia el sillón.
moa~; los climas perdidos me Atiende al roce de su mundo
Nadar, pulverizar la C?n_tra los rieles. Camina. Un
v!aJe largo, quizá. No apaga la
beber • cazar, fumar sobre todo • lampara.
Imagina.
ll'di licores fuertes como metaÍ
derl endo, le parece compren_Se deja caer casi sueño, los
sact!un P~o más, huida, sus pi- parpados pesan, de nada sirve
cieg ;;e1ándose, el bastón
pero cierran los ojos. Duermen.
la
cuerda. Deja escapa;
estruJurna. La nota ha quedado
Sign¡f¡ada e~ el suelo, ya nada
dolor c~n m la memoria, ni el
sin ..
la ~oche que la oprime
"WeU1enc1a.

:muen~

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�LA LICENCIATURA EN PEDAGOGIA:
¿FORMACION DE DOCENTES?'

Mireya García Govea
Miguel de la Torre
No permanecer en la práctica
dominante pero tampoco promover una distinta sin que
exista un mercado de trabajo
que absorba al egresado. Un
plan de estudios puede pro~over una determinada práctica
profesional, mas no la dicta ni
la define.
Esmeralda Bellido

l. LAS PROFESIONES COMO
UNA FORMA DE LA
PRACTICA SOCIAL

Plantearse la tarea del análisis
de la práctica profesional a partir de un enfoque sociohistórico
nos permite acercarnos a ella
entendiéndola como una forma
específica de la práctica social,
· esto es reconocerla como un elemento 'de la vida social y orientarse, entonces, a establecer las
condiciones y procesos que sobre
ella actúan, así como las consecuencias a las que el ejercicio de
una profesión da lugar en tanto
elemento de la vida de la sociedad.
Así, ejercer una prof~sión, no
es sólo hacer entrar en Juego en
una ocupación determinada los
conocimientos y habilidades adquiridos durante la carrera, sino
que, tanto en el caso de un indivi-

• Presentación de resultados partiales
del proyecto de investigación "Las
prácticas profesionales de los egresados de Pedagogía de la UANL en el área
metropolitana de la ciudad de Monterrey" .
e:&gt;

....

duo en un puesto de trabajo, como en el del conjunto de profesionistas en una época o en un lugar determinado, el ejercicio
profesional siempre es el_ r~sultado de una serie de condicionamientos sociales, económicos,
políticos e ideológicos q~e ~acen
de él un objeto compleJo, imposible de ser aprehendido a través
de tratamientos simplificadores
o puramente cuantitativos: vgr.
los estudios de mercado de trabajo.

jetos pero en el marco de esas
condiciones sociales y de acuerdo con las posibilidades de acción que ellas ofrecen.

Abordar el problema de las
prácticas profesionales de los
egresados de Pedagogía de Fil~
sofía y Letras de la UANL supone, entonces, tener presentes las
determinaciones que sobre esas
prácticas ejercen: la estructura
socioeconómica del país Y el m~
mento por el que atraviesa en
particular el mercado de_~rabaEsto es, las actividades Y fun- jo la historia de la profesion Yla
ciones que el egresado de una di~ersidad de prácticas concreprofesión o la totalidad de. lo_s tas actuales, además del propio
profesionistas de una especiali- currículum, buscando al;i~r a
dad desarrollan en un mome_nto resultados no sólo cuantitativos
dado, tienen que ver, o meJor, y que contribuyan a esclarecer
dependen no sólo de lo que el pro- la congruencia externa del
ceso de su formación ha puesto currículum vigente.
en ellos, sino también del conj~to de las condiciones económ~- Las determinaciones
cas sociales, políticas e ideológi- socioeconómicas sobre la
cas' imperantes, condiciones que práctica profesional
no sólo explican sino que hacen
posible ese ejercicio profesional. Sería ingenuo no reconocer que,
la situación de crisis por la que
Aceptar lo anterior supone en- atraviesa el país, con sus efectos
tender a una profesión como el de paralización de la actividad
conjunto de prácticas histórica Y productiva, y de desempleo
socialmente condicionadas que abierto, que el escaso de~arrollo
una comunidad de hombres Y tecnológico, que la disparidad en
mujeres realizan en relación con el desarrollo regional, que _laS
determinadas necesidades so- políticas de empleo generalizaciales, como sujetos que han pa- das, y en particular las que afecsado por un proceso de forma- tan a las profesiones del área de
ción que los pone en condiciones lo social y humanístico, etc.,
de enfrentar y resolver dichas. afectan e imponen modalidadel
necesidades con una compren- especificas al ejercicio profesión teórica y una capacidad téc- sional. Condicionando, P
nica superiores a las de otros su- ~jemplo, que determinadas a

vidades y funciones de un campo de las prácticas profesionales a
profesional sean abandonadas o las necesidades y proyect_os de generado en relación con los procesos y fenómenos sobre los que
restringidas en su desahollo, los distintos grupos sociales.
la
carrera pretende influir, sino
que la consolidación de esferas
que,
en muchos casos, el perfil
emergentes de ocÜpación proEn cuanto a la situación actual con el que egresa el profesionista
movidas desde el currículum sea y en relación con el mercado de
imposible y, en fin, ijue la distan- trabajo, es importante un estu- se encuentra hasta en abierta
cia entre el perfil académico dio de la estructura ocupacional contradicción con esos conociplasmado en los planes de estu- de la profesión, esto es, el análi- mientos y posibilidades de acdios y el ejercido en los puestos sis de la distribución de los pro- ción. No es raro el caso de práctide trabajo se agrande cada vez fesionistas en las distintas acti- cas profesionales que supone un
proceso de formación suplemenmás.
vidades y funciones, la impor- tario y que por tanto aparecen
tancia relativa de cada una de como algo desligado o, por lo meLas determinaciones del
ellas, la distribución entre nos, distante de la carrera. Estos
ejercicio profesional real sobre
empleo, subempleo y desempleo, casos muestran descarnadala práctica profesional
la distribución entre puestos y mente las limitaciones del
salarios, etcétera.
currículum, pues es un hecho geTales determinaciones han de
neralmente
aceptado que las inser consideradas tanto desde Las determinaciones del
novaciones
en
el desarrollo del
una perspectiva histórica, como proceso de formación sobre la
aparato
productivo
y en la exped~e la diversidad de ocupa- práctica profesional
riencia
socialmente
acumulada,
~ones, puestos de trabajo y funsólo
tardíamente
se
incorporan
a
ctones en el momento presente.
La consideración de que una los planes de estudios.
carrera es el "espacio social" en
A este efecto, resulta impor- el que se desarrollan y difunden
No obstante, la carrera constitante el conocimiento de la histo- los elementos teóricos y técnicos
tuye,
de todos modos, un proceso
ria de la disciplina, la historia de de interpretación sobre determien
el
que el futuro profesional
~ prácticas profesionales e nados procesos, naturales o sohace
una
serie de adquisiciones:
~lmente la de las concep- ciales según el caso, con la intenUn
conjunto
de conocimientos
ciones generalizadas acerca de ción de actuar sobre ellos a un niteóricos
e
instrumentales,
un de!a Profesión y su peso social; es v el superior, socialmente terminado perfil psicológico
e
llDPGrtante el análisis del modo hablando, de comprensión y efiideológico,
un
conjunto
de
habilicomo la profesión se ha articula- cacia, no deja de ser puramente
do a la vida de la comunidad en formal. Las carreras concretas, dades y destrezas, etc., con las
los diferentes momentos de su en cambio, son una realidad que ha de.incorporarse al trabahistoria, el papel que en ella ha mucho más compleja y en ellas jo y que condicionan, entonces,
Jugado, las variantes históricas no siempre se cumple esa condi- formas concretas de asumir la
práctica profesional, un modo
Y.Presentes en cuanto a las adi- ción.
particular de incorporación a la
~da~es Yfunciones de los profevida
colectiva con un conjunto de
siorustas, sus organizaciones
Muchas veces los planes de es- consecuencias sociales.
~~les,_ las actividades que tudios de una carrera no sólo se
""WUI realizan y sus rdaciones
encuentran retrasados frente al 2. PRESENTACION DE
con las esferas de poder; igual- conocimiento y las posibilidades RESULTADOS PARCIALES
lllente, el modo de articulación de acción que socialmente se han
La docencia: práctica

�profesional pominante de los
pedagogos

Teniendo como marco los lineamientos teóricos y metodológicos reseñados en términos muy
generales más arriba, esta investigación se desarrolló conforme a un plan de trabajo en el que
destacan, como momentos f undamentales, una caracterización
de las prácticas profesionales de
los egresados partiendo inicialmente de lo que ellos mismos
expresan sobre su desempeño
profesional, para luego contrastar con lo que, en una segunda
fase de la investigación, las instituciones empleadoras expresen
como necesidades de esta clase
de especialista; un tercer momento será el de la confrontación de la información así obtenida, con el plan de estudios y la
realidad curricular de la carrera; las conclusiones a que esta
investigación dé lugar serán incorporadas en una propuesta de
retroalimentación del plan de estudios.

c-t

.-1

Ese intento de caracterización
de las prácticas profesionales de
los pedagogo~ a partir de sus
· propias afirmaciones, es la parte
que hemos venido trabajando
hasta ahora. Para ello se encuestó y entrevistó a un total de 69
egresados, representativos de
las 6 generaciones que culminaron la carrera entre julio de 1984
y diciembre de 1986.

Estas generaciones hicieron la
carrera con un plan de estudios
que, partiendo de un diagnóstico
del mercado laboral en 1980, incorporaba al perfil del egresado
dos acentuaciones: Planeación
educativa y Educación no formal, por considerarlas áreas potenciales de ocupación dado que
el diagnóstico referido las
mostraba como emergentes. La
información requerida a los
egresados debía, por una parte,
mostrar el estado de cosas en el
mercado ocupacional pero, por
otra, permitiría establecer el
grado en que prácticas profesionales de los pedagogos en los
campos de la planeación educativa y/o la educación no formal,
se habían consolidado. (Destacamos ahora estos aspectos de la
investigación por ser los que hemos trabajado. No se incluyen
en este ensayo ni datos ni elementos de análisis sobre otros
aspectos de la investigación que
se encuentran en proceso.)

como en el caso de quienes no
contaban con ese antecedente.
(Un supuesto aceptado como
válido por todos nosotros, ape,
nas confirmado por otros supuestos, es que la docencia ha
venido siendo la práctica pr&amp;
fesional dominante desde la
fundación de la carrera.)
b) Que el perfil profesional incorporado al currículum en
1980 no se ha consolidado en el
mercado de trabajo.
c) Que las expectativas de unpulsar desde el currículum la
consolidación de esas prácticas profesionales para los pe,
dagogos no se han cumplido
tanto por razones que tendrían
que ver con el estado de cosas
en el mercado de trabajo y el
entorno social en general, como con situaciones internas al

Instit. Educ.
Empleo esp. de la prof.
22
Empleo no esp. prof.
8
Desempleados
No contestaron

Empresas Admón. Pública Total
2
5
29

En cuanto a las actividades desar~~lladas, tanto en empleos específicos de la profesión como en
no específicos, las más importantes son las siguientes:

24 casos de egresados que señalaron a la docencia como activid~d, casi ~l 70~, 15 casos, la
eJe~cen a mvel prunaria o secundaria.

Actividad

Casos

Docencia

24

Asesoría
Pedagógica
Secretaria
Investigación
Educativa
Capacitación y
Adiestramiento
Asesoría en
Empresas
Servicios
P~copedagógicos
Orientación
Vocacional

currículum.

Nuestras hipótesis iniciales en
relación con este problema
eran:

Ofrecemos a continuación UD
análisis inicial de los datos obtenidos por nosotros en relaciÓI
con las hipótesis mencionada&amp;

a) Que la práctica profesional
dominante entre los pedagogos, al menos entre los que
han egresado de nuestra facultad, sigue siendo la docencia,
tanto en el caso de aquellos
que eran docentes al incorporarse a la carrera, con estudios de Normal la mayoría,

De los 69 entrevistados sólo 29 dijeron estar empleados en activi·
dades consideradas por ellos et
pecíficas de la profesión, 20 dijeron estar ocupados en actividades no específicas de la profesu'I
y 17 dijeron no tener ning1la
empleo. La distribución por 1'11
ma de actividad es como sigue:

5
5
3
3

2
2
2

Si_bien el perfil del egresado de
la lice1_1ciatura contempla a la
docenci~ a nivel medio superior
Y_ superior como actividad profe~onal específica, en cambio es
bien ~laro en cuanto a excluir la
práctic~ ~e la docencia en los niveles basico Y medio básico tan~ por .considerarla una a~tivi?~Jeto de un proceso de forcion _distinto, como porque lo
que le interesa de esos niveles
otros aspectos: la planea:~~• la evaluación, la investici n, etc. Sin embargo, de los

m:

!°~

4

8

20
17
3

sados con antecedentes de Normal ~stán incorporados a la doc_encia en esos niveles, 10 casos
tienen como antecedente la preparatoria sin normal, 19 de los 22
casos que s~ñalaron la docencia
coi:rio práctica profesional específlc~, so~ precisamente en pri!llª~ia; . solo 3 casos señalaron
n:15tituciones de educación supenor.

Estudios previos de los egresados que hacen docencia
Egresados de Emp. Esp. Prof
Preparatoria
5 ·
Normal básica
4
Normal superior
6
Pudiera creerse que quienes
hacen docencia en primaria O secun~aria ya eran maestros normalistas al incorporarse a la
carrera, Yaunque no desconocemos que el grado de licenciatura
e!l pedagogía puede tener una se-·
~e de efe_ctos sobre el desempeno_ prof~s10nal de un maestro de
prunana o ~ecundaria, nos negamosª considerar a esa actividad
c?i:11º ejercicio profesional específlco del pedagogo. No desconocem?s tampoco que esta situació1_1 refleja, en parte, las expectativas con que los egresados
de N?rmal se incorporan a la lice~ciatura: ''Mejoramiento profes~onal en su especialidad,,• no
olvidemos que precisamente de
este modo nació la carrera en la
UANL. Pero además de que destaca el hecho de que no sólo egre-

Emp.NoEsp.
2
1
3

Ej. Libre
3

o
o

LAS PRACTICAS
EMERGENTES:
OBSTACULOSEXTERNOS

En ~~anto a otras actividades es~cíf_1cas. , de la profesión la
distribucion es como sigue:
Actividad
Casos
Aseso~ía e~ inst. educativa
5
Invest~ga~1ón educativa
3
Capaci~ción Y adiestramiento 3
Asesona pedagógica
2
As~soria.:n empresas
2
Orienta~i?n _vocacional
2
Evaluacion mstitucional
2
Capacitación y admto. en inst
educ~t.iva .
·2
Serv~ci_os psicopedagógicos
2
Admm1Stración educativa
1
Cap. Yadmto. en inst. de
desarrollo com.
1
Desarrollo comunitario
1

�Sin detenernos a analizar si lo
que los egresados entienden por
capacitación y adiestramiento,
asesoría en empresas, evaluación institucional, servicios
pedagógicos, desarrollo comunitario, etc., coincide o no con el
modo como esas actividades se
entienden en el perfil de la carrera, de todos modos es significativo el escaso número de pedagogos ejerciéndolas, lo que a primera vista parece indicar que, si
efectivamente son prácticas
emergentes, están siendo asumidas por otros profesionistas.
Lo que en 1980 llevó a considerar como emergentes a todas estas actividades fue la previsión
de que, medidas tales como la
obligatoriedad constitucional de
la capacitación y el administramiento para los trabajadores, el
impulso a programas de desarrollo comunitario y educación de adultos, la introducción
de la planeación educativa como
criterio para la innovación académica por parte de la Secretaria de Educación Pública y desde ahi mismo el impulso a
programas de educación extra
escolar, etc., adoptadas por el
gobierno mexicano desde mediados de los años setenta, debian dar lugar a- modificaciones
en el mercado laboral; situación
que babia que aprovecharse para hacer una oferta de profesional que respondiera a
necesidades y posibilidades con
ventaja sobre los sicólogos laborales, los trabajadores sociales,
:; los ingenieros industriales, etc.,

esas

dados los restantes elementos
teórie&lt;rtécnicos del perfil.

Los obstáculos señalados por
los entrevistados para su incorporación al trabajo fueron los siguientes en orden de importancia:

Sin embargo, el por qué todos
aquellos cambios no han dado
hasta ahora lugar a una demanda de ese profesional formado 1. Desconocimiento de lo que
para actuar, desde la especiali- puede hacer un pedagogo.
dad pedagógica, en la plane- 2. Ocupación del campo por
ación educactiva o la educación otros profesionistas.
No ha buscado empleo.
no formal, asi' como las razones
que llevan a los empleadores a 4. · Problemas de titulación o conpreferir otros especialistas en tinuación de estudios.
ellas es algo que hasta ahora no 5. Bajos salarios.
ha sido establecido ( una indagación tal constituirá otro momenEl hecho de que en estas resto de esta investigación). Las ra- puestas aparezcan en primer
zones por las que esto ha sido asi término el desconocimiento de la
pueden ser muy diversas, aqui carrera y la ocupación de las
sólo apuntaremos lo que puede plazas por otros profesionistas
desprenderse de los datos reco- parece confirmar nuestro sugidos por nosotros de los propios puesto de que el perfil asumido
egresados. Además, de entrada, por la carrera en 1980 no ha albabria que hacer dos aclara- canzado un peso social, esto es,
ciones: primero, en la propia no se ha consolidado como un
instauración del plan de estudios perfil ejercido por pedagogos en
se reconoció que la incorpora- el mercado de trabajo. Desde
ción de las áreas de planeación luego, puede ser pronto para
educativa y educación no formal pensar en una consolidación deal perfil de la carrera constituia finitiva de este perfil de los pedaun intento de hacer llegar al
mercado de trabajo un profe- gogos en activo: la primera gesional nuevo que aunque idóneo neración egresó en julio de 1984,
para desempeñarse en esas áre- pero no habría que descalificar
as, era un desconocido; segundo, la oportunidad de hacer algo por
que los sujetos entrevistados por impulsarlo, una vez que aceptanosotros son mayoritariamente mos que no todo depende del trade las generaciones más recien- bajo.
tes: julio y diciembre de 1986 (38 LAS PRACTICAS
de los 69 casos, lo cual es importante si pensamos en que el tiem- EMERGENTES:
po necesario para incorporarse OBSTACULOSINTERNOS
al mercado de trabajo después
de cursada la carrera sea supe- Aunque como hemos apuntado
antes existirían obstáculos y derior a un año).

a:

terminaciones al ejercicio de este perfil por los pedagogos en el
mercado de trabajo provenientes del entorno social, es necesario reconocer que el propio proceso de formación influye en sus
posibilidades de incorporación al
trabajo, en la medida en que ya
en los puestos y funciones los
egresados no sólo no podrán
desprenderse de lo que fue su
proceso de formación sino que
por el contrario necesariamente
habrán de ejercer a partir de las
habilidades técnicoprofesionales adquiridas en la
carrera.
Uno de los indicadores para
conocer las determinaciones del
proceso de formación sobre la
práctica profesional es el de lo
que los entrevistados informaron acerca de la relevancia de
los cursos y talleres de las áreas
de acentuación tanto para la obtención de empleo como para su
desempeño profesional. En las
respuestas a este punto destaca
que son los conocimientos y habilidades directamente relacionados con la docencia o, cuando
más, en actividades de organización y ejecución de procesos de
aprendizaje en instituciones formales, en los que los egresados
consideran más completa su formación y también los más relevantes en la obtención de
empleo.

Habilidad

Casos

Formular y aplicar programas
y evaluaciones
23
Ejercer la docencia a nivel
medio y superior
16
Formular y aplicar planes de
estudios
14
Investigar en el aula
14
Asesorar en procesos de
enseñanza-aprendizaje
14
Habilidades relevantes para la
obtención de empleo ( egresados
con empleo actual específico de
la profesión)
Habilidad
Casos
Formular y aplicar programas
y evaluaciones
13
Ejercer la docencia a nivel
medio y superior
11
Investigar en el aula
9
Asesorar en procesos de
enseñanza-aprendizaje
9
Las habilidades que tendrían
que ver con actividades de capacitación y adiestramiento o desarrollo comunitario no aparecen entre estas cuatro mayoritariamente señaladas.

Lo que estos datos parecen indicar es que los propios egresados expresan una cierta inseguridad en cuanto a su formación
en áreas distintas a la de la docencia o actividades periféricas,
lo cual es importante de destacar si estamos pensando en que
Habilidades relevantes en la ellos habrían de ser el principal obtención de empleo (total egre- vehículo para impulsar en el
mercado formas alternativas de
sados)

desempeño profesional y por
otra parte, muestra que el
curriculwn sigue siendo visto
por los propios estudiantes como
docentista.
Por lo menos en los últimos
cuatro años se ha intentado hacer del servicio social un medio,
también, de vincular la carrera
al mercado. En esta dirección se
han organizado los programas
de trabajo en los talleres de las
áreas de acentuación con miras
a ir difundiendo la carrera, a ir
abriendo espacios, a ir consiguiendo una cierta conciencia de
la necesidad de un profesional
especializado en las prácticas
emergentes del _perfil, y que al
mismo tiempo posibilite a los estudiantes una cierta experiencia
de práctica profesional. Sin embargo, partiendo de las respuestas a la pregunta por la relevancia que los egresados atribuían a
las actividades del servicio social en la obtención de empleo y
el posterior desempeño profesional, podemos afirmar que aún
queda mucho por hacer en este
campo.
El 90% de los encuestados realizaron su servicio social en instituciones públicas, la mayor parte de ellos en lá propia UANL.
Las actividades que principalmente se realizaron fueron las
de docencia y auxiliaría docente,
sólo 2 casos dijeron haber realizado tareas de capacitación y
adiestramiento en empresas;
ninguno se incorporó a activida-

�POETICA

Waldo Leyva
ASONANCIA DEL PAJARO
El horizonte es redondo
y el pájaro se engaña
gira sobre sí mismo
hasta perder las alas.

Ese pájaro que levantó el vuelo
va ciego por la luz. Su cuerpo breve
se romperá en pedazos aunque vuele
llevando el horizonte atado al cuerpo.
La raíz de su canto busca ciego
y es inútil pedirle que se quede,
,._

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1
~ ··

;
'

•• •

que detenga esa ruta hacia la muerte;
si se detiene el ala, muere el viento.

}""( -+ . ,. ;
••

• ••

No quiero ver al pájaro, que siga
por los filos del aire contra un cielo
que ya no reconoce. ¿Ha olvidado
que en mis manos estuvo su agonía,
su diminuto corazón latiendo,
su garganta mordida por un dardo?
El horizonte es redondo
y el pájaro se engaña
gira sobre sí mismo
hasta perder las alas.
1986

des de desarrollo comunitario.

~

Así pues, es claro que una parte muy importante del perfil académico de nuestros egresados,

sigue sin ejercerse. Que las prácticas profesionales consideradas
emergentes en el diagnóstico de
1980 continúan sin consolidarse y
que hoy por hoy la docencia si-

gue siendo la práctica profesional dominante, lo que supone
que los retos avistados desde entonces siguen vigentes.

�POEMA LEVEMENTE ROMANTICO
POETICA

Alli

en lo más alto del camino
como marcando el mediodía
reposa un ave
quietas las alas
bajo el aire
y sus ojos son quietos
puntos que adivino
.
amarillos también como esta espiga
que creo tener entre mis manos
mientras allí
debía haber un ave
en lo más alto del camino
como marcando el mediodía.

POETICAII

Una paloma va hacia el horizonte,
de tu pecho salió
o de tus manos.

Ama el modo en que ignora que tú ezist,es.
L.R. Nogueras

¿Esa mujer ignora que yo la estoy mirando,
que cada gesto suyo me pertenece
ahora que sospecho la temperatura de su piel,
el ritmo de su aliento,
el golpe de su sangre?
¡Que no finja más indüerencia esa mujer,
que levante los ojos,
que se entregue,
que se disponga a inventar conmigo
todos los trucos del amor!

Díganle a esa mujer que yo la estoy mirando,
que verla es una fiesta,
que ahora mismo va a llegar la lluvia
Y tendrá entonces que correr desnuda,
desordenando el agua con su pelo,
sembrando pájaros y flores en el aire.
Esa mujer no ignora que yo la estoy mirando
Yvolverá los ojos cuando inicie el viaje.
¿Podrá evitar entonces la partida?
Octubrel19tl5

Una paloma blanca contra el viento.
Para su vuelo se inventó esta tarde
y ella cruza temblando por tus ojos.

....
CII)

1

Cuando regrese,
borrando el horizonte,
en qué lugar del mundo
estaremos soltando otras palomas.

�BIBLIFICCIONES

Reynol Pérez
"Desde hace tiempo que espero".
Roberto Maldonado Espejo ( La escalera
de Alicia).

1

Era una cariátide sosteniendo al
sol, condenada a contemplar el
paso interminable de la arena.
Todos partieron en busca de la
nada y la dejaron sola en una
fecha muerta. Ella perdió la palabra y el andar; pero no la voz
de la memoria.
No aguardaban ya nada sus
ojos de cristal cuando lo vio aparecer recogiendo sus antiguas
huellas en la arena: supo que
volvía por ella, dejando atrás las
paredes opacas de la eternidad.
El la llamó por su nombre.
Ella sabía que la humedad de
una respuesta sería el fin. No le
importó. Una explosión de lágrimas -inesperadamente
dulces- fue tragándose su cuerpo.

A Karina, río.

Ella lo esperó desnuda y fiel en
el lecho. El apareció a deshora,
tambaleante. Había bebido tanto
que el intento desmayado de
abrevar en las corrientes cálidas
del cuerpo de su flamante esposa, sólo le produjo un acceso de
vómito. Luego, con torpeza, hizo
a un lado las mantas y se sumergió en un sueño ruidoso e instantáneo.
La mujer se mordió las manos,
dos brasas que buscaban un
arroyuelo donde apagarse. Acabó a dentelladas un suspiro.
Su noche de bodas. En el banquete el vino había corrido. Maldijo aquel hecho portentoso, culpable de su sed. Pero la imagen
del Hacedor de prodigios socorrió intempestivamente su delirio. Lo llamó abriendo sus piernas sudorosas. Reencontró el tibio auxilio de sus dedos.

La aurora se precipitó en un
aguacero púrpura sobre todas
las ventanas de Caná.
3

Sólo un charquito azulenco
quedó de la mujer de Lot.

~

Por los ventanales entreabiertos
se asoma el viento de la madrugada; pero parece no tocar a la
mujer que se ahoga en un calor
frío. A su lado, el marido ronca
con el estruendo de la borrachera.

Las palabras sosegadas de un
extraño transformaron la exis- \
tencia de la samaritana. Efectivamente, jamás volvió a atormentarla la sed; pero no por eso
dejó de acudir al Pozo de J acob.
Por el contrario, lo hizo con mayor asiduidad.
Murió rica dejando como principal heredad una patente de ca-

rácter intransferible.
Siglos más tarde, sus descendientes decidieron explotarla en
un continente prometedor; a¡»
yados por un ambicioso plu
mercadotécnico: fue así como
surgió la pujante industria del
refresco embotellado.

RESCOLDO
Aunque es indis~utible el pooer que tiene el tiemcualquier página, es
el hombre qwen fuera ll_B_!Dado fl descubrir una Y
otra vez el rescoldo: gwno lummoso que nos dirige nuestro semejante desde el ayer.
po para conv~rtir en cemza

José Alvarado, elegante y ágil cronista nuevoleonés, escribió varios textos sobre el también
nuevoleonés Alfonso Reyes. De uno incluido en
Escritos (Fondo de Cultura Económica México
1976) se compone esta sección.
'
'

�EL FANTASMA DE ALFONSO REYES

José Alvarado
Casi el mismo día, y bajo la luz
de diciembre, amanecieron en
los aparadores de las librerías
dos libros de Alfonso Reyes. Uno
con los destellós de Grecia, otro
con los rumores de América.
Textos aparentemente díversos,
pero unidos a la vez por el afán
de buscar la inteligencia de todo
empeño humano y con ese dominio expresivo, característico de
su autor, que parece hacer evaporar a las palabras apenas han
trasmitido la seña lógica o el
temblor de una emoción. Porque
para Alfonso Reyes, valga decirlo, las palabras no tienen forma, color, ni fulgores, sino sólo
una sustancia envuelta en una
cápsula transparente y efímera.
Una vez escritas, su díbujo se
pierde y quedan sólo, desnudos,
los significados. Más que un
escritor, en el sentido estrecho
del término, es un mensajero.

Pero el hecho tiene su explicación. A lo largo de su obra, Alfonso Reyes se convirtió, lentamente, en un inmenso fantasma para
muchos. El espectro dejaba, de
pronto, en las vigilias de la medianoche, una divagación aguda; volvía, a poco, en una cifra
filológica o una nota erudita
sobre Góngora; acude luego con
una memoria regiomontana, una
estampa de Burgos, una luz de
París o un dato seco sobre el
padre Mier. Llega inesperadamente con el relámpago de
Mallarmé en una mano y la estela de una de las Electras en un
dedo. ¿Qué es, por fin, este aparecido repentino que sale por todas partes? Parece a veces un
profesor de cultura griega y en
otras un poeta colmado de añoranzas; tiene la traza de un austero tratadísta de semántica y la
cambia, en un dos por tres, por
la de un enamorado del mar. ¿A
qué horas deja las fichas
bibliográficas sobre la mesa para asomarse, deslumbrado, a la
bahía de Guanabara?

y el tórax de Pancho Villa, agujereado por las balas, se inclina
hacia afuera, sobre la portezuela
de un automóvil detenido. Pero,
¿días, años, siglos?, después
Vasconcelos edita los Diálogos
de Platón y hace ejecutar las sinfonias de Beethoven entre los arcos de la Preparatoria. Antonio
Caso explica a Bergson y Diego
llena de colores los muros de México, mientras el tezontle recobra su adolescencia y López
Velarde estremece el lenguaje,
torna de oro los centavos y revalida el cíngulo morado de los
atardeceres y el perímetro jovial
de las mujeres. Tormenta con
horas bermejas y primavera con
minutos dorados.

¿Cómo podía viajar la palabra
de Alfonso Reyes en aquel viento, primero lleno de tinta roja Y
colmado luego de áureos fulgores? Vasconcelos y Caso eran en
1920 los dueños de la expresión Y
su idioma el mejor entendido en
¿Quién fue el dístraído, invenlas estancias de la cultura. .Asi
tor de un Alfonso Reyes fugitivo
nació el fantasma ausente y asi
en Grecia y olvidadizo de la perise formó la leyenda del refupecia americana y la trémula,
Alfonso Reyes pasa en Madrid giado en Grecia.
indigente presencia de México?
Quien haya sido encontró, en los diez años de su juventud, entre
Pero, entre tanto, en las posaineptos, muchos epígonos y la le- sus veinticinco y sus treinta y das de Madrid, bajo techos siD
yenda fue a caer en páginas de cinco años, de 1914 a 1924. Méxi- cariño y junto a paredes sin terresentidos y parrafuelos de se- co vive entonces el tránsito de nura, en la pobreza del escritct
miletrados. Nunca leyeron la los días más violentos a ciertas alejado de lo suyo, México agoniVisión de Anáhuac, ni sospecha- horas primaverales. La sangre zaba todas las noches en la
ron la Ultima Tule; pero pasaron de Emiliano Zapata se permea entraña de Alfonso Reyes. No
los ojos adormecidos por el índi- en el polvo seco de Chinameca, había fugado, sino lo traía co
ce de La critica en la edad junto a su gran sombrero abati- go. Y era, por cierto, uno de l
ateniense y formularon, regoci- do y ya sin dueño; el cuerpo acri- Méxicos más dramáticos, el
billado de Carranza queda en la
jados e indolentes, su anatema.
llovizna grís de Tlaxcalantongo la Decena Trágica, el del 9

feb~e~o de 1913, cuando el padre
eqwvocado Y terco cayó del
potro al asfalto, con la vida rota.
Alfonso Reyes, amante de su
padre como pocos hijos lo han sido, no era reyista, ni quiso nunca
ver a Bernardo Reyes capitán d
una empresa ciega Y regresivae
~ como_ era el poeta de la fa:
milla, nadie le hizo caso entre los
suyos. ¿Cuál hubiera sido la vida
Y obra de Alfonso Reyes sin el
empeño absurdo de su padre s·
su muert
•
, m
los he h e sm el desarrollo de
c os_. Es una pregunta de
respuesta imposible.

i

fo Pero acaso sea justo decir: Alnso Reyes no buscaba a Mé .
C? en el color local, ni el adem~
Cll'cunstante
y trans1tono,
• . sino
en
el h
es la ombre Y ~n el mundo. Tal
libro a~ert~nc1a de su primer
tod • estíon~ estéticas. De
hab~modos hubiera viajado y le
por ~r~guntado por México y
a lasAmenca, al cielo de Grecia
de ea8:'~nas de Jonia Y la mese~
libro
De las páginas de su
de ~1a arrancan los trazos
lligetJia su obra. Acaso la
escrita cruel no hubiera sido
en su lugar habría un
todos
• fulgurante. Pero de
deslindi modos tendríamos El
Yas Pia'::aesa síntesis colosal cuPara bac s bastan, por sí solas
un filósotr el nombre no sólo d;
ria sino do de la expresión litera•
e un humanista cabal.

n!:11~\

Promet!o

Pero los h
.
Dlllebos
~arustas son, para
• precISamente unos fan-

~sma~, seres de un mundo en
uyo cielo son azules las hi tenusas, redondo el binomi~ d
N_e~o~ Y espeluznante el princi~
:~ _e mcertidumbre de Heiseng' las doncellas son metáf
~~¿¡e1:e!~:as_ pur~s, vírgen:S
destino d Alf imagmadas. El
un fanta e onso Reyes es el de
sma.
Si sólo ~ubiera escrito sus ensayos de imaginación
,
prosista sutil d
• seria un
·
e carne Y hueso·
s1 n~da más los poemas, un poe:
~ smgular; si los estudios helé,.
ruco~, ~ sabio grato; si las inv~stigac1ones literarias un
dito luminoso· si l •
e~ciones híst , . '
as expos1las trave or1cas, un profesor; si
pá .
suras, un,fri volo; si las
. gm_as sobre America un a
ncanISta
·1
•
me•
; 51 as Memorias de co::~. Y ~eb,ga, un, cronista sen. • s1 so re Mexico un n
c1on~~ta. Pero él tuvo ia cul a~scr1b1ó toda su vida, sobre t:1~
h qube puede amar Y entender el
om re. Es un hwna . t
cir un f ta
nIS a, es dean sma.
do~ dos libros recién aparecíXVII edAlffnso Reyes son: Tomo
Los bé e as obras completas:
•
roes, Junta de sombras
~ditado por el Fondo de Cultur~
11 conóm1ca, Y Antología de Ald:~o Rey~, selección Y prólogo
osé LUIS Martinez editad
J&gt;?r CoSta Amic bajo ei patroci~
~o de la Secretaría de Ed
[ 1ó~ ~bli~a. El prólogo de
• UIS
artmez constituye el meJor estudio hecho hasta hoy

Ji:é

sobre Alfo~o Reyes. En reali~ad, des~ues de este ensayo Y del
e Raul Rangel F ,
Evocación de Alfonso Re r I as•
no es p ºbl
.
iyes, ya
. os1 e decir nada del humanISta o mejor di h
tasma (':I t . c o, del fan.
n enc1ones y Cróni
cas." Excélsior, 22-XIT-65.)
•

�AUGURIO Y TENTACION

Nora Garro
AUGURIO

Un dios me golpeó
y detuvo mi marcha a un paraíso
me quedé en la orilla
escarbando basureros
atesorando migajas
nunca pude aullar
he servido al dios del miedo
un miedo extranjero
que se columpia indeciso
TENTACION
Un dulce silencio habita el pan y el vino.
GeorgTrakl

HORMIGAS

Las hormigas emigran por el solar
Yo me quedo junto al ciruelo pruno
que mudó sus hojas rojo intensas
manjar para las hormigas viajeras
Yo he elegido sus flores leves
para que adornen la tarde invernal
aunque el viento travieso se las lleve
como la vida a mis días
porque si

Un cierto rostro que cargas
me invita sin ceremonias
a enarbolar la bandera del Infierno:
cortarle la uña a la Bestia
morder las entrañas del Destino
~i tomáramos el atajo más corto
u_ivocáramos la emoción precisa
81 tapáramos los espejos...

Pero
có~o olvidar el olor del pan
el vmo despeflándose por la garganta
Y esas dos palomas que fuimos
de tanto enamorar

�ROLAND BARTHES
PERDIDO Y REENCONTRADO

ABANICO
Hay un trabajo que me gusta enonl!emente.
Consiste en establecer una relación entre
el texto y la imagen. Lo he hecho
muchas veces, siempre con intenso placer.
Adoro mitificar imágenes ( ... ) En el f~ndo,
lo que me gusta de re~a.cionar
la imagen con la escritura es la d.ific!l1tad
de esa relación que, por lo mismo,
proporciona verdadero gozo creador, como
antaño a los poetas trabajar ~~n p~oblemas
d.iffcües de versif1cac1ón. Hoy,
su equivalente radica en enc~ntrar una
relación entre un texto Y unas unágenes.

Bolud Bartbes

~

Edgar Morín
Brecht. El nouveau roman. El
estructuralismo. La semiología.
El Japón. Múltiples intereses
aparentemente sin un común denominador, a no ser porque cada
uno, a su modo, postulaba la necesidad de la distancia. En el
fondo, Barthes creía en la verdad del teatro de Brecht, más
porque éste había preconizado y
establecido la distanciación del
actor frente a su papel que por
adhesión al espectáculo político.
De la misma manera, veinte
años más tarde descubriría en
Japón una civilización "brechtiana" en la revelación de todo
un arte de vida cortés y refinado,
establecido en la distancia con
respecto a sí mismo y con el prójiino. El estructuralismo, al
declarar fuera de la ley al sujeto,
proporcionaba a la puesta a distancia de la subjetividad su legitimación de principio. El
nouveau roman ya había aportado de hecho la liquidación del sujeto en la literatura. Aunque finalmente, para Barthes, el
nouveau roman no era sino una
Parte de la literatura y, para comunicarse con toda la literatura,
te~a. que pasar por la etapa se~ologica que le permitía comunicarse con el texto en y por la
Puesta aparte del sujeto escritor
Ydel sujeto del escrito.
. Personalmente, a Barthes la
distancia le era necesaria para
comunicarse con el prójimo
~preservando lo exorcizado
ex~rcizando lo preservado-: ei
SUJeto en el reino donde no se

habla y en donde el prójimo no
debe hablar. Para él todo lo que
concernía a la existencia subjetiva era inefable, aunque fuera algo muy precioso, impúdico, obsceno o acaso vergonzoso. Su vida
estaba constituida por círculos
concéntricos: el primero, el de la
relación madre-hijo, sin duda la
más extraordinaria y emocionante que yo haya conocido, y
por aquélla que persigue en su
plenitud hasta una doble muerte
casi sincrónica. Después, hermético por largo tiempo, el círculo de los sentidos y del amor.
Después, los círculos de amigos
diferentes que no se comunican
los unos con los otros, aunque cada uno tuviera la necesidad constante de la presencia de Roland
Barthes.
Ahí estaba pues el fenómeno
prodigioso: la presencia en la
distancia. Roland Barthes tenía,
en primer lugar, una fuerte presencia física. Su rostro vasco/español no estaba petrificado como
una máscara ni era "expresivo"
por la movilidad. Manifestaba
una nobleza natural y una fuerza
carnal en los ojos, la nariz, la boca. La mirada no era ni escrutadora ni ausente, sino atenta y reservada.

hadas de aquello que buscamos
descubren su pensamiento, su
idea, su palabra. Su expresión
era de una extrema precisión y
al mismo tiempo siempre carnal
y sensual. A través de la objetividad descriptiva o explicativa de
la conversación aparecían
siempre las palabras asombrosas y sin embargo necesarias
que expresaban la sensualidad
del sujeto Roland Barthes: términos olfativos, gustativos, tactiles, visuales. Esta formidable
sensualidad nos llegaba mediatizada, aliada a la abstracción, sin
que jamás una u otra prevaleciera. La palabra de Barthes
consumaba en ella misma las
nupcias de lo abstracto con lo
concreto. Eso nos encantaba.
"Qué bien habla", se decía con
envidia, aunque no hubiera nada
de oratorio en su conversación.
La literatura era eso, el cuidado
extremo y al mismo tiempo natural, invisible, descuidado en
suma, ajustado a la frase; él era,
en una palabra, el escritor. Verdaderamente Barthes me maravilló durante el curso de una defensa de tesis de un simple mortal, en una universidad de provincia. Se dirigió al candidato
con simpatía y amabilidad, analizó la falta de interés del trabajo
impuesto de manera mucho más
interesante que la tesis, y ésta,
ennoblecida de pronto por haber
suscitado semejante discurso,
mereció la mención superior.

Su palabra jamás era retórica.
Su discurso obedecía siempre a
lo singular de cada conversación. Sin embargo, aunque esa
palabra fuera siempre inventada, no había esfuerzo; el habla
Estudiante, había formado
entrecortada, las frases inaca- parte de los "teofilianos". Había

�estado en el sanatorio. Había es- de ninguna manera ajeno.
tado en Rumania, en Egipto, en Quería de ese modo fundamenlos servicios culturales france- tar su desvío, no en su subjetivises. Lo conocí al principio de los dad sino en esta Verdad Objetiva
años cincuenta, cuando dirigía que sin duda (no había que consuna encuesta en L 'Observateur tatarlo, no gustaba del fastidio)
sobre la literatura y la izquierda. Marx había formulado y de la
Su patria era sin duda la literatu- que eran transmisores sus herera pero, en cierto sentido, quería deros. Evidentemente es entonmantener la distancia, no ser ces cuando quiso iniciar un moescritor de primer grado sino del vimiento de afirmación ideológisegundo, escritor que escribe ca con ese sentido extremadasobre otro escritor. Aún alli es- mente naif expresado en sus fratablecía la comunicación a par- ses: "el mito es de derecha" o
tir del momento en que marcaba "toda lengua es fascista".
la distancia. Además, siendo
Continúa hasta el final de los
brechtiano, aquello que quería
años
sesenta siempre con la nedecir políticamente, procomucesidad
de comunicarse con la linista (se decía entonces progretera
tura
a través de una
sista), necesitaba fundarlo objedistanciaci6n,
siempre con la netivamente en una concepción de
cesidad
de
una
catolicidad polítila literatura que no lo rebajara a
ca,
a
la
sombra
de la cual pusimple propaganda. De aquí prodiera
consagrarse
a sus intereviene la iluminación del brechses
personales.
El
momento
tismo que no era solamente el
estructuralista
fue
un
momento
distanciamiento del actor con reextremo
donde
él
creyó
haber
lación a su propia subjetividad,
exorcizado
ontológicamente
al
sino también el distanciamiento
Sujeto.
Poco
antes
del
68
las
conde la escritura con relación al
acto y la palabra políticos. No es- secuencias fueron capitales para
taba, en modo alguno, atormen- Barthes.
tado por el "compromiso". NunDe cualquier manera, sin duca había soñado en adherir a una
da,
se habría operado el regreso
formación militante. Pero le hade
la
distancia. Después de hacía falta un marco de objetiviber
"lanzado"
la semiología, ésdad, una catolicidad en la depenta,
al
dejar
de
ser una idea
dencia al margen de lo que él punueva,
al
volverse
una disciplidiera tener, si no resuelto, al mena,
le
inspiraba
un
tedio
siempre
nos aquietado. El podia endiscreto
pero
cada
vez
más
procontrar al mismo tiempo, creo,
fundo.
Tenía
necesidad
de
una
el punto de vista objetivo para
comunicación
más
directa
con
la
denunciar a esta "burguesía"
literatura.
Mayo
del
68
precipita
con respecto a la que se sentía
el movimiento. El efecto fue to~ terriblemente apartado, aunque

talmente indirecto. Barthes no
gustaba de agitaciones ni de tumultos. No le gustaba el orden,
aunque tampoco disfrutaba el
desorden. Aprobaba la cortesía.
A pesar de que sus amigos eran
simpatizantes de mayo del 68, él
no les resultó antipático. El efecto del cambio de costumbres en
Barthes es gradual, al advertir
que las minorías hasta entonces
vejadas y humilladas se sienten
orgullosas de ellas mismas. Sentia salir de un ghetto secreto y
salir, además, sin ninguna ostentación. Al mismo tiempo, sin dejar ahora de guardar su distancia, no experimenta la necesidad
masoquista de condenar, negar
y renegar del sujeto. Advertía
claramente que su placer es la literatura y que la literatura es
placer. Lo dice, lo escribe, lo
canta. En torno suyo, por lo demás, lo reafirman y lo confortan
sus amigos "católicos" (comunistas, maoistas) Sollers y Kristeva; ellos reconocen también la
primacía de la literatura y los
derechos del sujeto. De un modo
general proclamará en lo sucesivo las virtudes supremas de la
totalidad. Políticamente los amigos van a coincidir con los disi·
dentes del Este y a Roland
Barthes lo vamos a ver repudiar
sin vacilaciones, para siempre,
su catolicismo político (por lo demás siempre externo), dentro de
esta gran fiesta de la inteligencia de izquierda que celebra a los
protestantes del mundo llamado
comunista. Hasta entonces babia necesitado de diversos

~~

,~ y~e~-~v~;v/

11 r~
c~mos para disimular su disi- dado hasta más allá de los sesendencia profunda. En lo sucesivo ta años, su madre, madre idealiY g~acias a su consagración zada por todos aquéllos que la
-qwero decir no solamente la han conocido, su madre con
gloria literaria sino sobre todo el quien vivía, su madre vuelta
Col~gio- él se aceptó y se reco- consustancial a su vida de adulnoció en sus marginalidades.
to ... La muerte de esta madre es
el cataclismo que le siega el maSe ha reencontrado al sujeto nantial de su razón de vivir...
casi enseguida es su verdad
~rdida. Su verdad, el ser
Vivió sus últimos tiempos
sublime que lo había salvaguar- entre perdido y reencontrado ...

:ro

Sin duda, reencontrado llevaba
las de ganar: estaba rico de vida, de sensualidad, de curiosidad, Y es un accidente el que provoca su muerte. Pero no se
puede impedir pensar que una
vez gravemente herido todo en
él renuncia a la lucha por vivir.
Amaba vivir. Pero la madre estaba del lado de la muerte.
Traducci6n de Miguel Covarrubi&amp;s

�DE UNA ESCRITURA, LA OTRA

Francois Wáhl
1. Roland Barthes no era -al
contrario, sin duda, del visitante
de la presente exposición- uno
de esos concienzudos viajeros a
los que persigue el remordimiento de tener olvidada la corte de
una Médersa, el remordimiento
de echar una ojeada rápida a los
guardianes guerreros de Nan~
kin o de no encontrar todavía la
oc;sión de descubrir los Rothko
de Houston. En R.B. no había
ningún superego de la cultura. O
más simplemente, él había considerado tras la palabra -la
cultura- el mito, y desmontad?
en éste la naturalización teológica una en esencia, universal aq~ el Arte-, de un trabajo plural, infinito, no totalizable. De
ahí que, para decirlo de una vez,
R.B. tuviera horror por los museos a donde _:nos desconsuela
escribirlo- casi siempre rehusaba entrar. El no quería que nosotros -nosotros: la tradición,
la academia, o inclusive la
vanguardia- lo obligásemos a
ver en desorden; a ver Y admirar.

i

De esto no podemos concluir
sino que él deseaba escoger por
sí mísmo las obras en las que s~
detenía. De ningún modo: casi
todo lo que él escribió en tomo a
la pintura, lo hizo por encargo, Y
más de una vez se trataba de
autores que descubría pa~a 1~
ocasión. Por supuesto seria divertido reconstruir la ruta por la
cual le pareció "lógico" a F .M.
Ricci solicitarle a aquél, que se
autonombraba "el amante de los

signos", un texto sobre Arcimboldo o Erté; a Yvon Lambert
sugerirle una presentación de Cy
Twombly, etc.; pero pronto nos
daríamos cuenta que el placer
el recurso de R.B. fueron precisamente el no pasar por el filo de
un método establecido las obras
que le sugerían "leer"; abordar
cada pintura con una. frescura
preparada. La frescura del descubrimiento. Los recursos de
una escritura bastante segura de
si misma como para ser activamente comparada con otra.

r

2. El secreto y el valor de todos
los Ensayos críticos es el de no
superponer un metalenguaje
anónimo a un lenguaje de autor,
sino hacer entrar una escritura
-la originalidad de una
enunciación- en rivalidad con
otra. De ahí que él tratará
mucho menos de describir, cara
a cara, un cuadro, que de reencontrar -detrás de la lenguacómo fue producido; tratará menos de identificar una estructura
que de reestablecer en acto una
estructuración. Doble punto de
partida al término del cual el
escritor habrá desplazado la pintura y el trabajo del pintor
hab;á hecho desviar los códigos
d~ la escritura.
Así, esperamos del s~miólogo
que muestre cómo la pmtura es
un lenguaje,1 cómo puede tr~poner término a término el ~15tema -el modelo- saussuriano.
El responde que ésta es una pregunta "engañosa" y que hace

falta ' con J.-L. Schefer,, cam,
biarla por esta otra: ¿que sena
un cuadro fuera del sistema de
"lecturas", "relaciones" Y "relatos" que construimos? El sentido los sentidos, están en la
obr; pero no existen sino en el
"trabajo de codificación", en el
trabajo de la palabra, a donde yo
los destierro. El cuadro es lenguaje en el cual él se identifica
con su lectura, y ésta a su vez
con su escritura.
·
En un sentido inverso: ¿R.B.
descubre a Cy Twombly? 2 El lo
dice sin rodeos y se pregunta en
voz alta: ¿quién es Cy
Twombly?, ¿qué hace?, ¿cómo
llamarle a lo que hace? Y constata enseguida que no podemos
utilizar para este propósito las
"palabras de la cultura" (tal~
como: dibujo, garabato, pueril)
sino más bien hay que desviar el
uso codificado, devolver el lenguaje al trabajo. Leer ( d_ecir) en
las inscripciones producidas por
Twombly sobre sus telas, no el
trazo descürable que un acto decidido dejó, sino el gesto apenas
esbozado, sin estar todavía finalmente articulado, dunde se en~
cia el obscuro impulso de escn·
bir antes que haya escritura: todo io contrario de una caligrafía
y por tanto, la vaga alusión de un
trazo, "casi una mancha, una
negligencia" de la mano que se
arrastra. Y como simétricamente lo que queda de una escritur~,
su "residuo", después que ha sido borrada, tachada, que se convierta en graffitti "de sobra"

que dañe su base de papel. "Diríamos que no hay más que el recuerdo o el anuncio del trazo":
desvarío, incertidumbre, que
descubren la transitividad de la
lectura -el descüramiento de
"palabras" garabateadas por
Twombly sobre su tela- y restituyen a la escritura -así
"desconstruida"- su densidad:
deseo y residuo, suplemento. Esta vez es la escritura la que es
devuelta a su ser pleno de pintura.
3. En ninguna parte escribir es
levantar ante las cosas un espejo
en el cual reflejarlas pasivamen-

te.

Pintar es siempre un acontecimiento. ''Qué sucede
ahi? Tela, papel o muro, se trata
de un escenario donde todo
puede suceder"3 -y esto es precisamente la escritura en acto.
El pintor muestra el lápiz, el color y el grano de papel sobre el
cual se deslizan. Una señal ha sido depositada, puesta o lanzada
sobre el lienzo; incluso si hubo
Proyecto, este surgimientQ es en
su encuentro un azar: el signo
apareció. Y para él un sentido:
fue el menos directamente asignable, el que no rodeará sino un
circulo de laboriosos nombres.
Más todavía: esta escritura, la
que le da el valor -"el arte"es con frecuencia la sorpresa; en
la acumulación de trazos, una
ruptura, una incongruencia -tal
. contraste en el ángulo de una
Oda de Twombly; en su repetí-

ción -las Marylin de
Warhol4- , un movimiento: la
enunciación de la frase será tan
subrayada que la escritura escapa al estereotipo, produce una
"sacudida", un despertar: algo
como en el Zen, el efecto de
satori. En conclusión, ya que todo texto (todo cuadro) representa inevitablemente el intertexto
de todos aquellos que lo han precedido, el desplazamiento que él
opera en (y por relación a) este
pasado, es el acto último de la
obra: "toda la carga del drama
pasa a aquél que produce el lienzo: el sujeto -cuya tela hablaes (el pintor) él mismo", a quien
la escritura ha convertido en
acontecimiento.
Ciertamente, aun aquí, la señal del pintor dice sobre la escri.tura, mucho y poco. Los signos
(las letras) que yo trazo en este
momento son transitivos, y los
nombres a los cuales se refieren,
se encuentran impresos en otro
carácter, en otro cuerpo. La
escritura de la pintura -su
escritura material- es, al
contrario, su propio texto. Parece que R.B. ha experimentado
particularmente esta intransitividad del color. Ante todo, ella
siempre está ahí, obstinada: "El
color está ya en el papel de
Twombly, mientras que él ha
manchado ya, alterado, una luminosidad inclasüicable". Después, tan luego como es dominado, el lugar de la sorpresa: R.B.
reconoce5 comprar por su parte
los colores "a la sola vista de su

nombre", el cual "traza una especie de región genérica en el interior donde el efecto exacto, especial, del color es imprevisible"; y a propósito de la "iluminación". del pintor: "ver nacer al final de su dedo algo que a
la vez es esperado (este lápiz que
tengo sé que es azul) e inesperado (no sé qué azul va a salir, aunque lo supiera, sería siempre
sorprendido porque el color al
igual que el acontecimiento, es
nuevo cada vez)". Ahora bien,
esta incertidumbre, luego que la
aíslamos, paradójicamente se
convierte en un espacio de libertad: "Si fuera pintor, yo no pintaría más que los colores; este
campo me parece igualmente liberado de la Ley (no Imitación,
no Analogía) y de la Naturaleza
(pues en suma, ¿qué los colores
de la Naturaleza no vienen.de los
pintores?)." Hemos citado largamente porque se siente que
aquí R.B. cuenta su propia experiencia de pintar: manejar el
color es "la promesa de un placer", el color es "una idea sensual", "qué es el color?: un deleite". Al contrario del dibujo,
aparentemente.
El mismo gesto que, por otra
parte, hace pasar de la cerrazón
de la Obra al movimiento infinito
del Texto, lleva aquí al escritor a
sobrepasar la aplicación de su
grafía para abrirla a una especie
de Escritura generalizada, de la
cual el color es la substancia; y
el motor, el feliz impulso de tra- :!
zar.
f:Si•
,,

'

�4. Falta que la pintura se desdoble en "relato". Y que la opacidad de su significante, si retrasa la lectura mediante un juego
de relevos, de sospechas por develar, de efectos por detectar,
termine por enriquecer al texto
pintado de toda una circulación
de sentidos en varios niveles. Ahí
donde una critica mínima se contentaría con decir la "colusión
directa" de un signo y de su referente ("esta es una embarcación
del siglo :XVIl para el temporal"), no es menos sino más lo
que va a encontrarse narrado
por una escritura activa a través
de las aventuras de códigos apilados: códigos de la ideología, de
la mirada, de la construcción, de
lo vacío y lo lleno, de la mano...
Encontramos que a 20 años de
distancia (1953-1973), R.B. ha
propuesto como ejemplares dos
de estos relatos, de sentido exactamente opuesto.
En el primero de los Ensayos
críticos ("El mundo-objeto"},ª
que, por un lado, anuncia las célebres Suivantes de Foucault, el
discurso es en primer término
social: la pintura holandesa clásica "limpió propiamente la religión ... para establecer en su lugar al hombre y su imperio de
las cosas". De ahí lo que vemos:
hombres siempre, o en el límite,
una campiña y una mar humanizados (los puentes, los molinos,
los barcos). "Entonces los
hombres se escriben a ellos mis' mos sobre el espacio." Y sobre
: 1~ los objetos: objetos útiles, los de

ne a contar sus "relicarios" que,
la vida cotidiana, los fabricados
frustrando
toda posibilidad de
más frecuentemente, "cubiertos
denominación,
no muestran más
de uso". Ahora bien, el uso no
que
una
circulación
de desechos,
tiene relación con la esencia del
"el
reptil
intestinal";
y no como
objeto, con su idea, sino con su
una
simple
metáfora:
la
cavidad
superficie manejable. "La única
está
alú,
y
el
residuo,
y
el
excresalida lógica de una pintura, es
mento: la ondulación llena de
revestir la materia de una espemateria. He aquí la lengua, Por
cie de veladura a lo largo de la
decirlo así, imposibilitada de decual el hombre pueda moverse
sin romper el valor de uso del ob- cir aquello que no puede decir,
de nombrar mediante un trabajo
jeto." Lo que el relato holandés
muestrá de las cosas, es su infinito lo innombrable: el goce/
"brillantez", el barniz, lo sedo- el disfrute. El cuerpo "comienza
donde el Nombre termina''.
so, lo que lubrica la mirada.
Nada dentro del cuerpo, nada siEscribir la pintura holandesa
no la brillantez de las superfies
enumerar los objetos, desigcies, y si la mirada de los retranados
no por su substancia sino
tos burgueses penetra al especpor
sus
cualidades más aparentador, es como señal de la intimites:
escribir
a Réquichot es
dad (la autoridad) del sujeto, y
enunciar
la
transformación
de
no como descenso en la interioriuna
cosa
en
otra,
nada
las
califidad de la carne.
ca sino su integración en la magEste texto es célebre. El dedi- ma substancial. Este doble examen del cuadro en su escritura
cado a Réquichot,7 lo es menos,
-por un lado la afirmaéión del
pero no por ello menos notable.
"Réquichot no pinta sino su pro- sujeto soberano y por otro el despio cuerpo... su cuerpo por censo al trasfondo vertiginoso de
·dentro." A la obra. No el simple, una alienación-, ¿no es lo único
que nos permite leerlo?
desmembramiento de huesos,
... El mundo no deja nunca de
músculos y vísceras sino "una
escribirse.
De tal forma que, en
maquinaria de movimientos recualquier
escritura
que adoptepulsivos y disfrutables": el
mos,
no
hacemos
sino
transcriinterior descargado como una
birlo
que
en
una
escritura
distinbofetada a lo intimo. Eso se lee
ta
ya
se
encuentra
inscrito.
El
antes de descifrar su quehacer:
pintor
relata
palabras,
el
escricollages, aglomerados, pululaciones; aquí la pintura no está tor relata la pintura. Es al intemás del lado de la escritura, sino rior de este juego de intercambios -de este "intertexto"- que
de la cocina: caída, quietud,
inflamación, resquebrajamien- R.B. ha leído -ahora comprento, "mezcla": y la espátula en demos el porqué: una mir&amp;da
vez del pincel. En seguida se po- nueva y armada- la pintura. S

�ROLAND BARTHES O EL ESCRITOR
y SU ETICA

Jérome Serri
cuales se apoya entonces el disenarboladas como p~u_ebas,_ las curso sobre el arte -por lo meSin duda es una empresa desca- secuencias de una logica pic~obellada el querer reunir en un rial histórico-deductiva, en vir- nos aquél del que Barthes ha damismo lugar pinturas y textos tud 'de la cual cada pintor se ve do ejemplo. Sobre nadie más que
cuando el libro es a todas luce_s transformado en producto de un sobre sí mismo. Lo que cuenta es
precisamente el discurso qu~ un
más cómodo. Pero la exp,osisilogismo ( ... ).
lienzo
nos obliga a tener. V~a.se
ción, • en principio, tiene aqw allo
que
dice Barthes a propos1to
go de insistente. Pretende comBarthes hace todo lo contrario. de Twombly: " ... él nos provoca
partir un entusiasmo Y un
"Lo que llamamos 'histor_ia de la un trabajo de Jenguaje". 3
asombro: entusiasmo ante la
belleza de los textos de Ro~and pintura' -dice- no es smo una
Ciertamente, una obra no _sigBarthes, asombro ante el s~en- sucesión cultural, Y toda_ suc~
sión
participa
de
~a
Historia
nifica sino por el poder que t1e~e
cio que los rodea. Ahora bien,
imaginaria" .2 El no ignora, por de hacernos decir, pero el dec~r
"en materia de cr~tica de ,a~te ~
escribe Jean Mar1e Pontevia-,, si se duda, que un pintor pu~~ª mismo (que no cabría confundir
la aportación de Barthes habra ·nsertarse "dentro de una crisis con la primera verborrea que
sido ejemplar". Los textos 9-ue ~e la Historia" y cuida de "~~- llegue, por culta que sea) no vale
dedicó a Arcimboldo, a Erte, a jarle la huella de su_resp?nsabili- más que al ser " trabajado"• ~oRéquichot, a Twombly, son dad histórica". MeJor aun: sabe rno Barthes demuestra en la inejemplares no solamente por la muy bien que un pintor r~ra v_ez sistencia de un paréntesis (" ¿~o
pertinenc~a de las preg~tas que hace la economía de la historia, es realmente este trabaJo
plantean a la pintura, 01 por 1~ de la cual no puede evitar, a ve- -nuestro trabajo- el que ha~e
exactitud de las palabras que di- ces repetir los episodios pasa- el valor de una obra?"), trabaJo
cen al respecto, sino sob~~ todo dos'en su propia práctic~, de ma- es aquí la palabra clave. ~ora
por la concepción de la critica de nera que "con frec_uencia hay en bien, el trabajo de lenguaJe arte que en ellos se expone Y se un solo y mismo pmtor toda un~ tanto el del duelo com? el del
historia de la pintura", recorri- sueño- presupone una incorpoensaya.
da "a toda velocidad, por una ración del deseo: se alimenta de
a c u m u 1 a c i ó n d e d ,e s La mayoría de los críticos de incorporaciones bruscas"; el no la especie de excitación que proarte, hoy en día, son -para reto- la respalda a menos que sea ne- cura el contacto inmediato con
mar una vieja broma muy opor- cesario leer la pintura "fuera de una obra. Pero esta efervescentuna en este caso- los hacedores toda sucesión cultural"• Cuandº cia, por activa que ~ea, no es tode historia. Tan pronto les falta Barthes se niega a coloc8:r al davía de la categoria del trabael soporte histórico,. apa~ece el escritor o al artista "en la hilera jo: no tiene, de hecho, la_opo~uembarazo, el silencio -mcluso de sus congéneres", de en- nidad de acceder a ella s~o danel pánico. su gran quehacer es el contrarle "padres e hijos, para dose una forma de lenguaJe.
de deducir (Cézanne, de donde que él pueda reconoc~,r . a _los
Esta forma de lenguaje, ~ue es
Matisse, de donde Rothko, etc:, o unos y matar a los otro_s , ms15te
la
primera respuesta a la mt~ren el estilo de las genealog1~s en preguntarse -prosigue ~e~n~
pelación
de una ob~a, es el
bíblicas, Pollock, que engendro a Marie Pontévia- qué subsistrra
tivo.
Decir
de un pmtor ~~e toMorris Louis, que engendró a de la moderna crítica de arte
davía
es
posible
hablar de él
Noland, etc.). Doctorales, ~~n un
(
...
)
'
si
se
le
q~ta
es.
t
a
p~rte
(
como
Barthes
lo
dice de Rétono de infalibilidad pontiflcan- esencial de su discurso. Retiraquichot),
es
decir
de
su arte que
te, construyen, a partir de ~~s dos estos sostenes, sobre los
cuantas migajas de informac1on

ª?iJe-

es "erótico ( ... ), o travieso,
violento, sucio, elegante, pastoso, cortante, atormentado o poderoso". "La función del adjetivo -precisa J .M. Pontévia al comentar a Roland Barthes- no es
nombrar (no es un apelativo), sino calificar, esto es, evocar anafóricamente un objeto ya designado, una realidad de la cual,
por otra parte, es asunto (... ).
¿Qué es precisamente lo que
apunto -se pregunta- cuando
digo de una pintura que es
violeñta, o poderosa, o pastosa ?
¿Es la imagen misma, su
'hechura' o el objeto que le subyace? Y este objeto ¿cuál es? Seguramente no el objeto representado: no tendría ningún sentido
decir que son los girasoles de
Van Gogh los que son pastosos o
violentos, y, en una pintura 'abstracta', la noción misma de objeto representado pierde toda pertinencia. De hecho, a la pregunta
'¿cuál es el objeto que subyace a
la pintura?' no hay sino una respuesta posible: es el cuerpo; el
cuerpo del artista que, incorpo~ado en el trabajo del cuadro, deJó su marca en la hechura, dictó
al trazo su reserva, al color su
júbilo".
J.M. Pontévia tiene razón al
PGner en evidencia la negativa
de Barthes a colocar al artista
(que él estudia) en la "hilera de
s~ congéneres". Sin embargo,
Qlli.zá no subraya bastante que
esta negativa no es una decisión
sino la marca, en este terreno:
de la seriedad de una escritura.

Roland Barthes es escritor. Esta
es la razón de esta belleza y esta
pertinencia que encontramos en
todos sus textos. Ya escriba
sobre Arcimboldo, sobre Erté,
sobre las fotografías de Harcourt, sobre la pintura holandesa, la Torre Eiffel o el cartel
inglés, hay siempre la misma seguridad en la aproximación al
objeto, la misma agudeza de mirada, soberbia y poco común.
Reconozcamos entonces el genio del escritor, su asombrosa
originalidad, antes que buscar
en sus textos un método sobre el
cual la crítica de arte debiera
fundarse en lo sucesivo. Barthes
es grande precisamente en que
ninguna regla precede a su escritura. Siempre imprevista y sin
embargo siempre reconocible singularidad inaudita que se sumerge generosamente hasta la
universalidad-, es ella, la escritura, la que genera su propia
regla.

p~ado el deseo -escribe-, el
discurso vuelve a fuerza: el arte
se convierte en verborrea en el
momento mismo en que deja de
ser erótico" .4 Afirmar que el arte, en su esencia, es "erótico" es
decir que en él no deja de proclamarse el deseo del artista, y la
respuesta del Otro (aquél que lo
contempla) no deja de enunciarse. "El deseo -concluye
Barthes- funda en un mismo
movimiento el adjetivo y la crítica". 5 Entendiendo al adjetivo como la forma del lenguaje por excelencia, J.M. Pontévia se ciñe
muy literalmente al texto. "Adjetivo", aquí, está tomado en un
sentido muy amplio, permaneciendo más cerca de su etimología: se trata del atributo en tanto
que hace posible toda definición
Y permite así responder a la pregunta del sentido: "¿Quién es Cy
Twombly? -pregunta Barthes¿qué es lo que hace? ¿Cómo ua:
mar a lo que hace? Surgen palabras espontáneamente ( 'diseño', 'grafismo', 'garrapateo'
'torpe', 'infantil')".6
'

No rendirse a la evidencia,
siempre desconcertante, de ese
misterio de la creación, es
La obra verdadera -que no
arriesgarse a dañar la libertad será nunca ni la obra conceptual
esencial que gobierna el trabajo ni la ready mad&amp; porque tant¿
del escritor (o del artista).
en una como en otra el gesto creador se ve en entredicho- es
Barthes nos explica, en el tex- aquella que despierta un deseo
to que dedica a Réquichot, que el de palabra. Un deseo tal no enarte conceptual, al limitar su cuentra sin embargo su realizatrabajo a la estricta nominación ción sino en quien, antes de tener
del objeto, anula del todo la obra, definida la obra a estudiar, ha
y por este rechazo a toda bús- estado siempre habitado por la
queda formal agota en su origen pasión de la escritura. Si Roland
el deseo del sujeto. "Estando ex- Barthes habla con tanta exacti-

�efecto, cada momento del análi- guaje, amenaza siempre a
sis obtiene de nosotros una adhe- nuestra alma y a nuestra libersión tal que todo nuestro ser pa- tad.
rece realizado, aplacado, satis• El autor de este ensayo organizó una
fecho por ese texto que nos da lo exposición en homenaje a Roland
que nosotros no habíamos logra- Barthes bajo la denominación El texto y
do apropiarnos ante la obra mu- la imagen: cuadros de pintores y fotógrafos acompañados de pasajes escritos por
da, y que nos estaba prometido.
Barthes, tomados en su gran mayoría de

tud de las imágenes ( esta palabra debe entenderse en su sentido genérico) que lo retienen, es
que él es ante todo un escritor.
Sus textos, que apelan a la enseñanza de las ciencias !nunanas
sin que su poesía en ningún momento se encuentre alterada; esMitologias, Ensayos críticos, Nuevos entos textos se dan como una verUna vez terminada su lectura, aayos críticos y Lo obvio y lo obtuso. El
dadera parte de las obras que él
escritor y su ética" fue escrito para la
mismo considera. Como el autor nos ponemos a soñar, con una presentación de la muestra-homenaje,
extraña
nostalgia,
en
lo
que
de Partí pris de choses, Roland
tuvo lugar en el Pabellón de las Artes
habria podido decir de todas que
de París entre el siete de mayo y el tres
Barthes aviva nuestra sensibilidad, la saca de su somnolencia y aquellas imágenes de las que no de agosto de 1986 ( N. de la T.) .
habló... Si hubiera escrito, por
de su confusión, desenredando la ejemplo -pero esto es apenas Notas
madeja de "nuestras pequeñas concebible-, sobre Egon
percepciones". Para escuchar el Schiele, Edward Hopper o ... l. La peinture, masque et míroir. Ed.
sonido del mar -decia Leibniz- sobre Cosme Tura, ¡ese pintor William Black and Co., Burdeos, 1984.
I, p. 211.
es necesario que se escuchen las tan turbador de Ferrara! ¿Por Tomo
2. L'obvie et l'obtus, Eds. du Seuil, 1982,
partes que componen el todo, qué no habló de los pintores que p. 208.
que se escuche el rumor de cada amábamos? Pues no estamos 3. Ibid., p. US.
ola, o bien que cada uno de estos tan seguros de amar de la mis- 4. Ibid., p. 213.
pequeños ruidos no se dé a cono- ma manera a todos aquellos que S. Ibidem.
Ibid., p. 145.
cer sino en la confusa amalgama llamaron su atención. ¿Son ellos 6.
7. En el catálogo de la exposición Roland
de todos". De igual manera, pa- sus pintores? ¿Los tenia, él, que .Butbes, dessins. que habla organizado
ra escuchar el rumor de la obra amaba la literatura por encima en 1981, el museo de l'Abbaye Sainte(cuadro, cartel o fotografía) es de todo y escribió sobre pintura Croix, aux Sables-d'Olonne, encontraesta frase de Barthes presentada conecesario que escuchemos las sólo en respuesta a solicitudes? mos
mo un aforismo inédito: " El arte no copartes que las componen, que es- Barthes no ha considerado las mienza sino en su contorno, su marco, su
cuchemos cada pequeña ola de
museografla". No venla acompañada de
sentido. Lo sabemos, ciertamen- obras propuestas en su estudio referencia alguna mientras que las otras
te; convenimos en ello. Pero eso como pretextos ofrecidos a su citas tenían las suyas. Semejante definí·
de escribir. '' Animar el de- ción nos pareció por lo menos sorprenno basta. Roland Barthes nos lo deseo
safío de las cosas con palabras", dente. ¿No era una muy fácil concesión a
demuestra haciéndonos e~ escribía Francis Ponge. "Ani- Wla u otra vanguar:dia? Ahora bien, la
frase, extraída del texto que Barthes decucharlas una detrás de otra, llemar estas obras", parecen de- dica a Bemard Réquichot, la hemos revando a la conciencia los movitodos estos textos frente a encontrado en su contexto y con su vermientos ínfimos que no cesan de cirnos
sus imágenes. No se trata, en el dadero sentido. El adjetivo posesivo
remover nuestra alma -él diría fondo, de oponer a la tentación " su" -¿cómo habríamos podido
nuestro "cuerpo" (otra metáfo- del juicio un deseo de vivir según adivinarlo?- no remite a la palabra "arra). En cada linea, a veces en ca- la literatura -he aquí la ética de te" de la cita en cuestión, sino a la pa"objeto" de la proposición preceda palabra, una allegria no cesa Barthes- a fin de nunca dejarse labra
dente (no citada). He aqui, completa, la
de hacernos murmurar: "¡Cuán dominar por el estereotipo que, afirmación de Barthes: "En lo readJ'
: exacto es! ¡Qué bien lo ha vis- siendo la enfermedad del len- IDllde. el objeto es real (el arte no co¡~ to!" Cada hallazgo del texto, en
11

mienza sin? en su contorno, su marco, su ~ !· No se trataba entonces de una defi~useograf1a ) - por esto es que se ha J»' ruc1ón del arte, sino de una definición del
dido hablar de su tema de realismo
arte ready made. Imaginemos los abusos
queñoburgués" (en L'obvie et l'obt~ a los que tal contrasentido (al abrigo de

un nombre prestigioso ) podri a
arrastrar...
Versión de Libertad González

�CATALOGO

Roland Barthes
S.M. Eisenstein
"El tercer sentido:
notas de investigación
sobre 'algunos fotogramas de S.M. Eis~~tein" Cahiers du cmema, , 222, julio, 1970
(L'obvie et l'obtus, Ed.
du Seuil, 1982).

I
El sentido obvio. El sentido o~

vio es el "que se presenta mas
naturalmente al espíritu"• ( .. ·)
Algunas palabras sobre el sentido obvio, aunque no se~n el_~bjeto de la presente investigacion.
He aquí dos imágenes que lo presentan en estado P1:1fº· Las
cuatro figuras de la imagen I
"simbolizan" tres edades de la
vida la unanimidad del duelo
(fun~rales de Vakulentchuk) • El
puño cerrado de la ima_ge~ _II,
montado en "detalle", sigm~ic~
la indignación, la cólera r~pr~da, canalizada, la determn_ia~ion
del combate; unido m~tom~mcamente a toda lét. historia de
Potemkin, "simboliza" la clase
obrera, su poder y su vo~unta~;
ya qÚe, milagro .de Jnteh~encia
semántica, ese puno v15to al
revés, mantenido por su po~dor en una especie de cla~destlnidad ( es la mano que primero
cuelga naturalmente a lo _largo
del pantalón y que ens~gwda se
: cierra, se endurece, piensa a la

h

vez en su combate futuro, su paciencia Ysu prudencia) no puede
ser leído como el puñ~ ~e un camorrista, yo inclus~ diria: de un
.fascista: es inmediatamente un
puño de proletario. Porque se ".'e
que el "arte:• ~e s.~. Eisenstem
no es polisemico: el escoge e~
sentido, lo impone, lo abruma (si
la significación es desbordada
por el sentido obt1:1so, no por es~
es negada, enturbi~da ~ ; el sentl
do eisensteiano amqmla la ambigüedad. ¿Cómo? P,0 ~ el ag~egado de un valor estetlco, el enfasis. El "decorativis~?" de
Eisenstein tiene una funcion económica: profiere la verdad. Y~amos la imagen 111: muy clasicamente el dolor viene de las cabezas inclinadas, de las caras de
sufrimiento, de la mano que
sobre la boca contiene el sollozo;
pero todo eso dicho ya una vez
suficientemente, un r~sgo decorativo lo repite todavia: la su-.
perposición de las dos manos,
dispuestas estéticamente en una
ascención delicada, maternal,
floral, hacia el rostro que se
inclina. En el detalle _gene~al
(las dos mujeres) se mscribe
otro detalle; venido de un orden
pictórico como una cita d~ gestos
de iconos Y de pietá, no distrae el ge el énfasis. La estética ~ise~ssentido: lo acentúa. Esta acen- teiana no constituye un mvel intuación (propia de todo arte re- dependiente: forma p~rte d~l
alista) se vincula con la "ver- sentido obvio. y el sentido obvio
dad": la de Potemkin. Baude- es siempre, en Eisenstein, la relaire hablaba de "la verdad en- volución.
nde~
fática del gesto en l~s
circunstancias de la vida : Aqm, II
la verdad de la "gran circun~tancia proletaria" es lo que ex1- El sentido obtuso. El sentido ob-

~;ª

tuso parece desplegarse fuera de
la cultura, del saber, de la información.( ... )
La convicción del sentido obtu-

so la tuve por primera vez frente
a la imagen IV. Una pregunta se
me imponía: ¿qué es pues lo que,
con esta anciana llorosa, me
plar:itea la cuestión del significante? Rápido me persuadía que
no eran, aunque perfectos, ni la
cara ni el gesto del dolor (los
ojos cerrados, la boca descompuesta, el puño sobre el pecho) :
pertenecen a la significación plena, al sentido obvio de la imagen, al realismo y al decorativismo eisensteiano. Sentía que el
rasgo penetrante, inquietante
como un invitado que se obstina
en quedarse sin nada qué decir
allí donde no se le necesita, debía
situarse en la región de la frente: la cofia, la pañoleta por algo

estaban allí. Sin embargo, en la
imagen V el sentido obtuso desaparece, no hay más que un mensaje de dolor. Comprendí entonces que el tipo de escándalo, de
complemento o de abatimiento
impuesto a esta representación
clásica del dolor, provenía precisamente de una relación tenue:
la de la cofia caída, de los ojos
cerrados y de la boca convexa; o
más bien, para retomar la distinción del mismo S.M.E., entre
"las tinieblas de la catedral" y
"la catedral entenebrecida", de
una relación entre la "bajura"
de la colocación de la cofia, anormalmente estirada hasta las cejas, como en esos disfraces de
aire gracioso y bobo, la elevación circunfleja de las cejas descoloridas, apagadas, viejas, la
curva excesiva, los párpados
caídos pero cercanos como si
bizquearan, y la linea de la boca

entreabierta, garante de la linea
de la cofia y de las cejas, en el estilo metafórico "como un pescado seco". Todos esos rasgos (la
cofia graciosa, la anciana, los
párpados que luchan, el pescado) están allí como vaga referencia a un lenguaje un poco bajo, el
de un disfraz muy lamentable;
junto al noble dolor del sentido
obvio, forman un dialogismo tan
tenue, que no se puede garantizar la intencionalidad. Lo propio
de ese tercer sentido está -al
menos en S.M.E.- en confundir
el limite que separa la expresión
del disfraz, pero también en
ofrecer esa oscilación de un modo sucinto: en énfasis elíptico, si
puede decirse así. (. .. )
...Que una cúspide de cabeza
(la parte más "obtusa" de la
persona humana), que un solo

�Tomado de "Réquichot y su cuerpo",
prefacio a l'Oeuvre de
Bernard Réquichot, Ed.
de la Connaissance,
Bruselas, 1973 (L'obvie

El arte conceptual
...En el arte llamado conceptual
(arte reflexivo) no hay, en principio, ningún sitio para la delectación. Estos artistas saben
bien, a falta de otra cosa, que para extirpar definitivamente la
gangrena ideológica debe suprimirse el deseo por entero, porque éste es siempre feudal. La
obra (si así se le puede llamar todavía) no es ya formal, sino sola-

et l'obtus).
mente visual, al articular simple
y directamente una percepción y
una nominación (la forma, lo
que está entre la cosa y el
nombre). Por eso sería mejor
decir que ese arte es denotativo
más bien que conceptual. Ahora
bien, he aquí la consecuencia de
esta purificación: el arte ya no
es fantasmático; hay un escenario (puesto que hay una exposi-

cbW

~

, ,r,.:,,.. ,,

,\ f
•in t, _,

U

,,.,.,,,.. f.

moño (en la imagen VI) pued~
la expresión del dolor' aqw
ser
. . .
t -por la
es insigmhcan e
N
expresión, no ~or ~l dol~r~eñ:i
hay Pues parodia. Nmgun
burlesca: el do1or nO. está remerdado (el sentido ?bvio. de~ed~:10
manecer revolucion~rio, e
te
eneral que acompana la mue~
g
kul tchuk tiene un sentido
de Va en
"enhistórico). y sin em~argo,
carnado" en ese m?no, produ~~
corte una negativa de con
Uil:
. 'n' El populismo.
del chal
mmacio .
b · ) se
o vio .
de lana (sentido
- . a quí corruendetiene en el mono.
. za el fetiche, la cabellera, ~o~~
un escarnio no-negador e
. , Todo el sentido)obtuso
expresion.
e(su fuerza trastornado~a ~e r atiza en la masa excesiva e ca
bellos...

'l

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!,o
..,.

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~

ción), pero ese escenario carece
de sujeto: el operador y el lector
no pueden ubicarse en una composición conceptual, como el
usuario de la lengua no puede
ubicarse en un diccionario. A
causa de lo anterior toda la crítica se derrumba, pues ya no
puede tematizar, poetizar, interpretar. La literatura queda
suprimida desde el mismo mo-

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�!,Jna resplandeciente metonicapta la voz que o recibe Y
fija en su deseo. ¿De dónde viene
esa voz del esclavizamiento? De
todas partes: menos de los labios
q~e de_ la mano, de las ufias del
cigarrillo, de los pies desn~dos
de un nudo de la ,bata, de una flo;
que está en la habitación. Crepax ha re~onstituido las travesías ~e la mterlocución sadomasoquista. Pero cuidado, esta figura de la vulgata psicoanalítica
no está allí sino para engañar. lo
qu~ es _contado e ilustrado . es
quizá, sunplemente
·
.
, la histor1a
dedos suJetos hablándose.

lDl8

analógica) ni en la descripción
Crepax son de dos especies: el (la imagen evocada). En resumento en que no existe la pintureconocido como existente (en el midas cuentas, el erotismo de la
ra. El arte viene entonces a enmundo de los hombres): un láti- Historia de O (ilustrada por Crecargarse de su propia teoría. No
go, un sombrero, nalgas, una pax) no puede estar en lo que se
se puede hablar sino reduciéndo~ostura, una escena; y el recono- ve ni en lo que se lee. Está en esa
se a la palabra que podría
~ido como persistente ( en el postura universal, inmanente a
cumplirse en ella misma: al ser
nundo de O) : la identidad de un todo lenguaje, que no eleva ni la
expulsado el deseo, el discurso
~ostro, de un rictus, de un tipo, imagen ni el discurso, y que es la
recobra su fuerza. El arte se
ie un vestido, de una moda. Con interlocución. Esto es porque O
vuelve charlatán en el instante
~sos dos bancos de signos, la hismismo en que cesa de ser eróti- :oria de O va, viaja, y viaja bien, recibe de otros una palabra que
a su vez ella les devuelve; esto es
co. La ideología y su culpa han
;abiamente sostenida sobre los porque un juego tal de respuessido eliminadas; pero se pagó el
~ieles de una anécdota que es tas nos da la posibilidad de ver
precio del ocultamiento, la pér~ontada con todo el arte explosi- que el erotismo se cimenta, se
dida del deseo. En una palabra,
lO de la historieta ( del dibujo
sostiene y se propaga. La orden
la castración ...
:¡ue cuenta). Crepax es un buen que sus acompañantes le dan
1arrador. Sabe que la imagen continuamente a O, y de allí la
iebe estar viva, recogida en un turbación del libro, forma ideal
Crepax
relámpago ( detalle ínfimo o de la interlocución
Histoire d'O de Guido Crepax,
gran composición animada), pa- fantasmática, es la siguiente: el
Ed. Franco-Maria Ricci, 1975,
ra no detener jamás el suspenso. otro se anula excepto en lo que
Sabe que todo debe ser reconoci- escucha y obedece. Representa·
Milán.
io de golpe (los personajes, los do, colocado ante nuestra visión,
Escucho y obedezco... dicen a
objetos, las intenciones, los ac- bajo nuestra nariz, el órgano
cada instante los personajes sutos) para que la voluptuosa lógi- erótico de O no es de ningún mobalternos ( esclavos y genios)
ca de la narración pueda despleque pueblan Las mil y una garse sin contratiempos ante el do su sexo ( o sus senos, o sus nal·
gas), es -cosa insólita-: su orenoches. Es también lo que dice
lector. Este es, si así se le puede ja. Y he aquí lo que Crepax ha
O. Ella no dice otra frase, y es Uamar, el arte de Crepax. Su gecomprendido: él no ha dibujado
esta respuesta obstinada la que
nio está sin embargo en otra par- sino una oreja. O no está repreGuido Crepax ha debido variar te. ¿Dónde? En una manera de
sentada en mil posturas o bajo
en ciento sesenta imágenes. Un
insistir sobre un signo único, ex- mil partes de su cuerpo. Está
solo significado, en suma, pero tensivo a todos los signos anee- ·
decenas de significantes: he dóticos de la historia, y que mar- representada por lo que escucha.
aquí de nuevo la Metáfora, la ca con su quemadura (como fue "Levántate y siéntate ... Quiero
Grande, la Unica, la que dice in- marcada O) cada uno de los car- verte completamente desnuda ...
cansablemente "te amo" y fun- tones de Crepax: aquí es donde Ahora quítate la falda", etc.: es
entonces cuando el deseo pasa
da así el discurso lírico.
nosotros reencontramos nuestra ( el deseo del lector, del mirón).
Gran Metáfora.
Los ojos anegados en lágrimas,
¿Qué es un signo? Es un trozo
el óvalo del rostro, el pezón, el
de imagen, un freno de murEn resumidas cuentas, el ero- pequeño sombrero, la blusa que
mullo que yo puedo reconocer:
tismo (encuentro del deseo y de
11IDbral de signo sin reconoci- un objeto) no puede estar jamás cae, los tacones altos, todo se
miento. Como en toda serie le- en la representación (la imagen empapa de escucha.
gible, los signos formados por

~ d n de Miguel Covarrubias

�aquello busca, ensaya, pero vi- ( evidentemente, simplifico).
• la gran obra no " sursiblemente
Lo que está en juego en esta
ge"; la muerte de su madre, en
mutación
es, según yo, lo si1905, lo sacude violentamente, lo
guiente:
todos
los escritos de
Tomado de Magazine littéraíre. París, aparta un tiempo del mundo, P~Proust
que
preceden
a En
144, enero, 1979, pp. 26-27 ·
ro le vuelven las ganas de escribusca.
..
tienen
un
aspecto
fragbir muy pronto, sin que ~me~~•
mentado,
corto:
novelitas,
artíparece, salir de cierta agitacion
¿Por qué Proust, que hasta en- estéril. La agitación, sin embar- culos, pequeños textos. Se_ tiene
tonces sólo escribe textos bre- go, se cierra y to~a p~c?. a poco la impresión de que los mgreves, novelas cortas, pastiches, la forma de una mdec1sion: ¿va dientes están allí ( como se dice
tentativas abortadas de nove- a (quiere) escribir una novela o en cocina), pero la operación ~ue
las va du~ante el mes capital de un ensayo? Intenta el ensayo, to- va a transformarlos en platillo
se~tie~bre de 1909, a cambiar mando a medias las ideas de no ha ocurrido aún: no es "verhasta el punto de que la gran am- Sainte-Beuve, de un modo nove- daderamente eso". Y además,
bición de En busca del tiempo lesco, puesto que mezcl~ frag- de pronto (septiembre de 1909),
perdido tome forma y ~a redac- mentos de estética literaria, tro- "eso comienza", llega el moción del libro comience a zos escenas, diálogos, persona- mento unificador, la mayonesa
marchar a gran velocidad? Est~ jes 'que encontraremos más tar: se liga y no hace desde entonces
es el problema que plantea aqm de en En busca del tiempo perdi- sino aumentar poco a poco.
Roland Barthes.
do. Este ensayo (pala~ra- Proust practica por otra parte de
límite) titulado Contra Samte- más en más la técnica de los
La historia literaria comporta, Beuve 'forma un manuscrito que "agregados": él reinfunde sin
parece, pocos enigmas. Aquí, sin deja e~ 1909 en el Fígaro, Y,que cesar alimentación a este orgaembargo, hay una que t~ene .ª es rechazado en agosto. Aqm te- nismo que se expande, porque de
Proust como héroe. Esta historia nemos un episodio enigmático, ahí en adelante está bien formame intriga y me interesa tanto del cual no sabemos nada, un do. La grafía inclusive cambia:
más porque se trata de un "silencio", que constituye el sus~ Proust, ciertamente, siempre
enigma de creación (los úni~os penso del que yo hablaba: ¿que escribió como él dice, "al galoque son pertinentes para qmen ocurre en ese mes de septiembre pe" (y ese ritmo manual está r~
quiere escribir).
de 1909 en la vida o en la mente lacionado, quizás, con el movide Pro~st? La biografía siempre miento de su frase) ; pero en el
Nos complacemos en repetir lo reencuentra en octubre de ese momento en que En busca...
que Proust ha escrito solamente mismo año, ya lanzado a fond~ arranca, la escritura cambia :
una obra, En busca del tiempo en la gran obra a la cual, de ahí "se cierra", "se complica", se
perdido, y que inclusive s~ esta en adelante, va a sacrifica~ t?do, sobrecarga de correcciones que
obra es nominalmente tardia, to- retirándose, para escribi~la, resaltan. Resumiendo, durante
das las publicaciones menores consiguiendo arrancarlo casi. d~ ese mes de septiembre, se produque la precedieron no han hecho la muerte. Hay pues, dos posibi- ce en Proust una suerte de opeotra cosa que prefigurarla. Sea. lidades, dos vertientes por una ración alquimica que ha transEllo no impide que la vida creati- parte y por otra en ese mes mutado el ensayo en novela, y la
va de Proust presente dos partes de septiembre de 1909: ante~, la forma breve, descontinuada, en
muy diferenciadas. Hasta 1909, mundanalidad, la duda creat~va, forma larga, hilada, cubierta
Proust lleva una existencia mun- luego el retraimiento, la rectitud con una salsa.
' ; dana. escribe aquí y allá, de esto
El momento unificador: ca
prend

1

¡, ~

0

¿Qué es lo que pasó? ¿Qué es
lo que ha hecho que de pronto, un
mes de verano, en París, "eso
haya funcionado", y para
siempre (hasta la muerte de
Proust, en 1922, y mucho más
allá, puesto que nuestra lectura
presente, activa, no cesa de
aumentar En busca... , de sobrealimentarla)? No creo en una determinación surgida de la
biografía; cierto, los hechos privados pueden tener una influencia decisiva sobre una obra, perc
esta influencia es compleja, se
ejerce con retardo: no hay ninguna duda de que la muerte de la
Madre haya en alguna forma
"dado fundamento" a En
busca... ; pero ésta no fue lanzada sino cuatro años después de
esa muerte. Yo creo más bien en
un descubrimiento de orden creador : Proust encontró el medio,
quizás francamente técnico, de
hacer "plausible" la obra, de
"facilitar" su escritura ( en sentido operativo hablamos de "facilitantes").
Intuitivamente, yo diría que lo
que fue encontrado pertenece sin
duda a una de las "técnicas" siguientes (o a varias de ellas al
mismo tiempo) : 1) una cierta
manera de decir "yo", un modo
de enunciación original que
refleja de manera innegable al
autor, al narrador y al héroe; 2)
una "verdad" (poética) de los
nombres propios finalmente seleccionados; para los nombres
Principales de En busca ... ,
Proust dudó mucho; En busca.. .

parece marchar cuando los
nombres "correctos" son encontrados; y se sabe que hay
dentro de la novela misma una
teoría del Nombre propio; 3) un
cambio de proporciones; puede
ocurrir en efecto ( química misteriosa) que un proyecto por largo tiempo bloqueado se haga posible desde el momento en que se
decide bruscamente, y como por
inspiración, agrandar su talla;
porque, en el orden estético, la
dimensión de una cosa determina su sentido; 4) en fin, una
estructura novelesca, cuya revelación obtiene Proust en la
Comedia humana y que es (cito a
Proust) "la admirable invención
de Balzac: haber conservado los
mismos personajes en todas sus
novelas": procedimiento que
Sainte-Beuve condenó, pero que,
para Proust, es una idea de genio; cuando se sabe la importancia de los retornos, coincidencias, derrumbamientos, a todo lo
largo de En busca... , qué orgullo-

,/

·,1r:·

so se sentía Proust de esta composición por cruzamiento, que
hizo que ese detalle insignificante dado al principio de la novela
se reencuentre, al final de la
misma, profundizado, germinado, expandido; se puede pensar
que Proust descubrió la eficacia
novelesca de lo que se podría llamar la "acodadura" de figuras:
plantada aquí, a menudo discretamente ( digamos al azar, por
ejemplo: la mujer de rosa), una
figura se encuentra mucho más
tarde, por cruzamiento bajo una
infinidad de diferentes relaciones, para fundar una nueva
cepa (Odette).
Todo esto debería constituir el
objeto de una investigación, al
mismo tiempo biografica y
estructural. Y, por una vez, la
erudición estaría quizás justificada porque iluminaría "a los
que quieren escribir''.

�EL MITO EN ROLAND BARTHES Y
CLAUDE LEVI-STRAUSS
'

José María Infante
Roland Barthes ha sido ubicado,
popularmente, entre lo~ estructuralistas. Una caricatur~dibujo de Maurice Henry pu~hcada en La Qu.inzaine Littéran-e
lo muestra junto a Foucault, Lacan y Lévi-Strauss uni~ndo. así
gráficamente lo que la ~ag1!1ación popular había asociado s1mbólicamente.
Por mi parte, he sostenido que
la categoría de "estructuralismo" al pretender decirlo todo no
dice nada y que lo importante no
es ello la etiquetación, sino a
'
,
qué responde el concepto y como
opera en el contexto de la clasificación epistemológica.
La mayoría de la obra de
Barthes tiene, a mi entender, un
interés reducido sólo a especialistas o como en el caso del
discurso d~l amor y como él mismo lo ha aceptado, trata de cosas olvidadas, de algo pasado ~e
moda de algo excluido -del discurso 'político, del conductismo Y
del discurso marxista-. Sus
aportes a la construcción de una
semiología como ciencia, a la posibilidad de entender las culturas como una estructura compleja donde los objetos que en ella
circulan pueden verse forma~~º
sistemas es ya una noc1on
ampliamente aceptada, pero no
ha alcanzado más que a especialistas. Sin embargo, la escuela soviética de Tartu, dirigida por Lotman, ha hecho de es-

ta idea el principio orientador
general de toda su concepción
teórica y metodológica para el
análisis de las culturas.
Pero hay un texto de Barthes
sobre el que me interesa de manera especial reflexionar aquí.
Publicado hace ya más de treinta años, es una de sus primeras
obras y tendrá, precisamente, la
función de anticipar rudimentariamente lo que luego será toda
la arquitectura de su pensamiento. Se trata de Mitologías
(Barthes, R., 1980), donde Roland Barthes nos expone sus conceptos sobre el mito de una manera concreta, construyendo
sobre los fenómenos de la vida
cotidiana, omnipresentes, encontrándoles un significado Y anticipándose en esto a quienes
después han venido a decirnos de
la importancia de lo cotidiano en
el análisis sociológico y en la vida misma.
Los textos que componen las
Mitologías fueron escritos entre

1954 y 1956 para expresar como
en la vida cotidiana se entremezclan hechos en los que la interpretación desde el punto de
vista de la naturaleza debe ser
deslindada de la interpretación
que adopta una perspectiva histórica. Al final del texto se agrega un ensayo de interpretación
sobre el mito que según su propia afirmación intenta sistematizar los ensayos iniciales del volumen. Y es allí donde lo analizaremos, no sin antes hacer un rodeo.

El mito, que ha acompañado al
ser humano desde su origen en
este planeta, ha sufrido consideraciones de todo tipo. Desde
nuestros antepasados que, con
seguridad, no discriminaban la
pretendida verdad histórica d~l
relato mítico, hasta la actualidad, cuando el mito sigue apareciendo como inconciente en
cuanto tal para todos sus portadores, podemos encontrar la
más amplia variedad de concepciones e interpretaciones sobre
su sentido, su estructura, su presencia, su construcción o su
expresión.
Entre los griegos, el mito era
el contar historias, el efectuar
una narración, un relato, o también podría ser el argumento de
una obra teatral. (Kirk, G .S.,
1973).
Esta idea de contar historias
asoció al mito con los cuentos populares y planteó una cuestión
aún no enteramente dilucidada,
la del tributo entre una y otro o
también la de la causalidad original: ¿guardan alguna r~lación
entre sí, o son elementos diferentes? Para Kirk, la diferencia responde a la complejidad estructural· mientras que en el cuento
popular los personajes no tie~e~
nombres específicos sino genencos y al mismo tiempo carece~
de referencias a lugares espec1ficos, está centrado en la importancia de la narración y pospone
el valor del o los personajes, en
el mito los personajes y el héroe

son específicos, están ligados a
lugares geográficos determinados y su acción se hace mucho
más compleja, es presentado a
veces en forma fragmentada en
diversos episodios que mantienen alguna ligazón entre sí.
Agrega que lo que distingue
sobremanera a los mitos es su
fantasía ilimitada y no exenta de
contradicciones. (Véase que, en
principio -y como lo veremos
más adelante- esta clasificación o interpretación de Kirk
corresponde a la manera levistraussiana de entender el funcionamiento del mito, por oposiciones binarias.)
Creo que no es difícil mostrar
que esta clasificación no puede

mantenerse por mucho tiempo:
tomemos un cuento cualquiera,
por citar a un autor conocido y
que puede ser de referencia fácil, tomemos a Borges: en sus
cuentos siempre hay referencias
específicas; tanto, que por ello
· mismo pueden ser ubicadas como fantásticas. Sin embargo,
¿cuánta realidad o fantasía
Pueden tener los seres humanos
concretos y los lugares geográficos específicos para quien no los
conoce?
Por otro lado, parece innegable que cualquier estudio o referencia a los mitos no puede
Prescindir de la obra de Claude
Lévi-Strauss. Empezaré entonces por él para luego comparar
SU8 posturas con las de Roland

Bartbes.

El mito, su presentación, su
aparición, su análisis, su función, su significado, su objetivo,
su desarrollo, su transformación: he aqui las constantes en la
obra de Lévi-Strauss.
En un artículo producido en
1955 y que aparece en la
Antropología estructural (LéviStrauss, C., 1968a), donde se
habla de la estructura de los mitos, Lévi-Strauss establece los
elementos fundamentales que un
mito tiene, así como las condiciones para su análisis. Haciendo una analogía con los estudios
sobre el lenguaje, explica que los
antiguos estudiosos del lenguaje
percibían que las distintas lenguas tenían una serie de sonidos
elementales que eran coincidentes y pretendian a partir de allí
encontrar las regularidades que
hicieran patente el sentido. Sin
embargo, los lingüistas tardaron
mucho tiempo en darse cuenta
que un lenguaje cualquiera no
tiene nada que ver con los sonidos sino con la estructura que articula a éstos. La lengua es, entonces, una particular forma de
combinar sonidos en la que éstos, que son las unidades elementales distinguibles, no tienen ningún valor autónomo. Es muy importante comprender este descubrimiento porque de aquí se
derivarán formas de pensar en
las ciencias sociales y lo que ha
devenido en llamarse estructuralismo: lo que interesa no es
descubrir unidades sino la particular forma de integración; las

ciencias sociales deberían tomar
ejemplo de la lingüística y dejar
de pensar en la búsqueda de unidades -y en el concepto clásico
de causalidad- para buscar en
la estructura del sistema su
explicación y la interpretación
de su objeto de estudio. Además
de esta primera cláusula, hay
otras dos que pertenecen a estas
arquetípicas aportaciones de
Lévi-Strauss. En un cierto sentido, el mito maneja o se expresa
en dos lenguajes: el natural, ya
que todo mito pertenece a una
cultura poseedora de un lenguaje y el del mito, que es un lenguaje con propiedades específicas, en el que las unidades constitutivas ya no son fonemas y
morfemas sino de mayor
comprehensión. En tercer lugar,
estas propiedades del mito no
pueden ser buscadas en el nivel
en que habitualmente se desarrollan los análisis lingüísticos. (En cierto sentido, me parece que estas estructuras son las
que van Dijk denomina
macroproposiciones (Dijk, T.
van, 1980); se trataría de estructuras que se encuentran entre
las microestructuras y las
macroestructuras semánticas y
que tienen un nivel inferior al del
discurso.)
Posteriormente, el mito reaparecerá en El pensamiento
salvaje, donde se opondrá a la
expresión artística (LéviStrauss, C., 1964). Mientras el
arte se presenta como un conjunto que intenta descubrir una

�estructura, el mito es una estructura que busca construir un conjunto. El mito será siempre una
conjunción de elementos de partida para interpretar la realidad; que luego sus elementos se
inviertan o no, que reaparezcan
en otros mitos será indiferente;
así como de una lengua a otra
hay conversiones que la traducción intenta atrapar, así también
en los mitos hay transposiciones
que pasan de uno a otro y de una
cultura a otra. La estructura de
los mitos no conservará una lógica superficial, sino que habrá
que encontrarla en sus elementos más profundos; las transformaciones que los elementos del
mito presenten en su nivel aparente pueden ser engañosas y
por ello, confundir al analista. Se
intentará, siempre, encontrar la
estructura que las fórmulas tratan en vano de ocultar; las transformaciones, de todos modos, lo
serán en dos modelos, el metafórico y el metonímico y aparecerá
así la ley del pensamiento mítico: la transformación de una
metáfora de be culminar
siempre en una metonímia. Las
transformaciones harán aparecer los elementos ora en un plano, ora en otro, donde lo ímportante no será nunca el plano específico sino el conjunto de relaciones que guarda con los demás.
El recorrido de Lévi-Strauss
por el mito es múltiple y complejo en más de un sentido y para
probarlo, allí está la monumen-

tal obra que se inicia en 1964 y
culminará siete años después y
cuyo fruto son los cuatro tomos
de las Mitológicas. Será en esa
obra donde el mito será analizado, desconstruido, estructurado
y transformado en el centro de
las preocupaciones antropológicas de Lévi-Strauss y en la inevitable obra de referencia para
quien intente comprender qué
son los mitos. Por cierto que, para ello, es necesario efectuar la
primera inversión: no se trata
de entender cómo y por qué los
hombres son pensados en los mitos sino como éstos son pensados
en los hombres, ya que el mito no
será una explicación de la naturaleza sino de la cultura en primer lugar, aunque la naturaleza
esté siempre presente y necesite
a su vez de una comprensión para que el ser humano pueda
explicarse a sí mismo. Y lo que
es un obstáculo adicional, los mitos serán pensados por los
hombres sin que ellos se den
cuenta de ese proceso, serán
pensados inconcientemente
aunque éste sea un procedimiento colectivo (aquí quiero remarcar que en ningún momento se
podrá encontrar en la obra de C.
Lévi-Strauss algo semejante a
un inconciente colectivo, ni aun
como metáfora). Los mitos son
una expresión de lo sensible y
operan de la misma manera que
actuamos cuando queremos
expresar mediante el habla el
mundo de los colores y los sonidos: en el primer caso, prevalecerán las referencias metoními-

cas y extenderemos el objeto natural en su expresión de tintes y
matices, mientras que para denunciar un conjunto de sonidos
no nos queda otro recurso que la
metáfora: "marcados movimientos en semicorcheas muy
rápidas, que pudieran querer
evocar la celeridad de los movimientos del dios mitológico", o
"su serenidad tiene algo de religioso, especialmente en los pasajes iniciales" (Mata, F .X., 1987).
El mito y la música, como lenguajes, compartirán algo que los
hará esencialmente distintos a
otros lenguajes (aquí yo pondría
sistemas de comunicación, para
superar esa confusión semántica
en los pensadores franceses y ya
anotada por Wilden): se trata de
sistemas intraducibles, o donde
la traducción es innecesaria, pero que producen ideas o sensaciones símilares en cualquier ser
humano: en algún aspecto, la
música puede ser escuchada e
interpretada por cualquier ser
humano del universo sin necesi-•
dad de referencias a un idioma
conocido o específico. El mito y
la música hacen que quienes los
perciben pongan en función
estructuras mentales comunes
(Lévi-Strauss, 1968b).
Porque todo mito, para serlo,
debe alcanzar el estatus de obra
colectiva: no vale como manifestación individual. Una obra individual será un mito en potencia,
será una creación literaria o artística, pero para alcanzar la
condición de miticidad deberá

incorporarse al sustrato de la na y su experiencia clave, la de
mente colectiva. Y aquí cobra integrar sus relaciones con la
entonces la labor del estudioso cultura.
de los mitos un doble sentido, ya
que el análisis mismo de lo inY ya es posible establecer alconciente del mito debe agre- gunas reglas del análisis de los
gar el de hacer conciente -pro- mitos: 1) un mito no se debe inducir conciencia- lo que el terpretar nunca en un solo nivel
mito es. El que sean pensados de ya que en todo mito siempre s~
manera inconciente no debe ha- expresan numerosos niveles de
cer olvidar que es justamente explicación; 2) un mito nunca
porque pueden manifestarse a la debe ser interpretado solo, sino
conciencia como un objeto u otro en relación con otros mitos y 3)
que pueden ser interpretados y un grupo de mitos debe ser inque la conciencia puede recupe- terpretado en referencia a otros
rar así su fecundidad. El mito grupos de mitos y a la etnografía
permitirá así la unión de lo sen- de las sociedades de las que prosible y lo inteligible, de lo con- viene.
ciente y lo inconciente. Pero el
mito unirá estos aspectos en el
El mito, con todo, cumplirá
pensamiento, siendo el mito pen- una función especial: la de resolsar Y pensado a una vez (Lévi- ver, al menos en apariencia, las
Strauss, 1976). Pensamiento que contradicciones entre la vida
además, tiene la capacidad d~ real y la imagen idealizada de
ser transformador; en las rela- las instituciones sociales (Léviciones enunciadas por el narra- Strauss, C., 1973).
dor siempre hay transformación
de versión a versión, de cultura a
Para concluir este breve repac~tura y de época a época, doble so sobre la concepción leeJe de transformaciones que a su vistraussiana del mito, es precivez reproduce las transforma- so deslindar el mito de otras
ciones de lo real, esto a condición expresiones de la cultura. En
de que se tenga claro que el mito primer lugar, de la historia:
expresará siempre los niveles de ¿dónde comienzan y terminan
1~ real, lo simbólico y lo imagina- una y otra, la historia y la mitorio. Todo ello con la condición de logía? Siendo la última una forque no perdamos la perspectiva ma de historia sin documentos,
Yque si bien los mitos pueden de- sin palabra escrita, ambas
venir objetos, el objeto también tienen sin embargo puntos en cose convierte en mito y a través mún; tanto la mitología como la
de la historia de la humanidad historia que se hace en nuestras
retornará una y otra vez trans- sociedades tienen por objetivo
fonnado, mostrando la indiso- asegurar que el futuro permaneluble unidad de la acción huma- cerá fiel al pasado y al presente.

Pero para nosotros el futuro debería ser, en teoría al menos,
una obra abierta, mientras que
el mito, que es siempre una
estructura cerrada, no podría facilitar esto. Porque una diferencia entre ambas es que la historia tiene un carácter abierto y es
posible elaborar para cada
hecho o acontecimiento un relato
original, mientras que el mito es
altamente repetitivo y encontraremos los mismos elementos como perteneciendo a una herencia común, porque hemos perdido la conciencia de sus orígenes
(Lévi-Strauss, C., 1987).
En segundo lugar, del cuento.
La primera precisión que debe

hacerse es que para casi todas
las culturas hay una diferencia
entre mito y cuento, que tiene
que ver con la forma en que
pueden ser contados: mientras
el cuento no reconoce prácticamente regulaciones, el mito sólo
puede decirse en ocasiones ceremoniales específicas: en ciertos
periodos,
ya sean del día , del
.
ciclo estacional o ciertos días.
Otra diferencia es que mientras
el cuento suele tener una intención moralizante, en el mito la
tendencia es explicativa. (Aquí
debe aclararse que Lévi-Strauss
piensa en lo moralizante como
resultado de que todo cuentista
tiene una idea al contar un cuento y que esta intencionalidad o
percepción inconciente del objetivo del cuento es lo que le confiere su característica moralizadora, lo que -a mí así me

�parece- es altamente discutible, aunque entre las múltiples
acepciones de moral cabe la de
energía o fuerza entre otras.)
A diferencia del cuento, además, el mito conjuga una pluralidad de momentos y responde simultáneamente a un conjunto de
preguntas, de manera tal que
una sola explicación sirve o se
aplica a varios interrogantes
(~vi-Strauss, C., 1979).
En síntesis, el mito es para
Claude Lévi-Strauss:

Barthes una caracterización de
la tríada fundamental -signo,
significante y significado- apliFrente a esto-o junto a esto-: cada al mito, ya no al sistema
¿cuál es la concepción del mito lingüístico. Y aquí hay que precisar que, justamente para
que nos ofrece Roland Barthes?
Barthes, hay un desplazamiento
Como ya lo expresé, hay un so- del que hay que dar cuenta, de
lo texto donde Barthes se refiere tal manera que el mito conexplícitamente al tema. Aunque tendrá un doble sistema de signien otras obras hay referencias a ficación, o sea, significará doblevarios de los mitos de nuestra mente, de manera que si puépoca, es sólo en la ya menciona- diéramos representar esto metada donde se ocupa del mito fóricamente, tendríamos
(Barthes, R., 1980).
del cuento por su pragmática
y su finalidad implícita.

El mito es un habla: he aquí la

a) un relato de tiempos pasados que conjuga a la vez el
presente y el futuro;
b) una estructura que se integra a otras estructuras y
que procede a la manera de la
lengua;
c) un sistema de comunicación cuya finalidad es básicamente explicativa sin perder
sus caracteres expresivos;
d) una estructura que usa el
lenguaje en un doble sentido,
el natural y el del mito;
e) un sistema que opera por
determinaciones que se ocultan a la conciencia en cuanto
expresión colectiva;
f) una expresión de la cultura
para .cuyo análisis deben seguirse ciertas reglas metodológicas precisas;
g) un fenómeno omnipresente
en la historia, que se diferencia de ésta por su carácter
cerrado; y
h) un relato que se diferencia

primera definición, rotunda, absoluta, de Barthes. Si interpretamos "habla" en la perspectiva
saussureana, no nos queda más
que admitir que es una forma
concreta de expresión de un lenguaje, una de las formas que
puede asumir una lengua. ¿De
qué lengua se trata? De la lengua del sistema social, ya que el
habla mítica expresa sus mensajes bajo distintas formas materiales: las formas escritas, la fotografía, la publicidad, los espectáculos, la televisión, el cine,
la moda o el vestido. De esta manera, la mitología y la lingüística
pertenecen a la semiología. En
esto se acerca a la clásica postulación saussureana de que la semiología es la ciencia que estudia la vida de los signos en el interior de la vida social y como
tal, parte de la psicología social
(Saussure, F., 1983).
Y

encontraremos así en

lengua

1. si¡nificlnte

2. siQnilicido

3. siQno
l. SIGNIFICANTE

IIITD

11. SIGNIFICADO
111. SIGNO

IR. BARTHES, 1980: 206)

de modo tal que el lenguaje mitológico se constituye, para
Barthes, en un metalenguaje que
habla de un lenguaje objeto, el
sistema lingüístico, la lengua natural.
Pero para evitar la confusión
terminológica, habrá que postular un nuevo código: ya que el
significante del mito es el signo
de la lengua, debemos distinguir
en el mito este significante que
es diferente del significante del
lenguaje, pero que pertenece a
ella como .signo. Este signoSIGNIFICANTE tiene dos planos, el del lado del lenguaje, al
cual Barthes llama sentido; y el
del mito, al que se denommará

forma. El significado en el mito
toma el nombre de concepto y el
tercer término el de
significación. Si entendimos bien
estamos en condiciones de reescribir el conjunto de esta manera:
1. si¡aifQntt
IITO

2. s,nifQdo

3. signe• sentijo
l. FORIIA

11. CONCEPTO

111. SIGNIFICACION

Lo interesante ahora es que el
concepto, que es el significado
del mito, puede tener varios significantes o formas que lo representen, de manera que en los mitos no nos es dado postular una
relación biunívoca entre ambos
elementos; o dicho en otras palabras, cada elemento del mito y
los múltiples elementos de un
mito cualquiera y de todos los
mitos deben ser interpretados en
una estructura y no hay simbolismos uníversales. Pero nótese
una conclusión o deducción inevitable: a la inversa de la lengua, donde un significante puede
tener un número más o menos
ilimitado y arbitrario de significados, en el mito tenemos que un
significado ( concepto) puede
tener un número ilimitado de
significantes (
formas).
(Quisiera poner aquí también
"arbitrario", pero estoy seguro
de que Barthes no aprobaría mi
interpretación.)

Al inferir que en el mito, enton-

ces, el concepto es cuantitativa-

mente más limitado que la for- Y aun contradictoriamente, pero
ma, nos podemos imaginar que alcanzando su objetivo por el
la variedad disponible de ele- efecto que crea; la que puede
mentos a partir de los cuales el distinguir claramente entre senmito puede significar será resul- tido y FORMA, y puede destado de la diversidad de las fuer- cifrar así el mito, analizarlo y rezas sociales que se dan en una componer su significado de imcultura, y que la elección de una postura, de deformación del senu otra forma estará asociada a tido y éste es el papel del mitolólas expresiones que las luchas y go, el de descifrar y hacer patencontradicciones internas de la te, conciente, la deformación
sociedad en cuestión poseen, pe- que el creador de mitos impuso.
ro que en los diferentes estratos Roles contradictorios, los fabrien que la expresión aparece el cantes de mitos y los analistas de
significado se mantiene puro.
mitos no pueden estar sino
enfrentados. El tercer tipo incluLa significación, que en el sis- ye la aceptación del mito mismo,
tema de la lengua es el signo, que es la operación que realiza el
uníón de los dos primeros e im- consumidor de mitos, para quien
pensable sin ellos, adquíere en el FORMA y CONCEPTO se presistema del mito una presencia sentan como relaciones naturaespecial, ya que no se trata aho- les y por ello, ordinarias, comura de que el significado esté ocul- nes o habituales; no hay separato tras el significante, sino de ción entre significante y signifique aparece como manifiesto; cado y ya no se trata de elegir
por lo tanto, el concepto no esta- entre las varias formas aquélla
rá oculto bajo la forma, sino que, que represente de la mejor macopresente con ésta, su acción es nera el concepto, sino de elegir
la de defotmar el sentido, el sig- aquélla que precisamente produno del lenguaje y forma del mito. cirá el efecto deseado. La consecuencia será la confusión de los
Lo importante es que el signifi- planos de lo real y lo simbólico,
cante del mito, sentido y FOR- ya que lo que sólo es -y así deMA a la vez, puede ser tomado biera ser considerado- un sisteen uno u otro de estos planos y se ma de comunicación es tomado
producen así tres especies de como un hecho, como un sistema
lectura: la que pone énfasis en la factual (y aquí espero que quede
forma, haciendo así del signifi- más claro mi comentario antecante un elemento vacío de senti- rior de que Barthes no aceptaría
do, comportamiento que es el tí- la arbitrariedad del sistema forpico del productor d~ mitos, ma/concepto).
publicista o periodista, que divide un concepto y busca una forEl mito se vinculará con la hisma que lo exprese, parciahnente toria a través del concepto, que

�SISTEMA DE BARTHES

Silvia Mijares
es histórico por naturaleza, lo
que permite pensar que podemos
someter a los mitos a un estudio
diacrónico, en cualquiera de las
direcciones, desde el ayer hasta
hoy o viceversa. Pero Barthes
sólo abordará el aspecto sincrónico, basado en que nuestra sociedad es campo privilegiado de
las significaciones míticas, pensamiento claramente etnocéntrico y, por tanto, mitificador en
cuanto unifica sentido y forma
sin entender que esta presentación está históricamente condicionada y no es un hecho de la
naturaleza.

Roland Barthes en su libro
Sistema de la moda desarrolla

Sinópticamente, la postura de
Barthes sobre el mito podría ser
presentada así:
~•
a) el mito es una forma de
lenguaje, es un sistema semiológico;
b) hay un desplazamiento de
la expresión lingüística habitual a la expresión mitológica,
en la que, si bien se mantiene
la relación triádica, la recomposición hace que la nueva
estructura adquiera un carácter diferente;
c) los mitos son ahora objetos
que, incluidos junto con el lenguaje entre los signos que se
intercambian, son interpretables por su forma, su concepto o la relación entre estos
dos elementos;
d) ya no tienen una forma especifica o más bien, un esquema temporal de presentación, sino que son omnipresen-

los primeros pasos de la semiología aplicada, tomando como pretexto la moda tan difundida, llevada y traída. En su investigación descubre un sistema de significaciones que posteriormente
someterá a un análisis semántico. La moda como cualquier manifestación humana representa
un signo social, descubre un contexto cultural, económico, religioso, político, histórico, geográfico, étnico, etc.; cada uno de estos aspectos constituyen medios
de comunicación portadores de
significación.
/

(J -

&amp;

J~

tes;
e) la historia les constituye su
significación;
f) en el análisis del mito la
descomposición entre forma y
concepto es la operación fundamental.
Me parece que las diferencias
y similitudes son obvias y no
quisiera cansar al lector
mostrándole lo elemental: que
quienquiera obtenga sus propias
conclusiones.
Referencias
BARTHES, R. 1980 Mitologías, México:
Siglo XXI.
van DIJK, Teun 1980 Estructura y funciones del discurso, México : Siglo XXI.
KJRK, G.S. 1973 El mito. Su significado

y funciones en las distintas culturas, Bar·
celona: Seix-Barral.
LEVI-STRAUSS, C. 1964 El pensamiento
salvaje, México: Fondo de Cultura Ec~
nómica.
1968a Antropología estructural, Buenos
Aires: Eudeba.
1968b Mitológicas I: Lo crudo y lo
cocido, México: Fondo de Cultura Económica.
1973 Anthropologie structurale deuz, Pa·
ris: Plon (hay traducción española:
Antropología estructural, México: Siglo
XXI).
1979 "El mito y el cuento", en Sábado
(Suplemento cultutal de unomásuno),
No. 67, 24feb., 1979.
1987 Mito y significado, Madrid: Alían·

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MATA, F.X. 1987 Las mejores obras del
cl8.sicismo, México: Daimon.
SAUSSURE, F. 1983 Curso de Lingüística
general, Madrid : Alianza.
WILDEN, A. 1979 Sistema y estructura.
Madrid: Alianza.

carnar el mito del ángel caído,
pues para él es más importante y
más clara la palabra -creación
totalmente humana- que la realidad. Esta se presenta para el
filósofo griego como absurda e
irracional, pero la valoración del
concepto da lugar al nacimiento
del mundo lógico, el estrictamente racional y riguroso, donde
cada palabra es precisa y tiene
un sentido no sujeto a ambigüedades: todo lo real es racional y todo lo racional es real.
Aquello que no se pueda exponer
claramente con conceptos es incomprensible e irracional, por lo
tanto no existe. Repetimos, para
existir es necesario expresarse.
La realidad material es compleja, contradictoria y el hombre
establece su dominio en ella a
través de la palabra. La sujeta,
le da el sentido que a él le conviene y cuando descubre objetos
y fenómenos de la realidad se esfuerza en darles un nombre para
congelar el ser de las cosas, rescatándolas del devenir, del movimiento. De esa manera adquiere el conocimiento y aumenta el código de la lengua.

Nuestro autor, "interesado"
en la moda, "trata de aplicar
los conceptos y las reglas de
descripción de la lingüística a
colecciones de objetos que ya no
son lenguaje articulado, y de someter estas colecciones a un
análisis que podría ser el que se
aplica a una lengua cuando se
quiere conocer su gramática".
Al realizar sus estudios Roland
Barthes nos remite automáticamente a una vieja díscusión que
se dio en la antigua Grecia.
Tenemos una verdad cuando
Cuando Parménides descubre lo
que es el concepto, la palabra en definimos una cosa, cuando la
sí, se originan los primeros pel- encerramos en un molde: la padaños de la lógica y del método labra. Con ella arrancamos de la
científico. Descubre que el con- realidad infinita su esencia, limicepto es un elemento abstracto, tándola para humanizarla y hal&gt;ermanente, inmóvil, que con- cerla comprensible. Decir algo
serva en él mismo la esencia de de un objeto es definirlo y no perla realidad.
mitir que se escape jamás. Las
palabras son correlatos específiQuizá Parménides podría en- cos de la realidad y existen por-

que existe ésta. Podríamos decir, parafraseando a Marx, que
el concepto es el resultado del
desarrollo de la materia. El método científico tiene sentido en la
medida que ordena, sistematiza
y nos ayuda a conocer la realidad.
La lengua también es una creación arbitraria del hombre, útil
para la comunicación, para entenderse él y el mundo circundante. Pero a pesar de que la palabra es una abstracción y se desarrolla en un ambiente distante
de la realidad material, paradójicamente nos revela zonas
nuevas de la realidad y aspectos
cada vez más sorprendentes del
universo.
El lenguaje humano no es sólo
modelo de sentido sino también
fundamento. Se podría asegurar
sin temor a equivocarnos que no
hay moda total ni tampoco moda
esencial sin la palabra. De
acuerdo con Barthes, por método, no se puede colocar el vestido
real antes de la palabra. La rigurosa y exigente razón nos obliga
a ir de la palabra al objeto, en un
retorno dialéctico (sabemos que
primero es el objeto, luego la palabra, y al final vamos otra vez
hacia el objeto). Barthes se propone realizar un análisis sobre la
moda escrita: trata de construir
un sistema del sentido. El trabajo se ejecuta sobre los enunciados verbales dirigidos de manera exclusiva a rasgos o matices de vestimenta, que ideal-

�mente se constituyen en un sistema de significación. El trabajo
de Barthes no trata propiamente
ni del vestido ni del lenguaje sino
de la complejidad de la representación de uno en otro. El vestido objetivo o real es un sistema
de signos: escapa de la lingüística pero no de la semiología.
Si analizamos únicamente la
moda escrita, veremos que se
aparta del objeto real, su estructura está sujeta a relaciones universales que son iguales a cualquier sistema de signos. Es materia rigurosamente inteligible.
Al hablar del vestido escrito,
Barthes nos remite a tres vestidos: el vestido real, el vestido
imagen, el vestido verbal. Son
tres estructuras o universos distintos; la estructura real, tecnológica o de confección aparece
como si fuera la lengua madre,
el origen de donde surgen el vestido imagen y el vestido verbal o
descripción. Se pueden considerar estos dos últimos vestidos como lenguas o códigos derivados
del primero, como si fueran traducciones o representaciones del
vestido original o primigenio. La
traducción es imposible, más
bien cabría hablar de transformación o representación no continua, discontinua. Según
nuestro autor, la representación
o traslación de códigos sólo es
posible por medio de ciertos operadores a los que llama shifters;
éstos sirven para transformar
una estructura en otra. A pesar
de contar con operadores de tra-

ducción bien definidos, las
estructuras permanecen distintas.
Si se pretende estudiar el vestido de moda se tendrá que recurrir a cada una de las tres
estructuras; no se puede definir
ninguna aisladamente, es decir,
fuera de la identidad sustancial
qµe la compone. Hay que estudiar cada una aparte pero no todas a la vez, aunque todas las
estructuras se . relacionen para
formar el vestido de moda. El
vestido escrito no tiene ninguna
función práctica o estética, sólo
existe para dar significación.
Esta estructura es la que cuenta
con mayores posibilidades de encontrar la pertenencia semántica en toda su pureza. Se pueden
considerar a las palabras como
un sobrecódigo impuesto al vestido real: representan al vestido
que es en sí mismo un sistema de
significación.
La descripción del vestido de
moda se podría considerar como
un elemento de la cultura de masas. La elección de la estructura
escrita nos lleva de la mano a la
semiología y ésta a su vez nos
conduce a un conjunto de representaciones colectivas. En el
proyecto semiológico, lo que importa es construir un cuerpo que
contenga todas las diferencias
posibles de signos de vestidos,
pues lo que le da sentido no es la
repetición sino la diferencia. En
distinguir las diferentes unidades estriba lo interesante. Por

método tendríamos que eliminar
todas las notas que distraigan de
la estricta significación y conservar únicamente la palabra
como material transmitido por
la revista de moda, reductora
del vestido a su versión escrita.
Esta relación sería como la que
se da entre el mundo real y la literatura. Las funciones de la
descripción de la moda son por
definición las que la fotografía o
el dibujo no pueden transmitir.
Existen funciones del lenguaje
que la imagen y la técnica no
pueden asumir. Según Barthes
la primera función sería fijar la
percepción a un cierto nivel de
inteligibilidad. El lenguaje
suprime la libertad subjetiva,
también la incertidumbre. Traduce una elección y la impone.
Toda palabra sustenta una función de autoridad, determina un
único y preciso sentido.
Una segunda función de la palabra sería la de conocer, en forma general, el lenguaje. La palabra añade un saber, descubre
lo que hay detrás de la apariencia, quita el velo. La función del
conocimiento es posible porque
el lenguaje en que se apoya constituye en sí mismo un sistema de
abstracción que le permite captar mejor el vestido real y el dibujo, pues resalta accidentes Y
matices que los otros vestidos no
manifiestan en forma clara. Por
otro lado la palabra tiene también función de énfasis. Este se
sostiene en el carácter interior
del lenguaje: su discontinuo. El

vestido descrito, para Barthes moda. La palabra quita al vesties un vestido fragmentario en re-: do toda presencia corporal y lo superflua en muchos aspectos,
lación con el fotografiado o dibu- convierte en un objeto abstracto. fugaz, estereotipo de la imagen
femenina- nos muestra cómo al
jado. Las limitantes del vestido
aplicarle el método científico se
escrito no son materiales sino de
La imagen despierta una fascivalor. La lengua separa, clasifi- n~ci?~• la palabra una apro- descubren relaciones universales, leyes y normas que se inca, ordena, sistematiza.
p1ac1on; la fotografía está plena, tegran a un sistema de significaen tanto que la palabra es fragEl énfasis tiene dos funciones. mentaria, discontinua, se ubica ción. A nuestro autor no le intePrimera: actualiza la informa- en un sistema disponible. La re- resa la lengua francesa en que se
ción general que nos brinda la fo- lación entre vestido imagen y expresa la moda, ni la ropa, natografía o la imagen. La moda vestido escrito se comprende da de lo material. Se preocupa
actúa en este aspecto como la mejor si se refiere a la oposición por la traducción o representapropia lengua, para la cual la no- conceptual o clásica que data ción de una estructura en otra y
vedad de un giro o de una pa- desde los tiempos de Saussure, por las relaciones lógicas eslabra ayuda a restaurar el des- entre lenguaje y habla. La len- tablecidas en el vestido escrito.
gaste de un sistema. Por otro la- gua para el lingüista suizo es una
do, el énfasis que la lengua pone institución, un cuerpo abstracto Monterrey, Junio 15 de 1988.
en ciertos detalles del vestido al de limitaciones. El habla es la Bibliografía
nombrarlos queda rigurosamen- parte espontánea de esta institu~ adecuado: hace compren- ción que cada individuo elige pa- Barthes, Roland, El grano de la voz
Entrevistas 1962-19tl0, trad. de Nora Pas~
sibles, de manera analítica, las ra su uso, para comunicarse, pa- temac,
1• Ed., Siglo XXI, México, 1983.
razones que hacen de una colec- ra expresarse. La descripción
c!ón de rasgos un conjunto orga- está fundada en la manifestación
, Sistema de la moda, trad. de
nizado. La descripción orienta la de las limitaciones instituciona- Joan Viñoly y Michéle Pendanx Gustavo
'
percepción de la imagen, es un les que hacen esté de moda el Gili, Barcelona, 1978.
elemento de estructuración. La vestido representado.
Jakobson, Roman, André Martinet et al.
~escripción autoriza, instituye,
LlngüJatica Y signjficaci6n, Salvat, Bar:
celona, 1974.
impone un protocolo de descubriEl lenguaje ha constituido una
miento. El vestido se descubre de las preocupaciones esenciales
Velan, Yves, " Roland Barthes" en John
según un orden, una intención de la filosofía. Puede ser consi- K.
Simon (compil.), La mod~ critica
determinada que implica nece- derado como el medio que hace literarú francesa. De Proust y Valéry al
sariamente ciertos fines. Las posible la formación del pensa- estructuralismo, trad. de Coral Bracho,
funciones de la descripción, sean miento, además de ser un instru- t• ed., Fondo de Cultura Económica Mé'
. de fijación, de exploración o de mento indispensable para la teo- xico, 1984, pp. 320-350.
énfasis, tienen como objetivo ría. En el lenguaje queda cuajaInanifestar un determinado ser do todo el quehacer humano: hisdel vestido de moda y ese ser toria, suefios, fantasía, ciencia,
CO~cide con la propia moda. Sin- filosofía, etc.; la totalidad del
tetizando, el fin específico de la universo concebido por el
descripción es el de transformar hombre.
la impresión inmediata y difusa
d~l vestido imagen en un conociBarthes, al analizar la moda llliento mediato y preciso de la inscrita en la cultura de masas

•

�EL IMPERIO DE ROLAND BARTHES

Miguel Covarrubias
El imperio intelectual de Roland
Barthes dentro y fuera de Francia es un peculiar imperio: fragmentado y ambicioso. Eso es lo
que se desprende de la lectura de
un pequeño libro escrito por Jonathan Culler. Titulado escuetamente Barthes, el opúsculo de
147 páginas comprende diez partes numeradas y una ''Bibliografía", útil porque consigna las
obras originales de Barthes más
sus versiones existentes en castellano; también algunas antologias y estudios dedicados por
autores de lengua inglesa al
escritor francés o al estructuralismo. Las diez partes con que
Culler compone o descompone el
cuerpo humano e intelectual del
responsable de Mitologías, son:
"Hombre de talento", "Historiador de la literatura", "Mitologista", "Critico", "Polemista",
"Semiólogo", "Estructuralista", "Hedonista", "Escritor",
"Hombre de letras".

los productos de la nouveau roman y de inmediato hizo lo propio con Racine y Michelet, breve
muestrario de la ancienne littérature. Dejó la sincronía en
quién sabe qué manos para admir ar sin tapujos la
distanciaci6n de Brecht
mientras se declaraba -al mismo tiempo- sartreano. ¿Anduvo Barthes de la Ceca a la Meca
ideológica, metódicamente? Si
pudiéramos responder al unísono con Culler, diríamos que el semiólogo Barthes, el pensador
estructuralista Barthes es además -sobre todo- un escritor.
Vale decir, un artista reflexivo
de los que abundan en la literatura francesa contemporánea: Valéry, Bataille, Malraux, Sartre,
Blanchot, Beauvoir, Camus.
Además, tiene el don de la oportunidad, "olfatea" lo que en el
aire de su tiempo está, gracias a
su inventiva y a la aparente oscilación de sus temas.
Barthes tiene un sentido único de lo

A través de esas secciones lleque puede sorprender y sin embargo
seducir, qué paradoja o contravengamos a saber: quien llegó a ser
ción del hábito podría pegar, y en conconsiderado el crítico literario
secuencia, el contexto en el cual o en
estructuralista por excelencia
contra del cual escribe es determinan(Barthes se llamaría a sí mismo
te. Su maestría pertenece a una especie singular, propia para experimensemiólogoliterario) no fue en rea
tar con la inteligibilidad de nuestro
lidad eso, o sólo eso. Se ocupó
tiempo. ( Culler, op. cit. p. 26.)
de la literatura -de su historia,
teoria y crítica. Y también de los
Por eso, el imperio intelectual
mitos, los signos, las estructudel
que hablábamos al principio
ras. Señaló la "muerte" del
está
hecho de inteligencia, vaautor y elevó al lector hasta el
riedad,
sensibilidad y perspicaprotagonismo literario. Dividió
cia.
En
él se estableció, parece,
las obras entre legibles (las del
Sartre.
Antes
y después de la sepasado) y escribibles (las de
gunda
guerra
mundial el filósofo
' .. co vanguardia). Hizo inteligibles
' i: l.t')

: 1,,f-1
•

,•

t

existencialista pontificó, aunque
siempre declaró no ser jefe de
nada; según él, no sabe recibir o
transmitir una orden. Con todo,
Sartre imperó. Y en las postrimerías de su mandato intelectual, cuando dejó de inquietar su
idea del compromiso y su
mezclado existencia-materia, se
celebraban las exequias del
autor -decididas por Barthespara pasar enseguida a disfrutar
del texto. Atrás quedaba la ardua investigación estructural, el
frio entrecruzamiento de los discursos complicadores de la otrora pasiva madeja literaria. Llegó -regresó- la hora del hedonismo, la hora del gozo sin continuidad: El placer del texto,

Fragmentos de un discurso amoroso.
Hablábamos además de ambición. La de Barthes no era cerrada, obtusa. Al contrario, bien se
ha visto cómo su amplitud de
preferencias desorientó continuamente a sus seguidores. A este artista-pensador quizá
podríamos reconocerlo no en un
erudito estudio, sino en esa media página de Julio Torri
incluida en De fusilamientos, en
El descubridor
A semejanza del minero es el escri·
tor: explota cada intuición como una
cantera. A menudo dejará la dura fa·
ena pronto, pues la veta no es profunda. Otras veces dará con rico yacimiento del mejor metal, del oro más
esmerado. ¡Qué penoso espectáculo
cuando seguimos ocupándonos en un

~nto q~e acabó ha mucho! En cambio, ¡que fuerza la del pensador que
~o Hega ávidamente hasta colegir la
última conclusión posible de su verdad, esterilizándola; sino que se
complace en mostrarnos que es ante
todo un descubridor de filones y no mí~ro barr~tero al servicio de codiciosos accionistas!
Kant, 20-VI-1988

Jonathan Culler, Barthes, trad. de
Pablo Rosenblueth, ia ed., (Breviarios,
4~ ). Fondo de Cultura Económica México, 1987.
'

BIBLIOGRAFIA DE ROLAND
BARTHES

I

Critica Y verdad, Fragmentos de
WJ discurso amoroso, El grado
cero de la escritura seguido de
Nuevos ensayos críticos, El grano de la voz. Entrevistas 1962l980, Mitologías, El placer del
texto, SIZ (Siglo XXI, MéxicoBue~os Aires) ; Ensayos críticos
(Seix Barral, Barcelona);
El~ent~~ de semiología (Comurucac1on, Madrid)• La cámara lúcida. Nota sobre'1a fotogralla, Sistema de la moda (Gustav O G_ i 1 i .' B a r c e 1 o n a ) ;
Inv'=5tigac1ones retóricas I. La
antigua retórica (Ediciones
B~enos Aires, Barcelona);
Michelet (Fondo de Cultura Económica, México); Roland

Barthes por Roland Barthes Lo
obvio Y lo obtuso (Kairós, B~ce-

lona); Sade/Fourier/Loyola
(Monte Avila, Caracas); El susurro del lenguaje (Paidós).
11

' ' ( Conversación con Otto
Hahn)", en R. B., Lucien Goldmann, Claude Lévi-Strauss et
al., La teoría (Anagrama, Barcelona); " El análisis retórico"
en R. B., Henri Lefebvre, Lucie~
G?ldmann et al., Literatura y sociedad (Martinez Roca, Barcelona); "Análisis textual de un
cue_nto d~ Edgar Poe", en R. B.,
Julia KrISteva, Gérard Genette

et al., Lingüística y literatura
(Universidad Veracruzana, Xalapa); "De la semiología a la
translingüística (entrevista)'',
en R.B., Claude Lévi-Strauss
Ma~ice Godelier et al., Aproxi:
mac1ón al estructuralismo (Galerna, Buenos Aires); "Escrito-

res Y esc_ribientes", en R.B., Edgar Morm, Martín Heidegger et

al., La cuestión de los intelect~ales (Rodolfo Alfonso, Buenos
Aires); ''Introducción al análisis
estructural de los relatos" en
R.B., A.L. Greimas, Tzveta~ Todorov et al., Análisis estructural
del relato (Tiempo Contemporáne,~, Buenos Aires); "Entrevista • en R.B., Claude LéviStrauss, Marshall McLuhan et
al., Conversaciones sobre la
nueva cultura (Kairós Barcelona).
'
111

L'Empire des signes (Skira, Ginebr_a); Sade/Fourier/Loyola,
Racme (Seuil, París).
Kant-31-V-1988 .

�NOTAS ACERCA DE LA POESIA
Y SUS DUENDES

SEÑAS/
RESEÑAS/
CONTRASEÑAS

Nora Garro
Después de haber sorteado los
primeros obstáculos -primeras
lecturas, primer taller, primeros
versos, primeros poemas- he
comprendido que también en este orden de las actividades humanas uno no encuentra sino lo
que busca. Cuando llegamos a
territorios insospechados donde
lo que perseguíamos es sólo uno
de una infinita gama de matices,
esa búsqueda nos proporciona,
además, la medida de nuestra
audacia. Algo así debió sentir el
navegante que se lanzó a los mares en busca de la tierra de la pimienta y tropezó con un continente donde la pimienta era uno
entre muchos dones.
Me acerqué a la poesía por la
necesidad de poner orden en dos
BSpectos de la vida: el lenguaje y
las emociones. Tengo el secreto
anhelo de poder así definir un estilo de vida. Porque sentirse poeta, o mejor aún ser poeta, es un
modo de estar en el mundo. A mi
modo de ver, un modo armonioso
de estar, lo cual no descarta la
disonancia ni la discordancia;
sólo se descarta el caos.
En vano he tratado de definir
lo que creo es la poesía. A esta
altura de mi búsqueda, cual~uier definición es válida pero
lDCompleta. He aquí la vasta definición de Octavio Paz: " La poesia es conocimiento, salvación,
P0der, abandono. Operación caPaz de cambiar al mundo, la actividad poética es revolucionaria
PG1' naturaleza; ejercicio espiri-

tual, es un método de liberación teriosos, verdaderos, reales. Son
interior" (El arco y la lira, FCE, trozos de una realidad más
1956, p. 13). Definiciones como amplia y universal. Por ello a un
ésta dan una idea de la prodi- lector le puede parecer que el pogiosa tierra de la poesía. Entre ema "sugiere", pues esa realisus habitantes están los poetas y dad le ha afectado en forma sesus lectores. Hay quienes se han mejante, no igual. El lector que
aventurado tierra adentro y comparte plenamente el desquienes se quedan en sus orillas, cubrimiento que encierra el poparalizados ante tal magnificen- ema es aquel afortunado que dicia. Es que esta tierra nos invita ce: ¡esto podría haberlo escrito
a ser lo que somos.
yo, tanto me concierne! Puede
suceder que el poema sea una suEl silencio y las palabras im- gerencia para el propio autor.
ponen su majestad en el poema. Tan difícil es a veces tallar un
Ahora mismo, lector, te invito a trozo de realidad con las paguardar silencio y a romperlo le- labras. Agotado, impaciente,
yendo en voz alta
apresurado, presenta el diamante en bruto.
Con tal de que sepan las aguardo
no se apresuren flores de la
primavera. (Míshima)]

Dice el poeta Juan Bañuelos a
los alumnos de su taller que el
Esas palabras pesan, son vasi- poeta tiene ante sí el reto de enjas antiquísimas que guardan un cerrar el mundo en una nuez.
fruto milenario. El poeta es una Prodigiosa labor de simplificaespecie de mago porque deja en ción, profundización, exaltación
libertad a las palabras, les de- de un material infinito pues
vuelve su ser original, necesariamente ambiguo en su riqueza
Hay muchos mundos
y en sus posibilidades. Y no lo
pero están en éste. (P. Eluard)
hace a través de una suma de conocimientos o técnicas; es el reMe pregunto cuáles son los
sultado de una fuerza interior mundos a los que he pretendido
que utiliza las palabras para acceder en mis poemas. Al aborexpresarse (Ibídem, p. 53). El dar este punto sé que dejo en susresultado es el poema.
penso a la poetisa que en mí se
debate por ser y me convierto en
Puede parecer que el poema es inspectora de su incipiente launa sugerencia. Yo creo que su bor. Aun es irresistible ese imcreador, el poeta, exhibe en el pulso científico que me lleva a
poema un descubrimiento perso- iluminar con clasificaciones y
nal, producto de una búsqueda explicaciones lógicas a los pocos
solitaria. Lo exhibe descamado. duendes que he logrado cazar en
Son productos complejos y mis- mis poemas.
$

�PARA SER COMO SOY

Brikelys Vilaú Valdés
Existen en mí tres zonas de
"revelación poética". En la primera impera la razón, la filosofia, la psicología, la matemática
y una cierta música ordenada y
sin prisas. Allí no habitan las
emociones fuertes, sino las sentencias, las definiciones irrefutables. Es mi zona de escape, la
puerta falsa, la cabeza de un
gran cuerpo donde hay un orden
frío, previo a la experiencia propia. Entiendo que de esta zona
pueden surgir poemas verdaderos pues es una zona real, un material que está a disposición del
poeta. Pero para mí la sabiduría
es una herramienta incipiente,
las grandes ideas aún están madurando. Esta zona es mi Antártida y pretender cultivar árboles
frutales allí -así considero a
mis poemas- es una pretensión
suicida y prepotente.
En la segunda zona imperan
emociones poderosas pero que
he logrado controlar. A tal grado
que he logrado relacionarlas con
un referente objetivo. Estos poemas me han permitido un elevado grado de comunicación con
algunas personas que los han
leido. Rilke se ha hecho presente
con su aseveración: "Firme el
.pulso, temblando el corazón".
Los escasos y muy preciados
momentos en que he sentido mía
esa frase me han proporcionado
un extraño gozo. Extraño porque
hizo tambalear hasta caer un
prejuicio acerca de que todo
' 1/ 1
control implica un poder y todo
.' !,.,.,~, o(0 poder corrompe la materia
1

1

•- 1

• '

sobre la que se ejerce. En estos
poemas la poesía ejerce su poder
con plenitud y la materia, al
contrario de lo que afirma mi exprejuicio, se enaltece. El gozo
que proporcionan estos poemas
es el de hacerme más "leve".
Me permite distanciarme de la
realidad cotidiana y observarla.
Este vuelo genera conocimiento
de mí misma, de la realidad, del
tiempo, de los otros. Aquí cabria
la expresión
Poesía, oh, poesía, no me abandones
en el aire, poesía. (Yasuna. He cambiado la palabra amor por la de
poesía).

Por último, existe un hoyo
negro, la zona de mayor incertidumbre: la de las emociones no
controladas. Ello implica que
ellas lo controlan a uno. Más que
en las otras zonas, ésta requiere
de orden en la búsqueda de los
poemas que le conciernen. El intelecto decide abordar lo más
inaccesible, lo imponderable, lo
innumerable, lo imposible, lo innombrable, lo más mío, lo más
tuyo, utilizando palabras. Aquí
se encuentran la mayoría de los
poemas que no cuajan, el poeta
cansa a los diccionarios y gasta
gomas de borrar y con frecuencia siente que de ese material no
será posible extraer algún objeto
estético y de comprensión universal. Reto magnifico en que no
sabemos si lo que hemos
vislumbrado es lo que escribimos. En esta zona se lucha en
forma cruenta contra la falta de
sentido, la arbitrariedad de las

imágenes, la oscuridad propia
de las palabras, la limitación del
intelecto para abordar el corazón.
Hay un proverbio griego que
dice: "Ninguna empresa debe
considerarse de buen o mal término sino hasta que termine".
Esto elimina la posibilidad de
emitir juicios sobre la obra de un
poeta en gestación y, en general,
sobre la obra de quien aún esté
vivo. Por ello, la sociedad humana debería dejar ser a los indivi•
duos aquello que son, pues es un
camino que facilitaría la plenitud de las facultades. Asimismo,
quien abra un libro de poesía debe comprender al poeta que él
mismo lleva adentro o al interlocutor del poeta que él es. A partir
de esa aceptación -hecho que
por sí mismo le proporcionará
conocimiento- podrá abordar la
lectura de los poemas en cuestión, en espera del milagro de la
comunicación a través de la pa·
labra hecha poesia.
Zacamulpa, San Bartolo Ameyalco.
25 de noviembre de 191'/.

SOÑADOR
Nada impide soñar un pájaro azul
un fabuloso pájaro.
'
Nada impide soñar una mariposa
con vuelo transparente.
Nada impide que el soñador sueñ
.
con las cosas que sueñan los soña:ii;s~osas lindas,
Despiértalo para que sueñe con la vida.

SERONOSER
Si no fuera como soy
Y me ll~ara como no me llamo,
(parec1d~ ~ algo que dice M. Bodes)
Yno escr1b1era versos con ideas descabellad
para otros
as
'
Y no usara abrigos por las mañanas
Yno me quedara, a veces, con los oj~s abiertos...
Tendría que buscar cosas perdidas para ser como soy.

COSAS

I
dCadatvez que pienso que me voy a escapar
e es e mundo ausente
~reo que podría dejar de él un recuerdo
lDlplacable·
' ejemplo.
un verso, por

�II

Aveces,
hace falta que el tiempo no se haga cargo
de algunas cosas que deben vivir para existir.
Pero el tiempo es un torbellino que arrastra con
lo bueno y con lo malo,
y hasta con la vida de los que aman a Goethe.

REGION

�GRUPOS ECONOMICOS REGIONALES
Y PODER POLITICO LOCAL:
MORELOS EN EL SIGLO XIX

Doménico Síndico
La historia económica, tal como
la historia de las instituciones
políticas en el México del siglo
XIX, puede ser considerada c&lt;r
mo una historia regional, en el
sentido de que la falta de integración de un espacio económico y político nacional es un
rasgo determinante en el desarrollo del país desde la independencia hasta el período llamado del porfiriato y, aunque de
manera menos marcada, de los
años finales del siglo XIX. El nivel de desorganización de la
estructura pública, de las funciones del Estado central, fue
prácticamente total hasta final
de la guerra' civil y el triunfo de
Juárez: la desorganización era
tan grande que el gobierno nacional no podía siquiera garantizar la seguridad de las vías de
comunicación y transportes, elemento fundamental para lograr
una integración territorial que
sirviese de respaldo a la integración económica y política del
territorio.

;

No sorprende entonces que el
proyecto porfiriano tendiese no
tanto a lograr una integración
política del Estado, sino a seguír
las lineas políticas del mismo
Jaárez, eliminando cuidadosamente todo individuo que pudíera oponerse a la autoridad
central y buscando de este modo
asegurar el control del ejecutivo
nacional sobre toda otra forma
de poder existente. Se trataba de
garantizar el control sobre, y no
la eliminación de, los otros pode-

res a niveles loc::iles o regionales: Por lo tanto no desaparecieron las posiciones de fuerza a
nivel regional, aunque a partír
de los años de Juárez y consolidándose después en el período de
Díaz, se desarrolló una relación
de dependencia entre el poder
ejecutivo de los düerentes estados y el Presidente de la República, sin que llegaran a modificarse las estructuras descentralizadas existentes, logrando así Porfirio Díaz obtener un
reforzamiento político de la
autoridad central. 1
La dependencia política respecto a los jefes locales fue contestada durante un largo período
y con escasos resultados por las
asambleas legislativas regionales porque los gobernadores obtuvieron, a su vez, el incremento
de sus poderes sobre las otras
instituciones locales, mientras
éstas awnentaban sus atribuciones administrativas al mismo
tiempo que se reducían o desaparecían las atribuciones políticas.
Se logró finalmente llegar a un
compromiso que permitió la consolidación definitiva de la
centralización del poder político
en el ejecutivo, tanto a nivel nacional como regional, recon&lt;r
ciéndose al mismo tiempo la utilidad de mantener una estructura administrativa descentralizada.

Esta estructura de poder que,
repetimos, había sido concebida
en el período de Juáréz y llevada

definitivamente a cabo por Porfirio Díaz, respondía también a
necesidades económicas y políticas representadas por los grupos
más dinámicos y modernos de la
élite mexicana. La concentración del poder político en manos
del ejecutivo en México no podía
signüicar entonces la desaparición de las autonomías locales,
que fueron siempre muy activas,
sino simplemente la definitiva
subordinación de los jefes locales al jefe nacional. Esta subordinación tampoco signüicaba el
reconocimiento de la supremacía de un interés nacional: se
trataba más bien de una simple
ligazón política y personal representada por la persona del gobernador, quien se identificaba
cada vez más con el hombre de
confianza del jefe del ejecutivo
nacional. 2
Esta situación presentaba algunas novedades interesantes.en
lo que concierne a la organiza·
ción del poder y a la estructura
misma de la sociedad mexicana.
El arreglo con el poder ejecutivo
nacional suponía por lo menos
que los gobernadores.podían en
gran medida aplicar su política
sin interferencias y choques con
el poder central, logrando entonces defender los intereses loca·
les y garantizándose una base de
apoyo en su propio territorio;
apoyo que, por las relaciones antes delineadas, venía a servir
también de base al mismo poder
nacional.

Esta estructura resultó ser
muy eficaz, y capaz de crear las
condíciones para un real desarrollo económico y político del
país. Fue por eso, principalmente, que el porfiriato logró superar las condíciones de inoperatividad e impotencia política d&lt;r
minantes en el período que va
desde la independencia hasta la
guerra contra los franceses y,
consiguientemente, promover
las condíciones para el desarrollo económico del país.

el aspecto institucional se ha limitado fundamentalmente al
análisis de la función policial (en
general en lo que se refiere al
mantenimiento del "orden"
entre los indios de la región) y de
la legislación (el marco general
al interior del cual debían ordenarse las relaciones tanto ínter
como intraclasistas).

Este marco resulta en realidad poco satisfactorio, y en este
trabajo se intenta salír de su relativa estrechez para enfrentar•••
se a un problema más general:
¿cuál era el uso efectivo del p&lt;r
Las investigaciones llevadas a der local en las relaciones entre
cabo hasta ahora en el campo de los düerentes sectores económila historia económica nos permi- cos y políticos de la región? O
ten ya dibujar los rasgos funda- sea, ¿de qué manera el poder tementales del quehacer económi- óricamente enmarcado en las leco en el México del siglo XIX. yes y en el ordenamiento político
Estos resultados aparecen toda- institucional afectaba el quehavia algo incompletos, düíciles de cer de los hacendados, indios,
colocar en un contexto más mercantes y políticos en el estaamplio que incluya los aspectos do de Morelos?
sociales e institucionales que se
encuentran en la base del proceNecesariamente, en relación a
so de formación del México con- mis investigaciones y a mis intetemporáneo. Posiblemente una reses, el análisís se concentra en
de las razones de esta carencia, el estudio de casos específicos y
de esta sensación de inacabado ejemplos seleccionados y considebe buscarse en la ausencia, o derados en mi opinión signüica,cuando menos, en la escasez de tivos, capaces entonces de acla'trabajos capaces de reunír los rar problemas de orden general,
temas económicos e institu- aun cuando en su dinámica se
cionales, aun simplemente en el encuentren cpndicionados por su
cuadro de investigaciones particularidad.
microeconómicas, sin caer en la
anécdota de escasa o nula releEvidentemente, al escoger
vancia histórica.
unos ejemplos particulares existe el riesgo de ser criticado sobre
En mis estudios sobre Morelos la base de otros ejemplos disimi-

les; sin embargo, creo que en lo
que al trabajo del historiador se
refiere, el aspecto fundamental
reside en la capacidad de rec&lt;r
nocer, en la enorme düerenciación de lo acaecidp, lo que lleva en sí una signüicación más
amplia que su especüicidad y
que puede entonces ser considerado como un aspecto signüicativo del quehacer histórico.
Los ejemplos aqui presentados
no sirven entonces para aclarar
el comportamiento común a un
sector de la sociedad mexicana
en el siglo XIX, sino para subrayar las tendencias subyacentes
en una gran variedad de casos
distintos, düerenciac:Jos en sus
particularidades, que ·s e pueden
observar a lo largo de este periodo: no se trata entonces de
ejemplos de un comportamiento
"estadísticamente" mayoritario, sino, en mi opinión, de situaciones históricamente relevantes en cuanto aclaratorias de
las condiciones y tendencias
existentes, y por lo tanto signüicativas en la medida en que nos
permiten un mejor entendimiento de la historia del periodo.

•••
La estrecha relación entre el p&lt;r
der político local y los hacendados fue una constante a lo largo
del siglo XIX. En este trabajo
vamos a detallar algunas situaciones relativas al estado de
Morelos, donde las relaciones
entre los grupos dominantes y el

�poder local (en estos años representado también por el gobernador del estado) se desarrollaron
de manera diferente y variada,
siguiendo sin embargo una evolución lógica y constante a lo largo del periodo estudiado. Esta
relación sirvió fundamentalmente a los hacendados para lograr
dos objetivos: el control de la
mano de obra indigena y la conservación del -monopolio sobre
tierras y aguas por parte de sus
haciendas. Sólo en el último
cuarto del siglo XÍX a estas
preocupaciones tradicionales se
añadió la posibilidad de obtener
también de las instituciones políticas locales un apoyo para el fomento de la inpustria y de sus
propias actividades
productivas. 3 Algunos ejemplos,
escalonados en el tiempo, nos
ayudarán a detallar ciertos rasgos de esta relación.

en disputa. ·Esta opción se explicaba por el hecho de que. en el
cultivo del azúcar no era tanto la
cantidad de tierra lo que tenía
importancia sino su calidad y la
posibilidad de abastecerse de
agua en el territorio mismo. 5 Los
campesinos se negaron a aceptar este arreglo reclamando su
legitimo derecho sobre las
tierras que ellos ocupaban; no
obstante, a la larga, tuvieron que
aceptar el fallo arbitral del gobernador del estado, quien los
obligó a aceptar el acuerdo.

Interesa aquí observar que, en
realidad, el arreglo fue logrado
entre el ·gobernador y don Augustín de Eguia. Los vecinos de
Amatitlán sostuvieron que no podian admitir el cambio y llegaron a decir que en caso de que
fuesen obligados a ello, resolverían dispersarse y refugiarse en
los pueblos cercanos. Pero de na•••
da valieron sus quejas y fueron
convencidos y obligados al camEn el año 1838, por mediación del bio. Encontrándose en estado de
gobernador del estado, concluyó gran pobreza pidieron a don
un largo pleito entre la hacienda Augustin de Eguia y al gobierno
azucarera de San Vicente y el del estado una ayuda económica
pueblo de Amatitlán acerca de la para efectuar el traslado de su
propiedad de los terrenos donde pueblo; el hacendado se negó a
vivían los habitantes de Ama- proporcionar cualquier apoyo, si
titlán.4 Desde el pµnto de vista bien no pudo evitar que el gobierlegal ninguna -de las partes pudo no autorizara el aplazamiento
probar satisfactoriamente sus del traslado de los terrenos y
derechos., sin embargo el dueño proporcionara una cierta
de la hacienda, Augustin Vicente ayuda. 6 Resulta interesante anode Eguia, propuso un acuerdo al- tar cómo en el momento en que
ternativo: ofreció fincas de ex- el hacendado no logró obtener la
tensión mucho mayor, aunque de confirmación de sus derechos en
menor calidad que los terrenos los tribunales regulares, pudo

obtener un veredicto prácticamente ejecutivo de inmediato
que le permitiera recuperar los
terrenos de su interés al interior
de la hacienda.
Es difícil establecer hoy día
quién tenía razón en el pleito, pero anotemos que don Augustín de
Eguia pidió que se autorizara el
cambio no por tener un mejor derecho, sino porque sostenía la necesidad económica para su hacienda de obtener las tierras en
las que vivía el pueblo de Amatitlán, pueblo totalmente rodeado por haciendas de su propiedad y que pÓr tanto obstaculizaba el aprovechamiento de algunos terrenos y sobre todo el
abastecimiento de agua. Por estas razones logró obtener la decisión favorable del gobernador
del estado. 7 En este caso, se debe
destacar también la capacidad,
por parte del ejecutivo dei estado, de hacer respetar sus decisiones tanto por el pueblo de
Amatitlán, convenciendo a los
indios que en un primer momento se habían negado a trasladarse, así como por el hacendado,
en cuanto el gobernador decidió
demorar el traslado del pueblo
sin considerar la oposición de
don Augustin.
Estas condiciones ya no estaban reunídas unos pocos años
más tarde, como se desprende
del análisis del pleito que opuso
el hacendado Andrés Quintana
Roo al Gobernador del Estado de
México, don Mariano Ariz-

corrieta en el año 1849,8 pleito causa de este pleito Mariano
presentado en detalle en el tra- Arizcorrieta decidió abandonar
bajo de Jean Meyer, Problemas la gubernatura del estado de Mécampesinos y revueltas agrarias xico,:acusando a los hacendados
(1821-1910). Quintana Roo recla- de fomentar, con su irresponsamaba el uso exclusivo de las bilidad y egoísmo, revueltas y
aguas del río Huejocal, aguas violencias entre los indios de la
que también eran utilizadas por región.
los indios del pueblo de Amoloya.
Quintana" Roo obtuvo una deciEstos dos episodios parecen insión favorable en los tribunales e dicar que la función que los haintentó apoderarse de la fuente cendados asignaban al poder lodel Huejocal, no obstante la re- cal era simplemente la de defensistencia pasiva que opusieron der sus intereses económicos,
los indios de Amoloya, quienes, sin considerar la existencia de
considerando que su propia un marco más amplio de relasobrevivencia estaba en peligro, ciones sociales en la región. Es
decidieron enfrentarse al hacen- por esta razón que, en el momendado y se opusieron a la toma de to en que Mariano Arizcorrieta
control del manantial de manera 1no es capaz de responder a las
no violenta, limitándose a dejar- demandas de Quintana Roo, éste
se caer al suelo cuando el hacen- se levanta contra el poder local
dado y su escolta llegaron al lu- considerando que el gobernador
gar.
no cumple con su deber, deber
que en la apreciación del hacenQuintana Roo censuró a las dado se identifica sólo con la deautoridades del estado de Méxi- fensa de sus propios intereses.
co (al cual Morelos pertenecía
en aquellos años) por.no defenLa posición política de los hader suficientemente sus de- cendados, hasta mediados de
rechos; el gobernador del esta- siglo, presenta un aspecto de
do, Mariano Arizcorrieta, decla- gran rigidez. En aquellos años,
ró que no podía aplicar la orden en lo que a la actividad política
judicial sin utilizar por lo menos se refiere, los hacendados vivían
cien soldados, de·los que no dis- fundamentalmente al interior de
ponía, para ocupar el Huejocal. su propio medio, y sus necesidaEn consecuencia, Quintana Roo, des de poder político estaban licon el respaldo de otros promi- mitadas al control de los territonentes hacendados, acusó al go- rios de sus propiedades. 10 Sus rebernador de negarse a proteger laciones con el medio político
sus intereses. Los hacendados más general, es decir el nível redecidieron entonces armarse pa- gional, ·servían para garantizar
ra hacer cumplir la ley sin re- ya sea su control sobre las unidacurrir a las autoridades.9 A des productivas, ya sea para evi-

tar obstáculos externos a este
control económico, político y social. Cabe anotar que el ámbito
externo presentaba una dimensión bastante limitada, tratándose a fin de cuentas de los pueblos
y de los indios que rodeaban las
haciendas o estaban incluidos en
ellas. Puede entenderse entonces por qué era fundamental para los hacendados establecer
una relación privilegiada con el
poder local: el poder político
central en la ciudad de México
asumía un carácter abstracto
que no tenía influencia real alguna sobre el desarrollo de las haciendas y de sus actividades económicas; el control de las poblaciones indígenas estaba en manos de los jefes locales, de los alcaldes y jefes de policía. Era éste el poder que los hacendados
querían mantener bajo su propio
control. Así se explica el enfrentamiento inmediato y violento
con Mariano Arizcorrieta en el
momento en que éste no fue capaz de defender los intereses de
. Quintana Roo.
Algunos aspectos de este
enfrentamiento deben considerarse de la máxima ·importancia. En primer lugar la "conciencia de clase" (si queremo.s
utilizar esta terminología) que
demostraron los hacendados de
Morelos: los varios Mossos, Escandón, García Icazbalceta respaldaron inmediatamente a
Quintana Roo, comprometiéndose a crear una policía personal
armada para lograr sus objeti-

~

�vos. Además, todos ellos atacaron al gobernador de un modo
extremadamente violento, y lo
definieron como "peligroso".
Acusaron a Arizcorrieta de negarse a cumplir las órdenes de .
los tribunales y de fomentar las
revueltas indigenas, implicando
además que ellos no podían tener
confianza en este gobernador en
lo relativo a los derechos de propiedad sobre tierras y aguas. La
fuerza de los hacendados queda
demostrada por el hecho de que
Mariano Arizcorrieta fue obligado a renunciar a la gubernatura
del estado.
En la segunda mitad del siglo
XIX la relación entre el poder local y el hacendado sufrió una
modificación bastante sustancial y hacia finales de los años
70, mitad de los 80, el respaldo
del gobierno a los hacendados ya
no se limitaba solamente a una
actividad de policia para mantener bajo control a las poblaciones indígenas. En estos años
empezaba a asumir importancia
un problema más complejo: el
fomento a la producción agrícola
e industrial del Estado. 11 En consecuencia la función misma del
gobierno local tµyo-que modificarse.

.

',, o
•

~

' "I
: :,,
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u

1

Estos cambios se debían a la
pacificación de los pueblos indios, los cuales habían sido reducidos al interior de territorios
extremadamente limitados sin
posibilidad de controlar el uso
del agua (elemento vital para el

cultivo de la caña en la región); hacienda babia empezado a utilipor otra parte, las modifica- zar maquinarias modernas y los
ciones técnicas en el sistema de transportes en el interior del
producción del azúcar habían país estaban obstaculizados por
permitido un notable aumento de la guerra civil y la presencia de
la productividad en relación a bandidos. Por esta razón, a UD
las necesidades del periodo, aso- crecimiento notable (aunque ~
ciado a una menor necesidad de davía muy limitado en comparamano de obra indígena; durante ción con los resultados logrados
algunos años se consiguió de este en las décadas posteriores) de la
modo disminuir la tensión social producción no correspondía UD
en el estado. En lo fundamental, aumento proporcional de la cael cambio de actitud se debió al pacidad de absorción de los merhecho de que el problema princi- cados locales, ni tampoco un creinpal para los hacendados ya no cimiento de los territorios
13
tegrados
en
las
haciendas.
Los
estaba relacionado con el control
de la población indígena sino con productores se encontraban enun factor más económico, y a tonces en la necesidad de tener
que crecía la importancia a nive- que disponer de cantidades de
les nacionales, o por lo menos in- azúcar que no podían vender, y
terregionales, del apoyo del po- proyectaban organizarse para
der político al desarrollo y fo- su exportación hacia Europa, fa•
mento de las actividades econó- vorecidos en este proyecto por
las malas cosechas europeas, en
micas.
particupar por la pérdida, prácEl gobierno del estado de Mo- ticamente total, de14 la cosecha en
relos trató de intervenir en el Francia en 1876. El gobierno
asunto del fomento a la produc- del estado decidió entonces inción: en 1875, el gobernador tervenir, instituyendo un nuevo
Francisco Leyva, dictó una ley impuesto sobre la fabricación
regional con la cual pretendía del azúcar y destinando este dipromover el desarrollo de la pro- nero al pago de un premio a la
ducción de azúcar, favoreciendo exportación.
su exportación.12 El plan del goEl mecanismo no resultó satisbierno se enmarca en un mofactorio
para los hacendados, en
mento muy particular de la mocuanto
las
cantidades debidaS
dernización de las haciendas de
por
el
impuesto
y las recibidaS
la región: en este periodo el procomo
premio
se
anulaban sólo
ceso de eliminación de las hacuando
un
productor
exportaba
ciendas menores y de concentraexactamente
la
tercera
parte de
ción y racionalización de la prosu
producción.
Si
exportaba
meducción en los trapiches mayonos
pagaba
más
en
impuestos
de
res estaba prácticamente
lo
que
recibía
en
premio,
si
supeconcluido: Aún así, tan sólo una

raba .dicho porcentaje empezaba
ef~tlva~ente a recibir su preDUO. Evidentemente, tal sistema
en~ontró dificultades para ser
aplicado. Los hacendados mismos se. opusieron presentando
sus queJas a los tribunales y aleg~ndº que ningün resultado podía obt_enerse por medio de este
mecanismo, el cual técnicamente se limitaba a sustraer efectivo
ª.algunos de ellos para transfenrlo a otros; sostenían, además
qu! la posibilidad de exportar ei
azocar desde el estado de Morelos era prácticamente nula dado
que _las comunicaciones entre las
haciendas Y la ciudad de México
eran muy difíciles a causa de la
gu~rra civil Y de los bandidos
qwenes permitían el tránsito d~
las ~ ercancías sólo a cambio de
continuos pagos; por otra parte
aun cuando el azúcar hubiese n~
Pdo a la capital, la interrupción
del f~r;ocarril por Veracruz no
J&gt;enmtia realizar la exportación.
.. Ade1:Ilás,, de estos aspectos
. té~m~os , los hacendados
esgrtnuan una razón mucho más
Pro~unda para .ºPº~~rse a la ley:
segun la Constituc1on mexicana
el
. gob.ierno estatal podía crear•
IIDpuestos única Y exclusivarnent~ para obtener el dinero ne~rio para gastos públicos; no
PC&gt;día, entonces, imponer un im:~esto Y destinar el dinero reciido a pagar un premio a partieulares. 1s

PO; el hecho de que durante el
prim~r año de vigencia de la ley
tan ~olo un hacendado, Mendoza
Cortma, ~abía logrado exportar
una cantidad de azúcar notablemente ~~yor que el tercio de su
produccion, obteniendo así el derecho a un crédito que debía ser
devuelto. P?r el estado con el dinero recibido de los impuestos.
~endoza Cortina, en efecto, pre:,
s10naba a las oficinas competentes para cobrar lo que se le debia. 1s

Su~gen entonces con gran evidencia dos factores relevantes
en lo que concierne al tema de
~uest:o trabajo: por un lado, el
mteres del gobierno local en fomentar el desarrollo económico
de 1~ región, aun si en este caso
particular no consigue resulta~os trascendentales; por otro la
unpo~ncia ya casi determinante qu~ iba asumiendo, para obten~; dichos resultados, la integracion d.e un mercado nacional y la
seguridad de los transportes.

. Una vez más, estas atribucio~es quedaban en manos de los
gobiernos regionales, en tanto
~ue el gobierno nacional se veía
mvolucrado en guerras civiles y
P~oblemas de tipo más propiamente político. De este modo
el fomento a la economía se atribuía a una ley regional, mientras
que los hacendados reclamaban
al gobernador la protección de
La postura de los hacendados sus transportes Yla seguridad de
estaba condicionada también las carreteras.

La importancia de este segund.o factor aparece como evidente
51 se considera que todavía en
1~76 enviar azúcar desde la hac1en_da de Tenango (Cuautla) a
la cm_dad d~ México significaba
asumir un nesgo bastante grande. Un transporte de 237 arrobas
de azúcar prieto en panes y 1740
arr?~as de mascabado de expor~cion desde la hacienda de propiedad de los García Icazbalceta
tuvo esta suerte:
"Cerca de la hacienda se le exigió un
pago de 70 pesos, después de otros 20
m~s adelante un jefe se apoderó de ~
mita~ d~l ~zúcar en panes, además un
otro m~~1duo se llevó lo que quedaba
Y por ultuno en Santa Marta, en los
alrededores de la ciudad de Méxic
fue confiscado el mascabado, que er~
todo lo que quedaba del cargamento Y
fue devuelto sólo después de haber pagado 105 pesos. De todo esto resulta
que ca_~a arroba de azúcar para exportac1on llega a costar, además de
los gastos ordinarios, aproximadamente 32.5 cen~vos, lo que corresponde a la ganancia de la hacienda. Por
otra parte el personal encargado de
los transportes se negaba a continuar
t~ansportando los productos de las haciendas, a causa de los pagos que se
veían o~ligados a desembolsar con
. gral! dano para los intereses de los
duenos... " 11

El problema fundamental, entonces, no era tanto el de expor~~ el .excedente de la produccion, smo el de lograr hacer circular la producción misma en el
mercado interior: no es casual
que el espectacular crecimiento
de la, producción que empieza en
la de~_ada de los 80 haya sido
tambien el resultado de la conso-· fB

�EL RUIDO

Arturo Chávez Carmona
lidación del poder central nacional y de la capacidad de los
gobernadores locales para mantener expeditas y seguras las
vías de comunicación.
Cabe considerar que los hacendados obtuvieron que esta ley
nunca fuera efectivamente aplicada y que en consecuencia jamás pagaron el nuevo impuesto;
lo que demuestra, una vez más,
que en sus relaciones con los órganos del poder local y regional
ellos conservaban una muy considerable capacidad de intervención y de defensa de sus propios
intereses. Resulta también que
los "actores" políticos principales siguieron siendo los mismos a
lo largo de todo el siglo: los grandes hacendados y el gobernador.
Las demás instituciones públicas se limitaban más bien a ejercer funciones administrativas.
NOTAS
l. Este argwnento está desarrollado por

Doménico Sindico en "Stato e Societá in
Messico durante il XIX secolo lungo", en
Analisi Storica, Schena Editore, año II,
N. 2, 1984.
2. El estudio de las relaciones entre el
presidente y los gobernadores a lo largo
del Porfiriato es por cierto un tema
complejo. Debe tomarse en cuenta que
hasta durante el periodo del gobierno del
gener~l Bernardo Reyes en Nuevo León
las observaciones . hechas en el texto
mantienen su validez incluso en los periodos de declarada enemistad entre ambos: en el momento en que desapareció
la "confianza". Bernardo Reyes fue
reemplazado.
~

3. Los aspectos más tradicionales han si-

do estudiados por la mayoría de los estudiosos que se han ocupado de Morelos,
desde Ward Barrett hasta J ohn Womack.
En lo que concierne al fomento a las actividades económicas, ver Roberto Melville, Crecimiento y rebelión. El desarrollo económico de las haciendas azucareras en Morelos (1880-1910) (México:
Ediciones Nueva Imagen, 1980).
4. Las referencias a este pleito se encuentran en un libro de Juan Dubernard,
Santa Ana Amanalco (Cuernavaca,
1975). En los anexos aparecen transcritos algunos documentos oficiales que se
refieren a este pleito.
5. Un ejemplo significativo es el de la hacienda de Santa Clara: en 1897 sólo el 3%
de sus tierras se utilizaban en el cultivo
de la caña. Arturo Warman, ... Y venimos
a contradecir. (México: CIS--INAH, Ediciones de la Casa Chata, 1976).
6. " Testimonio del expediente sugerido
por superior orden de E .S. Gobernador
del Estado sobre la traslación del pueblo
de Amatitlán a los terrenos que formaban la Hacienda vieja de A.manalco, en
las inmediaciones de esta Ciudad". Anexo Núm. 1 al libro de Juan Dubernard,
Santa Ana ...
7. "Testimonio... "
8. Jean Meyer, Problemas campesinos y
revueltas agrarias (1821-1910) (México:

SepSetentas, 1973).
9. La decisión fue tomada por un grupo
de hacendados entre los cuales figuraban
Garcia Icazbalceta, Goribar, Yermo,
Cortina Mendoza. Iturbide, Rondero y
Quintana Roo.
10. Por cierto no debe entenderse que los
hacendados no tuviesen intereses diversos fuera de sus haciendas. Aquí nos referimos simplemente a los intereses políticos en relación al poder local.
11. En el último cuarto del siglo este
problema asumió una gran importancia
en algunos estados (Jalisco, Chihuahua,

Yucatán y en particular Nuevo León).
En lo que se refiere al estado de Nuevo
León, ver Mario Cerutti, "Concesiones
estatales, industrias y modalidades del
capitalismo en Monterrey (1890-1910), en
CathedraNúm. 12-13, 1979.
12. Documentos concernientes al Juicio
de amparo, promovido por varios propietarios del estado de Morelos, contri JI
ley del 15 de diciembre de 1875 sobre •·
portación de azúcar (México: Imprenta
tipográfica de Ignacio Cumplido, 1877).
13. Hay todavia una gran escasez de información acerca de la década de los 70.
Para Morelos, ver Memoria presem,m
al H. C-Ongreso del estado de Morelos 1111
el C. Gobernador constitucional del mi,,
mo, Francisco Leyva (Cuernavaca: Tipografia del Gobierno, 1873).

14. Documentos concernientes...
15. El recurso a los tribunales se basaba
en la supuesta inconstitucionalidad de la
ley.
16. Mendoza Cortina sostenla, no sin razón, que independientemente del resultado del pleito entre los hacendados y el gobierno, éste último debia pagarle el pre,
mio al que tenia derecho según una leY
vigente. De esta manera el gobierno no
podía rechazar el pago aunque posteriormente esta ley fuera declarada no válida.

EL RUIDO
1

Cenicientos los montes
se levantan y acuestan
hacia el Norte
Tre~an Ycontradicen en silencio
No tienen palabras ni conceptos
Sólo vigilan el interior
de_ su v!entre que acwnula
nuster1os milenarios
los bosques de helechos
el antig~o mar de los Sargazos
alas de insectos gigantescos
rumor de volcanes haciendo nacer las cordilleras
Y aqu~l ruido sordo en lo alto del cielo
que dio voz Y lágrimas al hombre
para llorar y gritar
los ciclos sucesivos de la Historia.

ESCUCHO COMO EL AGUA

17. Documentos concernientes...

Escucho cómo el agua
se detiene en la noche
el golpe de las gotas
quebrándose en tus labios
el s~ave murmullo de la brisa
torciendo tu cintura
Y toda el alba cubriéndote los senos.

�QUISE DECIRTE

Quise decirte que mis huesos
no son huesos de arena
ni de armiño
Que estos huesos
son los huesos rotos·
Mas tú no dejaste
que mi boca
diera un beso a tu oído
un suave beso pálido
y susurrara las verdades
Estas verdades mías
que disfrazo al final
de estas crueles mentiras
Quise decirte que mis huesos
estaban rotos ya
cuando apenas tus ojos
conocían
Que no podían ya sostener
este cuerpo
que no pueden ya sostener
estos brazos
Que tú ya no puedes
derrumbar nada
Nada de este cuerpo en ruinas
que te ofrezco.

IJTORAL

El blanco lamento del mar
sacude la piedra de tu vientre
Allá la selva oculta
la suave respiración del colibrí

El canto del guayacán
presagia viento y lluvia
Aquí
resbala sobre tu piel
el beso del jaguar.

�COLABORAN EN ESTE NUMERO:

HERMANN BROCH (Austria,
1886-USA, 1951). Novelista contemporáneo de lengua alemana,
en quien -según Ellas Canetti"hemos de venerar ( ... ) a uno de
los poquísimos escritores representativos de nuestro tiempo".
Autor de La muerte de Virgilio
(Alianza, Madrid, 1979).
HECTOR ALVARADO (Monterrey, N.L. 1957). Egresado del
Colegio de Letras de la Facultad
de Filosofía y Letras, en la
UANL. Fue profesor de literatura y coordinador editorial en la
Universidad Michoacana, en
Morelia. Coordinador del Centro
de Escritores del Instituto de la
Cultura de Nuevo León. Con el
cuento que aquí se incluye, su
autor obtuvo el Premio Latinoamericano de Cuento que otorga
la Casa de la Cultura de Puebla,
el pasado 1987.
MIREYA GARCIA GOVEA. Licenciada en Pedagogía. Profesora en el Area Básica Común de la
Facultad de Filosofía y Letras
(UANL).
MIGUEL DE LA TORRE. Egresado del Colegio de Filosofía de
la Facultad de Filosofía y Letras
(UANL), donde es coordinador
del Area Básica Común.
WALDO LEYVA (Cuba, 1943).
Licenciado en Letras. Profesor
de Estética y Literatura Cubana
en la Universidad de Oriente. Ha
publicado: De la ciudad y sus hé~

roes y Con mucha piel de gente.

REYNOL PEREZ. Egresado del
Colegio de Periodismo de la Facultad de Ciencias de la Comunicación (UANL). Ha publicado
cuentos y teatro en diversos medios literarios.
JOSE ALVARADO (Lampazos,
N.L., 1911-México, D.F., 1974).
Periodista, ensayista y narrador. Fue profesor universitario
en la capital y rector de la Universidad de Nuevo León (196163). La biblioteca de nuestra facultad lleva su nombre. Autor de
dos novelas cortas: Memorias de
un espejo y El personaje. Al morir, sus amigos reunieron su extensa obra en los siguientes
libros: Escritos, Tiempo guardado, Cuentos
ciudad.

y Luces de la

NORA GARRO. Argentina de
origen, mexicana por naturalización. Hizo estudios de economía
en Argentina y Chile. El doctorado lo cursó en la Universidad de
Stanford (Calüornia, USA). Profesora de tiempo completo en la
Universidad Autónoma Metropolitana (Iztapalapa). En 1987
publicó el poemario Canto por

francés. Director literario de las
Editions du Sevil.
ROLAND BARTHES (19151980). Nació en Cherbourg
(Francia) y estudió literaturas
clásicas en la Sorbona. Dirigió el
Centre Nationale de la
Recherche Scientifique y la ~
le Pratique des Hautes Etudes
de París. Se le reconoce como el
crítico literario del esti-ucturalismo. Autor, entre otras obras.
de El grado cero de la escritun,
El placer del texto, La cámm
lúcida, Sistema de la moda, y El
grano de la voz.

JEROME SERRI. Profesor de
filosofía. Organizador de la aposición Le "texte et l'imalf,
compuesta por ·múltiples y variadas obras pictóricas y f~
tográficas, acompañadas por
textos de Roland Barthes. Esta
muestra permaneció abierta, en
el Pabellón de las Artes de Parls.
del 7 de mayo al 3 de agosto de
1986.
JOSE MARIA INFANTE.

ver

Deslinde número 14.

ser.

SILVIAMIJARES. Ver Des1indl
número 19.

EDGAR MORIN. Escritor francés, nacido en París en 1921. Dir e c to r de las revistas

MIGUEL COVARRUBIAS. Vfl
Deslinde número 18.

Comunication y Arguments.
Autor de El hombre y la muerte,
El paradigma perdido
y
Autocritica (Kairós, Barcelona).

FRANCOIS WAHL. Escritor

BRIKELYS VILAU VALDE.1
( Cuba, 1970). Alumna del preuniversitario. Su primer poema 18
escribió a los 8 años. Obtutt
mención honorífica en un cdl-

;t ~ ,u-v jaMe

-i;_

~t\w

li f 3
CW:SO convocado por el Centro
Uru~ersitario de Pinar del Río,
su ciudad natal.
DODocMENICO SINDICO. Italiano.
f:or en Derecho por la UniVel'Sidad de Ferrara, Italia. Hizo

estudios de maestría y doctorado
en Historia de América Latina
en la Universidad de Minessota,
Estados Unidos. Fue profesor de
tiempo completo y coordinador
del Colegio de Historia en esta
Facultad.

ARTURO CHAVEZ CARMONA
(Morelia, Michoacán, 1956). Profesor de botánica en la Facultad·
de Biología de la Universidad
Michoacana. Ha publicado
Acercamiento a tu cuerpo (1983)
Y Declaraciones(1984).

~

�czditorial
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                <text>Deslinde, Revista de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, 1988, Vol. 7, No 20, Abril-Junio</text>
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                <text>Revista de literatura de la Facultad de Filosofía y Letras. Contiene poesía, narrativa, ensayo, traducción, reseña, y otros géneros literarios. Fundada en 1982. </text>
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                <text>Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>Salazar, Humberto, 1959-, Secretario de Redacción</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Ejecución diaria</name>
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        <name>Para ser como soy</name>
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        <name>Poética</name>
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        <name>Roland Barthes</name>
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        <name>Ventana de los deseos</name>
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                    <text>�UNIVERSIDAD AUTO NOMA DE NUEVO LEON
RECTOR: Ing. Gregorio Farías Longoria
SECRETARIO GENERAL: Ing: Lorenzo Vela Peña,
FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
DIRECTOR: Lic. Bernardo Flores Flores
SUBDIRECTOR: Lle. Ricardo Villarreal Arramhide
SECRETARIO ACADEMICO: Lic. José María Infante

REVISTA DE LA FACULTAD DE FILOSOFIA YLETRAS
NUMERO 21 / VOLUMEN VD/ JUUO-SEPTIEMBRE DE 1988

CONSEJO EDITORIAL
Lic. Nora Berumen de los Santos
Lic. Martha Casarini
Lic. Armando González
Lic. Miguel González
Lic. María de los Angeles Pozas
Lic. Genaro Saúl Reyes Calderón
DIRECTOR
Miguel Covarruhias
SECRETARIO DE REDACCION
Humherto Salazar
OFICINAS
Facultad de Filosofía y Letras. UANL.
Ciudad Universitaria. san Nicol¡ís de los Garza, N. L.
MEXICO

Publicación trimestral.
Precio del ejemplar:

�SUMARIO
POETAS ALEMANAS CONTEMPORANEAS
Lasker-Schüller / Gertrud von Le Fort / Christine Busta
3 Else
SOR JUANA DE CABRERA
7LA
Américo Larralde Rangel

POETAS ALEMANAS
CONTEMPORANEAS (1)
Versiones de Miguel Covarrubias

Maria Lugo
12 UNRETRATODESORJUANA
José

13
30

COMPARACION DE UN ESTUDIO CONVERSACIONAL EN EL
SALON DE CLASES DE INGLATERRA CONTRA UNO SIMILAR
ENMEXICO
Maria Teresa de Jesús Villaseñor / René Ramirez

PROSEMAS
Ernesto Mejia Sánchez

31

35

AGUA DE LAS VERDES MATAS
Inna Sabina Sepúlveda

ENERGIA NUCLEAR Y SOCIEDAD
Antonio Ponce

A19 LAGUNA VERDE Y LOS RIESGOS DE LA ENERGIA NUCLEAR
11;1

Jacinto Viqueira Landa

CABALLO DE LA NOCHE
Contreras
57 Gabriel
CREDO DE LOS QUE AMAMOS
62 Francisco Garzón Céspedes

65

Else Lasker-Schüler
DOLOR DEL MUNDO
Yo, el calcinante viento del verano
me enfrié y tomé forma.
'
¡Dónde está el sol que pueda disolverme,
o el rayo que pueda fulminarme!
~ora mira,: una cabeza de esfinge,
piedra de colera arrojada al cielo.
En el poderío de mi fuego creí.

EL FUNDAMENTO DE UNA DISIDENCIA: DEL IDEAL ARCAICO AL
VERSO CONTINGENTE (SOBRE LA POESIA DE JOSE JAVIER
VILLARREAL)
Evodio Escalante
PANOORA, LA CRUEL
Cordero
70 Sergio

. LAATLIXCO,
MOVILIDAD GEOGRAFICA DE LOS OBREROS TEXTILES EN
PUEBLA (1899-1909)
72Leticia Gamboa
Ojeda
Weltschmerz
Ich, der brennende Wüstenwínd, / Erkaltete
und nahm Gestalt an. // Wo ist die Sonne
die mich auflosen kann, / Oder der Blitz '
der mich zerschmettern kann! // Blick' ~un ·
ein steínernes Sphinxhaupt, / Zürnend zu all~n
Himmeln auf. // Hab' an meíne Glutkraft
geglaubt.
DutnD este aámero dll,aJol de Gabriel Contreras

�Gertrud von Le Fort
LOS APATRIDAS
De un noble tronco somos arrancados,
a la culpa uncidos.
Por oscuras rutas hemos acudido,
pesarosos y torturados.

La culpa se deshace en llanto, nos escapamos

en el último dolor:
la clemencia eterna abre su fuente.
La sangre se volverá nieve.

Antiguamente nos manteníamos abrazados a una patria,
Dios nos desarraigó.
Marchamos·a través del fuego, a través de la sangre,
acosados y desnudos.
El ángel del abismo nos sobrevoló.
¿Quién hechizará a su ejército?
Somos atraídos hasta el borde del infierno
que ya no nos espanta.
Agobiados por la ignominia llegamos
hasta el tribunal:
Retenemos las palabras que ustedes nunca han expresado.
Oh, no las pronuncien.
Aquí ninguna patria, como a otros, nos aguarda,
ningún lazo nos retiene.
Dios nos desarraigó, tenemos que marchar, marchar.
Devastada está la tierra.
Devastada está la tierra, devastados están la granja y el cobertizo,
la mano se quedará vacía.
Volverse escombros veíamos un mundo
que no nos herirá más.
Ser blanco de un odio o de un ludibrio,
¿qué importa?
Nuestro Dios nos hizo apátridas.
El nos redimirá.

Die Heimatlosen
Wir sind von einem edlen Stamm genommen / Der Schuld
vermahlt, / Wir sind auf dunkeln Wegen he~gekommen /
Wund und gegualt. / / Wir hielten einst ein Vaterland
wnfangen - / Gott riB uns los - / Wir sind durch
Feuer und durch Blut gegangen / Verfolgt und bloB. //
~s Abgrunds ~n~el hat uns überflogen -/Wer bannt
sem Heer? / ~ir smd am Rand der Heme hingezogen / ~ns. graust rucht mehr. // Durch jede Schmach sind
~ hindurchgebrochen / Bis ins Gericht: / Wir
h?rten Worte, die ihr nie gesprochen - / O redet
rucht! // Uns winkt hier niemals Heimat mehr
wie andern, / Uns halt kein Band, / Gott riB uns
los, wir müssen wandern, wandern - / Wüst liegt
das Land, / / Wüst liegt die Stadt, wüst liegen Hof
und Hallen, / Die Hand ward leer / Wir saben
eine Welt in Trümmer fallen - / u'ns trifft
nichts mehr. / / Ziel eines Hasses oder eines
S~ttes, I Was liegt daran? / Wir sind die
Heimatlosen unseres Gottes - / Er nimmt uns an
// Die Schuld ist ausgeweint, wir sind
~ntroll!len / Ins letzte Web: / Die ewige Gnade
offnet ihre Bronnen - / Blut wird zu Schnee.

�LA SOR JUANA DE CABRERA

Christine Bosta
LLUVIA DE OTOÑO
A lo lejos silenciosas están flotand? las estrellas,
la lluvia toca el tambor sobre el teJado:
¿cuántos pasos que no r~gresarán.
.,
nos mantienen sin donmr en semeJantes noches .
Incesante golpea sobre las vidrieras,
.
. .
por la tierra balbucea con la boca llena de mmundic1a: . .,
¿cuántos huéspedes tienen que permanecer en el extranJero.
En la bandeja lucen fruta Y pan.
Los invitados se van a otro banquete,
al olvido no lo convidamos.
.
Hasta la cama avanza extranjero el día, mortecmo
nos sepulta bajo una luz de piedra.

Herbstregen
Lautlos sind die Sterne fortgeschwommen, ( .
trommelnd geht der Regen übers Dach: I w1ev1el
Schritte die nicht wiederkommen, / halten
uns in s~lchen Niichten wach?II Unabliissig
klopft es an die Scheiben, I aus der
Erde iallt's, den Mund voll Kot: /
wieviel Gaste müssen drauBen bleiben? I In .
den Schüsseln schimmelt Obst und Brot. // Die
Geladnen gehen zu anderm Mahle, I die
VergeBnen laden wir nicht ein. / Fremd
ans Lager tritt der Tag, der fahle, / und
begriibt uns unter Licht aus Stein.
C0

Américo Larralde Rangel
Aunque una mala copia del de
Cabrera, copia del de Miranda,
copia tal vez de un perdido
autorretrato, el cuadro de Carlos
González en el Café Tacuba me
jaló tan fuertemente que me
asombré de estar desayunando
enchiladas verdes literalmente a
los pies de Juana Inés.
Llegué ahí abrumado después
de enterarme por un empleado
de la Biblioteca del Congreso que
el libro El melopeo y maestro de
Pedro Cerone, donación de Demetrio García, según reportan
tanto Alfonso Méndez Plancarte
como Octavio Paz, había desaparecido antes que él llegara,
hace tres años, a esa biblioteca.
Su abandono se reflejaba en su
pesadumbre y en sus comentarios: '' ... Hay miles de títulos sin
clasificar, antiguos y recientes; ... Quién sabe qué funcionario se llevó unos cuadros monumentales que estaban aquí colgados; ... Tan no hay recursos
que voy a tener que comprar con
mi dinero la laca que necesito
para fijar la clave de clasificación al lomo de los libros ... " •
Por eso entré maquinalmente
en el Café Tacuba, pensando Ya no en que no podría cerciorarme de la correspondencia entre
el Zodiaco y la Música que sor
Juana había leído y a lo mejor
comentado en los márgenes del
libro de Cerone y que tanto nece~ita bayo para mi
mvestigación- sino si el saqueo
tendría algún sentido oculto, si
los tesoros, que nos dejamos robar o que perdemos, no borran

nuestra identidad y si no vamos
hacia un futuro infausto ya sin
rasgos ni amuletos. Me senté y
ordené sin fijarme el desayuno.
El apenas perceptible olor a pan
de dulce y café con leche que flotaba como bruma colonial en ese
espacio delimitado por los arcos
rojos y las paredes blancas,
aislado del ruido y el smog del
centro de la Ciudad de México,
empezó a surtir efecto. También
el ritmo dulzón con que el exfuncionario de Bellas Artes de tiempos de Echeverría cortejaba a la
sensual pianista que engullía
chilaquiles rojos en la mesa de
enfrente, me distrajo. Pero lo
que sentí como una sacudida que
me volvió en mí, en completo estado de alerta, fue la presencia
de sor Juana.
Su energía atravesó el tiempo
y todas las copias de su imagen
para llegar, nítida, a reclamar
mi atención ese día entresemana en el Café Tacuba. Me gustaría suprimir que sor Juana se
asomó a los ojos de su estampa
justo cuando yo giraba el cuello
arriba a la derecha y abría desmesuradamente la boca para
tragar mejor el pedazo demasiado grande de enchílada y evitar que la salsa que ya escurría
por mi barba no goteara y
manchara mi chamarra, cuando, con el ojo derecho, que así
quedo enfilado hacia su cara, la
descubrí, al mismo tiempo que,
en el campo visual desdibujado
de mi ojo izquierdo, quedaba claro que la pianista había volteado
por primera vez a verme, no pa-

ra coquetearme, pensé, sino atraída por mis disonantes malabares deglutivos, además de que
al desaparecer el exfuncionario,
por quedar en el punto ciego
de mi ojo, pudo sustraerse por
un momento de su encantamiento y voltear a verme a mí que
veía a los ojos a Sor Juana. Me
gustaría suprimirlo por inverosímil y barroco, pero no puedo porque así fue. Por ese intersticio en
blanco de mi conciencia, creado
inadvertidamente al adoptar el
asana del comedor de tacos, se
coló su señal y volteé a verla.
Se me mostró en abstracciones
y simbolos. En símbolos arquetípicos que emergen en Cabrera
( como en el trabajo de todo artista realmente creativo) y que
ejercen su poder oculto sobre el
espectador: Una cruz ansata
central, coincidente con otra
simple, en cuyo cruce está la cónica sor Juana, compuesta por
óvalos y triángulos; sus libros
rectangulares como fondo; un
reloj cuadrado que marca las
00:47:30 de la tarde, a juzgar ¡&gt;or
el sonriente sol de la carátula;
los paralelepípedos de libros y
tintero emplumado arriba de la
también paralelepípeda mesa;
los inquietantes triángulos oscuros: uno que, al semejar una larga barba, la hace aparecer como
aquellas barbadas afroditas; los
otros que configuran el infierno
debajo de la mesa. En el de la izquierda asoma la trompa de un
lepidóptero que se antoja lascivo
y díábólico, sobre todo en referencia al sugerente pliegue del

�su nacimiento, su vida y su

·· o

. "i U
; Ji!

mantel rojo que resbala del borde de la mesa sobre la cual sor
Juana, al entintar sus manuscritos, transmuta su energía infrayacente y la transmite hacia
arriba por la piramidal sombra
de su cuerpo hasta "alcanzar
pretendiendo las estrellas", en
este caso el sol, pintado por
Cabrera al centro y en el punto
más elevado de su cuadro (no
captado por ninguna copia o litografia) de donde baja al mismo tiempo la luz que anima a
Juana Inés e ilumina todo su
quehacer sobre la tierra, el plano definido por la mesa.
Recordé a "La Papisa", segundo arcano del Tarot. No a la
mítica abadesa de la Edad Media, también llamada Juana, a
quien unos hacen descender de
la misma Juno (La "Janua" de
los romanos, que significa puerta y es, en el cielo, la luna) y
otros relacionan con la familia
Viconti, quien al perder a su
amante, se disfraza de hombre,
se ordena sacerdote y llega a Papa, por mucho que su historia
nos recuerde a nuestra Juana.
Recordé más bien la descripción
que hace en su libro del tarot Gerard von Rinjbert y que, aunque
en ese momento sólo recordé lo
relevante, aquí transcribo puntualmente: '·' ... Es por oposición
al Juglar, que está de pie, una
mujer sentada, inmóvil y misteriosa. A veces llamada ' Puerta
del Santuario Oculto ', la sacerdotisa tiene el libro de los
libros, el Dies Irae, donde todo
está contenido y por el cual será
00

muerte. Así, no sería raro que
parte del salmo en hebreo sea un
mensaje en clave propuesto por
Cabrera al lector de su pintura
si no fuera porque la traducció~
literal del versículo 10 y parte
del 11 expresa claramente lo que
el salmista piensa de sus enemigos:

juzgado el mundo. Poco importa
saber si existió o no una papisa
en la Edad Media, lo que aquí
simboliza es la mujer, sacerdotisa o incluso diosa que detenta sin
querer mostrarlos todos los
secretos del mundo ya que todavía no es la manifestación, la
diosa madre."
También más tarde, ya frente
al original en el Museo Nacional
de Historia -todavia conmovido
con el recuerdo de las primeras
dos frases del himno Los días de
la ira:

Que nada de su boca es confiable
su corazón está lleno de destruccíón
su garganta es una twnba abierta '
engañan con su lengua.
'

Ylo que para ellos pide:
Decláralos culpables, Elohlrn.
1Derribalos por sus intrigas!

Di- es i-

rae.,

dí- es il-

que desde que lei la cita se apoderaron de mi cerebro y ahí retumbaban sin cesar- comprobé
que el libro que lee sor Juana, sacado del hueco en el librero
detrás de su mano derecha, donde están los escritos de los doctores de la Iglesia, es un comentario de San Jerónimo a los Salmos
de David, si interpreto bien lo
que se alcanza a leer en la parte
superior del anverso de una hoja: "D. Hieronim. in" y en el
verso de la otra: "Psalm. 5o." El
Salmo 5o. es aquél en que David
le implora a su Señor que escuche su grito de ayuda y enderece su camino hacia él porque
lo acosan sus enemigos. No es

la

extraño que sor Juan lea a quiel
ella nombraba su Padre: San Je,
rónimo, quien se arriesgó a estudiar hebreo bíblico con un rabiDO
cabalista para entender la Palabra antes de escribir su versión latina: La Vulgata. Sabido
es que las letras del alefato
hebreo, todas consonantes,
tienen valor numérico y que lOI
cabalistas sustituyen frases enteras por otras de igual valor, en
su afán de descifrar el AntigUO
Testamento. Parece que Miguel
Cabrera conoció este procedimiento pues los versos qUI
estructuran su cuadro y en 1a1
que comenta la vida de s«
Juana están valuados y sumaD

Su sangre se derrama y tiñe el
mantel sobre la mesa y salpica
el velo de la esquína superior derecha, que al no estar completamente descorrido, remite a
Juana renombrada: Isis sin Velo
(otro nombre de la carta) cuya
PCJStura, con los brazos extendidos Y las piernas entreabiertas
completamente receptiva, con:
cuerda con el simbolismo del segundo ~rcano: la sabiduría por
la gracia, tema que repite resonante el "Gratia Plena" de "La
Anunciación", pintada al nivel
del corazón, donde reside la
~lleza del verdadero conocilDíento. Es su corazón el vértice
del triángulo donde se resuelve
la oposición entre la via intelectiva, simbolizada por la mano derecha que escribe del esplendor
0 voltea las. hojas de los libros, y
la vía meditativa, representada

por la mano izquierda que más
a~jo del nivel de la mesa, ~anta
la victoria de 10 Aves Marías por
cada Padre Nuestro en ese murmullo católico equívalente a un
verdadero mantra. Su fundamento, lo que le permite estar
sentada, dedicada al saber es
s~r virgen, en la antigua a~epc1ón de la palabra: mujer libre,
no casada, como las sibilas del
oráculo de Delfos y las sacerdotisas de todos los misterios pero en
la modalidad de monja jerónima
de la Nueva España, consagrada
a su divino esposo: Jesucristo. Y
aunque el hábito cubre sus atributos sexuales: cabello, pechos
Yvientre, la sacerdotisa, una vez
fecundada por el Espíritu, oficia
sola el misterio de la encarnación y como toda mujer, le da
a sus hijos de su carne y de su
sangre y los pare aquí en el
Reino. Sentada como está, de lado, con el tronco girado hacia su
derecha, revela que se enfrenta
al mundo con el lado izquierdo de
su cuerpo, con la misericordia de
la cruz a la altura de su hombro,
. de donde cuelga el rosario hasta
su mano que en ese momento
cuenta la séptima Ave Maria del
séptimo misterio: el misterio doloroso de la flagelación. Deja así
a su hombro derecho guarecido,
para que pueda accionar con rigor la mano que ya tiene una pluma en el tintero. Esplendor, Victoria, Fundamento, Misericordia, Rigor, Reino... Completan el
Arbol de la Vida sus ojos: La Sabiduría con que nos confronta y
el Entendimiento con que estu-

dia. El Conocimiento el sefirá
invisible, no se ve aq'uí sino en
"El verdadero retrato de sor
Juana" que está en el convento
de las jerónimas en Sevilla, España. Aparece como un círculo
oscuro a la altura del "tercer
ojo" que con tierra carmín se
pintan las mujeres hindúes. La
Corona está sugerida por los dos
únicos libros sin titulo visible y el
circulo de la cruz ansata sobre
su cabeza.
Toda ella, piramidal y arborescente, contenida en el triángulo más externo, en cuyos vértices -además de las fases del sol
correspondientes al amanecer
al mediodia y al crepúsculo-- es:
tán inscritas unas cuartetas de
octosilabos, cuyos versos, sumados, valen su nacimiento, su vida
y su muerte.
Este esquema enfatiza la manera de por sí habitual de leer los
cuadros en Occidente: de izquierda a derecha y, al recorrer
el sol la elipti~a del triángulo,
nos cuenta la vida de sor Juana:
su nacimiento y niñez oscura su
d~dicación al estudio, su pr~fes1ón, su triunfo como poeta inspirada y su final ensimismamiento. De cierto privilegia los años
que le toca vivir, por estar contenida la cuarteta de versos que
valen los años de su vida en el
circulo de la cruz ansata sobre
su cabeza, corona que simboliza
el triunfo de la espiritualidad
sobre la cruz de la materia.
La mesera ya no se aguantó.
Desde hacia rato se daba sus
vueltas para ver qué tanto apun-

~

,,~

ti,: :'
·1 '

�taba yo en mi cuaderno.
-¿Qué son, oiga? -dijo
sonriente y con la seguridad de
quien ha atendido clientes del
Café por más de veinte años.
-Versos. Versos sobre la vida
y muerte de Sor Juana -le contesté, dándome cuenta que mi
respuesta no la satisfacía.
-Sí, eso ya lo sé. Aqui vienen
muchos escritores, pintores y
hasta poetas. Una que sabía latín
me informó que arriba de los
versos dice que sor Juana lució
en la mañana, hirvió al mediodia
y palideció en la tarde. Imaginese, ¡hirvió, la pobre! Aritmética
es lo que no sabían. No, a lo que
me refiero es a los nwneritos.
¿Qué significan, eh?
Yo ya había terminado de copiar las cuartetas de octasílabos.
Se las enseñé (ya con las mayúsculas corregidas según el original).
La del sol al amanecer:
Manelucet

NaClóJVanahaClenDoVer
a Vn Phebo lenDo a SaLir
qVenofVeVnsoLenLVClr
pVesnofVesóLoennaCer

0713
0557
0221
0160

Nació la Me. Juana año de

1651

La del sol al mediodía;
In Meridie fervet

JVana es Phebo I se enseñó
en PheboJVana, PVesqVe
PhebopresVrosafVe
por breve en qVanto giró
Vivió la Me. Juana

07
16
10
11
44 años

animadísima, me llevó al templo
a verla. Sólo otra copia. Y las
inscripciones estaban compleVespereautempallet:
tas. Faltaban silabas y los nÚI»
JVana a sV oCaso LLegó
0211
ros del ocaso los había eclipsado
VnsoLsoLo LVClrá
0261
el copista. Ni me quise enterar
qVe otro soLno se haLLará 0155
de su nombre. Me dijo Alicia que
si Vn sol en JVana MVrió
1068
el original estaba en el Museo
Murió la Me. Juana año de
1695
Nacional de Historia, en el Cutillo de Chapultepec. Intercambiamos unas estampitas que ella
Los leyó con atención y comenhabía
mandado hacer del origitó otra vez sonriente: -Casi no
nal
por
una copia de las cuartese les entiende. Si no fuera portas
que
yo
había transcrito Y me
que me dijeron que la V antes
fui
al
Castillo
a verla.
era como U, no sabria que dice;
Ahí
estaba,
hierática.
pero, ¿y los numeritos?
-Mira
mamá,
la de los bille-Yo tampoco sé. Me parece
tes
de
a
mil.
¡Que
bonita es!que la clave son las mayúsculas.
dijo
una
chiquilla
que
se paró a
Ya ve que están por donde
mi
lado.
Se
llamaba
¡Juanita!
Y
quiera, no sólo al comienz? de
fue
quien
me
ayudó
a
descifrar
palabra. Habria que trabaJarle
lo que está escrito en el libro que
por ahi. Si doy con la solución, se
su tocaya lee.
.
la traigo.
Ya en mi cabaña al día SiLe pagué la cuenta y nos desguiente, llega Arturo Aguado~
pedimos ya como cómplices de
un
horóscopo; le cuento esta bisun misterio.
toria, le enseño los versos Y d;e
Más tarde, por teléfono, Sergio
golpe da en el blanco: -¡ Son nuFernández me aclaró que su tío
meros romanos!, ¡ Las conSO'.
Carlos González, había pintado
nantes son números romanos!,
esa copia colgada en el Café Tala N y la P son para confundir..
cuba. Lamentó que no hubiera
Confirmamos álborozados que
sido tan buen pintor como persoasi era (tomamos la J como L
na y me previno:
como era usual en esa época)._
-Oye, Américo. Tal ~ez no es
Me explicó cómo le había venido
un misterio, sólo un disparate,
de súbito la idea, cuando ya ba¡Mi tío no tenia limites! -y se
bia renunciado a descifrarlos.
soltó riendo.
Todavía más emocionado agre,
Yo también me reí. Sergio
gó: -¡Esta es la clave de la numuchas veces me deja perplejo,
merología de sor Juana! . . -'
pero siempre me pone de muy
No quise pecar de envidioso ..
buen hwnor. Le dije que si lo
de aguafiestas y no precisé que.
descifraba ya se lo enseñaría.
en todo caso, era la clave de la
Colgué y me fui al Claustro de
s9r Juana de un Cabrera n
sor Juana . Alicia Corla, cálida Y
Y la del sol al ocaso:

Pourquol?

Parce que c'est indispensable. L'autre
jour, je me trouvais a une réunion ou
avaient été conviés des champions et
des personnalités du monde des
affaires et de •· •..--.....
ose
m'a frappé ·
se
meler a
ient
peu e
dre
·ons
,,,.......,..,g
uets
sasser les
s. Pudeur?
ns doute.
ais révéla'nérale: le
onquete,
~~NMl!m ions sont
capables de s'ouvrir. 11 faut les aider,
les habituer aetre « dans le monde».

rólogo.

P.S. Así hubiera terminado el
cuerito, con la última frase repitiendo el título, si no fuera porque Julia Palacios, especialista
en imágenes, lo leyó y tras observar detenidamente la litografia que inicia el libro Estampas
de Margarita López Portillo,
concluyó que en el extremo inferior derecho lo que vendría a ser
el fin de la vida de sor Juana, un
COrderito le jala el hábito.

-¡Y quién sabe cuántas otras
cosas habrá escondidas en esas
luces y sombras misteriosas de
su vestido y del infierno debajo
de la mesa! Habrá que ir a verlo
de más cerca- sentenció.
Le contesté que ojalá y que el
Agnus Dei nos quitara las legañas de los ojos para no ver más
que lo que ahí estuviera pintado.
Me aseguró que con esa actitud no sabría si todo el cuadro estaba sugerido en vez de pintado.

-Ya veremos -le dije. ¿Qué
más podía replicar?
Cuando fuimos al Castillo, no
estaba visible: su sala estaba
cerrada por falta de luz. La penumbra que arrojó una lámpara
que nos prestaron (dijo Sergio
que sorda y ciega) apenas la sugería.

16/02/88. Oyameyo, D.F. , México.

�UN RETRATO DE
SOR JUANA INES DE LA CRUZ

COMPARACION DE UN ESTUDIO
CONVERSACIONAL EN EL SALON
DE CLASES EN INGLATERRA
CONTRA UNO SIMILAR EN MEXICO

José Ma. Lugo

Ma. Teresa de Jesús

El brazo diestro sobre el libro posa
y, llama que del manto se ha escapado
su mano agilizada no reposa:
exquisito el meñique levantado,
donante el índice, y el de la diosa
Venus horizontal y alargado,
lenguas de fuego son en presurosa
danza de inquieto pebetero alado.
El izquierdo se apoya firmemente
en la silla, y una planta muy fina
de raíces, su mano, del pendiente
rosario afianzada, luce inocente.
Una cruz sobre este lado culmina,
pero en el otro el rostro inteligente.

Villaseñor/René Ramírez
La segunda parte de este trabajo se referirá a la presenta-,
El propósito de los estudiantes ción de nuestro estudio. ·En esta
del séptimo semestre del Colegio parte _se incluirán puntos como
de Lingüística Aplicada (Facul~ su propósito, los procedimientos
que se siguieron y el análisis de
tad de Filosofía y Lettas,
nuestro discurso. Es importante
U.A.N.L.), bajo la supervisión
señalar que para el análisis del
de la Dra. Irene Gartz, es com- discurso en el ambiente educatiparar la estructura del discurso vo mexicano, nos basaremos en
conversacional en el salón de los procedimientos propuestos
clases propuesto por los británicos Sinclair y Coulthard en el por Sinclair y Coulthard.
idioma inglés, con una situación
Después de este análisis se
similar en el idioma español.
incluirá la parte medular de
nuestro estudio: La comparación
del estudio propuesto por
Es importante señalar que en
Sinclair
y Coulthard contra la
nuestro estudio sólo· se tomarán
estructura
de nuestro discurso
en cuenta los elementos lingüísconversacional
en el salón de
ticos del discurso, y que los eleclases
en
el
idioma
español.
mentos pedagógicos del discurso
no serán analizados en el presen-

Introcbicción

te.

l. El marco teórico
Comenzaremos nuestro estudio prese·ntando un marco teórico en el que se incluyen puntos
acerca del discurso en general,
d~l discurso conversacional y de}
discurso en el salón de clases, así
como el punto teórico base de
nuestro estudio: El estudio de
Sinclair y Coulthard. Para la
Presentación de este marco teórico se consultaron autores que
han trabajado en el estudio del
discurso como Van Dijk, Callow,
Coulthard, Sinclair, entre los
más relevantes.

1.1. El análisis del discurso en
general ·

A partir de 1978 ocurrieron
dentro de la lingüística acontecimientos de gran relevancia que
cuestiónaban el patrón generativo transformacional. Uno de estos acontecimientos fue la construcción de la gramática o
lingüística del texto, la cual tiene
por objetivo no tan sólo el estudio
de las oraciones emitidas por los
hablantes sino estudiar a su vez
las relaciones existentes •entre

estas oraciones, las cuales permiten que un texto o discurso
pueda ser visto como una totalidad (Van Dijk, 9-10).
Como dice Van Dijk, el desarrollo de la gramática del texto no ha sido un movimiento unificado, puesto que diferentes tendencias lingüísticas han contribuido a su desarrollo. Algunas de
estas tendencias son la gramática estructural · americana
(Harris), la tagmémica (Pike),
la lingüística funcional (Halliday), el estructuralismo checo
(Palek y Danes), el estructuralismo francés (Lévi-Strauss), la
lingüística alemana ( Hartmann), la gramática generativotransformacional ( Karttunen)
(Van Dijk, 10-7).
De esta forma, a partir de las
diferentes aportaciones hechas
por las anteriores tendencias
lingüísticas, el análisis del discurso ha quedado conformado
como la rama de la lingüística
que estudiará las emisiones
completas que van más allá de la
oración, de manera que las propiedades del discurso conformen
un todo.
1.2 El análisis del discurso
conversacional

No hay consenso entre los
lingüistas del texto en cuanto a
la tipología del discurso. No-

�Sacks observa que una conversotros nos basamos en los postu- hablante. Otros estudios sobre el
lados de Kathleen Callow (12-4), cambio o turno del hablante han sación es una cadena de al mede los cuales escogemos como sido realizados por De Long, nos dos turnos llamada 'pares.de
objeto de estudio el discurso con- Kendon y Duncan (Coulthard, adyacencia o continuidad'
( adjacency pair), la que puede
versacional, que es el menos 59-61).
estar compuesta por dos evocaestructurado y en el cual podeciones más o menos largas. Esmos encontrar dos o más hablanDebe entenderse entonces que tas son sucesivamente producites envueltos; dentro de este dis- un discurso no consiste simple- das por diferentes hablantes;
curso pueden ser encontradas mente en la sucesión de turnos
son ordenadas y relacionadas, es
características de los otros tipos por un lado, y de una cadena de
decir, ninguna segunda evoc~del discurso.
oraciones estructuradas grama- ción puede continuar a un pnticalmente por otro, sino que
Muchos de los avances en el además la estructura del discur- mer par. De esta forma tenemos
análisis del discurso conversa- so requiere de coherencia Y que los pares de adyacencia son
cional han sido realizados por un cohesión. La coherencia es la las unidades estructurales bási•
grupo de sociólogos entre 1960 y unidad semántica entre las par- cas en la conversación, ya que
pueden abrir o cerrar una con1980. Los sociólogos que han de- tes· la cohesión, la expresión de
versación, y permiten la selecsarrollado nuevos patrones es¡ unidad en forma lingüística. ción del siguiente hablante, perdentro del análisis conversa- Estas consideraciones llevan a
mitiendo de esta forma una secional son Sacks, Schegloff y Jef- que uno de los más importantes cuencia
ordenada de la conver•
ferson (Coulthard, 52), quienes objetivos del análisi~ conversasación.
hicieron estudios del discurso en cional sea el descubr1r las reglas
diferentes situaciones. Para que producen un discurso coheToda conversación tiene un teellos, el análisis conversacional rente y cohesionado, así como
es la primera etapa hacia el es- descubrir las estructuras con- ma, este 'tópico' o 'tema' ( topic)
tablecimiento de una disciplina versacionales tanto como las depende de los intereses de las
que explique los Il\ecanismos de gramaticales y lexicales que lo personas que están hablando Y
resulta conflictivo cuando dos
la conversación en una forma ob- generan.
hablantes quieren desarrollarlo
jetiva.
en
diferentes formas Y amboS
La unidad básica del discurso
'negocian'
para tener la opo~uEntre los principios de la con- conversacional es un problema; nidad de expresar sus propias
tenemos que para Labov, Sacks,
versación postulados por Sacks
ideas en sus propias formas.
Schegloff
y Jefferson, la ~~a~
et al., encontramos que al me~o.s básica es
la 'evocac1on
y no más de un hablante parb?1( utterance) o 'turno' ( turn);
Una conversación puede depa al mismo tiempo y q~~ el ~1~- mientras que Sinclair ve la nece- sarrollarse en torno a una 'histotema exige una 'parbc1pac1on
por turnos' (turntaking) . Ade- sidad de plantear una unidad ria' (story), la cual debe ser de
menor a la que él llama 'movi- interés para cada uno de los par·
más Sacks distingue sistemas de
'intercambio de habla' (speech miento' (move) . De esta forma ticipantes. En este caso mues~
una evocación puede estar com- algunas características del disexchange systems) acorde con
puesta por varios movimientos. curso narrativo.
;:!: la organización del turno del

En la conversación, Sacks encuentra elementos que pueden
ser considerados universales;
ellos son, por ejemplo, los saludos, los cuales se caracterizan
por ocurrir al principio de la conversación y por designar un turno al otro participante. Existen
dos ocasiones en las que los saludos no aparecen; la primera es
cuando se da una conversación
entre dos personas extrañas o en
una conversación telefónica, la
cual requiere otros patrones.
Otra regla general encontrada
por Sacks es que la persona que
realiza una llamada telefónica o
visita domiciliaria es la persona
que introduce el tema.
Los mecanismos del análisis
conversacional propuestos por
Sacks, Schegloff y Jefferson,
permiten ver la organización de
una conversación diaria que posee un alto grado de estructuración, por lo que es necesario el
uso de diversas técnicas para el
estudio de ésta, las cuales todavía no han sido delimitadas en su
totalidad.

1.3 El análisis del discurso en
el salón de clases
El discurso conversacional se
Presenta en la interacción verbal
diaria entre profesor y alumno.
Dicho discurso ha sido base de
estudio en los últimos veinte
años. Estos estudios han tenido
cuatro enfoques: en el primero
se han estudiado los elementos

pedagógicos del discurso tales
como el nivel del aprendizaje, el
tema estudiado, etc.; el segundo
enfoque se refiere a la interacción y descripción de estructuras
lingüísticas; el tercero ha tenido
un enfoque psicológico que se refiere al estudio del sistema de
producción e interpretación y el
cuarto se refiere al sistema de
cambio de hablantes y a las
reglas de secuencia (estructura
del discurso).
Estudios de este tipo de análisis han sido realizados por Barnes (1969), Flanders (1970) y
Bellack (1966) (Coulthard, 93).
Barnes ha encontrado que la
conversación en el salón de clases está compuesta por la participación del alumno, la cual es
analizada por su cantidad y su
calidad, y el cuestionamiento del
profesor, el cual es dividido en
cuatro categorías: factuales, racionales, abiertas y sociales. Los
resultados encontrados por Barnes fueron que la participación
del alumno en la conversación
del salón .de clases es muy reducida, ya que los alumnos plantean muy pocas preguntas Y porque algunas veces sus contribuciones son rechazadas por el profesor.
En los estudios de Flanders
hay más interés en el tópico y en
quien lo controla.
El estudio propuesto por
Bellack está más dirigido hacia
las diferentes técnicas del análi-

sis del discurso. Los análisis de
Bellack fueron realizados en términos lingüísticos, donde introduce una categoría extra en el
análisis a la que llama 'reacción'
(reacting), que relaciona almaestro con el alumno o viceversa
después de que el primer movimiento de la conversación ha
terminado, y como secuencia última Bellack sugiere que la interacción entre el profesor y discípulo puede ser descrita por
cuatro movimientos: movimientos de estructuración pedagógica movimientos de petición de
paiabra, movimientos de respuesta y movimientos de reacción.
El patrón de interacción que
forman estos cuatro movimientos ha sido llamado por Bellack
'ciclos de enseñanza' ( teaching
cycles).

En la conversación que se presenta en el salón de clases encontramos que el cambio de tema es impredecible e incontrolable por el alumno, ya que el
profesor es quien selecciona el
tópico, quien decide las subdivisiones de éste y quien soluciona
las digresiones y malos entendidos en la conversación.
Otro estudio también relacionado con este tipo de conversación es el propuesto por Barnes, quien plantea un sistema
básico compuesto de diez categorías: siete para la intervención
del profesor, dos para la intervención del alumno y uno para el U:

�silencio producido por confusión.
El análisis se presenta en una serie de símbolos, que permiten
ver lo que está pasando en un
momento específico de la clase.
El estudio de la estructura del
discurso ha sido un elemento de
diversos postulados, ya que en
los diferentes estudios la estructura del discurso está compuesta
de diferentes elementos, los
cuales, sin embargo, tienen alguna correspondencia. Tenemos
que para Sinclair, por ejemplo,
la estructura del discurso está
compuesta por cinco rangos: interacción, transacción, intercambio movimiento y acto. Para Sacks los elementos del discurso son conversación, tópico,
secuencia, par y turno. Scheflen
nos propone cuatro elementos
que son: la presentación:!ª posición, el punto y la orac10n. ~or
último tenemos a Kendon, qmen
establece cuatro elementos constitutivos; el discurso, el gru~o de
locución, el grupo y la locuc1on.

1.4 El estudio de Sinclair Y
Coulthard

Dentro de los estudios del análisis conversacional en el salón de
clases, nos referiremos a un estudio particular, el cual presenta
un sistema de patrones con una
configuración más estructurada
que los anteriores (ver 1.3:). ~n
cuanto a su sistema de analis1s
se refiere. Dicho sistema de análisis es el propuesto por Sinclair
y Coulthard y se realizó en
Inglaterra. Los enfoques del sistema de análisis propuestos por
estos autores están dirigidos primeramente a presentar el cuerpo teórico en el que ellos basan
su sistema y en segundo lugar a
aplicar dicho cuerpo teórico a un
análisis práctico para que la persona interesada en el uso de su
sistema pueda comprender en
una mejor forma su aplicación Y
uso.
El sistema de análisis propuesto por Sinclair Y Coulthard

Elementos de la estructura del discurso
Sinclar
Interacción
Interacción

Sacks
Conversación
Tópico
Secuencia

Punto

Intercambio
Movimiento
Acto
(Coulthard, 107)

Scheflen
Presentación
Posición

Par
Turno

Grupo de
locución
Oración

Kendon
Discurso
Grupo de
locución
Grupo
Locución

comienza por hacer una separación entre las unidades pedagógicas y lingüísticas que_ presenta
un discurso de este tipo. Otro
punto de partida fue el usar una
escala de rangos para establecer
un modelo descriptivo que fuera
flexible. El punto de análisis para Sinclair y Coulthard en el análisis conversacional es el descubrir cuáles evocaciones de adyacencia constituyen una adecuada respuesta a una pregunta
hecha por el maestro, así como
la forma en que el maestro señala si dicha respuesta es adecuada o no a la pregunta. En un
principio Sinclair Y Coulthard
trabajaron con dos rangos: 'evocación' e 'intercambio'; la evocación fue definida como todo lo
dicho por un hablante antes de
que otro comenzara a hablar .Y
de esta forma un intercambio
consistía de una o más evocaciones. Pero Sinclair y Coulthard
se encontraron con una ~~d
más pequeña que la evocac1on a
la que llamaron 'movimiento'
( move); de tal forma que los movimientos se combinan para for·
mar evocaciones, las cuales a su
vez se unen y forman intercara·
bios. Un típico intercambio en el
salón de clases consiste de una
'iniciación' (initiation) por parte
del maestro, seguida por una
'respuesta' (response) por parte
del alumno y continuada por una
'retroalimentación' ( feedback)
para la respuesta del alumno por
parte del maestro.
Dentro del análisis Sinclair Y

Coulthard encontraron otros elementos llamados 'marcos'
(frames), cuya función es marcar los limites en la lección, es
decir, marcar el final de un intercambio así como el principio
del siguiente. Los marcos encontrad os por Sinclair y
Coulthard fueron 'correcto'
(right), 'bien' ( wen, good),
'okey' (o.k.), 'ahora' (now),
principalmente. Un tipo especial
de marco es llamado 'enfoque'
(focus), el cual es seguido de una
clase especial de enunciados, cuya función es prevenir a los
alumnos de lo que va a suceder.
Estos elementos delimitativos,
'marco' y 'enfoque', forman un
nuevo elemento de intercambio
ll amado 'transacción'
(transaction), la cual forma la
unidad más alta del discurso
conversacional en el salón de
clases, llamada 'lección'
(lesson). Otras unidades que se
encontraron en el discurso
fueron los 'actos' (acts) y los
'movimientos' (moves). Para
reswnir, los elementos del discurso propuesto se presentan en
una estructura jerarquizada del
más general al más específico,
de la siguiente forma:
Lección
Transacción
Intercambio
Movimiento
Acto

Z. El estudio

ti. El prop6sito

El propósito de los estudiantes
del séptimo semestre del Colegio
de Lingüística Aplicada de la Facultad de Filosofía y Letras,
U.A.N.L., bajo la supervisión de
la Dra. Irene Gartz (sustentante
de la materia de Lingüística del
Texto), es comparar la estructura del discurso conversacional
del salón de clases de Sinclair y
Coulthard (E.U.A.) con una situación similar en el sistema
educativo mexicano.

-maestra perteneciente al Colegio de Lingüística Aplicada- si
accedía a que se le grabase una
parte de su clase en el grupo antes mencionado. La respuesta
fue afirmativa, inclusive ella fue
quien efectuó la grabación el 25
de mayo de 1987. Los temas grabados se denominaron "Variantes del Lenguaje" y "Matemáticas".
2.2.3. La selecci6n del corpus

de datos

Un elemento que queremos remarcar es que en el pre_sente estudio sólo se analizarán estructuras lingüísticas, así que las
estructuras pedagógicas que
compongan el discurso no serán
tomadas en consideración.
2.2. Los procedimientos

A continuación se mencionan los
pasos que se siguieron para la
elaboración del estudio.
2.2.1. Determinaci6n de la
situaci6n

La muestra a estudiar fue un
grupo de quinto año, .mixto, conformado por veinticinco discípulos, dirigidos por la maestra Lic.
Teresa de Jesús Mendiola Flores
en la Escuela Primaria "Profesor Jesús Urdiales".
2.2.2. La grabaci6n

Para el análisis de este tipo de
estudio, fue necesario pedirle a
la Lic. Teresa de Jesús Mendiola

Una vez obtenidas las grabaciones, se procedió a la selección
de una de sus partes. Se tomó la
determinación de estudiar el tema "Variantes del lenguaje",
debido a que mostró un gran número de intercambios. Asimismo, se aprobó por consenso iniciar a partir de " ... dentro del español, de todo el idioma que tenemos como idioma español" 'l,
com, (004)' 1 y acabar en " ... vamos a seguir, listo, vamos a
cambiar al ejercicio de la página
191" '4, com, (084)'; lapso que
dura aproximadamente cuatro
minutos.
2.2.4. El análisis

El análisis se basa en la transcripción de la grabación que
marca las palabras, la entonación usada por el transmisor y el
receptor, las pausas, las interrupciones y los sonidos prolongados. Dicha tarea nos llevó
aproximadamente doce horas.
Al lector le parecerán muchas

��ción el acto de aceptación es el
que se encontró en mayor cantidad.
También se pudo apreciar que
aunque hay actos que coinciden
con un particular movimiento,
como es el acto de evaluación,
que sólo se da en el movimiento
de retroalimentación ('l, com,
(004)'), del mismo modo hay
otros actos que presentan una
mayor flexibilidad como es el caso del acto de información, que
puede ser encontrado en· cualquiera de los tres movimientos
('l, com, (004)', '2, resp, (034)' y
'1, ret, (004)').

impulso
Total

1 1.92
52 99.97

Movimiento de respuesta
interrupción
4 7.54
respuesta
41 77.35
información
4 7.54
petición
2 3.77
repetición
2 3.77
Total
53 99.97

mente.
En lo referente a los actos, el
que aparece un mayor número
de veces es el de invitación (comienzo), seguido por el de respuesta (respuesta), aceptación,
invitación, designación e información entre los más relevantes.

3. Conclusiones: La
Movimiento de
comparación de los dos estudios
retroalimentación
información
2 4.87 Para comenzar los comentarios
evaluación
12 29.26 conclusivos, queremos repetir Y
aceptación
17 41.46 enfatizar el objetivo del estudio.
aceptación
2 4.87 En el presente estudio no se trató
implícita
3 7.31 de analizar aspectos pedagógiextensión
4 9.75 cos, por ende las observaciones
comentario
El movimiento que presenta circuito
1 2.43 tienen que entenderse desde el
una mayor variedad de actos es
41 99.95 punto de vista de la estructura
Total
del discurso.
el movimiento de comienzo, el
Distribución de los actos
cual tiene ocho distintos tipos de
Los resultados arrojados por
actos, seguido por el de retroali2.3.
Los
resultados:
La
nuestro
análisis reflejan un alto
mentación con siete variedades
evaluación
de
los
datos
grado
de
similitud con el efecy por último el movimiento que
tuado
por
Sinclair y Coulthard.
tiene menor variedad es el de La estructura de nuestro discurSin
embargo
se encontraron alrespuesta con sólo cinco varieda- so quedó configurada por un togunas
divergencias
dentro de laS
des de actos.
tal de treinta y ocho intercam- cuales tenemos, por ejemplo,
bios, compuestos de noventa y
A continuación presentamos seis movimientos. Se encontra- que se incluyeron en nuestro
una tabla de los diferentes tipos ron treinta y dos movimientos de análisis dos nuevos actos (in'de actos encontrados en cada comienzo. Cabe señalar que los terrupción y aceptación implici•
uno de los tipos de movimientos: ocho restantes aparecen sólo co- ta) y un intercambio (discipli·
na), debido a los requerimientoS
mo actos de escuchar. Del movi- de la estructura analizada. AdeMovimiento de comienzo
miento de 'respuesta' se en- más se encontró que según una
Tipo
No.
%
contraron treinta y seis. En uno
información
7 13.46 no hubo respuesta y el último in- de las reglas del sistema converindicador
9 17 .30 tercambio no quedó completo. sacional anglosajón, el alumno
comentario
1 1.92 En cuanto al movimiento de no debe interrumpir la conversa·
invitación
17 32.69 retroalimentación, aparecieron ción, elemento que fue divergenextensión
7 13.46 veintiocho en forma explicita y te de nuestro análisis ya que en
designación
8 15.38 diez de ellos no se dieron verbal- nuestro discurso esta regla no
~ directivo
2 3.84

a~e, de manera que el alumno tiene la oportunidad de interrum~ir la estructura del discurso sm causar efectos negativos. Otro punto de diferenciación
fue el nivel de participación de
los alumnos, ya que como encon~amos en el discurso inglés
segun Bellack (1.3.), el maestro
es quien ~ge el discurso y sólo
es él qwen puede designar la
~cipación del alumno; ahora
bien, en nuestro discurso se en~ntró que el nivel de participación del 3!umno Y el maestro es
de~% \Si se toman en considera~ión solo los actos de los movimientos de comienzo por parte
del maestro (52) Y el de respuesta por parte del alumno (53)).
Nos atrevemos a generalizar y
co~cluir, que las estructuras
del discurso conversacional en el
~ó.n de clases en México -aun
Similares a los anglosajonaspresentan un mayor dinamismo
que las presentadas por Sinclair
YCoulthard en su estudio.
8

Bibliografía
Callow, Kathleen. Discourse Considera•
UGD in "Translating tbe Word of God"
Grand Rapids, Mich.: Zandervan 1974·
pp. 9-28.
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México: Siglo Veintiuno, 1980.

Vázquez-Ayora, Gerardo. Introducci6n a
la traductologla: Curso básico de
traduccl6n. Washington, D.C.: Georgetown University Press, 1977, pp.188-250.
l. Todas las. referencias de ubicación
se refieren al apéndice A. Se marca el nú-

mero de la hoja Y el movimiento con
'com' para ' corruenzo',
·
'res' para 'respuesta Y 'ret' para 'retroalimentación'.
~parte se ~rá el número de la revolución de la cinta. La referencia abreviada
será entonces: 'l, com, (004)'.

�Súnbolos usados
·,

: sonido (vocal) prolongado
- - - interrupción

V pausa

-¡
-"

~

A. La transcripción
tiPo de
intercambio

comienzo

acto

dentro del espái\ol de todo el
idioma que tenemos como idioma
españ?i V hay diferentes varianpalabrá': por eJemito variantes quiere decir V ~-Y·V
lenguas podriamos decir - • •

respuesta

,,,,

variañtes

dirección de la entonación

acto
int

retroalimentación
dentro del mismo idio~

~

,,,A
el maya

tes7

inf

tratan de imitar la

tipo de

)1!.

[004)

·'

resp

no ese es diferente

acto

Intercambio

inf

inf

ev

comienzo

acto

Por ejemplo esa es una varian
te Por el-- -

....

respuesta

acto

retroalimentación

acto

int

dialecto que se habla en
España\,

inf

José~
inf

__:llf

cómo le hacen Mario

inv
des

lnv
inf

José
José:
José

resp
resp
resp

~jt'

RISA

inv

por ejemplo el maya V es un idioma totalmente diferente al
nuest~ yo me refiero al decir dialecfóf Por ejem'ito quiere decir v ~ r ejemi?o'
V ustedes no~ cuando llega~
una persona que habla españo
pero que no es de aq~ino
que es de Espafia

re-i

..+
nunca han oído a un a un esa un español de Espafia o por
ejemplo a:

[017)

inf

re-i

[021]inv

de Roma

resp

nunca han oído a un sefior que
sale en V en el canal o c ~
en un programa de deportes

lnv
coro

inf

re-i

vir

1o"'

_,.

o por ejemplo nunca han oído;,,
cuando hablan los de Mecano

inv

inv
resp

~

en una pellcula

ac

ext

J,

~si~

resp
resp

,/1
no\.
inv

si~

resp
resp

~

cómo hablan

V

__,,
hablan igual que nosotros
~

ac.l
~

inv

inv

porqué se nota que son de Espafi(v Mario~

ext
des

inaudible

cómo porqué

circ

rñff

[027]re-i

~

ese

qué
V nunca han oído algún
sonido--"'

i
des

hacen de otra forma la
va?"

inv
ext

resp

a ver cómo habla

yo conozco a un maestro
que habla así~

inf

ext

resp

resp

~
ha~ de otra forma la
voz

suenan mucho la /si

resp

resp

~

no CORO
sí~

des

s~

inv

n~

circ

no ~ s Vno podrías distinguir a una persona de España-"
---

.,,,,,,

ac

ac

mado"

~

resp

parchís chis chis parchis chis chis

Jo~

---con una persona de aqui

V

resp

sí),

circ

~
ah si
hablan más cal-

hablan más calmadi~

tiene la lengua pegad~

resp
resp

f/f

no sabes porqué tú
también..Á

~

a ver Ludi

ext

-1f

/1

inv

yo~

~

suenan mucho la /si

.-"'

1043)

... que como francés
inv

ac

exac~

~

-~

~

ac
ev

ac.i

los de Parchís Vlos de
Parchís~

ac
ext

tú crees que ha~ igual que nosotros

ev

~

han oído cómo hablan

inv
si

se nota que son de Espafta

ocho dePortes

ah el de Parchís.;,

ese
[11.18)

inv

resp
resp

inv

nunca han oído cómo habla élV ext
a
V alguien puede imitar-

ac
ext

~

si
ocho deporte~

_,:;,

(034)

maestra en una pellcula

RISA

ext
inv

ínv
o
ext

resp
resp

-----..__ _,J'f
resp

totalmente igual

ev

int
una de allá habla como
francés profe~

~

inf

cómo . . .

resp

~
parece como si tuviera
la lengua pega~V muy
bie7

con la lengua pegada~

ev
ac
ev

~

�tipo de
intercambio

-

acto

comienzo

-+

tr

avervaho~
_;f
nunca han oido por ejemplo
a una persona que llega por
inv ejemplo de: Argentina/
en las novelas argentinas

[049)re-i

respuesta

acto

acto

retroalimentación

tipo de
intercambio comienzo

~
inv
ext

~
.Á
dicen)che'verdad

resp

,,,JI
-"
'oye che' 'hola chico'

ac

ese

"'

_.

i
des

como en la de Leonela
profe\,

inv

oye chico\t
CORO i n a u d i b l e

cómo le ha~

[051)
inv

a ver V
tr levante la mano el que quiera también deci~
~
-ji&gt;
circ a ver V Jorge

inf

resp

~
~
en la novela de Leonela

_.

fíjense V ellos utilizan: - - - imp
inf
re-i

)·

, h
t

: :,

~

inv

resp

~vo.~

ac

pet
rep

Miguel Gallardo V
también le cambia
bastante la ;;!'

inf

des
inv

profe Miguel Gallardo
(alumno A)

disc

pet
rep

circ

Humberto

des

no (Humberto)

~

~

profe Miguel Gallardo

re-i

~

resp

chévere V para decir
'bien padre' dicen 'qué

ac

inf

resp
resp
resp

~
oye vo

resp
resp

1~
oye vos

vos
el 'vosotros'

int/
resp
resp
resp

vos~
aquí nosotros utilizamos
el vosotros)'f
n1'7 nosotros aquí no utilizamos el vosotr~

vosotros

circ
inv

,,;,

ev
ac
ac
ev
ev
com

usted~
inv

resp

circ

(077

a inf
(082)

V

.
ustedes V nosotros dect-

mos ustedes ~

tr
ac

~

ac
com

~

[071)

mande

la voz
'chico'
'vale'

~
c-.:i

ac

inf

inf

bue~
resp

dir

ese

acto

ah:

Miguel Gallardo
(alumno A)

_,;,,

ac

resp

~

y en lugar de vosotros qué
declffios
. ,;;,;r

por ejemplo en la religión
el 'vosotros' se utiliza
todavía~

Humberto V tienes algo que de. _,;r
c1rnos

chévere'

[058)

hay una monjita que hablaasi~

(alumno A)
CORO i n a u d i b l e

dicen 'qué chévere~

retroalimentación

~

des

ese

acto

~

(08.1)

CORO
tr a ver V dejen oír a Mario~
circ

respuesta

_;,f

ese

~

ahs~
como en la nove~

acto

incJ,..uso ahora no necesita ser
una V persona que v e ~
otro país como de España puede ser aq~rrusmo
, .-.V dentro de
nuestro pais V
ustede~pueden reconocer a ~
persona V que viene de Méxicov
los chilangos,.;1'
nunca~oído hablar a los
chilan os
también las personas que vienen de un rancho tienen una va
riante diferente~
vamos a se;! V l i s ~
vamos a cambiar al ejercicio
de la página 19~

inf

n~

resp

los ranchero~

resp

inv

inv

~

no no Vlos ranchero~

ev
com

CORO i n a u d i b l e
[intercambio entre niños]
inf

dir

t ,~'
'

�B. La lista de actos y sus definiciones

Comentario

com

Designación

des

...

'.

.
;

~

Abreviatura

Acto o íntercambio

Aceptación

Aceptación

Circuito

t
B

1

' i'l

&lt;0
~

ac

ac.i

circ

Nombre en el
estudio ori
ginal

Definición

Es el tipo de acto
donde la maestra repite
la respuesta dada por el
alumno, en tono descendente, y puede ir acompafiado por palabras como "ah sí" y " o.k."
Es el tipo de acto
donde la maestra acepta
la respuesta sin repetición, ni uso de palabras
de aceptación ("ah sí" y
"o.k. "). La aceptación
es mostrada por el interés que presenta la maestra al requerir más información en tono deseendente, usando la palabra
interrogativa "cómo".
La función del circuito es regresar a la etapa
del discurso anterior a
la respuesta del alumno,
para continuar con el desarrollo normal del discurso.

La designación se rea-

comment

naming

liza cuando la maestra
llama a un alumno por su
nombre para que contribuya con sus ideas al discurso.
Directivo

dir

Este tipo de acto se
caracteriza porque el maestro pide una respuestano verbal por medio de
órdenes.

directive

Disciplina

disc

El acto de imponer disciplina se manifiesta cuando
la maestra hace un llamado
de atención a sus alumnos.

•••

Escuchar

ese

En el acto de escuchar
la maesti:a no realiza el
movimiento de comienzo,
sino que ella escucha las
respuestas que van conectadas con el movimiento
de respuesta del acto anterior.

listing

El acto de evaluación
está comprendido por enunciados y preguntas
que incluyen palabras como "muy bien", "exacto",
que expresan la calidad
de respuesta dada por el

evaluate

acceptation

•••

loop

La función del comentario es ejemplificar,
justificar o proveer información adicional a la
información dada por el
alumno.

Evaluación

ev

t..)

"'-1

�Invitación-

alumno. Además puede ser
expresado por un "sí",
" no", o por la repetición de la respuesta dada por el alumno.
Extensión

ext

Indicador

Impulso

Información

Interrupción

f

:n

~

imp

inf

int

La función de la extensión consiste en obtener la mayor información
posible por parte del alumno
acerca del tópico seleccionado. Este acto es
realizado por la maestra.

extention

La función de este acto es marcar límites en
el discurso con palabras
como 'a ver', 'ahora',
'está bien', etc.

marker

La función de este acto es impulsar al alumno
a dar una respuesta que
no sea algo obligado, sino que sea información
espontánea y natural dada por el alumno. Este
acto es realizado por medio de pausas.

prompt

Por medio de este acto
la maestra provee infonnación al alumno, éste sólo
escucha.
La interrupción se

efectúa cuando el alumno
interfiere en el discurso que está realizando
la maestra.

inv

La invitación se efectúa cuando la maestra
plantea una pregunta y espera la correspondiente
respuesta por parte del alumno.

Petición

pet

En este acto el alumno expresa su deseo de
participar en el discurso, levantando la mano y
llamando a la maestra.

Re-invitación

re-i

Este acto consiste en
que el maestro trata de
sacar la mayor información posible de sus alumnos, invitándolos a participar en el discurso
realizando una segunda
invitación.

re-initiate

Repetición

rep

En el acto de repetición el alumno participa
en dos o tres ocasiones
sin que la maestra dé
atención a sus participa
ciones ya que ella está
ocupada con otro alumno.
Finalmente la maestra acepta o rechaza la participación del alumno.

repeat

Respuesta

resp

En el acto de respuesta, el alumno responde a
una pregunta hecha por
el maestro. Dicha respuesta puede ser un enunciado o una palabra monosilábica.

reply

Transición

tr

En el acto de transición el profesor marca
ciertos límites en el
discurso, con la finalidad de cambiar el tema,
de implantar el orden en
el salón de clases o para tratar de designar a
un alumno.

boundary

informing

•••

elicit

bid

,,
·1:

�PROSEMAS

Ernesto Mejía Sánchez
NIDO DE MEMORIAS

Yo pasé la infancia de mi vida al
pie del Coyotepe y como todavía
no salgo de ella, aún estoy al pie
del cerro patriota. Es mi Chipote
de Masaya. Cuando se construyó
la casita, al cavar los cimientos,
encontramos grandes huesos de
yanke, calaveras con dientes de
oro y cápsulas vacías y tíros sin
disparar. Fue el momento en que
Zeledón rompió el sitio. Fue como lava de furia sobre Pompeya.
Las bellísimas están horribles.
Las nicaragüitas, petrificadas.
Los esqueletos blancos querían

disparar y ya no pudieron. Se paró en seco, por un momento, la
maldad. Brilló por un instante,
entre balazos y machetazos, la
justicia del dios que no se ve. Pero el muchacho vio a la vez esa
luz intencional y el cadáver del
jefe. Y juró almamente seguirlo.
Yo los veo lejos de niño pasarse
la bandera.
De cerro en cerro veo la bandera que salió del trompocoyote
a iluminar la patria, amenazada
hoy por terribles tinieblas.

Las Cuaresmas, 27 de septiembre de
1981.

POR UN CARMIN DEL
GRECO
Balbuena, que tenia ya los setenta, solía decir que daba diez de
vida futura por ver otra vez un
Greco del Escorial: El Expolio
de San Mauricio y en él el broche
del Centurión: un carmín irrepetible que era una llama... Yo le
decía, para consolarlo, que daría
toda mi vida y la que me quedara (que a lo mejor esa sólo un
día) por no verlo; para sólo mírarlo de lejos con sus palabras
que habían indudablemente mejorado ese carmín del Greco, por
no echarlo a perder con la odiosa
comparación de la realidad.

RESCOLDO
Aunque es in~utible el poder que tiene el tiempo para convertír en ceniza cualquier pá .
el hombre quien fuera llamado a descubr• es
otra vez el resco~do: guiño luminoso que nos
ge nuestro semeJante desde el ayer.

u:l

saIrmafall ~óbina Sepúlveda, escritora nuevoleone-

,
ec1 este año. En los últimos tiem
~bia mantenido alejada del medio cultur~a~
titud opuesta a la que mantuvo durante la déca:
da 1960-197~. E~te breve periodo fue muy fructffef:: premios literarios, edición de sus libros de
retu~. beca del Centro Mexicano de Escritores
es dios de composición dramática en el INBA'
estreno _de s~ obras teatrales, cátedra en la Pr~
~ratona N 2 de nuestra universidad establ .
mien~ d~ s_u estudio personal, Prime~o frente~
Colegio Civil Y después frente a la Alameda, etc.
El cuento que aqui reproducimos ganó la flor
natural de los Juegos Florales de San Luis Potosí
(1962) Y_ fue publicado hace 25 años, junto con
otros seIS relatos breves, en un libro ilustrado
P?r Manuel Durón. Este volumen de 61 PP -su
tútulo: Agua de las verdes matas- fue · ·
en la Edito~l Vallarta de Monterrey y c:r:a~~
por su propia autora.

�AGUA DE LAS VERDES MATAS

Irma Sabina Sepúlveda
Ese día la gente no quiso
comprarme la carne. Unas mujeres decian que era de cabra
vieja, otras que de animal enfermo, otras que mi patrón era un
chivo. No sé cuantas burlas y ascos me hicieron, el caso es que
me cansé de andar cargando la
canasta.
Para que nadie me hablara,
atravesé el arroyo seco y busqué
una sombra de anacua. Mi padre
siempre decía que por la reciedumbre de sus troncos y lo
apretado del follaje, no había
mejores sombras que las de la
anacua. Por eso las buscaba.
No tardé en encontrar una a la
orilla del arroyo, pero antes de
sentarme, llevé la canasta y la
acomodé arriba de una piedra
que estaba debajo de un mezquite viejo. La tapé con mi camisa y puse encima el sombrero
para que no se volara el trapo.
Luego me vine a la anacua.
Yo no queria beber. El patrón
me la babia sentenciado esa mafiana: "Si te vuelvo a ver
borracho y hablando en verso,
despidete de la canasta, del jacal
y de la comida" ..

''

Desde a1li se divisaba la cantina de Chito. De seguro que a esa
hora mi compadre Nicolás y "El
Mechas" me esperaban. Pero yo
no iba a ir. Primero era lo primero. No iba a quedarme en la calle
por andar de borracho.

·~
1

' 1

Yo no queria beber. Las moscas verdes zumbaban como jicotes con rabia alrededor de la canasta. Me acordé del difuntito
Chavarria, aquel que mataron a
piedrazos en el agostadero. Las
moscas carniceras se tragaron
sus carnes y le dejaron el esqueleto como uña de gavilán. Nomás por el sombrero supimos
quién era.
¡Qué feo zumbaban las moscas! ... Sentí una especie de agrura que se me clavó en la lengua.
Sin querer, mi mano derecha fue
a parar a la bolsa trasera del
pantalón. Saqué mi topo de mezcal. Me hacia mucho bulto y no
me dejaba sentarme tranquilo,
por eso lo recargué en una
piedra que estaba enfrentito.
Yo no debía beber. Eso pensaba cuando pasó Melesio arriando
unos burros cargados de leña y
me pidió un trago. Se sentó en
cuclillas y agarró la botella de su
cuenta. Bebia tan sabroso que
hasta me dieron ganas de arrebatársela, pero no era tan cobarde. Cuando me la devolvió la puse cerquita pero no la probé.
Hablamos de muchas cosas, y
entre plática y plática me chupé
un pedazo de quiote que me regaló. Tenia la garganta seca y eso
me refrescó un poco. Dejé los bagazos como ixtles.
Luego me preguntó por mis
versos y no me hice del rogar.

" Agua de las verdes matas
tú me twnbas, tú me matas,
tú me haces andar a gatas.. "

Con el gusto tan grande que se
siente en estos casos, se los fui
diciendo uno por uno, mientras
él miraba al fondo del arroyo y
echaba tragos. Cuando acabé,
Melesio se arremangó el
sombrero y me dijo muy serio:
-Mira, Cleto, yo no sé por qué,
pero tus versos ya no son los de
antes. Parece que perdieron la
tonada.

Yo me quedé callado. Sus palabras me cayeron como una
cuchillada. Un sudor helado me
recorrió el cuerpo y en vez de
respirar, sentí que algo me roncaba en el pecho. La vista se me
nubló cuando agarré la botella.
Estuve un rato recargado en la
anacua con la vista en el suelo.
Melesio arrió sus animales y se
fue. No quise mirarlo de frente.
El ruido que hadan los burros
cuando resbalaban sobre las lajas grises del arroyo me retumbaba en la cabeza. Las moscas
que devoraban las cecinas me
zumbaban en las orejas y quise
caerme... ¡Mis versos no teniaD
tonada!
Agarré la botella con todal
mis ganas y me prendí como becerro encalmado... ¡Qué me iJDportaba el patrón!
Para mi, que soy solo, mis vetsos son mis hijos. El patrón
quería que dejara el mezcal para
que perdieran la tonada pero JO

no iba a dejarme.

Me acabé .la botella y luego saq~é la anforita que escondía
mempre entre las cecinas. Me la
1 toda Y mis dolores se
ron.

:!&gt;

De lo que pasó después, no me
acuerdo muy bien. Dice mi com-

padre Nicolás que me puse a gritar enmedio de la plaza y que la
gente se amontonó para oir mis
versos.

El patrón me corrió. Pero como desde ese día mis versos no
han_ vuelto a perder la tonada no
me unporta.
'
~!

�ENERGIA NUCLEAR Y SOCIEDAD

Antonio Ponce
ABANICO

Desmet, l'attaquant de Lille : « C'est
un tricheur. A la mi-temps, je le lui ai
fait savoir. Je lui ai dit que, dans
mon pays
' ·
j'avais été
élevé d
•~moi, on
rrain,
osé a
venu.
ouvait
elle carte
d'

Réa
Marse
filies.
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en croire
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vingt-quatre
uis 1982,
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mpeche :
Gress, an
de Stras
, de Stuttga
arseille, aujourd'hui ala tete
pe suisse de Neuchatel, raconte
· toire bien troublante : « Je me
r
un joueur qui arrivait tout
j
Strasbourg lorsque j'étais responsable de l'équipe professionnelle.

Es muy reciente en la historia
humana la sensación de que el
hombre, como raza, está amenazando su propia existencia. Fue
1a explosión de las bombas
nucleares en Japón; la creciente
contaminación del aire en las
grandes urbes; la percepción de
1a lluvia ácida y otras enfermedades ecológicas recientes, lo
que ha traído esa nueva sensación a la humanidad.
La solución a estos problemas
está muy lejos de ser trivial.
Además, gran parte del problema estriba en la dificultad de entender todos los ángulos del
problema. Es un error considerar, por ejemplo, que los problemas ecológicos son problemas
del área social o del área técnica. Son tan sociales como técnicos, tan económicos como políticos, tan científicos como de sentido común. Por ello, las soluciones que se plantean cuando se
ve un solo lado, suelen ser
aberrantes.

Recordando que antes los filósofos abarcaban todo el conocimiento humano, y que la especialización nos ha hecho irnos
alejando los unos de los otros,
con una comunicación cada día
lllás difícil, pienso que deberiamos todos de tratar de ser un
J&gt;Oco más filósofos a la antigua,
no en profundidad pero si en
amplitud, para poder comprender los problemas de hoy día. Se
n~esitan físicos que entiendan
dinámica social e historiadores

que entiendan fisica; matemáticos que disfruten la literatura y
filósofos que conozcan de química.
Citó a John Carver1, un autor
que ha escrito sobre estos asuntos: Durante las últimas seis décadas "la ciencia y la tecnología
se han encerrado en sus laboratorios en lo que se refiere a percepción de lo que ocurre en la sociedad. Las instituciones y la filosofía no modificaron y ajustaron o intentaron atenuar el impacto de la ciencia... las instituciones sociales tradicionalmente
han llevado un patrón de retraso
para ajustarse al cambio; algunas veces medido en siglos. Algunos conceptos básicos de las
leyes de la propiedad de tierras
(en E.U.A.), por ejemplo, tienen
raíces en las necesidades del sistema feudal. La diferencia crítica es que el colapso del feudalismo no tuvo un impacto directo en
el inventario de los recursos de
la tierra, ni involucró la disipación de calor fósil o nuclear en la
capa atmosférica de este planeta. Y asi, además de la crisis
energética que amenaza la economía, tenemos una crisis ambiental que amenaza nuestro
aire, agua y alimentos".
Todo esto, que pareciera dar la
vuelta al problema que hoy nos
congrega, es para expresar mi
convicción de que muchas de las
diferencias que surgen entre
"pros" y "contras" nucleares,
se podrían borrar, o al menos li-

mar, si todos estuviéramos predispuestos a oir y si tuviéramos
una disposición a analizar.
Es falsa la división de nucleares y ecologistas, al menos si se
aplica en forma general. Conozco muchos nucleares, y no sé de
uno (aunque no niego que existan), que aborrezca la ecología.
Yo estoy convencido de que la
opción nuclear y la ecología no
son incompatibles. Sólo quien
tenga intereses particulares,
mezquinos y de corto plazo
puede estar en contra de un mundo con aire y agua limpios. Lo
que puede diferenciarnos a
quienes apoyamos unas u otras
opciones tecnológicas es el enfoque, pues el propósito seguramente es el mismo.
Para hacer un análisis metodológico, me voy a permitir dividir esta intervención en tres partes: ( 1) Desde el punto de vista
meramente energético, ¿requiere México de la energía
nuclear?; (2) Comentario sobre
la opción de la energía nuclear;
y (3) El caso de Laguna Verde,
un ejemplo de lo que no se debe
hacer.

l. ¿Requiere México de la
energía nuclear?
A partir de 1976, cuando los
diarios comenzaron a informarnos todas las mañanas sobre
cuantiosos descubrimientos adicionales de hidrocarburos, se fue ..
creando la idea colectiva de que ·, '

�éramos, petroleramente hablando muy ricos; que nada teni~mos en común con países desdichados que sufrían el d~sabasto energético. Se creó la unagen
de un México sin problemas
energéticos a futuro. Creo que
este manejo colectivo no fue gratuito, que llevaba la idea premeditada de que se aceptara la exportación de hidroc_arburos, Y
que lejos de que la viésemos como un menoscabo a nuestra
autosuficiencia energética futura, nos hiciera sentir la noblez~
de compartir nuestra enorme riqueza petrolera con pueblos menos afortunados.

ciento. Este pequefio diferencial
de 0.18% con que rebasa la tasa
de los hidrocarburos a la de ~s
necesidades totales de energia
hace que éstos, los hidrocarburos, satisfagan el 91.3% de, 1~
energia de Méxcio (en 1986, últimas cifras disponibles), contra
un 88.7% en 1966.

Este manejo de la informaci?n
fue arma de dos filos, pues aun
persiste la idea colectiva de que
el problema energético es ajeno
a México Y lo será por tantos
afios que por ahora no hay necesidad de preocuparse. En los
mismos círculos gubernam_entales donde se manejan las cifras,
se ha hecho del planteaIIl!~nto de
la diversificación energet_ica un
discurso lustroso, pero sm traducción a la realidad.

La forma en que crecerá el

La realidad es otra. En los
veinte afios que van de 1966 a
1986 las necesidades totales de
ene~gia en el país, según las ~stadisticas oficiales, han crecido
en 219 por ciento, con un promedio de 5.98 por ciento anual.. En
ese mismo periodo, las necesi~des de hidrocarburos han crecido en 231 por ciento, con una tasa
: ,~ .anual de promedio de 6.16 por
' 1~
'

De 1938, afio de la expropiación
petrolera, a la fecha, la ~roducción de petróleo ha crec1~0 con
una tasa anual promedio de
6.58%, pero en los afi_os de mayor
crecimiento econóIWco se alcanzaron tasas anuales cercanas al
10 por ciento anual.
consumo de petróleo en el futuro,
y con ello la duración de las reservas, depende básicamei:ite de
cuatro factores: de la politica de
exportación que s~ ~trumente,;
la rapidez del creclIIllent? ~onomico; las tasas de c~eclIIllent~
poblacional Y las po~ticas de diversificación energética.
Por lo que se refiere al crecimiento económico, seria deseable que éste fues~ alt~. La
población sigue una dináIWca en
la que aun tendiendo a ta5a:s de
equilibrio, el número de habitantes en este pais difícilmente se~á
menor de 120 millones al cambio
de siglo y de 150 millones a mediados del próximo siglo. La exportación de petróleo depend~ de
factores económicos Y políticos
entrelazados Y difícilmente pr:
decibles, pero se tendrá que limi-

tar y aun detener totalmente en
la ~edida en que disminuyan
nuestras reservas. Queda un solo
factor, que es la divers~icación,
y que es el que mayor Juego nos
puede dar para controlar a futuro los otros parámetros como el
crecimiento económico. Al menos, nos puede servir para que ~
oferta energética no sea una limitante en el desarrollo económico.
Por más que se juegue con los
diversos parámetros, siempre Y
cuando no se vaya uno a extremos que al menos ahora parecen
sin sentido, se encuentra con que
México podrá tener una producción creciente de hidrocarburos
aproximadamente hasta el ai\o
2020, y que de ahi en adel~te
vendrá la declinación paulatina
pero irreversible de la producción (figura 1).
Permitaseme hacer aqui un
paréntesis para comenta_r ~obre
la relación entre creclIIllento
económico y uso de la ene~~•
pues hay corriente~ de opwón
que niegan la relación entre estos parámetros. ¿A quién no le
gustarla un mundo boniU?, donde
no se requiriera energia para
crecer?
A partir de la llamada Revolución Industrial se comenzó a crear una estructura fabril, que por
la cantidad de satisfactores que
produce posibilitó las grandes
concentraciones humanas en laS
ciudades. Desde que comenzó la

tecnología industrial, comenzó
también el proceso de concentración humana. Este proceso, en el
que la población campesina se
desplaza hacia la ciudad, prácticamente llegó a su término en
los países más industrializados,
mientras que continúa muy vigoroso en los países menos desarrollados.
Con una producción del tipo artesanal, sería absolutamente imPosible satisfacer aun ciudades
medianas, ya no se diga las
grandes urbes como Monterrey.
Puede no gustarnos la idea de las
grandes ciudades, pero éstas
existen, son un hecho y creo que
el proceso es irreversible. Aquí
no caben experimentos como el
de Pol Poten Cambodia.
Al comienzo de la Revolución
Industrial, la población mundial
era de sólo unos 710 millones y
crecía con tasas anuales de sólo
0.07 por ciento. Tardaba 990 años
en duplicarse. El desarrollo tecnológico posibilitó la producción
industrial masiva, y con ellos los
medios para el desarrollo médico y alimenticio. Esto a su vez
afectó la tasa del crecimiento
Poblacional. Así, al inicio de esta
era, la población se duplicaba en
1410 años; ahora se duplica cada
38años.

En el año 2000, el mundo alojará 6 y cuarto miles de millones
de gentes, 1.4 veces los que alojaba hace un par de años. ¿Cómo
comprender a quienes plantean

el camino de "regresar a tecnologías sencillas"? Para ello
habría que resolver el problema
de las urbes, de la gran y creciente población, del abasto de
satisfactores, etcétera.

ficiencia energética cuando ya
no los tengamos. Es decir, cuando pasemos, con referencia al
petróleo, de no querer a no poder
utilizar más. ¿ Cómo podemos diversificar?

Véase la relación entre consumo de energía y desarrollo económico (ver figura 2). El consumo de energía por habitante y
por año, expresado en Toneladas
de Petróleo Equivalente es, para
los Estados Unidos, de aproximadamente 7.4; para Europa
Occidental y Japón de 3, y para
el conjunto de los países en desarrollo de 0.4. México está en un
punto intermedio entre estos dos
últimos grupos con 1.4.

El tema de la diversificación
es largo, complejo y lleno de ángulos técnicos en los que no
quisiera ahondar. Sin embargo,
para no dejar un hueco imperdonable en esta intervención, voy a
mencionar brevemente mi opinión de cuáles son las fuentes alternas de energía en este país y
cuáles son sus limitantes.

Para mayor claridad de la relación entre energía y desarrollo, podemos observar que
el consumo de energía por habitante en México, creció de mediados de los sesentas a 1976, de
0.8 a 1.1 TPE/habitante-año con
una tasa casi constante; durante
los años de la "locura petrolera", la tasa de crecimiento subió
desmesuradamente para llegar
a casi 1.7 y al comenzar la crisis
que vivimos comenzó su caída
para situarse en el 1.4 ya antes
mencionado (figura 3).
Decíamos, antes del paréntesis, que la diversificación energética es un parámetro que podemos utilizar no sólo para alargar la vida de nuestros hidrocarburos, sino también para ir preparando el camino a nuestra su-

(a) Hidroelectricidad

Se dice allá donde resido (Hermosillo, Sonora), que estamos en
la peor sequia desde hace 50
años. No sé si ésto sea cierto osólo es una frase, pero lo cierto es
que el nivel de la presa que abastece de agua para usos urbanos
está en un nivel peligrosamente
bajo. Monterrey tiene problemas
serios de abasto de agua, y los
tiene todo el altiplano del país.
La sequia de Sonora no es la excepción, es la constante de
nuestro territorio. Se dice con razón, que de los países grandes
del mundo, México es el más seco.
Sin embargo hay potencial
hidroeléctrico no aprovechado,
sobre todo en el sureste. Su cuantía es discutible, pero el hecho de
que está limitado es indiscutible. .
Por otra parte, pese a que algu- , :,=;
'

�nas personas favorecen esta opción, no puede dejar de vérsele
algunos problemas que acarrea
su aprovechamiento. Problemas
relacionados con la pérdida del
agua (aunque parezca raro, pero
agua que se baja de nivel ya no
se puede aprovechar en la parte
alta) ; problemas sociales relacionados con el desplazamiento
de centros de población y con la
pérdida de tierras fértiles; y
problemas del tipo ecológico.
Curiosamente, en los últimos
años, en la región de Europa
Central se han dado movimientos ecologistas no para detener
proyectos nucleares, sino proyectos hidráulicos.
(b) Carbón

Si el petróleo se concentra en los
países en desarrollo, el carbón
equilibra la situación al encontrarse, casi en su totalidad,
en los países ricos. Si quien hizo
la repartición de recursos lo hizo
intencionalmente, muy pobre futuro le ha de haber visto a México, porque casi no le dio carbón.

:

1~

' 1~

'

Para abastecer a la industria
siderúrgica y minero metalúrgica se está explotando carbón en
el estado de Coahuila, pero también se importa de Colombia, Canadá y lugares tan lejanos como
Australia. Algo de carbón energético se obtiene de la cuenca de
Sabinas, lo que ha dado origen a
la generación carboeléctrica en
Río Escondido. Pero todos están

de acuerdo en que eso no puede
crecer mucho, salvo que encontremos yacimientos que por
ahora ni se sospechan.

ción de considerar la geotermia
como una alternativa con problemas severos de contaminación
de sales metálicas.

No voy a adentrarme en los
problemas ecológicos de la
quema del carbón, puesto que
nuestras reservas nos hacen ver
que esos problemas nos serán
ajenos, sólo baste mencionar que
se considera en general al carbón como la fuente energética
más contaminante y que eso le
ha impedido un desarrollo acelerado en países como Estados
Unidos, Gran Bretaña o Alemania.

( d) Energías suaves

(e) Geotermia

Con ser un país relativamente rico en puntos geotérmicos, no se
puede contar con que México
pueda tener un abastecimiento
importante de energía a partir
de esta fuente. El problema es
parcialmente tecnológico, pues
aún es difícil estimar potenciales, pero aun en el caso más
optimista con suficiente desarrollo tecnológico, se considera que la geotermia tiene limites
mucho más estrechos que las necesidades energéticas.
El problema ecológico asociado a la geotermia es aún desconocido cualitativamente, pues
sólo se han explotado a pequeña
escala. Sin embargo, la experiencia de Cerro Prieto en Baja
California y de los Azufres en
Michoacán, apuntan en la direc-

Un conjunto de energías llamadas "suaves" por su baja concentración, tienden a ser la alternativa propuesta por los grupos que se autodenominan ecologistas. Dentro de éstas se encuentran la de las mareas, la solar, otras derivadas del sol como
la del viento, las olas y la bioma-

sa.
Pese al enorme potencial que
de estas fuentes existe, su factibilidad para aprovecharlas en
forma masiva está limitada por
su baja concentración y en casi
todos los casos, por su carácter
cíclico. Estas fuentes energéticas no son ajenas a problemas
ecológicos cuya gravedad se desconoce por el poco uso que de
ellas se ha podido hacer.
Como resumen de estas consideraciones sobre fuentes alternas en México, si suponemos un
crecimiento de la demanda energética al año 2000 de 5.88% anual
y suponemos un desarrollo pleno
de la hidroelectricidad, la geotermia y el carbón, en el año
2000 aún estaríamos sufriendo
una dependencia del 76 por ciento de los hidrocarburos.

La conclusión es obvia. Hay
que buscar otras alternativas: la

nuclear Y la solar. Por lo que se
pu~~e ver, Y los lapsos de sustitucio~ energética son largos, las
energias solares no ofrecen
grandes posibilidades a corto 0
mediano plazo. La nuclear sí. De
c~alquier forma, las reservas de
hidrocarburos nos brindan la
OPortunidad de transitar sin
s~b~esaltos de las fuentes energeticas actuales a las que
habrán de dominar el panorama
del siglo XXI.
Esto no significa que debamos
sentarnos a esperar; no podría
haber mayor irresponsabilidad.
Esto significa que debiéramos
ap~~vechar este lapso en adQwrir el pleno dominio de las
nuevas alternativas.
2• La opción energética nuclear

Ninguna fuente energética ha sido tan cuestionada por amplios
seet ores sociales como lo es la
energía nuclear.

La reacción social contra la
tecnología no es nueva, nació con

los inicios de la tecnología moderna, la de la máquina. Relata
Kuczynsky (Ref. 2) sobre la Revolución Industrial : " Los
hombres reconocieron muy
pronto que la máquina era la
fuerza central de la nueva edad
pero los que se vieron afectado~
de un modo adverso por sus resultados, los propietarios de las
herramientas ahora anticuadas
sólo vieron la máquina aparte'
como diría Hegel, la máquina c~
mo una influencia tangible sobre
sus vidas y bajo las condiciones
de un vasto capitalismo en expansión; y no la máquina en sí
como productora de un inmenso
progreso de la humanidad. Así
se desarrolló un odio del apéndice; se produjeron numerosas revueltas de estos apéndices
contra la máquina en todos los
países en que se estaba introduciendo en el proceso de producción."
En 1685 hubo una orden del
emperador prohibiendo las máquinas en todo el imperio; en
1719 la orden de prohibición fue

renovada para todo el imperio
por el emperador Carlos VI. Las
batallas libradas por los trabajad?res contra la máquina fueron
violer_itas, sangrientas, crueles y
ampliamente dispersas. Naturalmente, no tuvieron éxito.
La producción masiva dismin~ría los costos, haciendo asequibles los productos a la nueva
clase obrera que se creaba, con
lo que la ampliación del mercado
abría rápidamente nuevas fuentes de trabajo. Este sistema
autoreproductor dio dos resultados irónicamente contrapuestos :
el nacimiento del capitalismo y
sus formas de explotación y el
conformismo del artesano que
encontraba una forma nueva de
ca,~biar su fuerza de trabajo por
mmimos de bienestar.

Este fenómeno, de sustitución
del trabajo humano y la consecuente reacción del trabajador
parecía ser página de la hist~
ria; sin embargo, ahora se pres~nta nuevamente con casi idén- :/,
bcas características en los ; '

�•

países de mayor desaryollo tecnológico Y en sus areas .~e
influencia, con la introduccio!l
de las computadoras que a_dministran y los robots que fabrican.
Sólo el futuro nos dirá cuáles son
los limites del proceso y la reacción humana.
Hay sin embargo otras reacciones sociales que obedecen a
cuestiones más complejas Y cuyo análisis está lejos de ~~otarse. Me refiero a la reaccion social casi universal contra el deteri~ro del medio ambiente, de
las tecnologías que parece~ _dominamos sin siquiera percibirlo
y de las amenazas a la ~ubsistencia misma de la humamdad.
Al respecto dice Sethna ( Ref·
3): "Sabemos muy bien de ... el
poder de los bancos de datos
computarizados, que .a~e~azan
la privacidad de los individuos,
las notorias posibilidades del espionaje electrónico para perseguir disidentes; la_s_posibili~a~es
de la interpretacion estadistica
para imponer una serie particular de políticas sobre otras Y algunos ejemplos en los que la
ciencia moderna llega a ser una
herramienta de manipulación Y
opresión en las manos de ~os
cuantos selectos... Hemos visto
cómo en algunos países avanz~dos la tecnología modern~, d~Ja
grandes masas de poblacion indefensas.''
: 1i

, 11

'

El problema del deterioro del
medio ambiente es muy comple-

jo pues siempre está relacio~ad~ con una evaluación del tipo
"costo-beneficio". Los grupos
que han dirigido su l~cha ~n
contra de las tecnologias mas
avanzadas, parecen haberlas tomado como simbolo de todo
aquello que ha_ venid_o deteriorando el medio ambiente de
los humanos.
Estos movimientos, en su mayoría nobles, habrán de evo~ucionar para marcar sus pr?pios
limites, por ahora desconoc~d?~;
habrán de profundizar el ana~is1S
para encontrar altern~bvas
viables y no sólo planteamientos
románticos.
Creo que éste es el context?
donde se enmarca la lucha ~nbnuclear: temor a lo desconocido;
desconfianza a lo ~!-le no . se
comprende; sustitucion masiva
deltrabajo,etcétera.
Muchos grupos antinucleares,
de los más antiguos en Europa,
han evolucionado a una cierta tolerancia a los usos civiles de la
energía nuclear, y ahora centran
su lucha contra las arm~s nucleares. Creo que este fen~meno
también ocurrirá en México en
el futuro. Veamos algunos de los
cuestionamientos centrales:
(a) La seguridad

Hay una pregunta qu~ _dice:
¿Qué tan seguro es suficientemente seguro? Aunque parezca
una trivialidad, esa pregunta en-

cierra el fondo de muchas discusiones que se dan, no sólo a~rededor de la energía nuclear, smo de
la seguridad de casi cualquier
cosa. Porque hay que partir de
un hecho: No hay absolutam~nte
nada que encierre la seguridad
absoluta; ni las plantas_ nuclea:
res; ni los viajes espaciales; ru
la aviación civil; mucho menos
los automóviles, las estufas de
gas O tanto aparato que vemos
con toda familiaridad.
A lo largo de la historia, los.humanos aprendimos por experiencia que hay cosas "inseg~as",
las que repetidamente veiamos
que hacían daño, y cosas "seguras", las que normalmente. n~
causaban daño. Así, cada act1v1dad como nadar, encender un
fuego, subir a un árbol, se fue
asociando a un cierto grado de
peligrosidad, dependi~ndo de
una estadistica inconciente de
accidentes que habíamos visto
ocurrir.
El problema para continuar
con ese proceso llegó junto con la
tecnología. Ahora se trataba ~e
realizar actividades, COffi:~ subir
a un auto y luego a un av1on, cuya peligrosidad no estaba registrada en nuestra escala m.e~tal. Al principio de los automoviles había quien pensaba que
viajar a 60 Km/hora podría ser
mortal, Y hoy día hay ':lui~nes no
se suben a un avión baJo ninguna
circunstancia.
La experiencia, como en los

viejos tiempos, va asentando las
cosas. Hoy día, todos sabemos
que andar en automóvil conlleva
cierto riesgo, pero nuestra experiencia, nuestro registro en el cerebro, nos dice que es un riesgo
aceptable, y subimos sin mayor
temor al auto.
En la época de las estadisticas
todo se puede medir. Dicen que
en los Estados Unidos cada año,
uno de cada 4 mil individuos va a
morir debido a un accidente
automovilístico, uno de cada 100
mil va a morir en accidente
aéreo, uno de cada 2 y medio
millones va a morir debido a huracanes, etcétera.
Las estadísticas para algo han
de servir, pero no para darnos
seguridad. Cuando se vuela en
un avión y la turbulencia despierta temores, no son las estadísticas las que vienen a ayudar.
En el caso de las plantas nucleares prácticamente no hay estadísticas. Ya hay un buen número
de plantas-hora de experiencia,
pero afortunadamente poca experiencia en accidentes. Hasta
antes de Chemobyl el orgullo de
la industria nuclear era que no
se le podía atribuir ninguna
muerte directa. Desgraciadamente ya no lo es.
Tampoco tenemos experiencia, como la hemos tenido en
otros asuntos, para formamos
una idea de la peligrosidad
nuclear. Lo que funciona aquí es

entonces, lo que leemos, lo que
oimos y las asociaciones de ideas
que hacemos.
La industria nuclear y la industria espacial, a diferencia de
otros campos técnicos, no se desarrollaron sobre la base de
prueba y error. Si las primeras
presas que construyó el hombre
(seguramente muy pequeñas) se
reventaban, para la siguiente les
ponían un material más resistente. Esto no se valía en el programa espacial, ni en el nuclear.
Para ello, se desarrollaron
nuevas técnicas, llamadas "garantías de calidad", que substituyen al "control de calidad" utilizado por la generalidad de la
industria.
Este camino seguido en el caso
nuclear, hizo que las instalaciones de este tipo sean mucho
más seguras que casi cualquier
tipo de planta. No hay garantía
de que no fallen, Chernobyl lo
prueba, pero si se garantiza la
baja ocurrencia de problemas.
Para reforzar una imagen de
peligrosidad asociada a la energía nuclear concurren varios
factores: El origen bélico de la
energía nuclear, con Hiroshima
y Nagasaki como fantasmas; la
invisibilidad e insensibilidad de
la radiación; lo desconocido de
la tecnología; y el amarillismo y
charlatanería con que se refleja
la energía nuclear en la prensa y
la televisión.

Para no hacer muy extenso este punto, quisiera concluirlo señalando la necesidad de contemplar riesgos relativos o comparativos. Comparar el riesgo de
centrales nucleoeléctricas con
los de aquello que les vaya a
substituir si es que queremos
cambiarlas. Seguramente nos
sorprendería, pero así es, que se
arriesgan más vidas poniendo
una carboeléctrica o una gasoeléctrica en lugar de una nucleoeléctrica.
(b) Los desechos radiactivos

Considero que el problema de los
desechos radiactivos es el
problema más agudo que por
ahora tiene la industria nucleoeléctrica. Este problema aún
no se ha resuelto satisfactoriamente, pero de ninguna manera quiere decir que sea insoluble. Durante muchos años, varios países han estado explorando caminos para encontrar formas de asegurarse que los desechos radiactivos queden confinados, aislados de la biósfera,
por el número de años necesarios para que su actividad se haga inocua.
Pero como señalaba antes,
aquí no se vale el método de
prueba y error: entiérralos ahí,
y si se salen, para la próxima
buscamos un lugar más seguro!
No, lo que se viene haciendo es
diseñar sistemas, construir modelos, hacer mediciones en los sitios y todo lo necesario, para que
;

1

:;=,
1

�al tomar una decisión final se
tenga la seguridad de que los desechos permanecerán ahi como
se pretende desde ahora.
Por otra parte, me remito
nuevamente a la relatividad. Alguien decía que si bien es cierto
que la energía nucleoeléctrica
produce desechos radiactivos de
larga vida media, sus contrapartes, las termoeléctricas fósiles,
emiten desechos de vida media
infinita, pues no decae ni el
azufre ni los metales pesados
que constantemente son arrojados a la atmósfera.
La convicción de quienes están
metidos en este problema de los
desechos es que todo es cuestión
de tiempo para que cada país vaya adoptando el método que considere más adecuado. Algunos
países como Estados Unidos,
Suecia y Alemania están en vísperas de tomar una decisión.
(e) El problema de la
tecnología y la dependencia

Este es un problema particular
de los países del Tercer Mundo,
como el nuestro; pero es un
problema de una índole muy especial, que más que problema yo
le llamaría reto.
Es cierto que la tecnología
nuclear es de las más complejas
que hay, pues además de requerir de prácticamente todas
las ramas de la ciencia y la tec•1, nología, está en la punta de ellas.
' lt

'

Se tienen problemas relacionados con la ciencia de materiales;
con la termodinámica; con la
mecánica de fluídos; con la
electrónica; con la ingeniería civil; y ¿con qué no?
Pero esta misma complejidad
es la que permite que un programa nucleoeléctrico pueda servir
de plataforma para un despegue
tecnológico. Tal es el planteamiento de la India, de Argentina y de Rumania. Y en algún
tiempo fue el planteamiento de
México. En la India, por
ejemplo, el desarrollo metalúrgico, computacional y otros son
ahora impresionantes.
Nuestro país no carece de inteligencia, sino de organización
para aprovecharla.
( d) Otros problemas

Otros problemas, como la
clausura de instalaciones, el nivel de radiación en el sitio de las
plantas, etcétera, no los tocaré
aquí para no alargar demasiado,
a menos que ustedes lo requieran cuando yo termine la exposición.
3. Laguna Verde

El proyecto de Laguna Verde se
ha convertido en muchos sentidos en una especie de trauma para nuestro país. Ahora se discuten muchos asuntos alrededor de
esta planta en la prensa, pero
desde un principio hubo cues-

tionamientos a los que la prensa
no puso atención, porque en sus
orígenes Laguna Verde no era
noticia periodística.
En su origen, quienes concibieron este proyecto no tuvieron
la visión para hacer de él un proyecto de transferencia tecnológica; simplemente querían una
planta que generara electricidad
y ya. Es cierto, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) es
una empresa para generar
electricidad y no tecnología; pero es una empresa paraestatal
que debe tener una mira mucho
más amplia que el mero ángulo
comercial. Si la CFE fuese particular, la discusión estaría
concluida, pero no es así.
Cuando se hizo la licitación para seleccionar el reactor para
Laguna Verde (en ese entonces
era uno, después fueron dos), había intereses que apuntaban a
que ganara tal o cual marca, al
grado de que el concurso se hizo
dos veces, cancelando los resultados del primero. Del segundo
concurso salió triunfadora la General Electric, con un reactor de
agua hirviente-uranio enriquecido.
Desde entonces, principios de
los años setentas, muchos criticamos el camino que se estaba
emprendiendo, particularmente
el entonces SUTINEN (Sindicato
de Nucleares).
La CFE estableció un es-

quema para aparentar que tenía
e~ sus manos el proyecto,
mientras que eran compañías
consultoras extranjeras las que
realmente venían y decidian cómo Ycuándo hacer qué cosas.
. El ,tipo de reactor que se selecc~ono para Laguna Verde, conocido . como BWR, requiere de
uranio enriquecido como combustible. Sin entrar en detalles
baste decir que ese material prO:
cesado está en manos de unos
cuantos países en el mundo, y
que 1~ transferencia de esta tecn~log1a es asunto crítico que difícilmente se podrá resolver en el
contexto geopolítico actual y
previsiblemente futuro. Países
como Suiza Y Suecia dependen
del abasto exterior.
Con Laguna Verde operando,
P0r concepto de enriquecimiento
~- tendrá, q~e tener una inverSion econom1ca de aproximadamente 60 millones de dólares y
un, gasto anual de 34 millones
~s. Pe~o lo importante es que
ahí habra una inversión política
muy delicada, pues se dependerá de decisiones anuales
extrafrontera para operar la
Planta.
I:os vaivenes políticos de este
PBIS se manifiestan en la CFE
con curiosa intensidad. A lo largo del proyecto de Laguna Verde
han desfilado 7 directores generales: Villarreal Carabantes •
JOSé López Portillo; Arsenio Fa-'
reU; Cervantes del Río; Alberto

Escofet; Fernando Hiriart y
a~ora Joaquin Carrión. Con simllar frecuencia han cambiado
los encargados del proyecto
nuclear, cambiando equipos de
t~~bajo Y políticas de construcc1on.
Lo~ P_resupuestos temporal y
econom1co se han elevado desmesuradamente.
Se puede decir que la obra come~zó ~n agosto de 1972, cuando
se firmo una carta de intención
con la General Electric y se
nombró un responsable del proyecto. El presupuesto temporal
ya casi ~e ~riplicó. El presupuest~, econom1co, en dólares, tambien se ha multiplicado por un
factor que tal vez sea mayor.

dor de Laguna Verde, y no cabe
duda que es de lo que más la ha
dañado.
El resumen de la experiencia
dolor~sa, de La~una Verde, yo 1¿
pondr1a en los siguientes puntos:
(a), Una selección tecnológica
erronea;
(b) Un~ organización endeble para realizar el proyecto. sin miras
de l~rgo plazo Y cambiante según
los ~1entos políticos que soplen Por
la dirección de la CFE ·
(c) ~na nula transfer~ncia de tecn_olog1a (excepto para operación)
stn preparación de cuadros técni~
cos que sirviesen de base para un
eventual programa nucleoeléctrico;
(~! U~ manejo pésimo de la opimon publica, resultado del engaño
Y, en ei mejor de los casos, del
desprec10;
(e) Una planta casi terminada que
puede generar, en su primera fase
650 ~egawatts Y 1300 cuando s~
termme, pero cuya operación será
un permanente apretón de manos a
la d_epen?encia, a través del uranio
enr1quec1do.

En 1?71 se decía que Laguna
Verde iba a costar 468 millones
de dólares, pero constaba de un
sólo reactor, por lo que podemos
suponer que la planta completa
se hubiera estimado en 900 millones de dólares. Lo que va a cos- 4. Conclusiones
tar es un misterio, pero las
declaraciones oficiales más re- La planta de Laguna Verde es
ci~ntes sit_úan el dato por los 3 una experiencia amarga que demil 500 millones de dólares. No be servir para no cometer
fal~ la cifra que viene a reforzar nuevamente los mismos errores.
la ~agen de confusión y de en- Pero es también una experiencia
gano, dada por el subdirector ge- que nos deja un movimiento antineral de la CFE: 2 mil 200 millo- nucl~ar que aún no adquiere un
nes, que es incluso inferior a la perfil muy definido. Algunos de
que se manejaba hace 4 años.
sus militantes se dicen antinu~leares simplemente, otros se
Las declaraciones oficiales defmen como ecologistas y otros
falsas, menospreciando al públi- nada más antilagunaverdistas.
co, han sido la constante alrede-

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Creo que el problema de la
energia nuclear es mucho más
complejo de como se está tomando. No podemos a la ligera
cerrar las puertas a una opción
que puede ser importante en
nuestro país.

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Un movimiento verdaderamente ecologista, y más que ecologista, humanista, deberá considerar muchQs otros problemas
asociados a la generación de
energia. Problemas actuales como las frecuentes muertes accidentales de los mineros del carbón (44 muertes hace sólo 4 meses en Coahuila); y problemas
futuros como la constante acumulación de CCh en la atmósfera
y la disipación de altas densidades de energia en regiones de
concentración humana como la
ciudad de México. Es simplista y
erróneo tomar un solo ángulo sin
ver el espectro completo.
Lo que se trasluce claramente
es la demanda social de participar en la toma de decisiones que
a todos compete. Pero no
busquemos soluciones simplistas como el demandado referéndum sobre Laguna Verde.

'

,

Pienso que el problema principal que por ahora enfrenta la sociedad mexicana para participar masiva y adecuadamente de
las decisiones tecnológicas, deriva de una distribución muy inequitativa del conocimiento hu-

' mano.
:lci

Hoy por hoy, en una sociedad
en la que el conocimiento está
monopolizado por unos pocos, es
tan engañosa la consulta universal (porque gana el que mejor
manipula), como la decisión tecnocrática que obedece a intereses de grupo.
Hoy por hoy, creo que en las
decisiones deben participar los
grupos más amplios posibles, pero sobre la base de una información completa y después de un

análisis profundo.

Referencias
"The Challenge rA
Energy Generation", en Energy Needl
and the Environment; R.L. Seale y R.A.
Sierka, The University of Arizona PreS1,

l. J.A.CARVER:

1973.

2. J . KUCZ'YNSKI: Evolución de la ~
obrera; McGrawHill, 1967.
3. H.N. SETHNA: Sdence and Tecld'
Iogy in India: A strategy for dev#
ment; Nuclear India, mano 1975.

A.'-0

2000

2010

2020

2030

20~0

2050

2060

CURVA DE PRODUCC ION DE HIDROCARBUROS
(830300)

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-truqués
oint,
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ubs les
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EVOLUCION DEL CONSUMO
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1970

197'5

1980

198'5
ARO

�LAGUNA VERDE Y LOS RIESGOS DE
LA ENERGIA NUCLEAR

Jacinto Viqueira Landa
Introducción
El anuncio de que la planta
nucleoeléctrica de Laguna Verde iniciaría su operación en el
transcurso del año de 1987 causó
alarma entre muchos ciudadanos, especialmente del estado de
Veracruz, donde se localiza la
planta. La preocupación por los
riesgos que implica aumentó como consecuencia de la catástrofe de Chernobyl, que fue
ampliamente difundida por los
medios de información.

'ºº

En este artículo se exponen las
causas de la crisis por la que pasa la energía nucleoeléctrica en
el mundo y se analizan los riesgos asociados al uso de las tecnologías actualmente disponibles,
planteando opciones para evitarlos. Se pretende así proporcionar una información objetiva
que contribuya a tomar una decisión inteligente sobre el proyecto
de Laguna Verde.

GENERWOH NUCLEoElECIRICA

P'OR REC,OC)'lES ECONOHICAS

EU A t t.Nl 0 l . EUROPA OCCIOEMTl l y

JAPOH

PAISES CON ECONOMI A CEIITRALMENTE l'UNFICADl

RESTO DEL MUNDO

La energía nuclear en el
lllundo: del optimismo a la
crisis
En 1955 se celebró en Ginebra

una conferencia internacional

1171

..

,,

sobre la utilización pacífica de la
energía atómica, convocada por
la Asamblea General de las Naciones Unidas a iniciativa de los
Estados Unidos, como consecuencia del programa Atomos
Para la Paz propuesto por el general Eisenhower dos años an-

,m

tes.

Se trataba, según las palabras
del presidente de Estados Unidos, de "organizar el empleo específico de la energía nuclear",
que se había revelado al mundo
por los efectos terribles de las
bombas atómicas lanzadas
sobre Japón.
La energía atómica aparecía
entonces a muchos partidarios
entusiastas como una forma segura y barata de resolver los
problemas energéticos del mundo y su aplicación a usos pacíficos abría la posibilidad de rentabilizar las enormes inversiones
realizadas en las aplicaciones
militares.
A pesar de ese optimismo inicial, treinta años después las
aplicaciones energéticas de la
energía atómica, o nuclear como
se prefiere llamarla para tratar
de desasociarla de los usos militares, se enfrentan a una oposición pública creciente en
muchos países. Los pronósticos
sobre su contribución futura al
suministro mundial de energía
eléctrica se han revisado a la baja y en varios países se han detenido o cancelado los programas
nucleoeléctricos. Por ejemplo en
Estados Unidos, como lo reconoce H.O. Reinsh, presidente de la
Bechtel Power Corporation en su
presentación ante el Foro Nuclear Alemán 1, a principios de
1986, no se ha puesto un nuevo pedido de plantas nucleoeléctricas
desde 1978 y se han cancelado
más de cien pedidos anteriores

durante los últimos diez años;
ninguna planta nucleoeléctrica
pedida después de 1973 se ha
puesto en servicio y varias plantas nucleoeléctricas en construcción se han abandonado antes de
terminarlas.
La crisis de la energía nuclear
no se limita a Estados Unidos y
se ha agravado como consecuencia del accidente de la planta
nucleoeléctrica de la Isla de las
Tres Millas, ocurrido en ese país
en 1979 y sobre todo después de
la catástrofe de la planta nucleoeléctrica de Chernobyl, que
se produjo el 26 de marzo de 1986
en la Unión Soviética. Como lo
señala el Dr. Hans Blix, director
general del Organismo Internacional de Energía Atómica, en su
informe presentado en la Conferencia Nuclear Europea en junio
de 19862, como consecuencia de
esa catástrofe los gobiernos de
Finlandia y de Holanda decidieron aplazar cualquier decisión sobre la expansión de sus
programas de energía nuclear;
Austria,
donde una planta
nucleoeléctrica terminada no se
había puesto en servicio por la
oposición de la mayoría de la
población expresada en un referéndum, parece decidida a abandonar definitivamente la energía
nuclear; en la República Federal de Alemania, donde existe
una enérgica oposición a las instalaciones nucleares, el partido
Socialdemócrata, actualmente
en la oposición, propone abandonar la energía nucleoeléctrica en

�el lapso de diez años.
¿A qué se debe esta crisis
mundial de la energía nuclear?
En mi opinión a dos causas principales, que son el problema de
los desechos radiactivos y los
riesgos de accidente en los reactores nucleares. A esto viene a
swnarse el temor a la proliferación de las armas atómicas y el
awnento de los costos de las
plantas nucleoeléctricas.
Antes de analizar esos dos factores principales conviene recordar algunos hechos sobre los
riesgos de la utilización de la
energía nuclear.
La radiación, riesgo específico
de la utilización de la energía
nuclear

Como es bien sabido, el uso de la
energía nuclear implica un riesgo específico, la radiación, que
consiste en la emisión de partículas atómicas o de ondas de
energía electromagnética como
resultado de la desintegración de
los elementos radiactivos.3
Existen tres formas principales de radiación:
La radiación alfa, que está
constituida por núcleos de
helio que tienen doble carga
positiva; es de alto contenido energético pero poco penetrante.
La radiación beta, consti-

tuida por electrones y que
tiene, en consecuencia, carga negativa; es algo más
penetrante que la radiación
alfa.

que se expresa en rems y cuya
magnitud se obtiene multiplicando la dosis absorbida por un factor de calidad que depende de la
naturaleza de la radiación.

La radiación gama, que es
de naturaleza electromagnética, sin carga, y es muy
penetrante.

La capacidad de penetración
de las diferentes formas de radiación determina las modalida·
des de acción sobre el organismo.

La radiación produce efectos
biológicos al causar la destrucción o el deterioro de las células,
lo que puede ocasionar en un ser
hwnano la muerte al cabo de varios dias, si las dosis son muy altas, o manifestarse por efectos
tardios, si las dosis son menores,
efectos que consisten en la aparición de cánceres y leucemias al
cabo de varios años y de mutaciones genéticas en generaciones posteriores.
Se puede evaluar el efecto de
la radiación por la energía absorbida por unidad de masa de
materia irradiada; esta energía
se llama dosis absorbida. La unidad de dosis absorbida es el rad,
que es igual a 0.01 joule/Kg.
Los efectos biológicos de las
dosis absorbidas dependen de
varios factores: el principal es la
naturaleza de la radiación, pero
también hay que tener en cuenta
la rapidez con que se recibe la
dosis y los órganos irradiados. A
fin de poder comparar los efectos biológicos de la radiación se
ha establecido el concepto de
"dosis absorbida equivalente",

Las radiaciones alfa son incapaces de penetrar la piel hwnana, pero pueden ser muy perjudiciales si un isótopo que emite radiaciones alfa, como, por
ejemplo el plutonio, penetra el
cuerpo a través de una herida o
por inhalación o ingestión,
causando en el lugar donde se
deposita un intenso daño local.
Las radiaciones beta, son algo
más penetrantes que las alfa,
pueden a veces penetrar la piel
hwnana, pero generalmente sus
efectos más graves se deben a la
inhalación o a la ingestión de insótopos emisores de partículaS
beta, como el iodo 131, el cesio
137 y el estroncio 90. Debido a la
semejanza química de estos ra·
dioisótopos con elementos absor·
bidos normalmente por el cuerpo
hwnano, tienden a depositarse
en ciertos órganos; por ejemplo
el estroncio 90, que es químicamente parecido al calcio, se concentra en los huesos donde puede
producir cáncer.
La radiación gama, que corno
se dijo es muy penetrante, puede

dañar órganos vitales del cuerpo. La ma_y?~ parte de los productos de fis1on emiten radia . ,
beta Ygama.
. c1on

Si la radiación es muy intensa
causa la muerte de un número
eleva~o de células Y' en consecuencia, d_e los órganos formados por dichas células, lo que
puede a s1:1 vez causar la muerte
~el organismo. Si la intensidad
e la radiación es menor se
caus~ daño a las células, qu~ en
ocasiones puede repararse pero
en ~tros casos se multiplic~ produ~iendo cáncer en los tejidos o
~~l huesos o, en el caso de una
e u a rep~oductiva , puede
:ausar un ~~no genético debido a
te mutacion, el que se transmia las generaciones futuras.

ºf

1 Generalmente se distinguen
~ ~~ectos precoces de la radiacion Ylos efectos tardíos.
fi Los efectos precoces se re:en, a los q~e aparecen poco
alg pues de la irradiación: desde
t1!1ªs ho~as hasta un mes. Las
~~stac1ones varían según
dos15 recibidas.
Po~ exposi&lt;:ió~ ~e todo el cueruna radiacion mayor de mil
durante un corto periodo
has ~la producida por las bom:
Na nz~das sobre Hiroshima y
~saki, causa la muerte inCient ta. Una dosis de cuatroPo os ~e1!1s, sobre todo el cuerde'd8 dministrada en un periodo
os horas, causa la muerte al

:S

cabo _de unos días en el cincuenta
por ciento de los casos.
. Los efectos tardíos pueden ma-

fifiemp~
estarse al cabo de periodos de
que pueden ser muy lar-

gos: canceres Y leucemias al cab? de decenas de años; mutac~ones genéticas al cabo de varias generaciones. Estos efectos
plantean ~roblemas muy diferentes segun la dosis recibida Y
s~ ~atu~aleza. Se acostumbra
d1stmgwr entre dosis fuertes Y
dosis débiles.
P~r 10 que hace a los efectos
~rd~~s de las dosis fuertes de ra~acion (cuya magnitud es inferior a _la que causa la muerte en
poco tiempo~, se conocen los casos de experimentación con animales, de enfermos de cáncer
tratad~s. por radioterapia, de
S?brevivientes de las explosiones atómicas de Hiroshima y
~agasaki, de personas irradiadas_ accidentalmente durante
explosiones atómicas experimentales Y de operarios expuest?s . profesionalmente a radiaciones, como radiólogos o mieros del uranio. En estos casos
os efectos de la radiación ya
descri~os: cánceres, leucemias y
mutaciones genéticas, son evidente~ Yaumentan en función de
la dosis.

f

Las dosis débiles son aquéllas
cuya n:ia~nitud es del orden de
las yari_a~iones observables de la
radiactiyid~d natural o bien de
las radiaciones adicionales de

ori~en médico. Corresponden a
~osis que, ~t_egradas durante toa la duracion de la vida están
comprendidas entre aigunos
rems Y ~lgunas decenas de rems
Y son siempre inferiores a cien
rems.
La determinación de los efect~s .ª largo plazo de estas dosis
deblles de radiación constituye
uno de los problemas importantes de salud de la industria
uclear' ya !lue las radiaciones a
~s que está sometido en condic~ones no~ales el personal propio de la industria Yla población
en ~eneral, entran en esta categoria.
Act~almente se considera que
no existe ningún limite inf .
de rad· · ,
erior
. iacion por debajo del cual
existan efectos cancerígenos 4
taos organ_ismos federales de E~dos Umdos relacionados con
este a~un~o usan la hipótesis de
q_ue la_mcidencia del cáncer a dosis baJas de radiación es directame~te -~roporcional a la dosis de
r~?iac1on, en la misma proporclion que la observada para dosis
a tas.

f

rº

En Estad?~ Unidos, la Agencia
d~ Protecc10n del Medio Am~iente (Environmental Protection Agency), que es el organismo encargado de establecer las
norma~ s~bre radiación, ha fijad~ un limite de 25 milirems por
an? ~orno la dosis de radiación
maxima permisible a la que
puede estar sujeta la población
en general como resultado del
C11
....

1

�funcionamiento de instalaciones
nucleares; no se pretende que
ésta es una dosis inocua, sino que
implica un riesgo similar al
aceptado en otros métodos de generar electricidad.
El problema de los desechos
radiactivos

Ji''

.fi

rias volátiles como el iodo 131. A
partir del punto de emisión a la
atmósfera tienden a dispersarse; las partículas más densas
que el aire se depositan localmente y las que tienen una densidad similar al aire son arrastradas por el viento a distancias
mayores.

Los desechos líquidos proEl funcionamiento de una planta vienen de purgas y de labores de
nucleoeléctrica produce grandes limpieza de los circuitos de
cantidades de elementos radiac- enfriamiento del reactor; los
tivos. Una proporción pequeña principales productos de fisión
es enviada al medio ambiente que contienen son el tritio y el ce(efluentes gaseosos y líquidos) o sio 137. Estos líquidos se filtran y
transportada a un centro de al- se tratan en columnas de resinas
macenamiento (desechos sólidos antes de liberarlos al medio amde mediano y bajo nivel radiacti- biente, ya sea a algún río o al
vo). La mayor parte de los elementos radiactivos producidos mar.
por el funcionamiento de un
Los desechos sólidos de mereactor nuclear queda en el com- diano nivel están constituidos
bustible irradiado que se retira por filtros y resinas contaminaperiódicamente del reactor y la dos que se retiran periódicamendisposición final de estos de- te, se introducen en recipientes
sechos radiactivos constituye un metálicos y se envían a un lugar
grave problema aún no resuelto de almacenamiento especializaen forma definitiva.
do. En cuanto a los desechos sólidos de bajo nivel, que están consLos elementos radiactivos ga- tituidos por ropa de trabajo usaseosos producidos por la fisión da y desechos de material de
son arrastrados por el fluido que limpieza, se empacaban en tamextrae el calor del reactor. En el bores de acero y se hundían en el
caso de un reactor enfriado por mar; esta práctica cesó en Estaagua natural, del tipo de agua dos Unidos a partir de 1970 yachirviente (BWR), pasan por la tualmente estos desechos se enturbina de vapor y se colectan en tierran en lugares acondicionael condensador y después de
filtrados y circulados a través de dos para ese fin.
resinas se liberan a la atmósfeLa presencia de estas substanra; estos gases están consti- cias radiactivas gaseosas, lítuidos por gases raros como el quidas y sólidas en el medio amkrypton 85 y xenos 133, y mate-

biente, aunque en dosis pequeñas, implica riesgos para los
seres vivos de radiación externa
pero sobre todo interna, Por
inhalación del aire o ingestión de
agua o alimentos contaminados;
en este último caso el efecto
puede agravarse por la concentración de las substancias radiactivas a través de las cadenas
alimentarias.
El combustible irradiado que,
como ya se dijo, se retira periódicamente del reactor, es
muy radiactivo y genera gran
cantidad de calor. Algunos de los
elementos producidos por la fisión del uranio tienen periodos
radiactivos muy largos (el periodo radiactivo de un elemento
es el tiempo necesario para que
su actividad se reduzca a la mi·
tad), por ejemplo el periodo del
plutonio es de 24 000 años.
El combustible irradiado reti·
rado del reactor se almacena
temporalmente en una alberca
contigua, bajo varios metros de
agua. Posteriormente deberla
enviarse a plantas de reprocesa·
miento, que permiten reducir
considerablemente el volumen
de los desechos de muy alta acti·
vidad y recuperar uranio y plutonio.

temacional de Energía Atómica
promuev:e a~tualmente que el
ccmbustible UTadiado procedente de las plantas nucleoeléctricas no se reprocese, especialmente en el caso de los países
que no poseen el arma atómica.
El siguiente paso consiste en
guardar en forma segura para
las futuras generaciones esos desechos radiactivos de alto nivel
que generarán radiactividad y
calor_durante miles de años. La
solución propuesta consiste en
almacenarlos a gran profundidad en formaciones geológicas
estables, tales como domos sali~ o rocas de granito, dispomendo de los medios para disi~ el calor producido por la actlVIdad radiactiva. No existe
basta ahora ninguna instalación
de demostración de este tipo en
elmundo.
El problema de la disposición

~ de los desechos radiactivos

. • _probablemente, el factor
~cipal para que en Suecia se
decidiera en 1979, mediante un
referéndum nacional, que el uso
~ la energía nuclear cesaría en
año 2010, cuando el último de
: ' d~~ reactores para generar
~cidad existentes llegara al
11
&amp;IIUU de su vida útil.

Lea riesgos de accidente de los

Sin embargo este procesa- reactores nucleares
miento podría contribuir a la
proliferación de las armas nucle- El accidente más grave que
ares, ya que el plutonio recupe- PUede ocurrir en un reactor
rado podria usarse para ese fiJI. IIQclear es el originado por la
Por ese motivo el Organismo In-

~rdida del enfriamiento del
nucl~o. del reactor. La reacción
de f1Sión del uranio produce
gr~de~ cantidades de productos
radiactiyos; ª11!1que se detenga
!ª rea~ción de f1Sión mediante la
mserción de las barras de
c~ntrol, los productos de fisión
siguen generando calor y si se interrumpe el enfriamiento la temperatura s~ elevará y se producirá la fusión del núcleo, que
podría causar la ruptura del con~nedor Yla emisión de gran cantida~ de radiactividad al medio
ambiente. Teniendo en cuenta
q~e un reactor nuclear comercial . para generar electricidad
contiene alrededor de 100 toneladas de combustible de uranio y
q~e al _cabo de un año de funcionamiento la cantidad de produc~ radiactivos presentes en
el nucleo es del orden de mil veces ~ayor que el de una bomba
at~Imc~ como la lanzada sobre
Hiroshima, la fundición de un
reactor podria causar dafios más
extensos por radiación que una
bomba atómica.
En un estudio realizado en 1957
por los laboratorios
~rookhaven, 5 que es una institució!1 gubernamental de Estados
Urudos, Yactualizado en 1965, se
lleg~ba a la conclusión de que un
accidente en una planta ñucleoeléctrica podría causar la
muerte inmediata a 45 000 personas Y otras 100 000 personas
podrian morir posteriormente de
cáncer Y otras lesiones; los dafios a la propiedad se estimaron

en 17 000 ~ones de dólares. Este estudio no se publicó, pro~blemente porque sus conclusiones se consideraron alarmantes Ys~ datos se hicieron públicos vemte afios después, cuando
se entabló una demanda basada
en ~ Ley de Libertad de Información.
~n 1954 se aprobó en Estados
Umdos la Ley de Energía Nuclear cuyo propósito era promover el desarrollo privado de la
energía ~tómica, pero debido a
la magrutud Y gravedad de las
C?nsecuencias de un posible acc1~ente nuclear• las empresas
privadas se negaron a invertir
en la industria nuclear a menos
que se limitara la responsabilidad resultante de un accidente e
En. 1957 el Congreso de Estad~s
Urudos aprobó la Ley PriceAnders~!1• que limitaba la responsabilidad a 560 millones de
dólares,. de lo~ cuales el gobierno
proP?rcio!lana 500 millones y el
propietano de la planta nucleoeléctrica 60. La ley se ha
prorrogado varias veces, la última hasta el 1° de agosto de 1987
con la.modificación de que de 1~
~ millones el gobierno proporci~nará 435 Y las aseguradoras
privadas 125.
El ~uivalente mexicano de la
Ley Price-Anderson es la Ley de
Responsabilidad Nuclear, aproba~ en 1~76, que establece que
la mdemruzación máxima total
por w:1 accidente nuclear será de
100 millones de pesos.

�La premisa fundamental en
que se basa la limitación de responsabilidades es que la probabilidad de que ocurra una catástrofe nuclear es muy baja, como trató de demostrarse en el
estudio sobre seguridad de reactores publicado en 1975, conocido
como Informe Rasmussen, 7 el
cual ha sido criticado tanto por
la metodología utilizada como
por la insuficiencia de la información estadística. 8 La Comisión Nuclear Reguladora de Estados Unidos repudió formalmente el estudio en 1979.9
La fusión parcial del núcleo de
un reactor comercial se produjo
en el accidente de la planta
nucleoeléctrica de la Isla de las
Tres Millas, próxima a la ciudad
de Harrisburg, en el estado de
Pennsylvania, en Estados Unidos, el cual se inició el 28 de marzo de 1979. Por una combinación
de fallas del equipo y errores humanos el reactor de la unidad generadora No. 2 se quedó sin refrigeración y la temperatura se elevó a alrededor de 2900 grados
centígrados. Se formó una burbuja de hidrógeno en el interior
de la vasija y la presión subió a
valores peligrosos, teniendo que
liberarse cierta cantidad de gases radiactivos a la atmósfera
para controlar la presión. La
refrigeración del núcleo del reactor pudo restablecerse y después de varios días de angustia y
confusión el accidente se controló. 10 El reactor quedó inservible
y hasta la fecha, a pesar de haber gastado grandes sumas de

dinero, no se ha podido descontaminar.
El 26 de marzo de 1986 ocurrió
la catástrofe de Chernobyl, en la
Unión Soviética. En el reactor
No. 4 de esa planta nucleoeléctrica se produjo una explosión que
lo destruyó y liberó gran cantidad de productos radiactivos a la
atmósfera. El accidente se debió
a errores humanos y al hecho de
que ese tipo de reactores, moderados con grafito y enfriados con
agua, son inestables a baja carga, lo que explica el rápido
aumento de generación hasta valores muy superiores a la capacidad nominal del reactor cuando,
además, están bloqueados varios sistemas de seguridad.
Como consecuencia del accidente han muerto hasta ahora 31
personas; 116 000 personas tuvieron que ser evacuadas en un
radio de 30 Km alrededor del
reactor, de las cuales se considera que 24 000 recibieron dosis
considerables de radiación del
orden de 45 rems, que causarán
a mediano y largo plazo un
aumento de la incidencia del
cáncer en esa población. 11
En numerosos lugares de
Europa se detectó un aumento
de la radiactividad, lo que creó
gran alarma y en varios países
se desecharon alimentos frescos
y leche que se consideraron contaminados.
El accidente de la planta
nucleoeléctrica de la Isla de las
Tres Millas y la catástrofe de

Chernobyl han puesto seriamente en duda la seguridad de las
instalaciones nucleoeléctricas
realizadas con las tecnologías
actualmente disponibles.
El destacado especialista
nuclear norteamericano, Alvin
M. Weinberg, quien se refirió en
1971 al uso de la energía nuclear
como un pacto fáustico, comenta
en los siguientes términos el impacto de los dos accidentes antes
mencionados: 12
"Chernobyl y Three Mile Island revelan algunos de los costos sociales
de los accidentes nucleares, costos
que difícilmente pueden estimarSe
mediante una evaluación probabilistica de riesgo, especialmente
porque los costos dependen mucho
del medio cultural y político del
país en el que ocurre el accidente."

Refiriéndose específicamente
al accidente de Chernobyl, señala:
"Tal vez de mayor importancia
que el daño físico causado por
Chernobyl es la situación casi de
pánico que este incidente ocasionó
en una gran parte de Europa.
Cuando se publicó el infonne ~
Rasmussen, sin duda nunca previmos que un accidente nuclear de la
magnitud de Chernobyl pudiera
despertar tal interés del público.
Tampoco reconocimos el impacto
social que produciría la prohibición de acceso al área afectada por
la precipitación radiactiva."

Más adelante dice, refiriéndose a las consecuencias del acci·
dente de Chernobyl:
"Un costo social importante de lo

sucedido en Chernobyl es el posible
abandono de la energía nuclear en
varios países de Europa Occidental; Austria, Dinamarca y Noruega ya habían rechazado la energia nuclear aún antes del accidente
de Chernobyl; el abandono por etapas de la energía nuclear en Suecia
de aquí al año 2010, que aparecía
cada vez menos probable, nuevamente se ha tornado serio. En Estados Unidos, una encuesta de la
ABC indicó que actualmente el 78
por ciento del público se opone a la
energía nuclear."

Para hacer frente a la crisis de
confianza en la energía nuclear,
que ya se había manifestado antes del accidente de Chernobyl,
se ha propuesto el desarrollo de
una nueva generación de reactores nucleares intrínsecamente
seguros. Weinberg relata en su
artículo que esa propuesta partió
de David Lilienthal, primer presidente de la Comisión de Energía Atómica de Estados Unidos,
quien la hizo a varios científicos,
Poeo después del accidente de la
Isla de las Tres Millas. Se trata
de desarrollar un reactor cuya
seguridad no depende de la intervención mecánica o humana, sino de principios físicos inmutables.
Weinberg señala que ya se han
concebido por lo menos tres diferentes reactores intrínsecamente seguros: el reactor sueco
enfriado por agua en condiciones
de emergencia circula por convección natural; el reactor de alta temperatura enfriado con helio, desarrollado en Alemania
Occidental, en el que el núcleo

está constituido por miles de esferas que contienen el combustible; y el reactor rápido o de
cría enfriado por sodio líquido diseñado en Estados Unidos, que
en condiciones de emegencia circula también por convección natural.
Weinberg concluye sobre este
asunto lo siguiente:
"Puesto que no es probable que se
construya un nuevo reactor nuclear en Estados Unidos por lo menos en los próximos 15 años, parece
sensato aprovechar este tiempo
para crear un verdadero reactor
intrínsecamente seguro. De hecho,
me atrevería a ir más lejos: el desarrollo de reactores intrínsecamente seguros debería ser un proyecto internacional en el que colaboraran Estados Unidos y la Unión
Soviética."

¿Qué hacer con Laguna Verde?
A finales de los años sesenta,
cuando se propuso la instalación
de la primera planta nucleoeléctrica en México, podía parecer razonable que se abordase
un programa nucleoeléctrico limitado, para así iniciarse en la
aplicación de una tecnología que
aparecía entonces como una opción viable para la generación de
electricidad y para contribuir a
la diversificación de la oferta
energética.
En esa época concurrieron
tres factores a tomar finalmente
la decisión, en 1971, de realizar el
proyecto de Laguna Verde: la
preocupación por el agotamiento

de las reservas petroleras, la
promoción hecha por el Organismo Internacional de Energía
Atómica para que los países en
vías de desarrollo implantasen
programas importantes para el
desarrollo de la energía nuclear
y la existencia de un grupo de
técnicos mexicanos especializados en energía atómica con becas del programa de Atomos para la Paz.
De esos tres factores los dos
primeros han desaparecido. A
partir de 1972 se iniciaron los
descubrimientos de las nuevas y
cuantiosas reservas petroleras
en el sureste de México y además se precisan las posibilidades de diversificación de la oferta energética mediante el uso de
fuentes renovables, como por
ejemplo la energía hidroeléctrica en los países en desarrollo.
Dieciséis años después de
aquella decisión, la crisis mundial de la energía nuclear, las dificultades internas para realizar
el proyecto de Laguna Verde y la
oposición pública a su puesta en
servicio, nos obligan a preguntarnos si no hay una alternativa
a un proyecto que ha perdido su
justüicación, que permita aprovechar la inversión realizada,
que según la Comisión Federal
de Electricidad alcanza la cifra
de 3 500 millones de dólares,
incluyendo los costos financieros.
Esa solución existe: convertir
la planta nucleoeléctrica en una

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�CABALLO DE LA NOCHE

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Gabriel Contreras
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FJ:s!ª{!~clicifn
esl?e~áculo Caballo de _la noche participaron di1·erso.~ elementos artísticos ( Xavier Angel Marti
Jor
w ,aI · er~I~ e~el'l'a, Carlos Vl!lal'l'eal. E_rick f'.strada . .José Pineda. Gilberto Hidalgo. /,eticia Parra. ·
·tge Artduro 'v_argas J Jo m1s11101. to_dos de Importa11c1a dec1sirn. Sin embargo. las ventajas y las des I,entaJ·as del
tex o son e mi particular responsab1l1dad.
La interpretación, la reinvención. las variaciones las simplifi , ·
•1 ,
- ·
curso del montaje son virtud Y pecado de sus directores· Xavie~ª~111og11e1\1,ºst~º:t;s Y las anad1duras generados en el
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n
e "ar 1 1 .,orge Arturo Vargas
Caballo de la noche fue estrenado en marzo de 1988 en J s· l F. .·
•
·
Percha. Teatro de Movimiento.
·
ª ª ª ,,wei mwntal del Teatro de la Ciudad. a carpo de l..a

termoeléctrica convencional que
use como combustible indistintamente gas natural o combustóleo.
Existen varios precedentes de
este tipo de conversión, entre
ellos el de la planta nucleoeléctrica de Markiven, en
Suecia, que fue convertida en
una termoeléctrica a base de
combustóleo y opera en esa forma desde 1974 y el de la planta
nucleoléctrica de Zimmer, en
Estados Unidos, con un reactor .
igual al de Laguna Verde, que se
está convirtiendo en una termoeléctrica que utilizará carbón, programada para entrar en
servicio en 1991.

;:
'i
1

1

1

'

'

q

Puede demostrarse que ade-.
más de eliminar el riesgo de accidente nuclear y el problema de
la disposición final de los desechos radiactivos, la conversión de la planta nucleoeléctrica
: :
en una termoeléctrica conven1
:~: ~ cional es la opción que, con un

enfoque de largo plazo, resulta
más conveniente desde el punto
de vista económico. 13

Referencias
l. Reinsh, H.O. Nuclear power in the
United States: current status and its fu-

ture. Gennan Nuclear Forum. Bonn,
1986.

2. Blix, H. The post-Chemobyl outlook
for nuclear power. International Atomic

Energy Agency. Viena, 1986.

Reactor safety study: an assessment li
accident risk in US commercial nuclear·
power plants. WASH-1400, Governmeat
Printing Office. Washington, D.C., 1975.

8. American Physical Society. "Nucle-

ar reactor safety; the APS submits its ~
port". Physics Today, 128 (7), julio de
1975.

9. Pringle, P., Spigelman, J. Los baltnes nucleares. Planeta. Barcelona, 1984.
10. "Kemeny Commision's Oct. 17 draft
report". Nucleonics Week del 29 de oetubre de 1979.

3. Weber, I; Wiltshire, S. The nuclear
waste primer. The League of Woman Voters Education Fund. New York, 1985.

11. Edwards, M. "Chernobyl; one year
after". National Geographic, Vol 171, No.
5, mayo de 1987.

4. Organismo Internacional de Energía

12. Weinberg, A.M. "A nuclear power
advocate reflects on Chemobyl". flie

Atómica. Realidades en torno a las radiaciones de bajo nivel Viena, 1986.
5. Theoretical possibilities and consequences of major accidents in Jarge
nuclear power plants. USAEC Report

WASH-740. Government Printing Office.
Washington, D.C., 1957.

6. Shrader-Frechette, K.S. Energía
nuclear y bienestar público. Alianza Universidad. Madrid, 1983.
7. Atomic Energy Commission.

Bulletin of the Atomic Scientist Agosto-

septiembre de 1986. Reproducido en
Contextos, afto 4, No. 74; publicado porla
Secretaria de Programación y ~
,,uesto, enero de 1987.

13. Viqueira, J. "Vicisitudes del progrl"
ma nucleoeléctrico mexicano". ReviStl
Casa del Tiempo, No. 67; MésicO,
,eptiembre-octubr.e de 1986.

Clara: "A veces llegan los
tambores. No sé por qué y no
son pocos."
El huésped: "Acuérdate de mí
cuando llegue el mejor de los
momentos. porque somos dos
Y sigo siendo uno."
Pop: El presiente la amenaza que lo marca; trata de enfocarla con el filo del ojo.
El visitante: El hombre tiene
ropas holgadísimas; en ellas,
su cuerpo desaparece. Queda,
acaso, su olor.
El hotel: Un ámbito cerrado.

l. Es un sonido grave quien ejer•

ce su dominio. Tocadas por la
luz, surgen las cosas. Los pasos
que recorren la escalera tienen
la habilidad de un pianista, exac•
tos, delicados. Y a llegan las voces, los rumores. Esta es la
sorpresa de una puerta como un
látig_o. El hotel resplandece rojo,
febril. Se abre la puerta mayor y
aparece el visitante. Cruza el pasillo, que es un brillante lago
negro, rema, suda a pesar del
viento, alcanza uno de los cuartos; ahí, bajo las piernas blancas
de una mujer anónima, en un al•
tar sucio, entre el dolor y el pla•
cer, abandona su maleta.
2. Clara sigue intentándolo pero
carece de alas. Al fin, como
siempre, cede. Es natural que

aborrezca estas paredes. Un día
así pensaba antes, un día seré
otra y todo será otra cosa. Ese
día no llegó, sólo los de grandes
dientes, los ciegos, estos días.

ese es un detalle que Clara prefiere no confesarse.

El cuarto del huésped la hace
sangrar frecuentemente, la despeina y lame sus piernitas, eso
es algo que a ella no le gusta.

"Pásale muchachita, a tí te estaba esperando ... "

El agua negra hiede a sus
anchas, hierve de larvas, es el
hastío el agua de la tina de Cla•
ra, de la muchacha que se
desplaza sin rumbo por el cuarto
Y se pierde en el tejido de la rutina.
Si de mí dependiera, piensa, si
de mí... detendría el mundo como se merece, lo agarraría de la
cola y lo lanzaría hasta el fin del
mundo.
Ahora blande su trapo, que es
su mejor arma y su yugo y su
mordaza y su más caro vestido.
Esparce su instrwnental como
se prolongan las serpentinas.
Allá, al oeste, fue a dar la tina
dando twnbos, y todo el líquido
se quedó en el sur, fiel a sí mis•
mo.
Detrás de sus ojos abiertos esconde un par de ojos cerrados;

Acechante, el huésped le da la
bienvenida:

La figura burda de unos dientes y unos cabellos bestiales la
obligan a doblarse. El, sencillamente, está hambriento y no va
a disimularlo.
"¿Sabes qué vamos a hacer
con esto? ¿Sabes cuánto es? A
ver, dime una cifra ... No te imaginas a dónde podemos llegar...
Una, dos semanas, a lo mejor
nos podemos pasar un mes donde a ti se te ocurra. Y eso no es
nada, ¡mira!, pero esto lo manejo yo. No se nos va a ir de las manos por culpa tuya ... Vamos haciendo memoria: ¿hace cuánto
que nos casamos? ¿Te acuerdas? Cuando una persona tiene
las cosas claras, tiene su pensamiento depositado en el futuro ...
Cuando una persona ve las cosas
del tamaño que son, entonces...
Entonces uno se vuelve cuidadoso, responsable, medido; uno
se... Lo que más me gusta de tí
es que tienes el cabello largo. A
ver, échatelo sobre los hombros.

C: r!

' ¡'/
1

�Ven, siéntate. Si quieres podemos olvidar lo que teníamos pendiente, lo de anoche, ¿cómo
ves?... ¿Desconfías, verdad?
Eso es lo que más me jode, que
desconfíes... Y no estoy hablando nada más de ti, que sería lo de
menos: todas las mujeres, no
quiero saber cuál... No me vas a
entender, ¿no entiendes que
cuando se puede se puede? Me
ha costado mucho llegar a ser
quien soy, deveras ... Pisar tantas manos, caras, jetas; aguantar bromas y bromas y bromas y
bromas. Así, un dia tuvieron que
llamarme jefe, el jefe... ¿Ves esta cara? ¿Te das cuenta? El
progreso rejuvenece a la gente y
el fracaso se queda embarrado
como un pedazo de caca...
Acuérdate de la casa donde naciste... Llegabas y lo primero
era la peste. Eso es cierto, ¿o me
lo vas a negar? Y la envidia,
también huele a envidia en esos
chiqueros que hace años debiste
haber olvidado... Todo eso se
acabó; se acabaron todos y cada
uno de tus recuerditos de mierda. Con esto, con esto que tenemos en el bolsillo, en las manos,
en el hocico... ¿Me entiendes? ...
Yo siempre he dado muy buena
impresión... Yo ... Yo siempre he
dado... muy buena impresión...
Yo ..."
3. Cuando está en su cuarto es
una ardilla. Se mira detenidamente, se sacude doliéndose,
turbada. Cierra su mano y la
convierte en un martillo de coraje y temor acumulado.

La tos crece y la lleva a vomitar al baño. Después de los espasmos lava sus dientecitos, humedece sus mejillas ridículamente anaranjadas, coquetas,
amantes del fracaso.

Anda, muchacha -le diría el
huésped si estuviera ahí, besándole la espalda-, mójate la cara, mójate el pecho, ojalá esta
vez resucites como siempre.
4. El contacto con la cama,
extrañamente, la vuelve pesada'.
Mira el techo como a un viejo
amigo. La radio se enciende y toca una canción para Clara:
"Aunque no quieras tú ni quiera
yo, lo quiso Dios./ Hasta la eternidad te seguirá mi amor." Está
cerrando los ojos. La cara de la
muchacha se levanta gimiendo,
desesperada como una perrita
hambrienta. No puede tocar el

techo. Fatigada, habla dulcemente con nadie:
"Ahora sí, en negro, piénsalo
en negro. Al principio vas a tener
unas cuantas dificultades, pero
no te... Mira, todo consiste en
que ... No te quiero ver así, con la
cabeza agachada. Si no me entiendes, me lo dices. Por favor
acércate, podríamos llegar a un
acuerdo. Afuera es otra cosa,
¿ya me entendiste? Aquí tenemos, aquí podemos estar seguros. Afuera no hace frío, no hace
calor. ¿Quiéres que te acaricie
como el domingo? ¿O prefieres
algo nuevo? A ver, recárgate
aquí. Haz como si fueras a morder la luna. Cierra los ojos y
piénsalo en negro. Va a ser
muy... "
Su murmullo es opacado por la
radio.

Caballo de la noche
Suda bajo una luz menor
La cabeza al aire
Las manos libres bajo una luz menor
Surges de sus babas
Del caro rigor de sus pezuñas
Y las puertas te aguardan
Te llaman, putas
Estallas bajo una luz menor
Para que resople con tus labios
Cuando cierras los ojos a la niebla

5. Es un cazador por vocación.
Puntería, pulso, paciencia, rapidez, el afán de ser invisible, instinto, amor por las heridas. Mira
muy entusiasmado por una rendija, la boca abierta, los brazos
duros, el cuello pleno de sangre.
Acaricia su pene inquieto bajo la
tela. El pequeño duende está
muy acostumbrado a la palma
del cazador, a sus dedos de miel.
El espectáculo culmina, cae. El
cazador baja por una escalera
que lo deposita en el recibidor.
Ese es su cuartel. Abre una lata
Ymientras brota la espuma deja
descansar el cuerpo en su sillón.
Ella cree estar a salvo en su
cuarto, cree no escuchar nada,
apaga la luz, pretende relajarse.
Alguien empuja, alguien patea, alguien quiere acabar con la
puerta: el cazador. Pop entra
sonriendo, aflojándose la bragueta. La ardilla no es un animal
Pira las balas, le pide que mejor
desaparezca, que espere, que encienda el televisor, que olvide su
Piel insignificante, su condición
de mínimo roedor. Pop se acerca
al excusado y escarba entre los
periódicos manchados. Jala una
Yotra vez la palanca, escucha el
&amp;gua con delicia. Mirando la
sangre sobre los encabezados,
SObre los anuncios, fe licita a la
llluchacha. Clara se cubre el
Vientre con las manos, con la ca-

be-za.

6: Se hace trampa. Pop gana y
Plerde. Al fin de cada juego, se
Pasa el dinero del bolsillo de-

recho al izquierdo, del izquierdo
al derecho.

siempre va a estar solo; que la
baraja es un débil artificio.

En uno de los cuartos, dos voces discuten cosas que Pop no sabe descifrar.

Arriba, en la escalera, los pies
del visitante son dos nubes
nuevas, dos nubes de alcantarilla que se asoman y lo obligan a
detener su juego. El presiente
la amenaza que lo marca; trata
de enfocarla con el filo del ojo, y
nada.

Quiere saber de qué se trata,
quiénes son los contrincantes.
Cuando se acerca a la puerta
precisa, voltea repentinamente... Le gustaría poder decir
buenas tardes, qué se le ofrece,
simplemente... Y las palabras no
llegan. No puede decirle nada al
hombre que acaba de llegar al
mostrador, al hombre que se
despacha solo, al hombre que toma la llave del casillero y se
pierde en el pasillo.
El hombre tiene ropas holgadísimas; en ellas, su cuerpo desaparece. Queda, acaso, su olor.
Clara baja por la escalera y
tiene prisa y se dirige a Pop.
Detrás de ella surge el huésped
con gesto decidido. Podría aclararse todo. Pop aguarda.
Ellos son dos moscas de vuelo
irregular. La muchacha, una duda entre el azúcar y la putrefacción, la carnada de los insectos,
el posible botín. La rodean, se
enfrentan a su alrededor.

Pop emite una sonrisa desconfiada, platica con sus cartas diciendo palabras que no lo son.
Ahora es el huésped quien lo
mira con ánimo retador. Uno de
los extremos de la partida me
pertenece, piensa Pop, no toda.
Los billetes del retador brotan en
señal de riesgo. Pop los rechaza.
El huésped, en respuesta, dobla
la suma. Pop no quiere mirar sus
ojos, guarda su mazo, sale y llama a la muchacha.
8. Protegido por una sábana
blanca, el huésped acaricia su
maleta. Ríe terriblemente cuando se desvanece entre la nieve.
Hace crecer sus piernas y luego
es un enano y luego una bestia
que salta y abandona su escondite. Es un feto que ríe en una esquina sombría, una pasta repugnante. Saca sus billetes y forma
una cascada y se baña en ella.

Aparece el visitante y traduce
su mano en una sombra gigantesca. Los tres, moscas y carnada, son ahora prescindibles.

El huésped ha preferido volar
en su propia máquina.

7. Jugar así comienza a
aburrirlo. Recuerda que

Ella se apresura a sacudirlo
todo, ese mar entero que es el
cuarto. Mira los billetes con ~

i

11
'

�hambre cuando se empina y
sueña que bucea brillantemente.
A punto de tocarlos, un golpe de
aire la sorprende.
Podría ocurrir todo más lentamente, piensa Clara, podría suceder que nada fuera un obstáculo, y correr y perderme a mi manera y no despertar.
Pero él ya la tiene, eso la obliga a apretar los dientes. Su mirada adquiere una luz que ilwnina al huésped. El atraviesa la
cama en un corte rapídisimo,
circunda a la muchacha y pica
sus ojitos de ardilla que tiembla,
se apodera de la tina, del trapo.
La ardilla le suplica que se los
devuelva. El va por su cintura y
la sangre de los dos se calienta
cuando la muchacha cae en la tina, un pie primero, luego el otro.

Una mujer tan planea no sabe
escapar de una cárcel tan pequeña. El huésped, cansado de
este round, se sienta en su esquina, se embarra de vaselina,
se moja la frente, toma su maleta, su triunfo mayor:
"¿Sabes a dónde podemos llegar con esto?"
Clara no se da por aludida. El,
entre risas escandalosas, la toma de la mano y genera toda clase de promesas inverosímiles,
pretende besar sus deditos frágiles, duda. Prefiere llevarse la
mano de la mujer a los hombros,
al pecho, mientras jura y blasfe-

ma y llora y ríe y suda. El estómago de Clara se ha endurecido
y comienza a flotar en el asco.
La mano de la muchacha a punto
de tocar el pene del huésped. El
llanto, la risa, el miedo del
hombre para... El huésped se detiene, le deja el trapo en la mano,
la obliga a dar vueltas y vueltas
y vueltas. Limpia, le ordena con
los ojos.
9. En su libreta anota cuánto gana, cuánto pierde. Su estampa es
la de un niño perdido en su suerte, buena, mala, incierta. Acude
a la bolsa del pantalón en busca
de billetes. Apenas un par de monedas estúpidas. Las pone sobre
el mostrador, orgulloso y avergonzado. Se demora en una ambición sorda y vana. Contempla
sus zapatos demolidos. Nada. Tímidamente, saca una carta
secreta, un as de la manga.

La llegada del visitante,
suave, señala el juego de Pop. El
sombrero saluda al jugador. Pop
se dispone a sostenerle la mirada pero tiene frío y cede. El
hombre de ropas holgadas avanza para que Pop retroceda. Pop
es ahora muy pequeño swnido en
el mostrador, muy pequeño
cuando se refugia en una revista,
y más pequeño todavía cuando
abre una cerveza e intenta olvidar dónde se encuentra.
Aquí está Clara y aquí está
Pop que quiere besarla. Aquí
ella lo golpea en el pecho. Aquí el
visitante lanza una carta en silencio. Aquí Pop le pide dinero a

la ardillita y ella niega tenerlo.
Aquí está la tina y el traPo que
Pop impone a su criaturilla.
Aquí la angustia de la mujer, su
torpe afán de escapar, su descubrimiento de que el hotel no va
a permitir que nadie se vaya.
10. El huésped está parado
sobre la maleta, tiene unos largos calzones puestos y los zapatos justo en su lugar. No se
mueve de su plataforma ni pretende ver a nadie:

"Pásale muchachita, a tí te estaba esperando. A ti, siempre a
ti, siempre. ¿Ya decidiste lo que
podemos hacer con esto, ya lo
pensaste bien? Eso me gusta,
que no te desbordes, que estés
donde tienes que estar a la hora
en que tienes que estar. ¿Qué tal
anoche? ¿ Tuvieron fiesta otra
vez? ¿Sí o no? No me respondas
más, tú di sí o no, sí o no. Qué
bien, qué bien, qué bien que hayas reflexionado y que por fm
llegues a una resolución resolución, una respuesta para este
crucigrama ... Palabra que abre
todas las puertas, todos los corazones corazones, que empuja todas las envidias, las trampitas.
las traiciones. Palabra que busca la gente en su trabajo, en 1aS
cajas bancarias, en la panza de
los muertos, en los trailers, en el
centro de la tierra. Palabra que
se lleva en el bolsillo, en los pies.
en la mente. Palabra de seis
letras e inagotables utilidades.
¿Ya la tienes, verdad? O ya crees tenerla; o ya crees tenerla para metértela en el corazón.

muchachita. Acuérdate de mí
cuando llegue el mejor de los
momentos, porque somos dos y
sigo siendo uno. ¿Te das cuenta?
No va a ser muy fácil que cargues con esto, ¿o tú crees que sí?
¿Vas a salir hoy? ¿Con él otra
vez? ¿Ahora sí te has convertido
en una buena esposa? No, no te
vas a ir; de eso me encargo yo. Y
me voy a encargar de esto, de esto, de esto y de todo, muchachita. Cada vez vamos a ser más felices. ¿ Tu canción? ¿Quieres que
ponga tu canción? ¿Bailamos?
¿Hace cuánto que no bailamos?
Ya no nos acordamos de nada
¿verdad? Una verdadera lásti~
ma ... "
Clara se retuerce porque lo
que quiere es el dinero, sondea el
cuarto, olisquea.
Pero él es un perro que tiene su
hueso y lo muestra bajo la sábana. Se levanta feliz con su botín.
Nadie debe acercársele, ni Clara.
11. Las alas del visitante cubren
la guarida de Pop. Una llave y un

cuchillo caen como huevos al
mostrador.
La muchacha corre para escapar del huésped. Pop extiende su
guante y la esconde bajo la escalera. Los dos se miran interrogándose. Pop se queda con la
maleta. La ardilla va por el arma y el cazador termina ahi
acuchillado.
'

12. Esa música grave se ha

transformado en un ruido nocturno. La muchacha ha sellado
la puerta y habla con el techo,
cada vez más fuerte:

El huésped es la hiena que el visitante arrastra como a un toro
muerto. La hiena escapa y vuela
hasta el respaldo de la cama
mientras Clara pare a su bebé.
"A veces llegan los tambores.
Clara mira sin ver y se ofrece al
No sé por qué y no son pocos. En- viento. La hiena busca el apoyo
tonces quieren crecer. Hay uno del visitante y el visitante se
que es distinto, eso se ve, se ve.
adueña del bebé bañado en rojo.
La persona que los toca no soy
La muchacha ciega sabe que los
yo. Esa persona les está frontanojos del visitante son de juguete
do la espalda. Un tambor es tam- que no habrá gesto que lo prov~
bién como un gato, aunque no que, que su deleite vive en el intenga todos esos pelos. Vienen terior de la maleta, todos esos
de muy lejos. Son de cuerito, gusanos, todos los cucarachos y
acaban de salir del cascarón. · la mierda guardados. Clara lanMueven la cabeza para reírse.
za una risa igual a la del huésAhora vamos a compartirlos. ped. El visitante deja un regalo
¿Cuál es su juego? ¿Cuál es su sobre la palma blanca de la
juego? Vamos a despertarlos.
muchacha: el cuchillo. Ahora
Diles de una vez que no crezcan, viene la canción: "Aunque no
sólo déjalos que cambien de co- quieras tú ni quiera yo, lo quiso
lor... Si se quieren ir, despídelos;
Dios/ Hasta la eternidad te sesi se quieren ir, despídelos; si se guirá mi amor." El lavabo es un
quieren ir... "
manantial en expansión, el
centro de una sustancia negra
Eso que surge entre sus pier- luego roja. Clara se mete en s~
nas. Un color muerto. Un color rincón. El lavabo emite un últiolvidado. La puerta que deja mo vómito de sangre. Lentamenentrar al viento enfurecido. Una te, la oscuridad.
luminosidad extraña, y niebla.

�CREDO DE LOS QUE AMAMOS

Francisco Garzón Céspedes
amor
allá los incapaces
los que no encuentran su corazón
para ofrecerlo
los que no saben por dónde vuelan
las gaviotas
ni buscan el sendero
que descubra sus moradas
allá los débiles
los que no pueden resistir
un sol dentro del pecho
y en las piedras del camino
dejan
la esperanza el puño
las azadas
el roble sus propósitos
amor
allá los inconscientes
los que deshacen amaneceres
y canciones
y niegan con su sombra
la claridad y el viento
al hombro que los guía
allá los cobardes
los que con cada paso
temen perder el horizonte
y en cada riesgo
los desarma el miedo
allá los prepotentes
los que rechazan
que el polvo donde pisan
es honra
y no escalera
es patria
y no sitial
amor
allá los egoístas

los que no comparten
el techo y la comida
la cama y la confianza
y cierran
sus puertas para no sufrir
inundaciones desperfectos
roturas
descalabros
allá los frustrados
los que sueñan sin conocer
que soñar es derecho
de quienes
defienden fundan construyen
una realidad que se acerca
a sus sueños
los cumple o sobrepasa
allá los descreídos
los que no creen
en el espíritu humano del espíritu
en su propia carne como la carne
resurrecta
en la vida perecedera que les toca
como
la vida perdurable
amora
allá todos los que de soledad mueren
tan solos
acá nosotros
los que creemos
en nosotros simplemente

NOSOTROS LOS QUE AMAMOS
1

,p,

,,

�EL FUNDAMENTO DE UNA
DISIDENCIA: DEL IDEAL ARCAICO
AL VERSO CONTINGENTE
(Sobre la poesía de José Javier Villarreal)
Evodio Escalante

SEÑAS/
RESEÑAS/
CONTRASEÑAS

ncore une fois, Katarina W_itt
sera, a 21 ans, a
des champion
pat in age
· ·
7 févri
glac
d'

E

r,

e

a
g

-~~_;,~

a

Fédér
« Merci, Katarina .
patinage ... »
Mais a présent « S1ssi » c'est son
surnom) s'ennuie' sur la glace. L'_an
passé, a Copenhague, elle bata1Ile

En uno de sus artículos de crítica, Ramón López Velarde hablaba del advenimiento de una
nueva estética que estaría libre
de los dictados del mundo exterior, y que, obedeciendo a la curvatura propia del tiempo del poeta, habría de articularse en un
verso que él llamó contingente.
¿Un tiempo del poeta? Habría
que decir mejor sus tiempos
múltiples y siempre sesgados de
la historia. Esta heterogeneidad
íntima del poeta, en la que se
cifraría el blasón de su autenticidad en tanto escritor, y que le
permite construir un territorio
no dominado por los valores de
la existencia gregaria, cristaliza
en el relativismo de un verso que_
se vuelve impredecible, indeterminable, y que no obedece a otra
ley que la de su propia respiración.
No es esta evocación de López
Velarde un gesto arbitrario. Como uno de los fundadores de
nuestra modernidad literaria,
algunos de los textos de López
Velarde siguen ejerciendo un saludable influjo entre nuestros jóvenes escritores. La idea de un
verso contingente, podría decirse, sintetiza una manera de entender el trabajo poético que sigue siendo válida en nuestros
días. Como permanece dentro de
nuestro horizonte, del mismo
modo, el trenzado específico que
une en un mismo texto la historia
familiar y la historia trascendental, los motivos externos,
eostumbristas, fieles a las pecu-

liaridades de lo exterior, y el
sentido íntimo, irreductible, que
aporta el espíritu del poeta en su
afán por apartarse de la prosa
del mundo. Es lo propio de este
espíritu, como se sabe, evitar la
pesadumbre de la Historia, a la
que se identifica con la caída y la
degradación, y evocar en cambio los acontecimientos de la
"pequeña historia", de la historia minúscula, en la que los
paisajes familiares y los paisajes secretos de la subjetividad
habrán de convivir libres de los
imperativos de la heteronomía
mundana. "El viejo pozo", uno
de los poemas más representativos de López Velarde, ilustra esta oscilación en la que el rechazo
a la intrusión de la historia con
mayúscula que en este caso es sinónimo de saqueo, se equilibra
con la representación de una historia familiar que habrá de ser el
marco para que se articule la
historia invisible, la trascendental, la de las emociones del poeta, la de sus sueños de consúmación y de abismo. El viejo pozo, en efecto, es "un compendio
de ilusión y de históricas pequeñeces" . Pero es también la
gran boca, la boca tirana, el
gran abismo en que el poeta
quisiera convertirse para que en
él se despeñara la estrella ideal,
la más atesorada, la que acaricia transido de imposibles lo que
hay de más auténtico en su subjetividad.
El libro de José Javier
Villarreal, Mar del norte, 1 es un

Son el abandono, la rapiña y la usura
el platillo fuerte en esta mesa.

J .J. Villarreal

ejemplo de la vigencia del modelo que acabo de describir. Un
modelo indeterminista en cuanto
a la cadencia, aunque dramático
en la selección de los temas. Si
bien hace mucho que dejaron de
existir los Gargantúas del verso
contra los que despotricaba López Velarcie, no es menos cierto
que ahora los peligros de la poetización tienen que ver con los
estereotipos, con el agotamiento
de las potencias creadoras y con
la experimentación carente de
contenidos. Ante el insulso regodeo en el acabamiento del impulso poético, que paradójicamente
alienta en algunas de las tentativas recientes de poetas establecidos, ante la experimentación a
menudo desprovista de sustancia que conocemos por los delirios de los discursivistas, ante el
inane recaer en las facilidades
de un bucolismo que todo lo
apuesta en favor de la inmediatez del efecto estético, al que
le bastaría con trasponer la
belleza cosificada de la naturaleza para obtener sus resultados
más altos, libros como el de José
Javier Villarreal abren una ventana de refrescantes perspectivas. Su verso, contingente como
lo quería López Velarde, no intenta responder sino a las alteraciones de su tiempo interior;
frente a la gran historia, a la que
recusa, responde con la atención
a las históricas pequeñeces de
las que hablaba el bardo zacatecano. Por supuesto, sin ningún
ánimo restauracionista. Soy yo
el que ha traído a cuento a López

o:
e, ¡

�Velarde. Aunque es evidente que . ciudad se levanta sobre el sudor
Villarreal lo conoce bien,2 las y los sueños de nuestros padres,/
huellas visibles en su libro remisobre el cuerpo violado de la
ten a Ezra Pound, a Elizabeth
muchacha y la mano siempre
Bishop, a W.B. Yeats, a Auden, a
dispuesta del asesino." En vano
los trovadores medievales y a altrataremos de ubicar la referengunos maestros del Siglo de Oro
cia intransferible. Tijuana, la
español.
ciudad, se desdibuja en el último
aletazo, que era también nuestra
Ajeno a toda grandilocuencia,
última esperanza de encontrar
atento a las mínimas victorias
concreción: "Es la mujer que
que a veces se esconden tras la
pasó sin verte, la que no te reapariencia del fracaso, Villacuerda,/ esa que constantemenrreal toma de Pound la recusate disfrazas, pero a quien
ción global del reino de la usura
siempre le escribes tus versos."
que ha instaurado el capitalismo
Acaso la interioridad es demaasí como el gesto épico con el que
siado interior. El paisaje se desse sobrepone a las limitaciones
dibuja, se vuelve un estado de
de la existencia común. Su libro,
ánimo, como el mar de "Canción
dividido en dos grandes partes,
de noviembre". Cito dos de sus
va de menos a más. Los primelineas para indicar este grado de
ros poemas, podría decirse, disiinteriorización: "El mar entonmulan el extremo rigor con el
ces es una furia que se desparraque ha sido tramado el volumen.
ma,/ un golpe bajo a mitad de la
Parecen pertenecer, por la inmadrugada, ... "
mediatez de sus referencias geMás que el paisaje en sí, a peográficas, al orbe de un exteriorismo al que el escritor tratasar a veces de la pura denotación
ría de insuflarle una vibración
de los títulos (como en el poema
anímica, sin que se sepa bien pa"Rosarito-Tijuana"), destaca la
ra dónde tira ese impulso. En la
silueta de unos jóvenes heridos
"Elegía frente al mar", por
por la rabia del mundo en que viejemplo, se encuentran estas líven: "Los muchachos toda la
noche, frente al mar jugaron a
neas.
ser náufragos,/ ángeles castrados por la rabia de sus padres."
En esta casa de cuartos vacíos
Ahí se impone, de nuevo, la
donde las palomas son apenas un
recuerdo
ciudad interior, a la vez que se
contemplo el cadáver de mis días,
anuncian los primeros rasgos de
la ruína polvorienta de mis sueños.
una épica subjetivizada que más
tarde
será el emblema de la disiLa vacuidad y la ruina. Esto
dencia
del poeta frente a la soes: los lugares comunes, sin otra
ciedad:
"Durante la noche conschispa particular. En "Titruimos
ciudades inmensas,/
juana", sabemos que: "Esta

castillos derruidos por el llanto
de la mañana;/ fuimos los
guerreros, los hombres altos de
la noche."
Cadencia y decadencia. El
verso contingente parece existir
sólo para que se materialice un
estado de yecto, una caída del
hombre que prefigura el derrotismo y sin embargo termina resistiéndolo. Esto no es todavia
enteramente claro en esta parte
del libro. El sujeto poético ha
contemplado la danza de los
muertos. Ha escuchado el canto
de las sirenas y su "infinita tristeza." Ha visto crecer el mar
encabronado que se le escapa de
las manos. Ha odiado hasta la última parte de su cuerpo y sabe
de "el hambre, el dolor que. nos
abre los ojos buscando el cielo".
¿Se trata acaso de la cuota de
usura poética que hay que pagar
para iniciar una poetización más
auténtica? Al rasgar sus vestiduras y contar, una por una, sus heridas corpóreas, ¿no prepara el
poeta el advenimiento de un 1~
gar diferente, de una zona poética en la que el rasgo individual
habrá de adquirir una dimensión
emblemática?
Al fin: ¿Qué clase de acontecimiento es el poema? ¿Qué clase
de contingencia es la que ha de
aflorar en el verso que se aswne
como contingente?
"Historia" el poema con el
que se cierra' la primera sección
de • Mar del norte, nos enfrenta

de pronto con este problema. Por
primera vez en el libro, tal y como se había visto en "El viejo
pozo" de López Velarde, la historia familiar y la historia trascendental, esto es, la historia íntima
del poeta, se trenzan en una unidad de tipo superior. Se diría que
para que el poema lograra constituirse en unidad productiva era
necesario que a su vez instituyera en su interior los rasgos de
una productividad. Que la relación entre sujeto y objeto estuviera mediada por un modo de
producción que al pertenecer al
ámbito paterno ayudara a definir los lugares y los destinos de
los personajes involucrados. El
texto lo logra a la perfección. El
Primer sujeto, en realidad objeto, pues lo construye la mirada
evocadora del escritor que imagina la historia y la presenta como real, es la figura de la
madre. No hay duda, la vemos a
través de una lente nostálgica:
"Vuelves a caminar por la tierra
que te sintió de niña", así comienza el poema. Y así continúa: "Esa mañana cambiaste
las rosas del florero,/ abriste la
ventana para que un viento, que
tan sólo tú conocías, tocara tu
cuerpo,/ hinchara las cortinas
de tu cuarto e izara las banderas
de tus ojos." Se trata, evidentemente, de una reconstrucción.
El Poeta, el hijo, todavía no ha
llacido. La madre-niña es pues
lDl "compendio de fantasía". Es
el hijo el que se adelanta a su
Propio nacimiento para fijar el
rostro de su madre. Así lo dice:

"Yo te esperaba en la terraza,
sentado, jugando con tus recuerdos,/ componiendo el color de
tus ojos, la luz de tus manos,/ tú
pasabas de largo sin verme, ... "
Pero en esta producción no está
solo. Está también la producción
del padre, esto es, del abuelo del
escritor. El ámbito evocador de
la nostalgia, las trizaduras en el
rostro que tal evocación prefigura, son complementadas por una
producción absolutamente material. Estamos en los viñedos del
abuelo. Sabemos que los campos
se llenan de gente extraña entre
septiembre y octubre. Lo adivinamos: son los peones, son los
asalariados. El texto se cuida
bien de señalar su extranjería y
de evitar cualquier mención a
las máquinas introducidas por el
capitalismo. Ahora sabemos por
qué: el ámbito patriarcal, dentro
del imaginario del escritor, está
necesariamente fuera de la
prosa del mundo. Es un ámbito
semifeudal. Una zona arcaizante. El único mecanismo admisible, si así se le puede llamar, lo
formarán las hogueras que evitan la congelación de las viñas
durante el invierno. La elipsis
refuerza este sentido, que el texto anota en cursivas: el invierno

sólo heló unas cuantas matas, y
eso porque no se prendieron las
hogueras a tiempo. La nostalgia
es un acontecimiento irremediable. Luego, la madre deberá
abandonar el círculo feudal. Su
padre la inscribirá en una escuela americana, la Saint Mary
Grammar School. Insólito uni-

verso disciplinario que une el
aprendizaje de la gramática con
la virginidad de la Virgen. Otra
coagulación de la nostalgia:
"Tus mañanas de infancia
quedaron entre faldas y blusas
del colegio,/ junto a tus medallas
y diplomas de buena conducta."
Como el abismo que invocaba
López Velarde, el poema debe
concluir con la fatalidad. Pero
será una fatalidad engendrada
por la contingencia y que refuerza la contingencia. Primero la
catástrofe, la soledad, el dolor,
vividos aquí como lo irremediable; para terminar, el miedo
nocturno que paraliza el rostro
de la madre y no la deja responder al llamado angustioso de ese
hijo que todavía no nacía _pero
que ya estaba instalado ahi, en el
corazón de la noche, en el centro
de una desolación de la que
extrae su fortaleza: "Alguien
lloraba a tus espaldas,/ pero la
noche fue el miedo que no te dejó
volver el rostro."
La contingencia de ese llanto

del escritor que se figura como
hijo nonato, extrema libertad de
un deseo que fabrica su ámbito
silencioso, no deja de apuntar
hacia un lugar invisible desde el
que el poeta ejerce sus poderes
imaginarios. Ese lugar, como alcanza a adivinarse, es el viñedo
patriarcal, último bastión que
esta historia preserva ante lo
inevitable. Terreno de contingencia que resiste sin poder resistir sabiendo que acabará por

~

�doblegarse, otro modelo productivo. La contingencia poética
busca su asiento necesario, y lo
encuentra. De esta feudalidad
aswnida surge la poderosa energía que le permitirá al poeta denunciar la corrupción, la inmoralidad, la usura, en fin, que se
ha posesionado de nuestro mundo. Al fabricar sus raíces en el
suelo del abuelo materno, el poeta tendrá unos ojos hambrientos con los que habrá de mirar la
piedra azul de uno de sus poemas. Unos ojos que no se conformarán sino con el infinito.
La segunda parte del libro

vuelve más nítida esta recusación de la história contemporánea. Esta recusación de la limitación que supone el imperio de
la burguesía. Compuesta de "Jaculatorias", Homenajes" y una
"Addenda", esta parte deja ver
una cierta retratística. Casi todos los textos toman a un personaje y trabajan su imagen. Este
personaje, por lo demás, suele
ser un poeta, trátese de Pound o
de Góngora, de Villon o de Ibn
Gabirol. Pero, y esto es sintomático, será otro poema con el escueto título de "Historia", como
ya había sucedido en la primera
parte, el que dará la clave para
captar el sentido del conjunto.
¿Y que nos cuenta esta "Historia" que no acepta calificativos,
y que en su desnudez acaso
quiere insinuar lo que hay en ella
de ejemplar, de valedero para
todos? Nada más ni nada menos
$ que la caída del orden feudal. En

doce apretados versos se nos
cuenta la historia: "Un día despertamos bajo el cielo de la
derrota, vimos nuestros blasones quebrados, nuestras mujeres violadas y nuestros reinos
perdidos. "Un formidable
epígrafe de Lope de Vega nos indica que esta derrota de los señores es el fundamento del ser del
poeta. O sea, que la victoria del
orden burgués conlleva necesariamente la ruina de los poetas,
que desde ese momento se vuelven expulsados o forajidos. Aunque quizá esto no es lo más importante, sino su forma de aceptarlo y de sacar fuerzas de su
marginación. Volver el estigma
en la base de un nuevo poderío.
En esa dirección apuntan los
versos de Lope: caer de un cielo
y ser demonio en penal y de

serlo jamás arrepentirse. El poeta, ¿un demonio en pena? Sí,
¿por qué no? ¿No es esta justamente la idea que entre nosotros
sostuvo Jorge Cuesta, cuando
hablaba de la naturaleza demoniaca de la poesía? Agréguese, a
esto, la contwnacia de su condición. Porque, siéndolo, jamás
habrá de arrepentirse.

El mejor ejemplo de esta contumacia, que vuelve incorruptible el cuerpo del poeta y le permite atravesar los siglos y sostener ante nosotros el signo de su
disidencia, es para mí la "Balada a la memoria de Francois
Villon". Lo dice el poema: "Hoy,
a veinte de abril de 1470, un cadáver germina,/ nace firme

como rama de encino, como
pechos de doncella." Han colgado a Villon. Este es el acontecimiento primario. Este es el
acontecimiento que suscita la
historia trascendental. En lo
trascendente, como se sabe, la
otra historia se detiene:
Ahora el pueblo contempla la obra
de la justicia:
los vientres hinchados, las caras
amoratadas, y esa mujer que llora
con el rostro embozado.
Todos los artefactos se han detenido, todas las maquinarias han parado su marcha...

Ahí está, colgando, el cuerpo
de Villon. "Lo han dejado como
una señal, como un punto de referencia -agrega el poema-;
pero en ese aliento hecho piedra,
en ese cuello quebrado acecha el
último de los arcángeles ... " Ytodavía más, inesperadamente: la
voz de mando. La voz de los ex·
pulsados. Y, con ella, "el odio de
una batalla que aún no se ha per·
dido". O sea: bárbara bur·
guesía, instauradora de la usura,
no creas que ya venciste. No
pienses que el tiempo juega detu
parte. Haces mal en sentirte tan
segura. Tan impune. Tan llena
de eternidad. Los poetas Y ~
cómplices, los marginados,, comolo sugiere el libro de Jose Javier Villarreal, no han dicho todavía su última palabra.
La contingencia del verso,

incluso en los pasajes en que ~
rece renunciar a ella por la ~,_
de la morosa repetición, de la 111'

sistencia que instala la inmovilidad, el sosiego, o bien por la vía
de una gradación que produce el
delicado efecto de un fade out,
funciona extrañamente como
una apelación al lector. El verso
se acerca a la prosa para ejercer
mejor su inesperado coletazo en
la conciencia de los testigos:
"Pound hablaba de ciertas
zorras que en las praderas/ se
tropezaban, golpeaban, descalabraban contra las duras lápidas." ¿Quién nos dice que no hemos sido nosotros, por nuestra
vez, los que nos hemos tropezado, golpeado, descalabrado?
LQuién nos asegura que no solllOs esas zorras del poema que
se rompieron la crisma al chocar
con las lápidas? Junto al tiempo
!le la confusión, o de la caza
lllcrulosenta, frente al banquete de
que comen encima de cadáveres, el silencio, el contrapunto
ificamente poético, el signo
la interioridad del artista, que
- distancias frente a la histotlpecde

ria carnicera para conservar la
integridad de su canto: "sobre
las piedras la filosa escarcha, el
silencio de los ángeles". Esbozado el paisaje, definidos los elementos de esta situación en la
que se transparenta la barbarie
que otros llaman mundo civilizado, el verso acude, para terminar, a los efectos de una disolvencia que acaso nos concilia
con la existencia natural:
El viento sopla muy despacio, muy
lento sobre la hierba de las praderas,
la brisa remueve pasiones que se
quedan estáticas por el pánico,
y las zorras filosas persiguen a la
liebre, alargan la carrera hasta las
costas,
donde no se detienen, donde no se
paran, donde no rehuyen su
marcha, donde se pierden de vista.

Enamorado de la feudalidad
arcaica, sonámbulo de sus propios recuerdos, acudiendo a las
fuentes de donde surge la critica
de la modernidad, pero sin dejar

de ser fiel a las cadencias del
mundo contemporáneo, de las
que está perfectamente compenetrado, José Javier Villarreal
ha escrito uno de los libros más
rigurosos y más indispensables
de los últimos lustros. La idealidad caballeresca de un Villon o
de un Pound, por lo que se ve, sigue siendo el signo más que propicio de la novísima rebelión poética que encuentra en la mondadura irregular del mundo, en su
trizadura azarosa e irrevocable,
las íntimas razones de la necesidad de su escritura.

NOTAS:
1. Mar del norte. Joaquín Mortíz, México, 1988 (Premio de Poesía de Aguascalientes, 1987), 80 pp.
2. Véase a este respecto su ensayo "Los
fantasmas de la pasión", en el número
monográfico dedicado a López Velarde
de La Gaceta del Fondo de Cultura Económica, núm. 208, abril de 1988, pp. 44-45.

,

i '

��LA MOVILIDAD GEOGRAFICA DE
LOS OBREROS TEXTILES
EN ATLIXCO, PUEBLA (1899-1909)

Leticia Gamboa Ojeda *
REGION

au sein de l'équipe nationale suédoise.
« A Tamaby, skier était la seule
chose intéressante a faire, a raconté
lngemar Stenmark dans une de ses
chroniques publiées par le magazine
américain "Skiing". Alors, avec Stig,
nous voulio s skier a longueur de
joumée.
olan e dinaire. Sport,
avec d
ck sur
, u volleyball,
laiP,illftltft~"-Tttilff-.:&gt;w1r usin du
baseCe

cir
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des-

dlsc;UlJJ¡llt! tr
angen' exige pas d randes
qualités skieur ».
.
Ingemar Stenmark, c'e auss1 _le
premier maitre du nouveau ski alplD,

Introducción
"La historia del movimiento
obrero en el siglo XIX es una historia de desplazamiento y
emigración", escribe en una de
sus obras el gran historiador
inglés E.J. Hobsbawm. 1 Y la razón primera de este fenómeno la
expresa otro importante estudioso de la clase obrera, el historiador francés Yves Lequin,
cuando dice que "/a/ la industrialización le ha correspondido una movilidad geográfica
de los individuos".2

ración de una importante fuerza
de trabajo.

En buena parte de nuestro
territorio, la industrialización
generó una reubicación de la
población. Miles y miles de
hombres abandonaron sus lugares de origen o de residencia, para dirigirse hacia los lugares
donde la industria se fue localizando. Mientras ésta no alcanzó
un cierto grado de consolidación,
pero sobre todo mientras la organización sindical de la clase
obrera no se fortaleció, las coyunturas económicas marcaron,
Para el largo periodo que se de manera especial, los ritmos
extendió desde la segunda mitad del desplazamiento geográfico
del siglo XIX hasta la tercera dé- de los trabajadores. Generalicada del presente siglo, la afir- zando, la inmigración de éstos a
mación de Hobsbawm es apli- una zona fabril era la señal de
cable a la realidad mexicana,
una época de "vacas gordas" paPor la misma razón que Lequin ra su economia; y la emigración
ha apuntado: en ese periodo de obrera era sintoma, por el
nuestra historia, la moderna in-_ contrario, de una época de "vadustria surgió, se fomentó y se
cas flacas". En un continuo "vaafianzó como una de las activi- y-viene", innumerables.trabajadades básicas de nuestra econo- dores compartieron la incertimia. Su desarrollo requirió de la dumbre de su futuro. Se convirinversión de capitales, de la pro- tieron en obreros a los que
tección arancelaria, de la adop- podria calificarse con varios adción de nuevas tecnologías, de la
jetivos: "nómadas", "errancreación de infraestructura, de tes", "giróvagos", "ambulanla liberación de los mercados re- tes", obreros de "cobija al
gionales, del ensanchamiento
hombro" y a veces hasta "itinedel mercado nacional y, además rantes".
de otros factores, de la incorpoEn el porfiriato, el notable impulso industrializador se acom• Seminario de Historia Contemporápañó de una fuerte movilidad
nea del Centro de Investigaciones
geográfica de la población.
Históricas del Movimiento Obrero,
Instituto de Ciencias de la UniversiEntre 1895 y 1910, los mexicanos
dad Autónoma de Puebla
residentes en una localidad dis-

tinta a la de su nacimiento, mantuvieron un crecimiento sostenido con una tasa media anual del
2.5%, superior a la tasa de crecimiento poblacional ( 1.1 %) .
Nueve estados de la República,
entre los cuales se hallaba
Puebla, albergaban en 1910 a un
70% de población no nativa. Simultáneamente, como los mayores expulsores de población se
contaban ocho estados, siendo
Puebla, también, uno de ellos. 3
Con una elevada cuota de mano de obra migrante, la industria
textil contribuyó al fenómeno de
la mudanza obrera. En el municipio de Puebla, donde la instalación de las fábricas se inició en
1835, la participación de trabajadores nacidos en otros puntos del
mismo estado y de la vecina
Tlaxcala se ha calculado en un
tercio del total, entre dicho año y
1870. Desde entonces y hasta finales de la siguiente década, el
aporte de los fuereños descendió,
creciendo el de los individuos de
"origen citadino". 4
En el laborioso y semicálido
municipio de Atlixco, situado a
unos 30 kms de la capital poblana, la movilidad geográfica de
los trabajadores ocupados en sus
fábricas fue muy aguda en la última década del porfiriato, momento en que el proceso de instalación de sus unidades productivas textileras halló su apogeo y
su culminación.
Tomando como sujetos de aná-

~

�lisis a los obreros avecindados
hacia fines del porfiriato en los
caseríos fabriles de esa fértil región, nuestro propósito e_s
ilustrar la magnitud de su movilidad geográfica. En tanto conduce al problema medular de la
formación de la clase obrera, el
estudio de dicha movilidad merece atención.
La valiosa documentación del
Archivo Municipal de Atlixto
constituye la fuente fundamental
de este ensayo. Particularmente, utilizamos quince padrones
vecinales de población, levantados entre los habitantes de los
caseríos para determinados
años del lapso 1899-1909. Es sin
embargo lamentable que algunos de estos censos hayan sido
confusa e imprecisamente requisitados, que para ciertos caser íos y ciertos años no estén, Y
que uno de los más importantes
(el de Metepec de 1905) se encuentre en su mayor parte mutilado. Por estas circunstancias,
el estudio de la movilidad geográfica no puede abarcar a todos los obreros avecindados,
conformándonos con hacerlo a
pa r t ir, solamente, de las
muestras posibles. Como quiera,
el fenómeno de la movilidad se
constata e incluso parcialmente
puede ser cuantificado.
l. La industria textil en Atlixco
a inicios del siglo

Famoso especialmente por sus
harinas de trigo, el valle de

Atlixco se constituyó, en el paso
del siglo XIX al XX, en el último
de los entonces cinco más importantes centros textileros del
país.
El proceso de la instalación de
las fábricas textiles se inició en
1853, cuando en la ciudad de
Atlixco se fundó La Concepción.
Hacia 1865 abrió La Carolina, pasando desde entonces más de
una treintena de años para que
otras fábricas textiles se instalaran, haciéndolo, esta vez, en un
escaso lapso de apenas tres

años.
En breve tiempo se instalaron,
en efecto, cinco modernas fábricas más: El León, El Carmen Y
El Volcán, cuyos trabajos despegaron casi simultáneamente, en
el mes de septiembre de 1899;
San Agustín, inaugurada en
1900; y Metepec, la fábrica por
cuyas características podría decirse que cierra con "broche de
oro" el proceso, al comenzar sus
actividades el 25 de septiembre
de 1902 (Ver croquis de localización) .ª

croqui, de local1caci6n de la• flbrica ■ de Atlixco

movida• por el rlo San Baltaear o Cantarrana•

Pero en términos generales no
sólo era lo moderno lo que distinguía a las fábricas de Atlixco. Se
significaban además por la magnitud de su producción y por el
elevado número de sus trabajadores. Algunas incluso rivalizaban en tamaño con las principales fábricas del municipio de
Puebla, y en el caso de Metepec
con las dos más grandes del país
(Río Blanco y Santa Rosa, ambas situadas en Orizaba).

La importancia de la industria
textil de Atlixco radicaba, pues,
en el tamaño de sus fábricas. De
acuerdo con los promedios de husos y telares que en su conjunto
tenían las fábricas del estado en
1913,7 las de Atlixco adquirían
una dimensión gigante en el caso
de Metepec, grande en los de La
Concepción y El León, y mediana en el resto. Las cantidades
de husos y telares instalados en
ese año eran éstas:

Con semejante planta textil, el
Distrito de Atlixco pasó a tener
un preponderante sitio en la industria textil estatal. Al respecto
son bastante elocuentes las
cifras del cuadro l. Promediando los porcentajes de la última ·
columna, para los años considerados Atlixco contribuía con el
45% de la producción y el 48% del
valor de la misma, concentrando
en sus fábricas al 35% de los
obreros de toda la entidad. 8

Husos

Telares

Metepec
El León
La Concepción
La Carolina
El Carmen
San Agustín
El Volcán

34,452
6,832
8,616
7,656
6,040
6,244
4,752

1,487
426
334
225
232
209
230

En la siguiente pagma, el
cuadro 2 da el detalle del número
de obreros, la producción y su
valor para cada una de las siete
fábricas de Atlixco en 1902, 1906

Cuadro 1
Ailos y rubros

1902
Número de obreros
~oducción ( miles de piezas)
Valor de la prod (miles$)
1906:
Número de obreros
Producción ( miles de piezas)
Valor de la prod (miles$)
1908:
Número de obreros
~ ucción (miles de piezas)
alor de la prod (miles$)

Estado de Distrito de
Puebla
Atlixco %

6,560
1,933
4,625

1,686
934
2,987

26
48
65

7,520
5,432
14,244

3,208
2,361
5,242

43
43
37

7,859
4,755
12,172

2,880
(2,041 )
5,229

37
(43)
43

e un e
ie e. Co fir
&lt;
l'app och
a t avoir 'es
e ement ur
' rreur. »

¡

e
spor
ant a l'entraine
J--_.. en compétitio
ais fragile ment le
c'est l'inverse. Pas d u'
Bois
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rans
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les gra ds rende
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lqu chose d'i explicable
o
t. JI se replie s r lui-meme
té
·se. Et en cou e, il explos
ar n est en re le mieu lac
r nalyser I phénomen . « J
u faux cal e ; c'est la e mpéti
. i brfile on agressiv é. J'a
_me s rpasser, de e sur
. D a s mon e s, I
s, c'est 5 % de men l. »
endant, chaque jo r
une uni é de moi

om

·

los
Si

~
(TI

�Cuadro2
Valor de la prod (miles$)
Número de obreros Producción (miles pzas)
1908
1906
1902
1908•
1906
1902
1908
1906
1902
2659
2783
780
1039
1436
260
1330
1831
878
500
689
470
195
205
145
291
m
208
500
550
440
195
200
130
120
250
180
500
200
195
80
535
120
400
300
457
155
150
139
184
150
100
350
420
460
137
140
140
200
200
140
31J)
300
380
125
150
120
220
?.SO
180

FABRICAS
Metepec..
ElLeón
El Carmen
La Concepción
San Agustín

El Volcán
La Carolina
• Todas las cifras de esta colwnna son estimadas

•• En el caso de Metepec, la producción abarca no sólo las piezas tejidas sino también las estampadas

Fuentes: Estadísticas industriales del Distrito de Atlixco. En: AMA, Sección Presidencia, 1903, caja 61, exp. 1; 1906, caja 135, e_xp. 2
y 1909, caja 211, exp. 3

y 1908. En términos generales,
las cifras de este cuadro afirman
la primacia de Metepec y el segundo sitio de El León; pero para el resto de fábricas su actividad económica no siempre se
halló en correspondencia con su
tamafio. Asi, por ejemplo en 1902
La Concepción, una fábrica
grande como ya vimos, suspende
su aporte por estar cerrada, y en
los posteriores años (1906 y 1908)
su ritmo de actividad es medianamente significativo.
El cuadro 2 refleja entonces
que, independientemente de su
talla, las fábricas de Atlixco seguian los vaivenes de la coyuntura, a veces utilizando más su capacidad instalada, y en ocasiones utilizándola menos o en
nada. Esto resulta importante
porque directamente debió incidir en el número de obreros ocupados y, en consecuencia, en el
ritmo migratorio de una parte de
le la población en la zona.

l. La inmigración obrera
Con 8 mil almas hacia 1883, la
ciudad de Atlixco podía considerarse como un emplazamiento
urbano relativamente populoso.
Entre las miles de localidades
del pais, sólo la superaban en ese
año 46, por las cantidades de su
población. 8
Sin embargo, al relacionar la
población de Atlixco con la cantidad de fuerza de trabajo requerida por las fábricas, la abundancia de aquélla se torna, ciertamente, muy relativa. En base a
las cifras de los dos primeros
cuadros, podemos afirmar que.
entre 1902 y 1908 la mano de obra
fabril experimentó un crecimiento anual promedio del
11.8%, mientras que, en el curso
de la primera década del siglo, el
distrito de Atlixco registró una
tasa media de incremento anual
del 2.2%, al pasar de 21,085 habitantes de 1900 a 25,723 en 1910.9

Asi, los volúmenes de mano de
obra necesarios para las fábricas, difícilmente podían ser cubiertos por una población cuyo
ritmo de crecimiento era bastante menor.
Por otro lado, las vias para
captar una mano de obra procedente del mismo municipio no se
hallaban totalmente allanadaS,
porque una parte de sus haciendas y ranchos utilizaban más
plenamente como fuerza de trabajo a sus moradores, obstaculizándose con ello la movilización
de ciertos núcleos de población
rural. 10 A esto debe añadirse que
en Atlixco los dueños de laS
fábricas no se encontraron con
un proletariado industrial previo, al cual pudieran captar,
pues otro tipo de industria no estaba casi implantada, y la poca
que había ocupaba infimOS montos de fuerza de trabajo. Entre 4
molinos de harina de trigo, UDD
de maiz, dos curtidurías, UIII

fundición, una fábrica de fideos
dos de ~guas gaseosas y una d~
aguardiente, en 1909 apenas si la
planta industrial no textilera de
~tlixco empleaba 47 personas 11
cifra que a inicios de siglo no d~bió ser sino igual o menor.
.En consecuencia, por el insufiClente . crecimiento poblacional
de Athxco en relación a la deman~a de fuerza de trabajo

fabril, por las ligas laborales de
~ part~ del campesinado en
Ciertas fmcas Y por la escasa
Pl'Ol~tarización en la zona, las
fábncas tuvieron que recurrir a
una mano de obra venida de
fue~a; La necesidad de brazos
obligo a los empresarios textiles
8 hacerlo, Y la necesidad de ganarse _el diario sustento condujo
sucesivamente a miles de
bomb~es ajenos al municipio a
trabaJar en sus fábricas.
~a d~~de finales de siglo, la in1Dlgrac1?n elevaba el número de
los ~b1tantes de Atlixco: "el
c~imiento demográfico de
~co en los últimos años del
liglo XIX, es el resultado en una
~Porción importante, de la in~ación a ese distrito". 12 Con
apertura de San Agustín en
l900 Ysobre todo con el inicio de
los ~abajos en Metepec en 1902
esa ~igración se intensificó:
ldq~nendo además caracteres
lllasivos porque los hombres lle~ ~on la idea de radicar por
tiempo en la zona, contraose en las fábricas como
Obreros "fijos", lo hicieron con

to

tod? Yfamilia, ya se tratase de la
muJer Ylos hijos, de los padres y
hermanos, ~e otros parientes y
h~s_ta de paisanos y vecinos. Las
vi~1endas edificadas en torno a
seis de las siete fábricas por
c~~nta de los empresarios, posi~ilitaron la recepción de familias Y clanes proletarios, siendo
por ende muy rara la presencia
de trabajadores solos.
Estos caseríos levantados en
las _afueras de las fábricas y las
senes de pequeños cuartos intramur?S, alojaban a una variable
cantidad de personas. El número
d~penclia de la talla de las factorias, de las condiciones del mercado, del tamaño de las familias
obreras y del lugar específico de

~b~cación de las fábricas. Este
último factor explica el caso de
La Concepción, una factoría
g~ande que por situarse en plena
cmdad no había tenido necesidad
de crear una villa obrera a su
alrededor, contando sólo con
~uartos interiores donde se aloJaban los empleados y unos pocos obreros con sus familias
pues la absoluta mayoría de s~
trabajadores vivía diseminadamente en la trama urbana de
Atlixco.
¿Cuántas personas habitaban
en ~as viviendas interiores y exteriores de las fábricas? El dato
p~r~ 1905-1906 se precisa con las
s1gwentes cifras: 13

Cuadro3
Caseríos obreros
Metepec
El León
SanAgustin
La Carolina
El Volcán
El Carmen
La Concepción

Hombres
521
140

Mujeres
402
311
103

86

84

398

74
50
39

11 ·
peut-etre 1use e entreonse, de prets pour l'achat
resuttats en sport, e est

923
709

243
170
70
144
44
94
43
82
Total: 2,365

ompétition réu
t

Subtotales

�Cuadro5
Lugares de nacimiento de los obreros residentes en los caseríos de:
LA CAROLINA (1899), METEPEC y EL LEON (1905 ),
SAN AGUSTIN (1906) y EL CARMEN (1909)
Núm. de
ESTADOS Y localidades obreros

La significación cuantitativa

de esos 2,365 vecinos de los caseríos, se evidencia si consideramos que representaban el 12%
de los habitantes del municipio
(19,584), y el 31.6% de los que se
hallaban en su cabecera (7,476)
para principios de 1906, de
acuerdo con las estimaciones de
la Comisión GeográficoExploradora. 14

l. Diversidad y peso de los
lugares de origen
Animados por la posibilidad de
ocuparse en las fábricas de
Atlixco, numerosos hombres se
desplazaron en forma sucesiva a
la región, desde distintos puntos
del país; desde sus nativos luga-

res o desde aquéllos donde se
hallaban; desde ciudades importantes hasta humildes poblados.
Respecto al origen geográfico
de los obreros residentes en los
caseríos, la información disponible no es completa. Se refiere a
los trabajadores de cinco villas
(Metepec, El León, San Agustin,
La Carolina y El Carmen) para
distintos años de nuestro periodo
de estudio. Con todo, esta información constata el gran alcance
de la inmigración obrera y la diversidad del origen geográfico
de los trabajadores considerados, como se aprecia en las
cifras del cuadro 4.

cuadro señalan que la gran mayoría de los obreros avecindados
en las cinco villas no era natural
del municipio de Atlixco. El
56.8% de ellos habia nacido en el
estado de Puebla pero no en la
municipalidad de Atlixco... de
donde sólo eran oriundos el 9.7%.
De Tlaxcala eran originarios el
13.7% y del Distrito Federal el
6.8%. El resto (13%) nació en
otros lugares de la República,
correspondientes a nueve estados. Así, los trabajadores en
cuestión eran sobre todo poblanos no atlixquenses, siguiéndoles
los tlaxcaltecas, después los nativos de la capital del país y, con
más distancia, los de otros lugares.

En efecto, los datos de ese

Cuadro4
Origen geográfico de los obreros residentes en los caseríos de cinco fábricas de Atlixco
Lug. de nacimiento
(Edos. de la Rep)

LA CAROLINA METEPEC• EL LEON SAN AGUSTIN EL CARMEN
1899
1905
1905
1906
1909
38 obreros 209 obreros
257 obreros
75 obreros 47 obreros

PUEBLA
Mpio. de Atlixco
2
8
27
Otras localidades
17
115
163
TLAXCALA
1
31
37
DISTRITO FEDERAL
9
12
10
QUERETARO
6
9
7
VERACRUZ
2
10
4
OAXACA
12
3
MEXICO
1
4
2
JALISCO
4
1
HIDALGO
3
GUANAJUATO
1
1
SAN LUIS POTOSI
1
CHIAPAS
1
• En esta fábrica el número de obreros residentes era mayor; la cifra
de 209 procede de un padrón en su mayor parte mutilado

7
39
17
4
5
3

17
22
8

Totales

Abs.

ReL

61 9.7
356 56.I
86 13.7
43 6J
22 3.5
21 3.5
15 2.4
10 1.6
5 OJ
3 0.5
2 OJ
1 OJ
1 OJ
Sumas: 626 lool

Fuentes: Padrones vecinales, AMA, Sección Gobernación, 1899, caja 409, exp. 2 (La Carolina); Sección Presidencia, 1905, caja
exp. 2 (Metepec y El León); 1906 caja 140, exp. 3 (San Agustín) ; 1909, caja 207, exp. 2 (El Carmen)

1•

Este cuadro indica, así, que
casi el 90% de los obreros considerados no eran nativos del municipio de Atlixco, al que llegaron en momentos que no pueden
ser bien (ni en todos los casos)
precisados. Y aunque la gran
mayoría había nacido en una región central del país, que abarcaba los estados de Puebla y
11axcala así como el Distrito Federal, la variedad de sus lugares
especificos de nacimiento era
muy amplia.
Esa variedad estaba dada por
78 localidades, como lo expresa
el cuadro 5, donde además se
consigna el número de obreros
oriundos de cada localidad y el
porcentaje, respecto al total,
representado por cada una de
ellas. Observamos que los poblanos eran originarios de 38 diferentes localidades; los tlaxcaltecas de 15; los del Distrito Federal de 4; los queretanos de 2; los
veracruzanos de 6; los oaxaqueños de 2; los mexiquenses de
5; los hidalguenses de 2, y los del
resto de estados (Guanajuato,
Jalisco, San Luis Potosí y
Chiapas) de l.
El número de obreros nativos

de cada localidad nos permite
llledir el peso de éstas en los 626
obreros de las cinco villas. La
ciudad de Puebla se llevaba el
~er sitio, pues en ella nacieron el 31.47%. Con lejanía, el
llegundo lo ocupaba Atlixco, con
el 9.74%. De Cholula eran oriundos el 7.19%, encontrándose esta

PUEBLA:
Ciudad de Puebla •
Acatlán •
Amecac
Amozoc•
Atlixco •
Atzompa
Azumiatla
Caleras•
Coxtocan •
Cuautlancingo •
Chalchicomula
Chietla •
Cholula •
ElPahnar
Huaquechula
Huejotzingo •
Hueyotlipan •
Izúcar de Matamoros •
Momoxpan
Nealtican •
Nopalucan
San Baltazar
San Diego
San Juan de los Llanos
San Lorenzo
Sanctorum •
Santa Ana
Santa Isabel •
Tecamachalco •
Tecuanipan •
Tepeaca •
Texmelucan •
Tianguismanalco •
Tlacotepec •
Tlaltenango
Tochimilco •
Xoxtla •
Zacatlán •
TLAXCALA :
Ciudad de Tlaxcala •
Apizaco•
Calpulalpan
Chautempan •
Huamantla
Nativitas •
Panzacola
Papalotla
San Miguel del Milagro •
Santa Cruz
Santiago Michac •
Santo Toribio •
Tenancingo
Tlaxco•
Zacatelco•

%

Núm. de
ESTADOS y localidades obreros

DISTRITO FEDERAL:
31.47 Ciudad de México •
0.16 Contreras •
0.16 Tizapán
0.48 Tlalpan
9.74
0.32 QUERETARO:
0.16
1.91 Ciudad de Querétaro •
0.16 San Juan del Río
1.12
0.16 VERACRUZ:
0.16 Miraflores
7.19 Nogales
0.16 Orizaba •
0.16 Perote •
1.60 Veracruz
1.12 Xaltenango
0.32
0.16 OAXACA:
0.80
0.16 Ciudad de Oaxaca •
0.16 Tuxtepec •
0.16
0.16 MEXICO:
0.32 Almoloya
0.80 Río Hondo
0.16 Teoloyucan
0.48 Texcoco •
0.16 Toluca •
0.16
0.64 JAUSCO:
4.00
0.16 Guadalajara •
0.64
0.16 HIDAWO:
0.32 Llanos de Apam
0.32 Tulancingo
0.16
GUANAJUATO:
Salvatierra •
23 3.67
2 0.32 SANLUISPOTOSI:
1 0.16
6 0.96 San Luis Potosí •
1 0.16
6 0.96 CHIAPAS:
4 0.64 No identificado •
2 0.32
12 1.91 78 localidades
2 0.32
4 0.64
1 0.16
1 0.16
1 0.16
20 3.19
197
1
1
3
61
2
1
12
1
7
1
1
45
1
1
10
7
2
1
5
1
1
1
1
2
5
1
3
1
1
4
25
1
4
1
2
2
1

%

36
3
2
2

5.75
0.48
0.32
0.32

21
1

3.35
0.16

2
1
13
1
3
1

0.32
0.16
2.07
0.16
0.48
0.16

13
2

2.07
0.32

3
1
1
1
4

0.48
0.16
0.16
0.16
0.64

5

0.80

2
1

0.32
0.16

2

0.32

1

0.16
0.16

626 100%

Fuentes: Idem. Cuadro3
Nota: Las 46 localidades marcadas con asterisco fueron las de nacimiento de los
obreros avecíndados en El León. Esta referencia la utilizaremos más adelante, en el
apartado donde el caso de estos obreros se analiza en forma particular
~

�Cuadro s
Lugares de procedencia de los obreros Ys us familiares residentes en El León en 1905
Lugares y Estados
de procedencia

localidad en el tercer sitio. El
cuarto lo ocupaba la ciudad de
México con el 5. 75% y el quinto
nuevamente una localidad
poblana, San Martin Texmelucan, con el 4%. Sería largo y tedioso de referir los sitios ocupados por las demás localidades,
además de que esto se deduce
con facilidad viendo las cifras
del cuadro. Vale, finahnente, remarcar el hecho de que 78 diferentes lugares de origen resulta
una cifra elevada para esta
"muestra" de 626 obreros, si
bien solamente unos cuantos de
esos lugares contribuyeron con
un número significante de obreros nacidos en su suelo.
2. Desplazamientos y lugares
de procedencia: el caso de El

León
Los lugares de origen de estos

obreros, no eran forzosamente
los lugares desde donde se verificó su desplazamiento hacia
Atlixco. Si estos obreros nunca
antes se hubiesen desplazado,
sus lugares de origen serían los
mismos de su procedencia. Pero
para quienes hubiesen mudado,
o habiendo salido de sus tierras
natales no hubieran regresado a
ellas, tales lugares no coincidirían.

i

Ninguno de los padrones vecinales revela el lugar anterior de
residencia de los obreros. Sin
embargo, al incluir a sus hljos
anotando también los lugares de
nacimiento de éstos, los padro-

nes posibilitan establecer-, de
manera indirecta y aproximada,
los lugares de procedencia "inmediata" de los obreros inmigrantes. En los casos de las
familias obreras con 2 hljos o
más, nacidos en diferentes sitios, los padrones permiten asimismo determinar, aunque muy
limitadamente, cuántas veces el
padre había mudado de lugar.
Por ahora, nuestro análisis se
reduce al caso de los obreros
avecindados en El León, a partir
del único de sus padrones que
expresa los lugares de nacimiento, correspondiente a 1905. 15
En ese año, de las 149 familias
estrictamente obreras radicadas
en El León,16 131 eran inmigrantes porque venían de un lugar
que no era el municipio de Atlixco. De estas 131 familias, en 29
casos no puede hacerse suposición alguna sobre el número de
sus desplazamientos anteriores
a su arribo a Atlixco porque al
carecer de hijos no puede seguírseles la pista. Pero entre las familias con descendencia, la mayoría se desplazaba, aparentemente, por primera vez: 69 tenían hijos nacidos en el mismo
lugar que sus padres, fuera de
Atlixco, desde el cual partió supuestamente su marcha directa
hacia ese municipio. Fueron por
ejemplo los casos de las familias
de Juan Dominguez, Francisco
Camela, Sóstenes Velázquez, Miguel caballero, Jesús Valencia y
Miguel Altamirano, que venían

en su totalidad de Texmelucan,
Sanctorum, Acatlán, ciudad de
Puebla, Cholula y San Miguel del
Milagro, respectivamente.
Había además 30 familias que
se desplazaban por segunda vez
al llegar a Atlixco, ya que sus
vástagos nacieron en un lugar diferente al de sus padres. Entre
estos casos se cuentan por
ejemplo los de los gemelos Macedonío y Laureano Escobedo,
naturales de Querétaro, quienes
se trasladaron a Texmelucan
con sus mujeres, donde nacieron
sus respectivos hijos, partiendo
luego para Atlixco. Las familias
de Manuel camarillo y Matias
Gamboa coincidieron en su itinerario: de Zacatelco a Orizaba Y
de ahi a Atlixco. De Querétaro a
Orizaba se desplazó el obrero
Juan Mendoza con su mujer, naciendo ahi sus dos hljos (1897·
1901) para radicar después en
Atlixco. De Chiapas a Puebla se
trasladó Juan Mena, donde pro,
bablemente se casó pues de alí
era su mujer, así como sus 4 hijos, cuyas edades indican qae
cuando menos permaneció 12
años en la capital del estado,
partiendo en 1903 para AtliXCO,
donde al año siguiente nació el
quinto hljo. Por último señalafe'
mos a Alfonso Reséndiz y su mujer, naturales de QuerétarO.
quienes vieron nacer a su prid
hijo en Tlalpan (1899) y a su segundo en Atlixco (1905).

ocasión, con hljos nacidos en dos
diferentes lugares, distintos al
de sus padres y, por supuesto, al
municipio de Atlixco. Entre estas familias el caso de Brígido
Peña merece destacarse por hacer un "tour" completo. Originario de Atlixco y unido a una mujer nacida en Puebla, la familia
emigra a Tlaxcala, donde en 1893
nace su primogénito; en 18941902 radica en Orizaba, pues nacen ahi otros tres de sus hijos; en
1903 nace el quinto en Atlixco, la
tierra natal del padre.
Es muy probable, sin embargo, que el número de desplazamientos anteriores a la llegada a
Atlixco fuera mayor, porque
podrían haberse dado situaciones en que los obreros
anibaran a un lugar, sin tener
abf descendencia. Pero esto lo
ignoramos y por ello hemos
dicho que el número de desplazamientos inferidos de los padrones sólo nos da una idea limitada
de la movilidad geográfica.
Cuando mucho el fenómeno se
constata, pero no puede del todo
cuantificarse.

De entre las 131 familias inllligrantes de El León, con una
muestra de 74 (56.5%) hemos de~nninado el lugar de procedenCUl "inmediata" al llegar a
A~co, en base al lugar de naciDliento del hijo único o el más pequeño, siempre de 10 o menos
Habría, finahnente, sólo 3 fa- lilos de edad. 17 Con ello intentalllos establecer el espacio geomilias desplazadas por
ll'áfico de la movilidad obrera

tercera

Núm. de familias obreras
de ahí procedentes

ESTADO DE PUEBLA :
Ciudad de Puebla
Cholula
Texmelucan
Hueyotlipan
Cuauhllancingo
Izúcar de Matamoros
Tecama chalco
Tepexi de la Seda
Sanctorum

36
5
5
2
2
1
1
1
1

48.7
6.8
6.8
2.7
2.7
1.3
1.3
1.3
1.3

ESTADO DE TLAXCALA:
Zacatelco
San Miguel del Milagro
Santiago Michac
Apizaco

4
3
1
1

5.4
4.0
1.3
1.3

DISTRITO FEDERAL:
Ciudad de México
Tlalpan

5
1

6.8
1.3

ESTADO DE VERA CRUZ:
Orizaba

4

5.4

ESTADODEOAXACA:
Tuxtepec

1

1.3

74

100%

21 localidades

Fue~te: elabor~do en base al padrón vecinal de El León (1905), AMA, Sección Presidencia, 1905, caJa 109, exp. 2

en el caso que nos ocupa, a fin de
determinar de este modo la diferencia o la similitud de este espacio, con aquel otro conformado por los lugares de nacimiento
de estos obreros.
Antes habría que decir que de
acuerdo al padrón vecinal de El
León para 1905, los lugares de
origen de los obreros en él residentes eran 46. El mismo cuadro
5 especifica de qué localidades
se trataba, pues un asterisco las
marca claramente.
Por otro lado, a partir del origen geográfico de los hljos de las
74 familias antes señaladas, se
concluye que estas familias arribaron desde 21 diferentes localidades del país, como lo muestra
el cuadro 6. Del estado de Puebla
venían la mayoría; le seguían
Tlaxcala, el Distrito Federal,
Veracruz y por último Oaxaca.

En relación al espacio del origen geográfico de los obreros
avecindados en El León, señalado en el mapa de la República inserto enseguida, el espacio de los
lugares de procedencia se reduce no solamente porque éstos
eran 25 menos (46 vs 21), sino
porque estas 21 localidades de
procedencia ''inmediata''
corresponden a una menor porción territorial de la República.
Además del Distrito Federal, este espacio abarca sólo 4 entidades colindantes, en vez de los natales 10 estados (no siempre colindantes) de los obreros de este
caserío. De esta manera, los
obreros de El León y sus familias se movilizaban entre las
fronteras de una región de
confluencia territorialmente integrada, y diferente por ello a la
de sus orígenes, donde había una
cierta dispersión, como se aprecia en el mapa. Esta región re- 00

....

�-.... -······ ........,...
sulta muy significativa, porque
en ella se hallaban la mayoría de
las fábricas textiles del país.

~

la zona fue, pues, facilitada por
el desarrollo de las vías
terrestres de comunicación en el
porfiriato. Pero estas mismas
vías, que condujeron a muchos
trabajadores a la zona, también
fueron el medio para que
muchos otros la abandonaran.

Resta decir que para captar
una mano de obra foránea, sin
duda el ferrocarril jugó un rol
esencial. Las vías férreas surcaban muchas de las localidades
de origen y procedencia de los
obreros de El León. Para la mayor parte de las de Puebla y
Tlaxcala esto se ve con claridad
en el mapa, donde a través de
círculos se han delimitado diversas áreas precísamente influídas
por el paso del ferrocarril, en las
cuales había nacido el 81 % de los
obreros residentes en 1905 en este caserío. El mapa muestra
también los principales caminos
de la región, que desde luego
constituían otro recurso para hacer el viaje.

Por diversas razones, una gran
proporción de los obreros llegados desde otras poblaciones a
trabajar en las fábricas de Atlixco y residir en sus caseríos, dejaron la zona en corto tiempo. Asimísmo, una parte de los obreros
naturales de Atlixco y avecindados en las villas fabriles, salieron de la región como aquellos
otros. Hacia dónde dirigieron todos ellos sus pasos, es algo que
ignoramos.

No sólo en el caso de los obreros de El León, sino en el de todos los obreros "fuereños" de las
fábricas de Atlixco, su llegada a

De esta maner a, si la inmigración fue un fenómeno casi propio
de los "fuereños", 18 la emigración no distinguíó entre natura-

Ill. Le emigración obrera

les y extraños. Durante nuestro
periodo de estudio, pero no sólo
en él, el "va-y-viene" de trabajadores textiles al valle fue un
hecho reiterado. Pero esta continua movilidad, que convirtió a la
zona en un verdadero "hormiguero humano", en lo mismo había convertido a otros centros
textileros del país, como por
ejemplo Orizaba: "A principios
del siglo -nos dice Bernardo
García- la vida cotidiana de 111
obreros textiles de toda la regiÍI
de Orizaba estaba marcada por
la trashumancia. " 19

do el pueblo el 88.8% de sus primitivos residentes obreros,
mientras que para 1909 habían
emigrado el 85.6% de los obreros
censados en 1905. Así, cada año
emigró un promedio del 17.4% de
estos proletarios, enganchados
en El León como obreros "fijos"
(aunque en realidad no lo fueran
tanto). Y si entre estos trabajadores contratados de fijo en la
fábrica había una gran inestabilidad, cuánto más debe haberla
habido entre aquellos grandes
contingentes de trabajadores
eventuales, que también trabajaban en El León y en las demás
fábricas.

La movilidad geográfica de los
obreros de Atlixco, ejemplificada aquí a través de los trabajadores residentes en los caseríos,
no puede reducirse a la llegada
de estos obreros a la zona fabril
del municipio y a su salida de
ella. Aunque para el estudio de la
movilidad geográfica el examen
de esos dos fenómenos sea lo fundamental, en nuestro caso hay
lllás que eso. En tanto tratamos
de un espacio que comprende varios caseríos, esa movilidad
también pudo haberse dado internamente, esto es, dentro de la
7.0Da fabril, cuando al cambiar
de fábrica un obrero se mudaba
de caserío sin abandonar la zo-

Habiendo tenido oportunídad
de estudiar con cierto detalle a
los obreros avecindados en El
León, podemos decir que su inestabilidad en el lugar fue muy alta. De los trabajadores que ali na.
vivían en 1899, cuando abrió la
fábrica, apenas el 11.2% permaLa salida de los obreros de un
neció para 1905; y de los cen.11'
determinado
caserío no siempre
dos en este último año sólo se
~licaba,
pues,
que estos trabaquedó para 1900 el 14.4%.En otrol
111UOres
emigraran
de la zona
términos, para 1905 habían deja-

fabril y del municipio. Una detenida comparación de los padrones permite "atrapar" los
nombres de algunos obreros que
en cierto año vivían en un caserío porque trabajaban en su respectiva fábrica, y que para otro
año residen en otro caserío laborando en su correspondiente
fábrica. En El León hallamos
por ejemplo, entre los habitantes
del pueblo en 1899, al obrero Candelario Galicia que para 1905
aparece viviendo en Metepec; y
de los censados en este último
año en El León, dos se irán al caserío de San Agustín y dos al de
El Volcán para 1906: Ignacio Pérez y Julián Torres por un lado;
Magdaleno Delgado y Octaviano
Calderón, por el otro. Asimismo,
9 vivirán en Metepec para 1909:
Felipe López, Apolinario Fragoso, Jesús Gazca, Vicente Villegas, Alfonso Reséndiz, Félix Pérez, Teodoro Cotzomi, Gerardo
Solis y nuevamente Octaviano
Calderón (quien con ésta llevaba
ya dos mudanzas).
Y, aunque nuestro examen no
ha llegado más allá, es factible
que lo mismo pasara con otros
obreros, cuestión que indica movilidad pero no emigración, y
que igualmente denota una especie de "intercambio" entre la
mano de obra fija de las fábricas
de la región. No obstante, una ligera comparación de los padrones revela que solamente una
minoría de los obreros avecindados se desplazaba de un caserío
a otro, y que la mayor parte en

verdad abandonaba la zona
fabril, y muy probablemente el
municipio, dejando el sitio que
otros obreros vendrían a ocupar.
l. La brevedad de la estancia

No es posible determinar con
precísión cuántos obreros textiles abandonaron sus caseríos de
residencia a lo largo de nuestro
periodo de estudio. La ausencia
Y los defectos de algunos padrones impiden hacerlo, si bien permiten saber el dato para los 384
textileros de 4 villas, entre 1905 y
1909.
El cuadro 7 de la página que sigue, toma como base, en efecto,
a los 384 obreros residentes en
1905 ~n El León, El Volcán, La
Carolina y El Carmen, señalando en valores absolutos y relativos cuántos de ellos permanecieron para 1906 y 1909 y cuántos
no. Sabemos así que del total de
obreros censados en estos caseríos en 1905, un año después habían salido más de la mitad; promediando los porcentajes de cada villa, en ese breve lapso se
fueron el 58.7%. Para un periodo
un poquito más largo, de 4 años
(1905 a 1909), la cifra de obreros
que abandonaron tales caseríos
representaría el 82.1 %. Si este
porcentaje lo promediamos a su
vez entre los 4 años considerados, podemos decir que en este
lapso emigró cada año el 20.5%
de estos trabajadores.
De lo anterior se deduce que

,: :'

,; 1

~

�entre 1905 y 1906 se produjo una
fuerte expulsión de la mano de
obra residente en dichos caseríos, fenómeno que se desaceleró
de manera considerable en los
subsiguientes tres años. Para
mayor claridad hay que decir
que mientras en el primer año de
este subperiodo (es decir, de 1905
a 1906) casi se fueron el 60% de
estos obreros, en los tres siguientes años (de 1906 a 1909) la
emigración alcanzó a un porcentaje menor, del orden del 23.4%,
o del 7.8 en promedio por año.
Aunque fuertemente frenada,
la expulsión de estos trabajadores llama mucho la atención. Si
en 4 años emigraron anualmente
el 20.5% (o el 82.1 % en total),
quiere decir que en 5 años la ma-

no de obra fija de las fábricas
implicadas se renovaría por
completo. De esta forma, la estancia de los obreros de estos caseríos era muy breve, cuando
mucho no mayor a los 5 años para la generalidad de ellos.
2. Razones tentativas de la
emigración
La emigración en si misma y los
ritmos observados por ella, a veces rápidos -como de 1905 a
1906-, y a veces lentos -como
comparativamente pasó de 1906
a 1909-, obedecieron sin duda a
causas de distinta naturaleza
que bien pudieron presentarse
de manera simultánea.

Por principio de cuentas

habría que distinguir entre
emigración comp ulsiva y
emigración voluntaria . Lu
causas de esta última no pueden
sino ser imaginadas, a falta de
testimonios de los mismos trabajadores emigrados o por la falta
de narraciones que sobre éstaa.
sus compañeros de trabajo, PI'
dieran hacer los obreros que Jm.
biesen permanecido en los caeríos desde aquélla época huta
hoy en dia, y de los cuales aparentemente ninguno se e
cuentra o sobrevive.
Como quiera, las entrevistll
realizadas por otros investigado,
res a obreros textiles de otras»
nas del país, ponen en evidencia
que las razones personales qae
llevaban a los trabajadores •

Cuadro?
Emigración de los obreros residentes en los caseríos de cuatro fábricas de Atlixco
( 1905-1906)

Caseríos obreros
ELLEON
ELVOLCAN
LACAROLINA
ELCARMEN

De los obreros
censados en 1905...
257-100%
47-100%
46-100%
34-100%

permanecen p/1906...
lllá-40.8%
22-46.8%
18-39.1%
13-38.2%

ELLEON
ELVOLCAN
LACAROLINA
ELCARMEN
;

De los obreros
censados en 1905...
257-100%
47-100%
46-100%
34 -100%

Pero las razones de la emigración compulsiva, que afectaron a
an mayor número de obreros,
Plleden al menos tentativamente
esbozarse. Las coyunturas desfavorables para la industria textil, explicarían en el plano económico la salida forzosa de determinadas cantidades de trabajadores, despedidos de las fábricas
IIOr ese motivo.

se van en 1 allD

152- 58.11
25-5UI

28-•JI

21 -11.d

(1906-1909)
Caseríos obreros

emigrar eran diversas. A veces
podían ser de indole económica,
buscando una mejoría; a veces
de índole social, por la inadaptación de los obreros recién salidos
del campo al trabajo en un lugar
encerrado como lo era la fábrica; y a veces también por una
especie de "espíritu de aventura" que hasta llegó a generar en
algunos trabajadores una cierta
"vocación errante", pues con su
incesante andar de fábrica en
fábrica se proveían de un cúmulo de vivencias y se sustraían a
ratos de la monotonía del trabajo
fabril. 20

A primera vista podría pensarle que una

coyuntura de este tipo

fue la que provocó entre 1905 y
1906 la emigración de casi el 60%
de los obreros residentes en los 4
CISeríos antes referidos. Empe-

ro, no parece haberse registrado

permanecen p/1909....
37-14.4%
12-25.5%
5-10.9%
7-~.6%

se van en 411111

220-15.d
35.7t.51

Fuentes: Padrones vecinales. AMA, Sección Presidencia, 1905, caja 109, exp. 2; 1906, caja 140, exp. 3: 1909, caja 'JJYJ, exp. 2

u-•JI

'D -79.d

tal coyuntura en ese momento,
Piles aun cuando carecemos de
las indicadores económicos pertinentes, sabemos que en 3 de los
4 caseríos (El Volcán, El Carlben y La Carolina) el saldo
llligratorio de sus obreros ave-

cindados fue positivo entre uno y
otro año, ya que si salieron 74
obreros (ver cuadro 7), simultáneamente llegaron nuevos trabajadores que los sustituyeron
incluso con ventaja: 114, según
los respectivos padrones de 1906.
¿Por qué emigraron entre 1905
y 1906 esos 74 obreros de las 3
villas antes señaladas y otros 152
del caserío de El León? Con la información hasta ahora recabada
no puede responderse a la interrogante, pero inferimos que
esa masiva salida no se debió a
una " mala racha" de las fábricas.
En cambio, la emigración producida entre 1906 y 1909 puede
cuando menos ser en parte explicada. Para el primero de esos
tres años (es decir, de 1906 a
1907) el célebre conflicto obreropatronal que llevó a la huelga y
al paro en la generalidad de las
fábricas algodoneras del centrooriente del país, constituye la razón de la compulsiva salida de
numerosos obreros de Atlixco.
En octubre de 1906 se habían
fundado dos sucursales del Gran
Círculo de Obreros Libres en
Atlixco, una en Metepec y la otra
en El León. Cada sucursal estaba dirigida por 6 trabajadores,
10 de los cuales dijeron vivir en
los caseríos de dichas fábricas. 21
Sin embargo, para febrero de
1907 ambas sucursales se hallaban en los hechos disueltas, permaneciendo en la zona ya sólo

dos de sus dirigentes: Julián Lozada, que junto con otros 15 obreros dirigió en ese mes al Jefe Político de Atlixco un escrito, aunque ya no a nombre de sucursal
alguna del GCOL; y Alfonso Reséndiz, quien actuaba en la semiclandestinidad y cuyo nombre
figura en un padrón de 1909, a diferencia del resto de dirigentes. 22
El hostigamiento gubernamental que a través del Jefe Político
se desató en Atlixco con motivo
del conflicto, había provocado,
así, la salida de la mayor parte
de estos dirigentes, selectiva si
consideramos que se trataba de
los cabecillas del movimiento.
Pero a raíz de esta huelga no
sólo se suscitó una emigración
compulsiva y selectiva, sino
también una emigración compulsiva e indiscriminada, de la
que fueron protagonistas numerosos trabajadores de la región.
El 24 de diciembre partió de
Atlixco, en efecto, una caravana
de 300 a 500 personas, integrada
por hombres, mujeres y niños en
busca de otras fuentes de subsistencia. El dia 28 llegaron a Tizapán, improvisando sus campamentos en las cercanías de la
fábrica textil La Hormiga, con la
idea de pedir trabajo en ésta y en
las fábricas cercanas. Dispersados por 19 rurales, al día siguiente tuvieron nuevamente que moverse, tomando algunos camino
para Contreras y otros para la
ciudad de México. 23 Si lograron
sus propósitos de nuevo empleo,
o si por la frustración de éste tu- ~

�a 262 telares para el de las medianas; y de 6,215 a 8,616 husos y 2lli.1
a 354 telares para las grandes. El
procedimiento de delimitación de•
tos intervalos se explica con detalle
en: Leticia Gamboa, Los emprea.
ríos de ayer. El grupo dominante ea
la industria textil de Puebla, 1•
1929. Puebla, 1985, Ed. UAP, pp. r,.
73

vieron más tarde que retornar a
Atlixco, son cuestiones que ignoramos. Como quiera, la huelga
de 1906-1907 por lo pronto fue una
de las razones que explican la
masiva salida de obreros del laborioso valle que ha ocupado la
atención en este ensayo.

Conclusión
La incesante movilidad geográfica de los obreros textiles en
Atlixco debió repercutir contradictoriamente en su formación
como clase. Si en el espacio donde esta movilidad se produjo, generó por un lado la circulación,
propagación, difusión y contagio
de ideas al ir y venir los obreros,
se tradujo por el otro en una gran
inestabilidad laboral que pudo
suscitar la deserción del oficio,
temporal o definitiva, por parte
de muchos trabajadores. Su proceso formativo se vio con ello interrumpido o cortado, desfavoreciendo además la continuidad
de sus incipientes organizaciones de clase.

l. Trabajadores. Estudios de historia
de la clase obrera. Barcelona, 1979,
Ed. Critica, p. 49
2. "Mobilité géographique et organisation ouvriére ( 1840-1880) ". Le
Mouvement Social. París, avril-juin
1977, nwnéro 99
3. Carlos Aguirre, "Migración interna
en México, 1895-1910" (inédito,
1978), citado por Bernardo García

Diaz, "Migraciones internas a Orizaba y formación de la clase obrera
en el porfiriato", ponencia al V Encuentro sobre el Desarrollo del Capitalismo en México (El enfoque regional), celebrado en Zacatecas y
organizado por COMECSO-UAZUANL, noviembre de 1986, pp. 1-3
4. Juan Carlos Grosso, Estructura productiva y fuerza de trabajo. Puebla,
1~1890. Puebla, 1984, Cuadernos
de la casa Presno, Nº 2, CIHSICUAP, pp. 27-30
5. "Estadísticas industriales del
Distrito", Archivo Municipal de
Atlixco (en adelante: AMA), Sección Presidencia, 1903, caja 61, exp.
1; 1907, caja 164, exp. 1
6. El cuadro 1 se elaboró en base a las
"Estadísticas industriales del
Distrito", AMA, Sección Presidencia, 1903, caja 61, exp. l; 1906, caja
135, exp. 2 y 1909, caja 211, exp. 3.
Las cifras estatales proceden de las
Estadísticas económicas del porfiriato. Fuerza de trabajo y actividad
económica por sectores. s.l., s.f.,
Ed. COLMEX, pp. 108, 110 y 112. Se
consideró equivalente el valor de las
ventas dado por estas últimas estadísticas, con el de la producción
ofrecido por las primeras. Cabe además señalar que las cifras entre paréntesis son estimaciones nuestras
7. Estos promedios eran los siguientes: de 1,408 a 3,811 husos y 80 a 171
telares para el caso de las pequeñas
fábricas; de 3,812 a 6,214 husos y 172

11. Se excluyen familias de trabajado-

res avecindados pero que no laboraban en la fábrica como obreros textiles, sino en el pueblo, como zapateros, panaderos, etc.
17. Tanto menor sea la edad del hijo único o el más pequeño, tanto menor es
el riesgo de error al considerar el lugar de nacimiento de éste (siempre
que no fuera el municipio de Atlixco)
como el lugar desde donde directamente venia la respectiva familia.
Tomando a las familias con hijos de
5 o menos años, el número de casos
resultó reducido, por lo cual se optó
por considerar a las familias cuyos
hijos tuvieran 10 o más años, tomando siempre, como el lugar de procedencia "inmediata" el del nacimiento del hijo único o el más pequeño
cuando eran varios

8. Antonio García Cubas, Cuadro lfográfico, estadístico, descriptivo e
histórico de los Estados Unidos Mfxicanos. México, 1884, Sría. de Fomento, pp. 11-12

9. Estadísticas sociales del porfiriato,
1877-1910. México, 1956, DGE, Srla.
de Economfa, pp. 8 y 11
10. Roberto Vélez Pliego, "Estructura
de la producción agrícola en el municipio de Atlixco, 1900-1910", ~
cia al V Encuentro sobre el Desarrollo del Capitalismo en Mélico.
celebrado en Zacatecas, noviembre
del986

l. La emigración fue casi propia de los
"fuereños" pero no exclusiva de

ellos, pues también pudo presentar-

se

entre trabajadores oriundos de
Atlixco y que con anterioridad hubieran salido de este municipio. El
caso de Brigido Peña, citado en hojas anteriores, fue una muestra de
ello

11. "Estadísticas industriales del
Distrito", AMA, Sección Presidencia, 1909, caja 211, exp. 3
12. Carlos Welti Chanes, "Población Y
desarrollo en el siglo XIX en el~
do de Puebla". Puebla de la Cold
a la Revolución. Puebla, 1987, en&amp;
ICUAP, p. 187
13. Padrones vecinales de poblaciffl.
AMA, Sección Presidencia, 1~. ~
ja 109, exp. 2; 1906, caja 140,.~
Las cifras de Metepec y San A &amp; corresponden a 1906; las del resto de
caseríos a 1905
14. "Informe estadístico de la eomislllD
Geográfico-Exploradora" (1.1 de
febrero de 1906), AMA, Sección Pre'
sidencia, 1906, caja 141, exp. 3
15. Este padrón se localiza en ~
Sección Presidencia, 1905, caja
exp.2

l

Un pueblo fabril del porflriato: San-

ta Rosa, Veracruz, México, 1981. Ed.
SEP-FCE, No. 2, p. 59

l ldem. , pp. 60-64
ZI. Melesio Mendoza y otros al Jefe Polltico del distrito de Atlixco, 4 de octubre de 1906, AMA, Sección Presidencia, 1906, caja 137, exp. 3

l Julián Lozada y otros al Jefe PolitiC?• 6 de febrero de 1907, AMA, Sec•
ción Presidencia, 1907, e.a ja 160 exp.
5; Francisco Bocardo al Jefe Politi-

co, 22 de enero de 1907, AMA, Sección Presidencia, 1907, caja 158, exp.

4

l El diario,

29 de diciembre de 1906;
29 y 30 de diciembre

~ lmPBrCial,

11111906

�COLABORAN EN ESTE NUMERO

czditorial
cargo,).a.

El.SE LASKER-SCHULER (1869-1945).
Vivió en Berlín y Suiza; murió en Jerusalén. Amiga y compañera del pintor Franz
Marc y, entre otros, de los escritores
Karl Kraus, Georg Trakl y Gottfried
Benn. Este último escribió: "Fue la máxiina poeta lírica que jamás haya existido en Alemania. ( ... ) Frecuentemente
sus temas eran judíos y oriental su fantasía, pero su lengua era alemana: exhuberante, suntuosa, exquisita; una lengua
madura y dulce brotaba en cada giro de
sus creaciones esenciales." ( Essays, Reden, Vortriige, Limes Verlag, 1980).
GERTRUD VON LE FORT. Novelista
alemana (1876-1971) descendiente de hugonotes, se convirtió al catolicismo en
1925. Estudió historia y filosofía en
Heidelberg. Die Letzte am Schafott (La
última en el cadalso, 1931) cuenta los instantes finales de unas monjas carmelitas
durante la revolución francesa; esta
obra inspiró los Diálogos de las carmelitas de Georges Bemanos.
CHRISTINE BUSTA nació en Viena
(1915). Bibliotecaria. Ha publicado Der
Regenbaum (Arbol de lluvia, 1951) y
Lampe und Delphin ( Lámpara y delfín,

1955).

GABRIEL CONTRERAS (Monterrey,
N.L., 1959). Licenciado en Psicología por
la UANL. Colaborador del suplemento
cultural del periódico "El Porvenir",
Aquí vamos, donde ha publicado reseñas,
cuentos, entrevistas, poemas y artículos
de literatura y psicología. En 1987 publicó Estoy en la acera de los que vemos,
rewúón de entrevistas aparecidas primero en periódicos y otros medios. Ha trabajado también como guionista de radio
y de televisión, y es autor de una obra de
teatro ( Caballo de la noche) presentada
este año en el Teatro de la Ciudad. Es
también "monero" amateur, como aquí
se muestra.

i!8

AMERICO LARRALDE RANGEL. Monterrey, 1944. Ingeniero Civil (UANL).
Cursó dos maestrías: Estadistica en el
Colegio de México e Investigación de
Operaciones en la UNAM. Ha trabajado

para el gobierno federal. Fundó y dirige
variadas empresas: de consultoría en ~
planeación y modelos matemáticos, una ~
librería y una editorial esotéricas, etc.
Estudioso del hermetismo y la astrología. Este año publicará un singular estudio sobre Sor Juana.
JOSE MARIA LUGO (Managua, Nicaragua, 1936). Colaborador, en los años cincuenta, de la revista Kátharsis, y más
tarde de Apolodionis, Salamandra y
otras publicaciones regiomontanas, la
mayor parte de su obra poética y ensayistica ha visto la luz en esta ciudad. En
1978 el Instituto de Artes de la UANL
reunió en un grueso volwnen sus trabajos anteriores (Piedra Verde).

MA. TERESA DE JESUS VILLASEÑOR
/ RENE RAMIREZ. Alumnos del Colegio
de Lingüística Aplicada de nuestra facultad, coordinaron su estudio dentro del
curso de Lingüistica del texto (Séptimo
semestre, febrero-julio de 1987). La Dra.
Irene T. de Gartz supervisó este trabajo.

IRMA SABINA SEPULVEDA. Escritora
nuevoleonesa, San Isidro del Potrero,
Villaldama, 1930- Monterrey, 1988. Estudió la carrera comercial en Monterrey y
composición dramática en el Instituto
Nacional de Bellas Artes. Fue colaboradora, en esta ciudad, de El Porvenir, El
Norte, Armas y Letras, Apolodionis y
Vida universitaria; en México, de
Novedades. Publicó los libros de cuentos
Agua de las verdes matas (1963), Los cañones de Pancho Villa ( 1968) y El agiotista (1974). Su obra El príncipe feo fue

representada en el Teatro del Maestro de
Monterrey hace 25 años.
ANTONIO PONCE. Licenciado en Física
por el Instituto Tecnológico y de Estudios
Superiores de Monterrey y Maestro en
Ciencias e Ingeniería Nuclear por la Universidad de Birtingham, Inglaterra. Desde 1985 trabaja como investigador en el
Centro de Investigaciones Económicas
de la Universidad de Sonora (Hermosillo, Sonora).

JACINTO VIQUEIRA PONCE. Trabaja
como investigador en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional
Autónoma de México, y es Director de
Planeación de la Comisión Federal de
Electricidad.
FRANCISCO GARZON CESPEDES. Poeta, cuentista, dramaturgo, director e i&amp;
vestigador cubano nacido en 1947. Ha
viajado por todo el mundo promoviendo
grupos de cuenteros orales, organizando
talleres, cursos y seminarios con este
propósito. En Monterrey, como en otru
ciudades del país, ha logrado integrar
uno de estos grupos de juglares modernos. Experto en Sociología y comunicación de masas, ha logrado fundamentar
técnica y teóricamente su propuesta !iteraría.
LETICIA GAMBOA OJEDA. Es liceociada en Economia y maestra en Ciencias Sociales con especialidad en historia. Trabaja como investigadora de tielD'
po completo en el Centro de Inv~
ciones del Movimiento Obrero del Instituto de Ciencias de la Universidad_
noma de Puebla. Es autora de lJJ
empresarios de ayer. El grupo dominatt'
te en la industria textil de Puebla (19111-

1929), entre otros libros. Ha publicado
anteriormente en Deslinde.

ERNESTO MEJIA SANCHEZ. Nació ea
Masaya, Nicaragua, en 1923, y murió e11
la ciudad de México en 1986. Cabeza dela
llamada Generación del 40, la ~
parte de su obra la ha hecho en el ~
mexicano. En Recopilación a medi(Joaquin Mortiz, 1980), recogió personalmente lo mejor de su obra poética de 1~
a 1979. Editor de las Obras cómpletas
Alfonso Reyes hasta su muerte.

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
RECTOR: Ing. Gregorio Farías Longoria
SECRETARIO GENERAL: Ing. Lorenzo Vela Peña

i

FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
DIRECTOR: Lic. Bernardo Flores Flores
SUBDIRECTOR: Lic. Ricardo Villarreal Arrambide
SECRETARIO ACADEMICO: Lic. José María Infante

l

REVISTA DE LA FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
NUMERO 18 / VOLUMEN VI / OCTUBRE-DICIEMBRE DE 1987

CONSEJO EDITORIAL
Lic. Nora Berumen de los Santos
Lic. Martha Casarini
Lic. Armando González
Lic. Miguel González
Lic. María de los Angeles Pozas
Lic. Genaro Saúl Reyes Calderón
DIRECTOR
Miguel Covarrubias
SECRETARIO DE REDACCION
Humberto Salazar
OFICINAS
Facultad de Filosofía y Letras. UANL.
Ciudad Universitaria. san Nicolás de los Garza, N. L.
MEXICO

Publicación trimestral.
Precio del ejemplar:

�SUMARIO

RISA AMARGA

JULES LAFORGUE
3 Risa
amarga
SPITZER
8 LEO
El conceptismo interior de Pedro Salinas
14 IRMABRA~A
Elena Garro

Jules Laforgue

ROSA MARIA GUTIERREZ
17 Transtextualidad
en Los pilares de doña Blanca
SILVIA MIJARES
18 Este
es el mundo al revés./ ¿Quieres que Elena Garro/ te lo cuente otra vez?
ALARDIN
2OLaCARMEN
pasión intransferible en El Encanto, tendajón mixto

24

PARA EL LIBRO DE AMOR

'

1

IRMABRA~A
Elena Garro y su teatro de evasión y magia
EUGENIA MUDROVCIC
29 LaMARIA
señora en su balcón y los mundos incompatibles

32

No he hecho sino sufrir por toda la naturaleza,
Por los seres, el viento, las flores, el firmamento,
Sufrir con todos mis nervios, minuciosamente
Sufrir por no tener aún el alma bastante pura.

LIBERTAD GONZALEZ
Felipe Angeles, uno más
MIGUEL COVARRUBIAS
bailarina o general
3 5 Ser

38

¡He escupido sobre el amor y he matado la carne!
¡Loco de soberbia, me erguí contra la vida!
Y solo sobre esta Tierra, con el Instinto avasallado.
Al Instinto desafiaba con una risa amarga.

MARIA ESTHER GONZALEZ GONZALEZ
La dama boba, una mujer activa
VILLARREAL
40 LoMINERVAMARGARITA
increíble es verdadero

Por todas partes, en los salones, en el teatro, en la iglesia,
Ante hombres fríos, los más grandes, los más refinados,
Y ante mujeres de ojos dulces, celosos o altivos,
A las que se.doraría castamente de nuevo el alma exquisita,

MARX
42 JOANF.
La mitología azteca y el surrealismo francés en Elena Garro.
Dos cuentos de Andamos huyendo Lola

48

CARMEN ALARDIN
La realidad concreta son mu.chas realidades. Entrevista
con Elena Garro

SALAZAR
53 HUMBERTO
Homero en Cuemavaca, Reyes en la memoria
OSCAR FLORES
58 Lareformas
política fiscal obregonista en Nuevo León. Las
radicales de Juan M. García. 1920-1923

Puedo morir mañana y no he amado.
Mis labios nunca rozaron labios de mujer,
Ninguna me dio en una mirada su alma,
Ninguna me estrechó contra su corazón pasmado

'

Yo pensaba: ¡Todos han venido aquí! ¡Percibía
Los estertores del inmundo ayuntamiento de los brutos!
¡Tanto fango por un enlace de tres minutos!
¡Hombres, sean correctos! ¡Mujeres, modérense!

Pour le livre d 'amour
ilustran este número viñetas de Pablo Florez

Je puis mourir demain etje n'ai pas aimé. / Mes levres n'ont
jamais touché levres de femme, / Nulle ne m'a donné dans un

�e

NOCTURNO
Pienso en el viejo sol un día agonizante,
Jadeo, siento miedo al oprimir con el dedo mi sien.

NAVIDAD RESIGNADA

1

l
Sin embargo, tres muchachas frente a mí, charlando,
Bordan bajo la apacible claridad de la lámpara.

¡ Navidad, Navidad! Siempre, sobre mis libros, sueño.
¡Cuántos días han pasado desde aquella Navidad!
Cómo en el corazón del hombre todo dolor es breve.
No, no lloro más, campanas, con vuestro llamado.
¡ Navidad, tristP. Navidad! ¡En vano la gentil muchacha

Se coloca bajo el farol! Llueve, el cielo está negro,
Y en los charcos de agua tiemblan los reverberos
Que atormenta el viento, un viento de desesperación.
regard son ame, / Nulle ne m 'a ten u contre son coeur parné. / /
Je n'ai fait que souffrir, pour toute la ~ature, / Pour les
etres, le vent, les fleurs, le firmament, / Souffrir par tous
mes nerfs, minutieusement / Souffrir de n'avoir pas d 'ame
encore assez pure. / / J'ai craché sur l 'amour et j'ai tué la
chair! / Fou d'orgueil, je me suis roidi contre la vie! / Et
seu) sur cette Terrea l 'lnstinct asservie / Je défiais
l'lnstinct avec un rire amer. / / Partout, dans les salons, au
théatre, a l'église, / Devant ces hommes froids, les plus
grands, les plus fins, / Et ces femmes aux yeux doux, jaloux
ou hautains / Dont on redorerait chastement !'ame exquise, / /
Je songeais: tous en sont venus la! J 'entendais / Les rales de
l'immonde accouplement des hrutes! / Tant de fanges pour un
acces de trois· minutes! / Hommes, soyez corrects! ó femmes,
minaudez!

•

Entre el lodo y la lluvia se palpan naranjas,
Restaurantes y _cafés se llenan de rumores.
¿Quién piensa en lo eterno, en la historia, en nuestro fango?
¡Cada uno quiere hartarse de comida y reír esta noche!
Comer, reír, cantar. ¡Sin embargo todo es misterio!
¿Con qué objeto venimos a este viejo mundo, y de dónde?
¿Estamos solos? ¿_Por qué el Mal? ¿Por qué la Tierra?
¿Por qué la Eternidad estúpida? ¿Por qué todo?
e

Pero no, no, ¿qué le importa a la maraña humana?
¡La ilusión nos sostiene y nos conduce a su puerto!
Y París, que morirá dándole tregua a su pena.
A los cielos eternos pregona, otra vez, la Navidad

Nocturne

"1'

Je songe au vieux Soleil un jour agonisant, / Je halete, j'ai
peur, pressant du doigt ma tempe, / / En face , pourtant trois
jeunes filies, causant, / Brodent a la clarté paisihle de la
lampe. // Novembre 1880.

Versiones de Miguel Covarrobias

�e

RESCOLDO

'
1

Aunque es indiscutible el poder que tiene el tiempo para
convertir en ceniza cualquier página, es el hombre quien
fuera llamado a descubrir una y otra vez el rescoldo: guiño
luminoso que nos dirige nuestro semejante desde el ayer.
Sobre el potita español Pedro Salinas (1891-1951),
miembro de la Generación del 27, Leo Spitzer (nacido hace
cien años en Austria) escribió en mayo de 1941 un amplio
análisis estilístico. Aquí incluimos sólo la primera parte de
ese trabajo, publicado en Lingüística e historia literaria,
Credos, Madrid, 1974, pp. 188-199.

Noel résigné
Noel! Noel! toujours, sur mes livres, je reve. / Que de jours
ont passé depuis l'autre Noel! / Comme toute douleur au coeur
de l'homme est breve. / Non, je ne pleure plus, cloches, a
votre appel. / / Noel! triste NÓ~I! En vain la bonne chere /
S'étale sous le gaz! il pleut, le ciel ~t noir, / Et·dans les
flaques d'eau tremblent les réverberes / Que tourmente le vent,
un vent de désespoir, / / Dans la boue et la pluie on palpe des
oranges, / Restaurants et cafés s'emplissent dans le bruit, /
Qui songe al'éternel, al'histoire, anos fanges? / Chacun
veut se gaver et rire cette nuit! / / Manger, rire, chanter
- pourtant tout est mystere! / Dans quel'but venons-nous sur ce
vieux monde, et d'ou?/ Sommes-nous seuls? Pourquoi le Mal?
Pourquoi la Terre? / Pourquoi l'Eternité stupide? Pourquoi
tout? / / Mais non! mais non, qu'importe ala melée humaine? /
L'illusion nous tient ! -et nous mene ason port. / Et París qui
mourra faisant treve asa peine / Vers les cieux éternels
braille un Noel encor.

�EL CONCEPTISMO IN·TERIOR
DE PEDRO SALINAS
(

Leo Spitzer
Dedicado al poeta como saludo de
bienvenida con ocasión de su nombramiento para desempeñar la cátedra de
español en la Universidad de )ohn
Hopkins (Septiembre de 1940).

La mission propre de la poésie est
d 'offrir au plus solide du langage et au
plus mystérieux, du monde, le lieu
d 'une miraculeuse coincidence.
Thierry Maulnier

co

Es posible que el estudio que sigue sea
leído con algún prejuicio: se trata de un
poeta contemporáneo que, por añadidura, es un viejo amigo mío y un compañero en la Universidad, donde los dos enseñamos (su oficina, en Gilman Hall, está, justamente, pared por medio de la
mía). Todo parece, pues, combinarse
contra la imparcialidad científica y reforzar la falta de perspectiva, tanto en el
tiempo y en el espacio como en el espíritu del crítico. Y, sin embargo, emprendo este estudio, movido no por la vana
presunción que espera salir triunfante,
por azar, de una prueba difícil, sino simplemente con la conciencia de quien sabe que no puede ser parcial bajo el imperio de un "parti-pris". Conozco y estimo la poesía de Salinas desde hace unos
diez años y me había formado una idea
sobre ella antes de haber conocido personalmente a su creador. Podría decir
para desarmar a los suspicace·s que fue la
estimación por el hombre - el pensador
y el poeta- lo que me inspiró el sentimiento de la amistad, no la amistad lo
que me hizo estimar al hombre. Añadiré
que ni una sola vez he hablado con Salinas de su propia poesía y que desconozco la autocrítica que haya podido
hacer de su obra 1 . No he leído tampoco
- y esto deliberadamente- ningún estudio crítico sobre la obra del poeta. No

conozco nada de su biografía interior y su público:
no cometeré la indiscreción, aunque la (p. 12).
"actitud científica" pudiera justificarla,
de querer penetrar el misterio biográfiSi', por detrás de las gentes te busco,
co de ese Tú femenino tan aéreo y tan
No en tu nombre, si lo dicen,
emocionadamente cantado. Tampoco
no en tu imagen, si la pintan,
me ocuparé de los modelos inmediatos
Detrás, detrás, más allá.
del poeta, J. R. Jirnénez 2 , po~ ejemplo.
Las notas que siguen soµ exclusivamente
Esta poesía comienza, es cierto, por
fruto de observaciones personales y es- un sí afirmativo; pero esta afirmación,
tán sacadas directamente de la obra mis-' como si fuera un poco necesaria, implima. No citaré más que una colección de ca una negación de todo lo que el amansus poesías: La voz a ti debida, de 1933, te convencional busca en la amada; por
en la edición de Miss Turbull, titulada eso, él la busca detrás del mundo real;
Truth of Two, John Hopkins Press, detrás, que es como la negación de ese
1940. Sigo en esto mi norma acostum- mundo, de lo que · está "delante de nobrada en los estudios estilísticos que in- sotros": es decir, que el poeta busca la
tentan captar lo esencial de un escritor realidad en lo que otros considerarían
en una imagen acumulada, y fija, por como irreal. Y la poesía se termina en
decirlo así, haciendo abstracción de la la afirmación de una vida detrás de toevolución del poeta, y considerándolo, do, que equivale a la muerte (como ,i
por lo que a mi trabajo se refiere, como fuese morir). Esta poesía toma el camiauctor unius libelli. Una bibliografía de no contrario a los modos de pensar más
los escritos críticos de Salinas se encon- arraigados en nuestra naturaleza huma•
trará en la Antología de la poesía espa- ·na: es una poesía trascendentalista. Se
rechaza el mundo visible en favor de un
ñola, de F. de Onís.
mundo invisible construido por el poePresentaré las observaciones que me ta, más allá de la realidad tangible.
ha sugerido la lectura en el orden en el ,.
que las ideas se me han presentado, de- ~
(p. 14) El poeta afirma que espera
jando para el fin el reunir lo que a la voz de la amada desde un milagro in·
primera vista pudiera parecer desparrama- cógnito, sin-verlo:
do y el ·atar este haz por medio de un
Nunca desde los labios que te beso,
"hilo histórico", situando a nuestro poenunca
ta español contemporáneo en el interior
Desde la voz que dice: 'No te vaya,~
de la tradición española y fijando su
carácter actual.
Esta vez la poesía termina con un
"nunca"
y el trascendentalismo niega,
l. La negación de la realidad empírica
una vez más, el dato inmediato Qos la·
Lo primero que me ha impresionado es bios, las palabras de la mujer amada~

fue. : .), no es la verdad; e\ lugar, la fe.
cha, las circunstancias de una cita eran
tan de verdad que parece mentira. Y después continúa:
1

·No . .

Tengo que vivirlo dentro,
me lo tengo que soñar.
Quitar el color, el número,
el aliento. ..
Convertir todo en acaso,
en azar puro, soñándolo.
Y así,cuando se desdiga
de lo-que entonces me dijo . ..
Creeré que fue soñado.
Que aquello, tan de verdad,
no tuvo cuerpo, ni nombre.
Que pierdo una sombra, un sueño más.

Las negaciones prosiguen en los verbos quitar, desdecir, subrayados por mí,
y también en soñar, sueño, sombra, que
constituyen para el poeta la 'verdad' verdadera, real y en el 'azar puro' (y 'puro'
es también negativo: sin determinación
positiva). El desnudamiento es comple- .
to; todo lo 'actual' es abandonado como ·
si fuera 'mentira'. El es verdad equin lente a un allerdings. alemán) del comienzo sugiere como de lejos, como por
un juego de palabras, el concepto de la
verdad, uniéndose con la expresión verbal tripartita ha· sido, ocurrió; fue; pero
esta realidad del suceso se desvanece al
~al en la nada del sueño, que·es la realidad superior.
(p:42)

Y o no necesito tiempo
para saber cómo eres

la actitud negativa, de no aceptación,
siempre presente en la poesía de Salinas,
actitud, por descontado, opuesta a la de

(p. 16) Lo acontecido, hecho, suceso,
verdad (ha sido, ocurrió, en verdad,

El que buscase la realidad de la mu-

jer en su vida, en sus antecedentes, la

perdería:

. . . Yo no.
Te conod, en la tormenta:
Te conocí, repentina,. . .
Te vi, me has visto. .. ·
te conozco tan de tiempo
te conozco a ciegas, sin pedir nada a la
luz por la que se cree poder percibir
quién eres tú, mi invisible; ~ niega el
tiempo, se rechaza la luz: el poeta ha
'visto', ha 'conocido' lo invisible.
Se dirá que una poesía como Todo
dice que sí (p. 58) es esencialmente
afirmativa: toda la Naturaleza dice 'sí'
en este gran día, cuando se leen por el
aire largos síes, y el poeta repite, deliberadamente, hasta la saciedad, como
un estribillo el sí a través de toda la
poesía. Ello no significa nada: por un

día -hoy, nada más que hoy... los 'no'
son falsos- ; lo efímero de este intervalo tan corto de síes y la repetición espasmódica de la palabra nos dan la impresión -de una conquista casual en una vida hecho de noes, de una realidad, "a
pesar de". El sí de Salinas -parad'ójico
en su realidad irreal- es una negación
de la vida.
La alegría en Salinas es espasmódica,
"a pesar de", "porque sí" (p. 18). Y

súbita, de pronto, porque sí, la alegría.. ,
-(p. 54). De prisa la alegri'a; atropellada,
loca. . . Es una (p. 54)

....abolición
triunfal, total, de todo ·
lo que no es ella, pura
alegría, alegría
altísi_ma, empinada
encima de si' misma,

pero no nos ilusionemos por esta 'alegría total'; es cantada, más bien, porque es. imposible, porque, caracterizada
por lo negativo, destruye 'todo lo qu~
no es ella', cumbre de felicidad que surge inesperadamente por encima del valle de lágrimas que es la vida.
La negación de lo real es una práctica -ascética- del misticismo. Salinas,
en Reality and the Poet (p. 126), dice
de San Juan de.la Cruz:
He means that in the denial of material existence, in the suppression and
cessation of ali that is real, in the
surrender of oneself, is where one
finds the highest joy, the ultimate
forro of life. The poet has created
something that is almost a void, has
created a· solitude around his earthly
heing. . . his escape is the greatest
escape man has ever accomplished on
this earthly surface, so full of beauties
for our human senses, toward the
mine of the soul, immeasurably dark
and at the same time incomparably
luminous, and in whose depths are
found beauties far higher than ali
those we touch with our hands of
flesh or see with ()J.l[ mortal eyes.
Lo que ocurre es_que ya no es por
Dios, y ni siquiera por una donna angelicata, por lo' que Salinas hace el vacío alrededor de su alma... Y, sin embargo, el hábito místico de ver 'la luz'
en la 'ri:oche' y la riqueza en la desnudez, ha dejado en el alma del poeta
moderno una costumbre "española" que
él no puede rechazar: leo en la cubierta
del volumen de ensayos citado el siguiente resumen del problema que el
título formula:
·

�(

The poet places himself before reality like a human body before light:
in order to create something else, a
shadow. . . The poet adds shadows
to the world, bright and luminous

shadows, like new light. ..
Las palabras subrayadas por mí son
muy de la 'mística española'. Ninguna
otra mentalidad nacional comprendería
esta ecuación brusca y violenta: 'Sombra' = 'luz', símbolo de estas otras : la
nada = el todo, el sueño == vida. (Pensemos, por ejemplo, y como contraste,
que en la célebre definición que hace
Zola de la novela sólo ve un "prisma"
transparente en la personalidad del autor, interponiéndose entre la realidad y
la obra.) No será demasiado atrevido el
mencionar aquí el paralelo con el paisaje español donde verdaderamente el exceso de luz no sólo nos hace desear la
sombra (por ejemplo, la de los monasterios y conventos), sino que la crea
instantáneamente; y el otro paralelo
con tantos rostros humanos en España,
verdaderos paisajes, en los que la alegría radiante puede convertirse insensiblemente en matices de sombra: el negro latente en la pintura de Murillo,
Zurbarán, Ribera en un chiaroscuro que
se halla en la base de todo el paisaje, natural o humano, de España.

o,-&lt;

Cosa curiosa, hasta la mujer amada
es negada por nuestro poeta ; no conozco poesía de amor donde la pareja amorosa se reduzca hasta tal punto al yo del
poeta , donde la mujer sólo viva en función del espíritu del hombre y no sea
más que un "fenómeno de conciencia"
de éste. Una lectora de Salinas, mujer
real pronta a percibir inmediatamente el
grado de importancia y la naturaleza del

papel que las mujeres desempeñan en
cada autor, exclamaba con acritud: "Pero la mujer que Salmas ama no es una
persona; este poeta no es sino un Narciso que no conoce a nadie que esté
fuera de él',3. Sin aceptar enteramente
este juicio típicamente femenino, diremos que el amor es para nuestro poeta
una posibilidad, la más. augusta posibilidad del conocimiento de lo real dentro de su propia realidad, del nosce te
ipsum, del noli foras ire: in interiore
animae habitat veritas. Si la realidad de
la mujer no debe ser buscada ni en su
imagen exterior, ni en su alma, ni siquiera en lo que el poeta siente, sino en
el más allá, el detrás de todo que es como la muerte (p. 12), resulta que esa
realidad no se asienta verdaderamente
más que en la especulación metafísica
del poeta mismo. Menos mal si el poeta
se decide a reconocer a la mujer una
naturaleza cambiante cuyo principio de
unidad sería precisamente el cambio

(p. 20):
Fatalmente, te mudas
sin dejar de ser tú,
en tu propia mudanza,
con la fidelidad
constante del cambiar-

-

subrayo esta vez las expresiones que indican la estabilidad de la naturaleza fe.
menina, pero esta estabilidad consiste
en el cambio, en la multiplicación de
naturalezas varias, que, en su fatalidad,
inspiran al poeta un pavor metafísico
("Miedo'). A veces, por el contrario, la
mujer es toda promesa, fuerza en potencia, mañana (p. 24), palabra, a la
cual la mujer añade un yo 'cuerda de
arco' que proyecta una flecha en el espacio infinito: -vida en potencia. Los

objetos de sus actos, palabras, deseos,
no son lo esencial de la mujer : con una
especie de desprecio de todo el contenido del alma de la compañera y con·
una negativa completa de asimilarla a
su vida íntima, el poeta nos dice (p.

114):
Yo no miro adonde miras:
yo te estoy viendo mirar.
no pienso en lo que tú quieres. . .
Lo quieres hoy, lo deseas:
mañana lo olvidarás
por una querencia nueva.
No. Te espero más allá,
de los fines y los términos.
En lo que no ha de pasar
me quedo, en el puro acto
de tu deseo, queriéndote.
Y no quiero ya otra cosa
más que verte a ti querer-.

-

Aquí se afirma el principio activo, el
acto puro de la mujer, pero, sobre todo,
la actividad cognoscitiva del poeta (ver
mirar, ver querer): es la presencia de
una fuerza y de una sensibilidad que la
registra, no de dos seres que se interpenetran: el ser concreto de la mujer viene
~ distraer al poeta, es un impedimento.

(Lo que eres - me distrae de lo que dices, parece decir lo contrario, pero lo que
eres es lo que piensa de ella el poeta; la
esencia de ese ser se identifica con el
cómo el poeta lo concibe en el más
allá). Otra vez (p. 4) el poeta ..afinna:
Tú vives siempre en tus actos, apresu·
rándose a ver en la vida sin vacilaciones
de la mujer cosas muy enigmáticas, cuyo
misterio nunca podrá descubrir: por
ejemplo, su cuerpo rosa. Es como si se
regocijase de este has vuelto los misterios de revés, del desacuerdo entre lo
que es misterio para Ella, y lo que lo ea

para El. A veces parece que toda indicación precisa sobre la amada aligera la
pesada carga en el alma del amante (p.

52):
¡Qué alegría más alta;
vivir en los pronombres!
-los pronombres que son ·más abstractos que los nombres:

Quítate ya los trajes,
las señas, los retratos. ..
Te quiero pura, libre,
i"eductible: tú
y el poeta querría librarse también del
peso de la losa que es su propia vida
para ser solamente yo. La persona absoluta, sin especificación ni particularidad y llena, no obstante, de contenido vital para el poeta, se traduce por el
pronombre, vicario del sustantivo. Una
poesía entera (p. 170) contiene un pronombre (las) que sólo al fin revela su
incógnito, y esto en un paréntesis, como si fuera ~n enigma Qas lágrimas):

Lo que quieren se queda
allá atrás, todo incógnito.
Y su nombre también.
Las esencias llegan al máximo de
pureza cuando permanecen de incógnito. El nombre de las cosas es, por
lo general, una carga, mata el acaecer,
infiltrando en él algo ya vivido (p. 32),
algo tout fait, como diría Bergson:

Si tú no tuvieras nombre,
todo sería primero,
inicial, todo inventado
porm{. ..

El idioma particular que Ella habla
falsifica sus palabras (p. 16):

Y aquello que ella me dijo
fue en un idioma del mundo,
con gramática e historia,
Tan de verdad,
que parece mentira.
Si el poeta ve a su dama más bien en,
el más allá, no debe ser, sin embargo, totalmente aérea (recuérdese, no obstante,
la frecuencia del neologismo ingrávido,
págs. 38, 68, 140): Salinas siente, a veces, la nostalgia del más acá, del mundo:
espera a la amada en este 'gran centro'
hacia el cual gravitan las masas (p. 122):
Amor total, quererse como masas; pero
es significativo verle siempre tomar la
dirección contraria a la de lo humano
que acontece en la tierra. Sólo le asustará encontrar a la amada en un más allá
que esté en el centro de la tierra, en los
antípodas del cielo, donde Dante situaba
al Diablo. También el tiempo es una carga que el amor del poeta destruirá sustituyéndolo por los cielos intemporales (p. 6): el detrás se convertirá en
¡atrás!
En el pr9pósito de reducir hasta el
límite la materia de la mujer, ni siquiera
el hecho de su existencia (no el de su
realidad) está al abrigo de la duda. La
mujer ·será tan puramente pasiva que
ningún indicio de su amor pueda prestar materialidad a su persona, más tenue que la de Laura (p. 124):

Jamás palabras, abrazos,
me dirán que tú existías,
que me quisiste: jamás.·. .
No·vaya a ser que descubra
con preguntas, con caricias,

esa soledad inmensa·
de quererte sólo yo.
Amor gratuito que se satisface con la
realidad interior y solitaria del yo amante y que asume todo el peso del amor
(amor-pondus). La amada es un concepto puro.
Esta actitud, tan crítica, hacia el
amor del hombre por la mujer, que ve
precisamente en la imagen ideal de la
mujer a la que el hombre sacrifica su
yo, una creación voluntaria y viril de
este yo poderoso, se vislumbra ya en los
clásicos. Un petrarquizante tan abandonado a su pasión como parece serlo Garcilaso escribe en un soneto que Salinas
cita en su ensayo (p. 83):

Escrito está en mi alma vuestro gesto
y cuanto yo escribir de vos deseo;
vos sola lo escribisteis, yo lo leo
tan solo, que aun de vos me guardo
en esto.
Yo no nací sino para quereros;
mi alma os ha cortado a su medida,
por hábito del alma misma os quiero.
Cuanto tengo confieso yo deberos;
por vos nací, por vos tengo la vida,
por vos he...de morir, y por vos muero.
El poeta ha nacido para amar y morir por esta mujer -creada por este hábito congénito-. Es su alma la que crea
la imagen ideal. De aquí a decir 'tú eres
una creación de mi espíritu', 'tú no existes más que en mí', no hay más que un
paso.

Notas
l.He consultado, en cambio, las conferencias publicadas por Salinas con el título

�de Reality and the Poet in Spanish Poetry,
Baltimore, Johns Hopkins Press, 1940, para comprobar la constancia de su mentalidad tanto en sus ensayos en prosa como
en su poesía. Es muy significativo el que
estas conferencias que dan una apretada
historia de la literatura española estén
organizadas en tomo al binomio 'realidad' - 'poetá'; es decir, en torno al mismo problema que informa las poesías.
2. Tengo la impresión de que la poesía de
Jiménez, especialmente la de la última
época, cada vez con una tendencia mayor hacia Jo absoluto, ha influid~ mucho en Salinas. Se encuentra ya en ella el
empleo particular de desnudo, vertical,
paralelo, aquella tú; la inclinación hacia
las palabras negativas (nada, nadie), el
"tri-estrofismo ", los conceptos (cf. La
tierra duerme. Yo, despierto. Soy su cabeza única), el encuadramiento cósmico, las "palabras Jeitmotifs", pero los

orígenes simbolistas de esta poesía la
distinguen radicalmente de la de Salinas. E. Neddermann ha catalogado estos
elementos en su estudio Die srm bolistischen Stilelemente im Werke von JuanRamón ]iménez, Hamburger Studien, 20,
1935. Lo vago, lo vaporoso, lo sin contorno ceden en Salinas al relieve bien definido. Así, la señorita Neddermann encuentra en J. R. Jiménez las preposiciones hacia, entre (entre la niebla, etc., derivada claramente del parmi de los simbolistas franceses), por, para indicar la tendencia vaga hacia los lugares indeterminados, en tanto que Salinas prefiere los
puntos de partida enunciados netamente
por un desde; entre los adverbios, lejos,
allá lejos, inmen.!Omente lejos, mientras
que en Salinas encontramos un más allá
de todo, pero este más allá está más bien
emparentado con un detrás relativo. a un
objeto preciso; un hay miedo con la va-

guedad del il y a de Rimbaud, no tiene
equivalente en Salinas, que localiza
exacta, no vagamente, en el espacio; las
exclamaciones de Salinas tienen una base
intelectual, por ejemplo: ¡Amor, amor, catástrofe! (es una ecuación). Nunca encontraremos en él un verso puramente emotivo como ¡Alas, alas, alas!; tampoco encontraremos el y 'nivelador' ("y yo me
iré. Y se quedarán los pájaros cantando').
En él todo aparece bien ordenado: no existe el no sé qué ni el movimiento melodioso de los adverbios en mente, ni los juegos musicales que reproducen los sonidos
de la realidad exterior.

3. La poesía en la que Salinas confiesa su
"estupor" y no oye las palabras que le
dice la amada, porque él murmuraba den•
tro de sí las palabras que hubiera deseado
que ella dijese, sería un testimonio en fa.
vor de esta idea.

ABANICO
Dentro de la División de Estudios de Postgrado e Investigación de nuestra Facultad y durante el primer semestre
de este ·año, la Mtra. Carmen Alard(n coordinó un seminario de teatro latinoamericano contemporáneo. De éste provienen la mayor(d de los trabajos que sobre la obra de Elena
Garro publicamos en esta sección. Los textos firmados por
la Mtra. Alardín, así como los que estudian la narrativa de
la escritora poblana, tienen otra procedencia.

�'

ELENA GARRO

Irma Braña
Es difícil catalogar a la mujer que existe
detrás de esta dramaturga, novelista y
cuentista, considerada por muchos cn'ticos nacionales y extranjeros como genial. Elena Garro se ha convertido en un
mito indescifrable, tal vez hasta para sí
misma.
Existe en la actualidad una cantidad
bastante respetable de mujeres que han
adoptado la literatura como oficio. Y
no sólo en los países avanzados, sino
también en los llamados del tercer mundo, las escrituras han lol{rado obras dignas de encomio por parte de la crítica
especializada. Sin embargo, rstas, en su
mayoría, emiten a través de su temática un 1¡rito de rebeldía que indiscutiblemente es válido para cualquiPr sPr humano que considere srr tratado injustamente, pero que le rPsta energía y objetividad a su creación litC'raria.
La literatura de las mujeres ha sido
considerada frPcuentemente como una
forma de escritura que no trasciende la
anécdota personal en la mayoría de sus
textos. Para justificar esta tendencia, la
mujer arguye que su universo se limita
a lo doméstico, lo cotidiano, lo frívolo, lo intrascendental, puesto que pautas formativas y prejuicios ancestrales la
han condenado a marginarse del resto
del mundo y debe conformar$e con narrar cuanto sucede en su entorno hogareño. Por lo tanto, sus textos, en muchos casos -repetimos- se han convertido en formas catárticas que denuncian
la opresión y el confinamiento a los
que se han visto sujetas. En consecuencia, aquélla que tome la pluma con fines
literarios va a escribir sobre sí misma y
sobre las mujeres cuyas vidas se desenvuelven a su alrededor; sus temas abor-

darán la miseria y desamparo de las más
castigadas; hablarán también de la falta
de preparación que las aliena y de los
tabúes religiosos y morales que las mantienen pasivas, confesarán que se ven impedidas para superarse en lo personal
con fines a obtener una realización propia.
Así, es difícil separar a la escritora,
su obra y sus personajes, de la mujer,
puesto que reflejan una inquietud, una
pugna, un enfado o una actitud de resignada aceptación muy personal, muy
propia.
Elena Carro 110 escapa a esto clasificación. La unión que la ata a sus personajes irremisiblemente tiene raíces profundas de identificación. Sus entrevistas
delatan un espíritu rebelde, una conciencia crítica de todo cuanto le ha rodeado, al tiempo que percibimos una
aceptación de la condición femenina
con una alarmante inercia y que se hace
patente cuando observamos la fatalidad que acecha a sus personajes femeninos, quienes inútilmente insisten en ser
comprendidos y aceptados en un mun::
do adversa a su ideología.
Elena testimonia un mundo agobiante para muchas mujeres, el abuso y la
dominación de parte de la sociedad. Y si
acaso existe solución para liberarlas, ella
lo calla. Los recursos o herramientas que
pudieran favorecerla en su ruptura con
crueles ataduras nunca los menciona. La
respuesta, para ella, es sumergirse en el
mundo de la ilusión y de la magia, inventar otras realidades hasta lograr transformar la propia, siempre y cuando el
espejo que refleja una realidad frente a
la otra no se resquebraje, pues si esto lle-

ga a suceder, todo estará perdido y la,
cosas, las personas y ante todo las palabras, se desvanecerán en la nada. Pera,
¿ quién es verdaderamente Elena Garra?
¿ Quién existe detrás de esa talenta,a
artista que envuelve en poesía y magia
los temas más cotidianos, que censura la
represión oficial y se subleva ante la
discriminación femenina? ¿Por qué emprende una huida interminable en su,
más recientes relatos? ¿A qué responde
esa búsqueda afanosa y estéril de un refugio utópico? ¿Que la obliga en su e,capada a arrastrar una hija adulta como si fuera niña al tiempo que desparrama sin sentido trozos anecdóticos de
su propia existencia?
¿Quién es lafamosa "Garro''? ¿Aquella joven violenta y descarnada, de hermosas piernas a la "Marlene Dietrich "y
cabellera rubia que defendía a los indios y enloquecía a los hombres (coma
la define Elena Poniatowska)? ¿ O acaso
esa paria exiliada cuyo nombre jamás se
pronuncia en ciertos círculos intelectuales? ¿Por qué su personalidad es tan controvertida? ¿Qué razón existe para que
algunos personajes de nuestro mundo literario, como Emilio Carballido, la adoren y otros la aborrezcan, sin contar can
que Emman~l Carballo manifiesta hacia ella sentimientos ambivalentes de
amor-odio?
¿Por qué no habita en su patria que
la vio nacer e inspirara lo más hermoso
de su obra? ¿Qué motivo poderoso e:rÍlte, más allá de su autoe:rilio poUtico Po"
ra que viva marginada en un suburbio
lúgubre de un París que la alojó en otro•
tiempos de bonanza, en los que altem6
dentro de los más altos cfrculos diplomáticos? ¿Dónde quedó la garra que ho-

ce honor a su apellido? ¿Dónde la rebeldía y el desparpajo que la impulsaron a
escribir una -obra como Felipe Angeles,
que reivindia y rescata del olvido la figura del general que acompañó a Villa
en sus campañas y que encarnó los ideales más puros y auténticos de la revolución, que aparentemente ella comparUa? ¿Qué fue de esa fina ironía que satiriza nuestro sistema poUtico y sus
"aborregados" seguidores en Ventura
Allende? ¿Qué o quién la transformó en
un ser empequeñecido, amargado y enfermo que escribe enternecedoras y tristes cartas a sus amigos mexicanos?
¿Cuál es la verdad y cuál la mentira
acerca de esta célebre mujer?
Lo cierto es que esa constante huida
-como leit motiv de su obra- en sus
inicios era muy eventu(ll, y en sus últi:
mas narraciones aparece con mayor frecuencia. Como también es verdad que
no ha vuelto a escribir teatro, género
que ella misma admite ser su preferido
Y en el que se desenvuelve como "pez
en el agua", tal cual si fuera un autocastigo el no hacerlo. Y pareciera ser
que en su desaforada fuga, Elena liquida sus opciones, se autodestruye y minimiza, como las heroínas de sus dramas, como Clara, Lola, Ursula o Luisa.
Cual si fuera una expiación por sus pecados, su culpa por ser talentosa pero
ae111ible, culta aunque explosiva, inteli-

dad de México, donde cursa la carrera
de letras en la UNAM. Antes de cumplir
los veinte se casa con el escritor Octavio
Paz, de quien tiene una hija, Helena, y
Ella nace en Puebla un 11 de diciem- con él vive la experiencia de la guerra esbre de 1920, de padre español y madre pañola, cuando ambos viajan a España a
mexicana. Su infancia transcurre en una un congreso de escritores. Cuando Paz
hacienda de Guerrero, donde la natura- se adhiere al cuerpo diplomático mexileza no conoce límites a su exhuberan- cano, la pareja viaja por todo el mundo
cia y rodea el ambiente de un bello mis- y fija su residencia en París por varios
terio que conjuga magia, vegetación, años, donde fungen como embajadores
atraso cultural y un mestizaje que no de México.
acaba por realizarse, factores todos que
identificamos continuamente en su
Desde el inicio de su matrimonio,
obra. Desde muy temprana edad adElena
escribe y publica con gran acepquiere una sólida cultura, pues su padre,
tación
en periódicos y revistas sus ensaarquitecto de profesión, se hace cargo
yos,
reportajes,
obra dramática y cuende su instrucción primaria y la inicia en
tos
sin
llegar
a
admitir
una vocación lila lectura de los clásicos españoles, interaria
y
manifestando
haber escrito
gleses, griegos, latinos y alemanes. As(,
por
necesidad
o
aburrimiento
ya que
desde pequeña, recibe una formación
siente
una
auténtica
inclinación
por la
insólita para cualqu_ier niño, no digamos
danza,
más
que
por
cualquier
otra
actiniñas, de su edad, disfrutando de sus
vidad.
Elena
admira
y
respeta
enormejuegos infantiles en un entorno por demás primitivo y exótico, almacenando mente el ballet clásico, lo cual se palpa
relatos sobre la guerra cristera y aleja, en algunos trozos de su obra, donde sus
da del fanatismo religioso que impera personajes femeninos fluyen rítmicaen el pueblo mexicano, ya que su pa- mente, sin abandonar el rigor estético
dre practicaba la teosofía y el budismo. del ritual de la danza Bailan etéreos, siLa influencia materna en su niñez es gilosos, concentrados en un escenario er.
muy relativa, casi nula. Ella misma con- el cual parecieran a punto de emprender
fiesa percibir a su madre como una her- esa huida que tanto la obsesiona y que
en multitud de ocasiones representa la
mana más.
muerte. Y nuevamente surge el cuestionamiento:
¿por qué si le unen lazos faAños más tarde se traslada a la ciu-

gente y rebelde en un mundo que no
supo comprenderla o al cual ella misma se negó a adaptar.

�TRANSTEXTUALIDAD EN
LOS PILARES DE DOÑA BLANCA
(

Rosa María Gutiérrez
miliares con Amalia Hernández y realizó
tantos trabajos coreográficos en muchas
representaciones de la compañ(a de ballet, no se lanzó de lleno a realizarse en
esa disciplina artística?
El rompimiento con Paz que culmina
en divorcio deja una dolorosa y amarga
secuela en la autora. Al verse involucrada en los sucesos del 68 huye de México
con su hija; permanece un tiempo en
Nueva York, totalmente abatida y de
ali( parte hacia un exilio más voluntario
que obligado en España y adopta la nacionalidad de su padre. Poco años más
tarde se trasladan madre e hija a París,
donde residen hasta la fecha.
Retraída, amargada y constantemente enferma, mantiene correspondencia,
habla y recibe a un selecto y reducido
grupo de amigos. Se siente acosada por
peligros intangibles, manifiesta haber
perdido la seguridad en sí misma, lo
mismo que su autoestima, y vivir con serias estrecheces económicas. Mientras
que su obra es analizada por críticos de
renombre internacional, .universidades
norteamericanas programan cursos sobre
su narrativa y su publican _tesis doctorales y artículos acerca del encanto mágico de su literatura.
¿Quién es verdaderamente Elena Garro? Al final de cuentas tal vez convenga
remitirnos nuevamente a la descripción
que elabora Elena Poniatowska de su
personalidad, cuando dice: "El mejor
personaje de Elena Garro es ella misma,
su mejor libro está aún por escribir: su
autobiografía, un Ulises criollo femenino".

Leer el ensayo de Luz Aurora Pimentel
Anduiza sobre las ''Relaciones transtextuales y producciones de sentido en el
Ulises de James Joyce" (Acta Poética
No. 6, UNAM), mueve mi curiosidad
para intentar encontrar en alguna de las
obras de teatro de Elena Garro las relaciones transtextuales, · y la architextualidad que puede tener un texto dramático de esta escritora. Para este fin escogí Los pilares de doña Blanca, editado por la Universidad Veracruzana,
Colección ficción, 1983.
Un aspecto de la textualidad es la
trascendencia del texto o transtextualidad, es decir, las relaciones manifiestas o sutiles que un texto ti~ne o puede
tener con otro. Kristeva afirma que "todo texto es absorción y transformación
de otro texto", es decir, las relaciones
transtextuales -relaciones intertextuales,
paratextuales, metatextuales e hipertextuales- dan lugar a la producción de
sentidos en la obra, su architextualidad:
ésta es la relación más abstracta e implícita que se presenta como una relación de filiación genérica, y es la percepción genérica la que orienta y determina, en gran parte, la perspectiva que le
espera al lector y, por tanto, la recepción de la obra.
Una de las diferentes form:as de transtextualidad es la intertextualidad, que es
una "relación de copresencia entre dos
o más textos". Esta relación puede ser
de carácter puntual y concreto de una
cita, como el "Doña Blanca está cubierta/de pilares de oro y plata/romperemos un pilar/para ver a doña Blanca,//
¿Quién es ese .. .?", que cantan los caballeros en la obra y que es de una clara
filiación textual de la ronda infantil

"Los pilares de doña Blanca". No sólo
las palabras son mencionadas textualmente, sino que también las acciones de
los personajes son integradas sutilmente al discurso ficcional, como cuando el
Caballero Alazán patea el muro para
derribar los pilares que encierran a
Blanca, remitiéndonos al momento en
el que los niños preguntan · en coro
"¿quién es ese jicotillo que anda en
pos de doña Blanca?"; la alusión intertextual la da el coro de caballeros que
pregunta, en reacción a la acción del
Caballero Alazán: "¿Qué bu:;ca este in~
sensato?"; y al "tan tan, ¿quién es?"
de los niños, el golpe de lanza sobre el
muro del Alazán.
En esta obra, desde el título se nos
prepara para el juego, por asociación
con la ronda infantil del mismo nombre,
que es una paratextualidad clara. · La
paratextualidad es otra forma de transtextualidad, y es la relación que se da a
partir de: "Títulos, subtítulos, intertítulos, prefacios, -ep11ogos, advertencias( ...)
notas marginales, a pie de página ( ...),
epígrafes, ilustraciones ( ...) y muchos
otros tipos de señales accesorias ( ...)

que proporcionan al texto un entorno
(variable) y con frecuencia un comentario, oficial u oficioso, del que no puede escapar ni aún el lector más purista
y menos dado a la erudición externa".
En Los pilares de doña Blanca no
'encontramos una relación crítica al texto en el que se basa, y sin esto no es posible una metatextualidad, pero sí .se
puede producir un metatexto a partir de
la obra, al buscar la producción de sentidos en ella.
Sin embargo, aun no habiendo un
comentario crítico, sí hay una operación transformativa, construyendo un
nuevo texto con matices de la ronda infantil que genera significantes a partir
de su transformación y absorción, provocados y manjfestados por las alusiones me~fóricas en el hipertexto, esto es,
"una relación de derivación de un texto,
o -.hipertexto, con :especto a otro anterior, o hipotexto". En otras palabras, la
ronda infantil vendría siendo el hipotexÍo y la obra de Elena G~o sería el hipertexto, pues es una derivación, absorción y transformación de dicho juego.

�ESTE ES EL MUNDO AL REVES. /
¿QUIERES QUE EL·ENA GARRO/
TE LO CUENTE OTRA VEZ?

Silvia Mijares
Elena Garro es una de las figuras más
importantes del teatro mexicano. Sus
obras son generosamente poéticas, en
ellas podemos encontrar ciertas constantes : el mundo de la fábula, el mundo al
revés, el mundo infantil, el mundo mágico, elementos del lenguaje popular mexicano y la calidad idiomática. Estas
constantes le dan autenticidad y fuerza
sugestiva a sus obras, aunque aparentemente nos conduzcan a mundos ideales,
pero que en el estrato anímico del hombre resultan más verdaderos, más reales.

co

,-(

Sus personajes deformados por un
juego de espejos, desafían el orden, desconciertan, crean el gozoso caos. El objetivo final de sus personajes sería realizar su deseo, pero finalmente se cae en
el sinsentido por falta de soluciones lógicas que no son generadas por los poetas sino fºr la "gente práctica". Ventura
Allende es una obra representativa de
la dramaturgia de Elena Garro. Su argumento es el siguiente: Ventura Allende,
campesino pobre como el que más, a
quien apodaban "El huevón.,,, andaba
por las laderas del monte, de mal humor
por el hambre y la miseria ancestral,
cuando de repente aparecen una borregada y una caballada, lo que le despierta el ánimo de apoderarse de algún animal de aquellas manadas que huyen por
una grieta. Luego, en ese mismo lugar,
se aparece un puerco singular que le habla. Este empieza a interrogar a Ventura
Allende, a entablar una conversación
que lo atemoriza y lo obliga a pedirle
humildemente que no le dirija la palabra. Sin embargo el puerco insiste hasta
convencerlo, hasta vencer su miedo. Ya
más tranquilo e influido por la descripción de la fiesta de boda que le cuenta
el puerco, Ventura muestra un interés

que aquél aprovecha para invitarlo a
participar de "la orgía gastronómica",
causante de que venda su alma y se convierta en borrego. Esta breve pieza ·de
teatro se apoya en la leyenda de Circe.
Como todos sabemos, la hechicera Circe convierte a los compañeros de Ulises en puercos·. Sin embargo,· aquí en
Ventura Allende el puerco representa
el poder, la corrupción; ·además, la forma como habla y se conduce es muy parecida a la que utilizan los políticos.
Elena Garro nos muestra el mundo al
revés, pues quien transforma la realidad
supuestamente es el hombre; no obstante, Ventura Allende es una víctima
social que vive en las peores condiciones
y hasta un puerco es capaz de imponérsele. Esta situación es típi.fa de la generalidad de los campesinos en México; en
este aspecto no hay ninguna alteración
de la realidad. El hecho de que nuestra
autora recurra al puerco ilustra más
enfáticamente el estado de los campesinos.
La fábula nos muestra el contraste
entre el hombre. y l~s bestias, y destaca
más las cualidades y los defectos del primero. Martha Robles al hablar sobre la
fábula nos dice que en ella "radica la
libertad, libertad de no ser como los demás, libertad de jugar y de representarse
a sí mismo en el universo invocado."2
El puerco -según nos lo presenta Elena
Garro- puede ser el político deshumanizado al que no le interesan sus semejantes sino en la medida en que "voten"
por él o aprueben sus decisiones políticas. Porque el puerco a simple vista es
un animal que siempre está comiendo,
que vive en el lodazal, que come desechos humanos, etc. Pero en esta obra es
un ser de buenos modales, que conoce

las reglas de la etiqueta, dispuesto a resolver teóricamente los problemas de Ventura Allende. Esta fábula nos conduce
irónicamente a una verdad contundente:
el mundo está al revés porque los hombres deshumanizados, ambiciosos, demagógicos, guían al mundo y crean condiciones apropiadas para que ciertos
hombres permanezcan estancados y en
la ignorancia. Quiiá piensan que esa es
la única manera de poderlos manipular.
El manejo de la ironía y del mundo
al revés nos lleva a una verdad clara y
patente. Elena Garro la va a utilizar calÍ
como un método que nos llevará al conocimiento de una realidad. Es decir,
ella nos muestra el mundo al revés ap•
rentemente, y nosotros como lectores
(o espectadores) noR damos cuenta de
que realmente está al revés y tomamos
conciencia de cómo debería estar al derecho.
Otra de las constantes es el mundo
infantil. Aquí nuestra autora nos deja
la impresión de estar en los albores dd
mundo, descubriendo por primera vez el
ser de las cosas, sorprendidos por la b&amp;
lleza, la magia, el ritmo. También evocrunos ese universo maravilloso de la
inocencia que en Ventura Allende no
podía faltar. ''La víbora de la mar",
ronda infantil cantada por todos los que
han sido niños, incluyendo a nuestros
abuelos, tatarabuelos, a nosotros mismos, a nuestros hijos y que cantarín
también los niños del futuro, es una
ronda que unifica como un himno in·
fantil que fatalmente nos llevará a todos
a elegir entre melón y sandía.
Este jueguito nos lleva a considerar
que los campesinos en México, si 809

independientes, están "muy fregados",
pero si se van con melón o con sandía,
también estarán "muy fregados", aunque con la promesa de salir de esta situación. El anhelo de los campesinos es
de que las cosas ocurran de manera diferente. Sin embargo, su destino está determinado por su condición social y
económica. Por otro lado, Elena Garro
metamorfoseada en hechicera de la palabra nos ofrece un mundo mágico lleno
de misterios, de evocaciones, de abismos,
de oquedades. Así es como nos percatamos de los múltiples recursos válidos
para maravillar al hombre y llevarlo al
conocimiento. Al conocimiento de lo
humano, donde no hay reglas rígidas,
sino que a la persona que verdaderamen·te lo es, la creatividad la salva, la humaniza y le ofrece mundos diversos, surgidos mágicamente del intelecto y la sensibilidad. Elena Garro no es directa sino
discreta, sinuosa, nos lleva al terreno
que ella se propone, al terreno de la belleza. Uno de sus recursos no es, decíamos, la obviedad. Podríamos afirmar
que la línea más corta entre dos puntos
es la recta, pero esta escritora utiliza la
curva y no la recta, porque encuentra
más riqueza en los recovecos que le dan
una idea más precisa de lo humano. El
creador tiene la misión de conocer, de
llegar al conocimiento del lenguaje humano. Felipe Angeles al respecto nos
dice: "La historia, como las matemáti~• es un acto de la imaginación. Y la
unaginación ·es el poder del hombre para
proyectar la verdad y salir de este mundo de sombras y de actos incompletos. "3 Elena Garro conoce bien el lenguaje de los hombres, su interés la lleva
a hurgar en las almas de los marginados,
sean mujeres, campesinos, niños, presos,

es decir, gente que pertenece·a la clasificacióñ -según nuestra autora- de "No
persona. ,,4 Al hacer luz en estas cavernas el.el espíritu humano, nos reconocemos en todos los personajes creados en
su literatura.
La escritora gusta de poner en boca
de sus personajes el lenguaje popular
mexicano. Esto no significa de ninguna
manera que descuide la calidad idiomática, sino al contrario. Las palabras utilizadas correspon~en magistralmente al tipo de persónajes de la obra. Esto revela
la aguda percepción que tiene Elena Garro del espíritu mexicano.

Notas
!.Elena Garro, Un hogar sólido y otras piezas, Universidad Veracruzana, Xalapa,
1983, pp. 79-100.
2.Martha Robles, La sombra fugitiva, Escritoras en la cultura nacional. t. 11, la. ed.,
Universidad Nacional Autónoma de México, México, 1986,p. 128.
3. Elena Garro, Felipe Angeles, la. ed., Universidad Nacional Autónoma de México
,
'
Mexico,
1979, p. 52.
4. "Elena Garro", en Emmanuel Carballo,
Protagonistas de la literatura mexicana,

Lecturas Mexicanas/Sep, México, 1986, p.
493.
Monterrey,julio 12 de 1987.

�LA PASION INTRANSFERIBLE EN
EL ENCANTO, TENDAJON MIXTO

Carmen Alardín
Esta convergencia de diversos movimientos espirituales que caracteriza casi todas las farsas poéticas de Elena Garro,
se advierte una vez más en El Encanto,
tendajón mixto. La mencionada convergencia le da riqueza y profundidad a la
obra y acentúa su ~arácter mágico.
La fábula es simple, para demostrarnos que en una buena obra teatral no
cuenta tanto la historia, sino el tratamiento adecuado. Tres arrieros que van
por un camino solitario encuentran a
una seductora mujer que vive en un tendajón, y que hace desaparecer a uno de
los arrieros, junto con el tendajón y todo lo que allí se encuentra.
La intervención de un "narrador"
vuelve esta obra un poco diferente de las
demás. Pero enseguida comprobamos
que no se trata de un narrador "brechtiano ", sino que ayuda a situar la acción
en un tiempo lejano, indefinido, y que
subraya su calidad mágica.

sus piedras, mirando ....
]uventino: ¡Muy cierto! ¡Sólo mirando! " 1
Otra semejanza de El Encanto, tendajón mixto con Ventura Allende, radica en el encuentro real de aquello que se
evoca simplemente con el deseo. Ventura menciona a la borregada y i la caballada y se la encuentra.
Tiene deseos de un festín de bodas y
un Puerco lo invita a disfrutar de ese
festín. Los arrieros de El Encanto, tendajón mixto, expresan el anhelo de hallar una amable compañía, y encuentran
a la mujer del bello pelo negro. El mismo viejo proverbio de que "todo aquél
que busca, encuentra" aparece en El rastro, manifestado por los hombres que
hacen las veces del Coro:
"Hombre ll: El hombre encuentra
lo que busca, y ve en el mundo lo
que adentro lleva".2

Existe una leve similitud de esta farAsí también la mujer del hermoso pesa con Ventura A /lende, por la situación lo negro, en El Encanto, tendajón mixto
física en un páramo desierto, en donde le dice a Anselmo Duque:
/
predominan las piedra,s y la soledad,
así como también por lo indefinido de
"Mujer: El hom~re encuentra lo que
la época. Solamente que aquí no se rebusca. Y si a tus ojos vine, fue para
curre a una metamorfosis para dar el
darte algún encantamiento". 3
efecto de lo inusitado, el toque de lo
incrc1ble. Aquí lo milagroso radica simEsta correspondencia entre deseos y
plemente en el hombre y sus visiones. Y encuentros es característica de la farsa
la autora recuerda con estas visiones la . poética, pero en Elena Garro aparece
idea griega. del "ocio creativo", porque con mayor frec1.1:encia que en el resto
señala que es necesario mantener una de las obras contemporáneas de este géactitud contemplativa, para provocar el nero.
encantamiento. Por eso afirma uno de
los tres arrieros:
Los personajes de los arrieros son representativos de las actitudes más comu"Ramiro: Se quitó de los caminos y nes del ser humano. Los tres son cons-

tantes y congruentes con su realidad,
pero destaca el personaje de Anselmo
Duque, que viene a ser el personaje principal, porque es el que sucumbe a lotr
encantos de la mujer aparecida en medio del camin&lt;;&gt; reah Anselmo Duque, a
semejanza del personaje de Ventura
Allende, confirma la idea de que al más
infeliz de los hombres es a quien le ocurre lo más inusitado, el encuentro con lo
maravilloso y lo increíble. Anselmo expresa desde el comienzo de la obra que
"sus ojos no han visto más que padeceres ", y de los .tres arrieros, es el que se
queja más del cansancio:
''Anselmo: ¡Desde cuándo lo debíamos haber topado! Ya me canso.
¡Anda y anda anda! y cada vez se
nos aleja más".

l

Pero a la vez que es el más inconforme y el más infeliz, también es el más
cortfiado, el que se deja llevar ciegamente por sus visiones. Anselmo Duque es
un hombre de entrega total, que está
convencido de que si Dios y su madre le
dieron los ojos, ha de ser para disfrutar
de lo que el mundo le ofrece y éstos
pueden ver.
Juventin9:- en cambio, represenJa la
vejez del hombre. Es cauteloso y no
confía en la belleza ni en la mujer, porque recuerda que hace años escuchó la
voz de la esperanza y la belleza y alguien
lo desencantó. El viejo arriero·se declara
incapaz de vivir un momento mágico:
''Juventino: ¡Yo ya no busco nada!
Mujer: Es fácil desencantar a un
hombre. Alguna te negó su compañía. Tú ya no tienes remedio. Puedes decir que eres viejo".5

El personaje de Ramiro Rosas, un
arriero un poco más joven pero no tanto como Anselmo Duque, es más realista. Sin tanta cautela ni desconfianza
como Juventino, acepta la vida con actitud llana, con re~ación, y aunque
también se siente atraído por el encantamiento, confiesa no poder traspasar
esa otra dimensión espiritual, porque ya
su cuerpo no le respondería:
"Ramiro: Quisiera yo dar sus pasos,
aunque llorara mi madre. Pero mis
pies no me llevan... ,,6
Es este personaje como un término
medio entre el encantamiento y la desconfianza, por un lado desea dar crédito a lo que ve, pero por otra parte se
siente ya incapaz de dejarse atrapar por
d hechizo.

Es solamente Anselmo Duque el que
quiere mantener los ojos muy abiertos
para ver más allá:
"]uventino: Es mejor no fijar la vista,
traerla vaga, para no ver tantos males que caen sobre nosotros".
Anselmo: Yo diría que no, que hay
que traer la vista bien alerta. Sólo así
podemos ver lo que se nos esconde . .. "7
El que es dócil para dejarse llevar
por sus visiones, tiene conciencia de
que el hombre es imperfecto, y que toda
virtud extrema puede ser agotadora e
inhumana.
Lo novedoso de esta obra reside en
que el pretexto para trasladarse a ese
otro mundo de la fantasía sea precisa-

mente un tendajón de pueblo, uno de que estos tres personajes no son arrieros
esos viejos tendajones que ya están de- en el sentido estricto de la palabra, puessapareciendo, y en donde podíamos to que usan un lenguaje poético muy
encontrar de todo, en marcado con, profundo, pero debemos recordar que
traste con los caminos reales, en donde muchas gentes del pueblo, sobre todo
nada podemos encontrar. También el éstas de un tiempo lejano e indefinido,
personaje de Anselmo está lleno de con- están autoriz-;dos por el género de la
trastes. Por un lado es inocente, cándi- farsa poética a expresarse en un lenguado, es poeta, y por otro lado es capaz de je acorde con su calidad simbólica. Esabandonar a su madre y a sus amigos tos arrieros serían más bien una espepor sucumbir ante el placer. Anselmo ,cíe de caminantes de la soledad del aldemuestra que para embriagarse con la ma, de esa soledad representada por un
belleza, no hay que dejar cabida a la camino pedregoso y abandonado.
duda, hay que ·creer ciegamente en la
magia para vivirla.
La idea de que el tendajón se esfume
y vuelva a aparecer al año siguiente en
El hecho de que los tres arrieros es- la misma fecha, sugiere que, contra lo
cuchan la misma voz y contemplan que opinan los científicos, también los
la misma aparición, nos demuestra que hechizos son susceptibles de repetirse,
la belleza está al alcance de todos; que cuando el ser humano los evoque en una
en toda vida se presenta alguna vez la circunstancia semejante al tiempo en
ocasión de participar de lo milagroso, que se produjeron por vez primera. Es
pero que se requiere del candor nece- así como la función del narrador e;tá
sario para dejarse llevar por el hechizo o claramente definida en este caso, ya que
rechazarlo.
sirve de enlace entre la primera aparición del tendajón y la segunda. El narraUn ejemplo típico de la generalidad dor es simplemente sugerente, no sirve
de los hombres, es Ramiro Rosas, el de opinión crítica como en las obras de
arriero que se queda siempre entre el teatro didáctico, pero da a entender que
deseo de dejarse hechizar y el miedo de en aquella época lejana el hombre busacceder a sus impulsos; es el personaje caba el sustento espiritual a la par que el
genérico, que sin llegar a la desconfian- alimento físico-:
za extrema, no se decide sin embargo a
dar el paso más arriesgado.
Es notorio el hecho de que la autora
manifiesta la pericia suficiente para esLa autora trata de decirnos que aquel capar de las escenas obvias. Un dramaque como Anselmo acepta "perderse", turgo inexperto habría incluído en su
es el que de verdad se encuentra y en- obra, quizás, la llegada de los dos arriecuentra su propia realidad, puesto que ros al pueblo, y tal vez la reacción de la
existen realidades más trascendentes que gente del pueblo ante la ausencia de
la realidad aparente, aunque a veces pue- Anselmo. Pero como Elena Garro está
consciente de que se trata de captar la
dan parecernos de humo.
esencia de un mundo fantástico, esa
Algunos críticos podrían argumentar eséncia se constrifie y se limita.

�El personaje de la ''Mujer del hermoso pelo negro" no es obviamente un
personaje carácter, ya que se trata del
símbolo del hechizo de la belleza; en
parte recuerda la leyenda maya de la
Xtabay, que encantaba con su canto a
los caminantes y los perdía para siempre.
Junto a ese mundo mítico prehispánico, se unen en esta obra leyendas de·
otras culturas, tales como uno de los
mitos principales de la cultura occidental, que es la historia del filtro de Tristán e !solda. Dicho filtro está simbolizado concretamente en la copa que la
mujer ofrece a Anselmo, o más bien,
que ofrece a los tres arrieros, pero que
solamente es aceptada por Anselmo Duque.

"Anselmo: ¡Dame primero el vino!
¡Si todo fuera mentira, él te guardaría!
Mujer: El vino ...

(La Mujer delhermoso pelo negro sirve una copa y se la ofrece. Anselmo
cruza el umbral de "El Encanto" y
coge la copa.)
]uventino: ¡No la bebas, muchacho!
¡Oye la voz de tu amigo; aléjate de
la amable compañía! ,,8
Mencionamos estas dos leyendas, la
leyenda maya del canto de la Xtabay, y
la antigua fábula germánica del filtro de
Tristán; pero existen implicadas todavía
más corrientes culturales en esta historia
de El tendajón, tales como la ausencia
de identidad del seductor, que recuerda
el personaje arquetípico de Don Juan,
que cuando es interrogado para que responda quién es, dice solamente:

'" ¿Quién ha de ser? ¡Un hombre y
una mujer! " 9
Así la mujer también contesta -a
Juventino cuándo éste la interroga.

''luventino: En el nombre de tres
honrados hombres, te pido que me
digas quién eres.
Mujer: ¿Acaso no buscaban la amable compañía de la mujer? Eso soy.
Yo no acompaño de otra manera,
porque así acompaña la mujer al
hombre".10·
Como vemos a través de la historia
del teatro y de la mitología, el seductor nunca se define, porque en esa indefinición guarda su capacidad para
atrapar a sus víctimas.
Si profundizamos en la obra dramática de la Garro, podemos darnos
cuenta de que ésta es una de sus farsas poéticas clave, porque es aquí donde confirmamos que un mundo fantástico no se logra simplemente con
echar a volar la imaginación _d~l autor, sino mediante la convergencia de
todas las fantasías y la esencia de las
culturas de todas las épocas, que precedieron a esa creación. Los críticos del
teatro mexicano en general, y en especial Frank Dauster, afirman que ésta es
una de las que mejor definen su acierto
para dar el efecto mágico que el teatro
necesita para ser realmente teatro.
Pero volviendo a la fábula, podemos
añaqir que la segunda parte es muy concentrada, tal como debe ser una obra cuya intensidad tiene que ir de menos a
más. Esta segunda parte nos muestra a
ese Anselmo Duque al que sus amigos

han vuelto a buscar. Tal vez los doa
arrieros, más que suplicarle que regrese
con ellos, lo que esperan es que su amigo les cuente algo de lo que ha experi-'
mentado al dejarse seducir por los ensueños. Pero Anselmo nada puede contarles, porque es preciso recordar que la
pasión es intransferible. El personaje de
Anselmo se niega a regresar al mundo
cotidiano. Insiste en quedarse atrapado
por el placer, pero ni siquiera escucha
a sus amigos que regresan ni puede responder a sus demandas, justamente porque la experiencia mágica es inefable, y
como acabo de decir, intransferible.
Cuando Juventino y Ramiro se sorpren•
den al ver que Anselmo tiene la misma
copa en sus manos, como si el tiempo
no hubiera transcurrido, le empiezan a
hacer muchas preguntas que Anselmo
ni siquiera parece escuchar. No se dirige a ellos. . . sino a la mujer, diciendo
que los deje, o sea que no los tome en
cuenta. El hechizado desconoce lo que
le está pasando, o más bien es incapaz
de definirlo:

''Ramiro: Por favor te lo pido; ¿qué
has visto, Anselmo?

Anselmo: (Sin verlos) ¿Qué he visto? ... Si pudiera decirlo ... apenas
estoy empezando a ver. . . todavía
11
me falta mucho . .."
El hecho de que Anselmo no lleve la
cuenta de los días que han transcurrido
desde que sus amigos se fueron, nos con·
firma que en la otra dimensión, en el
mundo de la fantasía, el tiempo no ee
mide en la misma forma, y que una
eternidad puede a veces parecer un instante, como ocurrió al personaje del
cuento de Gutiérrez Nájera que se duerme una tarde en el campo y cuando

vuelve al pueblo han pasado más de
cien años. No hay que olvidar que pre•
cisamente la eternidad no es un tiempo largo, sino la negación del tiempo.
Cabe señalar que otra de las afortunadas funciones del narrador es la de
lograr una unidad aristotélica de lugar.
También destaca como dije, e5l! acertada unidad de acción, que hace que la
farsa se convierta en un solo momento
mágico, que difícilmente podría dividirse en principio, medio y fin, por sostenerse todo el tiempo en un intenso clí-

para mayores audacias, porque aún conservan el candor de los que no le temen
al ensueño.
El elemento sorpresa está manejado
constantemente, y esto permite que la
teatralidad sea muy rica, como el acto
de hacer brotar una fuente o la de emitir una bandada de pájaros a través de la
cabellera. La riqueza de los contrastes,
como ya señalamos, el del llano con el
trigo que sé convierte en oro, marcha a
la par que el contraste de mundo cotidiano y mundo fantástico.

. El Encanto, tendaj6n mixto, nos deJa la sensación final de que son los miserables y los desventurados los más
propen~os a encontrar lo milagroso en
811 camino, y que los más primitivos de
los hombres están a veces capacitados

en todas las demás obras, Elena Garro sigue luchando contra aquellos científicos
que afirman que ''los milagros no se repiten a voluntad".

Notas
Elena, El Eñcanto, tendajón mixto,
en Un hogar sólido, Universidad Veracruzana, Xalapa, 1983, p. 116-. !bid., p. 254.

1, Garro,

2.El rastro, en op. cit., p. 254

max.
A pesar del lenguaje acendradamente poético que usan los arrieros,
p~ede decirse que son veraces y verosímiles porque se quejan de las cosas que
suelen quejarse los arrieros, y les preo•
c~pa la idea de tener líos con la justicia Y todos esos detalles que dan realismo a la historia.

canto, tendaJóii mixto, o sea que, como

Las expresiones repetidas contribuyen a hipnotizar tanto al actor como al
espectador. El h~cho de repetir "el
pueblo está muy lejos" o "sólo he visto
padeceres", sugieren que aún vagamos
perdidos como en otros tiempos lejanos, sin encontrar ese ''pueblo" que no
sería otro que la conciencia de s:-ber
"agruparnos", de llegar a convivir en
comunidad, porque como dice Anselmo
Duque al principio, "Dios no manda que
uno viva en esta soledad".
La autora deja abierta la posibilidad
de que el milagro se repita, y al año siguiente los arrieros vuelvan a ver El En-

3.El Encanto, tendajón mixto, en op. cit.,
p. 110,
4.lbid., p. 106.
5.lbid., p. llf.
6.lbid., p. 113.
7.lbid., p. 107.
8.lbid., p. 114.

9. Zorrilla, José, Don Juan Tenorio.
10.El Encanto, tendajón mixto, en op. cit.,
p. 111.
ll.lbid., p. 118.

�ELENA GARR.O Y SU TEATRO
DE EVASION Y MAGIA

Irma Braña
En la introducción al libroPlays by and
about women (Vintage Books, New
York, 1974) Victoria Sullivan y James
Hatch analizan las razones por las cuales pocas escritoras se han aproxima~o
al género dramático y concluyen qu~ e~tas son de índole meramente econom1ca. Ellos manifiestan que, en una sociedad donde predomina el patriarcado, escenificar obras de varones significa una
segura inversión, mientras que ~ocos
empresarios están dispuestos a amesgar
su dinero en montar los dramas o comedias de una dramaturga. De aquí que
muchas de estas obras se reducen a la
marginación al ser representadas por algunos grupos de teatro experimen~,
con escenografías inexistentes, poca difusión y en temporadas cortas; o bien se
limitan a ser objeto de lecturas dramatizadas en algún centro cultural.
Como se podrá apreciar, este fenómeno se presenta en un país con un ~to
nivel de desarrollo y en el que la mu1er,
hoy día, ha escalado ~eldaños ~~ elevados dentro de su sociedad. Mex1co, como miembro del bloque hispanoamericano, maneja una mentalidad poco evolucionada al respecto, y hasta hace pocas décadas sustentaba la creencia de
que la mujer debía recibir una educación limitada, pues su inevi~ble papel
de esposa y madre no requería: de mayor
preparación académica. Por l? tanto,
los logros profesionales de aquellas que
se atrevieron a traspasar las barreras del
· ámbito hogareño eran, y tal vez aún lo
son en algunos estratos de nuestra sociedad acatados con serias reservas Y
'
.
aventurarse en la empresa de promocionarlas y apoyarlas en términos económicos es prácticamente un albur para
.quienes lo hacen.

Elena Garro y su teatro han sido acuerdo a la connotación que se adjudiobjeto de un tratamiento similar. 1:~cas ca a la obra de Ionesco, Sartre o Camus.
de sus obras, a pesar de estar magnificaSi aceptamos que existe manejo del'
mente avaladas por la crítica, han subiabsurdo
en la obra de Elena, negamoe
do a fos escenarios más importantes Y
por
lo·
tanto
la existencia del pensamienconcurridos por todo· tipo de público;
to
mágico
en
nuestra cultura como una
y aunque su producción e~ un tanto
~onstante
que
manejan los pueblos hi&amp;breve el contenido de la misma es supanoamericanos
en todos sus niveles somam~nte rico en cuanto a variación: Un
ciales,
indiscriminadamente.
hogar sólido (Universidad Veracruzana.
Veracruz, 1958) reune once obras corSi acaso registramos influencias vantas de un solo acto y Una dama boba,
guardistas,
éstas pertenecen al llamado
dividida en tres en la cual rinde culto a
'
,
teatro
de
la
crueldad, original del céleLope de Vega, cuyo teatro admira, as1
bre
y
excéntrico
Antonin Artaud,
como el de todos los clásicos españoles
(1896-1948),
quien
en su ensayo El
del siglo de oro. El quinto volumen del
teatro
y
su
doble
(Ed.
Sudamericana.
Teatro mexicano del siglo XX (Fondo
Buenos
Aires,
1964)
se
propuso crear
de Cultura Económica. México, 1970)
un
teatro
de
magia,
mito,
espanto,
contiene La señora en su balcón y la
asombro
o
crueldad
apoyado
en estoll
UNAM edita en un pequeño libreto, su
'
.,
elementos,
en
base
a
rituales,
símbolos,
obra más larga, Felipe Angeles, tamb1en
brujerías.y ·gestos que junto con la paladividida en tres actos.
bra y las acciones visuales pretenden lltAl momento de su creación dramá- cudir a tal punto a. un público que lotica Elena Garro profundiza en sus per- gren involucrarlo intensamente en la acsonajes femeninos, en los cuales.adverti- ción dramática.
mos su honda preocupación p0r la escaEn consecuencia, fruto de una curiosa participación de la mujer en el mundo
sa
mezcla
que se fundamenta en su proactivo en general, y de cómo su desemfunda
admiración
por los dramatu~
pe(Ío en .una sociedad caracterizada por
españoles
del
barroco
Y la adpatac~
atavismos culturale.s se reduce a un rol
de
·
la
concepción
del
teatro frar,,"
de pasividad.
artaudiano a . nuestro contexto latu»
Su obra teatral ha sido calificada co- americano el teatro de Elena Garro
mo teatro mágico, poético, realista, su- muestra c~racterísticas Y tendencias •
rrealista y del absurdo. Su lenguaje do- mente personales y que llevan impreall
mina la técnica poética, su propuesta es un sello de originalidad.
un fiel reflejo de.realidades cuya crudeza, en ocasiones, agrede e incomoda _al
espectador o lector; sus escenas es~n
muchas veces impregnadas de surrealismo y el ambiente en que ~ ~e_sarrollan
se rodea de magia, pero deflillbvamente
su teatro no es absurdo y menos de

La autora nos conduce por los cmninos de un lenguaje pleno de me~ orl
y símbolos y con agilidad escenogr~
nos enfrenta a personajes cuya verac
no es cuestionable en el entomo e~
se desenvuelven y con dramas con

tes en evadir la realidad a través de la re- la escritora, lo cual se percibe en su forcreación de otra que contraste, se opon- ma de narrar la impotencia ante un desga y transite paralela a la verdadera, de tino inevitable, que lejos de pretender
autenticidad dudosa, a medida que avan- erradicar o tan siquiera modificarlo, ella
za la trama. La huida hacia mundos fic- se limita a denunciar pasivamente. Ni
ticios la logran sus personajes al negarse propone ni aventura respuestas o solua aceptar la ingratitud de sus existencias ciones, pues se encuentra convencida de
y penetrar en el mundo de la evasión y cuán inútil sería buscarlas. Sor Juana
del ensueño. Por lo tanto observamos Inés de la Cruz, ese monstruo legendario
dos planos de realidades irreconciliables de talento que a siglos de distancia aún
e incomprendidai- entre sí, al grado de que ensombrece el brillo proyectado por
una, la dominante, luchará por imponer- cualquier otra mujer sobresaliente en el
se y finalmente doblegará y aniquilará mundo de las letras, se refugia tras las
en última instancia a la otra.
celdas de un convento para dar rienda
suelta a su ingenio para así gozar de la
En su Ley universal del teatro Henry impunidad de un hábito religioso y venArthur Jones (1851-1929) establece que cer con suprema audacia tanto el estigel drama se origina cuando una o varias ma de su bastardía como su inferioridad
personas de una pieza teatral "se rebe- de mujer perteneciente a la sociedad del
lan" contra algún individuo, circunstan- siglo XVII que la subordina a superchecia o suerte adversa. La autora, por lo rías religiosas y estrictas reglas morales.
tanto, encuentra un cauce a su rebeldú En cambio Elena Garro se ampara, o
en su creación dramática donde nos quizás huye, por medio de la pluma, y
muestra un mundo adverso y con el esconde tras un lenguaje poético y mácual se encuentra en total y absoluto gico un temperamento rebelde que dedesacuerdo, por d trato injusto al cual testa el conformismo, al cual, a pesar de
sus personajes (víctimas) se ven reduci- ella misma, se somete.
dos Qos cuales en su mayoría son femeninos). De esta forma establece un vínUn intento por elaborar un análisis
culo, a veces perceptible, otras tantas in- más formal sobre los diferentes tipos de
visible entre ella misma y sus heroínas, mujeres que se delinean en sus obras nos
quienes atraen la fatalidad al pretender, conduce al hallazgo de una profunda inaunque sólo mediante la ilusión y el es- trospección de la autora en la psiquis fe.
cape, invadir mundos que les están ve- menina y a establecer variables que comdados por su mera condición biológica prenden y abarcan las diferentes clases
Y por el hecho de asumir conductas que sociales, edades, estado civil o condin~ concuerdan con el patrón que la so- ción intelectual; estableciendo similitucidad les ha asignado.
des y disparidades que sustentan una
importancia muy relativa en cuanto se
Pertenecer a una generación en la refiere a establecer marcadas diferencias
~al _una preparación universitaria y el en el ámbito femenino.
eJerc1cio del campo profesional eran terrenos exclusivamente masculinos, deElena patentiza vínculos, uniones y
tenninó senfimientos de segregación en desuniones entre estas mujeres tan ale-

jadas unas de las otras por su pertenencia a universos opuestos, arduamente
conciliables y cuya prohabilidad de llegar a unirse es sumamente remota. Lola,
la anciana solterona perteneciente a la
aristocracia arruinada y decadente de la
época porfiriana en La mudanza, no tiene cabida en el mundo de alguien como
Clara, la burguesa idealista de edad ma' dura, en La dama en su balcón y menos
aún interrelación con Ursula, esa joven
campesina de Los perros cuya vida apenas comienza, rodeada de un ambiente
de miseria, superchería y fatales presagios.
Desde el inicio de La mudanza, la
dramaturga nos sumerge en un ambiente
decadente. Las acotaciones indican que
"un aire trágico reina en el.salón destartalado" y que "todo está quieto y desolado". Las reminiscencias que aún se
conservan de glorias pasadas se muestran
a través de un mobiliario escaso, aunque
. preciso, compuesto por "sillas estilo
Luis Felipe" o utilería como "un montón de fotografías de familia". El argumento de la obra gira alrededor del cambio de una casona antigua a otra más pequeña por parte de una familia cuya cabeza es Lola, por ser, hasta ese día, dueña y señora de la misma. Tras la ruina
económica de lá anciana, las casa queda
en manos de sus deudores y tanto Lola,
como Carmen su cuñada y los hijos de
ésta, deben desalojarla, dejando atrás
todo cuanto ha formado parte de la
vida de la· solterona, cuya existencia se
ce~tra alrededor de los recuerdos y la
nostalgia del pasado.
Lola no logra disimular la extrema
desolación que le causa abandonar el refugio que constituyó 8IJ hogar desde ~

�siempre, la casa que la vio nacer y en cuyas paredes edificó una vida improductiva e inútil dentro del contexto del mundo moderno, pero con justificado sentido de acuerdo a la mentalidad de la
época que ella insiste en prolongar.
Encontramos en nuestro personaje a
la mujer que representa el último reducto de la era victoriana, cuyo máximo auge fue alcanzado en los tiempos porfiristas. Su vestimenta de antigua y apergaminada elegancia: "traje de manga larga
bien ajustada, cadenas de oro de las cuales cuelga un relojito antiguo . . . par de
guantes grises" denota una dama de
otros tiempos, formada en el seno de
una sociedad dedicada al ocio y al culto
de los convencionalismos sociales, que
desprecia el dinero y más aún la forma ·
de ganarlo, a pesar de que desconocen
la forma de vivir sin una posición desahogada, y que consideran la vulgaridad
y el "medio pelo" el peor pecado.
La estricta y férrea educación religiosa y social a la que mu.ieres como Lola
fueron sometidas las instaba a reprimir
pasiones humanas que ocasionan explosiones de euforía. Consideraban cualquier manifestación afectiva o ruidosa
de pésimo gusto y sobrellevaban un
mundo de apariencias dond~ estoicamente debía ·fingirse, a toda costa, el
control absoluto de tódas sus emociones.
Al ser incompatible la realidad que
desea con la que vive, Lola emprende la
huida al aferrarse a tradiciones banales,
como tomar su taza de chocolate a media tarde o cuidar el jardín que con tanto amor sembró su madre, como si fuera
algo sagrado. Privarse de estos ritos im-

plicará su fin.

jes y aun ella misma, sin querer percatarse.

El enfrentamiento de clases es evidente. El refinamiento de Lola contrasta con las maneras de la cuñada
Carmen, quien pertenece a la burguesía
acomodada en mano~ de quien ahora se
encuentra el poder económico· que tanto desdeñaran los miembros de la clase
aristócrata. Elena aborda en esta obra la
lucha de clases, mostrando dos mentalidades distintas cuya pugna por imponerse la una sobre la otra es descarnada
y a todas luces irreconciliable.

Nuestra heroína contempla desde un
balcón, como quien lo hace desde el palco de un teatro, las diferentes etapas de
su vida, primeramente como niñ.a avispada y precoz, más tarde como joven entusiasta y fantasiosa y finalmente como
mujer madura y triste pero reacia a admitir que no existe el amor, tal como
ella lo concibe, y muchos menos Nínive,
la ciudad de ensueño con la cual está obsesionada.

El destino de Lola es trágico a partir
de que el mundo que la sostiene se desmorona ante sus ojos, hasta finalmente
desvanecerse. Enfrentarse a esta nueva
vida representa claudicar de todo cuanto mantiene un significado de valor para
ella. Dejará de ser la "dueña y señora"
del recinto donde atesora su dignidad y
los objetos materiales que atestiguan su
rancio linaje. Deberá mudarse a una casa chica, de techos bajos, donde el aire
es agobiante y ella se convertirá en la
tía solterona, la "arrimada". El desprecio familiar la asfixia. Prescindirá de
elementos y espacios que la transmiten
al mundo del recuerdo y la ilusión ; ha
perdido su privilegio de clase, por lo
tanto prefiere terminar con su existencia sin sentido, y se suicida.
Clara ia'mbién opta por el suicidio y
por razones de inadaptación parecidas
a las de Lola. En fonna similar a la obra
anterior, la autora plantea dos planos de
realidades contapuestas: la del "mundo
plano y hermoso", donde "los ríos corrían como yo, libres" en la que habita
Clara y la de la sociedad burguesa en
que se desenvuelven los demás persona-

En La señora en su balcón el enfren.
tamiento surge al chocar la mentalidad
varonil con la femenina. El contraste dd
mundo utópico del ensueño y la felicidad opuesto al pragmático, el primen
representado por la mujer y el segundo
por el hombre. Otro paralelismo palpt,
ble en la obra es el cómo la mujer (Clara) simboliza el candor de la niftez, la
imaginación desbocada, al tiempo que
los personajes del maestro, Andres o Julio nunca abandonan el rol de adultoe,
realistas y escépticos.
La pequeña Clara de ocho aiioe •
sancionada continuamente por su profe.
sor, quien lucha inútilmente por intteducirla al mundo de la praxis y las cit.1cias precisas. Ella desea interpretarlo todo de acuerdo a la visión que priva•
el mundo de los niños, para quienes Ílttasía, magia y realidad se entremezdll.
formando parte de un mundo muy~
pio. Antes de abandonar la esce~ el
maestro exasperado dice: "La unagíf
ción es la enfermedad de los dé
frase por medio de la cual la autora
cientiza al público del escaso y d
ciable valor que se le adjudica a la

bilidad en el mundo actual.
La Clara de veinte años ms1ste en
continuar la búsqueda de la mítica Nínive y del "muladar" donde el mundo
ha desechado lo bello e inútil. La joven
siente haber encontrado "la memoria del
amor" en Andrés, quien expresa " ¡Vida
mía! ¡No me importa lo que dices, me
importa sólo ver el rosa de tus encías!
(...) lo que dices son palabras, hermosas palabras" y acto seguido propone a
la muchacha compartir una vida sedentaria, casarse, formar un hogar, con la
aprobación de ambas familias y al introducir el anillo de compromiso en su dedo es rechazado. &lt;;:Jara ha forjado en su
interior un concepto de amor que es un
romanticismo sublimado que siente la
transportará a mundos idílicos. Andrés
ha sido formado para satisfacer las necesidades materiales básicas en un ser humano, a base de disciplina y trabajo metódico, con una familia normal como recompensa. La incomunicación más absoluta impide que su relación prospere a
pesar de la atracción que existe entre la
pareja.
- A sus cuarenta años 'Clara aún persiste en su idealismo y realiza intentos tan
desesperados como vanos por transmitir su entusiasmo a un marido fracasado
que rutinariamente emprend~ a diario
las mismas tareas sin mayor expectativa
de la vida. Ella todavía disfruta del deseo de "transitar por calles que cambian

de hora en hora" y emprender viajes a
través de "la pata de una silla" y llegar
a un bosque.
Clara abandona a Julio cuando éste la
critica por sus "chiquilladas". "El amor
no existe" declara Julio, "tampoco existe Nínive . .. Mírate en el espejo. Resulta ridículo que una mujer a tu edad hable en esos términos". Enfrentarse al espejo de su vejez, del desengaño, de un
mundo circundante "que cuenta los minutos y los centavos y que muere yacaba solo podrido en un agujero" la obliga
a emprender una huida de sí misma...
en busca de Nínive y el muladar.
El espejo en el cual Ursula llegará a
contemplarse le proyectará la imagen revertida de su propia madre. El estigma
de su nacimiento impide que la niña escape a su sino violento y trágico. Para
las mujeres de su clase el tiempo se encuentra detenido y no experimenta
transformación alguna al paso de generaciones. El futuro de Ursula es tan cruel
como el de Manuela, su madre y el de la
madre de Manuela y así sucesivamente.
No existe salida para ellas.
Las escenas de esta obi:a se impregnan del ambiente mágico que rodea las
pequeñas poblaciones perdidas en el
campo, donde sus habitantes conservan
ritos primitivos que fusionan a fanatismos cristianos. La fiesta del santo patrono del lugar saca a las gentes del ma-

rasmo de su rutina diaria y las motiva a
engalanarse y disfrutar a su manera. No
hacerlo para Manuela es un mal presagio, es marginarse; y le enoja que Ursu-·
la se distraiga, como una "marimacha"
en lugar de ocuparse en planchar el vestido rosa (símbolo de inocencia) con
que acudirá al festejo.
Las continuas al1.Jsiones a los perros
animal con que Manuela compara ~
suerte, nos transmiten la escasa autoestima de la mujer por sí misma y por la
hija en la cual ve una extensión de su
persona.
El único mecanismo que Manuela
encuentra para ahuyentar el peligro de
perder a su hija de la misma forma
que su madre la perdió a ella es no mencionar nunca su pasado pues así no
atraerá la desgracia. Aquí la autora también se involucra y nos muestra a ambas
mujeres de espaldas al público, al cual
se rehusan a enfrentar, símbolo de su
negativa a aceptar la realidad circundante.
La palabra con toda su carga mágica
e ideológica adquiere en esta obra un
poder ilimitado; atrae la desgracia, la
conjura o el simple hecho de pronunciarla convertirá en real y verdadero
cuanto se dice. Por eso los personajes
la utilizan a discreción, no la malgastan
ni la abusan y mucho menos la pronun·cian equivocadamente, "hay palabras

�~

LA SENORA EN SU BALCON
Y LOS MUNDOS INCOMPATIBLES

"

María Eugenia Mudrovcic
más peligrosas que un cuchillo. (...)
Ahora dicen las palabras terribles y
cuando les hayan perdido el miedo, vendrán. Por eso yo vine con sus palabras
en mi boca, y no quiero que las repitas,
sino que te vayas (...) Nunca te lo dije
para que no te dibujaras en lo que yo
fui (.. .) y ...por eso te cuento ahora
lo que fui, para borrar con mis palabras
a las tuyas".

La señora en su balcón es una obra de
indagación, una búsqueda introspectiva
a través de los posibles interlocutores
del pasado que definen el hoy inquisidor
de Clara, la protagonista. Juicio Final?. . . En cierta forma, sólo habría que
aclarar que el trono divino es aquí un
balcón y que Dios no 'es tal, sino la propia vida que se interroga a sí misma.

1

El presente de la Clara de 50 años será entonces explicado a partir de la recuperación de tres instancias pasadas, cada
una de las cuales quedará escenificada
por Clara y el interlocutor correspondiente. Así como la protagonista configura una identidad a lo largo de la pieza,
de la misma mane~a los "antagonistas"
- aunque individuos- terminan por conformar la otra persona dramática a la
que deberá confrontarse:

La suerte de la mujer campesina es
una sola, parece que nos dice la autora,
son violadas por el macho que utilizará toda su fuerza bruta y las dominará
y utilizará a su _antojo, mien~as_ ellas
impasibles acataran su desgracia sm rebelarse. "Así será la suerte de la mujer,
por estas tierras de Dios!" dice la madre
de Manuela resignada y el único recurso
disponible es invoc~ al cielo para que
sus herederas no sufran el mismo destino. Al percatarse Manuela del rapto d~
su hija, la mujer entiende que su fin esta
pactado, luego de que reali?~ su penoso
peregrinaje en busca de su hIJa.
Un nuevo ciclo, repetición del anterior, se ha iniciado. Contraria a Lola o a
Clara, Ursula no morirá f~sicamente, pero a partir del momento en que es
arrancada del hogar materno su volun-.
tad y sus sueños serán aniquilados y se
convertirá en una sombra esclavizada a
·los designios caprichosos de su victimario. Ella no intentará escapar de la
vida a través de su propia muerte pues
sabe ya que la hora de morir le llegará
cuando el círculo de su existencia se
cierre, al aceptar, sumisa, que el azar le
arrebate con violencia la hija que engendrará muy pronto.

Primera instancia: infancia- la versión
del mundo

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I!

:\ partir de la situación escolar, surgen
evidentes los dos códigos que se proyectan como el nudo trágico de la pieza. El
profesor García representa el orden
·'lógico" académico frente al desborde
imaginativo de Clarita ; el ~ntendimiento
ortodoxo y desapasionado del principio
··tercero excluido" ("entendiate" o "no
entendiste", no existe otra posibilidad)
frente al deseo vehemente de la 1úiia de
apoderar~e de todas aquella alternativas
que la lógica de siglos ha ido "tirando a
u~ rnulada"r": Hércules, los Sargazos, N ín1ve ...
Estas dos -que bien podrían llamarse, •·versiones" del mundo-, presentan
un desarrollo en forma de contrapunto,
~inámil"a inevilable, si se piensa que am-

bos códigos resultan excluyentes entre
sí:

1.-COMUNICACION (dada a partir
de determinada situación)

&gt;&gt; - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - CLARITA

PROFESOR GARCIA

Continuidad de tiempos y
espacios

Aquí y ahora

Sargazos

"No entendiste"

Nínive

"No existe"

Muladar

"Un disparaLe"

BUSQUEDA

RENU CIA

Si se intentara un análisi,; pro) ectivo
de los tres conceptos que oLsesionan a
Clarita en esta primera instan&lt;:ia podrá
comprobarse que los mismos adquier~n
un patétieo valor de profecía. El mar &lt;le
los Sargazos, "mar peligroso y oscuro,
poblado de algas y de I íquenes gigantes", resultará metáfora de la vida misma de Clara, un camino de obstáculos e
interposiciones. N.ínive no es otra cosa
que la encarnación de su deseo finalista,
y el muladar, el resultado último de las
sucesivas frustraciones.
De este primer enfrentamiento entre
los códigos, sólo resulta la incomprensión básica. Por otra parte, la relación
maestro-alumna tampoco facilita el intercambio e interrumpido entonces, el casi
inexistente proceso de comunieación,
Clarita huye. Este mismo esquema es el
que se verificará en cada una de las secuencias siguientes de la pieza:

2.- ENFRENTAMIENTO DE CODIGOS

3.- INTRANSIC ENCIA
4.- Ht:IDA DE CLARA
Vale la pena asimismo, señalar que la
Clara-testigo mantiene una relación ambivalente frente a la escena que se desarrolla. Por .:;;omentos interviene defensiva:

Clarita: ¡El mundo es bonito'. En él
hay naranjas de oro, redondas y
achatadas. Y también hay eolumnas
de oro ....
Profesor García: ¡No entendiste!
Clara de 50 años: ¡Si entendió !
Sin em bargo, sus intervenciones de
valor exhortativo son las más frecucntes y, por lo mismo, golpean cargadas de

'°tv

�patetismo.
Clara de 50 años: ¡Clara, no busques
a Nínive! (...) ¡No huyas del pizarrón, Clarita! ¡No huyas del profesor
García! ¡Todavía no lo sabes, la huída
no te llevará sino al balcón!
Segunda instancia: juventud- el amor
Andrés, prolongando con su anillo el
código que fundara el Profesor García a
partir del círculo de gis en el pizarrón,
propone a Clara concretar un amor convencional, pragmático y concesivo. Y
frente a la demanda digresiva del joven,
Clara de 20 años define su concepción
trascendente: el amor como aprendizaje
de integración con el otro y con el todo

CLARA

Si la primera huida de Clara tuvo toda la fuerza del deseo vehemente, la
segunda se inscribe definitivamente dentro de la desilusión, marcada esta vez,
Clara: ...No es eso lo que yo pido, sipor la acotación de la Clara-omniscienno un acuerdo para después de vivir,
te: "No había Nínive. El mundo se iba
seguir viviendo siempre juntos, insehaciendo una esfera cada vez más pequeparables. Como lo visto y la memoña. Apenas si cabíamos".
ria, como el hombre y su p_asado irremediable, tomo el polo positivo y el
negativo que juntos dan el rayo. Yo
Tercera instancia: madurez- la vida
te pido la voluntad de ser uno'.

(evidentemente Elena Garro delata aquí
su convicción ideológica):

AMOR

Viaje
Aspira a la unidad
Superación de la muerte

CONTINUACION BUSQUEDA

Y si el Profesor García "decretó" la
existencia dé los deseos de la niña, Andrés desacreditará las aspiraciones de la
joven al sostener la superioridad de la
"realidad de un lugar donde vivir". Enfrentados nuevamente los códigos, la
oposición presenta entonces la si¡¡:uiente
resolución:

ANDRES
Casa
Ofrece seguridad económica
Aprobación de la madre

RENUNCIA

Puede decirse que de las confrontaciones previas resulta la tácita aprobación a
la búsqueda emprendida por Clara, sin
embargo, no sucede lo mismo en esta
tercera etapa. En la mujer adulta se evidencia una ruptura y a través de esta
grieta se cuela su poder persuasivo: la
tristeza de Clara denuncia su "eventual"
fracaso y la necesidad del viaje se antoja ahora pura evasión. Contrariamente a
la inanidad demostrada por sus antecesores, Julio desarrolla un discurso tan
o más convincente que el de una Clan
casi vencida y con argumentos ya dealavados por el tiempo y las frustraciones:
Julio: Tu manera de viajar no me interesa. En el fondo, lo único que
tratas de hacer es evadirte del infierno en que estamos. Tu vida no es sino una perpetua huida. Ahora, como
ya no sabes adónde ni cómo escaparte, te escapas por las patas de la silla
En esta confrontación que aparenta
ser la definitiva, Julio irá anulando bajo
el peso de la realidad concreta, todas Y
cada una de las propuestas sobre las qte
Clara construyera esa forma de mundq
paralelo en la que se obstina en VÍ-,
Los conceptos que se intercambian

note este ejercicio de refutación po-

drían formularse como sigue:

'

CLARA

JULIO

Multiplicidad de lo mismo

Repetición infernal

Viajes imaginarios

Evasión perpetua

Vida maravillosa

Horrible engaño

Nínive

Chiquilladas ridículas

El amor es salvación

El amor no existe

El mundo malvado es aparente

Es lo único que existe

,r&lt;,,....,-,,
Y al sentimiento de desengaño con
qu~ _concluye esta confrontación, le segurra la comprobación final y definitiva; comprobación que lejos de lograr
~e Clara acepte la r~idad en los términos que le fuera presentada por el
~fesor García, por Andrés o Julio implica
· voto de fe -o desespera'
. , un úl timo
cion- al propio mundo imaginado. Su
salto al vacío es negación a sobrevivir en
una ~alidad ajena, equivocada, pero
adema
• representa la esperanza
fi 8, tambº1en
na! de concretar con la muerte ese
en~uentro postergado con el tiemp~ in6mto
· mcorrupto
•
, y un espacio
de simetr1as.

0

i;° que le negara la infancia el amor
evasión Clara apuesta reaÚzarlo en

la muerte, por eso su última huida debe
leerse como una renuncia, la primera en
su vida y también la definitiva.

La intervención final del lechero
-grotesca y alevosa si cabe-, nos restituye al orden de fo "real'', al que pertenece la "última palabra".
~undos incompatibles, parece concluir Elena Garro, cualquier intento de
aproximación no estará destinado sino
al fracaso. No existe entre ellos identida~ o correspondencia posible porque...
¿como podría reconocerse a Clara
" gota de a.gua perfecta, traslúcida,; .. in-,
~º?ª_da Rºr los compases y las palabras
mutiles en aquella "vieja del diecisiete"?

Notas
l. Elena Garro, Un hogar ,6lido Y otra, pie•
za,, Universidad Veracruzana, México
1983,p.24.
'
2. Elena Garl'Q: lbid., p. 25.
3. Elena Garro: La ,eflora en ,u balcón en
Teatro breve hispanoamericano contemporáneo, ~lección, prólogo Y notas por
Carlos Solorzano, Aguilar Madrid 1967
p. 348.
'
'
'
4 lbid., p. 351.

5 lbid., pp. 352-353.
6. lbid., p. 355.

7. lbid., p. 356.

�FELIPE ANGELES, UNO MAS

Libertad González
Tomar la historia como un motivo literario representa de manera aparente un
recurso fácil y cómodo: el tema ya está
dado, hay un perfil de cada personaje,
los escenarios están definidos y sobre•
todo existe una ubicación temporal, pero, ¿realmente es una ventaja el hecho•
de que estos elementos estén preestable1
cidos? Si cualquier recreación literari•
-o creación para hablar en términos menos escrupulosos--- guarda de por sí una
relación compleja con la realidad, cuan-,
do está de por medio la historia estP
relación se vuelve difícil y riesgosa. Hacer de un hecho histórico un acto literario, usualmente genera dos tipos de opinión: o la obra sigue fielmente el hilo de
la historia y se le concibe como mera copia que no aporta nada, o la obra no respeta los acontecimientos en su mínimo
detalle y entonces se dice que sus petensiones son un fracaso. Términos como verdad o mentira, invención o realidad, adquíeren en el caso de la obra histórica una importancia mayor que en
cualquier otro género.

Garro intentara en Un hogar sólido
(1958); vista desde todos los ángulos
Felipe Angeles traduce otros fines y logros. Sin embargo, teniendo como te~a
un aspecto de la revolución ip.exícaña;·se
acerca -guardando todas las proporciones--- al tipo de enfoque que la autora
hiciera en su novela Los recuerdos del
porvenir (1963) en el sentido de que en
ambai existe la preocupación por poner
de mantfiesto hechos que la historia
(ofic~, :por supuesto) a veces olvida. No
se trata con ello de " delatar" a la historia sino de desmenuzar los hechos de tal
manera que vistos con mayor cercanía
y traspuestos mediante lo literario se lo- .
gra un reacomodo y ajuste que ofrece
una visión diferente y enriquecedora de
los sucesos y sus protagonistas.

Felipe Angeles es un hombre cuya figura siemnre se asocia a la de Francisco
Villa, wando no a la de Carranza, razón
por la cual en nuestros manuales de historia aparece -en @I caso de que así
sea- como un personaje cuya labor si
no es menospreciada al menos sí poco
No obstante estas características, la reconocidll. Con una preparación no sohistoria ha sido y sigue siendo una fuen- lamente militar sino también académite atractiva para los escritores; en la lite- ca;·Felipe Angeles prestó sus servicios al
ratura mexiéana esto se ha reflejado ma- gobierno de Francisco l. Madero y aunyormente en la producción novelística; que combatió a Emiliano Zapata en el
sin embargo no por ello pu~de sosla- Estado de Morelos, fue una pieza clave
yarse el hecho de que en el campo tea- para tratar de restablecer las relaciones
tral también se ha realizado una consi- con el caudillo sureño. Detenido junto
derable labor. Este es el caso de la obra con Madiero y Pino Suárez en ocasión
que nos ocupa: Felipe Angeles, de Elena. del cuartelazo de Victoriano Huerta, en
Garro.
· 1913 se adhiere a la revolución constitucionalista al lado de Venustiano CaDentro de su producción teatral, es- rranza, pero a causa de ciertos probleta pieza, estrenada en 1978, ocupa un mas con algunos generales, el año silugar separado ya que, temática y for- guiente pasa a form~ parte de las huesmalmente hablando, se aleja de las bús- de Panoho Villa doii«e alcanzaría rele~ quedas y experimentaciones que Elena vantes tl!ilmfos.

Cuando el gobierno de Estados Umdos reconoce a Carranza en 1915, Felipe Angeles parte al exilio. Vuelve en
1918 para ponerse nuevamente en contac(q..,con Villa, con quien permanece
durante cinco meses• para luego separarse por düerencias políticas y sobre todo porque s~ intenciones más que militares son humanistas (a la manera de
Madero) y no comparte los métodos
violentos de Villa. Se esconde en la sierra e intenta realizar su labor entre
otros caudillos pero es denunciado por
su propio custodio (de apellido Salas)
y es hecho prisionero para luego ser llevado a un Consejo de Guerra.
Elena Garro retoma el momento en
que Felipe Angeles va a ser juzgado. La
situación la ubica en Chihuahua en 1919
y la pieza inicia cuando tanto el pueblo
como las autoridades esperan la llegada del caudillo; toda la obra se desarrollará en torno al juicio militar y a loe
detalles de este proceso que culminará
con la condena a muerte de Felipe Aligeles.
De acuerdo a los cánones tradicionales, la pieza está estructurada en trt1
actos que de manera general podrían
designarse como (1) la llegada a Chihuahua, (2) el desarrollo del juicio y (3~~
fusilamiento, correspondientes también
a tres escenarios: la fachada del Teatro
de los Héroes en Chihuahua, el foro del
mismo teatro adaptado como tribunal Y
una celda improvisada. F.n este sentido
la obra responde a las unidades ~télicas de acción, tiempo y espacio as1 como a la clásica estructura de presentación, nudo y desenlace.
Si lo vemos con un poco de d

nuento, Elena Garro elige esta forma
convencional porque el peso de la obra
no estará en la audacia de la propuesta
teatral, sino en el manejo dramático de
la acción y el protagonista. De hecho la
anécdota en sí tampoco es novedosa, de
alguna manera el lector o espectador ya
está familiarizado con el acontecer histórico, lo cual reviste al trabajo creativo
de la autora de una mayor siginficación.
Si la búsqueda no está en la forma, si el
contenido está ahí y por lo tanto el desenlace es más o m·enos esperado ¿dónde está el mérito de la obra?
En realidad la autora retoma una pluralidad de elementos para detenerse a
conciencia en cuatro o cinco aspectos
que redondearán la atmósfera de la época, delinearán la personalidad de Felipe
Angeles (con su enfoque), apuntalarán
de manera certera puntos álgidos del
movimiento revolucionario y finalmente
darán evidencia de todo un trasfondo de
los hechos que traduce, por otro lado, la
postura de Elena Garro frente a ellos
así como la mecánica · de su trasmuta:
ción literaria.
. Como punto de partida la autora pred1Spone al lector-espectador a favor de
811 personaje con la presentación de una
~ escrita por Felipe Angeles en el
exilio en la cual denuncia la manera injusta en que los carrancistas y huertistas han querido situarlo; defiende su
apego a Villa y su identüicación con tod~s los oprimidos: ·'Pues sepan carran-·
CIStas Y huertistas que estoy con Villa, y
con Zapata y con Genovevo de la O., y
con ~odos los pobres que no se someten
ª la Injusticia y que no presentan las espaldas al látigo de los dictadores que m,
enorgullezco de ello; que me e~tristect

que mis inescrupulosos enemigos, siendo
mexicanos, no aborrezcan el látigo del
amor y vayan, poco a poco, mendigando, como Bolaños Cacho, Urbina, Tablada, el arrimo y el derecho de lamer
las botas del edictador". (pág. 6). Con
la fuerza de estas palabras desde el primer momento queda asentado quién es
Felipe Angeles. (Aunque no pudo investigarse la procedencia de esta carta en el
sentido de si es o no auténticamente escrita por el_ caudillo -todo parece indicar que sí lo es-, el hecho se vuelve trivial pue_s ya sea verdadera o producto de
la inventiva de la autora, como recurso
es plenamente válido y acertado.)

rato político y militar de la época y al
mismo tiempo condenar el medio corrupto , Elena Garro pone en boca del
general Escobar una burla hacia el juicio
próximo a celebrarse:

Escobar: (Señalando al teatro.) Ahora me explico por qué vamos a juzgarlo en un teatro.
Diéguez: (Serio.) ¿Qué quiere usted
decir, general?
Escobar: ¡Nada! Que a mí me cuesta
trabajo aprenderme los papeles de
memoria.

Pero la obra no se queda en este esquema simplista sino por el contrario es
justamente en la medida ,en que éste se
rompe como se va llegando poco a poco
a la relatividad de los hechos, a lo paradójico de la vida y a la complejidad del
alma humana, teniendo siempre como
fondo la impugnación al movimiento revolucionario.

En realidad los generales que tomarán parte en el Consejo de Guerra están
conscientes de que van a cometer una
injusticia condenando a Felipe Angeles,
pero como es una orden del Primer Jefe
(Carranza) no hay más remedio que hacerl~; para algunos de ellos una salida
mejor hubiera sido matarlo en el momento de su aprehensión o hacerlo "perdedizo" en lugar de tomarse la molestia
de condenarlo "con todas las de la ley" .
Este hecho adquiere relevancia porque
el mismo Felipe Angeles lo s.ihe y lo
asume al decir: "Por eso debo morir mañana al amanecer, entre las cinco y las
siete de la mañana y nada podrá salvarme ... Y lo que es más triste es que mi
muerte no cambiará la suerte de mi pueblo (...). Y si el mundo entero pidiera
mi vida, también sería ejecutado. Así lo
ha resuelto un hombre sentado en el
principio de la infalibilidad personal.
Contra ese principio combatimos todos
con las armas en la manó y ahora reaparece en un hombre nuevo, que no va a
permitir que se le combate ni con las
armas, ni con las palabras". (pág. 23).

Para demostrar la impostura del apa-

Es interesante observar la dimensión

Felipe Angeles será enjuiciado, pero
para que el lector llegue tarnbierí preparado al juicio, la autora equilibra la
balanza colocando por un lado a las autoridades y por otro al pueblo, quienes
sucesivamente han· establecido sus criterios y reclamos: las autoridades (representadas por el general Diéguez, el coronel Bautista, etc.) tienen la ,consigna
de que "pase lo que pase" debe ser condenado a muerte y el pueblo (en ·este caso representado por la señora Revilla y
Seijas), totalmente identificado con el
caudillo quiere evitar que sea sentenciado.

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SER BAILARINA O GENERAL
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Miguel Covarrubias
Quiso ser general

que los personajes históricos adquieren
en esta obra; el perfil de Carranza queda
delineado por la manera como lo ve Fe•
lipe Angeles, personajes a~os. que la
autora coloca en una antmomia: uno
porque ve en la revolución un medio pa•
ra alcanzar el poder absoluto y otro por•
que la concibe como un medio para extenninar ese poder. Los coloca como
dos principios antagónicos que ~o pueden existir de forma paralela, smo uno
a costa del otro, Carranza a costa de Felipe Angeles.
La denuncia es el tono general de la
pieza no sólo porque se está juzgando,ª
un hombre inocente sino porque ademas
el procedimiento es ilegal, ya -~ue ~i
bien el acusado tiene una fonnac1on m,11;tar no puede ser llevado a un Co~~ejo
de Guerra puesto que por su part1c1pación al lado de Villa y no de Carranza
fue expulsado del ejército. La obra deja
ver entonces lo flexible que puede ser
un sistema con sus leyes cuando de un
preso político se trata. "Angeles ha cometido un error político y sabe el precio que se paga por esta clase de errores", dice uno de los generales.

~

Pero en el fondo de todo este aparato
de mentiras, Elena Garro instala una
verdad: la verdad de Felipe Angeles,
quien hace un riguroso juicio ae sí mis•
mo: "Mientras los jueces hablan yo busco el error recuento mis actos: fui re•
volucionari~ y dejé que la R_evolució~
cayese en el pecado que habia cometido ... Tuve el poder y lo dejé escapar,
en lugar de destruirlo. . . El carg~ _que
· me hacen mis amigos es que lo deje escapar 1·y hubiera sido tan fácil! Pero yo
quería' una historia distinta. Co_nfund'1
el futuro con el presente.(... )M1 muer-

Elena Garro, acicateada por el crítico
Emmanuel Carballo, confesó: "Y o quería ser bailarina o general."1 Y así como satisfizo su primer ensueño o vocación hace ya medio siglo, el segundo (la
segunda) vino a cuajarle en una de sus
dos piezas teatrales largas: 2 Felipe Angeles, 3 obra concluida (y defectuosa según su autora) en 1956, aunque compuesta definitivamente cinco años más

.,._

tarde.

...........
te violenta prueba la ineficacia de mi
acción/ y fortifica la violencia establecida". (págs. 51 y 52).
Para redondear la figura de Felipe
Angeles como hombre: ~len~ Garro le
confiere una congruencia mtenor que da
un mayor realce a su personalidad; esa
congruencia es la que lo ha~e recha~ar
la prbpuesta del coronel B~nitez -qmen
está encargado de custodiarlo hasta el
fusilamiento- de dejarlo escapar. Angeles se niega porque ello lo llevaría a v~lver a empezar, y "empezar de nuevo significaría cambiar el crimen por la fraternidad la muerte por la vida, los disparos
por l;s ideas, la anarquía por la conducta, a mí por el otro". (pág. 58).
Felipe Angeles es fusilado y su muerte es una derrota más del movimiento
revolucionario; la revolución convirtió a
todos en víctimas y verdugos a la vez; la

obra de Elena Garro refleja esa contradicción, ese fracaso, y como ella misma
señala, quizás haya una esperanza, pero,
·a costa d·e cuántos mártires?
¿
Felipe Angeles, uno más ...

Bibliografía
.

de

Garro Elena. '"'Felipe Angeles (Textos
te~tro Núm. 13), Difusión Cultural de la
UNAM, México, 1979.
Krauze, Enrique. Francisco Villa, en~
ángel y el fierro (Biografía del ,11'7""
Núm. 4), Fondo de Cultura EconomíC8t
México, 1987.

la;

Silva Herzog, Jesús. Breve historia de
voluci6n mexicana, Fondo de Cul
Económica, México, 1960.

Varios autores. Historia gene~al_ de M::
(Tomo 11), Colegio de Mex1co, M
1976,

De un modo vicario fue, por supuesto, como logró la escritora poblana
su condición de general. Aceptó de sí
misma el compromiso de contar dramáticamente las últimas horas de un soldado mexicano. Hurgó en archivos, en hemerotecas, en bibliotecas, en las encogidas memorias de algunos de sus lugartenientes. Y fue a lo esencial: al enfrenta•
miento de un ser humano original (como ella) con su alma quebrantada y al
mismo tiempo sólida a causa de su falta de lugar en este mundo (como le sucede a ella). Esa lucha interior (que ella
asume) se ve trasladada al terreno de la
política nacional. Así· es como Elena
Garro le e~dilga a la literatura dramática -como hiciera años atrás Alfonso
Reyes con Ifigenia cruel- sus ~scrúpulos
morales, su firmeza negadora de la violencia y de la igualmente devastadora
mentira histórica.

Pionera del teatro documental
No cabe duda que Elena Garro, ajena a
los chisporroteos de la publicidad literaria, no lo ha sido a la sensibilidad de su
época: cuando no precursora, al menos
es coetánea con su primera novela, cuen•

tos y obras teatrales en un acto, del
multiexaltado realismo mágico. 4 Y con
Felipe Angeles lo es del teatro documental. Peter Weiss, para muchos cabeza de
esta línea teatral, publica Marat/Sade en
1964 y en 1965, 1969, 1971, respectiva•
mente, La ind~ación, Trotsky en el
exilio, Holder/in.
Ahora bien, ¿qué teatro es el teatro
documental? Podríamos decir que es un
teatro realista, histórico, poi ítico, comprometido, revolucionario, de trascendencia colectiva, didáctico, iluminador
de nuestro presente. Debe quedar claro
que al señalarle los anteriores atributos
a esta especie del teatro contemporáneo,
tenemos a la vista, en primer término, la
obra del dramaturgo germano-sueco antes mencionado y, al fondo, como soporte, el teatro épico de Bertolt Brecht.
Porque es aquí, en la dramaturgia alemana -sistemática en su teoría y en su
práctica-, donde escritores mexicanos
más recientes como Vicente Leñero
aclaran su rumbo.
"En el teatro mexicano ahí estaba
Felipe Angeles de Elena Garro',6 dice
escuetamente el autor de Martirio de
More/os en la autocrónica de la accidentada y controvertida representación
de su pieza. Aclaremos: Leñero está hablando en realidad de dos cosas. De las
obras inspiradas en juicios célebres y de
un teatro nacional, mexicano por sus
temas y protagonistas, aparte de contemporáneo por .reivíndicador, enemigo
del triunfalismo oficial forjado en
bronce.
Hacía esos parajes -poco frecuentados en el México que entonces tenía
treinta años menos de los actuales- se

dirigen los dramáticos pasos de Elena
Garro. Aunque para ser fiel a su heterodoxia, la escritora incumplirá con al.
gunas cláusulas del teatro brechtiano:
documental y aun con el suyo propio,
en cuanto éste es dado a lo inverosímil
y a lo poético.
Empecemos con los incumplimientos
hacia lo propio -y maticemos. Esta au•
tora, cualquier escritor, no tiene por qué
uncirse a una sola corriente artística o
credo estético. Ya Dauster, sin mencionarlas con sus- títulos precisos, dejaba
establecido que las piezas breves El árbol y Los perros, más Felipe Angeles, incurrían en "un idioma realista que apunta hacia otros fines."7 Sí, es verdad, Elena Garro alternó en Un hogar sólido sie, .
.
te textos mag:tcos
con cmco
terrena1es. 8
Pero es en f elipe Angeles donde 1. escritora hará su teatro documental, según
un?, muy personal y atinada (en ella)
manera de concebir las cosas.
Para integrar al personaje, su historia,
Elena ~arro dice que los datos sobre
Angeles se los dio su "tío Benito Navarro, que combatió a sus órdenes, y la
mamá de Jorge Castañeda hermana de
Clara, la muj.e,r de Felipe. ,,éj Se asombra,
líneas antes de expresar lo anteriot, de
que Hugo Gutiérre~ Vega reduzca su
Felipe Angeles a simple calca de un proceso judicial. La escritora, como veremos más adelante, urdió y llevó a cabo
una pieza dramática de contenido histórico, no un collage de secas versiones
taquigráficas.

Felipe Angeles como teatro documental
De acuerdo con las características del
teatro documental establecidas antes, ~

�Felipe Angeles no se ciñe en su totalidad al esquema trazado, Veamos por
qué. Habíamos quedado, para empezar,
en que este teatro del siglo XX es de origen brechtiano, es decir, é~ico, con
-por ejemplo- un narrador1 que anticipa, conduce, interrumpe y comenta
las acciones que por lo mismo nunca
son continuas. Elena Garro nos ofrece
en su pieza histórica más bien una obra
de filiación aristotélica: dividida en los
clásicos tres act~s, lógica y cronológicamente ensamblados, atentos más bien a
que se opere en el lector o espectador
la catarsis. Sigamos. Felipe Angeles es,
sin lugar a dudas, teatro realista, histórico, comprometido. ¿Revolucionario?
No lo creemos, en la medida en que la
autora no acusa una clara ideología de
avanzada. Esto lo decimos porque los
actores del drama insisten e insisten en
los móviles personales, ambiciosos, de
los caudillos. No nos entregan las famosas razones históricas y con ello presenciamos una versión más, mexicana, del
proceso a Cristo, con su Judas (Félix
Salas) y ··su Pilatos (General Diéguez).
¿Y por qué no pensar en Sócrat~s, al
que también se le propuso -inútilmente-·1a huida, como lQ hace el Coronel
Bautista con el General· Angeles? En
cuanto a la trascendencia colectiva, ni
hablar. Elena Garro discurre con seguridad sobre un momento oscuro y trágico
de nuestra historia. Ilumina nuestro presente al ofrecemos una Re~lución maniatada o traicionada, revestida con la
armadura, de Ares y no con la de Palas
Atenea. Su didactismo en todo caso no
sería, para qué remarcarlo, agradable a
los ojos del creador de Galileo Galilei.

'°
cr:,

"Felipe Angeles c 'est moi"
Curioso, parad6jico. Más se muestra
mientras más se encubre. Y tal parece
que para llegar al reino del exorcismo,
para expulsar a nuestros demonios, tenemos que apelar al cruce de sexos o caretas. Flaubert es Madame Bovary. Alfonso Reyes es Ifigenia. Marguerite
Yourcenar es Adriano. Elena Garro es
Felipe Angeles.
¿Quién es Felipe Angeles? Un militar profesional surgido de la burguesía
y no del pueblo, se alista en la Revolución y le despeja con sus cañones a
Francisco Vila el camino de la leyenda.
Un admirado estratega que regresa del
exilio para buscar la concordia de los
mexicanos. Este personaje como que
no encuentra su lugar. Los soldados de
carrera no le perdonan su subordinación a un guerrillero feroz, a un iletrado.
Los hombres de la Revolución que asciende, los astutos, su origen de clase,
su porfirismo circunstancial. Angeles es
idealista y matemático, soñadory artillero, mártir y pensador. Un iluso, un inadaptado. Un hombre de armas q11:e muere "por unas palabritas." Un estorbo enmedio dé la plaza por donde desfilan los
caudillos vencedores.
En Elena Garto, que quiso ser general, se da también un origen prerrevolu•
cionario o contrarrevolucionario, cristero. Pero ella era inocente, niña, simple
partícula revoltosa. Su revolucionarismo
adquirido después, más se parece al hi•
hilismo, al anarquismo. No es difícil advertir el paralelo entre su desencanto creciente y el de Angeles, entre sus respec•
tivos exilios. Ambos adquirieron en su
momento la calidad dé No persona, ca-

tegoría establecida por la escritora y
aplicable a todos los que -como el General Angeles, como el General Garroson enviados al limbo civil por los que
dispensan mercedes en este país.

Los personajes de "Felipe Angeles" hablan el "lenguaje Garro"
Los personajes de Elena Garro hablan
siempre con mucha propiedad, de acuer•
do con su edad, sexo, condición social
y cultura, etc. Pero, al mismo tiempo,
utilizan una sutil, encantadora fraseología poética que no nos resistimos a llamar "lenguaje Garro". Esto mismo pasa
en Felipe Angeles con una mayor finura
-si es que esto es posible. No p~día ser
de otra manera. Los personajes no los
inventó la escritora: la historia se los
pré_stó y había que ·respetar1os en todo,
lenguaje. incluido: Para finalizar, citaremos algunos parlamentos ejemplificadores de lo antes referido.
Frases del General Diéguez:
" El pueblo ya no se ve .en nosotros,
es como si hubiéramos caído detrás del
espejo." (p. 11 ).

texto." (p. 44).
Frases del General Escobar:
"Y ahora ha vuelto para probarnos
que un caudillo es un anna de exterminio." (p. 47).
"(. . .} el General Angeles acabará
mal, por llenarse la cabeza de dudas y de
palabras." (p. 64).
"A mí, General Angeles, me da tris-

incompletos." Q&gt;· 52).
. "Re?,uncio a despojar a mis ojos del
cielo fiJo de los fusilados." (p. 69).
Frase de la SeñoraRevilla:
"Este no es el juicio. de Felipe Angeles contra Felipe Angeles, sino el juicio
de la Revolución contra ella misma."
(p. 52).

Notas

teza que usted muera por unas palabri-

tas." (p. 65).
Frases del Coronel Bautista:
"El p~ncipio del Primer Jefe es que
no se equivoca nunca. Es un ídolo, y la

m~erte de usted es el incienso que él
lll18lJIO ofrece a su propia divinidad."
(p. 53).
"Esta Revolución es una vibora que
empezó a silbar muy de mafiana y que a
estas horas ya se enroscó y se muerde la
cola para asfixiamos a todos. ¡Hay que
descabezarla!" (p. 59).

LE~ car~a fechada en Madrid (29-III-1980)
e mclu1da por Emmanuel Carballo en Protagonistas de la literatura mexicana Lecturas Mexicanas/Sep, México 1986 p
504.
'
' ·
2-~a última de las obras en tres actos, por
nguroso orden de aparición, es La dama
boba, una de las doce pieza~ integrantes de
Un hogar sólido, Universidad Veracruzana.
Xalapa, 1983, pp. 171-246. Esta obra
clásica por su estructura y en cuanto re~
creación de Lope de Vega, verdadera comedia de enredo, es, al mismo tiempo
contemporánea y mexicana.
'
3.Estrenada el 13 de octubre de 1978 en la
UNAM Y publicada por ésta once meses
después.

Frases del General Angeles:
"Muerto nos hubiei:a evitado este juicio, este mecate, que todavía se nos puede enredar entre las patas." (p. 13~
"Y este muerto es muy grande, no
vamos a tener bastante tierra para cubrirle." (p. 19).
"Quiere dejarnos su vida y su muerte
como uno de esos planos de batallae
célebres, bien trazados, y cada trozo COl
una explicación, para que mañana
pueda leer, como se lee un he

"El anna de la tiranía dispara por la
boca Y por la culata." (p. 24).

"Sei'lores, está bien que me maten,
Y~ que soy un testigo inoportuno de su
triunfo; pero está mal que traten de matarme con mentiras, porque la misma
mentira los condena a ustedes." (p. 34).

ho "(· · .) la imaginación es el poder del
delllbre para proyectar la verdad y salir
este mundo de sombras y de actos

6.Vicente Leñero, La ruta crítica de Martirio de More/os, Océano México 1985
p. 13.
'
'
'
7. Frank Dauster, "El teatro de Elen¡¡ Garro: evasión e ilusión", en Ensayos ,obre
t~atro hispanoamericano, SepSetentas, México, 1975, p. 66.

4.Compárense las fechas de las primeras ediciones de Un hogar 1ólido (1958) y de
Lo, recuerdos del poroenir (1963) con,
por ejemplo, la de Cien años de soledad
de Gabriel García Márquez (1967.) o la
de Una vio/et.a de más de Francisco Tario
(1968).

8.El primer grupo Jo constituirían: UfJ ho-

5.En España y en México Ediciones Grijalbo ha publicado estos títulos y otros
más del mismo autor y mismo género:

)•De la carta transcrita por Carballo, op
cit., p. 517.

Noche ae hué,pede, y de Cómo el Sr.
Mockinpott con,iguió liberarse de su, pa•
decimientos (1971), Canto del fantoche
lusitano y El seguro (1972).

10.En Martirio de More/o, Leñero ocupa
los servicios de un Lector. Es ¡0 mismo.

gar sólido, ·Los pilares de dofla Blanca
El Rey Mago, Andarse por las r;ma,•
V~ntura Alle?de, El Encanto, tendaj6~
mvcto Y Benito Fernández. El segundo:
Lo, pe"os, El ifrbol, La dama boba, El
rastro, La mudanza.

Kant, julio 12 de 1987.

�LA DAMA BOBA, UNA MUJER ACTIVA

María Esther González González
El teatro de Elena Garro nos lleva a un
mundo lleno de magia y fantasía, de absurdos no tan absurdos, que da una visión diferente y nos hace indagar dentro
de nosotros mismos, para llegar a respuestas lógicas partiendo de la magia
que ella maneja.
Teatro dentro del teatro, la ficción y
la realidad están tan mágicamente mezcladas, que todo ocurre sin brusquedades, mostrándonos un mundo muy personal. Esto se da en La dama boba, que
toma su nombre de la pieza de Lope de
Vega.
La obra de Lope de Vega sólo es un
pretexto para Elena Garro, que' tiene
una marcada predilección por los clásicos españoles, para presentarnos diferentes aspectos tales como: el amor, la
enajenación que provoca la gran ciudad,
la sencillez de la vida en el campo, además de una crítica hacia la burocracia
mexicana, ensalzando la sabiduría de algunas campesinas. La división en tres actos es estrictamente aristotélica. En el
acto primero vemos la representación de
La dama boba de Lope. en un pueblo.
Aparece el maestro. Desaparece. Se inicia la acción. En el acto segundo, aparece el maestro en otro pueblecito llamado Tepan. Ha sido secuestrado por Avelino Juárez, presidente municipal de ese
lugar. Motivo del secuestro: el m~estro
deberá enseñar a leer a Lupe - h1p del
presidente municipal- y a todos los ha1.iitantes del pueblo. En el acto tercero,
que se desarrolla en Tepan, Lupe ya h~
aprendido a leer y Francisco ha aprendido de Lupe. Aparecen amigos de Francisco. Francisco y Lupe se separan. El
co vuelve a la capital.
M

Lupe: (Desde muy lejos) Lo oigo
Esta es en una forma simplificada la
maestro, y le digo que el tiempo dura
historia de La dama boba, pero al adeny no dura. A veces es largo como la
trarnos en su rico contenido vamos
enfermedad de un día, y a veces corconstatando que de esa aparente simplici;
to, tan corto como los noventa años
dad van· surgiendo personajes, caracteres
de
mi abuelita, que se fueron retrataque comunican diversos enfoques sobre
dos
en un abrir y cerrar de ojos de
una realidad. De Lupe, el personaje prinmi
abuelito.
cipal, podríamos decir que no tiene nada de boba. Se ubica en un ambiente naLupe, al conocer a Francisco va camtural, libre de artificios, un ambiente
'
biando,
se hace más segura de sí misma,
que le ha dado un carácter fresco y esempieza
a utilizar un lenguaje encaminapontáneo, que se proyecta en los diálodo
a
conquistar
al hombre, sabe que
gos que sostiene tanto con su padre don
puede
lograr
lo
que
desea y lo va hacienAvelino como con Francisco:
.do a su manera, pues también Francisco
la empieza a ver con otros ojos. con los
Lupe: ¿Ya ve papá? Cada vez que di- ojos del amor compartido; comparte la
go lo que no me gusta, me llama ma- magia, el mundo auténtico de Lupe:
ñosa, por eso mejor no digo nada.
Avelino: ¡Pues cállese y de verdad no
Francisco : Tus dientes son granizos.
, 1
diga nada!
Lupe: ¡Y ~n la noche yo me no .. . •
Lupe: Yo, por mí, nada diría, pero
Y mi mamá dice: ¡Ay Lupe, todas
usted siempre está pregunta y prelas fuentes las tienes en la boca, Y el
gunta y yo tengo que contestarle.
hombre que oyera sus cantares, nunAvelino: Nunca te pregunto nada que
ca más buscaría otras canciones ni
no deba preguntarte.
otras caídas de agua!
Lupe: Ni yo ·te contesto nada que no
Francisco: ¡Es cierto! ¡Muy cierto!,
deba contestarle.
y además · tienes todos los jugos de
las frutas, porque cuando recitas:
Garro toma a Lupe como ese perso"Rafael se rio en el río", me llegan
naje femenino que comunica una sabiráfagas de n~ranjas y jícamas.
duría innata, pero _no la sabiduría adquirida, sino una sabiduría ancestral, coAdemás de ser una mujer que sabe
mo la de la primera Eva. Lupe es la mu- lo que quiere, ·Lupe conoce la forma de
jer sin rebuscamientos, que cuando es el salir de los atolladeros que le impone la
momento de despertar al amor, lo dice
vida o el amor. Para ella el amor es sen·
sin miedo 1 valiéndose de auténticas imá- cilio, no puede hacerla sufrir; pues n?
genes que encierran una gran poesía:
posee la idea culpígena del amor occi•
Lupe: ¿Oye mis
pasos, maestro.? S'1galos. ¿Ve cómo brillan en la noche?
En catorce meses apenas verá el color
de mis pies y el murmullo de mis ojos
en lo oscuro.
Francisco: Lupe. . . ¿Me oyes? ...

dental; su forma de vivir el amor le per·
mite disfrutar las facetas agradables, I~
da oportunidad de embellecer la r~
dad; entonces, ¿cómo ver el amor tr~
camente? Ella ve con la piel, no ne~
ta estar frente al amado para senb·d0 , ,o

percibe a través de su mente, no de sus
ojos, y posiblemente, aunque deje de
ver a Francisco, no se romperá jamás la
comunicación que existe entre ambos.
El mundo mágico de Lupe, esa visión
tan personal de lo que la rodea, se remi-

"I

te posiblemente a los mundos perdidos
del primer paraíso, ·donde lo artificial
se evapora y nos provoca el deseo de retornar a ese estado paradisíaco. ·Francisco, en cambio, se muestra como un
personaje pasivo. Aunque técnicamente,
. según la teoría de Aristóteles, puede
clasificarse como un personaje veraz,
constante y adecuado, sólo se deja llevar
por las circunstancias, no puede modificarlas a su favor. Se ve obligado a hacer
lo que no le gusta. Y no es capaz de
aclarar que su profesión no es la de
maestro sino la de actor. Está enajenado
por la vida en la capital y tiene todos los
defectos de una cultura que concede
mayor valor al mundo externo, a lo
que ven los ojos: Su enfrentamiento con
el mundo natural de Lupe, La dama boba, lo obliga a entrar a un círculo mágico, a conocer el amor alucinante, ese
amor que ve con los ojos del alma y no
con los ojos de los sentidos.
Francisco: (Se le acerca para verle
los ojos) ¡Es cierto! ¿Sabes? Parece
una ventana abierta a la luna. ¿Y el
otro?. .. El otro es terso como una
camelia. Y los dos juntos, húmedos
como un venado y olorosos como la
canela. . . ¡No me mires así!
Lupe: ¿Cómo quiere que lo mire?
Francisco: ¡Con otros ojos!
Lupe: (Baja los ojos) Al fin que si no
lo miran mis ojos, lo miran mis ma.
nos y mi frente.
Francisco: ¿Tus manos y tu frente? ...

Francisco no sabe lo que quiete, tal
vez por encontrarse en un lugar extraño
con gente ajena a su ideología. Siempre
está tr~tando de escapar y sólo Lupdo
puede ayudar. Cuando se le presenta -la
oportunidad de fugarse sin peligro,
Fran~isco se da cuenta de que se ha enamorado de Lupe, pero ¡oh desilusión!
llegan sus amigos capitalinos y lo regresan a su ,pobre realidad, de la que tal vez
nunca saldrá, pues todo quedará en el
recuerdo.
A través del personaje de Avelino,
que figura como padre de Lupe, conocemos las diferentes clases de mujeres
definidas poéticamente. Dentro de esa
poética clasificación nos explicamos la
personalidad de Lupe, esa dama boba
que como dije al principio nada tiene
de boba y que puede constituir un encuentro inigualable, sobre todo para un
pobre actor secuestrado como es Francisco. El secuestrador, Avelino Juárez,
trata de aleccionar a Francisco sobre los
diferentes tipos de mujeres:
Francisco: ¿Y usted la ha conocido,
don Avelino?
.Avelino: ¿Pues luego? Por eso me
casé tarde, hast{l que no di con ella.
La múltiple es transparente, y de
hueso fino, quebradizo como el cristal. Conoce las sombras y en ellas se
afila como un cuchillo. En lo oscuro
brilla como el· agua y sus cabellos son
estrellas errantes. Su piel son sus
ojos, y mira al hombre desde todas
las esquinas de la noche, sin mirarlo.
A ratos es paloma torcaz y a ratos,
lluvia.(...) Cada día que amanece es
un día nuevo·y el varón se despierta
cubierto de rocío.

En el teatro de Elena Garro existe
ur, mayor nú111ero de personajes femeninos activos que en su trabajo narrativo.
¿Será tal vez que el teatro en esencia es .
acción, o será que dentro de esos pue- ·
blos alejados de la civilización la autora
descubrió que las mujeres toman la iniciativa con mayor frecuencia que en los
pueblos civilizados? El hecho es que esta
campesina del pueblo de Tepan no sólo
es una mujer ideal y completa, sino que ·
es una mujer que se decide a descubrir el
amor, vivirlo y terminarlo como y.cuando ella lo desea,

�LO INCREIBLE ES VERDADERO

~

Minerva Margarita Villarreal
"El mundo nace cuando dos se besan"
Octavio Paz: Piedra de sol

"Antes nunca me hubiera atreVIdO a besarlo, pero ahora he aprendido a no tenerle respeto al hombre, y me abracé a
su cuello y lo besé en la boca". Así narra Laura a Nachita, la sirvienta, sus impresienes sobre el amor desesperado que
vive con su primo marido, el personaje
que a los ojos de los demás acecha y persigue a Laura; y que a sus propios ojos
es, sencillamente, el horizonte más próxuno.
El epígrafe con el que acompafiamos.
esta nota nos orilla a cuestionarnos sobre la anécdota maravillosa que impregna el ambiente caótico, confuso y cargado de un deseo denso y turbio en La
culpa es de los tlaxcaltecas (cuento inicial del libro La semana de colores, Universidad Veracruzana, México, 1964).
¿Qué mundo nace cuando Laura se
besa con su primo marido? ¿Quién es
su primo marido? ¿De •dónde viene?
¿Qué esferas luminosas cruzan cuando
se aman físicamente?
Laura está rara desde el prinéipio del
cuento. Vive con su marido Pablo y su
suegra Margarita en la ciudad de México. Se la pasa leyendo La verdadera his-

toria de la conquista de la Nueva España de Berna! Díaz del Castillo. Este da-

to, como referente, es importante, pues
a través de él podemos acercarnos a
una posible interpretación del texto.
Laura va de paseo con su suegra a la

ciudad de Guanajuato. En Mil Cumbres
se les acaba la gasolina. "Un camionero
nos regaló una poquita para llegar a Morelia. En Cuitzeo, al cruzar el puente
blanco, el coche se paró de repente.
Margarita se disgustó conmigo , ya sabes
que le dan miedo los caminos vacíos y
los ojos de los indios."
Laura se quedará a esperar el regreso
de Margarita. Y en la mitad del puente
Laura flotará dentro del automóvil bajo el efecto de. la intensidad de una luz
que se parte en ·miles de puntos y en la
que queda presa. "El tiempo había dado la vuelta completa, como cuando ves
una tarjeta postal y luego la vuelves para
ver lo que hay escrito atrás. Así llegué
en el lago de Cuitzeo, hasta la otra niña
que fui. La luz produce esas catástrofes,
cuando el sol se vuelve blanco y uno está en el mismo centro de sus rayos. Los
pensamientos también se vuelven mil
puntitos, y uno sufre vértigo. Yo, en
ese momento, miré el tejido de mi vestido blanco y en ese instante oí sus pasos.
No me asombré. Levanté los ojos y lo vi
venir. En ese instante, también recordé
la magnitud de mi traición, tuve miedo
y quise huir. Pero el tiempo se cerró alrededor de mí, se volvió único y perecedero y no pude moverme del asiento del
automóvil."
En esta paralización del tiempo y del
viaje, Laura se abre a su mundo primario, a sus experiencias de la infancia, a
los recuerdos de los consejos de su familia. Esta apertura es irremediable. La
posibilita el ambiente, la luminosidad.
Laura entra a otro mundo, a un mundo
a la vez fantástico y terrorífico. Lleva
un vestido blanco que termina manchado de sangre.

.. :

. .•.

l

Para lrma Braña

En el puente regresan los muertos,
como en La casa Junto al río, su última
novela. Vuelve el hombre con quien,
también, estaba casada, y en ese instante
Laura descubre lo terrible: "que todo lo
increíble es verdadero".

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.)

Laura viaja desarrollando una acción
equivalente y paralela a la lectura. Viajar como leer. Así se suplantan situaciones, se presencian batallas de otra época,
se hace alusión a la caída de la Gran
Tenochtitlán. Y el café Tacuba aparece
no precisamente como casualidad. Recordemos que el pueblo de Tacuba funge como intermediario entre Tiatelolco
y Tenoc~titlan , después de conswnada
la Triple Alianza. Acá Tacuba es un café, un espacio que media entre el lll1111"

.

..

. .

.. . ...,.,. . ... .....

El personaje femenino transgrede, en
la medida de que abre otra válvula del
mundo, lo escondido, lo oculto. Abre
1as puertas al amor, asumiéndose no sólo
como objeto, sino como sujeto de deseo. "Para realizarse, el amor necesita
quebrantar la ley del mundo. En nuestro
tiempo el amor es escándalo y desorden,
transgresión: el de dos astros que rompen la fatalidad de sus órbitas y se encuentran en la mitad del espacio." 1
El viaje a Guanajuato es un medio de
tránsito de los personajes femeninos, de
la esfera cotidiana que los "protege" en
el encierro y la pasividad, al descubri·
miento de lo insólito, de las fuerzas ex•
trañas e incontrolables que las mujeres
generalmente tendemos -para complacer "el deseo del otro", en este caso la
visión masculina- a encarcelar en esa
hermosa jaula que es el hogar, y que
acertadamente lbsen llamó "casa de
muñecas" ,

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.

do azteca Y la realidad mexicana de los
años sesenta.
El primo marido es indio. Y llama
traidora a Laura: "-Traidora te conocí
Yasí te quise".

nados a convertirse en uno solo. Así me
lo decía mi otro padre, cuando yo le
llevaba el agua y él miraba la puerta det~ás de la que dorm·íamos mi primo mando y yo . Todo lo que mi otro padre
me había dicho ahora se estaba haciendo verdad".

"Nuest ro erotismo está condicionado
por el horror Y la atracción del incesto'' - d'ice Octavio
. Paz. El marido que

:merge del tiempo suspendido es primo
~ ur~, Y Laura recuerda a su otro
de · En ese momento me acordé
que cuando un hombre y una mujer
ae arnan y no ..:uenen h"IJOS estan
. conde-

Finalmente Laura logrará escapar de
la atmósfera aprisionante que padece en
su casa. Se irá con el indio entre amenazas de coyotes alborotados, bajo la seguridad de la complicidad que tiene con
Nacha, la sirvienta, la única que entiende esa otra lógica de Laura.

El c~en~o termina donde empieza.
Nacha limpia las huellas que ha dejado
Laura, lava la taza donde bebió café.
Ella en la cocina y Laura en la oscuridad
de la noche despejan la culpa debida al
arrebato amoroso, por haber consumado
el deseo, ya que como antes había dicho
Laura a Nachita: "la culpa es de los tlaxcaltecas".

Notas
l. Paz, Octavio: El laberinto de la soledad, la.
reimp., Fondo de Cultura Económica (Col.
Popular), México, 1972, p. 178.

~

1-'

�LA MITOL-OGIA AZTECA
Y EL SURREALISMO FRANCES
EN ELENA GARRO

Joan F. Marx
El empleo de alusiones mitológicas a
través de imágenes reales y fantásticas
resulta evidente tanto en la narrativa
de Elena Garro, como en la de la mayoría de los escritores latinoamericanos
contemporáneos. En las obras de Fuentes, Rulfo, Paz, Carpentier, García
Márquez y Cortázar, entre otros, se da
el empleo en forma fluida de elementos
mitológicos, reales y fantásticos. En
Andamos huyendo Lola los temas del
miedo y la alienación surgen mediante
una serie de elementos mitológicos que
revelan afinidades con las técnicas de
los surrealistas en donde Elena Garro
describe los contrastes entre lo antiguo y lo moderno, la realidad y la fantasía.
En su Mythology in the Modem
Novel: A Study of Prefigurative Techniques, J ohn J . .White presenta modelos de análisis para identificar la novela
mitológica. Empieza con el comentario
del escritor alemán Hermann Broch,
quien desgina a nuestro siglo como el
de "la edad mítica" por el empleo de la
mitología en la literatura desde el periodo modernista (3-5). Según White,
el escritor contemporáneo crea sistemas de referencias mitológicas e~ obras
de fondo moderno. De esta manera, el
uso de la mitología sirve para contras•
tar la edad antigua con la actual.
Para establecer tales sistemas, en la
mayoría de los casos se mencionan las
alusiones dentro de la narrativa o por
lo menos se manifiestan a lo largo de la
obra en un sistema bien definido. A.sí
se determinan el desarrollo de los personajes y la estructura de la obra. Este
esquema es distinto del papel tra~cional de la mitología en la literatura que,

en su mayor parte, servía sólo para el
desarrollo del teqia. White considera al
Ulysses, por ejemplo, como una novela
mitológica por su sistema de alusiones
mitológicas que forma un motivo repetido en la obra, el cual representa una
analogía entre la edad moderna y la
antigua (7 ,12).
En su estudio White hace una distinción entre lo "mítico" y lo "mitológico"; el primer término tiene que ver con
la fantasía en general y el segundo se refiere a los relatos de los dioses. Habla
también del "motivo mitológico" como
un sistema de referencias en la narrativa,
siendo el "tema" la idea principal de la
obra. Utilizaré estos términos del análisis de White en mi estudio (3-53).
Andamos huyendo Lo/a, aunque se
trata de un conjunto de cuentos, tiene
como libro características de una novela. Se ven los mismos temas en cada uno
dé los cuentos y todos terminan con
puntos suspensivos como si continuaran
de manera fluida. En la mayoría de estas
historias las protagonistas son Leli y Lucía, quienes, con sus gatos, siempre están huyendo, de ahí el título. En "La
primera vez que II!e vi" el lector sigue
las aventuras de estas muje"res, y en "La
dama y la turquesa" Dionisia personifica
el tema, siendo todas figuras enajenadas
que viven en un estado constante de
miedo a ser descubiertas por las autoridades de sociedades extranjeras. Surgen
imágenes aztecas. de tiempo y espacio
mediante el empleo simbólico de animales, colores, piedras preciosas, flores,
agua y espejos que revelan el interminable viaje de personajes que buscan lo
maravilloso -para escapar de su realidad
desagradable.

De esta manera, el tiempo y el espacio forman parte de una realidad cambiante. Para Benjamín Peret y otros lll·
rrealistas, la mitología en el arte y en laliteratura se junta con lo fantástico. La
obra de Antonin Artaud, Viaje a México, explica el interés por la cultura mexicana en particular porque " . ..ofrece
un ejemplo perfecto de civilizaciones
primitivas de espíritu mágico. . ." (Núñez, 321). A.sí, en términos surrealistas,
el mito es una de las formas de llegar a
la otra realidad. Para Garro, la mitología azteca funtiona en la temática de
estas obras porque la huida de los personajes se combina con su búsqueda de
un hogar. Antonieta Eva Verwey en Mi•
to y palabra poética en Elena Garro
nombra "la huida y la persecución" como los temas principales de este volu•
meh de cuentos y ·discute la observación de .Carballo de que estos cuentos
tienen un tono surrealista. La realidad es
a veces una "pesa_dilla alucinante" Y
así los personajes desean escapar de ~
r~alidad (149, 151, 153,. 158-9). ~ 1
declara: " ...andan huyendo de algún
mal que los persigue desde el pasado_Y
que nunca se explica. Viven en una e~
tencia difícil,. marginados por la soc1~
·dad sin tener armas para defenderse

(150).
El uso de la mitología también es
una técnica sob~esaliente en la literatura hispanoamericana de hoy. Gloria
Feman Orenstein nota muchas correspondencias entre los movimientos literarios del viejo y del nuevo mundo especialmente en lo que al teatro neo!P·
rrealista concierne (276). El componente mítico del surrealismo llega a ser
una parte íntegra en la obra de escritores de Latinoamérica que, como 818

contrapartes europeos, escogen la mitología para expresar sus ideas en la forma
literaria.
Orenstein menciona, entre otros, a
Octavio Paz y a Julio Cortázar y habla
de "símbolos míticos" que tienen funciones fuera de una mera interpretación
literaria y que son, en efecto, " ... talismanes mágicos. . . que . . . liberan esa
energía en el hombre, la que se necesita
para el trabajo interior que uno tiene que
hacer para llegar a una transformación
espiritual o psíquica" (72). Estas obras
son, entonces, más que la pura ficción;
tienen un "fin alquímico" que conduce
a otra realidad, a una realidad distinta
de la cotidiana (73).
James M. Taggart, en su estudio de
los mitos de los descendientes de los
nahuas encuentra que los cuentistas
modernos reflejan sus orígenes mediante el concepto de tiempo espacial en
donde "el presente es al pasado lo que
el centro es a la periferia" y en donde
los personajes se encuentran entre el
centro del universo o su hogar; allí
reinan las. fuerzas primordiales del bien
Y del mal (56, 189). Es .este universo
~ e pinta Garro para revelar la alienaci_on y el miedo que sufren sus protagolllStas, perdidas en la periferia del mundo.
.
~os animales son figuras especialmente unportantes en los mitos nahuas y
en Andamos huyendo Lo/a. Taggart
hahla de cuentos que describen avenloras que colocan a gente con animales
en la periferia.

Los llamados "tonalme ", son anima-

les "compañeros espirituales" que a veces llegan a ser ."nagualme" o animales
que "castigan a enemigos o conductas
licenciosas". También tienen la capacidad de hablar.
En estos dos cuentos, los animales
personifican la lucha de las protagonistas enajenadas y perdidas en la periferia
del mundo, el cual en las leyendas aztecas se retrata en los términos "casa
(-can), comunidad (pueblo)... " ( 55,

56, 199).
''La primera vez que me vi" reúne estos elementos en la historia de Leli y su
hija, quienes pasan por los impedimentos del tiempo y del espacio acompañadas por un sapito de México. La idea de
la "huida" surge como el Ímpetu predominante de sus aventuras y tiene que
ver con los temas principales de la enajenación y del miedo. No sólo se refiere
a Lucía como "huerfanita ", sino que
también hay mención de la "soledad"
que ella y Leli experimentan en sociedades extranjeras (45, 46). Las dos estan
, " solas " y " espantadas " y, como relata el sapo narrador, "andamos escapando la muerte" (39, 37). Todos son
viajeros en la peri.feria de su universo,
donde se sienten enajenados, solos, y se
revela su búsqueda de un hogar.
El peligro de la periferia se expresa
en imágenes aztecas de la muerte. Aunque la amenaza. de la muerte existe
para los tres, sólo es evidente en su
viaje por uno de los periodos históricos,
el de Victoriano Huerta, el general mexicano que por medio de una rebelión
sangrienta derribó a Madero a principios del presente siglo. La descripción

de la escena en que Huerta exige asesinar a los soldados tiene lúgar cerca de
"un ramo grande de hortensias". Para el
sapito es un contraste extraño. "caray;
¡tanta flor de tan buen porte en un lugar tan equivocado!" (39-40).
Realmente, la proximidad de las flores es una imagen apropiada porque la
flor representaba la muerte en el concepto azteca de "Xochiyaoyotl" o "guerra florida". Para ellos las flores eran objetos sagrados asociados con la guerra y
el corazón humano sacrificado a los dioses representaba el ofrecimiento florido
más importante (Femández, 567-7).
También se referían a los soldados
que morían en las batallas como rosas
(Brundage, 99).
Otra imagen de la muerte es la mariposa que simbolizaba las almas de los
soldados muertos (Peterson, 140). Durante la huida de las protagonistas, una
señorita Ceci, parecida a "una amapola
al sol", le da al sapo un broche en forma de una mariposa: es para Lucía
(42). Antes de que el sapito pueda dársela, la mariposa de repente vuela y desaparece. Aunque Lucía no está a punto de morir en esta escena, ella y Leli
creen que el lugar es peligroso. La elección de la mariposa para representar la
muerte o por lo menos la amenaza de la
muerte es significante en un sentido mitológico. La mariposa también es símbolo de Xiuhtecuhtli, dios del fuego,
que vivía en el centro del universo
nahua.
A.sí la pérdida de la mariposa se iguala a la pérdida del centro o del hogar en
los ojos de los tres.

�El "sapito mexicano" no sólo es su
compañero durante su viaje por las
varias dimensiones de tiempo y espacio
hacia el centro, sino también su guía,
ya que esta criatura representa una fuerza unificadora en la periferia de su realidad miserable. Como compañero animal o "tonalme", el sapo dice, " ...me
meto en donde me llaman y me necesitan. Estaba yo pensando en mi brillante color y en mi vida impoluta, cuando
escuché a la huerfanita" (53). Al usar este animal, se establece su relación con
el centro desde que el color verde, el color natural del sapo, es también el tradicional color azteca del centro del universo. Y dice el sapito: '.' ... mi color
preferido es el brillante verde" (33)
(Martí y Kurath, 204).
En la cultura de los aztecas el sapo
era una criatura simbólica, un "demonio terrestre" o más bien un símbolo de
la tierra misma (Krickenherg, Anti-

guas, 32, 249).
Era, en efecto, criatura divina: "el
dios de la tierra", una idea que también se da en el cuento de Garro mediante el poder del sapo de cambiar el
tiempo y el espacio o por lo menos pasar
por los dos (Séjoumé, 134-5). Por
ejemplo, la historia empieza en el México de Benito Juárez y cambia de repente a una escena moderna en Nueva
York. De esta manera, el mundo del sapito es como el mundo de Omeyocan, el
mundo mitológico de los aztecas que
''hace del universo un escenario maravilloso, donde todo ocurre gracias a una
misteriosa generación-concepción cósmica ... "(León-Portilla, 178).
Sus utensilios son los poderes reflec-

tores de ambos: espejo y agua.
Esto corresponde al mundo maravilloso de los surrealistas en donde los
espejos y otros objetos semejantes son
capaces de guiar al hombre hacia otra
realidad. Según André Breton, en su
Segundo Manifiesto (1929), la. búsqueda de los surrealistas de la verdadera o
escondida realidad puede ocurrir mediante "cualquier símbolo capaz de
afectar los sentidos por un periodo de
tiempo" (136). En el cuento dice el
sapo:
-Muchachita, obedece a tu mamá, mírate en el espejo- le dije esperanzado.
La huerfanita agarró el espejito y al
mirarse lo inundó con sus lágrimas. . .
Se vio horrada en aquel estanque chiquito que llevaba su madre guardado
adentro de su bolsa y la primera que
se fue por ese lago, fue Lucía, después empujé a la viuda que ya se andaba ahogando y el último en salir de
Deportación fui yo. . . En seguida
nos hallamos en el río Hudson y de
allí pasamos a los lujosos espejos del
Hotel Waldorf ...(50)
Esta descripción del pozo y del lago
corresponde a los conceptos aztecas de
la superficie del agua como el "espejo
de agua" y el espejo del dios Tezcatlipoca como el "reflejo de la realidad escondida" (Krickenherg, Antiguas, 134;
Séjoumé, 173).*
Otro ejemplo del empleo del espejo
se ve en el título del cuento, que hace
una referencia a esta variedad del tiempo y el espacio cuando el sapo ve su propia imagen por primera vez reflejada en

el agua de una bañera del hotel.
Fue en casa de los Valle, en donde
buscamos refugio una tarde caliente·
y redonda, cuando tuve el honor de
verme por primera vez. Me escondí
en una habitación enorme, de muros blancos, muebles oscuros y cortinajes rojos, donde supe cómo era
yo y no quedé descontento... Supe que una bella figura que me miraba era yo mismo, pues repetía
mis gestos-con exactitud y cuando
quise lanzarme en el pequeño lago,
me lastimé la cabeza y nunca me sentí más cerca de mí mismo" (33-4}
Esta fusión de espejos y agua es importante porque permite que el sapo vea
su realidad verdadera. Otro elemento
importante es el color verde que representa el centro. Al mezclar el verde con
las imágenes de espejos y agua, se sugiere que el centro del universo sea el Ju.
gar de la ·realidad absoluta. En las palabras del sapo: ''En palacio hay muchos
espejos y me vi adentro de ellos, decir
que me puse verde, es un decir" (40). La
"realidad suprema" del centro azteca
se manifiesta en muchas formas distintas tanto de .plantas como de animales
(Séjoumé, 92-3).
En "La dama y la turquesa" , una
joven enfoca esta búsqueda del
del universo por su protagonista Dionisia. Le falta "un solo amigo" en Espab
donde está "absolutamente sola", es la
"extranjera" (241, 247, 248). La raz~
principal de esta enajenación es la per·
dida de su turquesa que por fin resulta
ser cortada en pedacitos por un jo~ero
español. Sin esta piedra preciosa, se sente alienada:

ce~tf?

Fue la mujer de Curro Móstoles, una
mujer inesperada en su vida, la que
la arrancó de su memoria. . . El joyero obedeció la orden y de pronto
Dionisia se encontró fuera de ella
misma, sola y extraña en una calle de
Madrid. .. No sabía qué hacer, pues
nunca se había hallado fuera de la
turquesa en la que nació y vivió tantos años luz . . . Hablaría con ella para convencerla de dejarla entrar en
su antiguo yo, aunque el espacio fuera mucho más . pequeño (233).
Así, para Dionisia el mundo es cruel
amenazante y elJa desea la seguridad de'
su hogar. "Me la van a romper como me
han roto la memoria" (239). También
hay una relación general entre esta ansia
Y El mito de Sísifo de Albert Camus.

A world that can he explained by
reasoning, however faulty, is a familiar world. But in a universe that
is suddenly deprived of illusions and
of light, man feels a stranger. His is
an irremediable exile, hecause he is
deprived of his memories of a lost
homeland as much as he lacks the
hope of a promised · land to come.
This divorce hetween ~an and his
life, the actor and his setting, truly
constitutes the feeling of Ahsurdity.
~í, Dionisia se siente enajenada cuan-

do p1er~e la joya. En términos aztecas,
t.lla está perdida en la periferia de su
~undo donde sólo hay miedo y distancia del mundo que antes conocía.
Como símbolo mitológico del pueblo
nahua, la turquesa representaba el cen~ del universo en varios sentidos. Por
eJelnplo, las cosas de Quetzalcóatl y de

Hui_tzilopochtli o el Sol eran de turquesa
(Knckenherg, Mitos, 47). Más destacada
aún, sin embargo, es la representación
de Omeyocan, el centro del universo azteca, como el "encierro de turquesas".
La Turquesa era el hogar de la deidad
principal, Ometeotl. cuyos varios asper.~s incluía~ a Tezcatlipoca, dios mago
Xmhtecuhth, o el dios del fuego, y
Chalchihuitlicue, o diosa · del agua
(León-Portilla, 166, 167, 172).
Muchos de estos mismos elementos
que caracterizan a esos dioses son evidentes en la historia de la vida de Dionisia. Por ejemplo : la joya misma y su
color; el calor, la luz o el fuego y los
espejos. Con respecto a una correspondencia posible entre Dionisia y la diosa
Chalchihuitlicue, vemos que es la de la
faldellín de jade según los aztecas o de
la falda azul según los tlaxcaltecas, quienes la llamabam Matlacueye.
Como diosa del agua, su dirección es
el sur, dado su potencial para el calor.
Así, Dionisia está separada de su centro
o su turquesa y se encuentra en el norte, la región donde padece la periferia
y el frío.
La turquesa, de este modo, le representa a Dionisia muchas cosas. Es " . . .
su memoria, su país y su casa" tanto
como "su yo" (247, 236). Como esta
joya es azul y es también su búsqueda
del centro. Así, su memoria, repositorio
de otros tiempos.mejores cuando tenía
casa, "era azul" (232). Aún es azul su
pelo: ''Esta mujer es muy extraña. ..
¡Qué pálida! ... sus cabellos son rubios
azules" (234).
La importancia de los espejos en es-

te cuento refleja tanto las ideas de los
nahuas como las de los surrealistas en
cuanto que estos objetos tienen la capacidad de revelar otra realidad. Tezcatlipoca era "el espejo que hace aparecer
las cosas" y tenía el poder de ver todo
lo que pasaba en el mundo y, así, todas las realidades de los nahuas.
Su otra realidad es la de su pasado
y, de este modo, el espejo, como el de
Tezcatlipoca, sí le permite recordar y
así ver otra realidad.
Era más feliz en el dormitorio frente al espejo de profundidades ~previstas, que reflejaban las sedas azules
de los muros y el dosel dispuesto a
derribarse sobre alfombra de cristal.
AUí estaba quieta, admirando los
cortinajes que ocultaban o mostraban a los cielos y a las cúpulas descompuestas en millares de puntos
luminosos. Los espejos reflejaban
rostros y flores de venas nutridas de
reflejos.. . Dionisia recuperaba trozos de su perdida memoria en esa habitación de muros sucios y personajes irreales y opacos (232).
También, .dado el hecho de que azul
era el color de su antiguo hogar, el personaje se siente más cómodo cuando el
espejo refleja la seda azul de los muros.
Es el color del centro.
Varias imágenes simbólicas dél calor
y de la luz aluden a Xiuhtecuhtli, quien
es este dios del fuego también el "dios
de la vida y del tiempo" y el "Señor de
Turquesa" (Burland, 89; Krickenherg,
Antiguas, 140). Como viajera por la
periferia, como Leli y Lucía, a Dionisia le faltan su calor y su brillantez. Sin

�su casa de turquesas, está sin luz.
Vagamente recordó el tiempo de cristal, el tiempo celeste: "Si se acaba la
luz se acaba el tiempo", se dijo y trató de hallar refugio en el recuerdo de
aquella luz perdida. .. Mientras pudiera recordar un trozo de la luz perdida, existiría (232).
Y sin la piedra, también le falta el ca-.
lor. Sufre mucho del frío en España:
La obsesionaba el abrigo con que había salido de la turquesa. ¡No podía venderlo! Olvidaría completamente su perdida memoria. Siempre
estuvo envuelta en aquellas pieles que
la protegían del frío de las profundidades congeladas de la piedra preciosa. Todas las habitaciones de las turquesas lo tenían (241).
Igualmente, la memoria de Dionisia
la lleva a una escena negativa que contrasta el calor azul del fuego con el frío
de estanques congelados y esta escena
parece reflejar su estado presente de
alienación.
¡Las llamas azules formaron un
círculo cuyo reflejo llegó a las profundidades de los estanques congelados en los que ella se encontraba y la
cegaron! (246).
El pensamiento nahua tradicionalmente presenta una oposición de los
elementos del calor y de la luz con el
frío y la oscuridad, situación que resulta peligrosa (Taggart, 65). La pérdida de
la turquesa, entonces, se iguala a la pérdida de su calor y protección.

De esta manera, hay varias referencias al miedo de la protagonista, que resulta de su enajenación. El artista que
primero recibe la joya, se considera peligroso:
De los muros colgaban cuadros homicidas: manchas rojizas y manos y
narices fragmentadas.. . . La· voz de
Vallecas tenía un soplo asesino, podía destruir la habitación harapienta
y Dionisia comprendió que debía callar (229).

feria de su universo y por eso están en
busca de su hogar. Garro emplea los
símbolos de colores, piedras preciosas,
espejos, agua y flores entre otros para.
diseñar otra realidad, una realidad de
significación mitológica tanto como la
realidad absoluta de los surrealistas, y
así comparte a la vez las técnicas del
siglo XX. Es decir, que estas obras son
obras mitológicas donde se combinan
los elementos más sobresalientes de la
literatura hispanoamericana: la fantasía, la realidad y la mitología.

La fragmentación es una imagen
apropiada porque es Dionisia quien real*Verwey cita una instancia cuando los tres
mente resulta fragmentada del centro de están para ser deportados de los Estados
su mundo. Está en la periferia que, coUnidos a México; escapan por pasar por
mo ya hemos visto, es un lugar peligroso un espejo. De esta manera dice: "Pensamos
según los aztecas. Además, la compañe- aqu Í en Alicia en el país de las maravilla,
de Lewis Carro!, en donde Alicia pasa a otros
ra de Vallecas y su hija le dan miedo: mundos cruzando por un espejo..." (152)
"Debía irse de ese espacio oscuro habitado por esos tres personajes peligrosos"
(230). Esta es la gente de la periferia,
donde no hay luz ni calor. Igualmente la
alienación de Dionisia en esta zona peligrosa se simboliza con una imagen de la
flor, la imagen tradicional de la muerte Bibliografía
y la violencia para los aztecas. No muere Dionisia pero teme la muerte y la vio- Breton, Andre. Manifestoes of Surrea•
lism. trans. by Richard Seaver and
lencia en una tierra donde se siente aisHelen R. bane. Ann Arbor: The Unilada. Así, es " . . . extranjera que vive en
versity of Michigan Press, 1969.
el Hotel La Flor Intacta" (248).
En resumen, Garro utiliza la mitología de los aztecas en estos y en otros
cuentos de Andamos huyendo Lola, determinando los sucesos y a los personajes tanto como ei tema en un esquema
semejante al esquema de White. Mediante los temas de la alienación y del miedo, vemos que los personajes de "La
primera vez -que me vi" y "La dama y
la turquesa" están perdidos en la peri-

Brundage, Burr Cartwright. A Rain o/
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I

�LA REALIDAD CONCRETA
SON MUCHAS REALIDADES;
ENTREVISTA CON ELENA GARRO

Carmen Alardín
C.A. ¿Qué papel desempeña el lenguaje
poético en sus obras de teatro breve?
E.G. El papel que desempeña el lenguaje
poético en mis obras breves de teatro es
el de la libertad interior. No creo que
exista la libertad exte~ior. Creo que sin
esa libertad interior la poesía y el espíritu se asfixian, dejan de ser. Pero no logré mis propósitos ya que no pude llegar
al centro mismo del milagro, que es la
poesía. Sólo me acerqué a sus aledaños.
C.A. ¿Nos daría su opinión sobre la importancia del mensaje?
E.G. No entiendo bien a qué mensaje te
refieres, pero si hubo alguno en esas
obras, iba dedicado a los jóvenes y a los
niños, ya que quise mostrarles la variedad infinita de los días cotidianos, la
hermosura de la belleza, la presencia luminosa de los Arcángeles, de los cielos,
de los árboles siempre solitarios, como
los enamorados del amor. Y también la
travesura de no escuchar a sus mayores,
sino atender a los llamados de lo imprevisto .
C.A. ¿Cómo definiría el concepto de lo
mexicano en su obra teatral?
E.G. Para mí lo mexicano es.un arrebato religioso, un querer ir "hacia arriba",
hacia lo maravilloso. Ya antes de la llegada de los españoles, los mexicanos gozaban de un régimen teocrático y su
máxima aspiración era llegar a Dios. Los
españoles suplieron a ese gobierno con
el esplendor de la Iglesia Católica, en la
que los mexicanos encontraron lo que
creyeron perdido: belleza, magia, ritos y
una jerarquía que abarcaba desde el
1:ampesino más anónimo hasta Dios, en

una escala de valores perfecta. Creo que
los mexicanos no han perdido este arrebato frente a lo supremo. La prueba la
tenem_os en el desbordamiento que produjo la visita del Papa Juan Pablo II a
México. Yo estaba én España y hasta
allí me llegó el asombro que sufrió el
mundo al contemplar el emocionante
espectáculo ofrecido por el pueblo. Espectáculo enternecedor que conmovió al
mundo, que de manera misteriosa se
produjo espontáneamente, en un país
oficialmente laico y ateo. Fue asombroso, ya que la Iglesia estaba en plena destrucción.
C.A. ¿Qué tanta referencia tiene la realidad concreta en la realización de su
teatro fantástico?
E.G. La realidad concreta para mí son
muchas realidades, que aunque aparentemente no vemos están ahí, como los
poderes invisibles que forman y mueven a esas realidades, las transforman, y
las transmutan en realidades distintas.
C.A. ¿Es reconocida por usted la supuest¡i influencia que algunos críticos señalan de su obra con la de lonesco?
E.G. Varias veces me han dicho que sufro influencia de lonesco , escritor al que
admiro sin I ímites. Pero en verdad no
sé si dicha influencia exista, ya que al escribir pienso en el teatro clásico español,
con el que me nutrí de niña y de adolescente. A mí me.encantaron en el verdadero sentido de la palabra los personajes
disparatados y las situaciones igualmente
disparatadas que suceden en el teatro español. Don Gil de las calzas verdes, El
licenciado Vidriera, El coloquio de los
perros, La dama boba son obras litera-

rías llenas de fantasía, magia y disparate.
Creo que del disparate viene el teatro de
Valie Inclán. Pero si me acerco más a
Ionesco no me molesta en lo absoluto:
Daría. toda mi obra por haber escrito
Las sillas.

E.G. ¿En cuál de mis personajes me reconozco? Sin lugar a dudas en Juan Cariño, de Los recuerdos del porvenir. Y0
como él, si alguna vez volviera a mi cas~
que ya no tengo en ninguna parte del
mundo y si me preguntara: "¿Quién
es?", respondería: "¡Una que fue!''

C.A. ¿Qué papel desempeña el teatro en
nuestra vida contemporánea?

C.A. ¿Considera usted importante la

E.G. El papel del teatro ha ido disminuyendo a medida que el cine y la televisión han ido en aumento. El teatro es un
elemento sagrado y cada.vez el hombre
se aleja más de lo sagrado para acercarse
a la mercantilización de lo cotidiano.
Creo que para que haya un gran teatro
tiene que haber una gran religión que
presida la vida de los pueblos. Basta
echar una ojeada al gran teatro del mundo: el griego, el inglés, el español, el
francés, el Japonés, etc.
C.A. ¿Está usted · de acuerdo con la
transferencia de la obra teatral al cine o
a la televisión?
E.G. Al transferir una obra de teatro al
cine o a la televisión, deja de ser teatro,
para convertirse en obras de cine o de
tel.evisión. La transferencia destruye la
magia del teatro.
C.A. En una apreciación personal de su
obra, ¿en qué temática se ha sentido
usted más realizada como. escritora?
E.G. Prefiero el teatro y mi obra prefe•
rida ~s Felipe Angeles.
C.A. De todos los personajes que comPo·
nen su obra, ¿cuál correspondería más
a una identificación con usted misma?

promoción de su obra teatral entre el
gran público?
E.G. Sí, considero importante la prom?c1on de _mi teatro entre el gran público. Desdichadamente no ha sido así.
Tal vez mis personajes no satisfacen.

C.A. ¿Podría darnos una opinión abierta sobre el teatro actual mexicano?

E.G. Por desgracia no puedo opina~ sobre el teatro actual mexicano ya que lo
~esconozco. A excepción hecha de Emilio Carballido, cuyas obras son las únicas que llegan hasta aquí.

C.A. ¿Cuál fue su idea al repetir el tema
de El árbol en una pieza teatral, después
~e haberla realizado en cuento? ¿ConSldera que se trata de una obra dramatizable más que narrable?
E.G. Escribí El árbol como cuento y
lu~go me di cuenta que la ohra entraba
lllas dentro de la dimensión teatral que
en la del relato.
'

C.A. El personaje de Titina en Andarse
por las ramas ¿se sube al árbol por deseos de escapar, o para apreciar mejor el
mundo desde las alturas?

E.G. Es evidente que Titina en Andarse
Por las ramas se sube aJ árbol por deseo

de escapar. ¿Y acaso el querer ver al
mundo no es también un deseo de escapar al mundo que nos circunda?
C.A. Su Lupe de La dama boba ·es un
~ersonaje ideal creado por su fant~sía 0
tiene alguna semejanza con las campesinas de nuestro país?
E.G. La Lupe de La dama boba salió de
mis _amistad~ c~n muchas campesinas
mexicanas: mtebgentes, ladinas y con
las cabezas llenas de ilusiones que sólo
se les cumplen a través de los milagros.
~-A. ¿Tiene alguna objeción sobre la
mterpretación de Frank Dauster de su
Doña Blanca como la "pureza", siendo
q~e se trata de una mujer con marido, 0
piensa ~ue_ en algunas ocasiones se puede seguir siendo virgen a pesar de tener
pareja, por el hecho de que el amante no
puede descorrer nuestro séptimo velo?
E.G. Estoy de acuerdo con Frank Dauster. Doña Blanca es la "pureza". Las relax iones sexuales ni la manchan ni la
limpian. Ella busca algo que es el juego.
Doña Blanca la saqué de un juego infantil, que en México todos conocemos.
C.A. ¿Cómo es que de pronto, entre tal
derroche de fantasía, coincibió una obra
tan realista como La mudanza, en donde los personajes sí son caracteres en
lugar de ser símbolos y presencias como en las otras piezas de teatro breve?
E.G. En La mudanza, lo importante es
el poder que cambia de manos y deja
desvalida a la más vieja de las dos protagonistas, que es tratada con crueldad
por la otra. -La mujer vencida prefiere el
suicidio a caer en la total abyección a

la que será sometida por la triunfadora.
C.A. En su obra El rastro, ¿quiso decir
que el exagerado edipismo del mexicanó
lo conduce a ser un macho tan violento?
¿O trata de perfilar únicamente la estética de la violencia tal y como se aprecia
en el arte cinematografico contemporáneo?
E.G. En El rastro no quiser hacer del
héroe un Edipo. No creo en ese famoso
complejo de Edipo, ya que Edipo se
enamora de su madre sin saber que es su
madre. Y al saberlo se arranca los ojos.
En_ Ed1po es el destino el que actúa en
contra suya. Es una tragedia y estoy en
contra del uso y abuso de ese término:
"complejo de Edipo ", ya que es fácil y
falso.
En El rastro un mexicano desdichado se debate en las tinieblas de la borrachera y de la desgracia y mata a su
mujer para librarse de algo que él piensa ser la causa de su opresión, como un
obrero puede matar a su patrón.
C.A. ¿Nos podría explicar algo más de
lo que quiso decir con mujeres-niño su
personaje de Martha en El árbol?
E.G. En El á~~ol digo mujer-niño, que
es ?na. expr~s10n francesa que significa
muJer mfantil, que no ha crecido interio~'?ente. En general son las mujeres
poeticas.
C.A. Por las críticas que hace de la política latinoamericana en Ventura Allende
¿podemos deducir que no ha estad~
nunca de acuerdo con el sistema político?

�"más allá" . . .ya que, cuando ella se
prende el corazón del segundo caballero
al pecho, afirma que se adorna para ir
al más allá.
E.G. Creo que el amor a la iínica parte
que nos lleva es a "más allá".
E.G. En Ventura Allende critico el sistema político, ya que no estoy de acuerdo con ninguno de los sistemas políticos que existen en la época actual. Considero que todos son bozales que están
asesinado la creación poética, artística
y cultural.
C.A. ¿Admitiría usted que ha tenido
cierta influencia existencialista, por
ejemplo, en La señora en su balcón?

celebración de los días señalados. Podemos decir que este cuento es un cuento
maléfico que invierte los valores, los colores, ya que está organizado por un
brujo negro. No me gusta este relato.
C.A. ¿Cree usted que de verdad el campesino mexicano tiene tal capacidad de
encantamiento como para pensar que la
ficción puede ser real? Lo pregunto por
el personaje de Avelino en La dama

boba.
E.G. No sé si haya influencia existencialista en La señora en su balcón. Siempre
me sentí ajena a ese movimiento al que
considero fatídico para la creación.
Creo que en la obra hay un deseo de
fuga.
C.A. ¿Es indispensable vivir "encantado" para ser creativo y tener el alma
joven?
E.G. Es indispensable vivir "encantado"
para ser creativo y tener el alma joven.
De una fuente seca no brota agua.
C.A. En su idea de pintar los días de
colores, ¿tuvieron alguna influencia los
estudios teosóficos de su padre?

o

V,

E.G. En La semana de colores pinté los
días de color bajo la influencia de la
Iglesia Católica, que ofrece en la liturgia de la Misa distintos colores para la

E.G. Sí, el campesino mexicano tiene
una gran capacidad de encantamiento y
no es extraño que tome lo real por lo
fantástico o a la inversa, ya que él goza
no sólo del reino de la tierra, sino también del reino de los cielos, tan real para
él como para un citadino francés es el
metro.
C.A. ¿Es cierto que le desagrada "la
aristocracia" o se trata solamente de
un recurso dramático? Tomemos por
ejemplo la sátira que hace de los afanes de nobleza en Benito Fernández o la
rancia aristocracia en uno de los personajes de La mudanza. ..
E.G. A mí no me desagrada la aristocracia. AJ contrario, soy partidiaria de ella,
ya que detrás de cada aristocracia hay
un pedazo de la historia de su país. A
mí me desagradan los advenedizos, los

snobs, que pretender ser lo que no son.
Es el caso de Benito Femández. En
cambio en La mudanza tomo parte por

C.A. ¿Cómo logró ese lenguaje tan sin-

la mujer vencida que sí es aristócrata y
víctima del resentimiento de la otra.

sas?

C.A. Cuando usted logra hacer coincidir la unidad de tiempo y acción con la
de lugar, sus obras son más impactantes,
me refiero a El rastro y El Rey Mago
¿Podemos deducir con esto que en el
fondo no ha dejado de ser aristotélica?
E.G. Mi ideal es hacer coincidir en la
unidad de tiempo y lugar, aunque no
siempre lo logre; me parece que en esa
unidad está el verdadero teatro.
C.A. Después de analizar El Rey Mago
nos gustaría saber si usted considera
verdadermanete que todo aquél que
busca lo inmediato se olvida de lo mágico y trascendental.
E.G. Creo con firmeza que todo aquél
que busca lo inmediato se olvida de lo
mágico y de lo trascendental. Ten~m?s
millones de ejemplos en los matenahstas modernos cegados a los milagros Ya
lo maravilloso.
C.A. Pensando en su personaje de Bla~c'a nos atrevemos a preguntarle si efect1•
vamente el amor puede conducirnos

tético desde sus primeras obra$? ¿Escribió con anterioridad muchas otras co-

E.G. Nunca escribí. Leí mucho antes de
atreverme a escribir. El lenguaje sintético lo logré por horror a la charlatanería. Además es más fácil escribir pocas
palabras que centenares de ellas.

¡
\

'

\

C.A. ¿Cuáles son los problemas más frecuentes con los que tropieza un autor
dramático?
E.G. Los problemas de un autor de teatro es hacer que sus situaciones y sus

personajes se muevan dentro de accion~s coherentes. No perder el hilo y medir mentalmente la capacidad de escucha del público.

C.A. ¿Se considera usted más autora
teatral que novelista?
E.G. Teatral. Aunque no he logrado lo
que ~uer ía. Se escribe una novela y se
publica. Pero se escribe una obra de teatro Y nunca hay seguridad de que se
hlonte. El factor económico es esencial
a
,
menos que el Estado se encargue de
hacerlo, algo que no se aplica a mi .

caso.

París, 1986.
t/1

¡.,..

�HOMERO EN CUERNAVACA,
REYES EN LA MEMORIA

Humberto Salazar
SEÑAS/ RESEÑAS/ CONTRASEÑAS

L
Escritos en forma paralela a su traducción al castellano de una parte de la
llíada, los treinta sonetos reunidos por
Alfonso Reyes bajo el título de Homero
en Cuernavaca son una lección de poesía y, al mismo tiempo, una lección de
vida, en el sentido originario y cabal de
este término.
El conjunto está integrado por tres
secciones de diez sonetos cada una, misceláneas formal y temáticamente y las
tres parejas en cuanto a calidad, humor
y hallazgos aunque, hay que decirlo, la
tercera mejor que las otras y más confonne se acerca el final, para, como dice
la voz popular, "cerrar con broche de
oro".
El propio autor define la obra en estos términos: "Recreo en varias voces
- prosaico, burlesco, sentimental- ocio
o entretenimiento al margen de la ll(ada "; y de la secuencia de los poemas:
"el orden en que los presento obedece a
consideraciones muy largas de explicar
Y hallo más fácil decir que es capricho-

de las dos primeras partes; tal vez poniendo en su lugar ese tan solemne y
viril dedicado a Héctor, o el muy majestuoso titulado HERA... (En fin, las
"consideraciones muy largas de explicar" y que se guardó don Alfonso, seguramente destruirían las pequeñas sugerencias aquí adelantadas.)

II.

7. LOS EXEGETAS (2). Alejandrino.
ABAB ABAB CDC DCD.

8. MATERIALISMO HISTORICO.
Endecasílabo. ABBA ABBA CDC
DCD.

9. GENEALOGIAS TROYANAS. AleUna revisión superficial y no muy detejandrino. ABAB ABAB CCD EED.
nida de los procedimientos de versificación utilizados por Reyes en este con- 10.ENTREACTO. Endecas11abo. ABAB
junto, nos hace ver su dominio compleA.BAB CDC DCD.
to de la técnica y las formas tradicionales del verso castellano, y esto ocurre II. ..
hasta tal punto que pareciera que Reyes
no tuvo otra preocupación, mas que la ll. DE AGAMEMNON. Endecasílabo.
exclusivamente formal, para la realizaABAB ABBA ene DCD.
ción de este conjunto, al ensayar muchas de las posibles combinaciones de 12. MENELAO Y LA SOMBRA. Alemetros y rimas en cuartetos y tercetos.
jandrino. ABBA ABBA CDC DCD.
La siguiente enumeración, prescindible
si no fuera tan ilustrativa, nos lo mues- 13. DICE HERA. Endecasílabo. ABBA
tra:
ABBA CDC DCD.
I. ..

so".

Por nuestra parte, y sin la intención
de enmendar la plana al autor, encontramos que las primeras dos partes alternan poemas de tono grave, serio, incluso sentencioso en ratos, con otros de
carácter festivo, juguetón; y que en la
tercera imperan el tono grave y la derivación filosófica de lo ejemplar en la
paideia griega. Por esto nos parece que
quizá el primer poema de la tercera parte, UNA METAFORA, que se refiere a
la sinestesia en Homero, pudo haber
_tenido una cabida más idónea en alguna

6. LOS EXEGETAS (1). Endecasílabo. ABBA ABBA CDC DCD.

14. PARIS. Endecasílabo. ABBA ABBA
CCDEED.

l. ¡A CUERNA\'.'ACA! (1) Endecasílabo. ABBA ABBA CDC DCD.

15. DE HELENA. Endecasi1abo. ABBA
ABBA CCD EED.

2. ¡A CUERNAVACA! (2) Endecasílabo. ABBA ABBA CDC DCD.

16. PARIS-ALEJANDRO. Endecasílabo. ABBA ABBA CCD EED.

3. HOMERO. Endecasílabo. ABAB
ABAB CDC DCD.

17. LLANTO DE BRISEIDA. Endecas11abo. ABBA ABBA CDC DCD.

4. GALOPE DE LA !LIADA. Alejandrino. ABAB ABAB CDC DCD.

18. HERA. Alejandrino. ABAB ABAB
CCDEED.

5. TREGUA ESPONTANEA. Alejandrino. ABBA ABBA CDC CDC.

19. HECTOR. Endecasílabo. ABAB
ABAB CDC DCD.

�20. AL ACABAR LA !LIADA. Alejandrino. ABAB ABBA CCD EED.

III...
21. UNA METAFORA. Alejandrino
con estrambote, ABBA ABBA
BAB BAB,ABA.
22. TERSITES. Endecasílabo. ABBA
ABBA CCD CCD.
23. REFLEXION DE NESTOR. Endecasílabo. ABAB ABAB CDC EDE.
24. INSTANTE DE GLAUCO Y DIOMEDES. Endecasílabo. ABBA
ABBA CDC DCD.
25. FILOSOFIA DE HELENA. Endecasílabo. ABAB ABAB CDC DCD.
26. LA VERDAD DE AQUILES. Endecasílabo. ABAB ABAB CCD EED.
27. CASANDRA. Endecasílabo. ABAB
ABAB CDC DCD.
28. DE MI PADRE Alejandrino. ABBA
ABBA CCD EED . .
29. DE MI PARAFRASIS (1). Endecasílabo. ABAB ABAB CDC DCD.
30. DE MI PARAFRASIS (2). Alejan,
drino. ABAB ABAB CDC DCD.
Si revisamos el ordenamiento construido por Reyes, nos damos cuenta de que
no presenta más de dos sonetos seguidos
con rimas semejantes, y que distribuye
los sonetos en alejandrinos (10 en total,
contra 20 endecasílabos) estratégicamente en la línea secuencial.

Todos los sonetos presentan la misma doctoral; no endiosa el pasado con mirima en ambos· cuartetos, a la manera rada reaccionaria, y tampoco disminuye
del soneto clásico en castellano, y es en o calla las enseñanzas que nos ofrece la
los tercetos donde se da la búsqueda' de experiencia ajena. Además, como para
combinaciones más variadas. También, restarle solemnidad pedrusca al asunto,
a la manera de los poetas del Siglo de aborda los temas con buen .humor y se
Oro, en uno de ellos añade Reyes el lla- .,permite una que otra broma con eventos
mado estrambote, invirtiendo·la estruc- y protagonistas _del mundo homérico.
tura de las rimas del último terceto.
Pero describamos, aunque sea de forTodas estas consideraciones artesana- ma muy sumaria los temas y asuntos del
les pueden parecer ociosas. De hecho lo conjunto que nos ocupa:
son. La poesía de Reyes no es mejor por
el hecho mismo de un cierto virtuosis-. A. En la prim'era decena los dos prime·
mo técnico, o por la utilización de tan- ros poemas forman una especie de protas o más combinaciones de los recursos emio, o entrada en tema : ¡A CUERNAde la versificación. Que ello sea así es el VACA! (1) y (2). El autor, huyendo del
resultado, no la causa, del trabajo poéti- mundanal ruido, se dirige a esta pequeco de Reyes. Ocurre porque en el des- ña y tranquila ciudad, a este "dulce repliegue de su actividad creadora Reyes tiro ". El motivo o causa de ello se trata
no escatima recursos y posibilidades, en el tercer poema: "deletrear las págiechando mano de los diversos vehículos nas de Homero", y lleva por título premétricos y rítmicos para el tratamiento cisamente HOMERO.
de los diferentes asuntos y modalidades
GALOPE DE LA !LIADA nos habla
de tono.
de las yeguadas y caballadas que galopan
Resulta sorprendente encontrar esta en la saga homérica, cabalgando (dice,
riqueza formal cuando además nos ocu- haciendo un símil al nivel de lo visual)
pamos de un conjunto de poemas de tan "un océano de sílabas rizadas". TREalta factura poética. En nuestro idioma, GUA ESPONTANEA, describe lo que su
según opinión del que esto escribe, sólo título indica: "insólita quietud en la
Jorge Luis Borges ha logrado esa cabal troyana tierra", y en los siguientes dos
alquimia de la forma diamantina del so- poemas, LOS EXEGETAS (1) y (2),
neto clásico y las sinuosidades de la sub- saliéndose de la trama del texto se ocu•
pa Reyes de los estudios homéricos,
jetividad humana.
condenando la erudición estéril y las
discusiones bizantinas que sustituyen a
III.
lo que Barthes llamó el placer del texEl tema griego es de por sí ya imponen- to: "N-o importa el balbuceo, sí el p~te. Invita a la grandilocuencia y a la im- ma / no la oculta raíz, sino la rosa ·
postura de la voz diletante. Reyes no
MATERIALISMO HISTORICO ts
cae en esos facilismos. Incluso, aunque
un
soneto que seguramente huhi~ra
podría (pues helenista lo es y de los
aplaudido
Karl Marx, ferviente admll'I·
buenos, no de los aburridos), no se pone

dor de la cultura griega. Es una especie de acotación o glosa marginal a la
tesis marxista del papel determinante
de lo económico en los procesos sociales, aunque hay que decir que se basa en un equívoco deliberado: la sublimación literaria de "ladronerías que olvidando el tino, / dan en poemas como
por engaño" no está reñida con (o excluye) la explicación sociológica. No es
una cuestión de todo o nada, de una
explicación u otra, ambas "lecturas" de
lo real son pertinentes a partir de sus
propios presupuestos. Reyes nos propone aquí un maniqueísmo lúdicamente
chapucero.

DICE HERA es también de tono
festivo: " ¡Corre Atenea, que se va la
gente... (y) ...no llegamos al Canto
Veinticuatro". En el titulado PARIS
Reyes se pone serio. Empieza regañan~
do: "Paris gandul. . .", y termina con
un pisotón: "Muchos hay como tú
que obran portentos/ a la hora del baño
y los ungüentos, / y al combatir son
aire y humo y nada".
DE HELENA y PARIS-ALEJANDRO siguen el tema de la pareja anterior y Paris sale mal librado, por ser el
afrentoso de la historia, siervo del presente y la "dicha transitoria". En LLANTO DE BRISEIDA logró Reyes quizá
el mejor de los poemas de tono festivo,
haciendo decir a Briseida que el divino
Aquiles, en vez de "mover tanto ruido
y alharaca", mejor hiciera "casándose
conmigo en Cuemavaca ".

GENEALOGIAS TROYANAS es, a
mi parecer, el poema más desafortunado
de todo el conjunto, tanto por el tema
Qos árboles familiares) como por la
gimnasia verbal (con las esdrújulas) y
el juego de las rimas con palabras truncas. Con ENTREACTO (A UNA AFROLos tres sonetos que cierran esta seDITA NUBIL), Reyes n~s da en cambio gunda parte van tomando ya el tono
uno de los mejores poemas, de un liris- grave que conviene a tan altos asuntos.
mo recatado: "Déjame que te tome de En el titulado HERA, Reyes usa los
la mano / mientras con la mirada te aca- versos alejandrinos para darnos un rericio". Fin de la parte primera.
trato digno y majestuoso de la reina del
pa_nteón griego. El poema dedicado a
B. En el poema DE AGAMEMNON se Héctor nos entrega una semblanza adnos explica que Briseida, Criseida y de- mirativa del héroe ejemplar. Tiene el samás féminas y efebos que mueven las bor didáctico más auténtico de la culpasiones de la trama son meros pretex- tura helénica (al estilo del epitafio
tos, Y que "de un exceso en otro exce- aquel: "Extranjero que por aquí paso" se fraguaron la Ilíada "y aun la sas... '). El último terceto, digno cieEneida ". En MENELAO Y LA SOM- rre del poema, es de una gravedad
BRA vuelve Reyes en tono festivo a (una gravitas) rl}armÓrea: "Mas canta,
embrollar la trama , mezclando la histo- diosa, y a los pueblos díles / que contra
na homérica con los estudios posterio- Héctor la censura es necia / medida con
res, haciendo burla del "torpe Menelao" sus prendas varoniles". Y en AL ACAl)Ue busca a Helena en Troya mientras
BAR LA !LIADA, una especie de "prique, como dice Estesícoro, aquélla se mer final", ·Reyes describe al agraviado
encuentra en Egipto.
Aquiles en el postrer momento: "Ya le

.

acude la gloria con los brazos abiertos". . . Termina la parte segunda.
C. UNA METAFORA es el poema ya
citado, que se refiere a una imagen sinestésica en Homero ("las cigarras de
voz de lirio'), digna de un Lautréamont
o el más adelantado surrealismo, según
el decir de Reyes. Es el soneto prescindible, a mi juicio, de esta 'última y cuasiperfecta decena poética.
En TERSITES (Y ALARCON) y REFLEXION DE NESTOR Reyes entrevera presente y pasado, mezclando protagonistas literarios y escritores de entrambos tiempos (Alarcón, Néstor, Tersites, Henríquez Ureña, etc.) respecto de
alguna frase compartida o ideas convergentes. INSTANTE DE GLAUCO Y
DIOMEDES descubre a estos personajes
adelantándose a Jorge Manrique con
aquello de "somos la verdura de la era".
FILOSOFIA DE HELENA plantea
las inquietudes existenciales de siempre, sobre el paso del tiempo y la andanada de las calamidades: "y el luto y el
afán y la amargura/ apenas sirven, como
siente Helena / para ilustrar la fábula futura".
En LA VERDAD DE AQUILESunpasaje sirve como pretexto para la exposición de los principios vitales del autor.
Reyes pinta su raya, se "deslinda" de los
que siguen la máxima recogida en boca
del de los pies ligeros: "pensar y obrar
dos cosas diferentes", o séase la hipocresía, que para don Alfonso es "miedo
del mundo, engaño de las gentes, / menoscabo del arte y de la vida".
El soneto titulado CASANDRA es

CJI
CJI

�también un bello poema de tono lírico,
como el anteriormente citado de Afrodita. ¿Y quién, lector, no se enamora
platónicamente de este personaje / misterio cuando se enfrenta por primera vez
a la historia homérica? El soneto cierra
con estos versos, de un dulce erotismo:
" . . . yo no sé más. Sentí que me besaba.
/ Cantó el viento -y sonaron los manojos / de flechas agitándose en su aljaba".
Con DE MI PADRE y DE MI PARAFRASIS (1) y (2), Reyes lleva a la máxima intensidad su lenguaje poético,
echando mano de todos los recursos expresivos del verdadero poeta y abriéndose al mismo tiempo para revelarnos
las motivaciones básicas de su afán literario y la razón última de lo que él mismo llamó la afición de Grecia.
El soneto dedicado a su padre, impregnado de cariño y admiración, es
una muestra ejemplar de la poética de
Reyes, cifrada en la mesurada contención y la annonía estructural de sus elementos. Reyes no es un poeta romántico y desbordado, a la manera de un Jaime Sabines o un Eduardo Lizalde, por
ejemplo. Su manera de darse es la manera clásica, serena, que no excluye al
sentimiento pero lo envuelve en una discreción formal y una pulcritud estilística. Si comparamos el poema de Sabines,
Algo sobre la muerte del Mayor Sabines
(magnífico también, por supuesto, pero
inscrito en otra tradición poética), con
éste de Reyes dedicado a su padre, comprenderemos cabalmente las palabras de
Gabriel Zaíd recogidas en su pequeño
artículo "Dudas sobre el poeta Alfonso
Reyes". Dice Zaíd: "¿Qué nos pasa al
leer la poesía de Reyes? l. No encontramos algo que buscamos. Sin delibera-

ción, nuestra 'conciencia intencional' se
dirige a un algo esencial de la poesía,
que en Reyes no se da. Todo va bien,
del principio al fin del poema, pero no
acabamos de aceptar 'eso' como poesía. (. . .) 'Eso' que no encontramos
en Reyes, es el autor adolescente fascinado en espejos de sí mismo: desdicha intensa o cópula inacababie. Reyes
nunca quiso, o nunca pudo, entregarse
así. Su forma de darse es la cortesía.
(...) Por eso cuando cae en cierto blablaísmo, éste tiene la forma del guiño y
la coquetería. Y cuando es natural, como suele serlo, el personaje del autor
figura en su poesía como una buena mano y una buena voz. Voz que acompaña,
mano que saluda; voz que sabe decir,
mano que sabe hacer; voz que disfruta
las palabras, mano que pasa la mano por
el día".
Los dos sonetos finales del conjunto,
titulados DE MI PARAFRASIS (1) y
(2), cierran el ciclo estructural y esencialmente. Son la explicación cabal, dan
la clave para comprender el por qué de
tantos afanes y pesquisas por ''las dos
Antigüedades", como las llamó don Alfonso. Su "paráfrasis" de Homero, nos
revela el autor, no se alimenta únicamente del texto mismo, sino que abreva
en un patrimonio "de valentía y de
dolor y muerte" que el propio Reyes
posee, y que "coincide" con la trama
homérica. Cito el primero de los sonetos de forma íntegra, para no rebajarlo
a torpe prosa cotidiana: ·"No está en las
letras cuanto yo adivino / del duelo del
troyano y del aqueo,/ ni sólo en el poema peregrino, / ni en lo que cautamente escribo y leo. / / A sobresaltos de la
sangre, atino/ con el oculto parangón, y
husmeo, / no las palabras disecadas, si-

no / el tufo de la guerra y el saqueo. / /
Por gracia o maldición -otro lo acierte-,
/ un patrimonio traigo en la memoria /
de valentía y de dolor y muerte. / 1
Gritos y llantos, pánico y victoria, / todo lo tuve junto a mí, de suerte / que
todo es sentimiento más que historia".
Esta "coincidencia" o carambola de
la trayectoria existencial del autor y sus
temas literarios hace de la escritura
poética una suerte de kátharsis (en el
sentido aristotélico), y permite a Reyes
arropar la experiencia propia, única, con
la puesta en escena de la saga homérica,
dando relieve de titanes y aliento heroico
a las particularidades de una vida singular, como lo había realizado antes, según
el decir de algunos críticos, con su lfigenia cruel.
"Llorar ajenas lágrimas fuera un afán
ocioso / si abunda el propio llanto que
tal engaño ahorre,/ y el relato hago mío
sin miedo a lo que oso / para que viva en
mí y nunca se me borre". Con estas palabras, Reyes expone la razón última de
ese vasto trabajo literario de primer orden, que nos hace pedir, y con razón:
¡A nosotros también, que nunca se nos
borre!; y t~minamos así el recorrido
por este recreo en varias voces, prosaico
y bmlesco en sus primeros momentos Y
al fin sentimental.

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Este trabajo fue escrito a partir del seminario
sobre la obra de Alfonso Reyes que, entre lo•
meses de mayo y julio de 1987, impartió el
Lic. Alfonso Rangel Guerra en el Instituto de
la Cultura de Nuevo León.

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�LA· POLITICA FISCAL OBREGONISTA
EN NUEVO LEON. LAS REFORMAS
RADICALES DE JUAN M. GARCIA;
1920-1923
Osear Flores
La muerte del presidente Venustiano
Carranza y el ascenso del general Alvaro
Obregón matizó una nueva forma de
gobernar el Estado. La apertura política
del gobierno del sonorense dio cabida a
las demandas obreras y realizó con ellos
una serie de complejas alianzas con el
poder regional, representado por los
caudillos y los líderes obreros. La
lección fue aprendida. Los líderes obreros encontraron rápido un medio de
ascender en la jerarquía social no haciendo un partido separado del caudillo
prir.icipal. Los gobiernos obregonistas en
Nuevo León comprendieron la necesidad de la alianza con los obreros para
contrarrestar la todopoderosa oligarquía
porfiriana. El equilibrio de las alianzas
gubernamentales con la burguesía prerrevolucionaria por un lado, y el proletariado urbano por otro, resultó el mejor
medio de preservar el poder de los personajes públicos a partir de mayo de
1920. Después del Plan de Agua Prieta
ninguna revuelta de consideración tomaría las riendas del poder. Con esto, se
confirmó la reputación de los obregonistas de ser los únicos revolucionarios capaces de unificar relativamente el país.
Por su parte, el movimiento obrero se
vio maniatado en esta zona del país por
las particularidades de la conformación
del poder en la región. El sistema social
implantado por la burguesía regia nunca
fue amenazado realmente por una clase
obrera sin proyecto revolucionario para
tomar el poder.

...

c:o
ti".)

Tres días después de ocurrida la
muerte de Venustiano Carranza, el Congreso de la Unión eligió al gobernador
sonorense insurrecto Adolfo de la Huer_ta presidente provisional, encargado de

convocar a elecciones. Subordinado al
proceso electoral, el nuevo caudillo de
la revolución -Alvaro Obregón- tomaría el cargo de presidente electo a fines
de 1920
La impresionante monografía de
Héctor Aguilar Camín ha ·d emostrado
que la política radical y de simpatía por
el movimiento obrero mostrada por la
"dinastía sonorense" -que monopolizó el poder presidencial en los aiios
veinte-, se formuló como una respuesta a los acontecimientos particulares
de su estado natal durante el porfiriato y por la experiencia y el ejercicio del
poder político durante las guerras civiles que le precedieron.
La política nacionalista en Nuevo
León impulsada con nuevo brío durante el mandato de Obregón, capturó el
apoyo de la burguesía nativa contra la
creciente influencia de la inversión extranjera en el país. El nacionalismo revolucionario puesto en práctica por el gobernador Juan M. García -mandatario
entre febrero de 1921 y abril de 1922-,
encontró en la veta fiscal un medio relativamente descuidado por el carrancisrrto, para no só]o imponer las bases
de una nueva forma de operar en el
país de las empresas extranjeras, sino
también de reestablecer la confianza
pública en la arruinada figura de la autoridad pública.
Un congreso local competente y decidido a recuperarse de la total dependencia en la que se vio sojuzgado desde
el porfiriato al poder ejecutivo, dio un
nuevo carisma al poder público ante la
opinión popular.

La temporal interdependencia de los
tres supremos poderes del Estado durante el obregonismo en Nuevo León,
facilitó y retomó la viej_a política de·
alianzas e intrigas que urdió durante todo el conflicto civil la sólida burguesía
regia. Esto otorgó un total sometimiento del gobierno local a los intereses empresariales, hasta la toma de un nuevo
rumbo con la aparición en Monterrey.
en 1936, del presidente Lázaro Cárdenas.

El escandaloso asunto con la Cervecería
Cuauhtémoc
No hubo gobierno revolucionario que
no se dedicara arduamente a busc.ar recursos para el sostenimiento de la administración pública, convirtiéndose la
creación de nuevas fuentes, un instrumento de presión para lograr la legitimización del nuevo orden de cosas. Los
años iniciales de la revolución, hicieron
del "préstamo forzoso" una práctica común entre los inestables gobiernos provisionales para sostener los ejércitos en
campaña,
A partir de 1920, las cargas fiscales
que se aprobaron por la vía legalmente
aceptada, como lo fue el congreso ~ tal facilitaron a las nuevas admllll&amp;tra~iones intentar nivelar el déficit
-ocasionado por casi diez años de revolución- entre lo que ingresaba y lo
que egresaba, no siempre con el agrado
de la burg?esía industrial.

a. La hacienda estatal carranczsia
La hambrienta hacienda estatal despertó al final del régimen carrancista. La
ley de hacienda que el Congreso apro-

· bó en febrero de

1920 atacó diversas

fuentes omitidas por anteriores administracion_es. En primer término, los nuevos impuestos se dirigieron sobre el
producto redituado por las fincas urbanas, donde la burguesía regiomontana
hizo grandes transacciones y acumuló
importante propiedádes durante el desarrollo de la década revolucionaria. Anteriormente el gravamen residía en un
impuesto fijo de ocho al millar sobre el
valor de la propiedad. Con la ley de
1920, el fisco tomaría el tres por ciento
sobre el producto directo de las rentas
urbanas. 1
Otra fuente que se localizó y se explotó por la ley fue el metal extraído
de las minas del Estado, al cual se fijó
un impuesto cuatro veces mayor que el
año inmediato anterior, o sea, un dos
por ciento sobre su valor bruto.2 Este
impuesto golpeó duramente a la minería, por motivo de la baja del precio del
plomo y el zinc, únicos metales importantes en explotación. Por otra parte, el
impuesto de los metales siempre fue de
aoca significación para el gobierno, pues
en 1919 apenas produjo un impuesto de
cuatro mil pesos.3 Tanto la Cámara Nacional de Comercio como la Cámara Nacional de Minería, a través de sus respectivos presidentes, Jesús Ferrara y Faustino Roe!, elevaron duras críticas al gobierno del general carrancista José E.
Santos.4
Sin embargo, el principal objetivo del
fisco estatal entre los aiios de 1920 y
1921 se dirigió a una sola empresa: la
Cervecería Cuauhtémoc. Fundamentado
en la "vergonzosa evasión de impuestos
llevada a cabo por esta compañía, la recaudación de rentas del estado impulsó

una Ley de hacienda con un fuerte gr..vamen contra esta empresa en el rubro
de la producción, que empezaría a regir
a partir del lo. de marzo de 1920. Esta
ley, en su último párrafo del artículo 38
decía:

trara en vigor la ley, sin antes aclarar
que la fábrica contaba con una existencia en los toneles de sus "bodegas
frías" de 1.871,247 litros del referido
líquido. 9

"Los establecimientos industriales
donde se elabore cerveza, deberán pagar mensualmente a razón de $1.80
por cada cinco docenas de medias
botellas y $0.60 por cada octavo de
quince litros que se elabore, debiendo pagarse en cada mes por la producción habida en la anterior, según los
datos que recojan los recaudadores".5

Para marzo la situación nacional tendió a volcarse desfavorablemente hacia
Carranza, por lo que para evitar mayores
problemas y ante la intransigencia de la
compaiiía , el tambaleante gobierno carrancista decidió el d fa 24 del mismo
suspender temporalmente la aplicación
de la ley, tanto en lo correspondiente a
la elaboración de cerveza como en los
conceptos de giro industrial y fincas
rústicas y urbanas. 10

"La poi ítica de agres1on declarada
Para alivio de la cervecera, el 18 de
contra la Cervecería''6 -frase atribuida
mayo el gobernador provisional Porfirio
a su gerente general-, se justificó en una
G. González -quien secundó la rebelión
evidente evasión fiscal descubierta ese
obregonista en la entidad- mostró estar
año. La oficina recaudadora manifestó
dispuesto a entablar un acercamiento
que en sus libros se le tenía cotizada en
entre el nuevo poder y el grupo empretrescientos mil pesos por concepto de
sarial, al derogar las leyes de hacienda
"giro industrial". Por lo que cobraba en
tanto del estado como del municipio
consecuencia una cuota anual de seis mil.
decretadas por la facción derrotada. 11
Paralelamente, la negociación aceptó
tener invertido -aparte de lo dicho- en b. Juan M. García y el impuesto a la
capital social cinco millones, y en fincas
ceroeza
rústicas $107 295 .00, lo que le daría un
impuesto anual sobre la suma total de la El gobierno ptovisionaJ de Porfirio G.
inversión de casi cien mil pesos.7 Pero González, del 28 de julio de 1920 al
con la nueva fiscalización, la Cervecería 4 de febrero de 1921, dejó intacta la
pagaría anualmente junto con el cincuen- ley hacendaría de 1919 -la cual retomó
_ta por ciento del impuesto federal y en re- durante su mandato- logrando con esto
ferencia a la producción de 1919, casi no complicar las relaciones entre la burun millón de pesos.8
guesía citadina y el nuevo régimen.
Ante tal actitud, el gerente general,
Francisco G. Sada avisó el 26 de febrero la decisipn de interrumpir la elaboración de cerveza a partir del día que en-

El reglamento fiscal hasta el gobierno
de Nicéforo Zambrano - 1917-1919-,
no modificó en esencia la ley hacendaria
estatal promulgada por el procónsul

�Bernardo Reyes en 1907. De hecho era
una copia fiel y exacta de las prerrogativas profirianas que dieron un apoyo indiscutib le a la ind ustrialización. La anulación de las reformas fiscales del general José E. Santos y el regreso a la vieja
legislación porfirista, fue una excelente
medida política de Porfirio G. González
que calmó los ánimos exaltados de la
rancia burguesía y dio pauta a retornar
al régimen constitucional y a la elección
popular de los personajes públicos sin
mayores altercados. Las elecciones estatales que encumbraron a los nuevos representantes .en febrero de 1921, sirvieron al general Porfirio G. González
-que no compitió en la justa- para
ensalzar su reputación y reconocerlo
como el cacique regional de arraigo popular. Su prestigio lo regresaría al sillón
gubernamental en diciembre de 1923.
Pues bien, las elecciones para suceder
a Porfirio G. González elevaron al joven
~xalcalde y comerciante Juan M. García, quién utilizó el aparato estatal como un instrumento de presión para eliminar los privilegios fiscales tanto de la
burguesía regia como de las empresas
extranjeras.
Juan M. García labró su prestigio y
"estatus" socioeconómico en la etapa
postporfirista, anhelando siempre el éxito y la admiración. Se había esforzado
toda su vida, J1nas veces cautelosamente y otras con osadía, por la oportunidad que ahora se le ofrecía. Siendo un
representante fiel de la nueva generación
de comerciantes que se enriqueció durante la revolución, García siempre participó políticamente con los nuevos regímenes, incluso perteneció por conveniencia económica -como todo co-

merciante en pequeño- al~ Cámara Nacional de Comercio. Su actividad ambivalente -pequeño empresario y a la vez
político- lo orilló a confiar a la Cámara
de Comercio, diez días después de entrar al Palacio de Gobierno, el proyecto
del presupuesto de egresos de la entidad.
El objetivo de presentar tal proyecto,
fue que la "comuna empresarial" formulase el de ingresos "haciendo una derrama equitativa para el pago de los impuestos respectivos" 12
El 16 de febrero de 1921, la "comuna empresarial" acordó formar una comisión financiera que estudiara el proyecto y formulara la ley de ingresos. El
presupuesto · de egresos presentado por
García planteó una erogación de más de
un millón de pesos durante el año fiscal
de 1921. El nuevo proyecto elaborado
por la comisión, redujo el gasto público a menos de ochocientos mil y equiparó la misma entrada en base a un raquítico aumento fiscal en sólo cuatro ramos,
siendo éstos los de fincas rústicas y urbanas y los giros mercantiles e industriales. Tres días después, la comisión entregó el estudio a García.13
La reacción de este último fue de enfado por la restricción hecha a juicio de
los empresarios. En primera instancia, la
Cámara suprimió -entre otras- la partida de sesenta mil pesos propuesta ·por
García en su campaña política para fundar la "Escuela de Artes y Oficios". En
segundo, el presupuesto de ingresos
mostró un desequilibrio evidente. La sujeción era poco equitativa en el aumento de los ramos mencionados, "dados
los tipos de cotización que son el ocho
al millar por las fincas rústicas y urbanas y veinte para los giros mercantiles e

industriales, pues se traduce - decía
García- en un aumento de un cincuenta por ciento para las primeras y en un
veinte porcient o para los segundos, haciendo más gravosos los impuestos". 14
El ejecutivo desechó la propuesta de
la Cámara de Comercio y dejó a un lado
el aumento a los impuestos "tradicionalmente establecidos", para "crear dos
nuevas fuentes de ingresos", como lo
eran "las herencias directas y la fabricación de bebidas alcohólicas", en especial la cerveza .15
El nuevo impuesto apuntó con tres
cuartos de centavo hacia cada botella de
cerveza producida, más aparte un centavo y medio sobre todos los productos en
general producidos por la negociación. 16 Con ello resultaba, si llegase a
cumplirse, un ingreso al fisco anual
-por este solo concepto- de quinientos mil pesos. 17
El municipio también dirigió sus baterías hacia la cervecería. Según el recaudador de rentas municipales Luis Tijerina Almaguer, la compañía tenía una
producción bimestral equivalente a más
de novecientos mil pesos. Correspondiendo pagar al municipio el uno por
ciento bimestral sobre ese producto, la
empresa debía de estar cotizada en cincuenta y cuatro mil pesos anuales y no
en dieciocho mil pesos como se encontraba realmente. 18 En total, tanto por d
concepto-de venta al municipio, - dieciocho mil- como por el giro industrial
al estado - seis mil- la compañía entre·
gaba anualmente al fisco la ridícula su•
ma de veinticuatro mil pesos, cuando la
magnitud de"la empresa no tenía comparación con ninguna otra en su ramo den·

tro del país ( como se podrá· ver en el
cuadro núm. 1). 19
La "Cervecería Moctezuma, S. A.",
ubicada en Orizaba, Veracruz, pagó en
ese mismo año de 1921 casi treinta y
tres mil pesos por concepto de impuestos estatales y municipales, y solamente

empleaba 187 obreros. Probablemente
la más favorecida de ellas era la "Compañía Cervecera Toluca México, S. A.",
en el Estado de México, quien ten ía
contratados entre obreros y empleados
un total de 388 trabajadores con sólo un
gravamen local de diez mil pesos anuales.20

Pues bien, en 1921 el gobierno -emanado de Plan de Agua Prieta- no estuvo
dispuesto a ceder como la había hecho
el fisco carrancista un año antes. El actual régimen se encontró aparentemente del todo sólido y no bamboleante
como el anterior.

CUADRO l
CUADRO COMPARATJVO ENTRE LAS DIFERENTES COMPA'IIJ\S l'ROOl 'CTORAS DE CE RI Eí'.A
INSTALADAS EN EL PJ\IS. CARGAS IMPOSITIVAS LOCALES Y NUMERO DE OBREROS) E~IPI.E,\00~.
1921.

Compañía

Carga Fiscal Anual
a Nivel
Estatal y Municipal*

l\o. ,le 1)hr.-ros

\o. di· 1•mpl..,ulo:-.

Cía. Cervecería Cuauhlémoc, S. A.
(Monterrey, N.L.)

s· 24.000.00**

1.1:111

60

Cia. Cervecera Toluca y México, S. A.
(Estado de México).

$

9,977.58

344

44

Cia. Cervecería Moctczuma, S. A.
(Orizaba, Vcracruz).

$32,640.96

187

--

Cia. Cervecería de San Luis, S. A.
(San Luis Potosi, S.L.P.)

$ 2,700.00

103

14

Cia. Cervecería Yucaleca, S. A.
(Mérdia, Yucatán).

- - - --

81

..

Cia. Cervecería de Chihuahua, S. A.
(Chihuahua, Chih.)

$

9,406.00

~9

10

Cia. La Perla, S. A.
(Guadalajara, Jal.)

$ 2,511.72

3'\

..

Cia. Cervecera Sabinas, S. A.

$

4,800.00

.32

3

$

1,895.84

...

.

(Sabinas, Coah.)
Cia. La Estrella, S. A.
(Guadalajara, Jal.)

*El impul'sto federal se sumab~ a las ,:ontribuciones locales. l:.ste

,y.:,

..

establecía a razón de un cincuenta por cien10 de lo pagado a nivel

estalal.

ºLa Ccrveccrí; Cuauht~moc pagaba aparte un por1."C1Haje sobre finca,¡: una cuota sobre el sueldo de sus empleados; y un impuesto
llamado de pat~ntc ~brc su t.'Cntro distribuidor en la dudad de Monterrey, Sin embargo, la cantidad anunciada arriba r('prcscntó ese año
el grueso de las contribuciones. La cuota~ moditkó en octubn: del'~ año por la cantidad dl· $64.752.54.
FUL'ntc : AGCNL, ramo ConL-CsionL'S 1921, y AGN, l)cpartamcnto dd Trabajo, c-280, e.3.

�En una entrevista hecha por el periódico citadino El poroenir al gobernador Juan M. García, se ventiló la problemática referente a la implantación
del impuesto a los licores. Al mostrar su
firme resolución, el mandatario comentó "que el Gobierno y el pueblo de Nuevo León verían con ·mucho agrado que
desaparecieran de nuestro medio todas
las fábricas -de licores, por supuesto-,
con lo cual saldríamos ganando mucho". 21
El gobierno de Juan M. García contó
con el respaldo del nuevo régimen, a diferencia del gobernante carrancista José E. Santos. Este , a principios de 19-20,
tuvo que retractarse del pretendido aumento en el impuesto. a la cerveza, y
buscar con esto un mayor apoyo político local ante la hegemonía política de
los militares sonorenses en el país.
El grupo empresarial encontró finalmente, en octubre, una fisura en el aparato político que aprovechó para terminar en un arreglo de mutuo beneficio.

(N

'°

La cervecera financiaría una parte
del proyecto de gobierno de García
- para lograr así una importante reducción en el rubro fiscal-, al otorgar un
donativo de $62,500.00 para la construcción de la "Escuela de Artes y Oficios".22 Dicha instancia fue uno de los
puntos del programa político de García
como candidato antes de llegar al poder.
Sin embargo, para su desgracia, el congreso local rechazó la partida para impulsar la mencionada escuela cuando
éste envió su iniciativa de ley. Paralelamente al donativo, García aceptó la retribución al fisco por ese año de sólo
$37,500.00 por el concepto de venta de

cerveza, más $27,252.54 de impuesto al
giro industrial. 23 . Esto significó que la
compañía se comprometía a emitir un
desembolso total -sumado el monto del
fisco al donativo para la construcción de
la escuela- de $127,252.54, para dar
"una prueba más de su desprendimiento
en pro de la institución popular", a la
vez que el gobernador demostró ante el
congreso, el deseo "de proteger la industria local y no lastimar intereses crea· · por 1os emdos" .24 El r·manciam1ento
presarios del proyecto político de García, que había encontrado obstáculos
en el Congreso local, no sólo fue una corrupción evidente del poder político, sino que también lo hizo vulnerable al
menor ataque. Su destitución en abril de
1922 fue una prueba de ello.

municipios al estado, y cubrir así la elevada cifra de trescientos quince mil pesos.26 Los préstamos de los particulares al gobierno volvieron a reactivarse.
El 8 de junio, el Congreso facultó al
ejecutivo para recurrir a un préstamo por
la cantidad de setenta y cinco mil pesos; los principales empresarios e instituciones privadas cedieron la cantidad
mencionada, a través de dos¡agos entre
el día 10 y el 22 de junio.2 En marzo
del siguiente año, el Ayuntamiento de
Monterrey y los bancos locales, acordaron nutrir al erario público con un
préstamo de estos últimos por la cantidad de treinta mil pesos, para pagar
"principalmente adeudos como sueldos
de Instrucción Pública y gendarmería
urbana". 28

La base de sustentación política de
Juan M. García rápidamente se desmoronó. En abril del siguiente año fue sustituido por el Congreso. Sin García al
frente del poder público, la cervecera
encontró peldaños legales para retener el
mayor tiempo posible la entrega del dinero acordado. El 18 de septiembre de
1922 - a un año de distancia-, el Congreso todavía excitaba al nuevo mandatario ·a proceder a '.'hacer efectivas las
contribuciones relativas a la ley de hacienda" corresfondientes a los años de

La ayud~ de los empresarios y comerciantes para reestructurar el apa•
rato y servicios públicos, también
contempló el aporte de treinta mil
pesos por parte de la Cámara de Comercio, para crear un cuerpo de
bomberos en la ciudad de Monterrey
en julio de 1923. La iniciativa surgió
cinco días después de un tremendo y
pavoroso incendio que consumió la
mayoría dtlas instalaciones de la negociación "J. Cram y Cía.", donde se
perdieron más de medio millón de
pesos en mercancías. 29

Reformas impositivas a la propiedad
urbana

El precedente impuesto por el go·
bernador Santos no tardó en ser retomado también por García. El primero de
julio de 1921, el Congreso estatal recibió un proyecto de reformas a la ley hacendaria de marzo. La retórica del ejecutivo argumentó una hacienda estatal
en bancarrota, siendo preciso "socorrer
a su nivelación para que el Estado sub-

1921 y 1922. 2

La hacienda estatal durante el mandato
de García buscó todos los medio~ para
proveerse de su alimentación. En marzo
de 1921, el gobernador se reunió con los
51 munícipes con el fin de· entrar en
arreglos para el pago del adeudo de los

sista": "Tomando en cuenta las dificilísimas condiciones por las que atraviesa
el Comercio en la actualidad -continuÓ-, había decidido modificar en algunos puntos la Ley de Egresos, dejar
sin nuevos gravámenes los giros comerciales y la propiedad rústica, hacer economías en los egresos y aumentar un
cuatro por ciento en los impuestos de la
propiedad urbana, de modo que siendo
ésta la que percibe mayores rendimientos por,el crecimiento de la densidad de
la población y por el innegable aumento
que recientemente han adquirido las
rentas de las habitaciones, sea ella quien
aporte un poco más de dinero al tesoro
pu'bl'1co,,.30 p or Io tanto, la cuota fiscal para las fincas urbanas aumentó al
doce por ciento al millar. Se contempló también entre las reformas una reducción mínima en las partidas para
"gastos extraordinarios", seguridad pública -a sólo 42 plazas- y en la "Banda
del Estado". 31

"alza inmoderada de rentas de casa ha- ros, la popularidad del gobierno y de sus
bitación, cobro de pisos, etc."33 AJ aurepresentantes subiría como la espuma.
mento de un cincuenta por ciento mensual en las rentas, se le cuestionó debido
a. La compañía de Tranvías, Luz y
a que los propietarios de bienes raíces
Fuerza Motriz de Monterrey
solamente sufrirían de un cincuenta por
ciento de aumento anual sobre las con~ª. primera en oponer resistencia a lapotribuciones del Estado. Las quejas asegul ~t1c~ de cuestionamiento sobre los priraron que tal inmoderación consumía la
v~leg1os gozados durante al antiguo rémitad del sueldo de ra~a mensual de la gunen, fue la compañía canadiense de
mayoría de los obreros. 4
Tranvías, Luz y Fuerza Motriz de la ciudad.
A fin de cuentas, el objetivo de Juan
M. García fue cumpliéndose. ¡\ este ritTodo se inició por una medida táctimo, la situación hacendaría del Estado ca del departamento de hacienda. A
mejoró notablemente para 1923. Según finales de 1921, el gobierno autorizó a
declaraciones del tesorero Francisco la compañía el cobro de una tarifa al
Garza Nieto, el déficit del año de 1922
consumidor de $0.18 oro nacional por
que consistía en SlOl,061.09 se rcduj~ kilowatio a partir de enero de 1922. Tal
considerablemente; para mayo del simedida se basó en los cien mil pesos
guiente año era ya solamente de mensuales que ésta se llevaba a Canadá
35
$29,566.48. A esta mejoría en las fi. sustentándose en una producción d~
nanzas públicas coadyuvaron también energía eléctrica cuyo costo era inferior
los cobros atrasados a los municipios, y a la producida en su país y en las ciudala aparente estabilidad poi ítica a nivel des de los Estados Unidos. Las razones
. , Las medidas provocaron gran agita- nacional.
eran obvias: la tarifa aprobada era un
c1on. Los primeros en protestar por la
cincuenta
por ciento más alta que la de
espiral inflacionaria que provocaría la El nacionalismo revolucionario de Juan
las
ciudades
norteamericanas, a pesar de
primer medida fueron los integrantes de M. García.
que
los
jornales
pagados en Monterrey
la Cámara de Propietarios dirigida por
correspondía~
sólo
a una tercera parte
~!céforo Zambrano. Argumentando lo La precariedad de la situación obligó a
de
los
que
recibía
el
operario en los EsInjusto del gravamen por recaer sola- Juan M. García a erigir contra toda contados
Unidos;
igualmente,
el combustimente en las propiedades urbanas, los sideración la necesidad de la recaudable
-chapopotevalía
la
mitad;
el agua
principales acapradores del suelo como ción fiscal. La regularización del sistema
utilizada
por
la
empresa
no
le
costaba
eran José Calderón, Manuel y Carlos hacendario que conllevó a un fin polítiBerardi, Virgilio y Hemán Larralde Eu- co y social no se dio sin que el gobierno un solo centavo; y su entrevista con el
fisco nunca se había entablado en virtud
lali~ San Miguel, Antonio Muguer~a y local impusiera sus razones y sus necesidel gozo de la concesión dada durante el
Jes\Js Montemayor entre otros, apelaron dades a causantes antes intocables, parporfiriato. 36
32
al amparo.
ticularmente a las firmas extranjeras.
García entendió con acierto la premisa
la severa actitud gubernamenEf aumento de la renta fu inminen- emanada de la revolución: imponer las tal ,Ante
la compañía logró el amparo ante la
te. El impacto provocó la organización necesidades de la reconstrucción estatal
justifica federal, y pasó el asunto a la
de_ una "Unión de Inquilinos" consti- a todo interés privado. Si este último
Suprema Corte para que dictara una retiuda el 29 de julio, que se quejó por el correspondía a inversionistas extranje- solución definitiva. 37
C;.l

°'

�La compañía elaboró un desplegado
a la población donde publicó y comparó
el precio del kilowatio/ hora en plantas
de. fuerza en el país, así como el tipo de
fuerza motriz utilizada para producirlo :38

compañía en la ciudad. Por la tarde, varios diputados ante el cóngreso local
auspiciaron una manifestación pública
en repudio a la empresa ~ apoyo a las
medidas gubernamentales. 9

CUADR02'
TARIFA Y TIPO DE FUERZA NECESARIA PARA LA PRODUCCION
DE ENERGIA ELECTRICA EN LAS PRINCIPALES CIUDADES DEL
PAIS.
1922

Ciudad

Cobro por
Kilowatios/h~ra

Ciudad de México
Tampico
Puebla
Guadalajara
San Luis Potosí
Nuevo Laredo
Torreón
Durango
Saltillo
Zacatecas
Mérida
Chihuahua
Monterrey .

La negligencia de la empresa provocó
una represión dirigida desde el aparato
estatal.
· El 3 de enero de 1922, por órdenes
directas del Gobernador, el alcalde procedió a derribar algunos postes de la

$ 0.30
$ 0.30

S 0.30 ·
· S 0.31
0.35
$ 0.35
$ 0.40
· S 0.40
l 0.40
$

$ O.SO

$ 0.60
'$ 0.60
$ 0.18

Tipo· de fuerza
hidroeléctrica
vapor (fácil acceso al
combustible)
hidroeléctrica .
hidroeléctrica
hidroeléctrica
vapor
gas
vapor
gas
. vapor
vapor
vapor
vapor (tarifa áutorizada pór el gobierno para el año de
1922).

clamaciones extranjeras tropezarían con
algunas dificultades, ya que la compañía
había sido organizada conforme a las leyes mexicanas; por lo que renunciaron.
en consecuencia los accionistas a sus derechos extranjeros según condiciones
impuestas por el entonce¡¡ general Bernardo Reyes.40
.
Mientras tanto el hostigamiento gubernamental se acentuó. Al esgrimir la
defensa de la seguridad pú_blica, el gobierno giró un~ comunicación al día siguientes para que la compañía sustituyera los durmientes de madera -en ciertas partes de la ciudad- por los de concreto; que en lugar de los postes de madera instalados para soportar las líneas
de fuerza eléctrica se instalaran de fierro; y finalmente, era imprescindible reparar "los cables conductores de corriente de alta tensión, en los lugares donde .
los ha ido encontrando en malas condiciones el Inspector _Técnico del Gobierno'_, 41
·
El Congreso manifestó · también su
apoyo. a través· del diputado Martínez
· Celis, quien .dijo en una entrevista el 7
de enero, "que la actitud asumida •por
el mismo gobierno en defensa de los intereses de ta-colectividad, iba r~uelta a
acabar con 106 monopolios y hacer cumplir la ley a todas las empresas qué ha~
4
venido burlándola sisteináticamente".

AJ mismo tiempo, la empresa fue vulPronto los sucesos acapararon la nerada. por las críticas del público, en
atención nacional. El día 5, el encarga- particular por los conductores de vehícu•.
do de negocios de Inglaterra en la ciu- los de la ciudad que exigieron, a través
dad de M~xico fue entrevistado por un de una _manifestación, que se dotara por
periódico capitalino sobre el problema parte de la- compañía a los tranvías ui'·
de la empresa de fuerza motriz en Mon- banos de frenos de aire, a fin d_e que ft
terrey. El encargado expresó que las re- . evitaran los accidentes ya frecuentes por

este tipo de negligencias.
~entamente, los intereses extranjeros
~vieron que so~eterse a la presión ejercida por . un gobierno que captaba cada
vez más la atención del público. Al llegar a Monterrey el 11 de enero uno
de los directores de la compañía -W. H.
Moore-, entabló una relación más sumi~ por i;arte de la empresa hacia el gobierno. .

b. La Junta de Mejoras Materiales
Pero la empresa canadiense no fue la
única afectada por este reacomodo económico dirigido por el naciente aparato
estatal. A principios de 1922, la Junta
de Mejoras Materiales de la ciudad -for~ada a iniciativa del ejecutivo.-, quedó
mte~ada por elementos del gobierno y
la Camara de Comercio, quienes aprobaron la aplicación de un impuesto extra a
las grandes empresas, para destinarlo a
la pavimentación de las principales arte. · d' 44 Asimismo, la recauda~~s cita mas.
cion estatal de rentas hizo una nueva revaloración de los giros industriales asentados en Monterrey.45
La colaboración de la oligarquía industrial regia con el gobierno revolucionario en este tipo de acuerdos, ·se contrapuso a la actitud expresada por la compañía
metalúrgica
norteamericana
ASARCO, que vio mermarse paulatinamente el fuero económico del que estuvo rodeado. Ahora, en marzo de 1922 la
protesta se canalizó en contra de la revaloración del giro industrial, así como ala
~ga de nuevos impuestos como el destinado a la pavimentación.46 Dicho impuesto era equivalente al diez por cien-

to del gravamen existente por concepto
de fundiciones.

La aparente "ingenuidad" de los argumentos . explicitados por la empresa
norteamencana, demostró el goce ilimi~ado de privilegios. Ante el cobro ·de
impuestos atrasados, la compañía fundamentó su disculpa diciendo que los encargados de ella "eran extranjeros en su
mayoría que ignoraban e ignoran las
leyes del país".
García sufrió el desafuero del Congreso en abil, pero la nueva administración continuó un dilatado pleito legal
c?nta la ASARCO, que promovió un juicio de amparo por no estar de acuerdo
con las nuevas cotizaciones. El conflicto
llegó hasta la Suprema Corte de Justicia
de México. 47
Los_pleitos ganados a las compañías
extranJeras -Tranvías y ASARCO- debilitaron sus posiciones y prestigio frente al gobierno local, especialmente si se
comparan estas derrotas con las notables
ventajas de las que habían gozado hasta
enton~es. Sin embargo, ambas empreaa"s,
a partir de 1923 volvieron a traer técnicos de afuera y a invertir en la mejora
de sus instalaciones, revisaron proyectos, reacondicionaron nuevas obras e
instalaron nuevas.
~-xigir a las compañías extranjeras y
facilitar hasta cierto punto las cosas a
!as em~resas naci~nales y a la oligarquía
mdustnal, fueron hechos contrarios desde el punto de vista de la política hacend~ria pero confluentes desde el punto de
vista del sostenimiento del nuevo estado.
Pelear a muerte contra la oligarqufa

regio~ontana hubiera sido políticamente rumoso -como lo verificaría para su
desgracia posteriormente García- no
' ·
so_, Io por su influencia política y econÓmica dentro y fuera de la ·entidad sino
por los muy concretos intereses q~e representaba en la economía en reacomocio en Nuevo León.

Derrusibe llel gobierno de García
Una tirantez en las relaciones entre los
empresarios locales y el ejecutivo, así
com~ un. may~r independencia y hegemoma de la Camara legislativa con respecto de los demás poderes públicos,
fueron las tendencias con las que se enfrentó el gobernador Juan M. García a
principios de 1922.
En el primer caso, la historia se originó en uñ hecho aparentemente sin
trascendencia. El 28 de enero, un · representante gubernamental -el Oficial·
Mayor de la Tesorería- fue obligado a
d~salojar la sesión ordinaria que los
miembros de la Cámara de Comercio
llevaron a cabo ese día por la tarde.
Tal suceso , fue interpretado por el
g?,bernad?r García como una provocacmn ha~1a eT aparato público, por lo
que tomo la radical resolución
"~ no recibir ni tratar con ningún
miembro de la Cámara de Comercio, ni a recibir a ninguna comisión
de ella mientras no se le demuestre
plenamente que tal actitud no tiende
a obstruccionarlo. Además de esto
-reiterÓ-, para el Gobierno no debe de haber puerta cerrada en tanto
que lo que detrás ·de ella se trate sea
correcto; y por lo mismo me parece

°'
C/1

�'

sospechoso que la Cámara de C~mercio quiera funcionar como sociedad
secreta o dándose apariencia de Jun.
. d ,,48
ta de conspira ores .
Las imputaciones gubernamentales
hacia una de las instituciones de mayor
reconocimiento de la sociedad regio~
montana no sólo demostraron la
rápida di~olución de los valores porfiri~nos sino el enfrentamiento de lo mas
rep;esentativo de la burguesía urbana
con un poder público estatal renovado
en su política. Las estrechas y amables
relaciones entre el general Bernardo Reyes y la alta esfera social quedaro_n
abruptamente enterradas en el devemr
revolucionario.
Los empresarios no tardaro~ en de~3:
sentir todo el peso de su poder. La critica furibunda de e~te último hacia la
"comuna empresarial" a la que llamó
vulgarmente "junta de conspiradores",
hizo que la Cámara no se portara co~o
una "institución al margen de la ley smo
todo lo contrario, por encima de ella, al
no poder
"aceptar que la honorabilidad de todos y cada uno de sus miembros,
quede a merced del juicio arbit~ario
de cualquier Autoridad por_alta que
.
'd ura,,.49
sea su mvesh
La contraofensiva empresarial agitó
todos los mecanismos que fue labrando
lenta y sigilosamente durante el conflicto armado. Su influencia dentro de la
sociedad regiomontana fue tan vasta como la organización -humana y técnicade sus proyectos industriales Y de comercialización.

El talón de Aquiles del gobierno de
García fue la corrupción y el amparo a
los juegos de azar. Sobre él di? la estocada la burguesía citadina. Mientras el
altercado con la "comuna empresarial"
acaparó la atención del público por ~spacio de varios días, el amparo del cabildo municipal hácia los juegos de-azar en
especial a "La rifa zoológica" - la c~al
aportaba una cantidad generosa de impuestos y corrupción-, fu~ duramente
atacado por la prensa escnta y por un
numeroso grupo de empresarios, comerciantes y propietarios.
Dichos personajes enviaron a través
de )as instituciones que los agrupaban
-como fue la Cámara de Comercio entre otras-, un telegrama al presidente
Obregón pidiéndole su intervención en
· da n'fª;5 o.L.ª. conrepulsa a la menciona
testación de Obregón al dia siguiente
_ 18 de marzo-, no sólo manifestó un
repudio a la tolerancia_ ~emame~tal
hacia el juego, sinq p1d10 encarecidamente al gobernador García la supresión de tal actividad, "que tan directamente afecta al prestigio de su Administración y lesiona seriamente intereses general~s de la enn'dad"51
.
El telegrama de Obregón fue comprendido. Tres días de~pués en ses~ó~
extraordinaria, el cabildo determmo
clausurar la rifa para evitar así " un enfriamiento de las relaciones entre el Gobierno del Estado y el Ejecutivo de la
Unión,,, quien "fne sorprendido en su
buena fé por un grupo de personas enemigas políticas del Gobierno del Estadé.52
La rifa fue .finalmente clausurada, pero la ira•del gobierno se revirtió hacia los

comerciantes. El cabildo prometió elaborar un proyecto_de "derrama proporcional entre el comercio de Monterrey,
para que sustituya los impuest~~ que se
dejarán de recibir por la supres1011 de la
Rifa"_53
El rápido desgaste de García, redundó en una serie de fisuras políticas dentro de los supremos poderes del Estado.
El golpe de gracia lo dio la ~áma~a de
Diputados. El primero de abnl, al inaugurarse las sesiones del año, un grupo
homogéneo y mayoritario de legislad~
res aprovecharon la pérdida_de autondad del ejecutivo para atacarlo duramente por haber violado la ley "pasando por sus preceptos, al inmiscuirse en
asuntos de materia electoral, fallados
por la Cámara".54 El problema radicó
en una iniciativa de García entregada a
la Cámara donde pidió el desafuero de
dos . diput~dos integi:antes de la misma
"por no tener la edad necesaria -25
años- para ser representantes populares ,,. 55

gran

Tras una
confusión dentro del
recinto, los diputados descontent?s lo
abandonaron e instalaron su propia le~
o-islatura en el Hotel TerminaI.56 Los
días siguientes.sirvieron a los diputados
disidentes para elaborar cargos concretos contra el Gobernador, llegándose ª
presentar la opornmidad definitiva el 3
de _abril. Al presentir García haber fer•
dido el apoyo del centro, se traslado ~te último día hacia la capital de la Repu·
blica para conferenciar el asunto con.el
Secretario de Gobierno, Plutarco Ehas
Calles.
· · aprovechó la
El congreso mayontano
ocasión; desaforó al Gobernador por ha-

her salido del territorio nuevoleonés sin
permiso de la Cámara, y designó como
substituto a uno de sus miembros, al
doctor Ramiro Tamez.57

zación de los regímenes postrrevolucionarios. Estos, conforme encontraron
una mayor estabilidad, eliminaron los
arreglos temporales -que entablaron
con otros grupos sociales- que los colocaban en una posición de debilidad y
desventaja.

Tamez gobernó hasta fines de 1923,
año en que volvió a entregar el poder al
general y cacique local Porfirio G. González. Su mandato se caracterizó por
Recapitulación
evitar los conflictos con la sólida burguesía industrial, para sentar este pre- A partir del triunfo maderista de 1911
rrequisito como fundamental para la so- se debilitaron los mecanismos tradiciobrevivencia de todo alto funcionario nales de dominio público. Los años de
constitucional a partir de 1922.
la revolución en México fueron de dispersión del poder político, por ende de
Por lo tanto, no es de extrañarse que destrucción del poder central; lo que
en enero de 1923, el Congreso haya ac- frecuentemente se tradujo en una recucedido a una petición enviada por la peración de los poderes regionales.
compañía -y apoyada por el Gobernador- otorgándole una concesión en maEn Monterrey fue la burguesía de
teria de impuestos casi inaudita, ya que antigua raigambre la que pudo defender
la Carta de 1917 estipuló la eliminación mejor el poder. A diferencia de muchas
de este tipo de concesión y exención de regiones, el poder no estuvo verdaderaimpuesto, que florecieron durante el mente en quienes tenían las armas; cierporfiriato. La nueva concesión estipuló tamente, en este caso puede sostenerse
el pago al Estado, por término de diez que los gobiernos locales fueron fructíaños, de la cantidad de cincuenta mil pe- feros y relativamente estables mientras
sos anuales, y al municipio por el mismo contaron con el apoyo de la Cámara de
término de años, la suma de dieciocho Comercio, que agrupaba a la mayoría
mil pesos al año. Comprometiéndose la de la burguesía. Su fuerza fue tanta que
misma, a invertir en sus instalaciones un pudo lograr por sí _misma ser interlocumillón de pesos, y depositar como ga- tora directa del poder central.
rantía en la tesorería estatal, la irrisoria
cantidad de quinientos pesos. 58 El térLas multitudinarias manifestaciones
mino de los diez años nunca se cumpli- citadinas, la presencia obrera y la anarría, ya que un nuevo decreto del Con- quía que hizo presa al aparato público
greso, fechado el 7 de noviembre de por algunos años, inmiscuyó a la gente
1927, declararía la concesión del 17 de del pueblo como raras veces en los asunenero de 1923 como "insubsistente por tos de poi ítica local. Esta coyuntura
anticonstitucional".59
diu cabida a una alternativa empresarial
La derogación de la concesion de
1927, no sólo pone en evidencia sino
demuestra el largo proceso de legitimi-

al margen de las instituciones tradicionales - simbolizadas en el rápido desmoronamiento del antiguo sistema de
control social- que cubrió de una mane-

ra por demás exitosa los frecuentes vacíos de poder en Nuevo León.
Pero esta alternativa representada en
la "c_omuna empresarial" no mostró
mayor interés en desviar su atención en
los asuntos públicos, más allá de resolver problemas inmediatos. La oligarquía
industrial siempre fue renuente a descuidar por un tiempo considerable los intereses económicos que ella representaba.
La Cámara de Comercio siempre estuvo
consciente de que sin su apoyo ningún
gobierno local lograría sostenerse.
La representatividad de los intereses
comerciales a través de uno de los miembros de la "comuna empresarial" en el
cargo público de mayor jerarquía en el
estado, había sido ya experimentado en
los años de 1917 y 1919 durante el
mandato de Nicéforo Zambrano, rico
negociante y acaparador nato del espacio · urbano. Entre 1921 y 1922, Zambrano continuó favoreciendo a los empresarios citadinos desde su cargo de
cónsul en la ciudad de San Francisco,
California.
La tendencia general de los gobiernos
revolucionarios en Nuevo león desde
1915 fue su c7inservadurismo y su apego
a suavizar las reformas sociales que propugnó la práctica constitucionalista en
todo el país. La última administración
carrancista no tardó en entrar en conflicto con la burguesía regia. Su representante resultó conservador, sí, pero
fiel reflejo del autoritarismo burocrático que caracterizó al centralismo carrancista en su ocaso. La falta de tacto
político por parte del terrateniente y
generalJosé E. Santos, sólo exacerbó los
conflictos políticos, sociales y económi-

�cos locales.
Las elecciones estatales para nombrar
a las nuevas autoridades públicas en
1921, llevaron -con la anuencia de la
rancia burguesía- a uno de sus jóvenes
miembros incorporado a la "comuna
empresarial" en 1912. El augurio de que
la nueva administración navegaría viento
en popa y con la misma estabilidad como lo hizo Nicéforo Zambrano, pronto
se convirtió en quimera.
La ambición de Juan M. García de
querer maniatiar a la "comuna empresarial", redundó en un estrepitoso desastre
que recordó al radical gobierno de Antonio l. Villarreal en 1914. Para 1922, el
.estricto control ejercido por la "comuna
empresarial" en la estructura de poder
existente en Monterrey y en consecuencia en el Estado, quedó en clara evidencia. La importancia de los intereses de
la burguesía prerrevolucionaria en Monterrey fue tanta, que fue capaz de lograr
por _sí" misma ser inter~ocutora directa
del poder central. A nivel local, la prensa escrita -en particular El porvenir,
fundado en enero de 1919- y las Cámaras satélites a la de Comercio como la de
pequeños comerciantes, propietarios y
agricultores, manifestaron ser voceros
del ímpetu del capitalismo nacional de
los grandes empresarios.
Juan M. García sólo inauguró el inicio de una triste etapa hegemonizada
por la corrupción y la anarquía pública - entre 1921 y 1927, ocho administraciones cruzaron fugazmente el palacio estatal de gobierno. La purificación
de la imagen contrarrevolucionaria de la
oligarquía industrial en esta etapa, sólo
ayudó para que asumiera la "misión"

de defender al pueblo de los vicios de
sus gobernantes revolucionarios, de sus
tonterías, de sus indisciplinas, de sus relajamientos.
Esta es la oligarquía industrial de
Monterrey, que pronto se volvería paradigma del empuje y de la vanguardia capitalista de la rancia burguesía mexicana.

Notas
l. AGENL, Ley ·de Hacienda del Estado de
Nuevo León de 1920, p. 3.
2.lbid. p. 6.
3.AGENL, Informe rendido ante el Congreso por el Gobernador del Estado Nicéforo Zarnbrano, 1917-1919, s/p.
4.AGENL, Concluidos, 1920.
5.AGENL, Ley de Hacienda de 1920, p. 8.

17. El porvenir, 24-26 de febrero de 1921,
p.p. 1 Y. 8.
18.E/ porvenir, 29 de julio de 1921, p.p. 1
y 8.
19.Datos extraídos del AGENL, Concesiones, 1921 y AGN, D de T, c-280 y e-3.

20.lbid.

43.El porvenir, 12 dé enero de 1922, p. l.

45.Ibid.

23.lbid.

46.Ibid.

24.El porvenir, 18 de octubre de 1921, p. l.

47 .!bid.

25.AGENL, Congreso del Estado, 1922, 18
de septiembre de 1922.

48.El porvenir, 29 de enero de 1922, p. l.

26.La· reunión contempló también a los jueces civiles del estado y a los recaudadores municipales. El porvenir, 21 de marzo
de 1921, p. l.
27 .AGENL, Minutas, 1921, c-518.

29.El porvenir, 21 de julio de 1923, p. 4.

8.AGN, DGG, c-3, A. 2.00.31, e-31.

30.El porvenir, 1 de julio de 1921, p.p. 1, 6 Y
8.

10.lbid.

31.El porvenir, 20 de agosto de 1921, p.1,6
y 8.

11.El porvenir, 19 de mayo de 1920, p. l.

32.El porvenir, 30 de julio de 1921, p. 4.

12.El porvenir, 17 de febrero de 1921, p. l.

33.AGENL, Concluidos, c-2, e-773; Y D
porvenir, 18 de agosto de 1921, p.p. 2 Y4.

49.t

porvenir, 31 de enero de 1922, p.p. 1 y

SO.El telegrama enviado a Obregón con fecha
del 17 de marzo era firmado por la Cámara
N_acio~al de Comercio, la Cámara de prop1etanos de Monterrey, Unión de Comerciantes al menudeo y pequeños industriales de Monterrey, y por el Círculo Mercantil Mutualista de Monterrey, en El porvenir, 19 de marzo de 1922, p.p. 1 y 2.

51.Ibid.
52.Sesión del cabildo del 21 de marzo en El
porvenir, 22 de marzo d·e 1922, p.p. 1 y 4.

53.lbid.
54.EI porvenir, 1 de abril de 1922, páginas

13.El porvenir, 19, 20 y 21 de febrero de
1921, p.p. 1 y 4.

34.Ibid.-

14.El porvenir, 22 de febrero de 1921, p. p.

35.El porvenir, 29 de mayo de 1923, p. 6.

extras, p.p. 1 y 2.

55.lbid.
56.Ibid.
57 .EI porvenir, 4 de abril de 1922, p. l.

36.El porvenir, 4 de enero de 1922, p. l.
58.AGENL, Concluidos, 1923, c-1.

15.AGENI:, Secretaría de Fomento, 1921,

16. !bid.

42.El porvenir, 8 de enero de 1922, p. l.

44.AGENL, Concluídos, 1922, c-7, e-764.

7. El porvenir, 29 de julio de 1921, pp. 1 y 8.

Ley de Hacienda estatal de 1921.

41.El porvenir, 7 de enero de 1922, p.p. ly 5.

22.AGENL, Concesiones, c-25, e-276, y El
porvenir del 18 de octubre de 1921, p. l.

28.El porvenir, 3 y 7 de marzo de 1922, p. l.

1 y 4.

40. Entrevista reproducida en El porvenir, 6
de enero de 1922, p. l.

21.El porvenir, 24 de junio de 1921, p. 8.

6.Protesta de Francisco G. Sada en AGN,
DGG, c-3, A.2.00.31, e-31

9.Ibid.

39.El porvenir, 4 de enero de 1922, p. l.

31.Ibid.
38.El porvenir, 7 de enero de 1922, p. l.

59.P.O. del 9 de noviembre de 1927, p. 1, decretado por el Congreso el día 7 del mismo.

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�COLABORAN EN ESTE .NUMERO:

ALICIA E. QUINTANILLA. RegiomonJULES LAFORGUE. Murió hace cien escrita una teS1s sobre la narrativa de tana. Miembro de los talleres literarios
años (1887) apenas cumplidos los vein- Elena Garro.
del ISSSTE dedicados al tema de la fantisiete. Uno de los tres grandes poetas
SILVIA MIJARES. Titulada en odonto- tasía en la literatura y a la obra de Elefranceses nacidos en Montevideo Qos
logía y filosofía . Ha ocupado cargos na Garro y de Octavio Paz.
otros dos: el Conde de Lautréamont y
directivos dentro de la Universidad AuJules Supervielle). "Su poesía es la poetónoma de Nuevo León y su Sindicato. OSCAR FLORES. Egresado del Colegio
sía de la desesperación, del fracaso y del
Ha publicado ensayos sobre teoría del de Historia de la Facultad de Filosofía y
humor negro. A una cultura filosófica arte y filosofía latinoamericana, y sobre Letras, en la UANL, cursó una maestría
fuerte y un poco pesada une su talento
autores como Kafka, Hegel, Antonieta en historia en el Colegio de Michoacán;
natural para entender y aprovechar el Rivas Mercado y José Vasconcelos. el texto que aquí se incluye forma parte
genio de la poesía popular. Es uno de
de la tesis que presentó para obtener dilos pioneros del verso libre, que ni si- LIBERTAD GONZALEZ HERNAN- cho grado.
quiera los románticos se habían atrevido DEZ. (Monterrey, N.L., 1961). Egresaa usar." (Robert G. Escarpit). Influyó da del colegio de Letras Españolas de ROSA MARIA GUTIERREZ. Actriz y
en Lugones y en López Velarde.
la Facultad de Filosofía y Letras, en la directora de teatro. Egresada del ColeUANL. Actualmente cursa la maestría gio de Letras Españolas de la Facultad
PABLO FLOREZ. Monterrey, N.L.,
en Letras, en la División de Estudios de Filosofía y Letras, en la UANL, don1933. Pintor, dibujante, grabador. EstuSuperiores de la misma Facultad, y se de imparte clases actualmente.
dió en el Taller de Artes Plásticas
desempeña como profesora de planta.
(UANL) y en La Esmeralda de la capiMIGUEL COVARRUBIAS. Monterrey,
tal. Ha obtenido premios en pintura y
N.L., 1940_ Poeta, narrador, crítico lien escenografía desde 1961. Maestro de MARIA EUGENIA MUDROVCIC. Ejer- terario. Es autor de una decena de lisus especialidades en las escuelas de Ar- ce la docencia en Buenos Aires. Obtuvo bros, entre ellos: Minusculario (prosa
tes Plásticas "Pablo Livas" y Arquitec- el grado de doctora en la UNAM con poética), Papelería (ensayo), El segundo
tura de nuestra Universidad; dirigió la una tesis sobre Carlos Fuentes. Traduc- poeta (poesía), Custodia de silencios
primera de éstas en diferentes épocas. tora de inglés, alemán, francés y yugoes- (relato), Pandora (poesía). Profesor de
lavo.
letras en esta Facultad desde 1970. DiLEO SPITZER (1887-1960). Lingüista
rector de Deslinde desde el número 10.
considerado como "uno de los padres de CARMEN ALARDIN. Ver Deslinde 14.
la estilística moderna", es también un
MINERVA MARGARITA VILLAromanista distinguido. A obras señeras IRMA BRA"N°A. Nació en Torreón, Coa- RREAL. (Montemorelos, N.L., 1957).
de la literatura española les dedicó múl- huila. Licenciada en ciencias de la co- Egresada del colegio de sociología de la
tiples ensayos, entre ellas, las del Arci- municación. Este año concluye la maes- Facultad de Filosofía y Letras, en la
preste de Hita, las Coplas de Manrique, tría en letras españolas, en la UANL. En UANL, donde ejerce la docencia desde
San Juan de la Cruz, Góngora, Cervan- Monterrey ha sido docente y colabora- 1979. En 1986 obtuvo el Premio Plural,
tes ... Libros de Spitzer en español: Lin- dora de El norte.
en poesía, y el Premio Nuevo Reyno de
gü(stica e historia literaria (Gredos,
León, que otorga la Casa de la Cultura
1974) y Estilo y estructura en la litera- MARIA ESTHER GONZALEZ GON- de Monterrey. Ha publicado Hilos de
tura española (Crítica/Grijalbo, 1980). ZALEZ. Licenciáda en letras. Actual- viaje (poesía) y Juegos cotidianos
mente cursa la maestría en letras espa(cuento, volumen colectivo).
JOAN F. MARX. Doctora en letras his- ñolas en la UANL. Profesora del Sistepánicas. Profesora e investigadora en el ma de Educación Abierta en la misma
Department of Foreign Languages (Mu- Universidad ..
o hlenherg College, Pennsylvania). Tiene
t--

�MERCADOS Y MERCADO

lfACIONAL EN EL SIGLO XIX
~co, Argentina, Paragwiy

ldlma, Cuba y Espafia)
Afio n. número 4
julio-diciembre ck 1987

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                <text>Deslinde, Revista de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, 1987, Vol. 6, No 18, Octubre-Diciembre</text>
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                <text>Mendirichaga, José Roberto, 1944-, Coordinador Editorial</text>
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                <text>Nuncio, Abraham, 1941-, Director</text>
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                <text>Salazar, Humberto, 1959-, Secretario de Redacción</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Mitología azteca</name>
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        <name>Pedro Salinas</name>
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        <name>Risa amarga</name>
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        <name>Surrealismo francés</name>
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1

�UNIVERSIDAD AUTO NOMA DE NUEVO LEON
RECTOR: Ing. Gregorio Farías Longoria
SECRETARIO GENERAL: Ing. Lorenzo Vela Peña
1

FACULTAD DE-FILOSOFIA Y LETRAS
DIRECTOR: Lic. Bernardo Flores Flores
SUBDIRECTOR: Lic. Ricardo Villarreal \rrambide
SECRETARIO ACADEMICO: Lic. José ~Iaría Infante

·1

REVISTA DE LA FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
NUMERO 17 / VOLUMENI/I / JULIO-SEPTIEMBRE DE 1987

1

1

l.1

CONSEJO EDITORIAL
Lic. Nora Berumcn de los Santos
Lic. 1\1artha Casarini
Lic. Armando Gonzálcz
Lic. Miguel Conzález
Lic. María de los Angeles Pozas
Lic. Genaro Saúl Reyes Calderón
DIRECTOR
Miguel Covarrubias
SECRETARIO DE REDACCTO!\
Humberto Salazar
OFICJ 'AS
Facultad de Filosofía y Letras. liAl\ L.
Ciudad Universitaria. san Nicolás de los Garza, 1\. L.
:\IEXICO

Publicación trimestral.
Precio del ejemplar: Sl,000.00 \J.~.

�SUMARIO

4

BERTOLT BRECHT
La voz del enemigo

7

JOSE LUIS OROZCO
La formación del estado corporativo en los Estados Unidos

7oIRMA BRAÑA

Algo más sobre la conversión de Sor Juana

·73 ALFONSO RANGEL GUERRA / HUGO PADILLA
Dos revistas de Monterrey

CHARLES BUKOWSKI

13 Los mellizos

15

JOSE MARIA GONZALEZ
¿ Crisis de la democracia representativa?

DIONICIO MORALES

23 El caracol

HERON PEREZ MARTINEZ

2 5 Los refranes exclamativos
DE LA COLINA
38 JOSE
Poesía: moneda para comprar nada

COVARRUBIAS
40 ElMIGUEL
ultraísta Pedro Garfias

43

MENNO VELLINGA
Amor latino: ejemplos de la cultura popular

SUSANA BIANCHI / NORMA SANCHIS

5 6 Las madres de Plaza de Mayo: la politización de lo doméstico

6 2 FIDEL CHAVEZ
El regreso

Ilustran estf' número viñetas de Gerardo Cantú

�LA VOZ DEL ENEMIGO

Bertolt Brecht
CUANDO LLEGA EL MOMENTO DE MARCHAR

...

Cuando llega el momento de marchar, muchos no saben
que su enemigo marcha a la cabeza.
La voz que les ordena
es la voz de su enemigo.
Quien habla del enemigo
es el propio enemigo.

LA MASCARA DEL MAL

De mi pared una talla de madera japonesa pende:
máscara de un demonio maligno, barnizada de oro.
Compasivamente veo
hinchadas las venas de la frente, reveladoras
de cómo fatiga ser malvado .

Wenn es zum Marschieren kommt
Wenn es zurn Marschieren kommt, wissen vielc nicht / Dass
ihr Feind an ihrcr Spitze marschiert. / Die Stimme,
die sie kommandiert / Ist die Stimme ihres Feindes. /
Der da vom Fcind spricht / 1st selber der Feind.

Die Maske des Bosen
An meiner Wand hiingt ein japanisches Holzwerk / Maske
eines hosen Diimons, hemalt mit Goldlack. / Mitfühlend
sehe ich / Die geschwollenen Stimadem, andeutend /
Wie anstrengend es ist, hose zu sein.

�FORMACION
DEL ESTADO CORPORATIVO
N LOS ESTADOS UNIDOS

José Luis Orozco
EPITAFIO
De los tigres escapé.
\ chinches alimenté.
Y devorado me sé
por puras mediocridades.

Epitaph
Den Tigern entrann ich / Die Wanzen
erniihrte ich / i\.ufgefressen wurde
ich / Von den \1ittelmiissigkeiten.

Ver,ione, de Miguel Covarrubias

ciencia :-in adjeti\·o:, parrce rc&gt;eminicio del :,iglo la pmprctiva
binista ori¡dnal. lo cirrto c&gt;s que, rn
plano de las ciencia:. de la conducta
meamericanas, el e,,¡ueleto corporatifill ae instala rnmo el referente episte..lógico articulador del pluralismo, la
aaúnistración científica \', afio,, más
lllde, del e:,tructural-funcionali:.mo. A
~ optica , penceriana puede justamente
lllihuirse el &lt;JU e. ~11 í donde :\larx desCllre el potencial ~ocializador de la or,-.ción capitalista, el ren~micnto
-1 norteamericano no dc&gt;scubra :-ino
■ potencial individuali:,ta ) rlitista. \J
aonimizar la:, pauta;; de la administraaon emprr:-arial ) la nueva tecnolo¡;ía
idustrial con la catrgoría de la raciona&amp;dad, al volver antitética~ la drrnocracia
la eficiencia, la corporación puede clelale a paradi~rna políticamrnte univerlllizable. \ sí, la corporación pro) reta
• modelo ideal de las relaciones indusbiales ) financiera. hacia las relacione:,
llciales ) políticas ) reduce el espacio
lllre la microeconomía cm pre:-arial ) la
lllcroeconomía política.
1111

lndustrv. William Ghcnt, socialista, vr a tica creativi,ta ) productivista de la,,
la cor¡;oración irrewr:,iblf'rnrntr engra- élites.
nada en rl ,;istema inrlu~trial ) anuncia,
más al tono de los reeorsi de Vico que al
Esceptico an te una drmocracia políde la pro¡rre,-ión histúrica dr \larx, rl
tica vi"ta como "producto tardío ) arreencuentro con el feudalismo, "fruda- tificial·•. carrnte ele "iclralrs especiales
fürno henr\olo ,. ,i bien. Finalmente, de vida•· , '·naturalmente celosa de la
sindicalista, Samurl Gornp&lt;'r:, invita a la grandeza•·; Santa) ana se inclina con :,U,;
clase ohrcra al business unionism pon¡uc coterráneo,. dr la l\ u&lt;'va Inglaterra rn
rl trust r:- rl modelo dr la acti\idad fa, or de la rmincncia. ··La teoría clrmoasociada ) porque, en las condicionrs crática ~e rquirnca a todas luce:, ,;j se
corporativa,; modPrna,,, la trO¡!e conscio- imagina qur. la &lt;"minencia no C:,, naturalusness ocupa ahora el lugar de la class menl&lt;' rrpre,;entati,a. La eminencia es
consciousness.
sintética } rrpm;enta lo &lt;¡uc sintetiza·•.
\nte rl puehlo incapaz de crear al 1-:,taPero 1•1 paradi¡..rma corporativo no :,,e do, rapaz "irnplcmrnte de controlarlo
circun:,cribe a ofrecer la utopía organi- rnvidio,,a ) torpernenlt', ~anta)ana
zativa ) oprrativa del capitali~mo. \n- apunta qur " rl F,tado admini,trarlo e,..
te el populi. mo que reclama rl r&lt;'lorno una prodigiosa maquinaria hi::.tórica que
a la democracia a¡..rraria o ante rl perio- va autocreándo~r. Lo., \otos populares
dismo muckraker que rnarhola la ba11- jamás han &lt;'stahlecido la familia, la prodera del liherali:,mo reforrni,-ta 1, aqur.l piedad pri\ada, la,.. práctica:, religio,a:,
bo:,t¡ucja y alimenta los im prrativos ca- o la,. frontera:, intt&gt;rnacionale~. La:, instegóricos de la rrcomersión industrial titucicmrti, lo:, irlrales } los adrninistrade la sociedad nortearnrricana. Promo- dore, prrl&lt;'necen todo,. a una categoría
vida por la gran figura crn pre;;arial ) que jamás pudo haber ;-.ido producida
política del tirmpo, por \larcu:, \Jonzo por la,; clase:- popularr,, ,._ Ante el soHanna (1837-1904). la c·orporaciém drja calisrno )' rl rrfonnisrno. Santa) ana rs
Ni siquirra el :,ocialismo norteameride ber un mero instrumento administra- claro: ''Si la d,·mocrada ~ocial pudi&lt;·ra
Cllo &amp;e :;u,trae a la ilu::;ión corporativa.
dor \ movilizador de f'apital para con- nutrir una nuern ci\'ilización a partir
F.dw•d Bdlarny, nacionalista, gira en vrrti;se rn un porkr moralizador en tan•
dl'I pueblo, esta nueva civilización sería
•nersiom•, novelada, sohre la sociedad
to la eficacia, dentro rl&lt;" la nue\·a línea má,. profunda ~ má penetrante c¡ut· la
r.i.. de la impugnación a la empresa dr i&lt;leas, es moral rn sí. Por otra partr,
nuestra. Prro indudabl,•mentr que no
tlpítalista a la biemenida a la utopía
acercánclo,-e más a la filosofía poi ítica, ¡,uedr. Lo que trnrrno:, drscansa en la
ij Gran Trust ) su corporativismo sin
la corporaciún traza natural ) orgánica- conquista ) la conwr,i(m, rn el lidrrazflpitaljlllllo, dominado rxclusivamrnte
mente los parámetros r&lt;'ales de la volunla capacidad v el talento de una ,:lite tad i.ocial. En medio de la rnluntad rfo go ) la irnitacitÍn, en la surieriorid;irl y
lllhiatriai que, pr~sagiante de lo:, Sovirts, pod1·r indhiclual a la \\'illiam James ) la :.urnisi,ín. Aliolir la ari~tocracia en el
11eabeza al ·•rjército industrial·· del fu- la voluntad de poclrr colectivo-nacional sentirlo drl privilegio social y la autoridad ~antificacla sería amputar la foente
'- W'tlliam Demarr,t Llovd, rc&gt;formisa la ]osiah Ho) c·c•. GPorgc Santayana de la cual ha dimanado ha:-ta ahora toda
gira igualmente de la c~ítica al "tri2
de la imitación" que el pueblo de- (1863-1952) sanciona en 1905 una nul'- cultura".
"8dir a la corporación } eleva como va teoría dr la racionalidad que, todavía sin las connotaciones corporativas
La enunciación drl cliti,mo rnrporaIOcial al publiNeromg Captain of
ulteriores,. abre el camino para una mís- tirn no puede empero dar,;r f'n los tra--l

flmr al

�Bentley man:.iene al laissez faire como excelencia, Marcus Alonzo Hanna. En
d mrcanismo de ajuste de los intereses, Hanna, Croly encuentra personalizada b
el corporativismo dirigista a la Croly dialéctica del interés empresarial y el inplantea un estatismo mercantilista que terés nacional. Arquitecto de sus planes,
no subordina a las corporaciones sino las ingeniero de su maquinaria, "fuente
concierta y coordina en función del in- real de la energía" del Partido Republi,
terés nacional. De esta forma, el verti- cano durante la decisiva campaña eleccalismo político de Croly ofrece la posi- toral de 1896, Hanna encarna el nuevo
bilidad de que, depurado de su irracio- prototipo político pragmático y mananalidad y sus desaciertos europeos, el gerial. Irn perialista hacia afuera, corponacionalismo coincida con la democra- ra ti vista y sindicalista hacia adentro,
cia y se trad uzca en la eficacia adminis- s:. magro conocimiento de la econom~
trativa nacional. Lo cual no equivale al y la historia lo desti'na paradójicamente
reino de la burocracia: de permitirse su a simbolizar la más lúcida pr&lt;Jl(ma cor·
interferencia, aclara Croly, "la flexibili- porativa. "En la medida en la que sus
dad y la acometividad, características de negocios y su vida poi ítica habían cirnuestra organización económica nacio- cunscrito su experiencia personal, sus
nal existente, desaparecerían lentamen- teorías eran correspondientmente
te". El elitismo corporativo asume un parciales e inadecuadas. Pero su expe·
contexto nacionalista. "La ventaja pecu- riencia personal en todos los asped~
liar de la organización de la industria humanos de los negocios había sido lar·
americana que ha sido forjada gradual- ga y edificante, y el pensamiento end
se reflejaba se volvía por igual lomente durante los últimos cincuenta cual
.
.
,, 5
años reside precisamente en la oportuni- mmoso y smcero .
dad que ha ofrecido a _los hombres de
Si en 1909 y 1912 el elitismo corpohabilidad excepcional para llevar a cabo
un trabajo económico realmente cons- rativo se mueve en las coincidencias en·
tructivo. El interés público nada tiene tre democracia y nacionalismo, para
que ganar con la mutilación o la destruc- 1914, y al contaclo con el taylorism~!
ción de esas instituciones económicas la administración científica, la rnd
ca del liderazgo industrial y poiítico ~
nacionalizadas ".4
A lo interno, la corporación queda torna más pautada e impersonal. ~~
como la selectora del mejor liderazgo Croly da constancia de un "espiritl
económico; a escala social y derivado de científico" que se introduce con_~
allí, el nuevo elitismo a la Croly, a la métodos en "la maquinaria capitafista.
incrementar. "la plusvalía ecOOo"
Walter Weyl y a la Walter Lippmann, .y lo"ra
h
•
mica
de
la cual depende la csperaDU
Pero si los modrlos de la política de eleva a la corporación a generadora y
11
presión que dibuja Bcntley se ·'oprracio- distribuidora de la plusvalía social. El la liberación humana". Al tono de
nalizan" hasta años después, la "nurva arte del Estado consiste entonces en tiempo y su país, Croly confí~ ¡¡(di
síntesis'' entre el corporativismo y el na- adecuarse a la dinámica productiva de en una ci;n_cia "pacie1~te, rcílex'.:ª•~
cionalismo norteamericano se presenta la corporación, en reconocf'r en ella la tica, orgamca y dcsmtercsada ·
rn 1909 con The Promise of American fuente verdadera del liderazgo, y Croly ella, con su disciplina, con su feU~
Life de ITerbcrt Croly (1869-1930). Al lo documenta pocos año~ más tarde en of spirit, la auténtica democra~ lt!
lado del pluralismo negocialista que en su apología del héroe corporativo por dustrial deviene alcanzable. Lej08

zos de un aristocratismo tan abierto como el de Santayana. El gran viraje intelectual norteamericano consiste precisamente en i:·..,,::rtar a la corporación dentro del proceso competitivo-democrático y, una vez legitimada allí formalmente mostrar a los dispositivos corporativos corno los únicos capaces de conciliar
la democracia y la eficiencia. Creador incuestionable del pluralismo corporativo .
Arthur Bentley (1870-1957) registra el
agotamiento bajo las condiciones modernas de la política centrada en torno
al individuo, a la clase social y al Estado.
En su The l'rocess of Government
(1908), la corporación aparece como el
"grupo de interés" que transparenta
idealmente "las Iíneas estructurales de la
actividad de la sociedad entera". Modelo
organizativo, la corporación es también
un modelo participatorio y selectivo, y
de allí que sus pautas corrijan incluso
las deformaciones delllocráticas de la
competencia. Así, el esquema corporativo determina en Bentley la forma que
asumen las presiones en el sistema: de
él adquirren los grupos en competencia
un "método técnico" para incrementar
su eficacia en el mercado político. Las
rules of the game del pluralismo norteamericano reproducen darwinianamente
la selcctiviclad y la organicidad que serán vertidas cibernética y matemáticalllCnte en la ciencia política posterior a
la Segunda Guerra 1\lundial.3

...

co

"las autocracias de negocios", el espíritu de los "talleres científicamente
administrados" conduce al autogobierno
yéste a la disciplina, la inspiración y el
desinterés. A escala directoria), empero,
la figura imprescindible será la del gran
anpresario, si bien en su imagen se da
18 giro de varios grados - "los Napoleollftl de los negocios están siendo reemplazados por los Von Moltkes". "El
héroe de la revolución industrial", asienta Croly , "es el promotor flexible y
enérgico que adivine la oportunidad de
atablecer nuevas empresas y que pueda
disponer del capital y la habilidad necelll'Íos, pero que él mismo sea esencialllente un pionero, un sportsman y un
~~r~, 2ue viva en consonancia con la
DICIOn •

Punto de convergencia de lo público

lo privado, la corporación se afirma
como_e! eje científico y pedagógico de
Y

b actmdad moderna. Una administra-

tión científica que se proyecta nacional~ te en la plusvalía social e internaaonalmente en la expansión de los mertados h~inda la ocasión de recuperar el
!Oluntansmo político. ~upuestamente
~ do la lógica de los partidos, la
~cidencia "progresívista" entre la
IIIStocracia de la fuerza de Theodore
~velt y la aristocracia de la eficien~e Woodrow Wilson invita a Walter
~ "}~nn (1889-1974) a proclamar mar.avelica
y nietzscheanamente el arribo
IIQ p , .
Yohi ~mc,~e pragmático que opaca recionariamente a los "rutinarios"
~ Consen:adores), a los "remendones"
L refonn1stas) y a los Utopia-makers
\"18 radicales).

Con Wilson, Lippmann enfrenta la
pción maquinista del gobierno"

de la Constitución, sus copias inconscientes de "la teoría newtoniana del universo" y, particularmente, una democracia que ahoga "las fuerzas vitales":
"celosas de todos los individuos, las
democracias han recurrido a las maquinarias. Han intentado borrar el poder
humano, minimizar la influencia de la
personalidad". 7
Crolyianamente, y puesto que "el objeto de la democracia no es el de imitar
el ritmo de las estrellas sino el de uncir
el poder político a lo que la nación requiera", Lippmann pide una "hombría
alerta de Estado" que combine en la
psicología y en la mitología a la sabiduría y la audacia. Con William James,
Graham Wallas, H. G. Wells, George
Santayana y, fundamentalmente, Georges Sorel, abandona el viejo racionalismo y busca "la naturaleza humana total" para que el Príncipe cuente con el
catálogo de recursos racionales e irracionales que le permita operar flexiblemente en medio del cambio revolucionario .
Al año siguiente, Lippmann será más explícito con la corporación visualizada, a
la manera de Croly, como la creadora
de "los fondos del progreso" en tanto
factor productor de la plusvalía social.
Equiparables a sus creadores o inventores políticos de 1913, sus "hombres modernos de negocios" de 1914 poseen el
adiestramiento científico que garantiza
la generación de riqueza y, sobre todo,
poseen el respaldo de la organización
idónea para hacerlo. "Dondequiera que
podáis substituir un hombre por una
máquina, un trabajador deficiente por
un buen trabajador, un ejército de jornaleros por unos cuantos managers asalariados, vosotros habréis situado algo
de la plusvalía social. Los trusts han si-

do los líderes en este trabajo". 8
Cuestionador de la organización corporativa e implícitamente de la ecuación corlyiana y lippmanniana entre
ciencia y democracia, Thorstein Vebien (1857-1929) emprende rlesde 1904
la crítica a una instancia que, con todo
y establecer 'ia disciplina del proceso
maquinista·• y racionalizar con ello la
actividad productiva, queda no obstante mutilada en su racionalidad por
la lógica del desp·erdicio y el desacoplamiento entre el desarrollo de las
fuerzas productivo-tecnológicas y la propiedad privada ausentista y los intereses
9
creados. Advertido de la contradicción
entre ese desarrollo productivo y "las
obsoletas ideas de propiedad" con su
cauda de nociones triviales como el
·valor, el precio o .la ganancia, Veblen
constata al terminar la Primera Guerra
Mundial cómo la lógica productiva de
la industria parece rebasar tanto a la del
gobierno como a la de los negocios mismos. Sus artículos de 1919 en The Dial
Quego recopilados en 1921 en The
Engineers and the Price System) se prestan así, en medio ele la "histeria roja''
postbélica y la pretendida amenaza de
la revolución rusa, a que algunos lean en
ellos "el manifiesto de la tecnocracia".
La concepción materialista de la historia indica allí a Veblen que la "fuerza
motriz" del cambio reside en "un cuefpo masivo de conocimiento tecnológico" y que, puesto que "puede decirse
que los técnicos representan la comunidad corno un todo rn su poder industrial", cualquier cambio revolucionario
en los Estados Unidos es ·'una cuestión
sobrr qué es lo que hará d ~rrrmio de
los técnicos''. A ellos correspondena pa-

�o

..--f

ra Vehlen rom pPr las viejas relaciones &lt;le f-IPrhert Croly no duda en proclamar a
producción y formar un "'dirPctorio ", mediados rle 1928 la llegada del revun "Soviet de Técnicos". "Las probabi- filosofo de! nuevo capitalismo polílidades de algo como un Soviet en Amé- tico en la fi~ra de Herbert Hoover.11
rica", reza la conocida fórmula de Ve- Aun_c¡ue el crack de 1929 ponga en tela
blen. "son por lo tanto las probabilida- de juicio la nueva mitología, son !:'icott
des de un Soviet de técnicos". "Y y sus seguidores quienes mantienen la
-se apresura a añadir- para la debida fe tecnocrática. Life in a Technocracy,
tranquilidad de los Guardianes de los de Harold Loeb, valida en enero de
Intereses Creados y los buenos ciuda- 1933 un proyecto que, trascendiendo
danos que conforman su entorno su- la corrupción y la miseria del gobierbordinado, puede demostrarse que cual- no político, pide organizar de maquier cosa similar a un Soviet de Técni- nera corporativo-sindicalista la sociedad
cos es cuando más una remota eventua- y confía su dirección a los expertos más
lidad en América". Característico en él, competentes vinculados a su vez con los
el escepticismo en torno a la desapari- obreros organizados. Al enfrentarse a la
ción de la propiedad o los intereses anti-economicidad del político, Loeb
creados ante la racionalidad industrial también se enfrenta a la anti-socialidad
le lleva a percatarse de cómo se incor- del empresario: la viabilidad de la tecpora la clase obrera norteamericana al nocracia depende así de que ésta asuma
proyecto capitalista y de cómo los téc- no sólo las funciones polilicas sino las
nicos, los ingenieros y los expertos in- de la iniciativa privada misma. "La produstriales desarrollan hábitos ajenos, si piedad en la industria", sentencia Loeb,
no es que contrapuestos, a la revolu- "es tan obsoleta como el feudalismo .
ción. Conclusión: los financieros y los Las fábricas están pata ser utilizarlas,
patronos continuarán disponiendo para no para ser poseídas. El gobierno poVeblen de las foerzas industriales en lítico está probablemente tan pasado de
función &lt;le sus ganancias. 10
moda como el derecho divino de los reyes " 12
El escepticismo del materialismo hisA pesar de que plantee los imperatitórico de Veblen no será sin embargo el
vos
de los sectores tecnológicos de vanánimo predominante en la New School
guardia,
el elitismo corporativo nortefor Social Research a la que. se incorpoamericano
no se inclina a confiar el
ra en 1919. Allí, y a partir de 1920, se
consenso
en
torno suyo a un moviaglutina en torno a la figura de Howard
miento
que,
tras
la creación en marzo
Scott Pi movimiento que anuncia la
de
1933
de
Technocracy
Inc., dirigida
cancelación de las viejas estructuras ecopor
Howard
Scott,
apunta
hacia una
nómicas y políticas y, con ellas, de la
heterodoxia
patrimonial
y
económica
mala administración, el desperdicio y la
ineficiencia. Pero el optimismo geren- cercana más al fascismo que a un marcialista no se circunscribe a un ¡,-u- xismo fosilizado en la "filosofía de la
po: la prosperidad y el fordismo de los escasez" y la reliquia teórica del valoraños veinte universalizan de tal manera trabajo. Al arribo de la Segunda Guerra
al personaje del ingeniero que el propio l\lundial, al impulso de una propaganda

que postula a Scotl como Director Ge.
neral de Defensa, al uso de los trajes y
los automóviles grises, al brillo de sus
emblemas y sus llamamientos ~tivistasy
populistas al "amcricanismo ", Daniel
Bell no duda en 1942 en equtarar el
tecnocratismo y el fascismo. 3 Una
ideología que rechaza al liberalismo yla
democracia invocando a la •'élite natural" y la dictadura de los ingenieros en•
tra así en una dimensión abiertamente
disonante con el sistema norteamericano de hacer creer: la legitimación de la
corporación deberá moverse entonces en
un- ámbito menos oligárquico, más
pragmáticamente plástico y plural, el del
universo 1íquido de la separación de la
propiedad de la mana¡;ement y el control que enuncian Adolf BPrle y Gardi·
ner Means en 1932.
Visualizando al iwial que Veblen o
Loeb a la corporación como una fonna
organizativa infra y suprapoi ítica, Berle
y Means resuelven en el juego pluralista
el problema que aflige a aquéllos, el de
la superposición de "la organización de
la propiedad'' que traba anacrónica·
mente el desarrollo fluido de las fuenas
productivas. "La visión de numerosos
historiadores insiste en que, visibles oinvisibles, los intcre,;es patrimoniales han
dominado en todos los tiempos", consignan Berle y Means; sin embargo, d
propio desarrollo organizativo de ~
corporación moderna determina, al ladó
de la "atracción centrípeta" que ;
centra la riqueza y ''arroja el con
en las manos de cada vez más Ymas
pocos hombres", el surgimiento de
modalidades "sólo comparabl~s ~ las~
sistema comunista". "La pecuiiandad
la forma corporativa", asientan Bede
Means, "reside en que somrte los

chos económicos, hasta ahora conocidos
como derechos de propiedad, a las exigencias de la soberanía en un grado peculiar y drástico y en función de fines
mucho más limitados".14 No solamente se trata de que el capitalista
pierda allí su jus disponendi y que de
"cuasi-socio, gerente y empresario" pase
aser un simple apartador de capital: la
corporación misma, al actuar dentro
mercado público y del sistema bursátil
que incrementan la líquidez del capital,
la corporación misma, al actuar dentro
del mercado público y del sistema bursátil que incrementan la liquidez del capital, hace que el valor pierda su concreción y mensurabilidad. Fuera ya de la
'1ógica tradicional del capital", la corporación separa la propiedad pasiva e
impersonal de la propiedad activa y orgánica y sanciona una instancia socialir.adora de la riqueza de la cual prácticamente todos resultan accionistas directos o indirectos.
Por dos vías distintas, la tecnocrática~utoritaria y la accionaria-pluralista, la
literatura corporativa norteamericana le~tima a la altura de 1932 y 1933 un elillsrno corporativo empresarial que parece diferir plenamente del elitismo personalista y político europeo. Bajo las
~?dalidades asépticas de la adrninistracton científica, del desarrollo tecnoló~co o de la distribución en aumento del
cap!tal accionario, la corporación de negocios ocupa empero políticamente un
lugar tan decisivo como el del Estado
Ni el pluralismo ni el liquidismo impi~
den entonces que Berle y Means suscriban las ideas formuladas por Walther
Rathenau en 1918 en el sentido de que
'1a empresa deviene transformada en
-. institución que se asemeja en ca-

rácter al Estado". "De acuerdo a ello",
concluirán ambos, "el derecho de las
corporaciones bien podría ser considerado como un derecho constitucional
potencial para el nuevo Estado económico, mientras que la práctica de los negocios adquiere cada vez más el aspecto
del arte económico del Estado". 15
Al constituirse en el punto formalmente más cercano a la categoría del
Capital Tatal, la corporación pliega a
ella las modalidades concretas de la planificación del New Deal. Con todo, y
porque la homogeneidad capitalista global nunca se da, la corporación no puede saltarse los parámetros de la democracia pluralista en tanto reflejo político del mercado y la bolsa de valores.
La corporación no operará sino como
corporaciones, como unidades particulares y (relativamente) plurales de capital, privilegiadas como un todo pero
contrapuestas entre sí en las fases particulares de su actividad. Integrado y
desintegrado dialécticamente, el elitismo corporativo no se sustrae a los procesos competitivos de la reproducción
de capital y, adecuándolos, a los procesos de una democracia entendida ~ás y
más como mercado asignador de valores
políticos y como uno entre los varios
counteroailing powers del capitalismo
moderno.
NOTAS

l. Ver mi "El periodismo norteamiricano
de denuncia", Casa del Tiempo, Vol.
III, No. 26, Octubre 1982, pp. 15 a 22.
2. Santayana, Geor~e, Reason in Society, Tomo II de The Life of Reason; or the Phases
of Human Progress (1905), Dover Publications, Inc., New York, 1980, esp. Capítulo V., pp. 115 a 125.

3. Ver mi "Bentley: notas sobre una ciencia
de los grupos de presión", Revista Mexicana de Ciencia Política, Año XVIII, No. 68,
Abril-Junio, 1972, pp. 101 a 121.
4.Croly, Herbert, The Promise of American
Life (1909), TheAmerican Heritage Series,
The Bobbs-Merrill Company, Inc., Indianapolis, New York, 1965, pp. 362 y 368.
5.Croly, Herbert, Marcus Alanzo Hanna. His
Life and Work, The Macmillan Company,
New York, 1912, p. 403.
6. Croly, Herbert, Progressive Democracy,
The Macmillan Company, New York,
1914, esp. pp. 398 a 403.
7.Lippmann, Walter, A Preface to Politics
(1913), Ann Arbor Paperbacks, 111e University of Michigan Press, 1969, pp. 17 y
18.
8.Lippmann, Walter, Drift and Mll$tery. An
Attempt to Diagnose the Current Unrest
(1914), A Spectrum Book, Prentice-Hall,
Inc., Eng)ewood Cliffs, N. J., 1961, pp.
69 y 70.
9.Ver Veblen, 111orstein, The Theory of
Business Enterprise (1904 ), A Mentor
Book, The New American Library, New
York and London; The New English Library Limited, London, Cuarta edición,
s/f.
10.Veblen, Thorstein,The Engineers and the
Price System (1921), en The Portable
Veblen, Edited, and with an Introduction,
by Max Lerner1 Toe Viking Press, New
York, 1973, pp. 441 y 442.
1 l. Croly, Herbert, "How is Hoover?", The
New Republic, June 27, 1928, rep. y trad.
en el Tomo II de mi El testimonio polí•
tico norteamericano: 1890-1980, una antología general, Clásicos Americanos, Secretar fa de Educación Pública/ Universidad Nacional Autónoma de México, México, 1982, pp. 47 a 51.
12. Loeb, Harold, Life in a Technocracy. What
It Might Be Like, The Viking Press, New
York, 1933, p. 101.

�LOS MELLIZOS

Charles Bukowski
13.Bell, Daniel, "Technocracy Rides Again in
New High-Powered Publicity Campaign",
The New Leader, 14 de marzo de 1942,
Cit. en Eisner, Henry Jr., The Technocrats.
Prophets of Automation, Syracuse University Press, Syracuse, 1967, p. 157.
14.Berle, Adolf A., y Means, Gardiner C., The
M odern Corporation and Prívate Property
(1932), A Harvest Book, Harcourt, Brace
&amp; World, Inc., New York, 1968, p. 245.
15.lbid., pp. 309 y 313.

\lgunas veces me insinuó que yo era un bastardo y yo le dije
que escuchara a Brahms, y le dije que aprendiera a pintar
y beber y que no se dejara dominar por mujeres ni dólares,
pero lo único que hizo fue gritarme:
¡ Por el amor de dios, recuerda a tu madre,
recuerda a tu patria,
nos vas a matar a todos!
Camino a través de la casa de mi padre (de la cual
aún debe 8,000 dólares después de 20 años en el mismo
trabajo), y- miro sus zapatos abandonados,
la manera en que sus pies enroscaron la vaqueta
como si hubiera estado enojado plantando rosas,
y sí que lo estuvo,
y miro su cigarrillo apagado, su último cigarrillo,
y la última cama sobre la cual durmió esa noche,
y siento que debería tenderla
pero no puedo
pues un padre siempre es el amo
aún después de haberse ido;
me supongo que estas cosas suceden de vez en cuando
pero no puedo dejar de pensar en morirme
a las siete de la mañana en el piso de la cocina
mientras otra gente prepara huevos fritos,
no es muy duro,
a menos que te suceda a ti.
Salgo y tomo una naranja y le quito su piel luminosa;
las cosas aún tienen vida:
el pasto crece bastante bien,
el sol derrama sus rayos circundados por un satélite ruso;
un perro ladra sin sentido en algún lugar,
los vecinos fisgonean tras las persianas:
aquí soy un extraño (supongo),
he sido cierta clase de bribón y no tengo duda
de que él me pintó muy bien
(el viejo joven y yo peleábamos como pumas)

�¿CRISIS DE LA DEMOCRACIA
REPRESENTATIVA?

· José María González
y dicen que todo se lo dejó a una mujer de Duarte,
me vale madre -ella se puede quedar con todo:
él era mi viejo
y ya murió.
Ya dentro de la casa, me pongo un traje azul claro,
el mejor que me he puesto en toda m~_vida, .
y agito mis brazos como un espantapaJaros al VIento
pero no tiene caso;
no puedo mantenerlo con vida
a pesar de tanto odio que hubo entre nosotros.
Eramos muy parecidos, bien pudimos haber sido mellizos,
el viejo y yo: eso es lo que dicen..
Siempre tenía bulbos de plantas listos para ser
sembrados mientras yo estaba recostado con
una puta de la calle tercera.
Muy bien. Concédanos este momento:
estoy parado frente al espejo
con el traje azul de mi padre muerto
esperando también
morirme.

Parece que la experiencia histórica con-

firma que las crisis sociales se saldan con
un incremento de las tendencias autori-

tarias del sistema, o incluso con el desa1T0Uo de formas políticas del más puro
yduro autoritarismo. Así, por ejemplo,
la crisis de los años treinta culminó en
el desarrollo del poder de los gobiernos
sobre los organismos democráticos de
participación y formación de la voluntad política, tanto en el este como en
occidente. Hoy, instalados de nuevo en
plena crisis•económica, tendríamos que
analizar la posibilidad de salir de la crisis en la dirección opuesta, a través de
una profundización de la democracia.
En este intento de salida le cabe un papel importante a una filosofía política renovada que, a partir de los datos
aportados por la sociología y por la
ciencia política, sea capaz de articular una propuesta normativa. En esta línea sería necesario recuperar aquel
sentido de la tradición aristotélica que
comprendía a la política como una parle de la filosofía práctica, afirmando la
unidad de ética y política.
&amp;te pequeño trabajo quiere conectar con las reflexiones sobre la demo-

Versión de Roberto Castillo

cracia hechas desde tres núcleos teóricos diferentes. En primer lugar, el núcleo italiano, con la figura fundam ental de Norberto Bobbio y sus reflexiones en torno a la crisis y al futuro de la
democracia. 1 En segundo lugar, del núcleo alemán, me parecen especialmente
relevantes las obras de Jürgen Habermas
sohn• los problemas de legitimación, la
lra~ ormación de la opinión pública y
la id.,ologización de la ciencia y de la
técnica, junto con los análisis de Claus
Offe sobre los nuevos movimientos
'8ciales y su desafío a la política "ins-

2

titucional ' '. El tercer y último núcleo
sería el canadiense, centrado en la obra
de C.B. Macpherson y su Seminario de
Ciencia Política de la Universidad de
3
Toronto. De estos autores y núcleos
teóricos me interesan tanto las críticas al modelo vigente de democracia en
los países capitalistas, como sus propuestas, muy tentativas todavía, de salida de la crisis en la dirección de una dem·ocracia más participativa.
Dividiré mi exposición en tres apartados. El primero analizará brevemente la
crisis contemporánea del Estado del
Bienestar. El segundo apartado .sacará a
luz las deficiencias y los límites del modelo de democracia vigente hoy en los
países occidentales. Y por último, intentaré analizar las posibilidades de evolución hacia un nuevo modelo de democracia, que supere los límites del modelo
anterior y promueva la participación
real de los ciudadanos en la definición
de los fines de la sociedad .

Bienestar o Welfare State, obtuvo un
éxito relativo en la satisfacción dr esas
dos funciones de acumulación y legitimación durante las décadas posteriores
a la segunda gurrra mundial. \,tedios
decisivos para ello fueron la intervención directa del Estado en el sistema
económico, la pacificación aparente del
conflicto de clases mediante los programas de bienestar social, los mecanismos
de la negociación colrctiva y la democracia de masas. El Estado social representa, pues, un compcomiso y una pacificación - no una resolución- del 1:onflicto de clases. Esto se consigue mrdiante la intervención del poder e~tatal ,
legitimado democráticamente, en el proceso espontáneo del crecimiento capitalista para protegerlo )- moderarlo. Se
da por supuesto que mediante las intervenciones estatales se puede asegurar
una coexistencia pacífica entre democracia y capitalismo.

Sin embargo, el desarrollo del Estado
del Bienestar ha estado acompañado de
l. Crisis del Estado del Bienestar y diversas contradicciones. Sólo quisiera
crisis de la democracia
aquí señalar dos. En primer lugar, el desarrollo paralelo de los sistemas de conParto, e;1 primer lugar, de las premisas trol social, de manera que las políticas
del análisis ya clásico de James O'Conhor del Estado social han cumplido una funsobre la crisis fiscal del Estad o.4 El es- ción importante en el control de los ciutado capitalista debe tratar de satisfa- dadanos y de los grupos sociales, inhicer dos funciones básicas y a menudo biendo la crítica y favoreciendo las acticontradictorias: acumulación y legitima- tudes pasivas y apáticas, acallando con
ción. Esto significa que d Estado debe bienes de consumo las exigencias más
intentar mantener o crear condiciones radicales de cambio social. Desde e~te
en las cuales sea posible la acumulación punto de vista, el Estado social es un
rentable de capital. Y a1emás, debe in- nuevo Leviatán que controla a sus ciutentar también mantener o crear las dadanos de una manera más eficaz tocondiciones necesarias para la armonía davía.
social.
La otra contradicción plantea las reEl llamado Estado social, Estado del lacionrs entre el desarrollo del Estado

c.,-.

�drl Bienrslar y Pl inrremenlo paralPlo
de los ¡r~los militar""· ~:n palabras de J.
Ol:onnor: "El Crl'cimirnto de los gasto:,, dt&gt;I Estado d1· asistencia t-0cial ) el
d1· los bélico~, ronslitu) en un solo proC&lt;':-O (o dos aspectos dd mismo proceso). En otros términos, d crecimiento
d,·1 E,tado b&lt;'nrfactor (welfare state) está intrgralmentr relacionado ron el crecimiento del Estado militarista (warfare
state), ha~la el punto de que el Estado
moderno purde sn rlrscrilo como el
Estado militarí,,ta-berwfactor (u•elfare)". s Corno es b'1en pawar·1
1 are state
l1mte, el de$mantelarniento dr·I Estado
dPI Bicnrstar no ha ido acompañado por
un desmantelarnirnto paralelo dr.l aparato militar, sino por un reforzamiento de
é,,te ) por una militarización más aguda
todavía dr la socipdad.

lar junto con los partidos políticos dr
masa, , la rompl'lcncia entre ello~. han
bido las dos insl1tuciones fundam entales
en d logro de la compatibilidad entre
capitalismo )' democracia. En la últimas
décadas, Estado del Biene:,tar y democracia repreS&lt;•ntativa han caminado juntos y se han reforzado mutuamente.
Así pues, el aumento de las funciones
del Estado del Bienestar y de su intervencionismo en la economía puede entenderse como un efecto drl incr«'mento dr la, drmanda,, , orialc, tra,ladad a~
al sistrma político a travC::, dr los partido:, e instilurion«'s dt' la dt&gt;mocracia representativa.

La qui!'bra drl Estado del Bienestar
pone al de,rnhit&gt;rto la cri,i~ más general d«·I sist,·ma político ) . en concrr to,
la cri,,is de la roncepción de la democracia qur dicho E,tado llernba aparejada: la compPlrncia Pntre éliles organizada:, como partidos políticos de masa:,.

La cri~is económica y la llamada crisis fiscal del Estado (la tendrncia del
gasto gubernativo a aumt"ntar más rápidamente que los ingreso~) han propiciado las polític:is actualrs de desmantelamiento y privatización de las inslituciont's drl Estado social. \ ntr ,·1dilema
actual según i•I C'Ual "rl capitalismo no
puede vivir sin 1·1 Estado social, pero
tampoco pm·dr vivir ~i rt-l«· se sigur exlf'lldirndo" (Habl'rmas), se han dado
dos tipo~ d«· respuestas drsde los gobiernos: la fficialdemócrala ) la neoliberal
rnn:-Prvadora. Ambas respuestas proponen una n·visión del Estado social ; si
bi,·n t•I ¡!rado dr destrucción dP ést1· es
bastank difrrl'nll• en uno y otro caso,
la lógica última de los dos tipos de actuación política acaba sit•ndo ba,tanl1•
pam:ida.

Desde la derccha se ha hablado en los
último" años del problrma de la " ingobrrnabilidod" de la df'mocracia, enl1'ndi&lt;:ndola como la imposibilid ad de atPndn a todas las demandas que provienpn
cada vez en ma\ or número de la s@ciedad. Nos rnconlraríamoRcon la paradoja de que el desarrollo de la democracia
cavaría u propia tumba al facilitar el
surgimiento cada v«•z mayor de demandas que no son asumibles por el sistema
político ni por las instituciones económicas del Estado del Birnestar. Desde
este punto de vista, ingobernabilidad de
la democracia y fracaso del Estado drl
Bir nestar irían de la mano.

Or.:,¡mé~ el,· la ~,·gunda gua ra mun~ dial, el rl«•sarrollo drl Estarlo rld Birnr~-

Por su parlt', la izquirrda ha d1•sarrollado en los últimos aíios .-1 lrrna de

la:, transformaciones de la democr«ia,
intentando analizar las tendencias auto,
ritarias inscritas en el sistema dr la democracia representativa y que conducirían a desvirtuar la participación real
de los ciudadanos en la loma de dec~
:,iones.
2. Límites de la democracia repl'elellt.ativa

La demanda de una ma}or participación en los procesos de decisi&lt;ín dtmocrática no es una nov'edad de los años
ochenta. Ya en i'970 comrnzaha Carok
Pateman su conocido libro Partitipotion and Democratic Theory con las siguien tes palabras: " A lo largo de losúJ.
limos año~ de la década de lo~ St"Stnbi,
la palabra 'participación' entró a íonn•
parle del vocabulario político popular.
Esto ocurrió bajo el impulso dt&gt; las de·
mandas, especialmentr esludiantiles, dt
apertura de nuevas áreas de participación (. . .) ) de las drmandas de varios
grupos para la puesta en práctica de loe
derechos de participación qur teóricamente~ a tenían ".6
Por PI contrario, las tPoría~ m~ al
uso 1·11 aquellos años, basadas t&gt;n el ~I~
ralismo de las élites o en la concepc1on
económica de la democracia, t'rñalaban
los peligros dr una amplia particip~~ión
popular en la política para la estabil~
del sistema. Partiendo de la concepclOI
de la democracia como método de Sf.kc·
ción de rlites y líderrs, basada t'R Mas
Weber ~ en Jos&lt;"ph Schurnpdt'r, la 111"
ciología política afirmaba que ~na
cipación mayor era disfunc1onal,
cuando, obligado~ por la fuerza de 1111
acontecimientos, ll'nían que plani-.
el problrma de integrar una mayor

P"'j

ticipación, se reactualizaba el problema
tp1e ya se habían planteado los primeros

teóricos liberales: cómo ampliar el púYioo con derecho a voto Qéase ahora
ampliar una participación real) sin poaer en peligro los intereses globales de
t. clases poseedoras. Ampliación del
derecho de sufragio y domesticación del
,oto popular fueron las dos caras de la
mÍllfª moneda en el primer liberalismo. De manera análoga, la búsqueda
de mayor participación sin que ésta ponP en peligro el sistema político fue la
¡reocupaeión de los sectores más "propistas" de los teóricos de la democracia liberal en los afios setenta. Los
~• conservadores siguieron mante~e~~ la necesidad de evitar la participac1on real de una gran parte de la
ciudadanía en las decisiones polítita, llegandq a definir como "democradaa difíeiles" aquellas en las que existía
11111 alta tasa de participación . Desde este ?unto dr vista, la apatía y el desinteréi de una gran parte de los ciudadall08 j_
~ aría un papel importante en la
~ ilidad del sistema en su conjunto.

Sin embargo, desde dentro de las filas
d,J liberalis~o, se han alzado importan-

~ voces discordantes con esta situa: "· Tal vez l~ más importantes sean
de N. Bobb10 y C.B. Macpherson.
Posiblemente el elemento más importante de la reflexión política de Bobbio
~los últimos años sea su crítica despiade lo que fl enomina "democracia
Rll", por ana1og1a
, con el término ya
~ ado de "socialismo real". El funCIOIIIJlliento real de la democracia dista
llaclio de los ideales democráticos. Esle han visto frustrados a través de

seis promesas que han quedado incumplidas.

visto contrarrestada por un crecimiento
paralelo del control de los ciudadanos
sobre el Estado.

. , L~ d~~ocra~ia surgió de una concepcion 111d1V1duahsta de la sociedad e imaPor último, también se ha vistó frusginó un Estado sin cuerpos intermedios, trado el aprendizaje de la ciudadanía. La
en donde el individuo fuera el verdadero democraci~ no ha cumplido su promesa
protagonista. Lo que ha sucedido es jus- de convertir a los individuos en miemto lo contrario: grupos, organizaciones
bros conscientes de una comunidad popartidos, sindicatos y asociaciones de to'.
lítica. Más bien, el aumento de la apad,º. tipo se han convertido en sujetos po- tía política, el desarrollo de una cultura
h ticamente relevantes, mientras que los de súbdito y el clientelismo son Índices
individuos lo son cada vez menos.
de ese fracaso.
En segundo lugar, la democracia mode~na nace como democracia representativa. En ella el elegido sirve a los intereses de 1~ nación y no está sujeto al
mandato imperativo de sus electores.
Per~ ¿qué representa la disciplina de
partido en el Parlamento hoy más que
una abierta violación de la prohibición
del mandato imperativo?
Además, la promesa de derrotar al
poder oligárquico tamp&lt;jco ha sido
cumplida. Es más; incluso se ha lli;gado
a redefinir la propia democracia como
un~ competencia entre élites u oligarqmas por la conquista del voto popQlar.
Tampoco ha logi:ado la democracia
ocupar todos los espacios de poder existentes en la sociedad. Mientras la empresa y el aparato administrativo no se vean
afectados por el proceso ~e democratización, éste no puede darse por finalizado.
La eliminación del poder invisible es
la quinta promesa incwnplida de la
.democracia. En los últimos años, la
capacidad del Estado para controlar cada vez .mejor a sus ciudadanos no se ha

Pero una vez llegado hasta aquí Bobbio afirma que estas promesas fr~stradas en realidad no han podido cumplirse debido a obstáculos que no hab1an
sido previstos. Entre estos obstáculos
figuran el desarrollo de la tecnocracia el
aumento del aparato . burocrático y' el
"escaso rendimiento" o ingobernabilidad de la democracia. A ésta última ya
me he referido más arriba. El desarrollo
de la tecnocracia supone un debilitamiento de los espacios de decisión democrática. Frente a la hipótesis democrática según la cual todos pueden decidir sobre todo, la tecnocracia pretende
que los llamados a decidir son únicamente los expertos. Por otro lado la
burocracia es un aparato de poder o:denado jerárquicamente desde el vértice
hasta la base y, por tanto, diametralmente opuesto a la democracia. Paradójicamente el desarrollo de la democracia ha implicado históricamente el
aumento de los servicios estatales y con
ello formas de organización burocráticas y teenocráticas basadas en una lógica diferente a la propia democracia.
f:stos ob~táculos no previstos justificanan, segun Bobbio, que la democracia
no haya cumplido las promesas que ella

�.
'9
misma
w·ncro.

Por su parte, C. B. ~lacphcr~,rn _ha
criticado duramente las insufic1cnc1~s
del modelo de democracia elitista. ll1stóricamentt· ést,· sería rl tncer modelo
de democracia , surgido después del ago.
1a ."e_1,t tamicnto de los &lt;los anlt'norrs:
mocracia como prot,·cciún " de los CIU&lt;ladanos frenlt· al podl't' )' la ",~r1_n_o1Tacia como dt'.Sarrollo ", qut' pos1b1l1ta _la
realización dl' la ¡wr;;o11alidad &lt;le los 111dividuos.
Esti· tt'rc,·r mod&lt;'IO st· hm,a t·n lo;; siguirnlf'S suput&gt;stos: ·'1·11 ~rimn lugar,
que la dP11101-raria no P:, mas_qw· un t~,·canismo para d,•gir y autonza_r gobwr• . no llll tipo rll' so,·iPdarl 111 un connos.
junto de: ohjdivos moralPs: ) , Pn_S"¡!Urtclo lugar, que el mecanismo cons~stc ~·n
una ro111pf'l&lt;'nria t· nlrt' dc~s. o ma;~. gr upos auto-elegidos d_e politt~~s (cl_itc~~'.
orcranizados rn partidos poiI treo~, a \ ,
C:, l'OllSl·gtJ(' 1o~ \O tº"· qui· 1,·s
quu·n
. .daran
dt&gt;rl'clto a goU('rnar hasta las s1gu1rntP~
l'1P(·cio1ws. El pap!'I d,· los vol~n_L,·s no
p i-, PI dt' d,•cidir curstio1ws pol1t1cas, y
despurs elq~ir rPpre:;rnt~t~lf'S que po~cran l'll práctica t·sas dcl'1s1orn·s: PS, mas
l1i1·11 t·I d,· Plccrir a los homures que
, ,
º. .
., 10
adoptaran las dcc1s101ws
,·sta manera , la democracia t'S
con('t•bi&lt;la como un mecanismo de ml'rcado , sin ningún rnntcnido propianrnnt'.'
moral donde los vo tantt's s1· vi·n n:du('tdos a 'meros consumidores rni,·ntrab_los
poi Ílicos juegan el pay,·1d1· ernprcsanos.
La t'mica virlud d,·1 s1st1·ma t·s la~&lt;· pr~it,• crpr a los ciudadanos frt'nl1· a la l1ran1a,
pt~t's la rPa liza('i ón p1·riódica d,. i•IPr&lt;:iont·s prrmit,· la su, titurió11 rl,· un goLi,.rcc
,....
110 por otro.
J),,

\larphcrson intenta dcm?stra,~ que
rslt· sistema de mercado pohl1co no es
tan democrático , ni mucho menos, como dicen 4ue es; que el equilibrio que
produce es un equilibrio de la des1~aldad; que la soberanía del consum1~or
que dice producir es, en ran med1&lt;l~,
ilusoria; ) que, en la medida en que la
soberanía del consumidor es real, e~ ~na
contradicción del requisito democrattco
central de la igualdad de derechos individuales al uso V al disfrute de las propías capac1'd ades·,, •11
En las sociedades capitalistas donde
impera estr modelo de democracia la
desigualdad económica se transforma r,n
desigualdad poli'tica _genera la ,ªpalia
de los grupos e md1v1duo~, que comprrnd,·11 qur ~u tiempo dedicado a la a,·tivida&lt;l polítiea valr menos que, !'I_ ck
otro o carrc,•n d1· medios econom1ros
para apO) ar a un partido o a un ,an&lt;lid~lo en una campaña clrcloral. La apat ia
~ un fru lo de la desigualdad 1·1·onó111ira.
e
, . 1
Es más: t'l funcionamiento con f'X1to fe
este modelo de democracia n·qui1-r1· un
nivrl alto de apatía polítira , ya qut' una
participación mayor haría peligrar la t'Stabilidad del sistrma. 12

r

Adt·más este modelo no establPce,
en la prác,tica, ninguna sobt·ran ía d1·l
ronsumidor' ) a qw· no es plrnami·nlt·
compC'litivo, sino oligopólico. y cua!1do
son pocos los vendPdores no nccPsttan
rt'spondt•r, y de hecho no respond('n, a
las dt'rnandas de los compradon·s, -~orquc pul'd1·11 controla: el mercado f1Jando pn·cios, 1·slault•cwndo la gama ~r
m,·rcad1·r ías e incluso errando la propia
dPmanda. tn este mercado poi i'tico oligoµólico no son las. dcrnand~s dP l?s
individuos los &lt;latos md1·p1'.nd1t'ntrs ul-

timos. Como las élites y su competencia
son la fuerza ni otriz drl sistema, son
tambirn las rlit~s quienrs formulan las
cuestiones.
l\sí pues, ,\lacpherson duda dr la calidad democrática dr este modelo que,
por otra parle, describe bastant~ _uien ~I
funcionamiento real de la poht1ca. El
modelo ·'rs realisla, t·s decir, realista para una sociedad a la que sr considrra incapa;,, &lt;le ir más allá dd mrrcado político oligopólico , dr la desigualdad de clases y de la visión de sí misma ?" la
te como PSencialmentc consun11dora . 3

fer

Jürgl'11 Habermas h~ ins.is~ido_también en la crítica a laR msu f1cw11nas de
la dcmonacia formal: "Las in,titu~ionr.s
, proc .. dimiento8 d" la rlPmorra!'ia fo~;nal han sido discíiadas para 4uc las dectsionrs del gobinno pu&lt;'dan adopt:irse
con suficirnte inde¡wnd\'ntia di' mottvos
dt·finidos por los ciudadanos. _Estn_,se
logra ron un proceso dr IPg1t1macton
que provcr motivos generalizados (u~
!rallad de las masas difusa rn su c~n~~~~
do ), ¡)Pro ,·vita la participac1on .
La 0,.~politizació11 es fruto del ':cam·
. "analizado
hio t·~trurlural &lt;l (' 1o pu, hl',co
por llalwrmas en Strukturwandel ~r
Qtrerztlichkeit . El campo dr lo p~bltdco
si·J./'ronvi1·rll- ,·n d lcrrt·no r1t' 10 priva'do
a través d,· la indifrrrncia política unt a
al interés dorninanli· po r la caríf'ra pro·
fesional, el t1.rmpo 1·b
I rt ., r 1 con,um
do,
adrrua
rte... , n•compe11sas qu,· son ,
. as._
.
,
1
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.
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~&lt;lemas,
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con n·1acton a sis I ma.
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marketing
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cac1011 r ,, as rcmca
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la propaganda al ('ampo Pº l l l l'O I d
· · .,..
di·, a e-,
transformando las ·lllSlttUCIOIHc
mocrae1.a rrprcst·n l a1·tva· La opm1on
. pu,,
blica ya no e:; e1 fru l O d1. la d1scuslC)II

il11Strada de los ciudadanos, sino que se

transforma en propaganda, en opinión
construida desde arriba por los grandes
medios de comunicación de masas y por
l,s aparatos de marketing de los partidos que venden "imagen política" como cualquier otro producto. El ciudadano no es considerado como individuo
razonador sino como mero consumidor
de propaganda. Los partidos políticos
se transforman en una maquinaria electoral, donde adquieren un gran peso
los "neutrales especialistas publicitarios". Los partidos siguen siendo "instrumentos de formación de la voluntad,
pero no están en manos del público, sino en las de aquellos que controlan el
aparato del partido ". 15 El aparato controla también al diputado de manera
que éste recibe de un partido un mandato imperativo. De esta forma el Parlamento "tiende a convertirse en lugar de
encuentro de sujetos vinculados por el
mandato de un partido Y. de registro de
decisiones ya tomadas ". 16 Y el raciocinio público es sustituido por la aclama
ción plebiscitaria.
Habermas desenmascara dos tipos de
teorías justificadoras de la ausencia de
participación real de los ciudadanos:
las teorías eli listas de la democracia y
fas teorías tecnocráticas más o menos
~gadas a la teoría de sistemas.
El primer tipo de teorías, como ya he
ieñalado, concibe la democracia como
llll simple método de selección de líderes, que supone 1a condición de que los
dectores pueden optar entre varias élites competidoras y éstas no logren establecer una alianza entre sí: el pluralismo
de las élites sería una condición indisllensahle para la no degeneración de la

democracia. Pero, según Habermas, una
democracia así concebida ya ha degenerado, pues esta democracia "ya no se
asocia con la igualdad política en el sentido de una distribución igual del poder
político, es decir, de las oportunidades
de ejercer poder; la igualdad política
sólo significa ahora el derecho formal al
acceso al poder con iguales posibilidades.
"La democracia no persigue ya el fin de
racionalizar el poder social mediante la
participación de los ciudadanos en procesos discursivos de formación de la
voluntad; más bien tiene que posibilitar
compromisos entre las élites dominantes. Con ello, en definitiva, se abandona
también la sustancia de la teoría clásica
de la democracia; ya no todos los procesos de decisión de alcance político, sino sólo las decisiones del sistema de gobierno definidas como polfticas deben
someterse a los mandatos de la forma. , democratica
' ·
de 1a vo1un tad". 17
c1on
El pluralismo de las élites sustituye así a
la autodeterminación del pueblo produciendo un nuevo despotismo aparentemente democrático, pero de una ' democracia que hace posible el bienestar
sin libertad al negar la participación real
de los ciudadanos en la formación d'iscursiva de la voluntad política.

El otro tipo de teorías legitimadoras
de esta democracia sin participación se
podría resumir en las diversas formulaciones de la tesis de la tecnocracia, Habermas asume la tesis de Marcuse según
la cual la despolitización de las masas
se hace plausible y legítima para ellas a
través del papd ideológico que cumplen
la ciencia y la técnica en la sociedad
capitalista avanzada. Aquí, el desarrollo
del proceso social aparece determinado

por la lógica del progreso científico-técnico no sólo en el sistema económico
donde la ciencia y la técn,ica adquieren
un puesto de primer orden, sino también en el proceso de eliminación de la
razón práctica en aras de lo técnico. Los
problemas políticos ya no se definen
por su sustancia práctica sino por ser
problemas técnicos que han de ser resueltos tecnocráticamente por el ingeniero social de turno. La ciencia y la
técnica adquieren un papel ideológico
para explicar y legitimar que en las sociedades modernas el proceso de adopción democrática de decisiones pierda
su función y "deba" ser reemplazarlo
por decisiones plebiscitarias sobre conjuntos de alternativas gresentadas por
los dirigentes políticos. 1

Claus Offe ha prolongado el análisis de Habermas dedicando especial
atención a la participación política a
través del sistema de partidos. En las
últimas décadas, el capitalismo ha podido convivir con la democracia gracias a
dos principios mediadores: los partidos
políticos de masas y el Estado de bienestar keynesiano. Pero esta mediación
ha sido posible porque los propios partidos se han transformado internamente.
Offe conecta en este punto con los diversos análisis de principios de siglo sobre las tendencias antidemocráticas de
los partidos políticos. A pesar de las diferencias de perspectivas políticas, había
un elemento común en aquellos teóricos que puede resumirse así: "en el momento en que se organiza la participación política de las masas en forma de
democracia competitiva de partidos, la
propia dinámica de esta forma organizativa pervierte y obstruye la realización
de los intereses y la política de clases de ~

�diversas maneras: oportunismo (Rosa
Luxemburgo), oligarquización (Robert
Michels) o inevitable sumisión plebiscitaria de las masas a los impulsos irracionales del lider carismático y utilización demagógica de la 'maquinaria'
burocrática del partido (Max Weber)". 19
Tres son para Offe las consecuencias
principales del desarrollo de los partidos
políticos competitivos: desradicalización de la ideología del partido, desactivación de los militantes de base y erosión de la identidad colectiva.
Los principios ideológicos más radicales tienen que ser limados para buscar
la maximización del número de votos y,
al mismo tiempo, para poder formar
coalición con otros partidos políticos
en caso de ser necesario p_ara formar una
mayoría de gobierno. Esto lleva a una
actitud pragmatista de abandono de los
principios en aras de las exigencias inmediatas del mercado político. A lo mismo contribuye la organización burocrática y centralizada de qu~ los partidos
se dotan para las luchas electorales. La
burocracia interna desarrolla sus propias necesidades, separándose de la base
electoral del partido y de la sociedad
en general.
La profesionalización de la· política
conduce al ascenso del personal profesional, empresarial y técnico del partido
en detrimento de los militantes de base
y de los procesos internos de discusión
democrática en el seno de la organización.
.,

'

0
'N

Por último, la identidad colectiva
fundada en los valores compartidos se

pierde necesariamente al ampliarse la
base de los partidos hacia sectores de
población cada vez más amplios para
captar mayor número de votos.
Todas estas razones hacen que los
partidos políticos más que ser expresión
de la ·voluntad popular, acaben suplantándola. Y la democracia termina convirtiéndose, según la acertada expresion
de Manuel Sacristán, en "el arte de llevar a los pueblos hacia donde no quieren
. ,,.20 Nos encontramos, pues, en una
1r
crisis de participación: los cauces institucionales de la democracia representativa muestran de una manera cada vez
más patente sus límites.

3. ¿Más allá de la democracia representativa?
Si bien las carencias y límites de la concepción elitista de la democracia están
claros, no lo está tanto una posible alternativa. Entre los autores analizados
hay consenso en la necesidad de mantener alguna forma de democracia indirecta en las sociedades complejas., Pero
aquí parece terminar el acuerdo.
Macpherson insiste en disefiar' las
características fundamentales de un nuevo modelo de democracia, la democracia
participativa. Este modelo se formaría
mediante un sistema piramidal , con la
democracia directa en la base (barrio,
fábrica, etc.) y democracia delegada en
todos los niveles por encima de ella.
Además, sería importante la existencia
de un sistema de partidos competitivos.
Se trataría, pues, de una mezcla de democracia directa e indirecta, prosiguiendo la tradición de· búsqueda de mayor
participación democrática iniciada por

Carole Pateman.
Pero más interesante que el bosquejo institucional de tal democracia, todavía muy poco desarrollado, resultan los
presupuestos básicos que Macpherson
establece. Como requisitos previos se ne•
cesitarían un cambio en la concepción
del hombre y una reducción de la desigualdad social y económica existente en
la actualidad. Sería imprescindible que
el individualismo posesivo se transfor•
mase en una visión del hombre no como
consumidor, sino como persona que ejercita sus propias capacidades y desarrolla
un sentido de comunidad del que hoy
carecemos. Esta reivindicación de la
igualdad y de un nuevo concepto de individuo nos habla de la recuoeración dd
núcleo esencial de la teorí; ética de la
democracia: se trata, pues, de reivindicar ese núcleo ético hoy perdido en
la concepción de la democracia como
mero mecarúsmo de selección de líderes.
Por su parte, Bobbio insiste en la imposibilidad de encontrar una alternativa
a la "democracia real". Hay que quedarse dentro del actual marco constitucional ya que cualquier modificación
puede poner en peligro las re~as del
juego democrático. Sus críticas al fun·
cionamiento real de la democracia culminan en la justificación de la realidad
presente, porque no se vislumbra nin·
guna alternativa.
En Habermas, la búsqueda de una
alternativa parece quedarse en el nivel,
importante desde luego, de la democracia como moral: la búsqueda de 1111
individuo razonante y dialogante. Lasalternativas institucionales parecen reducirse a breves reflexiones sobre la delO'

bedie?,cia civi_l, pu~s la tan traída y llevada comumdad ideal de diálogo" no
se plantea como alternativa institucio-

1?82; La crisis de la democracia
ción de los clásicos.

nal realizable, sino más bien como
ideal regulador.

~n Bobbio Y otros: Crisis de la democra.
cra. Barce!ona. Ariel 1985; El futuro de la
democracia. Barcelona. Plaza Janés, 1985 ·
FVundam,ento y futuro de la democracia.'

Por ~!timo, Offe busca una posible
alternativa en los nuevos movimientos
~ iales -:-pacifismo, ecologismo, femimsmo,, ~rm~ipalmente- ti su desafío a
la ~~htica institucional. 1 Frente a la
pohtica tradicional basada en las institucion_es clásicas de la democracia repre~ntabva, plantea el surgimiento, a partir ?e lo,~ años setenta, de un "nuevo pa~~igma , basado en nuevos actores políticos (los movimientos sociales) que
buscan nuevos valores (calidad de la vi~,' valores alternativos, paz , conservaCJon del medio ambiente) a través de
~o~os .de acción preferentemente· no
b1Sbtuc1onales. Tal vez una alianza entre_los movi~!entos alternativos y la izq~1erda trad1c1onal de los partidos y sindicatos pueda conducir a cambios reales
del. . 'VICJO
· paradigma
·
,, de la democracia
dibsta.
El futuro está abierto. Aunque nos
encontremos dentro del laberinto de la
bistona. ~ no pod~mos ver claramente
d
L~e arnba las salidas, es preciso seguir
uuscando.

NOTAS
l.De N. Bobbio, además de sus aportaciones
ª los "viejos" debates de 1954 y 1975 y de
sus n_umerosas entrevistas, hay que tener
especialmente en cuenta lo siguiente: "La
;gola di maggioranza: limiti e aporie". En
enomenologia e Societá 4 (1981) N
ll~4• pags.
• 3-21; El problema
• de la guerra
, L
1 la.s vías de la paz, Barcelona. Gedisa

y la lec-

alpara1so. Edeval, 1986.

n~siano. Reflexiones acerca de sus limitacrones históricas" (En M. Threfall, ed.:
Par~mento y Democracia. Madrid. Pablo
I~les1as, 1982) Y "El punto débil de la crí~1ca al parlamentarismo" (Debats no 12
J'"},_ 1985, págs. 63-70). Una disc~sió;
~nt1ca de Offe puede verse en la obra De
a ma(dad estatal y la so beram'a popular

Un buen análisis de la obra de Bobbio hasta 198_2 pu_ede verse en el libro de Alfonso Ru12 Miguel: Filosofía y derecho en
N_orberto Bobbio. Madrid, Centro de Estud10s Constitucionales, 1983.
2. Las reflexiones más directamente políticas d_e ~abermas se pueden encontrar en
las s1g~entes obras: Theorie und Praxis
(Neuw1ed-Berlin, Luchterhand 1963 H
tr d
ay
ª · parc13· l_ ~n ed., Sur); Historia y ·crftica de ~- opinión publica (Barcelona. Gus~vo Gilí, 1981); Ciencia y técnica como
ideología
(Madrid, Tecnos, 1984)·, probled
m?s e legitimación en el capitalismo tard10 (Bueno~ Aires. Amorrortu, 1975); La
recons_trucc1ón del materialismo histórico
(Madnd. Taurus, 1981) y Die neue U ··.
bersichtlichkeit (Frankfurt Suh·'· nu

1985).

'

......amp,

De Claus Offe, además de su clásico
Slrukturprobleme des kapitalistischen
Staates (Frankfurt, ,Suhrkamp, 1972),

pueden _ve~se los art1culos recogidos en
Co11tri!d1ctions of the Welfare State (1.
Ke~e, _ed. London, 1984) y Disorgartized
Capi~lism (Polity Press, Oxford, 1985).

Son importantes también su artículo sobre
los movimientos sociales ("New Social
Mo~em~nts: Challenging the Boundaries of
Institut1onal Politics". Social Research.
Vol. 52 , no. 4, 1985) Y el libro colectivo
sob~e la democracia de mayorías editado
conJuntamente con B. Guggenberger: An
den

Grezen

der Mehrheitsdemokratie

(Opladen. Westdentscher, 1984). En cas~
tell~~- pueden leerse sus artículos ''La
abolic10n del control del mercado y el
problema de la legitimidad" (En H. R.
Sonntag y H. Valecillos, eds.: El Estado en
el_ capitalismo contemporáneo. (México.
Siglo XXI,_ 1977), "Democracia competitiva de partidos Y Estado de Bienestar key-

(Madnd, 1984) de Elías Díaz, a quien
agradezco algunas indicaciones bibliográficas.
3.Las principales obras de C. B. Macpherson
sobre_ el tema que me ocupa son: La teor(a
polfl:lca del individualismo posesivo (Barcelona.
FontanelJo-. 1970), La democracra.
.
liberal Y su época (Madrid. Alianza, 1981)
Th~ R':al World of Democracy (Oxford
Umvers1ty Press• 1975) y Democrat1c.
Th
eory (Oxford. Clarendon Press, 1979).
4. James O'Connor: La crisi.s fi.scal del Estado
B_a,rcelona, Península, 1981. Véase tam~
bien su Accumulation Crisi.s. Oxford
Blackwell, 1984.
'
5. J. O_'C on?or: La crisis fiscal del Estado,

ed. cit., pag. 56.

6.C. Pateman: Participation and Democr ti
7'1;eory. Cambridge University Press, 19;0:
pag. l.
7.Cfr. Macpherson. La democracia liberal
su época, ed. cit. págs. 20-21.
Y
8. ~sta defensa de la apatía puede verse por
eJemplo en B. R. Berelson, P. F. Lazarsfeld
W._ N. McPhee: Voting (University of
Ch1cago Press, 1954) 0 en S M 1 . .
R0 /'ti
al u
. . Ipset.
1 e ma~ _(London Heinemann, 1960).
1
Para una en t1ca ya clasica de esta idea de
democracia, consúltese el libro de P. Bachrach: ~rítica de la teoría elitista de la
democracia. (Buenos Aires Amo
t
19 73 ).
.
rror u,
~.Cfr.
.
ed .Bobbio: .El futuro de la democracra,
. cit., especialmente págs. l 7-49.
lO.Macpherson: La democracia liberal y su
época, ed. cit. pág. 96.
~

1-'

�EL CARACOL

Dionicio Morales
I l.lbidem, pág. 105.
12.Cfr. ibidem, pág.107.
13.lbidem, pág. 110.
14. Habermas: Problemas dP legitimación. • •,
ed. cit. pág. 53.

l5. Habermas: Historia y crítica de la opinión pública, ed. cit. pag. 230.

16.ibidem, pág. 231.

17. Habermas: Problemas de legitimación . .. '
ed. cit. pág. 148.
18.Cfr. Habermas: Ciencia y técnica com?
ideología, ed. cit., especialmente las paginas 53-112.
19. Offe: Democracia competitiva de _l;°rtidos. . . , ed. cit., pág. 52. Cfr. tamb1~nsu
artículo ''Legitimation Through MaJo_nty
Rule" en el libro ya citado Disorganized
Capitalism.
20. Véase el excelente artícul.? de T._Domenech J. Guiu y F. Ovejero 13 tesis sobre el

ru:uro de la izquierda". Mientras Tanto,
No. 26, 1986, págs. 35-60.
21.Cfr. Claus Offe: "New So_cial Movements:
Challenging the Boundanes of lnst1tut10nal Politics". En Social Rese11rch, vol. 52,
No. 4, 1985, págs. 817-868.

.,

'

.

C'I
C'I

1

\\

¿Quién eres, caracol? ¿ Qué eres? / ¿Un signo de
interrogación?/ ¿Por qué espiral desciende la
estrella/ que baña tu corazón?/ ¿Bajo qué equilibrio
sigiloso / te apacientas en la tierra? / ¿ Qué arrecifes
de luz / moja tu arboladura bajo del mar? / Caracol,
dime ¿es cierto que / "eres más lento que ninguno"? /
¿ Verdad que más vale llegar tarde y a tiempo?/ ¿Quién
te ha visto abrirse / y cerrarse rítmicamente / cuando tu
concha se retira?/ ¿ Cuántas espirales en la luz / te dieron
vida?/ ¿Por qué cargas tu casa/ con un dejo de resignación?/
¿no pesa? ¿O acaso es la cruz/ con que Dios te sembró/
en la tierra y en el agua? / Dime, ¿qué radares mágicos
maduran el silencio / con que te arrastras?/ ¿Es cierto que
te remontas al sol/ como una luciérnaga ciega?/ Oh,
gasterópodo gris, / qué oleaje tumultuoso / girando sobre
sí mismo / endurece tu concha?/ ¿Es cierto que en el otoño /
cuando la luz del cielo se retira / sigilosamente / clausuras
tu puerta / y el mundo aunque transcurra/ se detiene? /
¿ Verdad que en abril / despiertas de tu sueño invernal /
con una luz nueva cuajada de relámpagos? / ¿ Qué viejas
canteras / o bosques entreabiertos / -&lt;:entinelas del cielo- /
gozan con la gracia de albergarte? / ¿ Será verdad que
eres hermafrodita?/ ¿Que al mismo tiempo tu corazón/ y
el del otro se detienen? / ¿ Que uno y otro cuerpo / son un
perfecto espejo / reproduciendo imágenes?/ ¿Qué se siente
ser poseedor / de todo el paraíso? / ¿Por qué te crían en /
campos, huertas y viñedos / para llevarte a la mesa / y no
precisamente en calidad de invitado? / ¿ Será cierto que
eres platillo de dioses? /¿ No te cansas de copular en
primavera? / ¿Por qué Rembrandt seducido/ ante belleza

lv

C.;

�LOS REFRANES EXCLAMATIVOS

Herón Pérez Martínez
tanta de tu tono marmóreo/ te pintó en aguafuerte? / ¿Por
qué griegos y romanos/ elegían tu cuerpo li~ano / ~ no
un pedazo de coral? / ¿Qué flor de agua te alimenta. /
. Sabes que nuestros antepasados / te esculpieron por los
~glos /delos siglos? / ¿Quién eres, caracol? ¿ Qué eres? /
.
., ?
¿un signo de mterrogac10n •

En una paremiología

taxonómica, sería

¡miso ir estableciendo, poco a poco,
• paremiológicos de ordrn sintagmático, semántico o textual. En una taionomía de rasgos, como se sabe, cada
demento es descrito por la confluencia
de rasgos. Por lo que hace a los refranes,
t.! evidente que de un procedimiento
&amp;1Í resultarán grupos de refranes con los
mismos rasgos paremiológicos: ello,
cuando pueda hacerse, representará un
punto de llegada. El presente trabajo,
111 cambio, tiene propósitos propedéulros: elaborar una serie &lt;le mecanismos
lnonómicos para que al tiempo que se
Mee un recuento de los refranes mexicallSse avance en su clasificación.
Hablar de refranes exclamativos es
ntroducir una categoría de carácter
~xtual distinta de las categorías sinbpnáticas hasta ahora t·mpleadas. Los
~franrs que incluimos &lt;·n esta categoni, Como S&lt;' v,• lue"o, corresponden a
L.•
"
o:,untos grupos sin lagrnáticos. La v,•nlaja d,~colocarlos en una misma calc,ría estriha en el hecho &lt;le que consllluy,·n la clase más típica dr n·francs
llexicanos.
Por refranes exclamativos ent,!ndclklS a las expresiones paremiológicas
flt: lextualrnente funcionan como exdimaciones. Véanse los siguientes ejem~:

l. Dondt&gt;quiera plancho y lavo y en
,...___________
bajo forma parte de un libro sobre
s mexicanos, con el que su autor
año el premio de investigáción
sociales que otorga la UANL.

cualquier mrcate tiendo.
2. Echale copal al santo aunque le
jumiés las Larbas.

3. ¡Qué suerte tienen los que no se
bañan!

4. ¡Ahora sí, violi'n de n,ncho, ya
te agarró un profesor!

5. Con tiento, santos varones, qur el

propiamente dichos. Discrt&gt;pamos, por
tanto, de Darío RuLio 1 dr quien transcribimos ,.¡ siguiente IPxlo a propósito
del rrfrán "adrlantr con la rruz, que se
lleva al diaLlo al mut&gt;rlo ". Dice:
Aprovrcho este primer decir con que
tropiezo, ) algunos de ellos anotaré
en el curso de estos apuntamientos,
para de ellos haLlar, dado que son
una forma di' expresión muy propia
del lenguajr dr nuestro purblo.

cristo está apolillao.

6. A gato satisfecho no it' preocupa
ratón.

7. ¡Ah, qué rechinar de puertas, parece carpintería!
8. Acabándose el dinero se trrmina
la amistad.

9. No lodos los que chiflan son arri,·ros.
10. Vámonos muri,:ndo ahorita que
r.stán enterrando gratis.
Una vista, aun somera, a las diez
t•x prl'Sio nt·s pan· miol,ígicas an tcriorcs
nos fJl'rmitt', por Ún lado, constatar la
gran &lt;liversidad morfológico-estruC'lural
dr los refranes inr:luidos en esta categoría. Por otro laJo , nos convencemos
cnsrguida de hallarnos frente a trn grupo
paremiológico heterodoxo. Fronterizo
entre las expresiones paremiológicas y
los rcfranPs tradicionales t&gt;str grupo presenta, empero, unas caract,:rísticas propias bien drfinidas.
En primer lugar, hay quP afirmar desd,· ahora que nos hallamos ante refranes

Este que me sirve dr motivo para lo
que a dt:'cir voy, pertenece al segundo &lt;le los grupos de que hablaré más
adelanlr.
Con razones que no me atrevo a
ahondar porqur indudablcmentr no
daría yo con las precisas } verdadrras, nuestro pueblo, con una palaura ('Ualquit'l'a, pero tt'ndicndo a la
manifestación &lt;ll' la idea que concibe,
forma una frasP, cualquil'ra también,
y la consagra con rapirlrz ex traordinaria, y allá va de Loca ,.n boca con
aproba.ción y dPlr-it,· de todos.
Muchas de estas frases no tienen el
m,Ís inbignificanlt- olor a refrán, car&lt;'t&lt;"n di' las &lt;·11alid,.Jp¡, necrsarias de
.:t; pt··ro son si,:mpre admitidas,
SiPmprc cr·lebra&lt;las, y' más qur esto,
oporlunam ..nlf' a¡ 1icadas: frasf's que
no sr·ría posible mandar retirar del
lenguaje c;orrirnlt• y moliente qur
habla llllt&gt;stro purLlo.
Como el lenguaje popular mexicano
tirne peculiaridades tan inexplicables
como caµrichosas y suyas, peculiaridades qur· aparecen en un equívoco,
en una palabra de doble srntido, en
una suplencia fonética para disimular alguna intcm perancia, en las locuciones a que vengo rf'firiéndomt· SI"
cncurn tra todo rsto rn m,·dio d&lt;· lo

�gráfico, de lo expresivo, de lo pintoresco de tales locuciones, a pesar,
muchas veces, de su refinada malicia,
de su disimulada intención picaresca,
de su mordacidad cruel, de su burla
sangrienta.
Creo que pueden clasificarse. de la
siguiente manera: lo. Las que no tienen más valor que el de una exclamación, cualquiera que sea el linaje
de ellas, sin tomar en consideración,
porque no hace falta ni tiene utilidad
alguna, ni el significado de las palabras que componen dicha locución,
ni su representación gramatical.
Ejemplo:
¡Ay, Chihuahua, cuánto apache y
cuánto indio sin huarache!
2o. Las que en la primera o primeras
de sus palabras encierran la te?dencia, el significado de la frase, estimando dichas palabras en la representación que les corresponde; fuera de tal
significación ninguna tienen las demás palabras que sólo se emplean para formar los dos octos11abos de que
la frase se compone. (En infinidad de
casos no hay relacion entre ellos.)
Ejemplo:
Ahora es cuándo, yerbabuena,
le has de dar sabor al caldo.
3o. Las que deben su razón de srr a
la inclusión en ellas de voces de doble sentido, a lo que somos muy afeetos los mexicanos y de lo que está
lleno el lenguaje popular.
Ejemplo:
Tanto tiempo de atolera
y no saberlo menear.
•,,.

'°C'1

4o. Las qur cuentan en sus componentes voces que mal suenan y peor

significan, y en las que para evitar, no
la crudeza del significado, sino la destemplanza del sonido, se suplen dichas
voces con otras que carecen de las
propiedades de aquéllas, buscando,
para tal suplencia, una semejanza fo.
nética.
Ejemplo:
A mí no me tizna el cura
ni en miércoles de ceniza.
Para escribir lo siguiente, en donde
consta el origen de este dicho, he tenido a la vista las obras .11éxico Viejo, de Luis González Obregón, y Origen y significación de algunas frases,
locuciones, etc., de Luis M. Rivera.
Como estos autores al referir el suceso que motivó el dicho, lo hacen muy
extensamente, por todos los detalles
que consignan, yo, siguiendo los pasos de los dos escritores, tomo de sus
obras tan sólo lo que me parece esencial para fijar el origen del dicho, que
es el único fin qur persigo.
Era Virrey, Gobernador y Capitán
General de la Nueva EPiaña, el
Excmo. Señor don Carlos rancisco
de Croix, Marqués de Croix, quien no
se distinguía ni por su abstinrncia para el alcohol, ni por la pulcritud de su
lenguaje, ni por el cariño a sus gobernados; pero a falta de todo esto, nunca descuidaba el servilismo a su amo
y señor el Rey Carlos lll.
Corría el año de 1767, y el mit:rcoles
de ceniza de ese año, el Cabildo Eclesiástico nombró al muy ilustre señor
Deán y a dos C,ttulares para que
fu eran al Palacio · irreinal a hacer la
imposición de la ceniza en la frente
del señor Virrey.
Llegó la comisión al Palacio e indicó

el motivo de su presencia allí, lo que
se le hizo saber por conducto de un
ujier al Excmo. Señor Virrey. Estt,
que aún estaba en la cama o de mal
humor o bajo los horrores resultantis
del aguardiente catalán que acostumbraba a tomar S. E., no tuvo a b~n
recibir, como hubiera debido hacer~,
a los señores eclesiásticos, y dijoal
ujier que le llevó el aviso:

-A mí no me tiznan curas
ni en miércoles de ceniza.
El Deán y los Capitulares más quede
prisa y de muy mal talante por u
irreverencia qu~ acusaba a_quella falu
de atención, se retiraron del Palacio,
y sin detenerse en la Santa lgls
Catedral, se dirigieron a la &amp;~ta_fn.
quisición para poner en conoc1m1_e11to del Inrisidor Mayor lo sucedido
y pedir e merecido castigo para d
Virrey culpable.
Inmediatam·enle se reunió el Alta
Cuerpo Inquisitorial y acordó se emplazase al señor Virrey a que
sentara en el acto en el Santo Tribt
nal para ser declarado en causa P
vísima de fe.

ser

El acusado, obedeciendo el e'!1~
miento, salió del Palacio y diri.),
a la Inquisición escoltado (B.
Compañía de Alabardero~, e :
llón Urbano y una bater1a de ab
cañones; el jefe de esta tro~ h 11
recibido las órdenes que creyo pertt
nentes el señor Virrey.
Llegó a la Santa Inquisición, Y,,
frente al Santo Tribunal Y
de saludar con toda cortesía loe
iban a juzgarle, le advirtió al
Fiscal que sólo disponía de M

notos para la entrevista, pues que si

éstos pasaban y él no salía a la calle
la tropa tenía instrucciones de ha~
cer fuego sobre la Santa Inquisición
hasta reducirla a escombros.

Mal acaba de oír esto el Tribunal
cuando el Fiscal dió por terminada la
entr~vista. diciéndole a su S.E. que
pod1a retirarse, que no había causa
alguna que seguir.
S. E.,, siempre cortés, dijo al Fiscal
que aun quedaban unos minutos para
~lar; el Fiscal insistió dando por terIDlnada la entrevista y dejando libre
~ toda culpa al señor Virrey que salió de la Inquisición, y, escoltado como había ido, regresó al Palacio Virreinal.
~uando en la ciudad se tuvo la notide lo sucedido, todo el mundo se
~cía lenguas, ora sobre la irreverenCla del señor Virrey, ora por la mansedumbre de la Santa Inquisición
~~ por la incalificable falta de aten~
~~ para los señores Capitulares;
quien pensaba en la excomunión pa~-el señor Virrey, y no faltó quien
~er~ _q~e la frase "Con el° Rey y la
qwSic1on, cañón".
·
CJa

~caudal de estas frases, siempre ver~ cadas, es tan inmenso como va:::; viene de fuente inagotable; son
qu~ nacen de cualquier impul~de cualquier acto, con cualquiera
, con cualquier sentimiento.
Que no son refranes, ya queda dicho;
no son sentencias, no lo preten-

te

n.

desesperación, etc.
Pero sin ser lo que acabo de decir, entre los refranes andan, con ellos se
codean, Y no ceden por nada el puesto _q_ue en el lenguaje popular han adqumdo apoyados por la suprema autoridad: el uso.
La sola enumeración de estas frases
(las tengo coleccionadas en cantidad
i~numerable) bastaría para formar un
libro; ~ero así como las hay con al~una razon de se¡, con algún motivo
q_ue las haga vivir, con alguna ten denc1a, las hay también que no son nad_a, ~ue nada significan, que ninguna
f1nali~ad pers~uen; que se hacen porque s1, y no mas.
Y la~ hay, finalmente, que sólo son
~na ms~~le majadería que no persigue mas fm que el exhibir un lenguaj~ v~rd_aderamente soez, que causa
enr0Jec1m1ento al más pintado para
estos decires, al menos escrupuloso
para tales desenvolturas.
Claro está que de ·estas dos últimas
clases me desentiendo por completo,
f 9ue de las cuatro primeras tomaré
umca~~nte las que a mi juicio (que
yo qms1.era acertado, para bien dr todos en todas las ocasioned) sean menos malas juzgadas desde iodos los
puntos ?e vista que deban juzga;se
cualesqmera formas de exprrsion.
Hechas, pues, estas aclaraciones, sobre todo !a última de ellas, sólo me
queda esperar que sean tomadas en
cuenta al juzgar estos estudios.

Ni siquiera son modismos propia-

•ente lJamad?~; so~ una forma
' esperia!
de expres1on, llamese asentimirnnegación, arranque de alegría, de

Como se ve, Rubio insiste en que ex¡;1·esioJ1es de esta índole "no son refra,,2 . . .
J , ..
r.es , no tienen e mas insignificante

olor a rrfrán, carecen de las rualidadr,.s
necesarias de él". 3 Como drcía, discrepo ~e la opinión de Rubio, pues, en resumidas cuentas, ¿qur es un refrán? Sin
necesidad de enredarse en una cadena de
definiciones que se hacen eco unas a
otra~, no sería difícil llegar al acuerdo
prev_10 de q~e se ha solido entender por
refran al dicho breve, sentencioso y,
generalmente, anónimo, que tan pronto
enseña y aconseja como constata o exclama. Haf quienes han querido, vanamente, asignar espacios al cúmulo dr
nombres con que el refrán ha ido avanz~ndo por la historia: adagios, proverb1os, apotegmas, aforismos y, entre nosotros,
dichos, dicharachos , albures ,
,
etcetera.
De nuevo, ¿qué es un refrán? Las
más antiguas definiciones de refrdn 0
de alguno de los vocablos sinónimos
,como adagio, como las que ofrece don
Sebastián de Covarrubias en su Tesoro
de la lengua castellana o española4 , no
ofrecen mayores especificaciones textual~s. Bajo I! palabra "adagio", Covan:uh1as tr~e: es lo mesmo que proverb10, conviene a saber una sentencia breve, ª?omodada, y trayda a propósito,
r~ceh1da de todos que se suele aplicar a
~~ersas ocasiones". Si con esta descripc1on regresamos a nuestra tabla de "re•
franes exclamativos" ciertamente no
tendríamos ninguna razón para hacerlos caber en el molde diseñado por el
"primer diccionario de la lengua". Tampoco vemos en la mencionada definíción cuál podría ser el "olor a refrán "
y "las cualidades necesarias de él" a
que se refería Rubio.

Sin aspirar a elaborar aquí una teoría del refrán, me propongo, sin em-

ltv-J

�bargo, sentar las bases para justificar
este tipo de expresiones paremiológicas tan propias del hablar mexicano y
aceptarlas como verdaderos refranes. Lo
más que cabría hacer ante la resistencia
a incluirlos en la categoría de refranes
sería recordar que la manera de darse
de las lenguas, sus sistemas textuales, no
se rigen por gramáticas celestes o modelos pre-programados al estilo platónico.
Las lenguas y, por ende, los sistemas
textuales· en aue se actualizan son de
carácter histórico. De ellas hay que desprender la teoría; no al revés. Si aunque
no nos guste hay un pato que no es
blanco tendremos que reconocer, simplemente, que estábamos equivocados
cuando afirmábamos que todos los patos son blancos. La teoría del refrán, en
resumidas cuentas, se aprende en la realidad del refrán no en los libros. que hablan de refranes que dogmatizan sobre
ellos dando y negando permisos de exis,
tir a formas de acuerdo con moldes preconcebidos.
Convenimos en que, formalmente,
los refranes son frases 'breves y completas. En cuanto a su tipo textual, sin embargo, hay refranes declarativos ("No
por mucho madrugar amanece más temprano", "Las gallinas de arriba cagan a
las de abajo", etc.), que consisten en declaraciones constativas de hechos verificables por todos. Allí no hay, en forma
explícita, una "verdad" filosófica o un
consejo. El carácter paremiológico, sin
embargo, es adquirido por la capacidad
que estas expresiones tienen de transcontextualizarse: no se ligan a la circunstancia banal y transitoria que los produce sino que, mediante una transferencia semántica, cargan con ella y la adop~ tan a otros entornos en donde hay unos

sujetos que desde un "arriba'', no importa su índole, "cagan" -sin importar
tampoco el modo- a otros sujetos cuya
situación puede considerarse como un
"abajo", con respecto a los primeros. En
esta capacidad de la expresión paremiológica de cargar su entorno descansa,
por lo demás, su índole paremiológica, y, por ende, su capacidad para la
metáfora. En resumidas cuentas un
refrán siempre funciona mediante alguno de los mecanismos de transferencia
semántica conocidos en la vieja retórica
5
como tropos.
En general, la teoría retórica tradicional entendía por metáfora el empleo de
una palabrá concreta para expresar una
noción abstracta. En el refrán arriba
mencionado ("Las gallinas _de ar~ba cagan a las de abajo') se ve claro este proceso. La palabra "cagar", por ejemplo,
es una palabra concreta que, sin embargo, por la multifuncionalidad contex·tual de la expresión viene a ex.presar una
noción abstracta cuando la expresión
tiene un uso paremiológico. Es evidente
que la misma expresión puede adoptar
la función de una pura y l¡anal constatación. Sin embargo, cabe nota~ que el
fenómeno que ahora observamos es el
mecanismo paradigmático 1el proceso
paremiológico: la constatación de un hecho banal ("Ollita que hierve mucho o
se quema o se derrama') se convierte en
refrán cuando, sacada de su entorno natural, se aplica a contextos análogos y,
con ello, deja de expresar hechos concretos para, en cambio, referirse a tipos
de hechos con lo que la expresión se
vuelve abstracta.
Este tipo de transferencia semántica
se da de distinta manera y en distintos

grados en el refranero mexicano. En una
obra posterior estudiaremos, refrán por
refrán, los diversos procesos semióticos
que tienen lugar en Ía transformación
de una frase normal en refrán. Por lo
pronto, es importante hacer notar que
las "definiciones" de refrán que suelen
circular, como sucede en todos loe dominios del saber, parten de ciertos tipos
concretos de refranes. En general, 1e
puede decir, hay un marcado eurocentrismo en la noción de refrán actualmente disponible _entre nosotros. Si
comparamos la anterior definición de
Covarruhias6 con la que ofrece el Diccionario de Lingüística de Jean Dubois,7 nos percatamos de que en ambos se pide que el refrán sea una "sentencia" (Covarrubias) o un "juicio"
(Duhois citando a Julio Casar~). Ello
implica, por consiguiente, que los refranes, para serlo, tendrán que tener la
estructura A=8 en cualquiera de SIi
modalidades simples o compuestas: si A
entonces B, a B, A B, etcétera.
La definición de refrán según Casares
Según Duhois,8 J. Casares define~ refrán como "una frase completa e mdependiente, que en sentido directo Oalegórico, y por lo general en forma sentenciosa -y elíptica, expresa un pen&amp;t
miento -hecho de experiencia, e ~
za, admonición, etc.- a manera deJII"
cio, en el que se relacionan por lo~~
dos ideas". Es notoria la generali~J
ambigüedad de esta "definiCJOII

l. Por un lado se dice dd refrán.pe
es "Una frase completa e inde~
9
te". El mismo Duhois refiere la~
güedad y polisemia de la . .
"frase". "En ocasiones, dice, se

fr,,e como sinónimo de oración". En

referencia
al tipo textual de las "sent en. ,,
de la resp,uesta que va substituyendo cacias que se caracterizan tanto por su
da
vez mas las defin'iciones csencialistas
tono apodíctico como por su índole
de
corte
estructural es: "literatura es toabs_tra~ta ~n el sentido ya explicado. Esdo
a9uello
que soci:i.lmente funciona coto md1cana,
. , . , en todo caso , el "tono pa- mo literatura ". 12
1
rem10 ogico '. Se trata de un tono sol~mne. Empero, cabría discrepar de esta
Más aún la definición de Casares agrecircunscripción de los refranes a una inga
ª la "forma sentenciosa" el carácter
dumentaria hierática. Bastaría el " . ,,
11
VO
d
"
· " · ¿Qué es una "frase elíptib
1
e
e l'iptica
ca u ario de Correas
para conven,
ca"?
Don
Andrés Bello, recordado en
cernos de que una buena parte de "los
13
Db·
u -~is, se ,~ncru:ga por lo pronto de
refra,~es del refranero español no tienen
c_las1f1car las frases", entendidas como
una
~orma
sentenciosa"
en
ese
sentido.
a. Ay_ Chihuahua cuánto apache y
U~a simple ojeada, en efecto, nos per- smtagm~s suboracionales, en "frases
cuanto indio sin huarache.
st
mite percatarnos de que al lado de las s~b ~~tivas, adjetivas, verbales y adverfrase~ "sentenciosas", hay exclamacio- bial~~ ,?el tipo de:_ "La casa junto al
b. Chivo brincado, chivo pagado.
mar , atrapados sm salida", "morir
nes; mterrogaciones, consejos, órdenes,
etcetera. Correas, por ejemplo, trae en la ray~ '.', '1ejos del universo". Hay
c. O todos hijos o todos entenados. entre los "refranes" y "frases p
otra acepc10n del término "frase,, men.al ,,
.
rover _ cionado igualmente en Dubois.1 4 "F' .
b1 es expresiones del tipo: "Montón
,, . 'f
ra
~ adelante} mostraremos que no
se . ~:tm ica lo mismo que "locución",
Mo~hales, un concejo )' dos lugares",
lay Dln~na razon -ni siquiera desde la
¿Que venden en gradas? Castaiíitas def1mda a su vez en Duboisl5 como "un
~tiva de Casares- para eliminar
grupo de palabras (nominal verbal admondadas o tostadas", "j Qué tres, si
1 pre~ositiva, conjuntiva)
'
'
~franero mexicano todas estas exv_erh'ia_,
cuya
fueran cuatro, y el del medio más be~nes paremiológicas del tipo de las llaco.1" , "AJa'bate cesto, que ¡uiero ven- s1~tax1S particular les confiere el ca1
en las, que, por otra parte, dert e " , "Que' mas
, bronce que años on- racter de grupo e_stereotipado y r¡ue co,
ti&gt; ' Una razon podría ser el he- ce ,,, ,,_¿Que, eso? Rabanos
rresponde a una unica palabra". De esta
y queso''.
de que las formas paremiológicas BaSlana, pues, un somero recorrido por ~anera habría "frases prepositivas" del
~en la realidad muy variadas y, en el refranero de Correas para pen:atarnos trpo "debajo de", "frases adverbiales"
l:ra caso, una definición que preten- de la gran variedad de tipos y formas en como " por fi n " } "frases conjuntivas"
como "por más qué", etcétera. En re,_bace~sr de ellas debiera dar cuenta que se dan los refranes españoles, en essumen,
pues, una frase puede ser un sinleibiaJ: .alidad ~ no al r:vés. La realidad te caso.
8
tagma sub-oraci~nal de cualquier tipo
~ de u creativa_ ~o sol~ en el contex0 un smtagma sub-oracional
~
n~ ~ormatIVIdad smo a pesar de
(Bello)
Es respo~sabilidad del lingüista, bien
n::ahVJdadi Sin embargo, el ~ismo se sabe, registrar y estudiar los refranes estereotipado que funciona unitariamen0
te como adverbio, preposición uombre
que "en la gramática en tod~ su variedad. Si despuén de ello,
flllrt lrrue espan~~a s~ suele distinguir es (Jos1ble una descripción léxica u verbo o adverbio. Es evidente' que mu~
4o ,
Y oracwn sin que el conteni- una defi~ición, que se hagan. Si. lo que
chas de las expresio?cs paremiológicas,
~~~,0 a la primera sea siempre c~e decir de ellos es, simplemente, "re- ~es~e .una perspectiva exclusivamente
smtactica, son "frases", ya sea en el pri~an es toda aquella expresión que funmero ya en d segundo dr los sentidos
1? general en forma senten- c~ona como refrán", no habrá más reme- del vocablo "frase,, arriba mencionados.
dio que decirlo. El asunto, después de
lphca ". Esta indicación de una
Empero cabe recordar desde ahora que
tod?, _parece re~uci~e a aquella vieja
0 rrna sent
· " parece hacer
enc1osa
lo~
textos se definen por su función
polem1ca de ¿que es literatura?, en donmas que por su estructura. La estructura ~
E sentido la definición de Casares
átada por Dubois'. _quería decir que pa~
11 q_ue una expres1on paremiológica sea
ie&amp;án debe ser "una oración completa
e independi~nte ". Debe constar, por
llllto, de SUJeto y predicado: tener un
atagma nominal con la función de su,to Yun sintagma verbal con Ja de preícado. Desde esta definición habría que
dim!nar del mundo de los refranes ex¡reaones como:

r,

.:;es

"-iciojserva _

?,,;

�sintáctica, después de todo, depende de
la función del texto.

, entonces, una "frase el'1p¿Que, seria,
tica''? Según Dubois,16 "elíptico" es lo
mismo que "inacabado" o "incompleto" y se dice de "algunas oraciones a las
que les falta un elemento". Es decir es
una frase en la que tiene lugar el fenómeno de la "elipsis". Dubois insiste en
que hay un:a elipsis que es situacionaJ y
hay otra que es gramática. De hecho, estaríamos de acuerdo, sin más, que una
buena parte dP los refranes mexicanos
serían trases elípticas. Ello, sin embargo, está en contradicción con el requisito del apartado primero de esta definición de Casares, que quiere que el refrán sea una "frase completa e independiente". De lo dicho, habría qu1, desprender que tanto un tipo de frases como el otro pueden ser denominados "refranes".
Habría que mencionar, empero, que
la razón del refrán no está en su forma
sino en su funcionamiento semiótico.
Por ejemplo hay sintagmas sub-oracionales estereotipados que son refranes y
los hay que, ciertamente, no pueden ser
considerados como tales.

o

cv:&gt;

3. ''Que expresa un pensamiento a
manera de juicio en que se relacionan
por lo menos dos ideas". Esta última caracterización que la definición de Casares hace del refrán lo coloca ciertamente en la categoría oracional. Según,
pues, esta definición de Casares se insiste en que los refranes deben ser oraciones, deben tener la "manera de juicio"
y deben relacionar aJ menos dos ideas.
Independientemente del problema de
"contar" los contenidos lingüísticos por

"ideas", la caracterización que hace Casares del refrán además de contradictoria es arbitraria. De hecho, la única posibilidad legítima de caracterizar un tipo
textual cualquiera es a partir de su realidad.

5. De tal jarro, tal tepalcate.

~,ralabras del texto. No es un "juien el que se afinne explícitamente
~ de algo. Sin embargo es una oraao~, a~~ modo. ¿Es refrán? Yo respondería d1c1endo que funciona como tal.
En cambio "sin ton ni son" 0 "de cabo
1 rabo" aunque se refieren ciertamente
aun contexto al cual designan, sin embargo no funcionan como refranes sino
como "alocuciones" adverbiales.
cio

6. Padrastros, ni en lás uñas.
7. Echarle mocos al atole.
8. ¡Ojalá sea cola y pegue!

Hacia un concepto semántico de refrán

9. Sacar los trapitos al sol.
Un refrán es una expresión, normalmente mono-oracional, que constata, aconseja, pregunta, excla~a o declara a partir de una analogía de contexto, situación, entorno y circunstancias con los
originantes. La naturaleza del mecanismo paremiológico hay que buscarla en
la función del texto. Un refrán, decíamos más arriba, carga con su contexto y se adapta a una familia de situaciones cuyos límites están definidos por la
analogía situacional. Cada refrán tiene,
pues, dentro de un sistema social determinado, como el mexicano, un ámbito
de uso en el cual funciona sin violencia.
Una investigación. ulterior deberá definir
los refranes y clasificarlos no por las formas o estructuras gramaticales ,sino a
partir, precisamente, de estos ámbitos
de uso.
Para definir el refrán, sugiero que ·se
analicen expresiones paremiológicas de
dos clases: las que ciertamente sí son
refranes y las que ciertamente no lo
son. Veamos algunos ejemplos:

l. Quien mal anda, mal acaba.

2. Con dinero baila el perro.

3. Me extrafía que siendo araña te
caigas de la pared.
4. Hasta que se le hizo al caldo

10. Saludar con sombrero ajeno.
11. Sin ton ni son.
12. De cabo a rabo.

De las expresiones anteriores, 1 y 2,
por ejemplo, son ciertamente refranes
mientras que 11 y 12 no lo son. Eetas
últimas serían lo que el diccionario de
• nama "locuc10n
. , ,,.11 eorno var
Dub01s
dijimos, aunque parezca tautoló~co habría que decir que son refranes las eI·
presiones que cumplen la función derefranes sin importar su forma.

S_i consideramos, en cambio, las exJffl!Ones 6 Y 8 de nuestro listado de
('Ueha tendremos que aceptarlas como
1tfranes a pesar de que en la forma di~n }el tradicional juicio paremioló~- Padrastros, ni en las uñas" es
~ente una exclamación paremio..-..,Se trata, como se sabe' de una
etpreslon producida por el contexto
fle ª partir de la doble acepción de )~
~ra "padrastro" rechaza la realidad
~•~ en . ~mbas acepciones. Equivalia. s1 tuv1Pramos que cambiar de tipo
lextuaJ
la , a "no aceptes padrastros ni en
~as':·. Es evidente que el sentido
flremiologico de esta última sentencia
11,t~ctam
.
de la expresión
..
en te e1mISmo
"padrastros, ni en las ufias". De4e ~ ~e aquí una regla que nos puetÍJG8tt utd _an~e _los puristas: una ex pre. paremiologica es un refrán cuando
Pled iar su sentido
. paremiológico,,
e ~ormularse en términos de una
~n~. claramente paremioló~ca. Es
Pl'lncipio de sustitución.

¿Cuál es la función del refrán! F.,
obvio que urge responder a esta pregut
ta toda vez que de ella hacemos deptt
der el rasgo ae lo paremiológico por•
tonomasia. Por un lado cabe ol,sertl
que un refrán es un texto ligado 1 •
contexto extra-textual· más aún es•
texto exigido y produ~ido por la_sitat
ción extratextual; o al menos ~
mente ligado a ella para su lectura.
importa, pues, si afirma o si niega,;
Laex ., 8 es también una expregunta o exclama, si constata 0
dani ., presion
~CJon. Estaría incluida en el seclara.
_.Un"f _, ~po de la clasificación de Ru'' Hasta que se le hizo al caiuv
i ~a referida. En nuestro caso to•
hexpresión descansa en el "ojalá".
obviamente una exclamación. F,n
compara una situación actual COII
echo: la frasP. originante y signifiaeria 1·o·Jªl'a pegue.r Es dec,r.
. totuación referida por los signi

::;u=

--·

t

da, la_ expresión descansa en la primera
y ultima palabra. En ellas está el sentid~. El mecanismo paremiológico es el
mismo del anterior: descansa en la doble a~epción de la palabra "pegue", que
permite expresar el deseo de que así como 1ª " co1ª" pega as1' la circunstancia
que provoca la expresión. Como se ve
toda la expresión, salvo su forma cum~
ple los requisitos habituales de ios refranes. En cuanto a la forma hay, simplemente, que aceptar que no todos los
~efranes . tienen un sustrato semántico
mterlocutivo. Aquí tenemos una exclamación pura en que, sin embargo, se
supone un interlocutor presente - nadie habla solo-, a pesar de que la estructura ~o refleje la dinámica yo-tú
~e toda mterlocución. Una característica, pues, dominante aunque no indisp~msable en los refranes es la de que estan estructurados como una interlocución que pu~de sei- didáctica, parenética, exhortativa, declarativa o constativa. Esta estructura, aunque presente no
está explícitamente reflejada eii la' estructura sintáctica de los refranes exclamativos.

A causa de lo anterior, es natural la
resistencia a considerar refranes este tipo, d~ expresione~ paremiológicas. Recuerdese que el refrán nace en un contexto didáctico-parenético. Son las recomenda~iones del padre o ancestro que
transmite su experiencia de las cosas a
su descendiente. En este sentido los refranes exclamativos del refranero mexicano estarían fuera de lugar. Sin embargo, ya desde Correas y los viejos refraneros españoles -sabemos que la forma
parenética original de los refranes pronto aceptó otras formas. Correas acepta
al lado de las exclamaciones, los lemas y

hasta minidiálogos:
Majaderos de Cambray ¿Cuántos
hay? -Hartos hay.18
'
¿Qu~ (es) eso? -Rábanos y queso.19
¿Qfó ganais madre? -Lo que se pe-

ga.

El refranero de Correas está lleno de
~echo, ~e ese tipo de refranes interr~ga~vos e mterlocutivos. Así, pues, el menc10nado maestro no. tuvo emoacho en
acep~ar(os como refranes, al ~enos en
la practica.
. Hay_, por lo demás, otro tipo de con~derac1ones provenientes de la pragmática,_ '.I°e nos hacen variar el concepto
~ad1c1onal de "oración" a partir de las
crrcunstancias
de un proceso de comu· ., 21
mcac1on. . Lope. Blanch ,22 por su parte,
P?ne ~? eV1denc1a documentadarnente la
~scu~1?n,,en curso sobre el concepto de
orac1on frente al de proposición, entre los autores estudiosos del castellano.
Cuando ya recoge los resultados de una
do,cumen~da discusión a lo largo de
mas de cien páginas, Lope Blanch trae
~ par de consideraciones que, independientemente
del problema de las deno_
. .
nunac1ones, vienen al caso al asunto que
nos ocupa:
- "El núcleo de oración también
puede ser un verboide ", 23
- Las expresiones exclamativas que
constan de dos o más voces "no
d_eben c?nsiderarse como interjecc10nes smo como verdaderas oraciones, que• cuando más, necesitan suplemento de algún verbo"· 24" Lope,. sin embargo, entre
estas elocuciones exclamativas,,
"oraciones",
.
"frases ,, "vocati-' .....
w

�vos ".25
En resumidas cuentas, me parece que
se pueden proponer las siguientes conclusiones:

l. No es indispensable que una expresión paremiológica, para ser refrán
asuma la estructura de una oración
declarativa con S y P como elementos constitutivos.
2. En el refranero mismo, por ejemplo
en el de Correas, existen casos de refranes con otro tipo de estructura
textual. Por ejemplo la interrogativa
o la interlocutiva.

3. Existe aún una discusión en curso sobre la vigencia de denominaciones co. , ,,, " c)ausu
' 1a ,,, " preposi-.
mo " orac10n
ción", etcétera.

4. Son refranes las expresiones exclamativas que están constituidas por una
cláusul.a, entendida ésta como una
"unidad de manifestación que expresa el propósito comunicativo en su
integridad''.26

..
., .
'

5. Los refranes deben ser definidos tanto por sus rasgos sintácticos como
por sus rasgos semánticos. Por sus
rasgos semánticos cabe decir que es
refrán el sintagma que, teniendo una
polivalencia funcional en relación a
su contexto, "manifiesta un propósito comunicativo en su integridad ".
Desde una perspectiva sintáctica el
refrán puede ser una oración, proposición o cláusula en los sentidos mencionados.
6. El refrán es un tipo contextual por

excelencia. Es producido en efecto
'
por el contexto extralingüístico
e in-'
terpretado por él.
La exclamatividad como rasgo paremiológico

Incluimos en esta sección tipos de refranes por una parte, entre cuyos elernentos hay alguna interjección "ay" o
que, por otra, tengan algún otro rasgo
exclamativo como "¡qué... !", las formas imperativas ( ¡ábranse... !) o interrogativas. Todos estos ti pos textuales suponen una ejecución del refrán (performance) en que el refranero grita o
exclama movido y provocado por la
situación. Por tanto, hacemos recaer la
exclamatividad no tanto ni tan sólo en
algunos rasgos sintácticos sino en la conveniencia o adaptabilidad del refrán a
un entorno exclamativo. Esta conveniencia o adaptabilidad se da siempre en
los textos contextuales.27 Los textos interlocutivos son siempre contextuales.
El refrán, no importa su tipo textual, es
siempre un texto que funciona de acuerdo y dependiendo del contexto.
Para decir, por ejemplo, "¡gracias!"
o " ¡buenos d'ia~ 1. " se reqmere
·
un contexto extratextual determinado que el
hablante nativo identifica espontáneamente. Es decir, de una manera espontánea y natural el hablante sabe cuándo
se dan las condiciones apropiadas para
decir "¡Gracias!" En el contexto, por
ejemplo , del universo formal de· la cortesía, estos entornos apropiados no son ,
identificados espontáneamente sino mediante un entrenamiento y, por tanto,
en forma artificial.
En un universo espontáneo nadie

dice "¡~acias! ". . . después de una
paliza o después de .que lo han asaltad.o; a no ser que quiera referirse a la
fortuna de no haber muerto en manos
de los atacantes. En todo caso no les
daría las gracias a sus agresores sino
al cielo por haberlo librado del trance.
En el universo de la cortesía es posible
que luego de una reprimenda un criado diga a su patrón " ¡gracias, señor!"
Así, pues, los textos interlocutivos siem•
pre buscan la congruencia con el entor·
no que los provoca.
Ahora bien, un contexto exclamati•
vo es aquel conjunto de circunstancias
extratextuales que obligan al hablante
a gritar, exclamar, clamar, increpar, o
cualquiera de las modalidades textuales
de esa índole. La exclamatividad es. en·
tonces, ese rasgo que aunque perceptible intuitivamente -de hecho, basta para funcionar una percepción intuitivahace que esos tipos textuales conven·
¡¡;an a esas circunstancias. Así, los refra·
nes, como:

- Ni tanto que queme ai santo, ni
tanto que no lo alumbre.
No como tamales por no tirar las
hojas.
Esas de la frente china son lasdd
ganado bravo.
¡Cómo estarán los infiernos que
hasta los diablos se salen! ·
Aunque algunos refranes de este tipo formalmente no tengan ninguna ma_r·
5111
ca sin táctica de tipo exclamativo,
embargo, su entorno es exclama~ •
hay una coherencia entre ellos Y&amp;1lllt
ciones exclamativas. En base a eBo lit
mos hecho esta selección. Rec~
que los refranes incluidos en esta

.

'

pía a partir del rasgo de exclamatividad. pueden ser catalogados en otra a
pl'br de otro rasgo.
Dléxico de los refranes exclamativos

flta categoría de refranes mexicanos
hcue~temcnle remite a la "filosofía,,
ie la Vida de los bajos mundos. Funcio• ~ e~e ~n~v~rso libre y dicharachero
fie, sm mhib1c1ones, ni tabúes léxicos
fila, e~~lama, interroga O proclama s~
"ftrdad , no apta para gente formal
Mochos d_e estos refranes se expresan e~
bque Jaime Martín llama el habla viva
4el "'?a_rginado Y problemático" en
cuy? lexico se proyectan "afectos, senlíaientos, reacciones y aun lo subconsClente y reprimido". 28
~vemos algunos de esos refranes el
sabrá de qué estamos hablando:

- Ahranse piojos que ai les va el
peine.

- A c3:1&gt;allo andan los hombres y no
en pmches burros ojetes.

- Ya encarrerado el ratón, que ch ingue su madre el gato.

- ,\ esr culan lro tan seco le falta
una regadi ta.

- N~ sacuda tan to el chile que se le
cai la semilla.
1·Ah. ~ra 1o verás huarache, ya aparecio tu correa!
~ora llueve en el Palmar o nos
eva la tiznada.
'

S? me hace mucho jamón para un
pmche par de huevos.

las
¡ "malas
. palabras,, ~ basa con mucho
e espac10 de esta breve mención. Las
palabras han solido convertirse en "
ma- Ahora sí que las de abajo cagaron las,, 1
.. a omos, generalmente, de tabúes
a las de arriba.
religiosos
y,, sexua¡es, prmc1palmente.
. .
L
"
as malas palabras, de hecho, han siComo quiera sale un buey parien- do :argadas de la connotación de una sado la vaca un toro.
cralidad maldita. Si lo sexual fue tab,
y pe~ado, se debió a la guerra que desd~
Por apretado que sea, no hay culo la mas remota antigüedad ha declarado
que se pea.
a~ sexo el mundo de.lo refüioso. E ~1'xico
• l
b
n, e
d ' _por ~J~~1,P 0, los viejos expedientes
- que beban agua los hueves que
e 1a mqws1c1on guardan el más genuino
tienen el cuero duro.
·
y reputado
,,
" repertorio de " malas pa1abras ; 1as. blasfemias", por eJemp
·
1o son
- Echate este trompo a l'un-a, mien•
un para_d1gma de las palabras "malas". Si
tras que te bailo el otro.
se analizara el mecanismo semi 'ti d
la "blas fem 1a
. " - y en
o co . e
· , posterior
ocas1on
1
h
o. aremosse po dna
, o bservar, aun a
El chiste no está en ser cusca sino
.
en saberlo menear.
Simple
vista,
que
el
modelo
ma's frecuend b
.
te . e lasfemia consistía en asignar al
Mal de muchos consuelo de pen- ;uver~o sagrado de los dioses predicadejos.
os salidos del mundo del sexo.
El ~niverso de este habla mexicano es
un, u_mverso que aprendió a romper sus
n,1ultiples cadenas a fuerza de lenguaje.
Esta habla popular está sustentada en
efcc~?, en un léxico que encaja en 1~ repr~s1on sexual ~e· corte machista, CU}O
umvcrso fememno apart'ce siempre como un objeto cargado de deseo. l\.Juchos
de estos refranes revelan viejos atavismos f_ormulados en un lenguaje vulgar
~u~, sm embargo, es un espacio de creatJV1dad lingüística porque no acepta
censu~as, ni se pliega ante los prejuicios
y tab_ues acadfmicos y lingüísticos. Por
la m1_sma razon, este tipo de refranes
constituyen una de las muestras más espontáneas del habla mexicana.
El asunto de la censura lingüística y

L~s "malas palabras,, entonces se
convierten en el hablar confinado a los
cuarteles, las cárceles, los centros de
vtc10 o las clases sociales que se arrast~~n, por obra Y gracia de la jerarquizac101'. d~ clases, entre los escombros de
d1g111dad humana. Frecuentemente la
mala" , pa)ah ra es una protesta contra
'
lo~ tabues y remilgos de las clases dommantes. Otras veces e-~ un sunp
. Ie mo-·
d
o ,de hablar de quien ya no tiene nada
qu&lt;' _p.,rder u ocultar porque ya lo ha
perdido
lodo y porque desde hacem~
~
. o vegeta en un. universo casi-animal.
Sm
embargo, las ·'malas,, palaL ras
. son
ta b',
. m ten.. una marca de espontaneidad
mformalidad
o intimidad , para. " rom-,
,,
per con las restricciones y tirantez de
la formalidad; una "mala palabra"
d . d'
puee m icar al interlocutor qui' estamos

!~

¿z

�''en confianza". También pueden ser
síntoma de la prepotencia y grosería del
superior con respecto a su subalterno
como una nueva forma de envilecerlo.
Las "malas palabras", pues, contaminan
de su "maldad" tanto a quien las dice
como a quien se dirigen. En el refranero
mexicano, habla espontánea del pueblo,
no es raro -por una u otra razón- encontrar refranes que, como los exclama- ·
tivos, están salpicados de "malas palabras" como síntoma de viveza y picardía típicas del hablar popular mexicano. Como dice Jorge Mejía Prieto, 29
"en un medio hipócrita, teñido de puritanismo verbal, se volvía liberador y
estimulante el lenguaje cifrado de los albures, convertidos en burla y flagelo de
moralistas y mojigatos".
Refranes versus albures

Muchos de los refranes incluidos en la
categoría de "exclamativos" son, de
hecho, "albures". Me refiero a esa categoría textual mexicana que florece
a orillas del sexo siempre con un sentido
sexual subterráneo que se desliza en
"si¡!;nificados" 3 inocentes. El albur se
finca en un manejo experto de la lengua.
A las palabras de albur - término tomado d~I vocabulario también proscrito
de los tahúres- se las retuerce, exprime
y da vuelta para que suelten .ese sentido
vergonzante pero sabroso y pícaro:

º

¡Nunca falta un chile en papas en
un bodorrio de pobres!
¡No sacudan tanto el chile que se
riega la semilla!
¡La calabaza en Za coaleo crece más
qur en Lechería!

¡No me agarren el chiquito porque
comienza a chillar!
En realidad, aunque nacidos como albures en aquella publiración de los veinte llamada -La madre Matiana, 31 funcionan totalmente en la actualidad como
refranes exclamativos. En realidad, el albur no siempre adopta la forma paremiológica como los casos arriba referidos: la mayor parte de las veces se desliza entre las frases de una conversación o diálogo ordinario; otras veces,
adopta las formas más prestigiadas de
las coplas, como las de las famosas "topadas". Mejía Prieto 32 re'coge dos sextetas albureras del "Vale" Bejarano, un
improvisador veracruzano. Helas aquí:
Yo enamoré una jarocha
por agarrarle las chiches,
y me dijo la fantocha:
muchacho no seas metiche,
si quieres comer panocha,
más abajo está el trapiche.

Y la otra:
Una cosa me costerna
y me tiene muy contrito:

- Aunque le chille r.1 cochmo,
no le sur.ltrs rl mecate.
El prometer no empobrece,
el dar es lo que aniquila.
- La cuña para que apriete,
ha de ser del mismo palo.

Como se puede apreciar por estos

en la cárcel se me interna
sin tener ningún delito,
sólo una papaya tier:nu
que picó mi pajarito.

ijemplos, el carácter enfático de los
rdranes exclamativos descansa en el
iegundo verso que tiene, a su vez, ten-

dencia al ritmo trocaico.

En resumidas cuentas, pues, se puede
decir que algunos de los refranes exclamativos tienen una semántica alburera,
ya sea porque nacieron siendo albures,
ya porque ambos géneros nacen del mismo afán liberador y de protesta entre
una gente que gusta de la viveza de b
lengua en los dobles sentidos y juegosde
palabras.

Ritmo y formas de los refranes exclamativos

Salidos, como se ha dicho, del ba~
mundo del albur, del cancionero mexicano y de otros rincones del habla popular estos refranes, sin embargo, han
conservado en buena parte las estruc•
turas rítmicas, que no la rima, de 1~
viejos esquemas de la tradición oral. ~~
gu; prevaleciendo en ellos, por ejemplo,
el esquema binario en el que ~igue pre&amp;e~
te un isosilabismo que oscila entre .
ocho y las siete sílabas de preferencia:

oooóoo o
ooóoooo

011

00

oooóo ooÓº
oóóooo 0 ó 0
oóoo oo
óoóoóo

Empero, como se verá en el listado
f1t de estos refranes ofrecemos, hay
aa buena cantidad de ellos que, o no
adoptan el esquema binario, o se ciñen
1 metros menores al grado de adoptar
11 binarismo sólo sintáctico de hecho.
Sil embargo, la rima casi está ausente
iaen este tipo de refranes.

con aplomo. Los refranes exclamativos
pues, son más proletarios que burgueses:
heterodoxos más que ortodoxos, masculinos más que femeninos, rurales más
que urbanos, etc., a partir de su entorno.

12. Véase, por ejemplo, la manera como discute el problema de la li\eratura T. Todorov
en su ensayo" ¿Qué es literatura?" en Deslinde n. 2, año I, traducción de Herón Pérez Mart ínez.
13. Op. Cit., p. 293, a propósito de "frase".
14.lbid.
15.Op. cit., pág. 408.

NOTAS
16. Op. cit., pg. 218.
17. Véase arriba.

llteervaciones finales

l. Da.río Rubio, Refranes, proverbios y dichos y dicharachos mexicanos, ed. A. P.
Márquez, México, 1940, vol. I, Págs. 1115.

19.lbid., p. 417.

!'.ate tipo paremiológico mexicano, re-

2.Op. cit., p. 15.

20.lbid.

3./bid., pág. 12.

21.Cfr. Teun A. Van Dijk, Estructuras y funciones del discurso, Siglo XXI, México
1979.
'

8e~ más un universo machista que
mundo feminista. Revela prejuicios
de macho sobre un universo femenino.
De hecho una parte importante de estos
imanes están tomados del mismo amliente galano y florecedor que los piro(I06: muchos funcionan, en efecto, colO piropos. En el contexto que acompaila la circunstancia del texto aparece
ton más frecuencia un borracho, un
campesino, un valiente "macho", que
IBa dama en cualquiera de sus modaliiades sociales. Tampoco va a tono, colO recitador de estos refranes exclallltiv~s, el sabio o el padre que, como
~ anciano, sentencian, aconsejan y deshan s~ experiencia en textos pausados,
bnquilos y ecuánimes: "nunca dejes
camino por vereda".
111

4. Sebastián de Covarrubias, Tesoro de la lengua castellana o española, primer diccionario de la lengua (1611 ), Edit. Turner,

México, 1984 Edición facsimilar.
5. Para una bibliografía válida sobre la metáfora y, en general, sobre la teoría retórica del tropo, además del texto citado de
Michel Le Guern, La metáfora y la metonimia (Madrid, Cátedra, 1980), conviene
mencionar los múltiples trabajos q,e Heinrich Lausberg. En especial, su Manual de
retórica literaria, que en dos volúmenes
publicó entre 1-966 y 1967 la editorial
Gredos de Madrid,
6. Véase nota 4.
7. Jean Dubois y otros, Diccionario de lingüística, Alianza, Madrid, 1979, p. 527.

~dividiéramos el universo de los re-

8.Loc. cit.

, exclamativos en urbano y rural
:!;:os que prcfien:n lo segundo: pre~ el lenguaje ranchero y gritón,
~-~" Y arriesgado que la sentencia,
Clo o la frase concisa dejada caer

9.Op. cit. p. 293.
10.Loc. cit.

11. Gonzalo Correas, Vocabulario de refranes
y frases proverbiales, Madrid, 1924.

18.Op. cit., p. 285.

22. Juan Manuel Lope Blanch, El concepto de
or~ción en la lingüística española, UNAM,
Mexico, 1984.
23. Op. cit., p. 385.
24.lbid., pp. 99-100. En realidad la parte en-

trecomillada de esta cita está tomada por
Lope Blanch de la Gramática de la Academia en su edición de 1781 como el mismo
Lope lo advierte.
25.Ibid.

26. Sobre este concepto de cláusula véase a
Lope Blanch, Op. cit., p. 104.
27. Para la distinción entre textos contextuales y textos acontextuales o independientes del contexto véase mi artículo "La
intraductibilidad. . ." en Deslinde, n.
8, Monterrey, 1985.
28. Jaime Martín, Diccionario de expresiones malsonantes del español, Madrid,
Istmo, 1984, Col. fundamentos, pág.
12. Cfr. también, Víctor León, Diccio-

�nario de argot español, Alianza Editorial, Madrid, 1981.

RESCOLDO

29.Albures y refranes de México, Ed. Panorama, México, 1986, p. 14.

30. Tomo la palabra "significado" en el
sentido que fue difundido y defendido por
el lingüista rumano Eugenio Coseriu. De
él, al respecto, puede verse El hombr~ y
su lenguaje, Madrid, Gredos, 1981, passim.

Aunque es indiscutible el poder que tiene el tiempo para
convertir en ceniza cualquier página, es el hombre quien
fuera llamado a descubrir una y otra vez el rescoldo: guiño
luminoso que no; dirige nuestro semejante desde el ayer.

31.Cfr. Jorge Mejía Prieto, op. cit., p. 14.

32.0p, cit., pp.12-13.

Este 9 de agosto se cumplen veinte ai!os de la muerte del
poeta español Pedro Garfias: sus r~stos descansan en suelo
regiomontano. Es por ese motivo que reproducimos las líneas que le dedicara el también escritor de origen hispano
José de la Colina. Las hemos tomado de Comunidad Conacyt, México, núm. 132-133, año VIII, diciembre 1981-enero 1982, pp. 66-6 7.

w
....J

�POESIA: MONEDA PARA
COMPRAR NADA

José de la Colina
Nada pasó una empresa laboriosa, plantar el pie que echaba inmediatamente
raíces en el asfalto y luego arrancarlo,
desarraigarlo de allí, y otro paso, otra
vez a punto de quedarse plantado en el
suelo, y nuevamente el tirón: andar era
eso para él. Empujar la noche céntrica
de la ciudad de México, blanca Andalucía de tejas rojas detrás de la, ay, tan
concreta realidad del cemento, Laberinto nocturno del exilio sin más ayuda para guiarse que esa brújula, esa llamita de soldado desconocido, encendida siempre en la noche espesa del cuerpo : el alcohol. Pedro Garfias caminaba
masticando, rumiando, mascullando un
verso una y otra vez reiniciando , una
y otra vez sacando en limpio el borrador de la memoria, y la lamparita del
vino, del ron. del tequila, lamía suavemente el corazón allá dentro o daba
feroces tarascadas de dragón a las paredes del pecho. Duro de andar y dulce
el cantar. Otro paso, Pedro , uno más.
Jalar todo el peso oscuro del cuerpo,
el animal cada vez más nocturno que se
es. Otro paso, otro. Y otro verso y otro.
Pedro no requería de papel ni de tinta
ni de pluma, sólo aquella llamita en el
plexo solar, alimentada con una copa
que milagrosamente, cuando el milagro
ocurría, surgía a la vuelta de la esquina.
Y Pedro cambiaba copias por copas, como un ropavejero de la poesía. Incierto
el rumbo, pero la brújula señalando a la
fuente inextinguible, "qué bien sé yo
dónde la fuente mana y corre": el alcohol.

g;¡

Lo qms1eron arrancar al alcohol;
cuando aún se pensaba que era posible, y Juan Rejano le dijo que si seguía
con aquella vida desordenada el Partido
lo iba a expulsar. Terrible ramalazo de

conciencia para Pedro. Esa noche recorría las cantinas, alimentaba la llamita
y decía:
- A mi er Partío me quié echáaa, . .
Pero yo ... yo fiéee como un peerrÓ.
Fiel como un perro al partido que lo
quería echar si no dejaba de beber. ¿Pero cómo soportar la ciudad siempre extraña que le eclipsaba su blanca Andalucía?, y'Pedro tiraba del cuerpo propio,
la carne enmohecida, esponjosa, rancia
de insomnios y delirios, y echi:ndo raíces y arrancándolas de cuajo se iba paso
a paso, con las manos a la espalda, con
el perfil a la vez de cuervo y de león en
invierno, la melena gris de tiempo y de
caspa, los ojos bifurcados, amarga la
delgada boca. A veces levantaba una
mano como una garra, torpona, y hacía
el gesto de esbozar o acariciar un paisaje en el aire. (Como, ¿recuerdas?, en
aquel anochecer en lo alto del templo
de la Valenciana, Guanajuato, y fue el
mismo gesto de pasar la mano por las
tejanas y desnudas curvas de tierra tan
mineral, como modelándolas para impedir que las deshiciera la noche•.) Allá
iba Pedro Garfias. con su patético gesto de sorber los mocos, con su mirada
dispar. Envuelto en su aura de ardientes
y baratos alcoholes y pese a todo cargado, cargado a muerte, de pólvoras
quemadas : torturado por aquellos romances de la guerra civil española que le
circulaban aún por las venas endurecidas, intratables. Un juglar plebeyo, mercenario. En las tabernas los gachupines
le pedían los poemas esper.ibles de la
Andalucía a olor de piel, mucho clavel
y muchos pases de toreo y las más trilladas penas penitas penas. "Ahí viene
Pedro Garfias -decía el gachupín de la

barra-; es un gorrón d~ copas y se pone
muy pesado cuandv se acuerda de que
es rojo, pero, coño, qué versos más bonitos le ha hecho a Manolete y a S~-illa... Y Pedro llegaba, se agarraba del
mostrador para no ser llevado por su
eterna resaca particular, esperaba el trago
que le reajustara las vísceras, sentía crecer otra vez la llamita, azul, y magnífica y dolorosa allá dentro. Y pagaba
con los versos pre".'isibles, bonitos y
fáciles para chulapos y gachupos. Pero
la llamita crecía, iba mordiendo el alma, remordiéndola, y Pedro se enÍos·
caba de pronto en un silencio de toro
estrábico. quizá sorbía horrísonamente
la eterna y empujona mucosidad que le
venía a la nariz, los ojos parecía que se
le disparaban aún más cada uno por un
diverso rumbo, la mano se levantaba
como una blanda garra, rasguñaba d
aire, y de pronto le empezaban a brotar
los octosflabos naturales y hermosos,
verdaderísimos, y se dibujaba en d
aire la mirada azul de Jimeno, capitán republicano del batallón de Garcés (" ¡Capitán de la cabeza a los pies!") y la voz
de Pedro se hinchaba como una ola de
rugidos y carrasperas y sorbos y eructos
e hipos, y las silabas se alargahan Yse
abrían, la A era interminable, la Ocomo
un pozo sin fondo, y en los relentesdd
humo y del alcohol y de olés idiotas lanzados por alguien de la concurrencia, iba.
alzándose el romance como una lanza de
luz, como una saeta, haciendo sangrard
aire, y de pronto allí estaban otra ves
el humo y la pólvora, las silbantes balas.
las restallantes banderas, un acre arollll
de epopeya, una aura de 1936-39:

Batallón de Villafranca
que Villafranca has perdido:

,e afilando tu coraje
1la par de tu cuchillo. ..

Jallí estaba Pedro lamentable y granioao, romanceando buenamente como
a,er en las trincheras y finalmente, ofredmdo aquella moneda todopoderosa
,e no sirve para comprar nada, la poem, y la llamita creciendo hasta incenir el cuerpo ya trabajado por la periia de los alcoholes, dP. la nostalgia, del

evelo.

~

,,.,

,- ~u~-i2.
1-i2.

�EL ULTRAISTA PEDRO GARFIAS

Miguel CovarrubiasA casi setenta años de su iniciación, el
ultraísmo, movimiento literario español
fenecido en 1923 (más o menos), mantiene -de acuerdo con sus posibilidades- en virtual estado de prestigio permanente los nombres de Rafael Cansinos-A$éns (1883-1964), Ramón Gómez
de la Serna (1891-1963), Vicente Huidobro (1893-1948) y Guillermo de Torre (1900-1971): incitador y crítico,
precursor, teórico e historiador y crítico, respectivamente, de esta corriente
de vanguardia.
A ese grupo selecto habría que añadirle el de ciertos poetas juveniles y
ultraístas de entonces: Gerardo Diego
(1896-1987), Jorge Luis Borges (18991986), Pedro Garfias (1901-1967).
De este triunvirato poético hay que
decir cosas como éstas: los dos primeros -recientemente fallecidos, longevos- no gozaron de menguado sino de
sonoro reconocimiento público, premios y ediciones envidiables. El último, por el contrario, sufrió el silencio
de sus pares en la poesía contemporánea de lengua española, hambres y nomadismo, destierro casi total del reino
editorial.
En cuanto a la actitud frente a su
desenfado de escritores primerizos, los
españoles y el argentino difieren. Este
fue, ya hombre maduro, irónicamente
cruel al decir: "Todos sabíamos que el
ultra ísmo era una especie de broma; jamás nos lo tomamos en serio, aunque la
pasábamos muy bien reuniéndonos; disfrutábamos con nuestra amistad, pero
en cuanto a los manifiestos y todas
aquellas cosas, 'el único factor básico de
~ la literatura, es la metafísica', podíamos
0

haber dicho también que el único factor
básico era el P.Unto y coma o el punto y
aparte, ¿no? " 1 Por su parte los españoles no reniegan de su producción juvenil. Diego incluye en su muy nombrada
antología Poesía española contemporánea de 1932 y 1934, ocho poemas
-cuatro y cuatro- de sus libros creacionistas-ultra Ístas, y Garfias recoge sin mayores explicaciones en su primer libro
los poemas de sus veinte a~os. Otro poeta y crítico contemporáneo español, Dámaso Alonso, coincide con Borges al
aseverar:· "Apenas produjo nada durable" el movimiento Ultra. Pero "sin él
difícilmente se puede explicar la poesía
posterior."2 Eso es : esta vanguardia, como las otras, más significó como purihcador iconoclasta del arte literario que
como logro de creadores individuales.
Bueno, esto se ha venido repitiendo
desde hace muchos años y lo aceptamos de buena fe, aunque también
creemos necesario hacer dos o tres o
cuatro distinciones.

fesionalismo, sus metáforas no gratuitas,
intencionadas. El verso libre es lo único
qlJe denuncia -en lo formal- a este libro como producto de la era contemporánea. Pero ¿en dónde quedó entonces el ultraísmo? El propio autor se encargó de privar a su obra de lo que en
1969 llamó "inocentes novedades ruidosas". Y ya metido en ese camino suprimió palabras, versos, poemas enteros.
Borges se puso drástico y extirpó las
señales visibles de s1,1s pecados de juventud.

Veamos, en concreto, los libros de
estos tres poetas, escritos en el mismo
periodo. Los títulos: Imagen (1922) y
Manual de espumas (1924) de Gerardo
Diego, Fervor de Buenos Aires (1923)
de Jorge Luis Borges y El ala del sur
(1926) de Pedro Garfias. Son notables
las diferencias entre los libros de los
españoles y el de Borges. En la obra de
este último encontramos algunos argentinismos que -lógicamente- nunca
lograrían alojarse en la lírica de sus
compañeros.

Otra es la manera de proceder de Diego y de Garfias. Y es que también otro
fue el resultado de su quehacer poético-vanguardista. En pocas palabras,
esto es lo que nos parece: Gerardo Die•
go es el más lúcido y el más fiel a ~
nueva escuela porque puede cultivar con
igual maestría otras tendencias (el caso
de Versos humanos, 1925, poesía dt
tradición, de estructuras poéticas fijas),
Pedro Garfias, a nuestro juicio, escribe
el libro más variado y más equilibrado
de los suyos. ¿Variación y equilibrio_en
relación a qué o a quién? Pues consigo
mismo, ya que El ala. del sur contiene
secciones claramente ultraístas corno
"Acordes" y "Ritmos cóncavos"; otrl
son de índole tradicional como "Roman·
ces y canciones", "Tres poemas
ledo" y "Motivos del mar," La sece1on
que abre y le da nombre al vo!umen,
dt
J.unto con las dos últimas, "Motivos
,, :!(ID
la ciudad" y "Motivos del campo ,
de legítimo y profundo influjo macht
diano.

Niega -y con · mucho- postulados
básicos del vanguardismo. Verbi gratia:
lo anecdótico o argumental, cierto con-

En Pedro Garfias, poeta joven qtJ
vivió el ultraísmo, la tradición espait'
la y la vanguardia contemporánea

combaten. Al contrario, celebran un
encuentro annonioso y, pasado el tiempo reglamentario, nos entregan su fruto: El ala del sur, poesía que atraviesa
cinco décadas sin desmadejarse. ·Esta
f8 nuestra tesis.

NOTAS
!.Esteban Peicovich, Borges el palabrista
Letra Viva, Madrid, 1980, pp. 171-r72'.
2.Dámaso Alonso, "La poesía de Gerardo
Diego", en Poetas etpañoles contemporíneo,, Gredos, Madrid, 1952, p. 245.

Kant. Julio 14 de 1987.

de!~

"P l'frabajo leído dentro del programa
edro Garfias a los veinte años de su
lluerte"· Facuitad de Filosofía y Letras/
UANL
, septiembre 2 de 1987.

- - ---

--.. -,
~

�AMOR. LATINO: EJEMPLOS DE LA
CULTURA POPULAR
..

Menno Vellinga
" ABANICO

~bado me busqué una no"l'ia
ll domingo me casé
f lunes dormí con ella
bartes le di garrotazos".

¡ooucción
Lte estribillo tradicional argentino es

,na de las numerosas coplas con conte-

1

r

n1

-n

)

~o semejante cantadas en América
l,atina 11ue refuerzan la imagen de una
~periori&lt;lad masculina inflexible, y hacen aparecer las coplas holandesas exallando a los "muchachos resueltos y
1
pllardos ' como la canción "Flor azul".

Estas coplas nos muestran a la mujer
despotismo de los macl,os,
to una sociedad en la que los hombres
fiereen la supremacía.

amerced del

Pero, ¿son esas estrofas la expresión
ftt'Ídica 'de la realidad? ''Mátame si
!Ioieres pero no me dejes", cantan las
~exicanas. El ambiente de broma en el
pial se canturrea muy seguido canciones
~mo ésta revela, sin embargó', 'una COl'l·
tiencia más clara del rol qu~ fiesempellan y de las alternativas de poder, ligaitas más &lt;le lo que las palabras dejan
i:omprcnder.
F.ste tipo de expresiones culturales delaminan la imagen de las relaciones en~ tos dos sexos en América Latina. El
romplejo cultural al cual ellas nos remilen gusta por su simplicidad y su nitidez.
No_debe sorprender entonces -y esto

aplica tanto a los autores latinoameri. como a los que están fuera del
cultural estudiado- que se anali~ relaciones, en la mayor parte,
;angulo de este complejo.

A partir desde los años seteRta, el
debate en el seno del movimiento feminista ha puesto ese. tipo de análisis en
primer plano .1 Es evidente que aquellos
investigadores que buscan una confirmación de la supremacía del macho y de la
sumisión de la mujer en América Latina
no necesitan hacer un gran esfuerzo: en
la vida diaria acudir al machismo y al
marianismo es moneda cotidiana.

caciones, denuncia la influencia preeminente del machismo sobre el comportamiento, pero describe al mismo tiempo
muchas situaciones en las que la manipu_lación de los hombres por las mujeres
es tal que, al menos, se podría poner un
poco en duda su caracterización de las
mujeres como seres sumisos, mártires
de una causa cuyos méritos son puestos
constantemente en duda por el esposo
bueno para nada. 2

Pero también fuera de este movimiento ese complejo cultural es igualmente retomado tal e:.ial, sin interrogarse sobre su consistencia o 'preguntarse en
1¡ué medida un comportamiento concreto es prescripto. Al mismo tiempo este,
complejo es presentado como ejerciendo
una . influencia constante e inmutable, ¿De qué se trata aquí? El machismo repreSP.nta el culto de la masculinidad,
corno si los muy importantes cambios
c¡ue prescribe un comportamiento agreque ha conocido la sociedad latinoamericana y particularmente el medio urba- sivo para hacer sentir su superioridad
en las relaciones de hombre a hombre y
no-industrial no lo hubieran tocado.
de la arrogancia y de la agresividad sexual en las relaciones hombre-mujer. La
Nora S. Kinzer (1973 :303) ha indivirilidad heterosexual necesita ser llevacado que las investigaciones que se reda hasta el máximo 'biológico a través
fieren a las relaciones entre los sexos tie- de una multitud de contactos accidennen una inclinación notahle para los me- tales y semipermanentes. Y aquí, el madios pertenrcientes a las capas inferiores chismo predica un doble sentido moral:
de la clase mPdia y a las clases populares, la futura esposa está obligada a aportar
en las cuales la presencia de una vida fa. su virginidad al matrimonio. La unión
miliar b:lstante ;¡utoritaria y de un com- con la querida implica la exclusividad de
portamiento compensador en el homhre parte de esta última, mientras que el
con respecto a la ·mujer, en condiciones hombre puede tener múltiples uniones.
de gran incertidumbre económica, son Esposa o amante, la mujer debe sufrir
casi automáticamente vinculados por los con resignación las consecuencias de la
investigadores a las influencias que ejer- necesidad de su compañero para demoscen · el machismo y el marianisrno. trar su virilidad. Su consuelo son los hi-·
jos. Como opuesto a esta valorización de
Pero inclusive en este caso -asi como la virilidad, el marianismo hace valer la
la autora lo de,nuestra- la contra-infor- resignación, el espíritu dr sacrificio, la
mación es a menudo mal entendida. pasividad, reconociendo totalmente a la
Esto está ilustrado de manera espectacu- mujer la superioridad moral y una malar por Osear Lewis, quien, en sus publi- yor fuerza de alma. Todo esto es sin em-

�Largo de género arro~ante: las mujeres
, filoso' fica ..,1 tnstemente dealla desonnen
•
bilidad de pecar que tieneu sus r~ cr~adc · com¡)añeros, moralmente mfenorPs.3

Machismo
(Rasgos del Carácter)
independiente

~umisa

.ffolector

husca proteccíon

_ a!!Tesivo

_ tímida

_ seguro de sí

_ indecisa

_ dominante/ autoritario

_ acomodaticia

_ equilibrado

_ influenciable

- activo/toma la iniciativa

_ pasiva/se queda a la expectativa

_ duro/brutal

- dulce

_ intelectual

_ afectiva

_ indiferente/no llora

- muestra sus emociones/llora

_ razonable/calculador

_ intuitiva/impulsiva

Comportamiento extravertidp
hacia la mujer:

Comportamiento extravertido
hacia el hombre:

_ "feo", estético "viril"

_ "bella"

- frío

- sexy

_ seductor

_ seductora

- dotado de autoridad paternal

_ madre modelo

- busca su confort, su bienestar

_ d.edicada

"

En el esquema siguiente ~s~án indicada~
las características arquetip1c~s de la pe\
en •e
sonalI.dad y del comportam1ento
..
interior del complejo mach1smo-mana.
.4
msmo.

Marianismo
(Rasgos del Carácter)

_ polígamó
_ experto
_ 'infiel

_ monógama
virgen (o de hábitos/costumbres
puros).
fiel

F.stos dos tipos se complementan: no
existe uno sin el otro, forman parte del
mismo complejo. El empleo del término arquetípico indica claramente, desde
nuestro punto de vista, que se trata más
bien de directivas generales, de puntos
de referencia culturales, que de prescripciones directas de comportamiento. En
las situaciones en las que el complejo se
presenta dentro de un contexto de amor
romántico, machismo y marianismo sirven seguramente de fondo sonoro a un
juego cuyas reglas concretas son perfectamente conocidas por las dos partes.
Las relaciones de poder son claramente
más complicadas que las que habría entre
dhombre inescrupuloso y la mujer ingenua y engañada. En el medio cultural latinoamericano, las mujeres desarrollan
otros medios para alcanzar sus objetivos
(diferentes de aquellos de los que .se va~n los hombres), y a menudo también
dan preferencia a distintos valores.
En el análisis concreto de las relaciones de poder, el uso de esta dicotomía
Deva a resultados equivocados. Está lei&gt;s la "regla " de la realida'd.
Esto es lo que ya puede observarse
dentro del modo de vida familiar dolllinante en América Latina. La relación
lllutua entre los miembros de la familia
~ sexo opuesto es un poco contradictolla Y escapa al estereotipo macho-maría.

Esta situación se desprende del he-

dio de c¡ue los modelos presentes en el
~eso de socialización para los homlirea Y las mujeres, no son consistentes.

!lelEn primer lugar, el proceso dentro
CUal son reproducidos los elcmcnJOciales de hase, que aseguran la con-

tinuidad del orden social incluyendo las
formas existentes de control, está dominado por las mujeres.5 La formación de
la personalidad del niño y la transmisión de los valores de base y de las ideologías sociales son en la mayor parte trabajo de las mujeres, sobre todo durante
la fase primaria.
Paradójicamente, la transmisión de
los valores de una sociedad centrada sobre el macho se hace así feudo de las
mujeres, que así desempeñan un papel
central en garantir.ar la continuidad de
esta misma sociedad.

vez, el culto de la maternidad constituye
el complemento involuntario del culto
de la masculinidad. Y· así se cierra el
círculo.6
En su análisis de las relaciones de poder dentro de familias pertenecientes a
la pequeña burguesía mexicana, Gabriel
Careaga traza un modelo de ejercicio del
poder que hace pensar, en lo que respecta a la mujer, en el comportamiento
de una personalidad histérica. 7
Es tentador pensar en la posibilidad
de este comportamiento como un medio
de provocar en el hombre reacciones de
tipo machista. 8 El comportamiento manipulador está justificado hacia el hombre "porque le doy los mejores años de
mi vida", y hacia los hijos "puesto que
me he sacrificado para ellos".

Dentro de la gran familia latinoamericana, las hijas aprenden así a respetar
piadosamente al padre, al jefe de familia
r¡ue hace la ley, a la cual se está obligado a obedecer. Ellas aprenden igualmente, que son menos importantes que el
menor de sus hermanos. Al mismo tiemSegún las investigaciones de Gabriel
po, son testigos de la relación muy esCareaga, los elementos de superioridad
pecial, caracterizada por el respeto y la
moral y de status de víctima, ligados inestima, que se desarrolla entre los herdisolublemente en el marianismo, cumanos y su madre y que asegura, -parebren un poder bastante grande dentro
ce- los lazos ulteriores que sr observan
de la pareja. Incluso el sufrimiento y el
en el seno de la misma gran familia ensacrificio se convierten en armas de un
tre el padre y su madre.
juego de manipulación en el que las
mujeres -dentro de la gran familiaLas hijas adoptan también las táctiterminan por llegar individualmente a
cas. que utilizan los· miembros femeninos
sus objetivos a través de los hombres. 9
de la familia para manipular a los hombres en el caso r·n que falta el poder forEste juego se desarrolla en un medio
mal, y así realizar sus propios objetivos.
con abundante presencia de servidoras a
Ellas descubren asimismo, poco a poco,
4uiencs han sido delegadas todas las tacómo cultivar el complejo del martirio
reas monótonas, embrutecedoras y devode la mujer, independientemente del.
radoras del tiempo, como las que exigen
grado de éxito obtenido, utilizando es- fos cuidados de la casa y de los niños. La
tas técnicas de manipulación. Los homcuestión de saber en qué medida este esbres son irresponsables, es la divisa. Este tilo de vida -presente en el mismo memartirio sólo puede ser suavizado por la dio ambiente en el que Mció Pl feminismaternidad, aurPl))ada de santidad. Otra mo- es responsable de la baja membre-

�sía de este movimiento y de la débil influencia que logró conquistar en la sociedad latinoamericana (una interrogante que no dejará de intrigarnos, sobre
todo al discutir a fondo el complejo macho-maría).10
La'influcncia del machismo y del marianismo sobre el comportamiento concreto es sobreestimada, como ya dije,
tanto por los autores anglosajones como por los latinoamericános: se encuentran aparentemente fascinados, aunque
sea por razones diferentes, con análisis
que parten de estos tipos polarizantes
del rol de los sexos. Consideran el complejo del cual forman parte estos tipos
como consistente, estático y autónomo
con respecto a los cambios sociales.

las difundidas en salas de cine.
Desde los años cincuenta los editores de fotonovelas drscubrieron poco a
poco el mercado latinoamericano. Los
editores italianos fundaron sucursales en
Argentina, Brasil y Chile. En el norte del
continente predominaron .en un principio las fotonovelas de origen español.
Desde fines de los afíos sesenta el mercado es sin embargo controlado por
cinco grandes editoras mexicanas. Estas
venden igualmente sus publicaciones en
el importante mercado de los norteamericanos hispanohablantes.

El resultado de tentativas para introducir el género en otros medios culturales ha sido débil. Las fotonovelas parecen ser un fenómeno típicamente latiNo parece una observación· sólida. noamericano, esencialmente diferente,
Mis propuestas, en este sentido, se fun- según mi opinión, en cuanto a la forma
damentan en un análisis del contenido y en cuanto al contenido de los relatos
de las fotonovelas latinoamericanas. que se encuentraf.l en Europa Occidental. Cada título suma entre 100.000 y
400,000 ejemplares, pero el mercado es mucho más amplio de lo que el
tiraje indica. En los barrios populares
La fotonovela presenta, bajo la forma de de las ciudades latinoamericanas se venuna serie de fotos, un relato centrado a den fotonovelas de segunda, t~rcera o
menudo en aventuras amorosas. Las pa- cuarta mano: leídas por todos los miemlabras de los héroes están escritas en re- bros de una familia, son luego prestadas
cuadros ubicados en la proximidad de a parientes y am1gos. Un estudio de merla boca. Explicaciones e infonnaciones cado, efectuado a fines de los años sesobre el desartollo del relato son realiza- tenta en México, reveló un tiraje semadas dentro de pequefíos espacios margi- nal de fotonovelas de unos cinco millonales. Se trata, la producción y el consu- nes de ejemplares. Si se tiene en cuenta
las consideraciones presentadas más arrimo de la fotonovela, de una empresa de
envergadura. El género tiene su fuente ba, la difusión sobrepasa con mucho esen las novelas-películas producidas du- ta cifra.
rante la segunda guerra mundial por los
El público ~1ue tiende hacia la fotograndes editores italianos y franceses.
novela
es femenino, pero todos los esEn aquella época contenían más bien
tudios
de
campo señalan que los hom~ im~cnes y textos extraídos de pclícu-

bres también la leen.11 Es en el eeno de
las clases populares y de estratos inferiores de las clases medias que el conl!lllllo
ae fotonovela resulta más importante,
aunque se ha verificado un amplio interés -también- más allá de este áml,i.
to social .12
El éxito enorme dentro de sectores
tan extendidos de la sociedad, sugiere
que el género cumple la función de t.
rómetro de los cambios en los valorea y
normas en estos sectores. De lo contrario, los lectores no podrían identificane
tanto con los contenidos. Esto significa
que debería ser posible reencontrar en el
contenido de la fotondvela el significado del complejo de macho-maría yloe
cambios que aquí se operan.
Con raras excepciones, los análisis de
contenido que han sido efectuados basta
ahora subrayan la función ideológicade
la fotonov¡la, y subestiman su papel
como espejo de las pautas culturales Y
de los cambios que se registran en UD
medio social.
Michele Mattelart (1977), la primera
investigadora que ~studió concretaniel"
te el fenómeno de la fotonovela, se bt
só en una muestra de 103 títuloe de
origen chileno, aparecidos durante'lot
años 1966-1969. Su estudio la coabjo a sombrías conclusiones: la fotoDO"'
la propaga concepciones muy co~
doras sobre los roles del hombre Ylle
mujer (siguiendo el modelo machc,,111'
ría), en tomo a la familia, a !38 reJacit'
ncs entre personas de condición,_.
económica muy diferente y al ferJ-.f'
d&lt;' la movilidad social (as~e
so). Las referencias a las clases.
a sus relaciones, sus manife

líticas y el trasfondo social son evitadas
la explicación de los problemas anali~~os. Se trata siempre de problemas individuales. La solución es indefectiblemente el resultado de cualidades y de esfuerzos individuales, cuando ella no S&lt;'
debe al azar.
ffl

Romeo Rojas Rojas y Rosalba Cruz

Soto (1977), en su análisis de 88 foto-

~el_as. mexicanas que aparecieron a
irmc1p10s de los años setenta, apoyan a
grandes rasgos estas conclusiones. Ellos
~ además la aparición de diversos
tipos de fotonovelas, cada una dirigida a
ID público diferente : la fotonovela rol, cubriendo las historias de amor con
ana salsa romantica;
, · la fotonovela roja
!JI la que el amor se sitúa en las esfer~
del sexo y de la violencia; las fotonovelas humorísticas, misteriosas y deporti~• en las que los problemas del coralOD se desarrollan respectivamente en
ID contexto de peripecias divertidas de
iecretos Y de mIStenos
· · o incidentes que
'
ocurren ,en el medio deportivo. Es así
'1e el ~enero ha conquistado mercados
: m~dios muy diferentes y ha amplia111 influencia.
En un anál'1Sl8
· d. e 78 fotonovelas, pu~
Biaai) d~rante los años 1970-1976 en
l!Jia • Chile, Colombia y México, Cor~97 Butler Flora y Jan L. Flora,
!oil), ,~rayan las tendencias políti"-eologi_cas de su contenido. Según
~~nc1ona como un mecanismo de
0~ cultural Y contribuye a sosteSlStema de organización capitalis"
novelas parten de una concep-.
llluy
· al. ~el rol de la mujer:
1lllten trªdicion
. _ soh~e la pas1V1dad, el sentimien&amp;eguridad que ofrece el matrimoapoyan sutilmente las funciones

:i:

reprod~ctivas de la mujer en la esfera
del cmdado de la casa, de la educac1on
.,
de los niños y de la cultura.
Los Flora, como ~lattelart, ven un
efecto nefasto en la fotonovela: los
pr.oblemas de desigualdad socio-económica y de movilidad social están presentados como puramente individuales y
deben resolverse a fuerza de virtui ·
por elección personal, sobre· la hase 'd:
factores psicológicos, sin olvidar la intervención de la suerte. El relato está
centrado en la problemática propia de
los ~antes,_ sin preocuparse por los
condic1onarmentos del contexto estructural. Vista desde este ángulo, la fotonovela cuenta, según los autores con un
poderoso instrumento social y 'cultural
de conservación.
Sin llegar a rechazar en la fotonov_ela una función ideológica, es necesano guardarse de interpretar el fenómeno (a la manera de los Flora) como elemento de una estrategia conciente de
condicionamiento ideológico, concebido en las altas esferas sociales y aspirando a la perpetuación de una estruc~ra económica y social que sirve a los
mtereses de la clase dirigente.
La fotonovela como un instrume~to
de conspiración social no me parece la
entra~a más indicada al análisis. y si
fuera el caso, se debería encontrar en el
contenido una consistente y clara ten?encia en ese sentido, lo que no ha sido
mdagado por los Flora. Además, la fotonovela presenta numerosos elementos
culturales que se pueden calificar como
típicamente latinoamericanos: no son
fruto de una organización específica
de la producción y de las estructuras so-

ciales conexas, Regresaré sobre esto.

Jan~ Hill Y Caro! Browner (1982) 1,an
analIZado 75 fotonovelas mexicanas
a~arecidas, en su mayor parte, en los
ano~ 1977-1979. Su estudio se orienta
hac1~ el contenido del género en lo que
concierne a la definición de los roles del
hombre y de la mujer, y a la manera de
tratar los problemas sociales. Llegan a la
c~nclusión de que hay·una clara evoluc10n .en la fonna de considerar estas
cueStione~. ~~~ situaciones reflejan menos la definic1on arquetípica del modelo
de comportamiento de macho-maría antes mencionado. Traducen una relación
de po~er más variada entre el hombre y
la muJer. Se nota una presencia más
ma~cada de temas atinentes a las clases
sociales y su jerarquía. Héroes y heroínas
de la fotonovela son unos y otros ubicados s?br~ tod~s los puntos del continuo
autont:a?o/ac~vo/exigente (macho}acomodaticia/pasiva/ dedicada (maría). Los
roles de los sexos no están claramente
delúnitados y se revelan a menudo in•
tercambiables. La referencia a las clases sociales se manifiesta en primer lugar en el estereotipo de la bondad de
los pobres y de la maldad de los ricos
en ' :'3 aventuras amorosas que cruz~
las !meas de demarcación entre esas
clases.
En cuanto a las aventuras situadas
dentro de una misma clase social se
puede decir que aquellas que se de~oll~ en una clase superior están pintadas
haJo colores más felices que las que se
desenvuelven en una inferior, por más

�I
1

virtuosamente que los interesados puedan comportarse. Poverty doesn 't pay,
el mensaje político sobre estos relatos
están acorde más bien con ideas populistas. Se evita siempre la referencia a soluciones políticas más radicales. J. Hill y
C. Browner contestan así a los Flora en
tomo a las fotonovelas: el género no se
reduce a ser simplemente un instrumento al servicio del capitalismo en cuanto
tal.

La conclusión a la que llegan estas autoras quedaría confinnada por mi propio análisis de treinta fotonovelas, editadas en Colombia y \léxico entre 1981
y 1983. L\lás aún, el contraste macho;naría es menos dominante de lo que se
creería.
lle coclificado la manera de actuar
de los personajes principales en función
de su concordancia con la definición
arquetípica del comportamiento de su
sexo : la codificación está basada sobre
una escala a lo largo de la cual, los personajes pueden ser respectivamente ubicados más cerca del polo macho o del
13
polo maría del continuo.
Esta codificación vale tanto para los
héroes como para las heroínas de las
novelas. Es en principio posible, para la
necesidad del análisis, clasificar a las
mujeres en macho y a los hombres en
maría, por más raro que esto pueda parccer en el lenguaje cotidiano. La clasificación ha sido hecha a partir de elementos que no están estrictamente ligados al sexo en la tipología macho-maría,
~ expuesta con anterioriJad. En la codifi-

Se constata que el modelo hombremacho-juicio favorable/maría-juicio desfavorable es poco ap\icable al desarrollo general del relat o de la fotonovela.
Los machos astutos, juzgados tan típi•
cos de la América Latina, se encuentran, pero no de manera predominante.
Además son a menudo pintados como
seres antipáticos, sin escrúpulos. Por
ejemplo: el padre que simula una enfermedad con el objeto de atraerse a su
hija (Víctima de su egoísmo) y no lo
repele, cuando ella .cede a los impulsos
de su corazón, dé castigarla con subastón hasta que la muchacha necesita hospitalización; o los padres (Un Delito del
alma,
pasaporte a la esperanza) 1¡uc se
He verificado al mismo tiempo en
oponen
al matrimonio de sus hijas con
qué medida la manera de reaccionar de
un
obrero,
por más noble 1¡11e sea.
los personajes principales recepta un juicio favorable o desfavorable, puesto que
La virilidad sin freno, que pasa por
la adaptación a la imagen ideal debería
la
característica
pertinente del compar·
ir a la par con su aprobación (y su traitamicnto
macho,
se encuentra raración con una reprobación) a fin de que
mente,
y es penada. donde se manifi~esta iniagen ideal, en tanto línea de
F.n fluyendo del pasado, (:&lt;'rardo, lu)O
conducta, continúe funcionando ade&lt;le un ¡1:ran terratmicnlr, y de una con·
cuadamente.
ducta notoria, perece miscrablcmentr,

cación me vi desgraciadamente obligado
a hacer caso omiso de los grados de machismo, como de los del marianismo.
Además, ha sido establecida a partir de
la impresión predominante que producen los personajes principales en el curso del relato (los cambios temporarios,
no han sido tomados en consideración).
De esta forma, los personajes principales
que se comportan a todo lo largo de la
narración de una manera maría, pasiva,
pero que terminan por perseguir sus propios intereses mediante un comportamiento macho, han sido clasificados en
maría, e inversamente.

Aquí también me he basado sobre
una impresión predominante a partir
del desarrollo del refato, o en Jas explicaciones integradas al texto. He aquí los
resultados:
Hombre l\lujer

Jlacho
Juicio favorable
Juicio desfavorable

14
18

10
13

María
Juicio favor~le
Juicio desfavorable

20
3

18

(N:101)

55

46

5

borracho, al volante &lt;le un jeep, dt.t
pués de haber festejado su enésimo
éxito.
El Jaime de Felicidad robada picnlt
toda ~speranza de hallar la paz Yla dicha porque ha desflorado a su sobrina,
luerro
,.., de lo cual la muchacha se deja morir de ver¡?:iicnza.
Los hombres dando prueba de •
·
" mana
, ,, son a menudo
comportamiento
,
víctimas de mujeres
activas,
sin
escroP'"
.
d
los, o bien de un complot, coJIIO
Sangre nueva, en la que un joven,,_
ingenuo y su esposa son presa ~ _.
vieja pareja de bribones que ob

alegrli_ía de vi_~r de la destrucción de una
¡e c1dad rec1en lograda.

Las ~~jeres maría presentan la ima- definºd
,
·
I a mas arriba necesitamos añadir
gen fam1har
. de la muJ·er que se sacn'f'1- un segundo criterio, como elemento
ca y se resigna pacientemente a su suer- complementario Se trata de b
·
saers1.
te,
b ·11como en Casado pero• · ., dond e un esta conducta es recompensada o per~ ante profesor universitario que se nada por un final feliz o d
. do
esgrac1a
deJa arrastrar en aventuras amorosas "F r ,,
e iz nos remite a una situación e~
. y
dcon sus
, alumnas' anuncia su d1'vorc10
la cual el personaje principal llega a lofi espues se arrepiente para descub~ir
gr~r sus objetivos (r¡ue se pueden resunalmente que su esposa, llorando h~
mrr, en estos t~nninos: ''y vivieron feliesperado paciente y fielmente su rc~ece~
) o en sabsfacer deseos de los deso.
mas o los suyos propios.

El modelo mujer-maría-juicio favoraMe macho-juicio-desfavorable
,
se encuentra mas a menudo, pero jamás en grado
extremo. L_as mujeres machistas son sólo estereotipadas
como extraordinana.
.
mente ·activas, como la heroína de
Herencia'd caliente que seduce a una c1er.
la
ca~t1 ad de hombres con el fin de
iprop1ar_s~ _de su herencia; o bien la de
~ ambzcwsa, que utiliza todos los meA la evaluación global del eompordios para atraer a un anciano rico. t ·
armento de los personajes principales

(N = 101)
Hombre Mujer

Macho
Con final feliz
Con final desgraciado

14
18

10
13

18

18

5

5

55

46

María
Con final feliz
Con final desgraciado

Se comprueba, en las fotonovelas
te un ,comportamiento machista co;~
duce ~as a menudo a un final desgraciao, ,mientras que un comportamiento
;ana ofrece garantías más seguras de
eg:11' a un desenlace feliz. Esto es válido igualmente para las heroínas, conforme, por otra parte, a lo que se espera
Lo que sor~rende es que, en general, u~
comportamiento
.
h
. machista se amesga
mue o a termmar mal, independientemente del sexo. Las mujeres machistas
n?ti son en, este caso , de manera s1gru
. 'fjca v~, mas . penadas que los hombres
machistas, una observación que se ¡mede hacer también a propósito del ma- ~

�La crisis se presenta bajo todo tipo
terial presentado por J · Hill YC..Browner
de fomrns y puede imp~icar un! expe(1983; 52).
riencia positiva o negauva. As1, la heroína de En la Zona Rosa esta secre·Es, en consecuencia, difícil de intamente enamorada del chofer del anterpretar el contenido de las fotono~e- ciano rico que debe, casándose . con
las siguiendo la tipología m!~ho-mana. ella, sacarla de las dificultades fma~Las i,rtágenes no son muy mudas, la po- cieras. Primero ella rechaza el reconocilarización esperada falta muy a menud_o. miento de la influencia del amor, pero,
La tipología de los sexos y la aprecia- forzosamente, termina por declararse
ción del comportamiento por el cu~l vencida. Justo en ese momento, el choson finalmente recompensados o casti- fer se revela como un importante homgados los personajes, son a veces muy
bre de negocios.
discrepan tes.
La trampa pone en escena a m~a muLa temática ligada a los problemas chachita que la pobreza ha empujado a
de clases sociales y de movil~dad so~ tra- "trabajar,, en un bar de mala. fama, pero
tados de manera mucho mas consisten- que vuelve por el buen cammo cuando
te. En numerosos casos, estos temas son se hace cargo &lt;le un niño en~ontra~o.
precisamente los que forman_el verd~de- El médico que cuida del bebe termma
ro eje de los relatos que, a pnmera vtsta, por sentir un profundo amor po_r la
giran alrededor de intrigas_ lleva~as a las mujer sin conocer su verdadera s1t~,aesferas del amor y de la vto!en~1a, ador- ción. Una confrontación con el ruf1an
nados con un accesorio romantico.
de la muchacha levanta el velo. Todo
parece perdido. Pero entonces, nos enEn las fotonovelas, muy global~en- teramos que el niño encontrado es el
te, se trata al por mayor de variac1one_s
hijo de su hermana. El médico pe_rdona
alrededor de las dos estructuras s1las
mentiras por las cuales ella q~1so es.
14
gu1entes:
conderle sus actividades profesionales.
En cuanto la muchacha confi~sa·amarlo,
también desde hace mucho tiempo, nal. Amor unilateral recompensado
da se opone a la boda.
l. Héroe/heroína (a) siente un gran
amor por la mujer/ el hombre (b);,
2. (b) no corresponde a ese amor;
3. (b) atraviesa por una crisis;
4. (a) sigue queriendo a (b) a pesar de
todo;
5. (b) termina por querer a (a).

ber podido concretar sus siniestros planes. Ya nada SP opone a la boda.

les.

4. Ni uno ni otro falta a su palabra, a
· pesar de todo;
5. El carácter y las razones de impedimento se revelan y resultan ser falsos.

Juntos en la eternidad . está centrado en dos enamorados, en donde_~
mujer, una madre soltera, ve su felicidad perturbada por el retomo del hom·
bre que la abandonó hace largos añ~
Además este hombre revela ser un anbguo amigo de su pareja actu~, la ~ual no
está informada de la histona, eVIdente•
mente. El descubrimiento del secreto
provoca una violenta escena de celos.
Los malos entendidos se acumulan pe~
el lector termina por com p~ob:11' ,¡ueha
amor de los personajes pnnc1pales
resistido.

En estas dos estructuras narrativas el
~n amor es lo que, en primer término,
parecP estar en el origen de la solución;
in e1.,oargo el análisis revela la existencia de factores subyacentes. Los Flora
revelan la ausencia de acciones específicas asumidas por los personajes principales con el fin de llegar a la solución
del problema expuesto en el relato. En
forma correlativa, subrayan su pasividad y la resignación a su suerte como
faJ'acterísticas pertinentes. Según ellos,
estos fenómenos se ubican, a su turno,
!O una estrategia de dominación que aspira a la perpetuación del sistema capi-

talista.
Esta interpretación es discutible. En
d caso de problemas concernientes a
rambios de condición socio-económica,
b cultura latinoamericana tiende a encontrar en ellas la explicación dentro de
besfera de las relaciones familiares y de
las relaciones personales en general, así
tomo en la de aptitudes individuales notables y del azar, más bien que una poición de clase ó localización en un sistellla de estratificación. 15

En Huyendo del pasad0 , una mu•d
chacha regresa a su pueblo na~!,
fin de llevar ali í una vida e¡emp
lado de su abuela. Nadie conoce~;
sado de prostituta· en una gran Cllldod
Su antiguo amante no ha abandona det
Pueblo: se casó entretan_to' peroleesba. ¡.
Esta perspectiva, obviamente, refleja
graciado y, en su f uero mterno'1 hi" de
do siempe fiel. Por otra parte, e la';... lllla sociedad muy jerarquizada que se
un gran terrateniente amenaza ..LL caracteriza por una gran distáncia entre
·' de
la fflllW"'
quilidad y la reputac10n
, lica
unait las clases soc1ºales·, pero eso no implica
II. Amor recíproco recompensado
cha cuando decide hacer púh ella J., lanto como para quedarse con los bralación amorosa que tuvo conbl :,., I08 cruzados ante los problemas ligados
l. El héroe encuentra a la heroína;
el ue o, r · ~ ascenso y al descenso sociales. Las
]·oven decide abandonar P, n _ ,,,.
lioenas relaciones no pueden ser cultivasu antiguo amante, qu~ esta. e la..,.,
rdJII' das
2 _ Se enamoran el uno del otro;
mento en trámite de d1vorc10, w,
sino sobre una base de reciprocidad,
·
· Por otJO
~t•~_titud deberá probarse, se tendrá la
y
la
pide
en
matnmomo.
._.·_,.
..
ll:IICI
3 _ Algo O alguien impide una dicha sabemos que el hijo del terra
dad compartida sólo después de
compartida, por razon~s de~co_no·derables esfuerzos.· las fotonovelas
se mató en un acc1'dente ante&amp;
cidas para los persona1es prmc1pa-

e:~

no son excepción a esta regla.
Lo mismo ocurre para el importante
rol atribuido al amor romántico: no implica que uno se deje guiar sólo por sus
sentimientos, puesto que, como en la
sociedad real, la fachada romántica esconde objetivos muy concretos y muy
realistas en vista de la movilidad y de la
seguridad sociales. De esta forma, lo romántico gobierna las relaciones pre-nupciales, y tiende a desaparecer, una vez
alcanzados estos objetivos y contraído
el matrimonio.

es el medio que sugiere la posibilidad de
eliminar las fronteras entre las clases, las
raza_s y los grupos de edad, fundamentándose en nobles criterios y en las extraordinarias cualidades individuales de
los interesados. En casi todas las fotonovelas que analicé, la temática de la pertenencia a tal o cual clase social y del
ascenso social está presente, explícitamente en algunos casos, implícitamente
en otros; aparece a través de un énfasis en objetos reveladoi::es del estilo de
vida de ciertas clases sociales (casas, autos, aparatos de cocina, etc.).

Bajo este aspecto, el fenómeno difiere de la concepción romántica del amor
ideal que ha reinado, en ciertos periodos
. ' ·
h1Stoncos
en Europa occ1.d ental .16 En
América Latina, el romanticismo comporta un elemento de juego en el cual
las dos partes están dispuestas a someterse. Las mentiras Guramentos eternos)
snrgen rodeadas de azúcar, aceptadas
con ganas por ambas partes. Este dulce

En el cuadro que sigue, clasifiqué las
fotonovelas basándome en esta problemática de condición y de ascenso sociales, e indiqué en cada caso si el relato se
desarrolla en el seno de una misma clase
social, o si es cuestión de movilidad entre clases. También se estableció si las
diferentes situaciones fueron recompensadas o no. Los casos fueron indicados
como "bajo" o "elevado" según su lo-

CJl

......

�calización en un medio social situado en
los estratos inferio~es de la clase media
Qas fotonovelas que se desenvuelven en
el marco de las clases más populares no
figuran en nuestra muestra), o en los
otros niveles de la clase media y de las
capas superiores, respectivamente.
La clasificación ha sido establecida a
partir de la indicación de la profesión y
de la descripción del medio social (manera de vestirse, le.nguaje, casas, autos,
interior de la casa, etc.) en la novela.
Las situaciones en las que se trata
el ascenso social corresponden esencialmente con el modelo tradicional
del hombre de las clases superiores (médicos, comerciantes, etc.), que ofrece a
una joven mujer de condición modesta
la perspectiva de un porvenir al abrigo
de preocupaciones financieras. "Casanne
con un hombre de baja posición fue mi
error", suspiró la madre de la heroína
en Nunca es tarde para amar, antes de

empujar a su hija en el ascenso social
bajo la fonna de un matrimonio con un
hombre rico (aunque aburrido).
En la mayor parte de los casos, sin
embargo, se pone un poco más de romanticismo. En este tipo de situación
se esperaría ver al personaje masculino
confonnarse con el arquetipo machista
(modelo Cenicienta). Es lo que ocurre
en cinco casos. Los otros dos exponen
situaciones en las que el héroe (rico)
pretende primero ser pobre para no revelar su verdaderl condición socioeconómica sino después de la confesión de
su amor. Ya he mencionado En la Zona
Rosa, en la que la heroína, deseosa de
has:er un matrimonio de conveniencia
con un hombre rico pero anciano, se
enamora, a pesar de ella, del chofer. Finalmente éste revela ser un hombre de
negocios acomodado, que ejerce temporariamente este humilde empleo a raíz
de una apuesta.

Ascenso - descenso
Hombre elevado
Mujer baja
Final feliz

7

Final infeliz
Total

7

Hombre bajo
Mujer elevada

Misma clase
bajo
elevado

3

6

7

1

3

3

4

9

10

En La ambiciosa, una secretaria hace la corte a un viejo millonario, pero ea
atrapada, en el momento decisivo, en
las redes de un simple empleado de ofi.
cina, quien, al final, no es otro que el 80brino y únir.o heredero del viejo Créma.
La situación en la que una mujer de
condición socioeconómica superior entabla una relación con un hombre de
condición inferior se presenta con
menos frecuencia. En ninguno de estos
casos, se trata de un comportamimto
machista en el hombre. Por el contrario:
el héroe de Pasaporte a la espemnza ea
un hombre atento, dedicado, que saln
a una joven rica y enferma de las m8DOI
de un padre egoísta; en Mal pre&amp;agio, UD
muchacho honesto alimenta una pasión
ardiente por la esposa desgraciada de UD
jefe de la mafia, y tennina por ser aaeinado por los guardaespaldas de este último (pero antes de expirar tiene tiempo
de prodigar juramentos de amor ett.rnO
a la mujer amada); en Un delito dela/.
ma, el héroe, un empleado de oficina,~
arrojado a la calle, sin recursos, despaea
de que su jefe descubre que su propia
hija le and~a haciendo ojitos. Es !00
la intervención de la madre de la muchacha (supuestamente muerta) quien •
vierte la situación en provecho de lol
enamorados.
Los personajes principales de baja
condición socioeconómica son ~
tiblemente pintados más nobles Y•
dignos de confianza que los que~
necen a una condición superior, ~
en el caso de aquellos que viv~
nados por la sociedad la ap ~
favorable, y se benefician de un .
ce feliz. Citamos, entre otraS, la
de Mentirosa, quien trabaja en

!"'

t dudosa reputaé~ón para poder pagar
• costosos medicamentos necesarios
para su madre enfenna; y la prostituta
t Huyendo del pasado, que compra
111 pequeña tienda con sus ahorros
mando así los últimos días de ~
aela.
La misma . observación vale para las
lftllturas amorosas que se desarrollan en

~!ello de un mismo medio socioeconó-

lio. Lo que en l~s fotonovelas es mos~ como .e~oísmo, malicia y desholltidad se sitúa más a menudo en los
aedios superiores, y estas características
11 todavía más pronunciadas en sus
Ilaciones con los medios inferiores. En~os aquí a padres tiránicos, que
,mhihen a sus hijas el ceder a los im,-t.,s del corazón, y también a amantes Yqueridas ljlanipulando de manera
ael la ternura de sus parejas.

En lo

que atañe a estos elementos

~ la fotonovela, debo convenir con las
IIIDclus'10nes de J. Hill y C. Browner
~~): la fotonovela caracteriza más
~ticamente los comportamientos
~ de diferentes clases sociales que
~es de los sexos, aunque la consis~ del conjunto de lazos clase supe. mal-clase inferior/bien y clase
~~~/final feliz-dase inferior/final
"'VdCllldo, !lea menos absoluta en
lleatro material que en el que ellas

lftlentan.
r__...

....._,n

le6o,

Y marías contribuyen ampliaa la imagen de las relaciones

~

entre parejas latinoamerica-

tanto en los análisis científicos
en las observaciones populares.

Las diferencias bastante considera~les ~e existen entre la regla y la realidad siempre están subestimadas. Puede
ocurrir igualmente que la necesidad de
e~quematizar, o la clasificación tipológica, haya llevado a los investigadores
a presentar la regla como si fuera más
estricta y coherente, y la adaptación a
esta regla como más consecuente Qo
que no se da en realidad). En aquellos
casos la función predominante del
complejo residiría, precisamente en el
nivel ideológico_ 17
'

cho. Dada esa importancia no se puede
pasar más allá de tales expresiones de
la cultura popular cuando se estudia el
cambio social en América Latina.
En mi opinión este papel de la fotonovela -~s ~uch? más importante que
la func1on ideologica que señalan diferentes autores (Mattelart 1977; Rojas
y Soto 1977; Flora y Flora 1978·
Flora 1982).
'
Según ellos, ésta se manifiesta sobre
todo allí donde las fotonovelas llevan
al lector al mundo de las clases medias
~e sus ideas, estilo de vida e individua:
~º• al ~uscar soluciones a prohlemas
soc10economicos.

Si comparo los resultados de mi
análisis y los de J. Hill y C. Browner
(~983) con los de otros estudios consagrados a las fotonovelas (mencionados
antes), sería menester concluir en la
existencia de una evolución dentro del
Aún si esta función estuviese precomplejo macho-maría, evolución ten- sente, lo que es preconcebible, no aldiente a una definición menos estricta c~nzo a encontrarla definida con clade los roles de los sexos, así como de ndad .. La refere~cia a u~ modelo prelos po~ihles cambios que se producen ferencial ~e la ~da ,economica y social
(supomendo que el contenido de las es demasiado unplicita. Los criterios
fotonovelas indique una definición pre- que do~~an los problemas de clases y
ferencial de los papeles de los sexos). de movilidad social corresponden muy
Creo que este fenómeno de hecho se poco a los que cabría esperar de un inspresenta.
ti:u~ento ideológico con funciones soci~lizantes hacia el capitalismo indusLa fotonovela es un medio poderoso trial occidental.
en la cultura popular de América Latina, al mismo tiempo que un gran éxito
La importancia brindada en los relacomercial. El contenido del género pa- tos a las aventuras amorosas, con fuerrece apelar a los gustos de porciones tes componentes eróticosl9 y como piimportantes de la población de medios vote alrededor del cual se organiza el
socioeconómicos muy difereñtes. Desde resto de_ la infonnación puede pasar por
este punto de vista, funciona como ba- caracterIZante de un medio cultural
rómetro de lo que Herbert Blumer18 lla- en el que la gama de relaciones interma "cultural drift ": un proceso de evo- ~rsonales y los problemas que manilución muy lento de los valores, y de fie~ . ~orman parte integrante de la
las ideas que la gente se hace de ella soc1abil~dad de un individuo. Por otra
m~a,_ de su condición social y de las p~rte'. si 1~ fotonovela llenara una funaspiraciones a las que creen tener dere- cion 1deologica evidente se podría obte- ~

�ner de allí una definición más clara de
los temas tratados que no es el caso, como lo indicamos aquí. Tal definición debería implicar igualmente una polarización consistente de los roles de los
sexos.
En verdad, los que quieren demostrar
cueste lo que cueste la presencia del machismo y del marianismo, la revelarán
con seguridad. También habrá entre
ellos quienes no se pregunten en qué
medida los resultados de sus investigaciones se sibían en el marco de un complejo cultural consistente, o que no verificarán en qué medida los machos y
las marías se manifiestan como t.aI en
la vida cotidiana. Los que buscan el típico "latin lover" podrían descubrir
en Sil momento decisivo que se lanzaron en los brazos de un mito.

3. Ver las notas de Nora Scott Kinzer en
"Priests, Machos and Babie~: or Latin
American Women and the Menichaen
Heresy", en: Journal of Marriage and the
Family, vol. 35 (1973), 2, p. 302.
4.Cfr. las características establecidas por
Jorge Gissi, "El machismo en los dos
sexos", en: Paz Covarrubias y R~lando
Franco (coords.), Ch ile: mujer y sociedad.
Santiago, UNICEF, 1978, pp. 549-573;
Tirso Mejia Ricart, "Observaciones sobre
el machismo en América Latina", en: Revista de Ciencias Sociales, vol. 8 (1975),
3, pp. 353-363 ; ver también las notas
de Evelyn P. Stevens en "Marianismo, the
other face of Machismo in Latin America", en Ann Pescatello (coord.), Female
and Male in Latín America. Pittsburgh,
University of Pittsburgh Press, 1973.
Gissi da los dos tipos, desde el punto de
vista psicológico, la correspondencia siguiente: marianismo, con masoquismo e
histeria; machismo con sadismo y obsesión.

5. Ver Jorge Graciarena, "Notas sobre el
problema de la desigualdad sexual en
sociedades de clases". Seminario regional

NOTAS
1.Primeras publicaciones importantes fueron
la edición especial de Mundo Nuevo, 46
(1970), notablemente los artículos de Sebastián Romero-Buij, "Hispanoamérica Y
el machismo" (pp. 28-32); Salvador Reyes
Nevares, "El machismo en México" (pp.
14-19); Rosa Cruchaga de Walker y Lilian
Calin, "Quién es la mujer chilena" (pp.
33-38); y también el libro de Ann Pescatello, Female and Male in Latín America.
Pittsburgh, University of Pittsburgh Press,
1973.

-tj&lt;

V,

2. Cfr. la tipología de los roles en la obra de
Osear Lewis, Five Families. New York,
Basic Books, 1950 y The Children of
Sánchez. New York, Random House,
1961 con A Study of Swm Culture:
Background, for La Vida. New York,
Random House, 1968, pp. 10-11.

para América ·Latina sobre la integración
de la mujer en el desarrollo, con especial
referencia a los factores demográficos.
Caracas, 1975, pp. 36 ff. ; Femando Peñalosa, "Mexican Family Roles", en Journal of Marriage and the Family, vol, 30
(1968), 1, pp. 680-689; también Manual
de la esposa joven. México, ~ - F., Colección Librohogar, Editorial América, 1982.

6.Ver Kinzer, 1973,303 yEvelyn P. Stevens,
"The Prospects for a Women's Liberation
Movement in Latin America," en Journal
of Marriage and the Family, vol. 35
(1973b), 2, p. 316.
7.Ver GabrieÍ Careaga, Mito, y famasía, de
la claae media en México. México, D. F.
Editorial Joaquín Mortiz, 1976; Biografía de u,¡ joven de la claae media. Méisi•
co, D. F., Editorial Joaquín Mortiz, 1981.
8.Haydée M·. Jofre Barroso publica a este
respecto los resultados de una encuesta
.hecha entre las mujeres argentinas~ que

revela que el hombre ideal debe ser fuer.
te, incluso duro a veces, celoso, con mano de hierro y una sonrisa desemue~
ta", ver "La mujer c1rgentina", en Mundo
Nuevo, 46,(1970), p. 46.
9. Stevens (1973, 319) considera esta manipulación de los hombres por las muje,
res en vista de concretizar objetivospo,
líticos como típico del estilo de la acción política en América Latina. El
éxito de tal estrategia sobre el plan social es por otra parte real. Tengo la impresión de que en América Latina el
número de· mujeres que ejercen profeiones que exigen . una formación de alto
nivel y/o con alta responsabilidad poli,
tica está lejos de ser desdeñable. F.sll
imagen más diversificada de las ielacil&gt;nes de poder entre el hombre y la majer se desprende igualmente del estud»
de Luis Martín sobre las mujeres en d
Perú colonial. Este trabajo muestra que
en esa época, a pesar de las restricciones inherentes a una sociedad centnda
en el hombre, el Nuevo Mundo ofrecía a
las mujeres considerablemente más Ol)O!·
tunidades de emanciparse que el Antiguo Mundo. Ver Daughter of the Co•
quistadores: Women of the Vice roy,lty
of Peru. Albuquerque, UniverSÍtY of
New México Press, 1983.
10. Ver el comentario provocador de Steieas
_(1978, 317) sobre este asunto.

rtOOela e industria cultural: estudio de una
forma de literatura sentimental fabricada
p,ra Milhóes, Petropoles, Vozes, 1974,
p.4647.

13.f:a naturaleza del material restringe considerablemente el método a aplicar ver
~ Y Browner, epigrama, su apro{imaCIODal tema me ha inspirado.

U.Para estas características generales de la
fotonovela, ver también Flora Y. Flora, epiJllllla.

15.Ver Joh_n P. Gillin, "The Middle Segments
and_the11 Values" en Robert D. Tomasek,

IAtin American Política: Studies of the
Contemporary Scene, Garden City, Doubleday, 1966, p. 23-40. Son estos elemen~•. los que dan a los relatos un carácter
~ente latinoamericano. En mi opilllón no reflejan el nivel del desarrollo de
la sociedad. Ver las notas que ha hecho so~ste tema H. Hoetink en Het nieuwe
tionisme (1964), Assen, Van Gor-

CIIDI.

16-Jer Denis de Rougemont, Liefde en
110Rdland, Amsterdam, Holland Uitgeter~ aatschappij, 1949. Rougemont caractenza el , r?manticismo precisamente
~? la retonca del amor imposible; la
PlSión _que aparece aquí no habla del
"lenguaje de los instintos sexuales naturales"• smo
· que se expresa más bien en
n'1a retórica del ascetismo" (p. 139).
.Ver ~ornelia Butler Flora. "The Fotono: ~ America", en Journal of Latín
errcan Popular Culture, vol. I (1982),
~ P.. 15-26; Y también Stevens, 1973b

11.Ver Michele Mattelart: La cultur1 • ~
opresión femenina, México, D. F.,~
ciones· Era, 1977; Romeo Rojas ROJII
y Rosalba Cruz Soto, " La fotono1ela 111
Oll,c1t.
•
México" en Jaime Goded Y o!JO!, Comunicación e ideología, México D..
~r_t B,1,umer, "El~mentary Collective
Centro de Estudios de la Com~
en Louts Generie (coord.),
UNAM, 1977, p. 34-56; Cornelia B
11
ltl,••. hve Behavior and Social Movements,
Flora y Jan L. Flora, "The Foton.~.
a Too! for Class and Cultural D?mílll~5 •..._, III., F. E. Peacock Publishers,
t978, p, 77
en Latin American Per$Jlectlllff, (1978), 1, p. 134-150; Jane Hill Y
lLo
· es tratado de una manera bas11n erotic~
Browner "Gender AmbiguitY aad •
puntana en la foton_ovela. Aún en
Stereoty~ing in the Mexican _Foto;::,
dt, ;ntos de entr~ga . total, la pareja queen Journal of Latín Amerlc:OII
ilritan~ enos _parc1almente, vestida. Este
Culture, vol. 1 (1982), 1, p. 43-64.
J.Smo Sigue las prescripciones cuis en esta área

f•

eo,l!~gs ,

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�LAS MADRES DE PLAZA DE MAYO:
LA POLITIZACION DE LO DOMESTICO

Susana Bianchi / .Norma Sanchís
Nuestro interés en Las Madres de Plaza de Mayo,1 asociación de defensa
de los derechos humanos que se transfonna en uno de los principales grupos
de oposición a la dictadura militar que
se instaura en la Argentina en marzo de
1976, radica en ciertos rasgos peculiares que adquiere esta organización. Es,
en primer lugar, una organización integrada exclusivamente por mujeres que,
además,. se gestiona autónomamente y
genera nuevas fonnas de expresión po1ítica.

•""'-,i

•

f

1

Partimos del convencimiento de que
las formas y modalidades de la participación de las mujeres en la política -cómo
la de los hombres- implican profundos
condicionamientos culturales que no se
agotan en el análisis de variables demográficas, económicas y sociales·. Las diferencias de conductas entre hombres
y mujeres dependen de la división sexual
del trabajo prevaleciente en cada sociedad,2 pero fundamentalmente de las
imágenes y representaciones, actitudes,
sentimientos y valores que se vinculan
con la definición cultural de los géneros.
Es en función de estas imágenes y no según su posición objetiva que hombres y
mujeres procuran ajustar sus conductas.
En ese sentido, lo imaginario, los sistemas de representaciones cumplen en el
ordenamiento de las relaciones sociales
un papel tan directamente necesario como el nivel de lo real.3

'°

lf.)

De acuerdo con la definición cultural
· de los géneros, la política y la economía -como aspectos públicos de la sociedad- son definidos como dominios
de los hombres, mientras que las mujeres son consideradas responsables de lo
doméstico -privado por oposición a la

exterioridad de la vida púhlica- que tiene por base al núcleo familiar, organizado en torno a la comunidad de afectos,
la socialización primera de los hijos y la
gestión de los sentimientos.4 Esta división cultural lleva entonces a representar ideacionalmente a la sociedad cqmo
dividida en dos ámbitos: uno, doméstico-femenino y otro,público-masculino,
excluyentes pero complementarios. Y
esta representación, este ordenamiento
cultural -a pesar de las distancias que
en detenninados momentos se producen
entre ideologías y comportamientos reales- es considerado y vivido con la misma fuerza de un orden "natural", que
llega incluso a adquirir ciertos rasgos sacralizados: se presenta como un orden
de origen divino y por lo tanto inmutable. La sacralización impide el disenso:
quien se aparta de lo natural será pasible
de severas condenas sociales.
Sin embargo, la disolución de lo imaginario -esa supuesta separación entre
lo público y lo privado- pue&lt;J.e darse en
situaciones de crisis sociales, cuando la
sociedad se encuentra profundamente
convulsionada por situaciones que a partir de la lucha política afectan pcofundamente al mundo doméstico, situaciones
que en esa medida son asumidas por las
mujeres como cuestiones propias. Como
señala Rossana Rosanda, con respecto a
la participación política de las mujeres,
"grandes rupturas históricas provocaron
su participación política, tanto que me
pregunto si son ellas las que participan
o si son los acontecimientos político~
los IJl}e atropellándolas, las comprometen".5 De esta manera, en ciertas circunstancias , desde lo "privado-doméstico ", las mujeres enfrentan lo "públiéopolí'tico" y en el mismo enfrentamiento

se supera lo imaginario: se pone en evidencia que el ordenamiento de la eociedad no se basa en un ámbito público y
otro privado, armoniosos y complementarios, sino sobre grupos sociales en conflicto.

El punto de partida
En abril de 1977, un grupo de mujeres
y_ue, en la infructuosa búsqueda de m
hijos desaparecidos, se encuentran en la
antesala de monseñor Gracelli, capdán
de la Armada, deciden desafiar al decre•
to de prohibición del derecho de ffll·
nión. Organizan entonces una pequefta
manifestación en la Plaza de Mayo, fren•
te a la Casa de Gobierno, para presionar
al general Videla -presidente de turnoy de esa manera obtener una audiencia.
Si bien son varias las que están de acu«·
do, sólo un grupo muy pequeflo -Catorce mujeres- se atreven en el momento
de mayor represión a iniciar en la PIiia
una ronda que se repetirá los jueves llJl,.
siguientes, en los que el grupo inicial comienza a crecer paulatinamente.
La r,o~da de los jueves convoca a~•
jeres cuyos mundo.s domésticoshanido
profundamente convulsionados ¡,or la
irrupci_ón del aparato represor del Eelado militar: sus hijos han sido eecueill'"
dos tanto en la calle, a plena luz del~
o arrancados de sus hogares en la ...
de la noche. Los días y los m~~
sin que se tenga ninguna noto
ellos.
Las integrantes del grupo son, ea•
amplia mayoría, mujeres que balta 111
momento habían ajustado sus
tamientos a las funciones que
mente se asigna a su condición

:;Z

1,

"Mi mamá se ocupó mucho de que

ÍIII una buena ama de casa"... "Me
~é a mis hijos y a mi casa" (Bona■}

Algunas de ellas recibieron una

eacación humanística y ejercieron o
ie prepararon para la docencia, otro de
il¡oles aceptados como femeninos por
,rconsiderado como una prolongación
i la maternidad. "Tuve la suerte de
,oder seguir la carrera de Humanidades
JCiencias de la Educación"; ''En el
l«eo Víctor Mercante, donde me forllÍ. fui profesora y llegué a Vicedirecto•"(Galletti); " . ..soy profesora normal
aeiliida en Asunción del Paraguay..."
~&amp;tter); ''Hice mis estudios en la famo1 Escuela Normal de Paraná"; ''Hice
~ profesorado en Letras que tuve que
lllenumpir" (Epelbaum). Incluso, el
111 del padre aparece aceptado como
~ del nonnalizador de la relación entre
hnhito doméstico-privado y el públiro. "Cuando mis hijos comenzaron el
.iüllerato quise hacerlo con ellos, pe18 a mi marido no le pareció bien"

~fini).
Si bien algunas de ellas se vieron anllri&gt;nnente afectadas por la política
~tti queda cesante de su cargo de
liedirectora después del golpe militar
11,J general Onganía en 1966, Tatter
~parte el exilio de su marido perse~ por la dictadura paraguaya) esto
IO parece haber producido modificaciollllen el ejercicio de sus roles: "Siempre
- ~pañado a mi marido y he criado
~1118 hijos en medio de toda esa zozo111" (Tatter).

•~ si el grupo es relativamente ho~eo en ese sentido -son mujeres
9'eumplieron las funciones que sociallle esperaba de ellas- es hetero-

géneo en cuanto a su composición de
clase. Dentro del grupo se unifican mujeres de distintos sectores sociales: desde clase obrera - "Mi padre era obrero
en una fábrica" (Bonafini)- hasta miembros de la alta burguesía. "Niña bien,
educación hispano-oligárquica, Sagrado
Corazón...", se define a sí misma Agustina Paz.
Sin embargo, a pesar de esta heterogeneidad, el punto de partida puede unificar a mujeres de distintos sectores sociales:· la defensa de lo doméstico, la
defensa del derecho a la vida de sus hiJOS. "Nosotras salimos a pelear por
nuestros hijos desaparecidos, no peleamos por ninguna otra cosa"; "Una madre siempre trata de proteger a su hijo"
(Bonafini). En este punto de partida,
las posibilidades de acción de las mujeres están dadas por dos .supuestos culturales:
l. La defensa de la familia es una
cuestión femenina. Para el jmaginario
social, una mujer puede defender a sus
hijos, entra dentro de un orden natural;
la maternidad es sagrada y es legítimo
para las mujeres defender un mito que
les es propio. '':(Jna madre parece siempre más intocable" (Paz). Si el hombre
actúa, el accionar en defensa de la vida
de los hijos deja de pertenecer al ámbito
doméstico para trasladarse al políticopúblico (ámbito a que el hombre pertenece por "naturaleza") y eso es mucho
más peligroso. ''Por ese mito que hay
aquí, ese endiosamiento de la madre,
se pensaba que los hombres corrían más
peligro" (Epelhaum); " ... nosotras mismas evitábamos que los hombres fueran
a la Plaza por temor a que la represión

fuera mayor contra ellos" (Tatter);
"(Mi marido) me apoyó siempre. Sólo
que a veces tenía miedo" (Bonafini).

,

2. A pesar de que se considera legítimo que las mujeres salgan a defender
a sus hijos, había sin embargo cierto
escepticismo -por parte de hombres
e incluso mujeres afectados por el problema de los desaparecidos- sobre la
eficacia de la acción. El escepticismo se
basa fundamentalmente en las características femeninas del grupo y parte del
supuesto de que lo doméstico-femenino
no es capaz de enfrentar, por estar sometido, a lo político-masculino. Visto
de esta manera, los intentos de enfrentamiento no encerraban ninguna posibilidad de éxito. Las mujeres no pueden
volcarse a la acción, son "esencialmente" pasivas, débiles, carentes de lógica.
Lo emocional es femenino, lo racional
es masculino. ''En un sector de los hombres ocurrió que aplicaron un poco cierta lógica masculina: esto no puede conducir a nada, tal como es imposible"
(Paz); ". .. a nosotras nos menospreciaron: esas viejas locas" (Epelhaum).
Este escepticismo sobre las posibilidades de acción del grupo de madres
se extiende también al ámbito político
por excelencia, el Estado. Desde abril
de 1977 en que comienzan las rondas de
los jueves en Plaza de Mayo hasta octubre de ese mismo año, el gobierno mili'tar prácticamente ignora a las madres.
Una audiencia solicitada al general Videla a comienzos de mayo recién es denegada, con recomendación de dirigirse al Ministro del Interior, general Harguindegui, el 30 de junio. A pesar de
que en ese mes las rondas reúnen a cerca de cien mujeres, la actitud gubema-

~

�mental es todav ia de cierta indiferencia.
Se limita a impedir toda difusión sobre
las marchas de las Madres. Cuando periodistas extranjeros son recibidos por
los militares, estos minimizan los hechos; uno de ellos es quien precisamente las designa como "las locas".7
Esta relativa indiferencia se prolonga
aproximadamente durante seis meses,
lapso considerablemente largo para el
momento de mayor represión.
La trailsfonnación

La legitimidad de la defensa de los hijos y, al mismo tiempo, el escepticismo
sobre sus posibilidades &lt;l.e éxito fueron
los supuestos que permitieron el accionar de las madres. Sin embargo, aún
así, estas acciones a favor del derecho
a la vida de sus hijos recibieron una in mediata respuesta: el ámbito político
no es responsable del doméstico, /a.,
responsables son las mujeres que,
ademas del derecho de defenderlo tienen la obligación de controlarlo. La
crianza de los hijos, la educación, la
trasmisión de los -valores sociales es
cuestión de las madres. Si los hijos desaparecen, la responsabilidad recae sobre
el ámbito doméstico y no sobre el
político: las mujeres no cumplieron correctamente sus funciones, no ejercieron
el control suficiente, no fueron "buenas
madres". "Cuando les dije que mis dos
hiJos desaparecieron hace cuatro meses,
me respondieron que yo debería habermP ocupado de ellos antes. Que si fueron raptados es, sin duda, porque formaban parte de un movimiento subversivo, que yo tendría que haber prestado
más atención a sus amistades y a sus lecturas y que debería sentirme satisfecha
de que no me pidieran cuentas por no

cuando las muJeres "invaden" la políta, la maternidad deja de ser sagrada
-,,,a transformarse en subversión. "Pero
J,¡ó un momento que lo del tango y la
Mientras la publicidad oficial insistía
,ieja no les importó más y se llevaron a
en "¿Sabe que ésta haciendo su hijo en
i que fue de algún modo creadora de
este momento?", la represión se justifillte movimiento, Azucena Villaflor de
ca en el fracaso del ámbito doméstico
Dericenti" {Epelhaum ). En efecto hubo
en su misión de resguardar el orden na• relativa tolerancia mientras l;s matural-sagrado de la sociedad. Así, según
se limitaron a manifestar en Plaza
la declaración del general Videla a
le Mayo. Pero pronto las mujeres coL 'Express, "por encima de todo está
lfflZaron a implementar otro tiDios. El hombre es una criatura de
po de acc10nes, acciones que implicaba...
Dios, creada a su imagen. Su debllr sofDlrar en un sistema de relaciones más
bre la tierra es crear una familia, piedra
~lías: se presentan habeas corpus coangular de la sociedad. y de vivir dentro
lmvos (se presenta uno relativo a 159
del respeto del trabajo y la propiedad
'-Parecidos el 28 de julio de 197-7) ·
1 entrevistan con visitantes extranje~
del prójimo. Todo individuo que pretenda trastornar estos valores fundamentaI08; publican su primera solicitada firLa defensa de la vida de los bijoa, d lllda por 237 madres (La Prens~ 5
les e,. un subvel'Slvo, un enemigo potencial de la sortedad y es indispensable punto de partida, crea entre las mujena • ?,ctiihre de 1977); actúan en. coordivínculos de solidaridad.12 " .. .A fflA •on con otras agrupaciones defensoimpedirle que haga daño ·•.9
digo que un pariente no puede compien- 118 de los derechos humanos.
De e¡¡ta mane, a la dictadura militar derte tanto como una compa&amp;en"
no sólo repnme a todo lo considerado ". . .A veces siento que somos mÍB qae
Las fonnas de expresión de las macomo subversivo sino que además ejer- hermanas" (Tatter); "Acá la solidaridad ~ son quizá aún ~uy tímidas, no
nace del dolor"... "Creo que la solidart un estncto conti:ol sobre el funcio!Íllo por las restricciones internas -hasta
ridad
fue la que creó el movimiento" ¡_,.
,di.
namiento ,rlobal de la sociedad: ~nda~
rungun ano argentino publica
(Galletti).
Y
es
la
solidaridad
la
quep,,mentalmente, se refuerza el fracciona.,palabra "desaparecido"- sino tammiento social mediante el acento en lo mite la ruptura del aislamiento 4
lt.n
por cierta autocensura. "No sólo
pnvado. Se anulan los espacios públi- mujer en una casa, rodeada de 111 ~ _,.• cu1'dáhamos de los actos agresivos,
cos, se desarticulan los mecanismos de píos hijos- y el encierro de lo ~ lis que arrojar una piedra no hubiérasolidaridad, se hace un particular hinca- tico-privado. Cuando las madree~ ~-~odido hacer, ni siquiera creo que
pié en los valores tradicionales ligados a la Plaza -y no a cualquier plaa W ~ de nosotras sepa manejar un ara la familia10 en un proceso sostenido a la que es considerada principal _,,,. :,_amo también en el lenguaje. Trade reducción a la sobrevivencia. Como rio de los hechos políticos en la~ liras os de no ser agresivas con las paseñala Julieta Kikwood para el caso chi- tina- y surgen como organizacióa ~ Jtlien P!nsando que nuestros hijos eran
leno, se administra "el Estado como se formal, se da el primer paso pan~ .
es {Epelhaum).
administra una casa: una sola voz deter- doméstico deje de ser lo privado~:;!
s· embargo, resulta ya evidente que
minando los fines y los medios adecua- vidual para confundirse con lo r-, •-'ID
dos a los miembros minusválidos e inca._ Y colectivo. "Cada vez nos dimOI _, ~ t/en11a de lo doméstico ha adquirido
cuenta que nuestro trabajo
paces de discernimiento ".11
._formas de la acción política. Y es
implicaciones políticas" (Paz}
CUando termina la impunidad de
El control y la represión del Estado
es. El 5 de octubre de 1977l
militar sobre lo privado produce la res-

haber sido capaz de educarlos dignamente ".8

puesta de las Madres que, en defema
del · derecho a la vida de sus hijos, invaden a su vez el ámbito de la política. En este doble juego se diluye lo iuginario: la supuesta separación entie
ámbitos. Y esto es posible, sobre todo,
en la medida en que las Madffll pueden
transformarse en una organización, que
abarca pero también supera el punto
de partida. Esto les permitirá paulatinamente 'idauirir una identidad específica, definir al enemigo y desafiar ~
poder, hasta llegar finalmente a la redefinición de su mátemidad, mediante la
reivindicación de sus hijos y la fomm.
lación de propuestas en defensa de lo
social entendido como una totalidad.

Ir'••

n

las M~dres de la Plaza de Mayo entregar, -Junto con el Movimiento Ecuménico y la Asamblea Permanente por los
Derechos Humanos- un petitorio en el
e~~icio del Cou.greso, sede de la Junta
Mili:t3r: La policía reprime con gases
l~cnmogenos la movilización de fa.miliares . que ac~mpaña la entrega y son
deterudas vanas Madres, identificadas
por los pañuelos blancos que comienzan a usar.14 Si bien son liberadas se
les advierte que están "haciendo el juego a la subversión".

Dos meses despues sufren un golpe
may~r: El día 8 de diciembre un grupo
de militantes de organizaciones de derechos humanos -entre los que se encontraba, ~orno hermano de un desaparecido, Guillermo Niño, más tarde identificado como el capitán Astiz- se reúne
en la iglesia de la Santa Cruz para redactar la solicitada ''Por una Navidad
e~ paz". Son secuestrados en un operativo y entre los desaparecidos figura
Alice, monja francesa del m,ovimiento
ecuménico. Dos días después desaparece de su domicilio, Azucena V. de Devicenti, del grupo fundador de las Madres. .
hié~ .otros ~~os de poder: la Iglesia
A pesar de la represión que se ha de- catohca, pohticos, sindicalistas. ''La
satado sobre ellas, las Madres llevan a Iglesia tomó el partido de los militacabo su acostumbrada marcha de los r~s". . . "Si los partidos ·políticos hujueves y convocan para el 16 de diciem- bieran hecho lo que correspondía en un
bre una conferencia de prensa en la Pla- principio no estaríamos hoy llorando a
za de Mayo. Sólo concurren cuatro pe- treinta mil desaparecidos. La Iglesia
riodistas extranjeros a la reunión en que también, yo no le echo la culpa solalas Madres explícitamente responsabili- mente a los políticos y a los sindicaliszan al gobierno militar de los secuestros. tas, sino también a la Iglesia. Los tres
Cuando las Madres dejan de peticionar poderes no han hecbo lo que correspara acusar, el enemigo queda definido. pondía, ninguno de los tres. Si bien
El enemigo son los militares que con- l~s. bases se han ocupado desde el printrolan el aparato de Estado, pero tam- c1p10, no ha sido suficiente" (Bona- cn

'°

�fini).15
Las posibilidades del accionar de las
Madres y el carácter público-político de
su organización quedan claramente definidos a partir del momento en que alcanzan -repercusión internacional, sobre
todo por las acciones desplegadas frente
al periodismo extranjero durante el
Mundial de Fútbol que se realiza en la
Argentina en 1978. La entrega del premio Nóbel"de la Paz a Pérez Esquive! y
las entrevistas otorgadas a las Madres
por los gobiernos europeos - sobre todo
la recepción hecha por Pertini, en Italia
y por Mitterrand, en Francia- dan la
medida de la dimensión que cobra el
movimiento por los derechos humanos.
De este modo, la dictadura acentúa la
represión sobre las Madres, que incluso
deben suspender temporariamente las
rondas de los jueves en la Plaza de Mayo.
A partir de este TT\Omento en que la
acción de las Madres se muestra como
una explícita acción política -son el
principal grupo de resistencia frente a la
dictadura- dejan de ''hacer el juego a la
subversión" para ser ellas mismas subversivas.16
Y es en este proceso, en qµe el ejercicio de la maternidad se transforma en
subversión que la misma organización
sufre sus principales transformaciones:
l. Los hijos dejan de ser v(ctimas para transformarse en mártires. Como señala Julieta Kirkwood, constituir "mártires" significa haber generado héroes,
es decir, cara al autoritarismo, desafiar
al poder. "Hacer héroes es afirmar una
~ contracultura y una contralegalidad". 17

"Creo que es hora que empecemos realmente a levantar esa consigna, explicar
a la gente qué quería la mayoría de los
desaparecidos, qué hacían, cómo trabajaban, dentro de qué lugar estaban haciendo su pelea"... "Y o tengo tres hijos desaparecidos. Al mayor le faltaban cuarenta días para recibirse de físÍco y era un delegado universitario, militaba en un partido de izquierda, un
partido muy chico, lo mismo que su hermano, que lo hacía desde el sindicalismo, y mi nuera, también desde la uni·versidad "·(Bonafini).
2. La defensa de lo doméstico se
transforma en la defensa de lo social
como totalidad. "La lucha de las Madres de Plaza de Mayo cesará cuando
todos los j~venes del país tengan libertad, cuando todos puedan pensar libremente, pero mientras haya un solo desaparecido, un solo preso sin causa, mientras haya censura y un aparato represivo, las Madres vamos a existir" (Bonafini) ; "Es un futuro al que ·estamos atadas
por elección. Tenemos que aportar lo
que sea para que esos hechos atroces no
se repitan. Tenemos que denunciar, ese
compromiso lo tenemos de por vida. Para nosotras lo fundamental es la aignidad del hombre" (Epelhaum).

Consideraciones finales
En el transcurso de la definición y del
desarrollo de la organizacióp de las Madres de Plaza de Mayo, se va afianzando
el develamiento .del imaginario: se diluye la diferenciac~ón entre ámbitos excluyentes y complementarios (doméstico-privado y público-político) y la correspondiente adscripción de géneros

(femenino y masculino) a cada uno de
ellos.
-La dictadura militar que trastoca loe
valores y las instituciones que norman
el funcionamiento social pone en cuestión hasta el límite último del derecho
a la vida. La respuesta de las Madres, a
partir de las características adjudicadas
al ejercicio de su rol, sobrepasan y tnJI&amp;.
greden las barreras que socialmente definen su ámbito de desempeño y ponen
en evidencia sus contenidos políticos.

~ Otra' situaciones de rupturas his1'1plestas de

mujeres organizadas. Con~os que sería importante abrir
• .línea de estudio de dichas respues111, que se plantee avanzar en un análili comparativo y que permita ampliar
d_conocimiento de los rasgos que ad~ la participación política de las
■Jere5:

Notas

Pasan así a ocupar en la escena poi~
tica argentina un lugar indiscutido, lugar que obtiene el generalizado reconocimiento de otros grupos de oposición a
la dictadura que comienzan a cobrar una
creciente visibilidad a partir de la derrota militar en la guerra de las Malvinas

(1982).
Nuestro análisis se _limita al desanollo de la organización en relación a la
dictadura militar. Queda pendiente~
!izar su evolución en la etapa dmiocratica que se inaugura a partir de diciembre de 19831 así como las causas que llevan a la ruptura de l¡¡ organización en
dos líneas. Asimismo nos parece relevante el análisis de los límites de la or·
ganización para transferir su expene&amp;
cia a otros grupos de mujeres que, or·
ganizadas a partir de la defensa de_lo
doméstico, no logran generar esp.,at
socialmente reconocidos ni poner en
evidencia los contenidos políticos de•
accionar.
Finalmente nuestra intención es d,
cuenta del de~rollo de esta org,,P
cíón de mujeres que surge como ~
ta a una profunda crisis social 1~

9.lbidem, p. 40.

mcas han generado también diversas

!.Nuestro trabajo se centra en el desarrollo
de _la organización durante la dictadura
militar, es decir, hasta diciembre de 1983.
lWaine~an, C. Y M. Navarro: El trabajo de
~~u¡er en la Argentina: un - análisis prelllar de las ideas dominantes en las pri•era, décadas del siglo XX, Buenos Aires,
~NEP (Centro de Estudios de la Poblacton), Cuaderno Núm. 7, 1979.
3.Duby
· · social
· e ideología de
las • .G··· "H.1stona
sociedades", en: LeGoff-Nora (Compiadores): Hacer la Historia vol ¡ Bari!lona, Laia, 1978.
'
· '

4.Brunnes,
• Y 1o privado en la
tom . J: J · La mu1er
San ~nrcación s~cial, Programa FLACSOtiago de Chile, noviembre de 1983.

S,Rosanda
J • R.: L as otras, Barcelona, Pla11 y anés, p. 73.

l:

;eclaraciones de Las Madres de Plaza

tas llayo han sido extraídas de las revis-

lllÍm umor. octubre de 1982; El Pr,rteflo,
N~ 22, octubre de 1983; Alfonsina,
......~· ~ Y 4, marzo y mayo de 1984
-·~t1Vamente.

7
~uet, J. P. Las locas de la Plaza de
o, Buenos Aires, Et Cid Editor, 1984.

~ción de una madre, citada en ibi- , P. 45.

10.Giberti, E.: "La mujer Y el prejuicio" en
Todo es_ His~or~, núm. 183, agosto de
1982. G1berti cita una investigación de
IPS_A, sobre las ideas que se refieren a la
muJ:r _en la ~écada del 70, en la que en
los ultllTlos anos se registran: a) retorno a
roles estereotipados "femenino" Y ''m
culino" ' b) reval. oracion
, del sacrificio Yasel
e_sfueno como ideas concernientes a la actJ_tud femenina, c) poca tolerancia al cambio, d) revalorización de la autoridad.
11 · Kirkwood
I'.
· •
.
' J..· El 1emm1S1110
como negación _del autoritarismo, Programa FLACSOSantiago de Chile, diciembre de 1983.
12.La ~articipación política de las mujeres a
~art~ de la defensa de lo doméstico puede
significar un reforzamiento de tas funciones que se adjudican culturalmente a lo
fen_ien~o. Sin embargo, los vínculos de
solidandad
· de re1-.
. d. . que se crean a partu
~ icacio~~s inmediatas pueden tam?1én perm_1t~ a las organizaciones de muJeres adqumr una identidad propia Y pasar
a ~n cuestionamiento social más amplio
Jelin, E. Las mujer~s y la participaci6~
popular, Buenos Aires, CEDES (mimeo).
13.Por su lado, las autoridades militares trataban de evitar que las madres se organizara_n fomentando su fraccionamiento
Segun declaraciones de algunas de ella~
era _frecuente. que después de alguna en~ev1sta obtemda, los militares les dijeran
Ud. veng~ a venne las veces que quiera,
pero no se Junte con las otras".
14.EI pañuelo blanco constituye uno de los
eten_ient~s básicos en ta conformación de
~ identidad. "Cuando estábamos todas
¡unt~s . en la Plaza, yo a veces tenía un
~ntun1ento d~ irrealidad. Me preguntaba
como era poSJble que estuviese contra todas esas ametralladoras sin otra defensa
que un pañuelo blanco" (Paz).
15.A pesar de que divergencias políticas llevan al fraccionamiento de las Madres de
Plaza de Mayo en dos líneas en 1986, en
el momento de lucha contra la dictadura

militar procuraron mantenerse diferenciadas de los g~pos de poder tradicionales
como. los partidos políticos. Por estatuto
las vemte so~i~,s fundadoras Y las que inte'.
gran la _con_i!s1on directiva no pueden afiliarse m militar en ningún partido político.
16. La dictadura justifica su represión contra
las Madres-asociándolas con la subvers1on.
.,
La
c~p~a de desprestigio tiene como
b_ase prmc1pal, a las revistas femeninas de
fa,uadaT~as1va. Por ejemplo, en la revista
~ ~ el 23 de agosto de 1979, se publica una nota titulada "Habla la madre
de un subversivo muerto". Allí se señala
que '.'~ desesperación la llevó a recorrer
l~s sm1estros caminos que las organizac10nes subversivas tienen preparados para
especular con et dolor de las familias deshecha~ por su propia culpa, por política
de od10 Y de violencia.,, En el reportaje
la madre declara•· " · • . a m1, me usaron'
~ara los montoneros yo era un perfect¿
instrumento", para finalmente recomendar a las ma~_resargentinasque "vigilen de
cerca a sus h11os. Es la única fonna de no
te~~r que p~gar el gran precio de la culpa . Poco tiempo después se sabe que la
nota había sido prep¡uada por la ESMA
(E~uela
de l
.de . Mecánica de la Annad•.., uno
" os prmc1pales centros de represión). La
madre del subversivo", la señora Thehna
Jara de Cabezas, que aparece fotografiada
en la n_ota que supuestamente se realiza
en la ciudad de Montevideo, había sido
secuestrada en abril de ese mismo ano.
17.Kirkwood, J. Op. cit., p. 22.

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EL REGRESO

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Llegamos a Monterrey en el vuelo de las
8:10 de la mañana. La cita era a las 11
en Sanborn 's, situado todavía en el centro de la ciudad, en lo que ahora se llamaba "la zona rosa", espacio que después analicé con detalle relacionando
situaciones e instantes del pasado en los
rasgos 11ue todavía &lt;1uedahan en esos
lugares c¡ue tantas veces frecuenté en
otro tiempo.
Ahora tenía &lt;JUe ver a mi ex-mujer,
Leticia, ·después de veinte años de divorciados. Desde entonces no hábía
regresado a esta ciudad que si¡,rnificó
tanto en mi vida. De ella sabía por mi
ahogado, por el periódico " La extraordinaria escultora Leticia Ríos expone
en . . .", o por las esporádicas, frías y
brevísimas llamadas telefónicas en las
que sólo se trataba algún asunto de
orden legal concerniente a nuestros
hijos; los dos, Víctor y Javier, ya mayores de edad y a punto de contraer matrimonio. Ese era el motivo de mi viaje. Necesitaba definir la situación legal
de ellos pon¡ue cuando nos divorciamos hice hasta lo imposible porque
no quedara ni un alfiler a su nombre.
Como había otro de por medio, eso
fue suficiente para mí; si en ese entonces hubiera podido arruinarla por
completo lo hubiera hecho. Desistí
quizá por mis hijos.- En ~ste momento sólo tnc quedaba el mal sabor de boca de ai1uella etapa que me costó
tanto sacar de mi mente y de mi alma.

~

Aurn1ue aparentaba estar sereno, sentía una sensación muy extraña; conjugaba miedo, temor, emoción, deseo,
aversión y por &lt;tué no confesarlo, algo
de curiosidad.

Yo no había olvidado a Monterrey,
sólo había cerrado un capítulo de mi
vida. Estaba casado con otra mujer y
realmente era feliz, aunque en esta
ciudad quedaron parte de mi vida y mis
amigos.
-Como puedes ver- me dijo sonriente Guillermo mi ahogado -este
no es el pequeño aeropuerto que· tú
conociste... ¡o ya no te acuerdas. .. !
-acentuó su sOiirisa quizá para sacarme de mi retraimiento.
-Sí... sí -le contesté-, en realidad
estoy sorprendido, es un signo de 11uc
Monterrey ha cambiado mucho y como
tú eres el que viene a esta zona fOn frecuencia tendrás 1¡ue ayudarme a redescubrir la ciudad que yo dejé, aunque si
todavía existen mis lugares preferidos
creo que el guía voy a ser yo.
-Sospecho 1¡uc vas a encontrar muy
pocos viejo -me rcpondió ale¡,rremente.
En el trayecto al Hotel Ancira me
percaté del sprpre'ndente cambio ,¡ue
ofrecía la ciudad : ampliaciones, avenidas, edificios. ·.. pensé que tal vez así
había cambiado mi vida. El Monterrey

que había dejado era como el símbolo
de mi primer amor, amor que se había
modificado en anilios y &lt;1ue me mía
a la memoria aquella, novela de Miehlll
Butor que leímos y discutimos juntee,
cuar.do ella era estudiante de Letras ea
el Tecnológico y yo un estudiante deIngeniería Civil enamorado del arte y las
letras; nunca imagine 'que a nosotros,
precisamente a nosotros nos iba a tocar modificar nuestras vidas.
-Oye mano -dijo Guillenno- yo te
quiero mucho, pero como por obn y
gracia todavía estoy soltero y tú eres
un hombre de respeto pedí habitaciones separadas. No vaya a ser que me vi•
site un "regio cuero regio" y te vay•
a emocionar. . . francamente no me
gustaría que tu mujer me fusilara;insisto en que soy muy joven y muy guapo para morir de esa manera.
-No te preocupes -le contesté.a
tono de broma- e!,taha pensando decirte exactamente lo mismo, . , .nada
más que yo creía que el respeto n
tú... ja, ja,ja... como eres un aboplo
tan serio .. .
-Me sorprendes _Alejandro -rapoll'
dió en el mismo tono-, te aclaro que
mi fuerte son los negocios no los divorcios.
Mientras estábamos bromeando el administrador nos entregó las res~
llaves de las habitaciones y en 111¡subimos a desempacar y a pre~
19
para estar antes de la hora indicada
el lugar de la cita.
Entramos a Sanhom's media
tes de lo previsto. El lugar

',t'I

_,,.f;; ,...,llJi~.,,~
:f¡:{j
r;~ N\
,,

~

.i

:.-...

"

a Roberto E1Ca111i11a

Mis hijos habían crecido juntó a ella,
yo sólo los disfrutaba muy racionadamente. Desp~és, cuando ya pudieron
viajar y decidir por sí mismos tampoco
los tuve conmigo pon1ue preferían viajar con los amigos o irse a la Isla del
Padre. Definitivamente estaban más
ligados a Leticia, quizá si no me hubiese ido las cosas hoy serían distintas. No
quiero decir que no me quisieran, simplemente no estaban acostumbrados a
m1.

•

, ,'}(
~

Fidel Chávez

ll.

;/,· y

¡, /;,,-:-:,,
/1/

...

cambiado, pero no demasiado. Corno en
todos los restaurantes de esta cadena
~ meseros con sus trajes típicos me~
DCanos Y en las mesas las clásicas peramas &lt;1ue acuden al café de media mañana o a tratar algún negocio, sin faltar
ano que otro turista. Entre toda esa
gente ·reconocí dos caras de mis tiempos, las gemelas &lt;¡ue nunca supe cómo
111! llamahan, pero que allí permanecían
todavía impecablemente vestidas y ma~adas, . parecía que para ellas no hab1a pasado el tiempo. Era como estar
lllte dos maniquíes vivientes.
El Sanhorn's de mi época era el lupr del café Y los pasteles o los helados. Era muy "chic" ir a merendar allí
t.on alguna amiga, sobre todo si andaba
IDO i¡ueda~do ~ien. ~orno estudiante y
ton los amigos iba mas seguido al desa~ido Café Flores, por la calle·Corrc~ora, frente a la placita Hidal~o. Sin
drula_, un lugar menos eiegante, pero se
rumia muy sabroso. Todavía recuerdo
las f:unosas orejas de elefante, la típica
tom1~a corrida y los . pays de crema
Yde limón. También frecuentiiliamos La
~uente, del pasaje Espino Barros. OcalOnalmentc el café Concordia por Zaraf'Za, a donde acudían varios periodistas; 0 la Superior, por la calle de Gueel Lisboa frente a la Alameda; el
das ,. por Calzada, . con sus· carnes asa• tipo rumano; s1~eran altas horas de
noche, el Galván o al inolvidable res'-rante "AL" por la Calzada Madero
::e los múltiples espejos y la ilumi~
4o n te mostraban tu verdadero estaant~ la variada y trasnochada con~~a i¡ue a veces terminaba el tour
..;:1ehoacano allí. Cuando las arcas
an muy vacías acudíamos a Ju.
todavía más baratos, al menudo en

:=;

el mercado del Norte o a los tacos rojos
cerca de la fuente Monterrey.

- YO sólo quiero un café Guillermo
¿y tú?
-~refi~ro un té - respondí~ y se me
quedo viendo seriamente-. Oye, sé
q~e esta es una situación &lt;¡ue quisieras
evitar pero hay cosas que solamente ustedes pueden definir. . . ¿te .sientes
incómodo?
-Nu :...le contesté-, lo &lt;Jue sucede
es 1¡ue cada cosa 11ue veo me recuerda
al~o de esa etapa de mi vida, no puedo
evitarlo. Toda esta ausencia acumulada
me obliga a reéordar no sólo eso sino
también parte de mi infancia y mi ado1,es~encia, tú me entiendes, es algo tan
mtnno .
- Te entiendo perfectamente y deseo
r1ue esto pase rápido .

-En realidad Leticia ya no me importa,' lo &lt;1ue sucede es que desde que
llegue no he podido desligarme del pasado, es como si de pronto se hubiera
abierto una compuerta de recuerdos.
-Oye Alejandro, si prefieres suspendemos el viaje a Laredo y tenninado el asunto con Leticia nos regresamos a Guadalajara, no me b'Ustaría verte deprimido.
-No Memo, al contrario, precisa~ente t~ iba a pedir que el viaje lo fu.
cie~as tu solo, ahora más que nunca
11mero recorrer la ciudad, quiero reconciliarme con ella, reencontranne;
sentir_ de cerca el pasado, es algo que
necesito hacer porque estoy en deuda
con esta vieja amiga.
-Por mí ~o hay ningún problema,
pero . . , ¿estas seguro de &lt;1ue quieres
quedarte?

�- Completamente seguro, es algo (¡ue
considero muy importante. · · ¿me entiendes, verdad?

-Pase Guillemio -le contestó Leticia-. Estás igual Alejandro, sólo un poco canoso, pero sigues igual.

- Por supuesto Alejandro. • • claro
,1ue te entiendo.

_ y tú más guapa . . . - le contesté.

Confieso (JUe deseaba enormemente
estar solo. Quería recorrer paso a paso el
pasado en un-presente distinto. Ansiaba
evocar proustianamente momentos cruciales de ini vida, no porque dudara de
mí, simplemente quería reafirmar . el
amor a mi segunda esposa, una mu1er
extraordinaria que conocía con detalle
hasta el rincón más pequefio de mi espíritu y a quien le debía en gran part~
el no haber perdido la fe en el amor ~
en las personas. En ese instante observe
la figura de Let icia hacia la ent~ada del
lugar y sentí i¡ue el trago de cafe. me ha,cía un nudo en la garganta . .. , se acerco
hasta la mesa un poco titubeante. Nuestras miradas se encontraron y quedaron
por un momento fijas. Después ~os s~ludamos de una manet a por demas fna
y ordinaria.
_ ¿Cómo estás? - m e dijo.
_ ¡Hola!. .. siéntate.
Mient ras tánto Guillermo de pie saludaba también a Leticia: Para él era
más sencillo porque no existía ningún
lazo afecüvo entre ellos, ademas se
veían a menudo .
-Bueno - dijo Guillermo-, los dejo
solos. un momento y regreso para c~mentar sobre los papeles. · · con permi30 , • .

- Por favo~. . . los afios no pasan en
balde.
- Bueno . . . lo 11ue quise decir es qu~
t e sigues conservando muy• • · atractiva.. .
_ ¿Es un halago o una burla'?
-Me conoces perfectamente como
para darte cuenta que no me gusta
bromear.

- y. . . ¿Cómo te va con. . . ella?
Como no sé su nombre. . •
- Laura . .. se llama Laura . .. , me va
muy bien, tengo dos hijos con ella, una
mujer y un hombre .. : sin ofenderte es
una mujer increíble . .. la adoro.
-Me imagino, respondió y encendió
un cigarrillo . .. , has de saber que no _me
volví a casar, estoy totalmente.dedicada a mi carrera. Tus hijos ya son mayores, ya no les hágo tanta falta así es que
todo el tiempo libre es para el arte.
-Les hiciste falta en un momento,
pero .. . fue tu decisión.
-No Alejandro, no recordemos el pasado. Siempre soñé que llegaría a ser
una gran escu1tora y aquí estoy·
-Sí, pero no pensaste en los niños,
eran muy chicos y. • •

-Claro que s1 pensé, pero también
pensé en mí.

respecto al porvenir de los muchachos.

_Yo creo que pensaste más en ti
qúe en ellos.

-Decídelo tú, eres el padre magnate. .. yo soy una artista consagrada a
11 arte.

-Aún me tienes rencor ¿verdad . . .!
El sólo fue un buen amigo .
-No, pero a mí me importaban más
mis hijos que tu arte .. . sin embargo, te
di cuanto pude.. . más de lo que pude Y
- él lo echó todo a perder.
-Mira Alejandro no empieces, tú Y
yo jamás nos pudimos ?ntender, ~
que accedí a ser tu no~a ~ des~ues 1
casarme contigo por tu ms1Stenc11: pero yo siempre quise gloria y en c1e~o
modo la tengo. Tú querías una mujer,
una esclava . ..
-Quizá tengas razón, no ~e la
· , se destruyo
pena ver que, o qmen
. ' después de todo el tiempo es sabio Ycuando menos pensamos nos cambia poríuera
y por dentro.

..
. em
Leticia seguía siendo guapa, sm d.
bargo se rumoraban muchas . cosas e
ella. Era talentosa. como ~lSta,
nula como persona; demasiado, JI,
demasiado calculadora. Jamás ve~~
defectos, no aceptaba su alco~o!18111 .
Además se dec1a que tenía
gente muy vulgar. Ella todo lo J .
caba con su arte. Su vi'da Ya no mellldeteresaba. en ese momento lo ~ue
seaba era terminar rápido con ella Ylt
, como unanelir a caminar solo. Senha
d.
cesidad implacable de hacerlo, de tlfl"
la hablando sola, pero me contine-

r

de~;

- Bueno Leticia, y qué has

t;n .ese instante sentí que quería llemme a revivir el· problema económico
de nuestra separación y como yo no
quería estar un minuto más cerca de
dla le expuse mi plan:
-Gracias por lo de magnate, yo no
me clasificaría así pon1uc también ten-

go algo de artista. . , ya se te olvidó
queme gustaba escribir.
- ¡Ah claro! todavía conservo por

allí algunas revistas donde publicaron
algunos de tus poemas y tus cuentos,
ya hasta he pensado venderlo!\ como
reliquias.
-Mira Leticia, por Víctor y Javier
no te preocupes, Guillermo tiene instrucciones para que mis propiedades
en la ciudad pasen repartid as equitatiYllllente a arnhos, además les cederé
la nueva empresa que abriremos en breve lkJUÍ, legalmente será de ellos así
f.8 que puedes consagrarte a tu arte
in ninguna preocupación económica.
-Gracias ex-marido, te aseguro 11ue
1BÍ lo haré por(¡ue a mí el papel de

abuela no me queda, o más bien, no lo
pÍenso asumir "never darling".

En ese preciso momento regresó
Gtiillenno a ituicn en pocas palabras le
lllurní lo (¡Uc él ya sabía del asunto,
Jle pedí que le explicara a mi ex-mujer
IJUe significaba económicamente el

futuro de mis dos hijos. Como ya estaba muy tenso aproveché para despedinne y salir de allí rápidamente.
- Te veo más tarde en el hotel, Memo. Te dejo con la artista. . . hasta
luego Leticia . . . buena suerte,
-Adiós magnate . . . que te sigas
conservando igual de cuerdo.

mente cuidado. Hacia el lado sur cercano a la avenula Constitución, el Homenaje al SoJ de Tamayo, escultura de sencµlez y significación primitivas, situada
frente al nuevo Palacio Municipal de
sabor arquitectónico prehispánico modernizado.

La plaza Zaragoza de mi nmez ya
no era el paseo 11ue vi transfonnarse
con los años, recuerdo la banda del
Cuando salí de Sanborn's er~ desestado interpretando en el kiosko el
pués de la una de la tarde y como Guivariado repertorio de melodías de sicrnllenno iba a tardar buen rato explipre. Los jóvenes de· ambos sexos camicándole a Leticia el papeleo donde
naban en filas diferentes y encontradas.
cedía mis propiedades y la nueva emEra una forma muy tradicional de copresa en la ciudad a.Víctor y Javier, denocerse o cortejarse. Posteriormente el
cidí caminar un rato por la zona adolugar de reunión fue la calle Morelos y
quinada del centro que me hablaba de
otros tiempos. Algunos negocios per- después la plaza de la Purísima. Luego
manecían allí como la joyería Suiza indagué que la moda pasó a la colonia
y el Modelo, otros evidentemente eran del Valle, a lo que se denomina el cennuevos. La calle Morelos no había per- trito. Todo es cuestión de edades y de
dido su espíritu comercial, pero ya no motla, lo que es evidente es que cuando
una ciudad crece, ·va perdiendo poco a
le quedaba aquel sabor de sábado o
poco sus costumbres y tradiciones.
domingo de paseo de. moda, de caras
borútas. Pronto me percaté t¡ue adeRecorrí la Macroplaza. Añoré el cine
más de lo comercial había otro tipo
Elizondo, el Rex, a donde acudíamos a
de gente, sin faltar las furtivas miradas,
ver cine europeo que para esos tiempos
a las cuales no les di mucha importanera 1lemasiado osado pon¡ue las actrices
cia ya (1ue los ligues son frecuCtltes en
salían en corpiño o mostraban más
cualquier lado. Caminé hacia el orienarriba de la rodilla al ponerse las clásite, encontré la plaza Zaragoza como se- cas medias negras, sobre todo en las peñora con vestido nuevo. Alderredor de lículas francesas. Esa parte de Monteella descansaban todavía algunos de sus rrey había desaparecido para dar vida a
hermanos de antaño; Catedral, el Casino una área verde denominada Macroplaz~
Monterrey, el Ayuntamiento, el Círculo. que unía- ahora, por corredores, escaliMercantil, el Condominio Acero, otrora natas y niveles, desde el Palacio Municiel primer edificio de tantos JJisos. Don- pal hasta el antiguo y bello Palacio de
de estuvo el Hotel Continental, se erguía Gobierno. Paseo rodeado de edificios
or¡:,rulloso el faro del comercio, casi en- como el Teatro de la Ciudad, la rescatafrente, por la acera poniente el bello da Capilla de los Dulces Nombres, la
edificio del Banco Mercantil impecable- Biblioteca Fray Servando, El Congreso
del Estado, la Secretaría de Educación ~

�y Cultura, la Explanada de los Héroes,
el Condominio del Norte, otro de los
primeros rascacielos, la Iglesia del
Sagrado Corazón, el viejo recinto de la
Biblioteca Alfonso Reyes y el Palacio
Federal.
La Macroplaza era un esfuerzo valioso que sepultaba un pedazo del viejo
Monterrey, pensé que así se habían
derrumbado mis ilusiones, pero que
ahora el tiempo, sabio amigo, se había
encargado de darle otro giro a mi existencia. La calle· Zaragoza, en su tramo
de Corregidora a Washington fue muy
interesante, aún tengo presente que a
una señorita no se le permitía andar
por ali Í sola después de las 9 de la noche
porque no sólo la confundían sino que
le sobraban invitaciones, quizá porque
allí estaba el Patio, cabaret muy controvertido tanto por sus variedades como
por el tipo de personas que lo frecuentaban. En especial, ese barrio albergaba
lugares que hablaban de la historia de
Monterrey: El bar Fornos con sus exquisitos platillos de mariscos, la Fuente
Monterrey con sus armqniosos y novedosos juegos de agua iluminados de diversos colores, las bolerías y revisterías;
La Vaca Lechera, La Perra Suerte, el
café la Miniatura, y otros sitios que habían desaparecido antes de que se soñase con la Macroplaza, como el bar
Willy's o el cabaret Capri.

~

Caminaba sin sentir el cansancio,
creo que porque .era tanto que no alcanzaba a asimilar de golpe cada lugar
que reencontraba o veía transformado
en mi mente en ese pedazo de ciudad
que tanto había disfrutado en años
anteriores. El tiempo se iba tan rápido
que decidí regresar al Hotel a encon-

trarme con Guillermo para comer y
concretar los detalles del asunto de
mis hijos, quienes estaban de vacaciones en Canadá. Cuando llegué ya me
esperaba ansioso en el comedor.
-Hola Alejandro, ¿te perdiste o te
invitaron a perderte? No me vayas a,
salir con que te fuiste al cabrito porque te retiro mi asesoría.
-No... me perdí voluntariamente,
me fui caminando sin sentir, recorrí la
zona peatonal y la Macroplaza, te confieso que · estoy sorprendido porque
todos estos lugares los caminé una y
mil veces desde mi niñez y en algunos
no queda ni un vestigio del pasado.
-Lo que pasa es que necesitas decirle
a tu mujer que te abra la jaula más seguido . . . o que te suelte la cadena . ..
mano.
- Lo tomaré en cuenta Memo, te
aseguro que de hoy en adelante además de mi apoderado serás mi consejero espiritual.
-Bueno te lo agradezco y me comprometo a invitarte cuando regrese.
-Gracias Memo pero creo que sabes
de sobra que afectivamente Monterrey
no sólo fue mi vida sino también mi
muerte. Sin embargo ahora todo es muy
distinto. Después de todo la ciudad no
tenía la culpa de lÓ que a mí me sucedió. Te juro que lo que me falta es tiempo, quisiera caminar y caminar, es una
forma de sentir de nuevo lo positivo y
lo negativo de mi vida desde un ahora
totalmente distinto.

-Vaya, vaya . .. el hijo pródigo regresa al hogar. . . creo que si sigues así
se va a poner celosa tu mujer.
-No te preocupes me conoce demasiado bien, está al tanto de todo lo que
me sucede . . . oye ¿Qué pasó con Leti,
cia, hubo problemas?

.
-No, estuvo de acuerdo en todo y

según me dijo, después de la boda se
va seis meses a Europa, así es que tú
sabes si le mandas dos cajitas de tequila jalisciense para que no se le olvide nuestra Patria, ni nuestra clásica
bebida.
- Memo, no sé que haría sin tus consejos, lo bueno es que tú tendrías que
ser el portador del regalito, lo dejo a tu
acertado criterio; tú sabes si te arriesgas
a la respuesta, por mi parte no creo que
la vuelva a ver.
- Era una broma Alejandro, aunque
en el fondo yo sé que te entusiasma la
idea del regalito . . .
-Para meterme en más broncas, no
Memo, mejor lo dejamos en un íntimo
secreto entre tú y yo .. :ja, ja, ja. . .
Guillermo salió a Laredo y a su regreso no me tocó verlo, encontré una
nota suya en el hotel donde me dec~:
"Me urge estar en Guadalajara hoy llllS'
mo, aprovecha tus vacaciones de soltero
y no se te olvide que vives en Guadala·
jara. Kisses . .. Memo.
El asunto de mis hijos no se llevó
mucho tiempo. Lo que tardaba er~loe
trámites ante notario, por eso mt estancia se prolongó doce días; por 1111'

pues~o esto ya estaba previsto, además
quena a~ro~e~har la ocasión para saludar_a r~1s VIeJos amigos y compañeros
d~ mqu'.etudes juveniles. Con la mayor~ª . hahia perdido contacto, pero logré
fácilmente encontrar a los más queridos.. Cada quien había seguido su
d~s~no. Cada uno frente a una realidad
distmta, con hijos, con los problemas
comunes, pero aún con la lozan Ía de
nuestros . mejores años. Juntos formamos un grupito de personas inquie~ _por la cultura, publicábamos, orgamzabamos conferencias, cineclubes,
obras de teatro. Aunque estudiábamos
carreras muy diversas todos teníamos
~tos muy afints Y nos dábamos cita
en cuanto evento cultural se hacía. Fue
una época inolvidable, Monterrey emJM;za_ba su despertar ante la cultura, hah_1a mterés por el buen teatro, el buen
eme, la literatura, la pintura, se inten~a a toda costa, lograr un desarrollo
m_telectual junto al desarrollo industrial.
Durante esos doce· días comprobé
d enorme crecimiento de Monterrey
mumcipios
.. · y colonias que se sentían'
k'
¡a~as como la Anáhuac en San Ni~las, la Linda Vista en Guadalupe, del
ª!le en Garza García, hoy estaban
~idas a la orbe. Urhanísticamente la
ctudad
-e
bab, . se hab'ia tran:uormado,
nunca
. la sido una ciudad de monumentos
~ ~bundantes construcciones arquitectonicas
, signos
vb . sobresa¡·1entes pero habia
· amos que destacaban por una u @tra
~-~· El Obispado seguía aUí, conteml"'llldo
· que se le escaPlb ese crecer d'1ar10
~ al igual que al Cerro de la Silla. El
4a Mde la Independencia por la calza-.lo adero, la Alameda Mariano Escoy algunas iglesias y casas en el

primer cuadro sobre todo cerca de Catedral, en las calles de Diego de Montemayor, Padre Mier, Morelos, Allende o
M~tamoros donde viejos sillares y altas
re3as d,e acero seguían hablando de
otros dias venturosos.
A ¡.,esar de los cambios, la ciudad
conserva~a en gran parte su trazo original, habia ampliaciones, pasos a desniv~l, anill?s viales. Zonas que en otros
anos habian sido residenciales se ataviaban ahora con trajes de comercio La
calle Hidalgo, una de las anti~as e~tradas a lv,tonterrey, antes de que existieran
otras, vtas como. Constitución y Flcteros,
servia a negoc1~s
d_iversa índolr pero
~onservaba su d1stmguida arquitectura al
igual que esas colonias que ) a eran partr
del centro: la María Luisa y la \lirador
cercanas a la Iglesia de la Purísima.

?º

Ca~i cuatro millones de habitantrs
en el area metropolitana definitivamente
le daban otra vida a la que había sido
u_na pequeña ciudad de apenas unos
cientos de habitantes hace 30 años. Actualmente contaba con más de cinco

uni~ersi~ades i_~cl~yendo la Uní y el
Tec,_ vanos_ ¡.,erwd1cos matutinos } vespcrtmos;
diversos canales de te1eVIs1on
. .,
.
c,~em~s, centros comerciales, teatros'.
l•,l antiguo teatro Monto) a había dejado de serlo para convertirse en cine la
Azotea
y Iª Repu'b)'ica
'
,
no· rxistían
Ahora había otras salas ~orno el ~lásca:
ras p~r la calle Rayón: la Estación en
la antigua estación del Golfo, hov Casa
de la Cult~ra. Por la Calzada \ la,Íf'ro, la
An~l~ . tema un nuevo teatro, por el
p~nod1co me entcrr que tamhi&lt;'.n l1ab1a un teatro Blanquita CU\O criro &lt;·ra
~ast~nte frívolo, probablc11;!'11~· suhst1tu1a al antiguo Tratro \léxico ubic~do en la misma Calzada entre las calli•s
de Juár~z y Guerrrro: donde hizo rpoca
e! µ;rand1oso cómico Tello \lantrcón. La
crndad
de las' calandria~• ", ¡OS VICJOS
··
.
f?rlnngos rnl('trros era ahora una ¡;an
cwdad, .con los probl&lt;'mas 'r• las criSIS
.
· · 111· sc viven en todas part&lt;·s, sobrf' todo
la _&lt;k la falta ch· agua. \lonterrn había
de3ado atrás su prqudia dulzur~ &lt;lr juv&lt;·nL~d, ha~ía l!(•gado a otra etapa' \'
s~¡r111a crec1f'ndo. Tt&gt;nÍa ins!'¡ruridadc~,
cmturo11&lt;'s rlc pobreza. robos, violencia

"ª

�diaria, problemas obreros -hu~lgascme
afectaban el desarrollo de la mdusJ
tria. La Fundidora y Aceros Planos es
taban cerradas; la primera era ahora u1
monstruo grisáceo silenciosamente dor
mido con sus fálicos hornos apagados
Los regiomontanos no lograban asi~ila
todavía que habían dado un paso gigan
tesco y no se acostumbraban a las cru
das noticias, a los crímenes y notas de
primentes que aparee ían a diario en ~,
prensa. Ya no era el tiempo del dorm1
tranquilo, era necesario estar a la ex~~c
tativa, siempre luchando y defendien
dose del adversario.

SEÑAS/
RESE.ÑAS /
CONTRASEÑAS

l(V

_1

Unos cuantos días fueron suficien
tes para reconciliarme con Monterrey )
con mi pasado. Definitivamente lle~ab1
adentro muchas cosas que yo m1smc
censuraba porque me recordaban ~
problema personal. E,stos es~asos d1~!
representaron para m1 la meJor terapu
del mundo. Había logrado dar el gran
salto metafísico a la edad de 47 año'.
sin ser Julio Cortázar. Efectivamente m1
vida se había modificado, era un hombre nuevo, mi pasado quedaba sep~ltado y mi querida ciudad reconstr_mda.
El amor y el futuro me esperaban Junto
a Laura, a la que le llevaba de regalo.
dentro de mi corazón, ese pedazo de
mi Monterrey que me abría los brazos
y me incitaba sin lugar a dudas a pensar de nuevo en el regreso.

°'

\O

�ALGO MAS SOBRE
LA CONVERSION DE SOR JUANA

lrma Braña
Los misterios que encierran ciertos pasajes de las vidas de personalidades de
:otras épocas anteriores a las nuestras
siempre han apasionado · a sus biógrafos y estudiosos. El interés por identificarnos con ellos a través de tiempo y
espacio no conoce límites, máxime
cuando algún periodo de su historia determina o modifica notablemente su
destino.
Tal es el caso de Sor Juana Inés de
la Cruz,· nuestra "décima musa", quien
sufre un cambio radical en su vida pocos aflos antes de su muerte, y se conduce con una actitud drásticamente
contraria a lo que fuera anteriormente:
de mundana, un tanto frívola e intelectual con ideas muy liberales para su época y condición de mujer, pasa a ser una
religiosa mística, alejada del bullicio del
mund.o y de las letras.

o

t--

Mucho se ha escrito y elucubrado al
respecto. A medida que el culto a su
personalidad y el estudio de su obra se
van desenterrando más y más del olvido
en que se encontraron· por siglos (otra
incógnita inexplicable) se desvanecen
malos entendidos e incongruencias. El
mundo moderno, con todos sus adelantos en cuanto a facilidad de comunicaciones, facilita el viajar a otros continentes en busca de nuevos archivos
que arrojen más luz sobre esta controvertida mujer. Marie-C~cile BénassyBerling escribe en la Sorbona un artículo que intenta aportar datos sobre el oscuro periodo en la vida de la monja · y
coincide con muchos escritores actuales
al afirmar que Sor Juana fue víctima
del oscurantismo réligioso y antífeminista de su época.

Aunque, como ella lo aclara, su estudio es posterior a la publicación del
libro Las trampas de la fe de Octavio
Paz (Ed. Sebe Barral), su interés no es
ya desentrañar un misterio, ampliamente comentado en el último apartado del
citado libro, sino comentar "algunos
textos de procedencia eclesiástica novohispana relacionados con el asunto" y
que fueron posteriores a la famosa
Respuesta a Sor Filotea, en la que Sor
Juana defiende sus posturas literarias y
feministas.
Cita-, en primera instancia, la dedicatoria de un sacerdote de la diócesis
oaxaquefla, el Dr. Jacinto de Lahedesa
Verástegui a la primera edición de los
"Villancicos a Santa Catarina", pero no
especifica si contribuyeron o no a su defensa. Aflade enseguida varias alabanzas
de que fue objeto por parte del clero espaflol, hecho que tuvo reacciones contrarias en la Colonia, pues por tratarse
de elogios tan encomiables a una religiosa, las envidias e insidias en un ambiente de mayor estrechez de criterio
como el que diferenciaba a México de
Espafla seguramente le afectó' más negativa que positivamente.
Otro texto conocido, pero d~ poca
difusión al que alude es el del presbítero Francisco Javier Palavicino, quien
en un sermón dedicado a las monjas del
Convento de San Jerónimo apoya, aunque sea un tanto veladamente, la crítica que Sor Juana hiciera al Sermón del
Mandato del Padre Vieyra, lo cual comprueba que ella contaba con un séquito de defensores y admiradores, que
aunque tal vez no fueran los que ella
deseaba más contar con su apoyo,
existían y pugnaban por rebatir el an-

tifeminismo en el clero.
También se refiere a un panegírico a
la obra de la 'monja,que formaba parte
de una dedicatoria de seis páginas que el
Dr. Jacinto de Lahedesa, que ya había
citado al principio de este artículo, y
especifica que a pesar de que Sor Juana
exalta en estos textos su defensa feminista y contradice a San Pablo, quien calla a las mujeres y las exhorta a vivir sujetas, aún así eludiendo la discrepancia
de Sor Juana con San Pablo y sin admitir tácitamente el estar de acuerdo con
ella se "sale por la tangente", la elogia
y compara con profetisas de la Antigüedad pagana.
El texto es publicado y los Villancicos cantados en la ciudad de Puebla, de
cuya diócesis era obispo Manuel Fernández de Santa Cruz, quien bajo el seo•
dónimo de Sor Filotea, como ya sabemos, había ya públicamente sancionado
e instado a la religiosa a encargarse más
de los asuntos de Dios y hacer a un lado
tantas frivolidades y prácticas de letras
profanas. Y respetuosa pero firrnemen·
te ya había sido rebatido por la mismaSin embargo la actitud del prelado d&amp;muestra que a pesar·de todo la apoyaba.
pues sin su autorización no hubieran sido
posibles publicaciones o presentaciones
de la obra de Sor Juana dentro de sus dominios.
No obstante, aflade Benassy, el d~
no de la monja se decidía en México.Y
no en Puebla o Espafia donde su ~
era tan reconocido y admirado, Y~
cide con Octavio Paz en que sus prillClpales censores, o al menos obstac~
dores, de que persistiera en sus prácb"
cas literarias fueron por un lado sU

....____=~-------------

- . ~~.;;h1s~-~
!ª

u... de toda VIda, ~¡ jesuita Antonio
mwez de Mirand
.
.

COnniin,

a, qmen siempre la

"'· l ' ? a mantener "dentro de cier"" mute "
l · ·
.
laales 8 su~ g onas hterano-intelecplac·. Y a dedicarse más a la contero....,,~on de la vida religiosa, que even-mente J
d
eión ~
e con ucirían a la salvaPila de su alma, Y por otro lado la lle4-1 dee u? .nuevo arzobispo a la ciuJ Sei' Me,uco,. Don. Francisco Aguiar
'-1 ~as, reaccionano en todos los
~ )os ~el entendimiento (obligó a toL
s _libreros a vender solamenté li'IIIVl! rel · )
ftrlt-, igi?~s , con una estrechez de
-no religioso
y unª marcada aversion
.,
•las
.
rnuJeres por el peligro de seducción
i rese~taban en lo que se suponía
cammo a la santidad·. Obvia el

decir que aunque nunca se ha logrado
comp b
,
. ro ar un enfrentamiento entre la
escntora Y el "santo varón" ta
ibl
, mpoco es
pos e que la alentara o apoyara en algo que era tan contrario a la mentalidad
del prelado religioso.

==-

,,., .
bía
hecho
famo
b"
f l'
.
sa, sa 1ª Y seguramente
e iz y reali~ada. Poco tiempo después,
como es sabido, muere.

. El artículo magníficamente bien es~nto y ~ocumentado nos insta a seguir
esentranan_do un misterio que poco a
poco ha deJado de serlo, pero que aún
guard_a secretos que seguramente son de
g~an importancia para el estudio d
VIda y obra.
e su

Finalme_nte concluye la articulista cit~ndo el ch_ma de penitencia que se suscita_ en la cmdad de México hacia 1692
de~1do a una serie de catástrofes que s:
atribuyen a un castigo divino y que se~u~amente influyen en el atribulado
an!mo de la poetisa para reconsiderar y
as1
Benassy-Berling·· "Mássorea
b l
. abrazar , un nuevo tipo íle VI'da, no eMarie-C~cile
.,
onversion
de Sor Juana" "'
R
.
sm ante~ públicamente aceptarlo
.
· i,ueva evista de
b. 1
' y ru- Filolo ' y·upámca.
Tomo XXXII N, 2
. _ncar e, .:on su sangre en un escrito ale- 1983.g,a
Págs. 466-4?1.
• um. .
pndose, así, de todo aquello que la ha-

�DOS REVISTAS DE MONTERREY

Alfonso Rangel Guerra / Hugo Padilla
REGION

)

En agosto de 1983, la Dirección de Litedel Instituto Nacional ·de Bellas
Artes invitó a /fugo Padilla y a Alfonso
P.rmgel Guerra a participar en el ciclo de
conferencias, Espacios de la literatura.
11ocado, ·según expresan las invitaciones, "a la recuperación de una parte fundamental de la historia de la literatura
rne:ticana, con base en los testimonios
orales de las personas que han creado los
tspacios .necesarios para su difusión•~
Alfonso Rangel Guerra fue invitado a
/tablar sobre Annas y Letras,y HugoPadilla sobre Kátharsis. El texto que ahora
le publica es una transcripción, someramente corregida, de la videograbación
que se realizó en aquella ocasión. A elle
1e debe el tono coloquial, de charla, del
que sin duda podrá percatarse el lector.
111tura

ALFONSORANGEL GUERRA:
F.inpezaremos con la revista Armas y
letras, por ser más antigua queKátharsis,
Yme referiré en primer lugar al origen
del nombre de la publicación y a la épo~en que surgió.
En su origen, Armas y Letras no fue
lfopiamente una revista, sino un boletín
llensua!, el Boletín Mensual de la Unil'lrsidad de Nuevo León, y con esta de~ ación apareció en el mes de julio
~ 1944, en fonnato tabloide, a una tinta. Si bien este boletín empieza a publi~
~ un afio después de establecida la
UIIIYersidad de Nuevo León (1943), es
leteaario aclarar que previamente, diez
lloeantes, el Congreso del Estado había
la primera universidad. En efec-

to, la Universidad de Nuevo León se
torio el poeta Pedro Garfias, llegado a
fundó originalment~ el año de 1933, por
México con el exilio español en 1939.
Ley del Congreso del Estado, pero funSe trataba, en el fondo, de un apoyo
cionó solamente un año, pues los conal poeta para que superara la precaria
flictos y problemas surgidos a raíz de la
situación en que se encontraba desde su
educación socialista llevaron a su clausullegada a México. Fue precisamente el
ra en 1934. En su lugar se estableció el
Departamento de Acción Social el 1¡ue
Consejo de Cultura Superior, institución
publicó el libro de Pedro Garfias, De
que tomó a su cargo los estudios corressoledad y otros pesares, en el que se
pondientes a las carreras profesionales
incluían poemas de El ala del sur, esque ofrecía la Universidad: medicina,
critos en España, Primavera en Eaton
derecho, ingeniería civil, química y farHastings y otros textos del exilio, más
macia. ~l Consejo de Cultura Superior
los escritos en Monterrey. Aquí vivió
funcionó durante nueve años, hasta
Pedro Garfias varios años, partió a otros
1943, año en que se transforma de nuelugares y finalmente regresó en 1967,
vo en universidad.
para morir ese mismo año.
Como ya quedó dicho, un año después, en 1944, aparece Armas y Letras,
Boletín Mensual de la Universidad de
Nuevo León, Su publicación estaba a
cargo del Departamento de Acción Social, dependencia responsable de la difusión cultural, que junto con la docencia
y la investigación integraba las tres funciones básicas de la institución universitaria. El nombre de este Departamento
respondía a una concepción muy clara
de la difusión de la cultura como una
tarea de carácter eminentemente. social,
dirigida a toda la comunidad como extensión de las lahores universitarias de
docencia e investigación.

Al frente del Departamento de Acción Social estaba el Lic. Raúl Rangel
Frías, quien concibió la publicación y
le puso d nombre Armas y Letras, dirigiéndola durante cinco años, hasta
1949, año en que dejó la jefatura &lt;le!
Departamento de Acción Social para hacerse cargo de -la rectoría de la Universidad de Nuevo León. Como secretario
del Departamento aparecía en el direc-

El Boletín Mensual &lt;le la Universidad de Nuevo León llevaba el propósito de dar a conocer las actividades de
la ÍI1stitución en el campo de la educación superior y en la investigación, además de publicar textos, ensayos y poemas. Es necesario tomar en cuenta que
en ese año, además de la Universidad
Nacional Autónoma de México (cuya
Ley Orgá11ica en la que se le otorgó la
autonomía es también de 1944), existían únicamente la Universidad Veracruzana, la Universidad de Yucatán, la
Universidad de Guadalajara, la Universidad &lt;le San Luis Potosí y la recientemente creada de Nuevo León; el resto
de las actuales universidades, con excepción de las establecidas últimamente
en la década de los años setenta, eran
todavía institutos científicos y literarios, o de artes y letras, o colegios civiles, instituciones que fueron el inicio de
la educación laica en México en la época de la Refonna y a lo largo del siglo
XIX, antecedente de casi todas nuestras
múvcrsidades.

�En a11uel año de 1944 la Universidad
de Nuevo León era la única en el norte
del país y lanza este boletín mensual
para difundir su actividad docente. Un
año después, en 1945, Raúl Rangel
Frías creó, desde el Departamento de
Acción Social de la Universidad, la Escuela de Verano, para fundonar regularmente los mese~ de julio y agosto de
cada año, actividad cultural ,¡ue se mantuvo sin. interrupción desde 1945 hasta
aproximadamente 1965. Desde un principio hubo una relación muy estrecha
entre el boletín y la Escuela de Verario,
pues en ésta se ofrecían cursillos semanales de cinco conferencias, y algunos
textos pasaron a las páginas de aquél.
Aunque no exclusivamente, los profesores y conferenciantes visitaJttes procedían de la ciudad de México, principalmente Je la Universidad Nacional y El
ColC{,ri.o de \léxico. Durante estos
veinte afios de la Escuela de Verano, y
principalmente en los primeros diez,
\1ontcrrc} recibió anualmente entre
diez } quince profesores e intelectuales
de alto nivel, que impartían conferencias sobre filosofía, literatura, historia,
ciencias sociales o ciencias exactas, circunstancia que influyó notablemente en
el enriquecimiento cultural de la ciudad
y el de varias generaciones de jóvenes.
La lista de profesores visitantes en la Escuela de Verano de la Universidad de
Nuevo León sería muy larga para incluirla aquí; recordemos solamente a
José Gaos, Eduardo Nicol, Luis Recaséns Siches, Edmundo O'Gonnan, ]1!,S·
tino Fernán&lt;lez, Carlos Pellicer, Wenceslao Roces, José M. Gallegos Rocafull, Daniel Cosío Villcgas, Arturo
Arnaiz y Freg, Wigbcrto Jirnénez Moreno, Salvador Toscano, Agustín Yáñez, José Luis Martínez, Emmanuel

Armas y Letras era una publicación
modesta, tabloide, a una tinta y con
ocho páginas, en las que se podían leer
artículos sobre arte mexicano,· 61080fía, literatura mexicana, historia, y reseñas de libros. La revista era muy flemática, digámoslo así, en el sentido de
que sólo se publicaban en sus pÍ{IPl88
También ,¡túsiera reforinne al nom- textos de profesores e intelectuales con•
bre de la publicación. Como es obvio, el sagrados, los hombres que hacían la donombre proviene del famoso discurso de cencia superior en ciencias y humanida·
las armas y las letras del Quijote, y se des en Monterrey y en México, D. F.
trata de una interpretación, un tanto ge- En este sentido, en ella no había lugar
nérica ·y amplia -así lo entiendo- sobre para los escritores jóvenes, nueva colas posiciones antagónicas de la teoría y rriente que ya se podía apreciar en algu·
la práctica. Es necesario tomar en cuen- nas de las revistas literarias de Méxito en
ta i1ue en el año de 1944 el mundo oc- aquellos años.
cidental se debatía en la Segunda Guerra
Raúl Rangel Frías fue un gran proMundial y estaba presente en el espíritu
y el pensamiento de la época el proble- motor cultural para el estado de Nuevo
ma bélico y sus repercusiones en el ám- León y particularmente para la ciudad
bito de la cultura; así, el título Armas y de Monterrey: animó la publicación de
Letras era una referencia a la teoría y la Armas y Letras en 1944; animó ta crea·
práctica, y en este sentido las armas no ción de la Escuela de Verano en 1945,Y
eran específica o particularmente lªs bé- animó la creación de la Facultad de f¡.
licas, o solamente las bélicas, sino gené- losofía y Letras en 1950, y estos tre8
ricamente las que podía utili~ar el hom- factores, la revista, la Escuela de Verano
bre para la acción, en su significación y la Facultad de Filosofía y LetraS, se
más amplia, con lo que armas y letras imbricaron de tal manera que actuaron
conjuntamente para que se produjera la
venía a ser activiqad y pensamiento,
elevación cultural de Monterrey, manteacción y teoría; es decir, la cultura conida a lo largo de.la década de los año&amp;
mo un resultad.o de la teoría vinculada
a la acción, y viceversa. Por cierto, ha- cincuenta, hasta el principio de loe.et
senta y .su final desaparición, o SI se
biéndose comunicado a Alfonso Reyes
el nacimiento del boletín de la Universi- quiere ser menos drástico, su &amp;an~ Y
dad, y su no~re, Reyes preguntó: ¿Y notoria disminución. Cuando se escriba
la historia de la Universidad de Nuevo
por qué no Letras y Armas? Así quedó
León y de la cultura y las letras en Monrecogido este antecedente en el pie de
página de las palabras de presentación terrey, no podrá prescindirse de la nlodel Boletín en su número inicial. Preva- ración que corresponde a estos e!elllell'
leció el nombre original y así se man: tos creados e impulsados por Raúl B,1tuvo hasta su extinción en 1977, des- gel Frías.
pués de pasar de revista mensual a triEl año
mestral.

Carballo, Agustín Millares Cario, Carlos Griteff Fernández y muchos más.
Varios de ellos dejaron textos para Armas y Letras y dieron a esta publicación, con otras colaboraciones locales,
un carácter mucho más amplio que el de
un mero boletín informativo.

dejó la re_ctoría de la Universidad de
Nuevo Leon para aspirar a la guberna-

~a del estado. Los seis años de su gob1e~o tueron también de impulso a 'la
Umvers1dad, y esta tarea merece contarse por separado. A principios de ese
año me tocó hacerme cargo del Boletín
Men~ual Armas y Letras. Entonces se
~ dio un cambio a la presentación, uti~do 0~~ diseño, con dos tintas, dibujos y VJnetas, pero manteniendo su
formato. Lo más importante, sin embargo, . fue la invitación a colaborar a
loe escritores jóvenes de Monterrey·
Rugo Padilla, Arturo Cantú, Homer~
~arza y otros, que poco después creanan Káthar.,is. Así. a la tradición de
Adnnas Y Letras se añadió la rJresencia
e Ios Jovenes,
·,
que surgieron como
~te de este proceso de enriqueci~ent~ cultural al que antes hicimos reerenc1a. En efecto, Monterrev empezó
aver el surgimiento de las artes plásti~ • el teatro, la danza, las letras. En
fl!ltura logró formarse un 1rr1-1po bastante grande de jóvenes artisfas que de:rollaron su_propia obra. Recordemos
ellos,ª Gmllermo Ceniceros y Gerart~ntu, ahora en la ci_u&lt;lad de México,
''Eueda Lozano en Pans, Alberto CavafQ! que exhibe anualmente en Madrid
ymuchos más, algunos todavía en Mon~
La escuela de teatro de la Uni1 ~d de Nuevo León se provectó
~~es hacia la ciudad, en la qu~ hulas anos con cartelera diaria en varias sa. teatrales. En letras, finalmente, el ya
~~o grupo de Kátharsis, y otros que le
ilgllieron. En aquel mismo año de 1955
Ie ee! b , 1
.
Be, e ro e jubileo literario de Alfonso
.;;:: Arm~ Y Letras le dedicó un núi al escritor y al menos un capítulo
"Historia documental de mis liapareció en sus pá~nas. Ese año

:~¡·

'!

se incluyeron en Armas y Letras texLos
de Rodolfo Usigli, Raimundo Lida y
otros.

?

En 19 7• Armas Y Letras deja de ser
un bol~tm ~ensual y se convierte en
una
. . , deI
, reVJsta trimestral · La ap m~~
n_umero ~no de esta nueva época coincide en. tiempo , SI· no me equivoco,
•
con
la U
revista
La
palabra
y
el
homb
. .
re, de
1a mvers1dad
V
eracruzana
En
.
•
una som,era mformación con la que se inicia el
numero un_o dP. Armas y Letras, se dice
que la reVJsta se publicará en formato
~e~qr y aparecerá los mesés de marzo,
Jl~n~o, septiembre y diciembre y en sus
p~gm~s, se declara expresamente, se publicaran trabajos dP. creación (poemas
cuentos. novelas cortas) y trabaios de in~
ves~gación de escritores nacionales v extr~Je~os, noticias culturales y reseñ~bibhográficas.

La revista se hacía con muchas dificult~des. Como ha sido frecuente en este tipo de _empresas culturales, no había
re_mun~rac1011es ni. para quienes escrib1an_ m ~:1ra c¡ui~ne_s tcn~an a su cargo la
pubhcac1on y distnbuc1·on . As,1 se mantuvo- puntualmente durante doce o trece anos. Al ;iño siguiente del comienzo
de la nueva epoca, el aíio de 1959 d . ,
1
.
' e1e
a revista para trasladarme a París do· d
,
' n
e permanec1 un año con una beca de
la -~ianza Francesa. Armas y letras sigmo _publicándose y al frente de ella se
quedo Juan Antonio Ayala. hasta el año
d~ 1965, fecha en que también abandono \1onterrey. A mi regreso de París en
1959, Y hasta el mismo año &lt;le 1965, en
que me, trasladé a la ciudad de Mé•áco,
col~ore ~n ~rm,as Y Letras con textos y
resrnas b1bho¡n-aficas. Vale la pena record~r que en 1962 Ó 1963 dedicamos
un numero de Armas y Letras a Fernando Pessoa, para el que Hugo Padilla v
yo nos atrevimos a publicar traducci¿.
,~es de algunos de sus poemas. A propósito, -~abe mencionar que Hugo Padilla
ta~b1en tuvo algún tiempo a su cargo la
revista, como director que fue del Departamento de Extensión Cniversitaria
d~1rante el tiempo en que fue rector Jo'.
se, Alvarado y el período en que le suced_1 en ese puesto. Después, la revista paso, a otras manos, se le dio un formato
mas grande, semejante al de la Revista
Universidad de Wéxico en los años cincu~nta, tuvo interrupciones, volvió a
sahr en. el .,
formato anterior y- finalme ne
t·
se extrngm~, ausente el interés y apoyo
de las autonda~es universitarias.

. Al _inicia_r su segunda época como revista literana, desaparece definitivamente el boletín mensual que se publicó durante 14 años. a partir de julio de 1944
fecha de su fundación. En el númer~
uno de la nueva época invitamos a colaborar a Alfonso Reyes, quien envió un
texto s?bre "La longevidad de Goethe ".
En numeros posteriores escribieron
otros autores de la ciudad de ~1éxico
Y, Mon,terrey, Y· ¡~rofesores que impart~an catedra de literatura hispanoamencana en universidades norteamericanas .
Por aquellos años, quienes hacíamos la
revista teníamos estrecha reh•rión con el
Instituto Internacional de Literatura
Iberoamericana. El Instituto publicaba
la Revista Iberoamericana, cuvo direc¿Qué sentido tuvo esta rrvista qué
tor era el profesor argentino AÍfredo A. s~cación ~ue~e darse a una publicaRoggiano, quien también fue colabora- c1011 de _provrncia, primero mensual y
dor de Armas .Y Let:-as.
luego tnmc~tral, que pPrmaneció, se ~

�difundió y distribuyó entre las instituciones de educación superior de México y prácticamente todas las de Hispanoamérica? Concluiríamos diciendo que
Armas y Letras es el testimonio de una
etapa histórica en la educación superior
y la cultura en Monterrey que fue un
esfuerzo permanente por llevar a la sociedad la creación literaria, la investigación en el campo de la literatura, las
ciencias. sociales y las humanidades en
general; que fue un foro modesto, quizá, pero desde el cual se ofreció a escritores y profesores universitarios la oportunidad de publicar en sus páginas; que
proporcionó a la comunidad, en fin,
un órgano propio de expresión.
En el conjunto de revistas literarias
cuya crónica es motivo de estas mesas
redondas, encontraremos quizá otras publicaciones con una mayor riqueza de
contenido, o quizá un más acusado perfil en su significación nacional, pero en
última instancia podría decirse que todas, las pcquefias, las medianas y las
grandes, son revistas .que han cumplido
una función muy importante en la expresión cultural de México. Por ello
sería interesante que el conocimiento,
entre las nuevas generaciones, de lo
que fueron estas revistas, propiciara el
rcscat.e de esta historia dispersa que
pertenece a la historia de la cultura en
México.

'°
t'-

En días pasados hablaba en Monterrey con un grupo de jóvenes, y les
pregunté si se publicaban revistas literarias. Me contestaron afirmativamente,
l¡ue hay revistas literarias independientes, muy pequeñas, muy modestas, casi
hojas sueltas; una, por ejemplo, es de
cuatro pábrinas; otra se publica en una

bolsa, que es eso y se llama precisamente
La bolsa o la vida. Es una revista muy
pequeña y los poemas y textos literarios
están impresos en la parte exterior. Insistí en mi pregunta, si no había revistas más formales, de publicación periódica, y me dijeron que no las había, pero que en su lugar se publicaban
en Monterrey tres suplementos litera•
rios, semanarios, en otros tantos periódicos, y que esos suplementos publican
lo poco que se escribe en la ciudad. Y
además -agregaron- estos suplementos
pagan · por las colaboraciones, mientras
que en las revistas literarias, por ser hechas por los mismos jóvenes, se mantiene la tradición de considerar este trabajo como gratuito, sin más satisfacción
que la de ver los textos impresos.

tículos sobre Lope de Vega del profesor Francisco M. Zertuehe y con estos
artículos formamos un libro y este libro, en aún otro formato diferente, lo
hicimos pasar como número doble de
Armas y Letras, para furia bibliófila y
desatada de Ernesto Mejía Sánchez,
quien dijo que esas cosas no se debían
hacer. Tenía razón. Bueno, yo voy a
hablar de otra revista.

Esta revista, a diferencia de Arma,
y Letras, no fue una revista institucional. Armas y Letras fue el órgano de expresión de la Universidad, entonces de
Nuevo León, y posteriormente Autónoma de Nuevo León. La revista de la
que voy a hablar es una revista de gru·
po y por lo tanto tiene características
diferentes respecto de la anterior. El
grupo
que hizo la revista Kátharsu, o
Si de parte de ustedes hubiera alguKatharsis
-porque de las dos maneras se
1
nas preb1mtas sobre Armas y Letras,
llamó
y
les
voy a contar luego por 11ué
con gusto intentaría contestarlas, y
se
llamó
de
las dos manera&amp;- ya había
dejo la palabra a.Rugo Padilla.
hecho antes otra revista. Cuando inicia·
mos Kátharsis la mayor parte de los integrantes del grupo cursábamos los primeros años de alguna carrera profesional. Cuando apareció la revista que an·
tccede a Kátharsis, la parte aglutinadora
RUGO PADILLA:
de ¡.,rru110 que luego se dedicó a las tareas
de Kátharsis, estudiaba en la preparatoQuisiera hacer una acotación a lo que
ria. Esta otra revista, antecedente de
expresó hace · un momento Alfonso
Kátharsis, se llamó La Brújula. Tenía
Rangcl, en relación con las diversas
una mezcla de todo, era una revista que
etapas por las que pasó la revista Arpodía recoger una caricatura u que re·
mas y Letras. Si bien es cierto que cuancogía alguna aportación literaria, entre
do desapareció se publicaba en el forcomillas, del nivel preparatorio, pe~
mato grande, de tipo mortaja, y por lo
que también tenía una intención pol1tanto ya estaba adelantando su destino
final, hubo otro periodo en el que hici- tica.
mos la revista con una portada a tres
La Brújula fue, ni más ni menos, que
tintas, y cambiamos toda la presentael órgano de expresión del Frente ~
ción. A manera de anécdota, recuerdo
ral Estudiantil el cual, ustedes lo a
que en este periodo recogimos unos ar-

narán,_ no era sino otro de los rostros
d~l mISmo g~upo. También comprende:
ran ~1ue en ciertas partes de la provincia
mexicana los aspectos ideológicos se encont~aban en tal estado de retraso que

d_e que se nos ocurriera hacer la revista,
smo de lJUe se nos ocurriera también
abando~a.r el estudio de las profesiones
que ongmalmentc habíamos elegido.

~r liberales e~ la, década de los 50 del
~lo XX, eqmvalia a casi ser marxistas.
S1, de modo que nuestro liberalismo
que no era más que un liberalismo re~
t~~•ado de las fuéntes mexicanas del
mg O XIX, pues eso era lo que quería
recuperar· esta revista, sonaba en el eont~xto local como una blasfemia ideológica_ante el mareo conservador, incluso
cl~ncal y medieval, que imperaba en el
cli~a espi?tual del Monterrey de la
pnmera mitad del siglo. Desde entonces tuvimos algunos pequeños problern_as. Esta revista evidentemente termino. al mismo
·
·
tiempo
que nuestros estu~os ~e. preparatoria. Tomamos entones dIStmtas orientaciones segu' n cada
vo . ,
D
. cac1on. e nuestras vocaciones ini~es también nos arrepentimos despues, y nos arrepentimos, entre otras
cosas, por anclar haciendo cosas como
~ re~stas l~terarias. (Moraleja: hacer
~~s hteranas y realizar este tipo de
actividades puede ser pelibrroso. TómeP.ues, con precaución). Como cua0 cm~o elementos del grupo que hizo la revista La Brújula, nos reunimos
~ tomo a la idea ahora si ya, de una reVISta .exclusivamente literariá. ·Por qué
lrans1tamos
he
, de una mezc1a de ~mtercses
t~rogeneos en preparatoria a un inleres
Bue muy espec1'f·ico de tipo literario?

. C?ando la Escuela de Verano func10no en aquellos años, como mencionaba Alío~so Rangcl, nosotros, que éramos estudiantes de los primeros años de
las carreras profesionales, tuvimos oportunidad no sólo de escuchar, sino de est~lecer contacto y en alb•1rnos casos
cierto grado de amistad, con gente como Octavio Paz, con Alfonso Reyes
con Carlos Pellicer, con José Gaos COI;
Emmanuel Carballo, con Pedro ca:.fias
con José Alvarado, con María del Car~
men Millán'. y varias personas que llegaban de la cmdad de México y en los meses de verano dictaban ciclos de conferencias. Así, nos empezamos a cngolosin~r ~on ese ,ti_po de cosas que bajo un
ternuno gencneo se denomina la cultura. Fue entonces cuando no sólo en las
etapas del verano nos dedicamos a estos
men~stercs, sino que ya por parejo le
seguunos de nuestra cuenta.

:es,

. n~, en mucho tienen la culpa las
Bltuac1ones de las que hablaba Alfonso
~el hace un rato. Es decir, la activill'oll' e la Escuela de Verano que se desafae : en. la Universidad de Nuevo León
n cierta medida Cal•sante, no sólo

to~ees seis, siete, ocho jóvenes nos inst~ábamos Y hacíamos lecturas )' haciamos comentarios ~obre las lecturas.
Una de las lecturas permanentes para
e~tar al tanto de lo que se estaba produciendo en la ciudad de México era el suplemento del periódico Novedades. Esa
lectura no nos fallaba semanariamente
para es\ar en contacto espiritual co~
otros ,nucleos de actividad del centro
del pa1s.

. ~ero no sólo est9, sino que incluso
h1e1mos un c?njunto de lecturas que ya
a la luz .del tiempo transcurrido, me parcc~n, s1 no otra cosa, al menos caóticas.
Qmero recordar que una de las primeras
lecturas fue ~a República, diálogo obligado de Platon. Pero luego, inmediatamente después de terminar La República y comen~r este diálogo, nos zampa~os complehta la explicación de la teon,a de la relatividad de Juan David Garc1a Baec~! quien dej~ sugerir que su interpretae1011 es ncokantiana. y o creo
que no es neokantiana, que es simplemente la de García Baeca. Pero él dice
que hace unos nudos categoriales con
las categorías originales de Kant para
Formamos una especie de minusváli- e.ntender lo que acontece en el espaciodo Ateneo de la Juventud. Nos juntába- t1,empo de Minkousky, que también esmos los sábados:. Alfonso lo recordará ta entreverado; entonces les hace nuporque éramos participantes comunes. dos para acá y para allá a las categorías
Nos juntábamos los sábados en el lo- con ~l, fin de dar cuenta de esta entrecal ~~ la biblioteca ·universitaria ,1ue v_erac1on que hay entre el espacio y el
tamb1en fue pervertidora de nuestra vi- tiempo, y a esto lo denomina "nudos cada Y nuestra vocación. Lo hacíamos en tegoriales " . y como esto lo saca de Kant .
la biblioteca universitaria, porque el cn- -no lo de los nudos pero sí lo de las
carga~o de 1~ .hemeroteca, José Angel c?Jegorías- ~~ce que es una interpretaRendon, part1c1paba también con noso- c1on neokantiana. Creo incluso recordar
tros en estas lecturas. Nos reuníamos
que hasta empezamos a leer -este texpues; José Angel abría la bibliotec~ to es muy importante y está vertido al
:--estab~ toda la Biblioteca y todas sus español, quizá por primera vez, en el limstalac1ones a nuestro servicio- y en- bro de García Bacca- la memoria orim-

"

:j

�versitaria, leyendo los libros que les platiqué, en las lecturas de los sábados.
En el término de pocos meses leímos
Kafka, Joyce, Proust, Sartre, Faulkner.
Saroyan, Emilio Prados, Miguel Hernández, Luis Cernuda, Francisco Rojas,
Aleixandre, el García Lorca de Poeta en
Nueva York, Paz; a Rulfo y a Arreola,
que acababan de publicar en los primeAdemás de las lecturas que hacíamos ros tomos de letras mexicanas del Fonlos sábados, otra de las circW1stancias do de Cultura. Después de ·esto ¿qué
peligrosas que nos rodeaban era la canti- otra cosa se le podía ocurrir al grupo de
dad considerable d'e excelentes libros jóvenes que descubrían 11ste mundo, si~
que había en la biblioteca; nos reu- no hacer otra revista, distinta ahora a la
níamos eri la biblioteca con libros po- que hicieron antes? Vamos, pues, a hatencialmente peligrosos, que pueden cer una revista literaria, a la altura de la
provocar en uno cosas raras. A manera contemporaneidad en el Monterrey de
1e contraste. vuelvo a este periodiquito los afios 50. ¡Por Dios!
anterior, La Brújula (miren: este es el
La indigestión aquella de lecturas y
periodiquito, esta es La Brújula) para
de
ideas y de cosas y de contactos teque aprecien más o menos dentro de
nía
finalmente que reventar en esta nuequé gusto literario, si se le puede llava
empresa
revisteril. Como acontece
mar así, estábamos inmersos. Aquí posiempre,
¡,o
casi?, el primer problema
nemos unos versos, se denominan "No
que
tiene
uno
cuando quiere hacer una
te des por vencido", de Almafuerte:
revista es el del n01:nbre que se le va a
poner. Voy a adelantar una anécdota
Procede como Dios que nunca llora
porque esto ya fue cuando el grupo inio como Lucifer que nunca reza
cial
se había trasladado a la ciudad de
o como el robledal cuya grandeza
México.
Una vez en México, aunque senecesita del agua y no la implora.
l!UÍamos haciendo Kát.h,mis o Katharsis
en Monterrey, también se nos ocurrió
Que muera y vocifere vengadora
hacer otra revista aquí, en la ciud.fd de
ya rodando en el polvo, tu cabeza.
México, fundamentalmente a Marco AnDel editorial les voy a leer un pedaci- to~io Montes de Oca, a Gabriel Zaid, y
to, nada más: "Año nuevo, vida nueva/ a mí. En lo del nombre no batallamos
nUPV0S sueños en la mente/ nuevas an- porque a todos nos gustó el de El fuego
sias en el pecho/ nuevo inCÍenso en los de Santelmo; pero, teniendo el nombre,
altares .del espíritu/ que forja en la fra- lo que no hizo pos_ible la revista fue que
gua del ensueño/ las quimeras· delicio- después de haberlo aprobado, puso los
sas de la frágil ilusión". ¿Alguien se puntos sobre las íes Marco Antonio, y
acuerda de Vargas Vila? Y poco después dijo: que desde ese momento en adeandábamos metidos en esta otra cosa, lante constara que él era el mejor poeta
con todos los libros de la biblioteca uní- de entre los tres, ~nseguida estaba yo y

nal de Einstein sobre la teoría de la relatividad. Después de esto, no sé si una o
dos semanas, leímos de corrido en una
sola tarde la Muerte sin fin, de Gorostiza. Y así como esto, hacíamos otras
mezclas que eran muy explosivas, y un
día tenían que explotar. Se estaba jugando con fuego al hacer esto.

g:

Aristóteles. Lo entendimos, entonces,
como una suerte de soltar las amarras
de to~os los barcos mugrosos que an~ siempre rondando los muelles intenores; los suelta uno y ·vámos ahí
van'. y ~so es una kátharsis, una especie
de limpia, de deshacerse de ...

luego Zaíd. Naturalmente, esa premia
imposibilitó que El fuego de Santelmo
se publicara, y quedó convertido el tal
Fuego en una simple llamarada de ~
tate.
Pero antes, cuando teníamos el problema de Kátharsis, había la idea de
una revista pero la revista aún no
poseía nombre. En ese momento, circunstancialmente, en la Escuela de Verano estaba Octavio Paz quien leyó adelantos, creo, de El arco y la lira en 8U8
conferencias. Fuimos y le contamos a
Paz nuestras intencio,nes, y no sólo eso
sino que le mostramos parte del material
que íbamos a publicar; él nos dijo que
no lo consideraba malo, que podía ser
material corregible pero rei;ogible en
una revista y que nos sugería ponerle el
cascabel al gato. Por lo tanto no entendimos lo que nos estaba diciendo. Nos
sugería ponerle el cascabel al gato.
¿Cuál cascabel? ¿Cuál gato? Lo que nos
quería decir, aclaró, es que él sugería
que el nombre de la revista fuera El ca,,
cabel al gato. Esta idea de Octavio ao
nos convenció. No nos convenció Yseguimos buscando un nombre. Fue Homero Garza el que propuso el nombre
de Kátharsis; simplemente por eufonía,
acentamos. Correcto: Kátharsis, y luego
preguntamos: y qué quiere decir. Primero aceptamos el nombre y luego pregun-_
tamos por el significado. Káthar•~ lo
había tomado Homero, que estudiaba
medicina, de Freud. Nadie detectó entonces su origen en las tesis estéticas de
Aristóteles. La primera intención fue
una intención propiamente de purga
anímica, como más bien se emplea ell
}:reud, que en el refinado sentido de
Kátharsis como purificación-por-medio'
del-arte (¿qué tal, García Bacca!~

. ~e dicho Kátharsis y Katharsis, in~tamente. Cuando salió el primer
º.'?°ero o el segundo, en 1955, lo conocto don Alfonso Reyes y entonces don
Alfonso nos hizo, una observación que
creo correcta; nos dijo : si ustedes quie~ que. sea c~tarsis, escríbanlo con e y
: ~h, es decir, castellanizado· pero si
~ en escrihiendo con k y' con th
~tonces yo les sugiero que sea Káthar~
818, con acento, y que esto quede expre80.

~ sugerencia de don Alfonso fue in~ediatamente adoptada por Ta colectiridad y c3:111?iamos a un tipo de mayús-

t

y mmusculas para que fuera muy
el acento en la primera a y pudiédecir Kátharsis; por eso he dicho
. dobl~ manera: Kátharsis y kathar
118, po~que el cambio se debió a una su
geteoc1a de don Alfons.o que tomamos
en cuen~. Con la duda que despertó la
lllgerenc1a
.
, ' nos pusun· os a avenguar
que,
~te;1a que ver este término, o este
brim P 0 , con la cultura griega. Descubirasos entonces e hicimos algunas lecde La poética de Aristóteles.

"s
e

Bueno, e1 pruner
·
,
numero
de la reVIs'-1 en octubre de 1955, y en el ediblfo que, escri~i? Arturo Cantú -Arescnb1a. los ~ditoriales-, di'" .:i._ ~mos del silencio, del asfixian· ·
-te1-ac10
• . proVInc1ano,
llenas las ma11lllcerldad Y la cabeza de alocata &amp;ali'

°

~: . ttú

das ide_as ". Dice: "aquí, trente a la espalda
irreverente
del vulgar, se const
.
~u!e 1a astilla, el pedernal, la fábula
sm1estramente
. '
1
·
, . crece lo diab,olico, aruda
o n;consutil, se estanca lo podrido
Aqu1 estamos nosotros, pues, oscuro~
adoradores
. de la palabra,,• Ent onces
emprendimos este culto de adorac·,
El culto que se inició con este nú~~:
de octubre de 1955 lo proseguimos durante muchos años porque la revista
¡muy mo~esta efectivamente, nunca
~e una_ reVIsta con gran número de pá-,
~nas m con ~~undante contenido y
siempre aparec10 con irregularidad diversa a lo largo de su vida- duró desde
el• mes de octubre de 1955 , que menc10no, has~ el mes de mayo de 1960
con el numero 22 , wn·mo numero.
,

f~nso, ~os comprometía a regresar un
tiempo igual al que fuimos becarios de
El Colegio, de nueva cuenta a la Universidad de Nuevo León· En 1960 nosremte.
gramos, especialmente Arturo Cantú
yo, ala Facultad de Filosofía y Letras, d~
la cu~ AJfonso Rangel primero fue secretario y luego director. Al re1ntegrar.
n_os \Monterrey nos volvimos a instituc10na izar. Poco tiempo despues
, de
nuesn:o r~greso volvimos a escribir en
la reVIsta
. en A rL Institucional. Es decir,
m:is )'. etras, de la cual yo durante algun tiempo .';1e hice cargo por estar a
~argo, .~amb1~n, ~~l Departamento de
xtenSion Uruvers1taria, el cual la editabª·
Volvimos a la revista institucional
aunque de nueva cuenta nos dio p h .
cer gr
or a
l
upo y entonces fundamos un sup e~~~to cultural y hebdomadario en el
peno ico El Porvenir de la ciudad de
!fonte~rey. El suplemento cultural se
en~mmo El grillo verde, y en éste
volvimos a l~acer la conjugación pelwosa que hab1amos hecho anteriormente
entre af:mes literarios y políticos. Otra
vez la
de Monterrey no nos so, c11.1-0ad
y
porto.
a
no
esgrimíamos
1as VIe3as
.. co1'
sas iberales pero andábamos con otras
no ,er_an del ~gr~do, que molestaban
a pudica
,
hsociedad re!!iomontana
,:,
,y
no duro
. , no
, mue
l _ o el suplemento , qmza
aleanzo e ano

_¿Qué aconteció entretanto con la
reVIsta ! con el grupo que la fundó?
Les dec1a que andar haciendo este tipo
?e cosas, es algo que no puede hacerse
impunemente. Dije antes que abandonamos las vocaciones iniciales Artu
C ' d .,
.
ro
antu e30 sus estudios de derecho
Homero los
· -aunque lue-'
, de med.icma
go. regreso
a
ellosy·
yo 1os de mge•
, G .
mena. racias a las gestiones y' ap
'b·
oyos
que. rec1
P irnos de don Alfonso , de Octav10 az y de Raúl Rangel Frías- ya
entonces ?obernador del Esta.do de
Nuevo Leon- fue pos1·b1e que VImera. .,
mos a México, becados, para estudiar
la carrera de filosofía en la UNAM. Excepto Homero, que regresó a Monterrey
A parbr
. de 1965, justamente después
y a ~u anterior carrera de medicina, los
demas cursamos la de filosofía. Entre- de h~ber cumplido con el término a que
estuvunos
obligados con El Co1egio
. de .
tanto, , Salomón ·González Almazan
, se M'
.
ex1co a _regresar a la Universidad de
e~cargo de la revista en Monterrey. Ter•
~uevo
Leon, muchos de nosotros volmm:mi~s en 1960 nuestros estudios uni.
vuno~
a
la ciudad de México. Quiero
lversitarios
. d 1 , ,en• la UNAM La heca del C0• mencionar que en el lapso que va del
egio e meuco, _que nos otorgó don AJ.
55 al 60, además de los integrantes ori-

¡u;

.....,¡

'°

�ginales y de los que de manera perma•
nente colaboramos con la revista, algu•
nos otros nos brindaron su colaboración:
Jesús Polanco, Alfonso Rangel Guerra,
Mario Arras, Enriqueta Ochoa, Abigael Bojórquez, .Rafael Estévez, Fran·
cisco de Avila, Jorge Cantú de la Garza,
Samuel Flores Longoria, Amílcar Uralde, Albertin&lt;l García Quintana, Jorge
Palacio Rebollar, José María Lugo,
Ernesto Rangel, Juanita Soriano, Fer•
nando Sánchez Mayán, Alfonso Reyes,
Octavio Paz, Carlos Fuentes, María Amparo Dávila, Salomón González Almazán, Gabriel Zaid, Ario Garza Mercado,
José de la Colina, Antonio Montaña,
Isabel Fraire, y otros más que se me escapan. Para terminar esta breve exposi·
ción sobre qué fue, cómo se hizo, qué
grupo estuvo detrás de llr revista Kátharsis de '.1onterrey, debo decir que a
pesar de ser una revista de grupo, de
no ser una revista del tipo que llamo
institucional, contó siempre con un ·patrocinio generoso de varias entidades
del Estado: la Universidad de Nuevo
León, el Gobierno µel Estado y las autoridades del Ayuntamiento local. Además quiero confesar, como expresión
final de mi exposición, que no sólo
hacíamos uso de las facilidades de la
biblioteca universitaria, sino que creo
sospechar que abusábamos de ellas,
porque a lo largo de toda la existencia
de Kátharsis, las oficinas, digámoslo
así, el centro de trabajo seguía siendo
aquel viejo sitio de reunión de los sábados: la biblioteca universitaria. El apartado postal que pomposamente anunciabamos para recibir correspondencia,
era el de la biblioteca. Si alguna vez
mencionamos un teléfono, fue el de la
biblioteca. Creo recordar que utilizao mos la franquicia postal de la Universico

dad para enviar Kátharsis, lo cual fue
una enorme ventaja porque no paramos
por dinero para ampliar la circulación.
Muchas gracias.
Si alguien tuviera alguna ¡mi,inta,
con todo gusto la contestaría.
¿Cuál fue la respuesta de la gente, tanto
a Armas y Letras como aKátharsis?
H.P.: Armas y Letras era propiamente
una revista que circulaba entre instituciones; en ella, generalmente participaba gente que ya tenía prestigio. Kátharsis era otra cosa; la enviábamos por correo, tal como lo mencioné hace un momento . Utilizábamos los directorios de
la Escuela de Verano y los de la biblioteca. De modo que la enviábamos a mucha
gente, como a los propios conferenciantes que he mencionado antes. Af1adíamos
algunas bromas. Por ejemplo, en el sobre
que rotulábamos para Gallegos Rocafull,
el segundo apellido nos parecía una incongruencia. Debf'rÍa llamarse Stone
Full o Roca Llena, pero Rocafull nos
parecía un híbrido. Siempre membretamos Roca Llena, José María Gallegos
Roca Llena. Así enviábamos su sobre a
Roca[ull, su Kátharsis. Como esta broma hacíamos.otras más. Bueno, de este
tipo de gente recibimos siempre un
apoyo muy estimable. También enviábamos la revista a los suplementos
literarios de la ciudad de México y frecuentemente se hacían resefías favorables. En la propia ciudad de Monterrey
había gente que entendía el objetivo y
el afán del grupo. A otra, que seguía en
el nivel cultural de La Brújula, evidentemente le parecía una cosa marciana. Tuvimos pues, dos tipos de reacciones en
la ciudad de Monterrey .

COMENTARIO (DE OTRA PERSONA):
Pero todo eso dentro de un gran marco de indiferencia general, es decir, estas acciones se hacen en el grupo y para
los allegados a las ideas y actividades e
intereses del grupo; pero lamental.
mente, la gran indiferencia siempre envuelve a estas cosas.
PREGUNTA: ¿Francisco de Avila esde
Sonora?

La colaboración que nos envió es un
poema que a él se le ocurrió oyendo a
Pellicer. Entonces, a pesar de ser del desierto, de Avila toma imágenes que le
son transmitidas por la poesía de Pellicer y contrasta estas imágenes de la selva y de los ríos caudalosos, con las de la
aridez de los desiertos. Creo que no es
un mal poema.
PREGUNTA
,(Huherto Batis): ·Qué
,
, fu
¿
paso, que e lo que acabó con las inquietudes literarias de Hugo y Arturo?

H.P.: Así es. El poema suyo que incluimos en la revista para mi gusto -aunque
desde hace tiempo no releo la revista,
de verdad- es un buen poema. Este tipo
de colaboraciones caían solitas. No 'tk, cómo sus autores se enteraron de la existencia de la revista y ellos mismos nos
enviaron por correo sus colaboraciones,
nos pusieron a disposición el material
que incluían C'n sus cartas. Fue así como publican10s a Mosén Francisco de
Avila, Abigael Bojórquez, etc. Incluso
recibimos colaboraciones del extran·
jero. Hay algunos nombres que evÍ·
dentemente pueden no sonar a nada,
porque se trata de alguna gente de Dominicana o de Argentina. Recibíamos,
pues, colaboraciones extranjeras.

H.P.: Yo respondo por mí, por Arturo
que responda él. Yo no he terminado
~n las inquietudes literarias: sigo escrih1~ndo, lo que no hago es publicar. Publico, c~~no a ti te consta por alguna vez
que enVJe una colaboración al suplemento Sábado, el suplemento d;l Uno más
uno, muy de vez en cuando. lle puhlicad_o dos veces más en todos estos muchíS1mos años, porque son 23 años. En 23
años exclusivamente he publicado es~
que di para el suplemento del Uno más
~no Y_en dos ocasiones más para La vida
lite~ana de la Asociación. Eso no quiere
d_ecir que no siga escribiendo; quiere deCtt «¡ue no publico, nada más.

PREGUNTA: (no se entiende...,

PREGUNTA: ¿Por qué no publica?

H.P.: Yo pregunté, hace como 7 ~os
que estuve en Hermosillo, si conoeian
a Mosén Francisco de Avila. Cn profesor del C.C.H., del Colegio de Ci~ncias
y Humanidades local, me contesto que
1
sí. Entonces pregunté, refiriéndome
que tal vez localmente se conoeiera ~
tarea literaria, ¿y qué tal, es bueno! Si,
sí, es una magnífica persona, me ~
11
pondió el profesor. Ni siquiera
que de Avila tenía inquietudes lited

H.P.: Porque ¿para qué?

-!'

PREGUNTA: ¿Para qué escribe?

~.P.: Ah, porque me entretengo muchíSlmo escribiendo. Yo podría dar una clase .
Sin alumnos porque me entretenuo
lllucho
¡
e,
al . d_an elo una case.
Me entretengo
escnbrr de la misma manera que me
entretengo dando una clase con pocos
0
Con muchos alumnos: porque el pri-

mer entretenido soy yo. '\1e entretenuo
en~r.memente escribiendo. Si sr quisie:a
c~lif1carme con algún adjetivo, éste pudiera ser el de "egoísta". Pudiera ser.
Pero yo cuando escribo me entretenuo
mucho: Y escribo porque me entret:n.
go. _E~a es mi principal motivación para
escribrr: la entretención, y nada más.
PREGUNTA: ¿Crees que tengan aÍgún
valor los cuentos que haces, si los haces?
II.P.: Muchísimo (no, no te creas). No
sé, algunos me gustan a ratos y lueuo a
ratos me dejan de gustar. Según el tiempo, oscilo.
PREGUNTA: (no se entiende. ..)

sor de filosofía.
PREGUNT~ (Huh~rto Batis): Tú alguna
vez me pediste colecciones de revistas
de las que nosotros hacíamos para vender~as y las vendiste. .. (lo demás no se
entiende).
H.P.: '\'o s~lo eso. También me llegaron
algu~as a~t1guas colecciones, que tenía
no se qmen como cosa estorbosa de la
R_evista Mexicana de Literatura. Se pudieron formar unas quince o veinte colecciones completas. Vendimos la revista
que tú me enviaste y algunas otras. De
modo que si algún autor mexicano consulta los índices de las bibliotecas o hemerotecas de instituciones extranjeras
Y se encuentra en ellos, puede deberse
a esta actividad. Es como en un cuento
que escribió Cerardo Cuéllar y que está
publicado en Armas y Letras: se llama
"el autor de Cuentos no estaba en el
índice". Si alguien qne ha publicado en
México va a la Biblioteca Pública de
l\ueva York a buscarse en d índice, es
muy probable que se encuentre. Son bibliotecas con tal poder de captación
de todo lo que se produce en el mundo
1¡uc )o más seguro es que aquél que ha~ a
¡mbhcado algo trngo una ficha dr autor. '.\Tosotros vendemos materiales a
este tipo de bibliotecas en el extranjero.

II.P. : Bueno, en el tiempo rn i¡ue estuve como estudiante rn la ciudad de
México colaboré en la Revüta Mexicana
d~ Literatura; publiqué también en Estaczones. Recuerdo que me hablaron de
Bellas Artes, como en esta ocasión \1argo para esta plática, y me dijrron que
estaban por cerrar el anuario dr poesía
1959, 11ue les rnviara un poema. No lo
ten~a, pero en ~O minutos lo hice y a los
25 iba para alla. Aparece en ese anuario.
En esa época sí publiqué: aparecemos
José de, la Colina, Homero Garza y yo
en el numero 7 (que tienr una ilustración de Tamayo) de la Revista .'11exica- PREGUNTA: (no se entiende...)
na; en ese número aparecrmos los tres
como redactores de la revista. Luego En la Biblioteca Pública dr ;\ ueva York
aparecemos, no me acuerdo si exacta- pero ha) otras. La Biblioteca de J~
mcn te los mismos, con Pacheco v otra Universidad de Nueva York, la Bibliotegente en "Ramas nuevas" de E;tacio- ca del Congreso y muchas más. Es muy
nes. En ese periodo sí publiqué. Cuando probable que si tú vas ) te consulta~,
dejé de publicar cosas de literatura fur a te encuentres. Precisamente por este
partir de los 60; cuando regrrsé a \lon- conducto, por este canal qur nosotros
terrey y empecé a trabajar como profe- establecimos, es probable &lt;¡ uc toda la

CX)

,-

�COLABORARON EN ESTE NUMERO:

BERTOLT BRECHT. (Alemania, 18981956). Dramaturgo, narrador, poeta y

crentr que haya publicado esté en los
indices bibliowáficos de estas bibliotecas norteamericanas.

teórico teatral. Expresionista y marxis-

ta. Escapó del nazismo, trabajó en
Hollywood y regresó después de la segunda guerra mundial a Berlín oriental, donde fundó el celeb~rrimo Berliner Ensemble. Autor de múltiples obras,
entre ellas: Madre coraje y sus hijos
(teatro), Los negocios del señor Julio
César (novela), Devocionario del hogar (poesía), Escritos sobre teatro (teo-

PREGUNTA: ¿Cómo se llamaba la
compañía?
H.P.: Se llama todavía. Existe. Se llama
"Materiales Académicos de Consu}ta
Hispanoamericana". Tiene ya 12 anos
de vida.

ría).
ALFONSO RANGEL GUERRA:
A propósito de las revistas literar~as,
l¡uisirra mencionar que en aquellos anos
de Kátharsis y Armas y Letras tuv~ la
distribución en ~lonterrey de la Revista
Mexicana de Literatura. Un día, a mediados de los años cincuenta, fui a la li~rería de Emilio Obregón, por la Avenida
J uárez, creo que se llamaba de "B?l~as
Artes,, y tenía una sala de expos1c10nes "El Cuchitril". Allí estaban Em~anu:l Carballo, quien había ido recientemente a Monterrey como profeso~
de la Escuela de Verano, Juan Jose
Arreola y otros escritores. Me preguntaron si quería distribuir en_ Monterrey la Revista Mexican~ de L1te~atura.
Acepté y distribuí alla los ,pnmeros
doce números. Era el puro afan de andar entre libros.

~
""

En otra ocasión Raúl Roa, también
profcsor visitante de la Escuela de ~ erano de la Universidad de l\uevo Lcon,
me presentó con Arnaldo Orfila Rcynal. ~:sto fue rn 1954 Ó 1955; e,'.tonces, Arnaldo Orfila . Reynal me dio la
rcpn·Rrntación drl Fondo de Cultura
Económica rn ~lonterrC) • Pero lo que
~o qurria contar rra una anécdota re-

JOSE LUIS OROZCO. Es director de
Estudios de postgrado en la Facultad
de Ciencias Poi íticas y Sociales, en la

UNAM.
ferente a Octavio Paz.
Octavio Paz fue a ~lontcrrey en dos
ocasiones, a la Universid_a~ de '\uevo
León. En la primera, dedico sus conf~rencias a exponer El arco y la lira,. l~bro todavía inédito. En la segunda VISIta intervino en el homenaje a Alfonso
Reyes, en mayo de 195_5'. en una semana
de conferencias. Parhc1pamos en . esa
ocasión Octavio Paz, Manuel Calv1llo,
José Alvarado, José Luis ~I~:tínez Y
yo. Lo que voy a contar oc~mo seg_u'.amente en ocasión de la pnmera v1~1ta
de Octavio Paz: Las conferencias se ~mpartían ¡&gt;or las noches, de lunes a Viernes, el profesor visitante llegaba en el
avión o el tren del lunes y se regresaba
el sábado. En esa ocasión invitamos ,ª
Octavio Paz para que nos diera una platica y aceptó darla ~l ~ábado
la ,~a-. a Fuimos a la B1bhoteca l mvers1tanan .
P d'll
ria, antes mencionada por Hugo a I a.
La Biblioteca estaba situada en un lugar
cercano al Cerro del Obispado, sed~ del
~1useo Regional ele Historia. jJc toco lle-

t

var a Octavio Paz y cuando llegarnos ~a
estaba reunido el grupo de Káthars~;
allí estaban Hugo Padilla, Arturo Canto,
Ario Garza Mercado, Homero Gar~ y
otros. Todos muy jóvenes, con 20 anos
0 menos. Nos sentamos en una mesa lar·
ga, la de los lectores de la Biblioteca, )
Octavio Paz quedó en la cabecera (hay
una fotografía de esta reunión). Paz nos
habló de poesía Y leyó algunos d~ 5115
poemas. Fue una sesión que empezo e~
mo a las 11:30 de la maíiana y d~
aproximadamente una hora "1 media.
Era en pleno verano y a la u_na_de la ta;,¡
de cuando salimos de la B1bhotccad,
, a I'1orno. Se¡¡ tS-,
sol' reuiomontano carn
"
O
. Pz
pidieron todos de ctav10
a ,v lo .eve
al
al Hotel Ancira. Pero an tes de subir
'automóvil vimos a los jóvenes poetaSBi
'
· , e1r la ·
baJ·ar la pendiente
del Jardm
. u1ar..•nun·
bliotcca, Lajo aqurl so1camr
'cil
.
b
d
t
os
era
fa
t¡uc "ª se aleJa an e noso r , . d
. •
1o an1ma o
notar; r1or sus moVIm1entos
· .Paz COll
J11t
ele su conversación, y Oetavio
dijo: ··\) Írclos, m írclos, van fehcrs
la poesía".

CHARLES BUKOWSKI. Nació en Alemania en 1920 y fue llevado a EE. UU.
cuando tenía dos años. Ha trabajado en
oficinas de corr-eos y publicado libros
de poesía a partir de 1961. Colaborador
de Los Angeles Free Press.
}OSE MARJA GONZALEZ. Investigador y docente en la Universidad Complutense, en Madrid. El texto que aquí
se incluye fue leído como conferencia
por su autor en el Auditorio "Alfonso
Rangel Guerra".
DIONICIO MORALES. (Tabasco, 1943).
En la UNAM estudió letras hispánicas.
Fue jefe de redacción de las revistas literarias Pájaro cascabel y La vida literaria,
Y secretario particular del gran poeta y
n111seógrafo tabasqueño Carlos Pellicer.
Incluido en la antología República de
j)Oetas (Martín Casillas, México, 1985).

lfERON PEREZ MARTINEZ. MexicallO,

Lingüista y traductor, graduado en

la Universidad Gregoriana y en el Instituto Bíblico y de Estudios Orientales de
Roma, Italia. Ex secretario general de
esta facultad, donde es investigador y
docente. Actualmente se desempeña como investigador en El Colegio de Michoacán. Este año obtuvo el premio de
investigación que otorga la UANL, en
el área de ciencias sociales.
JOSE DE LA COLINA. Nació en 1934
en Santander, España. Es autor de
varios Jibros de cuentos: Ven, caballo
gris; La lucha con la pantera; Los viejos; La tumba india; todos ellos memorables. Sobre crítica cinematográfica publicó Mirada al cine. Es miembro del
consejo de colaboración de la revista
Vuelta.
MIGUEL COY ARRUBIAS. (Monterrey,
N.L., 1940). Poeta, narrador, crítico literario. Es autor de lllla decena de libros, entre ellos: Minusculario (prosa
poética), Papelería (ensayo), El segundo poeta (poesía), Olavide o Sade (ensayo), Custodia de silencios (relato).
Profesor de Letras en esta facultad desde 1970. Actualmente director de
Deslinde.
MENNO VELLINGA. Senior Lecturer
en el Center for Comparative SocioEconomics Studies, en la Universidad
de Utrecht. Ha publicado: Economic
Development and the Dynamics of
Class (Amsterdam, Van Gorcum, 1979)
e Industrialización, burguesía y clase
obrera en México (México, 1981), sobre el caso Monterrey. Autor de numerosos artículos sobre industrialización
y desarrollo regional en América Latina.

SUSANA BLANCHI. Licenciada en historia. Profesora ordinaria de Historia
Social General en I¡¡ facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, y en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional del
Centro de la Provincia de Buenos Aires (fandil), Argentina.
NORMA SANCHIS. Licenciada en sociología. Investigadora en el CENEP
(Centro de Estudios de la Población),
en Buenos Aires, Argentina.
FIDEL CHAVEZ. Nació en Sabinas
Hidalgo, N. L., en 1944. Licenciado y
Maestro en letras españolas (ITESM,
1968 y 1970). Profesor de la Facultad de Filosofía y Letras, en la UANL,
desde 1972. Ha publicado estudios sobre Carlos Fuentes, Unamuno y Borges en Humanitas, y narraciones en el
suplemento cultural Aquí vamos.
ALFONSO RANGEL GUERRA. Ver
Deslinde número 16.
HUGO PADILLA. (Monterrey, N. L.,
1935). Estudió la carrera de filosofía
en la UNAM y se tituló en nuestra universidad. Fue jefe del Departamento
de Extensión Universitaria, en la UNL
(1961-1964), y secretario de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM
en la décáda pasada.
GERARDO CANTU. (Nueva Rosita,
Coahuila, 1934). Pintor, dibujante,
muralista y gr~bador. Hizo estudios de
artes plásticas en la Universidad de
Nuevo León (1950-52) en La esmeralda (México, D. F., 1952-1955), y
en la Universidad Carolina, en Praga,
Checoeslovaquia. Maestro desde 1955,

co

ú,;

�ha expuesto en numerosas exposiciones,
individuales y colectivas, en galerías
del país y del extranjero. Actualmente
es director de Artes Plásticas del ICNL
(Instituto de la Cultura de Nuevo León).

�</text>
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                <text>Deslinde, Revista de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, 1987, Vol. 6, No 17, Julio-Septiembre</text>
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                <text>Revista de literatura de la Facultad de Filosofía y Letras. Contiene poesía, narrativa, ensayo, traducción, reseña, y otros géneros literarios. Fundada en 1982. </text>
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                <text>Covarrubias, Miguel, 1940-, Director</text>
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                <text>Salazar, Humberto, 1959-, Secretario de Redacción</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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j

�UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
RECTOR: lng. Gregorio Farías Longoria
SECRETARIO GENERAL: Ing. Lorenzo Vela Peña
FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
DIRECTOR: Lic. Bernardo Flo_res Flores
SUBDIRECTOR: Lic. Ricardo Villarreal Arrambide
SECRETARIO ACADEMICO: Lic. José J\1aría Infante

REVISTA DE LA FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
NUMERO 16 / VOLUMEN VI/ ABRIL-JUNIO DE 1987

CONSEJO EDITORIAL
Lic. Nora Berumen de los Santos
Lic. Martha Casarini
Lic. Armando González
Lic. Miguel González
Lic. María de los Angeles Pozas
Lic. Genaro Saúl Reyes Calderón
DIRECTOR
Miguel Covarrubias
SECRETARIO DE REDACCION
Humberto Salazar
OFICINAS
Facultad de Filosofía y Letras. UANL.
Ciudad Universitaria. san Nicolás de los Garza, N. L.
l\IEXICO

Publicación trimestral.
Precio del ejemplar: $1,000.00 M.N.

1
¡.

�SUMARIO

2O.H.SIAtITJi) J.IHHOa
64 ELIGIO
CORONADO u3T~31J3(IYJ:AJq~rJa
Dos poemas
u~ IJ.
J.

4

65 Dos
YORDAN RADICHKOV
relatos

ELSE LASKER-SCHULLER
Sobre guijarros resplandecientes

6 JOSE MARIA LUGO
Borges y el espejo
COLLADO
10 GLORIA
Cuarto de hotel
12 GILBERTO GUEVARA NIEBLA

68

JESUS GOMEZ SERRANO
Los trabajadores agrícolas en la región de Aguascalientes

&lt;.

~1 ,lirrJ~~. . JSi

18

(¡ - ; .

1.-:

i:,•,f!Hl!j
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~·•ri oL•;;,q 'iiin01.; J :.
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ABRAHAM NUNCIO
Cultura política y cotidianeidad social en Monterrey

n[c~ ',in¡ ~nl ·,q! ,!O
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L ú.r,rn1 t,íif',iJirt u,')

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11~1

I

29 HILARIO LUNA CARLOS

1

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Poemas

1 ii¡q

,d r:,íwo ¡,,.1 1

·,·i,w i:dr;,i;r
1-i10
,-s
·1

MARCEL BRION
Alfonso Reyes narrador, ensayista y poeta

34 MARGARITO CUELLAR

t"J
'•~:.1.J
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' l¡; ,-··{ w11r.:,¡nit·,,,1 , 1;;..

•· ' · ' •·• •¡ r,¡1

Dos poemas

32

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• • • •, f, ' ; ,:

22 HORACIO SALAZAR ORTIZ
24

lR1

.- ""~1 ~

Ilustran este número viñetas de Jaime Tejeda

Crisis, educación y democracia
CASTULO HERNANDEZ GAL VEZ
El pensamiento educativo de Antonio Gramsci

durante el siglo XIX

.

1·

·1tl·:m 1,tw1'HP¡J dU·

--~;Y,~.A~~~)ll~:if~~~~1tt-;.__

"El teatro es una puesta en escena de la imaginación": Emilio Carballido

39

ALFONSO RANGEL GUERRA
García Lorca, cincuenta años después

·,e vhm.;m b nrp "h ,•Jlrt/
til!J 0~fl'.tl Ofi &lt;IHffillf'l'Jll

45

JOSE JAVIER VILLARREAL
El público, el atentado a la máscara: "un poema para silbarlo"

ADOLFOSANCHEZVAZQUEZ
50 García
Lorca en su España

57
60

MARIA GUADALUPE MARTINEZ
El tema del honor y la virginidad en La casa de Bernarda Alba

}OSE JAVIER VILLARREAL
Antología de la poesía mexicana de los cincuenta (2)

f Hú ·&gt; Óg:it flf!"f')[•t,l(

!'➔

�SOBRE GUIJARROS
RESPLANDECIENTES

••

Else Lasker-Schuler
Si pudiera ir a casa. . .
Las luces se apagan,
Se extinguen las últimas voces.
¿A dónde puedo ir?
Oh madre mía, ¿lo sabes tú?
¡También nuestro jardín ha muerto!
Un ceniciento ramo de claveles yace
En)un rincón de la casa paterna.
El, que recibía tantos cuidados

Uber glitiernden Kies

Kü1111l id1 nach Haus - / Di,· Lichte "clw 11 aus _/ t:rlischt ihr
lelzler C russ: // \Ve! soll ich him? / OMultf'r lllf'Ín, weisst du\? ¡
-~ ud 1 unser (,artrn 1s~geslorben! ... // Es liegl ein graU&lt;·r
~clk'.•nsl1:auss / lm Wrnkd wo irn t:llernhaus. / Er hattr grossc
~-orglall sid1 crwerben. / / l imkriinzte das \Villkornm en anden
1oren / ll nd gaL sich gani in s1:iner FarLt: aus. / O Iiebi·
Muller!. - • / / Versprühtc Abendrot / Am Morgen weicht· Sehnsucht
aus, / Bevor die Wcll in Schmach und Nol. / / lch habe keine
~: hM:stern mchr uud kcinr Brüdcr. / Der Winter spiclte rnit dem
lodt· 111 den :-Íeslern / Und Rcif erslarrle allc Lid.wsli1°1Jc r.

Festonaba las puertas con su bienvenida
Y prodigaba enteramente su color.
¡Oh querida madre!
El crepúsculo ardió.
Por la mañana, el deseo se abandona
Antes de que el mundo sea vergüenza y miseria.
Hermanas no tengo más, ni hermanos.tampoco.
El invierno jugó con la muerte en los nidos
Y la escarcha congelaba todas las canciones de amor.

Vr•rsión d1• MiguP.l Covarrubias

�BORGES Y EL ESPEJO

José María Lugo
La poesía como portadora del anhelo de
reivindicación del patrimonio humano
en esta tierra de penuria, se aviene en
ultimidad a despejar la tierra. Ella encamina al Hijo Pródigo de la humanidad
entera hacia la heredad abandonada y
sólo libremente recobrada.
Escriben los historiadores de Mesoamérica, que los primitivos pobladores
de estas tierras desmontaban el terreno,
limpiaban, barrían antes de invocar a las
fuerzas poderosas del cielo. Era este el
gesto más primitivo de su desempeño religioso; primitivo y primordial puesto
que en el virreinato barrían los atrios de
las iglesias antes de representar y, aún
hoy en día, barren las plazas de los pequeños pueblos donde celebran sus ritos.
En vista de que el poeta es aquel que
prepara el camino de la tierra hacia sí
misma, hacia su transparencia que debe
ser penetrada por la luz, se me ocurre
pensar que el oficio de poeta es el de
barrendero al servicio de lo divino, el
de acólito que predispone el advenimiento de lo sagrado, como entendedor
que es del lenguaje de los dioses. Borges
fue, en este sentido, exclusivamente un
poeta. Y todas aquellas argucias para
traslapar los géneros literarios no tenían
otro objetivo; su mismo oficio de pensador no perseguía otra meta que la de
pensar la Palabra, despejar el lenguaje,
predisponer el terreno para levantar el
altar. Despejar el lenguaje como libera
el mago al espejo de su densa niebla para
encontrarse con el genio, con la respuesta; para convert.ir el ultraje de los a,ios/
en una música, un rumor y un símbolo.
En el prólogo a su Obra poética (Emecé, 1964), y con el deseo de desmaterializar el mundo, confiesa una estética
personal que desearía se denominase
Estética de Berkeley. La última realidad
del hecho estético - palabras en un libro- es, nos dice, el lhril: "la modifica-

ción física que suscita cada lectura en el
'comercio' entre poeta y lector". La
poesía contribuye a la redención del poeta y se aplica a la caridad con el prójimo
lector en esta alquimia del mundo natural, en donde la palabra emergerá corno
el rostro del genio. La realización espiri- .
tual del escritor transforma a la naturaleza en lenguaje, la revitaliza, la bautiza.

agrega Borges a esta impasibilidad de la
razón, un tanto indeciso, el temeroso
amor de las doncellas; dejándonos así
en el pu ro y claro vivir liberado de la
metáfora y el mito, de la metáfora y el
mito que, de mentira y materia pasan a
ser carne.

Liberado en el sentido de control, de
obediencia sensorial. El tigre de los senEn esta época, empeñada en industriatidos enguanta sus garras en la poesía
lizar la materia por la materia misma, el borgiana que no quiere ser " persistencia
poeta es el más alto industrial de la made hermosura" sino de "certeza espiriteria; la refina, la clarifica hasta que altual". Esta certeza espiritual, que alude
cance el "punto", hasta que sea penetra- a la conciencia siempre alerta, incesante
da por la luz del Verbo. El alquimista - del espejo, del espejo insondable de la
Borges dirá, entonces, ese verbo soy yo,
divinidad que asecha, del ojo de Dios,
aunque ese yo sea nadie; o, precisamenacaba con todas las patrafias del mundo,
con el simulacro de esos espejos serviles
t~, por ser o llegar a ser ese yo Nadie.
¿Quién err.s tú? le grita el poeta a Dios, y a la imagen y que por lo mismo impiden
nadie contesta; pero, habrá de recoger la comunicación entre lo divino y lo
en este vacío, en esta nada, como un humano.
eco, la imagen y semejanza del hombre.
Esta certeza espiritual es la cumbre
desde donde el poeta puede ver, recoger
Hay que ubicarnos en el diálogo entre dentro de sí, todo el mundo; es, en fin
Heidegger y Holderlin para realizar el de cu entas, el aleph, el todo en la parte.
montaje de esta poesía de pensativo-sentir de Borges en la fuente original del
Dilucidar qué sea más importante si
mito, ese hablar que hace superfluo el la parte o el todo, figura ya en el proeso/ve del pensamiento por ser él el mis- mio de Los trabajos y los días; luego los
mo pensamiento. coagulado; el " firme románticos utilizarán las categorías del
diamante" frente al "agua suelta". Pero mito (pars pro to to e illo tempore) insispara eso hay que pulir, para eso hay que tiendo en la cuestión que finalmente llebarrer, hay que esmerilar. Spinoza en vará a Holderlin al encuentro de la verHolanda puliendo lentes y Borges en dad de lo sagrado del ser, aquello que en
Buenos Aires labrando infatigablemente el pensar de Heidegger se liberaría como
los colores de la tarde ante el miedo y el lo "abierto", lo abierto en el bosque,d
frío ; soñando un claro laberinto, a me- claro, lo limpio, lo barrido, el telffllO
dida que su ceguera lo interiorizaba, co- desmontado de la siembra.
mo soñaba un claro laberinto el judío al
tender la red de l;i E tica y apresar a Dios
Pero, en el contexto de Borges, d
en su malla.
aleph no se ve en la cumbre de una monEn su labor de pulimento ni sus pro- taña. Paradójicamente el aleph se~~~
pias manos traslú cidas distraen al filóso- un sótano, y gracias a una hendi~ua•
fo, ni el t'Spacio de jacinto - la tarde de abierta en esta "jaula de hierro del~
8
sangre que palidece en el confín del ba- po ", y por donde Dios asecha. Y, ,
rrio-, mucho menos la fama. Y, todavía más, el aleph se ve en el noveno esca1óD,

de abajo hacia arriba, de esta fosa de
desperdicios del sótano. (El nueve, lo
noveno, la novedad, es el arcano de la
seguridad y la protección que la sabiduría confiere al hombre circunspecto, al
hombre que no expone la llama del conocin1iento a las insaciables lenguas del
viento. De aquí que Zeus, después de
haber sometido a los titanes, con la primer mujer que se desposa es con Metis,
la sabiduría-prudencia, para establecer el
mundo equilibrado de los dioses.)

Com.o Holderlin, Borges sabe que el
poeta tiene que descender al abismo, como Cristo descendió a los infiernos, para emerger como luz victoriosa y redimir. Este sótano es esa Cueva de la
..\scensión, como denominaban los caldeos al solsticio hiemal, desde donde el
sol invicto reiniciaba su ascensión su
111elta hacia la .primavera o prima~verdad. Es en la última sala del infierno en
donde lshtar se desnuda completamente
ante el dios del submundo para liberar a .
~amuz. Soy yo, Borges. le dice Borges al
retrato de la amada desaparecida en .Ja,
soledad de la casa del amigo indeseable.

d Borges ciego, interiorizado, acurruca:
0

_en el regazo de su madre - o· de la
~Jer- saldrá de sí únicamente en aque-~ hora considerada por Darío como
crepuscular y de retiro" la hora en
qu_e, ;:egún Borges, "langu¡'decen los esllqos , u hora de la "vejez enclaustrada
un ~spejo ", y más preciso e impornte aun: hora en que caduca el simula- .
l?s espejos/que ya la tarde fue
r utec,endo. Lo sagrado, ese temps
pe du, se nos da a medida de que el sol
se_.va ocultando, forma en &lt;Fle Borges
~m.o describe su ceguera física. Son
1eneºJos volteados al revés de como los
dirá
los que entregan lo abierto,
llU
lke, en las Elegías. Nuestro sol,
~est:~ d1a humano en la penuria, es
fr,b[p, Por eso lo veremos en su cal

=

;::~e

¡:;s,

vario de las tardes de Buenos Aires husmeando con sus ávidos dedos un color
que agoniza en un barrio, en un barrio
en donde de pronto aparece la pampa
-su amada. Cuando en Iré no la vi - nos
dice- estaba acurrucada /en lo profundo de una brusca guitarra. Y, después:
1 i muchas bra=adas de cielo
sobre un man.ojito de pasto.

Vi una loma que arrinconan
quietas distancias
mientras leguas y leguas
caen desde lo al to.
Vi el campo donde cabe
lJios sin f&gt;aber de inclinarse.
Vi el único lugar de la tierra
donde puede caminar Dios a sus
anchas.
Quiero detener la observación en
"Vi muchas brazadas de cielo/ sobre
un manojito de pasto. " Esta polaridad
de lo cerrado en lo íntimo opuesto a lo
desplegado en lo in-significante, es un
recurso constante en la poesía bor-'!iana:
"firme diamante y agua ·suelta", ''polvo
disperso y apretada roca", "inevitable
realidad de fierro y barro", " por el sueño y la muerte", "en la alcoba del hábito y el amor": y, nada menos que en
su famoso "Borges y yo": (el Borges de
la diferenciación y el Borges del punto).
Qué otro lugar puede ser este del manojito de pasto y brazadas de cielo, sino
el paraíso del tiempo recobrado. Esa loma que arrinconan quietas distancias,
·no es la casa? ¿No es el arte la Jtaca
•1de verde etr.rnidad no de prodigios"? La
música, esa "extraña forma del tiempo"
recobrado en la memoria, vendrá a ser
la historia investida del don de la feminidad, que es refugio o casa. Georges
Gusdorf nos dirá (Mito y metáfisica,
1960) que "la conciencia mítica permite

constituir una envoltura prolecl9ra. en
cuyo interior el hombre encuentra su
lugar en el universo''. Bo~gcs confina el
recuerdo dr la amada en Lorla música.
Cuando se apaga la "guitarra apasionada·', el silencio hace que se estanque el
vivir, se convierta en agua muerta. Quizá
dt' este_ pensamiento borgiano se derive,
en la hondura de su pensativo-sentir esa
preferencia de Borges por el endecasílabo, ya que la música conLriLuye a la organización sorpresiva de las pálabras en
el verso. El análisis o desglose de este
texto me ha servido para comprender
que en el pensamiento de Borges no hay
evolución; hay evolución en sus escritos,
o más bien, acendramiento.
Así como la verdad se genera en el
sótano por la mínima luz de una hendidura o clarabova, el ser se da en la inmensiclad del cielo. Para Borges como
para Holderlin Dios aparece en este vacío abismal, en este puro azul de nada,
("la ceja azul del Padre" que dirá Gcorge Trakl, otro de los poetas estudiados
por Heidegger). Holderlin escribe:
¡_ J,,'s desconocido dios? ¡ lis patente
como el cielo? Esto
creo yo más bien?"

................. ' ....
¿QuP es diosr Desconocido, y sin .
embarf!O el rostro del cielo e;tá lleno
de sus atributos.

Borges ha recurrido no sólo a este
dios que camina sobre la pampa, sino,
también, a la música, ya que la música
no se ve, es un tiempo que no se ve, esto
es, no se resguarda en la ima.cren apoi ínea. La visión se encuentra a~urrucada
en su profundo regazo como un niño y,
en el curso de la melodía, de un instante, se da completa. Hay que tomar en
cuen ta la categoría de humilde que apa-

�rece como fundamento esencial de la
poesía borgiana. Una humildad hasta la
muerte; hasta haber manifestado al borde de su muerte no desear vivir jamás.
Desde luego que no desear vivir jamás
en la imagen corporal, en esa falsa unidad que pluraliza la existencia del Todo, puesto que él cree no en "la inmortalidad personal, pero sí en la cósmica";
esa memoria, ese espejo que lo recoge
todo en su seno; esa matemática, esa
'música pitagórica.
Y todo su quehacer poético fue propiamente una incineración de su cuerpo
y de su razón corpórea en el fuego del
tiempo, para llegar a aprehender que él,
Borges, es ese mismo tiempo que lo
desgasta, ese logos heracliteano que se
despliega. El arte -las leyes del vivirserá para él el recogimiento humilde del
agua en la cisterna, pero del agua que ha
recorrido (recorre) el mundo, y que en
sus múltiples espejos lo ha bebido como
bebe esa corriente interminable.

que pasa y queda y es crital de un
mismo
Heráclito inconstante, que es el
mismo.
y es otro, como el río interminable.
Saber esto equivale al fénix resurrecto. La memoria, será esa líquida oscuridad del espejo al cual llamamos Virgen,
es el agua de fondo del universo, espejo
de justicia que Gabriel Marce! (Le mystere de l'étre) recomienda debe ser limpiado, pues su superficie virginal está llena de polvo, del polvo de los sentidos o
del alma decaída. El espejo del agua de
Tales de Mileto, en la oscura visión del
alquimista, esconde el rostro de un ser
secreto que lo convertirá a la postre en
nada, pues este espejo es sólo la potencia del reflejar. Pero, quien se refleja en
él es el Padre, y su imagen especular, el
Hijo, la luz del mundo, lo lumínico

evidente. ielische nos recordará en el
Anticristo que el Hijo es la entrada en el
umbral de esta evidencia y el Padre la
permanencia misma en ella una vez que
original e imagen refleja se han identificado.
Cuando Borges dice de los espejos,
que . multiplican "el mundo como el
acto/generativo, insomnes y fatales" se
refiere al espejo de la luna, esa Diosa
Blanca de Graves que como Moby Dick
nos destroza, y a la cual el hombre se
enfrenta con la moral puritana en una
forma de venganza. Pero este espejo de
la tiniebla, especie de dragón hespérido,
es solamente el reflejo servil, destinado a
repetir, de aquel de Pitágoras escrito con
'sangre.
Una de las características del Borges
escritor es la de suponer siempre que el
mundo no· es como nos lo pintan. Encuenlra en Bloy que el universo es un
espejo que refleja inversamente la verdad de las cosas. Eslo debería ser más
terrorífico que la multiplicación generativa que hace que la criatura, o que más
criaturas, participen de la imagen y semejanza divina. Generosidad pues, más
bien que tragedia, ya que todo lo que
sale de las man.os divinas Ueva su sello,
su estilo. Si los espejos "prolongan en
vano el mundo incierto·, tendrán que
ser necesariamente espejos velados,
"donde todo acontece y nada se recuerda'' (Los Pspcjos). espejos que son
a la vez metáforas del sueño. o bocas
con que el OLro nos devora ( Los laberintos). Borges nos da dos razones de
por qué los espejos Ir infundían miedo
en su niñez, y estas razones señalan
precisamente las dos categorías que hemos venido deslindando: l) aquellos
que repiten infaliblemente la farsa
cósmica de lo que acontece y 2) aquellos que al anochecer adquieren un carácter sobrenatural. El niño temía más

a estos últimos, los cuales podrían peligrosamente empezar a "divergir de la
realidad" y "desfigurar su verdadero
rostro", tal cual un retrato de Dorian
al revés. En ambos casos el espejo ejer.
ce una función crítica, ética, una ju.
ticia. Son las máscaras de la persona, l.as
máscaras de Borges las que velan el espejo de la amiga, no obstante no haber
entre ellos una relación erótica, o qu~
zá por eso; y así se vela también el rostro de la Historia, ese olvido del ser,
irP..plícito en la etimología de la palabra fenómeno en f:l ser y el tiempo. Pero no sólo en la historia se vela 1sis, la
potencia virginal, sino en el libro sagrado, en la Sagrada Escritura y, por 111·
puesto, en el universo mismo en cuanto lenguaje que es, según la cábala y
una lista heterogénea de clásicos acuciosos, desde Filón de Alejandría hasta
De Quincey. Y no sólo el Libro y d
Universo son espejos enigmáticos, sino
cada palabra y cada cosa mínima, ya
que una y otra son símbolos. ltoo
Bloy conduce a Borges el descubrimiento de esta terrible realidad en I
Corintios XIII, 12: "Ahora vemos por
un espejo y oscuramente, pero en~
ces veremos cara a cara. " Borges admilt
de entrada que esta cuestión en sí no
es irracional. Que el universo no tenga
sentido es lo que debemos espelS
puesto que el poseedor del sentido~
aquel hombre que transite por lo ~•·
nico evidente. Las montañas son SltDl"
pre m_ontañas y tus rfos, ríos. César V•
llejo asume un tono profético y rotundo
cuando resuelve esta cuestión:

Os digo. pues, que la v1·da esta_'end
.
espejo, y que vostros sois el orpa/,
la muerte.
Solamente en lo lumínico, en lo•
grado, hay vida (hay vida, verdad Y:
mino). El mero existir sin recuerdo

sí no implica la vida, o tierra de la promesa. La vida no se da, la vida se conquista libremente volviendo en sí. El
reino de Dios es para los esforzados, para aquellos que como Pitágoras escriben
con sangre en el espejo. Es la sangre del
costado del Cristo la que devuelve la
luz ~ ciego Longinos. La heroicidad que
estriba en_sustentar c_o~ nuestra propia
sangre la unagen lum1mca del universo
•convierte a la poesía borgiana -enamo~
mda del tigre- en un trágico y constante testimonio del :vivir. En uno de sus
primeros poemas, Borges escribe: "Yo
siento la fatiga del espejo/ que no descansa en una imagen sola." Pienso en esa
realida~ tajante y profunda, y mágica,
~l'la, a que nos ha conducido la
ciencia moderna al mostramos el universo _in~inito e incesante que habita
:-m~l~plicado- en trn pedazo de piedra
mmovil. Hay ~e arar la tierra despeja~. hay que fatigarse, porque quien no
mente la fatiga, quien no se enfrenta a
esa ardua plenitud de ser dios incesan~mte, se expone a ser devorado por
dtiempo como la tibia Susana Soca la
quepor mirar desde la barrera:
'

Dioses que moran más allá del ruego
la abandonaron a ese tigre, el Fuego.

t

. El mero existir en el tiempo es ese
que ?ºS_devora, en cambio la luz
la conciencia es el espejo abierto que
fª puede ser penetrado por los mortalestnmortales, aquellos que Rilke llamó ánpues transitaban con tal naturali~ L • entre este mundo y el otro que no
i!illtan
· 1os. Las 1magenes
• ,
celadasdistinguIr
encardel M dentro del espejo de aquel relato
den~ual de ~oología fantástica, conhiladas ª repet:r,_ se encuentr~n obnun,;,. . por el clas1co letargo magico del
r"ucipe encantado.

t;,

�CUARTO DE HOTEL

Gloria Collado
1
lo blanco

3
la redondez del muro

la cal ensombrecida
por las huellas de los ojos
otros ojos amando
las vigas sosteniendo el aire
los ladrillos enmascarando
su hermetismo opaco
los azulejos de turbio barro
de turbios desandares sin olas de mar
la sal de su lavabo
la tina y sus sangrantes arterias
escurriendo
el excusado lacio contagiando
el maloliente escalofrío de la soledad
la impúdica soledad del cuarto
de hotel

errático
alargas tus sueños
en la vastedad salada
de mareas arenosas /
no toques el fondo del misterio
donde la pasión embiste
enfurecida

4
entre la nada y la nada
la nada y el tiempo
el tiempo y el sueño
el exiguo sueño

y el escarnio
la visión translúcida
de la impotencia

5

2
me veo las piernas
me desnudo las piernas
me toco las piernas
los muslos tibios
las rodillas estragadas
los tobillos alucinados
de tarso y metatarso me confundo
1

•

me obligo irresistible a sobornarme
con la caricia que inicio
una vez más
me veo las piernas

el remedio que te estriñe
que te zambulle en ti mismo
que te arranca despiadado
de nubes escurriendo el agua de tu fuente
/ la habitación es oscura
es fétida depravada
y qué serenidad tan basta

se respira

�CRISIS, EDUCACION Y DEMOCRACIA

Gilberto Guevara Niebla
¿Puede la escuela por sí misma contribuir a la democratización de un país?
La pertinencia de esta pregunta se desprende de la experiencia de .estados nacionales que después de la segunda guerra mundial enarbolaron un optimismo
educativo que los condujo a aplicar políticas vigorosas de expansión escolar
persuadidos de que tal era la vía para la
re'dención de sus pueblos. El mito de la
escolarización de la sociedad produjo un
fenómeno de expansión educativa sin
precedente, pero el tiempo hizo visibles
los límites y contradicciones del fenómeno: la proliferación escolar jamás satisfizo las expectativas que en ella se depositaron, pero sí contribuyó a crear un
cuadro de contradiccioues - una encrucijada- que, al parecer, revela nuevos
horizontes para la función educativa. En
las páginas que siguen tratamos de recuperar, en trazos muy breves, la experiencia .de México.

l. -Educación y dominación en México
El desarrollo del sistema educativo constituye una de las realizaciones más conspicuas del Estado de la Revolución Mexicana. Al finalizar la guerra civil, los
gobernantes revolucionarios usaron deliberadamente la educación formal para
conquistar la adhesión y subordinación
de las masas populares y para crear consenso alrededor de las políticas ·gubernamentales. Campañas espectaculares de
educación popular como la de Vasconcelos ayudaron enormemente a crear y
arraigar en lá conciencia popular la idea
de que la educación escolar era intrínsecamente buena: se le' contemplaba
como un vehículo adecuado para promover la justicia social, la democracia y
~ . la igualdad. El prestigio de la obra edu-

catíva del Estado llegó a ser enorme. En
los años de la presidencia de Cárdenas la
educación popular contribuyó decisivamente, junto a la reforma agraria y la
expropiación petrolera, a conquistar para el Estado un consenso formidable.

corporativa de la educación" se simbolizó, primero, con fa creación del Sindicato Nacional de Trabajadores de la
Educación (SNTE) en 1943 y,segundo,
con la expedición de la nueva ley orgá2
nica de la UNAM, en 1945.

El viraje que experimentó el d~sarrollo del país en 1940 contribuyó a dar a
la educación un papel fundamental. En
la perspectiva del nuevo ciclo de acumulación de capital por la vía de la industrialización, la educación escolar pasó a
desempeñar varías funciones sociales cruciales para el sistema: a) en primer lugar, ,
se, convirtió en un medio privilegiado
para la movilidad social y la igualdad;
b) en segundo lugar, adquirió la función
esencial de instrumento de socialización e integración de las nuevas generaciones a los valores de la modernidad
capitalista ; c) en tercer lugar, la educac:ón escolar tuvo como misión la formación y capacitación de los recursos humanos especializados que reclamaba el
desarrollo industrial; d) finalmente, el
sistema educativo conservó su función
de formar a la élite político-administra-

Al mismo tiempo, la acción del Estado incluyó una uniformización de la
educ~ci'ón pública en torno a un paradigma liberal cuyos rasgos esenciales
eran: universalismo (exclusión de formas de cultura popular); neutralidad
(respecto a intereses de clase); generalidad (ausencia de objetivos específi.
cos); autonomía (como actividad separada de la comunidad). 3

tiva dirigente. 1
El proyecto , desarrollista involucró
una renovación del compromiso del Estado de ofrecer educación básica a toda
la población (simbolizada en la reforma
del texto del artículo tercero constitucional, de 1945) y la cristalización de
una alianza corporativa entre el Estado
y las fuerzas (magisterio de primaria y
secundaria, profesionales universitarios,
técnicos y educadores privados) encargadas de realizar en concreto la empresa
educativa nacional.
El establecimiento de esta "alianza

Sobre estas bases tuvo lugar la el·
pansíón del sistema educativo despui:s
de la posguerra. Esta expan.síón fue su·perior a la que hubo entre 1910 y
1940: en 1910 el porcentaje de niños
que carecían de escuela era equivalente
al 74.6°/o y para ~940 ese porcentaje se
había reducido a 41.4, sin embargo, en
1960 el déficit escolar se reducía a
34.3°/o y veinte años más larde las autoridades proclamarían que se había
eliminado por completo.4 I&lt;:n el coa·
dro 1 el lector encontrará una relación del número de niños atendidos en
la escuela primaria, número de maestroS.
número de escuelas y presupuestos dt
nados al sector educativo; en el cuadro
2 se presenta un cuadro sinóptico del
sistema educativo por niveles correspondiente al año de 1985.

t

Los límites de la expansión educatifl

¿Cómo evaluar la expansión educatin!
¿Qué significado ha tenido en térmÍJIOI
económicos, políticos y culturales? Et

lamo., 1,·jos, ,l,·sd,· lilf'¡!o, d,· ronlar co 11
1111a pn111l1·ra1·iú11 adrn1ada d,, los ,·f'cc·lti,; ,nrial,·s glolial,·s d,· ,:si,· 1:n·ei111irn lo
,h·I ,i,t,·ma 111t:xi1:a·no d,· Nlucar.i&lt;&gt;n formal} nuestra rt·í11·xi1Í11, ¡ior lo 111is1110,
hah~.í el,· rrd11 &lt;·(rs1: a algunos a~pt·&lt;:los
pamall's rli-l frnom1·110.

r) CrNlr•111'i11li:rll'ÍtÍ11 m111·or l l11ra11l,·
t•I. l'it·I,'. ,·,pa11.,i10 .,,. ,11-r,'.,.,.,;laro11 la,
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hal'ia. addanl,· ,. d,· la l'f'l•d,·111:ializa1·i,;11
co11lnli11y1· a ,·1111~1·rrar b, d1·,i)!t1aldad,·,
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ruarrula alios dt· d&lt;:sarrollo &lt;·co1111111iro
fundarlo &lt;'11 la industria son los sr&lt;·tor,·s
· d) .-lita i11ejt1•ipni•ir,. l.a 1·:,.pan,iú 11
ahos Y_ nw&lt;lios rl,• la soci,•dad q11i1·1ws st·
d,·
la 1·sl'olarizacii'111 Ita !,·nido ,·0111 0 l'Onhan VtSlo pri11ciµal1111·11l1· ll&lt;'ndir iado~
lrapart,•
1111 índi,·t• 1-li-v,1do d,· i11dil'i1·ncon 1~ t•dw:ariú11 ~' 1;asla &lt;·1 pn•ti&lt;'11l1·,
&lt;'ia.
\sí
por
1•j1·1111do : d11ra11l1· la d,'.l'ada
por t'Jt'lll!Jlo, so11 l'SOs s&lt;:clon:s quit:rt&lt;'S
l'J7O-19HO
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nwtrírnla 1·11ln· ..! pri11 11 •.
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ro~ _,·1 ~•·)!1t11do 1n11lo (d,· pri111aria) pr,·O&lt;· rd11rariú11 s11pt'l'ior. 5
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da:; . r-an ct&gt;n o"' &lt;l1l11yt'n las &lt;l,·111a11- 111i,·11to ,·,r olar Ita sirio imporlanl,· IJl'rO
. para devar la i11~lrueriú11 ri,·nl ífi- ,,. 1·O11,,·rva 1111a rantidarl 11111 ) f'lt:vaila
ca,• lt•\·no1·O11ca
. &lt;1t' la poLlariún \ afird,· la polilariún qu,· ja 111 á, ha a~islirlo a
111
11
ar ~ rl t·onjunto ,orial una "c¡'vili;,;a- la ,•,t·u,·la O q11 1· 110 ha culii,·rlo su r~cllt'·
00

la primaria. l•:11 sq,ti,·nilirc rl,· l 9B:l st•
i11f'orn1alia q111· haliía 6 111illo11,·s 769 mil
¡wrso11as ""'~'º"''" d,· q11i11l'1: alios analfallt'las.
t·sti111alia para 1·11tor1t·i·s ffllt' la
~~rolan_darl pro111,·dio d,·1 país ,·r.i &lt;l,·
•&gt;. I• 1. l·.s d,· l'ol,·¡rirs,·, sin 1·111 l&gt;ar.,!"0 , ,¡u,·
n1st,· 1111a ,·1,·vada &lt;:a nti&lt;la&lt;l d,· analfolwlos .firn&lt;:io11a/1•s. 11

&gt;·

I) f,'x¡mnsúín Y di/i•re,wiarüín in trrna
&lt;f,,/ .Óll'ma r•dur·atirm. ~:l l'l't•t·irni,·nlo d,·
oporl1111idad1·s cd1H·¡¡tivas ha sido awmpariado por 1111 1'1·11Ú1111·110 d,· si&lt;rno &lt;:O11lario: la dif,·r1·1lt'ia1:iú11 i11t1:rna d,·l sist1·111a ,:d1u:alivo. Exist,·11 por lo 111c11os lrt·s
¡,ro,:,·~os l(llt· ~i_- ¡11u:d1·11 s1·11¡¡lar: 1) S,, ha
dado 1111a n1·1·H·11l1· rlift-n·111·iaciÍ&gt;11 t:nln•
la rt'(I p11lilil'a y la rt'(l privada d,·1 sislt·llta ,·,i·olar ~', por lo 11tt·11os a niv(•I d,·
dis&lt;'urso (dado q111· no Ita) ,·val11,lt'io111·s
,11l,•1·11adas) la ,·rl11c,1t:ií111 privada s,· pn·~•·11ta ,·orno una ofnla d,· mayor calidad
,·11 !auto 'flH_' s,· n·cono&lt;:t: a111pliarn,:11lt•
'.'"'' ,·1 d,:l'.·m:ro aliat,·, ('11 su t'onjunto,
a la n·d p11lilH:a. Lo n·al f'S q111· ha aulllt:nlarlo nol~1ria111t·nlt: la parli&lt;:ipaci1ín
d,·1 s,·,·tor privado (Muiioz, 1, 1981) v
&lt;¡11_,. t·n alg11nos campos las instit1H·ion,;
privadas d" ,·ducacié,n superior han rlf'splazado a las púlilicas "º la tart•a ,¡,. formar fu11,c_ionarios para el Estailo (l'cs&lt;:ador y Iom:s, 1985). 2) 1-:1 segundo
pro,·,·so d,'. rl1ft:n~nriaciún s,· en•¡¡ por la
t10111og1·nt:1dad ¡wdagc1gica d,, la f'St: 11t·la
~ las_ rlif,·r,·1H:ias d,· t:apital rnltural d1·
lo~ _11,iios 4u,· asist,·n a t:lla. La lwría dt:I
l'ap1tal rnlt11ral afirma 'fllt' la h1·r1•1lf'ia
t'llllural varía f'nln· las distintas tlas,.,
soi:!al,:s ) qu,· ,·~la,; difcn•nt ias provocan
1lt-s1¡rnaldad en d Í·xilo 1'-~colar (Bourditu
19 7-l ). lc:sla_ ~ipé1lt•6is lrndría una ampli~
rorn proba1·1on
una soci,:dad t:omo la
ntPxicana con violentos contrastes ;;ocioculturalrs. Algunos t·sludios, PO ¡,f, ·cto,

"º

�han permitido comprobar que el fracaso
escolar afel'ta preferentemente a nii1os
vrovenientcs di! si:ctores socialt:s drprirnidos (Muñm. l., 1973). 3) El tercer
proceso corrrspomle a las dif r.renciaciones que se estaulec,,n por recursos y
aconrlicionamirnto dt' las escuelas y que
gcnrralmentc coinciden con diferencias
en la uuicación socio-geográfica de ellas.
st) puede rnnstalar, por ejemplo, que
persiste una franja de escuelas primarias
qur no poseen los seis grados y que es12
tán ubicadas en el medio rural.
l&lt;:stos tres procesos contribuyen obviamente a reproducir las diferencias sdciales y contradicen el propósito democratizador de la fun~ión educativa.

3. Socialización y cultura escolar

,...

tj&lt;

La escuela básica ha tenido como misión
esencial la de integrar a las nuevas generaciones a los valores correspondientes a
una convivencia moderna y civilizada, es
decir, ha tenido corno misión la de formar a los futuros ciudadanos preparando a los niños para una participación democráliea. La dicacia con la cual la escuda cumple la función de socialización
no ha sido suficientementl' estudiada en
México pero los análisis que se han realir.ado (Segovia, 1975) revelan que la esl'Uf•la rPflcja orientaciones y valores que
son propios di' la cultura polítil'.a dominanlr. Aceplacicín del autoritarismo, des. información poi ítica, dcsconfiam,a y
rechazo hacia las formas democráticas,
individualismo, etcétera , son rasgos que
muestran los estudiantes dt' primaria y
secundaria , aunque, al parrccr, la acción
cultural del sistl'ma educativo no es uniforme y, por ejl'mplo, exist,~n diferencias significativas entre la red pública y

lervenido en la formación de profesores,
en el nombramiento de delegados de~
SEP, en el proceso de desccntrali1.ación
de la educación, en la definición de los
programas de primaria y srcundaria, CB
el control de la Universidad Pedagógica
Nacional, etcétera, etcétera. Vinculada
al PRI, la burocracia sindical drl SNTE
represen lada por el grupo "Vanguardia~,
ha sido un instrumento poi ítico fundamental en el control de las masas magisteriales y gracias a su existencia el Útado ha podido mantener los salarios dd
.
. en mve
. 1es muy l.uaJOS.
.
16 Dr
mag1steno
hecho, el pacto corporativo tslad~
SNTE ha influido delerminantemenlt
en: a) la ausencia de una doctrina y un
proyecto educativo capaz de moviln
la
voluntad y despertar un nut'VO entup. 29).
siasmo del magisterio por la labor rduca4. La alianza corporativa Estado-SNTE tiva; b) la resistencia a toda iniciatin
innovadora que involucre una reforma
del
orden político interno del sistema
Las limitaciones y contradicciones de la
educativo;
c) la persistencia de relacioexpansión del sistema educativo deben
nes
de
tipo
clientelar entre jefes y su~
ser relacionados sobre todo con la natuordinados
dentro
de la educación nacioraleza corporativa del poder político y
las formas específicas de relación entre nal.
el Estado y las fu('rzas sociales l'llcargadas de realir.ar la f~11 ciú11 edul:ativa. En- 5. La educación en la encrucijada: ¡f•
del populismo educativo?
tre éstas, desdt' luego, la má~ im¡rnrtantl'

la red privada. Por otra parte, estas consecuencias de la educación no pueden
disociarse de un conjunto de situaciones que se han observado en el desarrollo de la educación pública en las
últimas décadas: a) presencia de prácticas pedagógicas tradicionales y autoritarias (Muñoz l. y Rodríguez, 1976;
Gihaja, 1979); b) reforzamiento de la
autonomía cultural de la escuela y de su
alejamiento de las realidades externas
(Nassif, et al, 1984); c1 crisis en la formación de profesores;1 d) crisis en la
14
investigación educativa; e) ausencia de
.
d
.
. . 15 Estás
una doctrma e ucat1va umtana.
situaciones han influido decisivamente
para crear una cultura escolar empohrecida, obsoleta y aislada (Nassif, 1984,

es el SNTE, organismo oficialisla qui' r!'·

clama una m1·11H·lircsí~ su¡H'rior a lo~ Una serie de parámetros novedososdeú8.50,000 trabajadorl'S y qui' con~titll) e nrn la encrucijada en que se encuenll1
el principal int,·rlocutor d1·I Estado ,·n actualmente la educatión mexicana. &amp;
materia dt' educación pública. Trad irio- primer lugar, la expansión rducativa,conalmcnle gn·mialisla, el SNTE pasó di' mo hemos visto, significó el dr..bordt
las reivindicaciones ,·conomicistas a las mi,:nlo de las exigencias del aparatoetO'
reivindicaciorn·s µolíti i.:o 1'd11i.:ativas drs· nómico nacional y la gcnnación dellll
de el momento 1•11 qui· Sl' lanr.aron las dinainica de credencializac_ió~ qur.
primeras rdormas 1n(Hli-rnir.adoras íll' la más allá de las demandas limitadas
educación pública ((·n los scx 1·nios de mercado ( de ahí el aumento preoC~
Echrverría y Lúpl'r. Portillo). En todo~ le de la dr.socupación y suLoc~,_1
los casos man tuvo una postura típii.:a- de fuerza de trabajo cali fic_ada1111 chll
mente grrmialisla. Así, ,·1 SNTE ha in- con calificación universitaria); ell 111'

z

!!Undo lugar la expansión involucro' ¡.
ª
P'''nl'd
J a por el sistema educativo de la
fun~ión de _form_a~ión de Ja élite políticoa~mms~rat1va dmgente, situación que se
l~o e~1dente con la masificación de la
1D11vers1dad; en tercer lugar - y asociado a las dos consideraciones anterioresa! haya e!derrun:ibe que está experimenta?d_o la ideolog1a de la educación como
medio de movilidad social; en cuarto, se
enc_uentra el desplazamiento que ha expenmentado la educación formal
~ d' d
por
~~ ios e comunicación social en la
func1on ~e conformar la cultura colectiva; e~ quinto tendrían que señalarse los
desaf1~s. que represen ta la revolució11
tecnol~g1ca actual para la generación fu.
tura. Fmalmente, el cuadro quedaría incompleto si no se mencionan los efectos
generales
, . y en
. l· de .la cr=sis
• econom1ca
ar_ su impacto negativo sobre el
i~anc1am1ento educativo que han deter· ¡o expansivo
.
. y el •
.mmado
. . el fi n de1 c1c
rn1c10 de una etapa de contracción.18

re~

TIodas estas circunstancias se reunen
en a coyuntura presente y se traducen
,n una p ·'
•
~es1on ~ocia! que apunta hacia
una
redefmición
d
•, nacional Esta
. . _e, t·a educac1on
ne •
redefm1c1on, está claro supo· · , d e Ias fuerzas
' socialuna recom pos1c1on
es
que
actúa
¡
·
forrn 1 .,
n en e sistema y una reu ac1on de 1as re 1ac1ones
.
fSCu I
entre la
eª Yel poder público.
·
Todo hace
Íin drl o : pensar que se aproxima el
r.itivo /. Mp~lt~mo Y corporativismo edu1
ex1co y qu fr t
'I
.
gi'n dos pcrsp,·1·t' . e e
l n t' a e se endi, e ,
• • 1vas 1:xc uy1:ntes: una
aractt'r pf" . · •
'
'ficar I f iuenllsta, que aspira amoa i•s era d I
t ad . .
· . t' os me d.10s ,·dur.ativos
· r.1.uar al s1st
d
~i
. t:ma &lt;' ucativo a las cxidi,JIJo~ ?1~dcr111r.adoras dd capital: otra
l.fThf'a
, se propondri'a pon!'r la'

educación al servicio &lt;le los intereses de
las -~asas ~opulares. En la primera persp_ect1va ~e. i~cluyen, a mi juicio, las prin?1pales imciativas modernizadoras que
m~!uye la llamada "revolución educativa ; con la segunda se identifican múltiples reformas que basta hoy han tenido
un caracter marginal.
NOTAS

P;im~ia fue de 14 millones 495 mil. Jose Lopez Portillo,.Sexto lnforme de Gobierno, Sector Educativo. 1982.
5. Hist_óricamente la Universidad Nacional
ha )nlegra~o su matrícula con una mayor¡~ de Jovenes proceden tes de estratos
rned~os Y altos de la sociedad. Esto sucede: mcl?so, en el marco de la masificacion.
Guevara N·• G· Y De Leonard p Vease
L
U~A,

as antinomias d~I desarrollo de la

M. Rev. Foro Universitario No 3

feb. de 1981.

· •

l. Esta. es sólo una forma de desglosar las

fun_c,iones que se le atribuyeron a la educac1on.. Antes de que se iniciara el ciclo
de 1~ mdustrialización prevalecieron concep_c,iones _idealistas sobre la relación educacwn-soc1edad (recuérdese a V
celos 0
ascond
, ª 1os reformadores socialistas)·
espues de los años cuarenta dom.
,
con e ·
maron
c pcwne~ economicistas que atribuían
a la educac1on potencialidades fundamental,es para el desarrollo. Véase Rama, German, Educación, imágenes y estilos de desarrollo. PNUD/DEALC/6 15 d
de 1978.
,
e marzo
\Hay o_tros elementos -como la Ley de
.Profes_1ones- que también sirvieron para
consolidar la alianza entre universitarios
Y Estado.
. . y 1a
ed
., " En mi ensayo "La CflSIS
u~acion (en González Casanova p y
A_guilar Camín, I-f., México ante la ~r~is
S!glo_ XXI, 1985) trato de explicar lo~
termmos de esa alianza.
3.La uniformización del sistema en torno al par~digma liberal se realizó a partir
~q~Ja~eTorrmBo~tu~iób~
cretar1a
de Educación en 1943 y s1gm
• .fi1,
c_o, d~sde luego! l_a liquidación de las expenencrns pedagog1cas comunitarias y de
otro llp_o del sexenio cardenista. Los conceptos liberales de Torres Bodet se pueden
leer en Torres B., Jaime, Discursos (19411964), J&gt;orrúa, 1965.
4.La declaración oficial cuando el porcentaJe d¿: atención a la demanda alcanzó
el 98 I?· En el año escolar 1980-81 la
poblacwn de 6 a 14 años fue de 17 millones 141 mil Y la población atendida en

6.~ama W., Germán, Educación y democrac,a en Nas~i~ R. et. al, El sistema educativo en America Latina VNESCO CEPAL
PNUD, Kapelusz, Buenos Air:s, 198/
7. Desde luego que estas afirmaciones sólo
tienen valor en general. Existen áreas escolares que constituyen una excepción a
la _regla y e~ las cuales la relación econom1a-educac1on _ha tenido una dinámica difere~te: por eJemplo, la relación entre la
ensen_anza _Y !ª producción en el campo
de la mgeniena civil.
8-''Se
• observa la existencia de una creciente desvalorización de la ed ucac1on
.,
en e1 mercado del trabajo" dicen Muñoz
I, ~arios, Schmelkes, Sylvia y Guzmán J
Teodulo en v·iagnoS
· tlco
· Y marco concep-·
tual para la planeación integral de la edu.
cac1ón en México en Morales Gómez D me! (C ?mp.), ''La educación y desarrollo
, a

de~e~d1ente en América Latina", CEE
Ediciones Gernika, 19 79.
Y
9.Necesidades esenciales en Mé .
.
ció
x1co, s1tuan actwzl y perspectivas al año 2000

Vol. 2, Educación. COPLAMAR s·gl
1 '
•
o

XXI, 1982.

10.Est~ :orrelación se adviritió desde que se
realizo el estudio para fundamentar el
P~an de Once Años (Citado en CEE,
S1ntes1s y diagnóstico de la realidad educativa del país. Cuadernos de Lectura No

l. UPN).

'

11 .Los estudios
., de COPLAMAR revela n que
1a poblac1on mayor de 15 años sin el míni-

.....

U!

�mo educativo .:n 1982 era equivalente a 30
millones. Véase Boltvinik, Julio, En la base
de la pirámide, en "El desafío en México''.
Nexos-Océano, 1982.
12. De hecho, para 1979 había en las zonas rurales 2,500 escuelas incompletas. Véase
Nrcesidade., esrnciales. . ., op. cit. pp.
42-43.
13. Hay varios fa..:tores que han influido en la
crisis de la formación de profosores: 1) las
uadiciones políticas contestatarias del magisterio que enseñaba en la Escuela Nacional de Maestros llevaron al Estado a apl:::ar
una poi ítica de negligencia respecto a esa
escuela; 2) históricamente la formación de
maestros se separó de los centros de investigación cien tífica de las universidades;
3) la ideología gremialista y sectaria que
ha dominado al magisterio normalista ha
contribuido enormemente a este resultado. No ha sido sino muy recientemente
que se ha dado la reestructuración de la
enseñanza normal: primero con la fundación de la UPN (1979) y luego con la reestructuración que alentó Jesús Reyes Heroles (1983). Gobierno de Miguel de la
Madrid, Las ra=om•s .v las obras, Crónica
del sexen io 1982-1988. Segundo año,
FCE, 1985, p. 292.
14. El atraso de la investigación educativa es
inseparable de lo anterior. La burocratización, las inercias corporativistas, la fuerza
del tradicionalismo y las prácticas centralistas y autoritarias contribuyeron decisivamente a ahogar todo espíritu de innovación. Hubo después de 1968 un cierto
despertar de la pedagogía en los centros de
enseñanza superior, cosa que se puso en
evidencia en el Congreso Nacional de Investigación Educativa de 1981. Por lo de-más, los recursos dirigidos a esa materia
han sido siempre muy limitados. Véase:
Documentos Base, Congreso Nacional de
1nvestigación Educativa. 1981 y Plan
maestro de investigación educativa 19821984. Programa Nacional Indicativo de Investigación Educativa. CONACyT, 1981.
15. En realidad, el mismo orden corporativo

que reina en la educación pública limita
la posibilidad de una orientación doctrinaria un itaria. Los dirigentes de la SEP
desde 1940 se han preocupado mucho por
la expansión pero casi nada han aportado
en términos doctrinarios. En la práctica
domina el pragmatismo y la improvisación.
La preocupación por este vacío se ha manifestado en numerosas ocasiones: véase·
por ejemplo Abugaber L., A, ~tal, Educa•
ción primaria, evaluación y alternativas
en Educación, revista del CNTE, No. 37,
Vol. VII, IV época, julio~eptiembre de
1981.
16. "En 1970, el sueldo del maestro equivalía a 2.7 veces el mínimo general, mientras que ahora apenas lo rebasa". Declaración de lván Solís, dirigente del Movimiento Revolucionario del Magisterio. Diario uno más uno, 4 de julio de 1986.
l 7. La tendencia al aumento de la desocupación de fue rza de trabajo calificada se
mantendrá en los próximos años. Aunque
no hay cifras confirmadas se sabe, por
ejemplo, que los profesionales desempleados suman cientos de miles.
IS.Diversos estudios demuestran que, haciendo la deílactación correspondier.te, el
presupuesto de educación ha sufrido una
merma notable después de 1982. Un estudio realizado por la Universidad Autónoma Metropolitana demostraba que la proporción del gasto público que se destinó
a educación fue en 1977 de 9. 18°/o y en
1983 de 5.75 ( uno más uno, 2 de junio de
1986).

CUAD RO 1

Años

Niños alen&lt;li&lt;los en escuelas
primarias y º/o en relación
con el censo escolar

escuelas

profesores

1910
1925
1940
1960
1980

889,511 (25.4º/o)
946,271 (32.1)
2,111,875 (58.6)
5,026,9 12 (65.6)
14,666,257 (63.3)

12,418
14,355
18,469
32,146
76,024

22,009
26,128
43,931
116,849
375,215

Fuente: México, cincuenta años de revolución FCE 19
.
di: Gobierno de Miguel De la Madrid (i983)·· S 62 VEol. 4 y _Pnmer Informe
, ector ducatlvo.

CUADRO2
Sistema t:ducativo nacional 1983-1984
Ciclo Educativo
Pree:ieolar
Primaria
Capacitación para el trabajo
Secundaria
Pro frsional medio
Bachilleralo 1
l ormal
Superior
Total

E~uclas
28,245
78,903
2,715
13,590
1,004
2,284
525
1,314
128,580

Personal docenlr
60,937
428,029
19,867
205,274
24,571
74,117
14,085
92,338
919,218

Alumnos
1,893,650
15,376,153
435,933
3,841,673
316,619
1,310,899
159,140
1,121,252
24,455,319

1_. Incluye 112 escuelas, 5334 maestros Y 108 261 alumnos del C
.
.
fuente: Secretaría de Educación P'bl'
,.•
oleg10 de Bachilleres.
de 1984.
u Jea. 1n,orme de labores 1983-1984, septiembre

�EL PENSAMIENTO EDUCATIVO
DE ANTONIO GRAMSCI

Cástulo Hernández Gálvez
En verdad ninguna sociedad se organiza a
partir de la previa existencia de un sistema
educativo, al que cabría la tarea de encontrar un cierto perfil o tipo de ser humano
que, a continuación, pondría a la sociedad
en marcha. Por el contrario, el sistema
educativo se hace y se rehace en el seno
mismo de la experiencri práctica de la sociedld.
Paulo Freire

Consideraciones previas
El postulado inicial de que los hombres
son producto de las circunstancias y de
la educación . . . y de que por tanto, los
hombres modificados son producto de
circunstancias distintas y de una educación modificada, olviga que son los
hombres, precisamente, los que hacen
que cambien las circunstancias y que el
propio educador necesita ser edu&lt;_:ado. 1
Bajo este postulado podemos decir que,
Antonio Gramsci, considerado como
clásico del marxismo contemporáneo,
supo expresar en sus últimos años de
vida carcelaria (1927-1937) toda una
conceptualización que articulada a una
acción materializó continuamente a
través 'de la filosofía de la praxis, con la
cual pretendió no sólo interpretar la
realidad, sino modificarla.

00

,...,

En el largo proceso histórico de la
educación éste ha asumido los diversos
enfoques, 'tanto en el plano metodológico, como en su categoría teórica, pero la
gran mayoría de ellos han dependido -~el
carácter de las relaciones de producc1on
y de la formación social dominante; de
esta manera, en las condiciones conc~etas más cercanas a la actualidad persisten aún concepciones educativas engarzadas a una pedagogía escolástica, libera,l,
nepositivista, estructuralista y/ o desarrollista; modelos que están articulados a
una perspectiva economicista en el marco

de los ~aíses subdesarrollados y dependientes.

hegemonía, tomada originalmente de
Hegel, pero transformando su carácter
idealista.

Educación-ideología
El concepto de ideología es, sin duda alguna, uno de los términos que más debates ha provocado, ya que su empleo es
por una parte común y, a la vez, confuso en cuanto a su connotación. Es en
este sentido como Gramsci entiende a la
escuela, en tanto institución, como
aquélla que no· sólo prepara a los explotados del sistema sino también a los explotadores, y ambos por lo tanto no
pueden poseer ese "saber" (ideológico)
en la misma forma, ya que en la escuela
primaria particularmente sólo se trasmiten subproductos de la cultura y de la
técnica necesarios para su asimilación.
Hay en consecuencia en ej sistema educativo un yroceso a traves del cual se
inicia el transito de aquellos que han de
ser difusores de esa cultura y de esa
ideología dominante.
Asimismo, se habla de ideología en
general y de una teoría de las i~eologí~s
en particular. En cuanto a la 1deologia
en lo particular, ésta se simboliza como
la relación imaginaria de los individuos
con sus condicioues materiales de existencia. En relación al concepto anterior,
se advierte que la ideología no está ligada de manera directa al proceso de producción, en virtud de que constituye
"un fenómeno que funciona de manera independiente y que actúa en el seno
de los aparatos que lo constituyen...''3
Evidentemente que la función de la
ideología no puede circunscribirse a un
rol de "ocultamiento de la realidad", sino por el contrario, va más allá en cuanto constituye la expresión material del
tejido social. La aportación de Gramsci
al concepto de ideología incorpora una
nueva _categoría de análisis: la noción de

El papel que Gramsci le asigna a la
ideología tiene que ver no sólo con 11
concepto de hegemonía, sino con lll
campo de acción constituido por la sociedad civil. Es en esta orientación donde articula la ideología con la educación, en cuanto ésta constituye la dirección ideológica, representada por el aparatO" escolar, pero a la vez por todo un
conjunto de apar?tos de hege~onía ~e
tienen su expresion en la sociedad civil.
La edJJ_c.ación en la concepción,~
ciana representa, por lo tanto, la dirución intelectual y moral" que ejercen
los diversos aparatos de hegemonía. &amp;ta perspectiva constituye en los prec,tos de Gramsci uno de los mayores ysig·
nificativos aportes a su prQpuesta peda·
gógica, la cual encontramos en gran~te de sus escritos en los cuales se plant~
en términos de reflexión lo que para él
significaban las dos concepcione~ dd
mundo y de la educación; es decll', las
contradicciones inherentes entre dos
ideologías de la educación: por_una par·
te, la interpretación rousseaumana _que
orientaba su filosofía educativa hae1dla
. e
naturaleza, y por otra, la existenc111
concepciones libertarias. En cuantoª la
primera, Gramsci rechazó_la idead:;;
siderar al hombre como sunple na . ,
za sin embargo reconoce el valor histórido de la teoría educativa de Ro~
en tanto ésta ,repre~ntó e~~ mom:da
una concepcion antiautontana gene
por la educación de los jesuitas. Esª~
vés de estas críticas no contestaian:
donde Gramsci formula su propuestaoi,I
escuela única intelectual y moral ~
coloca al niño en contacto con 1
~. del
ria humana pero bajo la direccion
maestro.

Consecuentemente, no es posible desarticular la educación de la ideología
en tanto la misma constituye un conjunto de valores o una determinada con~epción del m~ndo,. sino esencialmente
f~as de existencia material y un espac10 de las luchas sociales en el conjunto de los procesos sociales de produc.• •'4
1
.
c10~
y, por e contrario, tampoco es
posible reducirla a "un conjunto de rep~ntaciones deformantes producto de
wta relación imaginaria entre los individuos y sus condiciones reales de existencia" .5

Sistema educativo y aparato escolar
En realidad, un profesor mediocre, puede
lograr que los alumnos sé hagan más "inslruído$'' pero no logrará que sean más

cuho,, de"sarrollará con escrúpulo y conciencia burocrática la parte mecánica de la

e,cuela, y el alumno, si es un cerebro activo, ordenará por su propia ·cuenta, con la
ayuda de su ambiente socia4 el "bagaje
acumulado".
A. Gramsci

El obje,tivo_ del examen, en este apartado,_está orientado al conjunto de instituc10nes de la sociedad civil, mismas
que no se pueden circunscribir a la enseñ~,ª escolar como única fuente de transllll8lon de la cultura, la cual en determi~do_ periodo histórico, no dependió de
. nadie en especial sino de todo el conJunto de la sociedad".6

~clEn las actuales condiciones, la esa, entendida como aparato escolar
ee ha convertt'do en un punto de unión,
~lre la estructura económico-social do;i:¡nte, ya 41;1,e prevalec,e el criterio de
a educac1on les dara a quienes tienen acceso a la misma la legitimación

para arribar a una escala social y económica más elevada, sobre todo entre los toa sectores del bloque gobernante,
sectores de la clase me1ia, hoy pulveri- amparados en el más rancio nacionalismo ~orno expresión ideológica, han prezados por las contradicciones de la crisis económica. Sin embargo, al lado de tendido aislar, y en ciertos casos desverla anterior argumentación, cada día es tebrar la implicación política de la educación; bástenos revisar a la luz de las
más -evidente que la enseñanza escolariexperie1:1cias
~!stóricas el proceso de las
zada ha entrado en un proceso de devaluación, en tanto no satisfac~ las aspira- mas recientes . re_forma~ educativas" que
ciones previstas, ya que en el actual con- no han, ~onstJtuifto mas que expresiones retoricas vacias de contenido y cutexto económico se hace cada vez más
yos resultados son productos de ideas
difícil que la escuela pueda responder a t~cnocráticas y/o eficientistas que adsus objetivos funcionalistas. Esto ha oca- vierten en ~sencia su carácter utilitario y
sionado que surjan nuevos proyectos s~ prete_nd1da neutralidad ideológica. A
que formulan la reestructuración del diferencia de lo anterior la educación
.
,
aparato escolar, planteando como alter- constituye
un fenómeno social totalizanativa el rechazo a los títulos y grados dor y complejo, que exige no sólo el emacadémicos como únicas vías de acce- pleo de métodos y técnicas modemiso.7
zantes, ~ino arar en la búsqueda de una
perspectiva que perfile a la educación
Otra de las propuestas alternativas como un todo social.
es aquella que plantea dar más importancia al binomio enseñanza-trabajo, no
La crisis educativa que hoy experien términos economicistas, sino "en
mentan_ las soci~dades subdesarrolladas y
una relación dialéctica entre trabajo dependientes, tiene que incorporarle a
manual e intelectual, como vía para lo- 5? _funciona~iento ':una acción sociopograr la transformación de la sociedad y htica que le1os de contaminar' el amde la educación, conformando de esta biente cultural se puede convertir en un
manera el perfil de un nuevo modelo de podero~o agente de transformación",9
hombre en un sentido de omnilaterali- La pohtica representa una de las más
dad ". 8 No obstante, a diferencia de importantes dimensiones del ser humano
~rlos Marx, Gram'sci reformula el sigrú- y pretender liquidar o al menos cercena;
ficado de los conceptos enseñanza-traba- esta actividad es renunciar al derecho de
jo, no considerándolos como la necesa- constituir una nueva sociedad. En estas
ria incorporación del niño al trabajo con~ici_ones, una sociedad que renuncia
productivo directo, sino que lo interpre- a przorz a la democracia se convierte en
ta como un proceso encaminado a desa- una sociedad políticamente enferma, enrroll~ la capacidad de trabajo, es decir, fermedad que no podrá ser curada con
relacionar la enseñanza con el trabajo s~ples reformas aisladas y parciales
pero entendida como un componente aJenas por completo a la realidad condel proceso de instrucción.
creta; la escuela es pues, por su naturaleza, sus funciones y su estmctura una
Educación y política
institución social que cumple coro~ ninguna otra actividades de tipo político.
Uno de los aspectos que se han convertido en los últimos años en motivo de
Para Gramsci, educar significa necesapolémica, lo constituye la relación eduriamente formar no sólo productores
cación-política. Tradicionalmente cierde bienes espirituales y materiales, sino

�al hombre en tanto ciudadano, y en consecuencia, la ciencia se encontrará tanto ligada a la política como a la pedagogía. La interpretación del hombre político adquiere en este sentido suma importancia, ya que establece la relación
entre intelectuales y productores, entre
cultura y trabajo, entre intelectuales y
masa.
.Casi toda la producción educativa de
Gramsci fue formulada reflexivamente
en sus cuadernos, temas a los cuales dedicará gran parte de su esfuel"Zo, y siempre analizados a la luz de su entorno familiar.
En cuanto a su filosofía educativa,
ésta tiene que ver con la formación del
hombre nuevo, de ese modelo de hombre ligado a los conceptós de conformismo y de americanismo. Su modelo del
hombre moderno deberá ser "la suma
del ingeniero americano, el filósofo alemán, el político francés y el hombre culto del renacimiento, pero sin desprenderlo de la idea del hombre colectivo".1º Todo este conjunto de reflexiones sobre la pedagogía y la política,
Gramsci las asocia con el papel de los
intelectuales, los cuales están llamados a
ejercer en el nuevo orden una hegemonía histórico-social. Es por ello que la
ciencia política eslá orientada por la
existencia de gobernantes y gobernados,
aspecto que constituyó sobre todo en
Maquiavelo la causa de su obra política
determinada por dos aspectos fundamentales: el cómo se puede dirigir y el preparar a los dirigentes.

, --.

·N

A partir del principio de que existen
dirigentes ) dirigidos, Gramsci elaboró
su tesis del moderno príncipe, que no
significa en su formulación un retorno a
las ideas de Maquiavelo, ni del príncipe
absolutista y mesiánico, sino la formación de un hombre colectivo. represen-

tado por el partido político, comprometido con la reforma intelectual y moral,
así como con una voluntad colectiva-nacional y popular.
Educación, intelectuales y hegemonía
. . . el modo de ser del nuevo intelectual,
no puede residir ya en la elocuencia, motor exterior y momentáneo de los efectos
y de las pasiones, sino el inmiscuirse activamente en la vida práctica, como constructor, organizador "persuasor perman ente" y no puro orador.
A. Gramsci

Las ideas antes expuestas, toman en
cuenta que todo proceso educativo. visto desde su concepción amplia, lleva implícita una función política, la cual depende en gran medida del papel de los
intelectuales. La educación debe entenderse como un fenóm eno histórico científico, en el cual " nadie educa a nadie,
tampoco, nadie se edu ca a sí mismo, los
h.-imbres se educan en comt'.i n''. 11

en una dirección intelectual y moral a
través de una guerra de posiciones. convertida a su vez en una trinchera ideológico-educativa que perr:i.itirá a los intelectuales formar su contrahegemonía,
función que adquiere sentido bajo e! siguiente principio: ··un grupo social, puede e incluso debe ser dirigente, antes de
conquistar el poder'·.13

pnsciana contempla la existencia de

dos orientaciones de la educación una
espontaneísta, libertaria e innati~ta y
o~ voluntarista, la cual exige un determmado grado de conformismo social
Yuna fuerte dosis de coerción-dirección.

Notas
Los conceptos anteriormente descri•
tos c0nducen a considerar que la educación constituye una práctica que define
y deslinda una toma de posición ideológica, la cual no tendrá ninguna significación si no se traslada a su campo de aplicación, ya que de lo contrario no deja•
rían de ser más que simples valores discursivos.

La educación en cuanto su significado político de clase, se expresa a la
luz de la práctica de los intelectuales: en
tanto categoría social, los intelectuales
tradicionales y los· orgánicos de las clases dominantes desempeñan una función
de élites en las esl'tucturas políticas: así
pues, la función del educador abarca todos los niveles de la sociedad civil, no
sólo como trasmisor de valores, sino por
las funciones de dirección-dominación
que realiza; en este sentido ··se es educador desde diferentes nivele y persprctivas en tanto orgánicos de clase., .12

En síntesis, la propuesta educativa~
Gramsci ticnr como eje articulatorio
los conceptos de educación e !nstnlceión que implica tanto la cap~c1dad de
dirigir como la de producir; dicha propuesta está configurada por dos fases:
la primera, en la que el niño debe desarrollar cierto grado de capacida~es_cot
noscitivas. impregnadas de au tontansmo
y de confoqnismo social; y una segunda,
én la que predomine la creatividad Y. la
autodisciplina, asimismo, la altei;nabYl
de escuela única, planteada en parraf06
anteriores, debe comprender diferentes
momentos del proceso educativo,~
cuales sirvan para el desarrollo humalll'
ta y formativo y el desarrollo de la cultura, como también el impulso ~ las
capacidades tanto manuales como inlt
lectuales.

El papel que desempeña la hegemonía en la propuesta gramsciana está Íntimamente ligado no sólo con los intelectuales, sino también con la crisis orgánica del bloque histórico dominante; en
este sentido, la hegemonía se convierte

La unidad entre instrucción y educt
ción no sólo puede estar dete~
por el ejercicio docente del maestJO, f'
que él mismo es consciente de 1•.~~
tencia de contradicciones en l a ~
y en la cultura: por ello, la pro.,..-

!.Marx, C. Y F. Engels: Obras escogidas, v.
!,Moscú, Progreso, 1973, p. 8.
2.Puiggrós, Adriana. Imperialismo y educación en América Latina, México, Nueva
Imagen, 1980, p. 17.

3.!pola, Emilio de: Ideología y discurso populuta, México, Ed. Folios, 1982, p. 73.

4-Alt!'usser, Louis: Ideología y aparatos ideol'l,ico, de Estado, México, Ed. Teoría y
Praxis, 1979, p. 112.
S.Bllldel?t_ Y Establet: La escuela capitali,.
ta, Mexico, Siglo XXI, 1978, p. 19.

6-Ponce,_ ~níbal: Educación y lucha de clalPI, Mex1co, Ed. Eka~ 1974, p. 10.
7-Ro~a, Rossana: Segundo manifiesto·
ltEIII de una disidencia comunista, México'
ra, 1973, p. 134.
'

8.:anacordª' ~fario: M~rx y la pedagogía
t nuestro tiempo Mexico UAG s/a p
103.
'
'
• • ·
9. Guitérrez
·
E'ducac1ón como
. , Franc1sco:
Plllxi, política, México SiaJo XXI 1984
p. 69.

' ..,

'

'

IO.~rtantiero, Carlos: Gram1ci y la educa~n (en Sociología de la educación
A. mp. por Guillermo González y Cario~
F.d Toi:res), México, Centro de Estudios
ucatwos, 1981, p. 227.

1!. Freire, p 1
lléx• ª~ o: La pedagogía del oprimido
ICO, Siglo

XXI, p. 65.

'

12.Monteforte Toledo, Mario: El discurw político, México, Nueva Imagen, 1980, p. 70.
13. Gramsci, ~-• citado en Antonio Gramsci y
la educ~cw~ como hegemonía, de Angelo
Broccoli, Mexico, Nueva Imagen 1977 p
147.
'
' .

1

1..:..

1:

�DOS POEMAS

Horacio Salazar Ortiz
UEVO PO tMA DEL AZAR

Llegamos de improviso a la playa del mundo.
Con una sola ficha en la mano cerra.da
Los hilos del destino se mueven en la sombra.
Tiramos nuestra ficha sin saber la jugada.

PARABOLA DE LOS Slrn~os

¿Alguna vez has soñado que cobran entidad,
que e materializan tu más hermosos anhelos,
y al despertar te das cuenta que todo sigue igual,
que tus sueños han vuelto al reino de los sueños?

Estoy contento porque tu camino y el mío
se han cruzado en tm punto de la arena infinita
Bajo este cielo malva ~e soñado que somos
dos instantes fundidos en una sola vida.

te preocupes, muchacha. Las cosas son lo que son.
La misma vida e un surño dentro de otro sueño
Y no se trata de rnetaf ísica ni de imaginación.
Lo propio de los sueños es seguir siendo sueños.

Déjame ver de cerca tus ojos de crepúsculo.
Perm ítem e tocar tu carita de rosa
Porvenir y pasado son simples fantasías.
Sólo está en nuestras manos el aquí y el ahora

Como un desierto sin oasis sería nuestra, ida,
si el volantín de lo sueños dejara de funcionar.
La realidad es algo que enferma, que contamina.
o hay nada más deprimentr que un sueño hecho realidad.

El cielo es infinito y el sol está muy alto.
Pero la tierra humilde dá raíz a tu vi.da.
Soy hombre afortunado porque puedo mirarte.
Sólo tú eres verdad. Lo demás es mentira.

En la ruleta de mi vida eras tú d sueño prrfecto.
Porque puedo verte y locartr sin qur.drjrs dr srr.
Puedo cubrirte de besos y acarieiar tu cuerpo
in que te vuelvas humo con el arnancc·,·r.

Abril de 1987.

1
0

MorllPrrey,

28 di.' abril de 1987.

�CULTURA POLITICA y COTIDIANEIDAD
SOCIAL EN MONTERREY

Abraham Nuncio
Cultura dominante y cultura de la
resisten cía

El fenómeno de la relación entre la vida
cotidiana y el poder configura una c~tegoría específica en el ámbito de la ciencia social: la cultura política. La cultura
políLica en una sociedad dividida en clases tiene su matriz en las formas que cada una de estas clases van desarrollando
a través de su práctica frente al poder y
por la conquista de éste.
Las respuestas frente al poder y la lucha por alcanzarlo dan or_ige~ a diversas
conductas sociales que cnstahzan e,n. valores v tradiciones de combate pohtico.
En el.capitalismo, desprovista del pode,
d¿l Estado o en el mejor de los casos,
con una relativa intervención en su
orientación y políticas esencia!~s, la clase obrera da pie a una formac1on ?ultural cuyo contenido está determ1_n,ado
por su .práctica frenteª. la explotac10n y
frente al poder que ha implantado y defiende las bases sobre las cuales _tal exp!olación se erige. La nece~idad de r~producir su fuerza de trabaJ~ en condiciones las más favorables posible d~ntro
de una relación, unidad productiva y
gremio localizados, y _en ciertas circunstancias el cuestionam1ento a la explotación, e incluso a las causas políticas ~e
ésta, producen una cultura de la resistencia. Evenlualmente esla cultura puede transformarse en una cultura revo-

*Ponencia presentada en el _Se~inario Procesos Políticos y Cambio lns!Jtuc10nal en Nuevo León, organizado por la Universidad de_las
Naciones Unidas, el Instituto de lnv~st1gaciones Científicas de la UNAM Y la Oficma de
Investigación y Difusión del Mov1m1ento
Obrero A. C. (noviembre 18 y 19 de 1986).

lucionaria, cuando la clase obrera lle_ga
a dispular, conjuntamente con sus ah~dos, el poder que detenta la burguesia
apoyada en el aparato estatal.
La cultura dominante en la sociedad capitalista, sobre ,t~do en la etapa·
del desarrolio mo11opohco, es una culÍura de la dominación en la que la bu~guesía tiende a imprimir sus ras~os mas
clasistas y -valga la redundancia- excluyentes. Conce'ntra esta clase _en s~s
manos los medios de control social mas
eficaces y sofisticados, así como los resortes fundamentales del poder. A su re:
!ación con las clases dominadas po_dra
darle un contenido paternalista, fas~1sta
0 negociador, según la propia cap~~idad
de éstas para oponerse a su poht1ca ,e
ideología. La oposición puede ~er fr~gil, lo que permitirá a la burguesia -v1a
cooptación- el control de, las masa_s
obreras, normalmente a traves de sus d1rigencias, a bajo costo y con car~o a su
sumisión; puede, por el contr~no; ser
vigorosa y dar lugar ~- dos pos1_bles escenarios: a) la reprcs10n y posible derrola de la insurgencia o b) el avance de
sus promotores en la polílica Y_ en la
cullura, cualquiera que haya sido ~I
tratamiento recibido, si éstos logran evitar la derrola.
El tipo de respuesta de la clase obrera a la dominación poli'tica y cultural
tiene que ver con el grado de indepen· y democracia
alcanzado por
dcncia
,
d' sus
.
. ·
· d I·e·a les
orgarnzac1ones
sm
, · Las tra 1c10. .
nes de lucha de éstas cucnlan muy s1g111ficalivamente en la vida colidian~, que
es el t:spacio donde se afirman o dtluyen
los valores de clase. Denlro de tales tr~diciones se inscribe el papel de los parl1dos políticos represcnlativos del proleta-

riado; de su mayor o menor asc~ndiente
en éste y en otros sectores so~t~les depende en gran medida la extens10n de la
cultura obrera (sus esquemas ideológicos reivindicaciones, proyectos) en su
doble significado de cult~ra d~ la resistencia· y cultura revoluc1onana. En el
curso de la disputa por el poder_, 1~ cultura revolucionaria tiene una mc1dencia en la capacidad estratégica y eventual triunfo de la clase obrera que de
ninguna manera puede soslayarse.
Monterrey: la swnisión climatizada•

Sirve el anterior punto de partida _para
introducir el análisis sobre la cu1tura
política y la cotidianeidad social en un
ámbito de contornos históricament~
muy definidos: el Monterrey metropolitano.
Las concepciones, los modo~ de ~xpresión y los instrumentos que identifican a la cultura política que ha gcnera_d?
la lucha de clases en Monterrey se or1~.
nan Justamente,
en e1proces0 de const1•
, ,
tuci6n y desarrollo de la burgurs1~ ;dustrial dominante Y del prolet~rt~ 0
urbano fabril y no fabril caracter1st1cos
. .
del cap1tahsmo
mo derno. Los rasuos
" de
. .
este capitalismo
mad uran más lcm prana·
.,
menle en esta ciudad eje de la re~on
' YseI 1nsnoreste que en el resto de1pais
, .
1es, en e cur·
criben, en termrnostempora
so de los últimos cien años.
• ano
~ s, el núA lo largo de estos cien
cleo obrero de mayor peso en .Monte·
t nu·
rrey -tanto desde el punto de vils ª n1
•
en
mérico como por su pos1• c10n
. a P1a,
.
las
mdustrias
la producliva- se u bica en
'o!
básicas dominadas por los consorc~e. · han man
privados, cuyos propictarws

nido desde siempre una actitud conlraria a la autonomía sindical y a las polítjcas populares que en algunos momentos
ha generado el reformismo del partido
en el poder.
Un rasgo determinante en la fo rmación cultural de este núcleo de obreros
ha sido la casi inexistencia de huelgas
¡romovidas por las organizaciones si ndicales adscritas a tales consorcios.

La configuración de la cultura de la
resistencia tiene en los instrumentos
de lucha de la clase obrera uno de sus
ejes clave. La huelga sería el de mayor
recurrencia y carga educativa. Su empleo pone en juego la capacidad logística y de negociación de la clase obrera
frente a los patrones y el Estado, y de
convocatoria respecto de otros de sus
destacamentos y, en ocasiones, respecto de diversos sectores de la población,
La burguesía regiomon tana percibió,
d~e el surgimiento de las primeras
grandes industrias, la utilidad de introducir ella misma reformas en el tralo a
~ fuerza de trabajo que reducirían al
míoimo su iniciativa de demandas, eliminando con ello el uso de la huelga par~ traducirlas en conquistas. Sin direcciones autónomas y genuinamen le rt'.·
Jlr~ntativas, las organií\aciones de
este núcleo obrero conservaron, en gran
medida, las características presindicales del mutualismo, rt'-gi111cn qur partía
de la concepción de comunidad de inletese, de trabajadores y patrones dentro
de una misma empresa. Este concepto,
remozado, aparrc1~rá más tarde con d
'-&gt;rnhre de unión.

Los pocos movimientos hurlguísticos

(algunos de ellos cierlarni·nle de trascendencia) mellaron el espíritu de lucha de los obreros y crearon en ellos
una tradición de obsrcucncia a la dominación patronal mediada por una relación palernalisla que abarcaba, y abarca hasla el presenle, los diversos aspectos de sus vidas dentro de la empresa y
fuera de ella. Los bienes y el tiempo libre de que disponen, la casa qur· habitan, la prensa que leen, las escu('las a
las que asislen sus hijos y las bPcas de
que pueden disfrutar algunos de ellos,
todo se los provee la empresa y a rila,
matriz om nicom µrcnsiva, parecen deherli- Lodo. A cambio ~e ello abdican , o
deben alidicar, a su derecho dt· lil,re expresión y organización gremial independienle. Este frnómeno ha inhibido rl
surgimiento de una cullura de la rcsisLencia en estos obreros, que significan
casi la mitad de la población rconómicamentr activa de Monlerrey y su área
metropoliLana, ) sus efectos han irradiado hacia el conjunto dr la sociedad
una mcnLalidad conservadora y han alejado en vastos sectores d1· ella la idea dr
un cambio social favorable a sus intereses.

los que hoy los mandan.

La posiLilidad de cambiar de régimen sindical se presentó para ese núcleo
de oLreros en los años treinla al influjo
de la insurgéncia proletaria que se gestó
dura11te el periodo de la crisis y de las
reformas impulsadas por Lázaro Cárdenas. La nueva fuerza oLrera, que va forjando un nuevo marco cultural a parlir
de sus luchas reivindicalorias, amenazaría, al cen tralizar sus recursos y capacidades de clase en Lorno al surgimiento
de la CTM, el moddo de organización
sindical que los industrialrs habían logrado estratificar para la época. Si hasta
en ton ces rstos sólo haLían mantmido
una actitud paternalista molt•ada dP represiones hacia su fuerza df' Lrabajo,
ahora se mostraban despólicos y pasaban a asumir una política de rasgos
abicrlamcnte fascistas. AdvrrLÍan el fermento de una cultura que rápidamentr
incorporaba elemenlos rrvolucionarios a
su conlcnido df' incipieult'. resislcncia,
lo cual podría conlraslar con la cultura
de dominación crlosanwnle t·dificada
por t·llos duranlt· más dP cinnwnta años.
Su rrspuf'sta fui- violen la y radical: golp1·aron al 111ovirnienlo oLn·ro in:-urgt•nlt•
) presionaron al Estado para Pvilar que
las acciones de aqui'.I l11virran d menor
éxito. 1\lcdianlc una y otra fórmulas
lograron dcrrolar a estP movimiento
ayudados, involunlariamrnte, por la
propia división y ulterior debililamienlo
que se producen en su in lerior al t'Scindirsc la CTM.

Una serit• dt· circunstancias hislóricas ha reafirmado la cullura dr dominación dC' la burguesfa regiomonlana sobre las clases suballt-rnas. Mienlras qw·
esta burguesía J1a lt·nido qui' lidiar con
el Estado pnrrcvolucionario y con el
nuevo Estado que CHlf'rgió de la revolución, y se ha visto por Lanto obligada a
modificar su tácLicas de lucha, la fuerna
de trabajo bajo su control no ha camA la derrola drl movimirnlo oLrero
biado de patrones y ha tenido que per- de los años lrr.inta, carenlr éste de una
ma111·ct·r durante un siglo bajo los mis- dirección independiente y lenir.ndo comos esquemas culturales y de dominio mo contrapeso a los sindicatos Llancos
político, impuestos por los abuelos de
conlrolados por los oligopolios locales,

�siguieron otras derrotas menos cspecta•
culares pero igualmente efectivas rn la
contribución al estancamiento político
y cultural de la clase obrera n·giomonUlna. Reanimado en la década de los setenta, el movimiento obrero sufrirá nuevas y sustanciales derrotas rn la década
siguientr, mismas que culminarán ,aunque
por la vía indirecta de la quiebra) la liquidación subsecuente de los trabajado·
res, con el cierre de la Fundidora Mon·
terrey en mayo de 1986. En los últimos
quince años, el sindicato de la siderúrgi•
ca más antigua de América Latina habfa
creado, justamente, lo que llamo una
cultura de la resistencia. o por nada los
obreros de la Fundidora fueron objeto
de una campaña sistemática de despres·
tigio a través de la prensa escri la } tel1··
visiva que articula con ma) or consisten·
cia el discurso de los industriales regio·
montanos. Los fundidores, ahora descm•
pleados, resultaban irresponsables, holgazanes y hasta sospechosos de la comi•
sión de crímenes dentro de la planta.
Los valores de la cultura obrera eran
desvirtuados y expuestos al dPsprecio
público, espccíficamenfr en aquello que
habían acumulado de resistencia al capi•
tal. Como para hacer más fPhacienle la
subordinación - real y simbólica- de es·
tos valores al dominio cultural de la bur·
guesía, por las fechas en que se consumaba el cierre de la Fundidora era implantada, por decreto gubernamental, la
medalla al mérito empresarial "Eugenio
Garza Sada " .
El voto: a la derecha
uevo León registra una de las volacio~ más altas por los partidos de la derc•
cha al tiempo que d voto por los de la

izquierda acusa uno de loo ínclicl' más
pobres. La explicación de esl(' frnómc·
no tiene, además de aquellas implicadas en el recurrido histórico de la clase
obrera de \1onterrey, razoneo qur vale
la pena apuntar a fin dr enlrndn con
mayor precisión las bases culturales o·
bre las cuales se ha estructurado.
Si bien es cierto qur la sumisión fue
un rasgo del sindicalismo blanco, tam•
bién lo es que paralelamente, aunque de
manera esporádica y &amp;in mayor fuerza,
apan:cl'n rntrc los trabajadores -como
lo advierte Javier Rojas-, lao ideas anar•
quistas y socialistas. F:nlrt' los in l(•n los
recu prrabl(·S ('n 4Ut' couraron dirru'n·
siún poi ítica cab(• citar al Club Obrero
Hidalguensc (1911), anlm·dr nl&lt;' el más
antiguo dr organización parl id aria _ani·
;nada por (' fr tipo dr id(•as, y al Parti•
do ocialista Obn·ro d1• 1urvo L&lt;•Ón
(1918), que s1·ría 1•1esfurrzo de mayores
alcarH·r , anks d(• la aparición en escena
del Partido Comunista rn rl curti0 de los
años Vt'int". A diferencia de rste parti•
do qu«' va a ,·obrar una gran imporlarr•
cia hacia nwdiados de la siguiente déca•
da ('n las lurhas obreras que sr suscitan
en \1onlcrre), la influencia de sus predecrsores fur poco relevante. La del pro·
pio Partido Comunista no sería de consideración en el plano electoral, pues se
circun cribía a la acción directa en la
lucha de masas. El actual Partido Revo•
lucionario Institucional absorbe desde
sus inicios PI ámbito electoral del cual
margina a sus drmás adversarios. Sin
embargo, en m·vo León habrá de com•
partir con r l Partido Acción acional,
desde los años cuarenta, pequeñas fran•
jas de poder que se irán ampliando con
el tiempo. Acción acional conquista en
1967 el ayuntamiento de Garza García;

lt&gt;t'go, hacia finales de los setenta, ooe,
quistará dos ayuntamientos más. Entre
1979 y 1985 este partido aumenta IU
caudal electoral de manera significatiwi
en los planos municipal, estatal yr•
ral, ) empieza a repre.;entarle al PRI un
desafío de envergadura.
La presencia de una clasc media ed•
cada en los patrones conservadores de,
rivados. fundamentalmente, de la ide&amp;
logía empresarial le va atrayendo adherentes al PAr . Cada vez menos ideftli.
ficados con la ideología de la revolucióa
mexicana, los sectores medios de la burocracia también habrán de aportar atJe
partido una cierta cuota de adherentes
debido, entre otras cosas, a la quiebra•
la clase política durante los años sesenta.
la desafección que producen algunas políticas del gobierno, los efectos económicos de la crisis y el propio procesocle
conservadurismo que se ~a produciendo
en esto sectores vía el PRl.
La creciente participación de los empresarios en la política ha dado COIIIO
consecuencia un corrimiento del PRlli•
cia las posiciones de la derecha panilaEI partido oficial ha reproducido en~
mismo seno el bipartidismo caracterll'
tico de la monopolización de los realtados electorales que ha compartidocel
el PA en el norte del país. Este bipd
di mo, como ocurre en los Estados Uit
dos, tiende a estabilizar la dominaaél
política y cultural de la burguesía J 1
eliminar las expresiones ideotó;c,- r
participación de la clase obrera en la1t
da pública.
·
El seccor obrero del PRI no sóll,11
perdido peso político en el curso•,
corrimiento, sino que internamente;

eri¡rse paulatinamente su direcciór, en
una tercera burguesía, ha visto dismi~
ftllÍda su indrpendencia: en no poca me·
ila, d funcionamiento de los sindicatos de este sector se ha ido asimilando
si bien con rasgos y estilos diferentes ai
delos sindi~atos blancos. Unos y ot;os
lle hallan SUJelos a un corporativismo regido por políticas contrarias a sus intereses y, l'n la misma medida, favorables
alos de la burguesía. No fue casual que
al negarles el PRI su :.tpoyo a los obreros
de la Fundidora en su lucha por la rea•
~ra de la empresa, un considerable
numero de ellos quemaran las credencia•
b que los acreditaban como miembros
de este partido. En el acto de la quema
lllO de rJlos exclamaría: "Y a no perle·
~os al PRI, ya somos libres". En
mas de un sentido el partido en el poder
lle ha opuesto a las manifestaciones de
~ cultura de la resistencia en varios de
~ d_estacamentos obreros afiliados a su
normna.

La oposición e incluso el combate del
PRI ª esa cultura se advierten débiles
en la comparación, desfavorable para los
obn•ros organizados, (•ntre la rapacidad
de la_lucha ~ mecanismos ideológicos de
que estos disponen y esa misma capacidad y mecanismos en manos de los empres~r(~s regiomontanos. Prensa, radio y
televtSJon, escuelas, universidades, museos, centros ) agrupaciones civiles de
tod~ í~~ol~, or~anismos de producción
y d1Cus1on ideologica, cuadros especiali~dos, forman partt del inventario cultural _de la burguesía que ni de lejos los
trabajadores priístas podrían aspirar a
tener.
Una cultura postrada

~a centralización de sus fuerzas y n:lac~onrs fue rasgo temprano de la hurgue·
Sta asentada en ,1onterrey. La Cámara
de Comercio y el Casino de Monterrry
fueron creados hace cien años. Con el

tiempo crearía otros orgamsmos y cen·
tros que le han permitido cohesionarse y
mantener un bloque de clase desde el
cual ha enfrentado con éxito las políticas del Estado que considera contrarias
ª. s~s proyecros, y las demandas y mo-·
v11nientos reivindicativos de la clase
obrera.
.Esa centralización, aunque no han
deJMO de conseguirla, es en los obreros
men_os sólida. Su división, que en los
partidos de izquierda ha alcanzado extre~n~s lam;ntables, les ha impedido
res1strr co~ exito los embates del capital.
La ausencia de conesión entre ellos ha
corri?o pareja a la_ pérdida de indepen•
dencra y democracia en sus organizaciones sindicales.
En el vértice de la gran crisis de los
ochenta, la posibilidad de fortalecer el
proletariado sus formas culturales básicas, que ti~nen que ver con la capacidad
para organizarse y defender sus conquistas desde una posición de autonomía
respecto del Estado y los empresarios se
ha visto disminuida considerableme;te.
Al contrario de como ocurrió en la déc~da anterior, se han debilitado sus posic'.ones y su calidad de respuesta se halla
c1ert~mente reóajada no sólo por los
~esp1dos y derrumbe de sus ingresos motivados por la política recesionista v anti_obrera ~ue ha seguido el gobiern¿ mexicano, 81110 por los golpes recibidos durante la administración encabezada por
Alfonso_ Martínez DomÍnguez. A esta
doble circunstancia adversa vio sumados
,us propios errores en la conducción
de sus organizaciones de lucha.
o es extraño que ante el ascenso político de la derecha, ascenso que ha sido

t..?
-.J

1 :

�POEMAS

Hilario Luna Carlos
marcado por los avances electorales del
PAN, su identidad de clase, rrsultado de
sus prácticas culturales, haya sufrido
menoscabo. Los votos por el PAN y en
contra del PRI, que no se cuentan por
pocos, han provenido de las capas medias ganadas por la ideología y la agitación antigobiernista de aquí-1, pero '
también de capas populares en las que la
irritación contra el fraude electoral, la
desesperación por su cada vez más precaria situación económica y la despolitización a que han sido inducidas tanto
por uno como por otro partido se· han
conjugado para distorsionar sus asideros
de clase, vale decir, su cultura política.
La ·dispersión y escasa densidad de los
intelectuales identificados con la clase
obrera y el carácter cons~rvador y pobreza cultural de las instituciones de
enseñanza superior, particularmente la
Universidad Autónoma de Nuevo León
en otro tiempo irradiadora de un considerable movimiento cultural, son apenas dos de los efectos notables de esa
distorsión cuyas caµ sas habrá que buscarlas en el continuum de la. compresión política y cultural de 1~ clase obrera.
Pequeña, restringida su influencia en
el movimiento de masas y apenas visible como fuerza electoral, la izquierda
no ha podidio modificar - ni parece estar en condiciones de hacerlo en el corto plaz~- las bases e impactos de la
cultura de la dominación en Monterrey.
De estas condiciones puede inferirse el
retraso en la recuperación de la clase
obrera y en el renacimiento de sus po· tencialidades culturales y de cambio social.
:.
' co
. ; ( IN

Monterrey, N.L., noviembre de 1986

VAZAZlACHY
- Recordarás
aquella cascada caprichosa
donde los aromas palpitantes
trepan-.
Dormí bajo enorme piedra,
platiqué con la araña.
Temeroso caminé por la vereda del bosque.
Un tarahumara nació de una roca.
Saqué mis plegarias·
y las arrojé al riachuelo.
El sQl brillaba en la profunda grupa del bosque.
Bajé a reconocer tu rostro
y unos labios fríos besaron mi asombro.
Entre troncos el agua bramaba
como un solitario auriga en el Universo

400 A. de C.
Ve, mi felina, mira
cómo camina gente insatisfecha.
En sus ropas se mira
el deseo de la tárde que se marcha.
Afligida penumbra.
Desdén de las personas por la calle;
tristeza que acostumbra
a destruir por simpleza el detalle.

�·, .......

4
.,
Ilas visto en el cristal de una gota la navegac1on.
En el baño escurre el tiempo.
Con su barca perdida, el agua cae.

~oy oomí de tus calles y de tus cansados esc_aparates
mi hi. o ue ha soplado de velas el honente,
,.
como
J
q
.
"d
h
hopara
decorar
el
espmtu.
como si el mundo hubiera s1 o ec
como una mancha en el mantel.
5

horizonté, crepúsculo.
E.res como una mujer preñada
que se esconde para no ver el mundo.
0

7

.

Como un beso en la mejilla de la tierra
la noche se pierde en la calle.

RESCOLDO
Aunque es indiscutible el poder que tiene el tiempo para
convertir en ceniza cualquier página. es el hombre quien
f Ul'ra llamado a descubir una .Y otra vez el rescoldo: gui,io
luminoso que nos dirige nuestro semejante desde el ayer.
Las tres notas crtticas que incluimos en esta srcción
fueron publicadas originalmente - bajo un mismo Utulo
general: "l 'actualité littéraire a l'étranger "- en Les
nouvelles littéraires en 1931 (febrero 21) y en 1933 (abril
22 y agosto 12). Las reprodujo la Universidad de Nuevo
León en Páginas sobre Alfonso Reyes (1911-1945), L 1,
Monterrey, 1955. El título con que aparecen ahora estos
trabajos se debe al traductor.

�ALFONSO REYES NARRADOR,
ENSAYISTA Y POETA

_Marce) Brion
La curiosidad que los escritores sudamericanos manifiestan con respecto al indio es uno de los elementos más llamativos de esta literatura que ha encontrado en su continente tantos motivos nuevos de inspiración. Ese deseo de comprender al indígena silencioso y lejano,
esa sorpresa frente a su misterio, esa necesidad de penetrarlo, animan el nuevo
libro de Alfonso Reyes, El testimonio
de Juan Peña (Río de Janeiro). Esta
novela corta que tiene atisbos de memoria y que revela una emoción profunda , participa de lodo el talento
poético de · Reyes. Tiene, eIJ particular, un sentido del paisaje verdaderamente asombroso, subrayado justamente por los dibujos del pintor Manuel
Rodríguez Lozano. Su historia es muy
simple: la incursión de un joven abogado en una comunidad de indios mexicanos que han sufrido un perjuicio y que
le han solicitado su ayuda. Pero la atmósfera de sufrimiento auténtico y sordo que lo acoge, ese mundo ignorado
por él hasta ese día y que se le aparece
de pronto en su real y dolorosa humanidad, merecía en ese libro un subtítulo:
Descubrimiento del indio. Porque, en
efecto, es un descubrimiento, un sondeo en la vida profunda de seres desconocidos, mientras que para el lector
tiene el encanto de una de esas obras
perfectas donde la prosa del gran escritor mexicano es recorrida por un lirismo poderoso y contenido, subterráneo,
y que, por esla razón, da más fuerza
y esplendor al talento del narrador. La
mirada que arroja sobre esta humanidad
miserable no aleja a Reyes de la cumbre
~erena de la poesía: 1~ permite alcanzar
un conocimiento más vasto y más com-

pleto y enriquecer su genio con los elementos más diversos y más fecundos de
la realidad.

de esta materia lograda aquí por algu1101
refinamientos de forma que me parecen complrtamente deliciosos.

II

Si se quiere considerar, por otra parte, este Tren de ondas como algunas
páginas desprendidas de unas "memorias" que él nos dará quizá un día y que
nos revelarán entonces tanto aspectos
preciosos de la vida literaria en Europa
y en América, no se puede menos que
encantarse de la bonhom ía delicada yrisueña con la que Alfonso Reyes nos hace confidencias. Además, nos hace ver
más lejos y comprender que la princ~
pal virtud de este libro está en la expresión de esta poesía inmanente e inteasamente asociada al acto mismo de mi
que es tan reveladora de Alfonso Reyes.

Los pequeños ensayos que Alfonso Reyes ha reunido y publicado bajo el título Tren de ondas (Río di' Janeiro), se
sitúan bajo el signo di' ~lonlaigne: '·Lo
consagro a la comodidad particular de
mis parientes y amigos.'' Se podría decir lo mismo de este libro, que se presenta como un homenaje a la amistad, ya
que allí em:onlramos el relato de encuentros sostenidos uajo la rslrella propicia
de los azares felices, entre seres unidos,
aún antes de verse, por los contactos
más delicados (ésos son quizá los más
sólidos) de las afinidades espirit~ales.
Con una simplicidad encantadora que
deja fluir est&amp; poesía intima, poes1·a
del corazón tanto como del espíritu, y
que encontramos con tanta frecuencia
en la mayor parte dr los libros del gran
escritor mexicano, Alfonso Reyes escribe, aquí, algt1nos pequeños troios de
circunstancia de una exquisita resonancia.
tsl1: lil,ro 1·stá dt·dicado a los amigos,
con est s1:ntido cs¡u:cial 11•11~ .;! tie1w par.i escuchar la voz s1·crl'la ) post'er las
diversas llav1·s d1· .-s1• rnrazún ) d1· rs1•
esp íritu. Es ante tocio una obra íntima
que un crítico all'nlo al solo valor obj1·tivo d1· los lil,ros or1l1·1taría prouahl.-ment,· 1·11tn· las opera minores ele Alfonso R1·yrs. Habría al¡,rt11ia injusticia
en esta clasificaci&lt;Ín, porqu,· yo encuentro, 1·11 rsas piezas de circunstancia, el
regrt:so d1· los principales lemas poéticos dr. Alfonso Rt:yt:s, y a su arte delimitado por la humildad simple y cordial

III
AJ adaptar la estructura y la cadffl'
cia del viejo romance castellano a ~
expresión de los sentimientos moder·
nos y de las ideas más recientes, Alíd
Reyes viene a demostrarnos, un• 10
más, que las formas tradicionales plt'
d1:n contener aspectos nuevos cuando
un talenlo de poeta sabe animarlos t.GI
su inspiración y su genio. Yo he elfl"
sado muchas veces, aquí, cuáles 90D 111
l'araclcrú,ticas del talento de Alfollt
Reyes, para tener necesidad de ~
las de nurvo; la palabra "perfeCCIIII
viene inevitablemente a mi pen. ,
lo t'n cuanto abro un nuevo libro
gran poeta mexicano, y se imPone.a•
pluma desde la primera línea cu. lento analizarlo.
Una vez más hay que decir qué
ta perfección. Para Alfonso Re~
redero del lirismo castellano Y1

podría ser la orfebrería suntuosa y pre-

cm de un Góngora. Algunos de sus poemas se parecen, por otra parte, a los más

bdl?5 que el siglo de oro español ha producido. y como los grandes líricos de
tiempo, encirrra, en una forma flexilh ) ~ 1.ida como rl acero, el impulso
del espmtu } el ardor del corazón ...
Pero se podría drcir también que este
poeta de hoy ha retenido lás cualidades
de sus predecesores sin compartir sus
defectos, y que sólo lrs ha solicitado
la lección_acerca de una lengua poética
de la que el debía utiliiar los rrcursos de
una manera completamente personal y
actual.
tl!t'

El ritmo
,Je1 romance, que es a la vez
,
muv
, ·1 , es el que con. · solido
. ) muy d uct1
l'l~ne mrJor a la traducción de un prnsa¡ •r~t'.' at~nlo ~ las refracciones móviles
, int"hgenc1a ' a los juegos de la fa nl¡sia, a los recovecos p icológico ... En

sus Romances del. Ri'o de Enero, que A.
A. M. Stols_,. de Maestricht, ha editado
con un csp 1r1Lu de perfPcción, Alfonso
Reyrs s_eñala las raíces que conserva de
la P?~~ia castellana de antaño, la nol,le
lrad1c1on qur ha recibido de rila.
~íc,•s} nada más. El árhol qur, por
encuna dC' ,·llas, se desarrolla magníficamen_l~ C'S Lodo .u.n árbol dr hoy ) de
Amenca. Los af1c1onados a las ran•zas se
co~1placcrá11 &lt;·n obsrrvar de qué manera
sut•.i. 1.a m~dernidad de rsle poeta y su
trawc1011alismo S&lt;' concilian en po&lt;'mas
d~nd«•. la bell,•za provien1· d1• i·sa forma
cris~ltna que es, más qur una lranspan·nc1a, una atmósfera. La filosofía dr
~ lfonso Rry&lt;'s, .esa contt&gt;mplación apasionada, esa armonía perpetua y total
dt&gt;! individuo y di·l 111 un&lt;lo, no podía'
menos que traclucirs1• en eso&amp; octosi1a?ºs, .soportes preciosos d., una música
llllcnor, ligeras columnas de un ritmo
tramado rn arcadm,.
Todo lo qu1• hay di· frágil } di· impondrrabl", a Vt'C1·s, i·n la pot•sfa el,· Alfonso Reyes, doncl1• juPgan las alusiones
la~ sugt·stion'.·s ~ los r.-fl1·jos dr imág,w•~
mas qui· las imag1·1ws mismas, s1• encuadran exc1·l1·11l1·mentc t'n esta arquit1·tlur~ d1• luz. ~ diría que, lo mis1110 qu ... un
d1ama11l1:, cierta página ofr1·c1· sus fac1·las como t•l rt'tt:pláculo dr un rrv1•rbr-

rc1ote pensamirnlo. (Yo piPnso sohr" todo en los poemas intitulados "Contrast1·
y sueño", "Río d.- olvido.,, "('·
J· &lt;l,,)
F
,ast'Ha
.
,n cuanto al apóstrofe· al llío dr f:1lt'ro
que. abre l'I volumen (&lt;·~ta divinidad
fluvial parece se1 c·I genio tutelar \ i·I
patrono
olímpico
dl'I• li1ro)
. 1
1
.
u
, un tano
o g&lt;'.ngoma, con una nobl!'za ) una • 1,
ganeta lfllt' hac,·n de i·sla obra una¡),. la~
obras..maestras más r111ociona ntC'~ \ ,,1 ~
:
rxqu1s1tas d1· ¡\Jfon¡,o R1·)t's. btjui:,ita
por su lwllcza plástica, ) c111ocio11a11l1·
por lod~ ~4w·llo qw· Li1•n1· d,· i1un1·n,o.
d,· d1·fi111l1vo, d,· mistC'riosa11w11Lr· divino
en su LPll1·za, un porma co1110 ,·st,· alc~~za las c!mas últimas de la exprr~iún
lmca. La idea (arabescos quf' van d,·
una estrofa a la otra), aferrada a las ari las de la~ imá~c·nes, dPspierta aquí un:
reso~anc1~, ali~ un color, una tran ¡,a1:n.c1a mas alla, f'voca rcpcrcusion,·s i11l1n1las. y? srría feliz cuando un l'rudito
com,·ntarisla lograra ofn·rn un ,rnáti,i~
comparable
i•n t•xcrl1·11cia a aqL1 1'' I 4111·
•
'
(
,ustav1·
Coh,·n
hizc,
.
. ,, ,
' d1· "El el'm(•11 l f'rt()
marino ..Entonc('s, sin quen•r forzar la,
c·or~1µa,~a.c 101lt's, ) o diría qui• '•Río d"
olvido J~1rga i·n la obra dP •\lfon~o R1•· ·1"1'S d n11~m.o ¡,a¡wl -cou .,¡ 111i~rno iaor- qw· ·¡.;¡ e1·m1·nt
· marmo
· .. 1·11 la
· · 1'rtO
obra d" Paul VaJ,:n. · Ta11ta e~ :,,u .tmporlant ia.
'

Tmducci6n de Miguel CotVJrrub~.

c...;

w

�''EL TEATRO ES UNA PUESTA EN ESCENA
DE LA IMAGINACION '':
EMILIO CARBALLIDO

Margarito C~éllar
Yo también hablo de Carballido y de la
entrevista

que corría era una especie de obra de
teatro.

Nacido en 1925 en Córdoba, Veracruz,
Emilio Carballido ha escrito novela,
cuento y guiones cinematográficos, pero
ha sido la dramaturgin la que le ha dado
reconocimiento internacional.

En una película el material literario
muere, su fin es el cine.

Se confiesa asiduo lector de Strindberg,
Cocteau, Chéjov, Ibsen, Huxley y
Giroudoux.
El entrevistado, ha dicho Emmanuel
Carbal/o, puede convertirse en asesino o
en víctima del entrevistador. Confieso
que deseé encontrar en Carbal/ido esa
especie de "ser comprensivo, lúcido e
inteligente" que todo entrevistador espera. Y lo hallé. Lo que sobraban fueron respuestas. Fui yo quien agotó prim~ro su repertorio de preguntas. Cada
pregunto a su vez originó varias respuestas, mismas que requirieron la interpretación del eritrevistador (lo más fielmente posible).
En fin, para qué esperar la tercera llamada, empezamos.
El teatro como facultad natural

- Tú has abordado div1:rsos g1:ncros
literarios, desde la novela al cu1:11lo,
pasando por el ensayo y el guicín de
cine, ¿por qur. esa insislcnc;ia en d
teatro?

..,¡,
1(
(

C'I'",)

- Para mí la facultad natural más clara es escribir teatro. Cuando algo no
sale en teatr0 va a dar a otro género.
A veces si: me ocurre una novela y
sale como tal, es el caso de El sol,
El Norte y La veleta oxidada. El tren

¿Con la poesía no te has metido?
- La obra literaria pide una forma por
sí misma. Es como una proposición
que llega de afuera y uno tiene que
encontrar la mejor forma de ganarla.
La poesía no me ha llegado.
- Sin embargo hay obras tuyas que están cargadas de poesía. Digamos la
visión desolada de las mujeres en Orinoco; el paisaje mismo de gran parte
de tu material.

rios a montar obras como Te i,ro
Juana que tengo ganas, ¡Silencio, pollos pelones, ya les van a echar su
maíz!, Yo t~mhiin hablo de la rosa,
Una rosa con otro nombre. ..

- Te juro ]uana que tengo garltJ$ es la
obra más cómica que tengo. Lo mimo que ¡Silencio, Pollos pelones...!
La comicidad es muy abierta. ¡SJen•
cio, pollos...! enfrenta el peligro deb
fatiga, es demasiado larga.

¿Tienes preferencia por algunadetus
obras?
- A la gente le gusta mucho reiree, le
gustan mucho mis obras cómicas.
El censo y Cuento de navidad son las
más editadas.

- La poesía del drama no depende de
las palabras, aunque dehe estar apf\yada por el texto, puede tener momentos de lirismo.
El teatro es una poesía en que las
imágenes son visuales y de tres dimensiones. La poesía en el teatro es
un encadenamiento de acc10nes.

- El cuento, la novela y la poesía pasan
del original al libro y de ahí al lector.
Con el teatro el proceso para llegar al
público es distinto. Una cosa es tl
teatro en forma de libro y otra muy
difercnle f'S la puesta en escena.

Ilas escrito farsa, drama, comedia,
sainete, ¿qué género prefieres?

- El teatro es una puesta en escena sobre la imaginación. El que lo lee sin
visualizarlo está perdido. A la gentt,
por su parte, le gusta la obra de teatro.

- Tocio m1: 1:s ~ralo &lt;:uando lo escribo.

Tengo un espíritu muy bromista y
juguetón; tiendo a hacer obras cómicas pero también me gustan las
obras serias.
- Hay obras tuyas que se han puesto
en escena infinidad de veces, no sólo en este país sino en otras partes
del mundo. Hay una tendencia por
parte de los estudiantes universita-

¿Cómo te ha tratado el cine?
- En México suceden cosas tan curiosas como esta: Las dos veces
ha filmado La guerra y la paz,
T olsto~ las ventas del libro han 11"
bido. Con lo mío sucede lo
Cada vez que !,as visitacionel del la
blo pasa en televisión aumenta
venta del libro.

que:

in-:

Los inicios y algo más
- ¿Qué te parece si platicamos un poco sobre tus inicios en el teatro?

- Fue allá por los años de la facultad.
Deci~imos. ~acer un programa con
Magana. ~1cunos una puesta privada,
en la recamara, la montaron unos
compañeros Y gustó. Esto nos animó
a hacer una puesta de tres obritas en
el Aula Martí, que para horror n~eslro estuvo más que llena.
Nos presentamos por primera vez Ma~ña Yyo, ~I tercero era Miguel Guardia. La obrita era La triple porfía un
maestro se la llevó, le gustó a S~vador ~~~o Y la publicó. Después Novo
me pu:lio una obrita para presentar en
Bellas Artes. Así surgió R osalba y /os
llaveros, de las aulas estudiantiles al
palacio de Bellas Artes.
Maestros Y condiscípulos

- ¿Qué recuerdas de tus maestros?
- Agust'm y·~
anez fue mi maestro en
preparatoria. Empezaba apenas su c~rrera P0 lItica.
' · En una huelga lo apoyam~s para ,director de la prepa. Me
1
: ; ª· Poma ejercicios de estilo en
ª la literatura de la revolución
en~ñah~escribir.
'
~lvador To-s~ano ~os daba. hisloria y
, •
demito preh'ispamco.
Bernardo Ortiz
Montellano me bautizó. Un día
me pregunt ' · " ¿Es muy necesario el
segund0 apellido? (Fentones) ·Nose
~ h
t
daace, muy largo? Entonces firmé
~ mas como Emilio Carballido y
~ ;amá se ?fendió mucho con el
e su apellido. Ortiz de Montella-

°·

no era muy disc~eto, nos daba poesía
moderni:. Le dabamos a leer cosas.
~s~91i no m~ ~uería nada. En compos1c10n dramat1ca saqué con él siempre
6 Y 7 de calificación. YO lo buscaba
lo admiro mucho, pero no le simpat/
zaba, aunque yo era el más informado de la clase.
Por ~ie~o qu~ daba una clase muy
academ1ca y ngida. Se basaba en la
~cademia francesa y leía mal Ja poética_. Daba ~na clase muy dogmática
y aislada. Evitaba el contacto personal c~~ los estudiantes. A Magaña lo
ofendw de gratis con su mala manía
de hacer chistes contra la gente.
¿Cuál fue la actitud de Usigli una vez
que alcanzaste cierta notoriedad como dramaturgo?

- Seguimos chocando toda la vida. Dr.
autor a autor. Cuando lo de los teatro~ populares que Usigli manejaba,
tuvunos otro choque.
Usigli era muy enamorado. En una
ocasión publicamos unos libritos.
Ahí aparecieron poemas de Dolores
Castro y Rosario Castellanos entre
'
otros autores. Resulta' que publicamos unos textos del poeta surrealista ~lfredo Sa~cho, costarricense que
dedicaba su hbro Cinco sonetos con
adivirianza a Leticia Larrea, hija del
poeta de mismo apellido. El padre
ofendido por el tono de los poemas'.
mandó a la hija a recoger la edición
para quemarla. y o no se la di. Se
trataba de un libro que nos costó mucho. "¿Y si se lo pide Usigli?", me

~jo, ''tampoco se los doy", contesté. Me dio pena, antes de la clase
me encontré a la niña muerta de risa.
Le dije a Usigli : "Maestro, no le voy
a dar los,, libros". ''Carballido) cómo
es .usted • La guapa niña murió después en un accidente de aviación.
¿Quiénes eran tus condiscípulos?
- Había una brillante y activa pandilla: Erneslo Mejía Sánchez Otto
Raúl González, Carios Illesca~, Augusto Monterroso, Ernesto Cardenal.
En la Facultad todos éramos amigos.
~e llevaba bien con Otto, con Mejía
Sanchez y con Alfredo Sancho.
Novo Y otros contemporáneos

- ¿También Salvador Novo fue tu
maestro?
- Nov~ fue amigo mayor y portentoso
padrrno. Nos hiz9 la carrera a varios,
tanto a autores como a directores.
Era de las personas que aún le cantaban a la vida, era generoso.
Hacía tremendas fiestas con la "alta
sociedad" de México. Ahí conocí a
~olores del Río. A todos nos trataba
igual.
¿Eran retobados?
También testarudos y borrachos.
¿Cuál es la importancia de la obra de
Novo en la actualidad?
Es muy curioso ver a estas alturas su
forma de vida. Para vivir se impone al
talento de Usigli. El público se arre-

w

C/1

�bata sus obras. En la colección de
teatro que dirijo en Editores Mexicanos U nidos hay lres tomos de ovo y
uno de Usigli. Es una desgracia que
su prosa ¡wriodística no circule. Habrá que ver el modo de volverla a editar.
- Novo ha sido de los pocos escritores
mexicanos que ha sabido manejar el
humor con precisión.
- Tenía mucha vena, humor e ingenio.
Era un hombre tan ingrnioso romo
desdt• el Si11lo
dr Oro no se ha vislo.
o
Todos los Contemporáneos tenían terribles plumas y lenguas.

¿A quiénes de esa genéración recuerdas?

1ículas muy memorables.

Hay marcas que dejan huella

- ¿A quiénes debes tu aprendizaje
litt:rario?
De los autores aprende uno. A mi generación le tocó la marca cercana &lt;le
Sartre y a mí el teatro francés. A
través de mis maestros recibí muy
fuertemente a Cocteau y por esfuerzo propio me adentré en el expresionismo alemán. Después me llegó muy
fuerte el teatro oriental. me tocó admirar de cerca al teatro " oh" y
los procedimientos de hacer drama
con otros elementos distintos a los
acostumbrados.

Estas ruinas que vemos

- A más &lt;le veinte años &lt;le hal,erse e&amp;ln•nado ¡Silencio, pollos prlonP.s, ya
les van a r,char su maiz!, ¿rnál1:~ ,on
los 1:ambios 4111· ha cxpnim1·nlarlod
país respecto a los planteamiento&amp;
que ahí se hacen?
- La obra no envejece. La situación ha
empeorado. El PRI está en peorsituación que antes. Hay algo de m•
quinaria humana en las cosas que se
reflejan. En mi farsa hay el retmto de
esos viejos que al día son pobres.
El ala de la música
¿Qué papel juega la música en tu producción literaria?

Háblanos un poco de tu generación.
- A Jorge Cuesta ya no me tocó conocerlo. A Gilberto Owen le debo una
obra. Cuando escribía en América
Owen mandó un gran trozo de poemas. Margarita Paz Paredes y Margarita Michelena le perdonaron la vida.
Me los pasaron. Leí su Madrigal por
Medusa, fue algo así como un relámpago.

¿Cuál c.rees tú que fne la aportación
de una generación como la de Contemporáneos a la cultura nacional?
- J:ransformaron el país como escritores y ejercieron el poder cultural.
Carlos Pellicer rescató la pintura mexicana olvidada. Novo resucitó autores dramáticos olvidados, los dejó vivos y coleando. Puso a Gorostiza y a
Sor Juana, que fueron enormes éxitos. El y Gorostiza fueron además
cineastas. Gorostiza también tuvo pe-

- Sergio Magaña, Luisa Josefina Hernández ...

¿,Y Elena Garro'(
Garro es un poco mayor, pero su teatro está cercano al nuestro.
Tengo entendido que has escrito a
dúo, con Magaña, primero, y con
Luisa Josefina Hernández después.
- Y con los difuntos Calderón de la
Barca y Gorostiza. No como adaptador sino como una forma de colaboración. A Calderón le he quitado y
le he puesto. A Gorostiza le tenniné
una obra: La fonda de las siete cabrillas, según yo, Don Bonifacio, según
él.

- Tengo muy educado el gusto mus~L
Crecí oyendo música. Mi madre can·
taba. Tenía nivel profesional de pia,
nista y cantante. Desde muy joreii
fue gente de sinfónica, ópera y brJltL
Las ediciones com·o necesidad nacioall
- Además de escribir teatro te has dedicado a publicarlo. Me refiero a que
diriges una revista de teatr&lt;' para ~
Universidad Veracruzana (]'romo,-},
y una colección para dramaturgGI~
Editores Mexicanos Unidos. Adeilil
has preparado varias antologÍIL
- Ha sido una necesidad nacional, Me
cho..:a la gente que dice hay qué hacer esto y lo otro. La mayoría dt.lal
revistas de teatro publican ~
y crónica, pero textos no, Y~ •
una tontería. Tramoya tiene ya i,tJI
años de estarse publicando en follll

ininteffllmpida. Han surgido revistas
que no resisten el tiempo. En Tramoya la metz son los textos. Esto ha sido muy lento, pero pe,ge a la circulación pésima el repertorio ha pent:trado; El autor joven está sin salida. De
1111 que Teatro joven de México tenga un número de ediciones admirable.
Editores Mexicanos Unidos se ha preocupado por editar teatro para obreros
Y teatro pna jóvenes y niños. El arca_ d~ Noé fue una propuesta mía;
eXJSha antes, la publiqué primero en
la SEP.
Hace. falta una antología de teatro
del siglo XIX para atrás. Tenemos
una herencia espléndida- de dramaturgos, el teatro más antiguo de Améri~- Aunque hay una bola de pendeJ08 colonizados que dicen que no
tenemos tradición. Lo han dicho
Ancira y Solé.
~uando se pone teatro mexicano
•empre es con menos presupuesto y
con _peor repertorio qu!! el teatro ex-

Lo exf!isito fallido

¿Corno enfrentas el peligro dr lo
cursi?

- No me preocupa caer en lo cursi. La
gente que le leme a la cursilería es
la más cursi del mundo. Lo cursi
como decía Reyes de la Maza es 1~
~xquisito fallido. La Juana de Te
JUr~ Juana que tengo ganas es una
m~J~r cursil~sima. También lbargüengo1ba manejo mueho esto.
Por últiy10, ¿4 ur concepto tienes sobre la creación colee tiva?
La creación colectiva es una obra con
la gente que la ejecuta en el foro. Así

hizo Licona con Las tres heridas. El
grupo encuentra el tema, improvisa
hace proposiciones; el autor tiene li~
bertad total para seleccionar el tema
y desarrollarlo. La creación colectiva
es necesaria en países donde no hay
autores; donde hoy no se necesita
tanto.
El tiempo para la entrevista ha termina-

~º• ~ aunque Carballido se define como
jima desatada, persona violenta y de
mal carácter, terco como una mula y
con capacidad para caerle gordo a much~ gente", concluimos en que ya habra ot_ra oportunidad para continuar
esta primera conversación.
Lobby del Hotel Monterrey, diciembre de
1986.

tranJcro.

- ¿Cómo te han tratado en la UNAM'?
- Difusión Cultural cuenta con un gran
pttsu~uesto, pero ha habido ahí una
:~ie de elitismo viejo, una megalonia notable. arcisismo de los di~tores que encuentran presupuestos
millonarios para obras horrorosas.
~ te~tro de la UNAM es estático.
al118. ~irectores hacen espectáculos de
~'ISlmo costo. En la UNAM, La hede oro tardó más de diez años
en venderse·, El ange
, l que perturbó
la,
agua,, también.

w,
--,)•

�GARCIA LORCA, CINCUENTA AÑOS
DESPUES

Alfonso Rangel Guerra

ABANICO

FJ mundo de lengua española ha recor•

dado en este año , y en agosto, al poeta
granadino, sacrificado en su propia tie11'1 en los primeros días de la guerra ciril espafiola. Su muerte violenta y cruel,
lo con~irtió en símbolo y testimonio de
otras muchas, en un conflicto cuyas ca•
racterísticas de luch'.I fratricida no se
han repetido, en lo que va del siglo, en
la cultura occidental. La imagen de Federico García Lorca como poeta sacrificado por una brutalidad ciega, ideolóp:a y partidista, permaneció durante
b tres afios de la guerra, se mantuvo a
lo largo de las casi cuatro décadas de
franquismo que le siguieron, y llega
hasta nosotros, cincuenta años después.
Con la emigración de los republicanos españoles viajó el poeta, es decir, su
n:cuenlo y su poesía, pues un símbolo
ae lleva en el alma y en el corazón. Con
d exilio se transportó el nombre y la
tragedia de García Lorca, llegando a todos los rincones de Hispanoamérica. Enlre los emigrados españoles los había no
li&gt;lo contemporáneos del poeta, sino
llligos y compañeros; todos dejaron
testimonios y recuerdos en diálogos,
conferencias, ensayos y libros. Los que
lo escucharon alguna vez dieron también
11 versión, y lo propio hicieron quienes
sólo habían sido sus lectores, o visto sus
obras de teatro en la escena. Al paso de
los aiios, la bibliografía sobre García
~orca fue creciendo de manera impre~nante, mientras su obra permanecía
~esible para las mayorías, o reducida
IIÓlo al Romancero gitano o los Poemas
de cante jondo, primero porque no se
~tenían las pocas ediciones previas a
11
muerte; después, ya publicadas las
obras completas por Guillermo de Torre
ea Losada, porque su distribución desde

Buenos Aires era insuficiente y las ediciones caras. FinaLnente, llegó la avalancha de ediciones populares.
&amp;tas circunstancias debieron repr.lirse en todos los países de Hispanoamérica. En México, donde la emigración española fue más numerosa, incluyendo a
escritores, poetas e intelectuales, el fe.
nómeno quizá fue más acentuado. Baste recordar que a México llegaron, de
la Generación del 27, Emilio Prados,
Luis Cernuda, Manuel Altolaguirre, José
Bergamín ; de paso, Pedro Salinas, y
otras muchas figuras que fueron afines a
aquel grupo: José Moreno Villa, Juan
Rejano, Juan GiJ.AJhert, Miguel Prieto,
Concha Méndez y tantos más, sin olvidar al gran solitario que vivió y murió
entre nosotros: Pedro Garfias.

suplementos especiales, y Televisión Espaflola filma un programa de cincó epi•
sodios sobre la vida y la muerte de
García Lorca, bajo la dirección de Juan
Antonio Bardem.

En, la misma ciudad de Granada, al
iniciarse en el Ayuntamiento, el 3 de
enero de 1986, las actividades para la
organización del homenaje nacional conmemorativo del cincuentenario de la
muerte de Federico García Lorca, se
dijo expresamente que se buscaba desmitificar la vida y obra del poeta, borrar la relación de su nombre "con la
guerra civil, el asesinato o la barbarie"
(El País, Madrid, 5 de enero de 1986),
y sobreponer la imagen del escritor, artista y poeta. Difícil, si no imposible
tarea, porque los hechos históricos e&amp;
tán ahí, incontrovertibles y elocuentes,
Pasaron las generaciones pero el sím- rescatados de un pasado de silencio por
bolo se mantuvo y hasta incrementó los testimonios de los ~rotagonistas
su fuerza. En la medida en que fueron y testigos, algunos todavía vivos. Cuanenvejeciendo tanto el régimen impuesto do el suceso histórico está oculto por
a partir del triunfo militar de 1939, co- el misterio, el desconocimiento o la
mo su caudillo, la imagen y la obra de desinformación, se da pie a versiones y
Federico García Lorca pasaron en Espa• leyendas que no obstante su impreciña, de la prohibición y el ·silencio, a sión se mantienen vigentes y es difícil
una aceptación inevitablemente cada erradicar. Sin embargo, en el caso de
vez .mayor, hasta llegar a la publicación Federico García Lorca ha ocurrido
de sus obras completas, por primera precisamente lo contrario: el trabajo y la
vez, el año de 1955. Cuando llega la investigación de muchos, entre los que
transición y más tarde. el _gobierno so- basta recordar a dos franceses, Claude
cialista, el poeta es ya una figura del do- Cauffon y Marcelle Auclair, y un irlanminio público, en la medida en que no dés hoy nacionalizado español, Ian Gibsólo su vida y su obra, sino también son, han permitido clarificar todo lo
su muerte, es decir su asesinato, se han ocurrido desde el 13 de junio de 1936,
ventilado en todos los foros y medios fecha en que Federico García Larca tode comunicación. Ahora, al cumplirse ma el tren de Madrid a Granada, hasta
los cincuenta años de aquel lamentable el 19 de agosto, fecha de su asesinato.
suceso, todos los periódicos de España La única forma de agotar las versiones
se han incorporado al homenaje, los más y falsedades difundidas es enriquecer
importantes de Madrid le han dedicado el conocimiento histórico. Así ha ocu-

�rrido con la muerte del poeta granadino.

l

l

•

'

:, ~
e:J&lt;

En un cuento árabe, un hombre sueña que encuentra a la mu~rte. Despierta
y decide evadirla marchandose ~ otra
ciudad. La Muerte, que lo ve partir co~
prisa, no encuentra extraño este mo~1miento pues esa noche tiene una cita
con ese hombre, en la ciudad a la que se
dirige. Algo semejante o_currió con Federico García Lorca, quien se encuentra
en Madrid en los días previos al e~ta!lamiento de la guerra civil. En la capital el
ambiente es tenso y los rumores de un
levantamiento militar cobran cada vez
más fuerza. El 13 de julio de 1936 es
asesinado Jo;é Calvo Sotelo. En la mañana del día siguiente, 14: de julio, García Lorca toma el tren . con rumbo a
Granada, para estar con su ~arrúlia en
la Huerta de San Vicente, dIStante un
kilómetro del centro de la ciudad. El
temor lo hace abandonar Madrid, lugar
que consideró inseguro y expuesto, para optar por la ~asa pater~a, junto a ~os
suyos. Cuatro d1as despues, el_ 18 d_e_Julio se produce el levantamiento militar
en, Ceuta, Marruecos, y la ciudad de
Sevilla queda en poder del general
Queipo de Llano. Con su desplazamiento García Lorca fue al encuentro
de su destino: Granada, su ciudad,_ era
o de los focos extremistas antirre;:blicanos, y el mismo día del !evantamiento militar estaba ya convertida en
un lugar de abierta actividad en co?tra
del gobierno legítimamente establecido,
y el gobierno civil y la ciudad toda son
tomados por la guarnición con el apoyo de la Guardia Civil, guardias de as~to y falangistas. Sólo qued~ una res,IStencia en el Albaicín, sometida dos d1as
después. Afil empieza en .?rana~a. la
guerra civil y su manifestac1on mas m-

mediata será la violenta represión dirigida a todos los que de una o de º:U-ª manera apoyan la República, cu~quiera s~a
su -filiación política, y aun s1 no la t1~.nen ni militan en un determinado parado. Sorprende el gran número _de gentes
que fueron fusiladas en esas primer~ semanas después del estallido d~l confüct?.
Ejecuciones ·cotidianas, ?~VIame~te sm
proceso, ajenas a toda logi~a, ammadas
por un odio ciego y que solo busca ~l
exterminio. Los muertos y desapare~1dos fueron aumentando día co~ drn.
Entre los primeros, Manuel FernandezMontesinos, alcalde socialista d~ G~anada y cuñado de García L_orca. El miedo
y la sensación de inseguridad envuelve?
a los habitantes de la Huerta de San Vicente, se encierran y no salen. Pero_ la
suerte ya está echada. Se sabe en la cmdad -lo ha informado la prensa- la
presencia del poeta. El 9 de agosto se
presenta gente en la Huerta, buscan~o a
dos hermanos del hombre que la cmdaba acusados de asesinato. Actuaron con
vi~lencia, y García Lorca sufri~ _empellones y golpes, y uno de lo~ v1s1tantes
mencionó que Lorca era amigo de Fernando de los Ríos, antiguo minist~~ ~e
justicia e instrucción p~blica al i_mc10
de la República. Seis dias despues, el
15 &lt;le agosto, volvieron a la Huerta, con
una orden de detención para llevarse a
García Lorca. Pero é91:e fª no estaba
ahí. El mismo día 9, después de lo sucedido y convencida toda la familia del
peligro que corría García Lorca, se ~~­
bía trasladado a la casa de la fam1ha
Rosales. Frente a varias opciones, incluida Ía de pasar a territorio republicano lo que fue rechazado por el poeta,
se ~ptó porque se refu~_ara con los Rosales, amigos de la familia, entre los que
había dos connotados falangistas, Y

Luis, el amigo de García Lo~a.,Porla
presencia de aquellos se considero el lugar seguro y el poeta se quedó ah_í, calle Angulo número 1, en el corazon de
Granada. Al no encontrarlo en la Huezta de San Vicente, y ante la amenaza~e
llevar.se al padre, la hermana de ?arcia
Lorca, Conch:a, ya viuda de Femand~
Montesinos, les dijo que estaba de V&amp;
ta en casa de los .Rosales. No esperaro~
mucho para presentarse aquí, y al día
siguiente tocaban a la puerta de 1~ casa
de Angulo l. Toda esta secuencia, la
reiterada persistencia en encontrar. a
García Lorca, y el desenlace final, deJID
ver que era una persecusi~n a~enta~
por esa peculiar conducta 1ITacwnal, di,
rígida contra todos aquellos que, de una
o de otra manera, representaban ~o per·
nicioso, lo indeseable, lo contrano ala
España que deseaban "salva~"- ~ara_et
tos Ultras lo opuesto merec1a, sm mua. "1
mientos ' los calificativos de "roJO
"comunm,
. ':,..a,, o "marxista,, · y ese
16
de
,
agosto de 1936, Federico GareiaL~
, dec1rse
· eraapobtique si bien no po dia
,. .
co pero que no actuaba en pohtica DI
'
, a nmgun
· ' P~rti'do
pertenecia
. ' fue dete.
nido y conducido al ed1fic10 del gobierno civil. Dos días después, en la noche
del 18 al 19 de agosto, fue llevado:
lugar que se encuentra entre 1?5 pu No
de Víznar y Alfacar, y asesmado. d
fue solo. Con él fueron ejecutado~
banderilleros anarquistas, de no .
Joaquín Arcollas Cabezas Y Fra!ICIICOpubliGaladí Mergal, Y un profesor reaÍn8lio
cano del pueblo de Pulianas, ll ,
Dióscoro Galindo González. Cuanti.
día siguiente, 20 de agosto, un~
Rosales se presentó ante el gob la ot
civil Valdés, llevando en la man~da
den de liberación de Lorca expe~.
el gobernador militar, aquél le diJO

'

=

ya era tarde, que la noche anterior había
ido llevado a un "paseo" . De acuerdo

Ramón ,\laría d,·1 Vall1: lncláu , 111uPrlo el
retratarlo cabalmente. Sería necesario
5 de enero de 1936, y el de Miguel de
recoger Slt presencia física, hacer mencon las investigaciones de Ian Gihson, se
Ünamuno, tdllecido ese mismo año el
conocen los nombres de al menos dos 31 de diciembre. Ninguno &lt;le estos dos ción a esa misteriosa identificación con
de los que participaron en este asesina- grandes escritores ha recibido, ni segura- la naturaleza, especie de relación telúrito, cuya vida transcurrió tranquilamente mente recibirá este año, un homenaje ca con la fuerza de las cosas; a una inagoen Granada en los años siguientes, y que semejante al de Federico García Lorca. tahlc 1•1wr¡:1a para transformar el munse jactaban de su intervención aquella El poeta de Fuentevaqueros sigue siendo do circun&lt;lantl' en palabra poética,
en sonido musical, en · color. "Y o he
ooche.
el símbolo de un sacrificio absurdo e
visto -escribió Vicente Aleixandre- en
inútil. "En la cifra redonda del medio
Han pasado cincuenta años de estos siglo -se afirmó en un editorial de la las noches más altas, de pronto asomado
111cesos. En el camino, han ido quedan- prensa española (Dinrio 16, 19 de agos- a unas barandas misteriosas, cuando la
do los recuerdos, la mayoría de !os to de 1986)- su tragedia personal en la luna correspondía con él y le plateaba
protagonistas, sus testimonios. La histo- guerra civil reverdece el recuerdo de su rostro; y he sentido que sus brazos se
ria empieza a ocupar el lugar de la vi- aquellos tres años que nunca debieron apoyaban en el aire, pero que sus pies se
vencia. Todo quedó atrás, el conflicto existir... La guerra acabó hasta con el hundían en el tiempo, en los siglos, en
la raíz remotísima de la tierra hispánica,
y la pasión ; pero la memoria permanece.
más civil de los poetas".
hasta
no sé dónde, en busca de esa sabiEl intento, manifestado poi: el Ayuntaduría
profunda
que llameaba en sus ojos,
miento de Granada al iniciar los actos
Toda historia literaria es por necesique
quemaba
en
sus labios, que encandel año del homenaje al poeta, de sepa- dad esquemática. De lo que fue la comdecía
su
ceño
de
inspirado. No, no era
iar su figura y su obra del signo de la
pleja urdimbre de una vida, recoge los un niño entonces. ¡Qué viejo, qué viebarbarie y el asesinato, no se logró. En rasgos esenciales y entrega sólo unas
~ madrugada del 19 de agosto de 1986, cuantas líneas . que alcanzan a dibujar jo, qu,: 'antiguo·, qu,i fabuloso y mítico!
el lugar del fusilamiento cerca de Víznar un perfil simplificado del hacedor de Que no parezca irreverencia:'sólo algún
recibió la visita de unas trescientas per- literatura. En unos casos, es poco lo que viejo 'cantaor' de flamenco, sólo alguna
sonas de diversa procedencia, que fue- se sacrifica cuando la obra del autor no vieja 'bailarina', hechos ya estatuas de
ron a rendir homenaje al poeta ·asesina- tiene referencia inmediata con su vida. piedra, podrían serles comparados. Sólo
do, precisamente en el lugar de su sacri- En otros, sin embargo, es la obra de tal una remota montaña sin edad, entregada
podría entonces
ficio. Ahí, en lo que fue la fosa común manera expresión vital de la existencia en un fondo nocturno,
hermanárseles ".1
de más de cuatro mil víctimas de aque- del escritor, que su carácter y peculiariloe días de represión, voces y guitarras dades requieren iluminarse con la luz
Este testimonio, exacto por ser poése dejaron ofr en un acto convocado ori- que St' desprende del conocimiento de
ginalmente por el Ayuntarrúento de Víz- esa vida. Federico García Lorca perte- tico, lo escribió Vicente Aleixandre el
nar Yque se convirtió en una manifesta- nece a estos últimos, y sqs te.xtos poéti- año de 1937, muy cercana todavía la
ción popular de homenaje hasta las pri- cos y dramáticos entregan más cabal- muerte de Lorca, y nos ofrece esa peculiar visión del poeta ligado por igual
llll'ras luces drl allia. Una cruz, formada
mente su secreto s1 se acercan a la
a
lo más alto y lo más profundo de la
~n las velas que iluminaron el lugar, fuerza y energía de las que brotaron.
existencia:
cielo y raíz, aire y tierra,
este acto singular su sentido y prorrústerio
y
claridad.
Más adelante dice
!l08ito. Nada impide pensar que en los
11106
Aleixandre:
"No
hay
quién pueda defipor venir se repetirá este tipo de
¿Cómo era García Lorca? Quienes
nirle".
En
efecto,
es
imposible atrapar
hoinenajes, porque la vida y la obra del lo conocieron y trataron coinciden en su
esa
fuerza
creadora,
esa
natural capaciPileta están inevitablemente unidas a su testimonio. Se trataba de un ser singu~erte. 1986 es no sólo el cincuentena- larmente dolado para la expresión y la dad para comunicarse con las variadas
'-&gt; de Lorca. También se cumple el de creación poéticas. Pero esto no logra formas de la creación y trasponer los
límites de la existencia en el hacer y.

~-ª

�convivir cot1.d.ianos.. Porque Gareía
. : , nLorde
. , esa maravillosa con1uncw
ca v1via
·1nor
vi or creativo y desenvo1tura, e~ ,e
.
g
o de los días. o hay quwn puemal pas
• ¡. s vo1·es
da definirlo ciertamente, puo a;
las palab;as de sus amigos y contemy , eo&amp; penniten asomarnos a algunos
~ran '
t
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de sus rasgos, rnovimit'nt_os, ges ~ y .
as1 algu nas
rores y han quedado
·
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1 ue se capturan u¡¡:-.izrnt'n·
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··Su recuerdo , trazar a f'Sta, dista11cia•
f tografía es •irnpos1·htc., Era un. n ·
s~ o f ' . .' una t'íll'rtrÍa ¡,11 ro11t11111a
lam¡iacro ,~11 0 ,
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, un resp
, .d .,.z una alegna,
, an or, un
~~;,:u;a• complda111,·11t1· ~ol,n·hum(~\
Su ersona era mágira y n~orena: y . ra1 s
pf 1· .d d,, El que as1 lo d1lmJa e
la e ic1 a .
(' . L rea
Pal I eruda con quien ,arr.ia o
&gt;
¡·o,
19'34 aquella famosa con ~erea izo en
u l, ,
Dan o
. 1 r ón sobre n.U en
.
renc1a a a IIl1
todos coinciE ta magia de la persona,
.
,
ds
reconocerI·a e·n Federil"O Garc1a
tm er. en ella radica la dificultad de
Lorca, y
h d . do su retrato
definirlo. Otros an eJa
. 1 d· d
,'.
revelar en él la persona i a
ÍlSICO, para
'
. Así I ui.s l{osamagnética del personaJel.
lo reribií,
1 !:&gt;U amigo dt' Crana&lt;a que
, .
es,
l"' d·,,, rt•fuaio en lo~ trag1ro,,
·u casa Y '
"
en s
d 1·¡( .•1-'rderiro rra una
días de agosto e , &gt;.
'I' ,
. . . un n 1crpo alPlado. t' n ,a
cabeza viva -y
' . m rrsionantt'.
a r aueza realmentt I p
,
u_n
, u rande la frente, de po( ,rande, m Y g
b. ,
muy anrha
ulos randes tam ,en,
•
m
g
'J'en
' I'a una pid terrunera,
cranealmente.
u
·
,
na
con
unos
ojo~
negros
m
'i
a m Pes ·
os
r ros a veces que reían poco, ~n .
os· u de ' poca risa.
. l no~" º J.os muv· vivo;;,
OJ OS
1· te despejada, amplísima. y
con una ren
·u r eraboca creo yo, sum1 a ,g
con una
·
.
Las mano!&gt;
mente en el labio !&gt;Upenor. . ·i1 F n un
de Federico eran una marav1 a. ,_ra h
. En primer lugar, Fedenco aproo·1g10.

con 'u' luck y con Brah_ms y conhOarill
mbtt
:\lilhaud . y l\lanuel Torres, eI o
de mayor cultura en la sangre que ~eco'd d.. o escuchando al propio F•
noc1 o. IJ ,
¡r. eatu•
Ita su Noc turno drl Genera L1e,.
, d·da frase: Torlo lo que bene •
p1en i
. d
y no t..d
e.
-,
··Trnía una ¡rran voz, un_a voz pod_e- m os ,negros tiene duen
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ura\"e muy bien tunbrada, sm verdad más grande ".
ro~a, lllU) "
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El duende no es ángel ni es m1181. tl
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lo rlr.srnhrr en corren las cortinas. I'•,11 España • no.
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El chiste sobrcla muerte y.
1 _e.
ra. . ,
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1owh-k Y nn rra¡!menlo _de Hac.aburrida
t.em plac1on s enc1osa
¡Eso tit· nc rli11"nd1•'. , )' t•,-,tuvo .

• 1a parte supebiaba con las manos. (,on
las
. d"'I cuerpo con la cabeza, con
nor ,
'
,
, 1 d n de
mano:,.. · · ' adema~. tema
, e b otodo
. : t 0~.10
11 lo que dec1a, so re· ,
hacer '"'r
cuando 1:ontaha como narrador...

loe españoles". Y concluye más adelante: "En el mundo, solamente México

identifican los secretos impulsos del
quehacer literario, la visión de las cosas,
&lt;'l pulso de !a existencia y la revelación
del-propio entorno en la continuidad ch•
las edades. De la lectura atenta de su
poesía se desprende, inevitablemente, la
imagen de un creador que se revela igual,
y siempre diferente, en la tendida curva
del tiempo de su existencia poética.

X X, y su oi)ra ocupa un indiscutible
lug-.ir en la literatura universa!. t\o obsEs sabido que el paso de Federico Gartante, suele afirmar&amp;' por algunos que
cía Lorca por Granada en el verano del
su obra es ahora importante por causa
d1·I :,,anifil'io pad1·cido por el poeta.
~ era para una breve temporada, por
que su proyecto era viajar a México donCuando mut'rt', (;arcía Lorca ti1•nr
de Margarita Xirgu ya se presentaba con
38 a~os de vida; es fácil preguntarse
alguna de sus obras. La muerte, sin emql'é hubiera pasado si Federico García
Lorca se hubiera mantenido vivo, aunbargo, impuso su presencia en el barranco de VÍznar.
que quizá la respuesta por genérica, poPoeta con los pies hundidos en la
co podría ofrecernos. Recordemos una
"raíz remo tísima de la tierra hispánica"
anr-cdota
de su vida : un día se marcha
Este duende está en el origen dP. la como dijo Aleixandre, y volcado de maa
\1.ílaga
) ahi visita, en compañía de
aeación lorquiana. No sólo en su poe- nera natural a la visión de esa pugna de
otros
amigos,
al poeta Salvador Rueda,
sía del Romancero gitano y el Poema
las fuerzas que confonnan y erigen la
figura
importante
del modernismo. Está
dt cante jondo, sino en toda su obra. Si
existencia, llegó sin esfuerzo a la mani- viejo y olvidado y después de la visita
lien estos poemas le dieron populari- festación de un teatro trágico y poétidici: García Lorca: "El poeta no debería
dad, García Lorca debió luchar contra
co, anclado en esa misma tierra. El teael estereotipo impuesto p·or el mismo
sobrevivir nunca a su poesía. ¿Qué tietro de Federico García Lorca, y particu- ne que hacer un poeta en este mundo
éxito, de un poeta de gitan,•rías, flalarmente esa trilogía confonnada por cuando ya ha agotado su palabra y namencos y mundo andaluz. EvidenteBodas de san¡;re, Yerma y La rasa d" di1· lo cs&lt;"ucha? Lo nwjor 4ue dl'bc hacer
mente, Lorca es mucho más que esto,
Bernarda Alba, alimentada en la realies morirse.',5 Extrañas palabras en boca
lit que ello signifique un menor valor
dad misma p_ero transfigurada por el
dt· García Lorca, si se rnnsidi-ran a la luz
para esa parte de su obra. Pero importa
efecto de la concepción poética que da
de su destino trágico. Sin embargo, en
seiialar, como lo ha hecho la crítica espaso a la grandeza trágica, ha recorrido
pecializada de los últimos decenios, que los escenarios de muchos países, vertido ellas expresó el poeta el viejo apotegma
el carácter esencialmente .español de la a distintas lenguas, y siempre, no obs- A rs longa, vita brevis; el creador, una
poesía de García Lorca, es precisamente
ve1. dada a! mundo su expresión, debe
tante tratarse &lt;le un teatro enraizado ·en
el que da la dimensión universal a su las peculiaridades y forma&amp; &lt;le vida de dejar paso a ésta y ausentarse definiti~ra. El Poeta en Nueva Yor'k, como revamente. La historia literaria nos ofrece
una región española, siempn• se produvelación del impacto que le pr~dujo ese ce el milagro de la identificación de es- muchos nombres de poetas y artistas
mundo enajenado y distinto del de su
de vida breve y arte longevo; baste citar
tos diversos públicos con esta poesía
~ito andaluz y español, mllrca un
a Lord Byron en las letras inglesas,
teatral de valor indudablementr uniRaymond Radiguet en las francesas o
hito en la producción lorq~iana y mues- versal.
Espronceda en las españolas. Entre notra, al mismo tiempo, el temple poético
sotros, recientemente, a J06é Carlos
de Glll'Cía Lorca enfrentado a esa disEl tiempo se r ncarga
sedimentar
Becerra. Pero paralelamente a estos
~t.e Y distanciada conc_epción de la
los frutos y productos &lt;l&lt;' una época. El
ida anglosajona. Hay sin duda una lí- simple transcurso &lt;le los años va colo- nombres, los hay también de aquéllos
que han traspuesto los años de la junea secreta que establece la unión e incando en su propio lug-.ir lo que los
ventud,
o aun los de madurez, y llegan
tegración de los diversos tiempos en que hombres prociucen y crean. Hoy, cercaa
la
senectud
con su obra poética a
~ ,a g,e&amp;tando la obra poética. Diferente no el fin del siglo, Federico García
cuestas. Es el caso de Ezra Pound, o
1111 duda la creación de los últimos años,
Lorca se ha convertido ya Pn una de
Robert Graves, y tantos otros que
• 1a inicial en los años juveniles, ambas
las principales figuras de la cultura oclllrdan esa íntima relación en la que se cidental de la primera mitad del siglo sería largo enum rrar. Pez-o la s1·nlrncia
dt· Lorca nos rt•rnilc· más bien a l'l¡OS

puede cogerse de la mano con mi país".

º"

�EL PUBLICO, EL ATENTADO A LA
MASCARA:: ' UN POEMA PARA ·SILBARLO'

José Javier Villarreal

'1

;

. "1'

·, c:"l"

'

poelas di' vida fulgurante, qu~- dejan_d_,·~Lordar su vida en la exprcs10n_ poet1ca
y en ella dejan grabado su perf~. Como
. o como Federico Gar\;ta
e·¡ m1sm,
. Lorca,
que de acuerdo a l~s t~ timomos perteneció a esa raza mtStenosa de los grandes creadores. 'o nos pre~nte~os entonces lo que hubiera ocumdo ! 1 Lorc_a
no es sacrificado a los 38 ano~. Demosle a la pregunta un pequ~ño gir? para .m t en tar una respuesta mas clarifica.
dora; es decir, pregunté~on~s s1 ,en ~1
momenlo dt' su m1wrll' ~1·dt'r1ro (,~n-1,a
Lorca había dil'ho ~ a lodo lo q lll_' l1•n 1a
qut' d1·cir. La m;put•sla t·s_- ~in n11'.guna
duda: no. El poeta granadmo halm !l~~ado apt·na~ a la l'Umbrt· dr ~~ m•al1v1dad, y t•~ rlaro qui' ,-u 111u_1·rt1• 111l~rrun;~
pió una obra 4ut' pudo ~t·r t'.&gt;dav,_a ma,
rica. Pt'ro no pod1·rnos d1•rir mas._ Lo
qm· ya no fui· pnmanPCt' v1•dado, lllt'S·
crulable.
La gent•ración 0t'l 27, se dict• t·s la
prinll'ra gran eonjunción dt• autor? y
poetas t•n España dt•spuí·s, d'.: lu~ siglos
d1: oro. P¡•ro pronto qu1•do d1sp¡•r~a. ' us
in tt':-,rranlcs habían narido al fma!tí'.ar el
siglo X IX o comt·nzar i·l adual. ~J nombre. como se sabe, provienr. ~e aquel
homenaje 4w· rn PSt' año ~1c1cro~1, al
gran pol'la co~dob&lt;-s, ~on Luis ?(' (,_o'.1gora t'll ocasion d,,l tr1ccnl1:nano dt su
muc;t1•. En 1936, al t•stallar la Gut'rra
Civil , todos se cnronlraban ~n plt&gt;na r_apacidad ert·adora ) el con flicto los d1spcn,ó hacia todos lo~ rurnb_os: Pedro
'alinas a Estados Unidos, Luis Crrnuda
a InglalPrra, Rafa1·l Albt'~ti ª Ro~~•
Emilio Prados ) Altolagu1m• a M1•x1co. En España pnmanecil'ron ~ámaso
Alonso, Virrnlt· AlrixandrP ) Gr rar?o
Dil'"º· t;em·ra&lt;'iÓn dt' longevos, en mnº1ln~ dP ellos S!' cumplió el dt'stino que
o

"Henma: ¡Oh infierno! ¡Elegir amor por
los ojos de otro!"
William Shakespeare, Sueño de una noche
de verono (Acto primero. Escena 1).

·Una noche -finales del otoño de 1930,
o principios de 19.in _ Federico leyó El
público a un grupo de amigos reunidos
en casa de los Morla .
'Ya vPrás qué obra. Atrevid ísima y
una técnica totalmente nueva. Es lo
· que he escrito
· para e1 teatro '"
me¡or
. 1

presionante finura y fresca belleza que
en esa puesta no logra gustar y tiene qt.1e
retirarse a los pocos días. AJ aíio siguiente, en 1921, publica su primer libro de
versos: Libro de poemas. Este breve
libro, que ya era por muchos esperado, a
diferencia de las dos obras anteriores, le
gana el aplauso de la crítica y lo presenta ante el mundo literario madrileño
como un "Poeta nuevo".

0011

-a firmó Careía Lorca d1•spu1:s d1' visitar al arwiano alvador Ru~·da_- t'S
l'I propio d1· los podas: monr J0vcn.
\p1·nas t·n 1984 y 198~ muriero~, oc' ·11 t·n
· y V1cenl1·
IU"t'llarios, Jorg•· ('ur
Al;ixandrt•. Vivt·n aún Dámaso Alonso,
Rafa,·1 Albnli ) G1•rardo Di,·g~. -~os
ant1,1·1·di1·ron .en la au encia d'.:fmrlrva
Pt·dro Salinas, Altolaguim:, ) CP~nuda.
Prro finalnwnl1•, d,· todos r llos 1~ un!ca figura lrági1·a i·s Ft•clcriro Garcr~
Lorca. \ t:I lo&lt;'Ó morir anlt•s dt• 1~ dcrlt., rlt. Lu
f111·rza
nar1on
~
· n· t'a&lt;lora, rn crrcunstarn·ias i11rvitabl1•me11le ligada;; para
sit•mpn· a e;;a lucha qui' dividi_ó_ a su
país t·n do,, handos ir~1·ro111:tliabl1:s.
Hoy, su¡.lt'ra&lt;lo aquPI ah1smo dt•
' paS·•o'n , F1,d1·rirn Carda Lorca
. , es sun.
bolo d1·l ~acrificio, pml. qup:as ~~~ p~t;za
tambit:n a snlo dt· la n·conc1hac10~,
pues s1. en su mut·rlt• arluÓ la violencra
,.
ci,•ga aliml'ntada pur la lucha po1ll1_r:ª•
.d
su obra fu1·ron la ex pn•s1.fon
SU VI a y
creadora de la poesía ) i·I arle. A d1 ere~cia d1· las luchas fratricidas y de la
anécdota dr la dt·strucción del ho~bre
por d hornbrt·, estas dos altas man'.f1•s.
d.1. la v,·da humana sobn:v1vcn
tac1om·s
y permanl't:en.

º?'°

NOTAS
l ''Federico", Epílogo a las Obras Cam~lt-

. tas de Federico García Lorca, Ed. Aguilar,
2a. Ed., Madrid, 1955, p. 1650.

2.Estos testimonios se publ 1.~~r~ n en el Su·
de
plemento especial del penod1co .4BC
Madrid, 17 de agosto de 198(f.

Para 1929 García Lorca era el poeta,
d dramaturgo y el personaje más popular, de mayor éxito, de la entonces joven
promoción de escritores que, tiempo
después, se les conocería como la Generación del 27, por el amor y la justa re11klrización que demostraron en el homenaje público de 1927, en el cual celebraron rl tercer centenario de la muerte
del gran poeta corodobés Luis de Gón,ira.

3. José Luis Cano "Federico García Lorc~;:
mi recuerdo", La poes(a de la Crnera::
del 27, Ed. Guadarrama, Madrid, 1970,p.
30.
4.0bras Completos, Agui·1ar, -?a · Ed• MadriiÍ.
1955,p.37.

5. José Luis Cano, /bid, pp. 29-30.

_Fa:::

• Conferencia presentada en la
Filosofía y Letras de la Unrve de 16,
Nuevo León, el día 29 de agoStO ,19en el homenaje dedicado al poeta
dino.

--

. En 1918, en Granada, publica una sene de prosas -impresiones de viaje-

qu, mucho tienen de la atmósfera y del
rn~terio de las leyendas del hasta hoy
rnenospreciado Gustavo Adolfo Bécquer.
F.sta serie de estampas que fueron acogidas sin pena ni gloria la~ tituló lmpresio~, '! paisajes. Primer libro que, un tanto ílojo, ya revelaba una geografía que
tría vital para la producción del poeta.
f.stando ya en Madrid, en la hoy fa.

-n~,

ntoaa e idealizada Residencia de E.stu-

bajo la dirección de Gregorio

ll.t1nez Sierra y con bailables de La
~lin_ita, en 1920 estrena su obra
"'4le/1e10 de la mariposa; texto de im-

En 1922 con motivo ele la Fiesta del
Cante jondo que organiza al lado de
don Manuel de Falla, empiPza a bosquejar y, presumiblemente, a escribir El
poema del cante jondo que publicará
hasta 1931.
Para 1924 termina de escribir Canciones, y comienza ese arma de doble filo
que para él fue el Romancero gitano.
En 1925 termina Mariana Pineda que
se estrenará dos años más tarde con la
actriz Margarita l(jrgu, a quien está dedicada y, posiblemente, para quien se
escribió.
La Revista de Occidente,.espacio fundamental para la difusión de la literatura
española y del pensamiento crítico de
aquellos años, le publica en 1926 la
Oda a Salvador Dalf; poema que se recogerá tiempo después en el volumen Poeta en Nueva York. AJ año siguiente da
lectura en Granada a su trabajo La imagen poética. de don luis de Góngora.
En 1928, de nuevo, la Revista de Occidente IP publicará, Esta vez se trata
del Romancero gitano.
De 1929 a 1930 el poela residirá en
Columbia University, ueva York don-

A Javier Treviño, María Eugenia L6pez
y Guillenno Chávez

de intentará estudiar inglés; después irá
a Cuba donde escribirá la primera versión de El público.
"Era evidente que en Norteamérica,
y sobre todo en Cuba, había recuperado
la confianza y el optimismo perdidos a
raíz del éxito que tuvo la publicación '
•
n2
dlR
e omancero gitano
.
"Criado: Señor.
Director: ?Oué?
Criado : Ahí está el público.
.
Que pase ,,.3
D1rector:
Este comienzo encierra el final de la
obra. lil público arranca en el momento
en que termina una obra, cuando los actores han "terminado" su repre,,entación y el público quiere pasar a saludar
al director. En esta pieza asistimos a un
teatro dentro del teatro a la infinita potencia. Shakespeare lo hace en Hamlet
y también en Sueño de una noche de
verano, esta última fundamental para la
obra de García Lorca. Pero El público
también es una dolorosa reflexión sobre
el quehacer teatral; esto nos recuerda
una estupenda. película de Bergman titulada Después del ensayo.
García Lorca, como José Juan Tablada, no put'de ser indiferente a la gran urbe, ueva York es la modernidad, el
siglo XX; Cuba es el recuerdo -el cuerpo- de una tradición vigorosa, es la F,¡¡..
paña del pasado y es la América que sorprende. Así, gracias a toda una tradición
y a un mundo moderno, García Lorca
empieza a vislumbrar una estética que le
permita reflejar una serie de problemas
y emociones que le bullen por el cuerpo: "Y tus zapatos estaban cocidos por
el sudor, pero sabíamoi, comprender que

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. ·o a,ios ,·-lo i·anil11,1. a
la pri111,·ra rrialura 'i, a q11,· 't·a SI' 11 (' lfl(
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I· vc·rdad d1· la, ,qJ11ll11ra, • ,, lwn,1,11iJ¡1·
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· ,..1111
, 1'º 1o tit · li! lilll'rla1I. ,\ 1.1·1 "hntt•11li!ílo por lo, hom m.
íor111a ,·11
vi•r;la;t\1ti111a ~i i·,.. qnt· ha~ ,1·rdad alµ;•,.111' ._ :-t· d1·,..morona. . F,.sl1· ¡wr.-Hllilf,
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- ,·n 1il 1'ª"11 ·. , . ...
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d, ,., n
r.id1ral
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1: J,'/ públic·o, d1· IIHllll'l'il tila:- a &gt;1_1 , l a'.
dt&gt; todo: dc·I dolor. d,· la am.ir~ura: 1 t .
•11 •
i·,·t a Hl1·a1 . nador dt· El público.
·1 dt' la alt-"ría' d,·1 amor. bit• h- rar1.1n1 1 ' 1l1·" i·arnada i·,¡10111·
1n.,.. 11:.z!,
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una a 1ri,-.1110 ~o,-lt'11ido ~ 1·11 a,-n11rn ,t·d. : '_1 1·1 a111or parn ~11
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··1•:l1•11a: (Al flombrl' .,.
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· po¡·,va11·1111• · llt•no I S&lt;
1 l ·1 ' total lilwrtad : t·11 i·I illltor no
.11 1111 lt•11&lt;1LtaJ1'
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El amor es esa furia desbordada, esa

fum.a que lo devasta todo. Elena, la
Hdena de Homero y la Elena de todos
pone en evidencia la relación homose11111 del Hombre 3 con el Director de
escena, y la pone en evidencia porque
es secreta, porqur se vive con culpa y
con miedo; porque el Hombre 3 se avergüenza de sí mismo y tiene que justifitant, porque compite con la mujer, portfUe no se acepta como homosexual, como hombre que es; sino que se denigra
y no pasa de ser, como el propio García
Lorca diría en su Oda a Walt Whitman,
•perras de sus tocadores ,,, 12

3:
."Hombre
'

¡Veremos quién puede

11115.

Elena: Yo y siempre yo. " 13

y celebradas por Ovidio 1•s, por lo genemi, de naturaleza 111ítica, lírico-rrligiosa; y en Gart'Ía Lorra rstas s1• dan por la
fuerza Of' la pasióu y del dcs!'o. También
lrndríamos que me11cionar las Soledades d1• Góngora. Aparlt', otra relación
qui' encontramos t·nlrc ,·stos dos portas
es que el aspt•cto popular de sus obras
t•s dt· forma y no dt' contenido. No ha)
un Góngora JJOpular ni otro que no lo .
sea, hay un solo Góngura qur escribe
romances y tarnbit;n cultiva la silva. En
García Lorca, si t'XCt'ptuamos algunos
poemas del Romancero gitano y La zapatera prodigiosa, no encontramos un
autor popular y menos, todavía menos,
populachero; lo que s{ encontramos es
un poeta qur habla desde sí mismo y
canta lo que le· e~ más próximo; el lector se· ic·ntt• enlorm·s parte de su
obra, protagonista; por lo Lanto se identifica con ella y la hace· suya.

En el cuadro segundo de El público,
titulado Ruina romana según transcripción y versión de Rafael Martínez adal,
"Figura d,· Cascabeles: ¿Si yo me
encontramos de golpe dos cosas; por un
~do, uno de los diálogos más intensos} convirti1•ra 1·n nubr?
de mayor entrega de la poesía amorosa,
Figura d1• Pámpanos: \ o nw convrrya que en este autor es, quizá, más justo
Wilar de poemas dramáticos que dt: tiría 1·11 ojo.
oLras teatrales propiamente dichas; y
Figura rfr Cascab1·l1·s: ¿Si yo me conpor el otro, unos personajes-figuras que
tienen más que ver, tan to en su forma virtiera ,·n cacu?
como en su expresión, con la cultura
Figura de: Pámpanos: Yo me converdááca que con el surreaJismo de André
tiría
en mosca.
Bitton. Estas metamorfosis, este melallorí&lt;&gt;searse lfrico tiene su raíz más eviFigura neCa1:walwll's: ¿Si) o me condente en la mitología grecolatina, habría
virti1·ra
en ma11zana'?
~ pen&amp;ar en Homero, pero quizá partir, en nuestro caso, de Ovidio y sus MeFigur.1 de Pám pa11os: Yo me conver~10r/osis, que también alcanzan a
tí
ría
t'n bPso.
..._capeare en su Romea y }ulieta.

Hay que tener en cuenta que el leitlloli, de las transformaciones cantadas

Figura de Cascab,·lrs: ¿Si yo me convirtiera rn pecho?

Figura de Pámpanos: Yo mt' convNtiría en sáhana blanca.

Figura de C,1scaheles: ¿Y si yo me
convirtiera rñ pe1. luna?
Figura de Pámp,anos: Yo me convertiría en cuchillo". 4
La muerte (el cuchillo) y lo fálico

(el pez luna) cierran, coronan este diá-

logo amoroso, lo acaban dolorosa y lajantemen t,•; porque lo nocturno es lo
negado, lo vergonzoso, lo que se vive, lo
que se padece en la esclavitud; y el amor
es luz , día que todo lo descubre, ruego
4ue Lodo lo quema. A continuación, la
Figura de Pámpanos nos habla del amor
homosexual, no d,~la rapiña del maricón
ni del veneno del puto, sino del amor, el
amor como libertad de elección, de vida;
de la relación homosex ual viril, la que se
lev.inta, la que no se oculta, la que cantó
Cernuda en sus Placeres prohibidos, la
que soñó Cavafis en algún puerto del
Mediterráneo; la altiva, la de los hombres, la de Aquiles y Patroclo: "Cuando
rondas el lecho y los objetos de la casa
te sigo, pero no te si~ a los sitios a donde tú, lleno de sagacidad, pretendes llevarme. Si tú te convirtieras en pez luna
yo te abriría con un cuchillo, porque
soy ur:i hombre, porque no soy nada
más que eso, un hombre, más hombre
que Adán y quiero que tú seas aún más
hombre que yo. Tan hombre que no haya ruido en las ramas cuando tú pases.
Pero tú no eres un hombre. Si yo no tuviera esta flauta le escaparías a la luna, a
la luna cubierta de pañolitos de encaje
. ,,1s m emy gotas de sangre de muJer.
bargo, el amor es complejo, imprcdeci-

s·

�ble. Las rrglas sociales lo muerden, lo
desgajan y, tambit:n, dcsgraciadamcnle
lo determinan. El homosexual se vr reducido, marginado: es el leproso, el
apestado. u amor se arrastrará t·n la
marginación y en la amargura, la moira
de la tragrdia parece ser su deslino: " l,q
Lienc porqu e nunca lo podrá tencr".1 6
Al iniciarse el cuadro tercero de El
público la acolaciún nos dice que habrá
un muro, una luz de luna y una "inmrnsa hoja vrrdr . .." En el Sueño de
una noche di' verano, en f'I acto primero , escena 11, vemos como Snug, Botlom ,
Flauta, Quincio y Starvt·ling ensayan La
muy lamentable comedia .Y muy cruel
muerte de Píramo y Tisbe. "La escrnografía, en las dos obras, será fundam(• ntalmente la misma. Con esto García Lorca intenta introducirnos a un mundo
mágico similar al evocado por Shakespcarc.

ter contra la máscara, contra r. a doble
moral qui' asl'sina al niiio y corrompr al
adolescente. jl'sucristo 1·l-&gt;tá f' n la vo'l. lastimosa d1·l dt· nudo riel cuadro quinto,
pero aquí, en El público, 1' ll estt• lr rritorio sin concesiones, se vr !'('(lucido a la
impotencia, a una puerta falsa y 1·s11'. ril.
Elena se conviertr en 1-lcw--, la nochl' y
la mu rrte serán los dctonadorrs dr la
tragedia, pero tamuién d(' la rrdención
de la verdad sobre la máscara. En medio
de esla arremetida t'I Estudiante 4 a firma: Romeo era un hombre de treinta
aiios ) Julieta 1111 muchacho d&lt;' r¡uint·t'.
La denuncia del público ha sido t•fi1;3z ·•.17 Pero el Estudian le :i afirma:
~ .. . no rnr qu€'da I iem po para pe11sar si
t'S hombrr o mujt'r o 11iño, sino para ver
que me gusla con un alegrísirno desco ". 18

El amor para García Lorca f'S ruptura , enfrentamiento, lihertad. En d deseo
no puede haber traba ni concesión alguLa homosexualidad sigue _latiendo na; el amor libera, pero tambirn condecon fuerza , pero se trata ele una homo- na. E.I enamorado siempre toma partido,
sexualidad de encuentro, de afirmación, se compromete con la pasió~. Por eso
parecida a la que detectamos rn la ya el Direc tor le confiesa lo siguiente al
Prestidigitador, quien en realidad es la
mencionado Oda a Walt Whitman.
muertr: "Para t'Xprcsar lo qui· pasa lodos
los días en todas las grandes ciudaEn este euadro tercero constatamos
des
y en los campos por medio de u11
que El Emperador es la personificación,
rjemplo
que, admitido por Lodos a ¡.wobvia por demás, del infame, de la arsar
de
su
originalidad, ocurrió sólo una
pía, del vampiro, drl poder drl orrl1·n
Vt%
Pude
.habPr d egido d Edipo o t'I
social ,) en él sí caben todas las pf' rvcrOtelo.
En
cambio, si hubiera levantado
sioncs posibles.
el telón con la verdad original , se
habrían manchado de sangre las butacas
Julirta, personaje clave en esta obra,
.
,, 19 La
se rebela contra su condición de amoro-· desde 1as primeras t·scenas .
sa doncella, para demandar su autoridad Vt'rdad es Lal que no St' put•dt· rt:sistir,
nadie soporta las pcqudías Lragt•dja de
dr elección sobre ella misma, para consu
vida diaria , no obstante, t:sta misma
quistar su ser mujer.
gente, ti público, se divierte con la~
E.I ¡,orla en rsta obra parecr arrcmc- grandes tragedias dt: los demás.

Con El público (:arcía Lorca se ponía a la vanguardia dr su época, propugnaba por un teatro crítico, comprometido con la vida y su tiempo: un teatro que no ocultara nada , un teatroq11t
abrieta pucrlas, total. Un teatro que no
fuera espejo del hombre, sino el hombre
mismo.
" o se han enterado de nada o ee
han asustado, y lo comprendo. La obra
rs mu y difícil) por el momento irreprtsrnlablc, Lienen razón. Pero dentro de
die'!. o veinte aiios será un exitazo; ya
lo verás".2

º

·'V oz:(Fuera.) eiior.
Voz: (Fuera.) Qué.
Voz: (Fuera.) El público.
Voz: (Fuera.) Que pasc".21

7.lbid., p. 41.

1.1'-m.
9.Shakespear_e, William. Hamlet, Penas por
•ar perdidas, L06 do, hidalgo, de Vero1111, Suello de una noche de verano y R .
.
"S
meo Y.Jul!eta.
epan cuantos. . ." númo
~1tonal Porrúa, S. A. México, 1977:
9

:¡

!O.García
. ,Lorca' Federico• El pu' bl'ICO y CO ·
MIO 11n título, pp. 41 . 43.

11./6id., p. 51.
12.García Lorca
. ~- Federico• Obra, compIeta,, Recopllac1on, cronología, bibliografía
notas ~o~ Arturo del Hoyo. Prólogo de
orge Guillen· Aguilar• S• A., de Edic1.ones
Bilbao, 1973, p. 531.
·

j

13.García
mttJº ·Lorca
, ' Federico · El pu'bl'ico
la 11n titulo, p. 51.
l4.Jbid., pp, 55, 57.

Telón lento

IS.lbid., pp, 57, 59.

16.16id., p. 71.
NOTAS:

17.16id., p. 139.
1. García Lorca, Federico. El público Ye,.
mPdio sin título. Introducción, transcrt
ción y versión depurada por R. MarlÍIII

Nada! y M. Laffranque. Biblioteca a-.
Editorial Seix Barral, S. A. BarceJoll.
1978, p. 22.

l8./6id., p. 141.
19 ,.,,

olvtll,,

p. 15 3.

!J.Aid., P. 22.
21./6id., p. 165

2./hidem.
3.lbid., p. 33.
4./bid. , p. 35.

5.García Lorca, Federico. Diuín dt1 T~
rit, Llanto por Ignacio Sánch,J 11,pi
y Sonetos. Edición, introducci?n !
Mario Hernández. Alianza Editorial
drid, 1981, p. 72.

no;

6.García Lorca, Federico. El púb/icO yf,
media sin título, p. 37.

y

CO-

�GARCIA LORCA EN SU ESPAÑA

Adolfo Sánchez Vázquez
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··una rli·,rarga romo d_t· 1·l~•rl_r1ca ~1m~
1ía. 1111 lwr hizo, una 1rn·s1Slthl1· al~~
fr ra rl1· ma¡,.ria para t'nvolvn ~ ~p11N011ar a ~IIS a11diton•s SI' d1·sprl'l1d1adr a
rnanrlo hablaba, recitaba o rf'prrsrnlaba Vt'IOt''S ocurrencias teatrales o cantaba ''.
Otro poda y am igo suyo. Luis Crr:
· · 1amb·,e'n acerca d,· a.
11uda. 1·,wn·1110
.. l II pol'o muri·11,·seo, Ja cara r1•donda
. •1
ob,rnra ,.,r11_1brada d(• lunares lac'.~ ~
al i,ado t•I lirillanlc prlo ":_gro .
otro rn mpañi·ro de su gener~c,100 ~p
p&lt;ll't", también dr la gen&lt;'rac1on .ª
· , Lorc,1
. , Vicente AleIXIIU&lt;•
pnlt-llt'l'to
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1·1•rno
como una codarit'SITI 11': .ra I
d1· la ¡,la, a, inoc1•nlr en su trem: n
· como un ar
, boI fur10so
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"ª mon·11a,
r naadir 11l1· t•11 su~ rlcsros, como un_se ,
. d •, ,·n Fedcrc10 se lit
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do para 1a l.b
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,.,obrt· todo al porl,·roso e~cantadorb aleµarlor cli- lri~lt-za~, h1•ch1cero dr 'd ·•
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año 4u,· da '.1~111 1m a. :,U ~ ,u, collpt
año Lorca vtaJa a· 1·vil la 101_1 · \fL...i,
· , .. Ra.la1·I l&gt;áutall'
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Jorgr (; uillén, Gn ar&lt;lo ~11·~';:, rnolllf
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tradll'1vna - i-s H

al gran poeta del .Siglo de Oro español,
Luis dr Góngora. El viaje está patrociaado por un lorero que también escribiá y que fue gran amigo de Lorca, Ignacio Sánchez Mejía, tornro que murió
lrá~camente en la arena y al que Lorca
dedicó después su gran elegía " Llanto
por la muerte de Ignacio Sánchez Mejía". Este viajr y los acontecimientos
que tuvieron lugar en Sevilla constituían
~ afirmación y la presentación pública
de lageneración poética del 27.

ción de la República -el 14 dt&gt; abil dr
d tratro la llegada de la luz de arriba,
1931- y la sublevación franquista -,·1
sicmpn• drl paraíso " (como sabrán uste18 de julio de 1936- Lorca desarrolla
d1·s, r n España se llama para íso a la gauna intensa actividad en diversos camlt·r ía, ,·s decir, a la srcción más popular
pos; organiza y dirige el teatro univerdel lratro): ",·n r uanlo los de arriha basitario ambulante "La Barraca", que rt'jen al patio &lt;le butacas todo estará recorre nu merosos pueblos dr España llesu,,lto; hay millones de hombres que no
vando a ellos lo mejor d,·J IPalro clásihan visto teatro ali í y cómo saben verlo
co rspaiiol: Crrvantes, Lopc, Cald erón.
cuando 11• ven". Y agrrg.i: "yo en este
1,a Barraca Uega a los rinconrs más aparmundo siemprr soy y seré partidario de
tados ) su público, como diría Lorca,
los poLrrs; yo siemprr srré partidario dr
es el público de los obreros, de la gente
los que no tir nen nada y hasta la transencilla de los pueblos, gentes que trabaOtro gran acontecimiento en la vida jan y estudian. A los señori tos y a los quilidad de la nada sr les niega".
y enla obra de Lorca fue su primer viaelegantes sin nada drntro no les gusta
je a América, a los Estados Unidos, en mucho ni nos importa a nosotros que no
Y así llegamos al año d1• la tragedia,
los primeros meses de 1929. Era la pri- les gustara esa actividad. Mientras está 1936, De estr año o del Lorca que vive
y mu,•re ese año me ocuparé un poco
mera ve'I. que Lorca salía de España y
al frente dr La Barraca no s,, frena su
entr.iha en relación con otro mu ndo,
más adrlan le: ahora hagamos un brPve
actividad creadora literaria, ni su activirrcorrido por la obra dr García Lorca.
pero ¡qué mundo!, el mundo deshumadad social, ni su Sl'd de vivir ) d1• hacf'r
En n·alidad se inicia con su libro dr poraizado del capitalismo t'n su más alta exnuevas y nuevas amistades. En 1933
111:,, de 1921 as{ titulado, Libro de poe)Wesión. El impacto que produjo el enestrena Bodas de sangre, que constitumas, en los qu,, Lorca da ya muestra de
cuentro de Lorca con ese mundo fue
ye su primer gran rxito como autor lt'asus ronstrucciones verbales inesperadas,
tremendo; Lorca no podía entender
tral. Vive inlensamrntr dando confrm1cfo la presencia df• un aliento popular y
aquella terrible d•:shumanización de la
cias, asislicndo a todo tipo d(• e prclácud,·
la audacia de sus imágrnes. Su seciudad de los rascacielos. Lo únic_o que
los ) sobre lodo escribe, y cultiva una
gundo
libro, t'SCrito en 1921 pero publi~ atrajo fue el ambiente de los negros intensa vida de relaciones.
cado
solamente
diez años después, es su
4e Harlem y su música. Como resultado
Poema
del
cante
jondo, en ,·1 que ya sr
de ese rncuen tro, escribe el libro de poeEn 1933 hace su segundo v1a1&lt;· a ,•ncut•ntra la Andaluc ía popular ) del
~ Poeta en Nueva York, que se publi- América, esta vez a Argentina, donde t'S
cante con los lemas dl'I amor y dt- la
co ya después de la muerte de Lorca,
acogido triunfalmente al rrprrSt'nlarst· muerlr, con su erotismo sutil y con el
tn 1940, y precisamente en México. En
su obra El rPtablillo de don Cristóbal act·nlu popular qur encontraremos de,s~ viaje Lorca conoce también La HaAllí inicia su amistad, una de sus más purs t' ll 1·1 Romancero gitano. ,. &lt;'11bana qut', a diferencia de Nueva York le
grandes amistades, con Pablo Nt'ruda y cucntran bellísimos versos como estos:
&amp;edujo desde el primer momento. Allí se
en una escala del viaje de rrgreso, en Sevilla es una torre llena de arqueros f ien~llt'ntra con rl gran intdertual y nvoRío de Janeiro, se encuentra de nuevo nos / Sevilla para herir, Córdoba para
~ IOnario Juan Marinello y el poda
con Alfonso Rryes a quien ya había morir...
Sicolás Guillén.
conocido en Madrid. Vuelto a España en
1934 asiste al estreno de Yerma, que los
Ciertamente, tenemos aquí ya un anDr rrgreso a España, Lorca vive el reaccionarios intentaron sabotear. En rl'~~ hiiltórico qur. significa la desa- lación con este estreno , pocos días an- ticipo del Romancero gitano. La creati~kln d,· la monarquía } la rl'staura- trs, Lorca hace unas declaraciones a un vidad po1:tica lorqu iana va n ecif'ndo
hasta brotar espléndidarnl'nl&lt;' en d Ro!11111 d,, la Rl'públi('a. En ,·sos r inco
p,~riodista refiriéndose a la situación del
aloa qur mrclian entre. la proclama- t1iatro en España y dice "yo espero para mancero gitano escrito rnlre los años
1924 y· 1927. En él, el pod a sr sitúa

�los hallazgos de la vanguardi_a pe~o sin
dl'jar nunl'a de vincularlos, sm dcJ~r de
pi~r t'I lerrrno popular 9ue se as1rnta
so.hrc lodo r n esa obra csplrndida. Dr
• • a \ U(' \ 'a ) 0ft,
1 ' donde permanece
su VlaJ('
.
cnlre losí1llimosmesrs de 1929 y pnme0 ha w la ¡Jrimavrra dr 1930' surge'
r ~
t
como habíamos dicho, esr olro l'b
J ro_ an
distinlo clrl Romancero gitano, libro
quP rl tituló P()('ta en Nueva York, que
rrsulta d,·1 i·ncut•ntro con e.e mundo,
con e;,a ciudad.

F:8 claro quP no ha) tal "~~ro dP la
rn erla ,. sino t•n la imaginac1on, en la
cr;·a&lt;'ión dt• Lorca ) ,,in nnuargo , t·l toro po,:Lico errad o por Lo re-ª sr &lt;la lam·
.
uién &lt;'ll &lt;"I purblo. l\lr locó _una vez o1r
a un cam¡wsino andaluz decir qu&lt;' cuando t'. I caminaba por rl campo sr &lt;•ncontró el&lt;- pronlo, irn·s pPradamt•nlP, con un
surtidor' con un chorro dP agua que brotaba de la tierra. ,\I ¡•:,..prrsar r~to_mr
dijo PI campr ·ino: " Y d e Pron to sal lo un,
loro de a,.,al1a" · ¿·Pu1•de haber una mt·la·
fora más lorquiana que la qui' Pncontra.' pop ular del cammos en PSla expre;,1on
d
pc·sino'! Tampoco l'Xistcn los :•toros r
. ,o no rxistrn lo,, ·toros de
all'lla ,, 10n
.
n•y~rta " ck Lorca, y sin embargo c_x,slÍan como creación dr este camp..smo.
Por est1• i;ontenido auténticamrnt&lt;' p~ular el Romancero sr rnfrrnla a la ~u.
P
'
lura deshumanizantr
y el'L'
• ,s&lt;lta' ~ ue c1rrla vanguardia rslétiea prcten ia nnpo1~rr
'rn aquellos Liempos Y qur Ort~ga ) Gasscl hah ía considerado en un libro que,
dc~lc entonces, sr hizo famoso, La ~eshumanización del arte, como propia o
caract(•ristica dd arte mo~crno. C1crl~mcntc l&gt;asla abrir cualquH'ra de las pari1~as ¡!(, los lihros dr po&lt;'mas _de Lorca
~ara cnlcndrr que (q no hace CH'rtamt·nte una po(•sía lradicional. Lorca asum1·

Es en esos años en los que Lorca esurva york es
cribe
su trilogía trágica compuesta p&lt;I
el pot'ta andaluz con esa vena popular,
Bodas de sangre, Yerma y La_ casa~
t'S rl poda d,· una Españ~ atrasada o
sub&lt;lt•;,am,llada -wmo de•c1mos h_o) - ) Bernarda Alba. En esas tragedias e8bl
.a :,U Vt..Z de• una dt· la,; rt·"ion1•:,
ma»
r,
Es aira_ presr.ntes los lemas del amor' de la"'
sadas má,; ~uh&lt;lc·~arrolladw, di' . pana presión Y la violencia; pero el gran-~
(com~ t•s o era \n&lt;laluda). Pues UH'l1, es lorquian·o es rl de la libertad ero~~
un porta dt· esa España y de esa Andalu- perseguida y suprimida por los p~JG'
cía el qul' llega a la ciudad su_prema d~l cios de la socirdad española dt' ,u liellcapitalismo, a la poderosa capital del ca- po, así como dr las vícli~nas dr ~""
sociales,
pitalismo mundial y su encuentro con pres1·,on, de rsas convrnc10MS
.
rila produce• en el poela (y ~~ lo qur se que son ante todo las muwes, aunque
cxprc·sa e·n t•l poema) 1·onfus1on, dolor y ellas, al interiorizar Y hacer. _s~yos
anll'llslia· se manilirsla clararncnlr tam- prejuicios, con~ribuye_n. tambie~ ªues, la
biS.1 un 'lono anlicapilali~ta aunque con su propio destmo trag1co. As, p L
opresión y la rcpres1·,on, por un lado
d y■
ci1·rla lona l.d
I ad pc~ .11ni ,;·ta • t'· d,· prrnde
.
.
.
otro
•
claramr nlt- d1· la lcl'lura del poc~a qut' librrtdd y la 1ust1c1a por . ' ,an...
sustancia
trágica
a
la
gran,
Lnlog1adot,
.
l
oder
omn1modo
a Lorra 1" repugna e p
de·I dinero. \hora bi1·n , ,;i hay un lugar mática de García Lorca. En estoslou•·
rn el mundo donde el dinero rs todo- no produce tanta poesía como enR -. dO de º"yort,
podrro o rs justanlcnlr &lt;'n "1/urva York, kriores, como en e1 perro
una t·iuclad ('11 la qur l'I cli1w1:o ,·s el rry cero gitano, de Poeta ~~ Nuevaeste¡¡.
al.,soluto; pero a la ve·z, una r1uclad t'll ~~ pl'rG hay dos obras poet1ca~ d~ •
timo periodo que por su cahda .:o•
qur s1• da la mist·ria espantosa provoca
er comparadas con las del per~ d ~
da por t'Se· podrr dl'I dinm, . qui' se ~r· con motivo
e
SánOII
·slra e·n los l&gt;arrio ne•oyorkmos y par- trrior: una es la escrita
gi
· nt •gro de Harmuerte de su amigo , el torero
ticularnwn tr "n 1·I hamo
,
le·m. Todo P8lo ,. ¡.wreilw e·n la po1•sia MeJ· ía rn la plaza: se trata de su 11..:,,.
· San
' chez •~J.•
.,..,
de· Lorca corno ri·sullado Ot' su t-nc·uc_n- Por la muerte de Ignacw
,
1
·
o
de
su.,..,
. ~í , ll1•oamos
elegía escrita e1 u tuno an
J
lro c·on e·s,· n:un do }, a.
o
. a la
:,ra,
el
año
trágico
de
1936.
Lorca
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último, dcrisivo en su vida pt'rsonal y
en su vida poética, que son los añoe de
la Rt'pública. Por lo q~e tora a su ohn,
esos años se• caraclrnzan, sobre todo,
porque la capacidad _crc~dora de Lora
SI' drsenvuelve en el aml.,1to lratral yen
él Lorca, como autor, se levanta como
una \ erdadera montaña frente a la _mediocridad del teatro español de su t~
po en el que solamente podemos rep
Ir~ como una excepción esa cumbrt
que representa Valle Inclán.

augusli¡¡rlo anlt' una rralidad so~ial agr'.:·
biva y violt'nla. Para ,·,pn·sar!as Lona
funde los halla1.go~ de la poe::,1a modt'r·
na con la tradición popular clr Andalucía. La, famo~as mrláforas de Lorc~,
que lanlo nos sorprenden. son rn rra_
d 1•·
dad mrtáfora,, populart'S aunque pu w. mi;,·
ran pan·cn
. alt•J·ada~ &lt;lr la ~uglancia popular. R1·cordan; a t~l&lt;' rr ·pe&lt;'_Lo,
aqurlla mrtáfora drl _Romancero g1ta110 cuando Lorca l'SCrl lw: F,/ toro de la
reyerta / sP sube por las paredes.

'4.:51, poda que IIPga a

ia:

LI•""

una profunda amistad por el torero y
quebrar por siempre y trágicamente.
amigo, que patrocinó el viaje a Sevilla
atribuirla en ocasiones a las víctimas,
para que aparecieran públicamente aquí
fue una práctica corriente durante toda
Lorca fue asesinado en la madrugapor primera vez casi la totaJidad de los
da del 19 de agosto de 1936, hace just«- la guerra civil y aún después. Un ejempoetas de la generación del 27. Sánchez
mente 50 años; las fuerzas polilicas y plo histórico de esto fue lo sucedido en
M~ía era un torero con cierta cultura,
sociales a las que se adjudicó tan horren- Guernica, la pequeña ciudad vasca, sant.on ciertas inquietudes intelectuales, aldo crimen eran las que, casi por el mis- tuario de libertades y tradiciones autogo poco frecuente en el gremio. El mismo tiempo, ya iniciada la guerra civil, nómicas de siglos y que fue arrasada
mo había escrito una obra de teatro que
en un acto en la Universidad lile Sala- completamente por la aviación nazi. Du&amp;e estrenó en Madrid y fue gran amigo
manca, habían gritado por la boca espu- rante largo tiempo los franquistas prode los grandes poetas de aquel tiempo,
meante de ungeneraJ franquista: " ¡mue- clamaron que fueron los rojos (osea, los
ysobre todo de Lorca y Alberti,
ra la inteligencia!" Así había gritado republicanos, en el lenguaje de ellos)
ese iracundo general para responder a los que habían bombardeado la ciudad.
Pero Lorca, a su vez, era no sólo amiuna de las más altas figuras del pensa- En el caso de García Lorca, todo sucego de este torero sino un apasionado de
miento esµañol, Miguel de Unamuno, dió conforme a la lógica implacable de
~ fiesta de los toros. Por eso dijo alguna
que había lanzado allí mismo al rostro la guerra que libró el franquismo contra
ftZ que el toreo es p{obablemente la ride los sublevados su famosa predicción el régimen legaJ establecido, la Repúbli,ieza poética y vital mayor de Espaca, y contra el pueblo español.
de "venceréis pero no convenceréis".
ila, increíblemente desaprovechada por
¿Cómo puede asombrarnos después de
escritores y artistas. Y agregaba que los
Pero para comprender mejor esa lóeso que un altísimo representante de la
loros son la fiesta más culta que hay en
gica,
es preciso que digamos aJgo de la
poesía española -y con la sustancia poel mundo; es el drama puro en el cual el
España
en que Lorca muere. La España
pula_r. que antes hemos subrayado- caespañol derrama sus mejores lágrimas
yera asesinado en Granada? En su Gra- en que Lorca va a encontrar tan terrible
Y sus mejores bilis, es el único sitio a
nada, como diría Machado, aquel ama- desenlace, la España de la guerra civil, se
donde se va con la seguridad de ver la
necer trágico en el que Lorca vería por va incubando sobre los comienzos del
llllerte rodeada de la 'más.deslumbradoaño 1936. Era una España q(!e no había
última vez la vega de su ciudad natal.
ra beUeza. Pues bien, con motivo de la
perdido su ímpetu revolucionario desde
muerte de este torero amigo suyo, esla insurrección de los mineros asturiaSe ha dicho y se ha repetido hasta la
tribe Lorca una de las elegías más gran- saciedad que fue un crimen absurdo, nos de 1934, que fue aplastada por las
des que se hayan escrito en la lengua inexplicable, tomando en cuenta que tropas deJ ejército en las que ya tenía
un mando importante el general Franco.
apallola en todos los tiempos.
Lorca nunca fue un político y que su actividad estaba consagrada fundamental- Después de la insurrección de los mineOtra obra poética de este período mente a actividades poéticas, teatrales ros asturianos, la bandera de lucha de la
que conviene considerar es menos cono- y musicales, que no tenían una relación izquierda fue la liberacióf! de 30,000
cida: Diván del Tamarit. En ella agrupa directa con la política de su tiempo. presos políticos; a consecuencia de esa
~ serie de poemas amorosos angus- Los franquistas, que durante largo tiem- insurrección y con esta bandera, se agru~ ' tal vez porque esos poemas eran po trataron de rehuir toda responsabili- paron todas las fuerzas de izquierda,
lllotivados por un amor oscuro, terrible, dad en el crimen, aJ final -a regañadien- se forjó el Frente Popular y se triunfó
deitusionado, que en aquella época di- tes- aceptaron que se ..trataba de un he- en las elecciones de diputados del 16
líciniente podía aceptar la sociedad es- cho lamentable que se había producido de febrero de 1936. Pero las fuerzas sofllola. Pero la calidad poética de los sin desearlo dios, corho un hecho pro- ciales derrotadas, la derecha tradicional
flOanas del Divdn del Tamarit es inne- pio nalural en una situación de guerra española, se prepararon de,5de ese mopl,fe Ycon esto llegamos a la España en
mento para burlar el triunfo electoral )
civil. Esta táctica, de cometer crímenes
,e la obra y la vida de Lorca se van a
derribar a la República, aunque sus ma.Y de rehuir la rebponsabilidad o incluso
c.n
nejos conspirativos fueron denunciados w

�conslanlemrnle al gobierno republicano , que s,· rnconlraba maniatado por
sus rscrúpulos legalistas. El gobierno no
se d1•cidió a tomar ninguna medida contra los con~piradorrs ) esto hizo que la
a~e:iividad dr la drrecha aumentara.
Cada día (me tocó vivir en Madrid esos
mrsrs), la lrnsión en la calle erá conslanlr ; lo~ atentados y la$ provocaciones
de la dcrrrha exasperaban cada vez más
a los militantes de la izquierda; con to·
do rilo, la situación se hacía cada vez
má::. inquietante, las agresiones se mul•
Liplicaban,) a ellas respondían decididamenlr las fuerzas de izquierda, ya que el
gobierno s,· mostraba tímido e indrciso
anlt• aquella amenaza creciente } grave
a la República. Era rlaro para tocios
que nos arcreábamo::. a una sublevación
armada: el 12 de julio de 1936 fur ase inado el joven tr nienle Castillo, de las
fuerzas de seguridad , llamadas guardias
de asalto, leales a la República. Castillo
era un oficial conocido por sus idras
democráticas. Ante la inactividad del
gobierno, el cuerpo dt· oficiales de Madrid exigió a éste que tomara pronto las
medidas adecuadas, medidas que no lomó. Al día siguiente, o sra estamos ya
en rl 13 de julio y a cuatro días de la
sublevación ; el día siguiente cayó asesinado Calvo Solelo, que era la figura
política más destacada y más impor. tanlt' dr las fuerzas de la derecha. Ya
e::.taba claro para todo el mundo que la
ublt&gt;vación drl ejército era inminente;
el gobit'rnO de la República, temeroso
y pusilánime, se rrsistía a creerlo y confiaba todavía en los jefes militarees que
habían jurado lealtad a la Constitución.
¿Qm: hacía Federico García Lorca en
mrdio dr aquel terrible torbrllino de
amt'nazas y actos violentos? Volvamos

un poco hacia atrás, a los pocos días an- fue en uno de esos banquetes dado tateriores al inicio del año trágico; volva- bién a Alberti (con otro motivo: que re,
mos exactamenlr a diciembre de 1935. gresaba de América Latina y de México1
Lorca se t•ncucntra en Barcelona disfru- donde yo conocí ocasionalmente a
tando de algo qur para él ya era común García Lorca. Ese año la tensión polítiy corriente: sus triunfos literarios. Se ca seguía creciendo ; cada atentado~
encontraba en Barcelona, dohde se ha- alentados eran el pan de cada día: UIO
bía presentado su ·obra Doña Rosita la de derecha, otro dt&gt; izquierda- la bacía
soltera o el lenguaje de las flores, con un subir más y más. Un homenaje al falle.
éxito clamoroso (como dato curioso, cido novelista Valle lnclán , dos dí■ ..
en una entrevista de prrnsa qut&gt; se le ha- tes de ·las elecciones del 16 de ftbrero,
ce por esos días, Lorca anuncia que va a adquiere una clara significación polítihacer pronto un vi¿,je a México con la ca. Lorca interviene en ese hQmenaje leactriz que había reprrsen lado siempre yendo dos poemas que Rubén Darío
sus obras, Margarita Xirgu; como sabe- había dedicado a Valle lnclán; Lera,
mos, r,ste viaje nunca lo realizó. De ha- sin embargo, en medio de aquella teeberlo realizado con la prontitud que sión poi ítica creciente no abandona•
anunciaba tal vez no habría tenido actividad literaria. Pronuncia una confeLorca el terriblt&gt; fin que le esperaba en rencia sobre el Romancero gitano el 7
de marzo en San Sebastián y el 10 de
agosto del año siguiente).
marzo firma, con otros escritores y,,.
Pero volvamos a la pregunta: ¿qµé tistas, una presentación de la expoihace Lorca en tsa España caldeada, ca- ción Picasso en Madrid. Para aquellot
si hirviente, de 1936? El 6 de enero días, el lo. de abril -seguimos en d
muere uno de los escritores españoles año trágico de 1936- , firma Lorca •
que más admiraba García Lorca, don manifiesto pidiendo la libertad del p
Ramón del VaUe Inclán, asociado por revolucionario y dirigente comunila
su famosa novela Tirano Banderas con brasileño Luis Carlos Prestes.
su estancia hacía ya años en ~1éxico. El
9 de febrero se reúne Lorca con un grupo de escritores para celebrar el regreso
de la Unión oviélica del poeta Rafael
Alberti, tan amigo suyo ) compañero
de generación. Lorca firma la convocatoria al acto, que aparece en la prensa
junto con los nombres de Antonio Machado, Leóll" Felipe, Luis Buñuel y
otros, y Lorca t'S el que se -encarga de
ofrecer en eSí' acto el homenaje. En ese
mismo acto se lee, con motivo de la::.
próximas eleccio nes, un manifiesto de
los escritores españoles contra el fascismo y de apoyo al Frente Popular que,
por supuesto, firma también Lorca. Y

Vemos, pues, que Lorca, aUDqlC
no es miembro de ningún partido político, permanece atento a lo que oclllff,
no sólo dentro sino también fuera de•
país y, pocos d fas después, o sea en 11t
primeros días de abril del 36, dice 1.4a
a un periodista del diario La voz ,¡,JI,.
drid, "la poesía es algo que nada parll
calles" y agrega: "el día que el ~
desaparezca va a producirse en el
la explosión espiritual más grande f'
jamás conoció la humanidad" y de_~
vo anuncia que va a ir a México GIIP'
actriz Margarita Xirgu a estreobras y -eosa interesante- a dar f//1

conferf'ncia obrt&gt; Qut'vedo• O O1VI.de~~fería a La casa de Bernarda Alba) rf'qu,c·. _Quevt•do fu e en su época la
le1wr noticia al"una
d1· re
~· dt·rrco
. (:yo
.,
\ISlo para t•l mt•:, d1· octubri&gt;.
p
fflW'nac·1on dt' la ~esistencia a los poper,onalm1•nlt• 'u¡.
s H. a 1"º 1'S1' llll:-1110
.
m· ,
~o.~os, a los reyes y aristócratas d1• su
di', ª"º
l o 1•11 \J'I
., t·ra la ,·apita!
f'
.,
'
a
aga
qu,•
Como sabemos,)ª nunca vnía ,.¡ es~~pe&gt;· Po~ ello ~ice. Lorca al pniodis- treno d1· su última obra L
mas cer~~n~ al frrnlt· dr Cranada, cuando
. orca f'S con~- t".ºs m1!H'1anos IIH' lransmilit•ron, más
ra. hablare en Mexico de Qut'vedo por- cie t, 1
. n t &lt;&lt;' Lodo lo graw qu,• t·~Lá ocuque Qut•vedo t•:, España". O St'a' para
J_11 n a lllulo d1• rumor. la 1t-rrihl1• nolim endo a su alrrdrdor ) por ,.11o aan•aa
,.,a &lt;¡111• todo
· ,amo,
,
~ , t'n un momento en qut&gt; sr acerca
. "' no, n·,,~t
a arqilar
(t.Stá en _acecho) un duelo mortal entre co~ un suspiro, Sf'gún cu,·nla su :111i:,; ~, qur nadw, duran!,• algún ti,·r11¡H&gt; q11t•·
t·hileno
t·n :,u diario·
"'
las dos Espafias
~ mqu1s1to. . ..
t d
. .. '·Lo ma. 1o ,~~ t¡u,·
ria 1·n·t·r
,
ria)
,
' de la Es pana
.
. llo,. ., a. ,a. 1w1110, q111· h·tl,·rieo
o o rr,,ulta 11111) 1n1·11·rto con t•~la vida t1·1111rndo
' retrograda y Ja Esp¡¡ña 4u
.
¡wr ~u , id·i'• ,1
, , r1.¡·U~IO
. , 1•11 (',ra-•
ler librr
, '
t· 4 u1t•rr
que
, llevamos t•n E paña , ·sol,r,. un vo 1. nada, t'll t·a,-a d,·1 pol'la 1 111· R 1
.
.
Lorca
esta
con
la
S&lt;'
g
,und·
,
I
~ . !'osa r~
dtti
I L'a, es can Pn ebullición p&lt;· rpt'lua ·, F
r con a e,:;paña de Quevedo.
wrruano i·ra u11 dt·"L,U
· ..a&lt;1O fa1·111-,
cicrlamt'ntt' F .
. ,:,o era &lt;U)O
·
• .
' pañ~ al 1·omenza1 1,J g1sla l'll ··~a ciudad d(' e ra11ada.
mes el !' Jnl,o.
t·
l I L
'ro,
Sigue rlt•vándo &lt;' la trnsión poi íti~
dº" &lt;&gt;&lt; o,. orca fu,· d t·l,, uu· 1o y a ¡11·,ar
i· los esf ucrzo:, d,· Lui:. Ho,al1•
;• ~~o Lorca no se deja arrastrar por
' ,, el(' , 11
El l5. García Lor&lt;:a liace una nuc·- 1
·
11·rr11a110 ~- ~t·l gran t·ompo,i tor \lamwl
• panico. •V prosial'
"' '.,como Sl&lt;'m¡,rr,
su
mlen~ vid~ de relacwn con e crilores y va let'lur~ dr La casa de Bernarda A Iba ,_
1_1· ..Fall~ (~ll'JC~ am!go "" F,·dt·rirn d,·,,li·
t·n -d\1adnd
IIU
a ,,"Sle, O aqu1·
.
J otro acto.
1 1'3 anle_ un grupo dr amigo:.. ta,,, la lllla11na) ' fu,· 1·u "'·¡.J
~- a&amp;tslencia
1
auo a1 a111aiwDt'S (' ('
d'• JU
· 1· rn qu" apan·t·ió
.ie eh' rn
C1·r dt'I l 9 d,· ª/!&lt;&gt;,Lo.
. esos d,ias de fines dt· abril
muerto "I dirig,·nt1· di' la dm·cha Calffl un rt't'1tal d )
Andte a canlanlt' nt·¡;ra i\1ary
~~elo, lodo el mundo p,.¡,,-ra la oub. Lo wmo:- lam• rson que lt'- fase,· na.
r,.' llo~ ,~h,·mo,, la111hi,:11 qu,· au114111·
hilieen el 24 d,· JUn10
· · en un Lauqut'lt· (fUl' 1t•vacion
• rlt' un momento a o tro . ' '.10 d('
.. dt'len,do &lt;',laudo au,f' nlf'~ de la t·aos a~•~Lt-nfrs a psa l1•t·tura d,. /,a casa
ya neu una clar_a significación política d,e Bernarda rl Iba• ·1
. ) 'ª los lwrmano,, Ro,-aJ,.,, Lodo íu,· ,·I
_
, ' pol'la, a111wo
po ql e rl motivo t·s apoyar al Fn•nlt&gt; .
tl1· una fr(a ~ ralt-tdada df'rito111pa_rlt'ro d,· la g,·,wrat'iÚn d,· F1~1·ri- ,~r,oduclo
1on d,· la
1 lranqui,ta,
.
l\os_ ~amos acercaJ1do pues a ro, Da.maso \11 . 1 1 . 1
. " aulorrc· 1ar,.,
J0
.
. •
&gt;nso, 1a , t·JaC O uu ll':,- qu,· t·\ ulwa . t
'
.1_ laet a:, lrag,cas del 18 de julio
día l1mon10
rt"
a
11111,·rlt•
1
1ara
111111·1
dt' •t'Sél rf'Uni1í11 • ¡:f ·d t'ílf..o :,(' al, u1·J
., sublevac·'
·
'º"
1011 • Y 19 de ª"OSlo ' dí·
1
1 "' , ua 1· nw,¡,linhl,,
' . ¡:111'' f ·01110
~lUt•slra
~
a 11npaci1·nlf' por salir para
rsu murrtt'.
"
' a
( t'CJalllOS
,r,mada; lal v1•1, pi1•11:-,¡¡ qu,· allá ,·nlrr cii,n
d, I· al , ('Olllin1zo
. . · , ""ª 11ian1·rt·sta1ogwa u11¡,,larahl,· d,·1 fa:.ri,1
.
a
SU}O:,, rorn•rá nwnos P"l·,gro q' u
Fr.derico Garc1a
· , L
· ,ort·a ofr!'c(' la pri- lo:,
. •
\1· d .
, . .
.
" i•n mo, en v1r:ucl d,· la t' ua· I ,,,. 1·0111t'l11·ron
.
~
rtd . '\I d,a , 1gu1t'lll1·. o M'a d l .J. dt·
llera
l,•,tura
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•
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d.
1 Su rag(' ta l1•atral úl.:..._
c_rimcncs ) t-rím,·n",, a \1•1·,·, &gt;or ,·1
"""' que !,o&lt;'rr·b·10,
, y que ,:¡ no Vt'rá' ya JU
M· 'º·, com,· . con otro ami"O
., , Rar.ia,•1 s11~•-p.~t• h,·cho d,· . halwr volado ~-n la,
~
6-, •ntada, La casa de Bernarda Al- . arl lllt'Z, qu~•·n lo v,· prrocupado por elt¡ &lt;cw,w, por
: , .1111 .
, la 1z411i1·rd a· o, ma,
~qiw 'a a &lt;'ompl!'Lar a í la~ dos "ª 1~ l~·nsa_ al111~sfrra política qur imp,·ra p i·mt·nlt· au11 , por ..t l11•d10 el,· l'"n,ar
t n Espana, ,. rntrnla ,·onvrncrrle dr qut'
, . Bodas de
'
por rn1·11 ta propra.
· l,on·a c,111111 11
lllrBrenada..~
, y t·on rn~rrnr t"(llo,
- 11
,
1·1110,
~"
, qut'dt• t·n Madrid, porquP allí rslaría
IIÍnt- 1· erma. 1oco antes d,, qu,· t,·rsr11a a, o, "º &lt;·ra 1111 fl&lt;1 l1't·u.o.. 1·11·rla.
mas
s,·guro
qut•
,·n
Granada.
Prro
no
11·
... r . mr· d,, J·u 1,·10, Lorca d.1cr a ~u
m1:n lt· nun&lt;"a la poi Ílic:a ornpú una parC_arlo:, Morla , un diplomáti('o chi- co~vf'~Wt· ) a4Ut·lla mis111a noch,·, el 16 le im¡,ort,11111'
t·n ,u vida ' p.f ro, t .01110 h1'·
•
d,: JLil_10,. sal,· ~'t·d,·rico ¡,ara Granada. Al
1011!!0 ~u
, h
lt
". . yo, s1•gun act' constar ésmo~ v1, to, i•n ,11, ,·,pn•:,iorw, ¡.,úliliea,
llíaa'11 su diario , qut· ·ira, dt•nlro d!' bn•v,•s ~1a s1guu~nlc, r l ejército sr sublrva en -:-) como sr d,·,,pn·nd1· d1· ~u o hra fu ..
1
arruec_o. y rl 18 rn la p,·n Ínsula. La s1rmprr un hombn· s,·n ihl1• al -u rr· .
llya suA Granad
, . ª ) agn•ga 4ur quizás
lo j .
"
lllllt'll·
guc~ra civil ha comcn:1.ado.
~da~ mmca ) vurlva enseguida, si
11 e r
1_rn1·bl?. \o podía ,·onc·1·bir por
empo, al rstrt'no d,· su obra (SI'
e ~ e. a,~lamlt'nlo, t i lwrnwti~mo rl
Dt&gt;sd1· r::.t&gt; mo111en t o ,no se vudvc a
alrJamwnto dt• t·w put·blo, Ct·rrar ',,us
lllOI

I' :

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tº

1.t~ ~-

111- ,.J1

t

�EL TEMA DEL HONOR Y LA VIRGINIDAD
EN LA CAS,4 DE BERNARDA ALBA
,,

María Guadalupe Martínez
El trma de la virginidad &lt;'n La casa de
Btrnarda Alba di' Fed&lt;'rico García Lora. rs la problemática sociológica que
runo~ a tratar. Esta obra fue estrenada
~ tumamrnt,·, c•n 1945, en el Teatro
~venida, en Bu1·nos Aires.1 En un "drama d(· mujeres en los pueblos de Espa-

De acuerdo a los princ1p10s retóricos
Veamos sus raRgos psicológi&lt;'os. 4nclásicos, la oLra teatral dehe cumplir
gustias,
la prometida de Pepr el Romacon las tres unidade,,, mas en esta trano,
es
una
mujer ma}or, con intrrr~ en
g&lt;·&lt;lia no se cumplPn ya que se rompe
casarse, } como toda novia, entusiasmacon la l nidad de tiempo. \, camos: El
da por su futuro matrimonio. lfagdalelugar es uno : La rasa c)p Bernarda Alba
na es una joven ro n srntido ('OmÚn coy sus alrededores. rn un pueblo de Esña''.
mo lo captamos 1·n diver,,,os lugar{':, d(•
paiia. El tiempo en qur la acción transla obra. A melia es una j01 f'n que no soEl argumento es el siguiente : BPrnar- curre es de trece días, aproximaclamrn- bresale, i·s un 1u·rsonaj1• gris. l1artir10 es
te. Y en cuanto a la occión tenemos una
da Alba. mujrr de la clase media espauna r hi &lt;'a oparada, angustiada por los
doLle
acción: l na principal en torno a
ñola, puehlerina, dr 60 años, es madre
rt'cw•.rdos dt' su pasarlo, pw•~ había tPh inco hijas: Angustias - hija dt&gt; su pri- Bernarda Alba )' otra subordinada en nido un prrtrndiente, EnriquP Humanas,
torno a Adela.
lllfr rsposo-, \1agdalena, Amclia, \fartial que no lt· corn•~¡,ondió } ~,llo Ir qurrio) Adela hijas de su segundo Pspoda la ilusión.
~-: les impone su voluntad fhrea f'n su Psicología de personajes
hogar al tratar de "ern•:,rnstrarlab'' ) a
Adela es, 0(' Pnlre los prr,.onajes fr.
qu~ cuando empieza la arción dP la ti personaje principal t'S Bernarda Alba, mrnino" R(TUmlarios, el má, sobm,aoora, acaba de morir su segundo ('SPO· en torno a la cual gira la acci&lt;&gt;n princi- liente, pues en torno a dla gira la ac'°· Don An tonio i\laría Benavides y sur- pal. B,·rnarda es una mujer tirana, ab- ción subordinarla ru, a tPmática r~ PI
r rntonces la rebeldía de sus hijas· casa- sorbente, impositiva con sus hijas, a amor qu" ,(' n·sw·h ~- rn trag(•dia, ~ a
t-ras: el an~ia d(• vivir y de amar, la~ c¡uiene., mantiene con una rigidez rstre- 4ue al final o(' ~uirida, "ahorcándose''.
i111idias r intriga~: el celo ) d 1•11amora- cha, a tal grado que motiva a Adela a 1·n- He aquí la noluriún p,ir-ológica dt' f'snúFnto di· trrs dr rilas -Angustia,-, \lar- ln•garse a Pepe t'I Romano, acción su- 11• p('Nmaj(•: l'll i·I primrr arto, Ad('la
tiriu y AdPla- df' Pepe .. J Romano, jo- bordinada.
apan·n· ~ a (·omo un llf'r,onajt&gt; rPhrld(',
lPn dr 2.3 años.
¡,w•,; vislt• di· t•nde ,·n lugar di' rn·gro }
Como Bernarda qul'da viuda de MI :it·· s.ilc a pa:,carsr. El t'Pf&lt;ÍP e·~ PI l'Ímbolo
P,·p(• el Romano es t'I "prometido gundo i·sposo, lJ011 A11tonio \1ar ía B(•· d(• vi rla, dr amor, d1· juventud. Como es
of1tiar' dr Angustias, de 39 años, ri- navidc,., al morir rslt' la rasa PSlaría de la más jown ) más lwrmosa dr las hijas
ta hrrPd1•ra d1· su padre, mas lambirn
luto, rgún sus dispo5icionr"', pues todas d1· Bmiarda -tien1• V(•intr año,,,- PS la
~ rnamoran de rl \lar tirio y Adt'la, ha- las ruujen·s - madres e hijas- vestirían rnujrr más apropiada para PPpe el Rot1t-ndo
triánuulos amorosos ton Anuus.
o
dP rn·gro durante "ocho años". De aquí mano, ~egún \fagdalena.
ha; i su amado. Luego, en el desarrollo
la rebrld ía dr las jóvenes, lo que ocasiot ~ acción, Adela Sl' le e11lrega a PqJe na luego la tragedia.
En el sil{uiente acto, Adrla tambiPn
~ Romano y al final se suicida, ahorse nos prcsrnta como una rhica rrhrldi·
ra~, 1unque Bernarda, su madre, Personajes secundarios.
~ a qui· dice que como rs durña dP su
r;ia dr ocultar la verdad para resguarcurrpo ptwde harer dr rl lo q1w quirra.
dar ~I 1.ionor de su familia al proclamar
Veamo:- el siguiente diálogo entrP ,1 drSon pPrsonajes srcundarios las cinco hi'la l'lrginidad" de Adela,) (•xclamar, al jas d(• Bnnarda Alba , Angustias, \1agda- la, \lartirio, la Criada } la Poncia.
'-al di'! drama: "ha rnunlo virgt'n . lena, Amrlia, Martirio y Adela. Pepe el
éMt habris oído? ¡Sil!'ncio, silrnC"io he Romano - personaje nombrado-, la
i:1-i! ¡Silencio! "2.
madre de Bernarda, la Poncia , sirvirnta
con 1nud1os años di• servicio en esa casa,
"Adela (fuerte)
l.a"lla de las tres unidades
y otra e, iada.
'Déjame ya' 'Durmiendo o velando
~

'dos a e'I• L
senü'ra un hombre sensible,
.
sihlr como hombn: y sensible c.omo
• 1a ba, romo vimos
pot:la; por e11 o vmcu
.,
('n una d1iclaració11 SU)'a, la i·xplo~dwdn
, ..
, alt·a qu.1 la humam
a
('Sp1r1t11al
mas
•• ,
drl
U&lt;'dt• conocrr a la desapar1~1~~
hambrt', es decir a la desapar1c1~n de
las condiciont'S socialrs que har1•n impo01

· · 1. Al honrar
sible esa explosión espmtua
h . ( ha) que m:onocrr todo lo que
.º)' ·r·y cst&lt;· ciclo en honor o a la me·
s1gm 1ca
,
d la
moria dr Frdrrico Garc1a Lorca, r
Facultad dr Filosofía )' Letras df' t·s~~
Univ1·rsidad), al honrar hoy la ~rm~na
dt' Frdi•rico García Lorca 50 anos es:
pués de su trágica mue rte, estamos hon

artr.
rando con e11 o ª1 pensam iento,, alLoit'i
.
quena
h·-'Por cuy :s venas, com0
, pura de los ()IIIU'~
corre la sangre mas
)' de los pm•blos.
Facultad de Filosofía Y Letra1, ~
21 de agoito

�110 tirnes por qur mrlcrlr rn lo
mío' ·Yo hago con mi cuerpo lo que
me paree,•
~larlirio

dt· quien yo quiera.
La Ponria (con intención } en vo1.
baja)
De Pepe el Romano. ¡,\o es eso?
Adela (solm·co~ida)

-~ólo r interés por ti'
Adela
Interés o inquisición. ¿i'.o estálJais
COtiicndo?
l'ur :-eguir. ¡Quisi,•ra sn invisilJlr ,
pasar por las hahitacionrs sin qu&lt;· mr
rm-guntárais dónde voy!
Criada (,1ntra)
B,·rnarda os llama. Está t'I hornhrt· dt•
los cn&lt;'ajt•s. ( alrn) ( '\I :,alir i\1artirio
mira fijamrnt,· a i\drla)

La Pon!'ia
i()u,· ,·s lu ht'rmana y ad,·má~ la que
má:, lr qui,·n•!

,.
'

co

L~

Mr sigiw a todos lados. ¡\_ v,·c&lt;'S St'
a~oma a mi cuarto para vrr si dtwrmo. \/o nu· drja n·~pirar. Y biemprr.
"iqu,: lástima d!' t'ara!, iCJ11r lá~tima d,· cuerpo, qu,· no vaya a s1·r &lt;le
nad it· !" iY t·so no! Mi eut'rpo será

Asimismo no~ mur:,tra la ohra La
casa
. (', ar, Lde Bernarda Alba dt' Lr' cd1•riro
cra_ orca, la lradici&lt;Ín rnltural de la Es~:~~ de ayer ) d&lt;· hoy ,·on su univrr&amp;1li-

Otra criada es sólo personajt&gt; ambie.
tal así como "Paca la Roccta ", "mujer
mala", única mujer dr este tipo en d
purblo, pnsonaje aludido .

Monterrey, N.L., 28 de Mayo de 1986.

¿Qur dices?

III, Conclusión

NOTAS

La Poncia
Lo que digo, A&lt;lc•la.

Calla ".3

En el tercer acto al final de la obra,
Adela se ahorca. Así dice Bernarda:
"'Desco l~arla ' '\li hija ha muerto virgrn ,,~.

Adda
i o me min~is má ! i quim•~ lt· darí· mis ojos qur tiOn frebCO:, } mi~ p;:;palda!\ para qw· lt• compon¡.(a ' la
joroha qut· ti!'n!':,,, pPro vw·lvl' la ral)('za t'Uando ) o pa~o. (S,· va \1arlirio).

de Bernarda es la voz dr la conciencia,
cu ya posición crítica la podrmos ca¡u
en los diálogos eon las hijas de Bernarda.

Pepe el Romano PS sólo un personajt· nombrado , CU) o rt'lralo lo lr ncmos
a tra,í• dt' \1agdalrna. Veamos:
" Magdalt·na:
" Pt•pt· ,.¡ Romano ti,·nt• v1·111t1cmco
aiirn, ) 1·s "I mejor ti¡io de todos estos
contornos. Lo natural s1·ría que le
prt'lt·ndirra a ti, Anwlia, o a nu1•5tra
Adl'la, que tierw v1·inl1• años, pt·ro no
qut' vcn¡i:a a bu:,car lo más o,ruro d1·
!'Sla casa, a una m11jrr qui·, r omo su
padrr, habla con las narices".

La ,\ladre de Bernarda, \laría Josefa ,
¡wn;onaje serundario tarnbirn, r~ una
virjt·cila loca, pues a su Pdad oclwnta
año - lambit" n quirn· rasar::ir.
La Poncia, sirvienta rle murhos años

Corno conclusión o crÍlica pmonal litmos considerado la temática dt'l "oonor' ' y de "la virignidad" en La c1111
de Bernarda A Iba, como una problemátJ.
ca social en la rpoca d1· Frdl'rico Gat■
Lorca, en España - primrr tl'rcio .i
siglo XX-, put:ti nos presrnta unasiht
ción absurda de la mujer tiOltm,Adda.
que se entrega al hombre amado, Pq,t
el Romano, ) , consrcuenlrrnrnte la critica social dt·l entorno pUt•blrrino abt
vés de La Poncia, criada Je la familia,•
muchos año , personaje que repmtlll
la rigidez de costumbres dd conldll
social español , así como la actitud 4e
Bernarda, la madrr di' Adela, que desil
a toda costa subsanar el prror de 511 k;,
señalando a la sociedad en qm· vive"
su hija ·' ha muerto virgen., a fin de!llvaguardar '·d honor" d1· la

fa.-

La crítica so,·ial va dirirrida, asiniiillt
a la mala i·ducación dr la~ hijas ras por la falta dr li bertad di'~--,
en esa época y rn ,•se Iugar -Espallt"
para la s,•lpcción amorosa, \ a ese 1111
excesivo, " ene1auslram1.enlo·,. que&amp;t
,
h.. . " --i... aill
narda quena para sus
11
dt&gt; lulo riguroso" por la murrte
s&lt;'gundo ,•spo o.

•Jª•• ocuv•

. Otra crítica ocial también se

l.Zu!et~ Emilia de: Cinco poetas españolPs.
E~1tonal Gredos, Madrid, 2a. ed. 1981
pag. 202 y sigs.
2. Garcfa Lo rea, Federico. La casa de Hrrnarda Alba. Ecl. Losada, Buenos Aires
7a. ed. 1966,pág. 125.
·

3. García Lorca, Federico. La casa de Bernarda Alba, Acto II, ;&gt;ágs. 58-59
4.García Lorca• Feden·co. La casa de 8 er.
narda A Iba, Acto I, pág. 38.

BIBLIOGRAFIA
Basave Fernánd:z del Valle, Agustín. Visión
de Andaluc1~, C.A. -139l - . Espasa-Calpe. la. ed. Mexico, 1966.

a liernarda, mujer rxcr.sivamente pro,,tectora )' , rígida con sus hiJ·as , muJ·er
caSlrante ' cuya consecuencias sociales saltan a la vista: "los triángulos amorosos" enlrt' tres de las hijas y l'I único
varón que logró act&gt;rcarse a "La casa de
Bernarda Alba " y, consrcuentemente la
tragrdia , el suicidio d&lt;· Adela.
Sin embargo, esta obra no sólo es reg_ional si_no universal, pues la problrmál1ca so1:ral planteada subsi. t&lt;' en nues~os ~ía~,. la l~·,mátil'a df'I "honor" y dr
la v1rgm1dad de la mujer en nuestra
cultura española) Occidental.

Couffon, Claude. Granada y Garcfa Lorcn.
&amp;l. Losada. Traducción de Bernardo
Kordon. Buenos Aires, 1967.
García Lorca, Federico. Obras completas.
Ed. Aguilar. Madrid, 1962.
García Lorca, Federico, La casa de Bernarda
Alba_. Editorial Losada. Buenos Aires. Ar.;entma. 7a. ed. 1966.
Martíne~ Berrones, Ma. Guadalupe. Federico
Garc~ Lorca, 1898-1936; su dualidad
poética: cldsica Y surreafüta. Conferencia
Monterrey, N.L., marzo de 1978.
.
Z~eta_, E~ilia de. Cinco poetas españoles.
Ed1tonal Gredos, Madrid, 2a, ed. 198 1.

�ANTOLOGIA DE LA POESIA MEXICANA
DE LOS CINCUENTA (2)

José Javier Villarreal
11. JOSE LUIS RIV AS (Tuxpan, Ve.
racruz, 1950).

SEÑAS/
RESEÑAS/
CONTRASEÑAS

La poesía de José Luis Rivas parece
ser un navío, un velero que va dando
lestimonio de su viaje, de su rica travesía. Para el velero el viento es fundamental: para Rivas, el aliento.

El mundo poético de este autor:

b infancia y la adolescencia, se da a
partir de una geografía natural que, si
no esencial sí elementalmente, sigue

siendo la misma. La infancia que evoca
el poeta se complementa con la figura
de su padre - " .. .viejo Capitán de rada.•. "-, fusionada al cuerpo vivo
dd trópico; a esa geografía_ ya antes
~udida. La adolescencia, emerge a basede elementos de consumo sumamenle particulares y altamente significativos: etiquetas de cerveza, marcas de
papel, el automóvil; además ésta, la
adolescencia, siempre se sitúa en espacios determinados y determinantes para el poeta: La parroquia, Xalap_
a, San
!nstóbal, el mercado, la costa. Todo
tltf univl'rso tiende a expresarsti por
rnrdio del poema ex tenso, d,· gran
~lento; de ahí, 4uc Rivas a la liora de
'propiciar" el torrente líri&lt;;o-narrativo
¡¡, val~a de voces, paráfrasis, parodias
! Vt'l'S(¡s d" otros autores. De una mcillOria poúica 4 uc algunas veces se le
11
' i1:rtc: pero 4ue, por lo general, le
dad pi,:, la r trada y, hasta, el tono.
lodo 1,stá &lt;:11 función del todo, del reillllado, de la emoción-sensación última ~uc cicm: y englobe al poema. La
1
oz d" José Luis Rivas, entonces, está
compuesta
por voces (Eliot
~0
'
, Perse,
), por reos (Rimbaud, García Lor!a, Y, lejanamente, como una somLra distante, pero presente con respcc7

lo a la intensión, al tratamiento de la
"fantasía poética": Dylan Thomas).
Estas presencias la asaltan y confor.
man, lo que la hace un "caso particular" en la actual poesía mexicana
que gusta del poema breve o mediano en cuanto a la extensión, excesivamente cuidado y encorsetado - no liberado- por el ritmo; y, obviamente,
que no tiende al desbordamiento, a
sucumbir ante la emoción lírica; fuerza que corona y avala el poema extenso, el poema lírico-evocativo-narrativo
de verso amplio, de gran aliento. Forma en la que, hasta ahora, Rivas ha
obtenido sus mejores momentos poéticos, y donde ha centrado su canto,

su aventura lírica.
Libros consultados: Tierra nativa.
Letras mexicanas. Fondo de Cultura
Económica. México, 1982. La balada
del capitán. Colección Molinos de
Viento. Serie/Poesía, número 43. Dirección de Difusión Cultural, Departamento Editorial. Universidad Autónoma Metropolitana. México, D. F.,
1986. La transparencia del deseo.
Premio de Poesía Aguascalicntes 1986.
Editorial Joaquín Mortiz, México,
D.F., 1987.
Poema seleccionado: ¿ Verdecen todavía aquellos montes?

¿VERDECEN TODAVIA AQUELLOS MONTES?
.• . Of restless nights in one-night cheap hotels. ..

T.S. Eliot

Hurgo a tientas en busca de papel y lápiz ...
Tomo el reloj de la mesita; es medianoche.
La sombra alin'ea
el último lit•nzo dr su tapia infranqueable.
Presiento la escritura de una frase muy larga.
"Un borLotón de voces
alza su chorro desde un grifo descompuesto".
Afilo pensamientos como esquirlas...
Me gustaría rasguñar lascivamente la piel de las horas.
- Ahora muere aquella tarde en "Las Camelias"...
-Y mi mano también, al tiempo que sostiene el foco que
iluminaba
el cofre abierto de aquel auto . ..
-Y mis palabras, resonando al otro lado de la verja de metal.
-Apenas interpuesta, porque nuestras miradas
suavemente se rozaron .. . ¿Recuerdas su

�exhorlo para que le marcharas?
Dulce, mi amor, tu padre de seguro
ha de estar ya con el pendiente.
- Es verdad: algo así
dijo el grasienlo Julio,
echándose de bruces otra vez sobre el motor.
- Al otro día,
en la tirnda de ultramarinos,
mientras nosotros conversábamos nerviosamente
junto al mostrador . ..
- Mi prima Mari
hizo saber a la familia en pleno
que nos había convidado
a viajar en su auto por los ahdedorcs,
sonsacándole d1· paso
a los gruesos labios de mi padre
una aquit&gt;scenria rápida, impensada.
- Visilamos Las Vegas la semana siguiente.
- Los altos pinos de montaña
habían tomado un color ocre mu} intr nso.
- Y de las nevadas zarzas
brotaban, de repente, pájaros frioleros...
- En el asiento de adelanlc
viajaban mi prima con su novio.
Pero ... ¿era él quien conducía?
- Y en el de atrás,
bajo los gajos del edredón,
nueslras manos, ya húmedas,
se enlazaron .. .
- Tal vez esa fuera
una de las llamadas "noches blancas".
- Pese a tu op-.,sición
(sólo franca al principio)
fui deslizando, despaciosamente,
mi mano cnlre tus muslos.. .

·:

,·
1

Paseándome en silencio por Los Berros
las manos en la gabardina,
o sentado en alguna mesa de El Escori:1I. ..
¿Repetiré con reverencia las sílabas de tu nomb,e?

¿Repasarán mis dedos la suavidad de tu cuerpo ac.ariciandod
pétreo vaciado de la ausencia?
¿Será camino del estadio, teniendo como fondo
las ruinas del crepúsculo;
o por Villa del Mar, un domingo cualquiera,
o dilatando a sorbos, simplemente, un café en La Parroquia,
o bebiendo quizá de prisa una lata de cerveza en algún muelle
desolado,
al mediodía,
cuando de la plazuela parten estrepitosamente las palomas!
Yo iba provisto de esquirlas enconadas.
Yo iba en busca de la piel de las horas. . .
¿Seguirá a tu partida un nuevo encuentro?
¿En Xalapa o San Cristóbal,
o tal vez en un sitio más rugoso?
Tus manos infantiles recorren todas las noches el teclado...
"¿Qué melodía es esa?"
"Un aria muy simple."
¿Recliné a la Belleza en mis rodillas?
Sólo sentí que galopaLa sobre mi cuerpo
la noche entera,
y que cuando salimos del hotel
en busca de un restorán
Qo tengo presente todavía,
tanto, que me da la impresión
de que apenas ocurre ahora),
f/Us senos, desasidos de sostén,
empilonaban firm emente el raso de la blusa . ..
Lóbregos corredores de la ansiedad
bajo el celaje rojo de Poza Rica ...
Al fin, la niña eterizada se despierta;
va en busca de mis brazos,
aquejada de vértigos, presa del delirio .. .
Ya en el autobús, una leve hemorragia.
(Durante loda una semana,
un méc!ico, que era mi amigo, remontó
mañana y tarde
la cuesta que llevaba a nuestro escondite:
una cabaña, sucia,
abandonada en la punta de algún cerro.)

Pero, ~asado ya el mal tiempo...
No quiero saber más de tisólo olvidar la pesadilla. •

¿Com~raré jamoncillo:, en Perole?
¿Habra petunias en Fortín
nieve en Las Vigas o en El Cofre?
En Altotonga y Martínez
subimos a los montes
y allí hc?rtamos peras de oro dulce, manzanas y chayotes ásperos
e rrsutos...

�DOS POEMAS

DOS RELATOS

Eligio Coronado

Yordan Radíchkov

ELTRE
Desde la esquina veo el tren abandonado.
Los hundidos vagones
perpetúan el vértigo
que de noche resuena en sus metales.
Fundidas por palabras urgentes,
las atmósferas
clausuraron al fin
el tránsito de las ventanas.
Nadie desciende ahora por su puente de luz
ni en su armadura
lunas blanden artificios.
Al margen de su sombra,
desesperados tallos
levantan sus columnas al paisaje.

INFINITA
Delectación furtiva de los premiosos dedos,
desborde cauteloso del brillo que te envuelve,
plenitud que se agolpa como un flujo crispante,
perfiles que girando se disuelven,
y entonces tú perduras,
te extiendes,
te desdoblas,

,·
e

tj&lt;

'°

sujetas otras manos,
muerdes otras caricias,
tu cuerpo es un murmullo que vulnera el asedio
y ya no hay superficies que retengan la tuya.

Para tener amigos

;\o .-s, 1•,; H~rdad, tan difícil, conseguir
anigos!
.\1 lado drl camino, vivía solitario un
írli?I. S,•. rnlristccía mucho porque no
tenia amigos. Alrededor SU) o rstaba de~ico: por el campo sólo vagal,an los
iirntos, prro nadie se paraba junlo a 1:1.
Lo, pájaros pasaban rápido, pero ni
IBIO solo se delen ía en sus ramas, porque todavía l'blaba pelón.
Junto a rl corría un río, pero tampoco rsk St' ddt•nía, ni por un instante. a platicar con 1·1 árbol. El río t·:.Laba
apurado ¡,o_r n•unirst· con otro río, para ~corm Juntos el cam ino que los lle11naal mar.
Transitaban también pl'rsonas, por
iijpue~t~, pero iban al trabajo y nad ic se
tlrnia Junto a ;.1. 1uestro árbol ¡,rnsadr• ª v~ces, 4ur era m~cho mejor pon:" trasladar a cualquier parle. Prro
~ arbolrs no pueden caminar; ni siquiera puedrn escaparse cuando ven que los
camPfsinos
·
·
v1cnrn
con sus hachas a tirarlos.

'

. Así pasaron las estaciones. Y, apenas
:o!ª primavera, d árbol se cubrió de
¡as, se puso un bellísimo sombrt'ro
itrde · P", ro srgu1a
, ,·~Lando solo.
· que 1·11 t' ¡ c1.1·1o un gav1.
linCierta vr·~' vio
1ª a un gorrión. El gorrió11
'1r asttmosament1· y como aln:drlri-~odo t'Slaba dcsi,:rto, s,• ornltó t·nv,•rd,· ramajt· d,·1 árbol.

:i~
El árbol

110

, A1to,1lrario,
s,• d'1 gusto.

plalicar_on dura_nt~ tod_a la noche )', al
otro d1a, el paJanto hizo su nido y se
quedó ahí a vivir.
En otra ocasión, bajo el árbol se det~vo una carreta. El campesino at·omodo los caballos, les dio heno v t;I sr
a_costó a ?ormir. Pasaban otros 'campesmos, veian la sombra lan agradable
que se formaba bajo el árbol \ decidían
también reposar un poco en ¿u camino.
Se sentaban y comenzaban a contar historias; también el árbol las escuchaba )
estaba muy contento, pues ya no estaba
solo.
El trataba de que su sombra se exlendif'ra bien para que, gustándolt a la ut• nlc, se deluviera.
"
Dt'sdt' entont:t'S, quien pasa por PI camino, St• dt'Lit·n.· si,·mpre bajo la hmnosa ~ombra para descansar. Es cirrto q111•
el arhol no puedt· andar romo lo hac,•
la gentt·, ¡pero lambifo t•s vrrdad que
en el camino los viajPros pu,•dt·n disfrutar mucho con ;,u ombra !
Así fu,· romó ,·1 árhol gantí am i~o~ ~
compn·ndió que para lt•nprfo~, ha;.taha
con ofr,·twll':,. algo SU)º·

Las termitas
~li padrl'
1n 1· dt&gt;JO
·' dt· ¡tercncta
· una casa
.
ro~ d11111r1wa, una ov,·ja ) u 11 lobo. La
ch1111 " 11"ª no:. impresionaba a torl 0 ,. con
fuerza l'\lraorrlinaria ) la llat11áhamo~,
ª?ernás, "rhim~nt'a del diablo", porqut·
cierta vez ca~ o adt·nlro ,·1 misrn ísirno
d,·monio, quit'n mit&gt;nlras st sacudía rn
,·1 fogón, gri taha : "¡pues aunqu,. lo digJn, ) 0 no ~º) tan rojo como mt' pinta11 !"
un~a saLt'n, ni el hombre ni la casa,
con que s1• han de volver famo;;o:,. Así
pasó con la nu('~tra, qu,· alcanzó fama
gr~~ia_s a la chinwn,·a. l\,1i ¡,adre me aco nSt'JO s1_1•~1pr~ qut&gt;, si algún día nw ponía
a rscnL1r historias, usara romo tinta t'I
hollín dt· la chinw1wa dt·l dial,lo.

¿Odio a,-1•gurarl1·:; 4ut&gt; sit'mprc• Lomaha t·on lodo m,pt'Lo ,.u,- const&gt;josi Pero
pt'rm Ílanme l,·rminar lo dP la casa: t•~~
taba IIPna dr L«·nnilas qur durantt· la
nodw hacían rt'chinar la,, ~igas de roblt•, vagando por su~ propios labt·rinlos.
\i siquit·ra mt· molt·staban, al conLrario,
ª) udaLau a qut· mis id,•a:,, vac,aran tamLit:n, por ,·1 tronco d1· la conciencia. \le
p~~t·ce, incluso, qu,· ,·s 111i µropia rdlexiou la ~1adn· dt· las termitas ) que cada casa tu·m· su propio nido y w:,. dudas.
La ov,·ja, a difm·ncia dt· la ea~a, na
baslantr común. Los prolhmas de su
vid:i t·ran el1·mc11lal,•:- y fácil,·~ d,· n·Milver. Consist Ían t·n lo ,.iguit•nl«·: couwr
esta hi1·rl,a o no c:om(•r;.1•la. Para ,·lla l'ra
su firit·nt,· nada má~ lm~mt'ar , dt·cidir
qué 1·omer} dónclr.
·
El lobo no prolt-:..LalJa por s,·r dt&gt; mi

�propiedad. Se paseaba alrededor de la
oveja o estaba a su lado, metido hasta
las rodillas en la lana, como diría SaintExúpery. Sus ojos rebosaban de vehemente bondad. Les aseguro que era un
cuadro magnífico el corral de mi casa.
Sus patas rojizas eran fuertes y musculosas, parecían algo herrumbrosas, a causa del sudor y el rocío. A veces, en su
pelambre se metía una pulga arrogante y
él, con truenos y gran estruendo de sus
colmillos, la aniquilaba. En casos así me
parecía que dentro _de los animales se
mueven fuerzas terribles, como resortes,
mientras a su alrededor sólo pasan relámpagos. Las termitas de mi pensamiento detenían su trabajo y me susurruban que yo debía tener mucho cuidado con el lobo, si una pulga, nada más,
era capaz de despertar su ferocidad. "Sigan perforando , sigan perforando" - decía yo a las termitas.
Un día los llevé a pastar y los tres estuvimos platicando sobre lo lindo del
color verde de la hierba y concordamos
en que no hay nada más hermoso que la
hierba verde.
La oveja se lanzó a comer, mientras
nosotros, el lobo ·y yo, rodábamos sobre
la hierba. La oveja nos advirtió que tuviéramos cuidado para no ponernos muy
verdes con tanta hierba fecunda ya que,
por error, podría comernos también; al
oir esto, , : lobo sonrió.
Y.así pasamos todo el día ,jugando y
diviritrndon.os y fue realmente bonito.
A lo lejos se veía nuestra casa, con la
chimrnca drl diablo como corona dt' zar
1:n su ll'Cho.
Al n·greso pasamos por el río ) br.bi-

mos agua: hay que admitir que ni el lobo reclamó a la oveja por qué le enturbiaba el agua, como en el famoso cuento,* ni que la oveja le contestara: "y
tú, ¿por qué me metes en apuros?"
Charlamos y convinimos en que el
río es de todos y, en ese momento, de
nuestros ojos se desprendieron verdes
destellos. En la lejanía destacaba nuestra casa, atrayéndonos hacia ella, pero
el lobo propuso ir a la pastura nocturna, por lo que inmediatamente fuimos
de nuevo a la pradera, porque en verdad
era muy linda esta pradera. La oveja
comenzó a enseñarle al ·lobo cómo distinguir entre la hierba para pacer y la
que no lo es; él asentía con la cabeza y
murmuraba: "oh, oh, caramba. . "
Probó de todas las hierbas, pues le
atraían la atención irresistiblemente.
Ambos, la oveja y el lobo, caminaban
uno junto al otro, pastando. Así llegaron a la pradera; después, daban vueltas
y regresaban hacia mí, mientras yo los
veía enternecido y no podía reprocharle a mi padre por haberme dejado tal
herencia. Por úHimo, se echaron sobre
la abundante hierba y comenzaron a rumiar pacíficamente lo que habían comido, y desde ahí se oyeron alternados sus
balidos: "be, be". Habían encontrado
una lengua común y se entendían.

*El autor alude al cuento popular según el
cual un día el lobo fue al río a beber agua
y encontró allá a la oveja. "Te voy a comer",
le dijo el lobo. "¿Por qué?", preguntó la oveja. "Porque me enturbias el agua". "¿Cómo
que te la enturbio, si estás más río arriba
que yo?", preguntó la oveja. "No importa,
me la estás enturbiando", respondió el lobo
y, por supuesto, se la comió.

No queriendo perturbar el ambiente
pastoril, me escabullí ·silenciosamente y
regresé a la casa.

REGION

Las termitas hacían un ruido terrible, como si royeran el hierro y no m•
&lt;lera, pero yo no les hice ñiugún caso.
Raspé el hollín de la chimenea del diablo, preparé tinta con él y estuve escribiendo toda la noche, porque sentía que
era mi deber contar esta historia. Hubo
un momento en que las termitas hicieron tanta bulla, que parecía que destruían con dinamita las vigas, pero tampoco esta vez les presté atención. ¡Miserables termitas, mezquinas roedoras de
laberintos, no vale la pena hacerles c.
so! Las dejé mordisquear tranquilamente toda la noche. . .
En la mañana tomé las tijeras y fui a
la pradera a trasquilar a las ovejas. Puede
que les parezca extraño, pero allá rea~
mente había dos ovejas. Comencé a
trasquilarlas y en ese momento llegó
corriendo, quién sabe de dónde, un rudo
campesino y de todo este asunto se ar·
mó un gran escándalo. Dijo que 1~ ovejas eran· suyas y yo le contesté que no lo
eran y cuando le expliqué la historia del
lobo de cómo se había acostumbrado a
pace~ y a balar, el campesino me dijo
que era yo el que pacía y balaba, m~
atacó con su cayado y aden:iás me robó
la lana, poniendo así en entredicho la
herencia que me dejó mi padre.
0tra vez regresé a la casa. Pero de~
ta ya no quedaba nada porque las ter_n1"
tas habían devorado las vigas, redu~
do a escombros lo último de la herencJI
que me había dejado mi padre.
Traducido directamente del biJlgaro por C,,.
ciela Aguilar Salazar,

°'-..J

�LOS TRABAJADORES AGRICOLAS
EN LA REGION DE AGUASCALIENTES
DURANTE EL SIGLO XIX

Jesús Gómez Serrano
A lo largo del siglo XlX, se observa
en la región de Aguascalientes la aparición de una serie de fenómenos cuya
consecuencia última será la transformación radical del escenario agrícola. Dichos fenómenos serían en resumen los
siguientes:

..........

l. La descomposición acelerada del
régimen latifundista y su sustitución por
otro que supo combinar con éxito la
gran propiedad hace ndaría con la pequeña y mediana propiedades rancheras.

2. En estrecha relación con lo anterior, se da un proceso de ocupación
más intensa del suelo, que suponf• la incoq.1oración de grand,~s sup1°rficiPS antes
incultas a un iegimen de inl1•nsa explotación y la aparición, al interior de las
unidades productivas, del después poderoso grupo de los rancheros.

3. La sustitución de la ganadería,
que fug durante más dr doscientos años
la actividad favorecida por los terratenientes, por 1a agricultura, y en particular por una agricultura de carácter comercial, qu~ suponía una estrecha y
siempre difícil relación con los principales puntos de consumo de la región.
4. La consolidación de la ciudad de
Aguascalientes como gran demandante
de granos, harinas y carnes, lo cual tuvo por consecuencia que la agricultura
dejase de responder mecánicamente a las
señales que t enían su origen en la zona
mmera.

co

\O

5. La modernización parcial de la
agricultura: construcción de presas y
canales, apertura de grandes sistema::; de
riego, utilización creciente de abonos

químicos, instalación de laboratorios en
los que eran analizados suelos y semillas, mejoramiento del ganado, r te.

6. Finalmente , la aparición al interior de las unidades productivas de tres
tipos de trabajadores bien diferenciados:
los peones acasillados, los medieros y
los arrendatarios. tste útlimo fenómeno, que es al mismo tiempo causa y
efecto de los cinco .anteriormente mencionados, será el objeto de las reflexiones que ofrecr.rnos en las siguientes páginas.
En un tex to breve, pero muy· claro y lleno de sugestiones interesantes, Fricdrich
Katz ha señalado que no t'S posible estudiar las condiciones de vida y trabajo
que privaban en el campo mexicano con
criterios homogeneizantes. Por un lado,
este autor advierte la existencia de cuatro tipos rle trabajadores agrícolaR bien
caracterizados: los peones acasillados,
que vivían en la hacienda, que estaban
vinculados a ella por deudas y que hacían uso de la tiendá de raya; los temporaleros, que trabaj~an en la hacienda
sólo durante la época de las cosechas ~'
que con mucha frecuencia eran dueños
de pequeños ranchos; los arrendatarios,
que cultivaban a cambio de una renta
an ual fija porciones de terreno de extensión muy variable y que estaban obligados a prestar a los hacendados ciertos
servicios en trabajo ; y los medieros o
aparceros, que invertían su industria
personal en el cultivo de las tierras del
patrón y que compartían con éste lo
cosechado.
Por otro lado , Katz distingue tres
regiones - el sur, el centro y r l norte- ,
en cada una de las cuales l'l trabajo tu-

vo rasgos específicos. En 1·1 sur, el augr
de las plantaciones y el ininlmumpido
aumento que experimentó la demanda
de productos tropicales, ddenninaron
que la net:csidad de mano de obra i"
multiplicara. Para satisfacrrla, drsdr rl
centro d1•l país fueron enviados contingentrs numerosos de trabajadores inle·
grados por ind ígcnas deportados, prrsos políticos y comunes, campesinos
desposeídos y descmpclados. En las
plantaciones, el régimen de trabajo rra
excc•pcionalment1~ riguroso. Los pronr,.
mal comidos, peor vestidos y víctimas
con frecuencia de las enfcrmedaJ,~
tropicales, vivían en un estado de cuasi•
esclavitud. En el centro del país, rn
cambio, la abundancia de mano de obra
y la diferente constitución de los mer·
cados domésticos determinaron que la.1
condiciones de trabajo fueran mil)
otras. Desde luego, habría que distin·
guir las haciendas ccrealeras del centro
del país, que con cierta ligereza se ha·
cen pasar como el prototipo de las haciendas mexicanas, de las pulqueras )'
azucareras que se desarrollaron en estados como Morelos, Tlaxcala e Hidalgq.
El salario real de los trabajadores detodas estas haciendas disminuyó en forma
constante durante la segunda mitad ~
siglo XIX, sin contar con que a lasanb·
cruas familias de arrendatarios y apareeºros se les restringió el acceso a 1a tierra.
•
Además 1 se observa un fenómeno en
apariencia contradictorio: por un lado.
aumenta en las haciendas el número de
trabaJ·adores residentes , endeudados,pt"
de
ro por el otro pareciera que los ~azos
sujeción entre el peón y la propiedad se
. n carelajan y que los hacendados tiene kl!
da vez menos necesidad de atar ª d
trabajadores mediante las deudas..~
norte, por último, se asiste al nacunltl'

to d~ nuevos métod?s paternalistas que
!mdian ~ prop~~c1onar al trabajador
ma segundad m mima. Los salarios son
IIÍs elev~dos, la movilidad es evidente,
bs trabajadores van de una hacienda a
otra r. incluso del campo a la ciudad en
donde son contratados de inmediato ~or
l1.1nuevas fábricas. 1

un lad? había autores qur hablaban dr
J. . "4
&lt;tsqu1te . Por s11 partt• ' i\liclwl C ut,·1su caracter benigno, qur rn'gahan la leY~ndª negra Y que sobrestimaban el ca- man SPñala qu,· los p,•011c~, a f.l&lt;'~ar d" s11
pob~Pza, no eran prol,·tarios 1'11 1•1 pl,·uo
ract~r patcrnalista de los hacendados
s_e11L1do
dl'I tú111ino, &lt;'~ dt:t'ir, ·'obrt'l'os
~ ex1canos, y por rl olro había quienes
hhrPs
qw•
no dis¡,01w11 d1• nincrún m1:dio
igualaban peonaje y rsclavitud, rxacrrdP
producción
µropia ~ iiv,•n°d,· la sola
rando los padecimientos de los sirviinwn la d,·
su fU&lt;'rza
. . .. . l' or 1·1
.
• d,· 1ral
, MJO
tes o bien, lo qur al fin dr cuentas virnr
contrario , "O'rac1'as a la·~ 11t·111
· la~ d,, ra,a
a ser lo mismo, atribuyéndoselos tau sólo
Aguascalientes, una región agrícola a la wdiei_a r inmo ralidad dr los patro- ) a los ad,·lantos, ",·1 ¡.,,·ón qu,·rlalia .liIN' excelencia, comparte tanto algunos nes. Andres Molina l&lt;:nríqurz, qur por gado d1·fini_1 i,:31111•111t- a la h;u·i,.nda , pt11·~
la ley proh1b1a abandonar su trabajo $in
~ propios de la zona central del muchos conceptos puede rr¡.,utarsr cohahn parrado
sus d1·uda··:, " • E's·1as r1·1·11 d a~
pais como otros que son más bien ca1:,
mo. un oLsrrv~dor fino y agudo, llrgó a
8:,
trans111itía11
de ¡:w1wració11 ,·n g,·n,-ra·racterísticos del norte. Desde luego
det:ir que los Jornaleros estaban sometic1~n:. d,· tal su'.·rt(' qui· lo~ fH·on1•, , l1·jo~
llllqllc dado el actual estado de las in~ dos ª un n:gimcn dr ''verdadera esrlavil'f.lti .
.
d, Sf t los tral,aJador&lt;'s lihn·s q111· qunían
gacioncs no es posible precisar el tud" Y qur la piedra angular ·dr rse sisI~ ley Yla rdóriea oficial ,·slahan rnnv,·rikance que tuvo el peonaje por deudas
tema er~n lo~ p~rstamos. Aunqur rl mis~ de dr,cirse que a lo largo de todo ci mo Molma Ennquez no drjó de advrrtir tidos en sinvos cuasi frurlall's. 5
XIX fue el sistema favo recido por t¡ue las tirndas dr raya y los adrlantos
Muy otra es la rnnrlusión a la l.{11''
!re hacendados. También se recurría soe~ especi'.' no constituían una simple
han llegado Jan Bazanl, Juan F..lipt•
L todo en la época de las cosech;s a
anagaza, smo qw• ven ían a ser " una neq; al ·1 d
'
L'.:aI, '.\,larco Bl'lli11gl'ri ,. inv,•sligadon·s
qu~ ª os'. cuyo salario era pagado
cesidad
del sistema d~ Ja gra n propit&gt;da¡l a, ID('S qll(• d"r1'va11 '
111
·
'.
v
1&gt;US a e·1rn1ac1on&lt;'s
no
, efecllvo, srn permitir nunca que la de la_s haciendas'·,_2 En túminos muy
beoda de raya les entregara efectos a pa~ecidos se e_xpresó Luis Cabrera, par~ d:· la literatura d1: d1·1rn11cia d,· la ,;j)Ot'a
smo
d,·1 ana' l1·5-,·s mrnucwso
· ·
•
&lt;¡1· los ,·xp&lt;'-'
llltnta de la raya. Aunque el método
qutcn el pcomsmo era "la rsclavitud de
flr alcanzó más notoriedad, tanto por hecho o servidumbre fe udal en l{Ue se d1ente~ wnservados en archivos } ,li· las
. 1' por
~ ,a~o de generalización como por sus encuPnlra el peón joraalero ". \'el hac,·n- colr.ccwncs hem1·roITT"áf1·,.as B·•aZall
llprevistas e ·
.
r11:m plo, .•·studicí i·I caso d1· los p,·0111·,
Ílc I
unportantes consccuenc1as, dismo, o sea su contraparte, -~o otra coque
rn la ha1:i,·nda d,· Bot"t
1at·e
los arrcn_damientos. En algunas sa que ·'la presión et:óni1mica v la com- en "ltraLa1aLan
F' stªd0 d e ~an
-: Luis
· Potosí, a llll'flia'',.
L _ien as, el alquiler de ranchos supuso
pel&lt;'ncia
ventajosa
que
la
gra
n
propii!dad
• IDcorpor · ,
, •
d_os dd siglo pasado. Di,ti11guió los sirltió .acion a un rcg1
men de explo- rural ej,·~t'&lt;' ~obre la pt'qudia ". pn·sión
v1cntrs, ¡.,ermanrntPs ) ,·ventual1·s, dt'
n
activa
de
a
¡·
f'
.
lis •
mp 13S super 1c1rs an- que: s1) CJcrc1a a hase de privilegios, de
los am•ndatarios } los apar&lt;:t•ros. En tn·
mcuhas
y , a 1a 1arga, una sr.ns1hle
.
J,.
.,
des1 ual?ad anti· el _fisw _Y de , orat:i- los acasillados, a su v1•z, había ln's "ru1
"rac1on d J , ·
~
. e regimen de propirdad. Así
d~d. b1 f1·(' has mas rPc1t·n 11-s, JPSÚ~
p~s bien difm·nciados: la t:Ji11•, un
(lre~nc1a J
·,
'
¿. traba· ~n a reg1on de tres métodos Silva Hrrwg , otros estudiosos han arrirr:1•0
formado ¡.,orno rrrás d1· {'in,·o i11di¿. JO dis.111tos, revestido cada uno ~ado a &lt;:ondusionrs similares: los salav1d~os 4ue ejercían fu rn:io,ws admini~caracteres
p
.
1
·
h
.
ll-su
. ecu 1ares, ace arnnseJa- nos pagados a los p1·011Ps t&gt;ran mis,·ratral1vas, lo_s acomodados. qu,· ,.ran i·inestudio por separado.
bl&lt;'s, Ru dil'la i11su fi1:it·1llt&gt; v sus vivi,·ncuen_ta } cmco ~ qui· d1·s&lt;'mpdiaban las
das de todo. punto i11ad1·c~ada~. Can•nfonciorn·s qu,: ho) &lt;'jt-rnlarían lo,; lrabat1·s ~•· tod~ derecho _P?lítico, ª) uno, el,· J_ad_on·s llama~los 1. confianza ... , por
:ºn~1d1·ra1:101ws soc1al&lt;'s y ,·xplotados ultimo la gran masa d1· los ¡worws &lt;:-0111u~lt mucl10 ti·rmpo, rl problema drl
"1lla'
mm1s1•ril'ord1·nwntt-, los lrabajador,·s di·
\ corri1·nl,·s, t¡IJI• tl'nlan o,•r,•(·ho d,·
~ por dr11das prrmanr.t·ió t'0fllO las h~ciP11?as 110 ¡.,od ía n 111 ~~ qu,· ·',-spP- n'.·s
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$~ ' qw· olil1•11ían maíz a ¡m·cio~ l'~por un velo dr mistrrio. Por
rar ~1l1•11cwso$ la hora san¡!ri,·u lá d .. J p1·t'1al1·~. Lsto1,, últinio~ eran lo~ qui· má~

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�mal la pasaban: ganaban cuando mucho
cuatro pesos al mes, con frecurncia eran
obligados a trabajar los domingos, su
dieta estaba reducida al maíz, el frijol) el
chile. Aunque en la tienda de raya no eran
explotados tan inicuamente como quieren ciertos panfletistas: ni los artículos
eran vendidos en ella a precios excesivos, ni estaban obligados los peones a
hacer uso de su crédito. Luego de un
"examen cuidadoso" de las cuentas presentadas por el administrador de la tirnda, Bazant concluye que "aproximadamente el treinta por ciento de los prones no debían nada a la hacienda" . Los
peones temporales, por su parte, qur en
ciertas épocas del año eran más que los
acasillados, ocupaban en la hacienda
chozas provisionalrs, no tenían crédito
en la tienda de raya ni podían adquirir
maíz a precios reducidos. Todo indica,
pues, que su situación era más angustiosa.- En cierto sentido, los acasillados
tenían su subsistencia asegurada, mientras que los alquilados eran con mayor
frecuencia víctimas de las hambrunas,
los años malos y las crisis agrícolas periódicas. 6

a trabajar toda la semana en las tierras
dr la hacienda , a mantener r n buen estado sus instalacionrs ) a prestar todo
tipo de servicios ex traordinarios. En
conclusión, los peones vinculados por
deudas a las grandes propiedades eran en
cierta fonna objeto de un trato prr ferente , que suponía que entre el trabajador y los medios de producción no había una escisión total, puesto que el
productor directo conservaba "un acceso parcial a modestas porciones de tierra''. El sistema, a la vrz que garantizaba a los peonrs un sal¡irio complementario "permitía al hacendado la aprobación de una renta en trabajo". Con los
trabajadores eventuales, en cambio, Si&gt;
establrcían rrlaciones esencialmente salariales. La fuente de aprovisionamiento
dr dichos trabajadores eran las comunidades indígenas y los pequeños ranchos
cercanos a las haciendas pulqueras. Algunos alquilados ejecutaban labores especializadas, como por ejrmplo los tiachiqueros o encargados de extraer el
aguamiel d&lt;' los magucyes. Se les pagaba
en efectivo y a destajo, esto es, de
acuerdo con la cantidad de líquido recogi'do. 7

Similar era la situación que vivían los
Marco Bellingeri, por su parte, despeones de )a,; haciendas pulqueras tlaxcaltecas a fin es del siglo XIX. En ellas, puí-s de reconocer que el asunto es
según Juan Felipe Leal , "el peonaje por "compl&lt;'jo ", señala que desde princideudas conformaba un conjunto de de- pios del siglo XVII hasta el momento
rechos y obligaciones consuetudinarios, drl estallido revolucionario los trabajade carácter precapitalista, ']Ue se r,gtable- dores agr ícolas estuvieron ligados al lacían entre la hacienda y sus trabajadores tifundio bajo mecanismos "más o menos
permanentes". Los sirvientes explota- restrictivos y violentos". El salario no
ban en su propio provecho d pegujal, seri'a más que "un aspecto mistificador
recibían semanariamente su ración de de la verdadera relación de producción
maíz, percibían cierta cantidad fija de dominante en la hacienda mexicana",
dim•ro 1·n efectivo y obtenían t·ri la una especie de parapeto tras el cual se
tienda aqelantos de su salario en especie. ocultaban relaciones de carácter casi
A cambio , los peones estaban obligados feudal. La parte monetaria del salario

no equivalía siquiera a la quinta partt
del salario real. Los derechos de pioy
dl' acceso a una parcela, los pagos ea
especie y los adelantos de diversa índole con fonnaban las cuatro quinta
partes n•stantes. Así. de acuerdo QJI
el razonamiento de Bellingeri, el wrtict
df' la pirámide formada por la fuem
de trabajo de una hacimda estaría OClpado por los alquilados y por 10&amp; qat,
como ellos, recibían el todo o una ¡,ale mayor de su salario en dinrro eÍ(clÍvo. Ello los convertía en asalariados~
bres, en portadores de relaciones de p!O'
ducción modernas, destinadas a pmt
lccer sobre los anquiloaados método!
de ca¡tación y retención de mano de
obra.
Aunque no es fácil estableceren~
medida precisa las hacirndas pormt
nas siguir ron valiéndose drl peonaje~
deudas. Factores ecológicos Y ~
micos, tales como la calidad del• 11rras y la proximidad de los mercacb. 1
otros referidos a las peculiaridades dd
mercado de trabajo en cada región, 11
dC'cir, a la facilidad con la que los~
dados podían disponer de opt~
estacionales, influían en la proporcd
. et
guardada en cada unidad producbva
tre los trabajadores residentes Ylos ed
tuales. El peonaje por deudas, COI•
111
acusado matiz de trabajo forsado,
una esprcie de sucedáneo de 1~ ~
tud : formalmente se reconoc•~ ~ ,
indio era libre, aunque en 1~ P ~
le atara de por vida a la t1e~
bien, es evidente que en las
norteñas era mucho más difícil a los operarios a vínculos penn--:
La competencia representad! par 111
nuevas industrias, la cerca~~1:.,
Estados .Unidos y ciertas d.,.---

leples que señalaban límites a la deudas

?,e los "peones de raya " y el de los
El salario de cada sirviente era liqui~ loe peones son razones más que sufipcon~ muchachos de a dos pesos". dado a lo largo del año a base d1• entreaentes para dar por buena esa hipótesis.
L_os primeros eran unos cuantos, ejer- gas i_rregula~es de reales en efectivo y
Por _o_tra parte, parece evidente que la
cian
~o~re lodo funciones de vigila~cia de bienes diversos. La parle recibida en
ndic1onal estratificación social observay rcc1b1an los salarios más altos. Los se- efectivo sumaba poco más o menos el
r.le al intf'rior de las haciendas sufrió algundos integraban el grupo más numero- cincuenta por ciento del salario total
pnos cambios. Un número creciente de
so, tenían a su cargo la myoar parle de de un año, era entn•gada en partidas
tícnicos fueron contratados para manelas labores y ganaban un promedio de esporádicas de dos o tres reales cada una
11r la maquinaria adquirida por muchas
cuatro pesos mensuales. Los peones de Y se destinaba a la compra de aquellos
liaciendas en vías de modernización. Es- raya, por último, eran con mucha freefectos que no podían ser obtenidos C'n
lot técnicos, junto con aquellos otros
cuencia hijos de antiguos sirvientes a la hacienda misma. Al trrminar el año
CIICa'gados de dirigir la perforación de los que se hacía responsables de trabapozo~,. la apertura de canales y la cons- jos no excesivamente pesados. Se les a cada trabajador se le hacía una cuent;
lru~•on de presas, se hicieron lugar en pagaba a razón de dos pesos mensua- particular, de la que se deducía si su
saldo le era favorable o no y el monto
~.cima de la pirámide, ocupada tamles. El n~mero de alquilados, por su de la diferencia. En los casos en los que
po_r d ~ayor~omo y el personal de parte, vanaba mucho dependiendo de
tigilancia. l\1ás abaJo, en un segundo ni- la estación y de las necesidades de oca- los trabajadores eran acreedorrs de la
hacienda, circunstancia que se d&lt;'nomi"1, estaban "los acasillados que habían
sió~ de la finca. Se les contrataba para naba. c~n _el ténnino de "alcance", para
bgrado conservar el uso de tierras de la
la siembra del trigo, o para su corle, y se el d1a ultim o drl año tenían derl'cho a
mcieoda Y alguna forma de adelantos
les pagaba en efectivo a razón de uno o ~ cibir lo que les correspondía. Es po~icos sobre sueldos". Sin duda, el
dos reales diarios. Así, la raya
un allllar!o r,·al de estos trabajadores dismi- quilado podía sumar hasta cinco pesos ~1ble qur los peones hicieran sus cuentas
y que dt'liberadamentc fueran acumunuyo rnlre 1880 y 1910, pero de lomensuales, cantidad que se comparaba
4.s formas conservaron, gracias sobre ve11tajosamente con la recibida por la lando e~ la caja de la hacienda parte de
lodo al pátcrnalismo de los hacendados mayor parle de los sirvientes permanen- su salario. Otra porción importante d,·1
salario, que oscilaba rn tomo al diez
11 estatus superior al de la masa for:
tes. En Paredes se empleaban también por ciento, estaba formada por el llamalllda por ~añanes, peones estacionales y unos cuantos artesanos especializados
lltndatarios pobres. El nivel de vida de en algún quehacer, remunerados a des- do recaudo, que a lo que pan·ct' era una
lodos dios •·rn peoró tanto en términos tajo y objeto de un trato hasta cirrto mixtura de verduras, carne y espPcie~
con la que se pn-paraba un caldo muy
~utos
llUt
. , como relativos , pues a la dis- punto preferente. Había un carpintero
procurado por la gmte de Paredes ) sus
~ ~•~n dt· salarios tl'nÍan que agregar encargado de la hechura y reparación
rumbos.
El maíz en grano formaba lam~ rd•da d,· tit•rras comunales y las di- de puntas, ventanas y bancas, un hebil'n part1• importan te d1·l salario. A un
ltadcs para trasladarse a zonas 1, 11 fas m·ro que hacía azadores, palas, picos
peón de ra) a le eran ministradas a lo lar"- rl trabajo resultara más benigno. 9 y herraduras, un jabonero encargado de
go del año cantidades de maíz qut' iban
procesar el s1•bo dejado por la matanza desde los seis o siete almud,·s hasta las
*peones de la hacienda de Paredes
de pu,·rcos y de preparar con él jabón sics o siete fanegas. Naturalmente, e11
no muy suavt' ni perfumado pero sí
caso la cantidad variaba dep,·ndicn~ ~~~s las haciendas aguascal,~nten&amp;•s muy cft.ctivo m las callosas carnes de cada
do
del
estatus del trabajador y del nú"'111e1a
1·
4euda.. amp 10 uso del peonaje por los peones. -A todos estos maestros de mero de días que llevaba trabajados t'n
IJelll En Sa~ José dr Paredes, por oficio se lt!S pagaba por tarea y en efec- la finca. El chilr aparee ía también en
~• ª m1•d1_ados d1·l siglo '(JX, los tivo, aunque con mucha frecuencia re- muchas
de las cuentas de sirvientes y
, ..)•dorf's residentes constituían una cibían adelantos en especie en la tiensu
valor
sumaba cantidades bastante
.....:am 0 . F
4•
ria. armaban tres grupús: da de raya. 10
variables, que iban desde un real hasta
los pcorlt's de mes corrido", d
cuatro ·o cinco pesos. La harina era un ---1

~-ª

º"

ªt

�producto más especial, que sólo se
ministraba a unos cuantos trabajadores.
En 1847, por ejemplo, sólo a siete de
los sesentaiún sirvientes de la hacienda
se les cargó algún dinero por concepto
de harina. 11 En resumen, la composi-

ción del salario anual de un peón de la
hacienda de Paredes que hubiera trabajado los doce meses, que recibiera un
jornal de cuatro pesos mensuales y 'que
no tuviera ningún adeudo sería la siguiente:

Salario mensual: 4.00 pesos
Haber por 11 meses trabajados (330 días): 44.00 pesos

CANTIDAD
PESOS

CANTIDAD
PORCENTAJE

Reales en efectivo
Maíz
Recaudo
Carne
Harina
Chile
Total recibido al último del año
Alcance

22.50
8.75
4.50
4.25
1.75
0.50
42.25
1.75

51.13
19.88
10.22
9.65
3.99
1.13
96.00
4.00

TOTAL

44.00

100.00

CONCEPTO

Hay que tener en cuenta que la ha,· l1•s ahonaban rn bloque doce mesi·s a
Estos, t¡ue r0-1:1. frt:cuP11cia LPn ian qui• &lt;'ncienda llevaba la cuenta ·de los días
razím d,· cuatro o cinco pesos cada
frcntar, probl,·ma~ financieros, vil'ron en de cakularsr tfU&lt;' cada fanrt1a dr Li,·rra
11110.12
trabajados por cada peón con un métolos am:ndatarios un inr.dio para incor- drsmonta&lt;la valía do,·r ¡wso: más, t't¡uido muy peculiar. Un mes pagado equ~
porar t11·rras al cultivo y para oblt'ncr v~lentPs al doseicnlos cinnwnla por
Airendatarios
valía a treinta días de trabajo efectivo,
un t·gular ca_ntidad de dinero efecti- ciento di' su valor original. En oeasiocon jornadas cada una de doce o más
vo. Ah?ra bien, la función social del m:s, los rancheros adquirían cll'rcchos
horas. De esta manera, había meses
llabl1•mos ahora de los arrendatarios cuarrendan11ento de tierra~ como dice sobr'.': supcr~icics considerable~, 4111· no
(como el de febrero, con sus veintiocho
l.º níunr•ró creció mucho a lo larg; del John C. Super, va un p~co más allá
pod1an cultiva r dirl'ctaml'nli· , 1. i·nLondías) en los que era literalmente imposi!iglo .\ Vlll f cuya presencia en las ha- p~cs l_as dif&lt;:rcnc_i~s existentes cntrP pro'. c_..s sr hacían ayudar di' ~uba;rr•ndatable completar "un mes" de trabajos. La
ciendas dr la región hizo posibles ciertos pietarros e mqmlmos tendieron a anu- nos, lo cual volvía aun más atraelivo ¡,)
16
peonada por lo general dedicaba al asuecambios de no escasa importancia en fos !ar_se, o por lo menos a hacerse menos rregocio.
to y a ocupaciones personales los dopalroni:s de tenencia de la tierra. Algu- i'.nlanlt's. El ranchero no era propietanos autores han querido ver en el siste- r1~, pe_ro, estaba en vías de serlo y ademingos; además, por su cuenta y riesgo
En la hacienda &lt;le Bocas había a Jlll'muchos peones se regalaban frecuentema d1• ranchos un simple recurso de los mas vrvrn con mucho mayor decoro
~iados dd siglo XIX casi 600 arrrndatamente con el descanso durante algún o
harrndados qw· pl'rmi tía redurir al mí- que los sirvientes de la hacienda. En nos, distribuidos en dos clocc·nas di' ranalgunos días a la semana. De esta mane·
nimo los ric·sgos. f,os propi,·Larios sólo realidad'. ~~chos grandes ganadr.ros que- chos y congregaciorn·s de tamaño l' imra, era excepcional el caso de un trabaoos,•chahan los productos comerciall's, rctanos n11c1aron su carrera como arren- portancia. d1·sigualc·s: Todos dc·hi'an pajador que hiciera de un mes nat~ral un
aqw·llos l'Uya venla n·sultaba aftamrnte datarios. 15
gar &lt;'n primer lugar el llamado dnl'cho
mes de trabajo efectivo. Del análisis de
W'J1lajosa, Y clPjaban a los arrendatarios
de piso, que amparaba la n·nta ,Ji. fu i·alos libros de raya de la hacienda de Pasa
) d,·1 rorral de los a11imab dom,:~Lib la~i·a dt• cultivar el maíz, el frijol y
_En Michoacán, la generalizaC:ión de la
redes se desprende que el término medio
d chtf,,, productos con los que por lo agmultura &lt;le arriendo a fin es clrl siglo cos. J\d1·111ás, por cada almud rli- tierra
~·ni•ral no podía lucrarse en i·xceso. 13 XVII fu,• una especie d&lt;' rt's¡.,uesta dada rJ,, s1·mbradura pagaban i·ualro n·alcs
de días mensuales trabajados por cada
peón oscilaba entre 18 y 25. tn el e~
al p_roblt:ma representado por la gran anualt's. Los pastos ~,· colirahan no S1'F
1·
,
,n
rea
idad
,
el
problema
era
mu
cho
hipotético de un cumplido sirviente que
cantidad de blancos y mestizos pobres ~n la t·xLt-nsión ocupada por el ganado,
mas romplc·jo. David Brading ha mos- que poblaban la región. Claude Morin
sólo descansara los domingos y un día
sino d,· acuerdo &lt;·on ,·! número de ealH·lrado ~u~ en lrl's haciendas quc-rl'tanas Sl'ílala, recordando lo dicho por un ª"ri- zas: cuatro n·al1·s por di,·z cabc:,,as di' "a•
más cada mes, tendríamos que al fin~
~urhrtlan, Atongo y Los Morales- c_ultor de Ario en 1769, que la renta"d,· nado rnl'nor Y 1111 111 ·so por cuatro dr n7adel año su cuenta particular rrgistraria
Wranl'hi•~os ocupaban, a finl's del siglo ~erras representaba un negocio por par- ) lH. Había arrt't11latarios, los rnás imtan sólo trescientos días &lt;14' trahajo, rS
DI: &lt;'asi todas las ti&lt;·rras cultivables. tida doble: por un lado producía un iñ= portantrh, qiu• t1·11 r'an tinras de cultivo
decir, diez meses cerrados. De aquí 9'
La unrd d ·1· d
debe drducir también que aunque i'II
ª uti iza a para drslindar y &lt;·n- r.eso an~al ~ijo y por rl otro aseguraba y adl'más a11i111al_'·,: otros i·ran sólo paslri·•ar 1 ¡'
~ ª wrra 1·ra la fanl'ga de scmbralos libros de cu1•ntas dr la hacirndaapala valomac1011 gratuita de tierras mon- tores, pagaban u1111·,tt111·ntc t'l ar,·,·~o a
00
díara, 4ur 1·ra la supl'rficiP en la que pv- tu?sas o cubir.rtas de bosques". Ade- los pastizalrs: fo~ tttás pohn·,, µor ,,11
redan "peonr.s de a cuatro prSClS'. l
S1•nil1rars1· una fancrra de maíz La
"muchachos de a dos p1•sos'', Sl'nrrllamas, la colonización de las porciones part1·, no lrnía11 tiPrras ni aninralrs. i·ra11
n•nta · b
o
•
\arra a t·n Lre los seis y los diez más inaccesibles de la hacienda consoli- arrimados qur a¡.irna, ' akanzuba11 a
mente no existía el caso de un peón~
(l·sns an 1•
,
que al final del año se le liquidaran sus
-1 ua, s µor fa1wga. Una parte se daba los drr_cchos de propiedad di:l agri- f&gt;a/.iar a la liaf'it'llda la ,.;,uta d1• la i·a:;u1
pa..,ia
'11 ,. ft·1·L·
t
·
·
E~tl' 1ílti1110 crn1¡1o
cuarenta y ocho pesos o el del mucha- ltl ~ .
rvo y o ra con scrvu:ws cultor, fo aÍlfmaba en tt&gt;rrr.nos sobre los clia q111• ocupaban.
,
"·
,
t¡ur era ,,1 nra~ 1111mrro:;o, 1',laha iulr. s limas d1· labor del ha&lt;'endado. Lo qur. tenía títulos "imprrcisos, dudosos
cho gratificado con vein ticu~tro P~
0
g~ado por asalariados de la prouia ha: no i•s daro t•s i•I origen di' Lodos
esto es, con cantidades equrvalenles .
· , si· tratara en un f~audulrntos ". En La Barranca, una ha- cirnda, :V d&lt;' la,- finca:; alrda rias. Las drutrabajo de doce meses. El método,-~
•is .ranch1·r
.
os. Qu1za
cienda crr(:ana a Coronco, había a finr.s
iruic1p10 d1· .. 11
. d
embargo, admitía la relativa excepcr •ia
I
sunp ·s arrima os, labrie- del siglo XVHI cim:ur.nla y trrs ranchos d~~ dr los am•ndatario~ d,, Boras asernd Jall , ', 11 j &lt;&lt;¡r-·&gt;
j t -1u
~ po ,rl's u u1, . 11 · b
.
••- , a -t.•&gt;:1-t pr~os. lJnn~
del selecto grupo compuesto par ~ rilla;;
. . ,, t ~ '.va au 1:as1 a hurta- arrrndados. Los mismos rancl1rros sr ha"sirvientes de mes corrido", en cuy; '-d.- par,,1 las m111usrula:; } qut• más bían encargado dr. dr.smonlarlos, crrcar- f"'.rn~ drbiau varios 1·ir11to:&lt; dr prsos.
·
cuentas no se daba el detalle de
IJ., ,O llla ~ L,1111 prano Luvreran
qui· l'!l- los y acondicio11arlos. Prod uda11 una 11~1r11tras qur r l ad'rud,o íll' la gran mayo1
d Ías efectivamente trabajados, sino qer
n arri•gfos t'On los ¡.iropictarios. rr.nla anual dr 661 pesos. Adr.má~, pur.- na akanzaba aprnas los diez o los vcintr prsos. En cualquier caso, dice Bazant,

1

1

'

Fuente: Jesús Gómez Serrano, "Paredes: una hacienda en trasición ",
op. cit., p. 153.

�·'easi Lodos debían y muy pocos abonahan a cuenta ,,. 17
Ranchos y rancheros en el llano del
Tecuán

··,·

~

Las mu&lt;'has ve:nlajas que· en el sist,:ma
de· arrf'ndamicnlos encontraba el hace:ndado puPden ser ilustradas 1'.on el caso
de los ranchos formados al mtcrn?, del
vasto latifundio conocido como C1cnega de: Mata. A mediados del siglo ~X
había ah{ más de 200 am:ndatanos,
que producían rentas por no ~ enos de
veinte mil pesos anuales, cantidad que
con toda seguridad constitufa ~na porcwn muy importante de los mgresps
del ge:neral José María Rincón G,allard~, dueño del latifundio. Ademas, lo
que muchas veces entregaba e,I general
a L1tulo d1: "rancho,, no era mas que un
páramo inculto y sin límites pr:cisos.
En 1829, por ejemplo, s_e senal~~a
qw: el rancho de San .Juan sm Agua lo
hizo,, su arrendatario, Manuel Calera ,
"por no ser antes más que llano": Además, d1,sdc lw:go, el ranchero hacia muchas veces del cultivo y fomento de
una porción de las tierras de la hacienda
un verdadero modus lucrandi. Ser ra_n1:hcro era colocarse en un peldaño socrnl
e~petial, intermedio ~ntre_ el de simple
~irvicntc y el dr prop1ctan? rural ; s1gn1ficaba tanto wmo convertirse en el usufructuari o dr,I propio esfuerzo. Aunque
por supuesto el sistc~a enlrañah,a tambie:n ciertas desvr.ntaJas. Ocuma con
fm·uenci"a que r.l ranchero dcsarr?llaba
8(:ntimir.n Los de arraigo inconvcmentes
y que no era fácil despojarlo de la parcrla lfUr hahía e:ultivado a lo largo de
diez o más años. Crisanto Romo, por
rjemplo, rr.cibió en 1858 el rancho_ de
El Novillo, sin casas, cercados, aguaJCS,

corra-les ni "otros muchos rlrmrnlos
bien cono1:idos por indispensables para
el cultivo dr esta clase de fincas". Prro
Romo era un hombre industrioso, r.~prendcdor, que en quincr años tenia
convertido el páramo en hermoso :crgel. La lisia de las mejoras in,troduc1das
por don Crisanlo es por s1 sol~
cuentc: casa grande, casas para s1rv1entes, aljibe, corrales, .troj_cs, vallados y ~n
estanque que con sus rnvdr.s y ace·qu1as
daba riego a más de tres fan egas de labor. Por supuesto, cuando en 1874 l,c
fue pedido el rancho, Romo Sf' ~ego,
alegando que todo lo hecho en an'.,s Y
años de trabajo "constituye un rne.1or~mien to necesario y Útil'' Y qw· suponia
una inversión superior a los mil pesos.
Don Crisanto no pretendía ser el dueño
del rancho; insistía en que era un "hombre honrado" que n~ desea_b~ queda~sc
con lo ajeno: tan solo ex1grn una mdemnización justa. El p leito, aunque no
conocemos su desenlace, demuestra que
el sist ema de arrendamientos, pese a sus
innegables ventajas, no carecía de incon.
18
vernentes.

:1°-

Pero fue en el llano del Tecuán, : n
la parte sud poniente del mayorazgo ~neón Gallardo, donde los ranchos tuvieron mayor importancia.
En 1829, el adeudo de lo~ arrendatarios sumaba más de once mil pe~os, -~cñal inequívoca de la amplia d1fus1on
había alcanzado. En
que e 1 s1'stema
.
. su
gra n mayoría , estos ranchos eran iguales a los descritos por un cura de Tlaxomulco en 1778:
unas casas dr poca pompa y valor en
que vive:n hombres de mcd~ano pasar
y pobres, cultivando las tierras que

Lie·111·n o arriPndan , e·n 1¡w'. se·mbrar al
tamaño de la po~ihilidad di' &lt;'ada uno
v criando sus ani111aks 1lo1nc:stiros
i am~ritfl!S, s1~glln sus f111•r1.as alcanza n.
l ,as modalidadf'S del arrendamiento
se fueron definiendo poco a poco, conforme el tiempo hizo v~·r la tonvf'niencia
de someter al inquilino a una Sl'ric• el,
condiciones fijadas de . antl'mano. La
unidad de superficie utilizada para drslindar y medir el terreno era la "f~nega
de sembradura de maíz" qui·, Sl'~n b
costumbre ee iencga, era "un euadro.
cuyos cuatro costados tengan dr longitud doc1: pasos de caballo". Se' arrrn~aban terrenos muy dispares, qu&lt;' pod1an
ir desde las sie•tr hasta las rincm•nla Ía•
ne gas de se:m bradura. Cada fanrga era
arrendada a un precio 4uc oscilaba rnlrl'
los seis y los siele pe·sos anuales. Las mrjoras con que co_ntaba e!_ ranc~:1:
meticulosamente mventanadas y d
, por supuesto en un aumentod
ducian
..
valor del arrendamiento. El inqmhno St
obligaba a conservar 1a f .mea " e•n el mr·,
jor estado pos1'ble " , e ·melusivc asum1'
nsahm·
con bastante frecuencia la rc~po ecul~
dad de practicar con su propio P
toalgunas mejoras, pero en esos casos
I ·asa
dos los beneficios quedaban para ae
de los Rincón. El )-anchero se compr~
metía tambiéj, a prestar ciertos sr1'1'1"
,
,
cios
en trabajo: concurr 1a
con suscaJ'll'"
I nona!
a
tas y con su esfuerzo per~o dos os
purr-d
treros y en las fechas designa ah . St
Patrón "y lo que importe su tr a¡ortll"
le irá ,abonando en cuentadrsus
tas". 2

] e·,

º

.
tr.ndria ~
La gran importancia qur. · cid
decisión de fraccionar el 118;°depeTccuán y de arrendarlo en forrn

ifUtñOS y medianos ranchos se .revelaría
veintinueve por ciento). aludían a pre1861, cuando el general José María
táreas de superficie; Dioi:iisio Esparza
dios con un valor superior a los 1,001
ffincón Gallardo resolvió disolver su mapor su parte, se quedó con el de San
pesos. Y si consideramos el asunto_ desftmgO, repartrr las haciendas que lo inRafael, que tenía · cuarenta y· cinco
de el punto de vista de la extensión,
ltpban entre sus doce hijos vivos y
hectáreas; Marcelino Richarte hizo lo
nuestras conclusiones serían similares:
iender todos los ranchos a sus antiguos
veinticinco ranchos (el cuarenta y nueve propio con el de El Milagro, que no dismndatarios. En el llano del Tecuán, la
ponía sino de treinta y cuatro hecpor ciento) teni'an una superficie infetcisión del general fue acogida con vertireas. Pocos arrendatarios pudieron adrior a las 100 hectáreas, otros diecisiete
dadero entusiasmo: apenas se conoció
quirir predios de consideración. Bernabé
(el treinta y tres por ciento) andaban en■ idea de vender los terrenos "cuando
del Valle, por ejemplo, que no por acaso
tre las 101 y las 500 hectáreas, cuatro
kMlos los arrendatarios ocurrieron presuera el dueño de la hacienda de Paredes,
tenían más de 501 pero menos de 1,000
nwos, pidiéndole ser preferidos unos a
pudo adquirir el rancho de San Isidro,
y sólo uno sobrepasaba las 1,001 heccon 329 hectáreas. José María Nieto,
- , y aun hicieron montar el valor
táreas. De aquí se deduce, pues, que en
por
su parte, se quedó con el rancho de
1111 fijado para la venta por el propicla
inmensa
mayoría
de
los
casos
los
preSan
Juan sin Agua, un predio enorme,
i.io".21 Por desgracia, no sabemos con
dios vendidos por el general Rincón Ga- CIJSi una hacienda, con una superficie de
11actitud cuántos ranchos se vendieron
llardo en el llano del Tecuán conforma- 1,155 hectáreas y un valor de once mil
i cuáles eran sus características. De
ban auténticos ranchos, unidades propesos. Pero en términos generales, aun!oda; formas, un cuidadoso seguimiento
~ los protocolos notariales de la épo- ductivas de tipo mediano que dada su que con sus excepciones de no escasa
capacidad y sus recursos debían ser
significación, el llano del Tecuán se conca nos ha permitido reconstruir en/foratendidos directamente por su propievirtió
en un reducto de la pequeña pro111 aproximada el acontecimiento. Con
tario.22
piedad individual, refractaria a todo
kida seguridad, fueron más de cien los
reparto e insensible a cualquier prédiQllchos vendidos, aunque sólo contaLos compradores, por supuesto, eran ca socializan te. 23
'16 con el testimonio correspondiente
rancheros de la más pura cepa, personalcincuenta y una operaciones de comjes hechos a la vida ruda del campo,
Además, hay .indicios de que la
Pl-Yenta. Esos ranchos ocupaban una
acostumbrados a u_n cir personalmente
venta masiva de ranchos influyó positillpetficie aproximada de trece mil
los bueyes, individualistas, aferrados a la
vamente en asuntos tales como la pro"!áreas, lo que daría a cada unidad
tierra, siempre en el.filo de la subsistenductividad y el uso eficiente de los rela extensión promedio de ciento trein~ hectárea. Comparativamente ha- cia. Eran, en suma, el tipo del ranchero cursos. En su Informe sobre la agriculen el que muchos ilustres pensadores deWando, las tierras vendidas en el llano
tura en el Estado de Aguascalientes,
cimonónicos vieron el componente esen"1lían a tres veces las ocupadas por
Agustín R. Gonzálcz dice que la proscial del aisaje rural mexicano , el auténperidad que se observaba en el llano
bhacienda de Jaltomate y al sesenta
tico prototipo del carácter nacional. En
hacia 1887 tenfa su origen indudable
~ ciento de las que tenía la hacienda
la gran mayorfa de los casos, por no
en la "notoria laboriosidad de los po' Palo Alto, la más amplia de las fincas
decir que en todos, los adquirientes de
bladores y en la perfecta división de la
1le tenía la familia Rincón Gallardo en
ranchos eran antiguos arrendatarios.
propiedad". Esa llanura, cultivada pri~ tientes. De las cincuenta y una
Por lo demás, pareciera que el general mordialmente con maíz y frijol, carecía
c,iracioncs de venta localizadas, dieciRincón Gallardo no quiso ni escuchar
de ríos, lagunas y manantiales, es decir,
llfvt (el treinta y siete por cie~to) amofertas de ·comerciantes de la ciudad y
de toda fuente natural de aprovisiona_ranchos con un valor inferior a
de especuladores, muchos de los cua- miento de agua, y los progresos que en
. ~~hll'ntos pesos; otras catorce (el
les, con toda seguridad, habrán estado este terreno se podían observar, bajo la
por ciento) se referían a raninteresados en el negocio. Francisco de forma de numerosos bordos y presitas,
leeC:On un valor situado entre los 501
Anda, por ejemplo, adquirió el Rancho se debían tan sólo al empeño de los
J 1,000 pesos, y sólo quince (el
Nuevo, con apenas cincuenta y una hec- agricultores tecuanenses. 24 Aunque es18

r~

:i-ete

�la laboriosidad, por supurslo, no r~a
gratui ta. \1artín W. Chávrz, en lo mas
álgido dr la refriega provocada por la famo,a Lt&gt;y \ graria drl gobcrnado_r E,l('ban Avila, señaló con toda claridad el
móvil de lanlo espíritu d&lt;" progr&lt;'so:
" Que ~,· prc·gunk -drcía- a los c~mpradorrs dr terrenos en rl llano del f rcuán i es lo mismo ser poseedor qur
arrt'ndatario, y si jamás tuvieron como
lif'nrn hoy pro)eclos de tomas de agua
} d,· m('joras de todo g,:ncro para _s_u
f.mea~ ··.25 1\ sí pu,·s , la transformae1on
súbita de varias docenas dr arrenda,tarios rn propietarios significó no ~ lo
una dinamización d1• I mrrcado d(' 1~
ti,•rra, sino tambií·n un notable ~sl~mulo a la &lt;·rc•atiYidad ~ la labonos,dad dr los ranclwro~.
Medieros

La rí1rdit'rÍa $(' rnnvirtió ('11 ~lirhoarán,
durant,· la seo-uncia mitad drl siglo \._Vlll,
., ·n ·el sist,•n~a d1· l'Xplolación dominanll'&lt; ◄ 'll et l'uhivo de lo~ Cf'rt'a 11•:-. '': FI, h·a('f'ndado ponía la tif'rra , la s,•m1lla y la
· Ir as- 11u1•
,·1 m,·' unta de bU&lt;'Y"S, mwn
-i
·dicro aportaba· su ·m d ll ti•Lria
· • p&lt;•r~onal.
· ,
\ unqur no ~,· salw con t'xaetilud como
s1· n•partían las ganancias: la c~s~u'.nbn·
indh-aba qw· la &lt;'OS1•cha 's&lt;' d1v1d ,a t·n
ilm, parl,•:-, igual,·s". PUt•df' supon"r~"
qu,· los aparcrros, dada su falta ~e a_re·
Ilirio,, rran en su mayor partf' md igt•·
na~. Las tierras qut• St' les daban "~~n
por lo ocnrral pobrrs, con la inlt'nc1on
Prt•&lt;'i~a "'d,, qu«' las drsmontaran Y las
·
" I~~
acondicionaran para r l cu 1tivo.
hacil'nda dueña dt' extcmas :-,up1·rf1ci1·s pla~as, si,•mbra maíz blan:;o destinado al consumo humano
Por
lo dl'más, rntre los mrclieros s~· dabar.
desigualdadt•s di' ingrc O Y di' mvde:, dP

vicia bastan le arubada:;.• 26

l.&lt;.:l Saucillo, San Jacinto y anexas, Li
medieros hah fan hecho su aparición dtadr
las prinwras dí•cadas drl ,iglo ~
En las haciendas ubicadas en el muHubo
aparcrros importante~, romo l,~
nicipio d,· Rincón ele Romos, en e~ E_.
lacio ele Aguascali!'ntes, la medien~ Rangcl, tocio un pcr~naje_ t¡ue •~
se extendió también en form_a ~ono1- conYirtiéndo e en prop1clano dr C1t11td1·rablr. "La decadencia del giro , d&lt;'- ga Granclr, una más dr la:. haci~ndan~
cía un informanlf' en 1877. oblig?1&gt;a a culadas al latifundio quf' tema la fn
los propietarios a n·s,·n arst· tan sol~ r~ lía Rul-Púrcz Gálvez en la rr~ón. Ai
cultivo clf' los mejorrs poln•ro:,, aquellos fercncia de lo que suredl'rÍa df'jjp~és,b
qu(• podían r1·gan,r. En n•alidad' lm, do_s contratos clr rm·dirr ía no l'xclu1an la
tt·rcC'ras parks d,• los lt·m•no, s1• ~ult1- mejores linras dr las fincas: al conlnvaban a m!'dias. La parle de la ha1"w11cla rio, se n•feri'an a rilas dt~ma~m f"'Ítcos,•rhaba casi Lodo el trigo y algunos renle. \gust ín Romo, por "Jt•mplo,_1r
otros C&lt;'rcalcs ,•scogiclos, mientras '.¡ur a oblioó ,·n 1838 a s,·mbrar a ~~
los aparcf'ros s1• l,·s d1•jaban, los ch1larcs. lrf'i1~la fanegas de riego, con ma1z, di28
F:n cuanto al n•parto d!' las c~src·has; a Ir } trigo. A Gil Ranw·I, por su patt
difrrt'ncia ele lo sucf'dido en ~lu:hoac~n, S(• le pnmitió t·n orptirmlm• dr ISII
loo pro¡,it'larios acostumbraban t•n Rm- trabajar "todas las tima, o planr&gt; dr
cón ronsnvar las dos trrrnas p~rtrs, San Antonio que St' riPgan ron su~
d1·jando sólo una para sus m'.•d•n~s- ) rn11 los tanq Ut':, d1· La \ íbora
Cru 1: ' aclará11close• qur df' lo ,rm , L
1.• t,• m&lt;:lo&lt;lo , como lo rrconon&gt;t r l m1~s
,11 ti,· 1'-ras dr lt·mpora t " no l1· tocara u
1
forn1ant1·, '•c..~ t·ronómico rn lo~ gasto_s .'
.
Ia n11lac,
· 1 smo
·
la trrcrra, P"
hac1e·nda
lit
au nqu1• ll'n ía d irn·onvf'ni,•11lf- c1 .. d1v11~ .
lt·
·,_
29
Lo~
nwdi«•ros
ad1·má,.
Jl0~
,1: r cnlrt' clt'masiadas manos los proclu1·1u
..
,. . ' t \ ''aba~
c,•r un uso 1iasla t.-H•rto punto mdlClt
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los de acarrl'ar un cons1
gu1cn t
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H'&lt;'t'.S, adt·más, :,e le•:, :,umm . ~
.
o
d,·
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n·colf'cri&lt;&gt;n
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F:n
Rineon,
tH'mp
1
lo mismo qtw ,·n tanta:, otra, partrs, os ~·millas ) hasta dinero _rn ,•Ít'Cbvo.pir
nlt'dicros can·dan dr r&lt;'1·ur:,OS y ,·n los , a mencionado Agustm Rom~::_
6
·
. • 1 ano ~uiuaños bue·nos inundaban rápiclanwnl1• l?s ejr·mplo, s,· 1.. pn~slo e _gr • de_.
mt'n:ados con sus pro~u\'lo~,, cou ,.f" frn para hacrr las primeras siembras . '
, d · . cargas deilino
trf',t
,k auxilian;r en la sal1sfacnon clr sus ) trigo, adcmas ,. c1c n
1,500 pesos. Prro con _Tranqut la•
J .. " · D1• todo rilo
más urgentes ncce:,1·d atJKS
León, otro dc: los nwdwros d odar•
SI' d,·rivaba, 1'11 el com:t·plo de º?estro
.
1as conc1•,101
. 1t•s• furron 1 aJ
cienda
sentencioso informante , un grave mcon'
ma)Orcs: el apod1•ra do d•
t .facasa•
nNlt~
vcnienle: concluidas las cosechas, ~o
,
"l
.
tad
dt•l
lffir-·.le
enlregana
a
mi
,....:IJil
medieros vauaban sin oficio, cnlregan•a st•an
aiq-;1
jomal
de
os
p1·0
nes,
)
.
,
duse
.° ex&lt;·,·sos
dosc a 1os peores
·
, violentando
, .
,,
27
o
)
a
acomodados,
enlendwn
1.1
......
'·ta moralidad y srguridad públicas .
·
para ,.,,_..
los drspunll's Y swgas
L.-a
' ¡,º ,,vaaSe,_
pues Lodo lo demas
nas
de
las
hacirndas
Aunqur e n algu
costa el señor dr Lron :__L t1eltlt
rineon1•nscs, particularmente rn las de t'm pero,. que no era eostunwre

\nt1o

"' "I

tirnda hac,·r talr, cn11e1•:,io1ws, " pPro
un 1·onv«•nio ¡,arti1·11lar f'Oll 1•1 se•b d,· Le•1í11, por las divt•r,a:, c·ons1~·ra&lt;"imws fllle· 111t'rlia11 n•s¡.wclo rle•
Íilt e,;

a~.JO

Ll,•gado f'I ti Pmpo di' las 1·os1•cha::, s«•
¡rucrdía al n·parto di' los frutos. S,· disriiuían por mitad,·s ,·1 grano, la paja ~
drastrojo, aunqu" 1·011 fn·1·11f'1H"ia 1·st1·
illimu qw·dal,a ,·n su totalidad para la
patr d1· la hacil'nda. El lri¡.(o na n•cilidu por los r1•prt'M·nta11t1·, de· la ca,a
Rul rn lo, avr.ntadt'ros, ) a limpio } afillldo. El maíz, por su parlP, s,• rt'cogía
fitado} t·n 111azon-a, a orillas di' las ~f'llrlllt·ra,. Le•vautada la pri11wra cost•·
rlia, le-nía e·I nlt'di,·ro la ohligarión d,·
ll'Íntrgrar a la haril'1Hla las :,1•111illa, qw·
W.ic•ra rt•ribido 1·11 pr;slamo. Emµno ,
ruando algún sini,·stro im¡wdía l1·vanlar
liurna.~ m,l'rha~, ~,· l'Xim ía al 1111·die·ro
4r tal oLligaricín. En una dr las cláu:-,ut.. drl 1·011trato c1·l,·Lrado 1·011 Agu~l 111
Roo.o s1• se•iialaba a e·st,· n·spt·cto:

podi'a ,u,wl«•r qu,· 1'11 algún aiio no
hic-int• la si1·111bra, o porqu1· las
lluvias fu,·n·n tan t'srasas qui· no t11"rl'I' bastan l1• agua la presa, o porqu,, ,:sta pad,·rió alguna avería o dC'lrimt•nto, o porqUt· lo su frió la toma
donde· se· co11du1·1• d agua; en estos
lrr:- t"aso~, ~••rá n·cm plazada la sicmhr-,, hari1:ndola al año siguien tf'.
11•

rado dt· la ('Usa t•stiman•
los int1•rc•h1•s dt• r ila.,_

110

ronw11ir a

El l'arádt'r d.. ve·rdad,·ra colonización

qw· tr11t'a11 1·11 Sa11 Jacin to los rnntratos dt' nwdif'ri'a rs 1·vidl'll1P: 111il1·s d,·
h1·1'lán·a, ;.e• i11n1rporaro11 al e·ultivo, al
111ismo liP111po qu«• se· íonnaha un nú111e•ro no dl',prtTiable· dt· n111•va~ unidade·s produt'li\'a;.. \ pri11ri pio, df'I si~lo
\ 1'(, 1·1 lati f1111dio Kul na t·xplotado
alTfÍcola111rnl1·
,í1lo t·n las inrrwdiae·iob
rws d,· lo, t·asrn:, dt· las l1at·i1•111lai, d,·
San Jat·into ) Ci1:1wga Granel('. Ci11cue11ta año:. dc~pué,, 1·l inve·nlario di'
las propi,·dadrs fa111iliarc•:, intluía una
cantidad 110table· d1· ranchos y harie·11rlas
4u1• en su gran rna}oría habían sido
aronclicionados por me·dit•ros ) am•ndatarios. Esta idl'a de·I rob11sl1-c-i111iPnlo d,· la caparidad productiva d,·I latifundio 1·staha fija sin disimulo, 1·11 la
mt·nlf' d,· los propif'larios. Sin hablar
d,· tocias las p1·qu1·iia~ rq1ara1·io111·s )
obras ele· at·ondirionamirnto qw· rnn
fr1·c111'1H"ia s,· obligaba a prat'li,·ar 1·1
nwdie•ro, pan•f'il'ra qw· 1·1 f'SfJ íritu mismo d,· mw·ho~ 1·011v,·nios t·ra fortal,·rl'r
la (·apa1·idad produt·Liva dt·I giro. Agu,tín Romo, por 1·implo, s,· obligaba a
sembrar se·s1·11la cargas el,· trigo ,·11 tt'rrcnos d,· El Saucillo ) a
prornrar
nam ent,·
d,·ro drl
guos... ,

1·1 ir aumentando ¡,aulatila si,·mbra f'll el dt·rramaarroyo y lcm·no~ conti-

llabía que· añadir qut· con mucha
sin omitir esta opnac_ió~,
"?irnc·ia 51• limitaba la presencia de
porque ha sido uno de los prznc1~os m las lil'rras dadas rn aparpales intereses que se propuso la
lllria. A don Gil Rangcl , por ejt•mplo,
hacienda al conceder en las men"1P hizo saber que· "no trndrá para la
cionadas medias.
~ aqu,•llos d,·pt'lldirntt•s, ni pro1111, ni p1•rsonas de alguna otra mafü•ra
Aunqur desdr lu«·go ,.¡ caso dt· los
~ a s 1·11 el nrgocio qu" el apod1•- grandes m,·dirros d1· San Jacinto, du-

ranll• la prinwra 111itad dt·I siglo \1\ ,
t~,tá muy l,•jo, dt• lo que• podr1a1110,
dt•finir 1·01110 apanwo t ípirn. J1·,1í,
ílfaz d,· Le·Ón :-t· rn·guntaha, ('ll 111%,
l{Ut'· tanto hah ,a nwjorado 1·11 1111 ,il-(lo
la ,ituación d,· lo, ta1111Jl',i110, 111e·xintno,, flUI' f'0111ponían las tn·s t'Uartas
¡,arlt•:, rlt• la poblat:ión dPI país. Ot•f' ía
e·I rlo,·tor Díaz de· l.1·t'111 q1ll' para lo:,
¡,ropidarios ruralf',, "ho~ 1{111' t•n 11111rhos Pstados la di vi,ií,n d1· la propiPdad
"' una rt·alidadº', la~ co;.a:, hahfon 1111'·
jorado df' marwra harto ~•·11sible·. ~in
,·mbargo, para t•l gañán, para la multitud d,· ca111 pe·sinos mis,·rablt·s qui' habitaban la:, ¡trandt·~ haei1·11das, las dift.n·1wias no t•ran la11 M·nsibl,•:,. Ci,·rto r¡Ut·
\ a 110 pnlP1wl'Ían al P11t·omcndPro ni
;.ra11 1'ot'lavos df' pod,·ro~o~ :,e•iicm·s dt·
ti,·rru, ) i!anado~, "¡,,·ro ,on tan ignoran 11'~ , lan ,·sclavos dt· su 111is1·ria"
rnmo duranlf' la t:pof'a t'Olouial. Su
ra tf'goría d,· p«·orn•:, 1•11 la,., rnatlrilla:,
Pra t·I 1·4 uivale·nte• clt• la dt• lo, animalf'~ 1·11 las tahall1!rizas. "La 1·xpn·sió11 1·s
dura - rrconocía Díaz dr León-, prro
1•~ la wrdadº'. La 1,·) garanti~aba la n·habilitaf'ión dt· los ca111p1·~i11os, p,•ro la
lt'rea rt'aliclad ~•• 1·111pPñaha rn mantrnrrlos 1·n "alidad d,· IH'stias d,· carga. ¿Qu,:
hae,•r'( Se·gún Díaz d1· Lf'ón, 1·1 único
n•m,·dio f'ra la im,lruccir111 agrícola, la
n·clt'll&lt;'iÓn dt'I ca111p1·,ino m,•diantl' su
ilustrarión. Para 1·1 propidario, la inslru\'1·ión t·ra d pasaport,· mái, s,•guro a
la prospnidad; para 1·1 ramrw~ino, bastaba eon qu" fut·st• un s,·guro rnnlra la
de·grada.. ión.

NOTAS
1.

F. Katz, La ieroidumbre agraria en México
Pn la época porfiriana, op. cit. pp. 47-48.

�COLABORAN EN ESTE NUMERO:

2, Andrésr Malina
Enr;(q4e~, Lq§_
gr~rul,es P
rn·.
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E
hlem'as nacionales, ¡Merico,,.c: IC\On~.s ra,
1978, pp'. 169-1 70:
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3:A,tíoulo publ~Qado ·en La Opinión,, perió-,
,,dico ve~acruz~o,. el 5-0'-Wll,, ,y1 c1taqo
-en Jesús Herzog, Él agrari$mO mexiC(mo Y !
, la ~efof~'J·· agraria. Expo~icióll' y cr;tticd'.

..... d·r C·, .-.,,;· ~d

,. México, ''Fondo de' Cultura Eeonom1ca,
; 19'59, ppul64i-165 . ,., ;., , " · , " ;
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Blizáli( Cincó''·ha~ie~;d~s meitra~s.
.Mexito; EI".Coiegio áé ~éxíco; 1'980, ~p.'
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Mé;ico. La hacil!~d0i ,púlguer,-re·n el cam_•
bió. Siglós' XVIIJ, XIX y•~X;'México;,Edi,.,

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7. J11an Felipe Le.al•r t,iario ,fh¡ac~ja Rountree f;co nom (a y sistema de hf!c.rendas e.n
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ciones, Era, 1982,pp:•97-98J '

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!5. Micllel' 'G~telrt1arl, '1Capitalismd!Ylréformb'
agraria, \mi Mé.xieo, ·Méxicb, !Ediciones !Era,,
I!, 1974, pp" 42-4i - . : ,,
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ELSE LASKER SCHULER(l869-1945). Filosofía y Letras, en la UANL. Fue
Poeta alemana de origen judío, expresio- miembro del taller literario Litoral.
nista, vivió en Berlín hasta 1933, después en Zürich y por último en JerusaABRAHAM NUNCIO (Saltillo, Coa~n, donde murió. Mein blaues Klavier huila, 1941). Hizo estudios de derecho
(lfi piano azul) está considerada como en la Universidad Autónoma de Coa.
una de sus obras más logradas.
huila, de letras en la UNAM, y de filosofía en la UANL. Ha publicado: En
JOSE MARIA LUGO. Nació en Mana- blanco y .negro (poemas, 1979), Recegua, Nicaragua, en 1936, pero ha pu- tas para nada (prosa poética, 1982),
blicado la mayor parte de su obra poé- El Grupo Monterrey (ensayo político,
~ en Monterrey. Entre sus libros de 1985) y El PAN (ensayo político,
i-iesía se encuentran : Muchacho con 1986). Ex profesor de la Facultad
~ilarm (1961), Carne de la noche de Filosofía y Letras de la UANL.
n964) y Colección de poemas (1978). Director fundador de Deslinde.

u;) !il ~Íi · ,.•.

ra ha participado en exposiciones colectivas e individuales. Tiene publicados

!res libros de poesía: Juego de dos
n97I), Colección de poemas (1977) y
Ji W(salvo el título) todo lo que sigue
1.tunpoema (1985). ·

USTULO HERNANDEZ GALVEZ.
~ofesor del Colegio de Pedagogía de es~ F~cultad. Fue secretario general del
~nd1cato de Trabajadores de la UANL

en 1979.

25 .Artículo periodístico citado en Ibid.
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11.Jbid. ,.
&lt; •

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Agraria

¡' 13 .Frank Tannenbaum, La Revolütíó~
Mexicana, en Problemas agricolas e
industriales de México no. 12, Vol. IV,

abril-junio' 1952, pp. 50-51.

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14.David Brading, Haciendas and Ranchos
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in the Merican , Bajío. León} 1700,1860,

Cambridge U¡Jiversity ,Press, 1978,11 pp.

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26.G. -~ ?.~Ílj,,Michoacán, ~n ~ ¡N~vp !f,,sJ?aña
del siglo XVIIJ, op. c!t,, pp. 2it227.
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28.AHEA-FPN, Not. José María Calvillo,
1838, s.n,,.2}0-2$3,1, :, ; 1 ,, ...
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189-192.
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s.

HOR~CIO SALAZAR ORTIZ (Tlalchalli!, Guerrero, 1933). Abogado, ·poeta,
profesor universitario desde hace más de
'~nte años. Ha publicado más de una
docena de libros, entre ellos: Breve
~nto a la aurora, En el nombre de Eva,
de Cruz azul y otros poemas, A vuelta
rueda, El viento que mueve los olmos.

tA~IO LUNA CARLOS (San Pedro,
30:AHEJ\~PPN, 'Nnt' José Mari(~ 4t
1960). Egresado del Colegio
- , 1839,~. m, 93•95:•· '

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&amp;pañolas de la Facultad de

MARCEL BRION. Novelista y cuentista francés. Afamado crítico del romanticismo alemán. Autor de Robert
Schumann et l'ame romantique y de
L 'Allemagne romantique. (Barral publicó esta obra, traducida al espanol, en
dos tomos.)
MARGARITO CUELLAR (Ciudad del
Maíz, S.L.P., 1956). Licenciado en periodismo por la UANL Ha publicado varios libros de poemas: Que el mar abra
sus puertas para que éntren los pájaros
(1982), Hoy no es ayer (1983), Batallas
y naufragios (1985), La poesía se compone de piedras y gusanos (1986). En
1986 obtuvo el Premio Nacional de
Poesía otorgado por la Universidad de
Zaca tecas.
ALFONSO RANGEL GUERRA. (Monterrey, 1928). En la Universidad de
Nuevo León ha sido director de la Preparatoria Núm. l , din:ctor de la Facultad de Filosofía y Letras, rector. Profesor de la UNAM. Fue secretario ejecutivo de la Asociación Nacional de Universidades. Es secretario -del Colegio de

México. Crítico literario, ha publicado
Imagen de la novela; Curso de literatura
española; Agustín Yáñez: un mexicano
y una obra.
JOSE JAVIER VILLARREAL (Tecatc,
B.C.N., 1959). Egresado de Letras Españolas de la Facultad de Filosofía y
Letras, en la UANL, donde imparte clases actualmente. Colaborador del suplemento Ensayo, del periódico "El norte".
Ha publicado varios libros de poesía:
Seis poemas (1981 ), El valle (1982),
Estatua sumergida (1982), Estatua sumergida (segunda versión, 1983). Este
año obtuvo el Premio Nacional de Poesía de Aguascalientes.
ADOLFO
SANCHEZ
VAZQUEZ
(1915). Filósofo hispano-mexicano, uno
de los más prominentes creadores de la
ei,tética marxista. Profesor emérito de la
UNAM y profesor huésped de la UANL
desde hace veinte años. Autor que cuenta con una abundante bibliografía, publicó recientemente en la Editorial
Océano: Ensayos marxistas sobre filosofía e ideología y Ensayos marxistas
sobre historia-J política.
MARIA GUADALUPE MARTINEZ. Licenciada en derecho y doctora en letras.
Profesora e investigadora de tiempo
completo del Colegio de Letras de esta
Facultad. Publicó Filosofía del Derecho
en 1976.
ELIGIO CORONADO (Monterrey, N.L.

l 948). Fue miembro fundador del taller
literario Tinta Joven (1981-1982) y editor de La hormiga herrante (1981-1984).
Ha pub Iicado En la raíz del mito (cuen•
tos, 1977), Impenetrable aurora (poemas, 1981) y Manzanas de raíz láctea

-.J
IO

�(poemas, 1985).
GILBERTOGUEVARA NJEBLA. Investigador y docente en la Universidad
Autónoma Metropolitana, es uno de los
más importantes sociólogos de la educación en nuestro país. Es autor, entre
otros títulos, de El saber y el poder
(UAS, México, 1983).
YORDAN RADICHKOV. Nacido en
Kalimanitsa, Mijailovgrad, Bulgaria en
1929. Periodista y escritor, su obra incluye más de veinte libros de narrativa
(cuentos, novelas cortas, novelas). Por
su libro de cuentos Abrccdario de
pólvora, publicado en 1969, recibió el
Premio Dimitrov. Su obra está profundamente enraizada en la tradición popular.
JESUS GOMEZ SERRANO. Jefe del
Departamento de Investigación Regional del CIRA (Centro de Investigación
· Regional de Aguascalientes), en 1985
publicó Hacendados y campesinos en
Aguascalienles. El · trabajo que se incluye fue presentado en d "V Encuentro sohre la formación del capitalismo en México. El enfoque regional",
realizado en Zacalecas, Zac., en noviembre de 1986.

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                <text>Deslinde, Revista de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, 1987, Vol. 6, No 16, Abril-Junio</text>
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                <text>Salazar, Humberto, 1959-, Secretario de Redacción</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>~

~ór,
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~

LETRAS UANU

�UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NlJEVO LEON
RECTOR: Ing. Gregorio Farías Longoria
SECRETARIO GENERAL: Ing. Lorenzo Vela Peña
FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
DIRECTOR: Lic. Bernardo Flores Flores
SUBDIRECTOR: Lic. Ricardo Villarreal
SECRETARIO ACADEMICO: Lic. José María Infante

REVISTA DE LA FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
NUMERO 15 / VOLUMEN VI/ ENERO- MARZO DE 198fCONSEJO EDITORIAL
Lic. Nora Berumen de los Santos
Lic. Martha Casarini
Lic. Alicia Escamilla
Lic. Miguel González
Lic. María de los Angeles Pozas
Dra. Alma Silvia Rodríguez

1

.

.:~

'"•l,t 1

i111 11ml

DIRECTOR
Miguel Covarrubias
SECRETARIO DE REDACCION
Humherto Salazar
OFICINAS
Facultad de Filosofía y Letras, UANL.
Ciudad Universitaria.
San Nicolás de los Garza, N.L.
MEXICO.
Publicación trimestral
Precio del ejemplar: $1000.00 M.N.
Suscripción anual: $3.500 M.N.

¡
__/

�SUMARIO
SERGIO FLORESCA O MA YET
El agua y la indu trialización de Xalapa Y su region
·' durante el siglo XIX.
Usos, de tinos y conflictos.

4 GEORG TRAKL

76.

Sombrías frentes de guerreros

SA JERO l\10

6 A Pamaquio sobre la mejor manera de traducir
Ilustran este número viñetas de Arturo flores

12

EVODIO E CAL\NTE
En la ciudad estercolada

4 FRAXCI CO CERV .\ ~TE
1 Como te prometí

22

JOSE ROBERTO ~IE~DIRl~HAGA
Vigencia de la ontología tomista

OLGA ARIAS

2 7 Fantasía para flauta
29

TIIOMAS G. PA VEL
arrativas literarias

1 GKRARDO PUERTAS
4 Poemas
46

RAUL R . GEL FRIAS
lloras de ~lonlerrcy
~1 \RI I i\ l~ES PEREZ LUBRI~A

50 A propósito de un texto de :\largucrite Duras
\lA~UEL CO~TRER \SRA\TOS

55 El sentido de la apalal.Jración de las acciones
ELE~\ R1\ \GEL lll~OJO, .\

62 Un sombrero de hombre (comentario de la novela El aniante de M. Duras)
ROLA DO GONZALEZ

64 J. Lacan: nombre propio·de la frontera entre el aLer y la verdad

70
72

JOSE JAVIF.R VILLAHREAL
Antología de la poesía mexicana de los cincuenta (1)

JESUS BECERRA VJLLEGA
El cierre de Fundidora ~lonterrey

..r-

'!E
-~

.r.,..~

-J''

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-'

�SOMBRIAS FRENTES
DE GUERREROS

Georg Trakl
HU \1 A \IDi\D

La música agreste de la invernal tempestad
Se asemeja a la oscura cólera de los pueblos,
La ola púrpura de la batalla
A despojadas estrellas.
Con las cejas rotas, con plateados brazos
La noche a los soldados moribundos hace guiííos.
tntre sombras del fresno otoñal
Suspira el alma de los victimados.
1:-:spinosa maleza ciñe a la ciudad.
Por ensangrentada escalera persigue la luna
A espantadas mujeres.
Salvajes lobos derriban la puerta.

Humanidad ante bocas de fuego colocada,
Ln redoble de tambor, sombrías frentes de guerreros,
Pasos entre la niebla ?e sangre, hierro negro que zumba
Desesperación, noche en los funestos cerebros:
'
\qu í la sombra de Eva, caza y rojas monedas.
\ubes que rompe la luz, la Cena.
L'n dulce silencio habita el pan y el vino.
\ aquéllos son reunidos en número de doce.
Por la noche gritan, en sueños, bajo las ramas de los olivos.
Santo Tomás hunde la mano en la divina llaga.

Versiones de Miguel Cova"ubias

Men chheit
Im Osten
Den wilden Orgeln des Wintersturms / Gleich l des Volkes finstrer
Zorn, / Die purpurne Woge der Schlacht, / Entlaubter Sterne. / /
Mil zerbrochnen Brauen, silbernen Armen/ Winkt sterbenden Soldaten
die acht. / Im Schatten der herbstlichen Esche / Seufzen die
Geister der Erschlagenen. / / Dornige Wildnis umgürtet die Stadt. /
Von blutenden Stufen jagt der Mond / Die erschreckenen Frauen. /
Wilde Wolfe brachen durchs Tor.

Menschheit vor Feuerschlünden aufgestelJt, / Ein Trommelwirbel
d~nkler Krieger Stirnen, / Schritte durch Blutnebel; schwarzes '
E1_sen schellt; / Verzweiflung, acht in traurigen Gehirnen: /
II1er Evas Schatten, Jagd und rotes Geld. / Gewolk das LirhL
durchbricht, das Abendmahl. / Es wohnt in Brot u~d Wein ein
sanftes Schweigen. / Und jene sind versammelt zwolf an Zahl.
/ achts_schrein im Schlaf sie un ter Olbaumzweigcn; / Sankt Thomas
laucht die Hand ins Wundenmal.

�A PAMAQUIO SOBRE LA MEJOR
MANERA DE TRADUCIR

San Jerónimo
l. Cuando el apóstol Pablo, tuvo que
responder ante el rey Agripa de incriminaciones inteligibles para su interlocutor, seguro del triunfo de su causa, se
congratulaba desde el comienzo diciendo: me considero afortunado, oh rey

Agripa, de poder defenderme en tu presencia, de todas las cosas de que soy
acusado por los judíos, pues tú conoces
bien todas las costumbres de los judíos
y las cosas de que discuten. Había en
efecto leído el texto de Isaías: dichoso
el que habla a los oídos del que escucha
y sabía que las palabras del orador sirven en la medida en que conozca la
prudencia del juez. De la misma manera,
yo también me considero afortunado en
este asunto aunque sea sólo porque he
de responder ante oídos eruditos a una
lengua estúpida que me achaca ignorancia o mentira según que no haya sabido
o no haya querido traducir con veracidad una carta ajena: lo primero sería
yerro, lo otro delito. Y como quizá mi
acusador, con la facilidad con que habla
de todo y con la impunidad con que
piensa que todo le está permitido, me
incrimine ante ustedes, como al papa
Epifanio, te mando esta carta que indique la realidad de las cosas a ti y a los
que se dignan brindarme su afecto.
2. Hará casi dos años, el suso mencionado papa Epifanio, envió al obispo
Juan una carta reprendiéndolo por algunas doctrinas e invitándolo luego, con
benevolencia, a que hiciera penitencia.
Ejemplares de esta carta, en Palestina,
eran arrebatados con vehemencia ya por
el prestigio del autor ya por la elegancia
del escrito. Había en nuestro monast erillo un hombre no oscuro entre los suyos, Eusebio de Cremona, que me empezó a pedir insistentemente, dado que la
carta en cuestión volaba en boca de
muchos y tanto doctos como indoctos
la admiraban por su doctrina y pureza
de lengua, que se la tradujera al latín y,

para entenderla con más facilidad, que
se la explicara más claramente; era, en
efecto, totalmente ignorante de la lengua griega. Hice lo que quería. Mandé
llamar a un amanuense y, a escondidas,
se la dicté rápidamente anotando brevemente, al margen de la página, el sentido
de lo que contenía en su interior cada
uno de los capítulos -en efecto, hasta
esto me había pedido que hiciera para
él solo- por mi parte, yo le pedí que
guardara en su casa el ejemplar para que
no fuera, fácilmente, a circular en manos del vulgo.
Así pasó el asunto un año y seis meses, hasta que la susodicha traducción
emigró de sus armarios hasta Jerusalén
con su nuevo prestig_io. Pues cierto seudomonje ya sea por dinero, como claramente se deja entrever, ya por gratuita
malicia, como en vano intenta demostrar el corruptor, compilados los documentos y sus haberes, se convirtió en un
Judas traidor dando a los adversarios
ocasión de ladrar contra mí, y de que en
reuniones de estúpidos me acusaran de
falsario, de que no traduje palabra por
palabra, que puse "carissimum" en vez
de "honorabili" y que por traducción
malintencionada - lo cual es ilícito afirmar- no quise traducir aidesimótaton
(reverendísimo). Estas pequeñeces y
otras del género son mis crímenes.
3. En primer lugar, antes de referirme a
la traducción, quisiera preguntar a quienes llaman prudencia a la malicia: ¿Dónde obtuvieron ustedes el ejemplar de la
carta? ¿Quién se las dió? ¿Con qué cara
proclaman lo obtenido por medios criminales? ¿Qué seguridad podrá tener en
lo sucesivo la gente si ni con paredes y
ni siquiera en nuestros armarios podemos ocultar nuestros secretos? Si yo les
arrojara a u stedes este crimen ante los
tribunales judiciales los colocaría cual
reos bajo el yugo de las leyes que esta-

blecen castigo, hasta para los delatons
en bien del fisco. Se benefician con k
traición y condenan al traidor. E,'s dq,
les gusta el lucro pero no la actitud.
Hace poco el príncipe Teodoio
condenó a muerte a Hesiquio, funci,.
nario consular, con quien el patriaia
Gamaliel tenía gravísimas enemistad11i
porque habiendo sobornado a un notario violó documentos de su ene~
Leemos en las historias antiguas que u
maestro de escuela, luego de haber tri,
cionado a los hijos de los faliscos, fue
entregado, atado, a los niños, y remitía,
a quienes había traicionado para qued
pueblo romano no obtuviera una victoria con un crimen. Y Fabricio considuó
crimen que Pirro, rey de los epirota.
fuera asesinado, traicionado por un médico, mientras convalecía de una heria
en el campamento. Fabricio, por e&amp;,,
remitió al médico a su señor antes qat
aprobar un crimen aunque fuera en d
enemigo. Lo que protegen las leyes ~
fanas y hasta los enemigos, lo que aáa
para las guerras y espadas es sagrado, no
encontró seguridad entre nosotros, mi!
jes y sacerdotes de Cristo. Y todaTII
hay, entre ellos, quien con el
fruncido y chasqueando los dedos .•
atreve a eructar diciendo: "~y qué 11ne qué ver que haya comprado y sobcrnado si hizo lo que le convenía?" ¡Vaya
defensa del crimen!, como si los 1~
nes, rateros y piratas no obraran f1!,8
su conveniencia. Ciertamente Anas Y
Califás creían hacer lo que conside
útil para ellos al seducir al infeliz deJuda

e•

4. Yo quiero en mis papeluchos ese~
algunas necedades, hablar de las ed'
turas, dar, a mi vez, mordiscos a losf
me hieren, desalojar mi estómago, t!f'"
citarme en lugares comunes y re
las flechas casi listas para pelear: en
to no profiera mis pensamie~tos,
siquiera las maldiciones son dehto,

aún, ni maldiciones, en tanto no lleguen
a oídos públicos. ¿Puedes acaso, co1romper a tus sirvientes, hacer proposiciones indecorosas a quien se te antoje
y, como leemos en las fábulas, entrar
hasta Dánae valido de tu oro, y luego
llamanne falsario como si nada hubiera
pasado, aunque seas culpable de un crimen mucho peor del que me achacas?
Que otro te acuse de hereje y te atribuya doctrinas perversas: tú te callas
a él no te atreves a responderle y mejo;,
laceras al intérprete con asuntos sobre
las sílabas, fincados en calumnias; planeas toda ,tu defensa denigrando a quien
cal!a. Sup?n que al traducir me equivoque o pase por alto algo -de ello depende el meollo de tu asunto, es toda tu defensa-, ~acaso tú no serás hereje sólo
por el hecho de que yo fuese mal traductor? No quiero ?ecir con esto que supiese que_~res hereje -sépalo quien hizo la
ª?Jsacion Y &lt;JUi~n lo escribió-, lo que
61 es muy estup1do, es que quien es acusado por alguien busque incriminar a
otro, Y cosido el cuerpo por doquier
ª. puñaladas quiera solazarse en la henda de quien duerme.
~: Hasta aquí he hablado como si huiera., cambiado algo de la carta en
festíon, y mi sencilla traducción puiese contener error, aunque ciertam:11te no un crimen. Ahora bien la
mfª carta muestra que no ca~bié
na a del sentido, ni se agregaron cosas
o se ·
,
mvento alguna doctrina "actúan
com
·a1
'
da~' si comprender no entendieran
~
Y como si al querer demostrar
t~rpeza ajena evidenciaran la suya
propia.
Pues yO
,¡
Proelam
no so o reconozco, sino que
0 con toda libertad que al tradu .
·
duCll'., a Ios gnegos,
excepto' en la tra.

ta ~IOn de la escritura santa, donde hase ºrden de las palabras es un miste-

río, no traduje palabra por palabra sino
que expresé sentido por sentido. Y tengo como maestro en esto a Cicerón
quien tradujo el Protágoras de Platón el
Económico de Jenofonte y dos her~osísimas oraciones de Esquines y Demóstenes uno contra el otro. No es la ocasión ~e menci~~ar l? que pasó por alto,
agrego y cambio a fm de poner de manifiesto las propiedades de la otra lengua
con los recursos de la suya.

A mí me basta la misma autoridad
del ~aductor que en el prólogo de las
menc10nadas oraciones dice:
Me pareció ser deber mío asumir un
trabajo útil para los estudiosos, aunque ~o necesario por cierto para mí;
traduje, por ello, las nobilísimas oraciones de dos de los más elocuentes
entre los atenienses, contrarios entre
sí. Las oraciones, a saber de Esquines '! ~emósten_es. No las 'traduje como mterprete, smo como orador con
los mismos contenidos, con su; respectivas formas y figuras, pero en palabras acomodadas a nuestro uso. En
ellas no consideré necesario tradu cir
palabra por palabra, sino preservar la
categoría y la fuerza de todas las palabras. No creí conveniente tenérselas
que enumerar al lector sino más bien
sopesárselas.
Y de nuevo al final de su texto dice:
Si, como espero, he traducido de tal
suerte sus discursos preservando todas sus cualidades, es decir siguiendo
las palabras en cuanto no repugnen a
nuestro uso, con los mismos contenidos, figuras y orden de la materia; de
tal manera que aunque no hayan sido
traducidos absolutamente todos los
elementos del griego, sin embargo,
nos hemos esforzado para que fueran
de la misma índole.

Hasta Horacio, hombre ingenioso y
docto, prescribe lo mismo en su Arte
poética al traductor experto:
No traduzcas palabra por palabra,
fiel intérprete.
Terencio tradujo a Menandro Plauto
y Ceci!io a los antiguos cómicos; ¿acaso
se adhieren a las palabras y no más bien
conserv~ el encanto y la elegancia en la
traducc1on? Lo que ustedes llaman fideli~ad en traducción los expertos denomman k~ko~elían. Por ello, también yo
hace casi vemte años enseñado por esos
tales y engañado, entonces, también por
semejante error -ciertamente sin saber
que habría de ser objetado por ustedes-al traducir al latín el Kronikón de Eusebio, dije, entre otras cosas, en el prólogo:
Es difícil para quien sigue trazos ajenos no destruir en alguna parte; es tarea ardua lograr que las cosas bien
di~has en otra lengua, conserven el
mISmo encanto en la traducción. Supongamos que una palabra expresa
con propiedad su significado y no
tenga al traducir ninguna que lo exprese; mientras intento llenar el sentido con un largo rodeo, apenas si
avanzo en mi intento un poco. Hay
~ue t?mar en cuenta, además, las
smuoSidades de los hipérbaton, las diferenci~s (en los sistemas) de casos,
las variedades de las figuras y, finalmente, por así decirlo, el mismo carácter casero de la lengua: si tradujera palabra por palabra todo lo anterior resonaría absurdo; si por necesidad cambiara algo en el orden del
texto, daría la impresión de apartarme del oficio de traductor.
Y luego de muchas cosas que sería
ocioso mencionar aquí, añadí también
esto:

�Si a alguien no parecie_re que la gracia de la lengua cambia con la traducción, que traduzca Homer? al _latín, palabra por pal~bra, mas aun,
tradúzcalo en su misma lengua, a
palabras de prosa y verá ~n orden
ridículo y apenas balbucir al elocuentísimo poeta

..... '

6. Sin embargo, para que la autoridad
de mis palabras no sea pequeña -aunque con esto sólo pretendiese pro~r
que yo desde mi juventud he trad~c1do
no las palabras sino los contemdoS:lee sobre este asunto, el pequeño proIogo del libro en que se describe la vida
de San Antonio:
La traducción palabra por palabra de
una lengua a otra oculta el sentido y
cual grama exhuberante estrangula
lo sembrado. Pues mientras el estilo
esté al servicio de casos y figuras apenas logrará explicar, haciendo un
gran rodeo, lo que se puede explic3!
con un texto breve. Intentando ev1tar esto, yo, por consiguiente, traduje a petición tuya, (la vida de) San
Antonio de manera que no faltara nada del sentido, aunque algo faltara de
las palabras. Que otros esten al acecho de las sílabas y las letras, tú busca los contenidos.

J

Me faltaría día si expusiera los testimonios de todos los te han traducido
conforme al sentido. ara el caso basta
mencionar al confesor Hilario quien tradujo del griego al latín las homilías sobre Job , muchos tratados sobre los Salmos v ni se acuarteló en la letra dormilona ·ni ~ retorció en la fétida traducción de los rústicos sino que transfirió,
a guisa de vencedor, los contenidos cautivos a su propia lengua.

C0

7. '\ii habría que maravillarse de los
otros varones tanto laicos como de Igle-

sia si los mismos setenta traductores, y
hasta los evangelistas y apóstole~, hicieron lo mismo en los sarados lih~?S·
Leemos en Marcos que e Señor d110:
Talitha cumi y añade ense~ida: l?
que se traduce niña. te lo d!!{º a ti,
levántate. Tachen de mentiroso al
evangelista por haber aña?ido _te lo d_~o
a ti cuando en hebreo solo dice: 11ma.
levántate. Pero lo añade para hacerlo
más enfático (emphatikóteron) y expresa el sentid~ de qui_en lla~ando e
imperando agrego te lo digo a ti.
Por el contrario en i\1atco devueltas
por el traidor Judas las treinta monedas
de plata y comprado con ellas el cam.po
del alfarero se escribe: entonces se cumplió lo escrito por el profeta J~remías
al decir: y recibieron tmnta piezas de
plata, como precio en que fue ..tasado
aquél a quien tasaron los h11os de
Israel, y las dieron por el campo del
alfarero como me lo ordenó el Señor.
Este texto de ninguna manera se encu entra en Jeremías, y sí en cambio en
Zacarías con palabras muy distintas y
en un orden totalmente discrepante. La
edición ordinaria en efecto, está así:
y les diré: si les parece bien, denme mi
paga. o niéguenmela. y tasaron mi f.aga
en trem ta piezas de plata. } me ,11Jº el_
eñor: ponlas en el crisol .Y f11ate s1
pasa la prueba. como fui sometido _yo a
prueba por ellos. ) tomé treinta ~ionedas y las arrojé en la casa del Senor en
el crisol.
Es evidente cuánto dista la traducción de los setenta del testimonio del
evangelista. Pero hasta en hebreo, a pesar de ser el mismo contenido. las palabras están en orden distinto y son totalmente diversas: dice: _Y les dije: si está
bien a los ojos de ustedes, tráiganme mi
paga. .Y si no. no se inquieten. r tasaron
mi paga en treinta piezas de plata. } ~e
dijo el eñor: arrójalas al estatuarw,

hermoso precio en que fui klsado 1lf.
ellos. F tomé las treinta pie:as de !1lelt
y las arrojé e11 la casa del eñor al
tuario.

:1

Acusen de falsedad al apóstol,
no concuerda ni con el texto hebreo
con los setenta traductores, y, lo que-.
más, hasta se equivoca en el noml.e
puesto que puso Jeremías en vez de 1.a,
carías; pero líbrenos Dios de decir•
de un compañero de Cristo cuyo cuilll
do fue puesto en los contenidos docl&amp;
nales en vez de dedicarse a acechar pala,
bras } sílabas.
\ ayamos a otro testimonio del~
mo Zacarías tomado por el evangeliila
Juan conforme a la verdad hebrea: telll
hacia el que traspasaron; e~ ve~ de ..
leemos en los Setenta: /\a, ep,ble~
tai pros me anth 'o~ enorjé s~nto, queh
1
latinos han traduclCio:
y mtraran •
m( como si fuera su burla o bien ins,dt,.
Discrepan el evangelista, los Setenta
nuestra traducción, y sin embargo~•
la diversidad textual concuerdan porll
unidad de contenido.
En ~Jateo leemos, igualmente, quetl
·Señor predijo a los após~oles )a fuga~
firmándolo con el testimomo de bilil
rías. Dice: está escrito: heriré al
y se dispersarán las ovejas. Pero
Setenta y en hebreo está de muy
manera: no se refiere, en efect
persona de Dios, como quiere el
lista, sino a la del profeta que
Dios Padre: hiere al pastor _Y -~"
san las ovejas. En este lugar, me
según el entender de algunos el e
lista es reo de culpa ya que se a
referir a la persona de Dios palab
profeta.
El mencionado evangelista
que, por aviso del ángel, José

ah
e,

aifto a su madre y entró a Egipto; y

pennaneció hasta la muerte de
para que se cumpliera lo que
ajo el Señor por el profeta: de Egipto
11,nté a mi hijo. Nuestros códices no
lienen esto. En cambio en Oseas leemos
de acuerdo con la versión hebrea: porl,mel es un niño lo amé, y desde
lo llamé a mi hijo. En vez de lo cual
loe LXX tradujeron en el mismo lugar:
porque es pequeño Israel lo amé tanto
que llamé desde Egipto a mis hijos.
¿Hay, acaso, que rechazar totalmente a
quienes tradujeron de manera diversa este texto que pertenece en gran medida
al acnmento, de Cristo o, más bien
como seres humanos según
sentencia de Santiago que dice: todo, emimos en muchas cosas; si, enton~•, hay alguien que no se equivoca al
/,.bl., e, un varón perfecto que puede
rt/renar también todo su cuerpo?

J;,

r:narlos

Aquello otro que se escribe en el mismo evangelista: y al regresar se fue a vilir a la ciudad llamada Nazareth, para
1J11e ,e cumpliera lo dicho por el profe·
11: 1erá llamado Nazareo. Que respondan los dédalos de la palahra, molestos
fiecales de todo lo que se escribe, dónde han leído Qo anterior) y sepan que se
tllCUentra en Isaías. Pues en el mismo
~ donde leímos y tradujimos y sal'1 un rP.toño de la raíz de Jesé y una
JI!" ,e alzará de su raíz, en hebreo, sef!D la _manera propia de esa lengua esli escnto así: saldrá un retoño de la
IIIÍ de Jesé y crecerú un nazareo de su
"!IÍ. ¿Por qué los LXX omitieron esto'/
no es lícito traducir palabra por pala. , es un sacrilegio tanto ocultar como
'1orar el misterio.

t

8. P-.n06
;::!
.
06

a las otras cosas ya que la
de la carta exige que no nos
demasiado en cada una. El
._o Mateo dice: todo esto sucedió
,.,. que le cumpliera lo que dijo el Se-

ñor por medio del profeta: he aquí que
hebreo sólo en este lugar. El evangelista,
la virgen tendrá en su seno y parirá un
en efecto, dice¡s:e no es la más pequeña
hijo, y le pondrán por nombre Emmaentre los cau · los de Judá, mientras
nuel. Los LXX tradujeron: "he aquí que
que, por el contrario, se pone: "la más
la virgen recibirá en su vientre y parirá
pequeña eres, ciertamente, y poca cosa;
un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel". Si nos pusieramos a criticar sin embargo de ti, pequeñita y Iºca cosa, saldrá, fara mí, el caudillo e Israel
exageradamente cuestiones de r,alabras,
según aque lo del Apóstol: Dios eligió
ciertamente no es lo mismo 'tendrá"
las cosas más frágiles del mundo para
que "recibirá" ni "pondrán por nom- confundir a los fuertes. Finalmente, lo
bre" que "pondréis por nombre". Más
~e sigue: "que rija" o "que apaciente"
aún en hebreo leemos que está escrito
' a mi pueblo Israel" es evidente que esasí: ''he aquí que la virgen concebirá y tá de otra manera en el profeta.
parirá un hijo y le pondrá por nombre
Emmanuel ". o Acaz, reprendido por 9. Expongo esto, no para acusar de falsu infidelidad, ni los judíos que habrían sedad a los evangelistas - lo cual, ciertade negar al Señor, sino que le pondrá el
mente es propio de los impíos como
nombre la misma que lo concebirá, la Celso, Porfirio, Juliano- sino para acumisma virgen que lo parirá.
sar de inhabilidad a mis censores e impetrar su venia: que me concedan en una
simple
carta lo que, queriendo o no, han
En el mismo evangelista leemos que
de
conceder
a los apóstoles en las escriHerodes se turbó con la llegada de los
turas
santas.
Marcos, discípulo de Pemagos y que habiendo congregado a los
dro,
ordena
su
evangelio así: principio
escribas y sacerdotes se informó con
del
evangelio
de
Jesucristo, según está
ellos dónde habría de nacer Cristo, y
escrito
en
el
profeta
lsa(as: he aqu( que
que i!llos respondieron: en Belén de Juyo
envío
mi
ángel
ante
ti, él preparará
dá; así, en efecto, está escrito en el protu
camino.
Voz
que
clama
en el desierJeta: y tú, Belén, tierra de Judá, de ninto:
preparen
el
camino
del
Señor,
endeguna manera eres la más pequeña entre
recen
sus
sendas.
Este
texto
está
comlos caudillos de Judá ya que de ti ha de
puesto de dos profetas. A saber: de Masalir el caudillo que rija a mi pueblo Is- laquías y de Isaías. Pues lo primero que
rael. Este texto es presentado por la edi- se dice: "he aquí que yo envío a mi
ción vulgata así: y tú, Belén, casa de ángel ante tí, é)Jreparará tu camino" se
Efrata, eres poca cosa para estar entre encuentra al fin de Malaquías. En camlos míllares de Judá; de ti saldrá, para bio lo que sigue: "voz de quien clama
m( quien será el príncipe en Israel. en el desierto" etcétera, lo leemos en
Cuánta discrepancia haya entre Mateo Isaías. ¿Mas cómo Marcos puso inmey los Setenta en las palabras y en el diatamente al principio de su libro "seorden te sorprenderá más si ves el (tex- gún está escrito en el profeta lsaías: he
to) hebreo tiene "Efrata", en los Seten- aqu( que yo e11v(o mi ángel" lo cual, cota " casa Efrata " ; "de nmguna
.
manera mo ya dijimos, no se escribe en Isaías
eres la más pequeña entre los caudillos sino en Mala~ías, el más reciente de los
de Judá": en los Setenta, se lee "eres doce profetas.
poca cosa para estar entre los millares de
Juda", y en hebreo 'iequeña eres enQue la inhábil presunción resuelva
tre los millares de Ju á" el sentido es esta cuestioncilla y yo, a cambio, pedicontrario, concordando los Setenta y el ré perdón de mi error.
\O

¡\

1

�El mismo Marcos presenta al Salvador diciendo a los fariseos: ¿nunca leísteis lo que hizo David cuando encontrándose en necesidad tuvo hambre tanto ¿1 como sus compañeros, cómo entró
a la casa de Dios, bajo el sumo sacerdote
A biatar, y comió los panes de la proposición, que sólo a los sacerdotes estaba
permitido comer? Leamos a Samuel o
los libros de los reyes, como se les llama comúnmente, y allí encontraremos
que está escrito no "Abiatar " sino
"Aquimelec", el sumo sacerdote que
después fue asesinado, con los demás
sacerdotes, por orden de Saúl.

o.-1

Vayamos con el apóstol Pablo. Escribe a los corintios: si, en efecto, lo hubieran conocido, 11unca hubieran crucificado
al Señor de la majestad. Pero como está
escrito: ni el ojo vió, ni el oído oyó, ni
al corazón humano han llegado las cosas
que preparó Dios a quie11es lo aman. En
este lugar suelen algunos seguir los delirios de los apócrifos y decir que el pasaje está tomado del Apocalipsis de Elías,
donde, según el texto hebreo, se lee así:
jamás oyeron ni percibieron con sus
orejas. El ojo no vió, oh Dios, aparte de
ti, las cosas que preparaste para quienes esperan en ti. Los Setenta tradujeron esto de muy distinta manera: nunca
oímos, ni nuestros ojos vieron otro
Dios, aparte de ti, y tus obras verdaderas; pues serás compasivo con los que
esperan en ti. Vemos, pues, de donde tomó la cita y sin embargo, el apóstol no
tradujo palabra por palabra sino, parafraseadamente, indicó el mismo contenido con otras palabras. En la carta de los
Romanos el mismo bienaventurado
apóstol dice tomando un texto del profeta Isa.fas: he aquí que pondré en Seón
la piedra de tropiezo, la roca del escándalo. Discrepa de la vieja traducción y,
sin embargo, coincide con el texto hebreo. En los Setenta, en efecto, el sentido es contrai;io: no correreis al encuen-

tro como piedra de tropiezo ni roca de
perdición, mientras que Pedro, de acuerdo con Pablo y los hebreos, puso así:
mas para los incrédulos piedra de tropiezo y roca de escándalo. De todo esto
resulta claro que los apóstoles y evangelistas al traducir las antiguas escrituras
buscaron el sentido, no las palabras, ni
se preocuparon grandemente del orden
y de los vocablos con tal de que los contenidos quedaran claros al entendimiento.

1O. Lucas, varón apostólico y evangelista, presenta a Esteban, el primer mártir
de Cristo, narrando mientras disputa
con los judíos: con sete11ta y cinco almas desciende ]acob a Egipto, habiendo
muerto él y nuestros padres fueron trasladados a Siquem, y puestos en el sepulcro que había comprado Abraham, a
precio de plata, a los hijos de Emmor,
hijo de Sequem. Este lugar se encuentra
de muy distinta manera en el Génesis:
que, en efecto, Abraham compró a
Efron el hitita, hijo de Saar, cerca de
Hebrón, por cuatrocientas didracmas de
plata, una cueva doble con un campo
adjunto, y que en ella sepultó a Sara su
mujer. Y más adelante, en el mismo libro, leemos que Jacob, a su regreso de
Mesopotamia, con sus mujeres y sus hijos puso una tienda frente a Salem, la
ciudad de los siquemitas, en la tierra de
Canaán, y que habitó allí, y que compró
parte del campo en que tenía sus tiendas a Emor, padre de Siquem, en cien
corderos, y que colocó allí un altar e
invocó al Dios de Israel. Abraham no
compró la cueva a Emor, padre de Siquem, sino a Efron, hijo de Saar, ni fue
sepultado en Siquem sino en Hebrón llamado por corrupción Arboc. En cambio
los doce patriarcas no fueron sepultados
en Arboc sino en Siquem, cuyo campo
no fue comprado por Abraham sino por
Jacob. Aplazo la solución también de
esta cuestioncilla para que la busquen

mis detractores y entiendan que en-la
escrituras no se han de considerar las,.
labras sino el sentido. El comienzo tlif
Salmo 21, según los hebreos, es el mi,
mo que recitó el Señor en la cruz: W
heli lama zabtani, que se traduce: Dio,,
mi Dios, ¿por qué me abandonaste?,qwe
expliquen por qué los Setenta agrep
ron, en el medio "mírame". En efecto,
ellos tradujeron así: Dios, mi Dios, •~
rame, ¿por qué me abandonaste? Re.
ponderán, ciertamente, que no 1
perjudica al sentido si se agregan dm
palabras. Escuchen, entonces, que yo
no pongo en peligro la solidez de la
iglesias si por dictar aprisa omití alguna
palabras.

ll. Sería largo desarrollar ahora toa
lo que los Setenta agregaron por ■
cuenta y lo que omitieron, indicado ca
obelos y asteriscos en los ejemplares de
la ~lesia. Por ejemplo lo que leemo&amp; •
lsaias: dichoso el que tiene descendtacia en Sión y parientes en Jerusalén. la
hebreos suelen reir cuando lo oyen; le
mismo en Amós luego de la descripcm
del lujo: tomaron es tas cosas como
bles y no como huidizas. Realmente 1
trata del sentido retórico y de la dedt
mación ciceroniana. pero ¿qué hemOBdl
hacer con los libros auténticos en 11
que se encuentran estos y otros textAI
semejantes? Si intentáramos mene•
los serían precisos infinitos libros. P•
lo que hace a las omisiones, como die,
o están señaladas con asteriscos o p«
nuestra traducción si la compara el~
tor cuidadoso con la traducción aalígua. Y sin embargo, la versión de IosSt
lenta se conservó en las iglesias, p«
derecho: o porque es la primera Y1
efectuó antes de la venida de Cristo,•
porque fue utilizada por los a ~
en los puntos, al menos en que no dit
crepa del hebreo.

e•

En cambio a Aquila, traductor

tico y terco, lo rechazamos, con dere- tros tiempos, tú que eres crítico de tocho, porque no sólo intentó traducir pa- dos l?s escritores? ¿En vano, entonces,
labra por palabra sino hasta las etimolo- ~,studrn~os durante tanto tiempo y
gías de las palabras. ¿Quién, en efecto,
sustraJunos, muchas veces la mano a la
aceptará que se lea o entienda jeuma, ferula"? ¡Apenas salimos 1del puerto y
oporismón y stilpnóteta como "trigo", ya hemos chocado!
"vino" y "aceite", respectivamente, 9,!1e
nosotros podríamos denominar ' fuDado que es humano equivocarse y
., ", " cosecha", " esp1endor" o, porSJOD
del prudente reconocer el error tú
que los hebreos no sólo tienen artícucensor, quienquiera que seas, corrígeme'.
108 sino preartículos, traduzca como
él cacozélicamente tanto letras como maestro, y traduce palabra por palabra
sílabas y diga syn ton ouranon kai A lo cual responde: "deberías haber disyn ten gen que ni la lengua latina ni cho: era conveniente, amado, no dejarla griega toleran? De nuestra habla po- nos llevar por la estimación de los cledem08 tomar ejemplos de este asunto. ros". ¡Esta sí que es elocuencia plauti¡Cuántas cosas hay bien dichas entre n?, la elegancia ática comparable, según
los griegos que si las traducimos pala- dicen, a la elocuencia de las musas! Se
bra por palabra, no suenan bien en cumple en mí el trillado proverbio polatín! Y hasta al revés, lo que nos pular: "Mandar un buey a un masajista
gusta a nosotros según un determina- es perder aceite y dinero". No tiene la
do orden si se traduce así desagradará culpa aquel bajo cuya apariencia otro
representa la tragedia, sino sus maestros
alos griegos.
que le enseñaron, a gran costo, a no sa12. Pero dejando a un lado infinito nú- ber nada. o censuro en el cristiano común el ~;ibla. ¡Ojalá, sin embargo, que
m~ d_e_ cosas, para mostrarte, varón
~•suno entre todos los nobles y nos atuv1eramos al dicho socrático "sé
el mas _noble de los cristianos, qué tipo que no sé" o al del otro sabio "conócede fals~~caciones me reprochan en la te a ti mismo". Siempre me causó reslraducc1on de la carta, pondré el comien- peto no la rusticidad parlanchina sino
zo de la ~ta en cuestión, en griego, pa- la santa simplicidad: quien dice imitar a
partir de un delito entiendas tam- los apóstoles en el habla, imítelos pribien los demás: edei hémas agapeté me mero en la forma de vivir. La magnitud
~ .
.
'
'
d oiesei ton. kler?nJéresthai, me a cuer- de su santidad excusaba en ellos la sencillez en el hablar, y un muerto resucitao que tradu1e as1: convenía que nosolros,_amadísimo, no abusáramos por so- do refutaba los silogismos de Aristóteles
berb1a del honor de la clerecía". " •Mi- y las retorcidas agudezas de Crisipo. Por
ren": dice, " cuánta mentira en un solo
,
lo demás, es ridículo que entre nosotros
vers1cul ,,, E
·
haya
quien, entre las riquezas de Creso
''dil º· n primer lugar agapetó es
mus~~t.~s" ("?'!! ado ') y no "dilectissi- los placeres de Sardanápalo se ande jacde . ,{ ª'!1ªd1~';ffio"); luego oiesis quiere tando de rusticidad como si todos los
bandidos y los reos de los más diversos
cir estunac10n", no "soberbia" pues
1
~texto no dice oiémati sino oiés~i pa- crímenes fueran elocuentes y ocultaran
s~nifican una "tumor" y la entre libros de filosofía sus sanguinarias
Juicio ; todo lo que sio-ne - no espadas y no entre troncos de árboles.
a.,.busar, pº[. so ber b.ia del honor
"bde la
"""ciaIUtn d es tuyo ,,. ¿Que, d.ice oh co- 13. Me excedí en el tamaflo de la carta
na e las letras y Aristarco de nues- pero no en la dimensión de mi dolor.

~-ª

y

on:~.~e.

Pues mientras se me llama falsario y soy
despedazado entre husos y bordados de
mujerzuelas me contento con limpiar mi
d~lit~ sin devol~erlo. Por ello, según tu
criterio, te penmto que leas la carta misma, en griego y en latín, para que te des
cuenta al instante de las babosa.das de
mis acusadores y de sus preciosas querellas. P~r lo que a mí respecta, me basta
h:ber mstru1do a un amigo carísimo y
solo esperar en mi celdilla el día del juicio._ Y, si es posible, deseo, aunque se
pusieran furiosos mis adversarios escribir más bien comentarios a las esc~ituras
que ~ípicas como las de Demóstenes o
Ciceron.
Versión del latín de Herón Pérez Martínez.

�EN LA CIUDAD ESTERCOLADA

Evodio Escalante
Luna de inmensas depresiones,
sebosa, gorda, putrefacta;
luna de horribles excrecencias,
obesa certidumbre;
luna recién parida o recién ordeñada
por la blanca impotencia, por el cuchillo blanco
que destila la sangre por corredores súbitos;
muy tenebrosa luna que destronas al cielo
y limpias las paredes y abortas a tus hijos,
luna fornicatoria y erizada de semen
y erizada como un billón de besos
o temibles gardenias sin luz y sin memoria,
desorejada, tuerta, cacariza,
luna del diablo, acaso puta o celestina,
además de agorera,
y aún así fosforescente y mórbida
y celeste y maldita.
He visitado los más turbios hoteles
y he ido a la cama con hombres, con mujeres,
con perros, con gallinas
y hasta quizás con niños,
en la ardorosa claridad, en la noche aturdida,
soliviantado por las penas, el tiempo apresurado,
el no saber qué cosa,
el alcohol, el dinero,
por la estéril estrella
y por la vida, en fin, soliviantado por la lumbre,
por el deseo marchito de la rosa vencida,
he penetrado en turbias, obscuras cavidades,
he cavado sin fin,
he dividido en dos las porquerizas,

he cerrado los ojos, entre aturdido .
he ava d ·
Yciego,
nza o sm tacto y sin remedio
en la ciudad estercolada
y he
del círculo f~ngoso , s1·n esperanza
' bsalido
·
mas ien llevado por el cuerpo
'
Y, contra el propio cuerpo si era necesari0
solo. por comprender los goces más violentos
,
y dilatar orgasmos de una hora.

�COMO TE PROMETI

Francisco Cervantes
Anulo, por constancia,
;I que/ s11e1io felino

Perdido en la distancia
Y luego . . .cesa el trino
Del ai•e quP en el bosque fui
t·scribo esto, como te promet(
Rafael de Duarte
(La duda y el ser)

Pasaron los años grises, distantes. Definiendo un carácter sombrío. Hasta que
salí de casa, su casa, que por casualidad
era también la mía. Tenía yo dieciocho
años y sed de vivir, de encontrar mi propia Joanna. Tras muchos años de decc~ciones y espejismos dolorosos, la halle.
A continuación adjunto dos textos sobre mi ] oanna, que no se llamó así. El
nombre lo leeréis en breve. "lo se me
pida qu e lo diga en estas 1íneas, pues
aparecerá repetidas veces adelante.
1

I
Me llamo Enrique. No me preguntéis
por rni apellido. 'o lo teng?. De pequ~ño con dos hermanos a qmenes quena
y ~dmiraba, sin correspondencia, encontré en la soledad mi destino. Pero por
entonces yo creía que una mujer llamada Joanna que me atendía era mi madre.
En ella se daba el summum de la belleza
y las virtudes femeninas. Quería casarme
con ella, crecer a su lado, salir con ella
del brazo, y que se sintiera orgullosa de
mí. Pensaba que el tiempo no pasaría
para ella, que permanecería igual, sin
cambio alguno, mientras me desarrollaba y llegaba a adulto.
Por entonces, las fiestas siempre me
sorprendían y las disfrutaba con ella,
más cerca de mí que en días comunes.
Aún la quiero y así como la recuerdo,
deseé que ~era mi comp~~ra de toda
la vida; aquella que me hic~~ra ?~sgraciado para siempre o con qmen VlVlr los
años felices, que podían serlo todos.
Joanna.
Repito su nombre porque la necesito
y nunca comprendí a la otra señora: jamás la quise. Se llamaba Oiga. Aunqu~
trató de entenderme, de acercarse a m1,
no le fue posible. Si lo pienso bien, se,ntiré que fue en gran parte culpa mia.
Pero poco sabía entonces de las culpas,
de responsabilidades. Y si hubiera sabido tampoco me hubiera sido útil para
nada.

El primer texto es un poco amb~o.
Contiene algunas -escasas- observaciones mías. Pensamientos de ella. Sus reflexiones y hasta invenciones que me hizo sentir sobre un personaje que, cuando leáis esto, conoceréis, si tal fuera posible. Algunas consideraciones que podrían nominarse como irresponsables,
son esas invenciones. Las he pensado en
tal forma Pero no es mi asunto hacer
mayores juicios, y hasta creo que he calificado sentimientos, hechos que yo no
debería explicar.
El segundo texto es una visión, tan o
más válida que la inicial, aquélla que relato, si bien para quien hace un esfu_erzo es demasiado, aunque trato de solo
permanecer dos breves párrafos.
Si he de ser franco, nada de lo contado es cosa de la que pueda sentirme seguro, o por cuya veracidad pudiera poner la mano en el fuego. Interesante o
aburrida. no pude sino repetirla tal cual
me dijeron sucedió. El lector juzgará.
Adelante, pues, en I ínea recta.
JI

:\1ati temuno su historia. Me quedé un
momento viendo el cielo, a través del
cristal del café. Algunas nubes; un poco
de sol crepuscular las doraba tenuemente.

Mis ojos pasaron bruscamente dd
azul gris exterior al magenta del bill8ÓI
de Mati, y luego al castaño de sus ojoe.
"La última vez", pensé.
-Comprenderás ahora -continaó
ella- por qué no puedo ni quiero casarme contigo ni con nadie.
-Rafael -agregué- ...nombre ta
común, y sin embargo .. .
-El nombre podía ser común, él no.
-Lo sé- me oí decir.
Ya no hubo palabras. Vi ese CUeflN!
rubensiano levantarse de la mesa, sent1
sus labios dulces y cálidos en mi m~
y cómo se alejaba, sin atreverme a 111rar hacia la puerta. Dolía Mucho.
Entonces, todo empezó a girar ante
mis ojos, en la memoria. Y vi como lit
gaba Enrique, que soy yo, a la ~
buscando este caíé, que no conoclL
El hermoso rostro, bronceado e itfan til de Ma ti tras de la vidriera. Algo me dijo que se empañ? la_ ~ransplfflt
cia y el aliento suyo dibujo un ~
qu~ de pronto s~ _borró. Me_ ;s~remec•
Un gallo, la traic1on, ¿de qu1rn. Loe,
sus labios un poco gruesos se pegaron 1
ese aire que nos separaba y sus mhicieron un gesto, indicándome la~•
ta, que buscaba azorado. Entre, casi corriendo. Tenía ya todo planeado ~
nuestra vida. Pero el gallo, mal auguno.
Cuando me senté frente a ella,,k
tristeza me volvió a invadir. Emp~
hablar, a proponérselo. Mali_ ~ e ..,,.
hablar, sonriente, como dic1endcile
que sí a todo. Que la dicha mr era alc.!
zable todavía, que ella me acomp~
Y su rostro agitándose, como en los_.
mentos del orgasmo, que recordabet

me ofrecía a mis
afl06 y los días.

OJOS

ávidos, por los

~&amp;entras me oía, se echó un poco el
cabello atrás con una mano. Pero siempre afinnando. Después de explicarle lo
quesería la luna de miel, el apartamento
que ya tenía preparado para nuestro
regreso y nuestra vida, ella sólo dijo:

-No.
Comprendí su sonrisa. Era sólo un
poco de piedad, no afirmación. Y que
Mali se encontraba no ahí sino en el pasado, ese pasado que su voz un poco
ronca empezó a narrar para mí.
"Como nunca me fue dado escuchar
d crujido de las hojas que cubrían la tierra entre el p:alpón y el cuerpo principal de la casa, cuando entrábamos en la
habitación de huéspedes, mi sentimiento
de culpa aumentó. Era otoño siempre
(al menos no logro recordarlo de otra
fonna) y las hojas jamás estaban amariUentas ni frágiles".
"Cuando pienso en esto, cuando lo
~en~o, y no lo hago muy a menudo, me
1mag100 que cerca, en algún rincón de
no sé dónde, Rafael me escucha. Con
ais ojos fijos, diciéndome algo irónico
que no alcanzo a entender. Bueno, me
~ordaba de las hojas de otoño o lo que
fueran".

"Padre me hizo acompañarlo al cuarto de huépedes un día. La caminata enlre ~I cuerpo principal de la casa y el
~ pon, donde se encontraba la habitacion_temporal, me gustó, creo que fue a
partir de ese día".
~ Vendr~ a pasar el otoño con nosoun amigo mío•·.

"Lo dijo en ese tono de asunto termi-

nado, de información precisa que usaba conmigo. Ese hombre que supe que
era mi padre, cuando ya había crecido y
aceptándolo a él como amo. Extraño,
distan te".
"Espero que le guste el cuarto, los
muebles, la vis ta al campo".
"Hablaba consigo mismo. Pero luego
se dirigió a mí:
" o quiero que lo vayas a molestar.

Es un hombre cansado y mayor, serio,
no una muchachita como tú".
"Así que, cuando uno de los maltrechos taxis del pueblo cercano lo trajo
hasta nuestra puerta, que se quedó mirando y que aún tocaba cuando le abrimos, su presencia no me fue novedad.
Pero si su palidez".
"Lo esperábamos para almorzar, y
tras las presentaciones, entramos al comedor. Padre, que siempre fue conversador, o hablaba mucho de sus asuntos,
como se quiera, estuvo parco, y lo de
mamá se rozó escasamente".
"Rafael era un hombre bien plan lado,
pero un poco femenino en sus movirnientos, en su aire distante que no se
sabía en qué radicaba. No era en sus palabras, ni mucho menos abunclaba en
ellas. Tampoco el tono, que con propiedad, aunque yendo contra la eufonía,
llamaríamos monótono. Y su cuerpo
grande, fofo, parecía dejamos, no obstante su atractivo, como en círculos aislados de él".
"Como una deferencia excepcional,
pennanecimos en el comedor algún
tiempo tomando el café, pero, bruscamente, Padre recordó no sé qué negocio
pendiente en el pueblo. Le dijo rápidamente las cortesías acostumbradas a Ra-

fael, y salió de la casa, no sin antes indicarme que lo llevara a su cuarto. Padre se fue y detrás de él me levanté. Rafael tomó su maleta y me siguió. Los
criados, como siempre, preferían ahorrarse cuanto esfuerzo pudieran, así
es que nadie interfirió''.
"Al pasar por el terreno de las hojas
silenciosas, la luz caía extrañamente,
pero aún ésa parecía natural, comparada con nuestras sombras, no sabría
explicar por qué".
"El campo que rodeaba el cuerpo
principal de la casa no ofrecía especial
encanto, pero ese día me hizo estremecer. os alejamos un poco, entre unos
árboles inmóviles que, al igual que las
hojas, no se alteraron a nuestro paso.
Como si fuera de un pasillo, salirnos del
terreno de los árboles y fue entonces
que vimos el edificio del galpón, arriba
del cual estaba el cuarto de huéspedes.
Abajo, el pajar. La escalera, por fuera
del edificio. Cuando la subimos, a mí
me temblaban las piernas. Sentía detrás de mí a Rafael, que de vez en
cuando murmuraba algunas palabras, a
las que asentía o negaba, según el caso".
"Abrí la puerta y resbalé en la entrada. Me levanté, mientras me limpiaba
las rodillas, mirando cómo todo estaba en orden, listo para que alguien viniera. Rafael se acercó a ver mi rodilla. Se
cercioró de que nada digno de preocupación me hubiera pasado".
''Luego, le mosLré dónde poner su
ropa, me acerqué después a la ventana.
Todo caminando hacia atrás, para darle
la cara siempre a Rafael, pero sin mirarle a los ojos. Después, me volví de
espaldas. El se me acercó y comprendí
temblores y estremecimientos, porque
Rafael me abrazó y acarició. Primero
tuve una sensación sólo nueva, luego me

�pareció agrad~le y poco ~ poco del,~ciosa, de ah1 que lo de1ara hacer .
"No sé cómo explicar lo que empezó
a suceder entre nosotros. Lo que sí sé
es que era inevitable y de una dulzura
que tardará en desvanecerse, porque aún
la siento. No tuve miedo de Padre, pues
él nunca se enteraría, y hasta creo que
nadie en casa lo notó. Resulta un poco
difícil de explicar, pero era así: na~ie lo
notaba ni se enteraba. Creo que m Rafael ni yo nos dimos cuenta, o no nos
importó ocultarlo. Ahora, a esta edad
qur es aproximadamente la que é! tenía entonces, me parece que corrimos
un riesgo grande, que a Raf~el _le_ tu~o
sin cuidado y que yo no sabia m siquiera que existía".

"Hermosa niña La observaste al llegar. Disimulando siempre, Renato! tu
amigo, se hizo un poco el desen_t~ndido.
Pero la nifta hermosa te sacudio desde
que llegaste a la casa. Tan hermosa o
más que la madre. Renato, segur? de lo
que te iba a ocurrir, acaso hubiera ya
olvidado a la madre. Pero ahora estaba
frío, tan distante que ya no lo sentiste.
Y él recibiéndote en esa casa donde todo pasó. Y tú, como si lo ocurrido ,hubiera sido algo en lo que nunca conto tu
presencia".
"Jamás sentiste con nadie lo que con
Mati, aunque querías llamarla con rl
nombre cariñoso que le dabas a su madre. Te mordías la lengua para no pronunciarlo, para que ella no se diera
cuenta".

"Jamás había sentido mi piel con
"Afuera, los escasos pero preciosos
tanta intensidad. Y la piel de sus manos, ruidos del campo, que nunca descansa.
ligeramente áspera, me pareció muc}to Y tú, despierto en la madrugada. El
más hermosa. Recuerdo que tan solo Rafael que sabe su destino y no le dueme quitó una prenda y empezó a besar- le Tu ca.--ne al mismo destino encaminame por todas partes del cuerpo. Grité, él d~. Acaso Renato crea que debe ser más
se detuvo y me miró. Pero al adivinar difícil vivir estos días para ti. Pero es
que no era de rechazo sino más bien de más cómodo. Conocer el día de la parsorpresa, siguió. Estaba aturdida y ape- tida. O su aproximación".
nas si sabía lo que pasaba, pero me estaba gustando y contuve una se~nda
"Un gallo cantó. ¿_Qué haces a_quí;
excalamación. Experimentaba miedo,
·Aquí o en otra parte cualquiera.
mucho miedo, pensaba que si me que- ~Cuál es tu sitio si no es éste o ninguno?
jaba él se lo diría a Padre. Cuando me Íci gallo repite y tú, despierto, 51;ntado
lev~té de la cama, él me miraba con sus en la orilla de la cama, oyes que solo haojos invariables. Se quedó acostado en el ces las preguntas que toda tu vida te has
lecho, un poco jadeante, mient_ras me hecho. Pero ahora sientes el descanso
incorporaba y una secreta alegria pare- de tu cuerpo, de tu alma. La i:ima bella
cía nacenne en la carne".
le da descanso a tu cuerpo, mientras tu
espíritu se va".
"Esa noche, me quedé en mi cuarto,
y ya cuando fueron a llevarm~ de co"¿Qué piensa Renato? No importa
mer algo me dijo palabras de viento sonando entre los árboles. Mamá vino a ya, nunca importó. Tú crees qu~ !o
tomarme de las manos y me estuvo ob- ocurrido con la madre lo provoco el,
servando. Me quedé quieta para que no Renato. Respiras, después de caminar a
se desvaneciera su querido fantasma, la ventana. La abres y ves cómo las manque no lograba evocar muy a menu do " . chas nocturnas se disuelvep en pequeños

cuerpos reales, concretos, que el sol coa,
torna, empieza a dibujar prec~amadl.
El gallo que cantó no lo yes. Miras on
animales. El establo alla, las vacaa. 11
día empieza. El aire penetra tus
nes hondamente''.

pw.

"Los días siguieron en su hilen die,
nante. Jamás uno era igual al antena¡
pues pequeñas variantes evitaban la•
petición. Aunque todas las mañan~.JO
iba a despertar a Rafael, para que vlllll'I
al cuerpo central de la casa a desayuu.
Algunas veces nos amábamos con pDIII,
antes del desayuno, otras, al mediodía,
por la tarde y casi nunca por las nocl••·
"Recuerdo la ropa de Rafael, qac
eran unos vestidos formales, que
tían en el campo como fuera de lag&amp;
Acaso el pullover, sobre 1~ c~.isa, tltjando dibujarse la corbata s1metnc8lllfl'
te, estaba más cerca de la naturaleza~
lo rodeaba. Yo, con mis vestidos de•
ña de quince años en una provincia,•
sentía rara cuando él me abrazaba•
esos hábitos. La ropa me imponía U
respeto y una sensación de pecad~. Pt
ro cuando sólo teníamos nuestras piel,a,
todo cambiaba y se volvía natural, hit
moso, profundo".

se•

"Al cabo de los años, he po~do 1t
construir esos tiempos, que a m1 mept
recieron una o dos semanas, Y ruetres meses. Pero partidos de pronto"
una ausencia de Rafael, que se fue,
pueblo. Cuando regresó ... no me~
explicar a qué había ido. P~ro
después en la piel suya unos pm~~
pequeños, y moretones a su alrede"El territorio donde uno fue fb-'
olvida fácilmente, no así ciertos
que alteran la dicha. Pero eso ~a..
sabe solamente cuando ha concalll'lf'.
Hoy, por ejemplo. Véase qu~ casi
cuerdo las palabras, ni de que me

de":

ba. Muy vagamente pienso en un lugar
de las montañas, frío, donde él iba de
pequeño, con sus padres. Algún paseo a
éaballo y el prolongado olor del heno.
"Mati, mi nombre, nunca lo pronun-

ció, y hasta estoy por pensar que nunca
supo de él. Pero si lo conoció, siempre
lo evitó. ¿Sería creíble si te contara
que eso me molestó siempre, pero nunca me atreví a decírselo? La pena de
recordar es sólo tolerable porque te
explicará a ti mis razones personales. No
lo hago por otra cosa, Enrique ".

"Dicen aquellos que leen a los clásicos, que los dioses no permiten que la
alegría sea duradera, y que por eso es
alegría. Lo aceptaré por cierto, ahora
que paso a contarte ya lo último".

"Algunas veces, cuando era mediodía, ya después del almuerzo que nos
amábamos, yo ponía mi mano en su pecho y 811 garganta. Uno de esos días, él
me ~partó la mano, molesto. Se levantó,
ymirando por la ventana, me dijo:

-Vete. No quiero verte más hoy. Ni

ré de inmediato la cama. Estaba Rafael
metido entre las frazadas, quieto, como
dormido. Entré casi sin hacer ruido,
pero sin cuidarme de ello. Me gustó el
aparador, en cuyo espejo me miré, y
hasta me acomodé una cinta en el cabello; contemplé mi rostro y mis labios, cuya separación sentí entre los
dedos".
"La cómoda, con la ropa puesta para
cambiarse afuera. Los dos o tres libros
de Rafael, que nunca leyó aquí, y cuyos títulos no quise conocer. Caminé
hacia la ventana. Corrí las cortinas y el
sol entró, por primera vez, ese día en
la habitacion donde el suelo de madera
olía también a heno. Me asomé por la
ventana. Vi a lo lejos las montañas con
hielo en las cumbres, el camino con algunas casas y, también distante, el
grupo blanco, casi gris casi azul, del
pueblo que yo escasamente había pisado".
"Oí el trote lento y pesado de un
caballo viejo, que pasó por abajo, como
si fuera rumbo a la casa. Tenía una
gran mancha blanca en el lomo".

vas, qué bueno. La dicha que llega, oh,
sólo al cuerpo tuyo, niña, comparable".
"Lo que siguió después, queda entre
brumas. Ya sólo pienso, puedo repetirme la imagen de la niña que era yo,
mientras los criados y Padre se retiraban
de la tumba que ten{a una lápida con
el nombre de Rafael. Veo a Mati llorar, sentir el dolor ya así, lejos de su
querido Rafael, porque sólo entonces se
enteró de que lo quería, aunque él también mantuvo en silencio lo que pudo
sentir. Allí dejó a Mati niña. Tú comprendes que no quiera seguir adelante
con ese sentimiento. Pero yo tenía
quince años, hoy tengo casi la edad de
Rafael a su muerte. Fue mi único amor,
lo sé porque he tratado de encontrar
siempre a alguien como él, y no lo hay
ni lo habrá. He decidido no buscar más.
No hacerme daño por eso ni hacérselo a
los demás. Vivir la vida de mi cuerpo
con otros cuerpos, sin procurar más a
Rafael. Tampoco tú lo repites exactamente, aunque quienes han estado conmigo, sin escapatoria posible para ti
tampoco, alguna particularidad de Rafael tuvieron o conseivan".

maftana ".

"Esa fue otra pequeña interrupción.
Pero superado eso, vino un día hermoso
Yél se portó más tierno que de costumbre. ~ aún de otro día posterior, él
: h~JO a desayunar. Dieron las nueve,
diez de la mañana. Y cuando iba a
~ario, me quedé pensando en que estaña cansado".

"Así llegó la hora del almuerzo sin
que hubiéramos tenido señal algun~ de
~~ada presencia; decidí ir por él.
la e el pasadizo de árboles y llegué a
ab~era, que subí cantando. Cuando
n_la puerta, sentí la penumbra de las
~ • que aún cubrían la ventana.
111t de la fatiga flotaba todavía. Mi-

"Después salí de la habitación. Bajé
tranquilamente las escaleras. Y ya en casa, les dije a los criados que llamaran a
Padre, que Rafael estaba muerto".
"Oyeme. Si puedes, óyeme... Si tu
carne sintió la mía. Si ambas se encontraron, óyeme. Este cuerpo no es mío,
acaso fuera tuyo estos meses. Descansa
tú, que yo no pude. Te hablo hoy, para
ti será mañana. Tu sangre turbulenta
está llamando. No la tuya, nifta, la mía.
Perdona que ni aún en la agonía sepa
decirlo. Todo gira, tú también. ¿A dónde vas? Oh, qué bueno que a ninguna
parte. Aunque tu cuerpo se sacude y se
fatiga, llega el descanso. unca, Rafael, estuviste aquí, pero ahora que te

- ¿Comprenderás ahora -tenninó
ella- por qué no puedo, ni quiero casarme contigo ni con nadie?
-Rafael -agregué- ...nombre tan
común, y sin embargo.. .
-El nombre podía ser común, él no.
-Lo sé -me oí decir.
Mati se levantó, con esa sonrisa triste que le era propia. Me besó y caminó
hasta salir del café. Ya afuera, agitó una
mano y fue lo que quedó de ella en mi
memoria, lo que áún persiste.

�III
Ayer Gali, _hoy s? hija, Ma~: Gali. La
gente es as1. Repite en ~os_hiJos los. d~fectos de los padres. O s1qmera los dim_inutivos. Cuando Gali decidió que sen~
libre, no pude ni quise oponerme. ~
tiempo había pasado. O el de ella conmigo. Como sea. P~msé ent?nce~ en que
quienes le gustar1an a Gal1 serian hombres rudos O muy intelig~ntes. Pero u~o
es tonto, e imagina segun s?s propias
ideas. Es natural que se equ1v~que. ~n
lugar de ellos, esc?gió a un anugo_ mio.
Exactamente aquel que no podia hacerme sentir celos: Rafael. Acaso el q~e
mayor desamparo proyectaba. y o mismo, aún hoy, en este momento, me
siento muy· predispuesto a su favor.

00

'""

Recuerdo bien una tarde silenciosa,
en esta casa. por excepción, no tuve
que ir al pueblo, ni a la ciudad. Me quedé arreglando algunos papeles de la sucesión ya que Mati tendría que ser la legí~a heredera. La propiedad nunca me
importó, pero creí que esta. ~nea, que
siempre ha sido de una familia,. de ?na
forma O de otra, deb1a seguir S1e~do de ella. Pues b~en, mien~as revisaba papeles, h~c1a anotac'.ones y
consultaba por telefono con ffilS abo}sados, entró Rafael a verm~. Se me h1z?
extraño que estuviera aqu1, fren!~ a m1,
con esa su sonrisa ambigua. DeJe a un
lado mis preocupaciones, lo hice ~entar
para poder escucharlo, pues lo pn'!1ero
que vino a mi mente fue que tendna algún problema y que me ~~scaba_ para
que lo ayudara. Rafael, casi sm vai:iar en
nada su gesto, tomó asiento. Me dispuse
a escucharlo. Fingió no darse por enterado y, más bien, presurnió aten~enne.
Como resultado, vinieron unos rru?utos
de espera para ambos lados, que solo se
interrumpieron en el momento en que
los dos empezamos a hablar_ al m~mo
tiempo. Nos detuvimos de inmediato,

Jt

riendo, al coincidir__casi palabra por
labra Rafael me diJo entonces que abía ~asado a saludarme, que le había
nacido el deseo de conocer la finca. Salí con él, le acomp?fié, explicándole, todo con detalles. Donde quedaba que, y
qué utilidad tenía. Vio la parte de la
granja, los caballos, la casa. Obse:1"aba
todo de arriba abajo, como haciendo
un examen minucioso. Preparando algo
funesto O entusiasta. Sonriente, con esa
propiedad de quien no quiere antic_ipar
nada, reservándose para un gran final.
Fue durante ese trayecto &lt;JU-e nos encontramos con Gali; la saludo muy coi:dial, quizás exageradamente_pue_s beso
su mano y tuvo para ella van_o~ piropos.
Era creo su manera de ser c1ruco. Ahora ~ue l~ pienso, _me sonrío: Y si e~
día hubiera entendido, le hubiera seguido la broma. Poco a poco, entre el suceder de los días, la presencia repeti_da de
Rafael fue más notoria. Gali no mtentó disimular y a mí no me importó mayormente.
Hay quienes ~~ensan ~n el honor, en
la familia. Tamb1en aquellos que t~atan
de sacar provecho de eso que los mgenuos llaman "los cuernos". Pero es muy
probable que existan algunas person~
como yo. Preten?i~so en_ extremo sen_a
considerarme el uruco. Si alguna explicación tuviera que dar; ~ría s~ncilla:
amé alguna vez a una mu1er y m1 capacidad de celos se agotó en ella y por
ella. Después, me quedó algún deseo
e, satisfecho, pasó a º!ra cosa. u~
día entre los días, me case con Gal1. MIS
fines al hacerlo fueron nítidos. Gali er_a
hermosa, me daría hijos be~~s. lnte_ligente en extremo, no se sentma _propiedad mía. Libre, lo era en la medida que
nos es dado y también en la medida que
a lo dado nos es posible agregar algo,
así sea una minucia.

'!-

Hacer el amor con ella fue agradaNe.
Sencillo tener la hija que quería y a
Gali parecía complacerle. D_el mime
origen, la frialdad nos era a1ena a k.
dos aunque de si'!1ilar ma!1era la gran pa,
sión, que para m1 ya ha,bia p~ado Y808pechaba Gali no tendna. Y s1 la encontró en Rafael, no me aryepiento. ~ermano menor, pariente d:b~ y quendo
me lo fue siempre. No se SJ esto queda
claro. Paso a explicarme.
Cuando niños, asistimos a la misma
escuela. El liceo lo hicimos juntoL
Aun cuando nunca sabré por qu~, él P~
firió estudiar filosofía. Yo a mJS quendos asuntos: la agronomía. Mis padm
sabían que la granja y el_ ca~po que b
rodea siempre tuvieron m1 canno. ~ que
amo profundamente el olor de la ti~
la tierra misma y sus productos. A~
ésta, que nunca he sentido como 1111
carne.
Pero al asistir a los prim~ros ~
elementales, en los que la in~eligencl8de
Rafael sobresalía, su capacidad de pel'
samiento abstracto y su desarrollo fut
. a mi' me Clt
ron mayores. En camb10,
taba un enorme esfuerzo salir adelaa11
con cierto decoro. Y nunca obtuve OII
de esas calificaciones sobresalientes qs
todos le admiramos a Rafael. Pero •
los. deportes, s~a _las carreras o el
casi nunca participaba, aun~ue ~
tenía disposición. No supenor a la mt1,
pero cuando menos la,misma. No I~ ~
envidia. ¿Cómo tenersele a qwendÍII
acompaña a uno desde los nueve,
años?

n2'

Recuerdo una tarde en la que, al ter'
minar las p~eb~~ de ca_rr~r,as, el m: :
de educacion f1s1ca fehcito a tres p
nos. y dos de ellos éramos nosotros.
ro en tanto que para mí tuvo ~na
tud distante, a Rafael lo )!,amo: ~
Rafael mismo se sorprend10 Y s

J

que hasta se sonrojó. Me pidió que lo
esperara. Y cuando salió del aula donde
el maestro habló con él, venía dolido.
Caminamos hasta la puerta de los pasillos de la dirección y entramos al comedor, donde, con escasas palabras, Rafael
pidió un vaso con soda. Yo hice lo propio. Mientras el mozo salía, Rafael miró
hacia mí y sólo me preguntó:

- ¿Qué piensas hacer cuándo salgamos de aquí?
- ¿De dónde -pregunté-.
- De la escuela, bobo.
- No lo sé. Seguir estudiando.
-Pero estudiando qué.
- Lo sabré cuando lo haga.
Bebimos nuestra soda, nos quedamos
silenciosos, mirando las ventanas que daban a los campos deportivos. Callábamos cosas que queríamos decirnos, pero que no nos atrevíamos. Temíamos
preguntarnos sobre asuntos que suponíamos que si uno ignoraba el otro conocíaa fondo.
Pero después salimos hacia el área de
fútbol. Nos sentamos solos en las graderílti de madera, entre el polvo que
nos enviaba el viento y un atardecer de
fines de verano, alto y rojo el sol, entre
~~es que nos alentaban en nuestro sentim1en_½&gt; de tristeza, produciéndose una
sensac1on de despedida.
Rafael, con esa sonrisa irónica que ya
n~ le abandonaría, pero que si uno quenanotar, era más de tristeza que de otra
cosa, me contó:
- ¿Qué crees? El profesor me ha dicho_que soy un marica. Que de nada me

sirve mi fuerza natural. Que podría ser
un magnífico deportista, pero que el
miedo me lo impedirá.
-Y tú, ¿qué piensas de eso?
-No lo sé. Pero me cansa el deporte.
Y no hablo de fatiga física. No tengo
ideas suficientes, ni vocabulario para
expresarlas. ¿Recuerdas, René, aquel
día de nuestros diez años, en que se me
vino encima el muro y tú me arrancaste
de ahí? No te lo agradecí entonces. Pero tampoco te lo agradezco ahora. Diría que te guardo rencor.
Cómo evitar mi sorpresa. Y no era sin
embargo, la primera. Pero tampoco sería
la última. Rafael. Así lo acepté. Así lo
quise. Solo. Desamparado siempre.
N.os enamoramos de la misma mujer
a los veinte años. Pero el novio elegido
fui yo. Así por la familia como por ella.
Rafael pareció aceptar todo con ese aire
de intrascendentia muy suyo. Sentí que
no era sincero. Ya muy avanzado el noviazgo, Rafael dejó la ciudad. Pero una
tarde, antes de irse, llegó hasta casa de
mis padres para hablarme. Lo sentí casi
feliz, pero algo tenía en la mente que se
lo impedía. También sentí que algo más
quería decirme. Algo fuera de la habitual despedida, del cortés deseo de volvernos a ver. Pero no agregó nada. Y
salió de la ciudad, de la que fue orgullo,
pues sus ensayos de filosofía dieron motivo a galardones para nuestra tierra. Y
su nombre le dio fama cuando él tenía
nuestra edad. Resulta curioso que no haya mencionado hasta aquí ni siquiera el
nombre de la novia, que pudo habernos
separado. Pero es muy clara la indicación, pues se refiere a mis sentimientos
reales. Angélica era el nombre. Si hubiera sido poeta en esa época, habría
escrito acrósticos con su nombre y hasta
llegué a creer que correspondía a lo que

ella era.
La familia de Angélica llegó muy solemne, un día, a conversar con Padre.
Según supe después, en una reunión
donde ellos, Padre y yo, hubimos de asistir, habían ido a explicar que Angélica
no era pura, que habíase entregado a
un poco hombre que la abandonó. Naturalmente, las dos familias estaban de
acuerdo en que la promesa de matrimonio era inoperante.
Nunca, salvo en esa ocasión, lloré. Y
de noche, en mi cuartó, a solas, para que
nadie se enterara. Así me gané el respeto
de la casa y el derecho a mandar en ella
con igual autoridad que Padre. No me
explicaré nunca por qué no sentí odio
por Rafael, pues aunque entonces no
hubo nadie que me dijera el nombre de
quien había deshonrado a Angélica. sabía que él había sido.
Y ahora sus relaciones con Gali me
hacían sonreir. Por mi parte, corría a
caballo por los campos de los alrededores. Labraba con los campesinos, me bañaba en el río y subía a las montañas
nevadas. Cosa que ni Gali ni Rafael podían. Sé sin embargo, que me lo envidiaban. Pero ninguna alegría obtenía
de ello, aunque tampoco la buscaba. Yo,
Renato, el jefe del Clan, a la muerte de
mi padre, que exhaló el último suspiro
orgulloso de dejarme a mí al frente de
toda la familia y sus posesiones.
Rafael. Recuerdo que sus relaciones
con Gali, stipuestamen te discretas, me
eran comentadas por criados, campesinos y hasta por mozos de tabernas
donde bebía yo mis cervezas después de
cabalgar, o los tragos con los campesinos, después de la última jornada de la
semana. Todos me miraban con sorpresa, quizás porque yo no expresé
ninguna, ni emoción que ellos pudie-

�Me siento seguro, sobre todo de que un país que siempre intervino en lnW.
no soy nada, de que nada fui sino un del nuestro, según me decían en la •
espectador, pero un espectador soli- cuela. Y ahora, propietario de una ...
tario y diría que feliz, en la medida que ca, por segundo apellido, último clef
ser feliz es sufrir con aquéllos que uno cendiente de una raza tan notable co,
quiere y sin necesidad de que se ente- mo la de un caballo de carreras o la de
ren. Aquí termino de escribir esta carta. un perro de caza. Y quizás como .._.
o pensaré más en ellos. Mati se fue , cotizada.
mucho después de lo ocurrido. St: llevó
Mi hermosa, querida ciudad, a orilla
Se sabía por entonces de algunas una parte de su herencia y vivió en un del río, cerca del gran océano. No hetle
campesinas que se acostaban conmigo. país distante. Rafael, mucho después volver a verla. La sueño en un día tle
Lo que ellas contaban de mi resisten- de muerto, sigue siendo un enigma para niebla, con sus personajes caminando cacia en el lecho. Y se hizo una leyenda. quienes lo conocieron y trataron, sobre si a tientas, abriéndose paso entre eau•
No sé si favorable u odiosa, aunque lo todo por el silencio que se hizo en tor- pecie de infierno. Pero bella, con las nino a su muerte. Tanto es así, que los
natural sería que odiosa.
campesinos y los hombres del pueblo, ñas y los niños que yo quería. Era clm,
por eso entonces mi ascendencia de la
Un día, Rafael y Gali huyeron. Se sin olvidar, dan cada día menos impor- otra raza. Aprendí el idioma, tan •
tancia
a
su
relación
con
Gali.
comentó que yo los había sorprendido
tinto al de mi ciudad, que éste me•
y que, en un gesto de prepotencia, los
recía desprecio. Y hablar el otro me lihabía amenazado de muerte, si ambos IV
zo sentirme mejor, superior a mis•
no dejaban el pueblo, la provincia y
gos y compañeros. iPero no, no era cief.
(lnesperado)
hasta la nación.
to! Si ellos se reían de mis pretensiollfl,
si
me reía con ellos.
Renato T..., tal mi nombre. Ya he daGali murió en un accidente en la cado por concluidos los asuntos de mi farretera, del que salió ileso Rafael. !'ero
Tanto ellos como yo odiábamoe ~
milia. Dejo pues, estas últimas notas
después nos encontramos en algún respaís vecino, que trataba de humillaJIGI
para
...
¿quién?
Bueno,
poca
importantaurante, en cualquier lejana ciudad, y
y de que olvidáramos nuestra bandlla.
Rafael acudió a mí, sin pedir disculpas cia le daré, si es alguien. Sé que necesi- nuestro pasado así de glorioso que elGI
to escribirlas, sean dt: confesión, de acuni mencionar nada. Sólo cuando yo le
morían de envidia. Pero ya sabísación,
de súplica.
pregunté, me hizo una narración detaquiénes eran ellos, cuando alguatl
llada del asunto, si bien breve. También,
Recuerdo, como en brumas, esa ave- traidores a nuestra patria nos unieroa•
por primera vez, me habló del daño
nida bella, que llevaba a los muelles. su territorio. Los mismos que noseabt
interno que lo mataría a él, y del que ya
Que venía desde la parte alta de la ciu- garon a ellos, con vergüenza, hubid
tenía noticia por su médico. Mal ajeno dad y concluía en una plaza, donde po- de &lt;;onspirar con nosotros para la 111t
al accidente y anterior. Me dio tristeza.
díamos ver aquel castillo. Mi apellido tauración de nuestra libertad. ¡Viva la
Y preferiré no comentarlo.
ahí, entre los nuestros, tenía sentido, patria! Entonces lo grité con al~ J
era usual. Por eso, cuando hubimos de hoy, que lo recuerdo, aún siento ~
Por eso lo invité a la granja. A pasar
abandonar el país e ir rumbo a otro, las mejillas se me humedecen. Pero.a.
sus últimos días. Pensaba acaso que, da- donde parientes ricos nos habían here- lo hago cuando estoy solo, duran~•
da la personalidad de Rafael, Mati mi dado una posesión, me resultó todo noches de este invierno terrible, mídt
hija pudiera tener un :fugaz encuentro tan diferente. Decían que nuestra ciu- do el blanco panorama. O en el ve•
. iniciático con él. No es que me lo pro- dad era una maravilla, que debíamos ventanas abiertas a los ruidos de la at
pusiera, pero mentiría si dijera que no sentir el cambio, pero que la otra, don- che.
pensé en eso. Mati, mi hija, a quien no
de íbamos a vivir, era extraordinaria.
supe educar; darle cariño ni nada. Ojalá
Mi padre y yo, por esa aven~~
nunca sepa de esto mío y no se haga magando
a despedirnos de una faJIII
Con mi pantalón cort~, acompañanlas ideas. Mis añ~ de vida serán largos
;_dónde
quedó, cómo se llamaba!
o aún. Poco fui en la vida y nada valgo. do a mi padre en esa ciudad, capital de
IN
ran entender. Lo que sí sé es que, contra el desprecio popular, mi poderío en
el pueblo aumentó, y adquirí tierras
por doquier. Pero no pude convertirme en un reyezuelo despectivo, aun
cuando quienes hubieran sido mis súbditos sí manifestaran gran desprecio por
mí.

de_ la Luz. Eso era. ?u padre, amigo del

mio. Pero ella, Mana de la Luz. Sus tierras que cultivaban con cariño, a las que

iba. Jugaba con ella, y hasta la había besado. Creo que llegamos incluso a tocarn~, u~ po~o temblorosos, sin saber por
que, m que era lo que hacíamos. Tenía
unas largas, largas trenzas, y era morena.
Su naricilla un poco respingada y su
voz lige~amente chillan!e. La besaba y le
promet1a que n? que~ria a ninguna, aun'l!le nun~ volviera m a la patria ni a la
cmdad. Se ahora que no regresaré a nin~ n• de las tres, aunque lo quisiera. Mariade la Luz Silva.
_Pero nunca olvidé. Jamás esperé ni
qwse regresar. Mi adorada ciudad de la

infancia. La patria, los colores de la bandera, _mi lengua original allí se quedan.
La pnmera tarde, cuando, corriendo entre los árboles, buscando a María de la
~~• ava~ando, su voz vino desde algún
sallo atras de donde yo me había detenido.
- René. ..
_FJ último brillo de sol, entre ramas
Yárboles. El suelo cubierto de hojas susurrantes, la extraña voz de María de la
Luz, q~ien abrió los brazos y, sin saber
~r que, me arrojé a ellos. Besé sus la?9, toda su cara. Observé su rostro, la
nuradª ~n tierna que nunca he vuelto a
ver
· · como miserable
. . repetid
. , a, ni· s1qu1era
1n11tac10n.

Todo lo que he tenido lo que tengo
no valen 1 que esos momentos
'
cuyo'
recue
· dañar. Yo no' valgo
da rd? no qmero
: d· No S?Y nada. Mi única riqueza es
e esos instantes los días que vinie
rondes'Lb
'
. pues. as romas
de m1. padre y: amigo. Y nosotros, enojados contra
.;, porque n? nos en_tendían. Y una
ana, en la ~mdad, m1 padre me llevó
1
casa de los Silva y me dijo, seflalando

°

a mi María de la Luz:
-Ahí está. Bésala. Dile adiós. Su padre te pide que te despidas.
¿A quién invocar para que se me
crea? Fue mi primer, mi último amor.
Marja .d~ la Luz lloraba. Yo ni para eso
tenia antmos. El padre de ella nos miraba.' comprensivo. Luego enmedio del
fr10 de la mañana, que yo sentía muy
hondo, pero que ahora que lo pienso
pudo no haber sido mucho, salimos a la
calle de mi- querida ciudad. Y más adelante subimos al buque que, lentamente,

vi ~ómo se distanciaba de lo que me era
m3: caro. Y pensé entonces que 110 volvena: acaso fuera un deseo. Oh Río tú
que me tr.ajiste a esta tierra ¿sigues
en ese pa1s, donde menos aún tengo que
ver con nadie?

illí,

Educado siempre_ lo fui. Amigos, pocos, per_o _muy queridos. ¿Mujeres? Pues
al prmc1p10, porque era un tema obligado para conversar con los compañeros
en la escuela. D_~spués, nada que dejara
huellas. Y ¿9u1en entendería que mi
sueño, que m1 amor estaba con María de
la Luz, cuando éramos niños?

�VIGENCIA DE LA ONTOLOGIA TOMISTA

Por el mismo mero hecho de existir el
hombre acontece el filosofar.

José Roberto Mendirichaga
Bertrand Russell ha escrito que, al continuar "desgajándose" las ciencias particulares de ese gran tronco común o
"ciencia de ciencias" que es la filosofía,
lo constitutivo de ésta será justamente la
ontología o el tratado del ser.
Pues bien, la filosofía tomista, c¡ue
se inscribe dentro de la llamada filosofza pere1111e, abarca cuanto hoy se entiende como análisis y dilucidación racional radical, y su parte medular es,
sin duda, la ontología o metafísical.
Estudia esta filosofía tomista lo que
ha &lt;lado origen a las diversas ramas tradicionales de la filosofía, a saber: el origen de nuestras ideas y la teoría del conocimiento (epistemología y ló6rica), la
materia y la forma (cosmología o filosofía de la naturaleza, con esa gran
aportación del hilemorfismo), el origen
) funciones del alma humana (sicología),
el conocimiento de Dios por la vía racional (teodicea), la naturaleza y rect~
tud &lt;le nuestros actos (ética), la esencia
y existencia (ontología).
Pretendemos en este breve trabajo,
mostrar las tesis ontológicas más importantes de Santo Tomás de Ac1uino.
Pudiéramos decir que constituyen la espina dorsal de este impresionante corpus
de saber racional estructurado, iluminado por la fe (' filosofía, sierva de la teologia'), el que continúa respondiendo
a las irn¡túetudcs y planteamientos de la
filosofía moderna y contemporánea; estos problemas que son: el más allá, la
unidad y la multiplicidad, los valores,
la existencia, el devenir, el hombre y la
libertad, el cosmos, el absoluto...

IN
IN

Descubrir la afinidad entre este pensamiento moderno y contemporáneo y
su inconfcsa influencia del pensamiento
tomista, pretende ser, también, otro de
los objetivos de esta investigación.

Finalmente, brinda la oportunidad al
lector, no siempre con la facilidad de acceder a este tipo de materiales, de probar la profundidad del pensamiento f~
losófico del Aquinatense, validar este
saber medieval con el análisis filosófico
contemporáneo y disipar toda duda de
que este periodo de la escolástica nada
tiene que ver con el decadente del final,
donde c¡uedaron sólo las fórmula5 externas pero el contenido se soslayó y pasó a segundo término.
Ojalá logremos el objetivo c¡ue, confesamos, no deja de resultar un temerario intento, toda vez que el pensanúento
tomista implica una especialidad dentro
de la especialidad y es tan amplio y profundo que lo que aquí hacernos es a
manera de parcial acercamiento, con el
fin de que posteriormente el lector pueda continuar profundizando en el tema,
en base a la bibliografía citada.
Tomismo y neotomismo

Por tomismo debe entenderse el mismo
corpus doctrinal de la obra de Santo
Tomás de Aquino, esto es: 1) la doctrina de las relaciones entre razon y fe, demostrando cómo no hay contradicción
o repugnancia lógica entre lo que postula la fe y lo que afinna la ciencia; 2) la
doctrina de la analogicidad del ser; 3) la
doctrina del carácter abstractivo del conocimiento: 4) la doctrina de la individuación, dependiendo de la materia señalada; y 5) la ilustración de los dogmas
de la Trinidad y la Encarnación.
Indiscutiblemente, c¡uiencs mas mfluyen en Santo Tomás son Aristóteles,
San Alberto Magno, Avicena y Maim&amp;
nides.
A finales del pasado siglo, surge en
Europa un movimiento denominado
neo tomismo, que busca revitalizar la es-

Martín Hcidegpr

colástica clásica y dar impulso aJ pena,.
miento tomista.
En realidad, tal interés existía deade
los Papas León Xlil y Pío X, pero cola
fuerza con Benedicto XV, quien encaap
a un grupo de filósofos católicos - encabezados por el dominico Eduardo Hagon- la estructuración compendiadadrJ
pensamiento to,nista, lo que da origena
las llamadas 'Veinticuatro tesis'.

do intento por escudriñar los problemas
más acuciantes del hombre y su entorno; esa cosmovisión c¡ue en sentido
teilhardiano, ya 110 puede ~ustracrse del
dat~ reve!ado porque investiga con él y
1~ lie~e siempre corno punto de referencia, Slll negar a la razón su dinamismo }
sus propias funciones esclarecedoras.

Las tesis tomist:15.son harto amplias2.
Aharc~ lo ontolog1co_; lo cosmológico
~~t~na Y. fonna, cantidad, principio de

Cayetano Sanseverino, Mateo Lihert
torc, Jaime Ilalmes, Cefcrino Gonzáles,
José Kleutgcn. . . y, ya en este siglo,
D. ;\1ercier, A. D. Sertillanges, R Gt
rrigou-L3hrrangc, V. Cathrein, Jaciiu11
Maritain y Eticnne Gilson - por citara
los más representativos-, contribuye111
dar auge a esta doctrina, distintiva dela
escuela católica.

mdi~1~uac1on, lugar); lo lógico y epistemologico (el origen ele las ideas, la ma~era de conocer): lo si~~lógico (el alma
) sus ~acultadcs): lo divmo, a partir de
la . razo~ ( demostración natural de Ja
e~cnc1a_ &lt;le Dios, esencia y atributos
d~·mo~, ciencia } voluntad divinas pron~cncia } predestinación, rclaeiodes de
Dios con el mundo)...

Fundamentalmente, lo que logra c8k
movimiento es algo sumamente pofili.
vo: que se dé la debida importancia ea
las universidades y senúnarios a la &amp;.
sofía medieval o escolástica clásica; y
que se estudie con más detenimiento J
profundidad el pensamiento de SanlD
Tomás.

Sería sumamente ambicioso abarcar
un anál'
· por somero que fuese, de
. JS1s,
este un¡,rcs1onante corpus doctrinal.
:'\os centraremos, por tanto en las tesis
ontolómcas
' parte son
f d .,. , 1as &lt;¡ue por otra
un ~e'.itales en tocia filosofía a fin
dnal,
e defuur
.L
de este csfucri;o
'
.
e1 runwo
a i_hco del mundo y de sus circunstanc1as3.

Las llamadas Veinticuatro Tesis

La potencia y el acto

Alguna razón tuvo que haber para qae
la más alta instancia de la ensefianu et
tólica -la Sagrada Congregación de S..
minarios y Universidades- hiciera "19
el pensamiento tomista y lo instibd
nalizara, sin menoscabo del pluralidl
ni de la libertad que se dan en el terftll
de lo discutible.

t.\n~·s q~c nada, veamos qué dice Sana~to
respecto: "La potencia } el
de tal manera al ser r¡ue
lo que es en
nec . ' 0 es acto puro, o bien es' acto
, ac~mentc ~o~p~esto de potencia
0
tn'nsecos
• ~? mo ¡mnc1¡nos originales e in4.

Y esta razón, no parece ser otra qll
la claridad y vigencia de este ~
miento filosófico, de tal forma c(llt 1t
presenta la más exacta versión, coa
propio énfasis y acento, de la fil
cristiana, la c1ue trabaja en ese con

vemEs decir' que, &lt;¡e todas las cosas que
dos ºj' nos habremos de plantear estos
dre!o:n~!tllde cosas y conceptos, ponera están en eccr que, de alguna ma....
. acto Y de algruna manera
'" potencia
,
ción en
' segun e1 grado de pcrfccquc se encuentren.

º::V~~

Sólo el ser está en acto. Un trozo de
madera, mediante el esfuerzo del artesano, ha pasado a ser, de tronco a objeto manufacturado, de una base de lámpara en potencia, a una base de lámpara
en acto, luego de aplicar pacientemente
serrucho, .formón, taladro, lija, barniz ...
Ese estu~ntc, que aspiraba a mitigar el
d?lor mediante sus conocimientos v téemcas terapéuticas, luego de cursar Ía carrera de medicina, es ya un profesional
de la salud Y cura efectivamente las enfermedades ~e sus pacientes; ha pasado
de la potencia de ser médico al acto de
serlo.
En, lo_s anteriores casos, se ha dado
un tra~s1to del poder ser al ser; de la
potencia al acto. A.hora bien, corno señ,ala Grenet, "Santo Tomás no invento, e! 'acto' Y la 'potencia', pero tuvo el
mento de comprender exactamente estas nociones y de comprender que son
la clave del ser"5.

Y del acto, ~lantead~s por la vía analógica Y ~n _estricto sentido filosófico. Si se
~atcnaJIZan estos conceptos, de sí
ide~es } racionales, entonces -como
adv1ert~ Grenet líneas más adelante,1ueda mtacto el dilema de Parménides:
El ser n~ ~uede empezar a ser, puesto
que ya cs. ) del no ser no 1mcde salir
nada"?.
Lo c¡uc hace Santo Tomás es clarificar el concepto acerca de las fom1as o
de los acto~ estableciendo &lt;¡ue las formas no empiezan a existir por virtud de
la naturalez~ o ~el arte, sino que se encuentran alli )ª incubadas, larvadas. Lo
que sucede es que estas fonnas no existen en la _materia de una manera simple
) pura, smo compuesta. y ya sabemos
que en la simplicidad está la perfección
Y que lo compuesto adolece de esta
mezcla, que debe diluirse para acceder
a un grado superior de perfección.

. , Conocemos quién posee esta perfec. Antes ya, Aristóteles había establcCI~n en gr?d0 infinito. Estamos ya en la
c1do que ni el ser ni el no ser son nociomedula, m!sma del problema de lo uno
nes simples. Que ha} el ser que es (esto
Y_l~ mult1ple. Hay división, hay multieso O aquello), el ser por el cual el se;
phc1dad, ~orque se da la potencia, la
es (la dimensión o la forma de un objeimperfecc10n. Cuando se resuelve este
to, las notas características que hacen
que Pedro sea Pedro y no Juan), el ser proble~a, es~~os ante_ lo uno y único,
qu? se 1dentif1ca con Dws, principio de
q_ue puede_ ser (la uva que va a conver- umdad absoluta8.
tirse en vmo, la madera que va a ser
transfonnada en mueble), y hasta el La esencia y la existencia
ser que puede ser, s6lo como concepto
(un proyecto, una elucubración un cnt? de razón), si bien no es ser c;1 el sen- Al admitir que Dios es acto puro c1ue
e~ Ser en plenitud, Ser en sí o Se; subtido pleno del término 6.
siste~te, exento de potencia, pasa Santo
Tomas a postular una tesis más: la de
D? tal manera, las personas y las co- qu_e
en. el ser !~ubsistente, esencia y
sas tiene la potencialidad de ser O Ja viexistencia_
se distinguen; sólo en Dios
gencia misma de ese ser una vez c¡uc
son
lo
mismo,
alcanzando la sin1plicihan sido puestas en acto, 'i1ue acogen al r!ad, que es perfección
9.
ser por el cual son o que se acoO'en
al
0
ser que los constituye.
La esencia o ser sustancial es lo que
e~, la realidad fundamental que cons~?vierte Santo Tomás del peligro de t1tu~e al ser en una especie; y la exiscosificar estas relaciones de la potencia
tencia, aquello por lo que es en s( mis-

. ...

1

�ma, Juera de su causa. De esta manera,
la sustancia sirve de base a los accidentes: y la naturaleza es el mismo ser real,
como primera fuente de donde brota la
operación espontánealO.
La existencia es la llamada última actualidad de toda forma, de toda realidad. La esencia, potencia real, actualizada, se convierte en existencia. Nada hay
después de la existencia, luego del ser:
es la ultima actualitas omnis Jormaell.
Con todo, conviene aclarar que esencia
y existencia no son dos realidades que
actúan en forma independiente, pero
sí las distinguimos, como la potencia
del acto.

Y como aquí estamos en terreno debatible, es Santo Tomás quien afirma lo
anterior, frente a otros ilustres representantes de otras escuelas filosóficas, como Escoto y Suárez, por citar a los más
conocidos. En esto se da un amplio margen de libertad, siempre y cuando estas
doctrinas racionales no se contrapongan
con el dogma. Pero no podemos negar
que esta tesis tomista es una de las fundamentales del Doctor Angélico, la que
ha sido tomada como propia por el Magisterio, aplicada al terreno teológico.

Existe una esencia, una realidad estable que subsiste. Esta sustancia individual, cuando es completa o llega al
término de su individualidad, se llama
persona. Y lo que participa de esta sustancia, las "formas secundariamente
añadidas" -que dice Santo Tomás-,
son los accidentes, que la modifican.

Dijimos antcrionnente que Tomú
de Aquino no es el primero en estable,
cer que ni el ser ni el no ser son noclo,
nes simples; que tampoco inventa el •
to y la potencia; y, finalmente, hemoe
visto de qué manera concibe la suata,
cia y los accidentes, incluidos ya en el
corpus doctrinal aristotélico.

Entre los accidentes, está el llamado
"de relación". La relación es una realidad distante de la sustancia, "pues la
realidad del fundamento es distinta de
la realidad del sujeto y del término, como es claro 1¡ue la generación es distinta del padre (causa) y del hijo (efecto)"14. La sustancia va así unida al accidente, pero "al accidente le corresponde existir en otro ser"15.

Entonces, ¿es o no es original Santo
Tomás? En rigor absoluto, no lo es; ningún filósofo, para hablar llanamente. P~
ro tiene el mérito de haber comprendido perfectamente estas nociones qae
son la clave del ser, de haberlas enriquecido mediante agregados y divisione1i
mediante un ejercicio racional continuado, serio y estructurado, del que da
testimonio sus obras y, en especial, la
Summa theologica.

La sustancia es "el ser que recibe
por sí o en razón de sí la existencia";
es "una cosa o una naturaleza a la cual
conviene por sí misma, en sí misma y no
en otra cosa"; en tanto que el accidente -como apunta Maritain, quien a su
vez hace notar que la palabra ous(a significa, en primer lugar, esencia o naturaleza, pero que las sustancias, por ser el
primer objeto al cual se dirige la inteligencia, son las primeras en merecer este nombre-, es "una naturaleza o esencia
de la que es propio, o a la que coAhora bien -como advierte el Aquinatense-, "la noción de ente o de ser rresponde existir en otro scr"16.
no se aplica de manera unívoca a Dios y
a las criaturas, ni tampoco de manera Actualidad del tomismo
puramente equívoca, sino analógicamente, con abstracción tanto de atribución Nos interesa ahora ver si el tomismo
- particularmente en su aportación oncomo de proporcionalidad"12.
tológica- continúa vigente, o ha quedado superado, para integrarse, en todo
La sustancia y los accidentes
caso, a la Historia de la Filosofía, mas
dejando de ser una doctrina viva de la
Pasemos, pues, al último punto de esta que se extraen "ideas madres" y enfoteoría tomista del ser. Además de po- ques para resolver la problemática filotencia-acto y esencia-existencia, existe sófica actual.
una tercera tesis: el ser se divide en sustancias sólidas y accidentes efímeros13. ¿Es tal el caso de la filosofía tomista?

En la teoría del acto y la potencia, la
esencia y la existencia, hemos de monocer los precursores intentos de Talm,
Anaximandro, Heráclito y Parménideli
los de Sócrates y Platón; y sobre todo,
los de Aristóteles, a los que se asocia el
Aquinatense para constituir lo que ee ~
denominado filosofía aristotélico-to•
ta, en función de que la segunda 001t
pl~ta a la primera y la 'bautiza'.
El asunto es: ¿por qué interesa t111D
a los filósofos modernos y conte•
ráneos la filosofía tomista? SimplellO'
te porque contiene los resortes ~
que dan sentido al esfuerzo racimdel hombre de ese y de este tielllplL
Descartes advierte que las ideas e8IÍ!
en nosotros en potencia, en tanto no~
expresemos, y que no puede haber fi!í'
to sin infinito. Spinoza afirma que lo•
finito se da con anterioridad a lo ~
Leibniz parte de una premisa to~
reconoce que es imposible hallar
principios de una verdadera unidad ~
materia sola y que la "mónada" (

de fuerza) no puede ni empezar a ser ni
dejar de ser, siendo la fuerza un ser simple. Hegel, mediante la dialéctica, construye una lógica que no es otra cosa que
la vida del espíritu que constituye a la
naturaleza. Marx, a falta de un sustento
como el de la filosofía perenne, cae en
la contradicción de términos que se distinguen y conservan, al mismo tiempo.
Bergson, aun compartiendo la convicción hegeliana de la identidad del ser
con el devenir, rechaza la negatividad. Y
Sartre, descubre de nuevo la intencionalidad del conocimiento, a través de una
conciencia que apunta a lo real.
Debemos concluir con Grenet que
"es imposible admitir la distinció~ real
de esencia y existencia, sin admitir al
mismo tiempo la creación de lo finito
por lo infinito, y la semejanza solamente proporcional (analógica) entre lo finito Y lo infinito, en calidad de seres"l 7.

Por l? que "cada esencia guarda con
propia existencia una relación característica", lo cual nos da un amplísimo
~en para concebir las múltiples relamnes que se dan entre los seres sus características individuantes, ~iempre
~o entes reales en acto, con una esen~ Y ~ stencia diversas, y una sustancia Yaccidentes sui generis.
BU

Para concluir, sólo habremos de decir
~ e, por no tener en la debida considera~ n a esta doctrina filosófica, muchos
modernos y contemporáneos
~pezado con una serie de escollos,
: bien podrían haberse perfectamente
.. addeo -en ganancia para la compren~
las esencias y últimas causas81 no ~ubiera prevalecido el prejuicio d~
apro~marse a un pensamiento que se
obsoleto sólo en razón del
. ~ que de ?l nos separa y por el
e la osc?ndad de la Edad Media,
Clllndo en realidad se encuentra vigente,

:-,fos

:-'era

es perenne, por estar sustentado en un
sólido cimiento antiguo y medieval, que
da estructura a todo el pensamiento occidental.

un ser metafísico, cuya razón de ser depende inmediatamente de su misma esencia Y, ultimadamente, de la esencia divina".

7.Grenet, op. cit., pp. 54-55.
NOTAS
l. De antemano sabemos que algunos lecto-

res no estarán de acuerdo en que ontología y metafísicá sean lo mismo; nosotros
aquí equiparamos los términos, en apego
a lo que sostiene Juan David García Bacca, en Elementos de filoso/(a, Quinta edición, Manuales Universitarios, Universidad Central de Venezuela, Caracas, 1975.
2.Cfr,: Hugon, Eduardo, O.P.: Las veinticuatro tesis tom utas, Prólogo y análisis

de Francisco Larroyo, Colección "Sepan
Cuantos. .." Vol 274, Porrúa, México,
1974, pp. 4~68.
3. Cuando nos aproximamos a lo ontológico, siempre son bien recfüidas las palabras del filósofo Marce!: "En un mundo
tal (lo llama 'materialista' y 'funcionm
ta'), la exigencia ontológica, la exigencia
de ser, se extenúa justo en la medida en
que, por un laqo, la personalidad se fra~
ciona, mientras por el otro triunfa la categoría de lo enteramente naturai y en
que se atrofian por consiguiente lo que habría que llamar quizás las potencias de
asombro" En Posición y aproximaciones
concret0$ al misterio onto/6gico, Cuadernos 3, Facultad de Filosofía y Letras,
UNAM, México, 1955, pp. 18-19.
4. Santo Tomás, Summa t/ieologica, I P.,
q.77-1.

8. El Aquinatense va a ir más adelante. Nos
indicará que "el acto, por lo mismo que es
perfección, no está limitado sino por la
potencia, que es una capacidad de perfe~
ción. Por consiguiente, en el orden en que
el acto es puro, no puede ser sino espiritual y único; por el lado en que es finito
Y_ ,múhiple, entra en verdadera composic1on con la potencia". En Summa, I P.,
q. 7, aa. 1 y 2; y Contra gentiles, 43.
9. "Por tanto -nos dice en la Summa, I P.,
q. 50, aa. 2 y 3; y pcwim, en su obra total: ContTa gentiles, De ente et essentia,
De spiritualibus creaturis De veritate
Comm. in Boetio, etc.-, e~ la absoluta ra:

zón del mismo ser, solamente Dios uno y
simplísimo subsiste; las demás cosas que
de El participan, poseen una naturaleza
donde el ser se halla limitado y donde los
principios de la esencia y la existencia
realmente se distinguen".
10.Cfr.:

Hugon, op. cit., pp. 54 y 55.

11. Ya ~bemos ~ue en el terreno antropológi-

co, la esencia actual de las criaturas no es
precisamente el acto mismo de la existencia, pues de otra suerte sería necesariamente acto puro, que ni es recibido ni
puede recibir, por ser único, infinit~ y
eterno" (Hugon, op. cit., p. 57, citando al
cardenal Mercier en su Ontología).
12.Santo Tomás, Contra gentiles, ce. 32-34; y
De poten tia, q. 7, a. 7.

5. P.B. Grenet, Ontología (Curso de filosofía tomista), Herder, Barcelona, 1980, p.
35.

13.Para estos puntos, ver: LM. Bochensk~

6.Cfr,: Salomón Rahaim, Compendio de filoso/fa, Tercera edición, México, 1978,

Décima edición, Rialp, Madrid, 1975, ;.
33 :,passim; y M. Heidegger, ¿Qué es metaf1nca?, Siglo Veinte Buenos Aires, p
40.
'
.

pp. 151-157, donde establece, fundamentado en Santo Tomás, que "el posfüle
considerado en su máximo ser, no tien~
ninguna existencia; pero tampoco es la
nada pura ni es ente de razón, sino que es

Los métodos actuales del peruamiento

14. Hugon, op. cit., p. 63.

�FANTASIA PARA FLAUTA

Oiga Arias
15 "Existe además, en toda criatura, com. posició~ real de un sujeto subsiste_?te_ con
otras fonnas secundariamente anad1das,
que se llaman accidentes; Y esto no se
podría entender, si no fuera porque el ser
no se recibiera en una esencia distinta de
sí mismo". Santo Tomás, en Summo, I P.,
a. 6 y De ente et essentia, cap. VIL
q. 3'
16.Cfr.: Jacques Maritain, Introducción ? lo
filoso[ío, Club de Lect_ores, Buenos Aires,
1975, p. 192-199, pomm.
17. Grenet, op. cit., pp. 87-88.

, ,. - •
'V_ \11

..

1

El reclamo de una flauta en la noche
es una luz
dulcemente afiil
por las pupilas de los sentidos.
Al escucharla
alguien libera pájaros de vidrio
en las frondas de las emociones
y una torre
con ángeles de alabastro
en todas l~s galerías,
es coronada, por la certidumbre del éxtasis,
con diademas de rútilas luces.
) unas potestades de azúcar
establecen lámparas
por los rincones del pensamiento.
Se dibujan las siluetas,
de improviso recordadas,
de aquellos que eran reyes
en los días de oro
y no son ausencia las mariposas,
ni los pétalos, perfumes,
y suspiros cintilantes.
Así,
rápidos venados cruzan los segundos,
al igual que una estrella
desde la altura que nos cubre.
Luego
brillan mundos efímeros,
maravillosos,
parecidos a las llamas románticas
de los fulgores fatuos
Yhay flores, querubes,

cristales arcoiris,
una fuente de aromas auditivos
y unas sílabas de licor malva,
con rostros en lluvia,
índices de agua,
zenzontles en el espacio y en el tiempo,
pero, es el saber,
al punto,
lo de nuestra brevedad,
y el sentir
que tenemos una brasa

~
~
(.!.({e.,

1\:1

---1

;l'

�NARRATIVAS LITERARIAS

Thomas G. Pavel
l INTRODUCCION
para calentar lo eterno,
lo que pone,
entre el ánima
y el ánimo,
un viaducto de sentimientos
diáfanos,
como esas tonalidades
en que holgan lejanías y horizontes
bajo la cúpula el áureo atardecer,
y de este modo,
un listón glauco,
tal un beso rozando la epidermis,
ata quimeras,
construye saudades
y encumbra votos
hacia donde la noche emblanquece,
para que un ramillete de palomas,
escriba por los cielos,
que aquí,
en la tierra y por el aire nocturno,
una flauta dice
lo que mira el corazón humano.

Las modernas investigaciones sobre narrativa literaria se han desarrollado
debido a diversos factores: l. el gradual
abandono del impresionismo en los e&amp;
tudios literarios en favor de métodos
más objetivos; 2. el auge de la lingüí&amp;
tica moderna con sus ramificaciones -la
semiótica, el estructualismo literario y
la gramática del texto-; 3. además el propiciamiento de la interdisciplinariedad
en las ciencias sociales, que promueve
una fertilización entrecruzada en lo
conceptual y metodológico. En las primeras décadas de este siglo se hizo evidente el decaimiento del impresionismo;
corrientes tan diferentes como el fonnalismo ruso, la nueva crítica americana y
la escuela de Chicago hicieron posible
una objetividad creciente en el análisis
literario.
La lingüística estructural proporcionó una metodología concreta para dicha
tendencia, cuya influencia recayó en la
poesía moderna donde los intereses fueron enfocados hacia las leyes generales
de la literatura y no en el trabajo individual, hacia la estructura en vez de la
historia y hacia la fonna por encima del
c?ntenido. La semiótica, el estudio del
~ o, la gramática del texto y el estudio del_ texto, constituyeron un apoyo
~e cru~1al importancia para los especialistas_ literarios al ubicar su objeto de
estudio dentro de marcos referenciales
más amplios.
Gradu:iimente se fue comprendiendo
r,e no.solo muchas propiedades que haian _sido atribuidas previamente a los
lraba.ios individuales o al genio del autor,
P~~en ser explicadas no sólo por princapios poetológicos o estructurales sino
~~én algunos rasgos que durant~ muteº. tiempo se pensaron como puramenliterarios son, de hecho, de naturaleza

más general y su estudio va más allá de
la ciencia de la literatura propiamente
dicha.
El desarrollo de la moderna ciencia
social amplió este enfoque, por una parte debido al deseo creciente de compartir metodología y por otra al entender
que muchos problemas surgidos en una
disciplina no pueden ser resueltos sin recurrir a investigar en alguna otra disciplina. Así, la antropolo~ía se convierte
en tributaria de la lingü1stica, la lingüi&amp;
tica de la psicología cognitiva, la teoría
del texto de la lógica fonnal, etcétera.
En medio de esta agitación epistemológica, la teoría de la narrativa literaria se comienza a desarrollar. Empezó como un estudio de las fonnas altamente estilizadas de la literatura popular, llegó a ser una parte central de la
poética moderna, padeció la influencia
de la antropología, la semiótica, la lógica, la psicología y la teoría del texto;
y produjo en un período relativamente
breve una variedad de hipótesis y modelos.
Es sin duda, la riqueza y rápido desarrollo de los estudios narratológicos lo
que origina la confusión tenninológica
en torno al nombre de la disciplina.
Tzvetan Todorov propuso el ténnino
"narratología" para designar un dominio general de estudio que incluye tanto
la investigación sobre la estructura del
argumento (histoire) como la estructura·
del texto (discours). El ténnino "narratívica" fue usado en algunas ocasiones
para referirse al mencionado dominio.
Los seguidores de A. J. Greimas emplean el título de "semiótica narrativa"
para referirse al estudio de niveles narrativos profundos, incluyendo el argumento, y el de "semiótica discursiva"
para la teoría de las manifestaciones del

discurso. El estudio de la literatura narrativa desde el punto de vista del di&amp;
curso narrativo es llamado "narratología" por Mieke Bal, quien parece excluir
de la disciplina el argumento independiente del texto.
En el desarrollo de este trabajo adoptaré los criterios de Todorov al referirme a la "narratología" como el estudio
integrado de todos los niveles del fenómeno narrativo. En particular la "narratología literaria" se refiere al estudio
focalizado de la narrativa literaria. Dividiré este capítulo en dos secciones, cada una dedicada a las dos macrodivisiones de la "narratología literaria": el e&amp;
tudio de estructuras narrativas abstractas y el estudio del discurso narrativo.
Como se verá, en la práctica, la distinción es menos clara de lo que parece.
De hecho, las investigaciones del di&amp;
curso narrativo de Genette, Bal, Stanzel
y Cohn, casi siempre se enfocan a los
niveles narrativos abstractos.
En lo que respecta a las estructuras
narrativas abstractas, su naturaleza varía
considerablemente de una propuesta teórica a otra, al grado que poco parecen
tener en común por ejemplo los "motifs" de Dolezel y los mitemas de LéviStrauss.
Este campo se encuentra en un estadio donde teorías no relacionadas proyectan cadenas de nociones muy independientes. La mejor estrategia de presentación en tales casos es la explicación
de las propuestas teóricas más importantes del área, indicando las conexiones
interteóricas donde sea apropiado.

2. NARRATOLOGIA ABSTRACTA
2.1. Las funciones narrativas de Propp
La teoría y crítica literarias han sido in-

�fluidas durante mucho tiempo por un
prejuicio romántico en pro del genio
individual y por la obra artística; es
por lo tanto natural, que la narratología abstracta haga su primera aparición
en conexión con el análisis de la literatura oral. Los estudiosos del folklore
siempre han buscado clasificaciones
óptimas para las manifestaciones literarias orales, particularmente los mitos, cuentos y las leyendas. Los intentos de categorizar dichas manifestaciones culturales de acuerdo a su temática, a sus motivos o a criterios genéticos,
han resultado insatisfactorios. Las taxonomías temáticas tienden a multiplicar
indefinidamente los insumos categoríales ya que los temas pueden variar ilimitadamente. La investigación genética propone los tipos primitivos puros cuya
existencia no puede ser establecida en
fonna independiente la mayoría de las
veces, y la clasificación de acuerdo a
los "motifs" elimina conjuntos cruciales de regularidades que se encuentran
en las leyendas.

ciones, juegan sólo un papel secundario.
También las funciones narrativas están
unidas en secuencias predeterminadas.
Una "prohibición", por ejemplo debe
preceder a una "transgresión".
Una función se define por su contribución al significado total del cuento.
La lista de funciones encontrada por
Propp en un corpus de cien "cuentos
maravillosos" rusos es la siguiente: ausencia, prohibición, violación, reconocimiento, rescate, fraude, complicidad,
villanía, falta, meditación, acción contrarrestada, salida, tarea, prueba, abastecimiento, traslado, conflicto, marca, victoria, falta liquidada, regreso, búsqueda,
rescate, llegada irreconocida, tarea difícil, cumplimiento de tarea, reconocimiento, exposición, transfiguración, castigo, boda.
2.2. Análisis estructural del mito.

El análisis de Propp enfoca el objeto
desde una perspectiva sintáctica; cada
narrativa popular perteneciente al corpus
demuestra en forma manifiesta la
El folklorista ruso Vladimir Propp
misma estructura abstracta, indepenpercibió que los cuentos que incluyen
diversos asuntos pueden ser descritos dientemente de los motivos que intecomo manifestaciones de unidades con gran el cuento.
una secuencia muy similar. Así, el heLa similaridad con el análisis lincho de que los héroes de diferentes
güístico
es sorprendente; realmente, la
cuentos sean transportados a tierras
sintaxis
descubre
patrones combinatoextranjeras por un águila, un caballo o
rios
de
categorías
abstractas (por ejemun bote mágico serían representados coplo:
artículo
sustantivo
+ verbo) inmo manifestaciones de diferentes asundependientemente
de
unidades
lexicatos, aunque formalmente sean sólo
les
que
constituyen
la
frase
real
(v.g.
ejemplos de un elemento constante llaEl
perro
duenne;
el
niño
corre;
un
mado "traslado". Consecuentemente, en
alumno
bosteza).
Estas
unidades
de
un nivel más abstracto, lo que cuentan
léxico
poseen
sus
propias
regularidades
son las constantes llamadas "funciones"
co-ocurrentes, qut pueden ser considepor Propp.
radas -hasta cierto punto- de naturaLas funciones son los elementos leza semántica. Así, el verbo "dormir"
esenciales del cuento mientras que di- tomado en un sentido no metafórico se
versas circunstancias de tal actuación, combina con sujetos animados, miencomo !oe agentes, los medios, las inten- tras que " leer" con sujetos humanos. En

+

fonna similar, el estudio de la narrativa
se puede centrar en las relaciones entre
vm elementos semánticos esparcidos
a lo largo del cuento.

Cadmo busca a
su hermana Europa
raptada por Zeus

FJ clásico acercamiento a dicho problema lo encontramos en el análisis del

Cadmomata
al dragón

mito de Edipo hecho por Claude LéviStrauas. De acuerdo con Lévi-Strauss el
significado de un mito es independie~te
de su contenido narrativo evidente
Uri-Strauss compara los mitos con la
estructura de una partitura orquestal en
donde en lugar del orden correcto de
las notas Y medidas de diferentes instru~ se hubiese anotado una sucesión
lineal en la que sólo apareciesen las notas de la flauta seguida de las del oboe
del ~ ete, etcétera. De esta forma l~
partitura no presentaría ningún sentido
~lo que un músico que deseara enten'.
. . tendría que reacornodar las partes
ramentales una bajo la otra de acuero con las leyes de la armonía, el contra~cétera. Igualmente, para entenel nuto que fluye de una narrativa
~~ mezcla de elementos desordena~ tie~e que ser descompuesto y reuido en orden a las leyes de la
eat¡ctu_ra del mito. Lévi-Strauss reorde: : nuto de Edipo de la siguiente ma-

Los espartanos se
matan mutuamente

Labdaco (padre
de Layo) = cojo
(?)
Layo (padre
de Edipo) =
cojo del pie
izquierdo(?)

Edipo mata a su
padre Layo

r;ito,

Edipo mata
a la esfinge
Edipo = pie
hinchado (?)
Edipo se casa
con su madre
Yocasta
Etéocles mata a
su hermano Polinice
Antígona (hija de
Edipo) entierra a
su hermano Polinice a pesar de la
prohibición

�rrativa y virtualmente en todas las ten·
El mito se relata leyendo las colum- dencias del estructuralismo literario. Sin
nas de izquierda a derecha y de arriba embargo, se encuentran dos puntos déa abajo; y se comprende considerando biles, sujetos de ser criticados. Primero,
las columnas como unidades, leyéndo- hay poca justificación metodológica pa·
las una después de otra de izquierda a ra preferir un cierto orden de los evenderecha. Desde el punto de vista de tos del mito en columnas sobre cualLévi-Strauss estas columnas signific,in quier otro orden posible y las evidencias
respectivamente: las relaciones de paren- socioculturales independientes no tietesco sobrestimadas, manifiestas en el nen una explicación, por lo que las desincesto de Edipo así como la devoción cripciones se quedan en un plano intuitide Antígona por la memoria de su her· vo y muchas veces arbitrario. Segundo,
mano; las relaciones de parentesco sub- todo principio general del análisis esestimadas, traducidas en diversos asesi- tructural requiere que la descripción
natos entre familiares; la matanza de pre-estructural del objeto sea predecible
monstruos y finalmente las dificultades unívocamente a partir de una descrippara caminar derechos y erguidos, suge- ción estructural que incluya la gramátiridas por el s~cado de los nombres ca. Así, la descripción fonética de una
Láhdaco, Layo y Edipo.
frase se predice partiendo de su descripción fonológica, la cual incluye las reEn la interpretación de Lévi-Strauss, glas fonológicas del lenguaje. Pero, oblas dos primeras columnas representan viamente esto no se hace efectivo en la
sucesivamente la afirmación y negación descripción del mito de Edipo anotada
de los lazos de sangre, mientras que las más arriba; de hecho, dada la eliminados últimas columnas, niegan y afirman, ción de muchos sucesos en el arreglo de
respectivamente, el origen autóctono del columnas, la descripción pre-estructural
hombre. Este mito relaciona dos grupos del mito es irrecuperable. Posteriores inde ideas; por una parte las concernientes vestigaciones basadas en las ideas de
a los lazos familiares y por otra las que Lévi-Strauss intentaron evadir estas dise refieren al origen del hombre. Se pre- ficultades, fortaleciendo la coacción mesenta una cierta relación proporcional todológica del análisis del mito y de los
entre estos dos grupos de ideas; la so- textos, desarrollando una serie compleja
brevaloración de las relaciones sanguí- de niveles entre el texto y su descripción
neas referida a su subvaloración se da más abstracta.
como un intento para escapar de la autoctonía por la imposibilidad para triun· 2.3. Mediación en la narrativa
far sobre ella. La correspondencia proporcional o analógica entre estas ideas Como hemos expuesto, de acuerdo con
es una solución que se encuentra en la Lévi-Strauss cada mito narrativiza opocultura, la cual crea el mito de las ten- siciones fundamentales. Esta idea se desiones intelectuales ocasionadas por es- sarrolla en el trabajo de dos antropólotas contradicciones.
gos canadienses, E. Kongas-Maranda y P.
Maranda, quienes discuten la fórmula
El enfoque de Lévi-Strauss tiene el Lévi-Straussiana: fx(ar fy(h :Íx(h} f
mérito de haber dirigido la atención a-1 (y) y le asignan una interpretación
de los investigadores hacia las relacio- narratológica. Ellos asumen que el cennes intertextuales, nunca antes toma- tro narrativo del mito es el acto de medas en cuenta. Esto influyó en el desa· diar entre contrarios. Por consiguiente,.
rrollo de la semiótica enfocada a la na-

r

si a es un p~er t~rmino especificado
en una fun?on positiva (fx) que como

2•4• Semiótica de la narrativa

consecuen~ia alcanza una victoria comple~ ocasionando la destrucción del
traidor (a-l) Yla afirmación del valor y.

El intento más elaborado para desarrollar
de vi·sta LéVl·. Straus·
dell punto
.
s1ano e mito y la narrativa como un
~dqu~d entre oposiciones semánticas
ª. uc1 o en una teoría completamente
articulada
. y
n ti d' esGla semiótica discurswa
__arra va e reimas. Ya que la com le~d d~ la teoría es tremenda y sutracaciones van más allá de los problem: ~e la,narratología abstracta, en este
tr ªlº solo será posible esquematizar
algunos rasgos, especialmente los e
B?n relevantes para la teoría de la n!"ativa.

U~a fó~ula i:nás sencilla, propuesta
por di~hos mvestigadores, establece que

cualquier ~tructura narrativa consiste
de ~ c~s1-resultado seguido por una
,olución final y un resultado final
Q_S:CR:SF:RF. Tomando en cue~t~ ¡ea
diversas posi:hilidades de la mediació:

se eaquematlza la siguiente taxonomí~
~ ~~~ntos que viene a ser un modelo de
1KCll10n

para el cuentista:

Contraste

A

Intedi~t~ ~e
me acion

A
A
Exito en la
mediación

Logro en la
mediación
(Modelo 4)

, La semiótica de Greimas es una teona general del significado presentada

co~o un modelo generativo. En su nivel
mas abstracto,_ el nivel profundo de la
estructura
d
se
o
. semio-narrativa, el siunifi
"t&gt;·- ca o
rgamza como un cuadro semiótico
que es ~na_ estructura constituida por
cuatro t~rn:unos que contienen dos rasgos semantic~s o sernas, S1 y S2 or nidados en_ el e1e semántico S con 3 tos
e·• relaciones: contrariedad, contrad"1~
cwn Y complementación:

-,

1
S1 +·-···► S2

No contraste
(Modelo O)

~«--.a.•

contradicción

&lt;----··· ~

contrariedad

S1 ---+ complementación

_I
No hay intento
de mediación
(Modelo 1)

l Cdourtés (1976) da el siguiente ejemp o e un cuadrado semiótico:

No hay éxito en
la mediación
(Modelo 2)

No hay logro en
la mediación
(Modelo 3)

no-negación

L

no-afirmación

~

.. La afirmación es contraria a la ne acton y co_~tradictoria a la no-afirmaciZTL
~;. nega_c_wn es complementaria a la noaJ 1rmacw11.

1

'.

�en la cobertura y riqueza de las nociones. Pero en este enfoque también ae
El cuadro semiótico es una forma puencuentran ~nos problemas: Prim&amp;ra que revestida con sernas concretos se
ro, la universalidad semántica de las 11convierte en un microuniverso semántitructuras narrativas es un postulado que
co. El nivel profundo contiene también
minimiza la especificidad de las ÍOnDII
un conjunto de operaciones sintácticas:
narrativas y puede obstaculizar la invet
conjunciones y disyunciones que relaEste es un ejemplo muy simplüicado; tigación sobre las diferencias entre el
cionan los cuatro elementos del cuadro de hecho, la teoría permite situaciones
semiótico entre ellos mismos, que junto más complejas: el nivel superficial pue- significado narrativo y no narratifo.
con las operaciones sintácticas se conec· de presentar diversos tipos de frases na- Segundo, el diseño de la teoría no perta formalmente a un segundo nivel: la rrativas simples, modales, descriptivas y mite una amplia verificación empím
organización superficial de las estructu- atributivas. El centro de gravedad de la de las proposiciones teóricas.
ras de la semio-narrativa.
narración es el encuentro entre dos hePero por otra parte, la semiótica 111:
cos narrativos antagónicos confrontados rrativa tampoco es una disciplina pllllMientras que en su nivel profundo las con lo que Greimas llama actuación, que
mente formal -en un sentido lógicorelaciones son puramente conceptuales, corresponde en cierta forma a lo que
en el nivel superficial uno encuentra las Propp designa como conflicto y Maran- matemático- y sus pretensiones revelan ciertas dudas epistemológicas enllc
relaciones figurativas. En este nivel, a las da como mediación. La actuación es la
las ciencias formales y sociales. Esto 11
operaciones sintácticas profundas les co- unidad más característica de la sintaxis revela en la investigación hecha sobrela
rresponde lo que Greimas llama "el que- de la narrativa: lleva a efecto la transnarrativa de acuerdo con guías semiólt
hacer sintáctico" Qe faire syntaxique). formación del contenido narrativo. cas; los análisis de textos disímhob
S~ por ejemplo, en el nivel profundo
conducen a descripciones uniformesllllf
hay una conjunción entre dos sernas, se
La sintaxis narrativa se complementa perturbadoras.
encontrará en el nivel superfluo un con una tipología de los actantes. Esta
enunciado narrativo (énoncé narratif) noción se utiliza para sustituir al tradique alude a la conjunción de dos actan· cional dramatis personae ya que es más 2.5. Una gramática observacional de la
narrativa
tes quienes dan cuerpo a los sernas abs- abstracta y se relaciona menos con rotractos.
les definidos o personajes. Una antigua Una línea de investigación diferente fue
clasificación incluye a: el exponente, el
Desde la óptica de Greimas, la transi- destinatario, el sujeto, el objeto, el ayu- asumida por R Barthes, T. Todoror f
ción de las estructuras de signüicado dante, y el ene.migo. Un personaje pue- C. Bremond, cuyos trabajos se conClt'
-desde las profundas a las intermedias de desempeñar en ocasiones algunas de tan más al estudio de propiedades espt
y a las superficiales- es sobre todo una estas "misiones" abstractas de acuerdo cíficas de la gramática usada en la oant
transición del esquema lógico-semántico con las necesidades del programa narra- tiva que en los sistemas semióticos. B.
a la organización narrativa. Efectivamen- tivo.A la inversa, un actante puede ser Barthes (1966) esquematiza una ._
te, de acuerdo con Greimas (1970), las interpretado por más de un actor. Por nomía perspicaz de las unidades en•
estructuras narrativas no se encuentran ejemplo en las tragedias clásicas, los per- relato. Barthes conserva el término ~
sólo en los textos narrativos; más aún, sonajes y sus confidentes pueden que- ppiano función para designar a las •
estas estructuras constituyen un nivel dar agrupados como un solo actante. dades narrativas que contribuyen al ~
universalmente presente en la producsarrollo de la acción. Las funciones
ción de significado.
En este sistema se pueden identificar portantes que constituyen los pu
algunos rasgos de las teorías de Propp y medulares de la narrativa son ll
Para ejemplificar, la historia de La de Lévi-Strauss tales como la cualidad funciones cardinales o ruícleos
Cenicienta analizada por Greimas y abstracta de las unidades narrativas y tras que las funciones que aparecen
Courtés puede ser reducida a una tran· el énfasis puesto en la centralidad de las rellenar el espacio narrativo, se
sición de la diyunción a la conjunción: oposiciones. La semiótica de Greimas funciones catálisis. Las funciones
(S1 n S2) --♦ (S1 U S2). Los representa, sin embargo, un progreso nales ejercen un efecto directo en el
sernas S1 y S2 se representan en el ni- claro en la exposición teórica, claridad sarrollo subsecuente de la narración;
vel figurativo de la narrativa por dos actantes: el sujeto y el objeto; por lo
que, el nivel narrativo de la fórmula
expuesta se convierte en (S (\ O~
(S V O) donde S representa a1 sujeto
y O al objeto.

designadas como funciones catálisis también son funcionales pero dependen del
ndc_leo y son só~o detalles específicos de
acciones . poco importantes. Aparte de
las funciones, una narrativa contiene
índices que informan al lector sobre las
cireunstancias del relato. Dichos índices
pueden ser: los índices propiamente dichos, los.cuales de~riben a un agente de
la narrativa, una cierta atmósfera O una
posición filosófica; y los índices infor~tes que se_ ;efieren al tiempo y espacio de la acc1on.

Esta taxonomía tiene el mérito de
prodigar atención adecuada a otros elementos aparte del núcleo; elementos
que fuero~ usualmente desatendidos por
~ comentes del estructuralismo. Enfatiza en el rol de elementos no-narrativos co'!1o descripciones, caracterizaciones e ideas filosóficas, ofreciendo un
punto de vista más general del relato
com~arado con el enfoque de la acción
propiamente dicha del análisis estructunl Pero es~e sistema sigue partiendo del
punto de ~IS~ mi~océntrico, marginali~do ª prwn los mgredientes no-narrativos del cuento. Presumiblemente este
j e~~otivo por el cual la categoría de
08 mdices mezcla indiscriminadamente
aspectos heterogéneos no-narrativos que
merecen un trato más elaborado.
tn traba~os posteriores Barthes subsana . mencionada objeción al construir
: :: ~ma analítico detallado -llamatos ·d1os- el cual funciona a distinti ruve es. _Estos códigos son. proairé~ (~arrativos), hermenéuticos temáct simbólicos y culturales. Aquí el
0 narrativo del cuento se margines z~ Y~e torna una secuencia de accio_¿_m runguna lógica. La gramática na... ..,a -en este mve
· l- es VIsta
·
Barth
por
es como una empresa espuria.

:J¡

U' Lanarrahva
· Yel lenguaje natural

La teoría narrativa de T. Todorov presupone que las narrativas se comportan
como una lengua, por lo que Todorov
supone que una descripción de la narrativa deberá contemplar las categorías
que se encuentren en el lenguaje natural. Un relato tendría, por lo tanto tres
aspect?s: verbal, sintáctico y semá~tico.
La ,umdad de la sintaxis de la narrativa
sena el ~nunciado narrativo compuesto
d~ un suJeto Y un predicado. Los enunc~ados narrativos aparecen unidos entre
s1 PºX: una secuencia. Las principales cat~gonas ~e )a frase son: el nombre propio, el adJehvo y el verbo.

tesis- Y las relaciones temporales tales
como el énfasis y la inversión.

Los ~ombres propios designan a los
p~rsonaJes o agentes pero no muestran
mnguna característica específica por lo
que _no pertenecen a ningún sistema actanc~al. To~a la información de los persona1es está contenida en los adjetivos
los cuales definen atributos referidos ~
fo~as de ser, estatus y/o propiedades;
a~1 como en los verbos que definen acCIOnes. ~os v~rbos usados con mayor
frecuc~c1a -~esignan la modificación de
una S1tuac1on, la transgresión de una
regla Y el castigo de una acción equivocada.

La _mayoría de las teorías arriba expuestas r~presentan a la narrativa como una
tot~dad en la cual todos los elementos
?oexISten ~n. una estructura sincrónica
ideal. La log:ica de la narrativa es considerada una finalidad, donde los eventos
aparecen para conducirnos a un desenlace. Una lectura teórica del relato tiene
que p~oceder. a la inversa, comenzando
ª partir ~el final. Esta óptica sostenida
por, ~re1mas, . entre otros, ignora las
autenticas opciones que deja el narrador
en cada parte del relato. Claude Bremon~ _muestra en su elemental Logique
d_u _reczt que la narrativa -tanto como la
logica progresiva- se estructuran a lo
larg~ de un eje temporal. Cada función
cardmal se puede dividir en tres pasos:

Un aspecto interesante del sistema
de Todorov ,-que fue apropiado por
otros n~ratologos- consiste en la introduc?1º~ d~ la modalidad verbal. Al
modo md1cativo de la narración simple
~odorov le agrega dos modos volunta~
nos: el 0 ptattv? y el obligatorio, y dos
mod?s _hipoteticos: el condicional y el
predictmo. El modo visionario se usa
p~a dar cue?ta de las percepciones subJetiv~ Y erroneas sostenidas por un determ~ado personaje. Las secuencias
narr~tivas ocasionan diversos tipos de
relaciones entre las frases que las componen como. _las . ;elaciones lógicas
--:c0 ~,0 la modificac1on, el deseo, lamot1vac1on, el resultado, el castigo, la hipó-

Esta t~xonomía es más variada que
la mayona_ de sus competidoras y posee
un contemdo empírico distintivo. Sin
~mbargo, puede ser criticada por ser
mcompleta Y por el uso de recursos ad
hoc. Un claro análisis de la gramática de
Todorov la encontramos en Bremond
(1973).
2-7- La lógica de las posibilidades
narrativas

Realización
Posibilidad{

r

xito
Fracaso

No-realizacion

~ste esquema permite una serie de
opc10nes en el desarrollo de la narrativa. Un agente que delibera sobre la venganza d~l asesinato de su padre, se encontrana en el estado de la posibilidad
Puede decidirse por la no-realización ~
proceder,a la acción. En este último caso, estaria propenso al éxito o al fraca-

�dió a los investigadores del área para no
arriesgarse innecesariamente con los
nuevos enfoques. También, debido al
desarrollo histórico de los estudios literarios, una reacción contra el estructuralismo tal vez hubiese producido posturas antiformales en lugar de formalismos
más sofisticados.

Obtiene cuentos complejos por medio
de reglas recursivas que pueden conmner indefirúdamente la estructura na,
rrativa (EN). Se le agrega un compo,
ncnte semántico esquematizado que
opera en los enunciados narrativos y ae
encuentra en la base de las derivaciones
narrativas.
Van Dijk ideó varias gramáticas na,
rrativas entre las cuales, tal vez la má
interesante sea la 197 6a (ver Van Dijk
1976b para un enfoque teórico-activo~
La propuesta 1976a se presenta como
la base de un mecarúsmo generativo
transformacional cuyo rasgo peculiar es
el de juntar unidades narrativas plll'II
con las unidades que pertenecen a
den más elevado en el relato, tales como
la Moral o la Evaluación. A contÍJllllo
ción se presenta un árbol típico generado por esta gramática:

Los resultados presentados en los puntos anteriores (2.1 al 2.7) pertenecen a
lo que podría llamarse "1a edad de oro
de la narratología", durante la cual la
metodología de la investigación ha sido
influenciada por la lingüística estructural y la antropología. Desde entonces
han aparecido dos desarrollos metodológicos que presentan hasta ahora un
éxito incierto: la introducción de las
técrúcas de la gramática formal y los
intentos de vincular la semántica narrativa a una posible lógica universal.

Sin embargo, deben mencionarse
unos cuantos modelos inspirados en la
lingüística generativo-transformacional.
G. Prince (1973) empieza su cuestionamiento defendiendo los relatos mínimos
como conjunciones de enunciados que
expresan tres eventos: el primero y tercero, estáticos y el segundo, activo. Tanto los eventos como los enunciados se
orgarúzan en una sucesión temporal y el
tercer evento es una causa del segundo.
El relato mínimo sería el axioma de una
elaborada gramática generativo-transformacional del relato. El modelo se presenta poco después de las primeras gramáticas chomskianas, primero genera
relatos mínimos, los relatos 'base' sin1,ples que son cuentos mínimos más algunos eventos no narrativos organizados cronológicamente, por lo tanto
relatos simples donde el orden cronológico de los eventos no es reproducido
por el orden de los enunciados, y finalmente relatos complejos que combinan
el relato simple a trav~s de las transformaciones generalizadas.

A pesar de su éxito en la lingüística,
los modelos generativo-transformacionales sólo fueron aplicados tentativamente
a la sintaxis de la narrativa. Así, mientras el estructuralismo ha sido virtualmente abandonado en la lingüística en
favor de corrientes más recientes, la narratología permanece aún bajo la influencia de la metodología estructuralis-ta. Esto se explica por el marcado éxito
de la tradición estructuralista en los estudios literarios, lo que tal vez persua-

El impacto del llamado modelo estándar (Chomsky 1965) y de la semántica generativa es visible en Pavel (197 6).
La gramática posee una base recursiva,
cuyo axioma es EN (estructura narrativa).
Un EN se construye de un universo con!uso (situación inicial - violación) y un
ausencia
Universo restablecido Qa mediación - el
desenlace). La gramática tiene, pues, un
componente categorial que concuerda
con las nociones de Greimas y Todorov.

so. Bremond, al dirigir la atención al desarrollo temporal del relato, logra distender los rígidos apremios de la lógica
de la finalidad y muestra lo complejo
que puede ser comprender los relatos
sinuosos. Su trabajo establece un eslabón del uso de la teoría de la acción de
la narrativa y como una contribución
teórica para la investigación de la narrativa.
Además de su percepción d;la lógica temporal de la narrativa, Bremond
nos ofrece una simple y elegante truconomía de los roles en la narrativa (agente, paciente, influenciador y enemigo o
frustrador) y una descripción elaborada
de las situaciones que surgen en la narrativa en conexión con dichos roles.

2.8. Nuevas técnicas formales

un•

/Narr¡tiva'---.
Relato

ocasiona

Moral

i ..

,E
. d'10
I ntro ducc1on
y pISO

l

· . / segw.d~o de
Acontec1ID1ento
/
Complicación .

~

\ una)
ua~

seguida de (~}
ResoluclOll

2.9. Semántica narrativa.

'o

10

Las diversas gramáticas narrativas presentadas en este trabajo raras vec~s ~
sideran en detalle aspectos sema~tiCOI
de la narrativa. Cierto, las teonas di
Lévi-Strauss y Greimas poseen una base semántica, pero por su naturalesa
abstracta, las categorías semánticas~
das son en sí muy generales. El a~•
miento de una posible semántica u~
sal y el aumento del interés filoso
en la novelística ofrecieron una

de inspiración para los narratólogos.
La narrativa semántica de L. Dolezel

ea articulada en dos rúveles principa-

les: la teoría de los motivos narrativos y

las restricciones globales de la narrativa.
Un motivo es la representación semántica de estados o eventos narrados. Tendría la forma de un predicado con uno
o más argumentos. Los eventos estarían
definidos en términos de estados como
cambios de un estado a otro aconteciendo en un cierto punto cronológico.
Los motivos que representan estados se
llamarían motivos estáticos mientras
~ los que representan eventos serían
designados como motivos dinámicos.
Loa eventos son diferenciados entre proce,01 y acciones de acuerdo con la
esencia o presencia de la intención. A su
vez los argumentos pueden ser agentes o
no-asentes. Estos también se subdividen
como afectantes y afectados. Una fuerza
~ un afectante que no se puede convertir en afectado. Estando exentas de intenciones, las fuerzas provocan proce~ los agentes - representados por objeto.- ~n afectantes que no pueden ser
~ertidos en afectados pero si son pac1ente1, entonces podrían convertirse en
~ tad~ Los pacientes a su vez son
DreVersibles en relación a las fuerzas, pero pueden ser convertidos en afectantes
cuando son dominados por agentes y fi~ente, los objetos afectados no-convertibles. La subcategorización semánti~ de motivos los divide en: motivos fí~ -.-si predican estados o cuentos
IJIBl:08-, motivos mentales, motivos
Qnales y motivos sociales. Las evativ ones -comentarios morales y narra0&amp;- no son tratados como motivos
que pertenecen a la narración sino co: tetatexto, ofreciendo una interpren del texto narrativo primario.

litaLas restricciones globales de la narrase definen en términos de modali-

dades lógicas. Aquí introduce Dolezel
su propia noción de relato atómico caracterizada como una cadena de r:iotivos que disfrutan de una homogeneización modal. Se definen cuatro tipos
de relatos atómicos en el sistema, y son:
l. Relatos aléticos, expresan posibilidad,
necesidad e imposibilidad; 2. Relatos
deónticos que expresan permiso, prohibición y obligación; 3. Relatos axiológicos que expresan bondad, maldad e
indiferencia y 4. Relatos epistémicos
que expresan conocimiento, ignorancia
y creencia. El sistema está abierto y se
le pueden agregar más tipos. En los relatos que contengan más de un agente, las
modalidades se pueden relativizar en
agentes específicos. Las modalidades relativizadas definen el "mundo" del agente.
La semántica de Dolezel es probablemente el intento más elaborado de dar a
la narratología una firme base lógicofilosófica. Además, tiene el mérito de no
perder el contacto con la tradición del
análisis textual· y con los problemas literarios específicos surgidos dentro de esta tradición.
Algunas ideas de Dolezel han sido desarrolladas más ampliamente por Pavel
(1980), quien define la noción de "dominios narrativos". Sintácticamente, son
las acciones emprendidas por un agente
y sus aliados. Desde un punto de vista
semántico, los domirúos son controlados
mínimamente por cuatro tipos de regularidades: las reglas ontológicas, que establecen lo que existe, lo posible/necesario de cada donúnio; las reglas epistémicas, que regulan el conocimiento; las
reglas axiológicas, que establecen valores
y prioridades de cada grupo y las reglas
de acción, que funcionan como instrucciones normativas. Estos donúnios combinan los relatos atónúcos de Dolezel
con sus modalidades relativizadas.

El sistema modal más comprensible
de la reciente narratología lo encontramos en Ryan (en imprenta). Ryan redefine el argumento como una sucesión
temporal de estados de los asuntos mediados por los eventos. La autora mencionada distingue entre los mundos de
la narrativa reales y los posibles, incluyendo representaciones de mundos reales con sus modelos idealizados y los
modelos creados por la mente como alternativas. Los posibles mundos de la
narrativa se relativizan en personajes y
pueden ser clasificados de acuerdo a
numerosas modalidades como mundos
episténúcos, mundos intencionales,
mundos modelos (expresan grados deseables) mundos de valores morales y
mundos de obligaciones. Ryan examina
pues, la delicada interrogante de la relación entre estos mundos y esboza una
teoría interesante del conflicto narrativo como un choque entre mundos modales.

3. NARRATOLOGIA TEXTUAL
3.1. El discurso de los relatos
Un enfoque totalmente diferente de la
narratología contemporánea consiste en
examinar el relato au ras du texte para
entender los fenómenos discursivos que
son específicamente narrativos pero que
no pueden ser percibidos en niveles más
abstr~c~os. Ge~ette (1972) distingue entre reczt (el dIScurso o la narrativa propiamente dicha), histoire (el contenido
narrativo) y narration (e1 acto de la
pro~ucción narrativa). El propio trabajo
semmal de Genette consiste en el análisis textual del récit. A semejanza de las
propuestas irúciales de Todorov, Genette encuentra tres aspectos fundamentale~ en el. realto: tiempo, modo y voz.
El tiempo mcluye a un grupo de relacio~es cronológicas dentro del relato, particularmente las relaciones temporales

�los problemas de modo y los problemas
entre el discurso del récit y lo abstracto de voz. Los de modo serían la respuesde la histoire. Estas relaciones se orgarú- ta a la pregunta" ¿quien ve?" mientras
zan de acuerdo a tres grandes catego- que los de voz contestan a la interroganrías: el orden que incluye la interacción te "¿quién habla?" La perspectiva es
entre la cronología de la histoire y la una cue§tiÓn de focalización (o punto
conjunción textual de los eventos del de vista). Hay tres tipos de relatos: no
récit, la duración que contrasta la lon- focalizados que corresponden al narragitud de los eventos con la longitud de dor omrúscente; internamente focalizasu presentación textual; y la frecuencia dos con un punto de vista restringido a
que relaciona el número de veces que cierto personaje, y externamente focaocurre un evento en el relato con las lizados, donde el narrador sabe menos
veces en que se narra en el texto. Las que el personaje. Los sistemas llamados
figuras del orden son anacron{as o fal- "polimodales" son los que la focalizatas de coordinación cronológica entre ción con frecuencia cambian.
la historia abstracta y el texto. Pueden
ser analepsias (retrospecciones) o proFinalmente, la voz se refiere al acto
lepsias (anticipaciones). Jugar con la de enunciar la narración que siempre se
duración ocasiona anisocron{as, acele- sitúa en un rúvel diegético inferior al
raciones o desaceleraciones. La acelera- evento narrado. Así, es posible recoción máxima es una elipsis mientras nocer un rúvel extradiegético situado
que la desaceleración máxima del texto fuera de los eventos (la voz del supuesto
ocurre durante las pausas descriptivas. editor de las cartas en Les liaisons
Entre estos dos tipos de anisocronías dangereuses), otro nivel intradiegético
se encuentran formas intermedias: sín- que se relaciona con el relato principal
tesis que son rápidas y escenas que son y una serie de niveles metadiegéticos
lentas. Los efectos de frecuencia esta- que ocurren cuando las narrativas esblecen diferencias entre los relatos tán imbricadas. Los tipos de narradosingulativos (cuentan una vez lo que res se clasifican de acuerdo con su parsucede una vez), los relatos singulativo- ticipación en la acción: los relatos hcanafóricos ( cuentan ''n" veces lo que su- terodiegéticos tienen narradores extercede "n" veces) los relatos repetitivos nos; en los relatos homodiegéticos el
( cuentas "n" veces lo que pasa una vez) narrado, es uno de los personajes, ya
y los relatos iterativos ( cuentas una vez sea un protagonista principal o un oblo que pasa "n" veces).
servador.

El modo narrativo designa las técrú-

1

:o:,

·co

cas para filtrar la cantidad del relato
que se contará en el texto. Los dos modos principales son: la distancia y la
perspectiva. Bajo el nombre distancia,
Genette incluye la distinción entre el
relato de los eventos y el relato del habla. El relato del habla contiene tres
niveles de distancia: el discurso directo,
el discurso narrativizado o síntesis y el
discurso transpuesto o estilo indirecto
libre. En cuanto a la perspectiva, Genette establece una sutil diferencia entre

La teoría de Genette es considerada
como un desarrollo importante de la
narratología textual. Establece el mapa
de un extenso territorio que no había
sido estudiado como un todo. Las críticas que ha recibido se refieren a la ausencia del autor en la taxonomía, la
confusa distinción entre modo y voz
así como la defirúción poco adecuada
de la focalización (Rimmon-Kennan,
1976). Mieke Bal (1977) sugiere un modelo de comurúcación narrativa en cua-

tro niveles, incluyendo la focalización
como un nivel intermediario crucial entre narradores y actores.

yna teoría alternativa de la narrato1o~1a textual la ofrece F. Stanzel quien
onen~a su propuesta en tomo a las categon~ de Persona, Modo y PerspectiBaJo
categoría de persona opone
a narrac1on d~ primera a tercera persona. El Modo mcluye pasajes contados
por un narrador ( diegesis) y pasajes
contados
por
(rmmeSJS
.
. ).
L
. un refleiador
J
a perspectJVa es externa o interna
corr~sponde a la focalización de Genett{
~I circulo de Stanzel -simplificado po;
:, Cohn (1981) se aprecia a continuac1on:

El propio trabajo de Dorrit Cohn
usa la narrat?}ogí~ t1;xtual para explorar 1~ evoluc1on hJStorica de las técrúC8;&gt; literarias. Entre las nuevas herra~entas conceptuales que utiliza en su
libro Transparent Minds debe menciona~e la clasificación de las narrativas en
P:!111era persona de acuerdo a la distinc1on en!r.e situaciones comurúcativas
problematicas y no problemáticas; y en~e _los eventos que son narrados cronolo~camente y acronológicamente. Se
denva una tipología de cuatro elementos:

---------

l. ~~ativas autobiográficas (situa-

r°'

1.- Autor - lector·
2.- Narrador - lect~r implícito 0
explícito;

3.- Focalizador - espectador
implícito;

4.- Actores.
Paralelamente a la clásica distinció

entre la narración y su objeto (le narré)
{~ro~?ne una diferenciación entr~
acion y su objeto (le focalisé).
AGURA 1: CIRCULO TIPOLOGICO

!~

Narración
Periférica
VI
V

Catdier
il the
Rye

PRIMERA
PERSONA
Sit. Narr.

I
AUTORIAL
Sit. Narr.

Límite de Modo

Elexuan,
jero

IV
Monólogo
Interior

etc.

III
Uly
(C!ayp

FIGURA
Sit. Narr.

En el análisis de las narrativas en terce~a perso~~• Cohn propone llamar
ps1co-narra_cwn a la narración autorial
Límite de Modo
Middle- qu~ se refiere a la ciencia de los perso,-....;;;.;~:;;..:::.:..::::~_....,¡Jmarch n~1es. E~a examina en detalle las técmcas ps1co-~arrat~vas y sus relaciones
con, e~ monologo mterior. El trabajo tiP?1?gico lleva a las consideraciones hisII
Los Ase- t~ncas acerca del desarrollo de las técEIL*
sinos
meas. na1;a~vas del siglo XX y a un
etc.
c:irnb10 c1clico más general de las narrativas desde un modo orientado externamente hasta un modo orientado int~rnam,ente. Para un buen repaso del
libro vease B. Me. Hale (1981).
Los Embajadores
Retrato de
un artista

'EIL: ....
~-"o
. dir
LU m ecto libre.

El Castillo

CJO~ ~problemática / orden cronolog1co).
2, ~?nólogo autobiográfico (situac!o~ problemática /orden cronologico).
3· Relat? _memorial (situación aproblem~tica / orden acronológico).
4· Monologo memorial (situación
problemática / orden acronológico).

Será un~ _tarea para los años venideros_ reconc1liar las dos grandes orientac1~nes _de la narratología en una nueva smtes1s que incluye el análisis del arp11mento abstracto y la narratología

�POEMAS

Gerardo Puertas
textual. Un prometedor inicio lo podemos encontrar en el reciente trabajo
de Dolezel (1980).
REFERENCIAS
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ron. The Hague: Mouton.

Trad. de Aula O'Wn

ANHELO
La paloma negra
de mi anhelo
ha volado ciega,
hasta romper sus alas
en tus cejas.

Greirnas, A.J. 1970. Du sens. Paris: Seuil
Septiembre 7 de 1983.
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Eudeba).

BELLOTA
A una bellota del "Holmes Quadrangle"

Bellota:
oriental caballero
de turbante.

McHale, B. 1981. ''Islands in the Strearn of
Consciousness." Poetics Today 2: 2. 183191.

Septiembre 8 de 1983.

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tragédies de Corneille. Paris: Klincksiek.

DIVA

- . 1980. "Narrative Domains". Poetics
Today. 1:4. 105-114.

Avanza,
dueña de la escena
'
con un coro de grillos
vegetales:
la noche.
Protagonista brillante
y sigilosa.

Prince, G. 197 3. A Grammar of Stories.
The Hague: Mouton.
Propp, V. 1928. La morphologie du conte.
Traduction M. Derrida &amp; alii, 1970. París:
Seuil. (Traducción española: La morfología del cuento, Madrid: Editorial Fundamentos).
Rirnmon-Kennan, S. 1976. "A Comprehensive Theory of Narrative". PTL 1.33-62.

Septiembre 5 de 1983.
Ryan, M. L. The Modal Structure of Narrative Universes. Forthcoming.

�AVEGA TE
MA OS VEGETALES
Las hojas,
rojas manos despojadas
de sus brazos,
me saludan desde el césped,
ofrendándome su adiós
en rictus seco.
Isletas de muerte
entre lo verde,
presagio de otoño
en el verano.

Con sus alas recogidas,
la mariposa es velero
de colores atrayentes,
navegando sobre las ramas
del encino.
Octubre 7 de 1983.

BRAZOS VEGETALES

MA ZA A

Como brazos que surgen
de la tierra,
los árboles estallan
en las manos
de sus ramas.

En tus manos rebanada,

Septiembre 21 de 1983.

la manzana
se transforma en mariposa
de alas blancas.

MISIO r DEL LIRIO

Septiembre 4 de 1983.

Octubre 8 de 1983.

PA rAL DE ABEJAS

Del aliento del lirio
'
cada noche,
el cielo extrae
la blanca tersura
de la luna.

Repetición aburrida del hexágono,
pura geometría,
morisca celosía:
panal de abejas.
Octubre 11 de 1983.
:--1
'.,j&lt;

':

Septiembre 27 de 1983.

..1

�RESCOLDO

HILERA
ROMA 1CE DE ELEME TOS
La noche se ha permeado
de romance:
la lluvia copula
con la tierra.

Las hormigas escriben
sobre el polvo,
el lenguaje punteado
de su esfuerzo:
frase interminable.

Septiembre 22 de 1983.

Septiembre 27 de 1983.

SERPE TARIO

O DULA TE ORACIO

Alrededor del tronco,
cesta de serpientes,
las raíces se asoman
taimadas y silentes,
obscuras boas de la tierra.

En rosario serpenteante,
las hormigas forman
la ondulante oración
de su trabajo.
Septiembre 27 de 1983.

Septiembre 21 de 1983.

SERPIE TE
PEÑASCOS
Peñascos:
Palomas yertas
que chocaron
con la arena.

La serpiente arrastra,
en sonoros cascabeles,
el largo rumor del río,
ondulante sinfonía.
Septiembre 27 de 1983.

Septiembre 27 de 1983.

Aunque es indiscutible el poder
.
.
convertir en ceniza cual uier , q_ue tiene el tiempo para
fuera llamado d
b .q
pagina, es el hombre quien
a escu r1r una y otra
I
ld
.
luminoso que no d' .
vez e resco o: guiño
s mge nuestro semejante desde el ayer.
EStos
dos Fri'as
muestras del. ensayo l'inco
· practicado por
Raúl
Rangel
aparecieron en el /'b Co
(Monterrey, 1971,pp. 141 _147).
i ro
sas nuestras

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~

�HORAS DE MONTERREY

Raúl Rangel Frías
Otra vez lo mismo

o es seguro que la sabia distinción de
un hombre genial entre el espíritu de
geometría y el de finura - /'esprit de
geometrie et /'esprit de finesse- tenga
algo que ver con la estampa de Monterrev. Acaso más barrosa que barroca.
SóÍo que resulta tentadora la sugestión
) además invita a experimentar esta
diáfana idea contra la indistinta man•
cha marrón y gris que envuelve todo,
los árboles muy raros de las avenidas, el
sucio arroyo siempre natural de sus calles las masas de nubes hinchadas de un
vah~ triste y húmedo, las vestiduras de
las personas, las bicicletas, los coches y
los horrendos anuncios luminosos.
Ahora sí parece llover de abajo arriba. Barro o lodo, mezcla reblandecida
de cielo y tierra que toma las acercas,
sube por los muros, se pega a las ruedas,
salpica las piernas de las muchach~. y
casi de seguro escurre por las rend1JaS
del alma.
No está destruida la ciudad por las
trincheras de zanjas, agujeros, escombros, materiales de construcción, cables subterráneos al aire y otros aéreos
que se vienen abajo en postes tambaleantes. Tan sólo se muestra al descubierto tal cual es, ni acabada de hacer
ni terminada de destruir. A caballo
enmedio del fango. Como si dijésemos
que da lo mismo amanecer el día que
apagar la noche. ¿En qué sentido corre
el tiempo, vamos o venimos?
Un hombre cruza la calle con las
manos en las bolsas de la chaqueta.
Quizá es un joven mecánico o un estudiante de Medicina, que se dirige al
taller o al Hospital. Pero también puede ser un trasnochador que toma el
rumbo de su casa para aliviar la fatiga
de la prolongada fiesta, hasta la extenuación de los convidados.

¿En qué delicia esconde su
dicha esta vida a la intemperie
ciudad errabunda de su cauce,
una geometría que no tiene la
de honrar la naturaleza?

secreta
de una
rica de
fortuna

El río tan recio, serio y rectangular.
Por tanto tiempo ausente de su casa, vino por ella a su regreso de la montaña; y
de puro sentimental se puso desconocido y vehemente. Luego hizo por disolver su pasión en una anécdota de color
) movimiento.
Donde sólo hubo huellas o escombros de máquinas y de ingenieros constructores, arrastró piedras, guijarros y
malezas. Amenizó la seca geografía de
unos puentes de concreto con árboles
verdaderos y paisajes sin autor conocido. Una líquida y graciosa cabalgata
de ondas espumosas sobre su piel turquesa curva, o vaga, y rompe por litorales de arenas nuevas entre pies descalzos de niños y cascadas inverosímiles.
En cambio por la asfaltada avenida
inspiran lástima unos pinos adolescentes, a los que la manía geométrica de un
peluquero de jardines les arregló la cabellera como monos de escaparate; iel
espíritu de fineza o el de geometna?
Una como revancha de un modelo académico sobre la imagen impresionista;
¿será cierto que la naturaleza imita al
arte?
¿Dónde está, pero dónde, la secreta
dicha del vivir regiomontano? Anochece temprano y amanece tarde. Es un
destiempo que se instala atravesado entre los espesos muros, las chimeneas
fabriles, el barrizal de las calles, la turbiedad del calor y la humedad del otoño.
Un destiempo en busca de la hora

puntual que voló del reloj de la lgleeia
parroquial y se fue al campanario eléctrico de una torre del comercio. ¡Dóade la nota tónica entre la dispersión y el
tumulto, las estridencias y las Íl'U'.I
musicales, entre tiempos perdidos y promesas de ser?
No es bello ciertamente su tiempo,
pero es apasionante, tenso, cargado de
los extremos por donde se vacía la hittoria mexicana. Un pasado sobre el cual
apenas si se apoya el esfuerzo, pero que
nutre el alma secretamente de nostalgia
y visiones.
Contrapunto de miserias y excelencias. El barro de la Ciudad, para edificar
o manchar la vida. El río para ser olridado en el taller y recuperado en el
paisaje amoroso. Los transeúntes, empapados de alba ruborosa o lim_~ios de
conciencia. Un alma con rendiJ3s 1ft
también son atravesadas por la luz de
la mañana.
De estos días uno fue ennohlecOI
de poderosa y magistral ilu_mina~
Toda la calve del cielo quedo cub~
de inmensos montes de nubes ,-.
empujadas por un tibio viento de otoño. La bóveda recogía por dentro de•
concha de acero, las ráfagas de luz ~
que también se reflejaban en los~
azules de las montañas. El aire se to!IID
cárdeno y violeta como empap~do •
tinta episcopal o túnica de pemt~$
El coro de las apasionadas luces acribll
• el espacio con lanzadas, hasta hacer rJ/1
gotas de sangre violácea sobre un día
moribundo a hora meridiana.
Exasperado, exhausto de tanta ~
templación huí al campo en busca
alivio. Ahí cerca entre collados y barll'das, nuevas fuentes crecieron a mis
sus caudales de plata. Los verdes di
pradera no quedaban lejos y contri

horizonte un alto follaje oscuro y dentellado puso en descubierto el bosquecillo de sombríos ahuehuetes.

Cómo invitar a la Ciudad a contemplar esta belleza, no acerté a resolver.
Salir de paseo para hallar el día que
busca nuestro afán de consumir una
~Ón de amor. T~ vez alguien tenga la
formula: y es posible que acople la tinbJra apasionada del cielo con la seca
geometría del hombre. Ese día será.
1967

Cosas imprecisas
o es la plataforma del castillo de Elsinore sobre los arrecifes, a orillas del
mar de Dinamarca. Pero hay correspondencias de aquélla con ésta y otras
escenas que pone la temporada invernal a la ciudad. Frío intenso hasta hacerse amargo el gusto. Y también niebla, gruesa y apostada en los bajos fa.
voreciendo las sombras que vagan fuera
d~ los le~h~s donde yacen. Arriba, muy
leJana, cintila por el orte la misma estrella que marca el paso de la media
noche. Las tinieblas se adueñan de todo
el resto y los vigilantes dormitan en la
confianza que ancla su fe en la inclemencia y el rigor imperantes. Lo que
r~cuerda aquellas palabras del presagio funesto: "Si el Señor no cuida la
Ciudad, inútil es que velen los que la
guardan".
¿Quién vaga surto de la noche y la
espesura, para amedrentar a los hombres? Y para qué, si no existe el trono
ganado con un filtro venenoso al oído
presto, ni arrancado a golpes de filoso
pufíal. o hay duelo, ni sobrevive a las
lágrimas adúlteras de los esposos un
príncipe de estirpe real. El sobre de la
Justicia está vacío con el lacre roto v se
han desparramado los papeles que· sellaban el misterio, para quedar tan sólo
las constancias del proceso judicial, repleto de huellas, testimonios dudosos y
residuos oculares.
Es la Historia que se abre contra la
fantasía y la leyenda del mundo. Pero
Hamlet sólo vive para la venganza, en
tanto la cuenta larga del usurpador se
derrama en silencio sobre el misterio y
la ocultación del crimen, con la doble
re~~a~ión que ~segura la herencia al
umgemto y legaliza el amor impuro de
aquellos padres y esposos.
Venganza exige la sombra del Rey. o

J ~sticia ni Historia. Y lo reclama su propia sangre. Es la cuenta corta del tiempo
h~mano que se apoya en el límite inmediato, el contragolpe y la dura orilla del
odio. Todo ello por amor a lo verdaderam~nte humano, por detener el dolor,
Y SUJetar la angustia. Hacerse fuerte en
una locura, la de los inocentes, para sop~rtar el embate de la locura total, del
crimen y de la lujuria.
l\o ha) paz que pueda cobijar el horror de la noche, si los asesinos están vivos. La conciencia se tambalea al encuentro de las sombras, con los fantasmas que reclaman un lecho de olvido.
La calma para dejarse consumir la carne
bajo tierra, en la combustión sin tortura
que disfrutan los que no fueron interrumpidos del destino.
~ara no enloquecer y trascender la
org1a a todos los descendientes de los
hombres, violenta su presencia el amor
con el rostro
la venganza. Hace que
tom~n sobre s1 la culpa seres inocentes
O~eha y Hamlet, más aquélla que ést;
mISmo, ,rara. arrastrar a los culpables y
a sus complices. El destino debe quedar .r?staurado para nuevos héroes que
fort1f1quen la esperanza y hagan limpia
la sangre de los Reinos de la Historia.

?e

Montemayor podría errar perseguido
por una sombra, su esposa, dicen, ejecutada con sus ma.'loS. O bien, el Gobernador ~-avala en póstuma exigencia de
rep~~cio~ de sus bienes trabados por la
Justi~ia Fiscal: quizá Servando el fraile
~~ ~nstal Y fuego, apostrofa con gracia
iromca a los intrigantes de la República.
Nada de eso. Si acaso vuelven a la tierra _no hay quién reconozca sus figuras 0
entienda sus voces. Ni un eco, una som~ra, _el recuerdo, nada. La Ciudad está
limpia, al amparo Y a salvo de acechan.zas ultraterrenas. o hay misterios ni

..1

�ABANICO
En esta ocasión presentamos algunas de
la~ ponencias del Primer Ateneo del Significante en Psicoanálisis, que el año
pasado se llevó a cabo en las instalaciones del Departamento de Difusión Cultural de la UDEM, amablemente facilitadas por dicha Universidad a un grupo
de entusiastas investigadores del pensamiento lacaniano.

pasado de emociones culpables. Todo lo
que es. El poste del teléfono. El muro
de cemento. Las calles asfaltadas a medias.

pito? Más bien simula un huésped inoportuno para la comodidad de los sueños que realizamos a despierta luz del
día.

¿Es la niebla una invitación a meditar? Habría que interrogar sobre qué, si
todo se muestra patente ante la vista.
Nuestras casas sólidas de tierra y las caras también. Plomo en las palabras como en las pesas y medidas; lo mismo los
brazos que las piernas. Medidas con balanza, igual que las manos las virtudes,
para dar y recibir: pan, trabajo, alegría
y ternura. La rectitud a escala de nuestros conceptos, donde se cuadricula al
mundo y al prójimo en centímetros de
altura.

He querido salir al aire libre de estas
noches lechosas a entablar un diálogo
con el silencio turbio y húmedo, en busca de los seres misterioros que flotan a
la deriva de la Ciudad. Parece que dicen
cosas buenas y tranquilas procedentes de
los valles de donde emprendieron su
vuelta por el mundo. Traen el tufo y el
vaho de la respiración animal en los establos de vacas. Es tibio y confortable.
Hay también la gasa delgada que se desprendió del lago en que dormitan las
aves acuáticas. Brumas azuladas y frías
con otras más bien rojizas y cerules de
los encinos, acarrean los aromas de la alta respiración de la serranía, entre las
frondas de árboles, la piedra filosa y el
espejo del cielo.

¡A qué vino la niebla si no reclama la
restitución de agravios fraternos! ¿Trae
siquiera un soplo de avisos para iluminar
nuestras conciencias o para despertar a
la vida todo lo que del mundo yace sú-

Son las cosas imprecisas. Nadie es
dueño de la vaguedad y las sombras. S~
seres olvidados en un rincón de la eXlltencia; que ni siquiera tienen la rara
consistencia de los juguetes despedazados. No vuelven a suscitar melancolías ni fiestas. La vida es así, toda codicia o llevarse algo para uno; el agua !1t la
lluvia y las semillas; o cortar en line81
plJ.l'alelas las palpitaciones de la tierra.
Un solo anuncio, una gran oferta•
cambio de la esperanza, del amor o también frente a la muerte: la Ciudad. &amp;i
ella la seguridad vela en los párpad~!
los durmientes. Allí el muro de laonuv
está hecho para no tener miedo. ¿Y laa
palabras?
Las palabras también se hicieron p8II
no caer todos en la demen.cia.

�A PROPOSITO DE UN TEXTO
DE MARGUERITE DURAS

Una novela afirma nade:
una novela busca alga y
plantea interrogant~

María Inés Pérez Lubrina
Acercarse a una obra de arte implica la
posibilidad del goce, el encontrar afuera, en la forma propuesta por otro, resonancias de uno mismo devueltas bajo
una expresión que cautiva por lo perfecto, por la manera en que revela una
búsqueda.
Es ahí donde toma sentido la boutade
de Picasso: "yo no busco, encuentro".
De pronto, u~o se encuentra con algo.
Algo inesperado que va más allá de lo
dicho, que entra en el terreno de lo no
dicho. Esto es particularmente claro en
la obra literaria, escrita. Ese algo que se
encuentra de este modo siempre tiene
que ver con el inconciente. Lo no dicho, lo medio dicho nos remite a la
dimensión del inconciente.
Ya nos decía Freud con gran sabiduría que si queríamos saber del inconciente, entonces oyéramos a los poetas.
En 1908, en su obra El creador literario
y el fantaseo. 1 Freud rastrea en la actividad lúdica infantil las bases de la creación poética. Así nos dice que: "Todo
niño que juega se comporta como un
poeta, pues se crea un mundo propio, o
mejor dicho, inserta las cosas de su mundo en un nuevo orden que le agrada.
Además -continúa diciendo Freud- sería injusto suponer que no toma en serio
su juego, emplea en él grandes montos
de afecto. Lo opuesto al juego no es la
:,eriedad bino. . . la realidad efectiva"

vigilia, así como en la dimensión onírica, desfiguradamente, el soñar nos dirige hacia la misma dirección, la del deseo.
Soñar despierto y soñar dormido
(Tagtraum y traum) mantienen en ese
sentido una equivalencia fundamental,
la equivalencia que les otorga la sabiduría del lenguaje.
También nos señala Freuda las correlaciones existentes entre los sueños diurnos y la obra de la creación literaria. En
ambos ámbitos, nos dice irónicamente
se vislumbra como héroe, en forma evidente o disfrazada, a su Majestad, el Yo.
Del mismo modo encontramos en la
obra literaria los tres tiempos que
son típicos en el desenvolvimiento del
fantasear.
Un primer tiempo, actual, engarzado
en una vivencia presente de mucha intensidad. El nos conduce a un segundo
tiempo, un tiempo anterior, que es
siempre el de la infancia. Y desde allí
arranca un tercer tiempo que es el del
futuro, el del cumplimiento del deseo
como proyecto. Cumplimiento que la
obra literaria alcanza a través de vericuetos a veces muy complejos.

En décadas posteriores de la vida el
jugar se reemplaza -no sin grandes esfuerzos- por el fantasear. Pero si el juego es una actividad lícita y explícita en
la infancia, el fantasear se oculta, aparece y se desenvuelve en la intimidad de
los neuróticos adultos.

Pero si afirmamos que el neurótico
despliega el fantasear en la intimidad,
aludíamos con ello a la necesariedad de
la represión en el fantasear neurótico.
Su expresión directa sería ocasión de
escándalo, de desagrado o de benevolencia compasiva. Lo que sucede ante la
narración literaria es que la fantasía se
despliega, se ramifica bajo las formas
de la perfección estética y provee al lector de un placer, que sin duda, proviene
de más de una fuente.

l\o obstante, el fantasear mantendrá
su función de expresar el deseo en la

Ese retorno de lo reprimido no doliente, no sintomático, sino que atrae

(p. 127).

,\filan KunJm

al placer, aparece frecuentemente en la
creación literaria. Freud habla de UD
placer previo que estallaría aquí al igual
que sucede con el chiste. Afirma que ese
placer previo permite la liberación de
tensiones en nuestro interior. El an
poe tica reside en presentar lo escandaloso, lo no dicho, bajo una forma estética que nos brinda ese placer previo. Pero
el verdadero placer se produce en el entronque de nuestro deseo que se reconoce en el de quien escribe. Otro lo dice.
Otro habla. Se podría decir que es UD
acto de amor.
Pero así como la fórmula freudiana
en relación al sueño como una re.aliza.
ción de deseos encierra sus complejidades - porque ¿de qué deseo se trata
cuando la angustia invade al soñante?-,
también el deseo que se reconoce en la
obra literaria sigue los vericuetos de la
línea deseo-represión-angustia.
Desde 1905 con los tres ensayos
freudianos sobre la sexualidad, el psicoanálisis plantea que en el ser humano no
hay una armonía preestablecida entle
la pulsión sexual y el objeto de la polsión. La relación entre ambos es. Por el
contrario, lábil y el objeto de la pulsióe
es cambiante y azaroso, tal como lo demuestra, por ejemplo, la clínica de las
perversiones.
Así, desbrozando el campo ~
analítico, podemos decir que la pulsiól
no tiene objeto, que no lo tiene predoterminado. Y del mismo modo Pode:
mos afirmar que el deseo no va haciael
goce naturalmente. En el hiato entre.el
deseo y el placer se produce la angustiL
Lacan dirá que la angustia es un ~
mento en que el sujeto, el sujeto del ..
concientc, vendría a no ser representadt
por un significante para otro signifiell'
te.

Y así como la pulsión no conduce naturabnente al objeto, ni el deseo al goce
tampoco la palabra conduce inequívoca'.
mente a lo que significa, no nos asegura
sobre su referente. La palabra tiene la
capacidad de referirse a otra cosa.
Leer una novela o un poema nos puede ~traducir ~n. el terreno del placer
Pre_v,10 que an~!c,pa el goce por la liberac1on de tens10~, o también nos puede
Devar por el cammo de la angustia. Siempre nos captura Y compromete en nuestra subjetividad.
Dice Lacan en el Seminario '(f2 ·
"En la ~antasía ~l Sujeto pasa frecuente~
m~nte madverltdo, pero siempre está
ah,, ya sea ~n el sueño, en la ensoñación
o en cualquiera de sus formas más o me~~ desarrolladas. El propio ujeto se
com_o determinado por la fantasía.
f~tas1a es el sostén del deseo, no es
~l~b,1eto el que sostiene al deseo. El SuJe se sostiene como deseando con respectoª u~ conju nto significante siempre
mucho mas complejo".

tª

1

reEn{I

esta dirección es posible pensar
relato se hace, como diría Rosoto con las peripecias del deseo v
en esa. f'h
. podemos identificar 'los
,
ª rica
l:~bsnlOs e~unciados por el psicoanáOi · regres,on y la progresión el conti..cto,1 lo prohibido, el sacrificio' el cas"'60 a d
·, el ideal. De este
' mod
' dse ucc,on,
1
d~ e .eseo que es al mismo tiempo el
la ¡nto~ } el del lector, es quien señae per{¡J de los personajes indica el
0 rd
· y se pone
' en evid en. de las secuencias
encta en la puesta en escena del relato.

~:re.ª

Esta _manera de abordar la cuestión

008

la noción del significante en
ettralin -~'5·, _Sabemos que en ~l campo
-.I'ti gu 1stico que es la leona psicoel~~ es Jacq~es Lacan quien retoma
~o saussuriano sobre el significan-

te, dándole una pertinencia particular

q~~ l_o redefine más allá del enfoque lin-

gu,stico.

En SU ya muy comentado retorno al
texto freudiano, Lacan se apoya en el
valor ~onced(do_ ~or Freud a la palabra
Y hara del sigruf,cante un pilar fundam~nlal de ~u teoría del Sujeto, 0 sea, del
SUJeto del mconciente.
Si. el ªP?rte de Saussure produce un
cu_est1onam1ento de las relaciones entre
SUJet~ y obje~o, Lacan se pregunta en
relac,on al SUJeto, al sujeto del habla.
Estable~e allí _la diferencia entre el sujeto del m~onc,ente y el sujeto gramatical, el suJeto del enunciado y el sujeto
de la enunciación.
Entonces podemos preguntarnos ante
la obra literaria ¿quién habla?, así como
Fre~? ~e preguntó ¿quién sueña?,
¿qmen piensa en el sueño? Y la respuesta parece ser la misma en ambos casos:
eso,,eso l~abla, sue~a y piensa en mí. Eso
e~~nbe. Freud decia del soñante en relac10n a la significación de sus sueños que
"~? sabiendo que lo sabe, cree ignorar-

Iº·

ción es que el sujeto habla desde otra escena. El sujeto cree hablar cuando en
realidad es hablado,
El inconciente expresado a través de
9;1s forn1aciones típicas -lapsus, sueños,
smtomas- provoca la fractura de la unida_d imaginaria que la conciencia nos
brmda. Por eso es que Lacan desliza y
transforma la frase cartesiana "Pienso
l~~go existo·· a la formulación psicoana'.
httca en los términos de "Pienso donde
no existo, existo donde no pienso".
Esta teoría del sujeto humano descentrado de_ su conciencia, es una teoría
que necesanamente implica al deseo. Al
deseo en relación a esa verdad que anida en ,el inconci~nte ) que al expresarse
a traves del medio de~ir apunta siempre
al Otro, al tercero. As1 se puede decir retomando a Lacan que "el significante es
I? ~-e rep~~n ta a un sujeto para otro
SJgm_f1canle . El significante en sus desliz~m,entos es el integrador de los tres registros del aparato psíquico identifica~os ~or ~acan: lo real, lo simbólico y lo
1magmar10.
Si ~na obra literaria habla para nosotros, s1 eso habla a través de ella es fácil
comprender el por qué de la rec~rrencia
del trabajo psicoanalítico sobre los texto? _lit~rarios, que devienen así textos
pnv,legiados.

-~º.s efectos del significante en psicoanáh~,s aparecen entonces en este planteamiento sobre un Sujeto de un saber
~ue. no conoce. En la cadena o red de
~gruficantes se desliza la verdad, pero
siempre a medio decir. En el hablar o el
l\o cabe ~uda que Marguerite Duras
e5e;ribir, el sujeto hablado siempre dice es .e~ es~ sentido una autora privilegiada.
mas ?e lo _q~~ su conciencia piensa. l\sí Pnv,legiada por sus dotes como escritoel, ps1coanáhs1s deviene en una psicolo- ra
de ello dan cuenta los premios ligia, de la terce~a persona. Para la psico- te~~1os_ que sus obras han merecido- y
log1a pre-freud1ana el sujeto es el po- pnvilegt~da por el material que éstas han
seedor del sentido, es quien puede ha- ~roporc1onado a la reflexión psicoanalíblar de la verdad desde su conciencia
tica. Valgan como ejemplos los trabajos
A partir de Freud, con la inlroducció~ de au lores tan diversos como David Lidel concepto de inconciente1 se des- berman -en relación al texto de Hiroshicentra ese sujeto cartesiano el sujeto ma, ~on amour-, o como Lacan -en
del cogito, y el efecto de esa 'deseen tra- relac1on a Le ravissement de Lo/ V.

-r

�Stein
El amante, la obra que intentamos
abordar aquí es una narración autobiográfica. Junto al placer estético que su
estilo literario produce, este libro abre
múltiples interrogantes, varias vías de
reflexión. De ellas se desprenden muchas líneas de trabajo posibles sobre el
texto, de las cuales sólo tomaremos algunas, a sabiendas que esto implica un
recorte, necesario para este trabajo, pero nunca para la unidad del texto que
nos propone la autora.

Ji/ rostro, el cuerpo, la mirada. Siempre
el deseo
Estos fragmentos autobiográficos que
retomaré nos permiten reencontrar -o
encontrar en el sentido apuntado antes
por Picas.so- la concepción psicoanalítica lacaniana en la obra de arte. Me refiero a las aportaciones iniciales de la década de los treinta, con lo que se desprende de la formulación del estadio del
espejo, hasta el replanteo subversivo del
mismo efectuado treinta años después,
cuando Lacan introduce (Seminario Xl)
la mirada como un objeto pulsional, estableciendo así una nueva dimensión de
la teoría del objeto. A partir de entonces los objetos pulsionales oral y anal se
integrarán con la mirada, la voz y el falo.

..

1

En relación a la imagen y a la mirada,
vayamos ahora al texto de Marguerite
Duras. Sus frases breves, concisas, encierran una claridad que golpea. A veces es el golpe del placer como en el chiste, otras es el golpe de la angustia que el
acercamiento al despojamiento de nuestras vestiduras imaginarias nos produce.

•

; :"-"'1

-~

El rostro. Marguerite Duras -esodice: " Pienso con frecuencia en esta
imagen que sólo yo sigo viendo y de la
que nunca he hablado. Siempre está ahí

en el mismo silencio, deslumbrante. Es
la que más me gusta de mí misma,
aquélla en la que me reconozco, en la
que me fascino". 4
"Diré más, tengo quince aí'íos y medio" (pp. 11). "Muy pronto en_m! vida
fue demasiado tarde... A los dieciocho
años envejecí . . . Ese envejecimiento fue
brutal. Vi como se apoderaba de mis
rasgos uno a uno, cómo cambiaba la relación que existía entre ellos, cómo
agrandaba los ojos,cómo hacía la mirada
más triste, la boca más definida, cómo
grababa la frente con grietas profundas...
He conservado aquel nuevo rostro. Ha
sido mi rostro. . .Tengo un rostro lacerado por arrugas secas, la piel resquebrajada...Ha conservado los mismos contornos, pero la materia está destruida.
Tengo un rostro destruido" (pp. 11).
". . .a los dieciocho, a los quince
años, tenía ese rostro premonitorio del
que se me puso luego con el alcohol, a la
mitad de mi vida. El alcohol suplió la
función que no tuvo Dios. También tuvo la de matarme. Ese rostro del alcohol
llegó antes re el alcohol. El alcohol lo
confirmó. sa posibilidad estaba en
mí. .. al igual que estaba en mí la del
deseo. A los quince años tenia el rostro
del placer y no conocía el placer. Ese
rostro parecía muy poderoso" (pp. 16).

lil cuerpo:
Y ví. Bajo el sombrero de hombre, la
delgadez ingrata de la silueta, ese defecto de la infancia se convertía en otra cosa. Dejó de ser un elemento brutal, fatal, de la naturaleza. Se convirtió, por
el contrario, en una opción contradictoria de ésta, una opción del espíritu.
De repente, se hizo deseable. De repente me vio como otra, como otra sería
vista, fuera, puesta a disposición de todos, puesta a disposición de todas las

miradas, puesta en la circulación de la
ciudad, de las carreteras, del deaeo"
(pp. 21).
"Sé perfectamente que todo fJIIÍ
ahí (en el cuerpo). Todo está ahí y 111da ha ocurrido aun, lo veo en losr
todo está ya en los ojos. Quiero ese · · "
(pp. 30).

La mirada:
"Mi familia es una familia pétrea. No
sólo no se habla sino que tampoco ae
mira. Desde el momento en que
ve, no se puede mirar. Mirar es tener
un impulso de curiosidad hacia, aolift.
es perder. Nadie que sea mirado merece
ser objeto de una mirada'' (pp. 71~

se•

El deseo:
"Podría engañarme, creer que soy het
mosa como las mujeres hermosas, como
las mujeres miradas, porque realmeale
me miran mucho. Pero sé que no •
cuestión de belleza sino de otra cOlli
por ejemplo, sí, de otra cosa, por~
plo, de carácter. Parezco lo que qweae
parecer, incluso hermosa si es eso_lo tpl
quieren que sea, hermosa, o b~r!1t4 l
nita por ejemplo para la familia,
mente para la familia no, puedo conv•
tirme en lo que quieran que sea y ad
lo" (pp. 27).
"No se trataba de atraer al deseo. r,.
taba en quien lo provocaba o no exiltÍIExistía ya desde la primera miradaolO
había existido nunca" (pp. 29).

j

A partir de esta lectura, escot}~
nombrada arbitrariamente por llll
rostro, el cuerpo, la mirada.
el dese~, s~ impone rec~rdar que~
perienc1a VIsual es la p~u:nera ex
cía humana Ella se anllc1pa a la
y conforma el dominio de lo ·

s~-,,,

rio. Antes del periodo del espejo el ser
humano podría preguntarse ¿qué soy?
Soy un ser ·mirado, observado, expuesto.
Hay allí una pasividad fundamental
que intentará ser sometida por el dominio de la visión, por la fascinación ante la imagen que integra el cuerpo fragmentado. El niño ve el cuerpo de otro,
ve también su cuerpo en el espejo. Esas
imágenes serán la matriz de su yo. Primer molde que surge bajo la tutela de la
~nación. La imagen del semejante, la
tmagen de uno mismo en ese otro que
refleja el espejo, determinarán la imagen del cuerpo, la fonna del yo.

Si, ~n consecuencia, el origen del yo
es_es~ctamente imaginario, este arraigo
pnnutivo tiñe toda relación ulterior. Dice Lacan 5: ·'La relación imaginaria primordial proporciona el marco fundamental de todo erotismo posible. Es
una condición a la cual debe someterse
el o~j,eto d~l Eros en tanto que tal. La
relac1on obJetal debe siempre someterse
al marco narcisita e inscribirse en él. Lo
~~nde, por cierto, pero de un modo
•~Slble de realizar en el plano imaginano._Es lo que hace, para el Sujeto, la
Decesrdad de lo que llamaré amor... "
Si lo imaginario sólo es impensable
~e la formulación del ternario realimbólico-in:iaginario, la imagen sola
-ap~e de imposible- deviene una ima'21 Sle~pre frágil, cuestionable. La in:::venc1o_n d~ la palabra viene a llenar
ll1Sufic1enc1a de la imagen.
Si nuestra primera pregunta posible

tenrecoger
relación a ¿quién soy?, tratamos
de la voz del Otro lo que so:'9 realmente. Esperamos la revelación
iden~tro ser, que nos digan de nuestra

ad.

La pregunta 4qui~n soy? se ?"aslada,
se desliza al ¿que quieres?, ¿que quieres
de mí? Con esto se inaugura la problemática del deseo y esta pregunta permane~~rá susfen!1ida de u~a respuesta enig~atlca. Nmgun lenguaJe humano, ningun humano, puede dar la respuesta a
nuestra demanda, ya que el enigma del
deseo del Otro estará siempre ahí.Ahí
es donde nos encontramos no con el significado, sino con el significante del
enigma. Los significantes remiten al
Otro, al lugar del tesoro de las significaciones de la lengua materna.
Lo hablado, lo dicho primero sobre
el , ser humano legisla, funciona como
oraculo, como la suerte echada. Eso dicho primero viene de Otro, generalmente de los padres, de la madre. Esto
le confiere a la madre su oscura e indiscutible autoridad. Desde la lengua materna, desde la palabra materna se configuran las identificaciones, o sea, los
rasgos del ideal del yo. Lacan designa a
esto como el trazo unario o el rasgo unario de la identidad. Dirá también que éste sostien·e la ima~en narcisista del yo. Si
la imagen especu ar tiene un claro estatuto imaginario y es consustancial al
narcisismo y a la formación del yo ideal,
el trazo o rasgo unario tiene que ver con
lo simbólico, con la palabra.
Veamos en la obra de Marguerite Duras algunas referencias en este sentido.

La madre: imagen y palabra
"Mi madre pasaba cada día por esa tremenda desgana de vivir. A veces duraba
a veces desaparecía con la noche. He te:
nido la suerte de tener una madre desesperada por un desespero tan puro que
mcluso la dicha de vivir, por intensa que
fuera, a veces, no llegaba a distraerla por
com¡leto... Lo te ignoro, igual que
debia ignorarlo e a, es la naturaleza de

la,s evidencias que la asaJtaban y re hac1an aparecer ese desanimo. ¿ ra la
muerte de mi padre, ya presente o la
del día? ¿El hecho de poner en t;la de
juicio e~ matrimonio? _¿Ese marido?
¿Esos h1Jos? ~O algo mas general que
todo ese haber.·, (pp. 22).
". . .Ella no se da cuenta de nada
nunca, esta, para encerrar, para apalizar,'
para matar. Me mira, dice: quizá bÍ te
salgas de eso. Día y noche la idea fija"
(pp. 33).
" ...Pero la niña, un día, ella lo sabía, se iría, lograría liberarse" (pp. 32).
" .. _.queda e~ pequ_eñ~ que crece y
que quIZas un d1a sabra como traer dinero a casa. Por eso, ella no lo sabe la
madre le permite a su hija salir vestida
de niña pros ti tu ta. Y por eso también la
niña sabe ya qué hacer para desviar la
atención que se le dirige a ella, hacia la
que ella dirige al dinero. Eso hace sonreir a la madre" (pp. 35).
"La niña sabe que lo que hace, lo que
hace ella, es lo que la madre hubiera
deseado que hiciera su hija, si se hubiera
atrevi~o, si hubiera tenido fuel"las para
ello, ~1 el daño que hacia el pensarlo no
estuviera presente cada día extenuante"
(pp. 35).
'
"La madre no conoció el placer" (p
p. 52).
"Me pregunto cómo he tenido el valor de ir al encuentro de lo prohibido
por lnÍ madre. Con esa calma, con esa
determinación. Cómo he llegado a ir
hasta el final de la idea" (pp. 53).
"Digo (al amante) que mi madre se
va a mo~... Que la muerte muy próxima de m1 madre debe estar también en
correlación con lo que hoy me ha suce-

~

�EL SENTIDO DE LA APALABRACION
DE LAS ACCIONES

Manuel Contreras Ramos
dido. Descubro que le deseo" (pp. 53).

,,
1

"Hoy' esta tristeza es un bienestar' ~l
de haber caído, por fin, en una de~gracia
que mi madre anuncia desde s1em_pre
cuando clama en el desierto de su vida.
Le digo (al amante): no co~prendo
exactamente lo que mi madre dice, pero
sé que esta habitación es lo que yo esperaba" (pp. 59).

"Le digo que, en mi infancia, la desdicha de mi madre ha ocupado el lugar
del sueño. Que el sueño era mi madre y
nunca los árboles de avidad, siempre
únicamente ella... "(pp. 61 ).
En estos párrafos que se r?fieren ~ la
madre es fácil reconocer la formula lffi·
placable -e impecable- de que el deseo
es el deseo del Otro. El texto de Duras
habla por sí solo en ese se?,tido. m?S·
trando la marca de la funcion ~1gmficante que se sufre, en el lenguaJe, por
ejemplo como la imposición del deseo
matern~. Es una relación inici~l ª. la que
nadie escapa, que por su ant~nondad se
c·onvierte en punto de partida. La _trayectoria del deseo recuerda el obJeto
perdido. 3
Lo siniestro
"Miré a mi madre. La reconocí ~al_. Y
luego, en una especie de desvanecumento repentino, de caída, brutalmente dejé de reconocerla del t?do. Hubo de
pronto, allí, cerca de mi! una perso~
sentada en el lugar de, mi m?dr~, tem~
su aspecto, pero jamas h~b1a sido mi
madre. . . El terror provema de que estuviera sentada allí donde estaba sentada mi madre en el instante en que ~
produjo la sustitución, de que Y~ sabia
que nadie más que ella estaba alh en su
lugar, pero de que p~ecisamente esta
identidad que no podna, ser reempl~ada por ninguna otra habia desaparecido

y de que yo no disponía d~ medio alguno para hacer que ella volviera, que en,1pezara a volver. ada ya se p_ropoma
para habitar la imagen. Me vo_lvi loca_ e!1
plena razón. El tiempo de gritar. G~t~.
Un grito débil, una llamada de. auxil10
para que se rompiera aquel espeto en el
que permanecía mortalm?!1~~ fiJ3 toda
la escena. Mi madre se volvio. (pp. 109).
Me intersa, por último,_come~tar esta
cita final que incluye la dimension de lo
siniestro lo unheimlich. Freud consagra
un brev¡ artículo al análisis de este sentimiento de extrañeza que desemboca
a veces -como es el caso que nos ocupa- en el asalto de la angustia sobre el
yo.6
Allí dice que ese sentimiento aparece
en ciertos hombres neuróti~os ante la
visión de los genitales fememnos, como
por un recuerdo del sexo y del cue~po
materno. Lo que fue familiar (h~iml1ch)
se transforma en extraño, s!mestro u
ominoso (unheimlich). Lo mas cercano
se füelve así lo más extraño. Son la casa,
la primera morada del claustro materno el sexo de la mujer para el hombre,
el 'doble con el que nos encontramos
sorpresivamente, el espejo donde nos
vemos y no nos reconocemos.
Dice el texto: " ada ya se proponía
para habitar la im~en". Nad~, hueco,
falta. Sin imagen, solo el vacio se enfrenta al sujeto. Sin imagen que prop_~rcione el ropaje imaginario de la fun~~on
narcisística trabajosamente adqumda
frente al espejo. La angustia se esboza
como la posibilidad de respuesta de! ,Yº
y para salir de ella sólo _queda la acc~on:
gritar, aunque desfallecida~~nte, gritar.
Gritar para que la imagen f11a se mueva,
para que la imagen se encarne otra vez
en la madre, gritar para romper el espejo. Gritar, hablar para que la_ ma~e,
foto, recupere el habla y alguien dijo,

hace tiempo . . . "y en el principio fte
el Verbo".

Entre los antiguos hebreos, el
nombre de Dios era tabú; no se le
debía pronunciar ni escribir; ejemplo éste de la particular importancia del nombre en las culturas
arcaicas, que de ningún modo es
el único. La prohibición era mantenida tan estrictamente, que también hoy se desconoce la vocalización del nombre divino.
S. Freud, "El significado de la aliteración de las vocales".

Referencias bibliográficas.
l. Freud. S.: El creador literario Y el /altseo, Tomo IX, Amorrortu Ed., Bueno1
Aires, 1979. Obras completas.

!'?"

2 Lacan, J.: Seminario XI. Los c~atro
cipios fundamentales del p,icoanílii,,
Barral Ed., Barcelona, 1977.

3. Rosolato, G.: La relaci6n de de,cOftllÓdo, Ed. Petre~ Barcelona, 1981.
4. Duras, M.: El amante, Tusquets Ed., a.
celona, 1985.
Lacan J.: Seminario J. Los escrito, ticPaidós Ibérica, Barceloa,
1981.

s· nico, de Freud,

6. Freud, s.: Ú&gt; ominoso, en Obras Complt
tas, Tomo XVII, Amorrortu.

caces teólogos2- los .fragmentos del universo quedaron organizados y distinguidos del ser constituído a imagen y semejanza de su creador.
La Biblia sigue diciendo que todo fue
saciedad y amor colmado hasta que una
serpiente -por cierto erecta 3- hizo
probar a la nueva pareja del fruto del árbol del saber y les ocasionó la primera
discrepancia. Desde entonces, la plenitud imaginaria cedió su lugar al símbolo
escurridizo 4ue produce sudor en la
frente y agonía en el corazón enamorado.

Son estos una serie de apuntes correspondientes a otras tantas reflexiones
que me fueron motivadas por eventos
que en alguna forma he atestiguado y
que intentaré compartir, hasta donde
aea posible, con ustedes.

Versan mis notas sobre los caminos
~-~ acción y voy a comenzar la expolllCIOn con unas palabras que no son nueYl8 ni mías, sino muy viejas y de todos:

del Génesis.

"En el principio era el verbo. La tierra estaba informe y vacía y las tiniebla cubrían la superficie del abismo. Y
el eapíritu de Dios se movía sobre las

...

Dijo, pues, Dios: sea hecha la luz, y

la hn quedó hecha. Vio Dios que la luz

Ahiena y dividió la luz de las tinieblas.

la luz llamó día y a las tinieblas noch~ Y se hizo
la tarde y la mañana: el
1

pruner día ...

~ primero que diré, porque no me

W:ºes nodecirlo,
es que la metáfora bísólo un hermoso mito sino
a

'-~n ~~a estupenda descripción de la
.:tiluc!on del ser. En siete días - que
pudieran corresponder a siete me-. COmo lo sospechan algunos perspi-

~o quiero solazarme demasiado en
la tarea de vincular el saber psicoanalítico al contenido bíblico, más bien quiero utilizar la narración para poner el énfasis en una secuencia del Génesis que
delata un nudo en tomo al cual tejeré
mis reflexiones.
El Génesis afirma: "Dijo, pues, Dios:
sea hecha la luz, y la luz quedó hecha.
Vio Dios que la luz era buena, y dividió
la luz de las tinieblas... "
De acuerdo con eso, Dios hizo la luz
en el acto de decir que ésta se hiciera.
Decir y hacer aparecen inicialmente como las dos caras de la misma moneda, la
de nombrar, aunque la frase inmediata
siguiente vuelve a separar la acción de la
palabra: sólo pudo ver que la luz era
buena una vez que quedó hecha
Si el nombramiento mismo fuera en
sí la acción, bastaría la palabra para la
realización de lo deseado, pero no es así.
Hay acciones, y de eso se trata este escrito, despalabradas.
Iniciemos ahora un inevitable y necesario rodeo.
Las cosas aparecen, se configuran,

con las palabras que las nombran, pero las palabras también son elementos
reales en sí mismas que sólo se distinguen de otros cuando se vinculan a lo
que designan. Cuando algo es descubierto, se le bautiza. Nace un objeto y nace
una palabra que lo nombra. Antes de
eso el objeto no está o sus límites están
difusos. Antes de eso el fonema no existe o es indistinguible de los otros sonidos de la realidad.
ombrar pues, organiza los objetos
y los liga a fonemas que los representan.

Pero, y el acto de nombrar ¿quién lo
efectúa? Para nombrar hay que estar
constituído como sujeto nombrador, sujeto de la acción, y para ser hay que tener también un nombre, un nombre asociado a una imagen. Lo que unifica al
sujeto es una imagen del sujeto mismo,
pero lo que lo autonomiza es también
una palabra.
ombrar implica tener la capacidad
de nombrarse y para ello es necesario
haber sido uncido previamente por
otro a un nombre que nos represente.
Esto quiere decir que la palabra preexiste al ser aunque para él aparentemente surja al unísono con el nombre
propio.
Lo que se unce al nombre es una
imagen, imagen que inicia al sujeto y
que se forma alienadamente reflejada
en otro. Volveremos luego al momento
de vinculación del nombre con la imagen. Interesa por ahora decir que antes
de la imagen se está, pero no se es. Se
está en el vacío, en el abismo de lo innominado, de lo Real lacaniano, del cuerpo fragmentado, del mundo del verbo,
de la pura acción.
La acción se unifica en una imagen
formada ante el espejo, que le permite
al proyecto de sujeto juntar sus pedazos

�marca así ilusoriamente los límites del
adentro y del afuera, de lo que se tiene
y lo que no se tiene, parece insertarse
entre lo deseante y lo deseado, pero ha
de estar allí, en la frontera, para mantenerla. Cuando el sujeto se despalabra se .
Cuando esta relación dual imagina- expone al extravío; de hecho, generalria es rota por la interdicción de un ter- mente por momentos, se desaparece.
cero -y aquí nos adentramos en los teEl significante se parece a una monrrenos del símbolo lacaniano- se produtura
que facilita al jinete tachado la
cen efectos extraños.
conducción de la briosa cabalgadura de
Por una parte el sujeto -castración lo Real. Si el cincho no está suficientesimbólica mediante- queda separado mente apretado, el que monta evita
del Otro imaginario a quien en lo Real angustiado los galopes por temor a
no estuvo nunca unido, pero del que de descabalgarse, y entre más el inquieto
todos modos acusa la falta. Este sujelo corcel caracolée, más se le reprimirá
interdictado, con nombre propio y a y así interminablemente.
partir de allí deseante, es el sujeto tachaLuego de esto podríamos releer el
do (S). Pero para ser nuevo ciudadano
Génesis
así: El verbo, la acción origicon plenos derechos en el mundo simbónaria,
fue
transformándose en espíritu
lico del deseo nunca colmado, ha de llevar a cabo además, una extraña opera- creador a medida que, llenándose de
ción: sobre el muñón en donde imagina- voces, iba nombrado los mares, los deriamente estuvo el Otro de la imagen es- siertos, las frutas, la simiente, los aspecular, el sujeto tachado (S) crea una lros y la luna, los peces y las bestias, y
especie de miembro fantasma, una ilu- con cada nombramiento iba insuflando
sión que se constituye en causa de su palabras en el barro ya vivo de su propia
imagen hasta quedar plasmado lo divideseo: el objclo a.
no en el lenguaje de amor de los humaAsí pues, el objeto a cubre, obtura la nos.
falta, y al colocarse como objeto causa
Pero el significante no es sólo la iludel deseo saca al sujeto de la inercia y
soria
frontera entre el adentro y el afuelo lanza a recorrer la vida. Luego volveremos a él, .cuando hayamos pasado de ra, ni solamente la línea divisoria entre lo imaginario y lo simbólico, es tameste interminable prolegómeno.
bién el borde de lo real, el sitio en cuya
Una vez constituído el sujeto del de- proximidad aparece el goce y donde se
seo, la sucedánea nominación sigue cau- asoma el mundo de la muerte.
.sando efectos en dos sentidos. El acto
Es sobre este lindero de lo abisal sode vincular los objetos a palabras hace
también que se distingan del sujeto, de bre el que pretendo urdir algunas conmanera que la palabra designa y separa jeturas. Para hacerlo tendré que revivir
al mismo tiempo al sujeto del objeto. El con ustedes algunas historias de amor
significante se apropia del objeto repre- que terminaron en una acción despalasentándolo, pero también sojuzga al brada. Las he seleccionado de entre vasujeto puesto que se apodera de sus ac- rias porque, como es comúnmente saciones al representarlo. El significante bido, no todos los amores culminan en

y comenzar a distinguirse del no-ser,
aunque los límites con el otro ser en que
se mira, se refleja y reconoce, no sin goce, distan muchos de ser nítidos y precisos.

acciones. Algunos permanecen sielllJII'
de las palabras presos, como nos lo iJa.
tró Santa Teresa con aquellos inflama.
dos versos:
¡Ay qué larga es esta vida!
¡qué duros estos destierros!,
¡esta cárcel, estos hierros
en que el alma está metida!
Sólo esperar la salida me
causa dolor tan fiero,
que muero porque no muero.4
Comienzo pues la serie de amor selecto con la recientemente difundida Jit.
toria de dos ancianos que desde hace
muchos años navegan incansablemellle
por un río tropical.
Se amaron espistolarmente durdle
años en los que el amor permaneció
prisionero en las misivas. Cerca ya dela
muerte, apoltronados en la cabina cala,
rosa de un buque fluvial varado, apt
das la leña y las palabras, del eterno~
tendienle se extiende silenciosa y decididamente la mano fría hasta enconlnt
se con la mano, también enjuta y 1111'
gada, que él anhela y que lo espen. 11
aclo sella la consecución del milagro~
amor. El significante simbólico, fincll1t
en una ilusión, cedió su lugar al actoJ
se produjo el goce inenarrable que fll.
rentino había imaginado desde sie....
Ella se dejó invadir por la temida loclra que le acometía en los barcos Y~
ron así comienzo al interminable fif
del que tanto se defiende la n~
Aquí tendríamos que deten~
nuevamente para intentar la paradqilll
tarea de hablar de lo inefable: del ~
Y nadie mejor que una mujer para ...
nos por ese sendero.
Recurro a Slaada, la insaciable
tagonista de la película de Osh
5
imperio de los sentidos. Slaada

mueatra en escena la inagotabilidad del
fffllenino del que Lacan nos enseftÓ en Encore.6 El goce que no se acaba
el ~ infirúto, no relacionado ya co~
un objeto causa del deseo sino como túnel abierto hacia lo real innominado.

Real.

~

, Separemos el goce del amor y definamosl~s: El amor requiere de los nom~ aun cuando detrás del Otro sólo
tAté colocada la ilusión del objeto a. El
goce en cambio está situado en el cuer~ más próximo a lo Real, a la mera acCIOII despalabrada.

_Por eso es el amor el que rescata al
IIJeto del extremo gozoso del orgasmo
de 0 ti;a forma el infinito goce aca~
, 1 con el como Slaada mató y mutiló aII finito compañero.

I:'

La desigualdad entre los sexos favo!'eCe el freno que el amor le impone al
magotahle "otra ve:¡, " 7 de las mujeres.

. El hombre, adherido al pene sobrevinente de la castración resuelve fálicam~te el acto de amor vaciándose en un
'
'
la11110
e laspen!ano
que se agota, mientras
qu . muJeres, no en todas por cierto
~ : en las más dichosas, el clítoris e~
:
yesca que enciende el goce fálico
cuerpo entero. Tal vez por eso cuando •e1combañero se Ie acaba, requ,1ere
. la
lllUJer del anto, del gn·to de los espasmoe .convu1s·IVos, para apagar
,
tión
la sensamagotable que la invade.

~:o

así .~s fácil entender que al ortamb1en se le conozca como la
muerte, pues el goce infinito
tial,
es como un hoyo negro celeslico ~ capaz de conducir del simbóde i::erso ~el amor al abisal registro
·
nea dicho. Para decirlo en térdel ternario de Lacan de lo Sima las proximidades te:n_ibles de lo

c:u~
e:d

..t!

Ahora sí puedo, ya sin reservas citar
la "sospecha tardía" del Capitán 'de la
Co~pañía ~luvial del Caribe, "de que es
1~ Vid~, ~as que la muerte la que no
tiene lim1tes".8
Con lo_dicho hasta aquí pretendo haber _descrito uno,. ~I más gozoso, de los
caminos de, la acc1on En éste, en el del
goce, los s1mbolos acompañan al sujeto
hasta el borde _de lo Real; lo esperan disc~etamente mientras su cuerpo se divierte y después lo recuperan y lo restauran, cuando menos habitualmente al
mundo del nudo tripartita.
'
Sigo con otro sendero del acto que
aunque proviene y conduce también a
lo Re_~l, no lo hace como el anterior,
despoJandose deliberadamente de las
palabras, sino en forma más obligatoria
Y menos placentera.
Me refiero al acting-out, situación en
la que la trama discursiva se interrumpe Y en sitio d~ la desgarradura aparece la acc1on desuJetada, es decir, sin ataduras palabrescas, aunque ofreciéndose
~om~ materia pr~a para ser codificada,
mclmda, en la urdunbre del deseo simbolizado.

~!

. El acting-out es como un amoroso
mtento de restituir el lenguaje entre dos
seres que no logran encontrarse en la
palabra.
.
Imaginemos a dos sujetos en el intento de comunicarse. Uno de ellos pretende describir un objeto cuyo nombre no
conoce. Lo compara con otros referentes, lo de~ribe, hace circunloquios, hasta que finalmente su interlocutor lo
nombra y él puede continuar su camino discursivo.

Pero_ a veces _ocurre que el otro tampoco ?ene registrado simbólicamente,
es decrr, en palabras, el objeto que el
hablante se esfuerza vanamente en nombrar. Ocurre entonces que los recursos
verb:iies s~ agotan, surge entonces la angt_I~ba Y finalmente se comienza a esce~icar lo que el hablante no puede decrr Y el oyente no puede descifrar. En
otra~ palabras, se comienza a actuar lo
no dicho.
.. Aquí también pues, aparece una ac~10n despalabrada, en este caso no "de~~radamente" sino como un recurso
ultuno de la comunicación. El sujeto
r?nunc~a a los símbolos aledaños a lo no
SIITlbohzado y da paso a la acción en el
anhelo de .~e ésta pueda ser directamente codificada y después descifrada
por el otro. Hay pues en el acting-out
~n h~ec? en el código simbólico, pero
im~ar10, es decir en ambos lados del
mensaJe. Po~ eso decía Lacan, refirién~ose al actmg-out psicoanalítico, que
e~te co?'espondía a una transferencia
sm analista.
. Luego ese hueco se llena con las acciones más diversas e inesperadas algunas quizás alusivas a lo no simbolizado, otras producto de la rabia por la
sordera del otro.
Veamos lo dicho en el terreno de los
hechos a través del trillado ejemplo del
famoso paciente de Kris. 9
., Ese joven brillante tenía una inhibic1on: no podía publicar sus trabajos
~orque no estaba seguro de la originalidad de sus ideas.
_C~n ~l beneplácito de su analista se
arumo fmalmente a publicar los resultados de una invest~ación pero antes
hurgó ~n la _bibliografia y p~a desencanto de el m1Smo y de su analista, se en-

�contró con una cita que sintió como
muy similar a su propia tesis y como impedimento para su honesta publicación.
Ernest Kris, experimentado analista,
lleno de sospechas acerca de la adecuada ponderación de la realidad por parte
de su paciente, abandonó su sillón analítico, buscó la ficha bibliográfica causa
del entuerto, pareció olvidarse de los
orígenes de las inhibiciones neuróticas
y convencido de que su acción ayudaría a su paciente a evaluar mejor la
realidad, le mostró que no había tal similitud invalidante de su tesis en el otro
trabajo. El parecido era debido, asoció
feliz el paciente, a que en realidad el
plagiario era el otro escritor, personaje con quien en alguna época había trabajado. Quedó así además descubierta
la antigua rivalidad y culpa con el padre superado y todo fue felicidad hasta
que, por no dejar, el paciente le contó
que todos los días, al salir del consultorio, vagaba por una calle de muchos
restaurantes y terminaba siempre parado ante un menú que ofrecía "sesos
frescos".

plazado, metaforizado en un par con
quien se comparte el terreno de la producción intelectual. Si como lo sospechamos, este paciente también era
analista, o aunque no lo fuera, la inhibición sustituía en la transferencia la rivalidad con su propio analista.

mente en ayudar al paciente a simbolizar, pues en ese momento, el de su propia acción, está negando su condición
misma de analista.
Ser el más bonito y eficiente ante el
espejo es incompatible con el incómodo
lugar del analista, lugar supuesto, sí,
pero susceptible de ser destituido.

Así las cosas, el analista seguramente con un hueco parecido en su
Hay una foto de Luis Buñuel que le
propio registro simbólico y enfrascado
fue
tomada durante el rodaje de Belle de
muy obviamente en una identificación
jour,
en la que se le vé tomando de la
imaginaria con su analizando, no sólo
no entiende lo que el otro le expresa en cabeza a un actor desconocido y aforta•
forma desplazada, sino que en un fran- nado y presionándole la boca sobre la
co acting-out, en este caso del analista nuca descubierta de Catherine Deneuve,
mismo, se convierte en sabueso f.ºlicía- en la forma en que él seguramente queco para dar con la evidencia de 'distor- ría que lo hiciera. Esa podría ser una
ción neurótica de la realidad" que su bella imagen plástica de lo que es el
paciente padece. Y bueno, diría el pa- acting-out. Me valgo también de las
de Buñuel para t»
ciente, si me pides señas, señas te doy: ponderadas pala~ras
1
rrar
el
capítulo:
·
en mi analista busco sesos, no consejos. Acto en el que, de pasada, expresa
"No tengo ninguna técnica e ~
su rivalidad inconfesada.
para trabajar con los actores. Todo
depende de su calidad, de lo que me
El acting-out pues, depende de una
ofrecen, o de los esfuerzos que debo
solución de continuidad en el terreno
desplegar para dirigirlos cuando et
de lo simbólico. Cuando aparece en el
tán mal elegidos. De todos modt1.
medio de la situación analítica señala
una dirección de actores obedece
siempre a una visión personal del i
La extraña acción fue incorporada el sitio de un hueco simbólico en amrector, que éste siente, pero que DO
por Kris, con la tranquilidad del que na- bos miembros de la diada, es decir que
da sabe nada teme, a las interpretaciones como todo lo imaginario, es especular.
siempre puede explicar".
genéticas, pero el famoso ac ting-out de El acting-out del analizando puede ser
Me internaré ahora en la parte fmll
ese paciente que buscaba fresh brains le provocado o no por un acting del anasirvió luego a Lacan para ilustrar como lista, pero se puede asegurar que cada de este trabajo que como dije en. 81
vez que éste abandone su sitio ante una
el abandono del sillón analítico por par- demanda transferencia!, el ac ting se principio, no agota, sino apunta haciad
te del analista, tiene siempre consecuen- producirá también en el paciente. sitio donde se inicia lo desconocido. tl
terreno en que incursionaré ahora es,~
cias.
parece, el más desconcertante y elllt
Con lo anterior quiero decir, en desPodemos pues decir que cuando una carga de Kris y de todos los que como mático de la acción. Se trata de en~
parte de la fantasía inconciente no está él nos dedicamos a trabajar en este cam- der el origen de actos que aparecen
resuelta simbólicamente, como en este po resbaladizo donde "el que no cae res- manera intempestiva, que a menudo 1t
caso la vigente rivalidad imaginaria con bala", que nadie está exento de que sus sultan trágicos y que dejan siempre ..
el padre, se aparece en la transferencia analizandos actúen cuando no son capa- cauda de estupefacción. Es la
como un hueco innombrable al que se ces de comunicarse simbólicamente, la acción que se conoce como pasaJl'
alude justamente por su negativo, es de- pero otra cosa es que el analista se olvi- acto.
cir por una inhibición. Lo no dicho se de de que su trabajo consiste precisaexpresa en otro lado, en este caso des-

fo~•

Recordemos para _ilustrarlo, el ejem-

plo por todos conocido de la inesperada1r&gt;fetada &lt;J!le le propinó Dora al Sr.
K, C?ando este, a la orilla del lago le
co~feso que su esposa no era nada pan él, y. que. era a ella a quien deseaba.
¡Que dio origen a la cachetada?

O ~l caso de la joven homosexual, 12
atendida por Freud a raíz de que en un
en_cuentro inesperado con su padre
m~ntras ella paseaba con su amada, despues de_ cruzar con él una mirada intemp~tivamente se arrojó al foso' del
tnnv1a.

!ªY

ejemplos a granel. Actos inespen s que sorprenden. Así como hay
~ores a primera vista, hay también
miradas
que
. ' me
?"
d después de un " ¿que
ves• . con ucen a la tragedia. Así pues,
teJedmplo i:nás Y nos largamos al inen e descifrar el misterio.

t°

lo Dejo a P~ul Gauguin la descripción de
d d~~ paso en Arles la noche del 24
e 1C1embre de 1888:
" · ·, ·1a misma tarde fuimos al
~e. El tomó un ligero ajenJº· Repentinamente me tiró a
la cabeza su vaso y el contenid~. Yo evité el golpe y toma~dole en brazos salí del
cafe, atravesé la plaza Víctor
Huio Y algunos minutos despues Vincent se encontraba
sobre su cama donde, en algunos segundos, se durmió para
no despertar hasta la mafiana.

Cuando se despertó, muy cal~ado,. me dijo: 'mi querido
'augum, tengo un vago recuerdo de que os he ofendid0 ayer noche'.
_
- Os perdono de buena gana y

con todo mi corazón, pero la
escena de ayer podría repetirse ,Y si yo fuera golpeado podna no ser dueño de mí y
estrangularos. Permitidme
pues, que escriba a vu¡stro
hermano para anunciarle mi
regeso.
jVue día, Dios mío!
Llegada la noche yo había
bo5911ejado mi comida y expenmentaba la necesidad de
rr solo a tomar el aire por los
send!lros de laureles en flor.
Hab1a atravesado ya casi enteramente la plaza Víctor Hugo, cuando oí detrás de mí
u~ pasito bien conocido, rápido Y sacudido. Me volví en
el. mismo momento en que
V~cent se precipitaba sobre
mi_ con una navaja de afeitar
abierta en la mano. M¡ mirada debió ser muy poderosa en
este momento, pues él se detuvo Y bajando la cabeza emprendió de nuevo corriendo el
camino de la casa.
· • •de una sola tirada fui a un
buen hotel de Arles donde
ilespués de haber preguntado
la hora tomé una habi"tación
y me acosté.
Muy agotado, no pude dormirme hasta las tres de la
madrugada y me desperté bastante tarde, hacia las siete y
media.
Al llegar a la plaza vi reunida

ª una gran muchedumbre.
Cerca de nuestra casa había
gendarmes y •.. el comisario
d~ policía. He aquí lo que habia pasado: Van Gogh volvió
ª la casa e inmediatamente se
cortó la oreja al ras de la ca-

beza. Debió tardar cierto tiempo en detener la fuerza de la
~em_orragia, pues a la mafiana
siguiente numerosas toallas
mojadas se mostraban sobre
las losas de las dos habitaciones d~ abajo y la sangre había
ensucia?º la escalerita que
c~mducia a nuestro dormitono.
Cu~~do estuvo en estado de
sahr, con la cabeza cubierta
con una boina vasca completamente encasquetada, fue directamente a una casa en
donde a falta de paisana se
encuentra una conocida y dio
al encargado su oreja bien layada Y e_ncerrada en un sobre.
He aqui -dijo- un recuerdo
mío'; después huyó a su casa
donde se acostó y se durmió ".13
.Decía al_ principio del escrito que el
SUJeto comienza a ser sujeto no cuando
se ~e pone un nombre, es decir, cuando
arriba ª, un ~undo lleno ya de palabras
due ~stan alli mucho antes de su llegaa, smo cuando queda ligado al nombre que le fue elegido para representarlo. ~ste ~o~~nto,_ verdadero inicio de
Slffibohzac1on, implica la presencia
e un tercero, ~ente de la palabra y
de la ley, cuya interdicción produce la
ru~t~~a del sujeto con la imagen que lo
umf1co y lo rescató de lo Real del cuerpo fragmentado, pero con cuyos límit~s se encuentra hasta entonces confund1do.

t

Esta_ f~actura pues, produce no sólo
surgimiento del Sujeto, que se convierte desde entonces en tachado y
desean!e vía el reconocimiento de
fal_t!, smo que lo sitúa ante el hueco que
deJo el espejo, el hueco que dejó el otro

e!

¡~
~

..

�cinar que cuando el deseo materno por lo imaginario más dramática será la batael padre es nulo, ya sea porque éste es- lla para diferenciarse del Otro eapeaatá ausente o porque al contrario, sea lar y más severos los pasajes al adD,
tiránico y omnipresente, tal situación cuando éstos ocurran. Recordemoa qae
conducira al sujeto a ubicarse correla- en el terreno de lo imaginario las lucha
tivamente en una relación de descono- son siempre y necesariamente, feroceay
cido caracterizada por el llenado ima- a muerte. Ante el dolbe, la única alterginario y mortal propio de la esquizo- nativa para ser es matar o morir.
Intersubjetiva en apariencia, la rela- frenia, o por la accesibilidad imposición de desconocido es intrasubjetiva en ble a la identificación con el padre que
La mirada, lugar del encuentro cal
esencia
se observa en la paranoia. La presencia el Otro y de reencuentro con el olro
paterna insuficiente matizaría el arco de uno mismo, es como decían loap
A partir de entonces pues, esa ilugos en el mito de Narciso, un pozo•
sión de lo ~erdido que es el objeto a, se iris de la inhibición neurótica.
fondo y un lugar de reflejos sin fiL
le aparecera al sujeto en y aparentemenAsí pues, volvamos a Van Gogh y
te desde Otro, dando principio y fundaLa mirada del padre de la joven homento a la cadena significante del regis- a los casos de Freud, afirmando que mosexual y la de Gauguin produjeNIUl
el
pasaje
al
acto
es
un
encuentro
brutro simbólico. Todo ello a condición de
tal con el objeto a dejando al descu- mismo efecto: el desenmascaramiento
que el objeto a sólo se muestre lo necede la ilusión del sujeto. Detente y JDÍI,
sario para ser causa del deseo sin delatar bierto y con el peligro consiguiente del te en mí, no soy yo tu opresor, eres tí
derrumbe
del
ternario
subjetivo.
La
su condición de ilusión originada en el
mismo quien ha puesto en mí lo que te
sujeto mismo. Es decir, deberá apare- acción es súbita porque es utilizada cofalta.
mo
un
dispositivo
extremo
en
defensa
cerse en el Otro, vestido con sus ropadel
sostenimiento
del
sujeto
o
como
jes, pues de lo contrario, si es sorpren·
Dejo enunciadas muchas preguntasJ
dido, el edificio ternario del Sujeto no un acto heroico que consuma su caída, apuntadas algunas direcciones en b
pues
no
hay
que
olvidar
que
hay
acciotendría dónde sostenerse. Buscar la ilucaminos despalabrados de las accÍOlllllt
sión de lo perdido en Otro es la rela- nes de este tipo que culminan en suicipero hasta aquí por el momento llt.gD,
dios.
ción de desconocido, o para decirlo laaquí me detengo.
canianamente, el llmor es dar lo que no
Si lo que sostiene la simbolización
se tiene a quien no es.
es la huella de lo imaginario y ésta apa- Garza García, N. L., a 25 de Abril de 1986.
Algo más sobre el objeto a. En la me- rece al desnudo, como mero significante
dida en que surge de ese encuentro trian- sobre el vacío de la falta, sólo la acción
gular de donde emerge también el Suje- puede intentar el salvamento del sujeto
to tachado, las características particu- restaurándolo en el nudo Borromeo de
lares de los elementos que intervinieron su existencia.
Notas Bibliográficas
en la solución triangular, marcarán las
Si he puesto mi objeto a, la razón de
características singulares del objeto a y
mi
existir, en la Sra. K, porque no sé
! .La Sagrada Biblia, El antiguo te,__.,,
de la relación de desconocido que ese
Genesis, ( 1947), Editorial Guadalupe, 111t
qué es ser mujer -diría Dora- y si ella
sujeto particular establecerá.
nos Aires, Argentina, pp. 39.
no es nada para el Sr. K, entonces, aunQuiero decir que es la relación con que él declare que es a mí a quien de2. Op. Cit., pág. 41.
sea, tampoco yo soy nada para él. Anla madre en su interacción con el pate la angustia de la caída estrepitosa, la
dre (evidentemente, cada uno en su
3.0p. Cit., pág. 48.
propia relación de desconocido) en el cachetada que le restituye el equilibrio.

polo perdido de lo imaginario. Este agu·
jero, decíamos, es obturado, no llenado, por el objeto a tapadera de la falta
y causa del deseo, iniciándose entre él
y el sujeto tachado una relación extraña: la relación de desconocido.

momento del inicio del ternario lo que
" labra el ferfil de la relación de desconocido ".1
A guisa de ejemplo podríamos vati-

Los dos casos restantes son más graves y espectaculares por que los límites con el Otro son menos nítidos que
en la neurosis. Entre más próximo a

4. Santa Teresa de Jesús, Poesías, (19Sl~fama, Buenos Aires, Pág. 23.

...,., (1984), Paidós, Barcclona,.España,
pp. 45.
6.ucan, J., Aún, (1981), Paidós, El semina•
rio, voL 20, Barcelona, España.

7.0,. Cit., Pág. 79.

8.Ciercía Márquez, G., El amor en los tiem,0, del cólera,
t'O, Pág. 473.

(1985), Ed. Diana, Méxi-

9.~lis, ~-• F,go Psychology and interpreta•
111 pychoanalitic therapy, (1957),
Psych. Quarterly, vol. XX: 15; pág. 15.

10.Buñue~ L., Mi último suspiro ( 1982)
, Ed., pág. 211.
'
'
PlazaJanes
11.Freud, S., Obras completas, Biblioteca
iueva, "Análisis fragmentario de una histeria", pág. 964.
ll.F~,, S., Op. Cit., tomo 3, "Sobre la
psicogenesis de un caso de homosexualidas femenina", pág. 2546.
ll.Van Gogh, V., Cartas desde la locura
09BS), Premia editorial, 5a. ed., pág...13'.
14.Rosolato
, _ relacwn
., de desconocido,
Edi . ' G·• La
~nes Petrel, (1985), Barcelona, Espaila' pag. 24.

�UN SOMBRERO DE HOMBRE
(COMENTARIO DE LA NOVELA
EL AMANTE DE M. DURAS)

Elena Rangel Hinojosa
La escritora fancesa inicia así su novela:
"Un día ya entrada en años, en el vestíbulo de un edificio un hombre se me
acercó. Se dió a conocer y me dijo: _La
conozco desde siempre. Todo el mundo
dice que era usted hennosa; me he acerCl!,do para decirle que en mi opinión la
considero más hermosa ahora, que en su
juventud, su rostro de muchacha me
gustaba mucho menos que el de ahora,
devastado".
Este señalamiento de un otro, ella se
lo apropia, lo hace suyo, se reconoce y
se fascina en la imagen que mira ante sí.
Para dar cuenta de la conformación
de ese rostro devastado, se da a la tarea
&lt;le desentrañarlo, desentelarañarlo, nombrando a su paso los significantes que
atravesaron su historia. Dichos significantes en su particularidad tocan regiones muy alejadas de nuestro acontecer.
Tienen su registro en Indochina, en Saigón, Sadec, las montañas de Siam, el
río \1ekong. En su universalidad, sus resonancias nos resultan familiares. Se estructuran alrededor del deseo, el amor,
la muerte.
Lo simbólico empieza a jalar a lo
imaginario. La significación del rostro
devastado, envejecido, destruido, circula sin hacer concesiones a un tiempo de
reloj, a una cronología esperada, a la
convención significante-significado.
"Rostro lacerado por arruga~ secas",
" rostro de la niña de quince años'',
" rostro de la noche", "rostro del
miedo", " rostro marcado por deseos
de muerte hacia el asesino de los niños de la noche" , "rostro del amor a
la madre,de,su increíble", rostro donde quedarán fijos los significantes alcohol, placer, ojeras", "rostro premonitorio".

Al ordenar lo simbólico a lo imaginario teniendo a lo real como soporte, la
autora anuncia las huellas, antes de los
pasos. Habla de un saber que se anticipa al conocimiento. De un rostro del
placer en la travesía del brazo del río
Mekong, participante por adelantado del
placer mismo. Para ella, se trata de un
saber que no sahe de dónde procedt'. \osotros podemos nombrarle como el saber del inconsciente, un saber que no
comporta conocimiento. l'na puesta en
juego del saber del OTRO. Un saber en
el significante.
También lo podemos pensar como
una certidumbre anticipada. De las tres
instancias del tiempo lógico: mirar,
comprender, concluir, en la novela se
tratarÍa del instante de la mirada, que
puede comprender en su instante todo
el tiempo necesario para concluir el
tiempo de comprender. Cito a Marguerite Duras:
"No se trataba de atraer el deseo, es-taba en quien lo provocaba o no
existía. Existía ya en la primera mirada o no había existido nunca. Era el
entendimiento inmediato de la relación sexual o no era nada. Eso, también lo sabía antes del experimento".
''Se perfectamente que todo está
ahí. Todo está ahí y no ha ocurrido
nada aún, lo veo en los ojos, todo
está ya en los ojos. Quiero escribir".
"!'.:scribiré libros. Eso es lo que vislumbro más allá del instante, en el
gran desierto bajo cuyos trazos se
me aparece la amplitud de mi vida".
''Sigo estando en esta familia, es ahí
donde habito con exclusión de cualquier otro lugar. En su aridez, en su
terrible dureza, en su malignidad
siento la más profunda seguridad en

mí misma, en lo más profundo de
mi esencial certidumbre, sé que IIÍI
tarde escribiré".
Si consideramos esta novela como a
esfuerzo de la autora para escribir ■
historia, estamos leyendo precisanm
el pasaje de un plano de ligazón inlli,
tivo-imaginario a un plano de 1simbólica. Desde este lugar, puede •
tenderse con Lacan lo siguiente: "C..
do algo ve la luz, cuando otro ordende
la estructura emerge, este nuevo cd,a
crea su propia perspectiva en el
) decimos; nunca pudo no estar alí,
existe desde siempre".

La inmortalidad sin tacha, sin acciA su vez el
lljeto que ~o ~e~ía nada qué decir, repeaenta el s1gmf1cante inmortalidad sin

nte, representa al sujeto.

-

~ara d~ cu;nta del empalme de los
~ sun~olico, imaginario y real,
y al m1Smo tiempo de la amalgama entre futu_ro, presente y pasado, cito a
Marguente Duras:

"Mi madre sabrá de la muerte de mi

pm

El rostro premonitorio, el deseo. •
como ciertas reflexiones sobre la_.
le, plantean la pregunta acerca de la•
terioridad del sujeto sobre el s ~
te, o la del significante sobre el sujea.:
en otras palabras; el sujeto como efedt
del significante, o el significante coal
representante del sujeto.
Respecto a lo anterior, tenemo&amp; •
un texto reciente de Lacan y ~
res declaraciones sobre el tiemPo de k
generación circular. Esto quiere deci
que las dos proposiciones se puedll
considerar verdaderas; se trataría de•
relación circular, por lo tanto no rect
proca.
Trataré de ilustrar Pste tiempo~~
lar con un pasaje de la novela referido
hermano menor de la protagoiillt.
Paulo:
"En lo que respecta al herm~o 1t
nor se trató de una inmortalidad•
tacha, sin leyenda, sin accidente.~
ra, de un sólo alcance. El
menor no tenía nada que ciad
el desierto, no tenía nada que
ni aquí ni en ninguna parte,

padre, La sabrá antes de la llegada del

tdegrama ", "por.~ pájaro que en
r.tena ..noch~ grito, enloquecido",
tamb1en ah1 , unos días después de
la mue~e de su marido, mi madre se
en~n!~º frente a la imagen de su padre , los dos murieron a la hora y
fecha 1t' las imá~enes ", "la imagen se
destaco } alcanzo su punto álgido t' n
la lr~~~Ía por el río \lekong". " La
anb,gu~dad detenninanle de la ima1'" radica en un sombrero de hombre, de ala plana, un sombrero de fieltro flexible, de color de palo de rosa
con una ancha cinta negni ".

Heb pnv· ¡¡eg1ado
·
este significante al
~ar mi trabajo ; esto se debe a una
n..• • al pie de la letra de la novela

VIII.Za porque alJ 1
' podemos leer algo que.
tiene

;..ft "'!°e ver con el nacimiento del su,....,, "1to a Marguerite Duras:

"De repente, me veo como otra co-

• VI.Sta
· fuera, puesta
' a
d'mo otr. ~, sena
a'!os1c1on de todos, puesta a dispo-

la .n de t?_das las miradas, puesta en
circulac1on de las ciudad, de las
carreteras, del deseo".
IO~~nd o. e~

dé la

aió

?~ ~lterid~d,

co~o el significante que
~1c1a la crrculac10n y a partir del cual
crrcul~n . t_odos los otros significantes.
¿El s¡gnif1cante que levanta el velo ?

Pero el significante viene del OTRO.
~e. esto tenemos algunas citas que lo
sitúan procediendo del deseo de la
madre.
"Ella fue quien compró el sombrero de ala plana, con una ancha cinta
negra, ella, esa mujer de determinada
foto es mi madre."

Y en páginas más adelante:
"La niña sabe que lo que hace, lo que
hace ella, es lo que la madre hubiera
deseado qu~ hiciera su hija, si el daño que hacrn al pensarlo no estuviera
presente cada día extenuante''.
Una cita más:
"La madre habla, habla. Habla de la
p~ostitución manifiesta y ríe del escandalo de esta payasada, de ese
sombrero fuera de lugar".

. ?in .

?lvidar el escrito sobre "La sigmficac10n del falo", pienso que los
efectos enu~erados, son veredas por
donde tranSJta el significante. Sin emba_rgo e~ punto de convergencia que permite_ Situar retroactivamente y prospec~vam~nte todo lo que sucede, es la
part1cular1da? sombrero de hombre. ' o
c_omo un obJeto colocado en la cabeza
smo com~ un significante que represen'.
ta al SUJeto para otro significante.
Así quiero explicar porqué ...... .

"Cuando mi madre se recupera, cuando sale de la desesperación, descubre
el so,mbrero de hombre. Me pregunta
¿Que es eso? Digo que nada. Me mira, le gusta, sonríe. No está mal. Se~ejante inconveniencia le gusta".
A ella, tan fonnal como una viuda
vestida de grisalla. com~ una monj~
e~claustrada, semeJante mconvenienc1.a le gusta".
El som?re~~ d?, hombre provoca
efectos de s¡gmf1cac1on diversa:

61 la irrupción del signifi
sombrero de hombre como cau~

"~I sombrero de hombre es una rebaJa rebajada". ''El sombrero de

f&amp;at,,~

El cuarto de los significados que he
destacado, "es un sombrero de clow "
h~ce su ªP?r!ción en un contexto e;e~
c1almente util para comentario analítico. Ella ha descrito las maravillas del
cue_rpo de la amiga Helene Lagonelle, la
m~Jer que desea llevar a su amante, el
chmo de Cholen, para que la posea frente a ella. En contraste allí está, la del
sombrero de clown.

Aún otra:

_los Escritos el tratado

J..ata ant~rior
stgruficación del falo" recor; entonces se me ocu-

hombre colorea de rosa toda la es-cena ,,· "Es un sombrero insolente e
infantil". '"Es un sombrero de
c1own" · "E s un sombrero fuera de
lugar".

"Ella. · • La pequeña... La joven del
tra~sbord~dor... La niña blanca...
La Jovencita. · • Una chica blanca
la pu tilla blanca del puesto de EÍa:
dec. :...Esa niña. : . Esa chiquilla...
La ~1J1ta. · · La mña de la historia . .
~a Joven. • .Pequeña viciosa ... La hiJ~ de_la d_ir~ctora de Sadec... Cosa
aun m?efimda. • .Joven criatura. . .
Esa tristeza a la que podía dar su
nomb!e. .. " la del sombrero de hombre sm nombre de repente circuJa.

1

'.

�J. LACAN: NOMBRE PROPIO
DE LA FRONTERA ENTRE
EL SABER Y LA VERDAD

Rolando González
Prestar mi voz para sostener estas palabras intolerables: "Yo, la
verdad, hablo... " va más ~ de
la alegoría. Quiero decir sencillamente todo lo que hay que decir
de la verdad, de la única, a saber,
que no hay metalenguaje (afirma:ci6n hecha para situar a to~o ,el
lógico-positivismo), que rungun
lenguaje podría decir lo verdadero sobre lo verdadero, puesto que
la verdad se funda por el hecho
de que habla, y puesto que no
tiene otro medio para hacerlo.

..
t.'',,
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11

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1

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'°

carta: "Sed realistas, buscad lo imposible". l Frase a la que debo, en ~an medida, no sólo la posibilidad e estar
aquí, sino además, de ser lect~r de
Freud y de Lacan, cuyas producc1on~.s,
para mí, deberían ser insepar~les. Dge
deberían pero lo que los lacamanos_ llaman "el ' tercer Lacan,,2
' parece opmar
lo contrario: "El inconsciente, pues, n?
es de Freud es necesario que
lo d1ga, es de L~~n. Esto no ~mpi,,' ~e el
cam¡,o ese si sea freudiano . ero,
1 el del m'
·
.
·cual campo
es' el freudiano.,
tonsciente O el del parletre; el del conJ. LACAN,
cepto o el del materna, el del lenguaje o
La ciencia y la verdad.
el de la lengua, el del ps!c?análisis o
el de la lingüistería. En d1c1embre de
Pretender abordar el problema del _sa- 1972 Lacan, mostrando cierta preo~her y la verdad en la obra de Lacan im- pación por la comprens~ón que su~ dis:
tica ciertos riesgos, de los cuales el que c~ulos lofearan de su discurso, af1rma.
" ambio e discurso: eso se mueve, eso
abla no escapa.
los, eso nos, eso se trasp~, nadie acusa
En ¡runer lugar, lo que se va a leer el golpe. Me canso de decir que esa notarte e una lectura parcial de Lacan. ción de discurso ha de tomarse co~o
s decir, de las publicaciones -y no to- vínculo socia~ fundado en el lenguaje,
das- a las que tenemos acceso en nues- y por ello parece estar en rela~i~n con
tra lengua, además de uno que otro re- lo que en la lingüística se espec~ca cotexto en el que aparecen citas inéditas mo gramáti,,,, pero nada cambia apaen castellano. Dije: "retexto". ~ero, rentemente .
¿quién -después de Lacan- confia _en
"Cambio de discurso" donde "nalos retexto~? ¿~o es acaso Lacan quien
nos enseña que son precisamente los re- die acusa el golpe", qué equivocado
textos los que empobrecen, achatan Y e~taha Lacan al pensar que "nadie"
traicionan un discurso? Así, ~l. texto -término absoluto- acusaba el golpe,
que se leerá es un texto tra1c1oner~, ya que sus que~bines se m,ostraron
no puede no serlo. Pero... ¡se me olv1- prestos a difundirlo, demostrandole a
daba mencionar la palabrita! Imposible. su maestro-amo que sí acusaban el
¡Sí, eso es!, me apena decirlo P_Ort!:e golpe y que, tan lo acusah_an, que ~ran
ya se ha repetido ha_st:3 el cansancio. e- capaces de cometer la m1si:na equ1voro bueno ¡0 escupire: retextuar a La- cación, no error, que su majes~d, exacan -y d cualquiera- es imposible. Y ftando el cuestionamiento epISt~1!!º:
ogico de Lacan hasta lo ab5?luto; . ~1
he aquí el segundo riesgo.
no hubiese materna del ps1coanaliSIS,
Sin embargo, el par de no débiles entonces el psicoanálisis ~ería una expeescollos recién mencionados (estuve a riencia inefable. Los analistas nunca5ten~unto de esci:ihir co~esados), no borra drían la posibilidad de entenderse". De
e mi memoria la curiosa frase con que donde se comprende que S. ~cl~ire e~
Jaime Szpilka se encontró en una pan- cribiera a Lacan: "¿Pero que mas estú-

lº

pido hoy, que esos cenáculos dolllle el
ser la~iano ocupa el lugar de lo..,.
dido?"
No estoy pla~tean~o aquí nada~
vo Es Braunstem quien, con • 'W'
~acterístico, observa los "riesgoe"(ic)
del producto de la última década i
vida de Lacan: " ...puede ya ueallm
que el inconsciente de Lacan es el •
blente y que ese habiente está e8lllcllo
rado como la lengua puesto que IIMI
existe del lenguaje fuera de e808 •
tes concretos que son lalengua. u~
mula freudiana que Freu~ nun1;1 llfl
a formular pero que es_ mequIV:ir1. 1
partir de la lectura lacamana de el •
consciente está estructurado como •
lenguaje' ha dado lugar a esta otra:~
habiente estructurado como lalen,a,
con retorno a la experiencia Y lllllia
tación explícita de rechazo de ~ .
den conceptual trata~o ahora ~ M
curso del amo' y de elucubraCIOI
saber'. Esta recuperación de 1~ • ~
to' de la experiencia tiene,. sm . . .
go, un air~ más de cosa antigua qae
novedad".

0•

De todo esto se desprende
cante -lo confieso- ~irm~ción: ~
co~álisis no_ es un_a c1enc1a, ~
objeto -el mconc1ente-, :,:.. •
es una "elucubración del
Jti
fundamento -el lenguaje-, 0~
Miller: "tiene la estructura del d.del amo". 8 Es el mismo e~~
quien escribe: "No podría ~r~
por aquellos que aprenden ,1unto •
can, que sus maternas Simulaacienc~ que en modo alguno "
"simulan,,, mas "no
man,
d
man". Sin embargo, recor emOI
era la intención de Lacan, al e
el materna, ya que por mas
canianos se embelesen en el
de su aparente fracaso, la 0
Lacan pretendía aliviar al

la plll de que cojeaba, y esto desde el
iiio de su enseñanza: "Este es el prollema de los fundamentos que deben
~ a nuestra disciplina su lugar
■ ciencias: problema de íormal~1ti
ci6I, en verdad muy mal abordado".

Si creemos a pie juntillas las afirma-

aaee absolutistas de

algunos discípuloa de Lacan, provocadas -hay que adllilirlo- por las características mismas
iW diacurso del maestro, la operación
-tle la pata- fue un fracaso. Ya que lo
áico que logró fue permitir al psicoaiia cojear más a gusto. Cojear mej«. Con muletas. El materna es una
ll\lleta para el psicoanálisis y un muletao para los lacanianos. Pero en la
• Lacan corre el riesgo de ser corudo y en el caminar con muletas, el
corre el riesgo de caerse.
; ;muleta (la de torear), está en el
epígrúe: "no hay metalenguaje". Pero,
cosa hacemos, los lectores de
.
ai no es -intentar- metalenguajeulo!; ~qué otra cosa hacen sus discí,._? o dejamos de -no- lograrlo;
~ de -no- lograrlo. El mismo
. alhaftil del metale~je, nunca
"6 de -no- lograrlo: " uando digo
110 (no hay metalenguaje), quiere decir
~ente, no hay lenguaje del
~ • "Aparentemente, no hay lenguaaer" pero, ¿es qué hay que recor_?, _debido a que "Freud por su desCllriniento hizo entrar dentro del círla ciencia esa frontera entre el
líiiite l2el ser que parecía señalar su
". No estoy aquí tratando de
P,Olenne en el lado opuesto del absolu~ para afirmar que sí hay metalen&amp;llíei. ~poco que el psicoanálisis es
• Clellcu¡ que engalane con listones
de rosa a la verdad, trato simple~ - - no hacer caso omiso de las
de aquel Lacan del discurso
,.,.Lraa: "...es la certidumbre anticipor el sujeto en el tiempo para

J:::tisis

,:;.otra

f.t'
tode

comprender la que, por el apresuramiento que precipita el momento de
concluir, determina en el otro la decisión que hace del propio ~~vimiento
del sujeto error o verdad". En ese
lugar estamos atrapados todos los lectores de Lacan, cosa que él no deseonocía ya que siempre 'dvirtió: "No
comprendan demas1a
'd"
o .1
Es el mismo Lacan quien nos pone
el ejemplo de no comprender demasia:do el texto freudiano; leLéndolo, releyéndolo volviéndolo a eer. ¿Y todo
para qué. ¿Para metalenguajearlo! Escuchemos a acan: "La formalización matemática es nuestra meta, nuestro ideal
¿Por qué? Porque sólo ella es mate?\~
es decir, transmisible íntegramente".
Este "ideal" manifestado en Encore, se
dejaba leer ya en los Escritos: "Nunca
ha habido otro pensamiento sino simbólico, y el pensamiento científico es
aquel que reduce el simbolismo al fundar en él al sujeto: Lo cual se llama/g
matemática en el lenguaje corriente''.

1

parece quedar claro apres coup, que en
primera instancia la preocupación de Lacan fue siempre "asegurar a nuestra disllina su lugar en las ciencias"; en ese
n se tropezó con un problema "mal
abordado": la formalización. Se r,ercató también de que el marbete de 'ciencias del hombre", después de Freud, resultaha absurdo: "No hay ciencia del
hombre, cosa que debe entenderse en el
mismo tono que no hay pequeñas economías. No hay ciencia del hombre,
porque el hombre de la ciencia ¡o exi&amp;
te, sino únicamente su sujeto''. 1 A ese
grupo de ciencias, Lacan propuso llamarias "conjeturales", ya que su operación era precisamente la conjetura, la
cual, lo repito, "no excluye el rigor".
Además, se había venido alardeando del
procedimiento inefable de la abstrae.
ción en las pretendidas ciencias del hombre: "la teoría de la abstracción, necesaria para dar cuenta del conocimiento,
se ha fijado en una teoría abstracta de
las facultades del sujeto, que las peticiones sensualistas más radicales no han
hodido hacer más funcionales ~n lo que
ace a los efectos subjetivos". 1 Eso por
un lado, y por el otro: ".. .la conjetura
no es lo improbable: la estrategia puede
ordenarla en certidumbre. Del mismo
modo lo subjetivo no es el valor de sentimiento con que se lo confunde: las
leyes de j8 intersubjetividad son matemáticas". Así, el psicoanálisis toma
su lugar en el " ... reagrupamiento que
se afirma como orden de las ciencias
conjeturales ",21 lo cual no era suficiente, había que abordar el problema
de la formalización. Y como "las leyes
de la intersubjetividad son matemáticas",
el recurso a la lógica matemática era
imprescindible.

Parece que el tan vituperado "ideal"
freudiano (al final, no podemos negar
que, antes que de nadie fue de Freud)
de adjuntar el psicoanálisis a las ciencias naturales, en Lacan lo es hacia las
ciencias exactas. De hecho, en los inicios de su enseñanza, sus comentarios
epistemológicos tendían a rechazar la
supuesta oposición entre las ciencias
conjeturales y las exactas: "Aquí no
parece ya aceptable la oposición que podría trazarse de las ciencias exactas con
aquellas para las cuales no cabe declinar
la apelación de conjeturales: por falta
de fundamento para est.a oposición.
Pues la exactitud se distingue de la verdad, y la conjetura no excluye el rigor.
Y si la ciencia experiniental toma de las
Y allá fue a dar Lacan, con el matematemáticas su exactitud, su relación ma, con el siniestro materna, que le recon la naturalert no deja por ello de ser cordó aÍe4ellos años en que nos ensei'íó
problemática". Después de esta cita a leer, a eer a Freud, a no comprenderlo

°'
CJ1

�demasiado desde la certidumbre anticipada. A reconocer el alcance de la re_presión primaria y la resistencia del Ello,
facilitado ºr la función de desconocimiento de Yo: "el saber al cual se anuda la verdad debe estar do~do, sin duda, de una inercia propia". Y tan está
dotado de inercia propia que "no hay
lenguaje del ser", "no hay metalenguaje", pero sí hay ciencia -dije cienciapsicoanal ítica: "se trata de mostrar a
dónde va la formalización, ese metalenguaje que no es, y que hago ex-sistir.
Sobre lo que no puede ser demostrado,
algo verdadero puede, empero, ser dicho''. 23

f

La búsqueda de Lacan no fue un fracaso, fue una búsqueda en vano, como
todas las búsquedas de saber; de saber la
verdad. El deseo de saber en tanto deseo, comparte su estruc tura, es una metonimia: " ... el deseo no es ni el apetito de la satisfacción, ni la demanda de
amor, sino la diferencia que resulta de la
sustracción del primero a la segunda, el
fenómef.f mismo de su hendija (spaltung)".

Lacan nunca dejó de saber que su búsqueda era la de lo imposible; de hecho,
del discurso de Roma (1953) en adelante, nunca habló de la verdad como todaposihle, ya que su aparición sólo es posible cuando se anuda a un saber, a un
saber que no sabe, ¿qué?, que sabe la
verdad que no-toda es. Pero si algo caracterizaba a Lacan, era su necedad. Lacan era necio entre los necios, cosa que
no ignoraba. Y tan no lo ignoraba, que
el tomo veinte del seminario se titula
Encore. .. y es precisamente ahí dónde,
al enmarcar el trabajo de Jakobson en
el registro de lo necio queda, no sin saberlo, él mismo inscrito en dicho registro: " . . es necesario alimentar la necedad".15 Claro que no todo lo que se
alimrnta t:s por ello necio... "pero

está demostrado que alimentarse forma
parte de la necedad, ¿tengo que decir
más en esta sala donde, a la postre, se
está en el restaurante, y donde se imaginan que se alimentan porque ~% están
en el restaurante universitario". Pero
es la inscripción en el registro de la necedad lo que sostiene al discurso analítico. Y a los demás tambiéJL Sólo que los
otros discursos necean sublimemente.
¿Qué otro camino puede tomar el
discurso analítico en su búsqueda de
la verdad sino mantenerse neciamente
en la ignorancia?: "la verdad no es otra
cosa sino aquello de lo cual el saber no
p~ede enterarse que 1~ ~f sino haciendo actuar su ignorancia .

?e

Pero, recordémoslo, la verdad no-toda es, porque no le queda más que ser
dicha. Y en ese intento de empalabración, de poner lo real en palabras, que
se llama saber, es lo real mismo lo que
se pierde, lo que se negativiza. La verdad
entonces no toda es posible de enganchar al saber, pero ahí está en el discurso, como ficción, como secreto, como
síntoma Lo real está en otro lado: "recuerden lo que dice Hegel sobre el concepto: el concepto es el tiempo de la
cosa. Ciertamente, el concepto no es la
cosa en lo que ella es, por la sencilla
razón de que el concepto siempre está
ahí donde la cosa no esj, llega para
reemplazar a la cosa".
osotros,
felices tristemente humanos que gozamos y que no podemos dejar de no
gozar, nos tenemos que conformar con
el significante de la cosa, ya que ni
siquiera somos capaces de significar al
significante; " no hay metalenguaje". Sólo nos queda necear, necear ahí donde
la muerte vigila de cerca nuestros pasos, nuestros pasos - de- palabra. Es a
la palabra a la que tenemos derecho. Es
la palabra la que nos tiene de derecho:
"Es la palabra la que instaura la mentira

en la realidad. Precisamente porque it,
troduce lo que no es, puede tamllia
introducir lo que es. Antes de la ,bra, nada es ni no es. Sin duda, todo•
tá siempre allí, pero sólo con la palaln
hay cosas que son. Sólo con la dima,
sión de la palabra se cava el surco de la
verdad en lo real Antes ~e la palabn ■
hay verdadero ni falso''. 2
Por todo lo dicho, es necesario f11
nos mantengamos en la dimensión •
la necedad para la lectura de Freudye
Lacan, antes que caer -y todavía me•
toy tratando de levantar- en la "en,
dumbre anticipada", antes que "coaprender demasiado". Me parece (dije•
parece), que los aparentes absolutiaal
de Lacan (como "no hay metalenguaje•,
"que uno diga queda olvidado tna le
que se dice en lo que se escucha", "11
quiero saber nada de eso"... ), intenlll
precisamente romper con lo que IJMl9:
tan, cosa que se pone de manifieelD'
leer - no comprender- lo que se ~
tras la enunciación del sintagma. La•
tención era promover una lectura_.
de Freud, la lectura de Freud. Y • lt,
hagamos que Lacan nos lo repita, prect
samente en su visita a Caracas un •
antes de su muerte: "sean ustedes lalt
nianos, si quieren, yo soy ~
Por eso creo adecuado decirles ai,palabras del debate que mantengo
Freud, y es que no es de aytt •

J

1

Con ese afán a cuestas, llegó Ld
la lógica matemática, al materna, al•
talenguaje que no es y que sin emmil'
ex-siste: "' .. ... no creo vano haberllef
do, al cabo, a la escritura del a, ddl
del significante, del A y del f. Su•
tura misma constituye un so~orte
va allende la palabra, sin _sahr .de
efectos mismos del lenguaJe, Tít:111
valor de centrar lo simbólico,
condición de saber usarla, ¿pO
para retener una verdad congrue

la ftl'dad que pretende ser toda, sino la que en pos de los sangrantes talones de
'1 decir a medias, la que se evidencia Edipo, seguro como estaba de encon-

pm cuidarse de llegar hasta la confesión
.- sería lo peor, la verdad que se Pººf
• guardia desde la causa del deseo". 3

Quizá con sólo haberme parado aquí
pn repetir es~ cita hub!era dicho todo
lo l(IIC las cuartillas antenores han inten-

trar con él en la cita siniestra de Colona la hora de la verdad. Entrad en lid a
mi llamada y aullad a mis voces. Estáis
ya perdidos, me desmiento, os desafío
me detejo: decís que me defiendo". 3~

tack, deeir.

(Después de estar quince minutos,
lllama en mano, frente a la hoja tratan-

ilo de armar el cierre, pienso en el título.•-~ Pero, ¡qué absurdo!, cómo pue-

do estar hablando de "frontera'' entre
el aaber y la verdad, si la verdad se in-

emye en el saber. Es más, la verdad que
le qancha a lo real, a lo real del deeeo, se produce - no-toda- por apres
eoy en el discurso. Lo siento, son las
aeeuelas de haber estado en la universidad. No hay la "frontera" entre el saber Yla verdad ; hay la frontera juntura
!'~/1 saber y la verdad. O mejor: el
~ entre el saber y la verdad. Y en
;.:oral está el discurso de Lacan. Ese
se llama LacaJL .. Y allí quedaatrapados todos. Entre las arenas
aaher Y las aguas de la verdad.

.j

:tt

La obra de Lacan condena a nuestra

Referencias bibliográficas
l.J. Szpilka: La realización imposible. Encrucijadas de la psicopatología psicoanalítica. Trieb, Bs. Aires, 1979, p. 39.

2.J. A. Miller: Cinco conferencias caraqueña.t Ateneo de Caracas, Caracas, 19 80,
p.14.
3.J. Lacan: "Conferencia en la Columbia
Universit(, en Scilicet, núm. 6-7, 1976,
p. ~9. Citado por Braunstein en: Lingüist~ria, (~an, entre el lenguaje y la lingüística) Siglo XXI, México, 1982, p. 225.
4.J. Lacan: Aún. El seminario, tomo 20.

Ateneo de Caracas/paidós Caracas, 1981
p. 26.

'

5.J. A. Miller: Théorie de lalangue (rudim_ent), en Ornicar?, núm 1, 1975, p. 20.
Citado por Braunstein en op, cit., p. 226.

a depender de la marea de la
6. S. Leclaire: Un encantamiento que se
¿O no es acaso ella misma la
rompe. Gedisa, Bs. Aires 1983, p. 25.
D08 lo di~e en la prosopopeya de
7. N. Braunstein: La Linguister(a. . . op.
an COIia fre~diana"? Oigámosla: "Que
cit., p. 225.
olla~ mas s~ro que todas vuestras
~•as os gu1e a la carrera a la que
8.N. Braunstein: Op. cit., p. 225.
si el ~did de la razón por
•
eñosa hacia vosotros que se
9.1. A. Miller: Algoritmos del psicoanálisis.
fe, e,tre, pennaneciese abierto a vuestra
En Ornicar? tqmo II Petrel, España, 1981,
la yo, la verdad, seré contra vosotros
p. 17.
,_":; embustera, puesto que no sólo
Lacan: "Función y campo de la palabra
8-d,f.alsedad pasan mis caminos (.. .). 10.J.Y del
lenguaje en Psicoanálisis", en: Escricoiw . perros, que en eso os habéis
toi, tomo 1, Siglo XXI, México, 1980 p.
~do escuchándome, sabuesos que
103.
'
~ prefirió lanzar tras el rastro
co del ladrón de Apolo antes 11.J. Lacan: Aún. op. cit., p.. 103.

\e

~-zpues

- -- 12· J. Lacan: "La instancia de la letra en el inconc_iente o la razón desde Freud", en:
Escritos, tomo I, op. cit., p. 212.
13.J. Lacan: Función.. .op. cit., p. 106.

14.J. Lacan: Los escritos técnicos de Freud.
El seminario, tomo J, Panós, Barcelona
1981, p. 120.
'

�15.J. Lacan: Aún. ..op. cit., p. 114.
16.J. tacan: "De un silabario a destiempo",
en: Escritos, tomo n. Siglo XXI, México,
1980, p. 333.
17.J. Lacan: Función. . .op. cit., p. 105.
18.J. Lacan: "La ciencia y la verdad", en:.
Escritos, tomo l. op. cit., p. 344.
19.J. Lacan: "De una cuestión preliminar a
todo tratamiento posible de la Psicosis",
en: Escritos, tomo II, op. cit., p. 217.
20. J. Lacan: "Situación del psicoanálisis en
1956", en: Escritos, tomo II, op. cit., p.
195.
21.lbid.

22. J. Lacan: El Yo en la teoría de Freud y
en la técnica psicoanalítica. El seminario,
tomo II, Paidós, Barcelona, 1983, p. 13.
23.J. Lacan: Aún, op. cit., p. 145.
24.J. Lacan: "La significación del Falo", en:
Escritos, tomo I, op, cit., p. 285.
25.J. Lacan: Aún, op. cit., p. 23.
26.lbid.

27. J. La can: "Subversión del sujeto y dialéctica del deseo en el inconciente Freudiano'', en: Escritos, tomo l. op. cit., p. 309
28. J. Lacan: Los escritos técnicos. . . op. cit.,
p. 351.
29.Ibid., p. 333.
30.J. Lacan: El seminario de Caracas. En:
Actas de la reunión sobre la enseñanza
de Lacan y el psicoanálisis en América
Latina. Ateneo de Caracas, Caracas, 1982,
p. 5.
31.J. Lacan: Aún, op. cit., p.11'3.
~

32.J. Lacan: "La cosa Freudiana", en:
Escritos, tomo 1, op. cit., p. 155.

SEÑAS / RESEÑAS / CONTRASEÑAS

�ANTOLOGIA DE LA POESIA
MEXICANA DE LOS CINCUENTA (1)

José Javier Villarreal
Presentación

I. ERNESTO TREJO (Fresnillo, Zacatecas, 1950).

Un poco por la cantidad t;an abrumadora de "poetas", otro tanto por el haber La poesía de Ernesto Trejo brota de un
mundo que comienza siendo rural y acanacido en 1959 y en el norte de México.
Por leer y leer y no asir el Libro, el Poe- . ha urbano, para luego reiniciar el ciclo
ma que venga a darle sentido, valor a del presente urbano al pasado rural; lo
este maremagnum poético -que el país uno alimenta a lo otro hasta provocar
ha venido festejando y sufriendo- com- un paisaje visto desde la nostalgia, despuesto por los autores nacidos entre de una "furiosa claridad" donde la in1950 y 1959 (los nacidos en los cuaren- fancia late a través de elementos comuta ya los tenemos, bien o mal, detecta- nes y ordinarios. Este paisaje es eminendos; los del sesenta todavía no los alcan- temente nocturno, silencioso. Todo parece emerger de una irrealidad matizada
zamos a ver en su conjunto).
por el paso del tiempo.
Por ese decrépito y "perdonavidas"
Hay poemas donde lo rural, el pasacentralismo (culto al poder, vocación
.
do,
visto a través de la infancia, se ende servicio, maldición histórica o ausencia de padre) que, cabe decir; ya no
se perdona ni a sí mismo. Por esa falsa
"Literatura nacional" que nos hemos
soplado y a la cual hemos servido. Por
un amor y un respeto a la poesía que,
irremediablemente, conducen al compromiso, y por Jorge Cuesta (?) en
función al carácter de su Antología
de la poesía mexicana moderna, es que
nos hemos aventurado a trabajar en una
antología de la poesía mexicana de los
cincuenta. Trataremos en ella, lo más
honestamente posible, de presentar
a los poetas, a partir de su producción y de nuestro criterio estético, que
juzguemos más sólidos y acabados de
esta década; no los más representativos
de ella, ya que nadie puede ser representativo más que de sí mismo.
Sirva esta nota de primera presentación - no de introducción- para la publicación por entregas de esta antología.
A partir de ahora la moneda está en
el aire.
José Javier Vil/arrea/

rosca en sí mismo para producir un llelltimiento de añoranza, de pérdida; hasta
lograr que la historia del autor se vuelva
la propia del lector, y que, la infancia,
la niñez del poeta nos alcance y trant
greda.
El misterio de lo cotidiano, de lo
porvenir, y un paisaje etéreo, difícil de
precisar y de asir va surgiendo de et!la
poesía, va fijando su mundo, su roer,
po, a partir de ciertos puntos de referencia: el invierno, la autopista, el desamor, la literatura, la luz del alba; la hitoria, una historia.
El lenguaje se despoja casi de tooo
ornamento; el poema es anécdota, in-

tmsidad que levanta el vuelo desde la
infancia, desde lo hondo hasta aflorar
ytomar posesión del presente.
Apartir de un discurso cotidiano y
algunas veces ~asta prosaico, la poesía
de Ernesto TreJo se desborda en densidad y fuerza, desdoblándose, construyendo alegorías y exigiendo una lectura reposada y sumamente atenta.

S? aliento es íntimo, susurrante, de
med10 tono; su virtud radica en la limpiez~. y cl31:i~ad de las imágenes, en esa
~ns•o~ poetica que permite sentir la
bistona y sufrir el momento, el paisaje
evocado por ella.
~ihro consultado: El día entre las
Fondo de
Cultura Económica, Méxic~, 1984. Poemas escogidos: "El día" y "Cipriana".
hoj(U. Letras mexicanas.

ELDIA
Ver al mundo es deletrearlo

CIPRIANA

1
Hubo trenes que nunca volvieron a salir
de los túneles. Los caballos
con los ojos enrojecidos,
trotaron hacia la muerte.
El maíz se echó a dormir en la cisterna
y cuando despertó estaba podrido.
2
Una foto vieja. Estás junto a tus flores de cempasúchil
(las de la muerte, según mamá)
y yo me aferro a tus faldas. Qué extraños son
los dibujos de tu falda. Tras de nosotros
el muro se escarapeló toda esa mañana,
la madreselva tuvo sed de luz, la hiedra
encontró un resquebrajo y ahí entró.
Hacía cuatro años que me habías dado mi nombre.

OCTAVIOPAZ

la madrugada la ciudad es otra
sd
·
, urmientes
adquieren en reposo
llls lmeas verdaderas.
~ luz, entre mortecina y de Anunciación
Efªen sus alas el aliento de Dios.
'
.;.r~o _de alambres Ymontañas se ha hecho etéreo.
~in eanimas en pena ª!!dan por las calles?
0 he enterrado a nadie
asuntos puede la mu~rte tener conmigo?
na se ha acostado 1·unto a mí
Heah'la
·
1 forma de mi amada
UnhilO
·
Ya sól transparente hasta aquí me ha conducido.
0 soy un vaso para llenarlo con el día.
EnLo

e~

3
Nunca viste el mar ni los pelícanos
con alas de ángeles. Al final tus visiones
fueron vergonzantes: tu nieta
acostándose con Satanás; una voz
llamándote en cada esquina; tu esposo,
el ciego perdido en sus oraciones,
era tu padre que te castigaría.

Hoy tus hijas no quieren hablar del final.
Yo ~í, yo tomo el mundo en que viviste,
tu vida, me la echo al bolsillo, y te nombro.
In memoriam, 1881-1975.

�EL CIERRE DE FUNDIDORA MONTERREY

Jesús Becerra Villegas
Lo que en términos técnicos puede considerarse como una simple medida de
"racionalización de recursos" de una
macroindustria, suele convertirse, al pasar a la dimensión social del suceso, en
la concreción de mecanismos con los
cuales una clase social impone sus intereses particulares sobre el destino de
otra. El simple cierre de una empresa
paraestatal, pues, se despliega ant~ el
análisis cuidadoso como todo un sISte•
ma de mecanismos económicos y políticos inmerso en un proyecto oficial de
dos caras: la del discurso y la de su implementación en la sociedad. Este doble juego del Estado, con sus causas y
efectos, es el que se propone presentar
Rosa Albina Garavito en un artículo
que sirve de entrada a la sección especial "Fundidora", de la revista a su cargo.

.

"

.

•
1

En apenas cinco páginas compartidas con apoyos visuales y recuadros informativos, la autora desarrolla en favor
de los obreros una argumentación que
traza la línea de la sección y de la revista en su totalidad. Recorre su exposición el conjunto de las posibles causas
del cierre de Fundidora Monterrey: desecha las explicaciones mal fundadas,
contextualiza el caso de análisis en los
marcos nacional e internacional y asume una posición respecto al grado y tipo de responsabilidad de los obreros.
Pero, sobre todo, retoma los propios
elementos técnicos del problema para
llevar la discusión al terreno de los costos humanos.
La estructura del artículo parece ir
adecuándose a las necesidades surgidas
de la propia lectura, sin emplear un esquema fijo de ordenación por amplitud
temática, cronología, rúvel de concreción o alternancia de perspectivas ideolé;
gicas. Más bien, utiliza uno u otro criterio para hacer sucederse las ideas, con

lo cual el escrito seguramente gana agilidad.
Así, dedica Rosa Albina Garavito los
primeros párrafos para presentar, con los
obreros como protagonistas, la problemática del sistema productivo nacional
desatada en el desmantelamiento de lo
que hasta poco antes había sido fuente
de optimismo. Pasa entonces a señalar la
compleja intervención de diversas causas
en la decisión estatal, entre las cuales
ella destaca el carácter inadecuado de
los planes expansivos de la administración ante el estrangulamiento interno y
externo del mercado acerero, con el
consiguiente desbordamiento de la producción. De este modo, la autora parece introducir a la discusión, sin nombrarlo directamente, el viejo escollo capitalista de la caída de la tasa de ganancia en la rama, nacional y mundialmente, exacerbado en el caso de Fumosa por
políticas equivocadas y otros problemas.
De las consideraciones teóricas, la articulista llega al punto obligado: la crisis. A partir de ese momento la exposición puede hacerse más concreta; basta
con hacer referencia a la historia reciente de la empresa y del país para entender cómo la situación de la primera se
inscribe de lleno en la del segundo. Tal
es el camino seguido en su argumentación. Señala luego: "Pero la crisis financiera de una empresa o de un país
no puede durar mucho tiempo, los
ep11ogos son obligados: o se declara en
quiebra o se transforma, o ambas a la
vez. Es justo lo que está sucediendo en
Fundidora, por lo demás un paradigma
de la situación por la que atraviesa el
país" (p. 24). ~urge ento~ces
pr~
gunta de por que en una s1tuac10n critica generalizada se deja hundir a una
empresa. La autora señala varias razones, que finalmente se explican por los

-~ª

planes de reordenamiento (o "recoa,
versión") de la planta productiva nacional. Con esto explica el caso del ciem
de la paraestatal y a la vez caracteru
los dos aspectos de la restructuracimen
su plano social: externamente, ~ ona
concesión al conjunto de presiones de
los acreedores; internamente, es ona
modificación del sector no sólo en el•
pecto técnico de las fuerzas productinl,
sino, principalmente, en las relaci&gt;nes
sociales de producción, así "modemiudas".
De todo lo analizado, Rosa Allina
Garavito pretende extraer finalmente
una enseñanza para la clase obrera al eI•
plicar cómo el problema de Fundidon
comenzó en la década de los setenta, a
raíz de algunos errores sindicales. ~
experiencia, a su juicio, ha de ser vaoosa en un momento en que siguen vigento
los planes de reordenamiento y, ~
tanto, de cierre de fuentes de trabajo.
En su conjunto, las ideas contenidll
en el artículo parecen consistentes 1
manejadas a un nivel que, sin caer enk
hiperespecialización, logran dar coenll
de los principales ele~entos su_hracel!~
en el conflicto analizado. Quiza ~"~
co pendiente por resaltar sea la dwar
tad real de un país subdesarrollado pll
impulsar sus fuerzas productivas ~e 1111
forma relativamente autosostellid\!
decir, con una rentabilidad que no "'t'
el recurso del castigo a la fuerza de bt
bajo como única salida para c~m~
la escasa competitividad efectwa t.11
"
sector manufacturero de una naCl()II
palt
portadora de tecnología. En pocas 11111.
hras, en la "reconversión" no es,simplemente se trate " tam bº'
1en'' dellt
,,
dernizar las relaciones de produ~
ante todo, los planes estatales no
otra alternativa.

..

El segundo artículo de la sección 1

didora" ofrece una perspectiva más específica y, de algún modo, más amplia
del problema, abordándolo ahora desde
~ óptica del estado financiero de la
empresa y del sector paraesta tal en su
conjunto. El propósito de Enrique
Quintana parece ser complementar el artículo introductorio y reargumentar a
partir de las cifras que el criterio del
CÉtTe de Fundidora no radicó en ellas.

serta en recuadros pero no retomada en
su amplitud dentro del texto. En una
publicación para divulgación podría haber resultado provechoso "leer" algunos datos reproducidos. Por ejemplo, en
los Datos Fmancieros de Fundidora de
1971 a 1984 (p. 29) faltan aclaraciones
de codificación y se desaprovecha la
oportunidad de mostrar la coincidencia
entre la relación gastos financieros-utili~ades de operación Y. el comportamiento del conjunto de la economía nacional.

Tras presentar la situación deficitaria de Fumosa a partir de 1984, el autor
coincide con Garavito en señalar como
elemento importante el apoyo del fidei- La primera de dos cronologías que ciecomiso para riesgos cambiarios (Ficor- rran la sección dedicada a Fundidora
ca). El no haber contado con este bene- Monterrey en realidad consiste en una
~ ~i_ficó para la empresa en cues- revisión histórica doble: el movimiento
~ perdidas en 1984 por cambio de obrero de 1970 a 1979, como hase, y
pandad monetaria equivalente casi a las acciones de la industria en los mis1.5 veces el rédito de la deuda, según mos años, como contraparte ("La em~ desprende del artículo. Más adelan- presa: neurosis de grandeza').
te se lee: "De asumir como criterios
para declarar en bancarrota la imposiEn el seguimiento a la conducta de
bilida~ ~e pagar la deuda y el atraso los trabajadores de Fumosa sobresalen
~olog1co, multitud de empresas pú- las luchas directas ante las medidas de la
~ Yprivadas tendrían que ser inme- administración, y las sostenidas perma~~ente declaradas en quiebra" (p. ' nentemente contra las infiltraciones en
el seno de la organización por "charros"
y "porros". A lo largo de los diez años
.~?tinúa el articulista con una trans- pueden notarse las continuas violaciotnpcíón de líneas sustanciales del Presu- nes a los derechos laborales que enmarl"lesto de Egresos de la Federación en can la expansión de la empresa; despi&amp;e anuncia el mantenimiento de las
dos, condicionamientos, desacatos al
E es de Sidermex de alta prioridad. Contrato Colectivo, agresiones físicas,
: : ell:u, no resultó finalmente Fundí- acciones de desprestigio público, reten• Ys1 una empresa atractiva al capi- ción de utilidades, faltas a acuerdos, matalJaponés: Sicartsa
las condiciones de seguridad laboral, divisionismo, rompimientos de huelga y
Finaliza Quintana con una precisión silenciamiento, son todos elementos de
~nal: modernizar las tecnologías tra- expresión de las luchas dadas en la eminier:1«:8 para alcanzar competitividad presa, el sindicato, los medios de difulénn· CIOnal debe ser el contenido del sión y las calles.
lllaotellllO ''.reconversión", y no el desam1ento.
La lectura simultánea de las perspectivas de las dos clases en pugna, aunque
p~ apun~ que el artículo se com- dificultada por el diseño de la edición,
enta con mformación contable in- permite encontrar coincidencias tanto

t

en el tiempo de los recrudecimientos del
conflicto con las alzas en los índices de
explotación de la fuerza de trabajo
(1972), como también en la implementación de medidas más eficaces para
controlar a los obreros, con las situaciones externas más adversas para la empresa (1976). Otro aspecto importante que
se destaca en el trabajo de Rubio y Veloquio es el apagamiento sindical una
vez que Fundidora pasa al sector paraestatal: el control se hace más férreo y
el advenimiento de la crisis se imputa a
los trabajadores.
Una síntesis de los acontecimientos de
mayó y junio de 1986 en torno al cierre
de Fumosa, completa el análisis de El
cotidiano. La autora recoge las acciones,
pronunciamientos, titubeos, apoyos y
amenazas de obreros y burócratas con
sus partidarios y detractores.
Sucintamente, el proceso es presentado así: el Gobierno Federal solicita la
quiebra; el Sindicato Nacional de Mineros se opone al cierre; la 1P y los partidos de oposición acusan a la empresa; el
Gobierno se mantiene en su posición y
no accede al diálogo en los altos niveles;
los obreros inician movilizaciones masivas; Del Mazo se reúne con los representantes de los obreros y ofrece discutir
en el Gabinete las demandas de éstos· la
1P presiona para que Fundidora pague
sus adeudos a los proveedores, obtiene
por lo pronto facilidades fiscales para
ellos; los mineros del país contemplan
posibilidad de huelga, mientras algunos
rompen nexos con el PRI; el gobernador
Jorge Treviño ofrece gestionar entrevista MMH-acereros; los trabajadores rechazan la liquidación y continúan las movilizaciones; el Colegio de Abogados de
Nuevo León considera ilegal el cierre de
la paraestatal; De la Madrid rechaza
dialogar con las esposas de los trabajadores; el sindicato niega facultar a Fidel

�REGION

Velázquez como negociador; Sidermex
anuncia nueve mil despidos más; la dirigencia sindical acepta el cierre de Fumosa y Aceros Planos, mientras la base
de trabajadores se resiste, pero días más
tarde acepta la liquidación enmedio de
presiones del Gobierno Federal y Sidermex.
Angeles Castillo elabora esta cronología a partir de notas seleccionadas de
tres periódicos nacionales. Quizás le habría resultado provechoso revisar al menos uno local. Por ejemplo, ella arranca
de una nota exclusiva de El Universal
con fecha 8 de mayo según la cual el
Gobierno Federal solicita la quiebra; El
Norte, de Monterrey, publicó dos días
antes, en la columna "M.A.Kiavelo", la
acción que se preparaba en contra de la
paraestatal. 10 menciona la autora la
discusión generada respecto a si se trataba de un cierre técnico o de una quiebra, casos muy distintos política y económicamente. Tampoco hace referencia
a los pronunciamientos diversos del sector privado, del clero o de la ciudadanía; no se ocupa de la posición que guardan los medios locales en el manejo de
la información del conflicto. Si bien la
cronología está relativamete completa,
podría haberse emiquecido con estos
elementos de la lucha que formaron parte de la resistencia obrera.
Por último, es pertinente hacer una
mención al trabajo de edición de la sección "Fundidora". Antes que nada, puede decirse que el resultado es visualmente atractivo, completo y de fácil lectura
en su mayor parte. En los cuatro artículos integrantes se incluyen apoyos visuales, cuadros, gráficas e inserciones amplias: el trabajo de Quintana López sobre la perspectiva financiera del problema se acompaña de una reproducción
de "Fundidora de la industrialización",
importante revisión histórica de Mario

Cerutti; la cronología de Angeles Castillo se presenta conjuntamente con un
valioso extracto del "Plan Hiriart'' que
condenó a Fundidora. Sin embargo, los
dos últimos artículos exhiben fallas que
van desde la ortografía y ambigüedad en
la redacción, hasta las omisiones y discrepancia de fechas en la asunción de la
empresa por el Estado. También es de
señalarse que el último artículo, más
que una "cronología del cierre de Fundidora", es una cronología de la cobertura del cierre de Fundidora, pues las fechas presentadas corresponden a la publicación de las notas y no a los días
precisos en que ocurrieron los hechos.

Garavito E., Rosa Albina: "Fundido11: lit
conversión como castigo", en El cafilll&amp;
Revi$la de la realidad mexicana
11
3, número 12, Universidad Autónoma•
politana, juli&lt;ragosto 1986, pp. 22-26.

oc,.,,

Quintana López, Enrique: "La banc:anull•
fundidora: dimes y diretes financicros",lil.
pp. 27-31.
Rubio Raúl y Francisco Veloquio: "Lata obrera a la modernización. Cronoklfa
diez años de lucha", /bid., pp. 32-35'1
Castillo Flores, Angeles: "Cuarenta
sistcncia obrera. Cronología del
Fundidora", [bid., pp. 42-47.

�EL AGUA Y LA INDUSTRIALIZACION
DE XALAPA Y SU REGION
DURANTE EL SIGLO XIX.
USOS, DESTINOS Y CONFLICTOS

Sergio Florescano Mayet
INTRODUCCION
El recurso agua ha sido uno de los hilos
poco visibles, pero de capital importancia, al través del cual se ha venido tejiendo buena parte de la trama histórica (antigua, moderna y contemporánea) de
Xalapa y su región. Ello ha sido debido,
en primer término, a las crecientes demandas que dicho espacio ha tenido
como cenlTO de poblamiento, de desarrollo de actividades agrícolas, comerciales, industriales (partirularmente durante el siglo XIX y los primeros años
del presente) y de servicios; en segundo,
a la e&amp;:asez que ha presentado dicho recurso desde que la población se incrementó a raíz de la independencia; y en
tercero, a la consiguiente dificultad que
empezó a surgir y a crecer (sin que hasta la fecha haya cesado) para satisfacer
adecuadamente las agr&lt;'gadas demandas
domésticas de la población, junto con
aquellas otras nuevas de tipo industrial
que aparetieron en la década de 1830 al
amparo de las expectativas que dentro
de ese campo abrió la fundación del
Banco de Avío.
El agudo problema del abasto adecuado de agua potable a la ciudad que se
padece hasta hoy en día arranca, pues,
desde aquellos años y aparece unido al
del abasto industrial que se planteó entonces, cuando se estaba intentando el
e.tablecimiento dentro del área de las
primeras fábricas textiles. Pese a esta
unidad que pr~enta el problema del
abasto de agua para Xalapa y su región
a lo largo de casi todo el siglo XJX,
aquí nos referiremos sobre lodn al relativo a los usos industriales de las fábricas
de hilados y tejidos y, en cambio, al d!'Stinado a otros usos (tales como el agrícola o el doméstico) sólo en la medida
en que ello nos sirva para iluminar mejor
la problemática del primero.

El interés por profundizar en el aspecto del abasto de agua a las fábricas
textiles que se establecieron en la zona
procede de las continuas evidencias encontradas en torno a dicho problema,
así como a la cada vez más visible constatación de que constituyó uno de los
más poderosos obstáculos para su desarrollo y posterior consol idación en los
años dorados del Porfiriato. El problema del abasto de agua a las fábricas ,
conducirá al pequeño grupo de comerciantes industriales a un conflicto por
la mayor posesión de un recurso escaso
con el también pequeño pero antiguo
grupo de hacendados locales, que esgrimirá y defenderá hasta la Suprema
Corte de Justicia los derechos de usufructo previamente concedidos. Así,
sin el abasto pleno de un recurso que se
volvía crítico en los períodos de sequía,
las pequeñas fábricas textiles de Xalapa
y su región tuvieron que funcionar irregularmente en muchas ocasiones. La
persistencia de este grave freno impidió,
no solamenle que en el máximo periodo
de esplt'ndor porfiriano ya no aparecieron nue\'as fábricas, 1 sino que continuó
limitando el tamaño de las ya existentes, dificultando así sus posibilidades de
innovaciones tecnológicas. Establecidas
ele ese modo sobre tan frágiles bases y
enfrentadas además después a los nuevos
retos que les depararía la situación que
siguió al movimiento armado de 1910,
de las cinco iniciales fábricas que se habían establecido 100 años atrás apenas
si lograrían subsistir hacia 1942 tres ele
ellas: San Bruno, Industria Jalapeña
(alias El Dique) y la Probidad ( o La Paz).
Para e.se entonces, se decía que dichas
fábricas ten ían más de quince años que
habían dejado de depender del agua como fuerza motriz de la maquinaria utilizada, pero que se seguía haciendo todavía un uso importante de ella " ...para
lavado, alimentación ~?) de calderas, y
otros menesteres... " La vieja y pode-

ao ■tiir.ó

rosa dependencia del agua como faem
motriz sólo hasta en~onces había a.
do , iniciándose así otra nueva: la de ~
electricidad; a partir de aquelloe •
esa fuerza se las proporcionaba la C..
perativa Industrial de Luz, Fuena J
Transportes de Xalapa.

la, guas drl río anliago sino

lit del rí~-S1.'dcño que_ pasaban cerca y
~ ae o~naban lamb1en en las estriba-

.., del Cofre de Pero le.

Para tratar de alcanzar tal propósito
com_enzaron ~xponiendo ante el \yun:
tam1rnlo la unpo:-.ibüidad que exi:,tía
pa~a que ~on el c~udal que entonces poseia _el no antiago se pudiera hacer
trabaJar "...en tiempo de seca rigurosa
como la_presenl&lt;'... •'4 el total de husos
que L_en!an en c~e año de 18-!l las cuatro fabrteas textiles que haeían uso de
esas aguas en \alapa y que era de 5.160
como se manifiesta en el cuadro 1'.

70_0 per:,0nas qu&lt;' ganarían aJ año
mas de S150.000 haciendo un total
ele 2:200 pers~na,, (??upada,,) ) un
a~m( nto a la C11"Culac1011 de (sic) esta
cmdad de S-J.00.000 al año'·.6

Los inicios dr las tres primeras fábrica que comenzaron a funcionar duran, Oc ese, modo. 110 sólo sr inrrt'mentate loe últimos años de la tercera, década
na ese nunu'ro de personas ocupadas'
eliglo pasado, fueron plenamente vend monto , de los salarios pagados. sino
I. EL SURGIMIENTO DEL PROU. lillolo&amp;, V pam·en habrr contribuido a
que ademas
MA: LA RIGUROSA SEQUIA 11 ~ .la_aparición de las otras dos úl~ fábncat, qur aparecieron al poco
LA PRIMAVERA DE 1841
"!!abría - dijrron los industriales- un
~ : la de Bernardo ayago y la de
J1~dicaron después que para hacer
numNo
111U) considerable (de p&lt;'rsoGn,a Tenwl. l na vez establecidas és- fu nc1?nar ese número total de husos se
En un periodo de tiempo muy ccn,
nas) que ganarían ~ususlenlo dt' ellos,
111 ~arecicron _
los felices arios y se necesitaban a cerca de 300 personas (sin
entre 1837 y 1841, fueron estáblal
com_o herreros. albañiles, carpinteros.
,._.to, en tamh10, el tremendo prodentro del área de Xalapa y su ngÍII
contar con las ocupadas en tallNes), "cucurtidores. cargadores, enfardeladolileaa del abasto de ~a. La primavera yos sueldos llegarán aJ año a SS0,000. "5
cinco fábricas textiles como raulfa.
res, etcétera. . . "7
4e
I841 se &lt;'onslituyó por su fu erk sepor un lado, de los apoyos y las~
tivas que en ese nuevo campo de.,.. .-ia ftl una p&lt;'sadilla para el reducido
}{esaltaron, por otra parte, que au. Aseguraron_ enloncr de modo mu)
~~ &lt;'Omcrciantr!&gt; mrtidos a nuc- mentado el ~au?al del río Santiago en
sión proporcionó la fundación M
ligero,
~u_best1mando así el poder de
actívidad('~ qu&lt;' no paree ían promrBanco de Avío (1830)y, por otro. M
la fo,1:11ª ya m?1cada ("con un bue, de
los trad1c1onab hacendado, y sohrevainterés del capital comercial local•• ~entonees méb q_ur grand~ rie..gos. agua ) se podria aumentar el número de
lorando su nuern fuerza. qur:
~ irob_lcma comun a la ma) or parte h~_sos hasta 25,000; y expresaron lamafán por alcanzar mayores tasas de ,
•Mn embargo, parre(' habrr ~ervi- bicn que como consecuencia de ello
nancia. De esa forma aparecieron •
"~I agua que pensamos lomar para
do dd
e basr para. "'
cr• n," rar por primera
•
vez
sivamente: Industria Jalapei'ia (183'/)
aurn~nlar a la d_e e~te río(el antiago)
:- ..ara i·on&lt;·1rnria de grupo, la cual se
de José Welsh y Juan Mauricio}•
" · · ·hama
1 ' o~upación para J ,500
no sme ª nadie en la actualidad. ,
Ja
Oqó en la ron~lilución di' la l'rimera
Bella Unión Jalapeña (1837) de MaÍII
aun cuando alguno quisiera ponér
per,onas ~:'"ª hilar, cuyos sueldos llenta de lnd~slna que existió en XalaDom ínguez y Bernabé de ~lías, La y¡.
~-~ian a, 2~0.000 al año y (que) si se
u~o .º dos trapiche,, má~. el ht'neficio
~ ~~o P~•mrr pre~idenle fue Bernatoria primero de Manuel Facio (1leJ1cra la mitad de la hilaza manufacpublico que re~ultaría no ~ería nada
) poco después d&lt;' Francisco Ferníal • , . las. Como re~u ltado también de
turada por dichos husos, como rs nacomparable con el que redundaría
(1841), Libertad de Bernardo S.,., ..:intica se1¡uía (¡ue paralizó las actitural suponer, se ocuparían a otras
del aumento del ele rst&lt;' río". 8
es dr la, naeienles industrias el
(1841) y, por último, Luc,as Marta6
: , : de _comerciante::.-industriale~' se
Luis García Teruel (18-H 0.
00d~,·id~. a planlearsr una delerllinada
CUADRO l: \úm_rro di' hu,,,os de la,, fábricas trxtiles que ulilizal&gt;an. . 1 1 ,
itntaba
8?IU1·1011 al problrma que rncanliago1·11184l.
agua&lt;e no
E.ste pequeño pero dinámico
1,ja 'mclu}end_~ rn rila alguna vt•nde incipientes empresarios localel
la pohlac1on de la. ciudad , a
poco a poco localizando casi todla .. 1-- e e&lt;t'
\O\IBl{L
mod O pod ta
. obtener la, .in\.o. de husos PROPJET \Rlüv
lltdiati
nuevas fábricas a lo largo del ~
aprohatión
del
_
\
}untamiento.
río antiago que corría desde
Brlla l nión
960
Ber?abé El ía~) \la ria no Dom ínguez
noroeste a la sureste del centro -":
Iuduslria
Jalapeña
La
deci,ió
d
1
·
·
·
2,400
1
I
Jose
\\el~h) Juan \lauricioJonc•
Pftarial ·
e 1nc1p1enlr grupo cmde Xalapa, y cuyas aguas procedía
]bid.
-·
De
D.
\lanuel
Facio
600
[&amp;4¡'
madurada
entre
ahril
)
junio
los escurrimientos del Cofre de ,_
D&lt;'I ~lolino
1,200
L ..L 'fue la dr realizar cuanto anles
Bernardo Sa) ago
!'ara mejor utilizar la fue rza de
••ras
· de,,tinadas a aunwnlar el necr,arias
aguas se formaron represas o •
llo S..~~ 1·au_dal_de agua del pequeño
TOTAL
3,160
partido de aquellos saltos que
-,.,,
ligo. prmcipal abastecedor de la
Unicamente la fábricas de hila
._ • parte de ell~, "con un buey de
jidos de Lucas Martín, establec~
Fuente:
\.A.\., Paquelt&gt; 1, Exp. 2, 1841, p. 8 anvmo.
centro de la hacienda de dicho

:,O

L

re

-

la ,-

*

parad

�La propiedad de los nuev,os ~edi~s
de producción que ahora teman 1mhma
de avasalladora fuerza el ánimo del grupo de antiguos comerciantes transformados:
" ...y además muchos de los operarios de las fábricas -decían- mantienen con lo que se les paga a otras p_ersonas de sus familias que no trabapn
en estos establecimientos y así aumenta considerablemente el número
ya citado que vive de nosotro~, pudiéndose asegurar que con la mtroducción del agua el número de éstas
no bajaría de 3.000 personas... " 9
Con dicha fuerza culminaban su escrito espetándole en su actuación al Honorable Ayuntamiento:
" . . ,¿·y no es éste motivo de. consi?
deración para el Ayuntamiento.,
pues aunque se dirá que es nuestro
bien particular el que pretendemos,
lo que nunca hemos negado, pero de
éste viene el bien general de la población, pues los $400.0~ que se
pagarán al año a los operarios aumentarán las ventas a las tiendas de ropa
y de comestibles, a los panaderos,
carniceros y otros". 1O
El Ayuntamiento, al ~ravés d~ _la
elaboración de un convemo, cond1c10nó poco tiempo después la realización
de tal obra que deseaba_n empr~n_der los
industriales al compromiso explicito por
parte de éstos de surtil' tam~ién ('con
una naranja") de agua al vecmdano del
barrio del Calvario (situado en la parte
norte de la ciudad), el cual recién había
estado creciendo y padecía de una apremiante necesidad de ella desde por lo
menos 1830.l 1

a) El crecimiento demográfico de Xalapa y los inicios del problema del
abastecimiento de agua a la parte
norte de la ciudad
A lo largo de todo el periodo histórico
abarcado por el presente trabajo, se observa que la población de la cabecera de
Xalapa atravesó por diversas fases en
cuanto a su ritmo de crecimiento se refiere el cual es necesario caracterizar
aquí' por cuanto que ello pennite comprender mejor el objetivo fundamental
que ahora poseemos.
Ese ritmo de crecimiento poblacional
es dP.sde luego el que se desprende de las
diferentes cifras que arrojaron los censos que se elaboraron entre 1791 y 1937
y que fonnan el cuadro siguiente:

En base a esas cifras, observamosprimero que entre los últimos años del periodo colonial y los primeros años de la
guerra de independencia la población de
Xalapa registra una ligera disminución
de su población del área urbanizada, pero que posterionnente, para cuando ya
había sido elevada a la categoría de ciudad( decreto número 187 del 29-Xl-l~O}
experimentó un salto cuantitativo repentino. Las tres cifras que arrojaron 10!
censos siguientes, esto es las relativas ~
periodo que se extiende entre 1830 y
1870, revelan en cambio que el crecimiento de la población se frenó casi~
la misma forma repentina como hal111
sido ésta, lanzada hacia adelante a
raíz de los últimos años de la guerra de
independencia. La duració_~ de ei:te ':5'
tancamiento de la poblac10n seria, SIi
embargo, mucho más larga. Afortuna-

CUADRO 2: Población de la ciudad de Xalapa basada en varios censos realizadoe.

1791-1937.
AÑOS

1791
1816
1830
1838
1870
1901
1910
1921
1930
1937
Fuentes:

POBLACION

5,923
5,195
10,628
10,680
10,900
20,388
23,640
27,623
36,812
40,059
Vicente Nieto, Padrón de Xalapa, 1791, México, Editorial Citlal~~
1971; Francisco González de Cossío, Xalapa, Breve reseña _huti,rrl,
México Talleres Gráficos de la Nación, 1957; y sobre todo Lms G.
dón, o/ cit., en nota 2, p. 13.

damente, a partir del último de esos
años, el ritmo de crecimiento pausado
que había observado en otros tiempos
la población fue finalmente retomado.
&amp;ite ritmo de lento crecimiento se manlendría más allá de los tiempos revolucionarios, empezándose a volver como
ya es sabido, mucho más acelerado sólo
apartir de la década de los 40.

El repentino aumento que presentó
lapoblación de la ciudad y que obserYIIIIOS en la cifra de 1830, fue el resultado de uno de tantos efectos que causó
la guerra de independencia en el lugar:
la población de las congregaciones y
rancherías cercanas buscó refugio en la
zona urbana que estaba entonces mucho
mejor protegida. Y esta recién llegada
población se fue extendiendo sobre lodo en la parte alta que estaba entonces
muy poco poblada debido precisamente
asu falta de agua. Este problema estaba
Y.ª presente hacia 1830, como ya ha
sido señalado, pues José Cowley , Jefe
~ Departamento de Xalapa, así lo hah1a entonces destacado. Pero se tomó
sumamente agudo a partir de ese
cntico año de sequía que fue el de 1841.
De ahí que preocupara ya seriamente
~hién al Ayuntamiento de aquella
epoca y se impusiera como condición
para la realización del proyecto de los
IDdustriales.

i&gt;!~

b) Lu fuentes de abastecimiento de

agua

Asentada al pie del cerro del Macuiltépec,
en las estribaciones del Cofre de Perote
~- la Sierra Madre Oriental, la poblaC!on de Xalapa disfrutó desde los tiem~ pre-hispánicos de la existencia de un
81D •
d numero de manantiales que brotaban
e entre su suelo arenoso y volcánico
~~?'Jado a fines de la Era Terciaria,
~ , f e una intensísima actividad vol- a.

La población indígena anterior a la
llegada de los españoles desparramó su
singular caserío hacia los cuatro puntos cardinales, pero cuidó con atención
que los diversos barrios así constituidos
estuvieran siempre ubicados en las cercanías de los principales manantiales
que tiempos más tarde quedarían dentro del casco urbano de la villa colonial. De esa fonna se desarrollaron en el
norte Xalitic, en el sur Tecuanapa, al
este Techacapa y al oeste Tlalmecapa.
La población española que se fue arraigando poco a poco rebautizó a estos
dos últimos barrios con los nombres de
San José de la Laguna y Santiago respectivamente, y fusi.onó a todos ellos
dándole al conjunto el nombre de Santa
María de la Concepción de Xalapa. Los
manantiales, que para ese momento
eran: Tecajetes, Chorro de San Pedro,
Techacapa, Xalitic y Chorro Poblano,
continuaron siendo los principales medios a través de los cuales se surtía de
agua la mayor parte de la población de
la villa,13
Además de esos manantiales el área
de Xalapa y su región se veía surcada
por otras corrientes de agua de mucho
mayor caudal en esos tiempos. Estas
aguas eran las del importante río Sedeño
que se originaba en los escurrimientos
del Cofre de Perote; pasaba este río cerca de la Hacienda de Lucas Martín, ubicada en las orillas del camino MéxicoVeracruz , y sus aguas servían para regar
sus tierras y más tarde para impulsar
también la maquinaria de la fábrica allí
instalada. Otro río, de mucho mayor
importancia que el Sedeño, pero que
hasta la cuarta década del siglo XIX sólo escurría ligeramente por el rumbo
de la población de Xalapa, contribuyendo a la fonnación del río Santiago, era
el Pixquiac, cuyo nombre se volvería
más famoso con el correr del tiempo.14
Las aguas del río Santiago, como ya lo

hemos señalado, servían para proporcionar la fuerza motriz de las primeras fá.
bricas textiles que se instalaron en la
región.
e) El Proyecto Bernardo Sayago

Para principios de la década de los 40
del pasado siglo, Bernardo Sayago
(1805-1880), un comerciante local joven originario de Naolinco, recién ingresado al pequeño grupo de industriales textiles, empezó a destacar como su
principal conductor. Había ya adquirido
la antigua hacienda del Molino de Pedreguera (situada en la parte noreste de
Xalapa y en los principios del descenso
de las aguas del Cofre con las que se formaba el río Santiago) y procedido al establecimiento de la fábrica textil que
más larga vida alcanzaría.
Como miembro del nuevo grupo de
fabricantes y sobre todo por la localización de su establecimiento de hilados y
tejidos, Bernardo Sayago aparecía como
el primero en sentir los efectos que produjo la sequía de 1841 al disminuir
drásticamente el caudal de las aguas del
Santiago. Por ello se explica que de él
partiera la elaboración del proyecto que
fue presentado al Ayuntamiento para remediar en lo futuro los efectos de semejante tipo de fenómenos climáticos.
Las principales ideas de su proyecto
-como las del mejor proyecto que se
elaboró un siglo más tarde para resolver
por primera vez en forma seria el problema del agua potable de la ciudadfueron: a) considerar el río Pizquiac como la principal fuente de abastecimiento de agua para cualquier tipo de usos,
b) en recoger después todas estas aguas a
través de la construcción de una serie de
pequeños canales y c) conducir dichas
aguas hasta el río Sedeño para, a partir
de un punto de este río cercano ya a Xa-

�lapa, establecer una derivación que condujera el volumen de aguas agregado al
Sedeño por un caño (el de Otilpan) y
aumentar las aguas del río Santiago con
las cuales abastecer de agua suficiente a
las diversas fábricas instaladas en Xalapa.15

•••

El Ayuntamiento de la ciudad, como
ya hemos visto, apoyó al principio el
proyecto de los industriales porque vio
en él la oportunidad de resolver al mismo tiempo el crítico problema del abastecimiento de agua que se presentaba
en la parte norte de la ciudad. Sin embargo, en esos precisos momentos ninguno de los dos pareció percatarse de los
efectos que tendría sobre los antiguos
usufructuarios de las aguas del Pixquiac:
los importantes hacendados de la vecina región de Coatepec, particularm·ente
aquellos que eran los propietarios de las
haciendas de la Orduña, y Tuzamapa, y
a las cuales se agregaría tiempo después
también los de Mahuixtlán y Zimpizahua.16

les, tal como fue el caso del mismo Bernardo Sayago y su cuñado Luis García
TerueI. 17
En el caso de los propietarios de las
fábricas más grandes y antiguas de Xalapa, el problema del abasto de agua que
se agudizaba en la temporada de sequía,
los condujo poco a poco a sopesar en varios momentos los pros y los contras de
tener que hacer nuevas inversiones para
poder comprar las primeras máquinas a
vapor de baja presión y condensación
con que paliar en algo los efectos negativos que sufrían generalmente durante la
primavera.

2. EL DESARROLLO DEL PROBLEMA: LACONCE~ONOTORGADA
A ANTONIO SAYAGO A PARTIR

DE 1871 POR EL EJECUTIVO DIL
ESTADO
Fueron todos esos malos efectos que
entrañaba el problema del agua los que
obligaron finalmente al grupo de fabii.
cantes a presionar al gobierno del e.
tado para que tomara partido a su ÍIYm
en la cerrada pugna que estaban libra
do desde hacía ya tiempo con los hacendados. En los inicios del último ter,
cio del siglo XIX, nuevos Iíderes encahezaban ahora esa vieja lucha. Bemanlo
Sayago, para ese entonces ya de más de
65 años, empezaba a dejar el mando de
todos sus negocios a su hermano Antonio, imponiéndolo así como el principal cabeza de su grupo mientras qut
por otro lado los hacendados de Coatt
pee poseían a un nuevo miembro procedente de una rancia familia portefta:

CUADRO 3: Número de husos de las fábricas textiles de Xalapa en 1843.
Núm. de Husos

La fuerte oposición de estos poderosos propietarios locales de tierras, que
habían obtenido inclusive concesiones
importantes de las aguas procedentes del
Cofre a través de diversos medios, frenaría en forma sorprendente el ambicioso proyecto de los fabricantes durante
más de 30 años.

25

La suspensión del proyecto", que ya
había empezado a generar grandes expectativas entre casi todos los propietarios de establecimientos fabriles (como
puede observarse en el cuadro 3 por el
aumento del número de husos tanto en
acción como establecidos en las fábricas que ya existían en 1841 como también en las nuevas), aceleró la pugna por
la posesión del agua disponible aun entre algunos de los miembros más íntimos y tardíos del grupo de los industria-

en acción

Núm. de Husos
establecidos

Total

1,500

!bid.

1,500

B. Sayago

600

1,200

!,'10

Industria Jalapeña

José Welsh

3,000

!bid.

3,000

La Victoria
(antigua fábrica de

Feo. Fernández
D. Manuel Facio)

600

!bid.

600

Luis García Teruel

864

NOMBRES

PROPIETARIOS

Bella Unión

Vda. de El ías e hijos

El Molino

(o Libertad)

Lucas Martín
TOTALES
Fuentes:

6,564

2,200

3,064

9,964

Documentos para la historia del comercio exterior de México, La induilri, ,,.
cional y el comercio exterior (1842-1851 ), México, Publicaciones del BanCONt
cional de Comercio Exterior, S. A. 1962.

D, Guillermo Pasquel y Palma, ~uien
no desdeñaba ninguna buena mversión aun dentro de la industria de sus
rivales, pero sin olvidar por ello la viej~
pugna en que estaban enfrentados, m
tampoco su pertenencia al grupo de los
grandes señores de la tierra.
Antonio Sayago -con la fuerza que
lebrindaba el importante capital acumulado por su hermano, así como las relaciones que éste había ido tejiendo al
lravés de una larga vida personal muy intensa, aunque colmada también de muQ infelicidades familiares 18- resultó
d inmediato beneficiario del apoyo
otorgado por el gobernador Francisco
Hemández y Hernández para llevar al
cabo el viejo y ya casi arrumbado proyecto del abasto de agua a las fábricas y
a una pequeña porción de la población
dela ciudad.
Fue así como en noviembre de 1871,
al decidir Francisco Hernández y Hernández otorgar a Bernardo Sayago por
intennediación de su hermano Antonio
": ..una concesión que le daba en propiedad, y sin perjuicio de tercero, el
uso de todos los manantiales nacidos en
~ montaña 'Cofre de Perote'",19 que se
pudo romper con el impasse en que había desembocado el conflicto y los industriales gozaron, aunque sólo fuera
~r un corto tiempo, de las mieles de su
triunfo. Una vez obtenido éste se dedi~aron a poner en práctica sus antiguas
ideas con las cuales se empezaría a alterar drásticamente casi todo el sistema
hidro]ó~co de la porción oriental del
Cofre.
FJ grupo de los viejos hacendados, sin
dbargo, no se dio fácilmente por vencioo· Después de pasar en la década de los
. por un periodo de fuerte pugna judicial dentro de los tribunales del estado
lle fueron haciendo de nuevas y mejores

cartas que les ayudarían en forma decisi- Construido ya el sistema por medio del
va para poder vencer más adelante a sus cual se aumentó el caudal de aguas del
acérrimos rivales. La familia Pasquel se río Santiago en la década de los 70 (sishabía hecho en 1903 propietaria de la tema que empezó a ser conocido como
estratégica hacienda de Lucas Martín; de Sayago, o bien "acueducto de Sayaesta hacienda gozaba de una antiquísima . go "), los hacendados encabezados por la
concesión otorgada por cédula virrei- familia Pasquel determinaron llevar a
nal de 1643 sobre las aguas del importan- juicio el asunto relativo a la pertenencia
te río Sedeño, el cual resultaba capital, de las aguas del río Pixquiac, primero
como ya se ha indicado, dentro del sis- ante los tribunales del estado y después,
tema que construyeron -los industriales al serles adversos los fallos en éstos, anpara servirse de las aguas del Pixquiac. 20 te la Suprema Corte de Justicia de la
Esta añeja concesión sería hábilmente Nación. En mayo de 1882, el juicio fue
manejada un poco más tarde, cuando se ventilado en el Juzgado de Primera Insexacerbó más aún el pleito judicial tancia y resultó contrario a los promoto(1883), por la Familia Pasquel y los de- res que eran los hacendados Juana Palmás hacendados en contra de la conce- ma de Pasquel, Francisco de P. Pasquel,
sión que el gobernador Francisco Her- José Ma. Garazpe y Lic. Rafael Dondé.
nández y Hernández había otorgado a Todos ellos apelaron a su vez al Tribunal
favor de Sayago en 1871.
Superior de Justicia del Estado, el cual
emitió un fallo que les fue desfavorable. 21 Ello dio pie para la elaboración
3. LA AGUDIZACION DEL CONFLIC- de una serie de transacciones en las que
TO EN LOS MOMENTOS DE MA- se vio obligado a intervenir el Gobierno
YOR AUGE DEL PORFIRIATO. del Estado para buscar la conciliación
PASQUEL, GOROAPE Y DONDE de los distintos intereses. Sin embargo,
CONTRA ANTONIO SAYAGO
más tarde, los hacendados se manifesta-

CUADRO 4: Principal fuerza motriz de las fábricas textiles de Xalapa en 1900
Nombre de la Fábrica

Fuerza motriz

Lucas Martín

Hidráulica y vapor

80

Industrial Jalapeña

Hidráulica

60

La Probidad

Hidráulica

30

El Molino o San Bruno

Hidráulica

33

Fuente:

Potencia en caballos

Memoria del Gobernador del Estado Teodoro A. Dehesa, 17 de septiembre de 1902.
0:)
,_.

�ron otra vez inconfonnes. Debido a
eJio acudieron finalmente en 1887 a
la Suprema Corté, la que para su fortuna
les otorgó el amparo que solicitaron
contra la concesión proporcionada a Sayago.
" ... por haber privado a los quejosos
del uso y aprovechamiento de las
aguas de los manantiales de Perote
interrumpiendo injustificadamente la
q~ieta y pacífica posesión en que habian estado los dueños de las haciendas la Orduña, Tuxamapa, Zimpizahua, Mahuixtlán, de que ahora son legítimos dueños y propietarios los
quejosos". 22
Pese a este laudo favorable concedido
a dichos hacendados por el máximo tribunal de justicia de la nación, las quejas
de estos en contra de los industriales,
que siguieron usu fruc tu ando las aguas
del Pixquiac conducidas a través del sistema Sayago, no cesaron sino hasta que
empezaron a perder fuerza como resultado de los efectos que trajo consigo el
movimiento de 1910. Todavía para mayo de dicho año, el principal heredero
de la familia Pasquel: Guillermo Pasquel
y Palma, dueño entonces de la hacienda
de Lucas Martín, se quejó de que se había operado una descompostura en el
sistema Sayago (que no sabía si por el
transcurso del tiempo o por la mano del
hombre) que le estaba afectando seriamente en sus intereses, pues el nivel del
Sedeño "...sobre todo en la época de
escasez de aguas",23 había disminuido y
que las aguas estaban siendo conducidas
· en su mayor parte para la ciudad de Xalapa. En consecuencia, volvía a exponer
algunos de los problemas que habían tenido lugar con motivo de la construcción del acueducto Sayago, para después
pedir en hase a las transacciones que habían tenido lugar en los años de 1880,
que el gobierno de la ciudad, a quien co-

rrespondía ahora la propiedad de las
a~as del Pixquiac por la cesión que hab1an hecho sus anteriores propietarios,
tomara cartas en el asunto a fin de efectuar las reparaciones necesarias, cuyo
costo él mismo cubriría.

CONCLUSIONES
~I abastecimiento de agua a las fábricas
de hilados y tejidos que se empezaron a
establecer en Xalapa y su región desde
los finales de la tercera década del siglo
XIX, y que se pensó tener resuelto en
un principio para la mayor parte de ellas
recurriendo únicamente a las escasas
aguas que poseía entonces el río Santiag_o, se convirtió muy pronto en una particular barrera para su propio desarrollo.
Ese problema se agudizó drásticamente
con la rigurosa sequía de los meses de
abril, mayo y junio de 1841. Debido a
ello, los nuevos empresarios, a la cabeza
de los cuales se colocó entonces Bernardo Sayago, pensaron como solución aumentar ~l caudal de aguas del Santiago
co_n ~n sistema de canales que recogiera
prmc1palmente los derrames del río
Pixquiac, principal río de la vertiente
oriental del Cofre de Perote. El Ayuntamiento de la ciudad, por su parte, otorgó originalmente su aprobación a dicho
proyecto, poniendo sólo como condición el que se proveyera al mismo tiempo con parte de esas aguas al barrio del
Calvario que presentaba una crítica escasez de ella.
Frente a ese esfuerzo de los industriales de Xalapa por solucionar lo que se
había convertido ya en un serio cuello
de botella para la expansión de sus infantes empresas, se levantó la inflexible
oposición de los principales hacendados
de la vecina región de Coatepec, los propietarios de las haciendas de la Orduña
y Tuxamapa primero, y las de MahuixtJán y Zimpizahua después. Esta cerrada

oposición de los señores de la tierra y
de las aguas de la zona, como se creían y
se sentían lós hacendados, hizo fraea
y olvidar aquel proyecto por más de30
años.
Fue sólo gracias al apoyo que encontraron en el gobernador Francisco Hernández y Hernández que los industriales
pudieron, a partir de 1872, llevar ab
práctica su antiguo y ambicioso proyet•
to. La concretización de él en la realid.t
no los libró, sin embargo, de continua:
con engorrosos pleitos judicialesconl~
hacendados, especialmente a Antonio
Sayago ( relevo de su hermano Bernardo~
Pese a esa otra forma que asumió en
esos tiempos el conflicto, que llegóincluso hasta la Suprema Corte de Justicia
de la Nación y en donde finalmente~
hacendados encontraron el amparo, 1~
industriales pudieron seguir gozando de
las ventajas que les brindó el proyecto
realizado al engrosar un poco mÉ d
caudal de aguas del río que les abasltcía. No puede pasarse por alto, sin em•
bargo, que todo este problema del abasto de agua que enfrentaron todas las Úbricas establecidas en Xalapa y su rtgión, particularmente las localizadas a
un lado del río Santiago, constituyó un
poderoso freno para su expansión. ~
cual se reflejó casi siempre en el tan•
ño de su talla o dimensión.
El agudo problema del abasto ~
agua que experimentaron los industnlles xalapeños entre 1841 y 1871, clJIIO
consecuencia de la suspensión del ~iyyecto Sayago, junto con la agudjzaclOII
de la crisis económica interna de ~
años, posiblemente explique el c0111Po'·
tamiento que asumieron entoncesy_~
creemos reflejado a través de su
pal cabeza en esos tiempos: ~-Sayago. Frenado éste en sus uui:-.iniciales por realizar una obra que
gaba vital para la futura expall8l01

P:

~-

.. el/'"

~"!. empresa,

ap_esadumbrado por la
norteamericana que le tocó sorfearcomo principal autoridad de la ciu~ ,Y agobi~?º por diversas y graves
pérdidas fam1hares, dejó de invertir sus
inpo~tes capitales en empresas nue,. Y nesgosas y prefirió aquellas que
~ me~?s rentables, pero más seguras:
bmvers1on en numerosos bienes raíces
ylc. préstamos con hipoteca.

7.Ibidem.

■181011

8.Ibidem

(subrayados del autor).

9.Jbidem.
10.lbidem. _Véase

para mayores detalles sobre
~stºs pnmeros años de la industria textil
Jalapena, Sergio Florescano Mayet; Origen

Y desarrollo de la industria textil veracruza~. Siglo XIX: El caso de Xalapa y su regwn. 1837-1845. Ponencia presentada en

el ~erc.er Encuentro sobre el desarrollo del
cap1tahsmo en México. Siglo XIX. El enfoque regional, México, D. F., diciembre de
1984.

NOTAS
l.~ esos ~os sólo aparecerá una más en
el area vecma de Coatepec: La Purísima

en el lugar conocido desde tiempo atrá;
como "~os Puentes" Y a un lado del caudaloso 110 de Huehueyapan.

?.Cf. Luis G. Rendón, Introducción del agua
potable ª la c'.udad de Jalapa, Veracruz,
di,,.nte el gobierno del Lic. Jorge Cerdán

(mecanografiado), septiembre 15 de 1942

p. 21.

'

l.:repo a_unque incluía a los dos primeros
dos ran ingleses, éstos estaban avecinda-

atrás.en 1~ localidad desde algunos años
Jose Welsh para ese entonces estaba
~o ~a con una mexicana: Carmen Ba:Oe~1en !1 .Principios de 183 7 hizo la
par " solicitud ante el Ayuntamiento
del a , · · .hacer una represa en la baranda
111a no Santiago para dar movimiento a
~ueda de ª~ª _(sic) que impulsó la
~a de una fabnca de hilar algodones
ar1ensa_ poner en las tierras contiguas
Drient propiedad .. ." Archivo del AyuntaUbro O de Xalapa (en adelante AA X)
Acuerdos, 1837. Cabildo de E;e~
183•/~
Ouo 2 reverso.

r
4

¼._ 1841, Paquete J. Exp. 2.

~-

11. Cf. el inform: del jefe del Departamento
de Jalapa, lose Cowley, rendido en febrero
de ~831 y contenido en la renombrada estad1stlca publicada en ese año de acuerdo
a lo ordenado por el entonces gobernador
del estado, Sebastián Camacho: Estadistica del Estado-Libre y soberano de Veracruz, Jalapa, Impreso por Blanco y Abur-

to, 1831, Cuaderno Segundo (que comprende los departamentos de Acayucan Y
Jalapa), p. 67.
12. Luis G. Rendón, op. cit., p. 7.
13.Ibidem, p. I y
14.Ibidem, p.

17.

16.

15 ,A.A.~.! 184~, Paquete I, Exp. 2, F. 13 bis.
Tamb1en Luis G. Rendón, op. cit., p. 18 _
16 · M~n~el B. Trens, Historia de Veracruz,
Mex~o, 19,50, 6 Tomos, T. VI, p. 326-27,
Archivo Púbhco de Notarías de Xalapa
(en adelante A.P.N.X.), año de 19 lO Exp
27.
'
.
17. Socorro Benítez Guevara, La hacienda de
Lucas Martín a través de la historia Tesis inédita de Lic. en historia, Xalapa,' Universidad Veracruzana, 1984, p. 1OS.
18. A.P.~X., Testamento de Bernardo Sayago, ano de 1880. Sufrió la pérdida de su
esposa (Margarita García Teme!) y de todos sus hijos (lsabe4 Angel Luis, Rafael,

Eduardo y Amelia), ".. .los cuales murieron en edad pupilar por los años de mil
ochocientos cuarenta y seis á mil ochocientos cincuenta y seis".
19. Trens, op cit., T. VI, p. 326.
20.A.P.N.X., añode 1910,Exp. 27.
21. Trens, op. cit., T. VI, p. 327.
22.Ibidem.

23.A.P.N.X., año de 1910, Exp. 27.

�COLABORAN EN ESTE NUMERO:

ia éctica
No.IS

En este número se publican:

...

GEORG TRAKL. Nació hace cien años
en Austria, en Salzburgo, y murió en el
frente mfüar de Cracovia (1814). "Poet.a maldito": incestuoso, drogadicto, suicida. Se le ubica en los inicios del movimiento expresionista alemán, junto a
Georg llcyni, Elsc Laskcr-Schiilcr, Cottfried Benn y Bertolt Brecht. Autor de
Gedichte (Poeslas, 1914), Sebastian im
Traum (Sebastián en el sueño, 1915,I

sé Vasconcelos (1986 ).

RAUL RANGEL FRIAS. Monterrey,
Nuevo León, 1913. Abogado, político,
escritor, maestro. Creador de la Ciudad
Universitaria de Nuevo León y de la Facultad de Filosofía y Letras. Rector de
la UANL (1949-1955) y Gobernador del
Estado de Nuevo León (1955-1961). En
su juventud formó -junto a Octavio
Paz, José Alvarado, Salvador Toscano y
JOSE MARIA LUGO. Nació en Mana- otros- el grupo Barandal. Algunas de
gua, Nicaragua, en 1936 pero ha publi- sus obras: Cosas nuestras, Gerónimo
cado gran parte de su obra poética en Treviño, Kato, El Reyno, Testimonios y
Monterrey. Colaborador en los años se- Secuencia de Reyes : las palabras.
senta, de las revistas Apolodionis y SaGERARDO PUERTAS.Monterrey,Nuelamandra.
vo León, 1959. Maestro en derecho por
SAN JERONIMO. (347-420). ació la Harvard Law School (1984). Profeprobablemente en Dalmacia, fue discí- sor de materias de su especialidad en
pulo del gramático Elio Donato y se re- la Universidad de Monterrey. Editolacionó con los mayores centros intelec- rialista del periódico El porvenir. Obtuales de su tiempo. Ordenado sacerdo- tuvo el tercer lugar en los Juegos Flote en Antioquía, llevó vida eremítica rales convocados por el Ayuntamiento
por algunos años y más tarde se trasladó de Monterrey el pasado 1986.
a Roma, donde comenzó la traducción
de la Biblia al latín, versión conocida co- FRANCISCO CERVANTES (Querétaro,
mo la Vulgata. Además de esta extraor- Querétaro, 1938). Poeta y traductor.
dinaria traducción a la que dedicó los Recibió la beca de la Fundación Gugmejores años de su vida, San Jerónimo genheim eri 1977-1978. Es el principal
escribió obras históricas como De viris divulgador de la literatura de lengua porillustribus y estudios críticos, filológi- tuguesa en nuestro país. Su obra poética
cos y de análisis textual de las Escri tu- quedó recopilada en el libro Heridas que
ras. Doctor de la Iglesia, se le considera se alternan (Fondo de Cultura Econóel más sabio y elocuente de los Padres mica. 1985).
latinos.
OLGA ARIAS (Toluca, 1923). Vive en
Durango
desde hace muchos años. AutoJOSE ROBERTO MENDIRICHAGA.
ra
de
medio
centenar de libros de poeMonterrey, Nuevo León, 1944. Licenciado en Filosofía por el Instituto Su- sía, cuento, novela y relato infantil. Poeperior Autónomo de Occidente (hoy sía, antología mínima de su obra, fue
U IVA), maestro en Letras por la publicada por Oasis en 1982, con próloUniversidad Autónoma de Nuevo León, go del poeta jalisciense Elías Nandino.
donde imparte clases desde 1974.
Actualmente colabora en las páginas edi- EVODIO ESCALANTE. Poeta y crítico.
toriales y culturales de El porvenir. Ha Nació en Durango, Durango, en 1947.
publicado: La letra y la tinta (antología Autor, entre otros, de los libros: Revueltas, una literatura del lado moridor
~ periodística, 1981) y La estética deJ o-

(1979) y Tercero en discordia (1982~
THOMAS G. PAVEL. Nació en Buearest, Rumanía. Actualmente es profesor de estudios literarios en la Univemidad de Quebec en Montreal, Canadá, e
imparte cursos en la Universidad de
Harvard, La Ecole des Hautes Etudesen
Sciences Sociales, de París, y la Univenidad de Amsterdam.
MANUEL CONTRERAS RAMOS. Nació en Ciudad Victoria, Tamaulipas, en
1947. Psicoanalista de origen médico.
Catedrático en la Escuela de Graduad«de la Facultad de Psicología, en la
UANL.
ELENA RA';GEL Hl"'OJOSA. Psicólo~a. ~ació en Monterrey, N. L. Tra·
l,aja en el área tic educación csp1-cial dt
la Secretaría de Educación Pública, en
la ciudad &lt;le México.
ROLANDO GONZALEZ. Licenciadoen
psicología por la Universidad Autónoma de Nuevo León.
MARIA INES PEREZ LUBRlNA. (J•
mes Craik, Córdoba, Argentina, 1~}
Estudió la licenciatura en psicolog1aen
la Universidad acional de Córdoba. 1
tiene una especialización en psicoant
lisis y una maestría en enseñanza superior por la Universidad RegiomontanlSERGIO FLORESCANO MAYET. L,.
vcsti~ador del Centro &lt;le luvrsti~ ~
Históricas del Instituto de Inv1:5~Viones Humanísticas de la Univers1oau ecracruzana.
ARTURO FLORES (Monterrey, ,
Estudios en la Academia de San. tlt,1/
(Escuela Nacional de Artes Plas
UNAM). Su obra posterior se ha~
trado en galerías del norte delJ.8.!.,
sur de Texas y en la capital de .uu-r---

México YNicaragua ante la poi ítica de la administración
Reagan.
Gabriel Vargas Lozano, La recepción del marxismo en
América Latina.
Néstor Garc/a Canclini, Gramsci y las culturas populares de
América Latina.
Pablo Guadarrama, Tendencias en la recepción del marxismo
en el pensamiento filosófico cubano.

Jaime Tamayo, Julio Antonio Mella y el marxismo en el
movimiento obrero jalisciense.
Gustavo Vargas Martínez, Pensamiento socialista en Nueva
Granada (1850-1860).
Jaime Mesardo, El marxismo de Mariátegui.
Pablo Guadarrama, Reflexiones sobre la filosofía de la
liberación latinoamericana.
J
~
José Luis Balcárcel, La rece~pción del socialismo en
Guatemala.
Osear Terán, Filosofía y cultura política en la
•
Argentina (1956-1966) .
-Textos de Juan Mora, Francisco Galván
~---y Enzo Segre.
•

1

1

.

~
,_.. ~

Escuela de Filosofía y Let ' ·.
Universidad Autónoma de PuebrM

�</text>
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                <text>Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
RECTOR: Ing. Gregorio Farías Longoria
SECRETARIO GENERAL: Ing. Lorenzo Vela Peña
FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
DIRECTOR: Lic. Bernardo Flores Flores
SUBDIRECTOR: Lic. Ricardo Villarreal
SECRETARIO ACADEMICO: Lic. José María Infante

REVISTA DE LA FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
NUMERO 14 / VOLUMEN V / SEPT.-DICIEMBRE DE 1986

CONSEJO EDITORIAL
Lic. Nora Berumen de los Santos
Lic. Martha Casarini
Lic. Alicia Escamilla
Lic. Miguel González
Lic. María de los Angeles Pozas
Dra. Alma Silvia Rodríguez
DIRECTOR
Miguel Covarrubias
SECRETARIO DE REDACCION
Humberto Salazar
OFICINAS
Facultad de Filosofía y Letras, UANL.
Ciudad Universitaria.
San Nicolás de los Garza, N.L.
MEXICO.
Publicación tetramestral
Precio del ejemplar: $500.00 M.N.
Suscripción anual: $1 200.00 M.N.

�SUMARIO
4

ALTITUD 317 IN MEMORIAM
Gottfried Benn
FORMACION DE CRITICOS DE TEATRO EN MONTERREY
Barahona
5 LARosaura

9

POR UNA NUEVA URBANIDAD
Enrique Norten

13
15

TRES POEMAS
Leticia Herrera

UNA PEQUERA CEREMONIA FAMILIAR
Heidi Basabe

16

SIEMPRE HAY UN TIEMPO PARA TODO
Jorge Roberto Chávez Rodríguez

EDUCACION PUBLICA ENTRE LOS AZTECAS
18 LADietrich
Hauck
POEMAS
Armando de León
24 DOS
AMOR COMO ALUCINACION EN LOS PILARES DE DOfvA BLANCA
2 8 ELCarmen
Alardín
LOS PILARES DE DO~A BLANCA
O
Elena
3 Garro

33

LOS PERSONAJES FEMENINOS DE ELENA GARRO
Minerva Margarita Villarreal

39

ENCUENTRO CON ELENA GARRO
Michelle Muncy

¿QUE ONDA CON LA PALABRA ONDA?
4 6 Fidel
Chávez
EL ESTUDIO DE LA RELIGION Y SU SIGNIFICADO
4 7 José
Roberto Mendirichaga
FASTOS DE OVIDIO POR QUffiONES MELGOZA
4 9 LOS
Herón Pérez Martínez

ENCUESTA BORGES 11: Gabriel Contreras, Sergio Cordero,
53José
Roberto Mendirichaga, Horacio Salazar Herrera Humberto Salazar
y

HACIENDAS Y HACENDADOS EN TLAXCALA DURANTE EL PORFIRIATO
6OMario
Ramírez Rancaño

75 LOS COLABORADORES
Ilustran este número fotografías de Julián Rugo Guajardo.

�ALTITUD 317 IN MEMORIAM

cómo ~.a hora se escapa:
teje un crespón de cenizas,
por las montañas se escapa.
Ah, en las montañas, el
fruto al verano enguirnalda,
y en todo ese resplandor
nadie pone la mirada:
tu oído nunca ha sentido
cómo la hora se escapa:
en la•montaña, en el viento
un coro de sombras clama.

Sobre las montañas, su
modo de vivir proclaman,
y uno se estremece como
si tocara el manantial:
tu oído nunca ha sentido

DE TEATRO EN MONTERREY

Rosaura Barahona

Gottfried· Benn
Sobre las montañas, donde
sin ataúd y sin paja
nocturnos desconocidos
pierden todas las batallas:
tu oído nunca ha sentido
cómo la hora se escapa:
adelante de la puerta
teje redes una araña.

LA FORMACION DE CRITICOS

Versión de Miguel Covarrubias

Con toda certeza podemos asegurar
que la queja más frecuente que escuchamos en la ciudad con respecto al
teatro, es la falta de crítica. Y tal vez
estemos ante una de esas poquísimas
ocasiones en que todos aquéllos a quienes nos gusta y/o nos preocupa el teatro, estemos de acuerdo.
Sin embargo, si abrimos los diarios de
la ciudad al día siguiente de un estreno
teatral encontraremos casi infaliblemente una nota impresa que habla acerca
del estreno.
Y quiero subrayar lo anterior: una
nota impresa que habla acerca del estreno teatral. Consciente e intencionalmente
evité utilizar los términos crítica, c1r
mentario y resefta porque, aunque en la
mayoría de los casos dichas notas impresas puedan parecer cualquiera de esas
tres cosas, rara vez lo son.
Monterrey es -y todos lo sabemos-

Auf den Bergen, wo / Unbekannte nachten / nicht auf ~arg und
Stroh / Opfer aus den Schlachten -: / Wie die Stunde rmnt, /
. Ohr - / eme
·
spürst du 's nicht 1m
pmne spinnt / Netze vor das
Tor. // Auf den Bergen, die/ Art von Leben tragen, / d~s mann
schauert, wie / nah die Quellen lagen, / wie die Sbm~e ~t, /
.. t d 's nicht im 0hr / von den Bergen rinnt, /spmnt em
spurs u
'
S
k .. t /
A. h
.t\l!C
enflor. // Ach, dem Berge, den / Frucht und ommer. ranz
/ '
'st nicht anzusehn / all das Ungegliinzt, / wie die Stunde nnnt,
:pürst du's nicht im 0hr, / wie vom Berg im Wind /
schluchzt ein Schattenchor.

s·

Por supuesto, siempre hay manera
de subestimar su labor y su herencia.
No hay forma más fácil de acabar una
plática en la que se hable del teatro rewomontano que dejar caer el clásico:
'¿cuál teatro?", pregunta que deberá ir
seguida de una larga lista de obras y autores jamás vistos en la ciudad y que son
el pan de cada día en París, San Francisco, Nueva York, Los Angeles, Buenos
Aires, Roma y ¡por supuesto! el coco
de todas nuestras pesadillas: el De efe.

Sí, deijnitivamente, si nos valemos de
lo que las revistas claves de teatro reseun papel importante. Me consta que esta ñan o critican, estamos fuera de concuraseveración ha provocado la risa escéptiSin embargo, esto es válido no sólo
ca, cuando no abiertamente burlona de so.
para el teatro sino para todas las demás
mucha gente que la ha escuchado. A pesar de eso, somos muchos los que cree- manifestaciones artísticas y, por supuesto, para lo urbano (nuestros pasos a desmos que ll8 así.
nivel provocan pesadillas persecutorias a
muchos arquitectos extranjeros, según
El hecho de que hasta el momento
na~e _haya podido o querido sentarse a me contaba alguien); nuestra política siescribir acerca de la historia del teatro gue provocando discusiones sesudas y fi- ·
re~omontano no quita que la historia loeóficas en muchos sitios· del mundo:
este ahí y que la figura de Elisamaría ¿cómo habremos logrado institucionali~iz, resulte una figura clave a donde zar la revolución, cuya índole es precisamente in-institucionalizable?; es algo
casi todo va a parar. Quien~ dirigen actúan o escriben obras de teatro -~vo que nadie entiende. Supongo que a muchos nos gustaría que el Santa Catarina
alguna excepción que confirma la regla- fuese
el Sena, el Danubio o el Mississipi,
º. 6!eron discípulos de ella o fueron pero no,
el Santa Catarina es el Santa
diec1pulos de sus discípulos. Elisamaría
fue al teatro regiomontano lo que Mig- Catarina: seco, polvoriento y espan~
norance fue a la pintura y Daniel Zam- so pero ahí está y si hemos decidido vibrano a la música de esta ciudad. Pero vir aquí o si el Destino nos retiene en estampoco se ha escrito con seriedad te inhóspito paraje tal vez la actitud más
sana sera aceptarlo de buena o mala gauna ciudad en la que el teatro ha jugado

In Memoriam Hohe 317

acerca del significado que ellos tuvieron en un momento dado aquí porque
como 8118 presencias siguen estando muy
cercanas, los vemos todavía de carne y
hueso y no hemos sido capaces de ubicarlos aún en la proporción adecuada.
Cuando lo logremos -porque esto tendrá que hacerse algún día- entenderemos la importancia de 8118 respectivas
influencias.

na o marcharnos de aquí. Desear que
Monterrey sea Madrid, Barcelona o Nueva York puede ser muy estimulante y
útil pero también puede llevar a una actitud absolutamente estéril.
Así pues, partamos de que en Monterrey hay teatro. La parte complementeria es que hay también -en teoría- las
condiciones propicias para que haya crítica y, sin embargo, no la hay.

A. Escuelas o facultades de letras
En la ciudad hay tres carreras de Letras
-muy venidas a menos si 118tedes quieren, pero ahí están- dos de las cuales se
fundaron hace alrededor de 25 ó 30
años. En los objetivos generales de las
tres se contempla el preparar críticos
para el campo de la literatura o campos
afines. Por supuesto, entendemos que
los críticos no se preparan siguiendo una
fórmula secreta, y aunque no se espera
que los jóvenes egresados salgan capacitados para ser unos críticos hechos y
derechos, si nos consta que -con todas
las fallas y lagunas con que salimos quienes pasamos por tales carreras- al menos se recibe una formación básica que
podría servir -si se quisiera- como un
excelente punto de partida para formar
críticos serios y responsables.
Sin embargo, en algo o en mucho fallamos quienes hemos sido o quienes son
todavía responsables de estas carreras; el
c11.so es &lt;JUe todavía no vemos resultados
en esa línea. Tiene mucho que ver, por
supuesto, con el tipo de población estudiantil que asiste a ellas.
Es cierto que en el Tecnológico y en
la Universidad de Monterrey, entre el
80 y el 900/o de la población de dichas
carreras es femenino y, por lo general,
no tienen una necesidad imperante de
trabajar al graduarse, pero también es

�cierto que la mayoría se casa rápida
mente y se aleja del campo que supuestamente le interesaba.
Es muy osado asegurar que n~ les
interesaba. y más arriesgad~ generalizar.
Me consta que hay gente bnllante, ent~siasta y preparada que se sume e~ el silencio eterno porque tiene un.~entido de
autocrítica feroz, pero tamb1en P?rque
tiene un auténtico pavor a ser cnticada.
Sé que en la Universi~d Autónoma
de Nuevo León la poblac1on de estas ca:
rreras es más numerosa y que no eshcas1
exclusivamente femenina pero, asta
ahora, aunque muchos de sus egre~dos
se integran a suplemen~os y reVI~,
tampoco ha surgido alguien que se dedique de lleno a la tarea crítica tan necesaria.

B. Los "críticos"
Aquí debería incluir la de~~ón de
crítica, su función y su relac1on, por
una parte, con la obra de arte Y, p~r
otra, con el público, pero e~? alargaria
excesivamente esta intervencion.
Tradicionalmente, se da por sentado
que la crítica debe ser orientadora porque al hacer el análisis de una puesta en
escena deberá ayudar al lector a comprender la importancia del autor, los
aciertos y las fallas del direc~or, ~1 papel
que jugó el escenógrafo o el iluminador,
lo adecuado o inadecuado de las actua. ciones. Suena simple; sin em_h:irgo, ~orno todo oficio, el de ser cntico enge
una fonnación y además un .co~ante
ejercicio para lo cual se ~e~e~1ta tiempo
y dinero -con todo lo hieratico y metalizado que esto pueda sonar-.
La otra parte, la que insiste en que la
crítica debe ser objetiva es una de ~as
!!landes falacias de todo esto. La ob1e-

"

tividad no existe. La visi?n d~l. crítico
cambia junto con el propio critico y esto es natura!• Lo más que podemos pedir es una cierta objetividad: toda 1a que
sea posible.
Por desgracia, en nuestro medio, es lo
que menos se encuentra.
Cuando supe que debía presentar esta onencia, me dediqué a revisar las notasp periodísticas referentes a obÍas ~e
teatro que se han presentado en a ciudad· puestas en escena locales o no. Estuv; tentada a traer algunos fragmentos
pero en r calidad no se trata de poner
f "den
evidencia a nadie, por eso he pre en o
señalar lo que encontré de manera general:

l. Notas en donde se habla del t~atro
como espacio físico, del_ t~lon y
de las fallas del aire acondicionado
junto a un resumen del argumento.
2 Notas acerca de la posición p~líti. ca del autor de la obra, exclus1Va o
casi exclusivemente.
3 Notas en las que se enjuiciaba sin
· fundamentar, las actuacion~: están bien, están regular, están !11:11
y la dirección: acertada o debil.
4_ Notas en las que se habla de co~
. e no vienen al caso: la actriz
:arece en tal telenovela haciendo
el papel de tal cosa (y aprovechan
para contar parte de la novela) o
se cambió de peinado.
5 Columnas de chismes al por ma. yor muchos de los cuales son
bro~as O puyas privadas.
Pregunté a los periódicos .Y a la televisión cómo seleccionan a quienes deben

cubrir tal o cuál puesta en escena. Clli
siempre se escoge al azar, ~~ entre el p
po de redactores de la secc1on de cul~
les. Es decir, si a al~~en le corr~spon~
cubrir la peregrinacion de la mgen •
Guadalupe y se quedó s~ gasolina ~r,lo
al llegó tarde al periódico, se enVIaru
~~o compañero y el accidentado en;
de ver matachines verá a Albee o a
ller o a Carballido.
Como si esto fuera poco, est~s jó,e,
nes que -confesado por ellos ~oeno tienen a veces ni idea de re¡ ~
autor y mucho .menos ~an le1 o ~ .
o saben qué quiere decir ~azo escemco,
salen corriendo de la función d~ estreM
l 11 ó 12 de la noche, se sientan•
Ía ~áquina de escribir y en el mellll
tiempo posible tienen forzosamente qae
entregar la nota, a veces para enco~
se con la frustrante sorpre_sa de queba,
¡ormatear, parte del espacio qu:W
bía separado para la nota fue d
,
a un anuncio de última hora y se coitó
la conclusión (si bien le fue) poni¡~•
menudo cortan sin pudor aunque epi
una ora~ión a la mitad.
Como si esto fuera poco, l~yequea:
del ambiente hace que estos JOVRidíc:tó
re nte se sientan poderosos. ¿
lorSí, 'pero así es. Si hacen u~a b :
crítica nadie la va a comentar, enscdt
bio si "destrozan" la puesta en_e
todo mundo les dirá cuán a~reVIdos ':
y cuánto le molestaron al director,; .
actores, al productor o a to.dos! susluClt
bras. Si el director -o alguien mvo
do- se defiende ho~~stamen~e
joven aprendiz de critico sentira qude
por buen camino. ¡Ah! Se hab1ª
(o de ella). y entonces suced~ un
meno curioso y comprobable. l~
rías de ahí en adelante se apuntaran•
carie el hígado al director molesto y,
cima, ll ufanarse de ello. y con eso
· mos fondo. El más chabacano Y

,nuu:-

mmte fondo: "Aunque se va a enfurruflar fulanito, debemos decir que nuestras

antenas nos dijeron que su próxima obra
eatá tan aburrida como la anterior". "Perenganito, dicen las buenas lenguas, hará
el papel de neurótico en su próximo estreno. Qué chiste, eso no es actuación."

C.On este manejo absolutamente irresponsable de los medios, destrozan, núnan o daftan a veces una labor de meses
de esfuerzo y trabajo constante. Y no se
trata de defender el halago indiscrinúnado y gratuito sino de exigir-inútihnente quizá&amp;- un poco de respeto para
quienes se dedican a un oficio que no
paga más que en el orden espiritual.
Sí quiero aclarar que no estoy culpando a los jóvenes reporteros de lo que
&amp;Ucede. No es fácil hallar a un culpable

en algo en lo que intervienen tantos factores. Si acaso, sería responsable directo
quien estableció este patrón en el que
los jóvenes tienen que hacerle al tod6lo~o -y, el término no es mío- al vapor.
Los Jovenes reporteros no hacen sino
c~plir con lo que se les ordena. EngolOIIIDarse con ese remedo de "poder" es
parte de su chamba: la vanidad humana
es. ~eleido~ y es comprensible que un
.~
e ignorante joven que incluso es
recién llegado a la ciudad, vea crecer su
ego de manera incontrolable cuando su
~mhre empieza a andar de boca en
Por otra parte, quizás, está la crítica
que a veces hacen quienes están involucrados en el ambiente teatral, o bien, los
:~~ ,de las facultades de letras o co~10n. Los primeros, en ocasiones
~terados de lo que sucedió
, alinas que terminan por justificarelrnas que .Por criticar lo que sucedió
en e&amp;cenano. Y esto no es válido. Por
t.ac&gt; no se pennite ser juez y arte ni
COJD¡&gt;aclre del juez. Se critica e produc-

:t.:

f

to tenninado y lo que el público ve. Si
la fábrica de pintura le surtió el color
eguivocado o si la modista no entre~ó a
tiempo o si hubo que cambiar al protagonista dos días antes del estreno, son
gajes del oficio. Pero si se estrena una
obra, se deben sujetar exclusivamente al
resultado final.
Los segundos, los maestros, son muy
curiosos. Escriben no para el público en
general sino para sus colegas. Sienten
que deben mostrar su erudición y su capacidad ante sus iguales. También curiosamente, el silencio se apodera de ellos a
menos que otro colega haga una crítica
y ¡entonces s11; en vez de hacer su pr&lt;r
pia crítica hacen una crítica acerca de la
crítica que hizo el otro y se desgarran
las vestiduras tratando de probar la ignorancia del otro en yez de la calidad de
la obra. Lo curioso es que a quienes no
arriesgan su voz nadie los molesta. Por
eso muchos prefieren callarse.

C. El público
Para terminar, quiero hablar del público. El público regiomontano tiene
fama de estricto. Otra vez, ¿comparado
con quién? Porque si alguien estuvo en
un concierto operístico reciente, no es
explicable que el aplauso avasallador de
esa noche se lo haya llevado el tenor que
desafinó de principio a fin. Luego sabríamos que estaba mal de la garganta
pero durante el concierto esa información no había llegado al público. En
cualquier ciudad con público estricto,
al sefior lo hubieran abucheado y sacado
del escenario a gritos. No aquí. En México seguimos manteniendo la mentalidad y la visión de loR vencidos y nos solidarizamos con el débil.. siempre y
cuando no sea de casa.
Nuestro público universitario está
muy venido a menos. ¿Dónde está el

teatro experimental? ¿Dónde las puestas
en escena equívocas y débiles pero llenas de frescura y entusiasmo? ~Dónde el
público entusiasmante y vivo. En muchos casos, aburriéndose frente a un
Hamlet o a un Zoológico de crista~ actuados por adolescentes preparatorianos
que ni siquiera sospechan qué quieren
decir las palabras que se memorizaron.
En muchos otros, muertos de risa
con Medea porque les han enseñado que
al teatro se va a divertirse y que sin carcajadas no hay diversión.
¿Y del público maduro! En número
ha aumentado. "Antes, dicen, iban 50
personas a ver la obra en tres días; hoy
llenan el teatro de la Ciudad o el San Pedro o el Luis Elizondo": Es cierto. Pero
no debemos olvidar que antes éramos
300,000 habitantes y ahore le tenemos
que añadir un cero a ese número. Y es
un público que, sin darse cuenta, guía
su criterio estético en cuanto al teatro
por los spots de Televisa. Si Televisa
anuncia durante seis meses Un tranv(a
llamado deseo vía nuestro televisor,
aquí se empieza a decir: "Dicen que está
muy buena". Si se les pregunta" j.quién
dice?" responden, siniplemente, "dicen".
Por eso el éxito de Vaselina y de ese
atentado a la inteligencia humana que
se llama Cachún Cachún y cuya consagración ha sido bendecida vía Lengu.ardo, personaje creado supongo para mo&amp;trar el poder del consorcio que lo patrocina. Si la imbecilidad de Lenguardo merece un programa semanal ¿por que no
ha de merecer Humberto Zurita su oportunirlad ¡ara atentar contra Stanley
Kowalski.
Es necesario que aceptemos que los
teatristas merecen ser respetados. La crítica -buena o mala pero siempre fundamenbtda- es una muestra de respeto.
Sin embargo, tampoco se puede exigir

�POR UNA NUEVA URBANIDAD

Enrique Norten
En la edad media "urbanidad" quería
decir "el gobierno de la ciudad"; más

que se fonnen críticos al. vapor "! sin
ninguna base, ni que los siga habiendo
· · que se pague la
por amor al arte.Y eXIgrr_
.
crítica no es ni una -~ctitud m_ercenana
ni implica una posic1on, metalIZad_a. y a
hasta de que la cult~ra se~ gratIS. Se
escrihre gratis, se actúa ~att.s, se annan
programas televisivos gratis, se hacen se·
minarios gratis. Cuando es por nuestro
propio gusto y beneficio ¡adelante! pero cuando es para beneficio de otros,
momento.

pagan entre 2 y 6 mil pesos por crítica
(no por hora).
Sí hay mucho qué hacer Y hay
quié~ lo haga pero ~or lo g~n?al, todas
las personas capacitadas id?ne~ente
para ello -y para evitar suspicacias, por
supuesto me excluyo-, están n;iuy ocupadas sacrificándose por el pais, trab~jando cada día más para ganar cada dia
menos.

y como si todo fue~~ paco, 8:1'1?ra te•

Escribir una buena crítica de teatro nemos aquí a la lnquis1C1on Rediviva _en·
.ando listas a muchos centros de difuimplica, además del tiempo que lleva
:Ón
cultural y prohibiendo la compr~
leer la obra, verla y analizarla, el ti~~po
de
determinados
libros para ~nas h1·
e se toma en escribirla. Escrihrrla
&amp;be tomar entre 2 y 4 horas. Un exper• hliotecas de instituciones educatlV~ Yla
to de cualquier campo _cobra .Pºr una lista negra de obras de teatro P!ohibidas
asesoría de diez mil a ciento cmcu~nta para ser representadas por algun centro
mil pesos la hora. Dejé1!1oslo en eme? universitario.
mil para ser condescendientes. Una criSin embargo, muchos sabemos ~e el
tica de teatro, mínimo debería pagarse
teatro
aquí va a continuar contra viento
en veinte o veinticinco mil pesos.
y marea. Con todos los agoreros cpizaPero ¿cómo pode~os exigir algo si dos de dedos para que s~ profecias se
las notas sobre teatro van ya incluidas cumplan y todo resulte pesuno.
en el salario y deben ser escritas ju1!'to
Esos agoreros que al anunciarse algc
con 3 ó 4 más ese día, y todos los dias,
como
PROTEAC dicen: "No va a funpara cumplir con el trabajo; t~~3;8 ell_as
con temas distintos (una expo~Cion p_1~- cionar" y ponen el mejor de sus esfuertórica un concierto, un retrro esp111:- zos en hacer que no fun~io~~- Esos agotual)?' O si no se trabaja de planta, se reros que con tal de decrr: y o lo proco

feticé desde un principio" prefie~~ que,
darse sin teatro antes que permitir qae
un esfuerzo mínimo prenda. Esos agoreros que aplauden cuando el barco ~
hunde porque así confirman ~e sep
mos fritos. Esos agoreros que exigen qae
de la noche a la mañana se funde UJII
compañía de teatro estatal con ~
las de la ley y recursos ilimitados Y•
embargo desalientan todo paso dado •
esa dirección si es lento o pequeño.
Sin crítica seria por un tien_1p~~
peremos que sea PºCO:- Yco~_limi
nes cada vez peores s1 nos guiamos ~
lo que el país promete. Pero va a segur
ahí porque, finalmente, es parte d~ Df&gt;
sotros y nos ayuda a entender que ao,
mos.
Probablemente ~ora l~ p~ud~~
ca no orienta a nadie (mas bien t de
contrario) pero tenemo~ la esperanz~ 1
que pronto pueda surgir para ~~u sai,c
valorar lo que otros hacen, quien
cómo, desde hace años.
Creo muy sinceramente que ~
Julián Luis, Virgilio, Cuco, Ro~
Hemá~ Ruhén, Minerva, Rosa
Edgard~, Gerardo, Fidel Y una
larga lista de nombres, se lo merecen.
en serio.

=1

tarde se convirtió en el indicador de
"todo lo que tuviera carácter urbano".
En tiempos recientes, esta palabra se
ha hecho de nuevos significados: afabilidad, deleite, cortesía y civismo, con
analto contenido de savoir vivre y experiencia mundana. Un nuevo uso del término ha surgido recientemente, indicando los varios aspectos de creación
y organización urbana que se han desaaollado como reacción a las ruinas
aparecidas por la práctica del urbanismo
moderno (de la posguerra al día de hoy)
y a las desviaciones tecnocráticas nacida de las múltiples doctrinas funcionalistas preocupadas por los aspectos meeínicos, cualitativos y materiales de la
ciidad. De hecho, los métodos del llamado urbanismo moderno sólo han lo&amp;rado la segregación de los ciudadanos y
~ Íl'a¡(ntentación del tiempo y el espa•
CÍO. Estos métodos han provocado un
aentido muy real de enajenación urbana
Yhan contribuido a la pérdida de toda
identidad urbana.

En un intento de liberar al urbanismo
de estas desagradables asociaciones, se
ha sugerido un nuevo uso para la palaIn urbanidad. El término alternativo
~de enfatizar los modos de uso,
diaeftoy desarrollo de las ciudades, y sus
PGtencialidades humanas y arquitectónicas. _El nuevo significado se refiere in~C20nalmente a la dualidad de los significados originales y subsecuentes en
tac sentido; urbanidad abarca y reúne
dIOVoir fairP. y el savoir vivre citadinos.
'•

.... ' .................... .

Aquellos que por primera vez procla~ n la verdad absoluta de la Ciudad
•111111erna, cometieron un error fatal.

.Lospioneros y fundadores del movi-

llllento moderno, que propusieron trans-

fonnar 1. ciudad en una tabla organizada de relaciones funcionales, sugirieron
un cambio sustancial para la vida del
hombre nuevo, extendiendo su horizonte infinitamente, pero al caer en esta
equivocación, por lo menos seguían creyendo en la historia y en la arquitectura.
Brutalmente purgaron a la ciudad de
su tradicional urbanidad, pero al mismo
tiempo pretendieron anunciar una nueva
era donde el progreso del hombre desarrollaría una nueva civilización industrial.
Más allá de las' divergencias de Maiakovsky o Marinetti, Gropius, Leguer o
Meyer, encontramos un mundo de constructores de la Ciudad del futuro, el lirismo de una tecnología liberadora. Con
esta bandera proclaman por una nueva
urbanidad, que confirmara sus compromisos políticos y su lucha por un nuevo
orden universal. Su falta de éxito proporcionó a las autoridades económicas y
burocráticas las bases y marcos para
mantener el orden. Pero cometerían1.ps
el mismo error si rechazáramos del todo
su análisis y descubrimientos.
Su fracaso (que fue parcial y tempo•
ral ·en comparación con el larguísimo y
pausado movimiento de la historia y los
cambios tan lentos de la ciudad), no ha
horrado sus esperanzas. Sus deseos de
influenciar y transfonnar el viejo mundo siguen palpitando.
Existe una gran confusión al observar
y criticar los efectos negativos del movimiento moderno y las regresiones de sus ·
disfraces burlones. La ciudad es un continuo que nos permite entender el pasado y gozar el porvenir. Debemos rechazar el progreso que no representa más
que una ruptura con el pasado y la historia para llegar a un alto repentino, petrificado en sus resplandores anteriores,
como la mujer de Lot.

No podemos reducir la ciudad a una
función. Su plasticidad es tal que sus
formas cambian constantemente y se
enriquecen con las fuerzas vitales, 11ue
trastornan sus órdenes de diseño y a los
responsables de los mismos, y al mismo
tiempo destruyen su significado local,
parcial y temporalmente. Pero no podemos detener esta batalla imponiendo un
alto formal; artificial, al devenir histórico.
Detener el proceso de penetración
dinámica y de apropiación progresiva
de los modelos dominantes por las fuerzas populares, y negar definitivamente
la modernidad que ha transformado sus
formas de vida y ha modificado el a&amp;
pecto de las ciudades, significa detener
el tiempo. El hábito convierte los sentimientos en fingimientos, las fuerzas
primarias en ocultas, congeladas en modelos sin vida; este es el caso de muchas
de nuestras ciudades contemporáneas,
petrificadas en el tiempo sin tiempo.
Pero ni los nuevos ropajes del viejo
Camilo Sitté, ni la habilidad de sus embalsamadores pueden prevenir el olor
a muerte de tales ciudades.
La historia de las ciudades está marcada por la dualidad de la misma arquitectura. La arquitectura es simultáneamente una expresión social (que refleja
al mismo tiempo las luchas de poder, el
ambiente y estilos de vida), y una expresión estética; una complejísima estructura de poder, conocimiento y sensibilidad.
Por mucho tiempo, el monarca fue
el único depositario de estas fuerzas, la
"fuente" del poder y el "templo del
buen gusto", fue el moderador de la
historia, que dejó a través de sus arquitectos sus marcas, los trazos concretos de
sus deseos y valores para las generaciones venideras. Ahora sucede lo contra-

�rio, quienes nos gobiem~ s;&gt;n rep~s:i:~
tantes electos ( ¿por qtnen ·) que al
gan sus fuerzas delegadas. La natur eza contractual de su mandato &gt;: su corta duración sumado a expectativas personales de ~rden político, los hacen pensar en términos de lapsos C?rtos,
da tienen que ver con el be~!.'? úblico Las fluctuaciones, la oplDlon ~
. l ambiciones personales, tienen
ca y as
.
rtancia mucho mayor
ahora
una unpo
ta
ue
la
lectura
de
los siglos. Pero es
q
., ragmática por el presenpreocupacion p .
. la democracia
te - donde no existen ru
.d
ni los sistemas de valores estableci o~
convierte a la arquitectura en un fenomeno a destiempo.

t;::

Ahora ya nadie puede invocar su gustoysensibili'dad personal como
, modelo'
d la arm1itectura contemporanea, y asi,
e . • dican a atender "lo urgente
me1or se ·o~ menos comprometedor. Es
~~ilce::pr;nder el enorme dbaño fi~&lt;!i·
rectamente proporci·onal al ene cro
económico acumulado) ca~ado por es,
titudes que se marufiesta en ~
~ j : intol¿rable de objetos yfuv~C!OS
(la ciudad moderna) Y que se re ~ en
.
.
de lo que no ex...,.e y
apronmac1ones
de lo e no se dice, y que por compro. ~ere que la arquitectura no es
=•que un mero acompañante casual;
ero tarde o temprano nuestros gober~antes tendrán que tomar en cuenta, a
l
'tectura, ya que no encontrar:in
ª
arqwolítica (discurso efímero de ad1een su p
demotivos retóricos) ni en 1o~ f~ceso 8un lan
cráticos formales Y poSitlVIStaBÍ . pdad
que les perIT?ta expresarse en a cru
de nuestros tiempos.

d

Todos los fracasos del mo~ento
od
de sus análisis hcríticos ·se
m emo
basan en e mismo deseo de acer comcidir a la arquitectura con la democracia. Se puede explicar esto _de mue~
maneras, alrededor de un mismo error.

r

0

la preferencia, en nombre ldegibl~ de¡:;
cracia, de todo lo que sea e e, e
y preciso.
La legibilidad empobrece a la ciudad. Cuando El 1:íssitzky proclilil!
"las formas precISas ~ r~co~oc uando
'lo las formas geometrícas ' o c
so
un
marGropius explica que " queremos
l
simple
uitectónico que sea e aro, . '
co arq
d
• do de mentira y
estructurado, . espoJal .
fin demoartificio", persiguen e mISmo
crático.

fo~

Refieren la expresión plástica Y su
. , n únicamente a patrones cuanpercepcio
,
t riales y estitativos de geometria, ma e
tructura, ignorando que lo qu_e. en veÍ~
d d el hombre pretende percibir en
~ d d y su -l11'011itectura
son el uso y suls
cru a
-ial
, que os
relaciones socioc~tur. es, mas
métodos constructIVOS.
Una de las paradojas del fun~ionalÍ!r
descansa en el hecho de ser
m(ao esar de los intentos de.Ha~~ . eei or darle los más amplios signific~yd p sibles) de sobrepasar en la arqmos po la real'd
1 ªd racional •de las fuertectura
·
rial
zas mate es Y. constructIVas,
. a conviren un
• d a la arqmtectura nusm
ti.en, o
ti cial En la arquitectura
fenomeno an so
h
·ste dentro
de Mies Van Der Ro e, eXI l gib'.ilidad
de su esplendor formal, una e rial
"d al uso perfecto de los mate es,l
uru a
.
El · 'ficado y e
técnicas Y ntmos.
SigDI_ ald d en
significante luchan por_ la igu ª
la creación de un lenguaJe.

mcarr

La ciudad es una expresión de realid des económicas y socioculturales, y es
e las contradicciones de nues,
o VIOsocie
~ dades no podrán ser resueltas
tras
·,
por la arquitectura o la planeacdon :·
bana, pero deberían ser capaces e p;~
cibir y reconocer en la cruda~ algu
resentación de las formas VIVas que
conforman. Lo sorprendente es que
las autoridades ya no se atreven a expre-

h.

í:!'

. a través de comodidades fun.
sarse smo
cionales.
Las clases dominantes de la socieda
industrial carecen de los valores que lfl
ennitan ser representadas en sus ~
P. · cru
• dades,. usan al Estado pero
nola
•
pias
hasta
611
atreven a usar
autoridad, Y •
••
núsmas autoridades, en su dimell.fl
institucional, han sido golpeadas por•
laconismo similar.
Ahora las autoridades temen de lOI
re resentantes de la autoridad y la 1111p , de los ciudadanos prefieren DO
yoria
. d
bie&gt;
darse cuenta de la autonda que gola
. dad. La infraestructura
na l acru
l de •
toridad se vuelve inocua, Y \qu .•
ta más vergonzoso (barracas,
risiones asilos, etcétera) se
tscret~ente fuera de l~ ciu
cambio el museo, el estadio y e
•
presencia relajante _d~ la cultura,_ ei
y el consúmo continuan expresan
se mantienen agrupados en una ~
de representación mítica de l~ socd d,
sin clases y jerarquías. Ademasi_ na a •
grandilocuencia, ni arcos de ~~
, ·
monumentos alego~cos
º. perspela il'ficas
y
al
mISmo
tiempo,la DIII"
magm
•
.
fraestructura industrtal y 1
. os que uisadoi
tienen trabajando, han sido exp , lltl
de las puertas de la ciudad en VIaB
esterilización. Si comple~os est¡e
dro con el efecto estandanzador .
'tectura contenida en la exp
deq: estructura, la pérdida de su
la mímesis de un acompañ~te, la
arición de las pequefías tienda_s .
P
d distribución, las restrícc
agentes e
ubli 'd d y 811111'
en los reglamentos de p . ci a
cios, la sustitución de habitantes ~or
bajadores de oficinas. y _hancod, 1~
mos un mejor ent~ndinuento e
dencia de la urbamdad.

era

ºe•
1d~t
¡
t:.

Estas ciudades duennen ,~al,
dedo en el gatillo de la legitima

r

sa. Sanidad y seguridad han hecho desaparecer de la ruidosa y sucia masa de la
vida de las clases trabajadoras, sus conflictos y celebraciones. Una enorme clase media en expansión que pretende encontrar su identidad en la estandarización, el deseo de integración y las influencias de los medios de comunicación, devora sus bordes. Pasamos por un
tiempo donde una nueva actitud estética
pretende borrar diferencias para sumirlas en el mar de la mediocridad. Todos
nos empezamos a parecer a todos los
demás y sospechar de todo aquél que
no se parezca a uno. Seguridad se ha
convertido en sinónimo de justicia y el
miedo a lo diferente en semblanza de
igualdad. Todos están preocupados por
8118 look1 {como dicen los punks), en
huaca de diferencias marginales, el último refugio de la identidad. La violencia no tiene más remedio que desatarse repentinamente.
No tendría sentido retomar la me-

lancólica letanía de una urbanidad olvidada. La evolución de la ciudad no es
una maldición. En camhio, lo que de~ríamos hacer es trazar las primeras

!meas de una nueva urbanidad _que res-

po,nda a ~ realidades de hoy: El auto-

ll!óvil, la mdustria, el progreso de la sanidad pública, etcétera. La Ciudad-Mu-

~ ~n su casco antiguo renovado con
técnicas anestésicas, sus "zonas peato-

nales" cerradas sistemáticamente al trá-

fico, sus calles convertidas en jardines

incontrolada; no responde a opiniones
académicas ni a elucubraciones de bur~
cratas bien intencionados.
Esta urbanidad es lo que los habitantes de la ciudad quieren que sea. Es el
resultado de sus hábitos, sus deseos, sus
luchas, su sociabilidad.

interacción entre lo uno y lo otro. No es
de extrafiarse que en esta línea de búsqueda, el arquitecto contemporáneo haya reincorporado a su lenguaje pórticos,
verandas, bahías, galerías, conservatorios, etcétera.

Pero la urbanidad de la ciudad conLa urbanidad cubre la ciudad entera temporánea no es sustituto de su paz
y penetra todos sus tejidos, se confor- social, su violencia (sus motivos, sus
ma en una variedad infinita de escalas. fuerzas motoras, sus cantidades, sus
La ciudad es un todo fragmentado don- cóleras y sus reajustes) es una realidad.
de la urbanidad tiene su lugar en todos Se necesita algo mucho más humano
los tiempos; en ella el tiempo ha encon- para reconocer una ciudad que las
trado la misma diversidad desde los ini- plantas bajas verdes de Le Corbusier
cios del sitio, y su carácter en cada uno o los signos urbanos universales de Bade los instantes de la vida cotidiana; na- rré. La planificación urbana y sus returalmente, la urbanidad se define mor- presentantes pretenden convertir a la
fológicamente, voluntariamente adopta ciudad en un escenario indistinto y neulas fonnas que han so~nido sus proce- tro que cancela toda posibµidad de consos y han definido sus costumbres. trastes y nivela emociones y sensaciones.
Tendremos que redescubrir el color, el
ruido,
los materiales, las gradaciones, la
Durante su crecimiento, la t~dad
luz,
el
ritmo, el espíritu de la ciudad retiene a su disposición una plastiéidad
inmensurable. No es posible definirla pleta de accidentes. Debemos conservar
con moldes o patrones intangibles. De la posibilidad de la sorpresa, la erupción
nada sirven modelos conocidos para su de lo indetenninado, la fuerza de la dimejor vida. Lo importante no es sólo su versidad y aceptarlo repentina y paulamorfología, y menos sus tipologías, sino tinamente. El marco del orden y del
control no deben reprimir las actuaciosus relaciones y sus memorias.
nes espontáneas, los esfuerzos de suLa urbanidad relaciona y da cohe- pervivencia que llenan las calles, los ritos
sión a la ciudad, establece sus contrac- nocturnos que redisefian la ciudad y forciones y congruencias, teje la trama y al man jardines secretos para sus manifesmismo tiempo narra su historia. En ella taciones, las fronteras privadas en prolas relaciones de los grupos y los indi- piedad pública. Además, la ciudad debe
viduos son simultáneamente una tela y mantener sus páginas en blanco, sus
una novela, y son la base de toda urba- áreas de desecho, sus sacos de aventuras,
nidad.
lugares y barreras que ya otros sabrán
cómo usar.

Pila boy-,couts y neo-artesanos prome~dores, no nos pronostican un porvelllr halagador para una urbanidad viva.
Además, sería demasiado ambicioso
q_u~r retomar el hilo de satisfacciones
La urbanidad tiene dos fachadas: por
~
-,anteriores, interrumpidas con
ªP~CJon de nuestra era industrial, y un lado presencia social, que representa
resu~as con formas distintas. Esta al grupo, y por el otro, territorio domés~~dad
vital difiere de los conceptos tico en sus múltiples expresiones. Las
1
do111 ~~nales de ciudad y cultura. Es transacciones entre lo público y lo priestica y turbulenta, institucional e vado requieren de una mayor posibilidad de comunicación, de una necesaria

Es obvio que no podemos recrear la
ciudad pintando sus muros, pero restringiendo y reglamentando sus usos podríamos destruirla muy fácil.
Las razone:. hh~óricas .¡uc provocaron el rechazo absoluto de la decora-

,-

�TRES POEMAS

Leticia Herrera
ción y el estilo, son mucho más complejas 'Jlle lo que nos sugieren los tratados
de Adolf Loos. Los principios del modernismo agruparon alrededor de la ar•
quitectura, síntesis de todas las artes, a
todas las fonnas de expresión artística.
Los artistas plásticos, músicos, fotógrafos, arquitectos, cineastas, diseñadores,
poetas. . . se propusieron la misma meta: definir y dar coherencia a un nuevo
lenguaje. Si nos referimos como estilo
a las correspondencias e interrelaciones
,¡ue unen expresiones y objetos de un
periodo detenninado, nos veremos forzados a reconocer la actitud estilística
de los fundadores del movimiento moderno, la propuesta estética se ~o evidente con la sugerencia de Gropms de
que uno de los aspectos de la arquitectura era la posibilidad de responder a
las demandas prácticas con placer estético y transf~nnar necesidades pragmáticas en un deseo de claridad formal.
También fue rotundo al tratar de explicar su nuevo concepto de espacio a
través de asimetrías y equilibrios rítmicos. El concepto estético de la nueva
realidad propuesta rechazó tanto la ornamentación como las composiciones simétricas, tratando de reinstalar al individuo como centro de la realidad social
dinámica.
La desintegración del movimiento
moderno y la dispersión de sus diferentes disciplinas, dedicándose a las investigaciones autónomas, pero sobre todo, su profunda ignor~ncia sobre la ciudad y, su incómoda semiología, provocaron una grave distorsión en el lengua·
je propuesto. Para muchos, esta realidad es el símbolo del rompimiento y la
exclusión.

(N
,...

La naturaleza social, como la misma
naturaleza, no puede vivir sólo sobre el

COTIDIANEIDADES

principio de la realidad material. Lo_qu;
es más, no podemos negar que el pnnc1•
pío suntuario es parte integral de su
realidad. La sociedad IJUe se desprende
de sus referencias y su vocabulario ornamental pierde también aquellos sig·
nos de inteligencia que la identifican.
Esta pérdida resulta más ~olorosa,si
consideramos que las expresiones pla&amp;ticas contemporáneas no han sido más
que intentos eruditos que pretenden
desmantelar la representación y la historia.
La ciudad no se encuentra más a sí
misma. El miedo a lo trivial, el temor a
lo popular, la indiferencia a las manifestaciones más cotidianas de la vida
contemporánea, la estandarización de
las apariencias sociales, las reglas del
"buen gusto", han acabado con el simbolismo y bloqueado el surgimiento de
la urbanidad de la ciudad actual.
Considero que la nueva urbanidad
vendrá vía la reconstitución del fol.
klore urbano industrial y post-industrial. Cada día absorbemoH más imágenes, vivimos música y mitologías, multiplicamos las redes de comunicación e
información, invocamos constantemente
los cuerpos recapturados; las minorías
olvidadas reafirman su identidad, pero la
ciudad y su arquitectura no se atreven a
ningún significado o imagen. Sólo la in-

dustria, en fas afueras de la ciudad, 1'
inventado un paisaje, una ornamenta,
ción tecnológica y un nuevo sistema de
símbolos. Tiene razón Venturi, y •
los puritanos funcionalistas, en qun:
proporcionarle a la ciudad una lC)·eMlt
Es cierto que la lucha por la vida domo,
crática no puede ignorar la necesidad hí-:
sica de una estructura común, un ordei!
perceptible planeado para la ciudad, JII'.
ro ese orden sería una brutalidad bo
crática si ignorara el papel que jutp
los deseos, pasiones y sueños de la .,.
ciedad. "La conquista de lo supertllt
es más excitante que la conquista de 1t
necesario. El hombre fue creado porlft.
seo, no por necesidad" (Gastón' Bacht
lard: La pshychanalise du feu).
Afortunadamente se empieza a ~
rar el panorama que nos permitirá 11!
corporar a nuestras ciudades la urbllí'
dad democrática. Nuestra realidad
cionada, nuestro universo mediatizado
complejo, han encontrado identi
aisladas en una arquitectura de ac
ciones, de sobreposiciones, de co
Pero esta fe -que no niega ~º.
complementa el deseo del mo\'
moderno de influir y cambiar
mando el vocabulario estético-,
drá que ser sostenida, l~nta y. p
samente, combinando la mvenc1~n
tiva con la invención participabVlt
olvidar que la ciudad será un caso
diente e inconcluso.

corro porque los ruidos me persiguen
presa fácil del estruendo
mis reclamos como siempre
ésta que soy tan terca
no me dejo en paz
vuelo de la peor ansiedad a está bien
ahí la llevas
ni modo hay que bajar

por padre mier y hasta la casa
después me tropiezo con el bar
mesón dicen los que saben
una bohemia se me pega en el ahna
después otra y así hasta que la noche
me lame despacio como a su cachorro
se está tan bien aquí todo es tan fácil
tan cotidiano

ya salgo a medio pensar
la calle juega a las serpientes y escaleras
batallo para seguirle la corriente
es que yo no juego
no tengo ganas y además
por qué ando tan sola
si soy bien buena onda

MOMENTO
me siento henchida
tus manos me han tocado
y los botones de mis breves pechos
reventaron la noche
la serena expresión de mi rostro
tus ojos me hablaron
y entonces yo
cardumen y desierto
hube de ser húmeda y acuática
los cuervos bajan a mi carne
soy fruto que alimenta su necesidad
de vuelo perpetuo
las bestias mayores abrevan en mí
y entonces yo
que fui duna y polvo extranjero
me vuelvo río
el más feliz
el más correlón
el que lame las orillas
y nunca se habrá de hartar
de su ración de piedra
y musgo

�UNA PEQUEÑA CEREMONIA FAMILIAR

Heidi Basabe

AVE FENIX

no siempre arrebolarse
menos caer en éxtasis
-sentir que todo vuela
el cuerpo es una esponja
que todo lo contiene
henchida y eternizante
el caracol del miedo
enterrado en el jardín de las uñas
te pone silencios en el beso
eres el espejo de nada
dónde entonces el verbo
cantarino danzante vagabundo
tu arcoiris visceral

el río de tus pupilas
mañana es ayer y estás vivo
todo lo contendrás
belleza y podredumbre
esquirla de lo eterno
por qué suspiras
si las estrellas están
donde tus ojos las dibujan
todo en su tiempo
tuvo su razón de ser
y a veces cuesta abajo
indica principio
aunque no te sientas
ave Fénix

La verdad, últimamente he notado muy hora fijados, yo· aproveché la ocasión
extraña a mi mamá, a veces me pregun- para estren;rr mi vestido azul con rato qué habrá provocado que se descha- yas lila que me hizo mi mamá y mis
vetara; por ejemplo, lo más reciente con hermanos también se pusieron sus meque nos ha salido es que se va a poner en jores galas. Mi papá, como la iba a hahuelga si no hacemos lo que se le ha cer de comité de recepción, de juez, de
ocurrido: dice que ya son muchos años maestro de ceremonias y era el que iba
de trabajo ininterrumpido y que ya me- a dar el discurso, quién sabe de dónde
rece mínimo un reconocimiento; men- fue a sacar una vieja toga y un birrete
ciona, entre otras cosas, que la ha he- que le quedaban chicos pero que por
cho de limpiona, fregona, planchadora, lo menos había mandado limpiar y
lavandera, pedagoga, psicóloga de cabe- planchar. Al perro y al gato los bañacera (así dijo), cocinera, consejera sen- mos y les pu~os moños en el pescuetimental, costurera, secretaria, etcétera, zo e hicieron fila con nosotros, los hiy dice que todo sin reconocimiento ni jos, que representábamos al público.
pago y que ahora quiere alguno de estos dos incentivos.
A mí, este tipo de ceremonias, ya
fueran
escolares u oficiales siempre me
Así es que con este motivo hubo reuhabían
parecido algo ridículas, aburrinión familiar y después de muchas di&amp;cusiones se llegó a la conclusión de que das o tontas, muchas veces fatuas, llevamos a organizar en la casa una peque- nas de verborrea, etcétera, y no comña ceremonia a la que asistiremos mis prendía bien por qué en un· determinapapás, mis tres hermanos y yo y el pe- do momento parecían emocionar a mi
rro y el gato, o sea, toda la familia. En mamá y por qué mi papá se había presesta ceremonia le impondremos a mi tado a la farsa, si porque creía real~~ una medalla o varias porque ella mente justa alguna clase de reconocidice que se merece un reconocimiento miento o porque se le hacía de munacional o tal vez mundial pero que por chas consecuencias la supuesta huelga.
el momento se conformaría con uno faCuando estábamos ya todos listos es~ ' Yque lo de las medallas por qué
perando
a la homenajeada y que mi pamas que nada a los hombres, que ella
se lo merecía tal vez más que muchos de pá había puesto un disco con una marellos. T~iél). llegó a aceP.tar que en cha que intercalaba ésta con aplausos y
vez de_ vanas medallas será sólo una, pe- vivas, apareció mi madre radiante, muy
~ 0hac1en~o la aclaración de que dijera: arreglada, con un vestido largo, una flor
en la manó y una expresión serena y so} r mént~s en campaña" porque, diJ , algo tellla que ver con la guerra. Fi- lemne en la cara. Caminó frente a nosonalmente se ?efinió el día y la hora en tros con la mirada en alto y esos pasos
que se llevana a cabo el acto mi papá cortos y raros que se usan en bodas, graCOIIAim,: •
'
. -,;:uo un disco de aplausos y ova- duaciones y todo ese tipo de ceremoClones, arreglamos la sala de manera nias, tratando de seguir el ritmo de la
~uy sobria para la ocasión se impro- marcha. Cuando llegó ante la tarima, la
Yl8ó un . 'f
'
rima
nu~ro ono y una especie
de ta- subió lo más dignamente que pudo por• Y quitamos los muebles sólo ese que el vestido era algo estrecho y tomó
d1a.
asiento al lado de mi padre que, en pie,
se dispuso a iniciar su discurso; éste fue
Todo estuvo listo pata el día y la alusivo a las virtudes y merecimientos
de mamá pero creí notar que hacía hin-

capié en lo que mi madre había resaltado de ella misma al hacer su requerimiento; así es que, aclaraba al final de
su breve discurso, por todos esos motivos era de justicia hace1Ie entrega a la
ciudadana de esta medaJJa que simbolizaba ese reconocimiento a todo lo anteriormente mencionado.
Mi madre se puso de pie para que le
colocaran en el pecho la medalla que
mi padre había mandado hacer fundiendo alguna medalla escolar de nosotros
y que atrás llevaba no sé qué secreta
inscripción. Al recibir su medalla mi
madre no pudo evitar el dejar escapar
una lágrima, pero se recuperó rápidame~te y dijo que ella también quería
dec1r unas palabras. Su pequeño parlamento fue muy emocional y altisonante, no pudo evitar en él algunos
gestos y braceos que parecían copiados de algún discurso oficial, se dirigió a los oprimidos de la tierra, como
yo, dijo, y les recomendó - supongo
que en abstracto- que no creyeran ni
se dejaran envolver por sentimentali&amp;mos o falsos reconocimientos, que lucharan, que no cedieran, etcétera.

Total, que después de la ceremonia
nos miramos mutuamente los organizadores con la triste expresión de no haber logrado darle gusto a mamá.

�SIEMPRE HAY UN TIEMPO
PARA TODO
(Variaciones sobre algunos poemas de Andrés .Huerta)

Jorge Roberto Chávez Rodríguez
Siempre hay un tiempo para todo.
Para escribir de Pedro Garfias su elegía
y prometer la luz de un cometa ciego
y sonreir y dormir y esperar
los meses de la fruta.
Siempre hay un tiempo para todo.
Para decir un adiós a la tristeza
escuchar la lluvia cantar en el tejado
y escribir sobre la espalda de la amante
un te amo infinito
al contar los lunares de su piel.
Tiempo. . .
de escribir la historia de tu rostro
y encontrando un día el horizonte
caminar detrás de ti
sin saber que alguien te sigue.
Siempre hay un tiempo para todo.
Para escuchar el mensaje dicho por el viento
para tener un secreto y no contarlo
nunca a nadie.
De esperar los veranos girasoles
y sintiendo el entusiasmo de la noche
amanecer en otra cáma
bajo otro muro bajo otro cielo.
y al final. . .
contemplar pasivamente
cómo el tiempo devora mis poemas.

RESCOLDO
Aunque es indiscutible el oder
.
.
convertir en ceniza cualq!e , q_ue tiene el tiempo para
fuera llamado a descubir u r pagina, es el hombre quien
luminoso que nos dir'
na y otra v1z el rescoldo: guiño
,ge nuestro semejante desde el ayer.
El doctor Dietrich R k
l!':rziehungsinstitutione aduc Azes O'.k•tor de. Die offentlichen
n er
te en· eme Q JI
d
. , . púhl' ue en un
Sekundiirliteraturkrit1'k· La educac10n
l
aztecas: una crítica de las fu
. .1ca e!1tre os
daria (ITESM M
entes Yde la hihhograf1a secuneste libro tu'ero:npterrbel-'.' d1968). Las JX!rtes centrales de
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u zca as en alema ("Q ll ,,
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este número el penúltimo ~pít~~: /ela.
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�LA EDUCACION PUBLICA
ENTRE LOS AZTECAS

Dietrich Hauck
Ampliamente detallado hemos desarro- preaztecas de los altos valles y, adenllado un tema, atendiendo a todas las trándose más en la historia, eran probavoces que hasta la fecha se han ocupado blemente descendientes de los huaxtt&gt;de é~ así es que ahora puedo limitarme, cas. Esto parece comprobarse por sus
finalmente, a emitir una opinión propia. fiestas, sus costumbres, sus dioses, hasta
Para esto quiero proceder como Miguel por su indumentaria, porque el "pocht,.__
León-Portilla, basándome única y exclu- ca" típico, como lo muestran algunos
sivamente una vez más en las fuentes, tal códices con sus atributos, aparece ya en
procedimiento creo poder permitírmelo, los frescos de Teotihuacan, en donde,
puesto que la literatura secundaria ha según mi opinión, se encontró ya como
un cuerpo extraño en el sistema de cas-sido exhaustivamente analizada.
tas de esta ciudad, el cual se integró
En la introducción anticipé mucho también por procedencias tribales.
de lo que más tarde tendría que comDescendamos un paso en la jerarquía,
probar; allí mismo argumenté la razón
de este procedimiento inusitado. Empt&gt;- entonces nos encontramos con los "tolcemos entonces de nuevo por el punto teca", es decir los artesanos. También
principal del cual hablamos en esta éstos reclutáronse, opino, no de una triintroducción, es decir, por el punto de bu ñahua, sino de descendientes de popartida y desarrollo del Estado Azteca bla~iones subyugadas, culturalmente
y por el cristalizarse lento de las düt&gt;- más viejas. Pero los aztecas han de~arentes instituciones p6hlicas educati- do sin distinción con el término de ' tolvas, una parte de ellas ciertamente por teca", a quienes sabían manufacturar
imitación, otra eventualmente por in- hábilmente productos artesaniles, conscientes de una gran tradición; así que
vención propia.
no fueron estos "tolteca" exclusivamente
los descendientes de los históriEspero haber llegado a comprobar
-en l~parte anterior de este estudio, que cos toltecas vencidos, quienes también
la sociedad en el "Imperio" azteca fue habían sido incorporados como artt&gt;formada por castas -ningún fenómeno sanos en el "imperio" azteca. Porque
nuevo en la historia de la humanidad- cuando los aztecas habían invadido los
de la cual la clase superior, globalmente valles de la meseta, etnológicamente
hablando, había sido integrada exclusi- como última ola chichimecaf, en vervamente por lo general, por miembros dad no encontraron un pueblo cultude los clanes particulares de las tribus ralmente unificado que habrían de
aztecas. De esta casta surgió la clase su- subyugar, sino una mezcla de poblaperior, es decir sacerdotes, guerreros y ciones que se habían superpuesto crofuncionarios administrativos. Debajo, nológicamente estratüicándose. En
siguiendo una verdadera estratificación ellas los, momentáneamente más jóvenía probablemente la casta de los co- venes, ·vencedores, habían imitado e inmerciantes, estrictamente separada de la corporado a los subyugados por ellos
casta superior y de las inferiores, con sus con mucho éxito.
propios jefes, su propia jurisdicción mt&gt;Algo semejante aconteció con las innor, sus propias deidades y fiestas relifraestructuras,
integradas principalmengiosas, etcétera; gente que, refiriéndose
a su origen trib~ no eran aztecas sino a te por obreros y labradores, quiene veprimera vista, descendientes de los co- getaron fuera de la historia y que sólo
merciantes de las ciudadee-- estados en casos excepcionales -según mi opi00

,-4

nión únicamente en épocas de trami,
ción, es decir hasta el momento de
reconsolidación de la sociedad de
después de sobrevenir un cambio en
poderío de una tribu- se véían en 11
posibilidad de un cambio de su cllll,j
promovido por hechos extraordi ·
generalmente guerreros. Me imagino •
to de la manera siguiente: que cuandt
un "machual", «fe había servico coa
cargador en el ejercito de uno de los JII"
cursores de Moctezuoma II, podía
sualmente capturar a un enemigo,
alabado y aceptado luego en la
guerrera. Pero como lo acentué ya •
vez, parece como si no mucho ante&amp; tlt
la conquista española las fronteras enlll
las clases se hubieran nuevamente enit.
reciclo, debido a la consolidación pll'
gresiva del "imperio".
Tampoco creo equivocanne en IIÍ
criterio - fortalecido por Beuchatde más de cien calpullis de la Gra&amp;
nochtitlan sólo unos veinte eran ·
dos por aztecas. Ya una breve refl
sobre los hechos demográficos, es
que los aztecas no habían logrado
plicarse suficientemente en el brefe
so entre su inmigración a su s ·
bajo el agresor español, parece
mentar esta hipótesis. Además
que pagar año por año un elevado
to de sangre a causa de su guerrear
tante, a pesar de una tasa de au
enriquecida por la poligamia.
Pero como respetaron los dioses
los f ueblos por ellos subyugados, ·
porandolos, por el contrario, al ·
que los romanos, en su propio pan
así respetaron también las je
existentes en las provincias, cuando
encontraron una rebelión abierta;
camente se reservaron el derecho de
estricta vw}anci~ en ellas. ~or e~-'
aztecas sedentanos -no pienso 1111'""
clanes de otras tihus nahuas-

mente eran raros si no, lo ~ue es más
probable, enteramente ineXIStentes en
f. ciudades de los altos valles fuera de

.Tenochtitlán, como por ejemplo en .A2r
capotzalco, Te~coco, Tlacopan, Xochimilco, Huexotzmco, Cholula, etcétera.
Po~e en estos centros urbanos, quizá
habran operado sin disturbios las estra:
tificaciones jerárquicas tradicionales.
Para que este rígido sistema existente
en la casta superior fonnada por los aztt&gt;CII, no degenerara en

una consanguinidad

~fasta, se instituyó i'unto a la poligamia, que prac~caba a casta guerrera,
que_ las conc~mas no tenían que provemr ~esanamente de los mismos
tribale5: Y para evitar la decanoa ~e castigada la cobardía guerrera
en loe vastagos con aniquilación personal o al menos con muerte civil.

':1fl!'

• Pero ~nalmente no creo que los
tecu tuvieran que refugiarse frt&gt;~ue~temmte en semejantes drásticos
edios, pole separando el hecho de
;:.: ae ~u ~ ~esde la infancia a los
tía nea 818tematicamente en la valenguerrera Y en la tolerancia de fatigas Y toda suerte de dolores, se puede
atraer
la I tencion
" sobre la selección
biológica
v .
en esta raza. El conocido in~jor alemán del comportamiento
K0una de Lorenz
• , 11amo, la atención en'
leeció 1118. ~ obras2 sobre una sebu de•~J?1og1ca semejante en una tricual
~e Améric~ del Norte, la
enenu¡o mglos se VIO rodeada por
COntinU:,/ tuvo que hacer la ~erra
~ ente. Cuando a causa ae la
dígenu n forogresiva de todos los ineeta trib en 08 • E.y.A. repentinamente
. u se VIO desprovista" de sus
~ en ~se momento el instinto
en ~n,mbcnado por cientos de años
-- IIUe ros,
,1;~..: , h .
tao en vea d ha . se ~wº acia aden~ e CJa afuera. Los hombres
ª matarse entre sí. Y debido

duran:

a _que sobre el delito de matar a un
miembro de la misma tribu había esado . ante~ormente la pena 'del sui~idio
o~ligatono, la tribu se redujo muy rápidamente por autodestrucción. Parece
entonces que la valentía guerrera puede
no solamente
,
..
P educarse sino tamb'wn
propiciarse. or esta razón no creo que
entre los aztecas hubiera muchos fracasados en las batallas, como tampoco entre los espartanos O los vikingos.

!',- este factor de temeridad heredi-

~ se. ~adió en los aztecas la forma-

'º'

en ép?cas _lej~nas, la guerra no jugaba
todav: ~n. papel; los sacerdotes
eran m1Sl1lo tiempo también los jefes
de pueblos pacíficos. Cuando los nómadas pro~ed~~tes del norte adoptaron
esta mstitucion, no sólo la imitaron sino le sumaron una novedad: fonnadión
en la_ ~erra sagrada Y especialización en
rel~cion a que no ~ecesariamente desp~es de la educacion, los alumnos teman, que_ fungir como sacerdotes, sino
podian eJercer una carrera "seglar" com? _ofici~,es o altos especialistas en adrrurustracion. lSiento tener que operar
con tales nociones occidentales modern~, pero dado que nuestro lenguaje refl_eJa como en un espejo las circunstancias del momento que vivimos es tr _
tando de medir los estados de ~o~ d:l
pasado, un instrumento. incompleto.)

cion. ~tar, cuya meta casi exclusiva
s~
en el Telpochcalli, a la capacitacion de futuros guerreros -el rest
d~ l~ formación consistió en el apren~
dizaJe del ~tual religioso como baile y
~to- e igualmente en el Calmécac
solo c~n U!13 acentuación a la inversa;
es . ~ecir el aprendizaje de ceremonias
.•En ?l _Telpochcalli veo una institureligi?sas Y ritos ocupó un lugar más
c10n
m~ J?~en y extraña en su concepamplio que el adiestramiento para la
to
al
pn~?"º Calmécac; aquél me pabatalla. Pero como el hacer la guerra
rece
tarnbien,
como éste, de origen prt&gt;no era otra cosa, en el fondo, para los
azteca, pero opino que fue concebido
azte~ qu~ _la realización de un cert&gt;- por pueblos emparentados con los az.
m~rual, r~ligioso3' entre ambas cosas te~as, f!O.r así decirlo, por primos tíos
O
existe urucamente düerencia para el obmas VIeJOs. . ,(Semejantes instituciones
servador moderno, que trata de anali-casas para Jovenes soltero~ se enconzar los hechos.
traron y se encuentran aún hoy en un
~~do primitivo, entre algunas tribus de
Vamos ahora a pretender investigar mdios norteamericanos sedentarios ) A
el desarrollo histórico de ambas insti- est! teoría _me induce el hecho de ·que
tuciones educativas-problema que nun- vanos crorustas hablan de la existencia
ca podremos dilucidar definitivamente de Telpochcallis también en ciudades
porque. no contamos con la infonnaci6n fu.era de Tenochtitlan, en do~de otras
necesan!-i. enton~~ se puede estable- tribus nahuatlacas, no aztecas se habían
~er. ~ SigWente hipotesis formada r sedentarizado desde antes de 'su llegada.
~ndi,cios.: el tipo más antiguo de amhaa Por esto yo creo q_ue tenemos que ver
~tucionl)s, no solamente preazteca pro~ablemente también en los Telpoch810~ pro~ablemente también pretolteca
cal~ de los aztecas nada más que instiestá, re~~do en el Calmécac, el cual tuc!ones creadas sobre una hase de imisel'Vla ~&gt;ngmalmente a la finalidad de in- taci6n.
trodu_CJ_r futuI?s. sacerdotes por sacerdotes VIeJos ~a uuciados en los misterios
La finalid~d, de la formación de las
del culto, ntual y ceremonia. En el mo- escuel~
~on&amp;st1a, como ya dije, en primento en que esta institución cristalizó mer término
en la capacitación de futu-

:-ó

�ros guerreros¡ pero porque rápidamente
se podía ascender a "oficial" por la cap,
tura de enemigos y porque tales "oficiales" egresados del Telpochcalli fueron
utilizados como jueces y funcionarios
menores, cuando no se encontraban en
expediciones guerreras, se puede designar al Telpochcalli naturalmente también como un sitio dedicado a la capacitación para desempefi.ar tales puestos
civiles. Pero no creo conveniente hablar
aquí de una separación entre carrera
civil y militar, porque la una estuvo íntimamente ligada a la otra.
Como traté intensamente de demo&amp;trar en la parte principal de este estudio,
tanto a los Calmécacs como a los Telpochcallis en Tenochtitlan, exclusivamente tenían acceso los hijos -en menor cuantía también las hijas- de aztecas. Al contrario, los hijos de los artesanos estaban imposibilitados de ingresar en instituciones públicas de educación, así como los hijos de los comerciantes y con absoluta seguridad tampoco las de campesinos, obreros, pe&amp;cadores, cazadores, esclavos, etcétera.
El Código Mendocino nos muestra, de
manera convincente, que los "tolteca"
iniciaban a sus vástagos desde temprana edad en los misterios de su artesanía,
y Sahagún (II, p. 349). indica ~ue los
descendientes de los 'pochteca ' eran
llevados desde muy niilos a lejanas expediciones comerciales. lDónde encontrarían entonces éstos el tiempo necesario
para una fonnación que duraba afi.os en
dichas instituciones, en las cuales la sola
falta eventual durante las actividades,
fue duramente castigada? Además con&amp;ta en varias fuentes serias que los comerciantes nunca se vengaron, cuando habían sido atacados o asaltados en un
pueblo enemigo, sino recurrieron para
ello a guerreros de profesión. Un indicio
más para mi hipl&gt;tesis.

Por lo que se refiere a los vástagos de
las clases inferiores, estoy seguro que los
padres nunca se hubieran podido permitir económicamente el lujo, de pre&amp;cindir durante largos afi.os de la colaboración activa de los hijos en las tareas de
la agricultura o en otros quehaceres manuales.
En las otras ciudades de los altos valles las fronteras entre las castas tribales
muy probablemente aparecían también
muy marcadas. Tanto el conjuro de las
deidades como el guerrear fue relegado a
quienes tenían que aprenderlo y posteriormente ejercerlo a causa de un ordenamiento establecido, a cuyo efecto sólo la adherencia tribal determinó &lt;{uién
tenía que ejercer tal o cual actividad.
Casi automáticamente se piensa al observar dicho ordenamiento en la historia de
la India, sólo que en el México precortesiano las invasiones y cambios de poderío tuvieron lugar más frecuentemente.

bre las circunstancias en otras ciudadea
de los altos valles, tenemos que limitu,
nos por desgracia casi exclusivamente a
los Calmécacs, Telpochcallis, Telpom,
pans y Cuicacallis en la Gran-Tenocldi,
tian.
Preguntémonos primeramente por f1
número de Calmécacs en la ciudlll.
Sah~n indica seis y los nombra¡ p«o
quizas había a4tunos más, si quereme1
confiar en el "Conquistador Anónimo",
Probablemente eran de diferentes tama,
ños, el más grande seguro se enconll6
junto al templo mayor, pero muchae
cronistas concuerdan en que ningmll
podía albergar más de cincuenta alua,
nos. (Los resultados de las excavo
nes muestran asímismo que se trat8I
de construcciones relativamente peque,
ñas.)

Eran admitidos en estas instituciolll
en primer término los hijos de la arilllocracia azteca que generalmente •
destinados para ello desde la lactad
Las contradicciones que en este a&amp;- Pero en casos excepcionales parecen»
pecto encontramos en los cronistas, se her sido aceptados hijos de la casta g,,
explican primeramente por su inseguri- rrera azteca. Era causa de un fan cet
dad frente a todo lo nuevo, inusitado, a monial la dedicación al Calmecac y lill
lo cual se veían enfrentados, pretendien- padres tenían que ofrecer ricos p~
do encuadrarlo en esquemas habituales; tes. En lo que se refiere a la edad de•
y en segundo lugar, en nuestro caso e&amp;- greso, los cronistas se contradicen; •
pecífico, por el hecho de que tampoco gún mi opinión esta edad fluctdl
en Espafi.a en esta época existía la obli- entre diez y quinee afi.os. Es cierto f'
gación de asistir a la escuela y ni siquie- los vástagos de padres influyentes fl"
ra los mejores cronistas como por ejem- han de mejor trato en los Calmécacsqat
plo Sahagún, aventuraron la idea de que el otorgado a hljos de guerreros m~
se podrían interpretar un día los relatos importantes. Ya a su ingreso los pdllt
procedentes de sus informantes, de tal ros recibían un pectoral distinto .~•
manera de descubrir en ellos una obliga- los se~ndos. Esta línea separatona ~
tamhien observada por los alumnos ffil
toriedad.
mos, porque aquellos cuyos padrea
Después de haber aclarado, cómo se podían ofrecer continuamente ricoe
desarrollaron los hechos sociológicos, se- sentes, eran con frecuencia m
gún nuestra opinión, podemos entrar en por sus condiscípulos.
detalle al referirnos a los dos tipos de e&amp;Las hijas de los aristócratas fa
cuelas. Debido al poco conocimiento so-

admitidas en tales instituciones de formación, dedicadas a Quetzalcóatl, sólo
en casos extraordinarios y únicamente
cuando habían sido destinadas por algún
voto materno. A tales futuras sirvientas
de los templ_os les fue hendido el pecho
antes de su mgreso a la institución. Normalmente parece haber sidc regla en todas las castas el educar a las jóvenes en
el hogar.
Para los internos de lo.s Calmécacs en
Tenoc~titlan h~f~ dos caminos: o permanecian como siervos de los dioses"
d~sp~és de haber ascendido la escala je'.
rariruca hasta el sacerdocio completo y
t~~1an entonces eventualmente la posibilidad de encumbrarse en esta actividad O egresaban, una vez alcanzada la
ed~d del matrimonio. No sabemos si se?1~~n~e opci?n era relegada a la propia
IDici:itIVa º. s1 los padres previamente la
hab1an elegido.

~?, parece que necesariamente todos
1os ~os de la aristocracia azteca hubiesen Sid0 envia
· dos a un Calmécac· mu.
chos
cursab
. , en alguno
'
d l
an su educac1on
e os numerosos Telpochcallis, existenlos ap~oximadamente veinte calp s de la ,cmdad habitados por aztecas. Quedara oscuro para siempre el núd~ es_tos Telpochcallis, debido a las
co !:diccwnes de los cronistas. Tampob
en¡os sobre qué puntos de vista se
d~on os, padres en su decisión para
esignar cu~ de sus hijos debía asistir a
una ulaotra
., p
que
d .mst'tu
I. , cion. odría suponerse
de q l eSignacion partiera del criterio
ue a madre fu
·
·
concubina·
. ese mu1er prmcipal o
preferente~~ ~ienfque los primogénitos
para el C hn ;1 e ueran determinados
cionado
ccac. E~ todo caso el mentlipoca, d~ ; chcall~, dedicado a Tezcaténnin
considerarse en primer
futuro: como un lugar de formación de
destinad guerreros y según esto estaba
o con preferenc1.a a los h11os
..

~nt

::ro

T

6

~e la casta ~errer~ azteca, que a los hiJOS _de la ar1~tocracia. Una piedra preciosa _mtr?du~1da en una perforación del
labio mfe?or, re~zada en temprana
edad, tem~ el. mismo s~ntido que en
nuestros dias tiene un anillo de ingreso
en un colegio.
Para las jóvenes había instituciones
paralelas, los Telpochpans, que sin embargo, no er~n muy numerosos por las
razones patnarcales antes mencionadas.
Los cronistas concuerdan al afirmar
q~e también- en los Telpochcallis exishan grandes diferencias por parte de
ed_ucadores y educandos en el tratamiento ~e los alumnos, respectivamente
los condiscípulos, según la posición de
los recíprocos padres en el orden de rangos azteca. Los instructores de las escuel~s de guerra eran -al contrario de
los Jefes de los Calmécacs- exclusivamente ameritados jóvenes guerreros que
se veían precisados a abandonar sus
puest~s como maestros después de su
casalillento; y todos los alumnos eran
obligados a abandonar los Telpochcallis
al, alcanzar cierta edad límite en que dehian casarse.
Ocupémonos ahora una vez más en
detalle de los campos de actividad de
educadores y educandos en ambos tipos
de_ escuela y tratemos de reconstruir
pnmeramente la secuencia diaria de los
mternos del Calmécac: después de levantarse de los petates, espartánicamente
duros, donde habían pasado algunas ho~as_ de la noche durmiendo, cubiertos
urucamente con lo más indispensable,
emp~zaban los alumnos con su primera
actmdad que consistía en el barrer ri~al de los templos, después de haberse
pmta~,º el cuerpo entero - como hacían
tamhien los ancianos sacerdotes- con
un color negro, el cual había sido elaborado durante la noche por los novi-

cios más jóvenes. Posteriormente eran
separa~os e?- varios grupos, después de
haber :mgendo un frugal . desayuno: algunos tenían que acarrear madera d 1
haber mg~n
.
ºd un frugal desayuno:e alas
gunos teman que acarrear madera de las
montañas para los fuegos sagrados otros
ramas para la decoración de los l~gares
de veneración, otros más puntas -de maguey para los ejercicios de penitencia.
Otr? grupo -en casos necesarios- era
d~Jignado a cooperar en la construcc1on de edificios públicos. Además
consta en fuentes seguras que todos e;
t8?an obligados a aprender una artesama Y_a pesar de que ningún cronista lo
menciona, yo puedo imaginarme que
fueron también adiestrados en el uso
de las armas. . La comida espartánica
con que se alimentaban, . provenía ya
fuese de_los tributos o bien de terrenos
pertenecientes a algunos templos, cultivados por c~,resin?s semilibres (mayeques). Muchisuno tiempo se dedicaba a
las ceremonias: incensar, tocar instrumentos sagrados, tomar baños rituales,
lacerarse en lugares solitarios asistir a
los servicios dedicados a los' dioses 0
cooperar en la organización de la muchedumbre de fiestas en honor a ellos y
no en_ r~as ocasiones, participar en la~
expediciones guerreras.

°

. En lo que se refiere a la preparación
mtelectual, de la que se habla exageradamente en la literatura secundaria he
)legado ~ conclusión de que se r~duJO a r~tonca, astrología, interpretación
de ~~enos, cuenta de los días y mcmori~acw~ .de cantos religiosos. El pintar
1eroghficos sobre piel de venado creo
que era un privilegio conferido a una
casta de art~~nos. ~~almente, al parecer, se enseno tamb1en a los internos
una e~p~cie de historia y geografía, el
c?noc1m1ento de leyes y nociones básicas de ta administración.

!ª

�Se exigía en primer lugar absoluta timos -a diferencia de los internos de
obediencia, represión de toda manifes- los calmécac&amp;-- estaban a merced de sus
tación de dolor, frecuentes ayunos, au- padres.
tohumillación y castidad. Esta última
Muy frecuentemente se encontraban
disposición fue válida sin excepción pa- en expediciones guerreras, primero como
ra los dedicados de por vida al servicio mecapaleros, luego como guerreros conde los templos y temporalmente para los sumados y - cuando habían logrado haque egresaban una vez alcanzada la edad
cer cautivos- como oficiales. Para alcandel matrimonio. Consciente o incons- zar esta actividad eran naturalmente
cientemente, con esto se lo?°ó en esos adiestrados con intensidad en el uso de
hombres una sobreexcitacion nerviosa las a~as comunes de los aztecas. Su
que tuvo que resultar altamente útil juventud transcurría muchos menos aus-considerando la visi6n azteza del tera que la de los discípulos del Calmémundo- para los sacrificios y las expe- cac, porque la laceración a que estaban
diciones guerreras. Según las más sometidos, era menos frecuente y ademodernas investigaciones en el sector ae más servía más bien al endurecimiento
la psicología sexual, parece haberse del cuerpo y a la tolerancia, sin lamentacomprobado que la abstinencia en ese ción, de toda suerte de dolores, que a la
aspecto suele liberarse en la mayoría de penitencia en honor de los dioses. Tamlos individuos en un exagerado instinto
bién parece haber reinado entre ellos
de agresión4.
un tono ordinario, áspero y nada aristocrático, y su comportamiento se consiA propósito de las pocas instituciones similares existentes para las jóvenes deraba como poco refinado. Al parecer
su disciplina, en muchas ocasiones, dejó
en los templos de Tenochtitlan, creo
que el enfoque y las metas de la educa- qué desear.
ción eran muy semejantes. Por desgracia
Por la noche se dirigían j\.\ntos a un
no estamos suficientemente bien inforCuicacalli donde efectuaban, durante
mados sobre ellas por los cronistas.
horas, bailes y cantos rituales.
Una vez más volvemos a los alumnos
Notamos que su forma de educación
de los Telpochcallis. Estos dormían en se diferenciaba, como por un abismo, de
el Telpochcalli o bien -cuando ya se la impartida en los Calmécacs, con cuhabían destacado como guerrero&amp;-- con yos internos no se entabló ninguna agrasus concubinas. Por la mañana tenían dable relación. Las aversiones instintivas
que formarse para la recepción de órde- estallaron una vez cada año en ocasión
nes donde se les informaba en qué tra- de una pelea ritual entre los alumnos de
bajos serían empleados durante el día_
En tropas partían después como servi- ambas instituciones.
dores públicos para cooperar activaAquí, al terminar mi estudio, se ofremente en la edificación de construccioce naturalmente la posibilidad de buscar
nes de uso común -como templos, pa- material de comparación con sistemas
lacios, acueductos, canales, puentes
educativos estructurados en fonna seme,
etceterao marchaban hacia las mon-' jante entre culturas indígenas altamente
tañas en busca de leña. Fue concedida desarrolladas en el continente americano.
gran importancia a la resistencia física
Pero la empresa no es nada sencilla, pordesplegada en la carga de grandes pesos. que de los incas, en este sector, todo nos
(N
Para su alimentación y vestido, estos úl(N

ea deeconocido
ª,,..__ conocumen• •
tos
a ro , . y nu=nos
voe e!trei¡srto de los métodos educatiy
os mayas, se agotan en breves

~ ~~ºÉ:

Di~e
obs~rv~ciones de
ron tamh"•
esta ultuna existie· lO XV dos tipos
.
escuelas, 1en
d en el sig
de
formaci . ~ 1as cuales la una sirvió a la
civil
e sacerdotes y mandatari
ea y otra -al
.
os
por los toltecas- ¡ar?cer mtroducida
guerreros. No se
edicada a futuros
más a este res pue?e agregar mucho
supen'or de 1 pecto, smo que en la casta
os mayas 1 .,
todas enviadas amb' • as Jovenes fueron
cas.
t
ien a escuelas públi-

º1aº

Hemos llegado al final
tor no se la hab .
. • Al atento leccho de que
~ podido escapar el hede sacar a luno 80 0 perseguí la finalidad
el tl'anscursoz en todo~ sus aspectos, en
con las fuente/;1ull: mtensa polémica
un ISpecto par iala d eratura secundaria
teaiana -es dec~ ~ la historia precor~
tivas de I
Ir las mstituciones educaos aztecas- smo
· que insistí

particularmente en demostrar co 1
ayuda de esta
.,
. , n a
fundidad
po~ion estudiada a pro. . , que existen todavía extraord.manas
. .
l' . 1a~as en el conocumento
socio o~co, etallado de las grandes culturas md1genas. y sin
, co, embargo, aun
nocemos mucho mas acerca de los aztecas que a propoSito
, · de todos los otros
p
ero una vez que se penetra más a
do, en estos problemas, sin contentarse
con una mera pincelada a grandes rasgos, uno se enfr?nta, por todos los ánrolos, fuon amplios espacios inexploraos y era de nuestro saber -ines era
damente también a propósito de licul:
tura azteca• ,
tall
,
' con un Sinnumero
de dees aun !1º resueltos. Por esto creo
due, no ~ria exagerado afirmar ue todavia vana~ generaciones de inJestigaores estarán en el futuro intensamente
ocupados en aclarar aspectos soc· l' .
cos
10 ogique apai:entemente se nos muestran
cd?mdo conocidos y suficientemente estu
1a os.
-

fo;

NOTAS
l. norte
Acercasob
de la expansi6n de los nómadas del
tual,
rée grandes partes del México aoencu ntranse intere t
hbro· Chich · é I
san es datos en el
Am,;:.e (Saltunill cat., por]. de Je~s Dávila
06 =•
o, 1967).

2.

f::ntS6,esnon.
!~na~nte B_ose.. Zur Naturguchichte
Viena, 1965.

3. Vé~se para esto el Códice Mend .
peciahnente el folio 64'verso 1 b.ocmo, e94. Particularmente instructivo
los resultados de la inve&lt;+;.,s ci61:°e parecen
mann Gl
º"óª
n de Heraser, los cuales hace constar
una obra titulada: Ero, und R l'
_en
,~zialpathologilche Untermch: ,tik. Eme
c1da en Colorua en 1967 E ng, apar&amp;cuentra también una poi' . . n ella se enlo que se hab ,
. enuca sobre todo
1ª escnto anterio
propósito del tema.
nnente a

�DOS POEMAS

Armando de · León
hazla trizas con tu pinza prieta
RONDA AEREA
A Vicente Aleixandre

Querido canto
que brillante rompes la tarde acerada
Nubes de metal rojizo
Camarón
Pájaro alto
muy lejano
portentoso
Nadie te ve
nadie te sabe
Pero una vpz
-la tuyaque no escuchas, es
instante a lo lejos
Curvatura celeste
Horizonte henchido
como plumas de ave
en sacudida.
como batalla de palo.mas
Son las incalculadas horas
las que hacen tu sueño
¡Picotea pajarraco!
Picotea esa piedra inútil

Escarba hacia el corazón de la tierra
y detén tus sentidos
Más bien tu único y confuso sentido
que juega a cinco
o mil percepciones
Ahí
allí, como la luna
como las nubes sombrías
como el tormentoso romper de olas
gira

¿Qué piedras o qué soles

qué granizo o silencio mortuorio
miden tu rosa de los vientos?
¿Qué corazón como el mío

sirve una nota, apenas
al oscuro juego de tus embelesos?
Pájaro amante
señor del sueño
Querido canto
que brillante rompes, quieta
la tarde acerada.

Sube
sube hasta el respiro
Hacia mi frente calurosa
Sube como un montón de vidrios
que estorban _al pecho anhelante
Calla el frío
Aguanta esa lluvia que es presagio
Cirros inmensos
que como árboles af\ejos
susuhan a los prados
Sí, sí
aléjate
Pues ¿quién te ata
a ese nogal indiferente?
N)
C,11

�ABANICO

SIN SONIDO
a Juan José Matamoros

Algo bate sus alas en el fondo del tejado
se mueve
y yo puedo verlo
(Escucho)
A la luz de la mañana los aletazos estentóreos
(Dormido)
Pienso en el polvo que va cubriendo
los rincones
los r~cuerdos
los sueños
Una llama se extingue poco a poco:
la del amor
que cede al silencio
Y en esta flébil, opaca visión
otra se aviva...
(Nos acabamos en la sola presencia) .
Amigo mío:
un pájaro no sueña con su causa.

�EL AMOR COMO ALUCINACION EN
LOS PILARES DE DOÑA BLANCA

..

Carmen Alardín
El teatro de Elena Garro tiene verdadero
derecho a llamarse de " vanguard'1a" . An·
tes de que Ionesco estrenara Los rinocerontes, la Garro había publicado Ventura Allende, en donde trata el tema de
la bestialización.
Aunque en la autora se adviertan ciertas influencias, la creación de esta dramaturga es una de las más personales de
la dramaturgia contemporánea. Ciertamente hay algo del teatro del absurdo
en Los pilares de Doña Blanca y en Andarse por las ramas, pero conserva una
línea lógica de acción y mucha credibilidad en los diálogos. Hay algo de las
tendencias existencialistas en La señora
en su balcón. .. pero una dosis mayor
de poesía que en cualquier texto sartriano.

Los personajes son simbólicos desde
el comienzo: Doña Blanca y Rubí, Cuatro Caballeros, y el Caballero Alazán,
son de por sí números importantes en
la Cábala. Y no desechamos que la autora haya tenido conocimientos esotéricos, ya que su padre se dedicó durante
su vida a las distintas ramas de la teosofía.

Los pilares de Doña Blanca ha sido
estudiada especialmente por Frank
Dauster, quien advierte en ella "notorias referencias de tipo freudiano y
jungiano". Nos señala los indicios de
naturaleza sexual, pero a nosotros nos
paroce que esta obra es mucho más
rica en otras interpretaciones que van
más allá de un contexto psicoanalítico.

rando el milagro. El tercer caballero ea,
cama el amor experimentado, el que ha
recorrido muchos caminos y continía
buscando el ideal. Ella dice que es •
corazón de pobre, porque se ha empo,
brecido de tanto dar y dar sin recompasa alguna. El cuarto corazón ya eali
más allá de todo, este caballero ha •
cumbido y se ofrece a sí mismo, o lllÍI
bien, lo que resta de él.

Los personajes en "Los pilares de Doña Blanca" no son caracteres en el sentido aristotélico, sino "presencias" que
simbolizan diferentes estados anímicos.
La personalidad de Blanca es definida, a pesar de su mágica ambigii~dad;
típica de muchas mujeres que siguen
buscando insaciablemente el amor, a
pesar de que aparentemente ya lo han
encontrado, pero se complacen en ver
rendido a todo caballero que pase cerca de su puerta. La autora sugiere el viejo refrán que dice que " ...todo aquél
que juega con fuego llega a quemarse".
"Blanca: Quiero ver tu corazón en
llamas. ¡Préstamelo! lQuiero arder de
arriba a abajo... ! ·M1 llamarada sobre
la torre iluminaría Ía ciudad! Préstame
tu ardiente corazón."

Es verdad que hay un intento de violación en el hecho de romper los pilares, cierto que Doña Blanca lleva la
etiqueta de la pureza en lo blanco del
nombre, pero también cabe señalar gue
el teatro de la Garro es un teatro de unpulsos, de instintos, que compendia toda esa magia que va más allá de una clasilicación.

Pero Doña Blanca, a pesar de tener
una tipología definida, no es más que
una alucinación, y los intertos de amor
caballeresco de sus pretendientes son
vanos anhelos que no se cumplen. La
autora sin duda quiere decimos que el
amor es uno de los "absolutos" imposibles de llevar a cabo en la realidad inmediata.

Los diálogos en el teatro de Elena
Garro tienen multiplicidad de sentidos,
y con esto se cumple una de las mayores funciones del género dramático, que
es la de ayudamos a aclarar y liberar
nuestros impulsos.

Los caballeros que pretenden a Doña
Blanca simbolizan distintas etapas del
amor: El primer caballero simboliza el
amor fogoso; el segundo, el amor sublimado, amor fantasmal que traspasó los
límites del desencanto, que siguió esp~

Blanca, como la mayoría de las maje,
res, provoca el incendio y después huyt
de él; es asimismo como el aprendiz de
brujo, que se arrepiente de haber dat
tado los hechizos.
El último en aparecer es el C ~
Alazán, quien viene a despertar emili
por su fuerza y decisión, y porque 11t
brá de romper los muros .que r e ~
a Doña Blanca. La consigna def quillt
Caballero es la que ha regido al amor•
téntico desde siempre: La de encontrase a sí mismo en el ser amado. Cuaaa
Blanca le pregunta qué es lo que h-.
él responde:
"Alazán: (Humildemente) Me ballll
ami., "
El hecho de que este Caballer? !'JI
derribando pilares hasta llegar al últdli
se asemeja al simbolismo total del dft
en donde nos vamos despojando ~e~
táculos hasta quedar sin nu.Sólo que en la farsa poética
Garro, cuando los amantes de
contrarse por fin, se ve que no h
tes, que todo fue una ilusión. ¡
te el cauteloso engaño del sen
que hablaba Sor Juana Inés de
"Voz de Rubí: -" ¡No hay
¡No hay Blanca! ¡No hay Rub1~
era el reflejo de un espejo. Aho~ 11
roto y ya no somos más. Sus ast

flejan otros soles."
Después de esta búsqueda infructuosa, el público esperaría un retorno a la
realidad. Pero aquí no hay vuelta al
mundo cotidiano. El Caballero Alazán
sobre los despojos de lo que fue la ilu:
sión de Doña Blanca, comienza a fabricar una nueva alucinación:
"(Sobre uno de los fragmentos del
espejo aparece una paloma. Alazán la
coge y la posa sobre su lanza y la contempla.)
"Alazán: -Ven aquí, copa de espuma, fonna_ perfecta del granizo. Entra:
Que te reciba mi corazón. (Se la guarda
en el pecho.)

La autora nos confirma con esta obra
que una ronda infantil es un cuento de
nunca .a~ar. Siempre tiene implicacio~ magicas, Y lo que aparentemente po~• ~~ una historia deleznable, es el
~:;cip10 de muchas búsquedas, ya que,
d ~ fragmentos de un espejo roto po~m~ yolver a fabricar imágenes, t~das
unagenes que sean necesarias para
encontramos a nosotros mismos.
Dona Blanca, una vez desaparecida
se convierte en paloma, como ocurri6
~n aquella doncella protagonista de
ded amor, quien después de hama dui O el escolar, regresa en la for.
La autora
n de una paloma mensajera.
emu~ra una vez más que el teaea un jUego intemporal, y que e&lt;·
moentod08 l .
,
esbozad
os Juegos, encontraremo.,
mana, '! lo es.encial de las actitudes hutos \ 10 mas teatral de los sentimienguen4:ie :111 movido al mundo y nos siPin....:_ OVJendo a todos nosotros. Las alu--..unes del amor.

herró.~

i:

�LOS PILARES DE DOÑA BLANCA

Elena Garro

1

l

Personajes:
Blanca
Rubi'
Cuatro Caballeros,
y

El Caballero Alazán

l

l

(Un cielo azul claro. Una torre, rodeada por una muralla so1tenida por
enormes pilare,. Silencio. Blanca asoma por lo alto de la muralla. Mira en
toda, direcciones, haciéndose una visera
con las manos.)
Blanca.- ·Nada!
Voz de 'R.ubi:-(Desde dentro) ¿Qué
buscas, Blanca? ¿Qué miras con tus
ojos redondos de paloma?
Blanca.- jHorizontes! (Sigue mirando.)
Rubf.- ¡Hlancaaa!
Blanca.- ¡Ya voy, amor! (Salta encima
de la muralla, y &amp;e ¡xuea alrededor de
la torre. Abre su sombrilla !Oja.)
Caballero I.- (Entrando) ¡La luna, con
el sol en la mano!
(Blanca lo mira y &amp;onríe.) ¡Tanta
luz! ¡Tantas luces!
Ardo: ·me deslumbrn!
Blanca.-dugando con su sombrilla) ¿Y
no te da miedo quemarte, hermoso?
Caballero I.- Mi corazón no cesará de
arder por ti, reflejo de reflejos.
Blanca. - ·Y si te incendia todo? ¿Sisólo que~a de ti un montoncito de cenizas?
Caballero l.- Mi corazón es incandescente.
Blanca. - ¡Quiero verlo! Prenderlo a mi
pecho, iluminando mi garganta. . .
Caballero I.- Es tuyo, Blanca. Baja por
él.
Blanca.- Nunca podré salir, ni bajar de
esta torre. Mi marido la construyó
para guardarme. Catorce muros que
envuelven otros catorce .muros me
defienden.
Voz de Rub{.- ¡Blanca! Cuello de palo-

ma, ¿qué haces?
Blanca. - ¡Ya voy! Estoy viendo un pai
saje incandescente! (Hace ademán
de irse.)
Caballero I. - LNo desparezcas todavía,
las llamas de mi corazón amenazan
matarme!
Blanca.- (Volviéndose hacia él): ¡Amo
el fuego! Soy como las salamandras:
no me quema.
Caballero I. - Si tocaras mi corazón, ar•
derías de arriba ahajo.
Blanca.-(Sentándose en la muralla)
¡Quiero ver tu corazón en llamas!
¡Préstamelo! 19uiero arder de arriha abajo! Mi llamarada sobre la torre iluminaría la ciudad. ¡Préstame
tu ardiente corazón!
Caballero I.-(Se saca el corazón, en el
cual arden tre, llamita,: una azul,
otra roja y la última blanca) ¡Tómalo, Blanca! (Extiende la mano
ofreciendo el corazón. Blanca trata
de alcanzarlo sin conseguirlo.)
Blanca.- ¡Echamelo!- No se me escapa•
rá: de nii'la jugaba muy bien a la pelota.
Caballero I. - (Lanzando el corazón)
¡Ahí va, bólido, cometa!
Voz de Rub(.-Blanca, ¿qué haces?
Blanca.-(Cogiendo el coraz6n) Cazo
cometas en el aire. (Mira el corazón.) ¿Quieres que arda por la cabeza? (Se coloca el corazón en el
pelo.)
Caballero 1.- ¡Sí, que arda tu divina
cabeza!
Blanca.- (Ouitándose el corazón del
pelo) Mejor empiezo a arder por los
pies. As1, cuando el fuego llegue a
mi garganta, tendré un hermoso collar de llamas. ¡Nadie habrá llevado
alhaja tan peligrosa! (Coloca el corazón en la hebilla de su :zapato.)
Caballero Il.- (Al entrar, saca su corazón) Blanca: deja que mi corazón
arda en tu incendio. (Lanza su corazón, di,co de plata. Blanca lo co-

ge al vuelo.)
Blanca.- ¡Este es un corazón plateado!
Caballero II.- Ya no queda de él sino 11
fantasma.
Blanca.- (Mirdndolo al trasluz) ¡Qá
pálido! Parece una luna disecadL
Caballero II.- Hace ya mucho que•
jó de latir. ¿Recuerdas la pl'ÍIIIIII
vez que pasó por esta muralla? O.
de entonces la sangre lo ha aban•
nado.
Blanca.- ¡Pobre fantasma! Estará a
migo hasta que arda mi rizo últia
Después, almas en pena los dos, a,
mos a espantar a los arrieroe del •
mino.
Voz de Rub(.- ¡Blanca, paloma reflejt,
, , ¿que'haces.?
da en un no.,
Blanca.- {Prendiéndose el corazón ;
pecho) Adornarme para ir al aá
allá.
Caballerolll.-(Entra y apmuraOOlflllo
te saca ,u corazón ya muy viejo, p
tiene la forma de un zapato •
Lo lanza y Blanca lo recoge.)
Blanca.- ¡Qué humilde! Es un conaá
de pobre. ¡Ven aquí, que no por•
dejarás de arder conmigo!
,
Caballero III. - Esperaba ese gesto de 1
Mi corazón ha caminado mucho, ..
dado mil vueltas a tu torre y a •
rostro. Se ha perdido en el b08(j08•
tus cabellos, ha recorrido los _..
ros azules de tus sienes, el borde•
musgo de tus párpados, el mapaill
nito de tu frente, el jardín submdl
de tu oreja, la profundidad de lOI
lles de tu mano, la pendiente v
nosa de tu empeine, los arcos
de tu espalda. Y a fuerza de andlr
andar por los caminos dibujadOI
tu. voz, se ha ido gastando hasta•
vertirse en un zapato viejo.
Voz de Rub(.- ¡Blanca, baja,
triagan tus pies rosados de
Blanca.- Llegaré a ti con un
vi.:jo que conoce los vericuetol
mis palabras y los parajes sec

las plantas de mis pies.
Caballero IV.-(Entrando precipitadamente) ¡Antes que desaparezcas oh
huidiza, acepta también mi ofre~da!
(Se ,oca el corazón, que es un pan de
muerto ~on dos velita, y lo lanza.)
Blanca.- ¿Tiene canela? (Le da un mordi,co.)
Caóallero_ IV.-Tiene todas las especias.
Yo nusmo lo hice. Tus desdenes lo
mataron y con sus restos preparé esta ofrenda de Día de Muertos.
Blanca.-Ahora arderá conmigo, arderá
con nosotros. (Se pone el pan como
corona.) ¡Esperemos el incendio!
Voz de Rub1:- Blanca, ¿qué esperas?
Blanca.- ¡~pero el fuego! ¡El fuego!
.Ardere como una pira sin Santa
Juana! (Mira en silencio a lo&amp;cuatro
cab~ro, que la miran.) Siento un
calomto en el empeine. ¿Ardo?
Coro de caballero,. - ·Sí! .Arde Blanca•' 1·Arde.'
'
'
,
Blanca.-;-En la seda de mi media hay un
bunuto.
Co"! de caballeros.- l~de, Blanca!
,1Ardamos todos! ¡No hagas más
wga la espera! (Saltan de entusias~0·) jQue arda la torre! •Que arda
cm ad! ¡Arde, Blanca, aide!
Blanca.
·Rub111
,,,• jSocorro! ¡Estoy en
__
11 - ,

-··

RubL-fA
b parece so bre la muralla con ,u
ca. eza de caballo. Los caballuos se
nuran entre s,; se quedan silencio,os
ª resguardarse bajo la muraBlan ) ¿Donde está el fuego?
R bC;O--(Mostrdndole el pie) •Mira!
Y apga el corazonc~to en
•
ra apenas la chispita de un
;lprro. ¿Eatabas fumando? (Rubí
'fe a Blanca de la mano y desapa~dentro de la muralla. Un insla ,:mb e~pués, Rubí vuelve y recoge
donat1a.ri~ que hab~a quedado abano,c
escenario queda casi a

fI:ºrre~

"~;°~la

:n

Lo uro,.)

• eoballero1.- Se cogen de la mano

'

hacen la ronda y cantan:

el rostro y la mira a su vez.)

Dof\a Blanca está cubierta
de pilares de oro y plata
romperemos un pilar
para ver a dofia Blanca.

Blanca.-(Sonr(e) ¿Qué deseaba? Aquí
no hay entrada y mi marido olvidó
poner un aldabón. No recibimos visitas. (P~usa.) ¡Qué hermosa cola alazana tienes! ¿Es el camino por don¿Quién es ese. . .?
de se pone el sol? (Alazán no contesta; la sigue mirando.) ¿A quién bus(Al decir esto se interrumpen, pue,
cas con esos ojos terribles?
entra a escena el Caballero Alazán, con Alazán.-(Humildemente) Me busco a
su hermosa eola dorada. En la mano llemí.
va una lanza. El Caballero Alazán mira Blanca.-Pues sigue las huellas dejadas
en torno suyo, caracolea un poco mosen el polvo por tu hermosa cola de
trando la tupida crin de la cola y 'queda
oro.
frente a la torre, con su lanza en ristre.) Alazán.- Hace mucho que descifro el la~erint? escrito por ella. Todos esos
Coro de caballeros. - ¿Qué busca este
Jero~1fi~os, trazados en el agua, en
insensato?
los Jardines y en el aire me han
traído hasta aquí.
'
(Alazán contesta con un golpe de Blan~a. - ¿_Y por eso golpeas mi casa?
lanza sobre el muro.)
Alazan.- liolpeo a este muro que me
cu~re _al mundo, que me aparta de
Voz de Blanca.- ¿Quién golpea las piem1 mJSmo. Debo ver qué guarda.
dras altas de mi casa?
Blanca.- Me guarda a mí pero no es a
Caballero l.- ¡Un indiscreto!
mí a quien buscas.
'
Caballero II. - ¡Un malnacido!
Alazán. - ¡Quizá! Para saberlo debo enCaballero fil.- ¡Alguien que intenta detrar.
rribar la obra de don Rubí!
Caballero IV. - ¡Un malandrín!
(Vuelve a dar de golpes.)
(Alazán da otro golpe a la muralla.)
Blanca.- ¿Es el tambor del Juicio Final!
Coro de caballeros.- ¡Un arrogante, con
rabo de, mamarracho! jNunca vimos
por aqu1 esperpento semejante!
Voz. de Blanca. - ¿Su figura es tan siruestra como sus golpes?
(Alazdn da otro golpe.}
Coro de caballeros.-Peor que un sicofante disfrazado de filólogo.
(Blanca asoma la cabeza por encima
de la muralla y ve al Caballero .Alazán
con a,ombro. El Caballero Ala:zdn alza

Blanca.-Si es a mí a quien buscas, mírame_ desde allí, y no golpees más estos pilares.
Alazán.-Mientras más te miro menos
te. veo. T,endría que verte ad~ntro de
m1 corazon.
Blanca.- ¡Nunca he sido más rica en
corazones! Con el tuyo haré cinco
de coraz?nes. ¡Déjame que lo vea!
El corazon es tan variado como la
calle Madero: hay de todo, ihasta zapatos! ¿Tu corazón es como San
Francisco?
Alazdn.-.~ corazón no se enseña. Hay
que v1s1tarlo. por dentro y no tiene
P?erta de salida. Es un palacio deshabitado.

�LOS PERSONAJES FE.MENINOS
DE ELENA GARRO
Una aproximación a partir de Los recuerdos del porvenir

Minerva Margarita Villarreal
Introducción
Blanca.- •Un palacio!
, . , .
Alazán.-ton largas g~enas Jamas p1Sadas con espejos virgenes de rostros
exh'años. Si te miraras en ed~os, encontrarías el rostro que p~r ISte por
haberte reflejado en espeJOS contaminados de narices que no eran las
tuyas.
, , b .Blanca.- ¿Y en tu espejo sena mas omta?
'la )
Alazán.- {Da otro golpe y cae un pi r
No sé, serías tú.
Voz de Rubi:- ¡Blanca!, ¿qué ruido es
ése?
Blanca._ ¡Una lluvia de estre~as!
Coro de caballeros.- iUn pilar, señor!
¡Un pilar! ,
,
?
Blanca.- ¿_Y como sena yo.
Alazán.-Como yo.
? CóBlanca.- Y tú, ¿ya te has mirado. ¿
moeres tú?
..
Alazán.-Nunca me he visto. Te diJe
antes que me andaba buscand?.
Blanca. - y si tú te miraras, ·¿que encontrarías?
Alazán.-A ti.
Blanca.-(Desilusionad~)
esta cara
contaminada de narices•
.
Alazán.- ¡No! A tu rostro ~tenor a tu
sombrilla roja.
.
.
.
roJa. (Tira
Blanea. -Odio a mi sombrilla
·
· de la to.
la sombrilla roja al interior

l

rre.J
(Alazán da otro golpe y cae otro pilar con mayor estrépito.)
Voz de Rub(.- ·Qué mañana desapacible! ¿Qué ruiáo. es é~?
,
Blanca.- Mi sombrilla roJa, Rubi.
Coro de caballeros.- iUn caballero desbocado!
Blanca.- ¡Es inútil que te busques, Alazán! Deja en pie esta torre, acueducto por el cual corro yo por las mañanas, como el agua que deshace la sed
de las ciudades.
.
Alazán.-{Dando otro golpe) El signo de

La narrativa de Elena Garro es definitiva para las letras mexicanas por distintas razones.
Empezaremos por decir que sus no-

velas Los recuerdos del porvenir y Testimonios sobre Mariana son verdaderos
hallazgos. Además de incorporar un lenguaje poético y fluído en la narración,
exaltan el carácter de los personajes y
el ambiente psicológico y social por el
que estos atraviesan, a partir de un punto de vista femenino.
En este trabajo hemos centrado la
atención sobre los personajes femeninos
porque en la literatura de Garro éstos
reflejan un conflicto ineludible en la
mujer mexicana contemporánea que ha
salido del marco tradicional.

mi cola apunta hacia esta torre. (Cae
otro pilar.)
,
Voz de Rub1:-Blanca, ¿no cesara nunca
este furioso ruido?
.
Blanca. - iHay un derrumbe de nances¡
Rubí! ¡Se me están cay;endo todas.
Alazán.-Debajo encontraras las tuyas,
finas como la quilla de un vele~o.
Blanca. - y o no tengo narices, Alazan.
Nunca las tuve. Es inútil que las busques entre los escombros.

(Los pilares caen con estrépito,
Blanca desaparece.)
Voz de Blanca. - ¡Rubí, huyamo~!
.La casa se me está cayendo enc1iha! ·Ha caído sobre nosotros una
' de nances.
. ,
montaña
Voz de Rubí.- ¡No hay to~re! ¡No hay
Blanca! ¡No hay Rub1! Todo era
el reflejo de un espejo~ Ahora s~ ha
roto y ya no somos mas. Sus astillas
reflejan otros soles.

(Reina un gran silencio. Alazán pt
netra en las ruinas de la torre. Hay•
espejo roto; a un lado, e~tre el pol,ti
la sombrilla roja y los tra.,es de Rub{J
de Blanca, vacíos y viejos.)
Caballero I.- ¡El loco!
Caballero JI.- ¡Se escaparon!
, 1
Caballero lll.- j Le negó su c~razon.
Caballero IV. - ¡Ah, el tacaño.

u:~

(Salen los cuatro. Sobre uno de i,,
fragmentos del espejo aparece
loma. Alazán la coge, la posa so
lanza y la contempla.)

Alazán,-Ven aquí, copa d~ e ~
fonna perfecta. del ~amzo,laP!'
que te reciba m1 corazon. (Se
da en el pecho.)
TELON

En Los recuerdos del porvenir los
pe~najes femeninos representan la génes~ el punto de partida de las protagomstas que en sus novelas posteriores
lran«itarán otros mundos.
Se parte en esta novela de un ambiente social en crisis, un pueblo: IxteP~,.que puede ser cualquier pueblo de
MeXJco durante la_guerra cristera
d En el ámbito rural de Los recuer?' •:• en ese mundo cristero y revolucionano, las mujeres acaban perdiéndose
en la m~erte porque la vida no pennite
?tras.salinas. Su sino es trágico, el amor
Irrealizable. Hay una lucha pennanente
entre deseo Y realidad, el primero repre-

-

Ponen ·

~nti Clll presentada en la "Sixth annual
tera:n~ of romances languages and lira de r~dentro de la sección "La escritulta Anita Gano" ~rg~ada por la maesUSA,
Stoll, Uruversrty of Cincinnat~
mayo de 1986.

sentándose en fantasía, la segunda en
negación, en cárcel.
En esta batalla a oscuras crecerá la
ambigüedad como elemento fundamental del carácter femenino.

minante de los personajes femeninos. En
la trama de esta novela tanto Julia como
Isabel presentarán características psicológicas que serán definitorias en la estructuración de los posteriores personajes femeninos de Garro.

Cada uno de lo personajes de la noveDespués del pueblo como personaje
la contiene elementos de la afectividad
perecedero, como personaje memoria,
que se expresan en lo tajante. De ahí son tres los personajes cuyo peso y figuque la relación hombre-mujer se presen- ra son indispensables para la realización
ta como irresoluble. El amor se paga
de la historia: Isabel, Julia y Francisco
con la muerte. Así sucede a Julia e Isa- Rosas; triángulo afectivo donde se juebel, personajes que encaman la dualidad gan los conflictos esenciales de la impode la mujer mexicana; vivirán incomple- sibilidad del amor.
tas, sin concretar sus deseos, perseguidas
· por una culpa mayúscula y profunda
Aunque las dos mujeres conocen y se
que quizá parte de su misma condición relacionan en diferentes momentos con
femenina.
el general Francisco Rosas, son muy distintas, pero hay algo que las une, que
Estos personajes cuya tragedia se ges- las fusiona: ambas asumen una rebeldía
ta desde su propia incompletud, desde sin concesiones frente a las circunstanel hecho de ser mujeres dentro de una cias, ambas se entregan a su pasión. Julia
sociedad regida por patrones exclusiva- es una especie de diosa que emhmja y
mente masculinos, se verán acosados por perturba a los hombres con su belleza,
la fuerza y el poder de los varones. El es el amor idealizado de Francisco Romundo se hace según las detenninantes sas, y a veces parece estar ajena a su side quien lo dirige. La actitud drástica de tuación de prisionera, como si no estuFrancisco Rosas, su autoritarismo, su viera en su cuerpo y la posesión de que
hambre de poder, lo vuelven víctima de la hace objeto Rosas cayera en el vacío.
sí mismo, lo disocian. En esa circunstancia donde la última palabra la tiene la
Sin embargo, logra asirse a su verdad,
violencia, qué otro destino sino la trage- se difumina con Felipe Hurtado, se pierdia les tocará vivir a sus personajes. de con su amado en la luminosidad de la
muerte, que no es otra que el extenniNo sería raro que en el futuro los nio del que los hace víctimas el poder
personajes de Elena Garro fueran cla- del general. Aquí, Elena Garro ofrece
ves dentro de la literatura mexicana. Su una visión maravillosa de la muerte,
humanidad es ambivalente y contradic- porque mueren por amor, y el amor le
toria, reflejo de un México en transi- gana al despecho del poder. Esa visión
ción, un México que pretende, desde el maravillosa es también una imagen sublipoder, dejar atrás el mundo rural pre- me del cuadro de horror propiciado por
sente, hambriento, mágico, en búsqueda el conflicto amoroso.
de la riqueza del primer mundo que a la
larga no ofrece más que espejismos.
La personalidad de Garro de alguna
manera se refleja en sus personajes. En
En Los recuerdos del porvenir se ini- este caso Julia e Isabel, son como ~; fuecia la ambivalencia como elemento deter- ran las dos caras de una misma moneda,
c.,,,
c.,,,

�como si una se hallara detrás de la otra,
de espaldas, sin poder verse el rostro.
Si fantaseamos un poco más con esta
idea podemos llegar a encontrar en la
ficci6n de nuestra autora la dualidad de
la mujer mexicana expresada doloro~mente hasta la disociación, Y con matices que vuelven a los personajes de carne
y hueso.
Si bien Isabel se presenta como una
muchacha inteligent~, capaz, _de hacer
continuamente reflexiones criticas sobre
la realidad que atraviesa México con el
gobierno de "los revolucionarios" desde
la traición de Carranza, se mueve como
personaje dentro de una familia n:adicional que estalla contra las desgracias acarreadas por los gobernantes.
Sin embargo, Isabel no acce~e a las
circunstancias, asume su rebeldia hasta
encontrar el fin. Repudiada por el pueblo y su propia ~amilia al_ seguir a Rosas,
termina convertida en piedra. La culpa
y el remordimiento, como conseci~encias al pleno ejercicio de su rebeldia Y
su deseo la llevan a la muerte. Su pasión po; Rosas la hace sumirse en el
abandono ya que no se siente amada
por él. Isabel se pierde en sí misma hasta
petrificm.'ae. La crueldad y los arrebatos
de Isabel son en gran medida producto
de su impotencia: al nacer, por concentrar la fuerza que otorga el deseo, su
madre la rechaza, culpándose és~ de su
nacimiento. Como nifia no cubno el d~seo de su madre, por lo que ~us atrevimientos eran percibidos por esta como
maldad:
¡Es Mala!. .. -gritó Ana Moneada
sintiéndose culpable de la maldad de
su hija.
.
"·Qué viva! ·Qué bonita! ¡Se ve
.que
. • la' hicieron con
' gusto., " oyo, decir a la comadrona que bañaba a Isa-

bel recién nacida. "Las niñas hechas
as1; as( salen", agregó la mujer.
,
Ana enrojeció desde su cam°: ~artm
le lanzó una mirada de co~1cw. To_dos sabr(an su lujuria gracias a la vzveza de su hija. Se mordió la boca
con ira. Isabel hab(a ve_ni~o al mu~do a denunciarla. Se 1uro corr~gU:·,
se y ¡0 cumplió, pero Isabel siguw
pareciéndose a aquellas noches.
Además, al resumir la culpabilidad de
Ana, y querer ser igual a sus hermano~
Isabel está negándose a aceptar ~~quilamente su "naturaleza femenma ' lo
cual implica una _ve~d~dera revuelta, dado el momento histonco en el que se desarrolla la trama:
Le humillaba la idea de que el único
futuro para las muj~res ~era ~l matrimonio. Hablar de matrzmonzo co_mo de una solución la dejaba reducida a una mercancza a la que ~abía
que dar salida a cualquier precio.
Por otra parte, hay_ un _juego incestuoso entre Isabel y Nicolas, su hermano, que en el momento en que entran al
mundo de los adultos se rompe.-~~ ruptura se da de golpe, con la t~aicion, Y
quien traiciona es Isabel. Asi, de guerrear entre Roma y Cárta~, los árboles
donde manifestaban sus dominios, los
niños inesperadamente _entraron a la
otra guerra: a la guerra cnstera.
Isabel se rebela contr~ su carencia, _le
dice a su hermano Nicolas que no quiere a su madre. Este aparente desapeflo
hacia la figura materna imprime un se o
específico que caract~rizará al resto de
los personajes femenmos de Garro en
obras posteriores.
Si tenemos en cuentá el punto de
partida de esta escritura sobre ~a novela
como un roman a clef, es decir, como

una trasposición de personas reales~
vertidas en personaJeS en el texto lile,
rario podríamos atrevemos a ver "en,
.
cer" ' y "transformarse" a los person,Isabel y Julia en el resto de su narratin.

roman aele!, en una carta que la autora
envió al crítico Emmanuel Carballo, encontramos una relación directa entre la
realidad y la ficción. Aquí, Elena Garro
habla de su familia:

Sin embargo, la madre ~e encontn,
mos en Los recuerdos• .. casi desaparece
en la distancia. Después vienen muja
mayores terribles, perversas, p~rsecatoras o mujeres buenas que atraVIesan •
ri~ dificultades para defender a las mí
jóvenes.

Helena Paz es mi maestro. Deva, la
que fue pájaro, se parece a la Partícula Revoltosa Paz: a veces las confundo. Mi madre entra en otro orden:
fuera de la realidad. !

Es como si después de muertas J•
e Isabel renacieran en otro contexto,
con situaciones distintas, transformada
en Lelinka, Eva, Lucía, Mariana, ~
lia en la relación familiar; o en Veron■
o Consuelo Veronda para el caso de la
últimas historias donde la soledad cnce
y maltrata a los personajes como ~o ht
cía la Inglaterra de principi~s de siglo•
las mujeres jóvenes de la hteratnn
Jean Rhys.
Obviamente la autora trabajó 1 •
personajes bajo una nueva persp~
de mayor conciencia hacia lo que •
fica ser mujer. Es claro cómo en lA~
mana de colores, Andamos huyendo
la y Testimonio~ sobre ~ariana_ ~ •
juego en la pareJa femenma
protagoniza la mayoría de las histO1A
a veces son hermanas, como Evalfuka
a veces madre e hija, como Le
J
Lucía.

f~:

Bajo esta nueva óptica de s o ~
femenina, el desapego en~e
Ana se convierte en cercania, ~ro
dad unión-entre Lelinka Y Luci,a O ,
,
.
.
n
riana y Natalia. El personaJe V~ •
ticamente desaparece, Y el confl_icto
ciado en el orden amoroso, tennma
do un conflicto existencial.

J

Continuando con el postulado

~asculino que violenta y niega a las muJeres.
El general Rosas representa en la vida
de Isabel, lo que ella rto puede tener directamente: el poder.

Pero, a medida Tle se va desarrollando la trama, y que Julia, el amor del general, huye en un escape de luminosidad
y muerte muy característico de las salidas que da Garro a sus personajes femeSi bien entre Isabel y su madre el ninos, por ejemplo la muerte-paso a otra
sentimiento de culpábilidad ocupa un vida que sufre Consuelo Veronda en La
plano clave, Julia definitivamente es la casa junto al r(o; este hombre, el general
génesis de la mujer con todos los ele- Francisco Rosas, repre86ntante de la irra~entos sociales en contra, que se ma- cionalidad del poder y del servicio a los
mfitsta plenamente como protagonista
superiores, se encuentra más indefenso
en los personajes: Verónica y Consuelo que cualquiera de sw; víctimas. Su opreVeronda, de las novelas Reencuentro de sión interna es tan fuerte como sus críPers?najes y La casa junto al río, res- menes. Es también atl1bívalente, y tampectivamente.
bién se equivoca al en~orarse. Es un
enajenado del amor, su memoria es una
Julia sufre por su belleza. Julia es Julia desconocida, una Julia rodeada de
una mujer etérea, su hermosura parece otros hombres y llena de placer. Julia se
no ser terrena. Es tan encantadora que convierte en su maldición, es "una prepara el resto de las mujeres de Ixtepec sencia ausente", irreal, inalcanzable. La
-menos Isabel- resulta hechicera. Ella rebeldía de Julia se expresa al nunca en~ e las culpas de todos; la responsa- tregarse al general, al negarle su amor.
bilizan de las desgracias del pueblo:
Junto con Julia muere la otra memo-Julia tiene la culpa de que los ni- ria de Isabel, muete la dualidad. Julia se
fl?s se vayan tan lejos y solos en me- define, y al definirse prácticamente abre
dio de los peligros de los hombres y la posibilidad de que Rosas ame a Isabel.
las tentaciones del demonio.
Isabel, al enamorarse de Rosas le está
En aquellos días Julia determinaba ofreciendo la realización concreta; pero
el destino de todos nosotros y la
esta seguridad, y la iniciativa de su caculp4bamos de la menor de nuestras rácter, hacen que Rosas le tema.
de,dichas. Ella parec(a ignorarnos escondida en su belleza.
'
Isabel, con su amor por el general, se
rebela contra los que no la dejan ser.
Julia aparece en la vida de Isabel co: ~n ob~t? idealizable: la observa, la
1~ con. el general significa perderse
tra, qu1S1era ser como ella y quizá conscientemente en un asomo de liberpor eso se enamora de Francisco Rosas
en
unteITeno confuso y equivocado del' tad que no podrá tener por otros lados.
afecto•
10 . ' ama al general como quien goza
Rosas no podía haber amado a Isabel
IIDpredecihle del poder, de un poder porque ésta era real; amaba a Julia por-

que la había mitificado, le había creado
una historia imaginaria. Al idealizar a
una y negar a la otra, la imposibilidad de
expresarse plenamente como hombre
queda asentada. La forma como el general Rosas cierra este triángulo amoroso
en crisis, es completa, perfecta; reúne la
complejidad, el miedo, la fuerza vencida,
el vicio, el convertirse en sombra de un
hombre férreo entregado al poder.
En Los recuerdos del porvenir hay
una lucha interior en los personajes que
los debate y vence, una lucha de equívocos amorosos, un conflicto de afectos.
Los personajes no pueden acceder materialmente a la satisfacción de su libido,
porque tropiezan, caen en el más hondo
precipicio. La imposibilidad para la realización amorosa unifica a los personajes, los vuelve crueles y ariscos.
Así se van hilando las voces de los
personajes muertos. El porvenir se asoma en los pensamientos y los diálogos
de los personajes como un futuro asesinado. Las mujeres más importantes de
la historia: Julia e Isabel, giran en torno
de Rosas en un juego de complementariedad. Ambas comparten el desdén, la
visión desolada que arrastra un presente
hacia el pasado de una infancia irrecuperable; sin embargo, la trama plantea un
desplazamiento, un intento de sustitución de una con la otra:
La presencia de Isabel volvía intole-·
rabie la n.usencia de Julia, su sombra
ligera se esfumaba expulsada por la
voz y el cuerpo de su nueva querida.
También se gesta en esta novela el
clima opresivo que ambientará otras
de las historias de Garro. En la novela el
nihilismo es producto de una visión idílica del pasado, un conservadurismo mágico doiide sólo perduran los lados buenos. Es tan determinante esta visión que

w

CJl

�la gloria tiene el rostro de _un p~e?!0
cristero levantado contra la unpos1c10n
de Calles, y derrotado de tanta muerte.
El pasado vuelve a cada paso en la na., se hace presente.
rrac1on,
. Por esto todo
·
sucede en el mismo tiempo; 1a mem~na
n es una cualidad más de los p~rsona:,es,
sino que es parte del escenano donde
éstos se mueven.
El tiempo se estanca;-las hor~_no pase detienen, se vuelven estaticas; el
s~, o corre los minutos muertos
aire n
,
bl h ·
acompañan el recorrido del pue o ac1a
su propio fondo:
Quizá la opresión se debiera al abandono en que me encontraba y ~ la ex-.
tralla sensación de haber perdido m1
destino. Me pesaban los días y estab~
inquieto y zozobrante esperando e
milagro.
Después de tanta sangre los ~~b!os
no sirvieron de nada. La revol~~1on solo
trajo desengaño y f rustrac1on. Esta
amargura va transformando las perspectivas de los personajes y de un Ill:~ndo
maravilloso donde el tiempo tamb1en e_s
cómplice, se van perfilan_d~ hast~ ~gud1zarse los desmanes, la v~1on tragica de
un país que parece extraviarse en el porvenir:

- ¡Si tuviéramos siquiera un buen
temblor de tierra! -exclam~ dofi.a
Ana clavando con ira su agup en el
bordado. Ella, como todos n?sotros,
padecía una nostalgia de catastrofes.
Antes de morir en el minuto eterno
de un tiempo qu~ no ~~curre,, antes
de quedar en la mmovibdad sena preferible un desastre, porque. · ·
~

"La voluntad de separarse del Todo
es el infierno."

Bajo esta perspectiva ambivalente, en
una tajante dualidad se nos presentan
los personajes. Había dos Isabel'es, una
real y otra irreal. • •
.• .una que deambulaba por los patios y las habitaciones. Y la ~.tra que
vivía en una esfera leiana, f1¡a en el
espacio.

, tarde, casi al final
Mas
. ., de la historia
Isabel confirma esta v1S1on:
Francisco, tenemos dos memorias. ..
Yo antes viv1a en las dos y ahora sólo
vivo en la que me recuerda lo que va
a suceder.
La Luchis recrudecía al encamar
abiertamente sólo un aspec~o de la con. ., profunda a iraves
trad1cc1on
, . de tla cual
la
se ha representado histoncam?n e a
mujer en México, bajo la polaridad S~nta o Virgen de Guadalupe/Puta o Malmche:
Damián Alvarez, como todos los
hombres que se acostaban con el"7
buscaba el cuerpo de la otra y la ~1raba con rencor por habe~lo enga;i~do. "Las putas naci~os sm pareja '
se decía la Luchi mientras le hablaban de "la otra", y los hombres.desnudos se convertzan en el m1S7!10
hombre, su propio cU(!rpo, la·h~bztación y las palabras desaparec1an, y
sólo le quedaba miedo frente a _lo
desconocido. Sus acciones suced1an
en el vacío y los hom_bres que dorm1an con ella eran nadie.
La dualidad vivida en un solo persona'e o en dos perso~mes distintos y
co~ lementarios permite, por un lado,
p dé la escisión como un puente
ªdisociación a través de la cual se
ocultan y se intentan negar componentes de la totalidad. Y, por el otro,

::"1:

esconde una necesidad de refugio, de
huida hacia lo que no .se pue~e ~
zar. El ambiente opresivo. se mtenáfi.
ca y los personajes femenmos cada ,es
menos podrán coincidir ~on los ~
culinos. Aquí, el bi1;1om10 fem~
aparece como ~ternativa a la opreaon
masculina y soe1al.

girando en órbitas distintas. El
criulo depositó la bandeja sobre la
me,ita y luego, como era ya costumbre, pasó a ver a Rafaela:
-No durmieron.
-¿_E,tuvieron cavilando?
-.S( andan huyendo -afirmó Leonardo.

Siempre sin hombre, las mutem •
acompañan, adecuándose entre s1.

Huyen de ellos mismos, y de la posibilidad de encontrarse uno al otro.

En Los recuerdos del porvenir dola
Elvira y Conchita son el _anteceda
a lo que más tarde se convierte, den1l8
de la narrativa de Elena ~a~, en •
clara pareja de.. protagon1Stas, la •
ciación madre-hiJa.

El antagonista de esas voces reurúdas
en la desesperanza, el que propicia como
única y posible aspiración la nada, es el

Ahora, aunque le ~~comendaba ti
matrimonio a su h11a, estaba CGt
tenta al ver que Conchita no le~
ningún caso. "No todas ~ muJI"
pueden gozar de la decencw de f!t
darse viudas" se decía en secrtll

. coIDO '
Esta relación madre-hi~a,
caso anterior, o hemana-hermana,:
en el caso de las gemelas, y los
ientes casos, J!e':ffiite '?~tener :
f1quilihrio psicologico mmuno ª
personajes.
En cambio, la locura de Juan C.es una disociación plena:
·
huta
• la dieha j
.por esa grieta
mundo.

Ante el abatimiento que prodadl
el conflicto y la desavenencia, •~ ~
sonajea se van perdiendo como ::-.
tragara el polvo o la tierra. A F
Rosas y a Isabel. . • .
., d,qit;
El amanecer los sorprend10 ,,.¡,
tos. Leonardo, cuando le, ,
desayuno, los vió pálidos y

gobierno.

El gobierno es un personaje de terror,
un depravado que juega con la vida de
loe pueblos, como los revolucionarios
ju~ con la vida de sus m~jeres.
htepec es uno de esos pueblos y sus
personajes son el eco; sólidamente construidos, transitan por sus calles, habitan
8118 casas, o se ubican, todavía más trágicamente, en el hotel o el prostíbulo.
lxtepec alza su voz desde el cuerpo
d~ una mujer petrificada. Está sobre una
Piedra donde se ha escrito un epitafio:
"Soy l1abel Moneada, nacida de Martín Moneada y Ana Cuétara de Moneada, en el pueblo de Ixtepec el primero de diciembre de 1907. En piedra me convertí el cinco de octubre
de 1927 delante de los ojos espantad?, de Gregoria Judrez. Causé la desdi~ha de mis padres y la muerte de
11111 hermanos Juan y Nicolás. Cuando venta a pedirle a la Virgen que me
curara del amor que tengo por el ge~ Francisco Rosas que mató a
~ hermanos, me arrepentí y prefen. el amor del hombre que me perdió Y perdió a mi familia. Aqui' estan! con mi amor a solas como re-

cuerdo del porvenir por los siglos de
los siglos".

tur&lt;nnuerto contado por el pueblo, lo
mágico se percibe a través de sus mujeres: Julia, la amante de Ixtepec, la
El final de esta novela enfatiza un mujer más bella que guardaba una sonsentido trágico, que parece consolidarse risa para cada estado de ánimo; Isabel,
en la voz femenina. Hasta antes del epi- con sus dos Isaheles dentro, la pura, la
tafio de Isabel, era el pueblo el que na- que amaba infinitamente a sus hermarraba o prestaba su silencio para que ha- nos, y la traidora, la que concentra el
blaran el resto de los personajes de la mal de la lujuria de la noéhe en que sus
historia. La angustia de la esperanza, la padres la concibieron; las gemelas Rosa
muerte colmada de soledad y horror, los y Rafaela, que dan placer a un solo
afectos quebrados, sin probabilidad de hombre; doña Elvira y Conchita, doña
que se abra la puerta de la comprensión, Ana, doña Matilde, las señoras bien del
son algunos de los síntomas de una en- pueblo, las damas del deber ser, y las
fennedad mayor que no es otra que los putas: La Luchis y la Taconcitos, con
cambios descompensados, desiguales, in- sus trajines cotidianos.
justos, que provocan los rigores de una
"democracia" que se impone a los indiTodas enredadas en la guerra crisviduos, sin antes abrir canales para la tera, todas ayudando a tejer la trama del
revision de lo individual, de la autono- desenlace, la intriga, el silencio.
mía de los pueblos para i;er y manifestarse.
Los muertos se multiplican y el pueblo es una piedra afarente, una piedra
Los recuerdos del porvenir es una donde se inscribe e epitafio de Isabe~
novela llena de caminos. Los cuestio- la nifia que se convirtió en amante, y
namientos surgen de frases poéticas, poco después en piedra
límpidas, surgende la voz popular que
recoge Elena Garro durante los años
Esta fuerza de los personajes femeque vivió en México.
ninos de Elena Garro no termina con la
muerte de las mujeres importantes en
Esos caminos que pueblan Los re- la historia de Ixtepec. Son las mujeres
cuerdos conducen a un presente. Ele- también las que van más allá de sus vina Garro se adelantó al tiempo. Su das, desmenuzando el crudo equilibrio
historia bien puede ser la esencia de los de la vida moderna, atravesando lugares
defectos de la política del México mo- fríos e inhóspitos en Andamos huyendo
derno: imposiciones, caudillismo, presi- Lola o en Reencuentro de personajes,
dencialismo, centralismo. . . y la provinci11, lejana, sin tener alternativas siCon ansias de despojarse de un munquiera a opinar, casi muerta. Cómo se do masculino que las margina y las
ha deterúdo el tiempo.
oprime, se enfrentan, luchan, se repliegan, se van devaluando lenta y profunComentario'final
damente hasta terminar agobiadas por
el peso de la indiferencia social.
Lo más valioso y a la vez más trágico
y siniestro de la narrativa de Elena
Las pautas de comunicación se van
Garro son sus personajes femerunos, agotando, y esta., mujeres necesitan
sus mujeres. En Los recuerdos del por- combinar la fantasía con la realidad
venir, esa lústoria que viene de un fu. para obtener un recurso suficiente de

�ENCUENTRO CON ELENA GARRO

Michélle Muncy
MM: Sé que tu salud no es muy buena
y que vives, en cierto aspecto, aislada de los medios literarios, por
eso te agradezco mucho haberme
concedido hoy esta entrevista en
París. Naciste en Puebla, ¿tienes
muchos recuerdos de tu infancia
alh'?, ;._cuándo te marchaste de esa
ciudadI

EG: Sí, más o menos. Quería hacer
algo. No pensé nunc\ ser escritora. Yo era gran lectora y me gustaba el teatro. Quería ser bailarina
o actriz porque había estudiado
baile clásico con un profesor ruso
y había hecho teatro. Había sido
la coreógrafa de Bellas Artes antes
de casarme.

EG: En realidad no tengo ningún re-

MM: ¿Es 'Felipe Angeles tu primera
obra?

cue!do de Pueb!a, Nací allí por
ace1dente. Mama desembarcó en
Veracruz y como tenía una hermana en Puebla, fue a verla y allí
nací a los tres días de llegar al
país. De allí nos fuimos a México
y luego mi infancia la pasé en la
Capital al principio y en el Estado
de Guerrero después, pero no en
Puebla, como ves.

MM: Te casaste muy joven con Octavio
P~, .1!1e parece que antes de los
vemtrun años, ¿ya escribías cuando te casaste con él?

EG: Me casé menor de edad cuando
todavía estaba en la Fa~ultad de
Le~as, Y empecé a escribir en segw~a ~espués porque me metí de
penod1Sta
importancia que éstos adquieren a lo largo de la trama, hacen pensar en una temática que resulta de una conciencia
Las mujeres de Elena Garro son mul- crítica sobre la condición femenina. Se
tifacéticas: mujeres ingenuas, frágiles, presentan situaciones extremas, graves,
atonnentadas, girando entre el amor y denigrantes, quizá como una vía de cael odio, resistentes a la persecución per- talizar, de poner el dedo en la llaga. APií,
manente en un mundo de tensión y el horror de la cotidianidad de mujeres
crisis, con un destino crudo, propicia- que buscan su autonomía, su independo en su inadaptación, van huyendo, o dencia, se manifiesta en "toda la extenbuscando sus orígenes en un mundo sión de la inocencia" de la voz narradoque se les cierra, hasta dejarlas sin salida. ra.

locura que les pennita sobrevivir a la
crueldad y hostilidad del medio.

F

o:)
e,')

Los paralelismos que se presentan en
las distintas novelas de Garro, con respecto a la fonna como se han estructurado los personajes femeninos, y a la

Aunque Elena Garro narre una historia diferente en cada novela, o en sus
cuentos, sus personajes femeninos crean
el ambiente de tensión, son personajee.

sólidamente estructurados para tranill
las páginas en crisis de la decadente lit
dernidad.
l. Carballo, Emmanuel: "La vida y la ob1dl
Elena Garro, rescatada por...", sup_.
to Sábado del periódico Uno,ruÚIIIIA
México, 24 de enero, 1981, ~- 4.

Agradezco a Miguel Covarrubias, José
Infante, María de los Angeles Pozas,
SaúI Reyes y Ricardo Villarreal sus e
tarios que hicieron posible la realización
de este trabajo.

MM: Tu carrera de periodista merece
~gurame~te la pena de ser discutida. Me mteresa mucho la ambivalencia.periodista-escritora. ¿Puedes decmne algo de este aspécto
detu vida?

EG: En realidad me metí al periodismo
por casualidad. Luego me gustó
~orque ganaba dinero. En ese
tiempo Octavio Paz tenía una
~ casa pero nada más. Me convema.

MM: Te metis'
· dista pues por
. te de perio
necemdad.
'

EG: Sí. Mi primera obra de teatro.
MM: ¿De teatro o tu primera obra?

EG: De teatro, porque ya había esc~to Los recuerdos del provenir. Los recuerdos los escribí en
Berna, donde estuve muy enferma. No sabía qué hacer y me puse
a escribir. Los escribí en un mes.
Se quedaron en un bául. Viajamos
mucho y se quedaron allí. Después de tiempo, Octavio Paz los
rescató y los quiso publicar.
MM: Parece que en muchos casos les
pasa eso a tus obras. Por ejemplo
Felipe Angeles, para volver a la
misma obra, la escribiste en 1954
pero no se publicó hasta 1967.

volucionaria. Mis tíoa fueron generales villistas y el único que quedó
vivo, mi tío Benito hablaba mucho de Angeles. Mi padre, que era
español, también lo admiraba mucho. APií me di cuenta que era una
~ra &lt;Jl,le estaba olvidada, que na~e h~c1a cas~ de ella. Empecé a
mvestigar y VI que era una figura
prohibida oficialmente. Como me
gu~a lo que no es oficial, dije. . .
alla debe de ser lo bueno. Quise
descifrarlo en el Archivo Militar
del Ministerio de Guerra y no me
dejaron ver el expediente. Entonces fui a ver a don Salvador Azuela, que era el directo1 de los Archivos de Historia y él me ayudó mucho en la búsqueda de los datos
sobre Felipe Angeles. También el
general Cervantes, que había sido
su ªY!1d.ante. ~s una figura que para m1 S1gue siendo asombrosa. Es
el típico personaje de la Revolución que se ha olvidado. Todas las
revoluciones sufren el mismo proceso, se autodevoran.
MM~ Vives ahora en París. 6·Desde
cuándo?

EG: Desde junio de 1981.

escena?

MM: Se ~a dicho ~uchas veces que el
ambiente parISmo es propicio para
la creación literaria o artística. En
el caso tuyo, ¿ha venido bien para
tu obra el residir en París?

EG: No hasta 1978 ó 1979, cuando la
pusieron en la Universidad.

EG: Pues, no. Creo que esta vez vine
tarde a París.

MM~ ¿Por qué la escribiste?

MM: ¿Para tu obra?

EG: La escribí porque desde niña oí

EG: Sí. París me ha producido una
gran depresión, no porque París
haya cambiadv, sino porque he
cambiado yo.

EG: Sí, en México, en una revista de
provincias que se llamaba Coatl.
MM: ¿Nunca se puso en

hablar del general Felipe Angeles
con mucha admiración. Mi familia, la familia de mi madre era re-

�MM: ¿En qué aspecto has cambiado?

EG: No. París sí corresponde, p~ro la
que no corresponde a Pans soy
yo.

EG: En todos, desde el físico hasta el

intelectual. Me siento mal. No p~san en balde tantas cosas en tu Vl·
da sin que te hagan mella.

MM: En abril de 1979, en Cuade;nos
hispánicos, escribiste un art1c?10
titulado "A mí me ha ocumdo
todo al revés". Ahora tu obra es
muy conocida y se te adm~a mucho. Sé que en Estados Uru_dos se
están escribiendo varias tesIB doctorales sobre ti Y tu obra. ¿Podrías decirme si todavía crees que
todo te ocurre al revés?

"

EG: Sí, ahora más que nunca Cr?o

que me ocurre todo al contrario.
Mira. . . tanto como lloré por
París, tantos años. .. desde qu~
me marché en 1964. Me quede
muy triste. Me hacía mucha ~alta
París y luego cuando volv1 en
1981 sentí que era tarde, que era
igual haber venido o no haber venido. No me gusta salir a la calle.

MM: De lo que has escrito, ¿hay una
obra o unas obras que te parecen más logradas, mejor hechas,
o más a tu gusto que las demás?
¿Cuál es o son y por qué?

el' cambio de París, sino porque
me oprimen recuerdos tan terribles. Me siento otra persona, un
ser raro, como un fantasma que
anda pasando por lug~e~, que ya
visitó antes, donde viv10 cosas,
donde vio cosas muy import~tes
y parece como que ya no tiene
sentido que las vuelva a v~r porque
no me causan mnguna
emoc1on.

MM: ¿Por qué no lo piensas ahora?

EG: Déjame ver. . . ¿Cuál puede ser?
Tal vez un cuento de La semana
de colores que se 11ama "Q'
¿ ue
hora es?"

o-.j&lt;

MM: . Refleja La casa junto al río 1111
ipinión general tuya sobre la ft
rra civil española?

MM: Y ¿por qué?

EG: Sí, claro que la refleja.

EG: Porque es brev~. Está P~s ~í

MM: ¿Por eso la escribiste?

también. Ademas es una histona
de amor que me parece muy lograda

MM:

EG:
MM:

EG:
MM:

EG: La escribí porque quería decir.,
que me pasó. Esa familia !f'
nombro1 es mi familia, Yese dint
ro es el dinero de la.familia. Todl
.Es el cuento de la señorita de la
lo que cuento ahí, más o m•
~alina de &amp;asa color durazno Y
es auténtico.
del collar e perlas? Es muy romántico.
MM: Entoi¡ces, obviamente, tú eres la
perseguida en la obra.
Sí, ése.
·Es La casa junto al r(o tu últi- EG: Sí. Todo lo que cuento, 911e 1~
la fulana esa y que le dicen ~
~a novela publicada?
una y cuarto y lue!o a las ee111
cuarto y todo eso e cuando,'¡
Sí, es la última.
su nombre, es lo que me paso
en Cangas de Onís.
Además de la amistad que os une,
¡,hay alfana r:izón partic~~ar or
la cual a dedicaste a Emilio ar- MM: Tu padre era es añol, como ya~
dicho. En mue as de tus obrll
ballido?
imagen del padre sobresale de ¡.
versas
maneras, a veces opueelll
¡Ah! Se la dediqué a Emilio, pri-.
· El. padre de'hil, como en R
mero porque lo quie~o mu~ho Y
cuentro de personajes, 0 el P
segundo porque gyac1as a, el volmtty fuerte, como en los cu. ,
ví a publicar. Tema un ha~ lleno
de La semana de colores. Qu
de cosas, de papeles, de hoJas, por-

6

r~

MM: ·Quieres decir con esto que tu
fealidad de París no corresponde a
tu ilusión, a la ilusión que tenías
de él?

'i

EG: Nunca lo he pensado.

MM: Bueno, París ha cambiado mucho
en todos los aspectos.

EG: Sí ha cambiado, pero no es por

que vivia como gitana en Espaftay
se presentó Emilio un día OOIIIO
un duende, como es él , Y pidió.
Me dijo: ¿tienes algo, tienes algo?,
dije, no tengo n_ada. Pe~o Hel~
mi hija, sacó hoJas y hoJas y E•
lio me dijo que se llevaba todo. Se
lo llevó y me lo publicó todo, fo.
do. Salió Testimonios sobre M,.
riana, La casa junto al río Yel
Reencuentro de pers~":1]~. 1• Ah'
una obra de teatro v1eJ1suna, la
Benito Fernández. Emilio ha sido
como mi ángel de la guarda.

EG:

1

pedirte que me dijeras algo so~re
ese papel paterno en tu narrativa.

padre?

EG: El venía de Cangas de Onís.

EG: Bueno, la imagen paterna ~e toda

mi obra es la imafen de m1 padre,
que era. .. pues e típico padre espaftol. Ese padre que consiente
mucho a 1011 hijos. Era muy bueno
y muy culto mi padre.

MM: ¿Y por qué había ido a México?

MM: Como uno de los personajes de
Los recuerdos del poroenir. Y ¿tu
madre?

MM: Volviendo a la imagen de los padres en tu obra. Al contrario de la
del padre aparece la de la mujer
fuerte que tiene mucho éxito, a
veces de una manera no muy honrada, como Cora Logan en Reencuentro de personajes, o una de
las perseguidoras sobre todo en
La casa junto al ri'o. Este tipo de
mujer muy fuerte aparece mucho
en tu obra también.

EG: Mi madre era muy buena, pero era
como una hermana. No era como
madre. Era como otra hija de mi
padre. Muy caprichosa. Eso sí,
siempre leía. Creo que tengo un
cuento en donde digo que siempre estaba leyendo.
MM: Sí, hay un cuento en La semana
de colores con la madre, el padre
y las dos hermanas, Eva y Leli...
Me parece que se titula "Antes
de la guerra de Troya".

EG: Eso es. Pero volviendo a mi padre.
Iba a ser cura, pero por suerte no
lo fue. Fue más bien arquitecto.
Era un señor muy culto. Nos ensefió latín desde chicas, y también
&amp;ancés, porque en Guerrero en
esos tiempos teníamos un maestro
en la casa, pero era un maestro
mexicano muy limitado; por eso
mi padre nos daba clases. Teníamos muchos libros. El tenía
una biblioteca muy grande y lo
mismo mi padre como mi madre
estaban siempre leyendo. Si cualquiera de nosotors nos quejábamos de que estábamos aburridos,
mamá nos decía - "Lean, tengan
virtud".

MM: ¿De qué parte de España era tu

EG: Porque cuando murió su padre
se fue a trabajar al Banco de Espap.a en México.

EG: Sí, aparece a veces, pero no es mi
madre. No está tomado de la imagen materna porque mi madre no
era nada fuerte. Mi madre era en
cierto aspecto muy infantil y como dije, muy caprichosa, pero no
autoritaria. Escribía muy bien y
charlaba te te quedabas boba
oyéndola. os contaba cuentos y
nos hablaba de sus bailes de joven
con una gracia y una vivacidad
que oyéndola nos dejaba encantadas.
MM: ¿Tuvo influencia tu madre en el
liecho de que también escribes
muy bien los cuentos?

EG: Pues mira, yo creo que sí, que eso
más bien lo heredé de la madre.
Perola imagen de la mujer tremenda, de la mujer terrible, no viene
de ella. Viene de otras muje);'es
que estuvieron cerca de mi vida,
que he conocido.

MM: Me dijiste que habías sido muy deportista, que habías sido bailarina.
Encuentro en alguna de tus obras
un vaivén muy rítmico, y por
ejemplo en Testimonios sobre Mariana, se habla mucho de baile. La
protagonista y su hija sueñan que
están en escena en un ballet ruso.
Tiene el baile también un papel
concreto en uno de los cuentos de
Andamos huyendo Lola, en el que
el vals vienés del viejo judío parece como un leitmotiv que acoropaña muy bien el cambio, la desilusión y los altos y bajos de la
acción. ¿Me podrías decir si en
este aspecto de tus escritos hay
una intención símbolica, cierta representación alegórica del contraste que la crítica ha reconocido en
tu obra de fantasía-realidad o imaginación-materia?

EG: No, no tengo esa intención. Si
existe eso que dices, es el subconsciente que actúa, ya que no
me lo propongo como motivo, como cosa literaria. Siempre teio
la nostalgia del baile, de día y e
noche, desde niña hasta hoy. Una
de las cosas que más se me marcó
en la vida fue cuando supe que Nijinski se elevaba, se detenía un segundo en el aire y luego volvía a
caer. Alguien le preguntó cómo es
que hacía eso y él dijo: "Es muy
fácil . . . salto, me detengo y lue9o
me dejo caer". Esa contestacion
me ha impresionado tanto que la
pienso casi todos los días y siempre digo: "El dar el salto, ¡Hay
que dar el salto!" Pero pensando
en Nijinski, el salto es irse muy
arriba, detenerse un instante, ver
todo y luego bajar. Tal vez subconscientemente esto actúa en lo
que escribo.
~
~

�1

MM: Por eso querría saber algo sobre la
creación de algunas de tus obras.
Acabas de hablar del subconsciente de· que no tienes ninguna intenci6n preconcebida, de que te viene
así y lo escribes. ¿Puedes hablar
de tu proceso creativo?

Entonces me vino una gran depresión y no he escrito nada más.
MM: ¿Cómo se llamaba la novela?

EG: "Mi hermanita Magdalena".. ~arec,e que coincidió c~n la en~ de
México, 0 fue a raiz de Testlm?"
nios sobre Mariana que produlo
mucho descontento en aquel pa1s.

MM: Y el premio Grijalbo...

EG: Sí gracias a Emilio. El me enea
tr6 muy fastidiada en Espafta_y •
llevó Testimonios sobre Manan&amp;
Lo presentó a Grijalbo y me dieron el premio. Me gust~ por,e
además era dinero y me vmo ba

EG: Mira, desde la primera vez 9'1e esMM: Viviste también en Estados Uní,
cribí, que fue Recuerdos siempre
dos. El ambiente de Nueva Yen
sigo el mismo proceso. Cuando es- MM: ·Viviste mucho tiempo en Espaaparece y reaparece como tela de
cribí esa obra estaba en la cama Y
~ ?
.
fondo en varios de tus libros. 11
na.
muy aburrida. Empecé a pensar, a
algunos cuentos de Andamo1 •
acordarme de mi infancia, de todo
yendo Lola, en Testimoni?s sobn
EG:
Viví
ocho
ai\os.
lo que he visto, de todo, Y. cuando
Mariana. ·Conoces muy bien ~
ya lo había pensado todo, cuando MM: ·Tiene tu obra éxito allí? Hay
chos de los aspectos de la ptaeOya tenía la novela en la cab,eza cología norteamericana. Tu_ novela
~ora mismo en Espai\a una ~?~rmencé a escribir y la acabe en un
Reencuentro de personaies, por
me boga de muchos de los ~emes. Antes yo bordaba mucho y
ejemplo, habla de un autor qua
jos" escritores . hispano~e~caesta labor me servía para invent8:1'
se ha hecho de nuevo popular,
nos, que se reflela en ~a ad1u~i~auna novela o un cuento. Lo esc~Scott Fitzgerald, y de su novela
ción de los premios mas presttgtobía como siempre lo hago, rapisos de las letras espai\olas, como el
Tender is the Night. Esa ~
dísimo. Si no lo hago rápido lo deCervantes o el Príncipe de Astutuya se presenta d~de el prmajo. La dama boba la hice en dos
pio .como una peh,cula con •
rias.
días. Hace mucho bien el tener
movimiento, ¿podrías comentl
que hacer los quehaceres d~ la ca• EG: Es curioso pero en Espai\a no he
tu intención af escribirla? La b;
sa. Mientras barro o cocmo yo
tenido ningún éxito. Soy desconoma y el fondo. La forma de ~
pienso en escribir y siempre se
cida. Antes del sesenta y ocho se
guión de cine y los P~!8°:C
publicaron unas obras de teatro
me ocurre algo.
que pareeen una recreac1on de
mías después en 1979 fue el conpersonajes de Fitzgerald.
curs~
de
Sitges,
lo
de
Felipe
AngeMM: La dama boba fa escribiste en ~?s
les y eso es todo. En realidad soy EG: Mira, esa es una novela que eaaidías. Sé de antemano que tam~i~n
un'a desconocida. (Es que tengo
bí aquí antes del sesenta Y Clt
escribir teatro te viene muy facil.
un veto encima. El veto del gotro. Creo que por 1961. En 1111
tiempo yo y también Helena, f'
bierno de México).
EG: Sí, es lo que más fácil me parece.
era muy chiquilla, admiráb. ? MM: Pero, ¿no recibiste muchos premucho a Fitzgerald. Entonces yo
rib
¿Es
lo
que
más
te
gusta
ese
ir.
MM:
conocí, aquí en París, a unos[.
mios?
sonajea que aparecen en Ten ..J..
EG: Es lo que me parece más fácil.
the Night y uno de ellos eB&amp;P
EG: No, nunca premios.
encantado de salir, eran los h:;
·Tienes
obras
sin
publicar,
pero
MM: -¿
sexuales.
Hice todo lo que abÍ
ya para salir?
1
Ml\1: El premio Villaurrutia. • •
en la historia fara meter
.
Eddy.
Bueno
a
este
Y
a
ese
,_.
No
tengo
editor.
En
el
ochen~a
Y
EG:
to de homosexuales que eran llllf
dos u ochenta y tres, por prime- EG: Allí en México, pero hace muchos
famosos por Europa; gente·•
anos. En el sesenta y dos o sesenta
ra vez me rechazaron una novela.
importante, como ves. Tamli
Me rechazaron también "La hisy tres.
toria de la Revolución Soviética".

señora Logan existió. No sé si ha
muerto, pero vivía en la Avenida
Foch.

MM: Esa novela sería un guión perfecto para una película. ¿Has escrito
mucho para el cine?.
EG: Sí, mucho. Para el cine mexicano
primero y luego escribí una obra,
un guión para Marcel Camus. Acabó no haciéndose porque se saboteó la película.

MM: Muchas de tus novelas se prestarían perfectamente para el cine, pero me ha parecido ver en
las últimas un tono, una dirección hacia la novela policiaca,
¿es verdad?
EG: Es verdad, sí. Me movieron tres
cosas a escribir Reencuentro de
penonajes, una porque sobre los
homosexuales nunca ha escrito
una mujer. Siempre son los hombres los que escriben sobre ellos.
Ocurre entonces que dan una visión muy azucarada, muy buena
del homosexual y ocurre que éste es un ser muy complejo, muy
complicado, muy lleno de recovecos. Me dije: yo voy a escribir
sobre ellos, y ése fue el motivo
principal. Otro fue que este Eddy
~staba tan orgulloso de haber sa!ido en la obra de Fitzgerald, y
otro que quise hacer. . . como el
medio de ellos es tan claroscuro,
porque llevan una vida subterránea_ incre1ble, quise airearla. He
terudo muchos amigos homosexuales f sé te su vida clandestina es
tenible. or eso quise hacerla un
poco policiaca.

MM: Esto reaparecerá también en La
casa junto al r(o. Hasta el final no

se sabe quién mató a quién. Este
aspecto le da también a tu obra un
tono muy contemporáneo y muy
en demanda hoy en día...

MM: ¿Podrías decir entonces que en esta exposición de la violencia, sobre todo contra los animales, eres
pesimista?

EG: La verdad es que quiero hacer
una obra policiaca pero auténtica.

EG: Sí, porque creo leie seguirán matando animales. es que ahora ya
los crían para eso. Cómo tienen a
las gallinas metidas, :e no pueden moverse, ¡Ié bar aridad!, se
vuelven locas, s es.

MM: ¿La tienes ya pensada?

EG: Más o menos pensada sí.
MM: ¿Es verdad también que en tu
obra hay una denuncia muy sostenida de la violencia en todos sus
aspectos? ¿Existe una condenación de la violencia? ¿Fue tu intención al escribir tus novelas la
de defender a los cam~esinos, a
los débiles en general? or ejemla violencia contra los animaes, contra los niños, las mujeres...

tº

EG: Sí, sí, eso es intencionaÍ. Porque
he visto que sí hay una violencia
muy fuerte que se ejerce contra el
más débil. Yo soy vegetariana, por
ejemplo, y no soporto que maltraten a un animalito. Yo quisiera
escribir realmente sobre los animales. Mira, una vez hace ai\os me fui
con unos americanos, unos líderes
obreros a cenar y a enseñarles París y acabamos en Les Halles para
comer la soupe a l'oignon. Ellos
quisieron entrar, cosa que yo nunca había hecho, y cuando vi ese
pabellón lleno de reses muertas
me dio una impresionada que pensé que eso eran campos de concentración, campos de extermino.
Pensé, nosotroA los hombres hemos hecho esto para los animales
y ahora lo hacemos para los hombres. Es lógico. Estoy en contra de
toda la violencia. Lo que más me
preocupa son los animales. No se
pueden defender.

t

MM: Ya lo sé. .. desgraciadamente. Es
una de las facetas de tu obra que
más me conmueve, esa defensa de
los animales.

EG: Y los perritos callejeros de México, ¡ay, qué horror!
MM: Sí, hablas de ellos en Los recuerdos del poroenir. Tu hit Helena
Paz es encantadora y cu ta. ¿Querría saber si tus dos papeles, el de
escritora y el de madre se enfrentaron alguna vez?

EG: No, porque como se escribe en la
casa, y yo cuando escribo lo ha~o por doce horas seguidas,· pues
elena sabe que estoy escribiendo
y no me interrumpe, no molesta. .
MM: ¿Escribe ella también?

EG: Sí, muy buenos poemas. Ha hecho muchos ensayos también be
no se han publicado. Estaba aciendo un estudio sobre Robespierre que ha interrumpido, por
trabajar, por falta de tiempo.
MM: ¿Has enseñado alguna vez en tu
vida?

EG: Una temporada muy corta, porque para salir de maestra en Letras tenía que dar un año de cla-

~
&lt;:,¡J

�ses antes de obtener la maestría y
di clases en una escuela nocturna
para obreros en México.

MM: Muchos escritores en América del
Norte y del Sur son profesores.
Esto es un medio de poder vivir y
permitirles escribir sin problemas
económicos. ;,Te gustaría volver a
enseñar para facilitarte la vida?

SEÑAS / RESEÑAS / CONTRASEÑAS

mejor. Ves... s1 hag? un plan, n~
sirve porque a lo meJOr no sale. S1
proyecto ir a, España el ~es que
viene y despues me da la gnpe, como la que tengo ahora, no puedo
irme y el plan me ha fallado. No
sé la vida me ha enseñado que los
' se van abaJo
. .. .
planes

MM: Pero también a veces las cosas te
han salido bien. ..

EG: Sí, pero lo veo un poco difícil.

EG: Sí me considero muy afortunada.
H; hecho tantas cosas de verdad
MM: ¡,Pero no te opondrías a hacerlo?
peligrosas. . . y que haya salido
con vida es un poco asombroso.
Antes escribí artículos que llevaba
EG: No.
a los periódicos, y me decían los
directores de las revistas: '' ~Usted
MM: Casi siempre se pone una etiquese atreve a firmar ésto?' - Sí.
ta a la obra de los escritores. ¡,Có- "Pues yo no me atrevo a publimo caracterizarías la tuya?
car lo rcirusted firma." Y no me
lo pub 'caban. Muchas cosas que
EG: No sé, no se me ocurre.
me publicaron se me perdieron en
México.
A
algunas
de
tus
piezas
de
teatro
MM:
se les ha calificado de surrealistas.
MM: ¡,Te dieron alguna razón para no MM: ¡,Hay alguna razón para estar ti
¡,Estas de acuerdo?
publicar tu novela Mi hermanita
aislada?
Magdalena?
EG: De surrealista nada. Creo estar
EG: Sí hay la razón del sesenta J
más cerca de algunos clásicos esocho que fue tan horrible ~
pañoles con su juego de aparienmí. Se han dicho tantas atroéidt
cía-realidad, como se ve en La ver- EG: Que no la Merían. Y es raro, pordes sobre mi persona que
que
tanto
ortiz
como
Grijalbo
dad sospechosa o en El coloquio
quedado como si me hubil'd
aceptaban
todo,
todo
lo
que
tede los perros.
marcado con un hierro... Por
nía. "Chica mándalo, mándalo."
cho tiempo tuve verguenza
De pronto mando Magdalena y no
También
me
parece
que
este
juego
MM:
llamanne Elena Garro. No 11
la
publican.
Me
quedé
un
poco
existe en al~mos de tus cuentos,
1
atrevía. Cuando me presentabal
atontada
porque
era
la
primera
como "El d1a que fuimos ¡erros".
alguien, gente desconocida, 11
vez que me rechazaban _alg~, en
En este momento tu salu es hascualquiera
de
las
dos
ed1tonales.
daba apuros decir mi nomk&amp;
tante precaria.. .
Entonces propuse la Historia de
la Revolución Soviética y no la
MM: Hoy tengo mucho orgullo
EG: Sí.
tar aquí hablando con El~n• TI
quisieron tampoco.
rro y de hacer esta entre~
planes
para
el
futuro?
MM: ¡,Tienes
Aquí
en
París,
¡,te
tratas
con
esobra tiene una importancia dt
MM:
cial en las letras hispánicas Y.
critores
franceses?
EG: No, yo nunca tenf planes para el
prestigio al nombre de M
futuro. Nunca he echo un plan.
Gracias.
Vivo "a lo loco", como dicen en EG: No, no veo a intelectuales.
España, porque a lo loco se vive

ID~•
8.
de:

�¿QUE ONDA CON LA PALABRA ONDA

José .Roberto _Mendirichaga

Fidel Chávez
"Onda (Unda, ola), siglos XIII al XX,
porción de agua que alternativamente
se eleva y deprime en la superficie del
mar, de un río o de un lago por la impulsión del aire u otra causa y aparentemente se mueve formando círculos
concéntricos o líneas paralelas". Definición que se consigna en el Diccionario del idioma editado por Aguilar, muy
semejante a la que trae J. Corominas en .
su Diccionario etimológico de la lengua
castellana. Pienso que podríamos seguir
con el Pequeño Larousse o quizá con
el Diccionario del idioma, pero no es la
onda, o sea: no es el asunto. En este caso he empleado la palabra onda como
asunto, lo cual no quiere decir que el
sinónimo de esta palabra sea asunto o
viceversa. Si consideramos la función del
referente en este caso, encontramos que
es amplísimo -pero esto en forma muy
éspecial- en nuestro contexto mexicano.

EL ESTUDIO DE LA RELIGION
Y SU SIGNIFICADO

cial sino también lingüístico. Y además
otro punto muy importante: la diferencia de pensamiento entre generaciones
distintas.

concepto mismo sí lo haga.

Por otra parte, creo que sería in~
sante considerar en qué momento la
labra empezó a adquirir, por el uso
ferentes significados. Cuando cito aj
Actualmente, y esto es en cualesquieAgustín con ese cuento me remonto
ra nivel, la palabra en cuestión ti.ene una los setenta -o poco antes- y tal f4
plurivalencia de significados que se de- allí, en el D.F. , la palabra empezóA
terminan por el contexto: si le quiero utilizarse en el habla coloquial, con
decir a alguien si se decidió o no a hacer gama diversa de significados. Hoy
tal cosa le diré: ¡entonces, qué onda!, comúnmente, sin recelo, en difer
aquí la palabra sugiere un si o un no. niveles sociales, por hablantes de ••
Pero por otra parte, si quiero saludar a y edades muy distintas, aunque la jufflli
una persona, en lugar de un ¡qué tal! o tud, lógico, siempre va a la caber.a•
un qué pasa, le puedo decir ¡qué onda! aquello de hacer uso muy propio dll
Indudablemente que la carga emotiva o
lenguaje.
·
la intencionalidad que- se imprima a la
palabra definirá en gran parte su signifiSi quiero preguntar a un X interl•
cado.
tor qué hace, o a qué se dedica, le~
decir tranquilamente: ¿y tú, qué o
A nivel univ.ersitario es frecuente es- o bien: ¿qué onda, qué haces, ·
cuchar: "presenté el examen de macro- eres, qué vas a hacer, qué estás hac'
economía y no sé ni qué onda", o bien,
aquí? Etcétera.
"las preguntas del examen me sacaron
El contexto social, el uso y la movili- de onda porque andaba. yo en otra onLa palabra onda implica una serie
dad de una palabra determinan su des- da; de todos modos te hablo luego para cargas significativas que varían o
plazamiento y su función. Onda: me ver qué onda". Estos ejemplos se rela- bian porque el referente es muy am
llama mucho la atención esta palabra cionan exclusivamente con alumnos, pe- tan amplio como lo sea nuestro con
porque actualmente se oye de manera ro esto no quiere decir que algunos do- to, nuestro criterio, nuestra vida
común en diferentes niveles sociales centes no los utilicen.
tra cultura. La palabra va así, de lo CGt
y/o educativos· y lo más interesante es
diano a lo social, y a otros estratos 1111'
En el habla coloquial, en la de todos
que con un número de significados inmo el educativo, y no sólo eso, sino
crei'ble. Cerca de los años setenta el los días, la palabra se mueve amplia- la palabra onda ha sufrido una serie
escritor mexicano José Agustín escri- mente sin distinción de edades ni se- transformaciones: onda, ondín, on
bió un cuento titulado Cuál es la onda, xos, salvo en el caso de los puristas del once: ¿Qué onda? ¿Qué ondín? ¡
donde se empezaba a observar el sentido lenguaje, tan escasos hoy en día como el ondón? ¿Qué once?
y el uso de la palabra en un medio am- oro o como el dólar en nuestro país.
biente capitalino y entre jóvenes de una "Mira, la onda es que llegues temprano
clase social media baja. Además el para que seas de los primeros"; onda es (Perdón a los puristas del lenguaje~
cuento representa una revolución lin- cuestión o asunto. Pero cuando escucha- los estudiantes del habla colo
güística, tanto por las influencias que mos por ahí: "agaITé una onda. muy soy un simple aficionado a estas e
mane_µ¡ (Cortazár, sobre todo) como poi buena", puede ser que la persona se ha- .
la forma en que estructura el lenguaje. ya tomado algunas copas y se haya di- ·
vertido mucho o haya hech'b el gran neEn el cuento, sólo en dos ocasiones gocio de su vida. Aunque también puede
se alude a la palabra como onda y otra ser que la diversión hubiese llegado a ni· .
como ondón, aparte del título. Lo veles que prefiero no especificar para no
obvio es que el mismo título nos deja meterme en temas de moral, aunque el
ver una actitud de cambio, no sólo so-

se•

y••

Tal vez lo único que habría que reclamade al doctor Joseph E. Barnhart de
la North Texas State University sería el
haber incluido un subtítulo
no resnde exactamente a su enunciado1 a sar: "Nuevas exp1orac10nes
a la luz de
·
Kan Popper y Emile Durkheim", porque realmente su pensamiento se inscribe en la corriente más ortodoxa de la
filosofía de la re~ón, misma que en
este momento está siendo cuestionada
en muchos círculos latinoamericanos como ob~leta o carente de significado, en
~ SO?edad donde el sentido de justi~ 80Cl~ parece querer sustituir al sentido Dll8Jilo de Dios o, incluso, plantearse como elementos dialécticamente
contrarios.

qu;

e

~bre la imposibilidad de esto último,,1ustamente, nos habla Barnhart en
m libro, el que por cierto fonna parte
una estupenda colección donde cola•ran pensadores europeos en su mayona, ~ea como Benz, Bianchi y Ricoeur
citar ª los más conocidos y reconO:
~os, ~pados en esta aventura editoW~oas al esfuerw de Jacques
Utrechturg, de la Universidad de

t

~d

oi::r.:
e!1
·
pensana
fecha

que fue editada esta
que ha dejado de ser
r e Yque poc~ o nada hay que decir
en~- Lo pnmero puede ser cierto
lectoa~!i O en algunos círculos muy se•
pensamiento filosófico norteam
• · Y en el resto· de
loeencano
• En Mexico
ee J;l8es e Latinoamérica, la cuestión
ha emeren~ porque la crisis económica
crisis : ~ a ser determinante en la
desd l
por la que atravesamos,
aceeaoe e momento. en que no tenemos
:-;por precio Y dificultades en la
tradu
'• de obras sujetas al
pago CCIOn
de Yedi
, cion
extran· regabas y derechos en moneda
men:l:sra- a materiales que son fundapara no frenar un impulso da0

d

do O yara mantenerse actualizados en
matenas, temas y especialidades.
El por~é de esta reseña, no deja de
te~er _r,elac1on con un sentimiento de admrraci?n por encontrar· en una universidad teJana de esta latitud un pensamiento w:1 .europeo, . tan distante de este
eclectic~mo propio de las sectas, que se
han r~~ado a tal fado de las religiones
ey~elicas que practicamente ha éonstituido un nuevo fenómeno sociocultural en los Estados Unidos y, desde luego
II!uy apartado del catolicismo el luter;
msmo, el _calvinismo y el anglicanismo
las denommaciones cristianas más impor~
tantes de Europa.
B~art explica en el Prefacio de El
estudio de la religión y su significado
911e esta aventura entra al terreno de la
mterdisciplinariedad, y que es de esper~ que en el futuro mediato e inmediato~ enriquezc_a .~ste saber, donde "la
filosof1a de la religion -como él mismo
sefial~- no puede prosperar aislada del
e~_dio de la religión realizado por otras
dlSCiplinas" (viii).
Lo primero que hace Barnhart es intentar. de~r el .~oncepto de religión.
Para. e~. ~ es preocupación por la
ropia finitud, o por la contingencia de
ª real O imaginaria finitud a la cual se
~erra. c~d~ ~!en para ser, ~n algún sentid~, identico (p.6); es un sentimientoactitu_d que envuelve lo cognoscitivo, lo
emocional y lo moral, dimensiones fundamentales del fenómeno religioso

n~ disciplinado (filosofía) y el pensa~iento o act,itud religiosa, es "la postenor tendencia para dejar cambiar las
respuestas, _cognoscitivas por el argum~~to cntI~o y la experiencia empírica (p.115), para lo cual se apoya mucho en el caso de Kierkegaard.
P~~~ ser que, en muchas ocasiones,
la religion se maneje como un elemento
de orden. emotivo, para responder a las
grandes mterrogantes del ser humano
muerte, por ejemplo-. y esto es
válid?, sefiala el autor, siempre que no
se m~rie el esfuen.o racional de comprenSion,. ~e análisis filosófico. No sólo las religiones tradicionales así lo han
hecho, sino que incluso el marxismo en
cita de Carl Becker, opera de una m~ner~ supletoria de la religión cristiana, med!fflte la promesa de un paraíso mesiámco (p. 36).

-!~

También la religión -apunta Bamhart- resulta tener una dimensión moral, pero esto nos aleja del fundamento
natura de esta norma de moralidad que
es la conducta humana. Con Ber~n el
p~ofesor tejano asienta que es una ~ociedad dinámica y abierta donde pued_en darse estas adecuaciones morales,
sm trastocar la esencia de esta moralidad fundamentada en la misma naturaleza humana (p. 49), por lo que únicamente cuando esta religión se mueve
en e~ ca~po de los derechos y los deberes md1V1duales Y sociales desarrolla
esta dimensión moral que 'usualmente
se l~ atribuye (p. 61).

(p. 11).
Después el autor nos habla acerca de
la p~eocupación de la finitud, cómo las
comentes económicopolíticas pueden,
en u~ momento dado, constituirse en
sucedáne?8 de la re1!gión aunque no lo
son en si, Y establece que lo que hace
realmente diferentes el esfuerzo racio-

Para el autor, educación religiosa implica ~na serie de elementos: tolerancia
pluralidad, objetividad, etcétera si bie~
es cierto que incluso el más pr~fesional
eStudio ':°mparativo conlleva desde su
planteanuento una dosis de subjetividad inevitable, la que se vuelve crítica
con el establecimiento de una religión

�LOS FASTOS DE OVIDIO

Herón Pérez Martínez
El texto que presentamos incorpora una
múltiple circunstancia: la tra?ucción, e~
primer lugar, de un texto latmo, de Ovidio por cierto, al español contemporáneo; una introducción, luego, «¡ue repasa los Fastos con la convicción de que
"el traductor no sólo Lraduce, sino estudia, deduce, abstrae y resuelve" como
dice la palabra anónima dirigida "al lector" (pp. VII-VIII); finalmente la sección de "notas" por partida doble: al
texto latino y al texto español.

de Estado, de tal manera ,¡u_e la_única alternativa menos mala o mas viable,_ según se quiera, son lo~ cur:sos. optativos
para el estudiante umvers1tar10 y el escolar en general (p. 73).
La felicidad es una tarea cotidi~na,
señala Barnhart apoyándose en el teolo0 Barth. Es un poco el concepto paufino-luterano de que no funciona, ~a fe
sin obras (y en esto hace una critic:i a
las tesis de Billy Graham). El aqu1 }
ahora es fundamental, aun dentro d~ esta dimensión trascendente. Pero siempre permanece el hombre en el límite
y el misterio, cuando ~e. enfrenta a las
interrogantes de la felicidad (p. 109).

La publicación en sí, como todas las
de este género, es un acontecimiento:
reconstruir el entorno textual a fuerza
de palabras para que un texto vuelva a
"s4l!üficar'' no es tarea simple. Indicio
de ello es el enonne espacio de la "introducción" y las "notas": 234 páginas para
las 172 1¡ue ocupa el texto ovidiano en
ambas lenguas. La tarea, entonces, de
reconstrucción del entorno textual para
que el lector contemporáneo pueda
"leer" a Ovidio implica, de hecho, un
tipo de traducción tan importante como
la otra, la lingüística. José Quiilones
Melgóla lleva a cabo ambas tareas, con
~ a , de acuerdo con la idea ~e él
tiene de ellas. En la "introducción ', en~ en un lenguaje, a veces ovidiano,
Cll'C~nda los Fastos entre henneneuta y
~ del estilo. Su prosa se versifica y
- ¿quien lo duda luego que lo lee?- se
poetiza. "Oiga" si no el lector:

La manía cientificista de la verificabilidad ha penetrado -de acuerdo al
profesor B~art-, hasta 1~ -~édula
misma de la filosofia de la religion, pa•
ra no citar que en la teología ~uc~as
veces pretenden implantarse criterios
estrictamente sociológicos o antrop~
lógicos (p. 114). ~rente a este neop?s1tivismo la voz de Karl Popper adquiere
irnpÓrti:ncia, pues "no hay me~or método científico que ac¡u:} que m~luy~ ,Y
desarrolla la irnaginac1on, la d1scus1on
crítica y el argumento experimental en
la búsqueda de la verdad" (p. 146).
El problema de Dios ~iguc estan?~ ,en
la temática de la filosofia de la relig1on.
No es cuestión pasada de moda. "Las
respuestas religiosas con una argurnen•
tación metafísica -establece el autor-,
me parece que no ~ueden_ ~uperar el
análisis c¡uc sobre la mducc1on han establecido Hume y Popper" (p. 153).
Con todo la teología es inobjetable como rnéto'do y corno síntesis del dato
revelado.
Finalmente, el sentido mismo de la
vida S!9UC estando en el esfuerzo_ de la
filosofia de la religión. Es El mito de

Han rodado los versos a su antojo
Yel dístico ha corrido, moldeado

Sísifo de Camus; es el mundo del absurdo de Sartre y el existencialismo fi.
losófico. Y a esto debe dar respuesta,
o intentarlo al menos, el filósofo que se
precie de serlo (pp. 195-196).
Se trata, pues, de un ~e~Jº que es~udia el problema de la rehgion desde angulos muy variados, pero aun dentro de
este rigor filosófico elemental, donde la

Bibliografía y los Indices O~omástill
Temático vienen a contribuir a 11111
tura dinámica y enriquecedora.
J.E. Barnhart: The 1tudy of religion ,J
meaning (New explorations in Jigh! ~f
Popper and Emile Durkheim), ReligíOI
Reason 12, Mouton, Toe Hague, 1977•
pp.

Yllllasado por las manos de su arte,
como manso corcel de suelta brida.

d La sección de "notas" evidencia una
_?!il~ sabiduría en José Quiñones: lingui&amp;tica, en las "notas al texto latino"
\' cuhuraJ en las "nolas al texto espa-'
fiol''
En el Primer caso, Quiñones despliega

su sabiduría ovidiana explicando figuras,
relacionando estructuras o justificando
una traducción con razones a veces de
lingüística contrastiva, a veces de crítica textual. Estas "notas al texto latino" cumplen, excelentemente, la fun.
ción de la necesaria reconstrucción del
contexlo lingüístico para poder hacer
hablar a Ovidio.
Las otras "notas", en cambio, las "al
texto español", permiten a Quiiiones
desplegar "cultura": se trata de reconstruir los "entornos" del texto de Ovidio. Pero en algunos casos va más allá.
Mientras piensa en los '.' fastos" romanos Quiiiones se plantea, aunque tímidamente, los vínculos posibles con el
calendario cristiano (cfr. CLXXII, notas
48, 5, 2; CLXXXIX, notas 513, por
ejemplo).
La circunstancia, sin embargo, del libro que reseñamos es su traducción al
español. Más aún todo el trabajo de José Quiñones, a que nos referimos, es, ni
más ni menos, un trabajo de traducción:
si hay una "introducción" y unas "notas" es como parte del quehacer de traducción, por un lado, y como sostén de
la "traducción" como texto, por otro. No
es capricho, por tanto, si en esta reseña
nos detenemos en el asunto de la traducción.
Antes de referirme al texto de Quiiiones como resultado de su actividad de
traductor, es preciso que esboce algunos
"principios" sobre la cuestión. Si doy
rodeos es, al fin de cuentas, porque los
principios que me propongo esbozar discrepan de los sustentados en esta traducción. Exponerlos, aunque sea sumariamente, no significa restar méritos al libro que reseñamos, ni "enmendar la plana" al traductor. Significa, más bien, un
acto de "textualidad" de la obra de José
Quiñones, en el sentido de Gerard Genet,

como el texto a que ahora nos referimos,
al igual r¡ue toda traducción; es un acto
de "textualidad" de la obra ovidiana.
Significa en resumidas cuentas, 1¡uc respetamos y admiramos la tarea de Quiñones.
Yo entiendo por traducción el proceso lingüístico por el que un hablante
bilingüe "lee", descodificándolo, un
texto en una lengua A y a partir de sus
"contenidos" elabora un texto análogo
en la lengua B, en el que recompone los
"contenidos" leídos en el texto de origen, utilizando las "categorías" propias
de esa lengua; de esta manera el texto,
así constituido, "resuena" en su nuevo
contexto sociocultural produciendo análogo sentido al que el texto original produce en el suyo.
La "fidelidad" de la traducción, entonces, sugiero que se entienda no como la equivalencia de categorías de una
lengua a otra sino, más bien, como la
búsqueda de un sistema semiótico en la
lengua B de tal naturaleza que reproduz.
ca, lo más aproximadamente posible,
"todos" los contenidos, con su red de
relaciones y evocaciones, tal cual funcionan en el sistema semiótico c¡ue es el
texto en la lengua A.
Esto presupone, lingüísticamente,
que no creemos adecuada la teoría del
lenguaje según la cual ideas universales y
autónomas son simplemente "revestidas" del ropaje verbal correspondiente
a cada lengua, como sostienen, entre
otros, los "modistae" medievales y, en
la actualidad, cierta teoría de la trad ucción ligada al generativismo norteamericano. Presupone, como diría E. Coseriu, que la traducción hay que plantearla como fenómeno "textual" y no como un proceso que tiene lugar exclusivamente a nivel de lengua. En otras palabras, traducir no debe consistir, cree-

�mos, en sustituir las "categorías" de una
lengua por las "categorías" de las otras.
Ya Ferdinand de Saussure (véase el Curso) había considerado inadecuado concebir una lengua como una lista de palabras a la que corrresponde una lista
de objetos.
Desde esta perspectiva, echo de menos en la traducción de José Quifl.ones
la fluidez y el señorío que de la lengua
hace gala Ovidio. Me parece que el texto
acumula " dureza", -~ e, por supuesto,
es contraria a la "agilidad" de la poesía,
en expresiones como ésta: "con sus causas los tiempos dispuestos por año latino y cantaré en las tierras puesta y salida de los astros" (l, 1-2). Compárese,
para que se vea de qué hablamos, con
este otro texto: "lo que ves por doquiera: cielo, mar, tierra, nublados, todo se
cierra y por mi mano se abre" (1, 117118). En el primer caso se violenta la
sintaxis del español; en el segundo, el
texto se desliza, elegante y rítmico, con
donosura castellana.

o

11:)

El procedimiento de traducción es el
mismo en ambos casos - la traducción
"literal"- pero con distintos, más aún,
opuestos resultados. El asunto a discutir no es la "habilidad" de José Quiñones Melgoza, que está fuera de toda duda, como lo demuestra su larga trayectoria como traductor, sino su "teoría
de la traducción". De la misma manera
que "tempora cum causis'' es traducido
como "con sus causas los tiempos",
"Latium...per annum" exigía en español, por ejemplo, el artículo. En español
hay dos estructuras usuales: por -t- año
y por + artículo + año. Se dice, entonces, " por año", "por el año" y " por un
año". La expresión "por año" indica,
· como se ve, unidad de medida: " fulano
de tal gana tanto por año". En este sentido " año" se asume como una entidad
puntual: es la unidad de medida. "Año",

en cambio, puede entenderse como
tiempo T1,e dura. Entendido como duración ' año" requiere artículo determinado: el año. En cambio, entendido
como entidad puntual o unidad de medida, "año" exige, supuesta siempre la
preposición "por", o bien el artículo indetenninado que entonces, funciona como numeral C'por un año", "por dos
años", etc.) o bien, se usa sin anículo:
" por año", " por mes", "por semana".
En este último caso, pues, "año" es tomado unitariamente y no como tiempo
que se extiende: como tiempo comprimido. Este es, justamente el sentido
opuesto al de la expresión ovidiana:
"tempora cum causis Latinum digesta
per annum". La palabra "digesta", traducida muy bien por José Quifl.ones como "dispuestos", da la idea de una distribución: el año latino se "divide" en
fiestas. Año, por tanto, no es asumido
como unidad puntual de medida sino
como una duración en la que se "distribuyen" las fiestas: el verbo digero remite a esos "significados". Es "dividir",
"separar", "distribuir", "ordenar". Exigen, por tanto, el artículo determinado
el: las fiestas distribuidas por el afio latino.
Sin embargo, la traducción de José
Quifiones quiere ser una "versión ríqnica". Ello significa que se propuso reproducir, de alguna manera, el ritmo del
texto latino. A estas horas, sin embargo,
luego de los trabajos, sobre todo, de
Tomás Navarro, R Bachr, Pedro Henríquez Ureña, Dámaso Alonso, Luis
Alonso Schoke~ entre muchos otros, ya
se sabe que el ritmo cuantitativo latino
ha encontrado en la tipología textual
del castellano una amplia variedad de
estructuras rítmicas que, por otro lado,
no equivalen, sin má~ a la métrica latina. Mientras que una estrofa sdfica renacentista combina el risosilabismo con
el ritmo acentual y el tonal, el endeca-

stlabQ f&gt;lan~o lo ¡;esuelve cornliúait.
simplemente, el ritmi cuantitativo C814
acentual, como la silva. Quiñones Nlllf
ve la transferencia rítmica mediaale
reproducción de esquemas acen
los ictus rítmicos latinos corra111V111a•
en general, acentos castellanos.
dad, el asunto no tendría i m ~
dado que las relaciones entre la ,mil
cación espaftola y la métrica latia
deslizan en un· mar de discusionea.
decir, el asunto a discutir no es ai la
terpretación ~e José Quifl.ones
en su traducción del ritmo latino •
única posible o la más adecuada.
asunto es, más bien, que esa inte
ción interfiere de tal manera en
ducción que lesiona seriamente la
taxis del español con frases trunca
incoherentes, aunque aparezcan "
ga~as" , palabra por palabra, al
latino.
Por ello, mi discrepancia más
se refiere al "modelo" de tra
adoptado por José Quifiones: la
ción, justamente, "palabra por p
Sin pretender en este breve
analizar exhaustivamente la cu
debo decir, sin embargo, que la .
ca entre la traducción palabra por
bra y la traducción según el sentillt
remonta a los orígenes mismos de la
toria de la traducción. Debo decir, •
mente, que sería esteril repetir
argumentos de uno y otro bando
Cicerón, San Jerónimo, Luis Vivea,
tero, Fray Luis de León hasta las
les opiniones en teoría de la tra
de Wolfram Wilss, Eugene A.
Georges Mounin, Luis Alonso S
Octavio Paz o Rubén Bonifaz Nu6G
una larga lista, que la actual bib ·
fía sobre el tema se cuenta por
Quien lo dude puede ascender
BabeL Revue lnternationale de 1,
duction, en circulación desde 1955
ta obras como The Science of 7i

tion: An Analytical JJibliography que K.
R. Bausch, J. Klefaf y W. Wilss han publicado, en 2 volumenes, entre 1969 y
1971.

Echo. de menos en la traducción de

J?sé Quiñones el que, como dijera Ciceron a propósito de la traducción, las palabras, a veces, no estén "acomodadas a
nuestro uso,, sino, al contrario a veces
parecen •·repugnarte". La condición ...us~?1ente, que Cicerón exige a la tr;Juccion palabra por palabra es que no reP?gnen ª nuestro uso: "Ita expressero,
dice, verba persequens eatenus ea non
abhorre?!'t a more nostro"(Prólo~ a la
traducc1on del Protágoras dé Platon y
el Económico de J enofonte).

Me bastaría, en todo caso señalar
que .la polémica en cuestión ha ence~ a ~as .partes y que, quizás,
llll afanes smcret1Stas la solución pro,enga de la actual l.ineüística del texto
A ~ de ella, en electo, ha quedad~
de ~esto la gran v~edad en la ti~ • textual por un lado, y el distinto compo~ento lingüístico" ~ e
• ~ cada tipo textual. Su relacion,
Por ello Horacio, en su Arte Poética
por e.,emplo, con el entorno es distinta recollllen
. da: " nec uerbum uerbo curabis
en cada caso. ~i hubiera que simplifi- reddere [idus interpres" y San Jerónimo
car lo cual, Justamente, ha sido el en ~ celebra carta 57 a Pama io "De
prob ema- se podría decir, al menos,
optimo genere interpretand~ dice:
existen tipos
.
textuales indepentes del co~t~xto y otros que son abSi a alguien no pareci~e que la gracia de
~ente d1S~tos: en los tipos texJa lengua cambia con la traducción, que
taules mdependientes del contexto el
traduzca a Homero al latín, palabra por
~lema de la traducción se desliza del
palabra, más aún, tradúzcalo en su misma
textual para concentrarse en los
l~a a palabras en prosa Yverá un orden
ridículo Y apenas balbucir al más elocuen~~ categoriales del texto: categ,,._
nas
i:....&amp;\ísti
..,...
te de los poetas.
..:., -i;u
cas, en general y en espe...., ~ problema léxico. Por ;azones de
~o, !Ile contento con afirmar que Y más adelante agrega:
este tipo de textos no es totalmente
La traducción palabra por palabra de una
~ e la traducción palabra por palengua a otra oculta el sentido y cual gama
hablam fin de cuentas, sobre todo si
exuberante estrangula lo sembrado. ·
08 d~ le~as indoeuropeas, las
~ linglhsticas no varían mucho
~ quienes le reprochan no haber trala ~~ textuales, por un lado, y ducido P!11abra por palabra la célebre
blm.'feS/0 , ~dad semática es fundamen- carta motivo de su escrito les dice:
ente lexica, por otro.

1

l:

~a

&amp;a camb.10 81, •
palab
seria discutible traducir
caao ra rr palabra textos, como en el
comoqudirínosSocupa, 9u~ por un lado,
orden d ~ an J eronuno "hasta el
e
palabras es significativo"
Ymuehos de S\18 "co te 'd "
otro,
•
n ru os , por
con
de la confluencia del texto
toe.
erentes entornos y contex-

:;¡;

Lo ~ue ustedes llaman fidelidad en la tra~ucCJón los expertos denominan kakozeliin

(mal gusto)".

y Lutero en su celebérrima "Cart
d~l traductor" en medio de la polémic:
afmna:
Wer gut übersetzen will, darf nicht immer

11m: Buchstaben hangen bleiben" (quien
qwera traducir bien no debe pennanecer

siempre pegado a las letras).

¿Sería P!eciso recordar aquí los l(},
gros .del feliz modelo de traducción den~m~7ado por Nida " equivalencia dinámica · },~º será hora de una traductología diferencial? ¿Qué hacer con la ya
desarrollada hermenéutica, la teoría del
texto y la denominada pragmática del
t~xto? ¿Las desconoceremos? ¿No es
cierto, en ningún caso que el proce.5o de
"lec.turas". d~ un texto
' implica que el
destinat~~o llene los espacios vacíos"
com~ dina Barthes, de ese tejido conectandolo con lo que Julia Kristeva
llama la intertextualidad y por tanto
" extrayendo, como dice Umberto
'
Eco'
lo que el texto no dice pero que presu~
P,º~e, promete, entraña e implica
lógicamente"?
.. Siempre en la h1Storia de la tracluccion, se ha censurado la "adaptación"
~orno una forma de traición al •exto, al
!P.1ª1 que l~ .~,e se ha dado en llamar
mterpretac1on . Ello supondrá que el
modelo
aceptado' la "tra., de traducción
,,
duccion
exacta , consiste en que cada
palabra del texto original encut:nm: su
corr~pondiente en la lengua de :;alidn
~e~1:1nte un recurso al paradigma lingmst1co; el resultado tendrá que ser una
traducc!ón ~ptica, "objetiva" y sin la
contammac1on de la interpretación del
traductor que es subjetiva.
¿Re~ente .existe una lectura que
sea .al mismo tiempo "objetiva"? ¿No
es cierto que, al fin de cuentas, un acto
de lectura e~ la superposición por el lec
to~, cualquiera que sea, de su propio
uruverso de categorías?
. Traducir palabra por palabra 110 es
smo cerrar los ojos al inevitable fen&lt;&gt;men? de la textualidad y pensar ,¡uc
cerrand&lt;tlos el texto ya no es trairionado. Se podría hacer un inventJrio.

c..,
i-

�ENCUESTA BORGES 11

para ilustrar esto, de los innumerables
mecanismos de significación que tienen
lugar en la "supedicie" del texto y que
no tienen nada que ver con los ' significados" de las palabras sino por el hecho de que los modifica. Piénsese, por
ejemplo, en un texto en castellano usando el hipérbaton latino o el hipérbaton
alemán.
Si no fuera inútil hacerlo, recordaría
en este poco espacio que uno es el significado de las palabras a nivel paradigmático y otro su significado dentro del
sintagma. ¿Favoreceremos con esto la
anarquía al traducir? De ninguna manera: creemos, con Umberto Eco, Van
Dijk, Greimas, Coseriu y muchos más
que todo texto, por el hecho de serlo, al
tiempo que ofrece los espacios de la textualidad a la libre interpretación exhibe
características estructurales y categorías
estables de la más diversa índole, que
regulan la "aceptabilidad" de las interpretaciones.
En resumidas cuentas son precisamente esas "marcas" de superficie, que
escapan al imperio de la palabra autónoma, lo que hace que el excelente trabajo
de José Quifiones Melgoza desmerezca.
No es licito, en efecto, por la simple razón del uso de.la leiwia encerrar la lengua castellana en la' camisa de fnerza"
del hipérbaton latino.
Todo texw, por el hecho de serlo, es
una interpretación. La lectura de un
texto se da no sólo, ni principalmente,
como si se tratara de un código estático
de equivalencias fijas. La lectura es más
bien el resultado de la confluencia del
sistema de categorías lingüísticas como
marco semántico obligatorio dentro de
una comunidad de hablantes, y de lo
gue vagamente podríamos denominar el
' contexto sociocultural" pero que es
complejo y que, justamente, la lingüís-

tica del texto se interesa en dilucidar.
Por el simple hecho de pretender hacer
hablar un texto en un contexto sociocultural distinto, aunque no se quiera, se
está suponiendo una interpretación a ese
texto y, en el caso de una traducción palabra por palabra, en vez de "pasar al
costo" el texto en cuestión se le hace
leer con categorías totalmente extrañas
a él, lingüísticas y extralingüísticas.

unos objetivos que, todo junto, hattt,
dentro de esas reglas, que ee pueda cm,
siderar el texto que reseñamos como pt
radigmático en todos los sentidos quek
palabra tiene. Si lamentamos discreps
del modelo de traducción que la coleo,
ción ha adoptado, de sus razones y •
resultados, coincidimos sin embargo 11
que la tarea que realizan enriquece, ia
duda, la cultura mexicana. Como ti.
saludamos esta traducción, excelente de
Del mismo hecho, forman parte, en acuerdo con sus reglas, de José QuiliOla traducción que reseñamos, desde un· nes Melgoza y deseamos que ella aina
léxico latinizante hasta la imposición de para replantear la discusión en tomo i
estructuras sintácticas latinas a la len- problema de la traducción que tanta imgua castellana. ¿Diremos que el paren- portancia tiene en la génesis, desarrol&gt;
tezco entre el latín y el español autori- y actualidad del pensamiento y, en P
za, en este par de lenguas, la traducción "41, la cultura mexicana.
palabra ¡ror palabra? No se necesita mucha sabiduría, aunque sí mucho espacio, para mostrar la distancia que hay
entre la sintaxis latina y la española.
La traducción, de José Quiñones Melgoza, de los tres primeros libros de los
Fastos de Ovidio, aparece publicada en
una colección con amplia trayectoria,
con una muy definida actitud teórica
ante el proceso de traducción y con

Ovidio: Fasto, (Libros 1-III), Introducd6t,
y notas de José Quillollll
Melgoza, México, UNAM, 1985, CentJO di
Estudios Clásicos, Instituto de Invert~ack&gt;llll
Filológicas, Bibliotheca Scriptorum G,_
tum et Romanorum Mexicana. 86 páginll•
bles más 234 de introducción y notas.

versión rítmica

E,tando en preparación el presente número de Deslinde tuvimos conocimiento
del fallecimiento del escritor argentino
J~ Luu Borges. El tiempo estaba sobre nosotros como para solicitar materiJu o estudios alusivos a este importante autor, por lo que (amén de no
ducartar lo primero para próximos números) decidimos incorporar los resultado, de una miniencuesta Borges "para
eicritores regiomon tanos ", la que incluyó estas dos preguntas: l . Usted leyó
o Bor&amp;e1 por primera vez. Desde entonce, habrán pasado varios años. Eso lo
i&amp;noramos y por el momento no impor•
ta. ¿Quiere decirnos en qué circunstancia, ,e dió ese encuentro, qué significó
para ruted descubrir al escritor argentin??; y 2. Borges ha muerto. ¿Qué juicio le merece su obra, ahora s~ definitMente concluida?

�~=r::¿1•¡,;:¡;•:,~ ~;;;'!~:,St".;fs"P,:'fah:,:,: f n;::;~;:,'/"~: :,:r.:i~)".,;1:~'t'i:"ª

obsedió durante
d espues,
, ene tr ,
N
1 , muchos meses. Dos anos

. .

os

Nos descubrió nuevos modos de la libertad. ..

l. La primera vez que lo leí fue precisamente la que antecedió a la segunda.
Descubrir nuevos modos de la libertad, otras formas a las cuales nuestra lengua podía acceder, personajes
cuya esencia consta exclusivamente de lenguaje; ésas son las cosas que han llegado a interesarme de Borges.
Los años me han querido acostumbrar a leerlo siempre con la misma sopresa ante la magnitud de su
inteligencia y la integridad de su prosa.
Seguramente nuestro siglo no nos ha dado muchos escritores con una paciencia comparable a la de este

dana. La
serena coherencia
con que el maestro ur
en. un libro
- ' secunq ar,
, M
,
argentmo
tr ,de¡ texto, de Español para la ensenanza
para mi. e parecia, para usar una frase
"
.
amo as mas seductoras fantasías era al .
tonces el punto de partida de sus argu roentsuya,
irresponsable
de. , la imauinación"
I gnoruahcmante
os y esounfaormaha
parte delicencia
la at raccion
t,-·
•
a enque me
provocaban

Con el paso del tiempo y las lecturas he d
bº
.
~¡°~~~~nen su funafd~':1ento en alguna~ corri::~: i:~:ók~ª~:~orí: ~e lods arHgu~e~tos de los cuentos de
.
o y 1a met isica, entre otras) y en una rofu
\' ,oc. rmas e erachto, Croce y Spinoza·
cias ~e se han vuelto representativas del unive! de nda sahi~una filológica así como en ciertas recurren~
aprendido a reconocerlas en todas
b
este escntor. Al principio no las dist.
,
h
espejos. . .
sus o ras; particularmente, en sus poemas·· los !ah ermtos,
. mguila,
_pero lose
e tigre,

argentino. Seguramente nos ha dado muy pocos. Es más, demasiado pocos.
Creo que Borges vino a cimbrar el idioma y el pensamiento americanos, con una fascinante concepción
de las relaciones entre la historia, la biografía y la literatura fantástica. Aspiró a impulsar el estudio de la
t eología y la metafísica, quizá sin éxito. Promovió la idea de que el tiempo es un problema y no un hecho;
la idea de que todo ocurre simultáneamente, y que la literatura no puede sino intentar su reflejo a través de
enunciados que son, necesariament~, sucesivos. Se preocupó hasta la erudición por resolver algunos problemas que sabía invencibles: la división del tiempo, la eternidad, el cuerpo de los símbolos, las metáforas, los

.
, como podría
. Conocer estas claves no dIS. mmuyo,
1
c10naron.
El asombro se mantiene , pero su sentido
. suponerse,
eAnasombro inicial m1e
estas ohras me propor¡
es dº t'
-io qibue era evidente en ellos. Ahora, lo que me d tmbmto.
tes, los textos de Borges me deslumbraban
o pos les.
es u ra es el trasfondo, la oculta m aqumana
. . que l os

J:r

Sergio Cordero

sueños, la muerte.
Fue, en síntesis, un escritor en todo el sentido de la palabra, y.un hombre de extraordinaria inteligencia.

2. No veo cómo su muerte física pueda significar gran cosa en términos literarios. El sentido artístico no
se detiene, no mira detalles como ése.
Ni la juventud, ni la vejez, ni la vida, ni la muerte de un escritor garantizan o avalan la validez de su obra.
Los libros saben defenderse con sus propias armas. Y los libros de Borges, como las palabr as de Cervantes,
pesan mucho más allá de su muerte, y de muchas otras tantas muertes.
Siento, no lo niego, me duele que haya muerto, pero hay que admitir que ese no es un problema para la
literatura. Así pues, no percibo ninguna variación en mi lectura de su narrativa y su poesía. Sigue teniendo,
a pesar de su muerte, líneas ejemplares, increíbies. Y sigue teniendo, por ahí también, ideas un tant o extra-

Su obra definitivamente se inscribe en lo perenne...

l. A
~7:iet
~º
d

Borge~ lo leí tarde, como casi todo lo e he h
. .
d~ralqu~ente
tuve coi:tacto dire:o con 1:c::~:;av:i;i=~~i}r:menc:o~ahhan algunos ~e mis mae&amp;l
'
me amaron mas la atención
t
l
que ei, asta 1970 Sm duda,•fu
e guerrero y la cautiva"' "L'a busca de Averroes"
y gus
o
sus
reatos
"El
inmortal"
. " ' " Histona
.
_e
Y, desde luego "El al h"
'd"L~s teo'logos
Lu
• .
'
ep , que a titulo al libro.

;º

F·1cc10nes,
. ego sigmeron,
aunque
de esto ten
.
El infarme
de Brodie
t;do ya m enos seguridad,
El hacedor, Historia universal de l . -r. •
· · •
o prosa aunque, claro está, en
b
.
a in,amia,
Para mí si

..

muy uena medida, prosa poética.

c

.
gnificaba una nueva literatura.
f ·
por su dISposi~ión e imaginación. No acierto aon eccionada a partir de _elementos viejos, eternos

: . que podua ,segum habe, leído muehos

vagantes. Sigue siendo, en resumen, el que fue y el que será.

Gabriel Contreras

ero nu

!;:'~".,:;,:cn,t"
ese senbmi'.nto cuasipl,tónico d,'!,ncont:
' sm que esto tuviera fundamento alguno en la reali-

2. Nada puedo opinar. acerca de su poesia,
,
autor, ni por un libr
puesto que la desconozco No
d d .
mento literario.
o, m mucho menos por uno o varios poemas' reum
.. dos pue
ecirse
se conoce
a un
en heaz en
unaque
revista
o un supleLa serena coherencia con que tramó las más seductoras fantasÍaE
Lo primero que conocí de Jorge Luis Borges lo leí, a los 16 años de edad, en la Anwlogía de la poes(a
hispanoamericana (1914-1970) de José Olivio Jiménez. Allí están dos poemas a los que he seguido fiel:
" Límites" y "Arte poética". En este último, la audacia de rimar con éxito una palabra consigo misma me

De su pro
..
teratur a, regida
. sa qms1e,ra
afirmar
que ·es una de mis f avoritas,
.
, suficiente - en este arte que es 1a 1·1por canones
estéticos
lo cual sena
1:.11
1:.11

�El juicio que pudiera dar sobre su obra es que definitivamente se inscribe en lo perenne, en lo válido para
todos los tiempos y situaciones, porque aborda con sensibilidad y genialidad los temas del amor-odio, seguridad-temor, realidad-ficción, etemida~concreción...
Es una literatura a la que no puede despreciarse por su burguesía, por su falta de compromiso, ya que el
autor entendió siempre que este compromiso estaba en hacer buena literatura, buena narración.
Hemos de perdonarle a Borges su afán de llamar la atención, disimulo tal vez de su enorme soledad, situación que -por otra parte- él parecía disfrutar. Su obra, pues, es universal. Con esto, tal vez, esté todo dicho.

José Roberto Mendirichaga

Tres rounds con Jorge Luis Borges
El primer round fue por el 75 ó 76, y seguramente por consejo partemo, pero me encontraba yo tan ayum,
de experiencia en lecturas que no pude comprender los títulos de grandeza literaria que awmpañahan su ~om•
bre. Neruda o Vallejo eran ciertamente más cercanos en esas circunstancias.
El segundo round fue por 1980, cuando leí con un poco de calma y atención parte de su obra narrativa y
sentí el calorcillo que dicen es el efecto estético, señal de sintonización con los autores. Ahora sí, Borges me
hablaba un idioma claro. Quedé encantado con el humor sutil de la Historia universal de la infamia y lo incorporé a mi nómina de "favoritos", aunque sin gran arrebato porque me seguía pareciendo un poco acartonado,
solemne (entonces prefería yo lecturas más "existencialistas" y confesionales; Cortázar, por decir alguno). Pero de todos modos lo integré a mi panteón, un poco tal vez por pose pero otro poco, s~ por auténtico deleite
de lector.
El tercero fue hace apenas dos o tres años, y es a partir de entonces que me cuento como militante entre
sus muchos y devotos admiradores. Sobre todo por su obra poética y ensayística (en ese orden).
Admiro en Borges, más que al escritor (el artífice de la palabra, nuestro miglior fabro) al hombre mismo,
al temperamento.
Sé que la literatura, estrictamente hablando, no es más que palabras, palabras ordenadas intuitivamente
de acuerdo con la voz: interior, el demonio (en el sentido socrático) que todos llevamos dentro. Pero más
allá del sintagma y la dispositio (y a pesar de lo que digan los estructuralistas) está el hombre singular, el individuo concreto que nos habla desde sus varios niveles (concientes o no).
Pienso en Borges de esta manera: como un hombre concreto, un hombre vitalmente orientado a lo metafísico, habitante del mundo de los libros, más que como un escritor, un artesano de la palabra. Pienso en él
como en Sócrates o Montaigne, en Marx o Epicuro.
Su obra poética (que es lo que más me toca), además de arte verbal es una propuesta moral, un proyecto

axio~ógico. Cuando él menciona como dones o mercedes el último día de Sócrates las palabras que se di'
r::d: una_cru~ a ?tra cruz,? ~os arquetipos y :ut! t:aplendores de la ontología plató~ica, no sólo está cons~y.
bomtas imagenes retoncas o haciendo alusiones eruditas; está proponiéndonos también un orde
miento personal de los valores que cimentan nuestra cultura.
naso Po~ie co~parto esa "cartill~ moral", m~ siento ciudadano de la República borgiana, aunque sin los exces ans ocratizantes de ese magmfico señor.
·Su
¿

obra?• Permanecera· Vigente
·
por todo el tiempo que dure el ascenso del hombre.
Humberto Salazar

�Sólo poco a poco empiezo a encontrar todo el quilataje que hay detrás de algunas líneas. ..
Leí a Borges por primera vez antes de los diez años. Como es natural, ni siquiera sabía lo que tenía entre
manos; lo leí como engullía en ese entonces cuanto texto tuviera algo de interies. hí, me zampé una serie
de historias sobre gente tan inverosímil como una dama practicante de la piratería y un mesías de esclavos
que a fin de cuentas resultaba ser un sinvergüenza. Estos relatos me agradaron y punto. Fue casi diez años
después cuando, habiendo digerido con más elementos una parte de la obra de Borges, supe que aquellos
relatos formaban la Historia universal de la infamia. En la segunda vuelta, y gracias a las páginas recorridas
en el intervalo, puede encontrar en Borges algo más que simples historias interesantes. La experiencia fue
muy sabrosa; tan sabrosa como cuando uno vuelve a Las mil y una noches y encuentra que además de genios y derviches, hay también en los cuentos de Scheherazade,mil pistas culturales, una concepción moral,
una filosofía y, en fin, tantos detalles. Es algo parecido también a lo que se experimenta cuando se vuelve
a la vieja casa; uno tiene la impresión de que ha encogido, y resulta penoeo• recordar que la verdad es otra:
uno ha crecido. La ventaja de las lecturas es que este crecimiento resulta fructífero; es posible hallar en algunos textos una visión nueva en cada lectura. Esta riquezjl es lo que justifica a los exégetas y a uno mismo,
cuando vuelve a las viejas lecturas.
Por supuesto, no todos los textos tienen esta propiedad; en una relectura, muchos realmente acaban empequeñeciendo. Sólo unos cuantos escritos logran pasar con fortuna esta "prueba del añejo". Yo ubicaría
entre ellos a unos cuantos clásicos, el Quo vadís de· Sienkiewicz, varias novelas de Dumas (aunque no las de
Salgari) y, entre las lecturas más intelectuales, a Borges.
Creo que este es uno de los méritos de su obra. Por ejemplo, en una primera lectura me deleitó la cadencia de los endecasüabos en "El gólem"; luego el Manuel de zoología fantástica enriqueció mi perspectiva;
después, un repaso a Platón y la lectura de Scholem acabaron por dotar al poema de una riqueza intelec•
tual que todavía me deslumbra. Recuerdo que en mis primeros aeercamientos a Borges, su poesía me parecía excesivamente erudita, inalcanzable. Sólo paso a p¡¡so, y conforme he asimilado mal que bien otras referencias, empiezo a encontrar todo el quilataje que hay detrás de 1..gunas líneas de apariencia sencilla.
Desde luego, Borges no es un autor fácil; más bien, se trata de uri escritor elitista. Esto se presta admirablemente para un culto más basado en el vox populi que en la lectura directa. Poco bien traerá esto a la
comprensión de la dlna de Borges, que sin duda irá perdiéndose tras la imagen mitológica que surgirá a su
alrededor. Por mi parte, creo que seguiré acercándome a él' con respeto, en la medida en que siga siendo
una piedra de toque: cuando en una relectura encuentre qu~ ya no me ~porta una nov~dad,\ entonces quizá
podré decir que lo he asimilado. Por lo pronto me contento con admirarlo.
Horacio Salazar Hen:era

REGION

�HACIENDAS Y HACENDADOS
EN TLAXCALA
DURANTE EL PORFIRIATO

Mario Ramírez Rancaño
Desde tiempos inmemoriales Tlaxcala
ha sido el asiento de un número importante de haciendas. Las informaciones
que se remontan a la época colonial dan
a conocer que desde entonces se forjaría
un núcleo poderoso de grandes propietarios. Isabel González Sánchez, en un
libro célebre sobre las haciendas y los
ranchos en Tlaxcala, da a conocer para
el año de 1712 la existencia de 87 haciendas y 58 ranchos solos; 8 haciendas
arrendadas, 13 haciendas con uno o dos
ranchos anexos a más de otras propiedades.1 Una publicación oficial del
gobierno de Tlaxcala reporta para 1757
la existencia de 145 haciendas y 69 ranchos.2
Para el siglo XIX las informaciones
remarcan que esta entidad continuaba
siendo dominada por los hacendados.
En 1824, el entonces territorio de Tlaxcala poseía 153 haciendas y 134 ranchos.3 En 1876, momento en el que se
marca el ascenso de Porfirio Díaz al poder, las fuentes oficiales contabilizarían
123 haciendas y 116 ranchos. Para
1890. el número anterior de haciendas
permanece invariable, no así el de los
ranchos, los que aumentan a 188. En
el momento de 'despuntar el siglo XX
las haciendas suman 113 y los ranchos
148. Y para 1910, las haciendas son 117
y los ranchos 110.4

~

La diferencia entre lo que eran propiamente las haciendas y los ranchos
siempre fue bastante difusa. En principio todo se circunscribía a la extensión en número de hectáreas, aunque
ciertamente no existía un parámetro
fijo a partir del cual se pudiera asegurar que se trataba de una hacienda o de
un rancho. De~ :do a ello, se darían casos en los cuales tratándose propiamente
de una hacienda, se optaba por llamársele rancho, y lo mismo ocurría a la
inversa.

Pero independientemente de estas salvedades, es evidente que en Tlaxcala el
sistema de haciendas se remonta a la
época colonial. Pero no sólo eso, sino
que en lo esencial se mantendría hasta
el siglo XX. De hecho, durante la dictadura porfirista no se da aquello que
en otras regiones del país es conocido
como el proceso de formación de la gran
propiedad. Pero habría otras implicaciones.
Sobre este sistema de haciendas se
fincaba la vida y el movimiento de la entidad. Por ejemplo, durante la dictadura,
el gobernador Próspero Cahuantzi, ,n?
dudaría en establecer con ellos una solida alianza. Por supuesto que los hacendados no se conformarían con tener un
gobernador adicto a sus intereses, sino
que penetran y colocan a otros personeros al interior de la maquinaria estatal
local. Al interior del congreso local, del
congreso federal y en diversos puestos
de poder intermedios, la oligarquía
agraria haría sentir su presencia.5
Para la economía local, la estructura
de las haciendas sería decisiva. A ello
contribuía el hecho de que las clases dominantes estaban poco diferenciadas.
Sólo existía un reducido grupo de grandes industriales textiles cuyo número
no superaría la decena. El resto estaría
conformado por comerciantes de nivel
mediano y pequeño, dispersos tanto en
los pueblos libres como en los contados
centros urbanos; nueve propietarios de
molinos de trigo; una veintena de fabricantes de aguardiente, etcétera. 6
Pero aun en el terreno comercial los
hacendados se hacían presentes mediante la comercialización del pulque y el
manejo de tiendas de raya al interior de
sus dominios.
Al despuntar el siglo XX, tanto los

hacendados como los industriales teiti,
les alcanzarían enorme gravitación allivel local e incluso nacional. Tlaxcala•
ría uno de los más firmes bastioneatl
poderoso cordón industrial textil alladt
de Puebla, Veracruz, el Distrito Fedeal.
etcétera.
Alfonso Luis Velasco, quien por •
cargo oficial lleva a cabo la empreaa de
escribir monografías sobre divel'888á
dades federativas, diría que para finalll
del siglo XIX Tlaxcala era "relativ...,
te uno de los Estados más ricos y pt
peros, y donde la agricultura y lainit
tria están más desarrollados". 7 En olll
parte de su trabajo expresaría p
" Tlaxcala es un Estado esencialnne
agricultor, y bajo este punto de Mli
uno de los más importantes de la R,p,
blica".8
Por supuesto que semejante p. .
ridad no sólo era atribuida a una heotética vocación transformadora
hacendados y de los industriales, sino~
hecho de que justamente desde el íti
mo tercio del siglo XIX, Tlaxcala qe
dó articulada en forma casi total al•
del país por las redes ferroviarias. Sil
toma en cuenta la pequeñez de
ficie de la entidad, se deduce que ila
sólo es superada por Morelos en cllllill
al tendido de kilometraje de ví• J
rreas.9

de•

la•

Los ferrocarriles jugarían un ~
importante ya que los hacendad~
industriales textiles quedarían .
dos al mercado interno, con eVJdenll
ventajas en relación con las clases •
minantes de otras entidades.
Distribución de las haciendas
Tradicionalmente Tlaxcala era diridi
en seis distritos políticos. Criterio
se seguirá para analizar la singular

t

trihución de las grandes propiedades.
Tomando en cuenta los años de 1890 y
de 1905, se puede apreciar que el distrito de Juárez era el que contaba con
el mayor número de haciendas. En el
primer afio de referencia tenía 39 y en
elsegundo 34.

Le seguiría en orden jerárquico Morelos con 29 y 27 respectivamente. Después ya no habría una estricta concordancia en cuanto al número de haciendas, tanto en el año de i890 como en
el de 1905. Por ejemplo, en 1890, el
tercer lugar lo ocuparía el distrito de
Zaragoza con 22 haciendas, pero en
1905 el tercer lugar lo ocuparía el imp0rtante distrito de Ocampo.
Cambiando de óptica de análisis se
tiene que los distritos con el menor
número de haciendas serían el de Hidalgo y el de Cuauhtémoc. Según las
mismas fuentes informativas, el mayor número de ranchos existía en el
distrito de Ocampo, ya que en 1890
eran 79 y en 1905 se contabilizan 70.
Aun cuando para 1890 se reportan 45
ranchos en el distrito de Juárez, apenas
se registran 24 en 1905. En síntesis, el
total de haciendas se eleva en el primer afio de referencia a 136 y en el segundo afio a 115; y el de los ranchos a
188 y l 48 respectivamente.

Esta disminución en cuanto al núme-

bablemente
de grandes propiedades es debida proa la enorme confusión en el

manejo del criterio para clasificar a una
gr~ propiedad tanto bajo el rubro de
hactenda como de rancho sin descartar
que_se !'!-anifestaran los pr~cesos de centrahzac1on de la gran propiedad.

Al interior tanto de las haciendas comode los ranchos se había producido el
~ncel?amiento de trabajadores acasilla08, los cuales eran vitales para su fun-

cion 'lllliento. No se tiene información
ofic.al sobre la cantidad de trabajadores
que al final de la dictadura vivían bajo
tales patrones de existencia y de explotación. Sólo se dispone de información
fragmentaria y parcial.

estacional en las haciendas, para el cual
se utilizaba mano de obra proveniente
de los pueblos libres. Pero sobre estos
sectores se carece por completo de información.

El tamaño de las haciendas
Por ejemplo, La antigua república
aseguraba que para el año de 1905 existían al interior de las haciendas de 5
distritos, unos 7,823 trabajadores acasillados. Pero a esta cifra habría que agregar los trabajadores acasillados de un
sexto distrito y para el cual no existía
información. !O
Para el año de 1910, Frank Tannenbaum consigna otro dato. Partiendo del
supuesto de que existían 227 haciendas,
número que parece ser bastante elevado
pero que adquiere cierta lógica si se
acepta que se contemplan también los
ranchos, afirma que al interior de tales
propiedades vivían nada menos que unas
50,677 personas.11 Por supuesto que se
trataba de una cantidad que incluía a los
peones y a sus familiares. De ninguna
manera se trataba de una cantidad despreciable, ya que significaba el 32.2
por ciento del total de la población rural. El resto de esta población vivía en
los pueblos libres.12
Teniendo en cuenta el promedio de
trabajadores acasillados existentes en los
cinco distritos en 1905, y atribuyéndoselos al sexto distrito, se estima que 1m
las haciendas de Tlaxcala habría unos
9,300 peones acasillados; y para 1910,
de acuerdo con los datos de Tannenbaum, una cantidad similar.13
Si bien los datos son sumamente ambiguos, son los únicos elementos de juicio disponibles para tener una idea del
potencial de retención de mano de obra
al interior de las haciendas. Téngase en
cuenta, además, que existía el trabajo

Isabel González Sánchez, en su citado
trabajo sobre las haciendas y los ranchos
existentes en Tlaxcala en 1712, da te&amp;timonios sobre su tamaño. Tabulando
información sobre un total de 129 propiedades, 13 de ellas tenían menos de
100 hectáreas; 51 tenían extensiones
que iban desde las 100 hasta las 500
hectáreas; otras 38 propiedades tendrían extensiones que oscilaban entre
las 500 y las 1,000 hectáreas; y 27 de
ellas tendrían entre 1,000 y 6,000
hectáreas.14
La autora agregaría que los datos
aportados por los propios hacendados
eran sumamente interesantes: "Por
ellos sabemos de la existencia de grandes haciendas de labor y ganaderas, algunas con ranchos anexos, otras con
'sitios' o estancias de ganado menor
(780 hectáreas cada uno) o de ganado
mayor (1,750 hectáreas cada uno), lo
cual aumentaba más sus tierras y, desde luego, su poderío".15 Hilaría Joy
Heath Constable expresa que:
"Las haciendas de mayor extensión
(con un promedio de 1,308 hectáreas), se localizaban, desde el
siglo XVI, principalmente en el norte del Estado, aunque no exclusivamente, y su actividad principal era
la ganadería. En el valle de Nativitas,
en el sur, donde la tierra es mucho
más fértil, las haciendas tendían a ser
menos extensas, de mayor valor, y se
dedicaban más bien al cultivo de trigo y del maíz. Las haciendas de Santa Ana Chiautempan tenían un prol

/

�medio de 466 hectáreas, y con una
sola excepción, ninguna rehai;aha una
extensión de 900 hectáreas".16

't:t

Por supuesto
existieron 'Cambios
a través de los sig os. Es probable que un
número indeterminado de haciendas hayan modificado sus límites; que incluso
se abandonaran ciertos cultivos y se optara por la especialización en otros de
mayor atractivo comercial. Y si bien al
interior de tales haciend~ imperaba el
acasillamiento de los peones, también es
probable que los propietarios hayan procedido a utilizar mano de obra asalariada proveniente de los pueblos libres, a
quienes despojaban de sus tierras.
.

IN

'°

Para el siglo XIX o principios del XX,
no se tiene información sistematizada
sobre el tamaño ni la extensión de las
haciendas. En cambio existen múltiples
testimonios entre los cuales impera un
criterio común. El tamaño de las haciendas en Tlaxcala, siempre fue similar
al existente en la época colonial. Y este
tamaño de las haciendas podría ser calificado como de pequeño en comparación con el tamaño que alcanzaron las
haciendas en otras entidades, y que causaron el espant o de los críticos de la
dictadura. Raymond J . Buve, quien ha
realizado una de las mayores empresas
de investigación social en Tlaxcala,
aporta información parcial sobre el tamaño de las haciendas:
". . . en el estado de Tlaxcala prerrevolucionario existían tres tipos de
estructura agraria local. En el norte
de Tlaxcala dominaba el tipo latifundista basado en unidades productivas agrícolas de entre 1,000 y 2,000
hectáreas, con cultivos comerciales y
mano de obra en gran parte acasillada. El nivel máximo de autonomía
campesina era el del pegujal, es decir,
el muy reducido minifundio interno

de la hacienda y totalmente controlado por el duefio. En el centro-sur
de Tlaxcala dominaba el minifundio
externo, la agricultura parcelaria de
campesinos residentes en pueblos y
con actividades económicas complementarias en la industria, la artesanía o la agricultura comercial de la
cuenca del río Atoyac-Zahuapan. En
la cuenca de este río encontramos al
tercer tipo. Fincas de tamaño más
reducido, de entre 250 y 1,000 hectáreas, pero destinadas al cultivo intensivo, en gran parte a hase de ríego. Junto con la zona pulquera del
Norte, la cuenca Atoyac-Zahuapan,
constituía en 1910 el sector más
próspero de la agricultura comercial
tlaxcalteca con cultivos especializados y a base de grandes inversiones
infraestructurales".17

más célebres haciendas pulqueras:
"La familia Sánz y Solórzano •
dueña de Mazaquiahuac y El &amp;ear..
dos hacie~das pulqueras con máe ■
9,300 hectáreas, en el distrito del,
relos. Además de extensas plantaei,
nes de maguey cultivaban ~
tenían ganado y explotaban los •
tes. La mano de obra consistía ea1
mayor parte de trabajadores aca
dos en la misma finca y las dOI lt
ciendas estaban alejadas de pueMI
campesinos".
Este tamaño de las haciendas en 1iala se ve confirmado en el estudio •
Frank Tannenbaum. Ciertamente p
existe el inconveniente de que los da
pertenecen al año de 1923, pero 8011ll
µnicos disponibles por el momento. Ali
se consigna que 88 grandes propietllÍII
concentraban casi la mitad de la sopD
cie de la entidad, y que 16 de ellosena
duefios de una quinta parte de la mia&amp;

Refiriéndose exclusivamente al valle
de Nativitas, Buve afirma que ahí las
haciendas oscilaban entre las 231 y poco más de 1,300 hectáreas. Una de las
más grandes haciendas sería la del americano Carlos Kennedy, llamada San
Juan del Molino, con 1,345 hectáreas;
la de Ricardo Carvajal, llamada San
Juan Mixco, con 926 hectáreas; la de
Baldomero Rejón, Santa Elena, con 558
hectáreas; la hacienda Segura Michac, de
la testamentaria de M. Conde, con 513
hectáreas; y varias · de los hermanos Caso de origen español, entre las que figurahan Santa Bárbara con 231 hectáreas,
San Antonio Michac con 248 hectáreas,
Santo Tomás Xoxtla con 402 hectáreas,
Santa Clara Atoyatenco con 574 hectáreas, y Santa Ana Portales con 459
hectáreas.18

La misma información vista ~
otro ángulo refleja que 72 grandes plt
pietarios tenían dominios cuya eita
sión oscilaba entre las 1,000 y las 3,11
hectáreas, y que los 16 grandes olp
cas cuyo poder era manifiesto tenía■
sus manos extensiones que iban dell
las 3,000 hasta las 20,000 hectárea&amp; Pt
ro habría un dato adicional. Si se toma
en cuenta las propiedades de 500
1,000 hectáreas, las cuales sumaban 7~
y se les agregan a las detentadas porlll
88 grandes propietarios, era de so~
se que en conjunto tuvieran el co
de alrededor de las dos terceras pata
de la superficie de Tlaxcala.20

Por supuesto que se trataba de una
región en la cual las haciendas predominantemente eran pequeflas. En el polo
opuesto, esto es. de haciendas de gran
extensión, se podrían citar dos de las

Y eso que para 1923 de alguna ~
ra ya se había iniciado el proceso de ~
titución y de dotación de ejidos. Enfl'
tud de ~!lo, no es descabellado so
que se trataba casi del mismo pe

imperaba en Tlaxcala durante la dictadura. En otras palabras, que hasta cierto
punto Tlaxcala era el patrimonio de una
poderosa élite de hacendados.

Pero, ¡quiénes eran los hacendados?
No obstante la disponibilidad de información sobre el total de haciendas en le
entidad y su extensión aproximada, no
se tiene una relación completa de los
nombres de los hacendados, si todos
enn o no mexicanos, si tenían o no intereaee en otro tipo de actividades, etcétera.

Se sabe que durante la época colonial tanto la iglesia como los funciona. rios de la corona llegaron a tener un número importante de haciendas en sus
manos. Asimismo, que durante la dictadura porfirista existían hacendados de
origen españo~ americanos y por supuesto mexicanos. Aquí sólo interesa
reconstuir una lista lo más completa poible de los nombres de los hacendados,
Y.la ubicación de sus respectivos domiDI08.

Para ello se han utilizado diversas
fuentes. En principio la lista de haciendas que difunde P. G. Holms, que contiene 60 nombres; la de J ohn R. Southworth, tien aporta los mismos nombrea de aciendas y de hacendados con
~ novedad de que agrefa 9 casos más.
ero como se puede in erir, el número
total tanto de haciendas como de hacendados no rebasa los 69, cuando que
ee sabe que en Tlaxcala rebasaban el
centenar.
C,On infonnación parcial difundida a
traves del semanario La antigua república, Yde los Diarios de debates de la cálllara de diputados (en particular los del
afio de. 1912, en que se suscitan toda
una aene de discusiones sobre el papel

que juÉaban los hacendados agrupados
en la iga de -¼tlcultores durante las
elecciones de diputados federales), se logra reunir información adicional que
permite reconstruir una lista que contiene 115 haciendas con sus respectivos
propietarios.
Si bien tampoco se puede afirmar
;ree esta lista sea la definitiva, sí es una
las más completas. La relación podría
contener errores debido a que en ocasiones una misma hacienda es atribuida
a distintos propietarios. Mas no se sabe
si en los distintos periodos de tiem o en
los que fueron elaboradas las listas ubo
ventas de haciendas, o bien en algunos
casos en lugar de registrar al propietario
se consignó en la lista al representante.

1

De entre los hacendados más notables de Tlaxcala destacarían Diego L.
Kennedy, propietario de las haciendas
La Laguna y San Juan del Molino, quien
incluso llega a ser gobernador al momento de consumarse la caída de Próspero
Cahuantzi. Otros no menos famosos serían el científico Pablo Macedo, quien
aparece como propietario de las haciendas Santa Teresa Ixtlapayuca y de La
Calera; Eduardo Tamariz, duefi.o de las
haciendas Tamaríz y de Zoquiapan;
esta última hacienda también es atrihuida a J. Cortina Rincón. Por su papel
dentro de la promoción de la candidatura
de Cahuantzi para la gubematura, destacarían Ignacio Morales Benítez, duefi.o
de las haciendas Notario, Santa Agueda
y de la fábrica textil La Trinidad; Mariano Muñoz, duefio de las haciendas La
Compañía, Techalote, Tlatzalan; Rafael
Bemal, duefio de Solterc y de San
Juan Buenaverttura;José olórzanoyMata, dueño de las haciendas El Rosario y
Mazaquiahuac; Ignacio Torres Adalid,
duefi.o de la hacienda pulquera San Bartolomé del Mónte y promotor del mayor número de expendios de pulque en

el Distrito Federal21; la familia española
de los Caso, duefia de varias haciendas
en el valle de Nativitas; Valentín Gómez
Conde, duefio de la hacienda Acocotla;
M. Zamacona e lnclán, propietario de
Tepetzala; los Haro, duefios de las haciendas Santa Ana Ríos y de La Concepción; a más de otros más.
Pero también figurarían familias 4e
hacendados quienes desde entonces incuharían en su seno a futuros gohemadores de la etapa postrevolucionaria.
Entre ellos la de los Bretón, duefi.os de
las haciendas Tecoac y La Compañía;
los Mazarraza, quienes también desde
entonces poseían las haciendas de San
Juan Bautista y la hacienda Mazarraza;
Luvín González, propietario de la célebre hacienda ganadera de· Piedras Negras; los Pardo, dueños de la importante hacienda de Mazapa.
Por lo demás, y tal como lo muestra
la relación de las haciendas, en su gran
mayoría eran productoras de maíz, trigo, cebada, arvejón, e incluso algunas de
ellas producían caña de azúcar, como las
de los Pérez Hermanos en Huamantla y
Nativitas llamadas San Bartolo, Santo
Domingo y San ~el Xoxtla; la hacienda de Salvador liveras llamada Cerón, ubicada en Huamantla; la hacienda
Mazarraza de la familia del mismo apellido y las dos haciendas de Rafael Montillo llamadas Balcón y Guadalupe uhicadas en Huamantla, las que también
producían caña de azúcar.
Pero obviamente que el wupo de hacendados a quienes la literatura reporta
como de los más prósperos y beneficiados con la construcción de las líneas ferroviarias son los productores del pulque. Estos incluso como es sabido, en
1909 organizan el monopolio de clistribuciórt y venta denominado Compañía Expendedora de Pulques, Sociedad

::-

c.;

�Cooperativa Limitada, al lado de otros
hacendados de entidades contiguas a
Tlaxcala como lo eran Hidalgo y el Estado de México.22
Los más representativos serían los
Scholtz de !turbe, dueños de la hacienda pulquera San Nicolás el Grande, los
J. Cortina Rincón, Pablo Macedo, los
Pardo, Sánz Solórzano, los Torres Adalid, los Zamacona e Inclán, Miguel Suárez, Ricardo Carvajal, propietario de tres
haciendas pulqueras llamadas Aculco,
San Juan Mixco y Santa Marta.
Pero estos eran sólo los hacendados
que comercializaban el pulque en gran
escala a través de las redes ferroviarias.
Había hacendados que producían el pulque bajo patrones de autoconsumo de
sus dominios. Su venta se realizaba en
las tiendas de raya y sus consumidores
eran los peones acasillados.
Un grupo también destacado de hacendados sería el dedicado a la cría de
ganado, en particular en el distrito de
Morelos. En esta región es introducido
el toro de lidia en 1870 gracias a la iniciativa de José María González, quien
funda la primera crianza en Piedras Negras. En 1888, José María González Pavón establece la crianza de Tepeyahualco, que sería comprada en 1908 por los
nietos del fundador de Piedras Negras.
Para 1892 se habían establecido otras
dos ganaderías de toros de lidia en
Xalostoc y en San José Atlanga. 23 En
el mismo distrito de Morelos estaría ubicada la que posteriormente sería una
de las haciendas ganaderas más famosas
como lo era la de Mimiahuapan.
La articulación de las haciendas mediante el sistema ferroviario
tj&lt;

'°

Durante el último tercio del siglo XIX,
al advertirse la construcción de las re-

des ferroviarias, el suelo tlaxcalteca
quedaría atravesado por dos de las
principales líneas. Y no es que Tlaxcala haya sido precisamente un firme
bastión de la economía rrimario-exportadora, que justificara e tendido de las
líneas férreas, sino que todo se debía a
la ubicación geográfica de la entidad. Al
proyectarse la construcción del ferrocarril de la capital de la república hacia
Veracruz o hacia Puebla, inevitablemente se tenía que atravesar Tlaxcala. Debido a ello, un núcleo importante de hacendados, quienes tradicionalmente vegetaban al interior de sus feudos, de
pronto se verían conectados con el resto
del país. Con la excepción de los hacendados de unos cuatro municipios, el
resto quedaría ubicado en las mejores
condiciones. 24
Su campo de acción dejaría de ser
uno raquítico y local. Pasaría a tener alcances nacionales. Se erigirían en las palancas de la transformación de la entidad mediante el aumento de la producción agrícola, ganadera y pulquera, y su
consiguiente colocación en el mercado
interno.
Un número importante de haciendas
serían atravesadas por el Ferrocarril
Mexicano y el Ferrocarril Interoceánico,
a más de una tercera línea local denominada el Ferrocarril Oriental que también operaría en Tlaxcala, sin contar las
líneas privadas construidas por los propios hacendados para conectarse con las
líneas principales.
Otras haciendas, si bien no serían
cruzadas por el ferrocarril, teniendo en
cuenta el reducido tamaño de la entidad, de alguna forma quedarían situadas a lugares no muy distantes. Además
de que todos tendrían la posibilidad de
utilizar la red de carreteras que desde
tiempos remotos los ponía en contacto

con la capital de la república vía lill
Llanos de Apam o por la ruta de S.
Martín Texmelucan, o bien con V
cruz y Puebla.
En síntesis, los hacendados de
cala quedarían articulados en forma
bita a los principales centros urhanoe
país. Raymond Vernon da un
bastante ilustrativo de ello:

dad de México con la de Veracruz, tenía que pasar por Tlaxcala. Debido a
ello penetraba en la entidad en terrenos
del distrito de Morelos. En particular
cruzaba el Llano de Pie Grande, San
Buenaventura, terrenos de Soltepec, Pie
Grande. Después pasaba cerQa de San
Andrés Buenavista y de los cerros de
Mazatepec y Tliltepec, la ranchería de
Tezoyo. A continuación entraba en el
distrito de Cuauhtémoc. Aquí cruzaba
la hacienda de Guadalupe, el río Zahuapan, terrenos de Pie Chico, Zacatepec,, Tlalcoyo~la, el cerro de Cimatepec,
Act1pac, Barron Escandón o Apizaco y
el río Ateneo. Al continuar hacia el
oriente, penetraba al distrito de J uárez
pasan~o por _las haciendas de Acocotla,
Notano, Batán, Compañía, Huamantla,
Soltepec y Santa Ana Ríos. Seguía hacia el sureste hasta penetrar al Estado de
Puehla.26

". . . . el producto principal,
portado por la línea -30°/o de
carga total- resultó ser el pulque,
cerveza de los pobres de México.
trás de esta estadística habría •
falacia dramática sobre el carídJ
comercial del pulque a lo largo de~
da la extensión del ferrocarril. Lí
productores de las vecindades
área magueyera de Apiiaco encoa
ron repentinamente abierto el lit
mercado de la ciudad de México,IAI
productores de la ciudad de M~
Un ~amal a Puebla partía de Apizaco
más alejados de las fuentes adeCIIIII
o Barron Escandón y continuaba hacia
de suministro, no fueron competili,,
el sur pasando cerca del Molino de San
res de consideración para los de Al,
Diego, fábrica de San Diego, fábrica de
zaco; la ciudad de México perdió San Manuel, San Miguel Contla, Santa
sus industrias que producían
C~z 11axc~a, _Santa Ana Chiautenpam.
a alto costo, mientras Apizaco
De1aba el dJStnto de Cuauhtémoc y pecía. El pulque barato de este
netraba
al de Zaragoza tocando los tetambién se abrió camino, por p ·
rrenos
de
Santa Isabel Xiloxoxtla Sanra vez, hasta el Puerto de V
ta Maria Az tama, Contla, San Antonio
'
A
agregándose a las posibilidades
ruamanala,
Santa
Catarina
Ayometla
elección del consumidor (y a 111
San Marcos Contlalcingo Palula y Pan'.
ficultades de las autoridades para
~
la. Continuaba hacia ~l sur rumbo al
zar el cumplimiento de la Ley)
ah
do
de Puebla en cuya ciudad termiaquella ciudad".25
: j0 es~ ramal que tenía 47 kilómetros
~ ~d.2? Este ferrocarril contaba
Por supu.votO que existieron h .
npestac1ones en Apizaco, Santa Ana y
dos quienes no obstante los parab
en anzacola.
que les aportaban los ferrocarriles,
ferirían que.dar sumidos en su reductolt
, • atravesaba EllaFerroca
. m·¡ Interoceamco
mifeudal.
Pentrabentidad de_ noroeste a suroeste.
O a a la entidad por el distrito de
Las líneas ferroviarias
ca'?Pº atravesándolo
de norte a sur A
contmu ·,
,
·
dad de ac1on _coma por la municipaliEl Ferrocarril Mexicano, al unir ala
lxtacuixtla, f erteneciente al dis-

trito de Hidalgo, y los municipios de El
Carmen y Nativitas. Tenía estaciones en
Calpulalpan, Mazapa, Nanac-Amilpa Lagunilla y Atotonilco.
'
De la estación de San Lorenzo en el
Esta~o de Hidalgo, partía el ram~ que
termmaba en la estación de Soltepec.
Este ramal pertenecía al Ferrocarril Mexicano. Pasaba por las haciendas de San
Nicolás el Grande y La Luz hasta donde medía 22 kilómetros. Estaba destinado exclusivamente al transporte del
pulque de las citadas haciendas hacia el
Distrito Federal.28
El Ferrocarril de Santa Ana Chiautempan a Tlaxcala, con una extensión
de 8 y medio kilómetros,29 más que nada servía para unir a ambas ciudades y
no tanto para poner eq circulación la
producción agrícola de las haciendas.
De acuerdo con el semanario La antigua república, en el número de julio
de 1906, en muchas haciendas se habían construido ferrocarriles de varios
sist~mas para transportar la producción
agr1cola, ganadera y pulquera hacia los
centros de consumo. En el distrito de
Zaragoza, los señores Morales y Benítez, Caso y Reguero unieron las haciendas de Santa Agueda, Dolores Santo
Tomás, Santa Clara y Los Reyes por
líneas férreas con la Estación Panzacola del Ferrocarril Mexicano y con la
de Analco.
En el distrito de Cuauhtémoc un grupo de hacendados construye el Ferrocarril Agrícola que recorría 24 kilómetros
para terminar en la población de Tlaxco.
Pasaba por importantes haciendas como
Ahuatepec, Zocac, Tepetzala, Piedras
Negras y Xalostoc. Este ferrocarril se
aproximaba a otras haciendas, unidas varias de ellas por ramales a la vía principal.

En el distrito de Morelos, los señores Sánz, Solórzano, González Pavón,
Bernal, entroncan las haciendas de Soltepec, Mimiahuapan, Mazaquiahuac El
Rosario, San Buenaventura, Tepeyah~alco y Buenavista con la estación Soltepec del Ferrocarril Mexicano.
En el distrito de Ocampo, los señores
!turbe, Guillén, Pardo, Viñas, Fernández del Castillo tenderían las vías férreas desde sus fincas San Nicolás el
Grande, _San Miguel Calpulalpan, Mazapa, Ixtaf1ayuca, San Bartolomé del Monte hasta entroncarse con el Ferrocarril
ln!eroceánico. Y en el escape de San
Miguel y estaciones de San Nicolás, Calpulalpan, Mazapa y Nanac-Amilpa, embarcan los cuantiosos productos de
aquellas zonas.30
El Ferrocarril Oriental cruza una
zona de 100 kilómetros desde Tinacos
hasta la estación Cahuantzi, tocando las
haciendas de los Iturbe, La Luz Bernal
, Trasquila, Mena, Payo, Baqueda'
'
Sanz,
no, Postigo, Tecoac, Rosario, Pérez y
Mazarraza.31
El llamado Ferrocarril Agrícola sería
terminado en el año de 1905. Partía de
la hacienda de Los Reyes tocando las
fincas de Santa Agueda, Santa Ana Portales, Santo Tomás, San Antonio, Santa Clara, hasta llegar a la estación de
Analco del Ferrocarril Interoceánico.
Tenía además un ramal de la hacienda
de San Antonio a la de Michac.32
En el mismo año se anunciaba la
construcción del ramal de un ferrocarril
particular que conectaba la hacienda de
Jongo con el Ferrocarril Oriental en la
jurisdicción de Cuapiaxtla. Ade~ás se
había puesto en explotación un ferrocarril de la hacienda de Atlamaxac hacia la
estación .Muñoz del Ferrocarril Mexicano. 33 Los propietarios de las haciendas

°'i:.n

�de La Luz, San Bias y San Antonio Techalote, situadas en el distrito de Ocampo, construyen una línea de ferrocarril
que partiendo de dichas haciendas llegaba a Soltepec con el objeto de conectarse con el ferrocarril tanto Oriental como con el Mexicano.34 Asimismo se
construiría un ferrocarril desde la población llamada Aserradero, perteneciente
a Atlzayanca, con destino a la hacienda
de Junguita, y de dicha finca hacia el
Ferrocarril Oriental.35
Pero estos y otros hacendados no se
restringirían a tener a su alcance las vías
férreas, sino que harían gala de su bonanza mediante la introducción en sus
dominos del sistema telefónico. Las redes quedarían instaladas entre una o
varias haciendas de un mismo propietario o familiar cercano con las estaciones
del ferrocarril. El objetivo era aprovP,char al máximo el flujo ferroviario y poner en circulación la producción agrícola-ganadera-pulquera.
Destacarían por su importancia la línea telefónica que iba de la hacienda de
Mazaquiahuac a la del Rooario; la de la
hacienda Mazaquiahuac a la estación del
ferrocarril de Soltepec; de Xalostoc a
Tlaxco; de Quintanilla a la estación de
Soltepec; de la hacienda Mimiahuapan a
la estación Solteeec; de Mimiahuapan a
la hacienda San José de las Delicias; de
Apizaco a la hacienda de San Diego; de
San Diego a la fábrica textil San Manuel; de la fábrica San Manuel a la también fábrica textil de La Trinidad; de
Los Reyes a la estación de Analco y de
la hacienda Santa Agueda a Puebla, 36 sin
olvidar la línea telefónica de Tlaxco y
Barrón-Escandón a la hacienda de Zotoluca37 ; la de Calpulalpan a las haciendas de Mazapa, Santa Teresa, La Calera,
El Corte, anac-Amilpa, San Bartolomé y Tlamapa,38 la línea del rancho
Carranza a San Juan (molino) y la de

Huamantla a la hacienda de San Bartolomé.39
Todo un sistema de comunicaciones
ferroviario y telefónico al servicio de la
expansión y de la acumulación de capitales entre la oligarquía agraria. Cuando
menos hasta el final de la dictadura, los
parabienes del progreso y de la civilización acogerían a tales hacendados. Los
cascos y las construcciones de las haciendas inspirados en los castillos medievales, de los cuales aún perduran no pocos de ellos, son la mejor evidencia de
que en otros tiempos imperó una situación de bonanza en suelo tlaxcalteca.
El valor de las haciendas

Determinar el valor de las haciendas no
es una cuestión fácil de realiza.r. Lo más
pertinente es tomar en cuenta el valor
fiscal de las haciendas, aceptando toda
la secuela de distorsiones que ello implica. Según datos del afio de 1890, de
entre un total de 136 haciendas, 3 de
ellas tendrían un valor sumamente bajo
que oscilaba entre los 2,157 y los 5,000
pesos. En realidad es probable que se
tratara de ranchos con poca extensión y
mal ubicados respecto a las vías férreas,
o bien que tuvieran una tasación baja
para pagar menos impuestos. Habría
otras 10 haciendas que también tenían
un valor calificable como de bajo, el
que variaba entre los 5,000 y los 10,000
pesos cada una. A continuación habría
un grupo compuesto de 40 haciendas
que valían entre los 10,000 y los 20,000
pesos. En el distrito de J uárez se encontraban ubicadas 13 de ellas. El resto de
las haciendas tendrían valores superiores
a los 20,000 pesos. Por ejemplo, 28 haciendas estarían tasadas en cantidades
que variaban entre los 20,000 y los
30,000 pesos cada una. Y como en el caso anterior, 12 de ellas también estarían ubicadas en el distrito de J uárez.

Con valores catastrales que ita
de los 30,000 hasta los 40,000
habría 24 haciendas, de las
también estarían situadas en el
de J uárez. Y lo que podría ser
rado como la cúpula del poder
mico y político del sistema de
das radicaba en un grupo de 31
ciendas, que tenían valores
a los 40,000 pesos cada una.
tritos concentraban las hacienda
mayor valor: Morelos y Ocampo,
y 8 haciendas respectivamente.
En el distrito de Ocampo, de
las 8 haciendas altamente v
existían 4 de ellas con un valor
rior a los 80,000 pesos. Es má,
serían las de más alto valor ea
la entidad: San Bartolomé, que
280,000 pesos; Mazapa, 260,0II
sos; San Nicolás y Cuautepec,
pesos y Nanac-Amilpa con 111
de 100,000 pesos. De hecho 81
no tendría paralelo en Tlaxcala.
3 haciendas tendrían un valor
rabie: San Cristóbal y San Antonio
80,000 pesos; Zoquiapan que
77,000 pesos y San Blas con DI
catastral de 70,000 pesos. La ·
de Amantla ubicada también en
trito de Ocampo apenas superalle
40,800 pesos.
En el distrito de Morelos d
por su alto valor, aunque no
ble con el alcanzado por las
de Ocampo: Mimiahuapan y UI
cias con un valor de 100,000 ~
tepec con más de 93,000 peso8i
vista con 92,000 pesos; Maz
con 83,500 pesos y Piedras N~
un valor fiscal de 80,0()0 pesol.
seis haciendas vald.rían entre l01
los 80,000 pesos cada una: ·
lla valuada en 71,600 pesos;
luca, -con 72,000 pesos;
61,600 pesos; Llano del Pie G

50,000 peeos; El Rosario con más de
4BiOOO ~ y Tepeyahualco y sus ranchoe que valían 43,500 pesos.
En el distrito de J uárez no existirían
haciendas que valieran más de 70,000
peeoe. Las 4 haciendas altamente valuailas eerían: Cuautla y San Juan Bautista que valía justamente 70,000 pesos;
Soltepec y Anexas, 65,000 pesos; Notario, 46,000 pesos y San Diego Pinar
con un ,alor de 45,000 pesos. Las cinco
haciendas más importantes del distrito
de Zaragoza tendrían valorC,o que oscilaban entre los 44 y los 55,000 pesos.
Ellas serían Santa Agueda, que estaba
Yllknda en 55,000 pesos; Ixcualco y
Teosingo, San Sehastian y Espíritu
Santo con un valor de 50,000 pesos;
Santa Elena con más de 48,000 pesos;
San Antoruo Michac, que tenía asignado
an val~ de 46,600 pesos y finalmente
la hacienda de Los Reyes que valía
44,000 pe&amp;os. En el distrito de Hidalgo
las tres haciendas de más alto valor
aan: San Juan Atoyac con 53,500 pel(ll; San_Juan Mixco con 46,600 pesos
Yla hacienda La Compaflía valorada en
4~000 .P':808- Es necesario destacar que
en el distirto de Cuauhtémoc no había
haciendas que valieran más de 40,000
peaoe.

Las haciendas más baratas o de valor
~ - inferior a los 10,000 pesos es~ ~uidas de la manera siguien: 5 haciendas ubicadas en el distrito
de ~ ! ' , 4 en el de Hid~o, 3 en el
Oeam témoc y una en el distrito de
po. En total 13 haciendas.40

~ C:~":, y el fin de la bonanza de
~ se rebasaba

t

la primera década
XX, cuando 1011 hacendados
IOfln&amp; cala verían peligrar su mare
"'- Pero también verían cómo los

de

buenos tiempos y la bonanza económic_a los aba~donar!ª· El prime; mal auguno se manifestar1a con la ca1da de Prós-pero Cahuantz~ fiel guardián de sus intert;5es en _la gubernatura. A ello se agregar1a el virtual proceso de desarticulación de todo el sistema de dominio. Los
hacendados estarían concientes de que
algo catastrófico se avecinaba. Uno de
los miembros más prominentes de los
hacendados, como lo era el estadounidense Diego L. Kennedy, se entronizaría en la guberatur11; pero Kennedy sólo aguantaría unos días y se alejaría de
la gubernatura.
Un rápido movimiento entre las fi.
las de las clases dominantes locales les
permitiría colocar a otro de sus miembros en tan preciado cargo. Es así como llegaría a ser gobernador el comerciante Agustín Sánchez. Mas en las primeras elecciones realizadas a finales de
1911, las clases dominantes serían des-bancadas de la gubernatura. Un miembro de la oposición tomaría el cargo de
gobernador.
Ello significaba un virtual revés al
tradicionaf predominio de las clases dominantes. De inmediato éstas tomarían
las medidas que el caso ameritaba para
recuperar la gubernatura y revitalizar
el viejo orden político oligárquico que
tantos parabienes les había acarreado.
En 1912 formarían la Liga de Agricultores en la ciudad de Apizaco. Su
principal dirigente sería el hacendado
pulquero Ignacio Torres Adalid.41 Otros
hacendados como Eduardo Tamariz
haciendo fórmula con Manuel Sánche~
Gavito llegarían a la Cámara de Diputados.42 Esta repentina irrupción de los
hacendados dentro de la política nacional les daría los resultados apetecidos.
Para enero de 1913 recuperarían la gubernatura por intermedio de Agustín

Sánchez. Y a partir de mayo de 1913
gobernaría la entidad el gobernador
huertista Manuel Cuéllar.
Sobra decir que los hacendados estallarían en una suerte de histeria por
Huerta. No vacilarían en aportar recursos económicos a la nueva causa, y
otros de sus miembros ingresan dentro de las filas de la política nacional.
Ignacio Torres Adalid, en compaflía
de Ignacio Sánchez Gavito, ingresan al
Senado representando a Tlaxcala.43 Pero no todo pararía ahí. El hacendado
Eduardo Tamariz es designado por
Huerta ministro de Agricultura y de
Colonización. 44
Pero esta apoteosis sería efímera.
Huerta se desmoronaría a mediados de
1914 y los hacendados· de Tlaxcala
qu?da1/an de PI"?nto a la deriva, y ante
el umunente peligro de ser barridos por
el nuevo gobierno constitucionalista y
las clases populares. Durante el segundo
semestre de 1914, en particular los dirigentes de La Liga de Agricultores tendrían que huir de sus dominios. No pocas haciendas serían incautadas y el nuevo gobierno les aplicaría fuertes impuestos. Pero lo más dramático de todo ello
es que el pulque, eje de la prosperidad
de un cierto núcleo de hacendados entraría en crisis. Casi de inmediato e~traría en quiebra la Compañía Expendedora de Pulque. Los industriales textiles
perderían pujanza e interés en continuar
siendo uno de los ejes del capitalismo
regional.
Después de la guerra civil el capitalis-mo agrario-textil en Tlaxcala entraría
en una fase de profundo estancamiento.
Tanto los hacendados como los indus-triales textiles nada de importancia harían por impedir el eclipse de su otrora
imponente predominio. Los ferrocarriles
_y las carreteras que en otros tiempos les

~

�sirvieron de precondiciones para imponer su hegemonía a nivel regional, dejaban de ser factores de estímulo y de
expansión. Como una s~erte _de_maldicion, los hacendados serian victimas d€
una marcada inercia, de incapacidad y
de desinterés por revitalizarse como clase, y por ende como agentes de ?'~sformación en la estructura econom1ca
y social Sin el menor asomo de culpabilidad serían los cómplices directos de
sumir a la entidad en lo más profundo
del atraso. Del aug~ y de la prosperi?a~
que a finales del siglo XIX les e~dil~
Alfonso Luis Velasco no quedar1an ru
las cenizas. Los últimos vestigios de estas clases serían barridos en la década
de los setenta del siglo actual. Las viejas fábricas textiles serían desmanteladas o cerradas y los hacendados sufrirían el último golpe de muerte tendiente a desintegrar sus otrora imponentes
dominios: los campesinos les invadirían
y el gobierno federal se vería obligado a
repartirlos.
NOTAS
l. Isabel González Sánchez, Hacienda, y rancho, en Tlaxcala en 1712, México, I.N.A.
H., 1969, p. 14.
2.LISTA de la, hacienda, que ,e hallan en
elta Provincia de Tlaxcala, cuyo número
,egún m, Partido&amp;, y duel'io1 que la, po1een con la, cantidade, que ,e le, reguló
'
.
por 1011eflore1
Diputados,
1.p.1..

c:o

'°

3. Gilberto Fabila, et. aL, Tlaxcala. Tenencia y aprovechamiento de la tierra, México, Centro de Investigaciones Agrarias,
1955, p. 44; Moisés González Navarro,
E,tad(,tica, 1ociale1 del porfiriato, México, Dirección General de Estadística,
1956, p. 41; Alfonso Luis Velasco, Geograf(a y e,tadi'stica de la república me•
xicana. Tomo XI. Geograf(a y estad(1tica
del e,tado de Tlaxcala, México, Oficina
Tipográfica de la Secretaría de Fomento,
1892, p. 43.

4.Loc. cit.

5.Miembros de familias de hacendados ÍJgU
rarían en el congreso local en forma reiterada. Por ejemplo los Bretón, los Viv~
ros, Los Pardo, Drusina y otros. Consultar La antigua república. Tlaxcala, los
números correspondientes a septiembre 25
de 1904, p. 3-4; octubre 2 de 1904, p.
4; julio 29 de 1906, p. 25-26; septiembre
16 de 1906, p. 2; y octubre 11 de 1908,
p. 3.
6. La antigua repliblica, Tlaxcala, 29 de julio de 1906, p. 48.
?.Alfonso Luis Velasco, op. cit., p. 11.
8.lbidem, p. 34.

9. Gilberto Fabila, et. aL, op. cit., p. 21.
10. La antigua república,, Tlaxcala, 29 de
julio de 1906, p. 34.
11. Frank Tannenbaum, "La revolución agraria mexicana", en Problema, agr(cola, e
industriale, de México, México, Vol IV.
No. 2, 1952, p. 146.
12.Loc. cit.

Amsterdam, CEDLA, 1984, p. 217.
18. Raymond J. Buve, "Mo ·
pesina y refonna agraria en lo
Nativitas, Tlaxcala (1917-1923
de un caso de lucha por recu
habidas durante la revolución
Eisa Cecilia Frost, et. al, El
y lo, trabajadore, en la hiltoria
México, El Colegio de México y
of Arizona Press, 1979, p. 535.
19.Raymond J. Buve, "Agricultom,
ción política y estructura agraria • 11
volución mexicana: el caso de
(191(}.1918)", en op. cit., p. 251.

3lú ~ repiJblica, Tlaxcala, 7 de mayo
de 1905.
33.ú

o,quo

21.Juan Felipe Leal y Mario Huacuja
tree, &amp;onom(a y 1i,tema d_e
México. La hacienda pulguero n ti
bio. Siglo, XVIII, XIX y XX,
ERA, 1982, p. 120.

hoc,....

cala, en lo, albore, de la reoolucí6n agraria: 1910-1914, mimeografiado; y Rayrnond J. Buve, "Agricultores, dominaci&gt;n
política y estructura agraria en la revolución mexicana: el caso de Tlaxcala (191(}.
1918)", en op. cit., p. 220.

39.Loc. cit.

34.Loc. ci&amp;.
3S.ú atpi repiJblica, Tiaxcala, 5 de notlembre de 1905.

36.ú ulipl repiJblica, Tlaxcala, 29 de julode 1906, p. 36.
37.Alfomo Luis Velasco, op. cit., p. 124.
38..4Nn, eltadiítico de la república me-

20. Frank Tannenbaurn, op. cit.,
XIII, XV y XVI, p. 148-15 O.

40.Alfonso Luis Velasco, op. cit., p. 52-53,
6(}.63, 72-76, 86-88, 102-104 y 113-114.
No obstante que la propiedad rústica en su
conjunto sería revaluada constantemente,
es posible que no lll alteraran en lo subttancial los agrupamientos aquí presentados.

43.Diario de debate, de la Cámara de Senadoru, México, Cámara de Senadores, 1913.

41.Margarita Menegus Bomemann y Juan F~
lipe Leal, Lo, trabajadore, de ta, hacienda, de Mozaquiahuac y El Ro,ario, Tla,c.

44.Michael C. Meyer, Huerta; a political
portrait, University of Nebraska Press,
Linean, 1972, p. 237-238.

42.Diario de debate, de la Cámara de Diputado,, México, Cámara de Diputados,
1912.

CUADROS _ _ _ _ _ __

22.Jbidem, p. 113.
13.Hilaria Joy Heath
p. 15-16.

13. Esta estimación se basa en la hipótesis de
que cada uno de los peones haya tenido
entre 5 y 6 personas a su cargo o dependientes.

24. Gilberto Fabila, etc. al., op. cit., p, 2',
Rosa Filatt~ et al, Bo,que;,
económico del e,tado de T
xico, Secretaría de la Economía
nal, 1935, p. 81-82.

14. Isabel González Sánchez, op. cit., información extraída de las láminas insertadas
enel hl&gt;ro.

25. Raymond Vemon, El dilema ,1,1
rrollo económico de México,
Diana, 1966, p. 59.

HACIENDAS Y llANCHOS EN TLAXCALA:

Haciendas

Ocampo
Morelos

Jaáz

15.lbidem, p. 14.

26. Alfonso Luis Velasco,

16. Hilarla Joy Heath Constable, Lucha de
clase,: la industria textil en Tlaxcala,
México, El Caballito, 1982, p. 14.

27.Jbidem, p. 122.

Caauhtémoc

28.lbidem, p. 122-123

TOTAL

29.Loc. cit.

30. La antigua república, Tiaxcala, Jllt
1906, p. 14.
31.Loc. cit.

1890.1905

1890

Ditritos

Zaragoza
BMlalgo

17.Raymond J. Buve, "AgncuJtores! dominación política y estructura a_grana en la
revolución mexicana: el caso de Tlaxcala
(191(}.1918)", en Raymond J. B_uve (editor), Hacienda, in central Mex1co f~om
late colonial time, to the reoolution,

república, Tlaxcala, lo. de

octabre de 1905.

xicana 1898 a carg" del Dr. Antonio PI!?
flafie4 México, Oficina Tipográfica de la
Secretaría de Fomento, 1899, p. 407.

Ranchos

1905
Total

20
29
39
22
15
11

45

84

4

26

29
13

44
24

136

188

324

79
18

99
47

Haciendas

22

Ranchos

Total

15
9
8

70
21
24
3
14
16

24

115

148

263

Z7
34

92
48
58
18
23

~ : Para 1890, Alfonso Luis Velasco, Geograf(a y estadútica de la república mexicana. Tomo XL Geograf(a y estad(stico del estado de Tla:rcala, México, Oficina Tipográfica de la Secretaría de Fomento, 1892; y para 1905; La antigua repúbliCli 'l'lucala, 29 de julio de 1906, p. 34.
·

�'(

Propietario

VALOR DE LAS HACIENDAS EN TLAXCALA POR DISTRITOS: 1890
NUMERO

Cuauhtémoc

'11

..

'

11

o

t---

Direccion

ObseIVaciones

Aculco
San Juan Mixco
Santa Marta
Tlalcoyotla
Zocac
San Antonio Michac
Santa Ana Portales
Santa Bárbara
Santa Clara
Santo Tomás
Los Reyes
Xaltelulco
Santiago Michac
Xalpatlahua
Segura Michac
Zoquiapan a/
Santa Cruz
Guadalupe
Acocotla
El Rosario
Piedras Negras
Coaxamalucan
La Laguna
San José
San Miguel Ateneo
Zacatepec y Pie Chico
San Francisco Soltepec
Santa Ana Ríos
Concepción
Metla
Nanac-Anúlpa
La Luz
San Juan Atoyac
La Laguna
San Juan del Molino
San Rafael
San Miguel Báez

Tlaxcala
Nativitas
Tlaxcala
Barrón-Escandón

Maíz, trigo, frijol, pulque
MaiL, trigo, pulque
Maíz, trigo, frijol, pulque
Maíz, cebada, pulque

Nativitas
Nativitas
Nativitas
Nativitas
Nativitas
Nativitas
San Pablo del Monte
Nativitas
Distrito de J uárez
Nativitas
Distrito de Ocampo
Hueyotlipan
Xaltooan
Distrito de Cuauhtémoc
Tlaxco

Maíz, trigo, pulque
Maíz, trigo, pulque
Maíz, trigo, pulque
Maíz, trigo, pulque
Maíz, trigo, pulque
Maíz, trigo
Maíz, trigo
Maíz, trigo

Huamantla

Maíz, trigo

HACIENDAS

16.- Carvajal, Ricardo
Hidalgo
Zaragoza
17
.. Carvajal, Ricardo
Juárez
Morelos
Ocampo
18.· Carvajal, Ricardo
3
4
5
19.- Carvajal, Mucio
o
o
1
2,157 - 10,000
4
3
9
13
20.- Carvajal, Leopoldo
8
3
10,001 - 20,000
2
2
2
21.Casó, Bernardo
12
5
5
20,001- 30,000
2
3
1
22.- Casó, Bernardo
10
5
3
30,001 - 40,000
o
2
4
23.-Casó, Bernardo
2
3
1
40,001 - 50,000
o
1
1
24.- Casó, Bernardo
o
o
o
50,001- 60,000
o
o
25.-Casó, Bernardo
o
2
1
1
60,001 - 70,000
5
o
o
26.- Casó, Bias R
o
o
3
2
70,001 - 80,000
t
o
27.-Cejudo, Ignacio
o
o
o
4
4
80,001 y más
28.- Conde, Test. M.
11
29. Conde, Francisco
15
22
39
29
20
TOTAL
30.-Conde, Test. N.
31.-Cortina, Rincón J.
FUENTE: Fonnado con datos de Alfonso Luis Velasco, Geografía y estadística de la república mexicana, Tomo XI,
32.- Díaz, Moisés
fía y estad(stica del estado de Tlaxcala, México, Oficina Tipográfica de la Secretaría de Fomento, 189i p. 52-114.
33.-Garibay, Agustín
34.-Gómez Conde, Valentín
35.-González, Josefa
HACIENDAS Y HACENDADOS EN TLAXCALA: 1910
36.-González, Lubín
Observaciones
37.- González, Carlos
Dirección
Nombre de la propiedad
Propietario
38.-González, Romarico
39.-González, Manuel
Distrito de Morelos
Tecomalucan
1.- Arratia, Angel
Maíz,
trigo
40.-González, Miguel
Ixtacuixtla
2.- Ballarino, Sra. Rosario G. V. de San José Buenaventura
Maíz, trigo
41.-González, José María
Huamantla
Xalpatlahuaya
3.- Bárcena, Vicente
Maíz,
trigo
42.. González, Amado de
Nativitas
Dolores
4.- Benítez Morales, Ignacio
Maíz,
trigo,
arvejón
4.3.- Baro, Amado
Huamantla
Notario
5.- Benítez Morales, Ignacio
44.. Baro, Amado
Maíz, trigo
Nativitas
Santa Agueda
6.- Benítez Morales, Ignacio
Maíz,
trigo,
cebada
45.- Hemández, Antonio
Tlaxco
San Buenaventura
7.- Bemal, Rafael
Maíz,
trigo,
cebada
46.-Hoyo,
Esteban
Tlaxco
Soltepec
8.- Bemal, Rafael
47.-lzquierdo
Maíz, trigo, cebada
Citlaltepec
San Diego Pinar
9.- Borbolla, Francisco O.
Maíz,
trigo,
arvejón
48.. Kennedy, Carlos
Huamantla
Tecoac
10.- Bretón, Gustavo
49.-Kennedy, Diego L.
Maíz,
trigo
Huamantla
La Compañía
11.- Bretón, Justo
5
Maíz, trigo, arvejón
0.-Kennedy, Diego L.
Huamantla
Meca
12.- Brito, Luis M.
Maíz,
cebada,
pulque
5
l.- Llamedo, Juan
Barrón-Escandón
Cuamancingo
13.- Calderón, Micaela
5
2
.. Lozano, Francisco
Maíz,
cebada,
trigo
Calpulalpan
San Cristóbal
14.- Campillo, Luis
Maíz, trigo, arvejón
Cuapiaxtla
La Rascona
15.- Carpintero, Ignacio

Intervalos en pesos
lotl ,11

DE

Nombre de la propiedad

Distrito de Ocampo
Calpulalpan
Lardizabal
Distrito de Zaragoza
Nativitas
Nativitas
Huamantla

Pulque, etc.
Maíz, cebada, pulque
Maíz, cebada
Maíz, cebada, trigo

Maíz, cebada
Maíz, trigo

Maíz, trigo
Maíz, trigo, arvejón

....:a

�Propietario

1
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1 11

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!!

.
. ·~·

.li~.11, 1:

~lij¡ 11~

~

53.- Macedo, Pablo
54.- M. Manuel del Castillo
55.- Mantilla, Ramón
56.- Mantilla, Ramón
57.- Mantilla, Ramón
~8.- Martínez, Jesús
59.- Matienzo, Vda. de
60.- Mazarraza, Felipe
61.- Mazarraza, J.
62.- McCullough, Charles
63.- Merchán, Mariano
64.-Merchán, Mariano
65.- Merchán, Mariano
66.- Mier, Cándido
67.- Mier, Test.
68.- Montillo, Rafael
69.- Montillo, Rafael
70.-.Moreno, José de la Luz
71.- Muñóz, Mariano
72.- Muñóz, Mariano
73.- Muñóz, Mariano
74.- Muñóz, J. Miguel
75.- Muñóz de Cote, Joaquín
76.- Muñóz, Rafael
77.- Oliveras, Salvador
78.- Pardo, Agustín
79.- Pasquel, Romualdo
80.- Pavón González, José M.
81.- Pérez, Hermanos
82.- Pérez, Hermanos
83.- Pérez, Juan
84.- Pérez, Juan N.
85.- Picazo, Bernardo
86.- Prieto, Benigno
87.- Rejón, Baldomero
88.- Rivera, Agustín
89.- Rivera, Feliciano

Nombre de la propiedad

Dirección

Observaciones

Propietario
Santa Teresa Ixtlapayuca
San Bartolo
Balconcillo
Guadalupe
San Buenaventura
Atotonilco
San Diego Xocoyucan
San Juan Bautista
Mazarraza
La Blanca
Coapexco
Zochuca
Herradura
San Martín
Talapasco
Balcón
Guadalupe
Quintanilla
San Antonio Techalote
La Compañía
Tlatzalapam
San Bias
San Lucas Mozoyuca Alpozonga
Tenezac
Cerón
Mazapa
San Cristóbal Zacacalco
Tepeyahualco
San Bartolo
Santo Domingo
San Miguel Xoxtla
Xaltitla
Teometitla
San Lorenzo Techalote
Santa Elena
San Francisco Cuexcontzi
La Natividad

Distrito de Ocampo
Calpulalpan
Huamantla
Huamantla
Huamantla
Yxtacuixtla
Yxtacuixtla
Citlaltepec
Calpulalpan

rulque, etc.
Maíz, trigo, arvejón
Maíz, trigo, arvejón
Maíz, trigo, arvejón
Maíz, trigo, arvejón
Maíz, trigo, arvejón
Maíz, trigo, arvejón
Maíz, trigo
Azúcar

90.- Rivero, Enpque G.
91.- Scholtz de Iturbe, T.
92.· Sánchez, Emilio
93.- Sánchez, Emilio

Maíz, trigo, arvejón
Maíz, trigo
Azúcar
Azúcar
Maíz, trigo,cebada
Maíz, cebada, pulque

Xicohténcatl
Huamantla
Calpulalpan
Distrito de Ocampo
Tlaxco
Huamantla
Huamantla
Nativitas

Maíz, trigo
Azúcar
Maíz, trigo, cebada,

Terrenate
Hueyotlipan
Nativitas
Cuapiaxtla
Huamantla

Maíz, trigo
Azúcar
Azúcar
Azúcar
Maíz
Maíz, cebada, pulque
Maíz, trigo
Maíz, trigo, arvejón
Maíz, trigo

Dirección

Observaciones

San Bartolo
San Nicolás El Grande
Toltecapa
El Potrero

Huamantla
Calpulalpan

Maíz, trigo
Maíz, cebada, pulque

Lardizabal
Xalostoc Apizaco
Distrito de Hidalgo
Distrito de Morelos
Distrito de Morelos
Huamantla

Maíz, trigo
Maíz, trigo

94.-Sánchez de Femández de Lara,
Lucrecia

95.- Sánchez, Gonzalo
96.- Sánchez, Enrique
97.- Sánz, Manuel

98.-Sala y Fernández, Francisco
99.- Sociedad Anónima
100.-Solís, Víctor
Huamantla
Yxtenco
Huamantla
Huamantla
Tlaxco
Hueyotlipan
Distrito de Morelos
Distrito de Morelos

Nombre de la propiedad

~01-.- Solón:ano y Mata, José

102.- Solón:ano y Mata, José
103.- Sousa, Sra. Virginia C. de
104.- Tamariz, Eduardo ,
105.. Torres Adalid, Ignacio
l(Mí.. Torrehlanca, Miguel
107.- Valle, Ignacio del
108.-Valle, Ignacio del
109.-Viftas, Eduardo
llO.-Viftas, Eduardo
lll.-Vitarán, Eusebio
112.-Viveros, Miguel
113.-Viveros, Guillermo
114.- Zamacona e lnclán

115.-

NOTAS:

a/

Ahuatepec
La Noria y Anexas
San Antonio Zoapila
Buenavista
San Pedro Xochihuacan
San Diego Apatlahuaya
Metepec
Rosario
Mazaquiahuac
Xonecuila
Tamaríz
San Bartolomé del Monte
Baquedano
Brito
Santa Bárbara
La Calera b/
Ixtafiayuca
Tochapan
Tepalca
Ameca
San Antonio y Tepetzala
Mimiahuapan

Distrito de Ocampo
Distrito de Ocampo
Huamantla
Huamantla
Hueyotlipan
Distrito de Ocampo
Chiautemnan
Españita
Españita
Distrito de Tlaxcala
Distrito de Morelos

Pulque, etc.
Pulque, etc;
Maíz, frijol, trigo
Pulque, etc.
Maíz, trigo, arvejón
Maíz, trigo, arvejón
Maíz, cebada, pulque
Maíz, trigo, frijol, pulque
Maíz, trigo, friJol
Maíz, trigo, frijol
Pulque, etc.
Maíz, trigo, frijol, ganado

Est~ hacienda también es atribuida a Eduardo '1'amaríz. Los descendientes de este personaje
la Siguen detentando en la actualidad.

t-

--.l

C/J

�COLABORAN EN ESTE NUMERO:

GOITFRIED BENN. Este año se cumplen cien del nacimiento (Brandenburg,
1886) y treinta de la muerte (Berlín,
1956) del médico militar especialista en
enfermedades de la piel, escritor y poeta
alemán, uno de los más notables de la
primera mitad del siglo XX. Entre sus
libros destacan: Gehirne (Cerebros, novelas cortas, 1916), Fleish (Carne, lírica, 1917), Statische Gedichte (Poes(as
estáticlU. 1948) y Probleme der Lyrik
(Problemas de !(rica, ensayo, 1951).
ROSAURA BARAHONA México D.F.,
1942. Licenciada en Letras Españolas y
Lengua Inglesa. Estudió Guión cinematográfico en la Escuela Oficial de Cinematografía, en Madrid, España. Actualmente es profesora en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de
Monterrey.
THOMAS G. PAVEL. Nació en Bucarest, Rumania. Actualmente es profesor
de estudios literarios en la Universidad
de Quehec en Montreal, Canadá, e imparte cursos en la Universidad de Harvard; la Ecole des Hautes Etudes en
Sciences Sociales, Paris, y la Universidad
de Amsterdam. Sus publicaciones incluyen investigaciones, estudios literarios y
de estética.
ENRIQUE NORTEN. Arquitecto. Actualmente reside en la ciudad de México.

b/

FUENTES:

. ·,
. .
Pablo Macedo En el año de 1909, durante la constitt
Esta hacienda tamh1en es atribmdad ªPul
S .edad Cooperativa Limitada, Pablo Macedo
ción de la Sociedad Expendedora e ques, oc1
aparece como propietario.

.
.
d h · das 1905-1906, México, Americtl
P.G. Holms, !h~ directory of age:;3¡;,'.nj;;:;: R ~~:hworth, El rJ.irectorio oficial de 111
Book and Pnntmg Co., 19~5,
¡'910 241-242· La antigua república, Tlaxcab.
minas y haciendas de México, . ~x1~0, debat;spde la cám;a de diputados, México, CáJl¡II
16 de febrero de 1908, P· l; Diario e
U· J Felipe Leal y Mario Huacuja Roat
de Diputados, 9 de octubre de 191_
2, dap. 10- M~ Y_ u~a hacienda pulquera en el camllMi
tree Economía y sistema de hac1en s en
x1co.
Sigl:s XVIII, XIX y XX, México, ERA, 1982, p. 116- 118.

PM' .

DIETRICH HAUCK. Filólogo alemán.
Profesor de la Facultad de Filosofía y
Letras de la UANL (1967-1970). Obtuvo el grado de doctor en filosofía con
Kaufmannsbuch des Johan Blasi
l 329-1337), Saarbrücken, 1965.

Da,(

HEIDI BASABE. Ver Deslinde 10-11
LETICIA HERRERA. Nació en Monterrey, N.L., en 1960. Estudió sociología
en la Facultad de Filosofía de la UANL.

Colabora en el periódico "El Nacional".
Ha publicado: Pago por ver (1984), Canto del águila (1985).
JORGE ROBERTO CHAVEZ. Nació
en Sabinas, Coahuila. Estudió después
de preparatoria en la Escuela Normal
Superior (Ciencias Sociales es su especialidad). Trabaja como maestro en una
escuela federal de Coahuila.
ARMANDO DE LEON. Nació en Monterrey, N.L., en 1958. Estudió periodismo en la Facultad de Ciencias de la Comunicación (UANL). Es profesor de literatura en una preparatoria de esta
misma universidad.
CARMEN ALARDIN. Nació en Tampico . (1933). Maestra en letras, por la
UNAM. 'Escritora con más de 35 años
de publicar poesía, reunirá dentro de
poco sus libros en un solo volumen.
MARIO RAMIREZ RANCA~O. Profesor e Investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, ha
trabajado sobre el tema de la industria
textil a fines del siglo XIX en nuestro
país. Entre otros trabajos, es autor de
"Los políticos empresarios", incluido en
Revolucionarios fueron todos (SEP-FCE,

1982).
JULIAN HUGO GUAJARDO. Nació en
1963. Practica la fotografía desde 1976.
Ha expuesto en la Ciudadela, la Casa de
la Cultura, la Escuela Superior de Música y Danza, el restaurant 'La noria' . Actualmente trabaja como fotógrafo del
periódl.co El porvenir.
ELENA GARRO. Novelista y cuentista
nacida en Puebla (1920). También autora de piezas dramáticas. Entre estas
últimas destacan Un hogar sólido (1958)
y Felipe Angeles (1979). Los recuerdos
del porvenir (1963) y Testimonios sobre

Mariana (1981) son dos de sus narraciones más notables.
MINERVA MARGARITA
RREAL. Ver Deslinde 13.

VILLA-

MICHELLE MUNCY. Maestra e investigadora de Rutgers University, E.U.A
Se ha dedicado especialmente a la crítica literaria. En 1976 el INBA le publicó el libro Teatro de Salvador Novo.
Su trabajo más reciente, inédito, versa
sobre la crueldad en la obra de Elena
Garro.

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de Historia

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Año Il, número 3
enero -ju~o de 1987

Facultad de
Filosofía y Letras
Universidad Autónoma
de Nuevo León
Monterrey-México

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          <name>Título Uniforme</name>
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                    <text>�"
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�INDICE GENERAL
Volúmenes I - IV, Números 1 - 12,

-----------

agosto de 1982 - abril de 1986.

ENSAYO

...· .

l. literatura/ Lingüística
Barahona, Rosaura: El guión cinematográfico y la literatura (5)
Bouché, Claude: La crítica literaria materialista en Francia. Tr. de Horacio Salazar Herrera (4)
Coseriu, Eugenio: La lingüística del texto como hermenéutica literaria (1)
Dagut, M. B.: ·Pueden traducirse las metáforas? (8)
Díaz Castillo, ~oberto: Lo esencial en el concepto de arte popular (6)
Jiménez de Báez, lvette: Una alternativa crítica para una sociología de la literatura (4)
Mijares, Silvia: Antonieta Rivas Mercado: mujer, artista, mecenas (2)
Monsiváis, Carlos: Del muralismo al ballet folclórico (3)
Pérez Gutiérrez, Leticia: Pervivencia del teatro español en escenarios mexicanos (12)
Pérez Martínez, Herón: En torno al pensamiento barthesiano (1)
-: La sociolingüística en busca de su identidad epistemológica (4)
- : La intraductihilidad textual como problema hermenéutico (8)
Perus, Francoise: Sociologismo y formalismo en la literatura (1)
Sada Villarreal, Marcelo: Actualidad de la metáfora (9)
Sandoval, Ruhén: Lenguaje y teatro universitario (12)
Schmidhuber, Guillenno: Teatro mexicano contemporáneo (10-11)
- : Dramaturgia; arte y riesgo (12)
Todorov, Tzvetan: La noción de literatura. Tr. de Herón Pérez Martínez (12)
Wills, Wolfram: La traductología. Tr. de Martha Bander y Herón Pérez Martínez (8)

2. Filosofía/ Ciencias sociales
Aranguren, José Luis: Todos son heterodoxias (6)
Claudín Fernando: Teoría de la revolución (6)
Contreras Ramos, Manuel: El complejo de Edipo en la teoría de Lacan (12)
Herrera, Leticia: Análisis de un mito ·cora· (8)
Hierro, Graciela: El Leviathán, Hobhes y la obligación moral (3)
Infante, José María: La tecnología en la metodología de las ciencias sociales (3)
- : Notas para el deslinde de las ciencias sociales (7)
Mendirichaga, José Roberto: La estética de Vasconcelos como aportación filosófica sin más (2)
Morales, Cesáreo: ¿Qué hay con la filosofía? (4)
Palacios Hernández, Benjamín: Por Gramsci (1)
Ramírez, Santiago: ·Ciencia o ideología? (2)
S~cristán, ~anuel: ¿6ué Marx se leerá en el siglo XXI? (6)
Sanchez Vazquez, Adolfo: Las ciencias sociales y la enseñanza de la filosofía (4)
- : Pensar bien para vivir mejor (8)
Savater, Femando: Las relaciones con los libertarios (6)
Sweezy, Paul M.: La revolución permanente (6)
Vargas Lozano, Gabriel: Ideología y ciencias sociales (1, 2)

•••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••

�CREACION

CRITICA LITERARIA

l. Poesía

Corral, Delia M.: Alfonso Reyes, Luis Leal y la lealtad a la cultura (12)
Flores, Clara Eugenia: Partes de teatro (2)
.
Galván, Delia V.: Andamos huyendo Lola; madres e hijas perseguidas (10-11)
Hinojosa, Mario Anteo: Monsieur Valéry (12)
.
Mejía Sánchez, Ernesto: Tres textos sobre Neruda (6)
Meneses, Vidaluz: La literatura infantil en Nicaragua (9)
Villarreal, Minerva Margarita: Elena Garro y sus testimonios (3)

Andrade, Eugenio de: Dos poemas. Tr. de Margarito Cue1lar (10-11)
Boccanera, Jorge: Exilio (6)
Broch, Hermann: Para pensar en la fuga Tr. de Miguel Covarruhias (12)
Cantú de la Garza, J Ol'(e: Movilis anima (10-11)
Carlos, Antonino: Poemas (1)
Copani, María: Apuntes para un largometraje (2)
Cordero, Sergio: Re/visiori ~e la infancia (12)
Covarrubias, Miguel: Es cristal su monumento (4)
Cuadra, Pablo Antonio: El jocote (4)
Cuéllar, Margarito: Poema (5)
.
Darwish, Mahrnud: Orgullo y furia Tr. de Ahraham Nuncio (1)
Enzesberger, Hans Magnus: Karl Heinrich Marx. Tr. de Horacio Salazar Herrera (3)
García, María Cristina: Plagios (12)
García, Nelva Alicia: Poemas (10-11)
García Valdés: Alf1lCle: Poemas (4)
Garza Mercado, Ario: Erefacio (4)
González, Jnan Francisco: Tres poemas mínimos (10-11)
Huerta, Andrés: Dos poemas (9)
Joyce, James: El santo oficio. Tr. de Horacio Salazar Herrera (2)
Langagne, Eduardo: Poemas (1)
Lugo, José María; Poemas (7)
Maluy Mijares, Lucía: Poemas (6)
Mandujano Guzmán, Jorge: Para peinar a una mujer blanca (3)
Martínez Sáenz, Ramón: Poema (4)
Meléndez, Guillermo: Estirpe de Leda (1)
Morejón, Nancy: Poemas (12)
Novaceanu, Darío: Mucho más tarde (7)
Noyola, Samuel: Seiiora del fuego (7)
Ortega, Arturo: Dos poemas (2)
Pérez Martínez, Herón: Siluetas (5)
fisanty, J ulieta: Poemas (7)
Rangel Domene, Ernesto: Si no hay amor (12)
Reyes Martínez, Alfonso: Poemas (7)
Roble, María del: Entre mis manos (9)
.
Ruiz, José Jaime: De la lógica como absurda fonna de en la mente limhar el moho (9)
Salazar, Humberto: Poemas (3)
Salazar Ortiz, Horacio: Canción tardía para Marilyn Monroe (8)
Sexton, Anne: Remando. Tr. de Humherto Salazar (5)
Stoyanov, Rumen: Imitación de León Felipe. Tr. de ~duardo Lang~e (8)
Supervielle, Jules: Sed buenos con el poeta. Tr. de Miguel Covarruh1as (1~11)
Villalobos, Jorge: Evidencia (8)
Villarreal, José Javier: Poemas (3)
Yáftez, Ricardo: Cabeza romana (5)
Zambrano, Eduardo: Desde la piedra (6)
Zamora, Daisy: Para mi abuelo Vicente (9)
2. Prosa poética

Basabe, Heidi: Sobre educación sexual y otras enseiianzas (10-ll)
Collado, Gloria: Textos de amantes (7)
Villarreal, Minerva Margarita: Poemas (5)
3. Narración

Hinojosa, Mario Anteo: Esa cosa peligrosa que es la prisa (10-11)
Hülsz, Leticia: Obsesión azul cristal (12)
León, Jesús de: Dos cuentos (5)
Quiftónez, Isabel: Agujero (12)

CRONICA / ENTREVISTA/ REPORTAJE

•

Arredondo, Carlos: Límites y contingencias: entrevista a Tomás Segovia (7)
Cerutti, Mario: Josep Fontana; conocimiento histórico y proyecto social (5)
Flores, Clara Eugenia: Diario mínimo del festival cervantino (1)
Mendirichaga, José Roberto: Entrevista a Eduardo Nícol (6)
Pedneault, Hélene; Marie Sabourin: JQuién teme a Simone de Beauvoir? Tr. de Libertad González Hernández (12)
Salazar, Humberto: Nace organizacion de escritores (4)
Treviño Castro, Javier: El drama de la provincia; hojas de diario (12)

.,
DIBUJO/ FOTOGRAFIA/ ILUSTRACION
Canales, Enrique: Viñetas (12)
Estrada Bellman, Erick: Fotografías (1 y 5)
Jiménez, Aristeo: Fotografías (9)
López, Armando: Viñetas, de la serie Fobos (7)
·Machuca, Mauro: Ilustraciones (3)
Pinoncelly, Salvador: Viñetas (4)
Rodríguez, Eduardo: Fotografías (2)
Salazar Herrera, Horacio: Viñetas (6)
Sánchez, Femando F.: Viiietas (10-11) ·
Uviiia, Raymundo: Viiietas (8)

ECONOMIA / POLITICA / EDUCACION
Arreola, Federico; Enriqueta Medina: De Ricardo a Sraffa (4)
Cerutti, Mario: Las relaciones tecnología y sociedad; una visión histórica (3)
- : Frontera norte y mercado nacional a fines del siglo XIX (7)
Follari, Roberto A.: La crisis y la universidad latinoamericana (5)
García, Ricardo; Chad Richardson: Los niños extranjeros como chivos expiatorios (7)
González Casanova, Pablo: No-intervención, autodeterminación y democracia en América Latina (9)
Guerra Borges, Alfredo: Variaciones sobre un tema de Kissinger (10-11)
Infante, José María: Calidad de vida (2)
Laclau, Ernesto: Teoría marxista de la política (5)
Mussacchio, Humberto: Vigencia de Vasconcelos (2)
-Ortega Saavedra, Daniel: Mensaje durante la toma de posesión presidencial (9)
Palacios Hernández, Benjamín: La nacionalización efimera (3)
Paoli, Francisco J.: La UAM Xochimilco y su modelo alternativo (5)
Piñeyro López, Alfredo: Diagnóstico de la universiiÍad latinoamericana (5)
Pozas, María de los Angeles: El lenguaje y algunas teorías del desarrollo en América Latina (10-11)
Richardson, Chad: Los refugiados centroamericanos en los Estados Unidos (7)
Rojas Sandoval, Javier: Estado y sociedad en Nuevo León (10-11)
Sánchez, Juan Angel: Modelos alternativos al de la universidad latinoamericana (5)
Vilas, Carlos M.: Insurgencia popular y revolución social en Nicaragua (9)
Villarreal, Minerva Margarita: La reproducción social en el capitalismo (2)
-: Montemorelos, las mujeres y las agroindustrias (10-11)

�SECCIONES FUAS (*)

l. Rescoldo ,•
Guerra Castro, Felipe: Delirio (10-11)
.
Padilla, H o: La antimetafísica de Alberto Caeiro (12)
.
Zertuche,'.'ranciaco M.:.EI p~iento materialista en la enseftanza de la literatura (9)

I DICE GE ERAL
Volúmenes V-VI, úmeros 13-18

Mayo de 1986-&lt;iiciembre de 1987

E SAYO

2. Sefuu / Re1efuu / Contrtuefuu
J. Literatura / Lingüística

Arellano, Eduardo: La narrativa en Káthar,i, y Apolodionil (6)
BeDinghaueen, Hennann: Ser mero mero o no ser (6)
Brinckmann, Lutz: Charlas en pasado (3)
Contreru, Gabriel: Leer, diversificar (7)
..
Estrada Bellman, Erick: Guillermo Macl~ fotógr~~ de la versatilidad (3)
Franco Sáenz Héctor: La educación supenor en Mexico (5)
Gana, Luis L~uro: La izquierda partidaria en México (1)
-: Toma y defensa de la palabra (3)
Gonzále-i Hemández, Libertad: Fruta verde _Y sus ~to~ ¿verdes.1 (2)
Herrera, Leticia: Vírgenes consagradas y muJeres solitarias (2)
Hinojosa, Mario Anteo: Hall y su Breve_ hi,toria (10.11)
Mendirichaga, Joeé Roberto: El fo~ahsmo ruso (4)
Mijares, Silvia: El juego y la filosof1a (12)
O'Ward Aída: El saber y el poder (5)
Pérez Martínez, Herón: Sobre El concepto de universidad (5)
- : Religión, política y de~agogia (!~
,.
.
- : Del rito a la maqumac1on; la act1V1dad po!1tica del Vaticano (8)
Salazar Humberto: La poesía en Monterrey; los libros de 1981 (1)
-: El comuniamo en la encrucijada (6)
- : Voto por la presencia (7)
Salazar Herrera, Horacio: Hacer olas (2)
Sául Reyes, Genaro: Precisamente erótica, femeninamente intensa (10.11)
Villarreal, Minerva Margarita: Círculo del suefto (9)
-: Escrito en el tiempo (12)
Waldmann, Gilda: El amante (10-11)

3. Región
Cerutt~ Mario: Burguesía regional, merc~dos y capi~i~mo (1)
. ( )
Converso, Félix E.: Guerra contra el indio y gastos militares en Argentma 1 2
G bo Leticia· La huelga textil de 1918 en Puebla (4)
y
, ( )
Gam, a,QuintaniÚa, Alejandra; Raúl Murguía: El ejidatario henequenero, la tie~a y sus d~ei\os en. uca(ta)n 7
. Esperanza Uribe de Alanís·· Nuevas
en elE trabaJO
Maalrcd1a
onado, Horacio;
. estrategias
d
afta (5)educativo con niños 2
Martín, José Luis: La CNT: Guerra, cris~s y organizaciones . e m~ ~n sp
Miller, Hubert J.: La historia oral como mstrumento de la hJSt?na chic~ (6)
Pedrero Nieto, Gloria: San Cristóbal y Tuxtla, capitales de Ch!ªP:18 en el s~lo XIX (l~l 1)
p· G"el, Altagracia: El surgimiento de la sección 147 del Smd1cato Nacional de Mmeros (9)
oz=. Alejandro: La supervivencia de una éli,te p~rfirista (~}
.
Vic~ria, Nidia: Yucatán 1865-1910; c~lonizacionlao 1:portac10~ de ~raba/:r:: ~!grupos marginados urbanos (8).
Zúftiga, Víctor: La disociación: las relaciones entre e tura esco ar Y a cu

s:~ez

•
--ción "Abanico" aparecen cluificados según su tema.
(*) Los materiales
correspond'aentes a la .,.,..,

•

Barahona, Rosaura: La formación de críticos de teatro en Monterrey (14)
Braña, Irma: Elena Garro (18)

Genet, Jean: "Los comediantes de veinte años no deberían ser canónigos" (Carta a Roger Blin). Tr. de Miguel
Covarruhias (13)
González Dueñas, Daniel: El sueño demorado. Las imposibilidades apremiantes del cine mexicano (13)
Lugo, José María: Borges y el espejo (16)
Pavel, Thomas G.: arrativas literarias. Tr. de Aída OWard (15)
Pérez Martínez, Herón: Los refranes exclamativos (17)
Rangel Guerra, Alfonso: García Lorca, cincuenta años después (16)
San Jerónimo: A Pamaquio sobre la mejor manera de traducir. Tr. de Herón Pérez Martínez (15)
Sánchez Vázquez, Adolfo: García Lorca en su España (16)

2. Filosofía / Ciencias Sociales

Contreras Ramos, Manuel: El sentido de la apalabración de las acciones (15)
González, Rolando: J. Lacan : nombre propio de la frontera entre el saber y la verdad (15)
Gutiérrez Gómez, Alfredo: Sociología informal: una experiencia inédita (13)
Infante, José María: El estructuralismo en Lévi-Strauss (13)
Mendirichaga, José Roberto: Vigencia de la ontología tomista (15)
Norten, Enrique: Por una nueva urbanidad (14)
Pérez Lubrina, María Inés: A propósito de un texto de Marguerite Duras (15)
Rangel Hinojosa, Elena: Un sombrero de hombre (comentario de la novela El amante de M. Duras) (15)
Vellinga, Menno: Amor latino: ejemplos de la cultura popular. Tr. de Estela Cerutti (17)
CREACIO

l. Poes(a
Alardín, Carmen: uestros dientes (13)
Arias, Oiga: Fantasía para flauta (15)
Benn, Gottfried: Altitud 317. In memoriam. Tr. de Miguel Covarrubias (14)
Brecht, Bertolt: La voz del enemigo. Tr. de Miguel Covarrubias (17)
Bukowski, Charles: Los mellizos. Tr. de Roberto Castillo (17)
Collado, Gloria: Cuarto de hotel (16)
Coronado, Efigio: Dos poemas (16)
Chávez Rodríguez, Jorge Roberto: Siempre hay un tiempo para todo (14)
Escalante, Evodio: En la ciudad estercolada (15)
Herrera, Leticia: Tres poemas (14)
Laforgue, Jules: Risa amarga. Tr. de Miguel Covarrubias (18)
Lasker-Schüler, Else: Sobre guiiarros rr plandecientes. Tr. de Miguel Covarrubias (16)
Leal, Gerardo Guadalupe: Titirimundi (Selección) (13)

�León, Armando de: Dos poemas (14)
Luna Carlos, Hilario: Poemas (16)
Morales, Dionicio: El caracol (17)
Puertas, Gerardo: Poemas (15)
Rodríguez Arredondo, Osear: Líneas dispersas (13)
Roselli, Amelia: Nieve. Tr. de Abraham Nuncio (13)
Salazar Ortiz, Horació: Dos poemas (16)
Trakl, Georg: Sombrías frentes de guerreros. Tr. de Miguel Covarrubias (15)
Villarreal, José Javier y Minerva Margarita Villarreal: Desde la vieja casa (Selección) (13)

2. Prosa poética

Basahe, Heidi: Carmen Alardín (13)

CRONICA / ENTREVISTA / REPORTAJE

Alardín, Carmen: La realidad concreta son muchas realidades. Entrevista con Elena ·Garro (18)
Cuéllar, Margarito: "El teatro es una puesta en escena de la imaginación" : Emilio Carballido (16)
Muncy, Michele: Encuentro con Elena Garro (14)

DIBUJO / FOTOGRAFIA / ILUSTRACION

•

Cantú, Gerardo: Viñetas (17)
Flores, Arturo: Viñetas'(l5)
Florez, Pablo: Viñetas (18)
Guajardo, Julián Hugo: Fotografías (14)
Sebastián Xavier: Viñetas (13)
Tejeda, Jaime: Viñetas (16)

3. Narración

Basabe, Heidi: Una pequeña ceremonia familiar (14)
Carlos, Antonino: Amor frustrado (Fragmento) (13)
Cervantes;Francisco:Como te prometí (15)
Chávez, Fidel: El regreso (17)
González, Dulce María: En la sierra mazateca (13)
Radíchkov, Yordan: Dos relatos. Tr. de Graciela Aguilar Salazar (16)

4. Teatro

Garro, Elena: Los pilares de doña Blanca (14)

ECONOMIA / POLITICA / EDUCACION

Bianchi, Susana y Norma Sanchís: Las madres de Plaza de Mayo : la ~olitización de lo doméstico (17)
González, José María: ¿Crisis de la democracia representativa? (17)
Guevara Niebla, Gilberto: Crisis, educación y democracia (16)
Hernández Gálvez, Cástulo: El pensamiento educativo de Antonio Gramsci (16)
Leal Lozano, Libertad: La maestría en enseñanza superior: una alternativa de desarrollo académico y personal
(13)
Mendirichaga, José Roberto: Quehacer académico y político del universitario (13)
Nuncio, Abraham: Cultura política y cotidianeidad social en Monterrey (16)
Orozco, José Luis: La formación del estado corporativo en los Estados Unidos (17)

CRITICA LITERARIA
SECCIONES FUAS

Alardín, Carmen: El amor como alucinación en Los pilares de doña Blanca (14)
- :La pasión intransferible en El Encanto, tendajón mixto (18)
Braña, Irma: Elena Garro y su teatro de evasión y magia (18)
Covarruhias, Miguel: El ultraísta Pedro Garfias (17)
- : Ser bailarina o general (18)
González, Libertad: Felipe Angeles, uno más (18)
González González; María Esther: La dama boba, una mujer activa (18)
Gutiérrez, Rosa María : Transtextualidad en Los pilares de doñq, Blanca (18)
Lindstrom, Naomi: Sab de Gertrudis Gómez de Avellaneda. Una retórica dulce contra la injusticia amarga (13)
Martínez, María Guadalupe: El tema del honor y la virginidad en La casa de Bernarda Alba (16)
Marx, Joan F.: La mitología azteca y el surrealismo francés en Elena Garro. Dos cuentos de Andamos huyendo
Lola (18)
Mijares, Silvia: Este es el mundo al revés/ ¿Quieres que Elena Garro / te lo cuente otra vez? (18)
Mudrovcic, María Eugenia: La señora en su balcón y los mundos incompatibles (18)
Villarreal, José Javier: El público, el atentado a la máscara: "un poema para silbarlo" (16)
Villarreal, Minerva Margarita: Lo increíble es verdadero (18)
- :Los personajes femeninos de Elena Garro. Una aproximación a partir de Los recuerdos del poroenir (14)

l . Rescoldo

Brion, Marcel: Alfonso Reyes narrador, ensayista y poeta. Tr. de Miguel Covarrubias (16)
Cantú, Arturo: Octavio Paz: una malinterpretación de Tlatelolco (13)
Colina, José de la: Poesía: moneda para comprar nada (17)
Hauck, Dietrich: La educación pública entre los aztecas (14)
Rangel Frías, Raúl: Horas de Monterrey (15)
Spitzer, Leo: El conceptismo interior de Pedro Salinas (18)

2. Abanico*

Dedicado al Premio literario "Profesor Simón Salazar Mora " (13)
Dedicado a Elena Garro (14)
Dedicado a Jacques Lacan (El significante en psicoanálisis) (15)
Dedicado a Federico García Lorca (16)

*Los trabajos correspondientes a esta sección aparecen clasificados según su género y tema.

�Dedicado a la Cultura popular y politización (17)
Dedicado al Teatro de Elena Garro (18)

3. Señas / Reseñas / Contraseñas

Anteo, Mario: Su enciclopedismo espeluznante y la frialdad de una lengua muy bien articulada. Encuesta Borges
(Para escritores·regiomontanos) (13)
Arredondo, Carlos: U!!a toma de conciencia sobre la literatura como un acto de escritura. Encuesta Borges (Para
escritores regiomontanos) (13)
Becerra ViUegas, Jesús: El cierre de Fundidora Monterrey (15)
Braña, lrma: Algo más sobre la conversión de Sor Juana (17)
Contreras, Gabriel: os descubrió nuevos modos de la libertad. Encuesta Borges II (Para escritores
regiomontanos) (14)
Cordero, Sergio: La serena coherencia con que tramó las más seductoras fantasías. Encuesta Borges II (Para
escritores regiomontanos) (14)
Covarrubias, Miguel: Mesías literario. Encuesta Borges (Para escritores regiomontanos) (13)
Chávez, Fidel: ¿Qué onda con la palabra onda? (14)
Elizondo Elizondo, Ricardo: Giraba la cabeza como pájaro. Encuesta Borges (Para escritores regiomontanos)
(13)
Herrera, Leticia: Una combinación original de solemnidad y fina ironía. Encuesta Borges (Para escritores
regiomontanos) (13)

Huerta, Andrés: Como si nosotros fuéramos los ciegos y él nuestro lazarillo. Encuesta Borges·(Para escritores
regiomontanos) (13)
Mendirichaga, José Roberto: El estudi.o de la religión y su significado (l~)
-: Su obra definitivamente se inscribe en lo perenne . .. Encuesta Borges (Para escritores regiomontanos)
(14)
Pérez Martínez, Herón: Los Fastos de Ovidio por Quiñones Melgoza (14)
Rodríguez Arredondo, Osear: Rompía las funestas redes del subdesarrollo cultural. Encuesta Borges (Para
escritores regiomontanos) (13)
Salazar, Humberto: Homero en Cuernavaca, Reyes en la memoria (18)
- : Tres rounds con Jorge Luis Borges. Encuesta Borges II (Para escritores regiomontanos) (14)
Salazar Herrera, Horacio: Sólo poco a poco empiezo a encontrar todo el quilataje que hay detrás de algunas
líneas... Encuesta Borges II (Para escritores regiomontanos) (14)
Salazar Ortiz, Horacio: Un homenaje incondicional a la inteligencia... Encuesta Borges (Para escritores
regiomontanos) (13)
Villarreal, José Javier: Antología de la poesía mexicana de los cincuenta I (15)
- : Antología de la poesía mexicana de los cincuenta II (16)

4. R egión
Flores, Osear: La política fiscal obregonista en uevo León. Las reformas radicales de Juan M. García.
1920-1923 (18)
Florescano Mayet, Sergio: El agua y la industrialización de Xalapa y su región durante el siglo XIX. Usos,
destinos y conflictos (15)
Gómez Serrano, Jesús: Los trabajadores agrícolas en la región de Aguascalientes durante el siglo XIX (16)
Ramírez Rancafío, Mario: Haciendas y hacendados en Tlaxcala durante el porfiriato (14)
Rangel Guerra, Alfonso y Hugo Padilla: Dos revistas de Monterrey (17)
Reséndiz Balderas, José: La política dr Vidaurri y la expulsión de las tribus nómadas en el nor~ste de México
(13)

�UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
RECTOR: Ing. Gregorio Farías Longoria
SECRETARIO GENERAL: Ing. Lorenzo Vela Peña
FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
DIRECTOR: Lic. Bernardo Flores Flores
SUBDIRECTOR: Lic. Ricardo Villarreal Arrambide
SECRETARIO ACADEMICO: Lic. José María Infante

REVISTA DE LA FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
NUMERO 13 / VOLUMEN V / MAYO-AGOSTO DE 1986
CONSEJO EDITORIAL
Lic. Nora Berumen de los Santos
Lic. Martha Casarini Ratto
Lic. María Alicia Escamilla Martínez
Lic. Miguel Angel González Quiroga
Lic. María de los Angeles Pozas
Dra. Alma Silvia Rodríguez
DIRECTOR
Miguel Covarrubias
REDACCION
Humberto Salazar, Mario Anteo Hinojosa
OFICINAS
Facultad de Filosofía y Letras UANL
Ciudad Universitaria, San Nicolás de los Garza,
Nuevo León, México.
Publicación cuatrimestral impresa
en los Talleres de Impresora Gralex, S. A.

�5 8 AMOR FRUSTRADO (FRAGMENTO)

SUMARIO

Antonino Carlos

LA MAESTRIA EN ENSE~ANZA SUPERIOR: UNA ALTERNATIVA
DE DESARROLLO ACADEMICO Y PERSONAL
Libertad Leal Lozano

61
i

4 NIEVE

Amelia Roselli

5
9

63

QUEHACER ACADEMICO Y POLITICO DEL UNIVERSITARIO
José Roberto Mendirichaga

EL ESTRUCTURALISMO EN LEVI-STRAUSS
José María Infante

18 LINEAS DISPERSAS

Osear Rodríguez Arredondo

20 SOCIOLOGIA INFORMAL: UNA EXPERIENCIA INEDITA

"E~CUESTA BORGES" (PARA ESCRITORES REGIOMONTANOS)
Ma~~ Anteo, Carlos Arredondo, Miguel Covarrubias, Ricardo Elizondo,
Letic1a. Herrera,
Andrés Huerta, Osear Rodríguez Arredondo,
al
Horac10 S azar Ortiz.

70 EN LA SIERRA MAZATECA
•

Dulce María González

LA POLITICA DE VIDAURRI Y LA EXPULSION DE LAS TRIBUS NOMADAS
.
José Reséndiz Balderas
·

73 EN EL NORESTE DE MEXICO
-

Alfredo Gutiérrez Gómez
En este número ilustraciones de Sebutián Xavier

23

EL SUEÑO DEMORADO; LAS IMPOSIBILIDADES APREMIANTES
DEL CINE MEXICANO
.
Daniel González Dueñas

.SAB DE GERTRUDIS GOMEZ DE AVELLANEDA

RETORICA DULCE CONTRA LA INJUSTICIA AMARGA
28 UNA
Naomi Lindstrom

37 OCTAVIO PAZ: UNA MALINTERPRETACION DE TLATELOLCO
Arturo Cantú

42 CARMEN ALARDIN
Heidi Basabe

43

NUESTROS DIENTES
Carmen Alardin

"LOS COMEDIANTES DE VEINTE AÑOS NO DEBERIAN SER CANONIGOS"

4 4 (CARTA A ROGER BLIN)
Jean Genet

47
53

DESDE LA VIEJA CASA (SELECCION)
José Javier Villarreal y Minerva Margarita Villarreal

TITIRIMUNDI (SELECCION)
Gerardo Guadalupe Leal

�NIEVE

QUEHACER ACADEMICO YPOLITICO
DEL UNIVERSITARIO

Amelia Roselli

José Roberto Mendirichaga

Semejan miníisculos insectos celebrantes
un enjambre de motores resonantes, una
pena escindida en fatigosas atenciones
y una asamblea de bravatas.
Afuera nieva, y todo esto pareciera
una crisis juvenil de llanto, si
no fuese porque las lágrimas son tan secas
como la nieve.
Un experto en cuestiones meteorológicas
diría que se trata de un enamoramiento
pero yo que soy un experto en estas
cosas diré que se trata -tal vez- de una
emboscada.
1

1

Versión de Abraham Nuncio

Percibimos este momento como uno de
los más graves y peligrosos, para la vida
de los centros de estudios .superiores,
porque es demasiado poco lo que acontece en su seno; porque su tremenda potencialidad de entidades gestoras del
cambio social se ha mediatizado por un
sinnúmero di: fuerzas, que van desde la
propia autoridad civil y su partido oficial, hasta los tradicionales grupos de
pr~ón de la sociedad mexicana y otras
entidades que tienen intereses internacionales y subvención del exterior; y
porque su nivel académico se ha deteriorado seriamente, pasando de una
universidad crítica a una universidad
egoísta, mimética, pasiva y carente de
preocupación social.
No podía ser de otra manera, desde
el momento en que se optó por la cantidad en lugar de la calidad; desde que se
populizó al extremo de suprimir los exámenes de admisión en casi todas las fa.
cultades; y desde que prácticamente dejó de existir para el estudiante la posibilidad de quedar suspenso y tener que
optar por otros caminos del ejercicio
humano.
Estos son los resultados de esa poütica ext:esivamente tolerante y laxa, de
esa permisión que dio al traste con una
sana competencia académica, tanto en el
estudiante como en el maestro universitario. Un sistema de evaluación de esta
naturaleza, lo que genera es un desestímulo para el ruen estudiante y ejerce
sobre el maestro calificante una presión
sicológica de que ño debe -ni puedeejercer su capacidad de evaluación, la
que queda reducida, en tal caso, a una
potencia sin sentido que, a la postre, se
vuelve frustrante.
Como luminoso y digno de evocación, recordemos la definición estudiantil - ideológica, de política universitaria
Y de convicción individual y colectiva,

que muchas veces se encendió al extremo de volverse violencia ñsica, injistificahle para nuestra forma ae pensamiento pero entendible en una época
de efeivescencia apasionada-; una definición que nos hacía tratar de vivir en
la mayor fidelidad a las ideas que nos
movían y ser congruentes en esta línea,
sin asomo de utilitarismos.
¿Volverá este espíritu a la universidad mexicana? Tenemos que creer afirmativamente. Será un proceso doloroso, pero habrá de lograrse. Y gran parte
de ello dependerá de lo que suceda en
el ámbito de lo poütico y de lo econórruco. Si sigue el mismo sistema, nada
cambiará. Pero si son auténticos los
crujidos que amenazan el derrumbe,
entonces habremos de tener muy pronto nuevas estructuras sociales, IJUe habrán de influir y, en parte, saldran de la
misma universidad.
Univeriidad y ámmto univenitario

Nunca estará de más recordar cuál es la
misión de la· universidad, donde quiera
que ésta se encuentre situada y trabaje,
porque ello nos permitirá .esclarecer
muchos de los sofismas y de los vicios
que se han filtrado al seno mismo de la
comunidad universitaria, desvirtuando
su función y meta.
De acuerdo al perenne método escolástico, pudiéramos señalar lo que no es
la universidad: no es el estado ni la autoridad civil, no es el _brazo largo de un
partido político, no es la extensión de
una iglesia ni de una organización religiosa, no es la S'Ucursal de una o varias
sociedades mercantiles, no es un agente
del ejército, no es una entidad colaboracionista con sociedades secretas y
organismos de acción internacional...

•

Es sencillamente, tomando a Basave
en su obra Ser y quehacer de la univer.

sidad, " .. .la corporación de estudiantes
y profesores (nosotros agregaríamos
también de trabajadores, de acuerdo aun
a la misma concepción y tradición cristiana) que por la investigación y la docencia se ordena a la contemplación de
la verdad, a la unidad orgánica del conocimiento, al cumplimiento de- las vocaciones personales y a la preparación de
profesionales necesa~os para la realización del bien común ".1

O, bien, siguiendo a Pedro Henríquez
Ureña, es " .. .una institución destinada
a cumplir fines de alta cultura y de cultura tecnica ". Alta cultura que, para el
maestro dominicano, comienza una vez
que se han captado las nociones fundamentales y de aplicación práctica. 2
Ahora bien, hay que aclarar que la
actividad académica no se da, única y
exclusivamente, dentro del recinto o
campus universitario. Más aún: la labor
de extensión universitaria es connatuf.ll
a esta investigación y a esta búsqueda de
la unidad orgánica del conocimiento y
de la sensibilidad artística.
Es un imperativo social y es, a la vez,
la mejor forma de integrar teoría y praxis; de aplicar esos elevados conceptos
universales en la particularidad de la
problemática cotidiana, de manera que
puedan constatarse esas leyes y esos
principios generales que la ciencia aporta.

·

Por tanto, no es fácil separar actividad académica y extra-academica; ni siquiera recomendable, cuando esta actividad extraescolar se atiene a los cánones de la investigación aplicada y se
mantiene dentro del prpceso de enseñanza-aprendizaje. Cuando a cambio de ello
hay de por medio remuneración económica u otro tipo de intereses materiales
y tangibles, deja de existir este academismo, donde lo que los alumnos reali-

�zan está dentro de su etapa formativa y
donde los maestros van aclarando y rectificando dudas o desviaciones de esta
"alta cultura" y. de esta "cultura técnica".

Lo académico como esencia de la es•
tudianteidad
Orteguianamente, podemos hablar de
"estudianteidad". Diríamos que es un
neologismo que puede aplicarse a nuestra cuestión.
Debemos partir del supuesto que el
estudiante se encuentra en una etapa
fonnativa , de búsqueda, de cotejo de
normas y realidades, de actitud acuciosa y, en cierta forma, escéptica o de duda cartesiana.
Si normalmente no se conduce así,
quiere decir que no está viviendo de
acuerdo a su edad. Si no hay idealismo
utópico en esta etapa de la vida, quiere
decir que el materialismo sórdido lo invadió todo y se trata de alguien que se
encuentra ya inmerso en un establishment social excesivamente limitante de
la personalidad libre del joven.
Cuando el alumno es incorporado en
el cotejo y revisión de planes de estudios, hace eso: cotejar, revisar; pero el
diseño corresponde primariamente a los
maestros, que se supone manejan un
corpus doctrinal estructurado, científico, a fin de que puedan planear, modificar y sugerir los programas de carreras,
materias y acentuaciones que habrán de
seivir para la formación de futuros profesionales, técnicos, docentes e investigadores.
Nada suple al estudio y ~ la investigación. La asamblea estudiantil, la reunión coloquial, los viajes de estudio.. .
P todos son medios complementarios; pe-

ro los esencial.es y primarios son el estudio individual y de grupo, la investigación, la interrelación de los temas y materias que se abordan. Una escuela o fa.
cultad no puede concebirse sin una buena biblioteca para la consulta de textos
básicos y de referencia, lo mismo que
sin espacios adecuados para publicar el
resultado de esas investigaciones.
Si no viviéramos dentro de la estrechez propia de un país en vía de desarrollo, nuestro porcentaje de estudiantes
de licenciatura y maestría dedicados a
tiempo completo sería superior; pero tenemos que confonnarnos con personas
que fundamentalmente trabajan para sobrevivir y secundariamente estudian, la
mayor parte de las veces para poder escalar social y económicamente, y no
tanto de acuerdo a una radical vocación,
lo cual tampoco implica juicio moral alguno sobre tal actitud-acción, ent~ndihle sobre todo en una concepción materialista y pragmática, que parece estar
por encima de "ismos" y sistemas económico-políticos.
La política como ciencia y como praxis

Aristóteles establece tres aspectos de la
política: l. es la ciencia que describe la
forma de un estado ideal ; 2. la ciencia
que determina la forma del mejor estado
posible, en relación con determinadas
circunstancias; y 3. la ciencia que establece el arte de gobierno o "la que
considera el modo en que ha surgido el
gobierno y el modo en que, una vez surgido, puede ser conservado el mayor
tiempo posible".
Por su parte, Roger Vekemans-para
tratar de demostrar el porqué la iglesia,
a través de su jerarquía, }'JUede y debe
intervenir legítimamente en la política
propiamente tal, de la misma forma co-

mo lo hace en las llamadas "cuestiones
mixtas"-.distingue entre Doctrina, ideología y política, que es justamente el
título de este fascículo.3
Allí, Vekemans apunta que toda actividad humana se desarrolla, necesariamente, en dos planos distintos: a. el teórico, que es el plano del saber, el plano
abstracto, despojado de las más inmediatas determinaciones del tiempo y del e&amp;
pacio; y b. el práctico o de la acción,
donde esta actividad humana es determinada por el "aquí y ahora", por las
exigencias inmediatas del tiempo y del
espacio.
Vekemans incluye en la doctrina, las
disciplinas que constituyen el plano teórico o abstracto, a saber: la ciencia, la
tecnología y la ética o moral. La doctrina, pues, es un cuerpo sistemático de enseñanza.
Por ideología, Vekcmans entiende
"la disciplina encargada de dar los criterios fundamentales en escalas de prioridad, que permitan una opción racional frente a fines múltiples y alternativos". Así, esta disciplina permite conciliar una escala de importancia fundamentalmente doctrinaria y ética, con
una escala de urgencia, a manera de no
herir ni las normas doctrinarias, ni las
exigencias que imponen el tiempo y el
espacio.
En la doctrina, las variables de la evolución ·objetiva eran la ciencia y la tecnología; ~n la ideología, los factores de
variabilidad, de evolución, van a ser las
escalas de eficiencia, urgencia y posibilidad, subordinadas naturalmente al criterio de licitud.
Así, la política va a mantener una
causalidad recíproca con la ideología y
va a ser la disciplina que "entrega al
hombre los criterios, fundados en va·

rias escalas de prioridad, que _le permitan ·optar de manera racional frente a
medios múltiples y alternativos".
Todo esto es la política como ciencia y como acción, como p·raxis. Una y
otra están íntimamente vinculadas. Todavía más: Fodemos decir que todos los
hombres, en un sentido o en otro, hacemos política con nuestra omisión o
nuestra acción.
Y en un sentido así, toda actividad
que vaya encaminada al cambio o progreso de las estructuras temporales, tie-.
ne una connotación política, entendida ésta_como transformación de la polis,
de la realidad temporal.
·•
Los cambio.s sociales se ejercen cuando el pueblo, la mayoría, determina que
así sea. Doctrina e ideología señalan el
fin mediato e inmediato de la acción,
pero es esta última la que finalmente determina la forma específica . en que el
cambio habrá de realizarse.
Al respecto, Arnold Hauser apunta
que "...una influencia histórica externa no es nunca la razón última de un
cambio espiritual, pues una influencia
de esta clase sólo se vuelve activa cuando ex~ten ya las premisas para su admisión", lo que de inmediato nos hace reflexionar en lo que sucedió con e.l Movimiento Estudiantil de 1968. Es cierto
qu~ la revolución fue reprimida, pero
mas lo es que el pueblo de México no
quería en ese momento (y no quería
porque no tenía concjencia plena de su
opresión y de su servidumbre) un cambio fundamental en las estructuras económicas y sociopolíticas· del país.
En nuestros planteamientos, debemos
referimos forzosamente a México nues~ro ámbito de acción. En él, la p~lítica
imperante es algo que está afectando a
la primera de las escalas manejadas: la

de licitud. La centralización y el presidencialismo atentan contra una sana democracia. La· corrupción lo ha invadido
todo, al grado de que el pueblo tiene
un escepticismo radical, circu~stancia
donde facilmente abona todo genero de
inconfonnidades y donde, a nuestro
modesto parecer, podría darse un estallido social que nuevamente sería reprimido, porque por mucho que existan
las razones para ese cambio social, en
el pueblo mayoritario no parece existir
la conciencia dé ·la urgencia del cambio;
es decir; se elige nuevamente una praxis
social que, como dice Sánchez Vázquez,
no necesariamente ha de ser violenta,
porque "en un mundo verdaderamente
humano, donde los hombres se unan
libre y cons~ientemente,, la violencia
tiene que ser excluida":&gt;, pero donde
· también resulta difícil entender cómo
y cuándo va a operar·se este cambio, si
no es por la vía revolucionaria.

Ambito de la acción política del universitario

De la misma manera como no pueden
desgajarse en el hombre cuerpo Y. alma, materia y espíritu, no debe hacerse una separación tajante entre el hombre-estudiante y el hombre-político.
Lo que el estudiante profese,• defienda en el terreno de la transformación
social de su comunidad - dentro de un
partido político .o de una asociación
cívica-, lo tiene como realidad propia
y pertenece a su yo más íntimo. No
puede despojarse de esta doctrina y
de esta ideología, aun a sabiendas de
que estas convicciones puedan acarrearle con docentes o autoridades universitarias ciertas fricciones o choques, ·
que muchas veces, por desgracia, repercuten en la forma de ser evaluado
académicamente.
En muchas ocasiones, la pasión,

partidista se filtra en la universidad e
inficiona la esencia misma del proceso
enseñanza-aprendizaje. No debiera existir esta situación, porque la universidad
.debe acoger en su seno a todas las corrientes del pensamiento que no nieguen
esencialmente la libertad y la dignidad
humanas, pero sabemos que en la realidad no ocurre tal cosa y que la disidencia se castiga de muy diversas formas.
.E_l estudiante universitario -y mayormente el catedrático-, en su actuación política universitaria debe reflejar
aquellos valores que postula para la socidad civil como los más adecuados para lograr una convivencia más justa y
más humana. Estos valores de rectitud,
lealtad, congruencia_, democracia, respeto..., los ha de trasladar a las relaci0nes de los distintos factores que integran la comunidad universitaria.
Si hay . claridad. en estos principios,
todo resultará más fácil. Por tanto, las
luchas que su doctrina, su ideología y
su partido libran en el terreno social ·de
la comunidad regional, nacional o internacional, los puede y debe adaptar a
la realidad universitaria; p·ero también
debe cuidarse de no utilizar, manipular decisiones estrictamente académicas,
escolares,· con las decisiones de estricta
política militante o partidista.
Ahora bien, ¿qué suéede cuando un
partido político -el oficial, por ejemplo, · el PRI- , trae a ·un candidato al
cámpus universitario pero niega el ingreso de otros? Entonces se procede de
otra -forma, o bien señalando este abuso sin caer en el mismo vicio, o bien actuando de facto, puesto que hubo otros
que imterionnente violaron esta costumbre universitaria de no pennitir el ingr~o de candidato alguno al seno de la
universidad, a no ser que fuera para un .
diálogo interpartidario y estudiar allí

�ELESTRUCTURALISMO EN LEVI-STRAUSS

José María Infante
Es un autoengaño, cuando el tiempo
destinado para debatir cuestiones vitales
de la facultad y de la universidad se dedica a la vagancia, al espectáculo hueco,
a la pérdida criminal del tiempo. Es algo
que se dio y se da; y se señala, so riesgo
de ser señalados como anticuados y reaccionarios.
Debemos apuntar que, desgraciadamente (y esto no es sólo culpa de los
alumnos sino, sobre todo, de nosotros
los maestros, qu_e con nuestra apatía e
indiferencia transmitimos esta actitud
frente al estudio, la sociedad y la vida
misma), se advierte una acentuación de
esa pasividad por las cuestiones universitarias, al mismo tiempo que una total
desvinculación de los alumnos y de los
docentes fuera del aula, lo que impide
una más rica trasmisión del saber y un
enriquecimiento a través de una continua actividad dialógica.
sus proposiciones con un criterio estrictamente académico.
Pero donde sí debe realizarse una acción política es en la elección del rector
y directores de facultades; en la ratificación de algunos puestos administrativos
y académicos; en la elección y vigilancia de los representantes estudiantiles;
en la crítica a los programas de estudios
y de actividades de extensión universitaria y de práctica profesional; y en todo aquello que esté vinculado con el
aprendizaje.
Con Paul Gerhod, debemos advertir
entre la fundada inquietud estudiantil
por el creciente absentismo magisteria~
. el hurocratismo administrativo, la crítica de métodos pedagógicos clásicos, la
puesta en tela de juicio de los programas de estudio o la voluntad de debatir libremente los problemas de actualidad, y la agitación de lo que· él denomina la "fiesta" de esta protesta.6

El cambio ansiado
Si es cierto que hay necesidad de un
cambio en la acción, más parece haberla en un cambio de actitud, en el espíritu a que debe conducir un auténtico
academismo univerritario.
Concretamente, es recomendable que
se participe más activamente en el proceso académico; que se involucren de
lleno - maestros, alumnos y trabajadores- en cuanto pasa en su facultad y
universidad; que sepan relacionar de manera lógica y crítica lo que sucede en
nuestra realidad y en aquella más amplia
que es la de una comunidad region~ nacional e internacional.
No puede valer la excusa de una ignorancia que, en todo caso, es ya culpable.
Abandonar la etapa cómoda del paternalismo magisterial; destetarse y cortar el
cordón umbilical dd alumno de enseñan-

za elemental y media; saltar al campo de
la praxis, aplicando estos conocimient&lt;»
y este saber estructurado, sobre todo en
los sectores que más requieren de la presencia universitaria, serían algunas de la1
acciones a seguir ya desde ahora, con ca•
rácter de urgentes.
Esperar para entonces sería como volver a caer en los errores y omisiones de
la generación nuestra, donde sólo unos
cuantos pudieron acometer la problemática social y científica, en tanto que la
mayor parte aún continúa bajo el trauma del perfeccionismo o de la impotencia creativa y crítica, disfrazada de humildad.
NOTAS
1. Agustín Basave Femánd12 del Valle, en
Ser y quehacer de lo univer,idad, Centro

de Estudios Humanísticos Universidad
Autónoma de Nuevo León, Monterrey,
1971, p. 56.

2. Pedro Henríqu12 Ureña, Univer,idad y educación, Lecturas Universitarias, Direc-

ción General de Difusión Cultural, Univer•
sidad Nacional Autónoma de México,
1969, pp. 5Fr59.
3. Roger Vekemans, Doctrina, ideología y
política, Colección Desarrollo Integral 9,

Secretariado Social Mexicano, México,
1970.

4. Arnold Hauser, Hittorio ,ocia/ de la literoturo y del arte, Tomo I, Decirnosex1a
edición, Colección Punto Omega 19, Guadarrama, Barcelona, 1980, p. 344.

El problema del estructuralismo en Lévi-Strauss ha tenido una historia de
polémicas y contrariedades en las que,
como en muchos casos similares, no
siempre la razón ha sido la soberana. Ni
siquiera cuando, en ·nombre de esa
misma razón, se pretende ubicar al -estructuralismo como la más nueva y última "miseria dela razón" (COUTINHO,
C.N.; 1973).
Sin embargo, el primer acto debería
ser la discusión del sentido de los ismos
en ciencia y filosofía de la ciencia la
ubicación del llamado estructur~o
para luego situar las ideas de Lévi-Strauss
en ese punto.
. , ¿Qué es un ~mo? En una primera vis10n, algo muy sunple: un sufijo; un breve agregado a ciertas palabras que le
otorgan un significado particular. En la
filosofía
e historia de, las ciencias, los
.
lSffiOS aparecen en numero considerab_le .Y. sin embargo, por ello mismo, su
s1gmficado no siempre es claro. Veamos
algunos casos.
Uno de los filósofos de la ciencia que
más en este siglo por la preC1S1on conceptual fue Bertrand Russell.
Muchos de sus trabajos han versado sobre lo~ problemas del lenguaje y aunque
en algun momento admitió que la vaguedad lingüística era inevitable (RU SSELL
B.; 1?60), en muchos otros bregó po;
la busqueda de precisión lingüística.
~ ~reocupó

La referencia a ismos de. todo tipo en
1~ obra de B. Russell es múltiple: se reÍle~ a ellos, por ejemplo, cuando caracteriza al "idealismo" como una doctrina
(1973:1082), o en su obra más vasta
que alguna vez fue mencionada como d;
6. Paul Gerbod, Lo, en,eliante, y lo política, las pocas cosas dignas _de salvarse de una
Colección Edaf Universi1aria 10, Prólogo guerra o d~stre total (RUSSELL, B.;
de Enrique Tierno Galván, Edaf. Madrid, 1_971). ¿Cuando y de qué manera ae re1977, pp.190.191.
fiere Rrissell a los "ismos''? En ocasioS. Adolfo Sánchez Vázquez, en el capítulo
séptimo, "Praxis y violencia", de FiJ,o,ofí•
de la proxil, Colección Teoría y Praxis SS,
Grijalbo, México, 1980, pp, 452-453.

nes los menciona como un sistema lógi- francés· es Gaston Hachelard. Autodefico de clasificación, como cuando habla nido como racionalista, sus definiciode los dualismos y dice que en todos nes de racionalismo, muy variadas, terellos hay en la hase una distinción entre minan por colocarlo siempre como una
la verdad y la falsedad. También se refie- filosofía (BACHELARD, G.; 1980). Tore a los dualismos como un conjunto de do sería sencillo si 111 piéramos qué es
principios sostenidos por una escuela una filosofía: ¿un modo de vidar, ¿un
(1971:15). Pero el conjunto de las sig- estilo de pensar y ser pensado?, ¿una
nificaciones no termina allí: también serie de principios, postulados o puntos
los ismos pueden ser una tradición de partida?, ¿una ideología? En otra
científica (1971 :21 ), cualquiera sea la obra de Bache!ard, las menciones a los
ismos son frecuentes (BACHELARD,
cosa que una tradición científica fuere
o una _t;oría -~i~ntífica- (1971:42)'. G.; 1973). Podemos encontrar mencioo tamb1en, acepc1on usada por muchos . nes o descripciones de atomismo,
otros, una doctrina (1971:271).
conceptualismo, cosismo, cualitativismo,
cuantitativismo, eclecticismo, electrisRevisemos la obra de otros autores mo, empirismo, irracionalismo, matecuyas ideas han sido difundidas y dis- rialismo, nominalismo, pedagogisrno,
cutidas en la filosofía de· la ciencia del pluralismo, positivismo, racionalismo,
siglo XX. De entre los muchos a quie- realismo, utilitarismo, sensualismo, simnes podemos citar, comencemos con L. bolismo, subjetivismo, suhstancialismo y
Wittgenstein. Alguna vez acusado de ha- posiblemente algunos más que se me esber introducido el caos en la ciencia ac- capan. Uno no puede menos que pretual (BUNGE, M.; 1980), la influencia guntarse: ¿tantas filosoñas?, ¿qué valor
de Wittgenstein en las concepciones de tienen?, ¿para qué sirven? ¿Son simples
la filosofía de la ciencia contemporánea sistemas clasificatorios para ubicar eses indudable. En su obra más famosa, el quemas que reduzcan o faciliten la refeTractatus lógico-phílosophicus (1973) rencia? ¿Son recursos de un pensamienhay pocas alusiones a ismos de alguna to que ubica metafóricamente en forma
especie. Al principio, se refiere al sim- rápida una idea y con ello se apacigua
bolismo como un metalenguaje, nece- · ante la angustia de la incertidumbre?
sario para evitar los errores derivados del
uso de las palabras en los lenguajes natuSigamos la exploración de los ismos
rales, donde las palabras designan a ve- y para ello tenemos a K. Popper, otro
ces diferentes símbolos y se pronuncia discutido autor peco de innegable prepor la necesariedad de un simbolismo ri- sencia en la filosoña científica de nues•
guroso que evite estos tipos de errores .tro siglo. Buscaremos en una de !llS más
(WITTGENSTEIN, L.; 1973: 3.32-5). recientes obras su tratamiento del proMás adelante, habla de otro tipo de ismo blema de los ismos (Popper, K.; 1982).
al que no define ni tampoco otorga gran En lo que parece ser su referencia mas
importancia: se trata del solipsismo que, exacta y explícita a los ismos, sostiene
en una de las típicas expresiones -witt- que el realismo es la única hipótesis sengensteinianas, coincide con d realismo sata en ciencia y que todas las alternati- cualquier cosa que sean ambas- y que v~ ~ue se ha~ opu_esto a él, ya sea el poallí deja sin másnimás(l973:5.62-5.64). .s1tiv1Srno. el 1deah.smo, el fenomenali&amp;mo o cualquitt otro son erróneos. Sin
Un filosófo de la cilncia que ha in- ~mo de discutir aquí las ambiguas nofluido en especial en el pensamiénto ciones de verdad y aun la de reali.&amp;no en

�el pensamiento de Popper, quede claro
que tampoco Popper es muy explicito a
la hora de caracterizar los ismos; a veces
se refiere a una cierta tendencia, como
cuando habla del escolasticismo; a veces,
a cierta categoría o especificidad de los
argumentos, una especie de metalenguaje, que sería propia de presentaciones o
discursos de tipo metafísico antes que
científicos - en la típica distinción que
Popper ha hecho siempre de esta cuestión-; a veces, a teorías, como cuando
habla del escepticismo y aún más, en
otras ocasiones, a teorías del conocimiento.
Si por el lado de los filósofos de la
ciencia la cuestión de los ismos no parece proporcionamos ninguna salida, ni
técnica ni por Jo menos elegante, tratemos de ver qué pueden decirnos los historiadores de la ciencia. A. KOYRE
(1978) también utiliza los ismos para reíerirse a diferentes formas o expresiones:
Habla de los ismos como interpretaciones del conocimiento, o sea como ideas
o filosofías acerca de lo que es el conocimiento científico ; como doctrinas p&lt;&gt;
líticas y también como actitudes, a veces como actitudes metafísicas -quién
sabe lo que esto sea-.

-i

gidos a ci;sificar un discurso o un conjunto de símbolos, sean o no símbolos
de otros símbolos, pero nunca se apl~
can a percepciones de Jo real En todo
caso, son también un modelo para clasificar esas percepciones, como cuando
sostenemos que un individuo insiste en
sostener que él percibe la realidad tal
como es, está afirmando uno de los
elementos más caros al empirismo. El
problema es que si los ismos no pertenecen al campo del lenguaje-objeto, los
elementos que pretenden ser clasificados
a veces lo son y ya hemos visto que
éstos presentan una gran variedad, ya
que pueden cubrir una larga lista, desde
posturas personales hasta teorías, pasando por comunidades de científicos y
llegando a otras cosas no muy bien
definidas.

Sin embargo, es fácil advertir que en
las controversias que se desarrollan en
los ámbitos cientificos - al menos en
las ciencias humanas y sociales- el apolar al calificativo de ismo para una proposición o discurso suele su, además de
una forma de argumento ad hominem,
una forma de descalificarlo, una manera
de desvalorizarlo. La reacción o respues•
ta dependerá, en muchos casos, de la
situación social en que se encuentre el
Podríamos continuar este viaje pero
probablemente ya no encontraremos científico acusado y su posición ante el
nuevas cosas sino los mismos paisajes; grupo de referencia. Me refiero aquí a
grupo de referencia en la acepción de R.
los ismos son una gran variedad de coMerton (1980). La comunidad cientísas: son doctrinas, filosofías, sistemas de
fica funciona en ese aspecto como un
clasificación, tradiciones científicas,
grupo humano cualquiera y la dinámica
ideologías, teorías de! conocimiento,
es
del mismo tipo: los mecanismos psipostulados o principios irrefutables o no
cosociales por los que un científico
discutibles, metalenguajes, actitudes o
aceptará de buen o maJ grado su inclurasgos actitudinales, modos de vida.
sión en un ismo cualquiera son los mismos por los que un hombre de la calle se
De . todas maneras, adoptemos o no adhiere o rechaza cualquier grupo social
una de las concepciones anteriores, me o poü tico. No hay que olvidar aquí que
parece que todos deberíamos coincidir la operación de descalificación, aunque
en una representación: los ismos perte- de orden simbólico, es siempre una exnecen al metalenguaje, o sea están diri- presión de agresividad y por lo tanto,

que la respuesta será determinada por
las condiciones sociales generales que la
hacen posible.
Sin embargo, si todo ismo se expresa
en un sistema simbólico - texto y discurso-, es inevitable que reflexionem0&amp;
sobre la forma ºde ubicarlo, o sea, concretamente, sobre el sistema de operaciones que debemos efectuar para determinar ai presencia o ausencia. Ya sea
que lo tratemos como análisis del discurso o como operación hennenéutica,
el ismo debe ser descompuesto, recompuesto, analizado en su estructura interna, con-textuado en un sistema sociocultural, despojado de elementos superfluos y procesado en sus componentes
básicos. P. Ricoeur ha definido la hermenéutica como un conjunto de reglas
que dirigen la interpretación de un texto (RICOEUR, P. ; 1965).
¿Hasta qué punto un ismo mantiene
coherencia? ¿A quiénes debe pedirse
coherencia: i. los emisores del discurso o
productores del texto - con lo cual volvemos al argumento ad hominem- o al
discurso mismo, que sin embargo tiene
multifacéticas formas de presentarse,
quizá tantas como emisores adscritos a
un ismo podemos encontrar? Siguiendo
a T. Van Dijk (1980), probablemente
podamos ubicar un ismo como tema o
macroestructura semántica, pero esto
implicaría todo un programa de investigación y de trabajo. Mientras esto ocurre, me parece que sería más correcto
tratar de olvidarnos de los ismos y utilizar"ai si~ficación lo menos posible.
La •fiiosofia de la ciencia ganará mucho
en claridad, sin duda, si pudiéramos ac•
tuar así. Sin embargo, soy consciente de
que no podemos erradicar de raíz y de
un golpe un uso tan difundido. Aspiro
a que, al menos, seamos cautelosos en
esto.

El estructuralismo parece haber aparecido recién en el Siglo XIX (VIET, J.;
1965). Antes de eso, algunos pensadores parecen h31?er hablad_o ,de estru,c~ras. Sergio Bagu (1979) situa a Coperruco como el primer científico en haber
hablado de estructura como un concepto para expresar una cierta realidad. Al
margen de la resolución que demos a lo
planteado en la primera parte de este
trabajo, sobre lo apropiado de hablar ~e
un ismo cualquiera en particular, la historia de la ciencia presenta diferentes
ciencias y diferentes momentos en ellas
en las que se utiliza el término estrucuralista ya para la calificación de una proposición en particular o un conjunto de
ellas, ya éomo autorreferencia. También
es obligado mencionar que no todo discurso que u Liliza el vocablo estructura
puede ser calificado de estructuralista.
En ese sentido, el término estructura es,
por &amp;ipu csto, anterior al de estructuralismo.
El término estructura estuvo asociado . siempre a un conjunto de relaciones
estables entre dos o más elementos, objetos o fenómenos. Sin embargo, Raymoncl Boudon (1972) - y en esto coincide con otros autores que enseguida revisaré- anota que el término estructura
es polisémico o, más concretamente,
que responde a una colección de homónimos qu e a su vez forman parte de un
conjunto de asociaciones sinonímicas.
El análisis de la noción de estructura debcría explicar al menos, cuatro aspectos: a) las asociaciones ( estructura-e&lt;&gt;
herl'ncia; cstructura-totaliaad no reducible a la ruma de sus partes; etcétera) que
normalmente están inscriptas con la idea
de estructura; b) las oposiciones - lingüísticas, represcntacionales o de cualquier tipo- entre estructura y otras
ideas: e) por qué existen asociaciones
homonímicas: así, habría que explicar
las posibles relaciones entre las "estruc-

turas de parentesco" en el sentido en
que las usa Lévi-Strauss, con las " descripciones estructurales" chomskyanas,
con los "parámetros estructurales" utilizados por ciertas concepciones de la
econometría, etcétera; y por último,
d) la difusión ace!erada en el con~ xto
actual de las ciencias humanas de la idea
de estructura. En relación a las tres primeras, habría que indagar hasta el mismo inconciente de los científicos, lo
cual, además de no ser tarea fácil, quizá
tampoco nos produciría mayor claridad
conceptual, sino todo lo contrario. El
cuarto aspecto pertenece al ámbito de
la sociología de la ciencia y sería de especial interés en este caso, ya que ha
sido en los círculos intelectuales parisinos donde el debate sobre estructura y
estructuralismo alcanzó su mayor nivel
en las décadas de los sesenta y setenta.
El am biente intelectual de París siempre
ha sido muy sensible a las m_odas, pero
también es cierto que ha tenido con
ellas la misma conducta veleidosa de
aquellas personas qu e se abandonan al
fenómeno de la moda: tan pronto como
el ciclo del frío o calor estacional reinician su periodo, el ropaje lexicográfico
se tira a la baaira para adoptar el de las
nuevas tendencias. En este punto es beneficioso que el estructuralismo como
moda haya sido prácticamente descalificado, ya que nos quedaremos ahora
con una noción más aut.éntica y una discutiión más honesta.
Para J. Piaget (1968), también, la
definición del estructuralismo tiene
dificultades y contradicciones, propias de
la historia científica e ideológica. Hay
tres caracteres básicos en la idea de estructura: a) totalidad, en la medida en
que toda estructura está compuesta por
elementos en carácter de sistema; b)
transformaciones, ya que una estructura
está regida por leyes de composición
que le dan el rasgo estructurante y por

tanto, sometida a transformaciones; y e)
autorregulación, que implica la conservación de sus propias estructuras y un
cierto cierre. Con esta noción, Piaget
recorre ~1 conjunto de las ciencias humanas y sociales y encuentra, en todos
los niveles, estructuras -en psicología:
la gestalt en percepción y las estructuras
lógico-matemáticas en inteligencia; en
lingüística: la diacronía-sincronía saussuriana y las formas que arume en
Chomsky; en sociología: los modelos
lógico-matemáticos, la concepción l?"
winiana y el estructuralismo antropologico de Lévi-Straus.s.. .
También para A. Schaff (1976) la
noción de estructura parece poseer tantos significados como autores la utilizan,
lo que complica las posibilidades de encontrarnos con una idea conceptualmente clara. Sin embargo, la noción de
estructura remite a la de construcción,
o sea que para Schaff toda estructu~
alude necesariamente a una compleJ1dad y a un sistema dinámico.
En Viet (1970) la idea de estructura
está asociada a tres términos: modelo,
significación y dialéctica. En cuanto
modelo, toda estructura es una construcción simbólica que representa la realidad, está construido a partir de o sobre
la realidad pero no está en el objeto, es
un sistema de relaciones que pertenecen
al superobjeto -yo diría al meta-objeto--,
La significación de la estructura está
vinculada a SI función epistemológica,
es sólo en el conjunto de relaciones de
conocimiento que podemos ubicarla. En
cuanto al tercer aspecto, d de la dialéctica, está vinculado a la forma en que
la producción de bienes se relaciona con
la producción de relaciones sociales, es
decir, el conjunto de relaciones estructurales-estructurantes en un nivd se liga
con las del otro nivel.

�,1
1

"

En síntesis, la noción de estructura
en un campo científico dado alude a:
Cualquiera sea el alcance que le dea) conjunto complejo en el que la signi- mos o el c9ntexto en el que lo situe- fundamental en esta cadena es Roman
ficación de un elemento sólo es posi- mos, el estructuralismo como corrien- Jakobson, representante primordial de
ble por los demás; b) sistema de rela- te específica de las ciencias humanas y la escuela de Praga, cofundador y presiciones en ese conjunto; c) dinámica de sociales surge, como una cierta tendendente del Círculo Lingüístico de Mosese sistema de relaciones y sus corres- cia asociada más bien a una metáfora
cú (1915-20), quien por los avatares
pondientes transformaciones y d) lími- metodológica, en la lingüística del políticos de la Europa de este siglo se
tes -reales o representacionales- de ese Siglo XX (CULLER, J.; 1976); ei,to lo ve obligado a emigrar a los Estados
conjunto.
han reconocido Roland Barthes, Paul
Unidos de América, donde se desem.
Ricoeur y especialmente Lévi-Strauss peñará como profesor de lingüística en
Pero si la noción de estructura se nos -y probablemente muchos más-. La la Escuela Libre de Estudios Superiopresenta ya como homónima ya como idea se extendió a partir del famoso res de Nueva York, entre los años 1942
polisémica, con la relacionada de es- Curso de F. de Saussure (1983), quien,
tructuralismo las cosas no son mucho paradójicamente, no habló nunca de es- y 1946. Allí comenzará una relación
de amistad y de trabajo con Claude
mejores.
tructura, pero colocó las bases de lo Lévi-Strauss que fructificará en algunas
que luego se identificará· como el mí- obras en común, pero sobre todo en una
Para Schaff (1976) habría cuatro cleo de las ideas así catalogadas: que
propiedades en común a las ciencias (?) ningún término es independiente en la mutua referencia -especialmente por
que se llaman "estructuralistas". En lengua y que el sistema de relaciones parte de C. Lévi-Strauss- acerca de
ideas y teorías sobre las cosas y las relaprimer lugar, la primacía del todo sobre es lo que otorga significado a un tércualquiera de sus partes; segundo, la mino aislado. En este sentido, se ponía ciones que guardan entre sí. Si todo lo
necesidad -metodológica- de descubrir una valla entre una concepción así y que el estructuralismo hubiera traído
como novedad fuera el juego de oposiesta estructura en el sistema de la cien- todas las formas en las que la tradición
ciones y diferencias es eviilente que no
cia de que se trate; luego, el interés por científica inglesa se había prese11tado, al
encontrar regularidades coexistenciales menos desde Hume. Ya no se trata de se habría armado tanto revuelo. El alcance de las innovaciones propuestas
en las estructuras y por último, el pro- observar hechos y generalizar a partir
debe ser complementado con otros
blema de la diacronía para el que Schaff de éstos tomados en forma sepai;ada, no
factores sociales - la rápida adhesión
da un tratamiento relativamente ambi- hay una clausura de los hechos sino que
de amplios círculos de intelectuales, que
guo.
sólo significan por el conjunto de rela- hicieron de lo que se llamó históricamenciones; es una visión epistemológica y te estructuralismo algo más que una duPara J. Parain-Vial (1972) el estruc- metodológica que rompe con una tradipla de propuestas teórico-metodológicas.
turalismo, al proponer la búsqueda de ción científica demasiado apegada a lo
Como, con razón o sin ella, la mayoría
la razón de ciertas relaciones aparentes fáctico. María Manoliu (1978) piensa
de quienes se autodenominan estructuraen elementos ocultos, como la estruc- que la idea de un sistema de lengua en listas o se han ocupado de estudiar el estura, es un infeliz retorno a no~iones el que el rasgo básico está constituido tructuralismo - para denigrarlo o tratar
causales superadas por el positivi&amp;no. por el juego de oposiciones y diferende entenderlo- han hecho de Claude
Sin ánimo de ahondar aquí sobre vir- cias está presente en varias manifestacioLévi-Strauss
y su pensamiento la figura
tudes y defectos del o los llamados po- nes de la lingüística europea de fines central de todo el desarrollo, tenga.algún
sitivismos, es evidente que la noción del Siglo y que pensadores como J. sentido que nos detengamos un poco
de causalidad que maneja nuestra pen- Baoudouin de Courtenay y A. Noreen en tratar de entender qué significa en
sadora es muy amplia y se vincula con habían expresado ya esto, pero que sin y para Lévi-Strauss hablar de estructulo . que en la moderna filosofía de la duda fue Ferdinand de Sauswre el que ralismo.
ciencia se denomina explicación. Y, re- expresó este principio con mayor clalacionémosla o no con principios de ridad. Esta primera formulación fue
Para comenzar, el término estruccausa y efecto - antiguos o modernos-- adoptada y desarrollada por otros círcu- tura. Aparece una y otra vez en la
el problema de la explicación, llamé- los intelectuales y escuelas europeas, co- obra de Lévi-Strauss, y sin embargo,
mo la de Praga, la soviética, la de
mosla así o no, es insoslayable.
Copenhague y la de Londres. Eslabón podemos encontrar más de un significado para él. En primer lugar, pese a

?~

formar parte del título
la primera
obra importante de C. Lev1-Strauss, ca. no habla de estructura
a lo largo de
SI
• •
las más de quinientas paginas que constituyen el volumen total: en Las estructuras elementales del par?ntesc_o
Lévi-Strauss sólo constata la extstenc1a
de estructuras y da por supuesto que todo el mundo sabe de qué h~bla. Encontramos aquí uno de los cmco ~s~s
o niveles en los que podemos d1Str1buir el término estructura a lo largo de
toda su obra publicada. La estructura
pertenece a una ?e las formas_ en que se
nos presenta el Sistema de obJetos Y fe.
nómenos que pertenecen a lo real, aunque sea aprehendido siempre en un orden simbólico, y en esa forma a lo no
perceptible de m~nera directa. Esto,
porque tal como el lo expresa, las estructuras elementales del parentesco so?
~temas cuya nomenclatura nos P~?11I·
te, en forma inmediata, saber qu!~nes
son los cónyuges prohibidos Y qmenes
los permitidos (1969). Aunque _el P~~ntesco como tal sea un sistema S1mhóhco
-sólo un lenguaje- su existencia en el
mundo de lo social es determinante de
comportamientos y aunqu~. in~o~~e~te
para los sujetos, su expreSion l_1~glllst1ca
asume una materialidad especifica. Pero
estas estructuras no se limitan al parentesco, sino que tamb~én su~yacen a
otras instituciones sociales, Siendo su
"descubrimiento" y análisis una tarea
que corresponde por igual a los métodos
etnológico e histórico (1968a).

La operación conjun~ de estos dos
métodos es la que perm!te enco~trar ~n
su diacronía y sincroma, la exIStencia
de estas estructuras. Estas estructuras,
tal como la del lenguaje, restan inconcientes y sólo un esfuerzo teórico y metodológico consigue sacarlas a flote.
Sin embargo, también a este.orde?
pertenecen otras estructuras mas ev1-

�dentes, o sea, susceptibles de ser percibidas en forma más manifiesta, como es
el caso de la estructura social (1984,
1983, 1968). En su polémica con Marvin Harris, en especial, no deja de insistir en la existencia de estas estructuras
sociales como instituciones que se concretizan en las acciones humanas que las
hacen patentes (1983). O sea que, en
rnera~ la estructura es una cualidad de
a organización de ciertos fenómenos sociales, a veces imaginariamente percepti•
bles, a veces remltado de discriminaciones perceptuales o reconstrucciones de
esas discriminaciones perceptuales
operaciones de racionalidad. Debe rec •
carse que s bien estas estructuras son
símbolos, éstas a su vez pretenden tener
una vinculación muy directa con lo real.
Hasta aLÍ las conceficiones de estructura de évi-S trauss. abría que agregar
cómo se piensan esas estructuras en un
conjunto dinámico y de qué manera explica la primacía de las estrucbuas, su
sincronía, y diacronía. En un pasaje de
El pensamiento ·salvaje (Lévi-Strauss,
1964) lo expresa sin lugar a dudas: las
concepciones que los seres humanos desarrollan acerca de las relaciones entre el
mundo de la naturaleza y el mundo de
la cultura, están determinadas por la
manera en que se modifica su propio
sistema de relaciones sociales.

J.

·I

1 ¿

11\

~

Pero donde la idea de estructura alcanza en Lévi-Strauss &amp;1 máxima expresión es en sus estudios sobre el mito.
Aquí hay que reconocer que ninguno
como él había trabajado antes en las
ciencias sociales para tratar de entender, explicar, en síntesis, dar racionalidad a esa expresión universal y recurrente del espíritu humano que es el
mito. Es en este aspecto &lt;JUe queda claro cómo una concepcion ontológica
determina las aproximaciones epistemológicas y, sobre todo, los abordajes
metodológicos. Porque la idea de Lévi-

Strauss sobre el mito se reinstaura en el
procedimiento por el cual le hará decir
al mito lo que puede decir, su expresividad acerca del conjunto de fenómenos
de que se trate.
Como resultado de la relación que
habíamos mencionado con Jakobson es
claro que Lévi-Strauss imagina la posibilidad de aplicar ciertas metodologías
d~ análisis lingüístico a los mitos. Así
lo dice en un artículo publicado originalmente en 1955 y reproducido luego
en la Antr ttogía estructural I (LéviStrauss, 19 8J Su idea era que, por un
lado, el sentí o de los mitos no puede
depender de los elementos aislados que
lo componen, sino de la forma en que
esos elementos se encuentran combinados; por otra parte, el mito es un lenguaje, pero con propiedades específicas; además, estas propiedades deben ser
buscadas por encima del nivel habitual
de las expresiones lingüísticas que le dan
cabida, o sea, que el mito en sí mismo
tiene una estructura pero que además el
análisis debe revelar enun nivel de metalenguaje otras estructuras también significativas para entender a las del otro nivel. Además, en el mismo artículo propone un sistema o metodología de análisis que se habrá de convertir en paradigmático: muchos de los análisis del
discurso o del texto de hoy en día son
tributarios de este esquema metodológico.

6

Pero, ·qué pasa con estos dos niveles
estructur:ies? Si recorremos las bellas
páginas de los cuatro tomos de las Mitologías, (1968b, 1970, 1972, 1976),
encontraremos que además de esos dos,
habrá un tercero, que es el mundo al
que se refieren los mitos, que ya no es
un mundo de reino exclusivamente simbólico, sino que es el de las estructuras
de la naturaleza y la cultura.

¿Cuál ~ el universo de referencia de
los mitos? La naturaleza humana. O sea,
las viejas preguntas y dilemas que la filosofía se ha hecho recurrentemente y
que no han tenido respuestas casi hasta
hoy: ¿quién es el hombre?, ¿de dónde
viene?, ¿a dónde va? Los mitos hablan
del origen del agua y del fuego, de la
caza y la pe~a, de los animales importantes para el conjunto en cuestión, de
las mujeres, de la menstruación, de las
estrellas, la luna, el sol, de los hábitos
humanos, etcétera, en fin, de todas esas
cosas que son importantes, que tienen
valor, para un grupo humano cualquiera.
El segundo nivel de la estructura, d
del mito mimno, es objeto de extensoa
tratamientos: la estructura del mito posee a su vez subestructuras ( armadura,
código, mensaje), que deben ser extraídas por medio del análisis. No son evidentes por sí mwnas, pero están allí. La
labor del analista consiste en descubrirlas, sacarlas a la luz, mostrarlas. Todo
mito tiene una sintaxis para expresarse,
pero esa sintaxis se adecúa a las características del mito mismo, o mejor, a
relaciones expresadas en el mito.

1j

En síntesis, entonces existen cinco
ámbitos o niveles donde pueden situarst
las estructuras a que alude Uvi-Strausa
y cada uno de ellos tiene su propio cálculo y es a su vez expresión de un coriespondiente tratamiento teórico y metodológico. Para quienes insisten en que
la alusión a las estructuras es una operación idealista, habría que preguntarl~
sobre cuál de los niveles están hablando
y qué quieren entonces sugerir con ello.
Para algunos críticos de Lévi-Straul!Bj
su pecado idealista no estaría en
concepciones teóricas, como las hem
desarrollado,_sino en su postura metodológica. Reiterando lo expresado un poco más arriba, en el sentido de que no

hay metodología sin ontología, o sea,
no hay metodología a secas, sino como
consecuencia de postulados ontológicos
que deben explicitarse, veamos .cómo
trata Uvi-Strauss con el problema del
método.
Las referencias a lo estructural como
un sistema de conjunto de procedimientos -por lo tanto, un método- aparecen en toda la obra, pero, además, su
obra es expresión de su mismo método.
El análisis estructural pretende ser un
camino económico que permita ahorrar
energía a la hora de reunir los mensajes
y reducirlos a una expresión que, siendo
menos en extensión, cubra todas las posibilidades. Pero en ningún momento se
piensa que esto deba operar en el vacío
sino en el mundo de los datos. Sólo un
conocimiento profundo de los datos
puede salvar cualquier análisis de caer en
formalismos sin sentido, y puede contrihuir a comprender la relación que existe
entre el mundo de los mitos y la estructura social Porque los mitos no son sólo
construcciones imaginativas del espíritu
humano, sino además explicaciones de
un mundo de hechos que debe ser explicado. Por lo tanto, los mitos tendrán
siempre un ,carác!er estructural, y_ estructural sera el metodo que les confiera
~gnificado (1984).
Estructural también es el sistema
perceptual, o sea, las condiciones del
psiquismo humano por las cuales reparamos en el mundo que nos rodea
(1983); pero también es estructural un
tipo d_e lingüística, que se opone al
formal_lS~?,; ~ero también ?n el campo
de la linguistica hay que distinguir entre un método estructural - al que par~ce adsc~ibirse Lévi-Strauss y que con~1ste ~n situar con precisión las formas
1~vanantes en el seno de contenidos
diferentes- de un análisis estructural
al que son afectos ciertos críticos liter~-

ríos que buscarían contenidos recurrentes por detrás de las formas variables
(1973). También estructural puede ser
un modo de estudiar o escribir la historia (1973).
En otro sentido, estructural es un
método de trabajo intelectual que posee características especiales que lo definen: el análisis estructural tiene como en:ipresa unificar las perspectivas
que las visiones científicas limitadas
mantienen separadas e incompatibles:
sensibilidad e intelecto, calidad y cantidad; debe reconciliar lo físico y lo
moral, la naturaleza y el hombre (1983).
El análisis estructural, además, no es
autosuficiente: debe recurrir a varios
tipos de modelos, que a su vez se refieren a explicaciones sobre diferentes
sistemas de las estructuras de lo real
En lo que hace al estructuralismo,
las referencias son mucho menores: reconoce que el estructuralismo pasó de
moda(l984). Pero, fundamentalmente,
el estructuralismo, si algo es, es algo
que se opone al empirismo, al idealismo y al formalismo. Lévi-Strauss cae
aquí en la trampa ya denunciada de
aceptar los ismos como un esquema de
referencia en metodología y filosofía
de la ciencia. Sin em,bargo, no estaría
de más preguntarnos por qué es a esos
tres sistemas a los que opone el estructuralismo: aorque cada uno de ellos
ha acentua o y al mismo tiempo excluido características o posiciones metodológicas que no podemos aceptar
sencillamente en ciencia sin hacernos
cargo de las consecuencias; ya sea que
nos interese destacar la mera superposición de hechos, ya las abstracciones despojadas de su materialidad, ya
los rigores de un mecanismo que se
autojustifica en su propio funcionamiento.

Está claro entonces que la estructura y lo estructural, omnipresentes en
la obra de Claude Lévi-Strauss, no son
suficientes para declarar o calificar de
ismo a, su obra -como a la de ningún
otro-.
Además, me gustaría destacar que,
cualquiera sea el calificativo que queramos adosarle -amistoso u hostlla obra de C. Lévi-Strauss es una vasta y complejísima construcción que
aspira a explicar:
• Las relaciones naturaleza-cultura
y el hombre dentro,de ellas, incluyendo el sentido mismo que puede
tener la evolución o desarrollo cultural, si es que hay desarrollo y si
es que éste tiene algún sentido.
• los sistemas de intercambio social,
el de bienes y en especial el de parentesco que son simbólicos y que
junto con el sistema de intercambio
de símbolos son los que hacen que
el hombre sea una criatura u organismo diferente de todos los otros
organismos - al menos de los existentes en este planeta-.
• el sistema de intercambio simbólico que si bien está vinculado a los
otros dos, presenta por su parte una
estructura que lo hace relativamente independiente de ellos. Este intercambio de símbolos tiene su materialidad en el lenguaje y su dinámica es, en principio, similar para
todas las sociedades.
Quizá lo que podría ser el aporte
fundamental de C. Lévi-Strauss en esto, aparte de sus ideas conceptuales específicas en muchos de estos temas, es
la idea de una profunda unidad entre
inteligencia y afectividad. La percepción de la realidad -incluida la social-

�no consiste en ver lo que se tiene 1a
certeza de ser como es, sino en ver lo
que creemos que es, y a partir de allí,
tomar las claves que permitirán, en·un
proceso de reflexión racional y crítict
de esa creencia, entender lo que es lo
real, cualquitt cosa que esto sea En
la medida en que lo real intenta ser
definido, ya es un proceso simbólico el
que tenemos por delante. Ha sido 1a
creencia de que lo real es lo concreto
perceptible -obviamente erróneauna de las más persistentes y que a la
Vf Z más males han traído en filosofía
de la ciencia
Por último, me gustaría dedicar
unos párrafos a 1a idea de que el "estructuralismo" ha sido una fuerza
monolítica que cubrió el desarrollo
intelectual francés durante un periodo,
' Entre las dudas que habría de resolver
están quiénes integrarían ese pretendido movimiento, cuáles habrían sido
~s objetivos - explícitos o latentes-,
ello sin perjuicio de resolvex la primera
de las cuestiones, que es crucial: ¿qué
es lo que da o caracteriza la unidad del
"estructuralismo"?

.)

~

Y la respuesta, para mí, es completa y pesimista: nada. Lo que probablemente haya influido para colocar en la
misma bolsa a C. Lévi-Strauss, J. Lacan, R. Barthes y -aquí hay menos
coincidencias- a J. Derrida, L. Althusser o M. Foucault es más una moda y
un invento -atribuíble quizá a Le
Nouvel Observateur- que una .coincidencia de pensamiento. Es cierto que
a veces ellos mismos se han solazado
en estas "coincidencias" que un público masivo consumidor de cultura
creía ver"; es cierto también que han
tenido amistad personal: en una entrevista publicada precisamente por Le
Nouvel Ob,ervateur y reproducida entre nosotros por Excébior, C. Lévi-

tructuras elementales del parentesco, Buenos Aires, Paidós.

Strauss (1985) habla de su amistad
personal con R. Jakobson y J. Lacan,
pero ~mbién allí dice que su relación
intelectual con Jakobson consistió en
tomar algunos principios fundamentales de inspiración. También sabemos
que cuando J. Lacan fue de alguna manera "clausurado" en la institución
analítica francesa fue C. Lévi-Strauss
quien favoreció su entrada en el Colegio de Francia para proseguir desde
allí la difusión de sus ideas (CLEMENT C.; 1981). Pero, como lo expresa muy bien el mismo Roland Barthes
(1978), a propósito de la ubicación de
el como estructuralista:

CLEMENT, C. 1981: Vida, y leyenda&amp;
de ]acques Lacan, Barcelona, Anagrama

La moda afecta al cul'tpo. A través de la
moda, regre!K&gt; en mi te,cto como farsa,
como caricatura. Una suerte de "eso"
colectivo sustituye la imagen que yo creía
tener de mí, y soy yo, "e!K&gt;".

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Cultura Económica

�LINEAS DISPERSAS

Osear Rodríguez Arredondo
*

Ha llovido
(Pese al pronóstico de los meteorologistas)
La lluvia con sus múltiples y delgados brazos
Aseó la ciudad
Los edificios están ahora refrescados
El ajetreo humano resucita
Las gentes pasan a mi lado
Con sus gabardinas y sus cabellos hartos de agua
El viento con menos temperatura
Despeina tiernamente
Las calles transpiran frescura
La gente confundiéndose con la gente
En las aceras de estas céntricas avenidas
Los merolicos con voz descansada
Continúan su bla bla blá

*
Las uñas largas y coronadas de negro denuncian
al tipo que no se preocupa
por el aseo personal.
Quisiera que la mediocridad se manifestase
con un signo igualmente evidente,
y rotundo.

*

:o
~

Yo estaba chavo
y me gustaba ver la Lucha Libre
por la tele
y mis hermanos (mayores qué yo)
me decían: "La Lucha Libre es puro camuco"
yo no les creía

es que se me hacía imposible
que existiesen farsas organizadas

*
Al evocar, Isela, los momentos perdidos
que habitaste conmigo,
la sonrisa se afirma
y vislumbrar consigo.
1ü no te has alejado:
tu presencia gemela cicatriza el olvido.

�SOCIOLOGIA INFORMAL:
UNA EXPERIENCIA INEDITA

Alfredo Gutiérrez Gómez
1. Una presentación traicionera
Presentar una propuesta con base en
una experiencia hasta ayer inédita es
ya dé por sí un problema; más aún si
esta propuesta se inscribe dentro del
sector temático relativo a la docencia,
puesto que c·omo verán, no se agota en
esta dimensión de la actividad académica.
Aunque lo dicho parezca . el mero
cumplimiento de una fórmula introductoria para llamar la atención sobre
algo que para el ponente reviste especial
interés, lo cierto es que esta apretada
exposición parecerá por un lado, y con
razón, ir contra su propio contenido,
puesto que se trata de someterlo a un
orden que permita la comunicación entre nosotros. Por otro lado, podrán
apreciar cómo, en este documento, se
pretende recoger la aventurada búsqueda que un grupo de colegas ha emprendido para enfrentarse a cierta realidad
intelectua~ académica y profesional que
muchos podríamos fácilmente identifi.
car y reconocer como esa lamentable
circularidad temática y argumentativa,
esa reiteración desgastante de preguntas
y problemas, enfoques y tratamientos
que han sentado sus reales en la producción sociológica y para cuya comprobación, desgraciadamente, no es necesaria
la denuncia de sus enemigos.
Aquí no abordaré la molesta sospecha, abrigada por algunos, de que vamos
también hacia el fondo de una supuesta
crisis en las ciencias ·sociales, que tiene
su fuente o su desenlace en las nuevas
características del mercado de trabajo,
en la crisis económica nacional o en los
últimos desastres. Me referiré sólo a una
experiencia originalmente circunscrita al
ámbito de la licenciatura en sociología
de la Universidad lheroamericana, pero
que, por esos accidentes de la información y los intercambios institucionales,

se vio muy pronto inserta en una panorámica común y más amplia de desafíos
hasta cobrar diversas significaciones en
otros medios del quehacer socioló~co.
El contenido de esta· experiencia se
ha venido formando en un juego de participaciones extra-académicas de estudiantes, profesores, exalumnos y simpatizantes ante una realidad intelectual sin
relieves ni promesas.
En este trabajo me refiero a ese esfuerzo como a un proceso experimental
de altema1ivas. No hay a la vista evaluación final. Se han explorado, entre otras,
algunas direcciones. El proceso y su diversificación no autoriza a poner señales
definitivas, o sentidos excluyentes, como tampoco autoriza a reducir esta experiencia múl1iple a una ponencia. De
ahí las anteriores advertencias.

2. Respuestas lignificativas a la convocatoria inicial
En 1982 se propuso a la Dirección del
Departamento de Ciencias Sociales y
Políticas de la UJ.A., que se iniciara un
proceso de autocrítica académica y profesion~ y que nos comprometiéramos
en la búsqueda de inquietudes y motivaciones que se suponían existentes en algún lugar d~ nosotros mismos, profesores y estudiantes, exalumnos y disciplinas afines.
Para provocar su manifestación se
aprobó la iniciativa de convocar a lo
que se denominó Primer Encuentro con
la Sociología Informal, mismo que se
llevaría a cabo en el primer semestre de
1983. En la hase de una invitación tan
ambigua estaba la inconformidad con lo
que veníamos haciendo y la expectativa
de revitalizar un quehacer esquemático
y repetitivo, que así se mostraba en los
temas de t~is, en los proyectos de inves-

tigación, en las rutinas delas clases, en
las crisis personales, en la menguada
creatividad y en el empobrecimiento de
la imaginación. Ademas, el ambiente general de la profesión no se presentaba
distinto.
La frustración y el desánimo se traducía en la crítica de los temarios; de
los métodos pedagó~cos; de las capacidades profesorales o de la apatía estudiantil.
El espíritu de la convocatoria era el
de estimular la participación espontánea
en un trabajo extra curricular, sin valor
reconocido en créditos, fuera del calendario y de los horarios de trabajo; .en
fin, contra viento y marea de los compromisos académicos estrictamente pa,ctados. Su sentido fue, desde el origen, el
de la inf0l'malidad abierta y confesada.
En la medida en que Sociología informal fue extendiendo su invitación,
esa denominación se comportó como un
provocador no previsto. Esto es, despertó en cada quien un significado, representó expectativas, descubrió ideas, que
aparte del entusiasmo notorio, llamaron
la atención de los promotores, quienes
tuvieron la curiosidad de irlas anotando
para acabar enterándose, ellos mismos,
de lo que podrían llegar a ser esos en•
ciientros...
Desde su convocatoria, pues, se fue
construyendo un horizonte de posibilidades tomadas de aquellas interpretaci~
nes que cada quien adelantaba al ser invitado y que constituían ya, una serie
creciente de indicadores que apuntaban
a los temas y problemas que no se s~
lían abordar en la relación académica
fqrmal. Así se propuso, por ejemplo:
•Que si se trataría de un foro para ex•
plorar esa zona afilada de fa realidad

en la que se une o separa al individuo
de la sociedad.
•Que si se andaría por el puente que
comunica la conciencia individual
con la conciencia social, las visiones
grupales con las formaciones psicológicas o el campo de lo imaginario.
•Que si entraríamos a discutir sobre
la trama de la biografía y la ideolo~í~, en la red de lo subjetivo y lo ol&gt;
Je1lvo.
•Que si por fin se enfrentaría con detenimiento el paso del sentido común al conocimiento ..científico.
•Que si sería la oportunidad para el
reconocimiento de las corrientes y
prácticas sociológicas que se han de~ro~ado en las márgenes de ciertos
rigorJSmos conceptuales y de ciertas
perspectivas teóricas endurecidas, y
que a veces resultan de esfuerzos de
conocimiento y acción generados en
los movimientos sociales.
•Que si se trataría de una explorac~ón en los diversos, y hasta ahora
ªJe!los, campo_s de la actividad profesional y social que el sociólogo no
s~ ~ propuesto o decidido a ocupar,
vicbma de una concepción estrecha
d~I profesionalismo o la especializacion.
,Que si es el espacio para encontrarnos con las imágenes que del sociólo_se han ~or~ado los demás, o con
a ~'!1agen mdiscutida que el mismo
soc10logo se ha venido formando de
sí mismo.

fi°

•_que ~ propiciaría ~na confrontacion abierta con los dichos y rumores
que, sobre la sociología y sus practicantes se difunden unilateralmente.

•Que si sería la oportunidad de intentar una reducción fecunda de las
grandes perspectivas sociológicas al
punto de observación inmediato de
lo cotidiano, lo más próximo y accesible.
•Que si se constituiría en un ejercicio
saludable el flexibilizar y ablandar
los esquemas interpretativos, las conceptualizaciones demasiado formalizadas, las rutas y procedimientos
establecidos abriéndole cauce a la
imaginación como reserva de provocaciones inexplotadas.

.Que si éste sería el intento de hacer
sensible el conocimiento a las diferencias y divergencias que se suelen reu.nir económicamente bajo el rótulo
breve de "la sociedad". Esto es, si es
ocasión para el reconocimiento frontal de la existencia de múltiples sociedades, aun dentro de las formas
histórico concretas con que se lastrata de especificar.
En suma, lo que aparecía detrás de
esta explosión de promesas, deseos e
interpretaciones acerca de la "informalidad" a la que se nos estaba convocando, era la inquietud y la exigencia de
que, lo que hace fecunda y aviva esta
actividad es la puesta a prueba de todos
los puntos de contacto imaginables con
lo que hasta entonces se llamaba nuestro
objeto de estudio; y que eso no había
sido posible ni lo era actualmente dentro de la relación académica formal.
La convocatoria decía: "Esta es una
reunión sin objetivos, sólo con ideas. ..
Es el principio de muchas cosas que aún
desconocemos... No venimos a Li sociología por accidente, sino por una cauda
velada y aparente de experiencias que
deben jugar un papel en el conocimiento más pleno y cercano de una realidad

que también nosotros constituimos...
Queremos compartir la idea de que la
sociedad es mucho más de lo que cabe
en un "objeto" de investigación, en un
programa académico, en un conjunto de
textos... No venimos a resolver cuestiones, sino a crearlas, y a plantear otros
modos de encuentro; a dejar que entre
más la vida en nuestro ejercicio intelectual... "Hasta aquí el inicio.
3. Primeros desarrollos y diversificación

de alternativas
El Primer Encuentro nos ·sorprendió a
todos. Fue como el preludio de la diversidad y la señal de que estáhamo; pisando en la realidad. Desde entonces se
han celebrado cuatro encuentros con un
nivel de asistencia inusual.
Los encuentros se han constituido
con iniciativas como estas: Una generación veterana de exalumnos nos ofreció
un espectáculo reproduciendo los tiemPOII en que estudiaron, su contexto fa.
miliar, ambiente familiar y cultural de
entonces, teorías y obsesiones intelectuales que marcaron su formación, ilusiones y realidades y visión de si mi&amp;
mos diez años después.
En otra acción asistieron historiadores, ingenieros, filósofos, arquitectos y
ñsicos para mostrarnos la imagen que
proyecta o se le fabrica al sociólogo
desde esos terrenos profesionales. Se
montó una exposición de caricaturas, dirojos y medios de producción sociológica. Se alteró el material para provocar
la duda y el cuestionamiento de la obra
de nuestros autores clásicos, confrontar
sus líneas teóricas y mostrar sus limitaciones.
Se han presentado anti.conferencias a
base de cuestiones no resueltas, ignorancias múltiples e incertidumbres de todo

�EL SUERO DEMORADO;
LAS IMPOSIBILIDADES APREMIANTES
DEL CIN.E MEXICANO

Daniel González Dueftas

tipo. También se implementaron talleres efímeros como los de "Bio-socioanálisis del sociólogo" y "La imaginación
sobre la~ rodillas, sociología veloz". Su
sentido fue mostrar prácticamente el endurecimiento de la imaginación y la ausencia de creatividad y humor en el quehacer intelectual, como riesgos ya cumplidos de una exagérada profesionalización, academización y cientifización en
el trabajo universitario. Se ha criticado
iguahnente el _lenguaje esotérico, la jerga excluyente y el discurso sacerdotal de
los clásicos y sus seguidores, así como
las fijaciones técnico-metodológicas y
las deformaciones del intelectual monoteórico.
4. Una experiencia abierta a la imagina•
ción y la iniciativa

Para muchos de nosotros se están alterando los cuadros de referencia teórica
y los parámetros de reflexión. Hemos
provocado modificaciones que no estaban en la visión originalmente contffllplada. Por ejemplo: Trabajar con la idea
de ~e el avance en el desarrollo de los
medios de investigación no agrega interés, ni alerta nuestras capacidades si no
podemos dar cuenta de lo que precede,
rodea y sucede a la investigación misma;
la realidad social con sus complejidades
y dÍI)amisrnos no justifica la reiteración
de las mismas preguntas o la atención
reduccionista sobre los mismós fenómenos.
Por estos empobrecimientos debemos
preguntar más que a los temarios y capacidades yersonales implicadas en la docencia, a tipo de vacío establecido entre

los puros contenidos del refrigerador intelectual y la problemática diversa e inagotable que atraviesa -abriendo preguntas y rompiendo esquem~ la biograña
nuestra y la historia inmediata de los actores y agrupamientos que formamos y
nos forman.
A la idea de una supuesta crisis en
las ciencias sociales se ha enfrentado la
idf2 de identificar a aquéllos que "son
su crisis" y las han llevado a su despolitización, desintelectualización y al "dinosaurismo" histórico¡ igualmente que a
la distracción hipertecnicista, al debate
permanente entre el sujeto y el obj,lto y
al aldeanismo político de los sociologos
que aún rinden tributo al patrimonialismo intelectual de los caporales financieros -que, como maestros de la fuerza, interfieren el paso de lqs androides mendicantes o del ayudantazgo hormigueril
que ya forma legiones.

S. El desafío a la rutina y los beneficio8
académicos
El súbito arraigo de esta iniciativa ha
sentado un precedente que para algunos
es el principio de un movimiento. Independientemente del juicio provÉional
que merezca, vale como indicador tangible de las posibilidades aún no exploradas en las motivaciones y disponibilidades del estudiantado y los profesores.
Los encuentros con la Sociología Informal se han constituido en un tiempo
especial para el ejercicio de la crítica y
la autocrítica, donde se desmolla una
práctica de la interacción intelectual no
reducida al enfoque profesionalista. Un

intento de rusquedas para ampliar la
discusión libre de prejuicios y dogmatism08 cientificistas. Una apelación a la
experiencia biográfica y social de algún
tipo de intelectual no reducido al puro
ejercicio de la razón. Una recaptura del
humor y la flexibilidad coloquial en
favor de la creatividad y la imaginación,
a través del juego entre las alternativas
utópicas y las realidades consumadas.
Una remisión a la vida cotidiana reulicándonos en lo que todavía para muchos es "su objeto de conocimiento".
Una pregunta por los condicionamientos
de la vocación sociológica. Un cuestionamiento de 108 esquema¡, teóricos y
metodológic08 "firmes". Una disponibilidad para 108 problemas, temas y preocupaciones que se ubican más alla y más
aca de la sociedad habitual que nos acomoda. Un reconocimiento de los saberes
y prácticas sociológicos marginales al espacio institucional, atendiendo a las iniciativas independientes y a los mov~
mientos sociales. Una recapitulación de
incertidumbres y una apertura franca a
las imágenes y aportaciones que nos vienen otorgadas por otros profesionsitas.
Un cumplimiento práctico de la colaboración dentro del campo de las ciencia•
sociales, d ecumenismo científico y la
distensión interdisciplinaria. Un modo
de descubrir otr08 mod08 de encuentro
con la sociedad y dejar que entre más la
vida en nuestro ejercicio académico.
Departamento de Ciencias Sociales Y
Políticas de la Universidad
Iberoamericana. Octubre de 1985.

El cine mexicano está dormido. Sin embargo, esto no quiere decir que ~o pueda despertar, o incluso que sea mcapaz
de soñarse a sí mismo. Hay frecuentes
pesadillas, pero también hay asom08 _fugaces de vigilia. Vigilia soñada, es cierto, pero vigilia al fin.
El sueño cumple cincuenta años, y
hay muchos que han soñado. ¿Qué 108
mantiene dormidos? ¿Sueñan lo mismo?
¿Se trata de un sueño de reposo o de fuga? A final de cuentas, ¿no se puede
afirmar que otros medios masivos de
comunicación también duermen? ¿Qué
singulariza al sueño del cine mexicano?

pausas, aun si están preparando ~ escena siguiente, sea cambiar de sueño.)
Por esto, en el cine flota un registro acaso más amplio, hay más niveles ·de lectura, involuntarios o no. hay un espejo
más pulido.*
Si d cine mexicano duerme, es porque quizá r~fleja otro sumo que le da
tamaño, el gran sueño nacional. Aquí
se puede también colocar un matiz:
·nuestra pantalla recibe o da tamaño
i 1 gran sueño? Aún más: ¿no late en
cada peücula ( o en ciertas películas)
una demanda de despertar, la intuición de insospechadas vías hacia la
vigilia?

Cine ~ imagen en movimiento a
Aun en el muy posible caso de
través de una técnica y un lenguaje que
se podrían llamar "excesivamente mecá- hacerlo desde dentro del sueño, se
nicos ". Quizás el único territorio que pueden diferenciar, por un lado, las
comparte esas características (imagen, películas que "arrullan", que contrivoz, reproducción mecánica) es la tel~ buyen al letargo, y por otro, aquellas
visión. Sin embargo, en fa "pantalla que lo combaten. Estas últimas, minochica" todo es veloz, inminente, el sue- ritarias, sienten que si no es inmediataño se precipita sin fin, la voracidad de mente p08ible el despertar, cuando m~
imágenes muerde y digiere al mismo nos existe la muy concreta posibilidad
tiempo; de forma muy diferente, en el de tomar las riendas del sueño, afinarlo
cine hay un ritmo "demorado" que aun voluntariamente y mostrar que existen
las peüculas hechas "al vapor" deben las viiu; no se trata de las "soluciones"
respetar: la cámara se coloca, los soña- si.no de las preguntas bien colocadas, hedores practican, las luces cambian de redadas, desafiantes.
lugar y se afinan. Todavía hay lapsos
Si algún calificativo se puede aplicar
mayores: entre el rodaje y la primera
vez que se presencia lo filmado (los a la cinematografía mexicana es cri'tica:
riuhes), media el proceso de revelado aun en las multiañ.oradas épocas de oro,
e impresión, las imágenes caen en la la eterna crisis se alimenta de sí misma,
pantalla horas e incluso días después muestra una enorme capacidad de adapde haber sido rodadas. Mientras que tación, perdura. El sueño cumple, pues,
las técnicas de video son inm.ediatas cincuenta años, porque su estructura es
( el resultado puede ser contemplado
Ser "vertiginoso" en el mundo cinematoapenas unos segundos después de la • gráfico
implica una lentitud impensable en
grabación), el cine "se tarda": hay un
el vértigo televisivo. Aun cuando el prim«&gt;
alejamiento obligatorio y tiempos dé
ro usa oon creciente eficacia técnicas de
reposo, los cineastas en pleno trabajo
video, mientras exista un negativo fotográfico, el tiempo del cine será capaz·de oomdespiertan un rato para volverse a dorpartiJ, así ~ en briznas, la magia descumir más tarde cuando se reanude la fil.
bierta por Lumiere y Mél.ies.
mación. (O quizá lo que hacen en las

industrial (con todas las implicaciones
del término). A principios de los años
treinta, varias películas mexicanas tienen éxito internacional: Redes, El compadre Mendoza, La mujer del puerto.
Tres sueños excelentes, esperanzadores.
Motivado por la repercusión de es08
filmes, Lázaro Cárdenas da un definitivo impulso al cine mexicano con la crea•
ción de los Estudios CLASA,. en 1935.
Si bien antes de ese año ya existían estudios, inversión oficial y estructuras
sindicales, los CLASA coagulan los sueños dispersos, unifican el espectro· y
asientan las expectativas al hacerlas coherentes. Es la primera vez que México
cuenta con una infraestructura cinematográfica a la altura de las mejores del
mundo de esa época. La ~~l{cula inau~ral es una superproducc1on· esta ta~ Vámonos con Pancho Villa, que promete
con firmeza una industria bien encaminada.

Sin embargo, los Estudios CLASA no
llegan a convertirse en el gran centro
energético que demandaba su creación.
Antes que armonizar un mecanismo, lo
que de inmediato salió a la luz fueron
las d08 partes formativas de ese mecanismo, contrapuestas y no modulares. Ya
en 1935 aparecen claramente dibujadas
las contradicciones internas del cine
mexicano que aún en nuestros días siguen vigentes. Al tneño se lo disputan
dos maquinarias: por un lado, el cine del
Estado, por otro, los productores privados, mal llamados "independientes". Si
bien esta contraposición no es prerroga•
tiva de la industria cinematográfica, en
ella -espejo poderoso- se dará de una
forma muy curiosa e intensa. El cine,
por las particularidades de su lenguaje,
es el territorio ~ptimo para las extra-·
polaciones, las cátarsi.s y las reacciones
químicas. (Si hay pauYJS, si a pesar ele
todo no se puede ceder a lo inmediatoconstante, los sueños tienen tiempo de

�sedimentarse no se esfuman, alcanzan a
'
..
cobrar sustancia, empiezan a vwir por su
cuenta.)
Conviene examinar, aun muy someramente algunos hilos históricos de ese
sueño' disputado; quizá sea significativo
distinguir entre pesadilla y sueño au.todirigido. El cine esta~l, que nace Simbólicamente como entidad en ~ ~35, no
logra cohesionar su proyecto basteo. La
pugna con los productores privados llega
a la gran falacia que aún en el present.e
lo determina todo: las entradas en taquilla. Mientras el cine producido_por el Estado avanza con crecientes dificultades
y un muy saludable ritmo mesurado ( en
parte impuesto, en p~rte fruto de la experiencia), los negociantes d~cubren ~a
mina y la explotan con vorac1&lt;1:1~ propia
de los sistemas de mercado:·rap1das películas muy baratas de pro~ta recuperación económica crean capitales autosuficientes. " ¿De qué otra cosa se trata?" preguntan los negociantes, "¿no
esta~os en una industria?•~ Con tal
punto de partida, la aberración ~rge
como manifiesto: "el cine compleJo no
es masivo". Todo a priori se sintetiza,
"no dle gusta
Pues, en que al público
f
,
.
complicarse la vida' . As1, con esprec10
"complicarse el sueño", los pro.ductores privados fom~tan la pesadilla, la
elevan a valor nacional, hacen del letargo la fórmula que justifica todo
círculo vicioso. (Entonces no es desmedido ·comenzar a ver al cine comercial
como determinante del público -y no

a

• Si una película "rápida" ruenta ~Jipau1a1 menores que la. de un filme nguro~
Y lentame~te diseñado, en cons~uena~
fomentará filtraciones oscuras - irreflexivas- de sueños Y hasta pesadillas estancadas. Por un lado posee mayor tim_ing qu~
la televhl6n, pero por otro no quiere -ru
puede- ''.tener tiempo" para huigar en
las raíces; delimitar los contornos o asumir las imtan cias.

a ~ inversa-, como principal ca~~te
-por masivo- de la. deformac10n y
suhjetivación que conviene a los sohr~
entendidos para funcionar.) Otra cualidad, mucho más significativa que la noción del tiempo, separa a nuestra mercantil pantalla "grande" de su correspondiente "chlca '': mientr8;8 que esta
última se diseña en hase a cuidadosas estrate.gias y estudios de mercado, aquélla
responde a las vagas y nunca demasiado
complejas intuiciones de los productores "de clan familiar". Sólo cuando la
'~niciativa privada" se aboca al cine hacia finales de los setenta, convirtiendo la
riqueza cinematográfica en mera prolongación de sus acostumbrados letargos, el
sentido de "estrategia privada" aparece
como confinamiento programado.
Cualquier cinematografía tiene . su
tristemente mayoritaria zona comercial;
lo que importa es que el cine estatal esté siempre muy pres~nt: como. alternativa seria, y que el pubhc_o n_ac10nal .sepa reconocer ambos territoi:i~s Y dif~renciarlos a la hora de las dec1S1ones. Sm
embargo la cinematograña estatal se ve
oprinú&amp; desde su. ~cio porque depende de dos maquman~ IJl;le n?,le pertenecen totalmente: la distnhucion Y !a
exhihició.n. A esto se sum~ la c:ire~c1a
de métodos racionales de financ1a~nento y una actitu? confusa ante e! fenomeno cinematográfico en su dualidad arteindustria.
Hacia finales de los treinta ·el sueño
se polariza en una cinta sorprendentemente exitosa: Allá en el Rancho Grande. Brotan infinidad d~ secuel~s que,
lejos de hu~ar en-~ª. mees la via escatimada hacia la vtgtha, adaptan el folklore como opción rentable. y como el
cine es un espejo virulento, a~aso las
innumerables variantes mei;canbles_ ~el
Rancho Grande comienzan a condicionar el verdadero rostro de lo mexicano,

como más tarde lo harán, en sus respectivos momentos de vigencia, el nielo,
drama superficial, la "saga" del ca~et
0 la tarjeta postal exportable. El Bl!eno
bus:a' su rostro: mientras una pehcula
comienza a dirujar rasgos veraces y profundos brotan cien otras que se abalan•
zan a borrar y "corregir" las líneas legítimas.
El sueño tuvo·, sí, una edad de oro
que ahora es sujeto de gran añoranza,
Pero era el oro el que de todas maneras
marcaba los rumbos. Si algo tiene de
rescatable y ejemplar esa ~tapa es qu_e
por un momento fue pos~ble armonizar el instrumento con lo instrumentado; basta oir los testimonios_d_,.e autores,
actores y técnicos qt!e participaron ~n
esos años de auge. El sueño entreve1a
que la pesadilla no es el único y ~x?lusivo modo de soñar. (Tal descubrimiento causaría tan insospechatlas aperturas
que nuestro cine pasaría años tratando
de olvidarlo.)
Paradójicamente, la Segunda Guerra
Mundial resulta muy beneficiosa para la
pantalla mexicana: un gran número de
exiliados se interesan en colaborar con
la cinematografía de est~,país, en t~~os
los renglones: producc10n, ac~~cion,
guiones. Surge~ proyectos :irohic1os~,
se forma un primer Banco Cmematogr•
fico se promueven nuevos cuadros, se
ahr;n las puertas. Debut~~ en la !ndustria directores como Emilio F~man~e~,
Julio Bracho, Roberto Gavaldon. Me~tco se coloca a la cabeza' del cine mundial
en castellano. Las dos mitades del sueño
colaboran porque descubren .&lt;J?.e e~ con•
finamiento tampoco es cond1c10n melu·
dible. y a pesar de todo, este dora~o h'!"
rizonte muestra las entretelas que Jªm:i
perdió; la esperanza se esfuma no con
fin de la ~erra sino mucho antes: retof'
nan las formulas de "éxito", la descOll·
fianza de los productores privados bt

cia temas y tratamientos "no comerciales", se monopolizan los ~tines 911e _habían comenzado a repartlrse equitativamente, aparece la disgregación sindical.
El mjedo a la intemperie sólo estuvo
deslumbrado por un momento: la súbita bonanza había traído no sólo sueños
de todo el mundo, sino el alejamiento
indispensable para que nuestro cine se
mirara -por reflejo en el otro- a profundidad. La edad de oro comenzó por
abrir el espacio; sin embargo, lo que hizo fue sacar a luz las agorafobias. El
miedo al sueño-vaso comunicante, la
"peligrosa" aparición de temas no ''redituahles ", la intolerable certeza de que
los monopolios pueden fomentar pero
no dominar a las grandes corrientes oníricas, todo eso provoca una reacción severa que dura hasta nuestros días: la industria se cierra herméticamente y toda
aventura queda proscrita. No sólo ella,
sino la visión que de una u otra manera
la implica en un sentido exigente'; en
hase a esto, también quedan fuera de
las murallas una gran cantidad de directores jóvenes con su natural empuje y
capacidad de cuestionamiento. A partir
de ese instante, "debutar" en la industria no será el pa.so lógico de la culminación de una carrera, sino un verdadero
milagro. Cerrados los caminos de sana
renovación, el sueño vuelve a estancarse
y la pesadilla se ve "enriquecida" con el
anquilosamiento crónico.
"Los sueños de la razón", dice Goya, "producen monstruos". Por ello
nuestro cine de horror es más bien una
variante involuntaria de la comedia:
los monstruos han sido acaparados por
los demás géneros. Porque la que sueña
es la propia pesadilla.

Por fortuna logran "entrar" antes del
definitivo cierre de puertas los directores que van a luchar por la sobrevivencia
del cine, precisamente en un punto en

que todo término está contaminado de
indu1tria. (Una \rez así definido el terreno, ¿por qué extrañarse de que el cine
sea objeto menos del "séptimo arte"
que de la bolsa de valores? ¿Cómo intuir la v1á donde todo es promociona! y
revisteril?) Sin proposiciones nuevas, -reina la "secuela" y la reiteración de fórmulas probadas. En sus momentos óptim031 realizadoi:es como Alejandro Galindo y Emilio Femández tratan de posibilitar una expresión más cercana y
menos adulterada; el primero renueva
un cine urbano que da voz a las áreas
marginadas (y que tendrá un magnifico
heredero en el primer Ismael .Rodríguez), el s~gundo ~ur~ en sus raíces y
logra un eme nacionalista con profundo ·sentido trágico. Sin embargo, el aparato ·detecta el éxito de estas tres obras
y condiciona a sus directores: mucho
antes que Galindo o Rodríguez, el "Indio" Fernández se convierte en otra
"fórmula" más, aislada de la reciprocidad y diálogo con sus contemporáneos
( que podrían posibilitarle tamaño y desarrollo armónico); se le convertirá en
la petrificación de la simple fotogenia.
Hilo suelto en un sueño confinado, el
cine de Enúlio Femández termina opacando el espejo que en un principio había sido veraz y lúcido. La prueba está
en que, para Europa, el cine mexicano
comienza y termina con el "Indio"; es
que se ha exportado una fórmula y no
un canal abierto de expresión dinámica.
No es difícil comprender que Europa
prefiera el estilizado sueño de Femandez antes que a esas rabiosas pesadillas
de nuestro cine que se cuelan en las
pantallas internacionales de la época.
Si el roen cine urbano pronto deja
toda honestidad, las filtraciones de las
más profundas corrientes del sueño qui}
dan a cargo del inefable Santo, la muy
saludable edad de plata a cargo del ring
arrabalero, la lucha solitaria, única "li-

hre" de inconciencia precisamente por
sumergirse en ella (mecánica de la que
no participan las infinitas secuelas y
mucho menos otros tipos de "héroes"
ávidos de santidad).

Ni siquiera la llegada de Buñuel a
México cambia el rumbo caótico y mediatizado. La pura presencia de un fil.
me como Los olvidados delió probar
que, antes de esta película, aquí estaban todos los elementos necesarios para
intuir la vigilia. Buñuel toma los sedimentos de los sueños y les ofrece un espejo virulento, insobornable. En esa permuta genial (no invención sino mirada
básica), el sueño de Pedro _es un momento climático sólo comparable con el
universo rulfiano. Pero ni esta secuencia
ulterior ni el auge posterior en el sexenio echeverrista c:onsiguen abrir las
puertas ( ¿perceptivas?) y sanear los
ámbitos ( ¿espirituales?) enrarecidos. Filma quien. pueda o,fre~er "garantías" de
recuperac1on econom1ca; por tanto, aun
los géneros más exitosos de los últimos
30 años, melodrama, cine de aventuras
y comedia, deearrollarán de sus respectivos territorios los elementos más inofen11ivos y de una u otra manera aletargan.
tes. En 1958 se llega al irrepetible r~
cord de 136 películas producidas; pero
este hecho carece de valor cualitativo: el
grueso de esa lista sigue marcada por un
criterio convencional, el de "más vale un
mal sueño por conocido que una mena
pesadilla por conocer".
Afortunadamente, frente al letargo
sigue viva la alternativa. A finales de
los cincuenta, Manuel Barbachano Ponce consagra al cine independiente* al
producir Torero, de Carlos Velo, cinta
m~ premiada que cualquier película de
su tiempo. Con ese antecedente, una lar• Ya lo había creado en 1953 como productor y co-autor de Ra{cu.

�ga serie de cineastas independieµtes se
incrementa a medida que la crisis industrial se acentúa. Así. se llega a los muy
significativos I y II Concursos de Cine
Experimental hacia finales de los sesenta, en la1 que se hace patente la fuerza
de los disidentes y la impa1tergable necesidad de sanear la cinematograña en
todos sus órdenes.
Con impuleo oficial, esos concursos
son magnífico termómetro; primero,
porqu~ no se consigue implementarlos
en forma anual y sólo se llega a la segunda edición; segundo, por su nombre
mismo. Es indudable que decir "experimental" es aceptar tácitamente que el
cine industrial no tiene a la experimentación como factor definitorio. La pesadilla no "experimenta" porque muy
bien fodría encontrarse en el camino
con e conjunto fatal Un cine que experimenta es zona minoritaria, pero se
distin_~e en que para él no es ilusoria
la vigilia.
El cine independiente se separa de los
canales viciados, en rosca de una mayor
libertad expresiva, pero no toda película
independiente es experimental. Separarse de las estructuras atrofiadas es sólo el
principio; en lo que ambas zonas coinciden es en la casi suicida aventura que representa renunciar a los que deberían
ser canales lógicos de toda cinematografía lúcida: la distribución y la exhibición. Las denominaciones se separan en
esta coordenada: si basta ese voluntario
dt:sarraigo para calificar al cine independiente,· el e,cperimental sigue a fondo,
para ganarse ese nombre, en busca de las
vías.
Por ello, lo experimental no debe ser
confundido con lo amateur. Las grandes
corrientes son siempre experimentales,
y surgen a partir de profesionales. Cuando en 1976 se inaugura el CCC (Centro
de Capacitación Cinematográfica), es-

cuela estatal, es muy claro que la expre- pondiente "pero" es la defraudación por
sión del cine requiere, de forma paralela parte de los exhibidores, quienes se aproa la práctica, el manejo de la teoría a ni- vechan de toda ventaja para incrementar
vel profundo. Sin embargo, también es sus ganancias. El Estado contrarresta
claro el hecho de que sus egresados. de con el otorgamiento de premios de "esla misma manera que quienes terminan pecial calidad", en efectivo, enfocados a
sus estudios en el CUEC (Centro Univer- una protección industrial de toda pelísitario de Estudios Cinematográficos), o cula lúcida y exigente. Por último, se
en otras escuelas, serán profesionistas olliga al distribuidor a exhibir un día
sin ejercicio y quedarán en el aire ante de cine español por cada tres de cine exla imposililidad casi absoluta de arribar tranjero.
a la industria. De esta forma, se buecará
Este año, en el cincuenta aniversario
de modo natural la plataforma del cine
independiente para construir una obra, del cine estatal, se ha convocado al III
y del experimental para conectarla con Concurso de Cine Experimental ( diecisiete años después de su inmediato antelas grandes interrogantes.
cesor). Ante la crítica situación econóLa alternativa existe, sin duda, y es mica del país y el alto costo de materianecesario oir lo que su pura presencia les y equipo, casi todo el cine indepenindica: una imposibilidad apremiante, la diente se ve en severa amenaza: el riesurgencia de incorporar la experimenta- go de un productor privado se multición a la estructura general de la cinema- plica hasta lo inverO!ímil; la paradoja
tografía mexicana. Una mena muestra se redobla: este financiero, en el improde la salud fun·dsmental de los márgenes bable caso de asumir tal empresa deestá en que las peüculas escolares de sesperada, tenderá más que ninguno a
16 mm surgidas en los pasados cinco apostar por lo seguro y a apoyar temas
años han acumulado más premios inter- triplemente aletargantes. Por ello _las
nacionales que la producción "regular". pelí.culas experimentales de nuestr~
días _pueden contarse con los dedos de
Las proposiciones concretas pueden una mano. Con esa perspectiva, evenparticipar de otros sueños: el actual tos como el Concurso de Cine Expericine españo~ sobreviviente victorioso de mental se constituyen en la única poun largo naufragio pesadillesco, ofrece sibilidad viable de producción alternaun cuadro significativo. La intervención tiva si se racionaliza su estructura. No
del Estado en esa cinematografía tiene se trata tampoco de esperar que las sovarios puntos básicos: ante todo, hay luciones caigan del cielo, sino de provoun Banco de Crédito Industria~ entidad carlas a fuerza de introducir preguntas
oficial (11:1~ da créd!tos a lo~ productores precisas, exactas, vigilantes. Porque la vien condiciones mas ventaJosas que en gilia es constante mirada autocrítica. Sóla Banca Privada. Si en principio sucede lo hasta que el cine experimental ad
lo mismo que en México, es decir que el una importante ladera prioritaria de la
productor recibe apoyo siempre y cuan- industria cinematográfica, se podrá hado cuente con un patrimonio personal blar de un cine mexicano entero.
suficiente o con avales que "respondan
El sueño debe ser asumido y polaripor él", existe también un Fondo de
Protección a la Cinematografía, enorme zado. Si algún despertar es posible, este
cantidad de la que toda película españo- surgirá cuando el durmiente llegue a la
la recibe el 15 y hasta el 300/o de su re- vigilia desde un sueño lúcido. El lfl'
caudación bruta en taquilla. El corres-

despierta violentamente de una pesadilla
atroz se moverá en la v~lia con la mis-

ma angustia corrosiva. El que despierta
desde un su.eño controlado, comunica
a los demás un movimiento de pregunta
viia. Los mon$1Jos -y esto hay que
subrayarlo-, no son tan necesarios.
Ponencia leída en el II Encuen1ro Nacional Sobre Medios de Comunicación, Morelia, Michoacán, jwoo de 1985.

�SAB DE GERTRUDIS GOMEZ

DE AVELLANEDA; UNA RETORICA DULCE
CONTRA LA INJUSTICIA AMARGA
.,,.

Naomi Lindstrom
I
El propósito de este trabajo es el examen crítico de la eficacia retórica de
Sab (1841) de Gertrudis Gómez de Avellaneda (éuba-España, 1814-1873). En
los últimos aña;, esta novela breve ha
sido objeto de una renovada atención
crítica, al despertar el interés de estudiosos que ven en ella una clave para la
comprensión de la situación del negro
en la lústoria sociocultural latinoamericana. Pedro Barreda y Richard L.
Jackson, para nombrar los dos investigadores más destacados al respecto, han
sometido Sab a un nuevo escrutinio con
la finalidad de identificar la iinagen del
nefo que proyecta.1 El juicio de estos
cnticos ha sido esencialmente negativo,
debido a factores que se discutirán a
continuación. El presente estudio, en
cambio, propone una lectura de Sab
que da como resultado un saldo evaluativo generalmente favorable a la novela.
Para realizar tal lectura, (a) se admite
desde el principio la legitimidad de las
convenciones que emplea Sab - convenciones altamente románticas- , y (b) se
tienen en cuenta los propósitos retóricos que busca satisfacer la novela.
Para contextualizar la polémica que
ha surgido en tomo a Sab, sería convenie.n te un reswnen del asunto qu-e se
trata en el texto. Sab, protagonista idealizado de la trama romántica, es un esclavo mulato, modelo de conducta altruista. La fábula narrativa la constituye
la destrucción de este individuo ejemplar como consecuencia de su obsesión
amora;a por Carlota, lúja de su amo.
Carlota se casa con el indigno Enrique,
quien la mantiene subyugada. Una prima de Carlota, Teresa, figura como confidente de Sab y Carlota; alberga un
amor escondido por Enrique.
El esquema de amores frustrados no
agota la materia de la novela. También

existe una buena dosis de realismo documental que se manifiesta en descripciones pormenorizadas de la naturaleza cubana, el cultivo de caña, la vida de los
terratenientes y la de los esclavos negros.
En toda esta elaboración de materias
heterogéneas, da; características se destacan sobre todo: la representación de
las injusticias cometidas bajo el sistema
de esclavitud y la utilización extensa de
las convenciones retóricas del romanticismo europeo. Como Uncle Tom 's
Cabín (1852) de Harriet Beecher Stowe,
Sab constituye -a un nivel- un acto
pragmático de comunicación. A través
de la persuasión que ejerce la trama.
y mediante pronunciamientos explícitos,
por parte de narrador y personajes,
Sab pone de manifiesto los abusos que
padecieron los miembros de la población esclavizada. Como señala Barreda,
negar el elemento antiesclavista de la
novela es una verdadera "ceguera" crítica.2
Tampoco se puede negar el romanticismo que permea la novela. Sab presenta en -su figura un espécimen excelente
del héroe romántico: noble, sensible,
aristocrático, dado a exaltaciones y depresiones bajo el dominio de una pasión
oculta. Carlota, con su inocencia absoluta, también es de corte romántico. El
lenguaje del texto, con su fuerte carga
emotiva,· busca convencer dirigiéndose a
los sentimiento, de éste. Esta estrategia
francamente afectiva impresiona mucho
más que la documentación novelística
de condiciones sociales que también se
encuentra en Sab.
Para los contemporáneos de la Avellaneda, la coexistencia de los do, aspectos arriba señalados no parce haber
constituido un problema literario. Lo
problemático era la crítica del sistema

esclavista, ya que la novela podía ser
objeto de censura. Según informa Barreda, "Precisely becaueeitwasabolitionist,
the novel was not allowed entry into
Cuba, as shown in the Havana National
Arclúves; and the author left it out of
the edition she prepared for her Obras
literarias (1869-71) in order to avoid
censorship on the island and thus to
secure the very important Cuban market". Otros investigadores indican que el
riesgo d.e supresión no fue tan severo como se ha creído generalmente.3
Hoy en día, pocos lectores se ofenderían ante la expresión de sentimientos antiesclavistas. La dificultad actual
de la novela es otra: la dificultad de
apreciar la presentación romántica de
una denuncia social. Precisamente en este punto radica la insatisfacción que expresan lectores de nuestros días, al encontrarse con lo que bien puede parecer
un sistema de estereotipo, rígidamente
elaborados según un concepto romántico de la escritura.

cotejo con la triste realidad social. Aunque _B:t1;eda concede la validez del planteo uucial -deplorar la situación del negro esclavizado- "in trying to prove it,
her deep-seated romanticism· causes her
to conceive a conventional black figure
the fruit of her reading in the French
ro~an ti.es" ·4 Riehard L. Jackson categonza a la autora entre los que derraman "false tears for t;he black man". La
falsedad que percibe en 1a novela radtca, en gran medida, en la forma estiliz!~ de la ficción romántica.5 Sería
hcita la conclusión de que estos críticos encontrarían más adecuado un sistema de r~pres~ntación menos destacada~ente literano Y más directámente
cefüdo a las realidades cubanas.
Otros observadores, menos explícitos
en. sus ?bje&lt;:iones, parecen compartir la
m1Sma insatisfacción . .Según Slúrley M
Jac~son, por ejemplo, el héroe es
s~n~~~tal victim of love. . . selfpitymg · _A pesar del valor documental
que perc~ en la novela su reacción
P?Co entuSlasta indicaría cierta incomodidad ante la intriga amorosa con sus fi.
gu~s Y parlamentos estilizados.6 Otros
cnticos han mirado con desaprobación
:~ de~ndencia de la autora de modelos
iterai:ios,. sobre todo cuando tenía una
~=knencia p~pia del asunto que pudieher servido de hase para la novela 7
J.ean Franco , sm
· mencionar
·
·
Sab, cues~~na la validez de todas las obras de ficc10n
. que eserib'ieron autores latinoameh~an~s Sh~j~ la influencia de Chateaunan . egun el análisis de Franco los
textos
'
di
. que se produ'Jeron ha'JO estas concio~es quedaron ajenos a las realidades
,1~ten~ron captar; las realidades de
enea ' could not he fitted into European moulds •1.8

«;

Barreda ha articulado con más nitidez esta objeción a Sab. Señala, como
un factor desfavorable la influencia
que recibió la autora del pensamiento
social de Jean-Jacques Rousseau (sobre
todo el concepto del salvaje noble) Y
de los procedimientos del Vizconde
de Chateaubriand para la figuración
de protagonistas exoticos (A tala, 18011
de ambiente americano, impresiono
hondamente a la Avellaneda). Barr&amp;
da concluye que sería posible co~
derar a Sab " a psycholo~cally ncla
character" , pero que tal riqueza sólo
da dentro de un contexto específico:.•
plan of abstract characterization, wh ,
in this case bears the stamp of romanfi'
cism". El grado de artificio que exige
esquema literario deforma la figura
util~:r comentarios tienen una gran
esclavo hasta el punto de dejarla '' d i , señalan lo que el lector no puesentially false", incapaz de sostener
e encontrar -y no debe buscar- en

Z:

Sab. P~~ero, Sab no ofrece una document~ci?n directa de las condiciones en
~e vman los esclavos cubanos. Por su
misma naturale1A, es una obra francamente "?e a~e", es decir, que proyecta
la experiencia humana a traves de estructuras estilizadas, no~miméticas. SeWrndo, como sugiere el comentario de
ranco, Sab no es, en el fondo transmisor ~e una ex~riencia específicamente
amencana. Enteierto sentido pertenece
a la tradición literaria eurore'a. Tercero
la novela no aboga por la abolición de 1~
esclavitud. Lo que 81 ofrece es un examen de cuestiones universales concerrüentes a la libertad y la injusta ausencia
de la libertad. La situación de los esclavos es un caso ejemplar, pero también lo
son la subyugación de las mujeres casadas; los lazos del amor; la libertad de los
seres na1llrales (indígenas, animales) · las
restricciones de la vida conventual. C~da
si1llación es objeto de una consideración
novelística, siempre vinculada con los
tópico, centrales que organizan la novela.
Sin embargo, sería irracional descartar la obra por ser artificial, por mostrar una influencia europea o por llevar
una denuncia social difusa y sutil. Tal
rechazo es producto de una convicción:
que, el realismo docwnental es el mejor
v_e~icul~ ~r~ la exposición de la injustic,i~. H1St?ricamente, sin embargo, la
critica social se ha difundido mediante
una expresió? exaltada y figurada. Los
ensayos apaS1onados de Thomas Paine
p. ej., todavía mantienen su vigenci~
como textos de verdadera calidad literaria y persuasión eficaz. Los críticos
han señalado repetidas veces los poderes de un discurso afectivo como ins1rumento de denuncia. Un ~jemplo
e:'c~lente es el estudio que hizo Noé
J1trik_ de Facu.ndo (1845) de Domingo
Faustmo Sarnuento. Realizado a base de
un análisis minucioso del rasgo estilísti-

co, ~ es1ll-dio demuestra que la protesta mas radical de la obra se encuentra en
su retórica romántica, no en sus elementos racionalistas y realistas.9
. ~l .~resente trabajo presupone la admlSlbilidad de tales_ recursos persuasivos e~ Sab. A parflr de esta premisa
examma el diseño retórico que presen~
la novela cómo los recursos empleados contr~uyen a ~a argumentación
~ontra las crrcunstancias represivas e inJUStas.

r

11
La caract~~ación de los personajes es
el procedimiento organizador de toda
la retórica novelística de Sab. Este aspecto de la novela es el que más ha despertado r~cciones fuertes por parte
de los ~nticos, . cuyo enfoque principa~ ha ~do el mllmo Sab, Según Barreda, P· eJ., la manera en que viene retratado Sab delata la incapacidad del texto de manejar debidamente las cuestiones que trata. Para e1, Sab es "the incamation of a literary myth, an absolutely false and conventional being an
apparentlr unique species, but hasically topical and generic,, .10 Richard
L. Jackson, también encuentra defectuosa la figuración del esclavo.11 Para
Hele~~ Percas Ponseti, en cambio, la
creac10n de Sab es uno de los grandes
lofos del texto. Asevera que el personaje es ca~az de encarnar propiedades
abstractas sm por eso carecer de riqueza
y complejidadJ2
¿Cómo se acerca uno a esta cuestión
carr~ com_o ha quedado de opinione~
Y l11cios, &lt;D;Sp~es? El procedinúento
critico mas. mdicado es ampliar el campo _de es1lldio para incluir un examen de
v_anos personaj~, no sólo del controvertid~ heroe. Asi se pueden identificar las
nociones fundamentales de lo que es un

�personaje literario, los principios rectores que detenninan la realización concreta de los personajes específicos, Una
segunda consideración importante es
la necesidad de mantener la distinción entre la adecuación de los personajes como constituyentes de Sab y su
pa,ible valor como agentes de un programático mensaje social. Barreda reconoce la existencia de esta distinción,
sin conceder la legitimidad de un criterio plenamente literario.13
Al buscar los rasgos comunes que
comparten los personajes, uno se enfrenta de inmediato con la cuestión de
la representación simbólica. Cada personaje tiene que funcionar como emblema de una o más abstracciones. En su
forma más simple, este plan de caracteriz.ación produce la figura unidimensional del suegro de Carlota. Jorge Otway
es un modelo de la codicia. Siempre que
interviene en la acción manifiesta este
vicio. El narrador no ceja en subrayar su
único rasgo: describe a don Jorge "frotándose las manos, y abriendo cuanto
le era posible sus ojos brillantes con la
avaricia ".14
El padre de Carlota tiene un carácter
poco menos simplista. Figura como signo de la flaqueza espiritual. Su participación en la trama consiste en gran
parte en evitar cualquier acción ~e pudiera remediar una situación dificil. El
lector no puede menos que condenarlo
cuando asiente al casamiento de su ruja
con un hombre que no la merece -un
asentimiento basado puramente en la
conveniencia. Una vez . más,: el narrador
subraya las conclusiones: "la pereza de
su carácter, y el desaliento que en él
producía cualquier golpe inesperado,
influían no poco en la aparente fortaleza con que se sometía desde luego a la
desgracia, sin hacer un enérgico esfuerzo para contrarrestarla" (p. io).

Si todas las caracterizaciones fueran
tan fáciles de describir, la queja contra
la utilización de estereotipos sería harto justificable. Pero los personajes principales demuestran una variante mucho
más sutil del _mismo código simbólico.
Est03 personajes, a la vez abstractos y
complejos, son Teresa, Carlota y, sobre
todo, Sab. Los tres son paralelos en que
cada uno patentiza, en sus padecimiento;, los efect~ de la injusticia y la esclavitud.
Teresa, durante la mayor parte de la
novela representa la frustración de los
anhel~ mundan03. Su amor por Enrique tiene que ¡oprimirse; hasta entablar amistad con Sab, ni tiene con
quien hablar abiertamente; en suma, vive en un aislamiento penoso. El narrador hace runcapié en el carácter inmerecido de esta privación afectiva: "fue
desde su nacimiento oprimida con el
peso de la desventma" (p. 28). El orden
social ha sido injusto: Teresa es ruja
ilegítima, víctima de hogares inestables.
La misma biología ha contriooido a ·su
infelicidad. Aunque Teresa es capaz de
pasiones fuertes, "ninguna de l'US facciones participaba de aquella conmoción" (p. 28). Su aparente impasibilidad la aisla aún más de 8US semejantes.
Además de estas dificultades básicas, Teresa es víctima de varias circunstancias
menores: p. ej., Enrique hace una mala
interpretación de su amÉtad con Sab.
Al morir su amigo Sab, Teresa ya no
espera encontrar una felicidad mundana y se hace monja. Ahora se efectúa
una inversión simétrica. La joven se
conYierte en una figura de satisfacción
espiritual: "En efecto, Teresa había alcanzado aquella felicidad tranquila y ~
lemne que da la virtud" (p. 197). Esta
imagen de plenitud sólo se da en el
ep11ogo de la novela. Así, Teresa es
primordialmente una representante de

todos los seres desventajados en es
mundo.

En el segundo capítulo, se describe
el sentimiento que experimenta Carlota
para con Enrique, es decir, una adoraCarlota forma p_arte ~l mismo esqu ción incondicional y generosa. El segma. Como contrafigura de Teresa, p mento se cierra con la pregunta: " ¿Mesee lo que su prima no puede tener, recía Enrique Otway una pasión tan
no puede conseguir lo que Teresa lo
hennosa? " (p. 31). El tercer capíp03eer. Al comenzar la novela, Cario tulo, en yuxtaposición contrapunteada,
es la joven con todas las ventajas:
brinda una respuesta. El padre de Enribelleza; una fortuna; una familia c
que es un cazador de dotes con su rujo
ñ08a; un don casi mágico que le penn· como cómplice pasivo. Más adelante,
ganar el afecto de los demás; un nov· cuando Enrique se atreve a sugerir que
hennoso. El narrador resume el con
el amor justifica el matrimonio, la ré,.
te: "El destino parecía haberla colocad plica del padre es contundente: "Un
a Teresa junto a Carlota para hacerla
comerciante. . . se casa con una mujer
nocer por medio de un triste cotejo, t lo mismo que se asocia con un compada la inferioridad-y desgracia de su pa!Í ñero, por especulación, por conveniención" (p. 28).
cia" (p. 71 ).
Las fuerzas de la injusticia transfor
El v~rdadero carácter de Enrique se
man los dones de Carlota en-causas «k hace evidente a todos, menos a su novia
sufrimiento. El novio gallardo resul~ ingenua. Los que la rodean la protegen
ser frío y despectivo. La familia de Car-i de datos desfavorables a Enrique por
lota la entrega a este individuo a pesar¡ temor a herirla y a deshacer el pr~yecde saber cómo es. Sumida Carlota en~ tado casamiento. Aun hay un intento
matrimonio infeliz, sólo Teresa le brin sistemático de disuadirla de las dudas
un apoyo emocional. Al final, Cario que_ empieza a experimentar acerca del
queda reducida a un estado de sometí• n~v1~. La premisa que motiva tal encumiento y subyugación, sin fuentes de bnmrento es que el matrimonio, aun en
satisfacción vital. El narrador, con • sus. fonnas defectuosas, beneficia a la
mucho apego a las simetrías y_parado- mur~ -una suposición que rebate
jas, hace notar la nueva relacion entie energicamente la Avellaneda.
Carlota y Teresa: "la mujer hermosa,
rica y lisonjeada, la que tenía espa10 Y
Si el noviazgo se caracteriza por una
placeres, venía a buscar consuelos en la fal~ de franqueza y por un predominio
pobre monja muerta para el mundo.•• d~ mt~reses poco dignos, el enlace mala mujer que creían dichosa lloraba y.•· tr1morual es una verdadera esclavitud pala monja era feliz" (p. 197).
I'3; Carlota. Hay poca infonnación espe. c1~ca acerca de este fracaso, pero las
Como ya se ha indicado, 108 Jll()li-l rai.ces del problema se exponen en las
vos de la desdicha juvenil. de Te
pala~as ~e Sah: "Sin otra guía que su
son varios. Carlota, en cambio, cae
corazon ignorante y crédulo (las mujesa de una institución social: el ma res) eligen un rueño para ~da la vida.
monio. Su gran inocencia, uno de
El esclavo al menos puede cambiar de
elementos que más pueden p
amor, p~ede ,espe~ar que juntando oro
"fechada¡" hoy, es fundamental
coI?prara algún dia su libertad, pero la
demostrar la corrupción . del ii
mUJe_r, cuando levanta sus mana; enflamatrimonial.
quectdas Y su frente ultrajada, para pe-

dir libertad, oye al monstruo de voz
sepulcral que le grita: En la tumba"
(p. 196). El matrimonio es, en suma,
una fuerza más destructiva de la libertad que la misma esclavitud.

III
Sah es la gran figura pardigmática de la
desdicha inmerecida. Sus motivos y conductas son siempre puros; es capaz de
sacrificarse por sus semejantes en cualquier momento. Sin embargo, padece
hasta el punto de morirse de un corazón
que literalmente se rompe (la explicación fisiológica de este fenómeno tiene
un interés anticuado).
El primer capítulo de la novela consiste en una anecdota reveladora del injusto trato que recibe Sab por su color.
Enrique entabla conversacion con el mulato, sin percatarse de la identidad racial de éste ( que también ignora el lector). El intercambio revela a Sab como
un individuo inteligente, informado y
cortés. Enrique lo trata con la gentileza
debida hasta que Sab da a conocer su
etnicidad. Ahora se produce un cambio:
"¿Conque eres mulato? - dijo el extranjero tomando, oída la declaración de su
interlocutor, el tono de despreciativa
familiaridad que se usa con los esclavos" (p. 19-20). Enrique le hace preguntas como a un niño, tuteándolo. El
narrador divulga lo que pasa por la conciencia de Enrique para revelar su actitud desdeñosa. El blanco se burla en su
interior al oír que la madre de Sab era
una princesa africana; sonríe "con malicia" cuando Sab habla de sus relaciones amistosas con sus amos; y, con una
presunción arrogante, infonna a Sab
que: "Estás acostumbrado a la esclavitud", sintiénda;e "muy satisfecho con
acabar de expresar el pensamiento que
suponía en el mulato" (p. 22.23).

Barreda y Jackson han visto una
muestra de racismo en la descripción de
un Sab casi blanco, con facciones poco
indicadoras de su origen africano,15 Pero
para que se cumplan los fines retóricos
de la escena, la identidad de Sab tiene
que ocultarse al principio. El lector es
testigo del trato que se le ofrece a un
hombre que se supone blanco y al mismo individuo una vez percibido como
mulato. El ESClavo demuestra poseer
cultura e intelecto, pero esta evidencia
se descarta al saberse su condición ra-•
cial y social. Es una exposición sencilla
pero eficaz, de los efectos del prejuicio
racial en una 9tuación cotidiana.
En el mismo capítulo, Sab emite un
juicio sorprendente: "A pesar de su color, era mi madre hermosa" (p. 21)
- una aserción qt!e fácilmente sugiere un
racismo estético.16 Sin embargo, en otra
ocasión Sab niega la superioridad del
blanco en cuanto a belleza. Al dirigirse
mentalmente a Carlota, afirma que "no
serías menos hermosa si tuvieras la tez
negra o cobriza" y anhela que pudiera
ella haber nacido de ¡u mismo color
(p. 94). ¿Por qué, entonces, su aparente racismo al referirse a su madre?
Una explicación obvia sena un simple descuido por parte de la Avellaneda. La rupótesis es verosímil, pues se
trataba de una joven provinciana en
trance de liberarse del conservadurismo
de su familia y formarse una ideología
liberal. Sería incongruente enjuiciar a
una autora de la formación y época de
la Avellaneda según los criteri~ actuales de expresión cuidadosa en materia
de raza y etnicidad.
Sería más interesante conjeturar que
Sab, en el curso del intercambio con
Enrique, se contamina del racismo de
éste. Como ha demostrado Frantz
Fanon, uno de los efectos más nocivos

�del prejuicio es el aborrecinúento de la
propia negritud que produce en el negro:? Sab desvaloriza la piel negra durante el diiiogo con Enrique -una interacción cargada de tensiones raciales latentes. Luego, ante la cariñosa y liberal
Carlota, su actitud es muy otra: afinna
la compatfülidad de la heller.a y la ¡iel
oscura,
El carácter de Sab se complica por su
doble esclavitud. Es decir, en un sentido
literal es esclavo perteneciente a la familia de Carlota, pero en un plano figurado, es el "esclavo de amor" de la joven.
Los dos sist~mas .de subyugación se afectan de un modo paradójico. Aunque Sab
tiene muy presentes los horrores de la esclavitud, rechaza su propia liberación
cuando se le ofrece. Su negativa se basa
en una necesidad de pennanecer junto
a Carlota; es un vasallo espiritual de la
muchacha, para utilizar la terminología
del amor cortés.
Se ha objetado que la intromiiión del
tema del amor esclavizador disminuye la
utilidad de la obra como documento antiesclavista. Sin duda, la figuracíón del
hombre encadenado por el amor resta
atención e· importancia a la denuncia social. Pero hay que reconocer que la novela no tiene como propáiito único deplorar la esclavitud social. Lo que sirve
de cuestión organizadora de.la novela es
el problema de la libertad. Desde tal
perspectiva, poco importa si la pérdida
de la libertad se debe a un mal social o a
un encarcelamiento por amor.
A pesar de ser compleja, la cuestión
de la subyugación no es confusa en su
exposición. Sao distingue entre la esclavitud del amor, capaz de pÜrificar y ennoblecer, y la de la sociedad, que sólo
· degrada. El protagonista elige conservar
su condición de esclavo, pero no por
eso deja de protestar la esclavitud como

tal. Al sugerir Enrique que el esclavo, al
acostumbrarse a su situación, ya no sufre, es evidente su equivocacion al respecto (p. 23).

jan a la población esclava de la isla. Un
trozo de este pasaje sirve para demostr
el tono declamatorio y emotivo que
racteriza los discursos de este tip

Sab se da cuenta de la confusión que
puede engendrar su historia, dada la multiplicidad de factores que lo lleva., a la
derrota final. Cae víctima del destino
que lo coloca junto a Carlota; de su temperamento fogoso; pero !igue tiendo
víctima de la sociedad. La necesidad de
destacar la culpabilidad del orden social
es el tópico central de la "Carta de Sab a
Teresa". Este documento, que sólo se
divulga· al final, enfatiza el elemento de
injusticia social en toda la obra. El esclavo teme ser visto como un mero obsesivo que muere por haberse entregado a
un amor imposible. Al rebatir esta interpretación de su vida, Sab recurre a una
expresión abiertamente antiesclavista:
"no es Dios, Teresa, son los hombres los
que me han fonnado este destino, si
ellos han cortado las alas que Dios concedió a mi alma" (p. 211 ).

&amp; una vida terrible a la verdad.. . bajo

IV
Las vidas de los personajes constituyen
la vía principal para el ejercicio de la
persuasión novelística. De una importancia inenor, pues sólo se emplean en
contadas ocasiones, son los discursos
liheracionistas que se han incorporado
dentro del texto. Al entrar en juego esta
estrategia, la acción de la novela se detiene mientras el narrador o uno de sus
personajes expone un aspecto de la problemática central.

El primero de est()l discursos se produce durante el diálogo entre Sab y Enrique. Este busca informarse acerca de
las tierras pertenecientes a su futuro suegro. Sab le proporciona, además de un
caudal impresionante de datos, una exposición fogosa de los males que aque-

Ahora bien, no tod()l los -Oiscursos
acusan un tono tan panfletario, Un pasaje más interesante en BU desarrdlo
invoca llllas nociones derivadas de JeanJacques Rousseau Qa devoción de la
Avellaneda por Rousseau es bien sabida), Dentro de este esquema, los seres
humanos son por su misma naturaleza
puros y libres; la opresión y los demás
males sociales son producto de la organización social, sobre todo en su forma
occidental.

rique•.. ningún infeliz respirará a mi lado el aire emponzoñado de la esclavitud. Daremos libertad a todos nuestros
esclavos" (p. 65-66).

ne una interpretación de la historia se-

gún la cual la esclavitud es producto de
la ·cultura occidental y la correspondiente búsqueda de una yroducción cada vez mayor. Esta mama de crecimiento económico se contrasta con la actitud indí~ena, que se contenta con la
satisfaccion de las necesidades. Los indios se mantienen atentos al equilibrio
ecológico y a los valores humanos, mientras que los blancos llevan consigo una
ruptura de las armonías naturales.

Las palabras de Carlota se diferencian de las de Sab por el enfoque casi
exclusivo en los conceptos abstractos
de autonomía y sometimiento. El ~po
de esclavos que despierta su indignación no presenta muestras de abuso; al
contrario, en aquel momento expresa
su agradecimiento por el trato benév0Toca a Carlota formular estas ideas. lo que recibe. Para Carlota, sin embargo,
Carlota hace notar la posibilidad de
Le conviene esta tarea, por su gran ino- la generosidad de los amos no quita el una reducción '.en el nivel de vida como
cencia y su vinculación íntima con el pecado de un sistema fundamentalmen- consecuencia de la liberación de los esmundo natural. A pesar de su ascenden- te injusto. La satisfacción que eviden- clavos. Al aludir a este riesgo, recoge y
cia euroyea, participa de las caracterís- cian los esclav()l le inspira una lástima explicita un tema introducido en su disticas de salvaje noble. Su meditación más honda, pues acusa un deterioro del curso anterior~" ¿Qué importa ser mesobre la libertad tiene como punto de impulso natural hacia la libertad: "Se nos neos.
.
?", p. 6) .
partida la caza de una mariposa. Esta creen felices porque no se les prodiga
actividad, emprendida como diversión, palos e injurias, y comen tranquilamenOtra declaración extensa es la ya
cobra un significado serio. El narrador . te el pan de la esclavitud" (p. 65). mencionada carta de Sab a Teresa. Es
indica la importancia moral del epis0en este documento donde se encuentra
dio al referirse a la mariposa como
La influencia de Rousseau y Chateau- la comparación entre las situaciones res"pritionera" y describir la reacción ins- briand se manifiesta nuevamente en un pectivas del esclavo y de la mujer casada;
tintiva de Carlota: "cesa de repente de episodio que enfrenta a·1os personajes se juzga peor ésta. El asunto principal·
complacerse en la desgracia de su vícti- con una representante de las casi perdi- de la carta lo constituye la autodefensa
ma: abre el pañuelo y se regocija con das culturas indígenas de Cuba. Otra de Sab, que ya se ha disru.tido por la
v_erla volar l~re..." (p. 64). Para suge- vez es Carlota, con sus facultades de interpretación que ofrece de su vida y
nr el conterudo moral de este episodio comprensión intuitiva, la que enuncia el carácter.
Tanto el contenido como la manera¡ al parecer tan trivial, el narrador insiste mensaje. Su discurso se fundamenta en
de explayarlo son eviden_tes, s~ ningún en las capacidades de discernimiento es- una creencia: la pureza de los pueblos
La carta también interesa por la inintento por darle un mabz sutil. Lo que piritual que posee Carlota. A pesar de~ no europeos y la corrupción IJUe trae troducción de un nuevo argumento: que
se enfoca es la administración de la escl~ s~ncillez, alberga "grandes facultades" y como consecuencia la civilizacion occi- la esclavitud es contraria a la voluntad
vitud -los malos tratos prodigados a lai lleva una vida interior vívida y poderosa. dental .
divina. Sab enumera las capacidades inesclavos- y no la esclavitud como tal.
natas cuyo ejercicio le ha sido negado
En efecto, hay una sola alusión a la
Estas facultades de comprensión coAnte la visión del pasado nativo, evo- precisamente por ser esclavo. Ahora
cuestión más abstracta de la libertad hu b~an un,a importan~ia especial en el pró- ca una utopía indígena: "Aquí vivieron bien, no rneraliza el argumento para
mana (la marca de la esclavitud). F1 len• xuno parrafo. Aqu1, Carlota experimen- felices e inocentes aquellos hijos de la hablar mas globalmente de todos los
guaje es característico_ ,de la r~t~ca ta un horror inusitado ante el espectácu- na'turaleza; este suelo virgen no necesi- dones malgastad(); de la población esromántica: la acumulac10n de ad1e11va1 lo de unos esclavos. Al hacer un cotejo taba ser regado con el sudor de los escla- clava; se limita a lamentar su propio caafectivamente cargados ~a repetición.de entre la libertad natural de la mariposa vo, para producirles" (p. 94).
so. Esta limitación fácilmente sugiere
terrible); el empleo de figuras granda~ Y la subyugación que impone la socieque Sab, como individuo dotado, no
cuentes Qa desesperación del infierno) dad, ee decide en contra de la esclavitud.
Predomina aquí un idealismo senti- debe vivir esclavizado, pero que la esclay, globalmente, un esfuerzo por vencer Enuncia su nueva posición en un dis- mental, pero la retórica del pasaje no vitud sería meno, horrorosa si se tratara
al lector mediante la insistencia y la en
curso que termina con la siguiente reso- «JU-eda exenta de consideraciones de de una persona menos capacitada. La
gía enfática.
lución: "Cuando yo sea la esposa de En- mdole más pragmática. Carlota propo- carta es un buen ejemplo de una retórite cielo de fuego el esclavo casi desnu
trabaja toda la mañana sin descanso, y
la hora terrible del mediod.íá, jadeand
abrumado bajo el peso de la leña que co
duce sobre sus espaldás, y abrasado p
los rayos del sol que tuesta su cutis, lle
el infeliz a gozar todos los placeres que ti
ne para él la vida: dos horas de sueño
una escasa ración. Cuando fa noche vien
con sus brisas y sus sombras a consolar
la tierra abrasada, y toda la natu"raleza d
cansa, el esclavo.va a regar con su sudor
sus lágrimas el recinto donde la n0che n
tiene sombras, ni la brisa frescura, porqu
allí el fuego de la leña ha sustituido
fuego del sol, y el infeliz negro, girando ·
cesar en tomo de la máquina que arrane
a la caña su dulce jugo, y de las calderas d
metal en las que este jugo ~e convierte e
miel a la acción del fuego, ve pasar hor
tras horas, y el sol que toma le encuent
todavía allí. , . Ah! sí; es un cruel esp
táculo la vista de la humanidad degrada
de hombres convertidos en brutos, que lli
van en su frente la marca de la esclavitu
y en su alma la deseperación del infiero
(p. 18).

�'

ca cargada de las expresiones típicas de
la agonía romántica . Pero como documento antiesclav~ta, carece de la coherencia que exhiben la; otros discursa;
liberacionistas.
V

Sab puede desconcertar por su abordaje
heterogéneo de los temas organizadores.
Los personajes, cuyos caracteres y destinos dominan la obra, son los agentes
m~ importantes en la exposición de la
problemática central.

Así es el caso sobre todo en la caracterización de Teresa, Carlota y Sab, fi.
guras que padecen, sin merecerlo, un
truncamiento de su autonomía vital.
Sólo en la historia de Carlota hay una
opresión puramente social. En la ·crónica .de Sab, el esquema se complica por
la introducción de factores ajenos a la
organización de la sociedad. En la vida
de Teresa intervienen fuerzas opresivas.
Se enfrenta tanto con dificultades de
origen social (su nacimiento ilegítimo;
su falta de dinero) como con otros de
carácter idiosincratico (su incapacidad
para dar señales de emoción).
También son muy dispares los pasajes de exposición retórica en que se denuncian las barreras a la libertad. Sab,
en su diálogo con Enrique, protesta la
administración defectuosa de la esclavitud, con lo cual se sugiere un deseo
de reformar la institución más bien que
de abolirla. Carlota, en cambio, condena la esclavitud en su misma esencia.
Le repugna el concepto del ser humano como propiedad de otros, no obstante las mejoras que imponen ciertos
amos bondadosos para . mejorar.la vida
de sus esclavos. Hay una yuxtaposición de argumentos idealistas con otras
consideraciones de índole pragmática,
inclmive el ·análisis de las bases econó!11ÍCas de la esclavitud en Cuba. .

De allí la imposibilidad de identificar un modelo único de la opresión humana, sus causantes y manifestaciones.
El desarrollo del tema es difuso. Pero
hay que tener en mente que la novela
no es un texto antiesclavista como ta~
sino una obra de literatura con sus correspondientes paradojas, ironías, y ambigüedades. La retórica, con tu exaltación romántica, todavía conserva un
grado adecuado de coherencia. Los
elementos dispares se conjug;m para señalar la injusticia y la falta de libertad
que existen en el mundo y que necesitan ser oijeto de reflexión. La novda
se ofrece como abertura de esta reflexión; toca al lector continuar la consideración de las cuestiones inquietantes
que se le plantean.

NOTAS
l. Véase, al respecto, Pedro Barreda, The
Block Prolllgonilt in the Cubon Novel,
trans. Page Bancroft (Amherst: University ofMassachusetts, 1979), págs. 71-82;
también, Richard L. Jackson, The Block
/mage in Latín American Literature
(Albuquerque: University of New Mexico, 1976), págs. 22-27. Shirley M: Jackson, "Fact From Fiction: Ano1her Look
at Slavery", en Miriam de Costa, ed.,
Blackl in Hi1ponic Literature (Port
Washington, N. Y.: Kennikat Press,
1977), comentl las mismas cues1iones.

2. Barreda, pág. 74.
3. Jack90n sugiere que la supresión de Sab
podrÍahaber tenido varios motivos: el
miedo a la censura; lo atrevido del tema
(el amor entre prota~nistas de distintas
razas); el reconocimiento por parte de la
autora de los defectos de su obra temprana.

Mary Cruz, en su prólogo a Gertru
Gómez de Avellaneda, Sab (La Ha
Editorial Arte y Cultura, 1976), com
la exclusión de Sab de la compilación
la Obras de 1869. En sus observacioo
p~. 53-55, ex.pone otra hipótesis, la
que "los coll5ejos de sus preceptores
las cosas 'divinas' fueron los respo _
bles" (pag. 54).
Otro punto controvertido es el ,ipues
intento de suprimir la pñmera edkión
Sab. Emilio Cotarelo y Morí, ÚJ A
necia y 1u1 obra, (Madrid: Tipografía
Archivos, 1930), pág. 392, reconoce
mucha difusión que han tenido los v ·
rumores acere.a de tal supresión (p. ej
la compra de la edición por parte de
familia de la autora) pero los rebale.
gÚn su testimonio, la edición de 1841 e
accesible en todas las librerías de Madli
Dada la falta de información ,egum
respecto, sería lícito lanzar una hipÓ
sis 90bre la deaaparición de Sab del COI
pus literario de la Avellanedá. QJiZÍ,
pasar por varias etapas en su evoluci
estética, la autom se haya .ipartado
to del romantiásmo vehemenm de S.
que ya no se identificara e,on esta o
temprana. Cotarelo demuestra los
des cambios que sufrió la Avdlaneda
su concepción del quehacer litemrio
la resultante insatisfacción de la escritora con su propia producción. Fn. el CIIO
de la poesía, una nueva elaboración podn'a efectuar una reconciliación entre el
texto y los nuevos principios poétioJI
de la Avellaneda (solía utilizar este •
curso). La novela, armada Sobre una
concepción hondamente romántica c,ae
afectaba todos sus aspectos, no se P•
taba á una reescritura. Quizá por eso la
haya descartado.
4. Barreda, pág. 76. La aserción de que la
figura tiene "riqueza psicológica" es odginalmente de Helena Percas Pomri.
"Sobre la Avellaneda y su novela s.•~
Re11iltu iberoamericana, Núm. 38 (1962),
347-57.

5. Richard L. Jaclcson, págs. 23-27.

,

~dv;;J,.~ Y:&gt;·J•v ·. ~.:..

6. Shirley M. Jackson, "Fact From Fiction:

Another Loolc at Slavery", en Miriam
de Costa, ed., Blacks in Hispanic Literature (Port Washington, N.Y.: Kennikat
Press, 1977), pág.,. 85-86.
7. Fl carácter libresco Y artificioso de la

nov~la es el tema de los comentarios de
Jose A. Portuondo, Bosquejo hútórico
de·'°' letras cubanas (La Habana: Mini&amp;teno de Relaciones Exteriores, Departam~nto de Asuntos Culturales, 1960)
pag. 49; Aurelio Mitjans, Estudio ,obr~
el mov un,en
· · t° cien
· t(¡'fi1co Y literario de
Cuba (La Habana: Consejo Nacional de
C!l1tura, 1963), pág. 197; Y Lorenzo Garc1a Vep, Antologaá de la novela cubana
(La Habana: Dirección General de Cultura, Ministerio de Educaci6n 1960)

'

'

pág. 49.
8. J~ Franco~ The Modern Culture of
Latm Amenm, ed. rev. (Baltimore:
Penguin, 1970), pág.,. 17-18.

9. Noé Ji trik, Muerte y re.,urección del Facundo (Buenos Aires: Centro Editor de
América Latina, 1968).

la vez una abstracción y una a-eaci.ón
psicológicamente compleja.
13. Barreda, pág.,. 76-77.
14. Gertrudis Gómez de Avellaneda, Sab
(La Habana: Consejo Nacional de (hl.
tura, 1963), pág. 70. Las citas de esta
novela se indicarán con la paginación

correspondiente a esta edición.

10. Barreda, pág. 82.

11. Ri~h~d L. Jackson, págs. 25-27. &amp;ta
ob¡ec1on no agota la queja que hace
Jackson contra la nóvela, pero es importante.
12. Percas Ponseti, pág. 357. En la pág
354, hare notar que la figura de Sabes~

15• B~reda, pág. 78; Richard L. Jackson,
pags. 25-26.
16. Barreda, pág. 78.

17. Frantz Fanon, IJack Skin, White Masks,
trans. Charles Lam Markham (New
York: Grave, 1968).

�OCTAVIOPAZ:
UNA MALINTERPRETACION
DE TLATELOLCO .

Arturo Cantú

RESCOLDO

El 2 de octubre de 1968 señaló para mu- sa común con él, detenninan que el
chos una fecha límite en la manera de asunto se presente como uno de los más
vivir y entender las cosas. No es raro oír trascendentes del momento actual.
la pregunta ·fue antes o después de lo
La revista Armas y Letras, dirigida ,Pº~ Alfo!150 Re~ de Tlatelolco~ y no tanto para colocar
Octavio Paz es con mucho el artista
un hito en el tiempo como auxilio de más importante en la presente hora de
Martínez, recogió este texto -que h~ia sido leido pr
la memoria, a la manera como .podría- la cultura nacional. Entre los poetas vimente en la Escuela de Verano Francisco M. Zertuchemos preguniamos por el antes o el des- vos de México solamente lo sobrepasa, a
811 tercera época, número 2, septiemhrer-noviemhre de 197
pués
en el tiempo de un hecho cualquie- mi juicio, José Gorostiza, que hace vapp. 22-28.
ra a partir de otro hecho cualquiera. El rios decenios no pu~ica. Nadie en el enantes y el después tienen aquí casi siem- sayo, donde ejercita una prosa fulguranpre, una connotación moral. Hay cosas te y extendida. Líder desde su juventud
"explicables" y hasta "perdonables" si de publicaciones y movimientos in.telecsucedieron antes del 2 de oétu_bre, otras, tuales de primera línea del país, ha delas mismas, habiendo sucedido después, sempeñ ado con generosidad el papel -de
no tienen razón alguna de ser, o inclu- promotor en un medio cultural frecuensive por ese solo hecho cambian de signo
temente hostil y las más de las veces
moral. Como si la esfera de nuestros va- ·
apático. Su renuncia a la embajada en la
lores, nuestras referencias emotivas, y
India, a par_tir de los sucesos de Tlatelolaun nuestra lógica de lo socia~ hubiesen
co, lo honra y lo hace insospechable de
cambiado y estuviesen cambiando todaoportunismo en una época especialmenvía. Es obvio que no resulta lo mismo,
te difícil para los funcionarios públicos.
desde el punto de vista mora~ ingresar al
ejército antes o después del 2 de octuNo es este Octavio Paz el que identibre, o ser activista del partido oficial, o
ficamos, a través de los dos puntos del
escalar por las jerarquías del poder polítítulo de la conferencia, con "una maltico o económico. De la misma manera,
interpretación " de Tlatelolco, y sin emlo que antes sólo era un pequeño desbargo, a pesar nuestro, no hay otro Ocplante de valor, una actitud libre, hasta tavio Paz,
una frase pronunciada en una conversación rutinaria, tienen un peso distinto a
En una de las páginas centrales de
partir de esa fecha.
Posdaw Octavio Paz nos dice:
.
¿Por qué, tal vez se pregunten, me
atrevo yo ahora a traer a cuenta esa fe.
cha y a insinuar, ya desde el título de la
conferencia, un rechazo al significado
cultural de la personalidad de Octavio
Paz?
No, desde luego, porque crea estar en
forma alguna a la altura de lo que la fecha o el personaje significan. Me apresuro a decirlo no por humildad sino porque un mal entendido de principio podría enturbiar la visión que quiero proponerles ahora. Precisamente dada la
importancia de Octavio Paz, y la importancia de otros escritores que hacen cau-

Lo que ocurrió el 2 de octubre de 1968

fue, simultáneamente, la negación de
aquello que hemos querido ser desde la
Revolución y la afinnación de aquello
que somos desde la Conquista y aún antes. Puede decirse más exactamente, de
uno de sus aspectos. Apenas si debo rept.,tir que el otro México no está afuera sino en nosotros: no podríamos extirparlo
sin mutilamos. Es un México que, si sal»
mos nombrarlo y reconocerlo, un día acabarema¡ por transfigurar. cesará de ser ese
fantasma que se desliza en la realidad y la
convierte en pesadilla de sangre. Doble
realidad del 2 de octubre de 196 8: ser un
hecho histórico y ser una representación
simbólica de nuestra historia subterránea o

invisible. Y hago mal en hablar pe representación pues lo que se desplegó ante
nuestros ojos fue un acto ritual: un sacrificio. Vivir la historia como un rito es
nuestra manera de asumirla; si para los españoles la conquista fue una hazaña, para
los indios fue un rito, la representación
humana de una catástrofe cósmica. Entre
estos dos extremos, la hazaña y el rito, han
oscilado siempre la sensibilidad y la imaginación de los mexx:anos.

El 2 de octubre encierra para Paz una
doble realidad, la de ser, según sus propias palabras, un hecho histórico y un
acto ritual, y más específicamente un sacrificio. En otro lugar de Posdata, refiriéndose a los hechos de Tlatelolco nos
dice: "fue una repetición instintiva que
asumió la forma de un ritual de expiación". Debemos entender, según esto,
y según el discurso de Posdata, que el
hecho histórico está representa do por
los estudiantes muertos, por los que ordenaron su muerte, y por las fuerzas,
ideologías y actitudes políticas y econÓmicas que se enfrentaron a lo largo del
movimiento estudiantil y que culminaron en la matanza. Por otra parte, "el
sacrificio ritual•: según las palabras de
Paz, "nos revela que un pasado que
creemos ·enterrado está vivo e irrumpe
entre nosotros" porque "lo que no se
ha dicho es que los mexicanos, en su
inmensa mayon'a, han hecho suyo el
punto de vista azteca y así han fortificado, sin saberlo, el mito que enci~
rra la pirámide y su piedra de sacrificios". Según la tesis de Paz, una sería
la realidad aparente, visible, del 2 de
octubre: la del hecho histórico; otra la
realidad verdadera invisible: la del sacrificio ritual. Las fuerzas económicas y
políticas, la actuación personal de los
dirigentes estudiantiles y los detentadores del poder, no serían sino instrumentos, marionetas, al servicio de una
representación más profunda y más
verdaderamente real, la de los aztecas y

�sus dioses que seguirían actuando a través de ellos y de nosotros. Así., según
sus palabras "hay un puente que va del
tlatoani al virrey y del virrey al presidente", "el régimen se ve, transfigurado, en el mundo azteca".
La efusión de sangre lo remite directamente a los sacrificiai humanos. Y
ctee encontrar, por ello mismó, una
suerte de estigma cruento en el mestizaje mexicano, como' si fuésemos, sin
saberlo, un pueblo destinado a la sangre en desbordamiento, aún temerosos, aunque inconcientemente, al igual
.que los aztecas, de que el _mundo termine si no damos a los dioses la imprescindible .cuota de sangre.
No. sé si en este _punto sea preciso refutar la peregrina tesis de Paz. Para ser
consis~entes- con ella tendríamos que
explicar igualmente las matanzas en
Vietnam acudiendo ,a las divinidades de
los pieles rojas o a no i qué dioses vikingos, habría que pensar también que
Mussolini. no fue sino una reencárnación de Nerón, o Hitler un instrumento
de Odin. Así, no sólo tendríamos una
historia mítica de México, sino que podríamos llegar a construir una historia
universal mítica.
Aun haciendo un esfuerzo de hnagi·
nación no me es posible imaginar a los
capitanes de la industria y de la banca
oficiando ante otras divinidades que no
sean la riqueza o el capital extranjero.
De la misma manera no resulta fácil
concebir a los que dispararon en Tlatelolco como saceraotes al servicio de la
revitalización cósmica. La sangre derramada en las escalinatas de Tlatelolco fue
lavada cuidadosamente; al parecer la intención no fue que sirviera de alimento
a u~ sol desfalleciente.
Si lo de Tlatelolco con todo, resulta-

ra ser un sacrificio ritual ordenado por se publicó por primera vez en El labeel tlatoani en turno ¿cómo explicar en- rinto de la soledad. En aquel moment
tonces, ·dentro de ese mismo contexto, asustaba a la naciente burguesía mex.'
las tres manifestaciones de agosto y sep- .cana y proveía a los disidentes con
tiembre del 68 que colmaron el Zócalo? gerencias heterodoxas para lanzar a
¿&lt;;:ómo entendéríamai las reuniones ge- cara de los priístas, ·1os miembros
neralizadas y permanentes de estudian- Taller de la Gráfica Popular, y el Parti
tes en busca de una clarificación de la si- Popular Socialista por igual. Enton
tuación nacional? iC(}mo explicaríamos, las fuerzas de la oor~esía eran roen
míticamente también, la coincidencia poderosas, estaban aun desorganiza
la Revolución Mexicana era un ac.m
temporal del movimiento de México con
cimiento relativameñte--c-ercano.
lCIS movimientos estudiantiles. de París,
Berkeley, Roma o Tokio, lugares todos
Después del 2 de octubre, los ar
ellos donde sería diñcil suponer tam- mentos de Paz se vuelven contra lo
bién la vigencia deun pasado azteca? En tratan de preservar y defienden lo
fin.
intentan atacar.
La tesis de Paz, con todo lo descabellada que resulta a poco que la analicemos racionalmente, tiene · sin embargo
atractivos que es pre~iso mencionar. El
joven lector de Posdaw. puede sentirse
admirado y aliviado por una imaginación que coloca su responsabilidad tan ·
lejos como en Moctezuma y Cortés. En
ocasiones, la belleza de su prosa puede ·
hacer aparecer como lógicas y coherentes relaciones traídas de los c¡ibellai. Pudiera encontrarse ·también algún consue- .
lo en leer un libro en el que se compara
y hasta se identifica al presidente con
un tlatoani azteca, y a su corte de ministros con los sacerdotes encargados del
sacrificio. Pero en definitiva la tesis de
Paz tiende a oscurecer, a desvirtuar, la
dolorosa luz a que ya nos estábamos
acostumbrando después _de Tlatelo\co:
la de- un régimen político, social y económico, que se ve obligado a recurrir a
la violencia pública e indiscriminada en
defensa d~l statu quo.
La idea de que Hutzilopochtli, la
Malinche, Cortés, y cuantas otras entidades se quiera de la conquista, están
presentes aún entre nosotros, presidiendo secretamente nuestras voluntades,
pudo i:esultar divertida en 1950, cuando

Posdata, a pesar de·su autor, resul
ser en el fondo una defensa del régime
porque responsabiliza a las divinidad
aztecas de la matanza de Tlatelolco
porque sitúa el problema !Jrincipal
México fuera de la relación entre expl
tadores y explotados, en el ámbito
una supuesta lucha y un supuesto ven
miento con y sobre nuestros vestigi
indígenas.
Con todo, la falla de Paz va mue
más allá de una simple "malinterpre
ción" de los hechos de Tlatelolco, e
realidad esconde. una malinterpre
ción del mundo actual mucho más gr~
para todos nosotros. En primer lu
porque es una interpretación racial,
cista, de la historia mexicana, y por e
mismo no da lugar a solución real
guna, como no fuera la desaparici'
misma del mestizo o algo tan vago
insignificativo como _la frase final
Posdata: "tenemos que aprender a
aire, sueño en libertad". En segun
porque creyendo colocarse en une P
ción crítica, Paz difunde y trata de
petuar el equívoco cultural que
dente, y más coricretamente Euro~,
sostenido desde siempre, en favor do

1

explotación d,·I hombre por el hombre.

. Quizás un breve ~ecuento de las opimonr~ de otro escritor, D. H. Lawren-.
cr, pu&lt;'da ayudarnos a explicar más claranH'nt" los dos puntos anteriores. Lawr&lt;·ncr vivió "n Mrxico a principios de los
20. Su obra principal sobre Méxíco es
La serpiente emplumada. Escribió tambirn La Mujer que partió a caballo y
1l~añanas e_n N!éxico en los que se refiere
chrccta o mdrrcctamen te al país y a sus
problemas. Sus opiniones son interesantrs en rstc punto porque coinciden totalmente con las de Octavio Paz, a tal
grado que debemos considerar que El
laberi~to de la soledad y Posdntn no
son smo de.sarrollos de algunas frases
st~cltas dr La wrence, y porque sus opin_ionc.s sobre México gozan de una rela~1v-a popularidad entre ciertos círculos
rntclectualrs.
~a _visión de Lawrence sobre México
r,s llpicamente la de un extranjero blanc~ que llega a un país subdesarrollado.
~1,nguna persona, costumbre, instituc~~n, merece su_ aceptación Osu simpa•
t~a, aun cntrn_d1end~ la palabra simpatia c1_1, su sentido mas general de comprrns1on o idcn ti ficación intelectuales
Apenas sí algún produ cto del folklor;
artrsan~l, el eo~orido de alguna prenda
de veStir, lo mas superficial de México
logr~n despertar en él un elogio. En ~
serp1en~e. emplumada se cree obligado
a _dcscnbrr, con lujo de detalles, una corrula de !OrCll en la que, desde luego, la
p~otagomsta extranjera se siente "ofendidaM'en .su cultura y en su orgullo". y·!Ve
en l c~ico por la sencilla razón de que
no cnll_ende a los mexicanos y su obra
no es smo la expresión de ello. Fascinado ~or lo que considera "otredad ", el
mestilzo, no puede abandonar un país
en e que se SJcn
. te b,as1camen
.
.
te a disgu&amp;0 , para usar sus propias palabras: "a
ª manera de un gran hombre blanco en

f

harapos, cautivo en un mundo de hormigas".
~u. Juicio sobr~ el país ~e reduce en
d~~1~1tiv_a a esta cita suya: "las antiguas
c1Vilizac10nes locales no han superado a
Quetzalcóatl. Y éste es simplemente
'
una suerte de serpiente emplumada
que'
necesitaba de vez en cuando que llegara
hasta ella, el sahumerio de un poco d~
sangre". "Hombres incapaces de dominar
los elementos, sometidos a las fuerzas
del sol, ~e _la elec~icidad, de las erupciones volcarucas, sujetos a rencores ardientes y al odio diabólico de la vida misma.
No hay ~ll!cer sensual que iguale a la
voluptuoSJdad que se experimenta al clavar un cuchillo y ver brotar la sangre de
la herida". "Es el supremo placer de un
puebl? apegado al pasado cuyo yugo
colomal no pueden sacudir unos hombres que no conocen Redentor ni Salvador".
Tal es la visión de Lawrence sobre
México, y tal es la de Paz, que la retomará 25 años después acaso con mayores galas literarias.
~no podría preguntarse ahora por
que les sorprende tanto, a Paz y a Lawrence, el espectáculo de un poco de sangre ; sobre todo a Lawrence, cuando los
europeos y en especial los ingleses han
~erramado tanta a lo largo de ~ntos
siglos. Como si detrá~ del inglés Lawrenc~ ~n 1925 no ~stuv1ese el Imperio Britan1co, con su mcreíble historia de dominación y pillaje. ¿Por qué sólo en el
caso de Mé,xico es indispensable recurrir
a Quetzalcoatl, o con más conocimiento
hist~rico, a Huitzilopochtli? Parecería
que mcluso en el caso del crimen las razas subdesarrolladas fuésemos incapaces
de encontrar las menas razones que a
cada paso encuentran las razas desarrolladas.

La explicación, en el caso de Lawrence, reside en el hecho de que en realidad
no piensa que seamos razas subdesarrolladas, piensa que somos razas inferiores.
Las razas superiores, entre comillas, matan por poderosas razones, las inferiores
por consumar ritos diabólicos. Octavio
Paz, no se percata de que su hipótesis, al
partir en lo fundamental de la mezcla de
razas, acaba por cerrar nuestra historia a
cualquier otra explicación o destino que
n~ sea también racial. Por una parte
afirma que el mestizo está condenado
irremediablemente a llevar dentro de sí
la sangrienta mitad azteca, de tal modo
que no pueda arrancarla de sí sino mutilándose, y por la otra afirma' que nuestra tarea histórica es precisamente transfi~rar esa ,mitad que hasta ahora, de&amp;pues de mas de cuatro siglos ha resu~
tado intransfigurable.
'
La wrence, en todo caso es mucho
,
mas
congruente que Paz, si 'su visión de
México empieza siendo una tesis racial
concluye de igual forma racialmente. Ei
punto está en que los conceptos de raza
y transfiguración tal como Paz los emplea son conceptos incompatibles. Si suponemos . que en los hombres existe la
capacidad 4e transfigurar su propia natur~leza, el concepto de raza pierde toda unportancia explicativa. Pero si suponemos que en lo humano lo determinante es la raza, estamos cerrando el
can:i!nº a toda posibilidad de transfigurac1on. Por ello Lawrence, más congruente·, acaba exclamando en La serpiente emplumadn: " ¡Ah las razas oscuras!. ; . Las razas oscuras pertenecen
a. un circulo desaparecido de la huma~dad; se quedaron rezagadas en una
suna de la 9lle no han podido salir.
Nunca llegaran a los niveles especiales
del hombre blanco. Le seguirán de lejos como servidores".
No hay metáfora, cuando desde su

�1'1111111 d,· , i,t,1. l.a1,r1·11t·•· afirma 11uc no
1,·11,·1110.- 11i 1t-11dr1•1111,:; H1·cl1·ntor ni Sal1 adnr. Harial111,·111 .. •·~lamo:: contf,,nados
a ,,·n ir a lo.- l,lan,·o,. l'or dio Paz, al
alm11:ar la ri,ic111 d,· La11n·11cP, araba por
110 c·111·011trar ,;alicl,1 al~'lma al problema
tic· \I,'·\ irn. porq111· no 1p1irn concluir,
rntt 1;,!.~l',I ol,liµucla a partir dP su propio pla11t1·,11ui1·11to. qu,· .,¡ mestizo rsun
,·,dl,,jí111 ,i11 ,... licla.
l'm1 aútt 111áo, al adoptar PI 1•squcma
1·11 lt 11ra I el,· La wn·nc,-, Octav io Paz adopta ta111l,ic'·11. "in ,1·11tirlo, su mundo cultural. \ r, ...rza d,· a,imilar la tradición
l'l1ltural d,· rn·1·id,·11t1· (tradición equí' c..-.r q111· ro11,i,1,· 1•11 proponer por un
l.1dn lo, 111á, alto,, alort·$ t•spiritualcs, y
,·11 ,·jcnw por 1·1 otro la más despiadada
do111i11a1·icrn :-0lm· lo$ condenados de la
ti,·rra a lo larµo d,· tocia la historia: es.-lm o, 1·11 (; re Tia ) Ro111a, siervos durant,· la c;poca frudal, obreros a partir de la
l'C'\ ol11riú11 i11d11strial, pueblos !ll bdcsarrollaclo,; ,·11 d momrnto presente), a
r11,·r1.a d,· asi111ilar rsa ,·1¡uívoca tradiriú11 cultura~ diµ;o, Octavio Paz ) la
lllill oría d,· nosotro, con r l hemos acal,.11io por co11l1·111plarnos a nosotros mis1110, co1110 ,;i fu1·~e111os los dominadores,
~ por juz:,rm1os drsdc ,,J punto de vista
d,· lo., do111inadorcs. La adopción de las
id ..a, el,· La11rPnc1• por Paz drsgraciadam,·11 t,· no •·s la 1•xc1·pción rn nuestro
1111111110 cultural, sino la regla. Una reµla a la 11111· hasta hace poco era impo,i lJl1· c·sc-apar porqur ni siquiera nos
¡11·rcatábamos dr rila. Al obligar al dominado a mirarse a sí mismo con los
ojos del dominador, el Occidente aseguro la · he¡i;emonía de su injusto sistema
por milenios. Desde el esclavo Epicteto,
1¡ut• no sólo defiende sino aun exalta los
valores del mundo romano que lo esclaviza, hasta el subdesarrollado Paz, podría
cstablecrrsi• un hilo de autoengaño y
traición a sí mismos de los dominados.

E11 d prólogo a Posdata afirma que
'"lo~ latinoamericanos somos los co111,·11,;al1•,, no invitados que se han colado por la puerta trasera de Occidente".
Pri111rro. romo si los latinoamericanos
no ·p,1rticipáramos con todos los puelJlo~ ~1 IJdrsarrollados del mundo de la
calidad dr no invitados. Segundo, como si junto con todos esos pueblos no
t':ilurií·si·rnos pagando el festín de Occid,·nt,·.

,u.

stro sentido crítico está asombra,lanwntc desarrollado cuando se trata d.. :,ub,•stimarnos a nosotros mismos,
) tan •·mbotado como el de Lawrcnce
cuando juzgamos la cultura europea.
Toda, ia rnntcmplamos con admiración
las u1úv1·rsidadcs alemanas y norteamericanas, a pesar de que sabemos perfectanwnt,· que de ellas salieron los autor,·s d,· los t·ampos de concentración y los
diri¡r,·ntes de la guerra de Indochina Y
no súlo los hombres, también los produdos culturales que hicieron posible
la rnaj,·nación colectiva del fascismo y
la 1·xplosión de la bomba atómica.
Pm&gt; d,·jrmos por el momento a Octavio Paz ) a Lawrence para concentrar
nurstra atención en el movimiento estudiantil del 68.
\téxiro, Berkeley, París, tienen un
significado inmediato diferente en lo tocantr· a movimientos estudiantiles. En
general, mientras en París y en Berkeley
los estudiantes lucharon por objetivos
más birn abstractos, donde las palabras
enajrnación y autenticidad jugaron un
paprl principal, en México la lucha parecía dirigirse contra autoridades concretas y situaciones injustas claramente detm11inadas. Los primeros pasaron de la
concrpción abstracta a la acción concreta, los segundos de la acción a la inteligencia de los fines. La situación de Francia y E.E.U.U., como países desarrolla-

dos y la de México como país su.bd
rrollado, así lo imponía. Ante los o'
de los gobernantes, el movimiento e
diantil aparecía como algo injustifica
pero sobre todo como algo anárquico
sin sentido, como una impugnación
tal, irracional y estúpida. En México,
movimiento a!llmÍa formas de orga ·
ción, sistemas de desarrollo, estrate ·
y tácticas, que rebasaban con mucho
saber político y la previsión de los
bernantes. Si en 1929 los estudian
que obtuvieron la autonomía de la U
versidad Nacional habían tenido un
der público y notorio en Alejandro G
mez Arias ¿por qué ahora, en un m
miento que manejaba masas huma
10 veces más numerosas, no había
líder, o un grupo de líderes al frent
sino • un amplio, vago, heterogéne
Consejo Nacional de Huelga? Si a pr'
cipios del régimen de Adolfo Lóp
Mateos, los lerrocarrileros, con buen
argumentos, no lograron concentrar
el Zócalo contingentes importantes ¿e'
mo era posible que los estudiantes, co
la bandera de la destitución de un jd
policiaco, lograsen llenar tres veces
Zócalo y organizar manifestaciones d
cientos de miles de personas? ¿Qué pr
tendían los estudiantes con sus brigad
de información en mercados, en cam·
nes urbanos, a las puertas de las fá ·
cas? Si querían tomar el poder ~p
qué no se organizaban según los line
mientos clásicos, en partido del prol
tariado, y llamaban abiertamente o
cretamente a la revolución? ·Por qu
no se avenían al diálogo privaJo, o a
componenda, y exigían en cambio u
diálogo público, en contra de todas la
tradiciones de la polítfoa mexicana.
¿No resultaba demasiado tonto, dem
siado inútii un derroche tan fabulos
de energía y organización, al servicio d
ninguna propuesta política importante.
¿Por qué resultaban simpáticos al pueblo, si en su mayoría pertenecían a la

clase media y a la clase alta? ¿Por qué
no defendían sus propios intereses de
clase? ¿Por qué se comportaban con
tanto desenfado y con tanto desprecio frente al gobierno, cuando de él precisamente recibían gratuitamente su
educación? ¿Por qué parecían tan alegres, tan seguros de sí mismos?
No pudieron contestar estas preguntas, y no hallaron más camino que
el de la represión brutal para detener
algo que no comprendían, que rebasaba con mucho &amp;i capacidad de comprensión.
Pero aun cuando hubieran comprendido el movimiento estudiantil seguramente habrían actuado en igual forma.
No se equivocaban aJ considerar que 1a
estabilidad económica y política del régimen estaba en peligro, se equivocaban
sólo aJ juzgar la magnitud y la naturaleza del ataque. El ataque era más serio y
más profu11d0 de lo que creyeron, y estaba dirigido contra la base misna de
r:ustentación del sistema en su conjunto,
no contra personas o procedimientos políticos concretos.
En definitiva, los movimientos estu•
diantiles del 68, incluyendo al de México, no fueron tan inportantes por haber combatido tal o cual orden particular de injusticias, como por haber puesto
al descubierto la visión del dominador.
Podrá decirse que desde siempre ha habido quien enuncie la doble f.az de la
cultura occidental, a la que ya nos hemos referido, la de ser, por un lado, proclamadora de valores eternos e irunarcesibles, y por el otro, sojuzgadora de pueblos y destructora de culturas ajenas. Pero lo que no estaba claro es que las tesis
a favor del hombre y las tesis en contra
del hombre, no combatían entre sí en
un terreno libre y neutral. Hasta hace
muy poco se consideraba que las tesis

ideológicas antagónicas se debatían en
un ámbito cultural imparcial, donde fi.
nahnmte acabaría por imponerselaverdad sobre el error y la jUBticia sobre la
injusticia. En realidad de verdad, el ámbito cultural (la universidad, la plaza pública) nunca ha sido la are1_1a para el
combate, donde seguramente trnnfaría el mejor, sino el mercado, para la
transacción y la componenda, donde todo antagonismo acababa relllelto en una
postergación. Verdad, error, bien, mal,
integridad, bajeza, pasaron a ser palabras demasiado rígidas y oogmáticas.
Quizás, acaso, tal vez, siempre y cuando,
pasaron a ocupar sus lugares. Se llegó a
pensar que la virtud fundamental del
espíritu era. establecer matices, y que
la cúspide de la estimativa moral estaba representada p«x la tolerancia. Matices que en un caso definen al crimm
como guerra santa, y en otro como sacrificio diabólico; tolerancia para con
los explotadores nacionales que nos
obliga finalmente a tolerar la explotación mundial. Todo un tejido de sobreentendidos disimulos, concatenaciones,
diplomacias en donde los más perspicaces quedan atrapados y donde loe más
rapaces medran a su conveniencia.
No fue tal o cual régimen monolítico y falaz, como en el caso de México,
lo que los movimientos estudiantiles
pusieron en evidencia; no destruyeron
alguna filosofía trasnochada; no politizaron a amplios sectores de la población. Pudieron haber hecho todo eso,
y lo hicieron, pero por encima de todo
señalaron con claridad que el tapete sobre el que se estaba apostando no servía
más para el juego, que el ámbito cultural misno era el principal enemigo de la
cultura, que la parte mayor de la tradición de occidente era la tradición de la
mentira.
Desde este punto de vista colran

otro sentido algunas de las características del movimiento estudiantil que frecuentemente se señalan como errores y
como abaudos. Es un movimiento sin
líderes en el sentido tradicional rorque
justammte está contra la tradicion. No
enarbola propuestas ¡&gt;&lt;&gt;líticas claves y
concretas porque está en contra de la
política. No obedece a intereses clasistas pol'T1e los poderes contemporáneos
han desfigurado y confundido las clases.
No cree en los héroes de los blancos
porque las estatuas de esos héroes son
ahora los instrumentos de la dominación. Se presenta orgulloso; desenfadado, alegre, porque avizora un camino
diferente y un mundo diferente.
La impugnación total de los movimientos estudiantiles da justamente en
el blanco porque no se refiere a tal o
cual manifestación de la ideología burguesa, sino al aire misno en que se
mueven las ideas y los personajes de la
burguesía.
El 2 de octubre, por doloroso que sea
decirlo, fue el catalizador de todas estas
realidades. Señala un antes yun después,
porque a partir de él comprendimos,
pero sobre todo, porque a partir de él se
abre para todos una tarea de clarificación vital: abandonar todo lo que deba
ser abandonado, como si ahora empezáramos una larga marcha, y encontrar todo lo que viene a nuestro encuentro.

�CARMEN ALARDIN

NUESTROS DIENTES

Heidi Basabe

Carmen ·Alardín

Monterrey, N.L., lunes 29 de octubre
de 1984. nueve de la noche.

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•""-¡•~W:
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embestida. Una lluvia de miradas
como saetas, furtivas y descaradas,
tratando quizá de penetrar o hurgar el mutuo caparazón y los recorreres químicos y eléctricos bajo
la corteza -para aquí y para allátras la aparente desconfianza o indiferencia. Un caminar como de
ciegos en la ebriedad de las sensaciones.

Conocer a Carmen Alardín, sus
contornos, ¿qué significa?, ¿qué
significa para mí?, a esa Carmen
de desnudas piernas sin malicia
aparente, con sus afrancesadas
"eges ", su palabra "reaccionario",
su aparente "despiste" y las preguntas que hace y que no hace.
Mirar en esos ojos sin pretender
encasillarla, explicarla o conocerla
exhaustivamente pero sentirlos de
gato: misteriosos, indiferentes o
cansados, con sus muchas implicaciones, a veces como un largo pasillo en la penumbra con muchas
puertas a un lado y al otro como
El castillo de Barba Azul de Bela
Bartok, en el que lo mismo puede
habitar el horror, que la muerte o
los más esplendorosos tesoros.

Carmen y sus poemas, Carmen
y sus contornos, tocar, penetrar
a un mundo mágico, imaginativo,
más allá de la publicidad, de las
pastas de dientes y sus sonrisas y
de las cabelleras que se "merecen"
el nuevo color, más allá de su corte de pelo a lo "punk", más allá
o más acá de su vestido color ejército, de su germanismo u otras
adicciones y de su ser laureada o
reconocida poeta.

Conocer a Carmen y sentir por
dentro un entrechocar de astros
locos en la noche, con astrología
u horóscopos o sin ellos, la posibilidad de nombrar, por un momento, lo innombrable, un delinear de
manos suaves, con cuidado o con
miedo, por· los contornos de las
separadas existencias: la tuya y la
mía, un topetear de unicornio
contra el cristal que separa los
cuerpos y las almas como queriendo probar su fragilidad antes de la

Conocer a alguien quizá no programable en este mundo de computadoras, aún así no descifrable.
Conocer a esa Carmen aparentemente infantil o inocente, en estado de gracia, como en un juego de
boliche en el que el golpear de -la
bola provocara innumerables preguntas. Conocer la placidez de esta Carmen, su aparente instalarse
cómodamente en el mundo, junto
o a pesar de sus dolores de cabeza
y espalda y su estar muy dcspier-

Hemos pagado la vida con los dientes
por cada sueño que se cumple
por cada encarnación de un universo
les hemos ofrecido nuestros dientes.
¿A los dioses? ¿A las diosas o las flores?
No sabemos a quién, pero alguien pide
que se cumpla el ritual de nuestros dientes.
Hemos roto la carta amarillenta
de la abuela al abuelo
con los dientes.
Y con ellos también hemos rezado
un rosario macabro simulando
triturar al amor bajo la luna.
Nos hemos roto el alm~ con los dientes
desgarrando a pedazos la sonrisa
por las fauces hambrientas del destino.
¿A dónde irán rodando nuestros dientes
cuando la muerte venga a provocarlos
como loba feroz?
Tal vez no quieran ir
y allí se queden
asfixiando con un .collar de luces
el cuello de un amado peregrino ..

ta como animal al acecho ¿
miedo o al ataque? A la Carm
Alardín tan mencionada y tan
veces vestida, desvestida y vu
a cambiar de innúmeras cara
contornos. Conocer a alguien
tiendo que te desborda y no po
decir ni la primera ni la última
labra y mucho menos explicar

De La libertad inútil

�"LOS COMEDIANTES DE VEINTE AROS
NO DEBERIAN SER CANONIGOS"
(CARTA A ROGER BLIN)

JeanGenet
lean Genet reunió, veinte años antes de
su muerte, algunas cartas, hojas de dia·rio, aforismos y observaciones sueltas en
torno a la puesta en escena de Les paravents (Los biombos). El breve conjunto
-apenas 69 páginas- fue editado por
la editorial Gallimard con el título
Lettres a. Roger Blin (Cartas a Roger
Blin). Este, Blin, no es otro que el reputado actor y director que se atrevió a
ensayar en el escenario las concepciones
teatrales de Antonin Artaud y a estrenarle a Samuel Beckett en 1953 su Esperando a Godot.
En la carta que aqu( publicamos,
Genet menciona, entre otros nombres,
el de María Casares, actriz galo-española
que brillara en las pantallas y los escenarios franceses, junto a Albert Camus,
lean Cocteau, Gérard Philippe. André
Acquart-otro de los mencionados- fue
el realizador del vestuario y decorados.
La obra se estrenó el 21 de abril de
1966 en el Théatre de France por la
compañía de lean-Louis Barrault y Madeleine Renaud.
Hasta donde alcanza nuestra información, este opúsculo dé Genet está traducido al alemán pero no al españoL (M.C.)

Por supuesto, yo del teatro en general
lo ignoro todo; pero del mío sé bastante.

táculo, bello según la belleza habitu
eso es lo qu·e acontecería. Sólo C
por sí misma, fulguró la última noc

Dictar sentencia exige del juez que
se prepare de otro modo, que vaya más
allá de su conocimiento del código. La
vigilia, el ayuno, la plegaria, una tentativa de suicidio o de asesinato podrían
ayudarle a fin de que el juicio que va a
pronunciar sea un acontecimiento tan
grave -quiero decir: un acontecimiento
poético- que acabe, el juez, extenuado
hasta el punto de perder su alma en la
muerte o la locu~. Exangüe, afónico,
permanecerá así dos o tres años antes
de recuperarse. Es demasiado pedirle a
un juez. ¿Y nosotros? También nosotros estamos lejos del acto poético. Todos, usted, yo, los actores debemos
macerar durante largo tiempo en las tinieblas, trabajar hasta el agotamiento
para que al fin, en una sola noche, podamos llegar al borde del acto definitivo.
Debemos engañarnos con frecuencia,
servirnos de nuestros errores. Realmente,
aún no caemos en la cuenta y ni la locura ni la muerte son para m1, aplicada a
esta pieza, la sanción más justa. Es, sin
embargo, a esas dos Diosas a las que tenemos que conmover para que se ocupen de nosotros. No, no somos nosotros los que estamos en peligro de muerte: la poesía no ha llegado en la forma
que mejor conviene.

En otra carta, que usted sin duda
perdido, le decía que mis libros, co
mis piezas teatrales, estaban escri
contra mí mismo. Usted comprende
que quiero decir. Entre otras cosas, e
las escenas de los soldados están dcsti
das a exaltar -digo bien, exaltar- la
perior virtud del Ejército, su virtud ca
tal: la necedad. Y si por otra parte
consigo, con mi solo texto, explica
necesitaría que me ayudaran. Con
mí mismo, contra nosotros mism
cuando estas representaciones nos
locan yo no sé si del lado· bueno,.
donde la poesía no aparece.

Si yo quise lo que usted me había
prometido, la imaginación, era para que
cada actor rematara con brillan tez sus
gestos o sus parlamentos, y que fuera rival de la luz más intensa. Quería también la luz en la sala: el culo aplastado
en la butaca de los espectadores; su inmovilidad impuesta por el juego de luces sería suficiente para eliminar el escenario de esta sala, mas la imagi,ación es
necesaria para que la complicidad se establezca. Un acto poético, no un espec-

Hay que considerar que hemos
casado. Nuestra falta es habernos d&lt;' ·
fiado, como aquella gaita que S&lt;' v
mientras emite sonidos comunt's 1¡
nosotros quisiéramos Crt'er atrayent
y aceptamos la ilusión: la lllt'lodía b'
vale cualquier pérdida de un gas pr&lt;'
so. Por pequeñas sacudidas suc&lt;'s·
nosotros · nos dirigimos sin eluda ha
lo insulso de la pieza. Sacudidas suc
vas a fin de asegurarnos ele un rxito
finalmente, a mis ojos, se transforma
fracaso.
Jacques Maglia me dijo: "Todo p
ce como si, Blin y tú, estuvieran o
liosos de ustedes mismos. Al lado
una pieza cuya conclusión debiera e
ternarios, su éxito aparente los tran
. ".
liza
Muchas veces he capitulado, por
tidio, ante las objeciones de Barraul
ante las suyas. Sus conocimientos
teatro y sus peligros los lleva a l'V
faltas de gusto: la ignorancia di' ese
cío t.enía que conducirme a d

Yo no digo que el texto escrito de la
pieza sea de un gran valor, pero desde
luego le aseguro que, por ejemplo, no he
despreciado a ninguno de mis personajes -ni a Sir Harold, ni al Gendarme, ni
a los Paracaidistas. Sepa usted bien que
jamás he buscado a los "conocedores",
pero a los creados, en el papel y para la
escena, no deseo repudiarlos. Lo que me
liga a ellos es de un orden diferente a la
ironía o el desprecio. Ellos le sirven también a mi creación. Jamás he copiado a
la vida -un suceso, un hombre, la Guerra de Argelia-, pero la vida ha hecho
nacer naturahnente en mí, o las ilumina
si ya estaban allí, las imágenes que he
traducido para un personaje, para un acto. Pascal Monod, uno de los estudiantes
al servicio del orden, me dijo, después
de la última representación, que el ejército no era tan caricaturesco como yo
lo he mostrado. No he tenido tiempo de
responderle que se trataba, aquí, de un
ejército de sueños, sueños esbozados en
el papel y realiudos, bien o mal, sobre
un e~enario, por ejemplo de madera y
cuyo pmo cruje bajo los pies.
Regresemos a la iluminación. Debe
usted comprender bien que este modo
de jugar con la sombra, la penumbra y
la luz es un recurso, delicioso y friolento, q~e le da al espectador tiempo de
extaarse y de tranquilizarse. Yo quería
u~ banco de hielo, tierra prometida que
ciega y no deja ningún reposo. ·Dónde
estaba esta materia, a la vez b'nca y
metálica, de la que _nos había hablado
Ac~art y que, según mis indicaciones,
habna de constituir la materia misma
donde se estarían moviendo los actores? En fm, ¿podría usted emplear, por
una sola nadie, esta materia misteriosa
mallarmeana y alegórica?
'
No _se puede hacer la guerra si no se
a~a, s1 no se siente hecho -o si se pre-

fiere, destinado- para el combate. El

teatro es igual. Demasiado cómodos en
el escenario, los comediantes, entre SIS
apariciones momentáneas, descansan, o
mejor dicho, se aplastan el uno contra
el otro, alrededor del televisor colocado
en los vestidores de los artistas. Ciertos
canónigos durante el oficio leen SI brev~io pensando en yo no sé qué, pero
los comediantes de veinte años no deberían ser canónigos. Cuando no es visible al público, Casares deambula entre
bambalinas, atenta o distraída, pero presente: los otros se escapan. Podrían al
menos escuchar por los magnavoces.
Pero no: aprietan un botón y hacen callar todas esas palabras provenientes del
escenario, ésas que aportan brillo o fastidio, debilidad o destreza. Miran la televisión. La escuchan. En lugar de abandonar al mundo lo reintegran, como si el
escenario fuera· un lugar de perdición.
Los jóvenes actores son extraordinarios
en el sentido de que apenas pisan el
escenario y ya están haciendo todo lo
posible por disimularse, por anularse
dentro de una nube gris de palabras y
movimientos. ¿No puede usted decirles que demasiado brillo en la ciudad
impide que un resplandor, largo tiempo

contenido, explote al fin, iluminando el
escenario? Si no tienen más que una frase por decir, un gesto por hacer, frase y
gesto deberían contener aquello que cada actor lleva en él de luminoso y que
esperaba desde hace mucho tiempo ese
instante privilegiado: ser en la escena.
Ciertamente hay que estimular a cada
comediante para que su aparición aea
fulgurante y verdadera, de una gran belleza; que su desaparición entre bambalinas sea sentida en la sala como desesperante. Y que, estando todo aún bajo
el hechizo que primero se operó en el,
los lamentos continúen mucho después
de que haya desaparecido.
En fin, si yo pongo tanta imaginación en el escenario y en la sala es que
querría, de una cierta manera, que uno
y otro recibieran el mismo abrazo y que
en ningún sitio fuera posible disimularlo.
He aquí, mi querido Roger, al~1.mas
notas que me dictaron la realizacion de
Lo, biombos y la gran amistad que le
profeso.
Traducción de Mii,ie.l Covmubias.

�DESDE LA VIEJA CASA
(SELECCION)

José Javier Villarreal
y Minerva M. Villarreal

ABANICO
El jurado del primer concurso "Prof~or Si~ón S
Mora" con sede en la Facultad de Filosofia y
(UANL), concedió unánimemente el lo. de feb~e~o de
afio el premio al libro de poemas Desde la v1e1a e
sendas menciones honoríficas a la novela corta Am?r
trado y al poemario Titirimundi. Ofrecemos ensegmda
selección de estas obras.

DESDE LA VIEJA CASA
La lluvia es el trazo inicial del desenlace que no acaba,
es la angustia que empuja la belleza al precipicio

mientras aves enjauladas y caballos de aca-o asoman
su mirada desde la vieja casa.
Ensordecen los ruidos de la tempestad,
las paredes se inclinan y todo es una escena movediza,
todo es una mesa donde sucumbe a la fua-za una muchacha;
las aves y las pieles observan la caída.
El desprecio crece. Su complejidad no encuentra salida.
Afuera las olas azotan el cuerpo de la noche.
Adentro la navaja hiere a una mujer.
El frío da bruscos movimientos.
Alguien huye. Las olas avanzan;
Las aves enloquecen con el ruido.
Con pavor, con el cuerpo victimado, la joven abandona la casa.
La imagen se suspende. La tempestad no termina.

HISTORIA
caer de un cielo y ,er demonio en pena
y de aerlo jamó, arrepentirae.

LopedeVega

Un día despertamos bajo el cielo de la derrota,
vimos nuestros blasones quebrados, nuestras mujeres violadas y nuestros reinos perdidos.
Despertamos sobre la sucia cama del condenado,
sobre el camastro que anticipa la burla y la vergüenza;
amanecimos con la certeza de que no llegaríamos a la media tarde.

/

�Fuimos victimados por nuestros propios bufones y lacayos,
por la dulce muchacha que una tarde gozamos en silencio,
por su padre, que al día siguiente nombramos capellán.
También estuvieron ahí para escupimos el mendigo, la puta y su tahúr,
el hombre que construyó el cadalso, y el falso juez que dictó la orden.
Un día Versalles amaneció bajo la ira de su pueblo,
y los comerciantes, los nuevos señores, comenzaron a escribir la historia.

pero en ese aliento hecho piedra, en ese cuello quebrado acecha el último de los
arcángeles,
- la voz de mandoel coro de los ángeles, de los desterrados,
el odio de una batalla que aún no se ha perdido.

\LG UIEN, EL

111

, 11 ,;

!}~¡¡

BALADA A LA MEMORIA DE FRANCOIS VILLON
Ahora, a veinte de abril de 1470, un cadáver germina,
nace firme como rama de encino, como pechos de doncella.
Es el silencio que provoca el invierno, la corona que protege al asesino.
A las afueras de París los ángeles juegan a los dados
mientras los menesterosos oyen el graznido de los cuervos,
ven el rostro ya cercano de nuestra señora la muerte.
Ahora que los cadáveres se levantan como pendones al aire,
que los buitres celebran la justicia de los hombres,
un muchacho de poca estatura y corto entendimiento,
un villano cualquiera, un aprendiz quizá, lee unos versos al pie del cadalso,
unas estrofas burdamente rimadas y peor construidas;
lee el epitafio que años atrás escribiera uno de los colgados,
uno de aquellos ángeles que, a las afueras de París, se jugaban el
recaudo de los clérigos, el oro, la soberbia y el poder de los príncipes y señores.
Ahora el pueblo contempla la obra de la justicia:
los vientres hinchados, las caras amoratadas, y esa mujer que llora con el rostro embozado.
Todos los artefactos se han detenido, todas las maquinarias han parado su marcha:
el reloj de arena, la clepsidra, el resorte de la ballesta, y la noche inmensa del astrolabio;
y es que esta mañana, al amanecer,por el camino de Angen han colgado a Fran¡;ois Villon,
lo han dejado como una señal, como un punto de referencia:

Un día nos pusimos tristes
~uestras derrotas se sumaban ·año tras año
y llegaban a alcanzar grandes cifras
Eran los tiempos duros
Cuando Alguien decidió
Borrar nuestras sonrisas y apagarnos la voz
Pero no todos estuvimos del otro lado de la cortina
llubo quienes jugaron a contarle secretos
\ lamerle la piel a estar altivos y graciosos
Cada vez que El lo pedía
Esos también eran mis amigos estaban alegres
Y no comprendían el por qué de esta tristeza
Eran los tiempos duros en que fue mejor
\prender a mentirle hasta a la almohada

DECLARACION
De nuevo el ruido del mar llega a mi ventana
Estoy otra vez a merced de tus sirenas y tus ~aviotas hambrientas
estoy en una c· d d
•
'
.
tu ª que no tiene mar, que no tiene puerto alguno
sm embargo, eres t,u e l que llama a mi puerta y humedece la tarde '

'

�el mismo de hace diez años, el de la playa brumosa en California.
Estás aquí,
te sientas a conversar de tus marinos,
de tus muchachas de ojos claros;
la tarde, de pronto, tiene un olor a sal y viento de octubre.
Estás de nuevo junto a mí con tu seriedad de viejo conocido,
estás para tomarte el vaso de aguardiente y fumar de tu tabaco;
la tarde se pierde para dar paso a la noche de la tormenta,
de los muchachos tristes, de horas aburridas en el patio de otra casa.
Has llegado a esta ciudad que no te pertenece,
a este desierto en llamas que nada tiene que ver contigo;
pero si no fuera por estas tardes, por tus visitas nocturnas,
qué dura sería la vida -esta ciudad- que tampoco a mí me pertenece.

11

1

l~,:111

'~

el que araña las paredes, el que abre las puertas e inunda la noche,
el de los jardines desolados; el asesino que recorre los cuartos de la casa.
No hay quien pueda detener su paso, su fuerte batir de alas encendidas,
ni quien cubra la herida que deja el navajazo de su vuelo.
El mar, es en realidad, el silencio que separa nuestros cuerpos.
El salón ha quedado vacío, sólo se oye el viento entre las hojas,

el c~to leja~o de las sir_e~as, y el lamento, apenas quedo, de los marineros perdidos.
Es~ amaneciendo en Mitilene bajo un cielo gris de lluvia y ángeles;
la crudad se puebla de gente ordinaria, de gritos y extranjeros.
Clodia, te he vuelto a amar en esta ciudad de bárbaros
'
y mañana, a mi regreso, frente a ti,
sabré que el mar es sólo la distancia que hay entre la noche y el día.

1
1

A CLODIA

EL DESEO I

Los ojos azules de los muertos vigilan desde lo alto de la noche.
Las aguas del Egeo, quietas, a la orilla de la playa;
y las mujeres, desnudas, en la oscuridad de su deseo.
Con octubre han llegado los hombres de corazón solitario,
han llegado a instalar sus tiendas, sus madejas de actos fallidos.
.
El cielo se tiñe con el color de estas calles, con el color de esta ciudad adormecida,
mientras las muchachas deambulan, de aquí para allá, con la tristeza de sus lunas perdidas.

Caen los pétalos de una rosa
bajo mi vientre

Son el abandono, la rapiña y la usura el platillo fuerte de esta mesa,
la música que deleita a nuestro oído y marca el compás de los danzantes, .
la tregua que marchita la flor de la victoria, y la herrumbre que muerde el filo de la espada.
Estamos aquí, en el banquete, saboreando los placeres de la carne, gozando de los besos
de Claudia y sus hijastras,
rodeados de mancebos de mirada hueca.
Pero es el mar ·quien nos entrega su tributo de cadáveres y demonios hambrientos,
oU')

es él

EL DESEO TI
Ave que aletea bajo mi vientre
sin conocer el sueño

�TITIRIMUNDI
(SELECCION)

- Gerardo Guadalupe Leal
COSTUMBRE
HE VISTO A LA CORNEJA. ..
He visto a la corneja volar siete veces sobre mi cabeza
y al caballo de la bruja merodear las fronteras del reino.
Mi sueño se ha poblado de serpientes y dragones,
he descubierto que me engañas con el mejor de mis espadas.
Ahora sé que la batalla no será en Worms ni en Wincester,
como se había anunciado,
sino aquí, en los jardines de mi casa, en los pasillos, en
la terrible oscuridad de mi alcoba.

EL SEÑOR DEL DESEO

Iban las marionetas al café.
El reía,
ella miraba el mismo aparador
la misma fuente.
'
Se tomaban la mano
aún _con los hilos raídos y enredados.
El eme O mirar tiendas.
Y al regresar a casa
remendaban sus hilos
para la próxima presentación.

FALTA DE TACTICA

Eres el caballero anónimo que busca el despertar de una mujer;
el hombre que se repite en mis sueños y ahora tiene rostro,
el de los pantalones flojos y chaleco beige,
el que camina por las calles oscuras,
el que viene hacia mí,
el que besa mi cuerpo.

Sabía que no vendrías a la fiesta
porque_ no puedes hacer algo tan sencillo
como hrar los hilos al arroyo
0 mover un solo dedo
para llamar y disculparte.

Durante diez años he despreciado su misterio,
he querido engañarme amando un mar inexistente,

LAME TO DEL TITIRITERO

he bajado los ojos,
y el silencio ha inundado mi cuerpo.
Durante ese tiempo he visto entre calles vacías la máscara de un hombre.
De ese hombre que ahora camina más de prisa, y llega.
Cae a pedazos el miedo cuando se abre el mar.
Entonces, sobre la tibia arena,
aguardo los pasos del deseo.

Un día de estos
mandaré a la porra
todas las marionetas
que bailaron en mi teatro.
Es justo que descansen
aunque sepa y me duela
que nadie volverá a moverlas co moyo.
i:.n

w

�CARTA A GEPPE'ITO
Señor Geppetto:
Su hijo predilecto ha mentido otra vez
negando que conoce el color del sombrero
de su amigo, el mentado Pepe Grillo.
Por eso lo puse a contar los caracoles
que atraviesan el jardín.
Pero es tan distraído su muchacho
que se quedó dormido hasta sonar el timbre.
Espero que usted le ponga otro castigo
y me ayude a educarlo
pues no soporto ya
que los muchachos le griten ¡narigón!
Sin más por el momento,
La Maestra de Urbanidad y Buenos Modales.

TITIRIMUNDI l.
Corren, parecen canicas
que alguien dejó caer de la azotea.
Chocan, compran, se precipitan
en cantinas, bancos, almacenes.
Cada uno con su lazo.
Ven el reloj, ven la cartera.
¿Tendrán miedo?
Guiñapos en espera de monedas
tendidos a la puerta de la iglesia,
muñecas fumando en una esquina,
monos apretujados en el c0lectivo infame,

y tú,

comprando la última edición de una revista literaria
que casi nadie lee
y que mi abuela usa para matar las moscas.

TITIRISTORIA III
Dile a tu maestro de historia
-debiera ser de cálculoque no sirve para nada.
¿Cómo fue capaz de contarte tal patraña?
Dalila no tocó ni un pelo de Sansón,
que fueron sus esclavos, ya te dije.
Siempre es así,
los envidiosos se valen de un tercero.
Y olvídate de tu cola punk
o saldrás expulsado del colegio.

SURREALISMO
Intentas anudar las barbas de Neptuno
y ya te dije que es inútil,
el muy astuto se despierta al menor ruido
y tú no puedes contenerte esa alocada risa.
Sería mejor
que enmarañaras la cabellera del Halley
y lograras un mejor efecto surrealista.

humo y ruido,
~

11')

VI
VI

�MUJER DOMINANTE
¿Por qué no evades
los zarpazos del tigre de bengala?
No vengas conque así
impresionas a la gente.
Además tienes que comprarte ropa
porque ni creas que te la remiendo.

1

Anda, trae la cena
y recuerda
que aquí no eres el domador.

AYUDA

1

111
~1,,ij1 1\ 1:

1111

Es alto el precio de la gloria.

Lo sabía.
Torres de niebla
circundan nuestras manos.
Tú hacia la perfección.
Yo a expensas de la suerte.
Yo ave cansada. Remolino.
Pero tú, jalándome del brazo.

HILO FALSO
Para ser como tú
basta tirar la piedra
y esconder la mano,
lanzar un limón agrio
y pelar los dientes,

o bien,
dar el beso en la mejilla
Ypensar, luego,
qué hacer con algo de dinero.

�AMOR FRUSTRADO
(FRAGMENTO)

Antonino Carlos
CAPITULO I

/

El que e1té libre de la ignominia
que teja 1u1 lágrima, a la, ola,
del mar.

Yo, Aníbal de Gala, soy oriundo incierto de una endorrecida ciudad del norte
cuya zona de tolerancia lleva el onomastico de una de nuestras macilentas
glorias de la Revolución Mexicana. Nada
grave si bien esto prueba, y es lo que
más ha lastimado aberrantemente mi
fuero humano, que mi país rehíla escrupuloso en base a la sutil indiferencia
de las apariencias; panacea de la mediocridad. Hoy como jamás me he visto
en tan agrio y acérrimo debate nimio,
donde mis sentimientos suelen inconfigurables como obsoletos; más qué
saben del amor aquellos que no han
padecido el ultraje hechicero de la infusa hipocresía de la piel desnuda de
una mujer amada. No puedo jactarme
con flexibles reverencias verbales diciendo que poseo una vasta visión de
la vida y mucho menos que la amo
profundamente, sin embargo arrostro
la bruma de la gloria. En mi país, oh
efímeros mortales engallados de ardides, existen dos cosas idénticamente
similares e iguales a señas calladas y a
gritos pelados: lo enamorado y lo pendejo. Con este último vocablo de mala
leche fue maculada ·mi noble persona
sin pompa ni misterio, descaradamente
y sin el menor reparo de pudor verbal.
A primeras cuentas tajantes, coercitivos de la verdad, hay quienes confunden, sé que una sombra mental trae mil,
el segundo hipócritamente con el que
actúa bondadosamente; y son aquellos
que toman lo bueno por lo bueno y lo
segundo por lo segundo, que no es más
que el empleo de una insulsa torre de
señales para sitiar la realidad.
co
\f)

No pretendo dilucidar con efusivos
arrebatos íllbjetivos ni con dispara-

tada frui,tlidad el lado ciego de la
trampa G.neal, elaborando !lldorosos
escolios a ton y a son. Mas debo aclarar, implícitas razones pasionales me
inducen a ello como un tigre a su presa, que yo formé parte deslumbrante y
abigarrada facción con el primero,
aunque, sea dicha la verdad, deserté
por la puerta ¡xíblica del segundo como una hoja abatida inexorablemente
por las lágrimas del cielo.
En el ca_uce expresivo de esta carta
de presentación interior, quede mi
rostro no oculto sino noctámbulo en el
aciago anonimato, digo que mi corazón
no comulga con las mordaces fronteras
del deseo; sé que el turbulento beso rosa del deseo puede ser descrito por una
caricia. Mayormente acuño que por las
calles de mi corazón corre, cual tiempo
herido por el silencio de los equinoccios,
la sangre libre de un bardo espíritu gitano, lo que ha hecho que mi corazón sea
proclive a su propio deseo y no a la fi.
delidad caprichosa de su destino, y que
en la mía int~ligencia -detesto la vulgar
palabra cerebro- , habita irrebatible un
ánima europea. Este aire de inherentes
virtudes a mi persona, inocente a la realidad (al tiempo que mi conciencia la
fue descubriendo), ha provocado un remolino· de sinnúmeros aplausos amenos y otros amargos y deplorables y no
pocas confabulaciones peyorativas (como la de pintarme cuernos de buey en
la frente) nacientes del lado de los malagradecidos con la fulgurante naturaleza del estado de la mía persona.
Sé que el odio encarcela los sentimientos, c?nfinamiento por estrategia,
para experunentar el frío semblante del
placer, proceloso lerútivo de las pasiones. Yo, que jamás me he ider-tificado
con el odio ni me he dejado seducir por
la amargura, aunque he probado el afilado olor de 8.IS cardos, los creo necesa-

ríos para el beneficio público de la id prejuicios y a veces o al mismo tiempo
tidad de la realidad. Porque desde cautivado por el aiblime rito de la creapalestra el odio ha vociferado con
ción literaria. Tengo la sana convicción
yúsculas que el amor en sus garras
y la sabia paciencia en demostrarlo, daes la imagen obscena de su vehemen do el caso de que alguien de ustedes me
y he visto que más allá del amor y convoque solícito a exponerlo, que el
odio, la pasión sólo es un payaso e
corazón a sus primeros años aún gatea
puloso.
en la ternura invisible del aire; es un papalote de seda arrobado por el precipiHoy mi corazón se debate lúcido cio del vuelo úrúcamente atado al hilo
mo un ex poeta con el silencio del
de la inocencia y piloteado no por el
do; días sin cauce ni ocaso. La
alma desdichada de Palinuro, sino por
dad, madre gloria de la solemrúdad, d sacro portento familiar que es la aleefímera sombra cotidiana del sol, gría de los padres. Así quede la mía inpalidecido y estrujado sombríamen
fancia grabada en la proverbial memoria
hojas azules de mi vida; el tiempo de mis familiares y al azar de los funessólo me es una sensación dcsorde
tos labios de mis vecinos de aquellos
sin peso y sin rostro como un recu años, atrapados con toda &amp;1 cobardía en
malinterpretado y vagabundo que d el bullicio público de la ignorancia.
bula hambriento de nostalgia por lt
bera de mi memoria, mar de mi vi
Ya siento el pudor husmear inexoravecrs, cuando sorprendo. a mi me
ble por mis sienes al pensar que el excomo a un gato ramplón en la n
traño espíritu con!lletndinario de los
me da la impresión de que ya sólo
mil ?jos se in!ernará por los pretéritos
charco de aquel mar. . . Y es por lo
cammos de m1 no silenciosa alma para
he repasado con asaz furor y enco · cono,c~ y contemplar el pasado, pronto
recato las pálidas hojas de mi coraz
explicito, de mi corazón.
aún no logro diferenciar el hilo
de mi hoy enmarañada madeja sa
¡Ah, el amor, sombra clandestina de
nea; parece perturbarme el olor · 1a realidad!
lente del silencio de septiembre.
~~8 a despecho de las desabridas caNo quiero pecar de excelso
lummas e intrépidas blasfemias maquigrullo acotando que el inicio dt&gt;
ladas por el rencor y que han surgido
quier meta literaria empieza por el con pasmosa exacJitnd y atino precario
bo sereno del comienzo, no. En mi ~ndo ~elato en agapes familiares y 80•
razón no existen la perorata men
ia!es rms amores, ahora lo haré con más
ah.. meo Y sm
· empacho, como sin verla calumnia, rú siquiera la mentira
sa y lisonjera para encubrir en un
a la verdad, atribulado por mi
80
vado afán mi desdicha. Sirva decir
: dª ,. Y me ~forzaré para que no
mis memorias no arrancan desde la
qu e nmguna lmea turbia como oscuinfancia; son unas memorias sin inC
~ aia~do mi vida se derrame cual llucomo las de Dios, que sólo &lt;lis
vdm al_viento, en estas páginas arrancadas
.
grosso modo certero un lapso cr
ble m1 corazon. Tamb',
ien hare, ¡o imposigico de mis tantos años. Me remi
d e para que en estas memorias no quenamente a escribir los hechos y
_en ~ntredicho como dicen que quedó
¡ae musitada
desdícha apaS1onada
.
cunstancias de mi consciencia en
t .
en que
bio laberinto perpetuo del amor
errmnaron los mis no pocos días en el

gujdd

laberinto del amor. Én este momento
crítico, encrucijada del olvido y del
recuerdo, caen rebeldes lágrimas de mis
ojos; detractoras a mi estoicismo. . .

Araceli; cante y cante como sapo toda la
noche, y luego las emborrachadas. Qué
fue antes. Ah, pues cuando lo expulsaron de la escuela.
·

¡Paciencia, que los recuerdos míos
jamás han de ser pasados por lágrimas!

Su esposa: Le fue mal en la escuela.
Nunca tuvo, bueno, nunca usó la cabeza
como la gente normal, como la decente
~~a que me entienda orita. Aunque saho muy bueno para. .. ¡Dios no me
oiga el pensamiento!

l. luan Remedio: Es difícil recordarlo,
le soy sincero. Su esposa, Juana de Remedio: ¿Cómo dice que nos dijo que se
hizo llamar para su .. .opúsculo; . .? ¡Ah,
Ambal de Gala! Qué chistoso. Mira,
Juan, qué candil de la calle...No, Juan,
tú sí lo conociste. Era aquel muchacho
que se pasaba toda la noche en la esquina sin hacer nada más que. . .viendo.
- ¿Estás segura, mujer?
- Acuérdate, Juan.
- ¿El hijo del Uyuyuy? . . . Ah, qué
muchacho tan averiguado. No, si lo que
me destanteó fue el nombrecito. Hasta
dónde llegó; y mira, Juana, con qué apodo.. .Cómo dice...Pseudónimo literario. . -~, pues sí. No, nunca hizo gran
cosa; Siempre se la pasaba toreando la
soledad en la esquina hasta eso de la guitarra. Sí, le dio por cantar de esas canciones que no son canciones. Sí1 hombre
la~ que no se cantan; de esas que nad~
mas se habla y habla y no se canta.
¿Ha oído los corridos del Loco Mendoza? Andele, como esos. No, de su
infancia no sé nada. No recuerdo nada
importante. Lo único que puedo decirle
es que su madre lo arreaba a la casa como todas las madres arrean a sus hijos a
la casa.
Un silencio ridículo se apoltrona taciturno en la sala.
·
Juan Remedio: Se había quedado
peor que antes cuando i;;e enamoró de la

-M~a, Juan,a, asómate a la estufa pa~a ver SI ya está el agua para el café del
Joven.
-Con permiso.
- Mire qué cabrón nos salió.. . Pues
sáquela, al cabo mi mujer no es probJe'.
ma f menos en mi casa. ¿Con café?. . .
Ja, Ja, pues nos picamos a Ambal de
Gal~ que Dios lo tenga en su perpetua
gloria (carcajadas irónicas y pueriles
malolientes). Oiga, orita que no está 1~
Juana, usted cree, se me ocurre, usted
cree que yo . .. Bueno, si Anibal. .. Ah,
An1'hal. ..Sí, hombre, si Am'bal de Gala
pu?o, _un ignor~nte arrepentido, yo podria bien que se.. . ¿_No? . .. Cómo que
qué, eso de la literiada; yo también tengo corazón de donde arrancar hojas azules.

Le calculo unos cuarenta y cinco
o cuarenta y seis años a más tardar a
Juan Remedio, huraño con su memoria
y diligente con sus detestables anécdotas al procurar impresionarme con su
fatua ,vida; queda asido a deplorables
recuerd?s _que deja~ percibir un dejo de
remordimiento hacia &amp;1 señora esposa.
Se _ha plantado ahora una tregua inmisencorde entre nosotros. Juan Remedio
la . elude con aire total al incorporarse
mientras _me va diciendo que va al baño,
y que-deJe de preocuparme; "estás en tu
casa", me dice con su intangible tono,

CJl

'°

�LA MAESTRIA EN ENSERANZA SUPERIOR:
UNAALTERNATIVA DEDESARROLLO
ACADEMICO YPERSONAL

Libertad Leal Lozano

· a. quien
desde su seriedad. Su muJer,
admiro más joven que su m~ndo, se
hasta mí haciendo un 51gno con
.acerca
la mano para que desenchuf e la grabad
"Es confidencial", murmura. Le
º;co que usaré nombres ~feren~s y
e~izás inverosímiles, que ~1erda et11dalo• no me entiende. E insiste cot ~na
te~ura inexplicable, tal vez por o mefahle de su aguzado dedo sobre sus l~bios delgados y nada ~altratados r,~l b~
llo a 'tado de sus OJOS negro~.
o
gidice-· pero como que siempre le
-me
'
.
llamarlo
tuve buen ojo a ..siento raro
d'
así de esa manera, como que no ¡e t ¡.
ce 'nada pero en fin. Le decía que e e.
nía esperanza a Am~l _de Gala -se
'fi ta nerv1·osa, irradia. en
mames
. su ros,
tro un recuerdo total y mmuc10so mas
l 'destino de Aníhal de G11.la. Me en~c anó y no sólo a mí (advierto un deJO
deorexcusa, entre complicidad y d~scaro) sino a varias vecinas. N? sabe como
el fantasioso deseo de un Joven sacud~
el cuerpo de una mujer usada en matrimonio (me desconcierta, me ofrece _una
sensación abierta, de asom_hro y trís~eza; la miro negligente para situar la ~nedad de mi no grata tarea). No sabe cdom~
fastidia la rutina amorosa e IDl
Me apena decírselo, pero P~ª
eso son las penas; sólo borracho ~am ia
un poCO . Pero cuando una va. y Viene,
d ,, él
anda como fantoche de fe~ se ~cie?•
dome abochornado, como sm misteno
y con los ojos cerrados. Antes pensaba
e Juan pensaba en otra c~ando cono ~go. Pero después tuve razon al pensar

=~:

"°

que me imaginaba de otra manera; d~da y es que yo nunca cuando CODml·
; lo· hago desnud~;. sólo (dice un nom~
breque ni es el onginal pero que supon
go se refiere a Aníbal de Gala) me d_esnudó hasta el corazón. Y lo que Jhizo
. o se parece a lo que hace
conmig
difi uan
cuando anda borracho, pero
ere en
,
ternura. No sahe como.
· ·"
Juan Remedio viene gritando de_ alegría al parecer el alcohol ha despejado
su dejo huraño y lo hacina al ~rde de
su preponderancia, ~esde el paSl~O que
entronca con la cocma y las recamaras.
Una fotografía familiar bastante remota, ellos y dos hijos, ado~a escrupulh
samente la yerta pared enJ3h,elgada, .
, de la sala·, presiono el record Y el
mas,
play.
Juan Remedio: Ya m~ acordé de una
de sus tarugadas. Juan Sm ella, me_ confei, una vez que lo enco?tro di_zque
arreglando el refrigera~or sm _cam1Seta.
Me dijo que lo abofeteo y le d10 un_ santo golpe en...(mira a Juana Remediho)...
aquí (señala su sexo)...y que no ..izo
nada ni ningún e~ándalo por sus h1JOS,
Pero todo el mundo lo SUPo _como _el
buen diablo lo manda (carcaJ~das Sin~
acia; no sabe que es un ch1Ste_ sa .
griento ya bastante obsoleto, me msp1•
lástima). Usted no sabe la que se armó...

fa

Vuelve a hablar de cosas que no ini
teresan a mi ardua y ya penosa tarea. E

alcohol ha depurado ';'-1 memoria;
círculo vicioso del eg01smo, co_mo
maba Ambal de Gala a la ?1emona. J
Remedio sólo habla de el, cuando.
·oven. Su mujer se levanta de! sofíi
ha excusado diciendo _que ver~ el
y mientras camina hacm la cocma;
va las manos a la cara. Una escena
rradora como mediocre, amor~sam
hablando cuando Juan Remedio v
hacia ell~ y le grita con sua~e to
¡Apúrate, mujer' qu~ a lo meJor se te
tá quemando el agua.

AJ concluir mis estudios de Postgrado
en Enseñanza Supttior me queda una
profunda sensacion de descubrimiento
sobre la forma en que estos estudios
pueden contribuir al enriquecimiento de
la perspectiva para analizar problemas
aparentemente ajenos a una especialidad como la biología; creo definitivamente que este tipo de alternativas
académicas no son del todo comprendidas y valoradas, particularmente por
quienes nos desempeñamos en el campo de las ciencias naturales o exactas.
Quitto, por lo tanto, escribir estas ideas
en un afán de contribuir a una mejor
comprensión y posibilidades de aprovechamiento de este tipo de alternativas
académicas.

sión de Estudios Superiores de la Facultad de F'ilosofía y Letras de la Univer- que prácticamente se inició en la primesidad Autónoma de Nuevo León, cuyo ra sesión, pues con agrado quiero añaobjetivo podría expresarse en los si- dir que tuve la suerte de contar con la
guientes términos: formar profesionales orientación y apoyo de maestros que
de la educación superior capaces de ana- durante llJS cursos me "obligaron" a
lizal' críticamente los problemas de la realizar pequeñas investigaciones en torUniversidad desde una perspectiva inter- no a la biología, que me permitieron
disciplinaria, que puedan operar como reunir diferentes elementos de análisis
agentes de cambio en las instituciones para mi profesión y con ello definir el
en que se desempeñan. Este objetivo, tema de la tesis de maestría, que no pueinsisto, me parecio una alternativa a mi do considerar como un simple trabajo
rusqueda y me incorporé. Se inició así final ni como requisito para la obtenuna enriquecedora experiencia que me ción del grado, sino como el ejercicio
condujo a través de la filosofía de la que me permitió integrar los elementos
educación, la sociología de la educación, de análisis que la' maestría me proporcionó y conformarlos en una plat.afor.
la historia de la educación superior, a
ma desde la que me propongo contiuna mayor comprensión del fenómeno
nuar mi formación, que siento entrar
educativo en general y de mi disciplina
ahora en 111 fase más import.ante,
en particular. El estudio de la planeación, del diseflo curricular, de la evaluaQuiero concluir este breve escrito
ción de proyectos y su administración,
con
una expresión de reconocimiento
me aclaró muchas interrogantes sobre
a
este
programa de formación profe.
las relaciones entre la educación lllpesional,
que
con frecuencia no es interrior y el desarrollo de nuestra sociedad.
pretado
en
su verdadera dimensión.
Ese amplio marco de referencia me perEstoy
convencida
de que en mi caso la
mitió abordar, con más profundidad y
maestri'a
cumplió
su objetivo, me dio
actitud crítica, los fenómenos relacioelementos
para
adoptar
una actitud
nados con el proceso mismo de ensecrítica
y
me
alentó
en
la
búsqueda
de
ñanza-aprendizaje hasta los aspectos inscambios,
a
partir
de
esquemas
rigurotrumentales concretos de la tecnología
educativa.
sos y apegados a consideraciones de racionalidad.

Como profesional universitaria me
formé en la primera mitad de la década
de los setenta, periodo partirularmente
álgido en lo que a problemas universitarios se refiere. Quienes pertenecemos a
Pienso entonces que es de una
~s
generaciones fuimos tes~os y parbosa verg\ienza escru~ lo que
ticipamos de una fase de diñciles ajusde Gala calló estratégicam?n~
tes! que contribuyeron a despertar inmemorias. Una búsqueda im c
quietud y duda sobre los düerentes asentero de ~e sus vecinos no loco.
pectos de la esencia misma de la Unisino de "01das", y no por 81 opu
versidad
y de su papel en la sociedad.
sino por la leyenda negra que arra
No
sé
si
esta
in&lt;piietud me condujo a insu corazón hasta la muerte.
volucranne ~n el trabajo docente, o ya
den~o _de e)1 ~~terminó mi actitud y
Juana de Remedio me ha dicho,
a~no
~-BellSibilidad ante cualquier mapués de alcanzarme calles adel_ante,
Es importante destacar como un innifestac1,on
que yo pudiera interpretar
de me he detenido, que caSI t .
Creo que una experiencia como la
grediente significativo de esta experienc001_0
sin toma de la crisis: problemas
han cambiado, que no queda n
que he descrito, puede ser de gran uticia,
que
si
bien
el
involucrarme
en
una
c~rnculares, vinculación universidad-so.
pregunto por ese " nadie"' y me 1 ciedad, mercado de trabajo etcétera· maestría diferente a mi disciplina por lidad a aquellos que comparten inquiesa que ella sí fue al funeral Y qt;ie
tudes como las mías y que aceptan que,
~ &amp;':Cuencia sentía. que d;sbordaha~ espacio de tres años (tiempo que me lle- independientemente
tó que lloviera porque tamb1en
de la disciplina en
el ámbito de mi propia disciplina ( quie- varon los estudios y elaboración de la te"aquel día". Me quedo obse~
la
que
se
hayan
insertos,
están sujetos a
ro aclarar que soy bióloga de profesión, sis de maestría), podría interpretarse
"problemas"
de
tipo
universal,
para los
barrio donde pasara 81 in~anc1ad
a'rada
de la Facultad de Ciencias como separación o alejamiento, esto no que la maestría en enseñanza superior
10
ventud; compruebo co!1 ngor
ogicas de la UANL), y no pocas ve- fue así, ya que significó un elevarme y ofrece una alternativa de mejor comgen clasemediero de Arubal de G
ces
co?
mayor o menor intensidad me lograr contemplar mi profesión desde
lo digo a Juana de Reme di?• Y me :~sü:iron Ycondujeron a una búsqueda una óptica düerente, sumamente nece- prensión.
ña; me tacha de malagradecido.
e ~bles respuestas. En ese proceso saria si nuestra preocupación es llJ com. Monterrey, Nuevo Le6n, 25 de enero de 1986
en contacto con la Maestría en En. prensión con un sentido social. Esto me
-Deje los recuerdos del co
se 1.1 Superior ofrecida por la Divi- penniti.ó desarrollar mi tesis como un
como son.
trabajo result.ante del propio proceso,

!

ni::

�"ENCUESTA BORGES"
(PARA ESCRITORES
REGIOMONTANOS)

SERAS/
RESERAS/
CONTRASERAS

Estando en preparación el presente número de Deslinde tuvimos conocimiento del fallecimiento del escritor
argentino Jorge Luis Borges. El tiempo estab,a sobre nosotros como para solicitar ,"'?teriale,s o estudio~ ~lusivos a este importante autor, por lo que (amen de no descartar lo pnmero para prox1mos numeros) dec1d1mos
incorporar los resultados de una miniencuestaBorges "para escritores regiomontanos", la que incluyó estas dos
preguntas: J. Usted leyó a Borges por primera vez. Desde entonces habrán pasado varios aiíos. Eso lo ignoramos
y por el momerito no importa. ¿Quiere decirnos en qué circunstancias se diG ese encuentro, qué significó para
usted descubrir
al escritor argentino?; y 2. Borges ha muerto. ¿Qué juicio le merece su obra, ahora s1; definitivamente
concluida?

S,1 enciclopedismo espeluznante y la frialdad de una lengua muy bien articulada
l. Hará doce o trece años el camino a Borges era el El Aleph, como si en ese punto que concentra al universo
confluyeran los lectores del autor. Por aquella época nos parecía muy novedoso un autor que tan descaradamente, tal vez más que Proust, se entrometía en su propia obra, jalando con sus amigos. Así leí a Bioy Casares
y Macedonio Fernández, vía la "ficción" de Borges. Curiosamente, Macedonio me entusiasmó, no así Borges.
Del Aleph (del libro) sólo recuerdo un laberinto, un nazi y unos tigres, y todo vagamente. A distancia, creo
que el lihro no me entusiasmó por la sencilla razón de que no lo entendí. Entonces yo gustaba de la ortodoxia
narrativa, de la paulatina tensión encaminada al clímax, y en casi todos los cuentos del Aleph, a mediados de
ellos, encontraba algo así como un machetazo que partía en dos a los textos.
En fin, me olvidé de Borges mientras algunos de mis amigos abrazaban sus Jihros al borde del llanto. Empe&gt;
za!&gt;a en la región el culto al autor argentino. Para entonces ya aparecía en todo su esplendor el mitote aquel del
Nobel, y las sagaces declaraciones de Borges eran muy festejadas.
, ~s intereses y gustos literarios fueron mudando, me atrajo la lingüística, las maneras clásicas, el giro econom1co, pero ni aun así se me ocurrió leer a Borges. Dice mi mujer que en eso soy muy esnobista y me recuerda una vez que estando ambos en la playa junto a unos amigos, me resistí ferreamente a beber un licuado de
guayaba en agua sólo porque entre el grupo había consenso acerca de lo exquisito de la bebida. Preferí volverme loco de sed a condescender con la unanimidad de gustos. Bueno, eso dice mi mujer.
2. Por mi respuesta a la primera cuestión está claro que soy el menos indicado para hablar de Borges. Luego
del Aleph, he leído poqu1simo a este autor: Algunos cuentos de un lihro cuyo título ni siquiera recuerdo, dos o
Poes1as breves y los casos policiacos que firmaba Borges con el seudonimo de Bustos Domecq o algo así.
uego me. topo con que Foucault y Eco también quieren ponerle casa al argentino, y esto me parece el colMe digo: "Mario, ¿no serás un imbécil", pero sigo firme, como con el licuado, estoico, sin leer al simpático
vteJtto. ~as_ta que por fin muere Borges. Y cuando me doy cuenta que el deceso, en cuanto a publicidad, puede
~omr:ir dignamente con el Mundial, no así Libia, la cual sabrá Dios su destino, siento que la gota ha derramaº e vaso Ysaco del librero Historia de la Eternidad. Leo el ensayito dedicado a la metáfora.

r8

~~:

diatriba¿9ué juicio 'me merece la redonda obra de Borges? Podría lanzar aquí un bizantino panegírico anexo a una
contra la academia Nóbel, pero, como habrán visto, no me queda el micrófono. En todo caso, tendría

�, .d tif al elefante por la cola, así que mejor
'to de la metáfora, pero esto sera 1 e~ icar
ante la frialdad de una lenque reducir mi foco al ensay~edo admirar en Borges su enciclopedismo espdluzndel 1:Ctor su homérica cegueme callo. Db_e tod:
compasión de sus breves textlos por l~ T~~ie~:~illón de h~aca (old,rock!ng·
gua muy ien a ic
..
l
de miel embonada a a eterm a .
1
" Ojalá e en el mas allá no
ra y, sobre todo, slu pobsltnmaerlaª muunaerte" es una de las metáforas en 'd'~a Me~foraa s·u mJpara ir a la esquina.
h · ) l d. n en os ues
'
8 añ
' le pe 1a perm1So
e arr
:eeridículo edipismo del autor que adlos 3 .. os =iente aversión por el autor argentino ...
se rep1 a
P tal
me esté proyectan o y m1 meo
Me asquea esto. ero vez
Mario Anteo

:ia:i:1i

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1

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•

~ 11111

11\

.
. . bre la literatura como un acto de escritura
Una toma de conciencia so
s encontramos unos espejos se
•
falt
dera de juez. Pero desde que no
• arrih '¡ labertinos, y
1 No sabría cómo culpar a algmen,Smile. Radrma1'guez funoió como cancerbera para m1
o a os
.
.
t os. Alma v1a o
.,,. . lin .,
quebraron y surgieron o r
.
h ostrado alguna me ac1on.
de ahí a ciertos juegos por los que siempre e m
,
, ll dera la carga del 68 y mi reovocaba ciertos excesos que me hac1an mas rª ta el grado de recibir fuertes
El Borges de rto~ces ;e Fui un borgiano "excedido" en ese entoncd, :n la lentitud que les permitía
ciente ingreso a a umve~1 a iocales· después las pasiones se fueron anfpagan o con ser sólo eso meros intentos
reclamos de algunos escn ores
.. '
a estos intentos que se co orman e
'
el sarcasmo que dejaba elJ¿8° d:l~t;.~ suele permitirse el común de la gente.
por comprender un poco
,
.
tes momentos: en muchas y re. l b d Borges se entrecruzo en otros impo~trik
J , E Pacheco, con
Desde este pu~to de v1sta,J a:
Suárez con Teresa Aveleyra, ,con NdoedJ1 b
Ad:_n¡ García Roel y
petidas conversaciones co_n org
artid¿ un entusiasmo que mas tar e escu n
alumnos y amigos con quienes he comp

¡r
alli

A.

6

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t;:

el viej~ enc¡:gdí~e;;:~:j~~E: to~do creo que la ~rrte del esc~:Ía~~~::
Dicho de oJr~
;r~;i:j: s~ poemas y ficciones, sin )as cuale~t? podr•~~~n; : de la historia de la palabra no, y ah1 s1
forma: de la historia de autores y titulos po na presc
'
Borges resulta imperativo.

"Desvarío laborioso y empobrecedor el de componer vastos libros; el de explayar en quinientas páginas úna
idea cuya perfecta exposición oral cabe en pocos minutos. Mejor procedimiento es simular que esos libros ya
existen y ofrecer un resumen, un comentario. (...) Más razonable, más inepto, más haragán, he preferido la
escritura de notas sobre libros imaginarios." Estas fueron las primeras líneas que me regaló aquel Borges metido en un volumen de pastas verdes y papel de una blancura casi marfilefla. Emecé de Buenos Aires estaba editando sus Obras completas y yo, que acababa de adquirir Ficciones en la librería contigua, no sabía si levantarme de la mesa y dejar allí abandonada mi taza de café capuchino. Porque -siendo sábado- podrían llegar
los amigos en cualquier momento y suspenderme la lectura. Y no, no se trataba de darles sobre la marcha la grata
nueva No era el descubrimiento aún, sólo su intuición: aquel especial desasosiego que me recordaba el previo a
otros encuentros: el primer Hesse, el primer Rulfo, el primer Saint-John Perse. Mi descubrimiento estaba incompleto. ¿Qué me hacía falta? Me hacía falta comprobar -con la lectura de sus ficciones y artificios- que
Borges era el Mesías literario, Aquél a quien ~ardábamos con las punt$ de los lápices bien afiladas. Y, qué
bueno, no tuve que abandonar la atmósfera refrigerada del café: los apiigos más cercanos no llegaron esa vez,
pero sí lo hicieron las páginas bellamente elaboradas de "Pierre Menard, autor del Quijote", "Las ruinas circulares", "El jardín de senderos que se bifurcan", "Funes el memorioso", "El Sur" y los otros doce relatos.
Ali, claro, para entonces ya me encontraba en mi casa, metido en el bafio, el único territorio ajeno a la oscuridad propia de esa madrugada y de otras muchas más. Después de una mañana somnolienta le tocó su turno a
la relectura, al asombro depurado por la convicción de que sí, no nos habíamos equivocado, el Escritor había
llegado con la carga precisa de palabras precisas, con una erudición que en realidad era sabiduría.
Desde entonces Borges continuó dándonos una y otra vez páginas perfectas y el espectáculo bizarro y ambiguo de sus declaraciones periodísticas: la más apropiada cancha para el ejercicio de un gimnasta intelectual.
Nuestra deuda con Borges a estas alturas ya debió convertirse, con toda seguridad, en deuda impagable, similar a la de aquellas generaciones que no lograron saldar la suya eon el otro gran Libertador de la lengua espaiiola: con Rubén Darío, el que nació en Nicaragua.
Miguel Covarrubias

'-:°:

en el doctor Armando Led~zma.
. ·a sobre la Literatura como un acto,de es~~t?,·
·nué s;unificó? Pues por principio un_a totmdaedsceocnfion::ac~obre el tradicional concepto de ' creac1on .
Que i,.'1
,,..
l f ·'
una crec1en e
ra; un adelanto sobre a icc1on y
.
l de Jorge Lú.is Borges.
.
.
l l
h. panoamencanas, es e
.
•,
· en la histona de as etras 18
.
h robre viejo que, en me2. Un caso c:~;~~¿n'f:arca~f ~ºacuciosa en medio _del univers~u~;~~:~:ªJ¿ ;:m~nto. De ve~ en ~u~ndo,
tªd~t\:Uera,,fue asediado por periodis:lae:::dej~t.erTodo en medio de ~na obra cad: ~;d::s1

~

Mesíu literario

Carlos Arredondo

Giraba la cabe-ia como pájaro
Yo conocí a dos Borges. Primero al Borges escritor, luego al Borges hombre. No sé si con todos los escritores
v~a lo mismo, pero en éste caso la distinción es fundamental. Al Borges escritor lo conocí cuando mi •vida
salia del callejón huracanado de la adolescencia; acababa de leer El lobo estepario de Hesse y no sé cómo, o
por quién, cayó en mi mano El Aleph. Lo único que puedo recordar de entonces -todavía ahora sigue el mismo ~entirniento- es que el asombro llenó mi ojos y todo yo me volví ojos. La voz de Borges a través de sus
escntos me llegó y me llega siempre desde más allá de todas mis lectura¡¡. Es como si todo lo que soy, y lo que
c~nozco, y lo que sé, estuviese geográficamente puesto en un estero, luego, desde el cielo de ese estero una voz
sm voz que es mi voz, me contara cosas, cosas. que desde antes sé, pero que no sabía que sabía. En fin, creo
que las sensaciones que Borges despierta en mí son más colmadas -aun cuando un poco desmadejadas-, que

,;,n
°'

�cualquiera de sus impresionantes inventivas.

f.omo si noaotros fuéramos los ciegos y él nuestro lazarilló

,
do ser el ochenta y uno, o antes, no recuerPor otro lado, al Borges ~o~re l? con_oc1 po: :~:~her:o;~;iento en el Alcázar del Castillo de Chapultedo bien- en la ciudad de Mex1co. Mislamigoh.m .. ~ecial Lo tuve por dos horas como a tres.metros. ~e
ec lu donde él iba a dar una char ª•.'!,º ice Vlrtl{ es . ~erto de sus o'os y su pelo; en sus ?-ientes; en a
1
t¡;'en'::, man?'
un• p,egunta, im~o,.:iu]IÍY1
0 : - ; : ~0 ,:
forma en que grr
'
f f.·
, or alto su cerebro, no me arrep1en .
,
1 .
oídos; me fijé sólo en su naturalez~ ISIC~ y pase p
·dad Es curioso, a los dos Borges lo efimero de a e,osha muerto mientrru. el otro, el escntor, VIVe yahasu etem1d .ll es inmortal Yo tenuo a los dos; a uno en los.
'
.
1
rtifi , siempre ora uno e e os
.
.,,
tencia, su anonimato, _os mo d cAmbos so~ muy queridos para mi propio yo.
estantes y al otro en m1 recuer o.
Ricardo Elizondo Elizondo

Mi primer encuentro con Jorge Luis Borges fue por los años sesenta, me acuerdo que leí una ~trevista que se
le hizo en la Universidad de Austin, en la que pude darme cuenta de este hombre 811 adversidad: la ceguera.
Y de cómo además podía publicar y ser famoso. Recuerdo que un día un amigo mio me regaló El Aleph y pude entonces leer narraciones que me llevaban hasta el suefto, ese 811ef10 que permite Ja imaginación y la soledad, que nos hace penetrar a otras dimensiones y a historias de ciudades y seres que hablab~ idiomas ya
muertos, inscripciones en la faz de la piedra como si se tratara de la memona y que al roce del Viento desprendieran palabras y dijeran historias y leyendas del hombre perdido y encontrado en el laberinto.

~=¡:

J,'L, :¡,;:;::.::~

. .,
. . al de solemnidad y fina ironía
Una combmac1on ongm

1: :~~~!~

~lB~~;~r{ij~:

fi
f .liar
c, a Borges Me resulta más bien una gura amll ]

,

a!!n~~t~1~~~~

:í~:yd:1: ::i!n:n
:~p;.é;1~i!IJ:=:edí
e:~~{;t:,\~o~
de primera intención, a deslumbrarme con su
"Gólem".
, d al
., .
.
limitaba por la forma, condenan ose
Para mi novatez, el descubrimiento de que l~ creac1on liter~a n~ ;or parecía lograr lo que todo escri~.r
hastío. Pulcritud lingüístic~, c~dencia y ~t1od1~alfor::iél 1fdesea. ~or supuesto, el _abordaje de te~::
desea: hacer que el lengu&amp;Je diga lo iet e -::'. la !uerte el tiempo, los orígenes, a traves de lo que mas
cas no tradicionales, al menos_ en ~ r~, am;l del;ite de la p~abra escrita.
.
queda de Borges: el humor, 1a 1D1agmac1on,
.
Bo
frece
. ,
ear recrear los personaJes que rges o
Una combinación origin_al de 5?lemnidadd BYill6fiª lt~~~'po~~Elrhonihre de la esquina rosada", por mencionar
.
rtal", "El asesmo desmteresa o
arng
en "El mmo
algunos textos.

•
·' d
.
1 , dolo uno se queda con la impres1on e
Lo que hace grande a Borges? como a otros escrit~resd es
a:Jó: Pla~er que deja un remanente; aunque
íen ha gústado un platillo delicado;con un~ ,sensadcl1oln guesaªen sus inesperadas adjetivaciones, pennanecen en
. d
l · ' enes, la recreac1on e a en
,
texto deJe e estar, as im~
art d las cosas que uno se reserva para s1.
la memoria latentes, pasan a ormar P e e

:f

r

. obra se detiene, encuentra diques, deja, de inc~emen~
La muerte de Bor~ define alg~ co~creto, su uscadores de es ecializaciones; ya surgiran bor~anos, mas.
cuantitativamente. Ya tienen matenahp&amp;a los b xplorar paia re-correr para recorrer, para mterrogar
A nivel personal, aún me ~eda mue o rges para
cuyo diál~go esperas O el fin de una nove
solazarme, y su mu~rte indica, a lo sumo, la muerte e un amtgo
,
que ha logrado cautivarte.

d

Pero, ;J la relectura?

'.

r

Supimos de Borges gracias a nuestro optimismo snob de los años sesenta, cuando tomáhamos café con los
amigos y salían a relucir las pretensiones más o menos "intelectuales": algunas veces hasta lucimos bajo el brazo la Historia universal de la infamia o Ficciones, que leíamos a zancadas y en mal orden o en desorden que es
lo mismo... Algunos extremistas pedían a gritos un Borges comprometido con una corriente política: querían
un Borges marxista, como si todo el pensamiento tuviera que ser así; a Borges sabemos que no le importaba la
política por "lo imperfecto de la democracia" -decía él Aflos más tarde me encontré, en la casa de mi amigo Jorge Cantú, un libro de poemas de Borges y fue creciendo en mí una admiración por 811 poesía. No era
una poesía de adivinanza o de alguna clase de esoterismo, era un lenguaje que yo podía entender y sentir como se siente algo que nos ~ega de manera muy natural, como la luz de una estrella a la que al levantar la vista
miramos brillar sin mucha dificultad. Eso era para mí la poesía de Borges, llena de vivencias y recuerdos, donde Borges nos lleva por el camino de sí mismo como si nosotros fuéramos los ciegos y él nuestro lazarillo que
nos va situando frente a un mundo grandioso de imágenes retenidas en el mar de 811 memoria.
Cuando Borges nos habla de una calle de los barrios de 811 Buenos Aires querido, como dice el tango, nosotros nos asomamos a esas vivencias tan bien enmarcadas y llenas de vida, luz, y también de nostalgias.
Y de pronto sentimos que Borges está dentro de nosotros sin más afán que la admiración. Saskia, mi mujer,
e?, un cumpleañ?s me regaló Luna de enfrente, uno de esos bellos regalos que da el destino; este libro me parec10 ~e~OIIO y tierno, a la vez que sabio y lleno de confesiones: Seguro de mi vida y de mi muerte, miro los
amb1c1osos y quúiera entenderlos; y nos dice que: mi patria es un latido de guitarra, unos retratos y una vieja
e,pada, I la oración evidente del ,auzal en los atardeceres. • •
•

Hoy, desr,tés de 811 partida, habremos de volver a Borges y retomarlo y sea de nosotros para siempre hasta_
la consumación
de los siglos. ..
Andrés Huerta

¿
Rompía las funestas redes del subdesarrollo cultural

L!
~ n : del ~c~nciado Mwxel Covarrubias leí, hará catorce años, la Nueva antología personal de Jorge
t .
la e cautJVo sobre todo la forma
magistral en que Borges combina la belleza de las imágenes Iitan

eranaa Y

certeza de los concepto expresados a través de ellas. Me asombró también la cultura universal
0

�.
de este genial ~ritor ~gen:id~

.

fr~:.

d' . al de lo que es un tíe a artaba radicalment~ del con~ept~~tai~oiliordaje d~ una probl?'
!nt!rpecida por r~gionald:e~frd~ir;: un ámbito cosmopolita y rompia

:~:'!:~:.'.!:":.';:'.::,i.J.ll~~~:-.i~J:",~:¡~¡';':".,ya me deslumb.ó.

d al .

alista. Sin embargo, la lectura e_ gu l
.
. ah frío desapasionad~, conceptu . duda de un pacient~ trahaJO d~
Antes de leer a Borges, .n:1~ ~o i ~ estil~ pulcro y pre,cu1º' p~d~~~ ~:arquitectura lingüística y la sabinas de sus obras me penmdtio eÍa emoción sofrenada y la ca a re exio '
.
l que se con ensan
escntor, e~ e
.
ilibrio entre la
duría filosofica
. d
ifican su estilo: el equ
b
n
'tor
V
arias
cualida
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magn
fil
,
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las funestas redes del subdesarro

u:

;;..~ci1::i~:'fi, in'i.i;,~,;,, con":,t..º'::t~i~t•.i/::.;:..::ne, ~:.¡;,:,!:'~H:;:;';i;i,
fundamentalmente literana; _la. d:~~~s regionalistas (comen~o ap¡te i:eas (quizá esta caractenstic~ de _su
de un lenguaje,, ajer° a
1:)~l apego a una exp_resi~n cod~fosd;e:as abordados sino de sus co~macioesquina rosada y as m l ng eso a la novela); la vaneda no
. 1 d' Borges e acc
estilo e ve o a
. N 'bel
nes. . .
•
L • B rges no haya recibi.dO el Premio 0 •
.
bremanera que Jorge UlS o
.to res recibieron este premio
A todos sus lectores nos desco:~~:r::as~l pensar que no tod~s los gran!:d:::critores). No nos cabe,duda,

ii:

t t!':."';. ;: :,i,.;fl!:'r.i'~~;•:,::;J::t:. ¡;¡:::¡~;:'!!..;b:'~";;1',:j~,h:!:~~~~
0

empero, que la _obra dde
vez más lectores. Leer, analizar y
l atención paciente e ca a. .
;odemos rendir al autor de Ficciones.

que me hizo mi amiga Inna Sabina Sepúlveda, en uno de mis cumpleaffos de aquel tiempo. Después de eso,
he leído y releído, empecinadarnente, todo Jo que Borges escribió.

Osear Rodríguez Arredondo.

2. Nunca me acerqué a las páginas de Borges con mi probable carácter de escritor. Ante su obra siempre he tenido y quiero seguir teniendo, el deleitoso oficio de lector. De modo que pido que se me permita opinar acerca d; su obra como a cualquiera de 8118 lectores, ya que, cabalmente, como escritor al mismo tiempo clásico y
popular, Borges es un escritor para ser leído, con mucho provecho, por otros escritores, y también por lectores
comunes. Se ha dicho que la escritura·de Borges es co~pleja, y es probable que lo sea, pero no hay que olvidar
que lo es igualmente toda escritura de hombre. Creo más bien que la obra de Borges, como la Escritura Sagrada, pese a su complejidad, puede ser leída, comprendida y amada por toda persona que sepa leer.
En vista de que no tengo ideas acabadas y coherentes sobre la obra de Borges, se me ha de permitir enunciar
de cualquier modo dos o tres de las ideas que con el tiempo me fui fonnando sobre el escritor y su obra.
Primero, una cosa notoria en la obra de Jorge Luis Borges, algo que se siente al leerlo, es que siempre parece
dirigirse en primer lugar a la inteligencia del lector. De este modo su lectura, aparte del deleite que proporciona, nos hace sentirnos grandes, ante un escritor que establece como presupuesto indiscutible la inteligencia de
sus
lectores.aToda
la obra dehumana.
Borges, aparte lo demás, al margen del análisis de los críticos, es un homenaje incondicio~
la inteligencia

Sin duda existen ilustres antecedentes de este proceder. Yo recuerdo en primer lugar a los grandes escritores
y poetas griegos de los tiempos clásicos. Y es que Borges, sea cual fuere nuestro punto de observación, es un
clásico por los cuatro costados, en el más pleno sentido del ténnino.
En segundo lugar, creo que Borges ensanchó, con su obra prodigiosa, los límites de la capacidad expresiva de nuestro idioma, no en un sentido barroco sino en el sentido clásico. Su clara inteligencia nos regaló
también,
este aspecto,
una
un
sentidoennuevo
y luminoso
. neta lección de magia, al transmutar antiguas y gastadas palabras, dotándolas de
. En tercer lugar, el ho~re Borges. Borges ha muerto. Este hecho nos duele a sus lectores, pero eso no cambia las cosas. Al parecer el anhelaba el descanso, el olvido total. Creo que, de parte de sus lectores de esta segunda mitad
del siglo
XX,
ninguna de las dos cosas. Por fortuna, espero que esta violencia hecha a su
voluntad
expresa,
ya no
ha no
de tendrá
inquietarle.

d' · al a la inteligencia. · ·
u años fabuUn homenaje incon ic1on
. . . de la década de los sesenta) ~n aqdue rlé A uellas
.
ocurrió a pnncipios
.
.
• ables pláticas e e ·
1 Mi encuentro con J º!ge Lu~ Bo~;ara dilapidarlo en las dianas e .m\:11cdés de Espino B~os, E~ e :
l~os cuarzdo todos te~iamose!i:~tras vidas teniendo como escfue~~ uno tras otro y aquel tiempo enn
horas verdes transcumEelrpn Como siempre ocurre, los afl.os se
Sarz Rafael y a veces
aso.
. .

t, .

cab'
.
ro 'sito de Fzccwnes, qu1
se a o.
.
arrubias el que hizo aquel pri_mer co~en:Mf!n!Elizondo y Juan Leyv
Probablemente fue
llevaron el mism~ M~el,
Is~ig~ Pero entonces oí su nombre
recién acababa de leer. a p
ta entonces no habia leido na a e
Sánchez (QEPD), ya que yo as
.
.

~~t~:~a
he

~d

primera vez.
,
. al egalo de Historia universal de la infarn
Comence, mi. lectura dfl Borges en aquellos mismos dias, gracias r

!ncluso tengo la ilusión, tan válida como cualquiera otra, de que en el incesante fluir del tiempo infinito,
seran sus compañeros de destino todos los grandes escritores Cfle en el mundo han sido. Cubiertos por el polzones.
vo Y polvo ellos mismos, pero condenados a eterna resurreccion en las nuevas inteligencias y los nuevos coraComo lector me siento triste porque ya no habrá nuevos asombros, pero también me alegro, en lo que cabe, por la gran dignidad que supo asumir frente a la muerte. Por la lucidez de su espíritu hasta el último día.
B La grandeza de Borges como escritor está fuera de cuestionamientos, pero además, qué tipo fonnidable este
1
cuando
le 14
llegó
la hora,
sin hacer concesiones "al sentimentalismo ni al miedo", "murió en su
ey , en ~e,
Ginebra,
el día
de junio
de 1986.

º'es,

Horacio Salazar Ortiz

�EN LA SIERRA MAZATECA
El contemplador y los astros
contemplados rodaban inevitablemente hacia ,u fin.

Marg-.ierite Yourcenar

Dulce María González.
La fabulosa selva lacandona se aleja con
lentitud; un extractor inmens~_ le va absorbiendo los colores, los paJaros? los
peces de oro, el e~traño caracol de Jade,
el cangrejo maravilloso que pro~uce sonidos rojos y azules, siempre brillan~es.
M.ientras tanto, amanece en, el Medite, . l
rráneo; ahora el sol abrazara ?rotico a
sagrada diosa madre, nuestra tierra (y al
decir nuestra hablo en nombre del gran
Minos nunc~ en el mío propio, nombre
de mi:stizo mexicano de visita en tierra
mazateca). El palacio se ilumina; navego
entre enormes pasillos inundados de ~olumnas, cuernos, toros furibundos; haJ~rrelieves que muestran ~l atu~ndo de ~s
siervos la belleza de mIS muJeres a qm~nes algún día llamar~ ')_arisinas", sm
imaginar siquiera el significado del dedal sobre el cabello, de los pechos altos
y desnudos. Las voces se acercan, son
olas, son océanos que lloran: ¡Oh_Cnosos de Creta, ahora que me desli~o a
través de tus jardines me re~elo al tiem:
po! -No grites, van a vem~ a ver lce
pasa. No mueras, no_ permitas que o~
siglos se coman tus piedras, _tus fuent~s,
lucha contra ese futuro escnt? de ta11~ta postal. . . Si no, iY,ara que construir
palacios?, ¿para que la sala ~el tron~
cuyo verdadero . nombre, nadie podra
descifrar? Para que un dia lle~e Evans
y diga que un gran llano salpicado ~e
muros a medio derruir fue un palaci~,
que tal vez existió un _rey, llam~do Minos; y no más, porque Jamas s?ran cap~ces de leer los signos que escribo con ligereza sobre mis tablillas. ¡Oh C?o~s

•

cosho.
,
.
Lo ofendes, provocaras su ira.
En mí se mueven las voces de los
siglos.
.
·No serán más bien los gntos de la
¿
muerte?
_ No, es la agonía del gran Minos.

san con las olas. . . anochece en el

reo. No debo permitir que la me
lía me doblegue; ~e luc~~do contra
durante toda mi VIda vabendome de
dios como el placer de la belleza, la
ducta noble, el fiel cultivo del Wl!a.
ocasiones, al conversar con Anax
acerca de misterios tales como l?s
bios de la materia, como la posible _j
Un repentino dolor de .~alda me derefutable- existencia de un supremo.~
vuelve al cuartucho, la tal Jua_n~ me oh: der creador de todo y de todos, l~-~
serva con ojos de sapo; se dmge a mi
za me invade; sé que yo tambie~ l
con un ademán y después de cerrar los ese pedazo de pan que se tranforma,
párpados continúa m~cullando extra- sangre y huesos y cabello, Y ~e te~
ñas letanías. Me deslizo hasta quedar -como todo- olvidado haJO la_ ~
tendido en el petate. Mientras lo obser¿Cuál es la finalidad de tan~~~
vo el techo empieza a mov~rse, poco.ª nes acerca del sol y los planetas. Sé
po'co va apareciendo una gneta; la PªJª dejaré de ·existir aun si ~erodoto
es ahora un enorme toldo que se abre muere; sé que el retrato mas ~e~fe':'O
con lentitud hasta pennitir que la noche piedra, soy incapaz _de tras~Itrr vida
penetre, que la obscuridad me abra~e; un objeto; sé que la mmorta~dad no.
soy un cuerpo que flota en, el vac10. bita en los libros ni en el ~arm?l, m
Extrañas melodías llegan a mi, cad~ una la grandeza de la Acrópolis, m ~
se pinta de un color diferen~e; los Jarr~
manos de Fidias. Debo actuar sah
nes me observan con una mirada de a~- me dios aun cuando me no~bren_
mal en acecho, sé que est?Y sudar ,O eles aun cuando deba dormir Y
porque siento cómo la lluvia se de~,uza tar~e. Amo la perfección humruJ8t
en mi ropa. Después de u~a larga proce- tima esperanza de lo eterno. Me hare
sión de camiones, cangreJOS Y 0 rtug~ dear de belleza, de hombres justoS.
vuelven a aparecer las miradas; -~n OJO edificios inmaculados, del oro Y el ,
solitario me observa desde un tnangulo mol, del marfil y el bronce. Tocare
perfecto luego son los ojos azules de siglos con mis enormes columnas ~
una muj~r, bellos y tem1?les, inocentes numentos. ¿A quién engañas, Pe
y fatídicos. Aparece un OJO enorme, _po¡Silencio! No permitiré ~e la n
dría tocarlo si el temor no me tuviera gia me envuelva. Debo olvidarlo
paralizado. Inicio una dolorosa lucha pensar únicamente en el esplend«
hacia el ascenso, sin embargo el enorme Atenas, mi criatura. El calor de
poder de este otro mundo me arrastra me ayudará a tejer cada nuevo cap
hacia ahajo, hacia ese mar tan suave, ~ de la que será llamada mi era. ¿A
de Creta! Sesenta años es una razon ll\· cálido. . . el sol se oculta una vez mas tratas de engañar, Pericles? - ¡Pe
suficiente ante la gran pregunta. Mi vida detrás del Egeo. Resulta increíble pen- ¿Flotas en la eternidad?
es breve como una· sonrisa, apenas un sar que algún día, el Atica fue pobre;
hoy no tengo . mas que observll! esta
grano de arena mi reinado.
enonne muralla para saber' de ~a nqueza HUAUTLA JIMENEZ, OAX. _3O de
ro. ..se cree que el joven r~giom,
·Por qué mueres Cnos~s?
. ,
que rodea mis horas, , d~l •tiemp? de
talla así nunca lograras sentir co- abundancia que me toco VIVIr. El VIento murió a causa de una severa intoll.
mo ~l señor del Nindoó Tocosho del ocaso me acaricia el rostro con sus provocada por la ingestión de unde
dedos exquisitgs; los astilleros duermen hongo conocido con el nombre
se mueve en ti.
No necesito a ningún indio To- mientras las piedras de la playa conver- nancate; sin embargo hasta las

!

~- del día de hoy, los forenses no hab!an arribado al lugar de los hechos debido al difícil acceso y las elevadas temperaturas que prevalecen en. . .
" La única ventaja al morir en un
hsanto lugar de águilas" y después de
abe~e alimentado de ~uestros pequeñ?s d1~ses del Noi-shi-to, es la de presenc~ nu propio funeral. Ahora sé que no
l:ns;e ~ino la soledad eterna de Minos,
e encles, la mía propia. Sé también

del enorme océano de arena inmortal en
.donde flotaré desde el momento en que
terminan los festejos. Hasta entonces,
mis brazos serán piedras lo mismo que
mis labios, los cuales se negarán a obedecer los estímulos de un espíritu desahuciado.

Así pues, durante los siguientes cuarenta días, mi alma estará encadenada
al cuartucho donde ha concluido la historia, donde me tienen aguardando a un

médico que vendrá a deshacer lo que
queda dé mí, donde un pueblo se ha dado cita para despedirme, donde se comen tamales de guajolote. y de chivo recién sacrificado. El canto de los chamanes asciende, se mezcla entre la paja húmeda, entre esa otra humedad que soy
yo escuchando el canto: "Yo, el hijo sin
padre; yo, el brujo tigre; yo, el sacerdote
encantador; yo, el &lt;le las siete flores; yo,
el. . ." ¡Nindoó Tocosho!, ¿En dónde

habitas?

--.J
,...

�LA POLITICA DE VIDAURRI
Y LA EXPULSION
DE LAS TRIBUS NOMADAS
EN EL NORESTE DE MEXICO &lt;·&gt;
José Reséndiz Balderas

REGION

l. Antecedentes históricos ( l 83~ 1854)

La historia de la frontera norte de México se explica en buena parte por las consecuencias del !llrgimiento, desarrollo y
expansión del capitalismo norteamericano. Estas se manifiestan, entre otras formas, a través de los cambios de frontera
que viven México y los Estados Unidos
a costa de la pérdida mexicana de una
gran parte de !ll ex tensión territorial, a
mediados del siglo XIX. La dinámica de
la reproducción capitalista norteamericana da margen también a la reaparición de un fenómeno social fronterizo:
las tribus nómadas y la secuela de sus
actividades a que fueron constreñidas.
La gestación de la rebelión de este conglomerado indígena comienza con la colonización del norte de México, por parte de los españoles, a mediados del siglo
~Vl Desde entonces y hasta finales del
siglo XIX, se convierte en una fuerza social. que no ~uede ser ignorada por el
gobierno mexicano en el diseño de la
política económica y social que enmarque a la región norte del país.
La colonización de la región norte tuvo como una de !lis consecuencias la
~pulsión ~e la mayoría de las tribus indigenas, Blendo obligadas a replegarse
más al norte, hasta una distancia considerable de la margen izquierda del Río
Bravo. En esa zona permanecieron sin
representar rúngún elemento inquiE;tante
para los poblados norteños. Ello debido
ª '!?e ~ontaban con la posesión de un
territono que garantizaba 111 habitat, y
~ra _parte, gracias al sistema de proecc1on implementado por el ,gohiei:iio
er,ol -establecimiento de p¡esidio~
m itares, fundamentalmen~ qi;¡~ ha-

r

:::e trabajo constituye una :s~~ de ~
t que, con este nombre presentó el au..~: ~mo opción al título de licenciado en
IIULOna,

bía garantizado, en la práctica, la segt.
ridad que exigía la población del norte
de México contra cualquier ataque indígena; pues debido a que son despojados de sus tierras y sus aguas los indios
responden atacando continuamente a las
poblaciones españolas que se van estableciendo. Dicho comportamiento se
puede interpretar como una expresión
de la lucha defensiva de lo que consideraban como parte vital de !ll modus
vivendi y como una manifestación de
negación al intento de integración al sistema virreinal español, que era uno de
los objetivos de la política colonizadora
española.

timadas. 2

La guerra de independencia de Texas
se presenta desde la óptica racional como una circunstancia histórica favorable
para la práctica depredadora de los indios. Es lógico deducir que la &amp;1blevación de los texanos obligaba a la concentración de las fuerzas armadas nacionales para dirigirlas a combatir a los insurrectos, dejando de esta manera más
desprotegidos a los poblados norteños
de los ataques indígenas, debido a la
disminución obligada. de las fuerzas defensivas. Resulta explicable, bajo esta
perspectiva, que las invasiones indígenas se multipliquen a partir de 1836,
La presencia de las tribus indígenas después del reflujo que habían tenido
se va dejando sentir cada vez con mayor hasta entonces. 3- Esta circunstancia es
por el poderoso vecino del
fuerza en la vida de las poblaciones de aprovechada
1
norte
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~io
~uevamentc en las trilos estados del Noreste de Méxic~,. a_
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i valioso aliado coyunpartir del momento en que s.~ W¡~ensiii-¡
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con~ución'
de sus objetivos
ca el avance de los colop.9s ang\o~meri,
canos hacia el &amp;1r d~ /o~ Estado$ Un1~ é~ansiQnistaY.' flierón utilizadas como
dos. En los tiempo~1p,n crn~rrp.ás ~.1, fl'\µl- u'ná'. fuerza dé'avanzada,en sus pretensiotiplicaron las inv~5!9~eal 59s ,¡iíiv~da;I nes iriterveríciortí$tas en teii-itório ' mexitaiio.1'Wr~nté 'la1guerra de independes llegaron ar~~~ ~ Jll},4-,r~ &lt;Mñ
abarcaba casi ,l;i /llit,"ij .Ael/ territnnQ d~ denéijl de.j'r~x~s/ ~p'oY.aron a los texanos
y ",ektimú'llir&lt;lh las'fuyasiones de los inla República Me:ii~;a. 1
'· ' m ·
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dios.
En tal~s cárt~lc(ónes no resulta 'dí, l· .. . , , id , , L 1110 i'l
f(c~
fxp'fihtrs~
Ja1ine~ati~a ca'tegórlcá del
~s. tempor~~ªl\. en qut;;~ás ~jal?a
gobietno
norteatirenc~~o
a seguir acepel cauye, d~l llíq , B,rav,&lt;;&gt; 7 ,ep. ~ifjrn?j
por, ~jem_pl.0- 1 eran1,111ás ,propic~.s P~:1- tando lo qu{se e stipulaba en una 'de las
que las tribus penetraran a te~9ri9' p~e~ de} artjcqlqJ Q del 1:r~tado de
mexicano; esto claro está, sin tomar en Guadálupe Hidalgo, eón el &lt;ru~ .se puso
cuenta ni~na, foyuntura, ,histp ica fin y legitimó a la felonía norteamerica- la ,sub~evació9¡, I lo!} ,l:e,Jfa,pg~, la t,1a, y IJ~% ~ fl!f~r~a ~ co1T_1.prpmiso rcguerra de secesion de los· Estados Uni- c,:p,i:pco, de no yende~les o suministrar•
dos, .-\l!S invasio(\es 1'or\~e.ti~na y les l,iajo cualqui~ títµlo armas d«¡ fue¡
francesa- a México-. Las penetracio- gQ o municion11s,,a los .in~ios &gt;En realinps estuvieron ~qf\erizadas, PW in- dad, l9s. norteamer,icanos no splo . no
cendios de ranch¡:lrías" .de~tpJj¡ción de ~mplierpn,¡ con,- ,el Qomprolfliso l\OJ1-.
sembradíos, robo de caballada, asaltos traído en el artfoulo XI de contener \as
a I h\~ haciendas, asesinato · da pei:mes, incursiones .de.los indios a nuestro país
raptos de mujeres y nifios,robo de toda sino que ,las eªtimulaban vendiéndoles
clase de bienes materiales, dejando tras armas de fuego y municiones 111,~empo
de sí una estela de. desmoralización y que les ofrecían un mercado.acguro p&lt;U"a
pesadum~re entre las poblaciones vic- la,colocación del pi9,1lucto obtenido en, ~

aq

�os valladares econóa.
En cuant o a l
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bili.dad .
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crear
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sus aventuras.,, as..,nn comentari'o de y oco propicio para impulsar el desarro- Sos ::-no Vid:rri contra las tri~us re
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, . Sus acciones son favorean g ' l..:pJes Basta mencionar
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ocupaban la presidencia de ª. epdif
La disposición de los raquiticos r
,,4
rango.
. "Entre 1821 y 1872 trem~
e- sos· económicos dificulta grandemen
ersonalidades alcanzaron la pre- Vidaurri la formación de una fuerza
Las invasiones de las trib~ nómada~ ca.
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l R , bli Uno sólo oculi'tar bi'en equipada que
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son paralelas a una inestabilidad_.Pº~- sidencia de a epu ca.
ó la silla presidencial en nu~ve ocasio- acabar con aquel pro ema. m .
tica . de nuestro país. y a u.i;;li:C:Sequ: p
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tres fueron presidentes en
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Maximilianó e A,~~!r~ /º~~\1 t..
_em ·Vfüauhi"quien por pnmer~ vez
• fuerzas armadas fijas y desp
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.ca las trw·us no' ma' s encu"'n
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la Cuesta de los Muertos, firmado el 18
de noviembre de 1856 (y con el que se
pone fin a su rebelión contra el go~ierno de Ignacio Comonfort),6 se ~ollSlgile
el ofrecimiento que hace el gobierno de
éste de otorgar la suma mensual de oc~o
mil pesos para ~l fin. El c~m~~omiso
del gobierno nacional se conS1gmo, aunque en la práctica, a! rarecer, no se ~izo
efectivo en las condiciones establecidas,
pues el gobierno de Vidaurri constantemente se quejaba de tal incumplimiento.
Ante la insistencia de éste de la necesidad de hacer efectivo tal compromiso y
ante la incapacidad de concretizarlo por
parte de aquél, se acuerda en conformidad de ambas partes que de los ingresos
de la Aduana de Mier, se extraiga men11.1almente la suma sefialada en el tratado
de paz mencionado, a fin de que se le
canalice con el objetivo debatido. Cabe
seí\alar que esta disposición tampoco es
suficiente para acallar las quejas del gobierno vidaurrista en cuanto a la carencia de recursos monetarios para combatir al indígena, ya que según se argumentaba, los ingresos de la Aduana de Mier
no eran suficientes ni para sufragar sus
propios gastos de funcionamiento administrativo, menos para derivar de allí
r~~s para la guerra contra el indio.
S1 h1en esta lamentación podía ser cierta, hay que tener presente que Vidaurri
tenía el control directo de parte de las
aduanas norteflas, las que inobjetablem~te rendían grandes dividendos a su
gobierno. Asimismo la sistemática insistencia de Vidaurri ~onduce a que en el
decreto referente a Contribución Sobre
Propiedades y Arrendamientos expedipor el gobierno de Ignacio' Comon: el, 26 de '!lªYº de 1857, se estipule
da8articulo primero que quedan liberafi del pago de las contribuciones las
~dique sufran las depredaciones de
1osm
..
. d 06, 1;tenc10n
que debe ser deter~ a &amp;egun el criterio de los gobemaores de los estados. El artículo prime-

to

ro del mencionado decreto a la letra dice: ''Los dueños de propiedades rusticas y los arrendatarios y los subarrendatarios de ellas, contribuirán por una sola
vez los primeros con el importe del
6º/~ de la renta anual .9.ue cobraren; y
los segundos, con el 3v¡o de la misma
renta; verificándose la exhibición por
terceras partes cada dos meses. Se exceptúan las fincas perjudicadas por los
indios bárbaros, dejando la calificación
a juicio de los Gobernadores de los res,.
pectivos estados.''1 Con base en esta decisión el Gobierno de Nuevo León, en
circular de 28 de julio de 1857, declara
que quedan exentas del pago de contribuciones a que se refiere la Ley de Contribución Sobre Propiedades y Arrendamientos, todas las haciendas y rancherías de Coahuila incorporadas a Nuevo
León, así como la gran mayoría de las
de este Estado. Las haciendas y rancherías de Nuevo León a las que se hace
extensivo el beneficio mencionado, son
las que se encuentran ubicadas en las
municipalidades de Pesquería Chica, Marín, Cerralvo, Agualeguas, Parás, Los
Aldamas, García, Salinas Victoria, Carmen, Abasolo, San Nicolás Hidalgo, Vallecillo, Galeana, Doctor Arroyo y China. 8
Conjuntamente al establecimiento de
fuerzas armadas por distintos lugares
estratégicos de los estados de Nuevo
León y Coahuila, Vidaurri pugna por
la formación de colonias indígenas y su
establecimiento en lugares tales que su
ubicación resulte más efectiva en 1a pretensión de ser utilizadas como fuerzas
aliadas del gobierno en la guerra contra
el indio. En el convenio celebrado en
septiembre de 1857, entre el gobierno
de Nuevo León y Eduardo L. Barnard,
con facultades del gobierno norteamericano, para traer a México a quinientos
seminoles y utilizarlos en este tipo de
guerra, en la estipulación sexta se esta-

blece: ''Como hijos adoptivos de México y sometidos ya a sus leyes y autoridades se obliga en toda forma a defender c~n sus armas la integridad del territorio mexicano cada vez que el país
se vea invadido por alguna nación extranjera, y muy principahnente a combatir a los bárbaros bajo la dirección del
gobierno hasta lograr la completa pacificación de la frontera, a cuyo efecto el
gobierno les impartirá los auxilios necesarios. •'9 Cabe hacer notar que ya el general Mariano Arista había aceptado a
un grupo de seminoles en territorio nacional y que tanto éstos como aquéllos fueron de los mejores aliados indígenas del
gobierno en la lucha contra las tribus
invasoras. La colonia de seminoles
formada con el consentimiento del general Arista se estableció en la jurisdicción
de la Villa de Múzquiz, Coahuila. También fonnaban parte de esa colonia negros que, según se afirma, eran prófugos
de las plantaciones del ·sur del estado de
TexaslO y al igual que los seminoles fueron utilizados en la guerra de exterminio
indígena. Dejaron constancia de su lealtad y su valor en varios combates contra
el indio, luchando muchas veces al lado
de Francisco Treviño y de Jesús Fernández García. El 16 de mayo de 1856, en
el aguaje de Sardinas, las fuerzas armadas al frente de estas personas combaten
contra las fuerzas indígenas a las que
causan serios males materiales, quitándoles, además, seis niños que traían
cautivos y ocasionándoles más de sesenta bajas. En dicha acción participan varios negros mascogos que destacan por
su valor y audacia combativos.U
La política de colonizar con indios
negros las áreas más frecuentadas por los
inidios se hace extensiva a extranjeros
y a familias provenientes del centro de
la República. Todo parece indicar que
las familias nacionales no fueron atraídas por esta política; en cambio algu-

.._¡
C.ll

�fuerzas armadas. Con relación a lo
mo en el Periódico oficial se com
nas familias extranjeras, principahnente
que d. gobierno de Vidaurri
norteamericanas y alemanas, son esti$3.753.00 para 353 hombres d'
nmladas por las proposiciones que se les
dos en diversos lugares de Nuevo
hacen y por la coyuntura internacional
y Coahuila. Esta cantidad repr
que se presenta. En relación a lo prime4.9°/o del presupuesto de egre808
ro hay una garantía de traslado hasta el
Estado de Nuevo León para el ai\o
lugar de su ubicación y el ofrecimiento
nómico de 1874, cuya suma total•
de las condiciones necesarias que permi$75.611.95. Como la erogación
tan un mejoramiento material basado en
es para que se auxilien durante un
el trabajo; en cuanto a lo segundo, Sil
las fuerzas que combaten al indio,
venida es incentivada por la guerra de sepuede deducir que el 4.9°/o se con ·
cesión ~e padecen los Estados Unidos
en un 58.8°/o si la partida se man
en el periodo de 1861-1865.
constante durante el año de 1857t
que pone de manifiesto la imp
El proyecto de formación de una
tan considerable que Vidaurri con
coalicion de los estados del noreste para
la militarización del territorio bajli
defenderse conjuntamente de los ataautoridad, a pesar de la escasez de
ques indígenas, nace en el año de 1852
sos económicos de que sistemática
siendo secretario del Gobierno de NueSin embargo, fuera de todas las po- se quejaba.15
vo León Santiago Vidaurri. Este, en sibles implicaciones que dicho proyec1856, replantea h\ idea y trata por to- to pudiera tener, se proponía enfrenIncuestionahlemente que la c
dos los medios posibles de que crista- tar con realismo el problema del indio era una medida muy ambiciosa.
inasimilado. En el contenido de los por su propia naturaleza, BUS
lice.
diez artículos de que consta el decreto podrían ser mayores y su mismo
La coalición de los estados, que in- que estipula las condiciones de la alian- rrollo natural la podría convertir
cluía a Nuevo León, Coahuila, Chihua- za, se contempla entre otras cuestiones, fuerza política incontrolable en d,
hua, Zacatecas, San Luis Potosí, Duran- "el fomentar la población de la frontera
nacional y en una fuerza
go y Tamaulipas, tiene su origen en las con familias nacionales y extranjeras";l 2 bito
que podría impulsar la formación
hostilidades de las tribus, y evitarlas es "el propósito del gobierno de Nuevo grupo económico ragional, que J
uno de los objetivos inmediatos que se León de asegurar, mienttas se celebra la
internas de desarrollo, hari
plantea el esfuerzo conjunto de dichos alianza, la defensa de los pueblos ame- leyes
dificil su integración a una polí ·
estados. Vidaurri estaba convencido de nazados por las incursiones de los in- nómica de interés nacional. D
que este tipo de lucha era la más efecti- dios. Para conseguir tal objetivo, se man- mente que estos alcances no pa
va contra las devastaciones provocadas tendrán fuerzas armadas fijas en puntos saperéibidos ni para los promo
por los indios en sus incursiones. Propu- estratégicos, en tanto que otras, con
la alianza ni para quienes se m
so, dio forma y luchó con entusiasmo carácter de desplazantes, recorrerán el
porque el proyecto se convirtiera en rea- desierto en busca del indio rebelde".13 renuentes a su constitución.
lidad. Era un proyecto ambicioso que de También se consignan las fuentes de inLa implementación y el ·
llevarse a la práctica en la forma en que gresos del estado para cubrir los gastos todas estas medidas fueron
estaba ¡!anteado podía erradicar con de esta guerra.14 Al parecer la coalición ción constante del equipo de
facilida las depredaciones indígenas, no logra concretizarse a ~ del empe- hasta la salida de éste, en 1864,
pero además se presentó como un tram- ño incansable de Vidaurri. Pero al mar- corporarse a las fuerzas francesa&amp;
polín político para la realización de las gen de ello, el citado gobernante desplie- chahan por ani9.'1ilar al gobierno
aspiraciones caudillistas del gobernante ga grandes esfuerzos que se-materializan rez. Pennanecio fiel a las fu
nuevoleonés. El compromiso común de en la formación de colonias d.: indios, vencionistas hasta su muerte,
hacer la guerra al indio podría fácil- de negros, de familias de extranjeros y acaeció enjulio de 1867.16
mente derivar hacia un compromiso y en el mantenimiento permanente de
formar así, un bloque de los estados
norteños que les diera mayor presencia
y capacidad de decisión en la política
nacional. Indiscutiblemente que para
Vidaurri no pasaba desapercibida esta
deducción lógica, lo que puede explicar en parte su desmedido interés porque la coalición de los estados mencio~ados fuese una realidad inaplazable.
Peto sin duda alguna que para d. gobierno del centro tampoco pasaba
inadvertida la posibilidad de la formación natural de un bloque político de
los estados que trataban de organizarse para presentar un bloque ofensivo y defensivo a las incursiones de las
tribus nómadas, lo que puede explicar
en parte BU renuencia a dar el apoyo
matei:ial al citado pr_oyecto.

Creo conveni~te hacer hincapié en
el hecho de que mdependientemente de
su ~~a farticular de gobernar de
su_s mcl!83c10nes político-caudilliJs a
Vula~ le preocupó sobremanera, la
presencia del indio nómada e hizo and.~ esfuerzos materiales para que jf
h~ca. contra el mismo cristalizara en1:
obJ~~o fundamental: expulsarlo de la
region o exterminarlo.

NOTAS
l.~obr~ es1e asunto se comenta que: "la
:wmnes de los indios bárbaros han teni~
ro por teatro los estados siguientes: Sono~
~uah~ Durango, Coahuila, Nuevo
tecas' ama pas, San Luis Potosí, ZacaY algunas veces sus correrías han ,
canzado a J alise ,
ar
cir han b do Y Aguascalientes, es de'
a
arca
o
la mitad d la
,
ca" AGENL
., .
e Republide . .
' Period1co oficial sábado 12
septiembre de 1874.
'

2 cuentes
Relatos comola los SJgUientes
. .
son muy fre"Habien: sai:dfuentes ~ información:.
o el enemigo co
ll
cho, fue parte de la t
mo evo
campo, donde hallar ?Pª a reconocer el
to amarrado de los ~n un hombre muersegun dicen v . pies a un palo alto, que
Teodoro Quinanos qu~ lo conocían, era
habº
tana vecmo de Cerralvo 1
11D apnado cau ti
1 ,
o
tarde y tenia dcl
vo, e sabado en la
lanzada
pecho ª la garganta diez
za (. s) Y palos que le dieron en la cabe. . asegurando toda, la gente que es
partida de indio
ochenta ya ~ que segun calculan serían
doscientas bésti ron ~ se llevaban como
bor que tenia as habiendo acabado la laRmlndura
once_ abnudes de maiz de
ses que ~o:U;nendo espigar. Las r~
encuentran
ueron muchas pues se
muertas unas !K&gt;bre' otras"
F.NL,
Periód'
AG
tubre de 1840. ico oficial, jueves 1 de o;_
di

ª,

3.Hay indicado
que entzt la :~lque ~os llevan a afümar
la inten1mcación c:;8ct6n_ de los tel'.(anos Y
nas hay una re.la . , e las mvasiones indíger~to Plled lc10n bastante estrecha. Al
lido(
eeerseLacominon
... pe1qui.
,. IObre depredoc'
wne, de lo, indio,),

~ru;:: ~udi~ rico _sobre el tema. AGE
n m os, caJa mm. 8.
4. Gastón
.
.
tea
. García Cantú.• Las mv011one,
normencana1 en México Er
ción, p. 164.
• ª• segunda edi5. ~ ¿:nodo ~~ cuestión comprende desde

la m:::~~o~:: :~epen~encia hasta
arez, siendo el de
;:J~~;o~~lsi6: en_ el ej~rcicio del poder
,
es ml.Sllla epoca hubo e 1
~1s 4~ ~inistros de Relaciones Ex terio:e:
mwstros de Gobernación 57 .. '
tros de Hacienda Y 51 secretanos
'. dem1ru9rra y Mar.
Gu~
,
,ma Y, en muchas ocasiones el
pa!S conto e'on dos presidentes a la v '
por supuesto con d
bº
ez Y,
tes" Inf
' .,
os ga metes düeren. ormac1on bastante detallad
cuentra en Luis González
. a se encano y otros: La
, Enrique Floresla , '
econom1á mexicana en
epoca de ]uárez, México 1972 Se
tentas, Núm. 236, p. 122. '
' p~

6.EJ. artículo literahnente dice: "El Su
Gobierno ofrece al Estado d N prell}o
un subsidio mensual de ochoem~evo Leon
ra su defensa contra las tribus b' :sos padebastan sus campos cuya
ar aras que
ex lu .
'
suma se gastará
e s1vamente en este ob. t
ella la correspondiente _:ie ?• Y ~ dará en
Gobierno dcl •
E distríbuc1on por el
riódico ofic. ~;od stad&lt;f'. AGENL, Pe'°• e noviembre de 1856.
7. AGENL, PerkÍdico oficia' 31 d . li
1857.
.,
e JU o de

8.Jdem. Dicha c·ircular expresa: "Y estand
e~eptuadas por la parte final dcl artícul~
rrllllero _del ~~ecedente decreto del pago de
a co!1~1buc1on á que él se refiere las fin
cas rusticas perjudicadas por los indº bárbaros, cuya calificación se deja á :: Gober~adores de los respectivos Estado hverudo en declar
s, e
ciales que haar, qu~ segun los datos ofise n terudo á la vista
del beneficio de la ley las ha • d ' gozan
cherú d 1
cten as Y ranas e os pueblos de Coahuila .
porados
mcoralidad á Nuevo León Y las de las municip
es de Pesquería Chir.,. M , C
rralvo Agual
•....., ann, 1&gt;'
eguas, Parás Mina Villalda
ma, Bustamante Llanos '
:
•
zos, Sabinas Hid'aJg
Y Valdes, lampaD
o, Vallecillo Gal
octor Arroyo y China".
•
eana,

�COLABORAN EN ESTE NUMERO:

AMELIA ROSELLI. Nació en París en
1930. Estudió música en varias partes
de Europa y ha escrito obras teatrales y
guiones cinematográficos. Ha realizado
experimentos en música concreta. Su
poesía, escrita en italiano, ha sido difundida en publicaciones de Estados
Unidos y Europa.
JOSE ROBERTO MENDIRICHAGA.
(Monterrey, N.L., 1944) Es licenciado
en filosofía y pasante de la maestría de
letras en la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL. Colabora como editorialis~ en el diario El porvenir, y ha
publicado una antología periodística
(La letra y la tinta).
ALFREDO GUTIERREZ GOMEZ. Docente e investigador del Departamento
de. Cie~cias Sociales y Políticas de la
Universidad Iberoamericana. Participó,
con el trabajo _que aquí se incluye, en el
Congreso Nac~onal de S~ciología celebrado en la cmdad de Mexico en octubre de 1985.

9.AGENL, Periódico oficial, 9 de octubre
de 1857.
10.AGENL, Periódico oficia~ 19 de julio de
1859.
11.AGENL, Periódico oficial, 27 de mayo de
1856.
12. Ver el artículo tercero del proyecto de
coalición de los Estados hostilizados por
los indios, AGENL, Periódico oficial, 9 de
octubre de 1857.

00

t--

13.Respecto al tópico en cuestión, en el artículo cuarto se señala: "Entre tanto se
celebra la alianza á que se refieren los artírulos anteriores, el Ejecutivo del Estado
establecerá á la mayor brevedad en los
puntos de la fronteia, que juzgue más á

propósito para defender á todos 'los pu&amp;blos del mismo Estado, los destacamentos
que considere necesarios; y como segunda
línea de defensa puede disponer que partidas moviliarias recorran continuamente los
desiertos, ocupando en éstas y en los destacamentos hasta setecientos hombres de la
guardia nacionaf'. AGENL, Periódico ofi•
cía~ 9 de octubre de 1857.
14.La contemplación de las erogaciones de
la guerra oontra el indio se especifican en
el artículo quinto de la manera siguiente:
"Para cubrir los gastos de la guerra podrá
disponer el Ejecutivo de los ocho mil p&amp;sos concedidos á este objeto por el Gobierno general, de los productos de la contribución sobre terrenos criada nuevamente, de lo que destine al mismo objeto la
ley de hacienda y del fondo de excentos".

AGENL, fuente citada en la nota an
15.El gobierno de Vidauni destina en
$3.753.00 para que durante un
auxilien 35 3 hombres distribuidos •
versos lugares-de Nuevo León y C
para combatir al indio. Con esta
de dinero se forman seis partidas co
tas de 49 personas de Saltillo, 54
rras, 72 de Monclova y San Buen#
60 de Villaldama y Bustamante, 71
Lampazos y Candela, 48 de Sabinal
llecillo. Ver AGENL,. Periódico o
de septiembre de 1857. Consultar
AGENL, Periódico oficial, 7 de
1874.
16.Santiago Roe!: Nuevo Le6n. Ap11•
tórico,, impresora Bachiller,
ción, pp. 187, 188 y 189.

DANIEL ~?NZALEZ DUE~AS (Ciudad de _Mex!~º, 1958) Estudió la carrera de direccion de cine en el Centro de
Capacitació? ,Cine~atográfica. En esta
esc~ela reali_zo vanos cortometrajes. Su
tes~ profesional, la película La selva
furtiva (1979-80) fue nominada por la
Acad~nua Mexicana de Ciencias y Artes ~mematográficas al "Ariel" corresÍ9stente ~ cortometraje de ficción en
. · Mantiene una columna de crítica
~nematográfica en la revista Casa del
tiempo (UAM).
~AOMI LINDSTROM. Investigadora y
pente d~l Departamento de Español
y ortugues de la Universidad de Texas.

r1URO CANTU. Ex-profesor de las
i:i:~:sl dUe ~co~om ía y Filosofía y
ª ruversidad de Nuevo León.

Autor de un proyecto de reformas al
plan de estudios del bachillerato. Editorialista de los diarios capitalinos El día
y Uno más uno.

ción. Participó en la "Primera jornada
de poetas" (Monterrey, 1985) y en el
taller de la Universidad de Monterrey:
en su.. publicación Palabras para llevar.

JOSE MARIA INFANTE. (Tandil, Argentina, 1942) Estudió psicología en la
Universidad Nacional de Córdoba, donde se especializó en psicología social.
Radica en Monterrey desde 1976. Es
maestro de las facultades de Psicología
y Filosofía y Letras. En esta última funge como Secretario Académico.

ANTONINO CARLOS. Egresado del
colegio de Letras, de la Facultad de
Filosofía y Letras, UANL. Perteneció
al teller literario "Litoral".

JEAN GENET. Novelista y dramatur~o
(París 1910-1986) rescatado de la caree! por Sartre, C'octeau y otras destacadísimas figuras de las letras francesas. Dos de sus obras más difundidas:
Nuestra Señora de las Flores (novela,
1944) y Las criadas (teatro, 1947).
El título de la carta que aquí se incluye
pertenece al traductor.
MINERVA MARGARITA VILLARREAL. (Montemorelos, N.L., 1957)
Estudió sociología en la Facultad de
Filosofía y Letras de la UANL, donde
actualmente es maestra. Codirige Hoga·
za, hoja literaria, junto con José Javier
Villarreal. Es colaboradora permanente
del diario El norte. En 1982 publicó
Hilos de viaje.
JOSE JAVIER VILLARREAL (Tecate,
B.C., 1959) Egresado del colegio de Letras, de la Facultad de Filosofía y Letras,
UANL, donde actualmente imparte clases. Editor de Hogaza, colabora en el suplemento Ensayo, del diario El norte.
Ha publicado: El valle / De cómo la
noche llegó a comerse un sandwich, Historia de la coronación, Estatua sumergi·
da (dos versiones).
GERARDO GUADALUPE LEAL (China, Nuevo León, 1962) Profesor normalista. Estudia ciencias de la comunica-

OSCAR RODRIGUEZ ARREDONDO.
Nació en Zaragoza, Coahuila, en 1952.
Realizó estudios de letras españolas en
la Facultad de Filosofía y Letras de la
UANL. Actualmente es maestro de
tiempo completo en esta misma escuela.
HEIDI BASABE. Ver Deslinde 10- 11.
CARMEN ALARDIN. Nació en Tampi•
co (1933). ~aestra en ~etras por la
UNAM. Éscntora con mas de 35 años
de publicar poesía, reunirá dentro de
poco sus libros en un solo volúmen.
"Nuestros dientes'' pertenece a la obra
titulada La libertad inútil (inédita).
DULCE MARIA GONZALEZ. (Monte•
rrey, N.L., 1958). Realizó estudios de
Letras en el Instituto Tecnológico y de
Estudios Superiores de Monterrey, yactualmente estudia Letras Españolas en la
Facultad de Filosofía y Letras de la
UANL. Ha publicado en Aqu{ vamos.
Diálogo y Palabras para llevar. Es integrante del taller literario de la Universidad de Monterrey.
JOSE RESENDIZ BALDERAS. Maestro normalista egresado de la ormal
Miguel F. Martínez y de la Normal Superior del Estado (especialidad en matemáticas). Licenciado en historia por la
Facultad de Filosofía y Letras de la
UANL, donde se desempeña como maestro e investigador. Ha publicado artículos en revistas especializadas. Actualmente trabaja en el proyecto " El

�problema del agua y de la tierra en
Nuevo León en el siglo XIX".
SEBASTIAN XAVIER. Pintor muralista,
originario de Monterrey, egresado del
Taller de Artes Plásticas de la Universidad de Nuevo León (1966). Ha expuesto en forma individual o colectiva en
diversas ciudades del país, incluyendo
por supuesto Monterrey. Exposiciones
individuales en Alemania, Holanda, Polonia, Dinamarca y Grecia. Miembro
activo del Sindicato de Pintores Extranjeros Residentes en Berlín; miembro
fundador de la Asociación de la Plástica
Neoleonesa, A. C.
LIBERTAD LEAL LOZANO. Nació en
Monterrey (1954). Fue nombrada profesora de tiempo completo y encargada
del laboratorio de biología en la Facultad de Ciencias Biológicas al término de
8118 estudios (1978). En la Facultad de
Filosofía y Letras (UANL) es la primera
mexicana que obtiene el grado de maestra en enseftanza superior (1985).

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                    <text>�UNIVERSIDAD AUTO NOMA DE NUEVO LEON
RECTOR: Ing. Gregorio Farías Longoria
SECRETARIO GENERAL: Ing. Lorenzo.Vela Peña
FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
DIRECTOR: Lic. Bernardo Flores Flores
SUBDIRECTOR: Lic. Ricardo Villarreal
SECRETARIO ACADEMICO: Lic. José María Infante

REVISTA DE LA FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS

NUMERO 12 / VOLUMEN V/ ENERO-ABRIL DE 1986
CONSEJO EDITORIAL
Lic. Nora Berumen de los Santos
Lic. Martha Casarini
Lic. Alicia Escamilla
Lic. Miguel González
Lic. María de lós Angeles Pozas
Dra. Alma Silvia Rodríguez
DIRECTOR
Lic. Miguel Covarrubias
REDACCION
Mario Anteo Hinojosa
Humberto Salazar
OFICINAS
Facultad de Filosofía y Letras, UANL.
Ciudad Universitaria, San Nicolás de los Garza, N. L.
México.
Publicación tetramestral
Precio del ejemplar: $500.00 MN
Suscripción anual:$1,300.00 MN.

1-'

�SUMARIO
4

PARA PENSAR EN LA FUGA
Hermann Broch
MONSIEUR VALERY
Mario Anteo Hinojosa

6
10

POEMAS
Nancy Morejón

14

17

EL COMPLEJO DE EDIPO EN LA TEORIA DE LACAN
Manuel Contreras Ramos

SI NO HAY AMOR
E'l'nesto Rangel Domene

Hélene Pedneault / Marie Sabourin

DRAMATURGIA: ARTE Y RIESGO.
Guillermo Schmidhuber
.

PERVIVENCIA DEL TEATRO ESPAÑOL EN LOS ESCENARIOS MEXICANOS
Leticia Pérez Gutiérrez

53
57

RE/VISION DE LA INFANCIA
Sergio Cordero

LENGUAJE Y TEATRO UNIVERSITARIO
Rubén Sandoval

46
48

LA ANTIMETAFISICA DE ALBERTO CAEIRO
Hugo Padilla

¿QUIEN TEME A SIMONE DE BEAUVOIR?

39
43

ALFONSO REYES, LUIS LEAL Y LA LEALTAD A LA CULTURA
Helia M. Corral

PLAGIOS
María Cristina García T.

25

28

61
62

19
. 23

60

EL DRAMA DE LA PROVINCIA: HOJAS DE DIARIO
Javier Treviño Castro

OBSESION AZUL CRISTAL
Leticia Hülsz

EL JUEGO Y LA FILOSOFIA
Silvia Mijares
ESCRITO EN EL TIEMPO
Minerva Margarita Villarreal

AGUJERO
Isabel Quiñónez

64

GUERRA CONTRA EL INDIO Y GASTOS MILITARES
EN UNA REGION ARGENTINA
Félix E. Converso

Ilustran este número vifl.etas de Enrique Canales

�PARA PENSAR EN LA FUGA

Hermann Broch
Una vez más respira, una vez más sabe,
sabe una sola vez más,
al borde del infinito, cuál es tu sabiduría;
sabe que a las flores, aú,n en los ramos de la primavera,
un silencioso viento o dulce nieve las deshoja;
conoce una vez más, antes de que tú lo olvides,
la cercanía.

te sea restituida
y tu memoria sea tuya por ti mismo.

Versión dé Miguel Covarrubias

Sólo la cercanía es infinita, sólo ella es divina;
pero en la muerte sin atisbo de divinidad, lo inacabado,
lo atrozmente inmaduro, lo atrozmente ineluctable
en su presencia
se revela sin infinito, sin cercanía.
Pero tú no tocarás una hoja más, unas flores,
tu pena te lo vedará y la vergüenza ante aquéllos
cuyas manos se pudren.
Pero tú no puedes quejarte,
porque gritos de triunfo y lamentos suben juntos
desde los pozo~ de la locura,
desde las guaridas de las bestias.
Sucesos impenetrables, dignos de desprecio,
pero nosotros sabemos que así tiene que ser;
más aún: algún día todo será descubierto.
Así pues, estamos obligados
a esperar.
He aquí a la divinidad perdida,
olvidada su viva imagen,
su cercanía,
hasta que una hoja mecida por el viento

Auf der Flucht zu denken
Noch einmal atme, noch einmal wiiBe,/wisse ein
einziges Mal noch/am Rande des-Unendlichen dein
Wissen;/wisse die Bliite des Frühlingsweige&amp;'und
den leisen Wind, der sie schneezart herabweht,/wisse
noch einmal, eh du vergessen wirstjdie Nahe. //Nur
die Niihe ist unendlich, gOttlich nur sie;/aber der
entgottlichte Tod der Unvollendeten,/ grassl.ich vor
Unrei.fe, griisaich unverscheuchbar/in seinem Hiersein,/
ist ohne Unendlichkeit, ist ohne Nfhe.//Bald wirst du
kein Ilatt, keine Blüte mehr heriihren,/dein Gram wird
es dir verbieten und die Scham vor/jenen; deren H§nde
verwest sind./Und doch darfst du nicht klagen, denn/
Siegesgeschr!lÍ und Klagegeechrei kommen gemeinaam/aus
dem Schachte der Irrsinnsfeme,/aus der Hi!hle des Tieres.//
Undurchschaubar verllchtlicbes_Geschehn, aher/wir wissen,
es mua; seinJmehr noclt: es wird iich einstens enthüllen./
Darum sind wir verpflichtet/zu warten.//Das Gottliche
vertan und/vergessen des Ehenbildetiniihelos/his ein
hingewehtes Ilatt/es zur!:lckbringen wird,/erinnerungsnahe
du selher.// (1940)

�-MONSIEUR VALERY

1

J

Mario Anteo Hinojosa
INTRODUCCION
Nunca estaré seguro de haber entendido correctamente El Señor Teste, d~
Paul Valéry. De todas maneras hab~a_i:e
de la novela. En esto me aval_a la vieJa
teoría que defiende la pluralidad connotativa del sgno liter~?, tal vez, en
contra de la misma ~~~cion de_Va~eryJ
obediente a la precJS1on y uruvocida
del discurso bien articulado.
Incluso yo mismo me adhiero a esta
posición, pero la incertidumbre despertada por una obra de la cual hay que hablar, me obliga a ace~tar, al me~os provisionalmente, la validez de mJS, conclusiones como lector de Teste, aun en
el caso de que éstas fácilmente puedan
ser barridas por algún valeriano de cepa.
En fin mi interpretación de la obra adolece d~ todo, incluso de fantasía.
Después ,de leer la no!e~a en versión
espaftola solo queda la imtante sensacion de 'que uno es un perfecto idi~ta
que no entiende nada. Repasamos la m:
telectual sentencia, sabemos que por aln
ronda alguna verdad profunda, desbrozamos un símbolo, encontramos una
culta alui;ión. Y, sí, algo nos queda, aunque nunca la certeza de haber entendido
a Valéry.
En esto es instructivo el prólogo de
Salvador Elizondo, traductor de la
obra. No hay duda de que este señor ~fre una obsesión logofi1ica por traduci_r
lo intraducible. Basta recordar una pagina suya del Finnegan's Wake, vertida
escalofriantemente a la lengua de Cervantes, para entender la fiebre de E~zondo por encontrar la correspondencia
semántica entre las lenguas. En cuanto
a su decisión por u-aducir Teste, muy
probablemente fue el resultado de un~
doble provocación: la de Juan Jose
Arreola, quien le pro~uso el r~to de la
traducción, y la del mISmo Valery, rece~

loso de la versión inglesa de su opra, la
cual prologó, concluyendo: "El texto,
sujeto a estas condiciones tan particulares no es, ciertamente, de una lectura
muy fácil en el original. Debe presentar tanto más a quien desea transportario a una lengua extranjera, dificultades ca&amp; insuperables... "(p.15).
Bas~n estas complejidades acerca de
la equivalencia entre las lenguas, como
excusa de un lector que, esclavo del
español y poco, avezado ,en ?1~tiones
de epistemologia, hablara mas bien de
sus impresiones en tomo de Teste.
Todas las citas provienen de Valéry,
Paul El Señor Teste, UNAM, México,
1972 a menos de aclaración en contra.

'

I. LA ESTRUCTURA DE LA NOVELA
NO hay tal. Se trata ~e una serie. de textos más o menos autonomos y sm duda
escrito;i en muy diversas fechas, como si
esporádicamente el autor fuera ~saltado
por el prurito de retocar el c~acter de
su protagonista. El p~to de vJSta narrativo de los textos es diverso:
a. Prefacio: La voz es la del autor, quien
presenta la obra para la segunda ~aducción al inglés, esto es,. much? .~empo
después de haberla escnto. El JUicio que
el autor maduro hace de su jµvenil obra
es muy interesante: "Padecía yo el agudo mal de la precisión. Tendía al extremo del deseo insensato de comprende~ "f
buscaba en mí mí,,mo los puntos cntícos de mi facultad de atención" (p.10).
Valéry pide un poco ·de clemencia para
el arrebatado adolescente que, lindando
en la hibrys de la soberbia, quiso encontrar la verdad ah,oluta: ''No había comprendido que los problemas más significativo;i apenas si se manifiestan" (p. 11).

b La velada en casa del señor Teste:
P~nto de vista del narrador testigo, es
decir de un amigo del protagonista. Se
trata' de una voz fascinada por Teste. La
desciipción de Teste es lacónica y casi
arquetípica:

- Vivía de modestas operaciones en la
Bolsa.
- Tenía quizás cuarenta años.
- Tenía porte militar y el paso de una
regularidad asombrosa ..
- Era el ser que se convierte en su propio sistema.
No tenía opiniones.
- Odiaba la melancolía.
- Operaba todo aquello que le era propuesto.
- Había matado lc,. marioneta.
El narrador acom~ña a Teste a una
función de teatro, luego- ambos van a la
casa del último, donde se despiden.
c. Carta de la señora Emilie Teste: La
esp03a del prop¡gonista se dirige a un
amigo de éste (sin duda, el narrador de
La Velada). Reflexiones de una esposa
en tomo del extrafto carácter de su marido. Confesiones que un ortodoxo feminismo arrojaría a la hoguera, por machistas y masoquistas: "Jamás me sien•
to un alma sin límites, sino rodeada, inclusa. ¡Dios mío, qué difícil es de explicar! No quiero decir cautiva. Soy libre,
pero soy clasificada" (p. 41).

d. Extractos del c1J,&lt;Jderno de bitácora
del seflor Teste: El texto más oscuro y
sentencioso. Por primera vez, la voz narradora corre a cargo de Teste. Se trata
de una desarticulada serie de aforismos
y sentencias filosóficas, donde ob!esivamente el bisturí doloroso cala en la
autorreflexión.
e. Carta de un amigo: No se sabe si éste
es el mismo de La Velada. Hay una

nota a pie de página donde se su&amp;iere
que, efectivamente, la obra nunca tuvo
una previa y unitaria organización:
"Hemos pensado que debíamos adjuntarla (la carta) a esta colección de texto;¡ que podria prescindir de.ella como
ella de la colección" (p. 63). La carta,
fundamentalmente, es una crítica a todos aquellos intelectuales que, preocupados por las ideas, no advierten la confusión y ambigüedad innata de las palabras, creyéndolas un instrumento cerrado e indiscutible.
f. El paseo con el seflor Tes te. El texto
más breve y poético, casi surrealista:
" ...un incesante caballo de colores que
se lleva toda la vista y hasta los momenta. aniquiladO:! en un vacío singular..."
(p, 79). El amigo encuentra por casualidad a Teste en una calle concurrida. Se
establece una extraña simbiosis entre
ambos, por la cual parecen recibir las
mismas impresiones del medio ambiente.

g. D;,álogo o nuevo fragmento relativo
al señor Teste: Corta conversación con
el" amigo, donde .flotan algunos aires .
nietzschea,ios. Soledad del pensador que
ha desterrado de su léxico la masificante y adormecedora palabra Derecho.
Zaratustra que no se entuEiasma con
l0:1 juegos de los tontos: "En cuanto al
entusiasmo, este relámpago estúpido,
aprenda usted a embotellarlo, a hacerlo
correr por hilos dóciles. Sepárelo de
Jo;¡ objetos ridícul0:1 en los que la multitud lo experimenta o lo desp0:1ita" (p.

83).
h. Para un retrato del señor Teste: Lo
antecede el vocativo Señor~s y está
fechado: Noviembre 34. Miscelánea de
sentencias, retazos de anécdota, citas
que parecen notas personales. A veces
habla Teste, otras se habla de él. No hay
tema, aunque sobresalen las reflexiones
filosóficas sobre el Yo.

i. Algunos pensamientos del seflor Teste: El texto se inicia con una sentencia
que muv bien podría resumir toda la
obra: "Hay que entrar en sí. mismo armado hasta los dientes". Severa vigilancia de uno mismo, sin apapachos ni plácidas justificaciones. MasoqJiista conciencia del dolor que nos avisa que ya
no somos inocentes.

j. Fin del señor Teste: Broche más o
menos improvisado con el cual cerrar
la obra. Pero todo final es sólo aparente,
ya que lo único que sucede es el tránsito de cero a cero. La muerte del protagonista es el cierre de un instante en el
cual el pensamiento encamado, adolorido de tanta confesión sacada a garrotazos, ha lor.ado algo así como el nirvana
intelectua , gracias al cual se obtuvo
una fugaz vivencia de la abstracción formal.

II. LA SOLEDAD ROMANTICA
Entre otras paradojas de la novela sobresale la del héroe que, racionalista hasta
el colmo, analítico y frío, no por eso
lo·gra desprenderse de cierta aura romántica. Al contrario, tal parece que el razonamiento exacerba·do, abstracto y formal, hace de Teste una isla solitaria, y
por más que el narrador no;i diga que este personaje rio conoce la melancolía ni
los sentimientos, uno como lector no
termina de convencerse. Vemos a Teste
como una ánima en pena, deambulando
por las calles; observamos su soledad
nocturna al momento de aco;itarse y
luchar contra los fantasmas de una mente a _punto de vagar en la irracionalidad. Por eso no estoy muy seguro de lo
que dice Caillois del autor: "Detestaba
lo oscuro y lo inefable, lo misterioso y
lo insólito, lo arbitrario y lo incoherente, lo informe, lo absurdo, todo prestigio a la vez sumario y extrafto en el
que la conciencia no toma parte, que no

debe nada a la meditación y que deja estupefacto al espíritu en lugar de poner
a prueba sus poderes" (Caillois, Roger,
Valéry, en Desfiladero, núm. 2, México,
1984).

Es cierto que cualquier lectura de
Valéry inmediatamente descubre el
aliento clásico e intelectual, la meditación cartesiana y el interrogatorio calculado, pero no por eso podemos asegurar que el autor detestaba lo misterioso e insólito, como si se tratara de una
fobia. Hay cierto idealismo épico en
Teste, algo así como un epopéyico campo de batalla localizado en la mente
universalista del héroe intelectual, que
nos hace dudar de si efectivamente
Valéry logró desterrar el lastre romántico. Una mente universal como la de
Teste, tan en las alturas, tan fuera de la
vida diaria, se asemeja a la flor azul de
Novalis y provoca un dolor similar al de
Werther. Por algo el dolor es un motivo
recurrente de la novela: "Yo combato
todo, menos el sufrimiento de mi cuerpo, más allá de una cierta dimensión"
(p. 31), dice Teste pa,trado en su cama.
III. EL SISTEMA CARTESIANO
En un discurso pronunciado por
Valéry en la Sorbona, en la inauguración de un congreso de Filosofía dedicado a Descartes, se habla de las mutuas
correspondencias entre Filosofía y Literatura: "Vosotro;i sabéis que entonces el
filósofo se hace poeta, y a menudo gran
poeta: no;i toma prestada la metáfora y,
con magníficas iniágenes que debemos
envidiarle, convoca toda la naturaleza a
la expresión de su profundo pensamiento" (Obras Escogi.das, Sep-Setentas, México, 1982).
Sí, no tiene por qué resultar ex1rafta
una lectura poética de, dmamos, el
Discurso del Método. Aquí fo poético

�no está en las imágenes, al menos de
manera sobresaliente, y tam.,uco en el
ritmo de la obra. La poesía de Descartes
la encontramos en su propio F 1samiento, capaz de barruntar un sisten infalible, regido por algunas reglas bien determinadas, donde todo pueda ser formalizado, incluso el azar. Un sistema tal
tiene que ser simétrico y bello como un
poema redondo. Aqu1 no hay cabida
para las excrecencias ni lo arbitrario,
todo guarda proporción, todo es brillante y autoconsecuente. "Al gemido
elemental yo quiero que él mezcle las
reglas y las ~ras de todo su espíritu"
(p. 24), dice el amigo refiriéndose a Teste, en clara alusión a Reglas para la dirección del espfrítu, de Descartes. Pero
esto no quiere decir que Valéry, si. es
· que es portavoz de Teste, repudie el
misterio, como Caillois asegura. Más
bien se trata de, operando reglamentariamente sobre el gemido elemental, encontrar el cauce misterio,o del discurso
metodologizado. De ahí que entre el
poeta más romántico y el filósofo más
racionalista haya un puente, aque1 donde los contrarios se unen y la paradoja
se vuelve insoportable.
IV. UN NIETZCHE SIN PREOCUPACIONES ETICAS.
Eliot describe a Valéry como el más
consciente de todos los poetas. Por otro
lado, Freud atribuía la locura de
Nietzsche a su exagerada conciencia de
sí mismo, tan extremada así que en su
mente incluso eran representados movimiento, y procesos fisiológicos de su

propio cuerpo. Hay una rara coincidencia entre Valéry, un poeta sin preocupaciones éticas o sociales, y el filósofo
alemán: Ambos son hiperconscientes,
no hay inocencia en ninguno. Su soledad es dolorosa, tanto que no les queda
otra sino la soberbia, el estigma fáustico
de quien se sabe diferente. No comprenden esa felicidad facilitona tan cara a las
mayorías. Su incapacidad para vivir como dios manda, gustosos de los pequefios detalles, sin tanta turbulencia mental, les provoca una reacción contraria
muy sintomática: Prefieren estar por encima de todos.
Es esta soberbia juvenil, propia de
un Icaro inexperto, la que parece disculpar el Valéry maduro que, luego de
20 afios de silencio, escribe el prefacio a
la versión inglesa de Teste. No he leído
Mon Faust, también de Valéry, pero se
intuyen los temas nietzscheanos en el
título.
V. UNA NOVELA SIN ASUNTO
La parca y sosa anécdota del texto no
es más que un endeble soporte narrativo para más o menos enmarcar el rosario de ideas lacónicas expresadas directamente. Si es verdad que el auténtico escritor muestra y no demuestra,
narra y no interpreta, Valéry es el peor
de los escritores. Efectivamente, en
Teste la presencia del autor es constante, en ningún momento se esconde
tras la mimesis. Valéry no tiene reparos
en entrometerse en el texto que más
bien es un pretexto para que él discurra

como un pensador, un filósofo para
quien el genero novelístico no es más
que un medio, una excusa para la reflexión. Algo similar a lo que sucede en
Zaratustra. Pero lo que salva a ambas
obras del desprecio, lo que evita que
sean tildadas de petulantes y sermoneras, es esa fuena interior que caracteriza
a la verdadera disección, al bisturí de
unos rayos X que calan a fondo, y que
disipa cualquier tentación de rotular
aquello con la etiqueta de frivolidad
narcisista.
La pobreza de la descripción visual
colabora con la debilidad del asunto.
Sólo se busca describir lo abstracto, lo
innominable y asensorial. La constante
au torreferencia de las palabras en un
intento metalingüístico por lograr la
descripción directa, sin alegorías ni metáforas, de conceptos tales como el de
duración, momento, Yo. Hazafia incre1'ble parecida a aquella de Carpentier
al representar, . sin echar mano de símiles, por medio de la P.Scritura, la estructura de una sinfonía.
VI. VALERY: UN ROMPE NERVIOS
Valga este apartado como colofón: He
leído la selección que Elizondo ha hecho de Valéry en dos tomos para SepSetentas: Leonardo da Vinci, Teste,
Descartes, El Cementerio Marino, La
Isla de Xiphos, etc. La verdad, casi
ninguna de las obras la he entendido
cabalmente, y con esto rep-eso a mi Introducción. No sé por que sospecho que
a mi falta de entendederas ha colabora-

do el selector v traductor. Vamos, ¿no
pudo haber dicho Elizondo las cosas de
otra manera'( Pero sea, no dudemos de
las buenas intenciones de este señor en
cuanto a difusión cultural.

somete a una creciente tensión contra la
que han de rebelarse la mente y nervios
human0ti" (p. 52).
REFERENCtAS

De todas maneras, la conclusión de
Eliot en ll1 ensayito De Poe a Valéry
es atractiva y le damos las palmas. Eliot_
cree que con Valéry ee cierra un ciclo
que ya nunca más podrá repetirse, al
menos textualmente: "El art poétique
cuyo germen hallamos en Poe y que
fructificó en la obra de Valéry, ha ido
ya todo lo lejos que podía ir. No creo
que esa estética pueda servir de ning1ma
ayuda a poetas posteriores" (Eliot,
ºP· _cit., p. 51). Enseguida, en la p~a
s1gu1ente, concluye (y nosotros también): "La progresión del conocimiento
r~tlexivo, la extrema percepción consciente y preocupación por el lenguaje
que hallamos en Valér~ es algo que
tiene que quebrarse por ultimo, porque,

Berardinelli, Alfonso, "Paul Valéry", en
La Cultura del 900, Siglo XXI, México.
Eliot, T. S., "De Poe a Valéry" en Criticar al Cr(tico, Alianza Ed., Madrid.

Caillois, Roger, "Valéry", en De&amp;filadero,
No. 2, México.
Freedman, Ralph, "Paul Valéry: Un crítico proteico", en La moderna cn'tica ¡¡.
teraria france84, F.C.E., México.
Valéry, Paul, El Señor Te,te, UNAM, Col.
Poemas y Ensayos, México.
Valéry, Paul, Obras E,cogidas (selección
de Salvador Elizondo), Se¡&gt;-Setentas, México, dos tomos.

�POEMAS

Nancy Morejón
FLORA CONTEMPLA FLORAS

los misterios de la existencia 01,ía.

Las leyes de la flor contempla Flora
cuando en sus arcas de hermosura breve,
campesina mujer, blanda y sonora,
late en el mundo junto al cristal leve.

Fino temblor sucede en la mañana
•fieca que cierra mis ojos con premura
cuando, sedienta de una luz hermana,

¡Ah! Quién nunca jamás, Flora, pudiera
hurtar el fuego limpio que devoras
con el piadoso llanto que vertiera
el ameno pintor a todas horas.

convocas a los v'ientos con dulzura,
lanzas el firme aroma que engalana
la colina de miel hecha mesura.

Tu edad de polonesa nos circunda
en gozosa tormenta despeñada
como la soñolienta luz que ya te inunda

NUNCA VI GRANDES LAGOS

divertida cual temblorosa fuente
en una noche inquieta y desvelada
pues tú nos dejas hoy tu dulce frente.

En esta isla que me viera nacer,
nunca vi grandes lagos,
o breves lagos verdes,
o amarillos,
o simples lagos límpidos
en el centro del valle.

A ALEXANDER PUSCHKIN
¡ Qué torres tan sin fin, qué desmesura
la que esconden sus humos encendidos!
La ribera y el margen conmovidos
transitan en mi voz ctm su frescura.

Abrazadas al látigo del día
sinuoso cual serpiente en la laguna,
se guarecen en esta incierta duna

Mas cuando silba el huracán,
mis ropas se desgajan
y el nudo en la garganta,
y el salto que sube hasta los sesos,
y el nido de mis gorriones
revuelto, húmedo, vacío...

�LEO
Agosto trae sus hljos únicos,
sus hombres leo, sus niñas leo
y el estrépito del verano,
la luna angosta como langosta ingrávida
y el aguacero seco
hecho calor y lágrima,
hecho lagarto y viento.

ANALISIS DE LA MELANCOLIA
Horas que pasan
como un soplo.
Sombras de un mundo vivo,
que pasan como un soplo,
me hacen hablar contigo.
Descoyuntadas, breves,
coloreadas de rabia,
vienen a mílas horas
y también vienes tú
expresándote,
honrándome con ellas.
Entrando a un río. Brincando
charcos. Volando
sobre un muro. Leyendo
las noticias del día. Descubriendo
la lluvia. Andando

sobre hojas de ceiba. Cantando
en el atardecer.
Latiendo
en su erotismo: la quieta y pura melancolía.

A UN MUCHACHO
Entre la espuma y la marea
se levanta su espalda
cuando la tarde ya
iba cayendo sola.
Tuve sus ojos negros, como hierbas,
entre las conchas brunas del Pacífico.
Tuve sus labios finos
como una sal hervida en las arenas.
Tuve, en fin, su barbilla de incienso
bajo el sol.
Un muchacho del mundo sobre mí
_y los ~a~tares de la Biblia
modelaron sus piernas, sus tobillos
_y las ~vas del sexo
y los hlmnos pluviales que nacen de su boca
envolviéndonos sí como a dos nautas
. enlazados al velamen incierto del amor.
Entre ~s brazos, vivo.
E~tre sus brazos duros quise morir
como un ave mojada.

�EL COMPLEJO DE EDIPO
EN LA TEORIA DE LACAN

Manuel Contreras Ramos
Hace 31 años Jaques Marie Lacan fue
excomunicado por la Asociación Psicoanalítica Internacional. Pocos imaginaron entonces las enonnes contribuciones que su genio aportaría al pensamiento occidental y las repercusiones
que esto tendría en el quehacer de los
psicoanalistas.

su obra intelectual el sello de una bien
actualizada eruc:Jición, un extremo rigor
teórico y una tal viveza evolutiva en sus
fonnulaciones que resultaría imposible
embalsamar su discurso en esquemas o
presentarlo como algo acabado sin al
mismo tiempo empobrecerlo y traicionarlo.

Durante años, al principio ante muy
pocos, al final en repletos auditorios,
dictó seminarios en los que desmenuzó,
criticó, enriqueció, amplió y transformó la teoría psicoanalítica y la manera
de conceptualizar el inconciente. Fueron sus interlocutores los más conspicua; intelectuales europeos de la época,
y puede afirmarse sin lugar a dudas que
actualmente no hay rincón de las cien•
cias humanistas que haya escapado a la
impregnación del pensamiento lacaniano.

Valgan las aclaraciones para !ituar
un anticipado reconocimiento de límites en esta atrevida y necesariamente
fallida empresa de presentar ante ustedes, suscintamente, el profundo y revolucionario pensamiento de Lacan.

Lacan siempre se definió como freudiano, aunque como bien lo saben quienes lo conocen, el adjetivo vale si connota lealtad con el quehacer de Freud, no
con la dogmatización de su discurso.
Los dogmas y las ortodoxias nacen de la
fe, no del sabe.r. Esto Lacan lo sabía y
tan bien, que en un acto inédito, cuando
su figura amenazaba .:;on sacralizarse,
disolvió su tan afanosamente construída
escuela antes que verla convertida en
templo.

Es lógico· pues suponer que si fue capaz de someter su propia imagen a un
cuestionamiento tan insobornable, no
habría de adoptar una actitud condescendiente ni menos severa con otra;, incluyendo al mismo Freud. Lacan actuaba con la lealtad de los grandes descubridores, convencido de que para que el
saber evolucione no basta con homenajear a los antecesores por ilustres que
hayan sido, sino que hay que trascenderlos.

. Así, como hombre de su época dio a

Siendo las ideas de Lacan evolutivas.
no sin arbitrariedad situaré el comienzc
de sus esP.eculaciones acerca del comple
jo de Edipo en 1936 en Marienbad, en
tomo a un trabajo muy poco comentado entonces, en el que Lacan planteó
que el Yo se fraguaba frente a otro que
fungía como un espejo, es decir, que la
integración del Yo se producía al ver
reflejada su imagen en otro. Le otorgó
así desde entonces, como puede verse,
por una parte capacidad integradora a la
imagen y por otra, importancia al otro
en quein la imagen se refleja.
Para mejor ilustrar lo anterior, invoquemos aquí la ayuda de los Griegos e
imaginemos por un momento a la Ninfa
Eco ante Narciso, deseando ser amada
por él pero carente de palabras propias,
limitada a expresar sólo lo que el otro
exprese y prisionera en consecuencia de
un lenguaje ajeno del que sin embargo
podrá seJVirse en tanto Narciso se dirija
a ella y le diga que la ama.
Volvamos con el mito al planteamiento de Lacan. F1 Yo se constituye
ante la imagen reflejada en otro: "el
deseo de otro es el deseo del deseo del
otro". Este Otro, gran Otro puesto que
es el dueño del lenguaje a través del cual

el pequeño ser humano va a encontrar
un lugar en el mundo, es la madre.
La madre, como Narciso a la ninfa
Eco, provee al niño de palabras y se
complace también durante un tiempo
sien·do todo para el niño, y aunque hay
por cierto parejas madre-hijo o hija que
quedan eternamente capturados en el
hechizo imaginario de la completud,
generalmente la dualidad se rompe cuando la madre se asume inserta en un lenguaje que no le es privativo sino que corresponde a un orden que la incluye no
sólo a ella sino a todos. Esto dará lugar
a que a través de ella milma, el. hijo o la
hija comience a tomar contacto con ese
orden que al principio sólo se hará pa•
tente bajo la fonna de un tercero en el
discurso de la madre, un tercero aún intangible, que no llega todavía a ser alguien, que aparece sólo como referencia
a otro, a una palabra, a un nombre, al
nombre del padre.
E.se orden universal aludido por Lacan es propiamente el orden cultural
estudiado por la antropología, que si
bien es capaz de variar con la época y
la geograf1a, se finca desde el otjgende la
especie en la prohibición del incesto.
Lo dicho hasta aquí tiene ya varias
consecuencias inmediatas que conviene
destacar. La primera es que el Edipo
lacaniano, sin traicionar al freudiano, lo
ha transformado. Tal transformación
consiste en que para Fr.eud, el complejo
de Edipo estaba organizado como en la
tragedia de Sófocles, es decir en relaciones binarias vistas desde un solo prota·
gonista: Edipo. Edipo deseante de la
madre, Edipo rival del padre, Edipo cuidadoso de su anatomía.
En cambio Lacan se interesó también en los personajes de Yocasta y Layo y en las relaciones de estos entre sí
y para con Edipo, y al plantear la impor•

tancia del deseo del otro convirtió al
complejo en algo infinitamente más
complejo.
La estructura ternaria del complejo lacaniano otorgó importancia no sólo a
las fantasías del niño o de la niña respecto a su lugar como sujeto, sino también a las de la madre en cuanto a su
producto, a sí milma, al orden y al encargado de representarlo, de cuya función por cierto. también se ocupó Lacan.
Por otra parte, de la imagen especular surgió el interés de Lacan por la
óptica y lo imaginario, interés que dana lugar más tarde a otra estructura ternaria de categorías: lo real, lo imaginario y lo simbólico.
Lo real, quizás el más inexplorado de
la; tres sectores, es el orden primordial
y fehaciente sobre el cual se inscribirá
lo imaginario. En aras de la simpleza
pensemos en la anatom1a. Los niños varones tienen -pene, las niñas tienen vagina. El hecho de que estas últimas sepan
o no lo que tienen pierde importancia
porque lo que adquiere significación es
lo que aparentemente se tiene o no se
tiene. Hasta aquí estaríamos todavía
hablando en lenguaje freudiano del concepto de falo, totalmente articulado con
el de pene.
Lacan, en la búsqueda de las claves
edípicas de las perversiones y de las psi•
cosis estableció con claridad la diferencia entre lo que es evidente de acuerdo a
la realidad y lo que puede parecer evidente de acuerdo con el deseo y con lo
imaginario. Así, !Í bien desde la realidad
~ las mujeres no les falta nada, desde la
Imagen infantil del cuerpo la no presencia del pene se asume como pérdida del
mismo. Desde la realidad una mujer sin
pene, como las mujeres son, está completa, desde lo imaginario una mujer sin
pene está castrada. Luego habrá-como

sucede con algunos- que imaginarle un
pene para suplir la falta imaginaria, aunque para ello haya que alterar la realidad. Los suspicaces se habrán dado
cuenta que estamos incursionando ya en
el terreno de la ysicosis. No seguiremos
por allí, pero 81 conviene enfatizar que
la angustia de castración y su causa de
consecuencias, es un evento desatado
por el descubrimiento de la falta de algo
que en la realidad nunca existió. Así
pues, el pene real es importante en el nivel imaginario en tanto sobre él se estructuran las diferencias no sólo de los
sexos sino de la incompletud y lo completo.

A diferencia de Freud, que hablaba
del falo .~orno sinónimo de pene, Lacan
establec10 claramente la diferencia entre
el pene real, anatómico y masculino, y
el falo como significante imaginario de
la completud
. . . narcisista' tllstentado en
un pnnc1p10, sobre la imagen del cuerpo
pero despues transfonnado en significante movil del deseo y del poder en
tomo al cual se estructurará la ca~tración simbólica. De esta suerte en la teoría de Lacan es la pérdida de ia fantasía
de completud lo que constituye la castración fálica que introduce al sujeto en
la cultura, que no la amenaza de mutilación _corpórea. _Con es_to quedan de paso
abohdas las diferencias entre el Edipo
masculino y el femenino, con lo cual ya
pueden las mujeres sentirse reivindicadas, pues ni son inferiores, pasivas ni
amorales, ni es tan absolutamente importante 11!1~ conozcan desde pequeñas
su anatomia mtema.
nificante representa al fonema o secuencia arbitraria de sonidos capaz de evoPara comprender mejor lo que des- car la imagen mental que corresponde al
pués vendrá, nos será foizoso aquí to- significado.
car brevemente la historia del significante. Nacido en el seno de la LingüísCon Lacan la moneda se rompió en
tica saussuriana como una de las dos da; partes, y al perder el significante su
partes del signo, inseparablemente unido univocidad comenzó a hacerse audible
al agnificado y descritos ambos como su movilidad y su deslizamiento sobre la
"las dos caras de una moneda", el sig- barra que lo separa del significado. Pu-

�SI NO HAY AMOR

Ernesto Rangel Doinene
dieron descifrarse así los caminos de 1a
creatividad en el lenguaje y las vías de
expresión del inconciente: el acto fallido, el chiste, la poesía, la metáfora, la
metonimia, la condensación y el desplazamiento.
Los ágnificantes se mueven y se articulan en todas direcciones; el falo es la
completud, el falo es lo que mamá desea,
el falo es papá, el falo es la inteligencia
de papá, es el poder que da la inteligencia, es el prestigio que da el poder, es el
reconocimiento que da el prestigio, es
la admiración que da el reconocimiento,
es el amor que surge de la admiración, es
la ilusión de com¡fetud que da el amor...
AP.í, ser amado significa en esta línea
ser admirado, que significa ser reconocido, que significa ser prestigioso, que significa ser poderoso, que significa ser inteligente, que lignifica ser como papá,
que lignifica colmar el deseo de mamá,
que lignifica la completud perdida.. . y
para siempre buscada.
Y si soltamos wt pÓco sus amarras el
significante se toma juguetón y nos
divierte, aunque a veces también nos
acongoja.

Pero cerremos el paréntesis y volvamos al llamado segundo tiempo del Edipo lacaniano, el momento en que el niño o la niña descubren en la madre la
referencia al tercero. El planteamiento
vulgarizado del niño o de la niña, vendría a ser algo así como entonces, si yo
no soy todo paro mi madre puesto que
orienta su mirada hacia otro sitio, all(
debe encontrarse quien s(lo es todo. En
leguaje lacaniano, el niño ( o la niña)
· descubre que no es el falo de la madre, y
entonces el falo debe ser ese tercero que
captura su interés. El falo ya no es el
hijo, el falo se aparece en otro lado. El
padre hace así su aparición, no como el

portador de la ley, ley del tercero, de la
interdicción que prohibe al hijo ser el
falo de la madre y a ésta reincorporarlo,
sino como si fuera el hacedor de la ley o
el falo mismo. Y aunque evidentemente
hay padres como el del presidente
Schreber, que asumen ilícitamente ese
sitio reservado para Dios y persiguen para siempre a sus aterrorizados hijos, los
que saben cumplir con la función del
padre ejercerán ésta mostrando a sus
hijos que ellos también son sujetos de la
ley y firmarán con ellos un pacto a través del cual les muestren que si se aceptan incompletos como él mismo lo es,
podrán tener lo que los seres humanos
tienen: no la completud de ser el falo,
sino el deseo para buscarlo y para vivir
gozando de los fugaces espejismos del
orgasmo,

implícitamente se estará declarando incompleto y con ello no le dejará a su hijo ( o hija) otra salida que asumir que la
completud representada por el falo no
existe más que como aspiración. Este
acto de asumir la falta que sitúa al ser
humano en su verdadera dimensión de
finitud y que posibilita la vida y el amor,
es producto de lo que Lacan llamaba la
castración simbólica, puesto que lo que
en última instancia se pierde no es el
pene real sino el falo imaginario y es
éste el que luego, como ocurre con los
símbolos, se sitúa en todas las cosas en
donde individualmente radicamos nuestros aspiraciones y deseos.
Este estado de búsqueda interminable Lacan •lo representaba con el ágno
~. tomado de la teoría de conjuntos de
las matemáticas en cuyo contexto significa conjunto vacío. El conjunto vacío puede contener dentro de sí a otro
conjunto vacío, que puede a su vez contener a otro conjunto vacío, que puede
a su vez contener a otro conjunto vacío
y así interminablemente; pero nunca podrá contener a un conjunto lleno porque en ese-momento quedaría colmado
e imposibilitado )!ara contener a nada
más. Vale la metáfora para el deseo humano, quizás sólo pleno en el momento
de la muerte.

AP.í pues, la estructura ternaria del
Edipo lacaniano incluye paradójicamente no tres sino cuatro elementos: el
hijo, la madre, el padre o quien desempeñe su función y el falo; este último
como significante móvil que cambia de
sitio desde la postura narcisista en el niño o la niña, de creerse el falo, hasta
convertirse al final en a,lgo inalcanzable
por definición, como a continuación veremos.
El desenlace o tercer tiempo edípico
consistiría, pues, en wt segundo desencanto para el hijo (ola hija), ya que después de buscar en el padre la imaeinaria
completud tampoco allí la encontrarán, pues si como decíamos hace un momento, el padre es alguien que sepacumplir con su función, este saber emanará del hecho de que e1 también se asumirá incompleto y deseoso de compll'r
tarse. En otra. términos, si el padre ti!'r
ne una pasión, que en el mejor de los casos podría ser la madre, pero que pul'r
de ser cualquier cosa que signifique para a la búsqueda de algo que le falta,

-

¿Si no hay amor
sobre la tierra
de qué sirve el aroma de la flor
en la pradera?
¿Si el trigo cambia su esmeralda en oro
y el pan no se multiplica
a qué las redes y los peces, si el llanto no es de todos,
si no hay ojos en el alba que esperen el rocío
para cortar la mejor rosa de la aurora
y dársela al amigo,
de qué vale el poema y la tumba y las estatuas
si otro es el idioma y sordos nos quedamos,
si el viento ha dispersado las palabras
para qué llevar esta guitarra ociosa a los balcones
y tafler su confesión nocturna, su alegría,
si no hay alguien que también haga suyos los dolores,
y para qué los cuerpos de ardorosos enlaces
si la simiente y la esperanza sólo sirven
para que los hijos se odien y se maten,
para qué tanto amor sobre la tierra
si ha de enloquecernos el fuego que procura
y luego deja montaflas de ceniza yerta?

Cerca de su propia muerte, que por
cierto lo sorprendió como a todos los
genios, ante muchos enigmas y con algunas claves, Lacan dijo que el Edipo
era sólo un sueño de Freud.

¿Qué de verdad no es pa,ihle que amemos
sin destruir o mancillar lo venerado,
y todo esto no sea más que un mal sueño?

Y aquí me detendré no porque se haya agotado lo que ten~o 911e decir sino
porque ahora o despues Siempre quedará algo no dicho. Como diría el mismo
Lacan "Yo digo siempre la verdad: no
toda porque de decirla toda no somos
capaces. Decirla toda es materialmente
imposible. Faltan las p3:1abras."

Y aún así, el amor es la fuerza y el destino,
su luz está.al final de un túnel
y es el fuego y la flor y la voz que nos mantiene vivos.

�LFONSO REYES. LUIS LEA
LA LEALTAD A LA CULTURA

Helia M. Corral
¿Si no hay amor
en la pradera
de qué sirve el aroma de la flor
sobre la tierra?

En la historia de las letras mexicanas,
nunca ha faltado quien exprese cierta
duda cuando se trata de escritores en el
exilio, Con toda la ~de7.B. y glcxi~ que
representa para México, el me:ncano
universal por excelencia, Alfonso Reyes,
éste no eseapó a esta ley, aparentemente inexorable, a la que está sujeto todo
aquel mexicano que se halle en el extranjero, ya sea por necesidad o por su
voluntad,
Si hacemos memoria, fue precisamente Alfonso Reyes, junto con el
dominicano-mexicano Pedro Henríquez
Urefia, quien defendió la mexicanidad
del autor de La verdad sospechosa
quien, injusta y superficialmente había
sido acusado de ser un desarraigado de .
su cultura. Su cortesía marcadamente
mexicana, nos dice don Alfonso, era lo
que lo distinguía y lo colócaba en un
marco adverso ante los españoles.
Irónicamente, este defensor de la mexicanidad y paladín de la cultura, también aifrió, como se ha dicho, el dolor
de ser acusado de desarraigo por algún
escritor mexicano. La acusacion que se
fonnulaha era: "Sí, Alfonso Reyes escribe muy horúto, pero iqué ha hecho
por México? 111 ¡Como SI escribir bien
y dar a conocer los valores de México
y del mundo fuera poco para justificar
ampliamente una existencia!
Por -alguna razón misteriosa, rú la
mexicanidad de Juan Ruiz de Alarcón
rú la de Reyes han dejado de ser discutidas, principalmente en el extranjero.
Sobre la mexicanidad del primero, leí
hace pocos años un artículo de un aca_démico norteamericano. Sobre el seE.ste trabajo fue presentado en el Simposio sobre Literatura Mesoamericana y Qúcana, organizado por el Centro Cultural Alfa y
la Universidad de Cincinnati, en noviembre
de 1985.

gundo, hace apenas tres años, precisamente en este Monterrey que le rinde
homenaje a Reyes cada año con su Festival Alfonsino, escuché una ponencia
por un profesor de la Universidad de
Texas que defendía la mexicanidad de
Reyes basándose en la correspondencia que sostuvo con innumerables personajes de las letras y las artes de su
palS,
Excelente estudio el de nuestro colega norteamericano, pero aunque nadie elida en México de la mexicarúdad de Reyes, falta demostrar en una
fonna sistemática que su mexicanidad
no se limita al hecho de haber mantenido lazos culturales con sus amigos
mexicanos, ni se afirma solamente en
contados ensayos dedicados obviamente
a México, como la "Visión de Anáhuac ",
"México en un pifión" o "Yerbas del
Tarahumara •~ sino que penetra los rincones más ~ y los momentos
más inesperados de su producción Ji.
teraria. Y este es un estudio que vengo
preparando desde hace algún tiempo,
,siguiendo los consejos del mismo
Reyes de observar las imágenes y el
trasfondo de las obras de arte.2
· Reyes no permitió que los comentarios que cuestionaban su mexicarúdad
lo incomodaran y en uno de sus ensayos de la col.eccion Simpati'as y diferencias, comenta que para él "el ser mexicano es un hecho incontrovertible que
le parece ahmrdo defender. »3

otras razones por ésta, su producción
literaria volvió alimentada y reconfortada al contacto favorable con esa madre fuerte. España, distinta de México
como la madre del hijo, pero al fin ma~
dre, da fue_rza _al hombre que sabe aprovecharla eJercrendo la debida objetividad, para remontarse a mayores alturas.
Si la mexicanidad de Juan Ruiz no
reside en el lenguaje, que tuvo que sujetar a los cánones de la comedia espafiola del Siglo XVII, sí se halla en su
actitud más seca, más intelectual, más
objetiva, más universal y menos arraigada al ambiente espafiol que la del
"monstruo de la naturaleza." La coml}dia de tesis de Juan Ruiz casi hace caso
omiso a los juegos y las situaciones locales, y se eleva a los temas universales
que causan impacto, inclusive fuera del
ambiente hispánico.
Como podemos ver, este asunto podría ser más complejo en el caso de Lwis
Leal, ya que su i:rítica se desenvuelve en
un ambiente, hasta cierto punto, refractario a su cultura. Este hombre, en el
exilio, escoge la difícil tarea del crítico
al estudiar y enamorarse de las literatu. ras de su propia tradición.

Fuera de su ambiente, Luis Leal decide ser leal a su cultura hispánica y mientras Reyes había discutido el paisaje en
la obra de Manuel José Othón, Leal, como crítico y catedrático se dedica a estudiar a Mariano Azuela, el cuento hispanoamericano, el mexicano, el veraHoy hemos rendido homenaje a un cruzano, la novela de la Revolución Mehombre de México que, al igual que xicana y al propio Reyes, logrando estuestos ilustres mexicanos, ha establecido dios excelentes, bien documentados, exsu residencia, no sólo en un país extra- plicados y, sobre todo, preparados con
fio, sino a diferencia de ellos, de lengua la intención de promover la difusión y la
y tradición marcadamente distintas. ·comprensión de la cultura hispánica en
general y la mex;icana en SI enorme
Juan Ruiz y Reyes fueron a los orí- complejidad, Leal estudia también las
genes, a la madre de su patria y, entre producciones locales de México, como

�el cuento veracruzano, estudio hecho casi exclusivamente con la mira de impulsar a los escritores de Veracruz a escribir más y mejor. El mismo, en las introducciones a su Siglo veinte, bella recopilación de fOesía y cuento que hace en
colaboracion con Joseph Silverman, al
igual que en su bien délineada obra didáctica, México, culturas y civilizaciones, expresa su misión de difusor de la
cultura.~
Jorge Luis Borges ha afumado que
Reyes es el mejor prosista en lengua castellana ya que logra una verdadera síntesis de las letras de tódos los pueblos
hispanos. ¿Cómo se logra esta síntesis?
nos preguntaremos. La respuesta es sencilla, el proceso dificilísimo: estudio,
investigación, reconciliación de diferencias y aescubrimiento de semejanzas.
Abrazándose a todo lo que represente
los más altos valores artísticos, intelectuales y humanos.
Tarea difícil, indudablemente, de la
cual se ha dicho mucho al hablar de la
obra de Reyes. Ahora nos toca ver, brevemente, la tarea realizada por Luis
Leal. La ruta más sencilla será la de hacer un breve recorrido por los títulos de
algunas de sus obras, para después enfocar las que le dedica a su coterráneo Alfonso Reyes, terminando con lo que le
ha ocupado en los últimos años.
La tarea crítica de Luis Leal ha sido
ardua, pero provechosa. Llegó a la cátedra en una época difícil en que se subestimaba cualquier español que no fuera
el hablado en España. En aquellos tiempos, de los cuales me tocó vivir una pequeña farte, se consideraba que el buen
españo solamente lo era si se hablaba
con la elle mojada, la ce y la zeta ·castellanas linguodentales y la ese espesa,
además de la selección exclusiva del léxico español.

Sin embargo, Leal le hizo honor a su
nombre y se negó, según nos dice en
una entrevista concedida a Francisco
Lomelí, a usar el acento peninsular,5 Este crítico siempre demostró tener metas
claras y una personalidad mexicana bien
definida. Se propuso desde el principio
de su carrera elucidar y exponer la literatura mexicana. Eso lo demuestran sus
primeros libros sobre el cuento mexicano, que datan de 1956. Pero su interés
amplio en las letras le lleva, no sólo a estudiar este género en México, si.no que
viendo hacia lo más local y hacia lo más
universal, se transporta en 1966 al ambiente de Veracruz para estudiar con
amor y con el deseo de impulsar a los
escritores veracruzanos, como he dicho
anteriormente, a ~cribfr más y mejor.

La trayectoria se aclara cuando en
1960, con Edmundo Valadés, publica
sus estudios sobre el cuento y la Revolución Mexicana; en 1961 su Mariano
Azuela, vida y obra y en 1967, en Buenos Aires, su breve pero · sustancioso
Mariano Azuela. En 1971 da un recorrido a Hispanoamérica en su Historia
del cuento ·hispanoamericano. La trayectoria de don Luis Leal es un constante zigzagueo entre lo local y lo universal de la literatura de su patria y de
las literaturas hispánicas.
Esto se demuestra al ó.hservar que, ya
en 1954, escri® uno ·de los primeros
estudios norteamericanos sobre la generación del Centenario en la revista His-·
pania. En este estudio comenta brevemente la personalidad de Alfonso Reyes. En 1956, separa a los ateneístas de
·los miembros de la generación del Centenario, al clasificar a Reyes en su Breve
historia del cuento mexicano, entre los
primeros,
Su contacto con la obra del mexicano universal se hace más patente en dos-

artículos, uno relativamente breve y el
otro relativamente largo; sobre dos temas fascinantes de la obra de R,eyes. El
primero, sobre "La caída'' publicad~ en
1952, es una verdadera joya de la exegética literaria. En este en_~ yo crítico,
Luis Leal demuestra la grandeza dé su
coterráneo, exaltando al hombre de letras y de intuición, que llega a la verdad a través de la intuición poética y"el
proceso de asociación intelectual: "ABí,
Reyes, el poeta -nos dice Leal-, logra
darnos una smtesis que explica el universo.'' Síntesis a la cual llega a través
de la intuición, de la inspiración poética, iin necesidad de tecurrir a experimentos científicos o fórmulas matemáticas.6
El segundo estu.dio es, sin duda, uno
de los primeros en reconocer a Reyes
no sólo como ensayista, sino también
como poeta y en ofrecer ciertas definiciones apropiadas al estilo y técnica dt:
su obra. En Teor(a y práctica del cuen-·
to en Alfonso Reyes, aparecido en
1965, Luis Leal, al hablar de la naturaleza híbrida del ensayo reyesiano, y
del hecho de que los cuentos de Reyes
son más cuento-ensayos que ficción total, expone la actitud del gran mexicano
hacia las letras, en la forma siguiente:
Su genio se manifiesta-mejor en la
poesía, y cuándo escribe prosas, en el
ensayo. El ensayo en verdad, es la
modalidad formal a la cual siempre
dio preferencia. A ello debido, las narraciones que escribió - con pocas excepciones- más parecen ensayos que
cuentos.?
La naturaleza sintética, experimental
y especulativa de -ambai, la poesía y el
ensayo, hacen muy lógico el comentario
·de don Luis, quien afirma que Reyes se
expresa mejor dentro de estos géneros.

Además, el estudio crítico de Luis Leal
sugiere que Alfonso Reyes se negó a ser
clasificado y encerrado en un solo género, al decimos: "Para Reyes el género
literario no es molde absoluto."8 ¡Y es
verdad que casi todo lo que escribió Reyes es de género abierto!
El artículo de Leal hace una verdadera síntesis de lo que es Reyes, el hombre

de letras. Lo seiiala como precursor de
los novelistas del boom latinoamericano; su literatura es difícil de clasificar y
es una literatura de expresión personal;
Reyes crea un monólogo disfrazado, es
teórico de la literatura y escritor sin
fronteras.
Alfonso Reyes, según lo presenta
Luis Leal acertadamente, no acepta, en
cuanto respecta a su intelecto y a sus
temas, ninguna frontera. Igual diserta
sobre la anécdota más sencilla de su vida cotidiana mexicana que sobre Jane
Austen, Rahelais, Shaw, Stevenson,
Lamb, Chesterton, Montaigne, etcétera.
Su secreto residió siempre en &amp;1 habilidad para lucir su vasta erudición
aun en los temas más humildes. Así,
Leal concluye:
. . . sus cuentos no .son fríos, impersonales, indiferentes, desinteresados.
No hay duda de que en ellos palpita
todo su ser, con su ~ersonalísimo
aliento y su misma vida.
De la década de los cincuenta a la de
los setenta, Leal ha demostrado una disciplina y una versatilidad poco usuales.
Además ha mantenido, a través de todos esos años, su amistad con la obra de
Alfonso Reyes. Simultáneamente, este
hombre ampliamente fogueado y reconocido, pone los pies en la tierra y se
agiganta al reconocer el movimiento incipiente de la literatura chicana. A él le
toca ayudar a esto¡ jóvenes escritores a

definirse y a valorizarse. De acuerdo con
Juan Bruce-Novoa, "Leal supera la simple división entre los chicanos que escriben en español y los que prefieren el inglés. "1O La mezcla chicana se revela más
compleja, como era de esperarse, ya que
trasciende la síntesis cultural en una lengua y llega a la complejidad de la mezcla
de dos culturas que tradicionalmente se
han considerado extrañas. "Su presencia
-dice Bruce-Novoa con toda razón- ha
enriquecido la cultura chicana."11

ó.~La caída de Alfonso Reyes", en Boleh'n
de la Capilla Alfonsina, de Luis Leal.
1 .Teor{a y práctica del cuento en Alfonso
Reyes, de Luis Leal

8.Misma fuente.
9.Misma fuente.
1O. "La crítica chicana de Luis Leal," La palabra, de Juan BrucE&gt;Novoa.
1l .Misma fuente.

Tocó a Reyes, el mexicano universal,
la ardua labor de lograr, en su persona y
en su obra, una síntesis de las culturas
hispánicas en particular y de la cultura
universal. A Leal le ha correspondido alcanzar esta meta en su labor crítica y
difundidora, como mexicano residente
en los Estados Unidos de Norteamérica.
También le tocó reconciliar su pasado con su presente y ayudar a los creadores de una nueva literatura en proceso
de definición, y a los nuevos escritores
que la han venido practicando y desarrollando. Ahora, ya que las brechas han
sido abiertas por estos hombres, a los
escritores mexicanos, mexicoamericanos
y chicanos de todos los tiempos, les está
reservada la misma tarea. Se trata, nada
menos que de alcanzar el cielo, como lo
hizo Reyes y lo hace su estudioso Leal,
sin dejar de tocar el suelo.

BIBLIOGRAFIA
BrucE&gt;Novoa, Juan. "La crítica chicana de
Luis Leal," La palabra. Revútn de Litera.
tura Chicana. Vols. 4/5. Primavera-Otoño
1983. Números 1 y 2. págs, 25-39 .
'
Lea~ Luis. Antolog(a del cuento mexicano. la.
ed. México: Ediciones de Andrea, 1957.
162 págs,
Emory,
Georgia, Emory University. Méxioo: Ediciones de Andrea, 1958. (Colección Studium, 21) 162 págs.

Bibliografra del cuento mexicano.

ed.
México: Ediciones de Andrea, 1956.166
págs.

Breve historia del cuento mexicano. la.

Decade of Chicago Literature (1970-1979):
criticnl essaye and bibliography.

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1966. (Colección Aguila o Sol) 211 págs'.

El cuento veracrozano, antolog(a..

NOTAS
1. Revista Siempre!
2.Cortone$ de Madrid
3.Simpat{a$

y

de Alfonso Reyes.

diferenci/J$,

III, de Alfonso

Reyes.
4.México, culturas

y

civilizaciones,

de Luis

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5.'"Entrevista con Luis Leal", La palabra, de
Francisco Lomeü.

Historia del cuento hispanoamericano. 2a. ed.

ampliada. México: Ediciones de Andrea
19 71. t. 2 en (Historia literaria de Hi;
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Buenos Aires: Centro Editorial de América Latina. 1967. 56 págs.

Mariano Azuela.

y obra. México: Ediciones de Andrea, 1961. (Colección Studium,

Mariano Azuela, vida

�PLAGIOS

Maria Cristina Garcfa T.

30) 182 págs,
Leal Luis y Edmundo Valadés. La Revolución y las letras: dos estudios sobre la
novela y el cuento de la Revolución Mexicana, México: Instituto Nacional de

Bellas Artes, Departlmento de Literatura,
1960. 132 págs.
Leal T.'lis y Joseph H. Silverman, en colaboración con Gladyz C. Leal y June Chavez
Silverman. Siglo Veinte. New York:
Holt Rinehart and Winston, 1968. vii,
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Leal, Luis. "La caída de Alfonso Reyes", El
Rehilete, México, número 4 (feb. 1952),
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fonsina, México: número 15 (marzo,
1970), págs, 22-25.
"La generaci6n del Centenario", Hispania,
AATSP, xxxvii: 4 (Dec. 1954), págs.
425-428; y en Páginas sobre Alfonso
Reyes, t. II, págs. 429-436.
"La presencia deh soneto", Estaciones. Méxi-

co, 111: 10 (verano, 1958), págs. 129-131.

afuera, el sol:
en lo profundo
nosotros tiritamos

bandada delirante:
en mi paladar
la uva estalla

camino:
bajo mis pies, la huella
se ríe de mi torpeza

puntito negro:
pienso que aún te vuelves
a decirme adiós

enramada enriquecida :
en tus ramas
pajarillo azul

brevedad del día:
a veces
un relámpago de mí

�LA ANTIMETAFISICA
DE ALBERTO CAEIRO

Hugo Padilla
RESCOLDO
Aunque es indiscutible el poder que tiene el tiempo para
convertir en ceniza cualquier página, es el hombre quien
fuera llamado a descubrir una y otra vez el rescoldo: guiño
luminoso que nos dirige nuestro semejante desde el ayer.
Este ensayo de Hugo Padilla apareció en la revista trimestral de la Universidad de Nuevo León: Armas y Letras,
Monterrey, Núm. 2, año 6, 2a. época, 1963, pp. 64-69.

En las alturas dd motor inmóvil bien
pudo el caei prudente Aristóteles estrechar la mano del metafísico Parménides. A buenos entendedores, con un
sólo ser incorruyto e inmóvil basta.
Lástima de las lastimas que a tal ser (y
especie de seres) no se suba por la rampa d~ la sensación o por la escalera de
los OJOS. Al menos, para Alberto Caeiro
heterónimo del lusitano Pessoa. "N~
creo en Dios porque nunca lo he visto". Ver para creer. Verlo con los ojos
de la cara, como se ve una flor, una nube o una modesta caja de cerillos. Ver
a Dios, hablar con Dios, de tú a Tú como le gustaría a García Bacca. Así también lo pide Caeiro. Un Dios tan concreto que tendría que empujar las
puertas para entrar o salir por ellas.
Si él quisiera que yo creyese en él
sin duda que vendriaa hablar conmigo,
empujaria la puerta y entrada
diciéndome:
¡Aqu( estoy!
Es de notar también que el poeta
Caeiro no siente una inclinación a la
búsqueda de seres metafísicos. En última instancia, pide que los seres metafísicos lleguen o se aparezcan a él. Aparentemente esto entraña una actitud de
fl?herbia. Sin embargo, lo que revela es,
simple y sencillamente, la actitud vital
Y antimetafísica del poeta. No hay nada que trascienda al mundo que aparece
ahí delante. La realidad se reduce exclusivamente a lo percibido y a la conciencia percipiente. No hay nada más que
~o. Incluso, si al poeta Caeiro se le diJese que Dios es lo percibido, esto es,
que Dios es los árboles y las flores, los
montes, la luna, el sol, una caja de cerillos, entonces el poeta se rehusa a llamar a lo percibido con la palabra "Dios";
simple y sencillamente lo llamaría árboles y flores, montes, luna, sol o caja de
cerillos. Por esto, el poeta se pregunta
"¿para qué lo llamo Dios?"

Para Caeiro no hay nada más allá de
la }!~esencia de las cosas mi&amp;nas. Lo metafiSlco, lo trans-físico no existe. Unicamente la dualidad yo-cosa llena el universo entero. Justamente por esto, y
a~nque parezca extraño, el poeta se
ruega a llamar Dios a la naturaleza. La
llama, con una simplicidad plana y sin
recodos, natur~leza. No hay nada que
no se revele. Solo lo que se revela existe. "El único sentido oculto de las coS3? / es no tener sentido oculto". Hegel
afirmaba que la filosofía es una tarea
que pone el mundo de cabeza. Para
Caeiro el mundo es ya lo suficientement~ raro y extraño, como para que,
ad?mas de esto, se Jo haga más raro y
mas extraño todav1a. Es ya un mistt}
rio suficiente el que las cosas sean lo
que son.
M~s raro que todas las rarezas,
mas que los sueños de los poetas
y los pensamientos de los filósofos,
es que las cosas sean realmente lo que
parecen ser
y que no haya nada qué comprender.
No hay nada, pues, qué comprender.
Esta es la destrucción Qlisma de la metafísica. Caeiro no es griego; sin embargo, conseIVa una actitud netamente
griega: el po~,ta no ~s más que ojos, más
que percepc10n, mas que sensación. Se
ve a la natnraleza tal cual es. Los árboles
son verdes y copudos y echan ramas y
frutos a su tiempo. Pero nada de ello hace pensar en nada. Simplemente la naturaleza existe, sin plantear ningún misterio. El misterio mismo es puesto en duda. El poeta afirma que no sabe lo que
es el misterio. Esta concepción de Caeiro nos hace pensar, evidentemente, en
que su actitud es una actitud que no resuena con la vieja definición: el hombre
es un animal racional. Caeiro no pide razones ni da razones. De esta suerte, se
pierde la diferencia específica. Acaso no

queda, sin,o ~ seca~, una conciencia que
roz~ los hmites m1S~OS de la pura animalidad. O a~aso, mas lejos aun, la de
una pura existencia biológica o más
aún, la de una existencia miner:U. Es
claro que la conciencia humana el hombre m1Smo,
.
' piedra
no es un animal o una
o una planta. Pero, esto no quiere decir
que el hombre sea más que la piedra o
la planta, El poeta se rehusa a decir si
es más -o acaso menos- que la piedra
o la planta. A lo más a que se atreve es
a decir que es diferente. El hombre es
diferente al resto de los entes. No se sabe más. Apenas se sabe esto. Dice el
poeta: "Apenas sé que es diferente /
sólo diferente. Más, nadie puede p;obarl?"· El hombre es diferente justa y
prec1Samente por su conciencia. Esta
diferencia, sin embargo, sólo obliga a
despl~gar su. función, esto es, a ser
consc1ent~, SlD qu~ esto signifique que
ser consciente quiera decir ser racional. La conciencia es percepción desnuda. "Tener conciencia no me obliga a tener teorías sobre las cosas: / me
obliga a ser consciente". Todo lo que
el poeta sabe es lo que sus sentidos le
dicen. En esto el hombre se distingue del
resto de los entes, pero no por ello es
superior. El poeta, incluso, al plantearse
el problema de la superioridad del hombre con respecto al resto de los entes se
plantea también el p_roblema de &lt;Fle,
acaso, fuese lo contrano. Pero no afirma
ni que sea una cosa ni que sea otra. No
hay que elaborar teorías: se dice de cada
una de las cosas lo que cada una de las
c?sas es. De la piedra se dice que es una
piedra; del hombre se dice que es un
hombre. No hay nada más que decir.
La vida entera sólo consiste en abrir
los ojos y ver. Lo que se piensa se piensa con los sentidos. Ver, abrir los ojos,
no pensar en nada es el máximo de los
valores. Las cosas son lo que son y por
esto son buenas. Tal vez, esta posición

�llevaría a pensar que para Caeiro d origen del mal está en la razón.
Si abre los ojos y ve al sol
no puede ya pensar en nada
porque la luz del sol vale más que los
pensamientos
de todos los filósofos y todos los
poetas.
La metafísica es falsa; carece de significación: no IJllÍere decirnada. No hay
"constitución intima de las cosas", no
hay "sentido íntimo del universo". Al
poeta le parece increíble que alguien
pueda pensar en ello. La única tarea humana es la de existir sin pensar en la
existencia. La vida no consiste en desentrañar un supuesto mi.terio dd universo. Más bien, consiste en ver al universo
sin los anteojOB de las teorías. Verlo así,
es verlo de una manera nueva, porque es
la manera propia de ver el universo.
La posición antimetafísica de Alberto Caeiro no es sino uno de tantos reflejos de una posición más amplia: la antiintelectualista. Precisamente por esto, el
poeta no se plantea preguntas, no acepta
misteriOB ni sentidos íntimos de las cosas. Preguntar, requiere contestar; interrogar, requiere dar respuesta. Pero contestar y dar respuesta es ya hacer teorías. El poeta no quiere tener más idea
de las cosas, que lo que las cosas son. No
quiere tener ninguna opinión sobre causas o efectos. Todo sucede de manera
absolutamente natural, y siempre sucede
lo que tiene que suceder. No vale la pena encontrar explicaciones. No vale la
pena pensar más allá de lo que la naturaleza presenta. Por esto mi.roo, cuando el
poeta dice que una vez pensó que lo
amarían, y no lo amaron, no encuentra
más razón de este amor fallido que la
ausencia de razón. "Así tenía que ser~'.
A fin de cuentas, la mioma palabra "explicación" no explica nada. No se debe

pedir nada, pues, a la razón. En cierto
sentido, el poeta se coloca continuamente en un plano infantil. No quiere
esto decir que su actitud desmerezca ante otra que podría ser llamada madura.
Más bien, lo que significa es que la vida
humana entera debe conseivar frente al
mundo una relación absolutamente e&amp;pontánea. El deseo no apunta a la teoría; apunta, eso sí, a la vida: estar bajo
el sol o bajo la lluvia, cuando hay sol o
cuando hay lluvia. Vivir de esta suerte
entrafia, según parece, una actitud religiosa en el fondo. Sólo que es la religión
abandonada por otras religiones de carácter intelectual. "Si muero pronto, oigan esto: / No fui sino un niño que jugaba. / Fui idólatra como el sol y el
agua, / una religión que sólo los hombre ignoran". La verdadera religión, para Caeiro, pues, es equivalente a lo ~tirreligioso para otras religiones; es equivalente a idolatría. Religión y Metafíaca tienen mucho de común. La actitud
antimetafísica de Caeiro, de esta ruerte,
es también una actitud hasta cierto punto antirrdi~osa, No obstante, lo que
verdaderamente es se revela en una nueva postura frente al mundo. La única religión válida es la de la adoración de la
vida.

Es suficiente con existir. No se carece
de nada porque nada se pide. No falta
nada porque todo basta. Curiosamente,
si las ca;as constituyen esta realidad y
esta realidad es una realidad religiosa,
Caeiro, al igual que en otras religiones,
descubre a lo divino como algo espantoso en ocasiones. Rudolf Otto hace ver
bien esto. Para Caeiro Ea la relación con
la realidad es una relación religiosa, aunque sui generis, la realidad aparece también y cotidianamente como una realidad espantosa. "Todos los días descubro / la espantosa realidad de las cosas:
/ cada cosa es lo que es". La posición
del poeta, tan especial, hace pensar in-

relación de maestro a alumno algo pasara del uno al otro. Justamente la concepción antimetafísica de Caeiro tiene
ecos nítidOB en la poesía de Campos.
Come chocolates, muchacha,
¡Come chocolates!
Mira que no hay metaft'sica en el
mundo como los chocolates,
Mira que todas las religiones enseñan
menos que la confi teri'a.

mediatamente en uno de los tantos casillerOB que el hombre ha fabricado para entender el mundo. Pero el hombre
que fabrica casilleros es precisamente
d hombre que Caeiro no es: el intelectual, el que trata de entender por la
vía de las razones. Hace pensar que
Caeiro es un poeta materialista. Alguna
vez, dice Caeiro, lo llamaron precisamente eso: poeta materialista. "Y yo
no me sorprendí: nunca había pensado / que pudiesen darme este o aquel
nombre. / ni siquiera soy poeta: veo".
Ver y también oír, porque la audición es la mejor compafiera de Ja vista. Todo es comprendido por los sentidos. Por medio de estos, también,
el poeta sabe que éJ es real. Los sentidos presentan pero no explican. Por
otra parte, la ex,Plicación es un mecanismo inútil. La unica manera de pensar
el mundo es ver el mundo, oírlo o tocado. Pensarlo de otra suerte, equivale
a deformarlo. El estado normal, según
Caeiro, sería el de la ausencia de pen-

samiento. "S me enfermase, pensaría".
El momento del pensar, así, es un estadio patológico. Con amor habla dd río
de su pueblo, que al mismo tiempo es y
no es el río Tajo. Pero, lo sea o no lo
sea, el río del pueblo de Caeiro es un río
adecuado para el poeta. Hay ríos que
incitan a pensar. Estos no son del agrado
del poeta. En cambio el río de su pueblo es un río del gusto de Caeiro, y lo
es porque:
El r(o de mi pueblo no hace pensar

en nada.
Aqué1 que está a su orilla está sólo
a su orilla.
Alberto Caeiro es el maestro de
Pessoa; por tanto, en cierta medida, el
maestro de los demás heterónimos.
Campos, otro de los heterónimos, habla
de Caeiro expresamente como su maestro, "mi maestro Caeiro ", dice. Y aunque la poesía de Campos es distinta a la
poesía de Caeiro no era difícil que enla

Pero, ¿hemos dicho concepción antinietafúica? ¿Cómo r,iede haber una
concepción antimetansica, si justamente
la metafísica equivale para Caeiro a
concepción? Tener conceptos, ideas, respuestas a la mano para las preguntas en
mente, es hacer metafísica. Decir algo
de las cosas es hacer metafísica, racion•
lizar sobre las cosas es hacer metafísica.
Caeiro parece caer en !11 propia trampa.
Para decir que no vale la pena pensar
tiene que pensar que no vale la pena ha~
cerio. Para afirmar que carece de valor
tener ideas, al menos tiene la idea de
esto. Por ello, la concepción antimetafísica de Caeiro es en el fondo una concepción metafísica. No pensar en nada
hace nacer el germen de destrucción de
la metafísica. No pensar en nada es no
~oder hacer metafísica, porque metaü.
s1ca. es pensar en algo. Pero la postura de
Caeiro es una postura ella misma metafísica, Sólo que !11 postura es radicalmente contraria a las posturas tradicionales. El poeta no puede dejar de
pensar ,porque tiene la intención de
expresar. Sólo que el pensamiento
del poeta postula. la ausencia de pensamiento. E, incluso, si después de expresar que no debe pensarse en nada, el
poeta callara y realmente centrara la
flecha de su intención sólo en la vida
incluso en ello habría metansica; pues!
Bastante metafísica hay en no pensar
en nada.

�¿QUIEN TEME ASIMONE DE BEAUVOIR?

Hélene Pedneault
Marie Sabourin
París. Decimocuarto distrito. En una
pequeña calle que atraviesa el Boulevard Raspail donde ella nació, entre la
Plaza Denfert-Rochereau y el cementerio Montparnasse en el que Sartre fue
sepultado el 29 de diciembre de 1983 a
las cuatro horas, Simone de Beauvoir
nos recibe en su casa. El departamento,
donde vive desde hace 25 años, tiene como único lujo cientos de recuerdos (lujo
de recuerdos como se dice "lujo de detalles"): figurillas, fotos, máscaras, muñecas, cuya cantidad traduce a la vez sus
numerosos viajes alrededor del mundo y
su "escala del tiempo", como ella dice.
No es fría ni intimidatoria, como pretenden algunas malas lenguas; incluso la
califican como "un reloj en un refrigerador"1, lo que ella misma cuenta con humor. De las cuatro mujeres presentes,
casi. es la más tímida2 . Y estoy segura de
que debe estar más a sus anchas escribiendo que hablando. Esto no impide
que su presencia sea notable; escucha
nuestras preguntas como si. fuera su primera entrevista: atenta, intensa, precisa.
Precisa porque, dice, "soy una intelectual, do¡ su valor a las palabras y a la
verdad" . Esto es literalmente exacto.
Cuando le preguntamos de qué discute
con su hermana, responde: "¡No se
discute, se habla!" Matiz. Tiene razón.
Tengo la sensación de que debe sentirse
siempre un poco traicionada por la palabra, de que la palabra no alcanza jamás
el poder de evocación de lo escrito, la
pr~cisión de lo escrito. En. compens~
cion, tenemos la espontaneidad, las nsas frecuentes, las. exclamaciones, la expresión sumamente móvil de su mirada
y el lenguaje de sus manos que bien puede reemplazar a sus palabras, porque su
. fensamiento es aún mas veloz que estas
ultimas. Con todo, habla rápido, con
una voz velada que, no obstante, logra
hacer las palabras cortantes, di.rectas.

:;:o
~ •:N

Podría darse el derecho a ser preten-

ciosa (otros (as) lo son con mucho menos) pero no )o es jamás, y se apresura a
recordarnos de tanto en tanto que no es
una enciclopedia, que hay temas que no
conoce bien. Sin embargo, sabe bien el
efecto que nos causa: nos ayuda a salir
de su mito como nos ha ayudado tantas
veces, en el pasado y también ahora, a
no conformarnos con las apariencias, los
engaños, las ideas recibidas. Honesta
hasta la punta de sus uñas bien limadas
y pintadas de rojo, refinamiento de una
mujer segura de poder apropiarse de
cuanto desee, incluso de los símbolos de
ese tipo. Satisfecha de sí.
Personalmente, no habría podido
prescindir de Simone de Beauvoir en
mi vida. No todos son como yo. La
preparación de esta entrevista me dio
la ocasión de releer su obra de golpe.
Lo hice sin demoras, receptiva, y fue
una experiencia magnífica, emocionante: la impresión de absorber energía pura. Y, finalmente, el hecho de
entrevistarla personalmente fue un regalo adicional. Puede parecer presuntuoso presentar así las cosas. Pero no.
La obra de Simone de Beauvoir es de
esclarecimiento, y ella nos da todas las
claves para que la consideremos como
un ser humano y no como un monumento. Insiste en ello y su petición es
pedectamente legítima. Suzanne Jacob
me escribía: "Se encuentra lo que se
busca". Y como yo buscaba encontrar
una mujer y no un mito, la encontré,
semejante a la mujer que había hallado
en la obra: viva, exigente, abierta al
mundo.
No habría podido prescindir de su
pasión, de su sensualidad, de su absoluto. Esta mujer me parece como una
ogresa magnífica, excesiva, un gran ser
que absorbe el mundo por todos los
poros de su piel y de su espíritu. Enton~es, ¿quién hace circular el rumor de

una mujer fría y parsimoniosa, á la
generosidad está en toda su obra y en
su vida, en la sustancia que nos da a
leer y a vivir, tanto como en las acciones que su vida y su obra han propuesto, numerosas, para con sus semejantes, para tratar de liberar al planeta de
toda clase de opresores? Es una mujer
radical, en el auténtico sentido de la
palabra: "quien permanece en la esencia de una cosa, de un ser" ("pequeño
Robert"). Su referencia final es lo a1soluto, no se conforma con poco. Termina su ensayo sobre "la vejez" diciendo: "La vejez denuncia el fracaso de toda nuestra civilización. Es todo el sistema el que está en juego y la reivindicación no puede ser sino radical: cambiar la vida". Nada menos. Y no es para
menos. Tiene razón. .

Este año*, Le deuxieme sexe cumple

35. Simone de Beauvoir, 76. ¿Cómo vive, qué hace, qué dice y qué piensa

ahora? Con Marie Sahourin, quien, como yo, no habría podido prescindir de

ella, le hicimos preguntas sobre su actualidad. Y ya es tiempo de cederle la pa-

labra.

Hélene Pedneault

y como la ley antirracista permite a las
organizaciones protestar si hay cosas racistas. Y esta ley ha ganado mucho contra el racismo cotidiano. Esperamos
pues que la ley antisexista logre lo mismo.

Será un estudio de la condición de
las mujeres: la niña, la joven, la mujer
casada, la mujer soltera, la sexualidad
femenina, el trabajo femenino. Y luego
otras "cápsulas" sobre la mujer norteamericana de hoy, la China con los infanticidios de niñas, las Indias, etc. En
fin, será rico en contenido.

Ya escribí artículos de apoyo para
esta ley, la cual será presentada al Parlamento por la ministro Yvette Roudy,
probablemente entre fines de enero y
el mes de abril

L VR: Se está tratando de filmar Le
sang des autreJ. F.s su primera novela
que se lleva a la pantalla••.

Ya hice muchas entrevistas y todavía
voy a hacer algunas más. Por ejemplo,
con Elizabeth Badinter, que escribió el
libro L 'amour en plus, hablé sobre el
instinto maternal que ella niega, y sobre
el amor maternal que, naturalmente,
ambas reconocemos. Hablé con -una
prostituta, quien me explicó lo que sig,
nificaba serlo, así como las relaciones
con los proxenetas. Hablé con una argelina a la que vinieron a recoger su pa. dre y su hermano para mandarla a Argelia y casarla. En fin, he hablado con una
gran cantidad de mujeres, y todas tenían
algo concreto qué contar. Josée Dayan,
por su parte, hizo algunas entrevistas a
las cuales yo no aS1StÍ.

En astrología se dice que los Capricornio son de "viejos jóvenes" y de "jó.
venes viejos". Nosotros encontramos
''una mujer joven con las exigencias intactas", como decía el personaje de
Anne en Les mandarins. Una mujer b~
lla, tocada con ese turbante con el que
se hizo un nombre, este día azul eléctrico, casi. del mismo color que sus ojos
que tanto aire tienen de saber mirar.
Desde 1970 está resueltamente comprometida con la lucha feminista, luego
de que su libro Le deuxieme sexe se
convirtió en la biblia de las feministas
norteamericanas en el principio mismo
del movimiento de liberación de las mujeres. Hemos hallado feministas que la
conocen¡ nos reunimos con Madeleine
Gobeil, su "amiga canadiense" que la
conoce desde hace 25 años: todas nos
hablan de ella con amor, "con la misma
ternura que ella manifiesta para con la
gente", como decía la escritora francesa
Cathy Bernheim. Ella recibe lo que da.
Y lo que da -su amistad, su confianza o
su apoyo político- lo da por completo.

ticularmente en el rodaje de una serie
de programas televisivos que se llamará
El segundo sexo. Esto es lo que más me
interesa por el momento. Desgraciadamente, no tenemos más que cuatro horas.

-

L VR: También está ocupada en la ley

1A vie en rose: Simone de Beauvoir,
dentro de diez días usted cumplirá 76
aftos. ¿Cómo le va?

Simone de Beauvoir:

¡Muy bien!

LVR: ¿Qué hace usted en este momento?
S. de B.: Trabajo en ciertas cosas, par• 1984.N. dela T.

anti.sexista...

S. de B.: Sí. La Liga de los Derechos de
la Mujer, que yo fundé y de la cual soy
presidenta (nominalmente, porque ya
no me ocupo tanto de ella), ha sido la
primera en pror,oner que se hagan leyes
antisexistas análogas a las leyes antirracitas. Exigimos, por ejemplo, que las asociaciones de mujeres puedan protestar si
en los periódicos, pero sobre todo en la
publicidad, aparecen cosas verdaderamente envilecedoras para la mujer. Tal

S. de B.: Sí, pero ha sido tomada por
una compañía norteamericana 7 una
canadiense. No se me consulto para
nada sobre el guión, el cual fue con.fiado a Claude Chabrol. No sé lo que hizo.

LVR: ¿No le inquieta a usted esto?
S. de B.: No me inquieta porque no me
importa. Pero será algo que no tendrá
relación alguna con mi novela.

LVR: Que se haya escogido esta novela
sobre la Resistencia, ¿tiene a.leuna importancia particular en el actual contexto político?
S. de B.: Ciertamente no. Pienso que deseaban hacer ~o nostálgico, que ella Qa
novela) les agradó y la tomaron.
L VR: Tras la aparición de Le ttres au
Castor, muchos se preguntaron por qué
usted no publicó sus respuestas. Nos hacen falta. ¿Tiene laintención de hacerlo?

S. de B.: No. Ante todo, muchas de mis
cartas se perdieron pues no estaban en
mi casa sino en la de Sartre. Y como hubo en su casa un atentado con bomba.
varios de sus papeles se perdieron. Ad;
más, no creo que deba publicar mis car-

�tas en vida. Cuando esté muerta, quizás,
si son halladas, podrán ser publicadas.

ro igual como novelista que como pensadora,

LVR: ¿Tiene una obra en proceso?

LVR: ¿De qué habla usted con ella?

S. de B.: No. Por el momento mi trabajo
es el rodaje de El segundo sexo, que
considero importante y al que me consagro totalmente.

S. de B.: Usted sabe ¡de qué se habla ... !
Hablamos de minucias. Igual hablamai
de lo que se hará de cenar que del paseo
que podríamos dar,

LVR: •Es esto un paso de la literatura
a lo aud'iovisual?

LVR: ¿Pero comoquiera hablan de fe.

S. de B.: No. Continuaré prefiriendo
siempre la literatura a lo audiovisual. Pero lo audiovisual nos permite H~iar a
mucha más gente. Sol:re la cuestion de
las mujeres, me interesa llegar a un gran
público, y ~ partic~ar a la~ ~ujeres a
las que jamas llegue con mis libros. Y
espero que esto pueda hablarles.

S. de B.: Naturalmente que de esto ha-

minismo?

mente?

blamos mucho. En cierto sentido, los
Estados Unidos están retrasados respecto a Francia. Por ejemplo, la ley sobre la
igualdad de los derechos y salarios entre
hombres y mujeres no fue aprobada.
Quince estados, creo, la rechazaron, lo
cual es monstruoso. Hay muchas fuerz;~s
contra el feminismo en los Estados Umdos. Claro que aquí también las hay, pero es un poco más suave.

S. de B.: Sobre todo los viejos amigos.

LVR: ¿Cómo se porta la prensa feminista en Francia?

L VR: ¿Quiénes son sus amigos actual-

Pero también muchas feministas a las
que conocí después
l 97~. No se
puede decir que son vieJas amigas, porque 1970 para mí no es tan lejano dada
mi escala del tiempo. Pero son buenas
amigas y las veo con frecuencia.

?~

Mi hennana Hélené es todavía muy
importante en mi vida. No nos vemos
mucho porque vive cerca de Estrasburgo. Pero yo voy a verla una vez al año y
ella viene a París bastante a menudo.
Ella pinta muy bien.

LVR: ¿Fue usted a los Estados Unidos
el verano pasado?

S. de B.: Sí. En verdad hice un viaje d~
reposo, de placer, de turismo. Recom
las campiñas del noreste. Y estuve tres
días en casa de Kate Millett. Siento m_u•
cho aprecio y amistad por ella. La quie-

S. de B.: Casi no hay nada, y algo co~o
La vie en rose, específicamente, no exISte en Francia. Hubo un esfuerzo que er~
la F Magazine, pero muy pronto ~racaso
por razones priva~s y de c:ipital; se
convirtió en una revista femenina como
las otras, e incluso peor que ellas. ~o.mo
quiera, hay un pequeño brote ~emlill_sta
en ciertas revistas como Marte Claire,
donde hay algunas páginas so~re las m11;jeres. Pero en realidad las revistas feministas se pueden contar con los dedos
de la mano. Están La revue d'en face,
Nouvelle questions féministes, y cierto
número de revistas que aparecen muy
esporádicamente y que en verdad no llegan al gran público.

LVR: ¿Cuáles son sus nexos con Nouvelles ques tions f éminis tes?

S. de B.: Nominalmente, soy direct~ra
de la publicación. Ayudo a proporcionar y a escoger los artículos y me entiendo muy bien con la directora r~al
que es Christine Delphy. Es una muJer
muy fuerte, una pensadora. P_or desgracia esta revista tiene muchas dificultades
para aparecer por falta de diner5&gt;, pero
es deveras interesante. En frances, -~ la
única revista verdaderamente teonca,
profunda, la más sólida e ideol?gica
que existe referente a las muJeres.

L VR: Y en la información oficial, en
Francia, ¿cómo tratan el asunto de las
mujeres?

S. de B.: Lo tratan muy poco. Porque
en conjunto, la prensa esta en manos de
hombres; y para colmo, a causa de los
intereses capitalistas, en manos de gente de derecha que no está interesada en
absoluto por las cuestiones propiamente
femeninas.
LVR: ¿Y la gente .de izquierda? No parece que sea mucho mejor que la gente
de derecha. , .
S. de B.: ¡Ah, sí, vaya! Ellos están mucho más interesados, ayudan mucho
más. Además Miterrand ha creado un
Ministerio de Derechos de la Mujer. Antes de éJ. no había más que un ~misterio de la Condición Femenina, Blil presupuesto alguno. En cambio, ahora, la
.señora Roudy tiene un presupuesto 1&gt;:1stante serio. Hace un vt:rdadero trabaJO,
Apoya las investigaciones feministas.
Ayuda a las mujeres un poco en tod()l
los planos.

y en la prensa de izquierda, ¿hay
la misma preocupación?

L VR:

S. de B.: La prensa de iz~er_da apoya
de todas maneras a los mov1ID1entos feministas. Apoya, por ejemplo, la ley

antisexista. Pero, en fin, no se puede
decir que sean muy fervientes o muy
apasionados por la cuestión de las mujeres, para ellos bastante secundaria. Pero en conjunto, en la medida en que se
les obliga un poco a tomar conciencia,
están evidentemente en favor de las mujeres.

LVR: Con frecuencia usted dice que escapó a los inconvenientes de la condición femenina porque era económicamente independiente, respetada en tanto que escritora y por sus camaradas
masculinos. Pero no sólo existen inconvenientes de orden económico o político. Hay también los inconvenientes de
orden psicológico. ¿Diría usted que escapó también a estos inconvenientes?

S. de B.: ¿A cuáles re refiere usted?
LVR.: Pienso, por ejemplo, en las diferencias de comportamiento en las relaciones amorosas. Al comienzo de su relación, usted estaba demasiado preocu.
pada por sus vínculos con Sartre como
para poder escribir. Sartre no lo estaba,
al grado de no poder escribir...

S. de B.: Si, pero si se tiene verdadera-

to, durante dos años no fui hasta tal
punto feroz como para escribir. Pero no
duré así por mucho tiempo.

LVR: Actualmente se dice mucho que
el feminismo ha muerto. ¿Qué piensa
usted?

S. de B.: Yo creo que el feminismo no
ha muerto en absoluto. Ya no tiene el
color agresivo que antes tuvo, al menos
en Francia. La ministro Yvette Roudy
es extremadamente feminista y hace un
montón de leyes en favor de las mujeres. Así pues, las mujeres mejor procuran integrarse a este movimiento, yo no
diría "gubernamental" porque en el gobierno hay también muchas tendencias,
pero, en fin, a este movimiento que les
permite p&lt;&gt;r ejemplo tener centros de investigacion sobre los estudios feministas,
etcétera.
Las mujeres intentan ahora adquirir
influencia e infiltrarse más que organizar
grandes movimientos, grandes manifestaciones. Estas manifestaciones ya no tienen tanta razón de ser, puesto que ahora
tenemos el aborto gratuito, una conquista enorme, y la anticoncepción es totalmente aceptada. Y en verdad hay leyes
que insisten mucho sobre la igualdad de
derechos, de salarios, de contratación, y
sobre el antisexismo en la escuela. Y esto, esto me parece muy importante.

mente la voluntad de escribir o de hacer
algo, este impedimento no puede durar
mucho tiempo. Estuve bastante preocupada, pero no era solamente por Sartre.
Era también por mi libertad. Después
Pienso que el movimiento feminista
de haber trabajado tan duramente como es ahora menos escandoloso, pero que
lo hice para tener una cátedra (esto llega gana más en profundidad. Pienso que
a mucha gente, y hasta a los hombres), conquistó interiormente a las mujeres
se desea un poco de descanso durante que no querían, por decirlo asi, y por
los dos años siguientes, y no se tienen nada del mundo, decirse feministas. Comás deseos de volver para ponerse a tra- mo fuere, ellas están ganadas para el mobajar. Esto es lo que vivi cuando tenía vimiento. Pienso en las revistas femeni21 años, supongo. Estaba contenta de nas completamente malas desde el punhaber obtenido la cátedra, de encontrar to de vista feminista, como Elle; pues
un nuevo ambiente, no sólo a Sartre, si- bien, a pesar de todo, los consejos del
no a los amigos, un medio intelectual corazón que da una Marcelle Ségal ya no
con el cual yo me entendía. Y, en efec- son del todo los mismos.

Antes, ella encontraba asolutamcnte
escandoloso que una mujer tuviera un
amante. Ahora aconseja sobre la táctica
que debe seguirse entre el marido y el
amante. Aconseja la anticoncepción. En
un caso extremo, aconsejaría el aborto.
Así pues, hay un gran cambio en las
mentalidades. Es decir, las mujeres no
feministas son más feministas de lo que
creen. Tienen un sentido más claro dr su
dignidad, de sus derechos y de la lucha a
emprender que no tenían hace veinte
años. Entonces, se gana más !lltilmente
y a la vez de manera más oficial.
L VR: En la entrevista con Francia
Jeanson en el 65 usted dijo: "Las feministas radicales jamás podrán traicionarme porque siempre me llevarán adelante
consigo"...

S. de B..: &amp; cierto. Es todavía más cir.rto después del 70. Porque yo no conocia las feministas radicales en el 65, y
ahora las he conocido; y en efecto, me
han ayudado a progresar más en el feminismo.

L VR: Cuando se dice a las mujerrs activas en las luchas de liberación nacional,
por ejemplo en El Salvador, que la Ju.
cha de clases no incluye a la lucha dr
sexos, como usted le dice, r.llas nos responden que ellas y los hombres tienen
un ene1nigo común, el imperialismo o
la dictadura, y que es la hora de la unidad. Es un viejo problema este asunto
de la unidad a cualquier precio...
S. de B.: Pienso que en efecto, por el
momento, en Nicaragua o en El Salvador, hay ante todo una lucha general en
la que hombres y mujeres deben estar
unidos, es cierto. Las reivindicaciones
feministas vendrán sin duda d~pués.
Naturalmente, lo que yo rncuentro
muy peligr9so es que sirmpre se dice:
"las luchas feministas vendran d~pués ".
Es necesario ver en qué momento des-

�pués. Pero a pesar de to 'º hay momentos en que es a tal punto delicado y
difícil vencer al imperialismo, que me
parece normal que las mujere:, 1uchen al
lado de los hombres.
Sólo que en cuanto las cosas se estabilicen es necesario que de inmediato se
apresu;en a hacer valer sus reivindicaciones de mujeres. Sin esto, pasa como en
Argelia donde las mujeres lucharon con
los hor:ibres pensando que así ellas podrían obten~r su emancipación. En verdad, el grueso de las mujeres no fu~ d~}
todo liberado porque el Islam reprumo
el derecho y las argelinas están de_nuevo
completamente oprimidas. Y he vISto esto en no sé cuántos países donde se me
dice: "Ah, sí, la lucha de las mujeres, de
acuerdo, pero nosotros tenemos otras
prioridades".

LVR: Igual cuando _se estabiliza_, com?
en Nicaragua, por eJemplo, se sigue ~ciendo que no se puede ~eclamar tal reivindicación para las m~Jeres po~que el
imperialismo norteamencano es Siempre
amenazador. Siempre hay algo. · ·
S. de B.: Es cierto, siempre hay algo.
Hay un ejemplo ahsoluta~ente sorpre~dente conmovedor y horrible; es la historia 'de Irán, donde las mujeres lucharon contra el régimen del, Sha, por
Khomeiny. y luego vemos como lastratan, es horrible.

LVR: En ciertos países, las f~ministas se
están incorporando tranqm~amen te al
pacifismo, como en Alemama y Holanda. ¿Qué piensa usted de esto?

S. de B.: Pienso que también a~í los
hombres y las mujeres deben umr sus
esfuerzos en favor del pacifi~o. No es
un asunto propiamente femenino. y no
es de ningun modo en nombre de la m~ternidad que las mujeres deben ser pac1fistas. Muy a menudo se trata de confi-

narlas en una especie de ghetto diciendo: "Es porque ustedes son madres". En
tal caso, no estoy de acuerdo. Es porque
son seres humanos por lo que deben batirse por el pacifismo. Y ahí puede haber una alianza con los hombres, que
también deben ser pacifistas.
Yo soy ahsoluta, resueltame~te pa~ifista. No estoy en contra de la mduslria
nuclear no se puede detener el progreso. Per¿ estoy en contra del intervencionismo y estoy en contra de la bomba
nuclear.
LA PORNOGRAFIA

LVR: Quisiéramos tener su opinión sobre ciertos grandes temas de la lucha fe.
minista; la pornografía, por ejemplo.

S. de B.: Nulas, ¡completamente nulas!
No soy una enciclopedia, uste~ sabe.
Hay un montón de cosas que 1~oro.
Pero no estoy contra la tecnologia; ~orno no soy atávica, pienso que U?~º m:
vento puede rendir grandes serv1?os s1
se le utiliza bien. Pero no tengo mnguna
relación personal con esto. Usted sab~,
•no sé ni siquiera servirme de una ma~ ina de escribir!
EL TRABAJO DOMESTICO
ASALARIADO.

gratuito es algo fonnidable. Pero no estoy muy satisfecha en cuanto a la aplicación de las leyes. Como las costumbres siempre son más fuertes que las leyes, muchos médicos se rehúsan todavía a practicar abortos. Sería preciso
hacer o1ras leyes -y yo pienso ~e se
harán- para impedir que estos medicos
se nieguen al aborto cuando se les exija. Sería preciso poder acusarlos de no
asistencia a una persona en peligro, por
ejemplo, cuando se nieguen,
Habría todavía mucho por hacer pa-

LVR: Usted dijo en una entrevista reciente que sería necesario , ~blar de
nuevo sobre el trabajo domesbco. ¿Está usted a favor de un salario al trabajo
doméstico?

S. de B.: No, en absoluto. ,S~giín yo 1 dar

un salario al trabajo domestlc? enc1e1;a

S. de B.: Este es un asunto sobre el cual todavía a la mujer en el trabaJO dom~no estoy muy al tanto. Si hay personas tico. Advierta que esto es muy complique quieren ser t'pomócratas ", que lo cado; no se puede hablar d~ ello ~~ tres
sean. Estoy en f.avor de la libertad en palabras. Ciertas personas dicen: .En el
tanto que no se imponga la pom?gra- momento en que hubiera un salru.;10, las
ña. Evidentemente, la pronografia va mujeres se sindicalizarían; ~a~~ia una
toma de conciencia y una posibihdad de
contra las mujeres en general,, ~uesto
lucha
contra el trabajo doméstico". ~
que las trata como objetos erob~os y
una posibilidad. Personalmente, me _múnicamente como eso. Pero no pienso
que éste sea un gran problema pa_ra la clinaría por la polí~ca de ~º-peor; es d_ecir dejar a las muJeres vwir el trabaJO
'tu ción de los hombres y las muJeres.
SI a
, fi
do~éstico de la manera siniestra en que
No obstante, el cartel pomogra co. ~s ahora lo viven, para que se rebelen, para
algo totalmente distinto: llega ~mb1en
que exijan hacer otra co~a .Y demanden
a los· niños, puede hacer. q_u~ mas tar~e que éste (el trabajo domesbco) sea comlos hombres tengan. preJwc1os machistas y en suma es un msulto para las mu- partido por el hombre y el Estado ·
jeres. Estoy por completo en contra del
cartel pornográfico y es por eso que EL ABORTO
apoyo la ley anti.sexista. Pe~onalmente,
encuentro esto muv aburrido, la por- L VR: ¿Está usted totalmente satisfecha
con los resultados obtenidos por la lunografía ...
cha feminista sobre la cuestión del aborto?
LA INFORMATICA
S. de B:: Naturalmente que no. Estoy
LVR: ¿Cuáles son sus relaciones con la muy satisfecha de las leyes: el aborto
tecnología?

ra que esto suceda realmente en la vida

cotidiana. Hay todavía mucha resisten.
cia, lo que obliga a muchas mujeres a
abortar clandestinamente, es decir, de
una manera peligrosa y en ocasiones
mortal.

Así, los resultados no son absolutamente gratificantes. En el plano de las
leyes, pienso que no se podría hacer al.
go mejor: comprendo que el Ministerio
de Derechos de la Mujerno puede hacer
las cosas demasiado ofensivas para algunos (as). Pero evidentemente, esto no
es el aborto del todo libre que yo desearía. A título personal, pienso que se
podría pernútir el aborto en tanto que
haya ocasión de practicarlo.
LA VIOLENCIA Y LA VIOLACION

LVR: Otro tema que usted tiene en el
corazón es el de las mujeres atacadas,
golpeadas, violadas. ¿Que se puede ha.
cer por ellas?
S. de B.: Esto es muy difícil. Pienso que
lo primero por hacer es crear instituci0nes como el "Centro Flora Tristán '~donde se recibe a las mujeres golpeadas con
sus hijos. Se les pennite respirar un poco, librarse del marido que les pega, tener un sitio dónde vivir mientras tanto.
También se trata de reintegrarlas, de tra-

bajarlas un poco pticológicamente diciendoles: "Escucha, trata de tomar tu
destino en tus manos". Pero no es posible refugiarlas eternamente. Es necesario
que lleguen a encontrar trabajo y al mismo tiempo_una independenCia afectiva.
Ustedes me hablaron de problemas
afectivos que son tan importantes como
los problemas económicos; lo vemos
muy bien en estos casos, en efecto, Pero
mientras la iituación de la mujer no
cambie completamente, siempre será
muy parecida. &amp; necesario derribar todo el bosque y no solamente un árbol.
En tanto que las mujeres conserven la
dependencia económica o afectiva, muchas mujeres golpeadas volverán con !lls
maridos. &amp;to es lo terrible. Ellas vuelven sobre todo porque no tienen de qué
vivir; además dicen: e1 me pega, pero así
y todo lo amo y no tengo nada.

¡Hay tal demanda afectiva en las mujeres! También en los hombres, a decir
verdad, pero es todavía peor en las mujeres porque ellas no tienen otros recursos. El hombre, aunque esté muy solo
afectivamente - lo que a veces lo des&lt;¡Uicia del todo-- tiene pese a todo mas o
menos camaradas, a causa de su carrera.
Para una mujer es mucho menos fácil .
Entonces, cuando ella está totalmente
sola y perdida, se dice: "Un hombre que
me pega es mejor que ninguno". Es la
condición entera de la mujer y de la socidad lo que es necesario cambiar para
llegar a suprimir este fenómeno de las
mujeres golpeadas.

L VR: Pero este es un fenómeno que
crece cada vez más. Y no pienso que
sea únicamente porque se hable más de
él. ¿Cómo explica usted esto?

S. de B.: En primer lugar pienso que es
necesario distinguir completamente el
problema de las m19erea golpeadas del

de las mujeres violadas. Aun defendien.
do !ll cuerpo, la mujer golpeada más o
menos lo consiente, en la medida en que
vuelve, en la medida en que no se va.
Por otra parte, no puede hacerlo, Está
integrada a la sociedad por el matrimonio o por un concubinato que viene de
largo tiempo atrás. Y lo pennite porque
su posición económica y afectiva es tal
que ella está golpeada de antemano.
La mujer violada es otra cosa. Ella no
está accediendo, contra lo que los hombres querrían pretender y es en verdad
una violencia la que se le hace. ¿Por qué
hay más ahora? Primero, pienso que las
mujeres lo denuncian mucho más. Antes
no se atrevían, pero ahora se les anima y
hay asociaciones para ayudarlas a hablar.
Además, creo que hay una animosidad mucho más grande de parte de los
hombres, porque hay más libertad del
lado de las mujeres. En particular esta
famosa libertad sexual de la que se habla
tanto y que los hombres aprovechan en
su favor, porque siempre vuelven las
cosas en provecho !'llyo; ellos dicen que
la mujer, después de todo, puede acostarse cuando sea y como sea, ¿y por qué
no con ellos? Así, se ofenden personalmente si una mujer los rechaza. Hay una
animosidad creciente a causa de la lucha
de las mujeres y esto también, creo yo,
explica cierto número de violaciones.

LVR: Usted diferencia entre la mujer
golpeada y la mujer violada en cuanto al
consentimiento. Pero desde el punto de
vista del hombre, hay así y todo algo del
mismo orden en esta violencia hecha a
las mujeres...

S. de B.: Creo que es totalmente distinto. Porque el tipo que golpea a su mujer, lo hace como parte de la seducción ;
él piensa que es nonnal golpearla. ¡Bien
puede ser que la quiera mucho! En cam-

�bio para aquel que viola, es verdaderamente una especie de revancha malintencionada, una venganza contra la libertad de la mujer y contra tocias las
mujeres. Son dos cosas igualmente reprensibles, pero muy distintas.

LVR: ¿Qué se puede hacer contra la
violación desde el punto de vista legal?

S. de B.: En Francia, ahora, se ha logrado que los violadores sean llevados a
juicio. En consecuencia, a veces se les
condena a varios años de prisión. Bien
visto, es raro, porque se defienden y
dicen siempre que la m~jer más o m~
nos accedió. Esto plantea . también un
problema a las mujeres de izquierda, que
se dicen: "Nosotras no· usaremos la justicia burguesa1'. Pienso que están en un
error. Si no nos defendemos, én cierto
sentido accedemos globalmente, a nombre de las instituciones, a que el hombre nos pueda violar.
Ciertamente, es espantoso cuando
una mujer viene a la comisaría a quejarse de violación. Ella es en verdad vejada
e insultada, igual que durante el proceso
mismo. Esto suele ser atroz para las mujeres. Pero, en fin, de vez en cuando se
logra arrancar, pese a todo, un veredicto
contra los violadores. En la medida en
que esto los pueda disuadir un poco, es
importante.
EL AMOR

L VR: Su relación de pareja con Sartre
fue, pienso yo, un ideal para muclias
mujeres. Por el contrario, jamás he oído
a un hombre citarla como un ideal a alcanzar. ¿Cómo puede explicar esto?

S. de B.: Pienso que para ellos es mucho más fácil parrandear y mentir de lo
que lo es para las mujeres. En consecuencia, no quieren tomarse el trabajo

de tener una relación transparente con
su mujer. Piensan que es magnífico guardarse sus historias para ellos. Algunas veces, desvían la cosa. Pero hay una manera de contar a su mujer sus hazañas amorosas que es un insulto suplementario
para ella -y que no es en absoluto la
transparencia. Sería necesario que ellos
aceptasen que su mujer tuviera sus historias y se las contase. Creo que muy pocos hombres son capaces de esto. No lo
desean en absoluto¡ de alguna manera,
esto sería sancionar la libertad de la mujer. Como fuere, ellos tienen el mejor
papel, y forman parte además de lacasta privile~ada: pueden hacer lo que se
les antoje y callarlo.
LAS MUJERES Y LA CREACION

LVR: ¿Usted cree, como se pretende,
que h_ay verdaderamente una gran diferencia entre la escritura de los hombres y la de las mujeres?

fícil. Pero también en esto las mujer.es
se evaden cada vez más: por ejemplo,
hay ahora en Francia muchas mujeres
colocadas en el escenario cinematográfico.

L VR: En El segundo sexo, usted decía
que la creación era imposible para las
mujeres si no devenían en seres humanos por entero. Decía por ejemplo, y la L VR: Hay una mujer con la que usted
cito, "que una mujer no podría escribir tiene relaciones particulares, Violette
La guerra y la paz, que Cumbres borrase o. Leduc. Ella pudo escribir mucho gracias
sas es menos buena que Los hermanos a usted, gracias a su ayuda...
Kararnazov ". · Diría usted lo mismo
ahora? ¿Es que 1as mujeres se adueñaron S. de B.: Al escribir su primer libro, ella
de su creación? . . .
:
no me conocía en lo absoluto. Como és.
te era bueno, efectivamente le ayudé un
S. de B.: Pienso. que desde antes eran · poco, _la recomendé. Pero si ella no hudueñas de su creación, y que qu~á fui · hiera t.enido su talento, mi apoyo de na. un poco sev~ra. Finalment.e, releyendo · da le habría servido. Un montón de mu. a George Eliot, encuentro que sus libros . jeres me escrib«:n: "Ayúdeme comb le
valen tanto comó los de Dickens, y que ayudó a Violett.e Leduc". Y me envían
.esto puede· deberse a que ella era una cosas de una mediocridad espantosa.
. mujer que no fue puesta en el pináculo Violett.e Le·duc tenía un gran talento.
como .lo fue él •.En conjunto piens9 que Pue~e ser que comoquiera hubiera llegaefectivamente hay una dificultad para do sin mi ayuda.
·
las mujeres -:Y Vir~nia Woolf lo aijo·antes que yo-: el no t.ener "un departa- L VR.: Ella argu_menta lo con~acio I en
mento propio". Y eso que la creación tod~ caso, en sus libtos. ; .
lit.eraria es la más fácil, porque no pide
más que un pedazo de mesa, un poco de · S. de B.: Sí, ella lo dice y sn duda así lo
papel y una pluma. En cambio la crea- piensa. Pero esto no es tan seguro; al
cion artística, sea escultura o pintura, contrarip: ella tenía talento, algo qué
es para una mujer algo terriblemente di- decir, una especie de genio.

S. de B.: Para nada. Y por lo mismo estoy completamente en contra de las mujeres que buscan una escritura "femenina". El lenguaje es una herramienta de
tantas.; fue forjado por este mundo y resulta que este mundo ha sido masculino.
Pero ahora es necesario robar el instru.
mento más ~e transformarlo. A~ello
que hay de diferente es la condicion de
la mujer, que no es la misma que la del
ho~r~; Un libro expresa ante todo una
cond1c10~: entonces, en efecto, un escrito. femenino. no es lo mismo que un escrito masculmo, en cuanto a contenido
y en cuanto -a estilo. Pero no pienso que
haya verdaderamente una escritura un
lenguaje que deban ser diferentes. '
MODELOS Y AMBICION

LVR: Víctor Hugo ha dicho: "Yo sería
Chateaubriand o nadie". ¿Cree usted
que ahora, con todos los logros de la lucha feminista, una mujer podría decir
por ejemplo, "Yo sería Simone d~
~eauvoir o nadie"? ¿Cree ust.ed que es
importante tener modelos, heroínas?
Porque las muj_eres tienen muchos problemas con la ambición . ..

S. ~e .~.: No sé si po&lt;hía decir que la
amb1cron es una gran virtud. No es tan
~lo que las mujeres no sean competitiv~ a la manera de los hombres: el
'!}as grave defecto de los hombres es
quere~ aven~ajar al otro. Y las mujeres
d_ehenan evitar esto. Esto no quiere d~
c1r que ellas no deben tener una ambición en el sentido más profundo de la
l&gt;'.1labra, es decir, anhelar el éxito en su
vida; hacer de ella lo que deseen. Pero
por esto, ellas no tienen tanta necesidad
de modelos. Es un impulso que viene del·
interior de uno mismo.

~ VR: Usted dijo en el 76 que pocas mu.
Jeres la habían influído O marcado intelectualmente. ¿Volvería a decir lo mismo ahora?

S. de B.: Oh, sí. Hay una mujer que me
ha servido un poco de modelo y a la
.cual Y? _admiraba -en fin, era algo muy
superficial-; era George Eliot. Cuando
le1 Le moulin sur la Floss yo tenía 18
años y me entusiasmé con su heroína y
a la vez por ella. y o había pensado:
"querría que se leyeran mis libros con
la misma emoción con que yo leo el
suyo''. Pero no se puede decir que era
ve~daderamente una influencia. Era algo
a~1 como. un encuentro. Y si yo no hubiera terudo ya esta especie de "ambición" clayada en el cuerpo, aquello no
me _habna alcanzado. De igual manera
L?mse Al_~ott con Mujercitas, donde babia tamb1en un personaje que me llegó
mucho cuando era un poco más joven
hacia, los 14 ó 15 años: era Jo, que n~
~e~1a ser una mujercita y deseaba escribir, hacer cualquier cosa.
EL PSICOANALISIS

LVR: En Tout compte fait usted habla
_de ~alraux, a quien usted no habría
imaginado con un puesto de ministro
y añade que si hubiera conocido su in'.
fancia ello tendría menos de asombroso.
~arece. conceder mucha importancia a la
mfan_cia para explicar en lo que una se
convierte, y ust.ed lee mucho de psicoanálisis. . .

S. de B.: Ciertamente. Doy mucha im-

po~tancia .ª la infancia, pero esto no
quiere decir que esté de acuerdo en todo
·con el psicoanálisis. El psicoanálisis tie. ~e raz?n al indicar la importancia de la
mfancia para el devenir de cualquiera:
no se comprende bien a una persona no
se le comp~ende de cerca, a no ser que
se le conociera de niña o se conozca de

cerca su infancia. Pero no estoy forzosame~t.e de acuerdo en la importancia excesiva del psicoanálisis en cuanto técnica, oficio y manipulación de personas.
Eso es otra cosa. Hay un montón de cosas en Freud que no me gustan en absoluto, pero creo que su descubrimiento
d_e la sexu~lidad _infantil, de la import.anc1a de la mfanc1a, son cosas esenciales.
L VR: ¿Qué valor concede exactamente
al psicoanálisis?

S. d~ B.: _Ahí ~Í que hay una cuestión . ..
¿c~ál pSI~oanálisis? Hay un montón de
pSicoanahst.as. ~n la medida en que hacen de la teona algo que vuelve siempre a lo mismo, "papá-mamá-pene-no
pene", esto me fastidia. Encuentro muy
elemental la mayoría de sus interpretaciones. Es interesante cuando llegan a
aclarar ciertos casos. Hay libros de
~reud qt_ie so~ buenos, entre otros los
cmco JlSICOanálisis, aunque muchas c0sas sean del todo discu tibies en particular la historia de Dora· c~mo Freud
era l:l:~riblemente ~isó~~o, no comprend10 nada esta hIStoria. Se ha discutido un mont?n de ~eces, pero yo pienso que los ps1coanahstas se obstinan en
no comprender a las mujeres. Han conseivado el esquema freudiano, y creo
que esto es absolut.amente estúpido en
la práctica.
'
CRITICAS Y ADVERSARIOS
L VR: Usted ha dicho: "So, sensible a
las censur!~ y a las alabanzas". ¿Cuáles
son las ~nticas que le harrn más daño?
¿Es poSiblr que una cn'tica la dañe?

S. de B.: No. No las críticas de los críticos. Las críticas que me interesan más
son aquellas de personas instruidas de
mis amigos(as) o de gente que me ~cribe y que rne hace observaciones señalamientos. Pero las críticas propiamente

�dichas, cuando surjan, en todo caso, no
hay una sola cuyo parecer tenga importancia para mí.

muy bueno para contestarle. Habrá
otras como ella, de seguro.
LE DEUXIEME SEXE

L VR: En el 65 usted dijo a Francis
Jeanson que no tenía adversarios verdaderos. ¿Sigue siendo éste el caso ahora?

L VR: Usted ha dicho que El segundo
sexo es un libro que usted defendería
contra viento y marea ...

S. de B.: No, porque estoy bastante más

S. de B.: Sí, es verdad. Hay un montón

comprometida con el feminismo de lo de cosas por decir sobre este libro, pero
que lo estaba; en tonces ahora tengo se lo doy tal cual es, con su fecha. Y no
muchos adversarios. De todos modos, en quiero reescribirlo hoy porque, nab.Iralel 65 yo era un poco ingenua; hoy sé mente, las referencias serían por comque un montón de gente me consideraba pleto distintas. Los libros que ahí cito,
ya en esa época como una loca, una ex- por ejemplo, son ya muy anticuados.
céntrica, una disoluta, una descarriada,
etcétera. Soltera, sin hijos, en fin: era LVR: Al leer este libro, uno se pregunta
atroz . Más que adversarios, son personas de dónde tomó usted toda la documenque me detestan, porque un adversario tación sobre la sexualidad y la homosexualidad de las mujeres. En 1949 había
supone un combate.
pocos libros sobre estas cuestiones...
Hoy diría que tengo adversarios porque represento algo en el feminismo, y S. de B.: ¡Ah, sí! Sin embargo había
porque hay muchos antifeministas, muchos.
hombres y mujeres. Los adversarios visibles son a menudo las mujeres puesto LVR: ¿Usted formuló sus hipótesis a
que los hombres son siempre, como de partir de observaciones personales? ¿Hicostumbre, globalmente despreciativos. zo entrevistas con mujeres?

les. Ni Sartre ni yo deseamos eso alguna
vez. La gente dijo que al publicar las cartas de Sartre yo lo hacía bajar de su pedestal. Pero él jamás quiso tener uno.
Camus quería un pedestal. Sartre y yo
gueríamos ser apreciados por lo que
eramos, en nuestra realidad, en nuestra
humanidad de todos los días, tal como
somos, tal como vivimos, con la cosas
que hacemos y con las cosas que no hacemos. En nuestra verdad, dicho de otro
modo. Así pues, nada de pedestal.
L VR: Usted dijo en Memorias de una
joven formal que Sartre no podía hacerla sufrir más que muriendo antes que usted. Tres años y medio después, · cómo
se las arregla con su ausencia, cuifi. es su
vida sin él?

S. de B.: Pues bien, una se las arregla. Se
hacen cosas. Concretamente, me ocupo
de este rodaje de El segundo sexo, el
feminismo me interesa muchq, en fin ...

, No tod&lt;l! lo sienten así: hay un monton de gente que ha vivido de otro mo.
do, Y otros que están enfennos. y O no
tengo estos inconvenientes. Simplemente, lo que me molesta -en fin no me
m~lesta por sí mismo: sé que' esto es
asi_- , lo que cambia mi vida, si usted
quiere, de lo que era cuando tenía cincuenta afi.&lt;l!, es que en aquel momento
yo podía vn:ir con un fuwro casi ilimitado. A los cmcuenta años una no se die?: :•,Todavía.me quedan b'einta años de
vida . Una piensa que es .para siempre.
Pero a mi edad, cuando una mira diez
años hacia el fuwro .•.
LVR: Usted dijo, en la película que sobre _usted hizo JQ;ée Dayan: "Se podría
decu- que soy un poco apagada"•..

LVR: ¿Está usted en la acción?

S. de B.: ¡Era en respuesta a un amigo

S. de B.: Usted lo ve, así es.

que me preguntaba si no lo era completamente! (Risas)• • • Entonces le dije
que quizá lo era un poco ...

LVR: ¿Cómo se pasa su vejez? Usted
tiene catorce años más que en el 70,
cuando publicó su ensayo La vejez. Esta vejez que usted vive, ¿corresponde a
lo que temía?

S. de B.: No hice una sola entrevista.
Leí muchos libros, hice observaciones
sobre las mujeres que conocía, seguro.
Pero no sobre cuestiones como la frigidez,
la sexualidad, porque las mujeres
S. de B.: ¡(una argumentación) jamás es
no
hablaban
de ello· en esa época. S. de B.: Jamás he temido a la vejez. Yo
inteligente. . .! (Risas) A veces está
hablé de la vejez sobre todo para los
construida, pero usted sabe, descansa
demás; dije que era horrorosa cuando
"ENTRE
LA
PIEL
Y
LA
CARNE"
siempre sobre bases muy sencillas, antiuno formaba parte de las clases desfavofeministas: "Hay que tener hijos, hay
recidas de la sociedad. Como yo soy de
que subordinarse al hombre, pese a to- LVR: Esta celebridad que usted deseaba las más favorecidas, a mí la vejez no me
alcanzar
a
través
de
la
escritura,
la
logró,
do el hombre es superior.. ."
con sus inconvenientes. Sin embargo, molesta mucho. Me encuentro bien, vivo cómodamente, tengo todavía mucho
LVR: ·Como Suzanne Lilar que escri- siempre ha querido que se le baje del interés por la vida.
bió un 1ibro contra El segundo sexo•..? pedestal sobre el cual se le había colocado. ¿No es esto un poco contradictorio?
Simplemente, me parece que jamás se
S. de B.: Eso era ah.surdo. Ella se aposubraya
fo suficiente el hecho más imyaba en cierto cientificismo de cocina. S. de B.: No, no es contradictorio. Es portante de la vejez, que es la escasez de
Fran~oise d'Eaubonne hizo un artículo ..ah.surdo suponer que se tengan pedesta-

L VR: Cuando usted dice "adversarios",
usted sugiere una argumentación construida, inteligente...

futuro. Usted no puede lanzarse en pos
~e gi.:~des empresas, sabe que es necesano VIVU- co~ f!US e~periencias, un día a la
ve~, y no vivrr m~ en el futuro. y para
mi esto es lo esencial de la vejez.

LVR: Pienso que usted hablaba de la
muerte, de la rebelión. Usted decía que
ya n~ es como antes, 'fa luz plena o la
~cundad", que uno se fastidia de estar
siempre en la rebelión, y que siempre
hay una parte de consentimiento en los
estados de ánimo. ¿Diría usted que ya
no consiente más a los estados de ánimo?
~-_de B.: Yo consiento a los estados de

¡os1mo?~!smos
pero puede que éstos ya no sean
.. /Risas), Por ejemplo, la
rebehon es vana, No la rebelión humana
c_ontra la opresión, contra los hombres
sino la rebelión contra la condición hu~
mana; ésta es totalmente vana. Así pues,

estoy cansada . . .(Risas).
LV!?,: Usted no ha escrito ficción despues ~e La mujer rota en 1968. Y en
La Ve1ez usted cita a Mauriac, quien dice que, cuando se es viejo, ya no hay lugar para per8?najf;S d~ ficción. ¿Significa
esto que lo nnagmano ti.ene una edad?
~- d~ B:: Puede ser. Puede ser que lo
imagmano tenga edad, Puede ser que en
efec~o haya un momento en que una ya
~o tiene mucho fuwro, cuando una se
i~teresa mucho menos por imaginar la
vida de. otros de lo que lo hacía cuando
s~ era ~ov,en. Puede que así sea, no lo
se. Escnbi acerca de eso tanto como pude en La Vejez, y he comprobado que,
de hecho, eran muy raros los novelistas
que, después de los sesenta años todavía escribían novelas. Por el con'trario
algunos empieum a ser novelistas a lo~
sesenta años; podría citar tres o cuatro
pero son muy pocos. A menudo inclus~
los grandes novelistas como 'Thomas
Hardy, a partir de estas edad escriben
. pero no más' novelas
poemas, memonas,
propiamente dichas.

LVR: Pero así y todo no está excluido
si le viniera una idea de ficción que u;
ted hiciera de buena gana. . . '

S. de B.: Ciertamente. Nada está excluido. Seguro que no.
LVR: Usted escribió en La Vejez: "Contra lo ~e aconsejan los moralistas, es
necesario querer conservar en la edad
madura las pasiones lo suficientemente
fuertes para que nos impidan volver a
nosotra; mismos. La vida tiene un valor
en tanto que uno se lo conceda a la de
los otros a través del amor la amistad la
~n~gna~~n, la compasión;,_ Recuerd~ la
mdignac1on1 porque he leído en sus artículos recientes sobre las mutilaciones
sexuales, sobre la ley antisexista, y usted

�RE/VISION
DE LA INFANCIA

Sergio Cordero
no se traga sus palabras...
S. de B.: ¡Seguro que no! (Risas) Si llevo bien mi vejez, es precisamente porque soy todavía capaz de (tener) pasiones, indignación, amistad. Pienso que
esto es muy importante.

LVR: Estas no son las palabras de alguien "un poco apagada" ...

S. de B.: ¡No, en efecto! (Risas)

LVR: Usted dijo también: "No quiero
convertirme en una gran anciana".
¿Que quería decir?

S. de B.: ¡Quería decir un "jarrón de

porcelana"! (Risas) Es cuando empiezan a tratarla a una como un monumento nacional, como un jarrón de porcelana. Se le piden muchos autógrafos, o
presidir los juega,, y finalmente, lo que
usted piensa, lo que usted dice, lo. que
usted hace, ya no tiene importancia alguna. Se quiere simplemente su nombre.
Esto es a lo que llamo un jarrón de porcelana.

NOTAS
1. Extractos de la conversación con Francis
Jeanson. Simone de Beauvoir ou l'entreprise de vivre.
2. Con Marie Sabourin y la fotógrafa Do-

S. de B.: Absolutamente.

Entra al cuarto de sus padres
y mira, en la penumbra,
el reloj descompuesto.

minique Doan.

3. Ex tractos de la conversación con Francis
Jeanson. Simone de Beauvoir ou 1~mtreprise de vivre.

L VR: ¿Aún cuando usted permanece
en el presente, y siempre revisa lo que
ha dicho y hecho?

1

Tomada de La vie en rose. Le mag:,zine
femini.fte d'actualité. No. 16. Mars 1984.
Montréal Canada. Versión de María Libertad
Gonzále-z Hernández.
Ya estando el rna terial listo para entrar a
las prensas, nos llegó la noticia de la muerte
de Simone de Beauvoir (14 de abril de 1986).
Si bien la intención de traducir esta en trevista era difundir las ideas de nuestra autora, sirva hoy principalmente para ofrecer un pequ1&gt;ño homenaje a una de las grandes escritoras
de nuestro siglo. (Nota de la T.)

Luego sale de sí,
penetra en los objetos
y no vuelve.
¿Has oído
ese llanto lejano
por las tardes?

�2
A mis hermanos

No pudimos hablar, ser obedientes
fue nuestra obligación. Nuestros deseos
murieron sin mirar hacia afuera ..
Tuvimos que escarbar, crearnos el mundo en el patio de la casa;
en las cuatro paredes descubrirnos que la cal era el único alimento
y creímos haber envejecido: nuestro pelo también estaba blanco.
Pero ahora ¿con qué nos cubriremos?
Alguien prendió la luz y no hubo vida, todo fue un engaño.
No se puede morir si no se vive.
No podremos morir.

3
Falté a la escuela
y saliste a buscarme
Les preguntaste a todos por mi nombre,
nadie sabía mi nombre.
Yo cruzaba
la noche por un puente
y miré
las luces de los autos
esperando encontrar
a la vuelta de una esquina
la casa de mosaico y piedra negra
donde vivíamos juntos.
Ahora
sé que la búsqueda no ha terminado:

oigo tus pasos, que no vuelven la espalda,
Y tras ellos -muy lejos, muy atráscorre mi llanto,
cruzo
por el puente que dejaste tendido
cuando todo dejaste
e interrogo, como antes,
a esas luces que salen de lo oscuro.
Hace mucho que tengo siete ~ños
Y no encuentro la casa todavía.

�LENGUAJE YTEATRO UNIVERSITARIO

Rubén Sandoval

ABANICODeslinde publica en esta _sección una
breve muestra de los trahaJos pre.sentádos al "Primer simposium sobre teatro
regional" celebrado en la Facultad de
Filosofía y Letras (UANL) durante los
días 26, 27 y 28 de febrero de este año.

Toda universidad tiene la obligación de
velar por las manifestaciones esenciales
del hombre. El teatro, en su larga historia, a través de regímenes "/ hombres,
ha llegado hasta nuestros dias con una
fuerte carga de conceptos y de principios que lo ennoblecen conforme pasa el
tiempo, mostrándolo como uno de esos
valores. esenciales que deben defenderse
por razones de su historia.
Si antes, desde los inicios del ritual
dionisiaco, el teatro mostraba su lenguaje con capacidad propia de manifestarse
ante los poderosos y ante el pueblo, éste
fue adquiriendo una gran fuerza en su
lenguaje IJl;le lo hizo ap~ecer coro&lt;&gt; u~a
forma artística que unia en su esencia
diversas formas del comportamiento humano.
El teatro, al igual que la lengua y l_a
universidad se consolida por la necesidad implícita de evdución y de sobrevivencia.

TEATRO TEATRALIZADO
De aquella concepción que se nos muestra en los testimonios que hasta hoy han
llegado, nos queda el recuerdo de los rituales mediante los cuales el hombre
roscaba una comunión, una manera de
comunicarse con fuerzas que estaban
fuera de su alcance.
Grecia no fue ni más ni menos grotesca en ·su historia del teatro. Era una concepción de ver el mundo a través de una
óptica propia de su tiempo. De esos seres fenomenales enfrentándose a los dioses, a su propio destino. De _esas vi~~
puestas en crisis frente a su mISma mlDlmidad y a una fuerza -la palabra, la
profecía-, nos llegaron los legados de
un hombre a quien le era imposible escapar a una fuerza superior, a un destino
impuesto por seres desconocidos: los
dioses.

Para poder conocer su tiempo, su
esencia y su finitu~l hombre griego tuvo la necesidad de dominar el gesto, la
palabra, la acción de lo que giraba en
tomo suyo. Tuvo necesidad de descifrar
el mensaje contenido en una palabra
enigmática, como lo hizo Edipo para conocer su desgracia.
El hombre, jugando al teatro hace
teatro. El hombre, haciendo teatro, conoce la vida.
Nos remitimos a hechos históricos
que hablan de esta acción concreta de
una palabra teatral autoelahorándose,
recreandose como una manera de hacer
historia.
La Commedia dell' Arte es un &lt;f,lehacer del hombre italiano que "juega 'a no
hacer nada, a no decir nada, a reírse de
la vida y sus contornos.
Lejos de imaginarlo se encontraban
quienes hicieron surgir este lenguaje,
~e un día no lejano, tan sólo unos sigtos después estos sistemas de comunicación vendrían a dar un testimonio muy
claro de esta teatralidad.de las clases sociales y llegarían a nuestro momento, el
hoy del siglo XX, como legado de un
tiempo que no muere; es "la eterna repetición de la cena con Dios y con el
Diablo."
La teatralidad no implica, sin embargo, de manera determinante el hecho
teatral como se pretende hacer creer.
Pensadios en teatralidad cuando se juega con los elementos que en un tiempo
han servido para caricaturizar y poner
en evidencia lo ridículo del ser humano.
No es difícil ver eQ la actualidad que
las mi&lt;lmas manifestaciones humanas se
repiten con este ser que hereda tradiciones y costumbres. No podrían quedar

fuera de marco de referencia su propia
ignorancia, petulancia y comportamiento que ponen en evidencia su ridiculez.
No podemos dejar de pensar en ninguna manifestación teab:al que no haya
incurrido en el hecho de poner en tela
de juicio la propia cordura del hombre.
Esta cordura, puesta de manifiesto en
ocasiones como racionalismo, ha sido el
punto de ataque por quienes se ocupan
del quehacer teab:al. Así pasamos de la
parodia a la sátira, de la comedia a la
tragedia, en donde el centro de atención
es el hombre como parte sensible de la
sociedad en la cual se desarrolla.
Regímenes se instalan dando paso a
otra forma de teatralidad. Esa es la fuente de energía del hombre de teab:o:
imposible sería negar este manantial de
riqueza para el "teab:ero ". Si el ser social dejara de comportarse como ese ser
ridículo que siempre es, el acto teatral,
su propia teatralidad dejaría de tener
sentido. Para ello bástenos pensar en
cualquier régimen político que impide el
buen funcionamiento de su sociedad, en
donde el hombre teatral no haya ejercido su crítica a b:avés de este hecho artístico.
El lenguaje siempre ha servido como
arma fundamental en el tiempo escéni-

co del teatro. Hablar de lenguaje dentro
del teatro es hablar de todo. los elementos de que di&lt;lpone el cuerpo del
actor para ejercer su lahor.
Digamos, mejor, que la serie de lenguajes disp,uestos al azar, pero de mane.
ra concienzuda por el director o el actor, van del simple hecho de un vestuario, de un gesto, de la mmima referencia
a cualquier elemento escénico que sobre
"el espacio vacío" (P. Brook) adquiere
una dimensión y una fuerza diferente
del valor propio que en realidad tiene.

�/

Es en ese sentido, y en muchos más,
que podemos hablar de los límites exEtentes entre lo teatral y la teatralidad.
Lo teatral, lo verdaderamente grotesco ,
lo proporcionamos usted , yo ( ¡que
desde una desvencijada máf ina pretendo escribir algo coherente .), ellos, los
que nunca entenderán el hecho del teatro más que como una fonna , u_n lenguaje inexplicable en las profundidades
de una conciencia difícilmente comprendida.
Pero no sólo se trata de un lenguaje
exclusivo del teatro. Ello comprende un
. acto de razón y de relación social que
rara vez logramos establecer !nt~ el espectador ciego y sordo que solo i~tenta
ver en la historia del teatro un bempo
sin sentido. Y considerando que la lengua, el lenguaje teatral como un ?eriv~do de ella ha ido creando una histona
que va mk allá de una institución o de
un hombre.
No pocos han sido los detractores de
sistemas arcaicos de entendimiento entre quien crea y quien es recreado. Más
allá de Moliere, y aún más lejos de Arlequín la palabra teatral ha sido una fuerza dn dedo puesto en la purulencia de
lo ' grotesco que resulta ser un. hombre
y/o un sistema.
EL LENGUAJE MARGINADO
Multitud de muestras de esta marginación se han dado en los diversos espacios y en las temporalidades rebuscadas
de las conciencias colectivas o aisladas.
·Qué sería el ejemplo más evidente de
e1lo que los grupos chicanos, los underground neoyorquino~, _los p_erseguido,
saltimbanquIS de Amercia Latina?
Tal vez poco importe conocer una
respuesta parcial o absoluta. Mejor es
pensar que de este len_guaje en el ex~?
nuevas voces han surgido como posibi-

lidades de reencuentro con una nueva
fonna de teatralidad. Se ha recobrado
el derecho a la palabra; se han vuelto
los ojos hacia este teatro que no busca
protección sin complicidad (en el mejor
de los sentidos) del acto artístico. Lo
que significa entendimiento y comprensión.
De esta etapa de búsqueda de formas, muchas muestras
innovadoras para
,
h
nuestra concepcion del teatro nos an
quedado en herencia y bajo la consigna
de no acallar esta palabra maldita. Poco
importa que el teatro. haya tenido que
encontrar su lugar en el interior de una
fábrica, bajo los puentes, en las calles y
plazas. O en las universidades. ;,Qué mejores espacios para llenarlos del h~cho
mágico que es el teatro?_ Al . m~,;no
tiempo que manifiesto de Imagmacion,
como hecho concreto, el acto teatral
lucha por su supervivencia en este foro
de encuentro con el tiempo del hombre.
UNIVERSIDAD (O LA PUERTA DEL
ENCUENTRO)
Al igual que el teatro, la universidad _ha
debido sobrevivir, y en muchas ocasiones lo ha hecho con gran decoro, a las
duras pruebas que el ridículo ser humano la ha sometido.

etapas por'Pe sería negarle el derecho a
su evducion natural. Igualmente mez.
quino sería encerrar su libertad bajo
banderas o conciencias obtusas que nada tienen qué hacer en este espacio de
contacto con nuevas formas de entendimiento.

maniatado en donde se entiende que
lo más importante es la libertad de la
acción pensante. El teatro universitario, hoy, como lo ha sido siempre, debe ser esa bandera que se alza cada día
en nuestra mente como forma de encuentro así como de búsqueda.

La universidad de la crítica del pensamiento de siempre debe abrirse como
hasta hoy lo ha hecho cada una de las
universidades que hoy participan en este
encuentro, porque es sólo gracias a la
crítica a la pluralidad de la conciencia y
de la
que vamos cada vez más lejos
en busca de nuevos rumbos de entendimiento.

La concepción de un teatro universitario debe darse a la par con los ideales
mismos de la universidad que encierra
la recopilación de la esencia del pasado
y la proyecta hacia el futuro .

;oz

Es por eso que la función del teatro
ha encontrado un fuerte eco dentro de
los recinto, en donde fluye la sangre
nueva. Es también por ello que el teatro
crítico, conciente de su función social,
ha abierto su palabra, se ha desdoblado
en símbolo para estar acorde con el momento de la historia que le corresponde
vivir.
Absurdo sería pensar en una universidad que carezca de teatro. Impensable
nos parece la concepción de un teatro

LENGUAJE Y TIEMPO
RECOBRADOS
Hoy estamos en un momento de nuestra historia, de este espacio que nos pertenece y nos corresponde llenar con un
grito que apague el silencio. Pero se acabó ese grito que también iba a parar en
un vacío. Hoy elementos como la "crisis", la apolitización en el joven tienen
un valor, o por lo menos así debiéramos
concebirlo. El teatro, la lengua y la universidad tienen nuevas metas que cumplir: no podemos contentamos con el
molde de un teatro maniqueista; se antoja una nueva voz en la escena que venga a cumplir nuevas funciones. Que encue~tre nuevas metas en su propia realizac1on.

Ella la universidad, ha debido también v~ir el momento·histórico en cada
etapa que el hombre le ha señalado. E~
su dialéctica ha debido encontrar su SI·
tuación y adaptarse a su fonna de sobrevivencia.

Si Grotowsky aboga(ba) por un teatro pobre, es nuestra obligación asumir hoy por hoy el teatro con sus limitaciones económicas, bajo una nueva
manera, un enfoque distinto, en el
campus universitario.

En esto encuentra su punto en común con la lengua y el teatro. Como .re:
cinto de apoyo a pensadores, las, cnas
por ella vividas no ~n hecho ma~ qu_e
fortalecer su expresion y su propia libertad. Pero no se podría hablar de ninguna universidad que -haya vivido estas

Contentarnos con la ruptura de un
esquema sin proposiciones sería tanto
como ofrecer nuestro espectáculo bajo
los mismos moldes de siempre.
El teatro y la lengua deben ofrecer
otro tipo de alternativas como pueden

serlo el revIS1onismo del llamado teatro "de vanguardia". Es nuestro deber
abrir una puerta diferente a la vanguardia, puesto que ahora ya no tenemos
que luchar contra la matraca o la censura socio-política (aunque aún existen
algunos, quizás muchos, cas&lt;?5 en que
esta actitud por parte de nuestros dirigentes sigue persisten te). También hemos madurado y hoy la alternativa del
teatro deberá enfocarse aún con mayor
rigor a la crítica acerba de lo ridículo del
ser social, a lo absurdo de ciertas estructuras caducas.
El enfrentamiento tiene que ser a
base de un teatro más inteligente, lo que
conlleva en sí la crítica pensada, racionalizada (no racionada), tomando en
consideración que las estructuras de un
poder, cualquiera que éste sea: ideológico, religioso, materialista, etc., se han
reforzado y con ello también se ha fortalecido un nuevo tipo de censura. De
manera especial la falta de un apoyo
fuerte económico. Ahora se nos ofrece
una estructura endeblemente raquítica,
en cuanto se habla de una erogación
pecuniaria.
El "teatrero" ha recibido en herencia, dentro de este caos en que vivimos,
una multitud de elementos que pueden
hacer de su ejercicio una más bella y
grande forma de hacer teatro. ~o sólo
por la pobreza en todos los sentidos, y
de manera más precisa, en el de la conciencia; sino que también recibió una
cualidad: esa del ave fénix que tendrá
que retomar de acuerdo a las circunstancias que se le presentan.
Ello no implica, ni mínimamente, el
tener que claudicar con nuestros ideales.
Tampoco significa rechazar o miirse a
un poder bajo diversas máscaras. Representa un acto de conciencia analítica

profunda que nos confronte y nos enfrente a nuestras nuevas obligaciones
por recuperar aquello que en cierta medida se ha perdido: lo combativo en sus
diversas acepciones.
No podemos negar que el trabajo nos
requiere; y que tal vez cuando creamos
haberlo logrado, nuevamente el poder
(de crear o de negar la creación teatral)
ae nuevo se imponga bajo una mascarada diferente. Esa será una nueva tarea y
una ponencia más sobre teatro en un encuentro de gentes inquietas en algún fo.
ro de nuestro país. Tendremos que reto.
mar la adarga y cabalgar a la búsqueda
de otro estilo de hacer teatro y lengua,
es decir, historia.
Las perspectivas &amp;:&gt;n múltiples. Los
caminos difíciles ante los embates que
se imponen cada día. Pero ahí entra en
práctica nuestra función y nuestra conciencia abierta al tiempo.
No hay proposiciones en este trabajo.
Si alguna existiera sería de acuerdo a la
conciencia individual, tomando en consideración dos factores indispensables,
como lo son el lugar, y el momento de
la creación. Algo, sin embargo, se impone: el refuerzo, la retroalimentación,
la comunicación entre las universidades
y el teatro. La crítica, el comentario a
nuestra labor deberá servimos para un
futuro mejor de teatro igualmente dialéctico y combativo (de nuevo, bajo
sus diversas concepcion~) que hable por
el hombre de hoy y de siempre.
Que mejores ideas surjan de esta reunión, que un boletín que sirva como
punto de apoyo nos ayude en un futuro como medio de acercamiento. Porque el teatro, la lengua y la universidad
encuentren• la mejor vía hacia la realización del ideal de esa nueva voz que hoy
se levanta ¡aquí y ahora!

�DRAMATURGIA: ARTE Y RIESGO

Guillermo Schmidhuber
Dramaturgia es una palabra ,e~igmática,
su sonido evoca palabras magicas como
demiurgo o taumaturgo, su significado
parece ir más allá del mero arte de escribir obras de teatro. Cuando pretendemos adentrarnos en ese arte, descubrimos que desde la primera obra de t~atro griego que ha llegado a nuestros ~1as
han pasado casi 2,?)0 añ~~ (Es~ilo,
484 a. C.), y si seguimos el 1bnerano de
la dramatur~a, vemos los pocos textos
que la teor1a dramática nos ha legado.
Aristóteles abre la historia de la crítica
dramática con su Poética, que puebla
el lenguaje teatral con las obscuras y
multifacéticas palabras tales como tragedia imitación catarsis y, sobre todo, las
'
' tres unidades: espacio,
.
demandantes
tiempo y tema. Roma nos dejó el Arte
Poética de Horacio, que sirvió de fuente
inspiradora hasta los albores de!, Renacimiento, incluyendo la concepc10n dramática de Dante Alighieri.
España nos ha heredado varios textos sobre "el arte de escribir comedias".
Cervantes le dedica el Capítulo 48 de la
primera parte del Quijote; ahí encontramos que de la comedia "artificiosa y
bien ordenada, saldría el oyente alegre
con las burlas, enseñado con las veras,
admirado de los sucesos, discreto con
las razones, advertido con los ejemplos,
airado contra el vicio y enamorado de la
virtud". Lope de Vega escribe en 1609
su Nuevo arte de hacer comedas. Por
una parte, siente respeto por las teorías
aprendidas en los libros, y por otra ve
que sus inno~ac!ones provocaron . los
aplausos del publico. Un verso nos dice:
"Y cuando he de escribir una comedia
encierro los preceptos con seis llaves".
También Tirso de Molina escribió algunas líneas sobre dramaturgia en Los cigarrales de Toledo.

...
...,·"•"'....

Podríamos seguir desgranando nombres de autores dramáticos que quisie-

ron descorrer el velo misterioso de su
maravilloso arte: Corneille y Racine,
Diderot y Voltaire, y más cercanos a
nosotros, Piran dello y Chéjov, O Neill y
Dlirrenmatt.
Pero al final de todas estas lecturas
nuestro ~imo sigue permaneciendo inquisitivo sobre los secretos de cómo escribir teatro. Las respuestas son múltiples, todas han servido maravillosamente
para que un gran autor hiciera su arte,
pero la regla dorada de la dramaturgia
no ha sido encontrada. Lo que es bueno para Shakespeare, fracasaría en Lope; Racine subordina la situación a los
personajes mientras Corneille subordina
los personajes a la situación, así hasta
parece que cada autor crea su propia
manera de hacer teatro.
Pero hay algo que todos los dramaturgos tienen y es la intención de presentar la libertad humana como parte
sine qua non del hombre y, por ende,
del teatro. Ferdinand Brunetiere, un
crítico francés del siglo XIX, ha llamado a la capacidad volitiva de los personajes la raíz fundamental del arte dramático; no es sólo el conflicto lo que
determina al teatro como Aristóteles y
Hegel lo afirmaron, sino el conflicto
enfrentado a la potencialidad humana de
decidir. Aquí reside principalmente ~a
diferencia entre el teatro y los demas
géneros literarios. Los grandes _Personajes teatrales son hombres y muJeres qt_1e
deciden, a veces aciertan como Segismundo de La vida es sueño y Nora de
Casa de muñecas, y otras no, se equivocan como en El rey Lear y como en
Espectros. Esta es la única ley universal del teatro que he encontrado. Todas las demás leyes y reglas sólo sirven
en cuanto logramos llevar a feliz final
la obra que está en proceso de creación.
Unida a esa búsqueda de un receta-

río del arte de escribir comedias, está la
terrible y taladrante pregunta: ¿Por qué
escriben teatro los dramaturgos? Usigli
da testimonio el 23 de diciembre de
1950, a las 3:58 a.m., al final de su prólogo a El gran circo del mundo, de que
no escribe para vivir, sino para no morirse.
Usigli es para el dramaturgo mexicano el máximo ejemplo. Leer el III libro de su Teatro completo es vivir nuevamente su sufrir y su buscar. Sus innumerables prólogos y ep11ogos, y su abundante poesía nos hacen vislumbrar el
fuego del autor dramático con toda su
fuerza existencial. No escribía teatro
sino era dramaturgo, todo lo que leía,
hablaba y pensaba estaba percibido a
través de la óptica dramática. Escribió
numerosos ensayos sobre su obra y sobre el arte dramático. Uno de ellos, el
más importante, se llama "Itinerario de
un autor dramático", publicado en 1947
y nunca reimpreso por la incumplida
promesa de incluirlo en un IV tomo de
sus Obras completas publicadas por el
Fondo de Cultura Económica, y por una
edición pospuesta, una y otra vez, de la
UNAM, con prólogo nunca escrito de
Raúl Moneada Galán.
Miguel Sabido cuenta cómo transcribió esta obra a mano en la Biblioteca
Nacional, en aquellos años en que no ~abía copias instantáneas. Y yo lo llrgue a
leer después de años de buscarlo en una
copia que me obsequió por correo Dagoberto Guillomin. Como nota al margen,
quiero recordar que un ensayo de Usigli
titulado "Anatomía del lea tro" fue premiado por la Universidad de Nuev?
León en 1938, anécdota y texto perdidos para nuestra historia regional, solamente nos queda la mención en su diario y la humorada de haberse bebido los
trescientos pesos del premio en champagne, acompañado de una dama.

Quiero hoy dejar patente dos encuentros que he tenido la alegría y la responsabilidad de tener. Uno con Usigli
en 1978, y otro en 1985 con Antonio
Buero Vallejo en Madrid. Usigfi es considerado el iniciador del teatro mexicano con el estreno de El gesticulador en
1947, y :Bu ero Vallejo es unánimemente
colocado como el primer dramaturgo de
España despué.s de la Guerra Civil,
cuando en 1948 estrenó Historia de una
escalera, en Madrid.
Usigli me recibió en su apartamento
el año de su muerte, apartamento deer
truido hasta los cimientos en el terremoto de 1985. Nuestra conversación
fue larga y a solas. En un punto le pedí
un consejo para un nuevo dramaturgo y
él respondió: "Que le monten sus obras
o que no le monten, no debe importarle;
que le publiquen o que no le publiquen;
que lo alaben o que lo critiquen; nada
importa. Lo único importante es correr
el riesgo del teatro toda una vida, y
cuando llegue al final, sabrá si valió la
pena y fue usted un gran dramaturgo;
pero también puede usted correr el riesgo y descubrir que no lo fue, pero ese es
el gran riesgo que debe correr". Al final
de la entrevista me dedicó uno de sus
libros con estas palabras: "Para Guillermo Schmidhuber, autor de La catedral
humana, porque corrió el riesgo del teatro", escribiendo el verbo en pasado, como profetizando que yo lo iba a correr.
Ese sentido del riesgo llevó a Usigli
a decir: "Así como el infierno está empedrado de buenas intenciones, el cielo
está empedrado de fracasos, y el México de mañana -un México sincero, real
y mexicano-- tendrá mucho que agradecer a los pequeños Leonardos y a los
grandes fracasados que hemos querido
darle alas a nuestro tiempo".
Buero Vallejo escribe en 1957: "Mi
teatro es respuesta precaria a esas per-

manentes preguntas acerca del mundo y
de la vida que me acompañan... Se escribe porque se espera, pese a toda duda. Pese a toda duda, creo y espero en la
verdad, en la belleza, en la rectitud, en
la libertad. Y por eso escribo de las~obres y grandes cosas del hombre". rimer acto, núm. 1, abril de 19 7).

Con Buero Vallejo, mi esposa y yo
conversamos en su apartamento madri.
leño por hora y media. Poder llegar a conocer al que considero el mejor dramaturgo viviente de lengua castellana, fue
para mi' una de esas experiencias que
cimbran la vida. Hablamos de muchas
cosas, pero recuerdo que dijo: "para ustedes los jóvenes, escribir es fáci~ pero
al irnos haciendo viejos la pluma se dificulta cada vez más, cada dia requiero de
un mayor esfuerzo para comenzar a escribir una nueva obra, es como si no;¡
fuéramos secando". Recuerdo que yo
hablé del oficio del dramaturgo y él
puntualizó que eso muchos lo consiguen, lo importante está en lo que se
quiere comunicar.
En mis 19 años de querer escribir
teatro y sólo teatro, he llegado a pensar
que hay tres estadios qué superar para
llegar a ser dramaturgo. El primero es
dominar el oficio y sus múltiples facetas: diálogo, ribno, estructura, y todo
aquello que da la experiencia de un taller o de las producciones teatrales, y la
lectura de miles de obras de teatro.
El segundo estadio es el estético, lograr alcanzar la belleza del teatro como
literatura
como espectáculo visual
plástico. E tercer estadio es el ético,
decir algo que permita al público o al
lector adentrarse en la búsqueda metafísica de su yo.

l

Todos los grandes dramaturgos han
logrado alcanzar y equilibrar esos estadios, y con rus obras y con su lucha nos
marcan el camino a los que queremos vivir el riesgo de ser dramaturgos, y tenemos que ser ambiciosos para alcanzar las
tres dimensiones de la dramaturgia: lo
técnico, lo estético y lo ético, y así quizás, algún día, podremos comprender y
saborear con toda profundidad el mandamiento que Usigli nos propone: "0
teatro o silencio".

�PERVIVENCIADEL TEATROESPA~OL
EN ESCENARIOS MEXICANOS

_Leticia Pérez Gutiérrez
México es tierra de contrastes: altas
montañas, planicies, mesetas, profundas amas, valles, desiertos, se suceden
en un interminable paisaje de singular
variedad. Los hombres que habitan estas tierras presentan también características variadas, desde el indígena, el
mestizo, el criollo, hasta el español de
pura cepa.

atendremos al dicho que reza "para
muestra con un botón basta."
"La historia del teatro -dice Juan
Sánchez Ascona- es estrictamente complementaria de la historia de la civilización. El espectáculo público Eiempre ha
sido el reflejo sintético del carácter de
cada pueblo. Desde que los hombres han
vivido en sociedad organizada el espectáculo público ha iido una necesidad
humana".2

En el siglo XVI, en la Nueva España,
coexisten dos mundos diferentes. Por
un lado el victorioso, el del español que
En el siglo XVI el teatro en la Nueva
habiendo llegado como conquistador,
con el empuje de sus armas y su cultu- España tuvo eminentemente un carácter
ra, domeña al otro. El segundo, el del necesario pues fue el instmmento evanindígena silencioso y destruido, acep- gelizador por excelencia. Del teatro indítando el pesar de su derrota. Son dos gena han quedado sólo recuerdos y almundos diferentes que se enfrentan, guno que otro fragmento. Sin embargo
dos mundos que aparentemente recon- no se puede negar que el indígena tuvo
ciliados tienen juntos que emprender su gusto por las representaciones dramátiproceso de interacción y asimilación. cas y que esto facilitó la acogida del teaLa barrera de la lengua dificulta entre tro misionero. No de otra manera se exellos el proceso de comprensión y de plica el éxito que tuvieron los misterios,
transformación. El siglo XVI, es un loas, y autos sacramentales que los fraisiglo en el que se irá creando una cul- les mendicantes propusieron como parte
tura. "El impacto de la cultura espa- de su tarea catequizadora. Así se escriñola en cepa mexicana -escribió Al- ben los primeros autos en lengua náfonso Reyes- supone un incidente huatl, mixteca, zapoteca o purépeeha;
previo: la comunicación de la lengua, en ellos el ingenio indígena se retrata en
mutuo aprendizaje entre dos personas "las metáforas de la pluma, la flor, la
del diálogo, cuyo símbolo será la Ma- piedra preciosa, con uno que otro destelinche, traductora de Hemán Cortés."1 llo de agua y sol, que van deslumbrando
Las da, lenguas, la española y la indí- nuestros ojos. "3 Hacia 1533, a escasos
gena convivirán juntas durante todo el doce afios de la Conquista, ya se represiglo XVI y parte del XVIl, ya que la sentaba en México, en lengua náhuatl,
segunda ira paulatinamente menguando El juicio final. El teatro evangelizador
en -su importancia hasta quedar confi- fue un verdadero teatro de propaganda
nada a pequeños núcleos alejados de las donde la catequesis era el objetivo central y el bautismo la meta principal. La
grandes urbes.
temática de estas obras de teatro no difiere
de las de algunas obras españolas.
Para demostrar la pervivencia del teatro español en los escenarios mexicanos,
En el siglo XVIl cambios profundos
permitanme ustedes que tome a un solo
autor español, Pedro Calderón de la Bar- se producen tanto en lo económico coca, como el hilo conductor de este estu- mo en lo político, Se moldea consciente
dio, o dicho con más propiedad reseña o inconscientemente un nu~vo tipo de
histórica. Nuestro trabajo no pretende h(?mbre que no es ya el indígena puro,
ser exhaustivo ni totalizante pues nos ni el espafiol. En lo político el Virreinato

de la Nueva Espafia viene a ser una prolongación de la Corte de los Asturias.
Todas las cosas que se hacían en España tenían su consiguiente réplica en el
Virreinato: fiestas, saraos, tradiciones,
costumbres, aficiones, restricciones, leyes. La única diferencia entre el Nuevo
Mundo y la Madre· Patria la constituía
el elemento indígena que teñía las cosas dándole un carácter especial. La
Epoca Colonial no puede negar su filiación de dependencia, Ya para 1621.existen en México tres compañías- profesionales de actores. Se efectúan representaciones en corrales, teatros, el Palacio
Nacional y en los colegios. El teatro deja aquel su sabor de teatro evangelizador. Ahora son los dramaturgos españoles los que empiezan a acaparar el
gusto reinante y eso es natural porque
el teatro se encuentra en manos de espafioles o peninsulares, los autores y las
compafiÍas vienen de la Madre Patria y
las obras que se representan están acordes con la estricta censura establecida
en España y en el Virreinato. En 1601,
el Virrey Conde de Monterrey envió una
orden terminante: "No se reciten comedias rú entremeses si no está visto y examinado por el provisor y no se exceda
de lo aquí conterúdo.''4 Hacia 1628 se
ordenó "te los ensayos sean quince
días antes' 5 de las representaciones. En
1660 la censura está en manos del Santo Oficio. "El Consejo dispuso que las
Comedias sean de buen ejemplo sin mezcla de amores, y para conseguido se prohiben todos los que hasta entonces se
han representado, especialmente los de
Lope de Vega que tanto dafio han hecho
a las costumbres ".6 Es en este ambiente
cuando aparece por primera vez el nombre de Calderón de la Barca en América,
en una lista de comedias enviadas a Lima, Perú en 1640.7 Con un afio de diferencia (1641) aparece la traducción al
náhuatl del a~to sacramental El gran
teatro del mundo por don Bartolomé de

Alva Ixtlixóchitl, ilustre descendiente
del historiador Femando de los mí,mos
apellidos. La obra presenta algunas partes parafraseadas aun cuando el texto
nahua por efecto de la misma lengua es
m~ conciso. Se omiten algunos personaJ~ como el Labrador, y se hacen referencias a la fJora y fauna americana para
acercarse a la idiosincrasia indígena. La
obra segur~mente fue presentada con
actores nativos y dentro de la ie;lesia
pues se menciona como representada en
Chapa de Mota en 1655.
El siguiente hito en nuestro estudio
lo constituye la mención de una comedia de Calderón Celos aun del aire matan presentada en el Teatro Real del Palacio del Virrey en diciembre de 1728.
En_ ese mismo mes y afio pero el día 23,
se maugura el Gran Teatro Coliseo Nuevo con la obra Mejor está que estaba.
Nada se consigna en las historias de teatro
sobre quiénes fueron los actores ni el
nombre de la Compañía.
'
De que era bien conocido Calderón
en México, nos habla el expediente de
un Auto del 15 de diciembre de 1778
firmado por don Basilio Venegas, Oidor
de la Real Audiencia. En el Acta de dicho Auto se mencionan las comedias
más en boga en la Nueva España entre
1785 y 1786 y éstas son: La dama
Duen?e, El mayor monstruo los celos, y
La vida es sueño. 8 Las carteleras del
teatro Coliseo Nuevo del domingo 27 de
marzo de 1785 a febrero de 1786 señalan las presentaciones de La niña de
Gómez Arias, La vida es sueño. y La
dama Duende.
·
De las fuertes restricciones y censuras que las obras de todo¡ los dramaturgos sufrieron durante el sie;l.o XVID no
se salva ni Calderón. En ef documento
firmado en el Santo Oficio en enero
20 de 1791, el censor don Ramón Fernández del Rincón, hablando de las

obras de teatro representadas en la Nueva España señala que La niña de Gómez
Arias de Calderón y La Raquel de García de la Huerta, son obras en las cuales
no obstante los horrores que en ellas
cometen los personajes nadie ha prohibido su representación aunque sobrados
motivos habría para prohibirlas". 9
Desde fines del XVIl y a lo largo de
todo el siglo ~m, Calderón marca la
pauta. Junto a el, como su sombra está Moreto, .ª veces Rojas Zorrilla, Lope
de Vega, Tirso de Molina y Juan Ruiz
de Alarcón.
La primer~. mitad del siglo XIX se
muestra raqui bca en cuanto a espectáculos, parte por los movimientos liberta•
ríos, y "luego por la consolidación de la
República. E~tre agosto de 1806, cuando se presento en el Coliseo Nuevo Los
empefíos de una casa y la temporada de
1826 en el Teatro Principal que tuvo
en cartelera El alcalde de Zalamea se
abre un silencio. Este fue debido a las
diversas confrontaciones armadas de la
Independencia.
En abril de 1826 el Teatro Principal
abre su temporada con El alcalde de
Zalamea y el 9 de agosto de ese mismo
año la sección coreográfica presentó entre otros bailes: Ni amor se libra de
amor. Esta fue llamada "fiesta de zarzuela'' y en ellas alternaban canto danza y diálogo. Calderón fue el c:eador
de este tipo de obras que mezclaban
~lementos corteses, mitológicos, rústicos y ~opulares. La obra fue dirigida
por Andres Pautret En el estreno escribe Olavarría y Ferrari: "La Pautret estuvo muy _bien en la, parte de Psiquis,
la Gambonno, y la Cordero, Martínez
Rodríguez, Rinaldi, la Munguía y Juar:
Medina en los pasos para los que fueron
designa dos".10
Las obras de Calderón regresan a la .

escena mexicana en la temporada de
mayo de 1855 cuando en el Teatro Nacional se anuncia entre otras obras Casa con dos puertas,
, De 1865 a final~ de siglo el espectaculo teatral _e? Mexico fue acaparado
por las ~ompan1~s de ~p~ra ltalian,a que
fueron siempre bien recibidas en Mexico.
No obstante esto el drama muestra también relativa actividad. Se destacan var~as compañías de teatro espafiolas que
vienes a ofrecer diversas temporadas y
todas ellas traen obras de Calderón en
sus repertorios. La Compañía de José
Valero presenta El alcalde de Zal.amea
el 7 de junio de 1867, el 21 de junio de
1873 y el 17 de junio de 1879 en los
teatros Iturbide y Nacional. La Compañía de Bernís Burón y luego la reformada de Leopoldo Burón representaron
aparte de otras obras La vida es sueño y
A secreto agravio, secreta venganza en
los teatros Principal, Nacional y Arbeu
en las fechas del 3 de julio de 1880 12
de septiembre de 1880, 4 de abril de
1882, 29 de abril de 1882, 25 de abril
de 1886, 19 de julio de 1888 21 de
abril de 1889 y 5 de febrero d~ 1890.
., Una nueva compañía hace su aparic1on en los tablados mexicanos la de
Antonio Vico, que representa Ei alcalde de Zalamea el 13 de enero de 1895.
El siglo XX (1 de enero de 1900) se
inaugura con Casa con dos puertas representada por la Compafiía de María
Guerrero. El comentario de los críticos rezó así: "La obra es una maravilla
tanto por ~ estructura, elogios y triun'.
fos de Mana Guerrero y cómo dice el
verso, María Guerrero 'cómo lo suaviza
cómo lo hace ondular,' y lo despliega co'.
mo un manto real: la décima calderoniana pomposa y fuerte, tórnase flexible y
delicada en boca de esta admirable recitadora ".u

�El triunfo de la Guerrero se ratifica
el 6 de enero al representar La dama
Duende y con la reposición de Casa con
dos puertas el 7 de enero.
De 1900 a 1907 las temporadas teatrales anuncian las compafüas de Antonio Vico, María Guerrero, Fernando
Díaz y de Francisco Fuentes en los teatros Arbeu, Renacimiento, Circo-teatro
Orrin y Principal, y en todos sus repertorios se anuncian siempre entre otras
cuando menos una obra de Calderón, ya
que éste seguía gozando de gran popularidad.
De 1908 a 1914 se presentan las
compañías de Francisco Fuentes, María
Guerrero, Leopoldo Burón, Enrique Borrás y la de Miguel Muñoz. Aparte de los
teatros antes mencionados se abre el
Teatro Colón y las carteleras anuncian
las comedias s!e~pre espe~a~s y ap~udidas por el publico de Mex1co: La vida
es sueño y El alcalde de l,alamea. Al decir de los críticos esta última obra fue
siempre bien acogida, así como ~~enteovejuna de Lope porque se utilizaron
como instrumento de propaganda y de
política, sobre todo contra la tiranía de
los poderosos.
Durante siete años (de 1914 a 1921)
el teatro guardó silencio. La temporada de mayo de 1921 en el teatro Arbeu
vuelve a anunciar con bombo y platillo
la Compafiía Dramática Espafiola de
María Guerrero, la que repone Casa con
dos puertas con un éxito apoteósico.
Otros teatros empiezan a abrir sus
puertas. El teatro ~idalgo ,recibe ~ la
Compafiía de lsabehta Faure en abril de
1922. El Teatro Esperanza Iris a la Compañía Dramática del teatro Español de
Madrid dirigida por Ricardo Calvo con
El alcalde de Zalamea ( febrero 1926) y
La vida es sueño (marzo 19~). El Tea-

tro Principal a la misma compai\ía con
las dos obras antes mencionadas. En
julio de 1935 la Compafiía Dramática
de Margarita Xirgú estrena en el grandioso Palacio de Bellas Artes el auto sacramental El gran teatro del mundo.

se presenta El gran teatro del mundo en
el atrio de la Iglesia de Tepozotlán, la
presentación de obras calderonianas será auspiciada por mexicanos y por cenáculos universitarios.

El teatro de la Universidad AutónoDe 1945 a marzo de 1957 nuevos ma de Nuevo León presentó en marzo
escenarios reciben a las Compafiías de de 1973 El gran teatro del mundo en
Teatro Clásico Espafiol con Asunción el Aula Magna de la U~.e~sidad de Nu~Casals y Eduardo Casado, Teatro Espa- vo León. La ob~a ~e diri19~ por Sergio
1\ol de América dirigido por Cipriano García y consbtuyo un ex1to rotundo,
Rivas Cherif Teatro Español de México y los lauros no se hicieron esperar. Otro
dirigido por' Alvaro Custodio, y al ~i- esfuerzo ~o de elogio fue el de la Prerector Cristián Caballero: el Teatro Vir- paratoria "E:ugenio Garza Sada" del Insginia Fábregas ,enero 1945 y diciemlre tituto Tecnológico y de Estudios Supe1947); el Teatro del Seguro Social ( oc- riores de Monterrey, quien con actores
tubre 1954); el Auditorio del Centro estudiantes y bajo la dirección de AmaUniversitario ( diciembre 1954) y el do Barrera Charles, llevó a escena con
Atrio de Acolman y Frontón de la ciu- toda propiedad y gran aplauso La hidaldad Universitaria. Estos presentan las ga del Valle (10, 12, 2l&gt; y 27 de may?
por supuesto consabidas obras de ~alde- de 1977), y en 1982 en el Teatro LU18
rón El alcalde de Zalamea, La vida es Elizondo, La vida es suefio.
sueño El gran teatro del mundo, a las
Para cerrar esta reseña histórica menque ~ agrega La hidalga del valle.
cionaremos la representación de La vida
Al fundarse el teatro espafiol de Mé- es sueflo presentada en el C}a~stro _d_e
xico dirigido por Alvaro Custodio las Sor Juana en la ciudad de Mex1co, diriobras de Calderón continuaron vigentes gida por Luis G. Basurto y llevando en
y se presentaron en El Centro Gallego, los papeles estelares a Rosenda Montelos Jardines del Pedregal de San Angel, ros y Carlos Bracho.
y el patio del Colegio de Vizcaínas, en
En nuestro análisis de la pervivencia
octubre y diciemlre de 1958 y marzo y
del
teatro espaflol en los. escenarios meabril de 1959. El año siguiente, también en marzo y alril.(1960), las repr~ xicanos podemos conclmr que se hallB.?
sentaciones se cambiaron al Teatro Mi- cuatro fases bien diferenciadas. La pnlán y la obra ~~ogida P.º~ Alvaro Cus- mera, la del siglo XVII,. en la c":al el escritor español se ve obligado a disfrazartodio fue El magzco prodigioso.
se de copal e incienso. Para ser aceptado
Hasta este momento, como puede por el indígena era necesario presentarse
observarse por esta resei\a histórica, las bajo un ropaje conocido y en la len~a
representaciones estuvieron marcadas nativa. "Se utiliza el teatro -como dice
por una fuerte influencia española ya Héctor Azar- para sustituir el universo
que las compañías, los actores y los di- religioso del hombre am~ricano y para
incorporarlo a las nuevas ideas propulsorectores eran españoles.
ras de la Edad Moderna". El Virreina~o
A partir de 1964 en que Miguel Sabi- utilizó el teatro como un elemento mas
do funda el Teatro de México, A. C. Y de ancilaridad y dependencia de la me-

trópoli hispana. Los autores españoles
son conocidos, sus obras presentadas,
con el fin de imitar el tono, las ideas y el
estilo. Los siglos XIX y XX constituyen
una tercera fase donde el elemento español se mantiene latente en México, debido a la presencia de las compafiías de
teatro y directores espafioles que cada
afio presentaban sus temporadas teatrales con artistas de la Madre Patria. La
cuarta fase arranca de la década de los
sesenta cuando Miguel Sabido funda el
Teatro de México, A. C. Ahora es el m~
xicano el que se ha vuelto con admiración hacia la obra de Calderón haciendo
suyos sus pensamientos. Y nos preguntamos con interés: ¿Qué tienen las obras
espaflolas que las ha hecho perdurar en
los escenarios de México? ¿Cómo fueron escritas estas obras que aún hoy a
trescientos años de distancia siguen deleitando al público espectador? Contestaré a estas preguntas con la voz de dos
autorizados escritores. La primera la de
Rodolfo Usigli en el "Itinerario de un
autor dramático" cuando explica que
"la única forma en que sirve el teatro,
está en la selección de temas verdaderos
y actuales, correspondientes a una realidad social. Como la ~oesía, el teatro se
nutre de realidades". 2 Y la segunda la
que dio el insigne escritor Manuel Gutié- ·
rrez Nájera en su crónica teatral de El
federalista intitulada "0 locura, o santidad": "Yo tengo para mí que el teatro
puede escogitar entre dos medios, o mejor dicho dos caminos, el uno es lo grande, lo verdadero el otro. Lo grande ha
producido a Calderón encarnando el espíritu de la humanidad en el Segismun•
do de La vida es suetto'~
Espíritu y realidad social, esos son
los componentes de las grandes obras
que perduran, las que llevan imlricados
en sus entrañas ese binomio que las marca indeleblemente como una cruz, en
la horizontalidad de su realismo social y

en la verticalidad del espíritu del hombre que las hace proyectarse hacia las
estrellas. He alü donde reside el secreto.
NOTAS
l. Reyes, Alfonso, Letra, de la Nueva E,pafla
México, Editorial Fondo de Cultura Económica, 1948.p. 30.
2.Sánchez Ascona, Juan, Prl'.iogo a Hiltoria
del Teatro Principal en México de Manuel
Mañón, México, Editorial Qil.tura, 1932,
p. 5.

3. Reyes, Op. cit., p. 25.
4.Schilling, Hildburg, Teatro profano en la
Nueva E1pafla México, Centro de Estudios
Literarios, 1958, p.161.
5Jbid, p. 163.

6. Olavarría y Fenar~ Re,ella h ilt6rica del
Teatro en México (J 538.1911), Méxi:o,
Biblioteca Porrúa, No. 25, 1901, pp.
22-23.
7.Cfr. lrving, Leonard, "Notes in Lope's
Works in the Spanish lndies", Hilpania
Review, VI, pp. 277-293 (Philadelphia).
8.Olavarr{a, Op. cit., p. 80.
9Jbid., p. 86.

10lbid., p. p. 216-217.
lllbid., p.1210.
12.Usigl~ Rodolfo, "Los estilos" en Sergio
Jiménez y Edgar Ceballos, Teorio y praxil
del teatro en México. Editorial Gaceta,
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Valbuena Prat, Angel. Calderón, su personalidad su arte dramático, su estilo _r sus
obra;. Barcelona: Juventud, 1941.

He recibido una invitación para participar en el "Primer Simposium sobre
Teatro Regional" que organiza la Facultad de Filosofía y Letras de ia Universidad Autónoma de Nuevo León. Javier Serna y Magucamar me han dicho
que estarán ahí grandes personalidades,
y la sola idea de asistir me abruma. Uno
siempre est.á, quién sabe por qué, un poco incómodo frente a las celebridades.
Me he consolado y armado de valor pensando que tanto a mí como a esas grandes 'personalidades nos importa fundamentalmente la factura y la difusión del
teatro, esa expresión fantasmal cuyos estertores nos dan la esperanza de la vivacidad. Me detengo un poco. ¿Por qué he
escrito "estertores"? Si el teatro está
moribundo, nosotros debem~ ser los
últimos en reconocerlo. Hay que dar
una lucha continua hasta no ver que de
veras y definitivamente el teatro ha sucumbido ante la cibernética modernidad. La ponencia que escriba debe excluir la palabra "estertores"; no quisiera poner una nota fúnebre en las mesas
de discusión. Después de todo, el propósito de este Simposio es, como se lee
en la convocatoria que he recibido, hacer un análisis, barruntar perspectivas
e imaginar innovaciones.
Me he quebrado la cabeza pensando
cómo abordar un tema tan espinoso:
dramaturgi-a, producción, dirección, actuación, difusión, crítica ... Cualquiera
de estos caminos consumiría montones
de cuartillas y muchas horas de reflexión y de búsqueda. Y si Coahuila es el
punto de partida, el problema se toma
aún más aicuro. Siendo éste un estado
tan heterogéneo, el desarrollo del teatro ha sido bastante irregular. Uno puede encontrarse con centros culturales
más o menos avanzados, como Torreón
o Saltillo, per~ tam~ién con ciudades .Y
pueblos que aun estan en una etapa sil-

vestre, sin que esto quiera decir 911e
Virgilio sea su autor de cabecera. ·(}ué
hacer? ¿Contar la historia desJe el
principio o redactar algunas notas que
se propongan menos un análisis exhaustivo que una descripción territorial?
Empiezo a arrepentirme de haber aceptado esta invitación. ¿Quién soy yo,
después de todo, para convertirme en
portavoz de los teatristas coahuilenses?
Febrero 15

Me pasé la mañana escuchando la grabación de las mesas de trabaio que sostuvimos en la Primera Reunion de Teatristas Coahuilenses convocada por el Museo Biblioteca Pape el pasado enero. Todo lo que se dijo fue de sumo interés.
Tendré que seleccionar algunos fragmentos de los más consistentes para
publicarlos en Aleph. Descubro que la
fauna teatral en Coahuila es menos glamorosa que la de otra¡ lugares, a pesar
de contar con especímenes encantadores como lo son Alejandro Santiex y Rogelio Luévano~ c~yas in~ervenciones fu«;
ron siempre lucidas. Mientras que Luevano hacía una descripción pormenorizada de su trabajo teatral en y fuera de
Torreón tratando de llegar a una conclusión que no excluía la posibilidad de un
trabajo conjunto, Alejandro postulaba el
único camino permitido en el teatro:
trabajar mucho, mucho, mucho, y fuera
poses y grillas.
Aunque la Reunión fue un éxito, éste no es más que el primer paso para llevar a cabo el proyecto que llamé "El
Nuevo Teatro Mexicano" y que consiste
en que cada grupo teatral de Coahuila se
comprometa a montar la obra de un joven dramaturgo nacional para hacer un
rol mensual de presentaciones en todo el
Estado y una muestra final que reúna
todos la; trabaja; presentados. Sé que lo
ambicioso del proyecto no impide su

realización, Contando con el apoyo de
personas como Alejandro Santiex, que
dirige el Laboratorio de Investigaciones
Teatrales en Saltillo; de Rogelio Luévano, que forma un buen equipo de trabajo en el Teatro Isauro Martínez de Torreón; de Sonia Salum, que en esta misma ciudad exprime el presupuesto que
le proporciona Bellas Artes para impulsar el ·teatro; de Joaquín Villarreal, que
en Piedras Negras fatiga el escenario de
la Casa de la Cultura para formar actores; de Alfredo Hernández, que tiene la
osadía clásica de montar Volpone en
San Pedro de las Colonias; de César Luna Lastra, que ha invertido más de veinte años en el Teatro del Seguro Social
de Monclova para montar a como dé
lugar todo tipo de obras. .. Con este
apoyo, digo, y el de muchos otros, el
proyecto puede ser perfectamente realizable. La reunión que tengamos en
marzo para la presentación de proyectos específicos estará llena de sorpresas. Ojalá que mayo o junio nos encuentre lista; para empezar con la primera puesta en escena.
Febrero 16

Me he reunido con las cuatro personas que dirigen teatro en Monclova:
César Luna, Salvador López, Mayela
Aguilar y Marisela Flores, estos tres últimos, discípulos de César. Hemos hablado de nuestros proyectos para el montaje de la obra seleccionada y les he planteado la posibilidad de un trabajo que
puede servir de apoyo a nuestras puestas en escena. Se trata de un ciclo de
Teatro en Atril. Cada uno escogerá una
obra breve de un autor mexicano y dará una lectura pública valiéndose de todos los recursos que quiera. Esta actividad adyacente les pareció provechosa y
escogieron el autor de inmediato. Acordamos, sin embargo, que la oLra a montar sería distinta de la seleccionada para
la lectura. Escogí Minotastasio y su fa-

VI:
e,.;,.

�milia, de Hugo Hiriart.
Hablé con Sonia Salum por teléfono
acerca de la Muestra de Teatro Coahuilenae que se hará en Torreón en mayo.
Piensa visitar los lugares en que haya alguna actividad teatral y ver d. trabajo
que se está haciendo para seleccionar lo
que pueda llevarse a la Muestra. Le he
sugerido que no debe pensar en hacer
una selección muy rigurosa, porque finalmente se trata de presentar lo que
ahora se hace en el ámbito escénico del
Estado. Y tomando en cuenta la escasa
tradición teatral, la calidad tan dispar y
la inexperiencia de muchos grupos, no
puede esperarse un trabajo general de
nivel excelso. Estuvo de acuerdo. Piensa invitar al mayor número de grupos
pidiendo un mínimo de calidad y un alto grado de interés. Si la Muestra resulta
heterogénea, ni remedio, así está la situación en el teatro estatal.
Debo ensar en cómo abordar el tema para a ponencia que voy a presentar en el Simpo.io. Definitivamente, la
mejor opción es un texto
describa
a vuelapluma el estado de teatro en
Coahuila. Si es así, gran parte del espacio estará dedicado a lo que se hace en
Torreón y en Saltillo, que son los dos
centros más importantes de producción
artística. Y habría que dudar un poco
de Saltillo; ya sabemos que desde hace
años está un poco a la zaga en lo que a
cultura se refiere. De la gente invitada a
la Reunión de Teatristas, además de
Alejandro Santiex, acudieron dos: Gustavo García, que ha dirigido un grupo
en la Normal Superior, y Adolfo Torres, que dirif ó otro en una prepa de
la Universida y es un dramaturgo casi
inédito. Nadie más. De no haberse marchado a Inglaterra, hubiese invitado a
Guillermo Sheridan, que desplegó hasta
hace poco en Saltillo una admirable actividad teatral. Alguien me dijo que
otras personas se habían interesado en la

1

~r

Reunión, pero que por alguna razón no
habían podido asistir. Jesús Valdez entre ellas, quien es un actor de mucha trayectoria en la ciudad y que ha incursionada esporádicamente en la dirección de
escena. Quién sabe qué pasará con la
Atenas del Norte, pero hace algunos
años ya que abrió un paréntesis de mudez cultural y no tennina por cerrarlo, a
pesar de los intentos desmedidos de alranas personas de talento. Alejandro
ntiex, por ejemplo, despué. de no dirigir en mucho tiempo, volvió al trabajo
escénico y fundó el Laboratorio de Investigaciones Teatrales, que cuenta con
pocos elementos aunie todos muy entusiastas. Han monta o La historia del
zoológico, de Edward Albee - pronto
llegarán a las 100 representaciones- y
preparan un montaje de Lenguas muertas, de Carlos Olmos. Siendo un grupo
independiente, hay a veces problemas de
dinero que son inmediatamente sorteados. Alejandro insiste siempre: "Si tengo treinta pesos, voy a hacer teatro con
treinta pesos. Si tengo un millón, lo hago con un millón". En la entrevista que
tuvimos Alejandro y yo y que se publicó en el número 5 de Aleph, describe el
panorama cultural de Saltillo y, a decir
verdad, tal panorama tiene una gran similitud con otros: "Hoy está un señor
al que no le interesa (la cultura), mañana viene• un señor al que sí le interesa,
pasado un señor al que le interesa regularmente, después viene un mecenas del
arte. .. y que bueno, Pero no nos debe
importar eso, nosotros seraimos trabajando. . . Quién esté en as posiciones
de mando, eso no me interesa. Nosotros
seguimos trabajando".

Febrero 17
He releído la entrevista que le hice a
Joadín Villarreal mientras seleccionaha material para el próximo número
del cuaderno cultural. Jo~ín es conductor de la Casa de la C tura en Pie-

dras Negras, director de teatro y actor.

&amp; un tipo que se precia de hacer mil
cosas en el día y en la noche otras tantas. No abandona nunca, sin embargo,
su actitud amable y su sonrisa. Me parece admirable que hable de difundir el
teatro nacional en un lugar como Piedras Negras, donde uno puede comprar
videocassettes pornográficos con sólo
cruzar el puente internacional, que está
a unos pasos del centro de la ciudad. (Y
digo videocaaiettes pornográficos porque están de moda .. .) A pesar de estar
tan ocupado, Joaqu1Íl se da tiempo para
dirigir un grupo de teatro con el que ha
montado ya varios trabajos. Hace algunos días se lamentaba conmigo porque
a Piedras Negras no llega nada de lo que
se ha venido publicando de teatro mexicano. "Con eso de que cerraron la librería de Cristal, dijo, no hay dónde comprar nada". Prometí enviarle algo de lo
Úrie han sacado en Editores Mexicanos
nidos.
Ah, el otro día me habló un señor de
Piedras Negras. Eduardo Barrienta.. lli
rige una galería de arte, "El Angel",
donde exponen pin to res locales y donde
se ha acondicionado una salita teatral.
"No para hacer la competencia a la Casa
de la Cultura, aseiró, simplemente para
colaborar con os". Hablamos largamente. Ahora están representando La
apasionata, de Héctor Azar, y han tenido un buen éxito. Preparan una obra de
Bemard Shaw. Los invité a dar una función en Monclova y aceptó en nombre
del r'1Pº· Me gusta La apasionat.a. TodaVIa recuerdo el monta~ de Paco Sifuentes en el Teatro de la epública con
los alumnos del antiguo Taller de Teatro
de la Universidad. Todo sea por la Macroplaza y el ungido ...

Febrero 18
Cuando ha~é con Jorge Méndn apenas

pude hacerle ver que lo que me interesaba era que él dirigía un grupo de teatro
en Torreón. "Sí, sí. Dirijo teatro ... "Y
sonriendo ampliamente me veía con
unos ojit(); de conejillo inquisitorial
. do: "No es eso lo que quie-'
como di aen
res saber, ¿verdad?" Lo conocí en los
Baños Polendo de Torreón tan céle~res como la Avenida Morel~s y el pan
arabe. &amp;~~ baños se caracterizan por
una amabilidad extrema en su servicio·
sus cubículos se ven siempre ocupado~
por e su ulicación no puede ser meJor: a entrada da nada menos que a un
costado del Palacio Municipal. Todos los
que practican la disolución en Torreón
y aun los otros después de una noche de
excesos saben que los malos humores
el alcohol pueden disiparse aquí a partir de las seis de la mañana.

1

Jorge continúa viéndome con una
sonrisa en los ojos, a la espera de una
frase reveladora. Yo pregunto: " ?Qué te
parece el trabajo de Rogelio Luevano?"
Sin dejar de observarme y como un corredor que :ioiere llegar a la meta final
salvando cua quier suerte de obstáculos,
contesta: "No sé... Yo dirijo de otra
manera. . . A mí me interesan otras
cosas. . • Comoquiera, me parece muy
serio su trabajo . •. "
Jorge Méndez dirige un grupo de teatro independiente y ahora ensayan una
obra cuyo nombre se me escapa a pesar
~e que ya me pasé 15 minut(); frente a
ti, querido diario, tratando de recordar
Yel nombre no me viene.
Me despedí de él prometiéndole una
llamada telefónica para darle la fecha
exacta de la próxima Reunión de Teatristas. Cuando se alejaba, xude ver por
un espejo que alguien lo etenía en el
pasillo para preguntarle algo. Mientras el
otro formulaba su pregunta vi la mis~ sonrisa_ inquisidora en su'rostro y la
m111ma actitud de corredor profesional.

Febrero 19
Rogelio Luévano me dijo que en San Pedro de las Colonias había cuatro.i\1&amp;pos
de t~tro además del que dirige fredo
Hemandez. Me parece extraordinario
que en una e~tidad tan pequeña y que
suponemos deJada de la mano de Dios
pueda darse una actividad teatral tan
rica. Cuando conocí a Alfredo en el
Primer Encuentro Regional de Poetas
-su esposa Concha Luna dio una lectura de su poesía- me sorendió al decirme 911e habían puesto olpone hacía
p~co tiempo. M~ sorprendió y no pude
evita~ ~?ª, sonnsa. ,"¿ Volpone?", pref:te. S1, contestó, y nos fue muy
1en ". Como otras personas me hablaron con entusiasmo del trabajo de AJfredo y de su grupo, terminé por acep~r. ~e San Pedro es ?11 lugar con sens1bihdad teatral. Quiza la cercanía con
Torreón sea nutritiva, aunque Torreón
tamyoco es una plaza con gmn cultura
~cenica. Sucede un poco como en Saltillo o Monclova: su proximidad con
Monterrey les es, quién sabe por qué
vivificante. Me detengo en lo de la cul:
tura teatral de Torreón. No, tal vez no
sea abundante, pero la tiene de algún
modo. Sé que Uriel Martínez prepara
un trabajo de investigación sobre "El
teatro de La Laguna", para conmemorar, según me dice Sonia Salum los cincuenta años de teatro en esa' región.
Supongo que en tan buen período de
trabajo escénico habrá en Torreón una
buena colecci0n de especímenes interes~ntes. Escribo esto pensando en el gemal retrato oral que Alejandro Santiex
nos hizo una noche de una actriz saltillense que se ha convertido ya en un mito maravilloso. Algunas frases que han
pasado a formar parte de un código secreto entre la gente de teatro en Saltillo: "¡Ay, es que estos cabrones me
h?11den!" y "i,Ah! Usted, se preguntara. ..
fce? Pues vera..." Alejandro me a 'cho que pronto hará una

¿'ft

recreación pública de este personaje en
M~t~r~y. Esp~ro que la esclerotizada
sensibilidad regiomontana lo entienda
P~r lo demás, me pregunto si entre 1~
mitos te~trales de_ Monterrey, si existen,
los habra tan fascmantes como éste cuyo nombre no oso escribir en tus págin~s, que~do diario, por temor a que una
mirada mtrusa recorra tus páginas.

Febrero 20
Hay una gran espectación por la Muestra
de Teatro que se hará en Torreón. Una;
se preguntan cómo va a llevarse a cabo
la ~l~~ción. Otra; se inquietan ante la
p~1bihdad de no ser invitados. Hay
quien prepara a quemarropa una puesta
en escena para deslumbrar a quienes
vengan a ver lai trabajos. Yo he insistido
a Joaquín Villarreal para que monte La
revolución, de Isaac Chocrón cuyo lib~to le envié hace tiempo, pe'ro me ha
dicho que la obra es demasiado fuerte
"Hagáma.la
. tú y yo", le diie, "tú ha~
el travesb y yo el otro". "¡ ero nos colgarían a los da. iuntos en la Plaza Central !", contesta. ues ya es ta ría de Dios,
¿no? En todo caso, La revolución es
una obra que pudo haber resultado fuerte ha~ año~, no ahora. Me_pregunto si
Rogd10 Luevano no tendra algún ~roblema de censura ahora que ensaya astel de zarzamoras, de González Dávila
para finalizar su curso con los aspiran'.
tes a actores en el Teatro Martínez El
dice que _piensa. ~ubrayar e! rasgo d~ la
decadencia familiar en Mexico. "Despué. de todo, dice, el problema de la
homosexualidad es un resultado de esta
decadencia".
Algo ~e me parece importante es
que a l(); irectores de Coahuila les in teresa mucho el teatro mexicano. A pesar
de la dificultad para encontrar textos
los consiguen. Cuando Vi'ctor Hug~
Rascón Banda estuvo en nuestra Reu-

t~:

�OBSESION AZUL CRISTAL

l

·Leticia Hulsz
nión de Teatristas, Alejandro Santiex le
dijo que no sabía qué pensar de sus textos, pero que le interesaban. Que le interesaba lo que se estaba escribiendo en
el teatro nacional. César Luna demuestra también un buen interés, aunque arguye que los nuevos dramaturgos tienden demasiado a la procacidad y al sexo.
"Hasta el mismo Carballido se ha soltado el chongo últimamente, dice, acabo
de leer sus últimas obritas de D. F. y,
realmente, cuando no hay mentadas de
madre, hay escenas en las que la mujer
está con un tipo..." Piensa, además,
que los nuevos dramaturgos se parecen
mucho entre sí.
.

Febrero 21
Me parece que es muy probable instar a
los escritores del noreste a escribir teatro. Hay tantas cosas que suceden frente
a nosotros, tantas h~torias 9!1e son por
sí mismas, ya, teatrales. Es solo cuestión
de disolver esa barrera que se levanta entre el arte y la realidad para que esas historias sucedan en el escenario tan aplastantemente como suceden en la vida. En
la vida fuera de la escena. Y si se fuera
muy ortodoxo en cuanto a géneros, no
habría problema: Monclova, por ejemplo, es pasto de surrealismo, semillero
de anécdotas descabelladas y acontecimientos extraordinarios. Aquí hay osos
salvajes paseando por la plaza principal,
perra, con la mano de un cadáver entre
los dientes, narcotraficantes extranjeros
que después de fugarse de la cárcel envían postales con tiernas salutaciones a
las autoridades, bares travesti en plena
zona de tolerancia con una concurrencia tal que provoc_a la histeria de las
meretrices verdaderas... Hay de todo
para todos. Tamlién está ese gran aparato que es Altos Hornos de México:
ahí habría mil historias, mil tratamientos. La deliciosa idiosincracia de los
monclovenses, su vida cotidiana, sus
burdeles, sus rodeos, sus feriaceros, sus

peleas de gallos, sus bares normales y
de los otros, sus contiendas sindicales,
su clase obrera, sus ubicuos burgueses,
sus discoteques cumbiancheras, sus pasiones secretas, sus fasiones públicas:
ahí está la vida de a ciudad. Así, de
lejos, ¿no es un gran espectáculo como
lo es cualquier ciudad del mundo? Só.
lo falta la mano del arte, claro.

hay censura, no se consiguen textos, no
hay salas teatrales, hay vedetismo •..
En fin. Quizá mis propuestas sean consideradas triviales, pero en un medio con
estas características me parece que es lo
menos que se puede hacer. Voy a anotarlas aquí, aunque sea esquemáticamente, no se me vayan a olvidar:

l. Hacer una muestra regional por año.
He hablado con algunos escritores
de por aquí y los he invitado a trabajar en esto. Les he pedido obras breves
para montarlas con el grupo teatral del
Museo Pape. Me encantaría montar un
espectáculo que se llamara algo así como ''Monclovenses" y que estuviera hecha de estampas hilvanadas de tal manera que pareciera que se está en el centro de un gran tiovivo. Todo como en
una gran feria. Sí. Cuando no estoy en
Monclova, pienso en ella así, como en
una gran feria donde uno puede, si qúiere, disparar al blanco o comerse un algodón azucarado o subirse a los carritos
chocones o enamorarse o sentarse en algún lugar para ver pasar a los transeúntes que quizá se sienten también para
vernos a nosotros. (Perdón, qtterido diario, por tanta cursilería ...).

Febrero 22
Como la idea del Simposio sigue atormen táirdome, anoche, mientras tomaba un tequila y escuchaba a Sergio Facheli en la rocola de "El Jaguar", escribí unas notas en una servilleta. Curiosamente empecé por el final. Empecé
por· las propuestas. Se trata, me dije,
de hacer algo. Ya sabemos que el teatro está mal. Esa es una premisa que me
espeté como incuestionable. Aquí, en
Nuevo León, en Tamaulipas, en Chihuahua, en Zacatecas, en San Luis. . . el
teatro no es lo que debiera ser: no recibe apoyo, el público no acude, los actores son incultos, los directores son
unos dictadores, no hay presupuesto,

2. Establecer una red de comunicación
entre los puntos estratégi.cos del Noreste para realizar giras.

3. Disefiarun programa anual de trabajo
que nos mantenga en contacto.

F.ata es la enésima vez que pienso en
ti, cabrón del alma. Es increible cómo
tres cifras, relacionadas con tres letras,
que a su vez ~ relacionan contigo, pue~
den quedarse fondeadas en la memoria.
El otro día por poco y me estrello porque pasó un chevi como el tuyo, del
mismo azul cobrizo, y tuve la ilusión de
que fueras tú. Entre tantai miles de coches que circulan a las ocho por el periférico, sólo a una loca como a mí se le
puede ocurrir que te voy a ver:
Y al milmo tiempo, ¿por qué no te
vEoy_ a encondtrar yo si Verónica, Laura,
_nnque, to os, me cuentan que te han
VJSto1

4. Fundar una colección editorial que
imprima textai escritos por dramaturgos regionales.

5. Convocar a un concurso anual de teatro.
6. Convocar a un concurso anual de
dramaturgia.
7. Fundar una revista de teatro que puede ser, por lo menos, trimestral.
8. Provocar el intercambio entre los diferentes centros culturales de la región. Intercambio de directores, actores ..• Talleres de escenografía, de
maquillaje, .de expresión corporal...
9. Hacer un montaje con diferentes elementos d~ la región noreste.
Hasta aquí las propuestas. Habrá que
ponerlas .en orden y desarrollarlas. Pero
esto tengo que hacerlo frente a la máquina, porque estar oyendo: "Hay amores con hambre de amor / Amores con
sed de pasión..." en la rocola de "El
Jaguar", junto al puesto de tacos "El
Taco H", no es muy alentador que digamos.

En realidad no sé si me gustaría. Imagino que tú me ves en la calle, enfrente
de tu casa, un domingo en la mañana
por ejemplo. Yo paso en mi coche, des:
pacio, como iiempre que transito por
ahí, como para amortiguar la nostalgia.
~ desde dos cuadras antes estoy repiüendo 278 AZU, 278 AZU como si
fuera una fórmula mági.ca par~ evocarte
y cuando paso por ahí el vientre me hormiguea, mil ojos se desvían a los coches
estacionados, localizo el azul cristal
te~ue. Miro, verifico ~as placas, hay al:
gtuen dentro, reconozco tu cabello
chino, tus manos enormes y peludas
sobre la cara, presientes mi mirada, vuelves la cabeza y gritas ¡Raquel! y yo te
veo, palidezco, sonrío apenas.
O tal vez te viera y acabáramos como si nada en la cama, dejando nuestros desamores y los cuerpos y las voces de otros cuerpos y luego al amanecer suhiérama¡ al chevi azul sin una
raspadura, testigo de tantos silencios,
de tantas otras palabras dichas a quién
~be quién, y reconociéramos la lana
Jaspeada de las vestiduras y me trajeras
a casa.

O acaso la versión más terrible es que
hubiéramos cambiado aquel tablero
aquel volante, aquellas placas, volviend~
otra vez al anonimato.

. El tiempo no respeta nada, ogro quendo. La memoria disuelve las imágenes
les otorga un nuevo orden o desorde~
que en un principio no tenían. Ya no re-

�cuerdo qué fue antes y qué después: ¿la
ciudad de noche y la intensidad indómita en la solidez o aquel viaje? Recuerdo
la luz de esas placas que como una luciérnaga alumbraba los números y un
pavimento siempre móvil allá en Santa
María, junto al romper de las olas.
Te veo circular en ese auto por los astilleros, fumando un cigarro que el viento te ayuda a consumir. Estás recién bailado y mueves la mano para acomodarte el cabello, miras el piso de la acera
blanca esforzándote por no pensar en
nada, pero alguien te llama y te hace
volver el rostro. Una mujer te sonríe y
te recuerda su presencia en ese pueblo.
La saludas y continúas tu . paseo, internándote en las calles que ya oscurecen.
Los trabajadores recargan sus herramientas en los barcos y deciden tomar
su primera cerveza y jugar una partida
de dominó.
Al final del trayecto, cuando regresas a la plaza, tal vez te acuerdes de
aquella tarde en que hartos de recorrer
la carretera en tu coche, paramos en un
hotel de las afueras: el ventilador inmenso en el techo, el calor inhóspito, los tabiques verdosos, la regadera. Y una tristeza húmeda y pegajosa que partía de
mi cuerpo y que era impc&amp;ble silenciar.
Paramos ahí para platicar, pero sólo nos

miramos, y no hicimos el amor, ni siquiera nos desvestimos.
·
Tus placas. ).Dónde estará estacionado ese chev~ atuera de qué cone.al? Qué
desgracia querer salir en la noche a alguna parte y sentir que todo huele a ti,
que cualquier sitio, cualquier eafé o restaurante -que Alvaró me propone ya lo
he visitado contigo. Una de las avenidas
más afectadas, por desgracia, es Reforma.· No quiero ni mirar afuera mientras
Alvaro me platica, Ahí esta Niza, donde
una tarde estuve a punto de bajanne y ·
dejarte en el auto, hablando solo ( ¿por
qué no lo hice?). Más adelante el Continental, otra ocasión en que mientras tomábamos café tú mirabas a las muchachas. Refonna la de la madrugada cuando subíamos a mi casa con el rocío,
muertos de sueño en el chevi todavía
frío por el cercano hotel de paso, a esas
horas en que casi ya no hay estaciones
de radio con música, y el silencio se traga las balbuceantes imágenes de los cuer-º
pos aletargados.
·Cómo es tu rostro exactamente? He
olvi~_ado las _arrugas, lo, pliegues de tu
sonrisa, En cambio casi toco tu cabello
rizado, tus mejillas azulosas. Y si de
pronto en esta misma ciudad de sorpresas y sutilezas te mirara, viera por fin ese
coche azul, esas placas· inconfundibles

con ese 8 para tenninar, y luego el 7 cabalístico y el 2 de la pareja, en total 17
que también es un buen número, ~qué
haría?, ¿pensarás tú lo mismo? S1 de
pronto te viera no sabría que hacer. Sería tal vez más torpe que nunca.
AZU dice tu coche, 278 AZU dice
tu coche, azu~ como tus camisas, azul
como el mar. (A de Amor, de Angustia,
de Abandono. Z como el zumbido de tu
rec_uerdo. U de Utopía, de Unión). ¿Qué
puedo hacer para borrar esa clave de mi
memoria?
·
Despertar es abrir los ojos y saber tu
pérdida, tu ausencia. Pero luego pienso
que no, que en realidad no me gustaría
verte.
Vengo con Alvaro y de pronto su coche es tu chevi, yo al lado tuyo mirando
de reojo tu silueta, sin atreverme a ha. blar porque vienes enojado, Alvaro me
mira y yo sonrío sin explicarle que ahí
estás tú, entre nosotr05 do,, y enojado
no hablas ni quieres saber nada. Alvaro
me deja en mi ·casa cuando la maflana
empieza y el cielo se vuelve azul, como
tu coche, y mientras lo veo alejarse, decirme adiós con la mano, no puedo evitar ver las placas y pensar en las mafianas en que nos despedíamos así.

SERAS/
RESERAS/
CONTRASERAS

�EL JUEGO Y LA FILOSOFIA
El niño y la filosof1'a es un pequeño libro 9.'1e ha sido escrito con profundo
interes y respeto hacia loe niftos. Su
autor, Gareth B. Matthews, noe destaca
-con frescura y sin prejuiciol- la manera en que los niños abordan los problemas filosóficos. A lo largo del libro
encontramos una cadena de anécdotas
y relatos conmovedoff.11, curioaos e inocentes, que nos enseñan cómo los nifi.os
no permanecen indiferentes ante el conocimiento, ante los valores, ante las
experiencias sensibles de su corta vida.
·

El autor se vale, principalmente, de
la literatura para infantes y establece
una relación que resulta acorde con la
sensibilidad de los niños · y la hiena
literatura hecha para ellos. El libro constituye también una afinnación de la capacidad de ,ah;trac.ción del nmo., .ea·c.ootra de quienes los menoeprecian en eate
terreno de las realizaciones humanas.
La obra-consta de un prefacio, nuev~
capítulos yuu índice alfabético. Uno de
los temas que estudia es el de la perplejidad. Matthews resalta con abundantes
ejemplos sacados de las propias experiencias de los niños, cómo éstos poseen
una facilidad increíble para el asombro.
Aristóteles ha dicho que la filosofía einpieza con la admiracion y a los niños no
les cuesta trabajo admirarse, lo hacen
de una manera muy natural. John Edgar,
de cuatro años de edad, se vdvió hacia
su padre y en tono tranquilo le dijo:
''las cosas realmente no se vuelven más
pequeñas aquí arriba." Esta reflexión
probablemente lo obligó a distinguir
entre apariencia y realidad. La actitud
del niño refleja cómo al presentársele
contradicciones en la realidad él puede
irlas aclarando y comprendiendo poco a
poco.

El niño representa todo un universo
de posibilidades p~~ desarrollar, y tal
vez esto se logre abnendole el camino en
todas direccio~~• a tr~vés de los juegos
que lo conduciran hacia la realidad material, hacia los sueños, fantasías, etcaetera. En este tipo de juegos deben intervenir los padres, los maestros los hermanos, los amigos. Y el niño. través de
~a~ relac~ones, en sus juegos, el pequeño
1~a perdiendo el miedo y ganando confianza; en ~e momento se atreverá a
preguntar con la seguridad de que su
pregunta no está de más y quizá el mismo l~ quiera. contestar. El juego nos
permite aproxunarnos a los demás plantearnos preguntas filosóficament; profundas pero quitándoles el tono de solemnidad. Por ejemplo, un niño puede
pregunta~se qué es la vida y responder
con sencillez y desenfado "es un juego
en el que no siempre ganamos ni siempre perdemos", y evitar en el futuro
pensar que el ser feliz o infeliz son conceptos acabados. Por el contrario, la vida es un juego y la filosofía también.

Se puede decir que la perplejidad y el
poder de asombro de los nifios es algo
que ellos deben conservar y los mayores
debieran estimularles !iempre. Sería fa.
tal que el niño fuera indiferente a todo
lo que lo rodea y que constituye su horizonte. El niño debe esforzarse por ir
explicándose el mundo y no sao repetir lo que los adultos le dicen. La buena
disposición de los grandes para sostener
una conversación con los pequeños puede ayudar a estimular esta facultad, esta
necesidad constante de preguntarse, No
olvidemos que las incógnitas tienen
más interés para la ciencia que las respuestas, recordemos cómo se asombró Newton cuando vio caer su famosa manzana al 111elo. Fue en ese momento cuando sirgió una gran pregunta: ¿por qué caen loe cuerpOi a la tierra? La respuesta es sustancial, pero
mientras no se subraye la incógnita, no
habrá tal respuesta. De la aporía o incógnita dd juicio se desprenden las
conciciones general'8 qne implica todo

A

problema cientiTico. Toda pregunta canfonna la relatividad del conocimieato.
·E n síntesis, la formación del infante
a,,endtrá en pn medida de su vocacion para preguntar acerca de todo lo
que le interese.
Según Matthews, el niño al realizar
sus juegos va descubriendo un sinfín de
cosas, todo un reino de posibilidades
que le motivarán a preguntar. El juego
conceptual, filo;;ófico, puede resultar
muy divertido. No es lo mismo decir
lo que se dijo, que lo que tal vez se quiso decir, que lo que debería haber dicho
cuando dijo algo fin pensarlo. Los ruñas
se plantean problemas diversos y en cada uno de ellos recurren al principio de
razón suficiente para explicar suspensamientos.
En otra parte del libro el autor critica a Piaget, porque éste pretende darle

validez a sus afinnaciones utilizando los
mismos patrones de mipuesta en todai
los niños. Para Matthews larespuesta c~
mún es, por lo general, un producto no
analizado e irreflexivo de la socializa·
ción; en cambio, la respuesta disconfor•
me e individual será mucho más rica en
cuanto fruto de la reflexión !incera.
M~chos psicólogos y técnicos de la educación se han preocupado por estudiar
la fonna en que el niño aprende el mundo, peró no se han interesa.do en fomentar la capacidad para asombrarse. Lo
que sí ha despertado nuestra curiosidad
es que los escritores de cuentos para niños sean los interesados en reconocer
que muchos pequefios se inquietan por
las cuestiones filosóficas.

Silvia Mijares

Matthews, Gareth B., El niño y la filo,of(a
trad. de Carlos Valdés, la. ed. (Breviario~
339), Fondo de Cultura Econórni::a México

1983, 147 pp.

'

'

ESCRITO EN EL TIEMPO

Ingeni~, frescura, ~das ajenas que se
entreteJen en una vida propia en la ha~it:1ción .propia de Bárbara Jacohs. Su
último libro, Escrito en el tiempo es
una aventura. La cotidianidad de una
escritora que se compromete con su
oficio con ~e~odicidad y disciplina,
tomando not1C1as de la revtita Time
que le provocan dudas, rechazos discrepancias, o !implemente ganas de hacer
literatura de la literatura.
Bárbara Jacohs inicia un reto: durante un año, de diciembre de 1983 a diciembre d~ 1984, esc~e 53 cartas que
nunca env1a a la mencionada r1wista. Finalmente, esta correspondencia epistolar cumple su ciclo en nosotros los lectores. Las cartas tratan de la vida del
escritor, de sus fantasías y de sus fande_ lo Cfle ágnifica el quehacer
bterano. Histonas van e historias vienen
a complementar el mundo maravilloso
y terrible de este oficio. Bárbara nos
abre la cortina a ese mundo que puebla
también a la literatura: el mito con respecto a la vida de los escritores y de los
artistas.

t:1sm~,

El elemento lírico y la investigación
literaria se combinan en las cartas de
Bárbara Jacobs. Su curiosidad se satisfizo, y la nu~tra también, a través de
los personajes construido;; en la memoria de una autora a través de la obra de
otros escritores. Podemos ver en estas
páginas a Lillian Reliman, a J oy ce a
Borges, a Hilda Dootlittle, a Shakespea're
al ocio que arrebata a una lectura la~
posibilidades de elucubrar, de hacer
otra lectura, de empaparse y continuar
flotando en esa historia, reinventándola
en la imaginación.

Escrito en e!, tiemp? es un libro que
nos abre tamh1en hacia otro oficio un
poco olvidado y descuidado: la lectura
como quehacer de todos los días.

Minerva Margarita Vil/arrea/
~haz:i Jacohs: Escrito en el tiempo,
Editorial Era, México, 1985.

�AGUJERO

Isabel Quiftónez

&lt;N

'°

La niña nunca se miraba en el espejo para no ver el hoyo que le atravesaba el
corazón y el centro del estómago. Siempre usaba suéter, pero de todas maneras
sus compañeras sabían lo que le pasaba
y la llamaban "Agujero". Ella quería
ser completamente real, como sus piernas, que se sentían a gusto con el pavimento caliente al salir de la escuela o
cuando corrían. Se le había ocurrido pedirle a la señorita Cata que la rellenara
con cartón y engrudo, pero aún no se
atrevía a pedírselo, aunque el salón era
el lugar de la señorita y rus ojos transparentes, de los patos y flores de papel.
La niña recorri'a todos los pasillos antes
de salir a recreo, aunque dijeran que eso
traía mala suerte, porque así estaba segura de que nadie la empujaría para darse el gusto de atravesarle su agujero;
por eso también le gustaba jugar sola y
negaba con la cabeza cuando algunas le
decían: "¿no quieres venir con nosotras, Agujero?" antes de que estallaran
en risas. Ella siempre se iba derecho al
volantín y se le enrojecía la cara de felicidad al dar de vueltas y vueltas y luego
ir a tirarse en el rectángulo de pasto que
estaba en el fondo del patio. Fue así,
cuando corrió con sus piernas fuertes,
que tropezó con los platos, oyó que le
decían "escuincla babosa, nos la vas a
pagar", y voló a esconderse en los baños. Durante los días siguientes el hueco
le pulsaba, se le iba llenando de escalofríos. Ahora, cuando sonaba la campana iba a esconderse a los baños y sentía
que algo le iba creciendo en el estómago, tirante, como la liga con .que le hacían la cola de caballo. Cuando la señorita Cata fue a buscarla y le preguntó
que qué le pasaba, ella le dijo que nada,
la· obedeció y fue a columpiar a una de
las niñas de a de veras. Una patada le borró el patio poco después; cuando despertó en la enfermería un montecito
morado le abultaba la frente. Estaba sola; le habían dicho "quédate recostada,

a Mana Luisa Puga
ya va a venir tu mamá por ti". Allí había muchas co;as de metal frío: las camillas, las mesas de latón, la perilla de
bronce que giró porque entraron las
que hacían la comidita antes de que
ella les quebrara sis platos. "Shhht,
estáte quieta Agujero, vamos a enseñarte a alguien que no conoces. Todas
en la escuela sabemos quién es, pero
tú no. Sólo tú nos faltabas". Le mos-

traron el retrato del señor de pantalones rayado; y saco negro que sonreía
malignamente desde su cara blanquísima. Y entonces, con las piernas tensas, el estómago tan frío y desbocado
como el corazón y su espalda arqueándose, en la esquina de la camilla, Agujero sintió que su cuerpo ya estaba entero,
que ahora sí ella era comple~mente
real.

REGION

�GUERRA CONTRA EL INDIO Y GASTOS
MILITARESENUNAREGION ARGENTINA

Félix E. Converso
En 18.32, don Juan Manuel de Rosas**
elaboró un plan mediante el cual se organizó una expedición cuyo objetivo
fue combatir a los indios del sur, extendiendo de ese modo la frontera*** ha&amp;ta el río Negro. La ofensiva se llevaría
en un amplísimo frente que se extendería desde el Atlántico hasta la zona cordillerana. Siendo planeado en un comiezo contando con la colaboración del
gobierno chileno, viose posteriormen~e
frustrada esta parte del proyecto, a raiz
del estallido de una revolución en Chile.

* Facultad de Filosofía y Humanidades de

la Universidad Nacional de Córdoba, Ar·
gentina. Este trabajo fue publicado previamente en las memorias del "Congreso Nacional de Historia sobre la conquista del
desiertó;, (Buenos Aires, Acaderrúa Nacional de la Historia, 1980) bajo el título
"Contribución económica de C6rdoba a la
conquista dd desierto de 1833 ".
0

Juan Manuel de Rosas, poderoso estanci~

ro transformado en un hábil jefe militar,
había sido ya gobernador de la provincia
de Buenos Aires, la más rica y fuerte de la
confederación argentina. Desde 1835 ocuparía nuevamente ese cargo, desde el cual
regiría en los hechos la política nacional
hasta 1852 cuando fue derrocado Y se
exilió en l;glaterra. Tras su caída, _Argen_-tina consumQ su organización definitiva
como esta.do nacional (nota del editor).
•u Este combate contra grupos indígenas s~
minórnadas y la ocupación de las tierras
· po~ las.que circulaban se- llamó en _Ar31:rttina conquista del de$ierto. Las fértiles ti~
rras de buena parte de la región pampeana serían destinadas a la explotación
agropecuaria, con la que Argentina se integró netamente al mexcado .mundial. El
exterminio y/o expulsión de "los salvajes"
fue un acto de.cisivo en el proceso secular
de fonnación del capitalismo en Argentique corrió a la par de la configuración
de un poderoso núcleo terrateniente (nota
del editor).

na,

Operando para ello con tres divisiones, interesa_ a los fines del ~resen!e trabajo la del centro, que se mtegro con
tropas de las provincias cuyanas y de
Córdoba, quienes a las órdenes del general José Ruiz Huidobro, debían avanzar por La Pampa en dirección al sur
hasta arribar al. río Colorado.1
El director de la guerra, brigadier
general Juan Facundo Quiroga, juntamente con los gobiernos de San Juan
y Mendoza, ofició a fin~ de dicho
año, al gobernador d,e Cordoba , d_on
José Vicente Reynafe. Su proposito
fue hacerle conocer las medidas que
creía conveniente debían implantarse,
con el objeto de llevar adelante la empresa detallando elementos y presupuesto con que la provincia de Córdoba debía coadyuvar para el logro
de la empresa propuesta.2
La Sala de representantes de la provincia de Córdoba, a quien se derivó
el tratamiento del asunto, deliberó intensamente en sesiones extraordinarias
en los primeros días de enero de 18:33.
·urgida no sólo por_ ~l _gobernador! smo
también por las difíciles y acuciantes
circunstancias en que se hallaba la zona
¡¡ur -de laprovincia: hostilizada y s~quea.da por los indios, que provocaron mge~tes pérdidas, las -que resultaba tnuy dificultoso, a Ja provincia, paliar con medidas circunstanciales y _de corta pers·pectiva.
Los representantes ·c_onsideraron im•
prescindible legi~ar imp~em~ntando la
apoyatura financiera nec~a1:~ que_ debía prestarse a la orgamzac10°: ~e un
contingente integrado por quinientos
hombres, y su avituallamiento durante
el tiempo rereri90 para concretar el
plan previsto.
Las autoridades cordobesas estaban

contestes en la conveniencia, para Córdoba y en general a toda la república,
que reportaría la expedición proyectada.

las autoridades- un decreto definitivo
aunque modificatorio de la sanción re~
ferida.

Es así como los diputados convinieron en que todas los ciudadanos debían
prestar con equidad sus sacrificios pecuniarios, aportando de esta manera al
Estado cordobés una ayuda, en esos
momentos imprescindible, pl,lra solventar los gastos ordinarios y ex traordinarios que provocarían · estos enfrentamientos bélicos.4

En él se estableció un plazo de doce
días para que el comercio efectivizase
e! empréstito forzoso al Es~do provincial, hasta integrar la suma de cuarenta
mil pesos en metálico.

Ese criterio primó en la acordada del

3 de enero que decidió la contribución
de la provincia de Córdoba con el contingente pedido en el tiempo y fonna
por él estipulado.
Para ello se facultaba al poder ejecutivo a abrir créditos por la cantidad que
considerase necesario con la condición
de devolver lo aportado por los acreedores con el importe de los derechos, que
percibía la tesorería, ap_licados a las
importaciones y exp~rtaciones de ~ercaa.ería. ·Estas operaciones eran realIZa•
das indudablemente sólo p0r los comerciarites.
Pero según el criterio de los l~sladores1 no sólo los mercaderes debian pres·
tar ayuda a las finanzas del Estado cor,.
dobés. En consecuencia resolvieron que
por "el tiempo que se prolongase la n~ce-.
sidad que se presentaba, se les reba.Jélra
la cuarta parte a quients percibieran sus
sueldos del E-stado, como así también de
los derechos de los curas y de todos loi
emplea.dos eclesiásticos, siempre con la
condición de reintegro una vez que se
hubiese solucionado el desfásaje finan·
ciero d~l ·erario públic"o.5
En base a las decisiones del poder legislativo el gobernador Reynafé pr~mul·
~ó el mismo día -nótese la urgencia de

Se aseguraba la devolución del importe, documentando la deuda, y adoptando el criterio de la Sala de representantes en cuanto al procedimiento de
reembolso del préstamo, es decir instrumentando una modalidad de reintegro
en el momento en que los prestamistas
debieran pagar sus impuestos de aduana.
Quizá obligado por el endeudamiento
del erario provincial con los monaste,.
~os6, por una parte, y por razones políb~as en lo que hace a los empleados públicos, el gobernador resolvió dejar sin
efecto la medida que reducía los sueldos
y demás percepciones en una cuarta
parte, dispuesta por la legislatura_?
, . Una comisión designada por Reynafe, integrada por notorios comerciantes
cordobeses, como lo fueron don Manuel
de la Lastra, don Vicente Machado, don
fo,é Isidoro Payán y don Juan García
~osse, fue la encargada de calcular y fi.
)ar las sumas, que a cada comerciante
de acuerdo a la importancia y volume~
de su giro comercial, le correspondía
prestar.
Además otra comisión, esta vez formada por los comerciantes, don Andrés
San Millán del Signo, don Hilarión Funes y don Luis Ignacio Marquez, recibió
el cometido de determinar el monto del
empréstito que les correspondía a cada
un? de la; integrantes de la comisión refenda en primer término.8

. La documentación es muy poco pr«&gt;
cisa y sumamente desacorde cuando se
trata de determinar el monto total de
la~ asignaciones que se calcularon y distnbuyeron. En alguna comunicación oficial se mencionó la suma de treinta y
tres mil pesos9; en documentos de tesorería se determinó como cantidad total
que debía prestarse, la suma de veintid~ mil cuatrocientos cincuenta pesos.10
Cualquiera sea la distribución meditada y aplicada, como se verá, el monto
aportado a la tesorería no alcanzó la
mitad de la suma decretada el 3 de
enero.11
SITUACION DEL COMERCIO
CORDOBES
Antes de analizar los pormenores de
préstamo forzoso, es necesario conocer
cuál era la situación del comercio cordobés directamente afectado por esta
medida gubernamental.
Es indudable que la caída del gobierno del general José María Paz provocó
un descalabro económico entre los
mucha! comerciantes que no sólo apoyaron su gobierno, sino que intentaron
asimismo constituirse en el basamento
financiero del proyecto político y militar de la liga del interior.f2
Las guerras civiles suscitadas durante
la gobernación del general Paz, provocaron circunstancias que trastornaron el
orden y el libre desenvolvimiento del
comercio, las haciendas de la campaña
fueron depredadas por los distintos
bandos en pugna y los bienes de consumo propios del intercambio mercantil
se perdieron a causa de las ejecuciones,
embargos y secuestros muy comunes en
lo; singulares avatares de toda guerra.13
A la caída del gobierno del general

Paz, le sucedió la administración de José
Vicente Reynafé, que hallando deficitario el erario público, y al no conseguir
ªP~Y? a su~ solicitudes de empréstito,
aplic? ~eclidas persecutorias de tipo
~onomico qu_e sm lugar a dudas perjudicaron a un"importante sector del comercio.14
Significativos miembros del comercio cordobés se vieron obligados a emigrar con la consiguiente pérdida de sus
bienes, otros con el objeto de rehacer su
giro comercial adoptaron criterios y actitudes que los llevaron a entramparse
con la adopción de un sistema de financiación basado en créditos o préstamos
otorgados por comerciantes y hacendados de la ciudad y campaña, así como
también de Buenos Aires, y en otros
ca~s fuer_o~ las instituciones religiosas
quienes oficiaron de prestamistas.
Todos percibían, a cambio, altos intereses, que llegaron a consumir las magras ganancias del comercio.15
El tráfico mercantil atravesaba por
una etapa diñcil, de pesada movilidad,
con un mercado carente de demandas a
causa de la muy pronunciada falta de
numerariol 6. Si a esto se le suma casi
veinte años en que el comercio debió
satisfacer empréstitos forzosos contribuciones y variadas exaccione~ por requerimientos de diversos gobiernos que
en muy contadas oportunidades los
devolvieron, es innegable que la situación presentaba una imagen bien definida de los potenciales prestamistas de
1833, la que no podía reflejar una buena predisposición para acudir presurosos a los .requerimientos del gobernador Reynafé.
Nada ilustra mejor la circunstancia
imperan te que los siguientes párrafos
provenientes de la pluma de uno de los

�más importantes comerciantes del momento1 don Manuel de la Lastra:
...pagamos grandes intereses, a los mo.nasteóos, conventos y ·algunos individuos
de esta ciudad, por -principales que debe•
mos, también es bien público, que algunos de nuestros acreedores, lo son de cantid~s considerables, que me han cobrado y no he podido pagar en la actualidad.
Nuestra cása es verdad que en otro p.empo estuvo.en un pie respetable, y .que fué
útil al Estado, a la Provincia y a infinitos
particulares, pero los quebrantos que ha
sufrido en estos últimos .años en todos los
pueblos, especialmente· en Buenos Aires y
aquí, son por desgracia bien sabidos. Que
puede pues haberle quedado a una Casa
que habiendo sido tan generosa cómo
prodiga, es acreedora en solo el tenitorio
de la república a más de cien mil pesos,
de los que no cuenta con un solo real, por
la general escases de la fortuna? Que disponible puede tener una Casa en los años
26, 27 y 28 a consecuencia de la infinidad
de quebrantos que hubo en Buenos Aires
por la guena con el Brasil, perdió suma
ingentes? Y que negocios hizo desde entonces hasta hqy, que pudiesen repararles tantos quebrantos? Es sabido que además, a la guerra del Imperio, siguió la desastroza civil, en la cual se acabaron los
últimos recursos que teníamos que comenzar a trabajar y atender a los innumerables compromisos que tanto nos oprimen.
...en mayo de 1831, fuí obligado por el
general La Madrid al tiempo de su retirada a entregar mil novecientos pesos, que
en junio, a la entrada de las tropas auxiliares confederadas fuí también obli~do a
entregar dos mil pesos y en setiembre
cuatr_ocientos pesos más. Que en aquella
época desaparecieron de las estancias de
San Roque, Olain y San Franc~co casi la
totalidad de los ganados que teníamos, cuyo valor pasa de diez mil pesos, que nuestra fábrlal de curtiembre, barraca y quintas, fueron ocupadas por un Regimiento
de infantená de Buenos Aires dejandolas
totalmente destruídas, que no se ha podi.do reparar hasta el día _completamente.
...por último nuestra Casa na estado des-

de entonces en una completa inacci6n,
pagando crecidos intereses y sin poder hacer la menor cosa. Presos y vagabundos
todos los individuos que la componían,
originaron gastos muy superiores a nuestra
fatal situáción, que hasta aho~a gravita sobre nosotros...firmas improductivas e inajenablés,recar~dos de censos es lo único
que conservamos. . ·.Mu-y manifiesto está
que desde el año 31 hasta la fecha no he
hecho más introducción que una de yerba,
fiada, y que está hasta ahora sin vender.17

tad el primero y el cincuenta por ciento

~o obstante la implementación de
vana~os procedimientos, meditados con
el ohJeto de acelerar la recaudación del
empr~tito forzoso, éste presentó caractensticas de marcada lentitud.

el segundo.
Otras asignaciones dignas de comentar son las que les fueron atribuí das a
lsid9ro Payán y Cía., y a don Manuel de
la Lastra: el primero tuvo- que recurrir a
un comerciante de Villa de la Concepción del Río Cuarto para que afrontara
la entrega del dinero21 ; en cuanto de
la Lastra ya verem_os cómo no le será
factible efectivizar el préstamo en metálico. Es decir, aun los más fuertes comerciantes no pudieron satisfacer el empréstito tal como lo solicitaron las autoridades.

, Si bien el decreto de 3 de enero hab1a establecido un plazo de doce días
para efetivizar las sumas establecidas
~llo no fue óbice para que un demorad~
mfonne de contaduría elaborado luego
de transcur~_do un ~es, contabilizase
una percepcwn que ascendió a la suma
~e ~mee mil veintiún pesos31, lo que
significaba una tercera parte del total
presupuestado.

a

Consecuentemente diversas. fueron
las solicitudes elevadas por los comerciantes afectados al empréstito, abogando para que se los eximiera dé la entrega
del efectivo en algunos casos, en otros
La organización en tomo a la recauofreciendo una mínima parte, y los hudación
y contabilidad del empréstito se
bo que propusieron entregar m_er~ancía,
es decir efectuar el préstamo en ~specie. evidencia, a través de la documentación,
Los argumentos fueron muy variados como de características marcadamente
pero todos giraron alrededor del indis- · deficientes. Tal es así que a fines de enecutible aserto referido a ias desfavora- ro el contador de hacienda se halló enbles circunstancias en las que el comer- frentado a la desagradable desubicación
que le proporcionaba su ignorancia de
cio se hallaba inmerso_! 8
las asignaciones a los prestamistas, ya
Oportunamente se verá en qué medi- que el poder ejecutivo nada le había no~ el gobierno contemplará estos peti_
to- tificado22; por consiguiente desconocía
qué suma percibir y cómo proceder con
nos.
106 prestamistas ·que ·se presentaban esEL EMPRESTITO .SANCIONADO EN pon táneamente.
ENERO DE 18.33
.
A pocos días de haberse promulgado
el
decreto
las autoridades se percataron
Los montos asignados para el empréstide
la
inmovilidad
comercial y de su iliqu~
to variarion considerablemente de acuerdez,
hecho
este
que
las resignó a recibir
do a las.posibilidades económicas de casólo
parte
de
lo
ordenado.
Por lo tanto
da comerciante, según ·el criterio de las
comisiones ya mencionadasl-9. Se nota consintieron reservadamente a que por
tomando como referencia las sumas asig- tesorería se receptase las asignaciones
nadas, la envergadura económica· de co- en forma fraccionada o en cuotas23. A
merciantes como don Bernardino Case- poco se aceptó que en algunos casos se
res, a quien le correspondió prestar una integrase el total con mercaderías o diimportante suma: la entregó en su ma- versos suministros que resultasen útiles
yor parte, aunque no todo, en metálico, para_ avituallar al ejército en campaña
sino mediante suministros para consumo contra l06 indios del sur.24
militar20. Como más cotizados le seAsimismo el ejecutivo cordobés, com•
guían Rosen do Lastra y Man~el Pruneda
probando
la impos~ilidad y en otros ca~uienes sólo facilitaron menos de la mi-

l~ nulidad financiera de algunos comerciantes, decidió eximirlos de la obligac~ón ~mpuesta25, y a otros, acorde a
su mop1a probada, les disminuyó la suma requerida forzosamente.26
sai

Con idéntico criterio, convino con un
grupo de comerc~ntes el compromiso
de es~os a formalizar sus asignaciones
co~ bienes _necesarios a las tropas. No
~eJa de ser interesante constatar la iden~dad de los comitentes, ya que la mayona. de ellos habían sido importantes y
activos mercaderes, que vieron disminuídai sus capitales y expectativas en el
transcurso de las variadas vicisitudes por
¡as que la provincia transitó.
Dicho trato se celebró con don Man~el de la Lastra, don José Isidoro Pa~an, don Baltazar Ferrer, don Vicente
Mac_hado, don Juan García Posse, don
anano Machado, don Cayetano Lozano, don José Manuel Robles don FeliG?mez, doña Manuela Almeyda y
J~~nc1ado Lorenzo Villegas27. lnter.-,aa
ue11tacar que no se encuentran constan-

r

cias de que fueran efectivizados en su
totalidad estos pagos, sólo se comprueban en una mínima parte.28
Otro ~po de acu_erdo celebrado por
las autondades y ciertos comerciantes
con la finalidad de paliar en parte la
estrechez de estos y al mismo tiempo de
n_o . desperd}ciar la oportunidad de percibir el prestamo, es el celebrado con
don J_osé Joaquín Domíniuez, don
Gregono Pruneda y don Vicente Machado: se comprometieron a realizar todo
el esfuerzo posible para entregar en tesore~ía el total del monto que les cupo
mediante el procedimiento de serl~
desco~tado de ~~s _importaciones y expo~c1ones penodi~s una suma igual
al cmcuenta por ciento de las mismas.29
. En otras ocasiones, el gobierno prec1sad_o a abaste??r algun~ de sus dependencias, recumo a algun comerciante
deudor del empréstito, retirándole variadas mercancías, cu yo valor era descontado del monto adeudado.30

~?r esa fecha, fue motivo de preocupac1on un hallazgo de funcionarios de
tesorería, que al proceder al recuento de
los _valores, detectaron onzas selladas y
falS1ficadas. No obstante las diligencias
encomendadas por las autoridades no
fdu\fosible pesquisar el origen del fraue.

Aun_que a fines de mayo el préstamo
ascendia a la suma de catorce mil cuatr~cient?8 ~~cuenta y cuatro pesos33,
existen mdic1os que permiten sospechar
que el total aportado fue un poco mayor34; de todos modos es por demás evidente que a cinco meses de decretado
el, emp~~~to forzoso, la plaza no ofre.
c1a pos1b1hdades de satisfacer las expectativas del gobierno.
A1:3ñe remarcar que el carácter obligatono de la disposición sancionada no
produjo los _resultados esperados, ya que
los prestar~ustas no poseían capitales ni
l~ oportu11Jda~ e~a propicia para posihihta~ el cumplimiento d~ ~o requerido,
razon por la cual determmo una innegable re~istencia a las intimaciones y amonestac10nes del gobierno.
Prueba de ello es que sólo a media-

�dos de año se lograron setecientos cuarenta y seis pesos más35' y los es~?ºª
de cuenta posteriores son apenas uoles
para pautar qu~ ~ nueye meses de ,su
sanción el emprestlto aun estaba en vias
de ser recaudado36. A todo esto la expedición ya había tocado a su fin.

Pero todo este esquema fracasó cuando presipnado por las provinc_ias cll:yanas el gobierno cordobés se vio obligado 'a derogar a mediados de abri~ el
impuesto de ' dos reales aplicados por
bultos de efectos que transitaban por la
provincia.40

Según el gobernador José Antonio
Reynafé, la suma prestada por l~ c.omerciantes de Córdoba a la provmc1a,
para que esta se viera posibilitada de
afrontar los gastos del contingente destinado contra las tribus del sur, ascendió a sólo diecinueve mil pesos37 . De
acuerdo a la misma fuente, a la provincia mediterránea la campaña de 1833
costó sesenta mil pesos, sin tener en
cuenta los auxilios y contribuciones de
caballos y ganado vacuno.3 8

LA SANCION DE UN NUEVO EMPRESTITO y OTROS SUPUESTOS
PALIAT!VOS.

Es incuestionable entonces que con
el producido del empréstit? f~noso, no
fue posible lograr la financiacwn _que en
esferas gubernamentales se habia planeado. Nótese asimismo que no solamente distó mucho la sum~pr~puesi:a
a la prestada, sino que se aleJO au~ !1!as
ésta de la que insumió la expedic10n.

00
\C)

El programa previsto por la~ ,auto~dades cordobeses se ensombrec10 aun
más, ya que además de las razon~s expuestas le resultó un fra~_aso el cálculo
realizado en base a una importante, recaudación potencial que se elevana a
treinta mil pesos, que planeaba .obtener
en concepto de impuestos aphcados a
los bultos en tránsito. Con esta suma y
las demás obtenidas en base a las restantes medidas que se había implem~,ntado, los responsab~es de la co!'1ducc1on
administrativa consideraban 1:1as que suficiente el monto para cubnr e~ presupuesto enviado por el general Qu,iro,ga, y
hasta especulaban con que arroJana un
' · 39
posible superav1t.

Antes esa conyuntura, el poder ejecutivo no halló otro mejor expediente que
dirigirse al ligisl~?vo, ~olici~ándole se e~pidiese en relac1on a si debia o no conbnuar con la expedición41. Expresaba
que en caso afirmativo, la Sala de rep~e,.
sentantes debía proporcionarle ~e~os
compulsivos para exigir el emprestito,
pues transcurridos más de dos meses
sólo se había logrado recaudar una t~rcera parte, además . de una tenaz resistencia de los comerciantes.

transacciones comerciales, lejos de prometer utilidad, más bien ofrecían pérdidas irreparables.
Claro está que la comisión, sólo teniendo en cuenta el presupuesto mensual de gastos, que según un cálculo
aproximado pasaba de $7.000, proyectaba solucionar el grave problema dd
gobierno agregándole al ~~préstito en
ciernes una simple reducc10n de 50 por
ciento a los sueldos de jefes, oficiales y
tropas.43

Como los pedidos de auxilios elevados por el general Ruiz H.ui~o~yo se
acumulaban, el gobernador ms1stlo co~
persistencia42, hasta que a fines de abnl
se comenzó la discusión de un _nuevo
proyecto para cubrir las urgen~1as en
que se hallaba el Estado para disponer
los recursos necesari.os con el fm de
mantener el contingente en campaña.
El proyecto de la coll1;isión encargada al efecto sólo se reduJo a llenar las
necesidades del gobierno para solventar
los presupuestos de pagos mensual,C;&gt; que
se debían hacer efectivos a los militares
destacados en la división del centro. ,C?nsideraba que exigien?o un empre;,oto
por mayor cantidad, este redundaria en
el descrédito del gobierno, ya que no
podría reintegrarlo y por otro lado se
perjudicaría a los ciudadanos, que como
era notorio habían quedado en una muy
apurada situación financiera, ya que las_

Apremiado por .la ~gustia e~o~?m~
ca del erario, el eJecubvo convrrtio en
ley el proyecto sancionado por la S~a
de Representantes en los pnmeros días
de mayo44 , basándose en el dicta~en de
la comisión le~slativa, que en ngor de
verdad no era acorde a lo solicitado por
el gobierno por cuanto elaboró un proyecto que ~o respondía a lo requerido.
La ley facultó al gobierno p~ra lanzar un empréstito hasta la can?~ad de
$4.000 en la ciudad, y para s~hc1tar en
la campaña el ganado necesano _pa!a ~
sostén del contingente, que deb1a JUstI·
preciar una comisión integrada al efecto.
Es interesante destacar las calidades
condiciones que lo diferenciaba~ dd
empréstito lanzado en enero d~l mismo
año La más evidente es que a este no s:e
adj~dicó carácter compulsivo, es ,decir
no fue empréstito fonoso. Ade~as no
sólo fueron afectados los comer~1ant~
sino todos los habitantes, lo que mclu1a
a los hacendados de la campaña.
0

tes e inestables habían causado innume-

rables perjuicios a aquellos ciudadanos
que forzados o no contribuyeron a las
necesidades del erario público.
Es evidente entonces que el gobierno
debió buscar los medios necesarios para
atraer a los potenciales prestamistas,
disponiendo que la tesorería aceptase en
favor de ellos letras pagaderas al portador, a seis meses de su fecha de emisión,
con un interés de medio peso por ciento
mensual.
Con ese fin se debían hipotecar al pago de la deuda las propiedades públicas,
urbanas y rurales, especialmente las rentas principales del Estado.
Además, en esa oportunidad, las autoridades tomaron otras medidas relativas a los sueldos efectivizados por el erario provincial, reduciendo los estipendios mensuales del contingente en campaña a la mitad: es decir que si estaba
presupuestado el sueldo a $5, la tesorería abonaría $2,4, y el restante 50 por
ciento adeudado legalmente desde la
promulgación de esta ley debía ser solventado con letras al portador a seis
meses de su fecha de emisión45. Se legisló así en base a un error de información de los diputados, que ignoraban
que los soldados cobraban; en esa fecha,
sólo 20 reales mensuales.4t&gt;

También se diminuyó a la tercera parte el sueldo mensual de todo empleado
que percibiese más de $ 50, y a la cuarta
parte a quienes cobraban de $25 a $50;
Esta ley ofrecía garantías Y también por el resto no abonado se establecía la
intereses, lo que ~vi~encia las singular:. entrega de letras pagaderas a seis meses.4T
dificultades econom1cas en que se hal
ha la población, verdaderos ,e~collos
Cabe preguntarse qué resultados se
obstruían este tipo de pohbca credi
cía que habiendo sido implantada Y obtuvieron de la aplicación de las medi•
aplicada por gobiernos poco consecuen- das enunciadas.

f;

No ob!tante la mayor flexibilidad y
conveniencias que se incluyeron en las
cláusulas de la ley, para de este modo
interesar a más prestamistas, no se lofÓ
que el empréstito de $4.000 se efecnvizara48, _constituyéndose así en un total
fracaso. La insólvencia general, en especial la del comercio desvalido, anularía
este recurso extremo del erario.
Por otra parte, tesorería aplicó descuentos a los empleados, la tercera o
cuarta parte -según los casos- de sus
sueldos, y recién e fines de año el gobiemotomó en consideración los reintegros correspondientes. 49
Otro tanto aconteció con el contingente militar, que en un comienzo partió con sueldo doble adelantadoS0. S«}
gún el gobernador José Antonio Reynafé, todo lo adeudado a la tropa fue saldado posteriormenteSl. Estas operaciones de pago se registraron en la contabilidad de forma muy aislada e incomple,.
ta, comprobándose sólo algunos casos,52
En lo que se refiere a la devolución
del dinero proporcionado de manera
fonosa por los prestamistas de la ley
del J de enero de 1833, el gobernador,
en su mensaje a la legislatura del año siguiente, afirmó que de los $19.000 que
los comerciantes habían prestado a la
administración provincial, ésta había
devuelto a esa fecha la suma de
$12.552.53
En efecto, a partir de mayo de 1833
se comprueba esta devolución en forma
muy pausada, siempre observando el
procedimiento de descontar el 50 por
ciento de los derechos adeudados por
el prestamista en concepto de im~ortación y exportación de mercaderias54.
A fines del año 1834, aún el gobierno
continuaba ordenando la devolución del

préstamo, siempre cumpliendo la regla
establecida.SS
LA CONTRIBUCION DE LA CAMPARA CORDOBESA
A los contingentes militares del siglo
XIX les resultaba indispensable contar
con un importante número de caballos,
que eran utilizados para la movilidad de
las tropas y armamentos, como asimismo con ·una cantidad -aunque menor- de mulas de carga que auxiliaban
en buena medida, particularmente cuando se debía transportar bultos de peso
considerable. Y para el cotidiano alimento de los soldados, era menester la
disposición de una considerable reserva
de carne vacuna.
Sin la provisión de equinos y vacunos, la campaña que debía llevarse a cabo a través de tierras inhóspitas, en las·
que reinaba una sequía prolongada que
no permitía el desarrollo de vegetación
alguna (tan sólo médanos, viento y
polvo continuo) no hubiera podido ser
sobrellevada.
Planteándose estas necesidades, Reynafé ordenó que se obtuvieran auxilios
de esta naturaleza, distribuyendo por
curatos las cantidades de animales con
que éstos debían contribuir. Remitiéndoselos, vía ciudad de Córdoba, a la Villa de la Concepción del Río Cuarto, a
disposición del coronel Francisco Reynafé. 56
Dichos auxilios debían ser requeridos con la mayor equidad de acuerdo a
las riquezas de sus dueños, pero con el
requisito de ser escogido entre animales de la mejor calidad.
La administración no evidenció propósito alguno de procurar alguna retribución a los propietarios de dichos ani-

�males, por lo tanto la medida configuró
una exacción sin tapujos. En consecuencia, la retracción de los hacendados fue
manifiesta. Los jueces de alzada se vieron en figurillas para solventar innúmeras dificultades que los afectados creaban, con el objeto de evadir el suministro de ganado.
Para ello los hacendados se ausentaban de su lugar de residencia; otros alegaban que no pertenecían al curato designado a los fines expresados, negándose a aportar ganado, argumentando que
ya lo hacían en otro curato. De tal forma que los jueces se vieron obligados en
reiteradas oportunidades a proceder a
apartar las reses, sin expreso consentimiento de sus dueños. 57
Hubo curatos donde los hacendados
importantes eran contados. Por ello fueron objeto de la mayor parte de la exacción, ya que sus vecinos sólo poseían pequeños rodeos58. En Luyaba, la situación presentó visos de gravedad; allí se
pasaba por momentos de considerable
indigencia, singularizado en la notable
escasez de ganado, habida cuenta que
en las contingencias bélicas anteriores
las administraciones provinciales recurrieron a esas chacras, extrayendo de
ellas animales para abastecer sus divisiones. Dada la circunstancia paupé.
rrima, si a ella se le agrega la disposición del gobierno, es comprobable Como consecuencia la falta de alimentos
cárneos que perjudicó a muchas familias, que no contaban con otros recursos que algunos deficientes cultivos.59

o

r-

No obstante los contratiempos, la
campaña mal o bien dispuesta, contribuyó a la remonta y al sustento del contingente que marchó a enfrentar a los
indios60. El general Ruiz Huidobro
calculó el aporte efectuado en los primero, meses de la expedición, en dos
\

mil caballos e igual número de vacunos.61
Resulta imposible justipreciar el costo de dicha hacienda. El único dato referido a precios informa que en La Carlota
se adquirieron 236 vacas, a 20 reales por
cabeza, y 20 caballos a $2 cada uno62.
Lo que permite aventurar un cálculo de
gastos referido al aporte de los meses de
enero y parte de febrero -de $5.000 en
ganado vacuno y" de $4.000 para el equino.
Luego del indefinido encuentl:o de

Las Acollaradas, Ruiz Huidobro decidió perseguir ·a los ranqueles hacia el
sudeste con el propósito de lograr la
caída de Yanquetruz en poder de la
división de la derecha.
Lento fue el avance, ya que parte
de los ~hombres -el batallón de defen.
sores- debió hacerlo a pie, con el fin
de no fatigar el ganado, entendiendo
así no desmejorarlo. A éste se agrega•
ron otros inconvenientes, como la dificultad para su~rar los arenales, que_
junto a la ·sequ1a de los campos y los
soles abrasadores obligaron al contingente a efectuar jornadas _cortas.63

Al llegar a la laguna de Trapal cundió la desazón al saberse que el ganado
considerado de reserva, que se hallaba
pastoreando en la laguna de Soven, había &amp;do arrebatado por una partida de
Yanquetruz.

reserva, arrojará como resultado el in:
ne~ble descalabro logístico que iigni•
fico I-a pérdida de 1.300 cabezas de ga•
nado vacuno y número mayor a 200
de equinos.6 4
Este daño obligó al jefe de la expedición a solicítar al gobierno cordolia
500 caballos y 1.300 yacas, y ordenó al
coronel Francisco Reynafé proveerlo de
144 monturas y la recolección de los
caballos p~rtenecientes 111 Estado, que
habían _ conducido los desertores.6S
De inmediato, el gobernador ordenó
al comandante Pedro Bengolea la com•
pra en el curato de Río Cuarto de 500
caballos gordos, a razón de $3.00 cada
uno.66 El importe a que ascendió la operación, es decir un total de $1.500, fue
saldado con dinero obtenido del em•
préstito forzoso. 67
Pero difirió mucho el procedimiento
puesto en práctica por las autoridades
cuando se diligenció .el petitorio de las
1.300 vacas, ya que no se aé.gnó canti•
dad alguna en dinero _para solventar d
desembolso de los afectados. Lo cual
configura una exacción más, de ~ado
bovino de la mejor gordura y corpulen·
cía.
A los curatos de Punilla y Calamu·
chita se le exigieron 350 cabezas a cada
uno, y a los de Pocho y San Javier el resto, es decir 6O0vacas más.68

La distribución se efectuó sólo en
cuatro
curatos, pues a juicio de Vicente
tériles melló la moral de los milicianos
cordobeses, provocando una notable Reynafé eran los únicos que podían prodisperáón en sus filas; los desertores lle~ ve.er de ganado, por cuanto el curato de
varon lo mejor de la caballada. Si a ello · Anejos llevaba ya contribuyendo desde
se le suma la negligencia con que se de- largo tiempo al sostén de las fronteras
sempeñaron los _agentes del gobierno en- del Tío. Por su parte los curatos ~
carga dos de proveer de equinos al ejérci- Ischilín y Tulumba proveían al canton
to: para el cuidado de los animales de tulumbano. Los restantes no se encon-

La intrincada travesía por tierras es-

traban en condiciones de suministrar ganado akuno a causa de las guerras civiles
que los 'habían transformado en regiones
desoladas. 69
Innúmeros inconvenientes debieron
sort.earse para reunir el ganado necesa-

rio, no _se reparó en las familias que quedaron sm ~stento, en los campos sin sementeras, m en los curatos empobrecid08. Todo se sacrificó para cumplir con
el requerimiento. 70
Estas reses no llegarían aRío Cuarto
sino en mayo, en tanto las necesidades
de abastecimiento a los soldados en
campaña era insostenible.
Buscando un paliativo a la penuria, el
gobernador ordenó al comandante de
frontera que permutase aquellos caballos y vacas regresados de tierra adentro
que estuviesen enflaquecidos, por animales pertenecientes a Villa de la Concepción de Río Cuarto, procurando así
algún sustento pero dejando a la;i vecinos sumamente escasos de hacienda. 71
Otras 100 reses más conse~irá el
comandante Francisco Reynafe -abonándolas de su peculio- para ser enviadas al general Ruiz Huidobro, que se debatía en una cortedad de abastecimientai que por momentos lo desesperaba, al
verse imposibilitado de continuar con su
empresa.72
Pocos días transcurrieron y nuevamente el comandante se dirigió al gobernador, exponiéndole que teniendo en
cuenta la gravitación onerosa que el consumo de 32 cabezas diarias significaba,
~da la escasez de hacienda en la provincia, era necesaria la compra de 500 caballQl más para facilitar de este modo la
P~nta movilidad del contingente. Es deCll', consideró más factible y conveniente la compra de caballos para trasladar

a los soldados, que el abastecimiento
con nuevas reses.
La expresada cantidad de caballos debía ser adquirida por el comandante Pedro Bengolea, a $3 cada animal.
~ero teniendo presente que a fines de
abril el arqueo del tesoro provincial arrojaba un resultado de $255,328 -lo
que exime de comentarios relativos al
estado del erario público- el comandante Reynafé envió de Río Cuarto a Córdoba tres carretas con 307 cueros de la;i
vacunos consumidos por la guarnición,
para que el producto de su venta coadyuvase a la integración de la suma necesaria para abonar los caballos. 73 Indiscutible indicio de que se echaba mano de
cuanto recurso estuviese disponible, a
fin de afrontar la situación. No obstante no debió ser muy apreciable la suma
obtenida, ya que los cueros de vaca se
cotizaban a $2 y los de novillos a $3. 74
Al finalizar abril, en momentos en
que el erario provincial se hallaba exhausto, el gobernador remitió una circular urgentísima a los jueces de alzada de
los curatos de Punilla, Anejos, Pocho,
San Javier, Tercero Abajo, Tercero Arriba, Calamuchita y Villa de la Concepción, ordenando a todo propietario de
equinos, de cualquier clase o rango, fuese obligado en el término de dos días a
vender a $3 todo caballo capaz de ser
útil en el servicio de la division. Lo que
debía llevarse a cabo en el lugar designado en cada curato, donde el comisionado recibiría los animales y los pagaría de
acuerdo a sus calidades y estado.

Reynafé dispuso también que todo
vecino que ocultase algún equino, le
debía ser confiscado y entregado al Estado, aplicándose además al infractor
las penas concernientes al caso.75

En esos días, el comandante Pedro
Bengolea recibió del ministro general de
Mendoza una nota oficial que apresura,damente elevó al gobe~ante cordo~: En ella el funcionario cuyano co~1s10naba a Bengolea para que invirtiera $2,000, a cargo del erario mendocin~,. en la comfra de caballos para ser
utilizados en e servicio de la división
centro. 76
Grave problema se presentaba a Córdoba, pues ya era por demás notorio
que no existía la abundancia de animales, tanto equinos como bovinos que
en un principio se había calc~lado.
Evidentemente las guerras civiles y
los aportes a las luchas de las fronteras
habían diezmado la campaña y desolad~
las haciendas, a tal punto &lt;JUe los hacendados no habían podido aun restablecer
las crías.77
En consecuencia se limitó la zona de
compra de caballos a los curatos de Río
Tercero Abajo, Río Tercero Arriba, Calamuchita y Río Cuarto, dejándose sin
efecto la circular de abril para los casos
en que no hubiese hacendados con suficientes equinos para vender a Bengolea. 78
Se desconoce la cantidad de equinos
adquiridos en la campaña, pero existen
evidencias de las considerables dificultades que hubo que sortear para conseguir
caballos en los curatos designados. 79
En momentos en que el poder legislativo discutía la sanción del segundo
préstamo, y arreciaban los pedidos de
auxilios, se agregó otro del comandante
Francisco Reynafé, quien solicitó más
reses para proveer de carne a la división
del centro que a mediados de mayo debía continuar la campaña. Para fundamentar lo pedido adujo que los 1.300

�vacunos no bastaban, ya qu antes de la
partida muchos serían sacrific_a ~?s y ~rante la -campaña la eonsurm,,10n seria
cuantiosa. 80 ·
.
.·

cio arruinado-. como la campaña -devastada por las demandas .const¡µites de
sus productos- · hicieron . aportes ?O~
enorme sacrificio y en la medida de sus
cortas .posibilidades, y toda vez que el
gobierno les exigió ( exceptuando e! e~;
préstito de $4.000, el que no cons1gii10
respuesta alguna).
·

6.AHPC, 1832-1838, Gobierno, Contadur(a
. Nota,, t. 2, f. 74.

18.AHPC, 1833, Gobíemo, t. 132, Letra B,
f. 130 a 152; t. 131, Letra A, f. 656 .

34.AHPC, 1833, Hacienda, t. 401, Comprobante no. 207 •

1.Compilaci6'! de leyes. . ., ob. c.it., t:l, p.
·7 5 y 76; AHPC, 1832-1836, Gobierno,
Decreto, del Registro Oficial, t. 3, f. 67 y
68.

19.AHPC, 1833, Gobiemo, t. 131, Letta A,
f. 661, y 1832-1838; Contadur(a, Nota,,
t. 2, f. 87.

35.AHPC, 1833, Hacienda, t. 401, Comprobante, no. 302.

Una vez más se remitieron cir, ,,lares
a los jueces de alzada, instruyéndolos
del procedimiento para exigir ~acurios
8.AHPC, 1833, 'Gobierna, t. 131, Letra A,
f.661 \ •.
.
de la mejor gordura, corpulencia y ~:
nidad.
La contribución económica cordo~-.·
.9.AHPC, 1832-1838, Gobierno, Contadur(a,
.
. ·
sa no adquirió una gran importancia pa· ·Nota1, t. 2, sin foliar.
La exacción ?eb[a practi~~' peto . · ta el proyecto prinúgenio ·de Ro~as, ni
cuidando no per.iudicat a !os µi~ntes satisfizo lo planeado por las au~on~des
y de n(! ~xceptuar al p~diente. So~o. se . mediterráneas: Pero se .constituyo .en 10.AHPC, -1832-1838, Gobie~no, Contaduná;
Nota1, t. 2, f. 87.
eximió de es!'11 obligac10n a los mihta- . una ·entrega muy estimable -por CO!!_t.o-..
res de jerarqu1a.
sa- para· el vecino oordobés .:;comer• U.Biblioteca del Institüto de Estudios Am&amp;ciante o hacendado - que deb10 solven•
. ricanist:as, Facultad de Filosofía. y HumaEl número de reses exigidas por cura; ·tar de su empobrecido peculio una er?- .'
nidades de la Universidad Naci9na.J. de Córtos se distribuyó en la siguiente propor- gacion que a la·p~tre nó 'sólo'resultó
do~a, Folleto 108, No, 1, p:12; Ana Inés
Feneyra, Lo, men$0jes de los gohernadoción: Santa Rosa, 250; Ischilin, 200; · abnegada . sino también quebraritadóra.
re, de Córdobci'en el sislo XIX. 18~8-1870,
Tulumha; 250 y Río Seco 100. Es decir de ernpr~as que, a éa~a de las dificulta:•
Inédito, Córdo.ba, 1978. ·
un total de 800 cabezas. 81
des financieras de la.epoca, -se hallaban
sumamente empobrecidas;
·
12.Beatriz Moreyra ~ Alba, ÚJ. compañía
Nuevamente, con notorio sacrificio,
proveedora ·del ejército · nacional •(183~
afrontando infinidad de vici!átudes ad.
. 1831). En: Primer Congreso ~ Historia
versas la campaña cordobesa aportó lo
· Argentina y Regional, Academia Nacio'
,
.
meior de su prod~ccion a esta emprenal .de la Historia. Buenos Aires, 1.973, p.
NOTAS
sa. 82
·
347 a 354; Anainés.I:~rreyra,Aporte,pa.
El aporte. ·de la camp~a .~emos~?
abnegación. Sin duda oca&amp;ono .perJIUcios pues Ei bien los equinos eran comprados por el Estado, el ganado bovíno
era confiscado. En uno u otro caso se
privaba a los cordobeses de dos imprescindibles elementos, de trabajo el uno y
de alimento el otro.
CONCLUSIONES
Es prácticamente imposihl.e 1 dado el eS:.
tado de la documentación y la metodología utilizada en la contabilidad de la
época, estimar en cifras exactas la contribución económica cordobesa a la c·onquista del desierto de 18.33. Pero resúltó
indudable como se observa en lo actuado, que ~nto la ciudad -con su comer•

1.Juan Carlos Walther, La conqui,tq del deiierto, Capítulo VII, p. 191 ·a 203, Eudeba, Buenos Aires, 1976.

ra. el estudio .de la pol{tica tributaria de
Paz'en la campafla de Córdoba (1829-1830),
Primer Congreso de Historia Nacional Y
Regional, Academia Nacional de .la Historia,. Buenos Aires; t973, p. 355 a 364.

2.Archivo Histórico de la Provincia de Cqrdoba, (eri adelante AHPC}, 1833, &amp;óbier-. 1j,AHPC, 1'833, Gobierno., t.. 132, Letra B,
f. 130,131,141, 142.
·
no, t.111, LetraA,f..77.
3.Archivo de la. Honorable Cárnaia· de Diputados de la Provincia de Cótdoba, t.
IV,p.259 a262,Córdoba, 1923.
4.Archivo de la Honorable. . ., ob. cit.,· t.
IV, p. 263 a 266.
.
· 5.Compilación de leyes, ,decretos, acu~,dos·
· de la Excelentísima Camara de Justicia Y
•demás disposiciones de carácter público
dictadas en la provincia de Córdoba desde
1810 a 1870, t I, p. 75, 76, Córdoba,
1870; AHPC, 1832-1836, Gobierno, Decreto, del Registro Oficial, 3, f. ·67 Y 68.

14.Acade~· Nacional de la Historia, Col.ección Enrique Fitte, Documento nó•.456,
sección VII, 113.
15.AHPC, 1833, Gobierno, t 132, Letra B,
f. 130, 131, 145, 146,147, 148, 149, 150,
151.
16.AHPC, 1833, Gobiérno, t . 132, Letra B,
f. 139, 140, 145,146.

i 7.AHPC,

1833, Gobierno, t. 132, Letra B,
f. 150, 151.

20.AHPC, 1833, Hacienda, t. 400, Compro
bante no. 195; y Gobierno, 1832-1834,
C.Ontaduná, Copiador t. I, sin foliar,
21.AHPC, 1833, Gobierno, Caja 133, Carpeta
I, f. 3 vto.
22.AHPC, 1832-1834, Contaduná. Copiador,
t. I sin foliar; y Gobierno 1832-1838,
C.Ontadur(a, Nota,, t. 2, sin foliar.
23Jbídem.
24.AHPC, 1833, Hacienda, t. 400, comprobantes no. 91,143,187,198; y Gobierno,
1833, t.131, Letra A, f. 346.

36.AHPC, 1832-1838, Gobierno, C.Ontaduná, Notas, t. 2, sin foliar.
37 .Biblioteca del Instituto, . , ob. cit., Folleto 108 m. 1, p. 12; y Ana Inés Ferreyra,
Lo, men,aje,. ;. ob. cit.

bante No. 542.
53.Biblioteca del Instituto... ob. cit., p. 12.
54.AHPC, 1833, Hacienda, t. 401, Comprobante, No. 227,352,361, 363, 384, 401
y 405; Hacienda 1834, t. 412, Comprobante No, 12, t. 403; Comprobante, No.
227, 220, 250, 273, 350; t. 404, Comprobante, No, 416, 448, 454,467,471,520,
530; t. 402, Comprobante No. 408.

38Jbídem.

55.AHPC, 1834, Hacienda, t 413, Comprobantes No. 544, 638.

39.Archivo de la Honorable. . ., ob. cit., t.
IV, p. 263 a 266.

56.AHPC, 1833, Gobierno, t. 131, Letra A,
f. 355.

40.lbi'dem, t. IV, p. 521.

57 .AHPC, 183 3, Gobierno, Caja 133, Carpeta 5,f. 618,
58.AHPC, 1833, Gobierno, Caja 133, Carpeta 5, f. 611 y 612.

25.AHPC, 1832-1838, Gobierno, t. 2, Contadur(a, Nota,, f. 104 -104 vto,

41.AHPC, 1830.1833, Gobierno, L~islaturo,
Notas y Copiadore,, f. 307 y 31 O; Archivo
de la Honorable..., ob. cit., t . IV, p. 518
a 529.
42Jbi'dem.

59.AHPC, 1833, Gobiemo, t. 134, Letta D,
f. 5.

26.AHPC, 1832-1838, Gobierno, Contadur(a,
Notaa, t. 2, t: 104.

43.Archivo de la Honorable.•. ob. cit., t
IV, p. 3 30 a 336.

27.AHPC, 1832-1838, Gobiemo, Contadur1á,
Notas, t. 2, f, 105 y 105 vto.

44.lb(dem.

28.AHPC, 1833, Hacienda, t. 400, Comprobante no. 91.

45.AHPC, 1832-1836, Gobierno, Decret08 del
Registro Oficial, t. III, f. 76 a 78.

61.AHPC, 1833, Gobierno, Caja 133, Carpeta 2, f. 260.

29.AHPC, 1833, Hacienda. t. 401, Comprobantes no. 216, 218, 372.

46.Compílación de leyes . .., ob. cit., t. I, f.
312.

62.AHPC, 1833, Gobierno, t. 131, Letra A,
f. 272.

30,AHPC, 1833, Hacienda, t. 401, Comprobante, no. 215, 267, 273, 342, 344; Gobierno, t. 131, Letra A. f. 442,

47.lb(dem.

63.Juan Carlos Walther, La conquista• .• ob
cit., p. 206:

31.AHPC, 1833, Hacienda, t. 400, Comprobante no. 106; Gobierno 1830-1833, Legislatura, Notas, Copiadores, t. I, f. 307,
310.
32,AHPC, 1833, Gobierno, C.Ontaduriá, Notas, t. I, sin foliar.
33,AHPC, 1832-1838, Gobierno, ContlJdur(a,
Notas, t. 2, sin foliar.

48.AHPC, 1830.183 3, Gobierno, Legislatura,
Notas, Copiadores, f. 31 O.

60.AHPC, 1833, Gobierno, Caja 133, Carpeta,
5, f. 605 a 607,611,612,616,621, 623 a
633, 640 a 646; 1833, Gobierno, t. 131,
Letra A, f. 100 a 102.

64.AHPC, 1833 Gobierno, Caja 133, Carpeta 2, f. 255,259, 260.

49.AHPC, 1833, Hacienda, t. 404, Comprobante, No. 524; Biblioteca del Instituto•. ,
ob. cit., Folleto 108, No. 1, p. 12.

65.AHPC, 1833, Gobierno, t. 131, Letta A,
f.133.

SO.Biblioteca del Instituto . .., ob. cit., Folleto 108, No. l, p.10.

66.AHPC, 1833, Gobierno, Caja 133, Carpeta 1, f. 50 y 52.

51.Ib(dem.

67 .AHPC, 1833, Gobierno, t. 131, Letra A,
f. 134; y Letra D, f. 180, 181, 187;Hacienda, t. 400, Comprobante No, 188,

52.AHPC, 1833, Hacienda, t. 404, Compro-

e:;!

�COLABORAN EN ESTE NUMERO

71.AHPC, 1833, Gobierno, Caja 133, Carpeta
1, f. 125,129.

HERMANN BROCH. Este año cele-·
bramos el Centenario del nacimiento del
escritor austriaco (Viena, 1886-New
Haven, 1951) que antes de emigrar a los
Estados Unidos (1938) dirigió la empresa textil de su padre. Su nombre se puede colocar al lado de los de Kafka, Proust,
J oyce, Musil. Principales obras: El s0námbulo (trilogía, 1929-1932), La m_uerte de Virgilio (1941).

72.AHPC, 1833, Gobierno, t. 1-31, Letra A,
f. 138,140, 141.

MARIO ANTEO HINOJOSA. Ver
Deslinde número 10.11.

73 .AHPC, 1833, Gobierno, t. 131, Letra A,
f. 153; y Caja 133, Carpeta 1, f. 23.

HELIA M. CORRAL. Investigadora
y crítica literaria del California State
College en Bakersfield. Se ha especializado en la obra de Alfonso Reyes, y en
general ha estudiado la literatura mexicana.

68.AHPC, 1833, Gobierno, CaJ. 133, Carpt}ta 1, f. 19.
· 69.lbi'dem.

70.AHPC, 1833, Gobierno, Caja 133, Carpeta 5, f. 567 1 576,581, 583 , 591.

74.AHPC, 1833, Gobierno, t. 131, Letra A,
f. 160, Caja 133, Carpeta 1, f. 4, 43, 44 Y

FH.
75.AHPC, 1833, Gobierno, Caja 133, Carpeta
3, f. 351, 352
76.AHPC, 1833, Go bierno, t. 134, Letra D,
f.188.
77 .AHPC, 1833, Gobierno, Caja 133, Carpeta
1, f. 29.
78.AHPC, 1833, Gobierno, Caja-133, Carpeta
3, f. 353; y carpeta 5, f. 563.3.
79.AHPC, 183 3, Gobierno, Caja 133, Carpeta
3, f. 355 a 359.
80.AHPC, 1833, Go bierno, t. 131, Letra A,
f. 158.
81.AHPC, 1833, Gobierno. Caja 133, Carpeta
1, f. 40 y Carpeta 5,f. 514,515.
82.AlIPC, 1,833, Gobierno, Caj~ 133, Carpeta
. 5, f. 516; 517, 518, 520,528,534, 535,·
545,557, 573,_ 578,579, 58q.

MANUEL CONTRERAS RAMOS.
(Ciudad Victoria, Tamaulipas, 1947).
Psicoanalista de origen medico. Catedrático en la Escuela de Graduados de
la Facultad de Psicología en la UANL.
Se han publicado artículos suyos en revistas y suplementos culturales de la
prensa local.

sional: "Ideas axiológicas en las Investigaciones lógicas y en las Ideas de Edmundo Husserl" (1964). Fue jefe del
Departamento de Extensión Universitaria en la UANL (1961-1964) y secretario de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM en la década pasada.
LETICIA PEREZ GUTIERREZ.Doctora en Letras. Jefa del Departamento de
Metodología y Letras en la Escuela Preparatoria del Instituto Tecnológico y de
Estudios Superiores de Monterrey.
RUBEN SANDOVAL. En Francia
obtuvo el doctorado en Artes. Es dire&lt;'r
tor general de difusión cultural y extensión universitaria en la Universidad
de Baja California Sur.
JAVIER TREVrnO CASTRO. Egresado de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL . Publica periódicamente ensayos y artículos en la prensa regiomon tana. Jefe de difusión cultural
del Museo Biblioteca Pape (Monclova,
Coahuila).
GUILLERMO SCHMIDHUBER. Ver
Deslinde, número 10.11.

SIMONE DE BEAUVOIR (1908)
Ensayista y novelista francesa nacida
en París, propugnadora con Jean Paul
Sartre del existencialismo y autora de
importantes obras como Los mandarines, la novela documental sobre la vida literaria francesa más importante de
la postguerra, galardonada con el premio Goncourt, Memorias de una joven
formal, La plenitud de la vida yLa fuerza de las cosas, que constituyen su autobiografía; y ensayos como El segundo
sexo -denuncia del mito de la feminidad- , El marqués de Sade y El pensamiento político de la derecha.

SERGIO CORDERO (Guadalajara,
Jalisco, 1961). Integrante, de 1979 a
1982 del taller de literatura que dirigió Elías Nandino. Becario INBAFONAPAS de poesía durante 1982-83.
Sostiene la columna "Taller literario" en
el suplemento ''Aquí vamos" del periódico El poroenir. Actualmente estudia
la carrera de letras españolas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL.
Libros: Jorge Cues/ll: viaje poético de la
f _.
inteligencia (ensayo, 1981), y Testimo-~ "')
nios del día (poesía, 1983).

HUGO PADILLA. Estudió la carrera de filosofía en la UNAM y se tituló
en nuestra universidad. Su tesis profe-

NANCY MOREJON. Nació en La
Habana, Cuba, en 1944. Licenciada en
Lengua y Literatura Francesas por la.

~,
1

�Universidad de La Habana. Crítica litctaria y. teatral. Traductora y redactora
de La gaceta, · de Cuba. Autora de los
libros ~e . poesí~: _Mutismos (1962),
A~or, ciudad atribuida (1964), Richard
tra¡o su flauta (1967), Parajes de una
época (1979), Poemas (selección y p~ólogo, de Efraín Huerta, UNA.tvl, 1980),
Eleg1a de las conver1nciones (inédito,
1981), Cuaderno de Granada (bilingüe, ·
New York City, 1984).

MARIA CRISTINA GARCIA. Nació
e?, Matamoros, Tamaulipas, 1945. Estudio Letras en Monterrey y en la ciudad
de ~é~ico. Pocas obras suyas han sido
publicadas. Radica actualmente en Cuernavaca.
ERNESTO RANGEL DOMENE. Nació en Monterrey, N.L., 1936. Estudios
de derecho en nuestra universidad, en el
I!ESM y en New York University; de
literatura francesa contemporánea en
París. Becario del Centro Mexicano de
Escritores (1965-1966). Notario público. Ha pub)icado más de diez libros de·
poesía.
ISABEL QUI RONEZ. Nació en 1943.
B~caria del INB".'-. (l 97~ 1980). Ha pubhcado ·-Ex tracc1ón de la piedra de la
loc_u:a (La máquina de escribir), El
cr~neo de _la primavera (UNAM), y Alguien maulla (F .C.E., México, 1985).
LETICIA HULSZ. Nacida en la ciudad de México, 1957. Estudió letras
francesas en la UNAM. Traduce para la
colección "Material de lectura" de la
UNAM y para el Fondo de Cultura Económica. En 1984 publicó Fragmentos
completos (Punto de Partida, UNAM) .
. FE~IX E. C~NVERSO. Argentino.
Licenciado en historia por la Universidad Nacional de Córdoba. Docente en
la Facultad de Filosofía y Humanidades

de la mis_ma , u~iversidad. Jnvestigador
del Consejo N-ac1onal dr Investigaciones
Científicas y Wcnicas, CONICET, de
A~gentina. Trabajos suyos han sido publicados por la Academia 1acional dr
la Historia en ese país: "Contribución al
éSU;Jdio del comercio entre Catamarca y
Córdoba_, 1815-1~1 "fl 973); "Aportr.s
al estudio de la mmena en éórdoba r.n
1~ déca&lt;l:1 de 1870" (1977); "El comrrc10 de Cordoba y las invasiones inglrsas"

(1979).

ENRIQUE CANALES. Pintor y escul!or nacido en Monterrey, Nuevo
Leon, rn 1936. Ingeniero mecánico administrador egresado del Instituto Tecnológico y de Estudios Suprriores de
Monterrey y candidato a Doctor en una
Universidad de Houston, Texas. Tomó
sus primeras lecciones de pintura en
1950, y ha expuesto en diversas galerías
del p_aís del extranjero (Bogotá, Colomb1a; San Antonio, USA). Actual~ente es colaborador gráfico dd periódico El porvenir.

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LETRAS UANl

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1

\Sa.
LETRAS UANt

�UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
RECTOR: Ing. Gregorio Farías Longoria
SECRETARIO GENERAL :Ing. Lorenzo Vela Peña
FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
DIRECTOR: Lic. Bernardo Flores Flores
SUBDIRECTOR: Lic. Ricardo Villarreal
SECRETARIO ACADEMICO: Lic. José María Infante

REVISTA DE LA FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS

NUMERO 10-11 / VOLUMEN IV / MAYO-DICIEMBRE DE 1985
CONSEJO EDITORIAL
Lic. Nora Berumen de los Santos
Lic. Martha Casarini
Lic. Alicia Escamilla
Lic. Miguel González
Lic. María de los Angeles Pozas
Dra. Alma Silvia Rodríguez
DIRECTOR
Miguel Covarruhias
SECRETARIO DE REDACCION
Humberto Salazar
OFICINAS
Facultad de Filosofía y Letras, UANL.
Ciudad Universitaria,
San Nicolás de los Garza, N.L.
MEXICO.
Publicación tetramestral
Precio del ejemplar: $200.00 M.N.
Suscripción anual: $500.00 M.N.

�SUMARIO
4

SED BCE\OS CON EL POETA
Julcs Suprrvicllc

5 EwDOS.~cnioPOE,tAS
de Andradc
1

7 VARJACJO:-,¡ES SOBRE U

TE'\1A DE KISSINGER

Alfredo Cuerra-Borgcs

14
16
•

'\10NTF:MORELOS, LAS MUJERES Y LAS AGROINDUSTRIAS
\1inerva ~1. Villarreal

21

ti' I '

22

DELIRIO
Felipe Guerra Castro

~IOVILIS A D1A
Jorge Cantú de la Garza

ESTADO Y SOCIEDAD EN NUEVO LEON: BIPOLARIDAD Y
COllPORATIVIS'\10 DUAL
Javier Rojas Sandoval
SOBRE EDUCACION SEXUAL Y OTRAS ENSEÑANZAS
25 Heidi
Basabe

TEATRO ME XICAN O CONTEMPORANEO
27 Guillermo
Schmidhuber

33 TRES POEMAS MINIMOS
Juan Francisco González

35

EL LENGUAJE Y ALGUNAS TEORIAS SOBRE EL DESARROLLO
E AMERICA LATINA
María de los Angeles Pozas

42 POEMAS
Nelva Alicia García

4 6 "A~ DAMOS HUYENDO LOLA"; MADRES E HIJAS PERSEGUIDAS
Delia V. Calván

51

ESA COS.\ PELIGROS\. QUE ES LA PRISA
\1ario Anteo l linojosa

57 SE~ AS / RESEÑAS / COJ\TRAS~:Ñ AS
SAN CIUSTOI3AL Y TUXTLA: CAPITALES DI•: CHIAPAS E~

EL SIGLO XIX

62 Gloria Pedrero

l

ieto

En este número: ilustraciones de Fernando F. Sánchez

(

�SED BUENOS
CON EL POETA

Jules Supervielle
Sed buenos con el poeta,
Es el más dulce animal.
Nos presta su alma y cabeza,
Hace suyo nuestro mal.
Y es como un alma gemela
Que en la arena del desierto
Siempre precede al profeta
Montado en triste camello.
Las tumbas y sus miserias
El frecuenta muy honesto,
Y da en cambio, buena bestia,
Al buitre su pobre cuerpo.
El traduce eri clara lengua
Nuestro infinitesimal.
Démosle por esa fiesta
¡Su gorra de interpretar!
Versión de ~uel Covarrubias.

SOYEZ BON POUR LE POETE
Soyez bon pour le poete, / Le plus doux: des animaux:, /
Nous pretant son coeur, sa tete,/ Incorporant tout nos
maux, / II se fait notre jumeau ;/ Au désert de l'épithete,
/Il précede les prophetes / Sur son douloureux chameau;
/Il fréquente, tres honnete, / La misere et ses tombeaux,
/ Donnant pour nous, bonne béte, / Son pauvre corps aux:
córbeaux; / 11 traduit en langue ne~/ Nous infinitesimaux /
Ah! donnons-lui, pour sa fete, / La casquette
d'interprete! De Poemes, 1919.

DOS POEMAS

Eugenio de Andrade
ODA A GUILLAUME APOLLINAIRE

En medio de los ángeles desembarcados en Marsella
en las márgenes del Sena, al oído de Marie,
'
los ojos quemados de ternura,
sin piedad de ti leo tus versos.

Leo tus versos en este breve otoño
en que pasean lentos con el agua
Lou y Ottomar;
la esperanza es violenta todavía
'
pero estamos tan-cansados de esperar.
Leo tus versos en el cementerio
donde niños indiferentes
brincan alrededor de tu sepultura;
y lloras a un lado de Madeleine
'
huérfano de ti, huérfano de aventura.
Y t&lt;I pasas, artillero
como río apasionado
o toro de amor hasta los cuernos:
Orfeo oliendo a pólvora y a celo.
Pasas y te ~uen saltimbanquis,
enanos, gitanos, zorras y vagos;
Annie-o Jeanne-aparece en la bruma,
y a lo lejos te lanza una rosa,
tal vez de fuego, quizá de espuma.
Pasas y entras al paraíso
en medio de adolescentes perdidos;
Martín, Gertrude, Hans y Henry,
con yerbas todavía en los cabellos,
cantan coplas de putas y soldados.

�VARIACIONES SOBRE
UN TEMA DE KISSINGER

AHredo Guerra-Borges
Oh, Madeleine, no tengas piedad:
somos los muertos, aquí sentados,
con la noche a los hombros y meciendo
la angustia en los brazos mutilados.

SIN VERLAS
Sin verlas pasamos por las cosas,
deteriorados como animales viejos;
si alguien llama no respondemos,
si alguien nos pide amor no nos estremecemos:
podridos vamos cayendo al suelo.

Traducción de Margarito CuéÍlar.

1.-A las personas que por reparar excesivamente en detalles pierden de vista
el conjunto, suele llamárseles la atención
con el manoseado aforismo: "Los árboles no te permiten ver el bosque." Pero
con el Informe de la Comisión Nacional
Bipartidaria, mejor-conocido como "Informe Kissinger", ocurre precisamente
lo contrario: el bosque dificulta discernir los árboles, en particular uno de ellos,
alto, recio y frondoso, que con su follaje cubre a todos los demás: el árbol de
la seguridad de los Estados Unidos. De
los ocho capítulos, digo: las ocho especies de árboles de la fronda Kissinger,
loe cinco primeros son árboles ornamentales de flores engañosas, cuyo objeto es que no se repare de primas a
primeras en el árbol central, de flores
carnívoras. En este ensayo me propongo, precisamente, ocuparme de uno de
esos árboles decorativos: el programa de
emergencia para la estabilización económica de Centroamérica.
BOCETO DE UNA CRISIS
2.- ¿Por qué un programa de emergencia?... Brevemente, he aquí un cuadro de la economía centroamericana actual La originalidad de sus crisis estriba
en que por primera vez, en forma simultánea y concurrente, se aesencadenaron
la crisis económica y la crisis política.
De tal modo se han entrelazado que resulta ocioso, si acaso fuera posible, deslindar lo que es exclusivamente imputa~e a una y lo que es atribuible a la otra.
Hay manifestaciones de la crisis económica que hubieran tenido lugar aun sin
crisis política, como consecuencia de la
estanflación de la economía internacional Pero hay también ciertos aspectos
«J?t- no se hubieran registrado, o se hubieran producido con menor intensidad,
en ausencia de las convulsiones políti-

cas. Tal es el caso del retraimiento de la
inversión privada y la fuga de capitales,
y en algunos países la pérdida de capacidad productiva por desmantelamiento
de las plantas o por destrucción de.la infraestructura y de activos fijos en la
agricultura y la industria.
3.- Hacia 1978 las economías centroamericanas comenzaron a debilitarse.
En algunos países comenzaban a sentirse ya los efectos de las tensiones políticas y para todos se abrió un período de
franco deterioro del sector externo. Es
de subrayar que, no obstante los importantes cambios que han tenido lugar en
las economías centroamericanas en las
últimas décadas, el sector externo sigue
determinando en forma decisiva su comportamiento global. Es allí donde sigue
localizada la principal fuente de recursos de inversión. Una declinación en la
curva de comportamiento del sector
externo afecta en forma directa la actividad económica, los ingresos del sector
público, el nivel de empleo y, obviamente, la capacidad para importar.
4.-En el curso de tres décadas, entre
1950 y 1980, el valor de las exportaciones de bienes creció 17 veces, pasa~do de un total de 257 millones de dólares
a un total de 4,380 millones. En la década pasada las tasas de crecimiento del
valor unitario de las exportaciones fueron bastante altas, pero a partir de 1978
cayeron sensiblemente. Como esto ocurrió en presencia de sostenidas tendencias alcistas de los precios de importa. ción se desplomó -también la relación de
precios del intercambio. Al mismo tiempo, el servicio de la deuda externa aumentó rápidamente. Por iodo lo anterior, el déficit en cuenta corriente del
balance de pagos creció casi cuatro veces y su relación con el Producto·Inter-

no Bruto regional pasó de 3.8º/o en
1977 a 9.5°/o en 1981.
5.-La constitución del Mercado Común Centroamericano dió a las economías centroamericanas un fuerte impulso, sobre todo por la vía del desarrollo
industrial. Además, en los períodos en
que han caído el valor y el poder de
compra de las exportaciones extrarregionales, el Mercado Común !llavizó el
efecto de tales variaciones sobre la actividad económica global. En particular
fue· notable el papel del intercambio intracentroamericano en 1978-19,80:
Míen tras el sector externo centroamericano se erosionaba seriamente, como se
ha dicho, el comercio intrarregional exhibió un notable dinamismo, sobre todo
por el fuerte incremento de la demanda
de la Nicaragua sandinista.

6.- Sin embargo, el deterioro de la capacidad de pagos terminó por afectar el
intercambio regional. A los crecientes
déficit en la cuenta corriente del balance· de pagos se sumó la acelerada fuga de
capitales, por efecto de las crisis políticas, por todo lo cual en 1980-1982
disminuyeron las reservas internacionales
netas en 1,330 millones de dólares, o
sea, casi 152°/o el monto de éstas en
1979. Esto significa que las reservaá netas pasaron a ser negativas, no sólo en el
conjunto regional sino en cada uno de
los.países, lo que tuvo por consecuencia
que el comercio intrarregional se redujera por liquidez de todos éstos. Las repercusiones negativas de esta situación en la
industria, el transporte y otros sectores
de la economía han sido graves.
7.- Conviene agregar, en muy apretado resumen, otros elementos clave del
cuadro económico actual:
...;¡

�7.1 La inversión pública, más dinámica aun que la privada hasta en
los buenos años, tuvo que incrementarse al llegar los afios críticos para colmar el vacío que dejó la caída de la acumulación pri•
vada, pero P9f esta vía se desembocó en crecientes déficit fiscales, tres veces mayores en 1981
que en 1977.
7.2 Se acudió entonces al financiamiento externo, pero resultando
éste insuficiente se recurrió a la
creación de deuda interna, con
lo cual, por una parte, se incidió
en el desequilibrio del balance de
pagos al intensificarse la demanda de importaciones; y, por otra
parte, se redujo la disponibilidad
de crédito para la inversión privada y se estimuló la inflación.
7.3 La caída de los precios de exportación, unida a una rígida demanda de importaciones con
precios al alza, indujo a recurrir
más intensamente al financia'miento externo, bastante fácil
hasta que se interrumpió súbitamente en 1982. La deuda externa saltó de 2600 millones de dólares en 1977 a un total de 6800
millones, en cifras redondas, en
1981. Con un acortamiento de
los plazos para el pago del principal y un alza sin precedentes
de las tasas de interés, el servicio de la deuda externa creció
entre los afios mencionados en'
un 5401,o, y dentro de dicho 'servicio los pagos de intereses se incrementaron en un 2510/o.
7.4 El acelerado deterioro del sector
externo para las causas concu-

rrentes apuntadas obligó a los
países centroamericanos a echar
mano de sus reservas internacionales, lo que dió por resultado
que a principios de 1982 absolutamente todos los países de la región tuvieran reservas internacionales netas negativas.
7.5 Por efecto de la conjugación de
la crisis económica y la crisis política, el ahorro interno regional
se mostró cada vez más insuficiente. Se puede tener una idea
de la gravedad de la situación al
considerar que en 1981 el ahorro
externo llegó a representar un
46°/o del ahorro total, mientras
en 1977 constituía el 130/osolamente.
8.-Sólo resta decir que tantas fracturas en el esqueleto económico centroamericano, no podían menos que incidir
en un agravamiento de las condiciones
de vida de las poblaciones del área. El
desarrollo económico de Centroamérica ha corrido .parejo1 con la concentración del ingreso. Hacia 1980 el 640/0
de la E._oblación total del área vivía en
estado de pobreza, entendida ésta como
un nivel de ingreso que no basta para cubrir las necesidades familiares básicas; y
lo que es peor aun, el 41 o/o vivía en estado de extrema pobreza, pues sus ingresos er~ insuficientes para siquiera cubrir
el valor del mínimo de alimentos que el
ser humano requiere desde el punto de
vista biológico.
LAS PROPUESTAS DEL INFORME
KISSINGER: UN ECO DISTORSIONADO DE LA ALTERNATIVA CENTROAMERICANA.
9.-

Vayamos ahora a las propuestas

de estabilización económica del lnfonne
Kissinger, pero conviene contrapuntear•
las con propuestas anteriores de origen
centroamericano. El propio Informe
reconoce que "algunas de nuestras reco,
mendaciones representan un apoyo a
iniciativas existentes. "(l) La modestia
de este reconocimiento no calza bier
con el proverbial narcisismo del Sr. Ki&amp;singer, pero quizás le haya parecido mejor no ponerse a inventar la pólvora,
10.- Una posición centroamericana fu
definida en 1981 por la Suhsede de la
CEPAL en México. En obsequio a la
brevedad extractaré lo que CEPAL propuso acerca de la cooperación interna•
cional a Centroamérica:
"Caben tres advertencias sobre el particular - -apuntó la CEPAL- -.Primera:
debe insistirse en el carácter compl&amp;men tario del apoyo internacional pa·
ra cualquier esfuerzo de desarrollo
qµe deberán adoptar los países iümos. (...) Segunda: en vista de la
J-ieterogeneidad que caracteriza a la
aplicación actual de las políticas económicas en los países del Istmo Cen•
troamericano, parece más importan·
te que nunca que la comunidad in•
ternacional, en su conjunto, respete
escrupulosamente el camino que ca•
da país elija para lograr los objetivoe
de su desarrollo. Para ser consecuen•
tes con este criterio, cada gobierno
del Istmo Centroamericano habrá de
ser el que fije las prioridades que le
parezcan, en el marco de su respectivo plan de desarrollo. (. . .) Tercera:
Aunque parezca obvio, conviene subrayar que el contexto en el que se
plantea la iniciativa que contiene esta nota es históricamente distinto a
cualquiera de períodos pretéritos,
tanto por los cambios sucedidos ea

Centroamérica como en el resto del
mundo.. . " (2).
11.-Las propuestas de la CEPAL subrayan que la cooperación internacional
debía ser de magnitud suficiente, en
condiciones concesionarias y por un
período amplio, como podría ser
1982- 1990. Se estimó necesaria una
masa ¿e recursos públicos externos de no
menos de 20 000 millones de dólares netos, a precios constantes de 1982. Y las
áreas estratégicas seleccionadas fueron
las siguientes. Vuelvo a citar: a) el programa energético; b) la modernización
de los sectores productivos; c) el programa de infraestructura; y d) los programas para ir reduciendo el inmenso rezago que se observa en todos los países,
con diferencias de grado, en lo que respecta a la solución de los problemas más
esenciales de la grandes mayorías "(3).
12.-Como una continuación de esta
línea de pensamiento, los cmco países
centroamericanos, a través de un vocero único, el Dr. Carlos Manuel Castillo,
Presidente del Banco Central de Costa
Rica, reiteró ante la Comunidad Financiera Internacional, en Bruselas, 1983,
que "la política que adopten los gobiernos, individualmente y en conjunto, debe ser producto del esfuerzo y de la
creatividad propias. "(4).
13.-Antes de seguir adelante debo
hacer una aclaración a fin de que los suspicaces no me clasifiquen en la categoría
de los ingenuos irremediables. He denominado "posición centroamericana" a
las propuestas de CEPAL-México toman•
~o en cuenta su sentido y la honestidad
intachable de sus ponentes. Pero no se
me pasa por alto que cuando los gobier~os del área las aprobaron, algunos de
estos las sucribieron hipócritamente, sin

conv1cc1on alguna. Que sea en verdad
una posición centroamericana dependerá de un complejo de circunstancias, en
particular del desenlace que tengan las
actuales tensiones creadas por los Estados Unidos en Centroamérica. Tal es mi
punto de vista. No me llamo a engafio
en cuanto a la sinceridad de todos los
gobiernos.
PREMISAS INDISPENSABLES.
14.-Tomando fuera de contexto el Programa de Emergencia para la Estabilización Económica del Informe Kissinger,
resulta difícil de objetar. Pero al examinarlo dentro de dicho contexto cambia
por completo el sentido real del Programa. El Informe tiene una pieza central:
la seguridad de los Estados Unidos. Tiene una percepción paranoica de esa seguridad: la ve amenazada todos los días
por el "eje Unión Soviética Cuba-Nicaragua". Y tiene un propósito inflexible:
derrocar al gobierno sandinista como
única forma de garantizar dicha seguridad.
15.- Una segunda salvedad debe hacerse, pues en apariencia el Informe Kissinger no excluye a Nicaragua. Una vez
más las apariencias engafian si las propuestas se las toma fuera de contexto.
A lo largo del lnforme Kissinger - - mejor dicho, hasta antes del Capítulo 6:
"Problemas de seguridad en América
Central"- - todo lo que se dice y se propone involucra a los cinco países centroamericanos, sin exclusión. El Informe llega a reconocer que el Mercado
Común creó una tal interdependencia en
Centroamérica, que "pese a las diferencias políticas que dividen a la región,
Nicaragua representa una parte esencial
de la economía de América Central. "(5)
Y en otra parte dice: "No hay forma de

aislar a uno o dos países miembros (del
Mercado Común)"(6).
16.- Siendo esto así, ¿en qué Nicaragua piensa el lnforme Kissinger cuando
la incluye en los programas de asistencia
económica para la región? ... No es en
la Nicaragua Sandinista, sino en una Ni-·
caragua en que ya se hubiera restablecido el poder somocista. Y que es precisamente en los somocistas y otras especies
del mismo género en lo que se está pensando, lo pone de manifiesto la suerte
que la CIA ha hecho correr el binomio
Pastora-Robelo. La pareja estaba que ni
mandada a hacer para que muchos creyeran que de lo que se trataba era simplemente de sacar a Nicaragua de la "órbita soviética", como suele decirse. Pero
la CIA está de tal manera enceguecida
por la repulsión a todo lo que tenga que
ver con el régimen sandinista, aunque
la relación haya sido fugaz e incidental,
que se aferra a los somocistas y ha menospreciado hasta los servicios potenciales de estas mediocridades obsecuentes.
EL PROGRAMA DE EMERGENCIA.
17.-Conforme lo anunciado, habremos
de abordar ahora el Programa de Emergencia para la Estabilización Económica
de Centroamérica. Se tratará de una breve noticia y un comentario fugaz, todavía lejos del examen que requiere el Informe Kissinger para establecer todas
sus implicaciones. Además, no obstante
mi propósito de tomar las propuestas en
su condición de recomendaciones puramente económicas, es inevitable percibirlas dentro de su contexto fundamental:
la defensa de la seguridad nacional norteamericana, tal como dicha defensa es
torcidamente concebida por el actual
equipo gobernante de los Estados Unidos. Nos limitaremos al Programa de

�I

Emergencia, en atención al tiempo y el
espacio disponibles, aunque el Informe
presenta también recomendaciones para
un plazo más largo. Según nos advierte:
" ... estamos obligados a definir los objetivos de mediano plazo que sean compatibles con los intereses de los Estados
Unidos. "(7). Nadie, pues, se llame a engaño. La ingenuidad debe excluirse de
nuestro debate.
18.-Según el Informe los "ocho elementos clave" del Programa de Emergencia son los que enseguida vamos a
presentar y comentar someramente.
18.1 Una conferencia donde Estados
Unidos y Centroamérica discutan "los impedimentos y opor•
tunidades" de desarrollo.
No hay para qué detenerse a
examinar esta propuesta "clave". La juzgamos retórica, estéril y publicitaria. Más votos para el Sr. Reagan. Y sólo pensar
en el papel que harían en la
Conferencia ciertos Presidentes
de Centroamérica envilece por
contagio.
18.2 Maximizar la participación del
sector privado en el esfuerzo
de estabilización económica.
La tesis es altamente apreciada
por la Administración Reagan.
Y no séilo por ésta para ser ju&amp;
tos, pues son numerosas las voces que reniegan del papel del
Estado en la economía. Sugerencias co:no la siguiente tienen
muchos partidarios latinoamericanos: "Una parte creciente
de los gastos de capital del sector público - - recomienda el

Informe- - debe ser destinada a
proveer al sector. privado, para
aliviar las difíciles condiciones
financieras de muchas firmas"
(8) Cabe observar, sin embargo,
que uno de los más serios problemas que ha tenido la banca
central centroamericana es que
la canalización de recursos a la
banca local para apoyar a la
iniciativa privada, ha sido utilizada por ésta para sustraer capitales de Centroamérica y depositarlos en el exterior.El propio Informe dice lo siguiente:
"Sin paz continuará la fuga de
capitales. "(9).
A mayor abundancia, el Informe asienta una conclusión que
por sí misma excluye de las
medidas de corto plazo la propuesta en referencia: "Reconocemos - - admite el Informe- que el actual clima de violencia
e inseguridad desalienta las iniciativas del sector privado. "(10)
A confesión de parte, relevo de
prueba.
18.3 Renegociar la deuda externa
centroamericana.
Esta sí es a todas luces una medida de un Programa de Emergencia. Sea quien fuere quien la
proponga debe ser bien acogida.
El Informe propone la readecuación de la deuda externa
contraída con fuentes oficiales,
y agrega que ". . . al mismo
tiempo, los Estados Unidos y
los gobiernos de otros países
acreedores deberían urgir a los
prestamistas privados, especialmente a los bancos comerciales,

a renegociar la deuda existente
a las más bajas tasas de intere,
que sea posible. "(ll)
Es muy remoto, sin embargo,
que la banca comercial mueatre disposición a conceder a
Centroamérica un tratamiento
de excepción para readecua
los plazos y las tasas de ínter&amp;
de su deuda externa." La propia
experiencia del Sr. Kissinger así
lo demuestra, pues no es la pri•
mera vez que hace desoídas ape•
laciones a la banca comercial
para que modere su agresivo
tratamiento a los países deudores del Tercer Mundo. En el
mismo sentido se han pronunciado el Fondo Monetario lnter•
nacional y el Banco Mundial,
pero su autoridad ha sido menoscabada al no coincidir sus
llamamientos con los interese,
de la banca comercial.
De todas ~aneras, si la disposición es la enunciada en el In•
forme, sería de tomarle la pala·
bra y hacer todo lo posible para que, sin discriminaciones,
como lo pide la posición cen·
troamericana, se abre un capÍ·
tulo de renegociaciones de la
deuda externa en condiciones
favorables.

mentados con unos $US 400
millones, lo que daría un total de $US 877 millones para
1984. Sin que padezcamos de
un recelo enfermizo, pero no
disponiendo de información
precisa sobre los criterios de
distribución de esos fondos, es
obligado preguntarse si la mayor parte de los mismos no
tendría por objeto asistir al
precario gobierno de El Salvador, como ha ocurrido hasta
ahora. Si tal fuera el caso, la
propuesta estaría muy sesgada
y es difícil admitir que su finalidad sería la estabilización económica de Centroamérica en
un corto plazo.
Conviene, pues, disponer de
más información. Por de pronto, la prensa norteamericana da
cuenta que en el Congreso y el
gobierno de los Estados Unidos
se sabe ya que una buena parte
de los fondos que se ponen a
disposición del gobierno y el
ejército de El Salvador, retornan a los Estados Unidos en calidad de depósitos bancarios de
particulares. No hay motivo para sorprenderse: el reciclaje de
la contrainsurgencia tiene conspicuos antecedentes en el Vietnam.

18.4 Incrementar la asistencia económica de Estados Unidos a
Centroamérica.

18.5 Más apoyo a los proyectos de
infraestructuras y vivienda intensivos en el uso de mano de
obra.

El Informe pide que los fon·
dos que ya asignó para este
año el Congreso de los Estados Unidos, a propuesta de la
Administración, sean comple-

Se trata de que la ampliación
de la asistencia económica la
canalice la AID a proyectos de
electrificación rural, irrigación,

construcción de puentes y caminos que generan bastante
empleo. Como paliativo temporal de la subocupación rural, no
es mala idea; se ha propuesto
más de una vez, pero su puesta
en práctica requiere - -para decir lo menos- - un cambio en el
modelo tradicional de contratación de los proyectos, pues las
licitaciones las ganan las empresas más fuertes, cuya característica es el uso intensivo de capital. Por lo demás, ¿qué proyectos de electrificación rural e
irrigación pueden llevarse a cabo con las poblaciones concentradas militarmente, al tiempo
que se realizan operaciones de
contrainsurgencia en vasta escala? ... La verdadera propuesta
clave es la paz. Lo ha dicho
Contadora. Pero cada vez que
se está cerca de ella, los Estados Unidos inician nuevos "ejercicios" militares en las fronteras de Honduras y Nicaragua.
18.6 Establecer garantías oficiales
de los créditos para importaciones centroamericanas originadas en U.S.
El programa de crédito para el
comercio exterior actualmente
en vigor en los Estados Unidos
excluye a Centroamérica, pues
se considera excesivamente elevado el riesgo de falta de pago.
El Informe propone, en consecuencia, que dentro de la le~
gislación actual o mediante una
nueva se puedan extender a los
bancos comerciales norteamericanos garantías de los créditos
de corto plazo que otorguen a

los importadores centroamericanos.
Los sistemas de seguros de crédito a la exportación - -en este
caso de los Estados Unidos hacia Centroamérica- -, son bien
conocidos en el comercio internacional, y nada podría objetarse a que Centroamérica fuera incluída en el régimen correspondiente. El problema es otro:
tiene que ver con el hundimiento de las balanzas de pagos centroamericanas. De la causa ya
hablamos: la carga de la deuda
externa; el desplome de los precios de las exportaciones regionales; el alza de los precios de
las importaciones; la fuga de
capitales; en una palabra, el agotamiento de las reservas internacionales. Quizás algo de esto pueda mejorar en el tiempo
que tome a la Administración
y el Congreso de los Estados
Unidos aprobar una nueva legislación de garantías al crédito
para importaciones centroamericanas, pero para entonces ya
no sería del caso hablar de una
emergencia.
18.7 Concesión de un crédito al
Fondo Centroamericano.
Esta es también sin duda alguna, otra medida propia de un
Programa de Emergencia, pues
como tal la tiene desde hace
tres años Centroamérica. Una
reserva cabe hacer pero la dejamos para más adelante.
Brevemente, el caso es que a
partir de 1981 se ha debilitado

�el comercio intrarregional por
haberse agotado la capacidad
de créditos y pagos recíprocos
de los Bancos Centrales de la
región. Por tal motivo, en ese
año se creó el Fondo Centroamericano del Mercado Común
que entre sus operaciones activas tiene el otorgamiento de
préstamos a los Bancos Centrales de los países del área, a fin
de que puedan financiar, en la
proporción que se acuerde, los
saldos deudores resultantes de
las liquidaciones en la Cámara
de Compensación Centroamericana. De esta manera se viabilizaría nuevamente el comercio
intrarregional, pues los países
necesitarían hacer uso de sus
escasas reservas de divisas sólo
en una reducida proporción, ya
que una parte se compensaría y
la otra podría cubrirse con créditos del Fondo.
Durante tres años se han hecho
gestiones para alimentar el Fondo. Se necesitan $US 250 millones. La comunidad financiera
internacional ha prestado oídos
sordos a las demandas centroamericanas. El BID ha sido aparatoso pero ineficaz. El gobierno norteamericano ya había
ofrecidó abrir un crédito al
Fondo y ahora tenemos que la
Comisión Kissinger hace una
recomendación en ese sentido.
¿Cabe hacer reservas? ... Una
tan sola: que el crédito ofrecido no esté sujeto a condiciones políticas que distorsionarían su objeto. Creemos muy
probable que no sea este el ca-

so, pues, como asienta el Informe: "Reconocemos que el apoyo a las instituciones del Mercado Común beneficia a todos
los miembros del mismo, sinconsiderar su orientación política o social y sus realizaciones
económicas. No hay forma de
aislar a uno o dos países miembros. "(12).
18.8 Incorporación de US al Banco
Centroamericano.
En la eventualidad de que el
Banco Centroamericano de Integración Económica decida
abrir su capital a la participación de países fuera de la región, la Comisión Kissinger recomienda el ingreso de los Estados Unidos al Banco.
El papel del BCIE ha sido muy
importante en Centroamérica.
Su crédito ha estado abierto a
todos los países, y no podía
haber sido de otra manera. En
particular, Honduras y Nicaragua - -como países de menor
desarrollo relativo en la regiónhan tenido en el Banco un amplio apoyo. Pero los recursos
del BCIE resultan insuficientes
frente a las necesidades y por
ello se ha considerado la alternativa de abrir su capital a otros
Estados.
De nuevo cabe una sola reserva: que la aportación de recursos no esté sujeta a condiciones
discriminantes, pero en este caso no se trata de un recelo malicioso sino de un temor bien
fundado: en primer lugar, los

Estados Unidos han bloqueado
la concesión de préstamos del
BID y el Banco Mundial a Nicaragua. Y en segundo lugar, precisamente en el caso del BCIE
el crédito que puso a su disposición la AID cuando el Banco
se fundó (1961 ), estuvo sujeto
a condicionamientos muy precisos en cuanto a las industrias
que podían tener acceso a loe
fondos facilitados. ¿Se puede
entonces sentir entusiasmo p&lt;X
la expectativa de una tercera
•
. ?
experiencia
....

otros medios de influencia, no sólo el dinero. Debemos encarar la realidad tal
cual es y tomar en consideración la capacidad de los Estados Unidos para influir en el curso de los acontecimientos
en América Central.. Ningún otro Estado tiene igual capacidad. Si, pese a todo, cuando se trate de decidir y no sólo
de influir, fracasan los Estados Unidos
en su empresa, ello será porque los habrá derrotado la historia.
Marzo de 1984.

ESPERANZA FINAL.
NOTAS

19.- Dije en un principio que iba a ocuparme de uno de los árboles decorativoe
de la floresta Kissinger, pero tal expre•
sión, obviamente, es una manera de
abordar de buen humor algo que va
muy en serio. En todo caso, es algo
que puede permitirse en un ejercicio
de periodismo económico, que es lo
que hemos hecho. Creemos que las
propuestas económicas del Informe, las
de corto y las de mediano plazo, hay
que evaluarlas sobriamente en todos sus
alcances. Muy probablemente no todo
lo que propone el Informe llegará a coo•
cretarse, pero no hay que ceder a las
tentaciones del maniqueísmo y limi•
tarse a menospreciar las propuestas.
Aun antes de que las recomendacio•
nes se lleven a la práctica, el solo anun•
cío de que podría haber un fondo extraordinario de asistencia financiera ha despertado inquietudes, y hasta desasosie•
go, en los gobiem0s del área. El oro es el
agua regia que mejor disuelve las cohe·
siones. La prostitución es la más antigua
enfermedad de la política. Y los Estados
Unidos tienen a su disposición muchos

(1) Report of the National Bipartisan Comission on Central America, 1984, (mimeo),
p. 47.
(2)CEPAL, Itsmo Centroamericano: el caráoter de la crisis económica actual, los desafíos que plantea y la cooperación internacional que demanda (E/CEPAL/CCE/402/
Rev. 1),1981, p. VII.
(3) lbid, p. 16.
(4) Exposición del Sr. Carlos Manuel Castillo,
Carta Informativa de la SIECA, No. 263,
septiembre de 1983, p. 5.
(5) lbid, p. 42.

(6) lbid, p, 5O
(7) Jbid, p. 51
(8)Ibid, p. 64
(9)Ibid, p. 56
(l0)Jbid, p. 47
(11) lbid, p. 48
(12) lbid, p. 50

�DELIRIO

Felipe Guerra Castro
En un charco de sangre, allí estabas tendida
para siempre callada, para siempre dormida,
con los ojos abiertos, muy abiertos ... abiertos,
y mirándome siempre como miran los muertos,
sin amor y sin odio, sin placer ni amargura,
con sutil ironía y a la vez con ternura.
El puñal en mi diestra todavía humeaba
pero ya a mis oídos el furor no gritaba,
y crecía el espanto y la angustia crecía,
y humeaba en mi diestra el puñal todavía
con el vaho candente de tu sangre ardorosa,
de tu sangre de virgen, de tu sangre de diosa.
¿Cómo fue? ... ¿quién lo sabe, si lo ignoro yo mismo?
¿Fue ascensión a la cumbre?, ¿fue descenso al abismo?
Sólo sé que en tus ojos vi otros o_ios impresos,
que sentí entre tus labios el calor de otros besos,
y entre sombras y dudas mi razón agitada,
quiso hallar a tu sangre otra sangre mezclada,
y al vengar mis agravios y entregarte a la muerte,
hasta el último instante, hasta el último verte
'
'
y ver cuál se borraba en tus yertos despo_ios,
la impresión de esos labios, la impresión de esos o_ios;
y en tus labios ya muertos, y en tus labios ya fríos,
para siempre dejarte la impresión de los míos.
Era ya media noche y en la obscura alameda
murmuraban las hojas con voz débil y queda,
mientras Gulce y tranquila, tras finísimo velo
de neblina, la luna se elevaba en el cielo.
¡Cuán hermosa es la vida! ¡Cuán hermosa!, dijiste.
Sí, la vida es hermosa-contesté-, pero es triste
que se acabe tan pronto... Y seguimos andando,
tú pensando en la vida, yo en la muerte pensando.

Sí, la muerte, la muerte-murmuré-, y asustada
te paraste y me viste con medrosa mirada,
y en tus ojos tan grandes y en tus ojos tan bellos,
vi brillar más que nunca la mirada de aquellos,
y en mi fiebre inextinta de pasión y locura,
recorrióme la suave sensación de frescura,
del que asciende a la cumbre o desciende al abismo...
y después... ¿quién lo sabe, si lo ignoro yo mismo?
En un charco de sangre, allí estabas tendida,
para siempre callada, para siempre dormida,
con los ojos abiertos, muy abiertos... abiertos,
y mirándome siempre como miran los muertos,
sin amor y sin odio, sin placer ni amargura,
con sutil ironía, y a la vez con ternura.
Todavía en mi diestra el puñal humeaba,
pero ya en mis oídos el furor no gritaba,
y crecía el espanto, y la angustia crecía,
y humeaba en mi diestra el puñal todavía
con el vaho candente de tu sangre ardorosa,
de tu sangre de virgen, de tu sangre de diosa.
Más, ¡oh dicha, que en medio de mi crimen surgiera!
Al dejar en tus labios la caricia postrera,
vi que al fin se borraba de tus yertos despojos,
la impresión de sus labios, la impresión de sus ojos,
y en tus labios ya muertos y en tus labios ya fríos,
para siempre quedaba la impresión de los míos.

* Emeterio Treviño González: Antolog(a de poetas

neoloneses. Ed. de la SEP. México, 1930.

�MONTEMORELOS, LAS MUJERES
YLAS AGROINDUSTRIAS

Minerva M. Villarreal
1) LAS CONDICIONES DE TRABAJO
FEMENINO EN LA PLANTACION
CITRICOLA DE NUEVO LEON.
El sector femenino contribuye en el
desarrollo de la agricultura y la agroindustria de cítricos bajo dos esquemas
que en la mayoría de los casos estudiados funcionan como complementarios.
a)

Uno es bajo el marco de la economía doméstica; colaborando
como un sostén muy importante
en la organización familiar del
trabajo campesino. La mujer se
encarga de sembrar, cosechar,
desquelitar e inclusive vender la
producción -o encargarla a sus
hijos mayores - cuando su marido ha emigrado a Monterrey o
a los Estados Unidos. Montemorelos, Nuevo León, centro productivo eje de la región citrícola
funciona a su vez como punto
intermedio de la migración interna en el estado, y de la que desde ahí se realiza hacia otros puntos del interior de la República o
hacia los Estados Unidos. Aquí
vienen IQs campesinos de las zona sur, la más pobre de Nuevo
León, y salen aquellos que ya no
tienen posibilidades de trabajo
seguro en la región. Sobre las mujeres recae el funcionamiento de
la producción antes trabajada
por el hombre. Son ellas las que
generalmente no emigran y cuando lo· hacen, en su mayoría, es
para contratarse como siivientas.

Así es que cuando el hombre se
ha ido de "mojado", o a contratarse como trabajador asalariado
en las agroindustrias de la región,
o en empresas de la construcción
, en Monterrey o Saltillo, la mujer
realiza el trabajo pennanente, lip;ado a la casa y a la tierra, que

su marido tiene que descuidar
-pues él es quien debe enfrentarse al mundo social, al espacio
exterior y chtener así un trabajo
eventual casi siempre mal remunerado-.
b) El otro e91uema tiene que ver
con su contratación como fuer•
za de trabajo asalariada en las
agroindustrias de la región: empacadoras, gajeras y jugueras. Aquí
las mujeres se dedican, "por realizar un trabajo delicado" -según la empresa-, a llenar cajas
de empaque o a seleccionar o picar la fruta.
Generalmente reciben sueldo a
destajo y con carácter de eventual, mientras permanece el trabajo por temporadas en las empresas.
Las temporadas son durante los
meses de octubre a febrero y de
fines de marzo a julio. (De julio
a noviembre y de enero a marzo
las agroindustrias refuerzan su
trabajo con fruta traída de Veracruz y de la Huasteca Potosi.na).
Para la ideología de las trabajadoras estas funciones son realizadas complementariamente. Y tan
importante para la economía de
sus familias resulta el que por
ejemplo, una mujer trabaje durante cinco meses como obrera
agrícola en una empresa "embellecedora de fruta" o planta de
empaque, como que los meses
restantes los dedique al trabajo
de labranza(*) o al servicio doméstico, sin descuidar sus que-

• En pequeños huertos familiares.

haceres

dentro

de

la

casa.

En Monternorelos las mujeres
son contratadas por obra definida en la empresa, con lo cual
~sta no contrae obligaciones para
con las contratadas, a quienes se
llama a través del conocimiento
personal de la Jefa de Personal o
del Mayordomo a sus casas, al
iniciarse la temporada del procesamiento de la fruta. Trabajan en
ocasiones hasta veinte horas diarias e incluso los domingos -según el pedido a que se haya sujeto la empresa-, sin recibir horas
extras. Se les paga a destajo, es
decir, por caja de empaque trabajada. En el caso de las gajeras
se les paga por litro o galón hecho : "El salario que recibimos
es según el número de cajas que
hagamos por día; se llegan a hacer unas 100 cajas de naranja por
día, nos pagan a $1.40 la caja,
sacarnos $140.00. por día, que
nos pagan el fin de semana, el
viernes" (entrevista). Para otras
frutas el precio es distinto: mandarina $1.30 y toronja $2.40 por
caja. Estas cifras corresponden al
año 1981.
En este mismo año, según el administrador de la gajera ICMOSA,
el salario diario en la región de
acuerdo al mínimo legal sería
de $170.00. La empresa contrata
al personal en base al salario mínimo, pero por tiempo trabajado; cuenta con sindicato "rojo"
(así llaman en la zona a los sindicatos de la C.T.M.), ya que la
empresa necesita personal per•
manente al dedicarse a la exportación de gajos enlatados de distintas frutas.

Las empleadas eventuales de las
plantas de empaque, al deshacerse del contrato que depende
de los pedidos demandados a la
empresa por los Estados Unidos
o Canadá, se ~ontratarán como
sirvientas o volverán a las labores
de cultivo. Muchas de ellas son
madres solteras o abandonadas,
dejan a sus hijos al cuidado de
las abuelas, si las tienen, y si no
a cargo de alguna vecina.

lo tanto, como se paga a destajo,
el número de cajas realizadas es
mayor y con ello mejor paga. En
esta posición se encuentran las
mujeres que tienen más edad y
más antigüedad. Más alejadas se
encuentran las que entraron a
trabajar recientemente y por lo
tanto su producción es menor
aunque no el trabajo, que resulta más cargado debido a que la
fmta es más pequeña.

En otros casos son mujeres solteras, consagradas al cuidado de
una familia cargada de prejuicios
que no les permiten salir !lolas o
verlas acompañadas. Además la
empresa contribuye con esta "ri•
gurosidad moral", aprovechándola: "Ya les he dicho que no las
quiero ver con cualquier hombre, manoseándose en las esquinas, pues lo que se hable de ustedes es en mal pa'l patrón. Aquí
se me vienen derechito a trabajar" (entrevista).

Los patrones implementan cierta
jerarquización entre las empleadas, de acuerdo a la confianza
que ellas hayan demostrado. Así,
sus relaciones se establecerán en
base a la competencia, la envidia,
los chismes. Lo cual sirve para
mantener la desunión entre ellas.

Muchas obreras regresan después
de. la temporada al permanente
oficio del trabajo casero. Cuidan
de sus parientes enfermos, de sus
niños o de los niños de sus hermanas, en ocasiones se dedican _a
la costura, _o preparan frutas en
conserva para la venta
En la empresa, las mujeres tienen
edades muy variadas, desde los
doce años hasta los cincuenta.
La posición de las obreras a lo
largo de las bandas de selección
tiene que ver con 1a producción
y la antigüedad, así corno con la
edad, pues las trabajadores que
están más cerca de las seleccionadoras (otro tipo de trabajo) recogen la fruta más grande, y por

Los trabajos femeninos dentro
de la planta de empaque se distribuyen así : jefas de personal,
seleccionadoras,
apuntadoras
-que llevan el conteo de la producción realizada- y empacadoras.
Muchas de estas mujeres sostienen a su familia con sus ingresos:
"Sí, así es m'hija, es hombre y
mujer al mismo tiempo, trae de
comer pa'todas, y tiene que venir a atender a sus niñitas, y cuidarme a mí que ya 'stoy vieja y
ya no sirvo pa 'nada, ya ni veo,
y el cabrón ese que tuvimos que
correr a patadas, arrastrao huevón, nomás se la pasaba tomando y luego quería estar con m 'hija, haciéndole más niños; hasta
que lo corrí" (entrevista).
Desde 1905, época en que se estableció la primera empacadora en la región
por el norteamericano Thomas Ayres

Robertson -quien se dedicaba a construir un ferrocarril porfiriano-, se introdujo la fuerza de trabajo femenina
en las empresas: "La mujer- es mejor,
más constante, más responsable, más
diestra y más rápida, el hombre no
aguanta mucho en un solo lugar. Además hay ciertas cosas que la mujer desarrolla más delicadamente, por eso se
emplea en el trabajo manual, debido a
la delicadez y feminidad de la per·
sona. Es más háhil para empacar" (entrevista a un empresario).
Esta primera empacadora fue construida durante la revolución mexicana,
pero después, en 1949, se inició una
temporada de levante de esta producción, llegando a existir hasta 22 plantas de empaque. Hoy hay menos, alcanzan a ser 18 con las gajeras y jugueras, que últimamente han cobrado importancia, por su capacidad de almacenamiento y contrpl de las cualidades
de los cítricos, para su exportación en
mejores momentos de mercado.
La economía rural se ve cada vez
más afectada por el capitalismo, pero
éste no ofrece al sector agrario de los
países tercermundistas alternativas liberadoras para la mujer, al contrario,
las falacias son cada vez mayores, en
el sentido de lo que desde el poder puede surgir hacia fines participativos,
desde el sector que vive y sien te esa
participación, la migración y la desi-'
gualdad son cada vez más los síntomas qtie la acompañan. El campo mexicano se ve afectado por los intereses de la sociedad global, pero sobre
todo algunos de sus agentes sociales
específicos, sobre quienes se asienta
el desarrollo desigual y combinado:
mujeres y niños, sobre quienes recaen
los atavismos más arcaicos usados desde afuera -ahora, por la empresa agrícola, en su papel 'de nuevo jerarra ru-

�ral- para su sometimiento. En este caso la organización de la cultura se establece como secuencia a la organización
de _la naturaleza. ,Las actividades que la
muJer desarrollara en la empresa serán
aquellas que sean consideradas como
efectivas de acuerdo a su habilidad de
reproductora y madre. ¿Se puede reconocer como una conquista social de la
mujer el trabajo asalariado en una situaci?" corno ésta, que acarrea cada vez
mas una multiplicidad de roles y sobrecargas a mujeres relacionadas con hombre! ~~ya educación. les cierra cualquier
p081bihdad de cambio, en función de las
actividades domésticas y el cuidado de
los hijos? La condición de estas mujer~ y sus familias es precaria, y su religtOS1dad cargada de los símbolos indispensables que introyecta la ideología
dominante les imposibilita un acceso de
rebeldía que tienda a despojarlas de los
lazos de dominación existentes.
El momento que viven estas mujeres
dentro de la polarización social en que
e_stamos insertos es grave, y las perspechv~s no se .lmeden tomar como el sigu\ente canuon que pasa por la esquina.

2) LA SITUACION ACTUAL
Como antes dijimos, hasta 1981 hab_ía _18 agroindustrias trabajando. El movimiento de la población laboral era notorio. La plaza Zaragoza era sitio de reunión de pizcadores y cargadores que
luego formaban cuadrillas de trabajo.
Las mujeres pasaban desde temprano de
un lado a otro de la ciudad, iban a sus
labores en las empresas.
El valle que rodea a la ciudad era fértil, muy verde, y las naranjas embellecían el paisaje. A las 7 :30 de la mañana
del 24 de diciembre de 1983 se empezó
a sentir en Montemorelos un frío que
llegaría a ser devastador. La helada duró

( donde algunos de éstos tienen también
inversiones) y San Luis Potosí, se les
unirá el estado de Sonora.
En 1984 sóln trabajaron parcialmente 11 de las agroindustrias que componen el complejo productivo de la ciudad:
Agroindustrias funcionando parcialmente
durante 1984
EMPACADORAS
1) Frutas de México 2) Beneficiadora de Na-

ranjas 3) Gonzfilez, 4) México 5) Tres A·
ses 6) Azteca 7) Uriegas (*) 8) MAVI (**)

*
hasta el mediodía del 25 con temperaturas que oscilaron entre los 7 y 12 grados bajo cero. Se declaró pérdida total

de 1~ producción, J de, los municipios
que mtegran la repon citricola de Nuevo León (*) el mas afectado fue Monte-

morelos.
Hasta fines de 1983 el grueso de la
producción de cítricos se concentraba
en Montemorelos; lugar donde además
se aglutinan las agroindustrias que procesan la producción, y también, los
comerciales y asociaciones que
mtervienen en la colocación del producto en el mercado. Después de la helada
el cuadro cambió drásticamente. El desastre empezó con las huertas. La mayoría de éstas sufrieron la pérdida total de sus árboles (se logró salvar sólo
el 400/o de árboles, que fueron podados
to~ente). S?lo l~ citricultores capitalistas cuyas mvennones se extendían
más allá de la finca pudieron replantar.
Se habla de 5 ó 6 casos solamente. Y
aunque se otorgaron créditos a 3 años

~ºti:ª

•

(~ende, Cadereyta Jiménez, General Teran, Hualahuises, y Linares).

dando el primer año de gracia y el resto al 370/o anual, varios citricultores
desecharon la idea de la replantación
porque esto implica _empezar de cero, ya
~e durante los pnmeros cuatro años
solo se puede hablar de inversión. Los
árboles tienen su primera floración a
los 3 años de plantados, y aquí se babia de " ensayo "E
. s dif1c
'il que un ar'
bol en estas condiciones se pueda pizcar porque las ,ramas s&lt;?n muy débiles.
Se dice que el arbol esta en condiciones
de producción hasta 5 años después de
plantado.
La historia de Montemorelos se replantea. Y a pesar de que algunos huerte•
ros están en incapacidad de volver al
cultivo de cítricos, las actividades en
tomo a la citricultura no han cesado. A
partir de 1984 los escasos citricultores
en capacidad de invertir serán también
los que estarán en ~apacidad de modifi~ar la ~roducción de sus empresas agromdustnales. Y vinculados también al
pro~ ~o de comercialización de la producc10n procesada, buscarán más proveedores de fruto dentro del mercado
nacional. Precisamente ahora en 1985
a los estados de Tamaulipas'. Verac~

Las empacadoras Uriegas y Azteca después de la helada, pudieron modifi~ su
capacidad productiva, extendiendo la ma·
quinaria hacia la industria gajera. Actualmente son empacadoras y gajeras.

** Después

de la helada la empacadora El
Edén cambia de dueños y se transforma en
empacadora MAVI. Sus propietarios, dedicados a la comercializaci6n, intensificarán la
compra de cítricos al interior de la República,
para procesarlos en la planta de empaque y
trasladarlos luego a sus bodegas en Monterrey,
desde donde surten a las tiendas Gigante, Soriana, y Astra, de esta ciudad y del interior
de la República.

CAJERAS
1) Industrias Citrícolas de Montemorelos,

S:

A. (ICMOSA), 2) Azteca y 3) Uriegas.

JUGUERA:
1) Citroméxico.
Durante 1984 el grueso de la producci6n procesada en estas agroindustrias disminuyó notablemente·, aunque por períodos breves al·
gunas, y otras por un período que no fue más
allá de los 8 meses, trabajaron con fruta traída
de los 1,ares señalados; y procesaron esta
~roduccion para la ex portaci6n, hasta septiembre de ese mismo año, cuando Estados

Unidos cierra la frontera para el ingreso de cítricos mexicanos.

Desde entonces se ha agudizado en la
zona el proceso de diferenciación social.
Acrualmente sólo seis agroindustrias están trabajando. Estados Unidos cerró la
frontera argumentando que las frutas tenías larvas (mosca mexicana), aunque
los empresarios saben que esta fecha
coincidió con el incremento de la producción citrícola brasileña, que entró al
mercado norteamericano a más bajo precio.

do" asignado a las mujeres como parte
de _sus cualidades, también lo pueden
realizar hombres, y continúa siendo ,
peor pagado. Es mejor pagado un trabajador cuya fatiga de trabajo haya implicado una carga, un peso. La fuerza de
la fatiga se mide en función de una detennin_ada visión de lo masculino y lo
fe~emno. ~n trabajo monótono, cuya
n_.itina consiste en, por ejemplo, selecc10nar la fruta, tomando de las bandas
las que no se ven bien, es menos pagado.
Como si esta rutina repetitiva no implicara un desgaste de la fuerza física del
trabajador.

En 1985 las empacadoras, empresas
con las que se inició este complejo agroin dustrial, están prácticamente paralizaActualmente, tomando en cuenta las
das. Las pocas que eventualmente encifras
dadas por el líder cetemista y ditran en función, no son trabajadas por
putado
local Israel Rojas, Montemorelos
sus propietarios (salvo aquellas que actualmente también son gajeras) sino por tiene 14,000 desocupados (periódico El
agentes comerciales que rentan la planta Norte, 19 de septiembre de 1985). Hapara procesar, "maquilar" la fruta (ma- ciendo una relación con este dato alredurarla, seleccionarla, sin que llegue a dedor de 3,000 mujeres antes ocupadas
ser empacada). Tal pareciera que el des- en el proceso agroindustrial están sin
tino original de estas empresas, como el trabajo. Sólo se contratan aquéllas que
de su fuerza de trabajo, tuviera efectiva- han ~stado vinculadas a las empacadoras
mente sólo un punto de realización. Si que mcorporaron maquinaria para picar
la venta de estos productos no se realiza y desgajar fruta, y que ahora cuentan
en el extranjero, el producto no se em- con una planta gajera, y aquéllas que
paca ni se "embellece" totalmente la trabajan en ICMOSA. Ultimamente la
fruta, no se acomoda en papel ni en ca- juguera trabaja casi exclusivamente con
jas especiales. Se utiliza poca gente en industria especializada y contrata muy
el proceso de trabajo. Por ejemplo, lo poca mano de obra, no está contratando
general es que se vacíen 5 camiones al personal femenino en la planta.
día (un camión es la medida de pago,
Actualmente, si una empacadora lacomo también es el medio para depositar el producto que se vende a granel), bora y contrata mujeres, porque el pedicon un total de 12 trabajadores. En este do sea amplio, se les dice que todo el
proceso de producción para venta al movimiento está a prueba, que no hay
mercado nacional, las trabajadoras que- nada seguro, así no se crearán esperandan excluídas, sólo participan: 1) dos zas. En este año, las escasas empresas
vaciadores = $250.00 (per cápita); 2) plantas de empaque fºr caja empacada
dos carretilleros = $300.00; 3) cuatro pagan $12.00, pero e trabajo no pasa a
estibadores = $500.00; 4) cuatro selec- veces de los quince días. Una seleccionadora gana $120.00 la hora. El pago en
cionadores= $250.00.
las gajeras oscila entre los $45.00 y los
Como se observa, el trabajo ~'delica- $80.00 por litro y galón realizado res-

�MOVILIS ANIMA
para Raúl Cantú Sdnchez

Jorge Cantú de la Garza
pectivamente.
Montemorelos vive hoy un proceso
regresivo en su economía, un síntoma
más de los desajustes de las sociedades
dependientes ..Qu~~nes integran ~ert~
capitales en la region en todos los amb1tos del proceso agroindustrial, son quienes se sostienen y en un momento dado,
tienen capacidad de adquirir antiguas
plantas. Irán hegemonizando su poder
económico.
Han surgido otras actividades económicas importantes, como la industria de
la construcción: la bloquera contrata a
muchos desocupados de la huerta ;o la
carpintería; o pequeños talleres. Muchos
emigran al interior de la República o a
los Estados Unidos, y la fuerza de trabajo femenina, mientras no se trabaje
para la exportación, queda prácticamente fuera del proceso. En esta circunstancia pareciera como si su inserción en el
proceso productivo hubiera sido un mero accidente del capitalismo regional, un
tanto seguir las ideas de Robert&lt;1on y su
primera empacadora de 1905.

Agradezco a Francisco Villarreal, Ra•
miro Reyes Peiia y Francisco Sánchez
Hinojosa la intervención que tuvieron
para la realización de este trabajo.

I
Permite, cuerpo menguante,
al alma decir que ama y necesita.
Date permiso para que en su seno yagan
el amor al mismo tiempo que el ridículo
y la despedida.
Si las manecillas corren y recorren
ese rostro sin horas ya pero anhelante,
déjate seducir, sé generoso.
II
Lo escucho, ah, lo escucho
cómo con su algarabía .me suprime.
Repite las palabras de siempre,
el muy actor, aún gesticulando,
haciendo caravanas, caricias atreviendo.
"Te amo", dice, y "necesito",
y el público aplaude, se conmueve.
Desd(} mi rincón llena de asco lo contemplo.
Esta alma que soy, incrédula y ajada,
sabiendo que no existe algún futuro,
cuánto lo desprecia.

�ESTADO YSOCIEDAD EN NUEVO LEON
BIPOLARIDAD Y CORPORATIVISMO DUAL (Notas para un debate)

,

Javier Rojas Sandoval
La categoría de corporativismo consLi tu yc una herramienta teórica de gran
utilidad para el análisis e interpretación
&lt;le la realidad política y social mexicana.
Si bien dicha categoría contiene una
connotación compleja y diversa, aquí la
empleamos en su acepción relativa a la
definición de un poder político piramidal v centralizador, basado en un control ~ertical de la sociedad.

empresariales, rula misma_iglesia porrazones históricas y tambien de poder.
Si bien la argumentación de Pereyra
es demasiado absolutizante, no deja
de reflejar con un alto nivel de objetividad la realidad política y social mexicana.

El aparato que pennite al Estado
corporativizar orgánicamente a los sectores fundamentalmente de la sociedad,
.
a
los trabajadores en esencia, es el PartíEsta fonnulación pennite identificar
al sistema político mexicano, cuyo eje
es el corporativismo que articula las rela•
ciones entre el Estado y la sociedad.
•
1 •
En el esquema estructural de la sociedad mexicana resulta difícil encontrar
espacios sociales que escapen al cpntrol
del Estado. Todo tipo de organización
social existente adquiere su legitimidad
en la medida en que la misma es reconocida legalmente por el Estado. De lo
contrario es declarada ilegal, reducida a
la marginación o inexistente.

/

,,•¡

&lt;N
&lt;N

Sobre el carácter corporativo del sis'tcrna político mexicano, Carlos Pereyra
escribe: " ... en lo práctico todos los
segmentos de la sociedad civil son prolon¡,raciones del aparato estatal. SindicaLos obreros, federaciones de campesinos
y empleados públicos, organizaciones de
colonos, profesionistas, no asalariados,
etcétera, casi todas las instituciones
creadas por la sociedad para organizar
la participación política y defender los
in tcrcscs inmediatos de sus diferentes
sectores, han sido incorporadas a la
oumiabarcante maquinaria estatal. Los
aparatos del Estado confonnan un denso Lcjido fuera del cual sólo restan comunidades aisladas no integradas plenamente a la vida nacional"(!).
Ilay que anotar que de este corporativismo no escapan las organizaciones

1
1
1

1

1
1
1

do Revolucionario Institucional; Partido
que fue creado por el propio Estado surgido de la revolución de 1910-1917.
En Nuevo León el sistema corporativo de Estado se reproduce en lo fundamental, sólo que aquí ha tenido que
competir (y compartir) en el control de
las clases subalternas o subordinadas con
otro corporativismo que en mucho se le
asemeja, pero también se le diferencia:
el corporativismo empresarial, corporativismo que tiene su más acabada ex-

presión en las organizaciones obreras,
los llamados "sindicatos blancos", que.
escapan al control corporativo del Estado.
Además del sindicalismo blanco existen otros a~pectos que diferencian a los
dos corporativismos (o corporativismo
dual). Entre éstos es posible percibir los
siguientes:
Mientras que el corporativismo de
Estado tiene como sustento doctrinario
la ideología de la Revolución Mexicana,
con el Estado como rector de la economía y el, ahora venido a menos, nacionalismo revolucionario, el corporativismo empresarial tiene como eje el liberalismo económico antiestatista, que privile¡¡;ia el papel de la empresa privada en
la economía y como platafonna ideológica algunos de los postulados de la doctrina social de la iglesia: la armonía y
colaboración , en lugar de la lucha de
clases; el lib~ralismo en contraposición
el colectivismo; el bien común, etcétera,
postulados que aparecen en las declaraciones de principios del Partido Acción
Nacional, los sindicatos blancos y las
organizaciones patronales.
De este corporativismo dual se desprende una visión de la sociedad regional altamente bip~larizada, que refleja el encuadramiento de la sociedad
en dos grandes bloques. Por un lado las
organizaciones corporativas del Estado
(PRI y sectores) y por el otro las organizaciones corporativas bajo el control
y la influencia política e ideológica de
los empresarios privados.

blancos; biinstituciones educativas y de
cultura: universidad y sistema escolar
público, universidades y escuelas privadas; bisistema médico y de asistencia
público y privado: Th1SS, ISSSTE, SSA,
clínicas y hospitales privados (NOVA,
Vidriera, Hospitales Muguer.za y San
José, entre otros); bisistema de comercialización público y privado: CONASUPO Y CECOPOS, comercios y servi. cios de despensa privados; bisistema de
medios de comunicación públicos y privados.

ciales corporativizantes. ia corriente
tercerista aparece como extraña y si es
jdentificada como de izquierda, representando una posición divergente a ambos corporativismos, se le aísla e incluso se le extermina, como ha sucedido en
numerosos casos de la historia de la lucha social regional.

El esquema bipolar es sintetizado por
el sistema de economía mixta.

Sin dejar de ser realmente existente,
el esquema puede ser engañoso por su
carácter simplificador y porque oculta
la otra realidad social subyacente: las
contradicciones entre las clases dominantes y las clases subordinadas, contradicciones que están presentes en ambos
corporativismos.

Bajo este esquema bipolar o eorporaEste esquema social bipolar cobra· tivismo dual, cualquier iniciativa políticoncreción específica en las siguientes ca, sindical o incluso cultural que emfonnas organizativas político-sociales: prende la sociedad civil y no coincida
con aquél, tiende a ser de inmediato
Bipartidismo: PRI , PAN; bisindica- alineado, cuando no sometida por uno u
lismo: sindicatos oficiales, sindicatos otro de los grandes bloques político so-

Cabe advertir que tanto el PRI como
las cúpulas empresariales que dirigen el
PAN coinciden en mantener y reproducir este "estado de cosas".

Así como. existen diferencias entre

�SOBRE EDUCACION SEXUAL
YOTRAS ENSEÑANZAS

Heidi Basabe
Mínimo homenaje a Lady Chatterley, a su amante
y a D. H. Lawrence
Cierro los ojos y entre la bruma empieza a surgir la campiña inglesa: los añosos
bosques, las delicadas campánulas... Sigo el sendero, reconozco el camino, vuelvo
a la cabaña del guardabosque. Ahí encuentro, soleada y obscura, a la húmeda pareja
-que me impresiona más que Romeo y Julieta-, navegando por los mares de su
sensualidad-sexualidad-ternura, con aquellas sus expresiones de plena ·hermosura,
chorreando aún. Marineros de vanguardia abriendo con su quilla nuevas rutas a los
océanos del pensamiento, oteando nuevos horizontes. Los veo y los huelo, siguen
ahí, en nuestro interior, gritando: "¡ ¡'fierra!!".

Rece ta para hacer una telaraña
(estrategia incluida)
Bailar primero la danza del vientre, si no resulta, entonces, la rjtual de la fertilidad y ya como último recurso la de los siete -o más- velos.
Ya que se les empieza a atraer ir soltando -lentamente- la tenue baba que irá
envolviéndolos, como si los arropara.
los dos corporativismos, es posible advertir que convergen en más de un punto.
En primer lugar, el Estado mexicano
no es un Estado anti-propiedad privada,
ni anti-empresarios privados. Por el
contrario, el Estado es y ha sido desde
sus orígenes un abierto promotor y subsidiador del capital privado. Los propios
funcionarios y dirigentes políticos del
Estado se han convertido en prósperos
empresarios privados. De esto existen
varios ejemplos en la historia del país.
1

1

Sobre la relación entre el Estado y el
.., capital privado, los voceros del gobierno
·i IN han aclarado: "el sector paraestatal ha

·,

estado ampliando su capitalización y
participación en la actividad productiva del país. . . (pero)... esta acción
empresarial directa del Estado en la
economía no ha sido antagónica ni se ha
propuesto cuestionar al sector privado
nacional y extranjero. Ello obedece más
bien, a que ha sido necesaria la presencia
del Estado en la producción y distribución, tanto para activar la economía como para cautelar (sic) la soberanía nacional:• (2).

En otras palabras, la bipolaridad o
corporativismo dual, entre empresarios
de Est;ido y empresarios privados, tiene

como punto de convergencia el control
de las clases subordinadas de la socie•
dad, con el fin de usufructuar el exce•
dente producido por éstas últimas.
Finalmente, bajo este contexto, ca;
hría hacerse la siguiente pregunta: ¿que
tantas posibilidades tienen los esfuerzos
democratizadores por escapar a este es•
quema de corporativismo dual?

NOTAS
1.- Carlos Pereyra:&amp;tado y sociedad en México, hoy. Ed. Siglo XXI, México, 1979, pp.
291-293.
2.- El papel del sector público en la econom(a
mexicana. SPP, México, 1982.

Poco a poco se irá formando la leve, iridiscente tela. Que piensen que es tan frágil que se podrían liberar de ella en cualquier momento, en cuanto lo desearan. Dar
varias vueltas sin olvidar la estética, se pueden colocar, estratégicamente, gotas de
rocío en el trabajo. Hacerlo sin apresurarse, suavemente, que la víctima no se dé
cuenta de su estado, tratar de distraerla con erotismo o amorosidad.
Acercarse cauta, sigilosame·nte, como Drácula en noche de luna llena -pero sin
dejar escapar ningún. triunfal aullido-, quizá sólo tarareando distraídamente "acércate más", para, finalmente, cariñosamente, hincar el diente, garfio, pinza y poder
sellar, así, el pacto de la muerte..•

�'

TEATRO MEXICANO
CONTEMPORANEO

Guillermo Schmidhuber
Educación sexual
Un óvulo va bajando tremendamente confiado en un ascensor, cuando, en un
determinado piso, se abre la puerta y entra un espermatozoide. Al proyecto de huevo
lo han tomado de sorpresa y no sabe qué hacer·. El espermatozoide, mientras tanto,
gira un poco alrededor del óvulo haciendo caravanas y busca la manera de ser debidamente introducido -según las reglas de la buena educación...

NUEVA DRAMATUR~íA MEXICANA
Rodolfo Usigli le negó a México la
capacidad de "objetivizarse," la capacidad de poder separarse de su yo para
convertirse en espectador de sí mismo;
Sj&gt;gún Usigli la misma conciencia del mexicano, enturbiada por los cristales opacos de la "hipocresía y el orgullo," le
impiden alcanzar "el dia increíble de la
claridad, el día increíble de la conciencia y respeto mexicanos"(l).
De igual manera, yo me niego hoy la
capacidad de "objetivizar" a la nueva
dramaturgia mexicana pero por diferentes razones; porque como dramaturgo
pertenezco a ese movimiento y porque
siento-y puedo aventurar el sentimosla necesidad de que nuestro teatro sobrepase los límites geográficos inmediatos
de su creación.
Su primera pregunta podría ser ¿existe Ja nueva dramaturgia mexicana? O

quizás con mayor escepticismo podrían
preguntar ¿es de verdad un movimiento
o sólo un puñado de voces sueltas y
desarticuladas? Mis palabras tratarán de
responder afirmativamente a estas dos
preguntas.
Si recorremos la dramaturgia mexicana en lo que va del siglo XX podremos
encontrar períodos repetitivos de florecimiento de la creación dramática. Nuestro siglo dramático abre con el nacimiento de Xavier Villaurrutia (1903),
seguido inmediatamenete por los de Rodolfo Usigli, Celestino Gorostiza y Salvador Novo. Veinte años después nace
Elena Garro, Sergio Magaña, Emilio Carballido, Luisa Josefina Hemández y J orge Ibargüengoitia. Esta segunda generación fue grandemente influida por la cátedra dramática de Usigli.
Tendremos que rec~rrer el tiempo

otros veinte años para encontrar una generación tan abundante en nombres.
Esta generación se inicia en 1943, cuarenta años exactos del nacimiento de
Villaurrutia. Aunque en el ínter nacen
varios autores que no constituyen un
movimiento per se, tales como Vicente
Leñero, Maruxa Vilalta y Hugo Argüelles.
Desgranaré algunos nombres de este
movimiento de nueva dramaturgia: Osear Villegas, Willebaldo López, José
Agustín, Dante del Castillo, Tomás
Espinoza, Juan Tovar, Osear Liera,
Víctor Hugo Rascón, Felipe Galván,
Sabina Bergman, Felipe Santander, Alejandro Licona, Rugo Hiriart, y muchos
más. Somos una generación de maíces
tiernos que, contrariamente a las leyes
de la vida, parece unirse más a su generación inmediata anterior que a la de su
abuelo Usigli.
Sin embargo, Usigli es y será un paradigma para México. El corrió el riesgo
de ser dramaturgo más que cualquier
otro en mi país, y quizás más que sus
contemporáneos latinoamericanos. Su
decisión fue lúcida: "Hasta este momento-nos dice en 1947-estoy sereno pero
firmemente convencido de que, corriendo los más grandes riesgos, he creado un
teatro mexicano,-y más adelante agrega- con El gesticulador aunque yo mismo quisiera negarlo, ha nacido el teatro
mexicano." Estas palabras las escribió
diez años después de haber escrito esta
pieza. Usigli mismo se propuso alcanzar tres requisitos para poder vivir ese
riesgo: "ser dramaturgo por disposición,
por volición y por vocación "(2).
Si analizamos a la generación de los
herederos directos de Usigli, encontraremos que casi ninguno reúne esas tres
características. Sergio Magaña sorprende por su disposición, su capacidad pa-

rece sobrepasar a la de su generación,
pero carece de volición, su voluntad de
querer ser dramaturgo ha sido débil, ·y
su vocación ha sido quizás trágicamente
traicionada. Del Magaña de 27 años
que en 1951 estrena Los signos del
zodiaco, noy no queda nada. No ha
escrito por años algo de imporlmlcia,
y lastimeramente transcurre su vida
trunca. Luis Josefina Hemández y
Jorge Ibargüengoitia tuvieron igualmente gran disposición, y ambos aventajaron
a Magaña en tener una mayor voluntad
de permanecer en las letras, pero ambos
de alguna manera fallaron en dar una
generosa respuesta al llamado de su vocación: Ibargüengoitia negándose en los
últimos años de su vida a escribir teatro,
y Luisa Josefina escondiéndose-a lamanera de Elena Garro- en una vocación
de anacoreta del mundanal ruido. Solamente Emilio Carballido logró reunir las
tres características que Usigli pide, pero
quizás su vocación de ser dramaturgo y
su decisión de serlo sobrepasan a su disposición de poder serlo.
Es interesante releer viejos téx Los y
analizar cómo se veía a esta generación
cuando era la "nueva dramaturgia" de
entonces. En 1956 Celestino Gorostiza
escribe: "Tratándose de autores jóvenes
sería imposible que hubieran logrado
borrar todas las huellas que su maestro
Usigli les dejó impresas, Chejov, Williams
y García Lorca." El mismo Gorostiza
comenta: "Luisa Josefina y Emilio
coinciden en la delectación con que
hurgan en el mundo de la provincia, en
el drama de esas vidas inútiles-y continúa-, Sergio Magaña, contradictorio
como la gran parte de l~s _jóvenes d~ ~u
tiempo, es el más amb1c1oso ) quizas
por eso el más representativo de su ge•
neración." (3). En otra parte otorga a
este joven grupo las siguientes características: "una postura cada vez más fiel
de la realidad, aunque de n.ingún modo
fotográfica. más bien expresionista: cm-

�p~eo de un diálogo coloquial, elaborado
ci~rtamente, pero despojado hasta el límite de todo lastre literario. Producto
de una sola camada, resulta difícil establecer claras diferencias entre las obras
de ~stos autores." Creo, sin miedo a
equivocanne, que algo semejante pudiera decirse de la ahora nueva dramaturgi_a mexicana. Carballido prologa 26
~os de~fu1s u!1a antología jcwen diciendo:_ Diversidad es lo que podríamos senalar, proponen obras sobre te~as últimos, con formas neoexpresio~stas, exploran la realidad más inmediata a través de un casi naturalismo o
de un realismo bien depurado, y no le
hacen caso al costumbrismo." (4J. ,y
9'1é podríamos decir al pasar lista de os
~tegrantes de la nueva dramaturgia mexicana a la luz de las tres peticiones que
Usigli ex!ge de todo dramaturgo? Unos
pocos ,brillan por su disposición, un grupo mas numeroso comienza a vislumbrar _el llamamiento de la vocación y la
totalidad se hace notar por su volición
d~. que~r ser dramaturgo, sobre todo
baJO el mflujo de los talleres de creación dram~ti.ca que n,o exigen el esfuerzo que Usigli propoma a sus seguidores.

f

Pero ¿cómo probar que todo esto
conforma un movimiento? Actualmente
se está elaborando un inventario del teatro mexicano, bajo la coordinación general de Marg~~ Mendoza López.
Cuando se plañifico se esperaba reunir
un máximo de 10,000 obras de autores
mexicanos, pero hasta el momento
se han enlistado más de 20 000 obras
de teatro, siendo la mayori~ del excedente contemporáneo. Por otro la~o akuien ha hecho un listado exhaustivo de los autores dramáticos vivientes
y ha llegado a contar una centena. S~
embargo, toda esta vitalidad no ha impactado suficientemente a los teatristas mexicanos. ¿Cómo explicar esta
,¡ co aparente contradicción? Hasta este mo·, e,¡ mento sólo he hablado de los protago-

nistas de esta historia: los dramaturgos
p~ro ahora hablaremos de los antago~
rustas, los "malos" de esta historia.

partes, Y Leñero seguirá esperando ver
su pieza algún día mostrada a lo Leñero.
Segundo caso: Martha Luna y un grupo
de la Universidad Veracruzana montan
El baile de los montañeses de Víctor
Hugo Rascón pieza de corte realista, p~ro que Ía directora decide interprelar, en tono expresionista. v ;por aué
no·, 81 se ha montado Brecht a lo mexicano, ¿por qué no poder montar un autor mexicano a lo Berliner Ensemble!

En México existe un movimiento serio e importante de directores sus nombres son tan conocidos por eÚeatrófilo
mexicano como los de Emilio Carballido y sus contemporáneos. Gurrola Cas~o,. Tavira y Mendoza, por decir los
mas importantes, no creen en el teatro
mex_icano de autor y miran al texto dramá~co como un pretexto, además están
Ahora hablaremos de los aliados de
ebn?~ de 111;8 _corrientes europeas de di- los protagonistas, de los "buenos" de
reccion escemca. pno de ellos, quizás esta .historia, La crítica de México ha
el más dotado, Luis de Tavira ha dicho: quendo apoyar a la nueva y también a
" mostrar teatro contemporáneo
' mexica- ~a no tan nueva dramaturgia. Ellos acuno es ser anacrónico." Por otro lado el naron el no~re. de nueva dramaturgia.
Director de la Compañía Nacional de 111;8 •dos . asociaciones de críticos que
Teatro del Instituto Nacional de Bellas Mexico tiene han patrocinado ciclos de
Artes ha dicho recientemente que "no teatro de atril con nuevas obras Todo
hay dramaturgo mexicano que v~a la ello .quizás porque finalmente les ha
pena de :ier llevado a escena" (5). Más n:~ordido la conciencia del mal que le
de un pnmer actor o actriz se ha nega- hicieron algunos de sus colegas a Usigli,
do ~ participar en una puesta de autor tanto artística como moralmente. Más
mexicano.
de una universidad se ha aliado con múltip_les puestas de bajo presupuesto y
Los dramaturgos se han refugiado en éxito discreto.
grupos teatrales pequeños no profesionales, con los que encuentran abundanHan na~ido talleres bajo el tutorazgo
tes puestas pero de baja calidad, esa es de Carballido, Argüelles, Leñero y Hécla razón de la sobreabundancia de piezas tor Azar. Algunos de ellos permiten amde un acto con pocas dificultades escé- plitud ~ estilos,r, audacia en la experinicas, Aun dramaturgos tan apreciados mentac10n dramatica, otros constituyen
como Carballido y Leñero encuentran capelos literarios que invitan a repetir
obstáculos para montar sus piezas con estilos e inhiben la individualidad creagrupos profesionales. Y cuando fºr fin tiva. La solución está en nutrirse con tose logra una puesta de altura e texto ~as las fuentes, y así vemos que los mees mutilado, el orden de las ¿scenas es 1ores exponente de la nueva dramaturgia
alterado, el tono cambiado y hasta el son veteranos de todos los talleres.
final reescrito por manos ajenas. Cito
solamente d()S casos: la premier munComo resultado de esta lucha entre
dial de El martirio y muerte de Morelos
dramaturgos, antagonistas y aliados muúltima pieza de Vicente Leñero bajo l~
chas de las mejores piezas de la Nueva
dirección "creativa" de Luis d~ Tavira
Dramaturgia han quedado inéditas o no
quien introdujo personajes, además d~
caballos y cañones, logrando, por una han llegad? a la escena. Ustedes se prevez más en la historia del teatro mexica- guntarán si hay alguna moraleja en esta
no, que la suma fuera menor que las quejumbrosa historia, pues sí. La gene·
0

ración de Emilio Carballido tuvo mucha
suerte en sus inicios; Carballido estrena
Rosafv~ Y los Llaveros a los 25 años en
el ~i~o templo cultural de México, y
algo similar podemos citar de sus conte~p&lt;&gt;ráneos; ~asta algunas obras dramaticamente tiernas vieron la escena
?n ~sos años, ~n tener el tiempo de añe1amiento creativo para haber sido mejores _(6). E~ éxi~ temprano de esa generación quizás mfluyó para que Magaña
e Ihargüengoitia olvidaran la pluma en
las épocas de secas.
_La Nueva Dramaturgia Mexicana reqmere hoy de una férrea voluntad de
querer ser dramaturgo y de una generosa vo~a~i~n para llenar plenamente su
lugar histonco, y también de una brill~te Y concienzuda disposición, y asf
duizás esta generación que aún no maura, pued~ alcanzar con grandes frutos
1~ exigencias. qu~ Usigli se impuso a sí
nusmo Y qu~ mvita a los demás a seguir.

P?nenc~ presentada por el autor en el
~unpoSlum ~temacional de Teatro Espan~l y Mexicano, organizado por San
Diego . State University, University of
S~ Diego Y Universidad Autónoma de
Ba_¡a Califomia, San Diego California
4-6 de Abril, 1984.
'
'

NOTAS

l. Rodolfo Usigli, Obras completas Tomo
ll~. (México: Fondo de Cultura' Econlr
mica, 1979). 455 y 401.

4. Emilio Carballido Mds teatro joven
(México: Editore; Mexicanos Unidos,
1982), 8.

Funciones teatrales (México SEP/CADAC

2. Usigli, 497.

5. Carballido, 6; información•ampliamente divulgada por la prensa mexicana. Excelentes documentos sobre este punto son Vicente Leñero, Vivir del teatro (Joaquín
Mortiz: MéKico, 1982); y Héctor Azar

6· Em~o Carballido afirma que fue "el autor
mexicano favorecido en alto grado hará
unos veinte años" (Emilio Carballido Tea•
tro joven de México: Editores Mexi~anos
Unidos, 1982, 6).

3· ~elestino Gorostiza, Teatro mexicano del
,rglo _XX (MéKico: Fondo de Cultura Económica, 1981), xvüi y 55.

'

1982).

'

�EL TEATRO MEXICANO
Y LA PROVINCIA
La provincia mexic~a es geograf.í_a
vista desde una gran ciudad, es una división territorial que sigue viviendo la
moral y las costumbres pertenecientes a
los tiempos idos; es, cuando más, .un
microcosmos que guarda con la capital
una relación analógica, ya que s~s factores económicos, políticos .Y ~octales son
de la misma índole. Provmc1a, según la
etimología latina, significa la tierra bárbara que está porven~r:. pro vine~. ~ara
muchos teatristas cap1talmos esta u~ttma
definición es la única que parece cierta,
ya que desde la ciudad de México se
planea y desarrolla el quehacer teatral
oficial, apoyados en el hecho ~e que la
mayoría de los dramaturgos, directores
y actores profesionales son habitantes
de esa metrópoli. De cuando en vez ~alen en ~ra deseando "hacer la provmcia" con el mismo espíritu que las compafiías espafiolas en el siglo XIX soñaban con "hacer la América," y se aden•
traban en tierras de ·bárbaros con el corazón puesto en la fortuna. Provincia
para estos teatristas es colonialismo cultural.

1

l

1

!

Prc,,rincia para los provincian~ _es
una concepción diametralmente distinta. Para explicarla hay que hacer una
paráfrasis etimológica: pre vinci, vencer
primero. La provinc~a ~e~cubre 1~ potencialidades de sus mc1p1entes artistas,
que después de someros tri_unfos ell: su
terruño reciben como premio la realización de su sueño dorado: ir a la gran urbe porque sólo ahí el triunfo parece hacer historia, para quizás después recordar a la provincia nostálgicamente al
crear un personaje o recurrir al pueblo
para establecer un espacio escénico; sobre todo para re~resar en gi!ª. cubiertos
de gloria capitalina y con~v1r con sus
anti~os compañeros teatrtstas. IJl;le no
·io
·,~ pudíeron dejar de ser provmc1anos.

La provincia mexicana vio partí!. a
Rugo. Argüellea, Réctor Azar, Emilio
Carballido Luisa J ose:6.na Rernández,
Elena Gar'ro, Jorge Ibargüengoitia. Rafael Solana y a tantos otros dramaturgos
y teatristas que un día decidie!o~ "h~cer la Capital." Y así la pr~vmc1a -~º
partir a muchos de su_s me1ores hiJOS
hasta parecer que etimoló@:camente provincia es pre videre, ve_r prtmer~. Es c~mo un testigo geográfico que vio partir
tristemente a sus jóvenes genios, con la
esperanza de que algún día, con los su~ños realizados o no, regresaran como hijos pródigos. Pero pocos regresaron y
por eso provincia llegó a ser sinónimo de
"proveencia" al proveer con tantos y tantos teatristas al desarrollo cultural de la
megalópolis.

cha (1952) en la provincia (3).
La mayoría de las obras de la generación posterior a Usigli también {ueron
ubicadas en la provincia: Rosalba y los
Llaveros de Carballido, en Otatitlán,
Veracruz; Los frutos ca(dos de Luisa
Josefina Rernández en '.'la sala de una
casa provinciana," y asi muchas otras.
Unicamente Sergio Magaña, nacido en
Michoacán pero criado en la ciudad de
México se resistió al espacio provinciano y fundó la dramaturgia de la gran
ciudad con su Signos del Zod(aco, pero
no tuvo ni seguidores ni otras obras que
recrearan el espacio citadino.

Durante la década siguiente el t~atro mexicano siguió dos tendencias
iniciadas por Usigli: el teatro anti-hisSin embargo, cuando esos incipientes tórico y el teatro provinciano. Dentro
dramaturgos llegaban a la gran urbe de esta última se dieron los grandes
deseada no aprendían a escribir sobre triunfos de los antiguos provincianos:
ella. S~ nostalgia los traicionaba y la Debiera haber obispas de Rafael Solana,
pluma volvía a la tierra na~ en b~sca ubicada en San Miguel de Allende (4);
de inspiración geográfica.. V1~lau~ti~ y Los cuervos están de luto de Rugo AIUsigli a pesar de ser cap1talmos, Sltilan güelles en Orizaba · Inmaculada de
algun:is de sus primeras obras en la p~o- Héctor' Azar en "el ~stado de Puebla";
vincia, pero fue solamente ~a técruca Clotilde en ~u casa de Jorge Ibargücnde distanciamiento geográfico (1). En goitia, en "una ciudad del centro de la
República," y muchas obras más. A _c~1936 Usigli simplificó a tal extremo su
tas obras la provincia no sólo les particiDurango de El niño y la_ niebla que, l~ega
pa de una geografía, sino tambié~ les
a parecer sólo un escap1smo geogr~IC~, permite ubicarse en un perfecto _microbajo el presupuesto de que la provmcia cosmos cuyo lema es el conocido retiene una mayor estrechez moral que el
frán: "La provj.ncia es la Patria," que
cosmopolita Distrito Federal (DF).
constituye la premisa mayor del llamado
teatro realista mexicano. Por eso se
La provincia como geografí~ teatral
puede decir con una paráfrasis etimomadura nace en el teatro mexicano .e~
1938 cuando el mismo Rodolfo Usigli lógica más, q~e duran~e ,es~ perío,~o la
por primera vez crea un microcosmos provincia llego a ser smommo de prollamado "Allende" (2) (llum inde, de la videncia," ya que veló por el teatro
parte de allá, un buen smónimo de pro- mexicano.
vincia) Nunca antes un dramaturgo haDesde que Usigli situara El µC's_l iculabía re~reado con tanta verosimilitud y
dor
provincialmente-JlOr no decir pr?·
vitalidad un ~sfaci~ mexicano. -~ostevidencialmente-en
Allende, los teatnsriormente Usigli ubica La funr.wn de
despedida (1949) y ]ano es una mucha- tas de la voz y la figura ( actores) ) los

teatristas del orden ( directores) comen- de Carballido, Los cuervos están de luto
zaron a desarrollarse en la provincia me- de Argüelles, Los huéspedes reales de
xicana. Poco a poco el interés por este Luisa Josefina Rernández, en Montearte fue aumentando en incipientes gru- rrey; Los viejos de Usigli, en Puebla ;
pos no profesionales ni permanentes. El arca de Noé de Rafael Solana en
Sirvieron de asidero a este primer teatro Culiacán, y muchos otros.
muchos espacios no teatrales, como la
iglesia de Dolores en Monterrey donde
¿Por qué entonces la dramaturgia
debuta María Teresa Montoya, o como m~xicana entró en un período de crinumerosas escuelas y casas particulares sis en los 60s y los 70s? Muchos de los
de los amigos del teatro. A partir de dramaturgos consagrados dejaron de es1950 la provincia recibió varios maes- cribir y las nuevas obras que llecraron a
tros de teatro que después de triunfar escena no lograron los éxitos de fos 50s.
en la gran urbe regresaron a la provin- Uno de los factores que determinaron
cia-Lola Bravo a Monterrey, Estela In- esta situación fue que se dejó de escribir
da a Guadalajara, Raúl Moneada Galán teatro de provincia, y los dramaturgos,
a Cuernavaca, Marco Antonio M?ntero olvidándose también del teatro anti-hisy Dagoberto Guillaumin a Xalapa, y tórico, trataron de recorrer el tortuoso
así muchos otros. Por primera vez la y no experimentado camino del teatro
provincia formó teatristas a nivel pro- macrourbano, con menor éxito de púfesional. Algunos decidieron vivir la blico y de crítica, exceptuando quizás
aventura de 1a gran capital y se queda- a Vicente Leftero y a su excelente tearon allá; unos pocos regresaron, y otros tro documental. Parecería que el teatro
nunca se arriesgaron a tanto. Mientras mexicano, al perder el espacio provinUsigli se refugiaba en sus excelentes ciano, se ha quedado sin ubicación.
memorias y la generación post-usigliana
naufragaba con las obras "D. F.ctistas",
Los movimientos de teatristas contise consolidaba el movimiento teatral nuaron con la misma fuerza que tuviede la provincia; Luis Martín, Julián ron en los 60s. Un evento que lo atesGuajardo, Rubén González Garza, Cuco ticrua es la Muestra Nacional de Teatro
Barragán y Sergio García en Monterrey; d; Provincia que desde 1978 ha organiRafael Sandoval y Guillermo Aldrete zado el Instituto Nacional de Bellas
en Guadalajara; José Manuel Alvarez Artes en coordinación con la compañía
en Morelia; Oiga Ibañez y Eduardo Luis cigarrera La Moderna (5). Cada año las
Saviñón en Puebla; Luis Pérez Sabido mejores obras .de provincia .':lelven a
en Yucatán, Enrique Mijares en Duran- vivr el eterno ciclo de la creab.vidad mego; Jorge Galván en Aguascalientes. xicana. Después de su triunfo, pre
Todos ellos son directores que conjun- vinci son invitadas a presentarse en un
taron numerosos grupos de actores para festi;al en una ciudad de provincia,
hacer buen teatro, apoyados en una se- pre videre, para posteriorment~ ~egar
gunda vida económica, más generosa las mejores a los teatros capitalinos.
en plata y menos en satisfacciones, ya
'!11e el teatro no daba para vivir. En este
Estas reuniones son el sublimado del
período se llevaron a escena numerosas teatro provinciano; las 153 obr~s preobras mexicanas, ubicadas ya no sola- sentadas en 7 años son un termometro
mente en provincia, sino también ahora de la calentura teatral de la provincia
dirigidas y actuadas por provincianos. mexicana. El autor extranjero es el más
Y así muchos estrenos mundiales tu- socorrido con 87 obras de las 153 menvieron lugar en provincia: Te juro Juana cionadas. Las obras de mexicanos su-

man sólo 48; de los dramaturgos consairados los más representados son Yicente Leñero, Carlos Solórzano, Rafael
Solana, Emilio Carballido, Raúl l\foncada Galán, Elena Garro y J orire Ibargüengoitia. Desgraciadamente sóYo se ha
montado una obra de Usigli: }a110 es
una muchacha. De los autores de la
llamada "nueva dramaturgia mexicana"
ñguran Villehaldo López, Osear Liera,
Carlos Olmos, Guillermo Schmidhuber y
Juan Tovar. De autores latinoamericanos 22 obras figuran, sin atreverse a repetir ninguno. De España se llevaron a
escena varias obras de García Lorca y
de Calderón, a un Alberti y a un Tirso:
con la tirste omisión de obras de Antonio Buero Vallejo, que aún espera srr
descubierto por el bien del teatro mexicano. Varios autores no castellanos
estuvieron representados con más &lt;le
una obra: Weiss, Ilrecht, Shakcspeare,
Beckett, Ionesco y Mrozeck.
¿Cuál es el corolario de esta historia que narra algunos de los aconleem.:s
sucedidos en los ya casi cincuenta años
de relación entre el teatro mexicano ) la
provincia? Que al romperse esta relación
la dramaturgia mexicana poco se ha desarrollado. Que el teatro en la provincia se
ha fortificado a través de estos aiíos ,
que ahora muestra frutos maduros.
Dos de los movimientos teatrales de
provincia son dignos de una mención
especial. Varios de los teatristas de
Monterrey se han organiY.ado bajo el
nombre de Profesionales del Teatro &lt;le
Nuevo León (PROTEAC), ) con el liderazgo de Luis Martín velan por la vialidad del teatro en esa ciudad. ,\nualmente presentan, sin ayuda oficial, u11
festival y diversos eventos com? coloquios teatrales y lecturas de. at!1I. llan
montado recientemente a lsigh, a .\lagaña y a Schmidhubcr, ) a que una dl'
sus finalidad es velar por d autor na-

�TRES POEMAS
MINIMOS

Juan Francisco González
l. LA PRUEBA

cional. El otro ejemplo sin precedente
es la Compañía Titular del Teatro de
Milán de la Universidad Veracruzana
en la ciudad de México, bajo la atina:
da dirección de Manuel Montoro y Guillermo Barclay, que lleva el mejor teatro provinciano a un espacio teatral
ubicado en la gran capital, pero administrado por una institución de provincia. Y así la tierra que estaba por
ser vencida se convirtió en vencedora
al lor,-ar múltiples reconocimientos de
la critica capitalina y nacional.
La pronvincia ha sido parte sine
qua non del teatro mexicano, ya que
las obras dramáticas provincianas en
ubicación e inspiración son de lo mejor
que se ha escrito en este país. Los personajes usiglianos de Cesar Rubio y de
Erasmo Ramírez, ambos provincianos,
no tienen paralelo en el teatro mexicano. Actualmente la dramaturgia de la
macrourhe est.á por nacer, pocos autores escriben teatro anti-lústórico y teatro impolítico a lo Usigli, y la dramaturgia provinciana parece que ha muerto. Lo que permanece es el eco de que
"la provincia es la Patria", y aún las
obras con ese sabor son llevada triunfalmente a escena, en espera de que el
teatro mexicano decida su futuro.
.lfonterrey, México, 1985.

NOTAS

l. Rodolfo Usigli sitúa El apóltol, su primera obra (1931), en "una antigua hacienda del Estado de Puebla," y Xavier
Villaurrutia, en 1938-núsmo año de
El gesticulador-ubica su farsa Sea usted
breve en "Zamora, en una hora"; pero
ambas obras fracasan en su intento de
crear un espacio de provincia.

La Comunicación no existe
¿Me han entendido?

2. ¿Dónde queda ubicado Allende en la
geografía mexicana? Rodolfo Usigli esconde la información en la trama de la obra:
ciudad provinciana de mediana población
con posfüilidad de tener una universidad,
cercana a las ciudades de Monterrey y Saltillo, con clima cálido, la carretera central
que une Boston con México no debe estar
muy alejada, los apellidos de los lugareños
deben ser Treviño, Salinas y Garza, etc. Al
sur de Monterrey existe un Allende, como
hay otros en los estados de Guanajuato y
Chihuahua, pero solamente el Allende regiomontano posee la mayoría de las pistas puestas por el autor. En 1933 fue fundada la primera universidad de la provincia
norteña en Monterrey a 50 Km. de Allende. La información fue muy comentada en
ese entonces, y Usigli debió saberla sobre
todo por la famosa apología "Voto por la
Universidad" de Alfonso Reyes, que fue
publicada en R!o de Janerio el 6 de enero
de 1933 y reimpresa en m11ltiples periódi·
cos mexicanos en ese año. La carretera
central fue inaugurada en 1933, aunque
era transitable desde años antes, y pasa
por Monterrey y por Allende. Este poblado tenía entonces alrededor de 10,000
habitantes, por lo que la fundación de
una universidad soñada por César Rubio o
una candidatura gubernamentel resultan
desubicadas. Monterrey en 1938 tenla
200,000 habitantes y es capital del estado
de Nuevo León, pero habla recibido con
frialdad la estatización del petróleo y el reparto agrario en 1938 y 1936 respectivamente; por lo que Usigli pudo crear una
ciudad con las características de Monterrey y el nombre del héroe de la indepen-

dencia Ignacio Allende. Todo es elucubraci6n.· El dnico hecho comprobable es que
Usigli pasó con Villaurrutia en ferrocarril
por ambas ciudades en su viaje a Nueva
York y a la Universidad de Yale en 1936.
Alejandro Usigli, hijo de Rodolfo Usigli,
ha comentado con el autor de este artículo la existencia de fotografías que muestran a su padre con Villaurrutia en el tren;
además, él recuerda la admiración que su
padre tenía por el desarrollo industrial
de Monterrey. Quizás Usigli creara un microcosmos uniendo características del
Allende real y su cercana ciudad de Mon·
terrey.
3. Usigli sitl'.la La función de deapedido
en "una pequeña ciudad de provincia,"
y ]ano e, una muchacha en "una im·
portante capital de provincia."
4. Rafael Solana sitúa su Debiera haber
obispas en "una población de 15,000
habitantes," pero en conversación con el
autor de este artículo le ha comentado que
tuvo en mente el bello San Mguel de
Allende. Guanajuato, al escribir esta
obra.

5. La información referente a la Muestra
de Teatro fue dada por Ramiro Osorio
del lNBA y analizada por el autor. Las
Muestras del Teatro de Provincia han te·
nido las siguientes sedes: León, Guanajuato, en 1978; San Luis Potosí, S.L.P., en
1979; Aguascalientes, Ags., en 1980; Ver
racruz, Veracruz, en 1981; Acapulco,
Guerrero, en 1982; Morelia, Michoacán, en
1983; Xalapa, Veracruz, en 1984.

II. SILENCIO
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no es más bello que el silencio,
cállate.
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El concepto de paradigma científico
desarrollado por Thomas Kuhn es fundamental para entender la naturaleza de
la ciencia y la forma en que se construye el conocimiento científico. Los paradigmas son, como el mismo seiiala: "realizaciones científicas universalmente reconocidas que durante cierto tiempo
proporcionan modelos de problemas y
soluciones a una comunidad científica"

(1).
Cuando el modelo explicativo deja de
ser suficiente para comprender la realidad, sobreviene la necesidad de construir un nuevo paradigma que reemplace
al anterior. Esto es lo que Kuhn llama
una "revolución científica". Esta revolución involucra una serie de elementos
que van desde cambios en la concepción
del mundo y en los métodos e instrumentos empleados por determinada
ciencia, hasta transformaciones en el
lenguaje y el significado de las palabras
que componen las teorias.
El objetivo de este trabajo, es rastrear los paradigmas que dieron origen a
las teorías que sirvieron para interpretar
la realidad económica y social de América Latina, y ver la forma en que su
lenguaje se modifica y el modo en qut el
paradigma incide sobre la conformación
de los conceptos.
Intentaremos aislar algunos conceptos clave y seguirlos a través de las diferentes teorías a fin de observar los cambios en su significado.
PARADIGMA Y LENGUAJE
La concepción de Kuhn sobre el quehacer de la ciencia, cuestiona los planteamientos tradicionales.

La primera idea que queda descartada, es la de que el conocimiento es un
reflejo de la realidad y de que, por lo
tanto, la información que nos da la ciencia corresponde exactamente a lo que
ocurre en la naturaleza. Junto con esta
primera idea, se cuestiona también que
el conocimiento sea acumulativo y que
tienda a la verdad absoluta.
La ciencia es más bien una herramienta para interpretar el mundo y solucionar en lo posible los problemas
que éste plantea. Sin embargo, dicha interpretación está sujeta a todas las contingencias que rodean a los científicos
que elaboran las teorías. Contingencias
tales como su formación profesional,
su experiencia en otros campos, sus
compromisos científicos, los instrumentos con que cuenta, etc.
La comunidad de científicos, armados con un cuerpo de teorías intentan,
en su quehacer cotidiano, solucionar los
enigmas que la realidad les propone. Este quehacer es lo que Kuhn llama "cienr.ia normal", donde sí se podría hablar
de un proceso acumulativo, ya que son
una serie de investigaciones que profundizan y amplían la teoría sin modificarla.
Pero los científicos con frecuencia se
encuentran con hechos que la teoría no
puede explicar, y a la que, incluso, contradicen. A menudo las cosas no ocurren
en la naturaleza o en la sociedad como
el científico espera que ocurran. Cuando
estas anomaUas se acumulan, empieza
una crisis que ~eneralmente culmina con
una "revolucion científica", es decir,
con la aparición de un nuevo modelo o
paradigma científic~ ~ue sea capaz d~
explicar las contradicc10nes entre realidad y ciencia. Estas revoluciones pueden
ser grandes o pequeflas y pueden involucrar a varias ciencias o comunidades de

científicos o sólo a una partr de ellas.
Sin embargo estas revolucione~ son diferentes de la ciencia normal ya q111· implican una nueva fonna de interpretar la
realidad, un modo diferente de vrr el
mundo. Debe haber un rompimiento
con ideas que se consideraban verdaderas. Este proceso no es fácil, debr convencerse a los científicos de la comunidad afectada, debe competirse con los
defensores del paradigma anterior y revisarse todos los conceptos, los instrumentos, los métodos que se venían empleando. "La nueva teoría implica un
cambio en las reglas que regían la práctica anterior de la ciencia normal"(2).
Por supuesto que pueden corxistir
dos paradigmas o modelos de explicación diferentes; sin embargo, en la medida en que la ciencia es más madura o
desarrollada, los paradigmas tienden a
ser universalmente aceptados o rechazados. Es le sería el caso de las ciencias naturales, a diferencia de lo que ocurre en
la mayor parte de las ciencias sociales.
Aunque en este punto habría que evaluar, además del grado de madurez, t•l
gran peso que tiene la ideología sobre la
formación de los paradigmas ~ la proliferación de modelos explicativos ('011tradictorios.
Rechazar una teoría significa acep lar
otra, y el científico lo hará sólo después
de confrontarla repetidas vrre~ con la
naturaleza y comparar las teorías entre sí. Pero nunca rechazara un paradigma sin reemplazarlo por otro pues quedaría fuera de la ciencia.
El conocimiento científico es por lo
tanto la reconstrucción intelectual del
mundo, para poder explicarlo y actuar
sobre el. Pero el Único acceso que tienen los científicos a !)Se mundo, rs a
través de lo que ven y .hacen, por lo
tanto un cambio de paradigma implica

�mos anteriormente, implica una forma
particular de organizar la realidad a fin
de interprewla. Las teorías contienen
~! serie de concep~os que cobran significado al ser refendos al paradigma.
Sin embargo el término paradigma no
es él mismo un concepto estático; confonne se profundiza y se desarrolla la
ciencia, los conceptos van sufriendo modificaciones.

un cambio en la percepción, un cambio
en la forma, que Kuhn compara con la
Gestalt (3). De hecho la misma formaci6n científica implica un proceso de
cambios de este tipo.
El estudiante va aprendiendo a "ver"
el mundo de otro modo, y se va familiarizando con un lenguaje científico propio de su profesión y que corresponde a
la particular forma en que una comunidad científica determinada accede a la
realidad.
El conocimiento científico de la naturaleza se adquiere en su mayor parte
del mismo modo y al mismo tiempp que
adquirimos el lenguaje científico.
El estudiante, al resolver problemas,
aprende a identificar d parecido que tienen entre sí situaciones diferentes. Observando los ejemplos sabe lo q11 e signi,
fican las palabras en esa ley ·y c6mo se
asocian a la naturaleza. Este proceso de
aprendizaje es anterior a la abstracción
de criterios y generalizaciones, y estará
vinculado a una determinada forma de
ver el mundo condicionada por el lenguaje o en correlaci6n con -él (4).
PARADIGMA Y CIENCIAS SOCIALES
Aplicar el planteamiento de Kuhn a
las ciencias sociales acarrea una serie de
dificultades, dada la proliferación de interpretaciones diferentes sobre la misma
realidad. Sin embargo, como sabemos,
uno de los problemas que ha sido ampliamente discutido en este campo, es la
inexistencia de un vocabulario adecuado y la polisemia de conceptos tales como teoría, función, estructura, etc. Esta.
falta de rigor en la definición, aun aceptando el dinamismo del lenguaje, produce confusi6n en la interpretación de los
análisis en las ciencias sociales (5).

'

\

La teoría de Kuhn en este sentido
puede ofrecernos una forma de abordar
el problema del lenguaje en ciencias sociales, sobre todo si partimos de la idea
de que el conocimiento de la naturaleza
o de la sociedad está inserto en el lenguaje.

guiente, las palabras cambian su signifi~
cado y sus condiciones de aplicabilidad.
Aunque muchos de los signos son los
mismos antes y después, el modo en que
se asocian a la realidad es diferente. Objetos que estaban agrupados en el mismo
conjunto antes, son agrupados en otros
conjuntos después, por ejemplo el concepto de "clase social" agrupa de un
modo distinto a los hombres en la concepción marxista de lo que lo hace el
funcionalismo. Entre "clase alta" y
"burguesía" no hay posibilidad de comparación. La transferencia de un s?~
conjunto puede afectar de manera m1cial a la red de interrelaciones entre los
conjuntos (7).

Kuhn habla de la inconmensurabilidad
de dos teorías que corresponden a paradigmas diferentes y dice que los problemas de su comparación son semejantes a
los que ofrece la traducción. El traductor "debe encontrar fórmulas de compromiso entre objetivos incompatibles"
(6). Es ·decir que la pr~cipal dificu!tad
reside en que cada teona respondera no
s6lo a interpretaciones diferentes de la
Si seguimos et' desarrollo histórico de
realidad sino a distintas percepciones,
una
ciencia habrá que analizar los camproducto en parte, sobre .~od~ en ~i~nbios
de significado de los conceptos qu~
cias sociales, de la concepc1on 1deologica
del intérprete. Sin embargo la traduc- permanecen, la reagrupación de térmici6n es difícil pero no imposible, la nos y las modificaciones que las nuevas
aportación en este caso sería que, al interrelaciones producen en la interpre·
comparar dos teorías o al tratar de en- tación de la realidad.
tender su desarrollo, habría que profundizar e ir en busca del paradigma EL LENGUAJE Y ALGUNAS TEbRIAS SOBRE EL DESARROLLO EN
científico que las origina.
AMERICA LATINA.
Cuando se produce un camb!o de p~El paradigma científico, como señala·
radigma en el paso de una teona a la SI·

Tomemos un ejemplo concreto. En el
análisis de la realidad latinoamericana se
han producido una serie de interpretaciones. En estos modelos podemos rastrear los paradigmas especüicos· a los
cuales se remiten, y a través del análisis
de los conceptos ver la forma en que se
entrelazan y la concepción del mundo o
ideología que los alimenta.
., Los primeros intentos de interpretac1on de la situación de América Latina
frente a los países avanzados se inicia
d~~ués de la segunda guerra con las
~nticas de los empiristas a la sociología
l~beral en decadencia. El sociólogo latinoamericano Gino Germani desarrolla
con su trabajo lo que él llama la "sociología científica", pretendiendo que no
era una ideología y estableciendo como
modelo un esquema de "desarrollo soci~'.' más o menos lineal y progresivo y
utilizando métodos de investigación estructural-funcionalistas.
Otra corriente que emerge en la posguerra es el "desarrollismo" originada
en los trabajos de la Comisi6n Econ6mica para América Latina (CEPAL),
fundada en 1948, que destacaba "el
falso universalismo de la ciencia económica" y que logró imponer una serie
d~ _criterios independientes que le permitieron analizar los síntomas del subdesarrollo latinoamericano sin poder superarlo y sin profundizar en sus causas.

Desde los años cincuenta la crítica a
estas dos corrientes empieza a surgir desde posiciones diversas, hasta que llegó la
revolución cubana, que incidió directamente sobre la conciencia de los investigadores, fundamentalmente en el ámbito universitario. Así, en las críticas al
cientificismo y al desarrollismo, empieza
a cobrar creciente influencia el marxismo. Estas críticas, desarrolladas a partir
de los sesenta, terminaron agrupándose
bajo el nombre de ''teoría de la dependencia", que planteaba la necesidad de
analizar la legalidad específica del capitalismo dependiente, destacando que el

núcleo de la problemática en América
Latina estaba constituido por las relaciones entre grupos y clases internas redefinidas por las relaciones que caracterizan al sistema capitalista internacional (8).
Ultimamente se han desarrollado una
serie de críticas a la teoría de la dependencia para dar lugar a un análisis basado directamente en el estudio de las clases sociales y la historia específica de
los países.
Si comparamos los estudios hechos

�por Gino Germani en la década de los
cincuenta con los trabajos más recientes
de los sociólogos latinoamericanos, podemos observar que se. ha desarrollado
una profunda revolución en la sociología latinoamericana y que los nuevos
análisis corresponden a un paradigma
totalmente diferente.
Lo que nos interesa fundamentalmente es ver cómo las transformaciones en
los paradigmas provocaron cambios en
el lenguaje y en la significación de los
términos empleados, y comprobar que
la concepción de la realidad está inserta
en el lenguaje.
En términos generales podemos observar que la conformación del modelo
desarrollista no tiene una sola línea de
evolución sino que proviene o es influenciado por corrientes distintas. Esto
trae como consecuencia la utilización
de términos que corresponden a diferentes concepciones, creando confusión y
ambigüedad en la utilización de los conceptos.

En el análisis estructural-funcionalista, el concepto "función" asume un papel central; según Merton "son funciones, aquellas consecuencias observadas
que contribuyen a la adaptación o ajuste
de un sistema dado", recíprocamente se
define como "disfunciones, aquellas
consecuencias observadas que disminuyen la adptación o el ajuste de un sistema social"(9).

Este concepto lleva implícita la idea
de equilibrio, de ajuste, de conservación
de un sistema; sin embargo, Gino GerUn verdadero anáUsis del lenguaje im- mani utiliza el paradigma funcionalista
plicaría una investigación minuciosa de para estudiar precisamente el cambio, la
los principales conceptos, revisando el transición, lo que resulta perfectamente
uso que le dan los teóricos más represen- coherente ~rque en el esquema funciotativos, ver si cambia su significado, en nalista esta inserta, además, la idea de
qué momento y cuándo se generaliza su "finalidad". Así el cambio implica un
estado inicial y un estado final. El desanueva acepción.
rrollo económico es concebido en térPara los limitados fines de este traba- minos de tránsito de una sociedad "trajo sólo hemos elegido algunos ejemplos, dicional" a una sociedad "desarrollada"
tratando de seguir en forma somera la o sociedad "industrial". El modelo de
sociedad a alcanzar estará dado, como
evolución de varios conceptos.
dice el mismo Germani, p&lt;&gt;r "el tipo emLas interpretaciones actuales sobre pírico de los países mas desarrollados
Latinoamérica parecen haber evolucio- que asumen el papel de término final o
nado de la sociología estructural-funcio- tendencia! dd desarrollo" (10). Es así
nalista por un lado, y de la economía como los factores sociales del proceso se
clásica por otro, incorporando posterior- perciben como las condiciones necesamente, o tal vez dando un giro, hacia rias y suficientes como para producir ( o
tender a producir) un tipo de sociedad
los análisis marxistas.

similar al modelo construido o empírico
adoptado como punto final. En este
sentido se puede hablar, sin entrar en
contradicciones, de "cambio inducido"
y desarrollo bien equilibrado y aceptar
incluso cierta dosis de conflicto, pero
formulando al mismo tiempo los límites críticos, dentro de 108 cuales el conflicto debe circunscribirse con el fin de
que, por un lado, se mantenga el mínimo de integración requerido para que la
sociedad siga funcionando, y por el
otro, sigan activos y con una velocidad
ótpima, los procesos de cambio en su
estructura (11).
Sociedad tradicional-Sociedad industrial. Esta dicotomía en el análisis dd
desarrollo económico, que fue llevada al
ex tremo en Rostow (12), ~jerce gran influencia sobre la teoría desarrollista,
pero va siendo referida a contextos distintos.
Germani las describe en función de
tres principios básicos ge la estructura
social: el tipo de acción social, la actitud
frente al cambio y el grado de especialización de las instituciones.

1.- Se modifica el tipo de acción so· '
cial: En l¡¡s sociedades tradicionales no
industriales la mayor parte de las acciones humanas se realizan en base a pres•
cripciones, "no hay elección". En la sociedad industrial la mayor parte de las
acciones "deben ser por elección", basa•
das en el principio de tradicionalidad.
2.- Institucionalización del cambio:
En la sociedad tradicional todo lo nuevo
es rechazado, es una violación a las nor·
mas. En la sociedad industrial el cambio
se convierte en algo normal.
3.- Especialización de las instituciones: En la sociedad tradicional hay poca
diferenciación en las instituciones, míen•

tras ~e en _la . ~ocieda? industrial hay
una diferenc1acion creciente de las mismas (13).
Bajo este esquema Germani analizará
el grado de secularización en los países
latinoamericanos. Esta concepción de
sociedad tradicional e industrial reaparecerá posteriormente en los análisis
dualistas de la sociedad latinoamericana
que plantean la coexistencia de dos so:
ciedades sobrepuestas, la atrasada y la
moderna; la primera (zonas rurales) no
participa de los beneficios del progreso
y constituye un lastre para el desarrollo.
Osvaldo Sunkel y Pedro Paz analizan
los conceptos de desarrollo y subdesarrollo. Según ellos, el término desarrollo
empieza a ser utilizado después de la segunda guerra mundial, principalmente a
raíz de la fundación de la CEPAL en
1948. Sin embargo otros conceptos similares habían sido utilizados con anterioridád para describir algunos de los aspectos que pretende definir este concepto.
El concepto riqueza, fundamental en
el pensamiento de los autores clásicos
Smith y Ricardo, se refiere en forma directa al potencial productivo de una comunidad. Entre los clásicos esta idea está asociada a una determinada manera
de percibir el funcionamiento de la sociedad, estrechamente vinculada con la
filosofía liberal y el derecho natural.
"La idea de riqueza se refiere en efecto,
a un.:i situación potencial óptima que
podna llegar a alcanzarse... si la sociedad se organizara •de acuerdo con un
orden natural de manera tal que nada
obstaculizara un aprovechamiento óptimo de los recursos de que se dispone"
(~)- Este concepto está en contraposic1on con la idea actual de desarrollo como proceso de cambio.
El concepto de progreso, desarrolla-

sa en, el aumento de bienestar material,
normalmente reflejado en el alza del in_greso real por habitante y condicionado
por el incremento de la productividad
media del trabajo; esta definición es semejante a la de crecimiento de origen
neoclásico y keynesiano, pero el nuevo
concepto busca las características específicas que asume tal proceso en un sistema económico mundial compuesto
El concepto de evolución "es una por centro y periferia (18).
i~;ª que tiene un origen y una connotaEste análisis de la evolución del conc1on e~~ncialmente biológica, e implica
la nocion de secuencia natural de cam- cepto desarrollo, puede dar:nos una idea
de la forma en que un paradigma, al ser
bio, de mutación gradual y espontánea.
utilizado
para el análisis de una realidad
Este concepto es derivado de las te~rías
social concreta, va desarrollando un lenevolucionistas y coincide en cierto moguaje apropiado, referido- a un contexto
do con la esfansión de la economía ca- específico, sin modificar sustancialmen•
pitalista en e siglo XIX" (16).
te el paradigma que le dio origen.

do en la segunda mitad del siglo XVIlI,
se funda en la aplicación de la ciencia a
las actividades productivas, y contiene
un alto grado de optimismo. Elementos
que no han desaparecido totalmente del
concepto de d-:sarrollo. _Este concepto,
como los antenores, esta vinculado a la
concepción optimista que se tiene sobre
el capitalismo (15).

Este proceso gradual que "no da saltos" sirve para justificar la economía
neoclásica y discrepa de la concepción
de la CErAL que plantea que el desarrollo _exige transformaciones profundas y
deliberadas y un proceso discontinuo de
desequilibrios más que de equilibrio.
Un concepto más reciente asociado
estrechamente a la teoría macroeconomica es el de crecimiento, incorpora la
idea de evolución y progreso pero es-resultado de los problemas de crisis y desempleo por lo que elimina el optimismo e introduce la idea de la necesidad
de una acción deliberada, y la comparación entr~ países avanzados y atrasados,
en función del ingreso por habitante.
El concepto de industrialización es el
antecedente más inmediato del de desarrollo, incluso se convierte en sinónimo
de desarrollo económico, como proceso
deliberado para mejorar el nivel de vida
de la población (17).

En el paradigma de la teoría desarrollista, el desarrollo económico se expre-

La incorporación del concepto centro-perif~ria en el pensamit:nto de la
CEPAL parece vincular el modelo estructural funcionalista con el de la econb·
mía clásica. Sin embargo introduce además un elemento de carácter nacionalista que lo ubica en una posición crítica
sin llegar a romper con los paradigmas
que lo alimentan.
Los términos centro y periferia son
utilizados por primera vez en 1946, pero la concepción centro-periferia se forma hasta 1949. En este par de conceptos está implícita, por primera vez, una
idea de desarrollo desigual o~inario:
centro se consideran las econom1as donde primero penetran las técnicas eapitalistas de producción. La periferia en
cambio está constituída por las economías cuya producción permanece inicialmente rezagada. Este rezago es resultado de la fonna en que se ha estructurado el comercio internacional, obligando a los países periféricos a pennanecer
sólo como productores y exportadores
de materias primas, y debido también al

..

�llo" es redefuúdo por los dependentistas. No se trata ·y a de dos sociedades,
una atrasada o en una etapa anterior, y
una más adelantada, sino de una economía única, la capitalista, y ~e. un proEn este esquema encontramos la in- ceso único en el que se gen~rañ al misfluencia del funcionalismo. El subdesa- mo tiempo desarrollo y !llQdesarrollo.
rrollo es considerado como una etapa Así también los conceptos centroperiferia son redefinidos como una reanterior al desarrollo y por lo tanto hay
que seguir el modelo de los países avan- lación de dependencia, que lleva implícita una transferencia de excedentes de
zados. Además retoma del análisis de
Gennani la idea de buscar los obstácu- los países de la periferia a los países del
los al- desarrollo que se encuentran en el centro, y cuya implicación empírica es
tipo de estructura: en su poca diversi- la de que no hay posibilidades de un deficación, o en las actitudes motivacio- sarrollo capitalista autónomo para los
nales, o en las características del consu- países latinoamericanos, y que por lo
tanto habrá que realizar cambios esmo, o en la falta de capital, o en el alto
crecimiento demográfi~o, etc. Estos tructurales 'a nivel nacional e internaobstáculos pueden corregirse con polí- cional.
ticas deliberadas de "desarrollo equiliA nivel d~l análisis del lenguaje, aquí
brado".
aparece un elemento interesante. La
teoría de la dependencia significa efecEn los cambios de paradigma se cum•
tivamente
un cambio de paradigma. El
ple la observación de Kuhn, en cuanto
a que éstos son provocados por la acu- modelo teórico e ideológico con el que
mulación de anomalías y discrepancias se intentará explicar la realidad latinoamericana deja de ser el que se sustenta
entre la realidad y el análisis teórico.
en el funcionalismo y la economía cláAsí, el fracaso de la industrialización sica. Varios autores señalan que gran
parte de los sociólogos pasaron a·la sub·como medio de lograr un capitalismo
versión
al comprobar la participación
autónomo y una mejoría en el nivel de
de
la
sociología
científica en la profunvida de las masas,. así como la influencia
dización de las formas de dominación
que sobre el pensamiento ejerce la revo•
lución cubana, provoca en gran·parte de imperialista sobre los países latinoamelos investigadores sociales latinoamerica- ricanos y en el diseño· de gol~s de útado entre otras cosas. González Casanos un rompimiento con el modelo denova
sugiere incluso que la historia de
sarrollista.
la sociología en Latinoamérica es comSurge así la ''teoría de la dependen- parable a su historia del poder, pero este
cia", que volverá sus ojos al paradigma será tema de otro tipo de análisis.
marxista para intentar explicar la realiLo que nos interesa es observar lo
dad latinoamericana. Aunque dicha teo·
que
ocurre con los conceptos. El pararía retoma gran parte de los conceptos
digma
marxista es reto~ado po~ los
utilizados por la CEPAL, éstos son ahora
dependentistas,
este paradigma es comreferidos a un paradigma distinto y por
lo tanto su significado s~ modifica sus- pleto y ha desarrollado su propio lenguaje teórico; sin embargo, al ser tomatancialmente.
do como referencia para la sociología
latinoamericana,
los investigadores pa:\ ~
Por ejemplo, el concepto "desarrodeterioro de los ténninos de intercambio. La teoría desarrollista propone como alternativa la industrialización de los
países periféricos.

recen mezclar conceptos que correspon•
den al anterior sistema de análisis, como en el casq de "desarrollo" y "cen~o y periferia", redefiniéndolos como
señalamos anteriormente; e incorporar
a su vez conceptos o categorías marxistas. úta situación ha provocado recientemente las críticas a la teoría de la
dependencia, por la ambigüedad de sus
con&lt;oeptos. As;ustín Cueva, por ejem•
plo, señala "d predominio omnímodo
de la categoría de la depe·ndencia sobre
la categoría explotación, de la nación
sobre la clase, con las implicaciones políticas e ideológicas que estos.hechos tienen" (19) y Pablo González Casanova
califica a este pensamiento "como un
pensamiento que sostiene algunas posiciones estructuralistas y avisora posibilidades de análisis histórico y revolucionario impracticado ". (20)
Sin embargo tal vez estas ambigüedades son propias de la transición de un
paradigma a otro y las críticas a la teoría de la dependencia son sólo el desarrollo y la profundización del nuevo pa•
radigma que se ha instalado en la interpretación de nuestra realidad.
Este trabajo está muy lejos de ser un
análisi&amp; detallado del lenguaje, lo que
implicaría una investigación más profun•
da. Sin embargo, la reflexión que nos vimos obligados a desarrollar puso de manifiesto cómo• a través del lenguaje se
pueden rastrear los orígenes paradigmáticos y por lo mismo ideológicos de un
modelo de análisis. Así, más que solucionar o comprobar nada, ha sido un
intento para señalar la importancia que
tiene el análisis del lenguaje a través del
mundo que describe la ciencia, para poder entender su desarrollo, ya que como
dice Kuhn "el conocimiento de la natu·
raleza (o de la'sociedad) está inserto en
el lenguaje" (21).

BIBLIOGRAFIA Y CITAS
1.Kuhn Thomas S.: La estructura de las revoluciones cientificas. FCE. México, 1971,
pág. 13.
2.lbid., pág. 28.
3.lbidem, págs. 176 a 192.

4.Kuhn, Thomas S.: "Consideraciones en
tomo a mis críticos" en Crítica y desarrollo del conocimiento. Lakatos y Musgrave.
Textos políticos Grijalbo, págs. 442 a 444.
5.Boudon, Raymond: La crisis de la sociología. Ed. Laia Barcelona 1974. pig. 191 a
203.
6.Kuhn, ''Consideraciones.. ." Op. cit., pág.
436.
1.lbid., pág. 439 a 446.

8. González Casanova, P. : "Corrientes críticas de la sociología latinoamericana", págs.
1 a 12.
9. Germani, Gino: Política y sociedad en una
época de transición. Ed. Paidós Buenos
Aires, 1977, pág. 51.
'
10.lbid., pág. 90.
11.lbid., pág. 90.
Ü.Ibid., pág. 60.

13.Jbidem, pág. 94 y 95.
14.Sunkel O. y P. Paz: El subdesarrollo Latinoamericano y la teoría del de.arrollo. Siglo XXI, pág. 23.
15.Ibid,, pág. 24.
16./bid., pág. 26.
17.lbid,, pág. 26.

l8. Rodríguez, Octavio: La teoría del subde14/'rollo ~ la Cepa!. Siglo XXI.

19.González Casanova. Op. cit., pág. 18.

20.lbid., pág. 18.

�POEMAS

Nelva Alicia García
I
:Esperaré a que el último de los vecinos
retire el rostro de la ventana
entonces
abriré las puertas
y saldré al encuentro de la madrugada
Me estarás esperando
de la mano
al otro mundo me llevarás
Viajaremos en el coche sin llantas
haremos un alto
frente al semáforo fantasma
y cruzaremos el oscuro jardín
para llegar a la casa sin paredes
sin puertas
siii ventanas
Sentados en la habitación húmeda y vacía
beberemos café
en la taza que no se ve
Estaremos distantes de la fuerza caótica de la palabra
aislados del inherente gesto
Al terminar la velada
habremos de meter los cuerpos desarticulados
debajo de la almohada.

sin baile orquestal
sin regalos
sin coche adornado
sin arras
sin anillos
sin tu traje negro
sin mi vestido blanco
sin embargo
me siento nerviosa.

111
Antes de que brote
el último no
adelanta a la punta de tu. lengua
el primer sí.

IV

11
Sonrío al pensar en nuestra boda
sin invitados
sin el choque de copas cristalinas

Cuando termine el amor de varios años
sube a lo alto de la montaña
y can ta a los que viven desgarrándose ahajo
a los niños que lloran lágrimas azules
a los animales que comen pasto verde
y al amor gris que te estará esperando

�Al atardecer
participa del deicidio de colores
del agua rosácea
de los pastizales de abrasador amarillo
mientras esperas la sorpresa luminosa
de las casas en la distancia
imagina qué hacen los animales en lo oscuro
y qué piensan los niños cuando se van a la cama
De regreso al hogar
enciende el canto cerca de los establos y las ventanas
para que todos los animales y todos los niños
mastiquen tus nocturnas palabras de organdí.

V
Para el profesor Cebo Garza

Te dejo como testamento
el plato de arroz
que no me he comido,
la alcancía rota,
las manos que trabajan en este día,
la mente que vuela
a la velocidad de un avión supersónico.
Y eso es todo.
¡ Ya no hay más!
Hoy, por ejemplo, soy dueña del mundo entero;
pero es tan sólo un deseo.
Un deseo tan sano
como querer dormir en una buena cama

o ¿por qué no?,
despedir a un hijo, a la puerta de la escuela, con un beso.
No tengo nada,
casi nada,
sólo una regadera
que me recuerda cómo vine al mundo:
sin nada.
No tengo nada.Sólo la ilusión de querer alcanzarte con mi amor.
A distancia,
solitaria
y en secreto, le contaré a la noche
que hoy sin ti
nadie hubiera querido ser mi heredero.

�"ANDAMOS HUYENDO LOLA"
MADRES E HIJAS PERSEGUIDAS

,

Delia V. Galván

~

"Andamos huyendo Lola" es un la" presenta a varias madres desplazacuento representativo del mundo feme- das, en compañía de una hija. Estas munino de la obra reciente de Elena Garro, jeres encuentran albuergue gratis en un
y del libro que lleva el mismo título, pu- edificio de Nueva York, ofrecido por un
blicado en 1981 por Joaquín Mortiz en judío austriaco que es músico y que
la ciudad de México. Los temas de esta ayuda a los desvalidos. La situación se
narración son la persecución, la margina- presta para que se reúnan ahí seres de
ción y la vida expatriada de varias muje- diversos antecedentes. Son varios los jures. Aunque es difícil darle una clasifica- díos y otros de diferentes orígenes naci6n categórica al cuento, es posible cionales y étnicos que se encuentran
· identificar elementos góticos, de suspen- marginados, apátridas o perseguidos. Leso o thriller; y feministas, de los cuales linea y su hija Lucía viven aventuras sin
se hará mención en este trabajo. Sey- casi salir del edificio donde se enfrentan
mour Menton, en su Antolog(a sobre con el fraude, la violencia y el crimen,
el cuento hispanoamericano dice que aunque no se sabe bien a bien si todo esdespués de la década de los años 60 el to es real o es producto de la imagina-_
rasgo característico del cuento es la ex- ción de los personajes.
perimentación formal. En "Andamos
Con su forma inconclusa de escribir
huyendo Lola" estt parece ser el caso,
de
la narradora el lector se coloca en el
pues no se ve que se apegue por completo a clasificaciones literarias estableci- papel de analizar cómo se dicen las codas. Margo Glantz sugiere la clasifica- sas e investigar quién las dice, porque al
ción de sainete trágico y también lo no estar desarrollados los personajes de
compara con una película de Woody antecedentes tan diversos, algunos no
Allen, por lo que tiene de gracioso, trá- tienen credibilidad. Hay rusos, argentigico y absurdo. Lo que el lector perci- nos, judíos, yugoeslavos, africanos, de
be como exageración, es en realidad una diferentes profesiones. Esto conduce a
especie de expresionismo de las sensa- un tipo de narración de. suspenso en que
ciones que sienten en su experiencia los el lector juega un poco al detective.
personajes perseguidos.
La estructura del cuento está influida
Mientras que algunos relatos contem- por la del edificio con sus escaleras coporáneos abordan la deshumanización mo eje. La narración progresa a medida
por fenómenos tan evidentes como e\ que inquilinos nuevos llegan y viejos huprogreso y la tecnología, en este cuento yen. Lo que los atrae es un anuncio en
sucede por una marginación que se pal- el periódico: "Viva un mes gratis en el
pa en circunstancias más veladas, como mejor barrio,. cerca de Park Avenue, en
el rechazo entre los mismos marginados. una antigua casa remodelada en estudios
Pero a pesar de su tragedia, la narración pequeños y acogedores." Las in terpretiene también una buena dosis de hu- taciones erróneas de unos personajes
mor, que se ve en ciertas debilidades hu- respecto e otros son la energía que hace
manas, normalmente atribuidas amuje- que el cuent9 se mueva. Como si}~ inquilinos fueran un narrador multiple
res en el ámbito doméstico.
con sus murmuraciones inventan la naLa trama de "Andamos huyendo Lo- rración, y sus reacciones forman parte
Este trabajo fue presentado en el Simposio del esqueleto de la historia. Lo que de
sobre Llteratura Mesoamericana y chicana or- circular tiene la estructura es la nueva
ganizado por el Centro Cultural Alfa y la Uni- aparición del anuncio en el periódico
versidad de Cincinnati.

neoyorquino que atrae a gente nueva
que también se va a enfrentar a los
mismos problemas sin solución aparente.
,,,,
Como narración de suspenso o
thriller destaca la pesquisa colectiva de
los personajes movidos por el horror y
pot su paranoia. El ambiente -refleja el
mundo de angustias de una etapa de la
•vida de estas mujeres. El interés del relato est.á precisamente en las emociones de los personajes en relación con la
acción y la conspiración que los amenaza, aunque se desconozca cuál es la

conspiración y quién es el villano. Exageradamente, todos sospechan de todos.
Todos son el villano en potencia, todos
juegan al detective pero todos se equivocan, incluyendo a las heroínas, quienes muy lejos de ser seres superdotados
que todo lo pueden resolver, ignoran
más que loe demás.
Así como la figura de los héroes no

es clara, tampoco lo es la del villano
aunque hay indicios válidos: "Vieja fla:
ca y fea. A J oc le dan miedo sus ojos
grandes como huevos". Otras veces
son falsos, como a la llegada de dos
jóvenes africanos que Aube, como la
voo del pueblo, "las atrapó en. la e$calera y las puso al corriente del peligro del karateka, el egoísmo de Green y
la enfermedad de la pobre Lucía",
Aunque al final se sabe de los villanos
sus motivos se desconocen y sus accio:
nes no se entienden. Para los villanos las
víctimas no cuentan, son como objetos.
Esto contribuye a acentuar la deshuma~a~ión a que están sometidos los personaJes.
Según Jerry Palmer, quien escribe
sobre la teon'a del thriller desde el
punto de vista de la estrucO:ra la consbiración es más importante que el viano, porque desarrolla un ambiente de
misterio y amenaza necesario para el
suspenso: "Al oscurecer. . . una mujer
d~ enorme estatura, gruesa y de gesto
v10lento" se metió en el baño. Hechos
como éste echan a andar la conspirac~ón valiéndose de la paranoia del ambiente. La persecución que sufren Lola
Y los inquilinos que huyen por diferen~~ razones es la justificación de su reacc1on a agresiones previas: "Traje a Lola,
porque es como tú, escapó a la cámara
de gas". Con sus características de misterio y de rompimiento de la armonía
la conspiración encuentra terreno fértil
entre esta gente, que necesita poco para

reaccionar e iniciar la persecución entre
ellos mismos: "A partir de ese día la
vida se volvió insoportable. Todos desconfiaban de todo¡¡. Por las noches las
escaleras se llenaban de gritos y carreras".

sión patológica".
Luis Leal, en su artículo "The New
Mexican Short Story" (1971), hace referencias a antecedentes no realistas del
cuento en México. Menciona a Arreola
con lo fantástico y el cuento de horror.
Garro experimenta con estos y otros elementos, adoptando la narración de suspenso en combinación con el horror de
un gótico contemporáneo capaz de expresar las angustias {tCrsecutorias de los
personajes. En "Andamos huyendo Lola", la inclemencia y lobreguez del castillo húmedo y la abadía en semirruinas
del gótico original, quedan sustituidos
por el edificio sin calefacción durante
un invierno en Nueva York. Por las escaleras del edificio apenas renffl'ado que
oculta su reciente ruina, los inquilinos
huyen de piso en piso (sin saber de qué
o de quién) como entre dos polos invertidos que son el paraíso y el infierno
simbolizados por la boutique de las mariposas de Mme. Schloss en el sótano, y
el infierno del abogado Green en el último piso, quien tiene t0da la calefacción
,del edificio.

Al final el cuento deja la sensaci6n
de que el mal va a volver a suceder y el
-lector queda con la impresión de que
-nada se ha resuleto excepto la huida
temporal de las heroínas. Las cosas quedan sin solución porque lo importante
del_ relato es la expresión de las sensaciones, de miedo sobre todo. La boutique de Mme. Schloss queda destruida a
Lih~a le tienen que amputél; la pierna,' y
Lucia se convierte en profuga por el
fraude de 27,000 dólares de que la hacen víctima. Nada de esto se aclara y en
,
'
gener al se ve como
los derechos humanos de las mujeres y los desvalidos quedan igual que al principio: Sin respetar.
Todos han caído en el mundo del villano y en este mundo, dice Palmer:
" . . ,hay que aprender reglas nuevas. Su
criterio no es apropiado para jUzgar a la
·gente. Esta es la esencia del horror de
su situación. Lo que piensa que va a ser
es incorrecto. Tiene que volver a influir el
Como el cuento no ofrece explicaciocomportamiento de otros hacia ella, pe- nes ni solución se podría decir que se
ro como es ingenua. . . se convierte en trata de una narraci6n paranoica: " . . .
víctima pa&amp;va". Los personajes victima- Andamos huyendo Lola... (y los perdos no saben cómo desenvolverse en el sonajes se preguntan) ¿Para qué?" Jomedio ambiente en que están porque lo sé Agustín sugiere que la persecución
desconocen.
"abarca la opresión síquica del exilio del
alma." Pero aunado a esto, los personaEl miedo, las persecuciones, la tortu- jes sufren de desempleo síquico y finanra síquica, lo sobrenatural, lo misterioso ciero. Por su
Patricia Rosas tamy horrendo hacen pensar en la narración bién habla de tema y dice: "La aparigótica. La conexión se hace· conpruente ción de cada personaje revela la inciporque la narración cantemporanea de piente paranoia de las protagonistas
suspenso se deriva de la gótica, sólo que que creen ver en ellos un espía o un peren vez de aparatos de tortura, dice Pal- seguidor". "¿Quién es esa mujer?, se
mer, "se tiene el terror por medio de la pregunta Lelinca ". ¿Quié;1 las perseguía
incomprensión". También dice que de esa manera y con tal perfección? Pal"mientras el thriller amenaza el orden mer explica el efecto paranoico de la
social, lo gótico da la sensación de inva- lectura de lo gótico en las narraciones de

fªrte,

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suspenso. Dice que la ~terpre~a~ión &lt;lci
mundo en las narraciones 1,robcas es:
"
una combinación de auloafirmació~ i~e«¡uívoca en el thrillr~ o c'.tuívoca
en el anti-thriller, en comumacwn con
intensa sospecha ... «¡ue hace c¡uc c_l lector también vea el mundo a travcs de
ojos paranoicos".
En su carácter gótico la narración
también tiene lo sobrenatural, cuya función es representar estados tle ánirn~ ~orno la sensación de tortura del cspintu
y la mente. Por ej,•111¡,l~, "El pc¡¡u_cño
edificio ¡,ermanecía vac10, como s1 al."
1,ruicn le hubiera lanzado un malfi
e c10.
A l\1ay ) a Fedra se les pcrciuc corno
brujas: el abogado Creen es como_ ,el
diablo. Pero algo c¡ue llama la atenc10n
es la ll«•~ada de dos seres c¡uc nos~ sabe
qui'· son: Lula ) Pctrouchka, «¡ue Lu.•nen
características humanas pero parece que
~ 011 gatos. Ellos son los interlocu~orrs
~ 1¡ue atenúan la solt•dad de estas muJeres

---•

) como las otras madre e hija del edificio, son reflejo de las prota~nistas y de
sus sentimientos. Esto funciona como
los dobles del gótico. Lo gótico tamhiéQ
está relacionado con los sueños y las
alucínaciones. Los sueños a menudo son
pesadillas y satisfacen, según Brendan
Hennessy, la necesidad de los lectores de
experimentar horror, y cu~plen con l~
función estética de producir este sentimicn to;." ¡Tengo mi~do!._ .. en este
cdi ficio hay malas vibraciones, ¡Muy
malas!". En un reseña aparecida en el
Exc(l/sior, Francisco Z~ndejas_,dice que
"Lo c¡uc vale es la manifestac1on _de los
mil'dos los horrores de cualquier ser
human~ de nuestro tiempo, si se l~
arranca de su medio familiar, de su hab1tal cotidiano."
En relación al aspecto feminista del
cuento se observa que en el epígrafe_ del
volumen de cuentos Helena Paz escnbe:
"Detrás de cada gran hombre hay una

gran mujer. Y detrás de cada gran mujer
hay un gran gato." Esto sugiere fJUe ~
heroínas se las arreglan solas para lo mas
básico de la existencia, y al hacerlo salen
de su aislamiento. A pesar de la conspiración el ambiente del edificio hace posible el establecimiento de relaciones no
del todo negativas entre mujere_s:
"- ·Qué
tragedia! Dos rusas, d~ arbS1
tas pidiendo la limosna de un vu,ado . . .
Así' empezó la amistad con M,
ana . . .
•Una amistad entrañable fincada en la
~rrible soledad que las rodeaba a las
tres!" Cuando llegan al edificio Lucía y
María Aube y Karin piensan que son
prostitutas o que es~ fuera, de la ley,
porque Lucía entra casi arrastrandose. De
todas maneras las ayudan y después descubren que a Lucía la acababan ?e echar
del hospital apenas hor~ despues de haber sufrido una operac10n en ~l pccl~o.
Esto les sucede por no tener m medios
económicos ni documentación.
A pesar de que la c01_1spiraci6n
triunfa y divide a todos, hacia e_l, final
del cuento se atisba la reanudacion de
lazos positivos entre ellas, porque Aube
" ... ya no prestaba atención a las llamadas anónimas que recibía para amenazarla si continuaba frecuentando a la
señora Lélinca. Después de todo ella Y
su hija eran también víctimas. ¡De
quién o de qué? ~o lo sabía, ~ro con;
tinuaban compartiendo las corrudas. . .
Una relación q11e es singular y buena
para las mujeres en la obra de.,Carro es
la de las parejas de madre e_ hiJª· Ge~eralmente las diferentes preS1ones s~les y familiares hacen que e~ta relae1on
sea de antagonismo p~r fenome_nos como el complejo de Edipo. Phyllis Che&amp;ler dice c¡ue ''El repudio de la madre ¡,or
parte de cada mujer a medida que la culmra exige su rendición al _h~!llb~,, es el
sacrificio más cruel de la civfüzac1on.. •
hasta c¡ue las mujeres vean en cada una

la posibilidad de involucrarse. . . segui-

rán sin el valor que sí le pasaron a los
hombres, afirmando su papel secundario."
Pero en el cuento la múltiple opresión las une entre sí y con las demás mujeres, con quienes comparten comidas,
conversaciones y aventuras. Esto les sirve de bálsamo y fuente de energía contra la conspiración. Este fenómeno de
coo.esión no es nuevo pero está olvidado, En la antigüedad clásica Deméter y
su hija Koré o Perséfone permanecen
leales una a otra a pesar de todo. En la
vida moderna. dice Chesler. "Deméter
ya no existe. Perséfone es Cenicienta y
Deméter se le ha convertido en madrastra. Las hijas no están orgullosas de su
sexo. Esto conduce a la sumisión, y sus
madres no las rescatan" como Deméter
rescata a Perséfone. Lelinca y Lucía parecen seguir el modelo de la antigüedad.
La narradora pone al descubierto la posibilidad de este fuerte lazo de amor que
en Deméter y Perséfone fueron "figuras
centrales de una religión madre-hija."

Algunos autores han relacionado esto con el lesbianismo. Pero si Chesler
dice que " ... todas las mujeres son lesbianas menos las que no lo saben", Margo Glantz dice que en el cuento: "El
incesto es tan impalpable como la persecución." Como a menudo lo hace Elena Garro, Margo Glantz también invierte los signos y propone no que el exilio
hace que madres e hijas se unan, sino
que para perpetuar su régimen placentario "se exilian, viven fuera de la casa
porque la llevan consigo como los caracoles". Siguiendo la idea de los signos
sin invertir, en muchas sociedades ser
una buena madre es en parte enseñar a
las hijas el comportamiento que señalan
los estereotipos: obediencia, pasividad,
sacrificio, domesticidad. . . Aunque le
cueste muy caro a Lucía, quien casi
muere desangrada después de la operación, ella no está aprendiendo ni de su
madre ni las otras mujeres estas ideas
convencionales. Y esto es liberador para
la nueva generación de mujeres jóvenes
porque tienden a evitar el sometimiento
de la fonna patriarcal. Las otras Perséf o-

ne de Ia historia representan la esperanza de mejores generaciones de mujeres
sugerida por eruditos feministas recientes que dicen que ''La relación madrehija determina la personalidad femenina,'' así lo menciona Barbara Alpern
~n{$C~, "porque es ~i.tal para el desarrollo
mdividual de la h11a." Elena Garro promueve en el cuento esa buena relación
que eventualmente otorgará a las mujeres la porción de poder que han cedido.
La idea de poder está generalmente
relacionada con los hombres, un ejemplo de esto se observa cuando el negro
Joe dice:"...tus hermanitas no tienen
cojones. . . - ¡sí los tenemos!- gritó
Lucía" en una especie de grito liberador
en el momento en que decide usar su
poder reprimido que la ayudará a huir.
En "Andamos huyendo Lola" se
aprecia la armónica amalgama de elementos narrativos de thraler negativo,
antithriller
góticos, que de manera
experiment cambian los signos de las
convenciones literarias. Las figuras improvisadas de héroe son incompetentes,
la conspiración triunfa y al hacerlo los
problemas quedan sin solución: Los
desvalidos continúan sufriendo el infierno de la persecución, de la paranoia.
La narración no ofrece explicaciones,
sólo denuncia sugiriendo situaciones que
nunca son claras, y las presenta a la manera de las manchas de pintura de un
cuadro impresionista en blou•-up, en
que cada brochazo queda muy separado
de los demás y para el ojo es difícil integrar las figuras, pero la sugestión está
allí. La inversión de los signos prepara
el terreno para que la idea de cambios
en la relación madre-hija sea escuchada
y tal vez adoptada; el ejemplo lo ofrece
la incorporación en la narrativa de la
metáfora mitológica de Dcméter y su
hija Perséfone. En caso de peligro De- ,¡:,.
méter viene al rescate. Así Elena Ga- se

J

�ESA COSA PELIGROSA
QUE ES LA PRISA

Mario Anteo Hinojosa
rro también propone un m~delo para las
mujeres sin dejar de conB1derar las debilidade~ de esta difícil relación de la
cual da muchos ejemplos.

(

Me asom'o a la pantalla de tu futuro
descompuesto en naipes. Veamos, aquí
está la primera carta, La Dama Blanca,
una tarde amarilla. Apareces como un
axioma perdido en la lotería. Ahí estás,
en una cocina, friendo la tantálica condena del par de huevos estrellados que,
chineadamadre, han salido muy aceitosos Je nuevo, y el incomible espectáculo
te marea, y entonces cük, estalla el familiar clik en tu cerebelo, y ya estás ahogándote otra vez en un chingadamadre
desconsolado.
La dama blanca, una tarde amarilla.
Ella está en el refrigerador que, en el extremo inferior del naipe, se descongela
despanzurrado. Tu cocina, el destartalado depto, te veo lidiar entre tus co888, luchar contra la sartén más pringosa y los huevos más vertiginosos de toda
tu vida. Sí, toda, porque hoy ha habido
clik, ha destellado en tu desnivelada
conciencia el viejo reto que, la verdad,
nunca has sabido a qué te reta ni cuánto apuesta. Tú sólo sabes que una turbia presencia asida a un tubo del ce~belo repite como en una marquesina "atrévete, atrévete, atre. . ." Atrévete, por
er·mplo, a tomar la apestosa sartén por
e mango y, ¡bofos!, lo haces, te atreves para, jeta de ¿lo he hecho yo?, admirar el cuadro abstracto del par de huevos estrellados contra la ventana. En la
cocina.

Carta que inicia la mejor de tus historietas. El refrigerador se desagua como orinando y aquello es el lodazal de
vidrios y aceite de huevo y entonces
(~os clik en una tarde) suena la conllglla del inmemorial apuro, porque ya
no soportas el contrapunto de la núerda
Yla impávida blancura del hielo aún vien ef congelador.

'°

o

tr.l

Asqueado te vueJVes para encontrar
la tarde amarilla en la ventana y... ¿te
atreverías? ¿Serías capaz de arrojarte
por ese agujero? Te alienta una maleta
despabilada y la curiosidad de quien
\iunca ha visto el mar. Partir, partir, la
palabra remacha, se aviene en un momento en que el bolsillo puede habérselas con la primera visita al mar, esto
es, con la playa más cercana, esto es,
Tampico, un¡i tarde amarillo pastel.
El segundo naipe cae frente a ti. El
Duende del Puente, metaforea el símbolo. Te veo tomar la maleta y, dando
a la calle por el agujero de la ventana,
encaminarte muy derechito a Ferrocarriles. Monterrey es sólo un río verde.
moco, afirmas apoyado 6Il la baranda de
un puente al que has llegado apenas cayeras a la calle. 1ü ciudad dornúda en
la línea de fuego. Observas las alturas

del cerro de La Silla, convertidas en un
par de jibas, al extremo de eee río estancado bajo el puente. Allá la Alameda
boga en un nenúfar. Pero quienes roban cámara son el Obelisco Municipal
de Rayos Laser y la estatua de Neptuno Norteflo, enclavados de cabeza y como en busca de arqueólogo.
De repente te entran las ganas de
quedarte. ¿A dónde diablos vas con
5 núl pesos? Pero, qué hacerle, uno no
conoce el mar, y, otra cosa, ahí está
de nuevo el extraflo zumbido, sacudiéndote la cabeza, retándote a tontas
y locas. Partir, porque sí, al mar.
Hurgo trazos, cazo símbolos. Encuentro a un duende de casaca verde,
sentadito en la baranda. Ahora chifla,
te llama, indicándote con un absorbente índice, desafinando el orquestal

e

�I

~to con qne Monterrey y su mac~o- ya más cercana.
plaza quieren retenerte. Entonces loLa noche te sorprenderá en el vagóngras recordar la típica sequedad, la indolencia de tu ciudad. Monterrey, un cantina. Como desgranándose, los otropueblo muy viejo con muy poca histo- ra festivos parroquianos irán haciendo
ria. Acero, cabrito y banca. Y cerv~a, mutis, lívidos a pulso del insensible zanel mundial de futhol en dos .estadios, goloteo. Frente a ti, en la otra mesa, betreintapeseras, todo lo ves desde el be una mujer recientemente abandonada
puente. Gastado juego del monte que por un tipo muy decidido. El cantinero,
nunca ha sido rey. En el mercado Juá- al fondo, lee el diario de la prehistórica
rez ya no hay ningún merolico, el tra- tarde amarilla, arrullado por las plastas
ga-fuego del crucero de Gonzalitos ha de ruido en los railes.
sido apresado por daños contra la mo¿Cuánto arroja 3 X 325?, te pregunral, y el payaso del canal 12 volverá esta tarde a cantar su canción de promo- tas viendo al embrutecido agente de
ción. Vamos, partir en un ataque de lo- ventas que de nuevo ha hecho el papecura y 5 mil pesos, sin volverse, ·detrás lito de dormirse. Por fin los borrachos
del duende flautista que ahora abando- cálculos de bolsillo te permiten un último ron, ahora que los acolchonados lana la baranda.
bios de la mujer parecen sonreir.
Efectivamente, aquí nunca enconRecuerdas. Una mujer tan encamatrarás una realidad azul ni la afrodible
como ésta fue quien fantasearas tansíaca piel de alguna hembra, palpitando furiosamente en la arena. Aquí es to en tu regiomontana cama despoblada.
el bronco sol sin palmera, el cerebro Entonces era el deseo aceitoso irrumde ostión y el color verde-moco de Mon- piendo bajo la erizada mata de la entreterrey sumergido, eternamente aletarga- pierna, y tú sólo deseabas estallar, pero
do entre el sagrado dólar y la frontal no hab1a ninguna afelpada mujer cerca
y uno había que irla pasando, así que
pared de Bolívar al sur.
estallabas a solas, partías aturdido por
Por fin cruzas el puente y llegas a el ímpetu de la descarga y, ya en el e~aFerrocarriles, aquella tarde en que tem- cio exterior, todo era alucinar un belhsipranamente fue encendido el fogón del mo cuerpo, idéntico al de la mujer, que,
cabritero más mentado en la primer- abandonada y todo, vuelve a sonreir
mundista comarca. 'í, señores, en Mon- desde su mesa.
terrey.
El intercambio de miradas sonrientes
La tercera estampa, El Infante Mo- los pone a tono, y por fin el· asunto cofletudo, te representa en elandén rosa- mienza y te acercas y ella no se esfuma,
mexicano. La efigie es el niño soplón más bien te invita a sentarte. Obedeces.
de los mapas viejos. A su lado manio- Afuera por Ía ventana, la metálica luna
bras con la maleta y el boleto en la bo- alumhr~ cada ·,ez menos al desierto, cada
_ca. Viajarás en una de esas alcobas tan vez más al extranjero.
mentadas por los iconoclastas del autoReparo en el aro menor, en la bocabús, y sólo esperas obtener la suficiente
nada
más reciente del niño cachetón. En
velocidad, el justo viento en un viaje
fin,
en
esta carta se consigna un romanque nace, carbura calderas, checa horace
viento
en popa. Sentado a su lado, en
c--:i rios y allá vas, en el tren, rumbó a la plain

La atmósfera de esta visión que ausculta el corazón de aquella noche localizada en tu destino, se enrojece en la alcoba donde, ahora cuarto naipe te
lías ª. la carne aterci~pelada de la m~jer
ya dispuesta. Apretado nido de prendas, pecho a la luna del ventanal. La locomotora ronca y ronca, mientras tú
repasas una frente acupulada y un par
de pechos nervudos, un pubis de seda
un beso, las calorías de una boca acol:
chonada. La Dama de la Casa del Sueflo, en este nai_pe la pasión se tensará
hasta desbarrancarse.
Hay en el escenario una locomotora
que a todo vapor devora a Monterrey.
Calderas al rojo vivo. El adulterio te inie~. Estruendo de railes torturados. Cabma marital, alumbrada por el betún plat.eado pegado a la pared-ventana. Y una
luna de miel que fue todo un banquet.e de semilla acumulada.

las primicias de un diálogo explorad&lt;r,
admirarás un par de pechos tan atómicos, un par de ojos tan marinos.
- Se supone que ando de luna de
miel - se queja ella.
- ¿Su esposo es quien salió hace rato?
- El muy mandón. No quiere que
tome pastillas.
De repente te ve como si fueras un
fantasma que ha arribado por el túnel
del tiempo.
- Pero, ¿por qué le platico estas cosas?
- Tal vez las propiedades de la lu•
na...
Así descubres que el acartonado idi·
lio de las películas atrevidas es algo m'8
que la pirotecnia de una Arcadia siern·
pre convocada, nunca presentable.

Entonces hay que echarle cabeza al
ll!Ullto, porque ae nuevo se ha vuelto
m~y resoluta la tentación de quedarte
as1 el resto de tu vida abrazado. siemp~ abraza_d~ al Ímpetil orgánico' de las
pieles cotidianas. Y uno tiene prisa
mucha prisa, debes hacer algo esta ma:
ñan~ _que trepa por la ventana, algo tan
decidido. como un clik. Eso es, necesitas un clik que venga a fastidiarte las rigtlfOBas ganas que tienes de quedarte
as1, apachurrado bajo la bella durmiente, en la cabina, de aquí hasta nunca en
el espacio exterior.
'
Porque, tú no conoces el mar y ella
no va a Tampi?º· Tampico. No escogist.e la playa, sunplemente te decidiste
po~ la más cercana. Supones que el mar
es
agua) en todas partes, aunque
~ ien por ahí está la arena y el arrecife y las islas y la canción gaviotera.
Agua y controno, escenario de tantos
grabados, en el escaparate de la agencia

I~:11 (

Aero~éxico, las telenovelas, po,stales de
Cancun, en el libro de Geografía de la
secu,grabados,naipes donde el mar es el
centro de la escena y los músculos sólo
saben de hazañas y :filosofía asentada,
Veo en La Dama de la Casa del Sueño que tienes prisa por llegar al mar
como si éste pudiera ser el muro de con~
tención, el límite de tu apuro sicoticón.
Pareces muy lúcido, aunque...
de golpe te entran las ganas de despertarla a pulso de mano entrona dispuesto a hablar de asuntos de t~léfonos y direcciones, para terminar diciéndole que sin ella la vida es un trapo. Pero, el tren, empieza, a detenerse.
Ella, la bella durmiente, a enrrarecerse.
Y entonces ¡clik!, suena en tu cerebelo la prisa del llamado a ciegas. Retiras
la mano de su mejilla; ciudad Madero
aparece en la .ventana. Partir, correr,
como loco, de mmediato. Aquí no termina esta historia.
Quinto naipe: El Toro del Mar. Para
poder ver aquel día, tenemos que seguir
haciendo memoria, sacarte en claro algunas cosas. ¿Cuál es el problema?, te
pr~untas apenas llegas al mar, al entreho.rde de las olas. Entonces ves un
impetuoso tangue nervudo. El Toro
del Mar, encabntado en la arena. De vez
en cuanto arremete contra un inmune turismo que parece pastar en otra dimensión. Locomotora. Pecho de acero.
El mar es grande, juzgas instintivamente apenas esa inmensidad se te viene encima. Maleta en mano, aún sin
hotel a la vista, escuchas en tu cerebelo
el algodonoso crujido de la arena bajo
tus zapatos urbanos. Al fin estás recorriendo el escenario de tus grabados ensoñecidos. Vendedores de mariscos sospechosos, latas de cerveza, piernas enarenadas. He aquí el famoso mar de las
películas.

Compras un cometa ''aeroméxiw ·
lo anudas al dedo; mordisqueas un elo'.
te, derrochas tu patrimonio. Luego de
sentarte en la maleta, preocupacion por
saberte capaz de los extremot-, te preguntas. que diablos haces ahí, en el mar
por _pnmera vez, hoy que debías estar
ya bien desayuñado para las 9 con una
tarjetita de razón social en el bolsillo y
muchas g'd IHIB de progresar en la vida.
Monterrey se ha ido, Ia mu)er también;
ahora el contorno es Tamp1co. ¿Qué sc
supone que debes hacer aquí? ¿Cuál ei:;
el problema, el nudo de tu historia? La
pregunta lA repites una, diez veces, murmurando, compungido, corno si fuer.,
un ave-maría, mientras el turismo aledaño se te queda viendo de soslayo desde ,una distancia prudente. Pero tú ya
estas acostumbrado al homenaje de las
miraditas. La gente suele verte cunnd1&gt;
hablas solo en la calle o ~nmjnas t.in
campante baj o los aguaceros de .,,·er nv
Al regi.omontano suele caérsele la bah~
cuando, bajo los efectos de los clik eres
capaz de echarte un chapuzón en l~ fla,
mante fuente de Neptuno, antes de que
el ge~darme llegue m~y indignado, como SI por toalla hubieras utilizado al
lábaro patrio.
¿Será que el agua te vuelve loco?
Sentadito en la maleta, la ill'ena tr(pando por tus tobillos, alcanzas a C\'Ocar unos huevos estrellados y un refrigerador desaguándose. Barruntas. En
esta ima_gen se inició el mitote que lt.:
tiene aquí, en la cacerola del mar por
primera vez. Tienes que reconocer &lt;{lle
el asunto no tiene mucho sentido. ¿Y
la muerte? ¿Te gustnría morir?
Entreveo en tus cosas uno. idea que
te asaltará puntual, la idea de la muerte, ahora que la proliferación en tu cerebelo de ese ruido como de lápiz que
se quiebra, como de nuez triturada ha
aguangado el ya de por sí delicado ~n- ti.)
c.,

�ti.do común que te caracteriza. No es
muy "propio" estar así, con la mano
de estatua reteniendo el hilo del aeroplano (dos lenguas de "hielo seco"
cruzadas) que te guarda las alturas. En
fin, te apenas, te alegras; ríes, haces un
berrinche pataleante. Luego piensas en
la muerte y te la imaginas en blanco y
negro y no sabes muy bien qué será eso
de cerrar los ojos para siempre. Para
,entonces el turismo ya te ha aislado,
abandonado a tu cancha en cuarentena.
El Toro del Mar es un naipe especial. Observemos su cuadrangula, su
circula y traingula. Quinta escena pronosticada. Aquí resentirás aún· más el
merequetengue de tus circuitos neurales; de buenas a primeras ya no entenderás una frase tan sencilla como "piernas enarenadas sobre un panteón de latas de cerveza, hieleras coca-cola y pilas
de greñudos cocos".
Las palabras son cada vez más eso,
ruido matizado, garabato musical. Preguntas acerca de la muerte, acerca del
toro del mar, salmodias, rezas, en voz
alta, sentadito en la maleta, .P.ero aquello que sale de tu boca es solo un farfulleo espumoso, y lo único que logras
es meter miedo en las· orejas de ese perro que también decide dejarte en cuarentena.

,,:¡o
v,

Veamos la última carta, El Segador
de Estrellas. Se inicia cuando, luego de
p·arpadear, de obturar pastosamente las
pestañas, descubres que súbitamente ya
es noche, noche de luna llena. El sol se
ha ido, la playa se despuebla como exprimida ciudad minera, y tu cometa
náufrago descansa embutido en la arena. El oleaje va agarrando fibra, vuelo,
bajo la luna y su manto de tenue neón.
Transformados en cosas, tus recuerdos van emergiendo en el agua: la resor-

tera de mezquite, el tocadiscos robado,
la chamarra con la calcomanía de Batman. Uno a uno, los corazones del
ajuar de tu historia brotan en el mar
cada vez más encrespado. La espuma revolotea en la punta de uno de los cuernos de la bahía; ahí se .debate el huizache inmemorial que tanto escalaras en
el rancho de tu padrino. La bufanda
cuadriculada, el traje de Pancho Pantera, todo tu mapa en trozos se despierta
con la marea. Por aquí cerca, como ninfa narcotizada, deambula cierta vecinita
de 12 años sobre la cresta de una ola. El
balón goleador arriba a la arena junto al
acorazado Revel Lodela, en ese sagrado
basurero que se extiende a todo lo ancho del océano.
Y entonces clik, te asal-ta eJ clik y

ya estás desnudándote, de prisa, la
mirada de muñeco dé trapo, deshaciéndote de todo lastre, porque de nuevo has caído presa de la. explosión de
apuro, de la manía de correr hacia allá,
siempre hacia allá, siempre al menos un
paso mas y el otro y el siguiente. Corres
de frente, enseguida te zancadillea el
pretil de una ola achaparrada y ya estás
nadando, una brazada, la otra, dosifi..cando fuerzas porque el viaje está resultando más largo de lo pensado.
¿Qué mosca te picó? De nuevo oyes
la clasica cantaleta, matemáticamente
registrada en las escalas de tu vida apurada... No te han dado tiempo ni para
terminar la Primaria, y las brazadas,
veinte años después de aquel primer clik
que retumbó en tu cabeza un día a la

salida de la escuela, aún silban en los
hombros. Eres un robot de cristal con
una chicharra adentro y una frase que
no cachas muy bien. ·Qué mosca te picó? Do~de quiera te tas topado con la
p~ntita; tu madre te la regaló por
pnmera vez, antes de llevarte con el doctor de los corazones apachurrados.
Nadar, correr, arrojar sartenes, un tu.bazo en el escaparate de la farmacia
dos hermanos descalabrados clik po;
a~, clik por ~' saltar por ia ventana,
huir del consultono que te endilgara madre. Madre. ¿Recuerdas esta señora? Te
llevó con el siquiatra porque ya estaba
harta de tus exabruptos. En venganza
le cortaste una trenza mientras dormía
la siesta. Nunca más volvista a verla y
ahora nadas y nadas, en firme, mar ad:ntro, y aunque ninguna culpa te cosquillea, la pena. . . ¿cómo decirlo?, pues te
sacude un poco, pero sólo un poco· en
el fondo te sientes bien.
'
. Nadar, siempre nadar, una pila atónuca ~ la espalda, mil siglos de pródiga
energia. Un saludo a la costa cubana
luego descubrir que tus recuerdos-co~
pululan en todo el Atlántico, como una
plaga de algas cubriendo las islas, los
buques, el barco fantasma. El luminoso
llavero de CeIVecería Cuauhtémoc colga~o a la pUt:rta del camarote pirati;los
pnmeros pantalones acampanados, a lomo de ballena. Y tú nadando siempre
nadando a ritmo de vals a puiso de inv~ncible nervio. Tan cai:ipante, tan boruto. El mar es grande sólo grande y tú
también,
'
'
llasPero tod~ m~ere, incl~8? las estrey sus milemos de prodi,ga energía.
Una noche, en el Báltico descubrirás
tscubres que ya has echado todo el
fe, que te has cansado y que la muer~' vamos, no es algo tan terrible. Atendo, sediento, te vuelves panza arriba.

Sabes que todo está- a punto de terminar; el ansia, Tampico, los clik, Monterrey. . . ¿Recuerdas el asunto que te
tiene aquí, en el mar Báltico?
- Madre, perdóname. Estoy medio
loco.
- Me entra ªll'!el oguido, aquella cosa y ... Perdóname,
- Está bien. Recoje el mugrero.
. ~ucinas el escueto diálogo, luego
imaginas que recoges la trenza de tu
m_adre. Boca arriba, flotando en el mar
lejano, alcanzas a garabatear en tu imaginación el rostro de una bella señora
mexicana. Enseguida, alumbrado por la
luna, pasa navegando junto a ti el "moisés" que te acunara. Silencio glaciar en
tus orejas a ras del agua. Oyes sólo el
retumbo de tu corazón, el resuello de
1?8 pulmones a punto de parar. En el
cielo, las estrellas.
.
- M~dre, ¿falta mucho? Quisiera irme ya.
- Está bien. Suerte.
Ahora te visita el pato de hule que
tant&lt;;&gt; te acompañara en el rancho del
padrino. Flotando junto a tu sien se
te ~ed~, viendo como pidiendo alg~na
e~plicac~on las cejas arqueadas, sonnsa de Juguete, parece no entender la
razón de que estés en el Báltico disP!1esto a morir. Respondes con dn incomodo encogimiento de hombros como tarareanao la-vida-es-así-y-ti~nesque-c_omprend~rla. Enseguida te cimbra
el pnmer envion de agua sobre las naric~. El Se~ador de Estrellas. La pena...
¿co~o decirlo?, pues te sacude un poco, solo un poco ;en el fondo te sientes.
te sentirás muy bien. Otro tirón, el se~
gundo pedazo di! muerte te anega los
ojos; el cielo se difumina. Vamos, la
muerte no es tan terrible. Animo, En

el fondo del mar te sentirás mejor.

Y ,así, u~a noche en mares lejanos,
es~o. tu VI1a loca bajo los efectos de
un último clik multicolor. Este es tu futuro.
En aras de la verdad y a manera de
nota p_~scindible, debemos confesar que
el destino de nuestro protagonista no resultó tan dramático como la cartomancia hubiera querido. De todas maneras la
interpret;ación de las cartas no and~vo
tan desencaminada. Efectivamente Rosendo Gaytan viajó a Tampico ~inco
años después de que una señora de apellido. González le leyera las cartas en un
local d~ colonia Bernardo Reye¡¡, en
el mumcqno de San Nicolás. En varios
puntos las profe!)Ías atinaron correctamente, ror ej_e1?plo, fueron capaces de
prev~,r cierto ,idilio que en realidad establecio Gaytán mientras se dirigía a
~ampico. Sin embargo, y contra lo preVISto, el romance no se realizó en el
tren, sino en un autobús de la línea Anáhua~. Huelp;a decir que en estas circunstancias el, luego de la pasión debió ser
mucho mas recatado que el descrito en
el cuarto naipe.

!ª.

La discrepancia más clara entre los
vati~inios de la señora González y el
destino al que efectivamente se enfrentó Gaytán se refiere al descenlace de todo e} asunto. Creemos que no está por
demas hacer esta aclaración ; sin ella
muy probablemente nos quedaríamos
con ~a impresión f.alsa de Rosendo
Gaytan. En fin, los desarreglos mentales de este individuo fueron retocados
por la alocada imaginación de quien cobrar~ 500 pe~os por sesión. Gaytán no
muno en el Báltico, ni siquiera en la playa de Tampico, Un pescador alertado
por la conducta de Gaytán e~ la arena
se tomó la molestia de echar a andar sd
lancha de motor, apenas vio al otro arro- ~

�jarse completamente desnudo al mar.
Guardando cierta distancia, lo fue siguiendo, hasta que Gaytán, luego de detenerse y echarse boca arriba, empezó a
hundirse. En este momento el pescadQr
fue por él. Como un autómata obedien. te, Gaytán aceptó la fabulosa mano que
había venido a rescatarlo.
Un grupo de mirones se abrib en dos
flancos cuando la lancha regresó a la playa y el altruismo del pescador no daba
trazas de terminar. El destino dé nuestro
protagonista no fue la muerte en mares
exóticos, sino la estadía por dos horas
en un deplorable dispensario municipal
donde el amodorrado salvavidas oficial
fue incapaz de pensar en la posifiilidad
de que a alguien se le ocurriera ahogarse
adrede.
Gracias al pescador y su dinero, Rosendo Gaytán pudo regresar a Monterrey. Aún vive, aunque le pese a la señora González. Sus ataques neiviosos han
desaparecido casi totahnente; al menos
ya no son tan drásticos en sus exigenciti. De vez en cuando, asomado a la
ventana de la cocina, recuerda las malditas profecías que estuvieron a punto
de llevarlo a.la tumba. Como depurado
después de una larga noche de fiebre, los
brazos cruzados, la cabeza lúcida, aún
da gracias por el inesperado giro que el
pescador caído del cielo le imprimió al
desenlace de su viaje al centro de la locura.

,

SEÑAS/ RESEÑAS¡
CONTRASEÑAS

�PRECISAMENTE EROTICA
FEMENINAMENTE INTENSA

ELAMANTE

Genaro Saúl Reyes

Gilda Waldman

Hace tiempo, tal vez dos años, con
motivo de la lectura de textos de los, en
aquel tiempo, integrantes del taller lite•
rario Fruta verde, dije que entre las voces de los poetas de Monterrey se distinguían dos: Lucía Maluy y Tere Llanes.
Agregaba que nadie escribía como ellas
y que, si bien el texto breve o poema
corto lo escriben muchos, y lo publican
más, lo que es peor, no todos lograban
la precisión del lenguaje, y con ello el
tono que el poema exige, como Lucía
y Tere.
Ahora, después de dos años, contamos con más voces, al tiempo que otras
han callado. Por desgracia, la de Teresa
Llanes es una de las voces que no hemos
vuelto a escuchar, y. hasta hace poco
temía que Lucía también se hubiese
callado, lo que sería bastante lamentable
porque ambas, Lucía y Tere, estaban
gestando un tipo de poes1a muy particulat: la poesía intimista, comprometida
consigo misma al rehuír toda implicación panfletaria o "intelectualoide" y de
la que, como única referencia, entonces
muy lejana, sólo se sentía a Gloria Collado.
Después de leer Suspendida en el aire
de Lucía Maluy, vuelvo a pensar en Gloria Collado, sobre todo con su último
libro (WW, salvo el título todo lo que
sigue es un poema), y pienso que tanto
la fiesta como los invitados se la reparten entre ellas, y sólo la comparten con
Minerva Villarreal, por lo que contamos
ya con tres poetas que se han preocupado por trabajar realmente el poema corto, sintético, preciso y gradualmente
iluminado, aunque sea por caminos diferentes, y que, además, no han tenido necesidad de "gritar" en el poema para
que se entienda que su voz pertenece a
una mujer.
c:o
\f.)

Esto es lo que refería cuando hablaba

de la singularidad de la poesía de Lucía
y Tere; y es lo que sigo encontrando en
Lucía, junto con Gloria Collado y Minerva Villarreal: el conocimiento y reconocimiento de que, si bien el poema
está formado por palabras, su valor no
depende del significado que·de esas palabras nos dé el diccionario, sino del significado que la palabra misma esté originando, creando, y para esto hay que
buscar y volver a buscar, que no rebuscar, la palabra precisa; el sentido preciso, el acento y la intensidad justos. En
pocas palabras, escribir poemas, no versos, pues un verso no hace un poema.
Suspendida en el aire es un poemario
comprometido con estas notas. En él
Lucía sigue trabajando la poesía intimista que ya le ha caracterizado; pero
ofrece cambios que nos hacen pensar
que con el poemario se cierra un ciclo
y se abre otro : como dice Miguel Coyarrubias "aguardaremos con paciencia su
segund~ poesía"; segunda poesía de la
que ya empezamos a percibir ciertas
notas cuando advertimos que Lucía ya
empieza a levantar la voz y reproéha
porque ya mira a su alrededor, y ve soledades, fastidios, traiciones; no estamos
ya ante la poes1a que se dice completa al
oído; ahora, en cada poema de Lucía se
vuelcan ideas, emociones, luchas consigo misma, y estas luchas nos llevan a la
poesía erótica, la que me habla del yo
para darme a conocer el tfl o el él; la
que sugiere sentimientos y emociones; la
que evoca el amor, pero no lo dice.

Y con el incipiente erotismo se va a
caracterizar Suspendida en el aire como
un remolino que va de la cita a la danza ;
que al final va a darse cuenta de que sí
afecta el sistema sensorial y no regresa
igual ni intacta; que la boca tempranamente rota y las pupilas ciegas no pueden ignorar la figura, aunque el cobarde
tacto sí lo haga ;y el autoconocimiento
gradual no le permitirá ahogarse, aunque

en la oscuridad repase sus manos, 8U8
labios, sus poros, su sudor, y fiera mantenerlo hablando: ¿para qué. si son frases masticadas; mejor pelear, luchar, defenderse ; dejar que el calor se acurruque
a un "lado y ahí se añeje ;luego, despojada de todo, seguir adelante, pero acomlando, atos~ando ; odiando el amarillo
porque quito el azul ; esperar el blanco
que vendrá luego del funeral de las palabras, luego del asesinato de la magia,
hasta crear otro tú; el tú propio, el que
liberará de la carga y fusionará los roetros; quedando luego suspendida en loe
compases de la danza; respirando, brincando, quedándose en el aire un nuevo
yo; sola. . . (me encuentro sola).
Definitivamente Suspendida en el
aire de Lucía Maluy es un poemario
erótico como ya teníamos deseos de
leer, y con la ausencia ~soluta d~ vaginas, penes, cogidas, chlngadas m cabrones. . . ni siquiera un abre las pier•
nas. . . ¿o será que precisamente la ausencia de todo esto es· lo que le hace
poesía erótica y liberada?

Lucía Maluy Mijares, Suspendida en el oin,
Escuela Preparatoria No. 1 / UANL, M&lt;llterrey, 1985.

4Cómo recorrer el camino que va
desde el presente hacia el pasado y e
desde el pasado se dirige inexorable ha. e1 futu ~o?. ¿C'
'
'
~a
. orno mirarse
en el espeJO de l~ ~ida, sm vergüenza, culpas, ni
remordim1entos? Marguerite Duras escri~ El amante para contarnos una histona de amor, su propia historia de amor
en el Saigón de la ocupación francesa de
1930: ~lla, una adolescente, blanca y
po_hre; el, ~ hombre doce años mayor,
chino Y millonario. El romance está
~arc_ado desd~ ~us inic\os por el imposible. el~a partira despues de un tiempo,
ª. ~rancia, a buscar nuevos amantes, a
VMr otras bodas, hijos, y divorcios; pero, fundam~ntalmente, a encontrarse
con su vocación: la literatura.
El amante no es sólo una historia de
amor. Marguerite Duras escribe en rea
lidad este libro para que aparezca d;
entre los subterráneos de su alma la
ver~ad sob~e ~ecuerdos ocultos, sombras
olvida_das, .1magenes confundidas. Desde
los rrustenos de un silencio conservado
durante casi toda una vida la autora
proY?cta, paulatinamente, la luz que
ilu~a la verdad sobre aconteceres
emociones Y sentimientos relacionado~
t:mto con la trama de sus vínculos familiares como con la experiencia de un
amor que se realiza sólo en lo irrealizable. Va Yviene a través de sí misma buscándose Y encontrándose en una imagen
CJ?;e es ella Y a la vez otra. Pero tambien marcha a través del tiempo para
re~ _t_ar esa mirada que en su familia no
:lBtio, para recoger la palabra nunca
cha ("Es una familia pétrea, petrificada, en una espesura sin acceso alguno...
Nunca la necesidad de pronunciar una
palabra, Todo permanece mudo leJ·ano", Pág . 71) , para confesar al amante
,
amor que jamás le confesó ("No he
dado a ese siervo. Cuando me marché, cuando le dejé, estuve dos años sin
acercarme a ningún otro hombre", pág.

i

95).
A través del tiemd&lt;o y del espeJ'º
"ll"
e a y " yo" , pasa o y presente se'
confunden en una cercanía que diluye
las distancias y traspasa cronologías. En
este relato que se abre de entre las cor~as de la memoria, Marguerite Duras
afirma lo que hasta entonces sólo había
dejado entrever. Despojada del dolor
escribirá desde la reconciliación que h~
perdonado al olvido; escribitá desde la
cima de la libertad, esa libertad carente
de ataduras en la que el hombre tiene
el valor de pensar lo impensable, de recordar lo maldito, de imaginar lo imposible.

El amante es, sin duda, la hlstoria de
amor entre_ ~n hombre y una mujer. Pero es tambien la historia del amor entre
una esc?tora y la literatura. En ella,
Marguente Duras se vuelca, se abre a la
luz, pregunta Y se busca; la literatura la
encuentra, la reconoce la afirma y la
co~a. Quizá por es~, El amante no
6?ª smo la historia del amor de Margue~te Duras con ella misma.

Ma.rguerite Duras: El amante, Barcelona Tusquets, 1984, 146 pp,
'

�HALL YSU "BREVE HISTORIA" ...

Mario Anteo Hinojosa
Dedicado al rápido análisis de textos
claves para la historia de la crítica literaria, el autor recorre en fugace¡:¡ episodios
la panorámica que va de Platón a Eliot y
la nueva crltica. Para esto, el criterio selectivo considera, amén de la representatividad, la amplia difusión de los textos
flstudiados. A veces (muy pocas), cuando la historia de la literatura reporta
movimientos donde las individualidades
se han difuminado para dar paso a las
constantes generales, el apresurado Hall
prefiere despachar de un plumazo impresionista a todo un período. Esto obedece a una clara intención por comprimir
en un libro de bolsillo toda la historia
de la crítica literaria.
El autor va seleccionando con precisión aquellas citas donde se resumen los
credos estéticos que, simplificándolos
extremadamente, podríamos enumerar
así:

l. Platón o el calculador desprecio a la
poesía.
2. Aristóteles o el catalizador moral de
la poesía.

3. Horacio o las reglas convencionales
de la poesía.
4. Longino o la belleza del arrebato romántico.

0

,J;,

Los cuatro credos no se ordenan linealmente, más bien forman un binomio
donde por un lado estaría la pareja Aristóteles-Horacio, y por otroPlatón-Longino. El primer par representa al orden
clásico; el otro, la aventura romántica.
Aquí hay que decir que, si bien tanto
Platón como Longino están dispuestos a
concederle a la poesía un caracter irracional, el primero lo hace a manera de
reproche, mientras el otro encomia esta
característica. También debemos recor-

dar la teoría de la catarsis de Aristóteles,
en la que lo irracional es aceptado, aunque sólo sea para reconocer la consiguiente purificación, encargada de restituir la sana razón.
En fin, ninguno de los -cuatro rótulos
se ajusta plenamente a los autores consignados en la obra de Hall. De todas maneras, haciendo una clasificación extremadamente abarcadora, podemos más o
menos localizar a los autores en alguno
de estos puntos. Bueno, hay una excepción que según Hall escapa al dialéctico
binomio razón-emoción, que activa a la
historia de la literatura. Se trata precisamente de la crítica del siglo XX, en la
que la irreconciliahilidad de los extremos antitéticos es resuelta por una especie de credo-pulpo, indiferente a la
autoconciencia, preocupado sólo de
aprovechar lo pertinente ad hoc, ya
provenga de la razón, ya de la emoción,

con tal de que sea rechazado "el relativismo vulgar que niega todas las normas".
Obra de lectura amena que el Fondo
de Cultura Económica recientemente ha
publicado en su colección Breviarios. La
sencillez de su lengua es enriquecida por
un fino humorismo, especialmente en
aquellos pasajes donde se critica el ~
surdo de ciertas normas arbitrarias, propias de quienes no entendieron bien la
preceptiva clásica. Se trata de un manual
introductorio que calando en una selecta gama de estilos distribuidos en el
tiempo, sin digresiones ni atihorramiento bibliográfico, logra pintar un cuadro
más o menos completo de la historia de
la crítica literaria.
Hall, Jr., Vemon, Breve hútoria de la críticG
literaria, trad. de Federico Patán López,
1a ed., Fondo de Cultura Económica,
México, 1982.

REGION

�SANCRISTOBAL XTUXTLA,
CAPITALES DE CHIAPAS EN.EL SIGLO XIX

Gloria Pedrero Nieto
maban son: Chamula, Zinacantán, San
Andrés Larraínzar, San Pedro Chenalhó,
San Miguel Mitontic, Tenejapa, Huistán,
Chanal, Teopisca, Amatena~o, San LuEn este trabajo se va a tratar de de- cas (El Zapotal) y San Cristobal. Se enmost¡ar que el düerente desarrollo eco- cuentra comprendida dentro de la renómico, en el cual el comercio jugó un gión natural conocida como la altiplanipapel fundamental, permitió un cambio cie, bloque central o altos de Chiapas.
ideológico en la gente de Tuxtla, queOcupando aproximadamente una terdando rezagada la de San Cristóbal. Ancera
parte de la misma, la otra zona en
te todo esto San Cristóbal ya no pudo
.retener el poder político y sólo conser- estudio sería el antiguo Departamento
vó durante algunos años más el eclesiás- de Tuxtla formado por: Suchiapa, Betico, Como no se puede.entender la vida rriozábal, San Femando, Ocozocoautla,
de una ciudad aisladamente, hemos to- , Jiquipilas, Cintalapa y Tuxtla. Ocupa la
mado como objeto de estudio la ciudad parte Centro-Norte de la región natural
y su zona de influencia, la cual corres- Valles Centrales (1).
ponde en la división política de fin de
Siglo XIX, a los Departamentos de Tux- EL MEDIO NATURAL
tla y Las Casas.
La región de San Cristóbal cubre un
área aproximada de 2.413 Km2, su altitud oscila entre los 1,200 y 2 400 msnm.
l. LOCALIZACION GEOGRAFlCA.
La topografía de la zona es bastante variable distinguiéndose series de promoi:iLas Ciudades de San Cristóbal de Las •torios paralelos entre los que se presenCasas y Tuxtla Gutiérrez se encuentran tan valles de distinta amplitud y mesetas
ubicadas en la parte central del Estado de gran altura así como declives con
de Chiapas en la República Mexicana. pendientes sua;es hacia el límite sureste
de la subregión (2). Existen dos tipos de
Históricamente han sido ce,ntros inte- ·climas: Primeros semicálido (A) con vagradores de dos regiones que por presen- raintes A (C) (M) entre los 1,200 y
tar homogeneidad en aspectos ecológi- 1,500 msnm. y (A) CW entre los 1,500
cos y socioeconómicos las hemos consi- y 1,800 msnm. ~epndos templados (C)
con variantes C ~lVI) !emplados húmedos
derado como regiones económicas.*
con límite superior 2,000 msnm y C(W)
La región dominada por San Cristó- presentándose en algunas zonas desde
bal corresponde a lo que durante el siglo 1,600 msnm en adelante.
· pasado constituyó -con diferentes vaLa formación sedimentaria está consriaciones-' el Departamento de Las Catituida
principalmente de calizas, lutitas
sas, los municipios actuales que lo fory areniscas del terciario y material ígneo
del terciario inferior. Los suelos provienen
del des~aste y disolución de la cali• Centro de Investigaciones Ecológicas del
Sureste. Este trabajo fue presentado en el za y rocas clasticas o de ceniza volcánica.

INTRODUCCION :

45º Congresq Internacional de Americanistas (B~otá, 1 al 7 de julio de 1985).

En cuanto al drenaje existe de dos tipos: el subterráneo que forma algunos

lagos y el superficial formado por corrientes intermitentes y manantiales.
En el borde Este donde entran los
vientos alisios del Noreste descargan en
parte su humedad, se presenta el bosque
de pino-encino-liquidámbar y bosques
lluviosos de montaña con inicios de selva mediana o baja perinnifolia. En el
borde Oeste, la humedad ya no llega
completa presenta un clima más seco, lo
que permite la presencia de bosque de
pino-encino y selva baja decidua.
La altitud de la región de Tuxtla
oscila entre los 500 y 1,300 mts. sobre
el nivel del mar. Predomina el clima
cálido subhúmedo (AW) como producto
de la posición de la Depresión Central a
sotavento de las monta{las del Norte y
ge los Altos, en donde -como ya se
mencionó- descargan la humedad los
vientos alisios, llegando relativamente
secos a la región, Se presenta una marcada estacionalidad de la precipitación (3).
La dinámica geomorfológica ha conformado, en general, dos diferentes paiaajes:A.) El relieve de tipo cárstico ( origen calizo) cuyas características son ser
someros, pedregosos, de alta pendiente
y con drenaje subterráneo; también presenta diseminadas algunas llanuras de relleno cuyos suelos son de mejor calidad.
B) Los ríos Suchiapa, Santo Domingo,
Grijalva y La Venta (Soyatenco), han
formado sus valles (sobre estratos de
lutitas y areniscas) y no obstante que
reunen las mejores condiciones edáficas
(suelos profundos y planos, posibilidad
de riego), la mayor parte están sujetos,a
la variabilidad del temporal y la sequ1a
que impane el clima.
La vegetación predominante es de
Selva Baja Caducifolia, cambiando a
Selva Mediana en lugares con mayor humedad. Otros tipos de vegetación de

men_o~ importancia en cuanto a la superf1c1e que ocupa son: el Bosque Mesófilo (en zonas más altas y húmedas)
bosques de encino, de pino y de riparia'.

2. SITUACION POLITICA_
Result! sumamente interesante hacer
11!1 recomdo al estatus político que tuVIeron San ~ristóbal y Tuxtla desde la
época colorual, ya que a través de él po~~~os ver có~o fue_ que Tuxtla adqui~o importanc1! política, primero suhregional Y postenonnente regional.
Desde la época de la conquista Ciudad Real (hoy San Cristóbal de Las Ca-·
sas) fu~ fundada para ser la capital de la
Alcal11a Mayor de Chiapas. En 1762 era
ademas cabecera del partido de los Tzeltales. Tuxtla ya para ese entonces era la
poblaci~n más importante del de Chiapa, pa~do a la que pertenecía, a pesar
de .811 ongen Zoque. En 1769 al dividirse
Ouapas en dos alcaldías, Ciudad Real es
cabecera de los partidos Tzeltales Llanos, Coronas, Guardianías; Tuxtl; queda como cabecera de la otra alcaldía
zompuesta Pºf los partidos de Chiapa
. oques. Aqu1 ya queda manifiesta la
unpo_":3Dcia política que Tuxtla había
adqumd~ durante la colonia, puesto
hahia. despl~ado ~ la legendaria
~apa de los Indios (pnmera capital de
~lapas). Cuando el Rey ordena la creaClon de las Intendencias en 1790 se
crean tres partidos, las cabeceras de 'dos
de ellos son: Ciudad Real y Tuxtla (4).

y

Ch~

Después de la Independencia y de
1ª a~exión de Chiapas a México, se recon[ll'Illa a Ciudad Real su categoría de
~tal del ent.~nces departamento de
pas, camh111ndole su monárquico
nombre por el de San Cristóbal.
Durante la primera mitad del siglo

pasado, hubo düerentes divisiones polí-

ticas, 1824, 1826, 1829, 1837, 1844
1846, 1847, 1849, 1854 (5). En ell~
t.anto San Cristóbal como Tuxtla aparecen como cabeceras de Distrito o De~artamen to Y de Partidos o Municipahda_des según el gobierno en turno (Centralista o Federalista).
Un hecho digno de mención es de
que e!1 1835 se le quitó a Tuxtla su cateogna d~ Cabecera de partido, además
d~ reducirle su territorio (Jiquipilas y
Cin~apa pasaron a Tonalá). En 1837
sustituyeron nuevamente su categoría
de ~becera. Esta represalia provino del
gobierno conservador de San Cristóbal
contra el grupo liberal de Joaquín Miguel Gutiérrez (6).

ESta prim~r~ época se caracteriza por
gran movumento en la división política al interior de los Departamentos.
~

En la_ segunda_ mitad del siglo pasado
se aprecia una cierta estabilidad en los
Departamentos y el movimiento que se
da, en tomo a la creac1on de nuevos depa~e~tos, corresponq.e al desarrollo
econom1co de ciertas zonas de los mismos, que ameritan más atención política.
En 1896 se separó el partido de Chamula del Departamento de Las Casas·
esto se dió a raíz del Congreso Agrícol~
Y su resultante el decreto de mayo de
1897, que reglamentaba el registro de la

�Durante el siglo pasado como resul- gobernadores y en la luch,tentre consertado de las luchas entre liberales y con- vadores y liberales, misma que terminó
servadores en varias ocasiones los pode- en la expulsión dd' estado de prominenres estatales pasaron a Chiapa y Tuxtla, tes políticos dé Chiapa de Corzo (liberaDurante el gobierno de Don Joaquín Mi- les) y en.un asalto sangriento a Tuxtla el
guel Gutiérrez en dos ocasiones, 1832 y 15 d¡yAbril (9).
18341 los poderes se tras1adaron a TuxDurante la época de la Reforma y la
tla. La segunda vez fue el resultado del
intervención
francesa en la capital pasó
pronunciamiento del grupo conseivador
a
Tuxtla;
1858,
1861, 1862, 1863,
También en ese mismo año se creó el comandado -por el ¡·efe de armas de San 1864, 1865, 1867 (10). Es en esta époCristóbal,
el
cual
e
27
de
noviembre
de
partido de Cintalapa, segregándose del.
ca cuando Chiapas va a ser gobernada
Departamento de Tuxtla. Esta separa- 1833 baJO el grito de "Religión y Fue- por los más ilustres liberales, tales coros" reaccionó al asumir nuevamente el
ción parece deberse fwidamentalmente
poder Joaquín Miguel Gutiérrez (8). mo: Don Angel Albino Corzo -quien
a cuestiones económicas, pues la región
aplicó las leyes de Refonna-, Domingo
de Cintalapa y Jiquipilas era en esos moTuxtla vuelve a ser la capital en Ruiz, Matías Castellanos y José Gabriel
mentos wia de las zonas potencialmente
1848, en, esta época de gran inestabili- Esquinca, y cuando según un historiador
más productivas del Estado y en donde
dad política, a nivel nacional, a nivel local " ... el conseivador Juan Ortega
las compañías deslindadoras tenían local se manifiesta en el cambio de tres con el apoyo mayoritario del pueblo
fuertes intereses.
sancristobalense -pues hubieron honrosas excepciones- casi domina al Estado en convivencia con los imperialistas
tabasquefios y el guatemalteco Faugur,
que se entroniza en el Soconusco, don
José Gabriel Esquinca, Gobernador Interino, decreta también en 1862, el año
de Puebla, el cambio de capital ¿cómo
iba a ser de otro modo si en las Casas se
vitoreaba al francés y se menospreciaba
al indio y a la Constitución de 1857?"

deuda de los sirvientes. Supuestamente
se creó el Partido de Chamula con el fin
de que el Gobierno brindara una protección más inmediata a los indígenas, "y
sus autoridades infonnaron que gracias a
esta medida mejoró la .triste condición
de esos indios y cambió ventajosamente
el aapecto de algunos pueblos" (1).

(ll).
Finalmente por decreto número 7 de
lo. de junio de 1892 se autorizó por el
Congreso al Ejecutivo para trasladarse
temporalmente los poderes a Tuxtla
Gutiérrez y por el del 11 de agosto se
declara que ". . . Tuxtla Gutiérrez seri
en lo sucesivo la residencia de los Poderes del Estado" (12).
3. LA POBLACION.
El departamento de Las Casas, fue
hasta 1910 el más poblado de Chiapas,
perteneciéndole en promedio el 21o/o
del total poblacional de~ Estado. Adt:más era el que mayor numero de babi·

tantes indígenas tenía, así es que en
1892 _de ,los 50,915 habitantes, 39,360
er~ mdigenas. esto en promedio nos
dana . un 77.30/o. La población ladina
(~e5tiza O blanca) se concentraba en la
cmda_d de San Cristóbal y en la Villa de
Teopisca, ya que para ese entonces contaban ~on 10,570 Y 2,352 habitantes
respectivamente.

vez en San Cristóbal un lento crecimiento de l,a población. &amp;to como lo veremos .1!1as adelante está acorde con la expanSI_~n económica de Tuxtla la contraccmn económica de San Cristóbal

4. LA TIERRA
. La ocupación de la tierra durante el
Siglo XIX, en los dos departamentos fue
comtetamente diferente, En la zona alta ( an Cristóbal), los hacendados aprov~_charon las primeras leyes de colonizac1on y l_a de nacionalización de bienes
corporativos para legalizar sus tierras y
tratar de apropiarse fas que aún les quedaban a las comunidades indígenas. Este
punto resulta sumamente interesante
pues en esta parte del estado era dond~
~e conseivaban el mayor número de
mdígenas, que aún mantenían su estructura comunal, a pesar de encontrarse ~astante ligados a la economía de las
haciendas.

. El ,departamento de Tuxtla en cambio so!? contaba con el 8.350/o de la
po~lac1on del Estado, la relación ladinomdígena era de 14,565 de los primeros
por 8?73 de los segundos, lo que en
promedio daría un 60.23º/o de indígenas zoques en el departamento (13) La
población ladina no parece haber esbdo
c?ncentra~a . únicamente en las poblaClones pnnc1pales como Ocozocoautla
(1,619 habitantes) y Tuxtla (6,581 habitantes)! puesto que en haciendas y ran~hos vwian l?5 propietarios y sus famihas. El cambio de la capital hizo que a
Tuxtla migraran más familias ladinas·
dsto se nota en el acelerado crecimient¿
Así es que los pueblos resintieron el
e la población de 1892 a 1900 ( auataque
de los hacendados a tal grado
m~ntó en un 700/o) y en el estahlecique
en
Amatenango
en cierto momento
mient? de comercios y servicios que
~us
h_~itantes
"
...
exageraban
sus queaten?Ían las necesidades de las clases
J~S _dic~endo que no les quedaba tierra
redias y altas, las cuales estaban con- m Siqmera donde tirar las basuras de sus
onnadas. por mestizos y blancos.
casas, como no fuera en las calles dentro
del fundo legal" (15).
'
Durante el período 1827-1870 el ritmo de crecimiento de la población fue
Pero parece sel' que a los gobiernos
de 1.69°/o para San Cristóbal y de
estatales (aun cuando iban en contra de
89
· ~/o p~ra Tuxtla. En el de 1870-1910
~os hacendados del departamento), sí les
la ~tuación cambió radicalmente pue~ mteresaha
conseivar esa reseiva de mano
el .~tmo de crecimiento de San Cri~tóhal
de obra, fundamental en el desarrollo de
baJo ª ,650/o Y el de Tuxtla aumentó a
otras regiones del estado como el So~.18°/o*. De acuerdo con los cálculos
conusco y los Valles Centrales. Por lo
echos P?r Viviane Brachet (14) para
que podemos considerar a la fuerza de
10 0 , Chiapas, el crecimiento de San
Cnst obal en el primer período sobrepa- trab~jo indígena como la fuente máxima
de riqueza del Departamento de Las Cael general (1.3°/o), estando el de sas.
ríuxtla por debajo. Para el segundo peodo el crecimiento de Tuxtla corresponde al estatal (2. 1o/o) notándose esta
Entre las políticas que se implementaron para conservar a las comunidades in-

?

ría

dí~:r3:' estuvo la de dotar de ejidos a las
po laciones, medida que en muy pocos
casos se cumplió, por lo que en 1876 y
Y~ dentro de otra concepción de la p:opiedad. de la tierra, se dispuso que se les
extendiera títulos gratuitos, a condición
de que no los traspasaran a ladinos. Dentro de esta !fiisma política estaría el caso de. la hacienda San Diego en Teopisca,
propiedad perteneciente a una cofradía
la, c~al, después de haber sido rematad~
p~bhcamente, fue repartida entre los
m1~mbros de la cofradía. La Oficina Supenor de Hacienda devolvió el dinero al
comprad?r cumpliendo de esta manera
con la mcular del 5 de septiembre de
1859 (16).
_Pe,ro los grupos dirigentes de San
Cnstobal pudieron darle un rodeo a todas las legisla~iones y se fueron apoder3;11do de las tierras de las comunidades.
~Jemplo de esto fue la demanda de vanas co~iuridades contra los que habían
d~nunc1ado _2,117 caballerías como baldías Y ~e mcluían tierras de Mitontic
°!enalho YTenejapa. El tribunal encon:
tro los títulos de propiedad de los indígenas insuficientes y rechazó la demand~ por lo. que ~ancuc y. Tenejapa per~eron vanos miles de hectáreas, Mitonbc una cuarta parte y Chenalhó, dos ter~eras partes. Esto sucedió en la misma
epoca _que se devolvía la tierra a los de
la hac1ei:1da San Diego, arriba mencionada. Fmalmente el 11 de agosto de
l892 Y el 9 de abril de 1893, el Congreso ~vo que votar una ley y un decret? ~e~ante el cual los ejidos no serían
~s1;ribmdos entr~ los indígenas, sino adJUdicados y vendidos al mejor postor en
sub~~ta pública. Esto se logró bajo la
i:resmn de los hacendados Sancristobaenses comandados por Manuel Pineda

(17).
En la región de Tuxlta la tierra durante la primera mitad del siglo XIX no ~

�era un bien escaso, por lo que no existía
tanta necesidad de legalizar la tierra y
pocos son los casos de propietarios que
apoyándose en las leyes de 1827, 1828,
1835, 1844 y 1847 hayan titulado sus
tierras. La falta de títulos parece haber
sido un problema común a todas las propiedades chiapanecas, pues al hacer el
estudio particular de las haciendas rara
vez encuentra uno referencias a títulos
de la Audiencia de Guatemala-; esto en
algunos casos les acarreaba problemas,
digno de mención es el de las haciendas
Soyatengo y San Nicolás de Jiquipilas
propiedades de la Catedral de San Cris•
tóbal, de ellas sólo se sabía aproximadamente su superficie. Esto provocó que·
sufriera invasiones, denuncias y que los
arrendatarios suspendieran sus pagos
(18).
En cambio sí parece que los ayunta•
mientos de los pueblos se preocuparon
por dotar de ejidos asuspoblaciones. Un
ejemplo de esto es el de Tuxtla, que desde octubre de 1827 se trató· de tomar la
medida, pero por no estar bien definido
el lindero con una hacienda, se tuvo que
esperar hasta 1848 para poderle dotar
de terreno ejidal (19).

;g

caba 48,824 ha y que era conocido como "El desiertó" no pudo ser vendido a la
Sra. Laura Mantecon Vda, de Gouzález
en junio de 1896, la cual iba a organizar compañías agrícolas, trayendo colonos europeos. esto no se logró porque
los terrenos estaban comprometidos a
las empresas McWood y á la compañía
de Terrenos y Colonización. Nuevamente en 1902 se vuelve a solicitar la compra de dichos terrenos y en esta ocasión
la negativa es en el sentido de que pute
de ellos (17,556 ha) iban a ser dotados a
los herederos de Gomez Farías para que
se establecieran unos colonos ingleses,
pero como los terrenos resultaron inadecuados para sus fines Benito Gómez
Farías los rechazó. Dichos terrenos, fi.
nalmente, se concedieron a Manuel Garduza para la explotación de caoba, cedro y extracción de gomas y resinas; se
menciona una superficie de 75,000 ha.
Este proceso de apropiación de tierras
comunales, baldías y nacionales se refleja en el aumento del número de haciendas y ranchos. Aumento mucho más significativo en la zona de Tuxtla que en la
de Las Casas, pues entre 1837 y 1909 en
la primera de 82 se pasó a 1657 y en la
segunda de 53 a 351. El valor de las mismas aumentó de $52,017 a $713,432 en
San Cristóbal y de $150,112 a
$3,782,499 en Tuxtla (21).

junto con las que ya estaban en producción desde la coloniai criaban gran cantidad de ganado vacuno y caballar, cultivaban caña de azúcary-extraíansus·derivados, azúcar, panela y aguardiente,
sembraban una zona importante de
maíz, producían añil, producto que fue
perdiendo importancia a lo largo del siglo mientras el henequén lo desplazaba
y desde luego no hay que olvidar el café de Ocozocoautla ·y el tabaco.
Mientras tanto San· Cristóbal, continuó teniendo el monopolio del cultivo
del trigo y de sus derivados: la harina y
el pan; las legumbres y las frutas de clima frfo continuaron ocupando un lugar
relevante en la economía lascasiana.
También se continuaba produciendo
maíz, el cual prácticamente se consumía
en la región. La i:ría de ganado menor
era muy importante, sobre todo por su
utilidad en la vestimenta indígena, además se cultivaba ia papa. Resulta sumamente interesante hacer énfasis en la
producción de aguafdíente, p'1es a pesar
de cultivar poco la caña, este producto
alcanzaba mayor volumen que en la
zona de Tuxtla donde sí se producía en
grandes cantidades.

Finalmente, sólo quiero hacer una
La existencia de terrenos nacionales
pequeña mención a la producción artey baldíos atrajo a la compañía deslindasanal y manufacturera, la cual se desadora más importante en lo que a Chiarrolló mucho más en la ciudad de San
.pas se refiere, la compañía inglesa de
Cristóbal, donde incluso por barrios
"Terrenos y Colonización de Chiapas. 5. PRODUCCION.
-reminiscencia de los gremios- se han
México Limitada", cuyo representante
La afirmación anterior nos hace pen- especializado desde el siglo pasado en
legal durante bastantes años fue Luis
diferentes actividades manufactureras.
Huller. A partir de su primer contrato sar en la diferencia tan grande que se dio En iambio· en Tuxtla fue poca la acti•
en 1886, los terrenos de Tuxtla comen- entre estas zonas durante el siglo pasado, vidad artesanal, pero en ella aparecieron
zaron a ser medidos y así es que entre pues aun cuando desconocemos datos las primeras fábricas como la de hila•
1895 y 1913 en Tuxtla, Ocozocoautla de producción para los primeros años dos y tejidos La Providencia en Cintala•
y Cintalapa fueron rechazados varios del siglo pasado, el valor de la propiedad pa en 1887 y la de Puros en Tuxtla ha•
denuncios de hacendados debido a que nos muestra que en Tuxtla el aumento cía fines del siglo pasado.
fue mucho más significativo, pues se
dichos terrenos se encontraban dentro
del 750/0 que el gobierno iba a enaje- pusieron en producción muchas tierras 6. EL COMERCIO.
que hasta entonces habían permanecido
nar a la c.ompañía. En Cintalapa una
incultas. Así es que estas nuevas tierras
gran porción de su territorio que abar-

A Chi_apas, desde su incorporación a

la Colo~! Españ?la, los productos de
expo~c10!1 le dieron un lugar en el
comhinierc1lol mfuternacional; el cacao y la
co~
a eron los primeros, le sigu1~ron. el añil y el ganado, y fue el
cafe quien logró las mejores conquistas.
Pero lo que nos interesa resaltar en
este ap~rtado, no es el hecho de quién
produc~a estos artículos sino quiénes los
comerciaban.

~uce a hombros de los mesmos yndios
asta donde sin peligro pueden ponerlas
otras vez en las canoas". Sobre el mismo
aspecto Don Emeterio Pineda afirma
:5:e al embarcarse en las canoas en Quee ula Y al ~avegar rÍ? abajo" se corren
todos los nesgos mas inminentes que
huedan atacar la vida y la propiedad
asta Z~la, do~de el río ya no presen:
ta los m1Smos mconvenientes" (23).

. El comercio exterior desde el principio parece haber estado monopolizado
Las crónicas del siglo XVII señalan por unos, ~uantos comerciantes, ligados
que el comercio era dominado por los a la pohtica y grandes terratenientes·
mer~deres de Ciudad Real, pero la si- Gage menciona en torno a la cochinill~
tuacron geográfica de ésta última difi- qu~ el gobernador era el que sacaba" el
cultaba el transporte de las mer~cías
provecho" (Gage, P. 109). Para
d~ ahí que, poco a poco, los comer:
zar el transporte los indígeneas serc1antes de Tuxtla vayan desplazando a v1an de bestias de carga, "salían en caralos ~e- los Altos, al tratar directamente vanas d~ tres o cuatrocientos, cuidados
~ ,tráfico de las mercaderías de explota- por 10 o ~2 espafioles, recorrían los frac1on.
gosos cammos, verdaderos atajos en los
qu_e no pocos. hallaban la mue~ y los
G~e en 1626, ya consigna el papel mas .eran víctimas de las enfermedades
tan llllportante que los zoqnes desem- tropicales. Iban estos indios abrumados
peñaban en el comercio ultramarino· su
amlilia red de caminos "comunicaba' las
po laciones del interior de la provincia
con las Costas del Golfo de México los
Altos de Chiapas, So,conusco y Teh~antepec" (22).

mJr

n:

La ruta más importante de ,salida de
las mercancías hacia España era Ocozoco~utla, Quechula, Villahermosa. Este cammo es definido en 1822 como "El más
corto
·
", a tal grado esto
· lti · · · Y pe1ig~~?
u mo que en opllllon de Mier y Terán
''El Gobierno Español de Guatemala lo
mandó obstruir, por la despoblación que
P )usaba al úl~o pueblo (Quechula G.
. · • al que ambaban con mucho trabaJOmulas con medias cargas para embarcarlas éstas en el Río de Tabasco. Los
escollos peñascos que este Río tiene
addante de Quechula.. . al llegar a este
punto se echa la carga a tierra, y se con-

por el peso de la carga y en los paraJes
en ,ue pe~octaban se alimentaban con
maIZ cocido, totopostes y chile"
. l Nuestro ya muchas veces citado espía
Ir andés. Tomás Gage, notó el potencial
económico de Chiapas y así lo plasm,
en sus. memorias: "Aunque la provinci~
de Chiapas sea, en opinión de los espa~oles, una de las mas pobres de Amé-.
n_ca, por';ltle todavía no se han descub_1erto mmas en su territorio, ni recogido ,arenas de oro en las márgenes de
sus nos, y que no tienen puertos en el
II!ar del Su! para transportar sus mercancias y traficar con los de México, Oaxaca y Guatemala, puedo sin embargo afirmar que sobrepuja mucho a las otras en
la grandeza de sus poblaciones mayores
y menores y que no cede sino a Guatemala. . . por otra parte las mercaderías
del . país no solamente procuran a los
habitantes un comercio considerable en~e ~llos sino también con las otras provmc1as... "(25).

°'
--.J

�El papel que desempeñaba el fraile
dominico no le pennitía sugerir fónnulas
para que la provincia chiapaneca desarrollara el comercio, pero un contemporáneo suyo Pedro de Urbina, captando el
principal problema de la actividad mencionada proponía al monarca español
( el 27 de mayo de 1626), la construcción de un camino que comunicara a
Yucatán y Chiapas con Guatemala, ya
que en su opinión: "A la ciudad y provincia de Chiapas se les seguirá mucho
bien y será este comercio gran parte
del remedio de su pobreza y de mucho
entretenimiento e interés para los vezinos... (incluso asegura que) ... andará
ocupada mucha gente desta provincia
adonde también ay mucha ociosidad".
No era el comercio exterior el único
que se desarrollaba en Chiapas, también
existía un comercio interprovincial en la
colonia e interestatal o departamental
en el siglo pasado. Fue este tipo de comercio el que dominó por más tiempo a
San Cristóbal, prueba de ello es que gran
parte de los caminos coloniales o decimonónicos servían para comunicar y
abastecer a esta ciudad. Así es que durante el siglo pasado intercambiaba con
la zona de Ixtacomitán: pan, carne salada, maíz, etc., por cacao. Cuxtepeques
y San Bartolomé (Venustiano Carranza) la surtían de arroz, carne y sal.
Pero la mayor actividad comercial la
desplegaba en torno a su amplia zona de
in~uencia que correspondería a la región indígena Tzotzil-tzeltal. Pineda nos
menciona que los indígenas".. . todo se
lo proporcionan por si mesmos, sin necesitar de nadie, sino en muy pocos casos y en limitados renglones"... es en
esos pocos casos y limitados renglones
donde la manufactura y la artesanía
Sancristobalense jugó su papel en el intercambio comercial, pues a camhio de
pan, velas, cueros y cohetes principal-

mente a San Cristóbal llegaba el carbón
y las hortalizas.
El mercado se realizaba en torno a la
plaza central, a un lado de la catedral,
llamando de sobremanera la atención
de un extranjero el que circulara como
moneda fraccionaria los granos de cacao.. Para este viajero que estuvo en
San Cristóbal en 1861, el mercado...
"No es muy animado y los frutos entre
los cuales se distinguen algunos semejantes a los europeos, son pequeños e
insípidos. Las estrechas tiendas que
bordean la plaza le confieren un vago
aspecto de los alrededores del Templo
Hebreo" (27).
La cita anterior conlleva la pregunta
¿a qué se debió el poco desarrollo de la
activi.dad comercial? Es por eso que tratamos de buscar la respuesta en nuestras fuentes. Pineda sobre este punto
expone varias ideas, para él los inconvenientes más radicales son: " ... primero, lo intransitable de los caminos interiores y exteriores del Departamento;
segundo, su escasa y heterogénea población; tercero, las distintas lenguas que
se hablan en él". También menciona como trabas para el comercio (refiriéndose
al de importación principalmente) la serie de "gabelas interiores que lo gravan",
y la poca demanda de los indígenas por
productos comerciales (28). Otra opinión proviene de la Memoria de Gobierno de 1848. En ella se dice: "A la falta
de comodid~d se atribuye igualmente el
atraso de nuestras ferias anuales y semanales, por cuyo motivo, y los malos caminos son pocos los concurremtes de
dentro y fuera del Estado, quienes permanecen el menor tiempo posible, por
carecer aún A.e lo más ' preciso para sí,
para sus sirvientes y animales" (29).
En general nuestros infonnantes·
coinciden en la falta de vías de comuni-

cación, a las cuales contribuía desde.
luego el medio geográfico, elemento que
como ya lo hemos mencionado, desfavorecía a San Cristóbal y ayudaba a
Tuxtla Gutiérrez, pero este hecho no era
sino el resultado de la situación económica de la Chiapas Colonial y del Siglo
XIX, donde se daba una relación semifeudal, la que no pennitía el desarrollo
del mercado interno. Esto se manifiesta
claramente al hacer el estudio interno
de las principales fonnas de propiedad
de estos períodos, la hacienda y la comunidad. Ambas eran productoras de casi
todos los bienés que necesitaban para su
funcionamiento interno, de ahí que no
acudieran regulannente al mercado. Curiosamente este fenómeno se repite en
la relación existente entre San Cristóbal
y su zona de influencia; la ciudad produce únicamente para intercambiar lo
que ella misma no puede autoabastecerse, esto origina que no exista crecimiento de las actividades comerciales
y semiindustriales, estancándose económicamente. Tuxtla en cambio no puede
desarrollar ese dominió señorial sobre
su zona de influencia y tiene por lo lan·
to que ampliar sus redes comerciales;
prueba de ello es que a partir de la segunda mitad del siglo pasado en casi
todos los infonnes y memorias de gobierno se trata acerca de la construcción
o arreglo de la carretera que comunicaba Tuxtla con Tonalá, asi' es que en esta
época, el camino de Quechula ha decaído, y los productos de exportación se
dirigen más hacia el pacífico que al Golfo. Esto corresponde a una nueva incorporación al mercado internacional, ya
no en la fase colonial española, sino en
la imperialista inglesa-norteamericana.
CONCLUSION
El aumento de la actividad co_mer·
cial en Tux tia se reflejó en su desarro·
llo interno ya que la posibilidad de ven·

der la producción hizo que los hacendados trataran de aumentar su volumen
productivo, creándose un grupo de hacendados agroexportadores
e
.
vecharon las facili~ades que fes di:~:
l~ leyes de Coloruzación Desam tiz'
cion
· al•IZacion
, 'para adquirir
or a.
y N
. acion
tierr~ e incorporarlas a la actividad productiva.
·
Como a todo desarrollo económico
c,01:fesponde una fase de desarrollo ideologico y político, es por esto que tanto
en Tux~a como en Chiapa aparecen los
grupos liberales (masones yorkinos) que
van ª pugnar por el poder político así
es &lt;!?e durante el siglo pasado en v~as
ocas10nes los poderes fueron trasladados
: estas ci~dades, ~entras que, en la angua capital, c_olomal todo parecía permanecer est~tico. Dominada por caciques pr?veruentes de grupos militares
terrate~en~es s~ñoriales y alto clero, 1~
tendencia ideologica era la conservado~ grupo que ~ nivel nacional represenª el ~ntralISmo. Hacia fin del siglo
el trill?1!,0 definitivo de los federaiBtas, penmtio al grupo político de Tuxtfa lograr su sueño, que los poderes fueran trasladados a ella. Esto sucedió en
l892, c~ndo Chiapas estaba gobernada
por un libe~al del givpo de los científico~ resonocido por el gobierno de Porfino Diaz, Don Emilio Rabasa.

f1X

�ANEXO 1: LOS MAPAS

DIV ISION DE DEPARTAMENTOS
•STA. MARTA

•

TIAGO • eMAGDALEN\
• S. ANORES " ' - - - ,
• S. PEORO CHENALHO
• S. MIGUEL MITONTIC
CHA~ULA
S. ELIPE e

BERRIOZABAL
CINTALAPA
•
TERAN

•

TEN:JAP:A:-----------

e

•

/
SAN CRISTOBAL
S.Lu6As •
DE LAS CASAS

HUISTAN

e CHANAL

TEOPISCA
LE

Ne

•e

AMATENANGO

N

N
GUATEMALA

CHIAPAS
- -OIVISION OE DEPARTAMENTOS

t

•

•

OCOZOCOAUTLA
•
•
TUXTLA
JIQUIPILAS
GUTIERREZ

t
CHIAPAS

�ASEXO II: LA POBLACION
POBLACION DE SAN CRISTOBAL Y TUXTLA
San Cristóbal

Tuxtla

Fuente

Estado

1778
1827

4.531
7.022

2.841
5.951

63.654
98.052

1828
1838
1838
1870
1881
1884
1892
1895
1897
1900
1910

7.022
7.649
7.656
10.295
11.881
11.653
10.570

6.042

109.401
160.301
160.083
193.987
244.291
236.347
276.789
319.599
309.141
360.799
438.843

12.000
14.162
13.745

6.186
6.266
6,963
9.703
4.602
6.581
10.952
5.000
9.395
10.239

Censo Obispo Polanco1
Memoria 18282
faltan varios pueblos
Memoria 18293
Memoria 18514
Pineda Estado Camp.5
p . 6
aruagua
7
Memoria 1881
Memoria 18848
Rebass9
CensolO
Velaaco11
Censol2
Censol3

POBLACION DEL DEPARTAMENTO DE LAS CASAS
LUGAR

,

Tuxtla
Suchiapa
Ocozocoautla
"Cintalapa
Jiquipila.s
S. Femando
Berriozábal
Terán

17781
2.841

485
286
171
821

18272
5.951
988
1.613
303
1.411

18283

18384

306

6.186
1.110
1.475
1.763

1.078

4,56

6.042
989
1.612

18385
6.266
1.018
1.484
1.788
4,58

18706
6.963
1.600
2.232
2.784
1.743

18817
9.703
1.782
2.856
4.199
i.867
1.089

18848
4.602
1.738
2.820
4.504
2.094
1.202

18929.... 190012

191013

13.555
2.140
4.258
6.600
2.337
2.583

12.135
2.251
5.507
8.825
4.297
3.392
2.243
1.617

9.749
2.383
3.029
4.263
1.805
2.109

3.154
Rancherías y D. Rodrigo•
Hacienda.s Cintalapa Y
Jiquipilas
TOTAL

606
4,,4,71

10.266

17781

18272

18384

18385

18706

18817

18848

18929

190012 191013

:

POBLACION DEL DEPARTAMENTO DE TUXTLA

LUGAR

/ ARO

10.027

10.990

11.014

15.322

21.496

20.114

23.338

31.473

4,0.267

Amatenango
Chamula
Chanal
Huistán
Magdalenas
Nuevo León
San Andrés
San Cristóbal
San Diego La Reforma
S. Felipe Ecatepec
San Lucas
S. Miguel Mitontic
S. Pedro Chenalhó
Sta. Marta
Santiago
Tenejapa
Teopisca
Zinacan t.án
TOTAL

• En la Hacienda Don Rodrigo ee fundó Berriozáhal
•• Se aclara que corresponde a población urbana Yrural.

* La Libertad

576
1.516
461
325
-

528
4.531***

-

629

627
10.131
400
2.039
1.571

1.003
1.451

-

-

3.291
7.022
718
305
1.066
2.318
441
472

3.270
7.649

-

353
479
892
192
139
1.417
423
1.189

984
1.880

436
388
977
2.670
519
326
5.014
1.202
2.240

13.021

21.580

39.459

-

** Chilón

618
10.131
2.118
1.571
3.270
7.656
428
379
991
2.666
519
326
5.014
1.190
2.253

750
918
849
1.166
1.322
13.697 17.491 13.370
12.356 13.289
358** 808** 618**
734
1.247
2.249
2.614
3.113
3.111
3.461
1.052
1.165
1.098
1.344
1.206
2.827
2.114
2.445
3.740
3.332
10.295 11.881 12.448
10.570 ' 15.357
'
118
324
427
507*
570*
433
814
769
837
929
754
753
637
619
962
2.541
1.394
1.214
762
1.685
2.656
3.173
3.722
3.430
3.162
563
541
445
400
501
473
603
523
456
391
4.764
6.912. 8.022
6.594
5.842
1.313
1.607
1.671
2.352
2.452
2.265
1.944
1.616
2.653
3.114

1.404
14.714
1.773
3.777
1.291
466
2.528
16.848
677*
808
1.208
1.000
3.233
568
434
6.089
2.372
2.556

39.130

47.108

61.746

55.056

52.987

51.421

*** Se incluye S. Felipe

58.832

�FUENTES SOBRE pOBLACION

l.Trens, Manuel B. Hi,toria de Chiapa,, México, 1957. p. 221.
2.Memoria del E,tado Actual en que ,e hallan lo, &amp;mo, de la Adminiltración Pdbli,
ca de Chiapa,• •• San Cristóbal, Imp. de la
Sociedad, 1828. Doc. 3.

3. Memoria del E1tado Actual, en que ,e hallan lo, &amp;mo, de la Adminiltración Pública de Qiiapa,. • • San Cristóbal, 1829.
4.Memoria pre,entado por Mart(n QueUJda,
Secretario de Gobierno de Qiiapa, al Honorable Congre,o del E,tado. Imprenta del
Gobierno, 1851, Doc. 11.

5.Pineda, Emilio (Emeterio). "DescripckÍn
geográfica del Departamento de Oiiapas
y Soconusco" Sociedad Mexicana de
GeORrafia y E,tad{,tica. Vol. Ill, la épo-

Geograf{a y Estadística. México, Tipografía del Cuerpo Especial del Estado Mayor, 1895, pp. 11, 35-38, 46-50;

ca 1852,Estado Comparativo.
6.Paniagua, Havio A. Catecilmo elemental
de Hi,toriq y &amp;tad{stica. San Cristóbal,
Imprenta del PoIVenir, 1976, pp. 55-60;
83-84.

7.Memoria pre,entada por el Gobernador
Con,titucional del E,tado Libre y Soberano de Chiapa•, a la XII Legillatura del
milmo ,obre 101 diverso, ramo, de la Adminiltroción Pdblica. Utrilla Miguel. San
Cristóbal, Imp. del Gobierno a cargo de
Joaquín Armendiriz, 1881. Doc. 34.
8.Memoria ,obre diver,01 ramos de la adminiltración pública del E,tado de Chiapa, pre,entada al XIII Congre,o por el Gobernador Con,titucional ]olé Mar(a &amp;mire:, Oiiapas. hnp. del Gobierno en Palacio, 1885. Doc. 10.

10.Cen.ta y Divilión Te"itorial del Estado
de Chiapas verificado, en 1910. Tuxtla
Gutiérrez, Imp. del Estado dir~ida por
Félix Santaella, 1912.
11.Memoria pre,entada por el Gobernador
Con,titucional del E1tado Libre y Soberano de Chiapas, a la XII Legillaturo
del mi,mo ,obre los diver101 ramo, de la
Adminútración Pllblica. Utrilla Miguel
San Cristóbal, hnp. del Gobierno a cargo de Joaquín Armendáriz,1881.

1

12.Rabasa, Ramón. El Estado de Chiapas.
Geograf{a y E1tad{1tica, México tipogra•
fía del Cuerpo Especial del Estado Ma·
yor, 1895.

1

l

9.Rabasa, Ram6n. El E,tado de Chiapa,.

ANEXO ID: LA PRODUCCION
VALOR DE LA PROPIEDAD

PRODUCCION DE GANADO EN

PRODUCCION DE GANADO EN

SAN CRISTOBAL

TUXTLA.

Cantidad

Cantidad

NUMERO DE HACIENDAS

Las Casas
1837
1838
1879
1884
1887
1888
1896
1897
1898
1900
1903
1909
1910

53
46
80
131
91
213
211
258
270
145
349
351
83

Tuxtla

82
84
95
167
100
358
452
374
358
137
553
1657
356

Las Casas

Fuente

1
2
1
3
1
1
4
5
6
7
8
9
10

1837
1879
1881
1884
1887
1889
1889
1892
1893
1894
1895
1896
1897
1909

52.017.50
54.107
337.911
114.438
60.580
208.070
211.220
352.039.78
355.215
355.215
341.215
403.534.30
412.524
713.432.80

Tuxtla

150.112.50
156.118
372.771
376.785
183.305
601.450
1410.450
1573.321.14
1809.175
1839.435
1787.310
2644.974
2163.837
3782.499

Fuente

1
2

189212*

189é

19099

189212

18969

19099

27.910

77.044
16.240

11
3
1
1
1
12
4
4
4
4
5
9

Vacuno
Caballar
Mular

1.895
5.000

Asnal
Lanar
Cabrío
Porcino

1.858
2.367
1.236
24
57.948

9.484
11.108
2.338
91

545

11.625
501

2.172

7.231

50.000
8.000

5.973
486
24
814
695
2.018

636
18
475
89
1.405

.

*El número indica la Fuente

�PRODUCCION AGRICOLA EN TUXTLA
PRECIO

CANTIDAD

Maíz
Arroz

Frijol
Yuca
Olile Verde
Oiile Seco
Coco de agua
Caña de Az'1car
Az'1car

PRODUCCION AGRICOLA EN SAN CRISTOBAL
PRECIO

CANTIDAD
18975

Maíz
Trigo
Frijol
Cebada
Alverjón
Haba
Camote
Yuca
Papa
Oiile Verde
Chile Seco
Cacahuate
Linaza
Caña de Azdcar
Panela
Aguardiente ~ caña
Algodón
Corteza P. Curtir
Legumbres
Frotas
Naranjas
Aguacate
Cacao
Café
Tabaco
Pulque

1896
1897
1898
1909

"°
l'--

214.332Hl
736.639 Kg
10.621 Hl
160 H1
10 Hl
2.400Kg.
2.312Kg.
69.800 Kg.
3,000Kg.
S00 Kg.
100 Hl
76.600Kg.
2.712 H1
1.650 Kg.
8.000 Kg
14.600 Kg.
866.880 Kg.
53.000 Kg.
104.000 Kg.

18986
41.315 H1
1545.635 Kg
20.710Hl
280Hl
210Hl
345 Kg
78.385 Kg.
89 H1
34Kg
287 H1
49.650 Kg.
2.825 Hl
9.000 Kg.

450 Kg.
71.738 Kg.
350.626 Kg.
14 Hl

19099
21.888Hl
517.000 Kg
3.489Hl
1.572Hl
200Hl
30Hl
30.000 Kg

189~
79.S36.00
52.220.00
18.690.00

50Hl
30 Hl

12.50
15.00
121.350.00
54.00
225.00
600.00
1S0.00

277.416 Kg.
7.895 Hl

500.00
9.702.00

21.000 Kg.
3.000 Hl

1.500 Kg.
1767.500 Kg.
1755.410Kg.
200.000 Kg.
600.000 Kg.
2.360 Kg.

Datoust. pp. 2, 7-15.
Anuario Est. (?) 1897.
Pañafiel Anuario Est. pp. 529,547, S65, 576,508,603,623,666 Y676.
Ciuz Anuario Est. pp. 53, 71-78.

2.920.00
154.040.00
6~450.00
400.00

5
1897

6
1898

19099

599.746.00
97.6-40.00
38.934.00
721.00

362.933.00
292.726.00
148.847.00
1,566.00

36.830.S0
36,629.20
17.24S.OO
4.255.00
400.00
180.00
3.000.00

15.00
72.00
115.60
2.792.00
1.500.00
1,500.00
150.00
7.960.00
55.950.00
1.650.00
160.00
730.00
34.675.20
730.00
3120.00

637.00
20.00
7.007.00
534.00
16.00

4,200.00
15.000.00

3.444.00

250.00
450.00

4.965.00
56.520.00

27.741.60
78.950.00

225.00

750.00
12,075.00
26.670.00
4.000.00
6.000.00

450.00
8,609.00
21.037.00
175.00

480.00

Panela

Aguardiente de caiia
Miel de cafta
Mezcal
Algodón
Henequén

Ixtle
Añil

18975

1898 6

35.245 H1
110.000 Kg.
8.953 H1

72.976
86.190
7.920

173.045 IIl
5.650 Kg
10.500 H1

2.450

180lil
10.800 Kg.

42.000
45.000
11.332

1500.000 Kg.
342.975 Kg.
560.000Kg.
5.160 Kg.

14Hl
1.100 Kg.
45M3
?.514.100 Kg.
1630.564 Kg.
1004.174 Kg.
1.166 H1
44.020Kg.
16Hl

345 Kg.
11.400 Kg.

19099

30
9.100
2.300
25.841

20.000 Kg.
194.649 Kg.
150.000 Kg.
10.000 Kg.

Corteza p. Curtil
Oiicle
Goma de Copa!
Frutas

54.602Kg.

Legumbres
Café
Madera
Cedro
Roble

30.248 K¡:,
3.000 M3
1.550 Kg
36.000 Kg.

FUENTE SOBRE
HACII:;NDAS Y PRODUCCION
l.Memoria que presenta el Ciudadano Jl,fa.
nuel Carrasco,a, como Gobernador Constitucional del Estado Libre y Soberano de
Chiapas. A la H. Legislatura; en cumplimiento de un precepto CoMtitucional.
Chiapas, Imprenta del Gobierno del Estado, en Palacio, 1889, Fomento 79.

2.Pineda, Emilio (Emeterio) "Descripción
geográfica del Departamento de Chiapas
Y Soconusco". Sociedad Mexicana de Ceografi'a y Estad(stica. Vol. III, la. época,
1852. Estado Comparativo.

6.630

198.400 Kg.
37.800 Kg.
156.250 Kg.
1318.940

18964

1897 5

18986

359.219.00

115.480.00
16,500.00
34.012.00

156,928.00
21.444.00
36.450.00

259.584.00
1.017.00
42.000.00

210.00

900.00
1.226.00

11.760.00
9.000.00
182.512.00

15,000.00
82.314.00
56.000.00
77.400.00

56,976.00
780.00
60.00
250.000.00
27.585.00
15.770.00
'26,682.00
7.349.00
10.182.00

13,240.00
184.00
75.00
23.00
16,023.00
2.00(1.00
12.000.00

3.Memoria sobre diversos ramos de la administración póblica del Estado de Chiapas
presentada al Xlll Congre10 por Gobernador Constitucional José María Ram(rez.
Chiapas Imp. del Gobierno en Palacio,
1885, Doc. 47.
4.Datos estad{sticos del Estado de Chiapas,
Recopilados en el año de 1896. Tuxtla
Gutiérrez, Imprenta del Gobierno, dirigida por Félix Santaella, 1898. pp. 13, 15.
5.Datose,tad(,ticos de 1897,

6. Gobierno del Estado. Divi,ión territorial
del E,tado de Chiapas Año de 1898. Tux-

42.00
550.00
45.00
25.141.00
332.112.00
100.417.00
17:896.00
3.521.00
400.00

55.00
16.740.00

19099

1.500.00
1.638.00
345.00
51.761.00

1.834.00
9.074.00
9.000.00
27.00
700.00

1.193.00

2.800.00
38.930.00
30.000.00
20.000.00

2.440.00
2.000.00
40.625.00
14.548.00

tia Gtz., Imprenta del Gobierno ~ida

por Félix Santaella, 1899.
7.Peñafiel, Antonio. Censo general de la
República Mexicana. •. 1900. México, Oficina Tipográfica de la Secretaría de Fomento, 1901-1907.
8.Peñafie~ Antonio Anuario Estad/stico.
1903-1908. México, Tipografía Secretaría
de Fomento.
9.Cruz, Abel L. Anuario e,tad(stico del E,tado de Chiapas formado por la sección de
E,tadlstica de la Secretaría General de
Gobierno.

:j

�8.Juan María Morales Avendaño R'
de Chia
E
.
• meones
C' ó pa,. 'feméride, Chiapaneco San
nst bal, Ed. Fray Bartolomé de Las C
sas
p ' 1979• pp· 37· 38• Morales Avendañoaequelia monograf(a p 32 Cé C .
Velasco Y otros Et Al .L .. s~ orzo
tórico-Polttic d. l E. . n11e1tígación Hisa e stado de Ch·
M
xico, S/P/1, 1976. pp. 32, 125. aapa,. é-

10.Peñafiel, Antonio. Cen10 general de la Re·
pOblica Mexicana, IJ(!rificado el 20 de octubre de 1895. México. Oficina TipogrMica
de la Secretaría de Fomento.

11. Velasco, Alfonso Luis. Geograf{a y e1tadú·
tica de la Repáblica Mexicana. Tomo XX
"Geografía y Estadística del Estado de
Oliapas". México, Oficina Tipográfica de
la Secretaría de Fomento, 1898, pp. 117,
138.

9.Roberto Thompson G. Y Mar(a de Lourdes
Poo. Cronología Histórica de Ch.
(
I 516-1940). San Cristóbal1 crnti98'4· . .
144.
'
,p.
"Clúapas" F,nciclopedia de México p 613
Morales Peque/la monograf(a, ·p.. 44.

12.Peñafiel, Antonio. Cenao general de la RepOblica Mexicana• • • 1900, México, Ofici·
na Tipográfica de la Secretaría de Fomen·
to, 1901-1907.
13.Censo y DiviaiOn Territorial del E1tado de
Chiapa, verificado, en 191 O, Tuxtla Gutiérrez, Imprenta del Estado, dirigida por
Félix Santaella, 1912.

10.Morales Peque/la monograf(a pp. 46-47.
Mor~les Rincones de Chiapa, pp. 45 -47_
:.:tclopedia de México Op cit p 613
n~ue Santibáñe:z. Chiapa,,' Re;e~ Geo:
grdfica y e1tad{1tica, París-México Lib
ría de la Vda. de C. Bouret, 19Ú p. r;,

NOTAS

11.José
luciónCasahonda
en
. Castillo. 50 olios de revo-.
tuto d _Ch~pa•. Tux tia Gutiérrez, Instie Ciencias Y Artes de Oliapas 1974
p.11.
1
'

1.Carlos M.A. Helbig. Ch~. Geograf(a de
un estado mexicano. Tuxtla Gutiérrez,
Gobierno del Estado de Clúapas, 1976.
Juan Manuel Mauricio L. y otros. La
Producción Agncola en Chiapas, San Cris·
tóbal, Centro de Investigaciones Ecológicas del Sureste, 1982, p. 55.
2. Toda la descripción del medio natural de
San Cristóbal fue tomado de: Luz María
Mera Ovando. Regionalización de la subregión San Cristóbal Tesis de licenciatura
Facultad de Biología, UN AM, 1984.
3.Esta parte corresponde al trabajo de Blan·
ca Díaz. Condiciones naturale• de la ,ubregión Tuxtla. San Cristóbal, Ed. mimeografiada, 1984.
4.Manuel B. Trens. Hi1toria de Chiapa,. De•de 101 tiempos md, remoto, hasta la ca(da
del Segundo J,,,perio. México, 1957, pp.
131, 220-221, 224-227, 231. Carlos Nava·
rrete (Editor). Noticia topogrdfica de la Intendencia de Chiapa,. México. Sociedad
Mexicana de An•ropolog{a. UNAM, 1981,
co
p.10.
t--

12.Morales. Peque/la monograf(a.

p. 53.

13.Rambn _Rabasa. El e1tado de Chia
Geografia y e,tadÍltica. México ti
~el Cuerpo Especial del Estado .Ja:ar
9 1 pp. 46-50; 35-38.
'

it:

::i:

14. Viviane ~rache t. La Población de loa Eltado, Mexicanos 1824-1895. México IN
1976, pp. 54-55.
, AH,

5.Emilio (Emeterio) Pineda "Descripción
geogrMica del Departamento de Chiapas y
Soconusco". Boletfn de la Sociedad Mexicana de Geograf(a y Estad(1tica. Vol. Ill,
la. época, 1852, pp. 370-371. Ttens. Op.
cit. pp. 328, 343, 417-418, 469 "Decreto
del 7 de enero de 1844". Archivo de Chiapa&amp;. Biblioteca Orozco y Berra. Dirección
de Investigaciones Históricas INAH, Tomo
V, Doc. 31. "Decreto del 6 de julio de
1846". Archivo de Chiapa, Biblioteca
Orozco y Berra DIH. INAH. Tomo V.,
Doc. 50. Decreto del 31 d~· mayo 1849".
Archivo de Chiapas Biblioteca Orozco y
Berra. DIH. INAH. Tomo V, Doc. 110.

Suplemento al No. 6 del Organo de Gobierno San Cristóbal, Febrero 11, 1854,
Archivo de Chiapa,. Biblioteca Orozco Y
Berra. DIH. INAH. Tomo VI.

6.Juan María Morales Avendaño. Pequeño
monografía del Municipio de Tuxtla Cu•
tiérrez, ·Chiapa,. San Cristóbal, Ed. Fray
Bartolomé de Las Casas, 1980, p. 34.
?.Moisés González Navarro. "La Vida Social" Historia Moderna de México. El
Porfiriato. México, Hermes, 1973, pP,
231-232.

IS.Moisés
T. de
.
Tu ti G
• la Peña· Cli.rapa, Económico
x ~ utlérrez, Departamento de Pren~
Y Tunsmo, 1951, TI! p. 339.
16.A.G.N.B.N.
17· Hen n· r·avre. Cambio Y continuidad entre
los mu.vas de Mhico México Siglo XXI
l9713 p. 59. La Voz delPuebl~ Febrero
de 856.
·

i

18. Archivo Histórico Diocesano (A.H.D.).

19.Morales Avendaño. Peque/la Monograffa.

pp. 25-28, 42-43.
20. Archivo de Terrenos Nacionales
.
sRA
1.232(05) Leg. 2, Exp. 66 · 1 23Í(0S).
Leg. 8 exp. 284.
' ·

23.Manuel Mier Y Terán "Descrip .6
•
fica de ¡ p . .
CI n geogra"
a rovmc1a de Otiapas" (1822)
/teneo de Chiapas No. 3 1952 p 160
meda. Op. cit. p. 414.
'
.
.
24. Trens. Op, cit. p. 234.

21.Meml ºcria que prese11ta el ciudadano Manue arrascosa conw Gobern d
titucional del Estado Libre vª sº'L~onsde Ch·
.
. º""rano
rapas a la legislatura; en cumpl' .
to de un
1miend'
precef to constitucional corres,ente primer bienio de su admini,.
Eración. Ol1apas' lmp · del Gob'1erno del
stad~, en Palacio, 1889. Abe! J Cruz
Anuario estad(stico del Estado de Chia a;
formado por la sección de E1tad(stic/d
la
General de Gob'remo a carP"oe
d lSecretar(a
· da
ear·ciu dano· · · Tuxtla Gut'é
"
1 nez Tipogr ia del gobierno dirigda por Félix S
taella, 1911.
an-

fºn.

ª!

22. José
. " M . Ve1asco Toro "Perspectiva Histó~5 ;.º{3z;que, de Chiapas. México IN!,

f

25.raio;:::age. Viaj~s en la Nueva España.
p. 107. a, Casa ae las Am~ricas, 1980,
26. Hennilo López Sánchez. Apuntes huto .
coi de San Cristóbal de Las C(l.J(J, Mé . n • :rico.
1960, p. 646.
27.Desiré Charnay. "San Cristóbal" At
Tuxtla Gtz. 6 Mayo 1956, p. 139·. eneo.
28.Pineda Op. cit. pp. 412. 415-16.
29 ..Ad
Uemoria
. . en que ,e halla n 1º' ramos de la
mm11tracion Pública del EI t d d
Chian
,.as. • , presentó y leyó el 0 r a . o1 e
yor de la S
·
i1caa maecretar(a de Gobierno 1848.

�COLABORAN EN ESTE NUMERO:

yó por primera vez en la sociedad 'JoFERNANDO F . SANCHEZ. Estudió sé Eleuterio González'. Este poema fue
en el antiguo Taller de Artes Plásticas de la sensación entre los jóvenes intelecla UANL y en la Escuela Nacional de
tuales de aquellos días, y luer lo fue
Pintura y Escultura "La Esmeralda" del de todo el mundo, al ser pub ·cado en
INBA de la ciudad de México. Durante
los periódicos".
ocho af'los fue jefe de equipo en el TaUer
de David Alfaro Siqueiros. Algunas de
MINERVA M. VILLARREAL. Ver
sus obras forman parte de imfurtantes Deslinde número 5.
colecciones en Italia, ·Francia, glaterra
y otros taíses de Europa, además de
JORGE CANTO DE LA GARZA
México, atados Unidos y Sudamérica. . (Monterrey, N.L., 1937). Estudió Derecho en la UANL. Perteneció a los grupos
literarios Kátharsis y Apolodionis.
EUGENIO DE ANDRADE (Póvoa da
Actualmente
es director del suplemento
Atalaia, Po~al, 1923). Funcionario de
cultural
del
periódico
El poroenír, "Aquí
los Servicios édico-Sociales, reside acvamos".
Su
obra
poética
y narrativa ha
tualmente en Oporto. Ha publicado vaido
apareciendo
en
fom1a
dispersa en
rios libros de poesía desde 1946, que lo
diversas
publicaciones
del
país
y del exhacen ser considerado uno de los mayotranjcro.
res poetas vivos de habla portuguesa.
JAVIER ROJAS SANDOV AL. Egresado del colegio de Historia de la FaculJULES SUPERVJELLE (Montevideo, tad de Filosofía y Letras de la UANL.
Uruguay, 1884). Llegó a ser consagrado Ha publicado diversos trabajos sobre
como ''Príncipe de poetas"junto a Jean sindicalismo blanco y movimiento obreCocteau, en París, ciudad en la que rési- ro en Monterrey. Es presidente de la
día, el 30 de abril de 1960. Murió 17 Oficina de Investigación y Difusión del
días más tarde. ~Al poema Soyez bon Movimiento Obrero (OIDMO).
pour le poete - " ed buenos con el yoeta"- Georges Moustaki le puso musica
HEIDI BASABE. Estudió la carrera
y lo interpreta con duración de 59 se- de Letras en la Universidad Labastida.
K1indos, según Polygram, Lpr 16352, Recientemente ganó -con una crónica
éxico, 1980).
sobre Amadeus de Milos Forman- el
segundo lugar en el concurso de crítica ciALFREDO GUERRA-BORGES. In- nematográfica organizado por la Univervesti[dor del Instituto de Investigacio- sidad de Monterrey. Vive en Morelia.
nes conómicas de la Universidad Nacional Autónoma de México.
MARIA DE LOS ANGELES POZAS
(Monterrey, N.L., 1952). Estudió SocioFELIPE GUERRA CASTRO (San logía en la Facultad de Filosofía y LeNicolás Hid;o, N.L., 1878 -Chihua- tras de la UANL. Actualmente cursa la
hua, 1922). articipó en la campaña maestría eri Metodolcta de las ciencias
antirreyista en los años 1902 y 1903, en la misma escuela, onde imparte clade}.ts de lo cual residió en la ciudad ses en el colegio de Sociología y el Area
de éxico. En su libro Siglo y Medio
de Cultura Nuevoleonesa, Hé.ctor Gon- Básica Común.

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1

1

'"

o

c:o

zález dice: "Por el año de 1901 escribió su famoso poema 'Delirio', que le-

JUAN FRANCISCO GONZALEZ

(Guadalajara, Jalisco, 1953). Estudio
Ingeniería civil en el Instituto Tecnolófico y de Estudios Sleriores de Occiente. Es integrante el taller literario
de la Universidad de Monterrey.
GUILLERMO SCHMIDHUBER (Ciudad de México, 194~. Algunas de sus
piezas dramáticas - os herederos de
Segismundo, La catedral humana- han
obtenido premios y menciones honoríficas en certámenes nacionales y continentales: INBA de México, Zacatecas,
Ateneo de Caracas. Es director del Centro Cultural Alfa.
NELVA ALICIA GARCIA. Egresada
del colegio de Periodismo de la Facultad
de Comunicación de la UANL. Curso
estudios de Letras Españolas en la Universidad Regiomontana. Fue coordinadora editorial de Monterrey Magazine.
DELIA V. GALVAN. Nació en la
ciudad de México. Es investigadora del
DeÚartamento de Lenguas Romances de
la niversidad de Cincfunati.
MARIO ANTEO HINOJOSA (Monterrey, N.L., 1955). Estudiante de Letras en la Facultad de Filosofía y Letras
de la UANL. Ha publicado cuentos en
periódicos y revistas varios. Actualmente es profesor de literatura en el lnstituto Tecnológico y de Estudios Superiores
de Monterrey.
GLORIA PEDRERO NIETO. Investígadora del Centro de Investigaciones
Ecológicas del Sureste. Participó en el
45º Congreso Internacional de Americanistas (Bogotá, Colombia) con el trabajo
aquí incluido.

~

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                <text>Salazar, Humberto, 1959-, Secretario de Redacción</text>
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�UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
RECTOR: Dr. Alfredo Piñeyro López
SECRETARIO GRAL.: Ing. Orel Darío García
FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
DIRECTOR: Lic. Bernardo Flores Flores
SUBDIRECTOR: Lic. Ricardo Villarreal
SECRETARIO ACADEMICO: Lic, José Maria'Infante
COORDINADOR F.DITORIAL: Humherto Salazar

REVISTA DE LA FACULTAD DE-FILOSOFIA Y LETRAS
NUMERO 9 / VOLUMEN III / ENERO-ABRIL DE 1985

.1 .

CONSEJO EDITORIAL
Lic. Mario Cerutti
Lic. Miguel Covarruhias
Lic. Juan Angel Sánchez
Lic. Ricardo Villarreal
DIRECTOR.
Herón Pérez Martínez

.,

OFICINAS
Facultad de Filosofía y Letras, u'ANL
Ciudad Universitaria
San Nicolás de los Garza, N.L.
México
Publicación tetramestral
Precio del ejemplar: $200.00 M.N.
Suscripción anual: $500.00 M.N.

�..,,.,.,,",. ..,,..,;"&amp;l'·-·~~--,,~.,.-~--,
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--~---w

SUMARIO

~

Dactylus
A

t,,part-' cJS,-UI,_ ;,id f"'pqum
n,, C,,,1#"fllf"M_exlairr.,¡_- S"'dit;"

4

PAHA \11 ABUELO VICENTE
Daisy Zamora

6
9

LITERATURA lNFANTlL EN NICARAGUA
Vidaluz Meneses

ACTUALlDAD DE LA METAFORA
\1arcelo Sada Villarreal

17

19
".;,;-;

EL PENSAMIENTO MATERIALISTA EN LA ENSEÑANZA DE LA LITERATURA
Francisco M. Zertuche

DOS POEMAS
Andrés Huerta

22

&amp;.

=.,;&amp;,,....___,_fJ!:LS.....,, _ _...,...,,.:,,,~ w*/~--~,¡¡;_,,,,,__,-, ",,;,,_ _

3

INSURGENCIA POPULAR Y REVOLUCJON SOCIAL EN NICARAGUA
Carlos M. Vilas

MENSAJE DURANTE LA SESION DE TOMA DE POSESION PRESIDENCIAi
Daniel Ortega Saavedra

38

42

NO-INTERVENCION, AUTODETERMINACION Y DEMOCRACIA EÑ
AMERICA LATINA
Pablo González Casanova

POEMA
José Jaime Ruiz

43
46

SEÑAS / RESEÑAS / CONTRASEÑAS

POEMA
María del Roble

48

EL SURGIMIENTO DE LA SECCION 147 DEL SINDICATO
NACIONAL DE MINEROS
Altagracia Pérez Güel

*En este número: fotografías de Aristeo Jiménez

�PARA MI ABUELO VICENTE

Daisy Zamora
I
Tú y yo poseemos un marco de silencio
que nadie penetra
y en el que sólo platicamos
tú y yo.
Porque del mismo manantial brotamos,
del mismo árbol, de la misma piel.
Y en el camino, de nuevo nos encontramos
y nos reconocimos.
Aunque había mucha gente y te llamaba
tú te quedabas sentado en la vereda y me esperabas.
Era yo muy pequeña cuando me encontraste
y a tu sombra, fresca como de sauce,
me cobijé y crecí tranquila.
Tus ramas se inclinaban flexibles como lirios
y detenías las lluvias, los vientos y las fieras.
Sólo la luz entraba filtrada entre tus hojas.
Hoy soy fuerte y a ti
se te han ido las hojas con el viento de Enero.
Pero no te aflijas, que ya he visto retoños
brotar entre tus ramas.
Pasará la sequía y cuando Mayo llegue
tus ramas estarán cubiertas de hojas tiernas.
Y de nuevo habrán lluvias y sequías y vientos . ..
Pero tu sabia es fuerte
tendrás retoño~ nuevos
y tu sombra, fresca como de sauc.e,
rumorosa y flexible,
permanecerá viva para siempre.
tjt

11

III

¿Por qué te fuiste?

Ahora quisiera regresar -inútilmenteª los últimos días dolorosos
llenos de medicinas y visitas y voces
de instrucciones Y horarios Y angustia contenida.
y de ~quella esperanza - pequeña y persistenteque nrnguno decía pero que de algún modo
- no me explico por quélos dos guardábamos.

Los bambúes que sembraste a la orilla del camino,
los heliotropos y las gardenias r,reguntan por ti.
Los rosales te esperan y las gencianas dobles ..
,Los jazmines y las gemelas.
La llama-del-bosque y las acacias
los mangos-enanos y los guanacastes
·el lau~el-de-la-lndia y los cardoncillos,
todos preguntan que cuándo regresarás.
El chilamate del patio adoquinado
cada día te espera con su sombra abierta
y la pitahaya no quiere florecer hasta que vuelvas.
Desde que te fuiste
las ranas ya no cantan en las noches de lluvia
y las quiebra-plata no brillarán más.
La fuente está oscura y callada,
tu cuarto desierto; tu hamaca vacía,
tu escritorio, tu sombrero, tu capote y tu mochila,
tu machete y tus botas,
todos están quietos y te esperan...
¿Por qué te fuiste?
¿Por qué dejaste todo lo que amabas?
¿Por qué?

Quisiera regresar aun más todavía
a los. días en que agarrabas contento tu machete
Y te ibas muy temprano a ver a los animales
Y la penca Y todos los detalles de la finca
y a la hora del almuerzo nos contabas .
de los recién nacidos temeros
de la nueva presa de la finca en Boaco
y de la posible compra de guapotes y camarones
para llenarla.
De las latas de mie
· 1 que hab1a
, que embotellar
Y de la siembra de naranjas Y mandarinas

de la cosecha y de las lluvias
y de la tierra, que tanto am abas
porque tú la habías trabajado con tus manos
yd
,
.
es pues sentados en el corredor
platicábamos v1e1as
· · h'istonas
. en el frescor de la tarde.
Pero más que todo eso quisiera
regresar hasta los más antiguos días
aquéllos en que me d'1ste el mote de " hoja-chigüe"
- por fregar tanto'
Yme dabas volantines en las camas
Ypor las noches

me hacías ejercicios de lectura en los periódicos.
y de~pués me acostaba Ysoñaba los juegos
que Juntos jugaríamos la siguier;te mañana.

IV
En realidad lo más terrible de tu muerte es
aquella de llegar a la casa y no encontrarte
Aquella persiste_ncia del vacío
·
que n&lt;;&gt; importa lo que me esfuerce
sé que allí está y que además
nunca habrá manera posible de romperlo.
V

Hoy.regresó la lluvia, Ía misma lluvia de antes.
El zacate está verde y el camino lodoso.
todo como siempre pero nuevo Y distinto
igual y distinto.
'

"!

Porque es la antigua lluvia que vuelve
como tú que te fuiste y estás aquí conmigo
(Porque se pu~de estar y?º estar al mismo tiempo)
y has estado siempre Y. seguirás estando
como la lluvia de hoy que es de ayer y mañana
que ha
. . .
. sucedido siempre sin final n1· pnnc1p10
y nadie sabe cuándo fue el primer aguacero.

�LA LITERATURA INFANTIL EN NICARAGUA

Vidaluz Meneses
Al abordar este aspecto dentro de la
literatura de Nicaragua, comenzamos a
considerar todas las posibles definiciones de literatura infantil que poJrían
surgir, por ejemplo, aquella producción
verbal que, adoptando diversos géneros:
lírico, narrativo o dramático, está dirigida específicamente a los niños, obras
que deben cumplir una función didáctica, trasmitir valores éticos, sociales; estimular la imaginación y lograr la comunicación a través de un lenguaje cla~o y
sencillo, pero no exento de alegorías,
imágenes y fábulas con él y su mundo.
Pensamos también en todo lo que ha
sido escrito por niños, pese a la relativa
naturaleza literaria que puedan concretar; o aquella producción que no pretendiendo dirigirse a la niñez es capaz de
involucrarlo en su radio de interés, de
atracción.

'.fodas estas apreciaciones nos daban
un marco demasiado formal que nos hubiese llevado a afinnar categoricamente
la inexistencia de literatura infantil en
Nicaragua, afinnación sorprendente en
un país donde se ha dado una de las mejores literaturas del continente y de la
lengua española.
Ante lo expuesto se nos volvió imprescindible tomar en cuenta causalidades de orden político y social que
han impedido el desarrollo formal, por
así decirlo, de literatura infantil en Nicaragua, pero que a la vez han sido determinantes para ·que surja alguna producción marginal y desarticulada.
En un país donde a escasos cuatro
años, en 1979, triunfó una insurrección
popular que liquidó una dictadura de
* Este texto fue realizado con la colaboración de Julio Valle Castillo, Jefe del Departamento de literatura del Ministerio
de Cultura de Nicaragua.

medio siglo, necesariamente habremos
de remitirnos al sombrío panorama
educativo y cultural de los años de
opresión para explicarnos mucho más
que la inexistencia de una literatura infantil propiamente dicha.
El 530/0 de la población analfabeta
es parte del saldo dramático que enfrentó con decisión el Gobierno revolucionario inmediatamente después del triunfo, impulsando dentro de las urgencias
nacionales de reconstrucción, la campaña de alfabetización que redujo al
12.90/o el analfabetismo. El reto que como consecuencia inmediata surge es el
seguimiento que habría de darles a los
neo-lectores.
No podemos hablar por lo tanto, de
una demanda nacional de lectura en el
pasado. Y si vamos a referirnos a minorías, en este ámbito, la penetración cultural hizo de las suyas imponiendo ideología, valores extraños a nuestras costumbres y llenando la imaginación infantil de los consabidos superhéroes:
Supermán, Batman, Pato Donald, etc.
Los escritores, poetas, narradores nacionales sumergidos en tan angustiosa
realidad, tenían una concepción de la literatura grave, que no alcanzaba la diáfana y festiva 1atmósfera de la literatura
infantil. Otras eran sus demandas y urgencias, tales como la fundación de la
literatura nacional, la expresión del ser
nicar~ense, la renovacion de la poesía
despues de la aparición de Rubén Darío
y la transfonnación de un sistema alienado y alienante.
No obstante todo lo descrito, será
conveniente referirnos a lo que se ha
producido en esa forma marginal y desarticulada que hace pensar en una tradición descontinuada y en un potencial
alto y fuerte. Esfuerzos aislados de uno
que otro maestro por superar las defi-

ciencias de material bibliográfico docente; o producción marginal que, sin
propósito llega a los niños, ya sea por•
que sus propósitos epocales hoy han sido superados y porque conserva elementos ludicos: tradición oral, mezcla de
folklore y de literatura. El mestizaje lingu ístico, las creencias míticas y reli~osas, la fauna, como rápida caracterización de lo que encontramos.
Ordenando esta aproximación a Literatura Infantil, pudiésemos señalar dos
vertientes: una fuente popular y otra
culta.
Leyendas, cuentos de camino, adivinanzas y villancicos anónimos del pasa•
do colonial que han sido recopilados y
publicados por algunos autores contemporáneos; pero como aportes al rescate de nuestras raíces culturales, más
que como valoración de literatura in,
fan ti!.

El tío coyote y el tío conejo, cuento
de la serie Las pasadas del tío conejo,
fue publicado por el Ministerio de Cu~
tura en 1981. Versión de una empleada
doméstica recogida por los poelll
Francisco Pérez Estrada y Pablo Antonio Cuadra, coautores a su vez de un
Muestrario del folklore nicaragüense. Úta serie, como otros cuentos, escuch•
dos por diversas generaciones se inscriben dentro de la narrativa picaresca:
tipos cínicos, marrulleros, pero con 1Jlll
relativa función educativa.
Las adivinanzas también han sido recopiladas y fijadas; merece ser destacado
.un trabajo de la Profesora María BerrÍOI
Mayorga, movida por la preocupaciónY
por "la actitud laboriosa y constante
frente a la tragedia escolar", como ha
dicho el poeta Guillermo Rostchuh T•
blada.
En 1966, la autora entregó al MÍJII',
terio de Educación una recopilación

adivinanzas que fue publicada en homenaje _al I C?ntenario del Nacimiento de
Ruben Dar10, con el título de La adivinanza en Nicaragua. En 1979 la autora
hizo otra edición personal del' mismo título.. P~ec~dida de -una introducción clara,, d1dactica, que reseña brevemente los
ongen~s. de la adivinanza y su aparición
en ~menea en gene~al y en ,Nicaragua en
Pª!~cular, el matenal y el mdice son te- .
maticos.

ri?tos (León, UNAN, 1976) y Antolog1a (MED, 1982).

?tra obra de la autora es Juegos nicarag_uenses '!,e ayer y de hoy (1960), aporte maprec1able que nuestros educadores
han v~o_rado dentro de los avances del
conoc1m1en~o .del niño, para quien los
elementos )udicos contribuyen a su de~arroUo pSIC?!flºtor. Esta recopilación
mcluY,e tamb1en un breve análisis y clasifi~ac1on de los juegos nicaragüenses descntos.

Ejemplo de estos casos los encontra~os en al~~a de la poesía y teatro de
Vanguardia ,- escritos irónicos y burlesc~ de los años treinta contra la burguesia .de la época y poesía que, específi~amente, los miembros de ese movim_1ento llai;nan "lúdica y experimental".
Dice Jose Coronel Urtecho por ejempl_o: 1.ta I Alba / Alada / Garza. Para
desc~bir_ garta Igual que para hacer el
Plemlu~w ~numera muy originalmente:
La gallina en un arado 7puso un huevo
colorado / puso J / puso 2 /puso 3 ¡ puso 4/ puso 5 / pusb 6 / puso i/ puso 8 ¡
puso 9 / puso 10 / puso 1·Puaff! / La
luna.

. En lo que se refiere al género dramá:co, el P?eta, Octavio Robleto es autor
e una Tnlog1~ pu?licada en separata de
Cuader~os lJ_nwers1tarios (León, UNAN)
La g~llma ciega, El tío coyote y el tío
:ne10 y Un jardín para ser feliz. Las
fues obras basadas en cuentos populares
eron. montadas por Socorro Bonilla
?Slellon, actual Directora del Teatro
. opul~ Rubén Darío, quien a su vez
impulso
., de una revista inf . la publ'1cac1on
dantil,, le/mira, que no logró sobrevivir
espues de los dos números iniciales· el
terremoto de 1972 que destruyó wan
~ldte dde nuestra capital cerró toda posi11 ª de apoyo financiero.
"C En _lo que se refiere a Villancicos o
anc1ones de Cuna" "A
, ,,
Octavi 0 R0bl
'
rruru , etc.,
.
eto es considerado el máxi,
emo .cultivador de este genero
logrando
?nJ?g_ar la tradición religiosa' de origen
hispamco con
· de nuestro
puebl
E
r:15gos _propios
cad o. stos v1llanc1cos han sido publidi ?5 en ~plementos culturales de los
panos ~acionales e incluídos algunos en
oemanos del autor: El d{a y sus labe-

En cuanto a la vertiente culta detec~mos una p_roducción que, co~o dec_1amos antenormente, llega sin propósito a los niños, ya sea porque sus efectos epocales ya no los cumple ahora; pe•
ro donde la rim~ los juegos de palabra
~n e_lementos lud1cos que despiertan el
mteres y gozo del niño.

r

1

. , En n~e~tra litc:,rat1,1ra, s~erido la tradic10n poebca el género predominante
no podía faltar el verso como recurso ;
te,ma que ser nuestra voz más alta, Ruben Darío (~867-1916), quien dejara
muestras magistrales del cuento versificado: Margarita, poema predilecto de
velad.:s escolares, fantasía feliz de nuestra nmez; Sonatina, La cabeza del Raví
Estrof3;&gt; moralistas en la abundante obr~
de ~~no, como La Caridad; un prólo 0
vers1~cado al libro de Salvador Calderln
Ramuez, Cu~ntos pa;° Carmencita, (del
autor a su h1p). Dar10 titula el prólogo
Pequeño poema infantil para Carmencita Calderón Gomar.
Edición efímera de un libro de cuentos de hadas como el de ¾enor Argüello, P~~ta modern~ta, leones, cuya cor¡'.
servac10n la debemos a la biblioteca par-

ticular del -hi bliógrafo dariano. José Jirón.
qtros aportes han provenido, como
dec1amos, de la preocupacíon de rpaestros; ~n los de Azucena Quintanilla, Luz
Dan~lia Talavera, Adelina Rosales y Aula Lma Salazar, coautoras de libros de
lectura de primarla: Casita, Caracolitos
Alas y otros.
•'
Poemas para sus hijos y sobre los ~¡_
males de la fauna nacional encontramos
la ob~a de Luis Rocha (Premio Ru. en Dario, 1983) Y en algunos otros
poetas.

b~

. Gio~onda Belli, poeta (Premio Mar1an_o F1al!os Gil y Casa de las Américas),
~a m~ursionado un poco en el cuento
i~antil, como vehículo de comunicac1on para trasmitir a nuestros niños los
valores revolucionarios.
. Ernesto Cardenal, nuestro actual Mimstro de _Cultura, ha recurrido también
al ~erso h~r~ para realizar- el cuento de .
caracter h1storico por así decirlo· "Las
1º!ª8 " , "El c hancho
' que no se .comió
Rigoberto ", "El cuento de los garrobos ".
U?~ de los fundadores del Frente
SaI)dimsta de Liberación Nacional, el
hoy Comandante de la Revolución
Tomás ~org_e, se, ha ·caracterizado po;
s~ especial i?teres en los niños nicarawie.nses a qmenes ha definido como )os
mimados de la revolución".
ESt e _mis~o de! que constantemente
da testimomo personal impulsando y
apoyando proyectos para la niñez lo
lleva -~ transformar sus discursos para
los runos en cuentos originales, narra~os _en _voz alta en plazas, . parábolas
imaginativas de la historia, forjadoras
de la conciencia crítica del hombre
nuevo. Vale citar: El macho malo alegoría del dictador derrocado qu~ fue
narrado por el dirigente en el evento de --&gt;

�ACTUALIDAD DE LA METAFORA

Marcelo Sada Villarreal
l. l. Con alguna frecuencia las metáforas

conmemoración de la caída del, héroe
de once años, Luis Alfons~ Velazquez
Flores. El relato a campo abierto ,en medio del Parque Luis Alfons~ Velasqu~z,
frente a la Biblioteca Infantil de su rms0 nombre constituyó una verdadera
:uestra par~ Jos biblioteca?os, de! arte
de narrar. El dirigente de~1a la lnmera
parte, sugiriendo la ~ontmuac1on qu~
era coreada con rentuS1asmo por los mños.

son falaces. No siendo de por sí argumentos, adquieren un uso inferencia!
en diversos lenguajes. Los lógicos las
clasifican entre las falacias semánticas y recomiendan su eliminación del
lenguaje científico. Los que estudian
los métodos de las ciencias tienden a
considerarlas indeseables pero sin lograr con ello erradicar su uso frecuente.

Para concluir diremos que esta producción dispersa y discontinua ~s lo que
constituye hasta la fecha la literatura
infantil en Nicaragua.

Los filósofos temen a las metáforas.
Los políticos y religiosos viven de
ellas. Los poetas reclaman su monopolio y les rinden culto. En cuanto
hombres comunes, la mayoría, sólo
las ~sfrutamos y sufrimos a la vez.

Es ya en el marco de nu~stra revolución sandinista que el Gobierno Revolucionario impulsa y desarrolla_ proyectos que garanticen la coherencia de, acciones para el rescate d.e nuestras ra1ce_s
culturales, la defensa _de ~uestro pa~monio y la democratizac1on de la cu tura.
El departamento de Pre-escolru:: _de la
Facultad de Ciencias de la Educac1on de
la UNAN trabaja ac~a~enb: en la selección de bihliografia infantil, tanto a
nivel nacional, folklórica y ge?eral,
mo latinoamericana, desde un punto e
vista didáctico, clasificando d~ acuerdo
a la temática su correspond~ncia con 13:5
dimensiones de la personalidad ~el_ mño: socio-afectiva, psicomotora (ludica)
y producción sobre flora y fauna.

c¡

También merece destacarse iniciativa
como la del colectivo docente .d~l D~partamerito de Preescolar del Mm1steno
de Educación maestros que de su propia inspiració; han escrito cuentos qu~
son reproducidos mod~stamente e~ _mimeógrafo y que ademas de _ser ublizados en los programas educabvos regulahan asado a formar parte del fond?
b~~liogr~ico de, Ja Biblioteca Infantil
Luis Alfonso Velazquez.
co

1.2. Metáforas al parecer inofensivas, se

Esta Biblioteca, proy~ct? piloto de la
Dirección General de Bibliotecas y. Archivos del Ministerio de Cultura tiene
como objetivo· fundamental el f?mento
de la lectura en los niños, y funciona como núcleo coordinador de otros pro~amas
e se desarrollan en las sala~ l~fantil: de la red de 43 bibliotecas pub~cas con que ya cuenta nuestro pais.
La creación de la primer edito_rial
del país, formalmente hablando, Editorial Nueva Nicara~a, q?e no ob:~~
sus capacidades aun estan muy p
bajo de las totales demandas de lectura
de nuestro pueblo, ha ~rmad? co~venios de coedición de libros mfantiles
con varios países de Sudamenca y-~bién ha iniciado proyectos de edic10n

con algunos Coml.tés de solidaridad.
Cuentos inéditos de concursos infantiles en los que nuestros niños, ma~tros
y algunos escritores han volcado sud1m•
ginación, se encuentran a 1~ esper~
!ir a luz en un país que ~ia _dia se~
obligado a sacrificar sus mc1p1ent,es
cursos en la defensa de su sobe!am~ni:
ro que va encontrando, c~ati_v~ones,
formas para superar las hm1tac1

e:

.ª

4¡~

Podemos a~gurar al mun~o
como nuestro pueblo empuna
,iÍ
contra el imperialismo, e~tre~dad de
. o las manos de la sohdar1 a .
m1Sm
ennlbl
pueblos hermanos que nos P
de
evitar la marginación en el desarroIIo
los programas sociales.

t

vuelven justificación de persecusiones
y represiones. Actúan como argumentos de poder y opresión. Hay
quien ha hablado de un "cuerpo social" y ha llegado a "curar sus enfermedades", con nada metafóricas "cirugías" y "cuarentenas perpetuas". Bastó calificar al delincuente como "enfermo social" para justificar la extirpación y confinación.
Algo parecido sucedió con "la metáfora del equilibrio", sea éste social, teórico o moral. Estableciendo un sistema · de metáforas sobre
la comparación entre el equilibrio
físico de fuerzas (con movimiento
cero), y una situación cualquiera
de otro orden, se logra descalificar
todo "ex tremo", "desequilibrio" o
"unilateralidad". Se consagran así
los perennes puntos medios y· cualquier tipo de equilibrismo oportunista. Es la metáfora del centrismo
inmovilista.

Bastaría cambar la comparación del
campo físico al campo biológico, pa~a comprender los errores que conlleva la primera metáfora. En la segunda
imágen tenemos un sistema de relaciones activo, naturalmente tensionado y en evolución constante. Los desequilibrios son su normalidad, el
equilibrio su muerte. Se trata de una
metáfora más "democrática" y más
cercana a la vida social real.

1.3. Los científicos nos acostumbraron
a otras imágenes. La metáfora de
•~a máquina" aparece en estudios
modernos de la naturaleza; otros
vieron un "lenguaje" en la misma
realidad. Son metáforas que funcionaron como modelos de interpretación de la realidad. Establecieron modas y permitieron avances
reales en el conocimiento; pero también en algún momento hicieron
mentir a los científicos 'que se entregaban a eUas.

1.4. Se usan las metáforas fuera de la
literatura y la poesía, y ese "uso" e.s
problemático y provocativo. Se busca
aquí recorrer parte del problema en
la perspectiva de la lógica y la filoso-

fía.
2. LA METAFORA EN SI MISMA

2.1. Según Roland Barthes, la "verdad",
siguiendo a Nietzsche, es la solidificación de antiguas metáforas. El ornamento inventado se convierte en forma canónica por un proceso de "solidificación" o "espesamiento" de ia
metáfora hasta convertirse en forma
usual (1). El proceso puede revertirse y una antigua metáfora solidifica~
da, hecha forma canónica, reconvér-

tirse

en

metáfora "fresca" (2).

2.2. Nuestro objeto se vuelve aún más
esquivo cuando intentamos construir
una definición. Por ejemplo, citando
a Aristóteles diremos que :
"La metáfora consiste en dar a una
cosa un nombre que pertenezca a.
algo distinto; transferencia que pasa
de género a especie, de especie a
género o de especie a especie, o que
se funda en la analogía" (3).
Definición que dejó la sensación de
ser definitiva en muchos lógicos y
retóricos. Sin embargo para Max
Black, sena sólo un ejemplo de
definición del tipo sustitutivo o
comparativo (4).
El punto de vista sustitutivo enuncia
que "las expresiones metafóricas se
utilizan en lugar de otras expresiones
literales equivalentes a ellas" pretendiendo decorar el texto o producir
agrado al lector o escucha. Aquí se
podría incluir también el uso catacrético de,ta metáfora (esto es: para
llenar un "hueco" en el lenguaje),
El enfoque comparativo, a su vez,
mira a la metáfora como "un símil
condensado o elíptico". Se funda
en una comparación que podría

'° .

�darse en forma literal si se quisiera.
Es to ¡fo!1ría quedar incluido en el
tipo sustitutivo, pues aquí se sustituye la expresión literal por la figurada con fundamento en una
comparación (5).
2.3: Existe, sin embargo, otra postura
que
llamada ''interactiva". Consiste la metáfora, entonces, en utilizar "dos pensamientos de cosas
distintas en actividad simultánea y
apoyados por una sola palabra o
frase, cuyo significado es una resultante de su interacción" (6).
Esta definición parece ser poco
difundida, pero más 'productiva.

es

2.4. Usaremos un ejemplo para ilustrar
las diferencias entre los enfoques
apenas citados: "La pequeña moneda lógica está en los intersticios"
(R. Barthes). Expresión donde las
palabras "pequeña moneda" ·están
siendo usadas en sentido metáforico. Estarían en lugar de expresiones tomadas en sentido literal (sustitutivo) que podrían ser .-puestas
en su lugar, ·O-bien, se afirmaría que
existe . una co"mparación· entre "la
pequeña moneda" y la forma lógica,
poniendo el primer elemento de la
comparación en ·1ugar del segundo
al darse la metáfora (comparativo).

o
....

El punto' de vista interactivo dirá, en
cambio, que nuestros pensamientos
acerca de la "pequeña moneda" y
los pe.nsamieritos sobre los elementos
lógico formales, están en actividad
simultánea y que mediante dicha interacción dan lugar a un nuevo significado resultante de é.sta. O, lo que es
lo mismo, la "palabra focal" (7):
"pequeña moqeda ", alcanza un nue-

vo sentido, que no es del todo ni el
Significado propio de ella misma en
sus usos literales, ni el que podría
tener un sustituto literal cualquiera.

y subsidiario;

El nuevo "contexto" (marco de la
metáfora) (8) 1 fuerza la palabra
focal a una extensión de au significado. ·Para que ello funcione, el
lector, deberá percatarse de dicha
extensión; entender conjuntamente
el antiguo · significado y el nuevo.

-acompañamiento, pues amplía al
asunto principal un conjunto de implicaciones acompañantes, característico del subsidiario;

2.5. Hay una conexión entre dos palabras o frases que unen dos pensamientos. Esa conexión reorganiza
nuestra visión contextualizada; tal
reorganización consistirá en filtrar
y transformar significados de un
contexto lingüístico, mediante elementos de otro contexto lingüístico.
Se dan así, desplazamientos y ampliaciones de signifi~ado (semánticos)
entre ,palabras, frases y sistemas discursivOll completos. Además, en el
caso de los si§temas: discursivos,
podría haber relaciones de subordinación entre una metáfora prin,
cipal que impone todas sus ampliaciones reorganizativas, y otras subordinadas que no despliegan todas sus
virtualidades semáticas sino en relación a la metáfora principal. Estas
organizaciones son llamadas "familias de metáforas" (Por ejemplo
ver la metáfora del cuerpo social
-principal- en relación a la del delito
como "enfermedad" subordinada-)

-reorganización del sistema por acentuación, supresión , selección del
asunto principal;

2.6. Según Max Black (9) el enfoque
que él llama interactivo tendría las
siguientes siete características atribuídas a los sistemas de metáforas:
-diferenciación entre asunto principal

-sistematicidad pues operan como
sistemas de cosas;

-las implicaciones suelen consistir en
tópicos o divergencias 'ad hoc'

-desplazamientos de significados entre
metátoras del mismo SlStema;
-indecidibilidad 'a-priori' del funcionamiento exitoso de la metáfora.

2.7.. Podemos ver ahora con mayor clandad que la diferencia entre los tres
enfoques de la figura estudiada es
~rc!al, ya que los dos primeros (sus~tutivo y comparativo) sirven como
instrumentos de análisis sólo de los
casos más triviales y simples, mientr:15 que el te~cer tipo de análisis permite construrr explicaciones de los
casos más _complejos y de mayores
consecuencias lógicas y retóricas.
,

El punto de vista interactivo podem~ reconocerlo en autores más
recientes como es el caso de Michel
Le Guern, quien afirma lo siguiente:
"Ah'I se encuentra el carácter específico de la metáfora: al obligar a
a~straer a nivel de la comunicación lógica cierto número de elem~ntos de significación, ella permite poner de relieve los elementos mantenidos; a un nivel distinto
del _de _la pura. información, y por
~edi~o de la mtroducción de un
tennmo extraño a la isotopía del
conte~to provoca la cvocaci'ón de
un~ imagen asociada que percibe
la imaginación y que ejerce su impacto sobre la sensibilidad sin el
control de la inteligencia ló!rica
~es la naturaleza de lá im~ge~
introducida por la metáfora le permite escapar a él (1 O)" .
Aparece aquí una clara referencia
~ la perspectiva que Max Black llama
interactiva trascendiendo el análIS'.
de 1
'
IS
a metafora como mero cambio de
palabras
per0 en este
, mismo
.
.
'
texto
c1~do aparecen ' referencias a una
~Sicología del conocimiento del todo
Incorrecta (ver el caso de lo que Le
Guern llama "sensibilidad" e "int.e-

ligencia lógica").

f~~ en la forma de deducir, o error

logico).
La ló~ca n? es excluída por la metáfora; esta tiene su propia estructura
lógica, que ahora estudiaremos.

3. LA METAFORA COl\10 FALACIA

3.1. El estudio
., .de las fallas en la argu _
men tac1on tiene como la misma lógica, un origen griego. Aristóteles nos
dá una primera démarcación de lo
que deba entenderse por "falacias";
a_rgumentos que parecen ser válidos.
sm serlo. (11). Ese "parece ser válido" puede dar origen a diversas clas_es de falacias: ''in dictione" "extra
dic~one" y "argumentos". (12). Los
ló~cos conservan_ ~?Y, con algunas
vanantes, la defiruc10n aquí citada y
aumentan y complican la clasificación de las falacias. (13).

3.2. Conservando una definición de base
~rstotélica, actualizada, diremos que
mtervienen tres elementos a la vez en
la identificación de una falacia, y que
estos son:
A) Una mala argumentación (o una

B) La apariencia de ser un buen argumento (o deducción válida o verdad
lógica).
C) Una acción intencional que preten.~e hacer -p~ar una mala argumentac1on como 81 fuera buena o si no
.,
' ' de
una acc10n,
al menos una omisión
atención lógica.
~l úl~mo elemento (C) pennite distinguir entre una falacia y el error
lógico simple, dcLido a la ignorancia
inexperiencia o descuido. Esta disti.n~
ción pennite•cenlrar la atención en
las "trampas" lógicas construidas con
la intención de "vender" como argumento alj(o que no lo es.
El segundo elemento (B) nos remite
a¡." rare~e.r,, ser un l,uen argumento.
Diatmgmen&lt;lo entre apariencia y realidad. Esta apariencia puede se~ a su
vez casual o casual; sólo la apariencia
c~usada puede interesar aquí al 1•sludio de las falacias. Esa aparirncia

�causada puede fundar;se en un proceso similar al de la metáfora: comparación y sustitución. En tal caso podríamos reproducir el proceso mediante
el cual un sujeto ideal formularía un
razonamiento falaz:

l. La forma de argumentar "x" es válida.
2. La conclusión "A" de "x ", no
conviene a los inkreses del individuo
"i ,.,.
3. Existe una fcmna de argumentar
"y" que no es válida.
4. La conclusión "B" de "y", conviene a los interescs de "i ".
5. Las formas. df' argumentar "x" e
"y" se parecen entre sí de manera
que "y" puede pasar por ser igual a

" x.
,,
6. El individuo "i" usará la forma

"y" que le permite concl~r "B" para
confundir y engaí'Íar a otros individuos ("i-n ").
3.3. Con todas las desventajas que pueda
tener tal tipo de reconstrucción ideal
del argumentador faláz, hay que notar primero que la conclusión "B"
guía el proceso entero. Además de
ello, intervienen en el éxito del proceso aspectos sintácticos y pragmáticos, ambos igual de relevantes. La
tercera acotación nos refiere a la
comparaciqn entre "x" e "y"· que se
mencio11an en el renglón cinco, momento deéisivo que permite al sujeto
ideal escoger "y" y no otra fornía de
argumentar cualquiera. Y, por último, que esa sustitución por comparación sólo es el elemento más visible para el lógico, de un proceso no
descrito de decisiónes formales y de
contenido so.bre el contexto de "A"
y "B".

De nuevo nos encontramos con la
posibilidad de enfoques &lt;_:omparativos, sustitutivos e interactivos en
relación a la falacia, como antes en
el caso de las metáforas.

A) Si la logosfera está habitada por
un conflicto de paranojas,

3.4. Podemos valorar el aspecto formal
del proces!) apenas señalado, si atendemos a la siguiente interpretación
de la comparación entre "x" e "y":

C) entonces, la logosfera está habita-

=

p
p
q

y = p
q

da por temas propios de la psiquiatría.
Argumento que adquiere la validéz
de ser una interpretación del principio o ley lógica llamado "transitividad del condicional", que podría ser
representado de la siguiente manera:

(14)
X

B) y los conflictos de paranoias son
asunto de la psiquiatría,

.

p
Siendo "x') la forma clásica llamada
"Modus ponendo· ponens" y, _siendo
''y" una aplicación inválida de la misma forma, además de resultar parecida al interlocutor distraído.
3.5. Si en cambio la forma citada perman~ce dentro del campo de la validez_
formal y sólo se altera su aspecto se-.
mántico, estaríamos frente a µna fa."
lacia no-deductiva o también llamada
no-formal (15).
Esto sucede con frecuencia al encontrar términos ambi~alentes, poco claros o sin definición conocida. Cualquier metáf&lt;!ra introduce .ambigüedad en el lenguaje pues nü'l refiere
a dos contextos de significación a
la vez. El siguiente eiemplo permitirá hacer notar lo dicho:

A)= Ax (Lx
B) = Ax (Px
C) = Ax (Lx

Px)
Sx)
Sx)

Donde L = ser logosfera, P = estar
habitada o ser un conflicto de para•
noias, S = ser asunto de la psiquia•
tría.
r
Si formalmente no hay problema, sí
lo hay' semánticamente pues hay varias metáforas en ese pequeño argu·
mento. Una de ellas es la que pone en
lugar de conflictos ideológicos al
"conflicto de paranoias" en la ex pre•
sión "A". Las mismas palabras son
usadas en sentido propio en la ex·
presión "B", de donde resulta la
falacia conclusiva, pues en realidad
(Px) no se repite en "B", donde se
debería recurrir a otro símbolo en
lugar de "P" para el uso propio o
literal.
No habría asf a~na transitividad
posible, dadas las diferencias semán·
ticas no advertihles .a _primera vislJ,
3.6. Un primer elemento que nos perrni
tirá tomas decisiones sobre el valor
argumentativo de las metáforas sería

el de su posible carga emotiva (16),
pues como en· los ejemplos anteriores las metáforas "pequeña moneda"
r"conflicto de paranoias" quedan
desc~lificadas como argumentos por
referir de por sí a elementos contextualm~n te considerados negativos ( el
peso sm valor de la moneda fraccionaria en el primer caso y la patología
mental en el segundo). Sólo deberíamos usar metáforas con la menor carga emotiva posible.

�Un segundo e importante elemento
que nos pennite escoger mejores metáforas será el de la posible inversión
o conversión lógica simple de las metáforas. Las que no pudieran invertirse serían más bien débiles; las imágenes invertibles serían fuertes. Si compararamos el equilibrio social con el
equiHbrio físico, puede parecer algo
atractivo a primera vista, pero si
volteamos la comparación y referimos el equilibrio al equilibrio social,
advertimos que no parece válido hacerlo en el segundo momento. Sería
una metáfora débil. No sucede así
-con la comparación eritre el equilibrio social y el equilibrio biológico,
que si puede ser invertida sin perder
calidad argumentativa. (17).
Un tercer elemento a considerar en
la decisión sóbre el valor argumentativo de las metáforas es el de la distancia existente entre la metáfora
principal y las subordinadas en un
sistema dominado por una familia
de metáforas. A mayor distancia de
la metáfora fuerte principal, mayor
debilidad de las metáforas subordinadas. Esto es directamente proporciooal al tamaño de la familia de
metáforas. Estudios detallados de
estos casos son múltiples, actuales
y complejos (18).
3.7. Carlos Pereda (19) llama "vértigos
argumentales" a disturbios en la capacidad de juicid descritos de la
siguiente forma:
"cuando un sujeto sufre vértigos
tiene la sensación de que él mismo
o los objetos que lo rodean escapan
de su control, toman un curso propio al que él es incapaz de dirigir o

,detener, a la manera de poderosos
mecanismos que, una vez puestos en
marcha, ya no admiten interferencia"
(20).
En forma paralela el autor piensa en
"vértigos argumentales" cuando se
razona de modo unilateral:
"desencadenando dispositivos que,
por un lado, autoconfirman sin cesar
la perspectiva adoptada, y por otro,la
inmunizan, descalificando "a priori"
los contraejemplos o condenando como ininteligible cualquier dificultad"
(21)
Ese proceso sólo puede ser roto 'desde fuera', mediante una vuelta a los
primeros pasos del razonamiet\to filosófico o científico y atender a los
conflictos que permean el campo en
cuestión; se recupera así la capacidad
de juicio. Romper nuestros habitos
intelectuales, criticar nuestros sobrentendidos desde donde pensamos, para poder ejercer de caso en caso la ca•
pacidad de juicio. Se acaban así los
caminos fáciles, afinna C. Pereda.
Las familias de metáforas nos meten
por caminos vertiginosos. Encontrar
un ejemplo de ello es fácil: Michel
Foucault nos refiere de nuevo al valor de la metáfora del cuerpo (22):
"En una sociedad como la del siglo
XVII, el cuerpo del rey no era una
metáfora, sino una realidad política ...
es el cuerpo de la sociedad el que se
convierte, a lo largo del siglo XIX, en
el nuevo principio."
" A este cuerpo se le protegerá de una
manera casi médica ... en lugar de los

rituales mediante los que se restauraba la integridad del monarca, se van a
aplicar recetas terapéuticas tales como la eliminación de los enfermos, el
control de los contagiosos, la exclusión de los delincuentes. La eliminación por medio del suplicio es así reemplazada por los métodos de asepsia:
la criminología, el eugenismo, la
exclusión de los degenerados ...."
(23)
Se trata, es claro, de un sistema metafórico donde encontramos las características antes mencionadas en el enfoque interactivo-sistémico. El sistema social aparece reorganizado me•
diante una filtración y transfonnación del discurso del poder. Dos pensamientos de cosas distintas en actividad simultánea: el cuerpo humano
biológico y la sociedad en su conjunto; la palabra "cuerpo" asocia, conec·
ta, ambos sistemas resultando un discurso del "cuerpo social" (metáfora
principal-fuerte) con una serie de
metáforas sobordinadas de la "eníer•
medad", ''contagio", "curación", n",
etc. (déliles y no siempre válidas),
que toman el lugar del discurso del
poder social (protesta, delito, repre·
sión, etc.)
Este ejemplo muestra también un caso de sistema argumental que promueve lo que hemos definido como
"vértigo argumental", que nos lleva
aceleradamente por un camino lleno
de falacias encadenadas unas a otr&amp;
Es un sistema de argumentos cOllltruido sobre un sistema de metáforll,
que dá la apariencia de ser válido, 8ÍI
serlo·.

4.

ENSAYO DE CONCLUSION

4.1. El estudio de las metáforas como
argumentos, permite poner bajo una
nuev~ luz ~ antiguo tema que ha sido sólo VJSto desde la lógica de la
sustitución y la comparación. El enfoque interactivo da mejor cuenta
de su compleji'dad.
4.2. Asumiendo tal lw¡ea de estudio es
posible valorar mejor su relev~cia
argumentativa. Sean palabras solas
grupos de ellas o sistemas de metá'.
toras. jerarquizadas, sabemos que no
invalidan de por sí la deducción no
&amp;on falacias de por sí. Sin em~rgo
sabemos también que facilitan ei
acceso al error accidental o intencional por la ambivalencia, oscuridad y debilidad semántica que introducen en el lenguaje.
4,3. El estudio de este tipo de falacias
debe o~entar nuestras investigaciones lógicas al estudio de los sistemas
de errores intencionales en la fonna
d? argumentar. Se deja así qe lado el
nivel clasificatorio y anecdótico del
análisis ~e las falacias, que la historia
ha repetido puntualmente por más de
veinte siglos.
~~aborando procedimientos de decis~on en el caso de los sistemas de metaforas, logramos aportar instrumentos aplica~les en la tarea de reducir¡~
• . ruve
. l de uso, en el caso
de. al muumo
ser falaces. Sin embargo, apenas
empezamos.
44
·
• • L08 s18temas
de metáforas que tie;en un uso ar~mentativo logran
ev_ar ª los usuanos a conclusiones y
acaones eqllÍ\'ocadas. Esto es muy

frecuente en ~l. lel\gllllje cotidiano y
en el lenguaje de la ciencia. Los
~roductores y los escuchas de tales
SJStemas deben estar advertidos del
valor y riesgos que implican; realizar
esa adfertencia es tarea de los lógicos
pre~cupados por la líbertad del pensamiento, asunto que es de interés
público.
NOTAS BIDLIOGRAFICAS

l. ~er: Vallejo, F. LOCO!. Una gramdtica del lenguaje literario
FCE-México 1983 p. 331.
Barthes, R. El placer ael texto Ed. siglo XXI Bs.As. 1973 p.56,57.
2. Ver: Vallejo, F. Op. cit. p. 330 y 334
3. Citado por Black, Max Modelos y
Metáforas p 47 Tecnos Madrid 1966
(Poética de Aristóteles: · 1457 b).

4. Black, Max Op. cit. pp. 41 y _88 _
5. Me refiero a obras como las de:
-Ducrot,O y Todorov, T. Dizionario
Enciclopedico delle Scienze del 'Linguaggio ISEDI Milano 1972 p. 304.
-V allejo,F. Op. cit. pp. 333 y 88 •
6. Black, Max Op. cit. p. 45.
7. Black, Max. Op. cit. p. 39.
8. Black, Max. Op. cit. p. 39.
9. Black, Max. Op. cit. p. 54.
10.M. Le Guem La metdfora y la
metonimia Ed. Cathedra Madrid
1980p. 13.
U.Aristóteles: De sophilticil elenchil
Proemio I a.

12.Aristó!etes: Op. ci~. Proemio r a. y
Analtticos (Pos~~ora y priora),
además de los Top1cos (Liber Vill).
13.Ver por ejemplo a Copi Irving
Introducción a la Lógica EUDEBA
PP· 81 Y se a la ohra de Cohen M. y
Nagel E. Introducción a la lógica y
al método cientffico" en Ed. Amorrortu Buenos Aires T Il Cap. XIX
pp. 214-231.
~í ?1ism~ en : Ferrater Mora, José
D1cc1onano de Filoso/ta T-11. PP
1120-24.
.
14.Seguiré la simbología usada por A.
Deaño en su !ntroducción a la Lógica
formal Madnd 1978 Alianza Urúv.
Textos.
·
15.Mackie, J L. The Encyclopedia of
Philosophy Ed. Paul Edwards Vols.
3-4 pp. 169-179 (en voz : Falacies),
y en particular p. 172.
16.Piaget, Wertheimer, Henle y otros
Investigaciones sobre lbgica y psicología (Ed.: J. del Val) Madrid 1977
pp. 109 y 88.
Wason, Johnson-Laird Psicolog(a del
razortamiento Madrid 1980 pp.83 y
se; pp. 299 y se. y las 43 y ss.
17.P.ara la.. definición de inversión y
convers100 ver : Lalande,A Vocabulaire Technique et Critique de la
Philosophie Paris 1976 pp. 544 y
189.
18.Refiero ~ estudios como los siguientes: Racionero, Luis Filoso/tas del
underground Barcelona 1977 pp .
154 _y ss; Barthes, R. Mitolog(as
México

....

e.e

�EL PENSAMIENTO MATERIALISTA
EN LA ENSEÑANZA DE LA LITERATURA

•

Francisco M. Zertuche
1980 pp. 147 y ss~ Bunge, M.J,;pistemologta Barcelona.
1980 pp. 172 y ss.; Moulines, C. U•
Exploraciones metacient{ficas Madrid 1982 pp. 31 y ss. Ver así ~ismo los citados en las notas num.
16, y 19.
19.Pereda, Carlos " Vértigos ~gu~entales ", en Revista de la Universidad
de México, Noviembre de 1984 PP·
44-48 y nota núm. 15.
20.Per.:da, C. Op_. cit. p. 45.
21.Pereda, C. Loe. cit.
22.Foucault, Michel Microftsica del
poder Ed. la Piqueta Madn'\l 1979
pp. 103 y SS.
23. Foucault, M. Loe. cit•.

La enseñanza universitaria de la Literatura ha venido reclamando -desde el
enjuiciamiento científico del fenómeno
de la lucha clasista, planteado por Carlos Marx y Federico Engels en las postrimerías de la primera mitad de la pasada centuria:- una revisión substancial
trascendente, capaz de proscribir en el
sistema expositivo de las cuestiones de
arte y literatura, el contenido social
burgués que lo informa, como ínsita
florescencia del sistema capitalista, que
tiende a velar en favor de sus intereses
económicos de clase dominante, la autenticidad estética y científica.
El desarrollo de las teorías artísticas y literarias, patrimonio de la sociedad actual, tiene las características del
pensamiento capitalista, que deriva del
burgués y éste de los herméticos y obscuros sistemas educativos del Medioevo, en cuyo período arte y ciencia se
refugian en las "ínsulas silenciosas" de
la clerecía latinfundista:
Tratadistas, críticos y catedráticos
-hombres de su tiempo- desdeñosos
o inconformes del pensamiento materialista, único sistema filosófico susceptible de salvar la profunda cultura de la
~umanidad, exponen la historia y la crítica del arte y la literatura desde un plano deleznable que no resiste el más ligero examen dialéctico de la ciencia.
Las definiciones sobre arte y letras,
prodigadas a través de los si~los or estetas y pensadores, testimoman e arraigo ~ 1~ clase a que se deben y su desconoc1m1ento de la inmanente verdad de la
lucha de clases. Aristóteles afirmaba que
"la poesía es una imitación"; Platón escribía que "es una invención"; en el siglo XV el marqués de' Santillana veía en
ella "una ferm osa cobertura", y Al fon~º de Baena nos dice que "es una gracia
mfusa del Sefior".

f

Concordes con la evolución social,

pero siguiendo las mismas rutas asendereadas, los ideólogos modernos, en páeJnas y cátedras, rinden parias al sentiao
idealista del arte. •
La explicación de la esencia y de las
modalidades del arte y las letras, se resiente de una seri~ de problemas que
apremia remediar en las Universidades.
Para la mayoría de catedráticos y tratadistas, la literatura sólo tiene un valor
cuantitativo trascendente: "la cantidad
de obras literarias que ha producido cada país"; o bien, se acogen a la definición de Andrenio: "la Literatura es la
expresión artística del idioma"; cuando no, sectarios del problema religioso, interpretan las grandes obras del genio literario como una inspiración divina; de esta suerte -afirman- la Biblia, La Imitación de Cristo, la Comedia de Alighieri, son creaciones sagradas, inmunes a toda crítica, concebidas por marwato de poderes arcanos.
Las brillantes manifestaciones de la
poesía épico popular, la obra costumbrista, la poesía erótica de todos los
pueblos del orbe, son desdeñadas por
nocivas al sentimiento religioso.
Para el materialismo dialéctico la literatura, el arte en lo general, la cien'cia,
las costumbres, en fin, son manifestaciones de la economía social característica de cierto grupo humano. De esta
manera, para examinar el aspecto literario de determinado país, es consecuente estudiar, con la base económicosocial, el problema étnico y los factores
que concurren en la ambientística regional.
Georges Renard, autor de La Methode Scientifique de l'Histoire Literane,
"arís, 1900, examina la historia de la
literatura satisfaciendo con prodigalidad las exiiencias clasistas de la época
con temporanea. La aplicación de las
teoJ'ías del sapiente catedrático galo en
el juicio crítico de los textos de esta

rama del conocimiento humano, apenas
comienza a ponerse en práctica con timideces y balbuceos timoratos.
Con propósitos de evidenciar las excelencias del método dialéctico en la
historia de la literatura universal, examinaremos un capítulo de las ricas letras hispánicas:
"El cantar de gesta en la poesía popular de España ".
En la evolución de los pueblos, cada
época histórica presenta dos manifestaciones literarias disímbolas: la de la clase
privilegiada, dueña del poder político y
por ende económico, y la que cristaliza
las aspiraciones de los oprimidos.
En el interregno más obscuro y funesto de la Humanidad: el Feudalismo
(siglos V-XV), el estilo de la aristocracia
militar latifundista se desenvolvió en el
cantar de epopeya. Esta modalidad registraron todos los géneros, desde el
folklore y la canción de gesta, hasta la
leyenda y las piezas religiosas que exornaban el panorama social dominante,
cuya tendencia era exaltar las virtudes
del augusto soberano y de las cortes, y
la discreta sumisión del vasallo, reflejando en esta polarización los grandes acontecimientos históricos y el carácter social de la época.
La ausencia de documentos y el silencio en torno dé la manifestación poética
de las masas se fia debido, no tanto a
desdén, sino más bien a una consciente
artimaña urdida para sumir en el anonimato toda expresión popular del arte,
que tenía implícita una protesta en contra de las clases dominantes. Pero ¿habría sido posible extinguir en este caso
toda manifestación en su totalidad de
los pobladores de la Península sin dejar
vestigio alguno?
No, a pesar de los enérgicos esfuerzos

I'-'

---i

�DOS POEMAS

•

Andrés Huerta
desplegados por la literatura eclesiástica,
por trovadores aristócratas y cronistas
regios, por la misma legislación de Al fonso El Sabio, que proscribía a los juglares
de_ la sociedad señalándolos como gente
rum y truhanesca, subsisten algunas evidencias sobre este género en España, tales como canciones, fábulas, proverbios,
cuentos; en una ,palabra, todo el rico
~anto folklórico que los eruditos de los
siglos XIX y XX han buscado a través de
centurias de abandono y clasifican ahora
con todo interés y cuidado.
Aunque la poesía popular de toda la
Edad Media fue oral, de las Crónicas
,uelen desprenderse algunos versos de la
plebe, rumores de amotinados, cantares
de la soldadesca, o las simples coplas del
vul~~ que reflejan muy bien la actividad
estebca de las masas. Y sin embargo,
cuando se examina el criterio de la literatura capitalista, aparece que el movimiento de la Reconquista entrañaba pan, esas masas la salvación del imperiali&amp;mo arábi~o. Penetrando más el escalpelo, advertimos que su lucha la debieron
a su propia protesta indignada; a su ente,ra decisión de sacudir el yugo que veman soportando desde la octava centuria.
Sólo inspirados en una presunc\Ón
burguesa han podido los historiadores
atrib~ir a la política de un rey Fernando,
relacionado con la hegemonía de Castilla; al heroísmo de un Cid, cuando no
~ la virtud personal de los Reyes Católicos, la emancipación nacional que 1~
España batalladora cristalizó mediante
bregas incesantes de siglos.
Las epopeyas más grandiosas de la
Reconquista no vienen a ser sino consecuencias dictadas por las urgencias materiales de las masas.
En las épocas en que la canción her?ica ext~ndía su imperio, parece que
solo los Juglares de la aristocracia la

~omponían. Las much.edumbres y los
Juglares menospreciados por Alfonso
X, El Sabio, según eso, permanecían
mudos, nunca exteriorizaban sus angustias ni sus goces o ·su admiración
aunque_ fue.se ante la muerte de los peer
nes valientes, que ellos también actuaban tomando parte, no menos que los
gentilhombres, en innúmeras hazañas
heroicas.
Es de claridad meridiana que la brega contra el arabismo puso de relieve
en España el ahinco de las masas por
alcanz~ ~na existencia más humana y
merecida que la que llevaban. De ahí
que nuevamente nos preguntamos:
¡_dónde está esa expresión popular en
la poesía épica de la época feudal?
¡Aniquilada!
. Más q~e lógico es pensar que los cronistas regios no tuvieron interés alguno
P?r lo general en sacar a la luz la ideoler
g1a de los seres explotados en tales si~los; mucho menos a los héroes todavia
más identificados con las masas como
fué Ruy Díaz de Vivar hasta los años de
1,093-95, después de lo cual el Cid llega a convertirse en Señor de Valencia.
Podemos establecer en buena lógica
que las clases dominantes seleccionan del
caudal histórico lo que conviene a sus
intereses de clase, relegando al ostraci&amp;mo lo que no sirve directamente a sus
propios fines; en suma, tomando todo
aquello que les permita armarse.
En su Prefacio a "La España del
Cid", el docto Menéndez y Pida! cer
menta muy desesperadamente este nefasto silencio: "En cuanto a las crónicas regias - nos dice- ya sabemos que
ni nombran siquiera el Cid ni a Albar
Hañez; el estilo de la historiografía, entonces, destacaba así al protagonista
como poniéndolo en medio de un desierto despoblado de colaboradores individuales".

I
Mi hermano manuel

. Dudam~ que el erudito Menéndez y
P1dal haya 1~orado que el estilo de dichos historiografos era el cortesano y
que si esos cronistas pusieron a los protagonistas en un desierto fue tan sólo
obedeciendo a su deber de dóciles servidores de la opresión. Bástenos recor•
dar que tanto Ruy Dfaz Campeador como su destre bras eran desterrados dd
rey castellano Alfonso Vl
El análisis materialista de este aspee•
to de las letras hispánicas, nos ofrect
la ~ntativa de una reforma en la apl~
cac1on de los programas de Literatura
en nuestra Casa de Estudios. Por ello
pugnaremos a fuer de responsables de
~uestra misión y hombres de nueslrl
epoca.
El arte y la ciencia deben evolucionar concordes a la verdad, y evolucionar
hacia metas racionales.
1

Pensamos con el amauta Mariátegui
que la verdad de nuestro tiempo es la
revolución.
• Revista Universidad. Organo del Consejodt
Cultura Superior. Núm. t Septiembre de
1942. p¡,. 45-49.

-

vino a verme ayer
por la tarde
ya no era su voz
el dulce tono
de los afias
del ayer
su mirada tampoco
era tierna
los afios
el tiempo
todo lo cambian
manuel hermano-aleluya
pidió mi redención
yo con mi vida
Yél con la de ·él
es mejor hermano manµel
que aleluya aleluya
cada quién con
la suya

�II
Algún día desapareceré
de tu espejo
ya no seré visible
se habrán aca hado
todas las dolencias
del mundo
ya no escucharás
el lamento
ni la maldición
ni la ira
y mis dolencias
ya no serán más
y tal vez tú solamente tú
extrañarás mi au~encia
ya no seré de mi camisa
de mi silla
y mi mesa
ni del ojo de mi gato
ni de la ternura de mi perro
espejito de agua
manual de mi mañana
en donde mi ojo
se reconcilia con tu luz
porque. .. es tan corta
la vida y tan largo
el ensueño.. .
para de~aparecer
así tan simplemente

ABANICO

NIA1
••➔.

�INSURGENCIA POPULAR Y REVOLUCION
SOCIAL EN NICARAGUA*

Carlos M. Vilas
UNO
Toda revolución social fusiona una
multiplicidad de cuestiones y objetivos.
La transformación de la estructura económica y la construcción de un poder
político de nuevo tipo involurxan tareas de naturaleza variada y alcance diverso: el desarrollo de las fuerzas productivas a través de la creación de nuevas relaciones de producción; el desenvolvimiento de un orden democrático
abierto a la participación de la población en todas las instancias y niveles; la
garantía efectiva a las libertades personales y colectivas; el desarrollo de nuevos patrones sociales de igualdad. .. En
las sociedades neocoloniales las revoluciones sociales plantean asimismo la
cuestión de la lucha antiimperialista, referida tanto a la liquidación de la dominación externa como a la defensa del
nuevo orden social ante los ataques de
las antiguas potencias -la cuestión nacional en su sentido más elemental de
defensa de la soberanía y la autodeterminación.
No se trata de aspectos separados o
independientes unos de otros. La dominación externa explica en definitiva
el subdesarrollo de las fuerzas productivas, en la medida en que éste es el modo
de existencia del tipo de capitalismo
efectivamente desarrollado en el Tercer
Mundo, como producto de su incorporación subordinada a la economía internacional Es tambi~n el soporte final de
una dominación de clase neocolonial,
expresáda generalmente en formas dictatoriales en las cuales la opresión política
y la alienación ideológica de las masas
reproducen superestructurahnente su

t*) Este texto es una versi6n abreviada del que

se presentó, con el misn o título, en el s~
miJmio Internacional ''Centroamérica:
Crisis, Revolución y Contrarrevolución".
CRA/UNAM,junio, 1984.

explotación material. Las revoluciones
sociales en sociedades neocoloniales son,
al mismo tiempo, revoluciones de liberación nacional, y la lucha por la libera~ión nacional implica siempre, en alguna medida, una transformación social y
económica y un cuestionamiento de la
dominación de clase existente. Democracia, justicia social, liberación nacional, marchan generalmente de la mano
en las revoluciones de nuestro tiempo.
Por este motivo las revoluciones sociales en sociedades neocoloniales convocan siempre a un amplio espectro de
fuerzas sociales: proletariado., campesinado, los pobres de la ciudad y del
campo, los habitantes de los tngurios
urbanos, el movimiento estudiantil, intelectuales de pequeña burguesía, e incluso elementos de la burguesía local
antagonizados por la subordinación nacional o el carácter dictatorial del poder político.
Esta heterogeneidad social, producto
en definitiva del modo en que el capitalismo subordina a las formas precedentes de producción al mismo tiempo que las articula a su dominación, se
unifica políticamen·te en su .carácter de
pueblo-nac(ón, Este es ante todo un
concepto político-ideológico, más que
socioeconómico. Dice relación con la
incorporación efectiva a la lucha contra
el poder opresor, la injusticia social, la
explotación, la dominación extranjera,
más que con la pertenencia de clase en
' términos objetivos. La incorporación a
la lucha ubica a estos sectores en el campo nacional- popular; su enfrentamiento
a ella los excluye.
Pero al mismo tiempo es un concepto
que tiene un referente de clase. 'En primer lugar, porque el alcance, la profundidad, la estrategia de la lucha popular
revolucionaria dependen en fin de cuentas de la clase que hegemoniza el bloque
popular-nacional; y que lo unifica en

torno a su conducción política. Todos
los integrantes del bloque popular-nacional se oponen a la dominación imperialista y se enfrentan al poder dictato.
rial, pero no todos lo hacen del mismo
modo, con los mismos alcances, o por
las mismas contradicciones. En la práctica esto se refle,jará en el proyecto político de la organización u organizaciones
que impulsa la lucha revolucionaria.
Proletariado, campesinado, pequeña burguesía urbana, son otros tantos ejes de
aglutinación del bloque popular- nacional en el Tercer Mundo. En segundo lugar, porque la dominación irñperialisfá se
ejerce, en las sociedades neocoloniales,
a través de las clases dominantes focales
asociadas a ella, y del estado que sintetiza políticamente esa dominación subordinada. Implica por lo tanto un enfrentamiento a una dominación de cJa.
se: los dueños de la economía, el poder
y la cultura.
La constitución del sujeto popular
como proceso político-ideológico que
tiene una determinación de clase pero
que no se reduce a ella, llama la atención sobre la cuestión de la subordinación de las masas trabajadoras no prolr,
tarizadas -o no plenamente proletarizadas- a las clases fundamentales de la
estructura capitalista, y su incorpora·
éión al campo popular. Hace algunoe
años Laclau señaló la fuerte incidencia,
en estas masas no proletarias, de elementos y consideraciones ideológicas en la
definición de su posición política. El
modo en que se lleva a cabo su instt·
ción en la sociead -su subordinaciÓD
respecto de las clases fundamentales del
modo de producción capitalista- de una
tonalidad "difusa" a sus intereses materiales de existencia como un puro proct?
so ideológico (Laclau 1978). Si, corno
Gramsci plantea, los hombres toman
conciencia de los conflictos de la e&amp;tructura en el terreno de las ideologías
(Gramsci 1977), cuanto .más de~nninante es este tipo de gruP?s y fracc1one8

en una formación social, más determinan te será el papel de la lucha política
y de las prácticas ideológicas en el desenvolvimiento de la formación social en
su conjunto. De ahí por lo tanto la enorme relevancia de las interpelaciones democráticas, patrióticas, religiosas, y en
general de lo ideológico en la determinación de las definiciones y alineamientos
de estas masas populares en su constitución como sujetos de acción política.
El triunfo de la Revolución Popular
Sandinista llamó la atención sobre la
multitud de la participación de las masas
urbanas semiproletarizadas en la estrategia insurrecciona! del Frente Sandinista
d~ Liberación Nacional (FSLN) y coloco en nuevos ténninos la cuestión de su
incorporación a la lucha revolucionaria.
De un lado, la discusión de los factores
que habían hecho posible la integración
~- estos grupos y fracciones a la revoluc1on. Luego, el carácter de esa lucha laf
contr~_dicciones que la nutrían y la ~ticulac1on que se desarrolló entre las masa~ _insurrectas y la vanguardia políticomilitar. En tercer lugar la cuestión de la
heg~monía en PI campo popular y, en
particular, la capacidad para generarse
una_ ~egemonía obrera y un proyecto
soc~IIS!3_ a partir de este complejo y
polifacebco conjunto de fuerzas. Final~ente, el sentido, los alcances y las tensiones de las transformaciones socioeconómicas impulsadas por un bloque de
fuerzas revolucionarias de esta na turaleza.
Los límites de este ensayo no permiten desarrollar un tratamiento detenido
de cada una de estas cuestiones· en lo
que sigue nos concentraremos s~lamente en algunos aspectos de esta temática
tan amplia.
DOS
El_estudio del origen social y la pertenencra de clase de los combatientes en

los: tramos finales de la Revolución Popular ~an~rústa revela la participación
may~r1tar1a del estudiantado y de los
trabaJadores no proletarizados (Vilas
1984a). Evidentemente no es adecuado
reducir dos dé.cadas de lucha revolucionaria a sus dos últimos años. Pero la trayectoria precedente del FSLN señala la
atenció~ prioritaria que se asignó durante la_ decada de 1960, y hasta bien entrada la de 1970, al movnniento estudiantil y al campesinado. El estudiantado generó la gran mayoría de los cuadros _dire~tivos y medios del FSLN y
constituyo el fermento revolucionario
de las masas trabajadoras. El ~mpesinado fue el ámbito primero de la actividad
estratégica del Frente, el agua en la cual
durante muchos años las escuadras sandinistas se movieron como peces. En
u~a sociedad agr~ia, atrasada y dependiente como la nicaragüense de los años
'?O, el campesinado pobre, semiproletanza~o,_ expulsa~o de sus tierras por el
capitalismo agromdustrial, fue caracterizado como la clase no sólo mayoritaria
sino de la cual habría de emerger 1~
ruptura revoludonaria del orden establecido.
Las ciudadee funcionaron en este
período sobre todo como apoyo logístico de la montaña; los intentos de cre.rr
una resistencia urbana estuvieron some·tidos siempre a la represión brutal de la
Guardia Nacional Pero también aquí
fue el movimiento estndiantil quien suministró la mayoría de los cuadros y los
dirigentes. La atención a la organización
revolucionaria del proletariado data recién desde mediados de los años '70 y
fue tarea, fundamentalmente, de una
de las fracciones en que hacia esa misma fecha el FSLN se dividió. Sin embargo la convocatoria sandirústa fue mucho
más efectiva en los trabajadores, proletarios y semiproletarios, de la agroexportación.
El cuadro que se presenta a continua-

ción. ofrece el perfil ocupacional de una
muestra de combatientes sandinistas en
los tramos finales de la lucha contra el
somocismo. El predominio de los estudian tes es evidente. Si a ellos se les agrega lo que el cuadro llama gentes de oficio, se supera el S0o/o de los participantes en la lucha. Señalemos asimismo que
dos tercios de los estudian tes, y tres
cuartos de todos los combatientes1 son
hijos de estas gentes de oficio, pequ eños
empresarios y comerciantes, o bien de
campesinos y agricultores (ibid, cuadro
8).
.

�CUADROl

Perfil oci1,pacional de los participantes
en la in,urrección sandinista
Ocupación

E,tudiantes
Gen tes de oficio
(Artesanos, talleristas,
comideras, planchadoras,
transportistas, mecánicos,
carpinteros, hojalateros,
colchoneros, zapateros,
fontaneros, reparadores,
etc.)
Obreros y jornaleros
•
Empleado, y oficinilta,
Técnicos, profesionales,
maestros, profesores
Pequeffo1 comerciantes, buhonero,
Campesinos, agricultores
Otro,

_°/o
29.0
22.0

16.0
16.0
7.0
5.0
(*) 4.5
0.5

Total

100.0
(n=542)
El personaje central de la insurrección resultan ser así, directa o indirectamente -es decir, los combatientes
mismos o sus familias de origen- estos
trabajadores no asalariados, de fuerte
contenido artesanal, progresivamente
empobrecidos y desplazados de su posición en el mercado por el avance del
capital local y trasnacional: grandes empresas de construcción, filiales extra~jeras de la industria del calzado, la al1mentación, empresas de servicios, banca
internacional, aidenas de supermercados, etc.

(l) El carácter urban~ de la in~1!ec-

~

ción popular explica esta baJisuna
parti~ación de este sector.
Fuente: ilas (1984a), pág. 151.

1

La magnitud del involucramiento
obrero en la lucha revolucionaria, y
las fracciones del proletariado :J:e mas
ampliamente lo hicieroistán re cionadas con el peso de la c se obrera en la
estructura social nicaragüense y con las
modalidades de desarrollo del proceso
de proletarización en la agr~xportación. Pero tienen mucho que ver as1mismo con la historia política de la clase obrera nicaragüense, fui con el modo
en que ~ FSLN ~gió . cia ella su_ interpelacion revol~~1onaria. La ~onquISta
de un espacio mmnno de legalidad para
la acción sindical y para la existencia de
un partido. de vocación obrera y orientación socialista estuvo ligado a una coyuntura de cuestionamiento de la dictadura somocista en la segunda postguerra, J&gt;Or grupos beltrant~~ de la op&lt;&gt;sición burguesa. Si el ndador de la dina~
tía pudo capear el temporal de las mov1lizaciones democráticas burguesas y pequeño burguesas rle fines de los '40, en
circunstancias en que susJares de Honduras Guatemala y El S vador sucumbían ~nte ellas, se depió en no poca medida a su habilidad para alcanzar una
alianza implícita con el Partido Socialista recién creado, ycon el incipiente movhniento sindical. A cambio de la satisfacción de algunas demandas catego~les largamente reivindicadas por -~l mav1miento sindical, y de 1a ace~tac1on de la
legalidad del Partido Socia · ta, el viejo
Somooa consif:1ió separar a la. clase trahajadora de
oposición democrá_ti~
que, de hecho, C(?lltrastaha en su prumtivismo y antiohre~o con la aper~ira
reformista de la dictadura (cf. Vilas
1984a, 114-115).
El romance duró poco tiempo: exactamente hasta que, en 1950, el 'lacto
de los generales", entre el dicta or y
Emiliano Chamorro, üder del conservatisrno sellaron la nueva alianza y la supreUU:cía, en ella, del somocismo1 con la
extlícita invocación de la necesidad de
en entarse a la amenaza comunista. Sin

embargo esta coyuntura tuvo la ~ fi.
ciente fueraa como fiara descompagmar
el planteamiento de a cuestión de la de,
mocracia la lucha ahtidictatorial -so,
bre todo a lucha revolucionaria- tanto
por el P~tido Socialista como, posteri«•
mente por la fracción que se escindió
de él ;n 1970 con el nombre de Partido
Comunista de Nicaragua. Lo mismo que )
otras organiz~ciones de cuño similar en
América Latina, el rechazo a la lucha
revolucionaria y a hú:ftda d~ nuevos caminos las llevo a e entam1ento1
numerosos de índole e intensidad diversa con el FSLN (~. Más aún, el ,Partido
Socialista habría e convertirse en una
organización de tránsito de los jóvenea
que, ante el repudio fiartidario a formas
nuevas de lucha revo uc1onaria contra la
dictadura, derivarían antes o después
hacia el FSLN (2). Esta situación se roproduciría, posteriormente, con la aparición del socialcristianismo como tendencia política y como práctica sindical \

L

½

En unos y otros casos_, el _discurso 7
la práctica de estas orgaruzac1ones poli·
ticas y sindicales escindían_ tajan~m~nte la crítica al sistema soc1oeconom1co
del cuestionamiento de la dictadura¡ la
critica al capitalismo tenía pocoAkévtl
con la- cuestión de la dictadura. gun~
ffltudios efectuados en la época pe~
ten apreciar, a fiesar de su alcance limitado el desarro lo de una profunda frac·
tura 'entre el modo en que las.dirigencial
de estas organIZaciones veían lasl coellt
y la forma tn que las encaraban sus P!Gpías bases. La investi~n de Mayra Pasos (1977) es particu
ente_ ;evelad~ j
en este sentido. La comparac1on del modo en que la conciencia ~e clase B? d~•
rrolla en un gni"Do de dingentes Rtndicales industriales, con la forma en ~e ~
ma cuerpo en los obrero~ de base mdii»
la existencia de un ampho desfase entre
uno y otra.
Aunque -las bases aparecen c~n ~
óptica mucho más reivindicac1ooilll

que los dirigentes -en la medida el,l &amp;e en este modo de orretación de 1a soconciben la organización sindical so re
ciedad. La cu,estión e.. la dictadura y de
todo como instrumento para alcanzar
la explotación social resultan inexistenmejoras salariales, ocupacionales, educates en el orbe ideológico de estos diritivas y similares- la politización de la
gent.es, o en todo caso se hallan diluídas
~ ncia resulta más abstracta, menos
en una aproximación fbstracta a la soliga a los datos de la sociedad real. Tociedad nic;aragüense.
dos los dirigentes contestaron, por ejemplo, re su objetivo era vivir "en una soPor el contraticr, las re~estas de los
cieda sin difereQ.cias de clase", frente a
trabajadores de base reve
una consólo 11 o/o de los obreros; asimismo
ciencia relativamente 'clara del carácter
500/0 de los dirigentes señaló al sistema
expoliador del capital, de la explotación
capitalista como responsable de la mala
de los trabajadores como causa de la
situación de los trahajádores, frente a
acumulación
de la burguesía, y del pasólo 30/o de las bases. Pero 390/o de los
pel que desempeña el estado dictatorial
obreros respondió que para alcanzar una
en este sistema. La explotación social y
sociédad mejor era necesario cambiar al
la
dicta8ura surgen fuertemente unidas
gobierno, frente a apenas 170/0 de los
y constituyen una referencia importante
dirigentes. Además el 590/o de los obreen el modo de pensar de los obreros.
ros contestó que los ricos tienen mucho Más aún: el FSLN carecía de futuro podinero "porque explotan a los pobres",
lítico para los dirigentes, pero era la ory otro 18°/o "porque han robado" -es
ganización en que un tercio de las bases
decir 770/o en conjunio- mientras que
confiaba -aunque esta misma cifra inentre los dirigentes ambas respuestas
dica la inexistencia de una acogida masumaron solamente 35°/o, pero otro
yoritaria del Frente en estos trabajado330/o de los dirigentes contestó que los
res industriales (3). En todo caso la inricos deben su riqueza a que "son trabacapacidad de dirigencias de este tipo pajadores".
ra vincularse al modo de pensar y de ver
las cosas por su tlaropias bases termin.ó
Finalmente, a la pr.egunta "¿Qqé parpor aislarlas de e s, pero en la medida
tido cree que va a ganar popularidad
en que la conducción de las organizacioentre el pueblo en los próximos años?",
nes estaba efectivamente en sus manos,
370/o de los obreros contestó "FSLN" este desfase dificultó el arraigo amplio
c~nvirtiéndolo en la primera opción,
de la_convocatoria sandirústa en el promientras que la mitad de los dirigentes
letariado industrial.
planteó la necesidad de crear un partido
clasista, "de los trabajadores", y ninguEl trabajo político del FSLN en el
no mencionó al.Frente.
medio obrero se llevó a cabo, a causa
de este· rechazo de las dirigencias estaLa posición anticapitalista -por darhlecidas, sobre todo fuera de los centros
le un nombre- de estos dirigentes rede producción ..Los barrios, más que las
sulta así peculiar, Su identificación del
fábricas, fueron el ámbito para el reclucapitalismo comu causa de la mala sitamiento obrero (4). En esto el FSLN
luación obrera es abstracta y no ima,lica
ocupó un espacio que estaba vacante en
el reconocimiento de la existencia e la
la acción de la izquierda convencional y
explotación; no hay una relación entre
de los partidos tradicionales. La investíaquella identificación y la ex~lotación
gación de Reinaldo Téfel sobre las hadel trabajo obrero como base e la acurriadas marginales de Managua destacó
mulación capitalista, tampoco se rela falta casi absoluta de atención políconoce un papel signi cativo del Estado
tica -de estos sectores, salvo los momen-

lc

tos pre-electorales, 1a ausencia de organizaciones comunales, de clubes juveniles, y similares (Téfel 1978), El FSLN
ocupó casi con exclusividad este territorio y centró en él una parte importante de su trabajo urbano, sobre todo después del terremoto de Mana«f: ( diciembre 1972). Al hacerlo, y a judicar a la
cuestión de la lucha contra la dictadura
el papel principal en la convocatoria revolucionaria, el fSLN subo sintetizar,
en su propuesta ~olítica, s reivindicaciones de amplios sectores de las masas
trabajadoras con un horizonte de transformaciones soc~es profundas: las de·mandas de los obreros, las reivindi.cacio~es del movuniento estudiantil, las
inquietudes de la juventud, la lucha de
las mujeres... Asimismo, la creciente
vinculaci~n, después del terremoto, con
las corrientes renovadoras del .cristiarúsmo, ampliaría el ámbito de la convocatoria sandinista en la juventud y en sectores de la burguesía (cf. IHCA 1979).
El FSLN presentó entonces la contradicción democracia/dictadura como el
aspecto principal de la lucha revolucionaria. Con ello receptaba el modo en
que las masas nicaragüenses, y amplios
sectores de las capas medias, vivían sus
condiciones materiales de existencia. Pero al mismo tiempo el desarrollo de la
lucha sandinista permitió descodificar
esa contradicción en términos de sandinismo vs, dictadura, ligando en consecuencia la lucha contra el somocismo a
un proyecto revolucionario de mayores
alcances.
La estrategia sandinista se apoyó en
un reconocimiento realista de la estructura de clases generada por el capitalismo neocolonial en Nicaragua:
Nosotros nos encontramos aquí
con un campesinado que era un
campesinado pobrísimo, con un
proletariado que era semiproletariado, clases no completamente

1-.;¡

"'1

�acabadas, con una burguesía que
no estaba tampoco acabada. Nos
encontramos con un sistema capitalista inacabado, desigual, mal
conformado . . . (Comandan te
de la Revolución J. Wheelock,
1983: 33).
Este carácter inacabado del capitalismo nicaragüense es el efecto de unas relaciones capital~tas de producción que
subordinan a las formas previas de producción pero no las desplazan ni las
superan. Las formas modernas de producción no están todavía suficientemente desarrolladas, pero las formas
tradicionales ya no aseguran la reproducción de la fuerza de trabajo. Tanto
más en un capitalismo agrario como el
nicaragüense, más desarrollado en la esfera de la circulación que en la de la
producción (Vilas 1983a; Baumeister
1984).
En estas condiciones el contenido
conflictivo de las relaoiones sociales se
exacerba. La inestabilidad en las condiciones de vida de las masas se acentúa
además por la propia inestabilidad de la
vida económica y política del país: estacionalidad de la actividad agropecuaria
y de sus picos de empleo, catástrofes
naturales, migraciones, despojos, represión . . .(5). Semiproletarios sin tierra pa- ,
ra sobrevivir ni trabajo estable en las
ciudades; artesanos empobrecidos; jóvenes sin futuro; obreros atrapados entre
la presión de la masa de desempelo, la
explotación patronal y los salarios miserables; familias en descomposición; gente hacinada en tugurios; profesionales
con mucha educación y pocos clientes;
deudas abrumantes. Más que los ingresos bajos, o la pobreza absoluta, lo que
caracteriza la condición social de las
masas trabajadoras nicaragüenses en las
postrimerías de la dictadura es esta falta
de perspectivas, el no tener un lugar bajo el sol.

~

Esto se ve claramente en la abruma-

dora juventud de los insurrectos. El
30°/o era menor de 20 años, y el 72º/o
no había .cumplid.o 25. El 710/0 tenía,
al momento de morir, entre 15 y 24
años, una proporción casi tres veces
más alta que el peso de ese mismo grupo de edad en- la pirámide demográfica
(200/o)..Cuando tantos jóvenes están
dispuestos a morir por otro futuro, es
la mejor evidencia de que el presente no
les ofrece futuro alguno. Jóvenes trabajadores y estudiantes que deambulan de
una actividad a otra, sin perspectivas de
mejoramiento sustancial, amenazados
por la represión, enfrentados a un horizonte que reproduce ad infinitum esa
falta de horizonte.
Gente que aún tiene algo más que sus
cadenas por perder, aprisionada entre
un capitalismo que no acaba de proletarizarse ni la incorpora a formas modernas de producción y reproducción, y
una economía tradicional que tampoco
provee a su reproducción (6). La materia prima de la Revolución Popular Sandinista y sobre todo de la insurrección
final, no es sustancialmente diferente de
las masas trabajadoras que protagonizaron los alzamientos populares contra el
desarrollo del capitalismo industrial en
la Europa de fines del siglo XVlll y
principios del XIX (cf. por ej"emplo
Thompson 1979). Conviene evitar sin
embargo comparaciones fáciles pero
ficticias. Estas masas populares urbanas
de Nicaragua en d último tercio del siglo XX, y sus movimientos insurrecionales, no son hijos del pasado sino de las
modalidades más avanzadas de la penetración del capital agroindustrial en la
periferia del capitalismo mundial.
En menos de una generación el capitalismo agroindustrial alteró drásticamente las condiciones de vida de las masas y el perfil etonómico del país. El auge algodonero y ganadero generó nuevos
y agudos desequilibrios espaciales y redujo la producción de alimentos; expulsó a los campesinos de sus tierras y

los forzó a desplazarse hacia zonas de
frontera, de mala calidad, o hacia los
centros urbanos. En éstos, la falta de
empleo productivo derivó hacia un inmenso y creciente sector de servicios
personales las nuevas camadas de población urbana y urbanizada. Las industrias desarrolladas en el marco del esquema de integración regional generaron escaso empleo, pero las filiales de
las corporaciones transnacionales del
calzado y la alimentación rápidamente
desplazaron a la producción artesanal,
empobreciéndola sin acabar de proletarizarla ni alcanzar a salarizarla; las cadenas de supermercados le quilaron la
clientela al pequeño comercio. El terremoto de Managua dejó sin casa ni
pertenencias, literalmente en la calle, a
decenas de miles de personas; miles de
pequeños talleres y comercios desaparecieron de la noche a la mañana.

que, al darle continuidad a la acción directa popular, elevar su nivel organizativo y su eficacia operativa, y condensar
las Iflil contradicciones que nutrían la
protesta de las masas en un proyecto
orgánico, ratificó su condición de vanguardia y condujo al pueblo al triunfo.
~ntras ~e en las otras experiencias
latmoamencanas la espontaneidad insurrecciona! precedió a 'la organización
e~ Nicaragua dos décadas de lucha orga:.
nizada canalizaron el dinamismo de las
masas hacia la insurrección victoriosa(?).

En la cúspide de este sistema, un es- 1
tado dictatorial, producto directo de la J
dominación militar imperialista, reproducía la explotación social y el empoTRES
brecimiento de las masas, estimulando
su expansión y expresándola como do. La composición social del capitaminación de clase. La inseguridad mate11:81110
nicaragüense y el perfil sociolórial de la gente tenía como complemen•
gico de la insurrección final no bastan
to la arbitrariedad de la represión.
para constituir a la revolución sandi nis~• c~n su bajo componente de proletaEl alto potencial revulsivo del semi·
nza~1on, en _una excepción en el panoraproletariado latinoamericano, su dispo•
ma mternac10nal de las revoluciones sonibilidad -para usar el viejo vocablo
ciales_ en el capitalismo atrasado y neo"germaniano"- a las movilizaciones pocolomal. Tanto Rusia como China eran
líticas y al cuestionamiento del orden
soc~edades
campesinas cuando las revoestablecido, son conocidos. Desde el
luciones socialistas triunfaron en ellas.
"bogotazo" de 1948 a la insurrección
Incluso en la Alemania de los años '20
sandinista de 1978- 79, pasando por la
el
proletariado constituía menos de un
"guerra de abril" dominicana de 1965
~rcio
de la fuerza de trabajo, pero a nay los "cordobazos" y "rosariazos" ar·
die
se
le
ha ocurrido imputar la derrota
gentinos de 1969-71, los estallidos 1le
espartaquista
a esta baja representativila ira popular pusieron en evidencia la
~d
~stadística.
En ninguna sociedad camasividad y la virulencia t¡uc rstas r~pitalista
-ni
siquiera
en las más desarroperiencias puede11 alcanzar. Lo que d1·
jladasel
yroletariado
es la mayoría de
ferencia la insurrección san&lt;linista de los
a ~blacion, independientemente de la
otros casos es la ar ,iculación &lt;lr la in·
amph~d que pueda tener la población
surgencia de masas con el papel &lt;lircc~asalanada (cf. el cuadro 2).
vo de una organizacjón revolucionarll

CUADRO 2
Composición de la PEA
en algunos países capitalistas desarrollados

(En °lo del total)

Obreros

Total de

PEA total

no agrícolas

asalariados

(miles)

Canadá (1982)

39.4

83,6·

11,665

Estados Unidos (1981)

31.5
30.0

90.5
84,3

110,812

País

Holanda (1979)

5,213

Japón (1980)
Noruega (1981)

34.0

69.5

57,231

32.8

84.3

1,971

República Federal
Alemana (1981)

35.8

86.9

26,936

Suecia (1981)

30.5

89.8

4,332

Fuente: OIT (1982)

�El proletariado no necesita ni puede
esperar a ser mayorza para que sus revoluciones triunfen, pero para triunfar
necesita ganarse a la mayorfo: La negación del capitalismo por la clase obrera
no puede desarrollarse al margen de las
contradicciones protagonizadas por el
conjunto del pueblo. Por eso la cuestión de la alianza obrero-campesina
ocupa un espacio tan importante en las
revoluciones del siglo XX, del mismo
modo que la cuestión de la pequeña burguesía nacionalista y la "tercera fuerza
social" han recibido tanto atención de
las revoluciones en sociedades neocolo.niales (8). Algo similar podría agre'g;irse respecto de la problemática de la
juventud, las minorías étnicas, las mujeres, los pueblos aborígenes, y en general todos los grupos que no son clases,
pero cuyas contradicciones con el orden
establecido·sólo. pueden ser tratadas políticamente desde una perspectiva de
clase.
Lo innovador, en todo caso, es la
convocatoria , explícita a este conjunto
polifacético de clases, fuerzas, grupos y
sectores, para liquidar la explotación
social, la opresión política, el atraso
económico, la ~lienación ideológica, la
dependencia neocolonial, y cambiar la
realidad:
\.

1-

1

Entendemos por pueblo, cuando
hablamos de lucha, la gran masa
irredenta, a la que todos ofrecen
y a la que todos engañan y traicionan, la que anhela una patria mejor y más digna y más justa; la
que está movida por ansias ancestrales de justicia por haber padecido la injusticia y la burla gene- ración tras generación, la que ansía grandes y sabias transformaciones en todos los órdenes y está
dispuesta a dar para lograrlo, cuando crea en algo o en alguien, sobre todo cuando crea suficientemente en sí misma, hasta la últi-

ma gota de sangre.( . ..) Nosotros
llamamos pueblo, si de lucha se
trata, a los seiscientos mil cubanos
que están sin trabajo (...); a los
quinientos mil obreros del campo ( ...); a los cuatrocientos mil
obreros industriales y braceros
(. . .) ; a los cien mil agri~ultore_s
pequeños ( ...); a los treinta mil
maestros y profesores(... ); a los
veinte mil pequeños comerciantes
abrumados de deudas (...); a los
diez mil profesionales jóvenes
( . . . ). Este es el pueblo, el que sufre todas las desdichas y es por ·
.tanto capaz de pelear con todo el
coraje! (F. Castro, 1981: 36-37).
El Gobierno Democrático Revolucionario (. , .) se apoyará en una
amplia base social y política formada en primer lugar, por la clase
obrera, el campesinado y las capas
medias avanzadas; íntimamente
unidas a ellas, estarán todas las capas sociales dispuestas a llevar adelante esta Plataforma; pequeños y
medianos empresarios industriales,
comerciantes, artesanales, agropecuarios ( ...). ( ...) los profesi?nales honestos, el cfero progresISta,
partidos democráticos... ; los oficiales dignos y honestos del Ej'é~cito que estén dispuestos a servil'
a los -intereses del Pueblo, y cualquier otro sector, grupo, personalidades o segmentos que aboguen
por la amplia democracia para las
masas populares, por el ~esarr~~lo
• independiente, por la liberac1on
popular (CDR, 1980).
(...) organizaciones obreras, ca~pesinas, populares, que por pnmera vez en la historia de la nación nicaragüense, tienen vo~,
tienen voto y son fuente de decisión en la conducción de este Estado de obreros, de campesinos,
de soldados, de artesanos, de in-

telectuales y profesionales, dejó.
venes, de mujeres, de niños, de
nicaragüenses patrióticos que tienen puesta toda su fe, sus energías
y sus esperanzas en la construcción de esta nueva sociedad (Comandante de la Revolución D.
Ortega, l 984).
La subordinación de estos grupos y
fracciones intermedias, étnicos, profesionales, etc., respecto de las clastJ
fundamentales del capitalismo, su ambigüedad ideológica, expliéan que, de
acuerdo con la coyuntura, pueden oscilar hacia uno u otro polo de la contradicción fundamental. En la Alemania
de la primera posguerra las masas urbanas semiproletarizadas de cuya espontaneidad tanto esperaba Rosa Luxemburgo, abonaron más bien el ascenso
victorioso del nazismo. En El Salvadcw
algunos investigadotes han señalado la
identidad de las bases sociales de organizaciones tan antagónicas como FECCAS y ORDEN (Cabarrús 1983;
Samaniego 1980). En Nicaragua tanto
el FSLN como la contrarrevolución se
disputan el apoyo de las masas cristi•
nas pequeñoburguesas y de las minorías étnicas - con desigual fortuna en
uno y otro caso. Los ejemplos podríaa
sucederse.

I.

La revolución se hace con lo que se ,
tiene, r en América Central , como fil
la mayor parte del Tercer Mundo, se
tiene más de estos sectores de masas
lrabajadores que de proletariado en
sentido eslrecho. Lo significativo ~ )
lo tanto no es la participación e_n •
misma de estas fuerzas "'mtermedis•
a ,
sino el carácter del proyecto político
de clase al que dicha par~cipa~i?n ~
incorpora. Y en esto la dimens10? fi.
sica del proletariado es de relevancia secundaria.
La hegemonía de la clase obrera el
el campo popular no debería enter.derlC

como predominio estadístico del proletariado, sino sobre todo como conducción del proceso revolucionario por un
proyecto de clase. Este carácter del pro' yecto revolucionario no depende del
perfil sociológico de las tropas que se
lanzan al asalto del poder sino del diseño que preside la construcción de la sociedad nueva y el modo en que éste se
ejecuta. La articulación entre aquél y
ésta señala el camino de la transición de
lo democrático-popular a lo proletario, de la liberacion nacional a la emancipación social, el pasaje dentro de la
revolución de la hegemonía de las fuerzas populares en la lucha antidictatorial y antiimperialista, a la hegemonía
obrera en el campo popular. Aquélla
se construye en el marco del ancien
régime, determina el modo en que el
estado que lo sintetiza y reproduce es
destruído, y el carácter de la etapa que
se abre con esa destrucción. La segunda
se configura dentro del campo popular
y apunta al horizonte historico de la
construcción
revolucionaria
(Vilas

1984b).
No obstante es evidente que el peso
social de las distintas fuerzas que componen el campo popular incide en el
costo polític_o de la implementación
del proyecto clasista de la revolución y
por lo tanto en su ritmo de desarrollo.
En el análisis y la discusión de estas
cuestiones es necesario, en consecuencia, evitar caer en un enfoque inmediatista que ahsolutice la coyuntura y se
cierre a las fuerzas innovadoras y dinámicas que toda revolución social despliega.
El avance del proceso revolucionario introduce un intenso dinamismo en
~l alineamiento político de las fuerzas
mtervinientes: Los aliados de ayer pueden convertirse en los adversarios de
hoy; elementos que tuvieron una par·
ticipación secundaria en la etapa insurrecciona! pueden asumir un papel

estratégico en la transformación económica. El desarrollo de la Revolución
Sandinista ha alterado sensihlemente
la correlación de las fuerzas sociales
existen tes en 1979. Grupos importantes de la burguesía antisomocista, que
se sumaron a último momento a la estrategia sandinista, abandonaron tempranamente la alianza democrático-popular. Elementos de izquierda radical
que inicialmente cuestionaron la estra•
tegia sandinista de alianzas amplias, se
han integrado al FSLN. La lucha de clases se ha intensificado en torno a sectores de pequeña burguesía a partir de
interpelaciones ideológicas di\ múltipl'!
naturaleza: religiosa, patriótica, étnica,
familiar, etc.
La reformulación de los antagonismos ~n la etapa abierta tras el derrocamíen to de la dictadura explicita • la
profundidad y el alcance desiguales de
las contradicciones .que motorizaron la
incorporación a la revolución de los distintos grupos y clases del blbque popular-nacional. D~l mismo modo que para
algunas fracciones de la burguesía lo
determinante fue la corrupción o la
competencia desleal del somocismo -no
la necesidad de reestructuración total
de la sociedad-, para ciertos element9s
del semiproletariado urbano lo decisivo
fueron las limitaciones, regulaciones,
con troles y la represión del estado a algunas de sus prácticas sociales -y en
esta medida constituyen una materia
siempre disponible para el enfrentamiento con la autoridad establecida
cualquiera sea su signo de clase. En amplios sectores del campesinado medio
en cambio, su agravio conlra la dictadura se basaba más en los obstáculos
para alcanzar condiciones empresariales de actividad -crédito, precios, acceso a mercados, tecnología...- que en
la falta de tierras. Y así podrían mencionarse otros casos más. Esto significa
que las políticas con que el nuevo poder
impulsa las transformaciones revolucio-

narias tienen alcance diverso para los
distintos componentes del bloque nacional-popular. Para unos la cuestión
democrática agota la revolución; para
otros constituye solamente una etapa de
un proceso más _profundo. E incluso la
cuestión democratica misma es asumida
con características diferentes por los
distintos integrantes del bloque. Lo mismo puede decirse para las otras grandes
tareas de las revoluciones sociales.
Pero al mismo tiempo que redefinición de antagonismos, el proceso de
transformación socioeconómica implica
construcción de hegemonía. El desarrollo del proyecto revolucionario 'consolida la alianza obrero-popular y legitima
la conducción de clase. Los instrumentos de política deben ser vistos, desde
esta perspectiva, como productores de
hegemonía: no sólo los instrumentos
de política ideológica -por ejemplo,
medios de comunicación, reformas educativas, y similares- sino los inslrumentos de la política económica también -en particular la política de ingresos,
En esto es de importancia fundamental el papel de la vanguardia. Así como
el estado revolucionario despliega la potencia exlraeconómica que introduce las
modificaciones iniciales en la estructura
material de la sociedad -nacionalizaciones, ceforma agraria, etc.- y asume
la gestión directa de áreas claves de la
economía, la vanguardia orienta el sentido histórico del proceso en función del
proyecto de clase, organiza las distintas
fuerzas que participan del proceso, jerarquiza el tratamiento de la matriz de
contradicciones en que el avance revolucionario se desenvuelve. Papel de signi-

ficación tanto mayor cuando la clase
cuyo proyecto administra es una frac_ción reducida de la estructura socill y
no está totalmente diferenciada de los
otros integrantes del bloque popular. La
fuerza política involucrada en estas

t5

�condiciones en el desarrollo del proyecto es mucho mayor y con un potencial
de antagonismos también más intenso.
Pero la vanguardia no es una categoría estática ni un elemento ajeno al
propio proceso que conduce. La evolución del proceso revolucionario hacia
etapas mas avanzadas introduce tensiones y modificaciones a veces profundas en la vanguardia. La paulatina precisión clasista del proyecto de transformación y las contradicciones que suscita
y procesa no pasan al margen de la organización que conduce el proceso. La
organización es un instrumento al servicio de un proyecto; a medida que la
revolución transforma la realidad transforma también a la organización u organizaciones que la dirigen.
En marzo 1979, en vísperas de la insurrección final, luego· de algunos meses
de acción coordinada, las tres tendencias en que el FSLN se hallaba dividido internamente anunéiaron su reunificación,
y se constituyó la Dirección Nacional
Conjunta del FSLN. Poco después de la
victoria la DNC se transformó en Dirección Nacional, como resultado de la
solidez y el carácter definitivo de la
reunificación: el FSLN era nuevamente
una única organización. Antes de finalizar ese mismo año, una fracción del
Partido Socialista de Nicaragua (PSN)
que desde años atrás había roto con la
conducción del PSN y venía colaborando estrechamente en la lucha sandinista,
se integró plenamente al FSLN. Al mismo tiempo el Frente comenzó a trabajar para estructurarse como partido. En
septiembre 1980 se llevó a cabo la primera asamblea de cuadros y una profunda reorganización interna testimonió los
avances realizados hasta entonces; en febrero 1981 se efectuó la primera promoción de militantes. La progresiva introducción de disciplina partidaria, el desarrollo mismo del proceso revolucionario,
o la experiencia recogida en estos años,
m

han permitido la paulatina consolidación-de la organiz_ación en términos populares y clasistas. Simultáneamente,
grupos y elementos que se habían incorporado en función de proyectos de menor alcance fueron ab11ndonando la organización,e, ui.cluso, la revolución (9).
NOTAS
(1) Cf. por ejemplo los testimonios de los Comandantes de la Revolución Jj, Arce
(1980) y C. Núñez (1980), del Comandante Guerrillero O. Cabezas (1982) y de la
militante G. Báez (1980).
~2)Debe señalarse en este sentido que varios
de lós fundadores del FSLN iruciaron su
militancia política en el Partido Socialista
de Nicaragua: Carlos Fonseca Amador, Tomás Borge, etc.
(3)No hay que descartar sin embargo que las
respuestas a esta pregunta hayan estado
particularmente condicionadas por el ton·
texto politico en que se llevó a cabo la investigación; es plausuble imaginar que la
manifestación de una preferencia por el
FSLN implicaba serios riesgos.
(4) Una cuestión poco desarrollada en la literatura sobre la clase obrera latinoamericana es la articulación de las reivindicaciones
de clase con las movilizaciones populares
más amplias, los movimientos barriales,
etc. Cf. al respecto el excelente estudio de
A. Quintero (1978) sobre la formación del
proletariado en Puerto Rico; también Santos y Herrera (1979: 101- 109).
(5) La marcada inestabilidad ocupacional y de
ingresos de las masas trabajadoras nicaragüenses se advierte claramente en los participantes en la insurrección y en sus familias. Un combatiente fue, en el lapso de
no más de tres años, repartidor de pan,
joyero, obrero estacional en las empresas
bananeras, cartero. Otro fue carpintero,
albañil, trabajador agrícola estaciona~ zapatero. La madre de un combatiente "alquila revistas e inyecta". Otro combatiente fue ebanista, obrero fabril, albañil, mueblero, dueño de un pequeño taller. Y así
muchos otros casos más: cf. Vilas (1984a),
Cap. Ill.

(6) Esta situación de equilibrio contradictorio provocado por obstáculos al desarrollo del capitalismo, sobre todo en el campo, ha sido señalada por Moore (1966).
como una de las bases materiales de las revoluciones agrarias. Más recientemente
Dierckx sens (1981) retoma la idea y la desarrolla en términos marxistas, aunque incurriendo en un marcado reduccionismo
economicista y estadÍstico.
(7) El texto presenta sin dudas una simplificación de un proceso bien complejo. Cf.
Vilas 1984a para una presentación de la
conjugación entre espontaneidad y organización en la insunección popular sandiru:r
ta.

(8)Cf. por ejemplo Fanon (1964); Cabral
(1975); O. Núñez (1980); Babu (1981).
Cruz Díaz (1982) presenta testimonios
reveladores de la participación de las mir
sas pequeñoburgueses semi-proletarizadas
en las primeras etapas de la RevoluciÓn
Cubana.
(9)Cf. Farber (1983) sobre esta cuestión en
los primeros años de la Revolución Cubana.

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�MENSAJE DURANTE..LA SESION DE TOMA
DE POSESION PRESIDENCIAL

Daniel Ortega Saavedra
Hace 7 años, en enero de 1978, este
pueblo heroico de Sandino se batía insurrecto en las calles de Managua. Hacía
apenas 3 meses, en octubre de 1977, el
Frente Sandinista de Bocay, Pancasán,
Zinica, del 27 _de diciembre de 74,
ha9ía extendido la guerra del pueblo
a las propias madrigueras de los asesinos,
en Masaya, San Carlos y Nueva Segovia
en una ofensiva ininterrumpida que en•
terraría para siempre a la tiranía so_mocista un año y 9 meses después, el 19 de
julio de 1979.

za y honradez, que faltaría a algunos,
que doblegados por la cobardía y por
los dólares no vacilarían en estampar el
beso de Judas en las esperanzas del pueblo nicaragüense.

Hace 7 años, en esta misma fecha era
asesinado en los escombros de la ciudad
destruída por el terremoto de 1972, el
periodista y tenaz luchador antisomocista Pedro Joaquín Chamorro Cardenal.

Asumimos estas funciones como el
compañero Presidente de todos los
nicaragüenses,• sin distingos de colores
políticos, pero sí con distingos de colores de Patria.

La dictadura somocista intentaba aterrorizar de esa manera a los patriotas nicaragüenses, empresarios, in~electuales y
religiosos que respon.dían al llamado de
unidad contra la dominación somocista
hecho por el Frente Sandinista a través
del grupo de los 12.

Los que respeten y amen verdaderamente la bandera azul y blanco que defendió Sandino con la bandera roja y negra, son nicaragüenses.

Dos semanas antes de ser asesinado, a
mediados de diciembre de 77, Pedro
Joaquín enviaba a Sergio fumírez del
grupo de los Doce, su libro recién publicado, "El Enigma de las Alem'anas" con
la siguiente dedicatoria: "A Sergio fumírez: Del probable número 13, con un
abrazo de Pedro Joaquín Chamorro."
Para esos días, el 27 de diciembre de
1977 y a través del compañero Edmundo Jarquín,. se había concertado un encuentro en México entre Pedro Joaquín
Chamorro y el Grupo de los Doce; la fecha fijada para dicho encuentro era a
mediados de enero de 1978; Pedro Joaquín no pudo acudir al encuentro; el 10
de enero caía asesinado por Somoza y
sus cómplices.
Pero ya era Pedro Joaquín el número
13 del Grupo de los Doce, con la firme-

Hoy 1O de enero del año 1985, nos
toca asumir funciones como Presidente
de la República de Nicaragua Decimos
nos toca porque el Presidente es el pu&amp;
blo, que al votar por su candidato del
Frente Sandinista, estaba votando por
sus propios intereses.

Pedro Joaquín es símboló de ese espíritu patriótico que siempre supo anteponer los intereses de la Patria a los int&amp;
reses de la traición, del pacto, de la entrega a la potencia extranjera. Como lo .
ha sabido hacersu hermano de lucha y-~
sinsabores, el Dr. fufael Córdoba Rivas,
que también ha sido y es nuestro hermano.
Ese interés de Patria es el que debe
prevalecer sobre los intereses políticos y
es el que debe guiar el espíritu verdadero de la Unidad Nacional.
Somos herederos del proivama histórico de Sandino que defendia en primer
lugar la soberanía y autodeterminación
de Nicaragua; la recuperación de los recursos naturales para el pueblo; el fin
de la dependencia financiera; la entrega
de la tierra para los campesinos; el desarrollo de la educación llenando de es•
cuelas el país, y llevando a todos los
trabajador~s al menos a la educación

primaria; el establecimiento de una legislación laboral; la emancipación de la
mujer; la protección de la niñez, el desarrollo de la Costa Atlántica; la forma•
ción de una fuerza política nueva de
contenido popular; la formación de un
ejército patriotico y la garantía de honestidad administrativa. Por ese Programa luchó y entregó su sangre Sandino.
Ese es el Programa que rescató Carlos
Fonseca al fundar el Frente Sandinista
de Liberación Nacional, y es el mismo
que venimos ejecutando desde el 19 de
julio de 1979.
A pesar de la agresión extranjera que
enfrentamos desde enero de 1981, los
sueños de Sandino y de Carlos viven en
la energía y el entusiasmo transformador y creador del pueblo.
Somos una nación soberana e independiente, no alineada; hemos recupera•
do los recursos naturales; hemos entregado 2 millones de manzanas de tierra a
los campesinos;
de 133 sindicatos que existían en el pa•
sado, hay en la actualidad 1,103 sindica·
tos;
de 22 cooperativas agropecuarias antes
del 79, hay actualmente más de .3 mil
cooperativas;
más · del 40º/o de los productores del
campo están organizados en la UNAG;
los jóvenes, las mujeres, los niños, los
discapacitados, los intelectuales, los ar·
tistas, los periodistas, los profesionales,
los técnicos, los artesanos, la pegueña y
mediana industria están también organi·
zados en sus respectivas uniones y Ol'fl•
nizaciones.
Hoy los sueños de Sandino y Carlati
son realidad en la alfabetización, la edu•
cación de adultos; la multiplicación de
centros, de educación popular, con más

de un millón de nicaragüenses estudiando. Se han subvencionado además 218
centros edu~ativos privados, reli~osos
en su mayona.
Hoy los sueños de Sandino y Carlos
son ~ealidad en la vida del pueblo que
con mtensos programas de salud ha logrado reducir la mortalidad infantil de
121, por cada mil recién nacidos en
19~9, a 75.2 en 1984; esto representa
un mcremento en la esperanza de vida al
nacer, de 52.9 años en 1979 a 59.8 años
en 1985.
La aplicació~ del programa revolucionario ha significado el apoyo al régimen
de economía mixta en interés de las
grand~s '!1-ayorí~s ~on ~.na mejor y cada
v_ez mas JUSta distr1buc1on de la riqueza,
siendo el 60°/o del PIB del sector privado Y ~I 40°/o del sector estatal. El secto~ pn~ado participa en las actividades
prunanas con un promedio del 750/0 del
total; en las secundarias con un 60º/o y
en las terciarias un 500/o.
_Por otra parte, operan en nuestro
pais 4~ empresas con capital extranjero
provementes de Centroamérica Holanda,. Estados Unidos, Japón, Panamá,
~~i?o Unido entre otros países. Se ha
imc1ado a la vez la ejecucion de 6 grandes proyectos de coinversión con 3 países.
~a aplicación del Programa revolucionano,_ también_ ha sido respetuosa del
pluralismo pohtico, de los Derechos Humanos Y -de la libertad de prensa.
. El pluralismo político ya está institucwn~hzado j_u_rídicamente con la Jey de
f¡tidos poh ticos, el Consejo Supremo
, ~ctoral Y la Asamblea de Partidos Poh_ticos. El derecho al pluralismo fue ejerd1~!º por el pueblo en las elecciones
~
Noviembre de_ 198:4, en donde
P a P~e~a vez e? la hISt~na de Nicaragu participaron siete partidos políticos

?e

de 'los más variados signos políticosideológicos.
Los Derec~?s Humanos son, particular preocupac1on de la revolucion y esto
ha llevado a establecer entre otras cosas
un régimen de prisiones orientado a res:
~tar al interno para la sociedad. Se es~ avanzando en la modernización del
SI~te~ judicial; se han otorgado más de
seis indultos masivos y se ha extendido
u!1'1 amnistí~ para que reingresen a la sociedad los ~mdadanos que se han visto
compro1!1etidos en actividades contrarrev?luc1onarias, habiéndose acogido ya
ª.. dicho decreto más de 1500 nicara1gue~ses._
La, libertad de prensa se ha manifestado _en Nicaragua con el acceso de los
traba.1adores a los medios de difusión
que antes eran monopolios de la oligar'.
quía libero-conservadora. Esto no ha
negado la existencia de los medios de difusión tradicionales, pero sí ha ampliado a todos los sectores de fu nación la
P'.11'ti~!pación
el uso· de los medios de
difuSJ~~-

en

Los sueños de Sandino y de Carlos
también se han materializado en los es'.
fuerzos hechos en la Costa Atlántica
donde la revolución construyó la prime:
ra carretera que une el Atlántico con el
Pacífico, llevando a la vez meiora en
' f raestructuras y servicios sociales
'
J
m
a los
habitantes de dicha región, manteniendo
el respeto por la cultura y costumbres
de sus pobladores.

en 1854 y del mismo país del que salieron las tropas de la Marina en 1912 hasta entro_nizar a Somo~a en 1934, luego
de asesmar a Zeledon y a Sanclino.
Las pesadillas siguen llegando a Nicaragua, enviadas por los gobernantes norteam~~canos, qúe no fueron capaces de
pr?p1ciar la d~mocracia en Nicaragua en
mas de un siglo de dominación en el
que causaron más de 100 mil víctimas
con su política neocolonialista.
Desde diciembre del año 1972 en
que se produjo el terremoto de Managua, hasta finales. de 1~~. como efecto
de ~a guerra de hberacion, de las inundaciones, ?e la actual guerra de agresión
norteamericana y del terremoto mismo
nuestro país ha sufrido en 12 años b
pérdida irreparable de 68 847 personas
en ~na población qu!l ap~nas rebasa lo~
3 millones de habitantes.
En el mismo período y por las misma_s causas, he~os sufrido pérdidas matenales por 3 mil 959.9 millones de dólare~, sobre una economía que apenas si
llego a ex,portar en esos años, 400 millones de dolares anuales como promedio.

Contra estos sueños han saltado las
pe_sadillas; los mismos fantasmas y los
mISmos horrores que asaltaron Nicaragua desde, e~ siglo pas!l~º.Y que entronizaro~ regimenes opresores del pueblo y
vendidos a la potencia extranjera.

. Más de 100 millones de dólares han
Sido entregados por el gobierno de los
Es1:3~os Unidos para subvencionar las
a~tivida?es terroristas que dirige la CIA.
~ol~ la gue1:fa de agresión que intenta
liquidar las Justas aspiraciones de nuestro pueblo, ha causado en 4 años un total de 7,69_8 víctimas, de las cuales
2,767 han Sido muertos por asesinatos
entre los que se cuentan 132 niños me:
nor~s de 12 añ~s, ~8 mujeres, 705 campeSinos, 153 ~cmcos y profesionales.
~el total de victimas, 3,213 han sido
Jovenes, mujeres y hombres menores de
21 años de edad.
'

La agresión ha partido de nuevo del
mismo país del que salieron los filibusteros de Walker a ensangrentar Nicaragua

El dinero del pueblo norteamericano
ha sid_o invertido para provocar pérdidas
materiales a la economía_ del pueblo ni- ~

�caragüense por más de mil millones de
dólares al destruir los mercenarios, centros de producción, escuelas, centros de
salud, puentes, barcos pesqueros, depósitos de combustible, maquinaria y equipo de construcción.
Una situación verdaderamente dramática ha sido impuesta al pueblo de
Nicaragua por la ª'1erra que en el terreno militar, político y económico promueven los gobernantes norteamericanos, que hoy se empeñan en demandar
más presupuesto del pueblo norteamericano para continuar la orgía de sangre
en Nicaragua.
La crisis económica internacional en
sus aspectos comerciales y financieros
toma aún más grave el estado de la economía nicaragüense. Ha sido el esfuerzo
heroico del pueblo trabajador, correspondido con la cooperación internacional llegada desde diferentes países de la
tierra, lo que nos ha permitido sobrevivir. Cooperación que agradece el pueblo
nicaragüense y solidaridad que ha quedado patentizada el día de hoy con la
representación de decenas de delegaciones que han sido aquí mencionadas y a
las cuales agregaríamos la de Joao Soares, el Secretario General de la OEA y
de Enrique Iglesias Secretario CEPAL.
Este cuadro que hemos intentado resumir, muestra la tenacidad del pueblo
de Nicaragua por avanzar en los planos
de la justicia y la libertad y como contraparte, surge amenazadora la política
militar norteamericana intentando liquidar las justas aspiraciones de nuestra
nación.
Estamos sometidos a los embates de
una política de fuerza que en actitud
irracional ha puesto en riesgo la paz del
mundo.
&lt;:!'
~

Nosotros, víctimas de esa política
del belicismo atómico, terráqueo-espa-

cíal, estamos convencidos de que la principal batalla que debe lihrarse, es la batalla de la paz.
No podemos imaginarnos estos próximos años diseñando prógramas económicos sin trabajar primero a favor de la
paz. Nicaragua seguirá respaldando todo
avance en favor del diálogo, en favor del
desarme y de acuerdos que permitan de
una vez y para siempre, frenar y reducir
las inversiones en armas, de manera que
se puedan mover esos recursos multimillonarios con la misma vehemencia y argumentación con que hoy se defienden
los presupuestos militares, sólo que entonces deberán volcarse dichos recursos
para atacar el hambre y la miseria de los
pueblos .y de esa manera contribuir verdaderamente a la paz.
Hemos sido firmes defensores del
respeto a los principios jurídicos internacionales. Despreciar esos principios es
violentar los derechos humanos de las
naciones.
Desde el 19 de julio de 1979, enmarcamos en el no-alineamiento nuestra
política internacional y desde esa posición aspiramos a tener buenas relaciones
con todas las naciones.
Por esa razón, seguiremos haciendo
todos los esfuerzos necesarios en aras de
la normalización de relaciones con todos los países centroamericanos.
Ningún país centroamericano debe
caer en el engaño de que Nicaragua r~presenta una amenaza contra estos pa1ses. Nicaragua no será jamás un país
agresor.
Los que se han empeñado en destruir
a la revolución nicaragüense son los que
han levantado la falacia de la revolución
sin fronteras, del supuesto armamentismo y de la falta de democracia en Nicaragua. Ellos tratan de justificar con esas

falsedades, una política imperialista que
se viene manifestando en nuestra región
desde el sigio pasado. Una política de dominación que dejó miseria, explotación,
falta de democracia, genocidio para los
pueblos y falta de dignidad, independencia y soberanía.
Una política sistemáticamente errática que ha obligado a pueblos como el de
Nicaragua a liberarse violentamente de
tiranías como las de Somoza, que fueron producto de esa política.
Por eso decimos que si hubo revolución en Nicaragua, es como consecuencia de la mala política norteamericana y
si hay lucha y demandas de justicia y democracia en Centroamérica, no es más
que la justa respuesta de los pueblos a
esa mala política.
Nunca hemos ocultado nuestro interés en que los cambios que demanden
los pueblos centroamericanos, sean co•
rrespondidos, para que su realización sea
pacifica, evitando de esa manera a los
pueblos, las dolorosas consecuencias de
la violencia.
Centroamérica está siendo víctima
nuevamente de la acción intervencionista de quienes se empeñan en ahogar en
sangre las demandas populares, retoman·
do como en sus mejores tiempos, la Doctrina Monroe.
Invitamos a los gobernantes cmtro·
americanos al diálogo sistemático para
abordar los problemas que nos agobian
y para que haya paz entre nuestras na•
ciones.
Ratificamos nuestro apoyo a Conta·
dora, ese gran esfuerzo latinoamerica·
no respaldado por la Comunidad Internacional, que ha depositado su confianza en la firme gestiór, de paz de _~léxi_co,
Colombia, Venezuela y Panama. Re1t~ramos nuestra disposición de suscribir

de inmediato la propuesta de paz del
Grupo de Contadora, presentada el pasado 7 de septiembre de 1984.
Somos firmes defensores del Derecho Internacional y a la vez somos
víctimas del mayor violador d; ese derecho, el Gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica. Desde 1854 somos víctimas de esa
política que irrespeta el derecho de los
pueblos, proclamándo:;e árbitros internacionales con derecho a intervenir militar, política y económicamente; somos
víctimas de esa política que se considera
con derecho a deponer gobiernos, imponer bases militares; propiciar el crimen y el terrorismo, todo ello, en nombre de la democracia.
A pesar ~e esta situación, Nicaragua
no es enemigo de los Estados Unidos y
defiende el derecho a normalizar sus relaciones con dicha nación, en la que SUb
gobernantes, sin consultar con su pueblo, se han empeñado en una política de
genocidio contra el pueblo de Nicaragua.
Nuestra convicción en el derecho internacional, nos llevó a recurrir a la
C~te Internacional de Justicia para que
ª.~1 se conociese de la situación de agreSlon que sufre icaragua,
El Gobierno norteamericano se ha
negado a acatar las medidas provisionales de pro~cción, dictadas por la Corte
el 10 de mayo, de 1984 intentando a la
v~, evadir )a jurisdiccióif de la Corte.
S1 el Gobierno norteamericano conside~- que le asiste el derecho en la aplicac1on de su política ilegal contra Nicaragua, no d~biera temer presentarse ante
el alto Tnbunal a defender esa política
Y. debe acatar las medidas provisionales
dictadas por la Corte.

Por o~a parte, consideramos que las
conversac10nes que se están llevando a

cabo en el Puerto de Manzañillo, México, representan_ una magnífica oportunidad de ir sentando las bases para una
negociación que tendría como objetivo
alcanzar acuerdos en un marco de seguridad mutua, que permita normalizar
las relaciones bilaterales entre Estados
Unidos y Nicaragua
·
En relación aJ conflicto que vive la
hermana nación de El Salvador, cuyas·
raíces están en la propia realidad salvadoreña, Nicaragua seguirá respaldando el
diálogo para la solución pacífica de dicho problema.
Sobre la situación de tensión creada
por la política norteamericana entre
Honduras-Nicaragua y Nicaragua-Costa Rica, al establecer bases y campamentos para las fuerz.as mercenarias que
ensangrientan nuestra patria, estamos
dispuestos a aceptar, para la reintegración inmediata a la sociedad, a todas
aquellas personas que se han involucra-

do en las actividades armadas contrarrevolucionarias. Todo ello, previa entrega
a las autQridades hondureñas y constarricenses del armamento utilizado en dichas actividades, _y sería bajo los auspicios del Gobierno de Honduras y Costa
Rica respectivamente y de la Cruz Roja
Internacional, que Nicaragua estaría dispuesta a garantizar el reingreso normal
de las personas que se acojan a dicha
medida. , Mientras tanto mantenemos
n~estra disposición de seguir recibiendo
directamente a los que deponiendo las
armas decidan retomar al país bajo las
garantías establecidas y ya cumplidas en
1,500 casos de nicaragüenses, que como
hemos dicho, ya se han acogido a ellas.
De esa manera, estaremos también luchando por la paz.
Aquí ~n ~uestra pequeña patria, Nicaragua, invitamos a todos los nicaragüenses honestos a que empeñemos esfuerzos en esta lucha por la paz.
w

C.11

�J

Luchar por la paz nos obliga a sumar
esfuerzos para derrotar la agresión ex·
terna. No somos guerreristas; no somos
militaristas; la guerra que sufrimos la
impone el poden'o de la potencia militar norteamericana y sólo derrotando
definitivamente esa agresión, se podrían
persuadir a los Estados Unidos de que
esta revolución no puede ser vencida.
Pero si aun en esas circunstancias se empeñaran en la invasión directa, est~os
obligados a no rendirnos, a enfrentar y
derrotar la invasión, pues como escribiera Rubén Darío a los Estados Unidos
en 1903:
"Crees que la vida es incendio,
qur el progreso es erupción;
en donde pones la bala, el por..rnir pones
o.
~las la Amércia nuestra...
que tiembla de huracanes y vive
de amor ... vive.
Y sueña. Y ama, y vibra; y es la hija del
sol.
Tened cuidado, hay mil cachorros
sueltos del León Español. "
Como parte intrínseca de nuestra política de paz, seguiremos luchando en un
frente común con los países latinoamericanos y con los países miembros del
~lovimiento No- Alineado, en favor de
un nuevo orden económico internacional, que regule el comercio y la situación financiera, en beneficio de la misma estabilidad económica internacional.
Consideramos absurdo sostener y defender rl obsoleto régimen financiero
y comercial a fuerza de medidas restrictivas, amenazas y chantajes.
Estmos iniciando este período con la
instalación de la Asamblea l'iacional
Constituyente.
osotros ratificamos
nuestra disposición de mantener una
consulta constante con todos los sectores de la nación a fin de que la Constitu?:s ción que va a elaborar la Asamblea, cuen-

te can el consenso nacional.
Podemos anunciar con satisfacción,
que hemos dado paso al diálogo entre
la Conferencia Episcorl, el Gobierno
y el representante de Vaticano; esto
como una continuación de las conversacion'es iniciadas en el Vaticano el 6
de septiembre· de 1984, y como un deseo expreso de paz en beneficio del pueblo.
Mantenemos nuestra disposición a
cumplir los Acuerdos de la Cumbre de
Partidos Políticos y confiamos que en
favor de la Unidad nacional, todos los
partidios políticos firmantes, sumarán
esfuerzos para su cumplimiento.
Respaldamos la convocatoria a elecciones municipales en la fecha que fije
la Asamblea Nacional Constituyente.
Procuraremos la aprobación de la
Ley de Inversiones Extranjeras, que
regule el carácter de dichas inversiones en nuestra patria.
Impulsaremos la elaboración y aprobación de una ley de régimen especial
para los pobladores de la Zona Atlántica, como parte del proceso de con·
sultas que ya se está llevando a cabo.
Como parte de ese esfuerzo conjunto
del Gobierno revolucionario y de todos los habitantes de la Zona Atlántica de Nicaragua, mantendremos la disposición de seguir conversando con
grupos originarios de esa Zona como
MISURASATA, para que depongan las
armas, se reincorporen a la vida cívica
del país y participen del proceso de
consultas que se sigue actualmente para
la elaboración de la Ley de Régimen Especial para la Costa Atlántica.
Nuestro Gobierno es un gobierno de
unidad nacional y esta unidad deberá
manifestarse en la lucha por la paz, en
la lucha contra la agresión; en la elabo-

ración de la Constitución; en el respeto
a los Derechos Humanos, a la libertad
de organización y de expresión; en el
pluralismo político y en la economía
mixta; en el respeto a las creencias y
prácticas religiosas del pueblo; en la
participación consciente de los trabajadores en las tareas de la defensa y la
producción; en la participación de los
jóvenes, de las mujeres y de todos los
sectores de la nación en la construcción y defensa de nuestra sociedad.
Estos ·años serán más que difíciles
en la aplicación y defensa del programa histórico de Sandino y de Carlos.
La lucha contra la agresión seguirá
descansando en el pueblo organizado
alrededor del Ejército Popular Sandinista.
Nuevos y mayores' sacrificios exigirá
la defensa de la patria. Pero tenemos
plena confianza en la respuesta del pueblo organizado en las milicias, en los
batallones de reserva, en los BLI, en la
vigilancia revolucionaria, en el Ministerio del Interior, en la Policía Sandinista
y demás organismos de la defensa del
país.
No vacilaremos en recurrir a las medidas que sean necesarias para enfrentar
la grave crisis económica.
El pueblo humilde y trabajador conoce mejor que nadie las causas de esta
situación y nadie va a engañarse con
promesas fáciles y demagógicas.
No aspiramos a salir de la crisis en el
corto plazo; ello llevará algún tiempo.
Mientras tanto, lucharemos para frenar·
la, para que no se continúe agudizando.
En esa dirección van las líneas del Programa Económico 1985, que pueden
resumirse así: Defensa del salario real
de los trabajadores productivos con más
disciplina, con más productividad; in-

cen ~os para lós productores, bienes y
-sen:IClos para los trabajadores productivos, lucha contra los agiotistas y
culadores.
espeS~iremos luchando con la voluntad}e los cortadores de café, con abnegac1on y ~crificio para derrotar los planes _terronsas de la CIA. Seguiremos produciendo para la defensa, produciendo
para la exportac\Ón, produciendo ali~~tos Y bienes básicos para la poblaSe~iremos avanzado en la Reforma
~ana, con más tierras para los campe:nos, hasN~ que no quede campesino sin
erra en 1caragua.
Se~iremos avanzando con el es íritu
de Jose Dolor~s Estrada, de AndrJ Castro, de Zeledon, de Sandino de Riuoberto y Carlos.
'
""
d ?guiremos siendo sangre ardiente
e os que cayeron, para JlO desmayar en
nuestros compromisos con los obreros
con \ºs campesinos, con los productores'
~ond os artesanos, con el pueblo traba~
Jª or.
Seguiremos tras las huellas de los que
n~s precedieron en la lucha los que al
f;1laº de P~tria Libre, sellaro~ con su viconS1gna.
S~auiremos siendo el eco y la savia
nueva d~ Frente Sandinista, que es a su
vez la savia nueva de Sandino.
M S_eguiremos siendo de Patria Libre 0
Y lo hemos_jurado aquí, junto a
10
Car~estos de nuestro hermano y Jefe
ca s ronseca y de Santos López, d
E.1,11P~mo fue se hizo hombre en el
De ensor de la Soberanía NaY que luego fundó con Carlos
1 Frente San di rusta
ecional
· de Liberación
'
Na-'
. . y lo hemos jurado aquí, en esta
~ a ~laza_ en que nos reunió el júbilo
VIctona el 19 de Julio de 1979.

;nr

el:::/º

. Lo hemos jurado ante la memoria de
rru padre, &lt;JU-e fue factor detenninanfe
en nuestra mtegración -revolucionaria
ante la memoria de Camilo, comproJ.
8?, hecho sangre en la lucha de libe .
croo.
ra

Sandino, Presidente eterno de N'
gua, Io hemos Jurado
.
1caraY cumpliremos!

y _lo hemos jurado ante el pueblo
tr:ibaJa~or; ante el Frente Sandinista de
L1herac16n Nacional·
. do
, , lo hemos Jura
an te nuestros heroes y mártires. Ante

¡Patria Libre o Morir!

¡Unidad Nacional para alcanzar la paz.t
¡Por la Paz, todos contra la Agresión!

Managua, 1Ode Enero de 1985.

�NO-INTERVENCION,
AUTODETERMINACION Y DEMOCRACIA
EN AMERICA LATINA (Monólogo)
Pablo González Casanova
Ninguna teoría es inocente y ninguno de los que estamos aquí hablamos
de teoría con inocencia. ¿Por qué sacamos a cuentas como problema teórico
la soberanía?... ¿Por qué traemos a la
discusión el problema, o mejor dicho, la
categoría del pueblo?
Todos hemos vivido las contradicciones de la soberanía; todos hemos visto hasta qué punto la categoría del pueblo encierra contradicciones. Y hemos
hecho análisis de los problemas de la soberanía en relación a las clases y a la lucha de clases. Y hemos hecho un análisis de los pueblos en relación también a
las clases que integran a esos pueblos y
que les dan un contenido concretQ. ¿Por
qué entonces volvemos a. la teoría de la
soberanía popular y a la noción de pueblo? ¿Y hasta qué punto estas categorías !lº sol). científicas, como dijo, creo,
Clodomiro? ¿Se trata más bien de objetivos, de normas, de fines hacia los que
queremos llegar, más que de categorías
históricas? Yo no estaría totalmente de
acuerdo con este planteamiento. Me parece que también en el caso de las clases
sociales, de aquellas clases ideales en que
pensó la teoría marxista clásica, con la
burguesía por un lado y el proletariado
por otro, una enfrentándose a la otra y
estableciendo su propio reino, creo que
también resultaron no históricas, ideales. Pienso que todas las categorías históricas son en parte normativas y en
parte fácticas, y que esta contradicción entre· lo normativo y fáctico es lo
histórico. Y lo mismo pasa con los pueblos, y lo mismo pasa con la soberanía
popular.
En realidad, me parece que estamos
volviendo a estas categorías por el nivel
· que ha alcanzado la lucha dentro de la
crisis mundial, y en especial dentro de
la crisis del mundo capitalista. Y porque
el imperialismo, los íde6logos, los dirigentes políticos de las grandes poten~ cías que son sede. del capital monopólí\

co, y que en cierta forma reproducen las
ambiciones hegemónieas y políticas, y
del poder, de e~ tipo de capital y los
intereses que lo .rodean, eil gran medida
están dejando de hab~ en favor de la
democracia. Lo- están haciendo con distintas tenninologías, con distin\oS lenguajes. Y de una manera bastante agresiva se están enfrentan® a los triunfos
de la clase obrera europea y de la clase
obrera norteamericana que han sido reformistas durante un período muy largo
de la historia. Están tratando de quitarles lo que aquéllas lograron a base de
luchas muy fuertes y de reformas dentro del sistema capitalista mundia. Y esto lo está haciendo la Señora Tatcher en
Inglaterra y, de manera más conocida, el
Sei\or Rear,n en los Estados Unidos. Y
ambos estan rodeados de unos teóricos
verdaderamente anecdóticos, tanto como economistas, o como filósofos, o
como historiadores, pero de teóriéos
con un alto nivel academico, es decir, de
teóricos muy contradictorios, porque sí
uno los lee se da cuenta que fueron a
Harvard o al MJ.T., que manejan el lenguaje especializado, que son gente de
buen hablar, que son muy inteligentes.
Y esos teóricos están sosteniendo tesis
tan absolutamente elementales y falsas
que en sí mismas constituyen la agresión y la violencia teórica más grandes
en la historia del pensamiento occidental.
En realidad la respuesta contra el
Sei\or Friedman es una respuesta pobre. Porque este sei\or está planteando
el asalto descarado contra las victorias
de los trabajadores en cualquier parte
del mundo. Y dentro de ese asalto
teórico, dentro de esta a_gresividad teórica, él y muchos _como él también
están agrediendo a la democracia. Así,
se plantea en la lucha ideológica de hoy
un problema distinto al del pasado. Porque ctlfihdo estas fuerzas hablaban en
favor de la democracia era necesario denunciar las contradicciones en las que

iban a incurrir. Como no podían aplicar la democracia, por ejemplo en la
época de la Alianza para el Progreso, la
tarea intelectual consistía en decir por
qué no se iba a lograr esa democracia o
ese desarrollo más equitativo, por qué
la Alianza para el Progreso era una ficción, era un mito. Pero ahora ya no,
ahora ya ellos mismos reconocieron que
es una ficción, que es un mito; y entonces dicen: "Vamos a ser más coherentes". Y la idea de la coherencia que tienen es ya no tener ideales o tener ideales
limitados, "democracia limitada". "Dejemos de tener ideales, seamos más
coherentes. No hablemos de la democracia en general sino de la de nuestros
amigos, tampoco del desarrollo y la
justicia socia~ sino de la crisis. Hablemos de nuestros amigos militares y de
nuestros enemigos totalitarios; de nuestros bolívares, como Pinochet y de nuestros herejes como la Junta Sandinista.
Hablemos del desarrollo cero".
Así, realmente, no sé si han logrado
una gran coherencia, pero sí han logrado
preconizar una política de fuerza, una
política de violencia. Frente a ese política, frente a ese descaro, se plantea el
problema de la soberanía, el clásico problema de la soberanía. Y uno se enfren•
ta a individuos que se declaran sobera•
nos en nombre de una nación, de una. ..
yo iba a decir de una raza, pero no, no
lo están haciendo como los fascistas de
antes, no están hablando de una raza
superior, no están hablando de una na·
ción superior, sino de una naturaleza del
ser humano que tiene que luchar como
bestia entre las bestias, en un mundo en
que ha desaparecido la sociedad civil y
en que cada quien se defiende como
puede, en que cada quien tiene el derecho de defenderse atacando y contra·
atacando. El problema es que todos te·
nemos nuestros clásicos. Y si ellos regresan a Hobbes, bueno, ¿por qué no
regresamos nosotros a Rousseau, vtt·
dad? ¿Por qué no les planteamos el pro-

hlema de la soberanía popular? Sabecías .desannadas.
Este
hecho1 ta n ObVIO,
·
.
,
mos que la soberanía popular es un conqu~ ~u alquier, prmcipe o educador de
cepto contr~dictorio, como cualquier
prmcm~ ?3bna conocido, de pronto se
~Ira categona. ~ero enfrentados a aquel
nos _olvido que para tener una demo bpo de pensamiento en que el Departacrac~ se necesita tener las annas nemento de Estado_ se declara sóberano
cesarias para defenderla, sobre- todo
proponemos el concepto de que el puecuando se, nos está hablando del dere.
~o es el so~rano. y esto tiene un si cho del mas fuerte y se nos está plan-n!ficado no solo polémico, tiene un s:teando un problema de fuerza.
nificado no sólo útil para or nizar
nuestra ~ente, nuestro cerebro, s~o paHoy en América Latina todas las
ra orgamzar nuestra fuerza. Ya que se
fuerzas democráticas se dan cuenta
trata de un problema de fuerza, y de un
~e para hacer viable su proyecto nece. p~o~lema de fuerza en medio de contrasitan plantearse el problema de la fuerdicc1ones, en las que el acto de goberza con la fuerza, '/ tal vez a la fuerza y
nar
. .,
fi lleva a saber quien toma la dec1s1on
por. ½t fuerza. Así surge el problema de
na1, postulamos que la decisión final
d~fin_ir esa fuerza por lo menos en tres
1a t~ma el pueblo. Si con mis actos de
. tér~mos. El primero de ellos, el más
gobierno todo lo que se deduzca de ellos
obvio, _es el militar. No se puede, lo heva a ser bueno, yo no tengo ningún promos V1Sto en tantas experiencias, emh~~ma; pero si mis actos de gobierno imp~~n?er un pr~yecto democrático si el
p ican que para resolver un problema
eJercito no está comprometido con ese
tengo que crear otros problemas, entonproyecto. No se puede empre~der un
•ces me estoy comportando como sobeproyecto de democracia parlamentaria
ra_no, entonces estoy ejerciendo realº.
revolucior,iaria o socialista, si el ejér:
mente
. ..
d 1 la soberanía que es el eJexcicio
cito no .está comprometido ideológica_e ~~der entre contradicciones. Y ese
mente .con esre. proyetto. Esta es nue&amp;
eJerc1c10 del poder entre contradicciones . tra pnmera Y más rigurosa lección.
es el ac_to ~e. la soberanía. La soberanía
: e~ eJerc1cio del poder entre contraPero llil:Y un _segundo elemento, y es
. cc1ones. y eso, decimos nosotros ese
que el gobierno para ser fuerte tiene que
acto debe fundarse en la moral y ~n la
e~entarse a la desestabilización. Un fe;
~erza del pueblo Y obedecer a una ló~omeno antiguo con algunas caracterÍ&amp;
gica más O menos relacionada con el
ti~ !1uevas. Hay una diferencia entre
Pjeh~?, aunque la propia lógica de la
la v1eJa desestabilización la clásica que
re ~cion con d p.ieblo sea contradicusa 1~ contradicciones internas ~ra la
tona. A la fuerza de los pocos opone
conquista, ~a la reconquista, Ia nuem~ la fuexza Y la razón de Íos mu:
va que no solo usa esas contadicciones
chl Es la lógica lle la Edad Moderna
sino las agrava, las ac~lera, y que no sól¿
y d la fuerza justiciera en la Edad
las. usa ~a la conquISta o para la reconMo ema.
qu15ta, smo para una contrarrevolución
para una contrarrevolución preventiva¿
. Ahora, si volvemos a nuestroa Ame-'
h'.11'ª un contrarrevolución contra un gonea
1emo revolucionario. Con lo cual se
bl Latina, s1· nos J&gt;oant&amp;amos el prode la soherarua, de la no-intervenplantea el problema del pueblo amena1on y de la democracia y vemos toda
zado con su gobierno con su Estado y
nuestra
h1Storia,
· · nos damos
' cuenta que · d de la lucha d~ c~s dentro de la iutod
~ha de. ~se pueblo, de ese E.atado por su
dt,mos ?~estros proyectos -puramente
liberacion. El imperialismo aprovecha
· ocraticoshanfallado. Cuantos hemos
todo su dominio sobre el mercado un
intentado se podrían llamar democri.-

r

/ma

'

dominio, que es mucho más fuerte de lo
que cxeiamos, y que inclµso llega al
".1undo socialistai para generar las condi.c!?nes economicas de la desestabilizacion. En plena crisis, el imperialismo sigue ~ommando el mexcado financiero
mundial y hasta el de los alimentos. y
con ese poder ~e tiene sobre el mercado Y. qu.e _es su ultimo reducto y que fue
el_ pnncip10 de ~ poder, que fue su matnz, con ~ po~er &lt;J?e es un contrapeso a la_ ~eb1hd~~ ideológica que tiene y a
la debilidad mihtar que empieza a tener
~ma ~ desestabilización contrarrevolu:
ci,onana. Al efecto aprovecha las ideologias de ~ enemigo para desestabilizar a
~u ene",11go; en particular aprovec'ha las
ideologias marx15tas y las consumistas.
Aprovecha a los ultraizquierdistas y
terovech~ el atraso de los obreros, p.e.
e lo~ ch~enos y de las minorías, p.e. de
las mmo~ias ~ntroamericanas. Hace alg? m~y mgemoso, interesantísimo. Nos
dice: Ah, Uds. son los partidarios de los
obreros, pues les vamos a echar a los
obr~ros; Uds. son partidarias de las minona~ etnfcas,, pues les vamos a echar a
l~s mmonas etnicas. Uds. son izquier~s~, p~es ~es vamos a echar a los ultra~ &lt;JU1erdistas • y esa es la desestabilízi.cion. de ~}!estro tiempo: combina la
m~ipulacion del mercado, el consu~JSmo de los obreros, y las clases me.dias, el aldeanismo o el indianismo todo eso lo combina con el izquierdi~mo
en una espléndida mezcla que constitu~e eJ segundo elemento de la lucha por
l\ ~erza a que nos referimos, y este segu?ªº ele~ento lleva a un proceso de
uru~d nacional que para no caer en las
debilitadas contradicciones de clase centra su fuerza en el pueblo y dentro del
pueblo en el pueblo trabajador. y ésta
es una segunda lección, que- para enfrentar la P,of~tica de fuerza del imperialismo, la umca fuerza que puede detenerlo
es la ,d~ la lucha nacional, estatal y democr~tica ~y~ eje central es el pueblo
trahaJ~~or, .~meo que en los casos de desesta.hilizac1on puede parar la desestahi- -o
w

�lizacíón.
El tercer elemento ese) internacional.
A nuestros países se les plantea el problema de si luchan solos o no. Y como
siempre los han acusado de aliarse a los
comunistas, aunque no se alíen a los comunistas (p.e. en el caso de Guatemala
en 1954 estuvieron acusándolos y acusándolos que eran agentes de Moscú; y
ellos, los pobres, hacían esfuerzos y es~
fuerzos Qiciendo: 'no tenemos nada que
ver con Moscú; esto es una cosa local,
etc.') y como rechazar esos falsos cargos no sirvió de nada, muchos optaron
por .decir: 'vamos a hacer una política
de alianzas con Moscú'. E incluso esto
lo dijeron gobiernos que no están en
una etapa revolucionaria, o radical, como el gobierno mexicano que considera la necesidad de contribuir a·Ja coexistencia pacífica, entre Washington y Moscú, postulando para el mundo entero
una política, de no-intervención, de respeto a la autodetermirfación de los pueblos. Naturalmente otros estados obraron de otro modo, como fue el caso de
Cuba, que se integró dentro de un proceso interno e internacional al socialismo y al mundo socialista. Y otros, como
Nicaragua, están tratando de aprovechar
las distintas contradicciones para ace?tar lo que podríamos llamar la solidaridad de los países y las fuerzas nacionalistas, socialdemócratas y social~tas dentro de un proceso de complejas alianzas
que exigen sea respetado como punto
de partida de un derecho soberano. Entonces también en la política internacional como en la militar, como en la social e ideológica, ante, este ataque de
guerra fría de la nueva administración
Reagan y, en genera~ ante el ataque de
los gobiernos de tipo colonial y neocolonial se está contestando, mediante el
fortalecimiento de los tres campos en
torno a la soberanía de los pueblos: el
militar, el ideológico y el intelectual.
~

Ahora, la impresión que se tiene es

que hay muchas COila.S nuevas. Así, la
actual administración i.leagan está cometiendo por lo menos dos errores en relación a la fuerza. Y creo que vale la pena
aclarar esos errores, nQ para que mejore
su conducta, sino para que se dé cuenta
d~ -que p~r ahí no va a. nin~n lado,
aunque lo crea. (¡ree que es mas fuerte
de lo que es, y cree que puede negociar '
desde posiciones de fuerza lo que no es
ne~ociable: p. e. la democracia. Digamos, ·Nicaragua no va a negociar .su democracia armada; ninguno de los nue-,
vos movimientos revolucionarios · aceptará esa contralógica histórica, esa contralógi«¿1 política elemental. Y lo n$mo
ocurre con ciertos gobiernos que tampoco van a negociár su política de coexistencia pacífica. No pueden hacerlo. Lo
vemos p.e. en el caso del gobierno de
México que en ciertos momentos trata
de apaciguarse, de volverse más neutro,
incluso más obsecuente con los Estados
Unidos y que regresa, y que toma parte
en la lucha por la autodeterminación y
contra la intervención. Son fuerzas muy
grandes las que impulsan este tipo de
política. Si p.e, el próximo presidente
de México creyera que puede cambiar
la política exterior mexicana descubriría
que no la puede cambiar, salvo creando
problemas gravísimos de tipo interno.
Son fuerzas muy, muy grandes que no
se pueden ignorar. Entonces no se puede
negociar con los principios de la fuerza
propia para "no ser desestabilizado". No
se puede. Y los gobiernos que quieren
negociar, así estén mediatizados, así
sean contradictorios, los gobiernos populares saben que serán desestabilizados
si negocian con las armas del pueblo,
con la coexistencia pacífica, con la política de alianzas que ellos mismos han
establecido.
Frente a la lógica de los cuerpos de
seguridad como soberanos, los pueblos
y sus ideólogos oponen su propia lógica
de soberanos; eso es lo que estamos
viendo: estamos, en lógica de soberanos;

pues, "de soberano a soberano". Y frente a la desestabilización que los intervencionistas oponen a la lógica de la democracia armada, a la lógica de la justicia
social, oponemos loij nechos de esas lógicas en forma que no son retóricas, ni
ip.eales. ¡No! Cuando tiene uno hamlre
y logra uno comer, pues de retórica no
tiene nada la justicia social, no. Entonces se opone esa lógica que también ea
de mucha fuerza, se opone la lógica de
la educación· política contra el consumismo y el extremismo, que es lo mismo. Se opone la lógica de la coexistencia .pacífica con los países socialistas, se
ópone la lógica de la sdlidaridad y la
alianza con los países socialistas y con
los países no comprometidos del mundo
contemporáneo. Al error, que creem&lt;XI
que está cometiendo con su nueva po,
lítica el Departamento de Estado, se
oponen las armas de la guerra popular
que los expertos - y hay estudios dd
lnstitu to de Estudios Políticos de
Washinton que lo revelan- consideran
un arma muy ,poderosa.
Y no es cosa de tratar de aislar a El
Salvador como lo han intentado creyendo que si lo aislan, el pueblo desaparece. El pueblo sigue peleando y ahora
tiene posibilidades de pelear aunque lo
aislen y le hagan más dura la lucha. Y ee
opone la lucha ideológica y se opone la
lucha diplomática y se opone la lucha
militar. Y con esas armas nuestros pue•
blos luchan en una forma que también
es nueva. Porque la lucha yor el principio de la autodeterminacion, de lanointervención es muy dlltigua en nuestroe
países; los mejores juristas, los mejores
internacionalistas, y quiero recordar
aquí a nuestro Isidro Fabela, han dado
batallas extraordinarias en los foroe
mundiales por imponer este principio.
Pero tal vez la diferencia está ahora en
que el principio d~ no-intervenció~ Y
autodeterminación ·ae los pueblos bene
un respaldo de fuerza real, milita,
política y social ~ucho mayor al del

pasado, una fuerza que se combina con
la conciencia, en nuestros pueblos dirigentes, de que esa fuerza se puede
u~l~ar para un nuevo proyecto· democrabco.
Enero de 1982.

�DE LA LOGICA COMO ABSURDA FORMA
DE EN LA MENTE LIMBAR EL MOHO
-a José Refugio de la Rosa

José Jaime Ruiz
Envés

SEÑAS/
RESEÑAS/
CONTRASEÑAS

de la
muerta voz
cuando
esa hoz
vuela.
Viva vez
guiando,
el arroz
devela
tosudez
soñando.

•

•

�CIRCULO DEL SUEÑO

Minerva M. Villarreal
Desde hace buen tiempo el libro de
Elva Macias: "Círculo del Sueño" está
agotado. Hace poco pude encontrarlo en
una de las estanterías de literatura en español en la Biblioteca Central de la Universidad de California, San Diego (!-:a
Jolla). El primer mundo absorbe no solo
materias primas, también están allí los
materiales poéticos que nuestras bibliotecas no se ocupan de registrar.
En Círculo del Sueño la sorpresa se
extiende porque · lo onírico encuentra
una válvula de escape, de sueño, de un
mar-sueño que se va abriendo en el oleaje hasta congelarse. Olas &lt;J'1e desafían su
propio movimiento, su. busqueda, el origen de su naturaleza;nombres de chinos,
seres de Oriente de quienes la poeta se
despide, se ausenta; templos, tiempos.
Una reflexión hecha imagen y belleza,
una suave concreción sobre la cotidianidad que se va yendo, y siempre constante aparece el deseo.
El libro de Elva Macías es un fondo
abierto donde se descubre el misterio de
las palabras. Las palabras en este contexto son pequeñas piedras de cristal
que encierran la fuerza de la feminidad.
Las imágenes no necesitan de la violencia para irrumpir, para imponerse. Del
primer apartado Traslados y Estancias,
"Imagen" es una bella fotografía:

una ola tibia
tras de romper el hielo
se congela en el aire
y permanece
"Pequeño reposo" es un poema que
alude al viejo mundo sin precisión, es
el muro corroído, es la pérdida de calma
entre los muertos. Con un ritmo suave,
tibio, la poesía de Elva Macías va desbaratando preconcepciones. "El gallo en
el balcón" es un poema, en ese sentido, terriblemente femenino que remite
a la traición callada, penetrante en la
~ conciencia de una mujer frente a la pa-

reja, teniendo como punto de registro
de este conflicto la maternidad. "Nostalgia", "Vía Láctea" y "Dispersión"
muestran ese camino hacia la ruptura
sin más armas que la claridad de fond~.
Hay además una visión que ha roto
con la pasividad de lo que el ser femenino significa en Occidente. Se presenta entonces 1-ª dialéctica de los princi-pios masculino-femenino (yin-yang)
como polos complementarios dentro de
la filosofía oriental.
Esto yrácticamente desenvuelve el
trazo poe,tico. Hay una carga que se desborda permanentemente. Los poemas
que componen este volumen han sido
trabajados bajo un orden que comprende la posibilidad de utilizar la energía
en el texto mismo, con el fin de presentar el movimiento en sentido contrario.
Estos dos poemas muestran lo anterior:

DISPERSION
Forma de sabueso
tiene el origen de las dispersiones.
Quise borrar su huella
y me siguió
en la brecha
en la huída.
Permaneció en el iris de mis ojos
y recorrió mis vetas más exhaustas.
Y con mayor profundidad tenemos
el poema:

IRREVERENCIA
Algunos aseguran
que soy risa vegetal
envuelta en un saumerio
de virtud terrena.
Justa para el olvido y la cosecha.
¿Quién de los fieles me acompaña,
qué destello?
A veces ignoro
lo que mi trasplante implica
y maliciosa

destruyo los sembradíos;
y me miran incrédulos,
cruzados de brazos.
Estancias contiene una serie de dia
poemas breves con marcado aliento
oriental. Una sensualidad que se abre al
atardecer con la brisa y el sueño. Siempre el deseo está presente, pero la reali- ·
dad lo atraviesa en ocasiones para que
no muera, otras veces, para dejarlo w.
Los pasos del que viene es el siguiente
poemario. El poema número II de esa 1
serie logra que su perfección se dé tanto
en el plano formal como en el fondo, ya
que el ritmo se intensifica al mismo
tiempo que se eleva el canto:
II

En la tribulación,
en la discordia,
mis dos hermanas fueron desposadas.
La más joven murió
y la mayor no tuvo quien _prodigara
su soledad
con versos y canciones.
En mi vieja habitación
el viento entró para llevarse
el dolor que ya no me per tenect
Esta parte del libro tiene una gnl
fuerza y la voz poética de Elva MacÍal
crece límpida, clara, sosteniendo un rl
mo imperturbable.

Voz Escanciada es un poema largo,
de grave tono. Aquí la voz se despi«
con tristeza. Los amantes se separan Y
alguien canta amargamente:
Vuelvas, errante,
para escanciar el vino
en mi agonía,
porque al dejar la casa
te llevaste, entre tus males,
mi vecindad dormida.
El dolor, el duelo, la ausencia son
decimien tos constantes en este tex

Imágenes ~xactas muestran en vivo un
cuerpo abierto, un dolor abierto una
soleda~ que emerge después de haber
conoc1~0 plenamente otro cuerpo, otro
pensa~1~nto, otra soledad; un visible reconocimiento del que ya no está,
Macías, Elva: Círculo del Sueño INBA
Colección Literatura Joven México'
1975.
'
'

�ENTRE MIS MANOS

..

María del Roble
Entre mis manos de fuego
destruyo las rosas de las espinas
y viendo estallar
el rojo de oriente que ahora
por todas partes me mira;
entre las calles de la ciudad,
siento su aliento, me viste.
Escucho su murmullo entre
tu cercanía y los pinos.
Late, dormita
al pie de estos gigantes
el terrible cíclope
industrial.

REGION

�EL SURGIMIENTO DE LA SECCION 147 DEL

SINDICATO NACIONAL DE MINEROS

Altagracia Pérez Güel
l. ANTECEDENTES
El Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros Metalúrgicos y Similares de .
la República Mexicana surge en 1934, al
calor de las grandes movilizaciones pop~lares &lt;J?e caracterizaron el período de
Lazaro Cardenas.
Su constitución se origina a partir de
las secciones mineras que habían venido
luchando para formar pequeños sindicatos, t.ales como la 1 de Pachuca y Real
del Monte, en Hidalgo, la sección ó7 correspondiente a la Fundidora de Fierro
y Acero Monterrey, la 14 de Nueva Rosita, y otras.
Así pues, el Sindicato Nacional de
Mineros se conforma en momentos en
que se plantea un nuevo modelo de dl}sarrollo dentro del capiµlismo. Proyecto que, para su objetivación, requería de
la estructuración de las bases para la industrialización nacional .. por la vía de
acrecentar la intervención Estatal en la
economía y asimismo estimular el crecimiento del mercado interno, lo que
significó una mejoría en el nivel de vida
de los trabajadores.
De igual modo requirió contar con la
participacion de amplios grupos sociales
y clases, y de los elementos representativos de ellas para conformar el bloque de
poder que le permitiera consolidar su
proyecto de desarrollo nacional.
La movilización de la clase obrera y
de los campesinos fue decisiva para que
el Estado pudiera sacar avante su proyecto, pero no significó por ello que se
· adhirieran sumatoriamente a las propuestas estatales, sino que en este momento concreto y específico la clase
obrera, los grupos y sectores involucrados plantearon necesidades que el nuevo
proyecto pudo proveer.
~

A partir de 1940 México, entra en

la etapa que posteriormente conoceremos como de · crecimiento ininterrumpido. Tal denominación se otorga en
función de la política económica que
se desarrolla en este lapso y que permite un constante aumertto de la economía nacional, al punto de situarle entre las quince nacion_es que presentan un
mayor producto interno bruto. También
se le conoce como el período del milagro mexicano.
Dentro del grueso de elementos que
conformaron, durante los primeros años
del gobierno de Cárdenas, el Comité
Nacional ~e Defensa Proletaria (CNDP),
encontramos a los miembros del Partido Comunista quienes a través de la
Coordinadora Sindical Unitaria de México (CSUM), por un lado, y por la
formación de células partidarias clandestinas ~or otra, habían contribuido a
organizar en las instancias adecuadas y/o
posibles a los trabajadores.
'
Estas tareas de organización no concluyeron (así como tampoco se iniciaron) al termino de la actividad del
CNDP. En el caso concreto del Sindicato de Mineros, es posible observar una
acentuada influencia en la dirección P,0r
parte de los comunistas.
Tanto en la declaración de principios de los estatu tos del Sindicato Minero como en las declaraciones obtenidas de los miembros participantes en
su formación es posible observar la influencia del Partido Comunista.
Los estatutos de 1934 a 1944 declaran que el objetivo último al que se tiende es la abolición de la propiedad privada sobre los medios de producción, y
señalan un programa táctico estratégico
a través del cual se tratará de ir impulsando las reivindicaciones de la clase
obrera: desde el ~cremento en el pago
por la fuena de trabajo, la lucha por la

reducción de la jornada, hasta el derecho a la salud, adoptamJo como principio rector, la lucha de clases.
Tales planteamientos son modificados y para 1960, (aún no podemos pre•
cisar cuándo se da el cambio), ohserv•
JllOS que en la declaración de principiOI
se substituye por la ·'ab9lición del imperialismo" (por considerarlo una forma de opresión a los pueblos débiles)
aunque en la presentacion de este documento se señala la existencia y validez
del principio de la lucha de clases.
En el país, para 1942, ha cesado el
período de grandes movilizaciones, de
creciente propagandización y difusión
de las luchas y de la necesidad de orga,
nización de las clases - en particular de
las clases dominadas - en atención a sua
intereses, que caracterizó el gobierno
cardenista. Pero el impacto que estas acciones han provocado aún se encuentra
presente en amplios sectores de la población.
La táctica planteada por los grupos y
representantes de las clases se ha modificado, y en este sentido encontram~
que la existencia o inexistencia de 1~
Sindicatos deja de estar en juego. FJ
Sindicato es un hecho que no tiene di•
cusión. Una vez que los trabajadores
han logrado el reconocimiento a una instancia de organización, van a buscar 1~
medios para extender su área de influ~ncia y de este modo estar en una mejor
posición para negociar la venta de su
fuerza de trabajo.
Por su parte el capital, incapaz de detener la creciente sindicalización, intenta delimitar el campo de la acción sindical para impedir que su acción traiga
consigo mennas en la ganancia, o ~e
ponga en peligro su sistema de relaciones.
Es decir: el rejuego entre la empresa

y el Sindicato no implica el cuestionamiento de la existencia del segundo si-

no la función y el papel que tiene, y ohviamen te cada uno planteará su propia
reinvindicación.
Este planteamiento no presupone
que esta táctica se dé única y exclusivamente en este período. De hecho la negociación que se establece entre la Empresa y el Sindicato, y de éstos respecto
del Estado, procura precisamente inclinar la balanza, bien hacia una clase o
hacia la otra.
En igual sentido, si bien observamos modificaciones importantes en la
actuación política del período de Lázaro Cárdenas respecto al de Manuel
Avila Camacho, no significa que esto sea
producto de lo que comúnmente se conoce como presidencialismo, es decir de
la identificación de las etapas del país
en correspondencia con las características personales del presidente en tumo.
El cambio en la correlación de fuerza a nivel nacional se refiere a cambios
en la situación de las clases y los grupos
sociales, y por tanto en la fuerza política que poseen: dentro de esta perspectiva, la política de uno u otro presidente
representa¡sólo el aspecto fenomenológico de un proceso.
Para el reconocimiento del Sindicato
Industrial de Trabajadores Mineros la
táctica que se implementará también va
a encaminarse en ese sentido, en laUucha
por el contrato colectivo de trabajo único para la ramA de la producción mine~me talúrgica (1942-44) y por el aumento de su membrecía, para lo cual se
acude a aquellos centros minero-metalúrgicos y similares donde se considera que
es posible incorporar un número mayor
de trabajadores.
La lucha por el contrato único de trabajo fracasa y la re-orientación de lapo-

lítica estatal, va modificándose apresuradamente.
Esta rl}-orientación se observa palmariamente en la reforma hecha a la Ley
Federal del Trabajo (1941), cuyo objetivo era sancionar las huelgas ilegales
(antes no había huelgas ilegales dentro
de la legalidad), prohibiendo la coacción
o la violencia física como medio de acción sindical y estableciendo términos
de notificación en la declaración de las
huelgas. Diferencia substancial al con•
frontarse con los catorce puntos propuestos por Cárdenas en febrero de
1936, durante la huelga de Vidríer:¡ Monterrey.
El 8 de Julio de 1942 - a casi tres
años de iniciada la Segunda Guerra Mundial - se firma el .pacto de Unificación
Obrera: tenía la pretensión de lograr un
paréntesis entre la lucha de los patrones
con los trabajadores, bajo el presupuesto
de la necesidad de abastecer al país de
aquellos insumos que a consecuéncia de
la Guerra no se podían importar; y así,
fortalecer el crecimiento económico. Para tal efecto los obreros se abstendrían
de solicitar aumentos salariales, de propiciar el estallam1ento de huelgas y de
todo aquello que pudiera entorpecer el
aumento de la producción.
En esos momentos la ciudad de Monclova era una población de 15 mil habitantes, cuya actividad fundamental era
la agricultura, con un desarrollo industrial easi nulo que se reducía a algunos
talleres semi-manufactureros
Los trabajadores de dichos centros se
OJanizahan alrededor de la Confederacion de Trabajadores de México y fuera
de ahí solamente encontramos una sociedad mutualista que había sido fundada en 1884. Por lo que hasta ahora
conocemos, era considerada como una
sociedad de pudiente&amp; más &lt;JUe una entidad defensiva de loe trabajadores. Di-

cha conceptualización se debía probablemente al carácter que en general poseen
estas organizaciones (de ayuda mutua),
o bien debido a las consideraciones que
para estos momentos se hacen sobre las
categorías de obreros y campesinos.
Por lo demás, rro existen elementos
que nos permitan detectar organizaciones de defensa de lps obreros. Las agrupaciones giraban alrededor de la Confederación de Trabajadores de México,
en esta región, bajo influencia cardenista
Es en este contexto en el que habrá
de construirse la planta siderúrgica que
actualmente es la más grande del país,
y la que además de abastecer a poco más
de la demanda acerera· nacional, ocupa uno de los prim'eros lug_ares de
producción en América Latina. Allí
tendría lugar el nacimie~to de la Sección 147 del Sindicato Minero (1).
2. LA CONSTRUCCION DE LA PLANTA SIDERURGICA AHMSA.
Ante la necesidad de abastecer la demanda nacional de acero en México,
que en 1940 se expresó en un consumo aproximado de 300 mil toneladas
-en tanto que el total de la producción
del país alcanzó sólo a ciento cincuenta mil toneladas- fue creada la Compañía Altos Hémos de México, Sociedad
Anónima, (2)
Del total de la producción acerera
del país, el 75°/o correspondía a la empresa Fundidora de Fierro y Acero Monterrey, S. A., que para estos momentos
obtuvo un total de 119 800 tons. de
acero (3).
Las instalaciones de la siderúrgica
número uno de Altos Hornos de México
se llevó a cabo en medio de la discusión
acerca de la conveniencia o no de su
existencia. El gobierno federal recibe

t

�presiones por parte de los trabajadores
de la Fundidora Monterrey a fin de que
no se lleve a efecto pues, según argumentan, el establecimiento de una nueva plantasiderúrgicaamenazaría su fuente de trabajo. (4)
La nueva empresa surge como un
producto de la asociación del gobierno
federal -por medio de la secretaría de
Hacienda y Crédito Público y Nacional
Financiera, S. A. - con un grupo del
sector privado del Export-lmport Bank
de EE. UU. y de la American Rolling
Milis Co. Esta última se encargará de
asesorar el procedimiento técnico, de la
instalación.
El acta constitutiva se firmó en diciembre de 1941, con un capital entre
acciones y bonos por un total de 52 millones trescientos diez mil pesos (5).
En 1942, en Estación Fierro de Frontera, Coah., en el cruce de empalme se
estacionan los carros de ferrocarril que
traen la maquinaria que se utilizará en
la construcción de la planta siderúrgica,
constituyendo este momento el paso
hacia una nueva forma de vida en Monclova. De una comunidad principalmente agrícola pasa a transformarse en un
enorme centro industrial que será fuente de trabajo no sólo para los monclovitas sino también para los pueblos que
la circundan.
La maquinaria con que se inicia la
planta es de fierro, ,chatarra traída principalmente de los Estados Unidos, un alto horno (El.Guadalupe), \hornos de aceración, ollas llenas de arrabio seco, las
naves de las grúas, etc.
El alto horno había dejado de funcionar desde la primera guerra mundial
y había sido construido desde el siglo
pasado por la compañía Mississipi Valley
Iron para una siderúrgica de St. Louis
Missouri, pero dada la capacidad de

produ?ción que rendía, fue retirado de
la producción como scrap vqlue (6).

hasta 1978, en que se integra al consorcio paraestatal SIDERMEX, S. A.

Durante el proceso de construcción
la empresa contrata ingenieros, carpinteros y peones, é_sto1:, últimos de extracción campesina.

3. LA SECCION 147

A finales de 1943 inicia la contratación de personal con calificación media
tales como electricistas, mecánicos y soldadores.
La selección del personal de Ingeniería estuvo a cargo de Harold R. Pape,
figura que sin duda es de gran importancia no sólo en cuanto a la posición que
man fü~i:ie , como principal accionista, sino en cuanto a la función y relación que
sostiene con los trabajadores a grado de
llegar a constituirse en un modelo institucional.
Altos Hornos de México inicia sus
operaciones el 2 de Junio de 1944 d,otada de un alto horno con cap¡icidad de
200 tons. métricas diarias, dos hornos
de aceración, un- laminádor en caliente
y dos molinos para la fabricación de fierro vaciado (7).
En agosto del mismo año se inicia la
producción de la fábrica de tubos y en•
octubre entra en operación el primer
horno de aceración.
Los productos que fabrica AHMSA
son plancha, lámina, hojalata, tubería
de fierro fundido y lingote de acero.
Para 1947 obtiene una producción
de cien mil tons. de acero en lingote,
cantidad que duplica en 1954 (cuando instala su segundo alto horno) y para 1958 só producción es de 350 mil
tons., es decir un cuarto de la produc~ión del país. (8)
Desde ese momento la expansión de
AHMSA es crecientemente constante,

Tomando en consideración que loi
primeros trabajadores de Altos Hornos
de México proceden fundamentalmente
del sector campesino encontramos que
la formación de un sindicato en este
momento no es la tarea a la cual tiendan
a abocarse los trabajadores que recién se
incorporan a las filas del proletariado industrial.
De ahí que el primer obstáculo es el
desconocimiento de la función de. los
sindicatos, la percepción de que son
"centros organizadores, focos de agrupamiento de las fuerzas de los obreros,
organizaciones destinadas a darles su pri-1
mera educación de clase" (9).
De este modo, las necesidade6 de la
empresa se ubican en un momento, en
que puede satisface_rlas a través de la
creación de un sindicato que esté
orientado por las disposiciones de la empresa "como ápendice de la empresa en
donde no se permite la más mínima ex•
presión de la lucha. . . . ni siquiera la
espontánea, economiéista" (10). Es decir: un sindicato blanco.
Estas necesidades se expresan en la
posibilida~ de- obtener el _control, primero, en cuanto a la capacidad de tener
a su di'sposición la fuerza de trabajo que
se requiere para irúciar el proceso de la
producción. Segundo, en cuanto a l_as
condiciones sobre las cuales se negociará el precio de la fuerza de trabajo.
Así pues a principios de 1942 -paralelo a la construccion de la siderúr~ca
AHMSA- se forma el Sindicato de Altos Hornos de México, bajo la dirección
de la empresa (ll).
El sindicato Industrial de Mineros, al

enterarse de la construcción de la empresa, así como del registro del sindicato
blanco, envía a un delegado especial (12)
para que junto con la fraccion 1 de la
Sección 27 de Esperanzas, Coah., cuyo
domicilio sindical estaba situado en Monclova, se dieran a la tarea de organizar la
sección 147 del sindicato minero.
Paralela a esta actividad, el Partido
Comunista inicia un trabajo de difusión
y propaganda, con la misma finalidad ,
coordinando las actividades que darían
lugar a la sección 147.
Dado el atraso político que existe
en la r('gión, en el sentido de la escasa
lra\ecloria dentro d" la lucha sindical
en ·cuanto a la comprensión de la nece'.
sidad de una agrupación de carácter
sindical, la iniciativa planteada por el
Comité tjecutivo General del Sindicato
Minero así como la acción del Partido
Comunista van a enfrentar un sinfín de
obstáculos, mismos que van desde el temor a la empresa por parte de los trabajadores c_omo a la fuerte oposición por
crear un organismo que enfrente a la
autoridad patronal, producto probablemente de la ideología que comúnmente es posible observar .dentro de los
sectores campesinos, en relación a su
postura respecto a la autoridad, sea esta
familiar, patronal, o eclesiástica
Aunado esto a la propia resistencia
Yembate que presenta la empresa, quien
en su defensa sostiene la inoperancia de
tal proyecto, en cuanto que la empresa
está en proceso de construcción y que
c_uenta con u,, sindicato con el que manb~r~e relaciones cordiales, (además de
u_b!!zar los recursos que tiene a su disposrc1on para evitar la constitución de la
se~ción 147, el soborno, el amedrentamiento, la amenaza del despido).
. Lo que está en juego no es la existenera del Sindicato en cuanto tal sino la
función que éste tiene: la posibilidad de

utilizar ia· pÍataforma sindical para satisfacer las necesidades, bien de la empresa
bien del trabajador.
Desde esta perspectiva, la aceptación
a que el Sindicato de Altos Hornos dejase de existir para dar paso a la Sección
147 sin duda representaba una amenaza
que la empresa no podía dejar de ver
con preocupación.
Puesto que desde la constitución de
éste (sindicato de mineros) y hasta
1938 los trabajadores obtuvieron en
conjunto logros superiores a los de etapas anteriores, entre ellas, un aumento
salarial del 400/o, el pago del séptimo
día, aumento en los días de descanso
obligatorio, solución a algunos aspectos
en torno a la seguridad en el trabajo,
reconocimiento de algunas enfermedades profesionales, atención médica para
el trabajador y su familia, algunas compañías se habían comprometido a contribuir a la creación de cooperativas, a la
construcción de escuelas para los hijos ·
de los tra.1:ijadores. Además sé iniciaba
la lucha por lil cél.ebración de un contrato colectivo único de tr~bajo para toda
la rama minero-metalúrgica.
.
.
_
.
A mstanc1as de la empresa se realiza
un_ r~~uent?, logrand? e~ grupo de ''l~ ,
roJOS , quienes se mclinaban por la
,creací~n de la ~cción 147, una ligera
mayona. A parbr de entonces el chma
de temor se acentúa, los pocos trabajadores que hacían oír su voz se ven amenazados.
Las relaciones que se habían estrechado entre los partidos, las confederaciones y los sindicatos, permiten seguir
dando vida a nuevas organizaciones sindicales, y en este caso toca al Sindicato
de Trabajadores Ferrocarrileros de la
Sección 29 de Villa Frontera, Coah.,
dar auxilio a los mineros.
La asamblea de constitución de la

Sección 147, se realizó en el Teatro Zaragoza, que era el domicilio social de la
sección 29 de ferrocarrileros, el 18 de
octubre de 1942.
A fin de completar el quórum legal
para la instalación de la asamblea, se
invitó a los trabajadores ferrocarrileros,
a los miembros dé la fracción 1 sección
27 del sindicato minero, y asimismo a
las secciones 14, -31 y 67, dando lugar
a que como primer secretario general
local quedase un obrero del ferrocarril
(13), quien inmediatamente es substi_tuído por el presidente de la mesa electoral, Julián Sánchez.
Los miembros del Partido Comunista así como los de la corriente lombardista, entablan relaciones con el presiden te de la República a fin de lograr el
registro legal de la sección. Posterior a
esta intervención y duljlnte la estancia
en Monterrey, en la Fundidora de Fierro y Acero Monterrey, Manuel Avila
Camacho aprueba el registro, que es
concedido por la Secretaría de Trabajo
y Previsión Social el 5 de enero de 1943.
Luego de haber obtenido el triunfo
se requería darle vida a la organización
sindical, orientar hacia la búsqueda de
· formas que permitieran que esta instancia representase y luchase a favor de las
demandas y reinvindicaciones de este
sector de la clase obrera.
·
Era necesario buscar un local en el
cual los trabajadores establecieran su razón social. Esta es una de las primeras
demandas por las cuales luchará el Comité Ejecutivo local y no será sino hasta 1948, cuando la empresa provea de
los recursos para la compra y/o edificación del recinto sindical.
En Octubre de 1943 la sección cuenta ya con una Sociedad Cooperativa: su

función será la compra, distribución y
producción de artículos de consumo ha- . ;:!

�sico que requieran los miembros de la
sección y sus familias.
Si n embargo el obstáculo principal
era la incorporación de los trabajadores
a la vi-da sindical,.por una parte, y por la
otra proporcionar los elementos indispensables para que aquéllos que poseían
la dirección formal conocieran las funciones de la administración sindical.
La influencia del Partido Comunista,
sigue manifestándose en la Sección 147
a partir de las actividades que se dirigían
(lesde la Sección 14, en la que el Partido
Comunista tenía los núcleos más grandes.
Es la sección 14 la que aSt&gt;sora sobre
la especificación y funciones de cada
una de las carteras sindicales, así como
en los líneamientos organizativos.
Aun cuando ya el sindicato había sido reconocido, la empresa siguió manteniendo su renuencia a aceptar las disposiciones que resultaban de su autoridad;
y a pesar de ser éste el único legalmente
capacitado para establecer la contratación de personal, usurpó funciones empleando ella directamente a los trabajadores. Ante esta situación una de las
demandas que enarboló desde entonces
el sindicato fue la limitación del personal de confianza. (14).
En con traofensiva la vanguarda sindical afilió a los trabajadores después de
haber sido contra~ados. Esta labor, así
como su acercamiento con los trabajadores, va ~ dar lugar al surgimiento del
grupo Izquierdo, bajo la dirección del
Partido Comunista
Influenciado por la corriente de la Tercera Internacional Comunista, sostiene
que es necesario seguir ayudando a los
gobiernos democráticos, seguir conformando gobiernos de unidad popular
- lo que más tarde será unidad a toda
co,ta- , que permitieran contrarrestar las

agresiones del imperialismo.
La respuesta de los núcleos regionales no se hace esperar - en tanto que ha
cambiado la correlación de fuerzas a
nivel nacional, y la postura adoptada
por el gobierno en turno favorecía más
a las clases dominantes- y ante la propuesta nacional, las fracciones empiezan a manifestarse originando con ello
corrientes de opinión en torno a la necesidad de desvincular las actividades
partidarias de lo estrictamente sindical.
A partir de ese momento, fecha en
que se realiza la primera contratación
colectiva, se empieza a observar esa
tendencia: una actitud orientada al sindicalismo y a la participación estricta de
lo que concierne a sus demandas inmediatas y que señalan "lo político" como
sinónimo de partido, como algo ajeno a
sus intereses.
Estos ptanteamientos confluyen en la
Sección 147 y se arraigan de· tal manera
que actualmente un séctor mayoritario
de la masa obrera rechaza la participación de los partidos al interior del Sindicato, cualesquiera que éstos sean y ante
su filiación obligatoria al partido oficial
actúan bien adoptando una resistencia
pasiva (no asistiendo a las asambleas, no
participando de la vida sindical, es decir en formas primarias de oposición) o
bien en un abierto rechazo ante el organismo que los sujete.
Para concluir: el reciente ingreso a las
filas del proletariado industrial, su inexperiencia en la práctica sindical, su ideología campesina, así como la presencia
del Partido Comunista, tanto en el Comité Ejecutivo General, como en la
preparación para la organización de la
Sección 147, la acción de aquél a través
de la sección 14, el reforzamiento de
las actividades de la comisión encargada
de promover la creación de la Sección
147, por parte de la célula regional del

Partido fueron factores que permitieron
que la sección 147 de mineros naciera y
fuese creciendo con una fuerte dependencia en relación al Comité Ejecutivo
Nacional.

ANEXOS

CUADRO No. 1

Era por ello que, aunque los planteamientos que se'hacían para organizar y
poner en marcha la sección (independientemente de .la empresa, para los trabajadores, por ellos y aún a pesar de
ellos mismos) se fundamentaban en las
condiciones estructurales de las clases,
después de haber obtenido el triunfo en
el reconocimiento de su organización
sindical, para los trabajadores de .Altos
Hornos de México la empresa era concebida como una entidad benefactora y
de autoridad a la cual debía supeditarse
sin oponer resistencia: la visión de la fa.
milia campesina en torno a la autoridad
de los mayores y los jefes.
Son esta&amp; condiciones las que dieron
lugar al surgimiento del grupo opositor
sindical, el grupo Blanco, apegado a los
lineamientos empresariales, por un lado;
y por otro, al Grupo Izquierdo, que logra mantenerse en la dirección sindical
hasta 1950.

PRODUCCION DE ACERO
(IMPORT ACION Y CONSUMO)
1941- 1960

1940

1950

1960

PRODUCCION (en Lingotes)

149,414

390,356

1,600,000

IMPORTACION NETA. (sin exportación suma de lingotes y productos acabados.)

152,353

397,651

300,000

CONSUMO APARENTE

30 1,767

788,007

1.900,000

FUENTE: Revista Nacional de la Industria de la Construcción, ¡980,

8.cfr. cuadro núm. 3
CUADRO No. 2

NOTAS
l. La See&amp;ión 147 se constituye en Monclow
Coahuila.

( 9). Losovskí, A: Marx y los Sindicatos, Grijalbo, México, 1969.
00)

2. crr. cuadro núm. 1

3. cfr. cuadro núm. 2
4. Agenl, Sección Industrias.

12. Felipe Ortega.

6.Ibidem,

?.Convenio del 3 de marzo de 1944. Archivo
particular.

1903 - 1960

AÑO
11.Apareciendo como representante el jefe
constructor de la planta siderúrgica.

5. SIDERMEX Informa, diciembre de 1981.

PRODUCCION DE .ACERO
FUNDIDORA DE FIERRO Y ACERO MONTERREY, S. A.

Rojas, Javier: Luchas obreras y sindicalisn10 blanco en Monterrey, DIDMO,
Monterrey, 1980.

13. Félix, Menchaca.
14.De los contratos colectivos 1949-5 1 resulta que hay un incremento cons~nte
en los puestos de confianza sobre todo
los de dirección y de control de la producción.

1903
1910
1920
1930
1940
1950
1960

TONSDE
ACERO
8,800
67,900
32,300
100,800
119,800
151,900
202,000

FUENTE: ASAMBLEA ORDINARIA DE ACCIONISTAS, 1962.

�.

.

COLABORAN EN ESTE NUMERO:

CUADRO No. 3

ARISTEO JIMENEZ (Ahualulco, SL
P., l 962). Estudió en la Escuela de
Arlfs Plásticas de la UANL. Ha participado, principalmente con fotografía, en numerosas exposiciones individuales y colectivas, en galerías de
Monterrey, Guadalajara y la ciudad de
México.

PRODUCCION LINGOTE DE ACERO

DAISY ZAMORA. Poeta y psicóloga
niraragüense. Ha colaborado en revistas y suplementos de Centroamérica,
México y Cuba. En 1977 obtuvo el
Premio de poesía 1ttariano Fiallos Gil.
Actualmente es Viceministro de Cultura
m Nicaragua.

1300
1200
1100

VIDALUZ MENESE.5 (Metagalpa, Nicaragua, 1944). Estudió Humanidades en
la Universidad Centroamericana. En
1975 publicó su primer poemaria,
Uama guardada. Actualmente es la
Responsable de la Dirección de Bibliorecas y Archivos del Ministerio de Cultura de Nicaragua.

900

800
700

MARCELO SADA VILLARREAL
· (Monterrey, NL. 1950) Es !icenciado
en filosofía, y cursó una maestría en
metodología de la ciencia ert la División de Estudios de Postgrado e Investigación, de la Facultad de Filosofía
Y Letras de la UANL. Ha sido maestro en la Universidad de Zacatecas, en
la Universidad de Aguascalientes, y actualmente en la UANL. Artículos suyos
~bre lógica y filosofía han aparecido en
diversas publicaciones especializadas.

600

500

400
300
200
100

o
~

1944

45

46

L~

FUENTE: archivos particualres.

47

·48

49

50

51

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53

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55

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57

58

FRANCISCO M. ZERTUCHE (San Pedro de las Colonias, Coahuila, 1910\lonterrey 1956). Uno de los más eminentes maestros del Colegio Civil.
Fue fundador de la Escuela de Verano
de la Universidad, que dirigió hasta el
111
ornento de su muerte. Colaborador

de . Armas y Letras, Universidad, El
laurel v la acacia. Libros~ Literatura
mexica~a de los siglos XVI, XVII y
XVlll; Sor Juana y la compalita de
Jesús, entre otros.

alumno de la licenciab..tra en filosofía
en la UANL. Perteneció al taller literario ''Normaletra". Ha publicado en
Hora ni estancia, Lunahiena, Aquí vamos.

DANIEL ORTEGA ZAAVÉDRA. Uno
de los principales dirigentes del Frente
Sandinista. Desde enero de 1985 es Presidente de la República de Nicaragua.

MARIA DEL ROBLE (Saltillo, Coahuila). Estudia filosoña en la Universidad Autónoma de Coahuila. Pertenece
al grupo que publica la revista Ajax
(instantáneo).

CARLOS M. VILAS. Argentino. Radicado desde 1980 en Nicaragua. Investigador dd Centro de Investigaciones y
Documentación de la Costa Atlántica
(CIDCA). Miembro fundador de la Asociación Nicaragüense de Científicos Sociales. Su libro Perfiles de la Revolución Sandinista recibió el Premio Casa
de las Américas de 1984, en el género
ensayístico.
PABLO GONZALEZ CASANOVA. Uno
de los más eminentes fovestigadores sociales latinoamericanos. Su libro La democracia en México se ha convertido en
un clásico de la sociología mexicana.
Fue rector de ia Universidad Nacional
Autónoma de México, donde ha siqo
maestro e investigador desde hace más
de tres décadas. En 1984 recibió el Premio Nacional de Ciencias.
ANDRES HUERTA (Dr. Arroyo, NL.,
1934). ,Ha desempeñado los más diversos ofifios y trabajos. Actualmente es
propietario de la Fonda de André.s.
Obra publicada: Difícil tránsito; Elegfa a la vida de Pedro Garfias y otros
poemas; Hay un tiempo para todo;
Colección de, poemas; Avivando el fuego; Entre apagados muros.
JOSE JAIME RUIZ (Monterrey, NL.,
1963). Estudió la Normal Básica y es

ALTAGRACIA PEREZ GUEL. Estudió Sociología en la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, doode actualmente imparte clases y, eoordina el
taller de investigación de · sociología
del área industrial.

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                <text>Nuncio, Abraham, 1941-, Director</text>
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                    <text>�UNNERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
RECTOR: Dr. Alfredo Pifieyro López
SECRETARIO GRAL.: Ing. Orel Darío García
FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
DIRECTOR: Lic. Juan Angel Sánchez Palacios
SECRETARIO GRAL.: Mtro. Herón Pérez Martínez
SECRETARIO GRAL.: Lic. Bernardo Flores
SECRETARIA ACADEMICA: Lic. Aída O'Ward
SECRETARIO DE NUEVOS PROYECTOS: Lic. Héctor Franco
SECRETARIO DE ASUNTOS ESCOLARES: lng. Armando Alanís
SECRETARIA DE EXTENSION ACADEMICA
Y DIFUSION CULTURAL: Lic. Julieta Pisanty Marín
COORDINADOR EDITORIAL: Humberto Salazar

REVISTA DE LA F ACUtTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
NUMERO 8 / VOLUMEN 111 / MAYO-AGOSTO DE 1984.
CONSEJO EDITORIAL:
Lic. Mario Cerutti
Lic. Miguel Covarrubias
Lic. Juan Angel Sánchez
Lic. Ricardo Villarreal
DIRECTOR
Herón Pérez Martínez
OFICINAS
Facultad de Filosofía y Letras, UANL
Ciudad Universitaria
San Nicolás de los Garza, N.L.
México
Publicación tetramestral
Precio del ejemplar: $150.00 M.N.
Suscripción anual: $400 00 M.N.

�SUMARIO
3

IMITACION DE LEON FELIPE
Rumen Stoyanov

IMITACION DE LEON FELIPE
/

4. ANALISIS DE UN MITO CORA
Leticia Herrera

12

ANATOMIA DE LA LUCIDEZ
Eduardo Arellano

13 . PENSAR BIEN PARA VIVIR MEJOR
Adolfo Sánchez Vázquez

16

CANCION TARDIA PARA MARILYN MONROE (1926-1962)
. Horacio Salazar Ortiz
LA INTRADUCTIBILIDAD TEXTUAL COMO PROBLEMA HERMENEUTICO
. Herón Pérez Martínez

31

Conozco pocas cosas.
La casa arrasada por la crecida no la conozco,
ni de vista conozco el hambre,
nunca leí la gran lección de la cárcel.
Conozco las arrugas de mi madre, o sea las de la tierra,
la bendición de la lluvia conozco,
el amanecer diario de la esperanza,
el libro abierto como un pan partido,
el amor dulce como la sal,
el sabor simple y ·todopo.deroso del sudor.
Algunas cosas ya conozco.

¿PUEDEN TRADUCIRSE LAS METAFORAS?
M. B. Dagut

41
46

Rumen Stoyanov

LA TRADUCTOLOGIA
Wolfram Wils

EVIDENCIA
Jorge Villalobos

47

SEÑAS / RESEÑAS / CONTRASEÑAS

52 .LA DISOCIACION: LAS RELACIONES ENTRE LA CULTURA ESCOLAR
, Y LA CULTURA DE LOS GRUPOS MARGINADOS URBANOS
Víctor Zúñiga

,En este número: Ilustraciones de Raymundo {!yifla :

. Tr. del búlgaro de Eduardo Langagne .

�ANALISIS DE UN MITO CORA

Leticia Herrera

~

pretendieron barrer con los rituales coEl presente trabajo tiene como finalidad, si se quiere harto pretenciosa, ras, desvirtuando su religión e im poniendo el culto al dios "verdadero". En
hacer un análisis del mito cora denominado El nacimiento_de Hátzikan (1), si- 1767, la expulsión de los jesuitas de los
guiendo los lineamientos más generales dominios españoles y, posteriormente,
del análisis estructural propuesto por las guerras de independencia y los inLévi-Strauss (2). Las carencias, limita- tentos de reconstrucción nacional, deciones, etcétera, serán propias de quieri ' jaron a la provincia del Nayar en el más
se introduce por primera vez en el difíabsoluto abandono religioso.
cil terreno de la mitología, con el agreA pesar de eso, los intentos de la fagado de carecer de una fonnación antrollida cristianización dejaron su huella en
pológica.
las creencias de los coras, dando lugar a
El nacimiento de Hátzikan, podría singulares combinaéiones de elementos
ser considerado como uno de los centra- religiosos que constituyen los cultos acles en la mitología cora, ya que describe tuales de los coras.
el nacimiento, la génesis de una_ de las
La geografía donde sé·asienta el puetres deidades coras principales Qas otras
blo cora es similar a la descrita por Lévidos son Tayau, Nuestro Padre el Sol; y
Tatei, Nuestra Madre o Reina del Maíz). Strauss en La gesta de Asdiwal (3). Jesús María, centro ceremonial y de poPara lograr urt adecuado acercamien- blación cora (junto con los antiguos cento al propio contenido del mito con el tros de Santa Teresa y la Mesa), se locaque voy a trabajar, intentaré en primera liza al noreste del estado de Nay hit, coinstancia bosquejar, de forma somera, el lindando al este con el río Jesús María y
entorno en el que éste se inscribe. Es d&amp;- a una distancia considerable hacia el
oeste con la zona costera, a donde los
cir, la descripción del pueblo cora, su
ubicación geográfica, su actividad tecno- coras van a emplearse en los grandes tabacales, y donde intercambian mercaneconómica, etc.
cías.
l.
La disposición geográfica del pueblo
Los coras son indígenas que habitan cora es de suma importancia en la deteruna región montafiosa del noroeste de minación del contenido mítico, ya que
México, comprendida en el estado de condiciona sus principales actividades
económicas. El tiempo de lluvias (de
Nayarit. Población dedicada a la agriculmediados de junio a mediados de octutura, pesca y recolección, los habitantes
bre), los coras abandonan el poblado pade Jesús María no pasan de 205.
ra irse a sus "ranchos de aguá", situados
en las montañas, donde pastorean y orEn el siglo XVIII, después de haberse
librado por espacio de dos siglos, los co- deñan el ganado y cuidan las milpas. El
resto del año la pasan con- el producto
ras sufrieron la invasión de los españodel trabajo de esos cuatro meses, aparte
les, principalmente bajo la forma religiode la pesca de bagre, mojarra y camarón,
sa. Siendo el habitat cora un lugar de diy la recolección de frutos silvestres.
fícil acceso, no representaba para las urAparte, hacen adobes, . bateas, cestos y
nas españolas un espacio codiciable en
petates. Su dieta es a base de tortillas,
términos económicos. Sin embargo, no
frijol, chile y un poco de carne. El gapudieron escapar a la implacable crisnado parece ser esencialmente utilizatianización de las órdenes religiosas de
do para su intercambio en la costa por
los jesuitas, quienes, de un plumazo,

alcohol, azúcar, arroz, etc.
El territorio cora es compartido con
los mestizos, q_ue __poco a poco han ido
,expropiándoles las mejores tierras y las
playas del río. También controlan la
cuestión administrativa y comercial. Sin
embargo los coras, enemistados con
_ellos de forma radical, no lo están por
ese control de actividades (eso 1o atribuyen a un designio de los dioses), sino
por su cristianismo y la profanación de
un producto sagrado para los éoras: el
maíz. Entre los coras, vender caro el
maíz, especular con él, negárselo a sus
hennanos, desperdiciarlo, etc., corresponde a una falta frente a los dioses, la
cual es castigada con enfermedad..
Podría decirse que el análisis de las
creencias religiosas- de los. coras P.S un
requis_ito previo al análisis socioeconómico de dicha población, ya que la mayor parte de las actividades económicas
coras está teñida de sentido religioso. La
relación hombre-naturaleza se presenta
aquí bajo la forma de una relación cordial, no utilitaria, en la que el hombre
se sien te ·parte .integral del medio natural y, al tener necesidad de explotarlo
para su subsistencia materiaf entabla
con éste un diálogo de hombre a dios. El
respeto cora por la naturaleza se refleja
en forma definitiva en las construcciones míticas, donde las deidades se corresponden con los elementos det entorno
cora: tierra, maíz;' agua, cielo.
Los coras han creado toda una estructura jerárquica que cumple simultáneamente funciones de tipo religioso,
económico, administrativo, etc. ·En términos reales, dicha estructura es la que
funciona como autoridad moral efectiva entre los coras, que se resisten al trato directo con las autoridades institucionalizadas. Dicha estructura está integrada básicamente por los s~ientes
cargos: Primer Gobernador (Iatuan),
. Segundo Gobernador (Teniente), '.fercer

Gobernador (Arcarte), Principales, Basta
(rezandero oficial), Justicias, Centuriones, Mayordomos, Tupiles. Si consideramos el reducido número de la población
cora, cabe presumir que la mayoría de
los jefes de familia puede fácilmente acceder a alguno de los puestos. Además,
parece ser que dicha estructura jerárquica es bastante flexible y democrática en la toma de las decisiones importantes, y que funciona en gran medida a
partir de la delegación de funciones en
la jerarquía,·de mayor a menor.
Los coras pertenecen a una población
de tipo patrilineal y patrilocal. La responsabilidad de los varones incluye la
manutención y amparo de las mujeres
de los hijos. La autoridad paterna sobre
los hijos es incuestionable, y las mujeres al casarse viven en el lugar de residencia del marido.

II.
Para facilitar la confrontación del
análisis con el contenido del mito, lo
reproduzco aquí según la versión recogida por Benítez en Los indios de M~xico (4):
El nacimiento de Hátzikan
En la fundación del mundo vivía un
matrimonio de jóvenes. Pasado algún
tiempo la mujer pensó que pronto ·daría a luz y el marido, preocupado, tomó su hacha y se fue a cortar un poco
de leña.
Estaba en el bosque, tirando un pino, cuando se le acercó una anciana
que llevaba un huacal sobre su espalda.
- ¿Qué haces?- le preguntó -. Me
estás cortando un pie. ¿Acaso no sabes que todos los árboles son míos?
Sin darle tiempo a contestar la anciana mató al hombre con sus filosas
uñas y ya muerto lo echó en el hua-

cal. Antes de llegar a la casa del matrimonio lo escondió entre la yerba y
se presentó ante la mujer que ya sentía los primeros dolores del parto:
- Buenas tardes - le dijo -. ¿Por
qué te quejas?
Estoy enferma.
· Y tu esposo?
~ue al monte a traer leña.
No tengas miedo. Yo estoy aquí
acompañándote. ¿Me permites tocar
tu vientre?
La anciana, con sus filosas uñas, le
rasgó el vientre. Sacó el niño y desde lo alto de un cantil lo tiró al río.
Ahí estaba pescando una garza. Se dio
cuenta que un pescado se había- tragado algo; echó el anz~elo y lo pescó.
Estaba lleno el pescado. Entonces la
garza lo destazó, desGubriendo al niño
vivo. Lo llevó con su mujer y los dos
lo envolvieron y lo cuidaron.
El niño creció pronto. Al.año ya jugaba alrededor de la casa; a los dos iba
por el mont~; a los tres recogía gualacamotes y pitahayos, a los cuatro cazaba
animalitos, a los cinco la garza le hizo
un arco y cinco flechas diciéndole:
- Debes saber que no eres nuestro hijo. A tu padre se lo comió una bruja y
ella te sacó del vientre de tu madre con
sus filosas uñas y te arrojó al río. Tu
madre no ha muerto, vive todavía en un
lugar desconocido, pero, si quieres encontrarla, lanza cuatro flechas a los cuatro rumbos cardinales. La flecha que regrese te dirá que ése es el cami~o _erra;
do, la flecha que no regrese te md1cara
el buen camino.

tada a la sombra, tejía su madre.
· - Yo soy tu hijo, el que ten_Í_l!_s en tu
vientre cuando se apareció la bruja- le
dijo Hátzikan.
La mujer lloró de alegría y le rogó
que se quedara a vivir con ella.
-Sí, creo que mi deber es vivir contigo- le contestó Hátzikan. Sin embargo, quiero pedirle permiso a las
garzas, pues ellas me han criado y yo
las reconozco como a mis segundos
padres.
Concedido el permiso, el muchacho siguió cazando en los bosques lejanos.
-Mira- le dijo una vez su madre -,
tú puedes cazar todos los animales menos un guajolote y un venado de mi
propiedad. También puedes ir a cualquier sitió, menos a la Gran Laguna
donde habita la Serpiente Negra que
devora a los hombres. Cuídate mucho
de acercarte a la casa de la bruja. Es una
mujer maligna, muy poderosa, que mató a tu padre.
El muchacho Hátzikan, un día cazó
un guajolote_ y lo llevó a su casa.
-Has desobedecido mis súplicas y
has matado a mi guajolote. Puede ocurrimos una desgracia.
-Madrecita, ¿cómo podía saber que
era tu guajolote? No tenía ninguna seña
especial.
-Bueno, ha ocurrido lo que temía.
Sólo te pido que no olvides mis otros
consejos.
Pasado algún tiempo Hátzikan hirió a
un venado en el monte y el venado corrió a la casa, y cayó frente -a la puerta.
La madre, le sacó la flecha, lo curó, pero en el fondo de su corazón tuvo miedo por el atrevimiento de su hijo.

El muchacho salió a·un lugar escampado y lanzó tres flechas al sur, al norte, al poniente, y las tres flechas volvieron a sus manos; la cuarta flecha se perdió en el oriente dejando una ráfaga de
Hátzikan, más tarde, se fue a la Gran
luz. Entonces el muchacho se montó
Laguna
y se sentó en la orilla esperando
en la ráfaga y así llegó a un árbol don.
que
saliera
la Serpiente Negra. Al rato,
de estaba clavada su flecha. Abajo, sen-

�en medio de vientos huracanados y haciendo un ruido espantoso, la Serpiente
se levantó del agua p·ara caerle encima.
Hátzikan preparo su arco y cuando la
serpiente descubrió su corazón, el muchacho le disparó una flecha y ahí cayó muerta lanzando un bramido que se
escuchó en toda la región de los coras.
Hátzikan, el Gran Flechador, sólo
quería vengarse de la bruja y un día
acompañado de su perro, salió en su
busca. Desde lo alto de una loma la vió
trabajando fuera de la casa y le dijo a
su perro:
- Espérame aquí. Si algo malo me
pasa, corres y le avisas a mi madre.
-Buenos días, abuelita. -saludó
Hátzikan.
-Buenos días, hijito -respondió la
vieja.
- ·Dónde está mi abuelito?
-Ánda fuera, buscando la comida.
¿No quieres unas tortillas?
-Las acepto porque tengo mucha
hambre y mucha sed, el viaje me ha
cansado.
Luego de comer, ya oscureciendo,
Hátzikan se despidió de la vieja:
- Ya me voy, abuelita. Muchas gracias por haberme dado de comer.
-Regresa mañana, hijito y yo te
prometo que te divertirás mucho.
Al día siguiente volvió Hátzikan y
la vieja le propuso jugar a la pelota.
- Veremos quién puede lanzarla más
alto- le propuso.
Tómo la vieja lá pelota y apenas llegó arriba de los árboles. En cambio,
Hátzikan la arrojó con tanta fuerza que
se perdió de vista, cayó al suelo dos o
tres horas después, y luego rebotó cinco
veces hasta el cielo.
- Bueno- dijo la vieja -, me has ganado y ahora podemos jugar al columpio. Yo te voy a mecer primero.
La bruja empujó cinco veces a Hát--c zikan sin lograr levantarlo mucho. Lle- .

gado su turno, el muchacho lanzó el
columpio con fuerza y la primera vez
la vieja se trastornó. La segunda, venía
ya colgada y la tercera regresó más
muerta que viva. Cuando recobró el
, tido le dijo_a Hátzikan:

Oyendo el cuervo estas palabras dejó
la rama del árbol y volando llegó a la
casa del muchacho:
-Cuídate mucho
le aconsejó -.
El viejo está preparando su venganza.

- Ya estoy muy vieja y no puedo jugar bien contigo, pero te propongo que
juguemos al cazo. Yo te echaré primero
y luego tú me echarás a mí. Veremos
quién de los dos puede salvarse.

Hát_zi~an regresó al lugar donde vivía
el brujo y como no lo halló,► esperó
sentado en una piedra afilando su machete. Más tarde apareció el viejo y se
le echó encima. Era un brujo que sabía
pelear. Su machete zumbaba en el aire
pero Hátzikan paraba todos los golpes.

sen-

Hátzikan aceptó y la vieja sentó el
cazo en la lumbre, preparó tomates y
-Mira abuelito- · 1e dijo después de
chiles y al estar hitviendo el mole arroun rato -, te voy a enseñar r.omn_se.
jó a Hátzikan. Estaba buscándolo con
maneja el machete, y diciendo esto le
una cuchara de palo_ . en el fondo del
cortó una oreja y se la guardó en su
cazo cuando oyó la voz del muchacho
morral.
que le preguntaba:
-Devuélveme mi oreja- le suplicó el
-Abuelita, ¿qué estás buscando?
viejo, hum,iJlándose.
- ¿Qué, no te eché en el cazo? -pre-Te la entrego si me dices donde está
guntó asombrada la bruja.
mi padre.
-Eso creíste porque ya estás cho-Perdóname, sólo conservo los huecheando. El juego no ha comenzado.
sos.
La bruja lo arrojó cuatro veces más
-Dámelos. Con eso me conformo. Y
y a la quinta Hátzikan la levantó en sus
dame también los huesos de todos los
brazos la echó en el cazo y con un ca-• que has matado.
rrizo revolvió el mole hasta que la carne
Se Uevó los huesos a su casa y, primede la vieja quedó bien cocida. Sacó los
ro juntó los de su padre formando el
huesos, dió de comer a su perro y volesqueleto.Durante un mes los bañó con
vió a su . casa.
el agua de la Laguna Sagrada y poco a
poco los huesos fueron encél;rnando y el
Después del mediodía Uegó el mapadre recobró su figura humana. Sin emrido de la vieja y viendo el mole se sirbargo no podía moverse. Entonces Hátvió un plato y principió a comer. Un
zikan le habló así:
cueivo que estaba parado en la rama
-Padre, levántate, ya no puedes dor-.
de un árbol cantó:
mir tanto tiempo.
-Ruj racuá, ruj racuá, se está coEl· padre revivió. Empleando el agua
miend? a su mujer, se está comiendo a de la Laguna resucitó a los otros muersu muJer.
tos y todos se dirigieron a la casa de las
El brujo sin hacerle caso al cuervo, se
garzas, yendo Hátzikan a la cabeza se- 1
sitvió un segundo plato: Llegó entonces guido de su perro. Y por está razón, llela iguana y dijo;
gando la noche, sale primero Hátzikan,
-Shau mirau, ruj racuá, shau nµrau,
acompañado de una estrella pequeña
ruj racuá.
que es su perro y detrás de ellos apare-Bueno, estos animales se están burcen .las demás estrellas, los muertos delando de mí -dijo el viejo -, pero en
vorados por el brujo a quienes devolvió
ese momento sacó del plato un mechón
la vida Hátzikan el.gran flechador. (ver-de canas.
sión de Eusebio Ceferino.).

111.
Es fácÜ encontrar e·n el contenido del
mito la referencia a las características
geográficas del pueblo cora, porque a
pesar de que no se mencionan nombres,
de lugares (excepto par.a las lagunas),
la secuencia de los hechos que se describen puede ser referida a los distintos
medios en que se desarrolla la vida cora:
el río Jesús María, la costa nayarita hacia el oeste, el este como lugar de origen
de vida, de lo sagrado, etc. (cfr. infra.).
Las actividades realizadas por el protagonista, que además tiene una multiplicidad de identidades (en la mitología
cora), se corresponden con las del pueblo cora: agricultura, pesca, etc. En el
aspecto social encontramos relaciones
que corresponden -algunas de manera
positiva y otras en su forma invertidaª las que reglamentan la vida cora. Por
lo que respecta al aspecto cosmológico,
digamos que resulta el más rico en determrnaciones, por la relación estrecha de
los coras con la naturaleza,lque ha implicado la sacralización, a distintos niveles
de representación simbólica, de los elementos que constituyen su vida material y espiritual.
La propia estructura del mito da lugar a varias interpretaciones, si se atiende a las condiciones reales de existencia
del pueblo cora. La vida cora, como_ya
se dijo, está regida por la agricultura y
la pesca (principalmente). Por otro lado, la religión cora, implícita en todas
las actividades, ha tomado por dioses
principales justamente los que tienen
qué ver con su entorno: sol, tierra, etc.
Y Hátzikan, que es una especie de dios
polifacético;" cumple alternativamente
las identidades de: maíz-peyote-venadoE~trella de la Mañana-San Miguel Ar-'
cangel-Niño Aparecido. Partiendo de la
multiplicidad de identidades atribuídas
a Hátzikan, es posible una lectura múltiple del mito.

Hátzikan representa, siendo el maíz,
la ruptura con el orden natural en el
cual el hombre obtiene de la naturaleza
sólo lo que ésta le brinde. El diálogo
(monólogo, más bien) que sostienen la
anciana del bosque y_~I padre de Hátzikan al principio,del relato, representaría el momento inminente de ruptura de
las relaciones cordiales hombre-naturaleza, anunciado por el nacimiento de Hátzikan, La violentación del nacimiento, el
robo del niño, el ser arrojado al agua,
significarían un triunfo temporal de la
naturaleza (vieja) contra la imposición
de la agricultura. Por otro lado, el diálo_go de la madre de Hátzikan con la anciana permite suponer,. a pesar de la violencia implícita, una relación entre elementos de la misma naturaleza. Esto se
reafirma por el hecho de que, en una
parte posterior del relato, Hátzikan llama a la vieja abuela, e inclusive es alimentado por ella. Hasta podia decirse
que el duelo Hátzikan-bruja se da en
'términos cordiales. Así la anciana representa la tierra, la naturaleza en su
forma virgen, y la madre de Hátzikan,
· significando también la tierra misma,
implicaría la variación de grado entre el
rechazo absoluto de la intromisión humana en el orden natural de cosas, y su
aceptación gradual. Hátzikan es la agricultura, y el seno materno no lo rechaza. La madre naturaleza (la vieja) se violenta, y se defiende con "sus filosas
uñas", sin embargo, no daña a la madre
de Hátzikan. Arranca el fruto de la tierra, lo expulsa a otro orden de cosas, a
otro elemento: el agua.
La restitución de las relaciones cordiales entre naturaleza y•hombre con la
aceptación de la agricultura se distingue
en dos momentos del relato: cuando
Hátzikan vuelve con su madre, después
de haber sid(? criado por las garzas; el
conflicto se cierra con la muerte de la
vieja: triunfa_;el nuevo orden, muere el
viejo y se restituye la armonía con la

tierra.
El hecho de que aparezca otro elemento en el relato (el agua), no tiene
nada de extraño si se toma en cuenta
el entorno cora. La pesca es un elemento esencial de su economía (y de sus rituales). Hátzikan es arrojado al agua, pero es rescatado por una garza, que lo extrae del interior de un pez. Aquí entran
diversos elementos que vale la pena distinguir. Por un lado, el hecho de que el
protagonistá llegue al agua ilustra la dependencia de los coras de dicho elemento. Sin embargo, el hecho de que Hátzikan sea tragado por un pez debiera interpretarse como una relación invertida
del orden acostumbrado: el hombre
pesca/el hombre es tragado por un pez.
Esto puede significar la neutralización
de una relación en la que el hombre aparece como agresor del medio acuático
(al pescar), a través de la inversión de
los términos de la relación (el hombre es
"pescado", tragado por un pez). La relación cordial se restablece, lo cual es confirmado por el hecho de que la garza ya
repite la relación original: echa el anzuelo, pesca· el pez que tragó a Hátzikan, lo destaza.
La garza puede ser considerada como
un elemento de mediación entre tierra y
agua; la conjugación de ambos elementos y la instauración de un orden en el
que se hace posible el tránsito tierra-agua
de manera natural. La garza rescata a
Hátzikan, lo cría, pero luego lo devuelve
a su medio original: la tierra.
Podríamos decir que en . este mito
cora se expresa una simbolización que
corresponde a los diversos niveles de reflexión del indígena, que responderían
al siguiente orden: naturaleza agrícola,
religión, cosmologít,La personalidad de
Hátzikan como maiz-peyote-venado-Estrella de la Mañana-San Miguel Arcángel,
corresponde a estos niveles de simboliza-

..-:¡

�1 1

ción y se encuentra en otros momentos
del mito.
Cuando Hátzikan vuelve con su madre, se dedica a la caza. Los coras no son
cazadores. La finalidad de la caza parece
ser en este caso de tipo religioso. Los
elementos de caza se corresponden con
los de la simbolización: guajolote (maíz),
venado (Hátzikan mismo), Serpiente
Negra (datura) (5), 'bruja (lo terrestre).

-

1

'

Vale la pena aventurar la idea de que,
a través de la caza, Hátzikan va remontándose de un nivel de simbolización a
otro, para culminar como entidad divina. Hátzikan mata el ~ajolote prescrito;
comedor de maíz. Hatzikan .hiere al venado prohibido: puede pensarse aquí en
la trascendencia de su naturaleza terrestre, así como la trascendencia de la
muerte. El siguiente enemigo, la Serpiente negra, puede ser asociada al triunfo del peyote sobre la datura o del bien
sobre el mal. La derrota de la vieja, en
último término, la trascendencia de lo
terrestre, el triunfo de un nuevo orden
en el que se comunica lo divino con lo
profano; la relación dioses-hombres, es
una relación indirecta en la cual Hátzikan aparece como mediador. También
significa el triunfo de la agricultura y la
reconciliación de la tierra con el hombre.
En el duelo que sostienen la vieja y
Hátzikan, se combinan elementos de distintos órdenes, pero ninguno·que se contraponga al contenido est~c~ral d~l
mito. La vieja propone a Hatz1kan diversos juegos. La misma noción de juego
implica aquí una cuestión de po?er, y
Hátzikan demuestra en todos los Juegos
su superioridad (atrihuíhle a su múltiple
identidad). El primer juego propuesto
es el de la pelota. La vieja no sobrepasa
la altura de los árboles, lo cual es índice
de que no puede trascender su naturaleza terrestre, de que no puede trascenderse a sí misma. Sin embargo Hátzikan la
co eleva hasta el cielo; reflejo de su relación
l

con los dioses; de su propia naturaleza
divina, producto de su propia trascendencia como hijo de la tierra (maíz,
peyote).
En el segundo juego, del columpio, la
vieja no puede casi levantar a Hátzikan,
sin embargo éste la columpia con gran
fuena. Aquí lo que está implícito no es
ya la naturaleza divina, hasta cierto punto etérea o voladora de Hátzikan (viaje
en la ráfaga de luz), sino su condición de
fuerza. El puede moverse a voluntad, pero en cuanto se trata de una fuerza externa, demuestra su invulnerabilidad.
El juego del cazo en sí ya es evidente
como prueba final de la naturaleza de
cada uno: Hátzikan escapa cuantas veces la vieja lo pretende atrapar, sin embargo ella es vencida. También puede
significar un cambio en la naturaleza de
los juegos. Si los anteriores implican movilidad, éste es hasta cierto punto pasivo, es decir, más cercano a la naturaleza
de la vieja, que cree así poder derrotar
a Hátzikan.
Otro elemento que aparece constantemente en el relato es el número cinco:
a los cinco años de Hátzikan es cuando
la gana le dice la verdad dé su origen
( digamos que ahí se ubica su ~erdadero
nacimiento, puesto que es la pnmera vez
que aparece con ese nombre). La g~rza
le da a Hátzikan cinco flechas para onentarse en la búsqueda de su madre. Son
cinco las pruebas a las que Hátzikán se
enfrenta vuelto cazador: guajolote, venado, sérpiente negra, bruja, brujo. En
el juego de pelota,. ésta bota ~n.co veces
hasta el cielo, arrojada por Hatz1kan. En
el juego del columpio, la vieja colum~ia
cinco veces a Hátzikan. Son cinco los intentos de meter a Hátzikan en el cazo.
En el pensamiento cora, el númer~
cinco está asociado a la imago mund1
que constituye el lugar don?e se r~ali~an
todos los rituales. Este esta consbtu1do

por los cuatro puntos cardinales, a los
cuales se asocian diversos elementos: el
agua, el mal, la noche, el pinole, etc. L~s
más importantes puntos de referencia
son los que se construyen sobre los ejes
este-oeste y arriba-ahajo. Al ,)este se relaciona el agua, el mal y la noche. En la
geografía cora, hacia el oeste queda la
costa nayarita, donde los habitantes trabajan e intercambian mercancías. La
asociación con el mal y la noche es representación d~l viejo duelo entre ~átzikan y la serpiente negra (que es s1mholo de lá datura, concebida como maligna), hahi tante de la Gran Laguna.
El oriente, en cambio, significa la
relación con la tierra. Y todos los puntos que se localizan hacia el oriente se
asocian con la fertilidad , lo sagrado,el
origen da vida. Estos significados están
dados en función de varias cosas: hacia
el oriente se localiza ºViricota, la tierra
mágica del peyote, .a donde los coras
iban a cortar el peyote, elemento sagrado de comunicación con los dioses. Asimismo se relaciona con el punto de salida del sol, deidad máxima de los coras.
En cuanto al quinto punto del esquema, representado como el lugar del
fuego se constituye en el eje por el
que ~e conectan los elementos ~iel_otierra. El cenit es la morada del agu1la
Kuajrave, el señor de las Aguilas, y debajo q_ueda la morada subterránea de Taheté Tetewa la Diosa de la Tierra. Estos
últimos el~mentos se comprenden sólo a
través de las sustituciones sucesivas de
elementos en los niveles de simbolización de la mitología cora.
O tras significaciones del número cinco son las siguien!es:,
Los aspirantes a cha manes deben guardar cinco años castidad.
La muerte de alguien significa su retomo al mundo de los vivos exactamen· te al So. día, en forma de espíritu, para
·saldar las cuentas con la familia y morir

en paz. A los cinco años de muerto, se
le dan unas piedras para que el espíritu
entre en ellas y deje de enfermar a los familiares sobrevivientes. O sea que la definitiva muerte se da ahí, cuando pasan
a habitar en las piedras del sol (moatavi).
-Etcétera.
Un elemento más que aparece de imprevisto, es el perro de Hátzikan. Cu~do Hátzikan se vuelve cazador, ya tiene
un perro que lo acompaña. La presencia
del perro puede asociarse al contepido
de otro mito de origen cora (firusai, el
Hombre Solitario), en el que de ·1a relación de un hombre con una perrita blanca se explica e,l origen de la población
cora (6). Asimismo en otro mito, Hátzikan tiene una compañera: Teíkame, la
niña virgen (7), que bien podría ser el
perro de nuestro mito, ya que en el desenlace, cuando Hátzikan se asume como entidad divina convirtiéndose en estrella, aparece acompañado de su perro-estrella.

IV.
Si bien es cierto que podría hacerst.
un análisis más exhaustivo, para incorporar cada elemento del relato (padre
de Hátzikan, esv.oso _de la bruja, proceso de resucitación, etc.) ·pax:.ece posible
~~rimir eso -en aras de1buscar las opo-s1c10nes fundamentales. Creo que los
aspectos no tocados refuerzan, en todo
caso, los elementos estructurales mane-,
jados.
Las oposiciones fundamentales que
aparecen en el mito analizado son las siguientes: vida/muerte, ordinario/her01- ·
co, naturaleza virg_en/agricultura, datura/
peyote, _terrenal/divin9, profano/sagrado, hembJa/macho. Estas oposiciones
pueden ser referidas a los distintos planos de simbolización expuestos.
Hay algunos elementos, no mencionados, que vale señalar aquí. En el plir

no sociológico, se maneja la cuestión de
la patrilinealidad, la patrilocalidad, las
relaciones de poder y la relación hembra/macho. En estos aspectos, el mitc
parece describir una relación invertid!!
de la realidad cora (Cuadro No.1 1).

RESIDENCIA MATRILOCAL
(MUERTE DEL PADRE)

I

RESIDENCIA
PATRILOCAL
(MATRIMONIO DE
JOVENES)
1

\

RESIDENCIA
PATRILOCAL
(MATRIMONIO DE
GARZAS)

1

/

RESIDENCIA
RES{DENCIA
MATRILOCAL
PATRILOCAL
(VUELTA A LAL...-...(PADRE RESUCIMADRE;NATADO, HIJO SIN
LA MADRE)
CIMIENTO
VERDADERO)
CUADRO No. l ESQUEMA SOCIOLOGICO.

La situación se resuelve con un contenido implícito de relaciones de poder
que oponen a los elementos hembra/macho y terrenal/divino. Se identifican los
elementos femeninos (vieja, madre de
Hátzikan) con la tierra como fuerza primigenia. Los varones (padre, Hátzikan)
aparecen cotno intrusos, pero finalmente se imponen sobre lo femenino, sobre
lo terrenal a través de la trascendencia
de su propio origen y la asunción de su
carácter divino (se convierten en estrellas). La patrilocalidad es el punto de
partida y de llegada.
La mujer aparece como entidad de
fuena (vieja que agrede), o de perdida
como 9.1jeto impositivo; la madre de
Hátzikan le pide a éste que se quede a
vivir con ella, le impone prohibiciones
que él rompe.

�CIELO
. _EM~REO.

CIELO
ATMOSFERICO
(NACIMIENTO
DEHATZIKAN)•

CIELO
EMPIREO

CIELO
ATMOSFERICO

u

Podría decirse que la relación con ei'
poniente es una relación de doble signo. Por un lado, se asocia a un signo negativo debido a que es el asiento de la
Serpiente Negra, habitante de la Gran
Laguna (la costa nayarita, el mar), asociada a la datura como droga peligrosa.
A esto hay que agregar que el poniente como punto de puesta del sol, representa la oscuridad, lo desconocido.

§TIERRA _ _ _ _ _ TIERRA _ _ _ TIERRA _ _ _ TIERRA
AGUA
CUADRO No. 2 ESQUEMA COSMOLOGICO

Por lo que respecta al aspecto cosmológico (Cuadro No,i 2),cel punto de partida real es el nacimiento de Hátzikan,
cuando, viajando en una ráfaga de luz,
llega al lugar donde está su madre. Su
primera relación con el cielo empíreo
está dada por el juego de pelota, cuando
los botes llegan "hasta el cielo". La segunda ocasión de su relación con el cielo
atmosférico es cuando el cuervo, en una
relación invertida, aparece como aliado
al avisarle de las intenciones de venganza del brujo. Por último, la trascendencia final y absoluta, que implica la ruptura con su condición terrenal y su conversión en entidad divina (Estrella de la
Mañana).
ESTE➔OESTE➔ESTE➔OESTE➔ESTE

CUADRO No. 3. ESQUEMA GEOGRAFICO

0

~

Atendiendo a la secuencia lineal del
relato, encontramos el recorrido geográfico consignado en él cuadro 3. Hátzikan nace en el oriente (o al menos ahí
es fecundado, porque, como ya se dijo,
su verdadero nacimiento se ubica con su
retorno a la madre, a los cinco años), es
hijo de la tierra, sin embargo, arrebatado.

por la bruja del vientre materno ~s lanzado al río. En este caso parece más válido interpretar tal río como el mar, porque la casa de las garzas se localiza al poniente, en el camino hacia la costa. Hátzikan regresa al oriente busCéllldo a su
madre, montado en la ráfaga de luz. El
duelo con la Serpiente Negra lo lleva
nuevamente al poniente, pero regresa a
su casa, localizada en el oriente. El duelo con la bruja y el brujo ya no implican
un desplazamiento espacial considerable,
puesto que la casa de la vieja se localiza
en una loma, lo que significa que es bastante posible ubicarla en territorio cora
(sobre todó si consideramos la naturaleza de la vieja).
Lo significativo del esquema geográfico resultante es la necesaria recurrencía de los puntos este-oeste. La movilidad entre uno y otro, el hecho de que el
punto de partida y de llegada sea el
oriente, pero con la intercalación del
oeste como punto necesario. El este como elemento central del total de las movilizaciones de Hátzikan pudiera ser
interpretado como la necesidad de fijarlo como punto geográfico principal,
como punto de equilibrio entre los extremos del oriente.reli~oso (Viricota)
y el oeste económico (costa nayarita).

Pero, y lo que hace la relación positiva, es la asociación del poniente con
el mar como fuente de riquezas, como
fuente de alimentos. Ahí vive la Diosa
del Mar, la Diosa de los Pescados. En la
economía cora, el viaje a la costa, la
pesca, implican una fuente de intercambio fuerte, que provee a los habitantes
de riquezas no conseguibles en territorio cora: .azúcar, café, plátano.s, etcétera.

·HEMBRA
R'MACHO
EJE ESTE-OESTE
,EJE ARRIBA-ABAJO
NATURALEZA
AGRICULTURA
INMOVILIDAD
MOVILIDAD
TERRENALIDAD
DIVINIDAD
CUADRO No. 4 ESQUEMA GLOBAL DE
OPOSICIONES.

En el cuadro·.4, la mujer se asocia al
eje este-oeste por su significación como
la tierra, en contraposición al oeste marítimo. Su relación con la naturaleza es
eviderite en todo el relato. La inmovilidad es inherente a su naturaleza terrestre (la vieja no hace grandes recorridos;
la madre de Hátzikan es la inmoviUdad
absoluta: espera cuando va a dar a luz,
teje bajo un árbol cuando Hátzikan la
encuentra). La mujer no tiene contacto
con los dioses, su poder es limitado.
El hombre aparece en la relación
cielo-tierra. Es el elemento de mediación con los dioses. La agricultura es

vista como una imposición sob.re la
tierra, de naturaleza femenina.
Las oposiciones planteadas destacan
la complementareidad de los elementos.
No se trata de oposiciones absolutas, en
las que los términos sean excluyen tes
entre sí. sino más bien de relaciones de
lucha entre fuerzas que al fin logran un
equilibrio que permite la permanencia.
Así por ejemplo en la oposición hembra/
macho, naturaleza/agricultura, etc.
\

A partir de la revisión de este mito,
mcontramos algunas situaciones interesantes. El mito no puede ser visto (ni siquiera como punto de partida) sólo a
través de su contenido verbal. La lectura tiene que hacerse a partir de una consideración fundamental: las palabras medulares del relato funcionan como símbolos, como elementos de una estructura 4ue hay que arrancarle a una lectura
lineal del relato.
En función de la vida cora puede explicarse la presencia de cada elemento
estructural. Pongamos por ejemplo el caso de la ti~rra como entidad femenina,
dadora de ~da. En el relato la mujer es
una entidad que posee mucha fuerza,
que se muestra renuente a las imposiciones del hombre, y que finalmente es
vencida. En trc los coras, las mujeres llevan una vida oscura, casi podría decirse
que no existen. La única cualidad por
la que se les respeta es por su capacidad
de procreación. Pareciera que el mito
tratara de compensar, a través de cierto
tipo de construcción mítica, una des~
gualdad de hecho con una igualdad de
derecho.
Con este ejemplo, lo que se trata de
plantear es que existe una correspondencia entre los elementos del mito y
los que constituyen la realidad cora. Es
difícil fijar los límites entre cotidianei&lt;lad y ritual. El pensamiento cora

aparece como dotado de una estructura
interna en la que todos los elementos
guardan una lógica absoluta Y eso se
refleja eQ la construcción mítica, que
aparece entonces como un retrato (traducido según las reglas del código utilizado) de la realidad. Pero no se puede
decir que establezca con ésta una relación unilateral. El mito retrata ciertos
aspectos de la realidad, pero a su vez la
determina
NOTAS

Podría decirse, pues, que existe una
relación de interdependencia entre realidad y construcción mítica, y que ésta
es la única lectura posible de las cosas.
En términos teóricos es posible aislar los elementos según su pertenencia a
distintos niveles de simbolización, pero
en el habitante cora aparecen amalgamados, formando un todo indiferenciado, en el que el indígena no sabe en
términos concretos el por qué de muchas de sus reacciones frente a las cosas, mas sin embargo las reproduce porque caen dentro del orden de lo natural;
dentro de su orden de lo natural.

(1) Este trabajo está basado exclusivamente

en el material recogido por Fernando B~
nítez en su texto: Los indios de México.
Tomo III. Ed. Era. México, 1973. 2a. edición.
(2) Lévi-Strauss, Claude. Antropología estructural. Uno. EUDEBA. Buenos Aires,
1977. 7a. edición.
Lévi-Strauss, Claude. Antropología estructural. Dos. Ed. Siglo XXI. México.
1981. 2a. edición.
(3) cfr. Lévi-Strauss, AE, II, pp. 142-189.
(4) Fernando Benítez. op. cit. pp. 554-559.

Esto implica reconocer la riqueza de
la estructuración del pensamiento, que
genera una lectura tal de la realidad, que
con tiene en sí las menos contradicciones
posibles.
La construcción mítica no puede asociarse a un pensamiento no racional,
puesto que la relación de complementareidad que establece con la vida real implica su adecuación a los distintos elementos que se van infiltrando en la vida
del pueblo cora La necesidad de incorporar ciertas cosas y de renunciar a otras
determina la elaboración de explicaciones que no se contrapongan a la cosmovisión cora. De ahí que se les busque
"acomodo" entre los elementos que
esencialmente operan como rectores de
la mentalidad de los coras.

(5) La oposición de la datura con el peyote
se remonta a un viejo mito en el cual se
describe la lucha librada entre ambas drogas, con el triunfo del peyote. Puestos en
situación de elegir entre el uso de una
u otra droga (o ambas) los coras escogieron el peyote y proscribieron la datura. A partir de tal situación, se le han
asignado a la droga proscrita identidades
de carácter negativo, que mantienen el temor hacia su uso. Es el opuesto de Hátzikan y se asocia al mal. A ella se asocia
también la deidad de un manan tia! cercano a la costa (Gran Laguna, Serpiente Negra).
(6) Fernando Benítez. op. cit. pp. 549-553.
(7)ibid. pp. 465-467.

�ANATOMIA DE LA LUCIDEZ

PENSAR BIEN PARA VIVIR MEJOR

Eduardo Arellano

Adolfo Sánchez Vázquez

De cuajo el sol
me separa de la tierra.
Es linda la mañana
si no pensamos
en la navaja brutal que raya el viento.

Discurso del doctor Adolfo Sánchez Vázquez,
al recibir el t ítulo de Doctor Honoris Causa,
otorgado por la Universidad Autónoma de
Puebla, el 22 de junio de 1984.

Lq posible se ha hecho
por equilibrar los suelos y no caer
hacia atrás,
pero los horizontes marean
con sus cipreses meciéndose quebrados
como si en el vaivén inevitable
.¡:sus ramas se cruzaran como espadas.
La franja natural que se imprime en el rostro
con los colores del tránsito solar,
esa herida de luz elemental
es el más hechicero misterio de la tierra
'
es el enigma puro que se traga a los hombres.
Casi me opongo frente al astro,
casi me opongo a ver su camino de tiempo
mi reflejo de lámpara ambulante,
perecedera.

gratitud, y, abusando un poco de vuestra paciencia, agregaré alguna reflexiones sobre este pensar que puede y debe
, servir a la vida y que no es otro que el
pensar racional. Con este motivo, me
referiré
a la función que la filosofía deLa vida de una universidad tiene que
be cumplir hoy en la tarea de reinvindiser, sustancialmente, ejercicio del pensacari ~escatar o enriquecer la esfera de la
miento; pero de un pensamiento que no
razon.
se conciba a sí mismo con un fin en sí,
sino como pensamiento para la comuniSe trata de una necesidad no sólo
dad en sus diversos niveles (estatal, nateórica
sino práctica, porque la razón
cional y universal). En este sentido, caestá
siendo
asediada cada vez más y porbe decir que la Universidad Autónoma
que esta impugnación de la razon no
de Puebla, en todos estos años difíciles,
puede dejar de afectar a nuestras vidas
ha permanecido fiel, contra viento y
tanto
en el plano del pensar como en el
marea, a su lema: "Pensar bien para viplano del comportamiento práctico. La
vir mejor".
razón no tiene hoy peor enemigo que el
reiterado empeño en introducir lo irraAl otorgar los doctorados de este gécional tanto en las relaciones de los
nero, el Consejo Universitario toma en
hombres con la naturaleza que puede
cuenta la trayectoria académica y políllevar a un desastre ecológico, como en
tica de los universitarios. Pues bien, en
las relaciones entre los hombres que
mi caso, independientemente de la vapuede llevar a un holocaustc, nuclear.
loración de mi actividad docente y escrita que, obviamente no me toca a mi
Este irracionalismo se da en los más
considerar, lo que sí puedo afirmar es
diversos niveles. Hay ciertamente un
que siempre he tratado de encauzarla
irracionalismo que no es nuevo: el de las
dentro de las mismas coordenadas -penprácticas supersticiosas que se asumen
samiento de vida- en que se desenvuelespontáneamente.
Pero hay, sobre todo,
ve la Universidad Autónoma de Puebla.
creencias y comportamientos ya no tan
espontáneos, difundidos en amplia escaPor todo esto, acepto este Doctorado
la
por los medios masivos de comunicacomo un reconocimiento y estímulo a
ción
que distribuyen irracionalmente, en
todos l?s universitarios que ejercitan su
el destino de las personas, los beneficios
pensamiento, movidos por el noble fin
y maleficios. Si a esto se agrega la orienal que sirve la Universidad Autónoma de
tación, cada vez mayor, hacia la búsquePuebla.
da de los "paraísos artificiales", hemos
de reconocer que el irracionalismo no
~l a~ra~ecer su distinción al Consejo
sólo
espontáneo, sino provocado, socialUmverSitano, lo hago también a los promente
gana una faja cada vez más ancha
fesores de la Escuela de Filosofía y Lede la vida cotidiana.
tras, que la ha promovido. Extiendo asimismo mi agradecimiento a todos los
Pero no se trata sólo de esto, con ser
que con su p~esencia aquí la avalan y, de
grave.
Asistimos también a toda una
modo especial, a la maestra Silvia Duconducta irracional de clases, instituciorá~, p~r _sus generosas palabras acerca de
nes o Estados. Basta señalar cómo el dom1 acbv1dad docente y mí obra escrita.
minio del hombre sobre la naturaleza en
el que se cifraba, como ciencia y técniN_o quisiera que mi intervención se
ca, el poder de la razón, se ha vuelto
reduJera a estas expresiones sinceras de

irracional al minar las bases naturales de
la misma existencia de los hombres. Y
señalamos, asimismo, cómo los inmensos recursos a que recurre una desenfrenada política agresiva, militarista, y
que podrían aliviar considerablemente la
miseria y el hambre que se extienden
por el planeta, no sólo no se dedican a
esto, sino que ponen en peligro la propia
supervivencia de la humanidad.
Pero junto a este irracionalismo: ideológico o práctico, espontáneo o inducido, individual o estatal, hay un irracionalismo teórico que pretende sustraer el
pe_nsamiento, la realidad y el comportamiento humano a la razon. Y este irracionalismo es el que pretenden afirmar
ciertas filosofías, ya sea por conducto
de ciertos filósofos mayores como
Heidegger o de otros menores como
Cioran y los "nuevos filósofos" franceses. Este irracionalismo discurre por dos
vertientes, sin que sean las únicas:

1) La negación del pensar racional y
de su fruto más logrado, pero no exclusivo: la ciencia.
2) (Consecuencia de la anterior), la
negación de la posibilidad de fundar y
organizar racionalmente, en el futuro,
las relaciones entre los hombres.
Si la primera nos arroja en brazos
del oscurantismo, la segunda priva de
sentido a todo intento - lucha o esfuerzo- por construir un mundo sin explotación ni dominación. Justamente por
lo que significa este devastador ataque
a la razon, se comprende una tarea
fundamental de la filosofía: la de hacerle frente. Tarea, por supuesto, rtada
nueva, que ha conocido históricamente
altas y bajas hasta llegar a esta situación
de hoy, en que pensar y actuar racionalmente se ha vuelto una necesidad vital.
Filosofía y razón no siempre se han
mantenido a la misma distancia y cuando se han acercado no siempre se ha tra-

s;

�t.ado de la misma filosofía y de la misma
razón. La filosofía nace justamente en la
Grecia antigua, frente al mito, al dar a la
razón una dimensión universal: rige al
mundo (cosmos) y al hombre. Y al liberar las relaciones entre los hombres del
imperio de lo natural, se trata -por primera vez- de constituir una comunidad
humana o polis que como el mundo sea
racional.
En la Edad Media, la razón pierde esa
posición señera y, subordinada a la fe,
sirve a principios, dogmas o valores que
no toca a ella establecer. Es en la Edad
Moderna cuando la razón se afirma de
nuevo:
a) En la relación del hombre con la
naturaleza, en la cual se constituye la
ciencia moderna.
h) En la política como relación de
los hombres entre sí; justamente en
nombre de la razón se destruyen poderes e instituciones.
Una clase social que domina ya económicamente -la burguesía- se sirve
de ella para emanciparse políticamente.
La razón es así -revolucionaria y emancipatoria. Si la Revolución Burguesa de
Francia decapita -en nombre de la
Razón- a un rey, la razón pura kantiana decapita a este rey de reyes que es
Dios. No es casual que los revolucionarios franceses levan ten en las calles un
altar a la Diosa Razón. La razón a su vez
- como ciencia aplicada en la técnicapermite un inmenso desarrollo de las
fuerzas productivas. De este modo, se
conjugan su poder espiritual, político y
material.

-.:f&lt;
....

La razón gobierna al mundo -dice
Hegel-, pues es lo universal a lo que se
sacrifica lo particular, lo contingente y
lo individual. Y aunque para Hegel esta
razón es histórica, porque es en la histo•
ria donde se realiza, todo en ella se halla

sujeto a esa razón universal y se encamina hacia los fines de ella.
Contra este racionalismo universal,
objetivo que ahoga al hombre concreto
y a la historia real, se alzan dos posiciones filosóficas cuyas prolongaciones llegan hasta nuestros días: una, la que tiende a rescatar al individuo disuelto en
este movimiento de la razón universal.
Es la tendencia que va de Kierkegaard a
Sartre y, en el plano político-social, del
liberalismo burgués al anarquismo. Pretende haber rescatado al individuo concreto del urúversal abstracto hegeliano,
pero se trata de un intento fallido, porque ese individuo, separado de su fundamento y naturaleza -social, se vuelve
también una abstracción.
Otra posición es la que tiende a dar a
la razón un cttntenido histórico, concreto y práctico. Es la posición que asumen
Marx y Engels frente a la razón•universal
que teorizan Hegel y Kant y-que, como
demueslra la experiencia histórica de la
Revolución Francesa resulta ser una razón histórica, de clase, burguesa. Este
contenido histórico--eoncreto explica
que la misma razón que funciona como
razón revolucionaria, liberadora en el
siglo XVill se transforme después, encarnada en la ciencia y la técrúca, como
logos de la dominación.
Pero no hasta reconocer el carácter
histórico de la razón si se entiende -como lo entiende Hegel- teleológicamente, es decir, como una razón que se identifica con un fin que se realiza necesaria
e inevitablemente; realización que llevan
a cabo los pueblos de Occidente y de la
que quedan excluidos los que Hegel llama "pueblos sin historia".
El racionalismo marxista es incompa•
tihle con este racionalismo teleológico,
universal y ahs1racto que, en defirútiva,
esconde y justifica, tras el reino de la razón, el reino de la burguesía y del Esta-

do burgués. Pero Marx, y sobre todo
cierto marxismo, no siempi:e-sl! ha deslindado de este racionalismo urúversal
del que se alimentan el eurocentrismo
que deja a los pueblos no occidentales
fuera de la historia.
Sin embargo, en la obra de Marx se
encuentran otros elementos que contrarrestan semejante interpretación. Son
aquéllos en los que se enfrenta a toda
teleología o marcha inevitable hacia
un fin de la historia; de ahí sus puntualizaciones sobre el significado de El
Capital para el capitalismo occidental;
de ahí, igualmente, su precisión de
que, dadas ciertas condiciones, pueda
lransitarse a una sociedad superior sin
pasar inevitablemente por el capitalismo y de ahí, finalmente, su oposición
a que se interprete su teoría de la historia como una concepción filosóficouniversal que sería met.ahistórica.
Tal es el alcance de la razón histórica para Marx y de la razón en la
historia.
Ahora bien, en nueslros días, al
enfrentarse con el problema de la naturaleza y función de la razón, hay
que tomar en cuenta una serie de hechos que explican tanto el auge de
cierto irracionalismo como la ahsolutización de un modo de pensar racional
-el de la razón positiva, científicaque llevan a cabo todas las variantes del
positivismo. Enlre estos hechos hay que
contár los siguientes:

1) El desarrollo impetuoso, pero deformado de las fuerzas productivas (cwntra la naturaleza y contra el hombre mismo);
2) El desplazamiento del antagonismo social fundamental (burguesía-proletariado según el marxismo clásico) al
del imperialismo-Tercer Mundo;
3) La irrupción en el escenario histórico de los "pueblos sin historia", se•

gún Hegel, irrupción de la que son claro testimorúo las revoluciones mexicana, rusa, china, vietnamita, cubana y rúcaragüense.
4) La transformación de la ciencia en
una fuerza productiva directa -como
había previsto Marx- , pero a la vez con
un potencial destructivo, que no pudo
sospechar.
5) Enorme progreso tecnológico, desde el punto de vista de su racionalidad
instrumental, de su eficacia, pero a su
vez tanto más irracional desde un punto
de vista humano cuanto más racional o
eficaz -desde el punto de vista instrumental- es su capacidad de destrucción
e incluso de exterminio de la especie humana.

A esta conjunción de lo racional y lo
irracional en la realidad misma responden en el plano teórico y, particularmente en la filosofía:

seca en la razón, o porque se considere
que el pensamiento sobre el hombre, la
sociedad y la historia escapa de ella, este
irracionalismo descalifica todo intento
de transformación social y, reduce por
ello, el socialismo a una nueva utopía.
Frente a este irracionalismo que ciega
los ojos y ata las manos, hay que reivindicar un racionalismo nuevo que hunda
sus raíces en Marx. Se trata de un racionalismo liberado de toda teleología
(no hay un fin al que se encamine inexorablemente la historia; ésta será en definitiva lo que_ hagan los hombres). Un
racionalismo, por tanto, liberado de todo progresismo ( como movimiento inevitable de lo inferior a lo superior) pero
también de todo pesimismo (no está escrito todavía el fin -en su doble sentido- de la historia).
Si la amenaza de un holocausto nu-

clear hasta para echar por tierra todo

progresismo, los logros alcanzados hasta
En primer lugar, la ahsolutización de
hoy -en todos los campos- por la hula razón positiva o científica arrojando
marúdad, refutan la idea de un regreso .º
al campo de lo irracional todo lo que es-• degradación inevitables.
capa a ella (ideología, moral, política,
etc.) Es la posición de los neopositivisFinalmente, se trata de un racionamos de toda laya.
lismo concreto, histórico, vinculado a la
práctica, a la acción de los hombres, de
En segundo lugar la que reduce la fun- los que dependerá en definitiva -de su
.ción racional de la filosofía a los proble- conciencia, organización y acción-:- que
mas del lenguaje (ya sea el de la ciencia
el proceso histórico progrese, se degrade
o el lenguaje ordinario), sustrayendo a
o detenga.
ella toda reflexión sobre la naturaleza
del hombre, de la sociedad o de la histoUn racionalismo de este género, que
ria.
es el que hoy tiene que reivindicar la
filosofía ha de unir lo que ciertas filo,Es la posición de los diversos tipos sofías han desatado en estos últimos
de filosofía analítica.
tiempos.
En tercer lugar, la que, partiendo de
los aspectos irracionales con que se presenta la realidad social en una época en
que la razón misma -con su desarrollose ha vuelto irracional, eleva lo irracional al plano de lo absoluto. Ya sea por
que se descubra una perversidad intrín-

a) La unidad de los objetivos, fines o
aspiraciones a transformar /.a realidad
con el conocimiento de esa realidad. Dicho en olros términos: la unidad de
ciencia e ideología. Sin la ideología que
mueve a lransformar, la ciencia será estéril; sin la ciencia, la aspiración a trans-

formar el mundo será utópica, impotente. Lo cual quiere decir, a su vez, que la
ciencia no agita el campo de lo racional;
hay un mundo de valores, de aspiraciones o de fines que no son irracionales en
cuanto que para realizarse tienen que
fundarse racionalmente.

h) La unidad de medios y fines. La
pretensión de que los medios -la ciencia
y la técrúca- por su desarrollo autónomo sin relación con fines o como fines
en sí, explican la perversidad de la
ciencill y _la técnica en nueslros días,
ocultan la realidad de que son ciertos fines -mantener las relaciones de explotación y dominación- los que explican
el uso actual y negativo de estos medios:
- la ciencia y la técnica- .
c) La unidad de hecho y valor que
Max Weber lrató de separar en la ciencia, incluyendo lás ciencias sociales. Tal
separación se ha revelado imposible y
sólo sirve -en la época en que la ciencia despliega un potencial negativopara tratar de justificar la irresponsabilidad moral, política y social del científico.
Tal es la razón que hoy, por una necesidad, no sólo teórica, filosófica, sino
práctica, vital, toca defender y reivindicar a la filosofía: una razón en suma
que permita una relación natural -y,
por tanto, humana- con la naturaleza y
una relación más justa -más humana,
pues entre los hombres. No otra cosa
quiere decir, en defirútiva, el lema de
esta Universidad: "Pensar bien para
vivir mejor".

i--

CJl

�CANCION TARDIA PARA
MARILYN MONROE (1926-1962)

Horacio Salazar Ortiz
inconsciente y consciente al mismo tiempo.
Cruzaste como un toro por la plaza
sin prever el final de la estocada.

Quién sabe qué tendrías en los ojos,
Marilyn Monroe. Nadie supo nada.
Ni rufianes, ni amantes, ni poetas,
lograron atrapar la llamarada.

Mientras ellos contaban sus millones
te acercaste al abismo. Estabas sola.
Sin séquito. Sin corte. Sin aplausos.
Sola como en las noches de la infancia.
Me gustaría saber que antes de irte
disfrutaste lo tuyo en el jaleo.
Que a tu modo también te divertiste
clavándoles las uñas en el cuello.

¿Por qué aquella tensión en tu mirar?
¿Quién abrió tus heridas mal cerradas?
¿Quién erizó de sombras tus minutos?
¿Quién puso tantas nubes en tu alma?
¿Quién te negó su,mano ante la muerte?
¿Quién escuchó tus últimas palabras?
¿Por qué aun en tus roles estelares
parecías una chica acorralada?

Pero eso no fue todo, ciertamente.
En la selva de asfalto también hubo
tipos que caminaron a tu paso
y te dieron su amor o lo que fuera.

Fueron tuyos los mimos de la gloria.
Tu cortejo de amor fue de millones.
Pero aquel desamparo inexorable
fue más fuerte que tú, Marilyn Monroe.
Niña-mujer-gacela. Te recuerdo
desnuda de brillantes y oropeles,
en aquel calendario heterodoxo
que te llevó en sus alas por el mundo.
En la cantina de mi pueblo estabas
clavada en la pared como un icono.
Eras como un relámpago de carne
inmune a los puñales del deseo.
Hollywood. Arthur Miller. La neurosis.
La tensión y la intriga en los Estudios.
La venta de tu andar y de tus piernas
enriqueciendo a genios y rufianes.
Rubia gallina de los huevos de oro,

,,

Niña-mujer gacela-sensitiva.
Marilyn. Norma Jean. Novia del viento.
No he podido cifrar tu geografía.
Me declaro deudor de tu recuerdo.

Monterrey, 5 de agosto de 1984.

�LA INTRADUCTIBILIDAD ·TEXTUAL
COMO PROBLEMA HERMENEUTICO

Herón Pérez Martínez

ABANICO

INTRODUCCION
El problema de la intraductibilidad°
textual, que abordamos en este trabajo,
se remite, en primera instancia, a la
cuestión, ya vieja, de la "traducción

fiel".
La "fidelidad", en efecto, es uno de los
presupuestos permanentes, explícitos o
implícitos, de la traducción entendida
tanto como proceso que como el resultado de él. Independientemente de la
teoría del texto vigente, se suele entender, desde siempre, el acto de traducir
como la transposición de ciertos "elementos" de un texto en una determinada lengua A a "otro" texto de una lengua B. Se entiende, por tanto, que en
el proceso de traducción algunos "elementos" del texto en A (denominados
en la historia de la traducción como
"sentido" del texto, "significados",
"'d
. ,,, etc.) permanecen
1 eas,,, "'mensaje
"invariables", mientras que otros sirven
sólo como vehículos de los primeros. En
la lústoria del texto, en efecto, ha existido siempre la idea de su carácter binario: como si el texto tuviera una parte
" extema " y otra "'mtema " . En genera1,
se ha privilegiado esta parte "interna"
del texto: su "sentido", "lo que el texto
quiere decir'~ La "fidelidad" de la traducción, entonces, se ha definido, precisamente, a partir de esto que el texto
quiere decir, sus "contenidos".

00

..-1,

La lústoria de la traducción es, al
mismo tiempo, la historia de los modelos según los cuales se lleva a cabo el
proceso de traducir. La traducción, como actividad ligüística, se remonta hasta los orígenes de la historia. La céle~re traducción de los LXX, por ejemplo, que se remonta al siglo III a.C.,
presenta algunos de los modelos de traducción que por entonces circulaban:
l.- La reproducción literal y servil del
texto original del hebreo al grie~o según,
por una parte, las categorías lexico-sin- .

tácticas de la lengua hebrea y, por otra,
según una concepción de lengua entendida como una lista de palabras a la que
corresponde una lista de objetos. La
técnica de traducir, entonces, consiste
en la mecánica transposición palabra
por palabra. 2.- La segunda manera de
traducir, gozaba ya por entonces de
prestigio, de la misma manera que la
anterior carecía de él. Se trataba de traducir a partir del "sentido" del texto del
original. Este "sentido" del texto era,
sin más, "lo que el texto quería decir" y,
por tanto, lo que había que "transladar"
en el proceso. Todo ello, de acuerdo con
su teoría binaria del texto, suponía que
las lenguas consisten principalmente en
un ropaje verbal, por••Una parte, y que
cada lengua tiene sus propios recursos y
maneras de expresión, por otra. Una traducción, según esta manera de traducir,
debe ser "fiel" en la medida en que debe
preservar el "sentido" al mismo tiempo
que las características de la iengua de
llegada. El griego, entonces, de la traducción, era un griego, en general, aceptable y el texto dotado de una muy buena inteligibilidad. Es decir, se preservaban tanto las características lingüísticas
como las textuales en el texto traducido. 3.-Un tercer tipo de traducción era
lo que. se ha solido llamar traducción
"libre". Ello significa desde la traduc·ción parafrástica hasta las glosas o aún
"resúmenes" del texto original. El texto, pues, es tratado con suma libertad
transformándolo al traducirlo.
Sin embargo, en este período no hay
aún la conciencia de las diferencias textuales, el funcionamiento diferencial de
la lengua en los textos y sobre todo del
funcionamiento de cieI'tos textos a partir del contexto tanto lingüístico como,
sobre todo, ex_tralingüístlco. Se s~e
pensando en un único modelo lingü1stico con una heterogeneidad textual; apenas perceptible. Por otro lado, no existe, por supuesto, conciencia de cómo
funciona la significación de los textos.

Todo ello hace que la traducción sea
un proceso hasta cierto punto ciego.
Esta situación no ha variado mucho
con el paso del tiempo.
La teoría de la traducción de Cicerón,
San Jerónimo, Lutero, Luis Vives, Dolet, etc., para citar sólo algunos nombres insignes, aunque tuvo la intuición
de cierta diferenciación textual y, a
partir de ella, de cierta teoría diferencial de la traducción, no pasó de allí
como lo evidencia la "teoría de la traducción" desarrollada por Gerardo Váz.
quez Ayora, por ejemplo, a partir del
modelo chomskiano. Para esa incipiente teoría, los textos son "descomponibles" en significantes y significados correspondientes al binomio chomskiano
de' estruoturo superficial" y "estructura
profunda": la fase hermenéutica, de
acuerdo con este modelo, consiste en un
análisis textual en pos de la "estructura
profunda" con 1lalseguridad de encontrar
en ella los contenidos del texto a traducir. A estas fechas, es ingenuo rebatir
teorías ya desde hace mucho tiempo
evaluadas. Por otro lado, aún está por
construirse ·una teoría del texto según
el modelo generativista. En este trabajo, no nos ocuparemos de las contemporáneas teorías del texto y sus correspondientes teorías de la traducción.
Nos encargamos, en cambio, por una
parte, de una discusión que se ha puesto de moda en tomo a la legitimidad de
la traducción en sí misma. Esta discusión
se fórmula en términos tanto de la imposibilidad de traducir ciertos tipos textuales (su intraductibilidad) como del
hecho, indudable, de que !os criterios
de traductibilidad no son unívocos.
Se niega, entonces, la legitimidad del
traducir, reduciéndola a una actividad
espúrea o en, muchos casos, a un quehacer "técnico" en el sentido peyorativo que en ciertos ambientes "metafísicos" se da al término. Intentamos, aquí,

1-1

'°

�bosquejar un camino para analizar con
precisión la intraduc tibilidad textual,
sus fuentes y sus dimensiones a partir de
una serie confluyente de opiniones que
enfatizan, por una parte, el contexto
(tanto lingüístico como extralingüístico) .
en la tipología de la significación textual (filosofía del lenguaje, epistemología, lingüística del texto, sociolingüística, pragmalingüística, etc.) y, por otra,
ponen de manifiesto que la fuente del
lenguaje en todas su formas es, al fin de
cuentas, la experiencia humana en relación a la realidad.

EL MARCO DE LA
INTRADUCTIBLIDAD TEXTUAL
Es el problema de la relatividad lin~ística desde la perspectiva Sapir. horf: el predominio del lenguaje o, en
· general, de las "categorías" con Jue la
bersona accede a la realidad. Es e prolema de la ."hermenéutica": la "realidad" (cosa) "experimentada" es el fundamento del lenguaje. En la medida en
que se comparte la experiencia de la
"realidad" (de alguna manera,· ya sea la
"similitud de experiencia", ya sea la
"solidaridad" en el ser (Heidegger), etc.)
es posible el lenguaje: el lenguaje sólo
es posible en la medida en que los interlocutores comparten la "experiencia" de
la realidad (cosa).
Es el problema de la relación entre
cultura y lenguaje en el sentido de que
el lenguaje se da sólo a través de la "cultura": el problema de los "entornos y
contextos" mediante los cuales funciona
el "sentido" del texto, por una parte, y
funciona la lengua a través de textos,
por otra, La lengua es una entidad "cu!tural" no sólo en el sentido de que la
lengua es "parte" de la cultura sino
porque la lengua sólo "funciona" culturalmente (en cuanto al léxico, los tipos
textuales, las características funcionales
de, cada tipo textual, etc.). En esto se dio ferencia de un código.
IN

Es el problema de la significación: el
lenguaje constituye la "cúspide" de una
es~ctura de significación. O mejor dicho, el lenguaje forma parte de un sisteina en el que, por una parte, la lengua y
algunas de sus manifestaciones textuales
actualizan sistemaslreferencialesde comunicación textual y, por otra, sistemas
translingüísticos de comunicación textual. Ambos tipos de "sistemas" admiten un comportamiento lingüístico diferente.
En el primer caso, la lengua funciona
con una tendencia hacia la codificación:
la lenEa tiende a convertirse en un código. a significación es p~eferentemente denotativa y tiende al uso de los
nombres propios en el sentido fregeano.
Se trata, pues, de textos "denominativos" en la medida en que se~efierenla la
realidad extralingüística aislándola en
realidades que tienen un nombre: se trata, por otro lado, de una realidad "cerrada" .
En el otro extremo de la gama textual se encuentran los textos de significación connotativa en los que funcionan
sistemas translingüísticos de comunicación textual. Se trata de textos, como
los literarios, en los que, por una parte,
la lengua se da a partir de tipos textuales mínimos que combinados constituyen tipos textuales más complejos y,
por otra, a nivel translingüístico se consti tu yen sistemas y configuraciones verba!izadas que funcionan también por unídades combinables según una sintaxis.
Los paradigmas del nivel translingüístico incluyen, p_ues;. macr~stru,cturas
(por ejemplo, estructuras cronoloicas,
estructuras lógicas, estructuras m1ticas,
estructuras espa¿iales, estruaturas teleológicas, etc.). En realidad, en todos los
tipos textuales hay un movimiento de
alguna índole: su mdole y su estructura
constituyen configuraciones verbalizadas que, según unos cuantos modelos,

condicionan el funcionamiento textual
proporcionando1a los textos una es truetura subyacente que no se expresa en
categorías gramaticales por ser transoracional (y las gramáticas, en general,
suelen ser oracionales).
Estas "estructuras transoracionales"
diversifican y caracterizan a los tipos
textuales, por una parte, y posibilitan,
condicionándola, la significación a nivel
verbal y frástir.o, por otra. Por lo demás, estas estructuras transoracionales
son las que delimitan el "contexto" en
el acto de habla específica o texto cerrándolo: todo texto, de hecho, es un
sistema, de carácter verbal, cerrado en
otro sistema, también cerrado, de contextos jerarquizados que ubican al texto en un marco de significación de carácter extralingüístico. Se trata de los
diferentes "entornos" que, por un lado, hacen posible la significación textual y, por otro, le dan un carácter
semiótico. A partir de este "carácter
contextual" del texto lingüístico, es
posible definir, en el ámbito de la teoría de la traducción, el concepto de
in traduc ti bilidad.
El concepto de "intraductibilidad"
se define a partir de su contrario:
"traductibilidad". Ambos remiten a la
traducción como proceso de comunicación interlingüística. La traducción
como proceso, r,n efecto, implica •1~
doble fase que se desarrolla de acuerdo
con los mecanismos 1de la comunicación
intralingüística u ordinaria. En la primera fase, en efecto, el traductor, en el
contexto de una lengua A, funciona como !lector o hermeneuta: en la primera fase del proceso de traducción, o fase
hermenéutica, el traductor es un simple
lector o hemeneuta ye intenta deseodificar, por una parte, os conteni1os del
texto en A y, por otra, determmar la
manera como están estructuradas tanto
verbalmente como contextualmente. La
fase hermenéutica del proceso de tráduc-

ción, en cuanto consiste en una determinación tanto de los contenidos del
texto como de su estructuración, permite, igualmente una tipologización de los
textos a partir de esta relación (entre los
contenidos del texto y su estructuración tanto verbal como contextual). Esta tipología, por tanto, permite establecer que hay desde textos acontextuales
hasta los textos cuya significación depende en an medida de los distintos
contextos. ara el primer tipo de textos,
el problema de la traducción es mínimo:
los significados, hasta cierto punto, son
fácilmente aislables de los significantes;
la lengua funciona como código; la estruct(lra profunda es separable de la estructura superficial; sus estructuras lingüísticas son ortodoxas y basta un diecionario para llevar a cabo el proceso de
traducción: el problema de la intraductibilidad en este tipo de textos se reduce a
la intraductibilidad lingüística; se reduce, pues, a si en un proceso de traducción de A y B, la lenta B no tiene ciertas categorías de A. ste caso de intraductibilidad es poco relevante, sin embargo, en la medida en que los recursos
para resolverla son bien conocidos para
cualquier traductor. Desde esta persb~~tiva, es preciso _decir que la traduc~1hdad es de caracter vectorial: vana
según la dirección en que, en un par de
lenguas, se hace la traducción; no necesariamente es la misma si se traduce de
la lengua A a la B que a la inversa. Por
otro lado, la traductibilidad es de carácter textual: en el contexto dé una mis~a lengua, en relación a un par específico de lenguas, la traductibilidad varía
de un tipo textual a otro.

f

Sin embargo, la traductibilidad (y
por, tanto la intraductibilidad) por ser de
caracter textual lo es, igualmente, de
carácter contextuaL Asimismo, en efecto, que texto es un acto de habla concreto en circunstancias específicas. La
traductibilidad, entonces, como la intraductibilidad dependen directamente .

del carácter contextual de ciertos tipos
textuales: así como hay tipos textuales
acontextuales los hay también contextuales. Estos últimos son aquéllos en los
que se da un máximo de producción de
sentido a través de los significados lin,güísticos y su referencia a la realidad
extralingüística. El problema de la traductibilidad - intraductibilidad, entonces, no lo es tanto de los niveles denotativos del texto (significado y referencia)
sino de los connotativos: las evocaciones
creadas en el texto por sus múltiples referencias, sus diferentes "entornos".
Pike, a este respecto, además de sus
trabajos en teoría fonémica y haber
desarroll_!ldo un tipo especial de sintaxis (la tagmémica) ha intentado una
aplicación de los principios de la de&amp;
cripción lingüística a todo el dominio
de la "conducta" como proyecto de incorporar lo lingüístico en el contexto de
lo cultural, por una parte, y de describir
lo cultural mismo a partir de los principios de la lingüística bloomfieldiana. Tntroduce así las erspectivas "emica '' y
"ética" con pala ras y conceptos derivadas de los vocablos lingüísticos "fonémico" y "fonético". Se trata, como dirá
Coseriu, de una distinción "entre lo funcional invariante y lo variable" (LLG,
151), es decir, "los datos "éticos"(etic),
como dice el mismo Pike, proporcionan
acceso al sistema" (1967, Langu'e in
Relation to a Unified Theory o the
Structure of Human Behavior). La per&amp;
pectiva, sin embargo, de Pike, se agota
en la descripción~ es un camino de ida
de la lengua a la cultura, no de ida y
vuelta en ambas direcciones; sirve, en todo caso, para la descripción de culturas
no tanto para la lectura de textos. Sin el
propósito de hacer una crítica a la propuesta de Pike, habría que objetar en
primera instancia o preguntar si los modelos o estructuras emic, de las que los
informantes no son ·concientes ¿no son
impuestas, o corren el riesgo de serlo,
_por el investigador?

1

Según Pike, la validez de los modelos
emic radica en la capacidad de los informantes nativos para producir mensajes
que el actor nativo juzga, conscientemente, apropiados y significativos. La
investigación emic tiene como objeto
estudiar la estructura de los sistemas de
creencias, que incluyen las creencias sobre la acción, en base a declaraciones del
informante sobre las creencias.
Coseriujha·intentado, desde hace unos
treinta años, enfatizar la función textual
de ~~ situ:ic!Qn (entendida como "la operac10n mediante la que los objetos denotados se 'sitúan', es decir, que se vinculan con las 'personas' implicadas en
el discurso y se ordenan con respecto a
l~s circ1111s!a11ci~ eseciotemporales del
discurso 1111Rmo (T..L.G; 301).
Es el pmceso de "determinación" requisito fundamental del hablar sin confusiones. Sin embargo, Coseriu pregunta
'' ¿cómo es posible que lo hablado signifique y se entienda más allá de lo dicho
y hasta más allá de la lengua?" (ibid.
309) y responde él mismo: "Por las circunstancias del hablar, o sea, por los
entornos" (ibid). Allí mismo, a principios de la década de los cincuenta, reco·nocía que aungue ya existían varias
teorías de los 'contextos"(cfr. W.M
Urban, Lenguaje y realidad) "no se ha
hecho un registro sistemático de los
varios entornos posibles" (pág. 309) y
propone, él mismo, una.
Por la década de los sesenta se desarrolla, 'entonce,: 1•sla lingüística del texto continuando, más explícitamente, la
tradición de &lt;lefi nir y clasificar los entomos, conte.&lt; tos y situaciones. Baste
citar los trabajos de Van Dijk y Janos S.
Petofi.
Van Dijk se remite a una teor{a de
la acción para un conveniente análisis

de los actos de habla; propone, entonces, mecanismos para establecer las es-

t--

lo-

�tructuras mentales de la acción, las estructuras contextuales y una pragmática
del discurso ocupada en las relaciones
sistemáticas entre estructuras del texto C. el contexto: "esto significa, dice
(f. 205), por una parte, que nosotros debemos intentar hacer explícito
qu.é I propiedades específicas del discurso son detenninadas por los usuarios de
la estructura lingüística, los actos ilocutorios y el procesamiento de la información en la conversación.
Ppr otra parte, ciertas estructuras del
discurso; al ser usadas en la conversación, pueden ellas mismas establecer
parte del contexto comunicativo". La
semiótica misma, como la greirnasiana,
se interesa en otro tipo de estructuras,
Lara la lectura de un texto, distintas de
as puras estructuras lingüísticas de
carácter gramatical.

dirige la atención de nuestras vivencias
hacia algo detenninado, selecciona y
delimita, orienta nuestra mirada. Se
convierte así en el marco en que ínterpretamos experiencias nuevas, pero al
mismo tiempo, con las nuevas experriendas, ese marco interpretativo es sometido a critica y resulta corregido, modificado o renovado. La experiencia se
produce de una fonna dialéctica: en
una interacción entre percepción y penaamiento, pensamiento y percepción. La
función de la experiencia no consiste en
almacenar un material continuamente
nuevo en unos esquemas mentales preexistentes e inmutables, que recibirÍan
así una confinnación pennanente. La interacción entre experiencia y pensamiento consis_te en que el contenido siempre
imprevisible de nuevas experiencias
pone en movimiento, constantemente,
al p_roto te~~iento. (cfr. Schillebeeckx, . y ., 23-28).

Este tipo de interés hacia la mutua
Con esto, las barreras entre la dicoimplicación entre el texto y sus cirtomía
cartesiana objetivo-subjetivo se
cunstancias afecta, por supuesto, al ticambian
en un proceso de mutua interpo de hermenéutica textual requerida
acción: la experiencia humana es siempara una lectura completa de los textos
una eÚieriencia interpretada (cfr.
contextuales tanto más cuanto que la
adamer,
ilthey, Levi-Strauss, Heidegmisma filosofía de la ciencia ha enfati~er,
etc.).
Esto,
justamente, es lo que
conocimiento
zado la relatividad del
etermina la intraductibilidad fundamenhumano y, en general, su experiencia de
tal en un texto: su enclave como prolas cosas. En pocas palabras, se podría
dueto cultural de una cosmovisión a
decir que toda experiencia de la realipartir de categorías específicas, producdad está condicionada por las estructutos
de una experiencia y determinantes,
ras, modelos y categorfas que configuellas
mismas, de las nuevas experiencias;
ran una cultura en sus diferentes nivese
da,
entonces, una zona de incomuniles como lo dirá Pike (Linguistic Concepts págs. 5-9) "una ieoría, como una cabilidad, ubicada en los entornos del
texto, .que imposibilitan el lroceso de
ventana, puede mirar a bÓlo una parte
traducción. La intraductibili ad textual,
de los datos en una dirección al mispues, se da en tres niveles: ll nivel de lenmo tiempo". s decir que en el proceso
gua (el único más trabajado en el conde aprendizaje de la realidad extralintexto de la lintística contrastiva), a nigü:ística, a través de la experiencia, lo
vel de texto una contrastación en los
que se va viviendo se pone en relación
sistemas textuales de las lenguas es apecon nuestros conocimientos adquiridos
nas incipiente)yll nivel contextual (abaranterionnente. Entonces se produce una
ca un estudio 'de la cultura con perspecinteracción: el descubrimiento de la reativas lingüísticas o de la lengua desde
lidad, una vez efectuado y expresado
. en las estructuras de la cultura).
palabras nos abre nuevas perspectivas;

lt

¡

N
N

. Para Lee Whorf: "las fonnas de lo&amp;
pensamientos de una persona son controlados por inexorables leyes de roodelos, de las que ella es inconsciente.
Estos modelos son las sistematizaciones,
imperceptiblemente intrincadas, de su
propio lenguaje, suficientemente demostrado por una ingenua comparación
y contraste con otras lenguas, especialmente con aquéllas
pertenecen a
una familia lingüística 'ferente"(L.P.R.
pág. 283).

a:C

-

cio ce"ado", como una gran "casa"
cósmica, también en el ámbito de la
"experiencia" de la "realidad", a pesar
de tratarse de sistemas cambiantes y
relativos desde los que el individuo la
afronta, sin embargo, tiene la "sensación" de seguridad o de hallarse ante un
,i1tema inmóvil al que llama "realidad"
y al que remite todo su "conocimiento"
para ser "sancionado" por ella Oa "realidad'),- El asunto, ~or tanto, de la "cosa
en si 'debe ser rep anteado.

te, y por los recuerdos, sensaciones, proyectos, deseos, emociones, temores, etc.,
de la persona que tiene la experiencia,
por otra) y en parte "objetivas" en la
medida en que, de cualquier modo que
ello sea, no podemos manipular arbitrariamente, cambiar sin máJ una cosa por
otra. Esto tiene como consecuencia, por
lo tanto, que nuestra experiencia de la
"realidad" es, siempre una "experiencia
interpretada"; es, si se raiere, un punto
de vista, o una posibili ad, entre otras,
de "imprimir" la realidad.

Hay, sin embargo, límites para este
"relativismo cognoscitivo": por un lado
está la estructura psicobiologica del individuo y, por otra, el de la "cosa en si",
cualquiera que ello sea. A partir de la estructura psicobiológica el individuo solo
, tiene ciertas "posibilidades" de acceso a
·la "cosa en si". Es decir, a ~esar de su
singularidad, la "experiencia' que el individuo tiene de la "realidad" se realiza
de hecho en el marco muy reducido de
ciertos "patrones"; de allí, la "sensación" de universalidad en ciertas estructuras: urúversales del lenguaje (y, en general, de la conducta), categorías urúversales del pensamiento, urúversales de
la "cultura", etc. Esto es, lo que al fin
de cuentas, es denominado "naturaleza'~

La experiencia, sin embario, no debe
entenderse como una relacion monodireccional (de la realidad hacia el sujeto)
que hace pasivo al sujeto Jee accede a
ella. La experiencia, como ecíamos, es
siempre una experiencia interpretada.
Así, pues, la dicotomía cartesiana entre lo objetivo y lo subjetivo es in,uficiente como lo es, también el do~atismo empirista o positivista: la experiencia afecta a la interpretación en la
medida en 9:lle la determina y la suscita;
pero tambien, al revés, la interpreta-•
ción influye en la experiencia. Así,
pues, experiencia e interrretación se
influyen dialécticamente. a experiencía, pues, es activa, se hace con todo lo
que uno es y tiene: las fronteras, entonces, entre lo "objetivo" y lo "subjetivo"
no son definibles desde nuestra condición. ''Lo que experimentamos como
objetivo depende de·nuestas ideas y cuadros de referencia, pero también de
nuestros proyectos e intereses que entran en juego" (Schillenbeeckx, pág.
24).

1

LENGUAJE Y EXPERIENCIA
El punto, modo, instrumentos, espacio, etc., de observación de un objeto,
determinan la experiencia que se tenga
de ese objeto y, r,or tanto, la manera como se hable de el. El lenguaje, como se
dijo, está condicionado de manera abso!uta _por la experiencia que el hablante
tiene de la realidad extralingü(stica. La
experiencia, a su vez, debe ser concebida
como un proceso de relación, siempre
singular, dada a través de sistemas y
e1tructurus, por lo pronto de carácter
sociocultural, en virtud d,e las cuales
f:néticamente _el individuo ha ido enentando su medio ambie,ite.
Condicionado, por ,ma parte, ~r su
medio ambiente en la medida en que se
le opone, de acuerdo con su circun~tancia humana y, por otra, por una sene de
sistemas de relación con el medio am•
biente, socializados, en buena parte, y
aprendidos conductualmente, como mecanismo de supervivencia, el individuo
se mueve en un conjunto de sistem•
cambiantes (o cambiables por lo m«;
nos) y ellos mismos en rierr.e~o m_ovi;
miento. De este modo, as d1stanc1as
que el individuo toma tienen siempre
un valor relativo.
Sin embargo, como nos sucede con la
"sensación" de "inmovilidad", "solidez", "seguridad" y, además, al "sen.
tir" que nos encontramos
en un "es¡»

.

Sin embargo, en la medida en que el
tal condicionamiento psicobioló~co de
la edeecíe humana sobre el individuo se
pue e expresar en una "capacidad" de
carácter, precisamente, psicobiológico
cuyas características tendrán que explicitarse, en el futuro, de una manera más
precisa que la tradicional denominación
d~ "innata". Esta capacidád psicobiológica, de este modo, tiene las dimensiones de nuestra capacidad de respuesta a
la "oferta de realidad", como quiera que
ella se dé. Esta "capacidad", entonces,
determina nuestras experiencias en part~, _entonces, subjetivas (en cuanto cond1C1pnadas por los sistemas y estructuras
de carácter socio-cultural, por una par-

Hay, sin embargo, más: por un lado,
todo nuevo "contenido" de la experiencia es objeto de expresi6n y, por
otro, "una experiencia nueva e, un hecho de lenguaje". "Pero en el lentaje
que utilizamos como previamente ado
está recogida toda una tradición de experiencias, la cual condiciona a su vez a
nuestras propias experiencias" (Schil-

lebeeckx, lbid.)
La expresión "nqu( y ahora" que sirve en filosofía para ufocar una ac;tiyi'.
dad en el e1pacio y en el tiempo, sirve
para expresar, también, el ámbito más
general al que toda experiencia debe
remitirse, como entorno, para su "ínterpretaci6n".
Todo lenguaje no sólo supone hechos
de expuiencia sino que él, en sí mismo,
es un hecho de experiencia. En general,
incluso, se puede afirmar que hay una
interrelación dialéctica entre "experiencía" y "pensamiento", (entendido en
sentido crociano, por una parte, como la
"actividad lógica cuyo objetivo son las
representaciones o intuiciones" (L. 29)
y, por otra, en 'el sentido de que el lenguaje es un requisito del pensamiento).
Hay, por tanto, una interrelación dialéctica entre lenguaje y experiencia; el
lenfiaje, entendido en toda su integrida , por tanto, condiciona a la experiencía y es, a la vez, condicionado por ella,
entendida tambié!1 en toda su integridad.
En esta interacción dialéctica entre
lenrcaje y experiencia, sin embargo, hay
gra os en los dos puntos de la referencia.

LA INTRADUCTIBILIDAD TEXTUAL
COMO PROBLEMA HERMENEUTICO:
TESTIMONIOS
Con Schleiermacher la hermenéutica
ya no quedó limitada a un conjunto de
reglas para interpretar textos. Para él,
la hermenéutica es la doctrina de la
comprensión en general en todas las
fonnas de comurúcación humana.
Ahora bien, el que las personas se
puedan comprender entre sí se funda,
s~n Schleiennacher en que los indivi uos, en sus relaciones recíprocas presuponen la unidad del género hum~o
como la base de esas relaciones: porque

�uno puede concebir las palabras y los
gestos, la entonación y mímica del interlocutor. Porque se comparte la condición de ser humano.

Schleiermacher no hace una diferenciación, no la desarrolla, entre el lenguaje oral y el lenguaje escrito. El compartir
el contexto histórico, por otra parte,
entre el lector y el escritor no es un componente sino un presupuesto de la comprensión. La hermeneutica, pues, está
poco desarrollada por Schleiermacher.
Distinguió, sin embargo, una interpretación gramatical y una interpretación
técnica o psicológica (reconstruir el origen del texto desde el p.ensamiento de
su autor).
Dilthey (Introducción a las ciencias
del espíritu) realizó una nueva ampliación en el campo de la hermenéutica a
partir de Schleiermacher: concibe la
comprensión como una "reproducción
psicológica" que reconstruye el proceso
creativo del origen del texto: "esclarecemos por procesos intelectuales, pero
comprendemos por la acción conjunta
de todas las fuerzas de las facultades en
la inteligencia, por el sumergir las fuerzas de las facultades en el objeto" (pág.
328). La psicología general sería el fundamento también de la hermenéutica
(1883).
Dilthey concibe como expresión de
la individualidad, por lo demas, no sólo
los textos y los discursos posibles, sino
todo acontecer en general que esté en
relación con las acciónes humanas y, sobre todo, que sea producto de ellas. Por
eso distingue entre ciencias naturales y
ciencias del espíritu. La hermenéutica
de Dilthey se convierte, así, en una teoría general de la conciencia histórica.
Para Dilthey "en la intelección, dice,
partimos del contexto del todo que nos
es dado vivo, para hacernos concebible
lo singular a partir de ese todo"
~ 1342). Había que esperar el final de a

(pt

El lenguaje es el medio de la experiencia hermenéutica. Ya la hermenéutica romántica había puesto de manifiesto que la comprensión no se basa en un
desplazarse (ponerse) al interior del
otro.
Comprender lo que alguien dice
Martín Heidegger (Sein und Zeit)
(1927) coloca la intelección en la exis- es, ponerse de acuerdo en la cosa, no potencia del ser (S31 Das Dasein als Verste- nerse en ,el lugar del otro y reproducir
hen y 532 Verstehen und auslegung): el · sus vivencias. Todo el proceso hermenéutico es lingüí,.tico.
ser humana en cuanto que es un ente,
que, como Dasein, como ser en el munToma el caso de la traducción como
do se interesa por sí mismo, el ser hucaso
típico. El traductor tiene que trasmano se proyecta en sus posibilidades
ladar
el sentido que se trata de comy se instala siempre, por ello, en una poprender
al contexto en el que vive el
sibilidad de comprensión.
otro interlocutor sin falsear, por supuesto, el sentido al que se refería el
Para Heidegger el "sentido" es aqueotro. Lo que tiene que mantener es, jusllo en lo que se sostiene la inteligibilitamente, el sentido, pero como debe
dad. Sólo la existencia humana está docomprenderse en un mundo lingüístico·
tada de sentido o de sinsentido. Cualnuevo, necésita hacerse valer en él de
quier otro ente carece de sentido. P.or una forma nueva: toda traducción es
tanto la verdad suprasubjetiva de la expor eso ya una interpretación, e incluso
perien~ia humana de sentido permanepuede decirse que es la consumación
ce abierta.
de la interpretación que el traductor hace madurar en la palabra que se ofrece.
(p. 462).
LA HERMENEUTICA DE
HANS GEORG GADAMER EN
La traducción pone de manifiesto la
WAHRHEIT UND METHODE
lingüisticidnd como medio del posible
(VERDAD Y METODO)
acuerdo, porque en ella este medio tiene
que ser producido artificiosamente a traEl libro trata sobre el problema ·hermenéutico. El problema hermenéutico se vés de una mediación expresa. Cuando
refiere al fenómeno de la comprensión y es necesaria la traducción no hay más
de la correcta interpretación de lo com- remedio que hacerse cargo de la distanprendido: comprender e interpretar tex- cia entre el espíritu de la literalidad oritos. Esto (la comprensión y la interpre- ginaria de lo dicho y el de su reproductación de textos) pertenece, evidente- ción, distancia que nunca llega a supe•
mente, a la experiencia humana del rarse por completo. Allí donde hay
mundo. En su origen el problema her- acuerdo no se traduce sino que se hamenéutico no es, en modo alguno, un bla. Entender una lengua extraña quiepróblema metódico. Es decir, no se inte- re decir, justamente, no tener que traresa por un método de la comprensión ducirla a la propia. Cuando alguien doque permita someter los textos al cono- mina de verdad una lengua no sólo no
cimient') científico: cuando se compren- necesita ya traducciones, sino que include la tradición no sólo se conocen ver- so cualquier traducción parece imposidades, sino que se adquieren perspecti- ble. Comprender una lengua no es todavas y, por supuesto, se comprenden tex- vía ningún comprender real y no encietos. Se coloca en la misma perspectiva rra ningún proceso interpretativo, sino
que es una realización vital: se com·
de Heidegger.
vida para poder determinar el significado de sus. partes o acciones individuales.
(Esta idea remite a Droysen en su
Grundriss der Historik).

prende una lengua cuando se vive en
ella (a~nque se trate de una lengua
-muerta): · "El problema hermenéutico
no és pues un problema de correcto dominio de una lengua, sino del correcto
acuerdo sobre un asunto, que tiene lugar en el medio del lenguaje".
Por ejemplo, una conversación es un
caso en el que los interlocutores entablan un proceso para buscar un acuerdo.
"Forma parte, dice, de toda verdadera
conversación el atender realmente al
otro, dejar valer sus puntos de vista y
ponerse en su lugar". Todo esto toma
un giro.propiamen te.hermenéutico_cuando seJra~ª-d~ comprender textos. ·
La traducción no es una simple resurrección del proceso psíquico original
del escribir, sino una recepción del texto realizada en virtud de la comprensión de lo que se dice en él.
Se trata siempre de una interpretación no de una simple correalización.
,Se proyecta, sobre todo, uria nueva luz
procedente de la nueva lengua y destinada al lector dela misma.
La exigencia de fidelidad, dice, que
se plantea a una traducción no puede
neutralizar la diferencia fundamental
entre las lenguas. Por muy fieles que intentemos ser, dice, nos encontramos, sin
embargo, en situaciones, en las que la
?ecisión había de ser en cualquier caso
madecuada. Si queremos destacar en
nuestra traducción un rasgo importan~e del original sólo podemos hacerlo deJando de lado, en segundo plano, otros
aspectos o incluso reprimiéndolos.

Los textos son manifestaciones vitales fijadas duraderamente (466) (citando a Droysen) que deben ser entendidos, lo que significa que una parte de la
.conversación hermenéutica, el texto, sólo puede llegar a hablar a través de la
otra parte, del intérprete.

·

La conversación hermenéutica, pues,
consta de texto y de intérprete. Sólo a
través del intérprete se reconvierten los
signos escritos de nuevo en sentido. Al
mismo tiempo, en virtud de esta reconversión a la comprensión, accede al lenguaje el asunto mismo del que habla el
texto: es el asunto el que une, como en
las conversaciones reales, las partes de
la conversación hermenéutica entre sí :·
el texto y el intérprete.

lingüística) posee una relación fundamental con la lingüisticidad: comprerr
der e interpretar se adscriben de una manera específica a la tradición lingüística.
Pensar históricamente quiere decir realizar la transformación que les acontece a
los -conceptos del pasado: implica una
mediación entre los conceptos del pasado y el propio pensar.

Gadamer empieza por diversificar la
experiencia para sacudirse el dogmatisLa conversación-hermenéutica, pues, mo racionalista. También en la expetendrá que elaborar un lenguaje común, . riencia del arte hay un tipo de verdad,
igual que la conversación real. El texto sin necesidad de enfrentarlo desde la
hace hablar a un tema, pero quien lo lo- • dictadura mimética; hay por tanto esgra es en último extremo el rendimiento pacio para la com prension (y, claro,
del intérprete.
para la hermenéutica) aun en la obra de
arte d'e cualquier índole que ella sea:
La referencia del texto, no se puede "la estética, tlice (p. 217), debe subsucomparar según esto con un punto de mirse en la hermenéutica. Y este enunvista fijo, inamovible _y obstinado: lo ciado no se refiere meramente a las dique uno entiende es que está compren- mensiones formales del problema, sino
diendo el texto mismo.
que vale realmente como afirmación de
El lenguaje es el medio universal en contenido. Y a la inversa, la hermenéuel que se realiza la comprensión misma. tica tiene que determinarse en su conLa forma de realización de la compren- junto de manera que haga justicia a la
sión es la interpretación.
experiencia del_arte".
Todo comprender es interpretar, y
toda interpretación se desarrolla en el
medio de un lenguaje que pretende dejar
hablar al objeto y es al mismo tiempo
el lenguaje propio de su intérprete.

La segunda parte de su obra permite
a Gadamar, por una parte, hacer una
historia de la hermenéutica, arrancando
desde Schleiermacher y pasando por
Ranke, Droysen, Dilthey y Husserl, para
plantarse, por otra, en una perspectiva
La tradición se caracteriza por su lin- heiddegeriana: el principio hermenéutigüisticidad, especialmente, si se trata de co, por excelencia, es la historicidad de
una tradición escrita.
la comprensión. "Una vez liberada de las
inhibiciones ontológicas del concepto
Todo lo escrito es una especie de ha- científico de la verdad, la hermenéutica
bla extrañada que necesita de la recon- puede hacer justicia a la historicidad de
ducción de sus signos al habla y al sen- la comprensión". (p. 331). Para Gadatido. El sentido de lo dicho tiene- que mar ha sido Heiddeger quien ha descuvolver a enunciarse únicamente en base bierto la preestructura de la comprena la literalidad transmitida por los signos sión. Sin embargo, la solidaridad del ser
escritos.
·
heiddegeriana es convertida por Gadamer en una solidaridad de especie de
Por otro lado, la comprensión misma carácter social: en este sentido entien(no sólo el objeto preferente de la comde la historicidad. "El comprender, dice
prensión, la tradición, es de naturaleza . (p. 360), debe pensarse menos como

~

C11

�co erudición, es esencialmente comunicación.

autor: en la medida en que es fruto
de sus fuerzas reorganizadas, recuperadas en el sentido de traerlas de la
dispersión, y exaltadas. De otra manera, estas fuerzas se desparramarían
dispersas y nulificarían su eficacia.
La obra de un autor, pues, es como
la concentración de s1 mismo: una
auto-organización y un acopio de sus
fuerzas que lo trasciende, por una
parte, y se constituye en levadura y
simiente de obras afines, por otra.

La forma, representativa (Sinhaltige
Form).- ¿Que es la forma representativa? Betti parte del concepto de forma.
La palabra "forma" se suele entender, y
aquí se entiende así, en el sentido amplísimo de relación unitaria de elementos sensibles, aptos. para conservar la
huella que los ha forjado.

una acción de la subjetividad que como
un desplazarse uno mismo hacia un
acontecer de la tradición". El contexto
hermenéutico, pues, es de índole sociohistórica: un texto, de cualquier índole
que sea, siempre remite a una tradición
en virtud de la cual se lee en una confluencia dialéctica entre lector con su
circunstancia condicionante y la tradición que posibilita el texto.
En la tercera parte del libro Gadamer
establece la lingüisticidad del proceso
hermenéutico. El lenguaje es el medio
de la experiencia hermenéutica en la
medida en que el objeto hermenéutico
es sólo determinable lingüísticamente,
por una parte, y que la realización hermenéutica misma es determinada de la
misma manera. Esta relación co~oscitiva entre sujeto y realidad esta en el
centro de la evolución del concepto de
lenguaje en el pensamiento occidental.
Con ello, el lenguaje se convierte en el
horizonte propicio para una ontología
hermenéutica: el lenguaje es, al mismo
tiempo, experiencia del mundo que
centro y estructura de dicha experiencia. De esta forma, el lenguaje viene a
convertirse en el aspecto universal de la
hermenéutica en la medida en que "el
ser que puede ser comprendido es len~ guaje" (p. 567).
1

De esta manera, el proceso hermenéutico en Gadamer es de carácter lingüístico .en la medida en que todo objeto hermenéutico lo es. Ello implica,
entonces, para él, el carácter también
co~dicionado de toda experiencia hermenéutica, por una parte, y el carácter
contextual de todo acto de lenguaje y
con ello de todo proceso hermenéutico.
El asunto, por tanto, de la interpretación de textos como el de toda interpretación no es cuestión formal.

En estas páginas nos ocuparemos de
su primera obra. Betti divide su teoría
en tres partes: la primera de ella la dedica al problema epistemológico del
entender (Intendere); la segunda es un
tratado de gnoseología hermenéutica y
se refiere al proceso interpretativo en
general; la tercera parte, en fin, contiene la metodología hermenéutica propuesta por el autor.

LA HERMENEUTICA DE
EMILIO BETTI

El proceso interpretativo, dice Betti.,
tiene un carácter triádico, es decir se
lleva a cabo entre tres términos: un sujeto intérprete hasta el cual llega el men- '
saje proveniente de otro espíritu; un
objeto que es la forma representativa
desde la cual proviene el mensaje; otro• &lt;,
sujeto, actual o virtualmente yresente,
el cual envía el°mensaje a traves de esta
forma representativa. Este esquema no
difiere &amp;1bstancialmente del de Bühler ¼
(véase su teoría del lenguaje).

Emilio Betti publica su hermenéutica en 1955. Su nombre, Teoría Generale della In terpre tazione: 98~ páginas en dos volúmenes publicados en
Milán por el Editor A. Giuffre. La obra
de Betti se ubica en los dominios de tina
hermenéutica jurídica. Al principio le
interesa a Betti la interpretación de la
historia del derecho. Esta es la perspectiva de la ''Teoría Generale ". Pero esta
prspectiva se amplía en sus trabajos
de la década siguiente, la de los sesenta.
Se.ría típica de esta nueva fase su obra
Die Hermeneutik als allgemeine Methodik der Geisteswissenschaften, aparecida en 1962.

EL PROBLEMA EPISTEMOLOGICO
DEL ENTENDER.

Este carácter triádico del _proceso intrepretativo establece una distinción entre el entender y el conocer (intendere y
conoscere) por el hecho de que en el
conocer sólo hay dos términos: el objeto y el sujeto. De esta forma, el ente,..
der no es sól9 c·onocimiento, ni tampo-

La palabra "forma" es calificada por
un adjetivo que indica la función: ' representativa". Este califactivo funcional debe entenderse en el sentido de
que a través de la forma debe hacérsenos reconocible, apelando a. nuestra
sensibilidad e inteligencia, otro espíritu.
Es posible distinguir tres niveles de

la forma representativa:
El nivel fz'sico: la forma representativa es sostén material, soporte.
El nivel psíquico: la forma representativa es huella personal, estilo del autor.
El nivel espiritual: la forma representativ11 es contenido de espíritu y de
pensamiento (Sinn-gehalt).
Según Betti sólo hay lugar a la interpretación a través de las formas repre!entativas. De esta manera, pues, no se
Interpreta una subjetividad de otra persona, sino sólo una forma representativa. Dado que la forma representativa es
la objetivación de otro espíritu, entonces habrá que tomar en cuenta que:
a) Toda persona es más que su obra: el
autor en la forma representativa es,
en cierta manera, limitado.
b) La obra es algo que trasciende a su

GNOSEOLOGIA HERMENEUTICA:
EL PROCESO INTERPRETATIVO
EN GENERAL
En el proceso interpretativo tiene lugar una inversión mediante la cual en el
camino hermenéutico (l'iter ermeneutico) el intérprete debe recorrer en sentido retrospectivo el camino genético
(l 'i ter genetico) del autor y llevar a cabo, de esta manera, un proceso de repensar y replantearse el objetivo.
Esto significa una transposición de la
subjetividad del autor a la subjetividad
del intérprete (distinta de la subjetividad
originari!l en la medida en que Betti rechaza que el proceso hermenéutico consista en una repetición de la experiencia
sicológica original del autor por parte
del intérprete) a través de la forma representativa.
De esto nace la antinomia de dos exigencias:

*

Por un lado una exigencia de objetividad en cuanto que la reproducción y
el repensar tiene que ser lo más cercano posible y lo más.fiel al valor expresivo de la forma representativa
que se trata de entender, y en el que
el espíritu del otro se ha objetivado.

*

Por otro lado una exigencia de subjetividad, en la medida en que la
longevidad de la form~ representati-

va no es actualizable sino a través de
la subjetividad del intérprete.
En otras palabras, se exige una doble fidelidad: a) fidelidad a la objetividad de
la forma representativa; b) fidelidad a la
subjetividad propia del intérprete.
En la página 262 de su obra, dice Betti: "el intérprete está llamado a reconstruir y reproducir el pensamiento del
otro desde dentro, como algo que se
convierte en- propio; pero aunque se
convierta en algo propio, debe al mismo
tiempo enfrentarse a él como algo objetivo y pertemmciente al otro. Se relacionan entre sí por antinomia, por un lado,
como subjetividad inseparable de la espontaneidad del entender y, por otro,
como objetividad, por decirlo así, la
alteridad del sentido que se trata de resucitar".

LA METODOLOGIA
HERMENUTICA
El proceso interpretativo, dice Betti,
brota de la antinomia que se da entre
la subjetividad del entender y la objetividad de la forma representativa. Hay,
por tanto, ciertos cánones hermenéuticos, ciertas guías en este proceso interpretativo: dos relativos al objeto y dos
al sujeto de la interpretación. Este cánon, pues, además de convertirse en
guía es también criterio para una buena interpretación.
El primer cánon relativo al objeto
es el cánon de la autonomía hermenéutica o cánon de la inmanencia del criterio hermenéutico. Si la forma representativa es esencialmente una objetivación de una espiritualidad, está claro
que esta forma debe entenderse a partir
de ese espíritu objetivado en ella. Por
tan to, la primera y esencial directriz interpretativa nace del interior de la forma
representativa, está inmanente en la forma representativa y debe regirse por su ~

�l

propia ley de fonnación, según una exigencia interior, coherencia y racionalidad.
El segundo cánon relativo al objeto
es el de la totalidad y coherencia en la
perspectiva hermenéutica. Se refiere a
entender la unidad del todo por medio
de las partes, y cada una de las partes en
función de la unidad del todo. Una buena interpretación es una interpretación
coherente con la totalidad en la cual está insertada la fonna representativa.
Según Betti esta iluminación recíproca entre el todo y sus partes tiene lugar
en diversos niveles:
a) El nivel de la obra: a esto se refiere la
relación entre texto y contexto.
b) El nivel del autor: la relación entre la
obra y la personalidad del autor.
e) El nivel del lenguaje: a ella se refiere
la relación de la obra con la totalidad de la lengua en la que el texto se
expresa y que se expresa en el texto.
d) El nivel de la historia: se refiere a la
relación entre la obra y la esfera de
espiritualidad a que pertenecen ambos. Es decir, la obra y las circunstancias históricas en que se da y a las
que remite.
El primer cánon relativo al sujeto: es
el cánon de la actualidad del entender o
bien la historicidad del entender. No se
debe entender la fonna representativa
como una especie de sobre o envoltura
de donde se toma el sentido mediante
una operación pasiva por parte del intérprete. Tampoco existe la "desnuda
objetividad", un dejar que la forma representativa por sí misma sin que el intérprete ponga nada suyo, sin su colabo;ación activa.
c:o

IN

Por el contrario, interpretar es re-

construir y reproducir en sí mismo el
sentido de la fonna representativa (objetivación del espíritu del interlocutor)
con su propia sensibilidad e inteligencia,
con las categorías de su mente de intérprete, con su intuición y con las formas
inventivas de su propia educación.
La subjetividad del intérprete, lejos
de constituir un obstáculo a la interpretación, es la indispensable condición de
su posibilidad. No se hace una interpretación en abstracto, sino que la realizamos dentro de nosotros.
Esto es posible si existe un interés
noético de nuestra vida actual hacia la
objetivación del pensamiento del otro
en el texto.
El segundo cánon relativo al sujeto:
es el cánon de la adecuación del entender o de la recta adecuación y congeniabilidad hermenéutica. La· espontaneidad
del intérprete ( es decir su viva subjetividad) no debe sobrep?nerse_y ser impues.ta desde afuera al obJeto a interpretar; al
contrario debe esforzarse por poner su
proprn actualidad en íntima adecuación
y annonía con el mensaje que le viene
del objeto.
Esto es posible a causa de aquel fondo común de humanidad que hay en cada uno de nosotros. Entre un espíritu
que se objetiva y un intérprete abierto
en su receptividad hay una correspondencia, un acuerdo, un paralelismo, una
analogía. Este cánon tiene, entonces, un
vasto alcance hermenéutico. Es decir
que el intérprete pue.ile utilizar su propia subjetividad, conocida por introspección. Y a la inversa: la observación
del otro aporta la iluminación interpretativa sobre la propia actitud.

LA METAFORA COMO
LENGUAJE ABIERTO
En la agonía de la retórica, en pleno

romanticismo, una de las consignas
fue dejar que las palabras fueran "iguales, libres y mayores de edad", casi asumiendo el slogan de la revolución francesa y, ciértamente, en consonancia
con los ideales de la Ilustración. Si,
entonces, la retórica significaba el prototipo de una expresión cautiva en
una red de estructuras y leyes condicionan tes el lenguaje cotidiano aparecía, por tanto, como el prototipo del
lenguaje libre. Sin embargo, las reflexiones que anteceden deberían invalidar
esta presunción romántica: el lenguaje
cotidiano, entonces, no es el prototipo
de un len~aje "natural", neutro y libre; es mas bien el paradigma de un
lenguaje cautivo. El tema, en efecto,
remite a las teorías de los tropos entonces (y todavía ahora) en boga que
quieren ver en la familia de tropos un
lenguaje "desviado" frente a una "normalidad" lingüística de carácter indefinido.
Si utilizamos, justamente, las metáforas "libre-cautivo" para encasillar el
asunto, se podría con más razón decir
que el lenguaje cotidiano es un lenguaje cautivo mientras que la metáfora y la
metonimia, los más insignes de los tropos, son síntomas de un lenguaje libre.
Frente a un lenguaje acorralado por estructuras, contextos, éntomos y moldes
de la más diversa proveniencia, la metáfora y la metonimia se remontan a un
tipo de significación que utiliza realidades en vez de conceptos: se trata, entonces, de una vuelta al "mundo libre" de
antes que los griegos inventaran la lógica. El descubrimiento del concepto por
el mundo occidental ha significado su
recorrido al encadenamiento del lenguaje. La metáfora, entonces, utiliza directamente la realidad para significar, en
vez de usar el concepto. Por eso, la significación en la metáfora tiene una riqueza que remite a la experiencia (mediatizada, aunque sea, por el lenguaje
cotidiano y otros patrones) de una for-

ma directa. El discurso metafórico, entonces, en donde lo significado se
convierte en significante, apunta hacia
otro significado. El discurso metafórico
es un tipo de discurso que intenta escapar siempre hacia la riqueza de la experiencia así sea mediatizada sin pasar
por las aduanas conceptuales: es un discuso, entonces, que depende del entorno, aunque utilice et sistema lingüístico
como sistema de oposición significativa, para poder convertirse en palabra. El
lenguaje metafórico, en la medida en
que realmente lo es, está cargado de reductos de lo intraductible.

El lenguaje metafórico, pues, zafado
de algunos de los condicionamientos
lingüísticos del habla "n.:&gt;rmal" se mueve más libremente por otros senderos
menos domesticados de la experiencia
conceptualizada y, por ello, menos aferrables. La única manera de traducir un
texto metaforizado es soltándolo, tam~én, para que recupere su preñez a partir de la otra experiencia también domesticada.

RECOGIENDO CONCLUSIONES

'

l. El problema de la intraductibilidad
textual no depende sólo de la diversidad categorial del par de lenguas, ni
de su despliegue textual. Se remite,
más bien, a los ámbitos de la expe•
ciencia, social o singular, conocida
como "cultura". La intraductibilidad
depende, entonées; de los reductos
no verbalizables de la experiencia
tanto individual como colectiva a los
que apunta el texto de una u otra
manera.

2.-El marco de la intraductibilidad textual está constituído por el hecho de
que existen, en todas las lenguas, dife~en tes tipos textuales en los que las
pnmeras se dan. La división más no-

table de ellos es la que establece la
existencia de tipos acontextuales y tipos contextuales. La teoría del signo
lingüístico, en general, ha sido tomada de los tipos textuales independientes del contexto; pero es difícilmente
aplicable a los tipos contextuales.
Aquéllos son considerados como el
paradigma del lenguaje ordinario
mientras que los últimos aparecen como una "desviación" de él. El lenguaje metafórico es un ejemplo paradigmático de esto. Se requiere, por
tanto, una teoría del signo en donde
quede incorporado el papel del contexto en los procesos de significación
textual. Algunas tendencias de la lingüística trabajan en. ~ta dirección:
fa teoría de la traducción debe tener
en cuenta el fenómeno total de la
significación textual; ?º solamente,
como en el caso de Vazquez Ayora,
los textos acontextuales.
3. Desde otras disciplinas, como la filosofía de la ciencia, se ha puesto de
relieve, por una parte, que hay un
mutuo condicionamiento entre lengµaje y experiencia, y, por otra, que
la t~oría referencial del lenguaje no
sóto es inadecuada sino que tiene que
ser replanteada. Esto ha puesto de
manifiesto no sólo los patrones universales que condicionan la experiencia humana y, por tanto, el lenguaje
sino la relatividad de ambos. Ello
permite no sólo afrontar mejor el
problema de intraductibilidad textual sino que, además, la enfatiza y
la enmarca.
4. La hermenéutica filosófica ha llevado a cabo desde el siglo pasado una
reflexión sistemática sobre el problema de la comprensión humana en
todas las formas de lenguaje. Dado
que una de las fasés del proceso de
traducción es de índole totalmente
hermenéutica, en el sentido anteriormente dado al término, es preciso

acudir a esta disciplina para ventilar
el asunto de la intraductihilidad textual. Más aún, como afirmamos en el
título de este trabajo, el asunto de la
intraductibilidad textual es un asunto
que directamente atañe a la hermenéutica. Es sorprendente que la teoría de la traducción o lo que hasta la
fecha circula como tal nunca haya
recurrido a la hermenéutica. Aunque
se trate de diversas hermenéuticas, en
realidad, el recorrido que hemos hecho nos p~ne en evidencia, por una
parte, entre las relaciones recíprocamente condicionantes entre lenguaje
y experiencia, como el carácter lingüístico de todo froceso hermenéutico a la par que e valor de la cultura
como tradición hermenéutica. La solidaridad con la experiencia, de la
manera qwe sea, corno requisito hermenéutico ilustra bien el valor de los
"contenidos" en el proceso de traducción así como la enseñabilidad
del mismo y sus características didácticas. Las concepciones hermenéuticas de Gadamer y Betti son ilustrativas del papel de la hermenéutica filosófica en la teoría de la traducción.

5. El estudio de la metáfora desde la
perspectiva de la "teoría de la des.viación" permite medir bien los problemas ideológicos con _que se suele
enfrentar el problema de la intraductibilidad. Es la falta de perspectiva para afrontar las relaciones entre
naturaleza y cultura. La metáfora es
el paradigma de un lenguaje abierto
y con un cierto rango de aconceptualidad: es, hasta cierto punto, el reducto de la intraductibilidad. Ella indica, entonces, que la intraductibilidad no puede ser planteada desde un
verbalismo monopolizante sino a partir de una verdadera teoría de la significación. La teoría del signo occidental ha descansado demasiado en la
idea griega de que las palabras son
sólo nombres apareados convencio- ~

�¿PUEDEN TRADUCIRSE LAS METAFORAS?

M.B. Dagut
nalmente con cosas: la metáfora ata
ñe al lenguaje que se re~Úsa a ser domesticado.
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21. Benedetto Croce, Lógica, como
ciencia del concepto puro, Ed. Contraste, 1980 (L ).

Vinay y Darbelnet, la "metáfora" ocupa sólo tres secciones ( de 259) y en el
if!iportante, y ahora libro clásico de
Una inspección sobre la forma de tra- Mounin acerca de los problemas de la
tar ( o mejor dicho de no tratar) el fenóteoría de l_a traducción, asombrosameno conocido como "metáfora" por mente no existe ninguna mención de la
los teóricos modernos de la traducción y "metáfora". En cuan to al alemán,
los lingijistas contrastivos, nos recuerda Kloepfer (a quien después nos referiel juicio de Hjelmslev: "lo que se va a remos) dedica solo una página ( de 126) a
examinar es la naturaleza del lenguaje".
la "metáfora" (en el estudio de la traDe ahí que sea un fenómeno importan- ducción literaria), mientras que Reiss,
te para todos los usos del lenguaje (es- en su reciente investigación acerca de
pecialmente para la escritura creativa, · las posibilidades y límites de la crítica
ya sea en verso o en prosa) y al mismo de la traducción, dedica tres páginas al
tiempo, también uno de los puntos prinrespecto. La situación no es mejor en
cipales en los que la incongruencia inlos diarios; por ejemplo, en todas las
terlingual se manifiesta en sí misma ediciones de Babel, publicadas desde
("no existe un diccionario bilingüe de
1968, no hay un solo artículo sobre las
metáforas")· Siendo esto así y siendo
"metáforas", ni tampoco un artículo en
siete años sobre lo no menos importanla traduccion una exploración activa de,
te y que L. A. Richards ha descrito coy en conflicto con las discrepancias enmo "el principio omnipresente de toda
tre las len&amp;!1as, sería de esperarse que la
su libre acción (del lenguaje)".
"metáfora' ocuparía· un lugar prominente en todos los esfuerzos por estableLas proporciones asombrosas de esta
cer las bases teóricas de la traducción.
negligencia se vuelven aún más evidentes cuando se comparan con la breve
Sin embargo, tal expectativa permaatención que le dan a la "metáfora" tannece casi del todo olvidada. Esta parato los retóricos como los críticos literadójica negligencia de la "metáfora" por
rios a través .de las épocas. Tres ejemlos teóricos de la traducción puede traplos modernos serán suficientes aquí.
tarse de una forma mejor, con una ráEn Richards, la "metáfora" se menciona
pida vista al espacio dedicado a ella en
las principales obras modernas de litera- no menos que en dos capítulos de seis,
tura.
en Nowottny en dos de ocho capítulos
y en Leech, en uno de doce. Por tanto,
Para comenzar, están dos textos inhay una grotesca desproporción entre la
gleses importantes. En la obra comp.-en- importancia y la frecuencia de la -metásiva de Nida, de 264 páginas, hay sólo
fora en el uso del lenguaje y la poca
una breve discusión de la "metáfora"
atención puesta a ella en la teoría de la
(pp. 219-221), y trés referencias pasajetraducción. En un artículo reciente en
ras del "significado figurado" y de las
el que se pide un escrutinio y una revi"expresiones idiomáticas", mientras que
sión de los objetivos de la lingüística
en las 188 páginas de otra obra de Nida
contemporánea, Schank y Wilks- enuy Taber no se menciona para nada la
meran entre los requerimientos para una
"metáfora" y sólo hay una discusión
teoría lingüística completa el que "de,.
de tres páginas de los "significados fi.
be explicar la metáfora de un modo que
gurados" y algunas observaciones breves
no sea ad hoc". De una forma similar,
sobre las "expresiones idiomáticas". En
ya es hora de que la teoría de la traducrelación con el francés, encontramos
ción comience a tratar en una discusión
que en el pionero análisis contrastivo de
completa y sistemática, las implicacioDE LA TRADUCCION.

l

nes de la "metáfora" en la traducción.

2. ¿QUE ES LA METAFORA?
Sin embargo, primero será mejor volver a definir el término "metáfora". El
decir esto, no quiere decir que se dude
acerca de la definición clási&lt;.;a de Aristóteles - "metáfora es la aplicación a una
cosa del nombre de otra cosa"- o en su
explicación de ella de la forma en que
funciona por analogía. Estas aportaciones siguen siendo -como siempre- los
puntos iniciales de cualquier investigación más avanzada del fenómeno. Lo
que necesita cuestionarse y clarificarse
es el actual alcance de términos léxicos
y combinaciones de términos a los cuales el término "metáfora" debe aplicarse y en los intereses de esa exactitud
terminológica que es necesaria y preliminar para el entendimiento de casos
complejos. Una consecuencia aún más
deplorable de la negligencia de los teóricos de.la traducción acerca de la "metáfora" es la depleción semántica del
término en sí, de manera que tiende a
convertirse (si se usa del todo) como un
sinónimo de "habla figurada" o "extensiones de significado figurados", en vez
de servir para designar una categoría específica y distintiva de cambio semántico (de .)a misma manera en que "metafórico" se usa no más que como un sinónimo de "figurado"). El término en
sí, se vuelve entonces superfluo: y en
realidad tanto en la obra de Nida, como
en la de Nida y Taber -las dos discusiones muy breves-, "significado figurado" se compara casi por completo con
lo que sería más adecuado llamar "ex.presiones idiomáticas''. o "sentidos polisémicos de palabras individuales". En
forma similar, Reiss no hace esfuerzos
por distinguir entre sus palabras eine
bereits lexikalisierte oder ein vo m
Autor gesschafene Metapher y los pocos
ejemplos de lo que ella llama "metáfo,ra ", que son de hecho todos usos polisémicos o expresiones idiomáticas. Pero

�las expresiones idiomáticas y las polisemias a pesar de ser lingüísticamente notables e importantes, seguramente no
son lo que Aristóteles pensaba cuando
aseguraba que: "lo mejor es tener do. minio sobre la metáfora" y cuando describió a la metáfora como "la prueba del
talento"; ni son lo que los modernos literatos creen cuando hablan del papel
central de la metáfora en la escritura
creativa o cuando la llaman la "forma
constitutiva del lenguaje". Por tanto,
la rehabilitación de la "metáfora" en la
teoría de la traducción, debe comenzar
claramente con la: restauración del fenómeno y de su correspondiente (y vitalmente importante) con tenido semántico.
La propiedad esencial de esta designación específica de "metáfora" se estableció en forma breve por Gustav Stem:
"es evidente que la génesis de la metáfora se encuentra en el hablan te". En el
propio y adecuado sentido, cada metáfora es una llamarada individual de una
percepción imaginaria, ya sea del conocido escritor creativo o del anónimo hablante creativo (en los chistes o en el
lenguaje popular), una repentina inspiración de "observación o afinidades / en
objetos donde no existe ninguna relación / en mentes positivas", la cual trasciende los límites semánticos existentes
del lenguaje y engrandece la conciencia emocional e intelectual de los oyentes y de los lectores. Así, cada metáfora
(las comillas pueden ahora desaparecer) por definición es "original" y "viviente", de manera . que la "metáfora
muerta" es una contradicción de la
"metáfora original", una tautología. Se
puede ahora liberar a la metáfora del
conjunto de adjetivos calificativos (y
confu_sos) como "hab'1tual", " mori'bunda", "ineficaz", "bien usada"; "lexicalizada", "original", "nueva", y aun "verdadera", los cuales frecuentemente se le
achacan en su uso generalizado. Lingüísticamente hablando, esto significa que la
metáfora es una materia de "realiza-

ción" como en realidad debe ser cualquier fenómeno capaz de producir un
cambio en el sistema del lenguaje; y
como tal es impredecible y no se reduce
a reglas. Las metáforas no se van a encontrar en el depósito de "competencia" semántica, ni en el diccionario (a
excepción de una cita ilustrativa) ya que
cada metáfora es una creación completamente nueva y única. Lo elusivo de la
metáfora -la dificultad lingüística para
explicarla, por así decirlo-- se deriva de
que ella se encuentra en las fronteras
del cambio lingüístico y la fluidez. En
el mismo caso están los problemas de
traducirla.
Una definición, que-no sea del todo
ambigua de la metáfora requiere que
se haga una clara distinción entre la
metáfora y ciertas formas de extensión
semántica, muy relacionadas, pero diferentes de ella, con las cuales, como ya
· se señaló, se confunde a menudo la metáfora. De hecho, las metáforas pueden
dividirse en tres categorías de acuerdo a
su historia subsecuente. Primero están
aquéllas, quizás la gran mayoría (todos
los juicios numéricos con respecto a las
metáforas deben considerarse como impresiones muy generales) que son efímeras y desaparecen sin dejar rastro,
como las metaforas olvidadas de la literatura y del periodismo y aquéllas extemporáneas inventadas oralmente. Luego está otro grupo muy grande de metáforas que continúan igual que cuando
comenzaron -creaciones semánticas
únicas, como por ejemplo las metáforas
que se _conservan en la literatura (ejemplos del inglés "golden boys and girls",
" times winged chariot"); aun si se citan
frecuentemente, tales metáforas retienen su "separación" de lo rutinario de
los patrones institucionalizados del lenguaje; de ahí su efectividad duradera.
Pero más importante para el desarrollo
del lenguaje es la tercera, y mucho más
pequeña, (a pesar de ser lo suficientemente numerosa) categoría de las metá-

foras: aquéllas que se toman y se usan
por un número siempre creciente de
hablantes (a diferencia de las que se citan), de manera que gradualmente pierden su capacidad de ser únicas y su peculiaridad, volviéndose parte de la cantidad del lenguaje establecido semántico y que se imprime en los diccionarios.
Este paso, de la "realización" a la "competencia", de la creación innovadora individual a la repetición colectiva rutinaria es el que hace a la metáfora la fuerza
viva más potente en el lenguaje. Debido
a la capacidad y receptividad de los habitan tes individuales hacia la metáfora,
es que el lenguaje se dota con el potencial absolutamente vital para la expansión semántica.
Cuando ocurre este. paso de la metáfora, de la, "realización" a la "com petencia" es cuando hay que distinguir si
la metáfora es "simple" (consistiendo
sólo de un término lexico individual) o
"compleja" (si consiste de más de un
término léxico). En ,el primer caso (simple), el paso de la realización a la competencia trae como re&amp;ultado la creación de una "polisemia"; en .el segundo
(metáfora compleja) el resultado es una
"expresión idiomática ". Ejemplos de
polisemias en inglés, serÍan entonces: "a
warm welcome", " run a business", "a
battery of cameras", "emotional ties",
"sing sweetly ", etc. y de una expresión
idiomática: "see red", "a wild goose
chase", "flog a dead horse", "Put one's
foot down ", etc. (todas estas series tendrán, por supuesto, posibilidades de expañderse como todos los términos léxicos). Por tanto, la polisemia y la expresión idiomática mantendrían con la me•
táfora una relación derivativa tal y como
sucede con la causa y el efecto, pero difieren en forma significante de la metáfora por su regularidad semántica que va
en contra de la anomalía semántica de la
metáfora, lo cual tiene implicaciones im·
portantes para la traducción.

El último paso posible en la transformación de una peculiaridad de la realizaci~n a una regularidad de la competencia ocurre con la creación de ciertos
"formadores" tales como "while" "in
view of", "except", "despite" '"not
with st~nding" etc. Estas tan;ibiJn pueden denvarse tanto de las metaforas simples como de las complejas (como los
pocos ejemplos que aquí se muestran):
Metáfora

s/

l

Polimi,

Formador

~c

¡
Expre•r

idiomitico

Formador

3. LA TRADUCCION DE LA METAFORA
Esta redefinición de metáfora y su diferenciación de otras formas relacionadas, pero distintas de ella, y de "significado transferible" aclara, primero que
nada la prevaleciente confusión terminológica (en la cual "metáfora" "polisemia" y "expresión idiomátic}' funcionan como definiciones deficientes y en
p~rte como términos intercambiables).
S~n embargo, además de diferenciar los
diversos tipos de significados transferibles, esta redefinición los muestra acomodados en una escala gradual que va
desde la metáfora al "formador" con
ocupación de la polisemia y de la expresión idiomática (tal y como aquí se
definen) de posiciones intermedias (y
fl~ctuantes) entre estos dos polos. Ademas, la relación existente entre las diversus ~ar~es del sistema de_significados
ti:ansfenbles, como se representó en el
diagrama anterior, lleva hacia diferencias significantes en los problemas de
traducción provocados por sus diversas
r~~tes. La primera distinción por ha-

cerse aquí es entre la metáfora, y las
otra~ tres formas. En el caso de las polisemias, expresiones idiomáticas y formadores, cuando hay una traducción entre ~os sistemas ?ifere~tes de la competencia del lenguaje, el exito para encontrar la equivalencia adecuada entre la
1.0. y la L.T. depende esencialmente de
la competencia bilingüe del traductor, a
pesar de las supuestas incongruencias interlinguales que existen dondequiera. Es
decir, es en esta área donde la traducción puede ser "dirigida" por una teoría
de la traducción a través de un análisis
contr_as~vo basado en la comprensión
del s1gruficado transferible tal y como
se describió antes.

surge es e~tonces si una metáfora puede
ser traducida como tal, o si sólo puede
n:producirse de alguna manera. O, pomen~o la pregunta en la terminología
de Richards. ¿Pueden traducirse del ine:lés "tenor" y "ve hiele" o solamente
Y,tenor"?Eta
.
. s pregunta sera, considerada en lo que resta de este artículo con
una limitación: se ignorará a la p~sía
y se le dará importancia a las metáforas de escritura imaginativa en prosa. En
verdad, la metáfora es la esencia de la
po;5ía y quizás uno de los principales
origenes de la enorme dificultad o imposibilidad de la traducción poética.

. Es de_ esperarse, por lo tanto, que
mientras mas apartada esté- una forma
tt;a~sferible de su metáfora original, más
fac1lmente se encontrará su "equivalente" en la traducción, como en realidad
sucede en el caso de los formadores.

Sin embargo, los problemas en la
traducción de las metáforas poéticas
están ligados inevitablemente a aqu/
llos que se derivan de otras propiedades esenciales de la poesía, tales como
el ritmo, la rima y la asonancia, de manera que difícilmente pueden examinarse por separado. Debido a esto las
metáforas de la prosa creativa of~cen
más material disponible para comenzar
con una investigación lingüística. Además, la identificación que muy comúnmente se hace de la metáfora con la
poesía tiende a oscurecer la omnipresencia (enfatizada por Richards) de este
fenómeno semántico en todo uso creativo del lenguaje, y de ahí su importancia en todos los tipos de traducción.

Por otro lado, con la metáfora sucede
algo muy diferente. Ya que la metáfora,
en la 1.0., es por definición una nueva
pieza de realización, una novedad semántica, obviamente no puede tener
una "equivalencia" en la L.T.; lo que es
Único no puede tener una contraparte.
Aquí, la competencia bilingüe del traductor -"le sens" como Malblanc lo
puso, "de ce qui est dans la langue et
de ce qui n'en est past"- le ayuda sólo
en el sentido negativo de decirle que
cualquier "equivalencia" en este caso no
puede "encontrarse", pero tendrá que
"crearse" una. La pregunta crucial que

Este punto quizás puede ilustrarse
con unos párrafos sacados de una pieza
de peri_odismo en prosa de una edición
reciente de la revista Time. El texto dice
en inglés: The Conservative party has a
bullyboy too, only she's a lady. She is
Margaret Tateher, 49, who this week
"shucks off her gloves" and "barreis
into battle" against none other than
hér own party leader, Edward Heath ...
Like the strand of pearls, twin sets and
permanents that mark her image, Mrs.
Tatcher seems "to fit nicely within
t?ose unruffle~ reaches of English soc1ety where ne1ther curl nor pearl is ever ¿;:;

El proceso y las relaciones semánticas
desc~tas antes pueden representarse como sigue:
Realización

1

Competencia

�•

out of place"... On a "blazingly controversia) economy binge", she raised the
price of "school lunches" and "killed
of" the free milk program ...
Lo que ahora se discutirá es el problema de traducción que se presenta por
el tipo de usos léxicos que en el párrafo
anterior se mostró, así como también
sus comentarios literarios.
4. PUNTOS DE VISfA PREVIOS.
La forma de tratar a la metáfora en la
literatura de la teoría de la traducción
ha sido, como hemos visto, inadecuada.
No obstante, dentro de toda esta débil
discusión del asunto, podemos distinguir a través de la confusión terminológica dos puntos de vista diametralmente opuestos sobre el problema de
la traducción de la metáfora: En un extremo se sostiene que no hay solución
alguna (la metáfora no se puede traducir) y en el otro, que no existe problema
(la metáfora puede traducirse simplemente palabra por palabra).

-.:t&lt;

m
1
1

'

El primero de estos puntos de vista
encuentra ilna fórmula explícita en la
nota de Nida: "Las metáforas, sin embargo, deben traducirse en formas no
metafóricas", y en la referencia de
Vinay y Darbelnet en los casos en que
"la langue d'arrivet• ne permet pas de
traducire la métaphore ·Jitteralement",
también implica frecuer_itemente la
menc10n de la "intraductibilidad" de
la poesía. Kloepfer, junto con Reiss,
propone de alguna forma el segundo
punto de vista. El párrafo de Kloepfer
(casi todo su comentario se refiere a
la metáfora) es tan fuerte en su dimensión violenta del problema y en su
argumentación que merece citarse en su
totalidad. Comentando una traducción
al alemán de una sección que él describe
como "poema en prosa" de Rimbaud
("Metropolitain "), Kloepfer dice lo siguiente acerca de la metáfora: "Küchler

(el traductor) vermag al-le Metaphern zu
Por lo tan.to, después de establecer
erhalten: ihre vielgeriihmte ... Kuhnheit que la metáfora demanda: "eine vom
"ist für die Ubersetzung kein Problem
ubersetzer ebenfalls für die Zielsprache
im Gegenteil, je Kühner und freier
neu zu schaffende Metapher", Reiss
erfunden, je einmaliger eine Metapher agrega inmediatamente: "Diese Fordeist dr,sto leichter la.Bt sie sich in anrung ist nicht so schwer zu erfüllen, wie
deren Sprachen wiederholen; denn es
es auf den ersten Blick den Anschein
gibt nicht nur eine... Harmonie der
hat", y después cita a Kloepfer para proBildfelder zwischen den einzelnen abenbar su punto. Y Kloepfer, como hemos
visto, se basa en el hecho de que la medlandischen Sprachen ", nicht nur konkrete Bildfelder, die Allgemeinhesitz der
táfora supuestamente puede traducirse
en "los campos de las imágenes (BildfelMenschheit sind, sondern ali dem
zugrunde liegend bestimmte ..Strukturen' der)" y de las "estructuras de la imaginación" que se comparten por todos lós
der Phantasie, nach denen in Bildungen
der originaren Anschaungskraft-vor- · seres humanos. De ahí que la paradoja
aparente de que la traducción es más
oder übersprachlich-die welterschlie
Bende Kraft des Menschen wirkt. Das sencilla si no existe una equivalencia "a
priori" no serÍa una paradoja del todo,
Metaphorische einer Aussage ist deya que todas las estructuras metafóricas
mnach ein Problem der Sprache schleposibles se darían por adelantado como
chthin (als "language"), nicht -aberder Ubersetzung (die zwischeri den si fueran da¡las por la estructura del conocimiento humano. Entonces, el pro"tangues" wirkt) ".
blema de la metáfora se tornarÍa (como
Esta clara y notable afirmación de
explícitamente afirma Kloepfer) idéntique "l a meta'fora •no es un pro blema
co al problema del lenguaje .en general
para la traducción" ( ·de qué otro fenó(y no al de cualquier lenguaje en partimeno lingüístico polría ser hecho un
cular), · principalmente, ¡_cómo es que
enunciado tan dogmático?) se cita con
sucede la metáfora y cuáles son las rela aprobación de Reiss quien, por otro
glas· universales que gobiernan su funlado, defiende el método de " ... eine
ción? En otras palabras, este argumenvom Autor selbst geschaffene Metapher
to supone que la metáfora es fácil de
wortwortlich zu übersetzen ".
traducir porque es un "universal del lenguaje".
¿Cuál de estos dos puntos de vista es
el correcto? ¿O acaso la verdad se enSin embargo, tal argumento, aun ancuentra en medio de ellos?
tes de probarse por la traducción actual, carece de sentido, ya que tratándose de la derivación de las estructuras
5. METAFORA ¿LA MISMA METAcognoscitivas compartidas comúnmenFORA?
te, todos los fenómenos lingüístico;
Es natural tratar de responder a estas · identificables son universales. De ahí
preguntas examinando profundamente que, en este sentido, no está del todo
clara la razón del por qué aebía ser
el punto de vista de Kloepfer y Reiss, ya
más fácil traducir la metáfora que cualque es el único que parece desafiar toda
quier otra estructura de la L.O. Adela teoría de "la equivalencia" en la tramás, si la congruencia metafórica interducción, proponiendo la paradoja de
lingual es el resultado de estructuras
que si tal equivalencia no existe (debido
universalmente compartidas, "Konkrete
a la naturaleza de la metáfora), ésta pueBildfelder",
¿por qué deben ser más fáde ser creada por el traductor. Y con
ciles de traducir, de acuerdo a la propia
bastan te sencillez.

admisión de Kloepfer, unas metáforas
que otras: ...je Kiihner und freier erfunden, je eijnmaliger eine Metapher ist,
desto leichter la.Bt sie sich in anderen
Sprachen wiederholen "?

l

En sus propias premisas, parece que
no tiene bases para hacer tal distincion,
y la forma que elige para hacerlo es más
paradójica todavía: mientras más alejado se encuentre un enuntiado de la
"competencia" del lenguaje, más fácil se
vuelve el traducirlo. Como si lo único
fuera por la sola virtud de ser único, traductible de inmediato, y solamente el
lugar común frenara al traductor. La
afirmación implicada por Kloepfer y
hecha explícitamente por Reiss de que
la metáfora es fácil de traducir porque
puede traducirse adecuadamente palabra por palabra en la L.T., va entonces
muy en contra de la intuición, que necesita ponerse a una prueba todavía
más empÍrica que 1?. que estos traductores le han puesto.
Kloepfer no distinr.e del todo entre (cita de Weinrich) ' ... eine Harmonie
der Bildfelder zwischen den einzelnen
ablendandischen Sprachen" y "Konkrete Bildfelder die Allgemeinbesitz der
Menschheit sind ".
Esta distinción supone algo particular en oposición a la metáfora universal
de Kloepfer donde señala la naturaleza
cultural limitada del fenómeno. Sin embargo, eso puede suceder, por el momento, dentro de las "lenguas occidentales" supuestamente homogéneas en
sus culturas, y es claro que las metáfor~s periódicas subrayadas en el párrafo
citado antes de la revista Time no se
prestan fácilmente a la traducción palabra por palabra, ni aun al francés o al
alemán sin resultar con anomalías semánticas (en opos1c10n a la escritura
efectiva). ¿Ocurre acaso por el solo hecho de no ser lo suficientemente "libres", "inventadas libremente" o "ún_i-

cas"? ¿Cómo se mide en realidad la
"libertad" o "grado de invención" de
una metáfora? ¿Acaso por la supuesta
"lejanía" de las palabras inglesas "vehicle" y "tenor", una de otra, en nuestra experiencia cotidiana? Pero, ya que
nuestra lengua es un factor constitutivo
de dicha experiencia, tal "lejanía" es
claramente indefinible: Una vez que las
áreas de la experiencia se presentan juntas en el lenguaje, su asociación viene a
parecer "natural". De ahí las incongruencias notables que existen en los niveles de expresiones idiomáticas y polisemias metafóricamente derivadas, aun
entre las lenguas con un marco cultural
compartido comúnmente. Pero la verdad es que las similitudes referentes a la
metáfora, como sucede con cualquier
otra cosa en el lenguaje, no se dan (en
un sentido estrictamente "objetivo")
por la experiencia, sino que son en gran
parte el resultado de la "creación "de la
mente observadora y clasificadora del
hablante, y por lo tanto son tanto infinitas como impredecibles. Por tanto, y para tomar unos cuantos ejemplos de la
vida diaria: ¿cuál es la similitud necesaria entre la palabra inglesa "crocodile" y
"a double file of English schoolchildren
(en vez de decir por ejemplo, "a snake
bus, train, tail" etc.)?; o entre el mismo
reptil y la falta de sinceridad (como en
" crocodi!e t ears"); o entre " eat crow ,, y
"an American 's accepting what he has
fought against (en vez de "drink mud" o
"sme11 rotten eggs " etc, )?. ·Y que' sena
'
más inapropiado, a los oíáos ingleses,
que el término francés "mon petit chou"
para el término inglés "endearment"?
Por supuesto que no hay duda de que
existan ciertos patrones generales de semejanza que vienen de las propiedades
perceptuales y cognoscitivas que poseen todas las mentes humanas. Sin embargo, es de esperarse que nuestra experiencia en el lenguaje nos llevaría a distinguir las numerosas discrepancias de
detalles más que la armonía que Kloepfer postula. Por tanto, la teoría de

Kloepfer acerca de la traducción de la
metáfora parece basarse en dos grandes
pero insubstanciales e inconsistentes
afirmaciones: una acerca de cierta "armonía" metafórica entre los lenguajes
occidentales y la otra acerca de los
"campos concretos de imágenes" que se
poseen universalmente. Esto se ilustra
con un párrafo de Rimhaud que en sus
"primeras yuxtaposiciones de datos del
sentido'', es surrealista en vez de metafórico.
De ahí que, aunque se tradujeran palabra por palabra las pocas metáforas
que este parrafo contiene, en la versión
alemana impresa por Kloepfer (las cuales no lo son), el caso no se probaría debido a la naturaleza surrealista más inusual del texto original.
Propongo, aquí, someter el punto de
vista Kloepfer-Reiss acerca de la traducción de la metáfora a una prueba
aún más empírica, examinando al~mos
ejemplos de traducciones de metaforas
con un "cruce cultural", hechas de una
lengua no occidental, el hebreo moderno, al inglés. Los párrafos citados son
de una moderna novela hebrea, dos historias cortas hebreas; primero una traducción palabra por palabra y luego la
versión en la traducción publicada actualmente:

(1)
*A year of wild expectations.
Bound QiRe Isaac for the sacrifice)
by my love and to make it known.
**Ayear of wild anticipation. Bound
by my !ove and helplessly unable to
make it known.
'

(2)
*And I exchanged surprising letters
with her until I come to her at Sdot Or,
the place of her last rolling (or meta-

e,.,
C/\

�•

morphosis).
**And we exchanged a few curious
letters. Finally I carne to her at Sdot
Or, the last place to which she had
wandered.

(3)
*And if I now write down what
follows, · it is not under the illusion
that it will one day serve as a document
in my defence, but so that truth may
pierce justice. Yes I want to see it
Gustice) beaten at her feet, with her
sword fixed in its back.
**And if I now set down this account, it is not in the illusion that it
might serve as a brief for muy defence
one day, but so that "Truth may
conquer ]ustice" (No Translation).

(4)
*Rot is eating the foundations•of the
house. Living on the dead. The whole
country ; no wonder that corruption is
spreading from the root to the crown of
the tree.
**Rot setting in at the foundations.
Living on the dead. The whole country,
no wonder that there was corruption
every where, from top to bottom.

(5)
*Ah , to be an idiot youth gathering
smiles under her table, a dry twig under
the heel of her sh~, only not a male
nurse (or hrother of merci) for her t?,
rest her sick head on my shoulder!
**... better be a servant gathering
'crumbs under her table, a dry twig
under her heel, anything rather than a
male nurse to soothe her sickness.

(6)
~

*We drank coffee and gnawed

toast as hard as stone. Then we groped
to find common acquaintances, in order to gnaw them too.
**We drank coffee and nihbled
hiscuits hard as .rock, Then we put out
feelers to discover common acquaintances and nibbled at them too.

(7)
*The holidays hegan to die, and the
Jerusalmites roasted and saltsoaked
hegan to return to their city.
**The holidays were drawing to a
close Jerusalmites sun and saltbacked
were heginning to return to their ci ty.

(8)
*Ali night, searchlights were placed
on the tops of the water towers and the
scythes of light hegan to send great ares
floating into the dis~nc~, reaping the
darkness above the turrets of the cypresses.
**Ali night, searchlights were installed on the tops of the water-towers and
great scythes of light stretched out into
the distance, reaping the darkness over
the pinnacles of the cypresses.

(9)
*I would see their self-restraint, the
spring taut between them, growing
stronger the more it was stretched, in
preparation for the moment when it
would be released.
**I watched their self-control the
taut spring that joined t'hem gathering
strength the more it was stretched, in
preparation for the moment when it
would he released.

(10)
*The battle of the notes was waged

yestertlay in the court for three hours.
In the first phase the exchange of shots
went on above my head-between the
low lawyers m the second phase-1
myself stood in the centre of the cross
fire.

**The battle of the notes raged far
three hours yesterday in the court. In
the first stage the shots were exchanged
above muy head hetween the two
lawyers, in the second I my self was in
the centre of the cross fire.
La primera conclusión que claramente puede sacarse de aquí, comparando los diferentes Cl!SOs, es que los traductores no encontraron ni tan fácil ni
tan directa la traducción de las metáforas, tal y como lo propone el punto
de vista Kloepfer-Reiss. Por el contrario, la rareza de las traducciones "wortwortlich" y las numerosas divergencias
entre la L.O. de la metáfora y la L.T. de
su traducción son indicaciones claras de
las batallas de los traductores para resolver los problemas. Se nota también
que la debilidad o las peculiaridades que
se encuentran en la traducción están
precisamente en las metáforas, más
que en el material no metafórico. Esto,
también parecería contradictorio a las
proposiciones Kloepfer-Reiss. Un examen más a fondo de este punto de vista,
muestra que es una gran simplificación
de una si tu ación compleja. Es de esperarse, a priori, que las complejidades
para traducir dicho componente central
del lenguaje, tan dinámico, creativo y
misterioso como lo es la metáfora, no
pueden adaptarse a una generalización
tan simple. E,n realidad, en la .propia referencia de Kloepfer a una escala meta•
fórica, hay cierto reconocimiento de
esto: " ... je Kühner .und freier erfunden
je einmaliger eine Metapher ist. .. ".
Nuestros ejemplos actuales muestran
que algunas metáforas son más fáciles
de traducir que otras, lo que no va &lt;le
acuerdo al criterio de Kloepfer. Lo 4uc

'

)

se deja ver es una figura metafórica gobepiada por una interacción sutil de
experiencia cultural y de asociaciones
semánticas: de manera que lo que determina la traductihilidad de una metáfora
de la L.O. no es su "libertad" u "originalidad", sino el grado en que la experiencia cultural y las asociaciones semánticas ( de las cuales emerge) se comparten por los hablantes de una L. T.
particular. Esto se puede ilustrar con el
agudo contraste entre los dos extremos
de la lista de ejemplos: (1) y (2) en contra de (9) y (10). A pesar de la complejidad (hablando de términos léxicos) de
las metáforas de (9) y (10) contra la
simplicidad de aquéllas de (1) y (2), es
en las primeras en las que es relativamente "fácil" traducir "palabra por
palabra" y en las últimas donde es difícil hacerlo. La razón de esto es que
mientras que en (9) y (10) las metáforas vienen de experiencias culturales
compartidas por completo tanto por el
hebreo como por el inglés, en (1) y (2)
las metáforas tienen bases asociativas y
culturales que son hebreas específicamente, sin paralelo en el inglés. Por
lo tanto, en (1) el "hinding" que se refiere al verbo hebreo "necekad" acerca
dela historia de la preparación de Isaac
para ser sacrificado por su padre Abraham debido al mandato de Dios, es un
acto que en la cultura hebrea se ha
vuelto simbólico para la voluntad de sufrir y aun de dar la vida propia por los
ideales judíos. De ahí que la traducción inglesa "palabra por palabra" de
"necekad" en (1) no sólo se equivoca en
~ansferir el significado de la metáfora,
smo que en realidad, distorsiona el significado de designación y dinámico,
reemplazando "suffering for an ideal"
por un simple "lack of choice" ("bound
by my promise"), y sustituyendo una
frecuente polisemia inglesa por una metáfora asociativa hebrea. Otra dificultad
cultural y asociativa se encuentra en la
traducción de la metáfora en (2). Aquí,
el término metafórico hebreo "gilgul"

combina en una peculiar forma hebrea
la noción de "rolling (from place to
place)" y una asociación semántica con
la doctrina de "gilgul neshamot" (la
transmigración de las almas). Y ésta es
una combinación que, por razones culturales y asociativas, no puede traducirse palabra por palabra al inglés en forma satisfactoria, ni de ninguna otra por
dicha razón. La traducción no metafórica y sin adornos en (4), (7) y (10), quizás se considere como la aceptación del
traductor de su incapacidad para resolver los problemas con los que se enfrentó. En realidad, la "facilidad" de la traducción postulada por Kloepfer y Reiss
no es tan aparente como en (1). Ni
tampoco es muy evidente la universalidad de "Konkrete Bildfelder" postulada
por Kloepfer.
En (3) también existe una clara asimetría metafórica entre el hebreo y el
inglés, pero aquí la causa radica principalmente en las diferentes asociaciones
semánticas, más que en las diferentes
experiencias culturales. En la metáfora
"tigov ha- emet et hatsede_g" el lector
hebreo oye en eco del idioma hebreo
"yigov ha-din et ha-har", ('let justice
pierce the mountain ", inRles: "justice
may be done at any cost' , "fiat justitia, ruat caelum "). El verbo inglés
"pierce" prepara entonces el camino
para la continuación de la falta de cualquier expresión idiomática en inglés,
desecha la posibilidad de una metáfora
asociativa construida por el traductor y
por lo tanto, éste da una sustitución
del verbo específico "pierce" por otro
muy general "conquer". Sin embargo,
ahora se le deja sin ninguna continuación nátural de la metáfora paralela al
hebreo y por tanto, tal parece que pensó no intentar siquiera una traducción
de la segunda oración. Cualquiera que
haya sido la razón para esta omisión,
(una metáfora compleja no está preparada para ser analizada), es obvio que
no puede haber sido que la metáfora

fuera lo demasiado "fácil" como para
confundirla.
En (4) y (5) encontramos una combinación de metáforas "compartidas" y
"no compartidas" entre las dos lenguas.
Por tanto, la primera metáfora en (4)
y las primeras dos metáforas en (5) admiten el tipo de traducción palabra por
palabra postulado por Kloepfer y Reiss
debido a experiencias culturales y asociaciones semánticas semejantes. "Rot
eats (away) foundations" en inglés como en hehreo; y "house" "organized
social structure" es parte de una tradición común judeo-cristiana (la parábola de la casa en la arena). El cambio
que hizo el traductor de una metáfora
más vívida a la ex_presión idiomática ya
usada ("rot setting in") es, por tanto,
innecesario e ineficaz (a pesar de lo interesante, como indicación, quizás de una
tendencia del traductor para evitar traducciones del tipo metáfora--- la
misma metáfora). En forma similar, las
dos metáforas hebreas en (5) que describen "the ohject plight of the unrequited
adorer" logran su efecto por"playing off
against each other", dos marcos complejos de referencia (fenómenos de la vida
del país y relaciones humanas) que, cultural y lingüísticamente se pueden tr!lducir al inglés. Sin embargo, es interesante notar aquí que el traductor ha
mostrado una aversión a la metáfora,
prefiriendo la expresión idiomática de
cliché ("gathering crumhs") en vez de
una metáfora mucho más vívida y con
igual capacidad de ser traducida, la cual
obtiene su poder de su divergencia y de
su oposición con la expresión de cliché.
En consecuencia, no sólo se pierde la
fuerza dinámica del hebreo, sino que
también se forma un incómodo y repentino cambio del marco de referencia
metafórico en "gathering crumhs" a
"dry twig"... Es aquí donde la hipótesis
Kloepfer-Reiss parece aplicarse con
gran fuerza.

w

-..J

�-)

En la tercera metáfora de (5), sin embargo, el tipo de traducción palabra por·
palabra se ve limitada por las especiales
asociaciones semánticas de "ah-raha-·
man", que no tiene paralelo en inglés.
Esta expresión hebrea es la forma masculina del muy común "a hot rahmaniyyah" (inglés, "Lit. merciful sister), el de:
signador moderno hebreo para "nurse"
(abreviado comúnmente a "ahot"). La
traducción literal "mal e nurse" es correcta en su designación, pero carece to
talmente, en la fuerza metafórica que se
logra en el hebreo de la tensión semántica que existe (en este contexto) entre la
designación compuesta de "ah rahaman"
y las designaciones de cada uno de sus
componentes léxicos, por separado. Lo
que el supuesto amante expresa aquí es
su deseo de sufrir culaquier humillación
vil más que darle auxilio y consuelo de
hermanos por su anhelo por otro hombre. Todo esto se expresa concretamente en el doble marco de referencia
("nurse" - "brother of merey''), de
"ah rahaman" (inglés, -''Lit. merciful
brother"), pero uno de estos marcos de
referencia se pierde comr,letamente en
la traducción "male nurse 'que, por esta
pérdida de dimensión semántica se vuelve insulsa y tosca (no hay indicación de
"compassion" y una necia insistencia
en "male ''). En realidad, es difícil ver
como el "doble foco" de una metáfora
basada en ciertos específicos léxicos de
una 1.0. dada, como la que aquí se
trata, podría traducirse satisfactoriamente a cualquier L. T. careciendo de
estos específicos léxicos. Aquí, se encuentra un tipo de metáfora que parece
encontrarse tras los límites de la traducción completa. Lo que es muy cierto es
que, en este tipo de casos, la traducción
de la metáfora está lejos de ser el simple
proceso que Kloepfer y Reiss nos hacen
creer que es.
La importancia de las asociaciones seco mánticas en la creación y la traductibili('I') ,
dad de la metáfora se ilustra mejor en

(6) y (7).
A primera vista parece que no hay dificultad en la traducción palabra por palabra de las metáforas en (6): los equivalentes in~leses de "~shesh" ("grope ") y
"kirsem' ("Gnaw'') parecen tener las
mismas asociaciones semánticas que los
verbos hebreos. Sin embargo, un examen más profundo revela diferencias sutiles, pero importantes.
Mientras que "gishes" tiene una implicación predominantemente positiva,
que sugiere que la búsqueda terminará
en un nuevo conocimiento, "grope" implica algo negativo, que enfatiza las oscuridades y obstáculos que acosan la
búsqueda. Por ejemplo, de las dos experiencias paralelas: "anu• megasheshim
limtso pitron,, y "we are groping to
find a solution ", la primera parece implicar la prueba positiva de varias hipótesis, mientras que la segunda descnbe
un estado negativo de "mental darkness"
en el cual/ el investigador no necesita conocer en realidad qué camino tomar. De
ahí que la traducción palabra por palabra "we groped to find common acquaintances" no sería. el equivalen te de la
metáfora hebrea en (6), y supuestamente, esto explica la preferencia del traductor por una expresión idiomática inglesa con connotaciones más positivas,
pero por supuesto, sin la fuerza dinámica de la metáfora.
En la segunda metáfora de (6), las
asociaciones semánticas de las palabras
hebreas e inglesas tienen más armonía.
Por tanto, "kirsem" y "gnaw" se usan
como efectos torturantes y gradualmente destructivos en el aspecto de cuidados, y son semejantes a "anxiely and the
like" ("deagah mekharsemet ba-lev:anxiety gnawing (at) the heart''). Sin embargo esto es una sustitución y no una
identidad. "Kirsem ", al contrario de
"gnaw" se asocia con el consumo de
una sustancia dura de posición fihne (in-

glés "erode"). De ahí la efectividad de
su uso metafórico en (6), donde "lekharsem otom" sugiere el efecto destructivo de los chismes malignos entre. caracteres y reputaciones familiares. Esto
no se expresa en "to gnaw at them" ya
que el verbo "gnáw" en inglés carece de
esta particular asociación semántica.
Una vez más, es difícil, por no decir imposible, que el traductor reproduzca el
"doble foco" de un término hebreo
(que se muestra explícito por el anticipado uso literal de Kirsem). La sustitución del traductor de "nibbled" (una
posible traducción de "kirsem ") sólo
distorsiona la traducción más, ya que
las extensiones semánticas de "nibble"
.
" try a 1·1tt1e of", " show sorne
(mg.
inclination to accept") son muy diferentes a las de "Kirsem".·
Lo mismo sucede con "goses" en (7).
Aquí, dos asociaciones semánticas de
los verbos hebreos e ingl~ses se sustituyen pero no son del todo congruentes:
la extensión polisémica del inglés "die"
tiende a reducirse a "light" y "sound"
("the dying day ", "the sound died
away'·) mientras que el "gasas" hebreo
no se limita a tal restricción. De nuevo,
aquí también una efectiva metáfora hebrea se ve rudamente traducida "literalmente" al inglés, y por lo tanto es
evitada por el traductor ( otra vez
metáfora
) expresión idiomática). Además, la sustitución de las asociaciones semánticas es tal que "the
holidays were dying" es una metáfora
que. inmedia.t~ente -podría ser entendida por un lector ingles.
En la segunda parte de (7) la dificultad estriba en _una sustitución parcial de experiencia cultural combinada con una identidad de asociaciones
semánticas. La asociación de "roast"
con "sunburn" y "salt" con "seabathing" es tan común en las culturas
inglesas y hebreas. como las actividades de "sun and sea-bathing".

Pero la mayor parte ·de la fuerza y
aceptación de la metáfora hebrea viene de la importante posición que en la
cultura hebrea tienen los cacahuates salados y tostados, que la descripción
"qelu yim u sefuge melab" da cierta
idea, pero la cual es demasiado marginal en la cultura inglesa como para proporcionar un equivalente. De ah1 la
rudeza de la traducción literal "roasted" y "salt soaked ", y la preferencia
del traductor del más usual "sun haked"
(a pesar de que "salt-haked", seguramente hag~ que el lector inglés se pregunte: ique bpo de horneado se efectúa
por medio de, o con la sal?).
Finalmente, en (8) la experiencia cultural básica, compartida comúnmente
de "reaping crops by hand" y el implemento con el cual esto se hizo ~ en alguno~. aún se hace), "facilitan' la traduccwn de los esenciales de la metáfora
c?mpleja. Sin embargo existe algo de
difi:ultad en uno de los detalles, y ésta
radica en una contradicción entre la metáfora "terrestre" de "reaping" y la metáfora "acuática" que se introduce en
".meshitim" (inglés,- "lit. causing to
go~!"~· Pero, luego, el supuesto "reapmg tie~e l~~ar, en real\da~, en el ~re
Y la aphcacwn de· los termmos acuaticos o movimientos en el aire ~"float on
ai(,. ",~ail through the air", 'launch a
~111s~1le etc.) es muy común tanto en
mgles como en hebreo. De ahí que parezca no existir una razón para que el
traductor tenga que reducir la metáfora
hebrea, suprimiendo por completo "ges~atot" (ing. = "ares'') y la combinación
improbable de "scythes of light stretched out" donde la asociación de
"stretching" con "scythes" hace que el
lec!or advierta la ineficiencia de esto.
(Mas apropiado sería la polisemia verbal usual que describe "the movement
of searchlight heams: swept out". Pero
e~to, por supuesto "apagaría" las creaciones figurativas del autor, traduciendo
metáfora ____. polisemia).

Las asoc1ac10nes semanbcas del hebreo y del inglés están lo suficientemente unidas aquí, para permitir al traductor una metáfora mixta admitihle. "The
scythes of light hegan to launch their
great arcs.into the distance" Si la mezcla
de metáforas aquí, se siente que no funciona, dicha falla se origina en el hebreo
y el traductor realiza esta tarea, reproduciéndola.
CONCLUSION
En el análisis precedente de cierto
número de traducciones de metáforas en
proceso del hebreo moderno al inglés se
ha hecho un esfuerzo para mostra; lo
inadecuado de cualquier generalización
acerca de la traductihilidad de la metáf?~ª· Tal _generalización no les da la jusbc1a debida a la gran complejidad de
factores que determinan la ontología de
las metáforas, el por qué ciertas metáforas se crean y otras no, el por qué una
metáfora que es demasiado efectiva en
~~a le_n~a s~ vuelve peculiar o quizás
mmtehgihle s1 se transfiere sin cambio
alguno a otra. ("male nurse" en (5)
"b?und" en (l)); y en resumen, el po;
que algunas lenguas son metafóricamente anisomórficas, así como lo son
fo~ológica y sintácticamente. Una hipótesis tentabva y precoz en hase a la pequeña muestra de evidencia preliminar
presentada aquí, se refiere a que el
marco de "posibles" metáforas presentadas por cualquier lengua dada, está
determinado por una combinación de
experiencias culturales acumuladas de
los miembros de esa comunidad lingual
y las asociaciones semánticas "insti tucionalizadas" de los términos de su vocahul~o. (ya sea. por seyarad~ o en
combmac1ones), Siendo estos ultimos
por sí mismos el resultado del esfuerzo
colectivo para clasificar la experiencia
cultural por medio de la verbalización.
La importancia del "contexto cultural"
de la metáfora se ha hecho notar por investigadores del fenómeno, pero no se

ha hecho ningún esfuerzo real por fijarse
en los detalles de este vago concepto. Lo
que para este fin se necesita, es, primero
que nada, una clara diferenciacion entre
la metáfora y otros tipos de extensión
s~mántica (polisemia, expresión idiomábca), tal y como se ha sugerido en la
prim~ra p~te de este artículo; luego,
estudios mas profundos (del tipo ilustrado en la segunda parte) de traducciones de metáforas de 'la L.0.--+ L.T.
e_ntre la mayor variedad de lenguas posibles. Aun con la pequeña muestra de
textos paralelos presentada aquí, debe
ser muy claro que la teoría de la traducción es la que da la pauta para una comprensión más profunda de la metáfora.
No hay una forma más segura de identificar y analizar los componentes específicos, culturales y lingüísticos en cualquier lengua dada, que por medio de la
comparación y el contraste interlingual.
Es de lo más deplorable aquello que
apoya la negligencia de la metáfora por
la teoría de la traducción, ya señalado
al principio de este artículo.
Kloepfer y Reiss buscaron la dimensión de todo el "problema" de la traducción de la metáfora postulando, en forma ilusa, "campos de imágenes" y "estru,ctur~s de imaginación" compartidas
universalmente, que hacen posible que
cualquier metáfora de la 1.0. sea traducida palabra por palabra a la lengua
término. Nuestro análisis ha mostrado
que, cualquiera que sea la validez teórica ·de tales postulados, estos son, como
otros universales del lenguaje, de poca
ayuda en la explicación de los anisomorfimos interlinguales del uso del lenguaje, usados en fa realidad. Lo que resu~ta de nuestro análisis aquí, es que no
existe una regla general para la traducc~ó_n_ de la metáfora, pero que la traducnb1hdad de cualquier metafora de una
~.O.. dada, depende de: (1) las expenenc1as culturales y las asociaciones semánticas particulares utilizadas por ella,
y (2) el grado en que éstas pueden o no ~

�LA TRADUCTOLOGIA

Wolfram Wills
NOTAS PRELIMINARES
reproducirse sin anomalías en la L.T.,
dependiendo del grado de "sustitución"
en cada caso particular. Hemos visto
que donde hay un alto grado de sustitución (como en (8), (9), (10), (4a),
(5a) ), la traduccion va relativamente
por buen e.amino, mientras que donde
no lo hay, o hay poca sustitución (como en (1), (2), (3), (4b), (5b), (6),
(7) ) la traducción de la metáfora., "quametafora" presenta varios grados ,de dificultad, sobre la imposibilidad virtual
( (2), (3), (5b) ). De ahí, la respuesta a
la cuestión sobre si la traductibilidad de
la metáfora estriba en algún lugar entre
los dos extremos mencionados antes en
la pág. 27 (ningún problema, o ninguna
solución): la traductibilidad de la metáfora fluctúa de acuerdo a la complejidad
de los factores lingüísticos y culturales
que se incluyen eñ caaa caso particular.
Lo anterior responde a la pregunta del
por qué la metáfora constituye una
prueba del poder del traductor. Es una
de las ejemplificaciones más reales de la
verdad de la afinnación de Nida: "La
persona que se ocupe de traducir de una
lengua a otra debe estar constantemente
informada del contraste de todo el alcance cultural entre las dos lenguas". Y
es precisamente debido a que se necesita·
que el traductor (y el teórico de la traducción) posea esta información intercultural, que está en posición para explicar aun más las compléjidades del fenómeno ligado a la cultura que es la metá-'
fora.

El establecimiento de la comunicación entre los¡niembros de diferentes comunidades lingüísticas es desde antaño
una importante forma de emplear la
lengua. No obstante, es apenas en los
últimos treinta años cuando la actividad de la traducción (y de la interpretación) ha llegado a tener un ai.ige tal que
se puede hablar de una profesión independiente, la de los traductores, cuyas
responsabilidades profesionales pueden
describirse tanto a partir de tareas profesionales, deslindahles con relativa claridad, como de carreras universitarias
que se han ido creando y consolidando,
entre tanto, para la formación profesional de traductores diplomados.
Este desarrollo se debe esencialmente a tres tipos de causas:
a) La expansión ·casi explosiva de la
traducción lingüística profesional,
que constituye, al lado de la traducción de la biblia y de la literatura, los
dos grandes campos tradicionales de
la traducción, un gran tercer conjunto de traducciones modernas, representante, en la actualidad, de un medio interlingüístico, masivo de comunicación.

1

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du francais et de l'anglais, Didier, París,
1960 (1958),

b) La lingüística contrastiva, o sea, la
comparación de divergencias estructurales entre dos lenguas y el análisis de errores (por interferencia); es
decir la descripción, explicación, evaluación y eliminación de errores en
el proceso del aprendizaje de lenguas
extranjeras.
e) La ciencia de la traducción; su campo
de objetos se constituye de tres campos parciales, que son: el análisis del
texto en la lengua de entrada; la transgerencia interlingü1stica (en el sentido
más estricto de la palabra), y el re-

sultado de la traducción en la lengua
de llegada.
Según esto, la tarea de la ciencia de
traducción consiste, sencillamente, en
desarrollar metodologías para el análisis de textos en la lengua de entrada,
indispensable para la traducción; y para
la transferencia y evaluación del texto
de salida a fin de establecer las condiciones de correspondencia y así adecuarlo con el contexto.

ducción a principiantes y avanzados
dentro de dos grupos específicos, que
son por una parte la lengua común y
por la otra la lengua técnica (y/o
profesional).
2) En llevar, a nivel de conciencia, las
equivalencias, similitudes y diferencias de las estructuras interlingüísticas sintácticas y semánticas, en el
marco de una enseñanza de lenguas
extranjeras en secundaria y bachillerato, concebida contrastivamente.

l. LA DESCRIPOON DEL OBJETIVO.
La inclusión de eventos académicos
en el ámbito de la ciencia de la traducción, en el contexto de la carrera de traductores diplomados, tiene sentido y legitimidad sólo si la ciencia de traducción
es dominada por un interés espitemológico que tome en cuenta no sólo perspectivas teóricas, sino también, y sobre
todo, aspectos descriptivos aplicados a
programas de em1eñanza e investigación.
La ciencia aplicada de la traducción
posee una perspectiva propia distinta de
la teoría pura de la traducción; esta última no tiene por qué tomar en cuenta
la importancia en su argumentación de
una metodología didáctica.
Con el establecimiento de un indispensable puente entre la teoría y la
práctica de la traducción, logra la lingüística de la tradúcción el status de
una ciencia auxiliar, cuya función consiste, de antemano, en investigar las
posibilidades y límites de la objetividad en el proceso de la traducción mediante un análisis de factores; y en instruir a los estudiosos en la observancia
de un comportamiento racional que
permita resolver los problemas de la traducción. Los resultados que de ello se
obtienen, permiten ver que se les puede
; aprovechar de tres maneras:

1) En el nivel de la enseñanza de la tra-

3) En la traducción mecánica, cuya
realización dependerá decisivamente
de la descripción y programación de
regularidades de transferencia, determinadas por su estructura superficial,
elaboradas mecánicamente.
2. PROBLEMAS METOD0L0GICOS
DE LA CIENCIA APLICADA DE
LA TRADUCCION.
El carácter de la traductología como
una lingüística, conduce a las siguientes
reflexiones metodológicas.
La traductología no es una ciencia nomológicamente delimitada, sino una
ciencia asociativa, hermenéutica y cognoscitiva, que comprende las expresiones lingüísticas de un modo dinámico;
ella busca las respuestas a las cuestiones
sobre las estrategias, métodos y técnicas
en la traduc.ción de textos y sobre la
equidad balanceada y efectiva entre el
texto de entrada y el texto de salida. No
posee aún la estabilidad de un sistema
cibernético para poder pretender poseer
una metodología absoluta. Puede satisfacer, no obstante, en una extensión limitada, las demandas relativas a los procedimientos metodológicos elaborados
por la moderna teoría de la ciencia, según el paradigma de las ciencias naturales, en relación a la objetividad y disposición de valores.

�Sus resultados son, por lo tanto, sólo
parcialmente formalizables, matematizables y operables. Por su misma naturaleza
se le dificulta más, que a las disciplinas
lingüísticas orientadas más fuertemente
en determinados sistemas, de lograr un
fundamento en la teoría del conocimiento, en su disciplina específica, por llegar
a una descripción de las circunstancias
de traducción, que sea adecua'do a los
problemas existentes. Ello se origina en
que el proceso de la traducción tiene,
en muchos campos de textos, que son
importantes en la práctica de la traducción, un carácter decisorio. De ello resulta~ calamidades metodológicas, que
sólo serían eliminables a largo plazo, si
la traductología pudiera llegar a decidirse por un procedimiento reduccionístico
que abstraiga una desventaja de mucho
peso, ya que la traductología dejaría
forzosamente de tomar en consideración
mm;hos aspectos de la ciencia de la traducción, y en especial aquéllos, de carácter comunicativo, que se llegaran a pasar
por alto o que se ignoraran conscientemente.
La traductología se encuentra, por
tanto, en una posición muy diñcil desde
el punto de vista metodológico. Si se
adhiere a la exigencia de comprender
exhaustivamente la problemática de la
traducción en su totalidad, se enfrenta
al problema de tener que describir un
ámbito de objetos que materialmente,
en el sentido verbal de la palabra, resulta incalculable; y si opta por un !_llodo
teórico, en su forma de la percepción,
corre con demasiada fac¡lidad _el peligro
de una esterilidad metodológica, y ofrece
resultados que sólo poseen un efecto
productivo muy limitado en la traductología -orientada hacia la aplicación práctica.

o:&gt;

M ,

CN
'tj'

representa una parte importante de su
paradigma de la investigación. Los problemas de desarrollo de una metodología descriptiva para el estudio de cuestiones teóricas de la traductología son
relevantes sólo en la medida en la que
ello sea necesario para la aclaración de
nexos descriptivos, orientados hacia la
práctica. Ello significa que la investigación de los factores de la traductología
se efectúa desde un fundamento teórico.
Mediante ello se tienen en cuenta dos
hechos:

l. El que a la descripción (que se orienta hacia un modelo) de )a competencia traductológica (en forma de una
competencia interlingüística de la
comprensión y reproducción de una
lengua) haya que añadir complementariamente, la descripción adecuada
en el proceso de traducción, que se
refiere' al par de lenguas y que se
orienta hacia problemas y observancias (en forma de una ejecución que
comprenda tanto el análisis como la
síntesis interlingüística de un texto).

2) El que para el procedimiento relativo
a problemas en el aspecto didáctícometodológico debe lograrse la elaboración de un canon de esferas temáticas correspondientes.

En ello, parte la traductología del
razonamiento que cualquier proceso de
la comunicación, que tiene como meta
la comprensión de situaciones exlingüísticas, requiere de un mínimo de estabilidad lingüística del comportamiento. Y
ello se.. e!ectúa, por lo tanto, de acuerdo
con leyes que dependen tanto de la lengua como de las circunstancias. Estas
ejercen en el comportamiento de la
comunicación de los miembros de
una comunidad lingüística la función
de reglas y facilitan en una mayor exPor lo tanto, la traductología debe
tensión un casi cibernético autocontrol
partir de la premisa que la investigación
de
la comunicación verbal. De ello side conjuntos concretos de problemas,
que se relacionan con el par de lenguas, . gue también que la comunicación ínter-

lingüística está dirigida en gran medida
por reglas. Cualquier traducción representa, por ello, un más o menos exitoso ensayo de sincronización de aparatos
de regulación sintáctica, léxica y estilística de dos lenguas, a saber una lenW:14
de partida y una lengua de llegada. Ello
se demuestra como una manera de confirmación lingüística que se concretiza
en un juego de fuerzas ligado a normas,
entre la competencia traductológica y la
ejecución de 1-a traducción.

3. EL OBJETO DE LA
INVESTIGACION
Con referencia a los tres centros de
gravedad de la ciencia de la traducción
(traductología), que son "la traductología general (teoría de la traducción), "la
traductologia descriptiva y relacionada
al par de lenguas", y "la traductología
aplicada, que se relaciona al par de lenguas", la última demuestra ser, al margen de cualquier duda, el objeto más
complejo de la investigación. En contraste con la traductología general, no se
aplica sólo unidimensional y descriptivamente, y, en contraste con la traduc•
tología especial, tampoco sólo bi-di·
mensionalmente, si.no tri-dimensional·
mente; no puede posesionarse en forma
directa ni de los resultados de la traduc•
tología general, ni de ·aquéllos de la tr•
ductología especial; tiene, por tanto,
que modificarse didácticamente, desde
sus propios medios, si quiere ofrecer a la
enseñanza de la traducción datos utili·
zables de la orientación y apoyo para
-las resoluciones a tomar.
Cuando se reflexiona acerca de la
traductolrgía, orientada hacia la aplicación, se puede emplear entonces cuatro
subcampos aparentemente diferenciables

l. La descripción y clasificación lingiiÍ&amp;
tica de problemas de traducción en la
transferencia de un texto de una lengua de entrada a una lengua de salida,

2. El desarrollo de formas de enseñanza
con fundamento tanto lingüístico cC:.
mo psicol~co, para la enseñanza de
la traduccion en relación a sus bien
definidos objetivos.

ñ_~nza de la t~aducción en su orientaci?n prospectiva .es sumamente apremiante. Por eso mISmo, las exposiciones
de la parte 4. de este trabajo se dedican especialmente a ello.

3, El desarrollo de un eficiente análisis
de ?:?res (c011}~ ciencia de la presuposic1on a la crihca de la traducción),
que comprenda todos los fenómenos
lingüísticos relevantes.

4. REFLEXIONES ACERCA DE LA
DIDACTICA DE LA TRADUCCION.

4. El desarrollo de procedimientos descriptivos, explicativos y evaluativos o
de textos de validez total o sea que
supere la validez de los t¡xtos i~dividuales, con el fin de estabilizar teórica y metodológicamente la crítica de
la traducción (WILSS, 1977).
De estos ámbitos la investigación l.
Y_2. pertenecen a una traductología,
on_entada prospectivamente; su ámbito
obJetual es. el de la investigación de la
transferencia de una lengua a otra bajo
una tipología de los problemas como los
de la ldidáctica de la traducción·, 3. y 4,
por e contrario, , encuentran su lugar
e~ la traductologia desde una orientac10~ retrospec~iva. La base de sus operaciones constituye los resultados de la
traducción, con cuya ayuda se investigan tanto !ª. transfer~ncia reconstruida
de la gramatica, del lexico y del estilo
l. Y 2. 1,&gt;or una parte, y 3. y 4. por l~
otra, estan siempre interrelacionados de
manera complementaria y recíproca.
Los c~tro campos de objetivos pueden
res?~~e en un solo concepto total de
dhcacion. Su objetivo es individualizar
e proceso transferencia del aprendizaje
ante la meta de aprender a traducir como transfondo, que se predetermina
~esde el ~~nto de vista del objetivo de
formac10n profesional. Así mismo a
ello perten~~ el ~ejoramiento del grado de la eficiencia del trabajo del tratctor er_i su orientación a la práctica.
or l? mismo, el estudio de los problemas lingüísticos y didácticos de la ense-

P?r impedir resultados erróneos potenciales en la transferencia del texto
de en,trada al texto de salida, la traductologia puede hacer una contribución
facilitando que las estructuras de las estipulaciones de traducción se hagan racionalmente transparentes; es decir que
el segmento as ( entrada) del texto se
~royecte en un "análisis (interlingüístico) de contacto" a la ZS (salida). De
este modo se hace posible que, por lo
men~l.. se reconozcan y describan aquel~. diticultades de la traducción, condicionadas por diferencias estructurales
en~e la lengua de entrada y la lengua de
salida cuya superación es, por lo tanto,
absolutamente obligatoria.
De acuerdo con las experiencias del
autor, tal como fueron presentadas en
el Co~greso GAL 1974 (WILSS 1975),
~pecialmente dedicado al tema la didáctica de la traducción es un esquema de
~ues~on~ que sitúa el nexo entre las
?J1Phcacion~ del objetivo de aprendizaJe,_ el contemdo y la metodología, en un
pnmer plan, que consiste de los siguientes pasos de enseñanza y aprendizaje.

1. Análisis sintácticos semánticos y
pragmáticos del texto de las oraciones as bajo consideración de su entrelazamiento textual con oraciones
tanto precedentes como posteriores
del mismo.
2. L.~ descripción, _clasificación, explicacion y evaluacion de las dificultades
de la traducción en relación sintagmática1 sintáctica y estilística de la
pragmatica del texto.

3. La eliminación máxima de las dificultades principales de traducción mediante e~ auxilio de estrategias compe~!onas de transferencia (la repro~uccion de~ de salida, de ser necesana, al traves de una o varias de las
etapas intermedias de transferencia).

4. La apreciación crítica de los grados
de la equivalencia tanto en lo que se
refiere al contenido como al estilo y
ª. pragmática textual de la traduc~on, er_i base al sentido de las proporciones. mmanente del texto; y donde
sea necesario, una revisión a las determinaciones de los procedimientos
de la traduccción.

!ª

5. La retro-traducción del texto traducido a la_ }engua de_ entrada para la
c?m~~c10n oper~c10nal del potencial lexico y smtáctico de sus posibilJdades y de la lengua de llegada
asi como la descripción bidireccio:
nal de las relaciones de equivalencia.

Más allá de ello, pueden tomarse en
considera~ión los siguientes pasos complementarios en la enseñanza de la traducción, en dimensiones prospectivas:
a. La retro-transformación.

Bajo retro-transformaciones (backtransformations) se entiende, de acuerdo co~ NIDA y !~ER (1965), las
operacio~~- parafrasticas intralingüísticas y dirigulas por la intuición en el
marco de lá decodificación del texto en
la ,lengua ~e entrada; también seles po~a llamar proc~dimientos intralingüísticos de traduccion. Dentro de la conservación de la equivalencia del contenido
producen desplazamientos sintácticos e~
la expresión. Son de carácter heurístico
Y sirven para disolver sucesivamente las
relaciones complejas sintáctico-semánticas de dependencia, llegando a estructuras simples, o sea, a estructuras nucleares ("near-kernel") mediante el uso ~

�de uno o varios niveles de la retro-trans-.
fonnacion. Se obtiene, de este modo, la
transferencia de relaciones semántico-lógicas de dependencia, implícitamente
expresadas, a secuencias explícitas.
La decisión sobre la aplicación del
mecanismo más sencillo, dependen de la
capacidad cognoscitiva de cada traductor. El número y volumen de las operaciones necesarias de parafráSticación, en
cada caso de retro-transformación, representará, por consecuencia, para el
traductor, la dimensión del grado de
complejidad lingüística y psicológica de
la comprensión coordinada con cada
respectivo segmento de un texto.

tido del concepto de nudearidad (near~
kernel), que NIDA (1964) introdujo en
la traductología-discusión, no definido
con precisión. Su adecuación descriptiva y explicativa resulta casual. Determina, a través de las retrotransformaciones
individuales, el nivel sintáctico, desde el
cual la transferencia de salida toma 811
curso.

psicológicamente son apreciadas
como difícilmente claras. Con ello,
la didáctica de la traducción podría
estructurar un campo de operaciones en el marco de fr_onteras ya determinadas por la complejidad de la
materia, en el cual se relacionan la·
ciencia teórica básica y los procedimientos del análisis de los textos
en vinculación practicable entre la
descripción y la fundamentación.

Reflexionando acerca de la didáctica
de la traducción, el concepto de la retrotransformación cobra importancia por
dos razones:

b) La troducción en múltiples etapa$

Las retro-transformaciones llevan a
un nuevo ordenamiento del texto en su
estructura superficial; representan operaciones perceptivas, que modifican las
estructuras profunda y superficial de la
oración, retrotransformada de tal modo, que se obtiene una correlación explícita entre las relaciones sintácticosemánticas y un balance relativo a los
segmentos nominales y verbales de la
oración.

c:o
m,

Acerca ·del modo como se realice,
hay que remitirla a reglas analítico-semanticas fundamentales, estipulables sólo dentro de una limitada extensión de
operacionalidad. La elaboración taxodinámica de estructuras superficiales complejas no se puede coordinar dentro de
.una coherencia lógica de dependencia.
Las retrotransfonnaciones son en sí
mismas operaciones "fortuitas"; tampoco son -0 quizás sólo en parte- formalizables: entre estructuras complejas de
superficie y estructuras simples de 811·
perficie no existen relaciones sistemáticas de equivalencia, sí existen en cambio, relaciones plaufibles y, por lo tanto, aisceptibles de ser examinadas y
verificadas.
Ello sirve como explicación en el" sen-

("multiplé-stage tronslation ")

rentes "subsurface
levels" (. les
.
)
- mve
fj
su b-super
• al
,, c1a( 1es hasta el "maxun
transf er

= transferencia

máxima)

(NIDA, ~?64) Y tiene como meta Ja
construcc1on de una traducción ad .
cuada.
e
L~ cantidad de tales transcursos necesanos en cada caso para obtene~ un
resultado aceptable en una traducción,
dep~,nde. de la_competencia de la coordinac1on mterlingüística del traductor.
De acuerdo con la medida en la
esta ,comp~tencia de coordinación~:
ampha c!1alitativamente, o sea, tanto en
lo especdico de un solo texto como en
las diferentes clases de textos· a medºd
e~ ~ e e1 a'mh'ito de la metodología
'
1 a
empmca del estudioso crezca, el traductor
0 ,nectar las secuencias de signos
tgmStlcos para formar mayores unidaes en _la traducción y estructurar sus
~strategias de la transferencia de modo
~ntegral en _relación al texto, y no de mad a~zada, se reducirá el número
c~i¡8 d es e~ ~l proceso, sin pérdida de
a ' al mrnuno necesario en el texto
· · , escalones interde entrada
m
. . .Y. se orrutiran
edi~s mdmduales al producir el texto
de sahda.

La didáctica de la elaboración del
texto de entrada en forma de retrotransformaciones se debe complementar por medio de "transformaciones hacia adelante", lo cual supuestamente se
discutió pcx: primera ve:I, por VOEGELIN
(1954) bajo el término "multiple stage
translation" (traducción en múltiples
etapas). La relevancia didáctica de la
traducción de la "multiple stage translation" resulta de la circunstancia, que
-aparte de los automatismos de la traducción fraseológicamente reforzadosla transformación de los segmentos individuales del texto de entrada o de uniResulta entonces, que la estructura
dades de traducción a la lengua de salida
del
texto
de salida puede di VI'dirse en
se efectúa en un acercamiento sucesivo,
a
. d' .d
d
por medio del cual se disuelven paso por
P 50~ m !VI u~e~, que, desde el punto
e v15ta de .la .didactica de la traducc1on
·'
paso los problemas de la del texto de
resultan SJgruficativos. La "multi 1'
salida. Cualquier paso de aproximacioo
staw
Iranslat'ion,, representa al igual
Pe
to~
en el marco del perfeccionamiento del
2. Detrás del concepto de retro-trans- texto de salida se convierte en escalón
~e~a r~l:"?lransformación, u~ estrateformación se encuentra una inten~ eunstica, que no permite que se le
intermedio cualitativo.
ción didáctica y no una intención
:nt:inse en un pr_ocedimiento de sínte.
t~xto de salida, con secuencias de
tecnicista. Con fundamento en el
De este modo, la "multiple stage
ins1!'ucc1ones
formuladas con preclS·.10n,
,
método de la retrotransfonnación se
translation" como proceso complemenn
1 .
segu ~n ª gortimo Y una determinada
puede enseiíar al estudiante cómo,
tario, puede considerarse comq un fenómecaruz~ilidad. Ello no procede tampor medios 1,;mpíricos - excluyendo
meno de la retro-transformación. A la
poco debido al hecho que las lenguas
el rigor formal de las teorías moder- reducción de la complejidad sintácticonaturales
. . . una
nas de la sintaxis, pero con una'igual
.
. , poseen , por pnnc1p10
semántica en la fase del análisis del texonentac1on
variable
y
disponen
p'or reo hasta mayor eficiencia, se llega a
to de entrada corresponde, en Ta fase
en
la
reproducción
de
los
segmentos
una estrategia eintáctica de traducanalítica del texto de salida, un proceso
_e textos de entrada de diversas posibi:
ción, que transforma a las oraciones
de la elaboración de un texto, que trans•
lidades
de traducción, aproximadamente
a buenas construcciones oracionales,
curre desde el "minimal transfer" (=:
al aplicar una "descentralización" transferencia mínima) a través de dite·sintáctica a aquellas oraciones, que

l. Seiíala, por una parte, la importancia rentral de la ~intáxis en el proceso de la traducción: cualquier traductor sabe que las no-correspondencias uno-por-uno representan la mayor parte de las dificultades de la traducción en la transferencia del texto
de entrada al texto de salida, que se
han de resolver. En estos casos no
tiene el traductor ninguna elección
entre la traducción verbal y no-verbal; él tiene que traducir más bien
de modo no-verbal, y desde luego dispone, entonces, en el terreno de la
traducción no-verbal, frecuentemente
(aun en traducciones técnicas-profesionales) de un relativamente muy
amplio espacio de libre movimiento
en relación al estilo de la expresión.

rP~. ;
er¡

fª

equivalen,tes. Con ello confirma la traductol~g1a también la teoría de la "disonancia cognoscitiva" que des
ll'
FESTINGER
(3
196s')·
ella
arro
f
.
,
expresao
con re e~~nc1a a nuestro contexto, u~
una . opc1on elegida por un traducior
no _tiene que ser incondicionalmente la
mefr y q~e no siempre se tiene la sendad, si ~u resultado de traducción
ente a vanantes cualitativamente concurrendtes, de que pueda ser sostenida
en to os sus puntos.

f

•,. :·: ·.

)

···..·..-.:-.
..·.......
·.·•·

En to?o caso se deja ver (file el trad~c~or dispone, aun para oraciones sintactica y lexicológicamente sencillas
de un exte~so espectro de posibilidade~
de tradu~~1,on verbal, COIJ!O variantes de
~anspos1c10n a la abreviación sintagmát!ca. La ordenación de semejantes vanantes de la lengua de salida de
do con un método cualitati' ha~uelrind' ., d
vo ªJº a
icac1on e criterios examinables y tomando_ en cu,enta el aislamiento contextual_ m1~~oscopico, tiene pocos visos de
~eali,zac1on. En todo caso se cuenta toavia
de la Jerarqw.
.
•, con
ualiposibilidades
.
zacio~ _c tativa macrocontextual /o
~pecdifica con relación a la clase respyectJva el texto.
Si se trata de sistematizar la "multiP!e , st~e translation" de una manera
~dactica, se podría entender el traducir c~mo una operación semióticamente
defiruda de transferencia (entre posi~les etap~ d~ transferencia) por medio
_e modificaciones procesuales consecutivas Y. ,mutuamente aceptables de 1
traducc1on:
a

l. L:i, !1"aducción de la dimensión sintactJca del texto.
2.

,La "m~ti~le stage translation" podna contrihwr en unión con la retrotr~~for~ación, en forma decisiva, a la
elim~acion de problemas de la transferencia y de proporcionar al estudioso
una. concreta ayuda en la orientación
fªc!a la ~t~cturación de una metodofugia Y tecruca de traducción que se
nda en la lingüística del texto'.

~ traduc~ión de la dimensión sintáctica Ysemantica del texto.

3. L,a !1"aducción de la dimensión sintactica, semántica y pragmática del
texto.

Traducción del alemán:
Martha Bander y Herón Pérez

�EVIDENCIA

Jorge Villalobos
Soy un cigarrillo tras otro, consumido
hasta el centro de mis huesos
(transeúnte con palabras y escalones).
Soy un hombre de mi tiempo: susurros
humo y acertijo anónimos
(resguardo de imágenes adormecidas).
Soy los últimos diez cajones de días
que ocultan tiras cómicas de guerras nucleares
(una pared de baño enmohecida).
Soy el miedo que .sien to de mi tiempo,
del carcomido sobre mi mesa
(un artilugio de luz citadina).
Soy la dentadura podrida de mi pasado,
y los relojes escarban en la tierra
(árboles con cuerpos en las ramas).
Soy una tarde avecindac;la en la orilla
de mi cabeza, sumergida y triste
(una fotografía repetida millones de veces).
Soy una huella trashumante,
como el reflejo del viento en un lago
(hecho de veintinueve peldaños descendientes).

SEÑAS/
RESEÑAS/
CONTRASEÑAS

�DEL RITO A LA MAQUINACION:
LA ACTIVIDAD POLITICA DEL VATICANO

Herón Pérez Martínez
El espacio, ya abierto, de una colección dedicada a las categorías "religión
y política" que honra a Ediciones Nuevomar y ahora también a Claves Latinoamericanas presenta estos dos títulos de
Ana María Ezcurra en el orden de arriba: primero "agresión ideológica" y luego "El Vaticano", como los abreviaré
para efectos de este ritual de reseña.
Ana María Ezcurra es una investigadora muy bien documentada y de una
pers~icacia que· sorprende tanto como
lo pnmero. En un terreno que suele ser
tabú en el ámbito de la investigación social, la religión, Ezcurra ha probado ampliamente su competencia desde comienzos de la década, con la CELAM de
Puebla, siempre denunciando una lucha
ideológica en el universo de lo religioso.
Más en concreto; el mundo aséptico de
la Iglesia Católica, interesado ideológicamente en aparecer públicamente como
tal, es visto por Ana María inmerso en
una lucha ideológica o se trata de la
misma lucha ideológica pese a todo, evidenciada en el Concilio Vaticano II, o
años después, cuando el asunto de la Humanae Vitae: no se trata sólo de una
lucha entre facciones dentro de la misma
iglesia. La lucha ideológica que denuncia
Ezcurra es la misma en que ha estado
enfrascado el mundo: dominadores contra dominados. La ideología en que encuentra coludida Ana María a la Iglesia
Católica es la ideología de los explotadores; y la lucha ideológica denunciada
por ella, entonces, es la colusión del
universo religioso con los explotadores
para preservar ese "orden". Se trata, en
realidad, de un sistema de rapiña, sí, en
que los explotados son los mismos fiel(ls, la maxoría pobre y agobiada; la reli~ón catolica aparece, entonces, como
complice de un sistema de explotación
en el que la jerarquía, claro, cobra su
parte en privilegios, prebendas y poder.
c:o

m

Los libros que reseñamos tratan de

~ temas específicos dentro de esa lucha

ideológica. En el primero, Ezcurra denuncia el empleo de toda la fuerza de
los "poderes espirituales", su ascendiente religioso, su dominio sobre las
conciencias ejercido por siglos, a represión, para combatir al lado del capitalismo, encarnado en el imperialismo norteamericano, contra la revolución sandinista. En "la agresión ideológica contra
la revolución sandinista" Ana María reconstruye, documentos en mano, el proceso de combate montado por el "orden" y la "insti tucionalidad" occidentales, de corte capitalis ta imperialista,
contra un pueblo ilusionado con sacudirse al explotador. Lo sobresaliente en
la investigación de Ezcurra no es, por
cierto, colocar a las jerarquías católicas
del lado del explotador en este proceso. En general, parece ser una costumbre que los señores prelados se encuentren del lado del poder. Lo importante en el proceso nicaragüense, señalado por Ezc1,rra, es, por un lado, la
bifurcación del clero y, por otro, la
convicción de que la reconstrucción nacional sobre bases populares incorporaba un cristianismo que finalmente descubría su potencial liberador.
El proceso, tal cual es delineado por
Ana María, va tomando, poco a poco,
la forma corporativa: el orden e institucionalidad de los explotadores son encamados en la lucha imperialista de Estados Unidos; mientras que la Iglesia
Católica asumirá la forma de una jerarquía elitista disociada del naciente cristianismo popular que lucha por la liberación integral del pueblo nicaragüense. Buenos contra malos, los señores obispos, por supuesto, salvo raras y
honrosas excepciones, se pondrán del
lado del "orden" y la "institucionalidad" defendidas por el capitalismo norteamericano. Pero a cierto punto del
proceso, la jerarquía nicaragüense es
apoyada irrestrictivamente por el Vaticano que se involucra directamente en
la lucha contra el sandinismo. El sandi-

nismo, entonces, viene a encamar el
"terrible comunismo" el "enemigo de
la cultura occidental" y la alianza Estados Unidos-Vaticano viene a presentarse como una cruzada en pos de la
libertad, la democracia y los valores espirituales de occidente.
Ana María reseña las fases de la guerra contra el sandinismo: primero la jerarquía católica nicaragüense; luego la
incrustación de agencias norteamericanas especializadas en la lucha ideológica
y proselitista en favor del imperialismo
capitalista (el Catholic Refief Services
y la Agencia de Desarrollo Internacional), mediante derramas generosa~ ~-e
dólares, codo con codo con la Arqu1diocesis de Managua que se convertirá en
centro de esta lucha
El trabajo de Ezcurra enfatiza sobre
todo el nivel ideológico de la lucha.
Ello es uno de sus grandes méritos al lado de la enorme información documentada. La ideología, al fin de cuentas,
suele diluirse como alfo difícil de desenmascarar. Esta lucha ideológica, a decir de Ana María, manipulando, como
es obvio lo religioso, utiliza sobre todo
las instancias de "prestigio" creadas en
tomo al arzobispado de Managua: el diario "La prensa", por una parte, y el
"Instituto sobre religión y democracia",
por otra. El discurso será "denunciar"
campañas contra la Iglesia, cruzadas
coptra el marxismo, etc.
La lucha ideológica que denuncia Ez.
curra, de la jerarquía nicaragüense con·
tra el gobierno ~ndinista, apadrinada
por el Vaticano y el gobierno norte~mericano, sobre todo en la era reagantana.
emplea todos los recursos espirituales
(ideoló~cos, por supuesto), de la Igl!
sia Catolica Así, la denominada doctllna social de la Iglesia, la ideología de la1
"reformas no violentas", o la del "ho
bre integral", etc. vienen a enfrentarse.
directamente, contra la "teología de 1

liberación" inspiradora de las "e
.
dades de base " Y de un cristianismo
omumpular de corte liberacionista.
donde entra Juan Pablo II.

A11/:

~a viol_enta visita papal a Nicaragua
la violencia verbal desplegada por el Pipa c?ntra el proceso nicaragüense son
amph3!11ente referidas por Ana María en
el cap, tul o IV y último de "A . , ,,
El te t
.
gres1on .
x o termma con un epílogo y tres
ª?exos. En el epílogo, Ezcurra denuncia, po~ un lado, la confluencia de Estadh Um_dos ~ 1~ Iglesia Católica en la luc a an bsandmISta y, por otro presenta
el ~odelo ~olítico del papado'Wojtyliano. la Iglesia de neocristiandad. En los
anexos, en cambio, presenta valiosos docume?~~s en tre los que le sirvieron para
su anal1S1s.
En realid_ad ~I tema de su segundo libro,.ra ha_ ~•d,~ mtroducido por Ezcurra
e_n Agres1on : Estados Unidos y el Va~cano se han aliado; o más bien, el residente norteamericano Ronald Reigan
Y el papa polaco Wojtyla han celebrado
un complejo pacto.
Ana María titula su libro simplemen:, "El,, Vaticano Y la aiministración
b ~gan • El tema es fascinante y el traªJº, como de costumbre, bien documentado. El pontificado Wojtyliano en
e_fec~~• se ha caracterizado por la poli~zac!&lt;_&gt;n extrema del papado como ins~tu~io~.. L~~ viajes de Juan Pablo II han
C01nc1did? con fechas y lugares de
u_n~ especial carga política. Las tales
VISI tas " pas toral es ,, del pontífice, entonces, han sido aprovechadas como
Pre de una campaña conservadora imp ~~do el modelo de Iglesia de neocns~andad Por otro lado, el denominaproblema polaco", el escándalo del
aneo _Ambrosiano, la lucha contra el
comu~usmo y hasta el "caso italiano" se
re~ol"'.1eron_ d~ un _plumazo cuando las
W01~c1denc1as ideologicas entre Reagan y
OJtyla, comprobadas ampliamente en

:º

su lucha contra el sandinismo fu
sell d
. . .
' eron
ª as a pnnc1p10s
de este año (1984)
con ~I protocolo de la reanudación de
rel~c1ones diplomáticas entre Estados
Umdo~ Y el Vaticano interrumpidas desde el SJglo pasado.

laco; ~or otro lado, el Vaticano hosti ó
al regimen sandinista a propósito de 1~
curas• ~on cargos en el gobierno. Estad~s ~rudos, ~or su parte, ofreció, ademas ~ sus dolares, su apoyo para que
el Vabcano
a cabo su pol'b·
t
, llevara
.
1 ca
c?n ra e1 re~men polaco que desembo~l diplomático plumazo "arregló" co en el ase:51nato de .Jersy Popieluzko
vanos entu~rtos de una sola vez. Por un y, cosa c~nosa, una campaña política
lado, el escandalo de la quiebra fraudunorteamencana contra el aborto
lenta del_ Banco Ambrosiano en la que pro_ de_ la oración en las escuelas (t~m:~
estu~o, sm duda, implicado (aún en el WoJtyhanos) que llevaría al senil Ronald
~e~~do que el término tiene en los Reagan a su segundo período a la Casa
JUJC1os pen~~) el Vaticano a través de ~IVca._ De ·hecho, las relaciones entre
1~ nada religiosas actividades del "lnse_ a~cano Y Estados Unidos habían
tu to para las Obras Religiosas" (el ine- sido s1~mpre fluidas desde los días en
~blh"IOR) Y su polifacético presidente
Soe Pto XII! co~ su "embajador"
e o ispo norteamericano Paul Marcin~
pellman, hab1a terudo múltiples tratos
k~s. El resultado de las operaciones cri- supersecreto~ primero con Roosevelt y
mm~les mancomunadas fueron varios luego ~?n E1senhower: siempre "proveasesmatos, _algunos presos, una quiebra chosos para ambas partes. Sin embarEºr 250. !111llones a cargo del Vaticano; go, ,todo ello había sido, claro, un tema
a reclus,_on en el Vaticano del arzobis_tabu y, por tanto, semisecreto. El trabap_o ~~cmkus, perseguido por la justi- jo, entonces, de Ana María Ezcurra tiecia italiana; la firma de un nuevo Con- ne un especial mérito.
cordato (donde Italia logra finalmente
deshac~rse de los compromisos fascista~
An~ Marí~ retoma el discurso desde
contratdos por ~ussolini ante el Vaticael gobierno, Justamente de Franklin D
no) con la Republica Italiana y, finalR?Osevelt (1933-1945) en lo que denO:
me~Je, la firma del protocolo de reanumina la "crisis política" en los Estados
dac1on de _las relaciones diplomáticas en- y la "guerra de las ideas". Las relaciones
tre el Vabcano y Estados Unidos C
que estudia Ana María entre estos dos
e!lo, Estados . Unidos proporcionaba od
~olos del poder político occidental son
dmero al Vabcano para que pagara los Siempre en el, ámbito de la ideología cod~sastres de la quiebra ambrosiana·
mo arma pohtica. Rastrea, así, el ascenmientras q_ue el ~aticano haría suya 1~ so del neoconservadurismo norteameriguerra anbcomumsta de Ronald Rea n cano,. expresa~o en términos tanto de
~obre t~do combatiendo a la tem~e
mor~1d~d s~1al cuanto de doctrinas
'Teologia de la Liberacio'n "· Italºta sa- econonucas de corte liberalista
,
.
, para
la ganando con un concordato desemmostrar C&lt;_&gt;mo el espacio religioso viene
ba_razad? de l?5 privilegios vaticanos
a c,o~verbrse en espacio de expresión
as1, tutb contenti.
Y,
pohbca; una función rechazada verbalmente p~r?, p~ac~cada, ancestralmente,
~as alianzas vaticanas con Estados
por la rehgion mstitucionalizada.
Umdos pronto tuvieron sus efectivos
resultados:
el Vaticano se apresuro' a
El "Vªbºcano " de Ana María muestra
"
. ,,
c~cmar una virtual condena a la teou_n ascender de los niveles más reaccionalog1a_ de la Liberación en el documento
n_os tanto ~n la Iglesia (que logra sacuRatzmger, por lo pronto, y a combatirdirse los debiles restos del Vaticano II)
la en toda ocasión en boca del Papa pocomo en la política imperialista norte-

f

r

'

t

�REGION

a~ericana. Estos ascensos tienen su paradigma en las respectivas figuras de
Wojtyla y Ronald Reagan. Todo ello
desemboca en el caso paradigmático
más claro (pero nunca exclusivo): Nicaragua. Ana María ar,aliza, documental-'
mente, paseándose por el Renacimiento conservador y la Propaganda Antisandinista en Estados Unidos: el objetivo a combatir es la teología de la liberación encarnada en la "iglesia popular" de Nicaragua que tuvo que enfrentar acusaciones como la de ser parte
de una "estrategia marxista internacional respecto a diversas instituciones y
sectores sociales que consiste en influirlos, infiltrarlos o cooptarlos, y si
esto no es viable, aislarlos y distribuirlos" (p. 79); que "la teología de la liberación y la 'iglesia popular' constituyen un fenómeno político, no religioso" (ibid.). Hasta la fecha la tesis
oficial del Vaticano ha coincidido con
este patrón de combate político "made in USA".
Se acusó a la teología de. la liberación, en efecto, de ser una "amalgama fraudulenta entre cistianismo y
marxismo" (p. 80), de cumplir funciones ideológicas f políticas (p. 81) y
de ser "peligrosa' .
Ana María denuncia el ascenso de
este consetvadurismo coludido en una
lucha mancomunada entre el Vaticano
y :Estados Unidos que en lo económico
instala los principios del más reaccionario liberalismo económico y en lo religioso alía la Iglesia con el poder político y económico según el modelo de neocristiandad. En ello, Ana María denuncia el rol de instituciones como el "Opus
Dei" y el tristemente célebre "Instituto
para las obras religiosas" (de Marcinkus)
en el renacimiento tanto de una nueva
derecha como de los negocios mancomunados entre el Vaticano y Estados
Unidos.

wl-t
ame,
'!}nove;

ayaóle1

. r/M

Ezcurra va desde los embates vatica•
nos a la teología de la liberación hasta
los ataques ~orteamericanos al régimen
sandinista. Religión, política, espionaje,
tráfico de dinero, hostigamiento múltiP.le: todo en nombre de Dios y del
'orden". Poder político e imperialismo
religioso, o bien, imperialismo políticoeconómico y poder religioso: no importa; en Nicaragua luchan m~o a mano,
denuncia Ana María, en una "guerra de
ideas" para destruir un cristianismo de
pobres o, simplemente, para. que el sistema de explotación del que se enorgullece la cultura occidental no sufra
menoscabo. El libro concluye con el
infaltable apéndice de valiosos documentos, ~ta costumbre en los libros de
Ana Maria Ezcurra. Saludamos, congratulándonos por ellos. estos espacios de

expresión crítica en temas tabú, tanto
como las brillantes aporta~iones de la
autora reseñada, en esta guerra de las
ideas en que se juega, siemyre al filo, el
destino de una Latinoamerica en búsqueda ancestral por su autonomía pero padeciendo, también ancestralmente,
los embates de evangelizadores pirataa.

Ana María Ezcurra, Agresión ideolósico
contra la revolución sandinista, Ediciones Nuevomar, México 1983, 270 págs.
Ana María Ezcurra, El Vaticano y la ad·
ministración Reagan, Claves Latinoamericanas y Ediciones Nuevomar, México,

1984, 192 págs.

�LA DISOCIACION: LAS RELACIONES ENTRE
LA CULTURA ESCOLAR Y LA CULTURA DE
LOS GRUPOS MARGINADOS URBANOS

Víctor Zúñiga
Mire, con eso de los premios, aquí
nada está claro. Los maestros no sabemos en realidad qué hacer. ..
(Entrevista con un maestro de barrios
suburbanos de Monterrey)
Si la sociología de las relaciones entre
la escuela y las clases sociales parecía estar satisfecha con las explicaciones de la
teoría de la reproduccion y la dominación ideológicas es, en parte, porque dirigió por un largo período sus preocupaciones a las formas constituídas de cultura escolar: curricula, textos escolares,
legislación escolar, declaraciones políticas, etc. Minimizando la escuela como
campo de encuentro y de lucha entre
culturas diferentes y opuestas, no era
difícil aportar conclusiones definitivas y
exclusivas: la escuela transmite la ideología dominante. Estos efectos de la
elección de un objeto de estudio, visto
casi exclusivamente desde un ángulo
teórico, son patrimonio de prácticamente todas las escuelas y corrientes sociológicas (1). Una manera de ver implica,
en ciertas condiciones, mil maneras de
no ver.
Modificando esta perspectiva teórica,
hemo.5 llegado a conclusiones que abren
un nuevo campo de reflexiones teóricas
y de investigaciones empíricas. Cuando
admitimos que la socialización escolar no
es más que un fenómeno de transmisión
de objetos simbólicos, toda nuestra observación se limita al contenido de esta
transmisión, a lo esencial de la comunicación escolar, sin olvidar la intencionalidad de los maestros, la estructura de
valores implícitos, la visión ideológica
del mundo que transmite la generación
adulta a la generación de jóvenes, para
llegar al análisis de las relaciones entre
esta transmisión y el proyecto estatal e
ideológico que la genera.
co
CI".)

Si admitimos por el contrario que los
~ niños no son frascos vacíoo que se llenan

sin resistencia de mensajes escolares y
que los grupos sociales - las clases sociales- son actores sociales, nuestra observación se dirige también a la compleja
estructura de relaciones, de prácticas y
de representaciones que forman el medio social que llamamos escuela, y en el
cual se encuentran, se enfrentan y se
transforman al menos dos formas culturales: la de la escuela y la de los niños,
la cultura escolar y la cultura de grupo.
La acción de los distintos componentes de esta estructura de relaciones contribuirá a configurar la socialización que
se lleva a cabo en la escuela, de tal modo que podremos hablar de distintas formas de socialización escolar del niño,
dependientes en gran medida del origen
de clase de loo niños que son objeto y
sujeto de la acción escolar.
Orientando nuestro estudio a un grupo social específico de las ciudades de
México, que muestra claramente la heterogeneidad y la división de la sociedad
urbana de un país que sufre los impactos de una evolución rápida de sus estructuras productivas, definimos un
campo de observación en el que las relaciones entre la cultura escolar y la cultura de grupo adquieren una configuración
singular: la disociación. Son las manifestaciones y los mecanismos de esta disociación el objeto de nuestro artículo;
elementos que son el fruto de nuestra
reflexión sobre un material empírico recogido mediante entrevistas prolongad as
con alumnos de barrios suburbanos de la
ciudad de '.\tonterrey, con jóvenes hijos
de migrantes rurales que habitan en esos
barrios y con maestros del sexto año de
primaria que tienen un contacto cotidiano con este grupo urbano (2).
Los niños y los jóvenes a los cuales
nos referimos surgen de una clase social
característica de la formación social mexicana: el campesinado de las zonas más
descapitalizadas del país; ellos han recibido como herencia cultural un conjun-

to de experiencias que definen el grupo
social que forman sus padres: la masa
campesina que migra a las ciudades.
En el contexto de estas experiencias
vividas -condic-iones de la historia del
grupo-: vida campesina, desestructuración de fonnas de producción tradicionales, éxodo rural, integración a la división urbana del trabajo, segmentación
de mercados urbanos, etc., la escuela no
ha jugado mas que un rol insignificante
y desprovisto de un valor preciso. La escuela ha estado ausente de la vida cultural y productiva de esta clase social.
El nivel escolar de los padre:, de estos
niños y jóvenes no tiene el mismo si!!Tlificado que en la mayoría de los estudios
sociológicos. Por un lado, la variable
"nivel escolar" no puede ser considerada
como un índice cuantitativo de la herencia cultural familiar; ser analfabeta o haber hecho uno, dos, tres años escolares
no representa ninguna variación de la
realidad social } cultural al interior de
este grupo. Por otro lado, en las zonas
rurales de economía de subsistencia, el
mundo escolar constituye un hecho
completamente nuevo que la generación adulta de migrantes rurales no conoció mas que en sus inicios; es un mundo cuya utilidad real era casi nula y desconocida para la mayoría de los miembros de esta generación (3).
La escuela hace su aparición en el
campo mexicano, no como una demanda de los grupos campesinos, sino como
un proyecto del Estado que intentaba
construir la "Nación Moderna" (4). No
existe ningún elemento que favorezca la
hipótesis contraria a la nuestra, seg{1 n la
cual, la escuela constituye para este
grupo social un componente que aparece recientemente } desde el exterior
-como proyecto estatal- en el paisaje
cultural que lo caracteriza.
El hecho de que los jóvenes y niños

d~ nuestro estudio hayan nacido en la
cmda~ -~alvo algunas excepciones-- no
ca!'1_bia. ru el _grupo social del cual son
ongmanos, m el universo cultural d
sus padres. El _barrio y la familia consti~
tuy~n. los_ ~edios que favorecen: 1) una
5?C1al1zac1on que es vehículo de la histona Y ~e la cultura del grupo - mundo rural y ex_od_o rural- y 2) el desarrollo de
un senbm1ento de pertenencia al gru
En este grupo - los migran tes rurales!f~
escuela es _entonces un elemento nuevo,
y las relaciones que los niños establecen
con ella obedecen a una lógica fundada
sobre las experiencias pasadas del
o
y sobre la estructura de disposicfo1fes
que resultad~ e~ta_s experiencias. Rechaz_ar. esto~ pnnc1p1os de interpretación
s1gn1ficar1a
, . a1
h h
.atribuírle efectos magicos
ec o de instalarse en la ciudad (5).

·1. LA DISOCIACION y LA PRACTICA DOCENTE.
. ~s . mae5tros, que han recibido en
_pnnc1p10 una formación uniforme se
encuentran en su actividad profesi¿nal
c_on una realidad social heterogénea mulbforme _Y con_t radº1ctona.
· La inserción
' a
un medio social cuya tradición cultural
pd_vee a la escuela los comportamientos
m, is~ensables para hacer funcionar la
maquma de aprendizaje y los dispositiyos ?e. socialización, refuerza la ética
mtenonzada por los maestros durante
sus años de formación y alimenta la idea
iue ~! maestro tiene de sí mismo y de su
unc1on social. Pero el maestro que tiene
ª. su cargo un grupo de alumnos despr~
VIS~os d~ esta tradición, reproduce al inte~o~ mismo de la escuela y mediante su
pracbca, la disociación entre la vida cultural del grupo y la cultura escolar.
Son la confusión pedagógica y el "no
s~er qué hacer" las primeras mánifestac1ones de esta disociación. No es solame~te la imposición arbitraria de un
f°nJllilto arbitrario de objetos culturaes, es también y sobre todo la interroga-

•Qué es Io que hay que
ición incómoda:
?
¿
mponer. Una confusión ped , .
permanente
d
b
agogica
d
. ~e esem oca en una serie
del contrad1cc1ones que dibujan el perfil
e ma~stro disociado del grupo social
con qmen trabaja. "Esta contradicción
entre las normas oficiales y la realidad
escolar pu~de explicar en buena medida
el desconcierto de los maestros de la escu~!a que llamamos primaria. . . ·Para
qu!~n el maestro debe trabajar?" ·A
quien
br¿
td se dirige esta
., enseñanza?.. y soe
o o, ¿para qmen están hechas estas
famosas normas que el maestro tiene
por cargo hacer respetar? (Baudelot C
y Establet, R. 1979, p. 85).
' ·
1.1 Las relaciones de autoridades

El control escolar está fundado úni~amente_ sobre la persona del maestro·
el ~s qmen decide, él es quien juz a '
quien perdona. El elemento de la rm~
es~olar actual que Guy Vincent descubrta ya en la transformación progresiva
d_e la, escuela cristiana de Francia en el
si~o ~X: "la regla que habla por sí
mISma ' parece estar ausente de las esc~e~as de barrios suburbanos (''La disc1plma escolar - palabra nueva que
reemplaza la expresión mantener el or-

rf

den- es buena cuando los alumnos ven
en la regla a la cual obedecen una re la
general X n~ la voluntad personal
maestro Vmcent, G. 1980 p. 79).

!e1

. La estructura del castifo y del remio
escolares
P.
"
• d ,, en las escue as de barrios
_margma os -espacios urbanos relaf'vamen~e cerra_dos que constituyen los
u~ares e acogida de la mayoría de los
m1_w_antes rurales- revela esta atm, t
daoti~a de !~_disciplina escolar. u11: \:·~~
_enc1a a utthzar los castigos físicos haciendo un llamado a la autoridad d 1
d
d 1d'
e paf re y e •rector de la escuela quienes
un~en el rol de SOS pedagógicos y represivos.
tienden a ap1·1car
• Los maestros
.
premios co1~cbvos y castigos individua!es. _Los pnmeros son en general casi
m~t1ste~tes, poro cuando el maestro los
za, estos son mas bien simbólicos
os segunqos son en general muy varia~
dos y concr~!&lt;&gt;s: desde los rcgafios hasta la_ ~x-~uls1on de la escuela, desde la
proh1b1c1on a salir al recreo hasta los
áolpes, desde la repetición por escrito
e norm,as no respetadas hasta las a1111·nazas (ve~ cuadro 1). Estructura fluída de premios y castigos que tiene como
correlato una baja visibilidad en 1
alum?os de la relación entre el logro y ~j
premio, o entre la falta y el castigo.

Lb

CUADRO 1
Premios utilizados por los maestros en f . ,
.
frecuencia.
unc10n del tipo de escuela: listas por orden de
escuelas de barrios
maiginados

escuelas de barrios
obreros

escuelas de barrios
pequeño-burgueses

fiestas en grupo
tiempo libre
felicitaciones
regalos individuales
regalo para el grupo

diplomas
felicitaciones
regalos individuales
día de deporte
mostrar públicamente
los mejores trabajos
aumentar la calificación.

regalos individuales
diplomas
paseos
aumentar la calificación
felicitaciones

día de deporte

�Es quizás la lista de conflictos escolares la que nos permite descubrir de
manera más concreta la confusión de los
maestros. Ellos hablan de baja asistencia, de irresponsabilidad de los padres,
de comp_ortamientos sexuales inadmisibles, del niño rebelde, perezoso, drogado o alcóholico, del niño ladrón y del
r,adre agresivo, del niño vagabundo...
'Hay alumnos imposibles, pero no podemos hacer nada, eso viene de la familia" nos dice un maestro. La actitud de
los maestros frente a esta multitud de
problemas disciplinarios y de conflictos
escolares, refleja su confusión y el desconcierto que reina en la escuela; incapaces de dar respuesta a estos_P~?blem~
pedagógicos, adoptan una ros1c1on eV'.151·
va: referirse a una autoridad superior,
expulsar al alumno, desear un psicólogo
especialista en esos problemas.

año?" aseguran los maestros.

Esta necesidad de adaptar el programa y esta imposibilidad de programar
explican la actitud de los maestros con
respecto a las reformas educativas. "Las
reformas mire, eso está bueno pero no
para no~tros, es para los niños de ricos.
Aquí eso no funciona, no hace más que
desorientar a los niños. Actualmente los
niños no aprenden ni siquiera a _leer".
Esta opinión { que es &amp;~neral) m!n~fiest~
por un lado la confus1on pedagogica: s1
ellos no saben qué hacer frente a es~
realidad social, ninguna refonna se~a
buena. Sus opiniones no son el reflejo
de la adhesión de los maestros a la pedagogía tradicional -como parece ser el
caso de los maestros que trabajan en barrios obreros- sino de la incapacidad de
definir los principios pedagógicos de su
acción. No rechazan las reformas educativas porque las normas tradicion~es
1.2 El trabajo escolar.
funcionan mejor, sino porque los pnncipiai pedagógicos y los modelos did_~cEs ya conocido por los investigadores
ticos han sufrido una desestructurac1on
que para las clases populares, _la escuela
que
engendra una serie de ruidos entre
es una institución que transmite el conlas normas y los actores. Por otro !ad~,
tenido "estrictamente necesario". Esta
la actitud de los maestros pone en evitendencia a reducir al mínimo el aprendencia la ambigüedad del discurso dodizaje escolar es claramente observable
cente: la causa del fracaso se encuentra
en las escuelas de barrios "marginados"
ora en los alumnos que vienen de un me(véase Tedesco, J.C. y Parra, R. 1981
dio social inculto, ora en la reforma en
pp. 17-20~ Sin embargo, hay _u~ elesí misma; tenemos la impresión de escumento que nos parece ser espec1f1co de
char al mismo tiempo, a) el programa
estas escuelas, y que va más allá de la
simple reducción _del c~n~nido del· oficial es demasiado para estos alumnos
y, b) con esta reforma, los alumnos no
aprendizaje y del baJo rend1m1ento escoaprenden
nada.
lar. Nunca los maestros hablan de supervisión sino que acentúan la necesidad
1.3 La evaluación del trabajo escolar.
de adaptar -en el sentido de transformar- los programas escolares a la realiConforme vamos pasando de las esdad difícil y contradictoria _en d~n.d~
cuelas
de barrios pequeño-burgueses a
ellos trabajan; hablan de la 1mpos1b1hlas escuelas de barrios obreros y a las de
dad de programar de antemano y d~ la
barrios "marginados", la lista de criteimportancia de modificar el contemdo
rios de reprobación se hace más extensa.
de la enseñanza conforme se avanza en
Los maestros que trabajan en los barrios
el programa. La planificación es imposi"marginados" parecen no tener un punble y "¿Cómo puede uno hacer un proto de referencia sobre el cual fundamengr~a de trabajo si ni siq?iera slll;'ei:nos
tar su decisión de reprobar un alumno;
~ en qué nivel vamos a trabaJar el prox1mo

nos hablan del nivel de conocimientos
en español y en matemáticas como del
trabajo personal, de la intuición ?el
maestro ("la calificación no es muy importante; mucho antes de que se acabe
el año, yo sé quien va a reprobar"), de la
situación económica de la familia, de las
características de la personalidad del niño, y de las deficiencias men~e~. Hay
que añadir que la lista de wtenos no
solamente es más larga, sino que los criterios de reprobación son cada vez menos precisos. No es excepcional enc~ntrar maestros que afirman no tener nmgún criterio establecido. Parece q~e esta
pérdida de los puntos de referencia para
tomar una decisión tan importante para
los alumnos y para sus padres, no es más
que un indicador de la confusión pe~agógica: "Si se hace un examen, nos dice
un maestro, 'la mayoría de los alumnos
no pasa;
pero les damos
el certificado
.
.
,,
como qmera que sea .
La periodicidad de las evalu~ciones
expresa, bajo otro punto de vista, la
confusión pedagógica y el desorden escolar que de ahí resulta. Las respuestas
de los maestros que trabajan con. _hijos
de migrantes rurales dan la impres1on de
que en las escuelas no existe.~inguna o~uanización fija de la evaluac1on. Nos d1ºcen: "hacemos examenes
,
cuan do uno
piensa que ha enseñado algo que es verdaderamente importante". Los maestros
dudan mucho ante esta pregunta tan
•simple: ¿cada cuánto tienen exámenes
sus alumnos? todas las respuestas son
difusas, imprecisas o dependientes de la
voluntad del director, del inspector o de
la Secretaría de educación.

la convicción docente de tener que cambiar, hasta las raíces, el medio social que
impide la buena marcha de la acción esi;olar. Acción que los maestros no pueden manipular y estructurar. En su discurso, la causa principal de su confusión pedagógica no se encuentra en la
formación que ellos han recibido, o en
la esclerosis de la institución escolar, sino en el grupo social en donde ellos
trabajan. Es esto lo que para ellos hay
9ue transformar si se desea llevar con
exito la socialización de los niños. Si
hay una baja asiduidad, es porque los
padres son irresponsables, si los niños
son rebeldes, es porque los padres son
agresivos.

2. 1 La finalidad de la escuela primaria.
¿Cuál es la finalidad de la escuela primaria para los maestros que laboran en
un medio pequeño-hurgues? Está primer~ la formación integral, y en se~ida la
inculcación de hábitos de trabajo y de estudio, y la integración a la sociedad. Estos maestros hablan de desarrollo de todas las capacidades del niño, de hacer
que el niño sea apto para continuar sus
estudios, de ofrecer una formación física, intelectual, moral y social. Esta fa.
mosa "educación integral", tan querida
de los pedagogos humanistas, se encuentra en cuarta posición cuando se trata de
los maestros de barrios obreros. Aquí, es
la preparación para el futuro lo que más
cuenta. Los maestros de barrios obreros
son muy conscientes de la función que
la escuela primaria puede tener en este
tipo de público escolar, pero no olvidan
ni la formación moral, ni la integración
a la sociedad.

2. LA MISION CIVILIZADORA
El mecanismo mismo de la confusión
pedagógica implica 1~ cr~encia magisteterial del ser despos1tar1os -el cuerpo
docente- de una misión civilizadora. En
otros términos, la lógica de la disociación entre la escuela y el grupo produce

Las finalidades de la escuela primaria
cambian completamente cuando nos encontramos en las escuelas de barrios de
migran tes rurales. La preocupación fundamental de los maestros es "civilizar" a
los niños: enseñar hábitos de higiene, de
honestidad, de urbanidad y de "buena

educación"; "es aquí en la escuela, afirma un maestro, en donde se forman los
buenos y los malos hábitos", "nuestra
tarea, según otro maestro, es formar
buenos ciudadanos". Es en este medio
social donde escuchamai: "integración",
"adaptación", y constatamos una creencia casi ciega en el poder de la escuela de
modelar las personalidades; no son raras las expresiones "buenas costumbres",
"dar una solución a la comunidad" y
"manera de comportarse". La formación "integral" se olvidó, la preparación
para el futuro se descuidó, lo que hace
falta es transformar las costumbres salvajes. El espíritu semi-misionero de los
maestros es, en este caso específico, un
intento de "urbanización" de las conductas.

2.2 ¿Qué es un buen alumno?
Un buen alumno, nos dicen las definiciones de los maestros (véase cuadro
2) es el que sigue las normas, el que se
interesa por la instrucción y el que ama
la escuela. Elementos de la definición

que resultan de una constatación muy
simple: "estos niños llegan aquí como
salvajitos. Ni siquiera saben usar los baños. .. estos niños son como animalitos"
(maestra de sexto año, escuela de barrios marginados). Nada extraño que encontremos un paralelismo entre nuestros
hallazgos y los de Boltanski en su estudio sobre el rol ideológico de las instituciones escolar y médica en la nueva clase ~brera francesa de la segunda mitad
del siglo XIX : "es menos, en efecto, al
campesinado tradicional al que conviene
imponerle una estricta reglamentación
que al nuevo proletariado de las ciudades. . . Para la ideología reformista, la
vida de los campesinos tradicionales está
sometida a un orden, un orden rudimentario si se quiere, 'natural', y casi animal... Pero no es lo mismo con los obreros de las ·ciudades, quienes habiendo
dejado el medio rural, han escapado a
toda regla, a todo límite. Lo que conviene entonces es, darles como aportación
un nuevo orden social" (Boltansky, L.
1977, p. 48).

CUADRO 2

Características de un buen alumno según los maestros. Listas por orden de frecuencias.
escuelas de barrios
marginados

escuelas de banios
obreros

escuelas de barrios
pequeño-burgueses

disciplinado
interés por la instrucción\
responsable
limpio
establ~trabajador
honesto-sincero

responsable
activo
deseo de éxito
respetuoso-simpático
disciplinado

responsable
activo
respetuoso

CJl
CJl

�/

Esta conciencia implícit.a de ser depositarios de una misión civilizadora,
manifiesta la distancia entre la cultura
escolar -cuyo embajador oficial y legítimo es el cuerpo docente- y la cultura
de un grupo urbano originario del campesinado mexicano, que ha llegado masivamente a la ciudad en condiciones
particulares de nuestra historia; un grupo que, como lo constatamos, se aproxima a la escuela mediante tanteos sucesivos que la transforman desde el interior.
Los maestros legitiman sus opiniones mediante un argumento complejo
que puede resumirse así:. a) no podemos hacer casi nada porqué estos niños
provienen de un grupo social inculto,
b) esto es un obstáculo casi insuperable,
c) nosotros tenemos entonces, una vocación civilizadora que tiene como objetivo fundamental la transformación de
la cultura de origen de los alumnos, objetivo difícil de llevar a cabo, d) pero como la escuela es la única instancia capaz
de modelar el espíritu de los niños, no
debemos desisitr, e) es por eso que un
buen alumno es primero que nada un niño disciplinado; disciplinar es asegurar el
triunfo de la escuela sobre la familia; en
este caso, dos instancias socializadoras
opuestas, f) ahora bien, para realizar esta noble tarea, a veces estamos obligados
a introducir en la escuela los hábitos salvajes de este grupo (malos tratos, castigos físicos), ésta es la única forma de hacerles comprender que la escuela es el
camino moderno de humanización.

e
C'

'°
~

Legitimando sus errores pedagógicos
(errores en el sentido de desviaciones de
la norma pedagógica aprendida), los
ma.estros muestran las contradicciones
flagrantes de su práctica pedagógica y
dibujan .los rasgos principales de la personalidad del maestro disociado del
grupo que él quiere transfonnar: confusión pedagógica y misión civilizadora.

2.3 La ruptura.
Es, sin ninguna duda, la opinión de
los maestros sobre el grupo social del
cual es originaria la mayoría de los
alumnos con quienes trabajan, la que
ilustra de manera más clara la disociación entre la cultura escolar y la cultura de los migrantes rurales (6). Sobre
este tema, las opiniones no son ambiguas: "Los padres más pobres explotan
a sus hijos. . . ¿Quién sufre las consecuencias?, pues nosotros, los maestros",
"el problema es que ellos tienen muy
poca cultura... son testarudos, tratamos de convencerlos pero no podemos cambiar nada"; "la indiferencia es
total"; "fíjese, los padres dicen: eso (la
educación) es la chamba del maestro,
para eso les paga el gobierno"; "aq~ el
padre no tiene ninguna autoridad, para
prueba un botón; un día hice venir al
papá de un niño y le dije: 'tenemos que
hablar, mire que su hijo va a reprobar
y no sé cómo le vamos a hacer', ¿sabe lo
que me respondió el señor?, 'oiga profe
no le haga al pendejo, si mi hijo va a reprobar, pues allá él, yo no tengo nada
que ver con eso... ! el problema aquí es
el medio en el que está la escuela. La
mayoría de los padres ni se interesan en
la educación de sus hijos". Elementos de
un discurso que expresan primeramente
un tipo de explicación del fracaso de la
acción docente y en segundo lu~ar, la
conciencia implícita de la oposicion entre dos fonnas culturales. Decimos explicación del fracaso, porq_ue' el discurso
docente entra en el juego de "saber
quién es el culpable", de la búsqueda de
las causas últimas de la resistencia de estos niños a moldearse a las normas escolares: aprender a un ritmo preestablecido, valorizar los mensajes escolares,
creer en la acción de los maestros y
amar la instrucción escolar. Y decimos,
conciencia implícita de la oposición porque existe en los maestros una cierta
convicción de que la escuela está inserta

en un mundo, si no hostil a la influencia
de la escuela, al menos incompatible con
los principios mismos que aseguran el
éxito de la socialización escolar.
Ahora bien, si la lógica de las relaciones entre el cuerpo de maestros y los
padres es la ló~ca de la culpabilización
y de la oposicion no declarada, la lógica
de las relaciones entre los maestros y las
organizaciones de los barrios "marginados" está claramente caracterizada por
la ruptur!l y la lucha. Esta posición es
más evidente en los barrios cuyas organizaciones populares se oponen a la política estatal. Sin embargo, ésta no es
una actitud exclusiva de los maestros de
las escuelas de barrios suburbanos; frecuentemente, en las escuelas de barrios
obreros, las relaciones entre los maestros y los sindicatos obedecen a la misma lógica. En ambos contextos, la ecuación: no hay que revolver la política
-por definición deformadora- con la
educación -por definición apolítica-,
es una regla de acción indiscutible y
evidente.
La oposición entre el cuerpo de
maestros y el medio escolar, que es confusión pedagógica, discurso legitimador
contradictorio, misión civilizadora, desestructuración de las normas pedagógicas aprendidas, juicio severo del rol de
los padres, desconfianza hacia las or~nizaciones populares y ruptura con estas, está acompañada por el desconocimiento dé la realidad cultural y social en la cual los maestros trabajan. Lo
que pasa con los niños después de su último año en la primaria es prácticamente
desconocido para muchos maestros; sú
actividad se limita -burocrática y profesionalmente- a este grupo de edades:
6 a 12 años. Para llevar con éxito la socialización escolar, el niño es definido
haciendo abstracción de sus condiciones
sociales; para explicar el débil alcance de
la socialización escolar y para definir las

causas. del fracaso de la escuela, el nirfo
es remserto en esas condiciones, que el
cuerp~ de maestros no conoce mas que
a traves del lente de sus prenociones de
sus frágiles hipótesis, de su adhesió~ a
los modelos de comportamiento pequeño- burgueses-urbanos y de su convicción de que ellos no son como los "po.
1os " campesmos".
.
bres,, m corno
3. LA IDENTIDAD ESCOLAR
La disociación escuela-grupo es también una disociación grupo-escuela. A
través del discurso docente, hemos intentado descubrir algunos de los mecanismos que definen el primer movimiento de la disociación; resolvimos ahondar
el discurso de los maestros para no caer
en la trampa de considerar a la escuela
como _una rntidad abstracta que funciona b~JO el control ~e reglas fijas, independ1en les de la practica escolar de los
actores que la forman.
Pero el segundo tipo de movimiento
de la disociación escolar nos conduce a
otros campos de observación: la estructura infantil de la previsibilidad escolar
y el discurso de los alumnos sobre la escuela (7). Con el objeto de profundizar
n~estras _c~nclusiones, en el presente articulo linutaremos nuestro análisis al
primer campo de observación.
L~ .disociación1 en el sentido en que
la ubhzamos aqu1, no es mas que lamanera específica como los migrantes rurales establecen relaciones con la institución escolar (proyecto estatal). No es,
por lo tanto, ausencia de relaciones (de
hecho, el crecimiento de la oferta de escuelas en la mayoría de las zonas urbanas del país, abre un sinnúmero de formas de relación entre la escuela y los•
~pos urbanos). Con respecto a los
migran tes rurales - los "marginados" de
barrios "marginados"-, la disociación
entre el grupo y la escuela se traduce en
una serie de actitudes conere tas de agre-

sión y de negac ión (véase la encuesta de
Tedesco ) Parra pp. 8-9, en donde los
autores h~bl~n de los alumnos que quiebran los VIdrtos de la escuela o las instalaciones telefónicas y de los padres que
niegan la validez de los valores y de las
noi:inas inculcadas en la escuela), o en
acbtudes de ruptura y de confusión. Estas últimas son las manifestaciones de la
disociación que analizaremos a con tinu~ció_n .ª través d~ dos aspectos que
estan mbmamente ligados: las aspiraciones escolares y profesionales, y la imagen escolar que el alumno tiene de sí
mismo.
3.1 La previsión escolar y la disociación.
El nivel de aspiraciones escolares no
será para nosotros ni el indicador de la
ambición diferencial que caracteriza a
los niños de grupos sociales diferentes
(véase Ilyman, H. 1953 y la crítica de
Keller, S. y al. 1962), ni una expresión
de la aculturación sufrida por los alumnos de las clases populares. En efecto,
los alumnos de la escuela primaria tienden a dar respuestas altamente estereotipadas que no pueden ser consideradas
como los signos de su voluntad y de su
deseo de movilidad social y escolar.
Cu.31:1do un hijo de al~añil afirma que él
qu1s1era llegar a ser medico, lo que hace
no es mas que señalar la profesión liberal má~ conocida o más prestigiosa en
su medio (8). Pero el nivel de aspiraciones escolares puede reflejar la idea que
el alumno tiene del futuro escolar.
Nuestro análisis debe, por lo tanto,
ser primeramente cualitativo, ya que el
número de años de estudio deseados
(aspecto cuantitativo de la respuesta) no

quiere decir prácticamente nada si no se
toma en consideración este elemento
cualitativo. Lo que buscaremos medir
es, en consecuencia, a) la precisión de la
respuesta del niño, b) la naturaleza de
los estudios deseados y, e) la relación
entre las aspiraciones escolares y las aspiraciones profesionales.
Las respuestas imprecisas, en donde
los alumnos hablan de tres o cuatro tipos de estudio que no tienen ninguna relación (doctor, ingeniero, abogado, etc.)
no son nada raras en los niños de barrios
suburbanos. Las respuestas en las cuales
los niños presentan dos tipos de opciones escolares contradictorias (quizás
doctor, quizás futbolista) son tan frecuentes como las anteriores. Más de un
tercio de los niños de estos barrios dier?~ este. tipo de espuestas. La proporc1on es s1m1lar en las escuelas de barrios
obreros, pero son casi inexistentes en
las escuelas de_ barrios pequeño-hurgues~~ (9.6°/o). S1 en el grado de imprecis1on no encontramos diferencias importantes entre los alumnos de barrios suburbanos y los alumnos de barrios obreros, en el nivel de conocimiento de las
opciones escolares posibles, los niños
hijos de obreros superan ampliamente a
los niños hijos de migrantes rurales. Para los primeros, 41 °/o quisiera hacer estudios universitarios en las secciones de
medicina, ingeniería y derecho; al interior de este subgrupo, casi un tercio
(?7°/o) eligió como re.spuesta la medicina. Para los segundos, encontramos
que 29°/o quisiera realizar estudios universitarios en las secciones mencionadas
y casi la mitad de este subgrupo propo'.
ne la medicina como opción escolar
(véase el cuadro 3).
~

�CUADRO 3

Aspiraciones escolares de los alumnos en función del tipo de escuela. Porcentaje.
carreras
técnicas-cortas

escuela
normal

alumnos barrios
Pequeño-burgueses

11

carreras univ. carreras univ.
(ing. medicina) humanidades total

78

11

1000/o
(47)

alumnos barrios
obreros

23

25

41

11

100º/o
(5 3)

alumnos barrios
marginados

44

23

29

4

100º/o
(94)

Ho: f 1 =r2 =r3; chi-cuadrada = 47.2; nivel de sign. = 0.0l;gl= 6
Ho: r2 = r3; chi-cuadrada = 8.6; nivel de sign. = 0.05; gl=3

Analicemos ahora el subgrupo que aspira a los estudios técnicos cortos. Encontramos que la mayoría de los alumnos de barrios obreros (750/0) se coloca
en dos opciones: mecanografía y estudios técnicos de la producción (electricidad, mecánica, dibujo industrial, etc.).
En el grupo de hijos de migran tes rurales,
estas opciones descienden a 420/o, porque la cuarta parte de estos niños hablan
de actividades del terciario, principalmente comercio y las actividades de
reparac1on.

~!

El análisis de las aspiraciones escolares de los niños nos permite ,obtener· las
conclusiones siguientes:

c:o
ll':)

lo). Las estructuras del futuro escolar de los niños de barrios obreros y de
los niños de barrios "marginados" son
similares; sin embargo, existen diferencias que no pueden ignorarse. Cuando se
trata de los estudios universitarios, los
niños hijos de obreros tienen una idea
más precisa y menos estereotipada (la

medicina es una opción como cualquier
otra). Cuando se trata de los estudios
técnicos cortos, los alumnos de barrios
"marginados" tienen una tendencia a
adaptarse a los modelos familiares de
actividad profesional (comercio, reparación).
2o). Todo nos permite suponer que
los niños de barrios "marginados" tienen una cierta propensión a separar el
mundo escolar y el mundo del trabajo.
Sus aspiraciones escolares responderían
a una lógica escolar y sus aspiraciones
profesionales a una lógica familiar.

3.2 Los determinantes de la aspiración
escolar.
El análisis de las aspiraciones escolares puede realizarse de otra forma que
nos permitirá evidenciar algunos de los
determinantes de la estructura del futuro escolar en ambas submuestras y afinar nuestras conclusiones.
En el último capítulo de su trabajo

sobre el éxito escolar, Cherkaoui hace
una revisión de las investigaciones sobre la cuestión que tratamos aquí. El
autor llega a una conclusión fundamental para su estudio: "las variables relativas a la estratificación escolar determinan más eficazmente las expectativas de
los alumnos que las variables relacionadas con la estratificación social" (Cherkaoui, M. 1979 p. 196). El autor estima
que el punto crucial del debate actual es
la detección del grupo de variables que
tiene la prioridad explicativa y constata
que las variables que llamamos "escolares" tienen una función explicativa de
primer orden. Sin querer equiparar el
estudio de Cherkaoui con el nuestro,
nosotros utilizamos como punto de partida, otra interpretación de las expectativas de los alumnos. Los estudios no
son comparables por múltiples razones;
primero, porque la investigación de
Cherkaoui se coloca en una perspectiva
internacional mientras que la nuestra
no toma en cuenta mas que un solo
país y dentro de éste, una ciudad;
aquélla es una encuesta macrosociológica que utiliza métodos de análisis muy
eficaces, mientras que ésta es una encuesta microsociológica que utiliza métodos relativamente simples; el autor
citado compara diferentes estratos sociales, mientras que nosotros comparamos
dos fracciones de una misma clase social; y quizás la diferencia más importante es que el estudio de Cherkaoui fue
realizado en una población escolar que
ya había pasado la enseñanza primaria,
y es generalmente ac~ptado que la interacción entre las variables escolares y las
variables familiares (del origen de clase)
es más fuerte durante los primeros años
de escolaridad (9).
Utilizando los coeficientes de correspondencia "d" (10) y basados en una dicotomización de las variables, compararemos diferentes estructuras de tres variables que representan primero la submuestra de los alumnos de barrios obre-

ros y en ~gundo lugar, la submuestra de
los niños de barrios "marginados". En
estas estructuras intervienen cinco variables explicativas, de las cuales dos definen el medio familiar, otras dos la vida
escolar y la última corresponde a la estratificación por sexos. Hay una sola.variable que pretendemos explicar: la aspiración escolar de los alumnos. Para precisar las ideas, presentamos a continuación el cuadro de variables y la estructura de relaciones prototipo que suponemos en cada grupo de tres variables.
VAR 1: sector económico en donde
trabaja el padre.
VAR 2: nivel escolar de la madre del
alumno.
VAR3: sexo.
VAR 4: retardo escolar.
VAR 5: calificación obtenida en un
examen de diez preguntas
que aplicamos a los alumnos
(11).
VAR 6: nivel de aspiraciones escolares.

-Primera estructura: la acción de las variables familiares.
alumnos de barrios alumnos de barrios
de migrantes
obreros
N

N

= 43

-Tercera estructura: la acción de la estratificación por sexos.

.d12 = 0.127

d12 ~ O

alumnos de barrios alumnos de barrios
de migrantes
obreros

d16 ~ O

d16 = -0,124

N=94

d26~ O

d26 ~ O

d3 5 =-0,102

d35~0

d36 = 0,382

d36 = 0,590

d56 ~d356 ~O

d56 ~ d356 ~ O

dl26

= 0,244

dl26

= 0,187

Es interesante notar que la acción simultánea de la posición profesional del
padre y del nivel escolar de la madre es
más importante para los hijos de migrantes rurales.
-Segunda estructura: la acción de las
variables escolares.
alumnos de barrios alumnos de barrios
de migrantes
obreros
N

Puesto que las variabÍes consideradas
no varían de la misma forma en ambas
submuestras, el corte que las convierte
en dicotómicas no puede ser el mismo
en tres de ellas: VAR. 1, 2 y 5 (12); pa.
ra las otras tres variables, la dicotomi•
zación es idéntica en cada una de las
muestras: VAR 3: Sexo (3: masculino;
3: femenino), VAR 4: retardo escolar
(4: edad normal al final de la primaria;
4: retardo escolar o más de 12 años),
VAR 6: nivel de aspiraciones escolares
(6: nivel universitario prolongado; 6:
nivel técnico-corto).

= 85

nen un nivel de conocimientos mayor y
los que llegan al final de la primaria en
edad "normal".

= 94

N =53

d45 = 0,097

d45 = 0,218

d46 ~ d56 ~ O

d46 ~ d56 ~ O

d456 = - 0,203

d456 = - 0,271

Aquí constatamos el efecto contrario. Por un lado, la acción conjunta de
las variables escolares es más fuerte y negativa en los alumnos de barrios obreros,
por otro lado, el retardo y la calificación
obtenida en el examen tienen una relación, modesta, pero que no puede ser
ignorada, en la muestra de alumnos de
barrios obreros. El hecho de que la rela.
ción conjunta entre el retardo y la cali~cación con el nivel de aspiraciones escolares sea negativa, sugiere que los
alumnos más "realistas" son los que tie-

Es notable que el nivel de aspiraciones escolares está sobre todo influen•
ciado por el sexo del alumno. Las niñas
no aspiran a una escolaridad prolongada.
Esta conclusión contradice uno de los
descubrimientos de Cherkaoui: "Contrariamente a lo que afirman ciertas teóricas sociológicas que le otorgan a la variable sexo un lugar clave en la estratificación, nuestros resultados demuestran
que, a pesar de ciertas diferencias, los niveles de aspiración de los niños de los
dos sexos son similares"
De nuestros resultados nacen tres
preguntas i~portantes: ¿el sexo, es una
variable escolar, familiar o biológica?,
¿Por qué el sexo tiene esta función de.
terminante- en una encuesta microsociologica sobre los niños de las clases
subalternas de un país como México? y
¿Por qué la variable sexo es más importante en los alumnos de barrios obreros? (35°/o de la varianza de X6 es explicada por el sexo contra soíamente
15°/o en la submuestra de alumnos de
barrios de migrantes). No podremos, a
partir de nuestro estudio, dar respuestas definitivas a estas preguntas, pero
nada nos impide sugerir ciertos esbozos de lo que podría ser una solución a "'
esta problemática. El sexo es a la vez '°

�una variable escolar, cultural y biológica; se puede concebir una definición escolar del sexo como una definición biológica y cultural del mismo. Las alumnas
no aspiran a los estudios universitarios
porque es así como está definido el rol
de la mujer en su grupo social de origen
(13); definición normativa que podemos
suponer más bien reforzada por la escuela. ·Qué es lo que pasa en un grupo
social disociado del universo escolar porque su tradición cultural no proporciona
los dispositivos sobre los cuales se fundamenta el éxito escolar? La lógica im·puesta por la cultura escolar admitirá
mecanismos diferentes a los de la cultura del grupo, es decir, las aspiraciones escolares variarán según la lógica en la que
se base el razonamiento del niño. Es en
esta perspectiva en la que podemos interpretar la estructura siguiente.
-Cuarta estructura: la acción conjunta
de una variable "familiar" y de una variable "escolar":
alumnos de barrios alumnos de barrios
de migrantes
obreros

N = 86
d25~0

d25 = 0,237

d26 ~ d56 ~ O

d26 = d56 ~ O

d256 ~ O

d256 = -

,...,

O, 234

En esta estructura es la ausencia de
relaciones entre las variables (para el caso de las escuelas df barrios de migrantes rurales) lo que retiene la atención del
observador. Es esta ausencia la que podría explicar la disminución de la influencia de la variable sexo. Los niños
de barrios "marginados" tienden a disociar la_lógica escolar de la lógica laboral.
Reconstruyamos la red de relaciones:
a) para los niños de barrios obreros,
~ las variables "escolares" juegan un pa-

· pe! más importante en la explicación de · mente), mientras que la proporción de
la aspiracion escolar (una trayectoria niños está fuertemente contrastada en
escolar exitosa -edad normal y mejor las dos submuestras (53&lt;:ro contra 770/0).
rendimiento escolar- favorece una acti- Todo sucede como si los niños hijos de
tud realista que se traduce en la aspira- migrantes su pieran que la "vida activa"
ción a carreras cortas), pero esta deter- no está muy lejos, mientras que las niminación de las variables escolares es de- ñas de esta edad (sexto año de primapendiente del sexo del alumno (variable ria) pueden todavia entregarse a la lóque no tiene ninguna influencia sobre la gica escolar, sobre·todo si las variables
calificación obtenida en un examen de familiares y las variables escolares están
conocimiento); además la variable esco- tan débilmente asociadas.
lar: calificacion en el examen, tiene una
Esta disociación entre la cultura esrelación modesta con una variable familiar: el nivel escolar de la madre. Lo que colar y la cultura de los migrantes runos muestra que las variables "escola- rales no tiene nada de extraño si tomares" son en cierta medida "familiares" y mos en cuenta que los hijos de migranque las variables "familiares" son en tes rurales pertenecen a un grupo so-cierta medida "escolares", y que la es- cial en donde la mayoría de los adultos
tructura del futuro escolar estará deter- ha iniciado su vida laboral en las zonas
minada por la red que se forma entre rurales de economía de subsistencia
este conjunto de características que so- (Zacatecas, San Luis Potosí, sur de
lamente por razones metodológicas no- Nuevo León, etc.) y no ha cursado mas
sotros separamos, pero que de hecho, se que algunos años de la escué1a primaria.
presentan como un todo interactuante
(14). En conclusión, los mecanismos es- 3.3 La imagen escolar del niño.
colares y los mecanismos familiares (de
En este marco explicativo que hemos
clase social) entran en juego para explicar la previsión infantil del futuro esco- desarrollado, es fácil comprender la imagen escolar que los niños de barrios de
lar posible.
migrantes rurales tienen de sí mismos.
b) Para los niños de barrios margina: A partir del cuadro 4, podemos afirmar
dos, las variables escolares tienén un que estos niños se consideran más bien
cierto peso, las variables familiares tie- como alumnos "regulares". Evidentenen también su función, el sexo no tie- mente la categoría es totalmente .amne la influencia determinante que ob- bigua; sin embargo, a pesar de su amservamos en la submuestra anterior, y bigüedad, los alumnos de barrios pequelas variables escolares y familiares son ño-burgueses no tienen dificultades para
prácticamente independientes. Es decir, utilizar el adjetivo "bueno" para definir
la lógica familiar que ofrece los modelos la imagen que ellos tienen de sí mismos.
profesionales, actúa por su propia cuen- Ya que la población escolar de los bata, la lógica escolar que ofrece los mode- rrios "marginados" es altamente homolos escolares actúa también por su pro- génea, no podemos decitjque Ja imagen
pia cuenta, por eso, cómo lo decíamos negativa que los alumnos manifiestan
anteriormente, la acción de la variable es el resultado de su bajo rendimiento
sexo no es tan determinante. Es lo que escolar. Ellos estudian en un medio en
nos explica por qué estas niñas, contra- el que todos los alumnos están en conriamente a lo que se podría suponer, as- diciones semejantes. Lo que sí podemos
piran a la educación superior en propor- decir es que esta imagen negativa es el
ciones similares a las de las niñas deba- fruto de su malestar escolar, del sentirrios obreros (l 70/o y 220/0 respectiva- miento de no estar "en su medio", de

su percepción borrosa de la distancia
que existe entre su grupo de origen y el
m~ndo de 1~ escuela (15). Es un sentim1en to amb~guo pero real que manifies~ por medw de esta definición simple:
.s,om~s _alumnos regulares". "La situa"
~10n-hm1~ de los sub:proletarios, que su;
impotencia total destina a la alternación
entre el · onirismo y la dimisión, hace
nacer uno de los aspectos de la relación
entre e,l poder actual y las disposiciones
(~stra~egicas)... (s~s prácticas) dan testimomo de que mas ahajo de un cierto
u~ral, la ~sp~ición estratégica en sí
mJSma, que implica la referencia práctica a un fu~r? -a veces alejado-, no
puede constituirse, como .Bi la ambición
e_fectiva
.
. de gobernar el futuro estuviera'
mconsc1e~temente, en proporción al po.der efectivo de gobernarlo" (Bourdieu
P. 1974 p. 9).
'

~ues~o caso representa la forma única e
1nvar1.able de relación entre los grupos
de m1grantes rurales y la institución escolar.. No obstante, y ésta es una de las
ventajas de los estudios sociológicos que
hacen hablar a los que no hablan los
principios sobre los cuales rep~an
nuestros _análisis -y que no son negados por nuestras observaciones- pueden
engloba~ un sinnúmero de hechos que
caractenzan las relaciones entre los grup_os de campesinos que se instalan en las
c~udades de México y las instancias legítimas de distribución de la cultura "culta"; principios que nos permitirían superar las int~rpretaciones consagradas
(~a. de las desigu.aldades escolare~) y las
V1s1ones parcelanas (l_a de la marginación
escolar), .Y fa~orecerian una integración
de la soc10logia de la educación al estudio de la génesis, las transformaciones y

CUADRO 4
La imagen que el alumno tiene de sí mismo en función del tipo de escuela. Porcentajes.

excelente

bueno

regular

alumnos-barrios
pequeño-burgueses

3.8

69.3

·26.9

100°/o
(52)

alumnos-barrios
obreros

5.8

42.3

51.9

100°/o
(52)

alumnos barrios
marginados

3.1

27.1

69.8

malo

total

100º/o
(96)

Ho: fl = f2 = f 3, chi-~adrada = 26,2; nivel de sign. = 0.01; gl=4
Ho: f2 = f 3, chi-cuadrada = 4,6; nivel de signific. =0,10; gl-2

Las limitaciones impuestas por el tamaño de nuestra muestra (véase la nota
2 no. n~ penni~en afinnar que hemos
o temdo conclusiones definitivas y que

l

las luchas de y entre las formas culturales de formaciones urbanas tan fuertemente Hivididas (16).

NOTAS
(1) Y_er P_etitat, A. 1982; el autor hace una
smtes1s de las principales teorías a las
cuales hacemos aquí referencia.
(2) Para toda información sobre la metodología, las muestras y los datos obtenidos, ver Zúñiga, V. 1983; nuestro estudio se basa en 140 entrevistas con jóvenes, 205 entrevistas con alumnos de
sexto de primaria y 31 maestros de etcuelas primarias.
(3) Si el mdice de satisfacción de la demanda potencial tiende a aumentar en
las zonas rurales de México, es en parte
p~r_que la población rural disminuye
rap1damente. Es, sin embargo una constatación general que las escu~las rurales
no tienen mas que una infraestructura de
aprendizaje rudimentario e insuficiente
56°/o de las escuelas primarias rurales n~
tenían, en 1970, más que 4 años escolares Y la eficiencia terminal de las escuelas urbanas es cinco veces superior a la de
las escuelas rurales: 55.40/o para las primeras y 10.1O/o para las segundas. Es decir, sólo un niño de cada diez en las escuelas primarias rurales, term~a la enseñanza primaria.
Véase Muñoz, C. 1973 pp. 29-30. La reconstrucción de cohortes aparentes para
el nivel primario en las zonas rurales del
país muestra que para la cohorte 1963-68
solo 80 de 1000 niños empezaban eÍ
sexto año (véase UNESCO ORELAC
1976 tabla 11).
'
(4) Véase Vázquez, J.Z. 1981.
(5) No haólamos de migran tes en sentido ge-

nérico, sino de migrantes rurales. El gran
error. de las encuestas sobre migrantes en
las ciudades de México (véase Batán, J.
Y al. 1973 sobre el caso de Monterrey y
Muñoz, H. y a1: 1977 sobre el caso de'la
Cd. de México) es el olvido sistemático
de la noción de clase social Así es fácil
c~nfUJl'dir el hijo de terrateniente, el
m1¡mi_bro d~ la clase media urbana que
-cambia de ciudad y el campesino migrant~; en esas _condiciones, muchas explicacJOnes no tienen mas que una validez relativa (véase la crítica de Singer, P. 1975

~vi

°'
~

�(6) Una subcultura urbana que tiene un cierto grado de estructuración y una especificidad propia (véase Sirvent, M.T. 1978;
Jacob, J.C. 1982 y Zúñiga, V. 1983,
capítulo II).
(7) Un conjunto de entrevistas con los pa-

dres de los alumnos hubiera sido de una
gran utilidad en esta parte de nuestro estudio; pero las condiciones en las que
realizamos nuestras observaciones nos
impidieron continuar en esta dirección.
(8) Es por esta razón que consideramos muy

frágil una parte del análisis de Tedesco y
Parra (pp. 23-24) sobre las aspiraciones
escolares de los niños de barrios "marginados". Los autores toman las respuestas de los niños como datos directamente
utilizables, sin preguntarse acerca de la
significación sociológica de la respuesta
infantil. Es en la página 26 que ellos proponen una hipótesis más elaborada, que
nosotros retomamos en parte. Críticas
similares podríamos dirigir al estudio de
Ibarrola, M. de 1970 sobre las aspiraciones escolares de los niños de clases populares.
(9) Véase el análisis de Boudon, R. 1973; resumen en la pág. 105.
(10) Véase Boudon, R. 1971. El coeficiente
"d" es un coeficiente que varía de -1 a 1,
y está basado originalmente en un modelo de descomposición de proporciones.
(11) El examen aplicado por nosotros no es

una prueba normalizada de aptitudes
verbales y matemáticas como suele implementarse en los estudios sobre rendimiento escolar. Nuestro examen es una
prueba típicamente escolar (construída
por tres maestros de sexto de primaria)
que pretendía medir ciertos conocimientos de español y de matemáticas.
(12) En la submuestra de alumnos de barrios

obreros:

VAR 1: Sector éconómico en donde el
padre trabaja.
1: profesiones liberales, obreros de
origen wbano que trabajan en el
sector industrial.

1: obreros de origen rural que trabajan en el sector industrial y

trabajadores de los sectores subordinados de la economía urbana (subtratamiento, pequeña
producción mercantil, pequeño
comercio, servicios personales,
etc.).
VAR 2: Nivel escolar de la madre.
2: Oa 6 años de instrucción.
2: más de 6 años de instrucción.
VAR 5: calificación en el examen,
5: entre 6 y 10 respuestas correctas
5: entre O y 5 respuestas correctas.
En la submuestra de alumnos de barrios marginados:
VAR 1: sector económico en donde el
padre trabaja.
1: profesiones liberales, obreros del
sector industrial.
1: trabajadores de los sectores subordinados de la economía urbana y campesinos.
VAR 2: nivel escolar de la madre.
2: 6 años de escolaridad o más.
2: Oa 5 años de escolaridad.
VAR 5: calificación en el examen:
5: entre 4 y 10 respuestas correctas
5: entre O y 3 respuestas correctas.
(13) Recuérdese que en nuestro país menos
de 3 de cada 10 estudian tes universitarios son del sexo femenino. Cfr. Anuario
Estadístico de la UNESCO, 198 l. Datos de 1977.
(14) No habiendo tenido acceso a formas de
tratamiento automatizado de datos,
nuestro análisis se limita a estructuras de
tres variables. Es evidente que con una
muestra mayor y con una estructura incluyendo todas las variables, nuestros resultados no se limitarían a estructuras de
interacción relativamente simples.
(15) ¿Será por esta razón que los jóvenes de

las clases populares que han logrado una
movilidad escolar y profesional importante se caracterizan por su gran interés
en la educación, un proyecto profesional

bien definido, la reproducción de actitudes de caracter meritocrático y, sobre todo, una tendencia a restringir sus relaciones con los vecinos y con los habitantes
del barrio? (Véase la encuesta de Mir
Araujo, A. 1966).

~\~-- (\(:~ ······:~.
'

~

···.;,?' ·''(

......

.

/

\~,;~,:_

~

(16) División que no puede ser aprehendida a

partir, solamente, de las teorías clásicas
de origen europeo. Sobré esta discusión,
véase Bennholdt-Thomsen, V. y Gerry.
C. y Le Brun, O.

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C,IJ

�COLABORAN EN ESTE NUMERO:

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I )

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LETICIA HERRERA (Monterrey,
N.L., 1960). Estudió Sociología en la
Universidad Autónoma de uevo León.
Este afio de 1984 publicó su primer libro de poesía: l'ago por vrr.

de veinte años, Ha publicado varios libros de texto, poesía y narrativa, entre
ellos: Breve canto a la aurora, En el
nombre de Eva, El viento que mueve los
olmos, A vuelta de rueda.

experto en teoría de la traducción en el
ámbito internacional. En la última década ha presidido los coloquios internacionales sobre la traductología, una ciencia
que él mismp ha trabajado por consolidar.

EDUARDO ARELLANO (Zacatecas,
Zacatecas, 1959). Estudió la licenciatura
en Letras Españolas en la UANL. Fue
miembro del taller literario Fruta verde.
En 1983 publicó, junto con otros miembros del taller, un volumen colectivo de
cuentos, Juegos cotidianos,

HERON PEREZ MARTINEZ. Mexicano, Lingüista y traductor, políglota, graduado en la Universidad Gregoriana y en el Instituto Bíblico y de Estudios Orientales de Roma, Italia. Como traductor ha publicado sus trabajos en Europa y México. Como escritor e investigador, colabora regularmente en revistas y periódicos nacio,
nales. Actualmente es docente e investigador de tiempo completo en la Facultad de Filosofía de la UANL, donde funge como Secretario General.

JORGE VILLALOBOS (Cómez Palacio, Durango, 1954). Estudió periodis.mo en la UANL. Perteneció al taller literario "Redro Garfias", y al grupo de
canción experimental "Silencio", con el
que realizó varias giras por el país. Poemas suyos han sido publicados en Taller,
El volantín, El Barrio, y en el periódico
El pueblo, de Chilpancingo Guerrero.

ADOLFO SANCHEZ VAZQUEZ (Algcciras, Espaiía, 1915). D&lt;1ctorado en
Fil\?sofía por la UNAM, donde es maestro· e investigador de tiempo completo.
Ila sido varias veces maestro huésped de
la División de Estudios Superiores de la
Facultad de Filosofía, en la UANL. Es
autor, entre otros, de los libros Las
ideas estéticas de .\larx, Filosof(a de la
praxis, f;tica, listética y marxismo,
Ciencia y revolución: el marxismo de
: l/t/1 usser.
HORACIO SALAZAR ORTIZ (Tlalchapa, Guerrero, 1933). Estudió Derecho en la UAJ'\JL, Profesor de ciencias
sociales y literatura en la Preparatoria
Número 1 de la UANL desde hace más

VICTOR ZUl'HGA (Guadalajara, Jalisco, 1953). Licenciado en Ciencias de
la Educación por la Universidad de
\Monterrey, estudió el doctorado en Sociología en la Universidad de París VIII
M.B. DAGUT. Lingüista norteame(Vincennes
). Artículos suyos han sido
ricano interesado en los últimos tiempublicados
en Salud mental, revista del
pos en la problemática de la traducInstituto
Mexicano
de Psiquiatría, en la
ción. En esta rama de la lingüística apli- ,.
cada es uno de los más importantes ex- Revista Francesa de Sociología, y en
pertos de talla internacional. Algunos Education comparée. Actualmente funge como jefe del Departamento de Sode sus trabajos han aparecido, por
ciología
de la Universidad de Monterrey,
ejemplo, en la revista Babel, especialiy es asesor del DIF-Tamaulipas.
zada en la naciente ciencia de la traducción.
WOLFRAM WILS. Lingüista alemán,

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          <name>Relación OPAC</name>
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        <name>Dublin Core</name>
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                <text>Mendirichaga, José Roberto, 1944-, Coordinador Editorial</text>
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                <text>Historia crítica</text>
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                <text>Revista de literatura de la Facultad de Filosofía y Letras. Contiene poesía, narrativa, ensayo, traducción, reseña, y otros géneros literarios. Fundada en 1982. </text>
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                <text>Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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.. .

._,.

�UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
RECTOR: Dr. Alfredo Piñeyro López
SECRETARIO GRAL.: lng. Orel Daría García
FACULTAD DE HLOSOFIA Y LETRAS
DIRECTOR: Lic. Juan Angel Sánchez Palacios
SECRETARIO GRAL.: Mtro. Herón Pérez Martínez
SECRETARIO GRAL.: Lic. Bernardo Flores
SECRETARIA ACADEMICA: Lic. Aída O'Ward
SECRETAR!~ DE NUEVOS PROYECTOS: Lic. Héctor Franco
SECRETARIO DE ASUNTOS INTERNOS: lng. Annando Alanís
SECRETARIA DE EXTENSION ACADEMICA
Y DIFUSION CULTURAL: Lic. Julieta Pisanty Marín
COORDINADOR EDITORIAL: Humberto Salazar

..
-

'.,.

r ~~.~. ~.
. ...
~

REVISTA DE LA FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
NUMERO 7
/
VOLUMEN 111
/
ENERO-ABRIL DE 1984

CONSEJO EDITORIAL
Lic. Mario Cerutti
Lic. Miguel Covarrubias
Lic. Julieta Pisanty Marín
Lic. Juan Angel Sánchez
Lic. Ricardo Villarreal
DIRECTOR
Herón Pérez Martínez
OFICINAS
Facultad de Filosofía y Letras, UANL
Ciudad Universitaria
San Nicolás de los Garza, N. L.
México
Publicación tetramestral
Precio del ejemplar: $150.00 M.N.
Suscripción anual: $400.00 M.N.

�SUMARIO

MUCHO MAS TARDE

DESLINDE SIETE
" INDICE"

3

4

NOTAS PARA EL DESLINDE DE LAS CIENCIAS SOCIALES
José María Infante

12

14

LIMITES Y CONTINGENCIAS; ENTREVISTA A TOMAS SEGOVIA

SEÑAS,· RESEÑAS Y CONTRASEÑAS

EL EJIDATARIO HENEQUENERO, LA TIERRA Y SUS DUEÑOS EN YUCATAN
Alejandra García Quintanilla / Raúl Murguía

78
84

FRONTERA NORTE Y MERCADO NACIONAL A FINALES DEL SIGLO XIX
Mario Cerutti

TEXTOS DE AMANTES
Gloria Collado

53

63

LOS REFUGIADOS CENTROAMERICANOS EN LOS ESTADOS UNIDOS
Chad Richardson

LOS NIÑOS EXTRANJEROS COMO CHIVOS EXPIATORIOS
Ricardo García / Chad Richardson

36
50

POEMAS
Alfonso Reyes Martínez

POEMAS
Julieta Pisanty

26
32

POEMAS
José María Lugo

Carlos Arredondo

21
24

MUCHO MAS TARDE
Darío Novaceanu

YUCATAN 1865- 1910: COLONIZACION
O IMPORTACION DE TRABAJADORES
Nidia Victoria

NOTICIAS INTERNAS DE LA FACULTAD
E n este número: viñetas de la serie Fobos, de Armando Ló pez

Darío Novaceanu
¿Quién me tira sombra en la cara
Yme oscurece cada vez más la sangre?
¿Quién me las tira?
He sido solamente luz, sonrisa solamente.
La voz de mi sangre por las calles
ponía banderas en todos los árboles
Y todas las horas del mundo, desconocidas
Ysin consumirse, habitaban en mí.
Vestidos de rótulos aquellos árboles .
pesan al anochecer en sus ramas secas
Ycomo ceniza es mi·sangre
oscurecida por la sombra, azotada por ella,
sin saber quién me la arroja
a la cara cada vez más cerca.
¿Quién arroja sombra? ¿Por qué?
He sido bueno toda la vida:
la mitad de mí ha amado
la otra mitad fu e duda. '
¿Qué más podría ser?
¿Silencio? Oh, no. El silencio
llega mucho más tarde.

�NOTAS PARA EL DESLINDE
DE LAS CIENCIAS SOCIALES

José María Infante
Cuenta Vargas Llosa ~1984) que recorriendo el Alto Marañon se encontró
en un pueblito donde había una misión
en la que unas monjitas enseñaban los
rudimentos de lectoescritura a las niñas
del grupo étnico del lugar. Debido a una
explicable y casi natural reacción, muchas de ellas debían ser llevadas empleando la fuerza; al tiempo de estar
allí llegaban a perder todo contacto con
su cultura, lo cual supone una aculturación por la que perdían todos sus antiguos valores, que eran cambiados, naturalmente, por los de las educadoras. Esto implicaba para ellas, entonces, la casi total imposibilidad de reintegrarse a
su grupo de origen. Así educadas, en
ocasiones eran entregadas a los miembros de la "civilización" que pasaban
por el pueblo y eran llevadas a las ciudades importantes del Pení a trabajar como domésticas. Vargas Llosa acota que
las monjas en cuestión hacían, además,
enormes sacrificios personales y daban
muestras de obstinación y abnegación
casi patológicas para cumplir con lo que
creían era su misión. Y agrega " •..Que
con las mejores intenciones del mundo
y a costa de sacrificio ilimitado se pudiera causar tanto daño, es una lección
que tengo siempre presente".

"i'

Este claro ejemplo dr despropósito,
o en otros términos, de lo que Boudon
(1980) llama efectos perversos, que
ademas podríamos multiplicar casi hasta el infinito en variada3 situaciones y
re~ones del mundo hoy -la intervencion de EE.UU. en centroamérica en
nombre de y en salvaguarda de la democracia, las decisiones que suelen tomarse
en las burocracias para agilizar trámites
que terminan ocasionando un caos mayor, la idea de buscar la paz haciendo cada vez mayores gastos en armament&lt;&gt;&amp;no parece ser una lección que se tenga
siempre presente, especialmente cuando
hablamos de la cienci:i. Porque entre
las múltiples consideraciones que pode-

mos hacer alrededor de esta anécdota,
hay dos que me parece importante resaltar. En primer lugar, que el sistema
social o alguno de sus subsistemas, opera de manera independiente de la voluntad de sus actores o miembros componen tes. La racionalidad, que no siempre
puede hacerse conciente, no es real y
lo racional no suele ser real. O en todo
caso, que los cálculos de racionalidad,
concientes o no, difieren para los individuos y los grupos sociales. Aquí estoy entendiendo por racionalidad un
concepto que puede ser atribuído como
cualidad tanto al ser humano individualmente considerado corrio a los grupos
humanos como conjuntos, que consiste
básicamente en calcular el menor consumo de energía para cualquier acción
prevista, que puede ser conciente o no
para el individuo y manifiesto 0 no para
el grupo social. La ciencia -de esto hablaremos más adelante- sería entre
otras cosas un esfuerzo deliberado por
encontrar una formalización explícita
de este cálculo. (Esto constituiría un
buen indicio de algo que explicaría también por qué los hombres en general no
estamos dispuestos a aceptar prestamente los cálculos científicos, especialmente
si esos cálculos van contra nuestros intereses particulares: una mayor formalización implica, contradictoriamente, un
mayor esfuerzo para hacerlos comprensibles. Lo irracional puede aparecer así a
cada momento y en todo lugar, aún entre los mismos científicos, cuando no se
trata de su campo de dominio estricto.)
En otro nivel, la anécdota muestra
cómo las definiciones que una comunidad hace del mundo de realidad - poco
importa cuán exactas sean- determiuan
las acciones que esa comunidad emprenderá en ese mismo mundo, Esto incluye
a las comunidades científicas y explica,
en parte, los múltiples "eITores' que
cualquier historia de la ciencia muestra.
Las c~nsecuencias deseadas o inde~a-

das de esas acciones no siempre pueden
anticiparse y lo que es más, no siempre
se aceptarán como reales o válidas.
Pero entonces, ¿qué significa el conocimiento?, ¿qué es exactamente el
conocimiento?, ¿cómo se genera y ~
mo opera esa forma especial de conocimiento que es la ciencia?
Una respuesta que es un lugar común de muchos pensadores y filóso.
íos de la ciencia, especialmente de
quienes recogen la tradición del positivismo lógico, adjudica este desarrollo
del conoolmiento ,científico a una capacidad natural del hombre, una forma
de vocación casi "instintiva". Si no fuera porque es tan sencilla y obvia, esta
explicación podría ser verdadera. Pero
no lo es porque, en primer lugar, nada
de la experiencia humana singular hace
presumir esto: el aprendizaje - y no
sólo debido a las malas escuelas o los
malos maestros- es un costoso proceso. Tantas horas de esfuerzo y de renunciación a ~os verdaderos placeres de
la vida no se me hacen fácilmente explicables por esta idea tan masoquista.
Además, en la reconstrucción de la génesis del conocimiento individual, todo
individuo pasa por una serie de etapas
que -van desde una comprensión sensorial, animista, incompleta e indiferenciada y en algunos casos excesivamente
concreta, hasta la aparición de estructuras formales, proceso que no sigue las
líneas del sentido común sino que es
más bien exactamente su contrapartida,
tal como lo ha demostrado Piaget en su
vasta oh.ra. Lo que hay que explicat entonces es· por qué, si la ciencia es el resultado de superar tantos y difíciles obstáculos, seguimos pensando que vale la
pena y estamos dispuestos, al menos en
algunas sociedades, a brindarle un adecuado apoyo social.

Pensar gue la ciencia es una actividad

desinteresada c_:¡ue s_e justifica por sí rmsma,. por su rac1onah?a~ o inteligibilidad,
hac1~ndo del conoc1m1ent.o un objetivo
en s1 es, e~ ~gundo lugar, el resultado
de una actividad personal o social que
puede tener su _ori~en, en alguna ( 0 todas) de las S1gu1entes concepcionei;
erroneas:
a) una reificación de la ciencia como
actividad. En otros términos una elevación a categoría de sagrado' de un produ~to humano. Hay bastante de esta
actitud, a mi juicio, en los defensores a
ultranza de la ciencia y de cierta fonna
de hace~ cienc\a en particular. Alejados
de los d1pses, solo nos queda refugiarnos
en la espe~anza de lo que creemos es
nue~tra _meJor obra. Y ciertamente que
1~ c1enc1a es una buena obra, pero la fe
ciega en ella o _en cierta concepción de
e~a puede conducir a la creación de
c1e_~os efectos perversos -y, sobretodo.
qu1s1era re_calcar, la id~? de la fe ciega e~
una especial concepc1on de la ciencia
muy pro_pia del iluminismo que tien~
una _confianza abso~uta en' lo que su
propio contexto defme como racionalidad-. Esta es también la posición de
P_opper (1967) que considera la existenc_ia_ de racionalistas e irracionalistas, def1mendo a los racionalistas como los posee~ores de una actitud que intenta soluc~onar los pr,oblemas recurriendo a la
raz~~• que seria una especie de combin_ac1on. de pensamiento claro y experiencia, ~,entras que los segundos pondrían
el ongen. de la acción en las emociones
y l~s pas1~nes. Los científicos pertenec~ran,. ~bvt~ent~, al p~mer grupo. No
dt~tire. ?qm _la mcons1stencia de esta
c as1ficac1on m su imposibilidad de sostener~e e? la observación de la tarea de
los c,e~tI~cos, así como tampoco las
contradicciones en las que cae el mismo
Popper en otros trabajos con respecto a
este punto,
h) una postura maniquea, que proba-

blemente tenga su origen en Aristóteles

(1980) - aunque el texto de Aristóteles
no me parece a mí tan claro como algunos creen _al leerlo- pero que se
a_copl~ muy bien ?~n la tradición espintualtsta ~el_ c,atohc1smo medioeval, por
la cual ex1stinan dos tipos de actividades fun~amentales: la praxis y la theoría.
Es_ p~ec1s0 recalcar, primero, que para
Aris~teles ambas actividades correspondian .ª un c?njunto de ciencias, sólo
q~e la d1ferene1a estaba en el objetivo:
~1entras las primeras tenían como finalidad la transformación del mu.ndo las
correspondientes a la teoría eran ~ontei;nplativas, es decir, se limitaban a algo
as1 como dar cuenta de la realidad. El
P!oblema reside en que el mismo Aristotel~ señaló una jerarquía de la cual
t?davia hoy arrastramos sus consecuenCia~: las ciencias contemplativas pertenecenan a un orden superior estarían más
cerca _de la actividad de los 'dioses o seres
supenores. Esta postura pue.de encon-

trarse hoy en los trabajos de Bunge

(1969, 1976, 1980).
c) la creencia de que en un sistema
social la ciencia y los que se dedican a
ella ocupan un lugar especial superior.
~sto _se contra~ta con e! papel que la
c~enc1~ como sistema ha ocupado en la
h1Stona humana y todavía ocupa en muchas sociedades, como es el caso de las
del llamado Tercer mundo. Durante muchos :mos la ciencia fue una actividad
reduc~da a un pequeño número de gente: m1em~ros de la nobleza, poseedores
~e una ~ecura o personas que en su
~empo _hbr~ se dedicaban a alguna activ~dad, cieotifica; el profesionalismo del
científico tiene a.penas algunos años y
aparec_e cuando en la ideología política
~ -~ntiende c¡ue el desarrollo del cono-.
c1?1~ento esta asociado a un mayor do~m10 del mundo. Pero en América Latina, por ejemplo, donde el desarrollo
de los medios de producción no ha si- CII

�do au togenerado por las mismas fuerzas productivas y consecuentemente, no
se ha apreciado el rol que juega en ese
desarrollo el progreso científico y técnico, la ciencia ha permanecido relegada
y minusvalorada.
¿Qué es, estrictamente, la ciencia?
En un sentido, es una arbitraria apropiación de la realidad, o dicho de otro
modo: una de las formas en que se ha
escindido la praxis originaria. Cuando
digo praxis originaria me refiero a la experiencia cotidiana del ser humano en
las sociedades de caza y pesca; la vida
allí transcurre en una serie de actividades · necesarias para la procreación y la
reproducción social que podrían ser
caracterizadas como en un complejo indiferenciado que tiene mucho de inconciente para el propio sujeto. Hay
además una continua autorreferencia
en los objetos y las personas: la antropomorfización del mundo de la naturaleza y el etnocentrismo social y cultural son formas bastante recurrentes.
·Warman (1982) nos relata cómo en el
mundo del campesino la tierra es un recurso vivo: la vida del suelo se expresa
como la de un elemento dotado de movilidad y transformación constantes. Si
analizamos el ciclo de la pesca o de la
caza o aún de la siembra en estas sociedades de tradición oral, veremos que incluyen una serie de actividades personales y colectivas que se nos antojan "innecesarias": rituales que incluyen danzas, pleiarias, cánticos y otras formas de
expresion que son consideradas tan importan tes y obligatorias como el "acto
técnico" mismo, ya sea ésté el uso de la
flecha, la lanza o arrojar la semilla. Sin
embargo, ese conjunto de actividades
guarda, en su conjunto, una coherencia
lógico-explicativa mucho más consistente que algunas de las que encontramos
en nuestro "mundo occidental técnica'° mente desarrollado".

Las acciones humanas, creo, pueden
ser clasificadas de muchas fonnas; no
obstante, yo elegiré dos dimensiones
que me parecen suficientes para analizarlas desde el punto de vista que aquí
propongo. Por un lado, la dicotomía
fonnal/concreto con las que Piaget
(1973; 1975a) identifica las formas de
inteligencia, o más bien, las operaciones.
En el caso de las operaciones concretas,
éstas se caracterizan porque las operaciones lógicas se efectúan sobre los objetos mismos, por la manipulación directa del objeto o, a lo sumo, por la representación psicológica o mental inmediata. Las operaciones fonnales versan
sobre hipótesis o proposiciones verbales,
o sea que se puede operar con ausencia
del objeto, imaginando y poniendo en
proposiciones o fónnulas simbólicas los
sistemas de relaciones y sus derivacio
pes.
La otra dimensión podría ser definida como el grado dP ambigüeda&lt;l semió-

tica, que oscilaría entre un máximo y un
mínimo. En el punto de mínima ambigüedad, tendríamos aquellos sistemas
que pueden ser codificados "digitalmen•
te", es decir, mediante elementos, gent}ralmente números, que dejan poco espacio a la arbitrariedad de la interpretación (Bateson, G.; 1977). Hoy en día tenemos como un ejemplo claro de esto
los llamados sistemas digitales para la
representación y reproducción musicales, que transfonnando las notas en
combinaciones numéricas permiten el
máximo de fidelidad de la reproducción.
En el otro extremo, el de la máxima ambigüedad, nos encontramos con los
conjuntos de acciones que pueden ser codificados por medio de elementos analógicos o icónicos: la interpretación depende mucho más de la habilidad hermenéutica del receptor que de la "inten-·
cicoalidad" o direccionalidad del objeto comunicante. Estas dos dimensiones
pueden combinarse formando así un
cuadro

formal

concreto
máxima
mínima
ambigüedad semiótica

en el qu_e la experiencia originaria que
he ~enc1onado se ubica en el cruce de
las diagonales.

,,...
1

1

Por un largo proceso que no viene al
cas? tratar de explicar aquí, en nuestras
sociedades occidentales actuales con
alto grado de desarrollo económico, vamos a encontrar una tendencia centrífuga que ,se proyectaría, siguiendo eJ
?'lodelo grafico, desde el centro hacia los
an~los, .apareciendo así procesos contra?!ctonos que no parecen tener ya soluc1on, en la medida en que se hace impensable o imposible, según los casos, el
retorno a los orígenes.

., Y aquí viene la solución a la afirmac1on hecha más arriba: la ciencia tiende
a desplazarse hacia el án~o superior
derecho, co!11o expresión efe la actividad
humana. ~ot~e que digo tiende a, sin
que esto signifique que automáticamente vaya a ocupar ese espacio ni tampoco que ~to puede ser aiscrecional::J°td m~•p,ulado por la acción delibea e nmgun ser humano: las razones
P.ºr las cuales la ciencia ha ido adquinen~o cada_ vez más expresión formal y
al mb_•s~o bempo una reducción de la
am iguedad semántica deben buscarse
en su, propia historia y en sus objetivos
espec1ficos; al proponerse como el instru~ento }e maxima racionalidad busca
esdififu~a , aunque esto pueda conducir
a . cu tades en su operatividad y en su
misma fonnulación. Tenemos una fuente .d.e perturbaciones en este lenguaje que
ubhzo a falta de uno mejor, pero que
qu_ede cl~o, como trataré de explicar
~as _abaJo, que esta actividad de la
~•encia (y de cualquier sistema social)
/ _P1tede ser expresada ni siquiera mrtaoncamente en ténninos antropomórfifuos Y que t~poco es atribuible a los es..
erzos c&lt;;&gt;nc1entes de ningún científico
~ la t~tal•~ad de ellos. La racionalidad
_e la_ ~1enc1a provien~ de su misma cona..
tituc1on como sistema autónomo; el he- .,_¡

�cho de que esto genere co~tradiccio~es
es quizá el precio r1e el sis!ema social
debe pagar ( esto s1 es metafora) para
acceder a ese máximo dominio de la
· realidad y su transformación. Co~plementariamente, el concepto de rac10nalidad que aquí manejo alude a ~na co~dición independiente de cualquier cualidad o valor humano; la idea es derivada
del ténnmo ratio, o sea cálculo (talcomo también se lo emplea en español
actual para referí~. a cierta ~las~ de
operacip matemati~as). La ciencia es
racional ~orque perm~te calcul~,. o sea,
expresar mediante fonnulas logicas ,1a
derivación o derivaciopes que tendran
lugar cuando, partiendo d~ ~iertos elemenlos o fonnulaciones bas1cas, se las
somete a tales o cuales combinaciones.
Me parece también que por e~~e lado
estaría la clave sobre la atraccion que
·¡as matemáticas ejercen sobre la m~yoría de los científicos. Sin profundiz~
aquí sobre la naturaleza ~e. l~s mate!"aticas diríamos qiwtperrmtirian al científic~ asegurarse la precisión en las p~dicciones, actitud que me parece _elogiable aún en las ciencias sociales, siempre
que no se pretenda sumar papalotes con
cachalotes, como lo hace Bunge (1980).

00

Esta idea de ciencia, además, exirrie
de considerar las rupturas epi~temol?gicas como rupturas e~ las relac10n_es ci~n-.
cía/realidad para ubicarlas en el mtenor
mismo de los sistemas científicos. Pero
entonces en este cambio de perspectiva,
debemos' entender el desarrollo relativamente diferenciado que constatamos
para las diferentes ~~iplinas o ~s~eras
particulares de dom1ruo de la actividad
científica como el resultado no predeterminado de este proceso centrífugo.
Las rupturas epistemológicas serÍan una
discontinuidad en ese proceso, como un
"salto en el camino". Lo que no pod~mos aceptar es la idea de que la constitución del "objeto fonnal" ~s. 1~ opera:
ción que garantiza la cientificidad, m

tampoco que la aparición del nom~re
(p. ej.: sociología) cualifica la fundac1on
de una ciencia. El bautismo no es el
parto.
Las otras tendencias centrífugas también han adquirido una cierta autonomía relativa en el desarrollo de la experiencia humana colectiva. Moviéndonos
por la diagonal superior izq~ierda t:nemos el amplio campo de la 1deologia, a
la que podríamos definir com~ un mosaico de creencias que un con1unto d~
individuos comparte, que son su&amp;;e_pti. bles de promover acciones ~specif1cas
-siendo ellas mismas una mterpretación de la acción-; creencias que a la
par que son conse~uencias de los val_ores, normas y actitudes gru~ales, ~!rviendo para justificar la propia accion
individual, s~n. gener:_¡d,as por la nec~sidad del individuo di'encontrar sentido a su propio accionar. ~Ótense dos
cosas: se habla de un fenomeno grupal, lo cual no quiere, decir lue un
individuo partic~lar o au~ un su _grupo
tengan conciencia de su 1deolog1a. Segundo que tampoco se plantea el problema' verdad/falsedád. La idea de mosaico debe tomarse específicamente, en
su sentido de pequeñas baldosas que
son discontinuas entre sí y que sólo permiten ver la figura cuando ,se la o~serva
en perspectiva. Las ideologias conti_e~~n
elementos multicolores en opos1c1on
·que deben considerarse en conjunto, así
como hablamos de las oposiciones entre
colores o de post-imágenes en la percepción de los colores.
Moviéndonos en sentido inverso al de
las agujas del reloj en el cuadro, ~os
desplazamos hacia el sector de las acciones sobre lo co~creto con el máximo de
ambigüedad, terreno que _ha sido ocupado por las diversas·exyr~s10nes de lo q~e
-transmutando semanticamente el te~mino- solemos llamar arte. Esta ambigüedad semiótica del arte le ha causado

innumerables dificultades y algunos, so
p~etexto de eliminarla, la llev~ron a su
máxima expresión, como sena el caso
de los formalismos. Por otra parte, esta
serparación del arte de la experiencia
cotidiana que observamos en la actualidad, sólo ha hecho del mundo en q~e
vivimos, en muchos casos, un espac_io
más feo del q_ue merecemos. ~Deben~mos tratar de evitar la tendencia centr1~
fuga y recuperar la dimen~ión de lo
estético en todas y cualqmera de las
obras humanas?.
El último cuadrante está ocupado
por la técnica: el manejo de lo concreto con la mínima ambigüedad y complejidad semánticas.
Es obvio que de ninguna manera
quiero postular fronteras naturales o
artificiales entre todos estos campos y
que las acciones humanas, dinámicas y
fluídas se desplazan históricamente por
todo e;te espacio. Quizá sería un buen
ejercicio de int~rpre_tación tratar de reconstruir una h1stor1a de la cultura como expresión de esta movilidad. Otra
posibilidad sería estudiar las "contracciones" de las diagonales, ~orno cuando
se sostiene, en algunos cir~ulos d~ la
actualidad la técnica como 1deologia o
también 1'a ciencia en su dimensión estética o '1a dimensión estética de la ciencia como su valor prioritario (A es_t: respecto, conviene recordar la_ expres1on de
Galileo para defender su s1ste~a, como
consecuencia de su percepc1on como
más bello 'y simple). Tambien queda claro que el llamado problel'tla de la verda~
no se refiere a nada de lo que hast_~ aq~1
se ha visto; la verdad es'una c~esbon logica (dela ló~ca como herram1en ta conceptual) y solo debe resolverse en ese
terreno.
•Cuál es la especificidad que le atribui~os a las ciencias sociales, si es que
tienen alguna?

La diferencia básica está en la materia sobre la cual se trabaja. Mientras que
las llamadas ciencias de la naturaleza
operan sobre realidades impresionables a
la percepción (aunque no percibihles en
forma directa), las ciencias sociales operan sobre procesos ( que son formas dinámicas en sí) o estructuras simbólicas,
que son irreductibles a experiencias sensoriales directas. En otros términos,
mientras el niño adquiere conceptos como los de cantidad, fuerza, relación casual, por su activiµad específica sobre
objetos concretos, corroborando así las
posibles explicaciones que se le ofrecen,
la realidad psicológica y social es aprendida por medio del lenguaje.
Conviene aquí hacer algunas precisiones: en primer lugar, no se trata de que
exista un origen sensorial del conocimiento, tal como se ha utilizado habitualmente el término sensorial. El conocimiento en el individuo -yo preferiría
hablar de pensamiento para esto y dejar
el término de conocimiento para los sistemas sociales, como formas cognitivoevaluativas adquiridas por un grupo o
categoría social- es el resultado de u tilizar dos formas de transfonnación del
objeto a conocer, las "físicas" en sí
(modificando la posición o sus propiedades) y las acciones que Piaget (1975b)
llama lógico-matemáticas. En se~ndo
lugar, se trata de que la expresion del
conocimiento de lo social no es operable¡_ al menos de la misma fonna que la
rea.t1dad concreta del mundo "físico"· al
1
niño se _le puede decir que un vaso de
agua esta lleno o vacío o tiene más o menos agua y presuponiendo la concordanc_ia semántica y pragmática, puede remibrse a su propia experiencia para corroborar esa noción, mientras que si le decimos que tal hombre es malo o tal mujer inteligente o tal proceso social implica explotación esto no conduce a ninguna experiencia personal verificadora
- ¡a pesar de los esfuerzos de los con-

ductistas!-. En tercer lugar, está el problema básico de los objetivos de la ciencia: mientras la transformación del
mundo físico se efectúa sobre la hase de
operaciones evaluables tan to en su mecanica cuanto en sus resultados (al menos en sus presentaciones inmediatas),
las transformaciones del mundo social
son más difícilmente evaluables. Pero,
además, estas últimas tienen un consenso cuyo logro es mucho más laborioso y complicado, ya que dependen
de los valores. En otras palabras, mientras conseguir consenso sobre cómo -fabricar un instrumento cualquiera o un
barco, o una mejor cosecha es relativamente fácil, el consenso sobre una sociedad "mejor" o un hombre "mejor" admite muy complicadas lucubraciones; es
por esto que mevitahlemente las ciencias sociales tienden a desplazarse hacia
la izquierda en el eje de la ambigüedad
semántica, produciendo las discusiones
inevitables y necesarias. Esto, también,
es lo que dificulta los cálculos a los que
aludía más arriba: la posibilidad de encontrar un lenguaje preciso en las ciencias sociales que conduzca a cálculos correctos. Por esta vía, además, entendemos cómo puede ser tan común en ciencias sociales la existencia del ensayo,
forma de expresión que no puede ni pretende tener la rigurosidad del te)!:to
"científico" pero que tampoco puede
ser - ni en la intención de su autor ni
en la comprensión del lector- tan recargada de múltiples significados que pierda toda posibilidad de expresar algo.
Pero volvamos a la anécdota de Vargas Llosa citada al comienzo: es claro
que entre las formas del orden social y
la expresión de las motivaciones individuales de los que componen ese mismo
sistema social puede haber, y de hecho
hay en muchísimos casos, un gran abismo, cuando no tendencias claramente
contradictorias. Y creo que sobre esto
tampoco se tiene conciencia clara en

muchos filósofos de la ciencia: una cosa
es el conocimiento que un sistema social, como sistema, tiene del mundo y
otra es el acceso individual que cada uno
de los miembros de ese sistema tiene.
Esta distinción es clave, en mi opinión,
para comprender muchos aspectos de la
actividad científica en general y de cualquier ciencia; en especial para entender
porgué, _por ejemplo, las recomendaciones que los científicos sociales hacemos
sobre la sociedad y su mejor funcionamiento casi nunca son atendidas por los
sectores del poder y no sólo porque éstos "cuidan de sus intereses". Un ejemplo muy ilustrativo de estas distorsiones o inconsecuencias son, también las
universidades: siendo el asiento de la intelectualidad de las sociedades, debieran
ser el máximo exponente de racionalidad, o en todo caso, de aplicación de '
principios científicos a la gestión. (Para
los que tenemos muchos años dentro de
la universidad, me parece absolutamente
innecesario demostrar la inconsecuencia de esto).
Además, el mito de la racionalidad
del científico olvida un fenómeno relativamente común: que el científico también es capaz de alienarse en el poder,
en el prestigio social o en cualquiera de
sus actos y productos como otro vulgar
ser humano. Y allí está nuevamente la
historia de las instituciones académicas
y científicas para probarlo.
Las reflexiones inmediatamente an tcriores no&amp; conducen a una nueva dificultad o serie de ellas: ¿cuáles son las
formas por las que se generan el pensamiento y el conocimiento, individual y
social, respectivamente?; ¿qué relaciones hay entre ambos, si es que las hay?.
La apropiación arbitraria y especial
de la realidad que he denominado ciencia ha devenido, en las sociedades industriales más o menos avanzadas, en un

'°

�=

sistema con relativa autonomía cuyos·
objetivos no siempre coinciden con los
de la sociedad global o al menos con los
que en un momento histórico dado son
hegemónicos. Más aún: al interior mismo del subsistema llamado ciencia, es
posible encontrar posiciones contradictorias entre sí. Sin embargo, pareciera
que las formas que consiguen apoyo institucional o que son reconocidas oficialmente por el sistema global están vinculadas en forma más o menos directa al
poder o a la posibilidad de expandirlo,
en relación directa con el sistema de
producción de la sociedad. Si algunos
ejemplos bastaran para confirmar esto,
podríamos citar el desarrollo de los conocimientos alrededor de la navegación
en la Inglaterra del siglo XVII (Merton,
R.; 1980) y también cómo, mientras las
instituciones dedicadas a la investigación en psicolo~a atraviesan serias dificultades economicas, hay suficientes
recursos para investigar sobre técnicas
d~ guerra psic?lógica 'J.. control psicológico en operac10nes behcas (JI atson, P.;
1982). De aquí se derivan algunas cue~
tiones para las cuales no tenemos exphcaciones coherentes, en especial el problema general de ¿por que los científicos aceptan unos sistemas teóricos y
rechazan otros?. Para probar una vez
más que no es por actividad racional, las
decisiones de aceptación de una u otra
teoría parecen basarse, más que en la
capacidad intelectual, en causas que se
fincan en la trayectoria personal del
científico, incluída su inserción social;
pero tampoco podemos descartar fenómenos tan ubicuos como las modas.
Analicemos el panorama de la psicología
actual: la aceptación de las tesis conductistas o psicoanalíticas no pasa por la definición ideológica ni por la inserción en
un sistema o clase social; además, integrantes de ambos sistemas se ubican en
posiciones progresistas o reaccionarias,
según el caso, y justificando de maneras
aparentemente lógicas sus elecciones. En

este punto, hay que señalar otra contradicción: mientras la actividad social de
la ciencia tiende, por su misma dinámica a acentuar el poder, manteniendo el
st~tu quo, su forma de producción,
esencialmente innovadora, tiende a originar una ruptura de ese orden. Búsqueda del equilibrio/ ruptura del equilibrio.
La clave, quizás, esté en que de todas
maneras la innovación en ciencia sólo es
posible por los aportes individuales de
los científicos, lo cual nos lleva a separar
los niveles de análisis que el positivismo
lógico ha discriminado pero sin conciencia de la necesidad de esta separación
de niveles: los contextos de descubrimiento y de justificación. La creación
será siempre una aventura individual que
no se considerará valiosa hasta que no se
incorpore al conocimiento.
Podrá estar más o menos fundamentada y será más o menos revolucionaria
pero su aprobación estará sobredeterminada por factores como la oportunidad
histórica, la presentación lógica de los
argumentos y los intereses que se interceptan en su aceptación. Podríamos hablar de una cadena de producción científica que en límite no sería más que un
circulo: innovación-c:i:í tica-acep taciónimposición-ru ptura-crítica-innováción,
siendo alguna de estas operaciones totalmente opuestas y contradictorias entre
sí. La crítica alcanza una ubicación especial: el reaseguro contra la aceptación
apresurada de " verdades". El problema,
entonces, no es de la falsabilidad, como
pretendía Popper, sino el del consenso:
tendemos a aceptar como válidos, en el
seno de una comunidad científica,
aquellos conocimientos que han resistido todas las críticas posibles y no tienen
ningún reemplazante que lo supere en
cuanto a poder explicativo e integrador.
Esto explica por qué los científicos
aceptan a veces, a sabiendas de sus deficiencias, ciertos modelos teóricos o es-

quemas: por insuficiente o deficiente
t¡ue pueda ser el modelo, mientras no
haya uno mejor que lo reemplace, nos
aferramos a él. En ciencias sociales tenemos gran cantidad de modelos insuficientes, pero seguiremos utilizandolos
porque cualquiera de los que hoy se·
propone como sustituto no logra superar, al menos en lo imaginario, las ventajas que creemos tiene el que estamos
utilizando.
Entonces la crítica debe ser favore-

cida como uno de los instrumentos
que, por decantación o depuración, fa.
vorecerá la generación de modelos teóricos más acertados y efectivos. Si anali_z~mos las op,o~tunidades para el ejerc1c10 de la critica en nuestros países
también quedará claro por qué hay u~
atraso tal eu la ciencia: las publicaciones científicas, elemento indispensable
para el ejercicio de esta crítica, y los
congresos o reuniones científicas son sumamente escasos. No es ningún misterio, entonces, explicar el rezago de las
ciencias en el Tercer Mundo.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
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Pomía.
BATESON, G. 1977 Información, codificación y metacomunicación, en SMITH,
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las mil caras", Vuelta, ·s1, feb. 1984,
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Interamericano de Planificación, Morelia, Mich.; 10-15 octubre de 1982.
WATSON, P. 1982 Guerra, persona y destrucción, México: Nueva lmagen.

�POEMAS

José María Lugo
EL \ACI~HENTO DE LA OCHE

EL SERRUCHO

i\ UNA LAMPARA DE PETROLEO

Con tu hoja derecha y reluciente
cuelgas hoy de este clavo empedernido.
De recto lomo y seño endurecido
tu nariz adelantas moralmente.

Tu espejo tubular, luna engañosa
de día, en su redonda miniatura
encoge y distorsiona la espaciosa
realidad de la estancia y su estructura.

En tµ borde inferior diente por diente
se ordena militar tu enfurecido
hocico escuálido, y entristecido
asomas par de cuernos en tu frente.

De noche en cambio, tu serena y pura
lengua de fuego que en sí misma goza
y que tu transparencia transfigura
irradia plenitud, verdad gloriosa.

Se inflama el horizonte.
En el topacio hirviente
de una azulada copa de champán
flotan los ojos.
Una lágrima de oro
es la primera estrella que aparece.
Se encorva el día,
baja su pálida cabeza,
el tiempo en el silencio se disuelve.

Voraz piraña y montaraz cabrío .
se mezclan en tu ser con inocencia,
así el dolor se une al poderío.

Sobre mi humilde mesa estás ahora
bañando con tu luz mis líneas claras
que hablan de un dios que en el interno mora.

Y. .. cuando caigo en la cuenta. ..
de la semilla o cura de mi pecho
alzó su árbol la noche.

Y si cercenas en el árbol mío
el escozor de núbil impaciencia
suprime en tí el centro de tu lío.

Por tu lección exenta de mamparas
ya no sé si eres tú la que declaras
tu ser, o yo, el que te escribe ahora.

COMO EL POEMA
No más nació
y se paró
el potrillo.
¡ Ya sabe andar sin haber aprendido!
¿Tiene alas acaso esta ternura?
¿En qué se apoya?
¿Por qué ley se libera del peso del pecado?

A la sombra de la madre se protege
él, que en verdad
ya se vale por sí mismo.

�LIMITES Y CONTINGENCIAS:
ENTREVISTA A TOMAS SE~OVIA

Carlos Arredondo
C.A.: ¿Cómo te diste cuenta que debías
ser escritor?

A punto de recibir su jubilación del Colegio de México, y en el mom_~nto en
que aparecía publicada la reuni?~ de su
poesía (1943-1981) que hiciera el
Fondo de Cultura Económica, tuve la
oportunidad de compartir unos d{as de
intenso trabajo con el escri~or y ma~stro
Tomás Segovia. Conferenczas, reuniones
y un curso en torno a la critica y la literatura, apenas nos dejaron tiempo para
llegar a los diferentes compromisos. En
los trayectos hablamos de muchas cosas pero básicamente sobre sus amores
y ;obre sus planes para _irse a ~iv_ir ~ la
campiña francesa despues de finiquitar
los trámites de su jubilación.
Llegó el último día, por la noche cenamos juntos en un lugar en dond: ~o fa~tó quien lo reconociera y nos hiciera disolver nuestro diálogo, ya de por sí muy
interrumpido por los compromisos, y
nos obligara de nuevo a entrar en una
serie de conversaciones obligadas que
coronaron con la estampa de su autógrafo sobre uno de los albos muros de
dicho restaurante.
Sólo nos quedó el tra:&gt;:ecto al aer~puerto en la mañana siguiente y el tiempo
de espera a la salida de su vuelo, en ~onde entre los ruidos del lugar y las interrupciones del mesero de la cafeter fo ~
los anuncios del altoparlante, logre
grabar esta entrevista llenn de _sugerencias, que entrecruzadas se convierten en
un testimonio de utilidad para el conocimiento y comprensión de la obra de
Tomás Segovia.

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T.S.: Un maestro, a los dieciséis años, en
la escuela preparatoria me alentó. Me dijo que sí servía, que debería yo escribir,
entonces empecé a conservar lo que escribía.
C.A.: ¿Cuánto tiempo duró eso? ¿Hasta
cuándo lograste publicar tu primer libro?
T.S.: Bueno, anecdóticamente mi primer libro lo publiqué a los diez años.
Claro, pero en esa época estaba en una
guardería para niños refugiados en París,
había guarderías de ésas en Francia, incluso en otros países. Había una parte
de los niños de nuestra guardería que
pasaron a Dinamarca donde fundaron
otra, entonces, 'en una de esas guarderías en Francia.
Los niños tenían una imprentita y los
maestros les enseñaban, hacían un boletín. Y entonces, claro, a las otras guarderías les pidieron que les mandaran cosas. Y a mí me escogieron. Siempre me
pasaba eso, o sea, eso era lo que iba como revelándome mi destino. Es que
siempre que se trataba de redacción de
cosas de ésas, me escogían a mí. Entonces los maestros de la guardería donde
y~ estaba en París dijeron, hay que escnbir una carta diciendo lo que hacen
ustedes, y todo eso; a ver, Tomás, entonces yo era el encargado de redactar
la carta, porque se suponía que tenía
una facilidad para eso. Del mismo modo, cuando. hubo, por ejemplo, progra-·
mas en _la radio francesa, y en cosas de
los parbdos sobre nosotros, los niños refugiados, siempre me mandaban a mí,
de modo es que yo hablé por la radio
francesa a los diez años de edad.
C.A.: ¿Y tu primer libro, Tomás?
T.S.: No, eso fue muchísimo después. El

primer libro lo publiqué en 49, aunque
creo que tiene fecha del 50 el colofón.
Pero salió en los últimos días del 49, o
sea cuando tenía yo veintidós años. Lo
hicimos en casa. Además, adelantándonos a las técnicas más modernas. En esa
época yo me llevaba bastante con Enrique de Rivas, otro muchacho español un
poco más joven que yo y que ahora vive
en Italia, pero que sigue publicando poesía. El había hecho en su escuela... él era
de la otra escuela española, de la escuela
donde estaba Michelle...
C.A: Pero, ¿Michelle no era española?
T.S.: Bueno, Michelle era medio españolita. Ella había nacido en Suiza, qacionalidad francesa, de padre y madre
franceses. Pero sus padres vivían en España, aunque ella había nacido en Suiza, y además se divorciaron casi inmeditamente después del nacimiento de
ella, y su madre se casó con un valenciano; o sea, que ya la familia de ella
vivía en Valencia antes de que ella naciera. Y luego si~ieron viviendo en
Valencia; y ademas, su madre casada
con un valenciano... y entonces esa fa.
milia llegó a México como refugiados
españoles. Michelle, su madre, su hermana, llegaron como familia de este
valenciano.
C.A.: ¿Y cómo estuvo lo del libro?
T.S.: Para esas fechas yo ya estaba casado con Michelle, porque yo me habfa casado antes de cumplir veintiúr.
años, la primera vez que cometí esa
atrocidad. Y entonces yo había conocido a Enrique de Rivas a través de Michelle, porque era de la escuela de ella,
y venía mucho a la casa y era muy activo. Había hecho un boletín en la escuela, en prepa, con un mimeógrafo
completamente manual, artesanal. Había hecho un boletine,ito en donde pu-.
blicaba sus versos y algunos otros artí-

culos, esas cosas de las escuelas. Entonces empezamos a idear, a ver si podíamos hacer libritos, y teníamos algún
conocimiento. A mí me gustaban mucho las cuestiones de impre_nta, yo había intentando aprender un poco del
oficio. Había estado trabajando de aficionado para aprender en una imprentita. En fin, me gustaban mucho esas
cosas, y Enrique, pues tenía práctica
de haber hecho un boletín en mimeógrafo, y yo, lo primero que pensamos
fue hacer libritos en mimeógrafo. Para
hacer eso hicimos un montón de pruebas, diseñamos libritos y eran muy bonitos. Los hacíamos en papel muy alargado, los íbamos a hacer, pero nunca lo
logramos, forrados con papel azul, con
una etiqueta escolar que íbamos también a imprimir, de esas así con una media caña roja y azul, con el título. Muy
bonito. Luego lo han realizado editores,
claro. Y para hacer eso yo inventé, en
ese año, la máquina I.B.M Lo que pasa·
es que yo he inventado muchas cosas,
pero nada más en la cabeza, por supuesto. Porque uno de los problemas que teníamos era lo que los impresores llaman
justificante. O sea, hacer el margen dere.cho, recto como el izquierdo, que en
una máquina de escribir no puedes. Entonces para hacer eso, fíjate, el sistema
que ideamos era que copiábamos todos
los originales dos veces en sténcil; no,
primero los copiábamos en una hoja de
papel y luego en sténcil. Yo hacía eso. Y
aprendí a escribir muy bien a máquina.
Lo que hacía era que copiaba el texto y
rellenaba hasta el margen cada línea con
puntos, y luego hacía una segunda copia contando los puntos que faltaban
para rellenar la línea y contaba esos espacios, y" distribuyendo esos espacios a
lo largo de la línea para que me saliera el
margen derecho y justificarlo. Lo que
llaman los impresores justificado. Salía
una preciosidad, porque éramos buenos
diseñadores. Verdaderamente una página bien hecha. Yo había leído sobre im-

�'°
....

presiones, historia de Aldo Manuci y de
todas esas cosas, desde historia de los incunables, me encantaba esa cuestión.
Entonces habíamos diseñado unos libros
así en mimeógrafo; ahora, el único mimeógrafo que teníamos era manual, o
sea, se pasaba a mano el rodillo hoja por
hoja; imagínate lo que era eso. Entonces empezamos a pensar en algún otro
método. Bueno yo inventé la máquina
I.B.M. porque se me ocurrió que para
ahorrar ese trabajo de tener que llenar
de puntos y copiar dos veces, se me ocurrió primero que la diferencia entre una
máquina de escribir y una imprenta es
que en la máquina de escribir todas las
letras ocupan el mismo espacio, mientras que en una imprenta unas son más
grandes que otras. Entonces se me ocurrió que se podía hacer una máquina de
escribir que al apretar una tecla (la tecla
misma apoya una barrita que va por ahí
abajo, que es el espaciador, que mueve
el carro), si tuviera dos o tres barritas
con diferentes espacios, podría cada letra mover la barrita que le corresponde;
entonces bastaría con que hubiera por
ejemplo tres diferentes espacios, un espacio grande para la "M~' y alguna otra
letra, un espacio intermedio para la
"N" y un espacio chico para la "E",
"1" y cosas así. Y se me ocurrió que si
hubiera tres barritas y que cada tecla
apretara la que le corresponde, entonces saldría como en imprenta; bueno,
eso es lo que muchos años después inventaron las máquinas 1.B.M:, un espacio diferente para cada letra. Y luego la
otra cosa que se me ocurrió, es que se
podría escribir en una cinta perforada
que ella sola calculara los espacios, para no tener que hacerlo dos veces, y que
ahora hacen las composer.
Otra técnica que inventamos es la que
ahora se llama composición en frío, o
sea empezamos a hacer averiguaciones y
descubrimos que había un sistema. ..
aunque todas son cosas muy anecdóticas, yo trabajaba de mecanógrafo en

compañías importadoras, y luego, en la
compañía donde trabajaba yo, tenía
que escribir en el baño, porque si me
veían escribiendo me regañaban, tenía
un baño muy grande y así todo de mosaico en un edificio de oficinas; era el
baño de todo el piso, muy limpio, y tenía una ventanitas, entonces yo me iba
al baño y me asomaba por la ventana, y
ahí me ponía a idear mis poemas y a
anotarlos, y desde esa ventana yo veía
hacia abajo, (era en el centro); veía un
taller donde hacían carteles de anuncios,
y desde ahí los miraba cómo trabajaban. Entonces fuimos a averiguar cómo
lo hacían, era un sistema que se llamaba
"multilith '' y que es una especie de
offset muy elemental; o sea, la plancha
es de cartón con un polvo qmmico y
polvo metálico que hace la función del
grano, y sacan una fotocopia con bastante grano, pero utilizable sólo en tiradas muy cortas, por eso se usan para
carteles.
Era muy barato el sistema, y además
muy bonito; no lo usamos bastante
porque sale como una litografía, incluso la litografía actualmente se hace así,
porque las piedras litográficas ya casi
no existen, son carísimas, y se hacen
con una falsa piedra litográfica que es
una plañcha metálica recubierta con un
químico, lo que pasa es que eso es caro
de todos modos, porque eran metales
muy refinados; y esto era una cosa hecha así, en cartón, pero daba una calidad muy bonita. Entonces se nos ocurrió ir allí a rreguntar si podrían tener
como origina un texto impreso y sacar
de ahí una plancha y hacer tresceintas o
cuatrocientas copias; pues sí, sí se podía. Y yo trabajaba también en una imprenta, porque me mandaban ahí de la
oficina donde trabajaba, pero en la im•
prenta creían que yo era el que decidía,
entonces me trataban muy bien porque
creían «Jlle yo era el cliente, y entonces
les ped1 que metieran galeras de los textos que íbamos a publicar, claro que de

esas galeras me sacaron una prueba muy
limpia, o sea eso que hoy en día se llaman pruebas finas, pero esto era en
1948-1949, totalmente inventado por
Enrique de Rivas y por mí; esas técnicas no existían, fue una chiripa, pero
inventamos la composición en frío, o
sea lo que logramos fue esto: en esa imprenta nos hicieron esas pruebas, eran
pliegos que llevaban las galeradas todas
en un pliego, generalmente uno de
nuestros libritos que eran muy chicos,
eran dos pliegos, en dos pliegos estaban
todas las galeradas; yo les había pedido
que me hicieran la prueba de rodillo,
pero que ·la hicieran con mucho cuidado para yo estar escogiendo los cachos
más limpios, pero la verdad es que me
imprimieron la prueba, echaron a andar
la máquina y sacaron como cincuenta
de cada hoja, y después me dijeron, si
hubiéramos sabido lo que era ésto, no
lo hubiéramos aceptado, porque no nos
costea, pero como no se habían dado
bien cuenta porque nadie sabía, (yo estaba inventando locuras) me dijeron,
bueno o.k.; me hicieron un presupuesto muy barato para quedar bien conmigo, y me tiraron esas pruebas de las puras galeras; entonces Enrique de Rivas
y yo recortamos toda la composición,
pegando pedazos en hojas de papel y
las llevamos al "multilith" y ahí ·sacaron las planchas y nos tiraron trescientos ejemplares de cada pliego; entonces
lo doblamos en casa, a mano, y lo cosimos a mano, porque yo había sido de
adolescente aprendiz de encuadernador
(entonces inventamos todo un sistema
para coser), eran una preciosidad de Ji.
bros; los diseñé yo totalmente, eran
bien bonitos, eran chiquitos, en papel
revolución del grueso, y el forro estaba
hecho en papel de envolver, de ese papel sepia que es couché por una cara,
papel de tiendas, que es como el manila, satinado por un lado. Lo compramos
en rollos como papel de envolver; eso
sí, las portadas sí las imprimimos, eran

de ese color amarillo un poco quemado, con letras mayúsculas en sepia oscuro, pero limpios limpios los libritos,
una joya bibliográfica, y todo diseñado
y hecho por nosotros, inventando las
técnicas del futuro. Así imprimimos un
librito de Enrique de Rivas, uno mío,
otro de un amigo, y teníamos las galeradas de otros tres, pero se nos acabó el
dinero y se acabó la cosa...
C.A.: . ¿Tú crees que hay alguna relación
entre tu vida y tu obra? ¿Cómo crees
que se manifiesta?T.S.: Que Rol~nd Barthes me perdone,
pero creo que s1.

tar, así, dos puntos y te leo mi obra
c?mpleta_; porque, precisamente si se pudiera decir en que sentido una obra manifiesta un estilo, se podría resumir se
podría dar la receta; pero no se pu~de
dar receta.
C.A.: ·¿Es posible desarrollar una labor
como crítico y ser al mismo tiempo
crea~or de ficción o poeta? .¿Se puede
ser Juez y parte al mismo tiempo?
T.S.: Es una pregunta retórica, porque...
C.A.: Sí, ya lo sé, creo que no se puede
hacer una cosa sin la otra, pero hay algunas personas que no piensan lo mismo.

~ o creo que hay relación, pero es mistenosa, es que precisamente la única manera de enunciarla es realizarla. ¿Com- T.S.: Bueno, yo no diría tampoco que
prendes? Es ese tipo de sentidos que se una cosa no se puede hacer sin la otra.
dan sólo en la práctica, en el uso. Dicho A lo mejor sí se puede hacer una obra
de otra manera, es lo que muchas veces poética sin ninguna conciencia crítica
les dicen los artistas en general cuando más bien me inclino a pensar que s~
les preguntan ¿Qué quiere decir su poe- puede, porque me parece ver ejemplos,
ma? Quiere decir lo que dice, porque si yo conozco poetas, incluso muchos
se ~udier~ decir de otra manera yo lo pintores que son verdaderamente brutos
hubiera dicho de otra manera, sólo así para la crítica y cuestiones así un poco
se puede decir ~so. Y en fin, sabemos t~Óricas, y sin embargo son buenos arque se puede mas o menos parafrasear tistas; pero tampoco se excluye lo coñ~n poei:na, o _resum~r, o algo así; pero en
trario. Ahora, yo creo que ese temor es.
ngor! s1 alguien qmere conocer un poe- uno de los mitos de nuestra civilización
ma bene que leerlo entero, no le hasta más que época, porque es un lastre, e~
con un resume~ o con una descripción,
un temor general que en este terreno se
bueno, ¿por que es eso? Si eso es así es expresa corno el temor de que si yo soy
porque lo único que podemos supo~er conciente ?e_ lo _que escribo, ya no voy a
que lo. explica, es que la relación entre poder escribir, ya no escribo bien. Buecontemdo y expresión es esa y única- no, !íjate, es un temor psicológico, en el
men~e esa, ese contenido sólo se puede s~nbdo freudiano de la palabra psicolómamfestar con esa expresión o sea es g1co, es_ el ~emor de que si yo estoy en
. duc1'hle, irresumible· bueno
'
' yo
mtra
fa conc1enc1a voy a matar la inconcien'
creo que aqu1, pasa lo mismo
·en' qué cia; en el horizonte es un temor que se
se~tido mi obra expresa (por :ri;dio del P?ede expresa~ de esta manera: el que
esblo d~ mi obra) mi vida?, bueno, en P!ensa no fornica, o se piensa o se forun ~nbdo que solo se podría formular rnca, pero no se pueden hacer las dos
v?lv!endo a repetir mi obra.
cosas, y eso es absolutamente un mito
S~ tú me dijeras ¿cómo se manifiesta tu ideológico, es un temor de nuestra épovida en tu obra?, sólo te podría contes- ca, una constitución del alma moderna;

pero no es objetivamente cierto y mucho menos, en muchos sentidos·(tampoco hay 1ue hacer un dogma de lo
contrario) a conciencia aumenta la
praxis, o sea, fornicar y saberlo es mucho más placer, incluso en el nivel del
inconsciente, que no saberlo. Pero el temor de nuestra época es que la conciencia paraliza la vida y eso es un mito infiltrado ~or todas partes, en la literatura
y la subhteratura es un mito romántico
.
entre otro~, por eJemplo,
el mito de'
Frankenstem.
C.A.: Tú has escrito teatro narrativa
poesía y además ensayo. ¿En cuál d;
todos estos géneros te sientes mejor?
T,.S_.: En la poesí~, si es que estoy entendiendo lo que qmeres decir por "sentirse
mejor"; o sea, no psicológicamente porque proba,hlemente es con la poesía con
el que m~s sufro, pero sentirme mejor
en el senbdo de que cuando yo pienso
e~ mi o~ra ~ienso primero que nada en
m1 poesia. Sr se me ocurriera la idea de
~e se perdiera una parte de mi obra y
solo se salv~r~ lo que ~o quisiera que se
salvara, elegma la poesia. En ese sentido
siento ,que I? _que sigo si~ndo es poeta;
em~ece esc?b1endo poesia, siempre he
escnto poesia, con interrupciones claro·
y todo lo demás que he hecho ha sid~
siempre mirando a la poesía como un
horizonte de poesía para la· poesía.
C.A.: ¿Tienes algún repertorio temático que prefieras utilizar en tu obra?
T.S.: . De.pen?e de, cual género, porque
pracbco vanos, generoS. En la poesía
supongo que s1, pero de eso como que
el a~tor no debe hablar, porque en la
poes1a no hay cosas del todo extensibles, son, cosas que hay que rastrear. Si
hay ¿cual es la verdadera temática o
cómo se jerarquiza esa temática? Yo 'sup~n~o que en mi poesía hay algu.na tematica; algunos temas son muy visibles,

�como los temas eróticos, por ejemplo,
o también, aunque no es original, en todos los poetas modernos hay esos temas
reflexivos sobre la poesía, sobre el lenguaje, y sobre cosas de é~as. Yo pienso
que hay temas mucho mas secre~os_ que
esos y que seguramente son mas interesantes. El verdadero tema de un poemas suele ser una cosa mucho más difícil de definir que ese tipo de temáticas
pero en fin, para eso está la crí ~~ª· ,
Luego, en los ensayos la temabca s1 es
bastante clara, todos mis ensayos son
reflexiones sobre )a significación, incluyendo la significación científica (el
pensamiento científico), per? es porque
la significación del pensamiento ~s lo
que está en el horizonte de la poesia, es
por eso que me interesan esos temas,
porque cuando tengo que pensar en
ellos, pienso en la poesía. Y en cuanto la
narrativa son menos los temas.
C.A.: Cada vez que leo tu poesía pienso
en los Contemporáneos, cuando leo tu
narrativa establezco otro tipo de asociaciones, y cuando v~~ tus en~ayos hago
otras distintas. ¿Que influencias reconoces tú en tu obra?

~

T.S.: Las influencias que yo confiese,
desde luego, no es lo misi:no que las influencias reales; a lo me1or lo que yo
confieso hasta podrían ser máscaras, maneras de rehuir las verdaderas, de no querer darme cuenta de la verdad. Ahora,
Contemporáneos puesto, que lo men~ionaste es evidente que s1, e~ la poesia y
en lo~ ensayos. Yo aprendí a pensar, digamos, leyendo de Villaurru tia, los ensayos, a Ortega y Gasset, y leyendo a muchos pensadores francese_s, po!que co'!1?
yo era bilingüe en esencia, le1a much1s1mo en francés, a los existencialistas, por
ejemplo, y a los fil,ósofos más o menoi;
modernos que habia por entonces. !'-51
aprendí, siguiendo la huella de Villa:
urrutia y de Owen, que se not.a en m1
poesía, creo yo.

C.A.: Y Gorostiza. ¿No?
T.S.: Pero menos, fíjate.
C.A.: Es que yo a fuerza quiero ver a
Gorostiza en Anagnórisis, por ejemplo.
T.S.: Claro, algo. Pero creo que un poco de canto. Yo empecé a leer a los
Contemporáneos tarde. Bueno, ya te he
contado que empecé a leer tarde en general, pero las primeras cosas que yo
empecé a leer fue por un lado_la gener~ción del 27, porque fue? traves de E~1lio Prados como empece a leer poes1a,
poesía en general y era la gene~ación_ de
Emilio Prados entonces yo le1 mas1vamen te eso. Y' luego franceses, también
por circunstancias como casual~s, porqu_e
hablaba francés, porque trabaJe en la librería francesa. Ahora, como siempre he
tenido ese tic esa neurosis de rehuir las
'
, .
modas, las grandes figuras, }os ex1tos; en
esa época todo mundo dec1a que el gran
poema de la literatura mexicana moderna era Muerte sin fin, por lo tanto yo no
lo leía· toda la vida he tenido ese tic que
es una 'tontería, pero tengo tonterías... y
una de las tonterías que tengo es esa,
que cuando todo el mundo alaba una
obra y se pone de moda, yo no 1~ le?.
Entonces, Muerte sin fin yo lo le1 mas
tarde;· ahora la tentativa de hacer un
poema así, no lo digo ~xa_ct.amente por
Anagnórisis pero, la ten~bva de romper
el hábito de la recolecc1on de poem1tas
líricos breves, es viejísimo en mí, y creo
que proviene más bien de Elio~ no porque Anagnórisis tenga influencia de _algún poe_m~ de Eliot, s(no por9ue a Ehot
si lo le1 siendo muy Joven, mcluso los
ensayos que por cierto influyó mucho
en mi manera de escribir ensayos; yo
aprendí inglés, lo que sé de inglés, l;y~ndo ensayos de Eliot, nunca en m1 vida
ha tomado una-clase de inglés, todo el
inglés lo aprendí leye~d? los ensayos d~
Eliot, como todo el 1tal1ano lo aprend1
leyendo la Divina Comedia con traduc-

ción al lado; empecé leyendo, luego llegué a tradudr. Bueno, leí~ a Eli~t ·en
esa época y era un poco la mfluencia de
las teorías de Eliot, en polémica sobre el
clasicismo, sobre lo épico y lo líri~o,
cosas de ese tipo; entonces mi tentativa
de superar el lirismo era una tentativa de
origen bastante teórico que a su_ vez tenía un origen temperamental, digamos,
esa cosa que me ha p_asado siemp~e_, esa
tontería que tengo siempre de d1s1dencia que seguramente tiene su raíz.... me
llevaba por ejemplo, puesto que nuestra
época era ne~mente !frica (incl~so_ en
esa época habia pensado yo, romanbca,
en el mal sentido de la palabra), a hacer
lo contrario, en ton ces todo mundo decía que poesía, en el sentido más verdadero y profundo, se identificaba con
poesía lírica; la poesía épica e~ ?~ª ~osa, de otras épocas, de otras c1Vil1zac1&lt;;&gt;nes, pero lo 9,ue entendemos por poesia
es la poesía lirica, por lo tanto yo quería hacer poesía épica, pero claro, era
bastante inteligente para darme cuenta
que épica épica, así, no se podía hacer,
ni siquiera un simulacro mode~o de
épica, porque nunca me han satisfecho
esas tentativas, ni la de Neru da por
ejemplo, ni Altazor ni la Fábula de
X y Z de _G erardo Diego,, no ~·ra eso, no,
me parecia mucho mas mtere?ante
Eliot, claro. Sobre todo el pensam1en~o
de Eliot, cómo justifica el tipo &lt;le p_oe~1a
que él hace. Entonces en esa pole1!11ca
sorda, con Eliot, yo estaba to~o el, bem;
po intentando hacer una poes1a ~as alla
del lirismo moderno. Y bueno, hice muchas tenlativas antes de Anagnórisis; las
tentativas que hacía antes eran sobre todo del lado de la mitología, y es también muy superficial , tomar mitos y reelaborarlos para construir un gran poema narrativo claro no narrativo como
' narrativo
' com? que, se, yo,
la epopeya, no
la epopeya popular; narrativo de otra
manera, pero narrativo. Y bueno,_ luego
teatro; la siguiente tentativa qu e_ hice para no hacer lírica, fue hacer literatura

dramática, pero para no hacer teatro
moderno, la hice en verso. Eran tentativas de destrucción, el verso destruía la
ten lación psicologizan te y realista del
Leatro moderno europeo, con el punto
de vista filosófico y existencialista destrnía lo tradicional y-con el dramatismo
destruía el lirismo; lo que yo quería hacer era un drama en verso pero que no
fuera teatro poético, eran mis tentativas
de escapar, siempre traté de escapar...
C.A. ¿Y en la narrativa?
T.S.: En la narrativa las cosas son mucho más complicadas para mí.
C.A.: Pero me refiero a tus influencias.
T.S.: Bueno, a mí personalmente me parece que hay dos, hay dos escritores que
me suenan en el oído como escritura, no
como temática, que son Pavese y Onetti.
C.A.: ¿Crees que los escritores jóvenes
mexicanos han aportado algo a la literatura?
T.S.: No, claro que no, todavía no. Otro
de los mitos de nuestra época, en sentido amplio desde luego, en occidente, a
los que, trato de resistir, es el mito de la
juventud, que la juventud está siempre
ju~tificada, etc. No, yo creo que para
dcJar huella en una literatura es rarísimo
que lo pueda hacer un joven, para dejar
huella normalmente hay que trabajar
mucho, ser muy maduro y muy sólido.
Hay alguna que otra excepción milagrosa por ahí, como Rimbaud o Mozart, en
la música, pero ni siquiera, porque la
verdadera huella de Mozart en la música
está hecha cuando ya estalia en su edad
mad_ura. O sea, para dejar huella, en ese
sentido, con una obra en particular, con
una olira real, concreta, no, porque yo
creo que sería casi increíble que un muchacho joven deje huella en la literatura·
y además creo que casos como Rimbaud

son históricos, no se van a dar, y nb se
van a dar en nuestra época y seguramente en bastantes épocas posteriores, tiene
que cambiar mucho la civilización para
que vuelva a ser posible el genio en la
adolescencia; yo creo que el genio en la
adolescencia no es posible ahora.
Bueno, eso por un lado, y por otro lado
lo que sí podría hacer es como generación, digamos por ejemplo, cuando los
dadaístas lt:nían la edad que tiene ahora toda la chaviza en México, pues sí dejaron huella, no porque hubieran hecho
una obra de autor, verdad, porque eran
demasiado jóvenes, pero s1 porque hici~ron labor social, el aspecto social de
la literatura, y en ese sentido tampoco.••
es un poco natural que haya un balance,
al cabo de abundar no son muy originales. Lo que caracteriza, me parece, a est.a
nueva generación, es que son muchos,
que son serios: bueno, que_ hay muchos
serios que toman en serio la cosa, que
están informados, que tienen mucha curiosidad, cosas de este tipo, es la parte
positiva. Ahora, eso se paga, y el precio
que pagan es que no han creado corrientes, escuelas, innovaciones, ni experimentaciones; o sea, son experimentales,
pero hoy en día no hay nada más tradicional ni repetitivo que ser experimental, somos experimentales desde 1908,
por lo menos. Le llaman poesía experimental a la que no experimenta nada; la
que hace lo que ya se ha hecho, ya se sabe... en fin, muy muy mecánica. Con
eso yo no estoy despreciando a esa ge.
neración, porque yo en general no creo
que eso sea el valor de la poesía; lo experimental, la innovación, la modernidad, la originalidad, todo eso no me parece que sea el valor, entonces no los
estoy despreciando, simplemente estoy
diciendo que hay generaciones diferentes, que hay ~eneraciones innovadoras
como los dada1stas, y que hay generaciones más asentadas, ésta es una generación más asentada; en ese sentido como

grupos, como corrientes, no son innovadores, pero ni falta que hace, porque
innovar no quiere decir ser bueno, innovar quiere decir muchas veces empeorar;
no hay ningún motivo para pensar que
toda innovación mejora.
Y en cuanto a lo individual, yo creo que
tienen más oportunidades que otras generaciones, que hay más probabilidades
de que alguno de estos chavos haga una
obra realmente sólida, pero cuando esté
maduro, claro.
C.A.: La aparición de la colección completa de tus poeqtas yublicada por el
F.C.E. ¿no, significara una especie de
vislumbre de final en tu producción?
T.S.: Claro, algo hay de eso. Yo no sé
cómo han reaccionado los otros autores
publicados en esa colección, yo lo viví
lleno de terror el publicar ese tomo, pero claro, la vida es complicada, no la literatura; es que uno no sabe qué hacer.
O sea, yo, y digo yo porque no puedo
generalizar, por modestia, porque no
me atrevo a decir: así es, así les pasa a
todos. Pero yo por lo menos estaba desgarrado, porque por un lado me tienta la
idea de tener toda mi obra publicada en
revistas, en libritos; tengo quizás un temor excesivo, enfermizo, a ser atrapado
por una institución, a convertirme en estatua, trato de rehuir esas cosas.
Una vez que me vinieron a dar un premio, aunque sin ;ninguna importancia,
de todos modos, dije, pero ¿por qué
me lo dan? ¿Dónde estuvo el error?
.¿Qué he hecho yo para que me den un
premio? F.s mi reacción espontánea.
Tengo mucho terror a eso, a que ya me
dieron el premio, ya me van a nombrar
de la Academia de la Lengua, ya ... es un
poco obsesivo . ..
C.A;: ¿De veras te van a nombrar?
T.S.: No, pero por si acaso.

�POEMAS

Alfonso Reyes Martínez
A veces repaso los actos de mi vida a esa
luz, diciendo, esto que hice está bien o
está mal, y el criterio es más o menos:
me acerca o me aleja de la Acadenúa de
la Lengua.
Publicar las obras completas, o por lo
menos de toda mi poesía hasta ahora,
era un poco eso.
Ahora, por otro lado, hay que aceptar el
destino, es uno de nús temas, ya que hablabas de temas antes, y claro, yo pertenezco a esa _generación. Tener los tomos de la poes1a recogida de una generación como que ya ha sido decretado en
algún lado; y no puedo resistir, me toca.
Y además esa era la frase que me dijo
Jaime García Terrés, "ya te toca", "ya
hemos publicado a toda tu generación,
ya te toca". La colección, por otro lado,
tenía reunida cinco años.
Y yo debo reflexionar y aceptarlo. Por
otro lado uno quiere que lo lean, y es un
libro que contiene doce títulos, cinco
inéditos y por lo menos otros cinco que
estaban agotados; y eso sí me torturaba
un poco, yo no podía hacer un exabrupto y rechazarlo finalmente, bueno yo estoy desgarrado con la aparición de ese
libro, pero en fin. Al mismo tiempo en
9.ue salía el libro, una amiga mía en
Francia hacía su tesis de doctorado sobre mi obra, imagina, me iba haciendo
estatua, figúrate.
C.A.: Pero si se visualizara el libro de
otra fonna, ¿no podría significar la
clausura de una época y el inicio de
otra?

fi

T.S.: Pues sí, pero también el miedo
que da eso. Sí, supongo que sí. En la
realidad concreta no ha sido así, creo,
porque en el siguiente libro de poemas,
claro, era un libro de poemas 9ue estaba mu y avanzado cuando salio ese libro: pero en fin, está terminado después, sobre todo bastante después de
entregar el libro anterior, porque tardó
muchísimo en imprimirse, pero de to-

ELOGIO DEL CUERPO

1iFl

♦

\P•

dos modos el siguiente libro de poemas
que saldrá este año o a principios del
próximo, me parece que es un libro que
clausura, no se si abre otra vez.
C.A.: ¿Cómo se llama?
T.S.: Partición, y lo publica Pretextos,
de Valencia, España. Y me da la impresión que, como recoge la quintaesencia,
es como muestrario condensado de mi
poesía, de mi poesía reciente, digamos,
de nú última epoca, no de toda mi poesía. Pero de mi poesía de Anagnórisis
en adelante, este tihro es como en píldoras, es como una solución concentrada de esa poesía. Me parece que si tiene algún paso adelante, no será exterior, ni nuevas temáticas, ni nuevas formas, ni nada de eso, en todo caso podría ser un paso más hacia adentro, ha-

cia abajo, hacia la profundidad, lo cual a
mi me parece...porque repito una vez
más, yo no creo en la renovación, ni en
la innovación, yo creo que un poeta que
no se renueva de libro a libro ¡que bueno! creo que Baudelaire no se renovó de
libro a libro, y así muchos otros; y otros
al revés, se renovaron al principio y se
des-renovaron al final, digamos César
Vallejo, por ejemplo, de modo que yo
en eso no creo, que si algún crítico me
dice que mi nuevo libro no cambia nada,
no es un paso adelante, yo se lo agradeceré, diré ¡ah! sí se dió cuenta es te crítico, sí se dió cuenta que mi nuevo libro
no está innovando nada, porque yo ya
estoy hasta acá de innovaciones, llevamos ciento sesenta años de innovaciones
y cada vez damos más vueltas en redondo, entonces las innovaciones no llevan
a ningún lado....

En las dunas de tu cuerpo
encontraré el pecado
y afrontaré su delicia
con este sueño efímero
que la vida me señala
Navegaré por el caudal de tentaciones
por la noche del deseo
en silencio en acto de amor
Arda entonces libre
elemental desatada
la serpiente flamígera
y profane territorios vedados
Tiempo será después
-en algún Apocalipsisde recordar y flagelar

�CUERPO ADENTRO
Entre las manos arde
la rosa y su misterio
cerrado y absoluto
Tu presencia y tu mirada
parecen desplazarte
en el espejo del tiempo
para encontrar al fin
tu razón de ser y tu sentido
Pero de tí sólo surge
con un efluvio leve
inexplicable
la apagada voz del polvo
hue}.la de la destrucción
que te circunda y te señala

SE~AL DEL HOMBRE
En el lugar vacío
una forma se enciende
rostro raíz de sombras
que integra sus colores
que encuentra a la mirada
Frente al enorme desamparo
de los alzados muros de Babel
crece su voz
toma cuerpo corriente inexpresada
río que fluye
hacia su eco
mientras
la.noche aérea errabunda
azul azogue del tiempo
gira olvidada y silenciosa

DESNUDO
Desde la luz que inicia el día
surges entre olas de silencio
nada destruye ni pretende
la consumación de tu desnudo
Te alzas frente a mis ojos
envuelta en el pecado primitivo
y tu altivez instaura
en este orden encendido
el principio dei placer.

�POEMAS

Julieta Pisanty
l

II

Penetrando el campo con nuestras huellas
la magia se presentó...
las altas montañas nos cercaron
obligándonos a escuchar en su lamento
el triste murmullo del arroyo cercano;
hablaba de regiones lejanas
invitándonos visitarlas con cada sonido,
y hacía más profunda su canción
el ~gua que al correr adquiría los colores
del viento que cruza tu rostro
formando un retrato que ágil corría
entre las piedras bañadas por el musgo de los tiempos,
llevando nuestras emociones
en los brincos transparentes
que se acercan de manera persistente
al lugar de la quietud y la calma,
a la laguna de los. deseos inmersos
que permite renovar las fuerzas
para volver a correr i;!uscando
siempre tu presencia.
Aceptando el ruego
olvidamos distancias
&lt;:ambiamos los lugares,
el tiempo enmudece...

Me gusta
-tu mano tocando la míasentir el calor de la vida
.
.
transcurnendo m1 cuerpo ...

a

ABANICO

.

me gusta
recorrer el mundo
despertando lugares dormido~
y nuestra sola presencia
convirtiéndolos en presen,tes ...
me gusta
despertar las imágenes
y los colores
con tus susurros al oído . . .
me gusta
descubrir tu presencia,
-siempre vibranteávida de mutuos sueños...
me gusta.. .

�LOS REFUGIADOS CENTROAMERICANOS
EN LOS ESTADOS UNIDOS

Chad Richardson
Desde los inicios de 1980, el Servicio
de Inmigración y Naturalización de los
Estados Unidos (de aquí en delante referido como el INS) ha registrado más de
43,000 arrestos de personas procedentes de El Salvador (Austin, 1982). Los
salvadoreños están ahora huyendo de su
país en cantidades enormes, por lo que
esto viene apenas a ser una gota de flujo
de inmigrantes indocumentados. La fu.
ri&lt;&gt;sa y violenta guerra civil entre las fuerzas de seguridad gubernamentales y un
ejército de guerrilla ha traído por resultado la muerte de alrededor de 40,000
civiles. Además, se calculó que unos
500,000 Salvadoreños se est.án "desplazando" en un país de aproximadamente
70 millas de ancho y 120 millas de largo. Muchos de ellos buscan refugio en
los países vecinos sólo para encontrar
escasas oportunidades para una nueva vida, e intentos frecuentes de desalentar
su reacomodo o inmigración. Aquéllos
que realizan el viaje peligroso a los Esta·
dos Unidos se enfrentan virtualmente a
la deportación o al regreso a la violencia
de su patria. El gobierno de los Estado~
Unidos no hace ningún intento por recibir a estos refugiados. Por ejemplo, de
las 155,291 personas admitidas como
refugiados en 1981, ninguno de ellos
era salvadoreño. A aquéllos que solicitaron asilo político tampoco les fue bien.
De los 1,179 casos de ;,silo concedidos
en 1981, sólo 2 fueron para salvadoreños.
Obviamente, el problema es mucho
más profundo de lo que indican estas cifras. Las conversaciones y entrevistas
con los refugiados salvadoreños en los
Estados Unidos revelan un enorme número de quejas por el trato opresivo por
parte de los oficiales mexicanos y estadounidenses. Mientras qµe algunas de estas ·quejas parecen ser el resultado del
trato intolerante, la enorme mayoría
pudiera ser, más bien, consecuencias de
otras formas de discriminación. El pro-

pósito de este artículo es el de describir
las diversas formas de trato discriminatorio otorgado a los refugiados salvadoreños y el de demps-trar cómo el funcionamiento de las fuerzas políticas y burocráticas dan por resultado la institucionalización de la discriminación hacia
ellos.
Como Feagin (1978) y otros más
han señalado, la enorme mayoría de la
literatura sociológica sobre la discriminación ha mostrado la tendencia a tratarla como una manifestación conductual de prejuicios. Sin embargo, más recientemente una variedad de escritores
han señalado que la discriminación sucede por un gran número de razones, incluyendo las motivaciones más bien
"pragmáticas", por un provecho económico o político. En varios de esos casos,
no se pretende hacer un daño particular.
Hamilton y Carmichael (1967) indicaron una variedad de prácticas gubernamentales y sociales que, aunque probablemente no estaban motivadas por la
intolerancia, dieron por resultado el sufrimiento y mal trato de los negros. A
esto le llamaron "racismo institucional",
contrario al "racismo individual" que resulta del fanatismo y los prejuicios.
Downs (1970) propuso posteriormente
que el racismo institucional puede implicar una acción en la cual las personas
no tienen la intención de subordinar a
otras debido al color, o so~ completamente inconscientes de hacerlo.
Un patrón muy similar puede observarse para las formas de discriminación
relacionadas con la nacionalidad y las
consideraciones políticas. Mientras que
la predisposición cultural y el etnocentrismo pueden jugar un papel, una infinidad de otros factores explican el trato
desigual tributado a ciertos grupos económicos, políticos o nacionales. Utilizando algo del criterio establecido por
Feagin (1978), podemos establecer cuan-

do menos cuatro tipos de prácticas políticas discriminatorias:
Tipo 1.- Culturales directas o de fanatismo racial (acciones intencionalmente
dañinas contra los grupos políticos subordinados basados en el etnocentrismo,
el racismo u otras formas de prejuicios
del fanatismo).
Tipo II.- Fanatismo cultural indirecto
(acciones no intencionales aunque sí
perjudiciales contra grupos subordinados basadas en incomprensiones culturales o desventajas resultantes de diversos
valores culturales y prácticas).
Tipo Ill.- Fanati¡¡mo institucional directo o explotación (acciones intencionadamente perjudiciales contra grupos
subordinados para beneficio "pragmático" político o económico.
Tipo IV.- Fanatismo institucional indirecto (acciones no intencionales, aunque sí perjudiciales contra un grupo subordinado resultante de la operación
normal de sistemas o instituciones que
laboran para desventaja del grupo subordinado).
En un contexto político, encontrarÍamos ejemplos del Tipo I cuando los
funcionarios se salen de su camino para
perjudicar a los miembros de una nacionalidad en particular por alguna forma
de fanatismo. Por ejemplo si un guardia
de un centro de detención utiliza palabras derogatorias contra un grupo en
particular, tendríamos un caso de discriminación del Tipo l. Un ejemplo de
discriminación del tipo II pudiera ser
ilustrado por funcionarios que niegan
sistemátic!1ffiente ciertas expresiones religiosas porque no se consideran una
práctica normal. Un ejemplo de la discriminación del Tipo III estaría representado por la negativa de asilo a ciertos grupos de nacionalidad con fines po-

líticos o económicos. Esto incluiría cO:.
m? ne~ativas _l~~ denuncias válidas para
. asilo s1 los dingentes políticos sienten
q_ue el _hacerlo así ~udiera servir para
ciertos mtereses poli ticos. Finalmente
la discriminación del Tipo IV se encon~
traría en las prácticas institucionalizadas
que _llegan a funcionar para desventaja
de ciertos _grupos nacionales. Aunque se
dem?5traran todos los cuatro tipos por
medio de un análisis de caso de los refugiados sa!vadoreños, ~I mayor énfasis
que se hara en este articulo será sobre
los dos últimos tipos de discriminación.

METODO
Este artículo es el principio de un
pro~ecto para anal!zar. el sistema por
medio del cual los mm1grantes indocumentados buscan legalizar su estancia en
1?8 EStados Unidos. Con la afluencia masiva de salvadoreños en los últimos años
el ~nfoque de la investigación se dirigi6
hacia el compromis? _con los refu~ados
Y ª la ~e~puesta pohbca y burocratica a
sus s_ol~~1tudes de asilo. La investigación
consisbo en una entrevista a fondo con
u_na amplia sección transversal de refugiados: La ub~cación primaria de dichas
entrevistas fue el centro de detención
I.N.S: en Los Fresnos, Texas (al que los
?~ffeados se refieren como "el corra,?" Y por parte del I.N.S. como un
cen~? de procesamiento de servicio').
1:ambien se llevaron a cabo las entrevistas ,con extranjeros no encarcelados.
Ademas, las entrevistas fueron efectuadas con .fun~ion~ios de la INS, abogad_&lt;?" de mm1gracion personal de la pririon Y muchos otros involucrados en
~ red de control Y deportación de refuPcados. Adicionalmente, se analizaron
os reportes y registros oficiales y se reportan a continuación.

RESULTADOS
Aún cuando sería engañoso caracte-

rizar todo el trato oficial a los refugiad_~s salvador~ños como una discriminact0n? el p~tron del trato desigual y diferen?181 _baJo_ !a ley Y dentro del sistema
de mm1grac10n es tan penetrante como
para establecer que un trato de igualdad
.se da como excepción, más que como
una regla.. ~no_ "? de?e interpretar esto ~o_mo d1scnmmacion en el sentido
tradic10nal del término (con un significad? de trat~ injusto por razones arbitranas o parciales). Una variedad de factores son los que operan con el resultado de asegurar un trato más severo a los
salvadoreños, a menudo aunque el dáñ o
no sea di rectamente intencionado. Lo
que resulta ~s. un sisten:ia de trato por el
cual las ,dec1s10nes politicas a nivel elevado estan claramente intencionadas para ?esa~en~r la inm,igración y reducir
la~ ~mphca~10nes poh ticas de una ayuda
milita~ masiva a las fuerzas de seguridad
r~pr~s1~as. ~ niveles inferiores, sucede la
disci:i!"macion, frecuentemente sin la intenc1on de los funcionarios a este nivel
~entro del funcionamiento normal dei
s~stema, inmigratorio. En términos de la
bpologi~ de la discriminación presenta~ª anter10rmente, el trato a nivel supenor parece ca_~r d~ntr_o de la categoría
II~ (Explotac10n msbtucional directa)
mienn:as que el ~ato a nivel inferior par~ce a3ustarse mas. de~tr~ de la categoria IV (preferencia msbtucional indirecta). Se eyidenciaron ejemplos de los
otros d~ bpos, aunque· con tán poca
frec~encrn como para no constituir el
patron ge~eral. ·Este patrón se puede
ilustrar me3or con la descripción siguiente del trato a los salvadoreños y a otros
en el proceso de captura y deportación.

PROCESAMIENTO DE EXTRANJEROS Y REFUGIADOS INDOCUMENTADOS.
Con mucho, la enorme mayoría de
arr~stos por parte de la Patrulla Frontenza ha sido históricamente de mexica-

º?s _(97.5°/o en, 1_978). Debido a la prox1m1dad con Mex1co, la gran mayoría de
esos c~sos se manejan regresando a los
extran3e~?s ~ la frontera y permitiéndoles una s~1da ~?Juntaría". En algunos
?ª8~, a. ,discrec1on de los oficiales de
mm1_grac10n, un extranjero de origen
mexicano puede ser encarcelado tempor~_mente en una cárcel de Ja localidad 0
sino de. ?etención. Dado que dicho enc?rcelam1ento es generalmente por per~odos relativamente cortos, las condi?100~ de dichos centros son bastante
mfenores a las estipuladas por el Departamento Federal de Prisiones. Virtual~ente no existen instalaciones recreanyas. Los programas educativos o
v~cac10nales son i~existentes y el alojamiento y las comidas son casi siempre
e~casamente tolerables. La atención médica _es cuando mucho casual y se proporciona solamente en los casos de bastante peligro. El centro en donde se llevar?n a cabo las entrevistas para este estud10 era una prisión militar en ruinas
d~ u~a antigu~ hase naval que hasta habia sido considerada como inadecuada
durante muchos años a través de la correspondencia interna del INS. Pero el
enca~celamiento temporal en dichas instalac10nes era considerado como algo
"funcional" ya que eso desalentaba la
entrada ilegal futura. Adeinás las frecuentes redu_c~iones al presup~esto del
INS no perm1t1an algo mejor.
~quí fue donde vinieron a dar los refugia?os, salvadoreños, que en 1981
consbtu 13p aproximadamente un 9o/o
del t?tal de a~restos del INS en el Valle
lnfenor ~el. R10 Grande. ~in embargo, la
norma oficial necesitaba de un proceso
en~~memente diferente para su deportacio~, 0 r~torno. Desde el principio, la
reacc1on ?ficial del Departamento de Estado ha sido el negar cualquier forma de
ªY~?ª a los salvadoreños para su deportac10n, a_legando que no existe un peligro suficiente para merecer una _posición

�de refugiado o de asilado P?}í tico. Las
futntes administrativas tamb1en han ~egado otras formas posibles de ayuda, mcluyehdo "una prolongada salida. volun-.
taria" que permita una res1denc1a temoral hasta que se calme _la violencia.
tsta posición le fue concedi?a .ª muc~os
nicaragüenses dur~nte los u_lttmos _dias
de Somoza y ha sido c?ncedida a !"1embros de otras nacionalidades en epocas
turbulentas. Así que mientras que a

otros grupos de refugiad,os (como.ª los
cubanos) se les concedio una variedad
de formas para su entrada legalizada, a
los salvadoreños se les ha cerrado la
puerta rotundamente. Uno pudiera .~specular que la razón para es!a acc1on
es el cqmpromiso que res~ltaria de un_a
confirmación de las atrocidades cometidas por las fuerzas de ~guridad de qu~enes huyen un gran nume~o ~~ re~~ados. Sin embargo, la explicac10n of1c1al

es que las cosas en El Salvador no son
lo suficientemente malas p.ara mere~er
dicha ayuda y que los salv~doreños v1~nen solamente como refugiados econ&lt;:
micos Qo cual significa 9úe son considerados sin base para asilo). Una comparación de los refu~ado~ salvadoreñ?s
y nicaragüenses pudiera 1lu~trar la discrepancia en el trato y esta reportado
en la Tabla l.

AÑOS 1969 - 1981
1969

1970

1971

1972

1973

1974

1975

1976

Aprehensiones
El Salvador
Guatemala
Nicaragua
Deportaciones
El Salvador
Guatemala
Nicaragua

Requerimiento
Orden de salir
o abandonar
El Salvador
Guatemala
Nicaragua
Total de
expulsados

(12.8º/o)
109
(13.3q'o)
144
(7º/o)
12

(5 t.6°/o)
294
(15 .6°/o)
278
(8º/o)
24

(16.4°/o)
211
(130/o)
198
(7. 70/o)
35

(33.4º/o)
396
(46.6º/o)
510
(12.4º/o)
43

1977

1978

1979

1980

1981

7.896

8968

11 392

11792

15940'

5093

4089

4402

3785

4182

(37.3 11 0)
652
(33.9"/o)
685
63

(40.80/o)
1191
(36.80/o)
987
103

(59. t 0 /u)
2324
(50.90/o)
1627
(21.8°/o)
102

(51.50/o)
2423
(22. 9°/o)
1289
(21.9º/o)
87

(64.3°/o)
3877
(51.1 °/o)
1687
(24.10/o)
97

(49.8°/o)
3415
(45.0°/o
1285
53

(40.0º/o
3471
(55.8º/o)
1087
(16.4º/o)
52

(33.9º/o)
2390
(23.3°/o)
644
(5.0°/o)
20

(26.7°/o)
2354
(27.6°/o)
545
(13.8°/o)
46

743

276

1026

789

1095

1731

1609

2283

2147

3446

5206

4653

3683

941

1504

1321

585

1337

1692

1570

1699

1613

1571

1947

2114

1432

157

274

419

342

361

489

365

309

304

209

316

364

288

852

570

1237

1185

1747

2922

3933

4706

6024

6861

8677

7043

8795

1085

1782

1519

1095

2022

2679

3197

5639

3300

2856

3034

2758

1977

169

298

454

346

424

592

El Salvador
Guatemala
Nicaragua

Tabla l.

467

396

401

262

368

384

334

-

- Guatemaltecos Y N1caraguenses), 1969Personas expulsadas (deportadas o con requisición de abandonar) y aprehendidos (Salvadorenos,
1981.

Fuente de Departamento de Jusuc1a
. . de los E. U., Reportes anuales del Servicio de Inmigración y Naturalización y los anuarios estadísticos; Tablas
Información:
24A Y 24B.
.
e suales no ublicados llamados "Reporte mensual de extranjeros deLos datos sobre aprehensiones o arrestos provienen de reportesd".1 -~
. 1 ai entrar lugar de entrada estado legal y condici6n social
portables encontrados en E. U.A. por nacionalidad, status y con 1c10n socia
,
,
al ser encontrarlo."

Como indica la tabla anterior, el
éxito de los nicaragüenses 1 en obtener
asilo fue mucho mayor que para los
salvadoreños en cada uno de lo.~ años
reportados. En 1983, solamente el
2.9o/o de las decisiones para asilo fueron favorables para los salvadoreños,
comparado con la proporción afortunada de 12.So/o para los nicaragüenses. Ya que la determinación de asilo
está basada, por ley, en las consideraciones humanitarias, tales como el peligro dentro de la propia patria, uno deliería esperar lo contrario. Es muy aleccionador echar un vistazo a la situación comparativa en estos dos países.
Los cálculos hechos por las Naciones
Unidas indican que la guerra civil en
Nicaragua envió estimativamente unos
100,000 refugiados que huían de su
país, mientras que el conflicto Salvadoreño ha desplazado de manera similar entre 200,000 y 300,000 refugiados (Las Naciones Unidas, 1981). Más
aún, el número de muertes y víctimas
civiles en cada país son enormemente
diferentes, un número- mucho mayor
de salvadoreños asesinados que de
rúcaragüenses. Finalmente, la liberación reciente de virtualmente todos
los somocistas anteriores en Nicaragua
indica un trato totalmente diferente
de parte de las fuerzas gubernamentales, de seguridad de cada uno de los
paises.
Entonces, el resultado parece ser
un modelo doble para las solicitudes
de asilo. Aquellos que huyen de un
gobierno "amistoso" tienen una carga
muchísimo más rigurosa de comprobaciones que aquellos que huyen de
los países socialistas o de los llamados
"c_omunistas" (a pesar de nuestra rúbnca en el protocolo de las Naciones
Unidas para definir a un refugiado como alguien que puede verse sujeto al
peligro en base a su religión, nacionalidad o clase social). Esto se encuentra

ilustrado en el caso de un salvadoreño
capturado localmente a quien se le negó su solicitud de asilo. Este hombre
tenía cicatrices de heridas de bala que
Je fueron infligida¡¡ por las fuerzas de
seguridad. Sin embargo, se le notificó
que había fallado en comprobar que dichas heridas eran el resultado de hostilidades políticas (Brodyaga, 1981).
Los funcionarios locales están metidos en un aprieto, con la puerta oficial
cerrada virtualmente para una residencia continua a todos los salvadoreños.
Estos no pueden sencillamente ser regresados a la frontera México-Norteamericana, deben ser devueltos a El Salvador.
Esto requiere de un cheque de pago para
cada "regresado" por parte de la oficina
Consular Salvadoreña y de una audiencia oficial para todos aquellos que no
quieren firmar una solicitud de "salida
voluntaria". Aunado todo, estos retrasos
significan que los salvadoreños deben ser
confinados por un tiempo más prolongado que el que tienen que sufrir los mexicanos. Muchos han sido encerrados durante meses en instalaciones que no están preparadas para una estancia mayor
de unos cuantos días. Aunque los salvadoreños suman como un lOo/o de todos
los extranjeros capturados en el Sur de
Texas, sí forman la gran mayoría de p&lt;r
blación en los centros de detención. Se
volvieron más tirantes los medios de detención. La presión va aumentando para
encontrar formas más sencill~s para deportar a los salvadoreños. Muchos refugiados reportan presiones parij firmar las
formas de salida 'voluntaria Por ejemplo, un estudiante de medicina platicó
lo siguiente:
Cuando me detuvieron, m~ entregaron una fonna para que la firmara.
Estaba muy nervioso así que la firmé.
Después me mandaron aquí. (Los
Fresnos).

Luego me dí cuenta que había firmado una forma de salida voluntaria.
No me explicaron 1~ que estaba firmando. Sólo me dijeron "Fírmala".
Estaba loco al haber hecho eso. Ni siquiera pregunté lo que era.
En un caso relacionado, un abogado
de California contó que había conocido
a un cliente adolescente a quien se le
había convencido de que finnara dicha
forma. Rápidamente presentó él una derogación solo para encontrarse conque
unos cuantos días.después ese joven había sido presionado para que firmara
una segunda forma Solo por medio de
un mandato judicial de auto de comparecencia pudo el abogado conseguir
que el joven se escapara en avión, minutos antes de que fuera regresado a El
Salvador.
Superficialmente, dicho trato pudiera
parecer que fuera un abuso institucional
a su nacionalidad. Sin embargo, una observación con mayor detenimiento de la
situación, revela las presiones que sufren
los funcionarios locales de INS. Esta
presión dá por resultado unas decisiones
de nivel más elevado para cerrar las
puertas al asilo a todos los salvadoreños.
Así que mientras experimentan innumerables formas de trato riguroso a nivel
local, el trato a ese nivel tiende a resultar por los intentos de continuar las
operaciones "como de costumbre" en
una situación bastante desacostumbra~ª por el sistema político a nivel supenor.
Esto mismo sucede en el trato en relación a la disposición oficial de aquéllos
que son regresados. La I.N.S. no ha conservado estadísticas de los arrestos a los
mcaragüenses, así pues es imposible
compararlos en este aspecto. No obstante, debido al nivel socioeconómico superior de muchos refugiados nicaragüenses, es poco probable que muchos de

�ellos capturados se vean obligados a regresar a su país. Sin embargo, podemos
comparar la disposición final bajo otro
aspecto. La Tabla 2 muestra las cifras
parciales de los detenidos y los números
de cada nacionalidad de quienes son
"requeridos para salir" vs. los que son
ordenados para que sean deportados.
Mientras que en ambas categorias deben
regres;ir a su patria, una orden de deportación es potencialmente mucho más
seria. Si una persona que ha sido deportada entra de nuevo ilegalmente, él/ella
puede ser acusado de felonía. La inmigración legal es también mucho más difícil para alguien que ha sido deportado.
Como muestra la Tabla.2, los salvadoreños tienen úna valuación o proporción
muy superior de deportaciones comparados con los nicaragüenses por cada
uno de los años mostrados.
Una vez más, es poco probable que
los jueces de inmigración tengan más
predisposición en contra de los salva-

doreños que de los nicaragüenses (aunque sí existe evidencia de esto con algunos jueces). La disposición de estos
casos son frecuentemente el resultado
de maniobras legales más accesibles para las personas de una posición socioeconómica superior.
Pero _¿y qué de la discriminación del
Tipo I? Nuestras entrevistas revelaron
pocos casos de abuso físico, aunque sí
es cosa común el abuso verbal contra
los "detenidos". Hasta ahora, parece haber poca intolerancia dirigida a los salvadoreños como un grupo. Los estereotipos no parecen haberse desarrollado
entre los funcionarios de inmigración.
Sin embargo, hay un patrón recurrente
de mayor daño otorgado a los salvadoreños de los que pudieran ilustrar al
observar otro aspecto del encarcelamiento de los salvadoreños -el trato a las
mujeres y niños. Debido a la naturaleza
de las instalaciones disponibles para la
INS, las familias generalmente se sepa-

TABLA 2.

Casos para el estatus de asilo de Salvadoreños y NicaragUenses en los Estados Unidos, 1980-1983.

NACIONALIDAD

Asilo
Status

SALVADOREÑOS

NICARAGÜENSES

Fuente:

1980

1981

1982

1983

Rechazados
Aceptados
TOTAL
*Porcentaje
de aceptados

N.A.
N.A.

154
2
156

978
61
1039

6131
163
6294

N.A.

1.3º/o 5.9°/o 2.6°/o

Denegado
Aprobado
TOTAL
*Porcentaje
de aprobados

13
N.A.
13

429
297
716

N.A.

40.90/o 26.0º/o 10.9°/o

949
333
1282

2644
322
2966

División de Estadísticas de los E. U., Inmigración y Naturalización, Datos no publicados.

*Porcentaje de Aprobación =No. de Rechazados+ No. de Aprobados /
No. de Aprobados

ran y retienen en sitios de encarcelamiento separados. La directora de una
de las instalaciones locales tenía un sentido positivo acerca de los salvadoreños.
Reportaba así:
Es como poner a tus propios chicos
aquí. Estos chamacos salvadoreños
no tienen nada de la bajeza y sentido
común callejero de los chicos de la
localidad.
Estos son cooperadores, atentos para
una falta, y dispuestos a trabajar en
Cl!alquier tarea que se les asigne. ¿Por
qué les están haciendo esto?
A pesar de esta impresión positiva de
los salvadoreños, estos son traídos a este
centro y colocados al entrar, en confinamiento solitario por 24 horas. Míen tras
que dicha práctica puede ser úti para
controlar a los borrachos, los rebeldes o
los delincuentes furiosos, produce un
efecto totalmente opuesto en la juventud salvadoreña. Una niña de diez años,
lloró tan irrefrenablemente que Íos oficiales finalmente cedieron y le permitieron a alquien entrar para verla. La
mayorÍa estan atemorizados más allá de
todo convencimiento y la separación de
la familia les causa una extrema tensión.
Así, una práctica con un efecto determinado tiene un efecto exagerado en
los salvadoreños; no por designio ni por
prejuicio en la mayoría de los casos, sino como un resultado del funcionamiento de los sistemas en existencia. Sin embargo, continúa la presión para deshacerse de los salvadoreños. En este mismo
sitio de detención juvenil una joven llamó a un ahogado· de la localidad en
busca de ayuda. Presentó✓ los papeles
adecuados para ella, requiriendo audiencias y algo &lt;Je prórroga para su regreso
inmediato. Recibió una llamada de ella
unas cuantas noches después pero un
Agente de la Patrulla Fronteriza le dijo
que la chica no podía hablar con él

porque estaba siendo cambiada a un sitio diferente. Se le aseguró al ahogado
que la chica no estaba siendo deportada. Sin embargo, al día siguiente descubrió que en realidad si había sido de~o~da_ y que esto había sido logrado
sm siquiera una sola audiencia o sin una
f~rma de_ salida voluntaria. Alguien hab1a escnto sencillamente la •palabra
"d, ep?rtada" _en. su expediente y se habrn ido. Postenormente se recibieron
cartas de ella donde indicaba el tremendo peligro que la rodeaba en su hogar en El Sa_lvador, tanto así que tenía
temor_ de salir de casa. Un joven deportado Junto con_ ella reg~ó posteriormente para decir que liab1a sido asesina~a -una posibilidad casi imposible de
venficar en El Salvador-.

CONCLUSION
Gran parte del trato a los refugiados
salvadoreños descrito en este artículo
n_o parece estar motivado por el prejuicio u otra forma de predisposicion. No
obstante, el trato discriminatorio es prolongado, y frecuentemente resulta como
co~ecuencia d~ la explotación política.
A mvel local, dichas presiones se combinan con el u~o de "arreglos existentes"
para desventaJ_a de los grupos nacionales
imp~tentes. Sm embargo, existe la evidencia de que con el tiempo dichos sistefas ~ea~ ?ªpaces de dar origen a filoso138 Justificadas que después se conviert~? enAf?rmas de perjuicio o predisposic10_n. s1 está "insinuado" en los comentai:ios de un -~bogado norteamericano,
qur~ reprend10 a un trabajador auxiliar
re ugiado con el siguiente comentario
¡ualquier ayuda que usted nos brine nos estorba. ~o queremos que
us~ed ?aga que esta gente se sienta
mas comoda mientras estén aquí
Queremos deportados y querem~
que. ellos recuerden esto como una
ter_nble experiencia para que no
quieran regresar.

�LOS Nil\JOS EXTRANJEROS
COMO CHIVOS EXPIATORIOS

Ricardo García/
Chad Richardson
Los Estados Unidos ha sido por mucho tiempo una nación de inmigrantes.
Los inmigrantes construyeron los ferrocarriles, trabajaron en las minas, levantaron las cosechas y se les explotaba. El
resultado ha sido un patrimonio de una
diversidad cultural y prosperidad económica sin par en el mundo. Sin embargo, a pesar de sus contribuciones extraordinarias a la sociedad norteamericana,
los inmigrantes siempre se han enfrentado al daño evidente y a la explotación económica en las manos de la sociedad dominante. Con frecuencia, su
explotación se ha facilitado por la
creación de estereotipos y la manipulación de temor y resentimiento entre la
población "nativa". Casi siempre, se dice, gue estas "multitudes invasoras"
bajaran la calidad de vida, destruirán
la "pureza" racial, o abusarán de los servicios públicos.
Más recientemente la percepción de
que los inmigrantes disminuirán la calidad de vida está sien.do repetida por los
elementos de la Administracion de
Reagan, de ciertos miembros del Congreso, y una variedad de otros grupos de
interés en el país. La legislación propuesta por el Senador AJan Simpson (Jlyoming) y el Representante Romano
Muzzoli (Kentucky) es considerada por
muchos como una medida de último
momento para "recuperar el control de
nuestras fronteras" y para proteqer la integridad política de nuestro pa1s de lap
"multitudes de peatones". De acuerdo
al Senador Simpson:
"...Si la inmigración continúa en un
nivel elevado, todavía una parte considerable de estas nuevas personas y
sus descendientes no son asimilados
por la sociedad, tienen el potencial
de crear en Norteamérica una medida de los mismos yroblemas sociales,
políti-cos y economicos de los que
ellos han escogido para marcharse...

la unidad y la estabilidad eolítica de
la nación serán disminmdas seria•
mente con el tiempo."
El acta de Control y Reforma de Inmigración de Simpson-Muzzoli es propuesta no solamente como la solución
al problema complejo de inmigración
ilegal, sino como un esfuerzo para rechazar los horrores notorios de una invasión de vida inferior del Tercer Mundo.
La respuesta más reciente a la "reforma de inmigración" se adapta a un patrón histórico de reaccion nativista
contra los inmigrantes de origen Eurer
peos no occidentales. Se han hecho argumentos similares anteriormente cuart•
do un grupo de personas "amenaza" la
integridad cultural y/ o racial de la sociedad norteamericana. La primera acta
de inmigración, el Acta de exclusión
oriental de 1882, se aceptó para excluir
a las personas de.antecedentes orientales
de inmigrar a los EE.UU. Toda la legislación de inmigración postl!rior ha contenido muchas disposiciones exclusionarias, la cual excluye a las personas clasificadas como "indeseables".
Con frecuencia, ciertos grupos de extranjeros se designart como "indeseables" debido al temor de que agotarán
los servicios públicos. El cuerpo general
de escritores eruditos indica que los in
migrantes ilegales son una ventaja económica y no un perjuicio para nuestra,
sociedad. Sin embargo, los norteamericanos frecuentemente son dirigidos por
sus políticos para creer que las personas
indocumentadas han causado de manera
drástica una alza en los impuestos, en
los servicios sociales como la educación,
la salud y el bienestar. Como resultado,
a los trabajadores indocumentados se les
toma a mal no solamente su entrada ilegal a este país, s~~ su ca~acidad notoria
de agotar los serv1c1os sociales.

Esta percepción no se justifica realmente. De acuerdo a la investigación
efectuada por el Dr. Jorge Bustamante
del Colegio de México, cerca del 75 por
ciento de los trabajadores indocumentados pagan por los servicios sociales y
con frecuencia no reciben ningún seivicio a cambio. Otro estudio indica que
menos del 5 por ciento de ellos nunca
utilizan dichos servicios.
Una excepción importante es la edu•cación. Se calcula que aproximadamente
el 80 por ciento de las personas indocumentadas que tienen niños en los E.E.
U.U. sí utilizan la educación pública. En
parte, este es el resultado de la decisión
de la Suprema Corte (Plyler contra Doe),
que ordena al Estado de Texas admitir
a los niños extranjeros indocumentados.
Esta decisión ha suscitado un debate
público considerable y ha sido utilizada
para favorecer la percepción de que tales
niños están inundando el sistema y están
tomando recursos de los ciudadanos
contribuyentes.
El antecedente de esta decisión es
pertinente. Se deriva de un intento de la
legislatura de Texas, en la forma del Códi~o Ann. Sección 21.031, de la Educacion de Texas, de solicitar que todos los
extranjeros deben ser "admitidos legalmente" en los EE.UU. antes de tener derecho a una educación pública. De esta
manera, cualquier niño que no posea documentación legal propia se excluye de
una educación "libre" pública.
De manera previsible, se planteó la
pregunta de que si la Ley de Texas violaba la cláusula de Protección Equitativa
de la 14a. Enmienda. Linda R. Yáñez,
en ese entonces abogada para la Ayuda
Rural Legal de Texas, presentó un convenio en la corte. federal en Brownsville
retando el decreto. En nombre del hijo
mexicano de nacimiento de Elvira Rey•
na González, reclamó que el Distrito Es-

colar Independiente de Brownsville y el
bajo la protección de la 14a. Enmienda.
Organismo de Educación de Texas(OET)
Posteriormente demandaron que el goestaban violando los derechos constitubierno federal tenía la obligación de
cionales de su cliente. Le habían nega" ...proteRer cada (estado) contra la indo la entrada a este joven aún habiendo
vasión. . . . El estado decfaró: "Es ilóvivido la mayor parte de su vida en el
gico disputar que el mismo documento
distrito escolar de Brownsville y a pesar . oficial fundamental el cual obliga a la
del hecho de que su padre y sus hermaunión a proteger Texas de la invasión de
nos eran ciudadanos norteamericanos.
extranjeros ilegales también obligue a
Texas a sufrir las consecuencias del inEn Octubre de 1980, el Juez Filemón
cumplimiento en el desempeño de esa
Vela, de la Corte del Distrito de los Esobligación."
tados Unidos del Distrito del Sur de
Texas, dió una orden de limitación proE~tos argumentos tuvieron poco peso
visional forzando al distrito escolar de
ante los ojos de la Suprema Corte. Los
Brownsville a admitir r1iños indocumenjueces decidieron que los niños indocutados, pendientes del resultado del juimentados estaban protegidos por la
cio. La reacción oficial fué inmediata.
Cláusula de Proteccion Equitativa de la
·Los oficiales de este y otros distritos
14a. Enmienda y podían inscribirse en
escolares registraron gritos de alarma,
las escuelas públicas. Esto, naturalmendeclarando que sus escuelas muy pronto
te, no prohibiría a los agentes de la Paestarían inundadas de ilegales.
trulla Fronteriza el arrestar y deportar a
estos niños y a sus padres. Simplemente
Otros abogados en Tyler, Texas, estadeclaraba que los distritos escolares no
ban retando la misma ley en una base
podían negar el ingreso a r~identes de
constitucional similar. Como resultado,
sus distritos respectivos sobre las bases
un grupo de jueces federales decidieron
de extranjerismo ilegal sospechoso.
consolidar todos esos casos. El caso llegó a ser conocido como "Plyler contra
Los representantes de los distritos esDoe" y finalmente alcanzó la Suprema
colares, cada uno a su vez, advirtieron
Corte delos EE.UU.
que esta decisión tendría un impacto
devastador sobre sus escuelas. DemanLa 14a. Enmienda mantiene que
daron que el fallo sería una invitación
ningún estado puede ". , .negar a cualabierta para un torrente de niños exquier persona dentro de su jurisdicción
tranjeros indocumentados. Las escuelas
la protección equitativa de las leyes".
con demasiados niños estarían aún más
En sus informes, los abogados de los niatestados de ellos. Los maestros tenños argumentaron que "cualquier persodrían que di!oner de más tiempo para
na dentro de la jurisdicción territorial
enseñar el in és, a la negligencia de los
de los EE.UU." debe incluir a los niños
niños de hab a inglesa, y a los ciudadade extranjeros indocumentados viviendo
nos norteamericanos que pagan sus imen los EE.UU. y debe estar sujeto a la puestos.
protección legal de la 14a. Enmienda.
¿Ocurrió verdaderamente la "invaPero los distritos escolares y el estado
sión"? ·El fallo de la Corte creó un tode Texas (DET) declararon que los exrrente Je extra~jeros ilegales? No, pero
tranjeros indocumentados no eran "percreó una histeria suficiente para traer
sonas dentro de la jurisdicción de los un beneficio federal importante. De heEE.UU." y por lo tanto no quedaban
cho, los distritos escolares están luchan-

do actualmente por encontrar niños extranjeros para adquirir el bono de $500
que se otorga por niño que ha producido finalmente la acción del Congreso y,
para disgusto de muchas escuelas oficiales, la "torren te" exagerada se está
convirtiendo en una sequía. Las cifras
sencillamente no se encuentran allí.
La evidencia estadística reunida de
cinco distritos escolares del Valle de
Río Grande apoya esta conclusión. De
hecho, nuestros datos sobre niños extranjeros indocumentados muestran que
constituyen solamente una pequeña parte del Promedio Anual de Asistencia
Diaria (PAD) de las escuelas. Por ejemplo, en el año escolar 1980-81, el Distrito Escolar Irrdependiente de Mercedes en el sur de Texas tuvo un total de
dieciséis extranjeros ilegales admitidos
recientemente. Este dato representa tres
décimas de un porciento de su PAD
anual. En el año escolar 1981-82 y
1982-83, el porciento de estudiantes indocumentados admitidos recientemente
fue de 0.2 y 0.3 respectivamente de admisiones totales.
El Distrito Escolar Independiente de
Weslaco tuvo un porcentaje ligeramente
más elevado de niños indocumentados
en sus escuelas públicas. Pero, aún estas
cifras son insignificantes relativamente.
En 1981-82, los estudiantes indocumentados comprendieron el 20 por ciento del
PAD (Promedio de Asii-tencia Diaria) de
Weslaco, y el porcentaje de niños extranjeros ilegales de nuevo ingreso disminuyó
de 1.6 porciento para el año escolar
1982-83.
1':n contraste, el Distrito Escolar de
Borwnsville. recibió un porcentaje más
elevado de niños indocumentados. Los
niños extranjeros ilegales constituyeron
el 3.0 por ciento del PAD (Promedio
de Asistencia Diaria) de Brownsville
para el año escolar 1980-81. Sin embar-

�go, el porcentaje disminuyó a 2.6 y 1.5
para el año 1981-82 y 1982-83 (años
académicos) respectivamente. En el caso
del Distrito Escolar de Harlingen, un total de 210 niños indocumentados fueron
admitidos entre 1980 y 1984, con un
promedio anual de 52.
En el Distrito Escolar Independiente
de McAllen, los niños indocumentados
constituyeron el 0.4 por ciento del PAD
de 1980. Para 1981 y 1982, estas cifras
aumentaron a un 1.5 y 1.6 porciento,
respectivamente. Sin embargo, hubo una
disminución dramática en 1983. En ese
año, los estudiantes indocumentados
nuevamente representaron el 0.1 porciento del Promedio de Asistencia Diaria
(PAD) en las escuelas de McAllen.
Estas cifras- demuestran que los niños
indocumentados no constituyen una
proporción considerabl,e de los .distritos
escolares del PAD. Sin embargo sigue la
duda de si los estudiantes indocumentados son una carga para el estado y/opara los contribuyentes locales. De igual
manera, ¿los residentes del Valle están
en realidad soportando la peor parte al
. educar los niños de personas quienes entraron ilegalmente a este país?
La investigación más reciente señala
que los extranjeros indocumentados son
una ventaja económica, ya que pagan
más impuestos (por ejemplo, los ingresos, el seguro social y los impuestos en
ventas) que lo que ellos reciben a manera de servicios sociales. De acuerdo a un
estudio conducido por los Doctores Gilberto Cárdenas y Sidney Weintraub de
la Universidad de Texas en Austin, el estado ha recibido un máximo calculado
de $227 millones en impuestos de los
extranjeros indocumentados, mientras
que no emplean más de $97 millones en
servicios. De aquí que el estado tuvo un
excedente neto posible calculado en 180
millones.

El estudio muestra, sin embargo, que
las unidades locales de gobierno sí gastan más en servicios para inmigrantes ilegales que lo que reciben en ingresos. Esto parece dar crédito a las demandas de
los funcionarios escolares locales de que
los niños extranjeros son una carga financiera para los distritos escolares 1ocales.
Pero, de hecho, los ingresos locales
son solamente una pequeña parte del
presupuesto escolar. Por ejemplo, el
90.8 porciento del presupuesto del Distrito Escolar de Mercedes se deriva de
fuentes no locales. El Estado · de
Texas contribuye el 61.6 porciento

($7,137,579), el gobierno federal el
29 .2 por ciento ($3,738,400) y solamente
el 9.2 porciento ($1,070,738) procede
de impuestos locales.
El sistema escolar de Weslaco recibe
el 57.8 porciento ($13,596,791) del estado, el 24.3 porciento ($5,728,413) del
gobierno federal y el 17.7 porciento
($4,173,850) de los impuestos ad való·rem. Brownsville, por otro lado, recibe
el 85.4 porciento de fuentes que no
son locales. El estado contribuye el
70.1 porciento ($42.8 millones), el gobierno nacional el 15.3 porciento ($9.3
millones) y los residentes locales solamente el 14.6 porciento ($8.9 millones)'

Aproximadamente el 66.8 porciento
del presupuesto del Distrito Escolar de
McAllen pro?ede del estado de Texas y
el 11.5 porc1ento del gobierno federal.
Los dueños de propiedades de McAllen
contribuyen ~l ~1.7 porci~nto al presupuesto del d1str1to. Ademas, el sistema
de la escuela p~blica de Harlingen recibe el 73.9 porc1ento y el 6.8 porciento
de sus fondos del estado y de fuentes federales respectivamente. Los ingresos locales comprenden el 19.3 porciento del
presupuesto total.
La ~videncia de estos cinco distritos
frontenzos escolares indica claramente
que l?s estudiantes indocumentados no
?ons~tuxen una parte importante en la
mscnpcion de las escuelas. Además, no
son generalmente los contribuyentes locales o estatales quienes están soportando la carga de educar a los niños indocumentados. De hecho, los inmigrantes ilega!es contribuyen más a nuestra economt~ que 0 que ellos reciben en servicios
sociales, mcluy~ndo la educación pública. Los Dres. Cardenas y Weintraus señal~ u_~ resultado interesante de la investtgac1on; calcular que Brownsville recibe
$4ó 7,000 más por cada estudian te indocumentado que lo que el distrito invierte en su ~d~cación. Cárdenas y Weintrous
escnb,eron·
B
.
· " · • •parece que en
rbwnsville, los beneficios monetarios
r~ asan el costo Y es una ventaja financiera para el distrito tener tales estudiantes"
·
_ · Los donatlvos
federales recientes
anaden otros $500 en bonos por niño
pro~ando una vez más que el uso de 10:
mml1grantes como chivos expiatorios es
rea mente productivo.

!

Actualm~~te, fas personas que en?lgun_~ ~?aSion trataron de rechazar "la
~1vas1on ' están haciendo todo lo posid.e po~ encontrar más. No existe dinero
ispomble a menos que algún distrito es~~lar ~~~da encontrar por lo menos a
O mnos extranJ~ros o probar que

e!~os constituyen el 50/0 de ia inscripc1on en las escuelas. Por fortuna para
el_l_os, ~?lamente tienen que encontrar
nmos extranjeros". Pocos individuos
~ p~oba_ble que reconozcan que este
termino mcluye el grupo aún más gra de de niños extranjeros residentes leg~les.
. No tenemos ninguna disputa con los
mtentos de los distritos escolares locales
en c_aptar más ingresos. El sistema financiero escolar altamente injusto por
mucho~ años los ha privado de fondos
ne?esartos para educar a los niños de trabaJ_adores de granjas emigrados y otros
res1.~entes de ~u~ distritos. La compensacion de _summ1stros reciente ignorada
por la Legislatura son muy necesitados y
retrasad~s. Pero _el uso de inmigrantes
como chivos expiatorios, que hayan entra?º legalmente o no ha contribuído a
la idea muy sostenida de que significan
una am~naz_a ~ara nuestros trabajos,
nuestras 1nstl~c1ones, ~ aún para nuestra forma de _vida. Una investigación sobre lo que piensa la opinión pública en
el sur ~e Texas revela que la mayoría de
los ~es1dentes locales, incluyendo a los
mexicanos-norteamericanos, ven actualmente a los "extranjeros ilegales" como
u_na amenaza. La mayoría son partidanos de las tentativas para deportarlos.
L~ opinión pública es de suma import~n~1a. La decisión aparentemente magnamma de la Suprema Corte en el caso
Plyler contra Doe se está actualmente
~trasando de manera drástica. En los
d1as cercanos a su sesión de 1984 los
jueces rindieron sus decisiones las c~ales
negaban )as protecciones básicas de la
4a. Enmienda a los indocumentados.
Los ~gentes de la Patrulla Fronteriza
tendran poderes prácticamente ilimitad,os de arresto Y detención. Las ~aran!1as gene_ralrnente serán sin senbdo e
mne_cesanas. Como resultado, las protecci~nes para los ciudadanos les serán
reducidas.

La ~ercepción pública de que las personas mdocumentadas están causand
un~ carga ex~esiva sobre nuestras insti~
tuc1o~es sociales, el sistema educativo
e~pec1fic~~ente, no se apoya en evidenc_1a _empi_nca. Sin embario, una parte
significativa de la pohlacion de los E E
U. U. culpa a los "ilegales" de un núm;r~
de problemas económicos y sociales. De
nuevo,. !os extranjeros indocumetados
son ulllizad,o~ como c?ivos expiatorios
por las poh tlcas domesticas frustradas
de nuestros líderes nacionales.
. , Además, los medios de comunicac10!1 locales y nacionales han contribuido a que exista temor y resentimiento en contra de ~stos inmigrantes. En general, los medios de comunicación se
han concentrado en los aspectos negativos de los extranjeros indocumentados·
reportando solamente los problemas cau~
8ª?ºs por los "ilegales". El Dr. Manuel
Lopez, ~el D_epartamento de sociología
de la yruvers1dad Pan Americana, indica
que, . Dada la fuerza continua de etno~entnsmo y la condición de los extranJ~ros como violadores de la ley los medios de comunicación parecen 'tener estructur?,da una idea prejuiciada de la informacion para el público concentrándose en los cargos emocionales del 'aume~t~ de los costos' y del 'robo de los
serv1c10s'."
Es indispensable que el público en
general, _d_e l~ Estados Unidos realice
u~ an_ahs1s mas profundo de las contnbuc1ones de los extranjeros indocumentad?s. y no b~sar sus opiniones sobre re«?n_c~ pohticas o en suposicion~ _rr~JUICJa~a~. Ya que es por estas
op1mo~es retoncas y prejuicios que un
grup~ rnd efenso e~ manipulado por los
poh_ticos, los hurocratas y los medios
masivos para sus propios fines. y al
final, todos sufrimos.

�FRONTERA NORTE Y MERCADO NACIONAL
A FINALES DEL SIGLO XIX

Mario Cerutti
1.- Las últimas décadas delsigloXIX
y los años inmediatamente an,te~iores a
la Revolución ofrecieron en Mex1co -de
manera paralela a su integración a una
economia mundial hegemonizada por
los países de gran avance industrial- un
triple y simultáneo fenómeno: a) la articulación y expansión de un mercado
de características tendencialmente nacionales; b) el rápido crecimiento de a~plios núcleos burgueses que, con su mserción y dominio ascendentes en el manejo de la producci?n, ~e est~cturaban
como una clase social diferenciada; c) la
consolidación del estado nacional.

En este apretado trabajo (*) se brindará una referencia sobre el primer punto con explícita mención al impacto
q~e tuvo en el desenvolvimient? del
mercado nacional -y, a la vez, en el de
grupos burgueses- lo q~e hemos convenido 'en denominar el sistema del norte.
Se conformaba, este último, con un vasto territorio, escasamente poblado, que
abarcaba siete estados ubicados en el
norte central y en el norte ori~ntal: un
extenso ámbito económico regional que
incluía porciones considerables de Sa~
Luis Polosí, Zacatecas, Durango y Chihuahua además de los estados de Coahuila, 'Nuevo León y Tamaulipas.
La atalaya que nos permitió visu~izar el funcionamiento de este espacio
económico-más allá de ~arreras geográficas o de límites juri?diccionalesy separarlo en el análisis del resto ~~l
país, fue el comportamiento y acbv1dades de los segmentos burgueses que
operaban desde Monterrey. Una ciu~ad
que lenta pero firmemente comenzo a
convertirse - desde los años en que el
• Por razones de espacio se han suprii:nido_ casi
todas las menciones a las fuentes prun~1as Y
bibliográficas consultadas. Las referenc1~s se
han mantenido para los cuadros de cüras.

cambio de la línea fronteriza y las políticas de Santiago Vidaurri le otorgaron un status diferente- en uno de los
centros fundamentales (si no el principal) de este ámbito regional. Asumiría
entonces un papel que quedaría visiblemente ratificado desde 1890, al arrancar su proceso de industrialización y al
perfilarse como un nudo de co~unicaciones ferroviarias de la mayor importancia tanto en el marco del sistema d;l norte como a _nivel nacional.
La perspectiva alcanzada, f~ncada en
buena medida en lo que contienen documentos revisados en archivos locales,
muestra que en este ancho espacio norteño se entretejió un movimiento económico global que emergió como uno
de los fragmentos. vertebrales ~el mercado nacional. CaSJ nos atrevenamos a
afirmar que el mercado interno que a
finales de siglo se encu~n~ra ~n estructuración-aunque con lim1tac10!1~- n?
podría haber asumido_car~cterisbcas ~itidas sin la concurrencia, vigorosa y multir,le, del sistem_a ?el norte. Su significacion en el nacimiento y desarrollo del
capitalismo en México, empero, no parece haLer sido evaluada aun con toda
precisión.
2.- Es menester aclarar desde, ~a que
la noción de mercado que aqu1 mstrumen tamos no se restringe a señalar el
consumo de la población que ingresa en
los circuitos monetizados (visión que ha
sido frecuente en estudios latinoamericanos hasta años recientes).
Atañe no sólo a que más mercancías
recorran con mayor velocidad espacios
más extensos con la creciente intensificación de los intercambios. También supone la aparición de flujos masivo~ de
fuerza de trabajo, que en el penodo
analizado se robustecieron con la quiebra parcial de los mecanism_os de retención que los nuevos asalariados sopor-

taban en las zonas rurales y con el tendido de los ferrocarriles. Simultáneamente, y ésto fue muy p~rcep_tible desde la Reforma, tiende a mclmr la mercantilización de la tierra: ya fuere la que
se encontraba amortizada (en manos de
la iglesia, de comunidades ind,ígenas .º
de municipios), o que era baldia o, baJo
el control formal del Estado. Habra que
sumar a lo mencionado una más compleja bifurcación de los capitales acumulados durante los tumultuosos años
que precedieron a la afinnaci~n de ~?r•
firio Díaz en el poder: su crrculacion,
es decir la construcción pausada pero
concreta de un mercado de capitales,
fue dinamizada en primer lugar por casas mercantiles y -hacia fines del s~gl?
y sin 4ue lo anterior quedase supnm1do- se tomaría más efectiva por el establecimiento de una red bancaria que1
al menos en términos regionales, logro
funcionar.
El fortalecimiento del poder · central y su legislación modemizante, así
como la generosa red ferroviaria y de
comunicaciones (telégrafos, corr~os, te,.
léfonos) implementado~. al termma~ el
siglo,jugaron un rol dec!sivo en la articulación del mercado nacional. Coadyuvaban a la vez a posibilitar cierta unificación relativa de los precios, aspecto que
marchaba a la par del crecimiento ?e. la
producción en gran escala y ~ su rapida
diseminación más allá de limites comarcales, zonales e incluso regionales.
Y si siguiendo esta línea, nos detenemos 'en la circulación .estricta de productos convertidos en mercancías, notamos que el mercado ~ndencialmente
nacional que se va configurando de_sde
mediados de la centuria se fue ampliando horizontalmente, por el aumento ~e
la población integrada a una economia
en la que se aceleraban los intercambi~s.
Se multiplicaron los consumos de cara~ter masivo y no directamente producb-

vo: vestidos, alime"ltación y bebidas, artículos para higiene, elementos dedicados a la construcción de viviendas, entre
otros. Era un fenómeno que se percibía
con claridad en las áreas urbanas y en
regiones o comarcas que tendían a especializarse en producciones mercantiles,
las que denotaban una firme expansión:
demográfica alimentada principalmente
por el arribo de trabajadores procedentes de otros puntos del país.
Pero es imprescindible recalcar que se
incrementó, con mucho vigor, otro tipo
de consumo, cuya importancia era central en la conformación y -sobre todoexpansión del mercado interior: se trataba de un consumo en profundidad, gestado por los innumerables abastecimientos que requería el propio proceso productivo, ya fuere -éste- capitalista o
no totalmente capitalista. El intercamLio, las compras y ventas entre productores, entre empresas, la circulación de
bienes destinados a ser insumidos en la
producción enriquecía notoriamente el
tráfico mercantil: hecho ligado, es obvio,
a la especialización y dlvisión social del
trabajo, tanto entre unidades productivas como en el caso de comarcas o regiones. El algo~Ón de La. Laguna, el carbón
que se extraia en Coahuila, los metalesespecialmente hierro y acero- que lanzaban las grandes fundiciones asentadas en Monterrey (para citar casos insertos en el sistema del norte) son algunos ejemplos del estímulo que el mercado receptaba por el intercambio ascendente entre productores, entre empresas.
3.- La expansión de un mercado de
dimensiones que apuntaban a lo nacional durante la segunda fracción del siglo XIX debe vincularse, inevitablemente,
a procesos de acumulación originaria y
de concentración de fortunas y bienes
acaecidos en esos tiempos, y que tuvieron como protagonistas principales a Ios

núcleos burgueses en constitución.
De ambos movimientos surgirían con
nítidez en los últimos veinte años los
mecanismos capitalistas de producción
o, en no pocos casos, la evidente suje,.
ción al capital de importantes segmentos
de la producción. Un ejemplo contundente de la aparición acelerada del capitalismo como sistema productivo se dió
en Monterrey, hacia 1890, tras varias décadas de actividad burguesa destinada a
la concentración de bienes y a la formación de fortunas. Una muestra de las
formidables transformaciones que arrastró el dominio del capital sobre la producción, aun cuando las relaciones sociales no resultasen estnctamente capitalistas, fue Yucatán: territorio que, desde la
década de los setenta, se convirtió en
una gigantesca plantación henequenera.
En términos de una geografía de los
mercados, estas transformaciones se vincularon a demandas gestadas en un doble contexto: por un lado, en el espacio
nacional, el que rigurosamente se definía por el funcionamiento de ámbitos
regionales de notorio dinamismo-como
el sistema del norte - unidos por el fe.
rrocarril; por otro, en la economía
mundial, en especial las derivadas del desarrollo capitalista de las naciones avanzadas. Yucatán, sin duda, creció estructuralmente conectado a mercados externos a México. La zona lagunera, por su
parte, fue un caso de desenvolvimiento
exclusivamente orientado a demandas
nacionales, provocadas por la industria
textil. Monterrey y sus plantas fabriles,
a su vez, sería un ejemplo de crecimiento ligado tanto al mercado interior· como al internacional.
4.- El caso de Yucatán nos recuerda
con contundencia cómo México-como
la mayoría de los países latinoamericanos- se convirtio en un productor especializado de materias primas: respuesta

a la división del trabajo que desde el último tercio del siglo plantearon las economías de mayor desarrollo industrial.
Diversas zonas de su· territorio -y
franjas del norte estuvieron decididamente entre ellas- iniciaron o incrementaron actividades de visible prosperidad para los grupos propietarios, en
un movimiento que acompañó y permitió la famosa estabilidad porfiriana. De
esta incorporación regular y necesaria al
mercado mundial, según diría Bujarin,
devino la significación espectacular de la
nueva minería (y su anexo inmediato, la
metalurgia básica), del ya citado henequén, del café, del ixtle, de la expansión
en la cría de ganado y del aprovechamiento de sus pieles, asi como la intensificación de la explotación maderera, la
aparición de la producción petrolífera y
de ciertos frutos tropicales y semitropicales. Además, claro está, de llevarse a
escalas inusuales la antigua producción
de minerales y metales preciosos.
El cuadro del comercio exterior mexicano verifica el auge que se suscita a
partir de los años 80. Sin olvidar la tendencia a la devaluación que registraba
la moneda nacional, no deja de ser impactante observar que los valores en
pesos de las exportaciones se duplican
entre 1877 y 1888, se vuelven a duplicar para 1897 y se aproximan a una
nueva duplicación hacia 1906, en vísperas de una crisis que se sintió con vigor económica y socialmente (índice
evidente, por lo tanto, de la significación acentuada que las exportaciones
mantenían en los ritmos internos).
Pero lo que interesa remarcar por
ahora es que la especialización productiva que-por dicho auge exportador- tuvieron 9ue asumir ciertos espacios de la
geografia ~~cio';lal, r:esu_l!&lt;&gt; decisiva e~,la
configurac1on, mtegrac1on y expansion
del mercado interior.

�Esas comarcas, zonas y regiones requerÍan para su propio y cotidiano funcionamiento u·n conjunto de elementos:
fuena de trabajo, capitales, tierras libremente abiertas a su utilización, un
subsuelo sin trabaslpara su aprovechamiento rentable, in'sumos variados y masivos para nutrir los procesos productivos, abastecimiento sistemático de las
necesidades vitales de sus trabajadores,
una infraestructura de transportes y comunicaciones suficientemente densa.
Con ritmos de intensidad ascendente,
una mercantilización en espiral y demandas incrementadas, la especialización de esas áreas obligó a otras especializaciones, las tornó rentables. Pero,
ahora, vinculadas al propio mercado interno. Y que llegaron, en no pocos casos, a provocar sensibles transformaciones tanto en las relaciones sociales como
en la organización del trabajo y en los
instrumentos y medios de producción.
La elaboración del azúcar en Morelos,
las alteraciones y fortalecimiento de la
manufactura textil en estados del Centro, las industrias liviana e intermedia
que en Monterrey prosperan desde 1890
(sumándose al tronco fundamental que
fue la industria pesada), el desenvolvíry.iiento de las ya mencionadas produc9iones de algodón y carbón, las maderas
de Chihuahua y Nuevo León, el tabaco
veracruzano, los cereales de El Bajío y
Jalisco, el pulque de los estados de Mexico e Hidalgo, las carnes y cueros provenientes del mismo Jalisco y de la árida geografía norteña son datos que, entre otros, tienen que agregarse a este
movimiento acelerado de eiecialización
derivado de la ampliación e las demandas internas.
5.- Se ha señalado con frecuencia, y
atinadamente, cuánta significación alcanzó en este proceso la red ferroviaria.
El porfiriato se inaugura con poco más
de
600 kilómetros de vías bajo conce,;o
?' sión federal, y se despide con casi 20,000.

En fuerte medida -y es io que importa indicar aquí- esta telaraña de rieles apuntó hacia el norte, Si en un mo,
mento inicial México pareció intentar
las experiencias de otras naciones latinoamericanas, y llevó hacia su puerto
atlántico el primer camino de .fierro (paso inevitable, en tanto el comercio exterior miraba preponderantemente hacia
Europa), desde los 80 la proyección sería muy distinta. Es que sus expectativas de comercio exterior ofrec1an una
variante única en el continente: sólo
México tenía junto a alguna de sus fronteras a un;l de las más grandes econo,
mías del mundo industrializado. La mirada hacia el extremo septentrion~, hacia Estados Unidos, no puede asombrar.
El sistema del norte se vería entonces
rápida y febrilmente atravesado por los
ferrocarriles. Con tres llamativas consecuencias: una interesante comunicación
en su seno, una ligazón adecuada con el
mercado nacional y -muy particularmente- una conexión eficaz con el
mercado norteamericano. Las dos grandes líneas - el Central y el Nacionalcruzaron este inmenso espacio en su
búsqueda de Estados Unidos. Otras
dos destacadas empresas se instalaron
en el interior del sistema: el Internacional, que descendía desde Piedras Negras hacia Torreón -y se prolongaba
hasta Duranr- tras acercarse a Mon:
terrey; y el errocarril de Monterrey al
Golfo, que unificaba al Nacional con el
Internacional y marchaba desde Monterrey hacia el principal puerto marítimo
del área, Tampico.
Un superficial vi.stazo al m¡a ferro
viario de .. principios dé este si o destaca dos cosas: a) el sistema del norte ahsorbió una parte sustancial de la red de
transportes y -más importante aún- le
permitió tener a su alcance el mercado
de una de las más dinámicas potencias
del mundo capitalista; b) Monterrey, urbe que no permitiremos.recordar repeti-

damente en este trabajo, era el punto de
mayor concentración de vías en el sistema (y probablemente uno de los principales del país). Sólo Torreón se le acercaha en este sentido, lo cual no hacía sino
robustecer el peso de Monterr_ey en el ancho mundo del norte: las relaciones entre las casas mercantiles y los capitales
regiomontanos con la comarca lagunera ya eran más que múltiples antes de
que el ferrocarril llegase por esos rumbos y uniera (por varias líneas) a amhas ciudades.
La red se bifurcaba desde los caminos troncales y enlazaba las zonas de
mayor capacidad productiva y los centros urbanos preponderantes: Chihuahua con Torreón; Torreón con Durango, Zacatecas y Monterrey; Monterrey
con Ciudad Victoria, San Luis Potosí
y Tampico; San Luis con Tampico. En
fin: las zonas productoras d-e minerales, de carbón, de algodón, de madera,
trigo e ixtle, las ganaderas, se vieron
atravesadas, entrecruzadas o tocadas por
el camino de fierro. El arribo del ferrocarril provocó alteraciones fundamentales en no pocos lugares: sin dejar de
recordar el caso excepcional de Toneón,
bueno e~ mencionar también el de la
comarca citrícola de Nuevo León, gue
desde mediados de los. 90 comenzo a
abastecer el mercado del sur norteamericano mientras quedaban desplazados
en torno a Montemorelos y Linares cultivos más tradicionales (caña de azúcar,
maíz).
El sistema del norte se integraba por
'este medio a Estados Unidos a través de
cuatro Luntos: El Paso, Piedras Negras,
Nuevo aredo y Matamoros. Tres de e&amp;
tos polos ·fronterizos tenían conexión
directa con Monterrey, que también todía, unirse al cuarto (El Paso) vía orreon.
6.- Como señaló y sistematizó hace
tiempo Jorge Espinosa de los Reyes (Re-

laciones económicas entre MéxiétJ y Estados Unidos. 1870-1910, México Nacional Financiera, 1951), Estados'Unidos pasó a jugar un papel preponderante en el conjunto del comercio exterior
mexicano hacia 1880: desplazó con fir.
,
'
meza y mtidez desde entonces a los
,
'
paises europeos. De acuerdo con lo que
indica Espinosa de los Reyes, en 1872-73
fh.1ía hacia Estados Unidos el 36.1 o/o
de las exportaciones, mientras que Inilaterra y Francia recibían el 5.4,2o/0,
ara 1909-10, Estados Unidos absorbía el 75. 7o/o, en tan to que los citados
estados del viejo continente adquirían el
15.70/0.
Según los Anuarios Estadísticos coordinados por el doctor Antonio Peñafiel
correspondientes a los años 1898-1901
ese panorama queda totalmente rati.ficado. En 1898, verbigracia, Estados Unidos ~ompró el 71.20/0 de los productos
fl}ex1c·anos exportados, y en 1901 rebaso el 800/0. Muy atrás quedaba, ya, Inglaterra, &lt;Jl!e en 1901 no pasó del 90/0.
Si se alude a varios de los artículos
que encabezaban o se situaban en un
rango muy significativo en el conjunto
de las exportaciones, es factible confeccionar el cuadro siguiente para 1898:

-

Artículo

café

y si se revisan las cifras que los
anuarios de Peñafiel detallan para el
laáao que corrió entre mediados de
1 7, en algunos casos, o mediados de
1888, en otros, hasta la mitad de 1894,
se tendrá una idea precisa del giro que
Y.ª venía1jt?tagonizando las exportac10nes de ex1co:

-

Artículo

café
henequén en rama
mineral de plata
plata en pasta
plomo
cobre
ganado vacuno
ganado menor
pieles de chivo
pieles de res
ixtle en rama

0

/o expor~do a

EEUU del total

92.9
92.2
80.9
72.7
97.4
8,1
90.7
97.9
98.9
88.1
71.5

(Fuente: Anuario estadístico de la República
Mexicana. 1896, México, Ministerio de Fomento, 1897).

ºío exportado a
EEUU del total

72.5

henequén
98.9
mineral de plata
89.9
plata en pasta
81.8
plomo
83.7
cobre
63.5
ganado vacuno
66.4
ganado menor
93,3
pieles de chivo
99.8
pieles de res
94.9
ixtle en rama
3$.9
(Fuente: Anuario estadístico de ¡,,_ República
Mexicana. 1898, México, Ministerio de Fomento, 1899).

7.- Vinculado con eficacia por los
raandes troncos ferroviarios, uuicado en
más inmediata trastienda de las franjas más vigorosas del mercado estadounidense de la época Qas que•iban desde
el .pujante Texas hasta los grandes lagos y Nueva IJ:laterra), dotado de una
variada gama e recursos naturales y
partero de ávidos grupos burgueses que.
habían acumulado enormes fortunas y
bienes durante las difíciles e inestables
décadas previas a 1880-Monterrey, con
toda seguridad, es uno de los ejemplos
más verificables de esto último-, no
puede sorprender que el sistema del
norte se convirtiera ~n uno de los grandes proveedores de la vecina potencia.

Posibilidad que se sentía estimulada por
el arribo del capital extranjero, por las
políticas que implementaba el poder
central y por la identificación creciente
que se daba entre los gobernadores-delegados que dirigían los estados y los grupos dominantes, El general Bernardo
Reyes, que tuvo a su cargo el ejecutivo
en Nuevo León casi permanentemente
entre 1885 y 1909, aparece como una
ligura paradigmática en este sentido.

Así como la historia del desenvolvimiento que transitó Sonora por estos
años no puede entenderse sin tener en
cuenta la costa occidental de Estados
Unidos (según lo comprueban investigaciones recientes), el análisis del desarrollo y de las transformaciones económicas del sistema del norte resultaría
absolutamente incompleto si no se dibuja el enorme peso que asumieron las relaciones con aquel país: se emplazó como una inmensa área adherida al mercado de más espectacular crecimiento
en el mundo capitalista.

En primer término, la minería, Pero
sólo en primer término, porque el impacto fue más generoso. Y, sin duda
dinamizó múltiples actividades que ;
su vez -y reiteramos esto- generaron un
amplio movimiento ligado al mercado
interior.

. Como S6 observa en el cuadro que
s1roe, con datos de los años 1897 a
1 00, los principales estados mineros
del sistema del norte (se excluyen Tamaulipas y Nuevo León) generaron el
50°/o de los valores de esta rama a nive! nacional, y casi el 570/0 de lo que

�l'Olllputaron lo~ _diez estados de van•mardia en la activ1dad:

"

-

Estado
1. Chihuahua
2.Durango
3. Sonora
4.Sinaloa
5. Zacatecas
6. Hidalgo
7.Coahuila
8. Guanajuato
9. San Luis Potosí
1O. Baja California

Total 10 estados más
importan tes
Total producción
nacional
Estados del sistema
del norte

*Chihuahua fue el segundo, apenas
superado por Sinaloa, en minerales con
oro-plata.

Valor de la Producciór
Minera (1897-1900)
$42. 723,406
38.947,909
26.441,398
24.876,783
23.007,077
22.089,652
19.805,374
18.665,219
15.492,843
13.898,693

*Nuevo León fue el más fuerte pr&lt;;&gt;ductor de minerales con plomo: mas
del 960/0.
*Y junto con Coahuila, ese estado
registró más del 92o/o en minerales con
plomo-fierro-plata.

245.948,354

279.998,227

139.976,609

.. Ar,·os
A ,•1 ~
, de Antonio Peñafiel,
años 1898 a 1901).

(F ucn te:

11

Sólo entre Chihuahua y Durango,
q111' se encontraban .ª la cabeza en los
ruios citados, produjeron el 300/0 d~l
total nacional. Si revisamos el Anuarto
de l 901, por ejemplo, encontramos
esto:
*Durango fue el primer productor
d,· min:,rales con contenidos de

*Cinco estados del sistema (Durango, Zacatecas, Coahuila, Chihuahua Y
Nuevo León, en ese orden) gen_~raban
cerca del 90o/o de la producc1on de
minerales con plata-plomo.

º!º·

plata-plomo (casi el 70&lt;:fo del pais).
*Zacatecas y Chihuahua eran los
,rim:ipales en minerales de plata: re\ tasaron conjuntamente el 51 o/o del
lolal.
·Xz
· ,acall'cas eneabezo, las cifras en
111 ¡11l'ralcs de plata-cobre.

8.- La existencia de ricos racimientos -entre los que no debe olvidarse los
de carbón, requerido en grandes proporciones como combus~b)~ por locomotoras y plantas de fund1c10n-, el tendido de líneas troncales Y co~plementarias de ferrocarril, las necesidades del
mercado estadounidense (a las que _se
sumarían con énfasis las demandas mtemas) y la sanción de leyes qu~ protegían a la minerí~ norteamencana,
permitirían -en el SIStem~ ~el norteel surgimiento de establecumento_s dedicados a la fundición de los mmerales, a su transformación en m~!ales.
Algunos de ell~, co~o suced10 en
Monterrey, de dimensiones que es~ban muy por arriba de lo qu~ se ve~a
en otras ramas de la industria fabnl.
El cuadro que. se ofrece inmediatamente destaca la gravitaciÓ? de la
gran metalurgia de Nuevo L~on y de
la que funcionaba en Sa~ Luis, Y puntualiia que Durango, Ch1}mahua y Z~catecas también manteman una actividad remarcable. Estos cinco estados,
con Nuevo León-Monterrey al fre1;
te, registraron entre 1897 Y 190&lt;_) ~as
del 510/0 de lo producido en Mex1co:

-

Estado

1.Nuevo León
2. Aguascalientes
3.San Luis Potosí
4.Sonora
5.Hidalgo
6. Baja California
7. Durango
8. Sinaloa
9. Chihuahua
1O. Zacatecas

Valor de los metales
beneficiados
(189 7-1900)
$68.948,271
30.000,862
25.503,284
23.022,454
21.435,647
20.554,406
20,073,877
19.200,405
18.969,882
18.961,405

Total 1Oestados más
importantes

266.670,493

Total producción
nacional

298.225,978

Estados del sistema
del norte

152.456,719

·
de Antonio Peñafiel,
(Fuente: Anuarios,
de 1898 a 1901).

Estos números dicen ~ e los estados
del sistema del norte alh menci?~ados
cubrían el 570/0 de la producc1on de
los diez principales del país, que Nue~·o
León brindaba el 23°/o del t~tal nacional, y que junto con San Luis alcanza:
ban al 31.6o/o. De las grand~ pl~tas
fundidoras de Monterrey salia mas ~e
un terciQ del plomo mexicano, ademas
de que estaban - largamente- a la cabeza en la producción de plata y sulfuro
de plata.
9.- El estar a la vanguardia de las producciones de minerales Y.m~tales,_ ~an solo, deja constancia de la s1g~1fi~acion .~1~
bal de este espacio del temtono !nex1ca
no. Retener ese dato coadyuva, Sin duda,
a esclarecer el impacto que sobre el con·
junto de la e~onomía ~acional mantuvo
el sistema a fmales de siglo.

La preeminencia de las actividades
minero-metalúrgicas se detecta en el
cuadro que sigue, en el que se sintetizan las exportaciones registradas entre
1887 y 1897, con exclusión de la plata
acuñada. Están incluidos todos los rubros que en ese lapso superaron los diez
millones de pesos:

Artículo

Exportaciones
(1887-1897)

l. plata en pasta
2. mineral de plata
3.café
4.henequén en rama
5.plomo argentífero
6. oro en pasta
7.cobre
8. pieles de chivo
9.plomo
1O. maderas tintóreas
11.sulfuro de plata
12. p!ata mixta (con oro)

$119.270.077
91.765.186
73.936,599
71.201,054
18,859.404
18.276.961
18.193.617
12.485.342
12.445.140
11.605.409
10,799.020
10.538.916

(Fuente: Anuario estadi'stico de la RepúbUca
Mexicana. 1897, México, Ministerio de Fomento, 1898).

Pero en el gran norte-oriental había
otras cosas para exportar. Al margen de
las pieles de chivo, que figuran en el octavo lugar del cuadro que se acaba de
ver, en la tabla del comercio exterior
encontramos artículos de evidente importancia: entre 1887 y 1897 se vendió ganado vacuno por valor de
8.849,868 ~e pesos; pieles de re~ por
6.?33,~91; 1xtle en rama por mas de
sets millones. Como ya se ha mencio
n_ado, de todos estos productos el principal comprador era i'.,stados Unidos.
El impacto que desde estas actividades ~ dio sobre el conjunto de la econom1a nacional no re¡ulta difícil de
imaginar, De la multiplicación de demandas que se crearon surgieron nuevas producciones, o se ampliaron al-

gunas que ya existían: el sistema del
norte participó, con amplitud, en esta
alimentación interior.

10.- Aunque la producción destinada a la exportación resultó un elemento fundamenal en el desarrollo del capital y del capitalismo durante el porfiriato, de ninguna manera puede sostenerse que el resto del funcionamiento de la estructura económica era marginal, apenas complementario.
El dinamismo, los entrelazamientos
y mutuos incentivos que generaban el
acentuamiento de los procesos de acumulación originaria, la aparición y veloz crecimiento de numerosos núcleos
burgueses, el rápido y hábil traslado de
fortunas¡ bienes a la producción subsumida
capital o abiertamente capitalista, el arribo sistemático del capital
~xtranjero, el tendido de los ferrocarriles y de otros medios de comunicación
y las modificaciones jurídicas que desde el aparato estatal acompañaban todos estos fenómenos, propiciaron en el

México finisecular una serie de vigoro
sas demandas internas. La producción
para el mercado interior, así, recibió
buena parte de los esfuerzos empresariales, debió absorber una porción significativa de los capitales invertidos y
seguramente genero ganancias suficientes para quienes proyectaban hacia este
tipo de demandas sus labores productivas.
El nivel de estas demandas es constatahle por las cifras que recogieron las
estadísticas de la ~poca. Aunque es muy
probable que contengan ciertas imprecisiones, no dejan de mostrar tendencias
nítidas.
El cuadro anexo, centrado en productos agrícolas, evidencia cómo uno de
los rubros volcados en forma prácticamente total en el consumo interior -el
trigo-, marchaba a la par del henequén,
que destacaba con amplitud, por su lado, entre las exportaciones que no incluían la plata.

Valores, en 12esos1 de las 12rinci12ales 12roducciones a12;ícolas (1893-l 907l

~

Trigo

Henequén

~

Algodón

.OO.

1893 15. 747,519
3.598,932
8.160,689
2.340,701 1.536,540
763.943
4.393,277
8.514,933
1894 15,369,149
4.386,325 9.907,973 1.652,873
4,104,096
10.283,994
1895 13.273,709
10.176,050 11.565,519 6.464,519
(?)
22.377,951
1896
12.216,575
7.895,583 7.659,698 5.187,281
7.394,517
9.176,567
1897 18.680,475
12.803,679 8.282,038 2.985.920
6,872,770 4.600,680 4.107,911
1898 16.509,735 15.351,233 10.791,984
1899 17.607,924 33.227,203 13.283,338
4,679,628 11.065,657 2.036.897
1900 22.770,056 18.262,786 15.316,187
6.148,773 6.048,509 2.439,092
1901 23.800,122 .22.041,825
11.313,709
6,447,880 8.733,778 3.009,874
1902 26.188,728
16.937,809 22.908,320(*)
9.026,900 8.713,909 1.617,801
1903 21.213,223 41.088,802
12.111,315
7.911,625 11.440,515 4.627,217
1904 20.182,341
31.997,600 16.148,645
15.955.323 13.424,482 5.103,201
1905 25.326,869 21.181,944 26.302,065
33.658,057 15.087,580 6.077,319
1906 32.897,141 16.420,845
17. 705,331
18.819,278 15.336,500 3.978,611
(?)
1907 28.044,428 23.831,234
11.010,205 19.990,498 6.581,767
(Fuentes: Anuários de Antonio Peñafiel, 1893-1902; y Anuario Estadístico de los Estados Unidos
Mexicanos. 1939, México, Secretaría de la Economía Nacional, 1941).
* A partir de 1902 se dan los valores de la caña de azúcar.

�El algodón, a.su vez, no parece quedar demasiado atrás del cafe, y algo similar ocurrÍa con el azúcar. Significa esto que producciones exclusiva o preponderantemente volcadas al mercado interno (azúcar, algodón, trigo), a un mercado que se iba articulando sobre la base
de la unificación de diferentes ámbitos
regionales antes no vinculados con la
fluidez que trajo el ferrocarril, asumieron un peso no desdeñable en la economía mexicana de finales de si~lo. Esta
conclusión es suficiente para Justificar
la profundización de las investigaciones
sobre la fonnación, articulación y expansión del mercado nacional en el
México deciomonónico. Y muy particularmente en las décadas previas a la Revolución.

ll.- Parece visible que el sistema del

1895 pasaba las 20.000 toneladas anuales, y p,ara 1900 subía ya a 30.000. La
zona lagunera (en Coahuila-Durango)
comenzó a cultivar algodón en fonna
sistemática en los 70, gracias -en buena
medida- a las habilitaciones que los
grandes comerciantes de Monterrey realizaban a los agricultores. En pocos años
la Laguna proveería casi las tres cuartas
partes de toda la producción nacional,
como puede verse en el cuadro de abajo.
De este espacio norteño se extraería
también carbón ( con Coahuila a la cabeza, que para 1905, según el gobernador del Estado, generaba diez mil toneladas diarias), cuya demanda fue sensiblemente multiplicada por las locomotoras y los establecimientos de fundición.
Su rentabilidad en función del mercado

Producción de algodón, en kilogramos, 1893-1901
Año

Total nacional

1893
1894
1895
1896
1897
1898
1899
1900
1901

8.905,693
16.609,823
35.612,531
29.185,522
32.915,394
45.525,767
22.487,517
21.795,895
22.364,092

Coahuila

Durango

Coah./Dgo.

5.916,510
5.211,572
14.935,947
9.167,845
17.968,187
9.620,825
8,601,327
6.067,743
6,984,845

1.048,665
4.454,335
10.724,965
12.178,000
5.533,043
25.978,043
4.847,453
9.744,493
9.311,500

6.965,175
9.665,907
25.660,912
21.345,845
23.501,230
35.598,869
13.448,780
15.812,236
16.296,345

0 /o

del total

78.21
58.19
72.05
73.14
71.40
78.19
59.80
72.55
72.87

(Fuentes: Anuarios, de Antonio Peñafie~ 1893-1902).

norte participÓ con amplitud en este
movimiento interior, tanto como área
generadora de mercancías como en lo
que atañe a la generación de demandas.

•~,.

Con respecto a lo primero, bueno es
recordar ejemplos como el del algodón.
Su consumo creció verticalmente con
la expansión que la renovada industria
textil tuvo desde los años 80. Hacia

interno supo ser captada por los grupos
empresariales•, entre los que no podían
faltar los de Monterrey: en 1902 se
fundó en la capital nuevoleonesa la
"Compañía Carbonífera de Monterrey,
S.A.", con una inversión inicial de un
millón de pesos (casi medio millón de
dólares). Su significación puede inferirse por los accionistas que tuvo, entre
los que no sólo había individuos, sino

empresas: la "Compañía Fundidora de
Fierro y Acero de Monterrey"; la ''Compañía Minera, Fundidora y Afinadora
Monterrey, S.A."; )a ''Cervecería Cuauhtémoc"; la "Fábrica de Vidrios y Cristales de Monterrey"; la "Ladrillera
Unión", entre otras. En su conformación fusionó a la "Compañía Mexicana
de Carbón de Piedra", que tenía entre
sus principales miembros a Enrique C.
Creel, componente poderosísimo del
grupo Terrazas, de Chihuahua, gobernador de este Estado y _ministro de
Porfirio Díaz en los años iniciales
del siglo XX.
Del amplio ámbito norte-oriental ~e
aquí analizamos muy brevemente saltan
volúmenes destacables: de ganados vacuno y menor, pieles, una fracción no
desdeñable de trigo ( de la misma comarca lagunera) y manufacturas textiles
(de Coahuila, Durango y Nuevo León).
Un insumo clave para las más diversas
actividades era la madera. Pues bien: las
cifras de finales de siglo verifican la
significación de Nuevo León en las
maderas de álamo, nogal y mezquite; de
Coahuila con el huizache; de Chihuahua
con el cedro. Nuevo León, en tanto, encabezaba los valores en corteza para
curtir, y siempre figuraba entre los primeros en piloncillo.
No puede cerrarse esta síntesis sin
detallar que fue en estos años en que
comenzó el primer auge de la industria
liviana asentada en Monterrey, totalmente vinculada a las demandas del
mercado interior: textiles de diferentes
clases, sombreros, calzado~ y otros artículos de cuero, almidón, pan y galletas, pastas alimenticias, harinas, vinagres y aceites, mantequilla, cerveza, licores varios, aguas gaseosas, hielo, chocolates y derivados, dulces, cerillos, velas,
jabones y cosméticos de diversa índole,

perfumes, cigarros, escobas, baúles, artefactos de cobr~ f hojalata para el hogar,
camas. y catres, hbros y demás impresos,
matenales_ escolares, muebles caseros y
para oficinas, mosaicos, cal y afines
came.s conservadas. E inclusive una in'.
d~.stn a d~ mayor complejidad, que tamb1en reahzab_a sus mercancías en el
"'!ercado nacional: tubería de plomo
val~ul'.15 de bronce, ladrillos y piedra~
arti_fic1ales, productos refractarios, gli~erma y antiselenitas, hormas y arteactos_ de madera, carruajes, cortinas
f¡ !el'Slanas, aguarrás y alcoholes, niquea o y d?rado de metales, alambres y
otros derivados del hierro cartuch
armas, accesonos
. de cartón
' cemento
os y
botellas Y derivados del vidri~.
'
, Pero el sistema. del norte era, simultaneamente, un gran consumidor un
notorio _generador de demandas. Todo
este conjunto productivo requería a su
vlez una .alimentación constante: desde
os trabajadores
iue fluían de regiones
.
de
d
, menor es~rol o relativo y se converhan en asalariados en las minas y fáb .
cas norteñas, .hasta los centros mmeros
. ny .agropecuanos que necesitaba
sene de i
n una
.,
nsumos para la propia produc
pasand? por las gigantescas soli:
ta es del 51 ~~1? a ferroviario ( tan vasdes 9ue perm!tir1an surgir, a principios
siglo, la mas grande planta fundid0
ra de fierro y ac
,
.sb"
L . ero que por decadas
exl
o
en
ab
'
·
tal, .
noamer1ca, y que se inso Justamente en Monterrey).

~;~d

se Plre~isameMnte la industria aesada qué
•
.
en azo
e t en onte
. rrey sirve
e ejemplo
cafi~: punto. el desenvolvimiento del
de
y el ascenso del dominio
caría~p~últisofre la producción rrovocado nac· pi esE demandas en e mer1ona · n un traba·
·
en este sentid h
JO antenor,
o, emos puntualizado:

~"J

"Los grandes establecimientos fu d.
n 1dores qu e se Ievantaban en Monterrey

coadyuvar?~ ab_iertamente a reactivar

~ producc1on romera pacional, sobre to-

o en el norte de Mexico. Las demandas que gestaron incitaron a los más
d,estacados componentes de la burguesia local a trasladar fuertes capitales a
es~e sector de la producción en un
~ 15m? movimiento con las p~stentes
mv,er5Jones que arribaban desde los
pa1ses
.
S
· avanzados(
,,
· · ·) La "A mer1can
~elbng era propietaria y arrendalana d~ una densa cadena de fundos(y)
a mediado~ de la década primera del
pre~~te siglo beneficiaba minerales
aunferos, argentíferos, cobrizos y plomosos procedentes de casi todos los
estados del país. En un año tan temran~ ~orno 1896, la entonces "Gran
undic1on Nacional" informaba ue en
su_ planta de Monterrey había utilizado
mmer~es por un valor suterior a los
millones de dólares· a "C ompañtres
' M·
1a tnera, Fundidora y Afinado a"
enill1896, rea~izó compras por casi rdo~
m ?nes ?e dolares: la materia prima se
hab1a ~a1do de Coa~uila, Nuevo León
San'tal'
Lms y Durango" rCerutti'
. ., '
\
, ''D'WISJOn
cap1 ista d~ la _producción, industrias
y mercado mtenor. Un estudio re ·onal: Monterrey ' 1890-1910", en prengi
sa).
~na intensificada división del trabajo
social, s_e re~straba en el norte-oriental
de Mex1co, cun.~ntando una de las claves
para !a fo~mac1on y expansión del mercado mtenor. Su minucioso estudio uede result~r fundamental ara expf¡car
a~pectos importantes de fa consolidac1on de los grupos burgueses, de1 cap1-.
tal'
1smo y del propio estado nacional.

12.-, L?5 estados del extremo norte
del ,Pa1s, JUnto con la península de Yucatan, fu_eron los más conmovidos
P&lt;&gt;i: es~. gigantesco movimiento de privatizac1on .de tierras que se te¡w
.. , durante e1 porfinato. Extensiones enormes de
terrenos públicos pasaron a manos de

�compañías e individuos, fu~ron lanzadas a la circulación mercantil y -en no
pocos casos- comenzaron a ser pue~
tas en producción: la causa fue la_ vigencia efectiva de las leyes de colonización.

En el sistema del norte este proce~o
afectó con vigor a Chihuahua, Co~uila
y Durango, mientras que en Tamaulipas,
San Luis y Nuevo Leon tuvo una repercusión menor.

Si se toman las cifras atinentes a los
terrenos baldíos adjudicados por denuncios ("conforme a las leyes del 22 de
julio de 1863 y del 26 de marzo de
1894,,) se puede estructurar el cuadr~
de abajo, entre los años 1880 y 1899.

HECTAREAS ADJUDICADAS DE TERRENOS BALDIOS, POR DENUNCIOS
sistema/nacional

sistema del
Zac. del norte

total
nacional

7,040
5,610
479
2,434
2,500
2,540
6,520
7,023
3,059
4,954
3,258
184
17,108
1.453
9,657
S.4,290

60,812
96,712
98,163
308 146,337
820,706
401,069
208,595
218,647
435 194,741
93,441
62,493
138,592
54,874
71,927
56,275
47 168,662

342,277
461,238
577,842
563,117
1.187,466
797,478
557,882
551,619
612,404
415,534
368,858
375,117
242,726
277,435
201,033
457,371

17.77
20.97
16.99
25.99
69.11
50.29
37.39
39.64
31.80
22.49
16.94
36.95
22.61
25.92
27.99
36.88

1.435,692 297,158 29,841 3,145 128,109
~ 997,321

790 2.892,050

7.989,397

36.20

Año
1880
1881
1882
1883
1884
1885
1886
1887
1888
1889
1890
1891
1892
1893
1894
1895/99

Coah.

2,500
5,000
101,080
446,855
107,712
4,760
23,484
128,814
34,292
15,115
66,597
43,606
3,683
13,913

--

N. León S. Luis Tamps.

Chih.

Dgo.

51,978·
74,433
83,523
40,015
351,889
247,904
176,932
136,468
54,720
46,603
21,620
36,981
18.071
19,408
9,217
65,930

1,794
14,169
2,500
6,661
2,500
755
18 707
42,913
645
19,738 -51,772 -487 7,226
279 7,313 -22,500
32,720 - 2,110
171
19.524
7,460 -33,718 -22,216 12,266 --

(Fuente: Anuarios, de Antonio Peñafiel, 1893 a 1901).

º'º

Se detecta que en este lapso -las
dos décadas finales del siglo XX- más
de la tercera parte de las tierras cedidas
por denuncios (a precios bajísimos y
en forma masiva) fue traspasada en los
estados del sistema. En los momentos
en que la repercusión de esta política
·alcanzó uno de sus picos más soberbios -los años del presidente Manuel
González- -se llegó a computar en el
espacio norte-oriental del país casi el
70o/o de las tierras adjudicaiias por esta
vía. Sólo entre Coahuila y Chihuahua,
en 1884, sumaron casi 800 mil hectáreas.
Nos atrevemos a recordar aquí, brevemente, que en el lapso en que Manuel González fue mandatario se integró una compañía deslindadora que contaba entre sus accionistas más destacados a dos jefes militares y políticos de
primer rango en el norte: los generales
Gerónimo Treviño y Francisco Naranjo, ambos muy vincuJados -incluso en
cuestión de negocios-- al presidente. De
esta actividad empresarial - que se intensificó en los 90, especialmente en
el caso de Treviño-, los dos hombres
de armas obtendrían centenares de miles de hectáreas en el norte, sobre todo
en el occidente septentrional de Coahuila.
Para que se observe cómo esta tarea
colonizadora implicó no sólo la transferencia a manos privadas de terrenos
antes usufructuados por las tribus indígenas que corrían por el desierto, sino
también el arranque de una tarea concreta dirigida a la producción -plasmada en muchos casos- sintetizamos a
continuación algunQS párrafos del informe que el doctor Chas Gresswel efectuó
en 1891, tras una inspección de los terrenos "El Burro" y "San José de las
Piedras", de los que era dueño Naranjo.
Gresswel, que había cumplido esta labor "a ruego y expensas de la 'Denver

London Investment y Trading Co ', de
Colorado", resumía (según la traducción que se encuentra en el Archivo General de Nuevo León):
" El suelo (en áreas de Coahuila, MC)
es muy fértil, y produce grandes cosechas de cereales, algodón y uva. La irrigación es necesaria (en la mayoría de
las partes) y los medios para tener el
agua a las tierras son fáciles en muchos
distritos. El pasto para los caballos, reses, borregos y cabras es bueno. Las industrias a que se dedican los habitantes
son: cría de ganado vacuno, caballar
lanar y ae pelo; agricultura, manufactura de efectos de lana y algodón; elaboración de vinos de uva, y últimamente
a explotar el carbón. "
"La calidad de tierra en ambos lotes (los de Naranjo, MC) a propósito
para ganado vacuno y caballar es la que
está comprendida en los valles de 'Salada Grande', de 'San Vicente' y de
'San José', en el lote de San José de las
Piedras, y en los valles de 'Gaudalobo',
'Zorra' y 'el Burro', en el lote del Burro
(...) Haciendo un cálculo brusco hay
como 350 leguas cuadradas Ó sean
1,540,000 acres (616,000 hectáreas,
MC) de pasto para ganado vacuno y como 130 leguas ó 572,000 acres (casi
230,000 hectáreas) de pasto para lanar
y pelo (...) El clima es todo lo que puede· desearse y en ninguna parte he visto
lugar más a propósito para la cría de
ganados."

ciento anual para mejoramiento de
sus tierras y aguas... y a la vuelta de
cinco años, dehe(n) calcularse en su
más baja estima· en un 60 o 75o/o al
año del capital invertido en ganados.
Este es el cálculo que se hace también
en el Norte de México en esta línea de
negocios; pero con frecuencia resultan
mayores ganancias cuando (hay) un
buen manejo."
"Apenas es necesario aludir al gran
valor que tiene el carbón de piedra en
México•.•y a la cantidad comparativamente tan pequeña que se extrae en
este País; y siendo notorio el hecho de
que México está obligado a importar
de 4 a 5 millones de tonP,ladas anualmente, de Estados Unidos e Inglaterra, habla por sí mismo. La demanda
en el Norte de México crece por (el)
establecimiento de fundiciones, especialmente en Monterrey."
Gresswel estimaba que en el lote
"San José de las Piedras" existían extensiones enormes con carbón de piedra.
Sus indicaciones principales estaban "en
La Salada Grande y Salada Chica". Y
más adelante recordaba la propiedad del
general Treviño:

"'En la actualidad la demanda (de
ganado vacuno) es considerable y conforme el presente desarrollo de la industria ganadera en los Estados Unidos, es oe esperarse que la demanda
de ganado
mexicano en la América
,,
crezca.

"La Babia es el establecimiento central
de la enorme propiedad del Gral. Treviño y se compone de una buena residencia y numerosas casas para los trabajadorei y maquinaria. Como 200 hombres
trabajan aquí para la mejora de esta propiedad, Qo) que se hace con rapidez. Para establecer el lugar y fomentar la agricultura, se han hecho trabajos de irrigación: presas y reserwirs para pastos.
Tambien hay cría de caballos y ultimamente se explora el carbón. A 50 millas
de esta propiedad están los terrenos del
Gral. Naranjo".

·'Estimo que los productos de este
negocio, después de deducir el 5 por

La transferencia masiva de tierras
formalmente del Estado a manos priva-

#

�das contribuyó claramente a la estructuración de un mercado de tierras. Este
proceso coronó las políticas de desamortización que se venían cumpliendo
sobre todo desde la reforma liberal, y
que habían afectado a terrenos eclesiásticos, de comunidades y municipales.
En el extremo norte, de baja densidad
de población, limitada influencia de la
iglesia y sin grupos indígenas sedentarios, el impacto se dió con la transferencia de tierras nacionales, que en no pocos casos comenzaron a generar productos destinados al mercado interior o al
norteamericano.

Tamaulipas y Coahuila, pero también
de Guanajuato, Jalisco y Aguascalientes.
Se conoce con. bastante precisión de
qué manera se intensificó la circulación
de personas con el advenimiento del ferrocarril. Los de concesión federal movían a fines de los 70, en México, unos
800,000 pasajeros. Pero en 1906 la cifra
desbordó los 16 millones (es un incremento que, asimismo, se verifica en la
car~a transportada: recién en 1880 se
paso las 200,000 toneladas anuales; en
1905, en cambio, los ferrocarriles federales fletaron casi 15 millones de toneladas).

13.- En este movimiento global -tanto a nivel nacional como en el espacio
que estamos considerando- habra ~ue
incluir someramente el de la poblacion.
Con excepción de San Luis Potosí y
Zacatecas, en los que la sociedad colonial había tenido gran arraigo, el resto
de los estados del sistema llega al siglo
XIX con muy escasa densidad demográfica.
Cuando a finales de la centuria debe
ponerse en marcha todo el mecanismo
productivo del que se han dado alwnos matices en este resumen, la cuestion
de la fuerza de trabajo será fundamental. Resultó obviamente importante,
aquí, el papel del ferrocarril. Junto asalarios que soüan ser más altos que en
otras_zonas del país -lo que se observa
con nítidez en Monterrey y, menos fuertemente, en los centros mineros del extremo septentrional- este medio de
transporte facilitó claramente las migraciones internas. Los trabajadores podían llegar desde estados ajenos al sistema, o bien fluían internamente desde
las áreas de menor dinamismo y hacia
las más activas: la ciudad de Monterrey,
por ejemplo, recibiría en estos años un
fuerte volumen de migrantes provenientes de San Luis Potosí, Zacatecas,

Esto modificaría el cuadro demográfico nacional. Y dentro de los ámbitos
regionales efectivamente incentivados
por la expansión de la producción, el comercio y los servicios, las diferencias internas quedarían implantadas por el mayor o menor dinamismo de ciertas ciudades o comarcas.
Globalmente, el sistema del norte
acompañó con cierta ventaja el crecimiento nacional. Pero, como se enumera en el cuadro que sigue, hubo estados
que saltaron dramáticamente en términos porcentuales entre la instalación
porfirista y la Revolución.

POBLACION (1877-1910)

~

.ill2.

1900

1910

1877
9.481,916

10.879,398

12.632,425

13.607,272

15.160,369

México
Sistema del
Norte

1.744,170

1.986,665

2.335,681

2.579,536

2.971,121

104,131

144,594

241,026

296,938

362,092

Coahuila

180,758

217,206

262,771

327,784

405,707

Chihuahua

189,722

242,842

309,252

327,937

365,150

Nuevo León

568,449

:515,432

627,800

206,502

218,948

249,641

452,578

462,190

477,556

370,307

483,175

San Luis
Tamaulipas
Zacatecas
Durango

525,110
140,000
413,603
190,846

544,366
169,552
430,923
237,182

295,103

(Fuentes: Anuarios, de Antonio Peñafiel, 1893-1901; Anuario estadístico de los Estados
mexicanos. 1939, México, Secretaría de la Economía Nacional, 1941; Estadisticas sociales del porfiriato. 1&amp; 77-191 O, México, Secretaría de Economía, 1956).

., De ac~erdo con estas cifras, la poblacion mexicana habría aumentado en un
59.9o/o entre 1877 y 1910 en tanto
que 1~ del sistema lo hizo en dn 70.3o/0.
Pero miernamente existieron fuertes diferen~ias, que mostrarían las dispares
necesidades de flujo demográfico planteadas a finales de siglo y en los albores
de la caíd_~ de Díaz. Así, Coahuila elevó
su poblac~on en un 2480/0 entre 1877 y
1910¡ Chihuahua la vió ascender en un
12~0/o; D?rango en un 1530/o; y Nuevo
Leon, mas moderadamente, en un
92.5o/o. ~or el contrario, para Zacatecas el incremento resultó mínimo
(~5.5o/o)., muy por debajo no sólo del
sis_tema sm~ ?el nacional; y situación similar transito San Luis Potosí: subió
en un 19.50/o.

, Si bien el crecimiento porcentual
mas elevado corresponde a Chihuahua
(117o/o) en estos años -que constituyen buena parte de los de mayor auge
del. p~rfiriato- es Monterrey la urbe
cap1talma que aparece, con claridad,
con un peso , tendencialmente preponderan~e. No so}o porque se incrementa
con VIgor el numero de sus residentes
(72º/o),porque es un foco permanent;
de atracci?n d~ fuena de trabajo y
~orque deJa atras a San Luis en 1900,
Smo p~rque pasa a ser la cuarta ciudad
del pa1s en 1910. Además, Monterrey
hresenta otra particularidad: se toma
ase ~así exclusiva de la expansión demografica de Nuevo León, cosa que no
sucede .tan abiertamente con las restantes capitales en sus respectivos estados.

Si se examina la cantidad de habitantes de las capitales estatales, las que se
hallaban ?ºn frecuencia entre los puntos de mas alta concentración relativa
se detectarán ciertos rasgos significati:
vos.

. El otro gran centro de veloz aglutinamiento humano en el sistema, curiosamente, no era capital: Torreón. Su as-ce~so. en este plano parece explicar los
altibaJos de Saltillo, urbe que quedó situada un poco al margen de las comar-

POBLACION DE LAS CIUDADES CAPITALES
(1895-1910)
1895

1900

1910

Saltillo

26,801

23,996

35,414

Chihuahua

18,279

30,405

39,706

Monterrey

45,695

62,266

78,528

San Luis

69,050

61,019

68,022

Victoria

14,774

10,086

12,103

Zacatecas

39,912

32,866

25,900

Durango

26,425

31,092

31,763

(Fuente: ver cuadro anterior).

cas, de mayor dinamismo en Coahuila
~~i~olas y mineras. Mientras que en lo~
irucios del porfiriato vivían en torno al
rancho del Torreón un par de cientos
de personas, en 1900 habia ya 13 845 y
~ara 1910 estaba casi a la altura 'de S~lbllo. Como la proyección no se frenó
pese a la Revolución y sus efectos. e~
1?21 Torreón contaba con 50,902 habitantes, e~ decir 10,000 más que Saltillo. Fue sm duda el caso más espectacular, y a la vez d más mostrativo de
las modificaciones demográficas op'eradas e_n el sistema del norte. Sus causas
estl}v1eron en la transformación de Torreon en un nudo ferroviario de primer
orclen, en que en su derredor inmediato
p~osperai:on las producciones de algodon Y tngo, Y en !as vinc~laciones 9ue
brotaron con_ las areas mmeras proximas, ~n. medio de un espacio que no
e~a facilmente abastecido por otras
c~udad~5: Podría decirse que Torreón
SJmbohzo la expansión de la propia comarca lagunera: un dato que ayuda a
r~cordar que el norte no era sólo minena Y grandes extensiones rurales inexplotadas o mal utilizadas.
P~ro ~s indudablemente cierto que
la rruneria ocupaba un papel vertebral
en todo este dinamismo. Por ello fue
q?e en muchos casos las ciudades capitales. ,no acompañaron el ritmo de
e~pans10n poblacional 9'1e se daba a
mvel ~e los estad,os. Asi, mientras que
Coahmla aumento su población entre
l~95 Y 1910 en un 150&lt;vo, Saltillo lo
hizo en un 320/0. Mientras que la del
estado de Durango se incrementó en un
l04~/o en esos años, su ciudad capital
lo ~izo. ~n un 20°/o. La ciudad de San
Luis baJo en población, en tan to el estad_o aumentaba. Lo mismo sucedía con la
cm.dad de Za~atecas y su entorno. Sólo
Chihuahua y Monterrey presentaron una
te~dencia distinta, que resultó mucho
mas marcada en la capital nuevoleonesa
(tanto en ténninos absolutos como rela-

�tivos). Fenómeno, este último, que se
explica por el inicial auge de la industria
fabril en la urbe regiomontana.
La minería y su prolongación, la gran
metalurgia, concentrarían una P?rción
importante de la fuerza d~ tr~aJo ~ue
arribaba al norte. Destacanan, mclus1ve,
en el contexto nacional.

El cuadro de abajo . enumera los trabajadores ocupados a fines de siglo en
la minería: se contabilizan los estados
de más alta producción y se agrega Nuevo León, de mediJna envergadur~. Las
estadísticas parecen mostrar debilidades
(como las tan perceptibles oscilaciones
que aparecen en casos determinados),
pero de todos modos ayudan a detectar
ciertos rasgos vertebrales.

TRABAJADORES OCUPADOS EN LA MINERIA
(1898-1900)
Estado

1898

B. California

2,400

Coahuila

2,843

Chihuahua
Durango
Guanajuato

1899

1900

1901

2,903

2,777

7,361

3,885

2,869

4,852

9,692

6,350

6,357

7,652

8,310

7,048

8,478

13,000

11,886

17,683

8,053

9,406

8,759

Hidalgo

3,434

N. León

3,483

9,158

3,520

3,310

San Luis

3,989

3,915

7,646

10,768

Sinaloa

3,210

4,411

4,572

Sonora

4,982

4,104

3,577

Zacatecas

8,090

17,818

9,850

21,862

30,909

56,254

38,299

53,644

Total Nacional 89,072 106,536

95,52~

98,196

Sistema
del Norte(*)

º/o sistema
norte

34.7

52.8

40.1

54.7

(Fuentes: Anuarios, de Antonio Peñafiel, 1898-1901).
* Sin Tamaulipas,

~ce
, sel'

Con estas advertencias, el cuadro
muestra que la fuerza de trabajo ocupada en el sistema del norte (en el que se
excluye Tamaulipas) rondaba el cincuenta por ciento del total nacional. Si se
suman esos cuatro años y se extrae el
porcentaje global se tendrá que en el
norte se ocupó el 46°/o de la mano de
obra empleada en la minería. Esta importa~te atracción de bra~os s~ ~ercibió
tambien en la metalurgia bastea. En
1898, los estados del sistema (con exclusión de Coahuila y Tamauhpas) reguirieron el 35_50/0 de la fuer~a ~e tranajo del sector; en 1899 el md1ce subió a 42.1 o/o, y en 1900 la demanda
llegó al 34°/o.
Pese a mostrar enormes zonas vacías,
el norte-oriental evidenció en esta fase
del siglo XIX una notoria agilidad demográfica. Estudios que hemos realizado sobre Monterrey verificarían que en
este ámbito la circulación de trabajadores jugó un papel clave en ese dinamismo, fenómeno que, por otro lado, ~olía
ser multiplicado por la constante migración de mexicanos a Estados Unidos. El
sistema del norte, muy probablemente,
resultó uno de los espacios en los que
con mayor eficacia se. plasmó un mercado de trabajadores libres, dato central
para la construcción del mercado interno y para el establecimiento del capitalismo como mecanismo productivo.
13.- Sí se recuerda que a finalés de
siglo aparece en México un sistema bancario moderno, y se detalla que para
esos años Chihuahua contaba con dos
bancos, el Minero (instalado en 1888)
y el Comeréial (1890); que en Monterrey funcionaban otros dos-, e.l de Nuevo León (1892) y el Mercanbl (1899);
y que también habían surgido estas
casas en Zacatecas (1891), San Luis
Potosí (1897), Duran_go (1891) y
Coahuila (1897), habra que enumerar entre otros aspectos la neta incor-

poración del norte-oriental al movimiento de capitales que estas instituciones permitían.
De un total de 19 bancos que funcionaban en el país en 1899, 8 estaban
en el área que nos ocupa (es decir, el
42°/o). Debe agregarse a ello que el
Banco Nacional de México tenía sucursales en Chihuahua, Durango, Monterrey, San Luis, Zacatecas y Tampico (6
sobre 14 a nivel nacional). Y gue el
Banco de Londres y México abrio para
entonces filiales en Lerdo, Monterrey
y San Luis (3 de 10). Por otra parte, los
bancos locales se bifurcaron con rapidez.
Un ejemplo contundente lo protagonizaron los dos bancos con asiento en
Monterrey: con indiscutible eficacia
montaron una densa red de agencia&lt;;, sucursales y corresponsales por todo el
noreste, además de establecer vínculos
c_on otras áreas de México y con el extenor.
14.- Esta más que suscinta descrip-

cibn - dado el amplísimo margen que
puede permitir una investigaci~n cie mayor minuciosidad- quizás resulte suficiente para cubrir el objetivo básico de
este trabajo: llamar la atención sobre el
impacto que debió tener en la constitución del mercado interno este conjunto
de estados que hemos agrupado bajo la
denominación de sistema del norte.
El dinamismo que ofreció estuvo conectado a las demandas del mercado
norteamericano, por un lado; pero,
también, a las necesidades, movimientos
y transformaciones del propio mercado
nacional.
El hecho - irrep_etibl~ en Latinoamérica- de:encontrarse en la puerta de Estados Unidos significó un motor vertebral para ese dinamismo. La frontera del
norte emerge como un dato clave para
entender el surgimiento y consolidación
del capitalismo en el sistema y en México en general. El mapa ferroviario, la
producción minera, la metalurgia básica
la ganadería renovada y en mayor esca-

la, las inversiones estadounidenses y re-.
gionales: todo ello comprueba con persistencia la importancia de este contacto.
Todo esto, empero, sería enmarcado
y, simultáneamente, coadyuvaría a las
claras transformaciones que se operaban
en México a finales de siglo. La estructuración de un mercado nacional, con demandas propias, no fue una de las menores, como tampoco es desdeñable el nacimiento y crecimiento de sectores burgueses tan relev¡mtes como los que se
instalaron en Monterrey. Aunque las estadísticas utilizadas no siempre resultan
confiables, no- puede dudarse que .presentan tendencias llamativas, las que son
corroboradas, por otra parte, por los estudios que hemos realizado sobre la aparición del empresariado en Monterrey.
Un empleo más a fondo de fuentes
directas, sobre todo regionales, seguramente terminará de esclarecer matices
básicos de estos procesos, forjadores del
capitalismo y, en fuerte medida, del estado nacional mexicano.

�TEXTOS DE AMANTES

Gloria Collado
l.- (nada podía complacernos tanto)

-Nada podía complacernos tanto, decíamos atropellados nuestras propias hist~
rias, ésas que se quedan para nosotros y que algunos son capaces de olvidar -solíamos alimentarnos de nosotros mismos las horas enteras, olvidados del tiempo, del
hambre, olvidados del deseo. Sólo preocupados de la distancia que algún día separa a

6.- (caminamos sin destino)

~u~~tas veces pudimos encontrarnos de frente, con los ojos en los ojos las bocas
presmtiendose, las ma_nos pegajosas por el sudor nervioso. Luego Ysin deci; nada nos
d~~os la esial~a ~aminando sin destino, pensando tal vez en los árboles solitarios de
p_aJaros en os mv1emos o en las piedras que ruedan en las acequias y que de niños soliamos observar.

los amantes.

2.- (pero no era realidad)
- Todo era como un sueño donde las imágenes rebotan, aparecen y desap,arecen
y no pueden tocarse -algo que se imagina y que de pronto choca con una realidad
insoportable. Pero volvíamos a encontrarnos de nuevo, audaces como los héroes y
tercos de ser nosotros mismos aunque fuese un sueño.

3.- (el tiempo era el enemigo)
No había tiempo de pensar otra cosa ni dejar de pensarse pero estaba definido
que el círculo debía romperse cuanto antes. El tiempo pesaba hinchándose peligrosamente y dejamos de tocarnos, luego de mirarnos, luego de hablamos mientras la n~
che iba alargándose cada vez más. De nuevo el tiempo nos amenazaba. No volteamos
a decirnos adiós.

7.- (nada podía separarlos)
~na vez le ~ijo."apártate, me has convertido en esclava de tus deseos, de tus carencias,
·
t 1, de
d.. tus mstmtos, .de
, tus dudas' de tus advertenc,· as" - " no quiero
vo1ver a
ver e -: . !JO en otra ocas1on "me tomas como objeto, no me tomas en cuenta ara
tus, dec1s10nes, vas y .vienes
· amarte
p
. sin consultarme" - Yaquel día "hoy desper t,e sm
· presm·
fmas,d met paso
1 · las· vemticuatro horas aguardándote • asechando tu presencia,
1en o u ~ e~am_1ento - ya no quiero saber de ti" pero nada podía separarlos a uno
del otro. N1 siquiera ellos mismos.

8.- (cuando nada pasa)
Cuando nada pa_sa los ratos se hacen largos, llegas a tu casa, cuelgas tu sombrero
te asomas en la cocma, recoges el periódico y te dispones a pensar que todo has olvi:
dad?. Luego aparecen de pronto los recuerdos, los amigos comunes los sonidos c~
nocidos; el _teléfono suena Y te apresuras a contestarlo disimulando la ansiedad que
acabas ~amfestando en tus gestos, en tus bruscas intervenciones, en tu desigual comportamiento, porque ya no cabes en ti mismo.
1

4.- (nada te queda por hacer)
Y ahora me quedo detrás de la raya, un límite que has exigido en la comedia. Te

resignas a ser siervo de las circunstancias, cómoda situación, lo admito, porque así se
evita 1,ma molesta reflexión de los acontecimientos. Te cruzas de brazos a esperar el
proceso ajeno, el del otro, porque a ti, como pilatos, nada te queda por hacer.
5.- (cuando el amor es un caos)
Creíamos que nada podría sucedemos y que el mundo terminaría por ser un maldito caos pero para nosotros el caos sería de serpentinas de colores. Nada podría sucedemos la maña~a después, sólo el amor que allí seguía insistente en cada cosa que
tocábalijos, en cada cosa que mirábamos, en cada cosa que escuchábamos, en cada
cosa que...

9.- (nada te conduce)
Ni trenes, ~¡ barc~s, ~i aviones, ni automóviles: nada te lleva. Caminas por las ca1l:: entre multitudes md~f~rentes, todos van o vienen, tú no vas ni llegas a ninguna
P te. Pero ya lo has dec1d1do y nada podrá convencerte de Jo contrario. El amor te
pesa como una flor de plomo, nada te conduce al punto de partida caminas de frente al en_cu_entro del final de la línea para cruzar la frontera que se~ara el olvido del
presentimiento.

�SEÑAS/
RESEÑAS/
CONTRASEÑAS

10.- (acabé olvidándome de mí)
Terminé quedándome sin nada, todo te lo había entregado sin reserva. Por primera vez, acabé olvidándome de mí y· el mundo apareció de pronto en las flores, en
la humedad de la hierba, en el calor del verano, en la oscuridad de la noche, y vi la
luna, y vi crecer los tulipanes, envuelta de ti y olvidada de mí. Pero no intentes dejar
de abandonarme. Puedes irte, yo ya tengo mi olvido.

11.- (no era ella)
Ella pasó sin mirarlo, caminó hacia la puerta y salió sin un gesto que manifestara
su nostalgia. El - de espaldas- no supo que era ella. Cuando llegó apresuradamente
vio a los OJOS de los que allí esperaban, encendió un cigarro, caminó de un lado a
otro, permaneció en el centro del salón y así por siglos- minutos hasta reventarse en
una furia de impotencia. Luego volvieron a buscarse - "hola'' dijo ella- "no eras
tú'' - replicó él- "te esperé largo tiempo" -contestó ella, "no eras tú" - insistió él
en un reclamo ahogado - "yo aún sigo esperando", dijo ella y triste colgó la bocina
del teléfono.
New York - Agosto de 1981.

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�RELIGION, POLITICA Y ALGO
DE DEMAGOGIA

Herón Pérez Martínez
Los oficios políticos de la religión,
ampliamente reconocidos, y la cada
vez más generalizada sacralización de la
función política como porción epifánica de la perpetua sacralización del poder, tienen ya, para romper el tabú que
entre nosotros rodea al análisis de lo religioso comó fenómeno social, una "colección" en un espacio que abre Ediciones Nuevomar que, indudablemente, redundará en honra suya. Son pocos los
espacios críticos para evaluar el fenómeno religioso latinoamericano desde la
perspectiva de la política siempre rechazada verbalmente por los actores de la
religión; pero siempre, con el mismo énfasis, adoptada como práxis secular por
los mismos personajes. La historia más
reciente de Latinoamérica, como la actual y como la pasada, en un siempre vigoroso, ha puesto de manifiesto las múltiples y vivas conexiones existentes entre lo religioso y la política. Los títulos
y autores que la colección anuncia nos
augura poder disfrutar, en un ya incoailo por los primeros títulos, de un lugar
privilegiado para asistir, como actores
,lt· primera línea, al desarrollo de la
wávida historia de los pueblos latinoan11·ricanos en su lucha contra las múltiplt'g opn·siones que padecen en una actillul 1le dcscodificación permanente. Conw en las pesadillas, uno siempre abriga
la t•,pnanza de que el simple desenmascarar las cosas, el llamarlas por su nombre, St'rvirá como remedio, aunque de
llt'l'l10, a fut'rza de historia, estemos
aprc111licndo que este socioanálisis no
rnra sino que cn¡!;endra cinismo.
\ •·~ta rnl1•t·ciím pertenece el libro de
~tarín. Corno todo acto pionero, el
''l.ukro" dr Marín tiene ya un lugar de
ho11or ast'~'l1rado por ese hecho. El ritual, ,in t•mbar~o, de la rcseiía me re,,uit'n' 1·stalilt•rcr sus puntos de llegada
t 1•,1l1• loi, males parten los trabajos ullt'rion·,. lh- su, 100 pá¡!;inas y seis capítulo~ 1·1 lihro d1·1lit·a ~lo :16 páginas y

dos capítulos (Ill y VI) al tema anunciado por el título: la presencia religiosa y política de Lutero en México.
Lutero, el personaje del libro de Macín,
¡,es necesario decirlo?, es un protagQnista ampliamente vituperado, calumniado y demás por un fanatismo popular
cultivado a base de ignorancia en un
ámbito como el de nuestro país o la
misma Latinoamérica. Villoslada, historiador y biógrafo de Lutero (Martín
Lutero, BAC, 2 vols.}, católico, justifica
las distorsiones de los historiadores católicos a la imagen de Lutero por el lenguaje utilizado por el Reformador para
referirse a la Iglesia Católica: "Lutero se
pasó los últimos veintisiete años de su
vida lanzando sin cesar en sus publicaciones, en sus cartas, en sus charlas fantiliares, feroces maldiciones, ultrajes nefandos, acusaciones morales y doctrinales, unas veces absolutamente falsas,
otras desmesuradamente exageradas,
contra la Iglesia y el Pontífice de Roma,
contra todos los obispos, contra todos
los monjes y monjas y sacerdotes, con.
tra todos los que el denominaba 'rapistas' , asnos papales, seguidores de anticristo y de la prostituta babilónica",
(vol. I; pág. 20).
Villoslada nabla de la difícil objetividad en relación a Lutero; yo pensaría
más diñcil que la objetividad, la tarea
de dibujar, a un medio fanáticamente
católico, alimentado en un odio secular
hacia el Reformador, a pesar de los barnices ecumenistas, una imagen de Lutero ~ue lograra acercarse, aunque fuera,
al 'genio alemán hecho carne", como
se ha dicho de él. Esto es lo 9ue pretende Macín en el primer capitulo de su
libro. En las diecisiete páginas «Jl!e le dedica ofrece algunos datos biograficos del
Reformador y algunas de sus principales
tesis. La responsabilidad asignada a este
capítulo, sin embargo, parece demasiada para el poco espacio. La imagen del
Reformador está mal dibujada en los

trazos de Macín, a pesar de la excusa
evidente a su favor: de los datos familiares, a una psicología religiosa, a una cronología de la Reforma. Y luego algunos
de Los Artículos de Esmalcalda. Nada,
por tanto, del traductor y biblista, de su
experiencia en Roma, de su estancia en
la Universidad de Wittemberg, de su sistema teológico, de su agustinismo o sus
crisis teóricas. Ni nada, por tan to, de la
actividad de Lutero como reformador.
El Lutero de Macín contrasta con el del
"alemán pura sangre", hijo de Sajonia,
pregonero de un mensaje universal, superador de fronteras, abogado de la libertad absoluta a la par que de la inanidad del libre albedrio y de la actividad
humana en orden a la salvación, doctor
de intuiciones religiosas que, quinientos
años más tarde, apenas, emfiezan a ser
reconocidas como lo hizo, a menos verbalmente, el Concilio Vaticano II. Hubiera sido bueno rescatar algunas cosas
más del caudal de Lutero porque su presencia religiosa y política es más extensa
que el reducto de las confesiones religiosas en México. Macín, como ya lo hiciera Max Weber, reconoce y menciona los
vínculos entre el concepto luterano de
"libertad" y su vehiculación a través de
la Reforma como matriz del capitalismo
y de los liberalismos posteriores. Sin embargo, hubiera sido importante constatar ese luteranismo ideológico en el discurso empresarial mexicano no importa
si se confiesan fieles hijos del catolicismo, monaguillos de los obispos y demás.
Es una desgracia del texto de Macín
su manera de manejar sus fuentes. Frecuentemente no evita la impresión de
que trabaja "de oídas" ciertos datos
r, otros los transmite como si fuera el
'chisme" de último momento que está
a punto de hacer tambalear el mundo en
el que tú, pobre ingenuo, crees; pero al
fin de cuentas todo queda allí. Macín,
por lo pronto, no cita de sus fuentes
mas que el nombre. Así, cita a un tal

R?land H. Bainton, a San Agustín, al
m1Smo ~utero, a ~illiams (George H.)
o a Frc1re o a quien sea, salvo algunas
excepcion~s (páginas 55, 7?, etc.). Así,
en el capitulo II que Macm titula refiriéndose a Williams, " la reforma ;adical, un tema siempre n_uevo" en el que
por u_n~ P,arte el muy importan te libro
de Wilhai~s (Geor~e H; Williams, La reforma ra~1cal, FCb, Me~ico, 1983) queda ~~duc1do a una cancatura cuya incluSJon, por otra parte, es violenta en
el contexto del libro de Macín; el autor
se mete en un problema sin venir al
~as.o. En ~a página 33 refiriéndose, en el
ul~mo parrafo, a la gran importancia
atr,buída P?r "~gunos teólogos de los
Estados Urudos al estudio de la "reforma radical" para el estudio de los siglos XVI Y XVII, Macín dice: "Para
ell_os. es tan importan te como el descubnm1en to en 1947 de .tos rollos del
Mar ~u_er~o, aún cuando aqu( convendría insistir en que de dichos rollos es
P?Co lo que se conoce, o, para ser preC!-'?s, mucho lo que se oculta. No es diicil negar la verdad en nombre de la
~erdad cuando ésta pone en peligro los
mtereses de instituciones tan poderosas
c?mo lo son las iglesias. Por eso no sena extraño que muchos, como en el
caso de los rollos del Mar Muerto, nieraen el valor y la importancia de la reorma radical·'. (págs. 33-34).
Quienes por razones profesionales he~os eSlado al pendiente de las investigaciones en torno a las excavaciones y textos de Qumrán, no podemos menos de
s~r~rendernos de la afirmación de Mac_in. los, poderosos intereses de las iglesias estan ocultando la verdad ( ¡,diríaÜos la verdadera verdad?) sobre los ha
tiazgos de Qu'!lrán. Obviamente estt
de afirn:iac1ones descalifica al resto
, humanidad para opinar al respecto
fe:°10 al pe~~eño grupo de los escogidos
es perm1bdo penetrar en el secreto
que, por otra parte, no puede compartir

lta

~on l~s mortales comunes. La pregunta
mmediata que uno se pone es ·de qué
se trata? ¿Por qué no lo dice? ~Qué es
eso que las i_gle~ias ocultan y que¿ dado a
conocer pe1Jud1ca a sus poderosos intereses? Y sobre todo, ¿qué tiene que ver
esto con la reforma radical?.
El asunto de los rollos del Mar Muerto tiene muchos 3;&gt;pect?s. que, después
de todo, resultar1an logicamente inabo_rdable~ desde el espacio que Macín
deja. No ~mpor~, pues, cual sea el grado
de, espec1a_hzac1on del crítico siempre
sera d~s~ahficado para opinar porque su
conoc1m1ento se basa, obviamente, en lo
que S; ha publi;ado del material de
Qun:iran y sobre el; y lo que Macín dice
es, Ju~tamente, que se ha ocultado ese
material para n? da_ñar los intereses poderosos de las iglesias. En relación a la
co1!'1unidad esenia de Qumrán y al matenal encontrado de su biblioteca hasta
la !echa, "~s cierto que, a pesar d; estos
tremta y c1?co años de trabajos pacientes y labonosos, estamos aún lejos de
h~ber agotado todas las riquezas conterudas e~ ~I descubrim_ie~to. Si el trabajo
arqueologico se termmo hace años no
ha sucedido lo mismo con la deli~ada
tarea de reunir y publicar los millares de
fragmentos dispersos, especialmente los
de la ~u_eva 4. Pero las grandes líneas y
los m~s 1~portantes manuscritos son ya
c~noc,do.s . (Delcor-García, Introduccwn a _la. literatura esenia de Qumrán,
Ed. Cnsbandad, Madrid, (1982) 15).
Quienquiera que haya estado al tanto de _los descubrimientos y trabajos de
Qumran sabe, por ejemplo, que el con~ct~ y, por sup~esto, el control que las
1gleSJas han terudo sobre el material
arqu~ológico y literario del Mar Muerto
ha sido, para fines prácticos nulo. El
material inicial, . como todo ~1Undo lo
sabe, circuló durante muchos años en
manos de los beduinos y mercaderes
antes de llegar a las instituciones que no

fueron ciertamente las iglesias salvo el
caso, tal vez, de Mar Atanasio el archimandrita del convento de San Marcos
de Jerusalén, el cual, también como
todo mundo sabe, viajó posteriormente a Estados Unidos para tratar de vender los rollos que a su tiempo había
comprado a los beduinos. La historia
de la venta y publicación de los rollos
de las instituciones que los tienen etc'
h~ ~ido ~pliamente publicada en' un~
b1lb1ograf1a que suma ya varios millares de títulos.
El_ sensaci?nalismo de Macín podría
refen~, conjeturamos, tanto a la interp~tac1on d_el material que concluye el
onge_n eseruo ,del _cristianismo: Juan el
B~ubsta habri? SJdo un esenio, Jesús
mismo lo habna sido, hay muchos puntos de contacto entre el cristianismo y
la secta esenia presentes en el Nuevo
Testamento, el Maestro de Justicia (el
mesías esenio) tiene muchos puntos de
contacto con el Cristo del uevo "Testamento, etc. etc. Los estudios serios sobre este tópico abundan desde las célebres y conocidas identificaciones de Dupont-Sommer, ! Profesor de la Sorbona
a principios de la década de los·cincue;
ta. El sensacionalismo de Macín tiene
much~ parecid_? al de Wilson, periodista
yanqm de la decada de los cincuenta en
la revista "The New Yorker" en un ;rtículo célebre publicado en mayo de 1955
en el que habl3: de la repercusión de los
descu_brimientos en los fundamentos
doctnnales del cristianismo: "los cristianos están desconcertados", escribía.
O más aún se parece al sensacionalismo_ del. _sumerólogo Dr. J.M. Allegro,
qmen cier.tamente tenía acceso al matenal depositado en el Museo Palestinense
de Jerusalén. El 23 de enero de 1956 eri
la BBC de Londres declaraba AJlegro tener documentos inéditos r,ara probar
que _e( "Maesn:o de Justicia 'hab1a sido
crucificado bajo el poder de Alejandro

C.11
C.11

�para "proceder -dice el documento- a
de la historia de México como la revola formación de las estadísticas respec tilución mexicana o el cardenismo, por
vas". En ella el Rev. Westrup a nombre
ejemplo. Es una lástima, sin embargo,
de la Agencia Mexicana de la Sociedad
que la investigación de Macín no haya
Americana de Misiones Bautistas habla
avanzado desde que preparó, en la déde lo que "las iglesias bautistas del Estacada de los setenta, el artículo "Protesdo" le han respondido en relación a la
tan tismo" para la Enciclopedia de Méencuesta. De ello se desprende que haxico. El artículo en cuestión es repr&lt;&gt;bía, ya r.ntonces, comunidades bautistas
ducido, coma a coma, en el capítulo
en Monterrey (19 miembros y un pasIIl del Lutero, constituyéndolo, sin la
tor), Cadereyta (32 miembros y un pasventaja siquiera de la bilbiografía. Por
tor), Santa Rosa (26 miembros y un
ello, no tuvo la oportunidad de correpastor), los Ebanos (Enramadas) (18
gir o verificar por sí mismo los datos
miembros adultos, como en todos los
que ofrece, puede ser que poco relevandemás casos, bajo el mismo pastor de
tes para el planteamiento central de
Cadereyta) y Montemorelos (con 15
Macm, pero importantes para la credimiembros adultos y como pastor, prebilidad del texto y para quitarle el precisamente, al Rev. Westrup). "Entre tovalente sabor a tradición oral. Por ejemdos, prosigue el texto de la carta, tieplo, Macín siguiendo a Cardoso, su
nen llO miembros adultos; hay cuatro
fuente, el cual, a su vez, toma del
ministros ordenados; cada asamblea es
World Missionary Atlas el dato, dice
independiente no teniendo ni jerarque los bautistas llegaron a México en
quía ni metrópoli; las de Santa Rosa y
1880 para agregar, enseguida, que "se
los Ebanos, ambas tienen un pequeño
considera que en 1889 se inició forlocal destinado para el culto,-pero aún
malmente la obra" {f.· 48) y renglones
sin concluir". El texto, pues, es elomás abajo dice que 'la Iglesia Bautista
cuente en relación a la formación de la
del Norte, a su vez, empezó a trabajar
Iglesia Bautista en México y basta para
en México en 1883". Según esto, pues,
el caso.
habría que entender que la Iglesia Bautista del Sur de los Estados Ünidos haEl ca ítulo ill del ''Lutero" de Mabría promovido, formalmente, en 1889
cín
en e que, como hemos dicho, recae
la formación de la Iglesia Bautista mela
responsabilidad,
principalmente, de la
xica!}a, mientras que la del norte lo hajutificación del título del libro contiene,
bría hecho seis años antes. Por razones
en general, más religión que p(?lítica, code espacio, para no entrar ~n polémicas
mo el libro mismo, sin lograr tender el
cronologistas me voy a permitir citar
puente entre ambas a pesar del último
un documento que se encuentra en
capítulo ("Presencia de Lutero en las
Monterrey, en la sección de Asuntos
relaciones con las organizaciones políEclesiásticos del Archivo General del
ticas de la izquierda revolucionaria. Un
A juicio de esta reseña, el capítulo Estado clasificado con las siglas AE.caso en el PSUM ").
IIl es el realmente valioso de la obra de 8/271; se trata de una carta del Pastor
Macín. Por otro lado Macín es de los Tomás M. Westrup, jefe de la Iglesia
Menciona, por ejemplo, a Moisés
pocos que se han adentrado en el pa- Bautista en Monterre[, dirigida al secreSáenz (p. 55) por sus "valiosas con tribu•
pel jugado por el protestantismo confetario de gobierno de estado de Nuevo
ciones en el campo de la educación", lo
sional en la política mexicana. Acierta León y fechada el 6 de junio de 1871 en
cual obviamente es cierto, como lo obal señalar su carácter de una minoría la que responde a una encuesta enviada
servado de Pascual Orozco en tiempos
perseguida pero que a pesar de todo
por el mismo secretario el mes anterior
de la revolución; sin embargo, las mi.sactúa como fermento social y político
a todos los responsables de las diferenmas acciones de Moisés Sáenz lo acusan:
para contrarrestar el oscurantismo eletes iglesias y grupos religiosos del estado
·~~ rical católico en los momentos claves
Janeo (rey asmoneo que gobierna Judea
desde el año 103 al 76 a:C.), que había
sido enterrado por sus discípulos, los
cuales esperaban su resurreccion y su retorno como Mesías. El ~'Time&amp;" de
Nueva York en su página 37 repetía lo
mismo en su edicion del día 6 de febrero de 1956. A esos actos espectaculares de charlatanería barata siguió un desmentido por el equipo interconfesional
de expertos enviado al "Times" de Londres y rublicado el 16 de marzo de
1956. E mismo Allegro hizo una retractación en el mismo periódico cuatro
días más tarde. Afortunadamente la
bibliografía post~rior de los estudios
que se hicieron sobre las relaciones entre los círculos de Qumrán y el cristianismo es muy abundante y aún continúa creciendo. Por ejemplo se han hecho trabajos de investigación sobre las
afinidades literarias entre la literatura
qumrámica y el Nuevo Testamento, entre el "Maestro de Justicia" y Jesucristo,
entre muchos otros como los estudios
papirológicos de identificación del material papirológico proveniente de la
Cueva 7 en el que se han encontrado
fragmentos de varios escritos del Nuevo
Testamento. En todo caso, desconociendo el secreto de Macín es difícil opinar sobre él. Hubiera sido deseable que,
con esta ocasión, hubiese publicado el
tal secreto y frustrado, así, las agresiones a la ''verdad" a cargo de los fuertes intereses de las iglesias, dicho de
paso, defensoras a toda costa de ellos.

1

a él ~e debe e~ primera instancia la presencia de! ~nstitu to Lingüístico de Verano en Mex1c0Jmuchas
veces lamentada
.
,
p_or el mismo acm), quien en 1933 invita a Townsend (William Cameron) fund~dor del I~V para que aplicara en Mé,.
x_1co los m~todos de proselitismo reli~oso ~xp~nm.~ntados por él y su nac!ente m~ti~c1on en Guatemala. Bastar~a, para mdi~ar lo q_ue queremos decir,
~•tar el trabaJo _de Jean-Pierre Bastian,
_Los propagandistas del constitucional~mo en México (1910.1920)", en el
nur~ero ~/83 de la Revista Mexicana de
Soc10•10
PP· 321-351, en que Bastian
estudia a labor desarrollada por los pr&lt;&gt;testan tes ~n la rev?lución mexicana y de
~uc ~1acrn da solo pinceladas. Todo
e_lo, s'j1 embargo, no quita la importancia a ~s aportaciones de Macm para
pnmera aproximación a estudios
ormales
del. dprotestantismo en Me'XICO
.
tan d
~precia o hasta por los censos de
polblac1on, que, con un poquito de buena
vo ulnta~_podnan haber colaborado a la
r~c.o ecc1on de datos estadísticos ta di
f1ciles
d~ _recop1·1ar para un particular
n ·
,
aun ausp1c1ado por alguna institución.

fiª•

e°ª

danLI: f3pítul_~ IV y VI son afines pero
mpreSJon de ser fichas para ser
e1a,boradas, .postenormente
.
en un marco
dasí ex:hc1to: es algo así como una lista
ed ec as, fnovimientos, propósitos de
to as
. mterpretar
.
'
'b partes, mezc¡ados, sm
El
ro
de
Mac'
d
,
.
., •
l
1
10 a, asi, 1a 1mpres1on
de
.
tra~"; ~nmera aproximación, de que se
t
e Juntar nombres, fechas anecdoefi8' f?os, mov~ientos." Pero' de todo
º a tab_el estudio. El libro, aún así
ddebed ser 1enveruºdo.. )'b
i ros con ese tipo'
e
atos
son
ese
,
que señala M , asos. Los r1enomenos
acm' por Io demas,
, son
m ·
uy importantes para comprender algunas
todo!' cosas
. y actitudes actuales. y a med ogi~amente se sabe de la dificultad
e estudiar con bº . 'd d
,
vivos ' • .0 ~e~VJ a fenomenos
cado' mas SI el mvesbgador está implipersonalmente en ellos. Raúl Ma-

cín ha estado implicado en buena parte
fe las cosas 9"ue menciona. Muchos de
os. pro tagomstas de su libro son sus
amigos, conocidos o, en todo caso
par~ de un proceso vital en el que ei
a~tor está implicado. Por eso el ir y venir; A veces fuera y a veces dentro del
pa1s. Pero todo ello, en todo caso intentando, .como única voz, bosqueJar
·
una fi gura mmensa que aunque maldecida por el fanatismo católico ha estado
f:'!s~ird ~ Tste ahora con mayor in·
Sl a
esarrollo de nuestro paÍs.

L~t;~º• pues, está presente religiosa y

M.ex!co
I~camente, de muchas maneras en
y el haberlo señalado en esa rspe~'Ltiva es mérito, sí, de Raúl Mac% y
su utero".

* Raúl . Macín:

Lutero·· Pr••en,..~
.
- •- re¡·1g1osa
y
l{
po
t1ca
en
Mhcico
Ed.
N
J .,
•
uevomar Coecc1on Reügi6n y Política México i983

lOOpp.

'

'

,

�LEER, DIVERSIFICAR

Gabriel Contreras
"leer, por lo pronto, es una actividad
posterior a la de escribir: más resignada, más civil, más intelectual".
J.L. Borges
Una justa reunión de comentarios y
ensayos sobre diversos asuntos, que fueron hace yoco difundidos principalmente a traves de la revista Vuelta, conforma Sombras de obras, el más reciente libro de Octavio Paz, cuyo título carece
de misterio: remite explícitamente a un
aforismo de Demócrito: "Palabra: sombras de obras".
Es bastante antigua la búsqueda de
concordia entre científicos e investigadores respecto a la inasible (imfosible) mismidad de la emisión tex tua (cada texto
es una ~uperficie impenetrab)e a fin de
cuentas). Realidad que Paz, en un sonriente coqueteo con las figuras de
Whorf, Jakobson y Lacan, no se resiste a
reconocer: "Todo lo que tocan los
hombres está impregnado de sentido;
sólo que, apenas lo percibimos, el sentido se dispersa y se desvanece. No hay
sentido sino sentidos.'' ·
La manida univocidad del texto es no
más que una vana superstición, frágil
ensueño que cualquier agudeza derriba,
ya que el chiste - prototipo de la camaleonidad de los significantes- demue&amp;
tra cómo toda enunciación erige una
muñeca rusa, un burlón engendro que
promete algo más allá, escondido bajo
su piel de madera. ¡,Qué promete? otro
señuelo, siempre otro y otro. No hay
muñeca, sino muñecas.
P.orque eso es la lengua: una cadena de
sustituciones. Cito a Jacques Alain
Miller: " o hay palabra adecuada yara
decir algo y es siempre en relacion a
otros significantes que uno formula; por
eso la matriz máxima del lenguaje tal

como lo escribe Lacan es un significante
y luego otro. El mínimo del significante
es dos; Sl y S2; lo que en la teoría de
los conjuntos se llama par ordenado. Lo
divertido es que en sus buenos tiempos
Quine tambien lo sabe, y dice muy
bien, en algún lado, que finalmente cuando se intenta definir algo, siempre se lo
define a través de otra cosa y no se da
cuenta que al decir esto lo que está evocando es precisamente el desplazamiento esencial del significante, él lo dice
muy bien: la respuesta general a la pregunta qué es una A es siempre que es
una B". La actividad del lector es la de
quien postula incesantes versiones de
previos textos (pre-textos): "En nue&amp;
tros días se ha hecho popular la expresión leer. No decimos la teoría sino la
lectura del universo del físico X; tampoco decimos la interpretación sino la
lectura del teatro de Shakespeare por
el critico Z".

del lector, escnbiendo mientras se consume un texto? ¿Encierra esta "distracción" un improperio, una profanación o
es, por el contrario, un homenaje?

Antes que aciertos o agravios, las notas representan una tentativa de fijar
esa experiencia absolutamente personal
que es la lectura. Porque la empujan hacia la creación de un nuevo texto, di&amp;
tinto y fresco. Con lo que se prueba que
cada escrito es otro cuando es otra la
mirada que lo visita.
El nuevo fest(n de Esopo y Conjunciones y disyunciones enseñan cómo "sin
darse cuenta" van to'mándose notas ha&amp;
ta imponer otra versión de lo leído. Una
interpretación quizá falsa pero de todos
modos real.
Paz no es un baluarte del estructurali&amp;
mo (suponiendo que eso exista), ni es
un lingüista o un sociólogo consumado,
pero sí es un testigo atento; eso le da
derecho de organizar un ensayo resumiendo sus "impresiones y cavilaciones",
La lectura es una de las formas de la inun ensayo que "no tiene pretensión
troversión, es un acto subterráneo, incrítica alguna"; o bien lo autoriza para
comunicable. Exige tanto- el ejercicio
el diseño de un prólogo que crece y credel silencio como el de la visión; demance y divaga hasta divisar muy de lejos su
da además una práctica del pensamientema inicial: la picardía.
to; es, pues, un proceso de elaboración
que conduce a un producto imprevisto.
En Sombras de obras, Paz vuelve a
Curiosamente, cuando alguien lee se e&amp;
ser un hombre de opiniones admirables
fuerza para producir(se) un efecto,
y no pocos denuestos. Más allá de sus
¡,cuál?, ni él mismo ·puede vaticinarlo:
frecuentes desplantes, deja entrever lo
la fantas1a, el descubnmiento, la indi~iente:
ferencia, el shock, el mero desencanto.
*Que no sólo el crítico de planta puede
El vehículo es, inevitablemente, la viejercer la crítica con probable certeza.
sión. Un texto no habla y sin embargo *Que en este quehacer los moldes son
dice, dejándose ver. En ocasiones - es el
erescindibles.
caso de los graffities, los jeroglíficos, los
Que la hlstoria personal imbricada con
caligramas, los ideogramas orientales- la del resto de sus compañeros es taro"dice" de modo hábilmente plástico, y bien conside.rable, documentalmente hablando: "Una generación literaria es una
en otras es menos brutal.
sociedad dentro de la sociedad y, a veces, frente a ella: la generación es un
Las notas: ¡,Es lícito forjar anotaciogrupo de muchachos de la misma edad,
nes en el curso de la lectura? ¡,Qué signifinacidos en la misma clase y el mismo
ca carcomer el ritual del silencio, la cómpaís, lectores de los mismos libros y poplice contemplación, la femenina entrega

seídos_por las mismas pasiones y los mi&amp;
mos intereses estéticos y morales".

M~nterroso, de Alba, Hiriart, Sam .
Lenero. • .
peno,

, Estos m_uchachos, los del tiempo de
Paz, anduvieron mucho, y hoy curiosear
sus anda_nzas es recorrer la historia de
n~esn:a literatura. Es una lástima ue la
h1Stona sea tan informal.
q
*Q?e el periodis1?o cultural es tan miscelaneo que, a pnmera vista, no hay cómo agarrarlo por los cuernos, y mucho
menos por ~a cola. Sombras de obras
refuena la idea del libro como e .,
ejercida también por otros ese n·tªJon,
ores:

El _libro es un cajón y en él se puede.
depositar lo que al autor se le antoje en
este
, '.
, • caso:
d ensavo
,, lingu"1's..:co
u
, cromca,
cnbca
e la plastica, •disqu'ISICIOO
.. , c1en.
'fi
t1 ca Y reseña literaria.
~in embargo hay unidad. Cosa que en
escntores como González de Alba ha
fallado, muy lamentablemente.
Hay unidad desde el momento en

que las conjeturas de Paz son más o
menos predecibles; desde que se dá por
sentad~, ~I hech? de que Paz no se detiene en_ ~1bros barbaros" para emitir sus
aprec1ac1ones políticas; desde que cada
una de sus piezas reivindica la lectura
c_omo una labor verdaderament.e productiva, Y al p~riodismo cultural como un
trabajo no siempre deleznable.
*~ctavio Paz: Sombras de obras. Ed
Se1x Barral, México, 1983. 319 PP:

�VOTO POR LA PRESENCIA

Humberto Salazar
"'El concepto debe andarse con tiento
antes de acercarse a la vivencia. Quien
emplee conceptos debe ponerse guantes de terciopelo".
l. ¿Qué es pensar? Levantar un castillo de imágenes y representaciones para conjurar los miedos; cernir la vivencia con las tautologías del pensamiento
abstracto y el lenguaje; deportar del
país de lo tranquilo las contradicciones
y el caos del devenir; desposarse con el
concepto, automóvil de lujo en las carreteras del discernimiento.
También, de alguna manera, es tratar de
asir la presencia, pero el punto de partida es erróneo: la presencia no es prensible, y las representaciones serían el
vehículo menos apto para lazar el vértigo de la presencia, huidiza y sutil.

palabra, pero acompañado de su crítica
y de su autocrítica: eliminando, aquí
también, el poder seductor del saber
fetichizado -restituyéndole su lugar a la
vivencia, a la práctica, al arte.
4. El atrapamiento de la presencia supone al concepto como punto inicial,
negado en una fase posterior según la
conocida fórmula hegeliana del aufheben~
negar superando. La representación como trampolín, el asimiento como clavado - de ahí el vértigo.

5. Llegar a la claridad inicial en este

asunto supone, como paso después desechable, la formulación de una teoría
crítica de las representaciones, instrumento inexistente hasta hoy aunque .algunos planteamientos iniciales pueden
tomarse de Marx y Nietzsche (la fenomenología crítica de las representaciones y la crítica de la alienación en el
2. ~Qué es leer un libro? En el camprimero, la concepción del saber como
po de la representación y el concepto,
voluntad de poder y de la verdad como
algo tan natural como abrir por la mañaconven"ción petrificada en el segundo).
na una caja de corn-flakes y comenzar
Por eso La presencia y la ausencia lleva ·
a engullirlos. La palabra (oral, escrita,
como subtítulo Contribución a la teoría
como sea) es nutrimento de semejantes
de las r~presentaciones, teoría que, siafanes, pulimento de una lógica instautuada más allá de la filosofía clásica (corada, feliz.
mo una metafilosofía, pues) y de las
Leer un libro es de entrada aceptar las
ciencias (estuches más o menos formalireglas del juego: etiquetación mágica
zados de representaciones parcelarias),
que nos libera del horror de lo indeterpermite la superación del proceder mágiminado. ¿Cómo entrar a un libro sin
co
y devuelve su lugar privilegiado al
re-producir esa relación de complicidad
pneuma creador, la poiesis y el temblor
tranquilizante? ¿Cómo entrar a un lide la vivencia.
bro como se entra, por ejemplo, a una
mujer?
6. De manera suplementaria, el libro

3. La presencia y la ausencia de Henri Lefebvre se plantea estas cuestiones y
otras por el estilo. Instalado en el jardín racional y sus espejos, trata de madurar por autocrítica y autoaniquilació_n para, ya maduro. caer del árbol de
la ciencia, al pasto de la vivencialidad y
"la obra".
Así lo desea su autor: En este libro, el
~~~ concepto tiene la primera y la última

de Lefebvre nos regala ( don que es, ente
femenino) con una serie de poemas incluídos al inicio "de sus cap1tulos (que
son cinco y son como quien dice la mano -en inglés, darse a otro, al otro, es
darle cinco, los cinco dedos de la mano:
take five- ): l. El concepto de representación; II. Acerca de la filosofía como
introducción al mundo de las representaciones y salida de ese mundo; III. Las

representaciones no filosóficas; IV. La
obra; y V. La presencia y la ausencia.

7. El libro se inicia con una carta no
enviada a Octavio Paz, tras cuyos pasos
podemos ciertamente, más de una vez,
encontrar el sendero de la presencia y
el estremecimiento, pero quien es también, oh paradoja, paladín de las diarias
batallas ideológicas (circo donde pululan las representaciones), y no precisamente del lado más progresista.
El afecto y la dedicatoria del filósofo
francés al poeta mexicano bien podrían
traicionarse y resultar el certero aguijón,
kriptonita contra el poeta endiosado,
porque la teoría crítica de la representación esbozada por el primero sirve a pedir de boca para el desmantelamiento de
la fantasmagoría política paciana, para
el minucioso rastreo genealógico de la
mitología neoliberal del p~ta. Estoy seguro que por esta vía los resultados serían generosos, quizá más que en 1~
vena analítica barthesiana seguida por
Aguilar Mora.

8. La presencia y la ausencia es además la libertad alcanzada después de una
trayectoria de más de cinco décadas de
brillante trabajo teórico. Es la libertad
de movimientos del pensamiento, la liberación de ataduras conceptuales y la
puesta en sospecha de sistemáticas que
en sucesivos períodos fueron fecundas
pero que con el tiempo quizá se iban
convirtiendo en rémoras: marxismo, psicoanálisis, hegelianismo, la Ciudad, lo
cotidiano, el Placer, la Diferencia...
Empresa individual es ésta que se propone, . y que seguro atraerá prontamente el calificativo de ideologismo pequeño bur~és, si no es que se la asocia lisa y llanamente, por parte de los pensamientos encorsetados, con la ociosidad
y las masturbaciones mentales.
Así lo presume su autor: ¿Elitismo?
Quizás, pero un eijtismo modesto, in·
solente a veces pero discreto y casi se·

cre_to. ¿Al esti_lo de los estoicos? Si se
quie~;• p_ero sm. l~ creencia en el "fatum ' sm sumis1on, añadiéndole los
rec~rsos de un epicureísmo sutil (el de
Ep1curo, para quien beber un vaso de
agua fresca era el mayor de los placeres).

9. y así como hay un eterno retorn3!" del mundo como representación,
as1 como es eterna la voluntad de pod~r contra la diferencia y el acontecimiento, c_ontra el devenir, igualmente
eterna e mcansable debe ser la batall
c~ntra el brasier de los significante:
(siempre en mano cadena para tejer
la tautología, así sea en particiones fa).
sas como en la tautoheterología hege-

lia~a): Para crear algo nuevo, para despe,ar el lugar de la invención total comencemos por la _guerrilla de los ~~nos;
d~str~!ª'":ºs el intercambio; la comu~acwn 11istituí~, esas parodias, esos
simulacros; suprimamos la ideología·
volteemos ,c?ntra los símbolos y las imá:
genes la logica de los signos; revolucionem~s ~l discurso, el cuerpo social de
los significantes, la vida ilusoria en el se~o -~e los signos, desmintamos su loca
iluswn de aportar una totalidad por el
vocabulario, la nomenclatura, el verbo.

10. ~ nada mejor que la poesía para
sumergirse en esas aguas, cómo lo constatamos co? este poema de Alfonso
Reyes Martmez que bien podría acom-

pañai; a los del "nuevo" poeta francés
mclu1dos antes del capítulo cinco:
PRES~NCIA: Sentir la presencia/ y
despues_ de la presencia la voz/ asir la
presenc1a_ y la voz/ y desa~r el sueño/
como quten desata amarras/ desde algún
pu~r~o de sombras/ y se va callado/
unamme, navegando/ en la luz más intensa del día.
HENRI L_EFEBV~E: ½1 presencia y la
.ausencia; contr1bucwn a la teoría de
las representaciones. F.C.E., México
1983, 277 pp.
'

�EL EJIDATARIO HENEQ,UENERO,
LA TIERRA Y SUS DUEÑOS EN YUCA TAN*

Alejandra García Q,uintanilla/Raúl Murguía
REGION

l.Los estudios históricos acerca de la
génesis del Capitalismo en México (1)
han producido un conjunto de explicaciones generales que si bien parten de estudios específicos no han logrado dar
cuenta de las peculiaridades del desarrollo del Capitalismo en las distintas regiones (2) que el país, en su proceso de
constitución nacional configuró (3). Es
por ello que el enfoque regional en el
estudio histórico dará a las explicaciones
generales de movimiento, cambio y concatenación histórica, el rico contenido
de lo que se mueve, cambia y se concatena.

La constitución de una parte del área
geográfica de la Península de Yucatán
en una región específica y diferenciada,
parte de la existencia de dos elementos
fundamentales y ajenos: primero, una
sociedad base organizada a través de la
eficiencia en el manejo de la selva, en un
poder autocrático que se reproducía a
través de la sujeción religiosa y el tributo (4). Segundo, una sociedad invasora
organizada en su origen alrededor de la
propiedad territorial y la clerecía católica. En su encuentro, estos dos elementos se vinculan. en la dominación, una
entregando el excedente en forma de
tributo; el otro, recibiéndolo como renta de la tierra Real a través de la encomienda.
De la sociedad invasora habrán de
surgir: el encomendero, el hacendado,
el empresario henequenero del siglo
( *) Ponencia presentadaI en la segunda reu-

nión sobre "La formación del capitalismo _en México. El enfoque regional", orgaruzada en noviembre de 1983 -en ciudad de México- por la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL y el Consejo
Mexicano de Ciencias Sociales.

diecinueve (5). De la sociedad base
surgirá el encomendado, el rentista, el
peón henequenero. Los primeros se aristocratizarán a su llegada y conservarán
este carácter hasta su -desaparición. Los
segundos serán milperos aún cuando las
milpas y las selvas desaparecieron. En
la relación entre sociedad base y sociedad invasora se forjan, en el crisol de la
hacienda henequenera los hombres de
hoy: el ejidatario henequenero .y el burócrata organizador de esa producción.

11.Cuando los españoles se encontraron
frente a la humanidad que habitaba en
la península, descubrieron individuos
con una forma de organización distinta
a la que ellos conocían, que habían domesticado un grano que ellos también
desconocían y que habían organizado
su vida alrededor de ciertas formas rituales y políticas acordés con los ciclos
de la . naturaleza ·ya que les permitían
apoderarse de ella y extraer del monte
el conjunto de valores necesarios para
reproducir la vida. Habían desarrollado
dichas formas debido a las características de la región. La comunidad milpera
apareció como relación social que satisfacía la necesidad de la apropiación temporal del bosque y su transformación
en milpa. Yucatán es una inmensa piedra con poca tierra, pero es una piedra
que desarrolla una capa vegetal adecuada para el cultivo en milpa muy rápidamente, siempre y cuando tenga a su alrededor un poco de selva, un poco de
monte que le permita reproducirse. El
campesino maya clasifica las comunidades vegetales según edad, composición,
altura,. densidad, caducidad del follaje
y tipo de suelo. Básicamente, recof!ocen como "chacben" un área durante el
primer año de cultivo, "saká" durante el
segundo, "hubché" del primero a los
veinte años de descanso, "tankelem
kax" (monte que va a la mitad) de los

veinte a los treinta y cinco años y "nucuch kax" (monte alto) al mayor de
treinta'y cinco años (6).
El milpero, a diferencia del campesino europeo, o del centró y norte de
México, nunca tuvo apego a un pedazo·
de tierra. Por el contrario desarrolló un
gran respeto por la selva en su totalidad,
por el "monte". La agricultura -y cabe
dudar de que ésta sea la palabra apropiada- tomó rumbos muy peculiares. Para
empezar, la palabra milpa no designa
monocultivo maicero, sino que se trata
de un cultivo diversificado, aunque el
maíz ocupa el $itio de honor en la milpa
y en la vida de los "hombres de maíz".
Se trataba (a semejanza de lo que hoy
aún ocurre con los milperos actuales) de
"un cultivo mixto de tipo hortícola, en
el que cada planta requiere de particular
cuidado". Además del maíz aún hoy se
puede observar que "forman parte de la
milpa una o dos especies de frijol (Phaseolus); camotes (Ipomea); dos o más
especies de chile (Capsicum) y otras
plantas más, como jícamas (Pachyrrhyzus), yuca (Manihot) y macal (Colocasia y Xanthosoma)". También se utilizaban las huertas anuales llamadas "conucos" donde aún se "cultiva sandías
(Citullus), maca!, yuca y aún plátanos
(Musa) y otras plan tas comestibles".
Dentro de su estrategia agrícola, el
maya (según lq sugieren ·las observaciones de campo de varios especialistas) no
se planteaba destruir la selva" sino que
se le vió como un recurso capaz de ser
sometido inteligentemente a práctica de
conservación, de modificación y de
aprovechamiento múltiple. "AJ estudiar
la composición de las selvas altas medianas, p~reninfolas y su~pereninfolias..:de
la penmsula de Yucatán, varios autores
han observado la alta frecuencia (y en
ocasiones la dominancia, atípica en las
selvas tropicales) de árboles cuyos diversos productos son utilizados por los ma-

�yas actuales y que lo fueron también en
el pasado "(7).

la península los mayas habían desarrollado un cultivo eficiente, con el cual,
a través de la tumba, roza y quema, en
detenninados momentos llegaron a sostener una población bastante superior a
la que ahora habita la península (9).

forma respetuosa en que los mayas se la
apropian, aún hoy en la tradición agrícola de los milperos de origen maya
que hoy habitan en el sur y el oriente
de la PenÍl)Sula, que a pesar de la constitución del ejido, aún producen en tumba, roza, quema. Sólo entendiendo esta
perfecta annonía que eterniza la capacidad productiva de la caliza, es posible
entender la eficiencia que significa la
ausencia de propiedad individual.

A partir de estos testimonios -vivos
hoy día en las selvas yucatecas- es posible afirmar que el maya se posesionaba
, como comunidad y como individuo de
Esta eficiencia productiva se basaba
la selva en su conjunto pero nunca reclaen
el conocimiento de los ciclos naturamaba propiedad. Cuando abandonaba
les,
en el dominio de la selva en un prouna zona para dirigirse a cultivar un nuefundo conocimiento del monte, de las
vo pedazo del monte no lo dejaba yerespecies que allí habitaban, tanto veiemo. Lo que ocurría, como hoy lo testiIll.tales como animales, pero que e-xigian
monia la práctica de sus descendientes,
una determinada forma de relación: el
es que sembraba nuevas especies que a la
Los conquistadores españoles proveno cultivar más allá de dos o tres ciclos
vuelta de unos· años pudiesen resultar
nían
de otra historia, de otro grano, de
un mismo pedazo de tierra, la tumba, la
útiles a la comunidad. Al hacer milpa se
otras
condiciones naturales. Señores de
roza, la quema, la resiembre seleccionapracticaba la tumba-roza-quema, pero
la
tierra
hacía largo tiempo ejercían la
da para acelerar el proceso de restitucon gran dominio tanto de la técnica de
propiedad
sobre ella y sobre los homción del monte, el avanzar, el sembrar
la quema como de la capacidad autobres, y, de pronto, se enfrentaron con
allá, el volver a repetir la tumba, roza y
rreproductiva del bosque. Ejemplo de
otros hombres que no tenían ese con•
quema esta milpa errante a base de desesto son algunas de las prácticas observacepto, por lo menos no lo tenían resmonte y quema permitía la restitudas aún .hoy entre los milperos de Quinpecto de la tierra. El avance tecnológición cíclica de las condiciones naturatana Roo: "a) el evitar sembrar en queco de la sociedad hispá,-,ica, principal·
les, pero al mismo tiempo exigía que
madales o sea, en terrenos que hubieran
mente acerca de la guerra y la activino existieran dueños personales ya que
.sufrido un incendio forestal no controladad militar, les dió el triunfo, les dió
si los hubiera, el propietario individual
do; b) el respetar en operaciones de
la dominación de los territorios con•
de la tierra, se hubiera visto atado a las
apertura de brechas Q de deshierbe, las
quistados y de los hombres que en
fronteras de su propiedad y solo que ésplántulas de árboles útiles; c) el consideellos habitaban. La dominación tuvo
ta fuera muy grande, podría haberlo rerar como buen signo el que la cerca o
dos vías, una para los principales de
suelto y, de hecho, ésta fue la solución
nok-chiak (cerca que se levmita alredelos mayas que o bien fueron muertos
que los mayas encontraron: había un
dor de la milpa llarª evitar la entrada del
o bien fueron incorporados al grupo
dueño, un propietario, un ser que era el
ganado -A.G.-) de la milpa retoñe padominante como intermediarios entre
dueño de todo el monte, Yumbalam. A
ra formar un seto vivo y que éste esté
la autoridad hispánica y los pobladoeste propietario llegado cierto tiempo,
apoyado en "monte no tumbado en
res locales (11). La otra para los tra·
se le ofrendaba y se le pedía autorizaaños" y d) considerar que si se tumban
bajadores que ahora habnan de entre·
ción para derrumbar el monte, para prefandes extensiones de selva, sin dejar
gar el producto excedente, en forma
ñar
la
tierra
con
las
semillas
de
maíz,
algo de monte' entre milpa y milpa, su
de tributo a un nuevo déspota. Y para
del frijol, de todos sus alimentos. Este
regeneración será muy lenta y no podrá
poder servirse de la tierra comunal y
propietario original había sido ofrendaservir por mucho tiempo, para fines
de los productores, los cristianos man·
do durante siglos y el monte había caíagrícolas "(8).
tuvieron parte de la estructura polído, había seleccionado, había vuelto a
tica pn:hispánica: los cacicazgos, pero
crecer, había rendido mil veces sus fruAl respecto de la quema, el dominio
la
vaciaron de su anterior contenido. "El
tos permitiendo un excedente tal que
es tal que no solo no provocan incendios
cacique
gobernaba despóticamente sus
muchos miles de trabajadores ya no esforestales sino que son capaces de lograr
dominios... estaba sujeto no solamente
taban
dedicados
a
la
agricultura.
Pode. la supervivencia de algunos árboles ya
al gobernador, cuyo delegado era, sino
mos ver ese excedente en fonna de risea para utilizar sus frutos, para asechar
también al cura y a los frailes. Era el
cas piedras labradas, de magníficos edianimales de caza, o para pennitir la su~ente para el cobro de los impuest~
ficios, de grandes sacbeob(l O). Podepervivencia de la Ceiba Pentandra, árpublicos, de los tributos, de las obvenmos ver la unidad con la naturaleza y la
bol sagrado que acuna a Yumbalam. En

ciones parroquiale:;, y en raneral de t 0 d
irabe1a que se imp~ma
·
, a, os aborígenes.a
ran
multiples y vana.
. con este mollvo
.
dª~, sus atenciones· Lo mJS·mo persegu•:111 a un c~_minal que se había sus_tra~do
di a._la acc1on
, de la Justicia, que a un
in. o, mno, ya~on o hembra, que había
d~Jado ~e aSisbr el domingo a misa. Lo
m1sm_o_eJecutaba cualquier orden del ramo civil que le comunicaba el gobº1emo,
~

c?mo las disposiciones ~e dictaba el
parr~~ para la celebracion de una fiesta ~ehgiosa. El cacique era generalmente
a_ctivo y severo para agradar a sus supenores, y no pocas veces excitó motines
Yasonadas con su dureza" (12~
, A cambio_ de esto, los caciques, obteman beneficios pecunarios se salvaban
del pago del tribu to y t1e' lru servicios

J

aersonales, podían ser elegidos yobemaores, alcaldes o reD'idores de os
bl d · di
o·
pueos . e m os, y sus hijos se convertían
en hid~gos (13). Con estas prebend
los ca_c1ques fueron coptados or
conquIStador~ para escalvizar los de
raza y ennquecer a "los de razón"
os europeos instauraron la .corrupció~

L

i

1:

�como mecanismo de control par~ P?rmitir la reproducc.ión y el mantemmiento
de su poder.

colonizadores que la u tili~aro~ par_a
afincarse en Yucatán, para ir ma~ alla,
ara iniciar la ganadena com~ p_nmera
forma de producción ajena y d1stlnta de
la autóctona.

La conquista fu~ e~ _c~oque de dos
mundos pero no sigmfico la destrucLa planicie yucateca se ant~jaba
.
,
total
y
repentina
del
mundo
maya,
ideal
para la ganadería y durante cierto
cion
. ..
deslos Dzules ni pudieron ,m ~tns1~r?n.
tiempo convivió el monte con los ganatruirlo totalmente, mas bien iniciaron
dos de los españoles en un ~amon~o que
su desgaste -mismo que hasta nuestros
no requería desmonte m pastizale~.
días prosigue lenta y cruelmente. ~o
Siendo así, tampoco el ganado c?nstlue hicieron los español~s fue _refu~c10tuía un fuerte riesgo para las !°ilpas,
~alizar por la vía de la v10lenc1a (sm ~oaun cuando eventualmente deb1an. ser
ar el consenso) las ,formas de _expohaprotegidas de los animales. Con_ el tlem~ón precedentes. As1, la conquISta nunpo surgieron las hacien~as maicero-~aca abarcó la totalidad, ni en la geo~anaderas sin que la propiedad. de ¿a
,
. en la política ni en las concienrra se hubiera hecho ~ecesana. o~ a
fia
m
'
,
d 'd'
. s' Corno señores que hab1an ec1 i
formación de estas haciendas (y nos recia.
'd d
fa
do ser, estaban convenc1 os e ~ .
ferimos al norte, a la parte que hoy _ocultad de disponer del maya. Y dispopa fa zona henequenera) los espanoles
c~
!'empiezan" a practicar, ya de hecho, su
ma de e'l a través del tributo obtemdo
., •
en la encomienda; de la obvenc1~n, im·
dominio sobre la tierra y pretenden
puesto religioso que se pad~cia por
ejercer su dominio sobre los hombres.
raza; del repartimien_to de panes y ceLa hacienda manicero-gana~era va a coras especie de maquila pagada por adebrar fuerza hacia fines del siglo XVIll, y
lan'tado ( de carácter forzoso); de los
con la mctependencia los hacen~ados
servicios personales, di_sfrazados :e
crean una ley decretando la propiedad
contratación libre pero igualmente e
, ter forzoso· Donde el excedente
carac
d
tomaba principalmente el caracter e (*) Las declaraciont:11 del encomendero de
tributo en especie, fantasma precorte-Nabalán Jahcahó y Cozumel son el me.
que ya conocían los mi¡.cehuales.
jor testi:Oonio: "es que esta tierra ay falsiano
. .,
• se ha
ta de todas las coeas de Castilla ,como es
Esta forma de dommacion que '
vino, aceite, lienzo, paños, ~abón, e rollamado trasposici~n ~butana, ~ e la
das las demás cosas..• y no tienen los ~ebase para la consohdac1on del p~er ducinos españoles, ni habitantes ~genas
rante la colonia. El tributo, consistente
para no las aber y ser como es tierra ~
en granos, anímale~, mantas y hombres,
bre e sino fuese por la renta que los ym•
rovenía del trabaJO de los mayas y de
di ' noe dan no viviríamos en ella- Y
fu particular relación con la naturaleza
n: aistentamos del maíz q~es nos dan
los yndios de ñuestra encomienda y al(*).
as !9illinas e cada cuatro meses nos
~ unas mantas de algodón texidas Y
La propiedad de la tierra no hid1Ía
éstas vendemos para susten~~,,nuestras
aparecido tanto porque la corona la
cosas, mujeres e hijos de familia · "El
p,:ohibía como por~ue a los es~añol.es
E. F1orescano, citado por Patch en
les era e~traña una ' tierra" de piedra y
Abasto la legislación de gr~nos enXIVel
poco suelo que rechazaba sus arados, su
.gl XVI" En Historia MeX1cana
tradición de cultivo. La par~~ que antes
~/ 4 abril-junio 1965, p. 54-55. 596,
se dedicaba a la reproducc1on de la sociedad maya fue a dar a manos de los

ºf"

privada de la tierra. Este evento, fa propiedad privada del suelo, totalmente novedoso, ocurrió hacia 1841. Estaba prohibido por la Corona Española como
forma de evitar "los abusos sobre los
. dios" aunque tal vez le preocupaba
:ás evitar el surgimiento de poderosos
terratenientes que le disputaran el poder.
Los hacendados del maíz Y del ganado logran hacer la primera reforma agra•
ria y decretan la_propiedad privada, d~
suelo. Reforma que no llega a sus u_l~mas consecuencias sino hasta la creacion
de la zona henequenera ya que el _traba;
jador, el campesino maya contmu:i_ra
. do conforme a su relacion
produc1en
l.
tradicional con la naturaleza en_ el cu ti·
vo rnilpero aunque sea en las berras de
los hacendados.
En base a esta reforma se, impulsa la
hacienda y el cultivo del mai.z y una peeña ganadería. Ocurrirá entonces ~n
fvorcio entre los hacendados y ~os milPara el hacendado, la berra le
peros .
d . "d
pertenece, legalmente ha a q~1~ o su
derecho. Pero el milpero que'~,ª ~ul·
tivarla, el se~or del m~nte se~1ra siendo el dueño, sembrara el ~~z como
. \,re lo ha hecho, como d"
hicieron
sus
siem
.,
abue os, él conserva su tra ic10n, conserva su mirada, su tumba, r?z,a, quema
después de 2 ó 3 ciclos se ira a buscar
~n nuevo pedazo de mon~e. _E,sto p~•
aquellos hacendados consbtutr_a una m·
disci lina nunca lograron fiJar a los
hombres 'por más esfuerzos legales y a
veces militares que hicier?n. La gente
seguía sembrando su ma1z, por tanto
seguía siendo del Balarn.
Dado que las tierras del norte fueron
repartidas entre los hacendados, al maya
no le quedó más remedio que trabdaf
más. Ahora debía· pagar al ~acen ah o
una renta por la tierra, tema que ,
cer milpa propia y milpa del patron.

Pero esto no contradijo su propia forma de ser, sino que realizó ambos cultivos de acuerdo a su tradición.
La milpa errante no fué destruída y
los hombres no se quedaban fijos. El hacendado aún no dirigía la producción,
ésta no estaba aún bajo su control. Los
dzules aún no se habían apropiado de la
producción .. Seguían apropiándose, tan
sólo del excedente.
Había en la Maicero-Ganadera, dos
categorías de trabajadores, los "vaqueros" y los "luneros". En la categoría de
"asalariados o vaqueros", estaban comprendidos "los mayordomos, mayorales,
vaqueros y chiquireros". Se les asignaba
un jornal diario, y en ocasiones una ración de maíz. Este pago, era,. según otras
fuentes de un real y medio almud de
maíz por "jornada diaria de seis horas
de trabajo de un trabajador de campo"
(14).
Los luneros o arrendatarios eran todos los que habitaban en una hacienda
con la obligación .de dar al año quince
mecates de milpa roza, es decir, de milpa hecha en monte nuevo o crecido; de
manera que es condición de·su compro~iso practicar todos los trabajos necesarios_ a'las milpas y con toda 1~ perfección
posible. En algunas haciendas. fué cos~mbre h~cer en lugar de los 15 mecates
dichos, diez mecates de milpa roza y
diez de milpa cafia, que es la que se hace en terrenos labrados algunos años antes. El día del trabajo por lo regular era
el lunes, por tal razon se les llamó luneros. El trabajo del lunes se computaba
en un real y el de las fajinas en medio.
Los privilegios de que "disfrutaban" en
recompensa de estos servicios eran el
poder labrar en las tierras del amo que
les fueran necesarias sin arrendamiento
alguno, para el sostenimiento de sus fa.
milias y poder tener algunos animales
de cría, siendo costumbre que en ias

hacieJ!das sólo se les permitiese tener
caballos, cochinos, gallinas y colmenas.
También contaban con la protección
del amo para que en cualquier lance, ya
fuera con las autoridades o con particulares lo atendiera como deber suyo(l5).
Era distinto a la trasposición tributaria inicial. Ahora era en tierra propia
donde el maíz se producía, ero bajo
un proceso que do.minaba e maya y
que no era entendido por el hacendado, yá que el lenguaje religioso que envolvia, y aún envuelve, a la milpa contenía toda una técnica, todo un conocimiento del monte y quien lo conocía
era el maya.

f

La hacienda maicero-ganadera era
una unidad dedicada a la producción de
valores de uso, de autoconsumo: se aseguraba el autoabastecimiento, se vendía
el sobrante. El hacendado pretendía
ciertamente, lograr un excedente que le
permitiera vivir y dominar, pero no se
trataba de ganancia sino de renta. El trabajador, lunero según la hacienda, milpero por autodefinición, no está aún escindido ni de sus medios de producción
ni de sus medios de vida. Es poseedor de
la tierra y del maíz, semilla que le permite reproducirse como lunero y como
milJ;H!ro, "La renta es aquí la forma primibva de la plusvaüa, con la cual coincide. Pero además la coincidencia de la
plusvalía con el trabajo ajeno no retribuido no requiere aquí ningún análisis,
ya que existe todavía bajo su forma visible, tangible, pues el trabajo del productor directo rara sí mismo se distingue
todavía, aqm, en el espacio y en el tiempo, de su trabajo para el terrateniente,
el cual reviste la forma directa y brutal
del trabajo forzoso realizado para un
tercero. Y asímismo, la cualidad que posee la tierra de arrojar una renta se reduce a un secrtto manifiesto y palpable, pues la naturaleza, que suministra
la renta, exige también la fuerza huma-

na de trabajo encadenada a la tierra y la
relación de pror.iedad que obliga al poseedor de aquella a poner en tensión
esta fuerza de trabajo y a desplegarla
más allá del límite que sería necesario
para la satisfacción de sus propias necesidades elementales. La renta aquí,
consiste directamente en la apropiación
por el terrateniente de esta inversión sobrante de fuerza de trabajo pues no debe esperar que el Eroductor le pague
ninguna otra renta "(16).
La magnitud del excedente, estaba
deter¡ninado por la calidad del suelo y
por la disponibilidad de productores directos. Este sistema se mantenía en base
a coacciones extraeconómicas que en este caso se enfrentaban a un trabajador
poseedor de una técnica que lo ayoyaba
en la resistencia. Misma que en area dominada por la hacienda maicero-ganade,.
ra no adoptó las formas violentas que
se manifestaron en el rechazo a la hacienda azucarera del sur de la península.
Más bien ocurrió que el milpero, a pesar
de ser adjetivado como lunero, nunca reconoció otro Señor por encima del dueño del monte. A él continuó solicitando
permiso para hacer milpa y cada año seguía celebrando el Cha chaac para solicitar la lluvia y el favor de los vientos. Fiel
al rito no cultivaba más allá de dos o
tres ciclos el mismo sitio y después dejaba al monte alto recuperarse. La milpa
errante con su tumba-roza-quema podía
lograrlo sin destruir el bosque. De ahí
que mientras conservara su milpa el milpero solo podía ser lunero en forma
temporal.
Este conocimiento al np ser poseído
por los dominantes, era interpretado
como indolencia, indisciplina, flojera.
Cosa que recuerda lo que hoy se dice del
trabajador henequenero, que es flojo,
indolente, desorganizado. ¿Pero qué
ocurre con ese mismo trabajador cuando sale a su rancho, a hacer milpa, o

�cuando se enfrenta a su propia parcela?
Entonces y ahora estas cualidades no
son sino una fonna de resistencia a la
opresión económica.
Es en aquella vieja hacienda donde se
empieza a instituir el castigo como forma de romper un mundo, una manera
de producir y de vivir también la dignidad y el sentido de la vida de los campesinos. Surgen los cepos, las cárceles, el
hacendado es nombrado jefe de policía
y juez. Se institucionaliza la violencia y
adquiere formas jurÍdicas que personalizan los mismos hacendados (17).
Habrá que aclarar que la hacienda
del maíz no genera el excedente suficiente para llevar a cabo la represión
que permita destruir el vínculo original
del maya con la naturaleza. Es necesario que se creen guardias, ejercicios y
esto requiere de que el maíz no
producía. La producción, en manos del
campesino no permite la generación de
un excedente que sirva para destruirlo.
Hasta que todo el proceso está en manos
del dominador, se vuelve factible la generación y utilización del excedente para el sostenimiento de las instituciones
que habrán de realizar la represión.
Sin embargo no todo en este tiempo
fue paz, hubo numerosas rebeliones. Los
mayas defendían su modo de vida, se
resistían a la dominación. La más importan te de estas fue la Guerra de Castas
que ocurrió a mediados del pasado siglo, que casualmente coincide con la
ªaparición" de la propiedad. A raíz de
este estallido, el territorio yucateco se
parte en dos. En la geografía queda plasmada una 1Uptura que desde la llegada
de los españoles estaba presente en la
conciencia de los hombres. Había dos
mundos, el del maya y el del español
que nunca entendió cómo se relacionaban los hombres con la naturaleza y
cómo esa relación le daba sentido a la

vida del campesino maya. Esa guerra
mostrará abiertamente la pugna entre
dos mundos, uno que lucha por apoderarse del otro, y el otro que lucha por
sobrevivir, por conservarse. Esa lucha
está presente todavía hoy por el sur, por
el oriente, entre los campesinos que continúan haciendo milpa, que continúan
con su chac' -aac, está presente en la zona
henequenera en las primicias que se
ofrecen a los vientos, en el zacá, en la resistencia a cortar penca. En todos los
ritos que aunque fragmentados permanecen y le dan sentido a la vida del ejidatario.
La Guerra de Castas definirá las fronteras de los dos mundos. El sur y el
oriente serán una zona insegura para el
blanco. En el noreste, el blanco se hará
dueño, consolidará su dominio porque
por primera vez va a crear una forma
productiva de la cual va a ser dueño, director y creador: el cultivo intensivo
del henequén y la producción mecanizada de la fibra.

IV.El henequén es un cultivo prehispánico, conocido por los campesinos desde
tiempo atrás. Pero era un henequén de
patio, que convivía con la chaya, el
achiote, el chile y el epazote, que estaba
al servicio de los campesinos. La novedad será su salida a poblar las tierras de
la hacienda, a suplantar al monte y a la
milpa. Ahora sena el tiempo del plantel,
ahora, con el agave, el milpero y el
Balám serán sacados del monte y echados a la tierra.
A través del henequén, el viejo anhelo de los españoles, de apoderarse de la
tierra y de los hombres se hizo posible.
Se había acabado .el tiempo del maíz y
del milpero, ya np se podrían producir.
Ahora, el hacendado iba a adquirir una
nueva cualidad, la de empresario, y su

producción serÍa otra, produciría peones, produciría fibra. Con el henequén
ocurrirá una revolución. La propiedad
de la tierra, el mercado lo exigían.
Los cambios en la producción, conmocionan la vida social y penetran hasta la conciencia misma de los individuos
transformándolos en cuerpo y espíritu.
Esa revolución supuso varias otras, dado
que para que apareciera el hombre de
henequén tuvo que aparecer la máquina
como rectora del ritmo de la vida, desplazando el monte hasta el sur y el
oriente del estado de Yucatán. El
monte se refugió, inamovible en lo
que ahora es el estado de Quintana
Roo (18). La revolución agrícola que
brota de esta forma nueva de relación
entre el hombre y la naturaleza, estará
ahora medida por la máquina. Es decir,
será ajena a los ciclos vitales que por
siglos se cumplieron en los bosques yucatecos respetados por el m~ya en su
milpa. Revolución laboral: ahora la jor·
nada de trabajo tendría contenidos nuevos, revestirÍa fonnas inusitadas, que dinamizaría y sería dinamizada por la
agrícola, ambas impulsadas por la maquinización. Y fue también una revolu•
ción financiera; fueron créditos del exterior los que dieron la posibilidad de
concebir y realizar el gran proyecto henequenero de fines del pasado siglo,
dándole viabilidad en aquellos momentos de usura y escasez de moneda .que
vivía el país. Crédito que acicateó la
producción incrementándola. Y también
los transportes fueron revolucionados
con la introducción de los ferrocarriles
en 1875.
Para lograr su revolucionario proyecto los hacendados requirieron acortar el
largo ciclo de rotación que el capital de•
bía enfrentar en esa rama, ya fuera acor•
tando el tiempo de la circulación, acer•
cando los mercados o bien desarrollando
las fuerzas productivas para acortar el

período de p'roducción.
Los primero~ p~sos de Yucatán por

la _senda del capitalismo, tuvieron como
pnmer eleffi:ento, que surge y desencadena el cambio de las relaciones entre los
~ombres un invento: una máquina muy
simple; una rueda para desfibrar que copiaba la ~cción n;ianual del maya. La
Rueda Soh~ tendra la capacidad de desfibrar 1,00_0 pencas por (hora, cantidad
muy supenor a las cien pencas que ra&amp;P3:11ª. ~n indígena en tres horas con el
pnm1tivo mstrumento del tonkós.
Este invento tuvo un efecto inmediat~: ~espertaría el capital industrial ( 19).
S~ bi~n la produccion henequenera deb~a aun convulsion.~e a lo_ largo de tres
decadas ,P~ra adqumr las dimensiones y
caracter~sticas que la harían una empresa propiamente capitalista, la Solís incorpora la producción de Yucatán a la
etapa del vapor. Así se da el primer pa5? que ~~ la producción de la fibra ha~ que el pr?ceso de trabajo se convierta en un SI_mpl~ ~,edio para el proceso d~ val_onzac1on ' es decir, para
producir capital (20).
,El uso más tradicional del henequen exterior de Yucatán era en forma de cables para la navegación, pero en
1853 se afirmaba que las cadenas de fierro le habían quitado ese mercado. Cuba
d~mandab~ costales para empacar carrn Y cafe, Estados Unidos demandaba
ª ~bra O sosquil para transformarlo postenormente en cordeles (21).
Con todo su producción era insignificante por aquellos años. En 1845. las
exportaciones de henequén fueron' del
brden de $67,891, cifra que representa¡ª l0.6o/o ~el total exportado (segundo
ugar despues del palo de tinte). Mient¡s qo/ue la interior representaba apenas
e 2.3 o de lo producido.

No había interés en su producción
por parte de quienes detentaban la "riqueza " pues no Pod'1a dedicarse al autoconsumo, tenía forzosamente entonc~s 9ue producirse como mercancía y el
debil, desarrollo de las fuerzas productiv~s aun no le permitían ni al hacendado
m al comerciante dedicarle recursos a su
producción. Tenía forzosamente que
ser una producción artesanal. Aunque
Y,ª en la esfera de la circulación los prec10s lo hac1an atractivo (22).
La Rueda Solís acortó el tiempo de
obtención de _la fibra en su fase final, y
dado que el tiempo de maduración que
1~ planta requiere, difícilmente ha podi?o ~r. alterado o reducido, fué much&lt;
~~s fac1l reducir el tiempo de producc1on ~acia adelante y no obstante los
cambios en el ~~ltivo que pennitieron
ace~erar la !otac1on, la gran mayoría de
las mnov?;10nes tuv~ lugar a nivel de la
desfibrac1on y la Sohs fué la base técnica de tales cambios (23).
Pero aún así, era difícil que los hacendados o los comerciantes entraran a
la producción intensiva de henequén.
~orque aun cu~do el período de trabaJO es m~cho mas corto que el período
producbvo, la gran duración de este último significa que el capital desembolsado no reflu~e s~no hasta años después.
Lo cual equ1vaha a la necesidad de disponer de un capital considerable.
Para poder apreciar la diferencia entre período de producción y período de
trabajo, es preciso tener en cuenta las
actividades que van, desde el momento
del sembrado hasta el momento de la
desfibrac_ión ~e es. cuando el proceso
de trab~Jo se mte1:1s1fica. Para producir
heneq~en era preciso: la tierra y su pretara~1on, que supone tumba del monte,
mp1eza, ~uema, medición del terreno
c?.nstrucc~on dé albarradas; compras d~
h1Jos y siembra; dos deshierbas al año

~urante toda_ 1~ ~ida de la planta; a los
siete ~os se m1c1a el corte de hojas que
se realiza tres veces por año. Son estas
las tareas ?ásic~ del cultivo, posteriormente veman las del desfibrado.
. Se requería capital para adquirir la
berra Y Prt:parar el terreno, concepto
~~ fue variando a medida que vario la
logica de la producción.
La pyoducción de fibra en gran escala
no p?&lt;1ia aparecer en tanto el capital fi.
nan~1ero no se hiciese presente. Pero a
partir de su aparición, el crédito "fomenta Y acelera la concentración del
capital e~ pocas manos "(24). Con lo
~uJI c~c1eron los planteles, se hicieron
mnovac1ones en el cultivo que aumentaroi:1 la cooperación, la división del trabaJo_, el e"!pleo de maquinaria, etc. Perfecc1onam1e~tos que acortaron el período de trabaJo el acto froductivo misn:1?· En la medid~_que e crédito permibo ~a ,?once':1,trac1on del capital, contribuyo_ tamb1en a acortar el período de
t~~b~lº• y por tanto, el tiempo de rotac1on .

r

. Re~pe_cto del cultivo, la consecuencia mas interesante no será tan sólo la
mayor extensión, sino una importante
meJ,ora_ en el uso del suelo, que a su vez
dara. pie.ª la organización manufacturera mtenor de la hacienda.
~ruto del crédito, se extendieron los
cultiv&lt;:&gt;5 "/ con ellos la experiencia y el
conoc1m1ento ~e mayas y yucatecos so~r~ el hen,equen. La experiencia cristalizo magn1ficamente y en la década de
187~ surge "el plantel". Primero se
empiza a' unificar las edades de la mata
Y. las distancias a las cuales es convem,ente sembrarlas; y para finales de esa
decada se generaliza el sembrado escalonad? según el ciclo natural (7 años de
cul,bvo, 1~ de explotación) del henequen: teruendo así planteles en cultivo o-'

\C)

�en explotación y en decadencia, donde
las edades de las plantas están unificadas(25).
En el año de 1876 se reportaba (26).
Mecates en cultivo
Mecates en explotación
Total mecates sembrados

550,000
250,000
800,000

Desde el punto de vista de la rotación
del capital, esto representará un desembolso de circulante uniforme debido a
un proceso de trabajo ininterrumpido,
a la vez que un flujo de mercancía uniforme. Al aumentar la escala de la producción, gracias al crédito, se acelera
la rotación y se distribuyen más uniformemente los gastos de circulante de los
primeros siete años. Con lo cual disminuye el lastre que los capitalistas arrastraban y la producción henequenera
presentará un carácter marcadamente
diferente a partir de los años ochentas.
Es ahí donde se iniciará la producción
de henequén con carácter manufacturero.
Todo esto permitió que la década de
los ochentas fuera de las innovaciones.
Es cuando se inicia el tendido de rieles
portátiles, verdaderas correas de transmisión que agilizarían el proceso global de
producción; también, en 1880 se inicia
la importación de brazos para reforzar al
contingente maya en los planteles siendo así que el 17 de Abril de 1880, se
anuncia la llegada de cien chinos para
trabajar en las haciendas; y según la información de que disponemos, entre
1876 y 1881, el número de ruedas movidas por vapor se duplica, pasando de
450 a 899. Es en 1881, que los hermanos
Prieto, construyen una de las ruedas de
agramar más potentes, "La Vencedora"
(llamada primero "La Eureka ') capaz
de desfibrar 20,000 pencas por hora, con
ella surge el tren de raspa, y el complicado proceso de raspado que exigía once

operaciones distintas, se simplificó a dos
momentos. Es también en 1881, el 15
de septiembre que se inaugura el ferrocarril Mérida-Progreso, línea de concesión federal construí do y operado. por
capital yucateco que servirá para sacar
la fibra con rumbo a su mercado exterior. Lo que hizo de los hacendados no
sólo señores del hénequén sino también
magnates ferroviarios.
Esta conjunción de innovaciones indica sin lugar a dudas, que se había operado una transformación en la base productiva; tanto en el propio proceso productivo, como en sus elementos objetivos y subjetivos, una transformación
que empezó siendo cuantitativa, había
ya llegado a ser cualitativa. Había ya
surgido la zona henequenera, el capital
henequenero, el peón henequenero, la
península era ya una región donde la
aristocracia henequenera ejercía hegemónicamente su poder de magnates manufactureros.

V.La propiedad de la tierra y la búsqueda de la ganancia degradaron la ecología y el espíritu de los hombres. El
monte fue destruido. El milpero acosado por la hacienda, se transformó en
peón. La violencia social requerida para
la constitución de una hegemonía regional no fue del mayacol, .aquélla de los
azotes de la cual tanto -se ha hablado.
Hubo otra más cruel que destruyó un
· hombre y las condiciones históricas que
le permitían reproducir su vida. El conocimiento del monte fue destruido al
encadenar a los hombres al plantel y a
la máquina, el monte fue talado para
sembrar henequén, para utilizar la leña
y mover desfibradoras y ferrocarriles.
Violencia que .destruyó a los organizadores de un sistema y no produjo nuevos organizadores que supieran aprovechar el excedente·para organizar un nue-

vo sistema de producción múltiple.
El henequén signifó el acceso al
mundo, pero también significó una
atadura a una fuerza ajena capaz de
destruirlo. El henequén creó la dependencia del exterior para la importación de alimentos: el maíz, antes
sagrado, se metió a la tienda de raya,
y para obtenerlo eran precisas largas
jornadas del peón, de su mujer y de sus
hijos, en una tierra ajena donde la milpa nunca más habría de verse rodeada
por el monte, una milpa que sólo reverdece en la memoria, en habla, en el rito.

Así como el milpero aprendió que la
naturaleza era independiente de él, era
otra forma de vida independiente, con
un ritmo propio y distinto al suyo al
cual había que adaptarse para vivir, así
el peón vivió la dominación de la hacienda, aceptando su rigor como el de
una fuerza natural inapelable.
La sincronía del milpero con el monte desapareció con él. Sin ella el peón
siguió obligado al ritmo de las máquinas,
que le imponían un deber día a día más
intenso e incomprensible. La disciplina
surgió como fuerza productiva, como
forma para la organización de la manufactura. Una disciplina, cuyo autoritarismo inaceptable para los hombres de
maíz, forjó nuevos hombres de henequén al paso de la máquina, al paso del
mercado. Ajeno al proceso, vivió su
transformación en la muerte de su pasado. En el fin de la cadena productiva,
el henequén lo ató a la tierra. El capital había arribado a Yucatán.
Dicho arribo ocurre én un momento
de expansión del capital industrial europeo y norteamericano. El punto de
unión entre los países hegemón'icos y la
península fue el henequén. De una parte, su demanda a gran escala, de la otra,
su producción también a gran escala.

Producción y circulación, unidad entre
ambos procesos. Yucatán entra a gravitar en el espacio interno del modo de
producción capitalista. Todo el mundo
se encuentra ahora transformado por
una nueva lógica, la del mercado mundial. Momentoe de expansión industrial
irrupción en Yucatán, a través de un~
rama capitalista en ciernes: la agricul~ra comercial. Y~catán se presenta
~merso en un conjunto de contradicc10nes que van _desde la negación de la
fuerza de trabajo hasta la negación del
explotador capitalista clásico.
., El espurio hibridismo de la producc~?.n hacend~ria tiene su origen como ya
dipmos no solo en las condiciones sociale~ del Yucatán decimonónico, sino ademas en. }as condiciones que permiten su
expansion. Es p_reci~o tener presente,
que es el_ financ1am1ento extranjero el
que_ permite, tanto la constitución de la
hacienda como la mercantilización de
sus productores. Este hilo, que va de&amp;
de el mercado de capitales, hasta el mercado. local de fuerza de trabajo pasa neces~namente, por la dominación hacendaria. El henequén se convierte así en
el rí_gido cordón umbilical que liga 'a la
pe~rnsula entera al desarroflo del capitalismo mundial.
., Como se expuso, se dió una acumulacion capi_talista de carácter específico,
porque ni los peones se convirtieron en
proletarios, ni los hacendados capitalistas devinieron en burgueses "modernos".
Prueba de lo primero es que con la
llegada de Alvarado en 1915, muchos
peones de la hacienda abadonaron las
empresas henequeneraspara hacer milpa.
P_rueba de lo segundo es que las ganancias henequeneras no llevaron a fortalecer la actividad industrial al ampliar la
acumulación de otras ramas. Prueba más
contundente es el carácter del conflicto

entre los proyectos económicos de Alvarad? y el de la "Casta Divina". Alvarado
vema del Norte, quería trocar la hacienda _no P?r la pequeña explotación campesina, smo por la gran unidad de agricultura mecanizada. Fue el choque del
h~cendad? capi18;1ista del siglo XIX,
anstocrabzado aun, con el agricultor
capitalista del siglo XX.
. El peón no se transformó en obrero
hb~ y el hacendado no devino en capitalISta a causa de la relación directa de
la producción con el mercado extranjero. Para esto resulta clave el hecho de
que las variaciones del henequén iban de
acu~rdo a las variaciones en los precios
agr1colas de E.U., y aquí lo primero que
n_o concuerda es que se trata de condic10~es de producción muy distintas que
obviamente se deberían traducir en costos y preci?s, diversos. _En el país del
norte ya ex1stia una agncultura mecanizada, lo cual supone una alta productivi·dad d~I trabaj_o, bajos costos y, por tanto, bajos precios. En Yucatán si bien el
desfibrado se había mecanizado el cultivo era intensivo en trabajo, I-0' que da
como resultado una productividad menor, mayo~es costos y, por tanto, mayores prec10s. De donde entonces los
hacendad?s, para-igualar precios ; hacer _atracbva l? empresa para ellos y sus
socios, recumeron a intensificar la exP!otación del trabajo y a aumentar el
numero de explotados. Fueron ellos1 los
peones, su sacrificio y opresión, los que
verdaderamente sustentaron el auge henequenero.

VI.El capital requiere de ciertas condiciones históricas para su reproducción
y Pll;fte fundamental de ellas es la presen~1a del obrero !~bre, el ~brero que somebdo a la coacc10n economica entrega
su fuerza de trabajo a cambio de las
mercancías necesarias para la supervi-

vencia de él y de su familia. El salario
debe tener ~a característica que impide
al obrero disolver las relaciones de dominación y con~gurarse orgánicamente
como clase tendiente a la dominación.
El salario significa tanto la sujeción material al ~ercado por parte de la fuerza
de trabajo, como la im,Posibilidad de
romper las ~adenas pohticas ideológicas ,que lo hgan a la relación capitalista (27). Mas estos enunciados que cori:esp_onden a la situación óptima del cap1tal1smo, donde el obrero libre se en!"e~ta i!!dividualmente al patrón o a la
1~sbtuc1on pro~ctiva, tiene lugar tan
solo en aquellos sitios donde la indu&amp;
trializaci_ó? ha ll~g~do a tal punto que
las condic10nes h1storicas enmarcan una
r~l~ción salarial única con un patrón indiVJdual o a~ocia~o también único y perfectamente ~dentificable. E!) las regiones
rurale~ dommadas por el capitalismo en
Yucatan, no ocurre lo mismo, A&lt;JUÍ no
se en_fre~ta ~-n trabajador al ,Patron o a
una mstituc1on productiva unica, sino
que ~e enfrenta_de manera combinada,
s~ce~1va, o alternativa con diferentes insbtuc10nes o patrones y la percepción
que cada uno de ellos tiene es muy diversa, tanto en sentido como en forma
De hecho ocurre también una disolución
de la individualidad,obrera. Esta no aparece frente al patron como individuo
sino como familia. El obrero se transfor:
ma en obrero familiar, la familia petroler~ tiene que luchar, en el evento productivo yara alcanzar el conjunto de merc?!1c1as q~e !e permitirán la reproducc10n a_mphad? de la vida. Por otra parte,
el c~p1~al v_ar1~b.Ie no e~ ejercido por un
~ap1tal1sta mdiv1dual, smo por el capital~smo }'!lCa~eco en su conjunto, con el
fin de ~ommar, no a un individuo particular, Sino a toda la familia obrera. Como_ puede comprenderse las formas que
reVIste el s~ario. son múltiples y variadas, c_ontrad1ct'onas y a veces antagónicas. Sm embargo, mencionaremos aquellas formas salariales que destacan por ;:::J

�su importancia, tanto por aglutinar a los
obreros en el proceso productivo, como
por disgregarlos en la lucha de clases.
Tanto por ser mecanismos de coacción
aparentemente extra-económica, como
por ser elementos de la constitución de
un frente obrero en la lucha de clases.
El primero de estos elementos, el crédito, tiene una larga génesis, aparece
en germen en la colonia como adelanto
por trabajo, dado a los indios para la
producción domiciliada en el repartimiento de mercancías. Se manifiesta
posteriormente en la deuda inicial en
la hacienda y aparece con todo su peso con la llegada a esta península del
Banco Ejidal.
Como se vió, la comunidad desapareció y con ella las relaciones hombre
naturaleza que vinculaban en un mágico
intercambio a los hombres, al ser organizados éstos en la hacienda que destruyó todos los elementos de cohesión
tradicional. La Reforma Agraria, al
afincar a la fuerza de trabajo a la tierra
solamente la ató a una propiedad ajena a todos los hombtes que ejercían el
proceso productivo sin que éstos der
minaran al producto.
El crédito para la realización de actividades económicas, sobre las cuales
el productor no tiene elemento alguno
de dominación aparece de esta manera
como el primero de los componentes
del salario.
El trabajador henequenero no concibe el crédito como un préstamo que se
le otorga, a fin de realizar la producción
propia, sino como un adelanto por el
trabajo a realizar en una tierra que apa~ece ajena, que le pertenece el banco pará obtener productos ajenos, que deberán ser entregados sin que él participe
en lo absoluto, por lo demás si atendemos al monto del pecunio, que como
~ crédito recibe el obrero, nos percata-

mos de inmediato que es absolutamente insuficiente para la reproducción
ampliada de la vida (28)
El ingreso pecuniario de las familia
obrera tiene tres componentes fundamentales. Primero, el salario se manifiesta en la forma de crédito; el segundo, el salario obtenido primero a
destajo; tercero, como venta de fuerza
de trabajo a patrones yarticulares. Sin
embargo, la reproduccion de la vida implica no nada más la capacidad pecuniaria para adquirir las mercanc1as, sino
también, la conquista de las condici&lt;r
nes espirituales y de salubridad necesaria para ella. Aquí es donde .;e manifiestan estos elementos del salario que han
sido designados como "salario directo"

(29).
Sin ellos serÍa imposible la reproducción de la fuerza de trabajo ya que el
monto pecuniario sería insuficiente para
alcanzar a cubrir las necesidades de servicios médicos, alimenticios y de vacunación.
Descartando la venta de fuerza de
trabajo de manera individual al patrón,
por ser caracterÍstica del capitalismo,
tendríamos que analizar las- otras dos
formas que reviste el salario, que aparentemente no corresponderían a una formación capitalista estable: el crédito y
el trabajo domiciliado.
Por su parte el crédito surge de la necesidad política de disgregar la comunidad ejidal: a partir de diferenles sociedades locales de- crédito que, enfrentados en el proceso productivo, imposibilitan la política unitaria reproduciendo
las condiciones de dominación.
Mas sería imposible comprender la
naturaleza de la relación crediticia si no
se entendiera la relación hombre-ejido.
El individuo es jurídicamente incapaz

frente al Estado Mexicano de ejercer la
propiedad territorial, el Estado presenta
al individuo la posibilidad única de ser
posesionario de la tierra. Mas esta posición deberá ser ejercida, para el caso del
henequén, de manera colectiva junto
con otros individuos compañeros de
desgracia.
Esta relación hombre-ejido hace que
se disuelva la individualidad característica del capitalismo en la continuidad
de las formas de dominación que permiten la estabilidad del Estado. La corporación que si·rve de base para el poder estatal en el campo, manifiesta también su tendencia de dominación disolviendo las relaciones individuales de la
propiedad, en la posesión ofrece al capitalismo un hombre incapaz de ejercer el
proceso productivo por sí, en la tierra, y
de vender y dominar los productos;
obli~ándolo por tanto, a depender del
crédito, en la relación con otros hombres, o en la solicitud de crédito, para
ser aplicado a la producción henequenera, de tal manera que éste aparece como asalariado desde el momento mismo
que es ejidatario.
La finalidad misma del plantel ya sea
ejidal, particular o de la pequeña propiedad es la producción de penca. Penca
para ser desfibrada. Aquí se introduce
un elemento rnás: la relación hombremaquma.
La capaciilad de desfibrar, la capacidad tecnológica concentrada en el hecho
mismo de la máquina, manifiesta la nor·
ma del corte de la penca. Así se establecen los límites del consumo y los límite&amp;
de producción. Aquí la relación hombremáquina se manifiesta con toda su cru·
deza, es la máquina la que impone el rit;
mo de la producción y la máquina en s1
misma, aun cuando contenga una ~
tecnología incorporada, estará encade-

na~a al de~e~ del mercado capitalista.
As1, la maquma aparece vinculando al
hombr~ _c~? el mercado, posibilitando
la adqms1c10n del peculio suficientemente para reproducir la fuerza de trabajo.
~in embargo, en estas relaciones
hombre-ejid?,Y hombre-máquina, subyace una relac1on de dominación más fina
~-ás sútil, pero más rÍgida, la relació~
eJ1derEstado.
_El ejido no aparece tan sólo como
u?1dad produ_ctiva ~ relación en la pr&lt;r
piedad del~ ,berra, smo aparece también
como relac1on que agrupa a los individuos alrededor de un irlterés el interés
d_e la reproducción del Estado. El indiVId~~ como ejidatario es el elemento
pol~~co en la dominación, elemento
poli~co en las normas que habrá de
consi~~rarlo como integrante de la corporacion que le da continuidad al sistema.
E~ ejido como corporación económica disuelve a los hombres en la colectivid~d. El ejido como corporación política
dis_u~!ve las voluntades individuales en la
o~mion colectiva normada por la coaccion eSta tal. El ejido como elemento de
la es~ctura vertical del Estado sirve
adem~ como correa de transmisión de
las acciones planificadas por éste para el
eve~to pr~uctivo, político y de organizac1on social.
Desde l_uego esta relación ejiderEstado se manifiesta también en la continui~d de__las r~!aciones ejidales, es la relaci~n epd&lt;reJido, la que manifiesta la
¡°~dad general del área henequenera, a
mversa de como oc~rre en otras áreas,
on~e el enfrentamiento ejido-ejido
matiza la relación entre éste y el Estado'.

d

De esta manera todas las relaciones
:tre las personas se encuentran medís por las relaciones entre las cosas y

las corporaciones por las relaciones entre ~-1 hombre, v la tierra, el hombre y
el eJido. Aqut las relaciones interpers&lt;r
nales_ han perdido ese carácter bucólico
propio del campesino, adquiriendo el
cara~ter corporativo de las instituciones
que !~ponen una voluntad por encima
tle la disensión individual.
, E! desarrol!o sa131:i,al impuesto por el
cn:dito Y la difumac1on salarial unitaria,
e~,1gen de manera inmediata, la corrupc!?n para la supervivencia. La corrupc10n como elemento en la lucha de cla~s, Y ~?r el otro lado, exige también la
d1soluc1on del obrero único en el obrero colectivo.

VII.. E? la historia se han forjado las ins-b tuc1ones, las actitudes que hoy observamos. E!1 la relación del hacendado
con el peon, se prefigura la relación entre el Banco y el eji~a~rie; en el may&lt;r
col se pre~gura la v1gilanc1a que ejerce
ahora el mspector; en la constitución
de la propiedad y en el despojo de la naturaleza de la que se apropiaba el milpero,_ se prefigura la relación entre el ejidatano y sus planteles, y entre el Banco
y el ejido.
La propiedad hacendaría al surgir
marca el__inici_? de una etap; histórica.
~~ posesion eJ1dal, nacida de la Revoluc1on Mexicana, libera al trabajador de
su~ ataduras con la hacienda marcando
otra etapa histórica pero el 'plantel ejidal es tan ajeno para él como lo fué
¡:1 plantel . ?e la hacienda. Lo que
.?Y se_ califica como corrupción del
eJ1datar10 henequenero es una respues~ histó_ricamente c~nstruída a una
~elac1on social absolutamente ajena. Los
mtentos_ de diversificación, si preservan
la esenc1_a de las formas de producción
burocrabzada, si no ñiegan y superan la

�continuidad histórica que representan,
conservarán al trabajador ejidatario en
las actuales circunstancias como ya lo
ha demostrado la historia reciente de
las intervenciones bancarias. Se perpetuará el despojo de la naturaleza y de la
dignidad del trabajador yucateco.
La historia ha modelado a los hombres y se expresa hoy en sus actitudes y
en sus cuerpos. Se han producido hom-·
bres cultural y ñsicamente diferentes,
los milperos mayas han dejado huellas
óseas de sus cuerpos que nos dan constancia de su talla, de S!J fuerza, de sus
enfermedades, de su ~imentación. El
estudio de sus restos nos dice que eran
más altos y mejor dotados que los actuales trabajadores del henequén. Estos,
ahora son más bajos, con una forma
corporal distinta y con una ligera tendencia a engordar al llegar a cierta edad.
Son producto de la violencia histórica
sobre ellos ejercida.
Hoy día ya no hay largas y rigurosas
jornadas, la reforma agraria ha destruído
la hacienda y su disciplina, imponiendo
la producción burocratizada. Pero el crédito ata al ejidatario a la organización y
control burocratizado de la producción,
así como la deuda ataba al peón al designio del hacendado. El peón pod~a
huir y refugiarse en la selva y hacer milpa, el ejidatario está atado por las ~a?enas sú tiles del consumo, y del credi to
que no ha de pagarse; y si migra, no es
para hacer milpa, es para, ligado ª. otro
patrón, construir hoteles para el tunsmo,
carreteras para los autos de otros, casas
de otros.
También el ejidatario tiene otra opción: entrar a las nóminas del Banco,
ser empleado del fideicomiso. Esta vía
de ascenso social también estaba presente en el tiempo de la hacienda, podía alinearse con el hacendado, maltratar a los

suyos y hacer ne~ocios con su sufrimiento. La corrupcion ahí como ahora, se
manifiesta por parte de los tr~bajadores,
como un elemento en la lucha contra la
dominación de quien organiza la producción. Cierto, es una forma de lucha individual, pero no por ello menos legítima.
Los . antecedentes . ahora expuestos,
no pretenden ser un planteamiento maniqueo que pinte de contrastantes colo,
res la perfidia y la maldad del hacendado, del mayocol, del Banco, del inspector. No pretendemos ensalzar la belleza
histórica de la producción milpera lamentándonos por su desaparición. Bosquejamos lo ocurrido como punto de

parti.da para entender el presente sin
monstruos ni beldades proponiendo una
alternativa:
Mientras el lugar social del ejidatario
henequenero lo mantenga al margen de
la organización y de la producción no
hay cambio posible. Se henequenizará
toda actividad que se intente. Debemos
escuchar sus voces Y. respetar sus iniciativas, aun cuando quinientos años de
historia justifiquen la incredulidad y desconfianza que seguramente habra de enfrentar cualquier iniciativa ex terna a
ellos. Aún la de escucharlos.
Mérida Yucatán, Noviembre de 1983.

NOTAS:
(1) Semo, Aguilar, González Casanova, F1orescano.
(2) Para los efectos de este lrabajo, el con-.
cepto región designa el · área geográfica
donde el surgimiento de una clase burguesa de carácter hegemónico, establece
un poder característicamente distintivo
y en ocasiones contrapuesto a olros sectores de la misma clase.
(3) Históricamente la nación se aglutina en
el proceso interactivo de las regiones, organizando un poder estatal que permite
su coexistencia y devenir y el surgimiento de una clase burguesa que deslruyendo las hegemonías regionales organiza el
poder político de manera tal que la acumulación capitalista regional permanece,
se amplía o conlrae según sea la organicidad que las regiones adquieran en el
proceso constitutivo nacional.
'(4) Los estudios arqueológicos contemporáneos muestran la inmensa cantidad de
población liberada de la práctica agr.fook
y la cantidad de tributo requerido para
sostenerla y organizarla. Si bien los grupos dominantes prehispánicos mantenían, en un código incomprensible PIII'ª
la inmensa mayoría, su saber acerca de la
naturaleza, los productores mayas tenían
el conocimiento directo del manejo de la
selva. Por lo cual, la desaparición del grupo dominante y la destrucción de su có.
digo, no significó la pérdida del conocimiento acerca de la producción natural
sino por el contrario, subsistió y se reprodujo en una nueva organicidad.

La desaparición del Nohoch Halach
Uinik, implicó la aparición del Bataba y
la desaparición de la casta sacerdotal implicó, a su vez el surgimiento del H'men.
El sincretismo religioso posterior a la
conquista introduce a la jerarquía eclesiástica católica tanto como forma del
poder, como de vínculo entre grupos
ajenos.
(5) "La entidad comunitaria natural, no aparece como resultado sino como presu-

puesto de la apropiación colectiva
(temporaria) del suelo y de su utilización. Cuando finalmente se asiente el
que esta colectividad originaria se modifique en mayor o menor grado dependerá tanto de diversas condiciones materiales externas, climáticas, geográficas,
físicas, etc. como de su particular disposición natural" (Marx Carlos, (1971)
Pág. 434).
(6) Hernández, X. (1980'~

(7) Barrera Vázquez A., et, al, (1977~

(8) Ibídem, p. 58
(9) E. Kurjack y S. Garza (1980)enel Atlas
Arqueológico de Yucatán reportan la
existencia de más de tres mil sitios arqueológicos. La densidad de sitios es
más alta en la zona henequenera debido
a que el plan te! y el monte bajo permiten su identificación_ pero la densidad
real se incrementa notablemente hacia
el sur de la península. Estos datos permiten suponer la existencia de cuando
menos once mil sitios arqueológicos para la península. Considerando que todos fuesen del IV Rango, el que tiene
menor número de .edificios monumentales, y calculando una ocupación de tres
habitantes por vivienda, tendría una
media de novecientos habitantes por sitio medio de 300 estructuras habitacionales. Esto significa un poblamiento
cercano a los 1 O millones para el clásico
tardío.
Cobá~ sitio del I Rango tiene 62 Km.2 y
se le calcula una población de 90 mil

habitantes.
Ukaná, sitio del IV Rango tiene 1.5
Km.2, tuvo, tal vez, unos 900 habitantes. Desde luego, _un atlas completo de
la península y un estudio paleodemográfico basado en los restos óseos, alejados
bajo las plataformas habitacionales podría modificar radicalmente nuestro su:
puesto.
Hoy día la Península alberga, malamente, a menos de dos millones. Quinientos
mil de ellos apiiíados en Mérida.

(10) Considerando el trabajo de restauración
arquitectónica realizado durante 1982 en
los sitios arqueológicos de Hochoh,
lliibilnocao y Chacmultun, donde con
técnicas semejantes a la_s prehispánicas,
salvo la producción de cal para la arga.
masa, 87 trabajadores invirtieron 6 meses
para reparar 11 edificios, moviendo un
volumen bastante aproximado a los
10,000 m3 de piedra y escombro. Tomando en cuenta que la plataforma del
"Gobernador" de Uxmal mide 180 m.
por lado y 10 m. de altura, con un volumen de 324,000 m3 de piedra y argamesa, 1000 lrabajadores, durante aproximadamente un año serían necesarios
para construirla. El grado de organización y el excedente necesario para lograrlo manifiesta la eficiencia misma del
sistema agrícola que permitió la distracción de un gran número de hombres.

(11) Robert Patch (1980~
(12) Eligio Ancona, Tomo II p. 188, (1978),
(13) Glez Navarro, (1979) pp. 10-11.

(14) Cfr. Manual (1852~
(15) Ibídem
(16) Marx. C. (1972) T. III, pp. 733-734.
(17) En 1861, se emife un decreto que otorga
al hacendado, o a su personero, cualidades de policía y juez. Memoria García
Rejón, (1862~
(18) En 1879, se denuncia la tala de bosques
debido al cultivo henequenero. (La Revista de Mérida, 23/I/1879).
En 1895, estas denuncias adquieren un
tono de alarma y se denuncian cambios
en el clima (Boletín de· Estadística,
l/IX/1895~
(19) Antes de la Rueda Solís eran artesanos
mayas quienes estaban a cargo de la producci6n mientras los comerciantes se
ocupaban de la circulación acudiendo a
los pueblos a comprar hamac!IS, jarcias,
alpargatas, costales, etc. El Estado mediante leyes imponía "a los indios••. y a

--i

"1

�las demás gentes" sembrar diez matas de
henequén como mínimo en sus patios,
Loe hacendados, a su vez, también cultivaban un poco de henequén para satisfacer la necesidad de sogas al interior de la
hacienda, Según el Manual de 1852, de..
dicado a las haciendas maicero-ganade..
ras, algunos vaqueros debían raspar hene..
quén, y cortarlo por la tarde después de
haber atendido sus labores con el ganado,
El raspado era manual, Tal vez hubiera
un pequefio excedente pues por esos
años la demanda externa iba en aumento
y con ella los precios, En 1862 había 14
corchaderoe (talleres donde se torcía la
flora, para hacer sogas o crodeles) en el
partido de Mérida y uno en Calotmul,
partido de Espita. García Quintanilla
(1983).
(20) Hemos quitado las comillas a la palabra
capital porque ahora si nos estamos
refiriendo al concepto capital industrial,
esto es al que existe y funciona sucesiva
y simultáneamente como capital dinero,
capital mercancías y capital productivo.
Lo aue si_gnifica &lt;@e el ciclo de la _proaucción y el ciclo de la circulacion formarán una unidad. Lograr esta Unidad
no fue tarea fácil.
(21) Ya desde 1845 el mercado Yanki era
importante pues·de 707,905.5 Kg. que se
exportaron, 630,349.5 Kg. fueron a Nueva York. Peón y Regil (1853).
(22) Prueba del desinterés por su produc- .
ción es el caso de la hacienda X-ucú, que al
rematarse en 1828 tenía "cuarenta mecates de henequén útil" a los cuales a pesar
de figurar en el inventario, no se les atribuyó "ningún valor comereial como se hizo al avaluar las tierras, la planta de la
hacienda, las milpas sembradas por cuenta
del propietario", etc. Rodríguez Salvador
(1978~

'°t--

1

(23) En 1852, el Estado convocó a un concurso ofreciendo dos mil pesos para' quien inventara esa máquina que desde 1830 se
intentaba producir por parte de hacendados, Estado y extranjeros. Fué así como
surgió la Solís.

(24) Acerca de la fecha precisa en que se inician Jos créditos refaccionarios al henequén,. J, hlstoriografía aún no se pone
de acuerdo. Pero sacando un promedio
se puede con cierta seguridad, afirmar
que fué durante la primera mitad de la
década de los sesentas.
(25) Portas, ~.1872.
(26) La Revista de Mérida, 12/X/1876• .•
(27).Como evento en la producción, es decir, como evento en la lucha de clases, el
salario se manifiesta tamlién como un
elemento en la dominación: conjunto de
condiciones .históricas que pemúten la
producción y reproducción de la explotación capitalista.

MARX CARLOS El Capital, Tomo ID,
FCE, México, 1971.
HERNANDEZ, X.E., ''La Dinámica de
la Milpa en 'tucatán" en Memorias
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y agrícolas" en Biótica, No 2, año
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KURJAC, E., GARZA, T. A'tlas Arqueológico del Est.ado de Yucatán,
INAH, México, D. F., 1980.

(28). En promedio el ejidatario obtiene a la
semana $500. OO. Sí la familia obrera media consta de 5 miembros resultaría que
el monto por miembro alcanzaría ape..
nas los 100 pesos semanales, absolutamente insuficiente para la reproducción
de la vida.

PATCH, R., "El Fin del Régimen Colonial en Yucatán y los Orígenes de
la Guerra de Castas" ponencia presentada en la Segunda Semana de
la Historia de Yucatán, UDY, Mérida, Yuc. 1980.

(29 ~ Alvarez y Quesnel, l ':179.

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Chenenes, PROZAPY Yuc, 1982.

�YUCATAN 1865-1910:
COLONIZACION O IMPORTACION
DE TRABAJADORES

Nidia Victoria
A través de este artículo pretendo
mostrar cómo una política nacional de
colonización en Yucatán se transforma
en lo que los mismo; yucatecos llamaron importación de trabajadores. En
ambos casos el gobierno del Estado
participó activamente en orden a aumentar la población con vistas a extender y diversificar la producción. Pero
la "coloñización '' y la "importación
de trabajadores" tenían objetivos diforentes: con la primera el Gobierno Nacional traía europeos para formar industrias, haciendas, explotar minas;
mientras en el segundo caso, los trabajadores eran traídoe del exterior como
mano de obra, principalmente para las
haciendas.

Entre 1865 y 1910 se da la migración más representativa y numerosa
del Yucatán independiente, a pesar que
los intentos de colonización obviamente empiezan desde la época colonial
con el propósito de aprovechar la gran
cantidad de recursos naturales (mineros
y agrícolas, principalmente) con que
contaba el territorio nacional.
Al declararse Yucatán independiente
en 1823, una de las principales leyes dictadas por el Congreso Constituyente fue
la ley de colonización, en la cual se ofrece a los colonos la libertad de cultos(l).
Se consideraba que siendo la religión católica la oficial, éste serÍa el principal impedimento para captar a los europeos
protestantes que en esa época se dirigían
a los.Estados Unidos.
A partir de esta ley no ocurren inmigraciones de importancia hasta 1865.
Aunque lleF algunos extranjeros a vivira Yucatan, no se trata aún de un número considerable.

COLONIZACION 1865-1880
Al año de iniciar su Imperio, Maximi-

liano decretó la apertura de México a la
inmigración de todas las naciones, ofreciendo a quienes quisieran avecindarse
en el país un título de propiedad raíz
exenta de impuestos en el primer año
(2).
Para facilitar la inmigración se nombraron agentes cuya misión era promover la venida de inmigrantes con objeto
de establecerlos en los terrenos que se
les asignasen.
Don José Salazar larregui, Comisario
imperial de la Península, al llegar a Yucatán comprendió la utilidad y conveniencia de promover en ellas la inmigración de extranjeros "laboriosos" que
cultivasen la tierra "con el objeto de levantar al país de la postración y abatimiento a que la guerra de castas y las
continuas revueltas políticas lo tenían
reducido. "(3) Comisionó al Sr. Hippel
para traer alemanes a la Península.
Así es como el 23 de octubre de
1865 llegaron al puerto de Sisal 225
"colonos" alemanes, entre hombres y
mujeres y niños(4). Estos inte~aban la
primera "colonia" traída a Mexico por
Maximiliano: fueron establecidos en el
pueblo de Santa Elena, situado al sur, o
sea, en los terrenos fronterizos con los
rebeldes de la guerra de castas. Aparentemente el lugar fue escogido tomando
en cuenta "la índole, costumbres e inclinaciones de los colon·os y los ramos
de la agricultura a que deben dedicarse"
(5). Pero en realidaa los hacendados yucatecos pretendían "pacificar a los bárbaros colonizando la región con &amp;ente
pacífica que los indujera al trabajo '(6).
Para que los alemanes estuvieran "cómodos y contentos" el gobierno les
construyó casas, les dió herramientas de
trabajo, enseres y animales domésticos,
todo esto sin costo alguno para los colonos. Pese a todos e·st~ incehtivos la ma-

yoría de los alemanes ya habían abandonado sus casas e incluso Yucatán.
¿La razón?, los periódicos de la época decían que por el intenso calor al
que los alemanes no pudieron acostumbrarse; pero no olvidemos que por. esos
años la guerra de castas aún prevalecía
y la zona más afectada era precisamente
el sur del Estado, y ahí es donde fueron
instalados los alemanes.
Después de la caída de Maximiliano
hubo cierto ailencio en relación a la
"colonización" pero durante el primer
período presidencial de Porfirio Díaz,
volvió a ser tema importante. En 1878
se firmó un contrato entre el secretario de fomento en representación del
Ejecutivo de la Unión y la Emilio
Biehuyck y Ca. "para la colonización
en el territorio de la República Mexicana, de inmigrantes europeos, en su mayor parte belgas "(7).
Este se comprometía a traer al país
cada quinquenio "trescientas familias
colonizadoras por lo menos de expertos agricultores, artesanos e industriales
quienes deberán acreditar por medio de
certificados, ser sanos y de buena conducta "(8). Por cada inmigrante de 2 a
14 años el gobierno federal pagaría
cuarenta pesos y ochenta por los mayores de 14 años.
Después de este contrato, se firmaron
otros, así es como en varios lugares del
país se formaron "colonias" de belgas,
italianos y en general europeos. Ninguna
de estas colonias fue instalada en Yucatán. Es cierto gue algunos europeos vinieron a la Pemnsula pero se trataba de
inmigraciones individuales y en la mayoría de los casos se retiraron a los pocos años.
El exgohernador e historiador yucateco Eligio Ancona refiriéndose al por

qué los europeos no venían ni se quedaban en Yucatán dice: "hay algunos inconvenientes que pesan sobre nuestra
Península, su ardiente clima y su reputación de pobreza deben ser contados
entre los principales"(9). Y agrega: "todos los yucatecos comprendemos que
nuestro país necesita de una colonización fuerte y rigurosa, porque su población actual no hasta ya para llenar las
exigencias de su a~cultura y de su industria. En Yucatan han ocurrido grandes sucesos que hacen más necesaria que
nunca la inmigración extranjera. Al incremento que en los últimos tiempos
han alcanzado la agricultura y la industria, debe añadirse la considerable baja
de población con motivo de la guerra
de bárbaros "(l O). Esto último porque
la mayoría de los hombres estaban destinados a combatir a los bárbaros y no
quedaban brazos para dedicarse a la
agricultura e industria, Por ello la mayor preocupación de los yucatecos era
terminar con esa guerra. Ante el fracaso de todos los intentos militares por
pacificarlos, Ancona suponía que con la
colonización lo conseguirían pues de-cía que "nunca podrá darse por terminada la guerra de castas, a menos que se
establezca una fuerte población, industriosa en el terreno mismo que hoy ocupan los salvajes, y que a la vez de hacerles comprender la imposibilidad material
de una nueva sublevación, los atraiga a
la vida civilizada por medio del trabajo"
(11).
Pese a los buenos deseos, la política
de colonización nunca tuvo éxito y para 1880 empieza a hablarse de otro tipo
de inmigración. Ya no se trataba de traer colonos que pacificaran a los "bárbaros", ahora se requerían brazos para trabajar en las haciendas.
El mismo Eligio Ancona en 1880 señala la Re(,esidad de que los hacendados
traigan trabajadores para el cultivo del

henequén, cuya producción es cada vez
mayor (12). A raíz de este artículo publicado en 1880, los hacendados yucate-cos emJ!iezan a conseguir trabajadores
en el extranjero, primero como empresa
particular y posteriormente apoyados
por el gobierno, según veremos más adelante.
IMPORTACION DE TRABAJADORES
Los primeros en aventurarse a traer
trabajadores fueron Eusebio Escalante e
Hijos, quienes contrataron a 22 canarios
para trabajar en algunas de sus haciendas henequeneras(l3). Eligieron las islas
canarias por tener un clima similar al-de
Yucatán. Después de estos canarios se
empezó a traer negros jamaiquinos, chinos, coreanos. Se traía trabajadores no
sólo para las haciendas sino también para la expansión de los ferrocarriles, y en
menor número para el CQmercio. Pero se
enfrentaban a un gran obstáculo, el artículo So. de la Constitución del país, que
decía así:
"Nadie puede ser obligado a prestar
trabajos personales sin la justa retribución y sin su pleno consentimiento. La
ley no puede autorizar ningún contrato
que tenga por objeto la pérdida o el irrevocable sacrificio de la libertad del
hombre, ya sea por causas de trabajo, de
educación o de voto religioso. Tampoco
puede autorizar convenios en que el
hombre pacte su proscripción o destierro"(l4).
Los trabajadores extranjeros que venían contratados; al enterarse de este
artículo, abandonaban· las haciendas sin
cumplir su contrato y los hacendadós no
sólo seguían necesitando brazos sino
que también perdían el dinero invertido
en traerlos.
Para 1882, se empiezan a formar
compañías de inm~gración: se encarga-

han de importar trabajadores de Jamaica
y otros lugares para trabajar la caña de
azúcar, el palo de tinte y el henequén.
Entre las bases de un contrato fechado
en 1882 el señor Bravo, "conocido
agente de inmigración" en esos años, estipulaba que el contratante debía pagar
el pasaje de venida, un salario no menor
a 75 centavos diarios y al cabo de los 3
años que duraba el contrato su pasaje de
regreso o de lo contrario el pago de
$10.00 si se quedaba. Además por cada
adulto varón o mujer se le pagaba a
Bravo catorce y siete pesos respectivamente(l5). Cabe recalcar aquí, la gran
diferencia económica, entre lo que se le
pagaba al enganchador por cada trabajador que traía y lo que se le pagaba a cada trabajador, como salario y como incentivo para permanecer un tiempo mayor al estipulado en el contrato.
Es así como la clase dominante da
los primeros pasos hacia una nueva polí
tica de inmigración. A estos primeros intentos para traer trabajadores los pode-mos calificar como la transición entre la
política de "colonización" y la de importación de trabajadores para el henequén.
0

La cantidad de trabajadores que se
traía fue cada vez mayor y los hacendados y empresarios empezaron a pedir
ayuda al gobierno según se expresa en
un artículo que anunciaba en 1883 la
llegada de trabajadores canarios: "Creemos que el gobierno debe proteger los
esfuerzos de los que se dedican a esta
clase de inmigración como el medio
más seguro de conseguir el engrandecimiento de nuestra agricultura "(16).
Las diversas "compañías de colonización" continúan trayendo trabajadores ·al Estado y por fin el 3 de marzo
de 1883 el con~C$o estatal interviene
ofreciendo a Felix Usiquia una subvención de $10.00 por cada canario que ~

�traiga al estado (17) y el 31 del mismo
mes ofrece la misma subvención a !barra y Ca. (18). A diferencia de la política de colonización que fue fomentada
desde el gobierno mismo, la "importación de trabajadores" fue iniciativa de
particulares y hasta después de varios
años el Estado se asocia y apoya esta
nueva política.

puerto para su exportación. Esta expansión necesitaba de mano de obra
calificada, por lo que se contrata en
Cuba y Estados Unidos trabajad?res
para el ferrocarril. En 1889 son tra1dos
aproximadamente 250 trabajadores entre negros, italianos, irlandeses y americanos como se muestra en el siguiente cuadro:

En el interior del país continúan las
campañas de "colonización" ofreciendo, como se demuestra en la Ley de Terrenos Baldíos de 1884, terrenos para
explotar a los colonos que los soliciten
comprar, ofreciéndoles entre otras ventajas a los extranjeros exenciones por
10 años del servicio tle guardia nacional,
de toda clase de contribuciones menos
las municipales, de los derechos de importación en víveres, instrumentos de
labranza, herramientas y máquinas(l9).

TRABAJADORES PARA EL
FERROCARRIL
LLEGADOS EN 1889

Para los yucatecos lo más importante ~e la, citada ley fue el artículo que
dec1a, as1:
"Artículo l lo.- Los colonos están
obligados a cumplir los contratos celebrados con el Gobierno Federal, o con
los particulares o compañías, que los
transr,orten y establezcan en la República' (20).
De esta manera los hacendados tenían con qué ampararse ante los trabajadores que no quisieran cumplir sus
contratos, pues por medio de esta ley
podían obligarlos a permanecer en sus
haciendas el tiempo estipulado en los
contratos. Así las leyes fueron modificadas con objeto de proteger los intereses de los hacendados.
En esa misma década (1880) los ferrocarriles se expanden a mayor velocidad, pues al existir una mayor producción de henequén los hacendados
lo necesitan para transportarlo hacia el

Estados Unidos (Italianos)
Irlandeses y americanos)

105

Cuba (negros)

150

TOTAL

255

Jo, chinos podían ser útiles para los trabajos agrícolas de tierra caliente, lo que
se comprobó al poco tiempo al demostrar que podían cortar "de 3,000 a
4,000 pencas de henequén al día, cifra
superior en lo general a la del corte de
pencas de nuestros jornaleros de campo "(24).
Durante la última década del siglo
pasado se empieza a traer trabajadores
de otras partes de la República, principalmente de la Huasteca y de Oaxaca,
por estar acostumbrados al clima cálido
y a las tareas agrícolas. Los primeros en
traerlos _fueron O. Molina y Ca. quienes
como primera expedición trajeron a 135
personas entre hombres, mujeres y niños
(25).

ron a traer jornaleros mexicanos para las
diferentes actividades, tanto agrícolas
como artesanal~.

TRABAJADORES MEXICANOS TRAIDOS A
YUCATAN 1892- 1895
FECHA
5fNov./1892
10/Ene./1892
19lEne.fl893
15/J un./1895

CANTIDAD
135
505
100
201

ORIGEN
HUASTECA
HUASTECA
OAXACA
TUXPAN

TRAIDOS POR
O. MOLINA Y CIA.*
O. MOLINA Y CIA.
FCO. CASTA~EDA
HNOS. RIV AS.

FUENTES: EL ECO DEL COMERCIO /5/Nov./1892 y 15/Jun./1895.
La Revista de Mérida 10/Nov./1892 y 19/Ene./1893.
* Olegario Molina fue gobernador de Yucatán de 1902-1907, ministro de Fomento
de Porfirio Díaz de 1903 hasta el final del
régimen y representante de la lnternational Harvester Corp. desde su fundación en
1902.

FUENTES: L.R.M. 16 y 19 de Mayo,
26 de Junio y lo. de Septiembre de
1889. Suárez Molina, V. La Evolución

Económica de Yucatán en el Siglo XIX.
Ed. de La U.O.Y., México, 1977, Tomo

II p. 313.

\

El ferrocarril, así como el incremento
y transformación de la política de migración respon~an a la, revol~ción ~roductiva que vivia Yucatan hacia la decada de los ochenta. De 1876 a 1883, la
extensión sembrada de henequén se cuadruplicó (21). Pero además se sembró de
manera más intensiva el suelo, todo lo
cual demandaba una gran cantidad de
brazos (22).

¡

Fue así como llegaron los chinos. No
importaba el viejo prejuicio de ser "nocivos por tener algunos vici~ como el
opio y otros; y que en los pa1ses donde
han estado han ocasionado grandes males "(23). Porqué también se sabía que

Resultaron ser muy buenos trabajadores y sobre todo se adaptaban bien al
trabajo y a los trabajadores yucatecos,
por lo que varios empresarios se dedica-

~

'

!
&lt;

o:,
....

�El henequén demanda brazos de manera creciente. En 1905 se forma una
junta de inmigración formada por los
hacendados henequeneros, quienes envían un agente a Corea para traer trabajadores. Entre abril y mayo del mismo año
llegan a Yucatán 2,400 coreanos (26).
En 1906 se forma una nueva comisión
donde interviene el Estado comprometiéndose a pagar las dos terceras partes
de los gastos relativos; los hacendados
pagarían la otra parte, más pequeños
gastos adicionales. Como agente es enviado al Sr. Meyers, quien en un plazo
de ocho meses debía traer cuatrocientas familias coreanas y javanesas a trabajar en las haciendas henequeneras(27).
LOS YAQUIS
Los yaquis son un caso especial. Es
un grupo étnico numeroso caracterizado por resistirse siempre a ser dominado
como lo atestiguan sus muchas rebeliones en el período colonial. Aún después
de la independencia de México siguió
luchando por lograr su soberanía.
En el último cuarto del siglo pasado
los yaquis mantuvieron su rebeldía en
guerrillas pues eran atacados por el gobierno federal -y sus aliados del gobierno
sonorense, los cuales les quitaron gran
parte del valle del río Yaquí que correspondía a su territorio para dárselo
a hacendados americanos y sonorenses(28). Esta lucha yor recobrar su territorio se prolongo hasta la primera
década de nuestro siglo, década en que
las medidas dacronianas del gobierno
federal llevaron a la expulsión de yaquis pacíficos y rebeldes.
Se inicia su deportación hacia otros
estados de la República, sin importar
los intereses de los hacendados sonorenses que así perdían a sus mejores
trabajadores. El 24 de marzo de 1900
se firmó un contrato entre el secreta-

río de Fomento, Manuel Fernández
Leal y Manuel de Arrigunaga y Gutié
rrez, administrador de tres haciendas
henequeneras, para que este último
empleara a las familias yaquis que fueran deportadas(29).
Pero como la rebelión continuaba,
las deportaciones empezaron a ser
masivas, ya no importaba que se tratara de trabajadores yaquis pacíficos;
incluso se desterró algunos mayos,
primos y Ópatas a quienes confundían con los yaquis. Estas deportaciones tienen Yucatán como destino
pues para esas fechas (1903) la Secretaría de Fomento, Colonización e Industria estaba a cargo de Olegario Molina, hacendado henequenero yucateco,
quien no sólo apoya sino c¡ue promueve
las deportaciones a Yucatan con ayuda
de la Secretaría de Guerra. De esta manera "mataban dos pájaros de una piedra ": en Sonora se acababa la rebelión
y Yucatán tendría trabajadores para el
henequén(30).
En mayo de 1908, el gobernador sonorense Luis Torres decide negociar
por última vez la paz, por lo que habla
con Luis Bule, uno de los líderes yaquis,
quién está de acuerdo con el cese de
hostilidades pero no con la condición
del gobernador de entregar las armas. Al
no cumplirse esta condición, el gobernador ordena que por cada acción guerrillera de los yaquis, fueran deportados
a Yucatán 500 yaquis pacíficos (31).
Estas deportaciones afectaban gran•
demente a los hacendados, mineros y
compañías de ferrocarril de Sonora,
pues perdían trabajadores e incluso algunos hacendados se quedaron casi sin
brazos en el .momento de la cosecha:
lo que ocasi_onó que los hacendados pidieran al gobierno que no se deportara
yaquis trabajadores, sino sólo a los rebeldes. Estas protestas fueron dirigidas

al presidente Díaz pidiendo que revocara las órdenes de deportación ¡mes podían ocasionar una crisis economica en
el estado de Sonora(32).
En julio de 1908 las deportaciones
llegaron a tal magnitud que fueron detenidos dos hermanos Maytorena, hacendados sonorenses, cuando trataban de
introducir yaquis a Sonora en un intento de evadir las órdenes de deportación
(33).
En 1908 en los Estados Unidos se
iniciaba la crisis económica, por lo que
aún cuando en los años anteriores defendieron a los yaquis que llegaban a
trabajar a Arizona por ser mano de
obra barata, en éste período de crisis
colaboran con el gobierno mexicano
.deportando a todos los ilegales que se
encontraban en su territorio.
No existe un registro del número
exacto de yaquis deportados a Yucatán
entre 1908 y 1909, pero John K. Tumer
considera que fueron unos 15,000 de
los cuales dos terceras partes murieron
o en el trayecto o durante el primer
año de estancia en Yucatán. Según le
expresó un hacendado henequenero a
Turner, "si los yaquis duran el primer
año, generalmente se adaptan bien y
son buenos trabajadores; pero el mal
está en que por lo menos dos tercios de
ellos mueren en los primeros doce meses "(34). Por ello no debe extrañarnos
que el ~enso de 1910 reporte 2,757 sonorenses viviendo en Yucatán, cantidad
sumaq¡ente conservactora(35). Sin embargo, la historiadora Hu Dehart considera ambos datos exagerados pues
afirma que en esa época la población
total yaqui no era mayor de 30,000 y
la información de Tumer fue proporcionada por un "vanidoso oficial de deportación "(36).

A MANERA DE CONCLUSION
En Yucatán am has politicas de mi-,
gración tenían como objeto beneficiar
a los hacendados de la zona henequenera, pues durante la política de ''colonización" a los europeos no se les daban
las tierras por ser buenas para la agricultura, sino pensando en formar con
ellos una especie de barrera entre los
"bárbaros" y las haciendas. Por este
motivo los europeos nunca pudieron
'.'aclimatarse" al ~stado de guerra que
imperaba en las berras que les asignaba
el gobierno yucateco.
Con la "importación de trabaiado,,
b
~
res se aseguraron razos para el cul tivo del henequén, que iba en aumento
y ,que por lo tanto necesitaba más y
mas brazos para trábajarlo. Brazos que
en el Estado no eran suficientes porque
la guerra de castas ocupaba muchos: casi todos los jóvenes de la clase media
eran incorporados a la Guardia Nacional para combatir a los "bárbaros" y
los mayas no podían ser reclutados ni en
el sur ni en el oriente: esta zona estaba
dominada por los sublevados.
CITAS
1~ Ley de Colonización del 6 de Septiembre de ,1823. Colección de Leyes, decretos y ordenes del Augusto Congreso del
Estado Libre de Yucatán. Tomo I.
2~ Decreto del 5 de Septiembre de 1865.
Periódico Oficial del Departamento de
Yucatán, 29/septiembre/1865.
3} Periódico Oficial del Departamento de
Yucatán, 25/Octubre/1865.
4} Idem.

5). Periódico oficial del departamento de
Yucát.án, 3/Noviembre/1865.
6} ldem.

7). La razón del pueblo, periódico oficial
de Yucatán, 6/Noviembre/1878.
8} ldem.
9} E. Ancona "Colonización"en El Eco del
Comercio, 16/Mano/1880.
10). Idem.
11} Idem,

22). A. García Q., oh. cit.
SUPERFICIE SEMBRADA DE
HENEQUEN
ARO
1876
1883
1895
1909

MECATES
800,000
1,002,905
1,168,948
4,580,860

12~ E. Ancona "Colonización II", en: El
Eco del Comercio, 3/Abril/1880.

23). "Sobre los Chinos", en El Eco del Comercio, 23/Enero/1892.

13~ Constitución de los Estados Unid06 Mexicanos expedida por el Congreso General Constituyente el día 5 de febrero de
1857.

24). "Los chinos", en El Eco del Comercio
12/Ahril/189!·
'
muchas háciendas, entre ellas Holac~n, de la Sra. Da. Manuela Casares QuiJano, cortan entre 3,000 y 4,000 pencas
de henequén al día".

14~ V. Suárez Molina, La Evolución Económica de Yucatán en el Siglo XIX, Cfr.;
LA Revista de Mérida, 14/Agosto/1881.
15} "Bases del Contrato para la importación de trabajadores negros y coolies de
Jamaica", en La Revista de Mérida 10/
Junio/1882.
'
16 ). LA Revista de Mérida, 9/Junio/1883.
17} E. Ancona. Colección de Leyes, Ordenes y Decretos, Tomo VL
18). Idem.
19} "Terreno baldíos en la República" en
la Revista de Mérida, 18/Enero/1884.
20~ Idem.
21). A. GARCIA Q. "Historia de la producción en Yucatán: Henequén, 1850-1915",
Informe del proyecto "La formación de
·¡a estructura económica en Yucatán:
•1850-1915", N'.P.

'Jn

25). El Eco del Comercio, 5/Nov/1892.
26 ). El Eco del Comercio, 4 de abril y 8 de
mayo de 1905.
27). Enrique Muñoz Aristegui, "Mensaje leído por el gobernador interino del Estado ante el Congreso Local el día lo. de
Enero de 1910".
28} Evelyn Hu Dehart, "Development and
Ru_r~ Rebelión: pacification of the yaqu1S m the late porfiriato" en Hispanic
American Historical Review,
29~ Ruz Menéndez, "Los Yaquis en las haciendas henequeneras de Yucatán".
30} Hu Dehart, Oh. Cit.
31). Idem.
32} ldem.
33~ ldern.

La producción fue de 9.988,000 Kgs. en
1876, y se esperaba que para 1883, fuese
de 32 668 000 Kgs. Había la expectativa
de triplicar el producto, y no era descabellado, pues la exportación (no la producción) alcanzó en 1883, la cifra de
32.651,597 Kgs.

34). J.K. Tumer,México Bárbaro, Ed. Epoca
México, 1978.
'
35~ Censo de 1910.
36} Hu Dehart, Oh. Cit.

~

w

�NOTICIAS INTERNAS DE LA FACULTAD

INAUGURAN CURSOS DEL SEMESTRE
FEBRERO-JUNIO DE 1984

presentación de los dos libros que ya se encuentran en el
mercado nacional.

El rector de la Universidad, doctor Alfredo Piñeyro,
inauguró el 9 de febrero las actividades académicas del
semestre febrero-julio de 1984, que inicia con un nuevo
plan de estudios en todas las especialidades que se imparten.

ASOCIACION DE ESCUELAS
Y FACULTADES DE FILOSOFIA

Resaltando el concepto de que el hombre no puede evadir su función histórica, ni a sus expectativas del futuro, el
doctor Piñeyro López dijo que era muy loable de parte de
la dirección del plantel, planear objetivos y programas, en
un esfuerzo por lograr la superación académica.
''Todo ello se ha realizado con mucho esfuerzo y con
pretensión de actualizar los planes de estudio en base a una
cuidadosa definición de necesidades y objetivos, dictados a
su vez por el avance del conocimiento y las necesidades sociales", dijo.
En otra parte de su intervención, la máxima autoridad
universitaria destacó la preocupación urgente de mantenerse
actualizados en la realidad concreta que cada día nos presenta nuevos problemas, nuevos fenómenos a los que hay
que enfrentar.
Acompañaron al rector en esta ceremonia el licenciado
Juan Angel Sánchez, director, y otras autoridades de la Facultad,

TESTIMONIOS SOBRE GRENADA
Dos nuevos libros sobre la situación de Grenada fueron
presentados en el auditorio de la Facultad por la Editorial
Katún.
La invasión de Grenada, de Fidel Castro, y Grenada, el
camino a la revolución de los hermanos Richard e llan
Jacobs son los títulos de estas obras comentadas por el
maestro José Luis Balcárcel.
El profesor de la UNAM dijo el 9 de febrero que el tema
de Grenada es de gran actualidad ya que constituye un tipo
de invasión por las mismas fuerzas que en otros tiempos
invadieron nuestro país.
~

,

i'l¡J~,1:t
~

El maestro Juan Angel Sánchez, anfitrión del acto, dijo
l s:t que este evento coincidió con la inauguración del nuevo
, oo plan de estudios por lo que nuestra facultad patrocinó la

Hacer que el profesionista egresado de las Facultades de
Filosofía sea una persona capaz de pensar con sentido
crítico, presto a sugerir soluciones a los problemas de la
comunidad, es uno de los objetivos de la Asociación de
Escuelas y Facultades de Filosofía.
El 8 de febrero en el seno de nuestra escuela, el maestro
Juan Angel Sánchez, en compañía de diversas autoridades
educativas del país, hizo el anuncio de h1 formación de esta
Asociación que ahora finalmente logró 'rntegrarse luego de
estarla promoviendo desde 1977.
"Pensamos establecer los mecanismos propios para trabajar de forma conjunta con el fin de brindarnos mutuo
apoyo", dijo Sánchez Palacios.

t
1

CARACTERISTICAS
Una particularidad de la Asociación es que estará restringida a las universidades de provincia para evitar, en la medida de lo posible, el centralismo que se da en el país, sobre todo en el área de las ciencias sociales y las humanidades.
Los miembros de la Asociación pretenden hacer una recopilación de los problemas por los que atraviesan .las diferentes facultades de filosofía; detectar las necesidades de
las diversas licenciaturas y sugerir soluciones, dijo el Lic. Roberto Briseño, representante de la Universidad Michoacana
de San Nicolás Hidalgo.
"No se entienda que competir es enfrentar a quienes están en la capital; se trata de ofrecer una gama más amplia de
posibilidades para poder responder a problemas concretos
como son el _obtener material bibliográfico o el requerir
personal capacitado", dijo.

SEMINARIO SOBRE MOVIMIENTOS SOCIALES
Un análisis de los Movimientos Sociales desde la perspectiva científica fue realizado en nuestra institución del 11
al 14 de enero.

El Primer ?eminario Regional sobre Movimientos Sociales fue orga~1zado por la Universidad de las Naciones Unidas Y el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM.

sumó la de lo.s, de Coa.huila, para incluir a los dos estados
que comprend10 el Seminario.

Coo~in_ado por.,el doctor Pablo González Casanova, en
e! Sei:nmano tamb1en participaron Adolfo Gilly, Abraham
Nunc10 y Samuel León.

~fario Dávila l_eyó un trabajo del corredor industrial
S_alti_llo-~amos Anzpe; y Dionisio Garza detalló la lucha
smd1cal de los obreros en Altos Hornos de México (Monclova).

Ponen_~1as
. sobre di versos temas fueron presentados en

bsta ,?cas1on._ A_lma Rosa Garza y Efraín Pérez hablaron so-

r~, El Mov1m1ento de Tierra y Libertad en los años seten-

ta .

En torno al Movimiento Estudiantil de la UANL entre
1h?69 Y 1972 .disertó Jesú~, Ibarra Salazar y Lucilda Pérez
izo lo propio en relac1on al Movimiento Magisterial.
E~ lo referido a la insurgencia del sindicalismo blanco
propiamente el caso de Crisa, hablaron Javier Rojas y Lu~
Lauro Garza.
A la participación de los investigadores de la UANL se

SEMBLANZA DE LITERATOS
LATINOAMERICANOS
La comunida~ de la Facultad de Filosofía recordó la
obr~ de cuatro literatos latinoamericanos fallecidos en un
accidente de aviacióh en julio pasado.
Julio Cortázar, Jorge Ibargüengoitia, Jorge Guillén y
;\nge_l M. Rama fueron evocados el 22 de febrero en el aud1tono.
~os '?ªestros. ~arios Arredondo, Genaro Saúl Reyes y
Juheta P1santy. h1c1e.ron una completa semblanza de la yida
Y.de la .obra hterana producida por cada uno de estos escntores 1beroamericanos.
co
CJI

�COLABORAN EN ESTE NUMERO

DARIO NOV ACEANU (Bucarest, Rumania, 1937). Escritor, ensayista y poe•
ta. Ha dado a conocer en su patria a muchos escritores de habla hispana, tanto
de España como de Latinoamérica, (J orge Luis Borges, Juan Ramón· Jiménez,
Nicanor Parra, entre otros). Entre sus
libros se encuentran Autobiografía, Pájaros de Arcilla, Técnica de la sombra,
Paisaje en movimiento.

nómicos y Sociales de la Universidad de
Yucatán.

RICARDO GARCIA. Estudiante de SoJOSE MARIA INFANTE (fandil, B. A.,
Argentina, 1942). Estudió psicología en
la Universidad Nacional de Cordoba,
donde se especializó en'. Psicología social. Radica en Montem:y desde 1976.
Es académico en las facultades de Psicología y Filosofía; en ésta es coordinador del colegio de sociología.

CARLOS ARREDONDO (Monterrey,
N.L. 1950) Es licenciado en Letras Españolas por la UANL. Ha tomado cursos de postgrado en la UNAM, El Colegio de México y la UANL. Actualmente
es maestro en el colegio de Letras, de la
Facultad de Filosofía y Letras (UANL)
y director de la revista Estaciones. Poemas y artículos suyos han sido publicados en revistas y periódicos de la ciudad.

MARIO CERUTTI (Córdoba, Argentina, 1941). Investigador y maestro de
tiempo completo en la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL. Ha publicado: Burguesía y capitalismo en Monterrey 1850-1910 (Claves Latinoamericanas, 1983) y Economía de guerra y poder regional en el siglo XIX (Archivo
General del Estado de Nuevo León,
1983)._Ha participado como co-autor de
importantes obras, entre las que cabe
destacar La prensa en la revolución liberal: España, Portugal y América Latina.
(Universidad Complutense de Madrid,

1983).

NIDIA VICTORIA. Mexicana. Investigadora del Departamento de Estudios Eco-

ciología y Derecho en la Pan American
University de Texas. Es presidente del
grupo estudiantil BARCA, organización
abocada a la defensa de refugiados centroamericanos en los Estados Unidos.

CHAD RICHARD SON (Salt Lake City,
Utah, USA, 1943). Doctor en sociología por la Universidad de Texas an Austin. Es profes?r de sociología en la Pan
American University, en el mismo e~tado. Ha publicado trabajos de investigación en revistas especializadas como
Texas Observer, American Sociology y
Nuestro.
GLORIA COLLADO. (fampico, Tamps.
1940). Poeta y pintora. Realizó estudios de Letras en España y Francia. Ha
publicado: Juego de dos, (poesía, 1971)
y Colección de poemas (1977).
JOSE MARIA LUGO. (Managua, Nicaragua, 1936). Ha publicado poesía y
textos de crítica. Entre sus libros se pueden mencionar. Muchacho con guitarro
(1961), Carne de la noche (1964) y Colección de poemas (1978).

JULIETA PISANTY'. (México, D.F.,
1949). Licenciada en Letras por la Universidad de Nuevo León, con estudios
de post grado en la Universidad de Málaga, España. Docente en la facultad de
Filosofía y Letras desde hace diez años.
Ha publicado copferencias en_Cáthedra y
sustentado ponencias en diversos coloquios nacionales.

\

Artes/Letras/Ciencias humanas

ALFONSO REYES MARTINEZ. (Monterrey, 1943) Estudió arquitectura en la
UANL. Fue director de las revistas Salamandra, Cathedra y Armas y Letras. Es
director artístico del suplemento cultural Aquí vamos, del periódico El Porvenir. Ha publicadovarioslibros de poesía:
Presencia en el tiempo, Péndulos rotos,
Litoral de sombra y Colección de poemas.
ALEJANDRA GARCIA. Mexicana. Investigadora del Departamento de Estudios Económicos y Sociales de la Universidad de Yucatán, donde coordina
el área de Historia. Miembro del Consejo Editorial de la revista Yucatán:
Historia y Economía. Ha estudiado durante cuatro años la formación de la estructura económica en Yucatán, en el
período 1850-1915.
RAUL MURGUIA R. Mexicano. Secretario académico del Centro de Investigaciones Avanzadas del Instituto Politécnico Nacional, unidad Mérida. Ex-director del Centro Regional del Sureste
del Instituto Nacional de Antropología.

ARMANDO LOPEZ. (Monterrey, N.L.
1937) Estudió en el Taller de Artes
Plásticas de la Universidad de Nuevo
León, del ~e fue coordinador en el
año de 1970. Su obra plástica incluye el
grabado, di~ujo y pintura. Ha colabora•
do como ilustrador en publicaciones literarias y libros de texto (Apolodionis,
Salamandra, Aquí vamos). Ha participado en múltiples exposiciones, individuales y colectivas, aquí en Monterrey
y en la ciudad de México.

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Ri•um6n dt&gt; ~othulta ..,nlm• f'-1 d~$3rroUo -

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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LETRAS UANC

�UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
RECTOR: Dr. Alfredo Piñeyro López
SECRETARIO GRAL.: Ing. Orel Darío García
FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
DIRECTOR: Lic. Juan Angel Sánchez Palacios
SECRETARIO GRAL.: Mtro. Herón Pérez Martínez
SECRETARIO GRAL.: Lic. Bernardo Flores
SECRETARIA ACADEMICA: Lic. Aída O'Ward
SECRETARIO DE NUEVOS PROYECTOS: Lic. Héctor Franco
SECRETARIO DE ASUNTOS INTERNOS: Ing. Armando Alanís
SECRETARIA DE EXTENSION ACADEMICA
Y DIFUSION CULTURAL: Lic. Julieta Pisanty Marín
COORDINADOR EDITORIAL: Lic. José Roberto Mendirichaga

REVISTA DE LA FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS

NUMERO 6 / VOLUMEN 11 / SEPTIEMBRE-DICIEMBRE DE 1983
CONSEJO EDITORIAL
Lic. Mario Cerutti
Lic. Miguel Covarrubias
Mtro. Herón Pérez Martínez
Lic. Julieta Pisanty Marín
Lic. Juan Angel Sánchez
Lic. Ricardo Villarreal
REDACCION
Humberto Salazar
OFICINAS
Facultad de Filosofía y Letras UANL
Ciudad Universitaria
San Nicolás de los Garza, N. L.
México

Publicación tetramestral
Precio del ejemplar:$ 150.00 M. N.
Suscripción anual:$ 400.00 M. N.

...

�SUMARIO
5

EXILIO
Jorge Boccanera

6

11

TRESTEXTOSSOBRENERUDA
Ernesto Mejía Sánchez

13
18

DESDE LA PIEDRA
Eduardo Zambrano

SEÑAS, RESE~AS Y CONTRASEÑAS

41
49

POEMAS
Lucía M. Maluy Mijares

SE~QRA DEL FUEGO
Samuel f.JGyola

31
32

TODOS SON HETERODOXIAS
José Luis Aranguren

LAS RELACIONES CON LOS LIBERTARIOS
Fernando Savater

29

30

LA REVOLUCION PERMANENTE
Paul M. Sweezy

TEORIA DE LA REVOLUCION
Fernando Claudín

25

27

ENTREVISTA A EDUARDO NICOL
José Roberto Mendirichaga

lOUE MARX SE LEERA EN EL SIGLO XXI?
Manuel Sacristán

21
24

LO ESENCIAL EN EL CONCEPTO DE ARTE POPULAR
Roberto D íaz Castillo

IDENTl~A~ FEMEN!NA Y PROFESIONAL
María lnes Perez Lubrma

LA HISTORIA ORAL COMO INSTRUMENTO DE LA
HISTORIA CHICANA
Hubert J: Miller

58

NOTICIAS INTERNAS DE LA FACULTAD

En este número: ilustraciones de Lacho (HoraJ;io Sal-azar Herrera).

�EXILIO

Jorge Boccanera
a Saúl lbargoyen
Expulsados de la selva del sur de Sumatra
por los hombres, que vienen a poblarla,
130 elefantes emprendieron hoy una larga
marcha de 35 días hacia la nueva 'ciudad'
que les fue asignada.

de los diarios.

no hay sitio para los elefantes
ayer los expulsaron de la selva en Su matra
mañana alguien les impedirá la entrada al UNION BAR
yo integro esa manada hacia Lebong Hitam
yo sigo a la hembra guía
cargo con la joroba de todas mis valijas sobre las cuatro
patas del infierno
llegarán a destino -dijo un diario en Yakartalos colmillos embisten telarañas de niebla
llegarán a destino
viejas empalizadas que sucumben bajo mareas de carne
llegarán -dijo el diario nombrando al río Saleh, también
nos hablarían del río Suginammas la estampida cruza por suelos pantanosos y mi patria
la mía
es sólo esta manada de elefantes que ha extraviado su rumbo
iguarde celosamente la selva impenetrable a este ulular de
bestias!
tambores y petardos acompañan
algo de todo el polvo que levantan es mío.

�LO ESENCIAL EN EL CONCEPTO
DE ARTE POPULAR

Roberto Díaz Castillo
A Roge/io Martínez Furé

ARTES POPULARES Y
CLASES SOCIALES
Desde que el marxismo permitió explicar que en todas las sociedades divididas
en clases sociales antagónicas existen dos
culturas opuestas -una oficial o dominante y otra subalterna-, se comprendió en
todos sus alcances la función impugnadora que a veces es propia de la cultura
folklórica .
Así, cuando los conquistadores españoles, y luego los colonizadores, promulgaron las ordenanzas de 1681 para prohi bir a los indios del Nuevo Mundo el cultivo de casi todas las artes -es el caso de
la escultura, la pintura y la platería entre
los aborígenes de Guatemala- y restringieron su ámbito creador a contadas ma·
nifestaciones artísticas, propiciaron, sin
proponérselo, el surgimiento más o menos clandestino de un arte no oficial -antioficial sería más adecuado decir- propio
de las grandes mayorías oprimidas. La
imaginería y la pintura indígenas, ajenas a los cánones de la escultura y pintura académicas españolas, brotaron como una necesidad expresiva de la población sojuzgada, mezclando las concepciones prehispánicas con las nuevas ideas
impuestas por el conquistador. Lo mismo
ocurrió, entre otros oficios, con la platería cuyo apresurado mestizaje dio lugar
a que los legisladores de la colonia, no
obstante las prohibiciones impÚestas a los
indios, reconocieran en éstos, tiempo después, a "los más hábiles del gremio"
Esta mezcla de nociones precolombinas
y europeas condujo a crear otras, distintas, aunque enraizadas profundamente en
aquél!as. Con razón se ha dicho que las .
culturas mestizas son el resultado de esa
mezcla, que es cambio continuo, y que
en muchas de las regiones americanas
donde se habla español o portugués, y en
donde, asimismo, las antiguas pautas sociales y políticas pueden haber sido cam-

biadas hasta lo irreconocible, se man ifiesta un sustrato subyacente de creencias y
símbolos indígenas que tienen origen en
la mitología e imaginería precolombinas.
Debe admitirse por ello que estos elementos están a menudo fundidos con
otros de procedencia europea, y que esa
fusión ocurre de mo,do tan natural en la
mente aborigen como la simultá'nea presencia de un santo crist1ario y una deidad precolombina en un altar indígena.
No es raro, por consiguiente, que el nombre y la figura de un símbolo sagrado cristiano reemplacen el nombre y la figura de
un viejo dios indígena, pero no sus atributos (1). Esto es lo que parece revelarnos
una simple visita a los templos, cristianos
en apariencia, de nuestros poblados aborí,
genes, o la contemplación de ritos como
los que pueden presenciarse a diario en
Chicastenango y otros lugares.
A todo lo dicho hay que añadir que,
consideradas las formas de cultura material como parte del proceso productivo,
el creador de formas de cultura subalterna
resulta marginado del acceso a las materias primas y a los instrumentos y técnicas de producción que emplean las élites
oficiales, y que ese instrumental de trabajo y los medios de enseñanza de que disponen las minorías dominantes se ven supi idos necesariamente por otros no institucionalizados que se erigen en modalidades características de una cultura distinta: la cultura folklórica. Porque, como
decía Tomás Lago, "el pueblo también
hace cosas con nada, con vidrios recortados, con yeso, con barro, con tapas de
botella, con conchas marinas, con tallos
vegetales, que abundan, pero todo lo que
sale de sus manos y lo acompaña en su
vida doméstica, adquiere en seguida su
sello, cierto sentido humano inconfundible, íntimamente ligado a la nacionalidad."
De esta manera se explica la perdurabilidad que tienen en Guatemala los "santeros" populares; los productores de juguetes de madera coloreada que se construyen en Totonicapán; los plateros indígenas que hacen exvotos; los alfareros que
aplican la técnica del "vidriado" español a ,

sus candeleros zoomorfos de origen prehispánico; los carpinteros de Natiualá,
cuyos muebles difieren en mucho de los
creados por los ebanistas antigüeños de
cepa colonial; las tejedoras de Tamahú y
Tucurú, en Alta Verapaz, que incorporan
a sus huipiles figuras tales como el sol, la
luna y las serpientes, preñadas aún de
contenido mitológico. Y así se explica
también la coexistencia -nada pacifica
a veces- de las procesiones indígenas y
las de los ladinos; de la loa y e I teatro
culto; de los bailes de moros y cristianos
y la danza clásica; de los nacimientos y
los arbolitos navideños europeizantes; de
los "cuenteros" y la narrativa impresa; de
los corridos populares, cargados de historia, y el aluvión de la música internacional. En fin: del arte erudito, aprendido en
las academias, y el arte del pueblo, enri·
quecido por la tradición, que es "creación
incesante"
Esta contradictoria dualidad -arte eru·
dito o culto y arte popular o folklóricose dio también en el seno de las sociedades precolombinas divididas en clases sociales. Stephan de Borhegyi, al distinguir
entre cultura folk y cultura compleja en
el mundo maya, explicó correctamente el
problema. No sólo porque reparó en la
coexistencia de ambas culturas sino por·
que concluyó afirmando que la mentalidad folk del campesino maya no se alteró
con la influencia de la ¡,,trincada escritu·
ra, ni del sistema calendárico, ni de la reli·
gión abstracta que le impusieron los teÓ·
cratas mayas o "mexicanos", tanto como
la iglesia romana (2). Análogo criterio sos·
tiene Fraser (3) al aseverar que en las altas
cu !turas del pasado floreció el arte erudi•
to como patrimonio de la clase dirigente,
mientras que las clases bajas se aferraron a
concepciones estéticas empíricas y forja·
ron ese mundo del arte que él llama secundario.
Esta breve caracterización de las artes
populares dentro de la sociedad dividida
en clases, nos lleva a coincidir con Bértolt
Brecht (4) cuando explica lo "popular"
como lo que las grandes masas comprenden; lo que recoge y enriquece su forma

de expresión; lo que incorpora y reafirma
su punto de vista; lo que es representativo
de la parte más progresista de su pueblo,
que puede hacerse cargo de su conducción y resultar también comprensible a
los demás sectores del pueblo; lo que partiendo de la tradición, la lleva adelante; lo
que transmite al sector del pueblo que
aspira al poder las conquistas del sector
que ahora lo sustenta.
ARTES POPULARES E IDENTIDAD
CULTURAL
Si por cultura se entiende (5) no un
ente abstracto sino la suma de conocimientos transmitidos de una generación
a otra; la memoria colectiva; la herencia
social que hace posible la integración de
los miembros de una comunidad, impregnándoles sus normas de compdrtamiento, valores, sabiduría y habilidades, la
síntesis de los valores materiales y espirituales de una sociedad determinada; el
marco organizador de la autoconciencia
nacional; la fisonomía social, la personalidad de cada pueblo; debe comprenderse
asimismo que la cultura expresa la experiencia histórica particular de cada pueblo
y encarna sus resultados: constituye su
fisonomía peculiar, su personalidad colectiva.
Como en la España conquistada por
los árabes, en los pueblos colonizados por
los peninsulares surgió, en un primer
período, una cultura que reíteraba los
rasgos vigentes de la cultura dominante.
Más, en plazo relativamente breve, fueron apareciendo elementos incipientes
anunciadores de una cultura nacional.
De ahí que la cultura nacional de América Latina, como la de España contemporánea, sea producto de un proceso
histórico que incluye varios siglos de
colonización y, por ende, un prolongado
proceso de transculturación.
Para citar sólo un ejemplo, el de Cuba,
recuérdese que al Ií, sobre las ra ices hispánica y africana -una vez exterminada
la aborigen- empezaron a gestarse una

nueva población y una nueva cultura, resultantes ambas de la fusión de elementos españoles y africanos.
En el caso de Guatemala y en el de la
mayor parte de los pueblos hispanoamericanos, las tradiciones, creencias y costumbres traídas por los españoles y otros
inmigrantes, al ser reinterpretadas y reelaboradas según las condiciones económicas, sociales y geográficas que imperaban
aquí, fueron conformando a lo largo de
casi cinco siglos lo que llegará a ser en definitiva nuestra cultura nacional.
Dentro de este marco conceptual, como lo ha reconocido la UNESCO (6), el
arte del pueblo es expresión de su capacidad creadora y elemento fundamental de
su patrimonio, al mismo tiempo que
constituye premisa indiscutible para la
afirmación de la identidad cultural. Así 1

se explica que el nombrado organismo re·
comiende estimular el desarrollo de la
cultura popular por medio del estudio
cuidadoso de sus fuentes y motivaciones
y su posterior expansión. Y así se explica
también que las poi íticas cu[turas más
progresistas formuladas en América Latina se propongan impulsar el estudio de
las raíces culturales, el reconocimiento de
sus valores, el desarrollo de estos y la investigación del folklore. Después de todo,
la América Latina de hoy es una unidad
sostenida por su cultura tradicional. En su
historia, en sus hábitos y costumbres, en
sus particulares concepciones del mundo
y de la vida, en sus artes populares, se palpan las raíces comunes de su población
tanto como las diferencias específicas de
las sociedades latinoamericanas. En resumen: estos atributos configuran la identidad cultural de cada uno de nuestros pue-

...:i

�blos. Su singularidad y su universalidad. A
propósito, don Miguel de Unamuno solía
decir: "Hemos de hallar lo universal en las
entrañas de lo local, y, en lo limitado y
circunscrito, lo eterno." Y Luis Cardoza
Aragón proclama: "La Dulcinea, para ser
universal, era ante todo del Toboso."
LOS DEVORADORES
DEL FOLKLORE (7)
Dos tendencias igualmente nocivas se
manifiestan en materia de folklore en general y de artes populares en particular: la
de la "cultura de la ganancia", que consiste -en el propósito y en la práctica- en
la turistización del dato folklórico, en el
sometimiento de la cultura popular a una
operación permanente de intercambio comercial; y la que sostiene la tesis de la necesaria y definitiva liquidación del folklore
como preludio de cualquier acción emancipadora real de las clases subalternas.

oci

La "cultura de la ganancia" deriva del
sistema económico, social y poi ítico imperante, que somete a la sociedad - como
ocurre en Guatemala- a un régimen de
necesidades inducidas en que la cultura
que conviene tan sólo a unos pocos es impuesta a todos como si fuese de todos.
Sostienen ese gran aparato de inducción
el turismo, los medios de comunicación
masiva (radio, televisión, publicaciones
impresas, cine, iniciativas discográficas,
espectáculos "en vivo", campañas publicitarias), los mercados artesanales, las
boutiques, los curious shops y algunos
museos privados. Pero los beneficiarios de
esta batería de técnicas alienantes, ·que.
pretenden homogenizar a las masas populares para hacerlas fácilmente manipulables oor las élites en el ooder. no se sacian con la desmedida comercialización
de las artes populares, sino las despojan
de su impronta regional, las "modernizan" y acomodan a las exigencias de un
mercado en que se prefiere "lo nuevo solamente porque es nuevo respecto de lo
antiguo, considerado como negativo sólo
.porque es antiguo". Los textiles guate-

maltecos del presente, la deformada cerámica de Chinautla, la platería de quetzalitos y "monjas blancas" y los cada vez
más numerosos e improvisados conjuntos
de danzas "folk.lóricas" confirman lo dicho.
La segunda de las mencionadas corrientes, progresista en apariencia, considera
que el mundo campesino, creador de artes
populares y de cultura folklórica en sus
más diversas expresiones, debe morir en
todas sus formas arcaicas, pues de otro
modo estaría sujeto a la más abyecta dependencia económica. Excluye así la problemática que la escuela italiana, heredera de Gramsci, llama de la relación tradición-revolución, entre cuyas reflexiones
científicamente más consistentes figura la
de advertir la potencialidad revolucionaria de la cultura popular.
Dogmáticamente, haciendo mal uso de
concepciones teóricas que aplican de modo mecánico a nuestra realidad, algunos
candorosos adversarios del sojuzgamiento
a que se ven sometidos los artistas y artesanos populares preconizan, imbuidos de
fatalismo y como única alternativa de salvación, la muerte indiscriminada de la
cultura folklórica. Para justificar sus apresurados y anticientíficos criterios, se consuelan afirmando que los productos artísticos del pueblo son meras imitaciones
o deformaciones de modelos españoles.
Esta clase de simplismo ha prohijado conclusiones tan infundadas como esa de que
la indumentaria indígena tradicional no
es más que el "uniforme" que los españoles impusieron a los vencidos en las guerras de conquista. En tales puntos de vista -como diría un discípulo de Gramsciestá presente la idea de que lo arcaico es,
sin más, identificable con lo "reaccionario".
En 1961, con motivo de su visita a
Guatemala, José María Arguedas escribió:
"No he visto en este maravilloso país nada más respetable y de mayor significación que el indio de Chichicastenango." Y
luego agregó: "La raíz mítica de nuestros

su vigencia a más de 81 años de difusión
diaria, constituye a su favor, el galardón
costumbrista de poder ser considerado
por derecho natural, ya que de hecho así
lo ha conquistado, la consideración de
hacerse llamar BAILE NACIONAL DE
CUBA: nominación indiscutible, por cualquier otro motivo o modalidad rítmica
hasta ahora conocida." Y disposiciones
normativas como las siguientes, suscritas
por el Consejo de Ministros: "Articulo 1.
Por la presente queda reconocido y admitido como Baile Nacional de Cuba, el
estilo, ritmo y normas bailables establecidas por MIGUEL FAILDE PEREZ en
la estructuración musical intitulada DANZON, estrenado un ejemplar del mismo la
noche del 1ro. de enero de 1879 en el Liceo de Matanzas, con el nombre de Alturas de Simpson. "( 1O)

países tiene su representación viva, real,
digna, en el vestuario de nuestras comunidades nativas, del mismo modo que en
los restos arqueológicos, y quizá mejor
en los primeros. Porque los trajes indígenas han sido elaborados en un proceso de
siglos con materiales americanos y occidentales en los que el genio creador autóctono se muestra triunfante y, a pesar
de cuanto puedan decir en contra los anti-indigenistas, esas formas constituyen el
aspecto más original de nuestros países
y nos representan en el mundo casi tanto
como nuestras propias banderas nacionales." (8)
EL FUTURO DE LAS ARTES
POPULARES
"El folklore es eterno" y "el folklore
desaparecerá", son dos enunciados simplistas. Ni el hecho folklórico es inmutable ni tampoco desaparecerá de modo fa.
tal. Aún en las sociedades sin clases, la
cultura folklórica sobrevivirá -y sobre·
vive de hecho- despojada de todos aquellos rasgos nocivos, contrarios a una con·
cepción progresista del mundo .
En enero de 1979 -a propósito-, el
pueblo cubano celebró en Matanzas el
centenario del danzón y los cincuenta
años del danzonete. Más no por ello la
revolución se puso en peligro o en entredicho. Al contrario, esta fiesta fue todo
un acontecimiento nacional, todo un suceso revolucionario. Por4ue el danz0n,
cuyo antecedente in mediato es la con·
tradanza (9), introducida a La Habana
por los ingleses en 1762 y acr iollada pos•
teriormente en Santiago de Cuba Y
Guantánamo, es el baile nacional cuba•
no. A esto se debe que en 1960, al cum·
pi irse el primer aniversario de la revolu·
ción, ei' gobierno dirigido por Fide l Castro emitió una ley que incluye en su tex·
to consideraciones como esta: "Por
cuanto: El danzón, representa por los
elementos musicales y coreográfrcos que
lo integran, el más fiel exponente de estilo y modalidad atributiva den tro del
folclor nacional, y en consecuencia, por

1

Otro ejemplo, igualmente ilustrativo,
lo constituyó el carnaval que este mismo
año estuvo dedicado a exaltar las tradiciones populares y la cultura folklórica de
Cuba.
Acerca de este tema, Armando Hart,
ministro cubano de cultura ha dicho: "Un
elemento esencial de la actividad artística
del país es la música. Debemos organizar
y priorizar festivales del son, del danzón,
de la rumba, de la trova." Y ha expresado
también: "Hay que realizar en cada municipio del país un estudio de las fiestas populares, de sus expresiones tradicionales;
partiendo de estos estudios podremos desarrollar un amplio movimiento artístico
de impulso a las actividades artísticas de
raíz popular."(11)
En Viet Nam, en donde la cultura folklórica desempeñó un papel tan relevante
en los años de la guerra de liberación -la
música, la literatura y la farmacopea tradicionales, para sólo citar algunas expre:
siones-, Nguyen Linh, investigador del
Instituto de Historia, refiere esta experiencia: "cada aldea y cada poblado tiene
su propia tradición, sus propias costumbres y hábitos. Hay aldeas en que toda la
P0blación de las mismas se dedica a una

profesión o trabajo específico de caracter
artístico. Hay otras aldeas que realizan un
trabajo de tradición propia, como por
ejemplo la aldea no tiene mucha habilidad en la pintura de cuadros de carácter
folklórico, la aldea Linh que tiene una
cultura folklórica en forma de canto muy
característica, o por ejemplo, ynas aldeas
como las de la provincia de Hai Tvong
que tienen mucho arte en la confección
de estatuas; o la aldea Mga So que tiene
tradición de confeccionar artículos de
bronce, etc. Los poblados y aldeas son lugares donde se crea una cultura folklórica,
donde se presentan las manifestaciones de
esa cultura popular folklórica "( 12).
En una sociedad dividida en clases sociales, el folklore -incluidas las artes y
artesanías populares- tiene con frecuencia el carácter de cultura impugnadora
(13) (o de subcultura relativamente autónoma). En tales circunstancias, en el folklore se refugian algunas de las mejores
tradiciones del pueblo frente a la penetración extranjerizante. El folklore es, entonces, como lo asevera Rogelio Martínez
Furé, "La cantera de formas vitales que
nos permitirá descubrir y superar el diversionismo ideológico. El folklore no desaparece sino que se transforma, y con ello
nutrirá nuestra verdadera cultura nacional "(14). Claro que esta afirmación implica distinguir entre folklore - positivo
-tan bien definido por Martírrez/Furé- y
folklore negativo, dentro del ·cual caben,
según el mismo autor, las supersticiones,
los tabúes, las concepciones idealistas
acerca de las fuerzas sobrenaturales que
rigen la vida de los hombres, las práctic~
de curanderismo, la coprofagia, la xenbfobia, etc.
En las nuevas sociedades sin clases antagónicas, la cultura folklórica, y con ella
las artes populares, serán desprovistas de
su función impugnadora para cobrar continuidad en otro marco de relaciones económicas. Para sobrevivir ya no como
muestra de estratificación o pluralismo
cultural, sino como "conjunto de produc' tos culturales diversos que pueden, even-

tualmente, ser libremente elegidos por
grupos particulares de una sociedad sin
clases."
Si las multitudinarias procesiones de
semana santa en Guatemala, de casi tres
mil cargadores cada una de las ocho principales de la capital, tienen en nuestra
época un marcado carácter religioso, es
dable pensar que en el futuro, aunque no
necesariamente privéldas de ese carácter,
constituyan -más ,1llá de la mera devoción- expresiones de homenaje, de admiración y culto a una imaginería magistral nacida en el seno del propio pueblo.
Igual cosa podría decirse con respecto de
los nacimientos navideños -Carlos Pellicer, en México, mantuvo hasta su muerte la costumbre de hacer personalmente
el suyo-; de las posadas y los corpu~·de
los tejidos manuales; del hierro forjado;
de la hojalatería y la cerámica, que podrían subsistir -es una hipótesis- por adhesión emotiva o por escogencia cultural
de determinados grupos. We qué otro
modo puede explicarse que sesenta y dos
años después de ocurrida la revolución
bolchevique, Trofim Démchenko, alfarero
de Ophosnia, Ucrania, haga todavía, con
sus propias manos, chivos, carneros, cerdos, pitos y otras figurillas de barro, y
que sostenga ideas como estas?: "el alfarero es creador de la belleza diaria, que ha
nacido en el seno de la vida y que se sirve
de ella"; "hacer caso omiso de la experiencia de mis antepasados significaría echar
a perder sus hallazgos"; "es fácil perder
una tradición, pero muy difícil recuperarla"; "es muy fácil franquear una línea divisoria: la maestría debe tener
continuidad".
Pablo Neruda dijo, pensando en la cerámica de Quinchamalí: "Sin mano no
existe el hombre, no hay estilo."
Lo que tienen de discriminatorio las
artes populares en las sociedades divididas en clases tendrá que desaparecer y dará paso, no a una cultura subalterna ilusoria, "reservorio cultural" de la revolución y neoiluminista -como la llama con
ironía Lombardi Satriani-, sino a un folklore que lleve implícita la libertad de , cr,

�TRES TEXTOS SOBRE NERUDA

Ernesto Mejía Sánchez
opciones rulturales en una sociedad sin
clases.
Para concluir, dejemos de lado la conjetura y volvamos los ojos a la reveladora
experiencia vietnamita, porque en ella cobran realidad práctica las nociones teóricas de cultura popular e identidad cultural y porque ella pone de manifiesto lo
que ocurre en el proceso transformador
de la sociedad socialista: "La cultura
vietnamita actual, como cualquiera cul•
tura del mundo, no es totalmente autóc•
tona, es decir, no nace de la tierra misma
del país, sino que está formada por numerosos elementos implantados en otras
culturas, particularmente el budismo, que
nos llegó de la India; el confucionismo,
que nos llegó de China, y el marxismo,
que nos llegó más recientemente del Occidente. En otras palabras, una cultura nacional no puede ser definida como algo
nacional por el origen de sus elementos.
Lo que es nacional puede tener un origen
extranjero; lo extranjero se convierte en
nacional cuando es aceptado y asimilado
durante un largo período y cuando se
convierte en parte integrante de su tradición "(15). De ahí que en el presente, en
Viet Nam, "Los campesinos, los obreros Y
los soldados, los hombres y las mujeres,
tratan de expresarse a través de los versos,
los cuentos y, a pesar de que el nivel técnico de sus obras sea desigual, el mismo
pueblo ha vuelto a conquistar el derecho
a la palabra y ha vuelto a tomar posesión
de la palabra. Esta nueva cultura ha vlJelto a lás·antiguas tradiciones de la cultura
oral, sobre todo de esta cultura en otros
planos, 'en otros aspectos, en otras dimensiones."( 16).

'NOTAS

1. Cfr. Juan Adolfo Vásquez, "El campo de las
literaturas indígenas latinoamericanas", en
Revista Iberoamericana (julio-diciembre,
1978, Nos. 104-105). Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana, Universidad de Pittsburgh, Pennsylvania, p. 321.

2. Cfr. Stephan F. de Borhegyi, Cultura folk y
cultura compleja en el área maya meridional
(Cuadernos del Seminario de Integración
Social Guatemalteca, No. 5). Guatemala:
Editorial del Ministerio de Educación Pública "José de Pineda lbarra", 1959, p. 28.
3. Cfr. Douglas Fraser, Arte primitivo, México:
Editorial Herrero, S. A., 1962, p. 13.
4. Cit. por Néstor García Canclini, en Arte popular y sociedad en América Latina (Colección Teoría y Praxis), México: Editorial
Grijalbo, S. A., México, D. F., 1977.

5. Cfr. Nils Castro, "Cultura nacional y cultura socialista", en Cultura y liberación nacional (Colección Cultura, Serie Pensamiento Nacion¡¡I), Panamá: Ediciones Instituto
Nacional de Cultura, Impresora de la Nación, 1977, pág. 12 Y SS.

11. Cfr. Armando Hart, "Un amplio movimiento de raíz popular" (Discurro pronunciado
el 28 de octubre de 1977). en Alero (tercera
época, No. 27, noviembre-diciembre, 1977),
Guatemala; Editorial Universitaria de Guatemala, pp, 113-119.
12. Cit. por Nils Castro en "Penetración cultural, genocidio cultural, política cultural", en
ob. cit., p. 86.
13. Veamos un caso, que no por inusitado deja
de ser elocuente. En 1979, la procesión de
Jesús de Candelaria,que recorre la ciudad de
Guatemala el jueves santo, fue homenajeada
con una alfombra tradicional de ffores que
decía: "El dolor más grande de t~ pasión es
ver hoy la vanidad y el orgullo de tu clero."

14. Cfr. Rogelio Martínez Furé, "Diálogo imaginario sobre folklore", en Diálogos imaginarios, La Habana, Cuba: Editorial Arte y Literatura, 1979, p. 267.
15. Le Thanh Khoi, "Cultura es humanismo, humanismo es cultura", en La Semana de B•
llas Artes (Publicación del Instituto Nacional de Bellas Artes. No. 82, 27 de junio),
México, 1979, p. 7.
16. lbid., p. 6

7. Tanto este subtítulo como las expresiones
que aparecen entre comillas en el texto, son
de L. M. Lombardi Satriani, Apropiación Y
destrucción de la cultura de las clases subalternas, México: Editorial Nueva Imagen,
1978.

9. Danza folklórica llamada originalmente
country-dance, baile popular de Normandía.
10. Cfr. Carlos Cedeño, "El centenario del danzón", en El Gallo Ilustrado, Suplemento
dominical de El Día (18 de noviembr,e). México, D. F., 1979, p. 6.

bros, preocupaciones poi íticas, afectos
personales y hasta proyectos bibliográficos.

UN AMOR DESCONOCIDO
DE NERUDA

Al revisar una carpeta dP mi papelería
nerudiana encuentro la copia de la carta
que dirigí al poeta el 3 de enero de 1973:
"iFeliz Año! Espero que esta carta te encuentre e~ Santiago (de Chile), donde se
dice que pasarás el invierno austral.

Es más, ni en mi "Entrevista con Pablo Neruda" (Revista de Bellas Artes, México, septiembre-diciembre de 1973, nueva época, núm. 11-12, pp, 5~-60). Homenaje a Pablo Neruda, en cuya nómina de
autoridades de la Secretaría de Educación
Pública figura como Subsecretario de Cultura Popular y Educación Extraescolar el
doctor Gonzalo Aguirre Beltrán, se dice
nada del proyecto antológico. En una
versión corregida y publicada con el
título de "Memorial de Pablo Neruda"
(El pez y la Serpiente), Managua, in•
vierno de 1974, núm. 14, pp. 131-139),
tampoco. Podría alegarse que por ser un
texto documental destinado al gran público no debía contener noticia de cosas en trama que suelen quedar en veremos, como en efecto quedó; pero en dos
poemas en prosa, escritos en la intimidad
de la noche, sobre los cartones con que
devuelve las camisas la tintorería, titulados "Presencia en París. 12-X-1972" y
"Pesadilla en Isla Negra. 20-IX-1973"
sólo recogidos públicamente en una
Recolección a mediodía (México, Joaquín
Mortiz, 1980). tampoco digo nada de la
bendita antología.
Esto parece cosa de cuento. Y para
que no lo parezca digo a la luz del día
que señalé con bandas de papel, hoy amarillo, los poemas preferidos en la obra
completa del poeta. Mi selección está hecha. Quiero lavar mi culpa, mi olvido, mi
rulpa de olvido. Ojalá que alguien me ayude.

Naldrá la pena descorrer el velo de los
amores de un gran poeta? lRemover las
cenizas de la mejor musa, la de carne y
hueso? Sí: cuando esos velos descorridos
y esas cenizas inertes permiten ver algo de
los entresijos de la creación y ya las cenizas de amor andan públicamente en compañía de los frutos que produjeron y unas
{ otros no siempre son tratados con cuidado. Y Neruda, lquién lo creyera?, fue
hombre pudoroso de sus muchas intimidades; todavía a los treinta años de su pri·
mer libro pretendía ocultarse anónimamente en Los versos del Capitán (Nápoles, 1952). ahora quizá por pruritos legales. Al cumplir los 50 años apenas se atreve a decir "Algo sobre mi poesía y mi vida" (Aurora, Santiago de Chile, julio de
1954). Por lo demás, sus Memorias o libros autobiográficos fueron de publicación póstuma: Confieso que he vivido
(Buenos Aires, Editorial Losada, 1974) y
Para nacer he nacido (1978).

Va acompañada de libros de (Augusto)
Monterroso, (Eduardo) Lizalde y Andrés
(Henestrosa), con dedicatorias de todos.
También, las fotos que tomamos en París
(12 de octubre de 1972), con (Jorge)
Edwards y Roberto Armijo, .. Otra buena
coyuntura quiero contarte. La colección
de la Secretaría de Educación (Pública).
SEP-Setentas, en cuyo nombre te habló el
Dr. (Gonzalo) Aguirre Beltráp, para una
antología tuya en la serie, me la ha encargado a mí. Estoy feliz. Haré, sin modestia, lo mejor de lo mejor. No sé si mi nombre fue sugerido por ti; de todos modos
he aceptado el encargo, como el más grande honor de mi vida"

6. Cfr. UN ESCO Conferencia intergubernamental sobre las Políticas Culturales en América
Latina y el Caribe (Informe Final). Bogotá:
10-20 de enero, 1978, p. 51,

8. Cit. por Ricardo Toledo Palomo en "José
María Arguedas en Guatemala", El Impar,
cial (8 de mayo), Guatemala, 1979.

UNA ANTOLOGIA OCULTA
DE Ne RUDA

1

El 30 de junio de 1973, en vista de que
no recibí contestación, volví a la carga:
"Querido Pablo: Te escribí por diciembre
del año pasado (error, por 3 de enero del
mismo año de 1973), enviándote libros de
Andrés (Henestrosa). (Augusto) Monterro·
so y (Eduardo) Lizalde, por medio de José de Rocka, en la Embajada de Chile en
México, pero creo que fue mal conducto.
O quizá tu salud, que sentimos y lamenta•
mos que por ahora no es buena, no te permitió contestar. (D. Wenceslao) Roces me
dice que vas mejor, lo que nos causa a to·
dos gran alegría. También nos preocupa
la situación de Chile, pero espero que como tú vaya mejor y se salve del todo. Van
las obras de Salomón (de la Selva), para
que nos mandes la página y media que
Pl'ometiste". Cosa rara y, ahora, intrigante, que entre el 3 de enero y el 30 de junio del mismo 1973 no se volviera a tocar
el tema de la antología, cuando en ambas se reiteran nombres de amigos, li-

Muerto Neruda, también han comenzado a publicarse los epistolarios privados: Cartas de amor de Pablo Neruda, recopilación, introducción, notas v epílogo
de Sergio Fernández Larraín, conocido
erudito y coleccionista chileno (Buenos
Aires, Editorial Tucumán, 1975), hasta
ahora el centón más impresionante de cartas, versos, opiniones y referencias bibliográficas de la época más penumbrosa de
la vida y obra de Neruda, la de sus comienzos literarios y el arribo a la edad viril,
años que van de 1921, cuando el joven
poeta se establece en Santiago procedente de Temuco, a 1932 en qu'! después del
periplo oriental espera en Santiago un
nuevo destino consular.
La destinataria de estas cartas y poemas es Albertina Rosa Azóéar s·oto, hermana del poeta y novelista Rubén Azócar, amigo entrañable de Neruda, y después esposa de Angel Cruchaga Santa . :::

�ENTREVISTA A EDUARDO NICOL

María, a quien Neruda dirige tres cartas
(1930-1931), que también se publican.
Por entonces Neruda escribió una "Introducción a la poesía de Angel Cruchaga"
que luego aparece al frente Afán del corazón, (Santiago de Chile, 1933) y le encarga dar la noticia de su matrimonio con
María Antonieta Hagenaar Vogelzam,
contraído el 6 de diciembre de 1930. En
sus memorias de 1954 y en las de O'Cruzeiro Internacional (1952) atribuye a
"Marisombra" la inspiración de los poemas 1, 2, 5, 7, 11, 13, 14, 15, 17, y 18 de
los Veinte poemas ( 1924), o sea la muchacha de Santiago que hoy sabemos que es
Albertina Azócar. Los poemas restantes
los inspira "Marisol", la novia de Temuco,
Teresa Vázquez León, identificada desde
la publicación del "Album Terusa. 1923",
textos juveniles inéditos presentados por
Hernán Loyola en los Anales de Univérsidad de Chile ( 1961).
Los críticos de Neruda han discutido
la adjudicación de los poemas a una y
otra y el propio Neruda puso en disputa
el poema 6, uno de los más famosos de la
colección ("Eras la boina gris. . ."). al
atribuir su inspiración una vez a "Marisol" ( 1954) y otra a "Marisombra" (1962),
a tal grado que Emir Rodríguez Monegal,
en El viajero inmóvil (Buenos Aires, Editorial Losada, S. A., 1966), llega a establecer una especie de justicia salomónica:
"Tal vez ambas usaban boina (son poemas de la era de las boinas); tal vez, la
memoria del poeta ha puesto la boina de
la una sobre la cabeza de la otra; tal vez
(hipótesis nada desdeñable) los poemas
no hayan sido creados en forma tan simétricamente aislada; las dos musas de carne
bien pueden confundirse a veces en una
sola, hecha de sonidos y visiones" (p. 49).
Hoy por hoy, basado en el tesoro epistolar de su propiedad, Fernández Larra(n,
lleva razón al atribuirlo a Albertina Azócar.

....

N

José Roberto Mendirichaga
OTRO AMOR DESCONOCIDO
DE NERUDA
Sergio Fernández Larraín, el afortunado comprador, poseedor y editor de las
Cartas de amor (1975), de- Pablo Neruda,
asienta que en definitiva "Cabe, pues pensar con fundamento, que de los Veinte
poemas de amor. .. once a lo menos fueron fruto de la pasión del poeta por la
muchacha de Santiago"; pero el poeta,
anticipadamente da una versión más _favorecedora al escribir desde Ceylán, 27 de
Febrero de 1930, a su amigo argentino
Héctor Eandi: "Y una mujer a quien mucho he querido (para el la escribí casi to·
dos mis veinte poemas) me escribió hace
tres meses, y arreglamos su venida, nos
íbamos a casar ... Y ella no pudo venir ...
pero yo estuve una semana enfermo, con
fiebre y sin comer, fue como si me hubieran quemado algo adentro, un terrible
dolor". Ean.di se hace cargo de esta confidencia años más tarde, en una última carta escrita a la altura de Plenos poderes
(1962), con este apretado resumen: "Algún tormentoso sueño chileno morosamente macerado: Veinte poemas; luego,
la imposible calma" (Margarit, Aguirre,
Pablo Neruda-Héctor Eandi. Bueno~Aires,
Editorial Sudamericana, 1980, pp. 78 y
146, respectivamentt:'
Fernández Larraín, al hacer el inventario final de los poemas dedicados a Albertina Azócar, vuelve a la lista canónica
de los 10, pero amplía en abanico su avasalla dora presencia a otros libros de la misma época: Tentativa del hombre infinito
( 1926), especialmente el poema que comienza: "al lado de mí mismo, señorita
enamorada"; El hondero entusiasta (escrito en 1923 y sólo publicado 1O años más
tarde); "de las doce composiciones que lo
integran ... siete, a lo menos, pertenecieron en su oportunidad a Albertina Rosa,
su perdurable inspiradora", que son los
numerados 1, 4, 5, 7, 8, 1O y 11, trascritos en parte o adjuntos a la correspondencia. Todavía el esforzado glosador quiere

llevar el influjo de Albe rtina a.-1-a primera
Residencia en la tierra ( 1925-1931), pero

las cartas ya menudean y tran-scriben únicamente la primera estrofa del "Madrigal
escrito en invierno" (18 de diciembre de
1939). cuando Neruda lleva dos años y
medio de ausencia y tiene en Oriente una
racha matrimonial con su antigua novia
de Santiago. Fernández Larraín cita tres
cuartetos más del "Madrigal", dos versos
de "Alianza (Sonata)" y once de "Juntos
nosotros" · y trastroca fragmentos de
aquella carta con objeto de eslabonar la
cadena causa a efecto, pero ésta no pare•
ce muy convincente: "Un nuevo libro
mío saldrá en España pronto. Hay allí
muchas cosas para tí... lHabrás notado
que mis versos seguían siendo para tí?
Excepto algunos. Los mejores son tuyos".
Estos fragmentos epistolares, nada vehementes, huelen más a compromiso que a
sinceridad y aún se atreven a declarar las
excepciones que confirman la regla.

Las filosofías auténticas.- Las
modas en filosofía.- Su enseñanza.El tema cterlenguaje.- La fenomenología.- La antropología filosófica.Ontología y metafísica.- El existencialismo.- La ontología de Heidegger.- Filosofía y praxis.- Logos y
eros.- Scientia y sapientia.- Problemas filosóficos, más que soluciones.Los buscadores en filosofía.
MENDIRICHAGA: De acuerdo con el criterio de que para que exista una filosofía
auténtica se requiere el planteamiento de
nuevas tesis y sistemas, ¿considera usted
que existe una filosofía mexicana de la
década de los ochenta?
NICOL: No hablaré de los demás. Puedo

"En Santiago, y a partir de 1921 (Ne- J
ruda) se convierte en hombre. Descubre
(para siempre) a Eros y por parti da doble. Aunque sus relaciones con la joven de
Temuco deben haberse iniciado antes del
viaje a Santiago, es evidente que el mu·
chacho asume plenamente la edad viril
sólo a partir de su experiencia capitalina.
Por eso mismo es tan significativa esa escision que se plantea entonces entre dos
amores que ocupan y cubren al muchacho.
De los dos, el que habrá de dejar huella
más honda y desgarrada es el que lo une
a la muchacha de Santiago", dictamina
sin mucho riesgo Rodríguez Monegal.
lDos amores? Albertina Azócar y Teresa 1
Vásquez. Wos, o tres gracias?. Porque '1
ahora ya tenemos documentada una ter·
cera en las Cartas a Laura ( Reyes Candia).
la hermana querida de Neruda. (Madrid, 1I
Ediciones Cultura Hispánica, 1978). A.,
Amalia Alviso, Amalia Alviso de Springe•
tell; sobre la que nadie ha dicho una sola
palabra.

decir que una década es un lapso muy breve para medir la formación de sistemas.
Reciben el nombre de filosofía varias formas de pensamiento que son legítimas,
aunque no sean sistemáticas. Pero la que
se llama, desde Husserl, "filosofía como
ciencia rigurosa", es necesariamente sistemática. No por voluntad de los pensadores, ni siquiera por un requerimiento lógico, sino porque el cuadro de los problemas forma un sistema objetivo. Diríamos
que la realidad es sistemática. Por esto,
buena parte de la tarea filosófica consiste en esa búsqueda previa de las conexiones problemáticas. O sea, que el sistema
no brota de la cabeza del filósofo, como
una inspiración poética, ni es proyectado de antemano, como la construcción
de un edificio. La construcción del sistema está condicionada por la presencia de una realidad común a todos.
Si tengo que hablar de mí, puedo referirme a algo que es un hecho patente,
Y que no implica en principio ningún
mérito, a saber: que el conjunto de mi
obra escrita no está formado por una
serie de obras sueltas y desconectadas.

Ese conjunto tiene una unidad de desarrollo, y debe considerarse como un Ítinerario.
MENDIR/CHAGA: ¿A qué atribuye que
la actual filosofía mexicana sea menos
conocida, a nivel internacional, que la
encabezada por los maestros Caso, Vasconcelos y Ramos?
NICOL: La difusión de una filosofía, lo

mismo en el ámbito nacional que en el
internacional, es un hecho sociológico,
independiente del valor de esa filosofía.
Dicho valor no aumenta con la difusión,
ni diminuye si la obra permanece casi desconocida. Entran ahí en juego muchos
factores, casi todos ellos extrínsecos y variables. Para evaluar una obra filosófica
no creo que debemos tomar como medida
el número de quienes la conocen, o la
manera como la reciben. Entre otras razones, porque también los receptores están sometid_os al juicio de la historia.
MENDIRICHAGA: ¿considera que las
facultades y escuelas de filosofía están
promoviendo la formación de filósofos,
más que de historiadores de la filosofía?
NICOL: La enseñanza en las universida-

des varía según las corrientes del tiempo.
También hay modas en filosofía. Para que
esta variación no resulte desconcertante,
los estudiantes debieran tener presente la
distinción entre la enseñanza de la filosofía y la producción de filosofía. El profesor cumple una misión valiosa cuando expone el pensamiento ajeno.
Si el profesor es al mismo tiempo productor, es evidente que expondrá lo que está
haciendo. En ambos casos, creo que los
profesores han de seguir la regla socrática
de respetar la libertad interior del educando. Una filosofía no se expone para que
se adopte como si fuera un repertorio de
soluciones definitivas. Cuando todo está
resuelto, ya no hay necesidac_! de seguir
pensando. Enseñar filosofía es enseñar a
pensar.

MENOIRICHAGA: A través de toda su
obra se plantea la expresión (lenguaje) como preocupación y nota distintiva del ser
del hombre. ¿Es esta una tesis original,
o deriva de alguna otra escuela filosófica?
NICOL: El tema del lenguaje es un tema

clásico. Son innumerables los autores que
se han ocupado de él, desde los sofistas y
Platón. Es evidente que el hombre es el
único ser, en el universo que conocemos,
dotado de la facultad de hablar, y que esta singularidad invita a la reflexión. Podría usted decir que la expresión (y no sólo la expresión lingüística) ha sido para
mí un tema predilecto. Lo que he dicho
sobre el asunto no deriva de ninguna escuela. En verdad, si las ideas surgen de la
investigación, no pueden derivar de nada,
sino de los hechos.
MENDIRICHAGA: ¿Puede ,decirse que
usted considera el método fenomenológico de Husserl como el más adecuado para avanzar en la búsqueda de la verdad?
NICOL: Justamente por ese precepto de

atenerme a los hechos, el método que empleo es fenomenológico, y así debe llamarse. Pero este método no sólo se distingue de la fenomenología de Husserl,
sino que incluso se contrapone teóricamente a ese sistema. Explicar esto nos
llevaría muy lejos. Sólo deseo impedir la
confusión que pudiera causar el uso de
esa misma palabra, que ha sido acreditada
por una escuela ilustre. Yo me atengo a la
etimología, al significado primitivo. Hablando en griego, fenomeno-logía es la
operación del logos que recae sobre lo
que está a la luz. Lo que está a la luz es lo
real.
En ese sentido, la filosofía tiene que ser
fenomenología, y esto quiere decir ci~ncia positiva. También resultaría perturbador decir que mi método es positivo; y,
sin embargo, es cierto, aunque es notoria
la distancia que me separa de las filosofías
conocidas como "positivismos".

�MENDIRICHAGA: En repetidas ocasiones, menciona usted que la tradicional antropologia filosófica, derivada directamente de Scheler, no alcanza a dar la verdadera dimensión del hombre integral. ¿Qué
elementos son los que hace falta tomar en
consideración para alcanzar este objetivo?
NICOL: La llamada antropología filosófi-

ca (y no sólo la de Scheler, que no es más
que un ejemplo) es rica en contenido y a
la vez teóricamente insuficiente. Se aprende mucho y se disfruta leyendo las obras
buenas de esta disciplina tan difundida en
nuestro siglo. Me atrevería a decir que
esas obras son divertidas justamente porque no llegan al fondo del asunto. Parece
ser que las profundidades son aburridas;
lo cual se explica porque ellas requieren
una disciplina rigurosa, mientras que podemos discurrir entre la variedad de los
fenómenos humanos con más soltura y
menos compromisos que cuando indagamos los fundamentos.
El hecho es que ese tema inagotable que
es el ser del hombre no se puede plantear
monográficamente, sino en la perspectiva
ontológica global: la que abarca todas las
formas de ser y sus inter-relaciones. Pero
ocurre que, cuando se logra dicha integración, desaparece la antropología filosófica
como disciplina especial e independiente.
Y esto acaso resulte saludable, porque
puede frenar la vanidosa propensión del
hombre a contemplarse a sí mismo en el
espejo, olvidando sus dependencias ontológicas.
MENDIRICHAGA: Siendo autor de una
Metafísica de la expresión, ¿qué puede
decirnos de la llamada filosofia lingüistica
y de la filosofía del lenguaje? A este respecto ¿han aportado algo interesante los
representantes del positivismo lógico?
NICOL: Si no recuerdo mal, las respues-

~

tas a estas preguntas, aunque no en forma
tan directa, ~e hallan en algunos pasajes
de El porvenir de la filosofia y en otros
de La idea del hombre. Diré nada más
estas dos cosas: primera, que el lenguaje

es un fenómeno muy complejo, y es provechoso investigar otros aspectos, además
de los puramente formales; y segunda,
que los maestros que fundan su filosofía
en un análisis lógico del lenguaje han aportado más beneficios a la lógica que a la
filosofía. La filosofía del lenguaje es otra
cosa, y no debe involucrarse en el positivismo lógico ni en la filosofía analítica.
MEO/ RICHAGA: ¿oiferencia usted de
alguna manera ontologfa y metafísica?
¿cuál es esa metaffsica a la que usted se
refiere, y en qué se distingue de la metafísica tradicional?
N/COL: Estas son una preguntas treme-

bundas, y nos acusarían de pretenciosos,
a usted y a mí, si creyéramos que se puede responder a ellas satisfactoriamente en
un breve diálogo. Permita que me limite a
señalar de buenas a primeras algo que es
evidente de suyo: no hay distinción de
género entre ...ontología y metafísica, por
cuanto la primera forma parte integrante
de la segunda. Pretender que exista una
ontología que no sea metafísica es simplemente un dislate, tan mayúsculo como pretender que exista una metafísica
que no atienda principalmente a las
cuestiones ontológicas.
Pero esto nos lleva a la cuestión decisiva,
que está implícita en la segunda parte de
su pregunta: lqué es metafísica? y aquí
vienen las dificultades, pues hemos de
reconocer que esta palabra está envuelta
en innumerables confusiones, incluso políticas. Pero, en fin, también es evidente
que mi trabajo en metafísica discurre por
caminos alejados de la metafísica tradicional (incluyendo a la gríega). Si a nadie
le sorprende que las ciencias particulares
(concretamente la física en el siglo XX)
lleven a cabo operaciones revolucionarias
en su recinto, no hay motivo para que se
sorprendan si la ciencia primera hace lo
mismo. Creo que la metafísica se encuentra en el momento actual en una situación revolucionaria. Quiero decir: la revolución es forzosa, y la impone la propia situación.

'sólo en el trabajo que menciona, sino en
otros anteriores. Heidegger afirma, cosa
innegable, que el ser-con es una nota del
ser del dasein. Pero no creo que esto sea
suficiente para establecer la base ontológica de la comunidad. Falta examinar el
qué del con. El hombre no existe simplemente al lado de algo que no es él mismo.
El dato principal es el hecho de que este
ser humano se constituye mediante relaciones vinculatorias con lo ajeno. O sea
que lo otro, y sobre todo el otro, habrían
de integrarse en ese concepto del dasein,
porque no son realmente ajenos, sino propios en el más estricto sentido. La naturaleza es propia constitutivamente; el conocimiento es una apropiación·; el tú es propio, en tanto que es otro-yo, etcétera.
La teoría del ser-con no apunta siquiera
a una teoría de la comunidad. No es una
concepción del hombre como ser comunitario, porque no incluye un análisis
de las vinculaciones; ni un análisis del ser
con e: cual el hombre se vincula; ni un
análisis de la historicidad de la comunidad misma, como entidad definible en
sí. 1ncidentemente lha reparado usted
en que a Heidegger no parece preocuparle
(filosóficamente) el tú?'

MENDIRICHAGA: ¿Qué elementos valiosos considera que aportó a la filosofía
la corriente existencialista? ¿cómo puede resumir la argumentación de que el
concepto sartriano de la "nada" es falaz
y atenta al rigor lógico y ontológico?
NICOL: Nunca empleo la palabra "fala-

cia", ni he dicho que Sartre cometa
atentados. Me parece que no es debidamente cuidadoso el empleo del concepto de "lá nada" en su obra mayor,
titulada El ser y la nada. Pero esta es una
cuestión un poco técnica. Sartre discurre
unas veces sobre la nada en el nivel de
análisis existencial, y otras veces en nivel
ontológico. En el prirrrer nivel, la nada
expresa una vivencia subjetiva, y entonces es una metáfora. Si no es metáfora,
la nada es más bien el no-ser determinado,
es decir, una determinación positiva del
ente (y no sólo del ente humano). En el
nivel ontológico, la Nada con mayúscula
es un absoluto que no tiene que ver directamente con el hombre (que es el tema
de la obra sartriana). El absoluto negativo
es la total negación del Ser con mayúscu·
la. Esta negación es pura irracionalidad.
(Salvo en los dos casos únicos de Parménides y Hegel; e incluso en éstos...) . La
falla lógica y ontológica consiste en no
distinguir con la debida precisión aquellos
dos niveles.
Por otra parte, el mérito del existencialismo, en sus mejores momentos, consistió
en plantear el tema del hombre de una
manera más radical y sistemática que esa
antropología filosófica que antes heme)!;
mencionado.
MENDIRICHAGA: En un artículo suyo
titulado "El principio de individuación",
publicado en 1969 en el anuario Oiánoia
de la UNAM, menciona usted que en la
(Jnto/ogía de Heidegger (teoría del dasein/
está ausente lo comunitario. ¿Quisiera usted explicarlo de nuevo?
NICOL: Dice usted bien: "explicarlo de

nuevo", porque eso ya está explicado, no,

MENDIRICHAGA: ¿Es licitovincular
saber filosófico con praxis, aun cuando
~ta sea de lucha social y militancia partidista? ¿No contraviene esto la intemporalidad y objetividad que, como ciencia
radical, debe mantener la filosofia?
NICOL: Empezaré por lo último. No
1

acepto que la filosofía sea intemporal.
Toda ciencia es histórica. La radicalidad y
la objetividad no tienen nada que ver con
esto. Ya sé que muchos temen que la
historicidad invalida la pretensión de verdad inherente al pensamiento científico.
Reconozco que ésta es una cuestión difícil. Justamente porque el historicismo ha
conducido al relativismo, yo rehuso el
calificativo de historicista, que ya resulta
equívoco. Pero me agoté hace muchos
años procurando mostrar, en la Metafisica
de la expresión, que aquel temor es infun1
dado.

�En cuanto a la cuestión de la praxis, filosofía es praxis: es una forma de acción.
Una acción que además es productiva, o
sea praxis en medio de la póiesis. Pero si
procedemos a indagar qué es lo producido, comprobamos que el hombre es el
producto. La filosofía transforma al hombre, lo renueva, y por ahí transforma al
mundo. O sea que su proyecto no es el
de transformar al mundo mediante una
acción directa, interviniendo como guía
en los asuntos pragmáticos. Toda filosofía está comprometida, vitalmente empeñada en producir unos resultados. Pero
no queda comprometida o involucrada en
los vaivenes de algo tan efímero como
son los planes de acción que el hombre
elabora en cada situación histórica. Cosa
distinta son los compromisos que el filósofo debe contraer personalmente, como
miembro de una comunidad.

motivación podría encontrarse para unas
actividades como éstas, tan literal y estupendamente inútiles? No se filosofa por
necesidad, ni por ambición, ni por afán de
provecho o de dominio.
Ya sé que la palabra amo, parece hoy disonante en el lenguaje de la ciencia filosófica, y que debe ponerse entre comillas,
como si tuviéramos que pedir permiso para emplearla. Tal vez esto sea un síntoma
del peligro que amenaza al porvenir de la
filosofía. Pero, mire ,.,. ·d: debemos recordar que el amor está inscrito en la propia denominación de la philosophia. Esto
no es un accidente verbal· es una definición genética.
MENDIRICHAGA: ffn qué forma puede
deslindarse la antinomia entre scientia y
sapientia?
NICOL: Tampoco percibo esta antino-

MENDIRICHAGA: Una de sus obras es
precisamente El porvenir de la filosofía,
que fue publicada en 1912. ¿considera
usted que lo ahí expuesto debe ser modificado ahora, en virtud de que se viven
otras circunstancias?
NICOL: No.
MENO/ RICHAGA: En su libro Reforma
de la filosofía, ¿qué puntos coincidentes
tiene usted con el pensamiento de John
Dewey, quien en su obra La reconstrucción de la filosofía plantea la necesidad
de adecuar el sa!Jer filosófico ,a los conocimientos históricos, lógicos, éticos y
hasta sociales de nuestra civilización?
NICOL: Ninguno.
MENDIRICHAGA: ¿cómo se explica
una filosof/a donde exista arman/a entre
el lagos y el eros?
NICOL: Lo difícil sería encontrar una

filosofía en la que no se hiciera patente
eso que usted llama "la armonía entre el
lagos y el eros". La filosofía es obra de
~ amor, como la poesía. ¿Pues qué otra ,

mia, y por razones conexas con la que
acabo de señalar. Lo que ama la philosophia es la sophia, o sea la sapientia.
Este amor se cumple o ejercita con la
scientia. Desde luego, hay otras ,ormas
no científicas de la sapiencia humana.
Pero sería (les?) monstruoso el intento
de producir una ciencia sin sapiencia.
Diré incluso que el intento, más que
monstruoso, es puramente imaginario:
el resultado ya no sería ciencia, sino otra
cosa: tecnología. La técnica sirve, pero
no ama. Debe entenderse que su sapiencia
la consigue la ciencia también cuando incurre en el error. Sapiencia es la dedicación a la verdad: la intención de pensar
con verdad, sin segundas intenciones.
Y AHORA, SI NO TIENE MAS PREGUNTAS, quisiera darle las gracias y
añadir algo por mi cuenta. Vivimos en
una época trastornada, y es inevitable
que el ambiente de la filosofía se vea
también afectado. Recomendaciones que
en otras épocas hubieran sido innecesarias, por consabidas, nos resultan hoy a
todos indispensables para mantener una
cierta cordura. Es perturbador que, en el
estudio de la filosofía, predomine el interés por las soluciones, y no por los

problemas. Aparte de que este es un mal
método de trabajo, las consecuencias
pueden ser funestas. Las soluciones se
clasifican por la relación de unas frente a
otras; pero esta ca-relación dialéctica degenera en una contraposición polémica
Las verdades ya oo representan el ser, sino las personas que las piensan, y se convierten en armas de combate. Este armamento de la verdad es contrario a los fi.
nes de la filosofía. Los ismos doctri•1ale$
se contraponen, como si la verdad trrt·
pusiera actitudes defensivas y ofensivas.
La belicosidad se agrava cuando las doctrinas quedan circunscrití:!3 en el horizonte local, porque con esto se acentúan los
personalismos
Pero la filosofía es obra de paz, cualquiera que sea el carácter personal de los filósofos. La ideas discrepantes no son incompatibles. Hablando de pintores, no
podríamos decir que Orozco y Tamayo
son incompatibles, a no ser que convirta•
mos los estilos en banderas partidistas.
Claro está que el símil no es exacto: la
filosofía se distingue del arte porque busca la verdad, y el error nos parece incompatible con la verdad. Pero, justamente, la
comunidad de la filosoft'a es una comunidad de buscadores. Los víncu los de esta
comunidad no se rompen por causa de la
pluralidad de vías que toma la búsqueda,
ni por la diversidad de los hallazgos.
Lo cual no significa, a mi entender, que
debamos adoptar frente a los discrepantes
la norma de la tolerancia; porque la tolerancia implica una presunción de superio·
ridad: el supuesto de una inferioridad de
lo tolerado. La condescendencia es e'xásperante: no apacigua nunca. En suma: si
todos nos proponemos lo mismo, todos
5omos iguales. Sólo bajan de categoría los
combativos, o sea los que ya no buscan.

ABANICO

�1

¿QUE MARX SE LEERA EN

EL SIGLO XXI?

Manuel Sacristán
En el siglo XXI se seguirá leyendo a
Marx. Para entonces estará claro que el
desprecio por Marx de los años setenta y
ochenta, nacido del hipermarxismo de
1968, fue sólo, como éste, otro despiste
de la misma labilidad pequeñoburguesa.
Estará claro, como lo está hoy, que
Marx es un clásico. Se seguirá leyendo,
si es que algo se lee: si no se produce antes la catástrofe cuyo presentimiento anda reprimiendo tanta ¡¡ente, con la ayuda
del angelical Toffler o con la del siniestro
obeso Kahn. De todos modos, ni la catástrofe arrinconaría definitivamente a Marx,
sino que algún marxólogo extraterrestre
que asistiera al espectáculo podría sostener que el desenlace estaba previsto en "la
ruina común de las clases en lucha", del
Manifiesto comunista.

Las páginas de Marx que pueden sobrevivir como clásicas ofrecen textos de varias clases: científicos sistemáticos, históricos, de análisis sociológico y político, de
programa. Por otra parte, ninguno de esos
textos -tal vez con la excepción del Manifiesto comunista y de algunos trozos del
Capital- es tan bueno .literariamente como para perdurar por su sola perfección.

;S

Dentro de veinte años no habrá dificultad en reconocer la dimensión y los límites del núcleo formalmente teórico (de
"economía pura", como decía Marx, y
también de sociología y de historia) de la
obra marx iana; pero se habrá disipado la
ilusión de dellavolpianos y althusserianos
que hacía de la obra de Marx teoría pura
sin mezcla de especulación hegeliana alguna. El período en que Marx se ha considerado y ha sido menos hegeliano se sitúa entre 1845 y 1855, es decir, en el umbral de su madurez de autor, que empieza con la recuperación de Hegel. Esa es
precisamente la circunstancia que hace
tan complicada y oscura la cuestión del
elemento c:ientífico de la obra de Marx:
por un lado, la inspiración hegeliana ignora la naturaleza de la ciencia moderna,
pese a la magnitud de las lecturas cientí-

ticas de Hegel (y pese a los entusiastas
esfuerzos de los hegelianos por convencer y convencerse de lo contrario con la
misma tenacidad con que el Vaticano
mantuvo hasta bien entrado el pontificado de Pío XII la pretensión de cientificidad del geocentrismo hoy, en forma de
premio a quien lo justificara); por otro lado, la inspiración hegeliana ha permitido
a Marx reconciliarse con la idea de teoría
(a través de la de sistema), y rebasar su
anterior programa intelectual de mera
crítica de la teoría.
Pero la herencia especulativa de Marx,
que ha nacido intelectualmente como filósofo romántico y ha tardado unos
veinte años en abrirse camino hasta una
noción clara de lo que es trabajo cientl·
fico en el sentido moderno del término,
y que además se ha puesto a practicar
ese trabajo sin abandonar la especulación,
no es la única causa de que su obra no sea
teoría pura, aún contando con un núcleo
que sí lo es. Hay otra causa, y más interesante, que es el proyecto intelectual de
Marx, su ideal de conocimiento, por así
decirlo, la idea que se hace de su obra. El
conocimiento que busca Marx ha de ser
muy abarcante, contener lo que en nuestra academia llamamos economía, sociología, política e historia (la historia es para Marx el conocimiento más digno de ese
nombre). Pero, además, el ideal de conocimiento marxiano incluye una proyección no solamente tecnológica, sino globalmente social, hacia la práctica. Un producto intelectual con esos dos rasgos no
puede ser teoría científica positiva en sentido estricto, sino que ha de parecerse
bastante al conocimiento común, o incluso al artístico, e integrarse en un discurso
ético, más precisamente político. Es principalmente saber político. Permítaseme
repetir -porque cuando uno habla de
Marx siempre corre el riesgo de levantar
ronchas- que eso no excluye la presencia
central de contenidos estrictamente científico-positivos en la obra de Marx. Ellos
son imprescindibles en su concepción y la
diferencian de las de otras épocas de la

tradición revolucionaria.
Atengámonos a su obra, puesto que
nos preguntamos qué Marx será el más
leído en el siglo XXI.
Lo más importante y lo más problemático que ha sembrado en la obra de Marx
el Hegel enderezado es el objetivismo de
las "leyes de la historia" que aparece en
su idea de la revolución social. Sin duda
es una mala lectura la que ve en esa idea
un determinismo fatalista; pero ya tiene
más justificación la que considera irresuelta la tensión, que está en el centro de
la concepción marxiana, entre la acción
de los factores objetivos u objetivados y
la del subjetivo, entre la eficacia transformadora que tiene el "desarrollo de las
fuerzas productivas" en su tendencia!
choque con las "relaciones de producción" y la afirmada necesidad del desarrollo subjetivamente revolucionario de la
clase explotada. Para apreciar lo complicada que es esa concepción -o "teoría" de la revolución social, hay que tener en
cuenta que el factor subjetivo está ya presente, antes de que sobrevenga en forma
poi ítica, entre los factores objetivos, en
las fuerzas productivas que son la fuerza
de trabajo y el conocimiento científico.

ducida al castellano, por ejemplo, Los
próximos diez mil años, de A. Berry. Si se
combina la perspectiva de conquista del
cosmos de A. Berry -basada en la energía
nuclear, en la unificación autoritaria de
la humanidad (previsiblemente mediante
una o varias guerras atómicas para la destrucción de la URSS y el sometimiento de
los pueblos no blancos) y en la aceptación
de la devastación y el abandono de la Tierra- con la que abre la "fuerza productiva", hoy ya casi existente, que fabu ló
Aldous Huxley en Un mundo feliz, se
obtiene un cuadro en el cual el triunfo del
progreso consiste en que billones de esclavitos épsilon trabajan servilmente en la
Luna, en pedazos de Júpiter y mucho más
lejos, sin que sus amos, que seguramente
hablarán un inglés simplificado en el Hudson lnstitute), tengan siquiera que azotarlos. La "síntesis dialéctica", la emancipadora "negación de la negación", esperaría
en vano sentada en la Lógica de Hegel, a
que el movimiento de la historia (ya que
no el de la idea) realizara todos sus desastres previos supuestamente necesarios.
No todo lo real es racional; más bien,
casi nada.

a la cuestión teórica de cuál es el modo de
validez del esquema, sino a la cuestión poiítica de cómo hay que actuar sobre los
datos que satisfacen hoy el esquema para
promover la realización de los valores socialistas. Y para contestar a esa pregunta
hay que tener en cuenta la peculiaridad y
novedad de una fuerza productiva apenas
naciente en tiempos de Marx; la tecnociencia contemporánea.

Se encuentran en la obrn de Marx sobre todo a partir de los manuscrito; de
1857-1858 -como lo señaló Ernest Mandel-, consideraciones bastante sistemáticas y completas acerca de la influencia de
la ciencia de la naturaleza en el cambio
social moderno. Es posible catalogarlas en
tres grupos: hay reflexiones visiblemente
animadas por una peculiar mezcla del infalibilismo de la dialéctica hegeliana con el

EL PASO AL SOCIALISMO
Precisamente el desarrollo de las fuerzas productivas, mucho más allá de lo que
Marx podía imagin~r, permite hoy plantear la cuestión de un modo más preciso
que en los viejos debates entre marxistas
economicistas y marxistas dialécticos. No
sólo lo permite, sino que, desgraciadamente, también obliga a ello. El desarrollo de las fuerzas productivas, señalada•
mente el de ciertas técnicas militares (ar·
mamento atómico, biológico y químico),
pero también, y no menos profundamente, el de técnicas para la vida civil (desde
la producción de energía en gran escala,
con fuerte efecto centralizador, hasta la
ingeniería genética), se puede integrar
perfectamente en una perspectiva políti·
ca que tiende a eternizar la explotación Y
la opresión, dando una vuelta más a la
triste noria de la historia universal. Esas
perspectivas existen ya, y alguna está tra-

No me propongo discutir ahora la bondad de la concepción marxiana del papel
del desarrollo de las fuerzas productivas;
en primer lugar, porque creo que es consistente teóricamente y plausible desde el
punto de vista empfrico, y además, porque me apartaría de la cuestión planteada. Lo que interesa para saber cómo se
leería a Marx en el siglo XXI es lo que ha
escrito acerca del cambio social que más
le importaba: el caso al socialismo. Al
Plantear así las cosas puede parecer que
divido la historia en dos reinos -el pasado y el presente- de frontera muy arbitraria, como hizo en otro tiempo Croce,
Y Precisamente en su critica del marxismo. Pero no es este el caso. Admitiendo
que el esquema dinámico marxiano no es
determinista -ni para el presente ni para
el Pasado-, la novedad de hoy no afecta 1

....

CD

�LA REVOLUCION PERMANENTE

optimismo ilustrado dieciochesco que implantaron en Marx su padre y su suegro;
éstas se encuentran sobre todo desde los
citados Grundrisse hasta finales de los
años setenta. Hay otras contrapuestas a
las anteriores, en las que Marx estudia y
expone los efectos opresivos y destructo·
res del progreso técnico, no sólo en la
clase obrera, sino también en la naturale·
za; estas exposiciones se encuentran dispersas por toda la obra de Marx, pero
principalmente en el libro primero de
EI capital, y en los manuscritos de la
época en que más química y agronomía
leyó (preparación del libro cuarto de El
capital); se puede añadir a este grupo algunas reflexiones melancólicas y dubita·
tivas de sus últimos años, por ejemplo, a
propósito de la disolución de la comuni•
dad aldeana rusa o de la penetración del
ferrocarril por los valles de los afluentes
del Rin. Por último, hay un tercer registro característicamente dialéctico, que
a~nta en el Manifiesto comunista ( 1848)
y se encuentra plenamente formulado en
el manuscrito de 1857-1858, en un paso,
bastante citado estos últimos años, que
describe la pugna entre progresismo maquinista y reacción medievalizante y afirma que la lucha entre esas dos concepciones igualmente parciales no se resolve·
rá sino con la superación del capitalismo.
También la repetida observación marxiana de que en el capitalismo toda fuerza
productiva es al mismo tiempo u,na fu~rza destructiva pertenece a esta Iinea dialéctica.

Es poco probable que se impongan
nunca en la lectura de la obra de Marx
-a pesar de que son lo mejor, literariamente hablando- las páginas de condena
profética del progreso capitalista. Ningún
profesor de economía o de sociología que
no sea un poco raro gustará de exponer
textos que se parecen más a lsaías que a
Ourkheim o Walras. Puro moralismo, como dicen.
Queda la lectura más fiel al sistema de
Marx y a su estilo intelectual, la que se

orienta por la perspectiva dialéctica articulada por vez primera en el manuscrito
de 1857-1858, aunque anticipada en el
Manifiesto comunista: la tensión entre la
creación y la destrucción, causadas ambas
por el desarrollo capitalista de las fuerzas
productivas destructivas, así como la tensión entre las ideologías correspondientes,
no puede resolverse más que con el socialismo. En lo que se refiere a las sociedades
conocidas, o en ía medida en que niega, la
tesis suena realista y los hechos parecen
concordar con ella. Pero no da ni una te-

Paul M. Sweezy

nue pista para hacerse una idea de por qué
y cómo se van a superar esas tensiones en
el socialismo. Se puede sospechar que el
logicismo de origen hegeliano, "enderezado" y convertido en confianza en las "leyes de la historia" y en la "racionalidad
de lo real", es la causa de esa laguna. (Has•
ta después de muerto Marx, no empezaría
a sospechar Engels, cuando contesta
a preocupaciones de Kautsky, que a lo
mejor Malthus tenía un poco de razón; y
sólo entonces deja de confiar en la dialéctica de las leyes históricas y se pone a
investigar y argumentar por qué el problema demográfico, "si se presenta", será
más fácil de resolver en el socialismo que
en el capitalismo).

Se ha dicho con frecuencia que el marxismo unió tres grandes corriente intelectuales: la filosofía alemana, el sociali,mo
francés y la economía política británica.
A cada una de ellas aportó sus propias interpretaciones y modificaciones, pero su
originalidad residía no tanto en estas innovaciones como en el todo que formó a
partir de estos elementos. Las implicaciones de esta unidad eran nuevas, sin precedentes y revolucionarias.
Cuando Marx plasmó por escrito sus
Tesis sobre Feuerbach, en la primavera de

El que este Marx más completo -aún
con su importante laguna- sea el leído en
el siglo XXI presupone que sus lectores
hayan abandonado la fé progresista en la
bondad supuestamente necesaria de toda
reproducción ampliada, y hasta del mis·
mo paso del tiempo. Y el que los marxis·
tas del siglo XXI se den cuenta de la lagu·
na que presenta incluso esta que es la me•
jor de las lecturas presupone que hayan
abandonado también la fe hegeliana en la
racionalidad de lo real (que vaya usted a
saber lo que significa, dicho sea de pasol.
El asunto real que anda por detrás de
tanta lectura es la cuestión política de si
la naturaleza del socialismo es hacer lo :
mismo que el capitalismo, aunque mejor,
¡
0 consiste en vivir otra cosa.
1

1845, él y su compañero de toda la vida
habían comenzado ya la tarea que se habían asignado: entender el mundo desarrollando al mismo tiempo una estrategia
para cambiarlo. Su método consistía en
analizar y criticar su propia formación intelectual, ampliando al mismo. tiempo su
visión, teniendo en cuenta el pensamiento más avanzado de otras tradiciones; sobre todo, la economía política inglesa y el
socialismo francés. Ya habían terminado,
o estaban a punto de terminar, dos obras
en las que, aunque su principal preocupación era la crítica de sus contemporáneos
alemanes, se adelantaba en forma preliinar y su propia manera de entender el
mundo (materialismo históricol y los medios por los que se podía cambiar y se
cambiaría (la revolución proletaria). Estas
obras, escritas conjuntamente por Marx y
Engels, eran, con sus subtítulos, La sagrada
familia

ocrítica de la critica yLa ideolo-

gía alemana: critica de la filosofía alemana más reciente en sus representantes
Feuerbach B. Bauer y Stirner, y del socialismo alemán en sus varios profetas. A lo

largo de los·dos años siguientes completarían tres obras más: La condición de las
clases trabajadores en Inglaterra (Engels),
La miseria de la filosofía (Marx) y El manifiesto comunista (Marx y Engels).
1

Estas cinc-o obras fueron el producto
de un período de intensa actividad intelectual de dos hombres jóvenes; los dos,
en su tercera década, cuya concepción del
mundo estaba en proceso de formación.

Con la publicación del Manifiesto en vísperas de la revolución de 1848, sus ideas
se difundieron a lo ancho y largo, y se
convirtirían en la base programática del
marxismo tal como lo conocemos desde
entonces.
Marx y Engels no cambiaron jamás a lo
largo de su vida este punto dé vista sobre
la relación entre la comprensión del mundo y su cambio. Teóricamente, fue ampliamente elaborado y profundizado en la
obra magna de Marx, El capital, y fue
prácticamente la premisa de su trabajo en
la Asociación Internacional de Trabajado·
res (la Primera Internacional) y de su papel como asesores y consejeros de los partidos y movimientos socialistas hasta el
momento de la muerte de Engels, en
1895. Consecuentemente, la misión revolucionaria del proletariado constituía uno
de los credos centrales del marxismo que
Marx y Engels legaron a sus seguidores.
lCOMO VA LA REVOLUCION?
lCómo se ha mantenido esta creencia
en el proletariado como portador y agente del cambio revolucionario a la luz de
la experiencia de los cien años transcurridos desde la muerte de Marx? 1nevitablemente, la respuesta es que no muy bien.
Para comenzar, en los países del capitalismo avanzado no ha tenido lugar ninguna revolución, a pesar de l.as expectativas que se derivaban de la teoría del desarrollo capitalista expuestas en El capital.
La razón principal es, claramente, que des1 pués de 1850 -es decir, de la época en
que Marx y Engels terminaron las cinco
obras mencionadas más arriba- el desarrollo del proletariado siguió una línea
diferente de la prevista en el párrafo citado de La sagrada familia.
El salario real (el valor del trabajo) fue
aumentando gradualmente; y la lucha de
clases, a pesar de seguir dándose -y en
ocasiones, con un alto grado de intensidad-, fue adquiriendo poco a poco como
objetivo de los obreros la mejora de su
condición dentro de la estructúra del ca-

pitalismo, en lugar de la abrogación revolucionaria del sistema.
Hay que suponer que Marx y Engels
no estaban ciegos a la falta de coherencia
entre su primera imagen del proletariado
y la realidad que veían a su alrededor a
medida que pasaban los años y las décadas. Entre uno de los muchos ejemplos
que se podrían citar, Engels escribió en
· una carta a Marx, fechada el 8 de abril de
1863: "El proletariado inglés ha perdido
casi por entero toda su energía revolucionaria y declara su completo acuerdo con
el Gobierno de la burguesía"
Sin embargo, por motivos que no podemos analizar aquí, estas reiteradas valorizaciones y sentimientos negativos
acerca del desarrollo de la clase obre.fa a
partir de 1850 no dejaron huella alguna
en el marxismo que los padres fundadoFes legaron a sus seguidores. El manifiesto comunista y El capital siguieron siendo
los textos autorizados del movimiento, y
las figuras dirigentes de la Segunda Internacional (fundada en 1888), con Kautsky
a la cabeza de la lista, siguieron alabando
de palabra la doctrina de la revolución
proletaria. Fue tan sólo en 1914 cuando
los partidos nacionalistas que formaban
la Internacional se dividieron entre sí y,·
en el seno de cada uno, por la cuestión
del apoyo a sus respectivos bandos en la
guerra, cuando el potencial revolucionario
del movimiento marxista en los países del
capitalismo avanzado se reveló como un
mito. Paradójicamente, fue en esta coyuntura cuando el mito recobró su vitalidad.
Lenin, como dirigente y principal portavoz de los bolcheviques rusos, además de
marxista ortodoxo, denunció a los dirigentes de los partidos y facciones socialistas
renegados, no como los legítimos representantes de sus respectivas clases obreras,
sino como traidores a un proletariado internacional con las características que
Marx y Engels le habían atribuido desde
el principio. Tal · postura se vio pronto
enormemente fortalecida por el éxito de
los bolcheviques en la revolución rusa de
1917. La experiencia parecía confirmar el
análisis que Lenin había estado defendien-

�do desde las divisiones de 1914; es decir,
que lo que impedía al proletariado llevar
a cabo su misión revolucionaria era una
dirección que se había alejado de sus
raíces proletarias y que había acabado representando, no a la clase obrera en su totalidad, sino a una pequeña capa superior
(la aristocracia del trabajo), que se había,
de hecho, pasado al bando de los capitalistas.
EL PENSAMIENTO ORTODOXO
Esta interpretación y la teoría de la
aristocracia del trabajo en que se b~saba
se convirtió en el pensamiento ortodoxo
del movimiento comunista que surgió tras
la hecatornbre de la primera guerra mundial y la revolución rusa. Los nuevos partidos comunistas en los países avanzados
debían asumir la dirección de su,s respectivas clases obreras, acudir en socorro de
los asediados revolucionarios rusos y devolver el tren de la hi.toria a la vida de la
que le habían sacado temporalmente los
falsos dirigentes de la Segunda Internacional y los partidos reformistas que la formaban.
Las cosas no sucedieron asi. Con pocas
excepciones, los partidos comunistas de
los países avanzados no consiguieron ganarse el apoyo mayoritario de sus propias
clases obreras; fueron incapaces de detener el avance del fascismo en la década de
los treinta y ninguno de ellos llegó ni
siquiera a aproximarse al poder. Y lo que
es más: durante el largo per.iodo de expansión capitalista que siguió a la segunda guerra mundial, aquellos partidos comunistas que habían conseguido un mayor éxito relativo, los llamados partidos
eurocornunistas, se fueron haciendo poco a poco más reformistas.
Hoy, a cien años de la muerte de Marx,
resulta imposible defender de una manera
razonable el punto de vista que estuvo durante mucho tiempo en el corazón mismo
del marxismo: que el proletariado de los
países del capitalismo avanzando está destinado a ser el agente del cambio revolu~ - cionario.

Tal corno Marx y Engels hubieran sido
los primeros en afirmar: un marxismo
despojado de su esencia revolucionaria es
una contradicción en sí mismo, sin razón
de ser y sin fuerza para sobrevivir.
Y no obstante, el marxismo no sólo ha
sobrevivido, sino que en los cien años desde la muerte de Marx se ha hecho auténticamente más universal en su atractivo y
aceptación que cualquier otro cuerpo de
pensamiento, laico o religioso, de la historia de la humanidad. lCómo se explica esta aparente paradoja?
Para responder esta pregunta es necesario desplazar el centro de atención de los
países capitalistas avanzados de Europa
occidental (principal preocupación del
marxismo en el siglo XIX por razones históricas obvias) al sistema capitalista mundial.
La extensión del capitalismo desde el
centro hasta la periferia no se realizó en
forma de una simple extensión. Fue más
bien que el centro utilizó su mayor poder
económico, político y militar para subordinar a la periferia e imponerle unas relaciones económicas y unas estructuras ins•
titucionales dirigidas a beneficiar al centro y a sus grupos dirigentes. Así, se estableció en la periferia un alto índice de
explotación, que aumentaba con frecuencia, dividiéndose los excedentes resultantes entre las élites locales, las clases dirigentes del centro y, hasta cierto punto,
las clases trabajadoras del centro.
Naturalmente, el otro lado de la mone-

da fue lo que se ha denominado el desarrollo del subdesarrollo: obreros y campesinos ernr,obrecidos, desempleo masivo,
agricultura e industria orientadas hacia la
exportación y los mercados de lujo, y relativamente pocos nuevos puestos de trabajo para poblaciones en rápida expansión. La extensión del capitalismo en la
periferia ha creado una masa de seres humanos que encajan muy aproximadamente con la descripción de Marx y Engels
del proletariado plenamente desarrollado,
expuesta en La sagrada familia, aquellos
cuyas "condiciones de vida representan
el punto central de todas las condiciones
inhumanas de la sociedad moderna"
Los nuevos proletarios, en el sentido
marxista original, son las masas, en rápido
crecimiento, de humanidad deshumaniza•
da, de lo que actualmente se denomina
popularmente el Tercer Mundo.
Estos acontecimientos no ponen en
cuestión la naturaleza del marxismo tal
como lo concebían sus fundadores en la
década de 1840. Continúa siendo un proyecto doble: entender el mundo y cambiarlo. Pero han cambiado de una manera
tan ingente las dimensiones y la cornple•
jidad de ambas tareas como para poner en
duda toda una serie de ideas y creencias
que se han ido desarrollando a lo largo de
los años, alcanzando en ocasiones la situa•
ción de artículos de fé cuasirreligiosos. Es
claro que ha llegado el momento en que
los marxistas deben intentar reinterpretar
el mundo, criticando en el proceso las
viejas interpretaciones en que se habían
formado. Aquí sólo podemos indicar unas
pocas cuestiones de importancia, que de• ,
berían formar parte de lo que se puede
denominar la agenda de trabajo del centésimo aniversario.
1. No hay la menor duda sobre la capa
cidad de los nuevos proletarios para aportar la fuerza impulsora del cambio revolucionario. Ha quedado demostrado en toda
una serie de revoluciones que han tenido
lugar en el Tercer Mundo desde la segun·

da guerra mundial. Y en retrospectiva, podemos ver que la revolución rusa, a pesar
del papel que jugó en ella el proletariado
industrial en sus primeras fases, estuvo, en
esencia mucho más próxima a una revolución 'del Tercer Mundo que al tipo de
revoluciones socialistas proletarias con·
templado por.el marxismo para los países
del capitalismo avanzado del centro. A
medida que la crisis mundial del capitalismo se profundiza y afecta a los países de
la periferia con especial fuerza, aparecen
como algo inevitable otras revoluciones
en el Tercer Mundo.
2. Cuando se trata de cambiar el mundo a mejor, los aspectos problemáticos
son muchos, y entre ellos hay que concP.der prioridad a los siguientes: Wué tipo
de sociedad están realmente creando las
revoluciones del siglo XX? lHasta qué
punto son socialistas en el sentido mar-

xista clásico; es decir, sociedades en transición hacia el comunismo? lHasta qué
punto se trata de formas nuevas de capitalismo de Estado? lEn qué medida son
nuevas sociedades de clases con características y leyes de desarrollo propias?
3. La historia ha demostrado que el
potencial revolucionario en el sistema capitalista, al menos hasta el presente y para
el futuro predictible, se encuentra en la
periferia y no en el centro, tal corno ante•
riormente daba por sentado el marxismo. Pero ello no significa que el centro
tenga menos necesidad de revolución que
la periferia: ambos están inextricablemente unidos y deben compartir un mismo
destino a la. larga. La historia de las revoluciones del siglo XX ha dejado al descubierto una anomalía del marxismo insospechada hasta el momento, y es la tendencia de las direcciones revolucionarias
que abrazan el marxismo a convertirse en
élites dirigentes separadas y situadas por
encima de las masas, que fueron quienes
verdaderamente libraron las batallas de la
revolución. Cuando se da esta división tenemos la absurda situación de una oligarquía gobernante, que racionaliza y justifica su Gobierno en nombre del marxismo, una doctrina cuya quintaesencia es
la revolución. Tal corno ha demostrado la
experiencia de la Unión Soviética y de los
países del Este de Europa, y de manera
más notable y reciente Polonia, la trágica
consecuencia de esta anomalía es el total
descrédito del marxismo a los ojos de las
masas.

Quizá se dirá que no se trata en real idad de ninguna anomalía. lEs posible esperar que una di rección revolucionaria
abandone el marxismo una vez alcanzado
su objetivo? Enfocar la pregunta de esta
forma revela un profundo desconocimiento del marxismo.
El objetivo de una dirección auténticamente revolucionaria no es la toma del
poder. Puede que eso sea necesario en cierta fase de la lucha, pero no puede tratarse
nunca de nada más que un simple incidente - de gran importancia qu izá, pero,
al fin y al cabo, sólo un incidente- para
conseguir el verda::lero objetivo, que es la
creación de una sociedad hu mana decente. El marxismo lo llama comunismo y reconoce implícitamente que sólo es posible aproximarse a él, jamás alcanzarlo.
Por ello, una dirección marxista, para ser
fiel a sí misma, tiene como objetivo no
sólo la revolución, sino la revolución permanente.

�TEORIA DE LA REVOLUCION

TODOS SON HETERODOXIAS

tualidad de un autoaniquilamiento nuclear de la humanidad:

Fernando Claudín
lExiste en la obra teórica de Marx una
idea-eje, para servir a la cué;ll llevó a cabo
este gran pensador sus investigaciones y
análisis en campos tan diversos como la
economía, la historia, la filosofía, la política, y a la que trató de servir también
con actividades militantes en algunos momentos de su vida?: A mi juicio, puede
darse una respuesta afirmativa y enunciar
dicha idea con una sola palabra que tuvo
resonancias románticas y hasta mágicoreligiosas en el siglo XIX y gran parte del
actual, y aún sigue teniéndolas en zonas
del llamado Tercer Mundo: la palabra
REVOLUCION.

~

Desde sus primeros pasos de joven intelectual alemán que vive la gestación de
las revoluciones europeas de 1848, y en
oposición al idealismo hegeliano que impregna a su generación, Marx cor;nienza a
plantearse -influido, sin duda, por el creciente prestigio de la ciencia en aquella
época - que, para tener éxito, la acción
revolucionaria no puede basarse en el voluntarisrrio idealista, én abstracciones especulativas, sino eo el conocimiento científico de la realidad social que se quiere
transformar. Este principio metodológico
-que hoy parece un lugar común, aunque
frecuentemente no aplicado- era en los
años cuarenta del siglo pasado, en v(speras de la gran crisis revolucionaria que
convulsionó a Europa, una novedad radical. En 1848, con cierta soberbia intelectual, el joven Marx creyó haber llegado ya
a una teoría de la revolución socialista
-él diría comunista para,diferenciarse del
socialismo utópico o idealista de aquel entonces- con fundamentos científicos: la
teoría de la revolución expuesta en el
Manifiesto comunista. Pero la experiencia
de las revoluciones de 1848 -las únicas
en las que Marx tuvo una participación directa- mostró cuán lejos se encontraba
aún de un conocimientos científico de la
sociedad capitalista, carencia que se refleja de modo flagrante en el Manifiesto.
De ahí que Marx se concentrara, durante
más de veinte años, en la investigación del
nuevo modo de producción que se exten-

día irresistiblemente por Europa y comenzaba a dominar el mundo, De esta in1Jestigación y de otros estudios colaterales
en los más diversos campos de las ciencias
sociales iría naciendo una teoría más madura de la revolución socialista. Marx no
le daría nunca forma sistemática, pero sus
diversos componentes van desarrollándose
a Io largo de su obra.
El núcleo esencial de dicha teoría, formulado en el prólogo a la Contribución a
la critica de la economia politica (1859),
reside en la concepción de la revolución
socialista como revolución social, de la
que las revoluciones poi íticas pueden ser
momentos puntuales como revoluciónproceso, es decir, como un largo proceso
histórico, que incluye rupturas revolucionarias y fases evolutivas, revolución, poiíticas violentas o pacíficas (Marx consideraba, por ejemplo, que el acceso al
poder político del movimiento obrero inglés se produciría por vía pacífica parlamentaria), transformaciones económicas
y culturales, complejas luchas de clases
(la versión simplista de la lucha de clases,
que con frecuencia se atribuye a Marx
no resiste la confrontación con su obra
teórica ni con su actividad política), conflictos y guerras entre Estados, innovaciones científicas y tecnológicas, etcétera,
y como un proceso mundial, generado a
partir del capitalismo desarrollado, de un
alto nivel de las fuerzas productivas, del
protagonismo de una m;iyoría social consciente y organizada, lNo es este el proceso histórico que está produciéndose a lo
largo del siglo XX, en particular a partir
de la primera guerra mundial? No puede
darse, obviamente, repsuesta definitiva.
En contraste con la creencia en la ineluctabilidad del nuevo tipo de sociedad llamado socialista, que tuvieron Marx, Engels y
los pensadores marxistas de finales del
siglo XIX y comienzos del actual -ineluctabilidad que creían científicamente
fundamentada-, hoy sabemos bien que el
porvenir no está, ni mucho menos, escrito.
Hoy se perfilan, por lo menos, dos posiciones perspectivas aparte de la even-

El sistema totalitario nacido de la revolución rusa. Marx consideraba imposibe
la revolución socialista a partir de sociedades precapitalistas o de escaso desarrollo capitalista, como era el caso de la Rusia zarista, y la experiencia histórica ha
confirmado su tesis. Pero en lugar de acelerar el desarrollo capitalista -como preveían Marx y los otros teóricos marxistas
de fin de siglo-, la revolución rusa, dirigida por el partido bolr.hevique, inspirado
en la revisión leninista de la teoría de la
revolución de Marx, alumbró algo totalmente inédito, ni socialista ni capitalista:
la dictadura totalitaria del partido-Estado sobre todas las esferas de la sociedad:
economía, política, cultura, información,
etcétera. Hacia este modelo tienden algunas de las grandes o pequeñas revoluciones tercermundistas, y a favor del mismo
está la gran pbtencia militar del imperio
soviético.

José Luis Aranguren
La sociología de las comunidades fundadas sobre una "creencia" en la que, como decía Ortega, "se está" ha mostrado
que todas ellas, sean religiosas o seculares,
tienen un origen común y una evolución
ulterior, en líneas genernl~s. formalmente
aná:oga.
El microgrupo originario se constituye
en torno a un "profeta" que en los tiempos antiguos -Jesús- era religioso, y en
los modernos -Marx-, laico. El "profeta" mismo -en el caso de Marx- o un seguidor suyo -san Pablo, con respecto a
Jesús- da forma doctrinal a la visión o intuición primera. Y la "buena nueva", así
configurada, se extiende y expande. Durante el período martirial y heroico nada
puede oponerse, desde dentro, a ese gran
impulso hacia delante, pues las heterodoxias se sofocan en seguida y los cismas
son inimaginables, o casi. Es "fuera" donde se topa con unas resistencias que sirven
justamente como "reto" a la onda expansiva, que gracias a ellas se crece y crece.
Es sólo después, una vez fijado el espíritu
en dogma u ortodoxia, que no se vive ya
colectivamente como impulso creador, sino, a lo sumo, como "depósito" o "tesoro" que se ha de preservar, cuando surgen
las heterodoxias, pronto consolidadas en
nuevas confesiones cismáticas de la "creencia" pretendidamente originaria, que
ahora se denuncia como falseamiento de
la realmente inicial. Tras esta ramificación del tronco original en iglesias y sectas, la última etapa es la de su fragmentaci0n en heterodoxias personales y "religiones invisibles"

La sociedad democrática socialista, nacida de una profundización y desarrollo
de la democracia en el Occidente capitalista y de una transformación democrática
del sistema totalitario, lo cual crearía
condiciones favorables para que las revoluciones tercermundistas encontraran
también vías de desarrollo orientadas hacia la democracia. Las fuerzas que actúan
a favor de esta perspectiva son muy poderosas, pero también lo son las interesadas
en la propagación de los sistemas totalitarios, o en la conservación de las inadmisibles cuotas de des1guafdad e injusticia sociai existentes en las democracias occidentales, o eri mantener la actual situación, dependencia y retraso en el Tercer
Mundo.
lHasta qué punto, repetimos, el actual
proceso histórico, con su enorme complejidad e inquietantes interrogantes, corresponde al proceso de revolución social
socialista concebido por Marx·, aunque diversos aspectos parciales de su construcción teórica hayanl)erdido virtualidad o
hayan sido profundamente revisados Y
modificados por las modernas ciencias
sociales? De la respuesta a esta cuestión
depende, fundamentalmente, que el pen·
samiento de Marx siga siendo algo vivo,'
capaz de seguir influyendo en el curso
del mundo -como sucedió en un pasado
bastante próximo- o algo definitivamen·
te relegado al museo de las grandes reli·
quías históricas.

1

Que esto ha ocurrido con la creencia
cristiana es bien sabido. Hasta el siglo
XVI, el cristianismo "pudo" con todos
sus brotes heréticos.
PLURALISMO CRISTIANO
El protestantismo significó la ramificación del viejo tronco y la reducción
misma de éste a rama. (Aunque otra co-

_sa, contra toda razó11, se obstinasen en pen-

sar los del tronco-rama). la actualidad es
no sólo, y por emplear el título de Michel
de Certeau, de christianisme éclaté, sino
de diversificación de su último bastión
unitario, el catolicismo. lEs uno mismo &amp;I
catolicismo de monseñor Lefebvre y el de
un católico progresista o simplemente liberal? lCoincide el dogmático catolicismo de Juan Pablo 11 con el de los intelectuales católicos (por otra parte ya casi desaparecidos en cuanto atendiendo a tal

denominación), y éste con el de las comunidades de base ó populares, y que no distingue al catolicismo europeo, siempre
preocupado por mantener sus distancias
del poder, de la teología moderna latinoamericana de la liberación y de los curasministros del Gobierno nicaragüense? Sin
duda, algún lazo une a todos los individuos y todas las comunidades que siguen
llamándose católicos, pero tal lazo se ha
vuelto problemático. Más aún: también
su catolic1smo, su· mismo cristianismo.

�LAS RELACIONES CON
LOS LIBERTARIOS

Fernando Savater
La novedad última es que lo ocurrido
a la Iglesia de Roma le está ocurriendo
ahora, acaba de ocurrirle, a la Iglesia de
Moscú. No es allí, como no fue en Roma.
donde se sembró la buena nueva. El marxismo de Marx (y Engels) pasó, a lo largo
del siglo XIX, como un cuerpo de doctrina unitario, sin fisuras, sin contradicciones, y ni siquera tensiones internas, como una cuasi-revelación. Es verdad que la
reforma de Lenin -fundamentalmente la
sustitución del proletariado como sujeto
de la revolución por el partido; más tarde
por el Comité Central, y finalmente por el
dictador- constituyó una verdadera reforma, en el sentido que en el siglo XVI se
dió a esta pal'3bra. Sí, pero era la hora del
triunfo, la de la realización del marxismo,
la de su encarnaciór1 como "socialismo
real". (También el constantinismofue gravísima reforma, pero, como triunfal, como realización del catolicismo, se pasó
por alto en cuanto tal.) La escisión en dos
de la Internacional fue el primer atentado
a el marxismo político, pero el aburguesamiento progresivo de los partidos socialistas y su conversión en socialdemóccratas preservó la exclusiva de la aureola
revolucionario-escatológica para el partido comunista. Esos decenios, veinte,
treirita, cuarenta, cincuenta, lo fueron de
herej ías marxistas principalmente autorreprimidas, aún cuando también llegado
el caso, drásticamente heterorreprimidas.
Piinsemos en Georgy Lukács, en su libro

~

Historia y conciencia de clase y en su
penosa historia posterior. Era la época
-él, Gramsci- de la sumisión. Es verdad
Me la escuela de Francfort se afirmó desdi muy pronto como independiente, pero
süJ, influencia tardó en apreciarse. En ~mbio, la posición de Sartre fue decisiva para
fortalecer, desde fuera, la unidad_marxista-comunista y retrasar la dispersión. La
Critique de la raison dialectique intentó
ser una reforma (con minúscula) del marxismo, considerado como la filosofía por
antonomasia de nuestro tiempo, pero
nec;.esitado de inyección existencialista.
Esta ambigüedad de quien no sólo acepta
el marxismo doctrinalmente, sino también, políticamente, la estrategia del c~1 munismo, pero pe_rmanece fu_era de la militancia en el partido, fue act1tutl muy generalizada -los "compañeros de viaje",
como se decía- durante los años cincuenta y los primeros sesenta.
El éxodo de Ernst Bloch de la Alemania oriental a la occidental habría podido
clarificar mucho, pero la vigencia de su
pensamiento se produjo, como la de la escuela de Francfort, con retraso. Y, dicho
sea un tanto incidentalmente, la aportación española más importante de todos
los tiempos ha sido, a mi parecer, la de un
filósofo nunca comunista y de un marxismo tan singular como el de Juan David
García Bacca -hoy muy insuficientemente recordado- en su libro Humanismo
, teórico, práctico y positivo según Marx.
' Los felices años sesenta, como a mí me
gusta llamarlos, trajeron la ruptura juvenil con el marxismo y, por supuesto, el
desprestigio del partido. Los años setenta
no mejoraron mucho las cosas para la
ortodoxia marxista-comunista, antes al
contrario. Alttwsser propuso un marxismo puramente científico, sus amigos y
discípulos introdujeron nuevas y personales visiones marxistas, y los mismos líderes comunistas de los países latinos se

distanciaron de Moscú con el invento del
eurocomunismo.
En suma, y sin duda con alguna exageración, cabe concluir con las afirmaciones
que se hacen a continuación. Todos hemos pasado por el marxismo; todos hemos recibido su influencia. Marxismo y
comunismo aparecen hoy netamente dife·renciados. Nadie es ya comunista al modo
ruso en Occidente, y el número de marxismos es casi tan numeroso como el de
marxistas que piensen. La heterodoxia
se ha impuesto. llgual, según veíamos al
principio, que en el cirstianismo? No Y
sí. Porque en el cristianismo somos heterodoxos incluso con respecto al concepto
católico tradicional de heterodoxia; y en
cambio, en el marxismo no ha sido necesario este rizar el rizo, este heterodoxia
no ya sólo de la ortodoxia, sino hasta de
la mismísima "heterodoxia" . A lo largo
del presente artículo hemos hablado de
cristianismos y de marxismos, en plural.
Desde el punto de poscristianismo y de
posmarxismo, englobadas ambas manifestaciones, junto con otras que no hace al
caso mencionar aquí, en la general situación común de nuestra época:· la posmodernidad.

El otro día me preguntaba un amigo,
sutil filósofo catalán: " Oye, lte acuerdas
de los marxistas? lOué habrá sido de
ellos?". Y yo, en efecto, me acordé de los
marxistas, pero no supe contestarle qué
ha sido de ellos. Tampoco voy a decir que
los eché frenéticamente de menos. Ni los
aborrezco retrospectivamente ni los añoro;
es decir, no soy un ex. Pero, en cambio,
me fastidia de modo positivo ver que los
antimarxistas les han sobrevivido y aún
están entre nosotros.
Oue los enemigos fanáticos de Marx
hayan durado más que sus partidarios
fanáticos, eso, sin duda, es un tanto que
hay que apuntarle a Marx. Naturalmente,
me refiero al plano del debate teórico y
crítico de las opciones políticas, no al de
la legitimación hagiográfica de determinadas burocracias establecidas en el poder: llamar marxista a la URSS, a China o
a Cuba es algo tan engañoso y vacuo
(aunque pueda tener cierto valor explicativo de algunas cristalizaciones ideológicas) como hablar de república cristiana al
referirse a Francia o Dinamarca. Como
moderado filoanarquista que soy, lo que
más me fastidia es ver cómo cierto antimarxismo primario prospera entre mis
compañeros libertarios. Hasta tal punto
que a ciertos sedicentes ácratas se les aparece por la noche el fantasma de Joaquín
Garrigues Walker - que santa gloria hayao incluso el de la mismísima Virgen María,
pero nunca se les manifiesta el ectoplasma
del viejo y diabólico Marx, que tanto bien
sabría hacerles. Porque, como el pudor y
la ciencia aconsejan, Marx puede enseñar
muchas más cosas que la Virgen ...
Lo curioso es que, en principio, Marx
Y los pensadores anarquistas tienen infi-

nitamente más en común de lo que suele
suponerse, como mostró, entre otros, el
erudito Maximilien Rubel en su Marx,
anarquista. Para empezar, comparten el
rechazo básico del Estado como estructura oligárquica de poder superpuesta a la
efectiva vitalidad de lo social. También

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coinciden en su ateísmo (es decir, su anticlericalismo razonado a fondo, tan minimizado a veces, ay, en nuestros días), su
antibelicismo y antimilitarismo y su rechazo de los exclusivismos nacionalistas.
Tanto Marx como Bakunin fueron explícitamente antiburocráticos, aunque lo
cierto es que el segundo tuvo la perspicacia de adelantar proféticamente las probabilidades de esclerosis burocrática que auspiciaoa la doctrin.a política del primero. En
cuanto a las cuestiones tundamentales,
Bakunin aceptó prácticamente al ciento

por ciento el corpus del pensami,1nto
marxista expuesto en El capital, que intentó traducir al ruso. Lo que le separó del
dominante judío de Tréveris fueron cuestiones de estrategia y de táctica revolucionarias, unidás a una profunda heterogeneidad de Cd1acteres: "Nunca hubo una intimidad franca entre nosotros", contó luego Bakunin. "Nuestros temperamentos no
lo permitían. El me llamó idealista sentimental, y tenía razón; yo le llamé hombre
vanidoso, pérfido y pícaro, también tuve
razón".

�·poEMAS

Lucía M. Maluy Mijares
potente que cualquiera de ellos. El tema
De lo que se trata en el tondo es del encentral, la piedra de toque y de discordia
frentamiento entre dos modelos utópicos.
es precisamente la coacción imprescindiLos libertarios supieron ver desde el prinble, o sea, el poder. Los marxistas reprocipio -desde antes de enfrentarse al procharon a los anarquistas su imposibilidad
pio Marx- el componente autoritario que
de institucionalizar la coacción para desubyace al entramado hegeliano de cierto
fender la abstracción revolucionaria, trasocialismo. El lema en que se concentra la
tando de sustituirla en ciertos casos por
utopía marxista es este: "De cada cual,
esporádicos arrebatos de violencia terrosegún sus capacidades; a cada cual, según
rista: tenían buena base para su crítica.
sus necesidades". Pues bien, antes de figuLos anarquistas señalaron clarividenterar en la Crítica al programa Gotha, este
mente qué deplorable dictadura policiafrontispicio ideal fue acuñado por Louis
co-teocrática podía llevar la institucionaBlanc, al que repuso ya en 1851 Proudhon:
lización de la coacción: a estas alturas del
"Tú dices que mi capacidad es cien, yo
socialismo real nadie puede negarles el
sostengo que es noventa; añades que mis
acierto. La utopía marxista es urbana, janecesidades son noventa, insisto en que
cobina, centralista, enérgica, industrial,
son cien. Hay una diferencia de veinte endisciplinaria; la utopía ácrata prefirió lo
tre nosotros respecto a necesidad y caparural, descentralizador, girondino, perecidad". Porque necesidad y capacidad son
zoso, fraccionado, espontáneo. Ambas
palabras que significan una u otra cosa setenían razón, ·ambas se equivocaron. Engún lo disponga quien efectivamente potre los dos, sucesiva, contradictoriamente,
sea el mando. Los dogmas demasiado absaportaron algunas de las insuficiencias
tractos nos entregan a la exégesis irrefu.
políticas de nuestro siglo, pero todas sus
table y tajante de los comisarios. Pero
esperanzas.
también los teóricos anarquistas se mo:
vieron entre abstracciones, y los más inHabría que ser muy ingenuamente
teligentes no desdeñaron las lecciones proidealista para atribuir todos los horrofundas de Marx, especulador mucho más
res históricos de este siglo al errar de las
ideas, pero ni el más obtuso positivista
ignora el fundamental componente ideológico del mantenimiento y reproducción
del horror. Sin embargo, ahora que las
utopías son ya declaradamente pesadillas,
el sueño utópico vuelve a llamarnos con
fuerza renovada frente al cinismo institucional y mortíferc de lo irremediable.
Aunque quien no quiera resignarse tendrá
al menos que avenirse a aprender las lecciones de la paciencia y del tanteo; los
otros, los inmediatos, son solamente chantres palabreros que brindan su coartada a
los conservadores de la ley y del orden.
De lo que Marx dijo -Marx, no el profeta omnisciente, no el descubridor de
inéditos continentes teóricos, sino, sencillamente, el notable pensador decimonónico-, mucho sigue siendo imprescindible

para dar sustancia a nuestro caldo libertario de hoy, a veces demasiado aguado por
vetustos rad1ca1tsmos, cuando no pasado
por el baño de María, virgen y ecóloga. Ni
que decir tiene que la crítica de las excrecencias madrepóricas brotadas del marxismo en forma de buroc•atismo, terrorismo, milenarismo sanguinario o pragmatismo belicista es hoy tan necesaria como
siempre para el alma rebelde. Pero no basta ser antimarxista o anticomunista para
ganars~ la ciudadanía ácrata; no basta,
y a veces ya sale sobrando. iOué pelmas
esos mohosos durrutistas de trastienda
que consideran libertario a todo el que les
cuenta dos chistes contra Carrillo! iY qué
siniestros compañeros de cama se buscan!
Ni el propio Carrillo, vamos, que ya es decir ...
En 1869, en una carta al positivista inglés Edward Spencer Beesly, escribió
Marx provocadoramente: "El hombre que
traza un programa para el futuro es un
reaccionario", 120 años más tarde ya habitamos el futuro: seguimos en la desconfianza de todo programa, en la añoranza de programa .. .

1

Me sudaron las manos
al sólo contacto de tu puerta,
después de tanto tiempo,
Necesitaba matar la distancia
con un beso eléctrico, azul
para reconciliar ideas.
Me extendiste la mano.
Mis sentidos se alarmaron.
Mientras transcurría
una temporada de palabras
. 1
te saboreé con la vista ,
miraba tu rostro apetecible
Yquería exhalar mi deseo.
Al final ,
preferiste al whiskey.
No dije una palabra.

Eres más mío
si me rechazas,
porque me cargas
de deseo las yemas
de los dedos.
Te amo a través
de las colillas de cigarros,
de algún papel
que fue tuyo.
Por más que intento
no llego a acorralarte
de alguna manera
que te venza.
Eres más mío
si me rechazas
porque me haces
buscarte en cada casa ,
seguir admirándote
sin atreverme a pestañear.
Pero eres más mío
porque me haces temblar de sueño
consultar el diccionario
'
Y preparar una palabra
que pueda ser la clave.

�SEÑORA DEL FUEGO

Samuel Noyola
A Leticia Alonso

La ya asombrada luz del día estalla
ebria de resplandor contra el asfalto;
luz como lima, ácida, de un salto
se abre paso entre la savia y destella.
Savia del corazón y de la estrella,
ritmo de uva dorada, cantar alto,
que hondo al cielo toma por asalto,
y cae como cae un ángel de batalla.
Contra ese chorro oscuro de tu pelo
late la luz del mango enamorada:
mujer y fruto empujan todo al vuelo.
Señora de los hombres y la nada,
que alimente tu sangre m1 desvelo,
si ella olvida su dura luz de espada.

DESDE LA PIEDRA

Eduardo Zambrano
Allá va la pezuña del caballo
golpeando con un suspiro la tierra,
inquieta semilla que así busca
abismar su casco en raíz dorada ,
potro vivo desde la intensa crin,
paso que ya anuncia otro latido.
Allá está la mujer amamantando
el alba lenta en su regazo, verde,
la falda en flor para el rocío hambriento ,
que deja luz donde el pezón oscuro
despierta a un libar pequeño y malva.
Se escuchan ruidos que no son de estrella,
brotan los pájaros ricos de su axila.
Allá danza el ciruelo festivo
los días que se cumplen a su espera
de regresar al sol saludos rojos,
y dobla-el griterío en cada hijo
la delgada savia de sus ramos.

�LA NARRATIVA EN KATHARSIS
Y APOLODIONIS

Eduardo Arellano
SEÑAS/
RESEÑAS/
CONTRASEÑAS

El tema rural es común a algunos na•
rradores de Kátharsis y Apolodionis (re•
vistas literarias que surgieron en Monterrey entre los años de 1955 y 1967). Men•
cionaremos a cuatro de ellos, cuyos cuen•
tos aparecen con mayor regularidad que
los de cualquier otro autor**, y cuya te•
mática coincide en lo rural, si bien el tra•
tamiento formal y el enfoque de la problemática es distinto para cada uno de
ellos: Hugo Padilla (Kátharsis), Jorge
Cantú de la Garza (Kátharsis y Apolodio•
nis), Juan Leyva Sánchez (Apolodionis)
y José Alfonso Elizondo (Apolodionis).
HUGO PADILLA, el cuentista más fre•
cuentemente publicado en Kátharsis, reu•
ne ocho títulos: "Viñeta de mi infancia",
"Pueblorraro", "Un nombre", "El término", "Pasado", "Niebla, frío, nadie",
"Hace años" y "Las salamandras". Todos
estos cuentos se ubican en el campo; sin
embargo, el tratamiento no es uniforme
en todos ellos. En algunos, "Viñeta de mi
infancia", "Un nombre" y "Hace años",
se destaca un ambiente de pueblo que
proviene seguramente de la vivencia directa, del recuerdo. Esto no ocurre en relatos como "Pueblorraro", "El término",
"Pasado" y "Las salamandras", donde se
trata más bien de intentos por sofisticar
un ambiente -elementalmente tratado en
aquéllos- para dar relieve a lo psicológico
y/o onírico. "Niebla, frío, nadie" es un
cuento que muestra ya algunas cualidades
propias. Aquí no se percibe el pueblo como la postal anecdótica de la niñez, ni
aquella urdidumbre que trata complicadamente de rescatar los efectos y afectos
de la memoria. El asunto está bien situa•
do y la trama es justa; tiene su razón de
ser en el. final, donde se comprende y va•
lora lo misterioso del relato. Pese a estas
cualidades, el lenguaje no deja de ser plano.
De JORGE CANTU DE LA GARZA
se publicaron en Kátharsis cuatro cuen•
tos: "Silencio," "El portafolio", "Sore,
un cuento de amor" y "El desertor (Dionisio, el hombre)", y uno en Apolodio•

nis: "Nuevo día", junto con un fragmen• • racterlsticas indispensabtes para que la
ficción o el relato tenga validez estética.
to de una novela inconclusa: "Tal vez sin
ti, en mi fortaleza". De estos títulos, "El
La lectura de los cuentos de Jorge Cantú
-incluso de aquéllos en donde ya asoma
Portafolio" y "El desertor" se ambientan en un marco rural, pueblerino; "So•
un tratamiento de la problemática dentro
re" y "Silencio" son insituables, y "Nuede un determinado medio- deja una duda
vo día" y el fragmento de novela son tanacerca de su intención literaria, que se
to ambientación como tratamiento de lo
confunde con un deseo personal de contar una experiencia. Es así como la ac•
urbano.
ción no llega a sobrepasar el monólogo
El hecho de que se dé una ambienta•
introvertido del autor.
ción a algunos de estos relatos no signi•
fica que dicho ambiente reuna las ca•
Dos cuentos que publicó JUAN LEY-

~

�.SER MERO MERO O NO SER

Hermann Bellinghausen
VA SANCHEZ en Apolodionis ("La
otra" y "La búsqueda") son muy semejantes entre sí. La perspectiva con que es
abQrdado el tema rural en ellos deja ver
cierta continuidad. Existe un constante
interés por expresar las experiencias dolorosas de la gente de pueblo, experiencias
que pertenecen a la vida cotidiana, pero
que se convierten en obsesivas y únicas,
como es el caso del corrido de Lucio Vázquez, en cuya anécdota se basa "La otra".
Estas experiencias, hechos o asuntos, al
ser recreados en los cuentos desde un
punto de vista patético o fatalista (como
un intento por rescatar el verdadero carácter del personaje), sufren una deformación, pues son sujetados a un estereotipo
lingüístico, por un lado, y a una elaboración poética incongruente con los personajes, por el otro. No hay pues, tal realismo ni tal patetismo en el relato. En el intento por unir una visión poética a una
anécdota (ambas sobre un mismo medio),
el resultado fue la incrustación de dos realidades, dos expresiones bien diferenciádas.
En "Una ciudad en la luna", el narrador demuestra el dominio que tiene sobre
su materia. La estructura del cuento, su
lenguaje, el cuidado de los detalles que
intervienen en la ambientación, las acciones, todo está dispuesto con visión y co-

nocimiento. El tema realista es asumido
con una anécdota simple y bien estructurada, donde intervienen elementos claves
para dar un ambiente de miseria. Sus descripciones son desnudas, recrean el estado de cosas con imaginación, pero sin ser
arrastrado por el artificio innecesario.
"El ángel que cae" y "Payaso" son dos
textos bien diferentes a los anteriores, en
el sentido de que no se ciñen a las leyes
propias del género cuento. Sin embargo,
hay una diferencia cualitativa entre ellos.
Ambos son relatos en cuanto narran acciones, pero su ímpetu lírico suscribe la
anécdota a lo emocional, a lo subjetivo.
Ahora bien, en este terreno, el primer
texto -que equivocadamente aparece como ensayo- resulta disperso y hasta
contradictorio, las emociones degeneran
en un regodeo del lenguaje, semi-poético
y sin un sentido claro. Por el cor.trario,
"Payaso" es un texto claro y con una
profundidad psicológica revelada a través de un lenguaje poético que oscila entre lo -épico y lo lírico. Su estructura advierte los cambios de enfoque, agudizando siempre en torno a una problemática
idéntica, pero polifacética, un mundo interno que amenaza con venirse abajo y
donde el escritor es su propio fantasma
desdoblándose.
"Primicias", finalmente, es una especie
de monólogo ensayístico bastante especulativo sobre el existencialismo, terreno en
el cual haciéndose modelo de honestidad
filosófica, el ensayista termina por confesarse impotente.
JOSE ALFONSO ELIZONDO es el
más afortunado de estos narradores. Sus
cuentos, "La danza de la lluvia", "Sierra
fría" y "La joven", son muestras de un
manejo muy propio del tema rural. Quizás el mejor sea "La danza de la lluvia"
por la conjunción, en un solo relato, de lo
mítico, lo fantástico y lo real (la miseria).
Elizondo logra extraer la ficción de lo nativo, lo sagrado de la religiosidad del pueblo, conduciéndolos hacia la leyenda fantástica, hacia lo inexplicable como mora-

leja. Semejante estructura -porque ya podemos hablar de una e~tructura- se puede observar en "Sierra fría". Aquí la
ficción es mayor, no es tan antropológico el asunto, si bien el personaje principal es un pueblo. En lugar de la religión encontramos el "terror" como tema
vital en el que el personaje, es decir el
pueblo, se ve involucrado. Al final del
relato, el pueblo es liberado de aquello
que lo amenazaba, por un hecho misterioso ,que sólo encuentra lejanas hipótesis para su explicación; una vez más estamos ante lo inexplicable como moraleja.
"La joven" tiene ya elementos urbanos muy marcados. Da la impresión de
que el autor experimentaba con la nueva
temática al escribir este cuento que, a pesar de su riqueza, se complica a tal grado
que llega a perderse su intención expresiva en una estructua malograda.

NOTAS
Estos apuntes fueron redactados en apoyo al
proyecto de investigación Narradores cootemporáneos de Nuevo León, realizado con
auspicio de la Facultad de Filosofía y Letras
y coordinación de Miguel Covarrubias.
• • Hay otro escritor, Miguel Covarrubias, que
publica varios cuentos en Apolodionis, pero
cuya producción excede a esta revista, por
lo que podrá tratarse aparte.

Para comenzar, una digresión que podrá parecer ociosa y sin embargo es pertinente para hablar del libro Los meros
meros de Monterrey, de su autora, y quizá
de los meros meros de Monterrey propiamente dichos: a principios del pasado mes
de diciembre el libro fue presentado en
un hotel de la Ciudad de México por el
pintor Felipe Ehrenberg, y al finalizar el
acto la autora se sentó para autografiar
una abrumadora cantidad de ejemplares
recién salidos del horno y puestos a la venta allí mismo. Los solicitantes de autógrafos formaron una laxa cola, y lo que llamaba la atención en ellos era su heterogeneidad: señoras emperifolladas y caballeros catrines, estudiantes de antropología con boina y morral de Oaxaca, sobrios
militantes del PMT, conocidos escritores
y periodistas, turistas despistados o invitados, militantes feministas y hasta algún
burócrata que venía de la ofici~a. Pero
entre ese conglomerado de fans y mitoteros me llamó la atención una mujer: Rosario lbarra de Piedra. Y me pregunté:
lOué pueden tener en común lrma Salinas Rocha y Rosario lbarra? Nunca las
hubiera asociado en mi imaginación; sin
embargo, ahí estaban las dos, y cuando lrma vió a Rosario se puso de pie para saludarla efusivamente. Y me dije: pues algo
tendrán que ver.
Poco a poco se fue aclarando el misterio, con sólo emplear el método de atar
cabitos. Primero, las dos son originarias
de Monterrey; esa es la relación más obvia.
Luego supe, preguntando,que habían estudiado en la misma escuela, aunque no tienen la misma edad y por lo tanto no fueron compañeras. En este punto de mis deducciones aún no tenía clara la asociación
entre ambas. De pronto, izaz!, se me iluminó la sesera: son dos mujeres iconoclastas, arquetípicas y vitales. Veamos su
background. Una es flor de la clase media,
crecida en el conservadurismo regiomontano: Dios, Patria (aunque no mucha Patria) y Hogar. La otra nació, se desarrolló Y fue moldeada entre y por los Meros
Meros, pertenece a la burguesía mítica y

emparentó a su debido tiempo con los
Santos Barones del Grupo de grupos.
Mientras ésta sabe dónde se puede gastar
lana a lo bestia para satisfacer caprichos
mínimos y vivió por años con un pie en el
extranjero y el otro en la bonanza de la
Empresa, aquella. habrá aprovechado
ofertas en el supermercado, fayuquería
en Laredo, probaría incluso las mieles
básicas de Houston, Texas, le serviría el
desayuno a su marido y a sus hijos, en
fin, iría a misa los domingos en la parroquia de su colonia.
Algo transformó de pronto a estas dos
mujeres, las hizo saltar fuera de sus vidas
domesticadas y predecibles para ponerlas
en el terreno del dominio público y convertirlas en enemigas de sus respectivas
clases sociales, cuyas voces representativas
las consideran ahora locas, traidoras y
hasta, ay nanita, comunistas. Dicho en
términos imparciales, son dos mujeres que
revolucionaron sus existencias ¿ Y por qué
revolucionaron sus existencias? Por defender a sus hijos. El cumplimiento de su papel de madres, el más apabullante y subyugador en nuestra sociedad patriarcal,
las emancipó, paradójicamente, y las convirtió en heroínas inconformes. Quizá no
sea la última de las casualidades que la
misma oligarquía sin rostro que influyó
en la desaparición del hijo de doña Rosario sea la que desapareció la herencia de
los hijos de doña lrma. Doña Rosario se
hizo militante de izquierda, líder de ~adres desesperadas y luego la primera mujer candidata a la presidencia de la República. Doña lrma por su parte se convir•
tió en quinta columna del impenetrable
clan de los Meros Meros; para desnudar al
que llamó Nostro grupo (porque también era de ella), dijo todo Tal cual, incluso de sí misma para que nadie pusiera en duda la sinceridad de su esfuerzo.
Hoy es una escritora conocida, periodista, amiga de las causas progresistas de
Monterrey y para regresar .al motivo de
esta· nota, autora de un Manual de conducta para multimillonarios que editan

Claves Latinoamericanas y la Oficina de
1nvestigación y Difusión del Movimiento
Obrero. Y hasta aquí este bosquejo de vidas paralelas en espera de su Plutarco moderno. Pasemos al libro.
Como apuntan sus editores, Los meros
meros no es un estudio antropológico de
la riqueza y sin embargo lo sugiere. Hace
poco, cierta funcionaria de una importante editorial dijo que su empresa llevaba
años buscando una "antropología de la
riqueza" equivalente a la Antropología
de la pobreza de Osear Lewis, y cuando
supo que Claves Latinoamericanas publicaría este libro de lrma Salinas enverdeció de envidia. Y es que en México ocurre
algo curioso: vivimos una permanente fascinación por los pobres, determinada quizá por su sobreabundancia y absoluta visibilidad; si algo es fácil en México es ver
gente pobre. De los ricos, de los patrones
invisibles, nadie habla. No porque su existencia se ignore, simplemente porque no
interesa. La pintura, la fotografía, el cine
Y la literatura se han refocilado a lo largo
del siglo XX en el retrato del indito miserable: Nosotros los pobres. En contraparte, Ustedes los ricos no existen, o bien
existen pero sufren y se aburren, porque
nada es más divertido y estimulante -o al
menos decorativo- que ser pobre pero
honrado. Esta particular visión inunda todo: el discurso oficial de la así llamada
Revolución Mexicana, la voz de la Iglesia
(Bienaventurados los pobres) y hasta, por
citar un ejemplo concreto, la prensa obrera. Los trabajadores son en todo el mundo, a excepción de Monterrey, enemigos
de clase de los patrones. Y son el bando
que está en la lona: ante el poder de los
amos sólo tiene su propia fuerza de trabajo y algunas opciones derivadas de ella,
como la organización sindical y la huelga.
Sin embargo, ni los analistas obreros, ni
los militantes sindicales, ni sus ideólogos
le prestan suficiente atención a los patrones. Una revista obrera puede dedicar varias páginas a cuestionar la política del
Estado burgués o a los líderes charros
pero sólo cada domingo siete se acuerd~ ~

�fragmentos). Los que parecen fabulaciones son fieles reproducciones del original.
Disfrazándolas de "cómo hacerle", lo que
la autora hace es platicamos cómo le hicieron y cómo le hacen; finge aconsejarnos cómo llegar allá para en realidad denunciar a los que allá llegaron.

de los planteamientos, los proyectos Y la
ideología de la clase empresarial. Corno si
fueran otra cosa que nada tiene qué ver
con los trabajadores. En fin, los ricos no
son terna de descripción y análisis; son,
cuando mucho, terna de sirnpliticantes o
insultos impotentes. Y esto es un beneficio para los amos: si algo los favorece es
no existir en apariencia, no ser pronuncia•
dos nunca, ser imaginados pero no conocidos. Corno Dios. A veces ocurre que
un sociólogo rojete, resentido Y seguramente idiota escribe una tesis sobre los
patrones, o sobre cierta empresa, o sobre algunos "organismos cúpula" (y
cuando uno escucha la palabra "cúpula"
piensa de inmediato en las catedrales). Pero también estos incómodos insectos universitarios -sólo las universidades producen comunistas rencorosos en este país
católico, apostólico y guadalupanc,- for•
man parte de sus cálculos; digamos que
van incluídos en el costo del producto.
Toda riqueza, expresión última del éxito
vital, provocará envidias y malas ondas.
Ni modo, muchos son los llamados y po·
cos, afortunadamente dirán los Señores,
los escogidos.
Es aquí donde lrrna Salinas Rocha rompe todos los esquemas lCórno alguien con
la cabeza y la cartera en sus respectivos sitios puede balconear asi' de gacho a los suyos? ésto es algo que no entra en sus cálculos, ni siquiera en los más sombríos.
Por eso, cuando se ven enfrentados a un
libro corno Nostro grupo reaccionan con
desproporcionada violencia física, verbal
y de la otra para convertir al volumen en
un desaparecidopolítico, al editor en una
víctima y a su autora en una rehén; una
excomulgada merecedora de anatemas Y,
si pudieran, del manicomio, el zoológico
o la marmórea cripta que en mala hora le
heredaron sus padres.
Y ahora sí, ya llegamos al mero mero
libro, manual de conducta para multimillonarios, parodia mal disimulada de los
catecismos catrines a la manera de Amy
~ Vanderbilt, falso Og Mandino para sensi-

El libro contiene páginas memorables.
Por ejemplo, bajo el subtítulo de "Hay
muertos que sí hacen ruido", 1rma Salinas
nos platica cómo mueren los Meros Meros
a la vez que nos propone la manera de enterrar a nuestros difuntos al estilo de
Ellos: "Con ser la única forma de igualdad social conocida hasta la fecha, la
muerte sólo adquiere su plena significación para individuos pertenecientes a círculos privilegiados - y aquí la autora hace uno de sus múltiples guiños al lector-,
como aquellos en los que usted se mueve,
cuando tiene que ver una cuantiosa herencia ... Un funeral de altos vuelos es el mejor termómetro para observar el rango y
la amplitud de las relaciones de los deudos". Aquí es inevitable recordar a Xavier
Villaurrutia cuando escribe en uno de sus
Nocturnos que la muerte toma siempre la
forma de la alcoba que nos contiene. Ya
que de petatearse se trata, mejor hacerlo
entre holandas· y damascos y no en una
i&gt;estilente barraca. Y que los vivos inviertan para su prestigio en la dolorosa muerte de los suyos, que no son nuestros porque somos simples mortales y no Meros
Meros.

bilidades apantalladas, colección de sketches que será leída con sonrisas bien o
mal disimuladas. Para retratar a la clase
dominante, los más que millonetas, la
Anhelada Estirpe, lrma Salinas nos sugiere consejos que son denuncias y retratos que son a veces también autorretratos.
Lo bueno es que a ella no le contaron todas estas maravillas sino que las vivió. Se
nos aparece como una Scherezada arrepentida que va y cuenta cómo vive el

Sultán en vez de inventarle cuentos al Sul•
tán para que le perdone la vida. Por eso
estamos ante un libro inicial y no culmi•
nante, no es una obra definitiva sino un
primer aporte al desmenuzamiento de las
rémoras neoporfiristas.
Viñetas certeras, apuntes nada tirnora·
tos, unas veces expresivos, otras algo dispersos (como suele ocurrir en todos los
retratos montados a base de pequeños

lrma Salinas se pitorrea, sotto voce,
del servilismo que rodea a los MM's, y
también de la fatuidad que lo provoca.
Por eso nqs aconseja: si queremos estar
entre ellos, debemos "por encima de
cualquier sirnp,atía o admiración, parentesco, amistad o gratitud, repudiar a
quienes ellos repudian".
"Encerrarse es parte del juego", vivir
como ellos es alejarse del populacho y del
mundanal ruido regiomontano. Para que
sepamos poner nuestras recámaras, comedores, cuartos de juegos electrónicos, casas chicas y grandes, oficinas y centros industriales, para que sepamos cómo casar
redituablemente a nuestras hijas, organizar bautizos y primeras cornuniones, reprimí r a nuestros obreros, dilapidar nuestra
fortuna y apantallar a los menos apantallables seres humanos, lrrna Salinas se limita a platicamos, de manera ligeramente
oblicua, la manera en que ellos hacen todas estas cosas. Su juego es aparentar decirnos cómo parecernos a los MM's para
en realidad decirnos cómo viven ellos.
Hacia el final del libro, la autora borda
una fantasía que llamaremos zapatista, no
por don Emiliano - Dios nos libre- sino
por los zapatos que cimentarían nuestra
hipotética fortuna. Nos platica el vertiginoso éxito de nuestro producto,_la necesidad de industrias paralelas y complementarias para llenar el planeta con nuestros zapatos: ganadería para el cuero, tela
para las agujetas y los tenis, industrias de
lámina para hacer hebillas y petroqu(rnica para las suelas. Como si los zapatos
fueran cerveza, por ejemplo, y necesitaran
corcholatas y botellas.
Ya en el delirio total, lrma nos abre las
puertas del poder poi ítico, la Pre-si-den-cia
de la República. Este delirio no nace de
su calenturienta imaginación sino de la calenturienta y poderosa imaginación de los
Meros Meros. El final del libro, casi pesadillesco, nos pinta el México que, capi absolutos, gobernaríamos hasta la ignominia

lSoñó eso lrrna? Es sabido que por lo menos uno de los grandes barones de esta na-·
ción, pariente cercano de la aristocracia
cervecera que da empleos y principios
morales a los regiomontanos, gusta llamar
al presidente de la República "el otro presidente", por aquello de que "el presidente" es él.
lPara quién está escrito el libro? lPara
nosotr:&gt;s que -salvo alguna excepciónno pretendernos ser MM's pero deseamos
que esta élite desaparezca? lO para quienes realmente anhelan llegar Hasta Allá
Arriba? Somos de esos cursis e ingenuos
humanistas que creen posible la justicia,
la igualdad y todas esas payasadas que inventó la Revolución Francesa. Y quizá el
libro que I rma escribió para nosotros acabará resultando un triunfo más de ellos,
los neve, losers. Para terminar, imaginemos la antiutopía, el sueño contrario, la
parodia de la parodia: a lo mejor lo que
leemos como sátira valiente más de uno la
tomará como recetario de cabecera. Peor
aún, a lo mejor este lector deveras la hace,
se convierte en MM y algún día irá diciendo por ahí: "Todo se lo debo a mi mánager, mi Og Mandina regiomontana la infalible !J,lrú lrma Salinas Rocha y ;u maravilloso manual. Gracias a Charles Atlas
dejé de ser un alfeñique. Gracias a lrma
Salinas dejé de ser un simple millonetas y
me convertí en Mero Mero".

�.EL COMUNISMO EN LA ENCRUCIJADA

Humberto Salazar
Publicada su primera edición en Aus•
tria en 1982, este afio de 1983 apareció
la primera edición en castellano de El
comunismo en la encrucijada, del filósofo marxista polaco Adam Schaff. El libro
se presenta de entrada, desde su t(tulo,
como un ensayo de reflexión sobre los
momentos actuales y la perspectiva futu·
ra inmediata del movimiento comunista
internacional.
Su planteamiento general tiene como
punto de partida dos tesis, que el autor
introduce al inicio de su libro:
"la primera, que en los próximos veinte
años se ha de llegar inevitablemente en
los pa(ses altamente industrializados a
transformaciones sociopoHticas de carác·
ter socialista.
La segunda, que el movimiento comunista
se encuentra actualmente sumido en una
crisis que, como mínimo, dificultará que
juegue un papel activo en el marco de esta
tendencia de desarrollo general "(p. 17).
La primera de estas tesis tiene su fun•
damentación en el desarrollo de las fuer•
zas productivas capitalistas, que en esta
rueva etapa de la revolución científicotécnica está ligado a la producción de los
microprocesadores, que conducirá en poco tiempo a la plena automatización, no
sólo de la producción sino también de los
servicios. Con dicha automatización, en
esta perspectiva, se alcanzará el punto úl·
timo del sistema capitalista, y la contra·
dicción entre fuerzas productivas y rela•
ciones de producción nos hará entrar en
un "período de transformaciones revolu•
cionarias" (p. 25).

1,

El problema, enfrentados con esta coyuntura particular(sima, es saber si los
movimientos comunistas europeos estarán
en condiciones de encabezar y dirigir estos procesos, o si se demostrarán incapa•
ces de superar sus taras ideológico-políti•
cas y arribaremos a un generalizado totali•
tarismo, ya sea de tintes orwellianos o
neo-hitlerianos.
Para evitar malinterpretaciones o ana·
temas facilistas, Schaff aclara desde el
principio su posición ideológica y polí·

· tica: "Yo no me he separaátJ del marxismo como consecuencia de las frustracio-'
nes políticas, como han hecho tantos en
el curso de estos difíciles años, sino -bien
al contrario- sigo siendo un marxista profundamente convencido para quien las
fuentes de los errores cometidos en la
praxis del movimiento comunista no se
derivan del marxismo, de sus fundamentos, sino de su mala aplicación" (p. 18).
Y sobre su actitud con respecto a la situación en los pa(ses socialistas, añade:
"Así pues, yo no me cuento entre los
desencantados, aunque desde luego no me
dejo ni encantar ni deslumbrar por la realidad del llamado socialismo real sino
más bien, me encuentro entre sus cr(ti:
cos resueltos" (p. 19).
El libro de Schaff está dividido en
cinco cap(tulos, donde aborda sucesiva•
mente problemas relacionados con la re·
voluci6n en los pa(ses socialistas y su ul•
terior degeneración; la burocracia en el
capitalismo y el socialismo; el partido burocrático y el democrático; el socialismo
y la libertad de los individuos.
En el primero de los apartados, "$ó.
bre la alienación de la revolución" , par•
te de la tesis de que "en determinadas
circunstancias la revolución peligra por
degeneración de la misma, por su alienación, que asume el carácter de una
contrarrevolución pacífica" (p. 68). Es
lo que ocurrió, nos dice, con las revoluciones socialistas emprendidas hasta hoy;
y así ocurre porque son revoluciones que
se han real izado en sociedades que no
habían desarrollado las condiciones socioeconómicas necesarias para emprender la
construcción del socialismo.
Schaff cita extensamente el pasaje de
donde Marx y Engels habían hablado sobre ello: " ...este
desarrollo de las fuerzas productivas es
un presupuesto práctico de todo punto
necesario precisamente porque sin él sólo se generalizaría la escasez de modo,
pues, que con la necesidad tendría que
dar comienzo de nuevo la lucha por lo

La ideología alemana

necesario y otra vez comenzaría toda la
mierda anterior..." (élt. pos. Schaff, p.
49).
Esa desobediencia ("revisión") inicial
con respecto a los presupuestos básicos
en la construcción del socialismo, es lo
que para Schaff constituye la causa determinante en la posterior alienación de
las revoluciones socialistas, emprendidas
en países sin un alto grado de desarrollo
capitalista: "es la lógica consecuencia de
la imr,lantación, contra toda razón, de
un nuevo orden social para el que no
existía la correspondiente base social; de
la sustitución, en fin, de las leyes objetivas de la evolución por el voluntarismo",
y añade, con una ocurrencia macabra:
"es la venganza póstuma que Marx se
toma por ello desde su tumba" (p. 63).
Como producto de tal enajenación, el
partido que dirigió los procesos de trans•
formación social y que se asumía como
representante del proletariado, se convierte paulatinamente en un aparato burocrático que ejerce su dominio sobre el
proletariado y el resto de la sociedad; y la
ideología revolucionaria que enarbolara
se convierte en una liturgia legitimadora y
hueca.
Pero sobre el problema del aparato burocrático Schaff abunda en el siguiente
apartado, "Socialismo y burocracia". A
su modo de ver, lo primero que debemos
tener claro es que: "el socialismo no aca·
ba con la necesidad de un aparato... Todo lo contrario: aumenta el ejército de
funcionarios y acrecienta o intensifica su
papel social en la medida en que elimina
la clase de los capitalistas" (p. 81).
Así pues, en virtud de que el socialismo es una sociedad más compleja donde
la administración de muchas funciones es
centralizada, la burocracia como cuerpo
especializado que cumple funciones sociales generales sigue existiendo.
Lo que pasa es que a menudo utiliza•
mos el término burocracia en el sentido
peyorativo que lo identifica necesaria·
mente con un sistema corrupto y opresi·
vo con respecto a los individuos (remember Kafka), pero "el problema al que nos

enfrentamos tiene que formularse del si(p. 112-113).
guiente modo: lcómo y con qué medios
Sería posteriormente, durante la etapuede ser domada y mantenida dentro
~ª _estalinista, cuando, en nombre del lede unos límites precisos la burocracia
n_in1smo, se 1mpondria un mOdelo de partido fuertemente centralizado y verticapor la sociedad, con vistas a hacer de ella
lista en el que los rasgos de funcionamienun instrumento útil y subordinado a la
misma?" (p.82).
to democrático brillarían por su ausencia.
Otro problema, relacionado con éste
En el siguiente apartado, "El 1ocialises e( relativo al tipo de partido que s~
mo y la libertad del individuo", &amp;naff
requiere para transformar la sociedad caparte de la consideración lapidaria y la•
P!talista y construir un nuevo tipo de somentable, de que "en las sociedades sociaciedad, una sociedad -dice Schaff- "culistas accesibles a nuestra experiencia la
ya estructura económica sea de carácter
libertad humana no ha sido elevada a un
socialista, cuya sobreestructura política
nivel más alto, sino que ha empeorado en
sea democrática y cuya esencia sea humacomparación con la democracia burguenista".
sa" (p. 131).
En el tercer capítulo el autor revisa la
concepción de partido que se da en los
Ello se debe, según su opinión, a que
clásicos del marxismo, para quienes el
esas sociedades se han construido sin una
partido se caracteriza por su profunda debase social que les era necesaria, por lo
mocracia interna, como lo sintetiza Enque son demasiado débiles políticamente
gels en una carta a Gerson Trier eri 1889:
para permitirse la democracia. Una demo"lExigiremos a los demás que' nos otorcracia socialista, superior en libertades y
guen libertad de palabra y la aboliremos
participación para los individuos, implien nuestras propias filas?" (cit. pos.
ca como base el apoyo del proletariado y
Schaff, p. 102).
las masas populares, de tal forma que ese
En seguida se analiza la "revisión" de
consenso social sea tan fuerte "que la liLe_nin a la concepción clásica del partido,
bertad y la crítica ligada a ella no pongan
senalando que sus proposiciones deben
en peligro la supervivencia del orden soentenderse solamente a la luz de las con•
diciones particularísimas de la Rusia re- cial".
Pero como ello no ocurre, como es
volucionaria, y de ninguna manera como
inexistente tal apoyo, a tales sociedades
~ropuestas válidas para todo lugar y
no les quedaban más que dos posibilidat1~mpo. ~espués de recopilar algunas opides: "o tirar la toalla, o reducir violentaniones e intervenciones públicas de Lenin
r''.?nte a los oponentes al silencio" (p.
sobre el problema de la democracia parti135). No hace falta explayarse sobre cuál
daria, Schaff apunta: "He presentado las
de las dos opciones escogieron.
anteriores opiniones de Lenin sobre la
Y finalmente, ante la situación general
estructura del partido y sobre el centralisen los países socialistas, y tomando en
mo democrático para destacar dos rasgos
cuenta las enseñanzas de la historia reque contradicen la versión habitual de su
ciente y la teoría, nos enfrentamos con la
Posición sobre esas cuestiones: en primer
pregunta de siempre: iOud hacer?
lugar, no proponía el modelo del partido
En el capítulo cinco y último del lide nuevo tipo como modelo universalmente obligatorio, únicamente lo defen- . bro, el autor trata de responder a esta
pregunta, basado en los planteamientos
día_ como el más apropiado para las ne•
vertidos a lo largo del libro. Pero la preces1dades de la lucha en las condiciones
gunta debe hacerse más bien en estos térde la autocracia zarista. En segundo lugar
minos: iOud es posible hacer en estos
el principio del centralismo democrátic~
momentos?
significaba para él tanto la unidad de acSchaff opina que no debemos esperar
ción... como la libertad de discusión"

cambios sustanciales en el seno de los
países socialistas, en los que si acaso se
irán dando reformas paulatinas, las que,
en todo caso podrían hacerse más radicales si se diese el ejemplo de otro "modelo" de socialismo. Pero lqué otro modelo de socialismo? ly quién lo haría?
Nuestra esperanza, opina el autor no debe estar cifrada en el socialism~ chino
o en el d_e los ~aíses tercermundistas, qu~
han seguid~ ~as o menos las mismas pautas, del socialismo soviético, sino en los
pa1ses de la Europa capitalista altamente
desarrollada, donde se ha generado (en
oposición al capitalismo y distanciado del
socialismo al estilo soviético) el llamado
"Eurocomunismo".
lOué hacer? Justamente esto dice
Schaff: "realizar consecuenteme~te el
programa del eurocomunismo, profundizar en su contenido y las conclusiones ligadas a él, llevarlo a la práctica sin por
e_ll? renunciar simultáneamente a una act1v1da~ que_ se !(ja como objetivos la gradual l1berahzac1on y democratización de
los modelos existentes del socialismo
real" (p. 157).
Sin ~mbargo, no basta con decir que
perseguimos un socialismo democrático
Y ~umanista, ni con criticar los regímenes
e~_1stentes. y distanciarse con la eliminac1on de terminas sospechosos. Es necesario saber qué forma real ha de asumir la
democracia que propugnamos.
~n este sentido, hay que precisar con
claridad el modelo de partido necesario
para tr.~nsf?r,:nar esta sociedad y construir
º1!°,ª ( socialista, democrática, humanista ); Y _la _forma como entendemos la democr?C1ª interna; y la relación que deberá
as~~irse con respecto a la religión y los
m1ht~ntes creyentes, etc. Estas y otras
cuest1on~~ deberán plantearse con claridad suf1c1ente, con rigor y honestidad
para ':'le pod~mos avanzar en el camin~
reflexivo hacia la construcción de esa
nueva sociedad qu_e todos queremos.
Adam Schaff: El comunismo en la
Ed. Crítica, Barcelona, 1983. .~

encrucijada.

�IDENTIDAD FEMENINA Y
PROFESIONAL

María Inés Pérez Lubrina
REGION

- Ultima escena de una película que se
exhibe a media tarde por la televisión:
el enamorado promete a su joven no·
via: "Seremos muy felices, tú llegarás
a ser mujer, yo seré arquitecto".
- Un sueño de una mujer psicóloga de
25 años dice: "Mi madre me observa
en una competencia gimnástica. Doy
un gran salto, con éxito. Y oigo a mi
madre decir: lesa es mi hija, supera la
marca de los hombres!".
- Una niña de dos años y nueve meses
le dice a su mamá: "Tú eres hombre?",
la mamá contesta: "Yo soy mujer", la
niña replica: "No, tú eres hombre y yo
soy hombre".
Hace un tiempo, como parte de un
proyecto de investigación del Departamento de Psicología de la Universidad de
Monterrey, me propuse investigar acerca
de la relación entre condición femenina y
ejercicio profesional de la psicología. Las
hipótesis que me planteaba anticipaban
un signo negativo para calificar esa relación.
Mi experiencia docente de varios años
en distintas universidades me orientaba
en ese sentido. Consideraba que las mujeres, en general, se autoperciben menos valoradas en comparación con los hombres,
en la dimensión intelectual y profesional;
que tienen tendencia a jerarquizar más las
obligaciones derivadas de los roles familiares que las de los roles profesionales;
que asumen la desigualdad de oportunidades y salarios profesionales entre los sexos como un elemento "cuasi" normal
del sistema económico y, también que se
ven presionadas socialmente para desem•
peñar, en general, repito, un .rol más pasivo que los hombres en el ejercicio de su
profesion.
Finalmente, suponía que todo esto no
ocurriría sin la participación' activa de
las propias mujeres. O sea, que estas limitaciones no se le impondrían siempre y
necesariamente desde afuera, desde la opi-

nión o la autoridad de otros sino que sería la propia mujer quien, frecuentemente, justificaría esas restricciones o se las
impondría a sí misma, en acuerdo con el
medio familiar y social del que proviene.
En este punto pude hacer mía la interrogación formulada por Eugenie Lemoine-Luccioni: "Si es verdad que nadie debe ni puede aceptar la esclavitttd, cuando
ésta es aceptada e incluso pedida subsiste
como única pregunta la siguiente: laceptada por qué, con qué beneficio?"(l). La
invP.stigación aparecía entonces como la
posibilidad de interrogar a las propias mujeres, mujeres estudiando psicología en es•
te caso, para que opinaran sobre esto, para que hablaran de sus verdades, de sus
engaños, de sus deseos y de sus contradicciones.
Ubicando el problema en una dimensión amplia, creo que no existen demasiadas objeciones para relacionar, en casi todas las sociedad actuales, la educación
universitaria con la formación de minorías selectas o privilegiadas. En un mundo
cada vez más masificado y complejo, los
diplomas otorgados por una universidad
consisten con frecuencia en un factor
importante de promoción personal. Es
obvio señalar también que este sistema no
ha incluido a un número demasiado elevado de mujeres: la educación superior cons•
tituye un canal de movilidad vertical más
abierto a los hombres que a las mujeres.
Aunque sí podemos observar en los últimos años un aumento considerable del
número de mujeres que estudian en este
nivel. Pero, las cifras totales de los estudiantes matriculados encubren algunas di•
ferencias importantes existentes entre la
educación de varones y mujeres en las
universidades. Unos y otras estudian con
frecuencia, carreras diferentes y esto siguiendo las líneas de opciones que ofrecen las llamadas carreras "masculinas"
-economía, medicina, ingeniería, política, administración, etc.- para ellos, y las
llamadas carreras "femeninas" -pedagogía, literatura, artes, nutrición, psicología, etc.-, para ellas.
Estos esquemas imperantes en la ense-

ñanza universitaria de todo el mundo re•
flejan y perpetúan la segregación profesional de la mujer. Ambas situaciones, la
del estudio y la de la profesión, en el contexto de los países subdesarrollados o, si
queremos llamarlos de otra manera, de
ideología más tradicional en cuanto a la
definición del papel de la mujer, llegan a
extremos de irracionalidad grotesca (Cfr.
aquí las interesantes observaciones de
Kathleen Newland) (2).
Muy a menudo la formación universitaria
guarda escasa relación con el ejercicio
profesional para las mujeres, en especial
para aquéllas que han optado por disciplinas humanísticas, o sea, la mayoría.
Aún cuando la estudiante no pertenezca a
la clase alta y la superviviencia económica
sea un problema real para ella y su familia,
muy frecuentemente la carrera universitaria se valora como un signo de status social y como una función del desarrollo
personal, más bien que como una aplica•
ción productiva. Podríamos pensarlo como un equivalente actualizado de las antiguas dotes que condicionaban el valor
de la mujer para acceder al matrimonio.
Esto parece particularmente cierto en el
caso de la psicología, dado que es una ex·
presión común la que afirma que si la
egresada no trabaja, la psicología le será
igualmente de mucho valor ya que le
orientará para llevar adelante su matrimonio y su familia.
Esta situación ofrece un buen ejemplo
del efecto neutralizador que la condición
femenina ejerce sobre aquella capacidad
de la educación universitaria para promover el ascenso individual y social de sus
graduados. Se supone que la experiencia
educativa unive·sitaria de las mujeres no
fianliza dentro Je los claustros. Se supone
que esta experiencia influirá en su futura
capacidad de ganar un sueldo, de partici•
par en la vida pública, de decidir sobre su
propia maternidad y de alcanzar su autonomía personal. Desgraciadamente, en
muchos casos, esto no pasa de ser nada
más que un supuesto.
Creo que el ejemplo de las mujeres que

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estudian para ser psicólogas en Monterrey
puede servir para ilustrar genéricamente
algunos de los problemas comunes de la
mujer universitaria y futura profesional
en México.
Al mismo tiempo, el que sea la psicología la disciplina en cuestión, plantea algunos problemas específicos que se refieren,
fundamentalmente, al rol que según las
propias universidades lo establecen, les tocará desempeñar como profesionales en el
futuro.
Ese rol se orienta generalmente a promover la salud mental, a posibilitar cam·
bios individuales, familiares o grupales, en
la perspectiva de una mayor liberación, o
si se prefiere, de una mayor autonomía,
independencia y desarrollo humano. La
primera cuestión que se nos presenta se
refiere al lcómo podría ser este rol desempeñado por quienes tienen serias dificultades para autopercibirse como autónomas y responsables por sí mismas en
sus decisiones? (Por lo menos en lo que
concierne a las decisiones concientes, ya
que queda claro, por lo menos para mí,
que nadie podría escapar de sus determinaciones inconcientes).

~

A continuación, quisiera formular algunos Cl)mentarios acerca de las opiniones de estudiantes de las tres universidades más representativas que se encargan
de la formación de psicólogos en Monterrey. Estos comentarios se derivan de las
respuestas a un cuestionario por parte de
una muestra de 391 estudiantes encuestadas, muestra que incluye a jóvenes de
las distintas clases sociales que acceden a
los estudios universitarios, en tanto estas
tres instituciones delimitan el espectro
completo de la educación universitaria,
pública y privada, de Monterrey. Una
aclaración necesaria es que las siguientes
consideraciones no ofrecen un análisis
exhaustivo de los datos obtenidos, los
cuáles se hayan en un proceso de mayor
elaboración. A la luz de un análisis incompleto pues, sólo pretendo compartir cier-

tas preguntas y ciertas reflexiones que me
inquietan sobre la condición femenina en
la dimensión del trabajo profesioral.
MUJER E IDENTIDAD FEMENINA
Considero que la igualclad entre el
hombre y la mujer existe rn un sentido
esencial y existencial. Ambos comparten
la pesada carga de representar al género
humano y, obviamente, no hay diferencias de ningún tipo ante ese proyecto y
esa tarea. Pero también es cierto que, en
algunos sentidos que nada tienen que ver
con lo mejor o lo peor, existen diferencias entre ambos. Tal vez lo que afirma
Octave Mannoni en relación al racismo, es
válido igualmente para pensar la relación
entre hombres y mujeres. El dice: "El racismo niega la similitud universal de todos los hombres, y nosotros lo refutamos
volviendo a establecer esa similitud; sólo
que el problema real no se plantea en términos de similitud, sino precisamente en
términos de diferencia; y el problema
consiste en saber qué harán los hombres
(y las mujeres, añadiríamos aquí) con sus
diferencias y no en suprimirlas"(3).
O sea, cómo podríamos afirmar y mantener las diferencias entre hombres y mujeres, sin que esas diferencias impliquen
al mismo tiempo relaciones de jerarquización y por ende, de dominios y de exclusiones.
A esta altura me parece interesante
oír cómo entienden nuestras estudiantes
esas diferencias, en qué soportes basan la
constitución de su identidad de mujeres,
cómo se diferencian del hombre y a qué
tipo de relaciones aspiran con el otro
sexo.
En primer término, llama la atención
que asuman como algo natural para iden•
tificar lo femenino, una configuración de
rasgos de carácter que tienen que ver con
la sensibilidad, la suavidad, la paciencia, la
delicadeza, la coquetería, la pasividad y
hasta los "buenos" modales. Del grueso
de respuestas sobresalen algunas, no muchas, que cuestionan ese carácter natural

del ser femenino y se inclinan a pensar
que esos rasgos de carácter son efectos
del moldeamiento social y de las expectativas culturales que recaen sobre la mu•
jer. (Ver Anexos, Tabla 1).
En segundo lugar, observamos que la
identidad de la mujer aparece recortada
sobre el perfil, absoluto podría decirse,
de la maternidad. Esta función posible en
la mujer también se presenta como fuera
de mayores cuestiones para nuestras futu•
ras psicólogas.
Es como si se realizara una asimilación
directa del hecho concreto de que el embarazo y el parto ocurren mediatizados a
través del cuerpo de la mujer, con el que
ello pueda significar la diferencia con el
hombre. Estoy de acuerdo en que la maternidad es una experiencia singular de la
mujer y que tiene un significado de)argo
alcance en la constitución de su identi·
dad, pero no creo que el hombre quede
excluído de esa significación y de la vivencia de procreación y del cuidado de
los hijos. Pero justamente en este campo
es donde la sociedad tradicional invierte
las relaciones de dominio y exclusión
entre el hombre y la mujer. Como conse•
cuencia de ello la mujer se apropia del
ámbito del hogar y de las relaciones emo•
cionales con los hijos, y el hombre finali·
za excluído del antiguo paraíso al que
perteneció como niño.
Cuando la situación de alienación de
las mujeres se hace conciente, esa queja se
encamina a reclamar o a recuperar la pala·
bra, a ejercer su palabra y a ser oídas por
el hombre en la dimensión más amplia
que se le pueda dar al escuchar. Y, correlativamente, cuando aparece la queja del
hombre -sorda y encubierta la mayor
parte del tiempo-, esa queja es la de no
participar en la creación, la de quedar
fuera de la creación de vida, del alumbra·
miento. Retomando otra vez el pensamiento de . Eugenie Lemoine-L. pienso
con ella que ..." no se puede abordar la
sexualidad femenina sin abordar al mismo,

tiempo la del hombre, a riesgo de hacer·
de ellas dos entidades"(4).
Interrogando a nuestras encuestadas
acerca de si debería ser la mujer quien se
haga cargo del cuidado y la educación de
los hijos, un 700/o manifestó su desacuerdo con esa idea. Y sólo un 300/o restante
estuvo de acuerdo, o se mantuvo indecisa
ante esa posibilidad. (Ver Tabla 2).
Pero, en otro ítem del cuestionario
que proponía una lista de mujeres famo•
sas para adjudicarles un rango de feminidad y que incluía representantes de las
distintas esferas de actuación de la mujer,
aquélla que reunió el mayor consenso para la asignación del puntaje máximo de feminidad fue Lady Diana de Inglaterra.
Vale la aclaración que en ese momento la
prensa difundía masivamente las imágenes
de Lady Diana, esposa de un príncipe,
esperando a su primer hijo. lDe qué nos
habla esto, sino de una identificación con
lo que, en el mejor estilo romántico del
siglo XIX, es el destino y la gloria de la
mujer? (Ver Tabla 3).
Una observación interesante sobre este
mismo ítem se deriva de la asignación del
segundo lugar en este ranking de mujeres
"femeninas". Ese segundo puesto recayó
sobre Sor Juana Inés de la Cruz.
Así, con muchas distancias históricas,
geográficas y existenciales, ambas mujeres
son para poco más de la mitad de las estudiantes, la representación más acabada del
ser femenino. Es sólo una presunción personal, pero me inclino a pensar qije es la
dimensión místico-religiosa, mucho más
que sus méritos literarios o intelectuales,
la que coloca a Sor Juan Inés en ese lugar, .. De donde aquella imagen de la mujer como madre y santa parece seguir te•
niendo gran vigencia.
Si comparamos ahora las respuestas a
los dos ítems comentados más arriba, lo
primero que se hace evidente es la contra•
dicción entre las respuestas. Contradic•
ción entre la mayoritaria negativa a ser

fundamentalmente identificadas a través
de la maternidad y el cuidado de los hijos,
y al mismo tiempo, la aceptación de la
identificación de lo femenino a través de
la maternidad.
~arece ser entonces que estamos ante
una situación típica de lo que, a partir de
L. Festinger, se ha denominado disonancia cognitiva. Para él "la disonancia es un
estado motivacional desarrollado por la
yuxtaposición de dos elementos cognitivos" (5). Sabemos que este estado motivacional deviene significativo sólo cuando
el autoconcepto de la persona en cues•
tión se encuentra involucrado. La contradicción apuntada en las opiniones de
nuestras encuestadas da cumplimiento a
dichas condiciones y ello nos lleva a pensar que este tipo de respuestas disonantes
es producto de una- peculiar manera de
resolver un conflicto.. Conflicto que parece provenir del intento de dar respuesta
satisfactoria a dos modelos contrapuestos
de mujer. Por un lado, la expectativa de
alcanzar el desarrollo de todas sus capa•
cidades, de realizarse en el estudio, en el
trabajo y en la vida emocional en un pla•
no de relaciones igualitarias con el hombre; y por otra parte, la expectativa acu•
ñada desde la infancia, desde sus primeros
juegos de "niña": la de ser mamá y esposa. Obviamente, el conflicto se presenta
no por el hecho que la mujer no pueda
conciliar ambos aspectos de su identidad,
sino porque hasta ahora nuestra sociedad
no permite fácilmente esa conciliación, y
por el contrario, estimula el conflicto a
través de las múltiples presiones ideológicas que la familia y las distintas instituciones formativas ejercen sobre la mujer.
Otra cuestión relacionada con la identidad femenina es la que se refiere a la percepción de su sexualidad por parte de estas jóvenes. Frecuentemente la sexualidad
aparece asociada a la maternidad en pri•
mera instancia, y en segunda, al deseo del
hombre (Ver Tabla 4). Son pocas las que
piensan que la mujer pueda tomar la iniciativa en la relación sexual. Son muchas

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las que creen que el perder la viriginidad
fuera del matrimonio implica una pérdida
de valor esencial para la mujer.
lOué puede significar pensar de esta
manera para estas mujeres, psicólogas,
que seguramente en su futuro trabajo
profesional podrán encontrar a otras mujeres en esa situación? Probablemente esbozarán como mejor respuesta posibl~ la
de la neutralidad profesional. Neutrali•
dad que en una situación como ésta es un
supuesto, ya que sabemos que se oye sólo
lo que se es capaz de decir. O dicho de
otra manera, que lo que se dice no está
en otra parte más que en lo que se escucha.
Sabemos sobradamente que la sexualidad es objeto preferencial de la represión
social. También sabemos que ella se ejerce
tanto sobre las mujeres como sobre los
hombres pero, retomando la afirmación
de las diferencias, creemos que como en
tantos otros aspectos de su vida en esto la
mujer es, frecuentemente, objeto de una
doble represión. Este proceso no ocurre
ajeno a su propia participación, tal como
. lo señalábamos al comienzo de este traba-

t

�jo. Es la madre quien señalará los caminos fundamentales de la represión a su hi·
ja y entonces, me pregunto si las mujeres
psicólogas no coadyuvaremos a perpetuarla en las mujeres que nos consultan
profesionalmente ...
Frente a la pregunta de si eligirían a
un niño o a una niña si tuvieran un único
embarazo las opiniones se dividieron siendo las re.spuestas más populares la de que
el sexo sería indiferente (casi un 400/o) y
la de optar por una niña (casi otro 400/o).
En este último caso, la justificación para
esta elección invocaba la mayor maleabilidad de las mujercitas para su educación,
su menor independencia y su tendencia a
mantenerse apegada a la familia y a lamadre. (Tabla 5). lSerá posible que, otra
vez, la cadena de las generaciones femeninas haga que la hija del futuro sea la prisionera-acompañante de su madre en la
tarea de reproducir la sujeción de la mu·
jer? ...
Otra vez, lqué pasará entonces con la
mujer psicóloga y su proyectado rol de
agente de cambio? lfuncionará promo·
viendo el cambio mientras ella no cambia,
mientras se autoperpetúa en la fantasía
de la hija-mujer, sostén de los valores patriarcales tradicionales?
A esta altura creo interesante comentar algunas de las respuestas al ítem que
exploraba la opinión acerca de las mujeres
feministas. Ex-profeso se preguntaba por
la mujer feminista y no sobre el movimiento feminista ni sobre la o las ideologías subyacentes a él. Se trataba de
confrontar a una mujer con otra mujer.
(Ver Tabla 6).
Las respuestas globales se agrupan en
tres sectores. El primero de ellos manifiesta acuerdo, aceptación, admiración por
estas mujeres y algunas de las encuestadas
se definen como tales y manifiestan, en el
extremo, que una mujer para ser tal, sólo
puede ser feminista.

Un segundo sector ofrece la respuesta

alternativa: critica acervamente a estas
mujeres, considerando que dejan de ser
femeninas justamente por el empeño que
manifiestan en igualarse a los hombres y
opinan que con ello pierden lo más importante de su condición de mujeres. El
sector más moderado de este sub-grupo
considera que las feministas no son necesariamente enemigas de lo femenino, pero
creen que su pecado es el extremismo, o
sea, la radicalidad de ser mujer.

clusión y de la discriminación de la que es
objeto la mujer actualmente. Si esto ocurre en la universidad, me pregunto qué sucede entonces en otros niveles de existencia de las mujeres. No tengo respuesta, tal
vez encontráramos una mayor conciencia,
aunque no soy demasiado optimista al
respecto.
MUJER E IDENTIDAD PROFESIONAL
Es un hecho observable a simple vista
que, cualquiera que sea la universidad de
que se trate, la proporción de estudiantes
mujeres es marcadamente superior a la de
los hombres en el área de los estudios de
psicología. Por lógica, también es observable que en el ejercicio de la profesión,
en cualquiera de sus niveles, las mujeres
superan numéricamente a los hombres. Si
continuamos con la observación también
constataremos que, si bien ellas constituyen la mayoría indiscutida de los grupos
de psicólogos, son los hombres los que
destacan con más frecuencia a la hora de
realizar tareas valoradas como importantes: desempeñar cargos de responsabilidad
y jerarquía, dirigir proyectos, llevar a cabo las pocas innovaciones o investigaciones en el área, publicar libros y artículos
especializados, etc. Finalmente, también
nos es posible observar como algo habitual que es mayor el número de mujeres
que, o abandonan los estudios antes de
concluirlos, o no ejercen la profesión, o
trabajan en ella parcial o tardíamente.

Por último, hay un tercer sector que es
el más sui géneris de todos y que, por lo
menos a mí, me ha sumido en gran perplejidad. Parece que lo que sucede es que el
propio concepto de mujer feminista es lo
que se desconoce. Cabe mencionar aquí
que éste es uno de los pocos ítems del
cuestionario que presenta un porcentaje
significativo de ausencia de respuestas.
Pues sí, mujeres universitarias en México
en 1982 desconocen, ignoran y también
alteran o distorsionan el significado de esta palabra. Esto no sería demasiado grave
si sólo se tratara de una palabra, pero si
pensamos en todo lo que ella significa o
puede representar para la vida concreta de
las mujeres, el resultado es, por lo menos,
deprimente. La distorsión que se hace del
término implica que éste se malinterpreta
en el sentido de usarse como calificativo
de mujeres exageradamente femeninas,
excesivamente coquetas, o sumisas, o románticas, o enamoradizas o superficiales.
Debo aclarar que, aún siendo este el significado atribuído, las respuestas de este
sub-grupo se dividen en favor y en contra.
Hay quienes consideran que ese podría
ser el ideal a alcanzar por ellas mismas en
su vida.

Cualquiera de estas observaciones nos
orienta hacia la ·problemática de la parti·
cular inserción de la mujer psicóloga en
el mundo profesional y laboral.

Otra vez surge en mí la interrogación
acerca de lqué consecuencias tiene, a
estas alturas de los tiempos, que existan
. mujeres universitarias y futuras psicólogas, que desconozcan la existencia del fe.
minismo, ¿Qué implicaciones tiene? Obviamente, no sólo aquéllas que hablan de
las fallas del sistema educativo, sino de las
que nos muestran la persistencia de la ex-

Interrogando a las estudiantes sobre
las causas del predomino marcado de mujeres en las carreras de psicología, sólo
una cuarta parte explica esa inclinación
mayoritaria sobre la base de la identifica·
ción vocacional con pautas socio • cultu·
rales al respecto. Pautas que definen
ideológicamente carreras "femeninas" Y
"masculinas", tal como apuntábamos an·

teriormente. El resto de las encuestad'as
consideró entre las causas que explican la
mayor población femenina en la carrera
el que la psicología no sea una profesión
que permita ganar mucho dinero, o el que
sea más "fácil" que las carreras de ciencias exactas, o el que no tenga aún un
campo de trabajo muy amplio, o finalmente, el que sea una carrera que conjuga muy bien con los atributos femeninos clásicos, tales como sensibilidad,
intuición, paciencia, calidez o comprensión. (Ya hemos hablado de esto más
arriba). (Ver aquí la Tabla 7).
Parece evidente pues que los hombres,
no querrían estudiar una carrera que no les
permitiera ganar mucho dinero, que tampoco se interesarían en una que fuera poco estimulante o exigente intelectualmente, o que no invertirían años de esfuerzo
y estudio para ser posteriores proresionistas desempleados o medio empleados.
La pregunta es ahora: lPor qué las
mujeres sí harían todo ésto?.
Para encontrar la respuesta hay que
partir de la aceptación del supuesto que
la mujer dependerá económicamente del
hombre y que, por lo tanto, no necesitará ganar lo que él. EI supuesto iocluye
igualmente la idea de que la mujer no hará del trabajo profesional un aspecto prioritario en su vida. Y, así mismo, que ella
no intentará grandes hazañas intelectuales como las que implicarían conocer de
átomos, de leyes de mercado o ·de astronomía. Simplemente, aspirará a conocer
Ytratar seres humanos . ..

mo es de esperarse de acuerdo a lo anterior, situaciones identificadas mayoritariamente con sentimientos y experiencias
de desventaja, privación, inadecuación,
minusvalía o impotencia. (ver Tabla 9).
En muchos de estos casos, la profesión
aparece identificada con un paliativo o algo en que hallar compensación frente a
esas carencias. Carencias que por- atentar
contra la médula de la definición tradicional de mujer, las convertiría en seres estigmatizados por la sociedad.
Enfrentadas a la necesidad de decidir
entre matrimonio y profesión o entre maternidad y profesión, no encuentran muchas salidas alternativas que contemplen
la consecución de ambos objetivos. Caen
en la trampa que ellas mismas fabrican
reproduciendo lo que siempre han vivid~
en este terreno: elige y pierde.
Para ilustrar esto basta examinar las
respuestas al reactivo que les plantea la
necesidad de que un miembro de una pareja de esposos profesionistas deje de trabajar por una razón familiar compartida.
La respuestas que señala a la mujer como
la indicada para abandonar su trabajo es
llamativamente significativa y más aún, si
consideramos algunas otras de las respues•
tas, las cuales en forma indirecta también
la señalan como la que debe privilegiar el
ámbito familiar sobre el profesional (Ver
Tabla 10).

Es muy llamativo hasta aquí el grado
de dificultad para plantear e imaginar opciones de superación a la realidad que
plantea las limitaciones. Y también es llaEl desempeño de los roles de esposa y
mativo que las expectativas acerca del
madre sí apa rece en nuestras jóvenes cohombre sean, generalmente, las de un opomo primera aspiración que siempre suborsitor y no de un estimulador de su desadina a todas las otras que pudieran manirrollo personal y profesional. A pesar de
festar. (Ver Tabla 8) . Más del 800/o elige
que, por otro lado, el hombre sea tamopciones que excluyen total o parcial- . bién el príncipe que hay que conquistar
~nte su realización profesional y sólo un
y seducir .. . Lady Diana . ..
irrelevante 6.6&lt;:to se permite fantasear
otras posibles situaciones que permitan
El fenómeno antes señalado de la disoluciones más abarcativas.
sonancia cognitiva vuelve a hacerse patente cuando contrastamos los deseos y
La soltería y el no tener hijos son, coexpectativas sobre el futuro profesional y

la resolución de problemas concretos co- ·
mo el que describíamos más arriba.
De este modo, todas las estudiantes
planean y desean el ejercicio profesional o
la prolongación de su formación en estudios de post-grado al finalizar sus estudios
de licenciatura (Ver Tabla 11).
Pero, son las mismas estudiantes las
que eligen en un sesenta por ciento extenso a la mujer como quien debe regresar al
hogar frente a un problema familiar según
lo analizamos a través de la Tabla 10.
Veamos otra forma en que aparece el
fenómeno de la disonancia. El temor a
que todo el sistema de relaciones familiares y sociales se resquebraje a través de l
cambio en las relaciones entre hombre y
mujer se filtra en las respuestas que investigan la retribución económica. Si bien en
un primer ítem la gran mayoría manifiesta su desacuerdo con que el hombre siempre debe recibir mayor ingreso económico
que su mujer, en un segundo ítem que
funciona como re-test del anterior casi
la misma proporción de estudiantes' considera que, por lo menos, el hombre debería _ganar un 250/o más que su mujer, y
de ah1 en más, hubo quienes establecieron
esa proporción necesaria en un 50, 75 o
1000/o más. (Ver Tablas 12 y 13).
Parece entonces que es posible pensar
un problema desde la teoría según un
concepto valorado de sí mismas y, al mismo tiempo, enfrentar la resolución de un
problema cotidiano como el de la asimetría en la relación económica hombre mujer, desde otra perspectiva, que subsis,
t? sin mayor conciencia de antagonismo
con la anterior.
Párrafos más arriba mencionábamos
los proyectos de continuar estudios de
P?st-grado, nos parece significativo que
solo . un 230/o de estas mujeres aspira a
cont1_nuar su formación. Quizás valga como e¡emplo de la autolimitación al respecto transcribir textualmente una de las
respuestas. Ella dice:
- "Si tengo suerte (sic), estudiaría maes- ~

�tría y doctorado, o lo que me permita
el tiempo antes de casarme, o sobre
todo, antes de mi primer hijo".
En muchas de las respuestas comentadas se nos aparece el perfil de una mujer
acosada por la contradicción. La contradicción de responder a dos expectativas
sobre sí mismas que funcionan antagónicamente. La contradicción de estudiar
para satisfacer necesidades intelectuales,
de desarrollo personal y de prestigio,
mientras acepta de alguna manera la posibilidad de abandonar todo ello, parcial
o totalmente. La contradicción de estar
jugándole al tiempo para ganarle una tajada, mientras se cumple el plazo inexorable de la ley biológica y social que regula a la mujer. La contradicción, en fin,
de tratar de seducir al hombre: padre, novio, marido, hijo, para que la "deje'·
mientras muchas veces ella misma no se
"deja",. Y la contradicción de relacionar
la alegría de la maternidad o el goce con
la pareja, con el sacrificio, el apartamiento o la resignación.
O por el contrario, a través de las respuestas se intuye otra forma de resolución, la falsa salida a la contradicción que·
se plantea desde el otro extremo, la de
aquellas estudiantes que quieren eliminar
el conflicto por medio de la eliminación
del hombre o de su.relación con él. Como
si él fuera todo el problema. Cómo si él
fuera el problema ... Como si se quisiera
invertir la relación asimétrica y que fuera
entonces el hombre quien resultara despojado de aquello de lo que se queja la
mujer que le falta.
Espero que a través de esta descri pción y de estos comentarios - sombríos
a veces- pueda, como me lo propuse inicialmente, compartir mis inquietudes, y
sobre todo, generar opciones de respuestas a los interrogantes planteados. El más
grande de ellos sigue sieí(éío para mí lCómo podremos las mujeres criar hijas, formar alumnas, tnibajar- con mujeres siendo psicólogas, sin que las convirtamos,
otra vez, en lo que no quisiéramos de no~ sotras mismas?

LUGAR DE RESIDENCIA DE LAS ENCUESTADAS:

NOTAS BIBLIOGRAFICAS:
1. Lemoine-Luccioni, E: u partición de 111
mujem, Amorrortu, 1982, Bs. As.
2. Newland, K: u mujer en el mundo moderno, Alianza Ed., 1982, Madrid.
3. Mannoni, O: u otra _ , . , CI.,• de lo
imaginario, Amorrortu, 1979. BS.As.
4. Lemoine-Luccioni: Op. Cit.
5. Festinger, L: A Th-V of cCJ91'1itive_ di11onance, Stanford University Press, 1962,
Stanford California.
ALGUNOS COMENTARIOS SOBRE
LA MUESTRA

-

Ofo
Universidad de Monterrey 21
Universidad Regiomontana 21 .7
Universidad Autónoma de
Nuevo León
57.3

77.2
18.2
4.6

Muy de acuerdo:
- De acuerdo:
Indecisa:
- En desacuerdo:
- Muy en desacuerdo:
No contesta:

RELACION CON EL TRABAJO :

ºto
No trabajan:
Sí trabajan :

65.5
34.5

DISTRIBUCION POR NIVEL ECONOMICO:

TOTAL DE ENCUESTADAS: 391.
DISTRIBUCION POR UNIVERSIDADES:

ltem No. 5: lLamujeresquitndeberiaocupane
del cuidado y la educación de los hi
jos?

Ofo
Monterrey
Foráneas:
No contestan:

6.1
14.3
13.3
25.8

Lady Diana:

10.7
3.7

Soltsr11:

93.4

Casada:

6.1
.5

DISTRIBUCION POR SEMESTRES O TETRAMESTRES ACADEMICOS:

ºto
Primero:
Segundo:
Tercero:
:.. Cuarto:
Quinto:
Sexto:
Séptimo:
OctaVo:
Noveno:
Décimo:

7.2
17.4

5.1
22.0
4.6
15.9
7.4
14.1
1.5

4.9

o

47.8

5.6
3.1

26.3
1.0

1.5

5.6
1.3

o
25
50
75
100
No contesta

Ofo

O/o
Divorciadas, viudas,
unión libre:

Sor Juana Inés:

ltem No. 9: Para tí: len qui consiste lo femani
no?
En ser delicada, suave, coqueta,
modales:
En la sensibilidad, sencillez, belleza,
actitud de servicio:
En la maternidad:
En ser y actuar como mujer:
En ser heterosexual :
En un conjunto de roles que la
sociedad adjudica a la mujer:
En lo que diferencia a la mujer del
hombre:
En ser buena esposa, madre, cuidar
del hogar:
En ser mejores y lucha por los derechos femeninos:
No contesta:

to

25
50
75
100
No contesta

TABLA 1

ESTADO CIVIL DE LAS ENCUESTADAS:

24

69.6

°lo
.8
3.1
13.8
22.3
53.7
.4

1.8
5.1
10.2
26.9
51.2
4.8

Siguen en orden decreciente en relación al
puntaje máxi mo (1000/o) de feminidad, Verónica Castro, Marie Curie, Josefa Ortiz de Domínguez, Jacqueline Onassis, Margaret Mead,
Margaret Thatcher, María Félix y Oiga Brees•
kin, la que recibe ese puntaje sólo por parte
de un 14.6 0/o de las encuestadas.
TABLA 4

ltem No. 16: En la vida sexual de la pareja es
conveniente que el hombre 11•
ve la iniciativa:

3.8
3.8

0

Muy de acuerdo:
- De acuerdo:
Indecisa:
En desacuerdo:
Muy en desacuerdo :

-

to

3.3
49.6
12.3
15.6
19.2

TABLA 7

ltem No. 12: Si tu posibilidad cierta fuera t_,
solamente unemberazo, lqu6sexo
preferirías y por qu67

ltem No. 1: lPor qu6 eonsider11 que hay más
muj.,_ que hombres que estu-•
dian psicologia?

°lo
-

.5

0

26.1

ºlo
62
30
5
2
1

20.7
5.9
50.4
19.2

TABLAS

OJo

TABLA3

EDAD DE LAS ENCUESTADAS:

Entre 15 y 20 ai'los:
Entre 21 y 25 ai'los:
Entre 26 y 30 ai'los:
Entre 31 y 35 al'los:
Entre 36 y 55 al'los:

º'º3.3

ltam No. 13: Asigna a las siguientes mujeres
una calificación da femanidad en
t6rminos de porcentaje (100, 75,
50, 25 y 00/o).

OJo
Muy bajo:
Bajo:
Mediano-bajo:
Medio :
Mediano-alto:
Alto:
No contesta:

TABLA 2

°lo
52.9
34.8

Me seria Indiferente:
38.9
No lo sé :
1.0
Femenino: las nii'ias son
más fáciles de educar, tranquilas. dóciles, responsables:
21.5
Femenino: para que ella
pueda ser madre también :
3.8
Femenino: me podría
identificar más con ella:
10.7
Femenino: para educarla
igual al hombre :
2.0
Masculino: tendrá más
posibilidades y sufrirá
menos :
8.4
Masculino: los niños me
8.2
gustan más
Masculino: para complacer al padre :
2.0

Es una carrera con poca
11.3
retribución económica:
Las carreras humanísticas
son más adecuadas para
mujeres:
16.1
Es una carrera con poco
campo de trabajo:
4.9
Requiere atributos femeninos, comprensión, humanitarismo, paciencia:
25.4
Ayuda a desarrollar mejor
una familia y las relaciones
personales:
4.1
Es una carrera más fácil
que las de ciencias exac4.3
tas o las tecnológicas:
Es consecuencia de una
definición socio-cultural
de las profesiones:
22.3
Los hombres machistas
no quieres verse mal en
una carrera para mujeres:
9.0
2.6
No contesta:

38

TABLAS

ltem No. 25: lCuál es tu opinión da las mujeres feministas?
O/o
Luchan por la igualdad de
derechos de la mujer, las
apoyo:

0/o

TABLA 8
ltem No. 27: Una mujer psicóloga ante el
matrimonio y la maternidad

32.2

Luchan por la igualdad de
derechos de la mujer pero
son extremistas:
24.01
Confuden liberación feme3.1
nina con libertinaje:
Son el otro polo del ma.8
chismo:
No deberían hacer escán·
dalos o manifestaciones:
7 .2
Pierden su feminidad al
querer igualarse al hombre : 5.4
Estoy en desacuerdo con
ellas:
3.3
Sólo les interesa su aspecto
exterior, son coquetas y suPerficiales:
Son dependientes de los
hombres, sumisas, román·
3.6
tices, conformistas:
15.8
No contesta:

debería:

O/o

43.8

4.61
3.2

-

Elegir su realtzación
profesional:
Postergar su desempeño
profesional :
Optar por su realización
como esposa y madre:
Limitar o restringí r su
práctica profesional :
Otri.l'i
No cont~sta:

O/o

9.0

4
: :: } 83.7
27 .1
6.6
.7

�LA HISTORIA ORAL COMO
INSTRUMENTO
DE LA HISTORIA CHICANA
I_

Hubert J. Miller
Traducción al español de
Armando Moreno Cervantes

TABLA 9

TABLA11

TABLA 12

ltem No. 14: La posibilidad de quedarme sol•
tera me hace sentir. ..

ltem No. 34: lCu" •ría tu mayor d-o al terminar la carrera?

ltem No. 18: Para la estabilidad de la pareja, el
hombre siempre deboll'ía recibir mayor ingreso económico que la

ºlo
-

-

-

Indiferente:
19.4
Triste; deprimida, decepcionada, infeliz:
27 .9
Mal, porque quisiera tener
hijos:
2.0
Mal, porque el matrimonio
es muy importante para mí: 4.3
Mal, porque no me realizaría como mujer:
4.9
Miedo, falta de protección
moral y económica:
4.9
Fea, poco atractiva, responsable de la situación:
1.8
Libre, sin compromisos e
independiente:
7 .9
Me dedicaría a la profesión: 21 .5
No contesta:
5.4

TABLA10

ltem No. 29: Suponiendo que tú y tu esposo
fuwan ambos profesionistas y que
uno de los dos tuviera que dejar
de trabajar por alguna razón familiar, lquiín deberla dejar de trab•
jar?
ºlo
61.1
La mujer:
.8
El hombre:
Depende de quien tenga
mejor empleo:
·
9.7
- Debe tomarse una decisión por mutuo acuerdo:
9.0
- Depende de la razón familiar:
10.5
La mujer, luego puede re!J'BSar al trabajo:
2.0
.,... Deben esforzarse para continuar ambos:
2.6
- Depende del gusto, satisfacción y desempeño profesional
de cada uno en el trabajo:
2.0
- Cualquiera de los dos:
1.5
- Ne&gt; con testa:
.8
-

ºlo

-

-

-

-

Ejercer la profesión:
47.8
Ejercer la profesión, casamiento e hijos:
5.4
Trabajar un tiempo y luego casarme:
2.8
Desempeñar brillantemente la profesión, ser reconocida, tener buenos puestos: 12.5
Ejercer la profesión y hacer
estudios de post.grado:
Hacer estudios de post,grado:
6.9
Trabjar en salud mental:
1.5
Trabajar con niños o jóvenes:
2.8
Trabajar en investigaciones: 2.0
No contesta:
2.3

"}

mujer.

ºlo

-

-

ºlo
Muy de acuerdo:
De acuerdo:
Indecisa:
En desacuerdo:
Muy en desacuerdo:
No contesta:

a.u

25.6_ 12.3
40.4}
12.8
,7

Olo
33.8

53.2

TABLA 13
23
ltem No. 39: lEn qué proporción considera
que el hombre 'deberla ganar un
llleldo mayor al de su mujer?

-

-

1000/o:
750/o:
500/o:
250/o:
00/o:
No contesta:

~.r
14.6
22.8
22.8.
32.7
2.5

ºlo
64.8

Los estudiosos de la historia de los
chicanos han sido negligentes en el empleo de la historia oral como medio de
investigación. La obviedad de este hecho
resulta cuando se compara el uso dado
al método en cuestión en el estudio de
otras minorías. Inclusive al escribir la
historia de los anglos, los historiadores
no han desaprovechado el instrumento
referido, como lo atestiguan las obras
de Allen Nevis y de Sfuds Terkel.
Al repasar brevemente la Bibliography on oral history collections, de Manfred Waserman, se comprueba cuán escasa es la utilización del enfoque histórico - oral en los trabajos en que se da
cuenta de la historia de los chicanos. En
realidad, la obra de Waserman contiene
más referencias acerca del uso de la técnica de la entrevista en la historia mexicana, que en la chicana. En dicha obra
se citan específicamente los trabajos
alusivos al empleo de la historia oral en
la investigación mexicana de Lyle
Brown, Eugenia Meyer, Alicia Olivera
de Bonfil, James W. Wilke y Edna
Monzón de Wilkie (1). De esta guía bibliográfica se desprende que el uso del
método de que aquí se habla, en el análisis del pasado chicano, no había alcanzado aún su madurez en 1975.
En ese mismo año (1975). Alan
Meckler y Ruth McMullin publicaron
una guía sobre colecciones de historia
oral. Bajo el rubro de instituciones texanas, en la guía se mencionan cuatro
universidades que cuentan con depósitos de obras que tratan de temas
chicanos. Los cuatro centros educativos son, a saber: la Universidad de
Baylor (Baylor University ), la Universidad
Estatal del Norte de Texas
( North Texas State University ), la
Universidad de A &amp; M de Texas ( Texas A &amp; M University ) y la Universidad
de Texas en El Paso ( The University

of Texas at El Paso) (2). Aunque podrían
agregarse a tal lista algunas colecciones
más reducidas de otras instituciones de
Texas, la guía de Meckler y McMullin
señala nuevamente la existencia de recursos limitados en esta área.
En un sondeo más reciente de la literatura referente á este campo, realizado por el profesor Osear Martínez,
se deplora el hecho de que son pocas
las publicaciones cuya información se ha
basado en el empleo de la historia oral.
El profesor cree que esta situación se
debe tanto al incipiente desarrollo de este instrumento, como al relativamente
reducido número de especialistas en materia de asuntos chicanos que había antes de final izar la década de los sesenta
(3).

El profesor Martínez indica que los
historiadores profesionales han descuidado el uso de la historia oral, mientras
que los-colegas de otras disciplinas han
recurrido frecuentemente a dicha técnica. Ya en los años veinte, el antropólogo mexicano Manuel Gamio utilizó este método en sus estudios acerca de la
emigración de braceros (mexicanos) a
los Estados Unidos de América. Lo mismo puede afirmarse en cuanto a la investigación de Paul Taylor, sobre la mano
de obra mexicana y chicana en la Unión
Americana luego de la Primera Guerra
Mundial. Durante la época posterior a
la segunda conflagración, otros investigadores --Ernesto Galarza, Osear Lewis,
Américo Paredes y Stan Steiner ·· habían
empleado este instrumento en sus respectivos trabajos (4). Los historiadores
de profesión harían bien en aprender de
los esfuerzos llevados a cabo por esos
precursores.
La lista de proyectos con base en el
uso de la historia oral, en constante crecimiento desde principios del decenio de
los setenta, en. Texas y California, así
como en otros estados como Nuevo
México, Utah y Colorado, constituye un
buen argumento en favor de una mayor

utilización de las colecciones de historia
oral al escribir sobre folklore; inmigraciones, braceros, movimientos políticos e historia fronteriza, en relación con
los chicanos (5).
Por lo anterior, se impone repetir la
observación conclusiva del profesor
Martínez:

La historia oral chicana se encuentra en la infancia. Aún cuando
investigadores y otros escritores han
empleado a menudo la técnica de la
entrevista, como medio de estudio en
las comunidades chicanas, los trabajos efectuados principalmente con
base en la historia oral son contados.
Los historiadores veteranos, en particular, no han capitalizado el potencial de los aparatos de grabación. Empero, existen indicios de que los investigadores jóvenes que ingresan a
la profesión habrán de aprovechar
sistemáticamente este importante
método de acopio de datos. Los programas institucionales que contem·
plan proyectos sobre los chicanos
son relativamente escasos, mas algunos de los hoy en dla existentes contienen colecciones dignas de tomarse
en cuenta (6).
El propósito de la presente monografía es tomar en consideración la advertencia transcrita, así como aplicarla a
la historia de los chicanos del sur del
valle de Aío Grande.
De la lectura somera de los textos de
historia relativos a la zona sur del valle
de Río Grande, puede colegirse la alarmante omisión de la historia chicana del
siglo veinte, a pesar de la circunstancia
de que la historia de esta minoría precede a la de los anglos, y de que el grueso de la población en el área está formado por chicanos.
El libro de texto tradicional, escrito
por Lee Stambaugh y su esposa, Lillian,
es un claro exponente de la obras que fo

�contemplan la historia del valle de los
siglos XIX y XX como historia de lo_s
anglos. Verbigracia, los autores descri·
ben el desarrollo de las industrias ganadera y agrícola como fenómeno esencialmente anglo (7).
Lo mismo ocurre en lo que toca al
tendido de las vías férreas durante los
primeros al\os del actual siglo. Asimismo,
los autores fundamentan sus conclusiones en crónicas periodísticas y en actas
de cabildos. En virtud de que esas relaciones parten primordialmente desde
el punto de vista anglo, la historia de los
chicanos está aún por contarse. De haber utilizado los autores la historia oral
en la comunidad chicana, hubiera resul·
tado evidente que muchas de las industrias citadas se convirtieron en realidad
por la mano de obra mexicana y por
empresas propiedad de mexico-america·
nos. Esto representa un buen ejemplo
de cómo la historia oral puede servir para llenar lagunas, cuando las fuentes escritas tradicionales fueren oscuras.
Otra obra clasificable en la catego·
ría ae la de los Stambaugh, es la de
Dorothy Lee Pope. Su enfoque es to·
davía más limitado, pues abarca únicamente la historia de la zona del período
1910 • 1930, dependiendo de informaciones periodísticas y empleando la téc·
nica de la entrevista, pero exclusivamente
con segmentos anglos de la comunidad,
refiriéndose a los chicanos sólo de mane·
ra tangencial, tornándose así, ~~sicamente, en la historia de los colonizadores y de los promotores del desarrollo
anglos. Cuando se hace alusión a los
mexicanos, frecuentemente se les caracteriza como bandoleros (8).

j

Los proyectos y las publicaciones
conmemorativos del bicentenario de los
·ai'\os setenta, trataron predominantemente sobre las aportaciones étnicas al
pasado de la nación, y los del sur del
valle de Río Grande no fueron la excepción. En su Roots by the river, Ann Reed

Washington y coautores muestran una
mayor conciencia del legado chicano,
en comparación con los autores mencionados con antelación. Aunque la mayor
parte de la publicación da cuenta de la
historia de los colonizadores y empresarios anglos, sus autores no soslayan la
historia de los negocios familiares
mexico-americanos, tales como el "Ran·
cho Vela'', al norte de Edinburg-Y el
"Rancho Yturria", cercano a Raymondril le. De igual manera, se habla de
los rnexico-americanos en otros renglones de las actividades mercantiles, como
de los Yturria, en la banca, de Carlos De
la Garza, en los giros de abarrotes Y de
artes gráficas, a la vez que de la empaca·
dora de carnes de los Hinojosa, en Mercedes. Con todo y que esta obra está dirigida al gusto del lector popular, ya se
captan en ella señales saludables de reconocimiento del pasado chicano.
Algunas de las fuentes referidas han
utilizado informaciones de historia oral
de un modo limitado. Del hecho de que
los trabajos versen sobre la historia de
las élites de los anglos, así como del que
las entrevistas se llevaran a cabo comúnmente sólo con este grupo, puede inferirse la omisión de las experiencias chicanas. Por otra parte, en un artículo acerca del uso de la historia oral, en el estudio "Crystal City" y de "La raza
unida" Lyle Brown ofrece una muestra
palpabÍe del tipo de información que
puede reunirse sobre los chicanos (9). Sus
cintas de grabación se encuentran disponibles en la Colección de Historia Oral
de la Universidad de Baylor ( "Baylor
University Oral History Collection").
La valiosa ayuda que la técnica de la
historia oral puede brindar se hace patente en la investigación de Devra Anne
Weber, respecto a los trabajadores agrí·colas en el valle Imperial y en el área de
los Angeles. Su enfoque del análisis de
las huelgas ocurridas en esa zona, ~e
1928 a 1934, consistió en dar constancia
de las opiniones de diez huelguistas, en

lugar de basarse totalmente en las crónicas periodísticas que favorecían a los
productores. Entre los hallazgos más so·
bresalientes a partir de la utilización de
la utilización de la técnica de la entrevista, se tienen los siguientes: (a) un número más realista de las personas involucradas en los movimientos de huelga,
(b) consideraciones políticas, sociales,
económicas y religiosas, (c) antecedentes familiares, (d) relaciones entre los
mismos trabajadores mexicanos, así co·
mo para con otros grupos étnicos,
(e) desplazamiento de la mano de obra
mexicana por parte de los obreros anglos, (f) relaciones entre la ideología
de los huelguistas y la de los dirigentes
de los trabajadores, y (g) estructura de
los sindicatos y actividades huelgu ísti·
cas.

Aparte de las entrevistas, la autora
recurrió a correspondencia de Carey
McWilliams, a cartas y libelos de la bi·
blioteca de la UCLA (Universidad de
California en Los Angeles) y a publicaciones oficiales. Al estudiarse los resultados de su investigación, se comprueba que los escritos jamás podrían pro·
porcionar la información que fue sus·
ceptible de obtenerse mediante la entrevista a los diez huelguistas (10).
Ejemplos adicionales del empleo de
la técnica de la entrevista en el estudio
de las huelgas de chicanos, son las in·
vestigaciones realizadas por George N.
Green sobre el Sindicato Internacional
de (Mujeres) Trabajadoras del Ramo de
las Prendas, en Texas, de 1930 a 1970.
Las fuentes principales consultadas por
este autor fueron periódicos y revistas
laborales. El recurso de la historia oral
lo utilizó secundariamente, pero inclu·
sive así brinda información que no fi·
gura en las fuentes escritas (11 ). La ~itua·
ción no cambia mucho en el estudio de
Víctor B. Nelson Cisneros, sobre los
descascaradores de pacanas del decenio
de los treinta, en San Antonio (12).

Ricardo Romo usa de un modo un
tanto distinto la entrevista para averiguar cómo fue que ciertas familias mexicanas llegaron a los EE.UU., la forma
en que lograron obtener empleos y la
manera en que fueron auxiliados por
los rurales de Texas para cruzar ilegalmente hacia este país (13). Es innecesario
mencionar que el último de los hechos
apuntados no habrá de encontrarse fácilmente en los archivos de los rurales.
mas es información que puede conse:
guirse a través de la entrevista grabada.
Los anteriores ejemplos del uso de la
historia oral para hurgar en el pasado
chicano son bastantes para probar lo
que puede llevarse a cabo. Este tipo de
esfuerzos que abren el camino a la uti·
lización de la técnica de la historia oral
deben incrementarse, para así hacer posible que se dé cabal cuenta en lo escrito, acerca de la totalidad de los aspectos de las experiencias chicanas. En· este
orden de ideas, deseo enfocar mi análisis a la zona del sur del valle de Río
Grande, en Texas, y comprobar el valor
del método de la historia oral en el estudio del pasado chicano.
Las entrevistas que se describen más
adelante las he efectuado del año 1976
hasta la fecha.
ellas se ofrece una
semblanza de las vidas de cinco individuos, fluctuando la duración de cada
entrevista entre ocho y nueve horas
aproximadamente. Este material se encuentra disponible para el público, sin
ninguna limitación, en el Centro de Recursos para el Aprendizaje de la Universidad Panamericana (- Pan American
University Learning Resource Center ).
Las entrevistas con esas cinco personas
en realidad presentan las historias de üñ
grupo selecto, de una élite; por lo que
esta advertencia deberá tenerse en mente al escuchar sus comentarios.

En

La empresa de la historia oral dió comienzo corno proyecto conmemorativo
del bicentenario (de los EE. UU.). que

en .1976 iniciara el Comité del Gobernador sobre edad avanzada (- The
Governor's Committee on aging J. Como resultado del proyecto aludido, se
publicaron las historias de las vidas de
unos veinticinco ciudadanos de avan·
zeda edad, del estado de Texas. Entre
los nombres que consignaba la· lista de
los ciudadanos escogidos para ser entrevistados en el área del sur de di.cha entidad, aparecía el del doctor Octavio
García, de McAllen (14). Lo que resulta·
ba particularmente interesante para mí
de la vida de este hombre, era su participación en la Revolución Mexicana y
su posterior emigración a la Unión Americana. Fueron éstas las razones por las
que recomendé que se incluyera al
doctor García en la nómina de las veinticinco personas a quienes se habría de
entrevistar para el proyecto del bicentenario. Luego de escuchar la historia
del doctor, nunca lamenté mi decisión.
La historia del doctor García empieza alrededor del cambio de siglo, en su
niñez, en Mier, Tamaulipas, población
situada al otro lado del río (Bravo del
Norte), frente a Roma, Texas. Los primeros años de su adolescencia los vivió
en Saltillo, donde asistió al Ateneo. Su
relación hasta 1915 (cuando a la edad
de dieciséis años emigró a los Estados
Unidos), revela interesantes facetas de
la vida en Mier y en Saltillo. La instrucción recibida en el Ateneo le abrió los
ojos, pues fue aquí en donde, bajo la
influencia de uno de sus maestros de
filosofía, se enfrentó a los problemas
soci-econórnicos por los que México
atravesaba en la época del porfiriato.
En la narración, el doctor hace referencia a los estrechos vínculos que existían entre su familia y Francisco l. Madero, el dirigente de la Revolución de
·1910. El caso fue muy diferente en
1914, al entrar en escena el presidente
Venustiano Carranza, cuando, en medio
de las luchas entre las facciones revolucionarias, la familia emigró a su rancho
cerca de Falfu rrias, Texas.

Luego de una corta estancia en la hacienda de su padre, partió al "St. Louis
College" (que más tarde se convertiría
en la institución actualmente denominada "St. Mary's University", en San
Antonio). donde estudiaría para mejorar su inglés. En el transcurso de la década de los años veinte, estudió en la
f acuitad de Medicina de la Universidad
de St. Louis (- St. Louis University
Medica/ Schoo/ ), concluyendo su carrera en 1930.
Una de las secciones más valiosas de
la entrevista sostenida con él, es en la
que se detallan muchas de las discriminaciones a que se vio sujeto en el ejercicio de su profesión en McAllen. El
doctor García tuvo éxito en su propósito de eliminar paulatinamente las
prácticas discriminatorias, así corno en
establecer normas profesionales de un
nivel superior --tales como sistemas
de registro adecuados y el empleo de
una máquina de Rayos-X, misma que
su esposa, quien era un experimentada
enfermera, operaba--. En pocas palabras, el método del relato oral en la
investigación de la historia chicana es
valioso en .cuanto a que puede ofrecer
la descripción de la vida en una ciudad
fronteriza y en un rancho a principios
del presente siglo. Los comentarios del
doctor acerca de la Revolución Mexicana, así como su enfrentamiento a los
tratos discriminatorios en el nosocomio de McAllen, revisten especial utilidad; inclusive las observaciones sobre
este último punto, pcr sí solas, hacen
que la entrevista valga la pena, dado
que manifiesta vívidarnente los graves
problemas que tuvieron que arrostrar
los chicanos en el período comprendido entre 1930 y 1960 (15).
Como ya se indicó, las relaciones históricas del Valle tienden a omitir la
aportación chicana al desenvolvimiento
de la industria agropecuaria. Si acaso se
extiende en ellas algún reconocimiento
en ese sentido, se refiere a los poblado-

~

�res de la época de Escandón, en el siglo
XV 111; pero después de 1848, la perspectiva se torna enteramente, estimán·
dose esa actividad como giro primordialmente anglo. Las historias de Esteban
García y Ramón Guerra añaden pruebas
de las contribuciones chicanas a la in·
dustria de referencia, luego de 1848.
Ambos entrevistados remontan el origen de sus antecesores (familiares) a los
pobladores de los tiempos de Escandón.
La Familia Guerra residía en el lado
texano, mientras que los García vivían
en Camargo, siendo esta última familia
obligada a irse por la fuerza y a trasladarse a un rancho en el sector estadouni·
dense. Los García apoyaban al presidente Porfirio Díaz y, luego de 1910,
no había cupo en la República Mexica·
na para los sentimientos de esa índole.
De hecho, esta familia sufrió la pérdida
de vastas extensiones de tier•a que po·
seía en México (16).
Los recuerdos formulados por los
sef\ores Guerra y García ofrecen infor·
mación respecto a la vida en los ranchos del sur de Texas. La historia de
Esteban García describe el modo de
vivir en Camargo y da fe de los estrechos lazos mantenidos con el poblado
hermano de Río• Grande City. Dado
que parientes y amigos vivían en uno y
en otro lado del río y puesto que no
existían limitaciones migratorias, las
dos comunidades se consideraban (entre
ellas) como una ¡,an población; avnque,
en el año de 1917, esos vínculos se vieron amenazados al comenzar a implementarse medidas migratorias restricti·
vas (17).
La familia García era heredera de la
"Porción No. 98", una concesión de tierras cuyo origen data de 1767. Luego de
salir de Camargo, los García se mudaron
a su rancho, cerca de Falfurrias. Los
Guerra vivían en otro rancho ubicado
aproximadamente a veinticinco millas al
~ norte de Edinburg. Las dos narraciones

dejan entrever el estado de aislamiento
de la vida en los ranchos, antes de que
llegara la mecanización. Los rancheros
dedicaban largo tiempo a discutir cómo
habían de dirigirse los ranchos, incluyendo las condiciones de trabajo, la
crianza de ganado, las mejoras de calidad de la tierra, así como el papel del
ranchero como patrón; lo cual aY._4dó a
muchos de sus trabajadores chicanos a
sobrevivir en momentos difíciles (18).
Por ejemplo, los aspectos de negocios del
relato del señor Guerra, revelan la venta
de ganado al ejército de Lucio Blanco,
de Tamaulipas, que secundaba a Venustiano Carranza en su lucha por derrocar
al presidente Victoriano Huerta. La narración de Esteban García alude a sus esfuerzos por desarrollar la raza de ganado
cebú.
Otros detalles interesantes de las entrevistas, se relacionan con la época en
que el señor Guerra ingresó al giro de los
abarrotes, en McAllen, y con su elección
como miembro del cabildo de la ciudad,
siendo precisamente durante el período
de su gestión como munícipe, en la
década de los años treinta, cuando se
encontraron las sendas del doctor Octa·
vio García y del señor Guerra. en los
días en que el doctor se quejaba de los
tratos discriminatorios en el hospital de
McAllen, recurrió a solicitar ayuda a
Ramón Guerra. El esfuerzo resultó vano, pues el funcionario le hizo saber al
médico que ésa era la forma en que los
anglos se desenvolvían y que él (el doctor) necesitaba aceptar la realidad, por
dura que ésta fuera. Por ningún modo
habría de admitir el "combativo" médi:
co tal idea como solución definitiva (19).
Además de su rancho, Esteban Gar·
cía tenía otros intereses; uno de ellos
era su estrecha liga con líderes poli·
ticos mexicanos. las relaciones nacían
a partir de los tratos (en cuanto a gana·
do y caballos) que celebraba con figuras
del mundo político mexicano, militantes tanto del PRM (que luego cambiaría

sus siglas por las de PRI), como de partidos de oposición, como el PAN. García conservó su nacionalidad mexicana,
permitiéndole esta circunstancia el poder tomar parte en la política de México; como en el año de 1940, cuando
participó activamente en la campaña de
Juan Andrew Almazán. Su apoyo a Almazán refleja sus anteriores convicciones en favor del porfiriato (20).
los comentarios con los que ambos
entrevistados cierran sus relatos, tocan
el tema de su reacción ante los movimientos chicanos que dieron principio
en el sexto decenio del siglo en curso.
Los dos proceden de ambientes conser•
vadores y no se sienten a gusto con el
vocablo "chicano", aparte de que están
convencidos de que
mexico-americanos pueden mejorar su calidad de vida a
través de la instrucción y la educación,
sin necesidad de adoptar posturas chicanas "radicales". El temor hacia el radi·
calismo en el movimiento chicano se
vuelve patente en las opiniones emitidas por García, al hablar sobre la hue~
ga de los trabajadores agrícolas de La
Casita", a finales de la década de los
años sesenta, y sobre "La Raza Unida".
Habiendo residido en Río Grande Citv
durante esos años, el señor García fue
testigo de la huelga en cuestión, misma
a la cual él se opuso, por lo que posteriormente aconsejó a la Iglesia Católica
del Valle que no se involucrara en tal
movimiento, porque la razones que an~
maban a éste eran puramente socio-económicas y, por tanto, ajenas a la mi·
sión de la Iglesia. Además, también
pensaba que las demandas de los trabajadores eran extralimitadas y que los
rurales procedían justificadamente al
arrestar a los huelguistas, en virtud de
que éstos estaban destruyendo propiedad privada. La defensa de la conducta
de los rurales por parte de García no
fue ratificada por las ulteriores resolUr
ciones de los tribunales, en las que st
dictaminó que los rurales actuaron
equivocadamente (21).

los

Es pe_rfectamente dable suponer que
las opiniones expresadas por estas dos
~r~onas (en lo que se refiere a los mov1m1ento~ chicanos Y a la huelga de
1?5 tr~baJadores agrícolas) son compartidas integramente por otros rancheros
puesto que es el punto de vista elitista
de empresarios prósperos que percibían
una amenaza a sus intereses económicos por causa de esos movimientos. El
~ontar con esa opinión grabada es valioso _para ~I investigador, en función de
la a~1stenc1a que a éste le brinda
explicarse las dificultades a que sep:~~
~rentaban los chicanos, al intentar me¡orar a su grupo en general.
Un panorama totalmente distinto
sale a relu~ir de la conversación con Leo
~- Leo, ~u1en por mucho tiempo fuera
¡efe (cacique) politico de La Joya, cerca
~e McAllen'. ;exas. Sus antecedentes
_-que conmt1an en una mezcla de mex1.canos Y anglos-- se remontan a los
d1as de la guerra entre los Estados Unid?s de Norteamérica Yla República Mexicana. Sus Primeras remembranzas corresponden a los años veinte época acer
ca de la cual expone aspect~s interesan:
~es ~n lo que ve a la vida Yla educación
he a Joya. En su charla, el señor leo
ace ~otar la dura discriminación que
~~s c~1c_ano~ _encontraban en las escuelas.
d1scri'!1inac1on que continuó en el terce;
ec':"'º de esta centuria, cuando el entre~1stado asistía al ..Junior College" e
Ed1nbu rg, inst1tuc1on
· · .. que diera origen
, na
1a ac~ual . "Pan American University"
(-Un1vers1dad
Panamericana) · Un .inCI·.
de
t ·
ft n e inolvidable acontecido en esos
~ os del "Junior College", fue su exitoc~mpaña ~ara elegir a una muchacha
rnex1co-amencana como reina del plantel. Al percatarse los funcionarios del
~tro educativo de que la joven tenía
~as lds probabilidades de triunfar la
;a ica se vio o~ligada a renegar de su' raYa competir por el accésit (22).
Lo_s años de la década de los veinte
Y, Part1cu larmente, los de la década de

los trein!~• no fueron fáciles para Leo
pues nac1~ e~ el seno de una familia d~
recursos limitados. Su familia fue suma~ente golpeada por la crisis en el
peri~do de_ la depresión, durante el cual
Leo ingreso a la C C C
. .
más ta d
, cons1gu1endo
"New be:l'~n( puNesto en proyectos del
.
- uevo Trato ). la técnica de la entrevista comprueba su valor
~n este caso, pues provee una mejor
i_magen de raíz de los problemas de 1
epoca de la d:presión, en comparació~
con las narraciones comentadas previament~.• ~us opiniones sobre los momentos
en Mission YMcAlle n, t raen
a c d1f1ciles
1 ·•
'd o ac1on •el hecho de que hab'1endo
s1 o 1os chicanos quienes más habían
menester de los programas del "N
T t "
uevo
ra o • . n_~ obtuvieron los beneficios
que
rec1b10 el segmento anglo• Ensu
t'd
es1s e grado de maestría (que versa
sobre los chicanos de McAllen de 1933
a 1936)_,_ Irene Ledesma llegó a' la misma
con~!us1on (23). Las privaciones quepadec10_ el señor Leo le convencieron de la
n_eces1da~ ~e conseguir la independencia econom1ca, antes de pensar en poder
entrar a la poi ítica para mejorar las
depl_orables condiciones de su grupo Inclusive su breve paso como maestr¿ en
el_ condado de Zapata, no le aseguraba
d ich~ emanci~ación. No fue sino hasta
los anos q_ue siguieron a la Segunda Guerra Mundial --cuando empezó a dedicarse a los. abarrotes--, que el señor
Le~ alcanzo su largamente anhelada segundad económica (24).
. E_sta misma época de la posguerra le
brindo a Leo las oportunidades políticas
que ~e tornaron en su primer amor. Estaba cierto d_e que los chicanos de los
a~_os posteriores a la citada conflagrac_1on estaban más conscientes de la necesidad de pelear por sus derechos. Se trataba ya de una persona distinta de la
que se había afiliado a la "Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos"
L C . L U ,I': League of Un ited Lati~
American C1t1zens" _ LULAC), la que,
según Leo, no quería hacer ruido ni

causarse problemas. El nuevo chicano
contab~ c?n su constancia de servicio
en el ~Jérc1to, pertenecía a la institución
c?n~1da como "GI Forum" a la "As0
c1ac1on p0 lítica
· de Organizaciones
•
H' •
pano~arl_antes" ó A p o H ("Politid:i
As~oc1at1on of Spanish-Speaking Or ·.
zat1ons"- PASSO)
.
gan1
"CI
• as1 como a los
ubes Kennedy" (-"Kennedy Club ")
~esde ,su sede política de la Joya / .
f1~ba al liderazgo anglo del cond;doe~a~
~-1da,lg? Y a los patrones con apellidos
. 1span1cos, que eran utilizados como
instrumentos por los dirigentes políticos anglos. Uno de esos patrones a quienes Leo desafiaba era E. B. Reyna de la
Jf~ª·. El aspirante a líder polític~ logró
e ex1to en el transcurso de la década de
l~s años s~se_nta, cuando pudo obtener
e_ reconoc1m1ento de La Joya com
t1dad poi ítica Y ser electo alcalde do enpoblación (25).
e esa
. El relato de estos sucesos poi íticos
ex~1be la corrupción política que prevalec1a,_ en particular en lo que toca al
maneJo de los sufragios Yde los impue .
t~s sobre votación. En realidad I s
d1dato político que pudiera pa~r\,Ci::
puesto sobre votación de sus segu'd
era el q t .
1 ores
ue en1a mayor oportunidad de
g~nar. El ~so de boletas de votación hacia aconseiable el ejercer presión polític~; El señor ~eo opina que la introducc1on de la maquina de votación ha sido
una ~e las reformas más trascendentes
en virtud de que mantiene el voto se'.
cret?; es decir, que permite emitir s~frag1os co~tra el jefe poi ítico sin temor
a represalias de corte económico L
resol~ció~ judicial respecto a 1a' in~
const1tuc1onalidad de los impuesto
bre votación
od .
. s sotamp
• no P ria considerarse
tanci;(~6)~mo una reforma sin impar- La zona de influencia política del
~?n?r Leo se extendió más allá de los
1_~1tes de La Joya. Por un tiempo fun;1: c_omo n_otario público Y con ello
Y do a registrar documentos de iden- ~

�tificación Y ciudadanía para muchos de
sus clientes. En un
número de cas?s
se trataba de descendientes de. repatri_a·
dos en la década de los años treinta, mts·
mos quienes habían nacido_ en los· Es:~
dos Unidos de Norteamérica pero q .
en la época de la depresión fueron o_b~tgados a regresar a México. Este s~rv1~10
le significó allegarse leales partidarios
políticos (27).

!P'ª"

Otra de las áreas en las cuales coope·
ró con su comunidad, fue su ~esempeño
como miembro de los con~e)os de a~ministración encargados de v1g1l~r la aplt·
., de los programas de as1stenc1a a
cacton
. dad"
indigentes de la "Gran Socte
(-"Great Society"), durante la dé~ada
delossesenta(28).En su carácter de in:·
grante de esos organismos, Leo hab)a ~
en favor de los desamparados. economt·
camente Y, al hacer esto, ampliaba su es·
fera de poder político, porque estaba -en
. ., n de prestar servicios que muchos
pos1c10
• h b'
•
de estos menesterosos jaman a ta rect·
bido tales como conseguir emp}e~, '!'~jora~iento de vivienda Y asesoria ¡uridt·
ca (29).
Sus comentarios sobr~ ~u pa~icipación en el consejo de admin1strac10~ d~I
"Patronato para el Desarrollo Economt·
co Conjunto de la Ciudad Y d~I Con~ado ,, 0 p D E c C C (-" Assoctated Ctty
and County Economic Development
Corporation"- ACCEDC), ofrecen su
versión de los problemas que enfrentaba
dicha agencia Y, específicamente, los
conflictos que provocaba el directór del
programa, Elisio Sandoval, los cual~s,
con el tiempo, dieron lugar a ~&lt;:';1sac10nes, condenas Y a la desaparict?n del
patronato en cuestión. El pr~pto Leo
pasó un corto tiempo en la car~el, por
rebeldía, con motivo de que el ¡uez ha·
bía dictaminado que la condu~ta-. de
aquél en la sala del tribunal habta sido
un tanto inadecuada. Con todo Y es~e
final poco glorioso, el señor Le? habta
servido a un sector de la comunidad ~:,; yas necesidades siempre permanectan

en el olvido en el proceso político; y,
actuando de ese modo, L~o se habta
vuelto un "patrón", es ~ectr, en, un ex·
ponente de lo que siempre ~abta ~~mb t'd durante su trayectoria pol1t1ca.
E~' 1aº última etapa de su vida, a Leo
le llamaba "el patrón de La Joya ,
$Obrenombre que no le agradab~ (30).
La lucha política en favor de los desvalidos también se hizo paten.te eA la
huelga de los trabajadores agricol~s _de
"La Casita". Aparte de Leo, ex1st1an
unos cuantos dirigentes que apoyaban
abiertamente las exigencias de los huelguistas. Leo censuró fuertemente_ a la
LCLAU (- LULACJ, por sus art1culo_s
periodísticos que c~nden~ban el movt·
miento citado. No s1mpat1zaba en nada
con la postura expresada por el ranc~ero de Río Grande City, Esteban Garcta.
Criticó, además, al juez federal ~eynaldo Garza, quien, según sos~e~ta _L_eo,
mostraba lenidad al retrasar tn¡~st1f1cadamente la atención de las que¡as que
los trabajadores agrícolas tenían en co~tra de los rurales de Texas. Los huelguistas argumentaban que. los_ r_urales esta·
ban obstaculizado el e¡erc1c10 del dere·
cho de huelga de los trab_ajadores (31).
Por otro lado, Leo encontro muchas c~nsideraciones encomiables en_ las alocuciones del Obispo de Brownsvtlle, Humberto Madeiros, quien le recordaba a ~us
feligreses que los trabajadores ten!ª"
pleno derecho de sindical izarse y ~e tr a
la huelga para luchar por conseguir au·
mentos salariales Y mejoras en_ las_ con·
diciones laborales. El pronunc1am1ento
del Obispo no les pareció a los produ~tores, algunos de los cuales eran cat?·
licos (32). Las ideas de Esteban Garc~a,
referentes a que la Iglesia se esta~a tn·
miscuyendo en un campo que er~ a¡eno a
su misión, debieron ser compartidas por
la mayoría de los productores.

!;

La entrevista grabada de Leo J. L~o
es una herramienta valiosa e~ e~estudto
de la poi ítica del Valle. Es solo una par·
te del panorama aún mayor, del traspaso
paulatino del poder poi ítico de manos

de los anglos a las de los líderes chica·
nos. En este proceso, que ~~sta la fecha
persiste, Leo puede ser clas1f1cado como
uno de los pioneros.
La totalidad de las entrevistas descri•
tas líneas arriba fueron hechas a pe~nas (cuyos antepasados fuer~n mex,ca·
nos) que jugaron papeles capitales e~ la
zona del sur de Texas. En la entrevista
que enseguida se reseña, se discute un
enfoque distinto, dado que se presenta a
los chicanos desde la visión de los anglos.
Se trata de la historia de John R. Peavey,
quien fungió como guardián de la _ley a
lo largo de la frontera, desde la Primera
Guerra Mundial hasta 1946.
La plática con el señor Peavey comprende la historia del Valle desde su lle·
gada a Brownsville, en 1905, _hasta su
jubilación de la patrulla front~ri_za, ~n el
año de 1946. Su familia era originaria de
Massachusetts Y vino al Valle luego de
una breve estadía en la ciudad de St
Louis. El traslado de los Peavey es parte
de la migración de anglos al sur de Texas,
durante los meses que antecedieron a la
Primera Guerra Mundial.
En el transcurso de sus años iniciales
en el Valle, Peavey se desempeñó co~
trabajador en un plai:itío de caña azu·
car Y como vaquero; ambos oftc!os le
brindaron la oportunidad de relac1o~ar·
se estrechamente con trabajadores chicanos y con inmigrantes mexicanos. La~
ción de la entrevista en la que se ~,be esa parte de su vida, ofrece una r t ~
za de detalles acerca del mo~o de vida
de un trabajador de un plant10 de cafta
de azúcar y de un rancho (33).

?~

En su narración, Peavey dedica _u_n
buen tiempo a dar cuenta de 1a ,,.J_u~ttCII
fronteriza", frecuentemente adm1m~trl"
da por ciudadanos convertidos en P1~
leros irresponsables. Peavey preseOCI
varios de esos homicidios perpet!'3d,?5 ~
nombre de la "justifica fronteriza ·
hecho, no tardó en agregar que, de no

haber sido más rápido que sus oponen1 tes al disparar, no habría vivido para re¡ latar la historia de la entrevista (34). Mu1

1

chos de esos homicidios los refiere en
su obra Echoes from the Río Grande
(- "Ecos del R(o Bravo'1 (35). La versión grabada de las opiniones del autor,
proporciona detalles que éste no incluyó
en la publicación de sus memorias.
Los aspectos sobre la "justicia fronteriza", brindan apoyo a aquellos escrito·
res que aseguran que gran parte del desorden a lo largo de la frontera, durante
los días previos a la Primera Guerra Mundial, era un verdadero "bandidaje social". En resumen, los individuos se hacían justicia por propia mano, porque
las autoridades encargadas de velar por
el cumplimiento de la ley, así como el
sistema judicial, había demostrado su
falta de capacidad o de voluntad para lograr que se hiciera justicia.
La historia de Peavey complementa
los datos precedentes sobre la corrupción política en el Valle, con información desde 1905 hasta el año de 1946,
en que se postuló como candidato a alguacil del condado de Hidalgo. Como
miembro de la patrulla fronteriza y de
otros cuerpos de guardianes del orden,
tuvo muchas oportunidades de observar
la corrupción en forma directa. El impuesto sobre votación era un importante
propiciador de corrupción, y es a ello
que el señor Peavey atribuye su derrota
en la campaña por el cargo de alguacil,
en 1946. Aparte de todo, el entrt!vistado
critica duramente al sistema patronal (36)
Su trabajo como explorador del ejército durante la Primera Guerra Mundial,
le dio ocasión de ver directamente las
llamadas incursiones de bandoleros en la
frontera. Peavey consideraba responsables de las incursiones a los desertores
de los ejércitos rebeldes de México. Por
las que corresponden al sur del valle,
Peavey señala como culpables a Lucio
Blanco (de Tamaulipas) y a sus seguido-

res; y no acepta que causas socio-económicas pudieran haber sido los móviles
primodiales de esas incursiones. En lugar
de ello, el entrevistado encuentra en el
carácter del mexicano una tendencia delictiva congénita, lo cual, para él, es la
única explicación de esos acontecimientos (37).

los simpatizantes de los alemanes y a
los espías de estos últimos; en total
eran como ocho hombres -con estrechos nexos con la comunidad chicanalos que integraban su unidad de vigías,
quienes se encargaban de observar toda
actividad "extraña" que pudiera ocurrir
de Brownsville a Río Grande City (39).

El señor Peavey está convencido de
que las unidades del ejército estadounidense no constituían un cuerpo eficiente para el patrullaje del área y para
combatir las incu rsi ones de "bandoleros", en virtud de su falta de experiencia; y como Peavey fungió como agente
especial de los rurales de Texas, su punto de vista puede resultar parcial. Por
otra parte, Adam Medvecky, integrante
del Ejército de Caballería de los Estados
Unidos, en ese entonces, proporciona
una versión distinta. Según él, la principal causa de las incursiones de "bandoleros" era la necesidad de alimentos y
caballos que aquéllos tenían; además del
hecho de que cuando ocurrían esas incursiones, a los rurales de Texas no se
les hallaba por ningún sitio (38).

Poco tiempo después de la Primera
Guerra Mundial, el explorador del ejército se convirtió en miembro de la patrulla fronteriza de los EE. UU., cuerpo
que se estableció para hacer cumplir las
normas migratorias restrictivas, mismas
que estuvieron muy de moda al aprobarse el "Decreto Sobre Alfabetización de
1917" (-"Literacy Act of 1917"), que
habría de ser el primer ordenamiento
que limitaría la inmigración de mexicanos a los Estados Unidos de Norteaméri·
ca. Las entrevistas que aluden a la déca·
da de los años veinte muestran cuán ineficaz era la aplicación de las restriccio·
nes normativas a lo largo de la frontera.
En primer lugar, el decreto en cuestión
fue abrogado cuando los productores se
quejaron de la escasez de mano de obra
agrícola en el transcurso de la guerra y
con posterioridad a ésta. Inclusive cuan·
do dicho decreto estuvo en vigor, la fal·
ta de personal capacitado tornaba muy
difícil la tarea de hacerlo cumplir. Hasta
1921 sólo había ocho guardias monta·
dos para patrullar el distrito comprendido entre Brownsville y Río Grande
City, es decir una distancia aproximada
de 160 millas. En 1924 se agregó más
personal a la patrulla y el sector de
Brownsville se extendía no más allá de
Hidalgo, población ubicada en la margen
estadounidense del río Bravo, frente a
Reynosa. Aún así, el problema de la ejecución de las normas referidas no se resolvía y los inmigrantes mexicanos continuaban llegando a los Estados Unidos
de Norteamérica en la década de los veinte, en número cada vez mayor. Como lo
señala Peavey, los extranjeros indocumentados que eran arrestados y deportados, regresaban al cabo de veinticua- ~

Se sobreentiende que cada entrevistado analiza las cosas a través de un cristal
de color distinto; empero, las anécdotas
relatadas por estos dos señores ofrecen
aspectos trascendentes de los acontecimientos de la historia fronteriza de
1910 a 1916.
Otra función importante que desempeñara como explorador del ejército
de la Unión Americana, fue la de reunir información, durante la Primera
Guerra Mundial, en cuanto a grupos revolucionarios a lo largo de la Iínea di·
visoria con México, especialmente en
lo que veía a las relaciones de estos grupos con actividades antinorteamericanas
y con sabotaje por parte de los alemanes.
Según Peavey, su trabajo consistía en
dar cuenta a las autoridades sobre las
actividades de extranjeros en la zona,
con la finalidad de seguirles la huella a

�tro horas. Dichas observaciones condu·
cen indefectiblemente a la conclusión
de que la oficina de inmigración de los
EE. UU. no iba a ejecutar un decreto
que podría privar a los productores
de una oferta continua de mano de obra
barata. Y esto se vuelve más evidente
cuando el entrevistado comenta que en
cierta época no era raro que a la patrulla fronteriza se le dieran licencias de
tres meses en sus funciones (40). Cualquiera se sentiría tentado a sospechar que
los permisos citados pudieron haber sido
sumamente espléndidos durante las tem·
poradas de cosecha.
Debe ponerse especial atención, en las
cintas de la entrevista efectuada al señor
Peav~y, a sus opiniones sobre el contra·
Qando. Gran parte de la entrevista en
cuestión está dedicada a historias acerca del contrabando de tequila dur.?nte el segundo decenio de este siglo, del
contrabando de extranjeros y del paso
de mercancías mexicanas sin el pago de
derechos correspondientes.
Desde que el río Bravo del Norte se
convirtió en el Iimite internacional en
1848, el contrabando, como en cual·
quier zona fronteriza, ha jugado un pa·
pel destacado en la historia del Valle.
La narración de Peavey añade un ca·
pítulo importante a este aspecto de la
situación en la región (41 1
Lo que se ha presentado hasta a·
qui es sólo una parte de la materia
prima para escribir la historia de los
chicanos del sur del Valle. Debe reca·
barse una mayor cantidad de material,
tal como los relatos de los inmigrantes
mexicanos del siglo XX, de cuya histo·
ria no puede darse cabal cuenta sin recurrir a la herramienta de la historia
oral. Los estudiantes de postgrado de
la Universidad ya han aprovechado
este instrumento en sus tesis de maes·
tría. El caso anteriormente mencionado
de Irene Ledesma es un ejemplo de ello.
En la actualidad, Armando Alonzo es·
tá por concluir su tesis de maestría, con
el título:" A social and economic histo·
ig ry of the mexican community in the

lower Río Grande Va/ley, 1900-7930"
(· Historia socio-económica de la comunidad mexicana del sur del valle de
Río Grande, de 1900 a 1930 ), para
la cual ha hecho un uso considerable de
la historia oral, a la vez que consultado
los archivos y las publicaciones periódicas del condado. En virtud de haber
colaborado con estos estudiantes de
maestría, me he podido convencer de
que no hubiera sido posible investigar
sus respectivos temas sin el auxilio de
la historia oral.

En síntesis, los cinco señores que me
narraron la historia de sus vidas, han
contribuido a la comprensión de las
experiencias de los chicanos en el área
sur del Valle gracias a lo cual se cuenta
ahora con relatos de testigos presen·
ciales sobre diversos aspectos del modo
de vida en la zona a partir de 1900, ta·
les como el trabajo en los ranchos, el
ejercicio de la profesión médica, la
Revolución Mexicana, los conflictos
fronterizos, los problemas migratorios
y las relaciones étnicas, sociales, eco·
nómicas y poi íticas. Los puntos de vista expresados podrán tildarse de eli·
tistas, estoy de acuerdo, pero al respecto quisiera recordar que el filósofo mexicano José Vasconcelos creyó necesario subtitular el libro que consigna
sus memorias, La flama, así: "Los de
arriba en Ja Revolución", luego de que
Mariano Azuela escribiera su obra clá·
sica "Los de abajo".
NOTAS
1. Manfred Waserman, Bibliography on oral
history (Nueva York: The Oral History
Association, 1975), pp. 5-48.
2. Alan Meckler y Ruth McMullin, Oral
history collections (Nueva York: R. R.
Bowker, 1975). pp. 228-330.
3. Osear J. Martínez, "Chicano oral historv:
status and prospects." Aztlán XI (Prima·
vera, Verano, Otoño de 1978): 119-121.
Ver también Rolando A. Juárez, What
the tape recorder has created: a broadly•
based exp/oration into contemporary

oral history practice , Aztlán VI I (Pri•

maverade 1976): 99-118.

4. /bid., p. 121
5. /bid., pp. 121-125
6. /bid., p. 125
7.

Lee J. y Lillian J. Stambaugh, The lower
Río Grande Val/eyofTexas (Austin, Tx.:
The Jenkins Publishing Co., 1974). Por
vía de ejemplo, ver los capítulos VII (pp.
182-203) y X (pp. 204-230). Un tex to
más genérico ts el de Paul Hargan: Great 1
river. The Río Grande in north American
history, Vol. 1! (N.Y. Rineh~r'.&amp; Co., lnc.

1954). Hargan no emplea en absoluto el
método de la historia eral y ofrece sólo
referencias tangenciales sobre et sur del
valle de Río Grande.
8. Dorothy Lee Pope, Rainbow era on the
Ria Grande (Brownsville, Tx.: Sprin!t
man-King Co., 1971 ).
9.

Lyle Brown, "Methods and approache1
in oral history : interviewing latín ameri·
can elites," Oral History Review (1973):
84-85.

badas efectuadas por Hubert J. Miller,
profesor de Historia en la Universidad
Panamericana ( "Pan American University" ) (Edinburg, Tx.: Pan American
University, 1976) 34 pp. Ver, además, el
artíOJlo de este mismo autor en Octavio
G. Ballesteros, ed., Preparing teachers far
bilingual education: basic readings (Was·
hington, D.C. : University Press of Ameri·
ca, tnc., 1979). pp. 171-184.
16. Esteban García, Oral interviews with E,.
teban Garcfa, serie de tas entrevistas gra•
badas efectuadas por Hubert J. Miller,
profesor de Historia en ta Universidad
Panamericana (-"Pan American University'') (Edinburg, Tx. : Pan American
University, 1978) y Ramón Guerra,
Oral lnrerviews with Ramón Guerra,

serie de entrevistas grabadas efectuadas
p~r Hubert J. Miller, profesor de Historia en la Universidad Panamericana ("Pan
American University") (Edinburg, l'exas:
Pan American University, 1978).
17. /bid.
18 /bid.

Otoño de 1972): 307-347.
11. George N. Green, "ILGWU in Texas,
1930-1970," The Journal of Mexican
American History 1 (Primavera de 1971):
144-169.
12. Víctor B. Nelson Cisneros, " La- clase
trabajadora en Tejas, 1920-1940," Aztlán
VI (Primavera-Otoño de 1975): 239-265.
13. Ricardo Romo, "Response to mexican
immigration, 1910-1930," Aztlán VI
(Primavera-Otoño de 19751: pp. 173-194.
14. Don na Bearden y Jamie F rucht, The
Texas samp/ar (Austin, Tx. : Governor's
Committee on aging, 1976).pp. 126-139.
15. Octavio García, Oral interviews with Or.
Octavio García Indice anotado, mecanografiado, de una serie de entrevistas gra·

Leo J. Leo, Oral interview1 with Leo J.
Leo, serie de entrevistas grabadas efectua•

34. /bid.

das por Hubert J. Miller, profesor de
Historia en la Universidad Panameri•
cana (-"Pan American Universitv"l
(Edinburg, Tx. : Pan American Uni•
versitv, 1980).

35. John R. Pewey, Echoes from the Río

23. Irene Ledesma, The

fHIW dtlal public
worlcs programs and mex ican-.,,,.rican1
in McAl/en, Texas. 1933·36 (Tesis de M.

en A., Pan American University, 1977).
24.

Leo, Oral /nterviews. •..•

(Brownsville, Tx.: Springman
King Co., 1963).

Grande

36. /bid.
37. /bid.

38. Adam Medvecky, Oral interviews with
Adam Medvecky, serie de entrevist• gr•
badal efectuad• por Armando Rut.n
Remos (Edinburg, Tx. : Pan-American
Univenity, 19781.

25. /bid.

39. Peavey, Oral /ntervitJWs. ..••

26. /bid.
40. /bid.
27. /bid.
41. /bid.

28. Otros oonsejos de administración en tos
que Leo participó fueron los correspondientes a los programas u organismos si·
guientes: "Comprehensive l;mployment
Training Act", "Comrmnity Action Program", "Hidalgo County Housing Authority" y "Texas Rural Legal Aid".

19. /bid.

29. Leo, Oral lnterviews. .. ••

20. /bid.

30. /bid.

21 .. /bid.

31. /bid.

10. Devra Anne Weber, The organization of
mexican agricultura/ workers, the Imperial Va/ley and Los Angeles, 1928-1934,
an oral history approach," Azt/án 111

22

32. /bid.

33. John R. Peavet Oral intervitlws with
John R. Peavey, serie de entrevistas gra•

badas efectuadas por Hubert J. Miller,
profesor de Historia en la Universidad
Panamericana (-" Pan American Univer·
sity") (Edinburg, Tx.: Pan American Uni•
verslty, 1982).

�NOTICIAS INTERNAS DE LA FACULTAO

LO NOMBRAN MAESTRO EMERITO ...
Con la entrega de reconocimientos,
nombramientos a investigaciones, diplomas 'y birretes al mérito académico, la
Universidad Autónoma de Nuevo León
celebró el pasado 4 de octubre su cincuenta Aniversario.
Como hace cincuenta años, en octubre
de 1933, se llevó a cabo una sesión en el
Aula Magna, y al igual que entonces y haciendo gala de solemnidad directivos, funcionarios, maestros y estudiantes vistieron
toga y birrete.
Por petición expresa de nuestra Facultad de Filosofía y Letras, el Consejo Universitario otorgó reconocimiento y nombramiento de Maestro Emérito al decano
de esta Escuela, el Profr. Simón Salazar
Mora.
El maestro Salazar Mora, quien además
cuenta en su haber con la medalla ' Ignacio Manuel Altamirano" (otorgada por el
entonces presidente Adolfo López Mateas)
afirmó que su historia es muy extensa pero que consideraba "haber contribuioo a
la enseñanza y con ello al engrandecimiento de México".
El director de la Facultad, Lic. Juan
Angel Sánchez, agradeció el reconocimiento al Profr. Salazar Mora, a quien calificó de "hombre ejemplar", por "su dedicación ininterrumpida al magisterio".
PRESENTAN LIBRO
DEL TALLER LITERARIO ...

f.8

"Para culminar con las actividades realizadas por la primera generación del taller literario Fruta Verde" , el pasado miércoles 5 de octubre se hizo la presentación
del libro Juegos cotidianos, volumen que
contiene lo mejor de la narrativa de cuatro jóvenes escritores: Héctor Alvarado
Díaz, Francisco García Rodríguez, Minerva Margarita Villarreal y Eduardo Arellano Elías.
Durante el evento, el Lic. Juan Angel

Sánchez dijo que esta publicación es un
"fruto no verde sino ya maduro del esfuerzo por dar aliciente a una dimensión
ausente del quehacer cotidiano: la creatividad".
La oresentación del libro, que se debe
al coordinador del Taller, el escritor y
maestro Miguel Covarrubias, advierte: " Este volumen no es una antología del taller
ni de cada uno de los cuentistas que lo
componen, sino más bien la reunión de
narraciones que se organizó para ofrecer
una mezcla, lo más armoniosa posible, en
cuanto a temas y estilos".
En la presentación, estuvieron también presentes el Lic. José Roberto Mendirichaga (quien como Coordinador del Departamento Editorial de la Escuela hizo
alusión a las dificultades propias de la
edición); la Dra. Alma Silvia Rodríguez,
coordinadora del Colegio de Letras; y
Eduardo Arellano, uno de los jóvenes narradores incluídos en el volumen colecti·
vo.
LOS LIBROS Y LA POLITICA
DEL REGIMEN . . .
En el marco del Primer Encuentro de
Escritores, Libreros, Editores y Bibliotecarios, auspiciado por la UANL y organizado por la Asociación Mexicana de Bibliotecarios, A.C., Sección Monterrey, se
realizó el 6 de octubre una mesa redonda
sobre el tema "Los libros y la política cultural del régimen".
La mesa fue coordinada por José Roberto Mendirichaga, y en la misma participaron José Luis Font (librero), Felipe Garrido (del FCE), Herman Bellinghausen (escritor), Adolfo Rodríguez (director del Centro de Investigaciones Bibliotecológicas de la UNAM), Alvaro
Quijano (de la Biblioteca de El Colegio de
México) y el escritor Miguel Covarrubias.
En sus diversas participaciones, los ponentes coincidieron en señalar que no
hay una politica general acertada por parte del Estado Mexicano hacia los libros, y
que a últimas fechas lo que más bien se ha
implementado es una "guera contra el li-

El libro, editado por Claves Latinoamericanas, fue presentadó por Abraham Nuncio, representante de dicha editorial, y
por el investigador holandés Menno Vellinga, autor del libro "Industrialización,
burguesía y movimiento obrero en Monterrey". Días después, el mismo maestro
Mario Cerutti participó, junto con el Lic.
José Reséndiz (coordinador del Colegio
de Historia) en un encuentro sobre " La
bro", amparado en un supuesto "realismo económico" que ha disparado costos
del papel, tarifas postales y de importación, etc.
Coincidieron también los participantes en
señalar que la solución debe ser discutida
colectivamente, apuntando a una política
cultural general que proteja a la industria
editorial mexicana, pero también a los
lectores, los libreros, las bibliotecas, etc.
CREAN TALLER DE LITERATURA
Y CRITICA TEATRAL. ..
Bajo la idea de que el teatro no se puede explorar si no se conocen sus bases
teóricas e históricos, se inició el Taller de
Literatura y Crítica Teatral el pasado mes
de octubre, auspiciado por la Escuela de
Teatro de esta Facultad.
Con la participación inicial de una docena de personas se efectuó la primera
reunión del taller en la "Sala Meyerhold"
el 30 de octubre, durante la cual el Lic.
Alfonso Tovar, coordinador de la Es·
cuela dió la bienvenida a los miembros del
Taller. El Taller sesiona bajo la coordinación de Xavier Rodríguez Araiza, quien
señaló que " el arte, y particularmente el
teatro, son vehículos potentes para coad·
yuvar, por sus medi os propiamente esté·
ticos, en la transformación democrática
del contradictorio y crítico país en que vivimos".
PRESENTA LIBRO Y
ASISTE A ENCUENTRO .. .
El pasado 11 de noviembre se presentó
en el Centro Cultural Castillo, en esta ciu·
dad, el libro "Burguesía y capitalismo en

Monterrey (1850-191O)" del Lic M .
Ce utf ·
·
'
· ano
r '' investigador Y maestro de esta
F_acult~d en los colegios de Historia Y Soc1olog1a.
formación del capitalismo en México: el
e~foque regional"' celebrado durante los
dras _24 ~I 26 de noviembre en el Palacio
de Mtner,a de la ciudad de México
E_n_t?I encuentro, el maestro ·cerutti
pa;t1c1po con un trabajo sobre "Econon:1'.ª de guerra, frontera norte y formac,on.. de cap1~ales a mediados del siglo
~IX '. Y
Lic. Reséndiz con uno sobre
La s1tuac1on de la fron tera norte hac,·a

e! .

1870" .

PRESENTA LIBRO DE CUENTOS. ..
El. 2 . de d.ic,embre
·
se presentó en el
Auditorio Algonso Rangel Guerra el libro de cue~tos del escritor colombiano
~arco Tulio Aguilera, Cuentos para
espués de hacer el amor.
Ma~co Tulio Aguilera, actualmente en
el equipo directivo de la revista La palabra y el hombre, de la Universidad Veracruzana, rad',co· en Monterrey entre 1976
Y 1980, siendo profesor de Letras en est~ ~acuitad, y fundador del taller literario Artefacto"
. En el prime~o de los cuentos de este
ltbro, a_lgunos de los cuales tienen como
e~c~nano a Monterrey, el au tor narra con
lud1ca maestría la historia del amor,, tra na~ura" de un apasionado rinoce~~~te, qu!en cayendo por la pendiente de la
s(1~r~)zon se enamora de una helicóptera
SIC. .

APRUEBAN NU EVO
MODELO ACADEM ICO..
b El pasado mes de diciembre fue apro1 ado por el H. Congreso Universitario de
a UAN L el nuevo modelo para nuestra
F~cul~~d, que se plantea como una redistEribuc,on completa de los objetivos de la
scuela.
'. 'Partimos fu ndamentalmente del criterio ~e que a principios de esta década
todo sistema de educación debe redefinir
dos ?_osas: s_us objetivos académicos Y su
fu_nc1on social", dijo el Lic. Juan Ange'
Sanchez.
El secretario del Proyecto de Nueva
Facultad, Lic. Héctor Franco afirmó que
desde la creación de la Esc~ela fueron
acum~lando carreras sin que se precisaran
obJet,vos generales. Por ello, en el nuevo
plan ~odas las carreras de la Facultad (Filos?fta, L~tras,_ Historia, Pedagogía, Historia, Soc1olog1a Y Lingüística Aplic d
~antes ,:raducción) tendrán una área ~á~
s,ca comun.
- Tras real!zar un estudio que duró un
ano, se llego a redefinir los objetivos de
toda la Facultad Y de cada una de las carreras Y se concluyó que era necesario reali~ar_ una rees~ructuración del sistema academ,co. En dicho trabajo participaron los
m_aest~os Y alu mnos a través de la Ju nta
D1rect1va.
que co~templa un plan de es' erente, tiene como objetivos
- en_tre ~tros- apoyar las prácticas de . .
vest,_gac,on Y la atención hacia una lí~~
curricular Y pedagógica, de tal modo ue
e!. alumno recupere la capacidad de q
oon~r un Iado, y reforzar la práctica
CT&amp;
docente por otro.

~d~~:o~mt

OTRO LI BRO DE CUENTOS. . .
EI jueves 15 de diciembre se µrese ntó
~or la noche, en el Auditori o Alfonso
. angel_Guerra, el libro di:! cuentos de Cristd1~a V,llarreal, Nosotros los de entonces
e ttado por esta Facultad.
'
La pr_esentación del libro fue hecha
por el director de la Escuela L·c
J
Angel S · h
, 1 . uan
anc ez: después del cual tomó la
palabra el escritor Y maestro H
. S
laza o •
orac,o ar rttz, quien hizo un perfil de 1
tora y d I
b'
a au•••
e am tente cultural-intelectual1I LIC;; en que se for mó y q
po
,
sente
.
,
ue esta preau
como _escenari o en los rela tos de la
G tora. ~-1 titulo, precisamente alude a la
enerac,on del 68, en la que se autoubica
su autora cuando dice Nosotros los de
entonces.
'
E~ la presentación, Cris Villarreal (como firma sus artículos) leyó el primero de
los cuentos incluídos en el libro: " SO S"
con el que ganara un concurso est~taÍ de
cuentos hace algunos años.

�COLABORAN EN ESTE NUMERO:

HORACIO SALAZAR HERRERA (Monterrey, N. L., 1957). Estudió electrónica
en la Facultad de Ingeniería Mecánica y
Eléctrica. Colabora semantlmente en el
suplemento cultural "Aqu( vamos" , del
diario El Porvenir, donde además es cartonista editorial.
ROBERTO DIAZ CASTILLO. Guatemalteco. Licenciado en Historia por la Uni·
versidad de San Carlos de Guatemala.
Folklorólogo. Es autor de libros y otros
trabajos publicados en revistas de América
Latina. Cofundador y Codirector, en su
país, de las revistas Lanzas y letras, Alero,
y Cuadernos Universitarios. Es director
del Centro de Estudios Folklóricos de la
Universidad de San Carlos. En 1982 se
hizo cargo de funciones directivas en la
Editorial Nueva Nicaragua, creada por el
gobierno sandinista.
ERNESTO MEJIA SANCHEZ. (Masaya,
Nicaragua, 1923). Estudios de maestría
en Letras por la UNAM y El Colegio de
México, y para el doctorado en filología
hispánica por la Universidad Central de
Madrid. Es autor de libros sobre crítica
literaria, entre los que se cuentan: Rubén
Dado en Oxford, La vida en la obra de
Alfonso Reyes, Cuestiones rubendarianas, Las Casas en México.

JOSE ROBERTO · MENDIRICHAGA.
(Monterrey, N.L., 1944). Es licenciado en
Filosofías y pasante de la maestría en
Letras por la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, donde es Coordinador
del Departamento Editorial. Colabora
asiduamente en el periódico El Porvenir
y ha publicado una antología periodística
titulada La letra y la tinta.
MANUEL SACRISTAN. (Madird, 1925
España, 1925). Estudio filosofía y derecho en la Universidad de Barcelona, y lógica en la Universidad de Münster. Traductor de algunos de los libros clásicos
$ del pensamiento marxista, uno de sus li-

bros más importantes es Las ideas gnoseológicas de Heidegger.

PAUL M. SWEEZY. Ha sido catedrático
de Economía Política en la Universidad
de Harvard. Actualmente es director de la
prestigiosa revista Month/y Review.

SAMUEL NOYOLA. (Ciudad de México,
1964). Ha publicado poemas en Aqu(vamos (suplemento del periódico El Porvenir) y en el Nuevo Amanecer Cultural, de
Managua, Nicaragua. Trabaja como diseñador gráfico. Es miembro del taller lite•
rario Cornamusa.

JOSE LUIS ARANGUREN. (Avitll, España, 1909). Profesor de Etica y Sociología
en la Universidad de Madrid. Se ha ocupado ►'rincipalmente de las relaciones entre ética y religión. Catolicismo y protestantismo como formas de existencias y La
ética de Ortega son dos de sus obras más

significativas.
FERNANDO CLAUDIN. Filósofo español. Es director de la Fundación Pablo
1glesias. Es autor, entre otros, del libro
La crisis del movimiento comunista internacional.

FERNANDO SAVATER. (Donostia Guipúzcoa, España, 1947). Estudió hasta el
doctorado en filosofía en la Universidad
de Madrid. Es autor de ensayos filosófi •
cos, literarios, una novela y un drama
teatral. Actualmente es profesor de Etica
en la Facultad de Filosofía de la Univer•
sidad del País Vasco.
JORGE BOCCANERA. (Bahía Blanca,
Argentina, 1952). Ha publicado varios
libros de poesía: Los espantapájaros suicidas, Contreseña, Los ojos del pájaro
quemado, Música de Fagot y piernas de
Victoria. Entre otros premios, ha obtenido el Casa de las Américas (1976) y el

Premio Nacional de Poesía Joven de
México (1977) .
LUCIA M. MALUY MIJARES. (Monterrey, N.L., 1962). Egresada del colegio
de Letras de la Facultad de Filosofía y
Letras de la UANL. Ha publicado poemas
en revistas y suplementos de la ciudad.
Fue incluida en la antología Poesfa joven
de Monterrey (Ed. de la UANL, Monterrey, 1983).

EDUARDO ARELLANO. (Zacatecas, Za•
catecas, 1959). Estudió Letras en la
UANL. Ha publicado poemas en revistas
literarias de la ciudad, y fue incluido en
la antología 20 años de poes(a en Monte·
rrey. Actualmente estudia en Inglaterra.
HERMAN BELLINGHAUSEN. (Ciudad
de México, 1953). Ha realizado estudios
de medici:ia, mús,ca y letras. Ha publicado poemas y traducciones en las principales publicaciones literarias de México. Actualmente forma parte de la redacción de
la revista Nexos.
MARIA INES PEREZ LUBRINA. (James
Craik, Córdoba, Argentina, 1948). Estu•
dió la licenciatura en psicología en la
Universidad Nacional de Córdoba, y tiene
una especialización en psicoanálisis y una
maestría en educación superior por la Uni•
versidad Regiomontana. Es maestra en el
Departamento de Psicología de la Univer•
sidad de Monterrey.
HUBERT J. MILLER. Investigador y
maestro del Departamento de Historia de
la Pan American University, de Edinburg,
Texas.
EDUARDO ZAMBRANO (Monterrey,
N. L., 1960). Estudió la licenciatura en
Mercadotecnia en el I.T.E.S.M. Ha publi•
cado poemas en la revista Oficio y en el
suplemento Aquí vamos. Fue incluido en
la antología Poesía joven de Monterrey
(Ed. de la Preparatoria l de la UANL,
Monterrey, 1983). Es miembro del taller
literario Cornamusa.

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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON

SUMARIO

RECTOR: Dr. Alfredo Piñeyro López
SECRETARIO GRAL.: lng. Orel Dario García
FAC ULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
DIRECTOR: Lic. Juan Angel Sánchez Palacios
SEC RETARIA ACADEMICA:Lic. Aida O'Ward
SECRETARIO DE INVESTIGACIONES: Mtro. Herón Pérez Martinez
SEC RETARIO DEL PROYECTO DE NUEVA FACULTAD: Lic. Héctor Franco
SEC RETARIO ADMINISTRATIVO: lng. Armando Alanis
SECRETARIA DE DIFUSION ACADEMICA Y EXTENSION CULTURAL: Lic. Julieta Pisanty Marin
COORDI NADOR DEL DEPARTAMENTO EDITORIAL: Lic. José Roberto Mendirichaga

2

REMANDO
Anne Sexton

3

TEORIA MARXISTA DE LA POLITICA
Ernesto Laclau

11

EL GUION CINEMATOGRAFICO Y LA LITERATURA
Rosaura Barahona

16
22

JOSEP FONTANA:
CONOCIMIENTO HISTORICO Y PROYECTO SOCIAL
Entrevista y selección de textos de Mario Cerutti

POEMA
Margarita Cuéllar

25
32

MODELOS ALTERNATIVOS AL DE LA UNIVERSIDAD LATINOAMERICANA
Juan Angel Sánchez

36
REVISTA DE LA FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
NUMERO 5 / VOLUMEN 11/MAYO-AGOSTO DE 1983

41

Lic. Mari o Cerutti
Li c. Miguel Covarrubi as
Mtro. Herón Pérez Martinez
Lic. Ju lieta Pisanty Marín
Lic. Juan Angel Sánch ez
Lic. Ricardo Vill arrea l
EDITOR
José Roberto Men di ri chaga

47

REDACC ION
Humberto Salazar
DIAGRAMACION
Samuel Noyola
OF ICINAS
Facultad de Filosofía y Letras UANL
Ciudad Universitari a
San Nicolás de Los Garza, N. L. ,
México.

Publicacióntetramestral
Precio del ejemplar: $150.00 M.N.
Suscripción anual: $400.00 M.N.

SEÑAS, RESEÑAS Y CONTRASEÑAS

POEMAS
Minerva Margarita Villarreal

56
60

DOSCUENTÓS
Jesús de León

SILUETAS
Herón Pérez Martínez

49

53

DIAGNOSTICO DE LA UNIVERSIDAD LATINOAMERICANA
Alfredo Piñeyro López

LA UAM-XOCHIMILCO Y SU MODELO ALTERNATIVO
Francisco J. Paoli

45

CONSEJO EDITORIAL

LA CRISIS Y LA UNIVERSIDAD LATINOAMERICANA
Roberto A. Follari

LA C.N.T.: GUERRA,
CRISIS Y ~RGANIZACIONES DE MASAS EN ESPAÑA
1

José Luis Martín

CABEZA ROMANA
Ricardo Yáñez

61

NOTICIAS INTERNAS DE LA FACULTAD

....

En este número: fotos de Erifk Estrada Bell~
\¡

�~

REMANDO

TEORIA MARXISTA DE LA POLITICA

AnneSexton

Ernesto Laclau

Una historia, iuna historia!
(Déjala ir. Déjala venir).
Fui pateada como guardafangos
de Plymouth, y
arrojada a este mundo.
Primero vino la cunita,
con sus frías barras verticales.
Luego las muñecas y la devoción
por sus labios de plástico.
Más tarde la escuela,
con sus pequeñas hileras de bancos
borroneando mi nombre una y otr~ vez,
pero siempre bajo el mar,
una extraña cuyos codos no quieren trabajar.
Luego fue la vída,
con sus casas cruel~.s,
Y la gente que raramente toqué
-aunque sabía que el tacto era todo-.
Pero crecí,
como cochino en su trinchera, crecí.
Y vinieron después las apariciones extrañas
la lluvia impertinente, el sol
'
volviéndose ponzoña,
Y todo eso como serruchos contra mi corazón.
Pero cree í, cree í-,
Y Dios estaba ahí, como una isla
a la que no hubiese remado,
aún desconocido para mí, y mis brazos
y piernas trabajaron
y seguí creciendo.
Usé rubíes y parí tomates.
Y ahora, en la mediana edad,
con unos diecinueve en la cabeza (debería decir),
estoy remando, estoy remando,
Tenazmente le doy a los'podridos remos
y el mar se encabrita
'
como globos oculares desquiciados.

Pero yo sigo remando.
El viento me empuja fieramente hacia atrás.
Y YO sé que la isla no será perfecta,
que tendrá las imperfecciones de la vida,
los absurdos de la mesa del comedor;
pero habrá una puerta que abriré
Y me liberaré por fin de la rata
que llevo en mis entrañas,
la carcomiente y pestilente rata.
Dios la tomará con ambas manos
Y la abr¡izará contra su seno.

Voy a dividir este trabajo en tres partes: en la primera de ellas introduciré
una serie de conceptos teóricos que son
necesarios para clarificar el punto que
intentaré desarrollar más tarde; en la
segunda parte intentaré mostrar de qué
forma, en el desarrollo del pensamiento
marxista, encontrarnos un serio obstáculo que ha impedido durante largo tiempo la formulación de una concepción
radicalmente antieconornicista y antinaturalista de la sociedad y qué es lo
que he denominado el reduccionisrno de
clase; y en la tercera parte mostraré las
etapas por las cuales, dentro del pensamiento marxista, y especialmente en la
obra de Gramsci, encontramos los puntos de partida para la formulación de
una concepción radicalmente antieconomicista y antireduccionista de la
práctica revolucionaria.

Como El africano decía:
Esta es mi historia, la que he contado.
Si fue dulce... Si no fue dulce .. .
llévensela a otra parte pero dejen que
algo de ella vuelva hacia mí.
Esta historia termina mientras
yo sigo aquí: remando.

Voy a referirme a una serie de ternas
que de alguna forma no se dirigen directamente a la cuestión de la teoría de
la ideología, pero, como veremos, todos ellos la suponen.

1. LA CONCEPTUALIZACION
TEORICA.
Comenzaré con una distinción filosófica muy tradicional y que al principio
puede parecer bastante abstracta, pero
que en realidad está cargada de implicaciones políJicas. Me refiero a la distinción que estableciera Frege entre sentido y referencia.

ti

Versión del inglés de

Humberto Salazar.

Supongamos que yo digo la reina de
Inglaterra, después digo la mujer del
Duque de Edimburgo, Claramente, desde el punto de vista conceptual, estas
dos denominaciones son diferentes porque una alude a la gobernante de un país
Y la otra a una relación familiar, pero
sin embargo, desde el punto de vista de
la referencia, estas dos denominaciones
apuntan hacia un único objeto y ese único objeto es desde luego Isabel 11.
El primer punto que quisiera argüir

es que con mucha frecuencia en las ciencias sociales, pero también en lás discusiones marxistas, estos dos conceptos
han tendido a confundirse, De esta manera no sabernos claramente, cuando usarnos una categoría social, si es a ella a la
que estamos haciendo referencia o bien
a una de las determinaciones de sentido
de un agente social o al nombre de este
agente.
Supongamos que yo digo "obrero".
Obrero es, corno sabemos, una locación
estructural dentro del modo y las relaciones de producción capitalistas, Y así,
cuando digo que alguien es un obrero,
claramente estoy haciendo alusión a esta determinación estructural. Pero si por
el contrario digo "el obrero que vive en
la esquina ha ido a visitar a su madre",
aquí "el obrero que vive en la esquina"
funciona corno el nombre del agente;
simplemente estoy apuntando a ese
agente y éste, además de trabajar en su
fábrica participa en otra serie de actividades, por ejemplo, puede vivir en un
barrio donde exista violencia racial;
puede participar en determinadas estructuras religiosas; puede participar en
determinadas actividades poi íticas; es
decir, tenernos un conjunto de posiciones que no aparecen determinadas por la
simple denominación "obrero". Pero la
ilusión, que con frecuencia existe en las
ciencias sociales, es que cuando usarnos
una de las determinaciones del agente
social como si fuera el nombre de ese
agente, suponernos que estarnos definiendo la esencia de un agente social
concreto; hay un proceso ilusorio, yo
diría un proceso netamente ideológico
por el cual pasarnos de un proceso. de
una acepción del término, a la otra. Por
ejemplo, en un trabajo reciente, el sociólogo marxista sueco Góran Therborn
trata de fundar uh proyecto fundamentalmente reduccionista que consiste en
afirmar que toda ideología es ideología de clase, que, _por ejemplo, el
nacionalismo es una ideología de clase,
que la ideología patriarcal es una
ideQlogía de clase y que todo el prob17rna

consiste en adscribir sus elementos uno
tras otro a determinadas posiciones de
clase definidas éstas al nivel de las relaciones de producción. Es decir más o menos a la inversa de lo que intentaré hacer en esta exposición. Pero veamos cuál
es la prueba que Therborn ofrece de este
método. La prueba consiste simplemente en decir: tenernos una serie de clases
sociales y una serie de rasgos ideológicos
que les son características, por ejemplo
en los terratenientes feudales el sentido
del honor, de la fidelidad y así sucesivamente. Therborn hace entonces un listado de clases sociales y un listado de categorías específicas y piensa que porque
ha mostrado que estos rasgos ideológicos específicos han estado presentes en
cada u na de estas clases, está determinado el carácter de clas!) de esas ideologías.
Pero, en términos de la distinción que
hacíamos antes, la pregunta que podríamos formularle es la siguiente: la
qué está haciendo alusión? lestá hablando de las determinaciones de sentido o está hablando del referente? Si
está hablando del referente y lo que
trata de decir es que el sentido de la
fidelidad, por ejemplo, forma parte
de la ideología de los terratenientes
feudales en la edad media, la explicación es banal porque nadie ha dudado
de ésto, pero si lo que él trata de demostrar es que este contenido ideológico es intrínsecamente de clase, ésta
demostración a través de la presencia
de sus elementos ideológicos en un
agente concreto no es suficiente. Lo
que él tendría que mostrar es que hay._
una necesidad de tipo analítico, de tipo sintético, por la cual, siempre que
tengamos ideología de la fidelidad tendremos terratenientes feudales y viceversa, y ésta es una demostración que,
obviamente, Therborn no puede proporcionar. Por consiguiente, todo su argumento, según mi opinión, termina
en un argumento circular.
Ahora bien, el error de este tipo de

�procedimiento consiste en no tener claro a cuál de estos dos elementos hacemos· referencia porque, de acuerdo a lo
que decíamos antes, además de ser un
agente concreto, un obrero es alguien
que está participando en otra serie de
puntos de conflicto.
Si evitamos el esencialismo a través
de la adscripción necesaria de ciertos
contenidos a ciertos referentes, el problema que se nos plantea es cómo se
crea histórica y poi (ticamente la unidad
entre todos estos elementos. Por ejemplo,· volviendo al caso anterior, si tenemos a alguien que es un obrero, que trabaja en una fábrica y de otro lado esa
misma persona va a su barrio, a su lugar
de habitación después del trabajo, en su
barrio existe toda una ideología de violencia racial y él es un obrero blanco,
lcuál será la conexión que se establecerá
entre estos dos elementos? lLa posición en el proceso de producción determina directamente la posición en esta
otra área de luchas raciales ? lHay una
necesidad orgánica de que sea una u otra?
lo ello dependerá de algo políticamente
construrdo?
2. ECONOMICISMO Y
NATURALISMO.
EL REDUCCIONISMO DE CLASE.
1ntentaré desarrollar esta segunda te•
sis aplicando lo que me parece es el carácter más fecundo de la noción gramsciana de hegemonía. Pero antes de llegar
a ese punto, y para que los términos del
problema estén absolutamente claros,
intentaré precisar cuáles son las posibilidades de conexión entre estos distintos
eleméntos.

.,.

Dentro de la toería marxista, la escuela · lógica de El capital trata de
mostrar de qué manera, partiendo del
concepto de capital, se puede deducir
por un razonamiento puramente anal ítico, es decir por una deducción lógica
pura, el concepto de Estado capitalista.
Este tipo de tendencias sin embargo no

han tenido mucho éxito, y hoy la mayor parte de los términos de la escuela
lógica de El capital han abandonado sus
presupuestos iniciales, y lo que por el
contrario ha sido mucho más influyente
en el desarrollo del marxismo ha sido la
idea de juicios de carácter sintético, pero que tienen un carácter necesario y
universal, es decir, la asimilación de los
procesos históricos a las leyes naturales.
Hacer esto significa que todas las sociedades van a pasar necesariamente por
un conjunto predeterminado de etapas,
y además presupone que yo, desde mi
posición actual como científico marxista, soy capaz de determinar cuáles van a
ser estas etapas. El punto, si se quiere
más burdo, de este tipo de formulación
naturalista lo encontramos en el marxismo de la segunda internacional:, en
Kautsky, Plejanov, incluso en el Anti·
ring de Engels. Pero el tipo de acti·
tud que involucra, incluso cuando el
pensamiento marxista contemporáneo la
ha superado en una variedad de sentidos, continúa siendo influyente.
Frente a estas dos alternativas de
carácter esencialista, es decir, los distintos componentes de una determinada
formación social unificados por leyes lógicas de carácter necesario, o unificados
por leyes naturales pero igualmente de
carácter necesario, se abre una tercera
alternativa: la que postula que los distintos componentes de una formación
social están unificados por relaciones
de sentido o por relaciones discursivas.
lOué entendemos por "relación de
sentido"? Entendemos por ello una
relación entre distintos elementos que
no están totalmente explicados por el
concepto. "Tener sentido" en la semántica moderna significa exactamente ésto,
y es la noción de sentido que también
uso hoy día la teoría de la información.
Supongamos que tenemos una palabra
escrita en español, en la cual por un
error de imprenta falta una letra; si dadas las leyes fonológicas y gramá~cas
del español solamente una letra puede

ocurrir en este contexto, entonces el
contexto, los otros elementos, señalan
claramente, cuál debe ser el elemento, la
letra que va a estar presente ahí. Si por
el contrario más de un elemento puede
ocurrir dentro del mismo contexto, entonces las relaciones son relaciones de
sentido; tendrá más sentido la presencia
de ese elemento en la medida en que el
contexto no es un contexto totalmente
explicatorio. Un contexto en el cual todas las relaciones entre elementos son
relaciones de sentido, es decir, que no
aparecen totalmente explicadas por el
contexto, es lo que nosotros llamamos
discurso. Por esto· hay que hacer una
aclaración para evitar confusiones. Por
"discurso" no estoy entendiendo nada
esencialmente mental. Las propiedades
materiales de los objetos son también
parte de un proceso discursivo. Si encontramos en una comunidad primitiva
un sistema de parentesco, y al mismo
tiempo un cierto tipo de técnicas productivas, y en la comunidad siguiente
encontramos que hay las mismas técnicas productivas pero un sistema de relaciones de parentesco totalmente diferentes, entonces es claro que la relación
entre técnicas productivas y relaciones
de parentesco es discursiva porque no es
una consecuencia necesaria del contexto
en el cual ellas aparecen, y aquí, entonces, puede apreciarse una doble y clara
alternativa: si nosotros concebimos el
proceso de desarrollo de la sociedad capitalista como un proceso natural, regido por leyes necesarias, diremos que
siempre que aparezca un elemento "a",
una serie de elementos "b, c, d, e" va a
seguirse como consecuencia necesaria.
Si por el contrario nosotros decimos que
cuando aparezca un elemento "a" puede aparecer en ese contexto elementos
b, e, o, f, en ese caso solamente una
práctica política discursiva puede explicar las articulaciones concretas.
Algo menos abstracto aún: si noso·
tros decimos que siempre que en un contexto aparece el nacionalismo va a apa·
recer consiguientemente la defensa de

los intereses de la burguesía, estan:ios estableciendo entre nacionalismo e m~ereses burgueses una relación de caracter
necesario. Si, por el contrario, nosotros
decimos que cuando aparecen en determinado contexto ciertas defensas de la
identidad nacional pueden aparecer una
variedad de contenidos de_ clase, flesd,~
los cubanos diciendo "Patn~ o mue~te
hasta el nacionalismo de tipo fascista,
pero que esa articulación concreta v~ a
ser el resultado de una lucha política
discursiva que organiza dichos elementos en ese caso estamos plename~te en
1 ' mpo de la segunda alternativa, y
~ ustedes ven, desde ya, un concepto como el de "hegemonia" solamente
tiene sentido en este terreno.
Si entendemos hegemonía en ~( sen·
tido de Gramsci, como la creac,on, a
partir de un núcleo de_ clase, de un,~
"voluntad colectiva nacional popular
que articule una enorme. v~r~edad d;
elementos en el campo h1st?rico, per
que
esa articulación podna da~se por
1
una casen·val , por una clase capitalista
'd
la
Y no por una clase compromet1 a en
lucha socialista, entonces estamos acep·
tando la existencia de todo un_ pjano de
articulación diferencial, es decir, ~u~ estamos aceptando un plano de prioridad
de lo discursivo.
Más adelante veremos por ~ué ~n
política su primacía supone la ex1stenc1a
de prácticas discursivas, pero antes ~e
esto podemos aproximarnos a la luc a
política-ideológica de dos maneras q~e
están espero con lo que acabo de decir,
relati~ament~ claras. Podemos, ~cercar·
nos a la lucha política e ideologica con
una actitud platónica respecto a los
·
· d'ICI~
· ndo·•
contenidos de la 1deologia
"siempre que aparezca el conteni~,0 A
aparecerán posiciones de clase 8 ' o,
por el contrario, podemos acer~r.nos ª
la lucha político-ideológica concibiend?
esta lucha como un proceso de desartl·
culación de los bloques ide~lógic?~ de
las clases rivales Y una reart1culac1on y
una variedad, incluso de los antiguos ele-

mentos, en una nueva formación, que es
lo que significa el concepto de bloque
histórico.
En una comunicación que he pres~.nt d hace algunos meses en una reunion
e~ ~ Universidad de París he tra~ado de
presentar justamente algunos discursos
de Palmiro Togliatti en los año~ de la resistencia italiana, mostrand~ como to?o
su esfuerzo político discurs1v? ~s un in·
tento por evitar que las tra_d1c1o_nes nacionales populares del ganb~ld1smo Y
del mazzinismo fueran absorp1das
la
idea fascista de la república de ~alo y
que por el contrario, pasaran a unirse, a
integrarse, Yarticularse con_ un pr~yecto
socialista alternativo. He d~cho. sm. em¡
bargo, que tenemos que mtrodu~1r e
concepto de politica, Yel _razo~_am1ento
que presentaré para la d1sc~s~on es el
siguiente: que sólo hay poht1ca e~ la
medida en que hay discurso, entendiendo por discurso, nueva~ent~, no _lo
mental, sino la articulac1on d1ferenc1al
de elementos.

Pº:

Para una concepción economi_c!sta Y
esencialista del marxismo la pollt1ca es
. plemente una superestructura por·
s1: no puede haber propiedad de la
~cha política, pues según aquélla la
historia se mueve de acuerdo a
leyes
· s, que .establecen
universales y necesaria
con férrea necesidad de que for~a e1
capitalismo va a desintegrarse a traves de
la progresiva contradicción entre fue~~as
productivas y relaciones de producc1on.
, la solución esencialista, lo
Segun
. . T t de
lI'tico es pura apariencia. r~ o
po
explicarme
nuevamente para ubicar
, . . lo.
'feo de toda lucha poht1ca. s1
e~pec1 1 u1· un compañero de El Salva·
viene aq
d I edor Y nos habla de s~ lucha Y e a n .
cesidad de la solidaridad con el com~~
te del pueblo salvadoreño, lo espec1f1co de esa lucha política es que el resultado de ella no está dictad_o de antemano sino que dependera fund~mel'\lal,;,ente de nuestro esfue_rzo m1·
litante por derrotar al adversario. Aho-

b·1en si uno sostiene que el· resulta•
do de
dra de ,la historia esta, garantiza
a~temano por una serie de p~ocesos de
lógicas infraestructurales del s1ste~a, las
que por un lado indican que ese sistema
va necesariamente a ser derrotado, per?
por otro lado señalan que n~ lo sera,
hasta en tanto las consecuencias de esa.
lógica no hayan llegado a su punto extremo entonces la idea de que de n~estra lu~ha dependerá el resultado es simplemente una apariencia, y e~tonces e~a
lucha es solamente el lenguaie a traves
del cual llamamos; es, si~plem~nte, una
superestructura. Lo pol1t1co ni es aparencia! ni es superestructura!; _el resultado de una situación no ha~ra de se~ 1~
imple consecuencia necesaria de la log1~a que yo puedo determinar en todo su
urso futuro, pues una estructura en la
~ual una articulación de elementos puede tener también una variedad de consecuencias y resultados es una es_truc~ra_
de senado Y una estructura ~1scurs1va,
por consiguiente, afirmar el pn~ado d~
la política supone también a!1rma~ e
de las articulaciones d1scurs1vas
campo
· d d con
-en todas las áreas de la soc1e a , y
ésto llego al punto clave que me pare~e
ha dominado toda la historia del '!1arx1sTenemos aquí dos alternativas, o
~~~ el plano de las determinacion_es na·
turales esenciales Ynecesarias domtna en
todos los aspectos sucesivos ~el desarro·
llo histórico (y entonce~, S) hay lucha
política en el sentidoautent1c? de lapalabra, ésta sólo puede deter~tnar la superficie de la historia), o bien, por el
contrario, afirmamos que la lucha, qu~
la articulac1on entre elementos ~ecesa
rios, no existe a ni~gún nivel del sistema
ue por consiguiente todo lo que va,
~i:mos al futuro de éste, va a ser determinado por la ampliación de la _concep·
ción de la política a todos los niveles de
la sociedad.
3 HISTORIA: LA LUCHA CONTRA
. EL REDUCCIONISMO.
Con estas reflexiones en mente revt
saremos las etapas fundamentales en a

�historia del marxismo. La primera etapa,
en la que se consolida el marxismo como lógica polftica es el período de la
Segunda Internacional. En los pensadores de esta etapa encontramos de una
manera nítida la afirmación de una lógica de tipo esencialista. Esta visión de
la Segunda Internacional, y no sólo de
ella, la encontramos también en el Prefacio de la Critica de la economia politica de Marx, en el cual se presenta todo
el desarrollo histórico como dominado
por la contradicción, y donde se afirma
que solamente en el momento en que el
desarrollo de las contradicciones entre
fuerzas productivas y relaciones de producción ha llegado a un punto crítico,
se abre un período de revolución social.
Hay un elemento en este análisis de
Marx que, sin embargo, está totalmente
ausente, y ese elemento es la lucha de
clases. La lucha de clases no aparece,
porque la intervención del sujeto revolucionario es simplemente presentada como una consecuencia natural y una contradicción constituida al nivel de la infraestructura. De más está decir que hay
otra larga variedad de textos de Marx en
los que la perspectiva exactamente o-puesta es la que se impone pero el problema es
que el famoso quietismo de los poi íticos
de la Segunda Internacional estuvo directamente ligado a su mecanicismo, a su
concepción de las relacíones eñtre los
objetos, la cosmovisión -por usar la
palabra general- de la Segunda Internacional incorporaba dos elementos: una
perspectiva teleológica de tipo hegeliano
según la cual la historia marcha necesariamente hacia un fin determinado, y
ese fin determinado es la base de este
esquema darwiniano. A él se sobreimpuso una segunda tesis, que fue la del
evolucionismo de Darwin. Ahora bien,
es obvio que esta es una construcción
totalmente incorrecta.

&lt;Q

Los principios de la selección natural en Darwin no implican ninguna estructura teleológica. Darwin nos presenta un proceso de selección natural

como un proceso en el cual el organismo interactúa con su ambiente. Pero
en el marxismo de la Segunda Internacional, darwinismo y hegelianismo se
combinaron en un híbrido que tendía
a presentar un sistema de garantías históricas en el que el socialismo iba a ser
su resultado final y necesario, y de ahí
que este sistema de garantías a su vez
P.e~mitiera una seri? de operaciones pol1t1cas de un caracter muy evidente.
Por ejemplo, se afirma que la contradicción entre clase obrera y capital es
la contradicción esencial en la socie~ad burguesa; ahora bien, a fines del
siglo XIX, excepto en el caso inglés
(y aún aquí sería discutible), es claro
que la clase obrera era un sector relativamente minoritario de la población.
lCómo este sector minoritario de la
población podía aspirar a representar
los intereses de todos los oprimidos?
A este problema específico es al que
Gramsci y Togliatti. van a tratar de
dar solución, que será la de la "hegemoni'a", es decir, la articulación de
un campo popular liberado por la clase obrera. Pero para los teóricos de la
Segunda Internacional el problema no
se planteaba en estos términos, porque
ellos partían de una lógica esencialista
de desarrollo necesario, y respondían
así: la clase obrera tiene que encerrarse
en sí misma, tiene que encerrarse en su
perspectiva de clase, porque de todos
modos las leyes necesarias del desarrollo capitalista conducen a la proletarización de las clases medias y del campesinado, y en ese sentido, la historia
trabaja por la clase obrera. Simplemente
encerrándose en sí misma y esperando
que este desarrollo necesario opere, es
como llegaremos al socialismo.
Los efectos más evidentes de este tipo de lógica los vemos, por supuesto, en
1917. La interpretación de los mencheviques de la revolución rusa es que solamente podía ser una revolución democrática burguesa porque todavía Rusia
no había pasado del estado feudal y que,
por consiguiente, cualquier tentativa de

articulación socialista de la coyuntura
era necesariamente aventurismo.
Pero, aparte de este obvio error, hay
muchos otros aspectos que, más insidiosamente, son todavía parte de nuestro sistema de pensamiento. Por ejemplo, la discusión sobre si la revolución
de 1930 en Brasil fue una revolución democrática burguesa. Si pensamos dos
minutos observamos que esta pregunta
es absurda, simplemente porque lo que
estamos presuponiendo es que toda sociedad pasa necesariamente por una
serie de etapas ineludibles, y que hay un
momento inscrito en el tiempo, en el
futuro (tal y como los cristianos esperaban la llegada del anti-cristo) en el cual,
la revolución democrático-burguesa 'tendrá que ocurrir. Y así, en muchos razonamientos que todavía hoy hacemos en
nuestra práctica política y teórica socialista, aparece esta perspectiva economicista y esencialista bajo formas veladas
continúa presente.

etapas no hubieran estado maduros para
el desarrollo de un proceso revolucionario. Es decir, que para Lenin hay una
articulación diferencial de elementos en
una coyuntura crítica. Fijémonos bien
en lo que digo, una articulación diferencial de elementos en una coyuntura crítica, que tiene que ser el resultado de
una intervención política del sujeto revolucionario, pero si este sujeto revolu·
cionario unifica y articula en una cierta
forma una coyuntura revolucionaria que
no estaba predeterminada al nivel de
una lógica necesaria de los elementos,
estamos entrando, como ustedes ven, en
el campo de lo político-discursivo, en
el sentido en que lo había definido al
comienzo. Quiero decir que en Lenin tenemos los comienzos de una práctica
antieconomicista y antiesencialista de la
política; sin embargo esto no debe impedirnos ver los límites históricos del
leninismo.

Lenin estaba entrando en una nueva
etapa, en una nueva práctica de la polí-

La segunda gran etapa, la de ruptura,
en esta evolución general del marxismo,
Y que a mi modo de ver es el comienzo
de la crisis del modelo economicista
la encontramos en el leninismo. Leni~
parte de un punto de análisis totalmente
distinto del de la Segunda Internacional.
Para Lenin el punto de partida del análisis es la realidad del imperialismo, y
para él, por consiguiente, el punto de
partida no son las etapas de desarrollo
económico de cada sociedad considerada aisladamente, sino la economía
mundial. Esta, por ;upuesto, estaba presente en el análisis de Kautsky, pero
mientras para él la economía era un concepto puramente económico, para Lenin,
por el contrario, se trata también de un
concepto político: siendo la economía
mundial una cadena imperialista, un to·
do estructurado, la crisis en uno de los
puntos puede producir una dislocación
de la relación de fuerzas, afectar otros
puntos de la cadena, los que desde el
punto de vista de una sucesión lineal de

tica, pero la seguía pensando con las
categorías de la etapa anterior; es decir,
para Lenin, y éste es el punto decisivo,
los agentes, los sujetos políticos siguen
siendo fundamentalmente las clases, si
bien las clases tienen que efectuar movimientos, piruetas más complicadas que
las que podían efectuar en un esquema
como el kautskiano en el que ya tenían
asignada su función para todo el resto
del proceso de desarrollo.

El leninismo no llega a constituirse,
por consiguiente, como teoría de la so-

ciedad y permanece al nivel de una teoría de la revolución, es decir, la construcción poi ítica del discurso del marxismo clásico la refiere el leninismo, fundamentalmente, a las coyunturas críticas revolucionarias, pero no hay un leninismo estrictamente hablando para los
períodos de estabilidad, configurándose
por tanto toda una ambigüedad en la
conceptuación poi ítica del leninismo.
Podríamos ,&lt;;lar muchos ejemplos, pero

nos limitaremos al del concepto de desarrollo desigual y combinado. Este es
un término clave. Es desarrollo desigual
y combinado justamente porque la
coyuntura revolucionaria está uniendo y
articulando etapas que de acuerdo a la
lógica paradigmática de las mismas tenían que haber ocurrido en distintos
momentos; pero de otro lado, sin embargo, lo sigue pensando como combi·
nación y desarrollo de etapas, es decir,
no hay una conceptualización de la articulación diferencial que no suponga la
sucesión lineal kautskiana. El leninismo
es el momento surrealista del kautskismo, porque es el momento en que to·
dos los elementos que en la visión esencial ista kautskiana aparecen en una sucesión ordenada, comienzan a quebrarse, a unirse y articularse a través de una
serie variada de posibilidades políticas
pero, sin embargo, sigue siendo la unidad de la clase el dato fundamental en
términos de sujetos políticos para Lenin. Así, Lenin por primera vez empieza a hablar (y éste es uno de los grandes méritos históricos del leninismo) de
hegemonía: la clase no tiene simplemente que defender sus intereses y esperar a que la crisis económica venga, sino
que tiene que hegemonizar una variedad
de sectores populares que han entrado
en un proceso de crisis, de relación crítica con el sistema como resultado de la
guerra, de las depresiones económicas,
etc. La clase para él tiene una función
hegemónica, pero -y éste es el límiteesta hegemonía la concibe como alianza
de clases; es decir, cada elemento, cada
clase, con sus intereses, su ideología, su
partido específico, coincidirían alrededor de un liderazgo obrero para oponer
un frente global contra el sistema; esto
significa · que la idea de ideologías nacionales populares democráticas, una
identidad de masas que escapa a la unidad paradigmátira de la clase, no es
aceptada en el esquema leninista. El
resultado de esta combinación de avances y retrocesos, o si se prefiere de combinación de lo viejo y lo nuevo al nivel

oscilante del Comintern. Por un lado, a
nivel de período de estabilidad, ellos no
tienen una posición aístinta que la del
marxismo clásico. Períodos de estabilidad desde el punto de vista del Comintern son fundamentalmente períodos de
propaganda; por el otro lado, períodos
de ruptura crítica son aquéllos en los
cuales se presenta la posibilidad de una
poi ítica leninista, pero entonces, esta
combinación entre facilidad en períodos
de estabilización relativa (como fueron
llamados) y superactivismo en períodos
de coyunturas críticas va a dominar
esta política, al me.flOS hasta el séptimo
congreso del Comintern, y va a dar un
carácter aventurerista y excitante a toda
la política comunista en Europa Occidental.
Con esto llegamos a la tercera etapa.
Este proceso de disolución del paradigma esencialista y esta tercera etapa tienen claramente su epicentro en Gramsci
como expresión teórica más alta. Como
expresión política hay una variedad de
otros puntos de ruptura que voy a mencionar brevemente. Recuerden el caso
que he mencionado al comienzo, alguien
que tiene una posición al nivel del proceso de producción que lo ubica como
obrero y por otro lado vive en un lugar
de habitación donde existe violencia
racial. lCuál de estos dos puntos va a ser
el punto fundamental en la construcción
de una voluntad antisistemá por parte
de ese agente social específico? ¿ Lo va
$ er la lucha a nivel de la fábrica, o lo
va a ser la lucha al nivel de la violencia
racial? Claramente para el marxismo
clásico será lo primero. Pero veamos
cuáles eran los fundamentos Ele la tesis
que supone que fuera · lo primero. Los
fundamentos eran, primero, que la sociedad capitalista poseía, una lógica
,mediante la cual se iban a proletarizar
rápidamente los otros sectores sociales,
y segundo (éste es el supuesto que la
historia se encargó de desmentir), que
esa proletarización progresiva de la sociedad iba.atransformar a esa masa proletaria en obreros industriales en el sentido clásico.

-.J

�Ahora bien, uno puede perfectamente
afirmar _qu~ el sistema capitalista genera
contrad1cc1ones cada vez más agudas y
c~da vez más costosas desde el punto de
vista del desarrollo social, sin que por
eso tenga que afirmar al mismo tiempo
que el sujeto fundamental del cambio
histórico revolucionadio tenga que serlo
el o~re!o fabril. lPor qué, por ejemplo
a pr,or,, va a ser un punto de radicalización Y de construcción de una conciencia de sistema más importante la fábrica
q~e el lugar de habitación?'Eso depende
evidentemente de una serie de circunstancias históricas concretas y sobre todo, no_, hay ninguna garantía que la
aceptac1on de un rol antagónico a nivel
de la fábri~ va a significar la aceptación
de un rol igualmente antisistema en los
otros puntos críticos de esa sociedad
Por ejemplo -lo vemos hoy en lnglate:
rra todos los días- lo's obreros la militancia obrera, que es una milit~ncia sumamente activa y bien organizada a nivel de las fábricas, va crecientemente
unida a una ideología racista contra los
inmigrantes a nivel de lugar de habitac!ón porque -se dice- los inmigrantes
viene~ a sacar el trabajo a los ingleses.
Y as, podemos pensar muchas otras
cosas; podemos pensar una gran militancia obrera y pensar una ideología totalmente machista al nivel de las relaciones
de la familia que mantenga la subordinación femenina.

00

Si hay desarrollo desigual y combinado, éste no solo afecta las distintas etapas de desarrollo de sujetos históricos
concebido bajo la forma de la unidad si'.
no que tiende a escindir la unidad ,.;,isma de esos sujetos históricos y el problema, entonces agudo e importante que
se presenta, que se presentó en los años
treinta y que se sigue presentando para
nosotros hoy día, es cómo constituir la
unidad del sujeto revolucionario. Exactamente aquéllo a lo que la teoría de la
hegemonía en Gramsci intenta referirse.
La unidad del sujeto revolucionario era
un efecto necesario al nivel de la infra'!structura para el marxi~mo clásico y es

de alguna manera metamorfoseada en
un pensamiento táctico en el leninismo.
Pero ahora, en el gramscismo, pasa a ser
fundamentalmente el problema de construcción poi ítica. La experiencia del fasc_is~o, por 7jemplo, había disociado pos1c1ones radicales antisistema en una variedad de puntos {por ejemplo todas
esas ideologías nacionales y populares
de carácter mazziniano y garibaldino
qu~ eran en gran medida la ideología
anti statu quo en la Italia de su tiempo)
de la de intereses obreros definidos al1ededor del sindicato, y el fascismo si
bien en una forma minoritaria, había
conseguido implantarse en la clase obrera; esto es, que lo que el fascismo había
operado por primera vez en el espacio
histórico occidental, había sido una disociación entre las diversas posiciones del
agente, y el problema de la unidad de
la clase era algo que se presentaba en to·
da su fuerza, pero no era un problema
suyo.
El problema del reformismo de la
clase obrera inglesa, está muy directamente ligado a la política hegemónica
de la burguesía. Desde fines del siglo
XIX, un siglo antes que los estructuralistas franceses, Disraeli había entendido que el agente social es un sujeto escindido, y las demandas al nivel de la
seguridad social se trataba de disociarlas del republicanismo en que ellas habían venido envueltas hasta ese momento, y de disociarlas también de la
militancia obrera; todo el proceso del
transformismo anglosajón que lleva a
la disolución de la unidad revolucionaria del sujeto. No es como algunas veces tontamente se dice, que porque había una aristocracia obrera que se vendía a la burguesía; era simplemente
porque las demandas a nivel de la salud
la vivienda, el salario, eran absorbida~
difere~cialmente por ese estado burgués,
es decrr se producía una disociación del
sujeto revolucionario. El problema entonces que Gramsci empieza planteándose es cómo constituir esa misma unidad del sujeto-clase, y hay tres concep-

tos claves de Gramsci que me parece merecen ser mencionados; el primero, ya
hemos dicho bastante, es el concepto
de hegemonía. Queda claro por lo dicho
antes que la hegemonía en Gramsci no
se limita simplemente a la idea de un
sujeto clasista preconstitu ido que articula otras fuerzas. Es, primero y ante to·
do, la construcción poi ítica de ese sujeto; la forma, por ejemplo, en que
Togliatti y el Partido Comunista Italiano van a considerar la lucha política
después de la Segunda Guerra Mundial
que va a ser, fundamentalmente, trans'.
formar al movimiento obrero en el punto de articulación de una vasta red de
lucha populares. Si ustedes van al sur
de Italia verán qua el sindicato no es so!? "el sindicato" en el sentido anglosaJ?n de defensa de los intereses corporativos obreros; es además el punto donde se organizan las cooperativas escolares, en donde se organiza la lucha contra la mafia, donde se organizan movimientos por el problema del agua· es
decir que la clase obrera opera c~mo
un elemento articulador, y el sujeto
político, el sujeto popular, ya no es más
la clase definida económicamente, sino
es una entidad nueva: es esa voluntad
popular a la cual me refería antes, el
segundo concepto clave que es el concepto de bloque histórico.
El marxismo clásico, entendiendo
por ello nuevamente el marxismo de la
Segunda Internacional, estaba dominado por una división básica que componía la unidad del todo social, y esta
unidad básica era la dictada por la dualidad base/superestructura; claramente
en esta concepción la economía era un
medio homogéneo que era el campo de
constitución de los sujetos históricos, y
esto producía un conjunto de efectos
necesarios al nivel de la superestructura
de la sociedad.
El economicismo tradicional les
atrbuía a estos efectos una muy escasa
importancia, pero, por otro lado Lukács
decía que la conciencia de cl;se es el

momento más alto en la constitución
de una clase como tal, atribuyéndoles
así mucha importancia, si bien en todo
caso eran consecuencias necesarias derivadas de la inserción al nivel de una
superestructura. Si ahora observamos
que lo que está en cuestión es el problema mismo de la unidad de la clase, de
la unidad del sujeto, del cambio, no podemos obviamente concebir a la sociedad como unificada en la misma manera. La distinción base/superestructura
simplemente pierde sentido, y Gramsci
trata justamente de reemplazarla por el
concepto de bloque histórico, entendiendo por ésto la unidad orgánica de
los dos elementos, es decir, que la unidad de los sujetos que existan al nivel
de la infraestructura va también a depender de una relación de fuerza que se
crea tanto en la infra, como en la
superestructura; en otras palabras, la sociedad desde el comienzo al fin está articulada en forma política, llevándonos
ésto al concepto de guerra de posición,
concebido como una transformación de
la relación de fuerza que tiene que ope·
rar a todos los nieveles de la sociedad.
Tenemos nosotros en este sentido a la
familia como un lugar de relaciones políticas, porque es el nivel de la familia,
a través de procesos de socialización
que tienen lugar desde la infancia, donde se crean las diferencias de sexos y se
van creando las diversas formas de la
subordinación femenina. Además tenemos las instituciones en donde nuevamente existen relaciones de poder, y tenemos finalmente el campo de la economía.

nueva perspectiva, como por ejemplo
su afirmación de que la "hegemonía
comienza al nivel de la fábrica", pero
donde solamente en período recientes
se ha producido una transofrmación
radical. Hoy día, después de las transformaciones que la economía marxista
ha sufrido en los últimos veinte años,
por ejemplo, la crítica a las formulaciones clásicas de la teoría del valor, la
crítica de la teoría de la tendencia
descendente en la tasa de ganancia
como derivada necesariamente de incrementos en la composición orgánica del
capital, el debate entre los fundamenta·
listas y los llamados neoricardianos como dos i:scuelas de economía marxista,
está perfectamente claro que incluso a
nivel económico, la sociedad no procede de acuerdo a leyes generales, sino
que entran en juego un conjunto sistemático de intervenciones políticas al nivel de la infraestructura. No hay leyes
de desarrollo capitalista que se impongan absolutamente, por el contrario, el
campo de la economía es el campo de
una lucha política, tanto como cualquier
otra esfera de la sociedad, y el resulta·
do de esta lucha política dependerá de
todo este proceso de guerra de posición
que también opera en los otros campos.
Si la unidad misma del espacio que el
marxismo clásico Ilamaba "la economía"
es un espacio políticamente construido,
la creación de alternativas socialistas al
interior de la economía tiene que pasar
por una proliferación mucho más vasta
de lucha, y la ampliación del campo de
la economía tiene que proceder de la
política.

Ahora bien, lcómo concebir la unidad misma del campo de la economía?
Este es el problema clave. lLa unidad
del campo de la economía tiene que ser
concebida como teniendo una causalidad de tipo necesario o, por el contra·
rio, debemos concebir a la economía
misma como un proceso de articulación
discursiva? Este es el punto en que creo
hay límites claros en la concepción de
Gramsci, aunque había atisbos de una

El punto final al que quisiera referirme es el de las transformaciones de esta
última etapa, que se da en los últimos
diez o quince años y en la cual los paí·
ses capitalistas centrales han asistido al
surgimiento de una serie de nuevos tipos
de lucha: los m0vimientos de liberación
femenina, los movimientos de las poblaciones marginales, los movimientos
de las minorías raciales y nacionales, los
movimientos de los homosexuales. Toda

una nueva serie de sujetos históricos
se está incorporando a la arena política,
y el campo de la lucha anticapitalista
tiende a ser mucho más vasta de lo que
la concibiera el marxismo clásico. El
problema que se nos plantea entonces es
el siguiente: le,_ la teoría de la hegemonía en Gram~i. y toda la visión tradicional de la poi ítica que se implantó
después y durante la segunda postguerra
obsoleta? Mi argumento es que no ha
pasado a ser obsoleta, pero que requiere
una redefinición mucho más radical (recuerden ustedes que dijimos al comienzo que hay poi ítica siempre que no hay
relación de carácter natural entre los
fenómenos); la crítica que se puede hacer al marxismo clásico y la crítica que
se puede hacer también de alguna forma
a la tradición gramsciana, es que este
proceso de desnaturalización de las evidencias mismas con que se nos presentan la sociedad burguesa, a través de sus
diversas formas de dominación (familia,
instituciones, diferencias raciales etc.)
no ha avanzado lo suficiente, y que justamente, a partir de la emergencia de los
nuevos movimientos, es posible un cuestionamiento mucho más radical de la
sociedad capitalista: más radical que lo
que ha existido en el pasado. Pero, por
eso mismo, la hegemonía también hay
que concebirla en un sentido mucho
más radical, porque ya no es simplemente la hegemonía de una clase sobre
una serie limitada de sectores, sino que
tiene que ser la articulación de una
vasta variedad de movimientos que surgen con sus leyes de formación propia,
con sus objetivos precisos, y que cierta•
mente, no pueden subordinarse a algo
tal como la pura y simple abolición de
la propiedad privada de los medios de
producción.
Para concluir, si nosotros vemos hacia el conjunto de la historia del marxis-·
mo, notaremos dos tendencias operantes: primera tendencia, la disolución
progresiva de una lógica economicista y
esencialista, que postula leyes necesarias
de desarrollo de la sociedad; este esque

�EL GUION CINEMATOGRAFICO Y
LA LITERATURA

ma e~pieza a quebrarse con el leninismo, sigue quebrándose con el gramscismo, Yc~nt_inúa diluyéndose con los nuevos mo~1,:n1entos que acabamos de decir,
Y yo _d1f1a, con todo el curso de las revoluc1~nes en el mundo semicolonial
hoy ~1a. E~ segundo lugar, ese proceso
de quiebra tiene lugar al mismo ritmo en

que se de5?rrolla una nueva concepción
de la pol(t1ca, es decir, en la medida en
que aceptamos que la pol(tica es simplemente un modo de ser de lo social que
s~ refi~re directamente a la constru~ci ón
d1scu~~1va de lo social, Y que esta construcc1on discursiva de lo social al poner
al desnudo sus mismos mecanismos Y

sus mismas leyes de formación es lo que
cr~a las_ bases para un cr(tica mucho
":1?s radical, de las formas de naturalizac1on burguesa. Política, Hegemonía, Discurso, creo que estos son los temas claves ~oy df~ para la elaboración de una
teoria poht1ca marxista.

Rosaura Barahona
El cine, el más joven de todas las
artes, es también el más popular -en el
sentido exacto del término- y, a la vez,
el más dolorosamente desaprovechado.
Buñuel, uno de los pocos poetas cinematográficos, dice acerca de esto: "Por
actuar de una manera directa sobre el
espectador presentándole seres y, cosas
concretas; por aislarlo, gracias al silencio, a la oscuridad, de lo que pudiéramos. llamar su habitual psíquico, el cine
es capaz de arrebatarlo como ninguna
expresión humana. Pero como ninguna
otra, es capaz de estructurarlos. Por desgracia, la gran mayoría de los cines actuales parece no tener más misión que
ésta: las pantallas hacen gala del vacío
moral e intelectual en que prospera el
cine, que se limita a imitar la novela o..
el teatro, con la diferencia de que sus
medios son menos ricos para expresar
psicologías; repiten hasta el infinito las
mismas historias que se cansó de contar
el siglo XIX y que aún se siguen repitiendo en la novela contemporánea. Una
persona medianamente culta arrojaría
con desdén el libro que contuviese alguno de los argumentos que nos relatan las más grandes película. Sin embargo, sentada cómodamente en la sala a
oscuras, deslumbrada por la luz y el
movimiento que ejercen un poder casi
hipnótico sobre ella, atraída por el interés del rostro humano y los cambios
fulgurantes del lugar, esa misma persona casi culta, acepta plácidamente los
tópicos más desprestigiados".(1)
Como dice Buñuel. el potencial del
cine como forma de expresión artísti·
ca está casi intacto. Si tomáramos en
consideración todos los nombres de
aquellos directores cinematográficos que
han sido catalogados como autores, veríamos que son sólo unos cuantos quienes han logrado en algunas de sus obras,
alcanzar el nivel de lo artístico: "como
instrumento de poesía, con todo lo que
esta palabra puede tener de liberador, de
subversión de la realidad, de umbral al
mundo maravilloso del subconciente, de

inconformidad con la estrecha sociedad
que nos rodea". (2)
La teoría del autor cinematográfico,
que más que teoría es un método crítico,
ve como creador de la película al director, quien a través de la filmación
-un proceso largo y complejo que involucra altos costos y a todo un equipo
de trabajo- termina por imponer su
estilo y su cosmovisión al producto final. La principal debilidad del método
estriba, tal vez, en lo categórico de la
clasificación. En general -y por desgracia-, se supone que cuando un director-autor se incluye en la lista de los
consagrados, esto garantiza que toda su
obra tendrá valor artístico o, por lo menos, una altísima calidad cinematográfica, lo que no siempre resulta cierto.
Durante años se dio por sentado que
el autor absoluto de un film era el director. Sin embargo, desde que el cine ha
depurado y sofisticado sus técnicas, cada
uno de los que participan en los principales puestos de la filmación han empezado a exigir parte del crédito y -quizás con gran justificación-, los que más
han exigido el reconocimiento han sido,
precisamente, los guionistas.
Lo que ha llevado a los guionistas a
asumir esta posición es básicamente el
hecho de que en la historia del cine hay
muchísimos filmes que tienen lo que
dentro del argot fílmico se llama un
guión redondo (preciso, bien logrado,
con el ritmo adecuado, etc.), de manera
que no hubiese habido mucha diferencia
en lo que al producto final se refiere, si
en vez de la mano de un director profesional hubiese estado la de otro. Ejemplo de esto es una agradable película comercial; Laura, en donde se discute
mucho si lo determinante fue Otto
Preminger o la conjunción de los talentos de los guionbtas Dratler, Hoffenstein
y Rein hardt.
El guión, libreto, libro argumental o

script, es el desarrollo verbal y escrito de
lo que será la película. Es decir, se desglosa la película y se estructura a manera de secuencias, de forma que quien lo
lea pueda darse cuenta más o menos
exacta de cuál va a ser la historia que se
contará (En este caso hablamos de cine
no documental y tradicional; algunas
manifestaciones contemporáneas no se
interesan por narrar, pero aquí no nos
ocuparemos de ellas).
Por lo general, se distingue entre lo
que se llama guión literario y guión técnico; el primero puede ser elaborado exclusivamente por el guionista y se ocupa
de describir a los personajes y de narrar
la película; el guión técnico es el que se
utiliza para la filmación misma y desglosa la película en secuencias, escenas, tomas y encuadres.
La función del guión es permitir que
cada una de las personas involucradas en
la filmación de una película sepa qué se
espera de ella. El escenógrafo determinará qué tipo de mobÍliario o de set debe
preparar; el fotógrafo, diseñará qué clase
de iluminación se requiere (diurna, nocturna, misteriosa, dramática, alegre); el
maquillista, si debe envejecer, cansar,
endurecer o vulgarizar a los actores; los
encargados de la sonorización del film,
qué apoyos deberán proporcionar; los
actores, a qué personajes van a encarnar;
y el productor, qué debe estar listo cada
día de filmación, a quién se llamará, en
dónde se trabajará y cuál es la mejor manera de aprovechar lugares, fecha o actores para optimizar la producción.
El cine, precisamente por ser la más
joven de las artes, ha estado en deuda
durante mucho tiempo con la literatura.
En sus orígenes, las "películas" eran tan.
breves que no se necesitaba de un guión
(algunas duraban de 1 a 3 minutos; o
sea, lo que duraba la acción que retrataban). Sin embargo, en cuanto al cine se
le descubrió su veta comercial, las películas se empezaron a alargar y las historias se fueron sofisticando paulatinamen-

......

�te, hasta que hubo de escribirse previamente a la filmación el orden de aquello
que la cámara debía registrar. Así nació
el primer guión cinematográfico.
. Al principio, el cine se alimentó de la
l~teratura, por lo que durante mucho
tiempo se_ manejó 1~ premisa de que ésta
era_ superior a aquel. la literatura, despues de tod?, tenía un prestigio bien ganad? Yconfirmado a través de Jos siglos·
el cine, no. Al principio sólo se pensó e~
adaptar el material literario a Ja pantalla
~ eso se hizo. No pasó mucho tiempo
sin que se empezara a distinguir entre
dos maneras diferentes de tratar eI mat~~ial literario: por medio de la adaptac,on Y por medio de la ilustración.
. Se adapta una obra cuando el guionista es capaz de transmitir el espíritu
Y la bell~za de la obra a un lenguaje, a
un espacio y a un tiempo totalmente
distintos a aquéllos que imaginó el escritor. Se habla de ilustración cuando el
guionista se limita a trasladar las palabras a imágenes visuales sin omitir ni
cambiar nada, pero se deja en el tintero
precisamente lo inasible, lo sutil, lo que
le da a la obra su auténtico valor. Así
como no basta un traductor para traducir la obra de un poeta de un idioma
a otro (se necesita un poeta-traductor, o
un traductor-poeta), así, no basta un
guionista de oficio para adaptar la obra
literaria de un artista: se necesita un
guionista-autor o un autor-guionista.
Además de esos términos, existen
otros como libre adaptación o inspiración, que en la mayoría de los casos
son muestras de honestidad por parte
de quienes las utilizan para dar crédito
a los autores de las obras que sirvieron
para elaborar un guión que rara vez
delata su parentesco con el original. Ha
habido libre adaptación en obras como
La guerra y la paz de Tolstoi o como en
algunas de las novelas de Dostoyevski,
autores que no se caracterizan precisaN
mente por ser parcos en el manejo de
.... personajes, ni simples en el planteamien-

to de- los conflictos que entrelazarán la
t~ª.':1ª• ni muchísimo menos, en la expos1c1on del alma humana.
Básica~ente hay tres tipos de guiones: el formula, el de oficio (también
llamado artesanal) y el de autor. Todo
guión de fórmula es, a su vez, artesanal,
pero no todo guión artesanal es de fórmula. Un guión de fórmula es un clisé
bá_s(co al que en cada ocasión que se
utiliza se le cambian exclusivamente los
elementos (personajes y situaciones) circunstanciales. La manera más clara de
ejemplificar esta categoría, es a través
de las series l1orteamericanas de televisión Columbo, Cannon lronside
El túnel del tiempo y demás distracto:
res enajenantes; se elaboran, cada uno,
con base en un mismo guión.

. Columbo, por ejemplo, siempre será
asignado a la investigación de un crimen
donde el principal sospechoso es inocente Yel menos sospechoso es el culpable.
El desaliño, el auto a punto de desbaratarse, los comentarios anodinos acerca
de su invisible esposa, y sus preguntas
aparentemente idiotas llevan a que el
perseverante y "despistado" investigador descubra el detalle mínimo que todos los demás habían pasado por alto
Y que, precisamente, es el que lo pone
sobre la pista que lo llevará a desenmascarar al asesino.
(Por alguna extraña razón que tal vez
tenga que ver más con la sociología que
con los guiones, casi todas las series norteamericanas de televisión incluyen un
epílogo en el que se hace un comentario aclaratorio acerca de lo que el espectador acaba de ver y otro comentario -éste absolutamente infalibleabiertamente jocoso, de tal forma que
cuando la imagen de Hawai 5-0, Ouincy,
Las Vegas, Embrujada o Mi bella genio
se congela o se disuelve, todos aquéllos
que aparecen frente a cámara están riendo a carcajadas}.
Aunque el QUión de fórmula existe

también en el cine, se utiliza mucho más
en las películas de serie B.
En ocasiones el guión de fórmula
puede confundirse con el guión artesanal; sin embargo, hay una diferencia que
es clave entre ambos: mientras el primero es totalmente impersonal, el guión artesa~al refleja una visión individual, por
sencilla y tradicional que ésta pueda ser.
Es~e tipo de guión se distingue por la
solidez y la claridad con que está narrada _la historia. El guionista propocciona
la información estrictamente necesaria
para ~ue la historia pueda avanzar y,
ademas, respeta la estructura tradicional
de todo guión clásico: planteamiento
conflicto, desarrollo, clímax y desenla'.
ce (ocasionalmente puede aparecer un
anticlímax).
, Por último, queda el guión de autor;
este puede observar todas las reglas de
elaboración de un guión artesanal o bien
puede romper con ellas. Hay que recordar, sin embargo, que hasta la fecha
aquéllos que rompen con los cánones
establecidos son los menos. Hay razones
prácticas para ello. Cuando el autor no
es a la vez el productor, es difícil que
un guión fuera del corte tradicional sea
aceptado de buena gana. El tope en
cuanto al costo de la producción corre
el riesgo de aumentar muchísimo, dado
que es más difícil planificarla. Pero lo
importante es que veamos que cualquier
tipo de guión tiene la importancia que
se le quiera dar (y que casi siempre tiene
mucho que ver con el mayor o menor
talento del director). Buñuel escribe sus
guiones siguiendo un formato tradicional, de manera que éste pueda ser sometido a toda la burocracia previa a la fi 1mación; y, sin embargo, su cine puede
ser calificado de muchas cosas pero difícilmente de tradicional. Para Buñuel,
las anotaciones de secuencias y escenas,
en muchas ocasiones, son un mero recordatorio: en este caso, la idea de lo
que se va a filmar (con toda su carga
significativa) y cómo se va a filmar, está
solamente en la cabeza del director.

Hay algunos casos, hasta ahora bastante raros y excepcionales, en que los
directores filman sin guión o con un
guión tan flexible que parece una simple
escaleta (31, Glauber Rocha, extraordinario poeta cinematográfico muerto
prematuramente, filmó algunas de sus
películas sin guión; y según declaran
quienes trabajaron con él, sólo el propio director sabía hacia dónde iba la
película. Quienes hayan visto uno de
sus filmes, sabrán que Rocha es uno de
de los pocos artistas que al hablar de las
dolorosas condiciones sociales de Latinoamérica, no sólo no se vuelve panfletario sino que es profundamente poético, a tal grado que trasciende la realidad
inmediata de lo que narra y se torna
esencial y, por ende, universal y atemporal. Orson Welles filmó Otelo sin
guión. Pero Welles y Rocha son talentos
excepcionales, por lo que hay que ubicarlos como tales.
Pero si cayésemos en la tentación de
generalizar con base en el caso de estos
cineastas, veríamos que la cosa no es tan
sencilla corno parece. No basta ser poeta
para filmar películas poéticas; ser poeta
no implica necesariamente que se pueda
ser cineasta (o pintor, o músico). Fernando Arrabal, cuyas obras de teatro
suelen conmover a auditorios muy diversos, fracasó rotundamente con su /Viva
la muerte/, con todo y la talentosísima
Nuria Espert a la cabeza del reparto.
El cine, corno todas las artes, elude
las reglas, quizás porque más que ninguna otra de las manife-staciones participa
de esa magia que envuelve a lo artístico
cuando se le llega a alcanzar. Hay ocasiones en que un guión bellísimo, una
dirección excelente, una fotografía maravillosa y una actuación extraordinaria
no logran entrar en arrnon ía y la promisoria película queda como un producto
frustrado. Otras veces, puede estar cada
uno de esos elementos en la medianía e
incluso en la mediocridad y, sin embargo, la película adquiere, o una dimensión, o una belleza insospechadas (si no

es que ambas cosas a la vez).
Durante muchos años se consideró
que dado que los guiones debían ser
escritos, nadie estaría mejor preparado
para elaborarlos que los escritores (de
novela, cuento, drama e incluso poesía).
Más tarde, se descubrió que en 'realidad
un buen guionista no sólo no tiene por
qué ser un buen escritor, sino que de
hecho conviene que no lo sea. En alguna
ocasión, un instructor de buceo me decía que era muchísimo más fácil enseñar
a bucear a alguien que no sabía nadar
que a alquien que nadaba muy bien. "Se
trata de técnica distintas -me explicaba-, pero aunque esto se le advierta a la
persona que sí sabe nadar, en cuanto entra en contacto con el agua, sus reflejos
condicionados empiezan a funcionar y
se mantiene en la superficie; entonces
no sólo tenemos que educarla, sino que
re-educarla, lo que implica un doble
trabajo".
Lo mismo sucede, en cierta forma,
con los buenos escritores a quienes se
les pide que sean guionistas. Por lo general, en cuanto se ponen a trabajar
para el cine no escriben guiones: escriben literatura. Un guión, en vista de que
no será leído sino como un instrumento
de trabajo, no tiene por qué tener valor
estético en lo que al lenguaje se refiere.
Sería un enorme desperdicio. En alguna
,ocasión, José Luis Borau nos dijo que la
mejÓr prueba de que un guión era malo,
podía ser el hecho de que disfrutáramos
leyéndolo. "Un guión -dijo-, es una
serie de anotaciones, indicaciones e instrucciones más o menos detalladas que
integran una aramazón básica de la que
se partirá para narrar una historia a base
de imágenes (aunque sea)'.l descritas por
medio dé la palabra). Si se disfruta de la
lectura de un guión, probablemente se
trate de un cuento o de una novela cor·
ta, pero no de un ;¡uión; los guiones, por
la índole misma de su estructura y función, son aburridísirnos".
Aquí cabe aclarar que aunqué última-

mente se ha puesto de mocfa editar los
guiones de aquellas películas que resultaron un éxito, tales libros poco tienen
que ver con el guión original porque
-entre otras muchas cosas-, sólo de
manera excepcional un guión se filma
tal y como se concibe. Las condiciones
de filmación, los actores, el tiempo, o
los mil y uno imprevisto~ que surgen en
cualquier rodaje, ocasionan casi de manera infalible que la planeación original
se altere en uno o varios sentidos.
Mientras se creyó que un buen escritor debía ser un bu~n guionista, la industria cinematografica contrató nombres muy impresionantes. Las experiencias hollywoodescas de Faulkner, Steinbeck y Fitzgerald son famosas, y no precisamente por sus éxitos. En México
los nombres de Xavier Villaurrutia,
Celestino Gorostiza, Salvador Novo,
Maur.icio Magdalena, José Revueltas,
Max Aub (español) y Carlos Fuentes
aparecen en los créditos de numerosas
películas, muchas de las cuales no permiten sospechar siquiera el talento literario del guionista o del adaptador, a
menos que, corno en el caso de Fuentes
y Los caifanes, se trate de una obra que
es muchísimo más literaria que cinematográfica. El otro ejemplo obvio sería el
de Gabriel García Márquez y En este
pueblo no hay ladrones, en donde también el valor artístico es más verbal que
cinemático.
Hay ocasiones, sin embargo, en que
los escritores resultan excelentes guionistas. Una, es cuando carecen de talento
poético pero son buenos narradores
(artesanos); y otra, cuando su talento
creador tiene mucho de visual y al ser
respetado por los productores se les
permite liberarlo a través de la pantalla. En el primero de los casos estaría un
Mario Puzo, que resulta superior corno
guionista de El padrino que corno novelista de la misma obra; y el otro, podría
quedar representado por Marguerite Du•
ras, aunque aquí habría que comparar a
la Duras de Hiroshima, mon amour con

�la de Canción de la India ., -no sólo
escrita, sino también dirigida por ella-,
y ver si el creador de gran parte de la
poesía visual del primer film no es Alain
Resnais, su director.
Cabe también recordar aquello que se
ha repetido con tanta insistencia a~o largo de las últimas décadas (aunque yo
personalmente no lo creo): la novela ya
está agotada como género y, por lo tanto, como instrumento de expresión, por
lo que los novelistas -o quienes aspiran
a serlo- deben intentar nuevos caminos.
El artista contemporáneo rara vez se
siente alejado o desinteresado del cine,
quizás, porque no importa de qué clase
de artista se trate, éste siempre encontrará algo de su oficio en lo cinematográfico (recordemos que el cine conjuga
Acolores, claroscuros, composición, espacio,. volúmenes, parlamentos, línea narrativa, música e incluso danza y canto
en algún género específico).
Por fortuna, el criterio de que la lite•
ratura es superior al cine como medio
de expresión artística, quedó superado
hace tiempo. Ahora sabemos que ni una
ni otro son superiores sino, simplemente, distintos. Se arguye que el cine tiene
un mayor potencial que la literatura
porque tiene más recursos y está menos
explotado. Es verdad en algún sentido,
pero eso no significa que la literatura se
haya vuelto obsoleta. Ambos persiguen
cosas diferentes, pero ambos conservan
su v-alidez. Ambos son distintos no sólo
en cuanto a la forma sino en cuanto a la
elaboración misma, El literato, para escribir su obra, requiere de aislamiento,
tiempo, papel y lápiz (estamos suponiendo el talento, claro). El guionista
rara vez puede trabajar sin tomar en
consideración la opinión de muchos
otros. El escritor piensa en función de
palabras; el guionista, en función de
imágenes. El escritor sabe _que su obra
será respetada al máximo por el editor
y exige que cuando ésta llegue a manos
del receptor, éste _a su vez se aísle y asu:!: ma una posición activa (se tiene que

concentrar y leer). El guionista, por el
contrario, sabe que su obra cobrará vida
(aunque sea en la realidad ficticia de la
pantalla ) gracias a la interpretación que
de ella haga el director. (En la actualidad muchos directores jóven~s prefieren
trabajar junto con el o los guionista(s)
durante la elaboración del guión, para
saber exactamente de qué se trata y qué
quiere decir cada cosa). Sabe también
que los receptores serán pasivos y leerán
la obra junto a cientos de desconocidos,
que simplemente se han reunido en una
sala oscura a_ esperar que les cuenten una
historia que puede desde simplemente
entretenerlos hasta conmocionarlos al
ponerlos en contacto con realidades o
mundos insospechados.
Por eso no es válido esperar que el libro y la película que se filmó como
adaptación de éste, sean idénticos. De
hecho, es curioso anotar que por lo general son los libros mediocres o francamente malos los que sirven para hacer
películas agradables. Cuando se está
frente a un libro que posee un profundo valor literario, en el cual es igualmente bello (e igualmente importante)
el cómo se dice y el qué se dice, se
tiene que sacrificar una de las dos cosas,
y aquí es donde surge el dilema: lqué se
debe sacrificar: la riqueza estilística y la
fuerza del lenguaje? lel argumento? No
se pueden conservar ambas cosas, porque nos mantendríamos en el plano de
la literatura.
Otra vez, tendríamos que abrir un
renglón especial para aquellos directores excepcionales como Passolini o
Visconti -por mencionar sólo dosque lograron creaciones profundas y bellas a partir de obras literarias de gran
calidad como son Muerte en Venecia y
Medea. Pero subrayamos su excepcionalidad. Por lo general, cada vez que
Shakespeare, Cervantes, Poe, Rulfo y
Pushkin se han intentado llevar a la
pantalla fielmente, han perdido gran
parte de su valor poético.

El cine ha estado durante muchos
años en deuda con la literatura y, sin
embargo, no debe (ni puede) tardarse
mucho más en liquidar esa deuda añeja.
Si bien es cierto que al haber hecho
que algunos escritores reconocidos escribieran para el cine condujo a una serie
de filmes profundamente literarios en
que los parlamentos eran artificales y no
orales (a pesar de que fuesen pronunciados frente a cámara), también es cierto
que al reconocer los cineastas esta falla,
se dispusieron a buscar guionistas e incluso dialoguistas,. quienes a diferencia
de los literatos, están preparados mentalmente para trabajar con una obra dinámica que debe, casi siempre, cambiarse sobre la marcha. (Por lo general, los
escritores al terminar un guión sienten
que la obra está terminada y se resisten
a cambiar una coma, mucho menos un
diálogo o un personaje). En la actualidad, el guionista y el dialoguista están
presentes a lo largo de toda la filmación
y pertenecen al equipo de trabajo que
di'a con día revisa qué se filmó y discute
qué hay que modificar. Los diálogos se
elaboran a partir de un texto básico sobre el cual se va improvisando de acuerdo con la personalidad del actor y del
personaje; la clase social a la que perte•
nece, su nivel cultural y, obviamente, la
intención y el objetivo del parlamento.
Es este dinamismo técnico el que ha
logrado que en muchos filmes extranjeros los personajes hablen como habla la
gente de su pai's. México -como en tantas otras cosas-, es la excepción. En
nuestro país, por alguna extrañísima razón, nuestros guionistas en cuanto tienen que escribir parlamentos, utilizan
casi exclusivamente formas literarias como el futuro simple y el pretérito perfecto que nosotros rara vez usamos en el
habla coloquial. Así, un personaje, en
vez de decir:
"Anoche fui al teatro y voy a volver
a ir hoy"

dice:
"Anoche he ido al teatro y hoy iré
nuevamen te."

Sin embargo, el tema del guión en el
cine mexicano merece un tratamiento
especial, que queda para ocasión posterior.

Pero, por desgracia, el acartonamiento no se da sólo en los parlamentos. Se
da en el tratamiento del tema y en el
trazo de los personajes. Inexplicablemente, el cine sigue siendo una forma
de expresión artística que no se nos da
con naturalidad a los mexicanos. Por
eso, para tristeza nuestra, el poco cine
mexicano que se conoce en la actualidad en Europa pasa inadvertido, salvo
por una excepción: El Santo. El Santo
y sus momias, sus nazis, sus mujeres
robotizadas, sus científicos falsificadores de obras de arte y coleccionistas
avaros de tesoros insospechados. Ese
Santo que en México no ven sino los
analfabetas, es el único guionista mexicano que logra atraer largas colas en
las capitales europeas.

Por ahora, dejemos que J. Dudley
Andrew sintetice la idea central de lo
que aquí hemos tratado de exponer:
"El arte nunca atrapa a la realidad misma, porque el arte siempre aporta a este mundo sus propios moldes y sentidos humanos. La realidad, sin embargo,
es multifacética y abierta a muchos
usos. Cada arte maneja la realidad a su
propia manera y elige como tema aquellos aspectos de la realidad que pueden
ser transformados por sus especiales medios. Un novelista, un pintor y un realizador pueden estar presentes ante el
mismo hecho histórico, pero cada uno
transformará ese hecho a su manera determinada mayormente por su m~dio
expresivo. · Ninguno de tales medios
puede aducir- que expresa la realidad del

hecho, pero todos hacen uso de él". (4)

NOTAS
1. Buñuel, Luis. "El cine: instrumento de
poesía". Nuestra dkada. (La cultura contemporánea a través de mil textos), UNAM,

1964, p. 950.

2. Ibídem.

~-ª

3.
escaleta es lo que Eugene Vale en su libro The technique of screenplay writing llama
"the laundry list", o sea, la lista en lenguaje
abreviado de todos los pendientes (en este caso, pasos de la narración) que deben incluirse
en el guión. La escaleta es un instrumento de
trabajo personal del guionista, dado que nadie más que él tiene que verlo. Una vez que la
escaleta está terminada, debe incluir entre 30
y 45 anotaciones secuenciales.
4. Andrew, J. Dudley. Í.as principales teorías
cinematográficas, Ed. Gustavo Gili, Barcelona,
· 1978, p. 16.

�JOSEP FONTANA: CONOCIMIENTO
HISTORICO YPROYECTO SOCIAL
r

JOSEP FONTAi"lA

Entrevista y selección
de textos de Mario Cerutti
Muchas cosas hay que revisar, demasiadas para replantear, más allá de que
las dudas que nos angustian y apuran
puedan ser resueltas en su totalidad. Y
dos tareas parecen urgentes: una, reha·
cer un tipo de interpretación que se ha
hecho del pasado; la siguiente, reexaminar el funcionamiento µe 1as, socie·
dades actuáles, particularmente de las
occidentales, que no han logrado solucionar problemas fundamentales para
enormes sectores de la población. Arn·
bas labores se fusionan cuando de his·
toriadores se habla: en no pocas oca·
siones han convertido su práctica en un
rnecan isrno úti I para justificar el orden
social en el que están inmersos. Su visión del desarrollo histórico, el abordaje teórico de su conocimiento, los llevó
a admitir que ese desarrollo -ese proceso- se desenvolvió de la mejor forma
posible. Y que hoy estamos sentados en
un mundo que ha resultado, sirnplernen·
te, la culminación del progreso.
Quizás sea ésta una síntesis tosca pe·
ro aproximada de las cuestiones que enfrenta Josep Fontana en uno de sus libros más recientes: Historia: análisis del
pasado y proyecto social, editado en
España (*). Sobre este volumen, sobre
ciertos problemas centrales que actual·
mente presentan el capitalismo y las
sociedades que hasta tiempo atrás emergían como su alternativa (las del este
europeo) y sobre la necesidad perentoria
de construir -o reconstruir- un proyecto social distinto, giró la conversación
que, en Barcelona, mantuvimos éon este
renombrado investigador catalán.

~

Para Fontana, el escribir este trabajo
devino de que "algunas cosas no me terminaban de convencer, me generaban
cierto malestar". Por ejemplo, "la falta
de formación que normalmente , suele
tener el historiador: con frecuencfa cae
víctima del primer teórico que se le presenta y que, planteándole problemas correctos, le vende soluciones globales
muy discutibles, con lo que corre el ries-

go de· asumir posiciones completamente
reaccionarias".
En un principio intentó edificar una
especie de mapa de las principales corrientes historiográficas. La necesidad de
fundamentar esa labor lo alertó: "había
algo más, aún, detrás". Tras el conocimiento histórico, en las espaldas del
oficio de indagar y escribir sobre hi$tOria, aparecía una visión determinada de
la sociedad en la que estaba sumergido
el historiador. Esa visión podía ser crítica, pero muy frecuentemente resultaba
justificadora, aquiescente, y no sólo entre los conservadores.
Tal vez lo más impactante del libro
de Fontana, su conclusión más restallante, alude a que el historiador emplea con
demasiada frecuencia una teoría que es
justificadora de la sociedad presente. Y
lo más grave: ocurre pese a que el histo·
riador, corno ningún otro especialista en
el marco de las ciencias sociales, conoce
en detalle que el pasado estuvo atiborrado de crisis, que se registraron grandes
transformaciones, entre ellas no pocas
de carácter revolucionario. De al Ií la
perplejidad que provoca el convencimiento que evidencian muchos de estos
especialistas de que hemos llegado al
punto culminante del progreso histórico.

Lo que intento es explorar a la luz
de este planteamiento la historia
de la historia, para poner de relieve cómo se ha amoldado al cambio social. Aunque se arranca de
los orígenes, la atención se hacentrado sobre todo en las rafees inmediatas del presente, con el propósito de explicar cómo ha surgido la concepción global de la sociedad y de la historia que subyace a las afirmaciones teóricas y a
la práctip de la investigación de
• Josep Fontana: Historia; análisis del pasado
y proyecto social, Barcelona, Crítica-Grupo
Editorial Grijal bo, 1982.

Josep Fontana es uno de los
principales historiadores de la Es·
paña posfranquista. Ha combinado en su formación y en su trayectoria un conjunto de elementos que tal vez sea útil recordar,
brevemente. Catalán, con lo que
ello implica en la España con•
temporánea, fue discípulo de uno
de los más sobresalientes maestros que ha dado la Península después de la guerra civil: Jaime Vicens Vives, de cuyos libros, poco
o mucho, los estudiantes de his·
toria bebimos en América Latina.
En este período, Fm1tana es influído simultáneamente por la
corriente ligada a los Anna/es,
francesa, que "en un medio académico totalmente condicionado,
corno lo era el franquista, se con·
sideraba enormemente avanzada,
progresista, casi marxísta". El
impacto directo del marxismo sería posterior, lo que llevaría a
Fontana a una revisión crítica
inclusive de los mismos Annales,
como puede observarse en el libro que fue motivo de nuestra
·entrevista. En esta fusión de in·
fluencias destaca, finalmente, la
de Pierre Vitar, que además de
integrar aspectos centrales de la
denominada escuela francesa con
el marxismo es, como se sabe,
uno de los más agudos conoce·
dores de la Cataluña moderna.
Nacido en 1931, Josep Fontana
se desempeña como catedrático
en las facultades de Ciencias
Económicas y de Letras de la
Universidad Autónoma de Barcelona. Previamente·· dictó asigna·
turas en la Universidad de Valen·
cia. Ha sido decano (director) de
la Facultad de letras de la men·
cíonada casa de estudios catalana.
Habitual conferencista, ha publi·
cado ---entre otros- los siguientes
trabajos: La quiebra de la monarqu(a absoluta. 1814-1820; Cam·
bio económico y actitudes politicas en la Esparia del siglo XIX: Ha·
cienda y estado, 1823--1833 Y La
crisis del antiguo regímen.

los historiadores actuales. Porque
aunque este análisis se haga en
forma de una revisión de la historia de la historia, su finalidad no
es tanto la de aclarar el pasado como la de ayudar a desbrozar el
bosque en el que, entre todos, estamos tratando de encontrar nuevos caminos. Lo que he pretendí·
do es, simplemente, aplicar a la
historia los métodos de análisis
de la propia historia: estudiar la
genealogía de nuestras concepciones del pasado, para poner en
claro el papel que desempeña en
nuestra comprensión de la sociedad actual y en nuestros proyec·
tos para el futuro. (Obra citada,
pp. 10-11).
El planteamiento es polémico. De allí
que algunos colegas lo crean nutrido de
una marcada actitud política. En otros
términos: es demasiado "ideológico".
Según Fontana, en ciencias sociales
no resulta fácil ser neutral, aun cuando
se respeten escrupulosamente los méto·
dos y técnicas indispensables en una ta·
rea de características científicas. Recuerda entonces lo que suelen afirmar
en España los historiadores académicos:
insisten en que ellos "no hacen poi ítica",
que sus trabajos no conllevan implicaciones ideológicas, "porque sólo se
ocupan de los hechos". Para Fontana,
"ésa es la mayor de las trampas. Estoy de
acuerdo en que la forma de hacer historia que sostengo involucra el pensar cómo puede montarse una nueva sociedad,
cómo reorganizar el orden actual: criterio que a su vez debe tener en cuenta no
sólo lo cient ífico, sino también aspectos
morales. Esto de defender un proyecto
social me parece perfectamente válido,
siempre y cuando se lo diga, que no se
lo oculte. Que no se diga ' Fontana hace
poi ítica', que está sometido a una carga
ideológica, mientras que aquel otro his·
toriador es neutral. Lo malo de lo que
nosotros llamamos 'el historiador acadé-

mico' es que con frecuencia sostiene el
orden establecido, combatiendo la capacidad de pensar de los demás. No hay
historia neutral. En las ciencias sociales
no se puede ser neutral".
LA VISION DEL PROGRESO,
SU EXPLICACION
Un problema vertebral surge cuan·
do se detecta que una buena porción de
los historiadores presentes ha heredado
una visión de la historia que, si bien resultó crítica en determinado momento,
luego se modificó: se transformó en jus•
tificadora. Es el legado de las grandes
luchas que la burguesía naciente en Europa protagonizó contra el orden feu•
dal: emergió entonces una idea de pro•
greso que hoy resulta sumamente discutible.
Nutridos en tal perspectiva, el pro·
ceso histórico se visualiza como una sucesión ineludible de pasos que nos habrían llevado al más alto punto de la
evolución humana: en este contexto,
todo lo que sucedió era lo mejor que
podía acaecer, y se descartan - porque
no triunfaron en su tiempo - otras
vías que quizás sea menester estud iar
nuevamente.
Una mi rada crítica (tanto de la historia como herramienta de conocimien·
to como del proyecto social vigente en
occidente, que estaría siendo legitimado por el quehacer del historiador) obligaría, así, a reinterpretar la for'mación y
consolidación de la sociedad capitalista.
Fontana es explícito: " Un modelo que
debemos revisar es aquél que ere ía que
se ha ido pasando, más o menos armónicamente, de una etapa a otra, gradual·
mente superior, a través de cambios
económicos determinados. Esta visión
tuvo un eje, obvio: la revo lución industrial inglesa, las transformaciones a la
manera británica. A lo sumo; este modelo ha sido rectificado (desde lo que
podríamos llamar la izquierda) agregando la planificación centralizada, que evi-

taría los inconvenientes de la forma anterior. Creo que esto no funciona. Este
esquema tiene el vicio de proyectar el
presente hacia atrás: siempre da por
supuesto que la solución que triunfó fue
la mejor posible, y que no existían alternativas viables, capaces de imponerse.
Me parece que no es así: ciertos pro•
yectos ,históricos, que fueron decapita·
dos en su momento, pueden contener
lecciones muy importantes para naso·
tros. Creo que es aplicar una lógica absolutamente condenable sostener que la
mejor salida para las sociedades pre-colombinas era la de integrarse al mundo
europeo. Esto no está nada claro, no está claro que dicha salida haya implicado
beneficios para las grandes poblaciones
de Mesoamérica y andinas. El resultado
histórico para estas s~iedades- que ya
habían alcanzado un grado bastante
complejo de organización- no ha sido
necesariamente el mejor que podía suscitarse. Seguir creyendo que todo seorganizó de la mejor manera posible para
arribar a un presente bri llante y a un
futuro óptimo, es algo más que discutible. Es necesario revisar tal modelo de
explicación, que nos daba la tranquilidad de pensar que todo salió como debía salir. Pienso que una de las labores
a cumplir en esto de inventar un proyecto alternativo, más satisfactorio, es
rehacer tal visión del proceso histórico,
que emergió en su momento para con•
solidar un tipo de sociedad que -hoynos resulta controvertible".
EL CAPITALISMO:
SU LOGICA Y SU CRITICA
Una ruptura fundamental en el enfoque sería no sólo revisar la historia
del capitalismo: hay que abandonar la
idea que lo define principalmente como
una etapa más de progreso, para asumir
la que lo señala como "una nueva etapa
en la explotación del hombre por el
hombre. Un momento de explotación
distinto, más eficaz, pero momento de
explotación, al fin". Con todos los dilemas, desigualdades e injusticias que ello
ha generado.

.....

-..J

�Hay que comenzar a construir, a
un tiempo, la nueva historia y el
nuevo proyecto social, asentados
en una comprensión crítica de la
realidad presente. Para lo primero,
deberemos rehacer nuestra forma
de entender el ascenso del capitalismo como un progreso, para
aprender a verlo como el desarrollo de una nueva forma de explotación; deberemos volver a explorar tantas alternativas desechadas
como utópicas e inviables, para
comprobar si acaso no había en
ellas planteamientos que apuntaban a otras líneas posibles de evolución. Deberemos tomar en cuenta, sobre todo, que la línea del
pasado que proyectamos hacia el
futuro ha de apuntar a una sociedad cuyo elemento definidor fun.damen tal no ha de ser el de consti·
tuir una fase más avanzada del desarrollo industrial -lo que tampo·co implica que haya que rechazar
tal desarrollo por principio-, sino
la de aproximamos al ideal de la
supresión de todas las formas de exlJ/otación del hombre: de una sociedad igualitaria en la que se haya
eliminado toda coerción. Una sociedad en que no siga siendo preciso racionalizar la desigualdad como una condición necesaria para
el progreso colectivo, ni construir
toda una visión de la historia para
legitimar este argumento. (Obra
citada,pp. 11-12).
Y se está ya, abiertamente, en el
análisis crítico de la sociedad capitalista,
frente a sus logros y sus carencias. Fontana aclara: "No quiero decir que el capitalismo tan sólo haya creado males. El
avance técnico que arroja es indudable".
Pero es imprescindible mirar su historia
como un proceso no necesariamente evolutivo -insiste- sino como una fase distinta de la explotación del hombre. Reconociendo que ha posibilitado un notable desarrollo en Europa Occidental,
~ ' en Estados Unidos, pero que no lo ha

log·rado en Haití, Paraguay o Puerto Rico, "lugares en los que quizás nunca resulte una solución".
Sin ingresar todavía en la cuestión
del subdesarrollo, es obvio para Fontana
que no se ha alcanzado un mundo sin injusticias y sin explotación, sin serios desajustes. La actual crisis que soporta el
hemisferio occidental, con su secuela de
desempleo, inflación y conatos bélicos
de diversos matices, lo señalan. En suma: el modelo que se sustenta sobre el
sólo crecimiento económico, apoyado
en el desenvolvimiento industrial, y que
busca por estas vías el surgimiento de
una sociedad menos desigual, muestra
notorias fisuras.

Nos encontramos' en un momento
en que es evidente que el capitalismo se halla en una crisis estructural. Sus promesas de progreso y de
felicidad para todos no sólo no se
han cumplido, sino que hemos descubierto que son irrealizables. Pero lo malo es que no parece existir un. proyecto. aternativo válido,
que pueda resolver el conjunto de
los problemas a que nos enfrentamos, y comenzamos a advertir que
lo que habíamos tomado por tal
está contaminado con demasiados
elementos del viejo proyecto capitalista como para escapar a su quiebra. Es necesario, por consiguiente, desmontar el cuerpo entero de
ideas en que se apoya el sistema
social en que vivimos, en cualquie•
ra de sus variantes: su teoría economicista de la historia, su visión
del capitalismo como una etapa en
que han desaparecido las "coacciones extraeconómicas", y el proyecto de un. futuro en que los logros de la industrai/ización habrán
de resolver todos los problemas de
los hombres,1 se¡a por el camino de
la libertad de mercado, sea por el
de una economía con planificación centralizada. (Obra citada,
p. 11).

Y si el capitalismo resulta cuestionable, por diversas razones, en el contexto
del área desarrollada del planeta, más
dudas provoca como solución para el
llamado mundo subdesarrollado. En países como los latinoamericanos, verbigra•
cia, se pensó que la industrialización resolvería todos los problemas, que arras.
traría hacia la repetición de las fases que
recorrieron las ·naciones avanzadas. Según el autor catalán, "el remedio a la situación de atraso de estos países 'en
vías de desarrollo' fueron una serie de
planes cuyo objetivo era reproducir las
etapas del crecimiento por las que habían pasado los ya desarrollados. Pero
no funcionó. El foso entre los países
pobres y ricos aumenta y muestra una
tendencia clara a continuar profundizándose. El dato básico de la situación
actual no es tanto la distancia que separa a unos países de otros, como la
evidencia de que tal distancia aumenta
día a día. Pero lo más grave no es que
los países subdesarrollados fallen en la
carrera hacia la industrialización, sino
que lo están haciendo en la que tiene
por objetivo salir de la pobreza, y su
propia supervivencia física puede verse
amenazada: nos enfrentamos a un futuro en que van a faltar los alimentos necesarios para mantener la población de
estas naciones, en tanto que los únicos
excedentes comercializables estarán en
manos de los países de mayor avance
industrial, con lo que -de paso- tendrán un elemento más de control pól ítico".
Y luego: "Nos tragamos un esquema
industrializador, pero ahora las cuentas
no salen. México parece un caso evidente: un tipo de desarrollo que no ha
atendido las necesidades fundamentales
de la población. Sus características asoman, se hacen visibles, cuando pensamos que sus campesinos atraviesan la
frontera porque los salarios más míseros que se pagan en Estados Unidos
res1-1ltan atractivos frente a las posibilidades internas". Y recuerda a autores
que comprueban que "el montaje de un

planteamiento industrializador, lejos de
haber llevado a soluciones, se transformó en un mecanismo que ha beneficiado sólo a los grupos dominantes. Los
recursos básicos no se ·destinaron a la
atención global de las necesidades sociales, como un medio para romper con
la pobreza"
No es el capitalismo lo que ha fallado, en palabras de Fontana, sino la visión que de este sistema se ha tenido. El
capital, su lógica, han funcionado de
manera impecable. "Muchas veces se habla del fracaso del capitalismo, siendo
que no ha fracasado. Mientras el capitalismo salvaguarde la generación de beneficios, la mantenga, y lo consiga sin
arriesgarse a la ruptura que puede poner en peligro su supervivencia, no ha
fracasado . Lo otro es una tontería:
pensar que este sistema tiene la obligación de engendrar crecimiento y bienestar. Sólo crea bienestar si eso le
otorga posibilidades de aumentar sus beneficios".

1

Plantear incorrectamente la naturaleza del capitalismo. . . es algo
que se combina con el otro error
señalado-definirlo como el momento culminante de un proceso
de progreso de las fuerzas productivas- y que acaba tarando
nuestra concepción de la historia(. . . ) Confundir el capitalismo
con el desarrollo de las fuerzas
productivas, ha hecho olvidar que
su esencia no reside en la maximización del producto, sino en la del
beneficio, de modo que las crisis
de la producción no tienen por
qué amenazarle, con tal que consiga man tener el orden social y
evitar los riesgos de subversión interior. Esta fue la gran lección de
la crisis de 1929, cuando muchos
creyeron que el capitalismo se hallaba en sus horas finales, y tal lección resulta perfectamente válida
hoy: para entender que el paro o
la extensión de la pobreza no son,

por sí mismos, un signo de fracaso
del capitalismo, y menos aún el
anuncio de su próximo fin. Esta
visión evolucionista genera abundante desconcierto cuando hay
que enfrentarse a aspectos que no
encajan en la línea del pr.agreso, y
que se tienden a interpretar como
"aberraciones". . . pero que resultan perfectamente normales desde
la lógica interna del capitalismo
como forma de explotación (. . . )
Toda concepción de la historia del
capitalismo que no entienda que
hechos como la guerra de Vietnam,
el apartheid, la escalada atómica o
el genocidio centroamericano, para citar unos pocos ejemplos de
"aberraciones" de nuestro tiempo,
son manifestaciones normales y
lógicas del sistema, es una concepción insuficiente, equivocada (Obra
citada, pp. 258-59).
SOCIALISMO. MARXISMO:
CARENCIAS Y POSIBILIDADES
La idea de que la industrialización llevaría inevitablemente a un más elevado
desarrollo social, comentamos, no ha
sido exclusiva de los defensores del capitalismo. También nutrió los proyectos de quienes aspiraron a la construcción del socialismo, de los que aseguraban que para edificar un nuevo orden primero había que articular una
gran potencia industrial. Dic_ha visión
se está cuestionando con severidad, y en
China, incluso, hubo momentos en que
la censura de ese proyecto y la gesta·
ción de una alternativa diferente lograron cierto vuelo.
Fontana menciona que en esto es
donde emerge "una de las lecturas más
perversas de Marx: la que sostiene_ ~~e
el desarrollo industrial es una cond1c1on
necesaria para el socialismo". lLa vía
soviética?. "Exactamente. Con un claro sesgo economicista, pone acento en
que en un mundo en el que _se produce~
bienes suficientes para cubrir las neces1·

dades, es un mundo donde puede comenzar a plantearse problemas tan fun•
damentales como es el de ia libertad.
Bueno: eso no ha estado nunca, en ese
orden, en el pensamiento de Marx. Es
una visión absolutamente deformadora.
Si entendemos el socialismo como una
tendencia hacia algo (no como un esta•
do concreto al que se aguarda llegar en
veinte o treinta años, como en los proyectos soviéticos de los años treinta),
' esa tendencia debe ser hacia la elimina·
ción de las formas de explotación del
hombre por el hombre. Todo lo que
vaya en este sentido es previo, es lo
primero que debe realizarse. Y no lo
otro, que anuncia que alguna vez empezarán a eliminarse los mecanismos de
explotación".
Este es un problema básico no sólo
para el capitalismo-esencialmente desequilibrado y desigual- sino para quienes aspiran a gestar un orden distinto,
más libre y equitativo. Y lo es también,
por supuesto, para el historiador que no
mira únicamente hacia atrás, sino que
pretende incorporarse a la tarea de recrear un proyecto social, diferente a los
que funcionan en el presente. Por eso es
urgente asumir otra visión del progreso.
que no se someta a la heredada de la
burguesía en su lucha antifeudal.

Al término del último capítulo ha
quedado formulado un problema:
el de la discordancia que existe entre unos intentos de replantear un
proyecto de futuro socialista y su
fundamentación en una visión de
la historia-lo que equivale a una
concepción del progreso- que corresponde en buena medida al capitalismo. Es posible advertir esta
misma discordancia desde el otro
extremo de esta misma relación
entre pasado y futuro: considerando una visión de la historia que
se encuentra en crisis, porque resulta evidente que no nos siNe
para basar en ella unas perspecti-

�o

&lt;N

vas acordes con las necesidades
sociales de nuestro tiempo(. . .)
Creyendo que utilizábamos una
versión "socialista" de la historia
-esto es, una visión encaminada a
fundamentar el establecimiento de
una sociedad socialista- lo que
hemos hecho ha sido, sin tener
conciencia de ello, transmitir una
interpretación de la evolución de
las sociedades humanas -una concepción del progreso- que es, en
egmcia, la que elaboró el capitalismo naciente. La historia humana
se explica como un ascenso ininterrumpido con dos grandes momentos de ruptura que corre!f)onden
a avances en la tecnología que nos
permiten dominar la naturaleza: la
llamada "revolución neolítica"
con la invención de la agricultura.'..
Y la "revolución industrial", que
se identifica con la plena eclosión
del capitalismo(. . .) La consecuencia de esta forma de entender
el pasado es que hemos proyectado hacia el futuro una evolución
de la misma índole: una continuación de la revolución industrial en
la que oportunos milagros tecnológicos. . .permitirían re!Dlver todos nuestros problemas. Lo que
caracterizaba a quienes tenían una
concepción progresista de la historia era, fundamentalmente, que
pensaban que el crecimiento sólo
sería posible- o lo sería con grandes y decisivas ventajas-en sociedades con una economía planificada de manera racional, lo cual
exigía un cambio sustancial en las
condiciones sociales vigentes;
mientras que los defensores del
orden establecido, basándose en
una lectura de la historia en la que
se veía a la industrialización como
dispensadora de toda clase de beneficios. .. pensaban que bastaba
con dejar obrar a la tecnología, sin
limitaciones ni controles (. . .) Muchas cosas le han fallado a este

paisaje del futuro que servía de
legitimación de nuestra historia.
(Obra citada, pp. 249-51 ).
En este punto de la discusión, señalamos a Fontana que si es cierta su hipótesis, la que indica que los historiadores
se convierten en _justificadores del orden
establecido -una vez que dicho orden
se ha consolidado- , ello parecería verificarse coi, el propio marxismo en las soci~~ades del este europeo. "Hay que adm1t1rlo-apunta-, sin ninguna duda. Lo
diré claro: el contenido crítico del marxismo ha desaparecido en estas sociedades. Se lo adopta, exactamente como
una visión legitimadora".
'
Pero al estudioso español le urge
más la utilización del marxismo en occidente. Insiste en que hay que continuar
manejando las herramientas de análisis
que dejó Marx para lograr-con otros
aportes- "comprender correctamente el
mundo de hoy, y para denunciar lo que
necesita ser cambiado". Lo que le preocupa es el empleo economicista de esos
formidables instrumentos que componen el enfoque marxista. Justamente la
visión del capitalismo que hasta ahora se
ha asumido se encuentra entre las cosas
a discutir: en ella aparece "la debil idad
del análisis poi ítico marxista (que cae)
en el error de suponer que todo se juega
en el lugar de trabajo, y que el análisis
se puede reducir a términos de salario
renta de la tierra y beneficid '.
'
Desde su punto de vista, es menester
repolitizar el examen, atender a la tarea que cumple el estado en el funcionamiento de la economía (ni mero instrumento represivo de la burguesía, ni
"instancia autónoma"). Y es necesario,
prosigue, repolitizar nuestra visión de la
historia . para entender cómo se ha establecido la sociedad capitalista. Muchos
temas vertebrales cayeron en manos de
la "historiografía académica", que los
analiza con una mirada parcelada de la
realidad.

La insuficiencia de los análisis economicistas ha dado lugar a que sea
la historiografía académica la que
haya planteado los problemas que
ofrecen las otras dimensiones del
hombre, ocupándose de temas
c'!,mo el sexo, la familia, la priston, la ley, el delito, el miedo lo
imaginario, la mujer, la locura(. .. )
Es necesario reconstruir la imagen
global de la sociedad, como propuso un día el materialismo histórico, pero no para fabricar un
caleidoscopio de aspectos diversos, sino para centrar toda esta
diversidad en torno a lo que es
fundamental: los mecanismos que
aseguran la explotación de unos
hombres por otros, y que no sólo
actúan a través de las reglamen·
taciones de trabajo o del salario
ni se fundamentan en elemento;
coercitivos físicos, sino que impregnan toda nuestra vida, nuestras formas de comprender la sociedad, la familia, el hombre y la
cultura. Y también, lógicamente,
nuestra forma de pensar la historia, incluso la supuestamente
"progresista". Entenderemos entonces hasta qué punto las concepciones ideológicas que favorecen la continuidad del capita·
lismo están ancladas en nuestras
mentes y determinan, sin que lo
advirtamos, incluso nuestros valores "morales" o nuestros conceptos de lo que es "natural" o aberran te. Sólo cuando seamos capaces de comprender la coherencia
del sistema entero en que vivimos
inmersos podremos llegar a repensarlo, a desmontarlo pieza a
pieza y planear su sustitución por
otro basado en un nuevo juego de
valores, acordes con las caracterls-·
ticas que ha de tener la sociedad
del socialismo (Obra citada, p.
260).

EL PAPEL D~L HISTORIADOR

Es que finalmente-interimos nosotros,
ante tal enfoque - esa es la mayor y más
implacable urgencia de nuestro tiempo:
la construcción de una sociedad diferente, en la que las injusticias sean menos insolentes, donde la libertad- exista no sólo porque se come y se trabaja,
en la que la mujer no sea una cuestión
pendiente que más tarde se resolverá,
donde el concepto de democracia recupere aquel sentido profundo que alguna
vez le asignaron los liberales más radicales y consecuentes. En síntesis: la
tremenda labor de estos tiempos tu·
multuososconsiste en articular un proyecto de sociedad renovado, y pugnar
por edificarlo desde nuestra más coti·
diana práctica.
Para Fontana, aquí, la actividad del
historiador es esencial. Porque debe recuperar del pasado una visión diferente
a fa que impusieron quienes montaron
el tan discutible orden actual: "En esta
tarea, el papel de la historia, el papel de

una comprensión renovada del pasado,
ha de ser vital, porque servirá para develar las legitimaciones en que se apoya
la aceptación del presente y, sobre todo,
porque ha de permitirnos reconstruir
una línea de progreso que pueda proyectarse hacia la clase de futuro que
deseamos alcanzar". El objetivo no
puede ser simplemente transformar "la
historia en una 'ciencia' -en un cuerpo
de conocimientos y métodos, cerrado
y autosuficiente, que se cultiva por sí '
mismo-, sino, por el contrario, el de
arrancarla a la fosilización cientifista
para volver a convertirla en una' técnicá: en una herramienta para la tarea
del cambio social".

La tarea más inmediata parece
que es más bien la de sacar . la
historia de los esquemas en que ha
quedado apresada, y utilizarla para aprender cómo ,'$9ihan formado
los mecanismos de explotación, y
cómo ·se han organizado lqs hombres para combatirlos, buscando
nuevas escalas que no se estab/ez-

can en función de los avancesc':J
la tecnolog ia industrial, sino los
alcanzados en la satisfacción de
las necesidades colectivas, inc/u·
yendo en effas la /11Jeración de
toda forma de opres,ión,· recuperando caminos cortados -programas fracassaos, derrotas y utoplas-, porque nada nos garantiza que lo que triunfó fue siempre
lo mejor, lo que conducta en la
'iirección del futuro deseable(.. . )
La más urgente de las tareas parcia/es de hoy es la de rehacer la
historia del capitalismo. . . de
modo que ·nos ayudé · a entenderlo mejor y a comDatirlo más
eficazmente, para reemplazarlo
por formas de organización social
más justas y más libres, que gsran·
ticen una mejor satisfacción de las
necesidades colectivas de los hombres. Así la historia dejará de ser
-:onocimiento libresco para . recuJerar su legltima función de he'ramienta para la construcci6n del
futuro l)bra citada, PP. 262-63).

�JOSECARLOS
MUEREENLASCERCANIAS
DE SAN VITO DEI NORMANDI

Margarito Cuéllar
Recuerdo que escribiste en uno de tus últimos poemas:
"Según se ha dicho existen muertos
menos densos que el aire".
lo dijiste mientras pensabas en' aquel ahogado de juventud
al que había qué decir algo con un gancho desde el muelle
porque el mar se cansó de amar su cuerpo.
Aquel ahogado
muerto a causa de la espuma y la fuerza de las olas en las rocas.
El ahogado del cual te llenaste las uñas para dar forma al candor

Por eso abandonaste la carretera.
También un poco distraído y borracho por las catedrales-museos
(de Nápoles y Florencia.
O porque confundiste Grecia con el amanecer del Estrecho de Otranto.

111
Te imagino desafiando los autos en Paseo de la Reforma
'
acompañado del otro Carlos.
Con un cardumen de pájaros bajo el brazo.
Pájaros que protestan por la invasión de yankees en Viet Nam.

(de otros ahogados.
Ahora redactas un manuscrito sobre las ruinas de Santiago-Tlatelolco.
De alguna manera
la muerte siempre habitó en tus labios
y tú le dabas forma de mujer ausente
hasta que de pronto tomó figura de asfalto y de volkswagen 1500.
Ahora te veo fundido con el hierro en el fondo de un barranco.
las llamas devoran el mechón de tu frente.
El mar agita sus peces.
Amanece frente al mar.
Déjame inventar el instante en que te llenabas los ojos con la
(luz del Adriático.

11
Antes
refunfuñas por ese deambular de un sitio a otro.
Añoras a Claudel y a Eliot desde las polillas del Hotel Chevel
(Blanc, al sur de Francia, donde confundes al hotelero con
(Sartre y estás a punto de decirle, "señor, yo a usted lo
(he leído".
Seguramerite pensaste que el vacío era el más bello, el más lúcido,
~
(el más blanco bulevar.

José Carlos con las manos en los bolsillos.
Maravillado a causa de la blancura del aire y la algarabía de los
(hippies en Central Park un domingo sin sol.
Los grupos de ancianos de Coney lsland.
Las proclamas antimperialistas de los negros de Broadway.
La panda en el zoológico de Regent's Park.
Las figuras de cera de Madame Tussaud.
IV
Mientras caes al barranco reconstruyes tu mundo:
los domingos en el chalet de tía Becerra.
La selva virgen de Villahermosa.
Los muelles y los castillos de sal, vidrio y arena.
Las escenas de Hamlet
La expresión del poeta que va a ser fusilado junto a un tulipán.
Los planos improvisados para la escuela de arquitectura.
El féretro de tu madre rodeado de viejos amigos mientras la lluvia
(cae inútilmente.
Todo esto
en un cuadro vacío
de segundos como espadas brillantes.

�LA CRISIS YLA UNIVERSIDAD
LATINOAMERICANA

Roberto A. Follari
ABANICO

1. LA CRISIS
Los signos ominosos de la crisis sobre
el subcontinente. Una deuda externa
sin precedentes a nivel mundial se ha de·
sencadenado, literalmente, en el sen,tido
de que en muchos casos (Argentina, Ve·
nezuela) ha aparecido de golpe ante la
opinión pública, sin ninguna prepara·
ción previa, sin que se hubiera podido
predecir ese decurso de los hechos y aun
sin que se encuentren, a posteriori, explicaciones suficientemente fundadas de
parte de las administraciones estatales
del proceso que los produjo.
Pero es también un desencadena·
miento en el sentido referido a la pala·
bra "cadena", continuidad de múlti·
ples casos aparentemente independien·
tes, pero sin duda a nivel mundial arti·
culadas. Un no acabarse de ejemplos su·
mamente críticos que se han ido siguien·
do el uno al otro (Brasil, Costa Rica,
México, Argentina, Venezuela, Ecua·
dor, Chile), como si la "declaración" de
la dificultad · financiera por cada país
posibilitara que otro se decidiera a hacerla pública. La cuenta de naciones es
impresionante y absolutamente inespe·
rada, simplemente si se mira el mapa
económico seis meses atrás.
Brasil, con casi 100 mil millones de
dólares de deuda externa; México, con
más de 80 mil; Argentina, más de 40 mil;
Venezuela, 36 mil. Cantidades astronó·
micas, si se las compara con las deudas
externas de los países europeos y aún de
los otros continentes del Tercer Mundo.
Un último elemento define el pano·
rama económico de estos meses: la caída de los precios del petróleo. En casos
como el ecuatoriano, mexicano o vene·
zolano, esto representa una importante
disminución de la entrada de divisas,
que no resulta reemplazable a corto plazo por lo que pueda obtenerse en expor·
tación de cualquier otro producto.
Una situación grave y generalizada.

Conferencia de Roberto A. Follari en el Foro "Universidad y Cffiis Social," efectuado
el mes de abril de 1983 en la Universidad
Veracruzana, en Jalapa,

En sentido estricto, podemos aventurar
capitalismo dependiente en su conjunque en términos específicamente eco·
to. Las crisis sociales que aparecerían en
nómicos es sumamente difícil que la
una situación de cesación del crédito
deuda pueda pagarse. Si la situación no
son imaginables; esto repercutiría difue floreciente en épocas en que para
rectamente en la seguridad de las invermantener la economía se requirió una
siones y ganancias de las multinaciona·
constante inyección de capitales ex·
les. A su vez, aun sin considerar la va·
ternos, cuesta comprender cómo pueda
riable política, (que es fundamental), en
literalmente invertirse esta tendencia paun sentido puramente económico tam·
ra que a partir de ahora exista un exce·
bién el conjunto del sistema de producdente que permita financiar esa deuda, ' ción de nuestros países se vería afecta·
que permita acumular los millones de
do, disminuyendo las posibilidades de
dólares a cubrir.
consumo de los productos industriales,
y deteniéndose el apoyo que a menudo
Simplemente, detener la actual tasa
han ofrecido los gobiernos a la industria
de aumento de la deuda es ya sumamen·
privada, vía subsidios, créditos preferente difícil; pensar simplemente en man·
ciales, etc. De tal manera que, como Hetener a ésta en su estado actual, no au•
gel lo intuyera genialmente, el amo está
mentarla, supone una modificación ra·
en situación de dependencia con respecto al esclavo, el dominador en relación
dical de las posibilidades de la econo·
mía interna de estos países, que debie•
.al dominado; en la encrucijada no sólo
ran intentar mantener sus actuales con·
está Latinoamérica, sino también todo
el sistema financiero internacional occi·
diciones de producción, pero con la
carencia del recurso crediticio que perdental.
mitió la situación expansiva de los últi·
Los gobiernos de los países del área
mos años. Esto implica, notoriamente,
pueden tomar diversas medidas. Algunas
una radical descapitalización, en com·
pueden ser la receta lisa y llana del
paración con las posibilidades de in·
capitalismo
a nivel internacional y sus
versión privada, y sobre todo pública,
organismos clave; casos como Argentina
de la década pasada.
y Chile son patentes al respecto. Otros,
en cambio, asumirán características
La coyuntura financiera no tiene pre·
de defensa parcial de los intereses
cedentes a nivel mundial. La gravedad
nacionales, como es el caso referido
de la cuestión, tal vez no ha sido sufial
control de cambios en Venezuela,
cientemente dimensionada; pero se tra·
decidido
por un gobierno conservador.
ta de un momento límite en el aspecto
Esta paradoja de gobiernos yendo más
financiero internacional. Cada país, ab·
allá de los límites de su plataforma
sorbido por sus propios y graves pro·
ideológica tiene su razón de ser. En
blemas, ha reparado poco en otros. Pero
momentos
tan agudos como el actual,
se trata de un descalabro económico
cierta
defensa
del aspecto "nacional"
que comparte todo el subcontinente.
del capitalismo se hace imprescindible
para mantener una mínima cohesión
social frente a la crisis, por una parte;
En la debilidad de nuestros países repor otra, se impone la realización de
side también su fuerza. La cuestión no
algunas medidas que permitan hacer a
es sólo complicada para nosotros; tam·
ésta menos absoluta en lo económico.
bién lo es para la banca internacional. Si
En este sentido, la situación actual
deja de prestar, las economías latino·
obliga a ciertas decisiones de fondo que
americanas entrarían en rápida bancapongan algunos límites, p. ej., a la salida
rrota; pero ésta no sirve nada a ese sis·
de divisas, y a su vez opone parcialmen·
tema financiero internacional, tribu.te los intereses del sistema financiero a
tario a su modo de toda la situación del

�nivel mundial y los de parte de los
sectores dominantes locales, con las
necesidades estatales de respuestas a la
crisis que asuman la necesidad de una
"salida'' nacional a ésta, para evitar
graves cataclismos sociales.
Notoriamente, se ha acabado un
período desde el punto de vista de
las políticas estatales. El crecimiento basado en el crédito no podrá continuar en
los mismos términos. La posibilidad de
gasto público disminuye, y por ende
habrá menor posibilidad de inversión
pública, menos puestos en el Estado,
aumento de tarifas por servicios y disminución de gastos sociales, etc.

zo en el mismo sent ido. lAlguien puede
entender cómo pueda hacerse ésto? Por
tanto, habrá sin duda planteamientos de
nuevas políticas internas, pero en cuanto a la situación internacional se trata de
un replanteamiento total de las condi·
ciones del juego. Una cierta época histó·
rica del continente se ha acabado, y una
vez más, como en el t iempo de la Alian·
za para el Progreso pero con resu ltados
aún más onerosos para nuestros países,
no se ha salido de la situación social de
marginamiento de grandes sectores sociales.

2. LA PROPUESTA ED UCATIVA.
l Oué podemos. esperar de las admi·nistraciones educativas de nuestros países? Creo que la respuesta estaría fun·
damentalmente en dos puntos:

Sin duda, una posibilidad para
el subcontinente es la de renegociar la
deuda en conjunto, desde la fuerza que
planteábamos al comienzo. El sistema
financiero internacional está "enganchado" con nuestros países, y no puede
simplemente cortar el crédito por
completo. Por el contrario, actualmente sigue prestando. Pero a su vez, no
puede dejar que todo esto continúe
impunemente, so pena d,e que de allí en
más cualquier gobierno pida préstamos
sin intención ni posibilidad de pagar.
Una renegociación global de los términos de la situación es inevitable. Para
esta situación, será fundamental la capacidad que tengan los gobiernos latinoamericanos para presentar un bloque
relativamente común, que evite la
debilidad enorme que cada uno tendría
por su propia parte.

b. Poi ítica de corte tecnocrático, tendiente a plantear lo ut ilitario inmediato como aquello socialmente necesario. Los aspectos menos cercanos a lo
operativo serán juzgados como prescindibles, debido a la necesidad de salidas " urgentes".

Lo que ~esta .por señalar es la "sin salida" de todo esto desde un punto de
vista directamente económico; nuestros
países no han nadado en la abundancia.
El hambre, el analfabetismo, la mortalidad infantil, no dejaron de asolar al
contienente en los últimos años. Ahora
la situación necesariamente será mucho
más dura. Crear Internamente la riqueza
que cubra la deuda representa convertir
un déficit de 100 mil millones, en el caso brasile.ño, por un superávit a largo pla-

Naturalmente que las característiras
nacionales de estas salidas dependerán
de las formas del Estado en cada caso, y
de la particularidad de las actuales ad·
ministracipnes que lo rigen. De cual·
quier manera, estas dos tendencias pare·
cen como claramente esperables, prácti·
camente en todos los casos, dado que
en el primer punto se trata de una necesidad de corte netamente económico,
y en el segundo, del tipo de salida que
es universalmente dominante en el

a. Disminución generalizada del monto
asignado a educación en el presupuesto nacional, dadas las limitacio·
nes impuestas al gasto público, tanto
por la necesidad de capitalización como por los lineamientos exigidos por
los organismos de crédito para nuevos financiamientos que permitan hacer los pagos más urgentes.

mundo contemporáneo como " ideología" en torno a la eficacia de los procesos sociales e institucionales.
Esto no dejaría de acarrear consecuencias para nuestros países: es posible un cierto descenso del nivel de cobertura de la educación formal en relación a la población; disminución de la
calidad de la educación, dado que se aumentaría el llamado "producto" manteniendo igual inversión, o tal vez menor(1 ); en la educación superior, privilegio de lo urgente (docencia) sobre lo
que pudiera servir a intereses en plazos
menos determinables (i nvestigación, servicio) y reducción de los ingresos relativos del personal, con la baja de calidad
consigu iente en el t rabajo. Disminución,
también, de la tasa de au mento del número de instituciones educativas, tendiéndose a ma ntener números cercanos
a los actuales. Finalmente, reducción
porcentual de la matrícula de alumnos,
dado que de mantenerse el crecimiento
de ésta, sin perspectiva clara de desarrollo económico nacional, puede llevarse a conformar un ejército de desocupados a mediano plazo; la otra opción es la
espera de cinco años, que esto implica
en cuanto al conflicto social del caso, y
la elección de mantener matrícula alta y
escasa posibilidad de ocupación. De
cualquier modo, esto último plantea severos problemas, por el nivel de criticidad hacia el sistema establecido que suelen guardar los intelectuales desocupados
En relación a la concepción tecnocrática, puede esperarse la insistencia en
privilegiar las carreras técnicas a las
ciencias básicas en general, y a las ciencias humanas en particular. Esto, naturalmente, no deja de tener un sentido
ideológico muy definido, dado el hecho
de que los alumnos de carreras sociales
suelen ser menos conformistas en relación a lo establecido. A su vez, habría
probable privilegiamiento de las carreras
y salidas intermedias en el curriculum,
en detrimento de aquellas profesiones
"a largo plazo". Finalmente, la Univer·

sidad sería cuestionada aún más fuertemente que en los últimos tiempos en torno a su falta de fui:icionalidad en relación a las demandas inmediatas del aparato productivo, y secundariamente las
del aparato administrativo-estatal.
En este sentido, cabe esperar nueva
insistencia en el pragmatismo que propone poner la Universidad al servicio inmediato de la producción, y que supone
de una u otra manera que el currículum
es determinable a partir de las prácticas
profesionales que el sistema establece.
Es de esperar que se aumente la tendencia a que la investigación sea "operativa",
esté al servicio de la decisión, carezca de
autonomía teórica y se subordine a las
necesidades de administrar que el aparato político asume; la Universidad cada
vez menos importará en cuanto al aspecto investigación, en el que ha de buscarse organismos "ad hoc" con probada
marca de ubicación no crítica, y que estén dispuestos a hacer investigaciones
que en vez de tales, sean un recetario
numérico y un apoyo a la relación imaginaria del funcionario con su puesto de
trabajo: la que supone que desde all í se
puede decidir los cauces históricos a
través de decisiones administrativas.
También puede esperarse más apoyo a
los sistemas de Institutos Tecnológicos o
cualesquiera instituciones, donde lo
fundamental a trabajar sea lo técnico, y
se dejen de lado los aspectos téoricos y
críticos típicos de la Universidad, los
cuales, vistos a menudo como disfuncionales y poco útiles para la mentali·
dad pragmática, es de esperar que lo
resulten aún más en épocas en que lo
urgente ha de tomar la apariencia de lo
único importante.
Naturalmente que de seguirse este decurso podemos prever una serie de problemas cruciales. La puesta fuera de
juego del rol de la teoría en la enseñan·
za y la investigación t iende a conformar estudiantes sin capacidad de pensamiento lógico sistemático, simplemente atentos a los procesos operati-

vos, sin un pensamiento abstracto suficientemente constituido. De tal modo,
se conformarán "científicos" sin capacidad de trabajo teórico, sin posibilidad
de ponerse a la altura de los desarrollos internacionales en la materia, y a la
vez sin posibilidad de configurar un tecnología autónoma. (Como es fácil de
comprender, la posibilidad de una tecnología autónoma depende no sólo de
aspectos académicos, sino de otros político-económicos de orden estructural).
Pero a su vez, la condición académica,
necesaria aunque no suficiente para esa
autonomía, es que los técnicos tengan
capacidad de innovación científico-técnica. Y esto no puede hacerlo un técni·
co medio, un técnico de aquellos que carecen de formación de base y que, finalmente, simplemente estarán a las órde·
nes de técnicos e ingenieros extranjeros,
que son los que realmente dominan la
tecnología de base aplicada en la empresa.
A su vez, la formación de tales técni·
cos intermedios, que sería privilegiada y
no resuleve el problema de la necesidad
de tecnología propia, trae aparejado un
"tipo de pensamiento" asociado intrínsecamente a la tecnología; los problemas del mundo, se supone, serán resueltos tecnológicamente, y a su vez, son
definibles operativamente, tal como se
definen los problemas de tecnología. Se
producen así sujetos que, ante lo social,
o son simplemente indiferentes, porque
Jo consideran "acientífico" (y todos
conocemos infinidad de casos concretos de este tipo de mentalidad), o la relación tecnología-desarrollo-ideología
está situada en una imagen de idílica
continuidad y no-ruptu ra, pensada en
el sentido de que a más tecnología, más
· bien para la nación (sin considerar quién
compra la tecnología, quién puede consumir el producto tecnológico descubierto, cómo se ubica una nueva tecnología dentro de la competencia nacional
e internacional, sus efectos incluso en la
disminución de demanda de mano de
obra, etc.) y a menudo a través de otra

asociación aún más aventurada, pero
que asume la apariencia de lo "natural":
cuanto mejor me va a mí individualmente, más bien hago a los intereses generales, sin advertir intereses antagónicos de
grupos sociales o de clases.

1

Este tipo de mentalidades, que algún
statu quo puede ver con simpatía en lo
inmediato porque no compromete la situación de poder establecida, resulta a
mediano plazo desquiciante aún para las
posibilidades de reproducción del sistema: gente incapaz, ante coyunturas tan
graves como las vividas, no servirá sino
para aumentar la servidumbre externa
de los países del área, y a su vez a no
cuestionar ni remotamente sus causas
estructurales. Esta falta de imaginación
no palia los problemas sociales vigentes,
contribuyendo a disminuir el espacio del
· consenso sobre lo actualmente existente.
La falta de ciencia básica colaborará
a una mayor dependencia tecnológica; a
su vez, a un atraso científico más marcado, y a un mayor desfasaje en el plano
cultural en general con las posibilidades
de los países del capitalismo desarrolla-,
do. Por otro lado, fomentará modo de
acriticidad con lo dado, que, insistimos,
en un momento difícil como el presente, ni siquiera resultan funcionales para
los gobiernos, en la encrucijada actual
exigidos de imaginación y de salidas
nuevas frente a la situación.
La falta de investigación básica tiene
por correlato pensar la resolución de los
problemas a corto plazo, y no poder
pensar a fondo sus causas y sus posibles
soluciones estructurales. De tal manera,
lo urgente tapará lo importante; la crisis no debe hacer olvidar que nuestros
países no se acaban mañana ni pasado;
hay una larga historia atrás, y otra por
venir, y hay que enfrentarlas con la
perspectiva necesaria. Por lo tanto, lo
"operativo" -como máximo criterio para el financiamiento de investigacionespuede tener el catastrófico resultado de
que en realidad todas las investigaciones

ti

�que. s; financien resulten tautológicas:
~erv1ran_ para m_ostrar que aquello que la
l~;olog1a funcional considera la soluc1on, realmente lo es. Más allá de los div;rsos caminos operativos que el investigador pueda recomendar a partir de
sus dato~'. las premisas no serán puestas
en cu;st1on; se acepta que se requiere
de salidas inmediatas. Todo aquello que
ponf!él en evidencia factores estructural~s, irresolubles en el plano de lo inmedi~t?, Y _mucho menos en el de lo admm1strat1vo (su corte es po/ltico) no
importará si colabora o no a escla;ecer
las salidas a buscar; en todo caso no
ofrece solución operativa.
'
La disminución en el campo de las
ciencias sociales, ya minuciosamente
avanzada por gobiernos autoritarios como el chi!eno, el uruguayo y el argenti·
no, tendra como consecuencia una caída
vertical de los niveles culturales del país
de que se trate, y a su vez de su posibilidad de encontrar un lugar en las polémicas científicas, iseológjcas y culturales
contemporáneas. Nuestro retraso en este sentido, puede hacerse mayor: No es
que se trate de seguir copiando las modas culturales europeas; pero a su vez
la ciencia es de valor universal 'en su con'.
ceptualidad, y no se puede dejar de lado
lo producido por los grandes centros
mundiales de las ciencias "humanas":
desconocer la antropología francesa la
semiótica italiana o de Francia, el psicoanálisis parisino, el marxismo italiano
los avances del eurocomunismo, las pro'.
puestas de la socialdemocracia centroeuropea, es pretender que en el provincialismo y la cerrazón podemos llegar a
crecer. El resultado es lamentable para
todos; Santiago de Chile, otrora capital
de las ciencias sociales del continente
hoy es centro de oscurantismo; Bueno~
Aires, sede de editoriales, de producción de filmes, de discusión y producción intelectual y artística, no deja de
hacer honor al tango que habla del
"dolor de ya no ser". La decadencia no
sólo es advertible por las fuerzas progresistas, a partir de sus propios crite-

ri_os; también existe desde el punto de
vista de las clases dominantes, para las
cuales, antes del tecnocratismo total el
mundo bugués de la cultura y del ;rte
representaba un tesoro invaluable. La
luch~ por no convertirnos en países sin.
voz intelectual, tiene en el punto relativo a las ciencias sociales un hito importante. Es inquisicional que hoy Marx
:n algunos países, resulte un marciano'.
el, ~orno Hegel o Heidegger, es patrimonio de la cultura contemporánea,
aun cuando fuera para criticarlo.
El gasto relativo a la actividad de
"servicio" de las universidades, generalment~ es_caso de por sí, es de esperar
que disminuya sensiblemente. Se entendería a menudo como una especie de
"concesión graciosa" de la universidad
a su entorno que, dada la situación por
la que se atraviesa, pierde la posibilidad
de mantene!:e. Siendo así, la escasa y
pobre relac,on entre Universidad y el
resto de la sociedad, que caracteriza
h?Y a _nuestras instituciones, se vería
aun mas fuertemente planteada; con
esto, el rol del intelectual sería aún más
inorgánico socialmente, y su capacidad
~e multiplicación cultural, de por sí
limitada, se agudizaría hasta lo extremo..
Por otro lado, se privaría a sectores mar,
ginalizados y desprovistos de servicios
de un aporte que, con no ser excesiva'.
mente significativo, no deja a menudo
de proporcionar algunos beneficios mat:riales y culturales. A su vez, los estudiantes y profesores, al aislarse tenderían aún más a verse alejados de los problemas de los sectores sociales dominados, teniendo de ellos una imagen mítica, ya sea de derecha o de izquierda.
1

El intento de que el currículum tien-

da a funcionalizarse a las necesidades de
la producción o los servicios ofrecidos
socialmente, encuentra como problemas, ~n _lo epistemológico, el no respeto
a la log,ca conceptual de las disciplinas
científicas, conformando estudiantes incapacitados para el pensamiento abstracto y la búsqueda científica; meros "ha-

ced?~es" de activrdades prácticas. En lo
pol,t,co, _que algl.Jnas de estas prácticas
son socialmente disfuncionales aun
cuando sistema productivo las ;equiera. ~s evidente que la ingeniería, en cier~o tipo de productos, algunos de ellos
'~~luso nO?ivos, sirve sólo a la reproducc1on del sistema vigente, donde la mercancía impor_ta por su valor de cambio y
no por la validez de su uso para satisfacer demandas básicas. En lo económico
está P:~e~amente demostrado que 1~
educac,on mve para "dar credenciales"
no para "calificar"; en este sentido la~
fábricas mismas tienen sus método¡ de
capacitación, breves y sumamente efectivos; las habilidades para ciertas profesiones, en su práctica, no requerirían más
de seis meses de entrenamiento.

potzalco o los planteas de P. Latapí so-

bre currículum y práctica profesional)
o los servicios según las prácticas existentes, resultan formas del pragmatismo que, en vez de ofrecer salidas que
rompan con lo dado, lo reproducen al
interior de u na lógica que es la de las
prácticas profesionales; la lógica del sistema dominante.

:1

Pero la Universidad no debe entrenar
sino educar; y aun si pretendiese entrenar, es imposible hacer coincidir en la
planeación necesidades productivas y
oferta educacional. De tal manera la
educación simplemente forma en ciertas
capacidades y habilidades, y ya en el trab_ajo concreto se aprende lo más específico de la práctica profesional del caso.
En fin, la educación se liga a la economía en el sentido de legitimar con los
títulos profesionales sus procesos de
conformación de desigualdad social· de
ninguna manera sirve para prep~rar
exactamente el profesional para la función productiva.
finalmente, si se forma a los profesionistas para la práctica profesional no
se advierte que en realidad las cien~ias
son "generales" y sólo su aplicación social resulta específica; en este sentido,
toda práctica profesional remite a ciertos elementos "científicos" antes que a
los operativos, en relación a situaciones
sociales actualmente dadas. En fin; que
el modelo de adecuación de la Universidad a la producción (y su correlato de
izquierda: el módulo según, p. ej., la
UAM-Xochimilco, y los modelos crea·
dos en otros sitios, como UAM-Azca·

3. LAS TEORIAS DE LA
IZQUIERDA.
lOué nos dice la teoría marxista
para pensar en casos como el actual?

l

Evidentemente, los esquema·s de "reproducción" ideológica como los de
Althusser y Bordieu estarían muy
por fuera de nuestras necesidades. Decir que las universidades reproducen
las condiciones de las relaciones de
producción, es de tal generalidad que
nada nos ofrece frente a la crisis. Porque las diferentes modalidades y op·
ciones que la burguesía tenga frente a
tal crisis, van a dar a situaciones materiales, y aún ideológicas, no equiparables. No todas las formas de la reproducción son igualmente -eficaces. Y el
pensamiento tecnológico, en ese sentido, es poco apto en períodos de crisis
social aguda, donde la idea de "desarrollo" y de consiguiente posterior distribución de la riqueza no resulta con·
vincente, en tanto las expectativas sociales son mucho más urgentes. Teorías
como las señaladas surgieron (la de
Bordieu y Althusser) en capitalismos ~n
momentos de expansión, aparentemente inexpugnables; no dan cuenta de la
~risis, de la lucha en el interior de las
instituciones, ni siquiera de la lucha de
posiciones al interior del aparato educativo vigente (lo cual ha sido muy bien
caracterizado por Margaret Archer; estas doctrinas carecen de una teoría del
sistema educativo como tal).
Otra tendencia, menos marcada teórica que políticamente, es la de las "puertas abiertas", la del democratismo a ultranza. Este planteará cosas tan ciertas

como generales, y tan generales que suponen más un programa para una sociedad futura que algo que tenga que ver
con la crítica de la actual para su superaci~n práctica. Sería el caso de plantear,
p. eJ., que la política universitaria y de
educación superior en general debe ser
de absolutas puertas abiertas, que no
debe restringirse en absoluto la matrícula, que el financiamiento debe mantenerse como antes de la crisis y aún
aumentarse, etc.
Por supuesto, que dependerá de las
luchas sociales objetivas el que algunas
de estas reinvindicaciones puedan parcialmente lograrse. Pero estipularlas
como único elemento frente a la situación es unilateral, y evidentemente
mostraría una vez más a los sectores
progresistas como incapaces de hacerse
cargo de los intereses universales de la
sociedad (los cuales se pueden asumir
sin abandonar el punto de miras específico de sus propios intereses).
Hay que preponer fuentes complementarias de financiamiento(2), socializar una crítica general de la "clasificación" educativa buscando· menor diferencia de salarios por diferente escolaridad, proponer criterios justos social
y teóricamente para la distribución del
presupuesto disponible (a su v~z que se
explica masivamente por qué éste resulta tan limitado), promover un funcionamiento a la vez eficaz y comprometido
de la Universidad que la justifique socialmente en cuanto a los gastos que en
ella se ejercitan. En fin, se necesitará
algo más que una poi ítica principista, y
no sólo discursos críticos: una capacidad para orientar ciertas líneas de acción concreta frente a la situación.
Otra opción, también no del todo
teorizada pero a veces practicada, es la
de la "Universidad militante". Su única
función consistiría en servir a la lucha
de clases, como institución objetiva en
la cual tal lucha se realiza, y a la vez en
ser sitio donde se forman cuadros que

van a trabajar a otros frentes. Esto se ha
practicarlo a menudo: aquel°la U.AS. de
principios de los setentas, o la Universidad argentina del peronismo de izquierda, fueron ejemplo&amp; de esta tendencia
No sólo se abarató fa función académi:
ca, la Universidad dejó de ser sitio que
cumpliera funciones específicas: también, Y esto es lo paradójico, el resulta~lítico fue muy poco alentador. La
idea de que el mundo se divide en militant?s y no militantes, lleva a un manique,smo que ya ha sido bastante criticado, sobre todo en Europa. Siendo así,
la mentalidad militantista se vuelve sectaria y dogmática, ~e autoasume como
la conciencia social en su más alto estadio, y resulta de esto su incapacidad para salvaguardar la particularidad de cualquier práctica social que se escape a su
subordinación inmediata a la "política
militante".

?º

El arte, la ciencia, en tanto guardan
elementos de constitución de carácter
poi ítico, son totalitariamente asumidos
por el poi ítico como simples frentes
leídos desde su propia óptica, fuera de
las lógicas particulares de los grupos sociales concretos implicados (los científicos, los artistas); De Giovanni ha escrito páginas bri llantes al respecto. La
cuestión es que ese tipo de dirección de
una institución como la Universidad,
guiada por un pensamiento instrumentalista y unidimensional, produce el rechazo de todos los sujetos sociales universitarios no coincidentes con los intereses inmediatos de esa administración
(que son muchos; aun por ej. los de los
otros grupos progresistas), y a su vez el
de la sociedad exterior, que ve en esto
un uso de las instituciones para fines
particularistas y no para la actividad
académica socialmente encomendada.
De tal manera, sobreviene el desprestigio, y este tipo de institucionalidad sirve sólo para engordar las habituales críticas y pullas que ensaya hasta el infinito la prensa de derecha contra los movimientos sociales populares.

�)

4. ALGUNAS PROPUESTAS
El camino propositivo no puede surgir desde los intelectuales, sino de la
discusión orgánica en el seno del movimiento real de los sectores populares,
que buscan su salida frente a una crisis
en la que son los más perjudicados.
Por ello, pistas que apuntaremos' son
apenas algunos esbozos sobre los cuales comenzar a pensar, puntos donde
incluso intencionalmente buscaré no
detallar en exceso. No se trata de "ofrecer la solución", sino más bien de ponerse en el espacio de una búsqueda
colectiva· y necesariamente multívoca.

a. La importancia de la formación de
una conciencia nacional latinoamericana.
Muchos teóricos, entre otros Laclau,
han criticado el reduccionismo de clase
al interior del marxismo; los sujetos poiíticos revolucionarios se constituyen en
identificación con formas nacional-populares, que se simbolizan en la histo·
ria nacional, sus ritos, mitos, etc. Por
tanto, resulta fundamental la tarea de
componer, en la práctica educativa superior, (es decir, a nivel superior) los elementos para una conciencia del aspecto
nacional de los enfrentamientos sociales.
Esto estará ahora totalmente remarcado por las condiciones propias de la realidad sociopolítica, devendrá como exigencia desde la práctica misma. En este
momento, todo grupo u organización
social que aspire a la hegemonía en el
sentido gramsciano, tiene que ofrecer
una salida "nacional", tiene que asumir
los intereses universales de la Nación
desde su propio punto de vista particular.

~

A su vez, junto a esta solución "nacional", que implica un bloque de clases y sectores que se alían en busca de
salidas sociales, está la necesidad de enfrentar a nivel latinoamericano esta re.alidad concreta. Será útil apelar al lega-

do de Martí, Bolívar, o Felipe Varela;
pero esta vez, para presentar su pensamiento de manera no momificada o
muerta, sino intrincada en una posibilidad de rehabilitación colectiva de
nuestros pueblos frente al actual aesafío histórico.
Este intento implica buscar en el
curriculum aspectos teóricos sobre la
historia y la cultura popular, e incluirlos;
sobre todo, establecer formas de prácti·
ca extram'uros de los claustros universitarios, para acercarse a las formas culturales propias de nuestros pueblos, que
ciertamente poco tienen que ver con la
formalización de la versión dominante
de la cultura. No se trata tanto de ir a
"llevar" al pueblo servicios, como de
empaparse de sus características y ser
un intelectual al interior de su práctica
real.

b. Buscar el mantenimiento de las funciones de docencia e investigación.
Decimos esto en el sentido de que,
por una parte, se defienda el derecho y
el deber social de la universidad de seguir siendo centro de sistematización e
irradiación en lo cultural y de mantenimiento del legado histórico en este campo. Que la Universidad siga investigando,
y que a su vez se mantenga presupuesto
para esta función. Lo mismo en torno a
servicio.
En cuanto a docencia, sería deseable
evitar una reducción drástica de la matrícula. La defensa absoluta del ingreso
irrestricto no parece practicable en una
condición tan límite como la actual; en
todo caso, la política de puertas abiertas
en educación superior no puede resolver
un problema de selección social que se
plantea en un eslabón anterior de los
niveles sociales y educativos. Pero puede
evitarse una reducción fuerte, que haría
esta selección, en lo social y por consiguiente también en su efecto ideológico,
más taxativa.

Sin duda que a mediano plazo una
reducción no drástica produciría un
cierto desempleo de profesionales. Pero
si reflexionamos, no estamos en un sitio como Italia, doocle estrictamente
pueda decirse que los profesionistas
"sobran"; de acuerdo a necesidades sociales irresueltas no es así, y formar una
cierta "masa crítica" no puede considerarse inútil. Por otro lado, a diferencia
del caso del capitalismo avanzado, nuestros desocupados ilustrados difid1mente
encontrarían lugar en otro espacio de la
economía nacional. Por ello, se trata no
de oponer no-profesionales ocupados a
profesionales desocupados, sino desocupados en todo caso, que serán o no profesionales. Además en nuestros países
falta mucho para que ese problema de
desocupación profesional sea masivo.
Por ello, podemos atrevernos a pensar
que es preferible una cierta cantidad de
sujetos formados universitariamente, a
esos mismos sujetos sin paso por la educación superior, dado el rol crítico social que hemos asignado a la Universidad
(el resto de la educación superior a menudo no cumple tal apertura de espacio
crítico).

c. La Universidad como "cerebro social" de la crisis.
La Universidad no puede plantearse
"que la crisis no la afecte". Esto sería
no reconocer el peso de su responsabilidad social, por una parte, y por otra
desconocer la realidad material misma.
Nos guste o no, las instituciones partici·
pan de la crisis, en lo económico y en
sus inevitables consecuencias académicas.
Nada peor que "el hacerse a un lado".
Creemos que la Universidad puede fungir como cerebro colectivo de la crisis,
en el sentido de Gramsci; como el espa·
cio de articulación del pensamiento social, como el sitio donde se "piensa" lo
que socialmente se va viviendo y problematizando. La gente qu iere respuestas a

la situación. Se hace preguntas sobre sus
salidas y opciones. El espacio de la reflexión e investigación debe estar a la
altura de la situación histórica, enfrentarla, discernirla, asumiendo los puntos
de vista polít icos relativos a los diferentes actores sociales (bloques de clase dominante y dominado).

No se puede asistir de manera inerme
ante los planteos que determina el tiempo histórico; no se debiera partir de la
noción de "impotencia intelectual",
muy común en la culpa que asalta a
tantos intelectuales por su función de
no participar de la producción material.
Es en situaciones como la actual donde
la Universidad puede mostrar su pertinencia fundamental, donde realmente
puede patentizar su compromiso.

Sabemos que las salidas son prioritariamente políticas y secundariamente
técnicas. Pero esto no niega el rol del
intelectual; en ambos aspectos tiene cosas que decir. .No para pretender absurdamente "dirigir" desde el espacio
universitario el movimiento exterior de
las prácticas sociales y las conciencias;
pero sí para hacer de ese espacio receptáculo de las inquietudes y catalizador
de su articulación conceptual, sitio donde la sociedad se piensa a sí misma, como diría Alain Touraine. Y la autonomía universitaria, que en nuestro continente se ganara con trabajo hacé ya mucho tiempo, permite en los países de
regímenes parlamanetarios libertades
en este sentido, naturalmente que en su
gradación, expresión de relaciones sociales de fuerza. En los países donde la
Universidad fue militarizada y la voz académica cercenada, será en espacios extrainstitucionales donde los intelectuales
puedan cumplir esta función en relación
a la situación actual. En todo caso, en
espacios institucionales no estatales.

d. Profesionales con capacidad

de "transferencia".
Lo que vendrá, no lo sabemos, la
prospectiva, que nada nos dijo sobre la
inminencia de la crisis, nada nos dice
sobre sus salidas. Los profesionistas a
formar no pueden ser escolarizados para
el espacio de funciones muy específicas,
que cambiadas las circunstancias socia¡
les los dejen sin posibilidad de actuación. Para problemas de la magnitud actual, necesitamos más bien profesionistas con alta capacidad de transferencia
de sus conocimientos hacia áreas diversas, y con criterios propios para saber
qué t ipo de práctica realizar ante situaciones inestructuradas o muy modificables.
En ese sentido, preparar para prácticas profesionales muy especificadas puede ser limitar el horizonte de la formación. Proponemos más bien profundizar
en las ciencias básicas, en la relación de
éstas con el análisis de los problemas sociales implicados, y en los elementos
tecnológicos más generales referidos a
cada profesión. Que el curriculum prepare profesionistas y no sólo técnicos;
que la Universidad no forme sujetos aptos para lo inmediato solamente, sino
también para situaciones donde el juicio propio y la articulación de los principios técnicos de la profesión a realidades a evaluar cada vez teóricamente
de manera nueva, sean lo fundamental.
Sugiero con lo anterior mantener el
espacio de lo teórico y del análisis según la lógica del conocimiento (lo dictaminado por la epistemología, por la
producción de conocimientos como
proceso). y no la de la aplicación, la de
la utilidad y el pragmatismo, así se
llame éste progresista. Sujetarse a lo
inmediato es vedarse las condiciones de
una salida que exige una recomposición
social y cultural de grandes magnitudes.
En base a estos puntos podemos

abrir el espacio de la reflexión en torno a las salidas a la crisis, necesariamente colectivas, necesariamente inscritas en
proyectos sociales antagónicos, que en
el caso del bloque popular deben buscar
enclavar en la realidad material concreta de los cuerpos de los oprimidos, en
su pertinencia e irreductibilidad frente a
la dominación en período~ de expansión o de crisis, para que la reflexión de
los intelectuales no se abandone, como
diría algún filósofo, en sendas perdidas.
NOTAS

1. Es d e esperar disminución de la matrícu la
en términos porcentuales, pero un cierto
aumento en térm inos absolutos. Piénsese
en la alta tasa de natalidad de los países
del área. Los aumentos presupuestales en
términos de mo neda fija, representarán
d isminución, en relación al porcentaje inflacionario o al cambio-dólar.
2. Que no liberen al Estado de su responsabilidad central al respecto, pero ofreciendo
salidas prácticas frente a la impotencia de
éste.

�MODELOS ALTERNATIVOS AL DE
LA UNIVERSIDAD PUBLICA

Juan Angel Sánchez
En la década de los sesentas se desarrolló un amplio movimiento social al
interior de las universidades mexicanas,
que puede ser caracterizado como un esfuerzo orientado a conseguir la demo·
cratización de esas instituciones. Lo an·
ti-democrático radicaba en la estructura
y el modo de funcionamiénto de l'as instituciones de educación superior y tenía
como principal rasgo el mantener una
política de restricción al ingreso de los
estudiantes e impedir la participación de
ellos y en gran manera de los profesores,
en lo que se refiere a la toma de decisio·
nes encaminadas a orientar y normar el
desarrollo y las modalidades de funcio·
namiento de esas instituciones educati·
vas.
Por lo anterior, entendemos que la
presente temática se plantea como presupuesto que los logros obtenidos por
las luchas estudiantiles y magisteriales
de los sesentas y setentas han caducado,
o que tienen nula relevancia, o que exis·
ten condiciones nuevas que exigen presentar modelos alternativos o propuestas de renovación o sustitución al único
modelo de universidad que impera y prevalece y que es aquél que el Estado patrocina, promueve y mantiene.
Ya sea que concibamos el Estado a
la manera engelsiana(1) o bien que
aceptemos el punto de vista de Poulantzas(2), la poi ítica educativa de nuestro país y el modelo de Universidad como el que conocemos, con todas sus
implicaciones, lo establece, lo funda y
justifica el Estado.

~

De esta manera es que concebimos,
entonces, que la necesidad de proponer
modelos alternativos de Universidad,
supone que existe una disfuncionali·
dad, que hay descontento entre los
sectores integrantes de las universidades,
quienes se dan cuenta que como cúpula del sistema educativo no cumplen las
funciones para las cuales se supone han
sido establecidas y, por tanto, esas comunidades de profesores, estudiantes y

trabajadores se plantean la necesidad y
la urgencia de poder participar activamente y presentar propuestas de soluciones, sean particulares o generales, a
los problemas y las irregularidades que
los aquejan.
Como es sabido y resabido, la Universidad estatal o pública se plantea como esencial en todos los casos, cumplir
funciones de docencia, investigación,
difusión y extensión cultural, por lo que
le es fundamental la tarea de formar
profesionales para colocarlos en e1
punto más alto de la pirámide educativa; especialistas en las diversas ramas del
conocimiento para que se aboquen, con
alta capacidad, a resolver las necesida·
des del sistema económico en México,
que es capitalista dependiente, a explicar los procesos sociales y corregir así,
los rumbos no deseados, lo mismo para
qt1e sean creadores y promotores de
cultura.
Esto supone que los egresados de la
Universidad deberán de tener, mínimamente, la capacidad de promover el desarrollo del país en todos los órdenes y
estar, de alguna manera, ligados a y dar
un amplio apoyo al aparato productivo.
A partir de la perspectiva señalada
anteriormente y atendiendo los juicios
teóricos de los especialistas de la cien·
cia política, la educación universitaria
tiene como finalidad social primordial,
diría Perogrullo, reproducir las relaciones sociales y difundir la ideología do·
minante en una sociedad dividida en
clases. Por tanto, también, reafirmar y
justificar el sistema, el modo de producción prevaleciente, todo lo cual perfila las funciones ideológicas y poi íticas
del sistema educativo pero, en particular, de la cúpula de ese sistema que, consecuentemente nos lleva a considerar
como válida la afirmación de que la educación es uno de los aparatos ideológicos del Estado.
Un enfoque intensivo y extensivo de

Ponencia del licenciado Juan Angel Sánchez
en el Foro sobre "Movimiento Estudiantil:
Situación y Perspectivas", realizado en la
Facultad de Filosofía y Letras en febrero de
este año.

la realidad educativa de las universidades mexicanas nos muestra una total esclerosis de lo académico; un alejamiento
de las necesidades del aparato productivo; una saturación en grado máximo de
las carreras llamadas tradicionales, lo
que origina amplias masas de profesionistas cuya calidad deja mucho que desear, esto sin considerar el desempleo,
el sub-empleo y la desvalorización de la
profesión que se origina.
En el renglón de las disposiciones jurídicas que norman la vida de las institu•
ciones, se dan fu~rtes tendencias a un
autoritarismo y a un ejercicio vertical
del poder, que han sido sancionadas desde siempre a la hora de aprobar las reglamentaciones, lo que origina luego limitaciones al funcionamiento óptimo de lo
académico.
El renglón financiero no es sino el
instrumento con el cual a veces sutil y
otras abiertamente, el Estado se entro·
mete en los centros de educación superior para determinar pautas de conducta, lo que vulnera la autonomía universitaria, que como tantas otras cosas
en nuestro país es algo sui generis. En
las condiciones actuales, esto es ineludible ya que, constitucionalmente y por
costumbre, el Estado tiene la obligación
de financiar la educación superior, lo
que es más grave aún si se toma en cuenta la función política que, implícita·
mente, el Estado ha asignado a las uni·
versidades, como instrumento de promi·
sión o de retranca de la movil idad social,
según sea requerido poi íticamente.
En cuanto hace a las formas de go·
bierno, es notorio que de manera espon·
tánea se han formado grupos especializados, castas, integradas por profeso·
res e investigadores, todos ellos adscri·
tos a grupos poi íticos de diferente signo
ideológico los que trasladan al interior
de las universidades el más puro espíritu
priísta de búsqueda del poder por el po·
der mismo(3). El principal punto de
apoyo de estos grupos es su experiencia

en el manejo de las cuestiones adminis·
trativas, que se constituye a cierto nivel
en instancia de manipulación para ejercer control político.
Ninguna de las burocracias tiene, ni
le interesa tener, proyectos de desarrollo institucional, cosa que considera
totalmente innecesaria.
En síntesis, pudiera postularse con
cierto grado de validez, que más allá de
la función que se supone esencial al
modelo estatal de universidad, la función educativa, se concede en realidad
más beligerancia, mayor importancia, a
la función ideológica y política, aun en
los casos de universidades que están limitadas en la manera que hemos apuntado, universidad que intenta apoyar
el aparato productivo, la que intenta explicar los procesos sociales la que pro·
duce instancias de cultura, todo con
una ineficiencia que hace resaltar aún
. más la función prioritaria que cumple
y quesubyace a todo el sistema: la reproducción de las relaciones sociales;
ser instancia de refuerzo del sistema po1ítico "gobierno-partido oficial" y amplio sostén de la política a la mexicana.
Pero ya que hablamos de modelos al·
ternativos, lcuáles hay? Nos parece interesante considerar las necesidades reales para seguir la pista hasta encontrar
esos otros modelos, que tanto se espe·
ran y de los que hemos querido hablar
aquí.

Pública, aun cuando éstos no sean cuali·
tativamente diferentes. Se trata de las
Universidades Privadas y del sistema de
Institutos Tecnológicos, que han aparecido, según nuestra opinión, con el interés de no depender de los productos
humanos de las Universidades Públicas,
por lo que grupos empresariales, de distinta magnitud e importancia, han establecido sus propias universidades, que
funcionan como colegios particulares y '
que se encargan de formar sus propios
cuadros directivos, técnicos y no técnicos, a sus propios técnicos y, quizás, a
sus propios ideólogos.
La estructura académica ha sido fundada con los más sofisticados criterios
de modernidad, al estilo de las universidades norteamericanas: ofreciendo especialidades encamina&lt;Ías directamente
a resolver los problemas técnico-administrativos y tecnocráticos de los centros de trabajo. Están dotadas todas del
más eficiente y moderno equipo de
apoyo a la docencia y son dirigidas por
eficientes consejos administrativos, inte•
grados por personal reclutado de los
cuadros de dirección de las propias empresas patrocinadoras. Tienen la patente del Estado y reclaman y obtienen, de
vez en vez apoyo financiero muy importante.

El aparato productivo mexicano y la
clase social que lo detenta- incluimos
aquí a quienes integran y sostienen el
capitalismo de Estado-, requieren para
su mantenimiento y desarrollo de: 1o.)
técnicos medios y obreros especializados; 2o.) cuadros directivos de segundo
nivel, con alta capacidad de asumir como tecnócratas los intereses de la clase
que los emplea.

Las necesidades de personal técnico
y de obreros medios con alta calificación, están empezando a ser cubiertas
por los Institutos Tecnológicos y los
Centros de Estudios Científicos y Tecnológicos que el Estado ha empezado
a fundar en diferentes puntos del país,
que parecen tener dos funciones: preparar todo el personal técnico califica·
do que el aparato productivo demanda
a nivel sub-profesional y disminuir así
paulatinamente el flujo de estudiantes
que demanda un lugar para estudiar licenciatura en las Universidades Públicas(4).

Ello ha hecho surgir dos modelos alternativos al modelo de Universidad

No podemos dar un juicio definitivo respecto a si este sistema de Tecno-

lógicos prepara profesionales con la capacidad requerida para mantener en
operación el instrumental tecnológico
del aparato productivo; si poseen la
capacidad para manejar ese mismo ins·
trumental, el que además ha sido producido por un sistema tecnológico extranjero altamente desarrollado, por
otra cultura, en otro idioma y en otro
código social y de necesidades. Sin embargo, es un modelo alternativo que el
mismo Estado ha fundado con la clara
tendencia de ligar el destino de la educación al aparato productivo y seguir
contribuyendo a la reproducción de las
relaciones sociales,. nunca como en este
caso, relaciones sociales de producción.
Tampoco nos es posible en este trabajo asegurar si las Universidades Privadas están cumpliendo la función para
la cual fueron fundadas, pues no podemos asimilar fácilmente que todo el
auge y el éxito de las universidades de
este tipo, a fin de cuentas, sea una consecuencia no deseada del movimiento
estudiantil y magisterial de los sesentassetentas, cuando que entonces se luchó
por todo lo contrario a una universidad
elitista, cerrada, conformista, a-crítica,
reforzadora del sistema económico y
político.
Cierto. El movimiento estudiantil
y magisterial de 1968 a 1973, pugnaba
por una universidad crítica, democrática, científica y popular. Los sectores
de avanzada social, liberales, izquierda,
grupos y partidos políticos, realizaron
movilizaciones con amplia repercusión,
y allí se proclamaba como consigna el
slogan: "Por una Universidad crítica,
democrática, científica y popular".
Más de quince años después pode- ·
mos deplorar y clamar por una Universidad con esa~ características y en·
sayar una explicación del porqué pareciera que estamos en el mismo lugar
que en 1967.
Afirmamos que:

�1. La Universidad crítica, democrática,
científica y popular existió sólo
como slogan y nunca tuvo un correlato real.
2. Los profesores y estudiantes que
participamos -con amplias diferencias de grado-, en movimientos como el de la autonomía de la -UAN L
y otros similares, tuvimos plantea·
mientos, proyectos poi íticos e ideo·
lógicos para la transformación demo•
crática de la UANL, pero nunca pudimos sustraernos a la dirigencia po•
lítica real, a la iniciativa y los intere·
ses propios del Estado, que utilizó,
manipuló y alentó los avances que le
favorecieron, siempre en términos de
su propia política.
3. Algunos miembros de los núcleos estudiantiles y magisteriales pasaron a
ocupar puestos de dirigencia política
y administrativa, como resultado de
su propia iniciativa y capacidad; ob·
tuvieron como consecuencia privile·
gios económicos y de poder, para los
que no hubo solución de continuidad
en la lucha, a causa de la inexistencia.
de un proyecto alternativo qué proponer y el no poder evitar caer en la
manida costumbre de luchar contra
todo y contra todos, por prevalecer
en las posiciones de poder.
4. Como consecuencia de lo anterior, y
por obra de otros factores que también influyeron, la cohesión y solidaridad de las colectividades de lucha se
perdieron; apareció la atomización, la
dispersión, la lucha interna, que a la
fecha continúa. Todos los grupos resultantes de la dispersión se enclaus·
traron en sus posiciones, con la pretensión de ser "químicamente puros",
Se combaten unos con otros y se des·
califican en aras de no atender al catecismo que "yo he hecho" y que es
"el único válido".

~

Por ello, estamos dialécticamente en
el mismo punto y de manera hereje, no
en un nivel superior y sí más bien pare·

ciera que en uno inferior; no se está en
cero y sí en menos cero.
lOué modelo alternativo? Si el modelo
de Universidad resulta esclerótico, ambi•
guo, disfuncional, "democratoide",
igualitarista, pero más por razones
ideológicas y no educativas proponemos
aquí, dar vigencia real at slogan, o dicho
de otra manera re-iniciar, reanudar el
proceso por la democratización de la
Universidad. Ello podría fundarse mínimamente a partir de considerar que la
Universidad avanzará en el camino de la
democracia en cuanto que propicie la
sensibilización, la afinación de concien•
cia y la participación de todos los secto·
res que la integran, en la toma de decisiones que atañen a la vida académica,
poi ítica, sindical, estudiantil, gestionaría
y financiera, lo que tendrá que hacerse
en los órganos institucionales existentes
y en los que haya que crear conforme se
avance en el proceso.
La crítica como actitud y forma de
comportamiento cobra sentido en cuan•
to se propicie una reestructuración académica que analice, critique, auto·cri•
tique y re-defina los objetivos académicos, de docencia e investigación de las li·
cenciaturas, maestrías y doctorados,
considerando siempre las necesidades
histórico-sociales concretas del entorno
inmediato y mediato. En este punto la
tarea requiere de una concepción y una
metodología fundada en el pensamiento
crítico que se base en una búsqueda del
conocimiento y que permita inducir en
las tareas educativas ideas y actitudes
no conformistas, no apologéticas res·
pecto del establishment y a los rasgos
más obsoletos de éste y que posibilite la
creatividad y autonomía intelectual de
todos los universitarios.
El caracter popular de la Universidad
no debe confundirse con el populismo
ni alentar un democratismo vano. Se re·
quiere alentar un difícil equilibrio que
no restrinja el ingreso a la Universidad,
pero que tampoco la masifique en nombre de un falso igualitarismo, que supo-

ne que al individuo le es inherente por
naturaleza capacidad para aprender y
ejercer con éxito todas las actividades
posibles.
Como andamiaje mínimo se requiere,
en nuestra opinión, la clara definición
de los propósitos y objetivos de cada especialidad, los más rigurosos requerí·
mientos académicos y también flexibles
y objetivos sistemas de evaluación, que
a la vez propicien salidas colaterales
para quienes no estén en posibilidad y
capacidad de terminar exitosamente una
carrera profesional.
No se debe propiciar el surgimiento
de castas, tanto en cuanto hace a los
muy capaces, como los que están en el
otro polo; pero sobre todo, pugnando al
máximo para no politizar estas activida·
des ni sus resultados. No tienen por qué
serlo.
Por supuesto, esto sería sólo un prin·
cipio, ya que nuestras simples afirmacio·
nes no validan nada, por lo que habría
que llevarlas a la práctica con la decisión
de desarrollar un máximo de esfuerzos a
cambio de obtener un mínimo resul·
tado, y respetando formas de acción y
de organización que se propongan y
efectúen otro tipo de acciones, pero
orientadas al mismo fin.
Después ·de todo lo expuesto, tene·
mos que recordar el pasaje de La sagrada
familia, que nos recuerda que... "las
ideas no pueden conducir nunca más
allá de un viejo estado de cosas univer·
sal, sino siempre únicamente más allá
de las ideas del viejo estado universal
de cosas. Las ideas no pueden nunca
ejecutar nada. Para la ejecución de las
ideas hacen falta los hombres que pon'·
gan en acción una fuerza práctica." (5)
NOTAS
1.Señala Engels que el Estado ..."es más bien
un producto de la sociedad cuando llega a
un grado de desarrollo determinado; es

la confesión de que esa sociedad se ha enredado en una irremediable contradicción
consigo misma y está dividida en antagonismos irreconciliables que es impotente para conjurar. Pero a fin que esos antagonismos, esas clases con intereses económicos
en pugna no se devoren a sí mismas y no
consuman a la sociedad en una lucha esté·
ril, se hace necesario un poder situa·do aparentemente por encima de la sociedad y
llamado a amortiguar el choque, a mantenerlo en los I ímites del orden. Y ese poder,
nacido de la sociedad, pero que se pone por
encima de ella y se divorcia de ella más y
más, es el Estado." (E I origen de la familia
la propiedad privada y el Estado).

2. " ...el Estado posee la función particular
de constituir el factor de cohesión de los
niveles de una formación social y es factor
de regulación y equilibrio global en cuanto sistema y estructura en la que se condensan las contradicciones de los diversos niveles de una formación ..." {Poder
político y clases sociales en el Estado
capitalista).

3. Por supuesto que también alcanza esto a

grupos con ideología progresista o d~
avanzada, comúnmente conocidos como
de izquierda
4. José Antonio Padilla Segura, director del

Colegio Nacional de Educación Profesio•
nal y Tecnológica (CONALEP) declara·
ba en 1982, que en ese año el pa{s requerir{a de 220 mil profesionales técnicos
"para evitar que se detenga el crecimiento económico del país" y que es urgente
formar entre 40 y 50 mil técnicos pór
año.
5. Marx C., Engets. F., La sagrada familia,
(y otros escritos filosóficos de la primera época). Ed. Grijalbo, México, 1967,
p. 185.

�DIAGNOSTICO DE LA UNIVERSIDAD
LATINOAMERICANA

Alfredo Piñeyro López
La forma de ser y de actuar de cada
persona depende de su formación previa;
en el caso mío, el enfoque se parecerá
mucho a una historia el ínica, por la formación de médico que tengo.
Por esta razón, tendré necesidad de
hacer una definición del estado actual
de la universidad: irme hacia los antecedentes y plantear las expectativas futuras; el pronóstico dentro de una Iínea
terapéutica aceptable, cuando menos
dentro de la forma personal de verlo.
Es evidente que en el diagnóstico y
en los antecedentes seremos lo más objetivos que se pueda; y en la terapéutica
y en el futuro, pues necesariamente seremos especulativos.
La universidad mexicana y la china y
la norteamericana y la rusa y la alemana. . ., todas son prácticamente semejantes. Son instituciones de educación superior, ya sean privadas o públicas; son instituciones de carácter público y están abiertas al público.
Pero después de esta definición, empiezan diferencias tan grandes, más grandes aún en nuestro país que en otras
partes, en donde lo único que tenemos
de común las universidades mexicanas
es el nombre. Variamos tanto de un lado a otro en la actividad ·que, ahí se desarrolla, que si por su dimensión, por
su actividad, por su construcción, Por
su legislación tratáramos de encontrar semejanzas, batallaríamos para hacerlo.
Aunque hay algo que también encontramos en la uo1versidad mexicana: ésta es muy semejante a la universidad hispanoamericana, en todos sentidos. Lo que aquí se enseña, es muy
semejante a lo que se enseña en Colombia, en Perú, en Ecuador o en Argentina.
~

En Chile y en Argentina varía un poco, pero el concepto general es muy se-

mejante: es una universidad fundamentalmente profesionalizante. El objetivo
de nuestras universidades es formar
profesionales. En algunas partes se acepta con cierta vergüenza expresarlo
así, y en otras con orgullo decir: "Aquí
formamos profesionales".
Las otras cosas de la universidad, en
algunas partes se consideran como un
lujo; en otras, como una necedad; pero
el objetivo de nuestra universidad, en
todos los países de habla hispana, es
fundamentalmente profesionalizante.
La enseñanza es lo que ocupa la atención fundamental de ñuestras universidades. Además, esta enseñanza -si la
seguimos describiendo - nos encontramos con que es una enseñanza fundamentalmente erudita y, por darle alguna
forma arquitectónica, me atrevería a
llamarla barroca. Cae dentro del barroco, por lo recargado que es.
La enseñanza en la universidad no
tiene como objetivo satisfacer funciones
específicas o resolver problemas concretos sino, en el mejor de los casos, hacer
una ostentación del conocimiento, de la
enorme capacidad que pueda tener el
universitario para expresar conceptos,
para enumerar hechos, para conocer cosas. Pero no está hecha para resolver
problemas. Esto no tiene ninguna connotación negativa; simplemente lo estoy
planteando como un diagnóstico.
Si nosotros vemos universidad tras
universidad, mexicana o sudamericana,
encontraremos que están hechas para
forma r profesionales; y es más: la demanda social obligará a la formación de
profesionales. Las distintas comunidades
sociales no hablarán de las universidades
como centros de búsqueda del conocimiento o laboratorios de investigación
-aunque éstas lo sean en mayor o menor
grado-, sino que se referirá a ellas como entidades que permiten no tener que
enviar a los jóvenes a la ciudad capital
o a la ciudad que en la región resulta ser

Alocución del rector Alfredo Pi ñeyro López en la mesa redonda " El concepto actual de Universidad", que tuvo lugar en el
Auditorio " Alfonso Rangel Guerra" de la
Facultad de Filosofía y Letras de la UANL,
el 24 de mayo de 1983, organizada dentro
del programa conmemorativo del 50° Aniversario de la Universidad.

)

el punto de reunión de la actividad
socioeconómica y poi ítica. Y en el
fondo de todo ello está el objetivo de
formar profesionales.

y fueron tan eficientes para hacerlo, los
españoles y partugueses, que realmente
sorprende este hecho. Así pues, no debiéramos tener una impresión negativa
de lo que han sido en un momento dado nuestras universidades. Han cumplido con sus objetivos; cuando éstos estuvieron bien definidos, los cumplieron
a la perfección.

En la formación de nuestros profesionales, la educación un iversitaria es
erudita; y de una erudición que se asemeja mucho al barroco, como se ha expresado anteriormente. Ahora, si así
fuera el diagnóstico, creo que valdría la
pena irnos hacia atrás. lOué es lo que
sucede en nuestras universidades para
que sean así? Aceptamos todos que
las universidades latinoamericanas, las
universidades en los países de habla hispana, son las más antiguas del continen. te. Históricamente hay una distancia
muy grande entre la fundación de las
universidades españolas o hispanoamericanas, y la fundación de las universidades norteamericanas o de habla inglesa.
Tendríamos que preguntarnos para
qué_funda ron universidadés los españo-_
les cuando conquistaron México, cuando conquistaron Perú o cuando conquistaron Santo Domingo. lCuál era la razón
de hacerlo? lEra un puro humanismo
de trasmitir el conocimiento, o había otra razón atrás de ella? Porque
en ese mismo tiempo de la Conquista de América también se da la primer
Gramática castellana. Nebrija le entrega
a Carlos V el primer ejemplar de gramática castellana y, palabras más
palabras menos, le dice: "lo que tus caballeros te han dado con la espada, lo
padrás conservar con esto" . Y el intento
primario de la universidad hispanoamericana es un intento de conservación de
la Conquista; es un intento de trasmisión acelerada del lenguaje, de la cultura, del conocimiento. Y en este sentido
fue ron extraordinariamente eficientes
las primeras universidades americanas.
Pocos años después, los pueblos conquistados habían olvidado sus propias
tradiciones, inclusive su propio idioma.
Obtuvieron una penetración tan rápida

)

Pero paralelamente a ese momento
de la Conquista o unos pocos años después, se da un fenómeno en toda la Europa cient ífica o cultural de ese entonces. Viene la Reforma Religiosa y la
Contrareforma Religiosa, y se establece toda una finalidad existencial de la
universidad, y entran en crisis valores
importantes. Mientras que en los países
donde hu bo la Reforma en Alemania, en
Inglaterra, en parte de Francia, en la
Europa central. . . se puso en duda el
conocimiento y se procuró la búsqueda
de él, por el contrario, en los países donde se da la Contrareforma, el conocimiento se acepta como comoleto. En
tanto que en unos países se buscaba la
fu nción, aquí se considera intrascendente la función y, en todo caso, el
conocimiento es una forma de enriquecimiento espiritual para acercarse a una
vida futura superior; se considera en
nuestra cultura la vida humana como
una situación transitoria para una vida
definitiva; se considera, pues, que la
problemática de la existencia en el
mundo es transitoria y que, por lo
tanto, la satisfacción de los problemas
mundanos o materiales juega un pa·
pel secundario.
Entonces, mientras que en unos paí·
ses el conocimiento se considera imper·
fecto, inacabado y sujeto a satisfacer la
problemática del momento, en los
otros -y aquí nosotros- para expresarlo con mayor claridad, se considera
el conocimiento estático, definitivo y,
en todo caso, como una forma de enriquecimiento espiritual para una vida
futura. Por tanto, no nos extrañe, pues,
que nuestro comportamiento tenga una

orientación distinta. Y mientras la arquitectura en los países que primero men·
ciono tiene una Iínea que busca la función, que trata de resolver problemas
concretos de la habitación, en los países
nuestros la arquitectura está recargada,
es ostentosa. Quizá no para vanagloria
humana, sino aun para tratar de acercar•
se a Dios es ostentosa. Buscando mos·
trar lo enorme del concepto religioso,
pero sin cubrir una función. El ser hu,
mano dentro de nuestra arquitectura
juega un papel mucho más pobre que
dentro de la arquitectura alemana o sueca o danesa o inglesa o francesa. Es pues
el estímulo de los sentidos y no la satisfacción de una función lo que se persigue con ello.
Ahora, yo quisiera señalar que el ba·
rroco arquitectónico no se da en ausencia de un pensamientÓ que lo sustente.
No pudo haberse dado porque alguien
lo haya ordenado así o asá, sino porque así lo sintieron los hombres de la
época. Y lo sintieron fundamentalmente todos nuestros antepasados. Y la
universidad no pudo estar al margen de
ese sentimiento, de esa concepción de
la vida.
Además, por otro lado la vida de
nuestros países ha sido desgraciadamente demasiado blanca. En los países
centroeuropeos, si no se trabaja no se
come; y si no se come, no se vive. Si
no, el equilibrio es inestable. Nosotros
tenemos una enorme tolerancia para
vivir en la improductividad. Además, la
sobrevivencia para nosotros no tuvo el
mismo valor que tuvo en otros países.
Esto define grandes diferencias en la
esencia misma de nuestras universida·
des y en la esencia misma de nuestro
pensamiento. Porque, finalmente, nuestras universidades no se dan en sí ni por
sí mismas, sino que van ocurriendo como un epifenómeno de nuestras comunidades. Cuando en nuestras comunida·
des se aspira a la universidad, se aspira
a tener una profesión. En los otros
países a los que hago mención, se as-

pira a poder acudir a una universidad
también; se asp ira a eso: a la profesión,
pero también se aspira a la búsqueda del
conocimiento por el conocimiento en sí,
o para resolver un problema.
Entonces, si bien en su inicio nuestra universidad - y estoy hablando de
nuestra universidad, porque es nuestra
en sus orígenes-, la universidad hispánica transportada aquí a América, cumplió con alta eficiencia y eficacia sus ob·
jetivos, rápidamente nuestra universidad
tomó el pensamiento barroco, que fue
característico de todos los países de ha·
bla hispana y de los países católicos. La
situación actual es una situación en concordancia directa con nuestros antecedentes. Ahora bien, el conocimiento se
daba ya hecho y entonces era simplemente la pura transmisión del conoci·
miento. No se consideraba que estaba
esto en evolución. Nuestra educación se
enfila así por el camino de la erudición
estát ica.
Una característica más de nuestras
universidades: éstas nacen improvisadas
en la mayor parte de los casos, o en todos los casos. Nacen parque a algu ien le
da la gana hacerlas. Yo recuerdo haber
leído hace muchos años el título de un
libro que decía: México, el país de la
gana. Porque aquí las cosas se hacen
porque a alguien le da la gana hacerlas,
no porque exista planeación para hil·
cerio, 'no porque exista todo un proceso donde se vaya estructurando algo,
sino porque a alguien le dio la gana hacerlo. Y así se hicieron las universidades
nuestras.
Se hicieron primero bajo la presión
social de un grupo de padres de familia
que decid ieron que sus hijos no fue ran
a la ciudad de México o a la ciudad ca·
pital de su entidad, sino que se quedaran ahí. Y se genera un problema de presión en donde las autoridades locales
tratan de resolverlo también por la vía
más fácil. Y por decreto se hace una
universidad y otra universidad. Pero

�I

..
aquí se inicia toda un viacrucis, una
serie de problemas que nunca termina.
Primero hay alumnos, luego hay el decreto donde hay universidad, luego se
buscan maestros apresuradamente, luego se elabora un plan de estudios, luego se consigue una casa vieja donde meterlos, posteriormente se inventa ,algo
que se llama biblioteca y algo que se llama laboratorio, y empiezan todos los
problemas y una enorme insatisfacción
por .lo que ahí se vive. Obviamente, dista mucho de lo que el alumno -por profesionalizante que quisiera su educación- esperaba. Hay una diferencia muy
grande entre lo que él esperaba y lo que
él obtiene. Y se gesta, pues, una enorme
frustración. Pero además de eso, los objetivos son relativamente pequeños y
conformistas. Y no es porque nosotros
seamos conformistas en esencia, sino
porque también tradicionalmente hubo
limitantes en nuestra evolución académica y vamos de nuevo a nuestros antecedentes.

~

Aquí hay algo de interés. Hay una diferencia muy grande entre la España de
Carlos V y entre la España de Felipe 11.
Enorme diferencia: mientras en una se
acepta el riesgo, en la otra se busca la
seguridad con gran urgencia. Cuando
Felipe 11 ve la magnitud de las colonias
españolas, siente miedo; y lo siente
justificadamente. Es enorme lo que ha
conquistado España: enorme. Y es enorme también la serie de problemas a los
que se enfrenta: tiene el problema de la
Reforma Religiosa, tiene la rebelión de
los Países Bajos, tiene la guerra en Italia .. . Y entonces empieza a tomar medidas defensivas en todos los sistemas. Y
al sistema universitario recién creado en
América le pone tope: las órdenes mayores y los grados académicos superiores
solamente se conceden en la Península;
los otros se pueden conceder aquí, pero
el doctorado o las órdenes mayores, en
la Península. lPara que? Para tratar de
lograr un sistema de seguridad, de control político, que supuestamente podía
perderse por la misma magnitud y por la

misma extensión territorial.
Así que no nos extrañe que durante
mucho tiempo nuestra concepción de
los estudios de postgrado hayan sido hacia el extranjero. Vino la Independencia
de México y continuamos haciendo lo
que tradicionalmente se había hecho: irse a Europa, o irse a otro país para buscar lo que a priori considerábamos que
aquí no se podía dar. Seguimos andando
el camino sin saber por qué, pero así lo
hicimos. Y es también tradicional que
exista un sentimiento así. A veces se interpreta como malinchismo, pero no lo
es tanto. Es el sentimiento de caminar
por la vereda y no saber por qué. Se ha
buscado pues en el extranjero, lo que
aparentemente nosotros no podemos
dar. Y es un absurdo que no lo podamos
dar, pero ahora explicaré por qué nos
comport,amos así.
Así, en ese sentido, nuestra universidad es erudita, es improvisada y, además, tiene objetivos romos. No tiene
objetivos para la excelencia, sino que es
conformista en la mayor parte de los
casos. Y cuando aspira a un grado mayor, lo hace de nuevo en forma erudita
y tomando de los modelos norteamericanos de créditos -que no son más
que más cursos para la maestría o
más cursos para el doctorado-. Y se
doctoran las personas por clases tomadas, no por capacidad creativa y de
investigación, cuando el grado académico de doctor es un grado que debe
otorgarse como un certificado de la
capacidad creativa. Al que lo obtiene
aquí, se le otorga por una capacidad de
paciencia y de tolerancia. Es pues la
concepción que se está dando en torno a esas raíces históricas que nosotros tenemos: es erudita, porque está
acorde a nuestro pensamiento barroco; es ostentosa en el saber y poco
práctica en el crear; no interesa qué tanto crea, ni qué tanto resuelve, ni qué
tanto aporta, sino qué tanta ostentación hace de conocimiento, qué tantos títulos tiene, qué tanto erudición

puede mostrar en una conferencia y
qué tan elocuente puede ser su discurso.
Bien, esta es la situación más o
menos igual en todo el continente.
Así como nuestras iglesias, expresión de nuestro barroco, no son la
única forma pero son la forma más
visible del barroco y se diferencian
unas de otras a veces por la riqueza o la
pobreza, así son también nuestras universidades: una más recargadas que
otras, una menos recargadas de acuerdo al tiempo que hayan tenido en irle
poniendo periquitos· al edificio. No existe una planeación. No existe una concepción de lo que es la universidad. La
investigación es una rareza y, además,
existe un concepto muy confuso de lo
que es eso. La aportación de conocimiento nuevo se da en nuestras universidades desde como duda hasta como
chiste; desde un pensamiento casi místico, hasta una actitud de broma.
Yo recuerdo que si alguien se presentaba como investigador, le preguntaban
en qué corporación trabajaba, entendiendo por esto que era investigador
policiaco. Pero no solamente es eso, sino que ocurre algo todavía más grave:
la gente que supuestamente se dedica a
la investigación, raras veces se da cuenta
de que no sabe lo que está haciendo. No
se da cuenta de que la investigación solamente puede darse en torno a la existencia de un problema. No puede haber investigación sin problema. Y, luego, no
hay investigación, si uno no reconoce
su incapacidad para resolver el problema. Se necesita, pues, un problema; y la
capacidad de hacerlo suyo. La capacidad
de decir: éste es mi problema. Y después
la autocr ítica suficiente para decir de esto: yo no sé; y no solamente no sé, sino
que tampoco sé como resolverlo. Porque
si alguien sabe cómo resolver este problema, eso no es investigación. Simplemente voy a la biblioteca o al centro documental más adecuado, y obtengo la información.

Es necesario que haya problema; y es
necesario que haya ignorancia para resolverlo; y después de que ambas cosas
se han aceptado, de que hay problema e
ignorancia, es necesario la capacidad ejecutiva para establecer el plan de desarrollo para resolverlo y, además, la perseverancia para llegar hasta el final. Además,
nos enfrentamos a un problema más grave, al más grave de todos, y es que no tenemos problemas. Lo más grave que
tiene el investigador en México y en
América Latina es que no tiene problemas qué resolver. Ustedes dirán que esto
no es posible. Sí, estamos llenos de
problemas: nada más que los problemas
no existen en sí, el problema es una
percepción personal subjetiva intransferible de que algo está fuera de lugar.
Si yo traigo los zapatos apretados,
eso es un problema mío; y por mucho que me aprietan nunca les podréde
cir qué tanto me aprietan a mí. Podrán
verlo en la cara de molestia que yo tenga al caminar o las cosas que ustedes
quieran tomar como síntomas indirectos
de que me aprietan los zapatos, pero
nunca podrán saber qué tanto me aprietan; y nunca les apretarán a ustedes.
Luego, es esa situación de una falta
de sensibilidad para percibir el problema -y me refiero al problema científico en cualquiera de sus expresiones, ya
sea de tipo humanístico, o de tipo médico, o de tipo de ciencia pura-, esa
sensibilidad para sentirse molesto por
ello y la autocrítica para aceptar la ignorancia de él y de sus colegas, y luego la
ejecutividad para hacer su plan de trabajo, y luego la perseverancia para llevarlo a cabo ... ; eso no lo tenemos en
términos generales porque nuestra educacióíl'--flo se orientó a la resolución de
problemas, porque no ha sido nuestra
intención por cientos de años el resolver
problemas sino el mostrar lo bueno que
somos o lo capaz que somos.
En otro sentido, tenemos lo que tenemos. Ese es mi personal diagnóstico de
la universidad hispanoamericana. Esa es,
pues, la serie de antecedentes que he po-

dido encontrar para explicarme el fenómeno actual. Ahora, las medidas terapéuticas para resolver este problema , tal
y como lo hemos visto. En esta Universidad Autónoma de Nuevo León hemos
tomado distintos caminos, distintas medidas. No basta una sola medida para corregir algo que ya está hecho, y que está
hecho por varios cientos de años. No
importa que nuestra Universidad tenga
cincuenta años. Tiene más de cien n4estra Facultad de Derecho, y nuestra Facultad de Medicina, y nuestro Colegio
Civil. Y eso no nos lo podemos quitar:
eso lo hemos ido viviendo, lo hemos ido
arrastrando y está determinando nuestra conducta actual.
Hemos tomado distintas medidas,
medidas orientadas a corregir nuestros
objetivos y que nuestros objetivos dejen de ser romos, en el sentido de conformarnos con eso que tradicionalmente
hemos llamado licenciatura, que no es
ningún grado académico. La licenciatu. ra es una licencia para ejercer una pro·
fesión: los grados académicos son el bachillerato, la maestría o el doctorado,
pero la licenciatura es solamente la licencia para ejercer la profesión -la que
fuera o donde se requiera-, una licencia.
Tener como metas el doctorado, tener
como metas la creación de conocimientos, modificar nuestro conformismo y
decir "queremos ser más" (y ese "queremos ser más" dado en creatividad científica, en aportación de conocimiento
nuevo y no en erudición; o sea, alzar
nuestra mira, pero modificando el sistema), es lo que puede hacer que haya
evolución.
Hemos alzado nuestra mira y hemos
planteado la modificación del sistema,
primero tratando- de igualar la materia
prima, tratando de que nuestro estudiante en las Escuelas Preparatorias tenga una educación equivalente y nivelada. Que la educación que se imparte en
la Preparatoria 7, y en la 22, y en la 15,
y en la 1, y en la 3, sea del mismo orden
(porque no es posible aceptar que cada

preparatoria tenga un plan distinto: había hasta este momento, o hay hasta
este momento, 23 planes distintos de
las preparatorias, uno por escuela). Afortunadamente, el ·consejo Universitario
desde hace dos años acordó que se modificara esto. Acordó también que se
formulara un banco general de preguntas para que los exámenes (que no tienen nada de académico; son solamente
un procedimiento administrativo donde
se certifica si una persona tiene o no
tiene la capacidad para continuar) sean
del mismo orden, para que podamos hablar el mismo lenguaje y se tengan las
mismas oportunidades en cuanto a formación general, no en cuanto a vocación personal o a ideología íntima, sino
en cuanto a formación en general.
Que el preparatoriano hable el mismo
idioma, que piense sistemáticamente y
racionalmente, y que tenga las destrezas
que requiera a la profesión que desee seguir. Levantar la mira hacia el doctorado
como objeto de excelencia; pero no de
excelencia en la erudición, sino que se
otorgue el doctorado exclusivamente
por creatividad científica. Que el universitario no tome después de la licen·
ciatura más cursos o materias que. los
que necesite para resolver su tesis docto·
ral, los que necesite para resolver su pro·
blema científico, que le otorgará el grado de doctor. Eso se ha legislado debidamente en el Consejo Universitario; pero
en este sistema lineal hemos introducido
un nuevo factor, y es un retroalimentador positivo creando carreras no existen·
tes en nuestra Universidad y, de preferencia, no existentes en nuestro País. Y
así hemos desconcentrado hacia Linares
otras carreras -en este momendo dos:
Silvicultura y Geología-; y están en
marcha, dependiendo de nuestras posibilidades económicas: Cerámica, Meta·
lurgia y Fabricación de Máquinas y Herramientas.
Pero en este caso, estas carreras que
pretenden desarrollarse en Linares, se
hicieron primero haciendo el estudio de

~

�LA UAM-XOCHIMILCO YSU
MODELO ALTERNATIVO

Conferencia de Francisco J. Paol i en el
Foro "Universidad y Crisis Social", efectuado el mes de abril de 1983 en la Universidad Veracruzana, en Jalapa,

Francisco J. Paoli
preinversión y de factibilidad; viendo
cuál es la demanda real de ese profe·
sional en este País; viendo cuál es el
estado internacional de enseñanza en estas disciplinas; contratando el personal
calificado desde un principio que sirva
de pie de cría para esas carreras y, si no
lo hay, contratarlo de donde lo haya; no
aceptar estudiantes hasta no tener resuelto nuestra planta de maestros, nuestros planes de estudio, nuestros labora·
torios, nuestras bibliotecas, nuestro
campo de trabajo; pero sí empezar desde un principio con investigación y con
objetivos distintos a los actuales. Que la
enseñanza se dé ahí por resolución de
problemas y que esto sirva de un injerto
en el sistema actual.
Porque no basta decir que nuestro
sistema no es el más adecuado para resolver los problemas del conocimiento.
No podemos detener nuestra Universidad y tratar de hacer otra al cabo de
cinco o diez años. Tenemos que conti•
nuar con lo que tenemos y en el cami·
no ir haciendo los injertos que sea necesarios para que dé fruto. Nunca he
dicho que nuestra Universidad sea ma•
la; simplemente he afirmado que es
erudita y que tiene objetivos distintos
a los que tienen otras universidades. Por
tanto, no tenemos por qué renegar de
lo que somos, sino que debemos acep·
tar lo que somos e introducir las espi·
nas irritativas para que se desarrolle
nuestra Universidad como nosotros
quisiéramos levantar nuestro objetivo:
modificar nuestra materia prima e intro·
ducir nuevos conceptos de educación en
esas escuelas o en esos institutos que hemos formado en Linares.
Silvicultura y Geología se dieron a
partir de dos partes: la parte mexicana y
una contraparte extranjera. La parte
mexicana para Silvicultura procedió de
Biología; para Geología procedió de In·
geniería Civil. Y la idea es que no rompan con su Facultad madre, sino que
mantengan una continua comunicación
$;1' que permita esa retroalimentación posi·

tiva a que hago mención. Que introduzcan en su Facultad de origen nuevas
ideas, que vean los que se quedaron en
Ingeniería Civil cómo sus compañeros
profesores que se fueron a Linares han
presentado trabajos en congresos internacionales sobre Geología; 'cómo los
biólogos que se fueron a Linares son ca·
paces también de aportar nuevos cono·
cimientos en el campo de la Botánica, o
de la Zoología, o de la Ecología, o de
todas las disciplinas que lo forman. Irle
metiendo pues espinas irritativas o in·
jertas, para que se acelere el proceso.
Porque no basta con decir en forma lineal: "modifico la materia prima; aumento las demandas de producción, los
estándares de producción", sino hay que
introducir también catalizadores que
aceleren el proceso y que lo maticen de
nuevas aspiraciones.
En este sentido, nosotros consideramos que la investigación debe de ser
fuertemente regional y nacional; debe
de ser orientada a resolver problemas
reales de nuestra comunidad. Esto no
quiere decir que la investigación pura o
abstracta de cosas mucho más sofisticadas debe negarse, deba obstruírse; pero
debe promoverse lo más urgente, porque
si bien es cierto que no solamente de pan
vive el hombre, también es cierto que
de eso se vive, y que si no se tienen resueltos problemas concretos, difícilmente podemos irnos hacia problemas
abstractos.
Por ejemplo, en Silvicultura se traba•
ja sobre un problema que pudiera pare·
cerles prosaico: es una enfermedad de
las abejas. La zona de esa región es rica
en la miel que extrae de la naranja. La
segunda fuente de ingresos para la región citr.ícola es la miel y bruscamente,
desde hace un año y medio, la miel empezó a disminuir, las abejas a morirse y
resulta que tienen un parásito, una especie de ácaro, como si fuera una garra·
pata metida en las branquias, en su sis·
tema respiratorio. Tienen un animalito y
entonces hay que matar al animalito sin

INTRODUCCION

matar a la abeja, y es un problema de
toxicidad selectiva. Tienen que encontrar el insecticida, el acaricida adecuado,
la dosis y, al mismo tiempo, que no le
haga daño a la abeja porque, claro, si
acaban con todas las abejas, también se
acabó el problema, y deja de haber.
ácaros.
Ustedes dirán: "Esto no es de gran
trascendencia científica". Pero sí es de
gran trascendencia para la región que come de la miel que producen las abejas.
Luego, si nuestra investigación no se da
en torno a solución de problemas reales
que se puedan medir -así como dije lo
apretado de los zapatos-; si no se parte
sobre esas bases sólidas, difícilmente se
pueden abordar problemas abstractos de
otro nivel.
Así es como hemos querido reforzar
nuestra Universidad. Sabemos lo que so·
mos en este momento. Hemos planteado
estas tres medidas terapéuticas que, concatenadas unas con otras, esperamos
tengan cambios sustanciales. Paralela·
mente a ello, hemos tratado de mejorar
nuestras instituciones y en todas las Es·
cuelas Preparatorias, en todas las Facul·
tades, hemos invertido en bibliotecas,
hemos invertido en instalaciones en ma·
yor o menor grado, tomando en cuenta
que la situación actual ha disminuído el
poder adquisitivo.
Hemos tomado como criterios bási·
cos: primero, conservar al máximo nues·
tra planta de maestros; segundo, mante·
ner nuestras bibliotecas funcionando; y
tercero, mantener la inversión en equipo
y en edificios. Esa es la situación tal Y
como nosotros la hemos planteado, tal
y como nosotros sentimos que hemos
evolucionado.

Deseo abordar el tema de la crisis en
las universidades de nuestro país, ya que
intentar reflexionar sobre la crisis de la
sociedad mexicana en general, sería sumamente delicado porque implicaría
considerar muchos aspectos a la vez.
Aquí se trata de una crisis de las formas en que la universidad ha operado y
opera, por un lado; pero también se trata de otra crisis, aquélla que se da en la
concepción de la ciencia, su significado
social, sus condiciones de producción,
sus objetivos y su enseñanza.
Así como la crisis actual que vivimos
en el país es, en gran medida, falta de
confianza en las formas de operación de
la economía, de las instituciones o de las
relaciones de poder, la crisis universita·
ria está atravesada por profundas desconfianzas respecto de las maneras tradicionales en que nuestras instituciones de
educación superior han funcionado hasta el momento.
1. SUPERACION DEL MODELO LIBERAL: DEPARTAMENTOS DIVISIONALIZADOS.

Las formas organizativas predominantes, así como la filosofía profesio·
céntrica que las justifica, son la primera
crisis fundamental por la que atraviesan
las universidades mexicanas. Por supuesto que la crisis económica y social que
estamos viviendo con agudos sobretonos
desde hace algún tiempo, acarrea toda·
vía más problemas a nuestras casas de
estudios.

El modelo napoleónico de universidad no sólo sigue siendo el dominante
en nuestro medio, sino que no se ven
Posibilidades de que deje de serlo a
corto plazo. La organización por escuelas y facultades centradas en la enseñan·
za de una profesión o varias afines; la
separación del personal académico que

hace docencia y _aquél que realiza inves~igación, uno en las escuelas y facultades y el otro en centros e institutos; la
carencia de enfoques multidisciplinarios,
transdisciplinarios y de metodologías interdisciplinarias para el trabajo académico, son algunos rasgos fundamentales
que nos hablan de la obsolescencia en la
que viven la mayoría de las instituciones
de educación superior del país.
1

Hay algunos intentos para superar
esta incapacidad notoria de las formas
organizativas dominantes en las uni·
versidades mexicanas. Una de ellas es
la Universidad Autónoma Metropolitana a la que pertenezco y a la cual referiré parte de mi exposición. Nuestra
Universidad fue creada por Ley Orgánica del Congreso de la Unión, que
entró en vigor el primero de enero de
1974. Es la primera Universidad pública
que se plantea superar la orientación
liberal, unidisciplinaria y profesiocén·
trica del conjunto dominante. El modelo organizativo de la UAM previsto
por la Ley Orgánica, establece la variante de que la forma básica de organi·
zación ya no sean las escuelas y facultades, sino los departamentos, a los
cuales pertenece todo el personal aca·
démico de la institución; pero plantea
otro cambio fundamental que consis·
te en organizar a los departamentos en
divisiones, que se agrupan por disciplinas afines.
La idea de tener departamentos di·
visiona/izados que sí hemos experimentado ampliamente en estos años, es evitar que las decisiones fundamentales so·
bre docencia e investigación sean toma·
dos en departamentos que centran sus
preocupaciones en una o varias discipli·
nas. Estas decisiones se remiten, desde el
proyecto original, a los Consejos Divisio·
nales, que reunen representantes de un
conjunto de disciplinas más o menos afines.
En la UAM existen cuatro grandes
Divisiones, a saber: Ciencias Básicas e

Ingeniería, Ciencias Biológicas y de la
Salud, Ciencias Sociales y Humanidade.s
y Ciencias y Artes para el Diseño. Todos
los planes de estudio son formulados
por los Consejos Divisionales, que se integran con la representación de un pro·
fesor y un alumno por Departamento,
un jefe de cada uno de los Departamentos existentes (que son hasta ahora cuatro o cinco en cada División) y por un
director de División que los preside.
La idea de la División no es nueva y
puede encontrarse en varias instituciones. Lo que sí es relativamente nuevo en
nueestro panorama, es que la División
como entidad superior que integra a los
Departamentos tenga una vida intensa y
una realidad propia que trasciende la
mera yuxtaposición de Departamentos.
Las facultades de los Consejos Divisionales son muy amplias. Además de
formular y revisar los planes y programas de estudio, son los únicos competentes para aprobar proyectos de in·
vestigación. Esto conduce a que los
profesores y los alumnos de distintas
profesiones y disciplinas interactúen
sistemáticamente e intercambien información proveniente de sus diversos enfoques. No puede decirse que la interacción entre docentes y alumnos de
varias disciplinas conduzca a la interdisciplina automáticamente como algunos creen. Pero tampoco puede hablarse
de una mera yuxtaposición de criterios
disciplinarios. Se produce una concurrencia de disciplinas que va formando
a los profesores y a los alumnos en una
nueva dimensión y una nueva forma del
trabajo universitario.
En la División de Ciencias Sociales y
Humanidades, por ejemplo, discuten
abogados, sociólogos, economistas, antropólogos, filósofos, literatos, administradores, politólogos, psicólogos, demógrafos, entre las principales profesiones
que recuerdo, los planes de estudio y
los proyectos de investigación de cada

�una de las carreras que se aprueban en la
División y cada uno de los proyectos de
investigación que se presentan al Consejo. La interacción en la formulación y
revisión de los planes y programas de
estudio ha sido muy intensa en estos
años a partir de la fundación de la UAM,
no así la que se da a propósito d~ la investigación, la cual apenas está empezando a organizarse sistemáticamente a
través de la organización de Areas de
investigación dentro de los Departamentos. Ésto último fue apenas establecido en el Reglamento Orgánico de la
Institución, que data de 1980.
Ya puede decirse que la organización
de departamentos divisionalizados es
una práctica universitaria innovadora,
que acarrea algunos beneficios y nos
pone en el camino que puede llevar a la
superación del modelo napoleónico de
universidad. Sin embargo, no puede
cantarse victoria apresuradamente. Muchas de las realidades de ese modelo que
ha operado tan largamente en nuestro
país, modelo en el que nos hemos formado · la mayor parte de los miembros
del personal académico, permean las
formas nuevas y más o menos, subrepticia o abiertamente, van filtrando la lógica de funcionamiento de lo antiguo dentro de lo nuevo.

~

Tenemos así un buen número de Departamentos que son verdaderas Escuelas o Facultades. Sus miembros van al
Consejo Divisional, más a negociar para
que los demás no intervengan en los
asuntos que "les conciernen" que a discutir abiertamente con los académicos
de otras disciplinas. Finalmente, se impone el criterio profesiocéntrico en muchas discusiones. Es el abogado el que
sabe cómo se forman abogados, el sociólogo el que debe decir cómo se prepara un sociólogo, el economista el que
reproduce a su propia especie y selecciona la teoría, las metodologías y las técnicas con las que ha de formarse un
buen economista, para hablar de las
ciencias sociales, pero lo mismo ocurre

con algunas profesiones de otras divisiones como los médicos, los físicos, los
matemáticos, los biólogos o los ingenieros.
Si con la experiencia habida no nos
cabe duda en la UAM de que· la negociación sustituye muchas veces e1 trabajo
multidisciplinario y transdisciplinario,
tenemos que destacar que esto no pasa
siempre, y que la sola existencia de órganos colegiados donde hay que justificar
planes de estudio e investigaciones con
el concurso de personas entrenadas en
varias disciplinas, proporciona una nueva perspectiva universitaria que se va
abriendo paso enmedio de dificultades.
Es importante aclarar que la superación del modelo napoleónico puede
plantearse por el de la organización departamental. De hecho varias universidades inspiradas en el modelo norteamericano, que viene de la tradición
alemana, lo ha planteado así. En la
UAM ha ocurrido algo distinto. Desde
el proyecto mismo del Estado se empezó a trascender la concepción de departamentalización como se entiende
en Estados Unidos. La organización de
departamentos en divisiones, su integración a nivel de representación en el
Consejo Divisional con amplias faculta·
des y la no aprobación de consejos departamentale!/ que se previeron en el
ante-proyecto de Ley Orgánica, nos hablan de una nueva realidad, aun desde el
punto de vista organizativo formal. Pero
además es indispensable considerar que
en la experimentación del modelo, las
tendenci11s neopositivistas que se han tratado de filtrar a través de una organización departamental clásica, han sido relativamente neutralizadas o contrabalanceadas por formas alternativas. En el
caso de Xochimilco, no sólo se planteó
desde el origen superar la educación liberal, sino también las concepciones positivistas y sus formas organizativas más
identificadas.
2. REQUERIMOS PROFESORES-

Hay pocos ejemplos de programas o
proyectos de investigación que tengan
una realidad pluridisciplinaria o ínterdisciplinaria mayor. Y sin embargo, ya
los empieza a existir en la UAM. En
Xochimilco el Programa lnterdisciplinario de Investigación Sistema Alimenta·
rio y Sociedad (SAS), es un ejemplo.

1NV ESTI GADO RES.
Es necesario señalar a estas alturas,
que un sistema como el que se propone
dentro de la UAM requiere de profesores de tiempo completo en amplias proporciones. Además plantea que estos
docentes de carrera, realicen paralelamente investigación con la cual retroalimenten su trabajo de docencia y sus
perspectivas de difusión cultural. Este
objetivo de la UAM no se ha conseguido
sustancialmente todavía, aunque empieza a haber algunos logros significativos.
Otra vez habría que decir que las viejas
prácticas se van fHtrando en las nuevas
propuestas. Muchos profesores son definidos como aquellos que "sólo van a dar
su clase y se van", aunque permanezcan
más horas en la universidad después o
antes de dar sus clases o trabajar con sus
grupos de estudiantes. Pero no investigan.
En gran medida porque no saben hacerlo, porque no han sido preparados para
hacerlo o porque en su área hay poca
tradición en el campo de investigación.
Así, para justificar que investigan,
presentan trabajos que sirven para el
apoyo del proceso de enseñanza-aprendizaje de las profesiones o de los posgrados, pero no resultados de investigación
realmente tales. Mucho de lo que pasa
como investigación no es más que material de preparación de docencia, independientemente de que éste sea más o
menos bueno. Pero otra vez estos trabajos son en gran medida profesiocéntricos
o unidisciplinarios, en la medida que no
se han desarrollado programas de investigación que tengan otra orientación. O
sea que aún en aquellas disciplinas don·
de hay mayor tradición de investigación
y más gente entrenada para hacerlo, ésta•
se hace como en las viejas formas de la
universidad napoleónica, los físicos investigan con los físicos, los antropólogos
con sus semejantes y los abogados con
los suyos, de la misma forma como hace en los institutos o centros de investigación de las universidades tradicionales.

sé

Lo que me parece más importante es
reflexionar sobre la crisis de la universidades, a partir de una experiencia concreta que formal y realmente busca la
innovación y a través de ella la superación de la crisis universitaria. No basta
reconocer que las formas a través de las
cuales se ha desarrollado una institución
son obsoletas o insuficientes, ni se logra
trascenderlas con el planteamiento de
formas nuevas que aparentemente son
mejores o tienen mayores capacidades
par.i lidiar con los retos que plantea el
mundo moderno. Esto último puede
quedar en una forma de voluntarismo.
Hay que reconocer la fuerza de facticidad que tienen las viejas formas de trabajo universitario. Los universitarios que
queremos innovar como un propósito,
seguimos en gran medida haciendo las
cosas como nos enseñaron a hacerlas. La
lógica de las viejas instituciones se va
metiendo en las nuevas y muchas veces
acaba dominándolas, aunque con fachadas o nombres distintos.
3. DOS DIFICULTADES BASICAS
EN XOCHIMILCO.
)

Dentro de la experienciél de la UAM,
que tiene tres unidades y un sistema de
desconcentración funcional y administrativa, funciona la Unidad Xochimilco,
en donde intentamos no sólo la nueva
forma de organización en departamentos y divisiones, con un personal académico que se contrata en alta proporción
de tiempo completo y que debe hacer
docencia e investigación, sino además un
modelo educativo alternativo. El sistema
modular que se desarrolla en Xochimilco tiene un número de supuestos que no

siempre se cumplen cabalmente. Enunciaré dos fundamentales y los comentaré,
a fin de que se pueda ver en alguna medida la profundidad de nuestros objetivos y también de nuestras dificultades.
l. Una revisión y una toma de posición respecto de las ciencias, s·u naturaleza, sus efectos y sus estrategias para
conocer y transformar la realidad. Para
algunos las ciencias son algo muy vjejo.
Son confundidas con las técnicas o con
las profesiones milenarias que suponían
un cierto tipo de conocimiento, que no
era ciertamente el conocimiento científico al que hoy nos referimos.

La ciencia moderna, como señalan
Rolando García, Walterio Beller y César
Mureddu, en su trabajo sobre Epistemología, teoría de la ciencia y práctica universitaria(l ). surgió en unos pocos
países hace escasamente trescientos años
y se ha desarrollado en forma exponencial en el presente siglo, concentrándose
en los países altamente industrializados.
Hay una idea subyacente detrás de la
concepción de ciencia, sostienen estos
profesores, que es "universalista" y que
tiene dos cualidades absolutas: la objetividad y la neutralidad. "La príllfflfa
atañe a la independencia de los resultados de la investigación científica con
respecto a las condicione.s de producción del conocimiento; la segunda está
relacionada con la actitud del 'verdadero' hombre de ciencia, cuya sola motivación sería la búsqueda de la verdad objetiva". {2)
_
Así pues, si hay una sola ciencia neutral y objetiva, ·simplemente, se piensa
hay que transmitirla dt; los lugares
donde fue creada a .aquéllos que la nec~siten . .Así debe darse el· desarrollo
científico, según se piensa tradicionalmente. El modelo Xochimilco rechaza
esta visión y considera que el conocimiento debe producirse y reproducirse
atendiendo a las condiciones específicas
de la realidad en la que va a aplicarse y
en función de las metas socia les que se

tienen.
No es que no existan algunas leyes y
principios científicos válidos para muchas realidades, pero la exigencia de
nuestro modelo educativo es que no se
dé una aceptación lisa y llana de todo
conocimiento científico, venga de donde venga, así se hubiera desarrollado en
condiciones distintas y para resolver
problemas de otras sociedades y en otros
tiempos. Toda visión científica, desde
que se imparte el primer módulo en
Xochirnilco, llamado "conocimiento y
sociedad", tiene que ser crítica.
Si las nuevas formas organizativas
tienen resistencias corno las apuntadas al
principio, pueden ustedes suponer el
grado de resistencia que esta crítica actitud frente a la ciencia despierta en las
circunstancias dominantes. El personal
académico que requerimos para dar un
tratamiento crítico a las ciencias, su enseñanza y sus objetivos, constituye sin
duda el reto fundamental de nuestra institución. En la medida en que lo podernos formar, avanzarnos; en la medida
que no contamos con él, estarnos en
crisis.
Hay que aceptar, con todo, que las
maneras tradicionales de concebir la
ciencia y de enseñarla, se filtran cotidianamente en el modelo Xochirnilco.
11. Las conexiones entre las ciencias y
la estructura social. Ya el documento
original que plantea la fundación de la
Unidad Xochimilco (3), señala que la sola
reflexión crítica no puede dar respuestas
a estas interrogantes y que la nueva universidad debía crear condiciones que
permitieran la producción de conocimientos y una acción innovadora. Eso
exige que el estudiante "oriente su propia formación al intervenir en el proceso
de transformación de la realidad. Surge
de lo anterior la importancia que se le
debe asignar en esta experiencia a las
condiciones de la enseñanza". El modelo exige que para que se conozca un

�DOS CUENTOS

Jesús de León
objeto es necesario que se actúe sobre
él. "Conocer es modificar, transformar
el objeto y entender el proceso de trans•
formación y, como una consecuencia,
entender la forma en que el objeto es
construido" (4).

modelo que nos pone constantemente
en crisis. Después de experimentarlo,
con todos los tropiezos habidos y que
no son difíciles de imaginar, seguimos
empeflados en desarrollarlo y en perfeccionarlo.

Así pues, la organización de la docen·
cia en Xochimilco se hace a trav~s de
objetos de transformación, en torno de
los cuales se diseñan los módulos. Nues·
tros estudiantes no tienen cursos tradi·
cionales, no estudian materias o asigna·
turas, más o menos activamente, sino
que analizan cada trimestre (once sema·
nas efectivas) una temática y procuran
integrar, ayudados por un docente, el
aprendizaje, la investigación y el servi•
cio a la comunidad.

El modelo educativo que se 'ha pro·
puesto desarrollar Xochimilco, no sólo
tiene por su naturaleza graves dificul•
tades teóricas y prácticas para desarro·
liarse, sino que confrontará en el futu•
ro inmediato los problemas adicionales
que acarrea consigo la crisis económica.
Sin embargo, puede decirse que si se
plantean fórmulas imaginativas de traba•
jo académico y si se optimizan los re·
cursos, puede salvarse la opción de
Xochimilco y se ampliarán las posibili·
dades de que este proyecto alternativo
e innovador se siga desarrollando.

Este es el otro gran ·reto de nuestro

NOTAS

ONAN

1. Publicado en Temas Universitarios No. 2,
Universidad Autónoma MetropolitanaXochimilco, Mé&gt;tjco, 1981.

"To /ive as /ife tells us to live is not indecent".
Brigitte Bardot

2. Op, cit., p, 8.
3. La Unidad Xochimilco, que todavía no se
sabi'a donde se iba a ubicar, era llamada
Unidad del Sur. Al documento prop~iti·
vo de un nuevo rnodelo educativo se le·
conoce como Documento Xochimilco y
fue elaborado por los doctores José Ro•
berta Ferreira y Juan César García, además del doctor Ramón Villarreal, primer
rector de Xochimilco.
4. Documento Xochimilco, primera edición,

1976, pág. viii.

·,

Sigue, Onán, aunque el sol se niegue
a calentarte, trata de asesinar la amargu•
ra. 45 grados a la sombra, a tus amigos
los mataron echándolos al río y nadie
sabe que existe esta cárcel. Avanza pa•
so a paso ese delirio cilíndrico que tienes entre los rodillos de los dedos. Recorre cada centímetro de su espacio, subir, bajar... Si tuvieras dos, Onán, serían los pilares que sostienen el techo
combo de este mundo. La Reina Roja
de la desgracia te hace perder la cabeza
y mueves tu ser, para flotar en un remolino de dieciocho años. Arrugas la agonía Onán muchachito en el martirio
co~ respir~ción de búfalo de agua. La
transparencia de los espacios está abierta y tú tienes la torre estrella entre las
manos. Disfruta el bocadillo de tu cuerpo que es de flor y miel caliente. Para
recordar, vuelve a oír "Los sonidos del
silencio", Becquer cantará tal como lo
aprendiste en Secundaria, diciendo:
"Caía grave en el silencio la voz de
bronce de las horas", Las urracas se cagan en las lajas de piedra de esta prisión
y por el cielo cruza una princesa china
con portasoleros. Tenemos 45 grados a
la sombra Tina sueña, el despertador de
su buró s¿nará a las seis y tú ya no estás
en el jardín, ni ocupas la alberca de plástico donde las niñas acostumbran chapotear. Falta poco para las seis. Detestas esa hora en que la tarde disminuye la
velocidad y detiene su limusina parda
frente a los semáforos del crepúsculo.
Cuando Tina duerme, las niñas tienen
miedo. Las pequeñas permanecen escondidas hasta que su mamá se despierta.
Has comenzado por la evocación, trepas
Por la angustia para llegar con tu cobardía hasta la muerte que parpadea. Masturbas tu juventud, Onán. Si te colocaras boca abajo, allanarías el molde de la

tierra distribuyendo gelatina pegajosa.
Amate, Onán, corazón de lana virgen.
Eyacula incansable, batiente tambor, un
enfermizo y acuoso desconsuelo. Hay
•5 grados a la sombra, Tina sueña, los caballitos del diablo vuelan entre las
plantas, la alberca de plástico de las niñas está vacía. Ellas no tienen por qué
esconderse, pero se han ido, aterrorizadas, tierra abajo. Tina no tendrá a
quién poner a estudiar, Onán, rátoncito triste novio del temor. Ensancha tus
posibilidades entregado por completo a
tu tacto. No tienes libertad, es cierto,
pero te queda un sabroso sentido. Anda, correcaminos rojo, Brigitte Bardot
viejo amor, acariciará tus testículos
lVerdad B.B. que vivir como la vida nos
dicta vivir no es indecencia alguna? Revienta, Onán, inicia ese viaje con imáge•
nes de primavera, ir, venir... lSabes?
tus amigos, en el río, tienen 36000 litros
de gasolina en el estómago y el bióxido
ha inflado sus pulmones hasta reventarlos. Están muertos, Onán, Tina tampoco
habrá de encontrarte. Nadie sabe que
existe esta cárcel, pescadito combatiente. Es mucho mejor lanzarse a morir, en
la superficie espera una dulzura de dátil.
Tu órgano estará listo para la zafra,
cuando hayas terminado las mil y una
formas manuables de acariciarte. Onán,
niño indefenso, te quitaron los volantes

que repartías y también todos los sueños que no eran tuyos, pero no te quitaron el vuelo a las alcantarillas. Si al menos pudieras olvidar las penetraciones
a tu pequeñísimo ano, Onán, funda sexual. Por eso tienes los cabellos llenos
de animales de la tristeza. Cuando mueras, recuerda que tu fusil estará erecto
señalando hacia un cielo largo. Un revólver hará trozos tu saqueado cerebro y tú
te contorsionarás, enamorado de ti mismo y de tu rosada erección de titán. Saldrás al espacio como un niño ciego, acuchillado y hambriento, para denunciar
en los tableros que cuelgan de tus hombros, que a tus amigos los mataron y
que existe una cárcel que nadie conoce.
Tina no volverá a golpear tu pobre montón de huesos perezosos. EI pecho se te
mueve, envenenado por unos hilillos de
sangre violenta. La Reina Roja llega, vaginalmente, y sonríe con sus labios de
manzana. Ya comienzas a caminar hacia
dulcísimos ratos. Eres llevado por esas
palomas cursis que llamamos recuerdos.
Aullas en el apocal ipsis de los espejismos
y expulsas toda la muerte que te tragaste. Existe una dulzura muy grande en estar solo, penetrando con sadismo el pudor de un silencio que se justifica al protestar su inocencia. Llega el olor de tus
asesinos, putísimamadre, comienzas a lamer un pezón de miel.

�ANDRAJOS PARA LA FANTASIA

Los chiquillos corren. Desde el prin·
cipio parecen engolosinarse con su presencia. Viene acompañada de su ayudante, su cámara fotográfica y el rol lo
de pel ícula. Camina por las viviendas como lo hubiera hecho una paloma en un
laberinto de pestilencias. Ahueca las mejillas para escudriñar las imágenes que
se le presentan. Pasa sobre las heces del
vecindario y recorre las manzanas de
muros desgarrados, encontrando en las
ventanas de las casas los rostros de las
mujeres que miran con envidia el desabrido color de sus ropas.
Llega hasta una plazoleta abollada
por el sol. Los tendederos están reple·
tos de colchas meadas. Se puede llegar a
tener la vieja impresión de encontrarse
frente a un tianguis miserable. Con refi·
namiento, explaya la mirada, su respiración se pierde. Jamás gasta inútilmente
la película.
Se detiene frente a una vieja áspera
que se encuentra parada en la puerta de
su casa. Está en su mejor ángulo, erguida, como si se hubiera tragado una esca·
ba o como si alguien la hubiera almido·
nado. Ella pone a trabajar .su capacidad
profesional y luego de aceptar el instante, tras ladada lo que percibe al filme.
La mujer ni siquiera se movió al ser
retratada, todo ocurre en un abrir y cerrar de ojos. En seguida, aparece un
hombre sentado en una silla ramplona,
que se acaricia los cojones y la mira
apendejado como un pájaro cucú. Ella le
sonríe. "Con toda seguridad que este
imbécil tiene mala digestión", dice para
sus adentros.
Mientras actúa, piensa en los trucos
que hará en el estudio. Es divertido, to·
do le interesa. Por ejemplo, tomar este
~ alboroto inofensivo de los chiquillos pa·

ra trasladarlo después a un errabundo revolar de patos. Son deliciosos. Pide a su
ayudante que les lance moneditas y
mientras los capta, no puede menos que
sonreír al recordar a la mujer de la puerta y al hombre con aliento a huevos cocidos.
Sinceramente no esperaba encontrar
tanto material. Las mujeres siguen embobadas en las ventanas, parecen objetos
arrumbados con sus refajos cochinos
puestos. En las esquinas hay hombres
que le dejan ir risitas maliciosas, como
diciendo: "lQuiubo, por qué no te empinas tú y nos enseñas el culo?". No ha
de ser nada halagüeño vivir aquí. En el
fondo, le gustaría zarandearlos a todos,
emascularlos uno por uno y ponerlos a
trabajar. No entiende esa parsimonia ni
la desidia garrafal de siempre. Qué hundidos están. Qué pequeños. Con ropas
como cedazos y lisiados para siempre
por una espera de acero inoxidable.
Es muy emocionante retratar a la
gente junto a sus animales y sus pertenencias, captar los movimientos y las
canciones de burdel que escuchan l¡¡s
muchachitas emputecidas mientras se
rasuran las axilas. Enfoca con su lente a
unas ancianitas feas, llenas de arrugas,
con mugre. Se da cuenta que no tienen
facciones. Son como la visión congelada
de un recuerdo color musgo. El moho
parece cubrir sus cabellos y ellas están
chillando mientras se espulgan. Ideales
para ilustrar un tema telúrico en sosiego
ri~ual.
El cielo es un tamiz diferente de céfiro a cuadros azules. Adentro de las casas hay mocosos tullidos que se rascan
el ombligo tirados en el suelo como en
un colchón de hulespuma. Pequeñas lagartijas de pechos blandos abrazadas a
las patas de la mesa o de la cama. Todos
a un tiempo comienzan a piar y dando
vueltas sobre sus barrigas se ocultan.
Hay que obtener la imagen de uno de
ellos, de uno nada más, del más asqueroso, del más triste.

Se mete a los cuartuchos a retratarles las entrañas. Hasta ahora nadie le ha
dado con la puerta en las narices. Su
flash ilumina el interior de las viviendas y el sonido de su cámara es como el
eco de una avecilla burlona. El barrio
está mortificado. Los chiquillos observan curiosos. Esto la molesta y pide al
muchacho que la acompaña que les
arroje nuevamente monedas a los niños.
esta vez, para que se larguen y la dejen
resquebrajar en paz adobes, piedras, tejas, escombros. Alucina, sobrevuela, se
evade. Todas las secuencias son fílmicas en el tiempo trastocado en que ella
habrá de encerrarlas.
Es tarde. Un rumor apocalíptico comienza a latiguearla. Es como u~ trueno
que produce náuseas. Algo muy parecido a las llamas del cuarto oscuro durante el desarrollo del revelado. Entonces
ella siente el paladar rasposo por un extraño sobrecogimiento. El miedo asoma
su cara de maniaco. No habrá misericordia, la van a aplastar en seguida. Al llevarse las manos al rostro, lo encuentra
untado en su propia sangre, no hay duda, la están desnudando y le llega una
piedad infinita por su cuerpo. Cuando
busca una salida, sus uñas barnizadas
se fijan al escarapelado de las paredes.
Una bestia de tortura le devora los senos y la única escapatoria que existe es
una puerta al suplicio. "Por favor, cuidado con el rimmel. Primero límpiense
el hocico y retiren la nicotina de sus
dientes. La puta que los parió". Pero
nadie puede ayudarla. La están poseyendo. Pronto habrán desmenuzado sus
residuos por el piso. Los miles de rato·
nes que tiene entre las piernas le dejan
la saliva y el esperma. Si alguien pudiera acallar ese chirreo, pero el odio está
abierto y todos se le amontonan sobre
el mazapán de su vientre. Ella quiebra
la caderas, se mueve, putea sin ínfulas.
No es hora de vanagloriarse, tampoco de
morir. La revientan. Ella trata de guare·
cerse metida en un socavón huevo y busca un arcoiris. "iQue hermosa eres!", le
repiten mientras la punzan. Van a hacerla pedazos, es ya tan pequeña y sucia,
por el piso hay huellas de sus pies en
rojo, su nombre está escrito en la pizarra del suelo y la aguzada cuchilla del
terror ya le cortó la garganta.
El sol se cubre por un paraguas de lu·
nares reventados. Ella comienza a de·
rretirse ya muy lejos de sus abombados
propósitos de conquistador. De vez en
cuando, deja escapar estertores de luz y
es magreada por un absurdo espectro
con quien copula, mientra expulsa un
llanto nocturno que le corre la tiza de la
cara. Un muchacho arroja monedas a los
niños y promete comprarles bobos algo·
dones de azúcar pintados de rosa. Ella
hace un último ademán hierático, se en·
raiza en su túmulo y el artificio de la os·
curidad cierra para siempre sus valvas
de terciopelo.

SILUETAS

Homenaje
al Profr, Simón Salazar Mora

Herón Pérez Martínez
Recuerdos peregrinos
voy a evocar, de hace años, y pedirles
revoloteen con alas de días idos
y nos cuenten
con labios de narrador junto a la hoguera
lo que han sido,
porque quiero cantarle a un hombre bueno.
Maestro, amigo, caminante
lleno de ciencia y de palabras buenas
yo llegué tarde.
Las tertulias caseras y la siembra

a punto estaban de acabarse.
Ya tus enseres descansabas:
tu arado, los aperos, la semilla
y esas manos que supieron tanto
de surcos nuevos, de siembra, de gavillas.
Eras ya, por entonces, río tranquilo
que, al caer de la tarde, serpenteaba; sabio,
con su caudal cargado de consejos,
de recuerdos, de hazañas, de siluetas,
y de tantos amigos.
Llegabas, entre aplausos, a la meta
corredor peregrino,

)

Ya no alcancé a llegar a ver al niño
escalar el castillo construido
con naipes de esperanza, cuando amanecía el siglo,
ni jugar al maestro, allá en el patio,
con niños de a mentiras.
Dicen que no había coches en las calles,
que las abuelas usaban faldas largas
y los duendes jugaban en las casas
con juguetes hechizos,
lle acuerdas de la revolución?

Compañeros de tiempos de Zapata,
de Madero, de Reyes y de Vasconcelos;
de todas esas gentes que ahora salen
en los libros de historia.
Yo no puedo acordarme de tus días
de revistas y seminarios nuevos, de tu escuela.
Me acuerdo, sí, de aquel día en que llovía
y td llegaste a clase.
Me acuerdo de tus preguntas, de tus inquietudes,
recuerdo cuando platicabas de recuerdos y me presentabas
a tus amigos de otro tiempo.
Y en medio de mi niebla.
~

�Fuiste trazando, pintor hecho de ciencia,
tu impresionante figura de Maestro
con trazos de dios griego.
Brotó entonces, producto del hechizo,
el cuento de hadas en labfos del abuelo,
con duendes de a deveras, princesas encantadas y enanitos,
con árboles de oro, y leñadores, y animales amigos,
o príncipes dormidos disfrazados de cisnes.
pero sin brujas, ni madrastras, ni gigantes malos.
Había una vez un hombre honrado y sabio,
que un dios inquieto había forjado en oro,
como solía ser antes.
Ni las flores y cantos de la primavera,
ni las nieves de invierno,
ni el caer de las hojas del otoño
o la lluvia en verano pudieron deformarlo;
contra él chocaron
las tempestades, los vientos y las nieves
arrojadas por dioses pendencieros
sin lograr derribarlo.
Y pasaron los años lentamente
y los niños, los duendes de otro tiempo,
vestidos ya de abuelos
empezaban su cuento con orgullo:
"Había una vez un hombre honrado y sabio
que un dios inquieto había forjado en oro ... "

SEÑAS/RESEÑAS
ONTRASEÑAS

�RANGEL GUERRA ALFONSO:
LA EDUCACION SUPERIOR EN
MEXICO. EL COLEGIO DE MEXICO.
COL. JORNADAS Num. 86,
MEXICO, 1979.
Sin lugar a dudas, una de las personas
más autorizadas para hablar de las características de la educación superior
mexicana en los últimos trece años, es el
licenciado Al{onso Rangel Guerra, que
fue en el sexenio echeverrista, secretario ejecutivo de la Asociación Nacional
de Universidades e Institutos de Educación Superior (ANUIES), y en el sexenio 76-82, se desempeñó como director
general de Educación Superior en la Secretaría de Educación Pública.
Como secretario ejecutvio de la
ANUI ES, le tocó participar directamente en todo el proceso de creci·
miento y modernización que la educación superior mexicana vivió de 1970 a
1976. La ANUIES, que durante cerca de
30 años existió sin una importancia real
en las cuestiones educativas, se convierte
en ese sexenio en un eficaz instrumento
para la aplicación de la política educati·
va del Estado, en las instituciones de
educación superior.
En la línea de modernización que sobre todo en esa época se impulsó, tenemos más que nada que se priorizaron aspectos de planeación educativa como
fueron: los auto-estudios, los progra·
mas nacionales de formación de profe·
sores, las propuestas para una nueva organización curricular, los presupuestos
por programas, la programación por ob·
jetivos, etc. Todo estos aspectos ayuda·
ron a modernizar el funcionamiento del
sistema de educación superior.
El crecimiento de la educación superior, tan considerable en ese período,
también contó con la ANUIES para su
legitimación. Con opinión de dicho or·
ganismo, nace la Universidad Autónoma
Metropolitana y en la UNAM se crea la

Universidad Abierta y los Colegios de
Ciencias y Humanidades; además, se
fundan las Universidades de Ciudad Juárez y la de Chiapas. La Secretaría de
Educación Pública inicia el funcionamiento de los Colegios de Bachilleres e
impulsa enormemente el crecimiento
del sistema de ·educación técnica a nivel
superior, con los Tecnológicos Regionales.

Concluye el trabajo, dando su opinión sobre la eficacia del sistema de educación superior en relación a sus objetivos sociales, y la contribución que este
nivel educativo puede desempeñar para
la resolución de los problemas sociales,
mencionando, además, los problemas
más importantes que se han tenido para
las innovaciones curriculares y la eficiencia terminal del sistema.

En todo el proceso descrito, Rangel
Guerra jugó un papel de primera línea y
al sistema de educación superior que
ayudó a configurar, a través de su parti·
cipación al frente de la ANUIES, lo
describe y lo analiza en su obra La educación superior en México, publicado
por El Colegio de México en la colección Jornadas Número 86, que apare·
ció en su primera edición en 1979.

El libro, al final, cuenta con un apéndice donde aparece un .listado con to·
das las instituciones que ofrecían educación superior en México, hasta 1978.

En este libro, nos presenta en una
primera parte una visión histórica sobre
el origen y desarrollo de la educación
superior, haqiendo a la vez una precisión sobre el concepto de la autonomía
universitaria.
En segundo lugar, hace una buena
descripción de las características que
posee el sistema de educación superior
mexicano, señalando la naturaleza de las
instituciones que lo integran, sus formas
de organización y gobierno, las características de la población estudiantil y
del profesorado que lo componen y sus
formas de financiamiento. Termina este
apartado mencionando los objetivos del
sistema y su relación con los requeri·
mientos sociales.
En la tercera parte, analiza todo lo
referente a la planeación, administración
y operación del sistema, precisando sus
límites, sus alcances y los problemas
más importantes que en esa época se
tenían, como eran: el marco legal de la
autonomía universitaria y lo referente al
sindicalismo universitario.

HECTOR FRANCO SAENZ

GUEVARA NIEBLA, GILBERTO:
EL SABER Y EL PODER.
ED. UAS, MEXICO, 1983.

El proceso educativo que se genera
en el devenir histórico de la universidad
mexicana desde la penúltima década
del Siglo XIX hasta la fecha, es analizado acuciosamente por Guevara Niebla
en este interesante libro que reciente·
mente (abril '83) ha publicado la Universidad Autónoma de Sinaloa.
El trabajo del autor es valioso por su
aguda percepción crítica de los aconte·
cimientos históricos. No se trata, pues,
de una exposición encadenada de hechos en torno a los cimientos de la uni•
versidad mexicana actual, sino que va
más allá del simple acontecer, escudri·
ñando en las causas, personajes y situaciones como elementos activos, orienta·
dores y determinantes en la conforma·
ción de lo que es hoy en día la univer·
sidad y todos los ámbitos que ésta toca.
Guevara, con su estilo narrativo, su
capacidad de análisis-producto de su
formación como sociólogo de la educa·
ción- y por encima de todo, consciente
de su compromiso en la búsqueda de soluciones y alternativas válidas para la

crisis en que se encuentran nuestras
universidades, presenta un visión histórica de la universidad- a partir del
proyecto de la ley presentado en 1881
por Justo Sierra para la creación de la
Universidad Nacional, hasta la fechadesde una óptica que señala el marco
social y político de los acontecimientos.
"La historia- dice Guevara en el
prólogo- aspira a convertirse en un ar·
ma decisiva de lucha cultural y política
(. . . ) si volvemos la vista al pasado
(.. . ) es con el propósito deliberado de
descubrir claves que nos permitan trans·
formar las cosas vivas que integran nuestro presente". Así, la "historia" que presenta El saber y el poder va desnudando
los aconteceres y acaba con el mito de la
universidad como "templo del saber".
Aun cuando el objeto de estudio son,
principalmente, los centros educativos
del Distrito Federal (UNAM, IPN), reconocemos lineamientos generales comunes a la educación superior del país,
porque a fin de cuentas las directrices
- o políticas educativas - que ahí se
generaron fueron difundidas al resto de
la nación.
El modelo "liberal" o "napoleónico"
que impera en la universidad mexicana,
ha sido formador de profesionistas "liberales" cuyos objetivos de avance en la
escala social se centran en metas indi·
viduales. Esta versión mexicana del modelo que parte desde los inicios de la
Universidad Nacional (dos años antes
de que estallara la Revolución) -Gue•
vara excluye por razones muy válidas
a la Real y Pontificia Universidad de
México- fue una obra del porfirismo y
se considera, entre otros, a Justo Sierra
como uno de sus principales promotores.
La historia fluye a través de los
períodos: las vinculaciones y desvinculaciones de la Universidad y el Estado, la
figura de Vasconcelos contradictoria, la

alternativa del IPN, la autonomía del
29, el cisma educativo del 33, el esfuerzo encomiable de Cárdenas de unificar
la nación y sus doctrinas educativas de
integrar los niveles sociales, el esquema
de Bassols, el proyecto desarrollista neoliberal de Avila Camacho, la ley 9rgánica
redactada por los estudiantes, la autonomía del 45, la época de oro universitaria con Alemán Valdés, la penetración
norteamericana, el fallido plan Tr.uman
el movimiento estudiantil del 68, 1~
masacre y su final, son los acontecimientos, entre otros -como la integración
del Sindicato de profesores (SNTE) que vertebran este estudio.
La historia, las ideologías, los intereses de grupo, los personajes, los aciertos,
los errores, se entrelazan armónicamente
para presentar un libro ameno, con una
exposición accesible a todo tipo de lector.
Al final se da un breve análisis ael
sindicalismo universitario y las perspectivas del sindicalismo independiente en
la crisis de la universidad. Por otra parte,
una breve mención de dos modelos alternativos: el tecnocrático, con diversos
cuestionamientos críticos, y el democrático, tendiente a cambiar las estructuras
de la sociedad, el cual no es definido
ampliamente ni caracterizado.
Los argumentos manejados en el último capítulo suenan muy endebles y
con relativo análisis crítico, al contrario
de lo que se da en los capítulos precedentes. Sin embargo, el autor lo advierte
en el prólogo: "Se trata de sugerir, cuestionar, estimular (... ), se requiere de
un esfuerzo colectivo mayor para alcanzar interpretaciones y desarrollos completos (.- ..), despertar una mayor inquietud (... ) entre quienes se esfuerzan
por transformar la educación superior
del país en un sentido nacional y popular". El reto para los .comprometidos
con su tiempo no es nada despreciable:
AIDAO'WARD

JAIME CASTREJON DIEZ:
EL CONCEPTO DE UNIVERSIDAD.
ED. OCEANO, MEXICO, 1982:
La reseña viene siendo uno de los rituales introducidos y cultivados más persistentemente en el mundo exclusivo de
la ciencia institucionalizada, como un hablar típico en el santuario de los profesores, intelectuales y escritores. Viene
siendo, a veces, como el marco de la inseguridad personal; para encontrar la
palmada al hombro acompañada de un
complaciente "vas bien" que te permite
sin embargo, la entrada en el círculo pe'.
queño de los que no mueren. Cada publicación (porque la reseña es un ritual
de la letra sacralizada a la mitad entre la
carta y el ensayo) establece las reglas del
ritual: corta e insinuante, larga y como
contraescritura, descriptiva y aséptica o
~ien, ubicada en ese mundo ambig~o,
intencionado, de la crítica. Es el lugar
cómodo del francotirador o del que quiere aprovechar tu viaje para pescar, también él, un poco de gloria. La reseña es,
pues, una escritura parásita. Los actores
de esta reseña !Dn el libro de Castrejón
Di'ez, la revista Deslinde y yo. Realicemos, pues, el ritual.
En el' 'prólogd', el autor confiesa que
cuando él empieza su recorrido que lo
llevó al libro: "nada, penetrante o realista, menos aún basado en teoría existía.
Se sumía uno en un mundo de discursos,
en el cual el análisis era suplido con retórica•. "(p. 7) Pues bien, el libro, en sus
314 páginas , no logra cambiar esa situa·
ción: no logra hacer desaparecer la impresión, al leerlo, de que te sumerges en
un mundo de retórica que quiere ser análisis, a medio camino. Sus capt'tulos
(el libro tiene siete) dan siempre la impresión del acostumbrado "cajón de sastre" en donde, sin embargo, regresa cierto tipo de discursos más como metalenguaje que como análisis de un problema:
el libro refleja, eso sí, el patrón de un
discurso y un saber universitario hecho a

�nerse a comunidad;.mucho menos en el
sistema de conceptualización paratáctica de Castrejón Díez. Lo ves por aqu(,
lo ves por allá, lo ves por muchos lados,
pero nunca te atreves a decir qué es o,
ni siquiera, qué parece. Impresionan
pues, mucho más al autor las ramas, I¿
gusta distinguir árboles pero no logra
ver el bosque, a pesar de que se lo propone: ''El hablar de universidad es tomar un complejo concepto social y
tratar de opinar sobre el conjunto, pero para poder hacerlo es necesario verlo en sus partes y en sus interrelaciones''
(p. 159l

base de afirmaciones, insinuaciones, supuestos, alusiones, introducción de temas que son presentados con halo de im•
portantes pero que siempre son dejados
para otra ocasión; un discurso, en fin,
con una lógica paratáctica que funciona
a base de evocaciones y de un incansable
pero fatigante arrimar elementos para
una análisis que te cansas de esperar pero
que nunca llega.
El ti'tulo del libro, El concepto de
universidad, hace abrigar, a primera vista, que se trata de proponer un modelo
de universidad bosquejado a través de
una ardua labor de descombre crítico
entre modelos históricos, ~ropuestas
creativas engendradas por la práctica y
una concepción revolucionaria del quehacer educativo. Eso hace esperar también la estructura elaborada a base de los
títulos de los siete capítulos: la educación, educación y escuela, el curriculum,
aspectos históricos de la universidad, la
idea de la universidad, la planeación y,
en el último capítulo, lo social y lo político. Sin embargo, el lector, en vano,
buscará una formulación sistematizada
tanto de lo que se propone como concepto de educación cuanto en lo que se
refiere al concepto de universidad (ca•
pítulos I y V, respectivamente). En ambos casos, el procedimiento del autor
consiste en un análisis entendido en el
sentido estricto de la palabra: se trata
de un procedimiento de disolución que
tiende más bien a una dispersión absoluta; no es, pues, un análisis que tenga
como objetivo una recuperación y sistematización de los elementos desmembrados. El análisis como estallido.
Con respecto al concepto de educación (cap. 1 ), el autor renuncia a una
propuesta, desde el principio, reconociendo que "es difícil realmente encontrar una definición lo suficientemente
neutra para ser aceptada por todas las
corrientes" (pág. 11). En virtud de ello,
el autor se dedica a coleccionar aforis~ mos en torno a la educación del tipo "la

educación es...": "la educación es un
fenómeno que a tráves del tiempo ha
sido utilizado por la sociedad para incorporar a sus nuevos miembros de manera que se integren a ella .." (pág. 12);
"la educación es parte integral de la sociedad que al mismo tiempo modifica y
es modificada por ella .." (pág. 13);
la educación tiene "un doble papel: el
de transmitir la herencia cultural y replicar la sociedad existente, por un lado, y
la de agente de Célmbio por el otro .."
(pág. 33). Así, pues, un poco de esto,
un poquito más de aquello, pero ni esto
ni aquello: como una pócima de bruja o,
si se prefiere, los aleteos de una mariposa.
El panorama no cambia en lo que se
refiere al capítulo que da nombre al libro:
''la idea de universidad" (cap. Vl Este
capítulo forma, de hecho, una unidad
con el capítulo anterior ("aspectos históricos de la universidad"): entre lo que
ha sido históricamente la universidad y lo
que algunos ideólogos han propuesto
que sea (modelos históricos de la universidad, pues, y modelos ideológicos);
el inventario es, en ambos casos, parcial
y fluctúa, metodológicamente, entre el
todo y algunas de sus muchas partes.
Por ejemplo, el autor le dedica sendos
apartados a "la universidad como
institución" (pp. 162-168), "la universidad como organización" (168-179) y
la
"universidad como comunidad'
(173-180), en un capítulo en donde lo
que desfilan son propuestas de modelo
para la universidad: el modelo burocrático, el colegiado, el político, etc.
Por lo demás, aunque los conceptos de
institución, organización y comunidad
tienen matices semánticos que los diferencian, sus sernas comunes hacen inválida una clasificación que se base en la oposición de cada uno de los modelos enumerados, al menos implícitamente: una
comunidad es, en general, una institución y una organización y viceversa; lo~
aspectos relevados de la institución y de
la organización, toda vez que se trata de
planos conceptuales, no las hacen opo-

El libro logra esto último, en un acopio respetable de datos, pero le falta lo
otro: el conjunta El trabajo, pues, está
a la mitad. De todo el libro hay que rescatar el capítulo sexto relativo a la planeación educativa: aqu( deja verse otro
Castrejón Diez, distinto del que nos acostumbró en el resto del libro. Mientras que en el resto del texto proliferan
las excusas (capítulos girando en torno al
"es difícil", "es muy compleíd", etc.),
en este capítulo se deja ver la mano del
experto, tanto en la presentación de los
contenidos como en su sistematización.
Hasta los titubeos desaparecen.

Para Castrejón D(ez, la planeación es
el remedio contra los males que aquejan
a la universidad, en concreto, a partir del
hecho de que la universidad tiene que
estar en constante movimiento, por lo
que hace a los objetos de estudiq maneras de abordarlos, capacidad educativa. etc. Para ello, -el autor estudia los
distintos aspectos de la planeación haciendo un recorrido diacrónico para
concluir que "la planeación no es una
ciencia; se alimenta de muchas de ellas:
cibernética, matemáticas, economía, sociología, ciencia política, ciencias de la
educación, psicología, ciencias de la comunicación, de la administración, en
fin, todas las áreas del conocimiento
humano contribuyen a ella" (p. 243).

Lo dicho, el libro es útil como acopio de datos a elaborar y de reflexiones
a sistematizar, entre propuesta y análisis, entre la universidad, en general, y
la universidad mexicana, sin definir su
óptica; más como proyecto que como
realidad A no ser que, icásticamente, el
caos del libro quiera ser imagen viva de
la realidad del concepto de universidad:
a no ser que la lectura del libro sea,
pues, de que el concepto de universidad
está por hacerse, recogiendo apenas sus
fragmentos.
HERON PEREZ MARTINEZ

POEMAS

Minerva Margarita Villarreal
Respi ro el aire sucio y eveneno mi alma porque está oxidada, porque yace en movimiento cadencioso hacia el derrumbe, como un viejo y anquilosado edificio donde
ramifican plantas sin vida futura.
Mi alma es un torbellino sin remedio que no conoce poder de persuasión, salvo el
poder de la muerte, esa eterna compañía que puebla los costados ael peltre donde
escurre mi vacío.

11

Los tréboles se estrellan y tu mi rada cetácea se sumerge de nuevo en el océano.
No hay corriente sino la gloria de estar y no estar vivo. Saber que cada sonido
humano pertenece a una extraña especie que muere en la batalla. Porque la batalla
nace entre sonámbulos en un mundo donde vamos danzando al ritmo de salvajes
que imploran su descendencia.
Un hombre que habita el silencio de los siglos se ha sonrojado ante el desgaste
y las olas no paran el clamor, las olas embrutecidas cierran de nuevo tus ojos. Eres

el hombre dormido que no conoció el canto.

111

Como ayer, tus inviernos bajaron en alas de pájaros nocturnos a deshojar la aurora
y los pasos endebles, indecisos, de la mañana en guerra.
La fri aldad que arremete entre silencios, tus 1jos de desconsuelo frente al caballo
del poder, frente a la gloria de los condes, bajo la suerte de cartas equívocas.
La vida amanece de nuevo entre recuerdos compañeros de café, de tristezas, mutismos y arroyos que corren a la sombra de eucaliptos cristalinos, desde donde observo
la noche traída por los inviernos alados de tus aves nocturnas.

�IV

Estuvo allí, fijamente posado en la ventana, como ángel de alas y colores de nieve.
Lo sabía, algunas veces sonreíamos, algunas veces penetró el vidrio remachado por
las últimas gotas negras. Paseábamos juntos hacia las cumbres del sueño y en la mañana de nuevo estaba otra vez allí, posado en los vitrales. Traté áe quebrar el cristal
mientras él suspiraba, me lastimé cartílagos y huesos; decidí bajar y lo alcancé volando para encontrarme con su desaparición.
Ahora me observa desde la ventanilla tragaluz del sótano de apartamentos y cuando
suba de nuevo, se dispersará sobre mi piel haciéndome dulce la historia del fantasma
de !a libertad

REGION

�LA CNT: GUERRA, CRISIS Y
ORGANIZACIONES .DE MASAS
EN ESPAÑA

José Luis Martín
La Confederación Nacional del Tra·
bajo fue, en el primer tercio del siglo
XX, uno de los dos exponentes funda·
mentales del movimiento obrero español, junto con las organizaciones socia·
listas; y diría que el más popular en la
actividad historiográfica, de diverso ca·
libre, particularmente en la que s-e produce fuera de España. Se la ha identi·
ficado, en líneas generales, con el anar·
quismo, aun reconociendo los mejores
trabajos al respecto la incidencia del
sindicalismo revolucionario, e incluso la
presencia de elementos no estrictamente
anarquistas pero sí plenamente alinea·
dos con la táctica de clase de la C.N.T. (1).
De hecho, la mayor parte de los estu·
dios sobre la Confederación ha puesto
su atención sobre sus características
ideológicas, la letra de sus programas, las
corrientes internas. El presente artículo,
derivado de mi propia tesis doctoral(2),
pretende situarse sobre otro centro de
interés y abordar la correlación entre la
creación del sindicato y el movimiento
huelguístico. La preocupación de fondo
que orienta tal planteamiento es la que
quiere atender a las vinculaciones entre
la C.N.T. y las clases trabajadoras, intentando despolarizar de la exclusiva consi·
deración de factores subjetivos, al análi·
sis de la Confederación misma y del mo·
vimiento obrero en general.
La C.N.T. se fundó en los inicios de
la segunda década de nuestro siglo, en
Cataluña, y en Barcelona concretamen·
te, hija de un doble proceso: la institu•
cionalización del movimiento de Solida·
ridad Obrera, definitivamente prestigia·
do por la represión gubernamental y la
condena explícita de la burguesía cata·
lana a raíz de la huelga general de 1909
(conocida como la de la Semana Trágica); y la introducción de las concepcio·
nes renovadoras sobre la lucha obrera
postuladas por el sindicalismo revolucio·
nario francés. Ambos procesos tendían a
superar a las sociedades de oficio, columna vertebral del movimiento obrero
de la época, y a abrir una nueva etapa:
:8 la del sindicalismo industrial y la lucha

por su hegemonía. Esa nueva etapa, em•
pero, no llegó a abrirse con la fundación
de la Confederación Nacional del Tra·
bajo, sino algunos años más tarde.
Ciertamente la C.N.T. se creó en
191 O, pero su existencia real fue en los
inicios muy precaria. En primer térmi·
no, porque constituía, más que otra co·
sa, una superestructura que planeaba,
con atribuciones y autoridad todavía inciertas, por encima de las sociedades de
oficio, incluso de las que habían parti·
cipado en su constitución (por ejemplo,
la de los obreros de la industria textil algodonera, la más importante en térmi·
nos cuantitativos). En segundo lugar,
porque a poco de existir se vio precipi·
tada a la fracasada huelga general de
1911, de la que resultó no sólo la evi·
dencia de sus limitaciones sino, asimismo, su ilegalización. En consecuencia, la
presencia efectiva en el seno del movimiento obrero catalán por parte de la
C.N.T. fue escasa antes de los añes de
la primera guerra mundial. Y hay que
señalar que fuera de Cataluña no existía
de hecho aun, a pesar de algunas adhe·
siones dispersas. Será precisamente en
los años de la primera guerra mundial
cuando la C.N.T. se afirme como organi·
zación obrera hegemónica en Cataluña,
y a partir de ello se extenderá por otros
lugares de España, aunque la cabeza se
mantuvo siempre en Cataluña.
EL FACTOR DE RUPTURA.
Sabido es que España no participó en
la guerra y que la neutralidad le valió el
beneficio de una intensa expansión económica, decisiva en la historia del capitalismo español(3l. Aunque conviene,
para una correcta interpretación de los
acontecimientos, tener en cuenta no
sólo esa expansión sino la crisis inmediata de post-guerra, en la cual se afir·
maron y aceleraron algunas de las ten·
dencias surgidas en el período expansivo.
Tanto la demanda exterior, de los

países beligerantes y de los mercados
extraeuropeos, como la interior, causada esta última por el descenso de las
importaciones que tradicionalmente habían partido de los países ahora en guerra, estimularon la actividad de la industria textil, de la del cuero, la metalúrgica, la química incluso. La descripción
sería prolija y desbordaría los marcos
de este artículo. Valga pues como
muestra, oportuna por el objetivo propuesto, señalar el hecho de que la población obrera, que entre 1905 y 1914
se había mantenido estable, en Barcelona ciudad (alrededor de los 170/180
mil individuos) pa'só a ser, en 1920, de
algo más de 260 mil.
No fue, claro está, ese incremento del
censo de trabajadores la única novedad
aportada. Tomando en su conjunto el
período que incluye la expansión y la
crisis de postguerra, es evidente el retro·
ceso de la industria textil en su posi·
ción hegemónica en Cataluña: la industria algodonera recibió un duro golpe
con la crisis y fue en ésta en donde la
expansión había aportado menos cam·
bios cualitativos. El reverso de esa si·
tuación lo constituyó la industria del
metal. En ésta el número de estableci·
mientos sujetos a contribución industrial se duplicó entre 1913 y 1923, los
medios de producción por los que con·
tribuyó se triplicaron. Además los ma·
yores avances se produjeron en activi·
dades como la construcción de maqui·
naria o de medios de transporte, y
la fabricación de material eléctrico.
Junto a ese relevo en el protagonis·
mo de la dinámica industrial- relevo
que habrá de madurar en las décadas
posteriores- destaca el gran salto que se
produjo en lo concerniente a la constitll·
ción de sociedades anónimas. Una ma·
yoría abrumadora de las empresas de
ese tipo existentes en 1923 en la provin·
cia de Barcelona, se crearon con posterio·
ridad a 1914: el 77% en el caso del tex·
til, el 900/o en el de la maquinaria Y
construcción mecánica, el 870/o en la fa·

bricación dP. material eléctrico y en la
química... El predo'!'inio de la empresa
familiar tocaba a su fin.
En resumen, tales acontecimientos
modificaron sustancialmente el contex·
to en el que se producían los conflictos
obreros. Se modificaba la composición
interna de las clases trabajadoras .Y, asimismo, la de la burguesía. El sindicato de
industria, que antes había sido un obje·
tivo deseable, se convertía ahora en una
necesidad perentoria. Nuevos patronos Y
nuevos trabajadores asumían el prota·
gonismo. Y por si esas modificaciones
no fueran de por sí suficientes para rom·
per la situación anterior, se añadieron
nuevos elementos. En primer lugar, ero·
nológicamente, el deterioro de la capacidad adquisitiva de las clases trabaJado·
ras durante los años de expansión eco·
nómica: la vida del obrero (alimenta·
ción, vivienda y vestido) se encareció en
casi un cuarenta por ciento durante los
años de la primera guerra mundial, en
Barcelona, y en otro tanto en la post·
guerra, siendo en 1920-1921 un ochenta por ciento más cara que en 1914. En
1920, un setenta por ciento de la pobla·
ción obrera barcelonesa, aun a pesar del
intenso movimiento reinvidicativo, r.o
había conseguido que sus salarios se hu•
biesen puesto a la par con el coste de la
vida(4). En segundo lugar, la crisis en·
dureció las posturas de la patronal Y de
la burguesía catalana en general, la cual
pasó de discretamente reformista, en el
terreno político, en 1917, a abierta·
mente conservadora y represiva a par·
tirde1919.
Ese conjunto de factores, lo he suge·
rido antes fue el que rompió el contex•
to en el q~e habían actuado las socieda·
des de oficio. La C.N.T. cobró así un
sentido histórico preciso. Sin ello, la
mera voluntad de los nuevos dirigentes
obreros que catapultaron a la Confede·
ración (los Seguí, Pestaña, Peiró) no
habría bastado· habría tenido su lugar,
de mayor a me nor relieve, en la historia
de las ideas, pero poco habría ocupado
en los hechos.
1

LA EXPLOSION SINDICAL

conflictividad; y es más que presumible
que las viejas sociedades de oficio favorecieron con sus comportamientos ecó·
nomicistas y defensivos esa reacción.

Si dijéramos que el arranque de la
Confederación Nacional del Trabajo co·
mo sindicato de masas ha de asociarse al
La tregua reinvidicativa, empero,. !i·
movimiento reivindicativo, estaríamos
nalizó en 1916, cuando la expans1on
formulando una perogrullada evidente.
económica se había afirmado, había pa·
Pero lo que resulta pertinente afirmar en
sado de ser un hecho excepcional a preeste caso es que efectivamente, en los
sentar unas ciertas posibilidades de du·
hechos ese arranque se derivó del mo·
ración; y cuando por otra parte la in·
vimiento reivindicativo, y que éste a su
flación empezaba a sentirse en el seno
vez respondió a la excepcional_ coyu~tude las familias trabajadoras (Véase Cua·
ra económica catalana, er. primera ins·
dro 2). En ese año se declararon 52
tancia, viéndose posteriormente fue~~huelgas que acumularon 2.096.920 días
mente afectado por la coyuntura poht1·
de huelga, cifra esta última que rebasaba
ca.
ampliamente las que se habían dado en
el pasado reciente. El salto se mantuvo .
El primer efecto del estallido de la
en 1917 y, luego de un breve recesoprimera guerra mundial ~u~ el de un
motivado por la represión desencadena·
brusco descenso del mov1m1ento huel·
guístico. En la ciudad de Barcelo,na, en
da tras la huelga general de agosto de
el primer semestre de 1914 se hab1an de·
1917 convocada por la U.G.T. Y la
sencadenado 33 huelgas, y todavía en el
C.N.T. en toda España- se aceleró en
mes de julio se iban a declarar seis más.
1919, para llegár a su punto culminan·
Pues bien de agosto-mes en el que se
te en 1920, cuando 170 huelgas decla·
inicia la 'conflagración- a diciembre,
radas en ese año acumularon 6.866.090
sólo se produjeron 10. El fenómeno ha
días: es decir, más del ocho por ciento
de ponerse en relación directa &lt;:°n la
del total de días potenciales de trabajo
incertidumbre creada por el estallido de
que en ese año podrían haberse hecho
efectivos en la ciudad de Barcelona.
la guerra, incertidumbre que se prolon·
gó durante algunos m;se_s y que afectaba
Fue ese salto reivindicativo, del cual
tanto al orden econom1co - con su se·
es
testimonio
el movimiento huelguísti·
cuela de una minicrisis a la espera del
co a partir de 1916, el que dinamizó el
reajuste del comercio mundial- com~ ~I
arranque de la C.N.T. corno sindicato de
político (a causa de las escaramuzas 1m·
masas, y no al revés como prete~d~n las
ciales entre los partidiarios y los contra·
diversas
interpretaciones sub1et1vasrios a comprometer al gobierno Y a la
sean hostiles o favorables a la C.N.T.- al
nación española en la guerra). A lo largo
respecto. Cuando en 1916 se inicia el
de 1915, sin embargo, mientras que di·
salto la incidencia de los cuadros cene·
cha incertidumbre desaparece por comtistas sobre los conflictos, su capacidad
pleto, para dar paso al ini~i~ de la ex·
para desencadenarlos o dirigirlos, er~ ;e·
pansión económica, el mov1m1~nto h~elducida. Por un lado la Confederac1on,
gu ístico sigue en sus horas ba1as (Ve~se
que había empezado a reorganizarse en
Cuadro 1). En ese año se declaran so!o
Cataluña en el sequndo semestre de
36 conflictos, los cuales acumularan
191 4 y que había proseguido en esa
191 .125 días de huelga, cifras ambas
tarea durante 1915 hasta culminarla,
que se sitúan entre las más bajas del_ ?e·
parcialmente, con la reconstitució~ del
cenio. La clase trabajador~ _respond_io .ª
Comité Ejecutivo, difícilmente pod1a ya
la fase inicial de la expans1on econom1·
en 1916 asumir, desde sus comienzos, el
ca, aprovechando las posibilidades de
protagonismo del despegue huelguístico.
empleo y de horas extras que aquella ge·
Por otro, y en efecto, puede constatarse
neraba (S), y reduciendo claramente su

�en las paginas de Solidaridad obrera
portavoz de la Confederación, a lo larg¿
de dicho año de 1916, el constante combate de los dirigentes cenetistas contra
los comportamientos habituales de las
sociedades de oficio, que son todavía las
que organizan y encuadran la mayor
parte de conflictos. Comportamientos
que los cenetistas denuncian por cuanto
no aprovechan toda la capacidad reivindicativa y movilizadora q1,1e tiene ya la
clase obrera catalana. En el curso de esa
crítica, abonada por los hechos, por el
creciente desbordamiento sufrido por
las sociedades de oficio, se afirma por
fin en la conciencia de las clases trabajadoras la oportunidad de un nuevo tipo
de organización obrera, estructurada no
sobre la base del oficio sino sobre la de
la industria, y que unifique a los diferentes sectores prol~tarios contra la patronal.
OFENSIVA POR LA HEGEMONIA
1917 es el año de la transición definitiva. En la dirección cenetista, junto a
militantes históricos del anarquismo catalán, se habían ya consolidado los nombres de Seguí, Pestaña, Barrera, Rueda,
etc., a los que se ha venido en calificar,
para una mayor precisión, como anarcosindicalistas. No ha sido un acceso fácil
a esa dirección, en la que para mantenerse habrán de seguir sorteando el acoso de los anarquistas extremos, los grupos de acción, las resistencias de los viejos dirigentes de las sociedades de oficio.
Dos años después de la reorganización
de la Confederación, ésta "no había
conseguido la regularización total de las
vinculaciones de los sindicatos y las fe.
deraciones al organismo confedera!,
manteniéndose toda una serie de ambi·
. guas situaciones en las que era difícil saber de hecho si una entidad se encontraba formalmente adherida a la Confederación o no'' (6l

$

Los obstáculos no eran pocos, ni pequeños, y acosaban al nuevo grupo diri-

gente tanto dentro de la C.N.T. como
fuera, tanto desde el seno de las clases
trabajadoras como desde la patronal. No
obstante, la moviltzación del proletariado catalán está en fase plenamente ascendente. Y S!!rá a caballo de esa movilización, empujándola, orientándola hacia
objetivos de clase como ·1os Seguí, Pes~ña Y compañía no sólo consiguieron
imponerse en el seno de la C.N.T. sino
que la llevaron a imponerse en el seno
del movimiento obrero catalán.
Las consecuencias de la huelga general de agosto de 1917, precipitada por
los sectores socialistas radicales, favorecieron el trabajo de la dirección y de los
cuadros cenetistas. El economicismo y
el moderantismo de las sociedades de
oficio quedaba ampliamente desbordado y se imponía a la clase trabajadora
lanzarse definitivamente por el camino
de la reorganización de su movimiento.
En esa perspectiva resultaba ya evidente que la propuesta más adecuada para
encarar los futuros enfrentamientos con
la patronal, con el gobierno de la monarquía, con la burguesía, era la de la
Confederación Nacional del Trabajo y
la de los anarcosindicalistas(7l. En el
Congreso de 1918, la C.N.T. catalana
lanzó su fórmula concreta para que esa
reorganización se hiciera bajo su hegemonía en el seno del proletariado: los
sindicatos únicos de industria o ramo.
Era una fórmula que, en primera instancia, pretendía desplazar definitivamente a todo sindicato que no se encuadrase en la Confederación y hacer
de ésta el interlocutor único frente a la
patronal. En el contexto de movilización social, de crisis política del régimen monárquico (8), de crisiseconómiCé
que se anunciaba, tal fórmula implicaba,
a un plazo más o menos corto, el desafío a un poder capitalista que se veía
obligado a imponer sus soluciones en
los diferentes problemas que se le planteaban a la sociedad española; y esa ta·
rea era tanto más difícil por cuanto ese
propio poder se hallaba en fase de transformación interna, acelerada por la pro-

pia expansión económica reciente.
El enfrentamiento abierto se inició a
los pocos meses del Congreso de 1918
con la huelga de "La Canadiense", que
iniciada en dicha fábrica de gas en febrero de 1919, se convirtió en huelga
general del proletariado catalán, mantenida hasta comienzos de abril. Tras ella,
la C.N.T. había alcanzado su máxima inc_idencia entre las clases trabajadoras,
sm que por otra parte los sindicatos únicos hubiesen logrado imponerse claramente en todos los sectores. Pero también tras ella emergía el espectro de la
revolución social,- avivado además por
las noticias de Europa, que se presentó a
la burguesía catalana como una amenaza
concreta. La burguesía reaccionó dando
todo su apoyo a los sectores más reaccionarios, que buscaban la liquidación de la
C.N.T., considerada como madre de todos los males. En la contraofensiva emprendida por la patronal y el gobierno
estuvieron plenamente de acuerdo, desde los partidos tradicionales, centralistas, hasta la Lliga (el partido nacionalista catalán). El lock-out de la patronal
catalana, desarrollado durante éiiciembre de 1919 y enero de 1920, rompió el
proceso de movilización y organización
obrera. La sangrienta represión del gobernador civil de Barcelona, el general
Martínez Anido, desarrollada entre
1920 y 1922, y la crisis económica de
postguerra, remataron lo que la política
patronal había iniciado.
Esa es, a grandes y forzosamente esquemáticos rasgos, la trayectoria de la
C.N.T. desde que, entre 1917 y 1918,
consiguió convertirse en sindicato de
masas, hasta que a comienzos de los
años veinte resultó desarticulada, al
menos en su versión inicial: la que la
identifica plenamente con el anarcosindical ismo, y los tantas veces mentados
Seguí, Pestaña.
. (la versión de la
C.N.T. de la Segunda República es otra,
pero también esa es otra historia). Se
convirtió en sindicato de masas encuadrando y orientando las movilizacio-

nes de masas. Pero éstas le habían precedido mediante la expansión reivindicativa, en parte espontánea, en parte promovida por las sociedades obreras tradicionales. El "mal" por consiguiente
no era la C.N.T., como pregonaban los
sectores reaccionarios, si bien es cierto
que aún no siendo "el mal", el obje_tivo
cenetista de desencadenar la revolución
era, si no a plazo inmediato, inequívoco.,
Y, ciertamente, la potenciación que a las
luchas obreras imprimió la dirección
anarcosindicalista, hacía más cercano
ese objetivo.
NOTAS

1. La bibliografía sobre la Confederación Nacional d el Trabajo es notablemente extensa. A efectos del presente artírulo cabe
destacar: Albert Balcells, EI sindicalismo a
Barcelona (1916-1923), Nova Terra, Barcelona (1965); Antonio Bar, La C.N.T. en

los años rojos (Del sindicalismo revolucionario al anarcosindica/ismo: 191()-1926),
Akal, Madrid (1981); Xavier Cuadrat, So-

cialismo y anarquismo en Cataluña Los
orígenes de la C.N.T., Ediciones de la Re-

6. Antonio Bar, op, cit, pag, 351.

vista de Trabajo, Madrid (1976); Gerald
Meaker, La izquierda revolucionaria en España (1914-1923), Ariel, Barcelona
(1978).

7. Recuérdese que la presencia de la U.G.T.
en Cataluña en esos momentos era insignificante: tan sólo contaba con 2.699 afiliados en 1918, frente a los 73.860 representados en el congreso regional de la C.
N.T. catalana del mismo año.

2. J,L. Martín Ramos, Las huelgas en Barcelona (1914-1923), tesis doctoral leída en
la Universidad Autónoma de Barcelona,
junio de 1983.
3. José Luis García Delgado y Santiago Roldán, La formación de la sociedad capitalista en España (1914-1920), Confederación
Española de Cajas de Ahorro, Madrid
(1973). José Luis Martín Ramos, Tesis citada, 1 a. parte.
4. De acuerdo con la estimación presentada
en el capítulo 1, 2a. parte de la Tesis citada.
5. Ambos hechos pueden comprobarse objetivamente a través de dos fenómenos tí·
picos del momento: la reducción del paro
habitual y la freruente reivindicación sobre el abono de horas extras en los conflic•
tos obreros que estallan en esos años.
(1) Promedio de 1910--1913 = 100

CUADRO 1

MOVIMIENTO DE HUELGAS ENTRE 1910 Y 1923
(incluídas las de carácter general)'
Indice

1910
1911
1912
1913
1914
1915
1916
1917
1918
1919

1920
1921
1922
1923

Indice

No.

(l)

Días

53
38

113

1165850
122500
178400

49
48
49
36
52

56
84
71
170
27

82
63

81
104
102
104
76
111
119
179

151

362
57
174
134

( El cuadro,

1109400
469910

(1)

181.4

19
27.7
172.6
73.1

191125

29.7

2096920
2341380
1197085

326.3
364.4
186.3
988.3
1068.5
220
29.9
189.3

6350000
6866090
141950
192650
1216480

es de elaboración propia)

º/o respecto a las
jornadas poten•ciales de trabajo.
1.92
0.2
0.29
1.83
0.77
0.29
2.99
3.12
1.5
7.76
8.4
0.17
0.24

1.6

8. Aunque sería extenso- todo un nuevo
trabajo- explicar los factores de la crisis
de la monarQ'lía española, vale ruando
menos la pena apuntar algunos elementos: división interna aguda de los parti·
dos mayoritarios (conservadores y liberales), intromisión creciente del rey y del
grupo de militares que le rodeaba en la
dinámica poi ítica cotidiana, agitación
obrera en Cataluña y en el norte de España
y campesina en Andalucía, enfrentamiento
entre las burguesías catalana y vasca con
el resto del bloque dominante a causa de
la precaria participación de las primeras en
la conducción del estado, conflictiva y
crítica -aunque no en el sentido más negativo del término- situación económica
a causa del impacto producido por la rápida expansión de los años de guerra.

CUAOR02

INDICE DE PRECIOS
(promédio anuai}

1911 .................... 100.0
1912 .....................99.3

1913. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .99.1
1914. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .99.8

1915 .................... 101.8
1916.... ... ............. 108. l
1917 .................... 121 2
1918.................... 137.5
1919....... . ............ 176.8

F.: Boletín del Museo Soc;al

�CABEZA ROMANA

NOTICIAS INTERNAS DE LA FACULTAD

Ricardo Yáñez
No por tu memorable, Flavia, ay, belleza
recordada serás, que fiada ha sido
su perdurable vida a deleznables versos de poetas a medias;
pero aunque de tu nombr~ ni del mío, Silenio, nada quede,
lqué no dirán de ti mis rasgos, sabiamente esculpidos por Severo?

MESA REDONDA SOBRE UNIVERSIDAD...

El martes 24 de mayo se dió por iniciado un progra·
ma de eventos conmemorativos con motivo del Quin•
cuagésimo Aniversario de la UAN L.
El primer evento de dicho programa fue una mesa re·
donda sobre el terna "El concepto actual de Universi·
dad", en la que participaron el In~. Juan Antonio Gon·
zález Aréchiga, rector de la Universidad Mexicana del
Noreste, y el Dr. Alfredo Piñeyro López, rector de la
Universidad Autónoma de Nuevo León.
Entre otras cuestiones, el lng. González Aréchiga señaló
que "una orientación formativa más interdisciplinaria
para sensibilizar al estudiante a otros campos del saber
y fomentar la investigación, son caminos que la Uni•
versidad actual debe tomar en cuenta para salir adelan·
te en los próximos años."
Y sobre la situación actual, en comparación a décadas
anteriores, dijo: "Nos hemos vuelto menos radicales en
las universidades, pero más serios y más tranquilos en la
búsqueda de la Vf;!rdad."
Por su parte, el Dr. Alfredo Piñeyro hizo una caracteriza·
ción de la universidad mexicana y de la hispanoarnerica·
na, señalando sus diferencias con respecto a la Universi·
dad europea, más pragmática y eficiente.
En Latinoamérica, dijo, la educación es erud:ta, y se
tiene idea del conocimiento como algo estático, no evo·
lutivo. Ello se debe a que en Latinoamérica la Universi·
dad nació "corno una necesidad de conservación de la
conquista, para proteger el conocimiento y la cultura de
la metrópoli española."
Ese origen, y el desarrollo caótico subsiguiente, dieron
por resultado la Universidad mexicana de hoy, "en la
que se ha dejado a un lado la investigación corno medio
para la solución de problemas concretos, específicos, y
acordes con la realidad regional y del país", dijo final·
mente el Dr. Piñeyro.

DOS ESTRENOS TEATRALES. ..
También corno parte del programa cultural conmemorativo, se estrenaron dos obras de teatro. La primera
de ellas, "A la cacatúa verde", es dirigida por Francisco
Javier Serna, con el grupo de la Escuela de Teatro de
Filosofía y Letras (UAN L). En la puesta en escena de
esta obra de Arturo Schnitzler, destacaron las actuaciones de Rosa María Rojas, Gerardo Dávila, Juan Delgado
Rico, Minerva Villarreal, Fermín Gerardo Sepúlveda Y
Gustavo Adolfo Páez.

El segundo estreno, bajo la dirección de Sergio García
(director invitado) fue la obra "1789, Ciudad Revolucionaria", también con el grupo de la Escuela de Teatro
de esta escuela. Esta obra fue originalmente el resultado
de una creación colectiva del Grupo Teatro Du So/eif, de
Brasil, y data de 1975. En la puesta en escena de García,
ocho actores hacen los papeles de más de treinta personajes, destacándose la actuación de Javier Serna, Jorge
Segura, Rosa María Rojas, Gerardo Dávila, Bendita
Bravo, Verónica Cavazos, GuiUerrnina García.
Los estrenos se realizaron los días 30 y 31 de mayo
("A la cacatúa verde"), y el primero de junio ("1789,
Ciudad Revolucionaria"), en el Teatro Monterrey del
IMSS.
MESA REDONDA SOBRE MOVIMIENTO
ESTUDIANTIL. . .
La segunda mesa redonda del programa de Aniversario se realizó el primero de junio, con el tema "El rnovi•
miento estudiantil de los sesentas y setentas; un intento
de valoración".
En esta ocasión, los participantes fueron el Dr. Eduar·
do González (de la UNAM), quien fuera uno de los más
destacados dirigentes en Nuevo León en esos años; y el
Mtro. Gilberto Guevara Niebla (de la UAM), jirigente
del 68, ex-preso poi ítico y especialista en ternas educati·
vos.
NIEGA CONJURA EN LAS UNIVERSIDADES...
Ante las declaraciones de un diputado pri ísta, en el
sentido de que se estaba fraguando una "conjura cornu•
nista" en las universidades, el director de esta Escuela,
Lic. Juan Angel Sánchez Palacios, hizo algunas declara·
ciones a la prensa local el pasado mes de junio.
Entre otras cuestiones, el Lic. Juan Angel Sánchez señaló: "No existe una conjura comunista, y la escalada de
violencia es producida por el agitador más fuerte y
efectivo, como lo es la crisis económica que padecemos,
y que afecta directamente a la clase media y, sobre todo, a los universitarios como medio más sensible dentro
de la sociedad".
Y sobre la pretendida conjura, apuntalada (según el decir
del mencionado legislador) por agentes izquierdistas extranjeros, el Director opinó: "Los mexicanos no somos
unos tarados para creer lo que dijera un diputado del
PRI, en el sentido de que somos manipulados por agentes extranjeros; porque si ni solos podemos organizarnos,

....
"'

�COLABORAN EN ESTE NUMERO:

menos lo haríamos con entes ajenos a nuestra idiosincracia y con intereses disímiles a los nacionales"

PROYECTO NUEVA FACULTAD...
"Las luchas estudiantiles magisteriales de los sesentas
y el s!ndicalismo universitario emergente en los setentas,
han sido dos factores que han modificado la fisonomía
Y, si se nos permite, la forma de ser de las universidades.
"Después de estos acontecimientos la función y el pro.'
pósito ya no son ni pueden ser los mismos, y se hace.
necesario redefinir éstos, en el marco totalmente inusitado del crecimiento desmesurado de la matrícula y un
hecho presente: la crisis económica.
"Este ·es el significado que hemos querido darle a la
tarea colectiva que hemos propuesto a profesores, estudiantes y trabajadores de nuestra Facultad, al proponer
la revisión de objetivos y la postulación, consecuente, de
un nuevo modelo de Facultad..."
Con estas palabras se hace la presentación, por parte del
Lic. Juan Angel Sánchez Palacios, del "Proyecto de Nueva Facultad. Modelo Académico Alternativo. Documento de Base 1".
Este Documento-Propuesta, que circula entre maestros
y alumnos desde junio pasado, fue elaborado por una comisión en la que participaron los siguientes maestros:
Jesús Armando Alanís, Martha Casarini, Bernardo Flores, José Héctor Franco, José María Infante, José Anto·
nio Mejía, José Luis Méndez, Aída O'Ward, Herón Pérez
Martínez, Julieta Pisanty, César Rivera, Ricardo Villarreal y Juan Angel Sánchez.
El documento, que es bastante amplio y detallado, presenta, en términos muy generales, la propuesta de un
tronco común académico para las seis licenciaturas que
hay en la Escuela.
La licenciatura en Traducción se convierte en licenciatura en Lingüística Aplicada, permaneciendo las otras
como están.
Se propone un tronco común de cuatro semestres para
los estudiantes de todas las especialidades, cursándose en
estos primeros dos años una serie de materias generales
de tipo metodológico y de conceptos fundamentales:
Lenguaje y Razonamiento, Hermenéutica Lingüística, La
Expresión Lingüística, Lógica, Epistemología, Historia
d~ la_ Cultura Occidental, Historia y Sociedad, y Se·
minan o de Problemas Contemporáneos.

~

Sólo después del cuarto semestre vendrían, entonces, las
materias del área de la especialidad, permaneciendo en
general de manera similar a las hoy existentes.

El documento se extiende explicativamente sobre los
cambios ~s~ecíficos en cada una de las licenciaturas, y
sobre ob1et1vos y contenidos de las materias del tronco
común y las especialidades.
La discusión abierta y constructiva, persiguiendo el enriquecimiento de este Documento-Propuesta presentado
por la Administración, es un requisito necesario para el
desenvolvimiento positivo del proceso de reforma académica en nuestra Escuela, afán que no resultará infructuoso, como termina diciendo la presentación "si
todos analizamos, discutimos, criticamos y opina~os;
si damos la más amplia participación en el proceso y
aportamos en él todo nuestro esfuerzo".
MESA REDONDA SOBRE EDUCACION...
El 30 de agosto, reanudadas las clases de un nuevo semestre, se realizó en el Auditorio Alfonso Rangel Guerra, y como parte del programa conmemorativo del 50
Aniversario de la UANL, una mesa redonda con el tema
"La política educativa del Estado mexicano". En ella participaron el Mtro. Olac Fuente Molinar (maestro del Instituto Politécnico Nacional y conocido especialista en
problemas educativos), el Mtro. José Antonio Mejía (de
la UANL) y el Lic. Alfonso Rangel Guerra (de El Colegio
de México, y quien ha ocupado puestos de primer orden
en organismos estatales de educación superior).

ANNE SEXTON. Poeta norteamericana
nacida en 1928 en Newton, Massachusets. Se graduó en Artes en el Garland

Junior College y en la Boston University.
En 1967 obtuvo el premio Pulitzer por
su libro Viva o muerta. Obtuvo también
la beca Robert Frost, y subvenciones de
la Fundación Ford y la Academia tle Artes y Letras de los Estados Unidos. Fue
distinguida, asimismo, con tres doctorados honoris causa en Artes y Letras. Murió por voluntad propiá en 1974.
ERNESTO LACLAU (Buenos Aires, Ar·
gentina). Licenciado en Historia por la
Universidad de Buenos Aires. Estudió
Artes en Oxford y es doctor en Filoso·
fía por la Universidad de Essex, lnglate·
rra en la especialidad en Ciencias Políti~. Colabora regularmente en revistas
especializadas como la New left review,
Marxism today, Economy and society.
Es autor, entre otros, del libro Tres en·
sayix sobre América Latina.
ROSAURA BARAHONA (México, D.F.
1942). Es licenciada en Letras Españolas
y Lengua Inglesa. Estudió Guión Cine·

rnatográfico en la Escuela Oficial de Cinematografía, en Madrid, España. Actualmente es profesora de Guión y Lite·
ratura en el Instituto Tecnológico Y de
Estudios Superiores de Monterrey, don·
de es además directora de la licenciatura
en Letras Españolas.
MARIO CERUTTI (Córdoba, Argentina,
1941). Investigador y maestro de tiempo completo en la Facultad de Filosofía
Y Letras de la UANL. Ha publicado
·Burguesía y capitalismo en Monterrey:
1850-1910 (Ctaves Latinoamericanas,
1983) y Economía de guerra y poder regional en el siglo XIX (Archivo General
del Estado de Nuevo León, 1983). Ha
Participado como co-autor de importantes obras, entre Ias que cabe destacar La
Pl'ensa en la revolución liberal: España,
Portugal y América Latina (Universidad
Complutense de Madrid, 1983).

ROBERTO A. FOLLARI. Profesor-investigador de la Comisión de Apoyo y
Desarrollo Académico de la UAM-Azcapotzalco.
FRANCISCO J. PAOLI. Rector de la
Universidad Autónoma Metropolitana
Unidad Xochimilco.
·
JUAN ANGEL SANCHEZ. (Matehuala,
S.L.P. 1941 ). Estudió filosofía en la Fa·
cultad de Filosofía y Letras de la UANL,
de la que actualmente es director. Es
también pasante de la maestría en Filo·
sofía en la misma Escuela. Ha publicado
artículos varios en revistas especializadas, y es autor de una Antología filosófica y una recopilación de textos de los
presocráticos.
ALFREDO PIÑEYRO. (Anáhuac, N.L.
1936). Estudió medicina en la Facultad de Medicina de la UANL, de donde
ha sido director. Tiene estudios de pos·grado en el Instituto de Toxicología de
Tubinga, Alemania. Artículos suyos han
aparecido en diversas revistas especializadas, y ha participado en congresos realizados en diferentes países de Europa
y América. Actualmente es rector de la
UANL.

JESUS DE LEON. (Saltillo, Coahuila.
1953). Está a punto de terminar su
maestría en Literatura en la Escuela de
Graduados de la Normal Superior de
Nuevo León. Ha publicado cuentos en
revistas y diarios del país. En 1982 publicó, junto con otros jóvenes, un libro
colectivo de cuentos, en ediciones Punto de Partida de la UNAM. Actualmente
se encuentra en prensa su libro de cuentos titulado No se lo vayas a decir anadie.
MARGARITO CUELLAR. (Cd. del
Maíz, S.L.P. 1956). Es estudiante del último semestre de Periodismo en la
UANL. Perteneció al taller literario
Tinta Joven. Ha publicado dos libros de
poemas: Que el mar abra sus puertas pa·
ra que entren los pájaros (1982) y Hoy
no es ayer (1983).

ERICK ESTRADA. (Monterrey, N.L.
1949). Es licenciado en Derecho por la
UANL, y diplomado por el Instituto de
Estudios e Investigaciones Cinematográficas de la Universidad de París 111 (Censier). Ha realizado además estudios sobre
técnicas antiguas de fotografía (Planitotipo, calotipo, quimograma, cianotipia, etc.)
en París y México, D.F. Sus trabajos de fotografía han 1sido presentados en una gran
variedad de exposiciones, realizadas en
México, D.F., Guadalajara, y esta ciudad.
MINERVA MARGARITA VILLA·
RREAL. (Montemorelos, N.L. 1957)..
Estudió Sociología en la Facultad de
Filosofía y Letras de la UANL, donde
actualmente es maestra y estudia teatro. Ha ca-dirigido la revista i, la editorial Hogaza y la gaceta literaria del
mismo nombre (Hogaza). En 1982 publicó Hilos de viaje (poesía).
RICARDO YAl'JEZ. (Guadalajara, Jalisco, 1948). Estudió filosofía y letras
en la Universidad de Guadalajara y en la
UNAM. Ha publicado poemas en los
suplementos y revistas más importantes
del país. Ha publicado varios libros de
poesía, entre ellos Divertimiento y Es·
critura sumaria.

HERON PEREZ. Mexicano. Lingüista y
traductor, políglota, graduado en la Universidad Gregoriana y en el Instituto Bí·
blico y de Estudios Orientales de Roma,
Italia. Como traductor ha publicado sus
trabajos en Europa y en México. Como
escritor e investigador, colabora regular·
mente en revistas y periódicos nacionales. Actualmente es docente e investigador de tiempo completo en la Facultad
de Filosofía y Letras de la UAN L, en lá
que funge como director del Instituto
de Investigaciones.
JOSE LUIS MARTIN. Es profesor en el
Departamento de Historia de la Facul·
tad de Letras, en la Universidad Autó·
noma de Barcelona (España).

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�SUMARIO .

UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
RECTOR: Dr. Alfredo Piñeyro Lópe~
.
SECRETARIO GRAL.: lng. Orel Dano Garcta

2

FACULTAD DE FILOSOFIA y LETRAS
. DIRECTOR: Lic. Juan Angel Sán~hez ~alados
SECRETARIA ACADEMICA:Lic. Atda Wardtterón Pérez Martínez
SECRETARIO DE INVESTIGACl~~~u:i~oFACULTAD: Lic. ttéctor Franco
SECRETARIO DEL PROYECTO
ni s
.
SECRETARIO ADMINISTRATIVO: lng. Ar~a~~~:r:;ION CULTURAL: Lic. Julieta Plsanty Mann
SECRETARIA DE DIFUSION ACADEMT~~DITORIAL: Lic. José Roberto Mendirichaga
COORDINADOR DEL DEPARTAMEN

EL JOCOTE
Pablo Antonio Cuadra

5

.º

9

LAS CIENCIAS SOCIALES Y LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFIA

Adolfo Sánchez Vázquez

DE RICARDO A SRAFFA
Enriqueta Medina / Federico Arreola

14

¿QUE HAY CON LA FILOSOFIA?
Cesáreo Morales

PUBLICACIONES DEL DEPARTAMENTO EDITORIAL DE LA FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS DE LA U.A.N.L.

;..

l.\ \Jb10001.0GI.\,
l'-'l!'l••!•IOI\

Para el eplstemólogo argentino, toda Investigación tecnológica tiene supuestos íllosóílcos
y existe una íilosofia de la tecnología a la que
conviene atender.

~~~:~~ ~~ 'v~~~~~~Tti~ ~~;;:~~:!tL"o~t{g~S
CONSEJO EDITORIAL
Lic. Mario Cerutti
.
Lic. Miguel Covarrub1as_
Mtro. Nerón Pérez Mart1~ez
Lic. Julieta Pisanty Mann
Lic. Juan Angel Sánchez
Lic. Ricardo Villarreal

No se puede Ignorar hoy día la Integración orgánica de la tecnología con el resto de la cultura. y primerisimamente con la íllosofia, a
fin de que ésta misma nos indique la esencia
ontológica. gnoseológica. axlológica y ética
de la tecnología. la que debe entenderse como
un cuerpo de conocimientos. compatible con
la-ciencia y controlable por el método científico.
Mario 8unge, Tecnología y fllosofla. Colección Cuadernos de filosofía, Facultad de
filosofía y Letras UANL. 79 pp.. $ 120.00

EDITOR
. .
José Roberto Mendmchaga

samuel Noyola
OFICINAS
Facultad de Filosofía y Letras UANL
Ciudad Universitaria
San Nicolás de Los Garza, N.L.,
México.
Publicación tetramestral
Precio del ejemplar: $100.00 M.N.
suscripción anual: $400.00 M.N.

Remiten estos fragmentos a las obras originales de los presocráticos. de tal forma que
maestro y alumnos puedan cotejar y establecer relaciones dentro de cada obra y analizadas en conjunto.
Se trata de un texto fundamental en las escuelas y facultades de FIiosofía.

Juan Angel Sánchez. l'ragmentos filosóficos
Colección Cuadernos de FIiosofía, Facultad de
FIiosofía y Letras UANL. 107 pp.. $ 1.30.00

45

REDACCION
ttumberto Salazar
DIAGRAMACION

Los máximos representantes de las Escuelas
Eléatlca y de Mlleto. Heráclito, los Pluralistas
(Anaxágoras y Empédocles) y Demócrito, aparecen en el texto antológico de Juan Angel
Sánchez. actual director de la Facultad de FI·
losofia y Letras de la UANL.

45

Polémico. debiera definirse este texto del doctor Eli de Gortarl. investigador de reconocido
prestigio en el ámbito universitario nacional y
extranjero.
Molesto por la evaluación critica planteada
por el doctor Mario Bunge sobre la Maestría
en Metodología de la Ciencia de esta Facultad
de FIiosofía y Letras. el maestro De Gortarl
impugna las aseveraciones de 8unge y reaílrma su proyecto inicial.
De la discusión. salimos enriquecidos maestros. alumnos y estudiosos de la filosofía. Se
trata de una documentada disertación sobre
la Metodologla y sobre el método como vinculo entre la Ciencia y la Filosofía.
Eli de Gortarl. La metodología: una discusión,
Ediciones Especiales. Facultad de FIiosofía y
Letras UANL, 61 pp., $ 125.00

POEMAS
Alfredo García Valdés

LA HUELGA TEXTIL EN PUEBLA (1918)
Leticia Gamboa

55

NOTICIAS INTERNAS DE LA FACULTAD

En este número: Ilustraciones de Salvador Pinoncelly

�SUMARIO

UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
RECTOR: Dr. Alfredo Piñeyro López
SECRETARIO GRAL.: lng. Ore! Darío García

2

FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
DIRECTOR: Lic. Juan Angel Sánchez Palados
SECRETARIA ACADEMICA:Lic. Aída O'Ward
SECRETARIO DE INVESTIGACIONES: Mtro. Herón Pérez Martínez
SECRETARIO DEL PROYECTO DE NUEVA FACULTAD: Lic. Héctor Franco
SECRETARIO ADMINISTRATIVO: lng. Armando Alanís
SECRETARIA DE DIFUSION ACADEMICA Y EXTENSION CULTURAL: Lic. Julieta Pisanty Marín
COORDINADOR DEL DEPARTAMENTO EDITORIAL: Lic. José Roberto Mendirichaga

EL JOCOTE
Pablo Antonio cuadra

5
9

Enriqueta Medina / Federico Arreola

..

22
No son muchos en la actualidad los textos de
poética, y menos de poética estructural.
El presente texto del doctor José Pascual Buxó,
se constituye por una serie de cuatro artículos
que sobre el tema aparecieron en las publica·
clones nacionales Anuario de Letras de ta
UNAM, Revista de la Universidad de México y
Plural.
Buxó explica cómo las leyes especificas de la
lengua poética deben establecerse de acuerdo
a una rigurosa correlación con las leyes hls·
tóricas; los renómenos que reclaman la atención de los analistas de la literatura para la
comprensión e interpretación de la poesía; la
aplicación de la poética jakosbsoniana al estudio de las obras literarias; y la necesidad de
llegar a la unidad literaria a través del ritmo
y de la recurrencia.
José Pascual Buxó, Aspectos de la poética
estructural. Cuadernos del Instituto de Investigaciones, Facultad de Filosofía y Letras UANL,
115 pp., $ 130.00

Para Mario Cerruti, investigador-docente,
nuestra Facultad , la Influencia de la lndu
lización norteamericana del siglo pasado
decisiva en el surgimiento de una burgu
nacional que se Inicia en el marco de la
ducción capitalista.
El autor hace un amplio análisis sobre la;
nesls y desarrollo del capitalismo norte•
rlcano, en cuanto que éste va a determlnMi
modelo económlco-polltico del nuevo país.
Se hace una comparación entre las colo 1
del Norte y del Sur, y su responsabilidad en
Guerra de Secesión . El resultado de estos
lores es la presencia de un imperialismo
nopólico y capitalista, que impide la for
clón de una burguesía Industrial nacional.
se deja para verificación ·· ... si es posible
-inclusive- lograr un desarrollo contl
sobre bases capitalistas", no sólo en Esl
Unidos, sino en cualquier país del mundo.

lll

Mario Ceruttl. La etapa colonial en los
dos Unidos, Cuadernos de Historia, Facu!~
de Filosoíia y Letras UANL, 18~ pp., $ 52,_.

36
39

Herón Pérez Martínez

Yvette J1menez de Báez
LA CRITICA LITERARIA MATERIALISTA EN FRANCIA
Claude Bouché

PREFACIO
Ario Garza Mercado
POEMA
Ramón Martínez Sáenz

SEÑAS, RESEÑAS y CONTRASEÑAS

4'%_

4,,,}

45

DE SU IDENTIDAD EPISTEMOLOGICA

UNA AL~ER_NATIVA CRITICA PARA UNA SOCIOLOGIA DE LA LITERATURA

37

Humberto Salazar

OFICINAS
Facultad de Filosofía y Letras UANL
Ciudad Universitaria
San Nicolás de Los Garza, N.L.,
México.
Publicación tetramestral
Precio del ejemplar: $100.00 M.N.
Suscripción anual: $400.00 M.N.

Miguel Covarrubias

26

I\L,Ll/"\'--'"--'1VI l

DIAORAMACION
Samuel Noyola

Cesareo Morales

• ES CRISTAL SU MONUMENTO

18

!ll
A través de " La mina", Estrada nos transporta en las
Impresiones y vivencias del mundo subterráneo de
la minería, donde los más pobres y los más débiles
llevan la peor parte, en tanto extranjeros y socios medran a su antojo. Y " La parábola del pigmeo" es una
fina sátira del despotismo y de la rastrera polltlque·
ria de quienes se encumbran, a pesar de carecer de
cualidades y virtudes para el mando público.
Ramiro Estrada Sánchez, La Isla de los dictadores,
Colección Nueva Narrativa/ l, Facultad de Filosofía
y Letras UANL, 86 pp., $ 160.00

¿QU~ HAY CON LA FILOSOFIA?

LA SOCIOLINGUISTICA EN BUSCA

la
isla
d.- los
dMadort•s

Da nombre al libro de Ramiro Estrada Sánchez el pri·
mero de cuatro cuentos. La isla de los dictadores re·
lata la vida de doce dictadores asilados, unidos por
el miedo a sus respectivos pueblos y al Juicio severo
de la democracia. Jeremías cabrera los acaba en una
obsesión paranólca, y acaba él mismo con su atormentada vida.
" Donde termina la esperanza" es la historia -recreada por la creación literaria- de tantos de nues·
tros compatriotas campesinos, a los que la Revolución otorgó el derecho a morirse de hambre. Eustaquio es el protagonista del drama: de un drama
que empieza con la salida de su pueblo hacia el Norte, pero donde la esperanza se ahoga en el Río Bravo.

Adolfo Sánchez Vázquez

DE RICARDO A SRAFFA

14
16

LAS CIENCIAS SOCIALES y LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFIA

POEMAS
Alfredo García Valdés

LA HUELGA TEXTIL EN PUEBLA (1918)
Leticia Gamboa

55

NOTICIAS INTERNAS DE LA FACULTAD

En este número: Ilustraciones de Salvador Pinoncelly

�EL JOCOTE

Pablo Antonio Cuadra
En el principio eran dos árboles:
el uno creado por el sol y el otro por la luna
el uno que extraía del sol el secreto de la acidez
y el otro que extraía de la luna el secreto de la dulzura.
Por eso el Jocote reúne en su sabor a los opuestos
y se cubre de hojas cuando no tiene frutos
y para dar sus frutos pierde todas sus hojas.
Por eso los indios lo tuvieron como el árbol del amor
porque para dar su dulzura se desnuda.
Por eso el amor nace en esta tierra cuando los jocotes dan su fruto
y los muchachos y las muchachas van a jocotear a los patios y a las huertas
y es bajo los árboles que se aman.
¡Gloria a Dios por una muchacha de quince años
y su lindo vestido que la cubría de alegres flores!
-¡Baja!-le ctije-: Yo no soy guerrero.
Desde que partió Quetzalcóatl, el pacífico
..
los dioses de esta tierra han preferido el terror o las matemattcas
y usan los astros como dardos
En sus mitologías
nunca bajó un dios a desposarse
con una hija de los hombres.
-¿Por qué tú no bajas? ¡Soy poeta!
Y bajó ella. Y al ceñirla
vi que los traviesos Tlamachas, pequeños como colibríes
habían colocado el árbol cargado de frutas
en el lugar exacto de mi primer·beso.
·Gloria a Dios por esta estela con su fecha precisa
·
i
•
• b 11
esculpida de pájaros, de dulces bnsas y el signo de este ar o •
Entonces tú ignorabas que en las islas antiguas
una Mirra se abrió para producir a Adonis.
Entonces no habíamos escuchado a los narradores de leyendas
que el Jocote engendró a Xocotzín, una de las cuatro Venus nahuales
N

{las lxcuinames)
a quien los códigos dibujaban como te dibuja mi recuerdo

"

'
•

mordiendo las rojas frutas agridulces.
Los españoles que convirtieron sus nostalgias en metáforas
llamaron " ciruelas indias" a estas frutas
y en botánica su nombre genérico es " Spondias"
la palabra griega que usó Teofrasto para nombrar a las ciruelas,
pero ni el lustre griego, ni el parecido en que tanto insistieron los hispanos
hicieron olvidar al indio el nombre de éste árbol:
Jocote es " Xocotl " que en nahuatl significa " fruta"
- la fruta por excelencia- la fruta
de los cien sabores. Porque las hay verde-dulces y las hay amarillas
y existe el jocote llamado Tronador y el Boca-de-perro
y el Guaturco y el lsmoyo
y el Jocote de Lapa y el de Bejuco
y el de Jobo y el de Venado
y los hay -dice Joseph de Acosta- " unos que llaman de Nicaragua
que son muy colorados y pequeños
que apenas tienen carne que comer
pero eso poco que tienen es de escogido gusto
y un agrillo tan bueno o mejor que el de la guinda" .
La madera del jocote es blanquecina o pardusca
Y su corteza suelda las heridas como por milagro, cuenta Oviedo, el Cronista.
" Estando yo en la provincia de Nicaragua -escribese bautizó un cacique, señor de la plaza de Ayatega
Y este cacique en cierta batalla fue degollado por enemigos y lo dejaron por muerto
pero sus indios recobraron su cuerpo y quitaron la corteza a un ciruelo de estos
Y se la aplicaron a la herida y con aquello soldó y sanó
y yo le vi y le hablé
Y era cosa para espantar verle al cacique la garganta
Y las cicatrices y burujones por donde lo habían degollado" .
Escucha, pues este poema, sembrador de árboles:
fue escrito para un pueblo donde la violencia abate
al héroe y al amante:
¡Corta tú en mi nombre una rama al Xocotl de los nahuas
Y siémbrala en tus caminos

I

�LAS CIENCIAS SOCIALES Y LA
ENSENANZA
DE LA FILOSOFIA

Adolfo Sánchez Vázquez
¡siémbrala en tu historia!
.
porque este es el árbol que cierra y abre hendas:
Las cierra con su corteza cuando son heridas de guerra.
Las abre con sus frutos cuando son heridas de amor.

EL JOCOTE fue tomado del libro Siete árboles contra el atardecer, editado en 1980 por

.

_

la Presidencia de la República de Venezuela como un saludo al primer Aniversario de la Revolución N1caraguense.

1.· El problema del lugar de las ciencias en la enseñanza de la filosofía en
los estudios universitarios y, en parti·
cular, en las facultades de filosofía,
obliga a responder a dos cuestiones
previas, estrechamente enlazadas entre
si: a) ¿Qué tipo de relación mantiene la
filosofía con las ciencias, trátese de
ciencias formales como las matemáticas, o fácticas, como las naturales o sociales?. b)¿La enseñanza de la filosofía
debe reducirse a su ámbito especial, a
las llamadas disciplinas filosóficas, o
debe incorporar a él cierta formación
científica?. La segunda cuestión, de·
pende de la primera y ésta a su vez de
dos suspuestos: uno teórico y otro prác·
tico, real o coyuntual.
2.· El supuesto teórico sin el cual no
es posible responder a la cuestión (a)
planteada, es el de nuestro modo de·
concebir la filosofía. Según como concibamos la filosofía, concebiremos a su
vez el tipo de relación que la filosofía
mantiene con las ciencias y, ·en consecuencia, el peso que éstas hayan de tener en un programa de enseñanza de la
filosofía. El supuesto práctico, coyuntual, es el grado de formación científica con que llegan, bajo, en general, los
alumnos a la Facultad de Filosofía.
3.· Por lo que toca al supuesto teórico, es evidente que el modo de entender la filosofía determina la respuesta
a la cuestión del lugar de las ciencias
en la formación filosófica.
A este aspecto, cabe recordar que hay
filosofías que se conciben en una actitud negativa hacia las ciencias. Es el caso de toda filosofía irracionalista, del tipo de la representada por Kierkegaard
Y, en general, por la linea existencialista que arrancando de él llega hasta Heidegger en nuestros días. Naturalmen·
t~, si la irracionalidad se coloca por encima de la racionalidad positiva que encarnan las ciencias, no hay lugar para
que la filosofía reflexione sobre las ciencias o fundamente sus principios en
ella. Algo semejante cabe decir de una
filosofía que, pretendiendo ser un saber racional adopta una de estas dos
posiciones: a) la de sierva ya sea de la

teología o de la política, o b) la de dueña y señora del saber, incluso por encima de las ciencias. Esta última es la
concepción propia de las filosofías especulativas o metafísicas que conside·
ran que la filosofía puede proporcionar
un conocimiento superior acerca del
"ser en cuanto ser", o acerca de los "primeros principios" o las " primeras causas" conocimiento que las ciencias no
pueden dar ya que éstas se mueven en
la esfera de la experiencia. Este carác·
ter especulativo, metafísico, no es privativo de una filosofía idealista; también una filosofía materialista -del tipo de la del DIAMAT- puede conservar
ese carácter aunque " el ser en cuanto
ser", " los primeros principios" o " pri·
meras causas" se busquen en la materia como una realidad en sí y última. El
carácter especulativo se mantiene en
cuanto que ese conocimiento se obtiene a espaldas de la ciencia, o en tanto
que el papel de ésta se reduce a la confirmación de lo que se ha establecido
como un principio o ley universal "a
priori" . Obviamente, en un caso a) la
ciencia es ignorada y en el otro b) es reducida a una condición ancilar.
Una tercera posición es la que consi·
dera que la filosofía carece de un objeto propio, distinto del de las ciencias.
La filosofía justificará, históricamente,
su existencia, mientras las ciencias positivas no habían alcanzado su madu·
rez. Como sabemos, mientras las cien·
cias permanecieron en su infancia, las
ciencias positivas formaban parte de la
filosofía. Así sucedió en los tiempos antiguos con las matemáticas, la física y
la biología hasta que en los tiempos
modernos fueron desprendiéndose del
tronco filosófico común. El proceso ha
proseguido hasta nuestra época. Las úl·
timas en independizarse han sido la Ló·
gica y la Psicología. En nuestros días,
disciplinas que hoy se consideran filosóficas -como la Etica y la Estéticapueden concebirse como ciencias, o
sea, como una teoría de la experiencia
estética y del arte, aunque naturalmente tengan -como toda ciencia- cier·
tos supuestos filosóficos.
Ahora bien, aunque es cierto que his·

tóricamente la filosofía ha perdido un
terreno que ha sido ocupado por las
ciencias esto no significa que se haya
quedado sin terreno propio, como sostiene la línea filosófica -aunque niegue
la filosofía- que se extiende desde el
positivismo clásico al neopositivismo
actual. Es cierto que para una filosofía
especulativa que considera que su terreno propio consiste en un conoci·
miento aparte o superior respecto de
las ciencias. esta independización no
afecta a la concepción de su objeto. Y,
en este sentido, las críticas de Carnap,
por ejemplo, al subrayar no ya el carácter falso sino carente de sentido de muchas de las proposiciones de la metafísica (incluyendo la de Heidegger), cons·
tituyen una operación de higiene teóri·
ca necesaria. Se ha demostrado que la
pretensión de hacer pasar por conocí·
miento lo que no es propiamente tal -o
sea el científico- es una pretensión sin
fundamento. Pero con ello, no está demostrado -por el positivismo de uno
u otro corte- que la filosofía carezca
de un ámbito propio y que pueda mantener cierta relación con la ciencia. Por
lo pronto, el positivismo remozado de
hoy tiene que reconocer que las cien·
cias positivas en cuanto tales no reflexionan acerca de sus fundamentos, métodos, perspectivas e integración en el
conjunto del saber y de la práctica social, y que éstas reflexiones se dan fuera, pero no al margen de ellas, en este
tipo de saber que es la filosofía.
Ahora bien, siendo importante los
problemas epistemológicos y metodo·
lógicos en relación con la ciencia, la fi.
losofía no puede reducirse a este campo temático.
Si no se entiende en el sentido especulativo, metafísico, que hace de ella
una filosofía del "ser en cuanto tal " o
de las " relaciones entre el pensamiento y un ser en si" . La filosofía no consiste en un hacer intemporal; es por el
contrario una actividad humana datada mediante la cual los hombres con ciben su relación con el mundo, con la
naturaleza y sus relaciones entre si. La
filosofía da al hombre una conciencia
de su lugar en el mundo y de su lugar

u,

�entre los hombres. Y, como se hace en
un tiempo dado y en una sociedad da·
das, el modo como concibe su lugar,
particularmente en la sociedad dividi·
da en clases, no puede dejar de estar
afectado por intereses y aspiraciones de
clase sociales. Y de ahí la diversidad de
~ilosofías. En toda filosofía hay por ello
""ff'n componente ideológico que explica
esa diversidad.
Ante esto, caben dos actitudes: A) ne·
garse a reconocer ese componente
ideológico, o sea, la vinculación entre
filosofía y realidad social, y pretender
situarse por encima de su tiempo y de
su sociedad, como si la filosofía pudie·
ra ser inmune a todo contagio ideoló·
gico. Es lo que han hecho las filosofías
metafísicas del pasado y, sobre todo, el
neopositivismo en todas sus variantes
en el presente, o B) reconocer ese com·
ponente sólo en los otros, en las otras
filosofías, en tanto que la verdadéra fi·
losofía sería crítica por su naturaleza y,
en primer lugar, crítica de las ideolo·
gías, aunque inmune ella misma a to·
da ideología.
Ahora bien, sólo una filosofía que
asume conscientemente su propia na·
turaleza ideológica, no sólo la de las
ajenas está en condiciones de enfrentarse a los efectos nocivos -cuando
existan- de la ideología.

10

La pretensión de una filosofía cientí·
fica, libre de toda ideología, es a su vez
ideológica. En consecuencia, el modo
de plantearse en ella la relación entre
filosofía y ciencia, como una especie de
guardián de la pureza científica, de la
verdad, frente a la ideología perturba·
dora es también ideológica.
Si se admite el carácter ideológico de
la filosofía, habrá que admitir también
que toda filosofía tiene efectos sociales,
ideológicos, prácticos. Y que, por lo tan·
to, la adhesión a una filosofía, es una
adhesión, a cierta actitud ante el mun·
do en que vivimos. Si la filosofía expre•
sa el modo como concebimos nuestra
relación con él, y la relación entre los
hombres, la filosofía que escojamos nos
permitirá ver ese modo como " propio"
o " ajeno", y de acuerdo con ello, con·

tribuirá a mantenerlo o transformarlo.
Toda filosofía, incluso la más idealis·
ta -como lo fueron las filosofías de Pla·
tón y Hegel- no deja de tener esos efec·
tos prácticos. Por tanto, de lo que se tra·
ta no es de negarlos -como hacen las
filosofías supuestamente inmunes a to·
da ideología- sino de reconocerlos, y
de asumir una posición que puede os·
cilar entre la concordancia y la contra·
dicción, entre la aceptación y la trans·
formación, entre la ·conciliación con el
mundo y, por tanto, basta interpretar·
lo, dar razón de él y la transformación
del mundo en cuyo caso se trata de que
la interpretación contribuya a su trans·
formación. Tal es el sentido de la famo·
sa Tesis XI de Marx sobre Feuerbach,
muchas veces traducida a un lenguaje
simplista: " Los filósofos se han limita·
do a interpretar el mundo; de lo que se
trata es de transformarlo".
Naturalmente, una filosofía de este
género no puede hacer del "ser en cuanto tal" o del "primer principio" -sea es·
te espiritual o material· su problema
fundamental. El problema es el de las
relaciones entre el hombre y el mundo,
y, por tanto, el papel de la ciencia, del
trabajo y la técnica es fundamental en
las relaciones, ya que la transformación
del mundo por el hombre pasa necesa·
riamente por el trabajo, la ciencia y la
técnica. La ciencia permite el conoci·
miento de la realidad natural a transformar; pero la transformación sólo se
opera mediante el trabajo, la produc·
ción material que, a su vez, tienen por
base el desarrollo de los instrumentos
y mecanismos que permiten elevar la
eficiencia de ese trabajo o esa produc·
ción.
La filosofía tiene, pues, que relacio·
narse con las ciencias naturales que
permiten esa transformación. Tiene que
explicar el papel que ellas desempeñan
en ese proceso; tiene que ocuparse de
la naturaleza de la ciencia, de sus mé·
todos, justamente para contribuir a es·
clarecer las vías del conocimiento cien·
tífico. Pero tiene que abordar también
el problema ético y social del uso de la
ciencia y de la tecnología, problema vi·

tal en nuestra época en que el progre·
so científico y técnico amenaza con
arrojarnos a un desastre ecológico o al
exterminio nuclear.

pretende cuantificar la información
transmitida, no agota el problema. Hay
que asomarse a los problemas filosófi·
c?s que en la actualidad plantea, por
ejemplo .Habermas a partir de los logros
de estas ciencias de la comunicación.

Pero, la filosofía -como antes
decíamos- da conciencia de las rela·
ciones entre los hombres, ofrece una
concepción del hombre, de la historia
y de la sociedad. Y sólo un conocimien·
to objetivo, fundado, científico del hombre y de sus relaciones puede contribuir
a una práctica social que cambie las re·
ladones de explotación y enajenación
entre los hombres.

Con los problemas de la comunicación, ~lene que ver también en un ~
no mas general la Semiótica o Teona
general de los signos, ciencia cuyos primeros _ladrillos puso Pierce y que, en la
actualidad, ha adquirido un gran desarrollo. Los trabajos de Pierce y, en nuestros dias, los de Barthes, Eco y la Escuela de Tartu ~ncabezada por Lotman, no
pueden ser ignorados por un estudiante de filosofía.

La filosofía así concebida se encuentra, pues, en estrecha relación con las
ciencias sociales o humanas y con las
diferentes actividades humanas, en
particular, con la política.
De aquí la necesidad de disponer de
un bagaje de conocimientos en el terre·
no de las ciencias sociales sin los cua·
les no podemos plantearnos los problemas filosóficos que responden a nece·
sidades de nuestro tiempo y de nuestra
sociedad.

De nuestro planes de estudio siempre
han formado parte las disciplinas filo·
sóficas que, como la Antropología filo·
sófica o la filosofía de la Historia, pre·
tenden ofrecernos una concepción del
hombre o una teoría de la historia.
Ahora bien, una antropología no es·
peculativa, que no trate de fijar la na·
turaleza inmutable e intemporal del
hombre al margen de la historia y la sociedad, tiene que apoyarse en lo que
acerca del hombre nos dicen las llama·
das tradicionalmente ciencias del hom·
bre y, más propiamente ciencias s9cia·
les; es decir, las ciencias que nos ofre·
cen el conocimiento del comportamien·
to social del hombre.
Ciertamente hay un obstáculo serio
para integrar estos conocimientos en la
formación filosófica, la extensión de es·
ta área del saber. Pero no se trata de dar
cursos normales de cada una de estas
mat~rias que, en forma general o mo·
nográfica, se dan en Escuelas o Facul·
tades especializadas. Se trata de dar

i

cursos en los que se recojan los concep·
tos fundamentales de estas materias
así como el tipo de problemas que inciden en la filosofía. Debieran ser además
programas muy elaborados que tuvie·
ran _-hasta donde fuera posible- un
c?racter interdisciplinario, pues la sociedad es un todo, y sólo artificialmente pueden separarse el estudio de las di·
ferentes esferas, instancias o niveles de
ese todo concreto:
Como suele hacerse habitualmente
en el estudio académico de la economía
pol!t_ica, la sociología y la Teoría
Poht1ca.
Pero, independientemente del modo
comos~- art!culen, es innegable que la
f~rmacion filosófica no puede prescin•
dir de ~se conocimiento fundamental,
e~ten_d_ido como conocimiento positivo,
cIentif1co.
. En eS t e plano habría que señalar la
impor_tanci~ de la etnología o la antroP?logia ~ocial. Baste señalar la influen~a filos?fica de las investigaciones conemporane?s de Levi-Strauss para comprender su importancia. De modo semej~~te, ~oy no se puede estudiar la sig·
nificación de la conducta humana sin
tomar en cuenta las estructuras profun·
~as de la personalidad (el inconsciene). Convendría recordar aquí a título

de ejemplo la influencia del psicoaná·
lisis en Althusser o Marcuse.
Todas estas ciencias tienen que ver
con la conducta humana, con su comportamiento social y, por tanto, una
teoría filosófica del hombre, de la socie·
dad o de la historia no puede prescin·
dir de ellas.
Existe asimismo un conjunto de cien·
cias que tienen que ver con la conducta humana en cuanto que esta entraña
necesariamente un proceso de comunicación y en cuanto que este proceso
a_fecta el conocimeinto mismo, es decir,
t1e~e co_nsecuencias para la epistemolog1a. 51 la comunicación se entiende
como lenguaje, la lingüística como
ciencia que lo estudia: es fundamental.
Ya sea en la dirección estructuralista
que arranca de Saussure, ya sea en el
sentido generativo con la Innovaciones
que aporta Chomsky, la lingüística tie·
ne ~u~ formar parte del bagaje de co·
nocIm1entos del alumno de filosofía.
En este terreno de la problemática de
la comunicación, el alumno ha de tener
a_lgunas ideas fundamentales (que no
tienen por qué constituir un curso en·
tero aunque sea semestral) del proceso de comunicación que proporciona la
Teoría de-la Información. Pero, desde el
punto de vista filosófico, esta teoría que

Tom~ndo en cuenta el papel que de·
sempena en nuestra época el desarro11? te~~ológico, basado en el progreso
c1ent1f1co,la tecnología no puede dejarde
ser objeto de reflexión para el estudian·
te de filosofía. Hay que conocer las co·
n~xio_nes entre técnica, tecnología y
cIencIa; entre tecnología y sociedad; entre tecnología e ideología; hay que sa•
ber distinguir la realidad propia del ser
natural, del objeto técnico o del objeto
estético. Está asimismo, el problema de
l~s _consecuencias del progreso tecnolog1_co desde el punto de vista moral y
social, Todo ello obliga a conceder un
espacio en nuestros programas como
Filosofía (o teoría de la tecnología) a esta problemática.
En nuestros programas tradicionales
la T_eoría del Conocimiento o Epistemo'.
logia ~a ocupado siempre un lugar
pree'!1mente, y ese lugar está justifica•
do. Sm embargo, ese estudio debe ser
completado con una Teoría de las Ideo·
I~gías que, arrancando de las aporta·
cIones de Marx, estudia el condiciona·
miento soci_al de to?o pensamiento y el
papel de la Ideolog1a en la filosofía las
c!encias naturales y las ciencias' sociales.
,Por último, hay problemas clásicos de
la filosofía que exigen ser replanteados
a la luz de nuevas aportaciones de las
ciencias o a la luz de nuevos criterios
q~e se amparan en ellas. Veamos, por
ejemplo, el problema clásico de deter- ...,

�DE RICARDO A SRAFFA

Enriqueta Medina
Federico Arreola
contar con los datos de las ciencias na· sus aportaciones y sobre la vía teórica
o metodológica seguida por ellas para
turales y sociales, o de las interpreta·
alcanzarlos.
clones basadas en ellas, que afectan di·
rectamente a los planteamientos filo·
La filosofía. por otro lado, no tiene
por qué pretender sustituir a la ciencia
sóficos.
finalmente, el estudio de las ciencias en sus tareas, o imponerle a ella " a prio·
ri" el marco o la vía que ha de seguir.
sociales y sus relaciones con la filoso·
La filosofia no es un nuevo saber sus·
fia debe culminar en la filosofía -de las
tantivo, "en lugar de" o "por encima de
Ciencias Sociales donde se aborden, en·
tre otros cuatro tipos de problemas: su· " las ciencias. Pero, ciertamente, es un
puestos filosóficos en _las ciencias so· saber, saber que sólo puede ser alean·
dales. naturaleza y t:aracter de las cien· zado en relación con las ciencias. Y con
las actividades humanas (producción,
La sociobiología tiene implicaciones cias soclales, ideología y verdad en
técnica, política) que constituyen su o~ellas,
y
uso
o
papel
social
de
las
cien·
para la concepción del hombre, la hisjeto. Esto significa asimismo que 1~ ~1toria, la conducta moral o política. De cias sociales.
losofia tiene que ser puesta en relac1on
ahí la necesidad de conocerla, sobre to·
En conclusión, si no queremos hacer con la sociedad, relación que se pone
do en la exposición que de ella hace E.
una filosofia especulativa, vuelta de es·
de manifiesto en su componente
o. Wilson (Sociobiology, Cambridge, paldas a la realidad, hay que estar en ideológico.
relación con las ciencias. Ciertamente,
1975).
El renacimiento del determinismo no se trata de volver a la filosofia como
En suma, hoy no se puede hacer filo·
biológico en la explicación del compor· cienciá de las ciencias; menos aún de
sofia, practicarla o enseñarla, al mar·
minar
todo
el
terreno
de
la
filosofía
has·
tamiento humano, sobre la base de la
gen de las ciencias sociales y por tanto
revolución genética no puede pasar ta hacerla superflua o innecesaria. Se
éstas han de ocupar un lugar importan·
trata
de
apoyarse
en
las
ciencias
y
de
inadvertida para el filósofo. Y con ello,
te en la formación filosófica.
se muestra una vez más la necesidad de reflexionar sobre sus resultados. sobre

minismo y libertad del comportamien·
to humano que es fundamental en la
ética. La sociobiología actual pretende
renovar sobre bases nuevas el biologis·
mo de otros tiempos y con ello resolver
problemas fllosóficos y sociales a u~ ni·
vel puramente biológico. El determmis·
mo psíquico o social de la conducta
,.ateda relegado a un nivel secundario
para que aparezca en primer plano el
determinismo biológico.

En nuestra op1n1on son tres los
"grandes" de la investigación económica del siglo XX: John Maynard
Keynes, Micha! Kalecki y Piero Sraffa.
Estos inician sus estudios en el clima
"preocupante" del periodo comprendido entre las dos guerras mundiales.
Era esta una época de gran actividad
política y social, especialmente en los
países industrializados de Europa.
En el plano de la " filosofía econó•
mica " , un hecho cuando menos era
evidente: la etapa del capitalismo li·
beral había terminado. En efecto, el
método del " laissez faire " era ya totalmente incapaz de resolver los problemas que se iban presentando.
El mundo -para bien o para malhabía cambiado, y con él debía hacer·
lo la teoría económica.
Pero la teoría permanecía inmutable. No sólo sus doctrinas centrales
-tal como se enseñaban a los estudiantes- eran casi las mismas de los
decenios anteriores, sino que además
la misma estructura teorética que ya
había mostrado su inutilidad continuaba perfeccionándose , prescindiendo de los dramáticos problemas
que angustiaban a la mayoría.
Así pues, la ciencia económica estaba muy desacreditada -tal vez
aquejada del mismo mal que padece
actualmente- debido a la evidente
incongruencia existente entre la teoría y la realidad.
Naturalmente, esta dislocación entre teoría y realidad motivó una ruptura entre los mismos economistas.
Unos se aferraban a los paradigmas
marginalistas; otros propusieron empezar de nuevo.
El hecho es que la dominante teoría económica marginalista ya no era
adecuada dadas las nuevas condí·
ciones sociales, y esto es precisamente lo que vieron Sraffa, Keynes y Ka·
lecki.
En consecuencia, la obra de estos
economistas se orientó a la búsqueda y el desarrollo de técnicas y herramientas nuevas que sirvieran para
solucionar los grandes problemas
económicos y sociales que se presen•

taban.
Surgió, entonces, una auténtica revolución científica en economía.
Keynes y Kalecki enfocaron sus
análisis hacia el problema de la esta·
bilidad y de los ciclos en un sistema
económico capitalista, llegando am·
bos a conclusiones muy parecidas,
no obstante haber trabajado en for·
ma independiente uno del otro.
Sraffa, por su parte, emprendió un
retorno a la tradición clásica en eco•
nomía , especialmente a las teorías.
sobre la distribución y el valor expre·
sadas en los escritos de David Ricar·
do.
Sin embargo, ya antes de Sraffa
dos grandes economistas rusos
-matemáticos, por lo demás- ha·
bían vuelto sus pasos hacia el cami·
no de la economía clásica, también
en los aspectos ricardianos de ésta.
Se trataba de Vladimir K. Dmitriev
y Ladislaus von Bortkiewicz, que en
rigor deben ser considerados los pri·
meros " neoricardistas" .
En efecto, después de Karl Marx
prácticamente ningún otro economista trató de " comprender" a David Ri·
cardo. Y este es un hecho, en nuestra
opinión, particularmente grave en el
desarrollo de la ciencia económica, y
acaso en él radique la explicación del
actual atraso en una disciplina que al
nacer -con los fisiócratas y Adam
Smith- era una de las grandes construcciones del pensamiento humano.
Parecía que las criticas marginalis·
tas al pensamiento ricardiano eran
definitivas, y se consideraba improce·
dente estudiar las proposiciones de
una teoría aparentemente muy supe·
rada.
Decía Jevons (uno de los fundado•
res del marginalismo): " La mente
capaz, pero mal dirigida de David Ri·
cardo, puso sobre una vía falaz el
carro de la ciencia económica " . Y
esta " vía falaz" no era otra que la
teoría ricardiana del valor trabajo.
Walras, por su parte, fue el margi·
nalista que llevó a cabo el ataque
más fuerte y decidido contra la teoría
del valor de Ricardo, principalmente

Este articulo ha sido tomado de una inves·
ligación que sobre el " ricardismo" realizan
los autores en la Universidad Regiomontana.

desde un punto de vista lógico.
Dicha teoría ricardiana fue critica·
da por Walras tanto por su presunta
inutilidad teórica como por su cir·
cularidad. Según él, los argumentos
de Ricardo conducían inevitablemen·
te, de un lado, a determinar los beneficios a través de los precios, y , de
otro, a determinar los precios mediante los beneficios.
Así, esta " circularidad " evidente
(que Walras " descubrió" al formalizar
matemáticamente la teoría del valor
trabajo) reducía los esquemas ricar·
dianos a una disputa teórica sin s~ntido, al inenos desde el punto de vista de la lógica deductiva, o sea , de
las matemáticas.
Por tanto, .toda la investigación
marginalista se elaboró a partir de
nuevos fundamentos.
Sin embargo, frente a este desmem•
bramiento del pensamiento ricardia·
no surgieron -a finales del siglo XIX
y principios del XX- las obras de
Dmitriev y Bortkiewicz, ambas como
serios intentos de articulación (formal y matemática) del problema del
valor en el ámbito de una sintesis,
fundamentalmente distinta a la que
intentaría Marshall , entre clásicos y
marginalistas.
Dmitriev, en su ensayo titulado " La
Teoría del Valor de David Ricardo",
intenta revaluar la teoría ricardiana
frente a las criticas que había recibi·
do, incluso de parte de hombres " que
han utilizado para su análisis un
método matemático riguroso", refiriéndose claramente a Leon Walras.
En relación a la acusación de circularidad que había formulad9- Walras,
Dmítriev demuestra -después de una
reformulación matemática , a través
de un sistema de ecuaciones simultá·
neas, de la teoría del valor ricardiana- que "el mérito inmortal de Ri·
cardo consiste precisamente en la
brillante resolución de ese problema
que parecía insoluble" desde que fue·
ra planteado con toda claridad por
Adam Smith.

El otro gran ricardiano -después
de Sraffa- Ladislaus von Bortkiewicz,

IC

�¿QUE HAY CON LA FILOSOFIA?

Cesáreo Morales
trató esencialmente los mismos lemas de Dmitriev y, según Schumpeter,
"su logro más importante es su análisis del armazón teórico del sistema
marxista", dentro del cual analiza el
problema de la transformación de los
valores en precios de producción.
Bortkiewicz fue el primero en demostrar de que manera se cae en
contradicciones internas, cuando se
obtienen los precios tal como lo hace
Marx. Pero posteriormente efectuó las
transformaciones necesarias para hacer consistente el esquema marxista
de los excedentes y prec.ios.
Siguiendo su análisi~, _Bortkiewic_z
afirma que las proposiciones de Ricardo -criticadas por Marx - no pretenden proporcionar una solución
completa al problema del precio, sino
que tienen el único objetiv~ d~ demostrar de que modo las variaciones
en la tasa de beneficio influyen en
los precios. Así pues, desde este pu~to de vista, las criticas de Marx a Ri cardo no tienen ninguna razón de ser.
Ahora bien, las obras de estos dos
grandes economistas olvidados, si
bien de suma importancia para el
pensamiento ricardiano, no son comparables a las del verda_der&lt;;&gt; fund~dor
del neoricardismo, el 1tal1ano P1ero
Sraffa. Es en la obra de éste donde se
encuentra por primera vez un amplio
modelo antimarginalista y de " regreso" a los clásicos.
y la obra de Sraffa , su retorno al
pasado clásico, acaso sea la máxima
aportación -junto a las ~bras d_e
Keynes ·y Kalecki- a la leona ~~ono·
mica del siglo XX, tal como d1J1mos
al principio de este articulo.
Mas la justicia debe imponerse; _es
decir, la investigación sraffiana ~olo
fue posible después de las contribuciones a la teoría de Dmitriev y Bort·
kiewicz ... y sobre todo después de la
obra de Dmitriev.

~

Podría parecer exagerado lo dicho
en el párrafo anterior, pues Sraffa en
su obra máxima (" Producción de Mercancías por Medio de Mercancías" ) no
se refiere en ningún momento a los
economistas rusos que nos ocupan.

La forma de la pregunta intenta huir
de todo esencialismo."¿Qué hay con la
filosofía?" es preguntarse, intentando
salir de la solemnidad tristona del aula
y de lo académico en general, qué pasa con la filosofía, cómo está, qué ha·
ce, a qué se dedica, cómo funciona, có·
mo le va, qué efectos produce, cómo se
sitúa en los problemas actuales, cómo
los alcanza y si lo logra. Con la pregunta sucede lo mismo que cuando, de
pronto, nos encontramos a algún amigo al que no habíamos visto desde algún tiempo atrás y le preguntamos en
un tono especial, entre desconfiado y
esperanzado, ¿qué hay contigo?.
Esto es, no cita sus obras y tampoco
les menciona en el apéndice de su libro llamado "referencias a la literatura ", en el cual explica con detalle
la conexión de su trabajo con las teo·
rías de los economistas clásicos.
Pero nosotros pensamos que una
conexión importantísima de Sraffa
con los clásicos es la obra de Dmitriev.
Como prueba de lo anterior menci~naremos el siguiente hecho: La pn·
mera reedición de los ensayos de
Dmitriev se realizó en 1904 -ya antes habían sido publicados separa damente eñ 1898 y 1902- y el único ejemplar original de esta edición
se encuentra en la biblioteca de Sraffa.
Por supuesto, Sraffa pudo haberse
hecho de los ensayos de Dmitriev
hasta después de haber concluido su
propia investigación.
.
.
En fin , esto no es demasiado 1m·
portante. Lo que si vale la pena aclarar es que existe todo un " programa
de investigación" ricardiano (u~an~o
el lenguaje del filósofo de la c1enc1a
lmre Lakatos) que se caracteriza por
una muy bien definida continuidad
de teorías (Dmitriev, Bortkiewicz ,
Sraffa) que de una manera o de otra
han ido articulando el " núcleo" del
programa: la teoría del valor tr~b_ajo,
incluso frente a las severas cnt1cas
de la teoría marginalista.
La investigación económica en el
siglo XX, entonces, podría ser descri·
ta como aquella en la cual han coexistido (en un relativo pacifismo)

tres programas de investigación " ri·
vales" entre si.
El primero es aquél que se remont_a
a la tradición marginalista y neoclasica del siglo XIX, que tiene su máxi·
ma expresión en la obra de Mar~hall
y un poco también en las doctrinas
del monetarismo; el siguiente progra·
ma rival es el formulado inicialmente
por Keynes y Kalecki y el_ tercero el
ricardiano que ya hemos visto.
Muchos podrían argüir que también
existe todo un programa de investiga·
ción marxista; nosotros no lo vemos.
Es decir, pensamos que no existe un_a
real tradición de investigación econo·
mica marxista; incluso, somos de la
idea de que todas las supuestas ~por·
taciones " originales ·· del marxismo
pueden encontrarse en cualesquiera
de los otros tres programas de inves·
ligación mencionados.
Como fuere , Sraffa (dignísimo here·
dero de Ricardo, Dmitriev y Bortkie·
wicz ) ha despertado en el siglo x_
x
-el de la decadencia de la leona
económica- el interés por la econo·
mía clásica, la cual injustamente fue
dejada de lado después de los ata·
ques del marginalis~o.
.
.
y si algún futuro t iene la investiga·
ción en economía, éste se encuentra
necesariamente en la continuación
de la obra de Piero Sraffa, que " podrá
ser intentada más tarde, bien por el
autor, bien por alguien más joven Y
mejor equipado para la tarea ", como
afirmara el propio Sraffa.

Esta forma del preguntar no es una
forma " anti" . No se trata aquí, propiamente, de un" antiesencialismo": posición que sería por lo demás, bastante
inútil o, mejor, muy útil, ya que no haría más que prolongar, bajo la forma de
la denegación, el funcionamiento esencialista. Todos los " anti" sólo fortalecen
la posición que creen combatir. La pregunta "¿qué hay con la filosofía?" no es
antiesencialista: quiere, pretende ser,
una pregunta dispersadora de cualquier esencialismo, un movimiento de
deconstrucción, una crítica siempre
abierta que muestre cómo se articula el
discurso filosófico con las condiciones
a partir de las cuales se da su propia posibilidad y, al mismo tiempo, en qué
consistiría el gesto de relanzamiento de
la filosofía como crítica efectiva, como
no-filosofía.
No quiero ocuparme de la filosofía en
general. Sólo quiero referirme a algunas
de las características de las filosofías a
partir de la época clásica, época que
puede fijarse, a grandes rasgos, a mediados del siglo XVII.
La primera caracterstica de las filosofías a partir de esa época es que poseen una forma específica de presentarse. Se puede decir que:
Las filosofías a partir de la época clásica tienen · cartas de presentación
nuevas.

Explico esto. Es una característica general de las filosofías, desde Platón, la
de presentarse como discursos que

construyen su propia especificidad. Son
discursos que se presentan, precisamente, como discursos distintos a los demás: como discursos filosóficos. Sin
embargo, la estructura que ordena esta distinción del discurso filosófico en
relación con todos los otros discursos,
de la poesía, el de la ciencia, el de lapolítica, etc., no es inmutable: cambia de
acuerdo a la emergencia de formas sociales nuevas, al carácter de los movimientos de creatividad social, en relación con la aparición de nuevas inteligibilidades de lo real. La forma según
la cual la filosofía platónica se distingue de todos los otros r,1iscursos, es distinta de la forma por la que la filosofía
de Tomás de Aquino establece, a su vez,
la distinción con respecto a los demás
discursos de su época. Sólo un ejemplo
de esta diferencia: la forma distinta de
la relación-distinción entre el discurso
filosófico y el discurso religioso, en Platón y en Tomás de Aquino.
Al comienzo de la época clásica, diversos procesos entrelazados en forma
compleja, marcan, en eso que llamamos la civilización occidental, una época nueva: intranquilidades sociales que
generan una creatividad social impensable para las épocas anteriores, formas sociales nuevas; un nuevo poder,
el poder burgués, comienza a tomar forma en diversos puntos de Europa: instituye formas nuevas de relación entre
la naturaleza y los hombres y, así, de los
hombres entre ellos mismos, establece
una forma nueva de circulación de las
mercancías, reconfigura formas jurídicas antiguas (como el derecho romano)
y crea nuevas, constituyendo, al mismo
tiempo y al interior de la vida misma de
todos estos procesos, relaciones políticas nuevas: una forma nueva de Estado. La forma del individuo emerge por
vez primera en la historia: a partir de las
formas sociales nuevas, libre, como sujeto de derecho, con una mente que se
construye como tribunal y fundamento de la verdad. Las visiones del mundo se transforman, aparecen nuevas
formas de vida, se crean instituciones
que constituyen retos impensables a las
épocas anteriores: los hombres crean

su mundo y su realidad por el trabajo,
por la política, por el arte, por la religión. El lenguage mismo se transforma:
no es ya la expresión de la semejanza
con las cosas, como lo era todavía a fines del siglo XVI, sino el conjunto de
signos en cuyos intersticios aparecen
todos los seres. Las palabras estan ahí,
en un extraño espacio de soledad: únicamente ante ellas mismas, constituyendo un laberinto en cuyo interior aparece la realidad. Paradójicamente, el comienzo de esta nueva época es en uno
de sus puntos impensables, un mundo
laberíntico: de pronto se pierde lo que
hasta entonces había sido el mundo y,
en su lugar, no queda más que un mundo de signos. No es el mundo de los signos del siglo XVI en el que el signo mar·
caba las cosas. Ahora los signos no
marcan nada: sólo se refieren a ellos
mismos. Todo el sistema de similitudes
anterior, que era como un inmenso mapa del mundo que permitía saber por
dónde caminar, se convierte, ahora, en
caleidoscopio multicolor, algo cambiante, casi un delirio.
Este mundo laberíntico del siglo XVII
requiere un orden. Un gran principio va a
estructurar todos los proyectos ordenadores: el de la identidad y las diferencias entre ideas o cosas. Mundo laberíntico como impensado y, al mismo tiempo, como algo que ha de ser reprimido
por la instauración de un orden funda·
do en lo idéntico y en las series de diferencias: ese es el suelo del pensamiento de la nueva época. Hay que estable·
cer un orden en todas las dimensiones
pensables. O, mejor, todas las dimensiones pensables se constituyen como
el establecimiento de órdenes diversos.
Orden en la dimensión imaginaria y en
la de las ilusiones constitutivas del
mundo del hombre, cuyo pilar es la
constitución de la razón frente a la sinrazón o el desvarío. Orden en las distín·
ciones que se puedan establecer entre
lo imaginario, lo simbólico y lo real y
entre las articulaciones sincopadas de
esas tres dimensiones que se anudan :
ahí está la constitución de la verdad.
Ella misma depende del establecimiento de tales dimensiones. La estructura

t-1

1-'

�las diversas formas de rendimiento:
ordenamiento? Kant y Hegel responde·
desde ella se ordenan las relaciones con
rían que lo vieron todo y lo entendieron.
la naturaleza, las relaciones de los hom·
Cierto, pero sólo lo vieron en la medida
bres entre si, las formas de trabajo, las
en que toda su empresa fue, precisa·
formas de organización social. Presen·
mente, una empresa ordenadora. En
tes en esa estructura se encuentran re·
ellos hay una coincidencia perfecta de
ladones jurídicas, relaciones imaginala economía de la presencia y de la ecorias, relaciónes de constricción física,
nomía del orden.
relaciones estrictas de carácter políti-1
co. Desde esa estructura se induce la
Un barrunto de respuesta a la terrible
forma de los órdenes nuevos y se reconpregunta planteada se encuentra, pien·
figuran los antiguos: desde ahi se reor·
so yo, en Marx: barrunto, esbozo de respuesta, simples indicaciones apresadas
dena el pensar, el sentir, el imaginar, el
todavía por la temátka de la presencia,
gozar.
lo que en esta emergencia es perfecta·
En esta situación tan compleja, la tramente explicable. Respuesta inacaba·
dición caracterizada como "filosófica"
da, parcial, titubeante: características
va a ocupar un lugar estratégico: las "fl·
todas de la ubicación en un lugar que
losofías" son las nuevas teorías de ta
110 es lugar de presencia, que no es ojo
sociedad que han de dar y dan un fun·
voyeur, sino lugar de dispersión, de huidamento a ta misma, a sus diversas me·
da, de pérdida, lugar aneconómico, en
diaclones, a su estructura fundamental,
Muchos de estos órdenes llegan has- donde no es cuestión de rendimiento.
a sus diversos órdenes. A partir del si·
ta nosotros, reconfigurándose. Con res· La resp1;1esta sólo puede ser inacabada.
glo XVII no se trata ya de fundar la sopedo a todos ellos una terrible pregun- Como en otra perspectiva y en esta mis·
ciedad y sus diversos órdenes desde un
ta: ¿cómo, desde dónde se configuran ma tendencia aneconómica, son las reslugar trascendente, como era et caso de
y reconfiguran? La respuesta no es slm· puestas de Nietzsche y Freud.
la filosofía medieval: ahora el funda·
ple y parece que, cualquiera que se dé,
mento ha de darse desde este mundo,
Vuelvo a la pregunta: ¿desde dónde
estará siempre condenada a urr cierto se configuran y reconfiguran todos esel mundo que los hombres descubren,
esquematismo: simple consecuencia de tos órdenes? En todas las sociedades
en toda su amplitud, como suyo.
lo inabarcable de los complejos proce- hasta ahora existentes, a excepción de
Al asumir ese papel fundador, las fl·
sos de ordenamiento. " No se puede ver las sociedades llamadas primitivas en
losofias se presentan precisamente así:
todo de todas partes", señala L. Althus- donde las cosas parecen darse en otra
como filosofías. Discursos que no se
ser. Lo que quiere decir: hay que darse forma, el fundamento de su cohesión se
confunden con cu11tquler otro discurso
un punto de vista, un cierto lugar, pa· ha encontrado en ciertas estructuras de
ya que ellos son discursos fundadores
ra ver algo. ¿Cuál puede ser ese punto
rendimiento: rendimiento económico,
del Orden. Las filosofías hablan del or·
de vista, cuál ese lugar? No es un lugar simbólico, imaginario y rendimiento del
den de la Verdad y de la estructura que
homogéneo. No es un lugar situable. No
cuerpo en esas mismas dimensiones.
han de poseer los discursos para ser
es, propiamente, un lugar. Tampoco, Estas estructuras de rendimiento son
verdaderos; por la razón anterior, las fl·
por lo tanto, un punto de vista: ojo vo- estructuras de poder. Marx pensó algulosofias son procesos de Institución del
yeur que pudiese dominarlo todo. Sólo nas de estas estructuras en relación con
orden de lo real y, en relación con éste,
un cierto lugar insituable, a punto de las sociedades capitalistas. Las llama·
del orden en que se han de dar las di·
desaparecer, no porque se niegue a si das relaciones de producción capital is·
versas prácticas humanas si quieren,
mismo, lo que no seria más que un jue- tas son formas de poder, al interior de
verdaderamente, alcanzar su objetivo.
go más.de la presencia, sino porque es las cuales se conforman, de distinta
Las filosofías se convierten en el hilo de
espacio de dispersión múltiple, de ex- manera, dominadores y dominados,
travfo, sólo un lugar tal, permitiría que fijan, de entrada, una rígida estruc- Ariadna que permitirá caminar por el laberinto del mundo: Discurso del Méto" ver" algo del intrincamlento de este tura de rendimiento relacional, corpo·
proceso de ordenamiento. Kant y Hegel ral, simbólico, lúdico, imaginario, se· do, Reglas para la dirección del espirl·
Intentaron tamaña empresa en una xual, libidinal. Al interior de esta estruc· tu, Tratados del entendimiento, de la
perspectiva totalizante: siguieron ence· tura de rendimiento se obtiene la ga· naturaleza humana, del conocimiento,
rrados, así, en la economía de la presen· nancia económica y se da la explota- tates son las formas filosóficas de 1
cia, economía que, precisamente, al fi- ción. Se trata de dos efectos fundamen· siglos XVII y XVIII. A fines de este último siglo y bajo el empuje de la fisi
nal de cuentas, se daría como el funda· tales de esa forma de poder pero que só·
mento mismo del orden. ¿Es posible lo son posibles en la medida en que esa newtoniana, Kant inaugurará otr¡;¡ fo
ma de filosofar: la de las Críticas.
N desde ese lugar fundador del orden
forma es una estructura más general de
~ " ver" algo con respecto al proceso de
simbólica será la garantía de un real li·
berado de lo imaginario, de las ilusio·
nes, de un real aséptico: tal es la fun·
ción de la mathesis como estructura
universal del mundo. Al proponerla co·
mo método universal de la verdad, el siglo XVII se dió la posibilidad de situar
a lo imaginario en su lugar. Problema
que reaparecerá constantemente de
Locke a Kant: lo imaginario siendo con·
dición del conocimiento de lo real, ¿en
qué lugar situarlo y cómo asignarle un
control? La sociedad va, así, asistiendo
a su propic, proceso de ordenamiento.
Orden en los seres vivos: eso es la his·
toria natural. Orden en el lenguaje: eso
es la gramática general. Orden en e!
campo de las necesidades humanas: eso
son las teorías de la riqueza.

pleno siglo XIX y como síntomas de una
reconfigura_ci_ón mayor del campo del
saber, surg1ran, en un primer momen·
to, las Fenomenologías y las Lógicas,
para ver aparecer luego, bajo los dictámenes del desarrollo matemático de fine~ d~I ~iglo XIX, los Fundamentos y los
Prmc,ptos. Desde los comienzos de la
segunda mitad del siglo XIX, un hecho
~~yor va a sobredeterminar esta situa·
c_io.~ ya de por si tan compleja: la apa·
ílCl?n de nuevas formas de creatividad
soci~I, nuev~s formas que trastornan
los diversos ordenes existentes e intro·
ducen r~l~ciones nuev(\s en el campo
de la pohtica Y, más generalmente del
pod~r, que inducen la constitució~ de
~n ~1scurso n_uevo y de un saber que se
instituye segun una relación nueva con
este poder político emergente. Por aho·
rano me ocuparé de este hecho mayor.
Vuelvo, ~ues, a las filosofías, a las que
hemos visto ya en la presentación de
sus credenciales.
Un~ segunda característica de las fi.
losoflas a partir del siglo XVII es que
ª1:'!1recen como proyectos de inscripc,~n del sujeto como fundamento de los
diversos tipos de representaciones que
se puedan tener sobre las cosas del
mundo.
es el caso paradigmático
faelDesca~tes
cor~11~_nzo de este proyecto. Con él,
apanc1on del sujeto como fundamen·
t~ de todo lo representable coincide con
e amurallamiento de la razón en si mis·
con 1~ seguridad de la plena pose·
f
d~ s1. Esto no quiere decir que la
~losof1a cartesiana produzca al sujeto
as co.~~s son más complejas Y hast~
paradoJ 1cas.

:i~

d E~suj~to del siglo XVII es producido
es e d1~ersos lugares: desde las nue·
~:~ relaciones de producción que orde·
t formas nuevas de relación con la
n~ uraleza, con los hombres entre ellos
:'~mos y, por lo tanto, un modo nuei e_autot~aerse el hombre a su proeaª mtra~a, Igualmente, ·desde las nue·
desi relaciones jurídico-políticas y des·
Má as nuevas relaciones ideológicas
suj!t~e~eral~ente, la constitución deÍ
urgues es un proceso y un pro·

ces? de lucha de poderes: un proceso
des~gual en el que el sujeto burgués no
eSta nunca, propiamente, acabado.
. Des~artes, como físico y matemático,
mte_r~1ene en el espacio de la física me·
carnc1sta del siglo XVII y desde ahi se
hace preg~n~as ace_rca de las garantías
d~I ~onoc1m1ento científico y del cono·
cn~ue_n~o en general. La cuestión de la
obJet1v1d~~ del conocimiento surge como cuest1on de las garantías y de los
derechos que éste posee y como de·
manda del sujeto: es el movimiento de
repres~ntación por el cual el sujeto hace venir ~nte si todo ente, en forma tal,
que mediante el cálculo el hombre puede estar seguro, es decir, tener certeza.
Co~o lo ha señalado con tanta lucidez
Heidegger, con Descartes " la verdad es
~a certeza de la representación" del suJeto. (L:époque _des conceptions du
monde m Chemms qui menent nulle
part, Gallimard, Paris, 1962, p. 79) Tal
verd_ad está en el centro de todas las
teonas del conocimiento.
El proyecto de institución del sujeto
co_mo garantía de la verdad del conocí·
mIe~to no se da sin problemas. Todas
las f1lo_sofias a partir de la epoca clásica osc1~a~, en este punto. entre lo que
J. Cava1lles llamaría una teoría del con·
cepto y una teoría de la conciencia: la
~erd?d del conocimiento se da fuera del
amb1to del sujeto. precisamente, desde
la estructura_ n:1isma del concepto y des·
d~ las con~iciones de posibilidad del
mismo y, sin embargo, las filosofías re·
du~en esta situación a la dimensión del
suJeto. Este conflicto aparece clara·
~ente en Descartes mismo. La mathes~s ~s la estructura universal del cono·
c1m1ento, constituye la forma misma
del p~nsar: ese es el primer aspecto del
confltcto. El otro aspecto está constituí·
~o _POr la fundamentación de su validez
ultima. Y esto se soluciona postulando
la certeza del sujeto: la geometría es llevada al campo de la intuición mental en
donde n_o es la construcción deductiva
de la misma la que le proporciona su
certeza s~n~ las ideas geometricas pre·
sentes, sm intermediario, en la mente
del hombre (cf. J. VUILLEMIN, Mathéma-

tiques et métaphysique chez Desear·
tes,B. U. F., París. 1960, p. 122). La ver·
dad matemática y la del conocimiento
en general descansan. en último térmi·
no, en la conciencia del sujeto: es la pri·
mera vez que la validez del conocimiento se funda en esta forma.(cf Ch 5
PEIRCE, Collected Papers5, p _' 264
265) Aunque la verdad de la matemáti·
ca como verdad formal está en ella mis·
ma, e~ ~u estructura y organización, la
metaf1s1ca cartesiana reprime tal hecho
para_ llev~r la verdad al ámbito de la
conc1enc1a.
La ~pr?piación del mundo especifica
const1tu1da por el conocimiento llétma·
do tradicionalmente científico. cuestio·
na el lugar del sujeto como fundamen·
to e~ otro punto: el del error. También
a~ui hay ~na resistencia a la dominan·
cia d~I suJeto como conciencia. Las fi.
losof1as se enfrentan a ella estructurán·
dose. ~n uno de sus aspectos, como psi·
colog1as. También en esta perspectiva
Descartes es paradigmático. Aunque la
matemática es la estructura del méto·
do general para conocer la verdad, con
eso n&lt;? se a~egura del todo esta última:
el rac1onalIsmo idealista clásico tiene
que enfrentarse al error al que conside·
ra como el contrario del conocimiento.
De! error es responsable el espíritu, el
suJeto de la experiencia: a ellos se im·
puta ~I error como culpabilidad. La psi·
colog1a surge como explicación del
error: al lado de la física explica cómo
Y por qué el espíritu se equivoca ante
lo real. (cf. G. CANGUILHEM. Qu 'est·ce
la psychologie? in t:tudes d 'histoire et
d_e phi~osophie des science:;, VRIN, Pa·
ns, 3 eme Edit, 1975.)

y

Estas d?s _cuestiones, la de la verdad
del conoc1m1ento constituida en el cam·
po conceptual de un a ciencia y la del
e~ro_r como algo que acompaña al cono·
cimiento, no como su contrario sino como su ~ompañero necesario, son dos
puntos impens_ados de las filosofías. So·
bre ~ll?s se asientan las teorías del cono~1mIento, parte epistomologias del
suJeto, p~rte psicologías. Kant mismo
no e~capo_ ~ esta aporía. Sólo la perspectiva critica abierta por Marx, al in·

C:

�terior de la cual es posible pensar una
historia sin sujeto y un proceso de. co·
nocimiento no Gentrado en la conc1en·
cia, y el desarrollo mismo de las cien·
cías han hecho posible plantear lasco·
sas en otra f,orma: Popper con su epis·
temolo~ía sin sujeto cognoscente y su
teoría del error y Kuhn con su concep·
ción de paradigma, son dos caso~ ac·
tuales que dejan ver, con toda claridad,
las implicaciones de las dos cuestiones
anteriores y los nuevos callejones sin
salida a que pueden llevar ciertos plan·
teamientos unilaterales en esos dos
puntos.
En las dos cuestiones a las que me he
venido refiriendo se puede ver con toda precisión el trabajo de la filosofía en
relación con la institución del sujeto in·
dividua!, fuente de espontaneidad y de
independencia que aparece en el sigl?
XVII. Pero, como dije antes, no es la filosofía la que produce el sujeto: ella interviene únicamente como momento
unificador de perspectivas subjetuales
diversas y que se producen desde otros
lugares: las relaciones de producción y
las relaciones jurídico-políticas. Esta
unificación la logra bajo las categorías
de sujeto del conocimiento y , a partir
de esta, de la de sujeto de la acción.Las
filosofías se construyen así, en la arti·
culación misma de su discurso, por una
doble relación priviligiada: la que mantienen con la ciencia y la que aseguran
con la política. De Descartes, pasando
por Locke, Rousseau y Hume, hasta las
actuales teorías de la acción, ya se trate de la propuesta por Habermas, ya de
la intentada por Davidson, lo anterior
es evidente.
Al mismo tiempo, sea como episte·
mologias o psicologías, sea como teorías de la acción, las filosofías se consti·
tuyen, en cierto modo como saber so·
bre el cuerpo de los sujetos: de lo que
es y lo que no es, de su distinción con
la mente, de ese lugar extraño y miste·
rioso que es la imaginación, de sus pa·
siones y sentimientos, de la forma de
controlarlo y amaestrarlo. Muchas de
estas cuestiones son tratadas abierta·
mente en relación con el sujeto del conocimiento. Las cosas son todavía más

claras cuando se trata de explicar o fundamentar la acción moral o la acción
política. En esta forma, las filosofías intervienen también en la conformación
del cuerpo del sujeto burgués: cuerpo
de formas cambiantes, que responden,
fundamentalmente, a las transformaciones de las relaciones de producción
y a las reconfiguraciones de los diver·
sos sistemas discursivos a través de los
cuales el cuerpo se representa. Las fi.
losofías aparecen, pues, no sólo· como
poder discursivo: acompañan a las relaciones de violencia física ejercida sobre los cuerpos, ya sea en las relaciones de producción, ya en la dimensión
jurídico-política, o en las diversas di·
mensiones simbólicas.
La tercera característica de las filoso·
fías a partir del siglo XVII es la de su s/stematícidad fundada en una voluntad
de saber distinta a la de las épocas
anteriores.
Desde el siglo XVII las filosofías tra·
bajan siempre sobre las ciencias. Al comienzo se constituyen siempre distin·
guiéndose de estas últimas, y avanzan,
luego, estructurándose según las formas teóricas de alguna de las ciencias
existentes. Es el caso de la metafísica
algebráica de Descartes, de la metafí·
sica a priori de Kant o de las fundamen·
taciones de Carnap. Al organizarse asi
alcanzan un concepto de verdad que desarrollan como teoría general de la verdad, autonombrándose, entonces, Ciencias de las ciencias.
Gracias a la estructuración de las
mismas según las formas teóricas de alguna ciencia existente, las filosofías obtienen una gran sistematicidad. Desde
ella dictan normas de cientificidad a los
discursos que pretenden tener tal cali·
dad. Desde ella fundan, igualmente, to·
dos los demás sistemas discursivos: el
de la moral, el de la política, el de la religión, el del arte, etc. Esta caracteris·
tica de las filosofías no llega únicamen·
te hasta Hegel, como algunos pretenden: basta ver el popperismo reinante
en la London School of t:conomics o el
desarrollo de proyectos kuhnianos en
otros lugares para convencerse de lo
contrario.
Frente a este movimiento sistemati•

zador y unifican te de las filosofías surge una pregunta: ¿qué es lo que lo ~nima? La respuesta puede parecer taJante y, claro está, es propuesta como hipótesis: las filosofías desarrollan un
movimiento sistematizador y unifican·
te de todos los discursos, en tanto que
son dispositivos del ejercicio de la hegemonía multiforme de los poderes do·
minantes. Las filosofías funcionan al interior del Estado, al interior de los Apa·
ratos Ideológicos del Estado, universidades, centros de Investigación, igl~:
sías, aparato cultural, etc., desde ahí
producen sus efectos en lo social: pién·
sese, por ejemplo, en las teorías del Es·
tado, en las relaciones filosofía y derecho, en la fundamentación filosófica de
la moral, etc. Mediante esos efectos, las
filosofías unifican tendencialmente las
ideologías de una formación social, uni·
ficación necesaria para el ejercicio de
la hegemonía de los poderes
dominantes.
Los efectos aquí señalados como pro·
píos de las filosofías parecen evidentes
en el campo de la política y de la acción
en general. En el campo de la epistemo·
logia y de la teoría de la ciencia apare·
cen, para algunos, como hipótesis ex·
tremistas que sólo llevan a la confusión
o, por lo menos, al palabrería inútil, a
la pérdida de tiempo y a la esterilidad.
Sólo la fuerza de evidencias ideológicas
como la de sujeto.. conciencia, raciona·
lidad, etc., explican las resistencias an·
teriores. En una discusión abierta, a los
defensores del sujeto como fuente úl·
tima de racionalidad, aun en su versión
actual, como la chomskyana, qu~dan
dos grandes problemas por explicar:
por qué la mente modifica sus reglas
formativas y cómo tales reglas produ·
cen conocimiento. En la perspectiva
teórica que busca las condiciones his·
tóricas de la verdad de las teorías, que
indaga las elecciones y exclusiones rea·
!izadas por estas últimas, sus reglas,
sus decisiones, sus limitaciones, los dos
problemas anteriores comienzan a te·
ner una respuesta que no es ni reduc·
cionista, ni trivial. Los ejemplos de Fou·
cault, de Canguilhem, de Cavailles y de
Althusser están ahí para probarlo en
campos distintos del conocimiento.

)J

Quiero terminar brevemente con el
segundo problema al que hice alusión
inicialmente: el del relanzamiento de la
filosofía como crítica o el de la posibi·
lidad de una no-filosofía.
En uno u otro aspecto, todas las grandes filosofías fueron, en su momento,
críticas. Eso fue la filosofía cartesiana
frente a los vestigios feudales de la sociedad burguesa. Como lo señala J.P.
Sartre en Crítica de la Razón Dialéctica
las murallas materiales que fueron derribadas durante la Revolución Francesa habían sido hechas añicos intelectualmente por el cartesianismo del siglo precedente. El Terter Estado encontró ahí buena parte de su fuerza ideo·
lógica. Este aspecto crítico ha de ser reconocido en las diversas filosofías. Sin
embargo, a mediados del siglo XIX surge un reto central para las filosofías y
las teorías de la época : nuevas formas
de creatividad social, aparecidas en
puntos distintos de Europa, y en las que
la clase trabajadora ocupa el lugar cen·
tral, exigen explicaciones nuevas de las
diversas dimensiones de lo social. La
nueva creatividad social cuestiona las
formas de la historicidad hasta entonces cqnocidas; se requieren nuevas ex·
plicaciones de las relaciones de poder,
no sólo del Estado y lo jurídico, sino de
la estructura de poder que ordenan las
relaciones de los hombres con la naturaleza y sus propias relaciones entre
ellos; se requiere indagar acerca de la
relación entre saber y poder y , justamente en ese punto, se hace necesaria
la crítica de las teorías económicas
existentes que funcionan como meca·
nismo de poder de las clases dominantes en la sociedad burguesa.
Marx es apresado begreifen (empuñado)
por la aparición de esta nueva creativ_idad so~ial y por los problemas anteriores. Tiene razón D. Lecourt cuando
i~dica que no hay que preguntarse qué
piensa Marx sino que habría que ver qué
se piensa en Marx. En realidad, Marx no
piensa, es pensado por una serie de de·
sigualdades: la desigualdad de la nue•
va creatividad social con el Estado burgués, con todos los aparatos de Estado
Ycon las relaciones de poder dominantes presentes en toda la superficie so-

cial; la desigualdad de esta nueva creatividad social y el fundamento jurídico
de la sociedad afirmado por todas las
filosofías; la desigualdad de este nuevo movimiento social, como lo llaman
Marx y Engels, y la estructura de la sociedad propuesta por la economía política clásica.
Desde el lugar de esta nueva creatividad social que aparece, en uno de sus
aspectos, como forma nueva de la política, como práctica política nueva,
Marx emprende la crítica de dos grandes saberes dominantes: la filosofía he·
geliana y la economía política clásica.
Así se da el comienzo de una no·
filosofía o de una práctica nueva de la
filosofía. Y en ese espacio nuevo surgen
los primeros conceptos de la teoría de
las formaciones sociales, como teoría
de las formas, condiciones y efectos de
la lucha de clases en la sociedad burguesa. Si se atiende a todo lo que hasta aquí se ha dicho, se estará de acuerdo en que, estrictamente hablando, no
hay filosofía marxista. Tal es el gesto
fundamental del relanzamiento de la fi.
losofía como crítica: hacer no-filosofía.
No es, véase con claridad, negar la filosofía. Si así fuese sólo se la estaría confirmando en el lugar que ella misma se
astgna. Hacer no-filosofía es hacer filosofía en otra forma, es, como lo ha di·
cho L. Althusser, una práctica nueva de
la filosofía: es colocarse discursivamen·
te, epistemológicamente, políticamente, corporalmente, en el espacio y movimiento que va de la práctica política
nueva a una racionalidad ampliada, a
una razón efectivamente crítica.
Colocarse ahí no es hacer trabajo de
calafateador entre la teoría y la práctica, no es convertirse en el trabajador
dialéctico de la unidad de la teoría y de
la práctica: es situarse en el lugar estratégico desde el cual la práctica poli·
tica es respetada en su propio dinamismo y la teoría es abierta a nuevos problemas. El nuevo intelectual orgánico
no es el que tiene la verdad de la prác·
tica poltica, es el que abre un espacio
de conocimiento para que desde ahí
pueda darse la verdad de la política. Se
evita, así, el riesgo del empirismo en la

teoría, que no seria más que justifica·
ción de cualquier práctica política, y el
oportunismo en la práctica política, que
no seria más que adecuación a cualquier teoría. En el nuevo intelectual orgánico, como en los grantes actores sociales, subsistirá siempre la desigualdad, es decir, la distinción o contradicción, entendida ésta no a la hegeliana,
sino como aparece en t:I Capital, entre
espacio de saber y política efectiva. No
se trata, claro está, del problema puramente individual, aunque con condicionantes no individuales, de si un intelectual participa " realmente" en la políti•
ca de los amplios bloques sociales. Lo
que se afirma es que la verdad de la teoría y la verdad de la practica política,
aunque relacionadas, entre si, son
distintas.
El relanzamief!tO de la filosofía como
critica es, pues, practicar la no·filosofia,
practicar la filosofía en forma nueva: situarse en ese incómodo movimiento
que va de las formas nuevas de creatividad social que tenemos ante nuestros
ojos a la construcción de una razón
nueva. El verdadero reto está en el comienzo de ese movimiento: luchas
obreras y campesinas en América Latina, luchas de liberación nacional, luchas contra las dictaduras, luchas es·
tudiantiles, de las mujeres, de los ecologistas, etc. La filosofía marxista, en
la medida en que es inexistente, no puede pretender ser la única filosofía critica: las fuentes y las formas de la criti ca son diversas. Lo fundamental es dar
cuenta de esas formas nuevas de creatividad social en sus diversos aspectos:
epistemológicos, pcliticos, ideológicos,
lingüísticos, discursivos, imaginarios,
etc. Dar cuenta de esos diversos aspee·
tos y de todas sus implicaciones: se
crean, así, las condiciones para el de·
sarrollo de esas formas nuevas de creatividad social.
La filosofía, aunque la sigamos llamando provisionalmente así, al dejarse interpelar por esas formas nuevas de
creatividad social constituirá uno de los
dispositivos de lo que Gramsci llamó
una cultura nueva. Y todos sabemos
que una cultura nueva es una de las ~
condiciones de una hegemonía nueva. t11

�ES CRISTAL
SU MONUMENTO
I

Miguel Covarrubi'as
EL PARQUE
El parque nunca fue en el abandono
·Se le mira cultivado
Tiene pinos altos
Tiene álamos graves
Tiene senderos con pisadas leves
Tiene un arroyo muy pequeño
Nunca imaginado por tu amiga
Puedes tocar su cuerpo fresco
Puedes llevarlo a tus labios
Para que retomen su color
Y luego acompañarlos con los otros labios
También ya frescos

ABANICO

PASO HONDO
El agua corre siempre
Y moja apenas el asiento
De las tortugas fósiles
De los enormes huesos mondos
De los ojos disecados de los cíclopes
Los ahuehuetes tienen pulpos a sus pies
Y mecen sus largas barbas
Ayudados por el viento
Que también acogen jaras y jóvenes encinos

LAS ORILLAS DEL MAR

10

1"'4

La sempiterna procesión de aves con largo pico
Roza las esquirlas nocturnas del mar
Y en las costuras abiertas de su orilla
Dioses antiguos dioses impacientes
Prodigan sus largos besos de arena
A la manada blanca de retorcida espuma

...
-.J

�LA SOCIOLINGUISTICA EN BUSCA DE
SU IDENTIDAD EPISTEMOLOGICA

Herón Pérez Martínez
PRESENTACION
Desde las primeras reflexiones sobre
el lenguaje ha habido la conciencia
de que sus maneras de darse están
configuradas por la experiencia del
grupo de hablantes a que se circunscriben. En el libro bíblico de Josué
"( 12, 4-6) se lee el célebre pasaje en
que los habitantes del territorio de
Galaad, en esa ocasión enemigos de
los efraimitas, pedían a éstos que
pronunciaran la palabra "schlbbólet" .
Según el texto los efraimitas no sabían pronunciar correctamente y
decían "slbbólet", siendo reconocidos
por ello. La lengua funciona , pues,
como una "marca" sociocultural.
Históricamente, sin embargo, ha habido dos grandes actitudes ante la
lengua: a) la conciencia de que la
lengua es una actividad homogénea,
estática y permanente; b) la convicción de que las lenguas están pegadas a los pueblos y a las culturas como resultado de su " experiencia" o
conocimiento de la realidad. La primera actitud ha prevalecido sobre la
segunda, en general: ella es la madre del analogismo griego, del normativismo, de la lingüística de la lengua, etc. La segunda tendencia , en
cambio, ha sido desarrollada muy
precariamente hasta el siglo pasado.
A ella se circunscribiría el planteamiento a que hoy pertenece la praxis
empírica denominada "soclollngülstlca " .
En su fase más reciente, esta reflexión suele remontarse a la lingüística vonhumboldtiana: la lengua es
una actividad creativa (enérgeia) no
un objeto estático (ergon). Desde entonces se dieron desarrollos en esa
dirección que fueron configurando la
disciplina: la dialectología y geografía
lingüística cultivadas en sus orígenes
por los franceses, la antropología lingüística y la etno-lingüística de los
norteamericanos de principios de
siglo, los trabajos soviéticos sobre la
planificación lingüística, los trabajos
sobre 'una " sociología del lenguaje"
~ como el de Cohen, la gama de tra-

bajos empmcos hacinados en el
nombre de " sociolingüística " , el
desarrollo de una lingüística del acto
de habla concreto (lingüística del texto, pragmática, lingüística diferencial,
etc.). En todo este desarrollo hay una
constante entre tantas variables:
abundancia de trabajos empíricos y
escasez, hasta la ausencia, de una
sólida teoría sociolingüística que al
mismo tiempo que defina las características epistemológicas de la disciplina, la deslinde del cúmulo de disciplinas afines como la etnolingüística, dialectología, geografía lingüística, sociología del lenguaje, lingüística social, etc. La ausencia de una
teoria sociolingüística que deslinde y
defina significa y se explica, en realidad , por la ausencia de una teoría
llngülstlca de ualldez general.
Es cierto que durante el presente
siglo la lingüística ha tenido un desarrollo espectacular en el concierto
de las ciencias. Sin embargo, las
corrientes, escuelas, tendencias, ramas, etc. son tantas y de tan diversa
índole que dificultan, aunque " ricamente", la formulación de una sólida
teoría lingüística que funcione como
creativo denominador común de
todos los impulsos lingüísticos. Ello
ha dado por resultado que en los pocos casos en que la investigación
sociolingüística ha buscado en el
ámbito de la teoría, una definición
epistemológica de sí misma, la teoría
sociolingüística emergente es siempre una teoría de escuela o de corriente. Con ello se contribuye, paradójicamente, a aumentar el número
de definiciones, conceptos, etc. Justamente, en el ámbito de la terminología sociolingüística se muestra bien
el desconcierto o heterogeneidad
epistemológica de la sociolingüística:
cada corriente o escuela tiene su propia terminología. Términos como dialecto, dlglosla, competencia, etc. son
entendidos de diversa manera por las
distintas escuelas o autores.
A este problema queremos aludir,
en esta breve nota, para esbozar una
vía de búsqueda.

1.-EL PROBLEMA DE UNA DEFINICION
En la metodología de las ciencias
se ha hecho tradicional empezar por
delimitar tanto el objeto de estudio
de la disciplina en cuestión como el
aspecto de ese objeto que se pretende estudiar y el método que la tal dis·
ciplina usa para estudiar su objeto.
En disciplinas como la soclollngülstlca que nació antes de especificar
todas sus diferencias con las demás
ciencias afines, desde un punto de
vista teórico, ha sido un problema
grave para la teoría sociolingüístic~
realizar a posterlori todas esas delimitaciones: es ya grave tener que
determinar el objeto, el campo de es·
tudio, (¿es la lengua? ¿es la sociedad
a partir de la lengua? ¿es la lengua
en su relación con la sociedad?, etc.),
pero todavía más dificil es indicar el
aspecto de ese objeto que tiene que
ser estudiado por la sociolingüistica:
¿en función de qué se determina? ¿a
partir de una teoría lingüística homogénea que atribuya funciones. y. a~pectos de estudio a todas las d1sc1p~•nas lingüísticas? ¿cuál es esa teona
lingüística homogénea y cuál función ha asignado a la disciplina deno·
minada sociolingüística? La realidad
de los trabajos empíricos indica que
tampoco aquí hay claridad: hay muchas direcciones aun cuando parezca
haber coincidencia en el objeto. Lo
mismo hay que decir de los métodos
de la sociolingüística. El nombre mis·
mo de " sociolingüística" ha colabora·
do a la confusión haciendo un híbrido
de dos disciplinas ya perfectamente
configuradas epistemológicament~
como la " sociología" y la " lingüíst1·
ca" : ello ha provocado el nacimiento
de disciplinas monodireccionales
como la "soclologla del lenguaje" o la
··lingüística social" . Ante esa situa·
ción , los textos de sociolingüística
suelen ser de dos tipos: a) las antolo·
glas de trabajos inscritos e~ un ca~po ambiguo, en todos sentidos (obJe·
to, aspecto y método), que se den_o·
minará "sociolingüística", como ter·
mino englobador y genéric?; _b) _l?S
tratados teorizantes de soc1olmgws·

necesario con las disciplinas aílnes.
2.-LAS TAREAS DE UNA TEORIA
SOCIOLINGUISTICA

tica que reproducen, bajo el aspecto
de una teoría sociolingüística, los
planteamientos,
métodos ,
y ambigüedades de los trabajos empíricos.
Las desventajas de estos trabajos
eclécticos y normalmente acríticos
son manifiestas si se trata de dar
cuenta de las tareas específicas de la
disciplina en cuestión o de deslindarla de toda la gama de disciplinas
afines surgidas históricamente en
distintos intereses científicos: la dialectología, la geografía lingüística, la
etnollngüística, etc.
Frecuentemente se denuncia como
arbitrario, un tercer camino-' construir una teoría lingüística
desde
ella deslindar confines a cada una de
estas disciplinas fronterizas entre la
lengua y la sociedad como objetos de
referencia.

y

Berutto (La soclollngülstlca, pág. lJ)
se refiere a este " tercer camino" desde un~ modalidad especial: "se trazan
critenos discriminatorios absolutamente arbitrarios, que corren el
riesgo de dejar fuera del discurso sectores enteros de investigación, los
cuales, sin embargo, tienen derecho
de ciudadanía en lo que actualmente
es la sociolingüístlca". Una indudable

cuestión que habría que resolver, antes que nada, es ¿hasta qué punto es
imprescindible preservar lo que actualmente es la sociolingüístlca? No
todo lo que se hace como sociolingüística es sociolingüistlca.
El planteamiento de Berutto caracteriza la confusión metodológica con
que se suele acceder a esta problemática: se tiene una descripción de
lo que empíricamente se hace como
" sociolingüistlca" y se lo identifica,
sin más, con lo que es la " sociolingüístlca" . En cambio lo que se hace
como sociolingüistlca puede implicar
no una teoría sociolingüistlca sino
uarlas sin que con ello se determine
necesariamente lo que es la sociolingüistica: la praxis empírica no agota
necesariamente ni el objeto, ni el aspecto, ni el método. Urge, por tanto,
aunque parezca arbitrarlo, a partir de
una teoría lingüística construir una
teoría sociollngüística en donde se
establezcan tanto el objeto de estudio
de la disciplina, como el aspecto bajo
el cual lo estudia y su método de estudio.
Una tarea urgente de la sociolingüistica es la constitución de una
teoría que determine esos tres aspectos de la disciplina (objeto, aspecto y
método) y lleve a cabo el deslinde

Eugenio Coseriu ("La socio- y la etnollngülstlca" pág. 6) sostiene la tésis
de que "los sociollngüístlcos empíricos ya saben de algún modo lo que
es y debe ser la sociolingüístlca y
que ·su actividad ya responde, por lo
menos intuitivamente, a exigencias
justificables también en el plano teó·
rico" . Con respecto a ello nos permitimos observar que la praxis empírica
puede implicar uno o uarlos conceptos de la disciplina que se suele denominar "sociolingüistlca" pero no lo
que debe ser (al menos no en forma
absoluta) la sociolingüístlca: implica
sólo lo que debe ser la disciplina
según los puntos de ulsta adoptados
por dicha práxls emplrlca que no
coincidirán necesariamente con lo
que una teoría lingüística asigne
como tarea a la disciplina denominada sociolingüistica. En otras palabras,
la práxis empírica de la sociollngüistica implica sólo lo que para los soclollngülstlcos emplrlcos en cuestión
debe ser la sociolingüística, no lo que
dicha disciplina debe ser en absoluto.
Es preciso, entonces, una teoría lingüística desde la cual asignar funciones a la soclolingüística. Urge, digamos, una teorla soclollngülstlca cuyo
contenido explicite tanto el campo
como el objeto formal y el método de
la soclollngüistlca. El problema que
nos ocupa tiene qué ver con el concepto de ciencia (habrá que adoptar
uno) y con los criterios para delimitar
un dominio científico (será preciso
estar de acuerdo en la aceptación de
algunos de ellos en forma mínima).
En otras palabras, para asignar
tareas a la sociolingüística se pueden
adoptar dos caminos: el camino estructurallsta de tipo esencialista, indicando lo que es y debe ser la sociolingüística a partir de una especificación teórica (y también arbitraria) de
su objeto tanto material (el objeto de
estudio de la sociolingüístlca) como ""'
formal (el aspecto que debe estudiar 10

�,
la sociolingüistica de ese objeto); el
camino funcionalista, aceptando co·
mo sociolingüistica lo que de hecho
es ya sociolingüistica a partir de la
praxis empírica que ya se conoce
como tal. Adoptar el segundo camino
equivale a renunciar de antemano a
deslindar los dominios de las disciplinas lingüísticas que con distintos
nombres se han ocupado, en general,
del funcionamiento de la lengua, en·
tendida como realidad abstracta, en
relación a los -efectos producidos en
ella por el uso multifuncional de los
hablantes.
Decir simplemente "es sociolingüistica lo que se hace como sociolin·
güistica sin importar lo que ello sea",
equivale a crear un cajón de sastre o
un gran basurero en dónde meter lo
que sea, a partir de ciertas directrices de tipo intuitivo (mínimas e implícitas), y renunciar a cualquier planteamiento de tipo epistemológico que
se interese mínimamente en si disciplinas con nombres distintos como la
dlalectologla y la soclollngülstlca, por
ejemplo, tienen algo en común, en
qué medida lo tienen y lo que ello es.
Por esa razón , al menos, no podemos
mantener el status epistemológico actual de la sociolingüistica. Aunque se
intuye que existen otras y g~a~es
razones no suficientemente explicitadas.
Nos queda por transitar, entonces,
la vía que hemos denominado estructurallsta: asignarle un objeto a la sociolingüística y determinar qué es lo
que de ese objeto vá a estudiar y có·
mo lo va a estudiar. Ahora bien, esta
tarea solo puede hacerse coherente·
mente a partir de una teorla llngüistlca cuyos postulados sean aceptados,
de manera general, por todos los do·
minios de la llngülstlca.

0

N

Estas son las tareas, pues, de una
teoría sociolingüistica. De ellas, las
dos primeras son las más impo~tantes y las más difíciles de determI~ar.
El problema del método pasa, as1, a
un segundo plano tanto por el hecho
de que consiste en una forma de

conocimiento determinada por el objeto (es la técnica que conduce hacia· la
inteligibilidad del objeto) como por·
que lo que existe, de hecho, de la
sociolingüistica es justamente la
práxis emplrlca que se refiere directamente a una serie de procedimientos usados por la disciplina en cuestión.

3.·EL MARCO PARA UNA TEORIA
SOCIOLINGUISTICA
El hecho 'de que una aún inexisten·
te teoría sociolingüistica haya sido
precedida por una praxis relacionada
de alguna manera con lo que debe.ser
la lingüistica, hace forzoso considerar a dicha práxis como un punto de
referencia obligado en la formulación de la tal teoría.
Por otra parte, la práxis empírica
no puede constituirse en punto de
referencia único en la tarea de for·
mular una teoría sociolingüistica que
no consista sólo en una revalidación
de lo ya hecho por la t~I. prá~is: __ ~e
requiere de un marco teonco hnguIstico en cuya perspectiva se incluya el
carácter textual de la lengua tanto
como los efectos de los usos sociales
(no hay de otros) de la lengu~ e~. el
sistema lingüístico y su constItucIon.
Lo cierto es que la perspectiva
vigente tanto en la evaluación de la
práxis sociolingüística como en la
práxis misma es sincrónica: se supo'
ne que. la lengua es estática. La
historicidad de la lengua es la pers·
pectiva de una lingüística integral: si
la , sociolingüística busca su lugar
significa que la lingüística aún no ha
asumido la perspectiva correcta.
Una de las características de los in·
tentos por elaborar una teoría soclollngüistlcá es que, en general. están
hechos desde una perspectiva sincro·
nlstlca: conciben la lengua como un
código y a la lingüística sólo ~orno
sincrónica. La lengua, en cambio, es
inadecuadamente descrita como un
código: describir la lengua_ como ~ódigo significa resaltar su mmutab1lldad y estabilidad; la lengua es conce-

bida, así, como una entidad hecha de
manera definitiva y que en el acto de
habla es utilizada, simplemente . No
se enfatiza , de ninguna manera , el
hecho, también inherente a la natura·
leza de la lengua, de que la lengua se
crea en el acto de habla: son los actos de habla los que fundan la posl·
bllidad de abstracción constitutiva
de la lengua. Lo que llamamos
lengua es el resultado de un proceso
de abstracción, a partir de los actos
de habla concretos, formulado como
la manera de hablar de un grupo humano concreto. Le lengua es, por tan·
to una entidad histórica tanto como
h~cho social que como acto indivi·
dual de hablar. Sobre lo que en este
contexto haya de entenderse por
"hecho social " habrá que remitirse a
Coseriu (SDH , 32·44). La ínterin·
dlvldualldad del hablar es la base y el
marco de la abstracción constitutiva
de la lengua. En la medida en que el
hablar es ínterindivldual, la lengua
será, necesariamente, una entidad
histórica y, por tanto, mutable: en un
constante hacerse.
Vist3· de esta manera, una teoría
sociolingüistica debería, en senti~o
estricto, identificarse con la teona
lingüística " tout court" . Si en el p~esente la teoría lingüística y una Im·
plicita teoría sociolingüistica aparecen
como disociadas es a causa, por una
parte, de· que la lingüística prevalen·
te concibe la lengua como algo natu·
ralmente estátiéo e independiente del
contexto sociocultural en que tal o
cual tradición histórica (manera de
hablar) tiene su Sitz im Leben y, por
otra, debido a que se carece de una
coherente teoría lingüística.
Esta situación nos plan tea dos P?·
sibilidades de formular una teona
sociolingüística: a) a partir de una
teoría lingüística integral que pa~ta
de la naturaleza del fenómeno hn·
güistico, como hecho históri_co; b)_a
partir de la subyacente teona _socio·
lingüística implícita en l_a prax.•.s ~mpirica denominada socwlmgu1stIca.
El segundo camino es el que han
seguido, hasta ahora, los manuales

i

introductorios a la sociolingüistica: near una perspectiva llngülstlca (a
este camino conduce a varias teorías falta de una teoría lingüística homosociolingüisticas, a distintos objetos, génea, coherente e integral) con los
métodos, perspectivas, etc. Es un ca- principales axiomas de la lingüística
mino hacia la pluralidad y el eclecti- contemporánea.
cismo, no siempre sano. El primer
Tal es el intento de Coseriu en su
camino, en cambio, es el extremo
opuesto y es una posibilidad poco ya mencionado trabajo "La socio- y
explorada sobre todo si incorpora, en la etnollngülstlca. Sus fundamentos y
su caracterización del fenómeno lin- sus tareas" . A nuestro juicio esta degüístico, los resultados válidos de la ber ser la vía de búsqueda de una
práxls empírica a que nos referimos teoría sociolingüistica: desde una
aquí. A partir de la práxis empirica teoría lingüística que parta del caracdenominada sociolingüistica hemos ter histórico de la lengua deslindar
aprendido más sobre la naturaleza in- las disciplinas lingüísticas que estuterindividual de la lengua y a expli· dian los distintos aspectos sociolincarnos, a partir de ·ella, algunos de güisticos del hablar concreto. A nueslos aspectos del cambio lingüístico. tro juicio, sin embargo, el problema
En otras palabras, a partir de la práxis que plantea la propuesta de Coseriu
empírica de la sociolingüistica hemos viene del hecho de que toda su teoría
aprendido más sobre el fenómeno lin- lingüística ha sido encasillada por él
güístico Integral objeto de una teoría en un esquema triple impuesto, a
lingüística, también integral, que in- nuestr-0 juicio, tanto al fenómeno
cluya los distintos aspectos de la rea- lingüístico como a la lingüística; a
saber: su teoría de los tres planos del
lidad lingüística.
lenguaje, hablar en general, lengua y
A partir de esta perspectiva, la teo- texto. De acuerdo con ellos determina
ría sociolingüistica debe determinar las tareas de las disciplinas sociolinsu objeto (concibiéndose como una güisticas. A mi juicio, lo que Coseriu
rama de la lingüística) tanto material llama el plano del hablar en general,
como formal y establecer su metodo- plano universal e independiente de
logía. Debe, igualmente y en el mar- las determinaciones históricas, es inco de la mencionada teoría lingüís- consistente desde el punto de vista
tica (de la que debe formar parte la
de la fenomenologla del lenguaje. Se·
teoría sociolingüistica), establecer ria preferible hablar del conocimiento
explicitamente sus diferencias de obo experiencia de la realidad como rejeto con las demás ramas de la lin- quisito del hecho lingüístico. Estricgüística que estudian aspectos afines tamente hablando, no se trata de un
o que históricamente asumieron
"hablar" sino de una condición para
funciones atribuidas por la práxis el " hablar" , Es obvio que el conoci~mpirica actuai a la sociolingüistica. miento conceptual de la realidad, sin
En otras palabras la sociolingüistica embargo, es dado siempre a través
deberá teórica y prácticamente for- de las categorías de las lenguas hismar parte del conjunto de ciencias tóricas. Si quisiéramos m~nt~ner el
que se ocupan del fenómeno lingüís- esquema triple habría que incorporar
tico y que se conocen como " llngüis- más bien el conocimiento conceptual
tlca": una teoría lingüística integral como el contexto que hace posibles
deberá afrontar estas tareas. Por lo toda la gama de contenidos lingüístique hace a la sociolingüistica como cos, no como plano sino como condiparte de ese conjunto, deberá al me- ción del lenguaje: el hablar en general
nos presuponer la tal teoría lingüísti- de Coseriu es tan inaferrable que se
ca o elaborarla como punto de par- trata de un ente de razón y no de un
tida.
ente real. De allí que la planificación
de la lingüística que se basa en esta
El problema radica ahora en deli- división del fenómeno lingüístico en

tres planos es igualmente objetable.
El fenómeno apuntado por Coseriu,
sin embargo, es válido a la hora de
asignar las tareas de las ciencias
sociolingüisticas.

4.·EL PROBLEMA DEL METODO
Como ya se dijo, la sociolingüistica
se caracteriza· por ser inicialmente
una práxis empírica "a justificar"
teóricamente. El problema del método es, pues, secundario. De hecho la
práxis sociolingüística parte uniformemente del registro de habla.
Suelen considerarse dos situaciones
en el habla: habla espontánea y habla
controlada. Al habla controlada pertenecen todas las formas de elocución en situaciones formales pero no
se reduce a ellas. En general, la dificultad estriba en la obtención de
muestras del habla espontánea. Las
disciplinas sociolingüísticas han diseñado una variedad respetable de
trucos y técnicas al respecto: en general, a eso se reduce el bagaje
metodológico de la sociolingüistica,
el cual, por lo demás, sería elemento
invariable en una formulación teórica
de las disciplinas sociolingüísticas.
El análisis del material así registrado y las relaciones establecidas
entre los distintos tipos de variables,
asignadas por hipótesis responde, en
general, a los distintos presupuestos
teóricos desde los cuales se hace la
investigación , en cada caso. En general, pues, la estructura metodológica
variaría poco en los dominios de una
sociolingüistica deslindada.
BIBLIOGRAFIA ALUDIDA
EXPLICITAMENTE
! .-Gaetano Berutto, La soclollngütstlca, Ed. Nueva Imagen, México, 1979.
2.-Eugenio Coseriu, Slncronta, dlacronla e historia, Ed. Gredas, Madrid,
1978.
.3.-Eugenio Coseriu, La socio- y la etnollngülstlca, Anuario de Letras, Mé- ~
xico, 1981.
""'

�UNA ALTERNATIVA CRITICA PARA UNA
SOCIOLOGIA DE LA LITERATUR~
"La fiesta consiste en no sólo representar
sino imaginar como podria ser de otra manera. no sólo conocer sino transformar, no
sólo transformar sino sentir el placer de estar transfórmando".

Yvette Jiménez de Báez
TODA OBRA literaria (y por ende la literatura) se interrelaciona con el contexto sociocultural de manera intrínseca y múltiple. El "equivalente social" de
la obra de arte es parte de su especificidad, y al mismo tiempo la obra, en
tanto se constituye, modifica el contexto y actúa sobre él : lo amplía al objetivarse;2 lo interroga; supone cierto
modo de conocimiento y de tomar conciencia de las ideologías; justifica la
praxis humana de que es producto. Pero también, y no menos importante, hay
que rescatar desde una sociología de la
literatura, el espacio del·placer, "el goce de j ugar con lo posible" que es todo
arte.3

I'

Precisamente esta forma de relación
const itutiva es la que nos interesa estudiar frente a otras como: la literatura en el circuito de prqducción y de consumo; literatura y pedagogía; contenidos histór icos-sociales del texto literar io, etc. Para hacerlo, sin embargo, no
se cuen ta con una metodología suficien temente confiable que podamos
adoptar. Relacionado con este hecho,
pero independiente de él, partimos además del presupuesto de que la crítica
es t ambién -como la obra- un trabajo dialéct ico constante entre el discurso cr ítico y el literario. Los conceptos
estrictamente "teóricos" quedan así reducidos a un mínimo suficiente para
poder integrar y generalizar ciertas concepciones y presupuestos básicos, y la
práctica del análisis textual llevará
siempre implícito el condicionamiento
de su objeto. A esta problemática va
aunada la imprecisión de muchos de los
concept os existentes en la crítica literaria o en disciplinas como la lingüística o las ciencias sociales para referirse
al texto literario. Esto nos lleva muchas
veces a el aborar sólo definiciones operacionales que respondan a las necesidades de la crítica que nos proponem os.

N
N

Así entendida, la crítica literaria supedita ciertas tendencias analíticas i nteresantes y útiles desde muchos
pun tos de vista- que dan primacía a la
elaboración de sistemas cerrados,

"autosuficientes"o a formalizaciones
excesivas que en mucho reducen la especificidad y riqueza del texto literario.
Es el caso de muchas de las "tentativas" de análisis desde la lingüística o
de la retórica, aún cuando obviamente
existe una gama de adecuación muy variable e, insistimos, constituyen por lo
general campos de fertilización innegables para la práctica del análisis textual.
Lo mismo habría que dec_ir de los estudios sociológicos, históricos, psicoanalíticos e incluso filosóficos que pretenden estu diar el hecho literario sin
profundizar en las exigencias de sus especificidad. En estos casos es frecuente que el análisis sea de tipo contenidista y que la literatura tenga una función
ancilar. Sin embai:go, muchos de los
mejores trabajos críticos que se hacen
con estos enfoques de algún modo se
plantean también, al interior de su marco teórico y de su metodología, en qué
consiste la obra literaria en cuanto tal,
porque reconocen explicita o implícitamente que esto modifica en mucho
cualquier tipo de análisis (es el caso de
los estudios de Escarplt y los de García
Canclini).

Néstor García Canclini, Arte popular y sociedad en América Latina, 54.

ca, falta una mejor elaboración operacional de muchos de sus conceptos, y
sobre todo es evidente que su teoría rebasa los alcances de su crítica textual.
Percibimos una cierta contradicción entre una tendencia valorativa reduccionista -proveniente más bien del campo de la ideologá política - y la proyección tanto más avanzada de su estéti·
ca dentro del marco teórico del marxismo.

texto literario y de sus vinculaciones
con el contexto, de tal suerte que las nociones utilizadas para el análisis sean
pertinentes y suficientes para establecer las interrelaciones y mediaciones
que afectan tanto al núcleo generador
de la textualidad como los demás estratos del texto.
Partimos de la hipótesis de que en la
obra literaria opera un principio de significación -que hemos llamado, antes,
" núcleo generador de la textualidad" - ,
que preside toda la red de significaciones parciales, mediante un trabajo especifico sobre el lenguaje que pone en
movimiento diversos discursos sociohistóricos y culturales pre y coexistentes (cf. La intertextualidad), y estructuras semánticas que se modifican o varían en el análisis de acuerdo al tipo de
texto que se estudia (p. ej. la red de funciones de los " actantes" 4 para el caso
de la poesía, o el ritmo en los textos narrativos sin pasar por alto los casos
fronterizos o híbridos), al margen de la
problemática de los géneros literarios
en tanto tales.

Luden Goldmann parte de Lukács.
Precisa, amplia, crea nuevos niveles de
análisis. Su estructuralismo genético
prepara las bases de una metodología
crítica que, a partir del análisis textual,
se abre a niveles de explicación cada
vez más amplios en el contexto sociohistórico y cultural. Si n embargo, precisa muy poco el análisis textual que
permita comprender el texto literario en
tanto tal.
Posteriormente, Lectura política de la
novela de Jacques Leenhardt en la práctica, más que en el marco teórico que
presenta, muestra cómo la "visión del
mundo" manifiesta en el texto se da, no
como reflejo o explicación de una exterioridad (el contorno histórlcosocial) a
la que sí remite, sino en la dialéctica interna de la producción textual. Es el ha·
cerse del texto lo que pone en acto una
determinada manera de estar en la His·
toria. No obstante, la incorporación de
otros discursos críticos (el pslcoanall·
tico, el semiótico) no llegan a integrar·
se de manera convincente, por lo que
esperamos con entusiasmo otros t raba·
jos del cr ítico francés. Dicho d_e un mo·
do un poco general, Leenhardt enrique·
ce la crítica goldmannlana en lo que
aquélla tiene de menos logrado: el análisis del texto.

A partir de Lukács se da una trayectoria critica que se plantea la relación
de la literatura con la Historia en función de la forma significativa, y correlacionada con las "visiones del mundo"
de las clases sociales y los diversos sectores dentro de ellas. Es evidente l a importancia que da Lukács al principio de
la totalidad intensiva que traduce en
nociones operacionales como el concepto del reflejo artístico de la realidad
(tan censurado y poco estudiado en
buena parte de la critica, por lo que exigiría una revisión seria); la tipicidad
Es dentro de esta perspectiva crítica
(enten'dida como la integración de lo geque podríamos ubicarnos, de manera
neral y de lo singular); la perspectiva ne·
flexible y abierta siempre a la experl·
cesarla y suficiente para la creación del
mentación,
mediante un trabajo critico
mundo literario, etc. Por otra parte su
continuo que actualice y cuestione
historia literaria de géneros y corriennuestra propuesta metodológica.
tes está siempre entreverada con la teoHasta ahora, la metodología de ana·
ría literaria. No obstante lo señalado, si
bien Lukács abre perspectivas críticas · lisis quevamos elaborando prlmeramen
decisivas y fundamentales en la estétl·
te busca adecuarse a la pecularidad del

El trabajo textual pone de m anifiesto la visión del mundo5 que dinamiza
el texto en todos sus niveles. " Visión del
mundo" que se correlaciona (pero no se
identifica totalmente, dada su autonomía relativa) con la ideología del autor,
que funcion a a su vez como mediación
entre el contexto histórico-social y cultural y el texto literario .6

1

El autor, sujeto de la producción, asume consciente o inconscientemente las
ideologías y el universo discursivo de su
contexto histórico-social y de la cultura. La " selección " que de él hace está
en buena medida condicionada por su
pertenencia a un sector (o a varios) dentro de los limites de su cl ase.
La obra así concebida cumple una
función crítica. Para Goldmann las
grandes obras literarias lo logran en l a
medida en que son capaces de plasmar ,
no sólo una " visión del mundo", sino
las posiciones antagónicas que marcan
sus límites.7 Más bien habría que decir
que todo texto literario (no sólo las
grandes obras) muestra, de manera par-

cial (el " trozo de realidad" que concretiza un modo de ver y actuar sobre el
mundo), las contradicciones ideológicas del contexto, en tanto se aproxima
a la totalización intensiva que exigía Lukács, sin que este hecho de la mayor o
menor parcialización del contexto sea
en sí valorativo. De hacerse, el juicio de
valor tendría que partir, fundamentalmente, del grado de concreción (objetivación sensible) y de coherencia interna logrados. Esta objetivación élel texto implica ya, en el sujeto y en la obra,
un distanciamiento crítico que pone en
juego también al lector.
El análisis, como lo concebimos, en
una primera etapa será textual. Se pretende llegar a establecer la red de relaciones internas del texto. En una segunda etapa se intentará explicar los resul tados del análisis textual en términos
históricosociales, muy especialmente
en térmi nos de las contradicciones
ideológicas que se producen en el
contexto.
Tres m omentos principales del análisis:
A. Previo al estudio textual minucioso, se establece una hipótesis sobre
cuál es la " visión del mundo" prevalecie_n te y -si posible- el modo como ésta se dinamiza en el texto. Se propone
así un principio dominante de sentido
al que corresponde un principio dominante de estructuración. En esta primera etapa se parte de una o varias lecturas de sensibilización del texto que permitan est ablecer pistas suficientes de
los diversos estratos textuales para formular la hipótesis.
B. t:I análisis textual " inmanente". Lo
que importa es mostrar el proceso textual (la dialéctica interna de la producción) a partir de su especificidad. El
análisis se centrará en ver cómo funcionan en el texto "estructuras semánticas" características del texto literario
tales como la red actancial (en juego
con la función del narrador y los puntos de vista) y la din ámica tempoespacial que incluye aspectos como la
sintagmática del texto tal como opera
entre las grandes unidades textuales y
al interior de cada una de ellas.

Estas nociones se especifican tomando en cuenta las diferencias generales
entre los diversos tipos de texto (p. ej.
entre los textos narrativos y los
poéticos)ª y el carácter de la investigación (si se trata de la producción de un
autor o de un texto, o sobre una muestra más o menos amplia con un objetivo común).9 El análisis marcará la red
de interrelaciones y funciones, pero se
ampliará para mostrar, hasta donde sea
posible, el trabajo sobre el lenguaje que
las actualiza en el texto.
C. La intertextualidad. Desde el punto de vista de su relación con la Historia, la producción textual se define como un proceso diacrónico de desestructuración (respecto a otros textos sociohistóricos y culturales anteriores) y
de estructuración (el nuevo texto), que
a su vez actúa como material discursivo de otros textos posteriores, y así
sucesivamente.

Como es evidente, limitamos el concepto de texto para referirnos a todo un
libro y no a sus enunciados constitutivos, si bien esto suele hacerse en Teoría del texto, aunque se distinga entre
textos parciales y texto. Dent ro de este
último marco teórico, además, se define el texto como un sistema coherente
de frases adscrito a una situación comunicativa. En cambio, al definirlo como un proceso de producción, mediante la intertextualidad, como hemos hecho, n os interesa mostrar la dinámica
del trabajo textual. El texto se define entonces no sólo por la situación de
discurso 10 en que se especifica, sino
también por su dialogismo interno en
función del pri ncipio de significación
que redistribuye y transforma la materia discursiva. Es decir, el proceso implica que los textos anteriores se desest ructuran y funcionan como el univer so empírico discursivo a partir del cual
se generará el nuevo texto. Es precisamente para distinguir está dinámica
que preferimos hablar de discursos operando al interior del texto (discurso en
el sentido amplio de " hablar uno con
otro acerca de "algo ').11
Interesa el modo como se modifican

!:::

�,
I

/

..

w
o/
los textos preexistentes al entrar en el
nuevo texto, en función del principio estructurante (distribucional, transformador) de sentido-forma.
El proceso de especificación del nuevo texto implica un trabajo de " selección " y de "jerarquización" determinado por la intencionalidad rectora.
Será función del análisis precisar los
múltiples discursos que intervienen en
el nuevo espacio textual, lo cual implica cierto deslinde de tipos de entrada
y un análisis del lenguaje al interior de
cada discurso.
Así como no todos los universos de
d i scurso están presentes en cada obra
-debido al criterio de selección dominante-, de los modos de entrada po·
drian elaborarse diversos modelos que
no se realizarán totalmente en cada experiencia textual. Podríamos distinguir,
por ejemplo, entre una " entrada citacional" (total o parcial) y una " entrada resumen o comentario"; eludir o negar el
discurso anterior; distinguir entre discurso directo, indirecto o directo, indirecto libre, etc. Una vez más la caracterización se hará, en primera instan-

cia, a partir de las exigencias textuales
especificas y desde el punto de vista
pertinen te al análisis.

D. De la " visión del mundo" a los sistemas ideológicos y a la Historia. Una
vez precisada la " visión del mundo"
(unidad de significación), a partir del
análisis " inmanente" y de la diacronía
intertextual , se procederá a " explicar"
las interrelaciones entre esta peculiar
visión del mundo concretizada en el texto y el contexto socio-histórico y cultural. Al hacerlo, se establecerá un sistema de mediaciones que permita mostrar adecuadamente el proceso sin soluciones de continuidad (secuencia progresiva de comprensión y de explicación de acuerdo a la metodología gold·
manniana de análisis). 12
El sistema de mediaciones que se establezca variará, en cada caso, de
acuerdo al corpus analizado. El punto
de partida podría ser tanto un texto aislado o la obra de un autor particular, como varios textos o la obra de varios
autores. En el primer caso, que es el
más extremo, se procedería, por ejemplo, a comprender el texto en su totalidad y a explicarlo dentro de la obra to-

tal del autor, mostrando sus puntos de
interrelación; se podría comprender esta dinámica de relaciones y explicarla
en términos del grupo sociocultura l a
que pertenece, y así sucesivamente con
las corrientes sociocul turales dominantes; los sistemas ideológicos; la problemática de clases (distinguiendo entre la
adscripción del autor y la de la obra) y
el contexto sociohistórico (naciona l e
internacional).

NOTAS
1. En sus lineamientos generales, estos
apuntes metodológicos corresponden al tra·
bajo en equipo que realizamos en el seminario de Literatura Mexicana de El Colegio de
México, específicamente en el Proyecto La
narrativa mexicana contemporánea (Litera·
tura y Sociedad). Colaboran en el proyecto
actualmente Ana Rosa Domenella, Luzelena
Gutiérrez de Velasco, Aralia López González,
Diana Morán y Edith Negrín.
2. Karel Kosik insiste en este carácter " crea·
dor'' del contexto de toda obra artística. que
siempre " muestra un doble carácter en in·
disoluble unidad: es expresión de la realidad,
pero sim\lltáneamente &lt;:rea la realidad. una
realidad que no existe fuera de la obra o an·
tes de la obra, sino precisamente sólo en la
obra" (Dialéctica de lo concreto, Grijalbo, Mé·
xico. 1976, 143). El hecho es obvio en tex·
tos que han alcanzado un grado de coherencia superior o que modifican la escritura de
su momento de manera fundamental (hechos que suelen darse conjuntamente). Para poder evaluarlos adecuadamente desde
este punto de vista, habrá que tener claras
la amplitud y concreción del contexto des·
de donde' se les evalúa. Pensemos en este
sentido en una obra como Cien años de soledad respecto del contexto cultural colom·
biano e hispanoamericano.

3. Nestor García Canclini reubica esta fun·
ción del arte reivindicando para ella una proyección social muy amplia. Al hacerlo, cues·
tiona muchas posturas individuales de artls·
tas que reservan para el público especializa·
do " la experimentación con el juego y el pla·
cer" y en sus obras populares " presentan
una seriedad expresiva y una dureza formal
que no encontramos, por lo menos con tan·
ta persistencia y énfasis, en ninguna de las
mayores corrientes artesanales hispanoame·
ricanas" (Op. cit. 53). Esta afirmación con·
diciona al mismo tiempo el concepto de so·
cialización del arte que no sólo implica que
los medios &lt;te la producción artística se re·

dist ribuyan y hagan accesibles a todos los
sectores. "Socializar el arte quiere decir también redistribuir el acceso al placer y al juego creador" (/bid., 54).
4. Empleo actante, en el sentido que lo utiliza Julia Kristeva, para referirme a los actores de un texto literario {El texto de la novela. Ed. Lumen, Barcelona, 1974, 109-110):
"Un actante no es otra cosa sino el discurso
que asume o por el que está designado en
la novela. (La) característica de las transformaciones actanciales se apoyará, pues, en
las relaciones entre los discursos de los distintos actantes, tal como se establecen en
el interior de un mismo enunciado actanclal
(!bid., 118). Si bien al analizar la red actanclal tomamos en cuenta tanto las funciones
como su proyección semántica, no utilizamos personaje porque nos parece un término mucho más marcado dentro de una concepción psicológica o existencialista.
5. Operacionalmente uso el término visión
del mundo para referirme· a las ideologías
que interactúan en el texto literario y que se
manifiestan implícitamente en la producción
textual en todos sus niveles. Hablo de ideologia cuando me refiero al contexto sociohistórico, y adopto la conceptualización de
Adolfo Sánchez Vázquez quien la define como
"a) Un conjunto de ideas acerca del mundo
Y la sociedad que b) responde a intereses, aspiraciones o ideales de una &lt;:lase social dada y que c) guia y Justifica un comportamiento práctico de los hombres acorde con esos
intereses, aspiraciones e Ideales" ("La ideología de la neutralidad ideológica en las Ciencias Sociales", 293). La distinción es operativa en tanto el texto literario constituye precisamente un "mundo coherente" (de ficción) concretizado en una forma sensible y
no un sistema de ideas (en tanto sistema
conceptual). Una tercera instancia englobadora serian los grandes sistemas fllosóflcos
que implican la máxima coherencia posible
de las concepciones del mundo (el idealismo,
el materialismo, el positivismo, el existencialismo, etc.).
6. De ahí la importancia esclarecedora de estudios que establezcan las relaciones existentes entre los sectores que Intervienen en
el circuito de la producción textual tales como: los intelectuales y el Estado; grupos y
ten~encias culturales dominantes y de oposlclon, el público lector, y otros.
7. "Dichas. obras tienen que encarnar también las posiciones que ellas condenan y, para dar concreción y vitalidad a los personaj es que las encaman, a expresar todo lo que
humanamente se puede formular en favor de

la actitud y del comportamiento de éstos...
De ello resulta que, en el plano del análisis
literario, se podría ir mucho más lejos que
hasta ahora, dilucldando todos los elementos antagónicos de la obra, que la visión estructurada debe superar y organizar. Algunos de estos elementos son de naturaleza ontológica, en especial la muerte, que constituye una dificultad importante para cualquier visión del mundo, como tentativa de
dar un sentido a la vida; otros son de indole
biológica, en especial la libido, con todos los
problemas de la represión estudiados en el
psicoanálisis; pero también hay-un número
no despreciable de elementos de naturaleza
social y histórica. Por eso la sociología puede aportar una contribución importante a este respecto, mostrando por qué el escritor ell·
ge, en una situación histórica particular,
unas pocas de entre un gran número de posibles encarnaciones de las posiciones yactitudes antagónicas qu~ él condena: las que
percibe como especialmente Importantes"
(La sociología de la literatura. Definición y
problemas de método", 74-75).
8. Por ejemplo, en el caso de los textos narrativos una noción importante, como hemos
dicho, es la de red actancial, así como el ritmo lo es para la poesía. No obstante, los textos concretos suelen cuestionar la radicalidad de estas especificaciones. Más bien habría que hablar de tendencia dominante hacia cierto tipo de estructuración. Piénsese
también en figuras retóricas como la analogía, la antítesis, el paralelismo, la hipérbole, la metáfora, etc. y en nociones como la
temporallzaclón y la espaclallzación.
9. En el caso de la Investigación sobre varios
textos de autorescliferentes con un objetivo común, deberán utilizarse las mismas nociones generales -en la medida de lo posible y con el máximo de flexibilidad- para
que se facilite hacer las generalizaciones pertinentes y establecer las diferencias
fundamentales.

10. La situación de discurso se da en dos niveles: a) en el de la interacción dialógica entre textos y b) en la dinámica de comunicación, implícita en todo texto, entre el sujeto
de la producción, el texto mismo y el lector.

11. Sobre Teoría del texto cf. Siegfrled J.
Schmidt. Teoría del texto. 2a. ed., Cátedra,
Madrid, 1973. Sobre el discurso y sus contextos, cf. Eugenio Coserlu. "Determinación
y entorno:: en Teoría del lenguaje y lingüística general. Oredos, Madrid, 1962, 282-323.
323.
.
12. Las mediaciones operan como puntos de
interacción entre texto y contexto, en los que

el elemento mediador especifico Interviene
y modifica la dinámica intertextual en ma-'
yor o menor medida. Es obvio que para llegar a establecer las mediaciones adecuadas
es necesario, en primera instancia, el análi·
sis textual pormenorizado y ,un conocimiento, lo más amplio posible, del contexto de
acuerdo a las tendencias discursivas prevalecientes. No obstante, los indicios más importantes que hay que tomar e11 cuenta para explicar cada situación de mediación son
los que proceden del análisis de comprensión en sus etapas sucesivas.

818LIOGRAl"IA
l. Eugenio Coseriu. Teoría del lenguaje y lingüística general. Oredos, Madrid, 1962. (Col.
Bibl. Románica Hispánica).
2. Néstor García Canclini. Arte popular y sociedad en· América Latina. Teorías estéticas
y ensayos de transformación . Orijalbo, Mé·
xico, 1977. (Col. Teoría y praxis, 38).
3. Luden Ooldmann. "La sociología de la literatura. Definición y problemas de método",
en Marxismo y ciencias humanas. Amorrortu editores, Buenos Aires. 1975.
4. Las ciencias humanas y la filosofía. Eds.
Nueva Visión, Buenos Aires, 1972.
5. para una sociología de la novela. Ed. Ciencia Nueva, Madrid, 1967.
6. Karel Kosik. Dialéctica de lo concreto. Orijalbo, México, 1976. (Col. Teoría y praxis, 18).
7. Julia Kristeva. El texto de la novela. Ed.
Lumen, Barcelona, 1974.
8. Jacques Lerihardt. Lectura politica de la
novela. Siglo XXI, México, 1973.
9. Georg Lukács. La novela histórica. Era, México, 1966.
1-0. Problemas del realismo. Fondo de Cultura Económica, 1966.

11. Significación actual del realismo critico.
Era, México, 1963.
12. Teoría de la novela. EDHASA, Barcelona,
1971.
13. Adolfo Sánchez Vázquez. "La ideología
de la neutralidad ideológica en las ciencias
sociales" , en La filosofía y las ciencias sociales. Orljalbo, México, 1976. (Col. Teoría y Praxis, 24).
14. Siegfried J. Schmidt. Teoría del texto. 2a.
ed., Cátedra, Madrid, 1973.
15. Leo Spitzer. Lingüística e historia literaria. Oredos, Madrid, 1959. (Col. Bibl. Romá•
nlca Hispánica).

�LA CRITICA LITERARIA MATERIALISTA
EN FRANCIA
1

Claude Bouché
NOTA INICIAL

ID
N

La tarea de definir el estado actual
de la investigación en teoría literaria
dentro del campo del materialismo
histórico -aunque sea sólo en Francia y durante los últimos diez añosno puede proceder sin ambigüedades.
En primer lugar, existe ambigüedad
en la proposición misma: el " arte de
la síntesis" no es un ejercicio inocente, sino una práctica difícil y dudosa -una práctica falsamente objetiva y bordeada por todo tipo de Ilusiones (Ilusión retrospectiva, ilusión
ecléctica, ilusión enciclopédica, etc.).
También hay ambigüedad en las condiciones bajo las cuales el proyecto
debe llevarse a cabo: carente de un
objeto dado, la disciplina que ·sugiere
nuestro título en gran parte está por
crearse. Se desvanece así en forma
simultánea el conveniente espejismo
de una actividad puramente sintética que se conforma con la reestructuración de los elementos dispersos de
una ciencia ya elaborada por escrito.
De aquí la necesidad que tenemos de
atajar -y no sólo atajar (una figura
verbal en la cual uno percibe aún
cierta pretensión de Imparcialidad) sino también Inventar- nuestras propias señales y criterios.
Varias tendencias de la critica reciente, empeñadas en definir la especificidad de la función literaria, se relacionan con el marxismo en uno u
otro sentido. Entre ellas -limitándonos a los franceses- distinguiremos
esencialmente tres: (1) la tendencia
goldmaniana (un método que designaremos, en nombre de la simplici·
dad, como "estructuralismo genético",
según lo ha llamado el propio Gold·
mann), en parte originada en los trabajos de Lukács, y representada hoy ·
por J. Leenhardt y E. Kóhler, entre
otros; (2) la corriente de inspiración
lingüística formada por grupos de investigación (a veces antagónicos ~ntre sí) tales como Tel Quel (J. Kristeva,
Ph. Sollers, M. Pleynet, J.-L. Baudry) y
Change (J. P. Faye, J. Parls), por citar
sólo los principales, y (.3) la tendencla " marxista-leninista", compuesta

por teóricos y críticos del Partido
Comunista Francés (PCF) -L. Althusser, P. Macherey, E. y R. Balibar, por
una aprte, y F. Vernier, CI. Prévost, P.
Barbéris y J . Thibaudeau, por la otra,
a los cuales debemos añadir a los autores de revistas como Llttérature /
Sclence/ldéologle, Pratlques, Actlon
Poétlque, etc. - todos más o menos
dependientes del mismo.2

De estos tres ejes de investigación
nos limitaremos (no sin reservas) al
último. ¿Cuáles son las razones que
Justifican esta doble exclusión? En el
primer caso, el enfoque genético-estructuralista de Goldmann permanece
confinado a la problemática de la Interpretación, con todas Jas limitaciones que esto acarrea.3 Consiste en
asignar al texto literario un sentido
(un significado, una verdad) relacionándolo con el " mundo" (historia,
clases sociales, ideologías o, como
bien puede ser el caso, simplemente
tendencias de pensamiento), concebido, al menos implícitamente, como
"hors texte", o como " contexto"; és
decir, la realidad es definida en relación al texto -su exterior, su forroy no a la inversa. Tiene escasa consecuencia el que la homología así
postulada entre el texto y lo real sea
concebida en términos de estructuras
y no en términos de contenido (lo
que hace aún más necesario examinar la naturaleza de la afinidad establecida, aunque ésto rara vez se hace); el hecho es que la teoría de
Goldmann, en esencia, coloca al texto
como la realidad primaria -y a partir
de ahí se empeña en llegar a lo real
en un movimiento que alterna entre
la " comprensión" (la liberación de la
" estructura significante" del texto) y
la "explicación " (su integración en un
" todo" mayor). Por otra parte, está
claro que en este procedimiento el
momento principal es el de la comprensión- y no el de la explicación,
que con frecuencia es decuidada o
eliminada de acuerdo a categorías
vagas y escuetas. En otras palabras,
aquí uno no escapa a un modo de
pensar que es fundamentalmente

Traducido del francés por
Dlane Belle James
Traducido del Inglés por
Horado Salazar Herrera

idealista, y cuyo modelo no es otro
que la hermenéutica, o la " ciencia"
de la atribución de significados
ocultos.4
En el segundo caso, las teorías desarrolladas por los autores de Tel Quel
y Change se excluyen de nuestro campo de investigación por el hecho de
que se basan en disciplinéjs esencialmente ajenas al materialismo histórico: lingüística transformacional, en
el caso de Faye (movimiento del
change des formes);(S) y lingüística,
lógica y matemáticas, en el caso de
Kristeva ("sémanalyse"),6 En estos
dos casos, la esencia del texto literario está definida por su función intra. lingüístlca, en relación a un concepto
polivalente y aparentemente trascendente, la escritura (l'écrlture).7 Su naturaleza social se reconoce oficialmente en la forma de una comblnatolre -el resultado de un Juego de
procedimientos puramente formales;
así, la dimensión histórica se ve claramente eliminada, auto-integrándose las referencias " marxistas" como
elementos abstractos de este mecan{smo especulativo- , otra versión
moderna del idealismo absoluto, re·
presentada aquí con la apariencia de
un logocentrismo crítico.a.
Queda la corriente " marxista-leni·
nista", cuyos propósitos, en esta oca·
sión, concuerdan directamente con
nuestro estudio propuesto.
De hecho, los primeros intentos por
establecer una teoría literaria en el
campo del materialismo histórico difícilmente- se remontan a más de una
docena de años atrás. Son contem·
poráneos, en el seno del PCF, tanto a
la renovación teórica que, una vez
libres de la tendencia humanista de
Garaudy, se concretó en el trabajo de
Althusser,9 como, en general, a la
concentración de un interés crecien·
te -por razones que no es posible
analizar aquí- en los problemas de
la cultura en un sentido más amplio
(artes plásticas, teatro, filosofía Y
epistemología, urbanismo, etc.¡.10

Se pueden encontrar algunas refe·

rendas a la literatura en los textos criticadas después): la de estructura
marxistas " clásicos", e incluso hay latente y la de ldeologla como " falsa
algunos comentarlos ocasionales conciencia" .
más o menos detallados. Pero por
La obra, señala Althusser, está
una paradoja francamente obvia, estas explicaciones, como un todo, construida en torno a un contraste
están formuladas en los términos y que le confiere un ritmo singular: la
de acuerdo a una problemática que coexistencia, sin relación explicita, de
es. la de la ideología dominante; o, un tiempo vacío, largo y lento (tiemmas precisamente, en la medida en po de " crónica " -una evocación de
que no aspiran a producir un cono- la monótana existencia del lumpencimiento especifico de su objeto, só- proletariado milanés), y un tiempo
lo dan una visión parcial y, finalmen- breve, . pleno (tiempo " dramático"
te, exterior a éste, sujeta a exigencias -una intriga que involucra a tres
muy particulares (filosóficas en el personajes que se hallan melodramátratamiento de Sue hecho por Marx y ticamente " trabados en un conflicto
t:ngels, políticas en el análisis leni- mortal); Mediante esta simple connista sobre Tolstol): lo cual no signi- frontac1on, la obra adquiere una difica negarles pertinencia o interés en mensión critica: la temporalidad nodialéctica de la " realidad indiferente"
relación a sus fines.
(la vida del lumpen-proletarlado) ofreUn primer desarrollo está marcado ce ~na crítica, en su simple yuxtapopor la aparición del importante traba- siclon, de la temporalidad dialéctica
jo de Pierre Macherey; pero uno pue- -de la falsa dialéctica de una " autode decir, sin exagerar, que es sólo consciencia" alienada en la ideología
hasta recientemente, con el trabajo espontánea (la falsedad de los valores
de Renée Balibar, cuando la teoría de y los mitos melodramáticos). En esta
la producción literaria entra a su fa- " relación interna de los elementos
se esencial (experimentando, en cier- b~sicos de su estructura", en la preto sentido, su revolución copernlcana). cisa ausencia de relaciones- que es
En referencia a estos textos, y a va- su verdadera relación - se encuentra
rios otros en orden cronológico, for- el "significado latente" del drama (p.
mularemos la siguiente pregunta: 1.35). Y es la percepción inconsciente
¿cómo debe concebirse; en sus de los espectadores de una estructues~clficidad, el proceso literario? ra tal lo que determina su reacción:
¿como se determinan sus condicio- atrapados en los mitos espontáneos
nes materiales de producclon? ¿cómo de la ideología, los espectadores se
han de definirse sus modos de inter- reconocen a sl mismos en los persovención a nivel social? Este es un najes del drama; así, la " disociación
~roblema esencial -de hecho, es el interna" -la crítica de la conciencia
unico que amerita consideración, Ilusoria por la existencia real- se
porque todo lo demás depende de él. convierte en una "crítica activa y viviente" de los espectadores, obligánLOUIS ALTHUSSER
dolos a asumir esta crítica en sus
En uno de los textos de Pour Marx propias vidas.
titulado "Le 'Plccolo', Bertolazzi et
Brecht (Notes sur un théatre matériaNo insistiremos en los límites del
llste)" 12 -el único que ha dedicado a texto de Althusser, ligados a su breun texto literario- Louis Althusser vedad y a su objeto (que el subtítuanaliza la puesta en escena por Glor- lo denota explícitamente), ni en sus
glo Strehler del drama fl nost Milán lnsuficencias en lo que corresponde a
de Bertolazzi, autor de fines del siglo una teoría de hechos literarios, a
diecinueve. Aquí encontramos dos lo.s cuales volveremos luego en nuesnociones esenciales, desarrolladas tra consideración de Macherey. Sin
con mayor amplitud en otra parte (y embargo, sí señalaremos el uso que

se hace de nociones como "falsa conciencia", "alineación" e "ldeologla espontánea", que remiten a una problemática finalmente religiosa, de
esencia y apariencia, verdad y falsedad, etc. (Una problemática a la que
Althusser liga el destino de estas nociones en textos posteriores). Sobre
todo, señalaremos en particular su
concepción de ideología -en general
(que no ha cambiado en forma signi•
ficante ni en su célebre artículo de
1970). 13 Como ha mostrado Jacques
Ranciere, ésta se concibe como una
entidad más o menos autónoma,
dotada de una existencia material y
~si. prácticamente Independiente, 'en
ultima instancia,
de la lucha de
clases -o al menos se concibe como
una instancia provista de una función " técnica" irreductible a su función "social" . Para asegurar la cohesión del todo social, la Ideología
proporciona a los individuos un sistema de representaciones que ubica
a diferentes individuos en distintas
pos!~iones del proceso productivo,
hac1endose ésto necesario por la opacidad de la estructura social, cualquiera que sea su especificidad. En
consecuencia, la Ideología es una parte orgánica de cada totalidad social
-incluyendo una sociedad comunista.••
Para nosotros, la consecuencia de
esta teoría de la ideología es que
existiría, entre el texto literario y la
ideología, una relaélón de externalldad pura, una afinidad " frontal" en
cierto sentido, de manera que ciertas
formas de escritura -el " teatro materialista" de Brecht y Bertolazzi, por
ejemplo- podrían apartarse (apartarnos) de la ideología (para Instalarnos -¿dónde?- ¿en la comprensión? -pero Althusser no dice en qué.
tipo de comprensión ni de qué mane•
ra;) mientras que otros textos -de
hecho, toda la literatura burguesa,
aunque Althusser habla sólo del teatro clásico y la novela popular- funcionando bajo el dominio de la Ideología, estarían total e Irremediablemente aliados con la " falsa conclen- ~

�cía", la ilusión y el error. También
hay una consecuencia secundaria: así
como la ideología es hipostatizada
-concebida como una esencia
ideal-, la . :·realidad" (su opuesto y
complemento) es valorizada como un
soporte abstracto de toda la cons·
ciencia {conalssance) (el pensamiento
dialéctico, un atributo de la realidad,
es el " otro" en relación al pensa·
miento ideológico): la vida, la _expe·
rienda, la prueba incorporada en los
hechos -todos éstos proporcionan
una mitología totalmente realista cuya erupción lírica, en las· últimas pá·
ginas del articulo, sirve para compensar la articulación insuficiente de
los conceptos teóricos.
·
Tendremos ocasión de ver, con re·
ferencla a Macherey y a otros, con
qué frecuencia las presuposiciones
parciales y distorsionantes aparecen
en la critica "marxista-leninista" .
PIERRE MACHEREY
El texto Pour une théorle de la productlon llttéralrel5 de Pierre Macherey
profundiza y sistematiza las posiciones althusserianas. A juzgar por su
volumen y sus ambiciones, empero,
estamos tratando con un trabajo de
amplitud diferente. Aquí, al menos en
su enfoque, está involucrada una
"teoría de, la producción lite_raria" .

=
N

Así, de partida todas las cuestio·
nes establecidas tradicionalmente se
hacen a un lado; una vez que el pseudoconcepto de " literatura" es expul·
sado y todas las teorías mistificado•
ras de " creación", "gracia" y " genio"
son desplazadas, podemos preguntar·
nos ¿qué es realmente la producción
literaria? ¿cómo funciona? ¿qué efec·
tos produce? Debemos buscar esta
realidad en base a los procesos
materiales que la definen -ni de
acuerdo a la percepción espontánea
que tenemos de ella, ni a las reconstrucciones ideales, que no son otra
cosa que proyecciones mentales. Así,
el programa de Macherey es il}dicatl_vo de un punto de Inflexión bastante
considerable en el registro de la teo·

ría literaria; esto es particularmente
cierto porque marca una ruptura con
el positivismo y formalismo dominantes.
En la primera sección, " Algunos
conceptos elementales", Macherey establece una serie de distinciones
tocantes a la empresa del criticismo
literario: opone la "ciencia" de la producción literaria, que es critica teóri•
ca, al "arte" de la educación del gusto, que es crítica normativa. o empíri·
ca. La primera es especulativa y formula leyes como base para la transformaci_ó n del "objeto real" del texto
en un objeto de conocimiento (lo cual
implica una separación necesaria entre conci~ncia y realidad, entre conocimiento y objeto); el segundo, por
otra parte, predeterminado por la
existencia previa de un dominio, pronuncia juicios (o, en el mejor de los
casos, Invoca reglas) y se esfuerza
por unirse con el texto mismo que
estudia para asimilarlo más cabal·
mente, por anularse en su interior
-un gesto que consuma la lógica
final de todo comentario, revelando
un malentendido fundamental del
texto literario en su proceso formativo. Con ésto, Macherey rompe -como otros y él mismo han hecho en
distintos dominiosJ6_ con el empirismo en todas sus formas, y particularmente con las concepciones que re·
ducen el conocimiento al " arte de
leer", o a una agudeza visual que
descubre la esencia de las cosas tras
el velo de las apariencias (sólo para
ser, a su vez, velada por su objeto al
final, confirmando así la futilidad de
su método para proceder).
En oposición a esta crítica idealista,
que deja al texto literario inalterado
(o eso cree), la crítica materialista
marca en el texto la división de una
otredad {altérlte) radical: " El crítico,
empleando un nuevo lenguaje, saca a
relucir una diferencia dentro del tra·
bajo demostrando que es otro que el
que es" (p. 15). Esta formulación lapidaria, que bordea en la imprecisión
(dado que juega con las nociones
mismas que Macherey intenta refu-

tar), 17 es después desarrollada y refinada en numerosos casos. Para Macherey, el texto literario es múltiple y
contradictorio -no simple y unitario:
Una "obra está compuesta en más de
un sentido, de tal forma que una diversidad real acompaña su formación". En particular, lo que realmen•
te produce este efecto es una " ruptura interna", un " descentramiento, la
evidencia de su dependencia subordi·
na&lt;)a a las condiciones precisas de su
posibilidad", de manera que "el
trabajo nunca es -o sólo lo es en
apariencia- un todo coherente y unificado" (p. 5.3). Y otra vez: " Lo importante no es una percepción confundida de la unidad del trabajo, sino
un reconocimiento de sus transformaciones (sus contradicciones, en tanto
la contradicción no se reduzca a un
nuevo tipo de unidad)" (p. 54).
Hay una doble exigencia en el pen·
samiento de Macherey: se esfuerza
simultáneamente por acentuar la au·
tonomla de la obra (su irreductibili·
dad respecto a las otras prácticas significativas que se deriva, precisamen·
te, de su estar " fundamentada en la
múltlpllcldad de sus significados"
[98)) y su dependencia (dependencia
en relación a, primero, el lenguaje;
segundo, las condiciones sociales,
notablemente ideológicas; y tercero,
otros trabajos). Por una parte, el tex·
to literario no puede ser reducido a
un discurso ideológico -a un " conte·
nido': al cual le satisfaría con dar
una determinada " forma" ; por la
otra, no obstante guarda ·una rela·
ción con este discurso, aunque sea
sólo por definirse a sí mismo en la
propia diferencia que establece con
relación a éste. Así, en la medida en
que el texto literario fija el lenguaje
de la ideología, también expone su
auto-encierro; exhibe sus contradic·
clones y deficiencias; evita que se
aparte incesantemente en dirección a
un centro ausente -y de esta forma
sirve como entendimiento. Es aqui.
podemos creer., en esta compleja
relación con formaciones ideológicas,
donde se ubica la determinación del

texto respecto a sus condiciones materiales.
El resto del libro (salvo un capitulo
dedicado a la critica del estructuralismo literario, que resume en forma
notable lo esencial de la refutación
del empirismo emprendida con anterioridad) está dedicado a la aplicación práctica de esta teoría de la diversidad, el desplazamiento y la disparidad que conforman el texto.
En la segunda sección, " Algunos
críticos", Macherey comenta el análisis de Lenin, escrito·entre 1908 y
191 1, sobre las novelas de Tolstoi.
Aquí reconsidera la categoría de " reflejos" -la . definición de un texto
como un "espejo roto", un "espejo
deformante'' y un " espejo ciego"; pero sobre todo Macherey demuestra
aquí la forma en que la historia, tal
como él la comprende, opera sobre el
texto ("El estudio del trabajo de Tolstoi consiste en mostrar qué relaciones
mantiene con la estructura histórica"
[p. 1.34)). " La imagen del espejo es
engañosa: el espejo nos permite sólo
aprehender relaciones de contradicción. Por medio de imágenes contradictorias el espejo representa y evoca las contradicciones históricas del
período .. ." (p. I 48).
En la tercera sección, " Algunos tra bajos", Macherey procede a explicar
L'/sle Mystérluse de Julio Veme y Les
Paysans de Balzac en términos simi lares. El análisis de la novela de Verne -el más completo y sin duda, el
más significativo- especifica la naturaleza de esta contradicción característica de la ficción literaria; la discordia se inicia esta vez en el "juego"
entre dos nive)es: el de la representación_ (el " proyecto ideológico"
-aquello que la novela " quiere mostrar", en este caso la conquista humana de la naturaleza) y el de la fi·
guraclón (la " fábula" -lo que se
muestra efectivamente por cuanto
0 s_ temas generales cristalizan en
imagenes, objetos, lugares naturales
Y actitudes psicológicas específicas
[p. 211)).

!

Estos dos niveles por lo demás coherentes son -entre ellos- fundamentalmente incompatibles, y es en
el paso de uno al otro donde la ideología experimenta una "modificación
completa", revelando una sorprendente transformación del proyecto
original; la novela futurista se convierte en narración retrospectiva; el
proyecto de conquista se congela en
la repetición del pasado, la r.ecupera ción del camino, el retorno al padre,
la " búsqueda de los orígenes", etc.
La conexión entre estos dos niveles
se ve asegurada por el motivo -ideológico en sí, pero ya fuertemente investido de un significado literariode la isla, que, al filtrar el proyecto
inicial mediante una estrategia de
escritura (l'écrlture), impone una cierta tensión. El texto literario adquiere
significado sólo a través de esta discrepancia entre proyecto y realización
-esto es, por la misma incapacidad
del texto para mantener la labor dis
cursiva (le propos) que se había asignado a si mismo.
Estas son las principales tesis desarrolladas por Macherey, aunque las
hemos esquematizado hasta el extremo. Aquí está expresado, de hecho,
todo lo que la critica literaria seria
ha aportado en diez años. Y con todo,
no es mucho decir que las cuestiones presentadas reciben sólo respuestas satisfactorias en el mejor de los
casos (sin mencionar las cuestiones
"olvidadas" por Macherey). En tan pocas páginas, no podíamos proporcionar la crítica detallada que este libro
importante y engañoso •abundante y
contradictorio como es- amerita;
por lo tanto nos sujetaremos a las
articulaciones más amplias y a los
conceptos esenciales.
Al principio sorprende que en ninguna parte (excepto en notas fugiti vas) de Macherey un contenido real a
la noción de ''producción literaria",
que uno habría pensado central dado
el titulo del libro. (Y no es suficiente
alegar que éstas son sólo premisas
de una teoría tal, si estas premisas
entrañan como propia consecuencia

la demora de su advenimiento -en la
medida que el interés de una obra se
juzga menos por las respuestas que
da que por las cuestiones que genera
o que deja de generar). El texto mantiene su importancia tanto en el punto de partida como en el resultado
del análisis: hay pocas consideraciones externas, ya en calidad de retrospección sobre las condiciones mate·
riales de la elaboración del texto (salvo el modo -empirista- de reflexión ), 18 por ejemplo la situación histórica del lenguaje o la práctica literaria, ya en calidad de proyección
hacia la lectura y su funcionamiento
(curiosamente, los textos analizados
por Macherey parecen haber sido hechos ·exclusivamente para el ejercicio
de la mirada crítica, independientemente de cualquier consideración de
los efectos reales que producen). Macherey está, en efecto, especificando
las condiciones generales del proceso
literario, o mejor, su principio -pero
no explica el proceso mismo, en la
totalidad de sus determinaciones objetivas. La discrepancia entre el proyecto ideológico y la figuración -la
contradicción como fuerza motora o
motriz de la ficción literaria (cfr. Althusser)- tiene valor como fórmula
-a menudo elucidatoria- pero deja
intacto el aspecto material de la producción. De aquí los numerosos pasajes donde Macherey parece perseguir,
sin éxito, los conceptos que le permitieran considerar en toda su profundidad y complejidad los fenómenos
de los cuales sólo puede· indicar un
vago perfil. Este fracaso conduce a
repetidas infracciones contra sus propias presuposiciones, en donde continuamente se contradice o desmiente,
y a los comen tarios numerosos en los
qu~ ~stá_ consciente de su propia insuf1c1enc1a y falta de adecuación, a
grado tal que debe postergar una
conceptualización rigurosa. 19
De hecho, la relación del texto-ficción con sus condiciones de producción (incluso con sus condiciones
ideológicas) no está en modo alguno
limitada a lo que se dice en Pour une ~

�)

théorie de ta production tittéraire. El
principal error del l ibro es generalizar a partir de datos incompletos: al
escoger como objetos de su análisis
textos exclusivamente " realistas " (o
textos que funcionan de acuerdo a
cri terios análogos. como los de Verne ). Macherey ha simplificado y complicado el problema al mismo tiempo.
Si la teoria del reflejo (en un lado, lo
real; el otro. el texto ,un espejo roto. una superficie deformante) puede
dar la ilusión de que se comprenden
las novelas de Tolstoi o Balzac, ¿qué
podrá decirse de los textos ." no realistas " -aquellos en que las " figuras"
de la " realldad " son irreconocibles
desde el principio, donde no se imponen a sí mismas como cantidades
conocidas (un trabajo surrealista. un
poema de Mallarmé o Artaud , o un
texto de Denis Roche, por ejemplo)?
¿Dejan éstos de ser l iterarios porque
lo " real .. no se refleja en el los con
total inocencia? La escritura " realista" produce un efecto especifico: al
tomarlo como una característica propia de todo texto -la marca o trazo
que lo real dejaría sobre él- es una
insensatez. Al asimilar para si los
modos dominantes de representación de lo real (que Balibar. como veremos, designa como el " lenguaje bá·
sico"). la ficción literaria se presenta
como no-literaria, o al menos como
una representación no-literaria de la
" realidad " -un documento, un testimonio, una inyestigación . etc.: ésta
es una operación sutil y compleja.
. por cierto, pero una que de ningún
modo se halla en la fuente de toda
textualidad. 2º

~

Uno encuentra estas lagunas, en
unas ocasiones más serias que en
otras, en casi toda la critica de inspiración marxista (o simplemente sociológica) se haga o no referencia a

Macherey -véase. por ejemplo, la serie de libros en la colección " problémes " (Editions Sociales). por colaboradores de la Nouue/te Critique.
PIERRE BARBERIS, CLAUDE PREVOST.
JEAN THIBAUDEAU; FRANCE VERNIER.
No nos prolongaremos en los trabajos individuales de estos autores,21
cada uno de los cuales reproduce las
mismas tesis y formula las mismas
cuestiones sobre la totalidad, aunque
no sin contradicciones. Debemos recordar, en -todo caso. que no se trata
aqui de evaluar sus méritos o deméritos sino de plantear la cuestión de
sus hipótesis teóricas. De hecho, para
usar la distinción de Macherey . estos
ensayos (todos. excepto el último, recopilaciones de artículos publicados
con anterioridad en revistas o diarios)
se alinean más al lado del discurso
normativo y empírico que al lado del
discurso científico. Si hacemos una
excepción de algunos textos de carácter más teórico, en si objetos en
grán parte motivo de controversia (algunos de los artículos de Thibaud~~u.
" Marxismo y cultura " de Barbens,
" Littérature et idéologie" de Prévost.
parte del libro de Vernier), es sobre
todo para ilustrar las posiciones ideológicas del PCF en cuestiones relacionadas con la cultura. recurriendo a
los autores reconocidos del panteón
marxista-leninista -a veces adaptados a las formu las más mediocres de
·Ja critica partidaria.
La problemática que sale a la )uz
en estos trabajos se ocupa esencialmente de tres puntos: ( 1} el texto literario como reflejo del mundo real;
(2) el texto literario como m~dio ~e
comprensión. y (3) el texto llter~no
como medio de acción. Al cons1de·
rarlas, estas· tres proposiciones (matizadas y completas pero ~unca formu·
ladas en su contenido esencial) pue-

den reducirse a una sola: el texto li·
terario, mediante la comprensión que
nos proporciona de lo real es capaz
de darnos un asidero a la realidad
con el fin de transformarla en un
sentido " democrático y revolucionario". Así, por una parte, habrá un
cierto número de textos modelo o
piloto, con más frecuencia obra de
autores comunistas o procomunistas,
dados como referencias intangibles. y
supuestamente capaces a priori de
una critica efectiva de la "sociedad"
(p. e. Aragon, Eluard, Vailland; en el
ámbito de la pintura . Picasso}; y por
la otra. textos "clásicos". sin víncu los
particulares con el comunismo. pero
cuyo carácter " realista " (o lo que se
exhibe como ·tal) les permite ser anexados (con las reservas de costumbre) a la causa militante. en virtud de
la celebrada contraseña de Lenin sobre la ..·asimilación critica de la herencia cultural" (p. e. Balzac, obviamente. o Tolstoi, pero también Thomas Mann , Kafka, Malraux, etc.).22
Los criterios para seleccionarlos son
puramente externos: se recupe_ra a
los escritores porque sus pos1c1ones
personales -sus escritos son vistos
como accesorios- son un reflejo del
comunismo ortodoxo (este seria, no·
toriamente, el caso de Aragon); o
bien estos criterios se basan en
postulados que han emergido en_ li·
nea direda de &lt;Ja ideología lit~rana
burguesa (por ejemplo, la concepción
del texto como "representación de lo
real ").23
La situación se ha complicado más
en años recientes. puesto que, por
razones de estrategia interna, el apa·
rato cultural del PCF se ha visto for·
zado a recibir en su seno. o a su lado.
a intelectuales (escritores. teóricos. a
menudo ambos-en-uno) pertenecientes a una tendencia claramente · formalista" (p. e. Thibaudeau, Ricardou.
Guyotal e incluso miembros del gru·
po Tet Quel, que se han adherido luego al maoísmo). De ahí que hayamos
visto una oscilación continua de uno
a otro extremo: de la valorización de
una producción literaria definida por

)

)

)

su relación privilegiada con la " realidad· . a la valorización de una producción caracterizada principalmente por su trabajo sobre lo " significante" . Prévost escribe, por ejemplo:
"¿Hacia dónde se dirige la literatura?
Para esta pregunta hay dos tipos de
respuestas: hacia lo literario o hacia
lo real " .24 ¡Y así el truco se invierte!
De hecho, tal pirueta sirve para justificar. mediante un confusionismo cuidadosamente cuitivado, una táctica
general de oportunismo ideológico:
conciliar al mismo tiempo a las " masas" con una literatura esencíalmente " realista " y a la " vanguardia " con
una literatura de tendencia " formalista ·. La consecuencia práctica de esta
táctica es inhabilitar cualquier comprensión real del objeto literario, condenado como ésta a desintegrarse en
la repetición de algunos viejos · credos como el leninismo.
Lo que muestra este rápido vistazo
(uno podría haber sometido las ambiciosas generalizaciones de Vernier
- en particular, el uso que hace de
los pseudoconceptos " funcional " y
" disfuncíonal " en su explicación del
" lenómeno literario" - a una critica
rigurosa) es que si seguimos estas
teorías hasta sus presupuestos esencia les encontraremos, al cabo, que
no aspiran a nada más que a garantizar la posición estratégica del Partido, cuyo objetivo último sigue sien:
do el acceso al poder estatal en el
marco de una sociedad capitalista
inalterada en sus estructuras fundamehtales (y para el cual es necesario
preparar ahora el camino mediante
una acción espectacular dentro del
dominio de las superestructuras ideológicas). Estamos familiarizados con
las tesis del Partido en asuntos de
cu ltura: la " Cultura " (como el Estado)
es fundamentalmente " neutral" ; las
formas en que se ha manifestado durante dos siglos no están ligadas
esencialmente a la dominación burguesa, que sólo las ha " pervertido",
"alienado" y "apropiado" para su
beneficio; de aquí la posibilidad -el
deber- de que los comunistas (y sus·

aliados, anteriormente los del " frente
popular" hoy aquellos del " programme
commun " o el " compromiso histórico")
se apoderen del aparato cultural para
restaurarlo a su función verdadera y
asegurar así que sirva a los intereses de
las masas explotadas, de acuerdo a la
doctrina de la famosa " transición democrática al socialismo" .25
Esta es una perspectiva instrumental y pragmática, que se sostiene en
base a unas pocas referencias (de
Lenin a Aragón pasando por Brecht,
no sin haber hecho una adición " laminada" de este último respecto a
cierta conformidad ideológica), pero
que soporta el peso de los hechos sólo al precio de hacer una parodia de
la historia._ Es esta misma visión la
que los trabajos recientes de Renée
Balibar cuestionan indirectamente,
porque plantean, de hecho, cuestiones del todo distintas.
RENEE BALIBAR
En el segundo de sus dos libros.
Les Fran,;ais flctifs,26 Renée Balibar
analiza varios textos literarios -Un
coeur simple, de Flaubert, dos narraciones de Pegúy, una comptine surrealista y L'Etranger de Camus- , cada
uno producto, a su manera, de un
"efecto de realismo" que es irreductible a los métodos tradicionales de la
gran tradición realista (Stendhal, Balzac, Zolá, etc.). Al hacer esto intenta
definir la especificidad de su funcionamieoto como textos de ficción literaria -esto es, su modo especifico
de acción en relación a otras formas
de práctica ideológica (religiosa , filosófia, jurídica, política, etc.), y especialmente en relación a aquellas que,
como las obras que ha seleccionado,
usan el lenguaje para un propósito
particular. Especifiquemos de i nmediato que, para Balibar -como implican los señalamientos anterioresno se trata de la cuestión de definir
la " literatura" el " texto literario" en
general, mucho menos algún tipo de
" literareidad" trascendente; más bien,
la cuestión es determinar, para un

texto dado (en una formación social
dada y en un periodo dado), las condiciones de producción de sus efectos
reates. Esto, así, seria una explicación
materialista - no un proyecto estéti:
co- incluso si el análisis nos proveyera de elementos sólo parciales sobre cuya base una teoría total debe,
por necesidad, ser concebida.
Dos aseveraciones complementarias
subyacen al desarrollo de su argumento: por un lado, la práctica literaria es en si una práctica ideológica;
como parte de la instancia ideológica
se ve inmediata y enteramente " ideologizada" . (Esto elimina· la conocida
cuestión gratuita, tan preciada para
el leninismo,. de su " relación con la
ideología"; si hay una relación, sólo
puede ser con otras prácticas ideológicas). Por el otro lado, la prác:tica literaria es esencialmente distinta, en
su funcionamiento e incidencia, a
otra~ prácticas ideológicas; el efecto
que produce no es asimilable al de la
filosofía, el conocimiento científico o
el lenguaje común -su modo de intervención es distinto a todos los demás.
A partir de estas dos presuposiciones teóricas (presentes formalmente
desde Pour une théorie de ta production llttéraire,) Balibar empieza, a diferencia de sus predecesores, a producir una comprensión real de los
procesos materiales de la ficción literaria (dentro de las restricciones arriba mencionadas). En efecto, ella postula que la eficacia particular de estos textos -caracterizada por el misterioso " naturalismo" que emana de
ellos (ese naturalismo que emergió
durante los años 1870-1880, periodo
crucial del desarrollo de la produc ción literaria en Francia marcado
tanto por la entrada del capitalismo
en su fase de dominación efectiva
como por el comienzo de la educación universal)- pueda ser aprehen dido sólo en relación ~: (a) el proceso
de educación a escala nacional; y (b)
las prácticas lingü/stlcas contradictorias que se han desarrollado dentro c,.
de los límites de la escuela burguesa ""'

�("contradictorias" significa a...¡uí no
opuestas en todos los aspectos referentes a su contenido, sino en relación a clases opuestas en la lucha de
clases).

N
"l

En el primer libro, Le fran&lt;;ais natlonal, Renee Balibar y Dominique
Laporte demuestran cómo aparecio
en la época de la Revol ución Francesa, a través de la presión de las masas populares, una doble exigencia:
por una parte, la de un lenguaje nacional unificado ("le f ranr;ais natlonal"), reemplazando a los lenguajes
de clase del Anden Régime -el francés de la aristocracia y de la burguesía, y los dialectos populares o patois - como lenguaje de comunicación e intercambio; y, por la otra, la
de una escuela única, destinada a
reemplazar la pluralidad de establecimientos de la era monárquica -colegios burgueses y aristocráticos, " petites écoles" conducidas por curés para
beneficio de las clases inferiores, etc.
También demuestran cómo esta escuela burguesa única, concebida por
los jacobinos revolucionarios, no fue
creada efectivamente sino hasta casi
un siglo más tarde, y sólo después de
innumerables vicisitudes, bajo la Tercera República, cuando los requerimirntos de la economía la habian
hecho indispensable (el establecimiento por Jules Ferry de la educación
gratuita en 1881, la educación laica
y obligatoria en 1882). Pero, sobre todo, señalan, siguiendo a Baudelot y
Establet, 27 que esta escuela burguesa única es sólo una fachada que
oculta la existencia de prácticas académicas antagónicas que, anteriormente concretadas en forma de insti tucíones materialmente distintas
(escuelas para los ricos y escuelas
para los pobres), ahora se han manifestado en forma de dos redes de
educación integradas: educación primaria (le réseau prlmalre-professlonel}
y educación secundaria (le réseau secondalre-supérleurj, que respectivamente producen / reproducen las
clases explotadas y dominantes de la
formación social.

La existencia de estas dos redes
corresponde en el nivel del lenguaje
a dos tipos de prácticas lingüisticas .
Como Macherey y Etienne Ballbar escriben en su introducción: " Esta es la
base de la contradicción en las prácticas educativas, particularmente entre el ejercicio 'básico' de rédactionnarratlon (un sencillo ejercicio sobre
el uso y la descripción 'correctos' de
la ·realidad ') y el ejercicio ·avanzado'
de la comprensión , la disserta(lon-expllcatlon de textes (llamaoa trabajo
·creativo', que presupone el uso y la
imitación de material literario). De
aquí las contradicciones entre las
prácticas ideológicas y por lo tanto
sociales" (p. 27). Existe entonces, por
un lado, una práctica que, mediante
la no-culminación del dominio del código lingüístico, tiEme como resultado
un efecto de sumisión en todos los
individuos educados al nivel primario, la única instrucción de las futuras clases explotadas; por el otro,
existe una práctica fundada en el dominio activo del lenguaje, resultando
en un efecto de dominación ideológica, por una minoría privilegiada de
individuos principalmente de las clases dominantes. Así, el aprendizaje
del lenguaje " avanzado" no sólo se
opone al del lenguaje " básico", sino
que también lo abarca y sobrepasa,
confiriendo de paso a sus enrolados
un dominio del lenguaje cualitativamente superior.28.
Es aquí donde intervienen los tex tos analizados por Balibar. De acuerdo a la tesis anticipada, el efecto específico producido por este género de
ficción es comprensible sólo con referencia a la existencia de prácticas
lingüísticas contradictorias en el corazón de un aparato educativo formalmente unificado -siendo su fun ción adecuada el realizar la reconciliación imaginarla de estas prácticas
contradictorias (o, más exactamente,
la reconciliación en lo imaginario, la
reconciliación ficticia). Estos textos,
en efecto, repiten la operación original
por la cual el francés " básico" es reprimido, en el desarrollo de las habi-

lidades lingüísticas, por el francés
" avanzado", de acuerdo a un proceso
de condensación (una idea que Balibar ha tomado de la descripción de
Freud del mecanismo del inconsciente -en particular, el sueño). Es esta
" evocación disfrazada / reprimida" del
material de la escuela elemental, esta
reproducción / deformación del francés " básico" por el francés " avanzado", la que produce el efecto estético
en el discurso literario de estos modernos textos realistas.
Así, l a secuencia inicial de Un
coeur simple de Flaubert puede ser
descrita como la yuxtaposición, en
una sola ejecución lingüística, de material verbal extraído de ejercicios
gramaticales elementales (entonces
en uso al nivel primario) y una constructlon périodlque peculiar de la retórica grecolatina (como se practicaba en los niveles superiores de la escuela secundaria) -esto es, la yux~aposiclón de un lenguaje simple, des-mantelado, con impropiedades léxicas
(p.e. la palabra " burgeoises") o sutilezas convencionales imposibles de
aprehender excepto en términos de
gramática latina-(cfr. pp. 104-17). De
igual manera, la escritura de Péguy,
en Pierre, commencement d 'une vie
bourgeoise sobresale como la combinación (fallida) de narración ficticia
[rédactlonj y disertación ficticia, y la
de la Note conjolnt como la combinación de nociones derivadas de las lecciones primarias de las cosas y de un
discurso del tipo " filosófico-literario"
(cfr. pp. 179-90 y 193-207). Y, una
vez más, L'Etranger de Camus puede
verse como una yuxtaposición de
oraciones sencillas en francés " básico", por una parte, con las elaboradas creaciones del francés " cultivado'
-o " literario-trivial, como lo llama
Balibar-, por la otra, a la cual se
añaden impropiedades derivadas del
lenguaje erótico (cfr. pp. 250-5 7). En
cada uno de los ejemplos anteriores,
es el lenguaje " básico" el que está
claramente visible, como para dar el
efecto de realismo, pero es la presencia disimulada en el fondo del lengua·

je "avanzado" la que produce, propiamente hablando el efecto literario,
puesto que es tal lenguaje el que proporciona el placer estético de leer vía
la magistral exhibición del lenguaje
"básico" por el " avanzado".
.~ún más, el texto literario introduce motivos, temas, situaciones en la
ficción, que constituyen la " fachada "
del texto y cuyo papel es distraer la
atención del conflicto lingüístico -la
fuente del efecto estético literarioque le es esencial. Estos elementos
narrativos son de alguna forma
" moviliza dos" por la ·ficción para
"ahogar" la presencia de las prácticas lingüísticas contradictorias en el
texto literario; así, lo que el lector
evalúa como significativo en el texto
ficticio -materiales tomados de observación científica, reflexión filosófica, historia o, más simplemente, infor
mación o hechos temáticos- es, brevemente (y en contraste con las tesis
clásicas marxistas-leninistas) sólo
una pantalla cuyo propósito es ocul tar el trabajo subyacente de ficción
(como la descripción de las costumbres en Flaubert, o el contenido filosófico en Péguy o Camus).
En su introducción a Les franr;als
{lctlfs, Macherey y Etienne Balibar formulan la hipótesis de que la función
particular de la ficción literaria es la
de resolver mediante la sublimación,
mediante la producción de formas
lingüísticas sul generls, contradicciones insolubles en las demás formaciones ideológicas y prácticas sociales relacionadas -a saber, las contradicciones concernientes a la existencia, en la escuela, de prácticas
lingüísticas antagónicas- para hacerlas resolubles en el ámbito de la
ideología no literaria (filosófica, política, religiosa , etc.). El texto literario
constituiría entonces un " lenguaje de
compromiso", proclamando que las
posiciones de clase de otra forma
Irreconciliables son su propia solución
imaginaria.

Las extensiones de esta teoría son
múltiples y de importancia decisiva

para todo lo que, en el campo del
lenguaje, aparezca bajo el nombre de
ficción literaria. Nos conformaremos
aquí con señalar (sin desarrollar
nuestros comentarios como deberíamos) el problema del " realismo", sobre el cual el trabajo de Ballbar arroja una nueva luz. De acuerdo a ella,
el texto ficticio produce "efectos de
realidad" (sancionados corr.o indicaciones de " realismo literario" ) no mediante la reproducción de elementos
de lo real o el uso de un lenguaje ilusorio denotativo -sino, más bien,
por la introducción, en medio de una
oración articulada sobre el modelo
del francés " ficticio", de elementos
del francés " básico",29 Es esta emergencia controlada del lenguaje de la
escuela primaria , base tradicionalmente reprimida en la sociedad capitalista por el dominio l ingüístico de
la clase dominante, lo que induce el
"efecto de lo natural" en los textos
realistas (en oposición a los textos
que favorecen el " efecto de ficción ").JO
Desde aquí podemos ver el inicio de
una solución a una cuestión que ha
sido largamente planteada en forma
incorrecta por los especialistas -una
cuestión vinculada en principio con
el funcionamiento de toda la producción literaria moderna (y que sólo
puede ser entendida en referencia a
la categoría de realismo). Aun más,
se hace posible repensar, en términos
radicalmente nuevos, la contribución
de escritores y escritos, tocante a los
cuales hemos visto en años recientes
una incesante escalada mistificante:
de Lautréamont a Guyotat pasando
por Beckett, lonesco o Robbe-Grillet,
estos textos prolijos que se han autoimpuesto, al menos sobre cierto público, en nombre de un realismo nunca más "realista" ). La teoría de Balibar nos permite desembrollar la base
material , generalmente " olvidada",
sobre la cual se producen tales efectos -queriendo decir, otra vez, la enseñanza del lenguaje y de la gramática elemental (p. e. la utilización de
material académico en Lautréamont,
la banalidad en Beckett y lonesco, la

descripción de objetos en Robbe-Grillet, etc.).JI
NOTA FINAL
Estas pocas notas, precipitadas como son, sin embargo, tal vez nos
permitan evaluar el trabajo de Balibar, que representa (en este momento) la vanguardia de la ,teoría liter_a ·
ria materialista. Ella va más allá de
muchos aspectos del trabajo de Macherey y Althusser, y nos lleva a repensar otros aspectos del trabajo de
ellos en una forma concreta (en particular, el papel de la contradicción
en la obra (le travall) de ficción); aún
más, ella cuestiona el optimismo militante_de aquellos críticos que ven
en la " literatura" un " medio de acción revolucionaria en la lucha ideo·•·
lógica" .J2 Extendida hasta sus últimas consecuencias, la posición de
Balibar viene a definir la ficción literaria como un campo enteramente
ocupado por la. ideología dominante
-no sólo hasta el grado en que ésta
anexa la ficción literaria a sus propios fines, sino también hasta el de
que es un mecanismo por naturaleza
inseparable, en la sociedad de clases,
del proceso de dominación instigado
por la clase dominante. Así (y pese a
la declaración de la misma Renée Ba·
libar, hecha con la abstracción más
reservada),33 perspectivas menos que
alentadoras aguardan a aquellos que
están involucrados -sean maestros o
escritores- en la producción de efectos literarios, puesto que su rol es el
de desviar los conflictos ideológicos
de su lugar de origen para resolverlos
imaginariamente en la fantasía colectiva de una escritura "comprometida"
-el de producir y reproducir, en otras
palabras, mediante su trabajo en el
ámbito imaginario, las condiciones
subjetivas bajo las cuales se conduce a los individuos al apoyo de una
situación social que no puede sostenerse a si misma. Como lo expresa la
crítica: " ¡Qué triste papel está reservado para todos aquéllos que escriben literatura: reproducir la domina- t'4
ción lingüística mistiflcadora de las t'4

�clases dominantes!" (p. 115).
La reticente acogida que tuvo el
trabajo de Balibar, que sigue una dirección opuesta a las tesis marxistaleninista "oficiales·· (sólo para reunirseles en tendencias inesperadas), es
la señal de este malestar..34 De hecho,
la mayoría de las criticas ni siquiera
tocan el propósito de Balibar, que no
reconocen; por esta razón tales criticas no ameritan consideración. En su
terreno, las proposiciones desarrolladas en los trabajos de Balíbar aparecen indisputables. Las lagunas que
podemos señalar (generalizaciones no
demostradas, ausencia de cuestiones
importantes, etc. -todas ellas reproches que, digámoslo entre paréntesis,
no tienen sentido excepto en relación
con un debatible ideal de prudencia y
minuciosidad) son la señal inevitable
de una empresa que se halla sólo en
sus inicios, y cuyo mérito mínimo no
será el haber planteado algunas
cuestiones esenciales y el revelar algunas ··omisiones" sintomáticas
-empezando con la " omisión" de la
determinación educativa en el proceso
productivo de los efectos literarios
estéticos.
A pesar de todo, el punto arriba
mencionado, así como ciertas selecciones implícitas hechas por Balibar,
demuestran que hay lugar, más allá
de los logros indisputables de Le
francals Natlonal y Les francals flctlfs, para cuestionar la visión histórica de la producción literaria que en
ellos se desarrolla, y las suposiciones
preliminares sobre las cuales se apo0
ya esta perspectiva. (Así, seria necesario cuestionar la división que resulta de excluir, sin más discusión,
todos los escritores categorizados como " formalistas" -escritos creados
para la actividad " decadente" de una
élite intelectuaJ35-, una operación
de demarcación donde aparecen los
residuos de cierto estructuralismo
althusseriano). De esta forma, tal vez
podamos localizar, más allá de las
cuestiones Incisivamente planteadas,
aquellas que han sido olvidadas, y
que constituyen el lado oscuro -el

reprimido- de la teoría de Balibar. Y
aquí es donde textos como los de la
lnternatlonale Sltuatlonnlste, mencionados al principio, pueden ayudar
-con la condición de que haya un
cambio de argumentos (lo cual es
precisamente el punto)... En todo caso, la cuestión sigue abierta.

NOTAS
l. Originalmente publicado como ··La
theorie littéralre materialiste en France
(1965- 1975¡-·, Reuue des Langues Vluantes
XLIII: 1, (1977).
2. Esta taxonomía descuida ciertas contribuciones teóricas importantes en el campo de la cultura, como las de los situacionlstas, cuyos textos han sido editados recientemente (lnternatlonale Sltuatlonnlste,
1958·1969 [Eds. Champ Libre, 1975)); el
trabajo de H. Lefebvre (Le langage et la
socll!U (Oal/lmard, 1966), La ule quotldlenne dans le monde moderne (Oalllmard,
1968), y ··0e la littérature et de l'art modernes considérés comme processus de
destruction et d'autodestruction de l 'art,··
en Llttérature et soclété [Editions de l'lnstitut de Sociologie de l 'Université Libre de
Bruxelles, 1967)), y el P. Bourdieu, autor
de numerosos estudios sobre sociologia
del arte y director de la revista Acles de la
recherche en sclences sociales. Pero estas
variadas incursiones en el campo de la
sociologia marxista. aún cuando tratan
los procesos literarios, tienen a la vista
un objeto diferente al nuestro; están menos preocupadas por las modalidades de
una función que por las lineas y etapas
de una evolución (aunque, en última instancia, lo primero es tal vez impensable
fuera de lo segundo -un punto al que
volveremos brevemente al conclu ir). Finalmente, debemos hacer especial mención
al notable trabajo de Ch. Grivel Productlon de /'lntéret romanesque [Mouton ,
1973); la amplitud, complejidad e independencia relativa de este trabajo en relación al materialismo histórico excluyen
su consideración aquí.
3. L. Goldmann, Le Dleu caché (Galllmard,
1955); Pour une soclologle du roman (Gallfmard, 1964) Structures mentales et

créatlon culturel/e (Anthropos, 1970; y
10/ 18, 1974); cfr. también ··Le structuralisme génétique en sociologie de la
llttérature", en Llttérature et soclété, pp.
195-211.
4. Estos defectos y vacilaciones presentes
en el propio Goldmann se encuentran
otra vez en el trabajo de sus seguidores:
véase, por ejemplo, la Introducción al li·
bro de J. Leenhardt Lecture polltlque du
roman (Mln uit, 1973). Para una critica
más detallada, cfr. Ch. Bouazis, " La
théorie
des
structures
d·oeuvres:
problemes de l"analyse du systeme et de
la causallté sociologique", en Le llttéralre
et le socia/ (flammarion, 1970), pp. 77-117.
5. J.P. Faye, ··Le mouvement du change
des formes", en Change, premltre suite
(10/18, 1974). pp. 6-23; Théorle du récit:
lntroductlon aux langages totalltalres y
Langages totalltalres (Hermann, 1972).
6. J. Kristeva, Stmélótlkt: Recherches por
un sémanalyse (Seuil, 1969); La réuolutlon
du langage poétlque (Seuil, 1974). Véase
también la colección de articulos de Te/
Que/, Théorle d·ensemble (Seui l, 1968).
7. Esta actitud es llevada al extremo por
un teórico como J. Ricardou , para quien
el escribir, funcionando como un prlmum
moblle, es el portador. por sus propias
virtudes, de todos los efectos asignables
al texto literario (Prob/émes du nouueau
roman [Seuil, 1967); Pour une théorle de
nouueau roman (Seuil, 1971 )).
8. Para una critica de las teorías telquelianas. véase ··Les pratiques artistiques
dans le marxisme-leninisme (l. Deux revisions, deux ideallsmes)", Clnéthlque, número 11-12 ( 1971 ), pp. 38-59.
9. L. Althusser, Pour Marx (Maspero, 1965);
··ou Capital á la philosophie de Marx··, en
Llre le Capital (Maspero, 1968); etc.
10. Véanse, en particular, las publicaciones de la Nouuelle Critique, el órgano cultural del PCF.
1 1. Véanse las selecciones de textos de
Marx y Engels, Sur la llttérature el /'art
(Editions Sociales, 1954); Lenin. Sur l'art
et la llttérature ( 1O/ 18, 1976); Gramsci,
Oeuures cholsles (Editions Sociales. l 959y
1976). Además, véanse Trotsky, Llttérature
et réuolutlon (Julliard, 1964; y 10/ 18.
1974); Mao Tse-Tung, Sur la llttérature et
l'art, Pekín: Ediciones en lenguas extran·
jeras, 1967). Véase también Lukács, Marx
et f.ngels hlstorlens de la lltterature (L Ar·
che, 1975).

12. Althusser . Pour Marx, pp. 129·52.
13. ldcologie et appareils idéologiques
d Elat I11ote5 pour une recherche)', La
l'en~ée número 151 (junio de 1970). pp.
3-38. l.c1 leona de Althusser de la ideolog1a} de la distinción ciencia / ideología es
mas dificil y flexible de lo que la recapitulacion de l~ouché podría sugerir (Los
t:ditorcsl.
1~- Todo esto 5e dice en última instancia
-esto e~ de5pues de reducir el pensa·
miento de Althusser a .sus presuposiciones c5e11ciales independientemente de la
c.om pren~ión parcial que él mismo fue
c.apaz de elaborar o facilitar con respecto
al lunc.ionamicnto de la ideología. Kan ciere demuestra claramente cómo lodo,
en un análisis final se reduce a la incapacidad de Allhusser para concebir o tra
sociedad comunista que. no sea la del modelo sm iético del capitalismo 11acionali1ado: de c1qui ~urge su necesidad ~e lormular la indispensabilidad de la ideología
-incluso en una sociedad que en principio 110 tendria cla~es- y hacerla una
exigencia relativa a todas las estructura~
sociales al m,Hgen de su determinación
por la lucha de clases 11..-1 le~on cfA/1/Jus.~er
¡Gallimard, 1974), pp. 227· 77). Para otras
criticas de la teoría de Althusser véanse
Con/re Althu.'&gt;'&gt;er ( 10/ 18. 1975): Pratiquts
arlisliques et lutte de cla~5cs tlll. De la
nom ellc
pratique philosophiquc. Su r
quelque~ thescs récentes de l.oui5 AlthuS'&gt;er)
Cinélhique, numero 15- 16 11972).
pp. 31 -53.
15. P. Macherey, Pour une théorle de la
productlon littéralre (Maspero, 1966).
16. Cfr. Althusser, Ure le Capital.
17. En el mismo sentido, uno advierte la
siguiente observación (que, como tal, no
justifica nada): ··El trabajo no es lo que.
parece ser. Esta proposición vale la pena
considerarla, aunque pueda no tener valor teóri co (porque depende de una distinción ideológica entre realidades y apariencias)... (p. 31 )."
18. Debe hacerse una excepción del estudio Jules Verne, ou le réclt en défaur·,
que intenta sustituir una concepción dilléimica del funcionamiento textual para
esta visión especular sin. empero, tener
éxito real.
19. " Como tales, el 'frente' (endroit) y la
espalda (envers) pueden legítimamente
considerarse como nada más que metáforas sugestivas ... En el argumento siguiente se usan entre paréntesis y no debe-n

ser tomadas muy en serio·· (p. 32); Este
pasaje es descriptivo: no debería tomarse
como un análisis definitivo. Esto vendrá
después" (p. 57); ··pero la idea de contrato (que el mismo Macherey avanza) sólo
tiene el valor de una imagen: denota la
existencia de un problema sin resolverlo;
es incluso enganosa en cuanto a que sugiere una decisión espontánea. individual
o colectiva · (p. 92): etc.
20. ··La reproducción de un león, un árbol,
o cualquier otro objeto. de ningún modo
responde a una necesidad primitiva de ar·
te; por el contrario.- es en su declinación
cuando el arte se dedica a la representación de estos objetos. para poder sacar el
m ejor provecho del talento subjetivo para
crear apariencias·· (Hegel. Esthétlque, citado por Leíebvre en Le Langage et la so•
clété, p. 44),
21 . J. Thibaudeau. lnteruentlons: Soclallsme, auant-garde, llttéralure (Editions Sociales, 1972); P. Barbéris. Lec tures du réel
(Editicms Sociales, 1973); CI. Prévost. Llttérature, politlque. ldéologle (Editions Sociales. 1973); F. Vernier, L'écrlture et les
tex tes (Editions sociales, 1~74).
22. Conocemos el efecto que esta contrasena (' realismo ·¡ ha tenido en la evolución artística de la URSS -liquidación de
las avant-gardes futurista y formalista:
restauración. bajo el nombre de realismo
socialista", de las formas más gastadas
de arte burgués (de lo cual el neo•Tolstoyismo de Sholokhov es un ejemplo en literatura).
23. Así. Prévost escribe a propósito de
Malraux. así sea sólo para reprochárselo:
··Este poeta-metafísico es del todo un escritor de la representación: traduce a un
lenguaje épico y místico una experiencia
que existe antes del acto de escribir. Su
escritura es un segundo lenguaje (') y.
más y más. ornamento puro·· (p. 61 ). Esta
es una con cepción rechazada por Vernier
y Thibaudeau -representantes, en esta
esfera de la critica literaria marxistaleninista. de una actitud más modernista,
una actitud más inspirada por la lingüis·
tica y la teoría de la escritura. Cfr., por
ejemplo, a Vernier: ··El leer un texto como
una ·descripción ' supone que uno acepta
la duplicidad que presenta el ·Ienguaje' y
todos los procedimientos retóricos como
un instrumento de representación del
mundo y no como un instrumento de acción sobre él " (p. 119).
24. Véanse en alguna otra parte las con-

torsiones que el mismo Prévost ejecuta en
su intento de integrar las teorías de Ri cardou en las ··Iuchas reales·· del PCF (pp.
274-75). Este género de incoherencia también se encuentra en Vernier (quien es.
con Prévost, el intérprete ofic;ial de las
tesis comunistas en el dominio literario):
" La conciencia que los escritores pueden
tener de la especificidad de su trabajo
sobre las formas y el lenguaje, en lugar
de considerarlo como involucrando la in terpretación de un mensaje. es. si 110 determinativa en si misma. al menos un
Factor importante en su trabajo ... según
fue precisamente el caso para Mallarmé y
Lautréamonl. Que esta lucidez con respecto a la naturaleza de lo que están se
incremente por la conciencia del rol -político en úlitma instancia - que la obra li teraria, a su nivel y en su propia especifi cidad, desempeña en la sociedad -ello es
todavia otro grado de dominio del material que manejan (dominio de su naturale·
za. de sus leyes. de su relación particular
con la totalidad de lo real, de su impacto ... en suma , de la ·realidad ' con la que
uno está tratando [!)). el cual , si no es su ficiente en si mismo; tiene, de cualquier
modo, gran importancia: aquí me estoy
refiriendo a Brecht o Aragon (p. 143, y
también pp. 133-39). Contorsiones simi lares son también evidentes en los debates internos; cfr. en Nouuelle Critique, un
discurso entre los dos individuos arriba
mencionados: " Le partí , les avant-gardcs
et I héritage". número 67 (octubre de
1973), pp. 61-68.
25. 5&lt; bre este tema véase P. Gaudit,e;·t.
Action culture/le: lntégratlon et/ou subuerslon {Casterman . 1972). pp. 97- 106. Es
en nombre del mismo programa que el
PCF Justifica los esfuerzos que ha emprendido en el campo de la ley burguesa
hacia el reconocimiento del estatuto del
escritor. asI como su intención de desa rrollar una política sobre libros y edición
(véase el coloquio en ··La situation de la
littérature, du livre et des écrivains . sostenido en París, el 12 y 13 de abril de
1975, por el Centre d'Etudes et de Recherches Marxistes; también el Maniíeste pour le llvre··. un folleto publicado en
Febrero de 197 5 por el PCF).
26. R. Balibar y D. Laporte, Le f'ran&lt;;als
natlonal: Polltlque et pratlque de la langue
natlonale sous la Réuotutlon (Hac hette
1974); R. Balibar (con la colaboración de
G. Merlín y G. Tret), Les f'ram;ais flctifs: Le
rapport des styles llttéralres au fran&lt;;als
natlonal (Hachette, 1974).

vi
(JI

�PREFACIO

POEMA

Ario Garza Mercado

Ramón Martínez Sáenz

Amontonamos las palabras
como las piedras blancas que construyen
las enanas pirámides
que crecen en la hierba
para cerrar el paso de los hombres
a las tierras ajenas.

Honda y silenciosa es la herida
que se abre cada día,
como hierro candente el recuerdo
que se expande y se aferra
y se agiganta.
Inter minables los días
y más aún las noches
que se arrastran lentamente
en la vigilia de mis ojos,
iY ese sueño que no llega!
y propicia el camino del recuerdo
que estal la , clavándome cruelmente
sus esquirlas que destrozan mis adentros,
agrandando más la herida
-por siempre vivaque nunca cicatriza.

Amontonamos las palabras,
,,.
las cortamos en cuentas de colores,
medallones y espejos,
para obtener algo mejor con ellas.
A veces
a montonarrtos las palabras (Dios,
libertad, amor, verdad, justicia)
para saber que todavía no han muerto.

)

He probado los bálsamos posibles
logrando, tan sólo un pequeño
y fugaz aturdimiento
que mitiga en parte,
-mínima por ciertoel c iclico temor al fin
del día que presagia
una noche interminable,
lenta, acechante,
agazapada atrás de cada cosa ,
de cada mueble, de cada objeto,
pend ida como cuadro
en todas las paredes de mi casa ,
esperando como esperan los ancianos
a la m uerte, con resignación ,
esperando con la dulce, sí, dulce
seguridad de sus conquistas,
con la cruel certidumbre de su triunfo.
Horizontal y perverso, el círculo
se cierra ante mí.
La noche oscurece la salida
y se aferra a la puerta
ocultando la olvidada cerradura,

devorando la única posible llave
salvadora de la incómoda morada,
cerrando las ventanas
con negras aldabas
clavadas con recuerdos.

¡Y ese sueño que nunca llega!
que se pierde en la noche de las noches
con su brújula orientada a las estrellas.
Y ese olvido que se esconde atrás
del días y se pierde en las fronteras
de las sombras.
De nuevo esta herida

�-principio y fin del universoque no sangra.
Oquedad imprecisa en el árido
terreno de mi cuerpo,
abismo interminable
plagado de oscuros ecos,
de voces sordas
que repiten incansables,
metafísicas ficciones de universos.
Sé que está aní
mas no sé en dónde.
Siento que se agranda
cada noche.
No hay tregua.
No hay fatiga.
Tan solo un deslizarse
hacia adentro
a un silencio reverente,
mayor que el infit1ito;
construido con silencios
de otro tiempo ... y de ninguno,
de otras razas sin memoria
sin presente ni pasado,
en un instante sostenido
de un tiempo que no existe
que no se mide...
que no se cuenta ...
Esta sensación de viento fuerte
a pesar de que no hay aire,
que frena -sin lograrlo- la caída,
mi caída, dentro de este túnel
oscuro -casi negro,
cavado, por milenios,
en basalto de silencio /
se debilita bajo el peso de mi cuerpo;
y sigo cayendo,
alejándome de prisa
de la gran abertura irregular
semejante a una herida.

SEÑAS/RESEÑAS
CONTRASEÑAS

)

�EL FORMALISMO RUSO
IR.REVERENCIA, DESENVOLTURA E INGENIO EN LOS FORMALISTAS RUSOS

Víctor Elrich , El formalismo ruso, Colección Ciencias Humanas Vol. 374,
Biblioteca Breve, Editorial Seix Barral,
Barcelona, 1974, 450 pp.

José Roberto Mendirichaga
La obra del profesor Elrich -quien
Al in icio de su obra Elrich advierte
n ació en Petrogrado , se educó en que "suele creerse que la crítica liteVarsovia y, a partir de l a Segunda raria rusa siempre tendió a sacrificar
Guerra Mundial enseñó literaturas es- el análisis formal en aras de considelavas en diversas universidades nor- raciones de tipo ideológico" . En este
teamericanas- constituye un estudio .capítulo, el autor indica cómo " la pocl ásico sobre el formalismo en gene- pularidad en auge de Opojaz entre
ral y, más especialmente, sobre el ru- los jóvenes filósofos y especialistas
so que abarca desde. 1916 hasta l a rusos de la literatura presentaba un
Kusia estalinista de los ari os -treinta. . serio desafío a la primacía del 'ma Consta El formalismo ruso de dos terialismo histórico•. proclamado por
grandes partes: l. Historia y 11. Doctri- los críticos soviéticos como único enna. Haremos de la primera parte sólo foque legítimo de l a literatura , y la
una descripción y nos centraremos sola doctrina de -la era revolucionaen la segunda, que nos introduce pro- ria " a pesar de que algunos miempiamente en esta escuela que tanto bros de Opojaz se consideraban marinfluyó en las disciplinas lingüísticas xistas. Hay algo interesante en todo
y estilísticas, base a su vez de lo que esto. Este enfrentamiento de los forhoy se denomina la corriente estruc- malistas con el esquema marxista-leni n ista , dio por resu ltado que la
turalista.
escuela en cuestión tomara en consiMuy brevemente, diremos que el deración las relaciones entre la litecapítulo I menciona quiénes son los ratura y sociedad.
precursores de este movimiento que
vino a suceder al llamado simbolismo Elrich insiste en que los formalistas
ruso. El capítulo 11 apunta cómo se ··estaban muy lejos de un arte que no
iba " Hacia el formalismo" . El 111 con- tu era más que puro recurso " , mosigna quiénes fueron los iniciadores viéndose dentro de un asociologismo
de esta escuela, que resultó ser parte a ultranza. Pero suced ió que pudo
de " la amplia reacción al positivis- más el sistema que el criterio indemo", fundamentada en el cambio de pendiente de los pensadores y poetas.
rumbo en las mismas escuelas filosó- Y, uno a uno, fue des i ntegrándose
ficas. a partir de la Escuela de Epis- Opojaz, al grado de que en 1927 éstemología de Friburgo. Esto dio tos declaran: "En último análisis, es
origen a que surgieran diferentes el proceso económico lo que determanifestaciones artísticas e intelec- mina y reorganiza l a serie y el
tuales, la más importante de las cua- sistema literario". Nada quedaba ya
les en Rusia fue la Sociedad para el por hacer.
Estudio de la Lengua Poética (Opojaz),
Para concluir el comentario a la priintegrada por un equipo bastante mera parte de ta estupenda obra de
heterogéneo de estudiosos de la len- Víctor Elrich, basta decir que los esgua radicados en Moscú.
fuerzos vanos de algunos por resucitar "el caballo muerto del •formalis" Los años de enfrentamiento y
mo' " fuera de la Unión Soviética, ha•
polémica", que se refieren al período
cia los años veinte, se produjeron en
comprend ido entre 1916 y 1920,
Checoslovaquia (con el llamado Cír·
constituye el capítulo IV , donde el
c ulo de Praga) y en Polonia (C írculo
autor explica cómo fue modificado Literario de Varsovia ) como una conOpojaz a partir del ingreso de jóvenes
tinuación de las inquietudes que los
como Ejxebaum, Sklovskij y Tyjanov, formalistas rusos no pudieron o no
entrando después el formalismo ruso
supieron continuar en forma organien una etapa de plena madurez, con zada.
el equilibrio de jóvenes y viejos, en lo
que el autor denomina como el "DeLa segunda parte de la obra incluye
sarrollo turbulento" ( 1921- 1926).
cinco capítulos. Estos continúan con

la secuencia que venía de la primera
parte.
¿Qué elementos constituyen la
médu la de este movi miento? Seña lemos los que Elrich destaca: a través
de un método morfológico. se ponía
el énfasis en la obra literaria y sus
partes constitutivas, a la vez que en
la autonomía de la obra literaria. A
esto llamaron "literaridad · (citado por
Jakobson en una de sus obras). Otro
punto básico es su preocupación
formalista sobre el lenguaje. Escribía
Zirmunskij "El material de la poesía,
no lo constituyen ni las imágenes. ni
las emociones, sino las palabras ... La
poesía es un arte verbal".
A través de la ·extrañificación·, los
formalistas tratan de romper con los
clisés verbales. Para ésto, nada mejor
que la poesía. que " se acerca más al
tipo de discurso emotivo que al cognoscitivo·· (Jakobson) y cuya función
comunicativa queda reducida al mínimo. Cita Elrich a Ejxenbaum al res·
pecto, quien afirma: " El objetivo de
la poesía consiste en hacer perceptible la trama de la palabra en todos
sus aspectos" . (p. 265).
Otro de los puntos dignos de mención en el trabajo de los formalistas
rusos. es el haber eliminado· el dua·
lismo del objeto expresado (conte nido) y los medios de expresi ón (forma ). a fin de unificar emociones e
ideas dentro de un contex to literario.
En cuanto al concepto de autonom ía
de la obra literaria. Elrich adv ier te
que los formalistas llegaron a el la a
partir de considerar que la literatura,
al integrarse por palabras, se gobier·
na por las leyes que rigen al lengua·
je; es. por tanto. un fenómeno lingüís·
tico o semiótico.
Se resistían los formalistas a accp·
tar la influencia de la sociedad en el
fenómeno literario. Finalmente
hubieron de aceptar que era preciso
tomar en serio c ierta s consideracio·
nes sociológicas o ideológicas.
¿A qué llama Elrich dominan/a? A
la cua lidad dominante de la litcra tu·

ra. que es a la vez el núcleo de la li- Jodía con la sintáxis ... así como haber
teraridad. Los formalistas se adelan- descartado el enfoque normativo del
taron a las teorías sobre el narrador verso y la rígida antinomia metro / ritinconsciente y omnisciente del que mo" .
habla Osear Tacca en Voces de la
Los formalistas también tuvieron
novela.
sus propias ideas respecto a la comElrich cita a Kridl para señalar que posición y al estilo. Elrich señala que,
"en el proceso de objetivación artísti- de acuerdo a sus inclinaciones anti·
ca, la obra literaria se separa de su psicológicas, se mantuvieron bastancreador y adquiere existencia propia". te alejados de las áreas del estudio
Y añade Elrich: " La obra de arte no del estilo y casi inmunes a la escuela
corresponde por género ni al esque- 'neoidealista' de Vossler y Spitzer. Sin
ma mental del que surgió, ni a aquel embargo -apunta Elrich- , en los
que lleva" . Los formalistas concebían últimos escritos formalistas aparece
el proceso literario como tensión dia· el reconocimiento a la función de la
léctica entre la personalidad creado- metáfora, aunque sólo parcialmente.
ra, la forma estética, y el ambiente Dentro de la crítica literaria tradiciosocial. Así, aun cuando aceptaban nal, el estilo poético era fundamental.
cierta indiscutible influencia de la so- Los formalistas encontraron que el
ciedad hacia el texto, se negaban a principio estético unificador era· 'la
·unidad teleológica de los recursos ,
admitir que la existencia misma del
fenómeno literario estuviera condicio- pero articulada en un efecto estético.
nada a ello, como "subproducto Pero OyoJaz admitió muy pronto que
automático de su estructura". Por la noción de esti lo literario era sólo
tanto, la crítica extrínseca chocó con un aspecto del problema; que el estila contemplación desinteresada del lo de un determinado escritor o poeta
medio. En el medio -como apunta se situaba en un doble plano: en el
Elrich- (p.302), pu•diera encontrarse contexto de las formas del lenguaje
tanto la unicidad como la relevancia literario y en el contexto de los sistedel arte literario, lo que definitiva- mas lingüísticos sociales del habla
mente entraña una nueva concepción culta. Los formalistas llegaron a un
aspecto también interesante: la
de la literatura.
Habría que decir unas palabras so- distinción básica entre el ·referente ·
bre la teoría de la versificación utili· externo de la obra literaria y su 'sig·
zada por los formalistas. Concibieron nificado' intrínseco. En la parte final
ellos al verso como un " tipo bien in- del capitulo XII, Víctor Elrich da a cotegrado de discurso, cualitativamente nocer en fo~ma ordenada toda una
diferente de la prosa , con una partí· serie de términos utilizados por los
cular y distintiva jerarquía de elemen- formalistas rusos en el manejo de la
tos y leyes: 'un discurso organizado literatura. Aparecen así las voces
en su trama fónica total' ", Ahora " bifurcación ", " yuxtaposición", etc.,
bien, " se puede prescindir del verso, así como los géneros y subgéneros
pero no del ritmo" porque éste es la dentro del relato.
esencia de lo poético. Dice Elrich:
Elrich señala que " la noción de la
"cuand o la poesía In toto se yuxta - mera coexistencia de varios elementos
puso a la prosa, el ritmo demostró en un conjunto literario, dio paso a la
ser lo diferencial y el principio integración dinámica", '? que ~e
organizador del lenguaje del poeta". manifestó a través de la d1vergenc1a
Quizás el mejor reconocimienl'o a la de lo real, el alejamiento del uso linlabor de los formalistas haya sido lo güístico corriente y las modificacioque expresó Jakobson en 1935: el nes de la norma artística predomi•
mérito de " haber correlacionado la nante. Para los formalistas rusos se
prosodia con la lingüística, el sonido da una primacía cronológica de la
con el significado, la rítmica y la me- forma sobre el contenido; " una forma

nueva origina un contenido nuevo" .
Elrich comienza a sacar conclusiones
y dice: "La evolución literaria no es
un proceso unilineal; es una senda
retorcida, llena de eses y zigzagueos.
Cada tendencia literaria representa
un cruzamiento, una interrelación
compleja entre los elementos de la
tradición y la innovación", con lo que
está corrigiendo a los formalistas, en
su concepción un tanto radical y ce·
rrada.
Víctor Elrich intenta -y lo lograuna vinculación entre ese hecho histórico que fue el formalismo ruso y lo
que, hoy por hoy, acontece en el
campo de las letras internacionales.
Dice el autor: "Desde una perspecti·
va más amplia, el formalismo ruso se
presenta como una de las manifestaciones más vigorosas de la reciente
tendencJa por un análisis estricto de
la litera.tura ". La crítica que hace el
autor acerca del movimiento formalis·
ta, no es inju.s ta ni subjetiva: se ciñe
a los criterios elementales de la justicia y de la lógica, mas no por ello
cae en una loa injustificada a esta
corriente de la crítica moderna. Para
muestra, veamos este párrafo: " ... el
formalismo carecía de una estética
bien definible; no supo resolver, ni
siquiera plantear debidamente, problemas tan fundámentales como el
modo de existencia de la obra literaria o de los estándards críticos".
Cierra su obra Víctor Elrich con un
pensamiento que refleja la angustia
del exiliado y la impotencia de quien
nada puede hacer ya por modificar
las cosas en la tierra que lo vio nacer:
" Actualmente -dice- , cuando la critica soviética está bajo las garras de
la mediocridad domesticada y del
dogmatismo carentes de humor. es
una experiencia refrescante echar un
vistazo atrás, a la irreverencia, la desenvoltura, y el ingenio de los escritores formalistas"
Cabe añadir que esta estupenda
obra crítica se encuentra acompañada por unos índices onamástico y de
materias, a la vez que por una ampli·
sima bibliografía básica y de consu lta, ""
en ediciones rusas y de otros países. ,..

�NACE ORGANIZACION DE ESCRITORES

POEMAS

Humberto Salazar
El domingo 21 de agosto pasado, al
filo de las seis de la tarde, los asistentes al Congreso Constitutivo de la Organización Democrática de Escritores
de Monterrey sellaron con un breve
aplaluso el final de las jornadas del Congreso, que se realizó (con maratónico
aliento) durante mañana y tarde del sábado 20 y el domingo 21 del mismo.
Con la clausura de dicho Congreso, quedaba pues constituida la ODEM, empresa en la que se encontraban involucrados la mayoría de los jóvenes escritores regiomontanos, y unos cuantos de
los no-tan-jóvenes.
El proceso había comenzado unos
meses atrás: su punto de arranque formal fue el Primer Encuentro de Literatura en Monterrey, realizado a fines de
mayo en el Centro de Actividades Artísticas y Culturales, A.C. Dicho evento,
había sido organizado por una Comisión que salió de una reunión previa en
la Casa de la Cultura del Estado, donde
una treintena de escritores y prospectos se habían reunido en abril para discutir por primera vez sobre la necesidad
de constituir una Liga ó Asociación de
Escritores en la ciudad.
En el Primer Encuentro de Literatura,
entonces, se trató de que los escritores
(todos los que quisieran) presentaran
ponencias (sic) sobre su experiencia
personal, tanto en el campo de la creación como en lo relativo a la difusión literaria en la ciudad; todo ello apuntan do a que se comenzara a reflexionar sobre las ventajas y desventajas que podría conllevar la formación de una
unión de escritores locales.
Ese viernes 20 de mayo, y el sábado
21 , más de 20 jóvenes escritores leyeron sus trabajos, demostrando en principio un entusiasmo y una amplia participacipn, que eran ya el primer logro
en el camino hacia la organización.
Como resultado neto de ese Encuentro (ya propiamente en relación a la futura unión de escribas), se eligió allí a
una Comisión de nueve personas que se
encargarían de dos cosas: a) organizar,
N en un lapso prudente, el Congreso
..,. Constitutivo de la Organización de es-

Alfredo García Valdés

critores regiomo11tanos, y b) preparar
los docuementos básicos de la organización (Declaración de principios, Estatutos, Plan de trabajo), para ser discutidos y aprobados en el Congreso Constitutivo.

UN PAJARO PICOTEA

Un pájaro picotea el fondo del océano.
La oscuridad marina atraviesa sus poros,
golpea las múltiples ventanas de este cuerpo inexistente,
perforado hasta el aire.
Un horizonte viudo desteje sus largas trenzas
y los muros engruesan hasta asfixiarlo todo.
Con el pico sujeta la mariposa agónica
que brotara de su pecho esa mañana.
El enjambre de la oscuridad se multiplica y aprieta.
Corazón del vacío, el reloj lucha contra un cuerpo
que se ha vuelto rígido,
el reloj, lluvia de alfileres hacia todas partes,
pájaro apretado
entre los dedos de un gigante pétreo.

Los integrantes de esa Comisión se
dieron de inmediato a las tareas. Y no
sólo eso, sino que se aventaron la titánica y adicional empresa de organizar
un ciclo de tres mesas redondas, sobre
temas diversos realcionados con la Literatura y la organización. Las tres mesas redondas se realizaron en la Casa de
la Cultura del Estado, que cedió amablemente sus recintos a ponentes y público discutidor.
La primera de ellas llevó por tema Literatura: lenguaje, historia e ideología,
y se realizó el sábado 16 de julio. La segunda mesa se centró en el polémico tema El.escritor y la política, ¿neutralidad
o compromiso?, realizada quince días
después, el sábado 30 de julio. La ter;
cera, finalmente, llevó como tema ¿Por
qué y para qué surge la Organización
Democrática de Escritores de Monterrey?, y fue realizada el 30 de agosto,
apenas una semana antes del Congreso Constitutivo.
El siguiente sábado 20, a partir de las
once de la mañana (y ya con el haber
de tres mesas redondas, mares de saliva y horas de discusión) dio comienzo,
pues, el Congreso Constitutivo.
Ese sábado por la mañana se organizaron dos mesas de discusión, para que
analizaran por separado los diferentes
documentos básicos propuestos, y así
volver en la tarde a una Plenaria que los
aprobaría, con las respectivas enmiendas, supresiones y agregados.
A esa jornada mañanera se dejó caer
el incansable y prolífico Carlos Monsiváis, quien no dejó de decir unas breves palabras de saludo y felicitaciones
por el intento organizativo en juego. Por
la tarde, como las discusiones se alargaban demasiado por los debates interminables sobre los estatutos, el Congreso entró en receso y citó para el día siguiente " a primera hora" .

La " primera hora" del domingo fueron las doce, pero como los efluvios críticos estaban más apaciguados, el debate sobre los restantes Estatutos y el
Plan de trabajo se hizo de una manera
más expedita. Hacia las cinco de la tarde se aprobaron los documentos y se
encargó a una Comisión (¡otra!) el trabajo final de añadidos y matices.
En seguida se procedió a la elección
de las Comisiones permanentes de la ya
constituida Organización Democrática
de Escritores en Monterrey, siendo elegidas por voto mayoritario y democrático, las siguientes personas: Comisión
Coordinadora: Arnulfo Vigil, Margarito
Cuéllar, María Belmonte, Xavier Rodríguez Araiza, Humberto Salazar. Comisión de Prensa y Comunicación: Mario
Anteo, Francisco Ruiz Solis, Magaly Sánchez, Roberto Maldonado Espejo, Luis
Vázquez Buenfil. Comisión de Finanzas:
Eduardo Arellano y Graciela Salazar.
Después de aprobar un pronunciamiento público de la ODEM para luchar
por el rebajamiento de las franquicias
postales; el abigarrado conjunto de
cuarenta o cincuenta personas reunidas a esas horas aplaudió la clausura
de las larguísimas jornadas, iniciadas
cuatro meses atrás y concluidas fructíferamente con la constitu c ión de la
ODEM .

•

RAPTO CON SUBTERFUGIO Y BOLSO AZUL

Nombre que se desborda en el vacío,
paraíso portátil, astro y boca,
nube que me rescata si me toca.
La noche, bocabajo, sobre el río.
Con sus ojos de piedra, golpea un sauce;
los termes de mi cuerpo unen su hielo,
huye un gusano a recorrer el cielo.
Deshilado, la muerte guia mi cauce.
A merced de la sombra y su ladrido, afiladas estrellas me acuchillan;
entre la oscuridad, ojos que brillan
y a través de mi grito, un ángel ido.

�LA HUELGA 'TEXTIL DE 1918
EN PUEBLA

Leticia Gamboa
REGION

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En las primeras décadas del siglo, los
flicto. Así, pues, aunque algunas de
obreros textiles de Puebla constituían
nuestras fuentes son de primera mano,
sin duda la vanguardia de las luchas resultan limitadas para el análisis de esproletarias de la región. El sitio conta huelga. Esas fuentes son el Archivo
quistado era producto, de las huelgas del Congreso del Estado de Puebla
generales estalladas en 1900, 1906- (ACEP), el Archivo General de la Nación,
1907 y 1911-1912, así como de una Fondo Departamento del Trabajo (AGN.
multitud de menores enfrentamientos DT), periódicos nacionales y la princidonde no descansaron en demandar a pal bibliografía que hace referencia al
sus patrones justa paga, mejores conconflicto•.
diciones de trabajo y el derecho a la •
l. Efectos sociales de la lucha armada
existencia y reconocimiento de sus
El auge de la industria textil en el pororganizaciones.
firiato, se expresó t-anto en las crecienA las grandes batallas del gremio, en
tes cifras de producción como en la pre1918 se sumaría otra, quizá la más im- sencia de un numeroso proletariado esportante que se registre en su historia. pecial mente concentrado en unas
Desarrollada enmedio de difíciles con- cuantas regiones de nuestro país. En·
diciones, la prolongada huelga general
tre ellas, en 19 I O Puebla se hallaba a
ocurrida en ese año pondría en tensión
la cabeza, con 8 , 142 obreros
no sólo a los sectores directamente in- ocupados2
volucrados, sino también a las dirigen·
Sin embargo, el estallido revolucionacias políticas de la entidad. Más aún,
rio provocaría una caída en el ritmo de
sus resultados demostrarían toda la
ruerza de los capitalistas sobre los obre- la actividad textil de todo el país, con
ros y todo el poder que el gobierno cen- el consecuente desplazamiento de tratral tenía por encima de los gobiernos bajadores. Desafortunadamente no se
locales; en suma, los límites de un sis- localizan estadísticas para el período
del movimiento armado, pero por el nútema económico-social cuya naturalemero de huelguistas poblanos en 1918
za no cambió la revolución armada, y
podríamos decir que entonces los obrelas . estrecheces del régimen político
ros textiles de Puebla eran más de 5 mil,
surgido de esa revolución.
revelando este dato, en relación al de
En las siguientes lineas nos ocupare191 O, el desalojo de unos .3 mil obreros.
mos de la lucha desplegada por el proEmpero,
si consideramos que para la inletariado textil de Puebla en 1918. Pedustria textil habían pasado los años
ro tratándose apenas de una esbozo, de
ninguna manera nuestro material ago- más críticos (situados alrededor de
191.3 a 1916-1917), es muy factible que
ta todo el problema. Metodológicamenen
esos años la desocupación alcanzate concebida la huelga como·" un fenóra proporciones mucho mayores.
meno a la vez económico, social, poli·
tico, jurídico, ideológico y psicológiSi bien es cierto que entre 1910 y
co" 1, enfrentamos su tratamiento no
1918 las fábricas textiles existentes en
sólo con. una reducida experiencia, siPuebla, aunque en forma errática
no además con la carencia de fuentes
aumentaron en número (de 45 a 51,
claves. En este último sentido, la apa- aproximadamente), también es cierto
rente inexistencia del archivo de la Fe·
que en ese lapso muchas permaneciederación de Sindicatos Obreros de Pueron cerradas, por espacios más cortos
bla (FSOP) nos ha impedido abordar, en- o más largos. Por caso puede citarse a
tre otras cosas, el importante aspecto la fábrica Metepec, una de las más grande la organización de la huelga. De
des del país, que desde 191.3 cerró aligual manera, la falta de acceso a los gunos de sus departamentos, reducienposiblemente existentes archivos del
do a 1,2.30 sus obreros y efectuando
Centro Industrial Mexicano (CIM), nos más tarde el cierre total cuya duración
lleve a desconocer en profundidad las se prolongó por largos años, pues reaapreciaciones patronales sobre el connudó sus actividades hasta 19193.

E igual que Metepec, muchas otras
fueron las fábricas poblanas orilladas
a la clausura temporal. En diciembre de
1912 y febrero de 191.3 las fábricas.La
Independencia y El Volcán suspendieron sus labores por haber sido Incendiadas. Para el último de esos años, a la lista de fábricas paralizadas se sumaban
al menos otras cinco4.
En 1914, el CIM -la poderosa organización de los empresarios textiles de
Puebla y Tlaxcala- informaba al Departamento del Trabajo que sólo una de las
siete fábricas de Atlixco estaba funcionando, hallándose también inactiva la
fábrica San Pablo, en Texmelucan, por
el saqueo sufrido a manos de los constitucionalistas. Al año siguiente, el propietario de las Fábricas Unidas de Guadalupe (San Félix, San Juan y La Asturiana) reportaba al D.T. que la última
había sido incendiada por zapatistas y
las otras dos estaban clausuradass.
A la paralización de fábricas por destrucciones hubo que contar, como un
problema más grave, el corte en el suministro del algodón norteño de La La·
guna. En 191.3 la toma de Torreón produjo los primeros transtornos, afectando a muchas fábricas a pesar de los esfuerzos del D.T. y la Secretaria de Fo·
mento por normalizar el tráfico ferroviario, problema insoluble por lo menos
en los siguientes dos años. A más de
ello, la alternativa de importar algodón
se topaba con serios obstáculos: la
constante fluctuación del peso mexicano en relación al dólar -particularmente crítica en 1915 y 1916-, la confiscación por las fuerzas revoluciona·rias del algodón que se lograba importar y hasta la ocupación del Puerto de
Veracruz por las tropas norteamericanas.
Para tener una Idea más precisa de la
situación, baste decir que en 191.3 las
estadísticas fiscales computaban un total de 144 fábricas textiles en el país,
mientras que para 1914 sólo 90 reportaron impuestos6, obligación cumplida siempre y cuando estuvieran en actividad. Es decir, tan sólo en ese pequeño lapso puede estimarse un cierre de

_.
CJI

�54 fábricas.
Como eficaz portavoz de los empresarios, fue el CIM el encargado de describir bastante bien la situación, en una
de sus múltiples quejas al D.T.:
"De todas estas negociaciones las
que han podido mantenerse en movimiento, experimentan en la actualidad
muy graves dificultades en sus operaciones, pues no cuentan con algodón
suficiente y el poco que consiguen es
caro; sus productos no encuentran salida por tener cerrados todos los mercados a causa de la interrupción del tráfico; y sufren gran escasez de numerario ... "7

10
&lt;!'

De esta manera, los obreros textiles
venían siendo intensamente afectados
en sus condiciones de vida. Quienes tenían la fortuna de contar con empleo (y
también quienes no, pues de algún modo debían subsistir) se vieron enfrentados a una desmedida elevación de precios, motivada por las bajas en la producción, las repercusiones de la primera guerra mundial, la especulación y los
desórdenes monetarios, evidentes desde el cuartelazo de Victoriano 11uerta.

Por esta razón, al sobrevenir los momentos económicamente más críticos
para el país, los textileros que quedaban ocupados tuvieron que arreglárselas con los mismos jornales de años
atrás. En Puebla no fue sino hasta el lo.
de mayo de 1917 cuando los empresarios accedieron a elevar en 40 y 45% los
salarios, sobre la base de la tarifa acordada cinco años antes Is. Con esta concesión, teóricamente los salarios pasaban de $1.00 a $1.40 y de $1.25 a
$1.81, cuando la carestía de la vida remontaba el cielo.

Según un estudio, de julio de 1914 a
julio de 1915 los porcentajes de alza de
precios en la ciudad de México fueron
En estas circunstancias, sólo la lucha
de 2,400 para el maíz, 2,200 para el friquedaba como alternativa a los obreros
jol,
1,420
para
el
arroz,
940
para
el
azúEn Puebla las causas de paralización
textiles de Puebla. Y aunque ellos no sacar, y 900 para la harinato. Un diario
no terminaban allí. En 1917 las fuerzas
bían de leyes, quedaba también el renacional
hacía
cuentas
más
conservaen pugna causaron desperfectos en la
curso- del Artículo 123 de la flamante
doras para 1916-1917; decía que la carplanta Tuxpango, fuente de energía paConstitución General de la República,
ga
de
maíz
había
pasado
de
$27
.50
oro
ra muchas fábricas de la región. Y por
donde se autorizaba al Congreso de la
si fuera poco, en los últimos meses de nacional a $.35.00, el kilo de frijol de
Unión y a los Congresos de los Estados
$0.1.3
a
$0.28,
el
de
azúcar
de
$0.20
a
ese año los empresarios cerraron total
a legislar sobre el trabajo. Entre las
$0.65, el de arroz de $0.18 a $0..38 y el
o parcialmente buen número de fábrimúltiples fracciones del 123, la VI
11
de
manteca
de
$0.80
a
$1.75
.
Por
eso
cas, presionando al gobierno para que
señalaba:
no es extraño que ya en abril de 1915
derogara un decreto expedido en julio
los empleados de comercio de la capi"El salario mínimo que deberá disfrusobre la libre importación de ciertos
tal poblana se quejaran del serio detetar el trabajador, será el que se consitextiles. En septiembre el gobernador
dere bastante, atendiendo a las condiAlfonso Cabrera informó a la Secretaría rioro en su poder adquisitivo; estimaban que cada peso de papel moneda vaciones de cada región, para satisfacer
de Gobernación que las fábricas Amalía solamente un décimo del valor del
las necesidades normales de la vida del
tlán, La Independencia y La Teja habían
peso de plata mexicanaI2.
obrero, su educación y sus placeres hosuspendido por completo sus labores y
nestos, considerándolo como jefe de faFrente a las difíciles condiciones de
que las fábricas María del Rosario, Sanmilia. En toda empresa agrícola, comerexistencia en estos años, los textileros
to Domingo, Santa Ana, Santiago, El
cial, fabril o minera, los trabajadores
Mayorazgo, San Alfonso, La Constancia, emprendieron varios movimientos. Así,
tendrán derecho a una participación en
San Joaquín, El Carmen, El Patriotismo, en diciembre de 1911 declararon en
las utilidades, que será regulada como
María y La Paz habían suspendido las Puebla una huelga general, resuelta luelo indica la fracción IX."
jornadas nocturnas; en síntesis, calcu- go de la junta obrero-patronal del 20 de
laba alrededor de .3 mil obreros sin enero siguiente, donde se aumentaron
Por su parte, esta última expresaba:
trabajo8 •
los salarios en 10%, se fijó en 10 horas
" La fijación del tipo de salario míniSiendo más general el problema de la jornada y se acordó también el posmo se hará por comisiones especiales
terior
establecimiento
de
una
tarifa
unilos cierres, el gobierno envió a las Cáque se formarán en cada Municipio, suforme de salarios. Al efecto, el D.T. ormaras de Diputados y Senadores una
bordinadas a la Junta Central de Conganizó
enjulio
de
1912
la
primera
Coniniciativa de ley sobre incautación de
ciliación, que se establecerá en cada
vención de la Industria Textil; entre
fábricas cuyos paros no estuvieran
16.
Estado"
constitucionalmente autorizados, dan- otras cosas, allí se ratificó la jornada
11. ~/ desarrollo de la ffuelga
do al Ejecutivo la facultad de adminis- antes señalada, las multas fueron abolidas
y
se
fijaron
sala(ios
mínimos
diatrarlas mientras los propietarios estuLa huelga textil de 1918 en Puebla
vieran renuentes a reanudar las labo- rios de $1.00 para peones y $1.25 para
atravesó por dos fases: una primera,
encargados
de
máquinasl5,
tarifa
conres. En vista de la amenaza, los empredonde la correlaclon de fuerzas ganasarios de Puebla se apresuraron a des- vertida en letra muerta que nunca se
da en favor de la causa obrera iba en
implantó,
pese
a
las
continuas
denunmentir los cierres y a reanudar efectitérminos generales en ascenso; y la se·
cias dirigidas al D.T. por parte de los
vamente los trabajos9.
gunda, donde cambia en sentido opues·
obreros 14.
to dicha correlación, debido a una se·

rie de acontecimientos a los que nos referiremos en su oportunidad.
Podríamos decir que la primera de
esas fases comenzó a principios de febrero, cuando en Atlixco los obreros de
la fábrica El León se declaran en huelga ante lo exiguo de sus jornales (de
$0.90 a $1.25 en ocho horas de trabajo, en versión del jefe del D.T.)7 • ~n seguida los secundaron sus c_ompaneros
de las fábricas de Cholula, siendo yapara entonces unos mil los huelguistas
que reclamaban un aumento del 150%
en sus salarios.
Poco se ocupó la prensa nacional de
aclarar que los porcentajes de aum~nto solicitados por los obreros se hac1an
en relación a la tarifa de 1912, Y que de
ser cierto que desde mayo de 1917 los
patrones pagaban 40 Y 45% más sobre
dicha tarifa, los planteamient?s de los
obreros significaban en realidad demandas menores. Descartando la mala intención, quizá el manejo de los porcentajes se debiera a que efectiv~me_n te los obreros no disfrutaban de ningu!1
aumento, como ocurría con los de la fabrica El León .
Luego del e~tallido ~~ 1~ huelga por
parte del contingente inIc1al, los trabajadores hicieron contacto c~n los obreros textiles de Tlaxcala, quienes también manifestaron sus deseos de incorporarse a la lucha con la misma demanda 18.
Como los obreros poblanos no cejaran en sus pretensiones Y ~nte la amenaza de que la huelga cundiera en la capital, las negociaciones obrero-patronales se iniciaron el 11 de febrero, presididas por autoridades gubernamentales. En este sentido, cabe ha~er nota_r
que los obreros nunca negociaron directamente con los patrones sus demandas, sino lo hicieron primeroª través del Gobernador Y luego de otras
autoridades 19.
La anuencia del jefe del Eje~utivo estatal a intervenir en las negociaciones,
se entiende si consideramos su preocupación y sus afán por evitar q~e la hu~lga se extendiera. En estos anos de in-

tensas rivalidades intercaudillistas Y ~e
desestabilización política, no convenra
al gobierno un movimiento dE: grandes
magnitudes como el que pod1an desarrollar los textileros. Así, la urgencia por
poner fin al conflicto llevó al Gobern~dor a adoptar actitudes opuestas: primero en favor y luego en contra de l?s
trabajadores. De momento, aquello significó para los obreros la_ conquista de
un virtual aliado, explicandonos tam_bién por qué la Legislatura Local voto
unánimemente unª medida favorable a
los trabajadores.
En las primeras Juntas e~tre autoridades, obreros y patrones: estos se negaron a conceder cualquier aw~ento.
Alegaron las dificul~ades de_ sus _industrias, a consecuencia de la libre importación de textiles por la reducida ~rotecclón arancelaria, los oner~sos impuestos, la restricción monetaria, la c~renclá de ciertos útiles en ~lgu_~as fa.
bricas por la falta de comumcacIon con
lnAlaterra y Alemania y los fuertes desniveles salariales entre los obreros de
otros gremios y los textileros que eran
los "mejor pagados" y quienes menos
días trabajaban desde el aumento concedido en mayo anterior. Por su ~arte,
los obreros redujeron sus pretensiones
al lOO% pero ni aun así los patrones
. . to20•
accedían, a hacer un o frecIm1en
Sin embargo , como la presión continuara, en una comunicación del 25 de
febrero dirigida al Gobernador, el CIM
hacia saber al fin su oferta. Sus acuerdos más importantes eran:
.. _ Que los Industriales de hilado~ Y
tejidos asociados en ese Centro, g1;uados por un espíritu de contemponzaclón y como estímulo a la clase traba·
jadora, acceden a elevar los act~ales
aumentos de 40% Y 45%, que ex,st~n
sobre la tarifa vigente, a 55% Y 60 Yo
respectivamente ... - Que .e~te aumen:
to tiene por carácter cond1c10nal la co
rrelativa obligación de los obreros del
exacto cumplimiento del Reglame~to
vigente y de la observanc_ia de lo~ d1~~
de trabajo en él establecidos, as, mis
mo este arreglo requerirá el que los
obreros se comprometan a desarrollar

el trabajo que su maquinaria pueda producir, con la tolerancia del 2~%. que
puede corresponder al obrero_ mas !nepto del país. - En consecuenc_ia,_la inobservancia O la falta de cumpllm1e~to_ de
estas cláusulas, equivalen a la perdida
del derecho al aumento que se concede cuando se trate de un individuo_o individuos, y trae consigo la den~nc1a de
este contrato cuando la falta e inobservancia sea colectiva ... " 21 ,
La característica "tacañería" de lo_s
empresarios de Puebla -como la calificara un militante obrero22 - s~ refl~jaba en este ofrecimiento, ~o solo misero porque en seis años de intensa carestía los salarios pasarían _de $1.00_y
$1. 25 a sólo $1.55 y $2.00, s,.~o ademas
por todas las condiciones flJadas. Por
ello, los obreros consideraron " vergonzoso"25 tal ofrecimiento, a pesar de lo
cual disminuyeron nuevamente su demanda a 80 y 85% sobre la tarifa de
1912, demanda que si en un plazo ~e
72 horas no era satisfecha, provocana
el estallido de la huelga general. ~u nado al argumento sobre -~arestIa, los
obreros basaban su petIc10~ en el h~cho de que los obreros textiles de Orizaba -luego de una corta huelga- venían disfrutando desde 1917 un aumento del 80% sobre la tarifa en cuestión24.

'·ª

El ofrecimiento del 55 Y 60% Y la demanda del 80 y 85% por parte de patrones y ob.r eros respectivamente, fueron
las dos últimas palabras de ambos sectores. A pesar del aviso de huelga general y de las gestione~ del_ Go~ernad_or
Cabrera, los empresarios Jamas cedieron como lo habían hecho los oerer?s.
Formalmente los enfrentaba una diferencia de 25%, porcentaje por el cual
4,780 obreros textiles se iría~ a la huelga, afectando durante 99 d1as la producción.
En efecto, el 14 de marzo se fueron
a la huelga unos dos mil obreros ~e las
fábricas Santa María, Santo Dom~n~o,
La Constancia, Santa Ana, El Patnot1smo, La Beneficencia y El Mayor~z~o25
Y era generalizada en todas las fabricas
textiles de la entidad.

�' ~

~

Ante el fracaso de las gestiones del
Gobernador pero por sugerencia suya,
los huelguistas buscaron nuevas vías.
A decir del Secretario del Exterior de la
FSOP, Amado C. Morales, el Gobernador
Cabrera manifestó a los obreros que las
leyes del Estado lo tenían maniatado
para resolver el problema y por eso se
le ocurría la idea de que los obreros buscaran ayuda en la Cámara de Diputados, para que ésta promulgara una ley
facultándolo a tratar el asunto26, De
allí que estallando la huelga los obreros se presentaron en plena sesión al recinto legislativo, exponiendo su problema ante una comisión de diputados
nombrada para ello.
De inmediato los obreros encontraron
apoyo en los diputados. Los primeros
en darlo fueron algunos de los integrantes de la minoría " oposicionista": Celerino Cano, Aurelio M. Aja, Agustín Verdín y Gilberto Bosques, encabezados
por este último. Por su parte, los de
la otra corriente claramente perfilada
en la Cámara, la mayoría " gobiernlsta",
después de algunos rodeos decidieron
también dar su apoyo27.

El hecho de que las corrientes políticas de la Cámara coincidieran respecto al problema obrero textil no fue una
mera casualidad. Hallaba su explicación, por el lado de los "oposicionistas",
en las posturas progresistas adoptadas
por éstos, y por el lado de los " gobiernistas" en la actitud que el jefe del Ejecutivo había venido observando en relación a los trabajadores, en aras de solucionar la huelga. Por lo demás, en el
terreno jurídico la Constitución Política del pais parecía autorizar su participación en este asunto.

c:o
-&lt;t

Frente a la comisión de diputados encargada de atenderlos, los obreros ex•
pusieron la negativa de sus patrones a
cumplir con la fracción VI del articulo
123 constitucional. Asimismo, señalaron que, como se los había hecho saber
el Gobernador, en Puebla no existían leyes que pudieran obligar a los Industriales a aumentar los salarlos. Se quejaron
también del capitalista español (pues
españoles eran en su mayoría sus pa-

trones) que ejercía "gran presión sobre
el proletariado mexicano" 28.
Por la urgencia del caso, el diputado Gilberto Bosques propuso la realización de una sesión extraordinaria.
Aceptada su propuesta se nombró además una nueva comisión que entrevistara al Gobernador, a los obreros y a los
industriales para enterar mejor a la Cámara del problema.
En la sesión del 6 de marzo los " oposicionistas" se presentaron preparados:
sometieron a discusión un proyecto de
ley que reglamentaba sólo laS' fracciones VI y IX de la Constitución, señalando los procedimientos a seguir en los
municipios para crear las comisiones
especiales cuya tarea seria fijar los salarios mínimos a los trabajadores, castigando con penas de arresto y multa
a quienes infringieran los preceptos de
dichá ley. Indicaban además que la participación de los obreros en las utilidades no seria menor a la suma equivalente a un mes de salario. Asimismo,
con claras intenciones de favorecer a
los textileros, en un articulo transitorio
proponían que el salario de los trabajadores debería ser " mayor al que señalan las tarifas de 1912 con aumento del
ochenta por ciento" 29.
La argumentación verbal del diputado Bosques tocó dos temas: la " cuestión moral y revolucionaria", donde habló de justa distribución, antagonismo
entre trabajo y capital y el que las clases trabajadoras ya no podían permanecer en actitud mesurada y paciente;
y la "cuestión legal", apoyado en los
preceptos constitucionales. Explicó
además que la propuesta no constituía
" una ley completa sobre el trabajo porque no ha habido tiempo ni son los momentos oportunos, pero cree que con el
proyecto que se discute, se resolverá el
conflicto que preocupa en estos momentos a todas las clases sociales".30,
Sometido a votación el proyecto en lo
general se aprobó con un solo voto en
contra, mientras que al votarse en lo
particular la aprobación resultó unánime.

De esta manera, los huelguistas se
anotaban un punto Importante no sólo
a su favor, sin también en benefldo de
toda la clase trabajadora de la entidad,
pues el decreto pretendía abarcarla. Pe·
ro simultáneamente, a partir de su ex·
pedlclón perdían el apoyo que tal vez
sin desear les diera el Gobernador. Des·
de entonces éste abandonaría el papel
de " arbitro" que la FSOP le confirió pa·
ra las negociaciones, por demás rotas
al estallido de la huelga. En diversas
ocasiones se reuniría separadamente
con los industriales, con los obreros, o
con el propio Presidente de la Repúbli·
ca para tratar el problema.32, pero ya
no como intermediario. Si nos fiamos
de t:xcélsior todo indicaría que antes de
expedirse el decreto ocurrieron algunas
fricciones entre el Gobernador y los
obreros, cuando éstos le recriminaron
su falta de apoyo.3.3.
Como era de esperarse, frente al de·
creto las reacciones de los sectores en
lucha fueron contrarios. Mientras los
empresarios lo repudiaron los obreros

-----

~ ---_- -_
_-_
-_-_- _--=-----------_

En la sesión del 7 de marzo los dipu•
tados se enteraron de un oficio del Gobernador, quien si bien aprobaba el de·
creto expresaba ciertas observaciones.
El jefe del Ejecutivo mostraba su preocupación " por la generalidad que va a
darse en todo el Estado a la referida
Ley ... y principalmente por lo que toca
al Inciso relativo a la participación en
las utilidades, y al articulo transitorio,
disposiciones que, ajuicio del Ejecutl•
vo, se llevarán a cabo con grandes dlfi•
cultades, si no es que resultan inapli·
cables". Apuntaba que la reglamenta•
ción del trabajo no debía hacerse de un
modo parcial sino de un modo general
a todo el capitulo de la Constitución.
Sin embargo, considerando la urgencia
en la expedl&lt;;lón de la Ley, y que " de ha·
cer observaciones seria preciso, confor·
me a la Constitución del Estado espe·
rar un mes para su nueva discusión y
aprobación ... " creía su deber no hacer
tales observaciones para coadyuvar "en
la resolución del actual conflicto
obrero" .31. Finalmente, el decreto se
publicó el día 8.

lo recibieron con júbilo. Por las ruptu·
ras de las negociaciones las esperanzas
de los huelguistas pasaron a centrarse
en la aplicación del decreto; pensaban
que con ello la huelga terminarla favorable a su causa. Ingenuos ante la cla·
se capitalista e ignorantes respecto a
las leyes, desconocían que sus adversa·
rlos podían recurrir a la misma Constitución Invocada por los diputados para tomar la medida, precisamente por·
que el carácter general de las leyes per·
mlte interpretaciones distintas.
A través de su representante en el

D.F. y previendo que la iniciativa de los
diputados prosperaría hasta convertir·

se en decreto, antes de la expedición de
éste los empresarios declararon su con·
formidadd para la fijación de un sala·
rlo mínimo de acuerdo con el Artículo
125, pero siempi:._e y cuando esto se hi·
ciere para todos los obreros del país. In·
slstían en que los textileros eran los mejores pagados y que si no ganaban más
se debía " a su propia idiosincracia" . El
representante, licenciado Eduardo Mestre, vertió informes que, como veremos
luego, serian desmentidos por las pro·
pias estadísticas oficiales; dijo que los
obreros textiles " más torpes" ganaban
"cuando menos $ 1.50 en ocho horas
diarias de trabajo, los medianos hasta
$ 2.50 y los hábiles hasta $ 4 y 5 al

/

/,/

día" .34.
En posterior entrevista calificó la ley de
los diputados poblanos como " anticonstitucional y antieconómica", a más
de impracticable y haber sido expedida
precipitadamente.35.
Pero los empresarios no se limitaron
a las declaraciones. Echaron mano de
de los recursos a su alcance, pidiendo
amparo contra actos del XXIII Congre·
so del Estado y del Gobernador, por la
expedición, promulgación y publica·
ción del decreto. Así, desde el 11 de
marzo comenzaron a presentar ante el
Juez de Distrito de Puebla, licenciado
Juan Dávila Córdova, sus respectivas
demandas de amparo. Haciéndolo de
manera individual, en total fueron 28
las firmas empresariales que solicitaron
al Juez la suspensión del acto reclamado; en otras palabras, la ejecución de
la ley del 7 de marzo. Sus amplios y variados alegatos señalaban violados los
artículos 5, 12, 14, 21 y 27 constitucionales; algunos otros añadían el 13 y
103 de la carta magna y los 663, 671
y 703 del Código Federal de Procedí·
mientos Civiles,56
Apoyados en la Constitución, en las
demandas de amparo los empresarios

argumentaron que los Congresos locales carecían de facultades para fijar los
salarios mínimos y el monto de la participación obrera en las utilidades. Fuera de la Constitución y tergiversando el
decreto, que en alguna de sus partes
hablaba de salario mínimo necesario
para un individuo de " capacidad media", en algunos amparos se alegó que
por tal enunciado " el obrero no apare·
ce ya calificado como perteneciente a
la clase pobre trabajadora, sino a la clase media que, como es sabido, tiene
necesidades más variadas y más dis·
pendiosas que la primera ... " y que esta
expresión "si no se toma por clase media no puede tomarse por ninguna otra,
o lo que es lo mismo, quedaría vacía de
sentido" .37.

El mismo día en que se iniciaran la so·
licitudes de amparo, el diligente Juez de
Distrito enviaba oficios al Presidente del
Congreso para que rindiera los infor·
mes previos del caso, notificando a la
vez el mandamiento de " mantener las
cosas en el estado que guardan" por 72
horas. Al rendir el informe, el Congre·
so señaló la Improcedencia del ampa·
ro, pues la expedición de una ley, de
acuerdo con el derecho constitucional
mexicano, no lo ameritaba sino hasta

~

te

�su ejecución Y ésta sólo sería obra de
las comisiones especiales aún no confor_madas Y por ende inactivas. De cualq~ier rr_io~o, cumplido el plazo el Juez
d1ctammo conceder el amparo a los
err_ipresarios3 a, quienes ganaban así su
pnmera batalla.
Pero los obreros no se desanimaron
Lej?~ de finalizar la huelga con la reso:
l~c1on del Juez, desarrollaron una crec~ente agitación. De inmediato se entrevistaron con el Procurador General de
la República para que intercediera a su
favor Y también trataron de entrevistarse con el Presidente Carranza pero no
lo consiguieron.
Para sostener la lucha se dieron a la
~rea de recolectar fondos a la salida de
?1versos espectáculos públicos. Siendo
insuficientes pidieron auxilio a la Federación de Sindicatos Obreros del D.F.
(~SODF), organización que hizo extensiva la peteción "a todas las agrupaciones obreras de la República".

.'ª

Haci~ '!'ita~ de marzo la huelga se
extend10 aun mas, ahora a las fábricas
del vecino Tlaxcala. Allí las demandas
de obreros y las ofertas de los patrones
eran las mismas que en Puebla (8Ó%
contra 55 y 60%). Sin embargo, en este caso la i ntervención del Gobernador
resultó satisfactoria para los capitalistas, pues poco a poco los 2 015
huelguistas•n fueron regresando aÍ tra~ajo, c?n la promesa de que sus salanos se mcrementarían en los porcentajes ofrecidos por los empresarios.42 De
cualquier manera, mien t ras la huelga
de los obreros de Tlaxcala se mantuvo
en pié (~proximadamente un mes), represento un elemento de presión más
en el conflicto de Puebla.
. Si los huelguistas poblanos se movilizaron por el amparo concedido a sus
p~trones, los diputados hicieron lo propio. El. 18 de marzo interpusieron ante
la Suprema Corte de Justicia el recurso de revisión del amparo concedido
por el J uez de Distrito, considerando lo
antijurídico de su determinación. En su
pe~ición reiteraron lo dicho al Juez en
el informe previo; añadieron que siendo actos "perfectamente consumados"
los de expedición, promulgación y public~ción de la ley del 7 de marzo, no
pod1an suspenderse como lo ordenaba
el Juez, ordenamiento que convertía a
la justicia federal en verdadera revisora de los actos de las Legislaturas, papel que no !e asignaba la carta fundamental según su artículo 107.4.3

Los donativos económicos llegaron
d~ varias partes: Oaxaca, Veracruz, el
Distrito Federal y Tamaulipas. A mediados de abril la FSODF envió unos 2 mil
pesos de ayuda, previendo sumas mayores ante la realización de algunos
ev_entos en favor de los huelguistas. La
misma Federación dirigió circu lares a
sus sindicatos, para que acordaran una
cuota obligatoria; recomendó también
ayuda voluntaria a las organizaciones
mutualistas y cooperativistas. Por su
parte, la Unión de Pueblos Agricultores
del Estado de Puebla contribuyó con $ 5
Con esta petición, la huelga de Puepor agremiado, mientras los incansabla adq_uirió connotaciones mayores.
bles obreros de Orizaba remitieron sin
Como dice Oonzález Casanova, "seguía
duda la mayor cooperación: 16 mil
la. l~cha en favor de la ley del salario
pesos ..39
mmImo".

0
lll

Pero si bien estos donativos se encarr_iinaban a sostener la huelga, no resolv1an todos los males de los obreros poblanos. Recogiendo informes de un
obrero que viajó a la capital de la República, fxcélsior anotó que habían
m uerto ~inco niños por inanición, hijos
de t rabaJadores en huelga, noticia desmentid~ por un representante patronal
pero ratificada por el DT más de u n año
y medio después. 40

Las esperanzas de los huelguistas
mudaron nuevamente. Si antes pasaron
de '.~ mesa de negociaciones a la aplicac1on del decreto, ahora se enfilaron
el fallo de la Suprema Corte.
A pesar de los vaticinios de Excélsior,
los obreros confiaban en un veredicto
favorable. Su representante en la capital de la República, licenciado Luis Sánchez Pontón, dijo que el decreto no violaba ninguna garantía constitucional y

que el argumento patronal en relación
a que en él se fijaba un salario m ínimo
carecía de fuerza, pues no se había fi.
Jado tal, sino sólo una base para su de·
terminación. Asimismo, señaló la j us,
teza de las demandas obreras en vista
de los salarios de los textileros, c uyos
montos oscilaban apenas entre $ 0.60
Y $ 1.40 diarios. 44
El fallo se hacía esperar por las táctic~s ?ilatorias de la Suprema Corte: "De·
btaJuzgar en última i nstancia sobre la
demanda patronal y quería antes ago•
tara los obreros. Era el viejo emporio
del pensamiento conservador, de la
constitución liberal de los latifundistas
y los caballeros de la libre industria, con
peones y operarios sumisos" . 45
En los deba.tes previos, los magistrados dieron opi niones encontradas. Los
licenciados Truchuelo y González sos·
tenían la improcedencia de la suspen•
sión de los efectos de la ley porque los
empresarios aún no sufrían tales efec·
tos. En tanto, el licenciado Pimentel ar·
gumentaba que si los empresarios hu·
bieran dado el primer paso, nombran·
do sus representantes ante las comisiones especiales, como estipulaba el de·
erecto, eso hubiera significado su
anuencia al mismo y por ello no hubie·
ran podido pedir después el amparo.46

Corrían los días y la expectación ere·
cía. El 15 de abril los empresarios deja·
ron un tanto su hermetismo; a través
del CIM hicieron un anuncio nada no·
vedoso: sostenían la oferta del 15% de
aumen to salarial. Un día después los
obreros de Puebla reprobaban la falta
s?lidaridad de los de Tlaxcala, por el
m1cI0 del levan tamiento de su huelga.
Ese mismo día se trasladó a la Supre·
ma Corte una comisión de diputados
poblanos, tratando de obtener un fallo
favorable a la ley del 7 de marzo.47
P~ra el 7 de abril los huelguistas deci·
dieron Jugar una carta más. Ahora ya
no ponían sus ilusiones solamente en
un veredicto favorable de la Suprema
Corte, sino también intentaron reanu·
dar las negociaciones con un nuevo ár·
bitro: Leopoldo R. Galván, entonces Pre·
sidente Municipal de Puebla. De esta

?~

!

manera, trataban de asegurar la satisfacción de su demanda salarial por si
el fallo les resultaba adverso.
En número de 2 a 3 mil los huelguistas realizaron ese día una manifestación en la ciudad. Portando banderas
roji-negras se detuvieron frente al palacio municipal y nombraron una comisión que entrevistó a Galván, a quien pidieron " avocarse al conocimiento de
nuestro asunto, ya que por sus antecedentes de hombre incorruptible su mediación garantiza confianza" . Le indicaron sostener su petición del 80% y le
propusieron " reanudar los trabajos con
este aumento provisional... dejando a
salvo el fallo definitivo de la Suprema
Corte". Cuando el Presidente Municipal
aceptó mediar en el conílicto, los obreros "prorrumpieron en vivas" .48
No obstante, las negociaciones no se
reiniciaron. Ya mucho antes el representante patronal en el D.F. señalaba
que seria hasta el momento en que la
Suprema Corte fallara amparando a los
Industriales cuando podrían hacerse
arreglos con los obreros. Indicaba también que si el fallo era desfavorable a
los empresarios, de todas formas las fábricas permanecerían cerradas por
incosteabilidad. 49
La Suprema Corte anunció el inicio de
los veredictos para el dia 18. Por ello,
los huelguistas enviaron una comisión
a la ciudad de México, que se puso
en contacto con la FSODF. Esta convocó a sus afiliados a presentarse al edificio de la Suprema Corte en el momento del fallo, e hizo saber que si éste resultaba adverso a los trabajadores promovería la huelga generar.so
La convocatoria de la FSODF fue atendida. El salón de actos de la Suprema
Corte resultó insuficiente para albergar
a los trabajadores el día señalado. Pero las presiones hechas desde muchos
flancos fueron infructuosas. Allí la multitud congregada se enteró del fallo: por
9 votos contra 2 se confirmó el auto de
suspensión dictado por el Juez de Distrito. Así, la Suprema Corte aprobó amparar a los industriales aunque sólo en
lo relativo al nombramiento de sus re-

presentantes ante las comisiones especiales, pues la parte principal de las de·
mandas de amparo quedó pendiente de
resolver.5 1 Como quiera, los empresa·
rios ganaban una nueva batalla.

111. Un largo desenlace
Con el fallo de la Suprema Corte la
huelga entró en su segunda fase. Prácticamente ahora sólo alentaba a los
huelguistas la posibilidad de volver a
las negociaciones, logrando sus demandas con la intervención del· Presidente
Municipal y la presión de la anunciada
huelga general por parte de la FSODF.
Más ni una ni otra cosa prosperaron.
En diversas ocasiones el Presidente Municipal se reunió con los industriales
para tratar de resolver el problema pero siempre sin lograrlo. Para colmo, al
finalizar el mes de abril se vió precisado a dejar el cargo y hasta pedir amparo, pues el Gobernador lo había manda·
do aprehender por el descubrimiento de
" irregularidades" 52 en su gestión. Esfumado el árbitro, los obreros tendrían
que tratar directamente con sus patrones, pero no en condiciones de negociar
algo, sino de aceptar o seguir rechazan·
do las propuestas formuladas desde fines de febrero.
Por lo que atañe a la huelga general,
la FSODF inició un proceso de auscultación entre las agrupaciones obreras
del país para saber su disposición a se·
cundar el movimiento por solidaridad.
Al mismo tiempo, nombró como organizadores de la posible huelga a algunos de sus dirigentes -entre ellos
Morones- y siguió recaudando fondos
para los huelguistas, aunque al parecer
cada vez en menor cuantía.
No obstante los preparativos, su indecisión era viable. Como el 25 de abril
los huelguistas lograron por fin entrevistarse con Carranza y éste les prometiera tratar de resolver el conílicto de la
mejor manera posible para todos, tres
días más tarde la FSODF decidió suspender la huelga, argumentando que
con la intervención presidencial el problema de Puebla estaba a punto de
solucionarse.5.3

SI bien un día después de recibir a los
huelguistas Carranza pidió informes al
DT sobre " el asunto relacionado con los
trabajadores de Puebla", era patente
que en el mejor de los casos las autori·
dades del centro buscarían una solución mediada. Ya el contenido de la pro·
pia promesa presidencial a los obreros
revelaba esa actitud, lo mismo que las
opiniones expresadas por el jefe del DT
en el informe rendido a Carranza, donde se hablaba de la dificultad para "continuar las negociaciones y el logro de
una armónica transacción" ,54 De no
hallar tal solución, quedaba el camino
de dar largas al asunto y dejar que concluyera de otra manera, como efectivamente ocurrió. Por eso no fue extraño
que hasta bien entrado el mes de mayo
fuera cuando el Presidente Carranza comisionara al titular de la Secrttaría de
Industria, Comercio y Trabajo para que
tomara en sus manos el caso.
En estas condiciones, los huelguistas
quedaban a merced de sus propias fuerzas. Más grave aún porque a estas alturas el ánimo comenzó a decaer en sus
filas. La difícil situación de sus ya de
por sí precarias economías obligó a
buen número a desertar de la huelga,
abandonando la entidad en busca de
trabajo. Mientras lo hallaban, los que se
dirigieron a la capital de la República
encontraron hospedaje en algunas casas de obreros miembros de la FSODF;
otros lograron emplearse en fábricas
textiles de la región de Orizaba, como
Santa Rosa y Río Blanco. A_fines de abril
se computaban en mil los huelguistas
emigrados de Puebla.ss
Empero, esa cifra revelaba que apro·
ximadamente el 80% de los huelguistas se mantenían firmes, a pesar de to·
das sus dificultades. El 29 de abril, esa
firmeza llevó a la FSOP a lanzar un manifiesto a todas las organizaciones
obreras del país, llamándolas a decla·
rar la huelga general a partir del 1 ° de
mayo siguiente56, Seguramente la
FSOP tomaba la iniciativa por el desistimiento de la FSODF. Sin embargo, su
exhorto no encontró eco y sólo en Pue- u,
bla la conmemoración del día del tra- t-1

�bajo se realizó enmedio de la gran huelga textllera, pero también enmedio de
la violencia.
En la ordenada manifestación organizada ese día por la FSOP, uno de los
actos consistió en el envío de un telegrama a la Suprema Corte protestando
por su fallo. Poco después el discurso
pronunciado por un orador debió interrumpirse, pues en ese momento ocurrió la primera tragedia: los manifestantes se encontraban junto al atrio de un
templo y como parte de ellos se abrazaran a una reja, el peso hizo que uno
de los macetones que adornaban los pilares de la reja se viniera abajo, cayéndole en la cabeza a un obrero cuya
muerte fue instantánea. En eso los manifestantes vieron al inspector general
de policía, seguido de un grupo de soldados. Abriéndose paso con el sable en
la mano y como los obreros expresaran
su descontento, el inspector ordenó hacer fuego a la tropa. Al cabo de algunos
momentos su misión estaba cumplida;
los manifestantes se disolvieron. Los
que consiguieron refugio cercano fueron sacados por la fuerza, a "culatazos
y machetazos" . Temerosos de ser aprehendidos todos huyeron , incluso quienes estaban heridos57.
Excé/sior señaló al Secretario de Go·
bierno como la autoridad que a petición
de algunos ·comerciantes ordenara disolver la manifestación. Indicó también
que algunos obreros aseguraban un saldo de dos muertos por la baJacera. Las
patrullas militares recibieron órdenes
de recorrer la ciudad, disolviendo grupos. Asimismo, se ordenó cerrar el comercio58.

M

t0

La versión del Gobernador Cabrera a
la Secretaría de Gobernación minimizó
los acontecimientos. Señalaba la realización de dos manifestaciones, una de
artesanos y ferrocarrileros y otra de los
huelguistas, ésta última hostil al gobierno. En ella -decía- se atentó contra la propiedad, pues los manifestantes trataron de robar casas y comercios,
por lo cual la policía tomó medidas pa·
ra disolverla, no registrándose más que
un muerto " por derrumbe" 59,

Al día siguiente se verificaron los funerales de los obreros muertos. Quizá
porque reconociera los alcances de la
fuerza obrera y la utilización que de ésta podía hacerse, el jefe de las operaciones militares en el Estado, general Cesáreo Castro, trató de ganarse las simpatías de los huelguistas; primero se
ofreció a costear los gastos del sepelio
y luego propició un reencuentro entre
obreros y patrones, infructuoso como
todos los anteriores60.
Frente a la represión los huelguistai;
lanzaron una protesta contra las autoridades, y como un respaldo solidario
se realizaron mítines de apoyo en el Distrito Federal y en Torreón, el S y 15 de
mayo respectivamente61,
Como podemos observar, el último de
estos mítfnes tuvo lugar en una de las
regio¡,es del Estado de Coahuila donde
también se desarrollaron, a partir del
1 ° de mayo en la ciudad de Saltillo, los
trabajos del Congreso Obrero Nacional
en el cual se fundó la CROM. El Congreso supo de las vicisitudes de los obreros poblanos, a través de sus delegados
Ignacio Salazar y Onofre Armijo, quienes estaban activamente comprometidos en la huelga. Pero en el evento nada pudieron lograr en favor de ella y así,
a pesar de que el Congreso " se manifestaba ansioso de participar sus energías
y su entusiasmo al proletariado _pob!a·
no ... prácti.camente sus determinaciones en provecho de una causa justa,
desde todos los puntos de vista, no pasaron de ser un buen deseo" 62 .
Entre la masa de los huelguistas la
desmoralización ganaba terreno. Para
mediados de mayo la Suprema Corte
había pasado ya a emitir su fallo definitivo, ratificando obviamente el amparo en favor de los empresarios. Fue sintomático que a estas sesiones dejaran
de acudir no sólo los diputados pobla·
nos sino también los delegados de los
obreros en huelga, quienes legalmente
tenían cinco dá1s de plazo para interpo·
ner recurso de revisión6.3, recurso que
nadie presentó.
Mientras tanto los patrones aguarda·

ban, agazapados y herméticos como
durante la mayor parte del conflicto. In•
mutable, a fines de mayo una mayoría
reiteró su oferta, pero ésta fue rechazada nuevamente por los empeñosos
huelguistas, precisamente porque esperaban que se generalizaran las posiciones de una minoría empresarial más ac·
cesible. El caso era que para esas fechas
seis fábricas habían reanudado labores.
al aceptar sus propietarios, todos me·
xicanos, dar el 80% de aumento
salarial64.
Pero si la resistencia obrera era difi·
cil de vencer, más lo era la patronal; los
visos de debilitamiento por la presen•
cia de un pequeño grupo empresarial
disidente del resto no llegaron a más.
El 28 de mayo el CIM comunicó al Go·
bernador el acuerdo tomado ese día.
Informaba que para el 29 se reabrirían
las fábricas, fijando en lugar visible un
aviso a los obreros donde les participa·
ban que podían reanudar sus labores
sobre la base de aumentar los jornales
en 55 y 60% en relación a la tarifa de
1912. En seguida pedían al gobernan·
te la presencia de algunos policías en
las fábricas " que garanticen plenamen·
te los derechos de aquellos obreros que
voluntariamente quieran entrar a las fá·
bricas y a la vez cuiden el orden y den
seguridades a las propias negociaciones" 65, En pocas palabras, nada de
nuevas pláticas.
La solicitud patronal al Gobernador
fue diligentemente cumplida. " La poli·
cía se presentó en todas las fábricas an·
tes de la hora de entrada y obligó a los
trabajadores a entrar, llevándose a la
cárcel a los que se negaban"66. Otra
versión dió la FSOP, asegurando que al
sonar los silbatos de las fábricas nadie
volvió al trabajo porque el 55 y 60% era
una oferta " degradante", que los obre·
ros habían rechazado desde el principio
y no podían aceptar después de tres meses de huelga. La FSOP insistió en que
mantenía la lucha por acuerdo de
asamblea general; que las ganancias de
los industriales sí les permitían dar el
80%; que los obreros de Orizaba tenían
aumentos superiores y las fábricas de
esa zona no operaban con pérdidas; Y

que eran los empresarios extranjeros
quienes se resistían a ceder. En este último sentido, se preguntaba si no había medios para obligar a un extranjero a hacer lo que hacía un mexicano
"cuando está de por medio el interés de
millares de familias de honrados trabajadores que no aspiran sino a vivir" 67.
Los empresarios siguieron adelante
con sus planes. El 4 de julio Excé/sior
publicó un nuevo aviso del CIM; en él se
declaraba unilateralmente terminada la
huelga y se invitaba en general a los
obreros textiles a trabajar en las fábri·
cas de Puebla, haciéndoles saber que
podrían disfrutar de un Jornal mínimo
diario de $ 1.60 en ocho horas de trabajo, Jornal que podía elevarse hasta
$2.50 y $.3 para tejedores que trabajaran con cuatro telares y su ayudante.
Los empresarios esperaban captar
mano de obra foránea con el llamado,
pues tenían conocimiento del sobran·
te de textileros en Querétaro, Guanajuato y Jalisco. Por ello pidieron al Gobernador las garantías necesarias para llevar a esos trabajadores a Puebla sin que
fueran objeto de atropellos por parte de
los sindicatos68.
Presionados por las crecientes manio·
bras de los industriales -ahora plenamente apoyados por el Gobernador
Cabrera - pero sobre todo por el hambre, al fin la formidable resistencia
obrera fue vencida. El 7 de junio la prensa nacional informó que una fábrica ya
trabajaba "con personal completo", dos
con la mitad de sus trabajadores y otras·
once "con regular número" . Cuatro días
más tarde hablaba de un telegrama, en
el cual se comunicaba que los sindica·
tos de Puebla habían aceptado el ofrecimiento hecho por los patrones desde
antes del estallido de la huelga69. Así,
pues, los empresarios se adjudicaban la
victoria.

IV. Recuento final
En efecto, al término del movimien-

to huelguístico los patrones podían solazarse de un saldo positivo en el re·
cuento, mucho mayor del que hasta
aquí pudiera parecer. No sólo habían lo-

grado que los salarios no se Incrementaran en un 80%, ni habían solamente
convertido en nada una ley del salario
mínimo y participación obrera en las
utilidades. Su balance registraba, además, la exclusión de numerosos obreros del trabajo -quizá los más activos
durante la huelga- y por si ello no bastara la desorganización del proletariado textil poblano. La Joven FSOP, con
apenas seis meses de existencia al estallar la huelga, quedó desintegrada
cuando los patrones impusieron el desconocimiento de los sindicatos.
La labor disolvente fue propiciada por
dos fenómenos. De un lado la desilusión
de los textileros hacia sus sindicatos,
por la impotencia de éstos en el conflicto. Del otro, la emergencia de los llamados obreros " libres" -auspiciados por
los patrones-, cuya acción generaría
sangrJentas luchas en los siguientes
años, particularmente en la zona de
Atlixco.
En toda la entidad únicamente los
obreros de La Constancia Mexicana
conservarían su organización después
de la huelga. En las restantes tábrlcas
el proceso de reorganización tardaría
muchos meses, a pesar de los esfuerzos
de algunos de los dirigentes de la huelga cada vez más ligados a la CROM 70.

rios de los textileros poblanos se hallaban muy por debajo de lo que teórica•
mente debla ser, según las estadísticas
oflclales.
De esta manera, la pequeña conquis·
ta de los obreros fue escamoteada por
los empresarios, quienes se aprovecha·
ron de las condiciones desorganizatlvas
de aquéllos. Y aunque en el análisis de
una huelga la evaluación en términos
de "victoria" y " derrota" es relativa,
porque en última Instancia la experiencia siempre queda y a ella se acude para futuras batallas, en relación con esta huelga sin lugar a dudas los obreros
resultaron ser los vencidos.
NOTAS
l. Mlchel Héctor, " Metodologla para el estu·
dio de la huelga" . Memorias del fncuentro
sobre Historia del Movimiento Obrero. Puebla, 1980. UAP, tomo 1, p . 97.
• Basados sobre todo en un folleto escrito
por Amado C. Morales, uno de los dirigentes
de la huelga, han sido Rosendo Salazar y Pablo González Casanova quienes hacen las
más abundantes referencias a la huelga tex·
tll que ahora tratamos, en las respectivas
obras más adelante citadas.
2. Dawn Keremltsls, la Industria textil me•
xlcana en e/ siglo XIX. México, 1975, SepSe·
tentas No. 67, p. 125.

Desde el punto de vista de los obre- 5. Wllbert e. Moore, "ti Impacto del Indusros el recuento no era nada halagador,
trialismo en la población". Problemas Agri·
no sólo po( lo anteriormente anotado, colas e lhdustrlales de México. No. 2, vol. VI,
sino también por las " conquistas" ecoabril-Junio de 1954, s.p.l., p. 157. Metepec,
nómicas obtenidas. Después de la huel- Inédito, s.a., s.l., s.f., p. 2.
ga sus salarios se incrementaron, su- 4. AGN.DT, 1915/caja 50, exp. 2; caja 50,
puestamente, en 55 y 60% sobre las taexp. 6 y caja 51. exp. 2.
rifas de 1912, pero esto no fue asi.
· 5. AGN.DT, 1914/ caja 85, exp. 8; 1915/ caja
106, exp. 15, 14, y 16.
Como ya indicamos, de acuerdo con
dicha tarifa esos porcentajes significa- 6. Anuario de estadística fiscal, 19I2:19IJ.
ban que los salarios se elevarían de $
México, s.f. Tlpografla _de la Oficina impre1.00 y $1.25 a $1.55 y $2.00 diarios, ~e- sora de estampillas. Dawn Keremltsls, Op.
pendiendo del tipo de trabajador (peon Cit., p. 228.
o encargado de máquina). Sin embargo, 7. AGN.DT, 1914/ caja 85, exp. 8.
un año después de verificada la huelga,
8. f xcélslor, 27 de septiembre y 14 de dila Secretaría de Industria, Comercio Y ciembre de 1917.
Trabajo consignó los montos del promedio salarial diario para los obreros 9. lbld., 7, 21, 25, y 27 de septiembre, 6 de
octubre y 2:S de noviembre de 1917.
textiles de Puebla: escasamente $ 1.00
10. Rlc~rdo Torres Gaytán. Un siglo de de- u,
para los adultos y $0.4.3 para los
menores71. Es decir, en 1919 los sala- valuaciones del peso mexicano. México, t,1

�NOTICIAS INTERNAS DE LA
FACUtTAD

41. Excélsior, 15 de Julio de 1918.
42. Et Pueblo, 16, 17, 24 y .31 de marzo y 4,
6, 7, 16 y 17 de abril de 1918.
4.3. ACEP, exp. 98, vol. CCXII, tomo 11, 1918,
f.s.n. Lucha entre... Op. Cit., pp. 19·21.

44. Excélslor, 4 y 9 de abril de 1918.
45. Pablo González Casanova, Op. Cit., p. 55

46. Excélslor, 18 de abril de 1918.
47. El Pueblo, 18 de abril de 1918.
48. /bid., 19 de abril de 1918.
49. Excétslor, 2 de abril de 1918.
50. /bid., 18 de abril de 1918.
51. /bid., 19 de abril de 1918. El Pueblo, 19
de abril de 1918.
l980, Siglo XXI, p. 1.30.
l l. Excétsior, 27 de octubre de 1917.
l2. Luis Niño de Rivera, Hace 50 años,
1915-196~. Puebla, 1965, s.p.l., pp. 25-40.
l.3. AGN.DT, 1912/caja 24, exp. 2; 191."3/caja
28, exp. 24. La industria textil en México. El
problema obrero y tos problemas económicos. Mé'.'ico,_19.34. SEN, p . 4.3.

14. /bid., p.·44. Lafrance David A. Los obre•
ros y ta revolución mexicana: e/ presidente
Francisco t. Madero y tos trabajadores texti·
/es de Puebla. Inédito, pp. 1.3-2.3.
15. AGN.DT, 1918/caja 126, exp. 6.

54. AGN.DT, 1918/caJa 126, exp. 5.
55, El Pueblo, 19, 25 y 27 de abril de 1918.

28. /bid., ACEP, Sesión del 5 de marzo de
1918. Libro 178..., hojas 457·460.

56. Excélslor, .30 de abril de 1918.

29. ACEP, Sesión pública ordinaria del 6 de
marzo de 1918. Libro 178... , fojas 462-467.

58. Excélslor, 2 de mayo de 1918.

.30. /bid.
.31. ACEP, Sesión pública ordinaria del 7 de
marzo de 1918. Libro 178.. ., fojas 468-469.
El Pueblo, 10 y 12 de marzo de 1918.

57. Rosendo Salazar, Op. Cit., p. 2.36.
59. lbld.,
60. lbld., 4 de mayo de 1918. Pablo Gonzá·
lez Casanova, Op. Cit., p. 60.
61. Historia y crónicas de la clase obrera en
México. México, 1981. ENAN·INAN, p. 50.

.32. /bid., lbid., 27 de marzo y 1 ° de abril de
1918. Excélsior, .3 y 11 de abril y 4 de mayo
de 1918.

6.3. Excélslor, 16 de mayo de 1918.

.3.3. /bid., 6 de marzo de 1918.

64. /bid., 27, .30 y .31 de mayo de 1918.

18. /bid., 10 de febrero de 1918.

.34. Excélsior, 6 de marzo de 1918.

65. Boletín No. 1 de la CROM. Saltlllo, 17 de
junio de 1918.

19. /bid., 14 de febrero de 1918.

.35. /bid., 2 de abril de 1918.

20. tbid., 14, 2.3 y 26 de febrero de 1918.

.36. Lucha entre e/ capital y e/ trabajo. Puebla, 1918. Imprenta Guadalupana, p. .3.
ACEP, exp. 98, vol. CCXII, tomo 11, 1918, f.s.n.

22. José Luis Zacaula, Las luchas sindicalpotiticas en Puebla y el grupo Alpha. Puebla,
1928, s.p.i., pp. 6-7.
2.3. Pablo González Casanova En et primer
gobierno constitucional (1917-1920). Colección "La clase obrera en la historia de Méxi·
co" , México, 1970, Siglo XXl·UNAM, p. 51. El
Pueblo, 26 de febrero y 1° de marzo de 1918.
24. /bid., José Luis Zacaula, Op. Cit., p. 6.
,o

5.3. /bid., 20, 26, 29 y .30 de abril de 1918.
El Pueblo, 29 de abril de 1918.

16. CARPIZO, Jorge. La Constitución Mexica•
na de 1917. México, 1982, UNAM, pp.
101-10.3.
·
17. AGN.DT, 1918/caja 126, exp. 5 y 6. El
Pueblo, 9 de febrero de 1918.

21. AGN .DT, 1918/caja 126, exp. 6.

&lt;t

27. ACEP, Sesiones públicas ordinarias del
.S de marzo, 1 º y 2 de abril de 1918. Libro
178 de Actos de Sesiones públicas del XXIII
Congreso (1917-1918),hojas 457-460,
5.39-544 y 544·548. El Pueblo, 7 y 8 de marzo de 1918.

52. tbid., 27 de abril de 1918. Excétsior, 20
y 22 de abril de 1918.

25. El Pueblo, 6 de marzo de 1918.
26. Pablo Gónzález Casanova, Op. Cit., p. 52.

.37. /bid., amparo promovido por Félix de
Martino, apoderado de la "Viuda e hijos de
, Leopoldo Gavito, f.s.n.
.38. lbid., f.s.n. lucha entre... Op. Cit., 1 y 11.
.39. Rosendo Salazar, Las pugnas de la gleba.
México, 1972. PRI, p. 2.36. El Pueblo, 28 de
marzo y 11, 15 y 19 de abril de 1918. Excétsior, 11 , 12, 15 y 17 de abril y 21 de junio
de 1918.
40. /bid., 11 de abril de 1918 y 24 de octubre de 1919. El Pueblo, 19 de abril de 1918.

62. Rosendo Salazar, Op. Cit., p. 2.34.

66. Pablo González Casanova, Op: Cit., p. 59.
67. Excélsior, 2 de Junio de 1918.
68. Boletín... Op. Cit.
69. Excélsior, 7 y 11 de Junio de 1918.
70. En su obra citada, Zacaula señala que la
organización se logró al cabo de unos seis
meses, mientras la CROM indicó año y me·
dio. Cfr. José Luis Zacaula, Op. Cit., pp. 8· 10.
CROM revista quincenal ilustrada, órgano de
la Confederación Regional Obrera Mexicana.
México, D.F. 1 ° de agosto de 1928, pp. .34-.35.
71. Boletín de Industria, Comercio y Traba·
jo, órgano de la SICT. México, tomo IV, nú·
meros 4 a 6, abril-Junio de 1920.

CONVENIO ACADEMICO ...

EN EL CENTENARIO DE MARX...

r;1pasado 28 de enero, una Comisión de Maestros de la facultad, encabezada por el Director, Lic. Juan Angel Sánchez Palad os, realizó una visita formal a la Universidad de Edimburg,
Texas, con la que se tiene firmado un convenio de intercambio académico multiforme, en el que ya se concretaron algunos acuerdos, después de varios semestres de gestiones y
estudios.
r:ntre los logros del convenio hay que destacar la posibilidad
de uso de la biblioteca y servicios bibliográficos de la Pan American University por parte de docentes e investigadores de nuestra facultad, la realización de proyectos de investigación conjuntos, la organización de cursos de Inglés para profe.sores y
estudiantes de la Escuela, y otros.

El lunes 14 de marzo, para recordar el centenario de la muerte
de Carlos Marx (1818-188.3), se celebró en el Auditorio Alfonso Rangel Guerra una mesa redonda con el tema " La Vigencia
del Pensamiento de Marx" .

SEMINARIO PARA M~ESTROS...

El libro fue editado por el Departamento Editorial de la Facul·
tad, y está integrado por cuatro narraciones cortas, que se lla·
man, sucesivamente: La isla de tos dictadores (que da nombre
al conjunto); Donde termina ta esperanza: La mina: y La parábola del pigmeo.

Durante la segunda semana del mes de febrero, el Departamento de Idiomas organizó un Seminario de Actualización Meto·
dológica Para Profesores de Inglés, tanto de la Facultad como
de otras Instituciones de la localidad.
Asistieron unos 75 docentes locales de la lengt1a Inglesa a dicho seminario en el que, según dijo el Lic. Armando González
(Coordinador del Departamento de Idiomas) se pretendía " pre·
sentar a los maestros algunas de las más recientes técnicas
que se han desarrollado en la enseñanza del Inglés a hispanohablantes, presentar nuevos métodos y textos para la enseñanza y habilitar a los maestros en los mecanismos de la
evaluación" .

fORO SOBRE MOVIMIENTO ESTUDIANTIL...
Durante el mes de febrero pasado, en sucesivas reuniones que
abrieron seis mesas temáticas a discusión, se celebró el " Pri·
mer Foro Sobre el Movimiento Estudiantil (Situación y Perspectivas)", organizado por el Grupo Perspectiva, que Integran
maestros y alumnos de esta escuela.
~ dicho foro de discusión participaron, entre otros, los maestros Julieta Pisanty y Miguel Angel de la Torre; y entre los alumnos, Carlos Ortlz Morales, José Leonardo López Tudón y Ernesto
ele los Santos Domínguez.

r:ntre otros objetivos el Foro perseguía el de " diseñar y fundamentar las posibles formas de organización y el tipo de acclo·
nes políticas viables para lograr en un futuro una mayor de·
mocratlzación de la UANL" .

RECIBEN CARTAS DE PASANTES...
f:I mes de marzo pasado, en una ceremonia realizada en el Teatro Monterrey del IMSS, los alumnos de la Novena Generación
ele Licenciados en Pedagogía (bautizada como " Lázaro Cárde·
nas") recibieron sus cartas de pasante de manos de diversas
autoridades universitarias.

Los treinta y ocho alumnos pasantes de esta generación escucharon atentamente las palabras del doctor Manuel A. Rodrlguez Qulntanilla, quien a nombre del Rector de la Universidad
les dirigió un mensaje.
f:stuvleron con él, en la mesa del presldlum, el Lic. Horado J.
Algaba, representando al Gobernador del Estado, y el Lic. Juan
Angel Sánchez, Director de la Escuela.

En ese evento participaron como conferenciantes el Lic. José
Roberto Mendlrlchaga (Coordlriador Editorial de la Escuela), el
Lic. Abraham Nuncio (Director de Deslinde), y el Lic. Miguel An•
gel de la Torre (maestro del Colegio de Filosofía):·

PRESENTACION DE LIBRO ...
El 25 de marzo, a las ocho de la noche, se presentó en la Dlvl·
sión de Estudios Superiores el libro La isla de los dictadores
del Lic. Ramiro Estrada Sánchez.

�COLABORAN EN ESTE NUMERO:
NUEVA REVISTA ·oE
FILOLOGÍA HISPÁNICA

BUELNA

TOMO XXIX

1980

NÚM. 2

•
UniYffl1dad
Autónoma de Sinal01/na.·iembre 1982/No. uno/sesenta pesos

IN MEMORIAM RAIMUNDO LIDA

LA CRISIS DE~~
CAPITALIS ef~~
ADOLFO SANCHEZ VAZQUEZ
(Algeciras, España, 1915). Doctor en Filosofía por la UNAM, donde es maestro
e investigador de tiempo completo. Ha
sido varias veces maestro huésped de
la División de Estudios Superiores, en
la Facultad de Filosofía y Letras, UANL.
Es autor, entre otros, de los libros: las
ideas estéticas de Marx, Filosofía de la
praxis, ftica, Rousseau en México, Estética y Marxismo, Del socialismo científico al socialismo utópico, Ciencia y
revolución: el marxismo de Althusser.
FEDERICO ARREOLA
Egresado de Economía de la UANL. Es
investigador de tiempo completo en la
Universidad Regiomontana, colabora
en el periódico f/ Porvenir.
CESAREO MORALES
(Guadalajara, Jalisco) Doctorado en Filosofía en la Universidad de París. Candidato al doctorado en Sociología en la
Escuela Práctica de Altos Estudios de la
misma ciudad. Actualmente es maestro
de tiempo completo en la Facultad de
Filosofía de la UNAM. Ha publicado artículos de filosofía y ciencias sociales
en diversas revii.tas especializadas.
MIGUEL COVARRUBIAS
(Monterrey, N.L., 1940). Estudió Derecho y Letras Españolas en la UANL. Ha
publicado libros de poesía, cuento y ensayo, completando más de diez títulos.
Es maestro del Colegio de Letras, en la
Facultad de Filosofía y Letras de la
UANL, donde además coordina el taller
literario Fruta verde.
HERON fEREZ MARTINEZ
Licenciado en Antropologia Teológica
por la Universidad Gregoriana de Roma,
y en Lengua y Literatura del Antiguo
Próximo Oriente por el Instituto Bíblico y de Estudios Orientales de Roma.
Es maestro de tiempo completo en la
Facultad de Filosofía y Letras de la
UANL.
YVETTE JIMENEZ
Es investigadora de tiempo completo en
,o El Colegio de México.
10

ARIO GARZA MERCADO
(Monterrey, N.L., 19.36). Después de
Nueve poemas (UNL, 1959), publicó
otros en Armas y letras, Apolodionis,
y el Anuario ffumanitas. Firma como
Renán SalinasReyna, el articulo "Ciencia y filosofía del verano", publicado en
la revista Diálogos. Es director de la Biblioteca de El Colegio de México.
ALFREDO GARCIA VALDES
(Cedros, Zacatecas, 1964). Desde 1970
vive en Saltillo, Coahuila, donde ha realizado todos sus estudios. Ha publicado poemas en Múltiple y Contextos.
RAMON MARTINEZ SAENZ
(Monterrey, N.L.). Egresado de la carrera de Letras, en la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL. Imparte. clases
de lingüística y literatura en diversas

instituciones de educación superior d
la ciudad.

LETICIA GAMBOA
Es licenciada en Economía y maestra en
Ciencias Sociales con especialidad en
Historia. Trabaja como investigadora de
tiempo completo en el Centro de Investigaciones del Movimiento Obrero, del
Instituto de Ciencias de la UAP. Ha publicado diversos trabajos en revistas
especializadas.

MO MEXI
CANO
)

SALVADOR fINONCELLY
(Torreón, Coahuila). Es arquitecto egresado de la UNAM, dibujante, pintor y virtuoso vitralista. Ha expuesto en las
principales galerías del país, y en algunas del extranjero. Es colaborador en
Diorama de la cultura, del periódico
fxcélsior.

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La Palabra y el Hombre

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11.J

Revista de la Universidad Veracruzana
Nueva época, Enero-Marzo de 1983

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~

DIRECTOR: Luis Arturo Ramos
Consejo de Redacción:
Marco Tulio Aguilera
Luis Méndez
Fundador: Sergio Galindo

�COLABORAN EN ESTE NUMERO:

BUELNA

NUEVA REVISTA ·oE
FILOLOGÍA HISPANICA
TOMO XXIX

1980

NÚM. 2

Uniwnidld Autónoml de Sinalot/no,.-iembn 1982/No. uno/sesenta pesos

LA CRISIS DEL~~~~
CAPITALIS
MO MEXI
CANO
y LA NACIO
NALIZACION DE LA BANCA)
~ ~

ADOLFO SANCHEZ VAZQUEZ
(Algeciras, España, 1915). Doctor en Filosofía por la UNAM, donde es maestro
e investigador de tiempo completo. Na
sido varias veces maestro huésped de
la División de Estudios Superiores, en
la Facultad de Filosofía y Letras, UANL.
Es autor, entre otros, de los libros: Las
ideas estéticas de Marx, Filosofía de la
praxis, Etica, Rousseau en México, Estética y Marxismo, Del socialismo científico al socialismo utópico, Ciencia y
revolución: el marxismo de Althusser.

FEDERICO ARREOLA
Egresado de Economía de la UANL. Es
investigador de tiempo completo en la
Universidad Regiomontana, colabora
en el periódico El Porvenir.

CESAREO MORALES
(Guadalajara, Jalisco) Doctorado en Filosofía en la Universidad de París. Candidato al doctorado en Sociología en la
Escuela Práctica de Altos Estudios de la
misma ciudad. Actualmente es maestro
de tiempo completo en la Facultad de
Filosofía de la UNAM. Na publicado artículos de filosofía y ciencias sociales
en diversas revi~tas especializadas.

MIGUEL COVARRUBIAS
(Monterrey, N.L., 1940). Estudió Derecho y Letras Españolas en la UANL. Na
publicado libros de poesía, cuento y ensayo, completando más de diez títulos.
Es maestro del Colegio de Letras, en la
Facultad de Filosofía y Letras de la
UANL, donde además coordina el taller
literario Fruta verde.

HERON PEREZ MARTINEZ
Licenciado en Antropología Teológica
por la Universidad Gregoriana de Roma,
y en Lengua y Literatura del Antiguo
Próximo Oriente por el Instituto Bíblico y de Estudios Orientales de Roma.
Es maestro de tiempo completo en la
Facultad de Filosofía y Letras de la
UANL.

YVETTE JIMENEZ
10 Es investigadora de tiempo completo en
on El Colegio de México.

ARIO GARZA MERCADO

instituciones de educación superior d
(Monterrey, N.L., 19.36). Después de la ciudad.
Nueve poemas (UNL, 1959), publicó
otros en Armas y Letras, Apolodio1
y el Anuario Mumanitas. Firma co
Renán SalinasReyna, el artículo "CI
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la revista Diálogos. Es director de la
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ALFREDO GARCIA VALDES
(Cedros, Zacatecas, 1964). Desde IS
vive en Saltillo, Coahuila, donde ha r
lizado todos sus estudios. Na publi,
do poemas en Múltiple y Contextos

RAMON MARTINEZ SAENZ
(Monterrey, N.L.). Egresado de la car
ra de Letras, en la Facultad de Filoi
fía y Letras de la UANL. Imparte clas
de lingüística y literatura en dlvers

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La Palabra y el Hombre
Revista de la Universidad Veracruzana
Nueva época, Enero-Marzo de 1983

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DIRECTOR: Luis Arturo Ramos
Consejo de Redacción:
Marco Tulio Aguilera
Luis Méndez
Fundador: Sergio Galindo

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