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                    <text>�SUMARIO

UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
RECTOR: Dr. Alfredo Plñeyro López
SECRETARIO GRAL.: lng. Orel Da-r:io García
FACULTAD DE FILOSOFIA y LETRAS
DIRECTOR: Lic Juán A
.
SRIA. ACADEM;CA· L' n~el Sanchez Palacios
• IC. Atda O'Ward
SRIO.
ADMINISTRATIVO·
. Perez
.
c
· L'•c. Heron
OORDINADOR EDITORIAL·. L'tc. J ose. R. Mendlrichaga

2

KARL HEINRICH MARX
Hans Magnus Enzesberger
~

DEL MURALISMO AL BALLET FOLKLORICO

~ Carlos Monsiváis

12

POEMAS
José Javier Villarreal

~.
1

EL LEVIATAN: HOBBES Y LA OBLIGACION MORAL

~ Graciela Hierro

20

POEMAS
Humberto Salazar Herrera

22
50

TOMA Y DEFENSA DE LA PALABRA
Luis Lauro Garza

LA TECNOLOGIA EN LA METODOLOGIA DE LAS CIENCIAS SOCIALES
José Maria Infante
LAS RELACIONES TECNOLOGIA Y SOCIEDAD:

REVISTA DE LA FACULT
NUMERO .3 / VOLUMEN ~~ DDEICFIIELMOSOFIA y LETRAS
BRE DE 1982
CONSEJO EDITORIAL
Lic. Mario Cerutti
L!c, Miguel Covarrubias
Lic. Nerón Pérez
Lic. Ricardo Villarreal
DIRECTOR
Abraham Nuncio

56

40
49

ELENA GARRO Y SUS TESTIMONIOS
Minerva Margarita Villarreal

51
62

Benjamín Palacios Hernández

Jorge Mandujano Guzmán
GÜILLERMO MACLEAN: FOTOGRAFO DE LA VERSATILIDAD
Erick Estrada Bellman

CHARLAS EN PASADO
Lutz Brinckmann

55

OFICINAS

LA NACIONALIZACION EFIMERA

PARA PEINAR A UNA MUJER BLANCA

5O

Luis Lauro Garza Hinojosa
Humberto Salazar

F~cultad de Filosofía y Letras
Ciudad Universitaria, U.A.N.L.
Publicación bimestral
Precio del ejemplar: $ .30.00
Suscripción anual: $ IS0.00

Mario Cerutti

42

REDACCION

DISEÑO
Jorge Sposarl

UNA VISION HISTORICA

LA SUPERVIVENCIA DE UNA ELITE PORFIRISTA
Aleiandro Saragoza

NOTICIAS INTERNAS DE LA FACULTAD
En este número: Ilustraciones de Mauro Machuca

�KARL HEINRICH MARX

DEL MURALISMO AL BALLET
FOLKLORICO

Hans Magnus Enzesberger

Carlos Monsiváis

(Notas sobre la idea de cultura
nacional 1920· 1950)

A PRINCIPIOS DE SIGLO

los resultados artísticos del movi ·
miento de 191 O, y la práctica exhibe
las convicciones románticas sobre el
pueblo, tan debatidas, negadas y afirmadas por la sucesión de cuentos y
novelas llamada en la historia literaria Novela de la Revolución.
LA BELLEZA DE QUIENES NUNCA
PODRAN TENERLA

gigantesco abuelo
con barbas de jehová
en pardos daguerrotipos
veo tu cara
en el halo níveo
despótica pendenciera
Y tus textos en la prensa radical:
las cuentas del carnicero
los discursos inaugurales
las órdenes para tu arresto
tu cuerpo masivo
veo en la lista de los 'buscados·
gigantesco traidor
~xpatriado
de frac y de plastrón
insomne consuntivo
de vesícula abrasada
por tabacos fuertes
pepinillos sal~dos láudano
y licor
veo tu casa
en la rue d'alliance
en la calle dean la terraza grafton
gigantesco burgués
tirano doméstico
de pantuflas gastadas:
hollín y 'mierda económica' •

N

usura 'como de costumbre •
féretros infantiles
rumores de sórdidos asuntos
sin ametralladora
en tu mano de profeta:
la veo con calma
en el museo británico
bajo el verde fa rol
romper tu propia casa
con terrible paciencia
gigantesco fundador
por el bien de otras casas
donde nunca despertaste
gigantesco zaddik
te veo traicionado
por tus discípulos:
sólo tus enemigos
quedáronse en lo que eran:
veo tu ,cara
en la imagen postrera
de abril ochentaidós:
una máscara de hierro:
la máscara de hierro de la libertad

Vers!~n del ~le~án de Mi&lt;;hael Hamburger
Vers1on del ingles de Daniel Cassini

'Citas de las cartas de Marx a Engels en los 1850s y 1860s, HME.

Al nacionalismo se vuelve o, mejor,
se ingresa por vía del autoco~sumo
obligatorio. En la década del diez, los
revolucionarios resultan inconfundiblemente mexicanos desde el aspecto, ajenos a la " presentación civilizada". Son, con sus cananas y calzones
de manta y sombreros cónicos, la
reaparición de un país desterrado y
olvidado por las casas con mansardas
y la importación de sastres franceses
e italianos. Surge un nacionalismo
anecdótico, de inventario, que regis·
tra obsesivamente historia y costumbres (y las muda en doctrina y perspectiva ideológica). Ser nacionalistas:
hacer que la idea de México nos
compense de las privaciones que trae
consigo el hecho de nacer y vivir en
México.
Para que el nacionalismo se imponga, se requiere: a) que el Estado nuevo lo considere indispensable en su
proceso de afirmación y defensa; b)
que se aprovechen todos los elementos anteriores para no partir de cero.
Yolanda Moreno Rivas demuestra
("Apuntes para una anti-historia del
nacionalismo" La cultura en México. 7
de febrero de 1979) cómo. se forjó la
realidad artística en el caso del " padre del nacionalismo musical ", Ma·
nuel M. Ponce (antes de Ponce, ningún compositor mexicano se hubiera
considerado nacionalista). Pese a las
afirmaciones de Carlos Chávez en su
etapa " proletarizada", ronce no es
un producto de la revolución , sino
del impulso romántico del siglo XIX y
su glorificación del pueblo. En la ta rea de incorporar elementos acústicos de danzas y canciones populares
en la música culta, ronce se atiene a
las abstracciones inalterables: "el alma popular" y " los sentimientos del
pueblo" . Partidario de una especie de
redención de las m elodías -afirma
Moreno Rivas- el maestro nos remite
obsesivamente a los oprimidos que
produjeron sin embargo la auténtica
música mexicana; era necesario ad·
mirar la capacidad musical de aquellos despojados y humildes que "aún

suplicaban a la virgen que les d~vol·
viese sus tierras" . Con esas premisas,
Ponce elaboró una romántica teoría
según la cual el sentido musical es
una compensación a la miseria y el
sufrimiento, es el motor de la creación musical:
Parece ser que el destino ha priva·
do a tantos desheredados de las comodidades y placeres, ha dotado a
esos mismos desamparados de la for·
tuna de un sentido musical extraordinario. Por eso, la canción es producto genuino del pueblo, nunca tuvo su origen en los salones deslum·
brantes de los magnates; nació en
las humildes chozas de los menesterosos. No podría ser la expresión del
sufrimiento del poderoso, porque los
sufrimientos de los poderosos se
evaporan entre las burbujas del
champagne o se olvidan en la loca
carrera de un automóvil.
La tarea de " dignificación" , a cargo de los compositores cultos dispuestos a " utilizar el material estima·
ble del folklore mexicano en la edifi·
cación de un arte propio", requiere
del distingo entre " lo popular" y " lo
vulgar " . Los paradigmas de Po~ce
son Ramón López Velarde y Saturnino
Herrán. " Ni el genial pintor, ni el ad·
mirable poeta, dice Ponce, se inspiraron en lo vulgar, en lo canallesco, en
lo innoble. Herrán no pintaba lo feo
de nuestra raza. Artista exquisito,
elegía modelos de nuestros tipos po·
pulares, pero reproducía con instinto
infalible el colorido, la expresión, el
diseño que daban a su obra carácter
nacional y valor artístico" .
Moreno Rivas encuentra aquí el
" clasismo inconsciente" que determinó los inicios del nacionalismo musical al rehusarse a lo feo, lo ruin, lo
de;preciable y lo uulga_r. defini~os
por la élite (por lo demas, ya Ollv~r
Debroise ha probado el uso de Herran
del simbolismo, de una estética europea extremadamente amanerada, que
genera a sus faunos guerreros y sus
hermosísimos indígenas). De este modo, la teoría a posteriori se ufana de

Al general Alvaro Obregón , Presidente de México de 1920 a 1924, no
le concierne el arte (fruto, a los ojos
de un caudillo agricultor, de dos rarezas: el ocio y la inspiración), pero le
urge prestigiar su régimen , liquidar o
neutralizar la leyenda de un país de
bandoleros y turbas saqueadoras que,
luego de robarlos, fusilan a los ciu·
dadanos decentes en pltna calle. Para Obregón, el nacionalismo es, al
mismo tiempo, una conclusión justa
y un lenguaje integral. El presid~ un
Estado que aparece entre las rumas
del mundo feudal y la lucha de fac·
ciones, y le hacen falta el reconocimiento y los créditos del exterior. Que .,
el nacionalismo sea técnica de incorporación y escamoteo: a ocultar símbolos tan notorios como Pancho Villa,
a difundir las hazañas de un " alma
popular" adecentada.
Obregón necesita nulificar también
la inercia del analfabetismo, cuya
cuantía pospone indefinidame_n~e la
modernización (sin masas mm1ma·
mente actualizadas, ni habrá industrialización, ni tendrá mucho caso el
esplendor de la élite). Entre otras .. estas razones explican el nombramiento del escritor José Vasconcelos como Secretario de Educación Pública y
el porqué del apoyo estatal a un pr~grama que combina mística educativa y nacionalismo que se define en la
práctica y que, en última instancia ,
consiste en la dotación de estimulos
culturales, visuales y psicológicos
para facilitarle al pueblo su ingreso
al mundo contemporáneo. La obse sión de Vasconcelos en algo se pare·
ce a la de Manuel M. ronce. Si Ponce
desea salvar al vulgo de su realidad
cotidiana, Vasconcelos quiere huma- v1

�nlzar la revolución, es decir fijarla
una nación Id 1
,
en
alejándose dee~~ :,~~e~~fase llegará
eliminando el prlmltl I
popular,
cam
¡
v smo (la carga
lfl pes na) V hallando esa forma si .
n catlva que es la "raza cósml ,, g
unidad de la América Hispánica~ • la

e

.

co nseftamos, por lo tanto, en Méxl•
sl~onol sólo el patriotismo de Mblco
e patriotismo de América Latl:
u~ vasto continente abierto a
as as razas y a tod
de la piel a la h
os los colores

rc!i

•
umanldad para q
orran:ce un nuevo ensayo de v1::

co ect va; un ensayo fundado
~:!tetnte en la utilidad, sino pr:~,::
e en la belleza, en esa belleza

~~~l:t~:::::t:~~~~:~,

::ret~!~ªn~

contraran la suprema ley divina.

La Nación es, en última Instancia
su posibilidad educativa. No habrá
1:~~~entras persista el lastre
1
el primer c s'!10 y la Ignorancia sea
omun denominad
revolución se deja definir po or, Y la
sinos rencorosos, caudillos ; ~:;ipe·
~¡°s. Educar es secularizar, y sec~~=:
zar es crear un Idioma
i
equidistante de la Iglesia y
~icio~es, es Intentar el primer cánon
e fu tura nacional que es cohesión
soc al Y consenso a favor del Estad
guardián y proveedor de simb
o,
L \'nueva sensibilidad" descub~~º!¡
pa s en las campañas de patrocinio
~~a,tar. Y el nacionalismo cultural es
x co desde la óptica de las promo
~~~~i~i. ~úf¿uedas
de las oficina~
eologia producida avala
' sostiene a sus patrocinadores De
asconcelos a nuestros días lo~ 1
tentos pe rsonal ¡stas de darle •sentidn~ ~na cultura nacional, a la corta o ~
a arga se Incorporan a las raciona
llzaclones del aparato polfti
.
ES
co.
PECTAOORES DEL MUl'IOO
ACTORES DE LA LOCALIDAD,

~!~~~~

~:fa~~:~.

•

1 t:n 1825, Andrés Bello proclama la
ndependencla espiritual de los hispanoarerlcanos y define a Europa· "luz
y m serla". Se Instituye un prog~ama
del XIX: el engrandecimiento material

f:'~:,r

n ornamento triunfal: el arte y verdadero nombre ("Donde di
,
los col~;:· Que la literatura ostente voluclón' debe I
ce re•
dad I s nacionales, que haya clu- cuerda José CI eerse nación" ). Rean a en arte y politl
Autobiografía: emente Orozco en su
llo histórico d
.
ca. Ef desarro•
ti I
esvanece o modula opm smo, matiza o ap 1
nacionalista de la ·11t ac gua el ardor d fní aquellos talleres nocturnos dori•
sar
e e, exige visiones t e o amos la entusiasta voz del Doc·
pe osas del porvenir patrio ("Estaor Atl, el agitador, empezamos •
mos condenados a cierta condición
~~~~=~r
que toda aquella situación
perdurable de dllettantl" di
M
era solamente un truco de
Luis Guzmán en 1915) T~I ce artfn
se presenta de dlstl t .
pesimismo ~o~erclantes Internacionales: que
n os modos en ¡
en amos una personalidad ro la
anos revolucionarios
os
~:í valla tanto como cualqule': ofra.
critica va del radicall~nio ~~ 1~:rlante
t amos tomar lecciones de los ma•
::!7:dlcallstas a la desesperan:an~~: ;~::sp~~\lguos Y de los extranjeros,
amos hacer tanto o más
SI, como siempre sucedió en Méxl- que ellos. /Yo soberbia, sino con{ian•
~a en nosotros mismos, conciencia
~~- l~na: cuantas familias vivieron de ~-uestro propio ser y de nuestro
a undancla y otras las má
es mo.
sufrían el tormento del h • b
s
la desn d
am re, de
fue entonces cuando los pintores
tual I u ez, del abandono lntelec•
1 1• c aro es que de su unión artlfl• se dieron cuenta cabal del p •
pudo resultar un conjunto ar- :o:de vivían. Saturnino Herrá~•~I~~
nal~~;, ;o pudo surgir una naclo- 1a a ya criollas que él conocía en
ugar de manolas a la Zuloa a' r;¡
, ues en todos los tlem s

~: fº

~ todos los países,

por enctnf: d!
ha :~::; df p;trta Y de nacionalidad,
0

ló
a e la propia conserva~ri n iManuel Gamlo en Forjando pa
a, 916),
·
~sde el prlnclpi~. el nacionalismo
cu ural de los veintes se divide en
~er~l_entes contradictorias y, por la
ce on del Estado, complementarias
~ntervienen el nacionalismo educativ~
e Vasconcelos, el nacionalismo "autodenigratorio" de la Novela de la Re·
voluclón, el nacionalismo crítico el
nacionalismo " hogareño" de Ló .
Velarde, el nacionalismo " int
p_ez
¡¡ ta
ernac10nf ~ Y de clase" de los muralistas
e e ovlnlsmo de los burócratas EÍ
re~onoclmlento de Insuficiencias Y11~dtaclones que angustia a Guzmán
-~ uce a López Velarde a celebrar 1~
patrl,? intima" al tiempo que abandona la partitura del intimo decoro"
lleva a Gómez Morfn al azoro del des'.
~ubrlmlento, Instala a muchos seguiores de Vasconcelos en una buroerada de aspiraciones místicas Y llea la Escuela Mexicana de Pintura a
a utopía que no se atreve a decir su

fª

Doctor Atl se rue a vivir al Pog .
tépetl
poca·
b rrf y yo me lancé a explorar los

ª

os de México (...)

¿Por qué habíamos de estar eterna•
mente de rodillas ante los Kant y los
Hugo7 ¡Olorla a los maestros! Pero
n¡°sotros podíamos también produ·
c r un Kant o un /fugo. También no·
:otros podíamos arrancar el hierro
e as entrañas de la tierra Y hacer
;"áquinas Y. barcos con él. Sabíamos
evantar ciudades prodi iosas
;~ear,y"aciones y explorar :, unive;.
• ¿ o eran las dos razas de donde
procedíamos de la estirpe de los ti·
tanes? (Subrayados de C.M.)

f ~s~e fuera, esta diversidad parece
ru o e un solo impulso. En el perlo·
do que va de 1920 a finales de los
~n~rntas, la burguesía y las clases
e as aceptan el nacionalismo or•
que no disponen de alternativas ~ás
prestigiosas, y lo creen conveniente
~ s~ ~esempeño triunfalista. Lo sa·
M ni a vez en demasía: la Revolución
ex cana (sea ésta lo que sea) ha
redescubierto o reinventado 1 .
lo ha dotado de una tradición am~~~~

más flexible y ecléctica, le ha dado
Instituciones funcionales a la idea de
patria. La nación-de-unos-cuantos se
amplia considerablemente.
Al estilo de Vasconcelos lo neutraliza casi de inmediato la necesidad
del Estado de un lenguaje más vigente y directo que capten sus sostene·
dores campesinos y obreros, le agreguen clientela y rechace las pretenslones de poder compartido de la
Iglesia y el sector tradicionalista ... De
Vasconcelos se retiene su proyecto
cultural, y se desatiende su prédica
de Ideales clásicos y rigor humanista.
A Plutarco Elias Calles y a los fundo·
narlos correspondientes, sólo les ata·
ñe la cultura ligada a la política. El
antintelectualismo se apodera de los
contenidos del nacionalismo y, en
respuesta, muchos se inclinan por un
distanciamiento legitimo, una creación artistlca alejada de la ostenslblemetite " nacional" y atendida a
normas universales. A fines de los
veintes o en los treintas. cultura naclona! es la fe en lo autóctono, el
desdén ante la vana erudición, la
exaltación del Pueblo, la confianza en
un t:stado protector. Pocos creen po·
slble la conciliación de extremos y no
aceptan, por discreta o fuera de
época, actitudes como las de Alfonso
Reyes quien, reacio a planteamientos
abiertamente ideológicos, sueña con
una armonia supraclaslsta ("Todo lo
sabemos entre todos") y ve en el

humanismo un factor de adelanto en
la lucha de clases (Discursos p&lt;&gt;r Vlr·
glllo de 1952):
Quiero el latln para las Izquierdas,
porque no veo la ventaja de dejar
caer las conquistas ya alcanzadas. Y
quiero las Humanidades como el
vehfculo natural para todo lo autóc·
tono.
SER ORIGINAL t:s St:R FRANCES
Reyes no es tan concreto como ca·
tegórlco: "Consiste nuestro Ideal político en Igualar hacia arriba, no ha·
cía abajo". Y más adelante: " La lectura de Virglllo es fermento para la

noción de patria" . Las proposiciones
más específicas en el rechazo al nacionalismo provienen esos años de
algunos escritores inicialmente agru·
pados en la revista Contemporáneos.
Nada más antagónico a Jorge Cuesta,
por ejemplo, que mentalidades pomposas como la de Antonio Caso ("Mé·
xlcol ¡Alas y plomo!"). Ante la Intensa
y vaga declamación circundante,
Cuesta reivindica a la provocación:
Nuestra cultura -afirma en 1954es francesa sin proponérselo artlfl·
clalmente; lo es de una manera
natural... Digo, exactamente, que el
pensamiento francés ha sido la In·
fluencia más Importante que ha ex·

perlmentado nuestra cultura naclonal; que dicha Influencia es patente
en nuestras obras literarias, artfstl·
cas. escolares, políticas y jurídicas;
es decir, en nuestras manlfestaclo·
nes estrictamente culturales; que,
ciertamente, nuestro organismo in·
terno ha sido más que Insensible a
esta Inclinación de nuestro espíritu.

en la que se reconoce una minoría
reducida, en verdad que con justicia
debe considerarse extraila y desarral·
gada respecto de la gran mayoría de
la población. Pero hay que advertir
que, fuera de esta reducida minoría,
la nación mexicana no ha tenido
una verdadera existencia propia, no

ha concebido nunca su responsabi·
lldad histórica como tal; que nuestra
sociedad nacional ha sido creación y
responsabilidad exclusivas de esta
minoría y que, fuera de su descasta·
da cultura, fuera de sus desarraiga·
das obras, no han existido ni voluntad ni conciencia nacionales dignas
de este nombre. ~n cuanto a las
fuentes Internas de nuestra tradición,
esto es, las aborfgenes y las espal'lo·
las, advierte que han sido profun·
dament~ Indiferentes a nuestro re·
ciente espíritu nacional y aun constantemente hostiles a él, y que ha
sido en una perpetua lucha contra
esas reacciones Internas como este

esplrltu ha conseguido afirmar su
lndependel1cla y su personalidad
caracterfstlca. Ya encuentro formula·

da, en una admirable y sagaz teoría
histórica de Vicente Rlva Palacio, la
tesis de que nuestra existencia como
nación ha sido producto de un acto
fundamentalmente externo de nues-

tra historia, que no tiene sus rafees
ni en nuestra vida Indígena, ni en
nuestra vida espaftola.
Este acto externo tiene sus raices
en Francia.
es útil reproducir la extensa cita de
Cuesta porque compendia en su lucldez y su cerrazón , a un sector de la
·aristocracia intelectual · que sólo
acepta como digna y valiosa a la alta
cultura occidental y que . de modo
concomitante, le niega cualquier peso
especifico a los procesos históricos.
Por no ser Ideas las luchas de las mayorlas, las mayorías mismas no disponen para este sector de interés o
consecuencia alguna. Según Cuesta
sólo las ideas son y están. Ante el
grito: " Seamos originalmente me,icanos", él responde: " no hay sino un
modo de ser original. y siéndolo ra·
dicalmente, lo que ya casi quiere declr: con una cultura francesa ... ¡que
es) la más significativa cultura radl·
cal que existe, la más propia cultura
revolucionaria··. La inocencia colonialista de Cuesta es conmovedora. No es
siquiera una elección beligerante
contra la ya entonces poderosísima
influencia norteamericana. Es literal·
mente , una convicción absoluta en
los poderes del r:spirltu. una última
traslación intelectual del shock of recognltlon de los modernistas. Provocaclón y Jactancia que son fervor }'
apostolado: ante la intransigencia de
los realistas sociales (que acosan a
Reyes y a los Contemporáneos por
"desarralga~os" y "descastados ·¡.
Cuesta ve -en 1954- en el desarralgo y el descastamlento nuestro genuino y auténtico ser (Agregará en 1941:
" no hay nada más más mexicano que
estar " desarraigado" y vivir en un
"aislamiento Intelectual"). La cultura
nacional debe asumir con humildad y
orgullo, que el origen substantivo de
su ser viene de fuera: "Hay que en·
contrar en una voluntad externa, en

(,/1

�efecto, la esencia d
voluntad Interior ele nrestra propia
tra propia slgnlfic~cló~~-.gen de nues-

E~ ~t1~

1
~~~iR?v~~E~IORIDAD y

En 1934, el filósofos
ro~?~I~~
libro definlt:rrou:~

~~

~:~~~
1ª cultura ~=~i~n~~~~c~;/ltd~~r;i ~

re Y la cultura e Méx
m
mos, la cultura n n
leo. Para Ramexicano")
a~lonal ("el carácter
es un nosotros"
tibie de psicoanállsi
di
suscep•
le descubre un
s a eriano, que
ciente de lnferlo~:~m~~nto lnconstrauma:
•
origen del

1n::1!~J!~ee~'!t~!!tsentimiento de
origen histórico quer~:~!\tlene un
:n la .Conquista Y Colonlzacl::c;~:!
ostenslble~ente
cuando el país ~1~:elndep:ndencla,

si~:~ ;:~~~l~sta

si solo una fl
que uscar por
pla. Siendo t:cfanv~::'~ªn ";:/onal pro•
ven, qulSO: de u 5
s muy Jo-

altura de Ía vleJ~ c~~~íz':.~~:~~:r •~
pea, y entonces estalló el confll

f

entre lo que se quiere y lo ue\~
ruede. La solución consistió :n 1 1

~F.:~~:~~f!i·~:i:1~~;:~;

un he h h '
ma as por
pslco1tg1~~ d: resuelto el conflicto
un modo artmcat.

~~=~~~?;'a!

ni;.5c!~le observar el proceso colo•

:º

0

(~~~~~;u:~~

colec~iva
1
v1a de salvación (Cuesta). Pa:ia
n:'::tº~ la salida de un nuevo Huma-

tell o, rara Cuesta, la aceptación ingen e de que lo verdaderam

t

~~~onal e.5 cultura radical franc~~ae
os co nclden en dos puntos· a.
no hay originalidad posible y b)

l

rr!~onallsmo mexicano es ~na ide~

cesa . En los trelnt
c:erta reducción del en~~sr

:s~'ov~:~

~~;1~:~s~?;r~t~~s'~:a~~~~;~~:!¡;i
~

doto de ímpetu al grupo de Altamlrano. La seguridad de la aten-

~=

c~ltural: remodelar la psique del m
x cano.
e•

~:~;:}l~~~;;;}~e~~~~ :,e~~:~o~
concelista que crefa: 1~ empresa vascultura nacional" El ~~.x1canizar la LA LARGA MARCHA DE LOS HEROES
mlrá la voluntad de ca ismo deprir I
un sector cultu- m~~il~~er:: _
max:mato, el nacionallsa que ante los resultados de la
es e emento unificad
de 1929, creerá ver reiteraJ:% ~~:Í:r~ºd: la t~~lvedad de una minor~:
e~e~~~~
~;t~e nosotros, la política ven . ,
os comparten. Tiene
10
cindible. Él fat~r'1
~n '::nato pres- em taJas: lenguaje preconstruido
de· 1
e amos des- of ~ci,ones ya Instaladas, estimulo~
1c1a es y sociales. Se entiende
ter~:r: os esfuerzos de la década an-

~:~a

~%~

r;~

Carecía de fu d

México, ya no 1: e~:~nto suponer en

la mera poslbllldad ;neta, sino aún
de primera mano
e una cultura
:r:i~~;rfa biológ~~a«:::~~te°[::~::::
ción men tabla rasa de la constitu-

historia Nt:~::e nos ha legado la
aislado; de la

c::~f

z!~fJr al mundo
ser obra nuestra 8
n que, sin
por azar sino
, e nos Impuso, no
filiación, esptr1fu°:1 t~ner con ella una

cultura nacional el resultado de la
g~ marcha de los héroes Y del pueblo
e a~ervo qi,e le confiere legitimidad
a ca a una de las partes SI
~~~fu apariencia, la idea ·ro~~~-t~~~
ra es saber quiénes y cómo so:
~os, los conceptos, atuendos gestos
ras maestras y costumb~es
•

~~f~"m~ ~:e~ teN~~clón. Culturaqeus~
~=~irltu, lo disociado ~~ ¡~d~:r:~~~!

... En 19.30, al Juzgar a la Revolu•
c1on, el Intelectual marxista y dlrl•
es forzoso admiti; q:/fan:c.uencla, gente sindical Vicente Lombardo Totura posible ent
nrca cut•
que ser d .
re nosotros tiene :edano la considera "la exaltación de
C.M.).
erwada. (Subrayados de dos ¡valores espirituales, la elev¿¡clón
a: a pe~sona humana en todos sus
d pec~s Y, a partir de tal revelación
NoL!e';!t~~~f; e~~~ca los fracasos.
escu re q~e los del Ateneo de la Ju'.
0
venf~ud advirtieron que " la moral del
;:a°Jigin~I: el
por rismo habla creado un c
t d J
•••
once-pimpedl~o~ ~ªv~!/er'!1a~ente lo han
s~s
..e LEsttdo ajeno a la lucha de cla·
clonalismo es
de •i:nagenes. El na. om ardo ve en el humanismo
.
una mascara L
clus1ón implícita de R
. a con- ~/ó~~ndero luminoso de la radicaliza•
mos nación por
amos: no tened
que no dlspon
e cultura propia; no tenemos n~~~~
Aprendimos (en 1910) a amar a los
hombres filosóficamente, que es la
~~r;~~i!~n~en;~rpreparada y original
,
que no hay verdad
manera de amarlos para siempre a

senti~~n~~e~~~~f~~:

~~~i:~fe~ cr~stltutlvas del espirlf~
· 0
puesto (la Idea

~:=ti~~ nrlón) es_lo lliclto y ¡0 ~~;~~
. uesta anade: " La Idea
.
~~cunda en el arte y la literatura%!~
ca_~a ha sido la Idea nacional" e .
~lus1on circular: el "error sentim~nt~~e pretender ser " nacionales"
1
:entldo europeo ha Impedido lae~u~
¡~~fa~~~lonal. Hay que destruir ,;
creadora ~ara arribar a la eficiencia
una seg~nd':ºn~~u~~l~~ai,m;~ª;~ó~~=
lo que ahora se vería como revol~ción

pesar de al{Junos hombres, y por ~so
nos sumamos sin condiciones a la
causa. del proletariado

.

ta Tan srpre~a concordia universalis·
t fonv ve sin problem;is con un sec•

ar smo empeñado en ser albacea de
~2 h;rencla nacional. El chovinismo: el
.
e _noviembre de 19.31 doña Ama:~~ JªS pro~?ne q~e se les diga a
Xochi;~f que la cigue~a procede de
. .
co y no de Pans, con el pro•
raº:~:l~sd!I f~;:1f!1tar ~n las mentes in·
r no a a raza y a I r
rra mexicana" • El machlsmo: se persia ie•

• ~f

ción de mjustIcid y de atraso escan· bién petición de ingreso a los benedaloso, rt:movien&lt;lo los obstáculos fidos culturales. Un proyecto modermás evidentes, al progreso de la so- nizador acude al vocabulario de la
ciedad rural: la hacienda tradicional; exasperación romántica:
lo importante no es eJ logro formal · el caciquismo y el oscurantismo reli- Sembrador de la letra que es idea.
gloso". Para maestros rurales. lideres
sino la intencionalidad.
de partido y gobernantes es indis- Sembrador de la idea que es Ideal:
pensallle reajustar los términos de la el libro se transforma en roja tea
EL CONCEPTO RACIONAL Y EXACTO
en tus manos, ¡Oh Maestro Rural!
nación, depurándola del peso muerto
DEL UNIVERSO
del clericalismo, librándola de la ex- ¡Revolución: hay luces en tu mente!
A lo largo de sus metamorfosis, el plotación desmt:dida, ,añadiéndole
¡Revolución: el surco es abundancia!
concepto de cultura nacional lo deter· una mentalida\i productiva.
el arado y el libro tornan gente
minaron en gran medida sus paradigTodo este conjunto de necesidades,
al indio sumido en la ignorancia.
mas: Francia, Inglaterra, Estados Uní- donde se aúnan el pragmatismo y la
dos, la Unión Soviética. En los veintes sinceridad, da por resultado, en octu- ¡Maestro, no detengas tu entusiasmo!
y (os treintas, el proceso de la URSS bre de 19.34;, siendo Presidente Abe- !Enfrente está el trabajo
conmueve (a contrario sensu) a un lardo Rodríguez, la reforma del Artícu- que ennoblece!
Estado que se empeña en construir el lo Tercero Constitucional:
Haz que el Indio sacuda su marasmo,
capltalismó. No es anecdótka la inLa educación que Imparte el Esta- dile que es suvo el surco que florece!
fluencia del programa soviético sobre
do
será socialista y, además de ex- La letra que redime y la Idea
el marxismo: al nacionalismo lo coheque es símbolo de lucha y redención,
slona la sensación del " país nuevo", clulr toda doctrina religiosa, combatlrá
el
fanatismo
y
los
prejuicios,
paque siempre fuerte tu palabra sea:
cuya radical novedad incluye metas
"épicas" atribuidas a lá voluntad po- ra lo cual la escuela organjzará sus ¡Revoluclónl
pular: presas, industrias, carreteras, enseñanzas y aétlvldades en forma
Angeles Clfuentes. "Maestro Rural",
escuelas, instituciones de salud, ins- que permita crear en la Juventud un
de 1940 (Citado por Arnaldo Córdotituclones de servicio-. En lo cultural, concepto racional y exacto del Unlva, " Los maestros rurales en el carse acepta de ros soviéticos no la Ideo- verso y de la vida social.
denismo". Cuadernos políticos, 2).
logia sino la act i tud, la intención oe
Si la cultura nacional combina los
transformar cualitativamente el ca- recursos educativos, la tradición acuTras la entonación demagógica hay
rácter de la actividad estatal impri- mulada, los dispositivos y ofertas esuna creencia a la que ofrendarán vimiéndole un afán mlstlco (lo que, crí- tatales, v los modos de vida de la sodas y sacrificios: el fundamento de la
tlcamente, Cuesta llamara " clericalis- ciedad civil, el proyecto de "educanación es un lenguaje común que sómo educativo") . Formar ciudadanos clón socialista" no será tanto el delo consolidará la alfabetización y su
para garantizar la continuidad i:lel seo de quemaf etapas, imooniéndole
complemento, la desfanatización. Pa·
sistema.
·
un rumbo inesperado al f-• . yecto de
ra el Presiden t e Lázaro Cárdenas
En los treintas, el Estado promueve país, como la decisión de oponerte
(19.34-1940), la educación socialista
una cultura nacional basada en dis- vallas de toda índole al avance capiemancipará al pueblo laborante, se
talista.
Es
muy
parcial
la
imagen
de
positivos de cl ase. Sin modernizar
opondrá al sojuzgamiento de las con(hasta cierto punt o) las estructuras una demagogia confusa que gasta su
ciencias . . El laicismo es el espacio
energía
en
desafueros
y
poses
esculde propiedad en el campo no habrá
mínimo para proporcionN " nociones
una nueva conci encia colectiva. El tór icas. Sin la notoriedad de fundoclaras de los conceptos racionales en
narios
y
poetas
por
decreto,
los
macallismo utiliza y frena este impulso,
que se mueve la vida" (Cárdenas, en
pero las masas del cardenismo quie- estros rumies desafían heroicamente
19.32). No importa que no precise la
al
clero
y
los
caciques
en
su
defensa
ren ir a fondo. En ta batalla educatiíndole
de la educación socialista, si
va, se toma a la " socialización" por de la Reforma Agraria y en su visión
se
insiste
en darle a los alumnos una
"socialismo", se extenúa un habl a misionera de la alfabetización, y pro·
perspectiva clara de la explotación de
ponen,
de
hecho,
una
cultura
más
gede~agógica, pero se expresa una deque han sido objeto. y de la naturalecislon de cambio cuya forma más fre- nerosa que ya los tome en cuenta y
za de sus derechos irrenunciables.
no
sea
sólo
el
recuento
de
las
hazacuente es el nacionalismo revolucloCuesta muchísimo, pero en dos décanario. "Lo que les importaoa -atirma nas y peripecias de una minoría. Exdas, y pese a fracasos notables, la
presado
de
modo
tajante
y
obligadaDavid L. Raby en La Educación Sociacultura nacional adquiere territorios,
ll~ta en México: (Cuadernos Polltlcos, mente sectario, el esfuerzo de la izincluye a nuevos contingentes.
numero 29)- era combatir una situa· quierda en los años treinta, es tam-

gue a los de " dudosa condición", se
lanzan campañas de " salud pública"
contra artepuristas y homosexuales.
fl realismo socialista: se asegura que

.._¡

�IZQUIERDA Y RACIONALISMO
En los años treintas, al nacionalismo en ~I poder, la Izquierda mexicana
(y por esta se entiende la agrupada
mllltantemente fuera del Estado)
adopta un confuso e Irreal "Internacionalismo proletario" complementado con una idea fracturada y maniquea de la nación (Compartimos con
el Estado héroes y procesos históricos pero no el poder). En el calllsmo
la izquierda ha opuesto heroísmo d~
cisión organizativa y nociones v¡rbales Y huelguísticas de la lucha de clases. De su fracaso y su ·arrinconam lento, la izquierda desprende un
morallsmo revanchista -¡la historia
nos redlmlr;J/- que de entrada arrastró consigo problemas teóricos y políticos: ¿cómo situar a la CTM, es un
mero fruto de la rapacidad o es también disposición orgánica de la clase
obrera? ¿qué es la historia: el Juicio
del porvenir o del presente? ¿en qué
medida el Estado es un servidor ciego del _capitalismo y en qué medida
es autonomo? ¿de qué modo compartir, desde posiciones no subordinadas, batallas nacionales Junto al
Estado?.
Para sus movimientos, el goblu ,10
de Cárdenas aprovecha el hlplil~ o
proletario Y proletarlzante. La lzqult.:da, Incapaz de hallar alternativas ante la cultura de la Revolución Mexicana, acata casi todas las ·reglas de Juego estatales y adquiere la tesis de la
Influencia-desde-dentro-del-gobierno
Y las ofertas de la mexlcanldad. És
explicable la paradoja de una Izquierdista teorla Internacionalista y de una
práctica mexlcanlsta: la búsqueda de
una conciencia de clase no dispone
de un aparato cultural propio. El nacionalismo es, antes que nada, antiyanqui, Y puede combinarse con las
vasta proveed uria .sicológica del stalinismo: acicates morales, uso de la
solidaridad humana Y de la Ira popular. Nicolás Gulllén supo bien lo que
hacia al Iniciar su célebre poema diciendo: "Stalin, capltan / a quien
co Changó proteja / Y a quien resguar-

de Ochún". Convertir a los antTguos
di&lt;;&gt;ses en militantes esforzados, es
metodo seguro para dispersar y multiplicar las nacionalidades de Stalin
acentuando su entrañable y proteic~
paternallsmo frente a Jos adversarios.
La gran ~puesta es el porvenir, y
por_eso no_ importa la inmolación del
esp1rl~u critico, ni es mucho pedir el
odio interminable a los traidores
ha~~ una h~ra llamados "compañeros . La Unlon Soviética es la utopía
el reino de la felicidad sobre la tierra'
de nuestro nacionalismo, son nues'.
tros sus Intereses y sus enemigos
nada de lo que diga Stalin será falso'
ninguna palabra en su contra será
cierta._ Al militante le toca ceder sus
amblcion~s Y sus disidencias al futuro en su unic~ versión legítima, la comunista sovletlca. ¿Y cómo conciliar
la sacralización del Padre de los Pueblos con el aprovechamiento de la
Revolución Mexicana? La respuesta
es doblemente fideísta.

El pregusto del mando. La izquierda
vive contradictoriamente su precipitación a las,,tareas del Estado, renuncia· al lema NI con Calles ni con Cárdenas", usa las instalaciones gubernamentales para promover asaltos
verbales y defender conquistas reales, es una fuerza consorte que hace
suya la visión estatal de cultura naclona_l. Mucho se logró y mucho se
perdio con tal incorporación. Se gana
una participación fundamental en· las
reivindicaciones nacionalistas. Se
pierden el sentido critico, la facultad
de distinguir entre el poder real y el
poder prestado, 1.a decisión de construir la oposición desde abajo, y el
respeto a los procedimientos y exigencias democráticos, la autonomia
cultural. La atmósfera de los treintas
facilita y auspicia la abnegación y el
oportunismo, la inflexibilidad bolchevique Y la negociación stallnlsta En
pleno vértigo de ampliación y a;ance, la Izquierda idealiza al proletariado, lo vuelve abstracción sublime, lo
arenga. De paso, aceptó la versión
oficial de nación y abdicó de su lnter-

nacionalismo tan pobremente sustentado para desplegar los mitos del nacionalismo en murales, novelas, pron u nclam lentos públicos, vida cotidiana.
No de otro modo se vive en México
este pregusto de la conciencia socialista. En_tre emociones genuinas y
abriegac1ones comprobables, la izquierda pasa de la clandestinidad al
centro d~I escenario, del penal de· la
Islas Manas al Balcón de Palacio Na~
c;:ional, del enfrentamiento a Calles a
la defensa de la República Española,
La Izquierda se confunde y cree compartir el poder cuando en rigor, comparte algunas metas nacionalistas y
la_ causa de la integración social, ecón&lt;,:&gt;~i~a, política, cultural, racial, lln•
gu1st1ca del país. Cárdenas requiere
de profesores, estudiantes, profesionistas anhelosos de misiones y concentraciones a las que acuden con
los ojos húmedos, con el sentido de
urgencia de quien aprende de golpe
una lógica del cambio social y quiere
ejerce~la con plenitud. La "educación
socialista", la "desfanatizaclón", la
vehemencia de quienes creen Inminente el socialismo son distintas versiones del mismo deseo: la· rápida
transformación de la historia con mitlne~, decretos, movilizaciones. ¿Quién
a~v1erte las diferencias entre la doctrina profesada y e,I acto practicado,
entre enunciar una tesis y hacerla
realidad?

SI. algo, esta demagogia es un lenguaJe dictatorial emitido desde la falta de autoridad. Aún hoy, el idioma
de la Izquierda mexicana se resiente
de la violenta ficción de esos años
de la declamación que cree fanática'.
mente en sus propias palabras, segura de los alcances Infinitos del poder
subalterno. Al llegar Cárdenas a la
Pre~ldencla, la Izquierda marxista es
fenomeno nuevo que actúa por fe y
aplica un optimismo mesiánico a la
denostaclón y que a sus innegables
virtudes (coraje, solidaridad, honestidad) añade, deslntegradamente, sus
deficiencias de secta confundida: sec-

tarismo, incoherencia doctrinarla,
miedo al libre ejercicio de la crítica,
dogmatismo. El stalinismo es la gran
Innovación, el conjuro que ahuyenta
a los demonios burgueses, pero al
terminar, la Revolución Mexicana sigue allí, igual de categórica y expoliadora y ante ella es preciso reconocerse en desventaja, someterse al len·
guaje intercambiable que lo mismo
nombra por alusión la utopía capitalista que anhela por inducción la die·
tadura del proletariado. Cultura naclo·
nal es también la enajenación del
lenguaje y el mayor ejemplo lo da VI·
cente Lombardo Toledano, quizás el
stalinlsta arquetípico en su sistema
de dobles lealtades: férrea devoción
al Estado nacional y al primer Estado
socialista, capacidad de honrar al
mismo tiempo a José Stalin y a MI·
guel · Alemán, apoyo enconado y
"dialéctico" a la Invasión soviética de
Checoslovaquia y a la represión diaz·
ordaclsta del movimiento estudiantil
de 1968. Lombardo Toledano el tó·
tem teórico y politlco de la Izquierda
por décadas, hace de su lenguaje el
primer acto de adhesión al Estado, el
registro fiel de la cultura nacional. En
un discurso del primero de mayo de
1957 pide ser considerado "reo permanente" que responde " de la honradez de cada uno de los segundos"
de su vida en la obra que emprende y
que asegura dará por resultado " una
alborada sin ocaso, la que alumbrará
magnlficamente las cordilleras de
este México maravilloso, donde no
habrá más hombres desnudos, más
familias viviendo en chozas misera·
bles". El lo promete: el Partido Nacional Revolucionario se transformara,
ya no será un partido "envilecido y
fétido", sino un órgano politico de·
mocrátlco que reivindique la política
de nuestro pais, que luche por mejo·
res salarlos, por más pan para los pa·
rlas, por niños robustos, por una Juventud feliz y generaciones mejores.
El nacionalismo del PNR como con·
ciencia bolchevique.

sa, al no disponer de los programas
apropiados ni de las fuerzas sociales
que lo sustenten. Pero se han liquidado a los núcleos más hostiles de la
mentalidad pre-moderna y se inicia,
pese a todo, la democratización de la
cultura nacional.

LOS MONUMENTOS GANADOS,
LAS ILUSIONES PERDIDAS
En 1941, la Secretaría de Educa·
clón Pública recapitula:
La nueva escuela mexicana, esencialmente democrática, clentmca y
de trabajo, no tiene doctrinas ni ten·
denclas que no sean las que constl·
tuyen la raíz misma de nuestra na·
clonalidad y los más caros Ideales
perseguidos por nuestro pueblo.
Armonía y solidaridad interclasista.
En el tránsito de Cárdenas a Manuel
Avila Camacho (1940-19-46), la cultu·
ra nacional será, en la concepción
dominante, el catálogo de lo irrefutable, lo que ya no requiere discusión
sino memorización, los próceres de la
estructura, la historia, las artes plás·
tlcas o la música que han mereci&lt;10
el bien de la patria o de sus censores
en turno. Se crean Instituciones: el
Colegio Nacional, equivalente de la
Academia Francesa; el Instituto Na·
cional de Bellas Artes, difusor de alta
cultura. Tan sencillo como esto: la
Rotonda de los Hombres Ilustres,
especifica un cánon artístico e lnte·
lectual que el Estado respeta. Suma
de obras, línea del mérito lndlvldu~L
presencias majestuosas, superacloo
de la comunidad que se reconoce
conmovida en sus mejores hijos. Es
tiempo de acabar con las rijosidades
De acuerdo a un consenso. un pro· y darle a la educación un tono sere·
yecto de cultura revolucionarla fraca- no. En diciembre de 1945, se reforma

el texto del Artículo Tercero Constltu·
clona!:
La educación que Imparta el Esta·
do-federación, estado, Municipios,
tenderá a desarrollar armónicamente
todas las facultades del ser humano
y fomentará en él. a la vez, el amor
a la patria y la conciencia de la solidaridad internacional, en la lndepen·
dencla y en la justicia.
Del tono beligerante al tono neutro.
En la prosa de Jaime Torres Bodet,
Secretario de Educación Pública en el
régimen de Avila Camacho y en el de
Adolfo López Mateos (1958-1964), el
nacionalismo es proposición abstrae·
tra y la cultura asunto intemporal:
" La poesía equivale a un perdón que
la vida brinda a todos nuestros errores. Sin esperanza, no habría ¡!&gt;oetas.
Y la esperanza constituye una juven·
tud perpetua para el espíritu. La obli·
gación más alta de los artistas y de
los escritores de nuestro tiempo es la
de devolver a los hombres una esperanza" . Invocadas, la belleza y la vir·
tud, abstracciones dominicales, sustituyen cualquier connotación radical.
Al campesino y al obrero los desplaza
el vocablo ciudadano, al margen de
las clases. La desnacionalización (en
verdad, el desclasamiento) de la retó·
rica se corresponde con la desnaclo·
nallzación económica del país.
Si antes se habían identificado ab·
solutamente los conceptos nacionalismo cultural y cultura nacional, desde
los cuarentas, corren caminos dife·
rentes. Ya no conviene mahtener un
lenguaje estatal único, y se prefiere
alternar un estilo vacuo y " universal"
con la realidad y la autoparodla del
nacionalismo cultural: necesidad de
bases y referencias comunes, habla io

�/

populista. anhelo de seguridades en
la vida diaria. Así se prefiera el acen•
to "internacionalista" no se abandona
el chovinismo ni las ganancias externas del nacionalismo cultural. A la
clase en el poder le interesa concentrar mitos y diseminar códigos de In·
terpretaclón de la realidad. El Estado
guardián de simbolos, se vuelve símbolo que ordena y reinterpreta el flujo
histórico y el ordenamiento cotidiano.
SI el nacionalismo popular es, en
última instancia, un lenguaje dé cla·
se y un sistema defensivo e interpre~tivo, el nacionalismo cultural deviene el espacio del encantamiento que
nos "protege" de la asechanza exter•
na. lmplorantes, medran las fórmulas:
"volver al arte nuestro" ; un soto
camino: México", Por lo general, lo
más visible es el pintoresquismo. Del
grito musical-ontológico de los cuarentas ("Como México no hay dos" ) a
los lemas de la Lotería Nacional
("¡Qué suerte ser mexicano!" ) se pretende, cada vez con menos convicción, adecuar la "excepclonalldad del
o~ente y de la oferta" . Se subrayan
las diferencias especificas (las "singularidades y se acentúa lo externo:
danzas glamurizadas, trajes regionales progresivamente sofisticados, ar·
tesanias adulteradas, intervenidas
por la sobrexplotación. Este display
de Jícaras y Jarabes tapatíos, culmina
en la adopción turlstlca de la
monumentalidad prehispánica. El Es·
tado, previsiblemente, selecciona su
patrimonio de acuerdo a intereses y
caprichos y lo fija a conveniencia en
celebraciones, efemérides y olvidos
programados.
"CAMBIARON POR COCA-COLA TUS
AGUAS DE CHIA Y LIMON"

~

No es sólo de modo predominante
un problema de oportunismo el que
lleva al Estado a una actitud ecléctl·
ca o un ars combinatoria en el patrocinio de formas culturales. Es ya, por
ejemplo, Insostenible en una sociedad
cada vez más compleja un apoyo mo•
nolltlco a la Escuela Mexicana de Pintura y su única ruta. Nuevos pintores

intentan con rigor un arte distinto y
representan sectores y tendencias válidas. La cultura nacional que el Estado promueve continúa a partir de los
cuarentas, una línea democratlzadora
ya no centrada en la ampliación del
público sino en la diversificación del
gusto. Cultura nacional es todo lo
que, recordado, reconocido o exaltado, nos une.
Ante la aparente falta de Jerarquías,
un sector de la Izquierda continúa
aferrado a un solo esquema: el antimperialismo, en su versión pre-tec•
nológlca. En 1955, ante el Consejo
Naci onal de la Paz (típico membrete
stalinlsta), un intelectual muy valioso, el doctor Enrique Cabrera presen•
ta una ponencia, " Defensa de la cul•
tura nacional". Su alegato simplifica·
y distorsiona: para proteger a la nación del norteamericano, se le concibe sin fisuras, coherente y armónica.
Sobre esta utopía que ha preservado
todos sus valores, se desata una
penetración cultural indistinguible
del avance Industrial y tecnológico.
E-1 equivoco empeña la racionalidad
de una lucha cultural y política, obll·
gándola a defensas siempre anacrónicas. En los años de la guerra fria
Cabrera denuncia la creciente falta
de patrocinio estatal del muralismo,
y ataca por razones pollticas a los
demás pintores. Es cierto que hay ya
rigidez oficial contra el mensaje de la
Escuela Mexicana de Pintura; es falso
que quienes discrepan de ella actúan
bajo consigna yanqui. De la crítica,
Cabrera se muda a la apología de
una entidad brumosa y hogareña:
" las raíces" que, según se observa en
la práctica, es suma de usos popuía•
res, costumbres familiares y hábitos
de clase media de provincia, modernistamente alterados por la capital.
No será la primera o la última vez
que a nombre del antimperialismo se
reivindique una "cultura nacional"
clasista y tradicionalista, o mera•
mente pintoresca. Cabrera se alinea
al lado de los "antojitos" y " las aguas
de Jamaica" cor.tra los hot cakes y la

coca-cola. Y concluye:
No hay duda de que México tiene
una cultura nacional, con sello pecullaríslmo, con amplitud y refinamiento Insospechados, con caracteres
tales que llega a ser lit más elevada
de toda América ••• Nuestra cultura
está hecha de "cañaveras" de azúcar
y conflterlas de "monjitas", " zempazúchll" y rosas, etc.
¿Cuál es la diferencia entre este
discurso y la canción de Manuel Esperón que el director y actor Joaquín
Pardavé incluye en su película Primero soy mexicano (1950)?
SI me gustan los "hot cakes"
digo "Helio" sin dar la mano
y aunque pida " ham and eggs",
tPrímero soy mexicano!
No "hot cakes" sino tortillas,
, "Ham and eggs" tampoco, hermano;
tfrlmero soy mexicano!
de ésos que hay para semilla.
Ancho charro y no texano
guayabera y no chamarra;
la moda a mf no me agrada
1Prtmero soy mexicano!
LAS RUTINAS DEL "ALMA NACIONAL"

A partir del sexenio de Manuel Avl·
la Camacho, el proyecto declarado y
beligerante de cultura nacional se va
distribuyendo (voluntaria e lnvolun·
tarlamente) en los resquicios de las
efemérides, una Inmutable verboma·
nía septembrina y su aprovechamien·
to comercial. Ya en los cuarentas las
mayores y más Intensas "concesio·
nes educati vas" le van correspon·
dlendo al cine, a la radio, a la naden·
te ipdustrla del disco, que le extraen
al nacionalismo cualesquier conteni·
do político ostentándolo como desfile
regocijante de escenas y escenarios.
Una reducción al absurdo tiene lugar:
si el origen del nacionalismo son las
medidas constltytivas y defensivas
del patrimonio de un país, su expre·
slón más divulgada -luego de las
grandes movilizaciones del cardenls·
mo- será gradual, intensa y arti·
flclalmente folclórica; no la defensa

sino el pregón oportunista , a cargo
de los medios masivos de dicho patrimonio.
.
Un primer ejemplo: en cine, la comedia ranchera (Allá en et Rancho
Grande de Fernando de Fuen_tes, su
logro más conmovedor y de~n.mente)
surge parcialmente con el ammo de
oponerle a los efectos públicos de_la
Reforma Agraria cardenista ensonaclones campiranas y jubileos de !ª
hacienda porfirista. Desde el sexemo
ávilacamachista, innecesarias las pr~tensiones disolventes, la comedia
ranchera sin abandoar su reaccionarismo, se dedica a explorar, recamán·
dolos de chovinismo, los filones temáticos más redituables del melo·
drama del XIX.
El nacionalismo cultural amanece
convertido en: a) objeto de .ex~o~ta·
ción en los sitios de habla htspamca;
b) elementos de distracción popular!
c) catálogo de lo que desaparecera
sin remedio. En este sentido, no es
desmesurada una hipótesis: !ªs te?·
rías de Samuel Ramos y la lns1stenc1a
en fa singularidad del mexicano son
un incentivo industrial para los medios masivos. Verbigracia: el cine,
que deambula prolongadamente de
las películas de Jorge Ne~rete (canciones adjuntas de Esperan Y Corta·
zár) a -ya en los setentas- Mecánica
Nacional de Luis Alcoriza y Méx_lco,
México, ra ra ra de Gustavo Alatnste.
Sin un centro pol ítico qu«: active
vaya otorgándole formas s1gnifica_t1vas a las diversas experiencias nac10·
nales (sin un movimiento de las enormes y contradictorias dimensiones ~e
la Revolución Mexicana), este nacionalismo cultural languidece Y se
reduce a los símbolos y demostraciones más externas congelándose en
estereotipos (el ~acho, la Sufrida
Mujer Mexicana, si-me-han-de-matarmañana, etc.), e1 repercono pro!es•~nalmente nostálgico de radio, televt·
sión y discos, y las explosiones de los
días festivos. Algo se reitera: comercializado un nacionalismo se azuca·
ra y va ¿ediendo de modo paul~tino
sus poderes de cohesión y coercion.

r

�POEMAS

EL LEVIATAN: HOBBES Y LA
OBLIGACION MORAL

José Javier Villarreal

Graciela Hierro

TWENTY FIVE
Partes de tu risa sin detenerte sin
.
..
avasallado, roto, putrefacto y final:e~::re;;r~~ mmov1hdad de tu cuerpo
~artes del.reflejo. Eco que anida en los ojos de ia serpiente·
ozo maniatado por las puras lenguas enrojecidas
.
F~ente. al precipicio ofrendas las alabanzas, los ev~ngelios·
h1l~s fanos con .~ue amarras y amordazas tu anatomía al ~ástil
Fehz elucubrac1on que apaña el cristal de las voces
.
del duro descalabro de Ulis
d
.
Quedos guerreros husmeane;~r ~o!uc=~~~o:,'ento, de su sordera quebrada.
quedos por los montes silenciosos por la ..
Camuflaje. Ocultamiento en el silencio . L: c1en~g~s sus armas simulan luceros.
intenta de nuevo ahogar, la música es.tira
e se enrosca y vuelve,
Los _coros se revuelcan en la espum~ perdida de 1~ªir~~=~i~:lero la flecha no es disparada.
La berra se ~~scalabra despeñándose en la voluptuosidad, .
en la confus1on, en el genocidio, en la huella del impacto
Ante el encontronazo el Cíclope se leva t b
.
respira atemorizando a los seguidores dnetNa~~:a, se agolpa en su caverna,

st:i;:n

los atlantes mueven sus brazos para encender la' luz
que s..e
- desmorona sin hacer e1 menor rm'do ante nuestros crepusculares sexos dormidos.

WAITINO
Brama el tigre en el jardín,
bram~ el ~nojo ~e~tilando puñetazos a la puerta cerrada.
1
~:
s;
puerta se mantiene cerrada,

~~~t:~~ss~~~:!~~s 1~~\~r;i~~~~~~r~~~~~

nadie se atreve en esta tarde lluvi
d'
.
.
Po_r las_ enredaderas la lluvia se de~~¡:~ n:o~=t~~;~~~:•~~~:~:=~u:;~~:r ª ella.
roJ~s circulos que pesan en el aire, que se acuestan en las re'as
,
El tigre bosteza. som_noliento acariciando los pétalos frescos. ~ .
,
Por la. calle nadie, solo un viejo auto frente a la casa
.
La:~~~:es:t;~~~e~~e~~n

t:~~:~~~~~º~:, 1~=~~:~~n:ia:iquiera en entrar a ella-.

Y la puerta se atasca y huele a humedad
El tidgre d~sciende virilmente calle abajo, ·cuando en la casa alguien
N (no escnto antes),
.... descorre lentamente una cortina y empieza a amanecer.

Todas las obras originales como es
el caso del Levlatan. presentan problemas muy graves de Interpretación.
Es por ello que este, tratado ha suscitado, en los últimos tiempos, una larga polémica respecto de su posible
Interpretación en términos de la filosofía moral inglesa contemporánea.&lt;1&gt;
Los comentaristas actuales del " infan,c: autor del Leviatán " -como fue
llamado en su tiempo- proponen su
argumentación principalmente en
torno a la cuestión: " ¿Por qué debo
cUJTiplir la obligación moral?" .
Yo pienso que en el Leviatán se sos·
tiene una idea de la obligación moral
"egoísta universalista" que permite
situar al autor inglés dentro de la
problemática moral como el teórico
moral del auto-Interés. Es por ello que
la Interpretación que deseo discutir a
continuación, se centra en la idea de
que Hobbes no sólo es un filósofo po·
litico sino también un filósofo moral,
1,,.0mo lo fue Eplcuro, Nietzsche y Ru•
ssell; en segunao lugar, que su teona
del Interés no constituye un caso
más del " relativismo moral", puesto
que su concepto de obligación ofrece
el fundamento del autointerés que se
localiza propiamente dentro del campo de la obligación moral, no obstan·
te que, para Hobbes, el fundamento
de la moralidad " in toto" es egoísta.
En otras palabras, reivindican al egoísmo como fundamento de la acción
moral.
La preocupación básica ae tfobbes
en el Leviatán consiste en deterininar
cuál es el Interés del hombre y hallar
la mejor forma de satisfacerlo; no es
Dios, ni tampoco el "Commonwealth";
de Dios sólo sabemos que existe y no
sabemos cómo esOJ y ael estado que
"fue construido para la protección y
la defensa del hombre" .(:5) No obstan:
te, en el Leviatán se discuten extensamente las tres temáticas.
Ahora bien, · para conocer el lnte·
rés humano, afirma Hobbes, no hace
falta leer libros -él se jacta de ha·
her leido muy poco-,(4) sino s~rá " a
partir de la lectura de los hombres",
en dos·vertientes: Por el " conócete a

ti mismo", y por la observación comparativa con tos demas. Así y sólo así,
piensa Hobbes, puede conocerse la
mecánica del Interés hurnano.(5)
A partir del auto-iñterés se determi·
na el 'deber ser·. es decir la obligación moral. Pero, ¿qué constituye el
interés humano?. Hobbes responde
que la sobrevlvencla. Y si nos pregun·
tamos " ¿En qué consiste la sobrevl·
venda?", vemos que la respuesta· está
dada en función de dos modelos socio-históricos .que construye Hobbes.
El primero es el llamdo " Estado de
naturaleza" y el segundo, el Leviatán.
En el primero, se da la " guerra de
todos contra todos", lo cual impide
la sobrevivencia. En el segundo, aparece el contrato, que permite garantizar la paz. El "sobrevivir" mismo pue·
de significar tres cosas, de acuerdo
con la lectura que se haga del Leviatán.
l. Ser feliz. En función de ésto, elabora Hobbes una teoría del egoísmo
psicológico que se relaciona con el
egoismo ético. Esta teoría lo sitúa
dentro de la problemática ética actual, puesto que ofrece la fundamen·
tación del egoismo ético.
2. Ser poderoso. Si se desarrolla
esta interpretación, se llega a la conclusión de que Hobbes es el te6rico
de la burguesía, como han concluido
estudios marxistas actuales.
3. Ser perfecto. Por esta vía se de·
semboca en la visión de Hobbes
como la ae uno más de los moralistas medievales de la ley natural -mal
comprendido por sus contemporá·
neos.•
,
Son tres Interpretaciones, tres éticas de Hobbes.
En este trabajo, me Interesa desa·
rrollar la primera interpretación y ver
así la posibilidad de fundamentar sobre ésta una teoría del egoismo ético.
l. EL METODO
El método que el filósofo propone
es el de iniciar el argumento a partir
de definiciones, tal como hace el geómetra; las definiciones, según Hobbes,
son las explicaciones de los nombres
que usa, lo cual garantiza que las

conclusiones de la geometría sean
indisputables, si el argumento se ha
llevado correctamente:
" La primera causa de las conclusiones absurdas la adscribo a la falta de
método, desde el momento en que no
se comienza el raciocinio con las definiciones, es decir, estableciendo el
significado de_las palabras" .(6)
Debe tenerse presente, sin embargo,
que Hobbes no es un filósofo analítico
que sólo se interesa por la explicación de los conceptos morales: es un
moralista que intenta también obtener conclusiones morales. Y así,
cuando se refiere a la teoría moral,
dice:
" Si los filósofos morales se tomaran
el trabajo de investigar la naturaleza
de las pasiones humanas y las acciones, tan claramente como los mate·
máticos entienden la naturaleza de la
cantidad en las figuras geométricas,
sería posible eliminar la guerra y garantizar una paz estable" .(7l El conocimiento moral persigue el objetivo
de encontrar la mejor forma de vida
para los hombres a través del " Conocimiento de las consecuencias de las
pasiones de los hombres: Etica" .(8)
Para comprender correctamente la
teoría moral de Hobbes en el Leviatán,
resulta útil definir previamente, en
términos hobbessianos, los concep·
tos básicos de su teoría moral. Seguiré el siguiente orden intentado establecer las relaciones lógicas que guardan entre sí, lo c~1al constituye su
teoría moral : 1) 'Moral' y 'prudencia';
ii) 'derecho natural', 'obligación' y 'ley
natural'; iii) 'bueno', 'felicidad ' y 'justicia'.
i) 'Moral' son " aquéllas cualidades
de la humanidad que se refieren a la
vida en común en paz y unidad".(9)
'Prudencia', es la virtud intelectual
que permite encontrar los medios
adecuados para al.canzar los fines
deseados: "Cuando los pensamientos
de un hombre que se propone algo,
giran en torno a una multitud de
cosas, y observa cómo pueden condu·
cirle a tal designio, o qué designios
pueden conducirle a ello, si sus ob-

vi

�servaclones son de tal suerte que no
pueden considerarse fáclJes o usuales,
este talento de la persona en cuestión
se denomina pructencla· (10)
El conocimiento moral supone la
prudencia de encontrar los medios
para alcanzar los fines deseados, así
como en la previsión de la consecuencia de los actos; esta es la
ciencia de la moral o Etlca. Prudencia y moral no son conceptos opuestos, tampoco superior el primero al
segundo, en el pensamiento de Hob-

bes.

~

..,

11) El derecho natural', o derecho
de naturaleza, se define como: " La libertad que cada hombre tiene de
usar su propio poder como quiera,
para la conservación de su propia vida .•• de hacer todo aquello que su
propio Juicio y razón consideren
como los medios más aptos para
lograr ese fin".(11)
Corresponde a lo que tradicionalmente se conoce como '1us naturale",
es el fundamento del egoísmo psicológico y étlco.(Nota 1)
Pienso que es precisamente en la
Idea de Hobbes de derecho natural, y
en la forma de garantizarlo, donde se
puede encontrar el meollo de su teoría de la obligación. No puede cumplirse el derecho natural, sin soste·
ner una teoría moral egolsta unlversalista; dado que los hombres son
-por naturaleza- Iguales: "La natu•
raleza ha hecho a los hombres tan
Iguales, en las facultades del cuerpo
y de la mente.••"112J: y de ef a lgua1c:1ac:1
surge: " La Igualdad de esperanza de
alcanzar los fines propios..... Cuando
ambos desean lo mismo y no lo
pueden alcanzar se tornan enemigos
y se malogra la finalidad última que
es: " Su propia conservaclón" ,(13)
Aceptan la 'obligación', que es: "La
limitación auto-Impuesta del propio
derecho (natural)" ,(14)
El contenido de la obligación es la
"Ley natural', pero su fundamento es
el derecho natural: el egolsmo pslco·
lógico a partir del cual se formula el
egolsmo ético.
"La ley natural" , o leyes de la na-

turaleza se desprenden de los reque.· el estado de naturaleza , primer morlmlentos del auto-Interés. Son, para delo que ofrece Hobbes para probar
Hobbes, preceptos o normas genera- su argumento, los hombres sufren,
les establecidas por la razón, que pro- razonan y descubren las condiciones
hl ben en primer término, hacer todo necesarias para garantizar su derecho
aquello que atente contra el auto-in- natural. Así, pasan del estado de mle•
terés; " La ley de la naturaleza, tex do, a la conclusión moral de debo
naturalls es un principio o regla cumplir la ley natural . Los hombres,
g~neral , encontrada por la razón, en entonces, restringen voluntariamente
virtud de la cual se prohibe a un su derecho natural para satisfacerlo,
hombre hacer lo que puede destruir Y entran en la fase del convenio. Esto
su vida o privarle de los medios de es, cuando aceptan la tercera ley
conservarla; -o bien, omitir aquello natural que se deriva de las dos
mediante lo cual piensa que pueda primeras: " Que busque la paz ... que
quedar su vida mejor preservada" . se defienda por todos los medlos" ,(18)
Para mostrar el carácter obligatorio "Que los hombres cumplan los pactos
de la ley, aclara que: "El derecho que han celebrado" ,(19)
consiste en hacer u omitir, mientras
El 'pacto· o contrato es: " La trans•
que la ley determina y obliga a una
de estas dos cosas". "Así -conti- ferencla última del derecho", y es lo
nua-, la ley y el derecho difieren que constituye la pertenencia al
tanto como la obligación y la libertad "Commonwealth" .(20)
111) El bien del hombre se relaciona
que son incompatibles cuando se refieren a una misma materla" .(15) En directamente con el egoísmo, Hobbes
otra parte dice que la ley natural son afirma que: " Lo que de algún modo
" los teoremas que tienden a la paz". es objeto de cualquier apetito o
Oigamos, por último, otra caracteri- deseo humano es lo que con respec•
zación de la ley natural: ""Los hom- to a él se llama bueno. Y el objeto
bres tienen curiosidad acerca de las de su odio y aversión, malo... ",(21) Lo
causas de su fortuna y desgracia. Da- bueno es pues, 'el objeto del deseo·.
do que la muerte es la mayor desgra- El placer es: " La apariencia o ser:rtldo
cia, los hombres se inclinan a la paz de lo bueno ... y displacer la aparieny aceptan los acuerdos racionales cia o sentido de lo malo" ,(22J
La felicidad es: "el continuo éxito
que puedan garantizar la paz. Estos
artículos son las 'leyes de' la natura- de obtener las cosas que el hombre
de tiempo en tiempo desea" .(23) No
leza' " .(16)
U moflvo primario de la aceptación hay más " Sumo bien" que: " El
de la ley es el auto Interés, y" el fun• progreso continuo del deseo de un
damento de la aceptación es el deseo objeto a otro, ya que la consecución
de actuar bien. Es decir, se acepta la del primero no es otra cosa sino un
rey natural por razones morales, y ne camino para realizar otro ulterior. La
solo por miedo. Así afirma Hobbes causa de ello es que el objeto del
que existen dos tipos de sanciones deseo humano no es gozar una vez
para garantía de la obligación moral: solamente, y por un Instante, sino
el miedo a las consecuencias, y el asegurar para siempre la vla del de·
orgullo de no tener que romperlas (en seo futuro. Por consiguiente, las ac·
ninguna ocasión. esta es una genero- clones voluntarias e Inclinaciones de
todos fos hombres tienden no sola:
sidad poco cor:nún.1 17)
mente a procurar, ~lno también a
Cuanc:10 los hombres comprenden asegurar una vida feliz ... " (24) Sin em•
que no pueden garantizar el derecho bargo, el bien del hombre, que es el
natural, formulan las prescripciones objeto de su deseo y consiste en ase·
deseables para su ejercicio, que cons- gurarse una vida feliz, no puede
tituye la condición de posibilidad de garantizarse para si, sin asegurar,
su satisfacción. En otras palabras, en con sus actos, la felicidad de los de·

más, en el estado civil.
Es por ello que, -afirma Peters en
su estudio de Hobbes- la "moralidad
no se limita a la consecución del bien,
sino también a la limitación de tal
nnalidad cuando se afecta la de los
demás".&lt;25)
Sin embargo, la preocupación del
egolsta por los fines ajenos es egoísta, y esto al parecer lo descalifica co·
mo motivo moral, porque aceptaría la
obligación moral por motivos psicoló·
glcos, no morales, como explica Kant,
y la moral no puede tener su fundamento en base tan precaria.
Sin embargo, Hobbes no define sus
conceptos morales en términos psicológicos. El derecho natural no es -sin
más- la descripción de la psicología
humana; y la ley de la naturaleza no
es la pura descripción de la conducta
humana. Si bien el derecho natural
responde a la antropología no se fun·
damenta en ésta. y la opción de rea·
tizar ese derecho es parte de la obligación moral. La ley de la naturaleza
son las prescripciones (o teoremas)
que se desprenden del principio
moral básico del egoísmo: "Se debe
realizar el auto-interés". Por razones
morales, que conocen los que llama
Hobbes " naturalezas generosas", en
el sentido siguiente:
"De todas las pasiones, la que en
menor grado inclina al hombre a que·
brantar las leyes es el miedo. fxcep·
tuando algunas naturalezas generosas,
es la única cosa, cuando existe una
apariencia de provecho o placer, deri•
vada del quebrantamiento de las leyes, que hace que los hombres las
observen" .(26)
Al parecer, los hombres persiguien•
do su auto-Interés, quebrantan la ley;
de alll que se Infiera que sólo el mle·
do sea capaz de motivar al hombre
para cumplir la obligación . Sin embargo, hay que preguntarse más acer·
ca de las " naturalezas generosas"
que cumplen la ley por otros moti·
vos· que no son siempre el miedo al
castigo, sino el orgullo (prlde) propio
del hombre Justo que se explica así:
"Un hombre Justo es aquél que se

preocupa cuanto puede de que todas
sus acciones sean justas; un hombre
injusto es el que no pone cuidado. Se·
mejantes hombres (los justos) suelen
designarse en nuestro lenguaje como
hombres rectos ... si bien ello significa la misma cosa que justo o Injusto.
Un hombre justo no perderá ese título porque realice una o unas pocas
acciones injustas que procedan de
pasiones repentinas, o de errores
respecto a las cosas y las personas;
tampoco un hombre Injusto perderá
su condición de tal por las acciones
que haga u omita por temor, ya que
su voluntad no se sustenta en la Justl·
eta, sino el beneficio aparente de lo
que hace. Lo que da a las acciones
humanas el sabor de la justicia es
una cierta nobleza o galanura (raras
veces hallada) en virtud de la cual
resulta despreciable atribuir el ble·
nestar de la vida al fraude o al quebrantamiento de una promesa".(27).
Como vemos, de acuerdo con Hob·
bes, el hombre que es recto, actúa
por justicia, no por beneficio " aparente" . Es decir, la obligación moral
se finca en el sentimiento de orgullo
y de justicia comprometida con la
paz y la obediencia civil. Su identidad es firme y civilizada, no totalmente a merced de las presiones de
la pasión y del medio ambiente.(28)
Dado que los hombres tienen el derecho a la auto-conservación, la jus·
tlcla se deriva del ejercicio de este
derecho natural, cuando da origen a
la actitud moral que fundamenta la
obligación moral. La ética de Hobbes
parte de la subjetividad, no tiene pues
fundamento materialista ni metafísi·
co, es a partir del derecho indivi~ual
que surge del auto-conocimiento y de
la visión de los demás hombres, que
permite la realización de las acciones
buenas o Justas.
'"Los nombres de Justo e Injusto,
cuando se atribuyen a los hombres,
significan una cosa, y otra distinta
cuando se atribuyen a las acciones.
Cuando se atribuyen a los hombres
Implican conformidad o dlsconforml·
dad de conducta con respecto a ta

razón. En cambio, cuando se atribuyen a las acciones, significan la conformidad o disconformidad con respecto a la razón, no ya de la conducta o género de vida, sino de los actos
particulares ... " (29)
Las acciones justas son aquellas
que se realizan, a Juicio de Hobbes,
por Justicia, no únicamente de acuer·
do con la justicia. " Lo que presta a
las acciones humanas el sabor de la
justicia es una cierta nobleza o galanura ... ". Dice, también, estas acciones justas deben ser de acuerdo con
la razón: "Los necios tienen la convicción íntima de que no existe esa
cosa que se llama justicia .. ., alegando con toda seriedad que estando encomendada la conservación y el bienestar de todos los hombres a su
propio cuidado, no puede existir razón alguna en virtud de la cual un
hombre cualquiera deje de hacer
aquello que él imagina conducente a
tal fin" .(30)
Es decir, que el auto-interés no se
garantiza en forma espontánea . sin
necesidad de que medie un proceso
racional y volitivo. Asimismo, no se
debe actuar injustamente, aunque
esto traiga como consecuencia la satlsfacción del auto-interés aparentemente.
" Es contrario a la razón alcanzar la
soberanía por la rebelión; porque a
pesar de que se alcanzara. es manifiesto que conforme a la razón no
puede esperarse que sea así, sino antes al contrario; y porque al ganarla
en esa forma , se enseña a otros a
hacer lo propio. Por consiguiente, la
justicia, es decir, la observancia del
pacto, es una regla de razón, en virtud de la cual se nos prohibe hacer
cualquier cosa susceptible de destruir
nuestra vida ..." .(31)
La ley fundamental de la naturale·
za, " precepto o regla general de la
razón " es: " Buscar la paz y seguirla" ,
pues esta es la condición necesaria
para cumplir el derecho natural. La
segunda: "Defendernos a nosotros
mismos por todos los medios posi- ,...
bles"; para hacer esto posible, se tJI

�requiere de: "que uno acceda, si los
demás consienten también, y mientras se· considere necesario para la
paz y defensa de si mismo•, a renunciar a este derecho a todas las cosas,
y a satisfacerse con la misma libertad, frente a los demás hombres, que
les sea concedida a los demás con
respecto a él mismo". Dado que
todos los hombres son lguales.(32)
El- camino trazado por Hobbes en
su filosofía moral es el que después
seguirán los utllltaristas: determinar
los apetitos y las pasiones humanas
más fuertes y constantes. En seguida,
conocer las necesidades que tienen
en su vida social. dónde existe la
mutua competencia para alcanzar la
gratificación deseada.
En función de ambos conoclmien·
tos; psicológico y social, determinar
las reglas y las Instituciones adecuadas para satisfacer mejor el auto-Interés; "definiendo sus conceptos y
ordenándolos adecuadamente" .(3:5)
La descripción debe ser tan general,
que se adapte a todas las sociedades
de todos los tiempos; dado que el
científico social no puede hacer experl mentos. De alll la Importancia de
crear modelos: "Estado de naturaleza": Mundo del derechó natural; "Le•
v.latán", mundo del "convenio". Dos
ficciones que dan razón de dos posl·
bllldades de vida para los hombres y
una teorla n,.,ral que fundamente el
deber ser.
/
2. LA FALACIA MECANIClSTA Y LA
SUERTE DE LOS "TROGLODITAS"

Los problemas de la leona moral
de Hobbes son los problemas de
cualquier egolsta. Primero, la relación
de la teorla mor.al con la psicología
que conlleva el riesgo de cometer la
"falacia mecanlcista", en el caso de
Hobbes: El paso de las ·mociones' a
las acclones'.(:54!
Segundo: La universalización del
auto-Interés, al parecer, constituye la
forma más segura de que éste no ~
10 realice, en el estudio presente de la
,... condición humana.

a) La falacia mecanlclsta.
Antu de Hume y ~ant, como es el
caso de Hobbes, no se dudaba de que
podla deducirse enunciados del deber,
a partir de los _del ser.; De alll que no
sea extraño que se pretenda deducir
enunciados normativos, a partir de
una teorfa ffslca-flslológlca.
Sucede la falacia mecanlclsta porque se pasa de las ·mociones' a las
'acciones·. En el sentido slgulente:Hobbes pensó que la descripción de
la acción humana podla ser deducida
a partir del esquema de su teoría fl.
slológlca. En este sentido, confunde
las causas de los actos con la Justlflcaclón de los mismos. El presupuesto
básico del mecanicismo es que todas
las causas son mociones antecedentes. Dado que todas las mociones son
visibles, se recurre a la Idea de:
"Mociones no observables" dentro y
Juera de los cuerpos. Por ejemplo, los
movimientos de los cuerpos, que
Hobbes llama apetito, los refiere al
·conato' ("endeavour"), que es la últl•
ma de las mociones, Infinitamente
pequeña que desata la acción. En ese
sentido, u.ne la física a la flslologfa y
de allf pasa a la pslcologla como fundamento de la ética. Por ejemplo, califica al 'dolor' y al 'placer' como los
'conatos' primarios de las mociones
animales, que a su vez constituyen la
voluntad de hacer y omitir. En ese
sentido, todas las causas eficientes
en la teorla de la acción de Hobbes,
se reducen al 'deseo de poder· y · al
'miedo a la muerte'. En última Instancia estas dos pasiones pueden encontrarse con las fundamentales en la
lectura de Hobbes.(:55!
'

finalidad; honestidad es el resultado
de cumplir una regla. Estas acciones
no pueden ser explicadas bajo la teorla de la acción que propone Hobbes
(a partir de movimientos mecánicos).
para las conductas conscientemente
encaminadas a un fin deseado; rio
pueden éstas ser reducidas a térml•
nos únicos de causas eficientes, re•
quieren expllcatlones adicionales en
base a los fines que perslguen.(36!
b) La Suerte de los troglodltas(37)
El segundo problema del egoísmo
ético de Hobbes consiste en la posibl·
lldad de generalizar la máxima del
egolsmo para lograr la felicidad... es
decir: "Cada uno debe seguir su autolnterés". Se podría hacer, si el bien
Individual coincidiera con el colectl•
vo; sin ernbargo esto es extremada•
mente dudoso en la práctica. Al pa•
recer, la universalización de la máxima del egolsmo ético trae consigo su
derrota. En el sentido siguiente: si
todos buscáramos únicamente nues•
tro provecho, serla esta la forma más
segura de que no lo lograríamos.
Recuérdese el caso que relata Mon·
tesquieu (en Lettres Persanes) de los
"trogloditas", quienes estuvieron a
punto de extinguirse por obedecer
únicamente a la moralidad del auto·
Interés.
Al parecer, la garantla del auto-In·
terés está dada en la medida en que
se garantice el auto-Interés colectivo.
Es decir, se alcanzan las propias metas en la medida en que nosotros
mismos cooperemos a la realización
de las metas ajenas: por la universa·
llzaclón del contrato.
Sin embargo, cabe preguntarse en
qué
medida tenemos la obligación
Sin embargo, sabemos que no es .
posible definir las acciones por las moral de cooperar al triunfo de la$
mociones, y que generalmente se de- metas ajenas, y ésto nos lleva al últl·
finen las acciones por las finalidades mo análisis de este trabajo: La obll·
o metas que persiguen. Las metas gaclón moral.
buscadas hacen que los movimientos
5. r:L CONCEPTO DE OBLIOACION
formen parte de la acción, puesto
Estar 'obligado' significa llteramen·
que serla Imposible especificar los te estar atado. De tal manera. que el
movimientos que entran en una fina- comportamiento está totalmente de•
lidad, por tanto, no podemos especl• terminado. Estar 'obligado' significa
ficar las mociones precedentes. Por que no tengo alternativa. Este es el
ejemplo, el deseo de poder es una sentido básico de 'obligación ' que

debe ser acomodado en cualquier uso
que se haga del concepto. Cuando
digo 'estoy obligado moralmente',
esto significa que no tengo otra alter·
nativa moral que seguir tal curso
como acción, como se describe en el
contenido de la obligación, Sin embaro, puedo tener otras alternativas
psicológicas aun.que no tenga otra alternativa moral. En este sentido, el
concepto 'obligación puede tener
una connotación naturalista (psicológica), o una moral.
Podemos decir, por ejemplo, en la
situación que se describe en el Crlton,
nos inuestra Platón a Sócrates sin
otra alternativa moral que morir, y
con la alternativa psicológica de seguir el consejo de Critón y escapar.(38!
Hobbes, en Leviatán, utiliza el ,concepto de 'Obligación' en dos sentidos:
Uno puede ser caracterizado como
'débil' y el otro como 'fuerte'. Usa
ambos sentidos indistintamente. En
ocasiones el sentido fuerte de ol&gt;ligaclón parece ser el debido. En ambas
Instancias, débil y fuerte, la 'obligación' se sostiene a "foro interno" y
no siempre en el "foro externo", es
decir, cumplir la obligación, de hecho,
no sucede slempre.(:59)
Se refiere al sentido débil, cuando
el resultado de la acción favorece
directamente al auto-Interés. Así, el
agente descubre su interés y cumple
la acción. Por el contrario, si la acción no responde al auto-Interés inmediato, a menos de que su cumplimiento sea general. es decir, que se
universalice la prescripción, se da la
obligación fuerte. Por ejemplo, si yo
soy el único que cumple las prome·
sas, no tengo obligación fuerte de
hacerlo; si todos las cumplen mi obligación es fuerte.
En sentido fuerte se d~ la obligación de obediencia al soberano, La
obligación surge de un acto de autorización al soberano, que fija la voluntad del hombre al cumplimiento
de los mandatos de la autoridad. Aún
cuando el mandato contradiga la
pasión. Se convierte esta obligación
en una se~unda naturalez, lmpuestallbremente, el hombre realiza la justi-

cla y su dignidad, y puede entonces
rebasar la motivación del miedo al alcanzar la Justicia.
En el estadio de la emergencia de
la obli{lación moral fuerte. Hobbes
encuentra a "las naturalezas generosas" raras, _pero posibles, que cumplen la obligación sin· necesidad de
fuerza externa.(40)
Las dos descripciones de la obligación, débil y fuerte. no.se visualizan
en Hobbes como sucesivas, sino C'O·
mo simultáneas. Pueden coexistir, y
son confirmadas en la observación de
las conductas reales.
Sintetizando lo anterior, se puede
decir que la obligación moral. según
Hobbes, no se fundamenta ni en la
voluntad divina ni en la del soberano,
sino en la voluntad del ser humano
de ser feliz.
El contenido de las obligaciones
morales se conoce por experiencia,
es decir por la posesión y el ejercicio
de la prudencia.
En verdad, para Hobbes, la única
obligación es para consigo mismo, y
solamente lo es para los demás, en la
medida en que esto repercute,
directa o indirectamente, en forma de
un bien para si mismo. Las obllgacio·
nes débiles (egoístas) son también
obligatorias: hay un deber moral de
descubrir las acciones rectas y realizarlas, mediante el ejercicio de la
prudencia. para garantizar el propio
bien.
Todo lo anterior lleva necesariamente a la conclusión de que existe
una circunstancia que nos obliga necesariamente a sacrificar el auto-interés, por el Interés en la sociedad
humana.
CONCLUSIONES
Hobbes en el leviatán parte de la
observación del hombre a través de
la introspección y del estudio de los
hombres en la vida cotidiana. Descubre que la psicología humana obedece primordialmente a motivaciones
egolstas. A partir de esta observación
formula su idea del derecho hatural a
la sobrevivencla feliz, que es el bien
humano y el objeto del deseo.
De la consideración de la mecánica

social. plantea la necesidad de descubrir la ley natural y obedecerla para garantizar la felicidad Individual.
Formula dos modelos soclohistóricos para su teoría polltica, el "estado
natural" y el "Leviatán". En el primero, ocurre la " guerra de todos contra
todos", cuando se actúa en base al
auto-interés, condición que se supe·
ra en el "estado de derecho" donde
la limitación voluntaria del auto-Interés, por la universalización del'
convenio, salva a la humanidad del
auto-aniquilamiento. Podría pensarse
uri tercer . modelo: "Shangrl-la", el
"estado de plenitud"; en éste se
gar~r:itlza el bien natural. sin necesidad de obedecer 'la ley natural del
convenio, puesto que la obediencia a
la ley, primera y segunda, serían suficientes para la realización del bien
humano dada la coincidencia entre el
auto-interés y el Interés como sucede
en la utopía.
He querido mostrar, que la teoría
de la obligación de Hobbes en el
Leviatán tiene, como punto de partida, el derecho natural y no la ley natural, puesto que a partir de la subjetividad se funda la obligación moral.
que es la pretensión subjetiva absolutamente Justificada de: sobrevivir fe·
liz, y realizar así el bien humano y
sentido último de la existencia. Se
basa en una perspectiva moral nueva,
que se sostiene en la comprensión de
la pasión humana. No obedece al orden divino, tampoco es producto del
orden social, sino que responde al
auto-amor, que es el úWmo funda·
mento de la moralidad. No es pues el
miedo a Dios, tampoco el miedo al
soberano, sino el deseo de sobrevivir,
la garantía del cumplimiento del orden moral.
Su teoría se funda en el análisis di·
recto de los fenómenos mentales que
todos conocemos, que se caracterizan
como "sentimientos morales", prime·
ro, el deseo de sobreNivir feliz y de
ese se desprende el deseo de ser justo, cooperar a la paz y seguridad. El
auto•lnterés. e11 las condiciones socia•
les, siempre -al parecer- se relacio· ,...
na directamente con el interés colee- -..i

�tivo. En el estado actual de la experiencia humana, el egoísta que desea
ser feliz, no tiene otro camino que
ser Justo, es decir: obedecer, además
de las prescripciones del auto-interés,
también aquellas que armonizan los
deseos y las acciones de los miembros de su comunidad, no por miedo
únicamente, también puede hacerlo
por: "Cierta nobleza o galanura" que
constituye la dignidad humana.
APENDICE 1- LAS TRES INTERPRETA·
CIONES DE HOBBES
H. Warrender, en 1957, escribe un
libro·.crucial para el entendimiento de
la teoría política de Hobbes; específicamente, del 'sistema de la obligación' que se desprende de la obra
hobbessiana(4 l)
Warrender sostiene que Hobbes propone una teoría moral completa, basada en última instancia, en la obligación de obedecer los mandatos di·
vinos. Sin embargo, y éste es el interés principal que suscitó Warrender,
la pregunta acerca de: "¿Por qué debo obedecer la ley moral?", se presta
a interpretaciones variadas, que luego son conocidas como: 1.- La tesis
Warrender, que es la interpretación
teológica ortodoxa.
2.- La tesis Taylor, que es la idea
acerca de que " la ley natural es la
fundamentación de la ética". Que la
verdadera naturaleza de su pensamiento ético y político deriva de los
pensadores cristianos y no cristianos,
de la tradición de la ley natural. .
3. La tesis Nagel, la interpreta&lt;;i~n
del pensamiento ético de Hobbes
como un caso de egoísmo ético basado en el egoísmo psicológico . Pur
tanto, que no rebasa el nivel pn!oencial y no puPde calificarse de ética.
"La obligación se acepta, si y solo si
hay razones pruéenclales para ·hacerlo". (42)
l. INTERPRETACION TEOLOGICA
El fundamento de la 'ley natural', a
juicio de Warrender, se deriva de la
obligación previa de obedecer los
mandatos divinos. Específicamente,
a:&gt; se ve esto claro en la tercera ley:
.-. " Cumplir los convenios".

Se habla inclusive, de un determi~ismo teológico; se visualiza la deidad como invisible pero material,
autor de la naturaleza, a diferencia
de Spinoza para qujen Dios es la
naturaleza. Esta deidad hebbessiana
expresa su voluntad en los preceptos
que de hecho gobiernan la naturaleza.
Los deseos humanos, por ello, son
dados e inalterables. Esta interpretación, llevada a sus últimas consecuencias, es un naturalismo teológico determinista.
En el sentido anterior, las leyes na•
turales se equiparan con la palabra
divina. Incluso la obligación que tenemos de obedecer al soberano se
deriva, en última instancia, de obedecer a Dios. Esta es una obligación
qqé Jto puede ser evitada y que constituye una compulsión. El hombre no
puede dejar de hacerlo, seria tanto
como que las piedras soltadas en el
aire no cayeran.

2. INTERPRETACION NATURALISTA:
LEY NATURAL
Se considera a Hobbes como el padre de la psicología moderna, en función de dos ideas básicas. Porque
describe a los seres humanos como
máquinas; en segundo lugar por su
intento de explicar la conducta humana en los mismos términos, o bajo
los mismos principios que los movimientos de los cuerpos inanimados:
por las leyes de la física. En sí, cada
conducta individual no es automática, sino la consideración de la conducta " in toto" es la que se considera automática.
A. Ley Natural
(Peters, R.S. Op. cit. p. 167)
En cuestiones acerca de la libertad
de la voluntad , es decir, en todo
aquello que constituye el ámbito de
la conducta moral, no distingue Hobbes entre:
a) Las razones que justifican una
acción, es decir la lógica; de:
b) Las causas de una acción, lo que
mueve a actuar.
Supone, en muchas instancias, que
todas las razones para actuar son ra·
cionalización de la 'máquina de de-

sear'.
Sin embargo, los hombres definidos
como 'animales racionales·, suponen
que su razón les da un status ontológico distinto al de su cuerpo; por ende, una parte de si no está sujeta a
las leyes naturales. Esta es una tesis
metafislca. Las conouctas humanas
caracterizadas como: Obedecer re~
glas, convenciones, criterios, cánones
y demás prescripciones, no pueden
ser explicadas en términos unidos de
causas eficientes; esta es la brecha
entre naturaleza y convención. Obedecen a la ley de la naturaleza que es
la norma racional.
B. Nagel, Tomás.
fnterpretaclón naturalista: fgolsmo
Psicológico
Lli interpretación tradicional de
Hobbes es la de que es un filósofo
materialista, influído por la ciencia
nueva de su tiempo. Acepta que las
leyes que gobiernan los cuerpos en
movimiento rigen sobre todo lo natu·
ral. La naturaleza toda, incluidas las
acciones humanas siguen las mismas
leyes del movimiento. Esto significa
que su teoría ética y política se desprende de las leyes del movimiento
de los cuerpos.
Su teoría de la obligación moral se
funda en una consideración de la psicología humana en sentido egoísta,
que sigue toda la línea del naturalismo. El deber que se desprende de la
interpretación naturalista, es una
cuestión de prudencia: es la búsqueda racional del auto-interés siguiendo
la moción: apetito-aversión, que son
las pasiones naturales primarias.
La crítica de esta teoría, en tanto
que teoría ética , es que no se trata
de una ética normativa, sino de la
descripción del comportamiento humano.
El argumento que aparece en el Leulatán, acerca de cumplir el deber
porque son los mandatos del soberano, autorizados a través del acuerdo
de los Individuos, tiene el defecto de
que la obligación moral que se desprende de obedecer los convenios, no
se explica en términos éticos.

Esta es la crítica que suscitó la
condena del Leviatán por sus con·
temporáneos.
En el pensamiento moderno, su sistema se visualiza como un modelo
deductivo a través de premisas
naturalistas mecanicistas, por tanto
es sólo la descripción del comportamiento humano.
C. TEORIA DEL PODER.
INTERPRETACION MARXISTA
Hobbes como Bacon y antes Epicu·
ro, hacen énfasis en la finalidad prá~tica. de la filosofía: el fin del conoc1rniento es el poder. En el ámbito de
la naturaleza y en el de la política.
Hobbes hace la equivalencia entre
"tener un derecho a", con "tener el
poder de"; no contempla el motivo de
obediencia voluntaria a la autoridad,
al ver que los propios deseos, y los
de la autoridad son coincidentes-.
Plantea la idea de que se acepta la
autoridad, porque ésta tiene el poder
para requerirlo.
La idea de la posibilidad de conciliar el individualismo absoluto con el
gobierno absoluto, lo hace ser el teór ico de la burguesía.
NOTAS
• Titulo original: El concepto de obligación moral en el Leviatán de Hobbes.

coincide con el " egoísmo ético" que sostiene que se 'debe' actuar de acuerdo con
el auto-Interés. Obviamente no puede
plantearse un deber ser de aquello que
-por naturaleza- no podemos dejar de
hacer. Res~cto a la cons~cuencia de fu~damentar el egoísmo ético en una teona
psicológica egoísta, véase el apartado 2
de este trab~jo.
(12) lbldem. Pág. 141.

2. Brown, C. Ed. Hobbes Studles - Oxford.

(15) Leviatán. Pág. 146.

1965.

(16) tbldem.

3. Gauthier, Da.vid, L. The Loglc of Leulathan. Oxford at the Clarendon Press. 1969.

(17) Leulatán. Pág. 154.
(18) lbidem. Pág. 146.

(19) lbldem. Pág. 1~6.
(20) lbidem. Pág. 148.
(21) Leulatán. Pág. 90.

(22) lbldem. Pág. 91.
(2.3) lbidem. Pág. 97.
(24) lbldem. Pág. 12.3.
(25) Peters, R. S. Hobbes. Pág. 155.

" Introducción" .

(5) Leviatán. Pág. 60.

(6) Leviatán. Pág. 84.
(7) Gauthier, D. The Loglc of Levlathan.
Pág. 27.

(8) Leviatán. Pág. 111.

8. Mlnonque, K.R. "Hobbes and the just
man" . en: Hobbes and Rousseau.

(28) Minongue, K. R. " Hobbes and the Just
man" Pág. 79 y s.s.

9. Peters, R.S. and H. Tajfel - :·tto~bes

(29) lbidem. Pág. 159.

(.31) lbidem. Pág. 157.

(.34) Peters, R. S. " Hobbes and Hull Metaphysiclans of Behavlour" .
(.35) Leviatán. Cap. VI.
(36) Peters, R. s. Op. cit.. ofrece un~ ~xpli·
caclón de éstas en términos ontolog1cos.
Cfr. Apéndice l.
(27) Montesquieu, Lettres Persannes.

(.38) Mlnongue, K.R. " Hobbes and the Just
Man" . Pág. 79.

(9) Leviatán. Pág. 122.

(.39) Leviatán. Pág. 166.

(10) lbldem. Pág. 10.3

(40) Mlnongue, cit. pág. 82.
(41) Warrender, H. The Polltlcal Phllosophy
of Hobbes. Oxford, The Clarendon Press.

(1 1) Leviatán. Pág. 145.

Nota l: El " egoísmo psicológico" plantea
que siempre se actúa por auto-Interés. No

6. Hobbes and Rousseau. - Edited by Maurice Cranston and Richard S. Peters.
Anchor Books - Doubl eday Et Co., lnc.
Garden Ci ty, New York. 1972
7. Kemp J. t;thlcal Naturallsm - MacMillan
&amp;: Co., Ltd. V.K. 1970.

(27) lbldem.

(3.3) lbi dem. Pág. 77.

s. Hobbes.

4. Greenleaf, W. H. - " Hobbes: The Problem of interpretati on" en: Hobbes and
Rousseau
5. Hobbes, T. Levlathan - Fontana Library - Great Bri tain, 1962.

(26) Leviatán. Pág. 269.

(~2) lbidem. Pág. 141.

(4) Peters. R.

BIBLIOGRAFIA

(14) lbldem. Pág. 147.

t. " Las Interpretaciones de

(~) Leviatán. Pág. 17.3.

• Cfr. Apéndice l.
• Para Warrender. el último fu'1damen to
de esta obligación se da en e l deber
primario de obedecer la ley natural. Cfr.
Apéndice l.

1. Barry, B. " Warrender and his critiques",
en: Hobbes and Rousseau.

(.30) lbldem. Pág. 157.

(2) Plamenatz, J. " Introducción" . Leviatán.

1972.

(1.3) lbldem. Pág. 142.

• • Utilizo ta edición del Leviatán - Fontana Llbrary GB. 1962. Introducción: John
Plamenatz.
(1) Apéndice
Hobbes".

(42) Cfr. Doubleday: Hobbes and Rousseau.
Ed. Cranston y Peters. Garden City, N. Y.

1957.

and Hull Metaphysicians of Behav1our en:
Hobbes and Rousseau.

JO. Peters, R.S. HobbeS - Penguin ~ooks.
1965.
11. Plamenatz, John - " lntroduction" Leulathan Hobbes Cox and Wyman, Ltd. V. K.
1962.
12. Skinner, Quentin. " Hobbes·s Theory of
Political Obligation" en: Hobbes and Rousseau.
1.3. Taylor, A.E. " The Ethical Doctrine of
Hobbes" . Philosophy Vol. XIII. 1963.
14. Taylor, w. Pau l - Problems of Moral
phllosophy Dickenson. Pub., Co .. lnc.
Calif. USA. 1972.
15. Warrender, Howard -;- The Polltical Phi·
tosophy of Hobbes. Oxford, The Clarendon
Press. 1957.
16. Letwin, w. " Economic Foundatlons of
Hobbes's Polltics".

t 7. Nagel. Tomás. " Hobbes·s concept of
obligation".
&lt;O

�POEMAS

Humberto Salazar Herrera
TALON DE AQUILES
para Eduardo Padrón

Los empresarios de Monterrey
controlan empresas siderúrgicas.
Están metidos en el turismo nacional,
los medios de comunicación
la industria electrónica, etcé,tera.
Pero los empresarios de Monterrey,
y los de todo ei mundo,
no pueden hacer
que deje de caer esta lluvia que moja.
No pueden hacer siquiera
que disminuya un poco,
o que caiga un agua que no moje.
Al respecto, los po&lt;:lerosos empresarios
comparten democráti_c amente la impotencia
con la clase media y las clases desposeídas,
Y se encuentran en evidente desventaja
frente a los viejos brujos y chamanes.

CAVE CANEM

para Yolanda

Y se Uega el tiempo en que
ta zozobra es mucha, concluidos
los ciclos sobre el vientre
Rapadas están las calvas nuestras

Desliza tu mirada de nuez
y déjal a posarse
en la cama de esta tarde
Eres trigo invicto sobre la pradera
de octubre,
madero que flota sobre el mar arisco,
idea clara
entre el maremágnum del caos
., .

·-~

¡,--

, ~"?·

:-~_ . \

---

-e-:..,-,,.._

Este día,
muchacha blanca que colmas el rito,
baja de tu viaje en la nube y el conejo,
y ancla tu cuerpo de nieve azteca
en la carne de esta tierra
que gimiendo sucumbe bajo el fuego

EL AROMA

Baja al dulce pecado

el aroma es un tanque de guerra en los hombros,
es una trampa de osos con su dolor dentado
entre la sien y el &lt;:uello,
es un elefante en un oído purulento,
un prob,l ema sin interrogación y esquema

sin que se inmute ni tu ojo ni tu habla
Devuelve a este pesebre de muerte
la celeste bebida de tu jugo de espinas,
y desmenuza tu ternura poderosa
mientras esparces el dolor
sobre estos corazones
que viviendo intensamente mueren

viii-81

el aroma del sexo es una calamitosa araña
hurgando entre el ombligo y las espuelas,
es un iris y un arcoiris en la pupila,
un_caleidoscopio en el marrón de los sueños
e.l aroma del sexo es un tanque de hombros
y de pu~os y rodillas
en la guerra de la conciencia,
una herencia de alacranes autografiados;
es un desalmado en el alma

oN

POEMA CAFE
X•8 l

viii-82

Vl·82

El corazón derrama sus cerezas
mientras los cuerpos son sólo apenas
gemidos de tigres en la nada,
raspaduras en el día gemebundo
que se queja por la falta de heroísmos
Y yo también sé de la presencia
de las penas del deseo
en las alforjas
De la marea de fu ria
en las pezuñas del muchacho,
de la causa injusta en que los justos
como los malos pierden por ser buenos

Ven a mi casa esta noche sin gente sin festejo
Saluda por la ventana antes de entrar
Las puertas están abiertas pero
a la entrada el perro negro muerde
De todas maneras ven a mi casa
esta noche sin gente y sin cerveza ,
yo me ocuparé de encerrar al perro

�TOMA Y DEFENSA DE LA PALABRA

Luis Lauro Garza
"La libertad de información no es el
cuarto poder -estatal o privado, en
sus formas habituales de presión y
manipulación- sino el contrapoder,
es decir, la posibilidad de oponerse
crltlcamente, a la posibilidad de lo ar•
bltrarlo",
Juan Maria A/ponte

N
N

La realización del Primer Foro
f".laclonal en Defensa de la Libertad de
Expresión e Información Popular
(Acapulco del 22 al 24 de noviembre
de 1982) tuvo como antecedentes
censurables el obstáculo. y la agresión
abierta en contra de conocidos me·
dios de comunicación que habían
asumido el compromiso elemental de
da~ a c_onocer la corrupción estatal,
la IrracIonalidad de la política econó•
mica y la explotación en que éstas
florecen.
·

Los éásos de "las revistas ProcesoCISA y Critica Polltlca, refrescaron la
discusión en torno a la obligación del
estado' por mantener informada a la
sociedad. El 7 de junio -precisamente en la conmemoración del " Día de
la Li~er~ad de Prensa" - , el presidenJe Lopez Portillo se refirió a la con·
tratación de publicidad con los
medios :que mantienen "una oposi•
clón si~temática al gobierno" ; dijo que
el gobierno no pagaba para que le
pegaran. en clara alusión a la sltua•
ción &lt;le las revistas antes menciona•
das. Con ello, López Portillo hacia suyos los argumentos de lo que se cons\dera~~ ,como " doctrina Galindo
óchoa· , en honor del coordinador de
Comunicación Social que desde el ·
pasado febrero llegaba a esta -0epen•
d_e ncia y se encargaba de hostigar
reiteradamente a quienes mantenían
posturas críticas a los actos de go•
blerno, abandonando así más de cin- ·
, i, co años, d.e. _relativo respeto para q&gt;n
la prensa. 'rocas semanas después, el
programa radial Opinión Pública de
Francisco Huerta era suspendido a
través de una maniobra sindical que
lo Inhabilitaba para continuar al aire,
a pesar de ser uno de los programas
radiofónicos con mayor auditorio en
la ciudad de México. El Centro Nado•
nal de Comunicación Social (CENCOS)
recibió en estas fechas otro más de
los allanamientos policiacos que han
pretendido limitar las actividades y
funciones solidarlas del Centro. Se
querla mermar con ello la capacidad
de comunicación que el CENCOS ha
logrado entablar, desde su constltu-

clón como asociación civil en 1965,
con las luchas de liberación en Amé•
rica Latina y el apoyo abierto a las
demandas y exigencias de obreros y
campesinos que localmente tienen
problemas.
Persistía, también, la negativa de
las autoridades federales para otorgar
el permiso necesario para la operación de radiodífusoras universitarias
en los casos de la UAP, UAZ y UAG.
Estos eran sólo los ejemplos más recientes y evidentes de una embestida ·
que no es ni nueva, ni desconocida:
el intento de los sectores dominantes
y ~et~rdatarios de obstaculizar y reprimir todas aquellas formas de comunicación que escapan a su control.
Por ello, quizá, varias universidades
de} P.ais que cuentan con administractohés de izquierda, dejaron a un lado• los tradicionales antagonismos
autodestructivos y se dedicaron a
evaluar más certeramente la situa·
ción que guarda el problema de la
comunicación en México, con miras a
su transformación. Fungieron como
convocantes y organizadores del Foro:
el CENCOS, la UAP, la UAG, la UAS y la
U'AZ. ·
El evento túvo cabida en el cómodo
y bien dotado Centro de Convenciones de Acapulco. En conferencia de
prensa previa a la •inauguración, una
periodista capitalina preguntó que si
no resultaba contrario a los objetivos
del Foro ~I hecho de que las fuerzas
progresistas y de izquierda sesionaran
en lugares tradicionalmente reserva·
dos para la burguesía . Respondió a
ella el rector de la UAG -institución
sede del evento-, Enrique González
Ruiz; mencionó que eso lo había so·
pesado previamente el comité organi·
zador y que se habían decidido por
ese lugar dadas las ventajas operati·
vas para el mejor desempeño de las
actividades del Foro. Agregó además
que ya era tiempo de que las organi·
zaclones de izquierda se fueran apo·
derando de lugares como ese, que
han sido construidos por el pueblo
trabajador y que algún día, finalmen·

te, tendrán que pasar a sus manos.
El acto inaugural se llevó cerca de
tres horas, pues Intervinieron alrededor de veinte personas que sumaron
su tiempo al cubierto por telegramas
de apoyo, salutaciones a los partid·
pantes y los mejores deseos para la
exitosa culminación del evento. Des·
tacó el saludo enviado por los presos
políticos del Penal del Topo Chico en
Nuevo León, Miguel Anqel Torres En•
riquez y Elias Orozco, que los partl·
cipantes acogieron solidariamente. El
Foro acordó, en este sentido, exigir a
Martinez Domínguez la libertad in!Tle·
dlata de aquéllos.
En el discurso inaugural, González
Rulz declaró que " la libertad de expresión constituye un derecho fun•
damental del pueblo mexicano y
tiene un carácter Irrenunciable ... Si
no podemos ejercer la libertad de ex·
presión, menos todavía tendremos la
posibilidad de mantener los derechos
democráticos y políticos del pueblo y
conquistar otros nuevos" . Más ade·
lante, mencionó los lmpedimiento_s
que sufre radio XEUAG al mantenerse
Interferida la señal por una estación
pirata que se encarga de provocar un
estridente sonido en la misma frecuencia, y se pronunció por una respuesta alternativa que se sustente en
una movilización unitaria, capaz de
contener la Inmensa cantidad de vio·
ladones a la libertad de expresión.
Finalizó su Intervención haciendo
votos en favor de las opciones que
con la participación de todos se pudiesen elaborar.
Por su parte, José Alvarez lcaza,
presidente de CENCOS y coordinador
de las actividades centrales del Foro,
se mostró satisfecho por. la presencia
de alrededor de 750 participantes y
y manejó la Idea de un segundo en·
cuentro. El rector de la UAP, Alfonso
Vélez Pliego, hizo una reflexión histó·
rica acerca de la libertad de expre·
slón y las formas de socializar el pensamiento Individual y colectivo del
cual, dijo, la universidad no permanece al márgen.
"-

Jorge Medina Viedas, rector de la
UAS, manifestó que el Foro debería
ser el punto de partida para encau·
sar a la libertad de expresión en el
país, además de Impulsar la democra·
tlzación de la sociedad y el respeto a
los derechos humanos. Se pronunció
por una organización madura, no
sólo coyuntural, capaz de erradicar a
los " caciques de los medios de comu·
nicación" .
El dirigente del PMT, Heberto Casti·
llo, exhortó a los presentes a maní·
restarse en contra de la " negra tradi·
ción en el país" de golpear a los
medios de difusión. Pidió la abolición
de los monopolios en los medios, a
través del manejo directo de los trabajadores de la radio y la televisión;
manifestó sus deseos por que la libertad de expresión se convierta en pa·
trlmonio de todos y no sólo de unos
cuantos privilegiados, por muy pres·
tiglados y respetados que éstos sean.
Destacó, también en la inauguración,
el apasionado discurso de Rosario
lbarra de Piedra, quien a nombre del
Frente Nacional Contra la Represión
se pronunció en favor de que los participantes y las actividades de este Foro se vlnculacen directamente con la
problemática de las causas populares.
El secretario general del PSUM, Pa·
blo Gómez, leyó su intervención (rare·
za entre los participantes en la ronda
inaugural quienes confiaron más en
sus capacidades oratorias, hicieron
breves intervenciones, o recurrieron a
trilladas y panfletarias exhortaciones),
misma que fue reproducida por el periódico Asl es, órgano de ese partido.
" De nada sirve la libertad de expre·
sión -dijo- si no se cuenta con los
medios ... De nada vale escribir y pu·
blicar lo que se escribe sin intervenir
en los medios establecidos para este
fin y que no pueden depender de
una sola persona o de un reducido
grupo de personas cuando se carece
de dinero e influencia política ... Por
ello, la expresión de Ideas, es decir
su reproducción gráfica, es un proble·

ma de orden social y de ninguna manera una cuestión individual ( ... )
Considerar a la comunicación social
como un servicio público implicaría
garantizar la intervención de la
sociedad en los medios de comunicación. lograr que las libertades de expresión e imprenta adquieran una
nueva situación, o dicho de otra for·
ma, se pudieran ejercer realmente ...
Los medios de comunicación , cual·
quiera que fuera su régimen de pro·
piedad, estarían obligados a servir de
instrumentos para la libre expresión
de ideas ... Se podría decir que esto
atenta contra la propiedad privada ...
A lo cual debemos responder que no
tenemos ningún inconveniente en
que así se analice la cuestión, pues
efectivamente queremos afectar la
propiedad privada porque es la cau·
sa de la desigualdad, de la injusticia
y de la falta de libertad para la inmensa mayoría de la sociedad ...
Compárese la libertad que ejerce el
monopolio Televisa, que llega a la
mayoría de los hogares mexicanos,
mediante sus estaciones de radio y
televisión, con la de cualquier sindicato, partido político de oposición ,
institución de cultura u organización
social. .. Véase el enorme poder del
grupo que controla a las organizaciones de expendedores de publicacio·
nes que prácticamente da el visto
bueno a los periódicos y revistas , la
virtual licencia para que puedan ser
vendidas ... Obsérvese la influencia de
los directivos de la prensa diaria que
publican con total impunidad versio·
nes tergiversadas de hechos en los
que participan miles y , a veces. mi·
llones de mexicanos sin que valga el
derecho de réplica o la simple recia·
mación( ... ) Y aún así se habla de 'plu·
ralidad ' y 'democracia'". Gómez se
pronunció finalmente -al igual que
Heberto Castillo- , por la nacionalización de la radio y la televisión.
Tambien en el acto inaugural, Paco
Huerta, de Opinión Pública dio a conocer los detalles de la interrupción
de éste e Informó que en los seis
años que el programa estuvo al aire

t-J

v1

�se esforzó por democratizar la información arrancándole el micrófono a
quien tiene el poder para dárselo al
ciudadano.
Las mesas de trabajo que empezaron el día 22 por la tarde, se dividieron en tres apartados generales: a)
comunicación y poder; b) experiencias y alternativas de comunicación;
y, c) organización para la defensa y
el ejercicio de la libertad de expresión
popular. La mesa correspondiente a
"comunicación y poder" se ocupó de
exponer los factores económicos e
ideológicos de la comunicación en
México, su régimen político, la relación existente entre reforma política
y derecho a la Información, la estructura legal en los medios de comunicación, y las agresiones impériallstas
a éstas en la región latinoamericana.
Se denunció la ingerencia transnacional ejercida vía las agencias internacionales como la AP y la UPI, de las
agencias de publicidad, y de Institutos " culturales" como el " Linguístico
de Verano" (ILV), que en el caso concreto de nuestro país se ha dedicado
a reproducir patrones culturales acordes a la idiosincracia del Imperio en
sus modelos preferidos de competitividad e Individualismo. Se informó
que en México, el 90% de las noticias
Internacionales son proporcionadas
por las tres agencias más poderosas:
la AP y la UPI (norteamericanas), y la
AFP (francesa).
En las ponencias dedicadas a la reforma política y el derecho a la información , se intercambiaron propuestas encontradas que terminaron
en franca polémica. Hubo discusión,
también, en torno a las ventajas y limitaciones de la reglamentación del
derecho a la Información en el artículo sexto de la Constitución.
A su vez, Octavlo Rodríguez Araujo
se refirió a la diferencia existente entre lo real y lo formal en materia de
libertad de expresión. Dijo que no es
posible ejercer una libertad cuando
~ no se tiene el control de los medios
N de comunicación, pues en ella quien

hace de las suyas es el monopolio.
Habló del caso cubano y se refirió a
una expertencla particular: en uno de
sus viajes a la isla se topó con que la
blbliografia troskista ni siquiera estaba debidamente clasificada en las bibliotecas más importantes de ese
país. A pesar de no existir censura
alguna contra un escritor en particular, varios títulos y autores son prácticamente lnconseguibles no obstante la amplia producción editorial cu bana. No basta , entonces, dijo
Rodríguez Araujo, con tener la libertad de leer, editar o publicar tal o
cual cosa: el problema reside en la
existencia o no, de posibilidades reales para hacerlo.
En la mesa dedicada a " experiencias y alternativa~ de comunicación",
se observaron las características que
guardan los medios en las organizaclones políticas, partidarias y sindicales; la situación de los diarios, revistas, la radio, etc., en las instituciones educativas y culturales; el
papel de los trabajadores en la industria de la comunicación; y, las formas
alternativas de información.
Raúl Trejo Delabre, inició su
ponencia refiriéndose a la necesidad
de ampliar y diversificar las posibilidades de comunicación como paso
obligado hacia la consolidación de la
democracia. " Las organizaciones sociales y políticas -dijo- , en tanto
que forman parte de ese amplio
espectro de contradicciones y efervescencias que es la sociedad mexicana
- y más concretamente, en tanto que
integran, concientemente o no, el llamado mundo polltlco de nuestro
país- tienen la necesidad, la obligación y la responsabilidad de expresarse, de comunicarse... Gran parte de su presencia política pero también de su legitimidad interna y externa, depende de sus posibilidades
para manifestarse hacia el resto de la
sociedad" . Se refirió, luego, a los logros y limitaciones de la prensa obrera y puso como ejemplos de búsqueda creativa: el caso del sindicato de
telefonistas que utiliza una variedad

de medios para la educación y la discusión interna, a través de videocassetteras, cine, teatro, y un servicio
de síntesis y análisis de noticias diarias, entre otros; el SUTIN , que ha
producido profesionalmente dos lar,
gometrajes, ha diseñado audiovisuales y realizado avances en lo que se
refiere a prensa interna, además de
contar con el precedente estimable
de que los trabajadores tienen derecho a la información sobre la situación de las empresas donde laboran;
asimismo, el STUNAM se ha distinguido por las !novaciones gráficas de su
propaganda: atractivos carteles, mantas y folletos con marcado diseño
profesional.
Trejo Delabre caracterizó la trayectoria y les usos que el sindicalismo
ha dado a la comunicación. Agregó
que en general los sindicatos que
cuentan con alguna publicación han
dejado de lado una larga tradición de
prensa obrera, necesariamente recuperable, además de que han olvidado
cubrir la información por canales que
tengan un consenso mayoritario,
para trasladarla a los pasillos, las
reuniones grupusculares o, en el
mejor de los casos, a las discusiones
en las asambleas. " La prensa y la
comunicación sindicales -dijo-,
casi nunca son profesionales en su
producción ni en su distribución .. .
Son , más bien, improvisadas, mal
hechas, con poco contenido ... Se trata de formas de expresión que inte·
resan poco a los trabajadores y don·
de éstos tienen escasa participación ...
La prensa, cuando existe suele reco·
ger la opinión de los secretarios a
cargo de ella y no busca el punto de
vista de otros sectores del sindicato...
Y por lo que toca a otras formas de
comunicación (audiovisuales, cine,
etc.,) estas son todavía prácticamen·
te inexistentes al interior de los sindi·
catos mexicanos ... La -mayor parte de
los sindicatos del país, carecen de
publicaciones internas, regulares y
accesibles a los trabajadores ... Las
que existen , suelen ser irregulares,
burocráticas y tediosas ... Este proble·

ma se extiende Inclusive a las organizaciones sindicales que tienen prácti-

cas democráticas actlva!i y arraigadas, y que realizan acc~ones avan~adas en otros campos ... Aún estos
sindicatos democráticos, suelen tener
un prensa burocrática, plana, autoritaria". Sin embargo, " la existencia de
una prensa y una comunicación activas ... está muy llgada a la posibilidad
para ampliar el espacio de la democracia dentro del sindicalismo y, por
lo tanto, dentro del país" .
r:n cuanto a la prensa y comunicación de los partidos políticos, Trejo
mencionó que ahí sí hay costumbre y
arraigo por sacar publicaciones, especialmente entre la Izquierda, a tal
grado que "podría decirse que la publicación de periódicos, panfletos, revistas, boletines, volantes, folletos ,
cartas abieftas y recados públicos,
con frecuencia han sustituido al
quehacer polltico" , culminando enseguida, con una certidumbre insoslayable de la Izquierda autocrítlca:
"dedicada durante tanto tiempo a la
discusión interna, la izquierda miraba más dentro de si misma que hacia
el país, y el mejor testimonio de esa
actitud se encuentra en la abundancia de textos donde la preocupación
central no son los problemas concre·
tos de los mexicanos sino La Estrategia Revolucionaria, el revisionismo
del camarada fulano o las actitudes
incorrectas de zutano" .
Trejo se refirió también a las car'encias técnicas y a las limitaciones de
suficientes cuadros profesionales al
Interior de la izquierda; situación que
se ve agravada por las recientes violaciones a la legislación laboral
cometidas por varias emisoras en
contra del PRT a uno de sus programas de televisión, y la censura en
contra del PSUM, en dos emisoras de
radio del consorcio Televisa, de un
programa dedicado a criticar la
propiedad monopólica de los medios
de comunicación social. En relación
al compromiso y las alternativas posibles, este autor manifestó que: " tenemos la responsabilidad de reprobar

todas las limitaciones a la libertad de
expresión y pugnar por encontrar soluciones a las dificultades que, para
manifestar sus ideas, tienen hoy di•
versas instituciones y trabajadores de
la comunicación ... Pero más allá de
documentar y denunciar las aún fre·
cuentes y arbitrarias violaciones a la
libre manifestación de las Ideas, las
agrupaciones y los individuos progre·
slstas preocupados por estos asuntos
tendrían (tendremos) la responsabilidad de buscar mecanismos para que
la comunicación alternativa no se
desarrolle solamente en medios de
alcance restringido y fatalmente
marginales ... El cine 'marginal ', el
'foro cassette', las marionetas, las
pintas, los volantes mimiografiados y
los periódicos de·varios tirajes son
formas de expresión sin duda plausibles pero limitadas... Son adecuados
por su bajo costo, su casi nula sofisticación técnica y porque favorecen
una comunicación directa e in·
mediata, y permiten un alto desarrollo imaginativo... Pero sería un error
considerar que el patrimonio de los
otros medios de comunicación, los
medios de masas, es de la clase dominante ... La 'alternativa' en la co•
municación puede buscarse también
en los grandes medios, en la radio, la
prensa, el cine y la televisión comerciales, en las redes institucionales de
distribución, en los medios privados
y estatales ... El desarrollo tecnológi·
co también puede ser utilizado en
beneficio de los intereses populares" .
Sobre el papel de los trabajadores
en la industria de la comunicación ,
fue presentada una valiosa ponencia
colectiva " a nombre y en representación de los trabajadores que producen cotidianamente el periódico
unomásuno". ,"SITEUNO: un sindicato
y su lucha por espacios de expresión",
fue el titulo de la ponencia presentada por Bulmaro Castellanos (que en
realidad es el seudónimo que utiliza
Magú para eludir cualquier responsabiildad u reclamación de daño moral
por sus feísimos monos de nariz enroscada, chocantes puntos inútiles, o

permanentes campanas reclamando
cosas tan descabelladas como la de-

volución del Fondo Nacional de Soli·
daridad aportado por los trabajadores
para indemnizar a los banqueros expropiados), secretario general del Sin·
dicato Independiente de Editorial Uno
"Ignacio Rodriguez Terrazas··, y Guadalupe trizar, se(:retaria de relaciones
exteFnas del mismo.
t:I periódico, que había surgido el
14 de noviembre de 1977, sólo pudo
contar con sindicato luego de casi
tres años de formado aquél. Las razones de ello, fueron las siguientes: " En
sus inicios -explicaron los dirigen•
tes- , el grupo que elaboraba el dia·
rio no rebasaba las 70 personas y las
relaciones entre ellas eran eminentemente personales ... Era una especie
de 'familia' alrededor de un proyecto
polltico ... Sin embargo, es a partir de
1979 cuando Editorial Uno, la empre·
sa que publica unomásuno, empieza
su consolidación al comprar maquinaria e Instalaciones y amplia su
planta de trabajadores... Integra a ésta a trabajadores de talleres que du·
rante dos años anteriores estaban
contratados por otra empresa asociada ... Así, al existir las tres áreas: ta·
lleres, administración y redacción, la
planta de trabajadores llegó en ese
momento a ser de 250 y con ello las
relaciones laborales se complicaban ...
Las condiciones materiales para la
formación del sindicato estaban dadas ... Se tuvo que enfrentar también
una transformación en la conciencia
de todos los que trabajamos ahl... Sí,
había y existe un proyecto politlco,
pero la mejor manera de garantizarlo
y mejorar las condiciones de trabajo
en esa empresa era a través de la organización y de la regulación de las
relaciones laborales ... Y así surgió cada vez más fuerte la idea del sindi·
cato" .
Aparte de la falta de experiencia,
fueron muchos los obstáculos que los
integrantes de un centro de trabajo
con las caracterlsticas de unomásuno
tuvieron que sortear: " Los primeros ....,
intentos de organización sindical se (JI

�1
r

manifestaron en el área de talleres
y administración y con ellos se desató un aleccionador proceso de discusiones que concluyó cuando se integró el área de redacción y se decidió
constituir un sindicato con participación paritaria de las tres áreas de trabajo y acabar así con el gremialismo
vigente en la industria de la comunicación ... Se decidió además que fuera
una organización independiente para
ser dueños de nuestra conducción ...
No faltaron los intentos por afiliarlo a
la CTM o al Sindicato Nacional de Re·
dadores de la Prensa (SNRP), lo que
además de implicar serios riesgos al
interior de la organización, podrían
convertirse a la larga o a la corta en
interferencias fuera de nuestro control , para el periódico que producíamos con el cual estábamos identificados y que, como trabajadores de
la prensa estábamos también comprometidos a defender ... El panorama en
el exterior no era muy aleccionador
en este sentido ... No había ningún
modelo a seguir dentro de la industria, pues ésta en la práctica enfrentaba una disgregación y estaba en
gran parte libre de las presiones de
sus trabajadores, cuando no se les
limitaba el derecho de organización,
se mediatizaba su lucha, se imponían
direcciones sindicales propatronales
y se impedía su democratización ... Si
bien no había un modelo a seguir, lo
único que se tenía claro eran los
vicios a evitar: corrupción, verti-calidad en la toma de decisiones, gremialismo" .
Fue hasta el 16 de agosto de 1980
en que los trabajadores de Editorial
Uno, constituyeron su sindicato. Así
las cosas, la empresa "se enfrentó a
una nueva realidad que poco a poco
y en la práctica tuvo que ir aceptando... La empresa, que producía un
periódico en cuyas páginas reseñaba
el ascenso de las luchas obreras descubrió en su interior otras luchas que
no eran para reseñar sino para en-

blemas subsecuentes dada la Inexperiencia de la mayoría de los dirigentes y afiliados, además de presiones de todo tipo: " El sindicato se enfrentó desde su inicio a las dificultades del registro sindical y a dos años
de constituido continúa su lucha por
obtenerlo ... La intencionada política
oficial de dificultar la organización
independiente de los trabajadores se
hizo presente, pues a pesar de cumplir con todos los trámites burocráticos necesarios para obtenerlo, éste le
fue negado .. . El SITEUNO está conciente de esa situación y ha decidido
no cejar sus esfuerzos por cumplir
este trámite y obtener su registro".
Con sólo dos años de vida, el sindicato ha obtenido logros importantes
y ha ido madurando en cuanto a su
capacidad organizativa: " ha librado y
ha ganado una batalla por el reconocimiento interno de la empresa ... De
esta forma se ha obtenido la firma de
un convenio colectivo de trabajo en
el que se consagran conquistas significativas en los medios de comunicación como los dos días de descanso a
la semana" .
La situación tan especial a que
está sujeto SITEUNO, revela una verdadera paradoja en cuanto a las posibilidades de acceso al espacio que
ellos se eñcargan de producir: " Cualquier sindicato, cualquier organización popular, cualquier organización
política tiene más posibilidades de
expresarse en los medios de información , en nuestro propio medio, en
unomasuno, que nosotros mismos
como organización sindical .. A cual quiera de esas organizaciones les
bastaría con cubrir el importe -de un
espacio informativo para que se reproduzca su denuncia o se dé a conocer su opinión ... Nuestro sindicato,
un sindicato de trabajadores de la In•
formación , un sindicato compuesto
por trabajadores del periodismo todavía no tiene acceso a las páginas
de su propio medio para divulgar su
frentar".
' problemática coyuntural o manifestar
Se consiguió dar un paso impor- su posición política frente ¡:i diversos
10
N tante, pero era sólo el inicio de prohechos de la sociedad ... Esta situación

nuestra refleja la caracterización de
un fenómeno general que padecemos
los trabajadores de los medios de comunicación" .
Para muchos de nosotros esto es
una verdadera revelación, pues por lo
general se ha querido en muchos casos sacrificar condiciones laborales,
en aras de una política editorial que
no puede ser compartida en la medldd en que los planteamientos no
sean globales. Sucede que a veces
conocemos políticas informativas que
de la noche a la mañana son eliminadas o sencillamente deducimos que
la correlación ha cambiado. Los
casos de " Excélsior", y del noticiero
" Siete Días " del canal 13, son sólo
dos ejemplos de cómo se llegan a
conocer las relaciones internas de los
trabajadores de la comunicación,
hasta después de que el golpe o los
despidos han culminado. Por ello, resulta sumamente valioso, necesario y
oportuno, conocer de parte de los
trabajadores responsab les de un
peri ódico con presencia nacional
cpmo lo es unomásuno, la situación
que cotidianamente enfrentan y su
experiencia acumulada.
Reflejo de madurez política y del
conocimiento certero de la relativa
autonomía que los medios masivos
guardan en este país, lo observamos
en la relación de hechos escasamen·
te difundidos: " En los dos años de
nuestra corta vida sindical hemos en·
frentado acciones en defensa de
nuestras demandas laborales que nos
han exigido su difusión y ésta se ha
limitado a los boletines internos o a
la información personal o en asam·
bleas y mítines ... Pero en los mó·
mentos más álgidos de nuestra lucha,
cuando el discernimiento político nos
indicaba que a la actitud empresarial
había que respondérsele con la estra·
tegia de la comunicación masiva
-queriendo siempre producirla en
nuestro propio diario- , con diversas
argumentaciones se nos negó el ac·
ceso al espacio ... Es cierto que siem·
pre pudimos haber intentado la ob·

l

tendón de espacios en otros medios
dlstlnos al nuestro, pero una actitud
responsable frente al diario nos Impidió esa salida, que si bien es cierto
nos resolvía el problema de la incomunicación con el exterior, también
nos podría hacer cómplices involuntarios de quienes usaran nuestra infor mación para presionar sobre la
linea política del periódico" .
La lucha por el espacio en su propio medio, es la demanda que SITEUNO se propone conquistar a nivel
Inmediato. " Un periódico, como todos
los medios -continL1,an los dirigentes
sindicales- , está sujeto potencialmente a ser motivo de presiones desde muchos centros de interés y de
poder... Los trabajadores de unomásuno no desconocemos esas siempre
posibles interferencias que suelen
presionar para atenuar, modificar o
anular posiciones editoriales ... Hasta
ahora sólo la honestidad profesional
y la convicción política de los editores, así como la capacidad o solidez
económica de la empresa que dirigen
son el valladar que puede contener
esas interferencias... Nosotros sabemos que los trabajadores de los medios constituimos la otra línea de defensa ... Y sabemos también que los
enemigos de unomásuno lo son también, potencialmente, de cualquier
otro medio de información, que promueva la expresión de las mayorías ...
Los trabajadores de unomasuno tampoco Ignoramos que nuestra defensa
del medio lleva implícita la defensa
de la propuesta editorial original
comprometida con las mayorías ...
Reclamamos como propio el proyecto pollt ico que significa el periódico...
Compartimos el proyecto, lo llevamos
a la práctica defendiéndolo incluso,
como lo hemos hecho varias veces.
de los intereses que han querido opo·
nerse a él o desvirtuarlo con hipócritas simulaciones... Lo defendemos de
los enemigos de afuera y de los enell)lgos de dentro" .
Hasta aquí con la problemática de
SITf:UNO, sólo esperamos que el acceso a su propio espacio o la promoción

de otros canales de información, vengan acompañados de referencias más
explícitas acerca de la situación Interna, y en donde puedan dejarse de
lado los Intangibles " enemigos de
fuera y de dentro" o las acciones
concretas de quienes se han opuesto
a la línea del periódico y han pretendido "desvirtuarlo con hipócritas simulaciones" .
Dentro del marco de las activida·
des del Foro, se conocieron experiencias de comunicación de práctica·
mente la totalidad del país. Llamaron
la atención los logros iniciales en la
elaboraci ón de programas de " foro
cassette" . Su aplicación en un barrio
o sindicato ayudaba a los participantes a desmitificar la credibilidad de la
voz grabada, descubriéndose nuevas
posibilidades de comunicación al intercambiar cassettes que repetían el
ciclo: grabar-borrar-grabar. Destacable asimismo, resultó la experiencia
llevada a cabo en un pequeño pobla·
do de Veracruz que contaba con radio en onda corta; financiada por los
propios habitantes (en coordinación
con varios maestros rurales), se ha·
bían colocado adaptadores de onda
corta a los radios convencionales lo
que permitía una mayor comunica·
ción y cohesión de la comunidad.
También se exhibieron los resultados
obtenidos con videocassetteras, serigrafía, tarjetas postales, cine, telex,
prensa " marginal" y publicaciones de
todo tipo.
Como el objetivo del Foro era
precisamente la "libertad de expresión" -razón por la cual podía par·
tlclpar todo mundo- no faltaron los
clásicos despistados que comenta•
ban entre sí sus sospechas de que
el evento estuviera manejado por " ro-

jlllos" · o la participación de un maes·
tro del colegio militar que, aparte de
refrendar su militancia en el PST, crl·
tlcó a la izquierda por desaprovechar
las ventajas de un trabajo políticoacadémico con los futuros generales.
Para apoyar su tesis, puso como
ejemplo los resultados obtenidos en
la entrega de trabajos de fin de cursos; en uno de ellos, el alumno estaba a tal grado consciente por la situación que atraviesa el país, que
habla escrito expllcltamente que sólo
estaba esperando que explotase el
descontento generalizado para pasarse al bando enemigo (sic). El ponente·
maestro recurrió a la historia patria
para reforzar lo dicho: se refirió al
general Cárdenas como muestra de
que los militares también han tenido
posturas progresistas. La respuesta
de los asistentes se reflejó en las
sonrisas festivas de unos y en actitudes escépticas de otros. Surgió de
entre la numerosa mesa una respues·
ta contundente; encaró el ponente
anónimo (persona de edad avanzada
y profunda vehemencia), que, en prl·
mer lugar, el presidente Cárdenas
habla sido un general surgido de un
movimiento social de masas como lo
fue la revolución mexicana, y no de
una escuela militar en donde se les
enseña a obedecer, disciplinada y ciegamente, todo tipo de ordenes por
más irracionales e inhumanas que és•
tas sean; agregó luego, que el papel
Jugado por el ejército mexicano en
contra de la población, y en especial
con las comunidades campesinas
-que a lo largo de este siglo han
sido humilladas, vejadas, despojadas,
y masacradas por él-, dejaba mucho
que desear en cuanto a las bondades
de la mlllcla. Para finalizar esta dls· ...,
cuslón, Intervino el habilidoso coordi- -..i

�nador de la mesa, José Alvarez lcaza,
recordando los atropellos y agreslo·
nes que ha recibido tanto CENCOS
como su persona a manos del ejército
y afines, a los que se refirió, quizá
por su familiaridad no deseada, en
continuos lances humorfstlcos que a
todos divirtieron.
Los trabajos del Foro contaron,
aparte de las mesas de trabajo y las
plenarias, con una exposición de di·
bujos de Rogello Naranjo, y la animo·
sa y regocijante participación de va·
rlos grupos del CLETA. Agradabllfsl·
ma sorpresa resultó el hecho de que,
contrariamente a lo que sucede en
este tipo de eventos, la asistencia se
mantuvo constante a lo Iargo de los
tres días. Lo menos que se puede de·
cir, es que el Foro se mostró abierto
a las opiniones más disimiles y ayudó
al acercamiento de personas y orga•
nlzaclones vinculadas a las tareas In·
formativas.
En todo caso, el mayor logro fue el
haber sacado conjuntamente una
serle de acuerdos que aseguran la
trascendencia del evento; entre lo
más Importante, se convino en: l.·De·
clarar al año 1983, como AÑO DE LA
COMUNICACION POPULAR; 2.·Declarar
permanentes los trabajos del FORO
NACIONAL POR LA LIBERTAD DE EX·
PRESION; 3.·Celebrar tres reuniones
regionales preparativas del II FORO
NACIONAL POR LA LIBERTAD DE EX·
PRESION. La primera en Juchltán, Oa·
xaca, la segunda en la Universidad
Autónoma de Puebla, y la tercera en
la Universidad Autónoma de Zacate·
cas; 4.·Aprobar la organización de
una agencia mexicana de noticias; 6.·
Moción de censura a todos los fundo•
narlos que restringieron y/ o coarta·
ron la libertad de expresión; y, 7.•Ex·
presar la solidaridad con los medios
agredidos, entre los que se encuen·
tran RADIO UNIVERSIDAD PUEBLO (de
la UAG), RADIO UNIVERSIDAD (de la
UAP), y RADIO UNIVERSIDAD DE
ZACATECAS. Asimismo, se acordó
manifestar toda la solidaridad con
RADIO JUCHITAN.

ABANICO
En el curso de 1982, la Facultad de
FIiosofía y Letras organizó un ciclo
de conferencias bajo el rubro de "Tec·
nologia y Sociedad". De las diversas
participaciones que Involucró el ciclo
-todas ellas de maestros de la Facultad-, Deslinde seleccionó los tra·
bajos presentados por los profesores
José Maria Infante y Mario Cerutti pa·
ra darles difusión.

�LA TECNOLOGIA EN LA
METODOLOGIA DE LAS CIENCIAS
SOCIALES

¡
José María Infante
Convengamos, en prtmer lugar, que
el título propuesto es demasiado altisonante y que lo que aqul haremos
será seguramente mucho más modesto. El problema Inicial es definir con
cierta claridad qué entenderemos por
metodologla y qué por ciencias socia·
les, para luego abordar las dificultades que nos plantea la tecnologla.
El concepto de ciencias sociales no
ha tenido -ni tiene- una significa•
clón única. Plaget (1972) dice que la
distinción entre ciencias sociales y
otro. tipo de ciencias ("exactas" , " naturales", etc.) es-una tradición propia
de las sociedades con alta tendencia
especulativa (alemanes y latinos),
mientras que los países menos dados
a las especulaciones metafísicas no
presentarían ese tipo de problemas.
Sin embargo, si la distinción se ha
hecho -y p:1rece estar vigente aúnno podríamos afirmar que sólo sea
uná cuestión de capricho de científicos empeñados en seguir una cierta
tradición. La distinción Intenta rescatar, probablemente, la constitución
histórica del o los objetos de las di·
fere11tes ciencias, de una manera genéticamente diferenciada; pero más
que eso, la aceptación implícita de
diferentes niveles de construcción de
ia realidad. Sin detenernos mucho en
estas especificaciones, admitamos
que podemos denominar como ciencias sociales aquéllas cuya finalidad
es el estudio de los productos directos del comportamiento humano. El
problema epistemológico lmpliclto y
que diferenciaría a éstas últimas, es
la Idea de una acción humana que
potencialmente es autónoma, con todo lo ambiguo que esta noción tiene
aún .

g

Lo que probablemente sea un punto
en común para todas las ciencias es
que el conocimiento surge y se expresa válidamente en cuanto forma
parte de la práxls humana transformadora del mundo y que, como tal,
alcanza su máxima expresión en la
forma de conocimiento en cierto modo más elaborada que es la ciencia.

Las ciencias son, en conjunto o aisladamente consideradas, un complejo
sistema social, regulado por normas
explicitas e lmplicltas, cuyo producto es consensualmente considerado
la máxima expresión de racionalidad
para un sistema social históricamente analizado. La Idea de la ciencia como instrumento de transformación
del mundo borra la frontera, que ciertos positivistas o pragmatistas se
empeñaron en remarcar, entre ciencias básicas y aplicadas, e Inclusive
entre éstas y la·tecnología. Mucha de
la teoría que hoy hacemos en sodologla, por ejemplo, consiste simple·
mente en la crítica de los modelos
existentes, con el presupuesto lmpli·
cito de que la acción humana conciente y deliberada puede transformar esos modelos o la realidad representada por esos modelos (habría
que decir, también, que a veces no se
distingue claramente qué se pretende
transformar y que, en muchos casos,
no se tiene claro si lo que se discute
es el modelo teórico, o sus consecuencias concretas, o sus aplicaciones, etc.).

Es conveniente señalar que la ciencia no es, ni mucho menos, la única
forma de práxls.
Y luego, la técnica. En primer lugar
-y como Igualmente lo señala Mario
Cerrutl- la diferencia entre técnica y
tecnología. Técnica es la palabra que
los griegos utlllzaban para designar el
arte o la industria. Tecnologla será
estudio de la técnica con el objeto de
perfeccionarla o mejorarla. Sin enredarnos ni complicarnos en deflnlclo·
nes, la técnica seria esa forma que
asume la práxls humana cuando trabaja en forma directa en una materia
determinada con el objeto de producir una transformación especifica en
esa materia.

el

Se trata de una acción dirigida a la
materialidad, con el objetivo, generalmente expresado, de ahorrar energía en alguna de sus formas. La Incorporación de la técnica es posible
en cualquier tipo de acción humana,

desde los roles y rituales sociales
hasta los fenómenos de producción
masiva. Un aspecto Interesante de
esto seria estudiar qué roles sociales
son técnicamente eficientes y cuáles
no. En general, también podríamos
decir que la reflexión conclente sólo
Interviene en la técnica en el momento de su creación o incorporación
social, pero que entre las formas de
energía que está Intentando economizar, la psíquica es una de ellas.
¿Cuáles serían los puntos de COl)tacto y separación entre ciencia y
técnica? Sin agotar el tema, conviene
hacer algunos comentarios. En prl·
mer lugar, el nivel de las significaciones: ambas formas se diferencian
de otras expresiones de la práxls
humana -como el arte o la religión porque Intentan reducir al mínimo h
complejidad de los significados posibles atribuibles a sus expresiones;
ambas pretenden que, dadas ciertas
condiciones Iniciales, si se siguen las
reglas que ellas mismas especifican,
el producto será o asumirá una for·
ma casi única predeterminada de an·
temano y la mayoría de las veces
predicha. Para el mismo periodo histórico, la diferencia entre una ley de
Newton y la Cantata del Café de J.S.
Bach está dada por el hecho de que,
seguramente, las leyes de la grave·
dad podrían haber sido "descubiertas" por John Smlth mientras que di·
ficllmente algún otro individuo podría
haber producido una cantata semejante (seria interesante reflexionar
aquí sobre ciertos Intentos " moder·
nistas" de tecnificar el arte). Similar·
mente, las variedades que adopta la
experiencia religiosa o las construc·
clones ideológicas, son la consecuen·
cla de que carecemos de recetarios
que especifiquen las formas que de·
ben adoptar las relaciones con esos
seres que llamamos dioses y que
admitimos que los seres humanos
podemos pensar que este mundo es,
en última Instancia, tal como nos
venga en gana.
Pero, sin embargo, ambas difieren

)

)

aunque esta diferencia no sea un cor·
te total, -pues se podríéln menclo·
nar Innumerables ejemplos históricos
tomados de diferentes ciencias que
así lo demuestran-; y no sólo por la
materialidad de su objeto de transfor·
maclón. Partiendo del supuesto de
que ambas tienen como punto de
partida (y esto es válido, otra vez,
para todas las formas de la práxls) la
resolución de problemas, el tipo y la
naturaleza de los problemas diferirán,
con verosimilitud, en relación a los
objetivos. Mientras que la técnica tle·
ne objetivos más específicos, la ciencia los tiene más ambiguos, en la
medida en que " la verdad", la "publi·
caclón" o la " comunicabilidad" (Prl•
ce, D.J. de s., 1980) son criterios
muy discutibles. El objetivo es, en
última Instancia, operar en el nivel
de las transformaciones de la reali·
dad, pero en el plano de la ciencia
esto s~ harla en forma más Indirecta
- o con mayor número de mediaciones-, ya que el proceso pasaría en
algún punto por un modelo construl·
do - como reflexión conclente y ra•
clona!- cuya materialidad serla de di·
ferente naturaleza. (Esto es probable·
mente un poco más complicado,
dado que la técnica requiere tam•
blén. en algún momento, de esa reíle·
lllón).
En todo caso, ese modelo construl·
do o teorla en el plano de la ciencia
aspira a un ámbito de aplicabllldad
-o cualidad de transferencia- rnás
amplio o universal que aquél de la
técnica. Es por esto también que ciertos ejercicios de futurologla son má!t
factibles en el plano de la técnica que
de la ciencia: es posible admitir que
en veinte años más encontraremos
alguna técnica para curar el cáncer
- si admitimos que eso que llamamos
cáncer es slmlllar a otras cosas ya co·
nacidas-, mientras que no podemos
predecir cuándo aparecerá una nueva
t eorla sobre las enfermedades.
Debemos enfrentarnos ahora al
problema c1e la metodologla. Podemos
admitir en principio que ella serla el

estudio de la técnica que utlllzan
ambas formas de práxis, ciencia y
técnica, para alcanzar sus objetivos,
en un contexto social e histórico dados y para la humanidad en su conjunto. En .&gt;tras palabras, eJ conjunto
de procedimientos que, sincrónica y
dlacrónlcamente, utilizan esas dos
formas de práxls humana que han
devenido en llamarse ciencia o técnica (soy conclente de que esta definición excluye al Investigador concreto
de su campo, pero todas las deff"nl•
clones son una forma de exclusión.
La distinción, sin embargo, no es ar·
bltrarla: si la metodología fuera una
técnica de aplicación Individual, cual·
quier Individuo que siguiera sus
reglas llegaría a resultados clentifl·
camente válidos y, como vimos, ése
no es el caso).
Dije más arriba que el punto de partida del método es un problema. Un
problema es una contradicción conclentemente percibida entre dos o
más elementos de la forma clentlflca
o técnica de la práxls. La naturaleza
de esta contradicción puede ser ontologla o lógica, siendo en este
último caso relativamente más fácil
de percibir (y eliminar). Porque la per·
cepclón de las contradicciones es,
qui1.ás, uno de los hechos que con·
vierte a un hombre vulgar en un cientlflco, pero para este deve_
n lr no
hemos descuolerto aún técnicas
eficaces: probablemente la denoml·
nada formalización ayude a encontrar
esas contradicciones -lo cual es co·
rrecto en el sistema del discurso o
teorla clentmca, pero la ciencia no es
sólo teoria-. Un presupuesto Importante es que el problema surge de
algún modo -a veces oponléndosE:en el texto de un conocimiento socia·
!Izado. O sea que no hay conoclmlen•
k&gt; clentlflco que se origine de la na·
da o de la Inspiración de algún cere·
bro Iluminado. Este, conoclmlento es
más o menos sistemático, está más o
menos organizado y es más o menos
compltjo según el área de que se trate -slncronia- o del nivel de desa·
rrollo y compltjldad de los sistema•

de producción económlcosoclales
-diacronía-. El problema siempre
tiene prioridades o urgencias, según
la naturaleza de la contradicción y el
sistema de valores socialmente dados,
aunque podría decirse que en última
instancia (¡cuidado!) se regiría por la
vieja ley del "prlmum vlvere, delnde
phllosophare" .
En este punto, en el que algunos
han querido ver una diferencia entre
"ciencia básica" y " ciencia aplicada",
o entre " ciencia" y "tecnolQgia", se
estarla dando hoy una especie de reflujo, por el cual ya no se entlend~n
éstas como fQrmas de demat&lt;:aclon
absoluta (Malecky, l. y E. Olszewski,
1980). Sin embargo, admitiendo que
todos los problemas son mixtos, es
posible señalar siempre algún tipo de
prioridad en esta dicotomia concep·
tual.
Por otro lado, si bien este es un
campo en el que muy poc;o hemos
avanzado en cuanto a investigación
real admito como otro presupuesto
que' los Investigadores o clenUficos
incorporan en su trabajo Intelectual,
como otro de los aprendizajes que
deben completar, algún modelo de
pensamiento o esquema que permite
operar sistemáticamente en el pla~o
del pensamiento con cierta econom1a
de energía. Estos modelos serian da·
dos en forma genética (las estructuras lógicas de las que nos habla Piaget), o serian adaptaciones progresivas en el curso de la evolución social,
de libre adopción (modelo mec.ánlco,
matemático, estructuralista, dialéctico, etc.). Si lo consideramos !'locial es
porque así se expresa, aunque como
ya dije, es mucho lo que debemos
explicar aún en este aspecto.
Pero volvamos a la dicotomia. Si la
prioridad se establece en el campo de
la teorla, la contradicción habrá ad·
quirldo su máxima expresión . en el
sistema lógico. El proceso aqu1 debe·
rá continuar con el análisis del len·
guaje empleado para expresar el. co:
noclmiento, para lo cual se trabaJara c.,,
en dos dimensiones: la de la lógica

�(que desele esta perspectiva se col'lvertiría en una sintaxis) y la del sentido, que implica un análisis en función de categorías semánticas y pragmáticas.
Aquí nos encontramos con otro
conjunto interesante de problemas:
dado que las llamadas ciencias sociales incorporan en su lenguaje una
cantidad muy grande de términos o
lexemas -e inci~sive sememas (Greimas, A.J., 1971)-, de los lenguajes
naturales, la teoría así constituida
suele tener. caraterísticas de ambigüedad o indeterminación mayores
que otras ciencias -que ciertas divisiones de la física, por ejemplo-. El
lenguaje marca la diferencia de la génesis epistemológica de lo social, en
relación a la génesis eplstemológlca
d~I mundo físico-natural. Este análisis lógico-semántico es una critica de
los valores, ideas y conceptos exis•
tentes, critica cuyo alcance y profundidad depende de una serle de factores que no analizaré aquí. Para continuar el proceso, de la crítica se pasa
normalmente a la construcción de un
nuevo modelo. Ese nuevo modelo
consta de un conjunto de supuestos;
de ciertas aseveraciones originales y
de otras comprobadas en el marco de
otras teorías antecedentes; de ciertas
hipótesis, de regias de aplicación y
de predicciones sobre su funciona•
miento y los probables productos de
ello.
El grado de materialidad ontológica es variable, según el avance de la
ciencia en cuestión. El principio de
Pascal, por ejemplo, es un modelo
teórico que permitió la construcción
de la prensa hldraúlica, o sea un principio teórico que permite construir
objetos concretos; francisco Silvio,
para oponerse a la teoría de los humores, dijo que el cuerpo era un
equilibrio de las ·oposiciones entre
ácidos y bases (Aslmov, l., 197.3).
¿Qué tipo de modelo seria éste: teórico o material concreto?
N

n

Si la contradicción se plantea en el
nivel ontológico, con o~letos de exls-

tencia material concreta los que generalmente entran en conflicto - generalmente· y 'existencia material
concreta· deben ser entendidas aquí
de manera laxa-; se tratará aquí
también de construir un modelo para
producir la transformación. soy' conciente que a veces ese modelo apenas
es intuido o insuficientemente elaborado, pero debemos tener presente
aquello de que la distinción entre
una abeja y el más tonto de los constructores es que éste siempre tiene
alguna representación o imagen anticipada de la casa a construir.
Todos los modelos son puestos a
prueba, de algún modo, en algún
momento. La diferencia puede estar
en que esta puesta a prueba sea del
modelo strlctu sensu, sin otras consecuencias éticas o sociales, o que la
puesta a prueba se haga In sltu, con
consecuencias a veces lamentables
en muchos sentidos. En el plano de
las ciencias solemos utilizar los llamados "diseños" o "esquemas" experimentales", que son una forma de
poner a prueba los modelos. Esto es
también lo que permite la estadística:
comparar un elemento o un conjunto
ele elementos en relación a un modelo ideal. La lógica de la puesta a
prueba de modelos ha merecido considerable atención, especialmente en
muchos de los trabajos desarrollados

a partir de lo que dio en llamarse· el
Circulo de Viena, por lo que no me
detendré aquí en este punto, pero
hay que hacer una acotación importante: parece que la experiencia humana es, en muchos casos, irreduc·
tibie a las pruebas lógicas, y ciertos
estados de deseo o de necesidad son
capaces de trastornar o alterar todo
lo que pudo haber alcanzado el esquema racional elaborado por una
ciencia.
El mejor o peor éxito alcanzado por
el modelo determinará, ya sea una
revisión y una reconstrucción ya su
aplicación o producción. La idea de
éxito es, especialmente en las ciencias sociales, sumamente compleja:
¿Cuál es el "éxito" atribuible a un
modelo (y a su aplicación) que tienda
a minimizar los efectos destructivos
del conflicto social? ¿qué modelo técnico proporciona el mejor de los éxl·
tos en el tratamiento del trastorno
psíquico? Cualquiera que sea la respuesta dada a este tipo de interrogantes, debemos admitir que el éxito
no depende sólo de criterios de raclo·
nalldad científica o técnica~ sino de
criterios éticos -y a veces estéticos,
en lamentable confusión- que esca·
pan al dominio especifico de aquélla.
Quizá sea cierto que en largo plazo
eso que confusamente llamamos uer-

dad termina por imponerse, ~ero suele ser el caso que para ese momento
ya hemos cortado -y no sólo metafóricamente -muchas cabezas. Hemos sido acostumbradm, a pensar en
la historia de la ciencia y la técnica
como una historia de éxitos valiosos,
pero queda aún por escribirse una
historia de los fracasos, de aquellos
modelos teóricos o materiales que en
ese largo plazo (¿cuán largo es el largo plazo?) de que hablamos demo~traron su valor, pero que en su momento fueron rechazados, criticados,
anulados, combatidos, o Simplemente ólvidados. En general, es válido
para la ciencia lo que es válido para
todos los sistemas sociales: cualquier
modelo que cuestione los modelos
existentes en forma parcial o total ,
tiende a ser rechazado. El triste consuelo de los científicos es que general mente la humanidad olvida el
nombre del burócrata o del censor, lo
cual sólo demuestra que los cientificos son seres humanos.
Por último, si somos consecuentes
con que la ciencia y la técnica son
dos de las formas en las que se
manifiesta la práxis humana, la realidad, principio y fin de toda transformación. Sin embargo, la idea de realidad es en sí misma difícil: siendo el
objeto de la ciencia - podríamos decir que de toda forma de conocimiento- , partimos del postulado que es
ya contradictorio per se, o sea su
desconocimiento. Las múltiples formas de la expresión científica (y de
clert-as mitologías científicas) están
llenas de frases como " la realidad es
lo único válido", " la realidad es la
única verdad ", etc., que son mistificaciones, verdaderos ocultamientos
del problema de fondo. La realidad es
siempre mediata a la percepción, problema que ha causado no pocos conflictos a las distintas expresiones de
la filosofía de la ciencia. Pero la referencia a " lo real " , es una constante
en casi todas las orientaciones de la
ciencia y la filosofía . Como el tema
excede las poslbllldades de un tratamiento adecuado en este lugar, pre·

fiero dejarfo así, apelando a la comprensión (y la compasión) de ustedes
(y de mis eventuales lectores) admitiendo que la realidad es eso que entendemos usualmente por tal (¡l¡I).
Si pudiéramos representar todo lo
dicho hasta aquí por medio de un
esquema en un diagrama, tendríamos
una gráfica como la de la figura l.
A todo esto, ¿qué es la lnuestlgaclón? Tratando de mantener una relativa coherencia con lo que hasta aquí
he dicho, evitando las definiciones
etimológicas o de sentido común sin
contenido preciso -por ejemplo, " la
búsqueda de la verdad" - , la definíria como el desarrollo de los procesos
inherentes a cualquiera de las etapas
o pasos que he descrito, ya tomados
en forma aislante, ya en conjunto;
con la condición de que para el proceso global de desarrollo de la ciencia no podemos admitir' el trabajo en
uno sólo de estos módulos. Los psicólogos conductistas o experimentalistas, por ejemplo, creen que hacer
ciencia es únicamente poner a prueba ciertos modelos, reduciendo la investigación a esa única tarea y actuando como si los modelos fueran
obra de birlibirloque.
Lo interesante, creo, es que podemos extraer de aquí cierta orientación para distinguir entre la investigación como proceso social y la investigación como tarea individual:
mientras a un científico, en forma
aislada, puede llevarle toda la vida el
desarrollo de uno sólo de los módulos, el proceso global de investigación para un sistema social debe contemplar todos los aspectos. Esto puede ser Interesante como base para
discutir, eventualmente, la política de
Investigación en un área y una socle·
dad dadas. Alguna gente sostiene,
equivocadamente a mi juicio, que la
prioridad en las sociedades del
llamado Tercer Mundo deben ser los
modelos técnicos, dejando de lado
todos los otros áspectos y desconociendo, Implícitamente, el carácter de
sistema de la ciencia.

Una investigación puede ser, entonces, formular un nuevo modelo teórico, otra ponerlo a prueba, otra analizar el estado de una cuestión en un
momento dado, etc. De paso, digamos que una de las fallas que parecen presentar las ciencias sociales en
la actualidad es que muestran una
gran capacidad para proponer mode·
los, pero hay muchas dificultades
-objetivas y de otros tipos- para
construir mecanismos o sistemas o
procesos que permitan evaluar esos
modelos.
Por último, el meollo de este trabajo, no sin antes una nueva acla·
ración: me parece conveniente, según
la distinción anotada ut supra, reservar la expresión tecnología de la investigación para hablar del análisis
de los procesos generales de la investigación, con las precauciones ya formuladas: y en cambio, hablar de técnica(s) en la investigación, como incorporación de procesos en el
sistema global o en alguna(s) de sus
partes constituyentes.
¿Cuál o cuáles de los componentes
del proceso puede ser sometido a
procedimientos técnicos y cuáles son
las perspectivas actuales?
Una aclaración o más bien , una
constatación que de todas maneras
puede discutirse, es que en general,
me parece que predomina en nuestros paises una cierta orientación (o
un cierto resabio) humanista, que ha
mirado y mira, si no con tal oposición, al menos con desconfianza o
indiferencia la posible incorporación
de procesos técnicos especiales, a la
investigación (v.gr.: las computadoras), con argumentos que suelen ser
tan irracionales como las mismas
condiciones que los generan. Algunos
otros, por el contrario, desconociendo
en muchos casos las formas de operación o de acción de esas técnicas,
esperan salvadoramente de las computadoras la solución en aquel aspecto en el que podemos prever que
nunca podrán hacer por sí mismas:
pensar con cierto sentido creador o

vi
v1

�)

FIG. l. DIAGRAMA DEL PROCESO METODOLOGICO EN LAS CIENCIAS Y LAS TECNICAS.
crítico.
Un área en la que se ha avanzado
bastante pero que stn embargo
queda mucho por hacer, es la de la
recopilación de Información con destino a dos formas de Investigación: la
sistematización del conocimiento social existente y el análisis lógico-semántico de los modelos dados. En la
primera, contamos con los así llamados "bancos de datos", que consisten
generalmente en llstas de artículos o
trabajos publicados sobre un cierto
tema. El problema reside en que a
veces las Indicaciones son muy glo•
bales y t odavía queda, una vez localizada la Información, el trabajo de
revisar y analizar críticamente esas
fuentes. Adicionalmente, en ciertos
temas la lista de referencias puede
ser tan grande que más que coadyu·
var a clarificar el proceso de lnvestl·
gaclón, Impide toda acción. Necesita·
mos disponer de Información organl·
zada de tal manera que sea efectiva;
parafraseando a Einstein en su respuesta a la pregunta sobre cuál era
la velocidad de la luz, no hace falta
consumir energía psíquica en almacenar Información que puede locall·
zarse más rápidamente por otros
medios. Obsérvense aqui dos consecuencias: 1) que la organización de
los datos es ya de por si un elemento que tiene significado en función
de la teorla que se adopta, por lo que
no - puede quedar librada sólo a la
buena voluntad de los analistas de
sistemas; 2) que esto tiene consecuencias no sólo para la Investigación, sino para el proceso educativo
en general.
Un capítulo aparte lo merece el ru•
bro traducciones. Hasta casi la prl·
mera mitad de este siglo, podíamos
distinguir a las escuelas de pensamiento en ciencias sociales siguiendo
las fronteras nacionales, casi siempre
coincidentes con las fronteras llngiiístlcas. Esto Implica que, a pesar de
todo, los clentfflcos son bastante retl~ centes a leer en lenguas ex.tranjeras.
,,, Las traducciones eran, además, cos-

tosas en tiempo y recursos humanos,
y no siempre se estaba en condlclo•
nes de asegurar que se habla traducido lo mejor o más conveniente,
sino sólo aquello que por razones
más circunstanciales que de fondo
aparecía como traducible {que a veces
era sinónimo de " vendible"), Actualmente, es~amos ya a un paso de conseguir programas eficientes de computación que traduzcan con velocidades no igualables por seres humanos
casi cualquier tipo de material. Esto
acelerará la universalización de ciertos modelos científicos y hará posible una mayor depuración crítica del
núcleo de las teorías.
Otro aspecto que podemos Intentar
mecanizar es el análisis lógico-semántico de las teorfas existentes.
Aunque todavía Insuficientes -y defl·
cientes-, ya tenemos programas que
permiten examinar la coherencia sin·
táctica de las teonas, asf como la re·
petición de términos claves. Estos
mismos principios son aplicables al
análisis de la coherencia de los nuevos modelos.
Una de las aplicaciones en las que
hay acumulado el mayor número de
experiencias y procedimientos, es el
de la puesta a prueba de modelos, en
especial en lo que hace a los modelos
que se basan en teorlas estadísticas.
Sin embargo, no todo es cuestión de
apretar un botón, como creen algu•
nos: el manejo de programas como el
SPSS exige conocimientos técnicos no
muy complejos, pero si lo suficientemente especializados para que no
cualquier
Investigador
pueda
procesar fácilmente sus datos en
computadora. También en relación a
la puesta a prueba de modelos, la
teoría de los Juegos y de la simula·
clón están proporcionando Interesan•
tes perspectivas. Esto tiene Importan•
cla en cuanto, por una serle de razones -principalmente éticas-, no nos
está permitido experimentar con
sociedades. Quisiera señalar que el
problema no es simple: se ponen en
Juego aqul aspectos no sólo metodo·

lógicos, sino también epistemológicos y teóricos en cuanto al estudio
de las sociedades. M. Bunge {1981)
cree que las sociedades son sistemas
artificiales y que, por lo tanto, es
posible diseñar cualquier tipo de sociedad. Por demás está decir que no
puedo aceptar esta visión, pero el
problema no deja de constituir un interesante desafio: obliga a repensar,
en forma total y desde un principio,
qué cosa es una sociedad y cómo se
comporta como tal, antes de aplicar
las técnicas de simulación.
Por último y entrando más en la
categoría de ciencia-ficción, es probable que a la larga podamos contar
con programas por medio de los cuales ordenemos a una computadora
que analice un problema con una
perspectiva estructuralista, o dialéctica, etc., y nos proporcione las varias
alternativas posibles. No nos a~ustemos: mientras los valores humanos
sigan siendo eso, no habrá computa·
dora capaz de suplantar a un ser
humano, dado que les falta aquello
que nos distingue; la capacidad de
amar.

POLITICA DE
LA CltNCIA
)

PRIORIDAD
Dt LA
INCtRTIDUMBRE ·
¿CAMPO De
LA TtORIA?

Referenclas blbllográflcas

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Revista de Occidente.
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nologia: distinciones e lnterrelaclo·
nes, en BARNES, B. (comp.) op. cit.,
Madrid: Alianza, 165-177.

REALIDAD

�LAS RELACIONES TECNOLOOIA Y
SOCIEDAD: UNA VISION HISTORICA
)

Mari o Cerutti
Estrictamente, las relaciones entre
tecnologla, técnica y sociedad son
parte de lo que podrlamos llamar la
via cotidiana del proceso histórico,
de manera que serla lrriposlble narrar,
sintetizar o describir todo este conjunto de conexiones sin riesgo de
caer en una generalización excesiva.
Yo preferirla en este caso tomar algunos ejemplos históricos en donde esa
relación o ese lmbrlcamlento aceleró
en determinadas circunstancias
procesos de transformación socla1
que han sido catalogados como fundam~ntales en el devenir histórico, es
decir, en aquellos momentos en que
el aceleramiento de las transformaclones tecnológicas y técnicas producen en el conjunto social en el cual
se dan una serle de cambios que alteran estructuralmente una sociedad
en un plazo determinado o que, de
no ser asi,,ponen en cuestlonamlento
proyectos de carácter social que toda
una nación ha puesto en funcionamiento en un momento dado.

~

Antes de considerar el ejemplo de
la revolución Industrial quisiera señalar la necesidad de no confundir, como muchas veces se confunde en
dlstlnos autores, los términos tecnologla y técnica. El concepto de tecno1ogla se referlrta al conocer sobre la
tecnlca, es decir al estudio sobre los
problemas y procesos técnicos; lo
que algunos autores Inclusive llaman
ciencia de la técnica, esto es, una actividad gue trata de conocer con métodos de carácter clentfHco todos
los problemas que hacen a la producción y a la transformación Industrial, particularmente, y a . cómo perfeccionar las técnicas que entran en
ese proceso de producción. Con res•
pecto a la revolución Industrial, que
reitero es un fenómeno muy significativo desde el punto de vista histórico, para vertncar ésto que queremos
plantear tomarlamos como polos de
análisis dos situaciones del desarrollo de la Industria en Europa. La
primera estarla referida al artesanado
como un polo históricamente ante·
rlor a lo que posteriormente será la

gran Industria, que estarla en la otra
punta del análisis.
El artesanado, que es la forma Industrial que sobre todo se da en la
edad media (particularmente en las
ciudades europeas) tiene como característica fundamental una muy escasa división del trabajo. En este caso
el artesano se encarga de tomar la
materia que se va a transformar y de
llevar adelante todo el proceso de trabajo, participando en todas las etapas
de la transformación del objeto que se
elabora. ti sistema artesanal en su forma más pura es aquél en el cual el trabajador directo es dueño de los Instrumentos de producción y lo es también del producto que sale del proceso de producción. El artesano Inicia, desarrolla y t~rmlna siempre con
un criterio de propiedad sobre lo que
está haciendo. Es evidente aqul entonces que·la división Interna del trabajo es mínima o es muy escasa. SI
tomamos en su modelo el sistema artesanal. puede decirse que no exlstlrla esa división del trabajo que se
observa en otras etapas del desarrollo Industrial europeo. La base técnica en este caso es la habilidad del artesano.
Una de las características del slste·
ma de producción artesanal es su
gran dispersión desde el punto de
vista de la propiedad. Son Innumerables los productores dueños de los
Instrumentos de producción y dueños
del producto que están operando en
función de mercados que también
son reducidos; es decir, mercados
que en alguna medida están condicionando y limitando ese tipo de. producción. Los mercados medievales
(como muchos mercados también de
la etapa más contemporánea en
zonas de relativo desarrollo) son mercados locales que muy raramente se
extienden a otras reglones, de manera que hay una combinación entre la
capacidad de producción y la absorción de los productos por el mercado.
Este trabajador es autónomo y en
cierta medida expresa el Ideal del Ja·

Extractos de la charla dictada por el autor
enel Coloquio Tt:CNOLOOIA.Y SOCIEDAD organizado por la facultad de Fllosofla y Letras, tomados de la verslon mag&gt;letofónlca.
Selección y ordenamiento de la redacción.

coblnlsmo de la revolución francesa
de dividir la propiedad en Innumerables parcelas, para permitir de este
modo una Igualdad que de la misma
manera democratlzarla la sociedad.
Existe un sistema Intermedio entre
el artesanado y la gran Industria: el
llamado sistema de manufactura.
Aquí existen ya algunas modificaciones. La primera de ellas es que la
manufactura Implica un conjunto de
personas reunidas en un mismo establecimiento y bajo un mismo techo,
que se lanzan a la producción de un
objeto que ya no es tntegramente generado por cada uno de los artesanos
sino que es fraccionado en distintas
etapas por los distintos trabajadores
Incorporados a la manufactura. Por
lo general, la manufactura en los
siglos XVII y principios del siglo XVIII
toma como base a los mismos artesanos que por distintas razones tienen que Incorporarse al proceso de
producción, pero ya no como dueños
de los Instrumentos de producción y
tampoco como dueños dP.I producto
que genera el proceso productivo, sino como trabajadores asalariados al
servicio de un personaje emergido
históricamente que es el que posee el
control de las herramientas, de los
Instrumentos. del establecimiento de
las materias primas. etc. Históricamente surge ya el empresarlado manufacturero o burgués productor dedicado a la Industria.
A parcir de la gran Industria. en la
medida en que la habilidad artesanal
o semlartesanal no es más una parte
fundamental del proceso productivo,
la capacidad de enfrentamiento de
los artesanos ahora transformados en
asalariados se pierde; la gran Industria basada en la máquina herramlen·
ta no solamente va a multiplicar
enormemente la capacidad productl·
va de un sistema que ya es decidida·
mente capitalista, slnQ que va a mo·
dlílcar el caracter de las relaciones
sociales entre la burguesía en aseen·
so (cuyo sector mis dinámico es
ahora la burguesla Industrial) y los
antiguos productores Independientes

l

1

)

años :so y 40 llamaron semlcolonlal.
fines de siglo. Estos proyectos de in- dependiente o proimperlallsta, se
que se empiezan a Incorporar al produstrialización latinoamericanos, que planteó el nuevo proyecto. La crisis
ceso productivo controlado por el
empiezan a aparecer como ejes _de de 1929 demostró que había que
empresario. Pero además el conjunto
desarrollo económico hacia los anos estructurar un nuevo tipo de capl·
de las relaciones sociales y el conjun:SO y 40 no se generalizan en todo el tallsmo, y éste se planteó en térmito social se ve modificado en otro as·
continente. sino que se producen so· nos de un capitalismo sustentado en
pecto con la gran Industria: dado que
lamente en algunos paises (México, el desarrollo Industrial. persiguiendo
a no se demanda una mano de obra
Brasil. Argentina, Chile) que por dls· los paradigmas de Estados Unidos.
!speclalizada en el plano concreto
tintas razones, antes de la crisis
Inglaterra y Franela, paises que ha·
del manejo de la materia prima. Y en
mundial de 1929, hablan logrado l~- blan logrado altos niveles de desala medida en que la habilidad artesaplementar una cierta base industrial rrollo, productividad y de creación de
nal es relativamente marginada en
que después será el pivote de estas
riqueza gracias a ese sector funda·
un conjunto de producciones, ahora
propuestas lndustrlalizantes. Estos mental que habla revolucionado la
pueden ser Incorporados al proceso
proyectos de desarrollo dentro del
anterior sociedad: la Industria.
productivo no solamente los artesacapitalismo, Implementados por go·
nos sino Individuos sin las caracteInteresaba también construir un
biernos de carácter reformista con:10
ristlcas. la habilidad, la experiencia
el cardenlsmo en México, el peroms· tipo de capitalismo mucho más autó·
ni por supuesto las tradiciones en
mo en Argentina, el vargulsmo en nomo, que pudiera moverse e.n 1.&amp;n
todos los sentidos de los artesan~s.
Brasil y el frente Popular en Chile, plano de mayor autarqula o autono·
Justamente la revolución Industrial
tienen como uno. de sus eleme~tos mla con respecto al sistema capltalls·
en Inglaterra, la Instalación de la másignificantes desde el punto de vista ta Internacional.
quina herramienta y los sistemas de
social el haber contado con un res·
Los gobiernos reformistas fueron
máquinas herramientas, van a ser paldo que Iba más allá de un sec~or
producto
de una alianza determinada.
acompañados por una creciente incor- social; es decir: un respaldo de carac·
Ello determinó la tolerancia (y en
. poraclón a la producción de mujeres ter poli o multlclaslsta,
ocasiones Incluso el estimulo) de una
y niños. elevando la cantidad de asaserle de avances en términos de
lariados que se ofrecen en el proceso
estos proyectosº encuentran sus siproductivo. Por otro lado, esto per· militudes en el hecho de que un con- organización social y politlc~ de las
mlte tener el abaratamiento de los junto de grupos. sectores Y. clases so- clases populares. La formaclon de orsalarlos o hacer que si antes el sos- ciales se alfan momentaneamente ganizaciones sindicales y confedera·
tenimiento de la familia del artesano para Implementar Y apoyar el proyec· clones en el caso mexicano (inclusive
la reforma agraria) debieron ser im·
dependia sólo de éste. ahora depen- to y para sacarlo adelante.
pulsadas y la organización campesida de un conjunto familiar.
En la anterior forma de desarrollo na también entró en este juego de
Hay que tener en cuenta y lo recal· que se habla dado en América Latina, apoyos al nuevo Estado. Además, el
co porque se liga un segundo ejem- desde
1870-00 hasta la crisis del 29, tipo de mercado hacia el cual Iba .ª
plo histórico (que nos toca mucho -el capitalismo latinoamericano creció trabajar esta nueva Industria pod1a
más de cerca): aquellos proyectos dt' básicamente no sobre el desar,rollo alentar esta alianza social entre
desarrollo capitalista autónomo que Industrial (como se dló en Europa) sectores medios que tuvieron un
se Insinúan en América Latina en sino sobre la producción capitalista papel muy Importante (por ejemplo
los países más avanzados, sustenta· de materias primas destinadas al en los procesos de Chile y de Brasil).
dos justamente en el desarrollo In- mercado mundial. esto dio como re·
Los cam.blos técnicos en la Indusdustrial y que van a canalizar detrás sultado un grupo social que hegemo·
tria
latinoamericana van a ser partl·
suyo, como proyectos, vastos. movl; nlzaba el proceso, un grupo exportacularmente sustentados por una tecmlentos sociales que apoyaran po
dor muy ligado por distintas razones
considerar pertinente en esa coyuntu- el capital extranjero. Interesado en la nologla que ni es planteada ni produce técnicas distintas en los mismos
ra histórica un cierto tipo de refor~: producción y exportación de materias
dentro del sistema. La diferencia
. primas y un tipo de Estado que ha palses .latinoamericanos. El grado de
slca entre los dos ejemplos es qr~ sido ll~mado Estado oligárquico Jus- desarrollo Industrial de estos palses
no alcanza todavla a producir ese
mientras la revolución lndustr a
tamente porque constreñla de mane- tipo de tecnologla ni a generar ese
trastrueca totalmente el sistemadso- ra muy clara la participación en las
cial anterior, en el caso de la in us- ventajas de ese proyecto de la mayo- tipo de conocimiento Y ese tipo ~e
técnica, por lo que esa tecnolog1a
trlallzaclón en América Latina la ~o- ria de la población de los pal~
tiene que ser masivamente importada.
sa se plantea con mecanismos dlst n- respectivos. rrente a ese proyedctol a
tos dentro ya de un desarrollo capl· qLle los grupos reformistas e os Este no es un problema moral sino
tallsta que se venia planteando des&lt;ie

&lt;.,e
-..i

�A

)

un problema de necesidades de reproducción de un sector social determinado necesario para continuar
hegemonlzando los procesos económicos y soclopolltlcos.
t:sta es una época (1950-60) en que
en estados Unidos se plasma la empresa multinacional (el conglomerado) que entre otras cosas tiene, primero, una gran disponibilidad financiera, y segundo, una gran capacidad de producción en el ramo de la
tecnologfa. Los Intereses de este sector empresarial Industrial periférico
van a coincidir netamente con los Intereses de la expansión del capital
norteamericano y posteriormente del
capital europeo. fl nuevo tipo de Industria que va a surgir empero va a
plantear problemas en la alianza social que venfan sosteniendo los gobiernos reformistas: por un lado el
mercado Interior que apetece esta
nueva Industria no es necesariamente el mercado Interior de consumo
popular.

~

otro problema que plantea el desarrollo industrial . en este periodo es
que tampoco puede seguir cumpliendo con las propuestas de los proyectos nacionales. La composición orgánica del capital crece de manera muy
veloz creando este fenómeno una industria que ya no absorbe fuerza de
trabajo en las mismas cantidades de
la etapa anterior, sino que estanca la
absorción de fuerza de trabajo e incluso la expulsa en términos relativos.
Asl pues, tampoco esta propuesta
reformista se cumple, pues ya no solamente el mercado Interior no es
absolutamente dependiente del consumo masivo de la población, sino
que tampoco la Industria genera empleos con la misma velocidad que lo
hacia en etapas anteriores. Encima
de ésto, la desnacionallzaclón relativa de estos palses por virtud de la
asociación creciente, en distintas formas, del sector empresarial con el
capital extranjero, le quita al proyecto otro de los elementos Ideológicos
fundamentales: el antimperlallsmo,

es decir, ese nacionalismo defensivo
que plantearon el peronlsmo, el vargulsmo y el cardenlsmo, y que fue un
elemento fundamental en la fusión
de los distintos sectores Interesados
en el proyecto Industrial que llevó a
atenuar los conflictos entre los grupos Industriales y los obreros.

nales. De la misma manera que en
la revolución Industrial observamos
rápidamente una recreación de la sociedad que la experimenta, una transformación con surgimiento de nuevos
sectores y clases, en el caso latinoamericano se observa que sectores y
clases que antiguamente habían poEn los años cincuenta y sesenta se dido combinarse en una coyuntura
quiebran aquellas alianzas y se in- en función de un proyecto de societensifican los conflictos sociales. Lo dad, se van a separar y a enfrentarse
que pretendo destacar es que aqul Inclusive de manera muy radical
también los elementos de tipo técni- como se planteó en los años 60.
cos, las modificaciones de carácter
Las relaciones entre tecnologla y
tecnológico, tuvieron una Importancia sociedad a veces Intensifican, radicasignificativa en estos cambios que se lizan y revolucionan los procesos sodan en proyectos que inclusive pudie- ciales. Tal es la conclusión que poron plantearse como proyectos naclo- drlamos obtener de lo antes expuesto.

SEÑAS/RESEÑAS
CONTRASEÑAS

�ELENA GARRO Y SUS TESTIMONIOS

Minerva Margarita Vfllarreal
Fue hace tiempo esposa de uno de
los más grandes y afamados escritores mexicanos, también fue su peor
enemiga, también se separó de él, se
autoexilió y vive fuera de México.
Hace más de un año, cuando todavía se podía pasear por el centro pensando en los regalos de navidad, pasé
por una librería; me entusiasmó ver
un libro de esta mujer, su nombre es
Elena Garro y el libro se titula Testimonios sobre Mariana, editado por
Grijalbo.
La portada muestra una especie de
monstruo humano del cual sólo emerge un rostro de entre humos venidos
de quién sabe donde. Logra un efecto aladinesco no muy agradable y
efectivo para la venta aunque si resulta adaptable y coherente al texto.
El libro maravilla por el suave encadenamiento de imágenes. Su riqueza radica en mostrarnos a través de
un personaje-imagen la magia de sus
acciones, de sus cambios, de su vida
atormentada por la incomprensión
exterior. El narrador rescata y resalta
la belleza de Mariana en un mundo
no preparado para todo lo que su
fuerza, en cualquier sentido, pudiera
desatar. De ahí su monstruosidad.
Leí bastante lentamente el libro,
pude recrearme, gozar cada una de
sus páginas, después traté de hilvanar sus densos y complejos capítulos
en block. La lectura me sirvió· para
darle vueltas y vueltas en la cabeza
al fenómeno Garro.

0

•

Recordé que cuando era adolescente leí una nota de Helena Paz aparecida en un periódico local acerca de
su padre y las posturas políticas de
éste que ella no compartía. Yo leía a
Octavio Paz con cierta frecuencia, me
deslumbraba su obra. Aquí habria
que reconocer que él es uno de los
intelectuales que se ha preocupado
por analizar y dar con la esencia del
carácter social de los mexicanos. Sus
libros ofrecen alternativas de esclarecimiento de los movimientos sociales,
de los jóvenes, de la condición de la.

mujer en una sociedad machista por
tradición.
Dejé la nota en algún lugar de mi
mente y continué leyendo al sabio
poeta reivindicador de la otredad ,
Fourier, los reflejos , los ·espejos, la
pérdida de la identidad perdida , el
hombre, las piedras y el sol. Seguí
con atención sus artículos y conferencias, me disgusté con varios amigos de izquierda por los enjuicimientos que de él hacían a priori, sin
haberlo leido, y la duda sobre la nota
de su hija permaneció intrigándome.
Augusto (personaje clave en Testimonios sobre Marlanaj es un hombre
incapaz de comprender y acompañar
a una mujer que hace navegar la reaHelad en la fantasía de relojes que indican otro tiempo, que se incluye y lo
incluye en el diluirse de minutos
opuestos al tiempo cuadriculado. Augusto es un hombre intelectualmente
muy capaz, es un hombre de oficio
que sabe lo que quiere y a dónde va;
Mariana, su esposa, es un ser compulsivo, atrayente y desgarrador, es
la antítesis de Augusto-razón-poder.
Para Mariana lo establecido es un
juego de prisiones, busca escapar de
su sentirse atrapada entre normales
que terminan agrediéndola, juzgándola por su insensatez.
La vida d~ Mariana se desenvuelve
como una madeja de situaciones enredadas. El d~seo siempre está presente, siguiéndola . Cada hombre es
un distinto olor de tierra posible de
acariciar y por qué no, de saborear;
cada ser encontrado en el extraño
testimonio es el otro que se enamora
y excita (cada uno de distinta manera) de una Mariana tan impredecible
como la misma fantasía que es la vi da de todos los días, de una Marianadeseo, una mujer aprehendible desde
cualquier ángulo de la pasión , una
mujer que se nos esfuma en la muerte, una mujer finalmente muerta. ¿Y
qué acaso vivir en este paraíso de
búsquedas insaciables donde el deseo
es acallado por nuestras voces '"conscientes", no es de morir de a poco to-

dos los días?
Mariana: " ...el capricho de una loca,
enamorada del joder". una niña desenfrenada cuyo deber ser le pasó de
reojo y tal vez ni así lo miró; una
inestable adolescente que cambia de
actitud como de camisa, una bella
joven cuyas pu_pilas son nidos de
golondrinas que hacen crecer a la
nostalgia por aquello de sus partidas;
una mujer que conoce el amor de
varios colores y huye de éste por encontrarlo semejante a una jaula, una
mujer hecha con toda la fuerza de la
Belleza como la que Rimbaud sentó
una noche en sus rodillas y la encontró amarga , y la injurió; o simple·
mente la mujer que todas las mujeres
llevamos dentro y ahogamos todos
los segundos de todas las horas y
adormecemos con miles de ideas de
paz y tranquilidad , de necesidad de
apoyo y constancia , de urgencia de
sabiduría , de esa que aprehende todos los minutos por parte de su pareja (amigo, amante, compañero, hijo.
padre, hermano , maestro, enemigo,
psicoanalista, o presidente de la república, por que hasta este último nos
sirve de sostén para recostar la soledad que tambi én por €.Se mutismo
todas llevamos dentro).
Mariana no decidió ser sino que es
y deambula con todos los tropiezos y'
todas 1as ambigüedades que este te·
rreno impone . Mariana es el sueño
mismo, es la manifestación abierta
de la incongruencia de lo que vivir en
este mundo res ulta para cualquier
mujer.
Lo demás en Testimonios sobre Ma·
riana son pretextos y pre-textos para
llevarnos a su desenvolvimiento co ti·
diano, a la instancia onírica donde
una mujer vive para vivir, no para
dejarse morir a cada momento en los
brazos de su pareja o del m edio am·
biente que acompaña a cada relación
para sostenerla como ese medio am·
biente quiere.
Y a Mariana el medio ambiente la
negó. No era posible y menos aú n
permisible que una ilusa recreadora

de la belleza en sus piernas, brazos,
rodillas , y rostro, anduviera despa·
rramando el deseo por todas partes,
y men os aún en esta era en que la
ciencia ha avanzado a tal grado que
hasta el deseo ha contribuido a la
elaooración de uno de los logros
conceptuales de la psicología, y si no
pregúntele a Freud y su libido.
Mariana es la esposa de un intelectual sudamericano que vive en París y anda de gira en gira buscando
el éxito de sus conferencias, títulos Y
fiestas raquíticas de afecto como esas
grandiosas reuniones que depara el
mundillo editorial después de la
edición de ciertas obras.
Mariana no participa de la avaricia,
envidia, celos, habladurías y demá~
nefasteses donde también el cafe
rehierve para concentrar el sabor, do, de lo ingenuo desde lo sabio, de .sostuvo con Huberto Batis, finalmenahora si culto de la clase dueña del lo apolítico desde lo político. Sólo as1 te publicada en el semanario jalapeño
capital cultural, del codiciado arribo podemos captar a la Mariana muerta Punto y Aparte.
de algún premiecito grandioso, o la que yace por ahí en alguna parte del
El semanario llegó a manos de Eledirección de una revista nacional, o libro. Decididamente muerta, tal vez na y ella, desde París, envió_ una_ca_rya por lo menos un doctorado h?no- necesariamente muerta, cotne lo ta a Carballo que éste considero neris causa. Y con todo esto a Marrana ameritarían las buenas costumbres cesario reproducir por estimarla como
se la llevó el tren conducido por su en torno al crudo narcisismo que " ...uno de los testimonios más signimarido, Augusto, y los secuaces de recrea y solventa al personaje.
ficativos de la literatura mexicana reéste. y obvio, si a Rimbaud la belle~~
El semanario Punto, publicación in- ciente " . La carta de Elena niega la
sentada en sus rodillas le parec10 dependiente que por desgracia no to- identificación Elena Garro -Mariana, Y
amarga ahora imaginémonos a la das las semanas nos llega a es~e. pa- desgarradora y abiertamente remar·belleza deambulando de un lado a norama gris desde el centra_hs1mo ca aspectos trascendentes sobre su
otro con todas las consecuencias que D.F., en su número tres, nos hizo po- postura acerca de ella misma, de Paz,
esto acarrearía a un escritor sudame- sible la lectura de una nota de Em- de su hija Helena, y de otros pe_rso~aricano con conciencia e identidad manuel carballo sobre la terrible Y jes de una o de otr_a maner_a inmisbien logradas a la latinoamerica!"a, Y amorosa Elena Garro, donde Carb~llo cuidos en esa extrana y terrible relauna gran preocupación por su figura parece hacer las paces con
vertl· ción , y en algunas obras literarias
y el poder, porque tal parece como ces Irreconciliables de la llteratu~a que al parecer la refieren.
lo muestra el libro, que la fama a ve- mexicana contemporánea: Octav10
ces se reduce a eso. Mariana es el Paz y Elena Garro, desdE: lo que pareDe su aclaración a Carballo -y me
símbolo del deseo acompañado de in- ce fue el divorcio o amistad de m~imagino que a otr?s que supusieron
genuidad y desastre, el deseo que nos chos de nuestros escritores, enemilo mismo para b ien o para mallleva a la muerte.
gos y / o aliados ya sea de Paz o de
deduzco que efectivamente la autora
Elena Garro nos describe a una Ma- Garro.
tuvo 1a condición suficiente para
riana tan adorable a la que por lo
El comentario de Carballo muesl~a esencializar a una mujer encantadomismo odiaríamos. La toma de posique
,a cosa es densa Y el sllenc10 ramente diabólica en el mundo irre·
ción de la autora en su texto es clara
también
lo ha sido; deja entrever que soluble de la imaginación y los espe·
y yo la señalaría como la posición
a
él
se
le
ocurrió relacionar los Te~!I· jos (Mariana) desde una fuerza encande quien puede (posee los elementos)
montos
sobre
Mariana con la relac1on tadoramente diabólica en el mundo
entregarnos su visión de lo bello desmarital
de
Octavio
Paz y Elena Garr~, novelístico de la creación y los reílede lo terrible, de lo claro desde lo osen
una
charla
sobre
este libro que el jos (Elena).
curo, de lo aparente desde lo profun-

?ºs

.¡:,

....

�LA NACIONALIZACION EFIMERA

Benjamín Palacios Hernández
"SI, pero anótese también que es el
regreso de la tradición polttlca y económica de México la que se refiere a
los actos de autoridad de la cúpula,
no a las condensaciones democráticas
que brotan en la base de la sociedad.
La tradición que vuelve en la expropiación de la banca no es la de la solectlvldad, sino la del presidente, su conldo no es el del clamor nacional sino
el de la voz solitaria que decide por si
ante la nación lo que la nación será en
adelante. Es la tradición autoritaria de
México, no la democrática, la que regresa. y actúa, autoritariamente, en el
mejor Interés de la nación. Pero sigue
siendo -sola, autosu{lclente, abrumadora- la voz Imperativa de la cúspide
que baja como un rayo y estimula,
aliena o atrae a esa sociedad que observa abajo, diestra en el arte de
callar y obedecer, que en materia de
participación no parece conocer sino
los extremos: la parálisis o la Insurrección".
Héctor Agullar Camln.

La nacionalización de la banca fue
un acto taumatúrgico. Su virtud primera fue la de sumir en el asombro
-que Inmediatamente dio paso a la
Indignación- a los nacionalizados, a
sus Ideólogos e "Intelectuales orgánicos". Por otra parte, la estupefacción
fue también compartida, y quizá en
mayor grado, por la izquierda y por
los más amplios sectores englobados en lo que llamarlamos democracia crftlca.

"nación capitalista" - se ha utilizado
en condiciones concretas históricas,
señalando las condiciones históricas
de formación de la nación, pero sin
aludir a una "comunidad de lntere·
ses" y la fisonomía espiritual de la
burguesía y el proletariado.
c) La única manera de comprender
la esencia de nación es a través del
análisis de las particularidades de
cada una de las clases que forman
una nación determinada.
d) Es inconveniente hablar de "una
comunidad de vida económica de
personas" al referirse al concepto de
nación, pues mediante esta formula·
ción se velan las contradicciones de
los intereses económicos de la gente
de una nación socialmente heterogénea. Más que "comunidad de vida
económica", debe hablarse de comu·
nldad de relaciones económicas.

¿Quiénes y cómo intervinieron en
ella? ¿Cuáles son las perspectivas
reales de la nacionalización y cuáles
las expectativas abiertas al ulterior
derrotero socioeconómlco de la nación?.
EL CONCEPTO DE NACION
Quien quiera hablar de nacionalización debe también considerar el con·
cepto de nación. Esto da cuenta de
inmediato de la complejidad del
asunto y de la dificultad para orlen·
tarse certeramente en el problema
-que no es sólo de política económica, ni coyuntural, ni superestruc·
tural- de las nacionalizaciones.

SI bien los primeros comenzaron,
ya en la semana siguiente al Informe,
a moderar su ira y a silenciar las
señales de alarma, esto se debió
-pasado el susto contruldo por la
estridencia repentina- a la visualizaLa referencia teórica de fondo al
ción de las múltiples opciones que el
concepto -de ninguna manera lne·
decreto mismo (¡5ero sobre todo la quívoco- de nación, con sus deter·
tradición de una masa educada en la
mlnaciones históricas, geográficas,
pasividad y en la subordinación-adoétnicas, lingüísticas, culturales y de
ración al Estado y las condiciones y . relaciones económicas, no ha estado
la forma en que se produce el decreaquí presente. ¿Cómo hablar con su·
to; condiciones, forma y tradición
ficiencla de la nacionalización sin
que comunican a la expropiación sus
una referencia explicita y una asunalcances y limitaciones) abría para
ción clara de este concepto, de lo
una pronta restauración.
que significa, por tanto, "Interés na·
Por su parte, la Izquierda y en gene- clonal"?
ral los sectores anti-oligárquicos conSin pretender descubrir continen·
tinuaban sumidos en el alborozo, nates ya poblados, sólo señalamos una
cido más del desconcierto y de su
ausencia teórica que cobra su precio
endeble capacidad teórica y polltica
en el análisis político que no quiera
concreta que de una asunción real y
ser simplemente episódico o responexacta del significado y las poslblll·
der a la coyuntura.
dades que, en el contexto, adquiría la
Como apuntes mínimos para un
nacionalización.
marco de elaboraciones posteriores,
Cierto que hubo reticencias, que no dejamos aquí algunas nociones de
faltaron tncluso las reacciones lrre·
Suren Kaltajchian.1
ductlbles y univocas que no Iban más
a) Ningún problema nacional puede
allá del rechazo de esta "pugna lnter·
resolverse sin la comprensión previa
burguesa", de la denuncia del hecho
de la esencia de nación. Debe dese·
como tendiente "tan sólo" a desarro•
charse el análisis anatómico de los
llar el capitalismo y de exigir a voz
fenómenos, caractefisticas y rasgos
en cuello la expropiación sin lndem•
generales de una nación, pues éste
nlzaclón, como si para la Izquierda lo
es incapaz de aprehender las relaclo·
"aceptable" de una medida estuviese,
nes vitales.
sin más, en función del rejuego de la
rettlbuclón monetaria.
b) El término "nación burguesa" se
emplea para caracterizar la fisono·
¿Cuál fue entonces el significado mia política y social de una nación
de la sociedad capitalista en su con·
de esta naclonallzaclón? ¿Cuáles fue·
ron sus causas últimas e inmediatas? Junto. Este término -junto con el de

)

e) La nación es una forma especial
de comunidad de personas precisa·
mente porque no sólo se diferencia,
por principio, de las comunidades tri·
bales, sino que se distingue de las
nacionalidades del período precapita·
lista por una precisión mayor de la
disposición de las fuerzas de clase,
por una polarización mayor de los
rasgos político-sociales y espirituales
de estas clases y por una comunidad
mayor de la flsonomia espiritual, por
la solidez de las uniones de cada una
de las clases que Integran a la nación.
f) Las clases explotadoras dominan-

tes exageran el significado y "el monto" de la comunidad de diversos

rasgos sicológicos entre los represen·
tantes de diferentes clases de una so·
la nación, lo cuai significa especular
con los sentimientos nacionales de
los trabajadores. Existe ciertamente
un determinado "colorido nacional"
de la vida, pero éste es percibido de
manera diferente por el trabajador
que por su explotador. Existe un colorido nacional de los sentimientos Y
de las tradiciones, pero su contenido
puede ser diametralmente opuesto Y,
sobre todo, esta diversificación se re·

fleja en la forma de pensar y de ac·
tuar de las clases.
g) Lo que existe de común _en la
mentalidad de las clases antagonlcas
de una sola nación se define prlncl·
palmente por las condiciones natura·
les comunes y por los grandes acon·
teclmientos históricos que conmovle·
ron a toda la nación en general, aunque éstos, en última instancla,tlenei'l
un modo distinto de reflejarse en los
sentimientos, en el pensamiento y en
la acción de las clases antagónicas.
Hasta aquí Kaltajchlan, y hasta
aquí también la referencia al marco
conceptual. A poco de profundizar en
el asunto, puede apreciarse que
hablar de "nacionalización" -cual·
quiera que ésta sea- remite de inme·
diato, al menos, a tres nociones cla·
ve: estado, nación e Interés nacional.
Cualquier expropiación en estos ca
sos es llevada a cabo por el Estado, Y
la diferencia esencial entre estatlza·
clón y nacionalización estr)ba en si
aquél -como ente relativa, aunque
ampliamente autónomo- se constrl·
ñe a tomar formalmente, y en mu·
chos casos transitoriamente, en sus
manos la Infraestructura y los
medios de que se trate para "reorlen·
tar" su usufructo y utilización en vlr·
tud de los mismos intereses de clase,
aunque todo ésto "renovado" con
ajustes parciales y, frecuentemente,
con exclusión -más o menos tempo·
ral- de las funciones de los sectores
sociales irredentos, en este caso, los
banqueros privados. O bien, para vol·
ver a la diferencia arriba planteada, el
Estado se asume a si mismo como el
real -y no supuesto- representante
de la nación, y entonces la expropia·
ción de aquella Infraestructura Y
medios trasciende el mero acto con·
flscatorio y "reorlentador", establece
una ruptura con el previo usufructo
por y para una clase determinada Y
la nueva orientación pasa a coincidir
con el Interés de la nación en su con·
Junto.
Esto último, salvo tal vez en el País

de las Maravillas de Alicia, no puede
llevarlo a cabo un Estado -él sólo y
su alma- por más poderoso que sea,
si no cuenta con el respaldo -a la
vez impulso, apoyo y fuerza obligado·
ra- de un amplio consenso moviliza·
do de las clases en las cuales encarna, en un momento dado, el interés
de la nación. Y ésto como actos previos, que preparan, exigen, conducen
y .a final de cuentas desembocan en
el acto nacionallzador tomado por un
Estado sensible, con una cierta voca·
ció.n democrática y popular. Los "ac·
tos de apoyo" a posterior!, Incluso en
el caso de ser reales, auténticos y
espontáneos (en el sentido de autóno·
mos con respecto a la "invitación" y
promoción estatal), no denotan sino
la debilidad de la conciencia y del
respaldo de unas masas sometidas a
la paternidad del Estado.
No se trata, como la derecha, de
denostar y descalificar una naciona·
lizaclón "denunciándola" como estatización. Se trata, para nosotros, de
asumir las cosas tal y como en reali·
dad son, sin restarle "méritos", por
más limitados que éstos sean, pero
sin agregarle ilusorias posibilidades.
De otra manera, sólo se consigue ali·
mentar la tradición paternalista na·
clona!, la estatolatría tradicional Y
consolidar la de por sí exigua inde·
pendencia operante de la izquierda.

Para documentar nuestro pesimismo (digamos que de la. inteligencia)
pasemos ahora a considerar breve·
mente las principales posiciones ver·
tidas en torno a la nacionalización.
LA IMAGINACION CLAUSURADA
(La reacción de la derecha)
"SI en la segunda mitad del siglo
XIX los hacendados de la época colonial hablan sido capaces de poner
fuego a sus propiedades como parte
de la pelea por la Independencia de su
patria, sus degenerados sucesores
eran capaces de poner fuego a la patria para conse, &amp;1ar sus propiedades".
Carlos Rafael Rodrlguez.

l~
vt

�•

\

Existe entre nosotros un fenómeno
literario, posible tan sólo en este país
9ue el PRI construyó, el presldenclahsm~ caracterizó y la dfrecha cerril y
folklorlca, con su profunda vocación
corporativa y dictatorial, ha matizado.

su vasto capital teórico-literario (que
·consta, se~ún pudimos percibir, de
c~atro o cinco ideas fijas y compulsivas) y se lanza de frente contra el
Estado estatizador y soclalizante.

se sabe de dónde) sus fortunas para
convertirlas en dólares.
3) Puro rollo que se trata de una nacionalización. Ante lo que se encuentra el ricacho y libreconcurrencial
No se puede intentar un análisis cté pueblo mexicano es una hórrida y
Luis Pazos, veracruzano, abogado,
con estudios de economía y adminis- ideas donde no las hay; nos limitare- totalitaria estatlzación. " La revol utración en el Instituto Tecnológico de mos a asumir el papel de cronista de ción mexicana ha sido traicionada, lo
Estudi?s Superiores de Monterrey, es la pobreza intelectual y moral, inven- que ahora tenemos no es el cumpliel fenomeno best selle, ~ás sorpren- tariando y dejando constancia de miento de los-postulados de la revo~ente .~e los últimos tiempos. s·us este fenómeno muy mexicano, bas- lución, sino (¡¡!!) el cumplimiento de
obras (de esas cuyo titulo ocupa, tante "clasemediero" y en extremo los postulados del partido comunista".
en •enormes caracteres y con colores ultramontano. . Enfrentémonos a ello 4) " Ya no es necesario que los sociafuertemente contrastantes, la por- con buen humor. He aquí el nuevo listas tomen el poder, ¡ya lo tfenenl".
tada entera), con contenido telegra- Evangelio según San Pazos:
5) " A partir del 1 ° de septiembre de
fiado, conciso y despreocupado por -El Primer Mandamiento (tomado de
1982 la economía mexicana es sociatoda objetividad, encuentran su éxito
San Ludwig von Mises): " La propie- lista" .
en el hecho de estar dirigidas no al
dad privada es el terreno en el cual 6) " Moralmente (la expropiación) es
cerebro, sino al "corazón" , el bolsillo
un robo de un grupo de gobernantes
las semillas de la libertad se nutren
Y el instinto de clase de sus lectores:
Y donde arraiga la autonomía indi- a un grupo de ciudadanos mexicanos" .
esas " clases medias" tan susceptibles
7) " Los desequilibrios económicos
vidual en que se funda todo progrede manipulación, a las cuales se les
que en los últimos dos sexenios se
so intelectual y materia!".
- vende precisamente aquello que quie- -Primer Dogma Sagrado (tomado,
han dado en México son consecuen•
ren leer, construyéndoles una razón
cla de la excesiva Intervención del .Espor el germanófilo Pazos, de San
"creíble" a sus temores y estimulantado en la economía y no, como alguLudwig Erhard): "Allí donde la fundo su conciencia conservadora.
ción del mercado es sustituida por nos han afirmado, de la libre empresa" .
la actuación de los funcionarios, y
Un ejemplo. El libro de Pazos Deva8)
" No vivimos bajo un sistema de
la competencia por una burocracia
luación en México tuvo, entre el 20 de
economía mixta sino que vamos a
dirigida,
desaparecerán
la
mejoría
octubre y el .30 de noviembre de 1976
pasos agigantados hacia un capitadel rendimiento y el progreso" .
además de la primera edición, cinc~
lismo monopólico de Estado" (No, no
impresiones de 10,000 ejemplares ca-El Nuevo Catecismo Mínimo Actua- es que Pazos haya extraviado la razón
lizado:
da una. ,Esto es, 60,000 ejemplares
y sea ahora un " izquierdista antimoen tan solo un mes y diez días. En la 1) " La causa principal de la crisis ac- nopólico". No se trata, obviamente,
portada, debajo del título, aparecen
t~al es un gasto público expanslvo(3) de la célebre y debatida noción martres meditadas preguntas: "¿Quién dis- financiado con la emisión de circu- xista del CME, sino de un juego litepuso de la mitad del valor de mi di- lante que desencadenó una inflación ral de palabras que designaría, según
nero? ¿Seguirán perdiendo valor mis Interna mucho mayor que la de Esta-- Pazos, un sistema capitalista en el
ahorros? ¿Cómo parar este desorden?"
dos Unidos e hizo necesaria cada día cual el agandal/ador Estado monopoEn páginas Interiores, en una múltiple una mayor deuda externa y la deva- liza la actividad productiva y econódedicatoria, Luis Pazos se dirige " a 1uaclón de la moneda".
mica, con alevosía y ventaja sobre
los dieciséis millones de mexicanos 2) Fue la desconfianza en el gobierno los desamparados empresarios pride la clase media, que perdieron la actual la creciente inflación lo que vados.
mitad de sus ahorros; a la clase hu- provoco, obligó y compelió -contra
milde, que vio alejarse la oportunidad sus muy profundos sentimientos na- 9) " En los países libres y democrát ide salir de la pobreza, (y) a los pro- cionalistas- a que ··millones de mexi- cos el gobierno crea un ambiente de
ductores, comerciantes y empresarios, canos" decidieran, entre la nación y ~rden y Justicia para que cada quien
a quienes siempre se les adjudica el la bolsa, quedarse con esta última libremente planifique sus activiclades
papel de villanos ·en estas tragedias" . cjeposltando su dinero en dólares tan- económicas (es decir, así como el
que tiene más saliva traga más pinoSeis años después, Pazos(2) desem- to en México como en el extranjero. le y cualquiera puede hacer de su
P&lt;;&gt;r
tanto,
nos
revela
Pazos,
no
fueron
'
~olva sus cansinos y poco lmaginacola un papalote, que cada quien ex·
solo los banqueros los desleales y
&lt;t t1vos estribillos, adecúa convenlenteplote como pueda y todo lo que
traidores,
sino
esos
(fantasmales)
mi&lt;t mente· -según la ocasión lo ameritellones de mexicanos que sacaron (no pueda ...), en los gobiernos fascistas
el Estado dirige toda la economía. Es

r

por ello que con base (??) en la teorla
polltlca y económica, podemos darle
el calificativo de fascistas a todos
aquellos que buscan la rectoría del
t:stado en la economla, tal como lo
hicieron Hitler y Mussollni" .
-9 Revelaciones Divinas Para Salir de
la Crisis:
1) "La alternativa de México es un
sistema de libre empresa" .
2) " Disminuir la participación del fsdo en la economía y el grado de Intervención estatal en la misma" .
3) " Reducir el gasto público" .
4) ~vender empresas paraestatales
para hacer frente a las deudas del
sector público tanto Internas como
en el extranjero" .
5) "Terminar con la demagógica reforma agraria y dar en propiedad el
tjldo".
6) " Suprimir gradualmente el protec-

cionismo y crear un clima de competencia entre los productor~s q~~
beneficie al consumidor mexicano .
7) "Abrir las puertas al capital extranjero para que se aumente sanamente la oferta de empleo y producción" . (Hay que reconocer que, de
1976 a la fecha, Pazos ha morigerado su "espíritu Internacionalista"
- que la Mallnche envidiaría- o al
menos se ha vuelto más cauto. pues
entonces este economista de utlleria
proclamaba abiertamente la ven.ta de
las empresas estatales a los ·cap1tallstas extranjeros, al fin que éstos " se
llevan mucho más dinero por concep·
to de intereses de los préstamos
hechos a PEMEX. que lo que se llevarian si fueran sus dueños").
81"Garantizar el orden y la segurl·
dad" (El Estado-gendarme).
9) "frenar las tendencias socialistas
del gobierno" .
Y esto es todo. Como se ve, no se
trata de otra cosa que de las escuáll·
das verdades reveladas de un mítico
capitalismo dt: " libre competencia",
redivivo en este orate afortunado. La
paranoia antlsoclallsta de este pob~e
discurso es evidente, aunque mas
grave es su depredador espíritu anti·
naclonaJ.

En el fondo y entre líneas relampaguea la magnlflcaclón del Estado,
como fautor omnipotente y soberano
de todos los males (y, potencialmente,
también de todos los bienes que de el
se quieren conseguir) que aquejan ,ª
" la nación", es decir, a la burgues1a
en todos sus sectores y gradadones.
Esta adoración -en positivo o en
negativo- del Estado es compartida
en mucho, como veremos, por un
amplio espectr~ de los sectores de·
mocrátlcos y de izquierda. La estatolatrla es una sólida tradición en el
país, que ha llegado casi a integrarse en el sentido común de las clases
y de aquéllos que se pretenden sus
portavoces.

terlor del PRI, etc.
Su reacción inmediata ante la nacionalización de la banca n~ es, de
esta manera. irrelevante, y si slgnicativa.
su versión del asunto(4&gt; nos la ofrece en forma de crónica novelada de
los acontecimientos del Gran Día ( 1°
de septiembre de 1982) y de las
horas inmediatamente precedentes Y
subsiguientes.

La primera evidencia es la_ forma
conspirativa en que se decldlo, el de·
creto nacionallzador. Todav1a las
masas -que después serian convo~adas, en toda la tradición de la pohtl·
ca oficial mexicana, a apoyar el acto
soberano del Estado- no entraban
en el libreto; no podían, no debian
hacerlo, pues esto seria sumamente
A LA IZQUIERDA DE DIOS-PADRE
(Una triste historia de posibilidades e peligroso para los limites y cau.~es
preestablecidos por la cons~irac1_on.
Ilusiones truncadas)
que tenia su proyecto de na~1onahza" Pero no, No era una máquina. fra,
ción " moderada" . La perseguida (y aléramos, seres humanos con la emo- canzada) no-Intervención de las ma·
clón exacerbada, con naciente, pero sas determinó de entra~~ los -~lcanya plena conciencia de que atestlguá- ces de una naclonalizac1o_n moJ1~ata,
bamos un hecho fundamental en la pusilánime y efímera, a d1~e~enc1a de
historia del pals. Nos mirábamos unos
una nacionalización dec1d1da ~~e,
a otros, complacidos, gratificados, ca- calando en lo profundo de la poht1ca
si en la conmoción. Los menos lnhlbl·
económica Y social del régimen, trasdos gritaron vitares a MéxlGo Y a Ló·
cendiera sus propios limites y al~~npez Portlllo~'.
zara el verdadero interés de la nac1on.
Miguel A. Oranados Chapa
No hubo entonces vocación para ello.
Granados Chapa es uno de los más
El texto del informe, dice_Granados
relevantes personajes del periodismo Chapa, se entregó en Los Pinos hasta
democrático, de ese ente que -en
las 10:'. \0 de la mañana del
~e
tas condiciones de nues~r~ México septiembre, mi~u.tos antes del m1c 10
bárbaro- asume caractenst1cas cua- de su lectura of1c1al.
sl-herólcas. En él. como en muchos--.. " Durante los días previos (... ) fl seot~os. se reflejan los sentimiento~'.
creto de lo que se Ideaba fue co_
?sercnterlos, opiniones Y formas de perci
vado perfectamente,(5J José Andres de
bir los acontecimientos trascendenOteyza José Ramón López Portillo Y
tales de la vida nacional ~e una ~mCarlos ' Tello, con algunos asesores,
pila gama que abarca distintos es r_a- a arecian con frecuencia reunidos en
tos y sectores sociales: la pequen¡
s~lones próximos al que ocupaba el
burguesía de Inspiración democr .
Presidente en Los E'inos, en la retica y progresista, la Intelectualidad
dacción del último informe. Papeles
democrática no partlda~la, 1?s sectoiban venían, pero nada trascendió
res " Ilustrados" Y nacionah:r~ auhasta\ue la decisión era irreversible" .
0
téntlcos (que en nuest~as ~?~ c ~~~
Conspiración, si, para evitar el asalto .¡,.
equivale a decir: nac ona is as rf.
Y el alerta de la derecha, pero tam- ui
luclonarlos), algunas aves raras a m-

'.º.

�bién decisión política tomada sin
apelar a la intervención popular (que
debió haber sido su más firme apoyo),
confiando en el consenso pasivo que
el Estado puede exigir cada vez que
lo cree conveniente.
"El Estado -decía el Presidenteya no estará acorralado por los grupos de presión". Reconocimiento implícito de que lo estuvo. Y los hecho.s
-que siempre vuelven sobre (o di·
cho- demostraron, ya al día siguiente de la expropiación, que lo
sigue estando. El "cerco" tuvo su (re)
encarnación en las primeras medidas
del nuevo régimen.
Mientras tanto, Granados Chapa
concluía: "Muchos permanecimos allí
(en la lectura del informe), haciendo
como. que oíamos, en realidad estábamos ya imaginando el nuevo país
que íbamos a hacer en adelante. Afuera, en efecto, otro sol brillaba sobre
otro México (... ) La banca es nuestra,
cada día". Cabria preguntar: ¿durante cuántos días? Y sobre todo, ¿de
quién?

y la fuga de capltales.
"Un devastador conmcto había comenzado a engendrarse entre la acti·
vldad financiera y el capital productivo. En los últimos meses el Estado
se endeudaba en el exterior casi sola·
mente para satisfacer la demanda especulativa de dólares y concretar la
salida de capitales. Los grupos gobernantes estaban siendo 'habllmente'
desarmados: las posibilidades reales
de gobernar se esfumaban: se habla
planteado un conflicto de poder" .
Pero si bien el acto expropiatorio
no puede entenderse sin recurrir a
las características y tendencias de la
estructura económica del pais,(7)
también es cierto que aquél no agota
su explicación en este nivel. Es necesario, por tanto, considerar las condiciones histórico-actuales que hicieron
posible adoptar y concretar esa decisión.
Esto aparece claro en la existencia
de muchos países del llamado Tercer
Mundo que conservan los mismos
problemas que aquí desembocaron y
produjeron la nacionalización bancaria. "No por ello -dice Blanco- el Es·
tado cuenta en esos países con fa
capacidad po/ltlca de tomar tal determinación".

Existieron también reacciones menos entusiastas, más escépticas y
-por ello- matizadas. De una recopilación&lt;6l de artículos sobre el tema
aparecidos en la revista Nexos, desta·
can los de José Blanco (La expropia·
Sobre el cimiento de " los problemas
clón obligada), José Manuel Quljano estructurales básicos de la economía
(La banca que fue) y Héctor Aguilar , mexicana, entre los que destaca. concamin (Memorias de una expropiación). tundente, la dependencia externa",
Blanco localiza la causa fundamental
de la nacionalización de la banca pri·
El primero -economista y director
vada en "~I devastador conflicto que
de la Facultad de Economía de la
UNAM- desenvuelve su análisis a empezó a tener la contradicción
permanente entre el capital financiepartir de la localización de las causas
ro (naci~!'lal e internacional) y el capiprofundas, económico-estructurales,
tal productivo" . Sin embargo, no
que se constituyen en el telón de fonbasta
observar el modo como se relado explicativo de la nacionalización.
cionan en general estas dos formas
de capital. " Es preciso incorporar a
La sorpresa general que significó la este examen las causas por las que
nacionalización de los bancos priva- ese conflicto afectó la esfera del podos se explica por "el mimetismo der y las formas en que lo hizo, y es
pertinaz que caracterizó al Estado en necesario agregar, finalmente, las ralos últimos tiempos frente al curso zones por las cuales el Estado tuvo
cada
vez más perverso de la crisis capacidad política para actuar como
10
actuó" .
~ financiera nacional" .

" El propio desarrollo capitalista introdujo cambios profundos en la estructura de clases del país, para las
cuales la lnstltuclonalidad política
fue convirtiéndose en una camisa estrecha incapaz de contener y canall·
zar las demandas económicas y poli·
tlcas acumuladas, derivadas de los
acentuados rezagos sociales, del de·
sarrollo agudamente desigual y de la
indigencia de los procesos democrá·
ticos" . Estos hechos y tendencias
-uno de cuyos síntomas fue el movimiento estudiantil popular de 1968·
determinaron la erosión de la tegitl·
midad y el consenso popular del Estado a fines de los años sesenta y
principios de los setenta.
Contra los esfuerzos de recupera·
ción política iniciados por el Estado
durante el gobierno de Echeverría se
levantaban al menos dos sólidas limi·
tantes: " la crisis económica gestada
en las décadas anteriores (...) y el de·
bilitamiento del Estado (...) por el ro·
bustecimiento de las altas clases do·
minantes (señaladamente los grupos
bancarios y financieros), y por el
retraimiento productivo del propic,
Estado" .
Al concluir el sexenio de López Portillo, las cosas no sólo no habían
cambiado, sino que habían empeora·
do. Una especulación propiciada por
el sector financiero del Estado y su
política, dependiente de la política fl·
nanciera norteamericana, y alentada
por la banca privada, que al mismo
tiempo succionaba y concentraba ga·
nancias, propiciaba la " dolarización"

Según López Portillo en su Informe,
"era necesario salvar nuestra estruc·
tura productiva". La defensa de si
mismo, que nunca asumió el capital
productivo -señala lúcidamente
Blanco- , dominado Ideológicamente
por el capital-dinero, la asumió el Es·
lado.
La nacionalización fue posible
también porque, si bien la política
económica del Estado ha sido indu·
dablemente favorable a la fracción
hegemónica del capital, aquél conser·
vaba su capacidad constitucional pa·
ra mantener o retirar la concesión de
la actividad bancaria a los partlcula·
res y porque seguía también ahí,
"por más pasivo que fuera, un consenso más que suficiente para adop·
tar la medida nacionallzadora".
"Desde el punto de vista de la na·
clón -concluye Blanco-, la nado·
nallzaclón bancaria encierra enormes
potencialidades de remodelación de
las condiciones Internas de producción (... ) ,Queda sin embargo por .de·
!ante, la lucha y la definición de la
politlca financiera ... Bien puede establecerse una polltlca análoga a la del
pasado o puede cambiar en una di·
recclón más acorde con los Intereses
populares... Ello depende principal·
mente de la acción polltlca de las or·
ganlzaclones de los trabajadores, d~
la que depende también que el hecho
histórico de ta nacionalización no se
traduzca en posiciones de autorlta·
rlsmo del Estado ... El fortalecimiento
económico de éste, en un país de
economía periférica, dependiente y

suQordlnada, donde la burguesía lo·
cal tiende profundamente a su desnacionallzaclón, constituye una vía prl·
vllegiada para la ·c onstrucción de la
nación, siempre que ello sea acompa·
ñado del fortalecimiento de las
organizaciones sociales y po/ltlcas de
la sociedad clvll".(7)
QÚijano por su parte, en un claro y
lúcido esbozo político-económico,
centrado sobre todo en las caracterís·
ticas del sistema financiero mexicano
(que de 1973 en ·adelante empezó a
comprimirse), que tenía como una de
sus principales características el pre·
dominio de la actividad especulativa
(Insertada de lleno en la "productiva"
perspectiva de las devaluaciones y el
deslizamiento de la paridad del peso
con respecto al dólar), plantea que
"el gobierno mexicano decretó la na·
clonallzaclón de la banca y estable·
ció el control de cambios acorralado
por los hechos" , es decir, ella no fue
resuelta por designio o convicción
Ideológica plasmada en un programa
previo, sino por defensa.
Quijano distingue, como resultado
de la nacionalización, dos posiblli·
dades alternativas: que la banca nacionalizada desempeñe una función
pasiva, esto es, Intermediar entre
quienes tienen dinero disponible y
quienes necesitan liquidez; o bien
una función activa, consistente en
emplear el sistema bancario como
generador e Impulsor de la actividad
productiva, es decir, en el caso, reo·
rlentar y vlablllzar un proyecto lndus·
trlal acorde con el desarrollo nacional.
Esto último -concluye-, " es uno
de los grandes retos que se le presentan a la banca nacionalizada" .
Finalmente, Agullar Camín. Su artí·
culo parece ser el más s11gerente. En
una exposición a flashazos, crea una
Imagen en claroscuro, un discurso
ambivalente y en apariencia contra·
dlctorlo; tal vez el objetivo era ese:&lt;9l
suscitar, a través de asunciones
opuestas del milagro naclonalizador,

la reflexión sobre un hecho que dista
mucho de ser nítido e inequívoco:
- " En un sólo acto fueron barridas
décadas enteras de construir la rea·
lidad contraria, de erigir sin tasa poderes bancarios y financieros (...). Co·
mo una auténtica pompa de jabón,
ese poder que llegó a pensarse alter·
nativo al del Esta.d o y al de la socie·
dad, se desvaneció en el aire como
una pesadilla que acaba en cuanto se
rompe el sueño que la arropaba" .
- ·"Sí, pero quién será andando el
tiempo el Salvador Barragán Cama·
cho de este sindicato bancario, quién
el Osear Flores Tapia de estos recurson nacionalizados, quléri el Espinoza
Iglesias de esta nueva generación de
banqueros".
- "¿La restauración? Hay como una
lógica Interna en el guión que han
estrlto los hechos: todo salto, trae
consigo su propio saltapatrás" .
- "Este severo ajuste de cuentas tie·
ne ya el pequeño inconveniente de
ser irreversible".
¿De qué se trata a final de cuentas?
Y el sólo hecho de preguntárselo es
de por sí un gran mérito: ¿rompí ·
miento con el pasado, recomposición
popular del Estado, reducción del po·
derío oligárquico-financiero (o, como
Monslváis se permitió decir: " un sólo
tajo que extirpa entero el núcleo del
gran capital" ); o reforzamiento, me·
diante una medida transitoria, del
autoritarismo estatal y reversibilidad
plena de un proceso que sólo llegó a
atisbarse a sí mismo?
CONCLUSION
"Como de las revoluciones, asl de
las reformas, tienen todas, lo necesitan Incluso, su thermidor, su momento de freno y restauración, el hueco
por donde se meten los Intereses desafiados o abolidos por él cambio, Intereses que saben resistir, oponerse,
ocupar las rendijas que la transformación olvida o minimiza y por lo tanto
regala a las fuerzas que supone haber ~
vencido. Es el fenómeno que proba· -.J

�PARA PEINAR A UNA MUJER
BLANCA

Jorge Mandujano Guzmán
A Ju lieta
blemente vivirá la banca nacionaliza·
da en los próximos años: la restauración conservadora, el modo como Irán
ocupando espacios y posiciones las
tendencias derrotadas, esa siempre
dura lección de la historia que sabe
permanecer más de lo que cambia".

Desfilan por esta infinita tierra
garzas
que van a vivir al mar
cada milímetro de aire fracturado
cada terrón
cada espuma
revolotea su calma
su terrible ·diario
de paso a asalto
son fantasmas aves
que llegan
de nosédonde

Héctor Agullar Camln.

Las respuestas las ha empezado a
aportar puntualmente el mismo Esta·
do mexicano, atrapado en la doble
tensión de su pusllanlmldad histórica y su espíritu restaurador. Ahi don·
de la sociedad civil movilizada y ·el
avance de las masas le han Impuesto
cambios orientados a una democratl·
zación de la vida pública y la construcción de potencialidades Internas
para un desarrollo auténticamente
nacional, el Estado, su clientela y su
base social dominante, han venido a
escamotear (Institucionalmente, eo el
mejor de los casos) todo logro progre·
slsta.
Y cuando el Estado -como en esta
ocasión - actúa de una manera "soberana", el procedimiento es mucho
más expedito. El " cerco" se restable·
ce, el Estado reafirma su vocación
fiel a su tradición y sustento social ...
y la Ilusión desaparece.
Esta ocasión, todo mundo reacclo·
nó más en función de poslbllldades
especulativamente asignadas, que en
base a certezas fundadas en conslde·
raciones viables.
El paternallsmo, la inconsciente (o
no) estatolatria y la histórica acción
gravitatoria de un Estado potente y
omnlcomprenslvo sobre una endeble
sociedad civil, cobró una vez más su
cuota de Ilusiones deshechas y espe·
Tanzas burladas.

~

La lección puede ser ésta. Pero no
es moraleja. La actividad - fundada
en una percepción clara de las partl·
cularldades y posibilidades (pero
también de los caminos obstruidos)
reales en una sociedad y un Estado
tan sul génerls como los nuestrostiene ahora la paiabra.

Siempre ha sido más redltuable el
pesimismo de la Inteligencia que el
optimismo de la subjetividad.
NOTAS
1. fl concepto de " nación", en Historia y
Sociedad No. 6, 2a. época, México, 1975.
2. La estatlzaclón de la banca, fdltorlal
Diana, México, 1982.
.3. De aquí en adel,fnte todos los subraya·
dos, agregados y comentarlos entre pa·
réntesls, son nuestros.
4. La banca nuestra de cada dla, Ediciones
Océano, México, 1982.
5. Todos los subrayados, también aqui,
nos pertenecen.
6. Cuando los banqueros se van , Ediciones
Océano, México, 1982.
7. Pero no sólo esta ausencJa permite ma·
!entender un acto politlco determinado.
Ella también adquiere un rass¡o operante
-en sentido negativo- como laguna
análltlca, llevando Incluso a los extremos
absurdos de "explicar " la naclonallzaclón
como consecuencia directa de las emociones y caracterlstlcas Individuales de
un sujeto. Asl, Granados Chapa (en un
íácll recurso perlodlstlco, bien es cierto)
pudo decir: " la co nciencia del propio no-

nor, del aprecio que cada quien tiene de
si mismo, tiene exacerbamientos notorios
en López Portillo. Sus emociones contaron
mucho en su gobierno. Aquí no tenla
porqué ser distinto".
S. Habrla que señalar aqul que, en la re•
laclon entre esto último con aquel íorta·
leclmlento del Estado, debe establecerse
claramente que se trata de una relación·
distinción sólo metodológica. Es decir, asl
como Qramscl plantea que la distinción
entre Estado (sociedad politlca) y socle·
dad civil tiene un carácter metodológico y
no absolutamente real, asl tampoco debe
entenderse en un sentido total esa rela·
clón de determinación reciproca entre
fortalecimiento del lstado y fortaleclmlen·
to de la sociedad civil, sino como una
mera (aunque necesaria) relación metodológico-expositiva, pues es evidente que
n·o se trataría -precisamente en las con·
dlclones descritas por Blanco- de un
simple " fortalecimiento económico" del
Estado sino que se haría necesaria tam·
blén una transformación de é!lte, expresa·
aa en un cambio de su vocación polltica.
Es decir, tendrla que existir la mediación
necesaria de uná nueva voluntad estatal.
9. Aunque tal vez también sea el reílejo
de la Incertidumbre real, nacida de la sor·
presa histórica, que no alcanza a decidir
una definición estable sobre la propia
asunción del hecho.

su voz delata
una montaña
una boca rota por los añós
un corazón despedido a media cuadra
su piel receta
la dósis exacta del abandono
trenzan las horas
.un sabor de gloria amargo
un sabor que será siempre una noche
en los labios del que acecha
un pedazo de sal creciendo hasta los ojos
al fin y al cabo -ya se sabeIrán a vivir al mar.

�GUILLERMO MACLEAN:
fOTOORAfO DE LA VERSATILIDAD

CHARLAS EN PASADO

Erick Estrada Bellman .

Lutz Brinckmann

"Toda Imagen es pollsémlca, Impli-

ca, subyacente a sus significantes, una
cadena flotante de slgnl{lcados, donde
el lector puede escoger algunos e Ignorar otros".
Roland Barthes

La primera Impresión que tuve del
libro de fotografías de Guillermo
Maclean me confirmó la versatilidad
que debe tener el fotógrafo en México
o Latinoamerica para poder destacar en el oficio.
Con lo anterior no quiero decir que
la versatilidad se manifieste en todos
los fotógrafos, sino en aquéllos que
no conformes con manejar la técnica
sólo en alguno de sus aspectos van
más allá en la interminable búsqueda.
En Maclean encontramos manifiesta
la versatilidad de la búsqueda y la
creatividad desde la primera hasta la
última página de su libro de fotografías, lo diverso de la imagen, desde lo
bucólico de una reja ("El abrazo",
1969) -la más antigua de sus fotos
publicadas- "Lo real", la fotografía
instantánea, la natural, el espectáculo au vi{, los trabajos comerciales o
publicitarios, la macrofotografía del
cristal, el reportaje gráfico -excelente- y los retratos de personalidades
hasta algunas de sus fotografías expuestas recientemente en la ciudad
con el título de "Medidores". En
suma, un portafolio bastante completo.
La fotografía es ante todo técnica y
el conocimiento de ésta es necesario
para llegar el siguiente paso: comunicar, decir algo en imágenes. Maciean
maneja a la perfección la técnica y
logra de la comunión de ésta con el
arte de crear fotografías que se caracterizan por el momento preciso donde
no hay necesidad de palabras.
Es definitiva la influencia que Maclean tiene del reportaje; de él brotan
una serie de Imágenes vivas (gente
del pueblo, niños, ancianos, adultos
en su escenario de todos los días):
son captados con naturalidad en "el
momento", con sus expresiones propias que Maclean hará suyas sobre el
papel fotográfico.

Oulllermo Maclean, Fotógrafo
Editado por Ediciones Cast'Hlo
0 Monterrey, N.L.
tll 1982

Entre sus trabajos comerciales, bodegones para anuncios de vinos, fábricas y carteles, creo que lo más importante tanto en creatividad como
en acabado final lo logró con los car-

teles de promoción de las Artes y FIC.
En fodos ellos destaca de manera
bastante acertada el origen o el principio del quehacer pictórico.
Es una verdadera l_ástima que no se
halla incluido el "Trabajo Secuencia",
un cartel del Centro de Arte FIC en el
que tres personajes de madera (modelos de dibujo o pintura) se bañan
en unos botes de pintura dando las
combinaciones de color más variadas
sobre un fondo negro. Este cartel me
parece que es de las expresiones fo.
tográficas más importantes que ha
producido nuestra ciudad en los últimos tiempos.
En el retrato Guillermo Maclean logra captar con gran fuerza las características, expresión y contorno de
sus personajes, muchos de ellos son
excelentes. Destacan los retratos de
la escultora Gerda Gruber, la expresión y contorno del poeta Carlos Pe·
llicer, la composición y el manejo de
grises en el ceramista Ron Dier, t.1
composición sobre blancos de Roberta Brittingham. Asi como lo espontáneo en los retratos de García Márquez
y Vargas Llosa. El libro no está sujeto
a una cronología, .las imágenes surgen sin tiempo, sin tema aparente.
Un portafolio de fotografías bastante
completo en el que existe un solo
pero y es a mi parecer la distribución
que se le dio a las fotografías blanco
y negro con la segunda parte de fotografías blanco y negro debido a la
disposición que tienen los trabajos
comerciales y periodísticos en color y
que provocan un rompimiento; éstos
pudieron haber ocupado la primera
parte del libro o bien el final con lo
que tendríamos una lectura sin con·
trastes.
La edición del libro -muy bien cui·
dada- nos deja ver un futuro promi·
sorio para quienes se dedican a las
artes visuales en nuestra ciudad; es
una buena publicación hecha en casa.

Temática variante, la fotografía de
Maclean es en realidad una muestra
de lo diverso de la fotografía con mu·
cho sentido de creatividad en el oficio.

Más allá de su carácter profeso de
''Charlas", este lib_ro ofrece una Introducción, corta pero clara y válida, a
los tipos más frecuentes de documentación colonial de México, como son
la "Real Provisión", "La Real Cédula",
y " La Real Ordenaza", La representa•
ción, tanto en copia facsímil como en
transcripción paleográfica de muchos
documentos con Interés regional, me·
rece la atención, sobre todo, de investigadores y maestros de historia en
Nuevo León.
Debido a los límites del material
documentarlo presentado, no era po·
sible incluir y explicar paleográfica y
diplomáticamente ejemplos de la ri·
quísima documentación notarial, con
sus problemas paleográficos muy especiales, presentados por el uso de la
"escritura cadenilla".

ciendo nada más las separaciones
modernas entre las palabras a efecto
de facilitar la lectura.
En síntesis, un libro que se requería
para la región; un libro bello, muy

útil e Interesante.
Ma. Elena Brlblesca Sumano, Charlas
de paleografla y diplomática hispano•
americana, R. Ayuntamiento de Monterrey, Monterrey, 1982.

Las dificultades de desciframiento
pueden convertirse frecuentemente
en una verdadera pesadilla para el
historiador y han contribuido al uso
limitado de estas Importantes fuentes
históricas, de marcada Importancia
para la historia social y económica.
Por la misma razón, quedaron excluidos también ejemplos de la correspondencia rica e impo~tante entre
la Corona Española y sus vasallos Indígenas, tan típica en el siglo XVI en
México debido a que aquí, en el nor·
te, los lnd'ígenas no tenían oportunidad de aprender a leer y escribir; fueron simplemente esclavizados y exter·
minados.
El estilo de transcripción paleográ·
ílea, ejemplificando en la transcripción del primer documento (p. 15 f.),
es el que se usa más en la actualidad,
resolviendo las abreviaturas del texto
original, sin Indicar en la transcrlp·
clón que hubo abreviatura, privando
al lector en esta forma de un elemento dé crítica de texto, cuando no tl~ne acceso al original (p.e. rl = r(ea)I •
real).
•
También es notable el Intento de la
autora por conservar en lo posible la
ortografla del fexto original, lntrodu·

UI
to-'

�LA SUPERVIVENCIA DE UNA ELITE
PORFIRISTA

¡
Alejandro Saragoza

REGION

Para estimar la magnitud y origina•
lldad de la Revolución Mexicana, bas•
ta recordar movlmlente,s semejantes
en otros lugares. fn efecto, barrió no
sólo al régimen polltlco de Porfirio
Dlaz, sino con toda la sociedad porfl•
rlana, esto es, con las clases sociales
o grupos y sus Ideas, gustos y cos·
tumbres.
Daniel Coslo Vlllegas.

El 6 de Junio de 1910 llegaba a
Monterrey Francisco l. Madero para
continuar su campaña política contra
Porfirio Diaz. La tensi ón crecia a med Ida que el tren en que viajaba se
aproximaba a la ciudad. Dos días antes multitud de simpatizantes se ha·
bían reunido en San Luis Potosí para
vitorearlo y la víspera unas mil gentes se apretujaron en. la estación del
tren de Saltillo para manifestar su
apoyo al " Apóstol de la Democracia".
Pesaba no obstante en el ánimo de
Madero y sus colaboradores la violenta represión a los maderistas en dias
recientes.
Sólo un puñado de individuos se hi•
cleron presentes a la llegada del tren
para recibir a Madero. El contingente
estaba formado !}Tácticamente por
parientes y algunos amigos. Pero al
abordar el automóvil que habí.a de
conducirlo a la casa de su familia, el
candidato advirtió a cientos de espectadores que de repente habían salido
quién sabe de dónde: eran los restos
de una muchedumbre de diez mil per•
sonas que fuera brutalmente dispersada sólo unos momentos antes de
su arribo a la ciudad. El vehículo se
dirigió con rapidez hacia la residencia
de los Madero (que antes, irónicamente, había sido propiedad de Ber•
nardo Reyes).

(') El texto de este trabajo Integra
uno de los capitulos de la tesis doctoral que el autor presentó en la Universidad de Berkeley, California. saragoza es actualmente Jefe del Programa de Estudios Mexicanos de esa
Universidad.

Aquel dia, bajo la mirada vigilante de
la policía -marcada a su vez por varios osados maderistas- el nieto de
Evarlsto Madero conferenció con algu·
nos miembros de su familia a la par
que un interminable desfile de visitantes entraba y salia de la mansión.
Las circunstancias eran criticas; la
amenaza de un peligro Inminente se
cernía sobre la atmósfera ya de suyo
tensa. Se llegó a una decisión y
Madero procedió a despedirse de su
familia para salir de inmediato hacia
Torreón.
Serian las nueve de la noche cuando Madero, su esposa Martha y Roque
Estrada, uno de sus colaboradores
abordaron el automóvil que los
esperaba para dirigirse a la estación

del ferrocarril; los rodeaban sus fa•

millares, amigos y simpatizantes.
En ese momento varios hombres se
presentaron en el lugar diciéndose
policías y exigiendo que Roque Estrada los acompañara. Francisco Madero
los encaró pidiéndoles que se Identificaran. En la confusión que se produjo, Estrada se escabulló para esconderse en la casa de los Madero.
Frustrados en su propósito, los sedi·
centes pollcias se retiraron y Madero
pudo iniciar su trayecto.
En la estación lo esperaba de nueva cuenta la poJlcla para Interrogarlo
sobre el paradero de Roque Estrada.
Madero rehusó proporcionarle cualquier información. El tren fue demorado mientras los agentes policiacos
realizaban una infructuosa pesquisa
en pos de Roque Estrada. Acto seguido arrestaron a Madero.
A casi un año de distancia, los empresarios de Monterrey enviaban sendos telegramas a Porfirio Diaz en los
cuales manifestaban su " apoyo incondicional'' al bamboleante dictador.
Los apellidos eran familiares: Garza,
Sada, Calderón, Muguerza. Rivero,
Cantú, Trevlño, Zambrano, Milmo, Elizondo. Seis meses más tarde, Francisco l. Madero sería electo presidente de México. El 19 de octubre de
1911 regresaba triunf ante a Monterrey que, en esta vez, le brindaba una
bienvenida apoteósica; miles de habitantes de la ciudad se volcaron en la
estación del tren para aclamar a su
nuevo presidente. La élite de Monterrey, de manera destacada, también
se hallaba presente; sus anteriores
telegramas habían si do aparentemente perdonados si no olvidados.
Las Sada, Garza, Muguerza, Ferrara y
otras familias se unieron al entusiasmo de la familia Madero en los preparativos de una pomposa recepción.
La noche siguiente, el Casino Monterrey, esto es, " las familias que formaban la aristrocracia de la ciudad ",
ofreció un reglo banquete en honor
del presidente Francisco Madero
justamente donde, trece años antes,

e

�la misma élite celebraba la visita de
Porfirio diaz. De hecho, la actual re·
ceoción a Madero parecía la cuesta
en escena de una obra ensayada con
diferente vestuario en 1898; sólo que
ahora el actor principal era otro presidente. El escenario y el reparto permanecían los mismos.
La composición de la clase alta en
Monterrey no pudo ser cambiada -al
menos no substancialmente- por la
Revolución Mexicana entre 1911 y
1920, es decir, por el gobierno de Ma·
dero y por los regímenes que lo sucedieron. En suma, "el conjunto de la
sociedad porfiriana", como lo señala
Cosío Vlllegas, no pudo "ser barrido"
en los inicios de la revolución. La élite asentada en Monterrey fue respetada en gran medida por los sucesos
revolucionarios. Las fuentes del
poder económico, que entroncaban
con el carácter histórico de la revolución, les permitió sobrevivir y continuarse a los principales capitalistas
de Monterrey.
11

Un importante proceso de industrialización distinguió a Monterrey, la
capital de Nuevo León, durante la
época del porflriato. Según Isidro Viz·
caya Canales, las causas del excep·
cional desarrollo de Monterrey se fincan en ui,a "combinación, fortuita en
grado muy considerable, dt.. un nú·
mero relativamente importante de
factores" ,3
En el único estudio extenso que se
ha hecho sobre la industrialización
de Monterrey, Vizcaya Canales destaca la Interrelación de factores externos e internos aue se han manifestado como agentes de crecimiento
económico y la transformación de la
ciudad.

~
in

Para el historiador regiomontano,
los principales factores externos fueron el arancel Mckinley de 1890, la
disponibilidad de capital extranjero,
la estabilidad del régimen porflrlano
y las facilidades que ofrecían ya para
entonces las vias de comunicación

a la ciudad. Desde luego, unos factores se revelan con una mayor importancia que otros. El arancel Mcklnley
rue catalizador ae la actividad meta·
lurgica de la ciudad, e incluso oe
otras ciudades que aprovecharon la
coyuntura precipitada por el gravamen del gobierno norteamericano a
los minerales Importados. La inversión externa aceleró e influyó obviamente al desarrollo de Monterrey. Va·
rios inversionistas extranjeros participaron en la creación de las empresas que marcarian su proceso de
industrialización, fenómeno no exclu·
sivo de esta ciudad, bien es cierto, ya
que el capital extranjero se hallaba
presente en toda la región norte de
México. De la misma manera, la
. "paz" porfiriana se extendía a todo el
país y Nuevo León no era el único
donde se había implantado.
Las buenas comunicaciones de que
gozaba Monterrey favorecían a otras
metrópolis del norte. Aunque otras
ciudades parecían disponer de las
mismas facilidades, por ejemplo Saltlllo, capital de Coahuila, la de Nuevo
León tenía un acceso más directo al
puerto de Tamplco y a las minas de
carbón que se importaba para abastecer la industria regiomontana, a la
frontera con los Estados Unidos y a
la vía que conduela a la ciudad de
México.
Sobre esto último cabe decir, sin
embargo, que el ferrocarril por si
mismo no era estímulo suficiente
para el desarrollo de la industria.
En el estudio de Vizcaya Canales,
las fuentes Internas que hicieron posible la industria regiomontana incluyen las leyes proteccionistas, la dlsponlbi lidad de fuerza de trabajo semicaliflcada, el papel decisivo que jugó
en este proceso el gobernador Bernardo Reyes, la proximidad de Monterrey a los Estados Unidos, la existencia de agua suficiente para el uso
de la industria en la capital del Estado, el espíritu emprendedor de los
hombres de negocios reglomontanos
y la presencia de capital nativo en

abundancia.
De nuevo, aunque Vizcaya Canales
asigna a los factores internos un
peso igual, algunos mostraron tener
una mayor Incidencia que otros. Porfirio Díaz deseaba el desarrollo industrial y facilitó el establecimiento de
la manufactura. En este sentido, la
legislación de Nuevo León para estimular la industria no fue significativamente distinta d'! la de otras localidades.5 Y en lo que hace a la fuerza
de trabajo, la demanda constante de
ésta y la presencia de numerosos extranjeros calificados en el período de
1890-1910 contradice al aserto referente a los trabajadores nacionales
semi-calificados. En efecto una de las
huelgas más importantes de tal
período tuvo por origen la preferencia
otorgada a los trabajadores extranjeros sobre los nativos. Varios historiadores, por otro lado, coinciden con
Vizcaya Canales en el elogio de Bernardo Reyes. Empero, en la época an·
terior al porfirlato "existía en el país
una larga tradición de apoyo gubernamental al desarrollo de la manu·
factura".7 Las políticas liberales de
Reyes en Nuevo León emulaban la
actitud de su mentor y traducían un
concepto ya establecido entre los
hombres que dirigían la política del
país.
Vizcaya Canales precisa, no obstan·
te, la importancia de la posición geográfica y el capital nativo de Monte·
rrey. Con todo, la naturaleza y el carácter de su industria revelan una diferencia significativa respecto de la
industria en otras regiones. Los atributos económicos de Monterrey le
permitieron convertirse en el centro
de una economía regional basada en
la explotación de la región norte de
México por el capital extranjero. La
posición y facilidades de Monterrey
contribuyeron a darle una función de
punto de exportación e importación
ventajosa para los capitalistas extran·
Jeros. El arancel Mcklnley activó el
desarrollo de la industria en Mon·
terrey, una industria orientada hacia
la exportación que subrayaba el papel

de conductor de los intereses económicos extranjeros .Jugado por esta
ciudad.
La prosperidad y el crecimiento de·
mográflco del norte de México produ·
Jeron la ampliación del mercado Interno y el consumo en particular de
artlculos tales como alimentos, ropa
y bebidas. La agricultura de la reglón
y por tanto los hacendados nacionales y extra::Jeros se vieron beneficiados por el mercado Interno y externo
que absorbían una extensa gama de
productos que iban, del algodón a las
naranjas. La gran demanda de textiles, harina y azúcar era racional a las
necesidades del crecimiento de la
reglón y a la explotación de productos tan variados como maderas, derivados del metal, tabiques y cemento.
La importación de numerosos productos era posible, pero el costo de su
transporte era a menudo prohibitivo
como para hacerla redituable. Por
otra parte, y acaso más determinante que lo anterior, era el tipo de ex·
¡&gt;lotaclón -la extractiva- al que se
orientaba el capital foráneo. De aquí
que el comercio permaneciera en
manos de los grandes comerciantes
norteños. Con recursos suficientes,
los capitalistas nativos vieron asl la
oportunidad de explotar la demanda
Interna de un área en rápido desarrollo.
En Monterrey se hallaba un grupo
de ricos comerciantes que disponía
de recursos de capital para Invertirlos
en la Industria. La prosperidad que
en general se advertla en el norte
había engrosado sus Intereses. Su
conocimiento del tráfico comtrclal
los aperclbla de la expansión del
mercado regional. Las primeras In·
curslones de estos comerciantes en
la Industria textil, manufacturera y
metalúrgica hablan resultado exitosas
y motivadoras en los años previos al
auge económico que se Inicia en

1890.
Este crecimiento condujo al establecimiento o expansión de Industrias
de transformación vinculadas a las

dustrla reglomontana. En tanto que
demandas del consumo Interno
la Inversión europea totalizaba 400
En estas condiciones, la dlsponibi•
mil pesos y la norteamericana 3.36
lldad de capital le era Indispensable
millones de pesofl.-de los cuales la
a la habilidad de los comerciantes
planta de los Gut:Jenhelm represenpara ampliar su hegemonla y para taba 2.5 mlllones- el valor del capiIniciar por si mismos o en participa· tal local Invertido en la Industria asclón nuevas empresas Industriales. El
cendía a casi 17 mlllones de pesos.
éxito de estos esfuerzos fortaleció la
Según lo apuntaba un industrial
ventajosa posición de los comerciantes. Su Influencia y el manejo que alemán, el capital mexicano compite
tenlan de las Instituciones financie· parejo con la Influencia comercial e
ras de la localidad les facllltó ampliar industrial del capital norteamerlcar.o.
y dlverslflc~r sus Inversiones. En el La preponderancia de éste es mucho
contexto de la prosperidad de la dé· mayor en la dudad de México que en
cada de los noventa, los comercian· Monterrey. Bancos. fundiciones, fábrites acumularon una tremenda masa cas y comercios se hallan vlrtualmen-.
te en manos de mexicanos de manera
de capital y activos.
tal que con toda seguridad el elemenEsta acumulación fue clave para el to norteamericano está en clara mi
mayor logro con que la ciudad coronó noria.
su proceso de Industrialización: el
En suma, la preponderancia de los
establecimiento de la primera planta
siderúrgica de América Latina. La empresarios reglomontanos en el
concentración de riqueza e Indus- comercio, las finanzas y la Industria
trias en manos de los principales co- reflejaba la circunscripción del capi·
tal foráneo a la actividad extractlva
merciantes de la ciudad habla conver
tldo a éstos en una élite económica- -minería y agricultura-. fundición
de metales y ferrocarriles. A partir de
mente poderosa.
esta base, los capitalistas locales
Los capitalistas extranjeros, lnclµso astutamente multiplicaron las venta:
el grupo más Importante entre ellos, jas de que disponían a través de la
el de los norteamericanos, fueron expansión de sus empresas estable·
materialmente eclipsados .por la élite cldas, la integración de la producción
reglomontana. "Monterrey no es, co- y las colnverslones en nuevas emmo generalmente se ha creldo, un presas.
centro Industrial y comercial al que
La política del estado facilitó el deúnicamente dan vida las compañías
norteamericanas", afirmaba fl lm· sarrollo económico de Monterrey y el
parcial desde 1900.e Más bien, decía enriquecimiento de sus principales
este periódico editado en. la ciudad empresarios.
Exenciones de Impuestos, concesiode México, "es el elemento nacional
el que opera la rápida transformación nes de todo tipo y contratos vende la capital de Nuevo León". En 1903 tajosos contribuyeron a fortalecer el
se Informaba que las inversiones nor· espíritu emprendedor de la ciudad.
teamerlcanas en Nuevo León suma· Por último, el latente nacionalismo
ban 11.5 millones de dólares; de es- del México porflriano emergla ocata suma apenas 2.5 millones se halla· sionalmente para beneficio, también
ban Invertidos en actividades Indus- de los capitalistas reglomontanos. El
triales. Las Inversiones de este orl· contrato celebrado entre la Fundido·
gen, por lo demás, estaban represen- ra y el Ferrocarril M~xlcano, en 1903,
tadas casi en su totalidad por la fun· produjo grandes utilidades para los
Inversionistas de la planta. tanto nadaclón de los Ouggenhelm.
La voz de Nuevo León confirmaba tivos como extranjeros. Por otra parla superioridad de los capitalistas lo- te, el nuevo arancel de 1904 sobre
cales sobre los extranjeros en la In- productos. derivados del hierro y el

ui
Ut

�/ ' -..._ .
/✓~¿~
,

..

/

.,

acero confirmó el proteccionismo del
Estado hacia la "empresa nacional
prácticamente financiada con capital
mexicano".15

r

e

La política del desarrollo aplicada
en México durante el porfirlato requería de una relación amistosa entre los
empresarios y el régimen de Porfirio
Diaz o sus funcionarios. Bernardo
Reyes ejerció el control de Nuevo
León en favor del dictador por más
de veinte años. Al Igual que su men~
tor, Reyes deseaba la modernización
del país. Se propuso, por tanto, crear
un clrma económico favorable en el
estado y en la capital de éste.
A pesar de ello, Reyes asumió una
actitud marginal respecto del fundo·
namlento directo de la economia
local. En contraste con otros gober·
hadores, por ejemplo Enrique Cree!
de Chihuahua, no Invirtió mayormen·
te en la prosperidad económica de
Monterrey. Su objetivo primordial era
mantener una linea de gobierno que
condujera al crecimiento económico
y no á su benerlclo personai. Lo úm·
co que exigía a cambio era lealtad
polltlca, exigencia que la élite halló
fácil de satisfacer si bien, en ocaslo·
nes, un tanto Incómoda o molesta.
Pero en lo fundamental, la flguni po·
lítica de mayor peso en Monterrey du·
rante el porflrlato permitió a la élite
reinar virtualmente en el plano de la
economía local. PQr su parte, la élite
mantenia un perfil político apenas
notable; no se la Identificaba práctl·
camente con Bernardo Reyes y su ·régimen.
Reyes demostró ser, no obstante,
un Instrumento útil para la élite. La
consigna porflrlana de orden y pró·
greso entrañaba uha política laboral
represiva. Las huelgas, en este sentl·
do eran concebidas como socialmente nocivas. Para Reyes, una fuerza de
trabajo dócil servia mejor los Intereses del progreso económico. De esta
interpretación supieron sacar provecho los empresarios de Monterrey. En
contrapartida, tal · política le ganó,
~ como era de esperar, pocos amigos

al goberñador Reyes entre los traba·
jadores de la ciudad.
Al abrigo de la politlca estatal, la
Influencia de la élite se extendió a to·
da la estructura económica y social
de Monterrey. El crecimiento econó·
mico de la ciudad abría múltiples
oportunidades de empleo, pero dada
la concentración del control ejercido
por la élite las posibilidades de colo·
caclón quedaban en gran medida én
sus manos. Los vínculos familiares,
las conecclones ·Y el status determl·
naban considerablemente, por esta
razón, el acceso a los puestos mejor
remunerados en el complejo Industrial y comercial de Monterrey contro·
lado por la élite. La educación y la
capacitación de las capas medias no
hacia sino exacerbar su exclusión de
esos puestos. Así, a pesar del desarrollo de la ciudad, pocas oportunl·
dades en realidad se materializaban
para la creciente clase media. Pero
de no haber el control de la élite, con
toda probabilidad el crecimiento eco·
nómico de Monterrey. hubiese sido In·
suficiente para absorber la demanda
de trabajo de esa clase. Ahora bien,
el hecho mismo de que fuese la élite
la que ejerciera tal control complica·
ba el problema.
Más aún, la élite monopolizaba el
status social en la ciudad. El prest!·
glo social dependia de la mayor o
menor proximidad a su radio de In·
fluencia. Que a la clase media sólo le
fuera dado fisgar a través-de las puertas del Casino Monterrey exclusiva·
mente franqueadas para los mlem·
bros de la élite, le profundizaba su
sentimiento de exclusión y allenadón.
Los miembros de esta clase espera·
ban ansiosamente la oportunidad de
acceder al ámbito del Casino y adqul·
rlr con ello los símbolos asociados a
la aceptación social dictada por la
élite. A falta de un sitio apropiado en
el sector privado, la clase media sólo
podía aspirar a una sinecura burocrá·
tlca- que compensara la margln_aclón
del ámbito elitista de la ciudad. Dada
la Impermeabilidad del sector priva·

do, su írustraclon lmp11lRaba a 1a clase media a Identificarse con la buro•
erada v con el hombre que mejor la
representaba en Nuevo León: Bernardo Reyes.
El gobernador del estado era, al
mismo tiempo, el blanco Inevitable
de la Inconformidad de los trabaja·
dores. La actitud represiva de Reyes
hacía centrar en él la Ira de éstos y
los desviaba de dirigirla hacia tos pa·
trones. A pesar de ello, los emplea·
dos dt mayor peso en la ciudad en·
frentaban problemas laborales. El carácter transitorio de la fuerza de trabajo forzaba a la élite a mantenerla
en condiciones de establlldad frente
a la competencia que significaban los
Estados Unidos donde se buscaba
mano de obra barata. Esta situación
producia una fuerza de trabajo dlvl·
dlda entre aqu.ellos trabajadores que
gozaban de las "ventajas" que supo·
nian las empresas de la élite y aque·
llos que obtenían salarlos más bajos
en peores condlclones laborales. Los
Intereses de los trabajadores con ma·
yor potencial político -es decir, los
empleados en las Industrias de mayor
capacidad- eran mantenidos a raya
por la masa de los demás trabaja·
dores que aspiraban a colocarse en
tas empresas de la élite. Esto produjo
un enervante pate_rnallsmo que se
veía reforzado por un gran ejército de
reserva de mano de obra que impedía
a los trabajadores a buscar la bene·
volencla de ese ·grupo privilegiado.

1910" 90 por ciento de las poblaciones Indígenas de la meseta central
carecieron totalmente de tierras comunales" .15 Como consecuencia de
ello anota Hansen, nunca hubo en la
historia más mexicanos privados de
tlerra".1 6 La demanda de una reforma agraria significó, así, uno de los
principales componentes del movimiento de 1910. La lucha encabe·
zada por Emillano Zapata en Morelos
ejemplificaba con toda elocuencia el
carácter agrario de la revolución. El
Zapatlsmo, empero, "'se basaba primordialmente en el campesinado y
luchaba por objetivos de orden campesino·· .I 7 Esto contribuía al mismo
tiempo su ventaja y su limitación"
concluye Erlc Wolf.18
·
Durante el porflriato, establece
Hansen, "la empresa política -no la
económica- permitia el máximo de
oportunidades de movllidad".19 Numerosos gobernadores bajo la protección, patrocinio y venia de Díaz.

111

'

El conflicto armadef tuvo por escenario todo el territorio nacional. fut una
lucha cruenta y amarga, sin cuartel...
Muchos ricos perdlero,i su fortuna ...
Los latifundistas y algunos comercianLa élite, así, se ubicaba en lo atto tes de las ciudades empobrecieron...
de la estructura económica y social No ocurrió lo mismo a los grandes
que prevalecia en Monterrey hacia comerciantes, a los grandes banque•
1910; sólo las pugnas Internas ame· ros, a los Industriales y a los propienazaban la cohesión de su poder Y tarios de predios urbanos. Todos estos
posiciones. A pesar de sus fracciones sufrieron de algún modo en sus Intemantenía una indiscutible unidad reses, pero sólo en pequeña escala.
subrayada por la lnterpenetraclón Y Paulatinamente recuperaron el terreno
concentración de su riqueza y poder. perdido. fl número de los nuevos
Los nexos entre los Garza. Los Sada Y ricos y de los viejos potentados cada
los Muguerza eran ejemplo de la sin· vez más enriquecidos creció gradual•
tesis a que había llegado la élite: mente en las dos décadas de 1921 a
coalición de Intereses que vendría a 1940. Et progreso económico de la
configurar las ralees del "Gru_po Mon· nación f avorecla el crecimiento del
terrey"
capital doméstico y de los capltalls-

tas... Y uno debe recordar que quienes
Influyen en la econom1a de una
nación e/ercen también Influencia en
su vida polltlca.
Jesús SIiva Herzog.

La revolución mexicana de 1910,
según Roger Hansen "fue en realidad
dos revoluclones, no una".14 En su
amoliamP.nte reconocido libro la policica del desarrollo mexicano. Hanse11
puntualiza la naturaleza agraria y po·
lítica de esta revolución. En ambos
casos, la élite reglomontana sólo al
final se vio un poco amenazada en
sus intereses y posición.
El lema "Tierra y Libertad" .(Land
and llberty) subraya la lucha por la
tierra de los campesinos oprimidos
bajo el régimen porflrlsta, especialmente en el centro de México. Hacia

A través de tales componen&lt;las, la
lealtad política era canjeada por favores materiales. En resumen, el régimen porflrlsta prohijó una élite cuya
riqueza provenía de las posiciones
pollticas que ocupaba. Al resto de la
clase rectora, -el gobierno de Díaz le
ofrecia ayucta, estabilidad y prospe·
ridad.

SI Díaz apoyaba por una parte a los
ricos, por la otra advertía la necesidad de aplacar a una exaltada clase
media. Dada la orientación de la poli·
tlca económica hacia la exportación,
la Industria y el comercio absorbían,
de la creciente población de mexicanos tducados en ousca de empleo.a
un reducido núcleo de ellos. Por consecuencia, el sector público, princi•
palmente la burocracia gubernamental. se convirtió en el refugio más
buscado de los mexicanos en busca
de empleo. De acuerdo con Hansen
"entre 1676 y 1910 la nómina guber:
namental aumentó en un 900 por
clento".2º De hecho, para 1910, de la
población con cierto nivel de educación ''un 70 por ciento trabajaba en -~

�la burocracia",:.1 I
Sin embargo, al paso del tiempo,
en especial después de 1905, el régimen de Diaz encontró más y más difícl I mantener sus mecanismos de
control. Para 1910, las oportunidades
de movilidad social y económica que
ofrecía la política virtualmente desaparecieron: ''los individuos cooptados
se hacían ricos y viejos; los relegdos
simplemente envejecían y aumentaba
su resentimiento" .22 Muy pocos puestos se materializaban para aquellos
que en el m~dlo burocrático bus~aban hacer fortuna o para que DIaz
calmara el descontento y frustrac1on
de los ''de afuera".
En gran parte, los gastos gubernamentales dependían directa o indirectamente de los Ingresos derivados
de las exportaciones. La pacificación
de la creciente clase media a través
del empleo público descansaba igualmente en la habilidad del régimen de
Diaz para crear un número suficiente
de canonjías burocráticas.
La prosperidad de la economía exportadora de México estaba por lo
tanto relacionada de manera crucial
con la política de Díaz de cooptar
para apaciguar a la clase media. Los
Grandes capitales de la economía
mexicana, por su puesto, nutrían a
otros de mediana importancia y
status. De esta manera, las recesiones o depresiones significaban graves
consecuencias para la clase media, y
para la política de pacificación de
Díaz. Al empeorar la economía, después de 1905, se manifestaron las
implicaciones negativas de los métodos de cooptación del sistema porfirista.
La creciente deslealtad entre la
clase media y los obreros hacia Díaz
se reflejaba en los segmentos de la
clase alta. Los problemas económicos después de 1905 " enemistaron a
un gran número de familias del círculo de la élite cuyos intereses económicos se vieron en peligro" .23 En la
~ búsqueda de un nuevo líder, "la élite

se·separó decisivamente" durante los
últimos años de la administración
Díaz.24 un grupo se alió con Limantour y los científicos; otro gn,1po dio
su apoyo a Bernardo Reyes. Pero,
después de 1905, la confianza de
Díaz en Limantour creció éonsiderablemente. Así los científicos, "junto
con aquellos intereses financieros
con los que se les relacionaba a menudo, controlaban litéralmente toda
la ricj°ueza, el poder político y la posfción social en el país" .25 En consecuencia, al multiplicarse los problemas económicos, " la utilidad del régimen empezó a ponerse en duda". 26
El respaldo a Díaz, sus compinches, y
los científicos se empezó a evaporar
en todo el pais.

cana, tal y como se expresó, repre•
sentó muy pocos peligros para la éll·
te de Monterrey. En primer lugar, el
punto focal de la revolución agraria
"se centró en Morelos y los estados
colindantes de Puebla, Guerrero, Méxito e Hidalgo, lugares de nutrida
población indígena" .29 Además. los
pronunciamientos de la reforma agra•
ria de Franclsco l. Madero no reprsentaba ninguna amenaza para las
posesiones o fortunas de los asoc!a•
dos o amigos de su padre. Ademas,
los intereses agrícolas de la élite de
Monterrey eran , en el mejor de los
casos, accesorios de sus principales
actividades económicas.

Por ultimo en la carta magna de la
revolución, la Constitución de 191 7.
El descontento hacia el liderazgo la reforma agraria fue oficialmente
económico de los científicos se in- . aprobada en el artículo 27: " pero no
tensificó, partlcufarmente entre los hubo una redistribución general de la
grandes latifundistas después de la tierra " .30 En resumen , el aspecto
crisis fi nanclera de l 907. En resp4es- agrario de la revolución no logró im·
ta a una falta de liquidez, los bancos pactar de manera sigr:iificativa a los
suspendieron los préstamos y rehusa- comerciantes e industriales de Monron dar crédito a los hacendados terrey.
sobregirados y azotados por la sequía.
El deseo de alcanzar posición políLa familia Madero, por ejemplo, ·resul- tica " para acumular riqueza personal"
tó especialmente dañada por el im· provocó muy poco interés entre la
pacto de la sequía en sus cosechas élite.JI La economía política del de·
de algodón y por la existencia de su sarrollo de Monterrey había demosdeuda, que ascendía a más de 8 trado con claridad a la élite las ven·
millones. Las políticas monetarias tajas de evitar una participación poiidictadas por los científicos, como tica directa. En efecto, la élite logró
consecuencia de la crisis de 1907, negociar con éxito y beneficiarse a la
empujó a muchos miembros de la vez de la separación entre Limantour
érite, en particular a los terratenien· y Reyes dura~te el por~iriato. ~ . 'ª
tes, a buscar poder político para caída del régimen de DIaz. La elite
reemplazar a Limantour y su cama- maniobró oportunamente hasta su
rilla.27
consumación.
E11 resumen. el carácter agrario y
La élite poseía los medios para ob·
político de la revolución retlejó dos tener la riqueza y sólo deseab~ las
problemas diferentes. Para la frustracondiciones apropiadas para eJercl·
da clase media y los descontentos
tar su poder económico. La revolución
terratenientes, la reforma política era
Mexicana produjo un número consl·
un pre-requisito de la posición, de la
derable de " fortunas militares" acu·
riqueza, o la influencia sobre las P.olí- muladas por generales " revoluciona·
ticas gubernamentales a que aspirarios", burócratas y asociados. Pero la
ban. Para los campesinos de México
formación de esta nueva élite sumer·
la reforma agraria implicaba otras
gida de los despojos políticos.de.'ª
condiclones.28
revolución no representaba ningun
peligro inherente para la élite de
La ideología de la Revolución Mexi-

Monterrey. Los revolucionarios buscaron tener " acceso" a una posición
política y a sus recompensas socioeconómicas.32 En este sentido, los
hom bres de negocios de Monterrey
ten ían muy pocos, y acaso ningún
"despojo" político que se les pudiera
quitar, dar, o vender ya que ellos no
poseían ni controlaban ninguna
dependencia Importante o recursos
de patrocinio.

En el artículo 123 de la Constitución, la mano de obra fue objeto de
reivindicaciones en sus derechos mucho antes que en otros países. Sin
embargo, en Monterrey, los empleados de la élite obtenían ciertos beneficios materiales de los que no gozaba la mayoría de los obreros mexicanos.

propietarios. La élite de Monterrey
sufrió muy poca si no es que ninguna
pérdida substancial en sus propiedades como resultado de la Revolución. Ninguno de sus miembros vio
sus negocios o propiedades permanentemente confiscadas o dañadas
de manera irreparable. Además, la
fuerza de los obreros y sus organizaciones permanecieron limitadas por
el Estado, es decir, el gobierno federal y local. Y obviamente, los " revolucionarios" siguieron reverenciando a
la santidad de la propiedad y la empresa privadas. La nueva constitución
de 1917 fue un documento radical
-para su época- pero no contenía
ningún asalto explíc;_ito a la posición
económica de la élite regiomontana.
Pero si la revolución no logró vulnerar
de manera significativa al poder social y económico de la élite, los hombres de negocios de Monterrey si supieron capitalizar las motivaciones de
los políticos "revolucionarios" y sus
políticas económicas.

Debe tomarse en cuenta, de acuerdo con Hansen, que de mayor trascendencia fue el hecho de que " el
ansia de movilidad económica y social y de poder político que tenían los
líderes revolucionarios hizo mofa de
las propias consignas de la Revolución, y convirtió las instituciones de
la reforma en mecanismos de progreso personal" .33
En resumen, el potencial' agrario y
POiítico de la revolución no impidió
que los nexos comerciales, financieros e Industriales de la élite permanecieran intac.:tos y en maaos de sus

IV
La desorganización de la economía
mexicana durante la Revolución afectó sin duda a las industrias y empresas de Monterrey. Pero a pesar de las
dificul.tades producidas por la lucha
revolucionaria, " y en contraste con lo
que ocurrió en otras ciudades del
país, la ciudad de Monterrey no fue
diezmada por la Revoluclón " .34 De
hecho, los capitalistas de Monterrey
lograron continuar con sus actividades mercantiles, si bien reducidas en
términos muy drásticos.

Si bien las cuestiones agrarias y
políticas dominaban en el contexto
de la revolución, también existía un
amplio margen de interés respecto de
los asuntos laborales.

A través de sobornos, primordialmente, las empresas vendieron cerveza, embarcaron rieles, fabricaron municiones y fundieron metales sin tomar en cuenta a los protagonistas involucrados en la guerra civil preclpi~
tada por la Revolución entre 191 1 y
1920. La cervecería por ejemplo,
mantuvo sus propias locomotoras y
vagones para distribuir sus productos.
La fundidora usaba 8 máquinas y 75
vagones, además de arrendar otros,
para transportar sus productos. Mientras que algunos miembros de la élite
arriesgaban su capital en medio de la
Revolución, otros prefirieron renunciar a los beneficios de la guerra y
pusieron sus activos en bancos extranjeros, por lo común los bancos
de Texas. Ciertas familias elitistas,
incluso, residieron fuera del país debido a los peligros planteados por la
guerra civil. Los Garza Sada, por
ejemplo, residieron en San Antonio,
Texas, de 1914 a T918.35 Sin embargo, en marzo de 1915, cuando Panchó Villa entró a Monterrey con sus
tropas pudo extraer casi 300,000 pesos de los capitalistas de la ciudad.
La recuperación total de la economía de Monterrey espero sólo el restablecimiento del orden y la estabilidad. Fundidora, por ejemplo, llegó a
su nivel más bajo de producción en
1915; sin embargo, en los siguientes
cinco años, la producción aumentó
de apenas 7,000 toneladas a 32,000;
las ventas aumentaron de 9 ,817 pesos en 1915 a casi 8.1 millones de
pesos en 1920.37 Y, a pesar del artículo 123 de la nueva Constitución ,
las huelgas de 1918 en Monterrey se
vieron sofocadas por el Estado.38 En
1922, la élite regiomontana celebró
la construcción del nuevo edificio del
Casino Monterrey, todo un monumento a la supervivencia de sus miembros.39
Según Hansen, los políticos de la
Revolución se parecían a sus contrapartes porfiristas en "sus deseos de
riqueza y poder". Esos deseos los "Impulsaban a demandar el acceso a los

~

�clrculos elitistas, pero nunca la des·
trucclón de la aristocracia existen•
te".40 No es de sorprenderse que la

élite de Monterrey buscara acomodar•
se con los polltlcos revolucionarlos
como lo hicieron con los burócratas
porflrlstas. Esencialmente sin mayor

amenaza por parte de la laeologla de
la Revolución o sus aplicaciones, la
élite descubrió con rapidez que su diplomacia polltlca de corte porflrlsta
les resultaba económicamente aprovechable. Como durante el porfirlato
la duplicidad de que se vallan les
cosechó ricas recompensas en el proceso e Inmediatamente después de la
revoluclón.41

1

11

Además, el contenido nacionalista
de la política económica de la Revo·
lución contribuyó a la recuperación y
enriquecimiento de la élite de Monterrey. La Revolución emitió una serie
de políticas diseñadas para lograr la
"mexicanlzaclón de la estructura
económica nacional" .42 Estas medidas representaban " una reacción
hacia el porflrlato, a cuyo término
casi la mitad de la riqueza nacional
total era poseída por intereses norteamericanos y europeos" .43 La protección e incentivos garantizados
para los hombres de negocios mexicanos beneficiaban claramente a una
élite como la reglomontana que contaba con los medios para explotar ta·
rifas favorables, ventajas fiscales y
políticas flexibles de financiamiento e
inverslón.44 Así, al tiempo que México
procedía a su construcción, los capitalistas de Monterrey se encontraban
en aptitud de proporcionar el acero,
el cemento, los ladrillos. et vidrio y
los muebles requeridos en este esfuerzo. La élite reglomontana producía, además, la mayor parte de la ropa, los alimentos y bebidas consumidas por los obreros empleados en la
recuperación económica de la nación,
particularmente en el norte:~s
El paralelismo entre el Monterrey
contemporáneo y su pasado porflrista es sorprendente y se tiene la tene dencla a exagera, las similitudes enlO tre uno y otro. La élite mercantil

continua dirigiendo la economía regional: la clase media depende todavía en gran parte de la élite, y la fuer·
za laboral de Monterrey revela "la di·
visión de la clase obrera de Monterrey en dos categorías: una que ha
derivado considerables beneficios del
proceso de Industrialización y otra
que se ha beneficado muy poco del
mismo".46 Como resultado, esta dlvi•
sión " ha impedido en gran parte el
desarrollo de una fuerte conciencia
de clase al interior de la clase obrera
como un todo",47 Aún más evidente
resulta el hecho de que la composición de la élite actual contenga los
mismos nombres de la mayoría de
las familias prominentes durante el
porflrlato. La historia de la relación
entre la élite porflrlsta de Monterrey
en 1920 y la élite actual constituye
otro capitulo en la historia de la &lt;.ludad. No obstante, parece una clara
conclusión: si México experimentó
una revolución en 1910, los cambios
resultantes no lograron borrar la hue•
lla del pasado porflrlsta de Monterrey
y su élite nativa.
NOTAS
1. Las visitas de Madero a Monterrey se
basan en las siguientes obras: José P. Sal·
daña, Casos y Cosas de Monterrey (Monterrey: Impresora Monterrey, 1945), pp. 144156: Sara Agullar Belden de Garza, Dos
familias y una ciudad (México: Ed. Jus,
1970), pp. 122· l 25; Charles C. Cumberland, Mexlcan Revolutlon: Oenesls under
Madero New York: Greenwood Press, 1969),
pp. 108-111: Stan ley R. Ross, francisco l.
Madero: Apostle of bemooracy New York:
AMS Press, 1970), pp. 104-107; José C.
Valdés, Imaginación y realidad de francisco l . Madero México: Antigua Librería Robredo, 1960), pp. 246-261: t:I Imparcial,
Junio 8 de 1910, pp. 1, .3, 7; junio 10, p..3;
junio 12. pp. l. 7: junio 16, 191 t, p. l; junio 7, p.4; octubre 19, 1911, p.l; octubre
20, p.4; octubre 21, pp. 1, 10; octubre 22,
p.2.
2. La cita es de Saldaña, Casos y Cosas,
p. 155. El telegrama a que hizo referencia
apareció en Notlcas de Monterrey, mayo
10, 1911, p.1, y mayo 11, p.7.
.3. Isidro Vizcaya Canales, Orlgenes de la
Industrialización de Monterrey ( 1867-1920)
(Monterrey: Librería tecnológico, 1971 ),

p. 67.

élite regiomontana desde la " revolución"

4. lbid, pp. 67-74.

40. Hansen, Mexlcan Development.

p. 166.

5. Historia Moderna de México, fl Porflrla•
to, La vida económica, libro 1 (México: ed.
Hermes, 1965), pp. 46.3-481 (referencias
futuras a la serle de Historia Moderna,
editada por Daniel Cosío Vlllegas, se cita•
rán como HM, con el titulo del volumen).
6. La r~ferencla aqui es a la huelga de
calderos de 1907 mencionada en el capl·
tulo .3.
7. HM, el Porflrlato, la vida económica, 11·
bro l. p.46.3.
8. fl Imparcial, mayo 17, 1900, p.2.
9. lbid.
10. Economista Mexicano, febrero 7, 1903,
pp. .3-4.
11. Voz de Nuevo León, abril 22, 1905, p. l
12. Voz de Nuevo León, Enero 14, 1905,
p. l. Vizcaya canales- pone la cifra de 80%
como la cantidad de capital local en el
desarrollo Industria! de Monterrey.

Felipe Leal. México, fstado Burocracia y
sindicato (México: Ed. El caballito, 1975),
p. 27.

1.3. fconomlsta Mexicano, agosto 1, 190.3,
p.1 Veáse también el de Febrero 7, 1903,
pp.3-4; septiembre 12, 1903 p.559: octu•
bre 17 1903, p.57; octubre 31, 1903,
p.144; febrero 6, 1904, pp. 477-478: febre•
ro 27, 1904, p. 557: febrero 18, 1905, p.
430.

28. En su análisis, Hansen ve a los traba·
Jadores industriales como una fuerza secundaria en la revolución; para un punto
de vista similar véase a Arnaldo Córdova,
La Ideología de la revolución mexicana
(México: Ediciones Era, 1973), pp. 24-25.

14. Roger D. Hansen The Polltlcs of Mexl·
can Development (Baltlmore: Johns Hop·
klns Press, 1971), p. 152.

29. Hansen, Mexlcan Development, p. 152.

30. Wolf. Peasant Wars, p. 44.
51. Hansen, Mexican Development, p. 166.

15. lbld, p. 27.

52. lbid., pp. 166-168.

16. lbld.

5.3. lbid., p. 157.

17. Erlc Wolf, Peasant Wars of the Twen·
tleth Century (New York: Harper y Row
1969), p. 31.

54. Vizcaya Canales, Orlgenes, p . 139.
Monterrey no fue el único caso de una
"economía en clave" como lo indica Clark
Reynolds, Th e Mexlcan t:.conomy: Twenlleth Century Structure and Orowth (New
Haven: Val e Universl ty Press, 1970 ), pp.
26.30.
55. Sobre las actividades mercantiles de
la élite de Monterrey durante la revolución,
véase al Congreso de los E.U. , Senado,
Comité de Relaciones Exteriores, lnvestlgatton of Mexlcan Af{alrs, Hearlngs and
Prellmlnary Report (2 vols., Washington ,
D.C.: Government Pri ntlng Offlce, 1920),
pp. 1920-19.35, 2885. En realidad , para
1918, los oficiales de los ferrocarriles mexicanos se quej aban que la Fundidora
transportaba Ilegalmente sus productos
hacia los E.U-. y sin respetar un contrato
de proporcionar a los ferrocarriles mexi-

18. !bid.
19. Hansen, Mexlcan Development, p. 150.
20. !bid., p. 151.
21. !bid.
22 !bid., p. 154
23. lbld., p. 156
24. lbld., p. 155
25. lbld.
26. Jan Bazant, A Conclse Hlstory of Méxl·
co from Hidalgo to Cardenas, 1805-194-0
(New York: Cambridge Unlverslty Press,
1977), p. 121.
27. Bazant, Conclse Hlstory, p. 120: Juan

canos hierro y acero. De acuerdo a los re·
portes, Fundidora enviaba embarques has·
ta San Francisco, California; vease fxcél·
slor, enero 5, J 918, p. l. Además, vease a
José Fuentes Mares, Monterrey, una ciudad
creadora y sus capitanes (México: Ed. Jus,
1976), pp. 126-128.
36. Andrés Montemayor Hernández, Historia de Monterrey (Monterrey: Asociación
de Editores y Libreros de Monterrey, 1971 ),
pp. .321-322; Gllberto Alvarez Sa.llnas, Pancho VIiia en Monterrey (Monterrey: Edicio•
nes Continentes, 1969), pp . .3.3-45: Alvarez
observa que Cervecería y Fundidora pagaron cada una $ 20,000 a Villa, p. 44.
.37. Frederlc Mauro, " Le Development Econimique de Monterrey (1890-1960)" Caravelle, 11 ( 1964), pp . .35-72. En ia tabla 18
de su apéndice, Mauro observó las ventas
de Fundidora de 1920 a 1940:
1920
1925
1930
19.35
1940

8.1 millones de pesos
11.4
15..3
18.4
29.6

.38. Vizcaya Canales, Orlgenes, p. 138;
Montemayor Hernández, Monterrey, p.
.326; t:xcélslor, enero 8, 1918, p. 7; Enero
22, p. 2; fl pueblo, marzo 15, 1918, p. 4;
fl pueblo, marzo 18, p. 8.
.39. Véase a George R. Andrews, " Toward
a Re-evaluatlon of the Latln American
Famlly Firm: The lndustry Executlves of
Monterrey", /nter-Amerlcan fconomlc Affalrs, XXX (Wlnter, 1976), pp. 2~·40, donde el autor observa la continuidad de la

41. Los negociantes de Monterrey condujeron sus actividades a pesar de las cambiantes olas políticas de la revolución.
Como observaba Clark Reynolds, " Durante la primera etapa de la Revolución Me•
xi cana la transferencia expl íclta de pro•
piedades fue mínima en relación con la
transferencia forzada del poder político a
través de medidas militares" . Ver su Mexl·
can t:.éonomy, p. 30. Más tarde, en la dé·
cada de 1920, los lazos del gobierno con
los obreros precipitarían un enfrentamien·
to entre los negociantes de Monterrey y la
administración federal que se centró en
una propuesta política laboral federal. La
falta de espacio no permite una discusión
completa sobre este punto; sin embargo,
para una breve descripción, ver a Robert
J. Shafer, Mexlcan Business Organízatlons:
Hlstory and Analysls (Syracuse: Syracuse
Universlty Press, 197.3), pp. .33·43.
42. William P. Glade, " Revolution and
Economlc Development: A Mexican Reprise ", en The Polltlcal t:conomy of Mexlc:o
por Glade y Charles W. Anderson (Madison:
Unlverslty of Wisconsln Press), pp. 52· 101;
ver también a Córdova, Ideología, p . .31:
los negociantes mexicanos, por ejemplo,
recibieron descansos fiscales sobre la importación de maquinaria y materias pri·
mas en· 1918 como lo hace notar fl pueblo, marzo 4 1918, p. l.
4.3. Glade, " Revolutlon and Economic De·
velopment", p. 52.
44. Juan Felipe Leal, La burguesía y el estado mexicano (México: Ed. El Caballito,
1976), pp. 176- 182. Para un breve, pero
excelente ensayo sobre este punto, véase
a Carlos Pereyra, " Misión empresarial:
subyugar al poder político" . Proceso, 11
(abril, 1978), pp. .34-35.
45. Sobre el desarrollo del norte en el
contexto nacional, ver a Kirsten Appendi·
ni y Daniel Murayama, " Desarrollo Desigual en México (1900-1960), " En David
Barkin, ed., Los Beneficiarlos del Desarrollo Regional (México: Sep Setentas, 1972)
pp. 125-150
46. Jorge Balan, Harley L. Browning, Eli·
zabeth Jelln, Men in a Developlng Sacie·
ty: Geographic and Social Mobility in
Monterrey, México (Austin: University oí
Texas Press, 1973), p. 306 .
Q)

47. !bid.

�NOTICIAS INTERNAS DE LA
FACULTAD

VIAJE DE ESTUDIOS...
. Trece estudiantes del Taller de Sociología rural, a cargo de la
l.1L. Teresa de Jesús Salazar Salínas, realizaron un viaje de estudios a Culiacán, Sinaloa, para investigar diversos aspectos
del trabajo de la Coalición de Ejidos Colectivos de los valles
del Yaqui y Mayo.
El viaje tuvo lugar la semana del 15 al 19 de noviembre. Los
trece estudiantes se distribuyeron en otros tantos ejidos.
El objetivo del viaje era estudiar el proceso de cambio en la
dirlgencia de la mencionada Coalición, por las elecciones que
ya estaban próximas a realizarse.

PRIMERA SEMANA DEL LIBRO ...
Durante la semana del 15 al 19 de noviembre se efectuaron
una serie de eventos bajo el título de " Primera semana del libro··; a nivel mundial se conmemora el 1.3 de noviembre el Día
del Libro.
.
Entre los eventos organizados hubo exposiciones de libros
antiguos y plátic~s ~on la colaboración de los distintos depart~~entos de la Biblioteca Central de la UANL, así como expos1c10nes y ventas con descuento de diversas editoriales y librenas que proporcionaron tanto libros como discos.
Se presentaron asimismo, dos exposiciones de fotografía:
una con la Historia Gráfica de la Facultad y la segunda, promovida por el grupo Perspectiva, con material diverso proporcionado por el alumno Gustavo Treviño Salinas.

CONGRESO SOBRE LA MUJER...
La problemática de la mujer en sus distintos aspectos (soclal , laboral, familiar, sexual, etc.) fue analizada dentro del Encuentro sobre Problemática de la Mujer efectuado durante los
días 16, 17 y 18 de noviembre.
Dicho evento fue organizado por el Taller de Sociología de la
Mujer, del colegio de Sociología, y entre sus participantes
hubo maestros y alumnos, no sólo del taller sino de otros colegios de la Facultad, así como algunos Invitados externos.

CINE-CLUB FRANCES...
El Cine Club de la Facultad ha mantenido sus presentaciones de películas francesas, ofreciendo el 27 de octubre
L'age en fleur, del realizador Phlllippe Agostlni; Une femme
este une femme, del director Jean-Luc Godard el 8 de noviembre; Regaln, de Marce! Pagnol el día 12 del mismo mes, y Perceval /'anglols, el 25 de noviembre. Las funciones en todos los
casos fueron en dos horarios, matutino y vespertino.

ENCUENTRO DE ESTUDIANTES DE HISTORIA...

N

ID

Del 8 al 1.3 de noviembre se celebró en la ciudad de GuanaJuato el V Encuentro Nacional de Estudiantes de Historia, al
cual asistió una delegación de estudiantes de nuestra Facultad,
participando con ponencias, pero también como comentaristas y relatores.
El evento se realizó en el edificio central de la Universidad
de Guanajuato, e Incluyó tanto presentación de temas relacionados con los currícula asl como análisis de la problemática de las escuelas y colegios de Historia, apoyando culturalmente el evento con la presentación de los " Pasos", de Lope de Rueda, Los Trovadores de la ciudad de Ouanajuato, un
concierto de la Orquesta Sinfónica y la presentación del Taller
de Pantomlna de la U. de O.

LECTURA DE POEMAS...
El lunes 29 de noviembre, y el martes .30, los Integrantes del
Taller de literatura fruta Verde (que funciona en el colegio de
Letras de esta escuela) dieron dos sesiones de poesía en que
leyeron parte de su obra.
r:1 lunes 29, la sesión de lectura se vio coronada por un corto pero fructlfero Intercambio de Ideas entre algunos miembros del Taller y personas del público asistente, estudiantes y
maestros. Entre otras cosas, se discutió sobre " La minucia" de
saber cuándo un texto es literario y cuándo no lo es.
Leyeron, en ambas ocasiones, todos los miembros que actualmente acuden al taller (coordinado pot el maestro y escritor Miguel Covarrublas), o sea: Eduardo Arellano Ellas, Lucia
M. Maluy, Héctor Alvarado, Minerva Vlllarreal y José Javier Vlllarreal

PRl!.SENTACION Dl!.L LIBRO ...
r:1 miércoles 8 de diciembre pasado, a

partir de las 6:.30 de
la tarde, se presentó en el Auditorio Alfonso Rangel Guerra el
libro fl Orupo Monterrey, del escritor local Abraham Nuncio. El
libro aparece como resultado de una Investigación desarrolla·
da por el autor en los marcos de la Oficina de Investigación y
Difusión del Movimiento Obrero (OIDMO), que él mismo preside.
La presentación fue Iniciada con unas palabras alusivas al
libro y al autor, por parte del director de la Escuela, Lic. Juan
Angel Sánchez. En seguida, Nuncio tomó la palabra y expuso
brevemente el contenido y carácter del libro. así como las motivaciones personales, académicas e Ideológicas que se vieron Implicadas en el origen del mismo. fl Orupo Monterrey,
fue editado por la editorial Nueva Imagen.

CRl!.ACION DEL CONSEJO ACADEMICO ...
r:1 pasado 7 de diciembre concluyó, finalmente, una

Junta
Directiva que había dado comienzo el 21 de octubre pasado.
r:n esta Junta se aprobó, entre otras cosas, la creación del
Consejo Académico de la Facultad, el que estará Integrado por
los coordinadores de colegio y un representante maestro y un
representante alumno por cada colegio de la Escuela.
Asimismo, se acordó en dicha reunión hacer una propuesta
por parte de la Junta Dlrec.tlva de la Escuela al H. Consejo
Universitario para que el maestro Simón Salazar Mora, profesor del colegio de Letras, sea nombrado Decano de la Facul-

tad.

PROBLEMAS SOCIALES CONTEMPORANEOS...
"Capacitar personal profesional en el uso de metodologías

para el análisis de problemas de desarrollo social en América
Latina y el Caribe, y discutir las diferentes estrategias aplicadas en la búsqueda de soluciones a dichos problemas", fueron
los objetivos que persiguió el Curso sobre Problemas Sociales
Contemporáneos que la Organización de Estados Amérlcanos
(Of:A) llevó a cabo del 18 de octubre al 26 de noviembre de
1982 en la ciudad de Buenos Aires, Argentina.
Participaron en el curso principalmente soctologos y trat&gt;aJadores sociales; y otros profeslonlstas como psicólogos, economistas, abogados y hasta Ingenieros, que por su actividad
profesional están ligados a Instituciones que tienen por encargo el estudio, mejoramiento y solución de algún aspecto social especifico, como sería la vivienda, la educación, la salud,
etc.

Por nuestra Facu lt ad, asisti ó el Lic. Héctor Franco Sáenz,
quien obtuvo una de las 20 becas de asistencia que (por concurso) otorgó la OEA, asistiendo un participante por cada uno
de los países latinoamericanos.

�ISSN41. .1Si&amp;J

enseftanza más aprendizaje
UYISTA DE LA ESCUELA DE GRADUADOS DE LA
1'0IIIAL SUPEIUOI DEL ESTADO DE NUEVO LEON

fJJ
,

..

Carlos Monslváls
(México, D.F., 1938). Forma parte del
colectivo que dirige el suplem~nto
cultural "La Cultura en México" de la
revista Siempre. Ha publicado sus crónicas y ensayos en los diarios y revistas más importantes del país. Es autor, entre otros títulos, de la poesla
en México en el siglo XX, Dlas de guardar, Amor perdido, A ustedes les consta. Antologla de la crónica en México,
Nue1Jo catecismo para Indios remisos.

José Javier Vlllarreal
(Tecate, B.C., 1959). Esi.udia letras e,i
la Facu1tad de Fllosoflé:t y Letras de la
UANL. Ha publicado dos poemarlos:
ft uatle; Dé cómo ta noche se comió
un sandwich e Historia de ta coronación. Coedltó con Minerva Margarita
Vlllarreal la revista l. Es director de la
Editorial Hogaza.

Graclela Hierro
(México, D.F., 1928). Doctora en Filo·
sofia por la UNAM, es responsable de
la División Sistema Universidad Abierta de la Facultad de Filosofia y Letras
de esa misma Institución. Es autora
de Naturaleza y fines de ta educación
superior y ftlca y feminismo (en prensa).

cional de Córdoba · donde se especia·
lizó en Psicología Social. Radica en
Monterrey desde 1976. Es académico
en la Facultad de Filosofía de ta UANL
y coordinador del colegio de Soclologia de la Facultad de Fllosofia y Le·
tras.

Mario Ceruttl
(Córdoba, Argentina, 1941). Ha publl·
cado · con otros autores formación y
desarrollo de la burguesla en México.
Siglo XIX y la frontera del Norte. Integración y desarrollo. Es Investigador
'y catedrático de Filosofía y Letras de
la UANL.

Benjamín Palacios Hernández
(Monterrey, N.L., 1955). Colabora en
las páginas editoriales del diario ft
Pomenlr de Monterrey. Ha publicado
ensayos y artículos de teoría social y
crítica política en diversos periódicos

y revistas de la ciudad y del D.F. Estudia historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL.

AMENTO EDITORIAL DE LA FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS DE LA U.A.N.L.

Alejandro Saragoza
Es director del Programa de Estudios
Mexicanos de la Universidad de Berk•
eley, California. Sus trabajos de investigación han concluido en una
tesis para obtener el doctorado: The
State and Capltatlsm In Mexlco: The"
formatlon of the Orupo Monterrey,
1880-1940. Parte del avance de esta
tesis· fue expuesto en Monterrey
(OIDMO, julio, 1981).

.,.._

LA :Nl10DOI.OCIAI

-·
-·-

Mauro Machuca.
(Monterrey, 1958). Estudió Pintura en
la Escuela de Artes Visuales de la
U.A.N.L. Expuso en la Casa de la Cul•
tura de Nuevo León, en el lnmecafé y
en el Canal 8 CEMPAE, entre otros
lugares.

el ,plstemólogo argentino, toda ln vestltecnológlca tiene supuestos fllosóílcos
una filosoíia de la t ecnología a la que
atender.
ptltde ignorar hoy día la Integración or·
de la tecnología con el resto de la culy primeríslmamente con l a filosofía. a
que ésta misma nos indique la esencia
lea. gnoseológica. axlol óglca y ética
tecnología, la que debe entenderse como
rpo de conocimientos, compatible con
la y controlable por el método clentillunge, Tecn ología y filosofía , ColeeCuadernos de FIiosofía, Facu ltad de
la y Letras UANL, 79 pp.. $ 95.00
l

Los máximos representantes de las Escuelas
Eléatlca y de Mileto, Heráclito, los Plurallstas
(Anaxágoras y Empédocles) y Demócrlto, apa•
recen en el texto antológico de Juan Angel
Sánchez. actual director de la Facultad de FI·
losofia y Letras de la UANL.
Remiten esrs fragmentos a las obras origina•
les de los presocráticos, de tal forma que
. maestro y alum nos puedan cotejar y establecer relaciones dentro de cada obra y analizadas en conjunto.
Se trata de un text o funda ment al en las escuelas y facultades de Filosofía.
Juan Angel Sánchez, fragmentos filosóficos,
Colección Cuadernos de FIiosofía, Facultad de
FIiosofía y Letras UANL. 107 pp.. $ 100.00

Humberto 5alazar Herrera
(Monterrey, 1959). Egresado del colegio de Sociología de la Facultad de
Fllosofia y Letras de la UANL. Ha publicado Blues del Año Nueuo (1981).
Colabora en el suplemento "Aquí
Vamos" del periódico fü Porvenir. Ac·
tualmente estudia en la Escuela de
Música de la UANL.

Polémico. debiera definirse este tellto del doc·
tor EII de Gortarl , Investigador de reconocido
prestigio en el ámbito universitario naclonal y
extranjero.
Molesto por la eval uación crítica plant eada
por el doctor Mario Bunge sobre la Maestr ía
en Metodología de la Ciencia de esta facultad
de Filosofía y Letras, el maestro De Gortarl
impugna las aseveraciones de Bunge y reaílr·
ma su proyecto inicial.
De la discusión. sali mos enriquecidos maestros. alumnos y estud iosos de la filosofía. Se
trata de una documentada disertación sobre
la Metodologia y sobre el método como ·vínoulo entre la Ciencia y la Filosofía.
Eli de Gort arl, La metodología: una dlsciulón,
Ediciones Especiales, facultad de Filosofía y
Letras UANL, 61 pp.. $90.00

A meneo Saldivar

llán Semo

LA REVOLUCION
INSTITUCION A UZADA

Luis Lauro Garza Hinojosa
(Camargo, Tamps., 1958). Egresado
del colegio de Sociología de la UANL.
Actualmente es secretarlo de la Oflcl·
na de Investigación y Difusión del
Movimiento Obrero (OIDMO, A.C.). Ha
publicado artículos en varias publicaciones de la ciudad.

José María Infante
~

(Tandll, B.A., Argentina, 1942). Estudló psicología en la Universidad Na-

Coedición con la Universidad Autónoma de Puebla
Año 1 • enero/febrero 1983 - No. 2

IDITOIIAL NUEVA IMAGEN
ESCOLLO 316, MEXICO 20, D.F. TEL. 680-29-88
TEL. 15-6533 GUADALAJARA, JAL.

�emeftanza más aprendizaje

uYJSTA 11B U tsCUEU DE GRADUADOS DE U
110111AL SUPEIIOI DEL ESTADO DE NUEVO LEON

Carlos Monsiváls
(México, D.F., 1938). forma parte del
colectivo QUe dlrloe el o;unlAmo ....,.._

clona! de Córdoba · donde :;;e especializó en Psicología Social. Radica en
Mft.nt--••-•• .,__ ..., _ • ,..__

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y revistas de la ciudad y del D.F. Estudia historia en la f;ic-11lt::ut rt..

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Artículos
Noticias de revistas

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Hu

Zald M. Orudzhev es maestro de Fllosofi~ en
la Universidad Estatal de Moscú. y su libro
aporta luces sobre el méto~o d_
l ~léctico Y su
liga con el acontecimiento t1enltí1co.
Para el investigador ruso. elllsten eslabone_s
Intermedios entre dichos método Y cono_~,mlento, lo que se logra mediante la apllcac1on
del materialismo histórico. Al actua( concepto
de la dialéctica materialista contnbu_ye~ no
sólo los filósofos. sino aquellos m;;,.tenallstas
como Plank y Einstein , que sin pretenderlo
directamente se adentran en los problemas
filosóficos. como sucedió con Leibnit1 o con
el propio Rusell.
La obra incluye unas amplias Notas Y una BI·
bliografia de más de 150 autores. en su ma·
yoria soviéticos.
Zald M. Orudzhev. La dialéctica como siste'!'ª·
Colección Cuadernos de Filosofía y Ciencias
Sociales. Facultad de Filosofía y Letras UANL.
295 pp., $ 150.00

(Mo
glo
Filo
bllc
Col:
Van
tualmente estudia en la Escuela de
Música de la UANL.

No son muchos en la actualidad los telllos de
poética, y menos de poética estructural.
El presente telltO del doctor José Pascual Buxó.
se constituye por una serle de cuatro artic~los
que sobre el tema aparecieron en las publicaciones nacionales Anuario de Letras de la
UNAl'f, Revista de la Universidad de México Y
Plural.
Bulló ellplica cómo las leyes especiflcas de la
lengua poética deben establecerse de acuerdo
a una rigurosa correlación con las leyes hls·
tóricas; los fenómenos que reclaman la aten·
ción de los analistas de la literatura para la
comprensión e interpretación de la. poesla; la
aplicación de la poética jakosbsonian~ al _es·
tudio de las obras literarias; y la n~ces1da~ de
llegar a la unidad literaria a traves del ritmo
y de la recurrencla.
José Pascual Bulló, Aspectos de la poética
estructural, Cuadernos del Instituto de lnves·
ligaciones. Facultad de Fllosofia y Letras UANL.
113 pp.. $ 100.00

Para Mario Cerrutl, lnvestlgador·d

nuestra Facultad, la Influencia de la 1
llzaclón norteamericana del siglo P
decisiva en el surgimiento de una
nacional que se Inicia en el marco dt
ducción capitalista.
El autor hace un amplio análisis so
nesis y desarrollo del capitalismo n
rlcano, en cuanto que éste va a dele
modelo económico-polilico del nuevo

2

Se hace una comparación rntre las
del Norte y del Sur. y su responsabll
Guerra de Secesión. El resultado de
tores es la presencia de un imperial
nopóllco y capitalista . que impide
ción de una burguesía Industrial n
se deja para verificación " ...si es P
-Inclusive- lograr un desarrollo
sobre bases capitalistas", no solo e
Unidos. sino en cualquier país del m

Tomo/

Tomo 11

DELA EPOCA
PREHISPANICA AL
MEXICO COLONIAL

DELA
INDEPENDENCIA
A LA REVOLUCION

Enrique Semo
Enrique Nalda
Masae Sugawara

G ilberto Argüello

Tomo/V

Mario Cerutll. 1,a etapa colonial
dos Unidos, Cuadernos de Hisl

Margarita Carbó
Esperanza Fujigaki
Adolfo Gilly /Eisa Gracida

DEL MOVIMIENTO
OBRERO DE 1958
AL MEXICO DE 1976

l,íiHiljjMM,1,J

Américo Saldivar
llán Semo

l.A REVOl,UCION
INSTITUCIONAi.iZADA

Tomo 111

Luis Lauro Oarza Hinojosa
(Camargo, Tamps., 1958). Egresado
del colegio de Soclologfa de la UANL.
Actualmente es secretarlo de la Oficina de Investigación y Difusión del
Movimiento Obrero (OIDMO, A.C.). Ha
publicado artfculos en varias publicaciones de la ciudad.

José María Infante
(Tandll, B.A., Argentina, 1942). Estu-

~ dló psicología en la Universidad Na-

Coedición con la Universidad Autónoma de Puebla

IDITOIIAL NUEVA IMAGEN
Año 1 - enero/ febrero 1983 • No. 2

ESCOLLO 316, MEXICO 20, D.F. TEL. 680-29-88
TEL. 15-6533 GUADALAJARA, JAL.

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
RECTOR: Dr. Alfredo Piñeyro López
SECRETARIO GRAL.: lng. Orel Darío García
FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
DIRECTOR: Lic. Juan Angel Sánchez Palacios
SRIA. ACADEMICA: Lic. Aída O'Ward
SRIO. ADMINISTRATIVO: Lic. Nerón Pérez
)RIAL: Lic. José R. Mendirichaga

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de Historia. Facultad
L, 185 pp., $ 250.00

REDACCION

Luis Lauro Garza Hinojosa
Alma Rosa Garza del Toro
Humberto Salazar
DISEÑO

Jorge Sposari
OFICINAS

Facultad de Filosofía y Letras,
Ciudad Universitaria, U.A.N.L.
Publicación bimestral
Precio del ejemplar: $ 30.00
Suscripción anual $150.00

�UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
RECTOR: Dr. Alfredo Piñeyro López
SECRETARIO GRAL.: lng. Orel Darío García
FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
DIRECTOR: Lic. Juan Angel Sánchez Palacios
SRIA. ACADEMICA: Lic. Aída O'Ward
SRIO. ADMINISTRATIVO: Lic. Nerón Pérez
COORDINADOR EDITORIAL: Lic. José R. Mendirichaga
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Fllosofla y Letras

REVISTA DE LA FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
NUMERO 2 / VOLUMEN 1 / OCTUBRE DE 1982
CONSEJO EDITORIAL
Lic.
Lic.
Lic.
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Mario Cerutti
Miguel Covarrubias
Nerón Pérez
Ricardo Villarreal

DIRECTOR
Abraham Nuncio
REDACCION
Luis Lauro Garza Hinojosa
Alma Rosa Garza del Toro
Humberto Salazar
DISEÑO
Jorge Sposari
OFICINAS
Facultad de Filosofía y Letras,
Ciudad Universitaria, U.A.N.L.
Publicación bimestral
Precio del ejemplar: $30.00
Suscripción anual $150.00

�SUMARIO

3

EL SANTO OFICIO
James Joyce

6
9

'%

4

~

9

PARTES DE TEATRO
Clara Eugenia Flores

VIRGENES CONSAGRADAS Y MUJERES SOLITARIAS
Leticia S. Herrera

51

54

LA REPRODUCCION SOCIAL EN EL CAPITALISMO
Minerva Villarreal

HACER OLAS
Horado Salazar

48
49

AMERICA LATINA: LAS CIENCIAS SOCIALES
ANTE UNA REALIDAD APREMIANTE
Mario Cerutti

CALIDAD DE VIDA
José María lnfante

42

45

VIGENCIA DE VASCONCELOS
Humberto Musacchio

APUNTES PARA UN LARGOMETRAJE
María Copani

'%

41

LA ESTETICA DE VASCONCELOS
COMO APORTACION FILOSOFICA SIN MAS
José Roberto Mendirichaga

ANTONIETA RIVAS MERCADO, MUJER, ARTISTA, MECENAS
Silvia Mijares

~

36

IDEOLOGIA Y CIENCIAS SOCIALES (2a. Parte)
Gabriel Vargas Lozano

DOS POEMAS
Arturo Ortega

24
29

¿CIENCIA O IDEOLOGIA?
Santiago Ramirez

LA NOCION DE LITERATURA
Tzvetan Todorov

16
22

EL SANTO OFICIO

" FRUTA VERDE" Y SUS FRUTOS ¿VERDES?
Libertad González Hernández

NUEVAS ESTRATEGIAS EN EL TRABAJO EDUCATIVO
CON NIÑOS ROTULADOS COMO DEFICIENTES MENTALES
Esperanza Uribe de Alanis
Horado Maldonado

62

LA NACIONALIZACION DE LA BANCA

En este número: Fotografías de Eduardo Rodríguez

James Joyce
Yo me daré a mí mismo
Este nombre, Catarsis-Purgador.
Yo, que desarreglé costumbres olvidadas
Para conservar el libro de gramática de los poetas,
Trayendo a la taberna y al burdel
la mente del ingenioso Aristóteles,
Para que los vates en el intento no yerren
Debo aquí ser mi intérprete:
Recibid pues ahora de mi boca
Peripatética erudición.
Para entrar en el cielo, viajar al infierno,
Ser compasivo o terrible
De cierto uno precisa del sosiego
De indulgencias plenarias.
Para cada misticista legítimo
Un Dante es, no predispuesto,
Quien salvo junto a la chimenea, por poder,
Arriesga heterodóxicos extremos,
Como aquél que disfruta en la mesa
Al ponderar lo que es embarazoso.
Conduciéndose con sentido común
¿Cómo puede uno dejar de ser intenso?
Mas yo no debo ser contado
Entre esa enmascarada compañíaCon el que se apresura a conciliar
Las frivolidades de sus damas veleidosas
Mientras lo consuelan cuando gime
Con orlas célticas bordeadas en oroO con el que sobrio todo el día
Entremezcla un regaño en su actuaciónO con aquél cuya conducta " parece poseer"
Su preferencia por un hombre de ' 'temperamento" O con el que actúa el parche roto
A millonarios en Hazelpatch
Pero llorando tras sagrado ayuno
Confiesa todo su pagano pasadoO con el que no se quitará el sombrero
Ni frente a malta o frente a crucifijo
Mas muestra a los vestidos con pobreza
Su elevada cortesía Castellana-

�O con el que ama a su apreciado AmoO aquél que bebe en el temor su litroO el que una vez tendido ya en su cama
Vio a Jesucristo sin cabeza
E intentó recuperar para nosotros
Los perdidos trabajos de Esquilo.
Mas todos estos hombres de los que hablo
Me hacen mesero de su camarilla.
Puedan soñar sus soñadores sueños
Pues puedo hacer por ellos esas cosas
Por las cuales perdiera mi diadema,
Esas cosas por las que Abuela Iglesia
Inclemente dejóme en la estacada.
Así alivio sus tímidos traseros,
Ejecuto mi oficio de catarsis.
Mi escarlata los deja blancos como lana:
Por mi intermedio purgan un hartazgo.
Para una y todas las hermanas disfrazadas
Actúo como Vicario General
Y para cada tímida y nerviosa virgen,
Hago yo un buen servicio similar.
Porque detecto sin sorpresa
La sombría belleza de sus ojos
En el " no te atrevas" de la dulce doncellez
Que responde a mi " quieres" corruptor
Siempre que nos encontramos en público
Ella nunca parece pensar;
De noche cuando yace en el lecho
Y siente mi mano entre sus muslos
Mi amorcito de ligero atuendo
Conoce la suave llama del deseo.
Pero Mammón declara proscripción
Para los usos de Leviathán
Y aquel elevado espíritu siempre lucha
Con los innúmeros siervos de Mammón
Que tampoco estarán jamás exentos
De su tributación sobre el desdén.
Distante pues me vuelvo para ver
El paso lerdo de esa variada multitud,
Aquellas almas que odian la fuerza de la mía

Acerada en la escuela del viejo Aquino.
Donde ellos se han postrado y arrastrado y orado
Me yergo yo, el auto-destinado, sin miedo,
Sin compañeros, sin amigos, solo,
Indiferente como espina de pescado,
Firme como los riscos montañosos donde
Blando mi cornamenta por el aire.
Dejadlos continuar como es la cosa
Para adecuar la hoja del balance.
Aunque puedan obrar hasta la tumba
Jamás tendrán mi espíritu
Ni harán de mi alma una con las suyas
Hasta que el Mahamanvantara finalice:
Y aunque hayan de arrojarme de su puerta
Mi alma por siempre habrá de despreciarlos.
(Traducción de Daniel Casslnl)

A cien años del nacimiento de James Joyce, el lugar que el escritor irlandés ocupa dentro de la literatura contemporánea no es puesto en duda por nadie. Obras como el monumental Ullses, El retrato del artista adolescente,
Dubll,:ieses
un claslco. y el abismal f'lnnegans Wake constituyen ejemplos de lo que un escrito requiere para convertirse en
La dificultad principal al pretender entrar de lleno a sus escritos radica en que Joyce maneja simultáneamente
varios niveles de significado perfecta o imperfectamente comprensibles en su idioma original. Infinidad de analistas especializados en literatura Inglesa han dedicado años al escrutinio más riguroso de la obra de Joyce, y el
hecho de que el Ftnnegans Wake no haya sido traducido al español no indica sino la verdadera distancia que separa dos idiomas; no existen en el español palabras que traduzcan -o se aproximen- a este notable escritor.
Sea pues esta "aproximación" a El Santo Oflclo un mmlmo homenaje a la memoria del insigne escritor nacido
en la alegre tierra del trébol (D.C.).
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�¿CIENCIA O IDEOLOGIA?

Santiago Ramírez
Lo técnico puede caracterizarse como aquello por medio de lo que el
mundo se pone en disponibilidad; por
medio de lo cual el mundo vuelve a
ser morada.
Quiero dejar claro, entonces, el terreno en que pretendo moverme: el
terreno de la ciencia y de la ldeologla:
es decir, quiero aclarar que no voy ha
hablar de ciencia, por un lado, y de
ideología, por el otro, sino que intentaré moverme en el ámbito brumoso
y opaco en donde ciencia es ideología, e ideología es ciencia.
No quiero, pues, definir lo que es la
ciencia, o definir lo que es la ideología. Esto es una tarea árdua -cuando no imposible- que supondría que
tenemos ideas o conceptos claros y
distintos acerca de lo que una y otra
son. Desde ahí, sería inmediato establecer di-ferencias (de ferre-llevar y di
separación, duplicación, etc.). Lo que
yo quiero hacer hoy es una con-ferencia sobre ciencia e ideología (con-junto, /erre-llevar).
Originalmente, Althusser -quien
puso el asunto de moda-, hizo
resurgir el problema de la ideología
(si bien Marx y Gramscl ya la habían
tematizado), en estrecha relación con
el concepto -aparentemente estable
y relativamente confiable- de ciencia.
En un principio, pues, Althusser tematizaba la categoría de ideología
por medio de una referencia obligada
a la cientificidad. la diferencia entre
ciencia e ideología era (y para. muchos sigue siendo) una diferencia en
donde la separación estaba dada por
el frecuentemente misterioso "obstáculo epistemológko". El tránsito de
la ideología hacia la ciencia se llevaba a cabo por obra y gracia de la
"ruptura epistemológica".
Posteriormente, Althusser abandonó
esta posición original -en sus flementos de autocrltlca- al darse
cuenta que esta visión estrecha y
abstracta reducía el problema a un
problema de epistemologla. Sin en10 trar, por el momento, en detalles

superfluos la epistemología resultaba
-además de abstracta- insostenible.
Es Interesante mostrar de qué manera se llegó a esta conclusión.
Althusser, en oposición a las corrientes humanistas en el seno del marxismo, se propuso una tarea politlca:
la de llevar a cabo una relectura de
Marx, que abandonara aquellas posiciones que hacían de Marx un humanista -cancelando con ello las lecturas propiamente políticas (en términos de lucha de clases) o un racionalista -transformando al "materialismo dialéctico" (estos eran los términos de Althusser) en un determinismo causal.
La operación consistió, entonces,
en separar (mediante una ruptura) al
Marx humanista (sobre todo el de
1844, evidentemente hegeliano) del
Marx revolucionario (el Marx de fl Capital, que habría roto con la "metafísica" hegeliana).
La polémica que siguió a esta operación es ampliamente conocida: se
argumentó ad nauseam que tal "rup·
tura" era imaginaria o -en el otro
bando- se propusieron todos los
"puntos de ruptura" imaginables: las
Tesis sobre Feuerbach, la /deologla
alemana, el Manlfesto comunista, etc.
Fue el propio Althusser quien vino
a poner orden en dos momentos-:
1 ° Al declarar que tal concepción
de ideología dejaba de lado el asunto

de la politlca y del poder, y
2 ° Al declarar que -contrariamente
a lo que se discutia- no había ruptura de Marx con Hegel, pero que la
continuidad no era la propuesta por
la "ortodoxia".
La primera rectificación se hizo en
el trabajo sobre AIE, en donde el énfasis se puso sobre el genitivo "de
Estado" -reintroduciendo la cuestión
de la política- y, en un segundo
momento, al declarar abiertamente
que el problema había surgido de
una posición teoriclsta.
En la segunda rectific.ación el pro-

blema era más espinoso. A fin de
cuentas, criticar a Althusser era una
afición · generalizada. Althusser
mismo se apuntó en la lista. Pero la
segunda rectificación requería de una
crítica al propio Marx. Las condiciones políticas para hacerlo no estaban
dadas. Sólo cuando AJthusser mismo
-si bien el punto no era originaldesencadenó la "crisis del marxismo"
(en Venecia, en 1978), fue que la
cuestión pudo plantearse. Incluso entonces fue necesario tratar el asunto
con mucha delicadeza, pues la "crisis
del marxismo" se transformó en una
empresa comercial, gracias a la aparición de los efímeros "nuevos filósofos". Su virtual desaparición -la de
los "nuevos filósofos" - y la sucesión
de una serie de eventos políticos
(franceses e internacionales) permitió
llevar a cabo esta segunda rectifi~ación.
Inicialmente, se había propuesto
-tras una infinidad de propuestas
contrario sensu- que en Marx no
había método. Sostenerlo era difícil
(yo, en particular, sostuve, en Cathe•
dra, que en Marx no había métldo
"en el sentido tradicional" -era una
operación anticartesiana y antiposltl·
vista). Tan difícil, que hubo que ceder
ante todas las evidencias: en Marx
hay una propuesta de método, una
propuesta que, si bien no es cartesiana y no es tradicional, sigue siendo
una propuesta de método y, peor
aún, de método clentlflco (cfr.: /ntro·
ducclón, de 1857).
·
¿Qué se agazapa tras el atributo de
cientificidad?, ¿qué concepto de cien·
cia, a fin de cuentas, es sostenido
por Marx?.
Una lectura no-sintomática de Marx
muestra irremediablemente -y Lu·
kács lo confirma- que la idea mar·
xista de ciencia es idéntica a la Idea
hegeliana; que en este punto -y no
es punto secundarlo- Marx no dejó
nunca de ser hegeliano. Esta rectlfi·
caclón coloca, no sólo a Marx, sino a
Lenin mismo, en una perspectiva dls·
tinta que hace resurgir el problema

de la ciencia, la cientificidad y la
ideología.
Por otra parte, un grupo de científicos encabezados por Jean Marc LevyLeblond, publicó a principios de los
70's un libro llamado (Auto)-crltlca de
la ciencia (Nueva Imagen).
Ahí, desde una cierta ingenuidad
filosófica, se mostraba cómo, al margen de toda polémica epistemológica,
la ciencia era colocada en una posición desde la que cumplía funciones
políticas de legitimación, de perpetuación, de cimentación y de cohesión de formas específicas y determinadas de organización social y de
~Jercicio del poder político. La ciencia -usando la expresión althusseriana que, por supuesto, no era
utilizada en el libro citado, se había
transformado en un AIE.
Fue entonces que un grupo de científicos sesenta y ocheros y de estudian tes mexicanos hizo su aparición
en estas lides: la ciencia se había
transformado en ideología; ¡incluso
desde el punto de vista epistemológico! Nuestra misión era rescatarla
de esta desnaturalización (cfr.: Ramírez, Torres, Zambrana, Ciencia e Jdeologla).
Pero no fuimos los únicos. En Europa y en los Estados Unidos, se gestó
un movimiento importante en pro de
otra ciencia, de una ciencia nueva (o
distinta), "para el pueblo", que criticaba a la ciencia existente primero,
por el modo como estaba involucrada
en Viet-Nam y, más adelante, por el
modo en que se involucrabaa en el
ejercicio del poder, pero ya no exclusivamente del- poder político, sino del
poder masculino, dél poder contra la
naturaleza, etc. Surgieron movimientos "verdes" y sensualismos "rojos"
que culminaron con la descalificación
-sin más- de toda ciencia.
El socialismo realmente existente,
había rectificado -desde el XX Congreso- las posiciones soviéticas
acerca de las "dos ciencias" de Lyssenko. Todo parecía apuntar hacia

una ciencia democrática, hacia una
ciencia respetuosa de la naturaleza,
etc. Dominique Lecourt -primeromostró cómo estas ilusiones eran
eso: ilusiones.
Con el apoyo de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, se lleyó a
cabo en 1979 un ciclo de conferen·
cias ("Crítica del positivismo"), du·
rante el que Lecourt y otros, mostraron cómo -salvo en diferencias nominales- la posición soviética no difería de la posición del "mundo libre";
en una palabra, que la "rectificación
del XX Congreso no era tal y que la
ciencia, en el campo del socialismo
real no era -en modo alguno- algo
diferente de la ciencia ideologizada
bajo las diversas formaciones sociales capitalistas,
La ciencia parecla Irremisiblemente
condenada a servir de Ideología.

Atacar el problema desde el otro
término -desde la ideologia- parecía abrir ciertas perspectivas que la
historia que he relatado había cerra-

do. Proliferaron trabajos de toda índole acerca del Estado- nunca como
hasta entonces hubo tantos coloquios, cursos, textos y artículos
sobre una extraña disciplina llamada
"Teoría del Estado" - , se multiplicaron los trabajos de descripción y crítica de ideologías específicas, etc.
Parecía entonces que la maldad, la
villanía positivista había "engatusado" a las ciencias haciendo de ellas
ideologías (lyssenkismo, darwinismo,
lamarckismo y sus respectivos "neos",
en biología; intuicionismo, formalismo y otras tantas "formas ideológi·
cas", en las matemáticas; copenhagismo, etc., en física; y así, en cada
una de las ciencias). Lo que parecía
imposible era la operación contraria.
Un viejo filósofo e historiador de
las ciencias -retirado a "cultivar
coles" en Normandía-, una vieja y
respetable eminencia,
publicó
-cuando ya nadie esperaba nada de
él- un libro que recogía trabajos antiguos y dos trabajos recientes. El ve-

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�LA NOCION DE LITERATURA

Tzvetan Todorov
nerable filósofo era Georges Canguilhem; el libro se llamaba Racionalidad
e ldeologla en la historia de /as ciencias de la vida. El primer artículo "reciente" tenía un nombre muy largo y
en él trataba de hacer un balance de
las diversas posiciones que se sostenían en torno a la historia de las
ciencias. Tras el balance, preguntaba,
con una inocencia que era malicia
pura: "¿De qué hace la historia la historia de las ciencias?"·.
Indudablemente que no se trataba
de una historia de las ciencias, pues
ese objeto (las ciencias) sólo se constituye al final de dicha historia. No se
trata de una historia como cualquier
otra; no es una historia como la de,
por ejemplo, México, que empieza por
establecer qué es México y luego sigue, describe o explica su devenir. Se
trataba de una historia cuyo objeto
se constituía, precisamente, al final
de la historia, que no estaba en esa
historia sino como ausencia. ¿De qué
se hacía, pues, la historia?.
La respuesta estaba dada por el título del segundo artículo reciente, títu lo con el que designaba lo que F.
Delaporte llama "monstruo epistemológico··. Se trataba de la historia de
sistemas de pensamiento que daban
lugar a una ciencia sin ser -ellos mismos- ciencia (la alquimia, por ejemplo). Estos monstruos epistemológicos
-previos a la " ruptura" - eran ideologías. Pero no todas las ideologías:
las que advendrán a la ciencia. El artículo se llama "/deologlas clentlflcas", y en él se detalla la operación
inversa; la operación por medio de la
cual la ideología se transforma en
ciencia.
Toda ciencia, entonces,
a) surge de una ideología,
b) conserva residuos de la ideología
que la hizo nacer,
c) se transforma en la ideología científica de otra ciencia. El ejemplo de
Lamarck, el ejemplo de Galileo ...
Así, inversamente, la ideología,
co a) es condición de posibilidad de toda

ciencia,
b) subsiste en la ciencia que surge de
ella como fuente de metáforas, ejemplos, alegorías, etc.
c) se transforma en ciencia. El ejemplo de Pitágoras, el ejemplo de
Newton, el ejemplo de Marx.

Los límites del proyecto positivista
y /o neopositivista surgen cuando
subsiste el problema de un sujeto
que cree poseer lo real como cree
poseer su lenguaje y, sin embargo,
no hay sujeto y el mundo es independiente de toda voluntad.

Este monstruo epistemológico, inesperado, trastoca nuestra certeza inicial. Las posibilidades parecen cerradas, ahora sí, definitivamente.

Después de todo, la pregunta de la
ciencia ··¿qué es lo que es?" carece
de sentido, es imposible. No es posible preguntar ··¿qué es lo real?" -y
la ciencia es su teoría.

Sin embargo, parecía que la vida
del filósofo transcurre "sin embargo··,
y nuevamente, de manera inesperada, en el más inesperado de los lugares, surge un texto: en los Estados
Unidos, Alan Janick y Stephen Toulmin publican un libro lleno de
"chismes" vieneses con el título La
Viena de Wittgenstein.
Incomprendido por la filosofía
anglosajona, desconocido por la ortodoxia marxista, Wittgenstein es un filósofo solitario. Quienes le leen, entienden como quieren; quienes no le
leen, no quieren entenderle. Alan
Janick yStephen Toulmin, de pronto,
lo leen tratando. de entenderle y no
tratando de utilizarle a su mejor conveniencia. Y descubren la crítica más
radical del neopositivismo.
He aquí algo -poco, por ciertode Wittgenstein. Al leer a los positivistas y neo-positivistas, la impresión
que tenemos es la de que ambos controlan su lenguaje; que el mundo
-aquello de lo que hablan - está
fuera del lenguaje,
MUNDO
LENGUAJE
pues en este lenguaje se habla del
sentido del mundo y el sentido del
mundo no pertenece al mundo. El
lenguaje trasciende al mundo, si no,
¿cómo habría lógica si hay un mundo?
Lo mismo pour la pensée. El mundo
es lo real y el lenguaje trasciende lo
real. En el lenguaje se construye un
objeto imaginario, se hace una imagen del mundo y, con ello, para el
lenguaje, el mundo, lo real, está perdido; el mundo, lo real, es inefable.

Esto que es, lo real, acerca de lo
que nada puede preguntarse, lo real
-antes de que digamos qué es- es
la nada (Marx). Esto, desde Parménides, debe ser rechazado por la ciencia. Pero al rechazarlo se le admite.
¿Qué admite la ciencia? ¡Nada!.
Al admitir la nada, la ciencia es un
delirio, una fan~asmagoría que persigue imposibles, un deseo por recupérar lo real perdido.
Esto es la ciencia. Es, en fin, la única que tenemos. Las que el positivismo y el neopositivismo han inventado -antes de Comte, no había ciencia-; o lo que hoy llamamos ciencia
era filosofía natural, o lo que entonces era ciencia ahora es ideología, o
lo que ahora es ideología era ciencia,
etc.
Y esta ciencia, la que inventó, prohijó, produjo, reprodujo y sustenta el
positivismo y el neo-positivismo, no
es sino el deseo o la nostalgia de un
mundo perdido; es el calvario del
pensamiento y su penitencia, el precio que se debe pagar para volver a
un paraíso perdido que sólo es paradisíaco porque e·stá perdido.

Pero esto es pura ideología. La ciencia, ésta, la única que tenemos, es la
única que el positivismo nos legó;
una ciencia que busca y anhela,
como dije al principio de la tecnología, que el mundo vuelva a ser nuestra morada.

Antes de lanzarnos al abismo del
··qué es·· de la literatura, tenemos
que asirnos de un, aunque sea ligero,
salvavidas: nuestra cuestión versará,
en primer lugar, no sobre el ser mismo de la literatura, sino sobre el discurso que, como el nue'stro, intenta
hablar de ella. Diferencia de recorri do más que de objetivo final pero
que dirá si el camino seguido no tiene más interés que el punto de llegada.
Es preciso empezar por poner en
duda la noción de literatura. La cuestión debe resolverse no por el hecho
de que la palabra existe o porque se
encuentra en la base de una institución universitaria.
Es posible que esta duda tenga a
su favor razones, en buena parte,
totalmente empíricas. No se ha hecho
aún la historia completa de esta palabra en todas las lenguas y en todas
las épocas; pero una ojeada, aunque
sea superficial, sobre el asunto, revela que no ha existido desde siempre.
En las lenguas europeas, la palabra
'"literatura··, en su sentido actual, es
totalmente reciente: se remonta apenas al siglo XIX. ¿Se trata entonces
de un fenómeno histórico y de ninguna manera "eterno" ? Por otra parte
numerosas lenguas (por ejemplo de
áfrica) no tienen un término genérico
para designar las producciones literarias en su totalidad; y no estamos ya
en la época de Lév'y-Bruhl, para hallar
la explicación en la famosa naturaleza " primitiva" de estas lenguas que
ignorarían la abstracción y por tanto
también las palabras que designan el
género más bien que la especie.
Habrá que añadir a estas primeras
constataciones la del despliegue que
ostenta actualmente la literatura:
¿Quién se atreveriá en la actualidad
a dirimir la cuestión entre lo que es
literatura y lo que no lo es, frente a
la variedad irreductible de escitos
que tienden a atribuirse el c arácter
de literarios en perspectivas infinitamente diferentes?
Esta razón no es, ciertamente, deci-

siva: una noción puede tener derecho
a la existencia sin que haya una palabra precisa en el vocabulario que le
convenga; pero conduce a plantear
una primera duda sobre el carácter
" natural " de la literatura. Sin embargo, un exámen teórico del probh=;ma
no nos dará mayores seguridades.
¿De donde obtenemos la certeza de
que una entidad como la literatura
existe? De la experiencia: en una
escuela estudiamos obras literarias,
igualmente en la universidad; nos encontramos ese tipo de libros en las librerías; estamos habituados a citar,
en nuestra conversación ordinaria,
autores " literarios" . Parece, entonces,
inobjetable que la entidad " literatura"
funciona en el nivel de las relaciones
intersubjetivas y sociales. Supongamoslo. ¿Pero qué se habría probado
con ello? Que en un sistema más vasto, como lo es determinada sociedad,
determinada cultura, existe un elemento identificable al cual se refiere
la palabra literatura. ¿Se demuestra
con ello, acaso, que todos los productos particulares que asumen esta
función participan de una naturaleza
común cuya identificación es, igualmente, un derecho que nos pertenece? De ninguna manera.
Llamemos " funcional " el primer
concepto de la entidad, el que identifica a la literatura como elemento
de un sistema más vasto por el cual
se lleva a cabo esta unidad; y "estructural " el segundo concepto en
que se trata de ver si todas las instancias que asumen la misma fun ción participan de las mismas propiedades. Los puntos de vista, fun cional y estructural, habrán de ser
distinguidos rigurosamente aunque
se pueda pasar perfectamente del
uno al otro. Tomemos para ilustrar la
distinción, un objeto diferente: la publicidad asume, ciertamente, en el
seno de nuestra sociedad una función
precisa; pero la cosa se complica
cuando nos preguntamos sobre su
identidad estructural: puede servirse
de los media, visual o sonoro (u otros),
puede tener o no duración en el tiem -

po, ser continua o discontinua, servirse de mecanismos tan variados
como la incitación directa, la descrip·
ción, la alusión. la antífrasis y así sucesivamente. A la inobjetable entidad
funcional (supongámoslo por un momento) no corresponde, necesariamente, una entidad estructural.
Estructura y función no se implican
mutuamente de manera rigurosa ,
aunque siempre sea posible observar
afinidades entre ambas. Se trata de
una diferencia de punto de vista
más que del objeto: si llega a descubrirse que la literatura (o la publicidad) es una noción estructural , en·
tonces percibiremos la función de
sus elementos constitutivos; recíprocamente, la entidad funcional " publicidad " forma parte de una estructura que es, digamos, la de la sociedad.
La estructura está hecha de fundo·
nes, y las funciones constituyen una
estructura; pero como es el punto de
vista el que determina el objeto de
conocimiento, la diferencia no es
menos irreductible.
La existencia de una entidad funcional " literatura ·· no implica , por
tanto, de ninguna manera, la de una
entidad estructural (aunque nos veamos incitados por la primera a investigar si este es el caso). Ahora bien ,
las definiciones funcionales de la literatura (por lo que hace, más bien que
por lo que es) son muy numerosas.
No es fuerza creer que este camino
conduzca siempre a la sociología:
cuando un metafísico como Heidegger
se pregunta sobre la esencia de la
poesía, adopta. de todas maneras,
una noción funcional. Decir que "el
arte es la puesta en práctica de la
verdad ", o que ··1a poesía es la fundación del ser por la palabra", es formular un deseo sobre lo que ambos
deberían ser, sin pronunciarse sobre
los mecanismos específicos que los
hacen aptos para este cometido. Por
el hecho de tratarse de una función
ontológica, no por ello deja de tratarse de una función. Por lo demás,
Heidegger mismo admite que a la entidad funcional no corresponde una

ID

�entidad estructural, dado que por
otro lado nos dice que, en su inves·
ligación "se trata solamente del arte
mayor" . No disponemos entonces con
eso de ningún criterio interno que
nos permita identificar cualquier
obra de arte (o de literatura), sino só·
lo de una afirmación sobre lo que
una parte del arte (la mejor) debería
hacer.
Es, pues, del todo posible que la li·
teratura no sea más que una entidad
funcional. Pero ya no continuaré por
este camino y admitiré, exponiendo·
me a la decepción de todos modos,
que la literatura tiene también una
identidad estructural y yo intentaré
averiguar cual. Muchos otros optimis·
tas me han precedido por doquier, y
puedo partir de las respuestas que
ellos han sugerido. Sin entrar en de·
talles históricos, intentaré examinar
los dos tipos más frecuentes de solu·
ción que han sido propuestos.
Desde la antigüedad hasta media·
dos del siglo XVIII, para hablar sumariamente, está presente una misma
definición, implícita o explícitamente,
en los escritos de los teóricos del ar·
te occidental. Viéndola de cerca, implica dos elementos escalonados: ge·
néricamente, el arte es una imitación,
diversa según el material que utilice;
la literatura es imitación por medio
del lenguaje, de la misma manera
que la pintura es imitación por medio
de la imagen . Específicamente, no se
trata de cualquier tipo de imitación,
pues no imita necesariamente las cosas reales sino las ficticias , que no
tienen necesidad de haber existido.
La literatura es una ficción: es esta
su primera definición estructural.
La formulación de esta definición
rio se hizo en un día sino que ha asu·
mido términos muy variados. Se pue·
de suponer que esta propiedad de la
literatura es la que lleva a Aristóteles
a constatar que " la poesía refiere lo

o

general , la historia lo particular"
(Poética , 1451 b; esta observación
implica, al mismo tiempo, otra cosa
además): las frases literarias no de·
signan acciones particulares, únicas
que se pueden producir en la realidad. En otra época se dirá que la literatura es esencialmente mentirosa,
falsa; Frye ha recordado la ambigüe·
dad de los términos " fábula", " ficción", " mito" aplicados tanto a la li·
teratura " como a la " mentira" . Pero
ello no es justo: estas frases son tan
"verdaderas" como " falsas" ; los primeros lógicos modernos (Frege, por
ejemplo) han observado ya que el
texto literario no se somete a la prueba de verdad, que no es ni verdadero,
ni falso sino, precisamente: ficcional.
Esto se ha convertido, en la actualidad, en un lugar común.
¿Es satisfactoria una definición de
esa índole? Habría que preguntarse si
no se está en vías de substituir una
consecuencia de lo que es la literatura por su definición. No hay nada que
impida a una historia que relate un
acontecimiento real el ser percibida
como literaria; no es preciso cambiar
nada en su composición, sino simple·
mente se dice que no se interesa en
su verdad y que se la lee " como" literatura. Se puede aplicar una lectura
" literaria " a cualquier texto: no se
planteará la cuestión de su verdad
porque el texto es /Iterarlo.
Más que una definición de la litera·
tura, se nos proporciona aqui , de
manera indirecta, una de sus propie·
dades. Pero, ¿es observable en cual·
quier texto literario? ¿Será una casualidad que apliquemos con gusto el
calificativo de " ficción " a una parte
de la literatura (novelas, nove l le• ,
piezas teatrales) pero que lo hagamos
más difícilmente, si no es que nunca, a
otra de sus partes como la poesía? Se
estaría tentado a afirmar que, como
la frase novelesca no es ni verdadera

ni falsa aunque describa un acontecimiento, la frase poética no es ni ficticia ni no ficticia: la cuestión no se
pone en la misma medida que la poe·
sía no relata nada, no designa ningún acontecimiento, sino que se contenta, con mucha frecuencia , con formular una meditación, una impresión.
El término específico " ficción " no se
aplica a la poesía dado que el término genérico " imitación " tiene que
perder su sentido exacto para seguir
siendo válido; la poesía no evoca a
menudo ninguna representación ex·
terior: se basta a sí misma. La cuestión se hace más difícil aún si se
orienta hacia géneros que, con ser a
menudo calificados de " menores", no
por ello dejan de estar presentes en
todas las " literaturas" del mundo:
plegarias, exhortaciones, proverbios,
adivinanzas, canciones infantiles
. (cada uno de los cuales pone, eviden·
temente, problemas diferentes). ¿Afir·
maremos que esos géneros " imitan"
también , o habrá que descartarlos
del conjunto de los hechos denotados
por el término "literatura"?
Si todo lo que se considera habi·
tualmente como literatura no es for·
zosamente ficcional, correspondiente·
mente, tampoco toda ficción es obli·
gatoriamente literatura. Tomemos
por ejemplo las "historias de casos"
de Freud: no sería pertinente pregun·
tarse si todas las peripecias en la vi•
da del pequeño Hans o del hombre
lobo son verdaderas o no; este tipo
de textos parten exactamente el esta·
tuto de la ficción: todo lo que se
:,uede decir es que sirven de una ma·
nera o de otra la tesis de Freud. To·
memos un ejemplo totalmente distin·
to: ¿habrá qué incluir en la categoría
de literatura todos los mitos (cierta·
mente ficcionales)?
Yo no soy, ciertamente, el primero
en criticar la noción de imitación en
literatura o en el arte. Durante el cla·

• Nota del traductor. Hemos traducido el término francés " nouvelles" por la palabra latino-italiana " novelle" para. ~esignar un t!J:&gt;O
textual que aún no cuenta con un término propio. En espariol se suele t_an:tbién u_sar. a falta de ~n v_~cablo espec1f1co. la expres1on
" novela corta"; sin embargo la variedad textual del tipo hace mucho mas 1mprec1sa esta denommac1on .

skismo europeo se intenta enmen·
mo " realización en si" .
darla para hacerla utilizable. Pues se
En efecto, será en la perspectiva de
requiere dar a este término un sentí·
lo bello donde se ubicará la segunda
do muy general para que convenga a gran definición de literatura; " agratodas las actividades enumeradas; dar" prevalece, aquí, sobre "instruir" .
pero entonces es aplicable a otro tipo
Ahora bien, la noción de bello se crisde cosas y requiere de especificado· talizará, a fines del siglo XVIII , en
nes complementarias: la imitación
una afirmación del carácter intransidebe ser "artística" , lo que equivale a
tivo, no instrumental, de la obra .
incluir en la definición el término a Después de habérsela confundido con
definir. En el siglo XVIII, en alguna
lo útil, lo bello se define ahora por su
parte, el vuelco se realiza: en lugar naturaleza no utilitaria. Moritz escride acondicionar la vieja definición se
be: "Lo verdaderamente bello consis·
propone otra totalmente independien- te en que una cosa se signifique sólo
te. Nada más indicador, a este propó· a sí misma, se designe sólo a sí mis·
sito, que los títulos de los dos textos
ma, se contenga sólo a sí misma, que
que marcan los límites de los dos pe· sea ella un todo realizado en sí misríodos. En 1746, aparece una obra de mo" . El arte, sin embargo, se define
estética que resume el sentido común
por lo bello: "Si una obra de arte tude la época: ellos son "Las bellas artes viera por única razón de ser indicar
reducidas a un mismo principio" del
algo exterior a ella, entonces, por ello
padre Batteux; el principio en cues- mismo, vendría a convertirse en un
tión es la imitación de la naturaleza accesorio; cuando en realidad se trabella. En 1785, le hace eco otro títu· ta, en el caso de lo bello, de que sea
lo; se trata del "Ensayo de reunión de lo principal en sí mismo". La pintura
todas las bellas artes y ciencias bajo consiste en Imágenes perceptibles
la noción de realización en si" de Karl
por sí mismas y no en función de
Philipp Moritz. De nuevo se reune a una utilidad ulterior; la música conlas bellas artes, pero en esta ocasión siste en sonidos cuyo valor se encon el nombre de bello entendido co- cuentra en sí mismos. Finalmente, la

literatura es un lenguaje no instrumental cuyo valor es,tá en sí mismo;
o como lo dice Novalis, " una expre·
sión por la expresión " . Se podrá encontrar una exposición detallada de
este vuelco en la parte central de mi
libro Teorías del simbo/o.
Esta posición será defendida por
los románticos alemanes quienes la
transmitirán a los simbolistas; y do·
minará todos los movimientos simbolistas y postsimbolistas en Europa.
Más aún, se convertirá en la base de
los primeros Intentos modernos por
crear una ciencia de la literatura.
Tanto en el Formalismo ruso como en
el New Crltlclsm norteamericano, se
parte siempre del mismo postulado.
La función poética es la que pone el
acento sobre el "mensaje" mismo.
Aún hoy en día esta es la definición
dominante aunque su formulación
varíe.
A decir verdad, una definición se,
mejante de literatura no merece ser
calificada de estructural; se nos dice
aquí lo que la poesía debe hacer no
cómo llega a ello. Pero, muy pronto,
la perspectiva funcional fue comple·
tada por un punto de vista estructural: un aspecto, en mayor medida
que los otros, contribuye a hacernos
percibir la obra en sí misma; se trata
de su carácter sistemático. Diderot
definía ya, de esta manera, lo bello;
después, será reemplazado el término
" bello" por el de " forma " , el cual , a
su vez, será substituido por " estructura" . Los estudios formalistas de la
literatura tendrán el mérito (por ello
fundan una ciencia, la poética) de
constituirse en estudios del sistema
literario, del sistema de la obra. La literatura es, pues, un sistema, lenguaje sistemático que atrae, por ello, la
atención sobre sí mismo, que se convierte en autotélico; esta es su segunda definición estructural.
Examinemos, a su vez, esta hipó·
tesis. ¿El lenguaje literario es el único que es sistemático? La respuesta
aquí es no, sin lugar a dudas. Observamos una organizacin rigurosa y aún
el empleo de mecanismos idénticos •a

�N

los de la literatura (rima, polisemia,
etc.) no sólo en los dominios habitualmente comparados con ella ,
como la publicidad, sino también en
aquellos más lejanos, en principio.
¿Se puede decir que un discurso forense, o político, no está organizado,
ni sujeto a reglas estrictas? Por otra
parte, no es una casualidad que hasta el Renacimiento y, sobre todo, en
la antigüedad griega y latina, al lado
de la Poética se encontrase la Retórica (sería preciso aún, decir: la Poética venía después de la Retórica), la
cual tenía como tarea el codificar las
leyes de discursos distintos del literario. Se podría ir más lejos y cuestionar la pertinencia de una noción
como la de " sistema de la obra " , a
causa, precisamente, de la gran facilidad con que se puede siempre establecer un determinado " sistema " de
esa índole. La lengua no posee sino
un número limitado de fonemas y
unos pocos rasgos distintivos; las categorías gramaticales de cada paradigma son poco numerosas: la repetición, lejos de ser difícil, es inevitable.
Se sabe que Saussure había formulado una hipótesis sobre la poesía latina, según la cual los poetas inscribían en la trama del poema un nombre propio: el del destinatario o el del
objeto de la poesía. Su hipótesis termina en un callejón sin salida no por
falta de pruebas, sino más bien por
abundancia de ellas: en un poema
suficientemente largo se puede encontrar inscrito cualquier nombre.
Por otra parte, por qué limitarse a la
poesía: " Esta costumbre era una segunda naturaleza para todos los romanos educados que tomaban la pluma para decir las cosas más insignificantes " . Y por qué los romanos solamente? Saussure llegará hasta descubrir el nombre de Eton en un texto
latino que servía de ejercicio a los
estudiantes de este colegio en el
siglo XIX; desgraciadamente para él,
el autor del texto era un scholar del
King·s College de Cambridge, en el
siglo XVII; ¡el texto había sido adoptado en Eton sólo cien años más
tarde!.

Por encontrarse por doquier con
tanta facilidad, el sistema acaba por
no estar en ninguna parte. Consideremos ahora la prueba complementaria: ¿Todo texto literario es sistemático al grado que podamos calificarlo
de autotélico, de intransitivo, de opaco? Se concibe esta afirmación lo suficientemente bien cuando se aplica
al poema, objeto realizado en sí
mismo, como habría dicho Moritz; pero y ¿la novela? Lejos de nosotros la
idea de que se trata de una encrucijada desprovista de convenciones y ,
por tanto, de sistema; pero este sistema no vuelve "opaco" al lenguaje
novelesco. Muy al contrario, este último sirve (por lo menos en la novela
clásica europea) para representar objetos, acontecimientos, acciones, personajes. No se puede decir, tampoco,
que la finalidad de la novela reside
no en el lenguaje sino en el mecanismo novelesco: lo que es " opaco", en
este caso, es el mundo representado;
pero ¿una concepción semejante de
la opacidad (de la intransitividad, del
autotelismo) no se puede aplicar
también a cualquier conversación ordinaria?
En nuestra época, se han hecho
muchos intentos por amalgamar las
dos definiciones de literatura. Pero
como ninguna de ellas, tomada aisladamente, es realmente satisfactoria,
su simple suma apenas si puede hacernos progresar; para remediar su
debilidad sería preciso que las dos
estuvieran articuladas, en vez de estar añadidas, o, lo que es peor, confundidas. Desgraciadamente, ésto es
lo que pasa de manera ordinaria. Tomemos algunos ejemplos.
René Wellek trata de la " naturaleza
de la literatura" , en un capítulo del
Wellek y Warren. Señala, en primer lugar, que "el medio más simple de resolver el problema consiste en precisar el uso particular que la literatura
hace del lenguaje", y establece él tres
usos principales: literario, ordinario y
científico. Opone luego el uso literario, sucesivamente, a los otros dos.
Por oposición al uso científico, el uso

literario es " connotativo", es decir,
rico en asociaciones y ambiguo; opaco (mientras que en el uso científico
el signo es " transparente, es decir,
que, sin atraer la atención sobre sí
mismo, nos orienta sin ambigüedad
hacia su referente" ); plurifuncional:
no solamente referencial sino también expresivo y pragmático (conativo). Por oposición al lenguaje en su
uso cotidiano, el lenguaje literario es
sistemático ("el lenguaje poético organiza y concentra los recursos del
lenguaje ordinario" ) y autotélico, por
el hecho de que no busca fuera de s1
su justificación.
Hasta aquí, podríamos pensar que
Wellek es partidario de nuestra segunda definición de literatura. Enfatizar una función cualquiera (referencial, expresiva, pragmática) nos lleva
lejos de la literatura, en donde el texto vale por sí mismo (se le denominará función estética y era ya la tesis
de Jakobson y Mukarovsky por los
arios treinta). Las consecuencia estructurales de estas perspectivas funcionales son: la tendencia al sistema
y la valorización de todos los recursos del signo.
Viene, sin embargo, otra distinción
que continúa, aparentemente, la oposición entre uso ordinario y uso literario. "Sobre el plano referencial es
donde la naturaleza de la literatura
aparece más claramente ", nos dice
Wellek, pues en las obras más " literarias" , " se hace referencia a un mundo de ficción, de imaginación. L11s
aserciones de una novela, de un poema o de una pieza teatral no son literalmente verdaderas; no se trata de
proposiciones lógicas" . He allí, concluye, el "rasgo distintivo de la literatura" : es decir: la " ficcionalidad " .
En otras palabras, hemos pasado,
sin siquiera advertirlo, de la segunda
a la primera definición de literatura.
El uso literario no se define ya por su
carácter sistemático (y por consiguiente autotélico), sino por la ficción, por proposiciones que no son
verdaderas ni falsas . ¿Significa que

una iguala a la otra? Una afirmación
semejante merece que, al menos, se
la formule (para no hablar de demostración). No se avanza mucho con la
conclusión de Wellek diciendo que todos estos términos (organización sistemática, toma de conciencia del signo y ficción) son necesarios para caracterizar la obra de arte; el problema
que nos planteamos, entonces, es,
precisamente, ¿cuáles son las rela ciones que unen estos términos?.
Northrop Frye, de manera muy semejante, plantea el mismo problema
en el capítulo " Fases literal y descriptiva: el símbolo como motivo y como
signo", de su obra Anatomla de la critica. El también comienza con la distinción entre uso literario y uso no literario del lenguaje Uunta, por tanto,
el "científico " y el " ordinario" de
Wellek). La oposición subyacente se
da entre orientación externa (hacia
lo que no son los signos) e interna
(hacia los signos mismos, hacia otros
signos). Las oposiciones entre centrifugo y centrípeto entre las fases
descriptiva y literal, entre símbolossigno y símbolos-motivo, son correlativos a la primera distinci ón. La
orientación interna es l¡i que caracteriza el uso literario. Observemos, de
pasada, que Frye, no más que Wellek,
jamás afirma la presencia exclusiva
de esta tendencia en literatura, sino
sólo su predominio.
Aún allí, encontramos nuevamente,
una versión de nuestra segunda definición de literatura; y , una vez más,
sin darnos cuenta nos deslizamos hacia la primera. Frye escribe " En todas
las estructuras verbales literarias la
orientación definitiva de la significación es interna. En literatura, las exigencias de la significación externa
son secundarias, pues las obras literarias no pretenden describir o afirmar, y, por tanto, no son ni verdade·
ras, ni falsas ... En literatura, las cuestiones relativas a la realidad o verdad
(de los enunciados) están subordinados al objetivo literario esencial, que
consiste en producir una estructura

verbal que tenga su Justificación en
0

S.Í misma; y el valor designativo de
los símbolos es inferior a la importancia que tienen en cuanto estructura de motivos concatenados " . En esta última frase, no es la transparencia lo que se opone a la capacidad,
sino la no-ficcionalidad (la pertinencia al sistema verdadero-falso).

El eslabón que ha hecho posible este paso es la palabra " interno" . Esta
palabra figura en las dos oposiciones;
en una ocasión como sinónimo de
"opaco" y en otra como sinónimo de
" ficcional " . El uso literario del lenguaje es " interno" y enfatiza a los
signos en sí mismos y que la realidad
evocada por ellos es ficticia. Es posible, sin embargo, que más allá de
la simple polisemia (y, por ende, de
la confusión elemental) exista una
mutua implicación entre los dos sen tidos de la palabra " interno" : que to-

da " ficción " es "opaca", y toda " opacidad " es " ficticia " . Esto parece ser
sugerido por Frye cuando afirma, en
la página siguiente, que sí un libro
de historia obedece al principio de simetría (sistema, por tanto autotelismo), entra, por ello mismo, en el ámbito de la literatura, y por tanto, de
la ficción . Tratemos de ver hasta que
punto es real esta doble implicación ,
ello, tal vez, nos aclarará la naturaleza de la relación entre nuestras dos
definiciones de literatura.
Supongamos que el libro de historia
obedece al principio de simetría (y,
por tanto, se ubica en la literatura,
según nuestra segunda definición);
¿Es por esa razón ficcional (y , por
tanto, de acuerdo con la primera
definición)? No. Puede resultar que
sea un mal libro de historia que, por
preservar las simetrías, distorsiona la _
verdad; en este caso la transposición vi

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se da entre "verdadero" y "falso", no
ente "verdadero-falso", por un lado, y
" ficcional" por el otro. Igualmente,
puede haber un discurso político sistematizado en grado extremo; este
hecho no lo convierte, automáticamente, en ficcional. ¿Existe una diferencia radical entre la "sistematicidad" del texto entre un relato de un
viaje real y un relato de un viaje imaginario (siendo una ficcional y el otro
no)?. La perspectiva del sistema, la
orientación de la atención hacia la
organización interna no implican,
que el texto sea ficcional. Por lo menos uno de los caminos de la implicación es impracticable.
¿Qué pasa con el otro?. ¿La ficcionalidad implica, necesariamente, la
perspectiva del contexto?. Todo depende del sentido que demos a esta
última expresión. Si la entendemos
en el sentido restringido de recurrencia, o de orientación sintagmática
(por oposición a paradigmática), como parecen hacerlo suponer ciertas
observaciones de Frye, es cierto que
existen textos ficcionales desprovistos de esta propiedad: el relato puede ser gobernado por la sola lógica
de la sucesión de la causalidad (aunque tales ejemplos sean raros). Si, en
cambio , la entendemos en sentido
amplio como " presencia de una
organización de cualquier clase", entonces todos los textos ficcionales
poseen esta " orientación interna ";
pero es dificil encontrar un texto que
no lo tenga. La segunda implicación,
por tanto, no es tampoco rigurosa y
no tenemos derecho a postular que
los dos sentidos de la palabra " interno" son, de hecho, uno sólo. Una vez
más, las dos oposiciones (y las dos
definiciones) han sido vislumbradas
sin estar articuladas.

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Lo que podemos sacar en limpio es
que las dos definiciones permiten dar
cuenta de un buen número de obras
calificadas habitualmente como literarias, pero no de todas; y que dichas
definiciones se encuentran en relación
de mutua afinidad pero no de impli-

cación. Quedamos, pues, en la imprecisión y la ambiguedad.
Puede ser que el relativo fracaso de
mi búsqueda se explique por la naturaleza misma de la cuestión que yo
no planteé.
Yo me he preguntado, constantemente: ¿Qué es lo que distingue la literatura de lo que no es literatura?
¿Cuál es la diferencia entre uso literario y uso no literario del lenguaje?
Ahora bien, al interrogarme de esta
manera sobre la noción de literatura,
yo suponía, como adquirida, la existencia de la noción coherente, la de
" no-literatura" ¿No sería bueno empezar a cue~tionar ya esta última?.
Que se nos hable de escritura descriptiva (Frye), de uso ordinario (Well ek), de lenguaje, práctico o normal ,
se postula siempre una unidad que
parece de lo más problemático y que
es preciso cuestionar, a su vez. Parece evidente que esta entidad (que incluye tanto la conversación ordinaria
como la formal, el lenguaje ritual de
la administración y del derecho como
el lenguaje del periodista y del político, los escritos científicos tanto
como las obras filosóficas o religiosas) no tienen unidad. No sabemos
exactamente cuantos tipos de discursos hay, pero ciertamente se está de
acuerdo en que hay más de uno.
Es preciso, entonces , introducir
una noción genérica con relación a la
de literatura: la de discurso. Es el correspondiente estructural del concepto funcional de " uso" (del lenguaje).
¿Por qué es necesaria esta noción?
Porque la lengua produce frases, a
partir del vocabulario y de las reglas
gramaticales. Ahora bien, las frases
son sólo el punto de partida del fun cionamiento discursivo: estas frases
se articularán entre sí y se enunciarán
en un determinado contexto sociocultural; se transformarán en enunciados, y la lengua, a su vez, en discurso. Más aún el discurso no es una
entidad múltiple . tanto en sus funciones como en sus formas: todo
mundo sabe que no se envía una car-

ta personal en vez de un reporte oficial y que ambas se escriben de manera diferente. Cualquier propiedad
verbal, facultativa a nivel de lengua,
puede ser obligatoria a nivel de discurso; la selección efectuada por una
sociedad entre todas las codificaciones posibles del discurso determina
lo que se llamará su sistema de géneros.

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Los géneros literarios, en efecto, no
son otra cosa que una selección, de
tal índole, entre los posibles del discurso, adoptada convencionalmente
por una sociedad.
Por ejemplo, el soneto es un tipo
de discurso caracterizado por restricciones suplementarias en el metro y
las rimas a que se ciñe. Pero no hay
ninguna razón de limitar esta noción
de género solamente a la literatura:
fuera de ella, la situación no es distinta. El discurso científico excluye,
en principio, la referencia a la prime·
ra y segunda personas del verbo, asi
como el empleo de tiempos verbales
distintos del presente. Los dichos
implican regl as semánticas ausentes
en otros tipos de discurso, mientras
que su constitución métrica se establece en el curso de cada enunciado.
Ciertas reglas a nivel del discurso tie·
nen la particularidad de suprimir reglas de la lengua; como lo han mostrado Samuel Levin y Jean Cohen, al·
gunas reglas gramaticales o semánti·
cas son suprimidas en la poesía mo·
derna. Pero desde el punto de vista
de la constitución de un discurso, se
trata siempre de reglas que están de
más, no al contrario; una prueba de
ello está en que a partir de tales
enunciados poéticos "excepcionales"
se puede reconstruir fácilmente la regla lingüística transgredida: no se
trata realmente de una supresión de
la regla sino más bien de que la tal
regla es contradicha por una nueva
regla. Como se ve, los géneros del
discurso contienen tanto los elementos lingüísticos como la ideología cir·
cunscrita históricamente a un con·
texto social.

común a todas las producciones " literarias " (a menos que sea la utilización del lenguaje).
La situación cambia radicalmente
si afrontamos no ya la " literatura" sino sus subdivisiones. No tenemos ento~ces ninguna dificultad para deter~ mar las reglas de ciertos tipos de
discurso (es lo que han hecho siempre las Artes poéticas, confundiendo,
es cierto, lo descriptivo con lo prescriptivo); por otra parte la formula·
ción es más difícil , pero nuestra
"competencia discursiva" nos hace
sentir siempre la existencia de tales
reglas. Hemos visto, por lo demás,
que la primera definición de literatura
se adaptaba bien especialmente a la
prosa narrativa, mientras que la seg~nda era aplicable mejor a la poesIa; ~o andaríamos muy errados si
b~scaramos el origen de dos defini~Ion~s tan independientes en los
a~b1tos de estos dos " géneros" tan
diferentes: en ambos casos se ha
c.onsiderado dos tipos diferentes de
literatura. La primera definición parte del relato (Aristóteles habla de
epopeya y de tragedia, no de poesía),
la se.gunda , en cambio, parte de la
poesIa (como los análisis de poemas
propuestos por Jakobson): se ha hecho la caracterización, de ese modo,

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t'l2 ,randes géneros literarios, cambio, la noción estructural. Pero
C/J ), en cada caso, que se este resultado es sólo aparentemente
e 1 la literatura en su totalidad. negativo, pues en el lugar destinado
C/J
() 1era totalmente análoga, es a la literatura en forma exclusiva
dentificar las reglas de los aparecen ahora numerosos tipos de
~ , considerados habitualmen- discurso que merecen nuestra aten" no literarios" . Yo propon- ción, con toda justificación. Si la se:Z :mees, la hipótesis siguiente: lección de nuestro objeto de conoos por un punto de vista es- cimiento no es determinada por
1 , cada tipo de discurso califi- puras razones ideológicas (que habría,
)itualmente como literatura entonces, que explicitar), no tenemos,
trientes" no literarios que le enton~es, ningún derecho de ocuparás próximos que cualquier nos solo de sub-especies literarias,
, de discurso " literario". Por aunque nuestro lugar de trabajo se
cierto tipo de poesía lírica y llame " departamento de literatura"
ria mística tienen entre sí (francesa, inglesa o rusa). Citando
as en común que esta misma una vez más a Frye, ahora sin reserla novela histórica del tipo vas: " Nuestro universo literario se ha
uerra y la paz" . De esta ma- desarrollado en un universo verbal"
)posición entre literatura y (Anatomla de la critica) o, más extenno-literatura es desplazada por una samente: " Todo profesor de literatutipología de los discursos. Recojo en ra debería darse cuenta que toda exmis conclusiones relativas a la " no- periencia literaria es la punta visible
ción de literatura" las de los últi mos del iceberg verbal: en la parte baja se
clásicos y los primeros románticos. encuentra el dominio subliminal de
Condillac escribía, en "Del arte de es- las reacciones retóricas que suscitan
cribir" : " Entre más se han multiplica- la publicidad, los presupuestos sociado las lenguas que merecen ser estu- les y la conversación cotidiana; estas
diadas es más difícil decir lo que se reacciones son todavía inaccesibles a
entiende por poesía, pues cada pue- la literatura en cuanto tal, la cual esblo se ha hecho una idea diferente taría a un nivel más popular, como
(... ) Lo normal propio de la poesía y en el cine, la televisión o en tiras códe cada especie de poema es una micas. Ahora bien, el profesor de litenormalidad convencional (i) que ratura estaría de la totalidad de la
cambia demasiado como para permi- experiencia verbal del estudiante,
tir ser definida (... ) En vano se haría abarcando en ello sus nueve décimos
el intento de descubrir la esencia del subliterarios" (The Secular Scrlpture).
estilo poético: no lo tiene " . Y FrieUn campo de estudios coherente,
drich Schlegel, en los fragmentos del por ahora repartido implacablemente
Athenaeum dice: " Una definición de entre semantistas y teóricos de la lila poesía sólo puede determinar lo teratura, socio- y etno-lingüistas, filóque debe ser, no lo que ha sido o es sofos del lenguaje y psicólogos, pide
en realidad; de otra manera se podría con urgencia ser reconocido, para
enunciar en su forma más breve: es que la poética pueda ceder su lugar a
poesía lo que ha sido llamado así no la teoría del discurso y al análisis de
importa cuando ni donde" .
sus géneros.

22

O

El resultado de este recorrido puede parecer negativo: consiste en ne·
gar la legitimidad de una noción es·
tructural de " literatura" y en contradecir la existencia de un "discurso literario " homogéneo. Sea legítima o
no la noción funcional , no lo es, en

Traducción de Nerón Pérez Martinez.

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se da entre "verdadero" y "falso", no
ente "verdadero-falso", por un lado, y
" ficcional" por el otro. Igualmente,
puede haber un discurso político sistematizado en grado extremo; este
hecho no lo convierte, automáticamente, en ficcional. ¿Existe una diferencia radical entre la "sistematicidad" del texto entre un relato de un
viaje real y un relato de un viaje imaginario (siendo una ficcional y el otro
no)?. La perspectiva del sistema, la
orientación de la atención hacia la
organización interna no implican ,
que el texto sea ficcional. Por lo menos uno de los caminos de la implicación es impracticable.
¿Qué pasa con el otro?. ¿La ficcionalidad implica, necesariamente, la
perspectiva del contexto?. Todo depende del sentido que demos a esta
última expresión. Si la entendemos
en el sentido restringido de recurrencia, o de orientación sintagmática
(por oposición a paradigmática), como parecen hacerlo suponer ciertas
observaciones de Frye, es cierto que
existen textos ficcionales desprovistos de esta propiedad: el relato puede ser gobernado por la sola lógica
de la sucesión de la causalidad (aunque tales ejemplos sean raros). Si, en
cambio, la entendemos en sentido
amplio como "presencia de una
organización de cualquier clase", entonces todos los textos ficcionales
poseen esta "orientación interna";
pero es dificil encontrar un texto que
no lo tenga. La segunda implicación,
por tanto, no es tampoco rigurosa y
no tenemos derecho a postular que
los dos sentidos de la palabra " interno" son, de hecho, uno sólo. Una vez
más, las dos oposiciones (y las dos
definiciones) han sido vislumbradas
sin estar articuladas.

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Lo que podemos sacar en limpio es
que las dos definiciones permiten dar
cuenta de un buen número de obras
calificadas habitualmente como literarias, pero no de todas; y que dichas
definiciones se encuentran en relación
de mutua afinidad pero no de impli-

cación. Quedamos, pues, en la imprecisión y la ambiguedad.
Puede ser que el relativo fracaso de
mi búsqueda se explique por la naturaleza misma de la cuestión que yo
no planteé.
Yo me he preguntado, constantemente: ¿Qué es lo que distingue la li·
teratura de lo que no es literatura?
¿Cuál es la diferencia entre uso literario y uso no literario del lenguaje?
Ahora bien, al interrogarme de esta
manera sobre la noción de literatura,
yo suponía , como adquirida, la existencia de la noción coherente, la de
" no-literatura" ¿No sería bueno empezar a cue~tionar ya esta última?.
Que se nos hable de escritura descriptiva (Frye), de uso ordinario (Well·
ek), de lenguaje, práctico o normal,
se postula siempre una unidad que
parece de lo más problemático y que
es preciso cuestionar, a su vez. Parece evidente que esta entidad (que incluye tanto la conversación ordinaria
como la formal, el lenguaje ritual de
la administración y del derecho como
el lenguaje del periodista y del político, los escritos científicos tanto
como las obras filosóficas o religiosas) no tienen unidad. No sabemos
exactamente cuantos tipos de discursos hay, pero ciertamente se está de
acuerdo en que hay más de uno.
Es preciso, entonces, introducir
una noción genérica con relación a la
de literatura: la de discurso. Es el correspondiente estructural del concep·
to funcional de " uso" (del lenguaje).
¿Por qué es necesaria esta noción?
Porque la lengua produce frases , a
partir del vocabulario y de las reglas
gramaticales. Ahora bien, las frases
son sólo el punto de partida del funcionamiento discursivo: estas frases
se articularán entre si y se enunciarán
en un determinado contexto sociocultural; se transformarán en enunciados, y la lengua, a su vez, en discurso. Más aún el discurso no es una
entidad múltiple . tanto en sus funciones como en sus formas: todo
mundo sabe que no se envia una car-

- BOLfTA Df SUSCRJPCJON -

DESLINDE

REVISTA DE LA FACULT
DE LA UNIVERSIDAD Atr~~gMFAILODSOE FIA y LETRAS
NUEVO LEON.
Ciudad Universitaria
Monterrey, Nuevo León , Me·x·ICO
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to~ces ninguna dificultad para deterimplican reglas semánticas ausentes
minar las reglas de ciertos tipos de
en otros tipos de discurso, mientras
discurso (es lo que han hecho siemque su constitución métrica se estapre las Artes poéticas, confundiendo
blece en el curso de cada enunciado.
es cierto, lo descriptivo con lo pres'.
Ciertas reglas a nivel del discurso tiecriptivo); por otra parte la formulanen la particularidad de suprimir reción es más dificil, pero nuestra
glas de la lengua; como lo han mos"competencia discursiva" nos hace
trado Samuel Levin y Jean Cohen, al·
sentir siempre la existencia de tales
gunas reglas gramaticales o semántireglas. Hemos visto, por lo demás,
cas son suprimidas en la poesía moque la primera definición de literatura
derna. Pero desde el punto de vista
se adaptaba bien especialmente a la
de la constitución de un discurso, se
prosa narrativa, mientras que la setrata siempre de reglas que están de
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g_unda era aplicable mejor a la poemás, no al contrario; una prueba de
sia; ~o andaríamos muy errados si
ello está en que a partir de tales
b~scaramos el origen de dos definíenunciados poéticos "excepcionales"
ciones tan independientes en los
se puede reconstruir fácilmente la reámbitos de estos dos " géneros" tan
gla lingüística transgredida: no se
diferentes: en ambos casos se ha
trata realmente de una supresión de
c_onsiderado dos tipos diferentes de
la regla sino más bien de que la tal
literatura. La primera definición parregla es contradicha por una nueva
te del relato (Aristóteles habla de
regla. Como se ve , los géneros del
epopeya Y de tragedia, no de poesía),
discurso contienen tanto los elemenla se_gunda, en cambio, parte de la
tos lingüísticos como la ideología cir·
poes,a (como los análisis de poemas
cunscrita históricamente a un conpropuestos por Jakobson): se ha hetexto social.
cho la caracterización, de ese modo,

de dos grandes géneros literarios,
creyendo, en cada caso, que se
afrontaba la literatura en su totalldad.

cambio, la noción estructural. Pero
este resultado es sólo aparentemente
negativo, pues en el lugar destinado
De manera totalmente análoga, es a la literatura en forma exclusiva
posible identificar las reglas de los aparecen ahora numerosos tipos de
discursos considerados habitualmen- discurso que merecen nuestra atente_ como " no literarios". Yo propon- ción , con toda justificación. Si la sed!1a, entonces, la hipótesis siguiente: l~cc_ión de nuestro objeto de conos1 optamos por un punto de vista es- c1m1ento no es determinada por
tructural, cada tipo de discurso califi- puras razones ideológicas (que habría,
cado habitualmente como literatura entonces, que explicitar), no tenemos,
tiene " parientes" no literarios que le entonc_:es, ningún derecho de ocuparestán más próximos que cualquier nos solo de sub-especies literarias,
otro tipo de discurso " literario". Por aunque nuestro lugar de trabajo se
ejemplo, cierto tipo de poesía lírica y llame " departamento de literatura"
la plegaria mística tienen entre sí (francesa , inglesa o rusa). Citando
más reglas en común que esta misma una vez más a Frye, ahora sin reserpoesía y la novela histórica del tipo vas: " Nuestro universo literario se ha
de " La guerra y la paz" . De esta ma- desarrollado en un universo verbal"
nera la oposi ción entre literatura y (Anatomía de la critica) o, más extenno-literatura es desplazada por una samente: "Todo profesor de literatuti~ología de _los discursos. Recojo en ra debería darse cuenta que toda exmis conclusiones relativas a la " no- periencia literaria es la punta visible
ción de literatura" las de los últimos del iceberg verbal: en la parte baja se
clásicos y los primeros románticos. encuentra el dominio subliminal de
Condillac escribía, en "Del arte de es- las reacciones retóricas que suscitan
cribir" : " Entre más se han multiplica- la publicidad, los presupuestos sociado las lenguas que merecen ser estu- les y la conversación cotidiana; estas
diadas es más dificil decir lo que se reacciones son todavía Inaccesibles a
entiende por poesía, pues cada pue- la literatura en cuanto tal, la cual esblo se ha hecho una idea diferente taría a un nivel más popular, como
(... ) Lo normal propio de la poesía y en el cine, la televisión o en tiras códe cada especie de poema es una micas. Ahora bien, el profesor de litenormalidad convencional (i ) que ratura estaría de la totalidad de la
cambia demasiado como para permi- experiencia verbal del estudiante,
tir ser definida (... ) En vano se haría abarcando en ello sus nueve décimos
el intento de descubrir la esencia del subliterarios" (The Secular Scrlpture).
estilo poético : no lo tiene ". Y FrieUn campo de estudios coherente,
drich Schlegel, en los fragmentos del por ahora repartido implacablemente
Athenaeum dice: " Una definición de entre semantistas y teóricos de la lila poesía sólo puede determinar lo teratura, socio- y etno-lingüistas, filóque debe ser, no lo que ha sido o es sofos del lenguaje y psicólogos, pide
en realidad; de otra manera se podría con urgencia ser reconocido, para
enunciar en su forma más breve: es que la poética pueda ceder su lugar a
poesía lo que ha sido llamado así no la teoría del discurso y al análisis de
importa cuando ni donde" .
sus géneros.
El resultado de este recorrido puede parecer negativo: consiste en negar la legitimidad de una noción estructural de " literatura" y en contradecir la existencia de un " discurso literario" homogéneo. Sea legitima o
no la noción funcional , no lo es, en

Traducción de Nerón Pérez Martínez.

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ente "verdadero-falso" , por un lado, y
"ficcional" por el otro. Igualmente,
puede haber un discurso político sistematizado en grado extremo; este
hecho no lo convierte, automáticamente, en ficcional. ¿Existe una diferencia radical entre la "sistematicidad" del texto entre un relato de un
viaje real y un relato de un viaje imaginario (siendo una ficcional y el otro
no)?. La perspectiva del sistema, la
orientación de la atención hacia la
organización interna no implican,
que el texto sea ficcional. Por lo menos uno de los caminos de la implicación es Impracticable.
¿Qué pasa con el otro?. ¿La ficcionalidad Implica, necesariamente, la
perspectiva del contexto?. Todo depende del sentido que demos a esta
última expresión. Si la entendemos
en el sentido restringido de recurrencia, o de orientación sintagmática
(por oposición a paradigmática), como parecen hacerlo suponer ciertas
observaciones de Frye, es cierto que
existen textos ficcionales desprovistos de esta propiedad: el relato puede ser gobernado por la sola lógica
de la sucesión de la causalidad (aunque tales ejemplos sean raros). Si, en
cambio, la entendemos en sentido
amplio como "presencia de una
organización de cualquier clase", entonces todos los textos ficcionales
poseen esta "orientación interna";
pero es dificil encontrar un texto que
no lo tenga. La segunda implicación,
por tanto, no es tampoco rigurosa y
no tenemos derecho a postular que
los dos sentidos de la palabra " interno" son, de hecho, uno sólo. Una vez
más, las dos oposiciones (y las dos
definiciones) han sido vislumbradas
sin estar arti_culadas.

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Lo que podemos sacar en limpio es
que las dos definiciones permiten dar
cuenta de un buen número de obras
calificadas habitualmente como literarias, pero no de todas: y que dichas
definiciones se encuentran en relación
de mutua afinidad pero no de impli-

cación. Quedamos, pues, en la imprecisión y la ambiguedad.

Se incluye:

Puede ser que el relativo fracaso de
mi búsqueda se explique por la naturaleza misma de la cuestión que yo
no planteé.

O Giro Postal

O Giro Bancario No Negociable

Yo me he preguntado, constantemente: ¿Qué es lo que distingue la literatura de lo que no es literatura?
¿Cuál es la diferencia entre uso literario y uso no literario del lenguaje?
Ahora bien, al interrogarme de esta
manera sobre la noción de literatura,
yo suponía, como adquirida, la existencia de la noción coherente, la de
"no-literatura" ¿No sería bueno empezar a cue~tionar ya esta última?.
Que se nos hable de escritura descriptiva (Frye), de uso ordinario (Wellek), de lenguaje, práctico o normal ,
se postula siempre una unidad que
parece de lo más problemático y que
es preciso cuestionar, a su vez. Parece evidente que esta entidad (que incluye tanto la conversación ordinaria
como la formal, el lenguaje ritual de
la administración y del derecho como
el lenguaje del periodista y del politico, los escritos científicos tanto
como las obras filosóficas o religiosas) no tienen unidad. No sabemos
exactamente cuantos tipos de discursos hay, pero ciertamente se está de
acuerdo en que hay más de uno.
Es preciso, entonces, introducir
una noción genérica con relación a la
de literatura: la de discurso. Es el correspondiente estructural del concepto funcional de " uso" (del lenguaje).
¿Por qué es necesaria esta noción?
Porque la lengua produce frases, a
partir del vocabulario y de las reglas
gramaticales. Ahora bien , las frases
son sólo el punto de partida del fun cionamiento discursivo: estas frases
se articularán entre si y se enunciarán
en un determinado contexto sociocultural; se transformarán en enunciados, y la lengua, a su vez, en discurso. Más aún el discurso no es una
entidad múltiple. tanto en sus funciones como en sus formas: todo
mundo sabe que no se envía una car-

México: $150.00 M.N.
Extranjero: $ 5.00 Dls. US
PEDIDOS A:
Librería " Las ~tras" (Atn: Sr. Pedro Huerta)
F?cultad de Filosofía y Letras de la UANL
Ciudad Universitaria ·
Monterrey, Nuevo León, México.
NOTA: Favor de hacer cheque o giro a nombre de·
FACULTAD Df flLOSOflA y LfTRAS U.A.N:L.
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como el empleo de tiempos verbales
distintos del presente. Los dichos
ímplican reglas semánticas ausentes
en otros tipos de discurso, mientras
que su constitución métrica se establece en el curso de cada enunciado.
Ciertas reglas a nivel del discurso tienen la particularidad de suprimir reglas de la lengua; como lo han mostrado Samuel Levin y Jean Cohen, algunas reglas gramaticales o semánticas son suprimidas en la poesía moderna. Pero desde el punto de vista
de la constitución de un discurso, se
trata siempre de reglas que están de
más, no al contrario; una prueba de
ello está en que a partir de tales
enunciados poéticos "excepcionales"
se puede reconstruir fácilmente la regla lingüística transgredida : no se
trata realmente de una supresión de
la regla sino más bien de que la tal
regla es contradicha por una nueva
regla. Como se ve , los géneros del
discurso contienen tanto los elementos lingüísticos como la ideología circunscrita históricamente a un con texto social.

adicalmente
iteratura" sitenemos ento~ces ninguna dificultad para deter~rnar las reglas de ciertos tipos de
discurso (es lo que han hecho siem pre las Artes poéticas, confundiendo
es cierto, lo descriptivo con lo pres'.
criptivo); por otra parte la formulación es más difícil, pero nuestra
"competencia discursiva" nos hace
sentir siempre la existencia de tales
reglas. Hemos visto, por lo demás,
que la primera definición de literatura
se adaptaba bien especialmente a la
prosa narrativa, mientras que la seg_unda era aplicable mejor a la poesia; ~o andaríamos muy errados si
b~scaramos el origen de dos definiciones tan independientes en los
ámbitos de estos dos "géneros" tan
diferentes: en ambos casos se ha
c_onsiderado dos tipos diferentes de
literatura. La primera definición parte del relato (Aristóteles habla de
epopeya Y de tragedia, no de poesía),
la se_gunda, en cambio, parte de la
poesia (como los análisis de poemas
propuestos por Jakobson): se ha he·
cho la caracterización, de ese modo,

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ia de discurre lo especi1 que ser reglas que sirs de la lite:ivamente) y
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1era de la lie palabras y
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:ciones " lite:a la utiliza-

de dos grandes géneros literarios,
creyendo, en cada caso, que se
afrontaba la literatura en su totalidad.
De manera totalmente análoga, es
posible identificar las reglas de los
discursos considerados habitualmente . como " no literarios" . Yo propond_na, entonces, la hipótesis siguiente:
s1 optamos por un punto de vista estructural, cada tipo de discurso calificado habitualmente como literatura
tiene " parientes" no literarios que le
están más próximos que cualquier
otro tipo de discurso " literario" . Por
ejemplo, cierto tipo de poesía lírica y
la plegaria mística tienen entre sí
más reglas en común que esta misma
poesía y la novela histórica del tipo
de "La guerra y la paz" . De esta manera la oposición entre literatura y
no-literatura es desplazada por una
tipología de los discursos. Recojo en
mis conclusiones relativas a la ··noción de literatura" las de los últimos
clásicos y los primeros románticos.
Condillac escribía, en "Del arte de escribir" : " Entre más se han multiplicado las lenguas que merecen ser estudiadas es más difícil decir lo que se
entiende por poesía, pues cada pueblo se ha hecho una idea diferente
(... ) Lo normal propio de la poesía y
de cada especie de poema es una
normalidad convencional (i) que
cambia demasiado como para permitir ser definida (... ) En vano se haría
el intento de descubrir la esencia del
estilo poético: no lo tiene ". Y Friedrich Schlegel, en los fragmentos del
Athenaeum dice: " Una definición de
la poesia sólo puede determinar lo
que debe ser, no lo que ha sido o es
en realidad; de otra manera se podría
enunciar en su forma más breve: es
poesía lo que ha sido llamado así no
importa cuando ni donde" .
El resultado de este recorrido puede parecer negativo: consiste en negar la legitimidad de una noción estructural de ·•1iteratura" y en contradecir la existencia de un " discurso literario" homogéneo. Sea legítima o
no la noción funcional, no lo es, en

cambio, la noción estructural. Pero
este resultado es sólo aparentemente
negativo, pues en el lugar destinado
a la literatura en forma exclusiva
aparecen ahora numerosos tipos de
discurso que merecen nuestra atención, con toda justificación. Si la sel~cc_ión de nuestro objeto de conoc1m1ento no es determinada por
puras razones ideológicas (que habría,
entonces, que explicitar), no tenemos,
entonces, ningún derecho de ocuparnos sólo de sub-especies literarias,
aunque nuestro lugar de trabajo se
llame " departamento de literatura"
(francesa, Inglesa o rusa). Citando
una vez más a Frye, ahora sin reservas: " Nuestro universo literario se ha
desarrollado en un universo verbal "
(Anatomla de la critica) o, más extensamente: "Todo profesor de literatura debería darse cuenta que toda experiencia literaria es la punta visible
del iceberg verbal: en la parte baja se
encuentra el dominio subliminal de
las reacciones retóricas que suscitan
la publicidad, los presupuestos sociales y la conversación cotidiana; estas
reacciones son todavía Inaccesibles a
la literatura en cuanto tal, la cual estaría a un nivel más popular, como
en el cine, la televisión o en tiras cómicas. Ahora bien, el profesor de literatura estaría de la totalidad de la
experiencia verbal del estudiante,
abarcando en ello sus nueve décimos
subliterarios" (The Secular Scrlpture).
Un campo de estudios coherente,
por ahora repartido implacablemente
entre semantistas y teóricos de la 11·
teratura, socio- y etno-lingüístas, filósofos del lenguaje y psicólogos, pide
con urgencia ser reconocido , para
que la poética _pueda ceder su lugar a
la teona del discurso y al análisis de
sus géneros.
Traducción de Herón Pérez Martínez.

�se da entre "verdadero" y "falso", no
ente "verdadero-falso", por un lado, y
" ficcional " por el otro. Igualmente,
puede haber un discurso político sistematizado en grado extremo; este
hecho no lo convierte, automáticamente, en ficcional. ¿Existe una diferencia radical entre la " sistematlcidad" del texto entre un relato de un
viaje real y un relato de un viaje imaginario (siendo una ficcional y el otro
no)?. La perspectiva del sistema, la
orientación de la atención hacia la
organización interna no implican,
que el texto sea ficcional. Por lo menos uno de los caminos de la implicación es impracticable.
¿Qué pasa con el otro?. ¿La ficclonalidad implica, necesariamente, la
perspectiva del contexto?. Todo depende del sentido que demos a esta
última expresión. Si la entendemos
en el sentido restringido de recurrenci a, o de orientación sintagmática
(por oposición a paradigmática), co·
mo parecen hacerlo suponer ciertas
observaciones de Frye, es cierto que
existen textos ficcionales desprovistos de esta propiedad: el relato puede ser gobernado por la sola lógica
de la sucesión de la causalidad (aunque tales ejemplos sean raros). Si. en
cambio, la entendemos en sentido
amplio como " presencia de una
organización de cualquier clase ", entonces todos los textos flccionales
poseen esta " orientación interna ";
pero es dificil encontrar un texto que
no lo tenga. La segunda implicación,
por tanto, no es tampoco rigurosa y
no tenemos derecho a postular que
los dos sentidos de la palabra " interno" son , de hecho, uno sólo. Una vez
más, las dos oposiciones (y las dos
definiciones) han sido vislumbradas
sin estar articuladas.

&lt;t

Lo que podemos sacar en limpio es
que las dos definiciones permiten dar
cuenta de un buen número de obras
calificadas habitualmente como literarias, pero no de todas; y que dichas
definiciones se encuentran en relación
de mutua afinidad pero no de impli-

cación. Quedamos, pues, en la imprecisión y la ambiguedad.
Puede ser que el relativo fracaso de
mi búsqueda se explique por la naturaleza misma de la cuestión que yo
no planteé.
Yo me he preguntado, constante·
mente: ¿Qué es lo que distingue la literatura de lo que no es literatura?
¿Cuál es la diferencia entre uso literario y uso no literario del lenguaje?
Ahora bien , al interrogarme de esta
manera sobre la noción de literatura,
yo suponía, como adquirida, la exls·
tencia de la noción coherente, la de
" no-literatura" ¿No seria bueno empe·
zar a cuestionar ya esta última?.
Que se nos hable de escritura descriptiva (frye), de uso ordinario (Well·
ek), de lenguaje, práctico o normal,
se postula siempre una unidad que
parece de lo más problemático y que
es preciso cuestionar, a su vez. Parece evidente que esta entidad (que incluye tanto la conversación ordinaria
como la formal , el lenguaje ritual de
la administración y del derecho como
el lenguaje del periodista y del político, los escritos científicos tanto
como las obras filosóficas o religiosas) no tienen unidad . No sabemos
exactamente cuantos tipos de discursos hay, pero ciertamente se está de
acuerdo en que hay más de uno.
Es preciso, entonces, introducir
una noción genérica con relación a la
de literatura: la de discurso. Es el correspondiente estructural del concep·
to funcional de " uso" (del lenguaje).
¿Por qué es necesaria esta noción?
Porque la lengua produce frases , a
partir del vocabulario y de las reglas
gramaticales. Ahora bien. las frases
son sólo el punto de partida del funcionamiento discursivo: estas frases
se articularán entre si y se enunciarán
en un determinado contexto sociocultural; se transformarán en enuncia·
dos, y la lengua, a su vez, en discurso. Más aún el discurso no es una
entidad múltiple. tanto en sus funciones como en sus formas: todo
mundo sabe que no se envía una car-

ta personal en vez de un reporte oficial y que ambas se escriben de manera diferente. Cualquier propiedad
verbal, facultativa a nivel de lengua,
puede ser obligatoria a nivel de discurso; la selección efectuada por una
sociedad entre todas las codificaciones posibles del discurso determina
lo que se llamará su sistema de gé·
neros.

Si aceptamos la existencia de discursos nuestra pregunta sobre lo especifico de la literatura tendría que ser reformulada así: ¿Existen reglas que sirvan a todas las instancias de la literatura (identificadas intuitivamente) y
solamente a ellas? Pero, planteada la
tal pregunta de esta manera, la respuesta no puede ser sino negativa.
Yo he presentado ya numerosos
ejemplos que ponen de manifiesto
que a las propiedades " literarias" se
les encuentra, también, fuera de la li·
teratura (desde el juego de palabras y
los textos de los juegos infantiles
hasta la meditación filosófica, pasando por el reportaje periodístico o los
relatos de viajero); de manera que la
imposibilidad, en que nos encontramos, de descubrir un denominador
común a todas las producciones " literarias " {a menos que sea la utilización del lenguaje).

Los géneros literarios, en efecto, no
son otra cosa que una selección, de
tal índole, entre los posibles del discurso, adoptada convencionalmente
por una sociedad.
Por ejemplo, el soneto es un tipo
de discurso caracterizado por restricciones suplementarias en el metro y
las rimas a que se ciñe. Pero no hay
ninguna razón de limitar esta noción
de género solamente a la literatura:
fuera de ella , la situación no es distinta. El discurso científico excluye,
en principio, la referencia a la primera y segunda personas del verbo, así
como el empleo de tiempos verbales
distintos del presente. Los dichos
implican reglas semánticas ausentes
en otros tipos de discurso, mientras
que su constitución métrica se esta·
blece en el curso de cada enunciado.
Ciertas reglas a nivel del discurso tie·
nen la particularidad de suprimir reglas de la lengua; como lo han mostrado Samuel Levin y Jean Cohen, al·
gunas reglas gramaticales o semántl·
cas son suprimidas en la poesía mo·
derna. Pero desde el punto de vista
de la constitución de un discurso, se
trata siempre de reglas que están de
más, no al contrario; una prueba de
ello está en que a partir de tales
enunciados poéticos "excepcionales"
se puede reconstruir fácilmente la regla lingüistica transgredida: no se
trata realmente de una supresión de
la regla sino más bien de que la tal
regla es contradicha por una nueva
regla. Como se ve , los géneros del
discurso contienen tanto los elementos lingüísticos como la ideología cir·
cunscrita históricamente a un contexto social.

•

La situación cambia radicalmente
si afrontamos no ya la " literatura" sino sus subdivisiones. No tenemos ento~ces ninguna dificultad para deter·
~mar las reglas de ciertos tipos de
discurso (es lo que han hecho siempre las Artes poéticas, confundiendo,
es cierto, lo descriptivo con lo prescriptivo); por otra parte la formulación es más dificil, pero nuestra
"competencia discursiva" nos hace
sentir siempre la existencia de tales
reglas. Hemos visto, por lo demás,
que la primera definición de literatura
se adaptaba bien especialmente a la
prosa narrativa, mientras que la seg~nda era aplicable mejor a la poes1a; ~o andaríamos muy errados si
b~scaramos el origen de dos definiciones tan independ ientes en los
ámbitos de estos dos "géneros" tan
diferentes: en ambos casos se ha
c_onsiderado dos tipos diferentes de
literatura. La primera definición parte del relato {Aristóteles habla de
epopeya y de tragedia, no de poesía),
la se_gunda , en cambio, parte de la
poes1a (como los análisis de poemas
propuestos por Jakobson): se ha he·
cho la caracterización, de ese modo,

de dos grandes géneros literarios,
creyendo, en cada caso, que se
afrontaba la literatura en su totalidad.
De manera totalmente análoga, es
posible identificar las reglas de los
discursos considerados habitualmente. como " no literarios" . Yo propond_na, entonces, la hipótesis siguiente:
s1 optamos por un punto de vista estructural, cada tipo de discurso calificado habitualmente como literatura
tiene " parientes" no literarios que le
están más próximos que cualquier
otro tipo de discurso " literario" . Por
ejemplo, cierto tipo de poesía lírica y
la plegaria mística tienen entre si
más reglas en común que esta misma
poesía y la novela histórica del tipo
de " La guerra y la paz". De esta manera la oposición entre literatura y
no-literatura es desplazada por una
ti~ologia de _los discursos. Recojo en
mis conclusiones relativas a la " noción de literatura" las de los últimos
clásicos y los primeros románticos.
Condillac escribía, en " Del arte de escribir": " Entre más se han multiplicado las lenguas que merecen ser estudiadas es más dificil decir lo que se
entiende por poesía, pues cada pueblo se ha hecho una Idea diferente
{.. .) Lo normal propio de la poesía y
de cada especie de poema es una
normalidad convencional {¡) que
cambia demasiado como para permitir ser definida (... ) En vano se haría
el intento de descubrir la esencia del
estilo poético: no lo tiene ". Y frie·
drich Schlegel, en los fragmentos del
Athenaeum dice: " Una definición de
la poesía sólo puede determinar lo
que debe ser, no lo que ha sido o es
en realidad; de otra manera se podria
enunciar en su forma más breve: es
poesía lo que ha sido llamado así no
importa cuando ni donde" .
El resultado de este recorrido puede parecer negativo: consiste en negar la legitimidad de una noción estructural de " literatura" y en contradecir la existencia de un " discurso 11·
terario" homogéneo. Sea legitima o
no la noción funcional, no lo es, en

cambio, la noción estructural. Pero
este resultado es sólo aparentemente
negativo, pues en el lugar destinado
a la literatura en forma exclusiva
aparecen ahora numerosos tipos de
discurso que merecen nuestra atención, con toda Justificación. Si la sel~cc_ión de nuestro objeto de conoc1m1ento no es determinada por
puras razones ideológicas {que habría,
entonces, que explicitar), no tenemos,
enton:es, ningún derecho de ocuparnos solo de sub-especies literarias,
aunque nuestro lugar de trabajo se
llame " departamento de literatura"
{francesa, Inglesa o rusa). Citando
una vez más a frye, ahora sin reservas: " Nuestro universo literario se ha
desarrollado en un universo verbal"
(Anatomía de la critica) o, más extensamente: "Todo profesor de literatura debería darse cuenta que toda experiencia literaria es la punta visible
del iceberg verbal: en la parte baja se
encuentra el dominio subliminal de
las reacciones retóricas que suscitan
la publicidad, los presupuestos sociales y _la conversación cotidiana; estas
reacciones son todavía inaccesibles a
la literatura en cuanto tal, la cual estarla a un nivel más popular, como
en el cine, la televisión o en tiras cómicas. Ahora bien, el profesor de literatura estaría de la totalidad de la
experiencia verbal del estudiante,
abarcando en ello sus nueve décimos
subliteraríos" (The Secular Scrlpture).
Un campo de estudios coherente,
por ahora repartido implacablemente
entre semantistas y teóricos de la literatura, socio- y etno-lingüistas, filósofos del lenguaje y psicólogos, pide
con urgencia ser reconocido , para
que la poética pueda ceder su lugar a
la teoría del discurso y al análisis de
sus géneros.
Traducción de Herón Pérez Martínez.

(JI

�IDEO LOGIA
Y CIENCIAS SOCIALES

Gabriel Vargas Lozano
HACIA UNA TEORIA DE LAS
IDEOLOGIA~.
Hemos dicho que no se puede avanzar sobre el problema de las relaciones entre las ideologías y las ciencias
sociales si no sometemos al término
ideología a diversas precisiones pero
hemos encontrado que éste es huidizo, difícil de ubicar y muchas veces
confuso. Aquí hemos mencionado a
siete autores y al menos cinco significados típicos de la ideología, pero
podríamos seguir agregando más
como lo hacen Arne Naess, Chatelet
o Lenk. Es por ello que , en mi opinión, es necesario ubicar, en primer
término, algunas de las causas fundamentales de las dificultades que se
tienen para definir el concepto, y en
segundo lugar, los principios a partir
de los cuales podemos emprender
una teoría de las ideologías.
DIFICULTADES
1. En algunos casos se habla de la
ideología como si ésta fuera una sola,
cuando en realidad nos encontramos
generalmente con combinaciones de
sistemas ideológicos. Un e~emplo
muy claro es cuando se dice que la
ideología proletaria se opone a la
ideología burguesa como si cada clase tuviera sólo una ideología pura y
esta fuera , como dice Poulantzas,
una placa de identidad. Por el contrario, existen diversos tipos de ideologías y diversas formas de combinación que pueden descubrirse en el
análisis concreto.
2. En otros casos, se maneja el término ideología sólo en el sentido
negativo de legitimación o de falsedad sostenida por motivos de dominación política. Esta posición puede
. ser sostenida sólo, o bien por razones
terminológicas o bien porque se considera que la alternativa para una
ideología de las clases dominadas es
única y exclusiva el conocimiento
científico. En el primer caso, se trata
sólo de un problema nominalista.
Puede ser que existan autores como
Lenk, quienes no denominen como
10
ideología al término de crítica, p_ero

(Segunda Parte)

creo que son muy débiles las razones
para no ubicar a este último concepto en un nuevo sentido del término
anterior. En el segundo caso, se trata
de una cuestión de fondo planteada
por el primer Althusser y que él
mismo se ha encargado de encüntrar
sus contradicciones.

PRINCIPIOS
Planteadas estas dificultades pasemos a enunciar lo que hemos llamado principios para la integración de
una teoría de las ideologías.

3. Otros autores más reducen , por
razones operativas el término ideología a una de sus significantes, por
ejemplo, el de las ideologías políticas
que cumplen una función de legitimación. Pero en este caso ¿qué lugar
ocupan los otros tipos de ideologías?
¿Cuál es su función aún en la misma
ideología política? ¿se reducen las
ideologías teóricas o las filosóficas a
las ideologías políticas? o mejor ¿encuentran su explicación en éstas últimas? Creo que es lógico contestar
que no a éstas preguntas.

1. No puede hablarse de ideología
en general sino referida siempre a un
sistema social dado. Aunque las ideologías tengan una autonomía relativa
respecto de las transformaciones que
ocurren en el seno.de las estructuras
económicas y políticas, en cada sistema social cumplen una función y
adquieren una determinación espe·
cifica.

4. La cuarta dificultad que mencionaremos es la de que la mayoría de
las veces se trata de resolver el problema de las ideologías en un plano
meramente abstracto, cuando de lo
que se trata es de establecer una relación muy estrecha entre los estudios empíricos de la ideología y la
explicación abstracta de ésta. Es por
ello necesario establecer modelos
teóricos que expliquen los tipos de
ideología que se desenvuelven tanto
en una formación económico-social
como en un modo de producción
dado.
5. Finalmente, la quinta dificultad
que encontramos es que se considere
a las ideologías como un producto
ajeno a lo material. Muchos se sorprendieron cuando Althusser escribió
en Aparatos Ideológicos de Estado,
que las ideologías eran materiales,
pero si desde el punto de vista marxista consideramos que todo es
materia, resulta lógico pensar que las
ideas son también materiales así
como lo son las relaciones sociales.
El problema estriba, sin embargo -y
esto no lo resuelve Althusser- en
explicar el tipo de materialidad que
constituye a las ideas.

Desde mi punto de vista considero
que:

2. En cada sociedad o formación
económico-social encontramos una
combinación específica de las ideolo·
gías, de tal forma que su estudio
debe tener en cuenta que no hay
ideologías puras sino formas ideológicas que resultan de la interrelación
de diversos elementos.
3. Las ideologías se manifiestan
tanto en forma teórica como práctica. En su forma teórica pueden ser
sistematizadas y como dicen diversos
autores, pueden encontrar su más
alta sistematización en la filosofía.
En su forma práctica son indiscernibles de la vida cotidiana y encuentran
su sentido último en la dirección del
sistema económico y político.
4. Existen diversos tipos de ideologías: a. ideologías filosóficas; b. ideologías teóricas; c. ideologías políticas;
d. ideologías jurídicas; e. ideologías
religiosas, etc.
Es necesario determinar las carac·
terísticas específicas de cada ideolo·
gía y sus formas de interrelación. En
relación a esto último podemos decir
que una ideología filosófica como el
dla-mat puede cumplir (y de hecho lo
hace) una función política; y una
ideología política como el liberalismo
puede contener elementos filosóficos.
En cada una de las ideologías es
necesario distinguir: a. su génesis (de

la cual no se sigue necesariamente
su función); b. su contenido gnoseológico; c. el material especifico con el
que están constituidas; d. la forma y
combinación específica que asumen;
e. el sistema de valores que la sustentan; y f. la función que desempeñan en el todo social.
Agreguemos algunas precisiones
respecto de lo anterior:
Desde mi punto de vista es un error,
que procede de Engels, el llamar a las
ideologías, pero especialmente a las
ideologías políticas, bajo los términos de fa Isa conciencia. Las razones
son las siguientes:
1. En primer lugar, el término falso
reduce el contenido de una ideología
a uno sólo de sus elementos.

2. En segundo lugar, el término
apropiado para designar a un tipo de
ideologías es el de falaz y no el de
falsedad. Ya Geiger ha demostrado
que existe una diferencia notoria entre una mentira y una ideología.
3. En tercer lugar, los dos argumentos que se esgrimen para sostener la concepción negativa de la
ideología son: que sus proposiciones
son injustificadas teóricamente y por
tanto opuestas a la ciencia y que son
falsas en tanto que sirven para pro·
mover o legitimar el poder político.
. Los dos argumentos son fuertes ,
sin embargo, existen una serie de
contra-argumentos:
. -el contenido gnoseológico de las
ideologías puede variar. Existen ideologías como el racismo cuyo contenido gnoseológico es mínimo o ideologías como el socialismo de Marx,
cuya base es toda una teoría sobre el
modo de producción capitalista.
-si lo que se quiere decir es qut:
las ideologías no son ciencias, parece aceptable, pero si con ello se considera que la relación entre ciencia e
ideología sólo puede ser de oposición,
esto es incorrecto. Más adelante tendremos la oportunidad de exponer
las múltiples y complejas relaciones

que existen entre las ideologías y las
ciencias sociales.
-sólo podría comprobarse que una
ideología es falsa si demostramos
que sus enunciados están divorciados de la realidad y la causa de este
divorcio es la legitimación de un poder determinado. Pero este seria sólo
un caso. Existen otras ideologías que
como las ideologías socialistas, buscan delinear un nuevo tipo de sociedad a partir de la crítica de la existente. En este caso sólo podría
demostrarse su falsedad cuando el
tipo de sociedad que prefigijran
hubiese devenido.
-algunos tipos de ideologías buscan legitimar la dominación, pero
otras, como la ideología que resulta
de Marx, buscan realizar su crítica.
En este último ejemplo ¿en qué radicaría su carácter falaz?.
-si las ideologías están conformadas por diversos elementos ¿qué
nos autoriza a privilegiar sólo uno de
ellos?
-y por último, como dice Ricoeur
( 10) ¿puede haber un lugar no ideoló·
gico desde el cual se considere que
la ciencia es autónoma y opuesta a
la ideología?
finalmente, agreguemos que las
ideologías son tanto teóricas como
prácticas y que se expresan mediante
una compleja gama de prácticas.
El análisis debe determinar pues,
de que tipo de ideologías se trata y
qué función cumplen. Los dos extremos de las definiciones de las ideolo·
gías serían las siguientes:
1. La concepción restringida de las
ideologías políticas y que nos será
proporcionada por Luis Villoro: " Las
ideologías son sistemas de creencias
no justificadas teóricamente y que en
el exámen sociológico se demuestre
que cumplen la función de promover
el poder político de un grupo" ( 11 ).

2. La concepción amplia de Chatelet utilizada en su Historia de las
ldeologlas: " La ideología es un

sistema más o menos coherente de
imágenes, de ideas, de principios
éticos, de representaciones globales
y, también, de gestos colectivos, de
rituales religiosos, de estructuras de
parentesco, de técnicas de supervivencia (y de desarrollo), de expresiones que ahora llamamos artísticas,
de discursos místicos o filosóficos, de
organización de poderes, de sentimientos y de los enunciados y de las
fuerzas que éstos ponen en juego,
sistema que tiene como meta regular
en el seno de una colectividad, de un
pueblo, de una nación, de un Estado,
las relaciones que los individuos
mantienen con los suyos, con los
hombres extranjeros, con la naturaleza, con lo imaginario, con lo simbólico, los dioses, la vida y la muerte"( 12).
LA RELACION ENTRE LAS IDEOLOGIAS
Y LAS CIENCIAS SOCIALES
En la historia de la constitución de
las ciencias sociales, se han ofrecido
diversos tipos de solución al problema de las relaciones entre ciencia e
ideología. En una primera vertiente
podemos ubicar a autores que como
los neokantianos, consideran que
existe una diferencia esencial entre
ciencia natural y social. Su argumento fundamental es que mientras las
ciencias de la naturaleza buscan lo
general, las ciencias de la cultura o
ideográficas buscan explicar y comprender lo particular, los valores y
las intenciones de los individuos.
La segunda vertiente es la de todos
aquellos autores que buscan separar
lo ideológico de lo científico, los
juicios de hecho y los juicios de valor, la descripción de la valoración.
Su argumento básico es el de que la
ideología es un obstáculo y que el
desarrollo de la ciencia esta en relación directa a la progresiva neutrali·
zación del aparato técnico. Entre
estos autores se encuentran Max
Weber, Schumpeter, Hempel, etc.
Entre estas dos vertientes existen
muy diversas posiciones entr~ las "

�que podemos mencionar a Mannheim,, para quien el conocimiento
social es inseparable de la ideología,
por las razones que ya mencionamos;
el caso extremo de Lissenko, quien
hablaba de la ciencia vinculándola
directamente a las clases y provocando una gigantesca deformación; o
bien, en fechas recientes las tesis de
Kuhn, en el sentido de que la validación de la ciencia es inseparable de
lo que él llama la comunidad científica.

forma explícita o implícita, una función ideologica de reproducción de
las relaciones de pro"du•cción o crítica
de estas, lo que constituye en última
instancia una función ideológica.

Desde mi punto de vista, plantear
el problema sobre la base de dos
términos antagónicos es incorrecto
por las siguientes razones:

La simple enunciación de todas
estas razones, nos puede permitir
pensar que entre las ideologías y las
ciencias existe una compleja dialéctica que es necesario determinar en
forma detenida; aquí trataré, sin embargo, de ampliar un poco algunas
de las cuestiones mencionadas, sobre
la base de la idea de que no es posible entender como ciencia única ·y
exclusivamente a la formulación abstracta qÚe encontramos en las lógicas de la investigación o lo que
Schumpeter llamaba utilizando una
metáfora plástica, la " caja de herramientas".

a. Si bien es cierto que toda ciencia
surge a partir de la crítica a una ideología, también es cierto que la ideología teórica que la precede no es lo
absolutamente contrario a la nueva
ciencia, sino elemento integrante, la
materia prima teórica a partir de la
cual se constituye.
b. Como demuestra Mario Bunge en
su ensayo titulado ¿IDEOLOGIZAR LA
CIENCIA O CIENTIFICIZAR LA IDEOLO·
GIA? (1.3), las ideologías no sólo
pueden cumplir, en un momento
dado, una función negativa frente a
la ciencia, sino también funciones
positivas.
c. La concepción positivista de la
ciencia y de la ideología no toma en
cuenta un elemento importante a través del cual se muestran las ideologías políticas: la planeación, organización, dirección , control, transmisión, y utilización y reconocimiento
de la ciencia.
d. Las ciencias pueden constituir el
material de un tipo de ideologías o
concepciones del mundo que resultan de sus descubrimientos.
e. Una concepción establecida
como científica en un momento dado
puede devenir posteriormente en
ideología teórica.
CX)

f. Las ciencias sociales cumplen, en

g. Así como existen diversos tipos
de ideologías cuya función tiene que
ser explicada en relación a las ciencias sociales, también en estas podemos descubrir diversos momentos de
constitución o de exposición, en los
que la ideología o las ideologías van
a cumplir diversas funciones.

FASE DE DESCUBRIMIENTO
En toda ciencia es necesario consi·
derar, en primer término, la fase de
descubrimiento. En esta fase hemos
mencionado dos problemas relativos
a la ideología: a) toda ciencia se hace
a partir de la crítica a una ideología
teórica; y b) toda ciencia empieza a
construirse con la participación de
una ideología nueva que siendo filosófica, política , teórica, ética, etc. ,
combate o crítica a la ideología anterior.
El primer aspecto ha sido ya muy
estudiado. La ideología teórica que
constituye, por ejemplo, la concepción ptolemaica, es substituida por
una concepción científica nueva: la
copernicana. La ideología teórica que
concebía a los mundos vegetal, mineral y animal como separados, es criticada y superada por la nueva concepción evolucionista. Y en el caso

de las ciencias sociales, la ideología
teórica de que la historia era producida por el devenir de un espíritu absoluto, como lo sostenía Hegel, es substituida por la concepción de que la
historia es producto del movimiento
complejo de las estructuras sociales.
El segundo aspecto, se refiere a la
concepción ideológica asumida por el
investigador. En la etapa de formación teórica, es decir, de la elección
de problemas y enfoques, de formulación del fin perseguido o de la función política que se quiere dar a la
teoría, la dimensión ideológica se encuentra claramente establecida. Esto
ocurre tanto en Marx como en Weber,
Durkheim o Levi-Strauss. Marx mismo
nos recuerda, en su prólogo a la Contribución de 1859 que siendo redactor de la Neue Rheinische Zeltung,
durante los años de 1842 a 184.3, su
preocupación por los problemas de la
tala furtiva, la parcelación de la propiedad territorial y la situación de los
campesinos en Mosela, le empezaron
a llevar a interesarse por los llamados intereses materiales, lo que a su
vez le condujo a la economía. Su
preocupación era en un principio ética, liberal y democrática.
Para nadie es desconocido que en
la etapa de descubrimiento todo investigador tiene que enfrentarse a un
complejo de condicionamientos culturales, políticos, filosóficos, ideoló·
gicos y teóricos que se expresarán
tanto en sus manuscritos como en
sus obras ya terminadas. Nosotros no
pretendemos, como quería Mannheim,
reducir la obra de un autor a sus
condiciones de génesis. Ya Von Schell·
ting, en su momento, se encargó de
rebatirlo cuando consideró que no se
deben confundir las condiciones de
génesis con las condiciones de validación. Lo que ocurre es que las condiciones de validación varían históricamente.
LA FORMA DE LA CIENCIA
Así como debemos considerar una
etapa de descubrimiento o investiga·

ción, también debemos tener presente que existen diversas formas de exposición.
Resulta interesante que este aspecto no haya sido tenido en cuenta en
muchas de las polémicas que se han
dado al respecto. Lo que ha ocurrido
es que los autores privilegian una u
otra forma , sin dar ninguna razón
para ello. Tal cosa sucede, por
ejemplo con Althusser o Schaff. Mientras Althusser habla de ciencia pensando siempre en el aparato conceptual y metodológico, extraídos de un
modelo teórico, Schaff, por su parte,
habla de ciencia como exposición
concreta o análisis especifico.
Lo anterior me ha llevado a distinguir tres formas de la ciencia: a) exposición mediante un modelo teórico;
b) formulación lógica del aparato
conceptual y metodológico; y c) exposición concreta.
Ejemplos de modelos teóricos: Economla y sociedad de Weber, El Capital
de Marx, El pensamiento salvaje de
Levi-Strauss.
Ejemplos de formulaciones lógicas,
las lógicas de la investigación científica como las de Gibson, Nagel o
Hempel. (14)
Ejemplos de exposición concreta,
todas las explicaciones de un hecho
o un conjunto de hechos específicos:
crisis del 29 en Estados Unidos, explicación de la Revolución mexicana ,
análisis del peronismo o análisis
de una devaluacióh.
En cada uno de estos niveles, los
sistemas ideológicos tienen una diferente incidencia.
LOS MODELOS TEORICOS
Por ejemplo, en el caso de Weber,
co_mo dice A. Cueva (15) cuando apareJa en su obra La ética protestante y
~I espíritu del capitalismo, racionahd~d y desarrollo de la sociedad capi·
tahsta, se encuentra ya allí, de hecho,
en forma implícita una dimensión
ideológica. Lo mismo ocurre cuando

Marx dice, en El Capital, que su exposición es un crítica de la economía
política y no un mero análisis neutral
de dicho sistema.
En cualquier modelo teórico que
se examine en ciencia social, encontraremos, en forma explícita o implí·
cita, el sistema ideológico del cual
parte el autor correspondiente. Podríamos decir inclusive, que no sólo
se trata de una investigación exterior
a la teoría sino interior a ella. Sánchez Vázquez ha señalado, en su trabajo titulado "La ldeologla de la neutralidad Ideológica en las ciencias sociales" que el significado mismo de
los conceptos utilizados por una teoría, varía no sólo en relación a su
contenido sino también en relación al

lugar que ocupan en ella. Textualmente: Lo que en una teoría ocupa un lugar secundario o no existe
pura y sencillamente desempeña el
lugar central en otra (así sucede por
ejemplo, con los conceptos de "relaciones de producción", " lucha de clases" o plusvalía " ). La ausencia de
ciertos conceptos en el contenido
mismo de una teoría son igualmente
reveladoras de posiciones ideológl·
cas" (16). A.S.V. pone el ejemplo de
la teoría de Parsons, en donde el
concepto de imperi~lismo no existe.
Agregaríamos finalmente que un
modelo teórico corno fo es El Capital,
no sólo está relacionado con la ideo1ogía sino que está impregnado de
elementos procedentes de la filosofía, u,

�la política, la historia y la cultura en
general.
LA FORMULACION LOGICA
El caso más complejo de la relación entre ideología y ciencia es lo
que hemos llamado la formulación
lógica de la ciencia. Es evidente que
si consideráramos en forma aislada a
cada concepto, proposición, ecuación o ley, la ideología no se encontraría por ningún lado. Pero ¿hasta
qué punto es correcto concebir a la
ciencia única y exclusivamente como una caja de herramientas neutral
y lista a ser utilizada por cualquier
individuo o grupo social? A este respecto es ilustrativa la polémica entre
Maurice Dobb y Joseph Schumpeter
sobre la naturaleza de la ciencia económica.
Schumpeter distingue entre pensamiento económico (es decir, las ideas
que expresaron diversos científicos
como Smith, Ricardo o Keynes y que,
como hemos señalado, están relacionadas con los sistemas culturales de
la época en que surgieron); sistemas
de economía política (es decir, aquellos sistemas que como el liberalismo
o el socialismo prescriben medidas
económicas); y análisis económico, es
decir, la teoría, el instrumental o las
herramientas utilizadas por el cientí·
fico y que son escindibles de otros
criterios como el ideológico.
Para Schumpeter, el proceso de depuración de la ideología se da entonces en cuatro niveles: 1. Distinción
entre visión pre-analítica y análisis
propiamente dicho; 2. A·n álisis de los
conceptos; 3. Confrontación entre la
representación y lo empírico; y 4.
Análisis del modelo científico.
Schumpeter no niega que la ideología intervenga en diversos niveles de
la construcción .de la ciencia o de su
aplicación , pero considera que la
ciencia concebida como caja de
herramientas sí está separada de la
ideología.
Por otra parte, Oobb en su libro ti-

~ tulado Teoría del valor y de la dlstrl·

buclón desde Adam Smlth (17) dice
que si bien se puede distinguir entre
sintaxis de una ciencia y contenido,
lo cuestionable es si el contenido
tiene también independencia de la
sintaxis. La misma escisión entre
técnica y contenido parte de una
concepción filosófica que está condicionada social e históricamente.

Partiendo de una concepción de la
ideología sul generls (como relatividad
histórica de las ideas), Oobb considera que no es posible hacer la distinción entre análisis y visión, a menos
de que el análisis " quede restringido
al marco formal, simplemente, de afirmaciones económicas y no a la teoría económica como proposición
substancial respecto de las relaciones
reales de la sociedad económica. Esto
es así porque dentro de la formulación de la última, y dentro del mismo acto que juzga su grado de realismo no pued~fl dejar de entrar, la
intuición histórica, la perspectiva y la
visión social" ( 18).
Oobb considera, por otro lado, que
si durante un tiempo, la formalización creciente de la economía se
identificó con una neutralización de
la influencia ideológica, si se analiza
detenidamente ese supuesto cuerpo
" neutral", de ninguna manera éste se
encuentra desprovisto de contenido
fáctico, contenido que nos remite a
su vez a una sociedad especifica.
Aquí conviene anotar que mientras
Schumpeter considera a las ideologías como preconceptos o intuiciones que preceden a la ciencia y son
distinguibles de los juicios de valor,
Dobb, por su lado, considera que las
ideologías son sistemas de pensamientos " o conjuntos coordinados de
opiniones e ideas -que forman un
armazón- o un grupo de un nivel
más alto de conceptos conexos destinados a lograr nociones específicas y
particulares, análisis, aplicación y
conclusiones " ( 19). Para Oobb, la
ideología se refiere a la relatividad
histórica de las ideas, a la política y
a la filosofía.

A la luz de lo examinado en la primera parte, resulta claro que estas
concepciones de la ideología son todavía muy generales. Es por ello que
precisaríamos nuestra opinión sobre
la polémica en el sentido siguiente:
1. Mientras en el caso de Schumpe·
ter, la ideología está insuficientemente tratada y no sabemos si se refiere
a las ideologías teóricas o a las concepciones del mundo, a partir de las
cuáles desarrolló su teoría un determinado autor, en el caso de Oobb, la
ideología equivale a un punto de vista filosófico que incluye el condicionamiento social de las ideas científicas. Creo que este problema sólo
puede ser resuelto a partir de una
tipología de las ideologías, como
hemos explicado anteriormente.
2. Nos parece equivocada la idea
de Schumpeter de establecer un nú·
cleo instrumental absolutamente autónomo y por encima de los cambios
históricos, aunque resulte obvio que
existe en la ciencia -y Dobb lo acep·
ta- un núcelo instrumental relativamente estable y que no recibiría di·
rectamente la influencia de la ideolo·
gía. Lo que parece incorrecto es que
se entienda a este núcleo única y exclusivamente como lo científico.
EL ANALISIS CONCRETO
Desde nuestro punto de vista, tam·
bién los análisis concretos forman
parte de la cienéi'a social, y en estos
casos encontramos una nueva forma
de las relaciones entre la ciencia y la
ideología.
En su obra titulada Historia y Verdad, Adam Schaff da un ejemplo, to·
mando el caso de las historias de la
revolución francesa escritas por di·
versos autores tales como Barruel,
Joseph de Maistre, Jaurés, Barnave,
Laponneray, etc., de cómo el factor
subjetivo (la ideología) influye en
forma significativa en estas historias.
La conclusión a que llega Schaff es
que independientemente de que el
historiador pueda liberarse de la sub·
jetividad " mala" (sus inclinaciones y

preferencias personales), no puede liberarse de la subjetividad " buena" (la
intervención de los múltiples y complejos condicionamientos sociales).
Para Schaff, la única manera de liberarse de ciertos condicionamientos
sociales es la de adoptar otros en
una situación histórica diferente, lo
que operaría como una especie de
depuración social en la medida en
que el conocimiento no es un producto individual sino colectivo.
No tenemos espacio aquí para emprender una crítica de la teoría de
Schaff y que abarcaría aspectos
como su teoría del conocimiento; su
concepto de ideología (aunque ya nos
hemos referido a él en la primera
parte); su interés por señalar la relación entre lenguaje y perspectiva del
historiador o su franca exageración
cuando habla de que la explicación
histórica recibe también la influencia
de las inclinaciones psicológicas de
un autor. Pero creemos que este
autor ha logrado realizar un buen
análisis de cómo se relacionan exposición concreta e ideología en el capítulo de su libro, titulado " Descripción-explicación-valoración " . El punto
concreto que señalaría sería el de la
interrelación que existe en las ciencias sociales, entre explicación causal y explicación finalista.
CIENCIA SOCIAL, PODER POLITICO
E IDEOLOGIA
Por último haré referencia a tres
cuestiones que me parecen también
importantes en el estudio de las relaciones entre las ideologías y las ciencias sociales.
El primero es que toda ciencia se
hace, en cualquier sistema social, a
través de un aparato determinado.
Como sabemos , ha sido primero
Gramsci y luego Althusser quienes
han desarrollado este tema. En estos
aparatos se expresa la lucha de
clases y esto influye en la producción,
transmisión y difusión de las investigaciones. Es necesario realizar estudios más detallados para explicar el
funcionamiento específico del siste-

ma en este aspecto.
El segundo es que, como hemos señalado páginas atrás, toda ciencia
social tiene como consecuencia una
concepción ideológica: una nueva
ideología política, una nueva filosofía
o una nueva concepción del mundo.
Y el tercero es que el reconocimiento de una ciencia social como tal ,
está vinculado a ciertas condiciones
económicas, políticas, sociales e ideológicas. Un ejemplo clásico es la forma en que durante mucho tiempo la
teoría de Galileo fue negada como un
aporte científico, en la medida en
que ponía en cuestión el sistema
ideológico feudal , pero lo mismo ha
ocurrido con Darwin, Marx o Freud.
En relación a estos últimos, diríamos
que durante mucho tiempo las teorías de Marx o Freud no fueron acep·
tadas en los aparatos ideológicos del
Estado capitalista y que tuvieron que
cambiar las condiciones históricas
para que se reconociera su aportación científica. Este reconocimiento o
no de su valor teórico, está vinculado de manera estrecha tanto a la
ideología como a las relaciones de
poder dominantes.

NOTAS
(1 ) Destutt de Tracy, Eléments d' Ideología,
París, 1796.
(2) Los sentidos de la ldeologla en Marx.
Ponencia al Tercer Coloquio Nacional de
Filosofía. Puebla, 1979.

(3) En su Nota sobre los aparatos Ideológicos de Estado (AIEJ, fechada en diciembre
de 1976, Althusser da un giro de 180 a
sus concepciones anteriores, al decir que
la ideología proletaria constituida por el
marxismo es una ideología muy particular " que a nivel de las masas funciona
como toda ideologia (interpelando a los
individuos como sujetos), pero empapada
de experiencias históricas iluminadas por
principios de análisis científico" y también : " Marx y Engels no habrían podido
concebir su teoría si no la hubieran levantado sobre posiciones teóricas de cla·
se, efecto directo de su pertenencia orgánica al movimiento obrero de su época··.
En Nuevos escritos, Ed. Laia, Barcelona,
1978, p. 100· IO l.

Desde mi punto de vista, Althusser sostiene ahora en el plano sociológico, un
nuevo tipo de ideología que había negado;
pero se mantiene firme en el plano gno·
seológico.
(4) A. Schaff, Historia y Verdad. Ed. Grijal·
vo, México, 1974. p.p.209 y SS.
(5) A. Sánchez Vázquez, en La filoso/la y
las ciencias sociales. Ed. Grijalbo, México,
D.F., 1976 p.293.
(6) A. Gramsci, El materialismo histórico y
la filoso/la de B. Croce. Ed. Lautaro, Buenos Aires, 1958 p.16.
(7) K. Mannheim, ldeologla y Utopla. Ed.
Aguilar Madrid, 1966 p.261.
(8) Th , W. Geiger, /deologla y Verdad.
Amorrortu Editores. Buenos Aires, 1972,
p.30.
(9) M. Weber, Sobre la teorla de las ciencias sociales. Ed. Península. Barcelona
1971. p.9.
( 1O) Ricoeur P. Sclence et ldeologle. Revue
Philosophique de Louvaln. T. 12. Mayo de
1974.
(11) L. Villoro, Sobre el concepto de ldeologla. Revista Plural núm. 31. Abril de
1974. México, D.F. p.27-33.
( 12) F. Chatelet, Historia de las ldeologlas.
T.I. Ed. Premiá. México, D.F., 1980 p.8.
( 13) Vid. M. Bunge, en /deologla y ciencias
sociales. Ed. UNAM. México, D.F., 1979.
( 14) Naturalmente que existen varias de·
finiciones de un modelo pero aquí seguimos a Marx cuando en El Capital pretende establecer un modelo de explicación
del Modo de Producción Capitalista, más
allá de sus manifestaciones concretas.
( 15) Agustín Cueva en su trabajo titulado
Intervención Ideológica en las ciencias sociales, incluido en ldeologla y ciencias sociales. Ed. cit.
( 16) A. Sánchez Vázquez. Trabajo citado.
p.302.
( 17) M. Dobb, Teorla del valor y de la dls·
trlbuclón desde Adam Smlth. Siglo XXI.
Buenos Aires, 1975.
(18) Op. cit. p.49.
(19) Op. cit. p.13 y 14.

�DOS POEMAS

Arturo Ortega
El tedio te estruja una y otra vez las entrañas
sobre la luz de la mañana
en mis ojos sostengo al mundo que me niego
mientras el llanto se estremece sobre la pesadez
y la rutina
porque sé que no vendrás
porque la ciudad es un tumulto de colores
donde cada rostro tiene semejanza al tuyo
donde cada sonrisa golpea con firmeza
donde la miseria llora a borbotones
y nosotros somos nadie para remediarla
donde la amargura se enreda a mis nervios
aguardando el sitio- exacto de la muerte
donde la oculta soledad de la mañana
me descubre absorto
esqueleto sin ti.
a la Borrada
"por ti he empezado a desclfrar

los signos de la vida ... "
Tomás Segovla

La ternura. lo humano
tu sonrisa
alguien te abraza
lo contemplas
huérfanos
en un lugar que nos pertenece
alguien respira tu aliento
se une
la libertad forma de crepúsculo
me desconozco
tu piel humedecida carne
vientre efímero del amor
se contorsiona
la noche nos reencu~ntra
tus palabras
tanto tiempo tanta orfandad
caminamos
somos una soledad
~ que se agazapa para sorprender al mundo.

ABANICO

�LA ESTETICA DE VASCONCELOS
COMO APORTACION FILOSOFICA
SIN MAS

José Roberto Mendirichaga
INTRODUCCION
José Alvarado, en un ensayo titulado " Una etapa de la filosofía en México", señala que " no es posible juzgar
la intención filosófica mexicana, sólo
como un conjunto de postulados,
hipótesis o proposiciones dentro del
campo estricto de la ontología, la
epistemología, la lógica o la ética,
pues, independientemente de su valor
o sus signos filosóficos , han tenido
un sentido histórico" . 1
La verdad es que dentro del esquema filosófico, dentro de su rigor académico, tenemos que movernos, so
riesgo de apartarnos de la filosofía y
caer en la novela , o en el ensayo, o
en el relato biográfico, o en cualquier
otro género literario, menos en la disciplina que nos ciñe.
Tenemos que partir del punto de
que José Vasconcelos -aparte de ser
educador, político, periodista- es
también filósofo, en el más estricto
sentido de la palabra.
El mismo Alvarado apunta que " José Vasconcelos realiza por sí mismo
todo el tránsito de la filosofía por
medio de su historia. Es, él solo, una
historia de la filosofía desde los jónicos en busca de una sustancia
primordial hasta Heráclito. Encarna a
Pitágoras, a quien debe su noción del
ritmo, y trasciende a Parménides, el
de la unidad del Ser; es Sócrates y al
mismo tiempo el más enconado de
sus opositores, para convertirse en
Plotino y en el último de los neoplatónicos. Hace el camino de los empiristas y el de los racionalistas para
llegar hasta la teoría del juicio de
Kant y sobrepasar a Bergson" .2
Pero sin duda, su aportación mas
admirable a la filosofía la constituye
su estética, la que debe incluirse dentro de una teoría más amplia, que es
la " filosofía de la coordinación", teoría parmenidiana captada y teorizada
por un hombre del altiplano.
No faltan quienes se empeñan en
negar valor filosófico a las obras fun~ damentales de filosofía que Vascon-

celos va escribiendo y publicando, en
unidad temática y teleológica. Señalan que su obra nada dice a los estudiosos de la filosofía contemporánea
y que sus tesis no llegaron a ser criterios de comprensión e investigación.
Alvarado lo niega. Propone, en cambio, que " ...tal vez sea hora de salvar
sus fragmentos filosóficos, perdidos
en un mar de páginas ya muertas".
l. VIGENCIA DE LA ESTETICA
Puede decirse que la estética, como
rama de la filosofía , en cuanto que
toma lo bello como objeto de investigación y análisis, es la que menos
evolución ha sufrido dentro del cambiante esquema filosófico de nuestros
días.
Ha evolucionado la lógica por los
caminos precipitados de la matemática y de la cibernética; en epistemología se dan día con día nuevás tesis
respecto al conocimiento y sus posibilidades de captar la realidad tal
cual es; y no se diga en el campo de
la ética, donde hasta los políticos
pontifican y pretenden instaurarla
como norma de gobierno y programa
de partido.
Pero, ¿y la estética? ¿Cuáles han
sido sus principales transformaciones? ¿Qué tesis o nuevos elementos
se discuten en su seno? Fuera del
campo de la teoría literaria, bien poco
han variado las teorías del color, de
los contrastes, de los planos y volúmenes, de la armonía y del ritmo, de
la expresión corporal...
Lo escrito por Carrit en 1948 mantiene vigencia plena. Ahí está apuntada la necesidad de que emoción y
expresión se encuentren en equilibrio,
y la aseveración de que la experiencia
estética es la contemplación simpática de la vida, " de sus delicias y de
sus tragedias ", en epictetiana síntesis ..3
Aún es posible afirmar, sin temor a
ser tachados de obsoletos, que lo be·
llo es totalmente desinteresado, y, en
cierta forma , 'inútil', y que " cuanto

más nos aleje la obra de arte, lo bello, de tales apetitos y deseos reales,
más bella será" .4
Todavia siguen vigentes las cuestiones discutidas sobre la distinción entre objetos artísticos y objetos bellos;
entre arte y belleza. E igualmente, si
para que exista belleza deben darse
componentes tales como el orden, la
simetría, la proporción y la medida.
Aquí, en esta latitud norteña, se
discute si la escultura de la madre,
obra de Federico Cantú, situada en la
Plaza Morelos, corresponde al espacio
o debiera lucir mejor en un área más
amplia; si el monumento al sol , de
Tamayo, expresa algo en colorido y
figura; y si el David de la colonia
Fuentes del Valle guarda esa proporción que cautiva, o es tan mala répli·
ca de la de Miguel Angel que choca
por burda y da pretexto a que esnobistas, amigos más de Mercurio que
de Minerva, la tomen para hacer
manifiestos.
En música las opiniones se vuelven
más discrepantes. Algunos conceptúan a la música contemporánea
como ruidosa , en tanto que otros se
acogen a su ritmo y la encuentran
sencillamente cálida y excitante. La
mayoría de los jóvenes regiomontanos piensa seguramente que el rock
pesado de "Queen" es infinitamente
superior a cualesquiera de los clásicos interpretados en un Festival de
Música y Danza.
Para algunos la pintura de Cuevas
no les di ce na~a; para otros, es sencillamente soberbia,• porque repre·
senta extensión del hombre y a tra·
vés de ella se da una comunicación
valiosa. Unos reafirman el valor del
arte como expresión artificial opuesta
o superior a la naturaleza, en tanto
que otros añoran volver al naturalis·
mo y dejar que esta belleza no se di·
luya en medio de la creación humana.
Y la macroplaza que Intenta reali·
zar el Gobierno del Estado, divide
opiniones sobre si el criterio estético
que se seguirá en su edificación es el

más ortodoxo, o si por carecer de
uno definido se corre el riesgo de
caer en un- funcionalismo híbrido que
soslaye al hombre y sitúe en primer
plano edificios y máquinas.
Lo cierto es que la estética es algo
vivo. Aquí vamos a analizar a• un
autor cuyo primer libro sobre la materia aparece en 1916 y el último en
1952. Por tanto, es un amplio período que cubre casi cuarenta años
y donde no va a encontrarse unidad
temática agrupada en volúmenes
sino que se trata de una obra suma~
mente dispersa, y, en cierto modo,
aparentemente contradictoria.

11. LA ESTETICA DE VASCONCEWS,
¿ORIGINAL?
Imposible pedir a quienes escriben,
una originalidad absoluta casi "ex
nihilo". Si Gutiérrez Nájera' afirmaba
q~e "el que plagia a un hombre, plagia a todo el mundo", todos tenemos
una relación y una herencia de las
gen~raciones que nos precedieron y,
particularmente, de la que influyó en
nosotros en forma directa a través de
la enseñanza.
No faltan quienes piensan que la
filosofía mexicana habría de haber
surgido como un elemento mágico
-resultado de la fusión inicial de las
culturas indígena y española, brincando todo el virreinato, la independencia, la reforma y la revolución-,
de tal forma que Vasconcelos, Caso y
Ra~os estaban en la obligación de
delinear y desarrollar una filosofía
como n~ la ha existido ni siquiera en
Alemania, Francia o Italia, es decir,
en Europa.
¿Por qué se exige tanto a nuestros
hombres? Por desconocimiento de
que ninguna filosofía arranca de cero
Y, porque como señala José Gaos los
historiadores de la filosofía en Mé~ico
se h_an_ detenido antes de este gran
n:iov1m1ento que es no sólo filosófico,
sino que incluye todas las bellas artes, pero que en la pintura -con la
llamada escuela muralista mexicana
de Diego, Orozco y Siqueiros- alean-

za su máxima expresión e influye en
la pintura universal con temas y técnicas revolucionarias.
El mismo Gaos apunta que existe
la filosofía mexicana, en tanto se distingue de otras, aborda temas comunes con un particular sentido y presenta rasgos típicos, · dentro de lo
cual incluye a Vasconcelos. Y Zea
habla de una filosofía mexicana
comprometida con su realidad, que
trata de hacer expresa la humanidad
que vive.6
Hay, por tanto, una filosofía mexicana moderna, fundamento y anticipo
de la contemporánea. Y dentro de
esta filosofía, la de Vasconcelos es
determinante, pues es el punto de
partida para la elaboración de tesis
originales posteriores.
Agustín Basave reclama para Vasconcelos el derecho de que se le consideren como propias las tesis del
aprlorl estético, de la coordinación y
de la síntesis de heterogéneos en el
arte.7 Y Larroyo apunta que Vasconcelos se había anticipado a la necesidad de contar con una filosofía
propia, cuando busca una interpretación del mundo de acuerdo a sus
propias emociones, la que no es otra
cosa que la de la raza cósmica.a
Se puede sostener estrictamente
que ciertas tesis de Vasconcelos,
aunque partan de una serie de datos
conocidos que la filosofía europea
tradicional aporta, los desarrolla magistralmente y brinda así una cosmovisión de la existencia que se inscribe
dentro de lo universal.
Pero, obviamente, se dan influencias determinantes en el pensamiento
filosófico de Vasconcelos, sin caer
en lo que se suele denominarse vasallaje intelectual, sino partiendo precisamente de la idea de que la cultura
es una tarea colectiva, comunitaria,
que se acrecienta día a día y cobra
forma de acuerdo a factores sociales
de muy diversa índole.
Empédocles es un filósofo que influye en Vasconcelos. De él toma ese

anhelo de integración orgánica, esa
suma de los cuatro elementos -agua,
aire, fuego y tierra-, en búsqueda
sintética y armonizadora.
Platón influye también en nuestro
filósofo , desde el momento en que
éste reconoce que manejar ideas es
la función primordial del filósofo, sin
que esto necesariamente tenga que
surgir de un proceso lógico. Y Aristóteles hace otro tanto sobre el oaxaqueño, al ver éste en su filosofía el
punto axial para poder juzgar la realidad, donde la teoría del hilemorfismo es fundamental para la aprehensión del ser y soporte de su metafísica de lo concreto.
Plotino lo introduce en los terrenos
de la estética en forma directa y sin
escalas. Si Plotino afirma que todos
los seres participan de una Belleza en
sí, que se identifica con el Bien y con
el Uno, es éste justamente todo el enfoque vasconceliano sobre la captación y sublimación de la realidad,
donde el Bien tiene un grado superior
y la Unidad es la meta de todo el esfuerzo cosmológico y humano.
Si por alguna parte le causa cierto
rechazo la teoría ontológica de Santo
Tomás de Aquino (el " ser en cuanto
ser" , independientemente de su referencia a la actualidad y al ejercicio
de su esencia), se adhiere fuertemente a la filosofía de San Agustín, que
propone la síntesis en lugar .de la
abstracción y sitúa la Belleza en el
mundo de las ideas, de manera neoplatónica.
La influencia de Kant en Vasconcelos es fundamental. Diríamos que es
su piedra angular y, a la vez, su punto de referencia metodológica. Vasconcelos va a reconocer que Kant
" ... es la base de toda la estética moderna. Antes de Kant, la confusión de
estética e intelectual y de belleza e
idea formal platónica era inevitable".9
Para Kant va a considerarse estético
aquello que tiene como propósito inmediato el sentimiento de agrado en
juicio conceptual, independiente de ~

�lo sensorial. De Kant va a tomar el
aprlorl, que incluye formas (espacio y
tiemp()) y categorías (de las cuales la
relacion abarcará las demás) que son
previas a la sensación".10

to, lo que se logra por una serie de
revulsiones dinámicas, donde la sustancia va emigrando desde la mónada elemental (átomo) hasta la más
alta forma sustancial (Dios).

Finalmente, de t1egel va a recibir
su escala estética de naturaleza y arte, para continuar Vasconcelos con
una mística estética que surge de "la
necesidad de crearse formas más
altas que aquellas que el arte es ca·
paz de ofrecernos" .11 y de Bergson la
intuición, método que luego Husserl
va a desarrollarse dentro de su fenomenología, como visión intelectual
que abrevia caminos que la abstracción y el discurso van a recorrer en
forma más lenta y penosa.

Considera Vasconcelos que el esteta tiene más puntos de unión con el
poeta que con el lógico, el físico, o el
geómetra. Existe un aprlorl estético,
un juicio particular, pero éste no está
sujeto a los cánones de la lógica
tra.dicional o moderna, sino que se
refiere a datos de la experiencia, en
vivencias irrepetibles y personales, de
tal forma que va a ser "el modo artístico de manejar las imágenes",20
que son representaciones espirituales de la realidad, trascendiendo la
mera representación formal , para llegar a una contemplación, a un "sobre-estado" del objeto, como él lo
llama.

Y por motivos de espacio, no nos
es dado extendernos para hablar de
otras influencias menores, tales
como la de Pitágoras, Bacon, Nietzsche, Schopenhauer y Whitehead.
111. EL PROBLEMA DE LA UNIDAD,
CENTRO DE LA BUSQUEDA
VASCONCELIANA
Podemos hablar de que la perplejidad o el problema de la unidad del
ser, persiste como estrictamente filosófico. Una a una se han ido desgajando de la filosofía las ciencias.
Ferrater Mora afirma que "no hay
razón por la cual ninguna zona de
realidad le sea reservada a la filosofía, como propia ", de tal forma que
bien puede pensarse que la filosofía,
a la postre, vaya a terminar siendo una historia de la filosofía, donde
su función va a ser constituirse en
"modo de ver" y " punto de vista". 12
Pero, hasta el momento, bien podemos decir que el problema de la unidad corresponde a la filosofía, entendida ésta como explicación global a
los problemas que nos plantea la
existencia.
A Vasconcelos le inquietó en forma
suma el problema de la unidad del
ser y de la existencia. Esta dicotomía
fue la razón de su cosmovisión, que
es la filosofía de la coordinación, la
ID
N que él expone fundamentalmente en

su obra Todologla. Y todo su sistema
estético es la respuesta que él da a la
diversidad existencial. En la unidad
se localiza para él el ser; el ser como
existencia.
Gaos ha captado que esta es la
médula de la filosofía de Vasconcelos.
Refiriéndose a su sistema, dice: " ...es
la expresión de todo un hombre de
conciencia desgarrada entre un dualismo platónico y un monismo estético, entre cristianismo y paganismo y
modernidad: porque los más auténticos sistemas filosóficos pudieran ser
precisamente las más auténticas expresiones de las personalidades de
sus autores".15
Vasconcelos habla una y otra vez
de monismo estético (porque ni el
monismo dionisíaco ni el mecánico
logran la unidad ni trascienden la
energía); de conocimiento sintético;
de coordinación de las funciones cognoscitivas; de estética, como fórmula
de unidad que coloca al alma en el
umbral de lo absoluto.
La visión de Vasconcelos es totalista e integradora de la existencia. Pa·
ra él, la filosofía es ciencia de la totalidad. "La tarea del filósofo -nos
dice- consiste entonces en crear una
concepción del universo con las ciencias especiales, partiendo de sus
conclusiones para consumar la concepción total de la realidad".1 4 Rea·
lidad que se capta por las corrientes
intelectual, empírica y sentimental,
que se coordinan en la conciencia,
" que es un todo parcial hecho a
imagen del Todo Absoluto que es
Dios", como apunta él mismo.is
IV. UNA ORIGINAL ESTRUCTURA
ESTETICA
Si filosofía para Vasconcelos va a
ser "aspirar a lo uno", 16 la filosofía

de lo bello, la estética va a ser un
sistema que " ... exige continuados esfuerzos de composición de los elementos comprobados, de suerte que
no permanezcan dispersos, sino que
se integren a la arquitectura de una
cosmovisión sin la cual no hay filosofía".17
La estética es, pues, para nuestro
autor ritmo espiritual cuya síntesis es
la sinfonía; emoción; último peldaño
del esfuerzo integrador, que pasa antes por la l_ógica y la ética; combina·
ción de heterogéneos para llegar a la
armonía existencial. El método
estético de Vasconcelos se basa en
una fusión armónica de sentidos, juicios y deseos, que engendran amor y
gozo espiritual.
Para Vasconcelos, el conocimiento
completo incluye la sensación (conocimiento sensorial), el razonamiento
(conocimiento intelectual) y la melodía (conocimiento emocional). De la
misma manera, existen tres juicios o
aprlorls: el físico (que a través de ob·
servaclón y formas se aplica a los objetos), el ético (que a través de con·
ducta elabora normas de actuación) y
el estético (que incluye los elementos
ritmo, armonía y contrapunto; y abarca lo apolíneo, lo dionisíaco y lo místico, es decir cosas físicas, pasiones
y seres con dirección a lo divino).
"En estética -nos dice- lo que importa es el sentido de agrado, el significado de júbilo".18 Vasconcelos
prueba esta lógica de lo sintético, de
lo intuitivo, ejemplificando con La
divina comedla, de Dante, la que nos
muestra una verdad antilógica que
" nos convence instantáneamente y
nos recrea sin medida". 19 Y la intui·
ción estética se va a dar cuando coin·
cidan los ritmos del objeto y del suje·

Habrá arte cuando triunfe el ritmo
an_ímico; cuando la melodía gane al
ruido y al mero silencio; cuando la
armonía integre los sonidos en efecto mágico; y cuando, a través del
contrapunto, se lleve al alma de
etapas de serenidad a condiciones
exaltadas.
Para Vasconcelos la belleza no es
cosa, no es idea, no es acto no es
sensación: es " ... emoción sul generls·
estado superior de nuestra potenci~
q_ue, al enfrentarse con lo exterior visible e invisible, lo penetra y le transf~rma el ritmo, de acuerdo con el
vertigo de nuestra participación en el
plano divino" 21
Su tesis es ascendente, en espiral.
El art~ va de lo sensible a lo ideal, y
de_ 10 ideal a lo místico. La belleza es
a_s,. no ~-n ente, sino un grado de par!•ctpacion en lo divino. Los sentidos
Juegan una función pre-estética pero
d_eb~n incorporarse en esta u~idad
ntm,co-m~lódica y esperar a que un
sexto sentido -el de la orientación a
la bei_feza - ordene las acciones y las
emociones.
P~dié~a.mos hablar ahora de la parte c1ent1flca de la estética de Vascon-

celos. Aquella donde clasifica las bellas artes, en capítulo de originalidad.
Ordinariamente, los autores de libros de estética dividen su obra en
dos partes: general y particular. En la
primera aportan la teoría; en la se•
gunda, tratan de aplicar esta teoría
a los casos prácticos en las diversas
gamas del arte.
Fue quizás t1egel el primero en establecer este sistema. Croce lo hizo
también. Y en México, los tratados de
Antonio Caso y Samuel Ramos, publicados por la Universidad Nacional de
México, nos hablan de esta tradicional forma de estructurar las obras
destinadas a filosofar sobre lo bello,
sobre el arte.
Vasconcelos se aparta de la división hegeliana del arte (periodos
simbólico, clásico y romántico) y propone una división interna que proviene del proceso o avance del arte
hacia el absoluto. Por tanto, y de
acuerdo a lo que ya hemos previa~ente señalado, en la categoría apo1inea van a estar las artes plásticas;
en la dionisiaca, las emotivas o simbólicas; y en la mística, las religiosas.22
En las artes apolíneas van a agruparse el dibujo, la taifa, la pintura, la
escultura, la canción, las artes decorativas y la arquitectura civil; en las
dionisíacas, la danza, la poesía, el
teatro, la tragedia, la literatura, la
música y el ceremonial festivo y pa·
triótico-social; y en las artes místicas,
la danza religiosa, la música sacra, la
arquitectura religiosa, los poemas
universales y la liturgia.
Es en verdad un original y discuti·
ble esquema, que habla de esta profusión creativa del filósofo mexicano,
que evade la mímesis irracional y se
lanza por los caminos de la invención
y del genio, con todos los riesgos que
esta actitud implica.
En el terreno de la plástica, nuestro
autor habla de etapas. En la primera
etapa, la de la recta apolínea, coloca
la pintura, escultura y arquitectura

egipcia y maya. En las artes cretense
griega y romana, se entra en la etap~
dionisiaca, con el uso de la curva. y
en la tercera etapa, la de la plástica
mística , se sitúa al arte bizantino
donde no es ya ni la recta ni la curv~
las que prevalecen, sino la espiral.
El "hijo legítimo" del bizantino (estilo superior para Vasconcelos, puesto q_u~ representa una concepción
teolog1ca de la realidad) es el arte
románico. Y el plateresco, barroco y
churrigueresco son formas resultado
del bizantino.
También en la danza están presentes para Vasconcelos los elementos o
categorías ya citadas. La danza es,
en cierta forma, el ritmo del alma, en
oposición al ritmo mecánico. Es "plástica en movimiento", según expresión de él mismo. Y de igual manera
como lo hiciera en las artes plásticas,
va poniendo en la danza las diversas
manifestaciones de este arte, yendo
de la danza apolínea griega pasando
por la clásica y llegando hasta la
bayadera budista y el baile andaluz.
En el campo de la música hace
otro tanto. Señala que allí prevalece
la ley de la fantasía. Y habla de la
poesía como cumbre suprema de la
literatura, lo que se da "si el lenguaje, con su contenido de ideas e imágenes, adopta la dinámica del músico
y en ella se desenvuelve según cadencia y ritmo"25
V. ACTUALIDAD DE LA ESTETICA
DE VASCONCELOS
¿Podemos decir que las teorías estéticas de Hegel, Bergson, Croce y
Luckács mantienen vigencia? Como
todo, muchos de sus postulados han
sido superados, pero en otros son
plenamente operantes.
Lo mismo pasa con la filosofía estética de Vasconcelos. Si hay elementos que al solo momento de su postu1ación resultaban de dificil aceptación , ¿qué no sucederá ahora , a la
vuelta de setenta años de haber expuesto sus primeras teorías estéticas? ~

�ANTONIETA RIVAS MERCADO
mujer, artista, mecenas

Silvia Mijares
Existen ciertas dicotomías, tales
como la de, por una parte, rechazar
los entes estéticos y, por la otra, ad·
mitir un prototipo de belleza universal y absoluto.
Otro de los puntos que resulta sumamente difícil de sacar adelante es
el de demostrar por la filosofía que el
goce estético excede la capacidad
humana y viene por un don divino,
porque pasar del orden natural al
sobrenatural constituye una violación de la propedéutica filosófica.
Un punto también objetable, diríamos que inadmisible, es el de querer
situar un órgano estético, de suyo
espiritual, en el terreno de lo anató•
mico, como es el caso de poner en el
mesocéfalo el órgano del Juicio esté·
tico.24
Pero, en general, podemos hablar
de una filosofía estética que tiene la
solidez necesaria para fungir como
sistema y que merece un más detenido análisis por parte de los especialistas y de quienes tratan de estruc·
turar el pensamiento filosófico mexi·
cano, del que Vasconcelos es ciertísimamente pilar fundamental.
CONCLUSION
Sin duda, bien podemos concluir
que José Vasconcelos merece la consideración de ser reconocido como filósofo; es decir, como creador de una
teoría propia, original, válida y actual.
Su estética -lo que equivale a de·
cir, su filosofía- postula un modo de
ver y de vivir real y concreto, tratan·
do de salvar ,la antinomia de la meta·
física escolástica.
Y ante el problema de la unidad del
ser, propone este método sinfónico y
coordinativo, que tiende a la síntesis
del ser e incluye materia y espíritu,
aspectos de la misma realidad.
Ante las limitaciones del positivis·
mo que había tenido que sufrir en las
aulas universitarias, dio el salto
hacia el reconocimiento de otros mé•
~ todos i~ualmente válidos en filosofía,

como es el inductivo, lo que lo con·
duce con más facilidad a la aprehensión de los universales y de la totali·
dad del ser y del saber.
Su gradación de la materia y su je·
rarquización de las artes, es algo que
permite situarlo entre los grandes
filósofos modernos que se han atrevido a tratar de conciliar teoría y prá·
xls, para bajar esta filosofía a nivel
de situaciones concretas y manejarla
como lo que debe ser: fuente de
orientación y norma de saber en la
clasificación y vivencia del arte, suprema expresión natural del hombre.
Considero que el mejor recuerdo a
su persona, en este centenario de su
natalicio, consiste en traer aquí y
desmenuzar, así sea parcial y someramente, una filosofía que bien
puede proponerse como mexicana
con validez universal, ligada a la historia de este pueblo con vocación
poética y filosófica, hoy por hoy
sumido en la angustia de la subsistencia elemental, sin poder gozar de
este placer estético que tan magistralmente desarrolla Vasconceios,
reto para los investigadores y para
quienes han elegido una carrera harto
incomprendida, pero nunca como hoy
sustancial y liberadora.
NOTAS

1. José Alvarado, en " Una etapa de la filosofía en México", ensayo publicado en
Tiempo guardado (SepSetentas 266, Méxl·
co 1976) y reproducido en 11-11·82 por
" Excélsior", bajo el titulo de "Los dos lni·
dadores de la actividad filosófica contem·
poránea en México", serie de tres artículos en torno al Centenario de Vasconcelos.
2. /bid.
J. E.f. Carrit, Introducción a la estética,

Breviarios 39, Cuarta reimpresión , Fondo
de Cultura Económica, México, 1974,
p.168.
4. Juan David García Bacca, Elementos de
fllosofla, Manuales Universitarios J , Unl·
versidad Central de Venezuela, Caracas,
1975, p.97.
5. José Gaos, En Torno a la flloso{la me·
xlcana, Tomo 1, Colección México y lo Me·
xlcano Vol. 7, Porrúa y Obregón, México,

1952, pp.54·55.
6. Leopoldo Zea, La fllosofla mexicana
como fllosofla sin más, Colección Mínima
JO, Segunda edición, Siglo XXI Editores,
México, 1974, pp.71·72.
7. Agustín Basa ve, La fllosofla de José
Vasconcelos, Segunda edición, Diana, Mé·
xico, 1973, p.453.
8. Francisco Larroyo, La fllosofla amerlca·
na (Su razón y su sinrazón de ser), Uni·
versidad Nacional Autónoma de México,
México, 1958, p.35.
9. José Vasconcelos, Manual de fllosofla,
Segunda edición, Ediciones Botas, México,
1950, p.171.
10. /bid., p.163.
11 . Hegel, De lo bello y sus formas, Co·

lección Austral, Vol. 594, Cuarta edición,
Espasa-Calpe, Madrid, 1967, p. l 05.
12. José Ferrater Mora, La {llosofla actual,
Libro de Bolsillo 168, Tercera edición,
Alianza Editorial, Madrid, 1977, p.120.
1J. Gaos, Filoso/la mexicana de nuestros
dlas, Colección Cultura Mexicana Vol. 10,
Imprenta Universitaria, México, 1954,
pp.137· 139, passlm.
14. Vasconcelos, Estética, Tercera edición,
Ediciones Botas, México, 1945, p.19.
15. Vasconcelos, Todologla, ed. cit., p. 71.
16. Vasconcelos, Meta{lslca, Ed. México
Jóven, 1929, p.6.
17. Vasconcelos, Estética, ed. cit., p.11.
18. /bid. , p.182
19. /bid., p.187.
20. /bid. , p.215.
21. /bid., p.325.
22. "En suma, el desarrollo del arte sigue
el mismo plan que el desarrollo del espi·
ritu; primero inmergldo en el cuerpo,
atiende a las cosas; después reglamenta
la acción voluntaria; y sólo en último tér·
mino se entrega al goce puro de la belle·
za" (/bid., p.417).
23. /bid. , p.576.
24. José Sánchez Vlllaseñor (El sistema fl·
losó/leo de Vasconcelos, Editorial Polis,
México, 1939, pp.25·26) dice que en esto
"el autor trata de captar los datos inme·
diatos de Bergson, o entidades dinámicas
primarias, como él las designa; noumeno,
en sentido Kantiano; el sum sin el coglto,
en terminología cartesiana" .

VIDA Y CULTURA
La vida de Antonieta Rivas Mercado
(1900-1931) fue significativa y esto
en un sentido riguroso, pues tuvo la
osadía de actuar en un terreno que
ha sido privilegio casi exclusivo del
hombre: el terreno de la escritura,
del arte, de la preocupación por la
política, asimismo el muy quebradizo
de quien se atreve a transgredir las
normas que califican oficialmente a
la mujer y que quedan plasmadas
con exactitud en el Almanaque de las
Musas, donde Schiller publicó en el
año 1800 " el 'Canto de la campana',
que ensalza a la pudorosa ama de casa que reina 'sabiamente en el círculo doméstico', cuida de la ropa blan·
ca ·y reune en el armario ordenado y
pulcro / la lana brillante, el níveo li·
no / y une a lo bueno lo limpio y reluciente / y no descansa jamás .'' 1
Por supuesto, Antonieta no era ese
tipo de mujer sino todo lo contrario:
separada de su marido, con intereses
intelectuales definidos, no estuvo
además dispuesta a renunciar a su
femineidad , que implicaba la responsabilidad que ella sintió contraer al
dar a luz un hijo.
Un ambiente hostil y represivo rodea la vida de Antonieta. En estas
condiciones es muy difícil conjugar el
rol tradicional que impone la sociedad con la preocupación intelectual.
Todo este tipo de conflictos la obligaron a salirse de su medio para tras·
pasar los límites que la condujeron a
la desesperación. Así vemos que la
corta vida de esta escritora se mani·
festó por un constante rechazo a lo
establecido.
Antonieta Rivas Mercado fue una
mujer de talento y de estudio. Nació
en la ciudad de México el 21 de agosto de 1900, hija del arquitecto Anto·
nio Rivas Mercado, que fuera uno de
los proyectistas más renombrados en
la época porfirista (a él se debe la
realización de la columna de la Independencia, la terminación del teatro
Juárez en Guanajuato, la decoración
del salón Embajadores del Palacio Na·

cional, entre otros). Su madre fue la
señora Matilde Castellanos Haaf. Era
la segunda de cuatro hermanos:
Alicia, Amelia y Mario. Hijos de una
familia acomodada, en ellos se cumplieron las costumbres de aquel tiempo y fueron educados cuidadosamente por institutrices. Su padre fue
-por otro lado- dlrector de la Academia San Carlos; esta circunstancia
dio oportunidad a la familia de tratar
con los artistas más destacados de la
época, no sólo de nuestro país sino
también del extranjero.
Antonieta y Alicia, su hermana, son
llevadas por su padre a Francia en un
temprano viaje que significaría mucho en su formación, sobre todo en
la de Antonieta.
Su estancia de un año en París le
ofrece a Antonieta la oportunidad de
visitar museos, ir al teatro, a la ópera, conocer artistas extranjeros y cultivar a los mexicanos que residen allá.
En esta ciudad descubre que tiene
facultades especiales para la danza
que la hacen merecedora de un ofrecimiento para quedarse en París y en
corto tiempo formar parte del cuerpo
de ballet de la ópera. Su padre recha·
za la oferta por tener que regresar a
México para asistir a las fiestas del
Centenario, pues era el arquitecto
oficial de esta celebración.
Pasado un corto tiempo empezaron
a surgir los primeros hechos políticos
con que se inició la Revolución de
191 O, y a Antonieta le toca ser testigo de estos movimientos. En 1913 se
separan sus padres. Su madre se va a
vivir con su hija mayor -Alicia- a
París: a los doce años Antonieta asume prácticamente la responsabilidad
familiar, pues su madre regresa
hasta 1915, decidida a vivir separada
de la familia.
En 1918 se casa Antonieta con
Albert Blair, un ingeniero de origen
norteamericano, protegido de Madero.
Al año siguiente, el 9 de septiembre,
nace Donald Antonio, hijo del joven
matrimonio. En 1923 se marcha a

San Pedro de los Pinos, Coah., para
residir en una hacienda de los Madero. A mediados de 1925 el arquitecto
Rivas Mercado, Antonieta y su pequeño hijo se embarcan para Europa, en
donde ella aprenderá esta vez el latín
y el italiano. Poco tiempo después re·
gresará a México para enfrentarse
con la justicia, ya que su marido
había entablado una demanda por
abandono de hogar. Largos años de·
dicará Antonieta a este proceso jurídico, que tanto sufrimiento le causó.
En enero de 1927 muere el padre de
Antonieta, quien en su testamento la
nombra albacea y principal heredera
de todos sus bienes.
A finales de este mismo año conoce
a Xavier Villaurrutia y a Salvador No··
vo, directores de la revista Ullses, en
donde Antonieta colaborará con un
articulo en donde manifiesta con cla·
ridad su tesis feminista.
En 1928, en el suplemento de t:I
Sol de Madrid dedicado a México, la
Rivas Mercado colaborará con un trabajo que titula " la mujer mexicana",
en donde con una gran penetración
expone su pensamiento: " En general,
se conceptúa a la mujer en México
buena. De los hombres se dice, con
una sonrisa benigna, que son una
calamidad. Pero de la mujer, que es
buena, muy buena. Extraño concepto
de la virtud femenina que consiste en
un 'no hacer·. Podría indicarse que
para no hacer es preciso ser de alguna manera. Cabe la duda de que dicha virtud sea un fruto del temor,
más que un producto espontáneo.
Porque salta a la vista que la pasividad femenina sirve de zoclo a la licencia masculina. Las mujeres mexicanas en su relación con los hombres,
son esclavas. Casi siempre consideradas como cosa y, lo que es peor,
aceptando ellas serlo. Sin vida propia,
dependiendo del hombre, le siguen en
la vida, no como compañeras, sino
sujetas a su voluntad y vendidas a su
capricho. Incapaces de erigirse en
entidades conscientes, toleran cuan·
to del hombre veng~.

~

�"El resultado es que éste no estima
ni respeta a la mujer y que ella se
conforma, refugiándose en lo que han
llamado su bondad. Pero ya es tiempo de decirles que se trata de un poco de éter o cloroformo sentimental
que el hombre les ha estado dando.
SI la bondad de la mujer no hubiera
sido una ilusión piadosa, se reflejaría
en sus hijos, en sus maridos, en todos aquellos hombres accesibles a su
influencia.
"No vamos a juzgar a la mujer con
el criterio masculino de que debe hacer obras que trasciendan de su persona. No; nos concretaremos a buscar a la mujer dentro de la esfera
que le es propia, la de su feminidad,
y, con Marañón, diremos que su obra
es el hombre. ¡Qué requisitorio merecen entonces las mujeres de México!.
"Como esposas, toleran y sufren.
Como madres, sufren y toleran. Incapaces de elevarse a la altura que
deriva, sin un criterio moral que norme sus actos. Basta echar una ojeada
a las páginas de nuestra historia para sentir inmediatamente que nos
han faltado mujeres fuertes, mujeres
conscientes de si mismas y del papel
que debían desempeñar.
"Alguien dijo que la mujer es la
mantenedora de la raza. Por naturaleza lo es: pero basta ya de creer que
por sabiduría infusa la mujer acierta
a ser esposa y ser madre. No sólo es
insuficiente dar nada más la vida flsica, sino muchas veces, criminal. Es
menester que la mujer se ponga en
condiciones de dar vida moral. ¡Que
la mujer se haga capaz de dar vida
moral al hombre!
"¿Podría darse algo más difícil, pero al mismo tiempo más apremiante?
En verdad, y aunque el hombre voluntariamente no se lo confiese, por instinto espera de ella ese don Inapreciable, como si ella estuviera en contacto intimo con fuerzas vitales a las
cuales él no tiene acceso. Pero esa
realidad espiritual que el hombre pre~ siente no debe bastar ya a la mujer.

Creemos que está obligada a desarro11 ar el esfuerzo Indispensable para
hacer efectivo en ella lo que hasta
hoy ha sido posibilidad. Diríase que
la mujer es un teorema sin demostración. Su contacto intimo con la vida,
su intuición de ella exigen medios
para que pueda utilizar esa influencia,
hasta ahora virtual. Es preciso, sobre
todo para la mujer mexicana, ampliar
su horizonte, que se le eduque e instruya, que cultive su mente y aprenda a pensar.
" Puede repugnarte a la mujer emplear la lógica masculina; pero como
no ha elaborado una propia, antes
que preconizarle que lo haga más
vale urgirla a que venza su resistencia y aproveche la existente; si puede,
que la modifique y se valga de ella
para hacer sentir su presencia, no
como un ser encerrado en si mismo,
sino capaz de imprimir a la vida de
otros seres el giro que ella desee.
"El cultivo de la mujer será el exorcismo que la limpie de su bondad pasiva, provocando reacciones que hagan cesar en México la repetición de
un siglo de historia como el que contamos desde nuestra independencia".2
Cita tal vez muy extensa ésta, pero
necesaria para dar Idea de la dimensión de su pensamiento.
En este mismo año, es decir, en
1928, fundan la revista Contemporáneos Salvador Novo, Vlllaurrutla, José
Gorostlza, Carlos Pellicer, Jorge Cuesta, Antonieta Rlvas Mercado y otros;
este acontecimiento va a ser decisivo
para la obra cultural que realizará esta mujer. El trabajo que impulsó Antonieta fue una labor que necesitó
de su gran voluntad y aplomo, así
como de su generosidad en todos los
aspectos, incluyendo el económico.
Su obra se destaca como un hecho
notable en el quehacer cultural de su
tiempo.
La donación temporal de una casa
que había heredado servirá para fundar el teatro Ulises, a comienzos de
1928, y que únicamente funcionará

tres meses. Este teatro reunió al grupo de la revista Contemporáneos ya
mencionado, y a otras personalidades:
Gilberto Owen, Agustín Lazo, Roberto Montenegro, Julio Castellanos,
Manuel Rodríguez Lozano, etc. El esfuerzo de esta gente facilitó el conocimiento del teatro moderno en nuestro país.
También en torno a ese teatro nacieron algunas ediciones bajo el patrocinio de Antonieta. Cabe mencionar, como ejemplo, tres interesantes
libros: el de Andrés Henestrosa: Los
hombres que dispersó la danza, el de
Gilberto Owen: Novela como nube y el
de Xavler Villaurrutia: Dama de Corazones. Todo mundo coincidirá en reconocer a Antonieta como una mecenas, porque por ella se dio a conocer
un grupo de artistas tanto mexicanos
como extranjeros de gran relieve que
impulsaron los cimientos del teatro,
la música y la pintura de vanguardia.
Viajes, rentas, becas, eran costeados
por Antonieta con tal de fomentar y
desarrollar el arte. Ella misma realizaba constantes viajes a Nueva York
para promover y dar a conocer lo que
se hacia en materia artística en Mé·
xlco.
El Teatro de Orientación de la Se·
cretaria de Educación Pública nace
de las experiencias obtenidas en el
teatro Ulises. Por ese tiempo Villaurrutia y Antonieta traducen la obra
de André Glde La escuela de las mujeres y que publicó ediciones La Razón. Es asombroso que Vasconcelos
condenara públicamente a André Gide
opinando que para él era un ··maestro
de degenerados", resultado de una
época enferma. Ello provocó una
reacción áspera de Villaurrutia. Posteriormente Antonieta se interesaría
en la creación de la Sinfónica Nacional que dirigiría más tarde Carlos
Chávez.
AMOR PLATONICO

Con Manuel Rodríguez Lozano (1895·
1971), el admirado y querido pintor,
Antonieta sustuvo una relación per·

sonal hasta la muerte. Quizá el acercamiento entre los dos brotó del trato que como administrador mantenía
el padre del artista con la familia Rivas Mercado.
Entre Antonieta y Manuel nace un
vinculo muy rico desde el punto de
vista intelectual, que le permite a ella
dar rienda suelta a su fantasía amorosa. Su entusiasmo, reflejado en las
cartas que ella constantemente le
envía, aumenta con el tiempo. Contradictoriamente, entre más se desarrolla su interés, la relación se vuelve más desgarradora; toda la pasión
de Antonieta se estrella en un amor
aparentemente platónico, que habrá
de tornarse trágico.
El tono de las cartas que Antonieta
escribe a Rodríguez Lozano es decisivo y directo, expresa sus sentimientos e inquietudes en una forma bella,
espontánea y sincera:

"24.12.928
"Manuel: es Navidad. Esta privación
es infinita y cruel. Estoy sola en un
mundo de amargura. No merezco nada, nada. Demasiado me ha dado, sólo puedo implorar, si no amor, piedad.
Es Navidad. Gloria a Dios en las alturas y paz en 1a· tierra a los hombres
de buena voluntad.
" Hágame saber que todavía estoy
viva,
Antonieta"3
Antonieta despliega todos los recursos a su alcance para conquistar
al hombre que ama, sólo que no encuentra la respuesta esperada, porque Rodríguez Lozano asumía más

bien el papel de un padre, de un
amigo, pero nunca el del amante.
Este amor tan intenso, sin barreras,
la despojó de todo orgullo y si al
principio se le dificultaba comprender
cómo una pareja puede amarse sin
poseerse, poco a poco fue doblegándose -claro que sin perder la esperanza en la consumación material del
amor- hasta creer que alcanzaría,
en un afán genuino de pureza, la
perfección.
El amor apasionado fue poco a poco convirtiéndose -a fuerza de reprimir sus deseos- en un amor humilde
y supuestamente desinteresado, que
se transformó en una amistad que
agudizaría su soledad.

"20.5.929
"Manuel: Ud. se ha engañado respecto a mí. No soy una mujer moderna, si por moderna se entiende domina como virtuoso, el problema sexual. Dominio por hartazgo. No soy
moderna porque doy al amor en general, y al acto sexual en particular,
una importancia otra que lavarme
la boca o tomar un baño. El amor es
una entrega simbólica y en ello, aunque resulte démodé, no puedo alterarme. Me considero absolutamente
incapacitada para trazar una línea di·
visoria entre mi espíritu y mi cuerpo,
porque amo, cuando amo, íntegramente. No podría sentar mi afecto en
una persona y entregar mi cuerpo a
otra. Supongo que eso sería comodísimo, que quizá se ganara en esa división de trabajo, que en vez de complicación sería simplificación. ¿No?
Por ejemplo: Ud. tiene una división

sensual espiritual y afirma que para
salvar el espíritu hay que no confundirlo con el cuerpo. Hay entre Ud. y
yo una relación perfecta, de comprensión, claridad, abandono espiritual,
confianza. Perfecto. Si yo fuera suficientemente inteligente, en vez de
enamorarme como una mujer necia
que padece porque su amor no es
correspondido, le querría con el espíritu liberado de todo lastre sensual. Y
la liberación la lograría a precio de
costo. Pero como eso me es imposible porque la idea sola me repugna,
imagínese la práctica. Me tiene Ud. en
un callejón sin salida. Me tiene IJd.
enamorada de un hombre para quien,
sensualmente, no registro emoción.
Además de trabajr, ¿qué debo hacer?,
¿dividir mi integridad?, ¿integrar en
división?, ¿padecer?
"No puedo dividirme. Descartada la
solución, le ruego afirme cualquiera
de las otras dos.
"Manuel, acójame. Si hay la menor
posibilidad, démela. Si es legitima,
no me niegue la esperanza, aunque
la verdad, por cruel, no dejará de ser
bienvenida.
"¿Ud. me quiere pero no me ama?
Yo le quiero y le amo,
Antonieta ·4
Antonieta jamás cedió, aún comprendiendo perfectamente cuál era
la situación. Hasta el fin de su vida
estuvo convencida de que debería insistir. ·
VASCONCELOS Y LA PASION
José Vasconcelos conoce a Antonieta Rivas Mercado en la ciudad de
Toluca (marzo de 1929). El culpable
de este encuentro fue el escritor Andrés Henestrosa, que fue quien los
presentó. Este encuentro va a establecer un vinculo imborrable entre
ambos. Todos los cabos se atarán
para sellar la relación, pues sus afinidades culturales, políticas, religiosas,
así como la disposición que Vasconcelos mostró desde el primer instante,
facilitaron el juego amoroso.
~

�Por otro lado, cuando José Vasconce•
los concluía el compromiso como se·
cretario de educación pública, el apa·
rato oficial, con el presidente Calles a
la cabeza, comenzaba a organizar las
elecciones y en el momento oportuno,
modificó la Constitución para que
Obregón pudiera reelegirse. Su reelec·
ción le cuesta la vida a manos de
José de León Toral el 18 de julio de
1928. Tiempo después, Calles prepa·
ró el camino presidencial a Emilio
Portes Gil, quien cubriría el período
del primero de diciembre de 1928 al
5 de febrero de 19.30, con el compro•
miso de realizar las elecciones que
serian trascendentales para la vida
nacional.
José Vasconcelos se decide a pelear
contra el callismo. Consciente de lo
bien que se había desempeñado
como secretario de educación en el
gobierno de Obregón y movido por
sus convicciones democráticas, res·
paldado además por sus seguidores y
amigos, se lanza a una lucha desigual
sin más recursos que su fe e idealis·
mo. La campaña que realizó Vascon·
celos fue de desafio, de valor, de dig·
nidad. Antonieta lo acompaña en la
lucha electoral, su casa la convierte
en sede de un comité político; trans•
formada ella misma en reportera
registra los principales actos de la
campaña. Colecciona los discursos,
costea viajes, realiza mítines: admira
a Vasconcelos y cree en él. Además
tiene la esperanza de colaborar en lo
que llamaría ella la salvación del país.
Vasconcelos había comenzado su
campaña en el norte. Cruzó la fronte·
ra, se dirigió a la capital, por los es·
lados de Sonora, Sinaloa, Nayarit, Ja·
lisco, Michoacán, Estado de México,
hasta concluir en el Distrito Federal
el 10 de marzo de 1929.

N

n

El candidato de la oposición no pu·
do menos que admirarse del valor,
la generosidad y el arrojo de Anto•
nieta. Toda la actividad intensa que
realizó ella en esta época le provocó
una crisis nerviosa. Sus médicos le
aconsejaron alejarse de este medio,

por el momento. Antonieta viaja a los
Estados Unidos con el fin de recupe·
rarse de los efectos de la vorágine
política.
El 28 de septiembre cruza la fron·
lera por Ciudad Juárez, un poco te·
merosa, pues se ve forzada a falsifi·
car la firma de su esposo en una
autorización para poder salir del país.
El 29 de septiembre se despide de
Vasconcelos en El Paso, Texas, para
luego dirigirse a Nueva York, a donde
llega el 6 de octubre. Lleva el firme
propósito de realizar actividades en
el terreno estrictamente cultural y así
se lo comunica a Rodríguez Lozano:
"l. Mi salud.

" 11. Dar a conocer: M. Rodríguez Lo·
zano, Abraham Angel, Julio Castella·
nos y Federico García Lorca. Plan de
propaganda detallado.
"111. Hacer conexiones necesarias.
" IV. Reunir 4 obras teatrales, mexi·
canas y sudamericanas o españolas
contemporáneas, para presentar a
más tardar en Feb. al Th. Guild.
" V. Traducir al esp. Rahab, de Waldo
Frank, que publicará ra Reulsta de
Occidente.
" VI. Escribir: tengo pedidos articu·
los en inglés y pendiente de concluir
mi novela.''5
En nueva York Antonieta se mueve
en un circulo que le permite conocer
y tratar a Tablada, Luis Hidalgo,
Maroto, Charlot, Anita Bremer, Alma
Reed, García Lorca, Orozco, Waldo
Frank y otros. A pesar de la preocu·
pación que siente por su hijo, por la
suerte de Vasconcelos, por su traba·
jo personal, por la agitada vida social
que lleva, Antonieta no deja de estar
pendiente de lo que ocurre en México,
en relación con su familia y con la
situación política. A Rodríguez Loza·
no le escribe lo siguiente: "Hoy supe
que Alicia se negó a aceptar a mi
hijo y que Blair pretende se lo entre·
guen -no he podido comer- no he
llorado, porque me esperé todo al ve·
nirme; tengo una intensidad que se

traduce en trabajo. Sé que mis her·
manos nunca fueron más de mi que
cuando él murió. Que Antonio nunca
será más mío que con el padre, y mi
dolor lo pongo a los pies de Dios.
Acepto mi cruz, Manuel, humilde,
cristianamente. Vivo, pero, a ratos, se
me nubla de padecer el entedimien•
to. Mi hijo.
"Tengo el Jesús en la boca por Vas·
concelos. Cuando paso por Times
Square en la noche, temo ver apare·
cer la noticia de su asesinato abra•
zando la torre. Aquí ya se dice que le
tienen la celada en el sur, en Oaxaca.
Todo sea por Dios. Escriba,
Antonieta"b
La imposición de Ortiz Rubio acele·
ró la salida al extranjero del Maestro
de las Juventudes de América: se di·
rigió al norte del país, esperando que
el pueblo se levantara en armas para
él tomar la cabeza del movimiento y
luchar porque se impusiera· la legali·
dad. Pero el Pueblo no se levantó,
hubo muchas victimas y atropellos,
lo que provocó en Vasconcelos una
gran indignación contra los mexica·
nos; este hecho lo llevaría a escribir
y a dar conferencias que le ayudarían
a reunir dinero para hacer la revista
La antorcha, órgano acusador y de
protesta que publicará todas las in·
justicias cometidas por el sistema po·
lítico mexicano.
Enterada Antonieta de los resulta·
dos de las elecciones, le escribe a
Romain Rolland para denunciar las
contradicciones de la prensa nacional
y pedirle que él a su vez dé difusión
a los atropellos de que fue objeto
Vasconcelos: " Estimado señor, amigo
nuestro: En vista del comentario fal·
so y cobarde, como todo lo de
nuestra infeliz prensa amordazada,
que hizo fl Unluersal al verse preci·
sado a publicar el telegrama suyo
que les envió usted pidiendo garan·
tías para la vida de nuestro gran
José Vasconcelos, en días pasados,
cuando tuve ocasión de verle en San
Antonio, Tex., le pedí, para usted es·
pecialmente, el relato de cómo él,

candidato libre y popular, había pa·
sado el día de las elecciones en Méxi·
co. Usted juzgará si su petición
angustiosa fue innecesaria después
de leer su relato. Puedo añadir que
en verdad, si la personalidad de Vas·
concelos no hubiera tenido el relieve
que sus méritos le prestan, no habría
salido vivo de México y que en parte
debemos a usted y a todos aquellos
que con usted consideran su vida
preciosa para la humanidad, al tener·
lo aún entre nosotros.''7
En esencia la actividad de Antonie·

ta no disminuye en Nueva York, su
trabajo sigue siendo agotador, y nue·
vamente la excesiva actividad, suma·
da a su frágil salud le provoca una
recaída que la obliga a internarse en
el hospital Saint Luke's de Manhattan,
y así le comunica a Manuel Rodríguez
Lozano su estado de salud: " He esta·
do tan enferma que sólo hoy me di
cuenta que hace dos semanas com•
pletas que estoy en cama -ya no
aguanto, pero me falló la voluntad
y tenia insomnio y no comía y estoy
sumamente débil, y dicen, estuve pe·
ligrosamente enferma, con los ner•
vios hechos añicos" .ª
Ahora la crisis se presentaba con
más violencia, con más crueldad, car·
gada de altibajos, de depresiones, de
arrebatos que cada día se le hacían
más insoportables.
Poco tiempo después Antonieta
viaja al Sur de los Estados Unidos, a
California, para reunirse con el escri·
tor exiliado. Este le confiesa cuánto
sufría por ella y cuánto la amaba. An·
tonieta corresponde al llamado y se
entrega a él para consolarlo. Este en·
cuentro lo referirá en una de sus car·
tas al pintor que era su amigo y con·
fidente, tal vez con el fin de despertar
en él los celos: " Mientras, alguien fue
a buscarme; llegó por mí con la doci·
lidad y avidez de un niño que había
perdido su único apoyo y consuelo.
No es tiempo ya de detenernos a
considerar si hice bien o mal al dar,
sin usted saberlo, como quien da una
limosna de pan, algo que usted tan·

to tiempo rechazó. Es tiempo de que
usted sepa, como yo lo sé, que se ha
realizado en realización perfecta la
amistad absoluta y eterna que usted
tanto luchó por asentar, ya que mi
vida de mujer pertenece definitiva·
mente a quien tanto la necesita" .9
A fines de enero de 19.30 Antonieta
está de regreso en Nueva York, luego
en marzo se traslada a la ciudad de
México: su hijo había pasado a poder
de su ex-esposo y ella en un arrebato
determina secuestrar al niño y huye
con él a Francia para esconderlo.
Los primeros días se instala en Pa·
ris, auxiliada por Carlos Deambrosis
Martins, secretario de Vasconcelos.
Luego, con el propósito de escribir y
de que su hijo asista al colegio, esco·
ge Bordeaux para vivir.
El sobresalto de la huida, la crisis
económica en que se encuentra, su
situación frente a la ley, la distancia,
au,nentan su angustia.
En enero de 19.31 se vuelve a ver
con José Vasconcelos, mantiene una
relación casi diaria con él. El autor
de Ullses criollo, aunque acosado por
todos los problemas previos a la rea·
lización de la revista La antorcha, de·
dica parte de su tiempo a resolverle a
Antonieta algunos problemas prácti·
cos y le ofrece lo necesario para que
vuelva a México a arreglar su divor·
cio y recuperar su. fortuna. Sin embar·
go, ella no acepta la ayuda económi·
ca, no quiere restar dinero a la reali·
zación de la revista.
Todos estos problemas conducirán
a Antonieta a un callejón sin salida.
Ya desesperada le dice a Vascon·
celos que regresará a México para
entregarle su hijo a su padre, el inge·
niero Blair, rescatar su fortuna y
poner orden en sus cosas; que una
vez resueltos todos sus problemas
regresará a París para colaborar en
La Antorcha.
Después le escribe al cónsul mexi·
cano en París, Arturo Pani , y le en·
comienda al pequeño Donald Antonio,
" que (lo) recoja (...) y lo mande a Mé·

xico. No quiero mezclar en nada de
esto a Vasconcelos, quiero evitar el
escándalo ... ¡Mi hijo! no quiero pen·
sar más en él; le dirán que estoy en·
ferma , en un sanatorio, y su padre
inmediatamente mandará recogerlo;
es mejor para el futuro de mi hijo; le
quedará de mi solo el recuerdo de
una infinita ternura. " 10
Vasconcelos, inquieto por las acti·
tudes extrañas de Antonieta la acom·
paña y la vigila desde muy cerca,
pero en un descuido ella se separa de
él y se dirige a la catedral de Notre
Dame. Allí se dispara un balazo en el
corazón.
1. Cit. por Hans Mayer, Historia maldita de
la literatura. La mujer, el homosexual, el
Judlo, Taurus, Madrid, 1977, p.69.
2. Antonleta Rivas Mercado, La campaña
de Vasconcelos, pról. de Luis Mario Schnei·
der, Oasis, México, 1981 , pp.I2· 14.
3. Antonieta Rivas Mercado, 87 cartas de
amor y otros papeles, ed. por Isaac Rojas
Rosillo, Universidad Veracruzana, Xalapa,
1981 , p.55.
4. /bid., .pp.58·59.
5. /bid., pp.78·79.
6. /bid. , p.78.
7. La campaña de Vasconcelos, pp.21·22.
8. /bid., p.79.

9. 87 cartas de amor y otros papeles, p.90.
10. La campaña de Vasconcelos, p.25.
BIBLIOGRAFIA
Blanco, José Joaquín: Se llamaba Vascon•
celos, la. ed., Fondo de Cultura Econó·
mica, México, 1977.
Rivas Mercado, Antonieta: La campaña de
Vasconcelos, pról. de Luis Mario Schneider,
Oasis, México, 1981.
: 87 cartas de amor y otros papeles, ed.
por Isaac Rojas Rosillo, Universidad Veracruzana, Xalapa, 1981 .
Skirius, John: José Vasconcelos y la cruzada de 1929, TRAD. DE Félix Blanco, 1a.
ed., Siglo XXI , México, 1978.
Vasconcelos, José: fl proconsutado, 5a.
ed ., Jus, México, 1968.

u
u

�VIGENCIA DE VASCONCELOS

Humberto Musacchio
Hizo de las Ideas su vocación y durante largos periodos su profesión.
Sin embargo, es José Vasconcelos un
extraño caso de pensador: de él Importan menos las Ideas que los hechos. En este año de su centenario.
sus reflexiones apenas han merecido
algún recordatorio, en tanto que sus
obras ganan reconocimiento y valor
social. Esta presente el funcionario,
el novelista, el candidato presidencial; en cambio, parece obligado no
referirse al pro nazi, al viejo agrio, al
filósofo frustrado.
Cierto es que sus obras oe reflexión
deslumbran. Pero su brillantez proviene de la fuerza expresiva de su autor.
La raza cósmica o lndologla, presumiblemente cada vez menos leidas,
son libros que deleitan como La
ciudad del Sol o Utopla, pero dlflcllmente ganan adeptos para el sistema
El Tratado de metaflslca es ignorado
ya hasta en la Escuela Nacional
Preparatoria, donde por décadas se
mantuvo en alto el prestigio filosófico de Vasconcelos, gracias especialmente a la persistencia de sus discípulos y seguidores, reducidos en su
gran mayorla a un derechismo por
convicción y, sobre todo, por conveniencia.

•
11')

Es dificil ser vasconcellsta Ideológico. El mismo Vasconcelos, en sus mejores momentos, está muy lejos de
sus propias concepciones del mundo
y de los hombres. El, que vio siempre
en la antigüedad el modelo a seguir
por las sociedades, cuando pudo fue
un decidido, un apasionado impulsor
de la modernidad. Odiaba entrañablemente a Estados Unidos, pero fue
Incapaz de ocultar su íasclnaclón ante la grandeza material del capitalismo norteamericano. Consideraba inferiores a los indios, pero se entregó
con toda su fuerza a la causa de su
mejoramiento y aún patrocinó la exaltación indigenista de Diego Rivera.
Detestaba a los polltlcos, pero se
acogió a ellos para realizar su obra
material y educativa. Ese fue Vasconcelos, un hombre al que la lnconse-

cuenda· con sus propias Ideas le
permitió realizar una obra mayor,
má~ trascendente, más tangible.
Como pensador, Vasconcelos trabajó para crear un sistema cerrado,
donde él aportara las respuestas para
todos los males de la humanidad.
Fue, si se quiere, un teórico de la imperfección. Queria hombres de otra
madera, menos frágil que la humana.
Para forturna de él y de nosotros,
rompió con su sistema siempre que
fue necesario, siempre que la dura
realidad le hizo bajar de sus olimpos.
Vasconcelos, en el último cuarto
del siglo veinte, sigue ganando admiradores y estudiosos de su obra novelfstlca. En el campo de la creación 11·
terarla es una figura, una referencia
indispensable en las letras mexicanas
y aún hispanoamericanas. Su nombre
se asocia a la mejor creación de
nuestra América y así lo reconocen
en otros lugares del continente.
Como funcionario, Vasconcelos es,
para vergüenza de un medio corrupto
e incapaz, ejemplo de probidad y aptitud en la función pública. A él se
deben las primeras campañas de al·
fabetlzaclón masiva, realizadas en
buena medida con hombres y mujeres que trabajaban gratuitamente. La
industria editorial mexicana, que virtualmente no exlstla antes de él,
conoció sus primeros grandes tlrajes
durante el tiempo que se mantuvo
como responsable de la educación
pública. Vasconcelos creó bibliotecas,
abrió espacios culturales, construyó
escuelas e Imbuyó en los mexicanos
un orgullo nacional.
De su paso por la Secretaria de
Educación, Instituida por él y para él,
quedan muchos y muy diversos testl·
monlos.
El más presente de ellos es el murallsmo, al que descubrió e Impulsó
en su primera etapa, cuando el gusto
extranjerlzante vela como despreciable el intento de dar una expresión
propia, y por eso mismo universal, a
la pintura mexicana.

Después de la experiencia de 1920
a 1924 en la Secretaría de Educación,
José Vasconcelos mantuvo una notoria presencia pública, la que se agigantó
durante
la
campaña
presidencial de 1929. Entonces el
educador se convirtió en apóstol.
Convocó a todos los mexicanos que
no participaran del festín revolucionarlo y los llevó a luchar por un gobierno limpio, por un país digno. Solamente ofreció manejar con escrúpulo los dineros públicos, actuar con
eficiencia en la gestión gubernamental y respetar el derecho de todos.
Bien mirado, el programa vasconcelista es pobre. Ofrece casi lo
mismo que sus contrincantes. La di·
ferencia es que él, gustoso de la
buena vida cuando era posible, no se
había llenado los bolsillos a costa del
erario. Siendo secretario de Estado
demostró aptitud y una especie de
fatalidad le Imponía deberes pedagógicos. No en balde le llamaron Maestro de América. El debla enseñar a
los mexicanos el camino de su
redención.
Su prestigio moral e Intelectual
bastó para remover la conciencia de
multitudes que lo siguieron y aplaudieron. En el centro de su actividad
electoral, de su cruzada, -como dice
Sklrlus- estaba una critica directa y
feroz contra la venalidad de los gene·
rales gobernantes, contra una politlca que lo mismo disparaba fusiles
contra la disidencia Irreductible, que
cañonazos de cincuenta mil pesos
contra la oposición mercantilizada.
Contra esa forma de gobernar se
rebeló Vasconcelos. Contra la mezcla
cínica de represión y cohecho. Contra
los negocios ocultos y la Ineptitud
manifiesta. Contra el despotismo, la
demagogia y la rapacidad. Contra la
fastuosidad de los pocos y la miseria
de los muchos. En sintesls, contra la
familia revolucionarla que en aquel
año de 1929 estrenaba el partido que
ocuparía el poder durante más de
medio siglo.

Al mundillo de los arribistas, de los
generales encumbrados y los políticos Ignorantes, Vasconcelos opuso su
Idea de un gobierno de los sabios.
Pero la república de los poetas no podía arraigar en campos que poco antes habían sido de batalla. Vasconcelos no entendió que, Incultos y autoritarios, los gobernantes tenían su
fuente de legitimidad en la revolución
que habían prostituido. Un lustro
después, Lázaro Cárdenas mostraría
el arraigo popular de las demandas
revolucionarlas, las acataría y así
habría de ganar el respeto y el apoyo
militante de las mayorías.
Sin embargo, independientemente
de los resultados electorales de la
campaña de 1929, el Vasconcellsmo
se convertiría en obligado punto de
referencia para la actividad partidaria posterior. El quería corregir tos
errores, evitar las desviaciones, combatir el peculado y el abuso. Pero
quería también que se cumplieran las
exigencias populares planteadas durante la revolución.
La revolución mexicana -para élno era algo despreciable, en modo
alguno. Lo malo era el grupo de políticos que detentaba el poder, lo censurable era su proceder, su autoritarismo, su deshonestidad, su Ineptitud. Esa misma Idea habrían de
compartirla, cada uno a su modo, la
Izquierda y la derecha en México, y
aún el mismo partido en el poder.
Una Joven escritora, Ethel Krauze,
decia hace unos días que las denuncias de Vasconcelos parecían referirse a lo que hoy sucede en la República. Parecen referirse, agregamos
nosotros, a lo que ha pasado en el
México del último medio siglo, gobernado por un partido que se dice de la
Revolución y no cumple to que prometió esa misma revolución.
Los Indios de este pais siguen en ta
miseria y el abandono, la educación
pública es Insuficiente, la venalidad
de los funcionarios parece más norma que accidente, el cohecho de tos

Intelectuales está a la mano como
recurso de coptaclón, la Inseguridad
ciudadana, en sus múltiples aspectos, conforma un país muy semejante al que recorrió Vasconcelos en su
cruzada cívica.
Por eso, en buena medida, Vasconcelos está vigente, así lo hayan abandonado o traicionado sus seguidores,
muchos de ellos enriquecidos en el
poder o gracias al poder. "El Vasconcelos nazi o mocho -dice José Joaquín Blanco- no causó daño al país,
si se le compara con los incalculables
beneficios que lograron su talento, su
ambición, su acción cultural y educati va, su ejemplo de energia osada y
sus vigorosas páginas".
Si Vasconcelos está presente en el
México contemporáneo no es por sus
panegíricos en favor de Hitler o Mussolinl, no es por su pleito contra el

mundo y sus debilidades; no es,
tampoco, por sus inconsecuencias ni
su senectud amarga, asqueada. Vasconcelos vale en el momento presente por su ejemplo de funcionario limpio, de Intelectual brillantísimo que,
aun en el gobierno, supo mantener la
más cabal Independencia de criterio,
en tiempos que hacían muy fácil y
bien retribuida la cortesanía.
· Por todo ello, nada más lejos del
ejercicio necrofílico que recordar a
Vasconcelos, su vida, su obra, sus
ejemplos, sus errores y sus barbaridades. Volver a él es reincidir en el
sueño utopista, lo que puede resultar
estimulante cuando se quiere un
México distinto, un país limpio y digno como el que buscó la generación
del 29 y otras que, hasta hoy, por diferentes vías, han hecho suya la
causa de una democracia real, amplia y efectiva.

�APUNTES PARA UN
LARGOMETRAJE

BALADA DEL DESIERTO / STOP MOTION
Sale el sol en el desierto
Ciega sobre las hojas de los cactus
Escurre en las espinas y las piedras
su matutina dosis de sequía
Con los pasos cubrimos
la pesadilla de los muertos
Perros flacos
viejos esqueletos arrojados al sol
gatos hambrientos
El desierto acaba con todo
A los hombres opone una extensa fatiga
Ignora que las manos no viven sólo de oraciones
también empuñan oxidadas máquinas
azuzan el ganado moribundo
y a veces no están más

María Copani
NONINO / FUERA DE GUION
no sé por qué veo paredes con afiches
pintadas peronistas
lobos marinos que negocian con los barcos que llegan
la ración de pescado
por qué veo un millón de manos apretadas
si hay sólo un bandoneón
que se abre como un mazo de barajas
si hay sólo una cortina americana
un teléfono público
un número ocupado
una helada llovizna
un grito insoportable y un bandoneón
un bandoneón que se abre como un bandoneón

CANCION A BUENOS AIRES / BACKGROUND PROJECTION

Se supone que debo decirte no me importa lo que dejes de hacer
ni el tiempo que te sobra de andar perdiendo el tiempo en digresiones
de cómo o de cómo no
se supone que debo cantar sin mirar a quién
quién te olvida o te ama
y mírame pensando
que si uno no se acuerda no vale que haya sido
es decir que me acuerdo
que llevo rigurosa cuenta:
las cajas apiladas en el puerto
diez ganadores a Carriego (que salió a placé)
uno que no pudo volver y se tiró de un sexto piso
otras cosas que ya sabés de sobra y esta pluma
mojada en whisky nacional

Hay un cielo pesado que cuida
el infinito suicidio del desierto
ajusta diariamente el engranaje de la sed
arrea la plaga hacia los campos
decreta enfermedades incurables
apadrina duelos y bautismos
y así sucede todo como debe ser:
Cada tres días pasa un pájaro
Cada tres pájaros uno se lanza sobre las redes
que han tendido las torres de la luz
Bajo las torres de la luz
vigilábamos el circuito de vuelo &lt;;te los pájaros
Solíamos pensar que todo ese despliegue
gastaba los días y las noches en esperarnos
y descubrir cómo llegábamos
Allí una y otra vez hicimos el amor
como se acosa a un enemigo
como se mata a un enemigo
como se mira a un enemigo muerto
DE CUERPO ENTERO / LIMA

De ese cajón de mago (modestamente)
de esa galera de sacar fotos
no conejos
(o acaso alguno que pase inadvertido
por este martes de Plaza San Martín)
de esa bodega de rigurosos grises
abuela polaroid
no hay que desechar la posible
foto de tus propias arrugas
la artritis de tus propios pantalones
y la paciencia repetida del zapato
encerrada en discreta filigrana de cien soles
fotógrafo de plaza
qué va a s~r

(Un hombre que arriesga el cuero en el desierto
es un pájaro oscuro
Se le cierran los ojos como a un pájaro muerto
El calor lo asesina
La sequía marchita las alas)

�AMERICA LATINA:
LAS CIENCIAS SOCIALES ANTE
UNA REALIDAD APREMIANTE

Mario Cerutti
SEÑAS/RESEÑAS
CONTRASEÑAS
X CONGRESO MUNDIAL DE
SOCIOLOGIA
La sociología y sus intérpretes invadieron, en agosto, el Distrito Federal.
Hindúes y suecos, canadienses y brasileños, africanos y centroamericanos:
arribaron desde incontables universidades y centros de investigación. La
multiplicidad nacional resultó paralela a la diversidad de temas debatidos.
Ante la dificultad obvia de brindar
una idea precisa de tan desbordante
heterogeneidad, Deslinde solicitó de
tres asistentes a la reunión -Mario
Cerruti, José Maria Infante, Minerva
Villarreal- suscintos comentarios
sobre determinadas sesiones del X
Congreso." La cuestión latinoamericana, los problemas atinentes al tiempo
libre y la calidad de vida, y las discusiones planteadas en torno a la re producción social en el capitalismo,
fueron los puntos elegidos para el
análisis.

De la muy variada-agobiante-temática sobre la que se desenvolvió el X
Congreso Mundial de Soclologla, hay
un punto en torno al cual esbozaremos un breve comentario. Atañe a la
significación que en diferentes mesas
de trabajo se brindó a la actual situación latinoamericana, y muy especialmente a tres elementos que parecieron convertirse en eje preponderante
de discusión: a) la cuestión centroamericana; b) la guerra en el Atlántico Sur, por las islas Malvinas; c) el
deterioro que se ha generado en las
relaciones interamericanas a partir
del desarrollo de los dos aspectos anteriores.
Todos estos temas fueron analizados con una alta carga política. Lo
cual no restó en ciertos casos una serena y rigurosa reflexión sobre el momento que transita nuestro subcontlnente. Por otro lado, en las exposiciones centrales y en los comentarlos
correspondientes no participaron exclusivamente sociólogos. Es más:
Quizás resultaron minoritarios en
ciertas oportunidades, ante la presencia de expertos en relaciones internacionales, historiadores, periodistas,
economistas, arquitectos y afines. Lo
que señala de paso que cuando debe
abordarse de manera directa y profunda una etapa histórica cualquiera
(pasada, presente), no queda otra alternativa que unificar los instrumentos y fórmulas del conocimiento sociohistorico, tan artifidalmente disperso frente a las realidades que -por el
contrario- aparecen como conjuntos
estructurados, únicos, en movimiento.
La discusión en torno a América
Latina abundó sobre todo en las sesiones especiales organizadas por el
Comité Mexicano, que se agregaron a
las diseñadas por europeos y norteamericanos. Entre otras, la titulada
Violencia polttlca y fuerzas Internacionales en América Latina resultó
uno de los ámbitos principales para
el debate. Destacable, asimismo, fue
el programa Latinoamérica en la Soclologta a cargo de la Facultad de

Ciencias Políticas y Sociales de la
UNAM: incluyó reuniones sobre " Política exterior del gobierno de Reagan
y sus efectos en América Latina", "Situación de las relaciones interamericanas", Militarismo y coyuntura política ", " Lucha democrática y de liberación en América Latina", " Estrategias de poder y nación en América
Latina" .
DE REAGAN A GALTIERI
Como puede Inferirse de los títulos,
se trataron temas ardientes que, por
momentos, parecían doler a quienes
exponían o comentaban. Recordamos
vivamente la Indignación de Sergio
Bagú -ese excepcional y habitualmente sereno analista de la proble•
mática latinoamericana- cuando
puntualizó que el gobierno militar del
ex presidente Leopoldo Galtieri había
destacado seis mil hombre en Centroamérica (antes de la crisis de las Malvinas) como parte de su respaldo a la
po)ítica de Estados Unidos en la región. Pero Bagú -tan argentino
como Galtierl- no dijo "seis mil
hombres", o " seis mil asesores", o
" seis mil soldados", o " seis mil componentes de las fuerzas armadas argentinas", o alguna cosa similar. Con
la rabia más profunda (con una carga
emotiva que para algunos despistados se supone no puede existir en
quienes observan procesos con la
prudencia que brinda una adecuada
perspectiva histórica), Bagú los nombró y volvió a nombrar: " seis mil torturadores" .
¿Y quién se animaría a refutarlo,
pensando en lo que se han transformado gran parte de los Integrantes
de las fuerzas armadas &lt;;le ese país
sudamericano, soberfilos y elegantes
triunfadores de una " guerra" interna
en la que los enemigos han sido obreros, artistas, estudiantes, periodistas
y mujeres embarazadas, y ridículos
derrotados cuando se metieron en
una guerra seria, sin comillas?
Hubo un acuerdo notorio en estos
debates: la significación decisiva que

para el sistema Interamericano asumió el enfrentamiento anglo-argentino. Se coincidía decididamente en
que este hecho ha gestado una división fundamental en la historia de
las relaciones en el seno de nuestro
continente. Lo remarcaron desde José
Thiago Cintra (luego de una medulosa di sertación sobre aspectos de la
actividad militar en Latinoamérica),
hasta Antonio Cavalla (expositor
minucioso del presente centroamericano), pasando por el siempre bien
informado Gregorio Selser (que empezó su conferencia -a las 9:15 de la
mañana- citando datos de los matu•
tinos y de los noticieros· radiales de
dos horas atrás).
Este nudo aparecía y reaparecia: la
crisis de las Malvinas hizo pedazos
ciertas alianzas básicas sobre las que
Estados Unidos Implementaba hasta
entonces su política en Centroamérica . Antes de abril, el proyecto de
Reagan y sus asesores se articulaba
en fuerte medida vía Venezuela y Argentina. La Venezuela de Herrera
Camplns jugaba un papel &amp;ignlflcatlvo en el plano diplomático: un creciente aislamiento del proceso nicaragüense. La Argentina de Galtlerl
en cambio (y como no podía ser de
otra manera si se piensa en este fervoroso general) Iba a las cosas concretas: armas, soldados, especialistas en Interrogatorios apremiantes.
La cruzada anticomunista se movía
-pues- en el marco de lo que se
llamó una regionallzaclón amplia.
Pero he aquí que el Impetuoso Galtieri, asediado por una situación Interior desbordante, desató la guerra del
Atlántico Sur. La postura norteamericana, de apoyo a la Inglaterra de
Margaret Tatcher, provocarla un ver•
dadero caos en las relaciones lnteramerlcanas. Conclusión: Venezuela se
convierte -como diría Selser- en
avanzada de una nueva organización
Internacional que podría excluir a Esa
tados Unidos a incorporar a Cuba. Su
vecino, La Colombia de Betancour,
CA
señalará que la OEA es algo así como 10

�CALIDAD DE VIDA

José María Infante
Sacudiéndose la "cuantofrenia" que
durante algún tiempo amenazó con
esterilizarla, la sociología contemporánea de las formaciones sociales
avanzadas ha comenzado a preocuparse por problemas específicos de la
vida cotidiana que suponen una nueva sensibilidad, al mismo tiempo que
perspectivas teóricas y metodologías
diferentes a las usadas hasta ahora.

j

un club social, nada más. En Argentina, ni mencionar lo que se afirmó de
Estados Unidos.
A partir de esta crisis, Reagan y su
equipo dejaron de considerar la cuestión centroamericana en términos de
una regionallzación amplia, y se
volcaron a lo que se denominó una
reglonallzación restringida. Aquí
emergería la particular función de
Honduras, desde donde el gobierno
norteamericano pretende recuperar
las posiciones perdidas como consecuencia de la aventura castrense argentina.

~

Pero con este agregado: los sectores más conservadores del país del
norte presionan abiertamente para
sumar a este planteo de regionaliza-

ción restringida la Intervención abierta de tropas. Y este sería un punto
que conmueve a parte de los altos
círculos de decisión estadounidenses,
que debaten con el fantasma de Vietnam sobre sus rubias cabezas.

puntos particulares. Es buena señal:
Latinoamérica sigue viviendo pese a
Galtieri, Pinochet y Reagan, y prosigue su lucha por una liberación nacional y social efectiva.

Malvinas, Centroamérica y relaciones interamericanas, así, fueron evaluados en un mismo paquete, en el
que se efectuaron múltiples referencias a la situación mundial, la actitud
mliltar, la lucha por la democracia en
las naciones bajo régimen castrense
y la participación que en todo ello
podían tener las fuerzas populares.

Porque es así, sus problemas estallan en f'as ciencias sociales, las
conmueven, las obligan a modificaciones y nuevos. enfoques. La realidad, viva y poderosa, compleja y di•
námica, exige a la teoría. Y quienes
estudian y teorizan aceptan cada vez
más esa exigencia, generando conceptos, categorías más próximas a la
realidad investigada. No debemos quejarnos: es la fórmula más recomen•
dable para que no se caiga en lo que
Edward Thompson (refiriéndose a
Althusser) llamó miseria de la teorla.

Llamó la atención la amplitud brin•
dada a ésta temática, la rigurosidad
empleada y -a la vez- la vehemencia con que se abordaron algunos

Preocupadas hasta el momento por
conseguir una cierta distribución de
los bienes básicos de consumo, el
progreso en estas sociedades se medía por el número de cierta cantidad
de productos o bienes disponibles.
Así, se medía el progreso social por
la cantidad de acero consumido o
camas de hospital o número de años
de escolaridad o renta per cápita. No
es que esos indicadores no sirvan ya;
lo que pasa es que han perdido importancia como lo que son: ya no
pueden expresar lo que se espera o
se supone debe ser un modo o sistema de vida. En otros términos, las diferencias relativamente menores en
años de escolaridad de la población
no pueden por sí mismas dar una
Idea de diferencias en las múltiples
posibles formas de la vida social. Esa
diferencia de la praxis se refleja también en la conceptualización que de
ella se hace: el nivel de vida, noción
de agregados, se mide por indicadores relativamente simples; la calidad
de vida, concepto complejo, Implica
otras metodologías y otros indicadores.
Las mesas de trabajo y simposia
dedicados a éstos temas en el Congreso mostraron las dificultades que
todavía debemos subsanar. ¿Qué es,
en sí misma, la calidad dt: vida? Se
trata de un concepto que aparece
como subjetivo, ya que pone énfasis
en las cosas intangibles antes que en
la posesión de bienes materiales; en
otros términos, se trata de satisfacer
las necesidades tales como son sentidas psicológicamente antes que proveer o aumentar el número por sí
mismo. Ejemplificando, ya no se

trata de ver cuánta gente tiene carro,
sino cómo lo usa; de cuánto tiempo
libre se dispone, sino para qué se lo
utiliza, etc. De nada sirve que la casi
totalidad de la población disponga de
tiempo libre en grandes proporciones
si luego lo "consumirá" alineadamente. El tema presenta a la socioloijía moderna un doble desafío: al nivel teórico, es preciso construir un
concepto de calidad de vida que involucre aspectos valorativos junto
con una aprehensión adecuada de la
realidad (esto abre interesantes perspectivas para la consideración discriminante del concepto en función de
las diferentes sociedades a las cuales
se aplique); en el aspecto metodológico, se trata de elaborar nuevas escalas de medición (lo que supone
clarificar aspectos semánticos y culturales).
Uno de los rubros donde se desarrolla investigación aplicada a partir
de la calidad de vida es todo el conjunto de fenómenos que se conocen
con el nombre de tiempo libre. Descuidado como problema tanto por el
capitalismo conquistador como por el
socialismo constructor, el tiempo libre emerge a partir del período inmediatamente posterior a la 11 Guerra
Mundial como un tema importante en
la problemática sociológica. Pero todavía no hemos acertado a encontrar
una definición de validez universal
sobre el tema. Y mucho menos, a distinguir con claridad las múltiples
formas de uso del tiempo libre, su
valoración diferenciada, los criterios
para una clasificación consensual de
esos valores y los instrumentos para
su exploración y verificación.
Para algunos de los ponentes, como
Habil Assmann de la República Democrática Alemana, la función y el contenido de las formas del tiempo libre
están determinadas a partir del carácter social del trabajo y su contenido.
Sin embargo, un estudio de Shamir
Boas en Israel concluye que es el tipo
formal de la comunidad el que determina la naturaleza de las relaciones
entre el tiempo libre y el trabajo; en-

cuentra que los habitantes de los
kibutz presentan vivencias sobre el
tiempo libre que son totalmente diferentes a las de los citadinos, diferen·
cias que atribuye a la ideología de
los miembros del kibutz y el valor
atribuido al trabajo en esas comunidades. Esta diferencia de enfoque
que a veces se convierte en discrepancias teóricas y metodológicas debería salvarse mediante nuevos estudios que combinen los factores "objetivos" (organización del trabajo,
presupuestos de tiempo) con los
"subjetivos" (vivencias y sentimientos de felicidad y placer, factores de
personalidad, valores culturales). Algo
de esto intentó reflejar un estudio de
la canadiense Susan M. Shaw, que
aplicó un cuestionario donde ~I significado del tiempo libre se definía a
partir de las propias respuestas de
las personas entrevistadas. Para añadir elementos a la polémica, María
Sági, en un estudio realizado sobre
1400 obreros de una fábrica de Budapest, sostiene que es el complejo
de actividades de la vida de una persona -y no sólo el valor de la actividad en sí misma- la que da sentido
a las formas de uso del tiempo libre.
Lo lamentable es que los países de
América Latina en general -con la
excepción de algunos trabajos que se
hacen precisamente aquí, en México- no hayan podido participar en
estas discusiones. No porque eso
marque alguna diferencia en el nivel
desarrollo-subdesarrollo, sino porque
cualquiera sean los esfuerzos destinados a cambiar el actual estado de
cosas, deberían partir de un modelo
ideal -utópico, si se prefiere- de sociedad a construir. Y estos temas, calidad de vida, tiempo libre, están irremediablemente vinculados a ese ideal.
En la medida en que compartimos el
supuesto de que cualquier forma de
desarrollo es, necesariamente, económica-político-social, la investigación en nuestros países no debería
dejar de lado por irrelevantes o no
prioritarios a estos aspectos.
El desafío está formulado.
' 1

�LA REPRODUCCION SOCIAL EN EL
CAPITALISMO

Minerva Margarita Villarreal
El Colegio de San lldefonso fue una
de las sedes donde se realizó el Décimo Congreso Mundial de Sociología.
Los eventos que en lo personal me
interesaron, se desarrollaron aquí y
en el Palacio de Minería. El clima del
Distrito Federal era agradable y los
viejos edificios coloniales donde el
evento transcurría hacían atractivas
las jornadas. Esto le restaba pesadez
a los recorridos diarios que por lo
menos se hacían con dos frecuencias,
yendo de un lado a otro entre el tránsito de mucha gente, alguna participante del congreso, otra ejecutando sus actividades de siempre, turistas, puesteros, etc.
Abundaron gentes de casi todo el
mundo: asiáticos, europeos, norteamericanos, latinoamericanos y otros;
todos dotados del presente donado
por los organizadores como " obsequio de recuerdo" : un morral típico
para guardar los escasos documentos
-guias que informaban detalladamente sobre la multiplicidad de actividades que el evento contenía.
La organización del congreso fue
desastrosa. El Unomásuno, en uno de
los días en que éste se realizaba, publicó una nota con el siguiente encabezado: " Ocho mil ponencias para
cuatro mil participantes" . Con esta
muestra de humor puede cualquiera
imaginarse el nivel de desorganización que prevaleció.
Como sucede con los artistas, los
abogados y las sectas evangélicas,
entre " los estudiosos de lo social"
existe un algo común que los caracriza, a pesar de las diferentes de formación y nacionalidad: la mezclilla,
las barbas y los accesorios " nativos" .
Era raro encontrarse con tanta gente
que se sucedía salón tras salón, ventana tras ventana, calle tras calle; y
todos de morral , cabellos sueltos,
sonrisas defensivas, y la careta y las
gafas de: " analizamos al mundo" .
N

&lt;t

La disparidad de temas presentados al congreso fue impresionante:
en ella cabía cualquier análisis socio-

lógico, así se tratara de "el lenguaje
de la astrología" .

trasnacional- se quedaba al margen
del conocimiento.

Hubo de todo. Eran tantas las mesas de trabajo, los simposia, los grupos de investigación, las conferencias
y las discusiones pasilleras, que muchos optaron por ganar en lo del " turismo académico" y dedicarse a " conocer gente".

Después de la ceremoniosa inauguración del congreso hecha por el Presidente de la República -quien debía
estar en el hospital víctima de un atentado, según los rumores regiomontanos- pasamos del Palacio de
Bellas Artes a la recepción de documentos en el Palacio de Minería. El
recibimiento a los asistentes fue bastante crítico. Poca gente logró tener
acceso a los materiales que designaban dónde y a qué hora se ubicaban
las mesas de trabajo. El tumulto fue
devastador. Uno podía pasarse horas
esperando sin conseguir nada. Trabajos y ponencias presentadas fueron
inadquiribles, hasta el penúltimo día
en que empezaron a venderse fotocopias de los ponentes que habían
llevado su presentación por escrito.
Algunos no lo hicieron así; simple·
mente hablaron y polemizaron en
torno a su posición. Este hecho de·
cepcionó, sobre todo si se toma en
cuenta el precio de la inscripción ,
que además tuvo que ser en dólares.

Tal parece que los europeos estababan de vacaciones, porque vinieron
en bloque y así integraron las reuniones de trabajo; como una prolongación de sus discusiones teóricas.
Fue curioso observar que los seguidores de las grandes " vacas sagradas" eran mayoritariamente de su
misma nacionalidad. En este sentido,
a los franceses les fue muy bien y a
los alemanes también. Como el idioma -primera lengua- del congreso
era el inglés, pues los unos se iban
con los unos y los otros con los otros.
La "composición de mundo" de quienes fueron integrantes de las mesas
denotaba diferencias concretas.
Las mesas del " primer mundo" se
diferenciaban de las del " tercero" por
los temas a tratar, por la forma de
tratarlos. Mientras unos estaban con
el problema de la crisis de la teoría
social, la relación práctica social-teoría social, el bienestar económico y
social y el desarrollo del nivel de vida, la ciencia y el logro de la felicidad, otros abordaban el problema del
hambre, la miseria, los flujos migratorios, la reproducción social, el tiempo libre y la alienación, la organización agrícola, etc.
Los estudiantes mexicanos y latinoamericanos que asistieron formaron
un gran contingente y organizaron
un mitin protestando por la visión
primermundista de los organizadores,
que estando en un país de habla hispana, olvidaron el español. Los trabajos que no eran en inglés se los
traducía al inglés, y la gente que no
dominaba el idioma " universal ",
-pues tan secillo como asumir que
estamos en la era de la dominación

Asistí a la exposición de Alain Tou·
raine sobre " Una introducción al mé·
todo de la intervención sociológica " .
En realidad, al lado de otra gente con
la que conforma un equipo de inves·
ligación, expuso experiencias de trabajo con este método, sobre aspectos
concretos de investigación. Se hizo
referencia a los estudios hechos sobre la huelga estudiantil de 1976 en
Francia; el movimiento ecologista y
anti-nuclear; el movimiento de las
mujeres; el sindicalismo obrero; el
movimiento obrero de la empresa Lip,
en Francia; Solidaridad en Polonia;
los ingenieros nacionalistas revolucionarios, en Turquía. Habló sobre
sus próximas investigaciones en torno a la violencia política en Europa,
los jóvenes migran tes en Francia y el
movmiento por la Paz en Alemania
Federal, Estados Unidos y Francia.
Los participantes fueron, además de
Touraine, Michel Wieviorka, Francois
Dubet y Zsuzsa Hegedus.

Touraine recalcó su conocida pos·
tura de anti-ortodoxia marxiana. Hizo
comentarios sobre la urgencia de es·
tudiar a la burguesía y sus mecanis·
mos reproductores; pero sobre todo
hizo hincapié en que le agradaría
hacer un estudio a fondo de la burocracia del Partido Comunista Ruso,
como una nueva clase. Así, su método de intervención sociológica entraría en una tensión especial y de frente al centralismo soviético. Lo cual
no fue muy del agrado de todos los
asistentes, aunque unos cuantos sol·
taron la carcajada.
Otra de las mesas que me interesó
fue el simposio " La reproducción
social en la teoría social ". Este fue
coordinado por Lourdes Arizpe y par·
ticiparon como expositores Claude
Passeron, Claude Meillassoux, Agnes
Heller, Elizabeth Jelin y otros.
La discusión se centró sobre los
mecanismos de reproducción social
del sistema capitalista, y la perpetuación de éste como modo de pro·
ducción dominante a escala universal.

Se enfatizó la i mportancia de este
tema .en relación a las formas de
producción no-capitalistas que prevalecen en la mayoría de los países
del llamado tercer mundo. En estos
existe una amplia masa de trabaja·
dores -cuyo costo de reproducción
no representa nada para el capitalque podrá ser utilizada como fuerza
de trabajo barata por las empresas
trasnacionales. Las fuerzas de apro•
piación que genera el mercado capitalista hacen de la economía campesina una forma de producción que
permanece sin salidas, subordinada
en su deterioro al sistema imperante.
Al no tener escapes, los campesi·
nos se convierten eventualmente en
subproletarios, amarrados por sus
necesidades de subsistencia al papel
que les impone la dominación económica del capitalismo. De ahí la trascendencia de los estudios sobre la
manera como se reproduce social·
mente la mayor parte de la población
mundial.

En este momento histórico , los
graves padecimientos de la humanidad se reducen al hambre y la miseria , a la crisis alimentaria que recae
sobre la mayoría, mientras que unos
cuantos grandes consorcios organizados ejercen el control central de la
economía estableciendo distintos me·
canismos de extracción y realización
de la plusvalía, enriqueciéndose so·
bradamente a su costa.
Passeron habló sobre la importan·
cia de la educación como una forma
de reproducción de las condiciones
sociales que dominan la sociedad
capitalista. Hizo referencia a un trabajo que realizó con Bourdieu sobre
los estudiantes universitarios en
Francia. Y reiteró lo dicho en su libro
los estudiantes y la cultura, que dado
el sistema de jerarquización del conocimiento en Francia, de la gente que
ingresa a la universidad sólo logra
quedarse aquella que tiene un capital
cultural previo determinado por su
condición de clase. La cultura en el
sistema capitalista funciona a través
de la competitividad y la adquiere
quien posee un origen social y econó·
mico que le permita manifestarla. Así
se reproduce en Francia la cultura
burguesa a nivel universitario.
Agnes Heller habló sobre las condiciones sociales en las que se repro·
duce la cotidianidad del ser humano
en las sociedades industrializadas. La
diversificación y especialización de
funciones y la poca posibilidad de
abrir canales de expresión humana
en cualquier campo, hacen que el in·
dividuo en estas condiciones perma·
nezca en una especie de aislamiento
donde reina el anonimato. Las nece·
sidades humanas de comunicación y
enriquecimiento personal se cierran y
en los individuos crece una necesidad
que no puede ser satisfecha: la del
reconocimiento personal. Esto produ·
ce un sentimiento de angustia permanente que hace que a cualquier nivel
se desarrolle la competencia por lograr sobresalir: ser famoso. A los so·
ciólogos también les concierne esta

preocupac1on -dice Heller- , también aquí nos debatimos por alcanzar
renombre, por lograr fama y prestigio.
Por otra parte, Meillassoux destacó
la importancia de abordar en la teoría social el fenómeno de la reproducción social, en el sentido de precisar las formas como se genera el proceso de reproducción social en cada
sociedad, para así poder entender a
profundidad las diferencias entre
éstas.
Mencionó cuatro diferentes fases
de reproducción social que pueden
ser utilizadas para detectar -por sus
combinaciones o relevancias- los
mecanismos precisos de reproduc•
ción de los modos de producción que
conoce la historia. Estas fases serían:
la fase genética telativa a la repro·
ducción biológica dada por la capad·
dad de fecundidad de las mujeres; la
fase de maduración a propósito del
nacimiento y crecimiento de los hijos
en una sociedad, a la forma como se
establece su cuidado; la fase de In·
tegraclón, cuando el individuo se reconoce como productor en la comu nidad; y la fase de pertenencia relativa a su total adecuación, necesaria
para reabrir el ciclo reproductor.
Para él, la reproducción social asegura sobre todo un modo de reclutamiento de la población distinto para
las sociedades homogéneas y las no
homogéneas o sociedades de clase.
Para el primer caso, la reproducción
social se establece en términos igualitarios entre los componentes socia•
les que constituyen la comunidad ;
aunque haya diferencias entre el hom·
bre y la mujer, por el papel subordinado que juega la segunda como oh•
jeto de intercambio, la constitución
social del linaje es igualitaria. En
cambio, para el segundo caso, la reproducción social requiere de formas
institucionales que permitan la renoVi'Ci ón de cada uno de los sujetos
según la clase de que se trate.
Estos procesos son identificados
para distintas formas de organización

t

�HACER OLAS

Horacio Salazar Herrera

social, trátase de las bandas nómadas, las hordas, las sociedades agroguerreras, las comunidades domésticas, la sociedad germánico-oriental,
el esclavismo, la servidumbre, la sociedad capitalista, el socialismo burocrático y otras formas posibles de
detectar.

Después del éxito estruendoso de
su anterior libro, t:I Shock del Futuro
(Plaza &amp; Janés 1971 ), el futurólogo
estadounidense Alvin Toffler toma
una vez más el azaroso tema del futuro en La Tercera Ola. Surgida en
una sociedad norteamericana que se
debate en la incertidumbre, esta obra
parece intentar dar un sentido a una
totalidad que se presenta como caó-

Este trabajo es bastante amplio,
por lo que requiere de un estudio a
fondo y de un mayor espacio para
destacar su Importancia. Sin embargo de entrada, podemos observar sus
aportes al establecer cómo, de acuerdo a la forma como estos procesos
operan entablando distintas formas
de dependencia, podemos determinar
el alcance del tipo de reproducción
social y del modo de producción al
que se asocia.

tica.
Toffler, de 53 años, ha invertido
más de veinte de ellos en un esfuerzo
por desembrollar la intrincada madeja de la situación mundial. En 1965,
en un articulo publicado en Horlzon,
Inventó el término "shock del futuro"
para referirse al estado de perplejidad
y vacilación característico de una
persona cuando se la somete a una
gran cantidad de cambios en un lapso breve de tiempo.

Los modos, de producción se diferencian entre sí de acuerdo a la manera en que adapten las fases de reproducción social mencionadas. Así,
en las sociedades domésticas (homogéneas), la reproducción se establece
en ellas mismas, en sus células constitutivas. Para las sociedades de clase, la reproducción social requiere de
la dominación que establece el modo
de producción dominante fuera de sí
mismo, sobre la sociedad que permanece al..margen: la sociedad doméstica o su forma actual, la familia, que
cuenta con la capacidad de reproducirse oor ella misma.
Esta área de Investigación converge con los estudios de articulación
social en distintos modos de producción, así como con las "leyes de
población".

social de la mujer en Cuba y el poco
avance de una "apertura Ideológica"
del hombre cubano a pesar de la educación sexual, que ha llegado a Impugnar prácticamente la necesidad
de anticonceptivos masculinos.

Después de este simposio, que me
Tal parece que también en el terre•
entusiasmó mucho por los cuestlo- no de la sociología, la problemática
namlentos y discusiones a que dio social de la mujer tiene poco eco enorigen, asistí a una de las reuniones tre los varones. En un congreso mundel grupo que analizó el tema "Sociodial que logró reunir miles de sujetos
logía de la mujer". Se presentaron re- preocupados por la realidad que
sultados de Investigación sobre la vivimos, una mesa de discusión y
participación política de las mujeres análisis de la situación de la mujer
en Francia; la lucha por la relvlndl- tenía como asistentes a muchas mu~ caclón del espacio público y privado jeres y solamente dos hombres. Aquí
~ de la mujer en Brasil; la conciencia vale la pena mencionar que uno de

ellos escribe en este número de Deslinde sobre la problemática del tiempo libre en el congreso. En este sen·
tido, lo valioso del congreso consistió en que ampliaba la muestra de
los problemas que atañen a cualquier
escuela de sociología, y así como los
sociólogos han estudiado y detectado leyes sociales en el comporta·
miento de la sociedad, también les
corresponde su pedacito de previa
determinación, su ser partes e insertarse como sujetos en este todo que
estudian.
El Congreso Mundial de Sociología
se llevó a cabo en la ciudad de Mé·
xico, del 16 al 21 de agosto de 1982.

Deleitado con este concepto, Toffler
huroneó por todas partes durante
cinco años, conversando con todo tipo de personas, sondeando opiniones y palpando en el aire la materialización de su concepto. En 1970
publicó t:t Shock del Futuro, que de
Inmediato se convirtió en un éxito
editorial (vendió más de seis millones
de ejemplares) y fue galardonado con
el Prlx de Mell/eur Llvre t:tranger, el
premio McKinsey, y toda una ristra
de preseas y grados honorarios. Más
que nada, t:I Shock del Futuro presentó a su autor como un lúcido futurólogo.
En 1980, una década después, apa·
redó La Tercera Ola, meditado fruto
de otra intensiva pésquisa. Desde luego, entre ambos libros hay una gran
relación ... y también una gran diferencia: en el primero de ellos el énfasis estaba centrado en la transitoriedad, en el fenómeno del cambio,
sin aludir en modo alguno a la dirección de ese cambio. En el segundo,
se pretende precisamente ésto: señalar el punto de convergencia a donde
conduce el cambio.
Para fundamentar esta visión panorám lca y poco menos que profética,

Toffler hace uso de una metáfora ya
empleada anteriormente -aunque no
en la misma forma. Es la de las "olas
de cambio", aplicada ya varias veces
a lo largo del siglo pasado, según el
mismo autor reconoce al introducir
La Tercera Ola.

detalle las características, para fuego
ver cómo el proceso de cambio ha
ido socavando estas características.

Otra idea básica aprovechada por
Alvin Toffler, y fácilmente reconocible
en modelos anteriores, es la de la
división de la historia de acuerdo a
los puntos de inflexión más obvios:
las revoluciones agrícola e industrial.

En la tecnosfera, la sociedad de la
segunda ola se caracterizó por el
ejemplo de energéticos no renovables
(carbón, petróleo). Por primera vez el
hombre se convirtió en un auténtico
depredador de fa naturaleza. La complejizaclón condujo al sistema de
producción en serie, que a su vez
precisó de una red de distribución
masiva: nació el mercado.

Estas dos metáforas, sin embargo,
deben cohesionarse con una premisa
vertebral dotada de solidez. Y así es.
Esta premisa indispensable es la siguiente: aunque el periodo inmediatamente venidero esté atacado de
profundas convulsiones, no nos destruiremos. Porque estas convulsiones,
estos espasmos tienen una pauta
definida: no son sino la manifestación
de la inminencia de una tremenda
ola de cambio, los heraldos de un
choque violento entre dos civilizaciones diferentes. Veamos.

Las relaciones sociales -la sociosfera- también variaron radicalmente.
Se pasó del clan a la familia nuclear
(padre, madre y unos cuantos hijos);
la educación se alteró para conformar a la gente a la industrialización,
y el nacimiento de la corporación e
Instituciones satélites acabó por tejer
una maraña completa en torno al
hombre: criado en una familia nuclear, una escuela lo preparaba para
su ingreso a una corporación. Estas
tres instituciones clave forman la
base de la segunda ola.

Cada fase histórica, anunciada por
una ola de cambio, tiene varias características reconocibles; además de
contar con algunos principios básicos,
puede clasificarse en varias esferas:
la tecnológica, o tecnosfera: la socioló·
glca, o socios/era: la informática, o
lnfosfera: y la psicológica, o pslcosfera.

También en la infosfera se advierte
una creciente masificación: aumenta
el volumen de mensajes y nacen los
mass media.

La civilización cuyo advenimiento
estuvo demarcado por la revolución
agrícola era bastante simple. Sus rasgos esenciales no requieren un análisis muy profundo: la tierra constituía el elemento central, se usaba
fuerza biológica (humana o animal)
como fuente de energía, había una
clara estratificación social y un rígido
autoritarismo, fa economía estaba
absolutamente descentralizada y las
posiciones sociales eran hereditarias.
Con la revolución industrial se marcó fa llegada de la civilización de la
segunda ola, una civilización industrial. Aquí si se hace preciso ver con

En esta transformación de esferas
se revela una causa importante, la
más importante: la destrucción de la
unidad producción/consumo. Y esta
destrucción constituye la razón fundamental de todo el proceso de cambio.
Esta transformación masiva y masificada estuvo respaldada por seis
principios: uniformfzación, especialización, sincronización, concentración,
maximización y centralización. Y a
pesar de las aparentes diferencias entre unidades nacionales, esquemas
básicos dan coherencia a la panorárámica: por un lado, una mecanomania notoria; por el otro, un sistema
político-legislativo astuto y racionalizado aliado a una jerarquización de
la nueva élite del poder: los integradores.
~

�tiempo nos vemos cada vez más
inundados en un mar de información.
Incluso los principios de respaldo
se ven atacados de raíz: el horario rígido llega a su fin y las jornadas se
desplazan, las organizaciones se desconcentran y aparece lozana la divisa
small is beautiful; todos los principios
se tambalean y concurren hacia el
colapso de la personalidad.

ID
&lt;:t-

Los acontecimientos señalados evoEn resumen, la sociedad de la selucionan a la par con el resurgir de lo
tado planeta), la extinción inminente
gunda ola es una "que depende en
que Toffler llama el prosumidor un
g_ran medida de los combustibles fó- de los recursos energéticos las crisis híbrido de productor y consumido'r: el
institucionales y los frac~sos en la
siles, la producción fabril, la familia
atribución de roles han guiado a un que produce para consumir. Esto imnuclear, la corporación, la educación
plica un angostamiento de la brecha
auté~tico colapso de la personalidad:
g~_neral y los medios de comunicaproductor /consumidor, que fundaempiezan a asomar tímidamente los
c!on, basado todo ello en una crementó el surgimiento de la civilizarasgos de la civilización de la tercera ción de la segunda ola.
ciente separación abierta entre pro- ola.
·
d~cción y consumo ... , y todo ello diriEl mismo mercado -otrora tan poEn la tecnosfera, ya es un hecho la
gido po~ un grupo de élites cuya taderosove resquebrajarse sus
rea _era integrar el conjunto ... (y un necesidad de recurrir a nuevas fuen- estructuras: ya no hay posibilidad de
tes renovables y diversificadas de
gobierno que era) una fábrica destiexpansión geográfica, la vida se desnada a la confección de decisiones ~nergía. Arranca el florecimiento de mercatiza y la proliferación de interintegracionales colectivas" .
rndustr_ias claye distintas: computamediarios ha llevado las cosas al
d?ra~, _rndustna espacial, oceánica y
En una so_ciedad de este tipo, se b1olog1ca. La producción en serie punto en que cuesta más distribuir
vuelve necesidad el surgimiento -pri- cede paso a la producción individua-' que producir un satisfactor.
mero- de un fuerte movimiento na- l(zada. El mismo trabajo de oficina
Y la concepción que se tiene de la
cionalista. Luego aparece un poderot1_e~de a la desaparición de los realidad tampoco es ya la misma: los
so impulso imperialista, polarizado
k_1lometros de papel y de las secreta- conceptos de evolución, tiempo y
actualmente por los EEUU y la URSS.
rr~s ... Nuestro entorno cada vez es espacio, ya han sufrido alteraciones
mas complejo, y su interacción tien- desatomizando al individuo e inteTodo esto presupone una ideología
de a la inteligencia.
grándolo en un totalismo.
-una superideología- como elemento conector: la superioridad del inLa corporación misma, una institu¿Qué sucede con la nación? La
dustrialismo respecto a las demás soción fundamental , se ve presionada nación-Estado, pilar de la civilización
ciedades.
desde varios ángulos; las recesiones industrial, pelea en dos frentes: deseconómicas y la influencia del medio de su interior crecientes amenazas de
¿ Y la psicosfera? Las condiciones
a~biente,
la sociedad, la política y escisión lo convulsionan; desde el exmencionadas crean una mentalidad
mil factor~s ~ás la ~bligan a adoptar terior, los problemas económicos
particular, en donde es cardinal el
n_uevas tactrcas mas flexibles, que ecológic~s y políticos sobrepasan y~
principio del progreso y la linealizat1~nden a la desmasificación y a la su capacidad. Su poderío se ve ameción de tiempo y espacio, que condubusqueda de objetivos múltiples.
naz~do por la transnacional y por orcen a la atomización del individuo·
un universo fragmentado.
·
La familia nuclear tiende a l a dis- ganizaciones transnacionales como el
gregación, al tiempo que el trabajo Mercomún europeo y la OPEP.
Las variables que aparecen como
se
d_esplaza cada vez más al hogar;
más importantes, llegado cierto punEn todo se advierte la tendencia a
proliferan las comunas y se diversi- la organización matricial y una
to, son la brecha creciente entre profican las relaciones humanas.
ductor y consumidor y el desmesuragradual desaparición de las jerardo crecimiento del mercado.
Los medios masivos de informa- quías: la individualización está a la
ción empiezan a perder terreno fren- orden del día.
Pero las cosas tienen un límite... El
te a los embates de medios más desdesgaste de la biosfera (nuestro agoLa estrategia seguida, consistente
masificados; y sin embargo al mismo en tratar de repetir en todos los pai-

ses el modelo evolutivo de las naciones altamente industrializadas, ha
fracasado repetidamente, lo mismo
que algunas tentativas románticas
por regresar al campo.
El rasgo distintivo que parece vislumbrarse no es un retorno lineal a la
primera ola, sino una fusión dialéctica de pasado y futuro, adecuada a
las necesidades particulares de cada
comunidad: El futuro empieza a tomar forma.
¿Que cara tiene este futuro? Algunos rasgos ya se acusan bastante señaladamente. Será una civilización
con fuentes de energía variadas y renovables: eólicas, solares, geotérmicas ... Nuevas industrias formarán la
base, y la materia prima vital será la
información. Los medios de comuni·
cación serán interactivos (de dos vías,
y desmasificados; nuestro entorno
electrónico prácticamente hablará
con nosotros y la estructura misma
de la fábrica será distinta; El trabajo
estará mayormente desplazado al hogar, que renacerá bajo nuevos principios. El prosumidor florecerá dotado
de una nueva mentalidad, y la naciónEstado verá reducido su poder, gracias a que éste se hallará redistribuido.
¿Utopía? Toffler más bien la llama
practopla: una alternativa difícil pero
realizable.
El individuo de la tercera ola será
diferente. Los requisitos básicos -comunidad, estructura y significado-,
t an duramente zarandeados por el
i ndustrialismo, se verán satisfechos.
Veremos no el nacimiento de un nuevo hombre, sino de un nuevo carácter
social. El crecimiento mismo y la integración al trabajo serán diferentes,
más satisfactorios, al tiempo que el
predominio de la producción para el
consumo alterará la moral individual
proporcionando un retorno a lo concreto: los medios mismos facilitarán
la integración de un nuevo yo.
Pero un requisito previo es la des·
membración del actual sistema poli-

tico, donde también se advierte una
fragmentación peligrosa. La crisis del
proceso decisional de los gobiernos
ha impulsado una dispersión del poder, cada vez más sujeto al azar, y
parece seguro que los sistemas actuales se verán impotentes frente a
las seguras crisis que se avecinan.
Uno de los riesgos de esta situación es la búsqueda de una autoridad,
basada en mitos como la eficiencia
del autoritarismo y la eterna funcionalidad de los gobiernos. Y es un
riesgo porque abre las puertas a facciones autoritarias totalitarlstas.
En concreto, la civilización de la segunda ola ha visto sus premisas políticas quedarse atrás, envueltas en la
creciente vertiginosidad decisional y
un abrumador colapso del concenso.
¿Cómo será el sistema político de
la civilización de la tercera ola? Será
-dice Toffler- una democracia. Pero
una democracia basada en otros preceptos: e¡ poder de las minorías
mayoritarias, el empleo de una combinación representación/ participación
en los procesos de toma de decisiones, y la distribución de éstas en jerarquías territoriales.
Se avecina, pues, un conflicto terrible. Presenciamos ya una lucha dual:
por una parte, grupos de la segunda
ola se enfrentan entre sí en busca de
ganancias utilitarias; por otro lado,
estos grupos confrontan a una creciente marea de grupos progresistas
qu·e inconscientemente o no están insatisfechos. Numéricamente los conservadores aún tienen una aplastante
mayoría, pero ésta decrece día con
dia. ¿Y como reconocer a los defenso,
res de la tercera ola? Es difícil tipificar porque se encuentran en todas
partes, pero " ... ya constituyen una
clase, un movimiento o, simplemente,
una variante de individuos y grupos
transitorios, todos ellos comparten
una radical desilusión respecto a las
viejas instituciones, un común reconocimiento de que el viejo sistema
ha quebrado ya irremisiblemente".

Este es el primer paso: reconocer la
obsolescencia de los sistemas políticos que rigen nuestro mundo y centrar la atención general en ese problema. Hay que pensar en que no
habrá una sola revolución magna que
transforme súbita y mágicamente las
estructuras, sino que la transición
se dará en medio de convulsiones y
en base a experimentaciones e innovaciones múltiples: hay que empezar
a presionar desde abajo, y esta es la
responsabilidad personal de cada uno
de nosotros.
Lo anterior representa, en síntesis,
las proposiciones esbozadas en La Tercera Ola. Hay que reconocer, desde
luego, que se trata de la generalización de una generalización, y que por
lo tanto deja de lado infinitos detalles: representa sólo el "hilo conductor" presente en el pensamiento de
Toffler.
Algo evidente en la lectura es la
premeditación en cuanto al esquema
general de la obra. No se trata de
una investigación que reunió información para luego digerirla y regurgitar conclusiones generalizadoras,
sino de la búsqueda deliberada de
ejemplos que tipifiquen y refuercen
un esquema que ya estaba, sin duda,
presente en la mente del autor desde
hace largo tiempo.
Con todo, su éxito editorial, que sin
duda es sintomático, revela que el
propósito implícito -proponer una
alternativa, si no completa y mesiánica, sí al menos coherente- ha satisfecho con creces las expectativas del
autor. Se trata de un libro de fácil
lectura, aunque a veces los ejemplos
sobreabunden; despierta algunas inquietudes y, por supuesto, por lo menos patentiza con diáfana claridad
algo que todos podemos ver con clamen te: la desintegración de las estructuras fundamentales de nuestra
actual civilización.

Toffler, Alvin: La Tercera Ola.
Edivisión, México, 1980.

�PARTES DE TEATRO

VIRGENES CONSAGRADAS Y
MUJERES SOLITARIAS
111 Encuentro Nacional de Organizaciones Femeninas

Clara Eugenia Flores
El 19 de junio· se estrenó en la sala
Meyerhold de la Escuela de Teatro de
la Facultad de Filosofía y Letras de la
UANL, la temporada de la obra Partes
de mujer, escrita por Darío Fo y Franca Rame y dirigida por Rosa Ma. Gutiérrez.
Esto es muy significativo, pues por
primera vez en varios años se hace
temporada con una sola obra en la
Escuela: se hallaba en un lamentable
estado de retraso, provocado principalmente por la separación de Lola
Bravo, la notable directora cuyo trabajo ha influido grandemente en la
historia del teatro de esta ciudad, y
de Rubén Eugenio Pérez, quien ahora
es bailarín profesional en un grupo
de danza experimental. También hay
que tomar en cuenta la estancia de
estudios en Londres que hizo por dos
años Javier Serna, primer actor y director, de quien se espera pueda
duplicar sus experiencias y aprendizaje ahora que ha regresado.
La única producción que intentó
realizarse en ese lapso, La historia de
un soldado, de Darío Fo, resultó fallida, a pesar de que la mayor parte de
los alumnos participaron en ella.
Sin embargo de un tiempo para acá.
algunos elementos, tanto maestros
como alumnos, han tratado de retomar el fecundo trabajo que inició Sergio García. Así, se tienen tres producciones: un espectáculo de poemas
y canciones de Bertolt Brecht, un espectáculo de poesía nicaragüense y
la obra en cuestión.
De hecho en todas estas producciones se puede observar el verdadero nivel de la Escuela de Teatro: falta
de recursos, falta de estudio sistematizado y por consiguiente bastante
improvisación tanto a nivel de actuación corrio de dirección.

~

Así sucedió con Partes de Mujer,
puesta en escena cuyo esfuerzo por
superar tales limitaciones es de
tomarse en cuenta. El texto es excelente. Tematiza sin panfletizar los
principales problemas de la mujer

contemporánea: Su discriminación
histórica, en lo fundamental.
La obra en si la constituyen tres
monólogos, en si tres obras acabadas
cuya unidad la dan los fragmentos de
Medea que se intercalan en cada uno
de ellos. El primer monólogo toma
como centro a la mujer obrera que
además de su trabajo tiene que desempeñar las tareas domésticas y
proveer al mantenimiento del hogar.
En el segundo se aborda la represión
sexual, la manipulación de la mujer
como objeto de placer y el chantaje
social que se implementa contra ella
ante el problema del aborto.
El tercer monólogo es el de mayor
tensión dramática: presenta tragi-cómicamente el grado extremo en que
puede ser reprimida una mujer. Insatisfecha sexualmente, tiene que soportar pervertidos sexuales; encerrada en su propia casa por miedo a
cometer adulterio míentra·s que su
esposo embaraza adolescentes por
todas partes, el personaje de este
monólogo termina matando a la raíz
aparente de sus males: su marido.
Las actuaciones, como antes he dicho, tienen mucho de improvisado,
pues hay cuestiones muy importantes
en los diálogos que no son enfatizados como debiera. En el primer mo-

Leticia S. Herrera
nólogo, por ejemplo, hay cierta incoherencia y fallas en la técnica de actuación. Me parece que hizo falta
más trabajo de mesa y de aceptación
al contexto; la única adaptación fue
en realidad una mutilación indiscriminada de los monólogos: por cuestiones de tiempo (¡!).
Bien, como a la veinteava representación, la obra tomó su cauce y su
nivel apropiado, sobre todo en cuanto a la integración de elementos (luces, sonido) que en muchas de las
anteriores funciones dejó ver errores
crasos.
En la Escuela de Teatro existen elementos valiosos, lo que no hay es estudio sistemático y disciplina consciente. Si algo ha demostrado Partes
de Mujer, eso ha sido que el esfuerzo
por obtenerlos produce resultados:
si no los óptimos, sí aquellos que al
irse acumulando conforman un buen
nivel, base de un buen servicio a la
comunidad universitaria y una verda•
dera aportación al teatro nacional.
Por esto pienso que el trabajo sistemático es lo que podrá llevar a la
Escuela de Teatro de la Facultad de
Filosofía y Letras a elevar tanto su
nivel académico -que está por los
suelos- como su nivel productivo,
que tanta falta hace al teatro en la
Universidad, ya de por sí escaso.

Hace unos días nos tocó estar presentes (como miembros del Taller de
Investigación de Sociología de la Mujer de la Facultad de Filosofía y Letras
de la UANL) en el 111 Encuentro Nacional de Organizaciones Femeninas
(ONG), organizado por el Consejo Nacional de Derechos de la Mujer A.C. y
cuyos trabajos se realizaron en la Torre de Rectoría de la UANL.
Conscientes de que asistíamos a un
evento organizado por asociaciones
"femeninas" (y no " feministas", distinción a la cual le damos amplio
valor), pensamos que hallaríamos
concepciones que tal vez divergeran
de las nuestras en más de un sentido
pero, al menos para mi, fue decepcionante y hasta peligroso para cualquier causa femenina descubrir un
nivel tan primitivo y conservador respecto a los problemas de la mujer. La
cuestión se torna tanto más grave si
se considera que un evento de este
tipo, de carácter nacional, puede estar reflejando una realidad que nos
dice que se siguen manejando las
mismas concepciones respecto a la
condición femenina y a los roles que
ésta debe asumir en un contexto social dado.
Después de que se iniciaron formalmente los trabajos, se leyó un mensaje del Papa dirigido a las mujeres
mexicanas (¡qué distinción!) en el que
se destacaron las siguientes virtudes
femeninas: vírgenes consagradas y
mujeres solitarias; llenas del espíritu
del Evangelio; guardia del hogar; sentido de la cuna (sic)_¿?; verdad dulce,
tierna, accesible; salvadoras de la pa~
del mundo, etc. También se destaco
el hecho de que las asociaciones femeninas participantes no estaban luchando contra el hombre, sino que,
con su apoyo y asesoría luchaban por
derechos humanos (así, en abstracto)
que no sólo eran femeninos, cosa que
quedaba demostrada por el hecho de
que sus asesores fueran hombres.
Ante tales declaraciones, y ya a sabiendas del enfoque que iba a privar
en los trabajos, nos armamos de pa-

ciencia para escuchar posturas que
nos llevaban de la risa al coraje, porque iban de posiciones ingenuas y
estrechas a otras fundamentadas y
reaccionarias: peligrosas no sólo para
la mujer.
A fin de cuentas nos encontramos
con que sigue creyéndose en las mismas cuestiones, como considerar una
aberración , algo contra natura, las
relaciones sexuales prematrimoniales;
o el que la mujer si no se ha liberado
es porque no quiere, ya que en nuestro país existe un régimen de der~c~o
que establece igualdad de cond1c10nes para el hombre y la muJer (como
si la subordinación femenina fuera
meramente un problema de legalidad); que a la mujer por naturalez~. y
tal vez hasta como un derecho d1v1no, le corresponde el rol de madre, el

cual debe privar sobre cualquier interés de otro tipo (estudios, trabajo,
etc.). Hubo por ahí alguien que incl~so afirmó categóricamente que el fm
primordial de la mujer (su meta en la
vida) era el matrimonio, aunque desgraciadamente esto se viera a veces
perturbado por otros factores que, al
condenar a la mujer a la soledad, le
impedían realizarse como tal en _la
maternidad, para lo cual se aconseJaba dedicarse a trabajos manuales,
obras de caridad, etcétera, que enaltecieran o sublimaran sus bondades
femeninas.
Sin embargo y a pesar del tono precortesiano de las concepciones manejadas hubo una que, especialmente,
nos dio escalofríos por el tono amarillista, morboso y moralista c?n que
se manejó. Fue éste un trabaJo pre-

-1&gt;-

i.o

�''FRUTA VERDE''
y SUS FRUTOS ¿VERDES?

sentado en relación al problema del
aborto, el cual por principio fue con- ignorancia de la mujer respecto a su
siderado como un pecado capital im- sexualidad, que la lleva al embarazo
perdonable en ninguna circunstancia no deseado, Incluso se hizo una com(aún de violación), como un atentado paración de igual a igual entre la
a la vida misma. Haciendo uso de un mujer que abortaba y un criminal cochantaje sentimental muy bien mane- mún, para preguntarse si sería que
jado, fue fácil convencer a las asis- acaso a éste debiera dejársele libre
después de su crim en, como se hacía
tentes de que el abortar significaba con
la mujer.
coartar sin derecho una vida, un bebé
(al espermatozoide, desde el momenOtro trabajo establecía una muy reto de la fecundación del óvulo, se le
llamaba tiernamente así) que sentía buscada relación entre los efectos de
la vida, que la amaba tanto como a la devaluación en las importaciones y
su madre misma.
exportaciones, y la situación de la
mujer, del cual se sacó como concluApoyándose en unas transparen- sión el que la mujer como ama de
cias que mostraban fetos mutilados, casa debía restringir su gasto famise explicaron morbosamente y con liar para ayudar al país a salir de la
crisis. Hubo algunos trabajos que
lujo de detalles los diversos métodos
presentaban
aspectos más concretos
abortivos que existen, para que a nadie le quedara duda del horrendo cri- y, por lo tanto, más objetivos y cermen que se cometía al abortar. Claro canos a la realidad: de orden laboral,
que a nadie se le ocurrió plantear las sindical , etc. También dos trabajos
causas que llevan a la mujer a una sobre violaciones pr~sentaron una visituación de aborto, lo grave de la sión más coherente del carácter social del problema, señalando la incon-

Libertad González Hernández
gruencia de las leyes en ese sentido y
planteando una revisión y reestructuración rigurosa de la legislación, y la
acción directa de la cuestión.
De hecho, en la mayor parte de los
trabajos se manejó la situación de la
mujer como un problema subjetivo,
individual, que cada cual debiera resolver en base a sus propias posibilidades, y no como un problema social.
Se piensa que la mujer se ha liberado
porque trabaja; que el acceso a una
mayor preparación profesional consolidará esa liberación (como si todo
fuera un problema de actitudes). En
realidad sigue amarrada a viejos y
obsoletos valores que reproducen y
consolidan su subordinación, su rol
secundario en la sociedad, porque sigue considerando naturalmente femeninas las labores domésticas y la
socialización de los hijos, la emotividad, la represión de su sexualidad y
su papel "insustituible" en el hogar;
se sigue considerando fundamentalmente mujer-madre.

Es en septiembre de 1981 , justo al
iniciarse el semestre escolar, en la Facultad de Filosofía Y Letra~ de la
U.A.N.L. , que empieza a f~nc1onar el
Taller de Creación Literaria , comenzando dos meses más tarde, a dar voces a través de " Fruta Verde" .
Tanto el Taller como esta pu~licación han estado a cargo
Miguel
Covarrubias, poeta y ensayista de reconocido talento.

?e

El material hasta ahora presentado
comprende poesía, Cll.ento y ensayo.
Todos los miembros del Taller han
ido aportando, en mayor o menor
medida , sus mejores escri~os. y _es
hoy , a un poco más d~ .d1stanc1a,
cuando puede verse mas concretamente, la producción de algunos de
estos noveles escritores.

POEMA LEVE

ESTATUA SUMERGIDA

Mis esperanzas están en el presente
Hechas de este campo sereno de
Otoño
Con la rama encendida aún
De la vendimia final.

(Fragmento)

Arellano Elías posee gran dominio
del lenguaje, su poesía se percibe al
natural, sin más toques que los necesarios.
La poesía de José Ramos es diferente; por lo general va dirigida a un
tú, que en casi todos los ~asos es
una mujer. Pero una mujer idealiza·
da, no existente.
Su poesía tiene una cadencia de rá·
pldos movimientos:

CUMPLEAÑOS
POESIA
Aunque es un poco difícil de creer,
considerando el auge que actualmente otros géneros tienen, es " la l_oca
de la casa ", la poesía, la que mas
adeptos o adictos tiene.
La mayoría de los integrantes d_el
Taller la cultivan. Entre ellos estan
Eduardo Arellano Elías, José Ramos,
José Javier Villarrea l y Lucía Maluy
Mijares, entre otros.
Los poemas de Eduardo Arellano
Elías parecen haber nacido de. noche,
a oscuras, teniendo por testigos al
sueño y al eco. COf!10 algunos de sus
versos lo dejan ver:
Llamo a gritos oscuros
A los faros que alumbran
no sé dónde
No sé qué sueño se forja
diariamente
En la noche remota, .
al abrigo de las rocas.
Asimismo guarda cierto amor_ por
la tierra refleja su apego a las ra1ces,
recorda~do al más puro Aleixandre,
sobre todo en este poema:

(Fragmento)
Flor crecida
con lluvia de amor,
invitada a la entrega,
a la vivencia plena
del minuto;
al lance profundo de la marcha
hacia la hora azul
del infinito.
Estos versos lo mismo que gr~n
parte de su poes!a, hace!1 volver sin
dificultad los lejanos aires modernistas.
José Javier Villarreal maneja u~a
poesía sin condiciones; plena de _bu~quedas y hallazgos; plagad~ de imagenes ininterrumpidas. Poes1a que se
nutre de alturas, caídas,_ vueltas,
pausas y vacied~des. ~oes1a que no
está quieta, poes1a movible:

VI
aún así las moscas coronan mi
cabeza,
.
aún asi me despierto limpiando mis
piernas de alas, de millones de alas
de mariposas...
.
-despertar Incierto don~e el su~no
se presenta como un desierto des1er·
to-.
Aún así recibo los gritos y bolsazos
de los que atienden las finanzas Y los
valores
,
de mis incontables días Y de mis negociables años
en donde la abulia de lo blanco d~sencadenó la avalancha del remordimiento.
Aquí la palabra ha perdid_o _su dueño, se yergue por si sola y um~amente actúa a la orden de su propia voz.
Los poemas de Lucía Maluy Mijares
son muy jóvenes, aún les falta reposo, a veces parecen inconclusos_ pues
esos poemas aún pueden dar mas.
A pesar de que se les nota buena
voluntad , falta tener paciencia con
ellos, mimarlos un poco pa_r~ que se
les quite ese matiz hermet1co que
los rodea.
La producción de los cuatro anteriores más la poesía acompasada Y
de fluyente cauce de Humberto Salazar, las chispas poética_s de Dolor~s
Tamez y el fuego tranquilo ~~ Gr~&lt;;1ela Salazar hacen el "corpus poet1co
de " Fruta" ya no tan " Verde" .

CUENTO
Este género, del que Hora~io Quiro•
a hiciera un arte, es cultivado por
9os nombres: Héctor Alvarado y Francisco García Rdz. Otros miemb~os del
Taller también hacen esporadicas
aportaciones.
A Héctor Alvarado de inmediato se
le presiente como un futuro buen narrador, las palabras le fluyen: en sus
textos no se nota lo trabajado de
ellos. sus temas son diversos pues v,
tan pronto habla de una grotesca co- ,...

�que a un acto intencional cJel autor
para proyectar determinado modo d
hablar, pues de no ser asi, no se ex
plica un descuido semejante.
Por otra parte, está Francisco Gar
cía Rodríguez, quien escribe con ex
tremada sencillez y frescura. Ello d
a sus cuentos un perfil muy ameno
Su cuento titulado " A las cuatro'
es la transcripción de un sueño, per
para el autor lo importante no es el
sueño, sino las tareas que el cerebr
realiza con notable eficacia: mezclar
lo soñado con lo real.
El mayor acierto de García Rodrí•
guez es la forma en que maneja el
diálogo, sobre todo en el cuento " El
barrio de los pajareros", donde el tono conversacional posee un toque
festivo y popular muy bien logrado.

ENSAYO
En esta modalidad literaria sólo se
ha presentado un trabajo titulad o
" Orígenes de la literatura de terror"
de Héctor Alvarado Díaz, conocido ya
por sus cuentos.
En este ensayo se da un panorama

mida ("Dieta" ) como de las reflexiones de un dios (" El Eterno Advenimiento del Dios"). Siempre, cu ando
es necesario, está ampliamente documentado.
Sus cuentos están bien equilibrados, son de lenguaje sencillo y certero. Mantiene el interés todo el tiempo; quizá el mérito está en la estructura de las historias, que a menudo
llevan el soporte al final de ellas.
Como puede verse en los párrafos
finales de los siguientes cuentos: " En
el momento en que más sesuro estaba de mi venida, cuando miraba postrado la magnificencia del marco que
habría de recibirme , Alejandro el
Grande arrasó con la Babilonia; ergo,
yo, Zoroastro, nunca naceré." .
(" El Eterno Advenimiento del Dios" )
N

,o

" Y se oye el ruido de sábanas que
viene de la recámara, y piensa uno:

Con esposa, dos hijos ... y sin Lucía,
¿cómo quieren que uno disfrute de
su cumpleaños?"
("Cumpleaños")
En ambos cuentos es precisamente
en el último párrafo donde se da la
linea clave. Al momento que dice "yo,
Zoroastro" en el primero y " Con esposa, dos hijos ... y sin Lucía" en el segundo, da con la razón de ser del
cuento. Esas solas lineas producen el
efecto buscado.
Es en el cuento "Cumpleaños" donde aparece un detalle que a vista
desconcierta: en un texto por demás
corto, aparece más de ·cuarenta veces la palabra " uno", usada como
pronombre y en la mayoría de los
casos colocada detrás de un verbo.
Este hecho no puede obedecer más

general de las actitudes del hombre
frente a lo inexplicable, la atribución
de esto a las creencias religiosas, el
surgimiento de mitos y leyendas, etc.
Todo ello se hace siguiendo los pa·
sos de la historia y ayuda un poco a
comprender los textos de autores que
manejan este tipo de literatura.
Esto es a grandes rasgos " Fruta
Verde ", que a ya casi un año de su
apar ición uno no puede más que
exhalar un ¡ahl de sorpresa; prin·
cipalmente porque en estos días el
destino de las gacetas literarias nun·
ca llega a ser de larga vida. Y tal pa·
rece que " Fruta Verde" no será la ex·
cepcfón.
De todas maneras, suceda lo que
suceda, los frutos, bajo los cuidados
del paciente labrador Miguel Covarrubias, han ido adquiriendo sustancio·
sa figura , conformando entre todos
una satisfactoria cosecha.

REGION

�NUEVAS ESTRATEGIAS EN EL
TRABAJO EDUCATIVO CON NIÑOS
ROTULADOS COMO DEFICIENTES MENTALES (*)

Esperanza Uribe de Alanís
Horacio Maldonado

,,,
1

INTRODUCCION
En este trabajo pretendemos plantear una nueva concepción en lo que
hace a la atención de niños con necesidades especiales (rotulados habitualmente como deficientes mentales,
subnormales, etc.).
Las consideraciones que ahora explicitamos son fruto de una experiencia iniciada en Monterrey (México) hace poco más de tres al)os (' '). Esta
nos ha permitido instrumentar algunas ideas que han revolucionado tanto el campo educativo como el de la
salud mental; en consecuencia, a
partir de un servicio directo a la
comunidad , hemos constituido un
campo experimental pleno, en el que
tratamos de forjar una dialéctica permanente entre teoría y práctica; según nosotros, única posibilidad de
desarrollar una tarea científica.
El Proyecto Especial de Grupos Integrados B., nominación oficial de
nuestro programa, tiene como objetivo fundamental BRINDAR EDUCACION
BASICA A NIÑOS CON NECESIDADES
ESPECIALES. Para alcanzar dicho objetivo utilizamos tres estrategias
principales, las que por cierto están
íntimamente articuladas, ellas son: a)
Integración de nuestra población al
sistema educativo regular; b) Desarrollo de sus potenciales Intelectuales
y afectivos y c) Adecuación de sus
experiencias de aprendizaje. A partir
de la implementación de éstas, aspiramos a superar las prácticas vigentes en este ámbito.
Para ello hemos constituido lo que
llamamos Grupos Integrados B.; éstos consisten en grupos conformados por 15 niños cada uno, los que
están localizados en escuelas primarias del sector público del área
· metropolitana (Monterrey, San Pedro,
Santa Catarina, San Nicolás y Guada-

lupe). A dichos grupos concurren niños que se caracterizan por presentar importantes problemas de aprendizaje, los que responden a menudo
a carencias de orden orgánico, psicológico y socio-económico. Estos niños, repetidores de primero o segundo año en todos los casos, cuentan al
Ingresar, con una edad que oscila entre los siete y los nueve y medio
años.
El programa está diseñado en dos
ciclos. El primero cubre un periodo
de tres años. Esto no impide que
algunos niños, en función de sus logros pueden ser promovidos al sistema educativo regular en cierto momento de dicho periodo. El segundo
ciclo (el cual está en vias de Implementación) cubre un lapso de dos
años; al finalizar éste los niños pueden ingresar a escuelas de capacitación para el trabajo.
Los niños son atendidos por un equipo de maestros especialistas en
problemas de aprendizaje y apoyados
por un equipo interdisciplinarlo que
integra a psicólogos, trabajadores sociales, maestros de lenguaje y médicos pediatras. Todos ellos son coordl·
nados por un cuerpo técnico, el cual
tiene como funciones planear las actividades a desarrollar, elaborar instrumentos de trabajo, implementar
tareas de investigación y responsabilizarse de la capacitación continua de
todo el personal.
El programa tuvo origen en el ciclo
escolar 1979-1980; Iniciamos el mismo con tres grupos, en el segundo
año de trabajo inauguramos otros
nueve y en el tercer año ampllamos
el servicio a un total de veintisels
grupos; actualmente contamos con
Igual número, lo que significa que
prestamos servicios a una población
aproximada de trescientos noventa

niños.
Como es obvio en esta ocasión sólo
hacemos una muy esquemática presentación del Proyecto, tanto en su
estructura como en su dinámica general. Esto, en razón de que nos interesa muy especialmente, mostrar
nuestro quehacer desde una perspectiva pslco-soclal, es decir, desde los
soportes mismos en que gira buena
parte de nuestra tarea educativa; de
todas formas, expondremos brevemente, los lineamientos generales de
esta última.
NUESTRAS ESTRATEGIAS DE TRABAJO
A. LA INTEGRACION DEL NIÑO AL
SISTEMA EDUCATIVO REGULAR.
Antes de referirnos en detalle sobre
esta cuestión, creemos pertinente ha·
cer algunas observaciones que nos
permitirán comprender mejor nuestra
Inserción actual en el campo de la
educación especial.
Desde épocas remotas, todos aquellos fenómenos humanos que no res·
pondieron a los patrones de normalidad establecidos, fueron objeto de un
inicial y también universal rechazo.
Este se expresaba (y aún se expresa)
de muy distintas maneras, pero qui·
zás una de las formas más generall·
zadas fue la de ocultar a todos aque·
llos sujetos considerados anormales.
En consecuencia, éstos debian expiar
el pecado de su anormalidad, con
una obligada renuncia a participar de
las actividades propias de la comuni·
dad social a la cual en principio per·
tenecian. El confinamiento era la po·
sibilldad indiscutible para tales suje·
tos; se trataron ya de " locos", " ra·
ros", etc.
Conforme el avance de las ciencias,
la comprensión de estos fenómenos
se fue haciendo más objetiva y como
corolario, fueron apareciendo dife·

(• ) PoRencla presentada en el IV Congreso Nacional de pslqulatrla Infantil, realizado en Monterrey entre el 28 de septiembre y el 2 de
octubre de 1982. Los autores participan en el Proyecto Especial de Orupos Integrados B, auspiciado por la Dirección General de
Educación Especial de la SEP y por la Secretaria de Educación y Cultura del estado de Nuevo León.
~ ('')Ver ' Experiencia de Integración de niños con necesidades especiales a la escuela primaria", Antinori D.; Maldonado H.; y colabo·

lfl

radores. Monterrey. 1981.

rentes intentos de clasificación y tratamiento de estas problemáticas. Desde el punto de vista social (ideológico)
los avances han sido de menor magnitud, en virtud de que dichos trastornos afectan directamente los intereses psicológicos de los individuos y
de la comunidad toda.
Nos preocupa ahora, revisar cómo
ésta ideología ha influenciado al sistema educativo. Cómo éste comenzó
a segregar a una parte de su población.
Creemos que ello fue producto de
uno de los efectos de la democratización educativa. Esta posibilitó, entre
otras cosas detectar que cierto número de niños no reunían los requisitos para afrontar la escolaridad establecida y en consecuencia hubo que
decidir un destino para ellos.
Surgen entonces los para-sistemas
educativos, dirigidos a todos aquellos
niños que han fracasado con el sistema regular, es decir, que han sido
"expulsados", dicha segregación
debe ser justificada, para ello se apela a los " buenos oficios" de la pslcometria, psiquiatría, neurología, etc. A
partir de los cuales pueden identificarse este tipo de niños.
Los rótulos que se les asignan son
múltiples: deficientes mentales, retardados o retrasados, subnormales, ali·
picos, con problemas de aprendizaje,
etc. Desde este horizonte se visualiza
como irreprobable la marginación
social , el aislamiento educativo, el
reducclonismo de las poten~iales psicológicas y una consecuente estereo·
tlpia pedagógica.
En tales condiciones educativas,
entendemos que el respeto al niño es
un mito; sin embargo, el desarrollo
de las ciencias sociales postula las
consecuencias de la segregación
SOcial y educativa. Sus repercusiones
fueron detectadas en las últimas dé·
cadas por organismos como la O.N.U.,
O.M.S., etc., los cuales preocupados
por estudiar y ofrecer alternativas
que previnieran los efectos de la se-

gregaclón, comienzan a recomendar
nuevas direcciones para el trabajo
con este tipo de niños. Otros estudiosos ensayan experiencias en los
ámbitos educativo y de salud mental
y demuestran sin atenuantes los perjuicios de la marginación, muy especialmente para el caso de niños en
edad de desarrollo. Dejan claro también que la rotulación-segregación no
provoca sino, discriminación social,
lo que, desde luego, merma las posibilidades de participación social, tan to presentes como tambi én futuras
del individuo.
En México, la Dirección General de
Educación Especial es solidaria con
estas perspectivas renovadoras. En
ellas nos inspiramos para dar realidad
a la idea de normalización e instrumentar la estrategia de integración.
¿Qué significa la integración que
propugnamos?. Significa entre otras
cosas, entender que no existen razones valederas que justifiquen el aislamiento educativo de los niños con
necesidades especiales (salvo casos

particulares sobre los cuales no nos
extenderemos en este momento),
significa propugnar que el niño que
requiera atención especial la reciba
en el ámbito natural, es decir, social
de aprendizaje; la escuela primaria.
Que participe de la dinámica general
de la escuela; que sea un miembro
activo de la institución escolar regular.
Tenemos que ser cautos y reconocer
que tal intención sólo puede llegar a
ser simbólica, mecánica, casi un slogan. De esa forma podríamos conseguir nada más que un espacio dentro
de otro espacio, forjar una escuela
dentro de la escuela. Por ser conscientes de esta posibilidad hemos
analizado minuciosamente las implicancias de la integración, hemos tratado de detectar sus ventajas y también sus límites. La reflexión sobre la
práctica que realizamos es constante,
la experiencia que hemos acumulado
es sólida, pero no definitiva.
Hoy es difícil percibir diferencias
entre la población que participa de
nuestra experiencia y el resto de los

8:

�1¡

1

.

niños que asisten al sistema regular.
Aquellos han abolido su condición de
marginados; hoy comparten los
mismos recreos que los demás niños,
participan de las ceremonias cívicas
estipuladas, compiten en los eventos
deportivos organizados por la escuela, prestan servicios en las organizaclones escolares establecidas, es
decir, en cualquier actividad escolar
o para-escolar que se realice se les
reconoce como miembros activos;
claro que no sólo los niños se han integrado, también el personal que los
tiene a su cargo ha tenido que hacer
otro tanto. Nuestro equipo de trabajo
mantiene relaciones administrativas
académicas y sociales con la dirección de las escuelas; con el resto de
los maestros mantiene relaciones de
igual carácter, esto es, se consideran
y son considerados compañeros de
trabajo.
La integración de los niños no podría prescindir de la integración de
los padres (éstos por cierto compartian la marginalidad de sus hijos),
hoy están comprometidos en las actividades que la organización escolar
les reserva, por lo mismo participan
en las comisiones de eventos o de
padres de familia y en todas las actividades de apoyo a la escuela.
La integración de los niños también
implica lograr la aceptación de la comunidad educativa. El cuerpo de inspectores , directores y maestros de
otras escuelas, así como los fundonarios educativos no pueden ser dejados de lado en una empresa como
la que reseñamos.
Indudablemente, nuestra estrategia
de integración no está exenta de resistencias, de poderosas resistencias
en muchos casos; desde que imaginabamos esta experiencia las anticipamos, pero estamos en condiciones
de afirmar que es posible ganarles terreno y es posible irlas derrotando
paulatina y laboriosamente.
IO

1()

Es por cierto difícil, cuantificar los
beneficios que un niño integrado a
su ambiente natural puede obtener,

pero estamos seguros que no difieren
de los pocos o muchos que obtiene
cm niño que no presenta necesidades
especiales y que asiste al sistema
educativo regular.
B. DESARROLLO DE SUS POTENCIALES
PSICOLOGICOS
El reingresar al niño a su ámbito natural de aprendizaje, es decir el reingresarlo al espacio social que la comunidad ha previsto para llevar a
cabo su proceso educativo regular es
una primera preocupación de nuestra
práctica.
Nos interesa ahora presentar una
segunda estrategia de trabajo que en
esta experiencia implementamos. Esta consiste en favorecer en lo posible,
el desarrollo psicológico del niño; en
este caso nos referimos muy especialmente a las dos principales dimensiones de lo psíquico, estas son: lo afeetivo y lo cognoscitivo. J.unto con la
vertiente social, estas últimas constituyen las bases fundamentales que
posibilitan (o no) el avance escolar
del niño.
Antes de exponer cuáles son nuestras perspectivas en tal sentido, creemos necesario ensayar un análisis de
la situación vigente al respecto.
En principio, parece obvio que dichas dimensiones no pueden ser
desestimadas y quizá desde un punto
de vista formal ello no ocurra, pero,
la realidad nos confirma que debemos desconfiar de lo obvio y en consecuencia debemos verificar cuál es
la significación que habitualmente se
le otorga a lo psíquico.

El rótulo que el niño recibe en los
para-sistemas no es por cierto neutro.
A partir de él, le es asignado un espacio social que trasciende su presente.
Su futuro estará en gran medida predeterminado (por lo social) muchas
veces independientemente, y esto es
lo importante, de su producción o potendales reales. Sucede que, tal niño
tendrá que realizar una doble lucha,
por una parte, en función de los propíos déficit que padece, y por otra,

contra los déficit que la sociedad le
asigna y que no necesariamente coinciden con los que posee. Casi podríamos decir que una vez que la sociedad, por intermedio de la escuela, ha
dictado una sentencia, es decir, ha
rotulado, se niega a escuchar las
apelaciones del interesado y excluye
las interpelaciones de otros sectores
sociales que están en condiciones de
demostrar la inconsistencia del veredicto original.
Evidentemente, son muy pocos entre los rotulados, los que pueden
escapar de la prisión que significa
su historia, historia que por supuesto
es confirmada enfáticamente por
quienes comparten su vida cotidian~,
incluyendo desde luego su propia
familia. Esta, en virtud de haber asimilado incondicionalmente la perspectiva socio-educacional (ideológica)
en que el niño fue inscripto, más que
contribuir a su desarrollo, lo inhibe o
paraliza. Se torna evidente el perjui•
cio que tal rotulación provoca. Recordemos por otra parte, que ese niño
ha segregado y que ello no implica tan
sólo el haber tenido que abandonar
su institución escolar original, sino
que simultáneamente debe desprenderse de sus objetos más significantes (grupos de pares, amigos, parlentes) incluso, para obtener atención, a
menudo debe hasta emigrar de su
habitat esto es, de su colonia. La
escuela regular siempre es aledaña a
ella.
Las repercusiones psicológicas que
esta situación provoca, son fácilmente
verificables, aunque sus manifesta·
dones resultan muy variadas.
¿Cuál es la carta de presentación
con que éstos niños llegan a las para·
escuelas?. Sus antecedentes más in·
mediatos consignan que ha vivido un
fracaso escolar. Para complementar
su expediente y desarrollar un plan
de acción es indispensable conocer
su cociente intelectual (?).
Una vez que la institución dispone
de esta información puede ya identificar (rotular) al niño y ofrecerle un

currlculum específico. El ~q_uipo técnico-docente está en cond1c1«:&gt;nes en:
tonces de pronosticar, qu~ podra
hacer el niño y qué no podra hacer.
El niño es despojado de su palabra.
La actitud general de la ins~itución
paralela es de carácter remedia!; sus
fundamentos, el binomio "ren?!mlento-Inteligencia". La atomiz~cton del
niño es notoria; el descu1~0 o el
desinterés por un desarrollo integral
es muy marcado.

Es pertinente señalar que las paraescuelas no cerraron sus pu~rta~ a
los descubrimientos de la~ ~•enc•~s
ni a las inovaciones tecnolog1c~s; sm
embargo, en no pocas op?r~unidades
algunas concepciones teoncas renovadoras o de incuestionable valor
científico, han sido interpretadas en
forma mecánica, reducidas _en sus
alcances reales o inclusive, utilizadas
solamente como banderas .Pª~ª pre~tigiar un servicio. Así, la mc1denc1a
en la práctica llega a veces a ser
nula O contraproducente.
En análisis de estos hechos nos ha
impulsado a desarrollar esta segunda
estrategia de trabajo.
Decimos entonces que pretend~mos revitalizar al sujeto con necesi·
dades especiales, no únicam~nt~
desde lo social, lo queremos revital!·
zar como ser humano, como ser PSI·
cológico; queremos plantear que no
trabajamos con su fracaso escolar,
que no deseamos urg~r sobre sus heridas ni reprimir sus smtomas.
Tratamos de recuperar s.us po~~nciales, permitir su máxi~a. expreSIOn;
luchar contra los significantes en
aras de los significados. Esta~ son
nuestras perspectivas de trabaJO, ~n
ellas se sustenta la nueva estrategia
que postulamos. No sólo int~gr:t'!1°s,
también reconsideramos al individuo
como individuo y trabajamos en ello.
Pero ¿porqué éste proceder? ¿no
bastaría con reintegrarlos y normar·
los? ¿no es contradictorio a la normalización el revitalizarlos como s~jetos psicológicos? ¿acaso a los ni-

ños "normales" se les otorgan tales
"prerrogativas"?. Por cierto que no,
pero entendemos que es irreprochable el magnificar lo que le ofrece la
escuela regular, en razón de que sus
dispositivos están mermados y 9ue
compiten en desventaja. Esta rE:v1talización es algo así como un ~n.t1d~to
contra su déficit, no es un pnv1leg1?,
es tan sólo propiciar una carrera mas
justa.
En qué consiste específicamente
esa preocupación por el desarroll~ de
los potenciales psicol~gicos: cuales
son esos objetivos, cual es la forma
de hacerla efectiva, qué ignoran las
escuelas autónomas Y la escu_ela reguiar acerca de esos pot~ncta!es Y
factores psicológicos y que no ignoramos al proponer esta nueva forma
de abordaje.
Si analizamos esta últim_a cuesti~'m
podemos afirmar que es im_p~escmdible contar con un saber teonco; saber que dé cuenta de los procesos
psicológicos fundamentales; entendemos que esos son, el proceso de desarrollo de los efectos Y e! proceso de
desarrollo del intelecto. S1~ este marco de referencia es impos_ible en~en·
der acabadamente la realidad ps1cológica de una persona, en este ca~o,
de un niño con necesidades especiales.
Creemos que hay dos ~e~~pectivas
psicológicas que nos pos1b11ttan concretizar tales aspi~aci?n_es: Una de
ellas es la psicolog1a dmam1ca, otra,
la psicología genética.
La primera nos permite conocer la
secuencia que sigue el desarrollo
afectivo. Entender los caracteres
principales Y dar cuenta de s~ estructura. La segunda nos proporciona luz
sobre el acontecer desde _el pun_to de
vista cognoscitivo; al de~1_r _de P1aget,
nos explica cómo el ntno pasa de
grado de menor, a un grado de
mayor conocimiento.
Ambas perspectivas nos _posi_b_ilitan
darle una consistencia c1ent1_f1ca a
nuestra tarea. En consecuencia nos

alejamos de una operatividad basada
en un eclecticismo teó~i~o Y. un_a consecuente implementacton tecntc~ arbitraria y muchas veces co~trad1ctoria, la que, siempre resulta _moperante para modificar la realidad que
afrontamos.
Hablamos de revitalizar los yote~dales del niño. ¿En qué consiste dt·
cha revitalización?.
Sabemos que un rasgo que identif!·
ca nuestra población es quE: ~a s~fndo un fracaso escolar. ¿Que •m~lt~adones trae esto aparejado!_¿que Significa tal tropiezo para el nmo?.
Tal significación se puede percibir
desde que el niño ingresa. ~I grupo.
En general podemos verificar que
muestra evidentes sentimient«:&gt;s de
inseguridad. La ~apacida~ para •~ter:
actuar está seriamente )~terfend_a,
conductas como la agres•~~ o el a1s!amiento son clara expres1on de esa
desadaptación con que accede al
grupo.
Refleja asimismo una sensación de
ser diferente a los demás niños, sus
relaciones ni siquiera son ~decuadas
con sus iguales, menos aun con su
maestro.
No sólo las relaciones hu_man~s son
deficitarias; estos niños visualizan a
la institución escolar como alQO a~enazante. La escuela e~. un obJeto obigeno y quizás paranoico para estos
niños.
La actitud respecto. a las !11aterias
escolares es de desaliento, tmpotencía o de miedo, expresiones como:
"no puedo", "eso no lo sé" son harto
frecuentes. El temor al fracaso los
paraliza, la posibilidad de censura los
inhibe para desarrollar todo su potendal.
La dependencia hacia la palabra
maestro es total; la espera _de_ ap~~bación (incluso en hechos '!1s~g!1•.fl·
cantes) es continua. La propia m1c1ativa está casi ausente.
·Qué sucede con su estado intelec·
tu~I? Desde esta perspectiva las con-

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sus potenciales y alcanzaremos la po,
sibllidad de trabajar psicopedagóglcamente en un marco " constructivlsta ", el cual no admite la exclusión
del niño, o sea, la acción de éste, en
el proceso de aprendizaje.
Las tareas y actividades que proponemos tienen como objetivos ofrecer caminos directos e indirectos para estimular al niño a que desarrolle
su pensamiento y cristalice su apren•
dizaje.

......

':::;¡¡¡

..--.. •

-

$

diciones no son halagüeñas. Estos
niños han sido depositarios de un conocimiento (materias) que les es extraño e incomprensible. El proceso de
instrucción al que fueron sometidos
ha restado o nulificado sus intereses
por el conocimiento, ha limitado sus
inquietudes intelectuales, ha reprimido la capacidad de reflexión, los ha
tornado sujetos totalmente dependientes del objeto de conocimientos
(materias) y principalmente del administrador (maestro) de esos objetos.
~aturalmente estos niños, no se
animan o no pueden en principio, ser
personajes activos en el proceso de
enseñanza-aprendizaje. Casi han llegado a convencerse que son inválidos
para encarar cualquier actividad o
tarea que requiera de la reflexión.
Es evidente el impacto que ésto
produce en su desempeño escolar.
¿Cuá1 es nuestra actitud ante este panorama?

a:,
11')

Como ya anticipamos, nuestra primera acción está dirigida a restituir
la seguridad y autoestima de estos
niños.

El maestro con sus actitudes, propicia una relación que se caracter iza por el respeto al niño como per~Sona y como alumno. Valora y estimula sus manifestaciones espontáneas, alienta su iniciativa y desarrolla su interés. Es receptivo a sus sentimientos y necesidades. Lo reconoce
como individuo y lo exhorta a formar
parte del grupo y a Interactuar en él.
Todo esto requiere saber escuchar
al niño, devolverle su palabra. Es éste
el mejor lenguaje que puede utilizar
el maestro para comunicarse con alguien que empieza a recuperar su
identidad.
Promovemos la autonomía, tanto
en el niño como en el grupo. Propugnamos para que ellos mismos tracen
las fronteras entre sus deberes y sus
derechos. Para que sepan dónde terminan sus responsabilidades y donde
comienzan las ajenas.
Tratamos que la regulación externa
sea desplazada por la individual o
grupal.
Sólo por medio del desarrollo de la
autonomía del niño, restituiremos

Trataremos de ejemplificar, a partir de una actividad desarrol lada
espontáneamente, la tendencia gene•
ral de trabajo que tiene por objetivo
recuperar los potenciales psicológicos del niño, al favorecer su participación, su imaginación, creatividad y
cómo lateralmente, este hecho puede
ser aprovechado para trabajar áreas
específicas de conocimiento. Se trata
entonces de la siguiente actividad;
elección de un niño para un concurso
de higiene; Antecedentes:
Martes 24 de Noviembre;
La maestra de un grupo, Ilustra a
los niños sobre los beneficios de la
higiene y les Informa que al dla si·
gulente comenzará a revisar el aseo
personal de todos ellos y que también
se elegirán los que asistan más llm•
plos.
Miércoles 25 de Noviembre.;
La maestra les recordó lo estipulado
el dta anterior y les dijo que ellos
mismos Iban a seleccionar a los compañeros que concurrieron debidamente aseados.
Los niños nombraron a varios de
ellos. la maestra sugirió que pasaran
al frente y les pidió que fu eran obser·
vando a uno por uno; los niños hactan
comentarlos como los siguientes: "Dolores no, porque no tiene limpios tos
zapatos". "Juan José no trae limpios
los pantalones". "Amada no, porque
tiene el pelo 'asl", Indicaban su pelo
no muy bien peinado". De esta mane·
ra concluyeron que sólo cuatro ae
ellos estaban debidamente aseados.
La maestra les explicó que tos prl·

meros lugares obtendrlan una tal:}eta
con sus nombres (simbo/o del primer
lugar) las que se colocarfan en una
cartulina azul en una de las paredes
del salón y les señaló que as/ también
operaría en el futuro.
Terminada dicha actividad y luego
de h aber comenzado con las tareas
dispuestas para ese dfa, se presen taron en el aula dos niños comisionados por la dirección y dirigiéndose a
la maestra en voz alta, le pidieron que
anotara en una hoja el nombre del
nino que tuviera el primer lugar en
higiene.
Los niños al escu'char esto comenzaron a levantar la mano y a decir
"yo ", "yo ", la maestra les hizo notar
que no era posible que todos fueran
porque sólo solicitaban un nombre.
Además les recordó que ya habían
seleccionado a cuatro niños y que de
ellos se podria elegir el representante
para el concurso.
Sugirió luego, que los alumnos tomaran la decisión a partir de una votación. Estos aceptaron la sugerencia
y se procedió a la misma. Algunos
votaron dos veces y otros lo hicieron
por sf mismos. La maestra escribió los
nombres en la pizarra y los mismos
alumnos fu eron consignando los votos. Posteriormente elaboraron el
cómputo fina l y concluyeron que Javier los debía representar en el evento
organizado por la escuela.
Los niños que hablan llegado con el
mensaje de la dirección y que presenciaban todo el procedimiento, se notaban extrañados por la forma en que
se seleccionó al nino requerido.
Esta actividad fue realizada unos
cuatro meses después de haber Inaugurado el grupo. La maestra no tenia
más de seis meses en el Proyecto,
aun que ya empezaba a asimilar la
filosofía del mismo. t:n una sesión de
capacitación posterior, analizamos en
grupo aquella acción y visualizamos
que si bien había sido encarada con
mucho tino, permitía, no obstante,
otras posibilidades de trabajo en beneficio del desarrollo psicológico de
nuestra población.

Con esta reseña pret-endemos
mostrar cómo es posible ir restitu·
yendo el lastimado estado afectivo de
este tipo de niños. Cómo es posible ir
alentando su autonomía. c"ómo se
puede llegar a una integración grupal
adecuada, cómo el respeto hacia el
otro es posible. Estamos convencidos
de que este tipo de trabajo de actitud
no sólo procura el desarrollo afectivo
del niño, sino también y a veces
como consecuencia de ésto, el desarrollo intelectual. Ambas cuestiones
propician, por supuesto, que el trabajo pedagógico se puede ensayar en
condiciones más óptimas, o por lo
menos lo más próximo a ellas .
C. LA ADECUACION DE SUS

EXPERIENCIAS EDUCATIVAS.
Las dos estrategias reseñadas anteriormente, si bien son en sí mismas
furdamentales, también son imprescindibles como tributarias para alcanzar nuestro objetivo básico: la
educación de nuestra población.
Como ya consignamos en la introducción , sólo estableceremos ahora
algunos de los principios importantes
en que se finca nuestra práctica.
Una observación prel iminar que
queremos plantear se refiere a lo que
entendemos por educación. Concebimos a ésta en un sentido amplio, es
decir como aquella instancia social
que favorece el desarrollo integral del
niño. En consecuencia , visualizamos
a la educación como un proceso que
trasciende definitivamente a la instrucción; entendemos a ésta como
una porción o dimensión de ese todo
que es la educación.
¿Cuál es por otra parte nuestra idea
acerca del proceso de enseñanzaaprendizaje?. Acordamos con la posición piagetiana y entendemos que
es prioritario hablar de aprendizaje
en sentido amplio, es decir, como desarrollo; y de aprendizaje, en sentido
estricto. Olvidar alguna de estas perspectivas es atentar contra el proceso
de enseñanza-aprendizaje.
Como corolario de lo expuesto, su-

cede entonces que nos interesa más
(pero no exclusivamente) el proceso
que los resultados (estos serán siempre efecto y nunca causa), lo cualita,
tivo que lo cuantitativo. ,
Respecto al niño, uno de los ejes
del proceso de enseñanza-aprendizaje,
lo concebimos como un principal protagonista de éste, y no como un mero
espectador o depositario del saber
del maestro. Tratamos de que nuestros niños construyan o reconstruyan
el saber, cada uno en la medida de
sus pocas o muchas posibilidades.
Confiamos en el constructivismo,
creemos en la relación dialéctica que
tiene lugar entre el sujeto (niño) y el
objeto (materias escolares) de conocimiento.
¿Cuál es entonces el rol del maestro en el proceso que venimos analizando?. Lo concebimos (y se concibe
en muchos casos) como un adminis.trador del proceso, como un catalizador del mismo, lo visualizamos como
aquél que debe coordinar un conjunto
de acciones permitiendo que cada
uno de los participantes pueda encontrar su propio ritmo, que cada
uno pueda ejercer su propia iniciativa
y responsabilidad que cada niño pueda plantear sus propias preguntas y
ensayar sus propias respuestas.
Por todo ello naturalmente hablamos de adecuación de las experiencias de aprendizaje y tomam?s la decisión de NO ADAPTAR AL NINO A UN
CURRICULUM, SINO QUE ADAPTAMOS
EL CURRICULUM AL NIÑO. Esto es,
pretendemos presentarle propuestas
de trabajo acorde con sus dispositivos intelectuales; es decir, a sus estructuras cognoscitivas; estimulamos
la comprensión antes que la mecanización, la reflexión antes que la memoria.
¿Cómo estructuramos el programa de
estudios?. En forma harto breve podemos comentar lo siguiente: hemos
revitalizado áreas de trabajo escolar
habitualmente olvidadas o estereotipadas.
El proceso educativo no gira exclu- ~

�sivamente en fas áreas consideradas
básicas por fa escuela tradicional, es
decir, fecto-escritura y aritmética,
sino que enfatizamos el trabajo en·
ciencias sociales y naturales, el trabajo tecnológico y artístico, todo este
abordaje desde una perspectiva constructivista, donde fa estrategia concebida utiliza como táctica fundamental al juego en grupos. Esta herramienta nos posibilita alcanzar objetivos de muy distinta índole pero
todos articulados con nuestra aspiración básica; fa educación de los
niños con necesidades especiales.
¿Cuál es la dinámica de trabajo en
el salón?. ¿Establecemos una diagramación del tiempo en función de las
áreas?. ¿El trabajo con fas distintas
materias es rígido?. Estas son algunas de fas muchas preguntas posibles, sólo esbozaremos algunos intentos de respuestas.

para generar el conocimiento, no olvidamos fo específicamente escolar;
el rendimiento y fo evaluamos más o
menos ortodoxamente.
El trabajo que tiene lugar en el salón de clases no seria suficiente para
garantizar nuestros objetivos educacionales; en tal sentido tratamos de
incorporar a los padres de estos niños al proceso. Por ejemplo, les solicitamos que les lean a sus hijos
cuentos, periódicos, cualquier material escrito; los niños al día siguiente
deben comentar a los compañeros
las noticias o notas que fes fueron
leidas por sus mayores. Este es una
de fas muchas intervenciones que
pretendemos (y en muchos casos logramos) de los padres de familia.
El tiempo del que disponemos no
permite explayarnos sobre una labor
que es en extremo amplia y creemos
fecunda. Trataremos de bosquejar
algunas de las conclusiones de esta
experiencia.

El trabajo con la materias es elástico , no existe una división tajante
entre una y otra, es más, preferimos
CONCLUSIONES
hablar de actividades, fas que tienen
como finalidad abordar alguna mateEl titulo de nuestro trabajo habla
ria en particular, pero no única; una de nuevas direcciones en el trabajo
actividad implementada para cubrir con niños rotulados como deficientes
algún objetivo en matemáticas, evenmentales, tales como perspectivas
tualmente nos permite aproximarnos cristalizadas en fas tres grandes esa objetivos en el área de lectura, o en trategias que hemos reseñado; a parel área de conocimiento físico o so- tir de ellas no dudamos en afirmar
cial, esto en forma planificada o es- que:
pontánea; el ejemplo que utilizamos
en el apartado anterior es muy ilus- -La experiencia acumulada hasta el momento certifica nuestra posición respectrativo al respecto, tenemos muchos
to a las nefastas Implicaciones de la seotros que lamentamos no particlpárgregación y rotulación para los niños
sefos ahora. Muchas veces, los niños
con necesidades especiales. Por lo misespontáneamente le sugieren al
mo propugnamos por su desaparición.
maestro una línea de trabajo que no -La estrategia de Integración del niño a
había sido anticipada o que ni siquiela institución educativa regular, es la
ra había sido concebida como posible
vía más adecuada para proporcionar
para él.
educación básica de los niños con ne¿Cómo evaluamos?. Siempre tratamos de hacer una transferencia de
los aspectos desarrollados constructivamente a los Intereses y obligaciones pedagógicas ordinarias.
Aunque nos interesa más la forma de
0 pensar que el resultado, aunque trau, bajamos el error como una fuente

cesidades especiales, por ello propugnamos por la abolición del aislamiento
educativo.
-La revitalización de los potenciales psicológicos de estos niños es una segunda condición básica para el logro de
nuestro objetivo fundamental. Por ello,
al comienzo de la Integración, procuramos restituirlos y más tarde desarrollarlos.

-La implementación de una didáctica ac•
tiva, donde la cooperación, la iniciativa,
y la creatividad estén presentes, debe
ser un horizonte permanente para afrontar la realidad que estos niños constl,
luyen. Las dos estrategias que expllcl•
tamos son consecuentes con esta
última.
-Consideramos que toda empresa y esta
no es la excepción, finca su destino en
el personal con que cuenta. La capacitación y formación de éste es una preo,
cupación cotidiana en nuestro proyecto.
Sin ella nuestra labor no tendría la menor posibilidad de trascendencia.
-El reflexionar sobre la práctica, el cuestionarla, el criticarla, el rectificarla,
es otra condición fundamental para evl•
tar la estereotipia y la Improductividad
en nuestro quehacer.

Todas estas consideraciones se articulan con nuestro objetivo más
genérico; éste no es otro que verificar
en qué medida es posible lmpfemen•
tar una idea como fa que hemos bos•
quejado.
Es desde fa práctica donde encon·
traremos fa respuesta. Unlcamente
desde ésta podemos confirmar o co·
nocer fa viabilidad de fas concepcio•
nes teóricas que la sustentan o inspiran.
Las limitaciones, de todo tipo, son
fa materia prima que pretendemos
transformar en nuestro hacer cotl·
diano.
Casi podríamos decir que nuestra
experiencia es el producto o la dife·
renda existente entre los postulados
teóricos fundantes y las limitaciones
de todo órden que afrontamos, claro
que, éstas últimas a pesar de las re•
sistencias que oponen no son incon·
movibles. El espacio en que nos mo·
vemos no es estático sino dinámico y
fa dinámica, se dá en función de la
transformación tanto de la teoría
como de las resistencias que genera
la propia práctica que ensayamos.

APENDICE
SI bien es cierto que todo el PROYE_CTO
DE GRUPOS INTEGRADOS B es de caracter
eminentemente experimental, e_s pos!ble
precisar algunas direcciones ~e investigación especificas que en el mismo se de·
sarrollan y desarrollaron.
a.) Durante el ciclo 1980/81 se l~evó a cabo en Ciudad de México, a traves de! Departamento de Investigación y la D1rec·
clón Técnica de la Dirección Gener~I de
Educación Especial de la Sec~etar!a de
Educación Pública, la estandanza~_lon de
la Escala de Inteligencia para ninos de
Wechsler, versión revisada. A p:3rtl_r de
esta valiosa contribución , se ha inl~iado
en este Proyecto la implementaci~n de
dicha prueba (Wisc-R, Mexican?) a fin de
determinar desde esta perspectiva, las características intelectuales de nuestra po•
blación.
Esta investigación con,templa d?s .~tapas.
La primera, ya concluida, cons1st10 ~-n la
aplicación del inst_r~mento en cuest1on a
la siguiente poblac1on:
l.·Muestra constituida por niños que ac·
tualmente forman parte de los Gru~os In·
legrados B, es decir, que a~ro~tan 1mpor·
tantes problemas de aprend1zaJe;
2.·Muestra constituida por niños ~ue ac·
tualmente forman parte del sistema
educativo regular, es decir, que no afron·
tan problemas de aprendizaje. Este traba·
jo posibilita conocer (aunque en forma
preliminar) los Cocientes Intelectuales de
ambos tipos de niños.
La segunda fase, que está en vías de im·
plementaclón, intenta conocer ~n una
muestra más representativa la solidez de
la Información obtenida hasta la fecha Y
también compararla con resu~tados obtenidos en otras regiones del pa1s.
b.·La misma población que ha senti~o de
base para la experiencia antes menciona·
da, ha sido tomada como fuente para un
segundo estudio.

Es pertinente consignar que la mayoría de
los alumnos que concurren a ambos gru·
pos cuenta con edades que oscilan entre
los 7 y 10 años, y pertenecen a los sectores menos favorecidos de las clases popu·
lares, es decir, viven con privaciones ec?·
nómicas importantes, con gran~es de·
flcits en lo que hace a salud .Y alimenta·
ción, en dinámicas familiares inestables Y
en un aislamiento cultural muy marcado.
El estudio que referimos tiene como obje·

tlvo fundamental precisar el nivel de ma•
duración en la percepción visomotora de
tales niños.
El instrumento de evaluación es el T~_st
Guestáltico Visomotor de Bender, vers1on
revisada por E.M. Koppitz.
Este trabajo, como el anteri~r se r~~liza
en dos fases. Ya está a cons1derac1on la
primera fase del mismo.
c ) Otro de los estudios realizados concierne al desarrollo cognocitivo (desde
una perspectiva y psicogenética) de la po·
blación inscripta en el Proyecto (un poco
más de 370 niños).
Como instrumento de evaluación hemos
utilizado la Prueba Mont~rrey ¡para Grupos integrados). Con el mismo instrumento se ha constatado el desarrollo de la_s
nociones elementales de la lengua escrita en los niños referidos.
d ) Se ha realizado también una exhaus_tiv~ investigación acerca de las caractensticas socio-económicas de nuest~a pobla·
..
En tal sentido se obtuvo informa~:~~- acerca de cuestiones co~o las siguientes: 1. Procedencia geogr~f1ca (esta·
tal y extraestatal); 2. Asentamientos
manos actuales; 3. Condiclo~es espec1 I·
cas de infraestructura; 4. Tipos ~e.em·
pleos familiares; 5. Ingresos per cap1ta y
familiares; 6 Destino de l~s. ingresos; 7.
Grados de escolaridad fami lia~; _8. Carac·
teristicas de la dieta aliment1c1a; 9. Ca·
r.acteristicas de los servicios de salud que

~r

disponen; 1O Acceso a las expresiones
deportivas y culturales.
Toda esta información ha permitido con cretar una linea de trabajo ~_n ual con los
padres de familia de los ninos que dan
base al Proyecto.
e.) Un estudio de carácter pediátrico h~
permitido conocer los trastornos ~e on·
gen orgánico que padecen este tipo de
niños. Igualmente por ésta vía se_ ~an ve•
rificado las condiciones de gestac1on, p~rto y puerperio de las madres de los mismos.
f.) En el campo específicamente peda~ógico se implementan nuevas estrategias
didácticas. las que inspiran f~ndamental·
mente en investigaciones recientes desarrolladas por la Dirección Gener~I _de Edu·
cación Especial en Monter~ey: Mex1co, D.F.
y otras regiones de la Republlca.
La mayor parte de e_stos tra~ajos de i_n·
vestigación ya han sido pubhca~os y circulan en las instituciones educativas.
En las labores técnicas y de investigac!ón
que aquí se reseñan está compromelld?
un equipo que integra a pedagogos,. p~1cólogos, trabajadores sociales: espec1ahs·
tas en lenguaje, médicos pediatras Y por
supuesto maestros especialistas en pr~blemas de aprendizaje. Todos ellos rec~ ben apoyo técnico permanente de
DI·
rección General de Educación Es~ec1al de
la S.E.P. Esta dirección tiene _p_rev1~to una
publicación en la que se expltc1tara en detalle todo el quehacer de este Proyecto.

!ª

�LA NACIONALIZACION
DE LA BANCA

,,
1

h

1

PROYECTO "NUEVA FACULTAD"

CONFERENCIA DEL RECTOR DE LA UAG ...

El director de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL entregó a la Junta Directiva -compuesta por maestros y alumnos- un documento-base sobre el Proyecto de Nueva Facultad,
titulado Elementos para un diagnóstico.

" La Universidad debe responder a los Intereses del pueblo,

Dicho diagnóstico consta de .39 páginas y en este momento es
estudiado por parte de la Junta de Maestros y, a su vez, por la
representación estudiantil.
Pretende el documento del licenciado Juan Angel Sánchez ser
discutido individual y colectivamente, con miras a obtener un
diagnóstico de carácter institucional, primera fase del proyecto "Nueva Facultad" .
Luego de una Introducción que llama la atención sobre todos
aquellos factores que integran el fenómeno de la enseñanza·
aprendizaje, se aborda la docencia a nivel licenciatura, la metodología de los docentes y la actitud de los alumnos frente a
estas realidades.
Se analizan igualmente las maestrías, el apoyo a la docencia,
la función de la Biblioteca, las conferencias y seminarios que
se imparten durante el año; y se aborda el aspecto de una
más congruente y firme investigación, en cada una de las especialidades que -de acuerdo a los colegios existentes- tiene
la Facultad.

Hay una distincipn entre la Difusión Académica (donde encuadrarían el Departamento de Idiomas y la Escuela de Teatro) y
la Extensión Cultural (donde quedarían el Departamento Editorial, el Centro de Traducción, el Centro de Extensión Pedagógica y la Librería).
En su parte final, el documento Elementos para un diagnóstico
aborda las estructuras administrativas y jurídica, y nuevamente invita a una participación amplia y democrática, abierta y
plural, para " ... hacer funcionar los órganos de decisión y con·
sulta hasta el limite máximo de participación y representatividad en la toma de determinaciones... "
Se ha dado, pues, el primer paso para el proyecto de " Nueva
Facultad", a la vez se han realizado ya las primeras reuniones
de trabajo para constituir un Consejo Académico y una Comisión Paritaria, que habrán de preceder los esfuerzos que cul·
minarán, según se espera, en 1984, con la Implantación de la
primera fase académica del nuevo modelo de Facultad, que
será determinado por maestros, alumnos y trabajadores de FI·
tosofia y Letras de la UANL.

MESA REDONDA ...

1

1'

N

10

El jueves 9 de septiembre, a las 6:.30 de la tarde, se celebró en
el auditorio Alfonso Rangel Guerra una mesa redonda sobre
" La nacionalización de la banca; balance y perspectivas" .
En la mesa, participaron _los siguientes ponentes: Lic. Felipe
Zermeño (de la UNAM), lic. José Roberto Mendirichaga (FyL,
UANL), Lic. Eduardo L. Suárez (ex-rector UANL), y lic. José Antonio Mejía (FyL, UANL).
Los participantes expusieron primero su apreciación sobre las
medidas instrumentalizadas en torno a la nacionalización, y al
final respondíeron las diversas preguntas que les fueron he·
chas por personas del público asistente.

BIBLIOTECA "JOSE ALVARADO"
de

la sociedad, y no a los de un Estado que es i.nstrumento de la
clase económicamente poderosa" .
·
Así lo expresó el Lic. José Enrique González, rector de la Universidad Autónoma de Guerrero, en la conferencia titulada
" Diez años del proyecto Universidad-Pueblo" , realizada en el
auditorio de la escuela el pasado martes 28 de septiembre.
Luego de recalcar que el proyecto educativo del Estado " responde a las necesidades e intereses de la clase en el poder",
negó que las universidades reciban un favor con el subsidio:
"es obligación del Estado proporcionarlo" , aseguró.
Otra de las tareas del proyecto Universidad-Pueblo, explicó, es
llevar cultura a todos los habitantes de Guerrero. Para cumplir
este objetivo, hacen uso de Radio Universidad-Pueblo, que entró al aire el 4 de mayo de 1982.
Finalmente, aclaró que el proyecto Universidad-Pueblo es un
proyecto que aún esta latente, y se encuentra como alternativa en Sinaloa y Puebla.

La Biblioteca de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL
ostenta el nombre de un gran hombre de Letras, profundo Intelectual, que fue Rector de nuestra Universidad y que profesó siemprE: hasta su muerte un gran cariño por su "Alma Mater". El es don Jose Alvarado.
Cuenta con uno de los acervos bibliográficos y hemerográfl·
cos más amplios y de mejor calidad de la Universidad entera,
pues entre sus obras generales podemos contar catorce diferentes enciclopedias en varios idiomas y diferentes ramas de
la cultura; así como diccionarios de casi todos los temas importantes del saber universal. En el acervo general que abarca
las seis licenciaturas de la Facultad, se encuentran desde la
más profunda obra griega, hasta los indispensables cuadernillos de divulgación.
Reuniendo todo este material, su acervo alcanza 2.3 mil
volúmenes. Además hay grandes colecciones de revistas espe·
clalizadas en español, Inglés, francés, italiano y alemán, fundamentalmente. El material hemerográfico que aquí mencionamos está en proceso de reorganización, pues se acondiciona un local apropiado para este fin, con miras a brindar un
mejor servicio a los usuarios.
Pero si en cantidad este material ya resulta respetable, más lo
es si tomamos en cuenta que dentro de este acervo se incluyen las colecciones privadas de " DANIEL MANUEL URENCIO" Y
"JOSE ALVARADO", que tienen valiosos volumenes, tanto por
el tema que abordan como por el hecho de que algunos de
ellos ya no se editan en la actualidad. Estas colecciones -reílejo de la cultura y conocimiento de sus antiguos propietarios- abrigan en su seno obras de casi todos los temas, destacándose los de Poesía, Educación, Filosofía e Historia.
En los registros de asistencia de la Biblioteca " José Alvarado"
ílgura un promedio de 500 lectores diarios, de los cuales el
40% son estudiantes que vienen de otras escuelas. Es decir,
se da servicio a todo aquel que tenga avidez de conocimientos,
como que el saber no puede ser privilegio de unos cuantos, sino patrimonio de todos.

PERIODICO MURAL LA GREÑA ...
Comenzando con el semestre que cursamos se ha estado pegando en la pared de las escáleras un periódico mural nuevo,
La Oreña.
La Oreña, es un periódico mural feminista, lo que significa que
trata de ofrecer una visión crítica de la condición de la mujer
en sociedades como la nuestra, capitalista y patriarcal.
La Oreña tiene una presentación bastante atractiva, y las cuestiones sobre las que se llama la atención son abordadas con
una fresca informalidad creativa , que no está reñida con la
seriedad de los propósitos en Juego.
El mural es producido, realizado y pegado por un grupo de
alumnos de Letras y sociología, que integran el Orupo Clhuatl.
(H.S.H.).

�COLABORAN EN ESTE NUMERO:

María Copanl
(Buenos Aires, Argentina, 1957). Par·
ticipó en el taller literario de la Capl·
lla Alfonsina, en México, D.F. y ha he·
cho crítica literaria y cinematográfica.
En 1981 publicó un libro de poesía:
Muñeco de Garúa.

Horaclo Salazar Herrera
(Monterrey, N.L., 1957). Estudia electrónica en la UANL, y es secretario de
Redacción del suplemento " Aquí Va·
mos" del periódico local fl Porvenir.

Leticia Salazar
(Monterrey, N.L. 1960). Estudiante de
Sociología en la UANL. Ha publicado
poemas en periódicos y revistas.

Libertad González
Egresada de Letras de la UANL. Ha
publicado ensayo literario en el suplemento " Aquí Vamos" y en el desaparecido " Volantín " de fl Diario de
Monterrey.

José María Infante
(Tandil, B.A., Argentina, 1942). Estudió Psicología en la Universidad Na·
cional de Córdoba, donde se especializó en Psicología Social, en el Centro
de Investigaciones en Psicología So·
cial. Radica en Monterrey desde 1976.
Es académico de las facultades de
Psicología y Filosofía; en ésta es Coordinador del Colegio de Sociología.

L DEPARTAMENTO EDITORIAL DE LA FACULTAD DE FILOSOFIA y LETRAS DE LA U.A.N.L.
Arturo Ortega
(Monterrey , 1954). Estudio Derecho
en la UANL. Ha publicado sus trabajos en diversos suplementos del país
y del extranjero. Reside en el D.F.

Clara Eugenia Flores
(Monterrey, N.L., 1960). Estudia Letras
Españolas y Teatro en la Facultad de
Filosofía y Letras de la UANL. Partid·
pó en la puesta en escena de Poemas
y Canciones de Bertolt Brecht y La
historia de un soldado del mismo
autor. Publicó sus reseñas y crónicas
en el Porvenir, Diálogo Universitario.

Santiago Ramírez
(México, D.F. , 1945) es maestro de
tiempo completo en la Facultad de
Ciencias de la UNAM. Ha publicado fl
silencio del saber, Ajuste de cuentas y
filosofia, ciencia y politlca (Nueva
Imagen).

Minerva Margarita Villarreal
(Montemorelos, N.L., 1957). Egresada
del colegio de Sociología de la Facultad de Filosofía y Letras de la
UANL. Coeditora de la revista l . Ha
publicado Hilos de u/aje (Editorial
Hogaza, 1982).

Eduardo Rodríguez Canales
(Monterrey, N.L., 1951) es B.A. en ra
dio, T.V. y cinematografía de la Unl
versidad de Houston , Texas. Ha ex
puesto en Difusión Cultural de 1
UDEM en 1976 y en la Universidad
Regiomontana en 1979. Es director
de la Galería de Arte Collage.

IIIUA-,.,w

U METODOLOCL-1,
l '\A IN~ ~ : .

_,__

Gabriel Vargas Lozano
(Guadalajara, Jal., 1947) es maestro
en Filosofía por la Universidad de
Guadalajara y candidato al docto•
rado en la UNAM. Colaborador de
'"Plural" y de la " Revista de la Univer·
sidad de México". Jefe del Departa·
mento de Filosofía de la UNAM , Unl•
dad lztapalapa. Editor de la revista
º'Dialéctica" de la UAP
'

•

José Roberto Mendirichaga

-· ---·-■

lno, toda lnvesti·
uestos filosóficos
nologia a la que
la Integración or1resto de la cul•
on la filosofia, a
dique la esencia
lológica y ética
entenderse como
compatible con
1 método cienti•

(Monterrey, N.L., 1944) es licenciado
en Filosofía y pasante en la maestría
de Letras en la Facultad de Filosofía 1/osofía, Coleey Letras de la UANL, donde es coordl· ª· Facultad de
nador del Departamento Editorial y .. $95.00
maestro del Colegio de Letras. Cola·
bora en " El Diario de Monterrey" y ha
publicado una antología per iodística
titulada La letra y la tinta.

Lo~ ~áxlmos representantes de las Escuelas
Eleat1~a y de Mileto, Heráclito, los Pluralistas
(Anaxagoras y Empédocles) y Demócrito, apa·
recen en el texto antológico de Juan Angel
Sanc~ez, actual director de la Facultad de Fi·
losof1a y Letras de la UANL.
Remiten estos fragmentos a las obras originales de los presocráticos, de tal forma que
maestro y alumnos puedan cotejar y estable·
cer relaciones dentro de cada obra y analiza•
das en conjunto.

Se trata de un texto fundamental en las esCUi!:las y facultades de Filosofia.
Juan ~ngel Sánchez, Fragmentos filosóficos,
C_olecc~on Cuadernos de Filosofía, Facultad de
F1losof1a y Letras UANL, 107 pp., $100.00

•
Polém_ico, debier~ definirse este texto del doctor E!1 _de Gort~rr, Investigador de reconocido
prest1~10 en el ambito universitario nacional y
extranJero.
· Molesto por la evaluación critica planteada
por el doctor Mario Bunge sobre la Maestría
en M_etodo~ogía de la Ciencia de esta Facultad
~e F1losof1a y Letras, el maestro De Gortarl
impugna las aseveraciones de Bunge y reafirma su proyecto inicial.
De la discusión. salimos enriquecidos maestros. alumnos y estudiosos de la filosofía. Se
trata de una_documentada disertación sobre
la Metodolog1a y sobre el método como vincu•
lo entre la Ciencia y la Filosofia.
Eli _d~ Gortari, La metodología: una discusión,
Ed1c1ones Especiales, Facultad de Filosofia y
Letras UANL, 61 pp., $90.00

Silvia Mijares
(Chihuahua, Chih. 1940i egresada de
filosofía de la UANL. Ha colaborado
con ensayos en diversos periódicos y
revistas, y ha publicado un libro sobre filosofía de Vasconcelos y otro,
en común sobre Arte y Filosofía. Es
actualmente catedrática de la UANL.

Mario Cerutti

-a:t

10

(Córdoba, Argentina, 1941). Ha publi·
cado con otros autores: formación y
Desarrollo de la burguesía en México
Siglo XIX (Siglo XXI editores) y La
frontera del Norte. Integración y De·
sarro/lo (El Colegio de México). Es investigador y catedrático de Filosofía
y Letras de la UANL.

Año I - Noviembre/Diciembre 1982 - No. 1

Pídalo a su boxeador más cercano

�COLABORAN EN ESTE NUMERO:

María Copani
(Buenos Aires, Arger
tlcipó en el taller litE
lla Alfonsina, en Méx
cho crítica literaria y
En 1981 publicó un
Muñeco de Oarúa.

Horado Salazar f1
(Monterrey, N.L., 195'
trónlca en la UANL, y
Redacción del suplen
mos" del periódico lo

Leticia Salazar
(Monterrey, N.L. 1960)
Sociología en la UANL
poemas en periódicos :

Libertad González
Egresada de Letras d
publicado ensayo lite
plemento "Aquí Vamos
parecido "Volantín" d
Monterrey.

José María Infante
(Tandil, B.A., Argentina
dió Psicología en la Ur
cional de Córdoba, don,
lizó en Psicología Social
de Investigaciones en 1
cial. Radica en Monterre•
Es académico de las f'.
Psicología y Filosofía; en
dinador del Colegio de S.

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t O de filosofía en
Zaid M. Or~dzhev es
~oscú , y su libro
la Universidad Esta~amétodo dialéctico y su
aporta luces sobt r:i~iento científico.
liga con el acon e
.
existen eslabone_s
Para el investigador _r~so, método y conoc1·
intermedios entre die º!diante la aplicación
miento, lo que se 1?gr_a. ' : Al actual concepto
del materiali~mo h1stor!\~ta contribuyen no
de la dialéctica ma.tena I ellos materialistas
sólo los filósofo~, sm? aquue sin pretenderlo
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directamente se aden~-~ con Leibnitz o con
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el propio Rusell.
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.
nas amplias Notas y una
La obra incluye _u d 150 autores, en su ma·
bliografía de mas e
yoria soviéticos.
.
dialéctica como sistema,
zaid M. Orudzhev, La d filosofía y Ciencias
Colección Cuadedrndos fi~sofía y Letras UANL,
Sociales, faculta
e
295 pp .. $ 150.00

la actualidad los textos de
No son muchos e~ poética estructural.
oética, y menos e
.
p
octor José Pascual Buxo,
El presente texto del d
. de cuatro artículos
se constituye por una sen~ron en tas publica·
que sobre e! tema a~a;~~rfo de Lelras de la
ciones nacionales, Universidad de México y
UNAM, Revista de a
Plural.
1
le es específicas de a
Buxó explica cómo las t yblecerse de acuerdo
lengua poética deben, es.~n con las leyes hisa una rigurosa _corre ac1 ue reclaman la aten·
tóricas; los fenor:ntº~~ la literatura para la
ción de los ana.lls as t Ión de la poesía; la
comprensión e mterre a~kosbsoniana al -esaplicación de la P~-~ •c:.)as· y la necesidad de
tudio de las obras 1'·traria
'a través del ritmo
llegar a la unida~ 1 e
y de la recurrenc1a.
, t.
. As ectos de la poe ica
José Pascual Buxo,
~ 1 Instituto de lnvesestructural, Cuade;~osf'l~soíia y Letras UANL,
tigaciones, Faculta
e ,
11:5 pp., $100.00

Para Mario
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Unidos, sino

Silvia Mijares
(Chihuahua, Chih. 1940~ egresada de
filosofía de la UANL. Ha colaborado
con ensayos en diversos periódicos y
revistas, y ha publicado un libro sobre filosofía de Vasconcelos y otro,
en común sobre Arte y Filosofía. Es
actualmente catedrática de la UANL.

Mario Cerutti
(Córdoba, Argentina, 1941). Ha publicado con otros autores: Formación y
Desarrollo de la burguesta en México
Siglo XIX (Siglo XXI editores) y La
Frontera del Norte. Integración y Desarrollo (El Colegio de México). Es investigador y catedrático de Filosofía
y Letras de la UANL.

Año I - Noviembre/Diciembre 1982 - No. 1

Pídalo a su boxeador más cercano

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>��l\DICE GENERAL
Volúmenes I - IV, Números 1 - 12,
agosto de 1982 - abril de 1986.

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ENSAYO
I. literatura / Lingüística
fO«DO ~VfMl"Olla

Barahona, Rosaura: El guión cinematográfico y la literatura (5)
Bouché, Claude: La crítica literaria materialista en Francia. Tr. de Horacio Salazar Herrera (4)
Coseriu, Eugenio: La lingüística del texto como hermenéutica literaria (1)
Dagut, M. B.: ·Pueden traducirse las metáforas? (8)
Díaz Castillo, Aoberto: Lo esencial en el concepto de arte popular (6)
Jiménez de Báez, lvette: Una alternativa crítica para una sociología de la literatura (4)
Mijares, Silvia: Antonieta Rivas Mercado: mujer, artista, mecenas (2)
Monsiváis. Carlos: Del muralismo al ballet folclórico (3)
Pérez Gutiérrez, Leticia: Pervivencia del teatro espai'lol en escenarios mexicanos (12)
Pérez Martínez, Herón: En tomo al pensamiento barthesiano (1)
- : La sociolingüística en busca de su identidad epistemológica (4)
- : La intraductibilidad textual como problema hermenéutico (8)
Perus, Fran&lt;:oise: Sociologismo y formalismo en la literatura (1)
Sada ViUarreal, Marcelo: Actualidad de la metáfora (9)
Sandoval, Rubén: Lenguaje y teatro universitario (12)
Schmidhuber, Guillenno: Teatro mexicano contemporáneo (10-11)
- : Dramaturgia; arte y riesgo (12)
Todorov, Tzvetan: La noción de literatura. Tr. de Herón Pérez Martínez (12)
Wills, Wolfram: La traductología. Tr. de Martha Bander y Herón Pérez Martínez (8)

2. Filoso/ía / Ciencias sociales
Aranguren, Joeé Luis: Todos son heterodoxias (6)
Claudín Fernando: Teoría de la revolución (6)
Contreras Ramos. Manuel: El complejo de Edipo en la teoría de Lacan (12)
Herrera, Leticia: Análisis de un mito·cora (8)
Hierro, Graciela: El Leviathán, Hobbes y la obligación moral (3)
Infante, Joeé María: La tecnología en la metodología de las ciencias sociales (3)
- : Notas para el deslinde de las ciencias sociales (7)
Mendirichaga, Joeé Roberto: La estética de Vasconcelos como aportación filosófica sin más (2)
Morales, Cesáreo: ¿Qué hay con la filosofía? (4)
Palacios Hemández, Benjamín: Por Grarnsci (1)
Ramírez, Santiago: ·Ciencia o ideol~ía? (2)
Sacristán, Manuel: ¿6ué Marx se leera en el siglo XXI? (6)
Sánchez Vázquez, Adolfo: Las ciencias sociales y la enseñanza de la filosofía (4)
- : Pensar bien para vivir mejor (8)
Savater, Femando: Las relaciones con los libertarios (6)
Sweezy, Paul M.: La revolución permanente (6)
Vargas Lozano, Gabriel: Ideología y ciencias sociales (1, 2)

•I

1 { )

•••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••

�CREACION
CRITICA LITERARIA
J. Poe&amp;ía

Andrade, Eugenio de: Dos remas. Tr. de Margarito Cuéllar (10.11)
Boccanera, Jorge: Exilio (6
Broch, Hermano: Para pensar en la fuga Tr. de Miguel Covarruhias (12)
Cantú de la Gana, Jorie: Movilu anima (10.11)
Carlos, Antonino: Poemas (l)
C:Opani, María: Apuntes para un largometraje (2)
C:Ordero, Sergio: Re/vision de la infancia (12)
Covarrubias, Miguel: Es cristal su monumento (4)
Cuadra, Pablo Antonio: Eljocote (4)
Cuéllar, Margarito: Poema (5)
Darwish, Mahmud: Orgullo y furia Tr. de Ahraham Nuncio (l)
Enzesberger, Hans Mag1111B: Karl Heinrich Marx. Tr. de Horacio Salazar Herrera (3)
García, María Cristina: Plagios (12)
García, Nelva Alicia: Poemas (10-11)
García Valdés: Alfredo: Poemas (4)
Garza Mercado, Ario: Prefacio (4)
González, Juan Francisco: Tres poemas mínimos (10-11)
Huerta, Andrés: Dos poemas (9)
Joyce, James: El santo oficio. Tr. de Horacio Salazar Herrera (2)
Langagne, Eduardo: Poemas (l)
Lugo, José María; Poemas (7)
Maluy Mijares, Lucía: Poemas (6)
Mandujano Guzmán, Jorge: Para peinar a una mujer blanca (3)
Martínez Sáenz, Ramón: Poema (4)
Meléndez, Guillermo: Estirpe de Leda (l)
Morejón, Nancy: Poemas (12)
Novaceanu, Darío: Mucho más tarde (7)
Noyola, Samuel: Sefiora del fuego (7)
Ortega, Arturo: Dos poemas (2)
Pérez Martínez, Herón: Siluetas (5)
Pisanty, Julieta: Poemas (7)
Rangel Domene, Ernesto: Si no hay amor (12)
Reyes Martínez, Alfonso: Poemas (7)
Roble, María del: Entre mis manos (9)
Ruiz, José Jairne: De la lógica como absurda forma de en la mente limhar el moho (9)
Salazar, Humberto: Poemas (3)
Salazar Ortiz, Horacio: Canción tardía para Marilyn Monroe (8)
Sexton, Anne: Remando. Tr. de Humberto Salazar (5)
Stoyanov, Rumen: Imitación de León Felipe. Tr. de Eduardo ~ e (8)
Supervielle, Jules: Sed buenos con el poeta. Tr. de Miguel Covarrubias (10-ll)
Villalobos, Jorge: Evidencia (8)
Villarreal, José Javier: Poemas (3)
Yáfiez, Ricardo: Cabeza romana (5)
Zambrano, Eduardo: Desde la piedra (6)
Zamora, Daisy: Para mi abuelo Vicente (9)
2 Prosa poética

Basabe, Heidi: Sobre educación sexual y otras ensefianzas (10.11)
Collado, Gloria: Textos de amantes (7)
Villarreal, Minerva Margarita: Poemas (5)

3. Narración
Hinojosa, Mario Anteo: Esa cosa peligrosa que es la prisa (10.11)
Hülsz, Leticia: Obsesión azul cristal (12)
León, Jesús de: Dos cuentos (5)
Quift.ónez, Isabel: Agujero (12)

C:Oml, Delia M.: Alfonso Reyes, Luis Leal y la lealtad a la cultura (12)
Flores, Clara Eugenia: Partes de teatro (2)
Galván, Delia V.: Andamo, huyendo Lola; madres e hijas perseguidas (10.11)
Hinojol!II, Mario Anteo: Monsieur Valéry (12)
Mejía Sánchez, Ernesto: Tres textos sobre Neruda (6) •
Meneses, Vidaluz: La literatura infantil en Nicaragua (9)
Villarreal, Minerva Margarita: Elena Garro y sus testimonios (3)

CRONICA / ENTREVISTA/ REPORTAJE

Arredondo, Carlos: Límites y contingencias: entrevista a Tomás Segovia (7)
Cerutti, Mario: Josep Fontana; conocimiento histórico y proyecto social (5)
Flores, Oara Eugenia: Diario mínimo del festival cervantino (l)
Mendirichaga, José Roberto: Entrevista a Eduardo Nicol (6)
Pedneault, Hélene; Marie Sabourin: ;Quién teme a Simone de Beauvoir? Tr. de Libertad González Hernández (12)
Salazar, Humberto: Nace organizacion de escritores (4)
Trevifto Castro, Javier: El drama de la provincia; hojas de diario (12)

DIBUJO / FOTOGRAFIA / ILUSTRACION

Canales, Enrique: Vifietas (12)
Estrada Bellman, Erick: Fotografías (1 y 5)
Jiménez, Aristeo: Fotografías (9)
López, Armando: Vifietas, de la serie Fobos (7)
Machuca, Mauro: Ilustraciones (3)
Pinoncelly, Salvador: Vifietas (4)
Rodríguez, Eduardo: Fotografías (2)
Salazar Herrera, Horacio: Vifietas (6)
Sánchez, Femando F.: Vifietas (10-11)
Uviila, Raymundo: Vifietas (8)

ECONOMIA / POLITICA/ EDUCACION
Arreola, Federico; Enriqueta Medina: ~e Ricai:do a Sraffa ~~~ . , .
Cerutti, Mario: Las relaciones tecnologia y sociedad; una v1S1on h1Stonca (3)
- : Frontera norte y mercado nacional a fines del siglo XIX (7)
Follari, Roberto A.: La crisis y la un."versidad latino3:"1ericana (5) .
.
.
García Ricardo; Chad Richardson: Los niños extran1eros como chivos expiatorios (7)
Gonzfilez Casanova, Pablo: No-intervención, autodeterminación y democracia en América Latina (9)
Guerra Borges, Alfredo: Variaciones sobre un tema de Kissinger (10-ll)
Infante, José María: Calidad de vida (2)
Laclau, Ernesto: Teoría marxista de la política (5)
Mussacchio, Humberto: Vigencia de Vasconcelos (2)
Ortega Suved_ra, Daniel:. Me~saje dura~te 1~ to~a de posesión presidencial (9)
Palacios Hemandez, Ben1amm: La nac1onahzac1on ef1mera (3~
Paoli Francisco J.: La UAM Xochimilco y su modelo alternativo (5)
Püieyro López, Alfredo: Diagnóstico de la universidad )atinoamericana (5)
, .
.
Pozas, María de los Angeles: El lenguaje y algunas teonas del desarroll~ en Amenca Latma (10-ll)
Richardson, Chad: Los refugiados centroamericanos en los Estados lÍmdos (7)
Rojas Sandoval, Javier: Estado y sociedad en Nuevo León (10-ll)
Sánchez, Juan Angel: Modelos alternativos al d~, la u~ersida~ latinoamericana (5)
Vilas, Carlos M.: Insurgencia popular y revo_I~c1on ~oc1al en N1~ar~a (9)
Villarreal, Minerva Margarita: La reproducc1~n soc1~ en el cap1tal1Smo (2)
- : Montemorelos, las mujeres y las agromdustnas (10-ll)

�~

l. Rescoldo

Guem Castro, Felipe: Delirio (10-11)
Padilla, Hugo: La antimetafísica de Alberto Caeiro (12)
•
· Zertuche, Francisco M.: El pensamiento materialista en la enseñanza de la literatura (9)

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o J. / be l~ ll ~

lfOosJ:..ºt11&gt;tl!,'1
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i"t

Arellano, Eduardo: La narrativa en Kátharsis y Apolodionis (6)
Bellinghausen, Hennann: Ser mero mero o no ser (6)
Brinclunann, Lutz: Charlas en pasado (3)
Contreru, Gabriel: Leer, diversificar (7)
Estrada Belhnan, Erick: Guillermo Maclean, fotógrafo de la versatilidad (3)
Franco Sáenz, Héctor: La educación superior en México (5)
Garza, Luis Lauro: La izquierda partidaria en México (l)
- : Toma y defensa de la palabra (3)
Gonzále-i Hemánde-i, Libertad: Fruta verde y sus frutos ¿verdes? (2)
Herrera, Leticia: Vírgenes consagradas y mujeres solitarias (2)
Hinojosa, Mario Anteo: Hall y su Breve historia (10-ll)
Mendirichaga, José Roberto: El formalismo ruso (4).
Mijares, Silvia: El juego y la filosofía (l 2)
O'Ward, Aída: El saber y el poder (5)
Pére-i Martíne-i, Herón: Sobre El concepto de universidad (5)
- : Religión, política y demagogia (7)
- : Del rito a la maquinación; la actividad política del Vaticano (8)
Salazar Hwnberto: La poesía en Monterrey; los libros de 1981 (l)
-: El comunismo en la encrucijada (6)
- : Voto por la presencia (7)
Salazar Herrera, Horacio: Hacer olas (2)
Sául Reyes, Genaro: Precisamente erótica, femeninamente intensa (10-ll)
Villarreal, Minerva Margarita: Círculo del sueño (9)
-: Escrito en el tiempo (12)
Waldmann, Gilda: El amante (10-ll)

3. Región

Cerutt~ Mario: Burguesía regional, mercados y capitalismo (l)
Converso, Félix E.: Guerra contra el indio y gastos militares en Argentina (12)
Gamboa, Leticia: La huelga textil de 1918 en Puebla (4)
García Quintanilla, Alejandra; Raúl Murguía: El ejidatario henequenero, la tierra y sus dueños en Yucatán (7)
Maldonado, Horacio; Esperanza Uribe de Alanís: Nuevas estrategias en el trabajo educativo con niños (2)
Martín, José Luis: La CNT: Guerra, crisis y organizaciones de masas en España (5)
Miller, Hubert J.: La historia oral como instrumento de la historia chicana (6)
Pedrero Nieto, Gloria: San Cristóbal y Tuxtla, capitales de Chiapas en el siglo XIX (10-ll)
Pére-i Güel, Altagracia: El surgimiento de la sección 147 del Sindicato Nacional de Mineros (9)
Saragoza, Alejandro: La supervivencia de una élite porfirista (3)
Victoria, Nidia: Yucatán 1865-1910; colonización o importación de trabajadores (7)
Zúftiga, Víctor: La disociación: las relaciones entre la cultura escolar y la cul~a de los grupos marginados urbanos (8).
·(*) Los materiales correspondientes a la aección "Abanico" ap~en clasificados según su temL

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2. Seffas / Reseffas / Contraseffas

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SECCIONES FIJAS (*)

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�PRESENTACION
Deslinde, la Revista de nuestra Facultad, constituye la integración de muchas inquietudes y de muchas aspiraciones. Representa el intento por responder a un imperativo derivado de la índole de nuestro quehacer cotidiano, ya que resulta totalmente incongruente que el trabajo académico en las Ciencias Sociales y las Humanidades se efectúe sin el complemento esencial que es el trabajo editorial.

Ambicionamos cumplir con ella, y con el resto de nuestra acción editorial,
muchas metas: ser vehículo de difusión de los trabajos de nuestros alumnos, profesores e investigadores; retroalimentar su trabajo y convertir Deslinde en el medio
que vaya mostrando y demostrando la permanente mejoría académica de todos
nosotros.
Deseamos aportar elementos valiosos de discusión para los especialistas de
nuestra y de otras universidades; a los intelectuales mexicanos y latinoamericanos
dentro y fuera del país; pero también nos preocupa nuestro entorno más inmediato,
los no universitarios comprometidos en la búsqueda de expresiones culturales de
alternativas al estereotipo de cultura que nos dan casi todos los medios masivos.
Conocemos y hemos experimentado todas las dificultades que impiden un trabajo editorial constante en periodicidad. Otras publicaciones nuestras en el pasado
han tenido un destino poco deseado. A pesar de ello, Deslinde es un nuevo punto de
inicio para una nueva época de trabajo editorial, con el que confiamos ir cumpliendo lenta pero consistentemente todos y cada uno de nuestros objetivos. Sabemos
que nuestros lectores nos irán indicando cuáles hemos cumplido y cuáles quedan
como reto por alcanzarse.
Lic. Juan Angel Sánchez Palacios

�SUMARIO

UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
RECTOR: Dr. Alfredo Piñeyro Lopez
SECRETARIO GRAL.: lng. Orel Darío García

4

ORGULLO Y FURIA
Mahmud Darwish

FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS

5

DIRECTOR: Lic. Juan Angel Sánchez Palacios
SRIA. ACADEMICA: Lic. Aída O'Ward
SRIO. ADMINISTRATIVO: Lic. Herón Pérez
COORDINADOR EDITORIAL: Lic. José R. Mendirichaga

10

IDEOLOGIA Y CIENCIAS SOCIALES
Gabriel Vargas Lozano

POR GRAMSCI
Benjamín Palacios Hernández

14
22

POEMAS
Eduardo Langagne

24
30
REVISTA DE LA FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
NUMERO 1 / VOLUMEN 1 / AGOSTO DE 1982

Lic.
Lic.
Lic.
Lic.

Mario Cerutti
Miguel Covarrubias
Herón Pérez
Ricardo Villarreal

36

46

OFICINAS
Facultad de Filosofía y Letras,
Ciudad Universitaria, U.A.N.L.
Publicación bimestral
Precio del ejemplar: $30.00
Suscripción anual $150.00

EN LA LITERATURA

Antonino Carlos

51

LA POESIA EN MONTERREY: LOS LIBROS DE 1981
Humberto Salazar

LA IZQUIERDA PARTIDARIA EN MEXICO
Luis Lauro Garza

48

DISEÑO
Jorge Sposari

SOCIOLOGISMO Y FORMALISMO

POEMAS

39

Abraham Nuncio

Luis Lauro Garza Hinojosa
Alma Rosa Garza del Toro
Humberto Salazar

COMO HERMENEUTICA LITERARIA
Eugenio Coseriu

Francoise Perus

DIRECTOR

REDACCION

DIARIO MINIMO DEL FESTIVAL CERVANTINO
Clara Eugenia Flores

LA LINGUISTICA DEL TEXTO

32

CONSEJO EDITORIAL

EN TORNO AL PENSAMIENTO BARTHESIANO
Herón Pérez Martínez

ESTIRPE DE LEDA
Guillermo F. Meléndez

BURGUESIA REGIONAL, MERCADOS Y CAPITALISMO
Mario Cerutti

62

XXX ANIVERSARIO DE LA
FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS

En este número: Fotografías de la serie " Las Paredes Hablan"
de Erik Estrada.

�ORGULLO Y FURIA

IDEOLOGIA Y CIENCIAS SOCIALES
UNA HIPOTESIS SOBRE SUS RELACIONES POSIBLES

Mahmud Darwish
Oh patria, oh águila
que atraviesas los muros de mi celda
y clavas tu fiero pico
en mis ojos.
Todo lo que poseo en presencia de la muerte
es orgullo y furia.
.
He querido a mi corazón plantado como un arbol
y a mi frente nido de alondras.
Oh águila
indigno soy de tu ala encumbrada
mejor coronar~e en llamas.
Oh patria
nacimos y crecimos en tu herida,
y comimos la fruta de tus huertos
para atestiguar el inicio de tu aurora.
Oh águila reducida por tus injustas cadenas,
oh muerte legendaria antes buscada
tu fiero pico hundido está en mis ojos
como una espada ardiente.
Indigno de tu ala encumbrada
Todo lo que poseo en presencia de la muerte
es orgullo y furia.
(Versión del Inglés de
Abraham Nuncio).

Mahmud Darwlsh pertenece a la generación Joven de poetas palestinos. Ha defendido la causa relvl~dlcatorla de
su pueblo desde las páginas del periódico al-lttlhad, que editó en. ~alfa hast~ su partid_~ para ~g.1pto, Y en su
obra poética que ha merecido reconocimiento internacional (reclb10 un premio de la Umon Sovlet1ca en 1969).
Lo último que sabemos de él es que residía en Belrut.

Gabriel Vargas Lozano
INTRODUCCION
El tema de la ideología ha ocupado
un espacio Importante y significativo
en las controversias teóricas y politi·
cas de las últimas décadas.
Las causas de este hecho son innumerables, pero en términos generales
podríamos decir que atañen tanto a
un conjunto de fenómenos de orden
económico, político y social, como a
problemas de tipo interno que surgen de su compleja relación con la
ciencia (natural o social), la filosofía,
el arte, la política, la literatura y las
formas de conciencia y de comportamiento cotidianas.
¿Cuáles son las causas que hemos
llamado de tipo externo?

Lo mismo ocurre con lo que hemos
llamado, cuestiones de tipo Interno a
las formas culturales antes mencio•
nadas y que también enfrentan , en
su interior, problemas peculiares o
específicos, surgidos de su relación
con las ideologías. Mencionaré algunos de estos problemas al azar:

¿Cuál es la manera en que el arte o
la literatura reflejan el momento en
que surgen? ¿La ideología agota estos aspectos sociales o constituye
solamente un ingrediente entre otros?
¿Hasta que punto la dimensión ideológica puede o debe integrar un aná•
lisis estético de la obra?
¿La función de la filosofía se agota
en la ideología? ¿Cómo integra la
ideología a la filosofía y qué funciones cumple en su interior? ¿Cuál es
la relación entre filosofía, ideología y
ciencia? ¿Cuál es la relación entre fi.
losofía, ideología y sociedad?

En las últimas décadas de este siglo, a medida en que se van configurando nuevas etapas del capitalismo
y del socialismo, se han ido sucediendo una impresionante serie de acontecimientos históricos, que han dado
lugar a una profunda reflexión sobre
problemas relacionados con la ideología. Algunos ejemplos bastarán: la
utilización de la ciencia y la técnica
en la destrucción de la vida hasta al·
canzar niveles nunca imaginados en
la historia (desde Hiroshima a Viet
Nam; desde la contaminación hasta
la modificación irracional del medio
ambiente); la utilización de diversas
cl~ncias (de la psicología a la cibernetica) para la profundización de las
formas de enajenación humanas; la
confrontación política entre los sis·
temas sociales, cada uno de los cuales necesita, a su vez, complejos sistemas ideológicos que garanticen su
subsistencia y legitimación; y finalmente, aunque podríamos seguir
agregando nuevos elementos, la
renovación de las ideologias religlo•
sas, hecho que hoy ocupa la atención pública mundial.

¿Qué características tienen las ideologías pollticas? ¿A pesar de sus di·
ferencias, podría encontrarse un co·
mún denominador para los diversos
tipos de ideologías políticas? ¿Por
qué se considera que la ideología ju·
rídico-politlca es el sistema ideológi·
co fundamental del capitalismo? ¿Es
el dia-mat el sistema ideológico-filosófico-político del socialismo real?

La simple mención de estos fenómenos, nos puede dar una Idea de la
dimensión e Importancia del proble·
ma que examinamos.

¿Qué clase de ideología es la reli gión? ¿La característica central de la
religión es su referencia a un sujeto?
¿Cómo se interrelacionan una ideolo-

¿Cuál es la relación entre ciencia y
sociedad? ¿Hasta qué punto las condiciones de validación de la ciencia
están condicionadas también social·
mente? ¿Es la ciencia un producto
autónomo y por lo tanto ajeno a los
aparatos a través de los cuales se
produce y transmite? ¿El destino de
toda ciencia es convertirse en ideología teórica? ¿Existe una diferencia
entre ciencia natural y ciencia social
por su relación con la ideología? ¿La
intervención de la Ideología en las
ciencias es causa y signo de su retraso teórico?

(Primera de dos partes)
gía religiosa con una Ideología política? ¿Qué son los aparatos ideológicos
de Estado y cómo funcionan?
La contestación a este juego de
preguntas y a muchas otras más que
pudieran surgir, no puede hacerse ya,
como ocurrió durante un buen tiem. po, en términos generales. Los estudios realizados por autores procedentes de diversas latitudes, escuelas o corrientes de pensamiento, nos
permiten distinguir no sólo diversos
enfoques, sino inclusive, diversos tipos de solución para cada problema
particular. Esto puede desprenderse
del estudio de las obras de autores
como Lenk, Kuhn, Mannheim, Geiger,
Lukács, Kolakowsky, Althusser, Cang•
hilhem, Goldmann, Merton, Lecourt,
Thackray, Pécheux, Poulantzas, Laclau,
etc., etc. Es por ello que al abordar el
tema de la ideología en sus relaciones con las ciencias sociales, debemos tener presente que no hay sólo
un tipo de ideología sino diversos
sistemas ideológicos, y que, de igual
manera, cada ciencia social (la eco•
nomía, la política, la sociología, la
psicología, la historia, la antropología, etc.) tiene problemas específicos
relacionados no sólo con la etapa
que cumplen en el proceso de constitución como ciencias, sino también
con la forma especifica en que abordan su propia área de conocimientos
o su propio modo de interrelacionarse con las otras disciplinas. Esto no
quiere decir, desde luego, que en su
relación con la ideología, las ciencias
sociales no tengan características
comunes (lo que constituye el objetivo de este trabajo) pero creemos que
no pueden suprimirse estas diferencias, en aras de una caracterización
global.
Finalmente anotaremos que en las
siguientes lineas queremos articular,
aunque sea en forma inicial, una proposición sobre las relaciones posibles
entre las ideologías y las ciencias sociales, con el objetivo de buscar un
punto de discusión con los especialistas de la materia.
UI

�PROBLEMAS DE DEFINICION
Ahora bien, no podemos abordar
el problema sin antes partir de una
exposición (necesariamente esquemática) de las diferentes teorías que se
han ofrecido sobre la ideología y de
sus dificultades fundamentales.
Partamos del hecho de que no existe una teoría de la ideología aceptada universalmente y que, por el contrario, aún dentro de una misma corriente de interpretación, nos encontramos diferencias que muchas veces
son irreductibles. Un ejemplo de ello
seria lo que ocurre en el marxismo,
en donde para algunos autores, la
ideología tiene la característica fundamental de ser una representación
necesariamente falseada; para otros,
en cambio, sostener dicha concepción equivaldría a elevar a rango universal, a un tipo especifico de la ideología: la de la clase burguesa. Este
ejemplo no sólo refleja las normales
contradicciones que puede haber en
el seno de cualquier corriente, sino el
estado de discusión en que se encuentra el problema de las ideologías.
Anotemos también un dato central:
toda concepción de la Ideología Implica necesariamente una forma de
concebir, y muchas veces con una
consecuencia lógica, a la fllosofia, la
política, la ciencia y la sociedad. De
tal modo que al abordar las teorías
respectivas, tendremos presentes
estas Implicaciones.
Pero antes de realizar la exposición
anunciada de las concepciones más
Importantes que se han dado en torno a la ideología, hagamos una brevísima referencia histórica.
Desde un punto de vista histórico
podemos distinguir cuatro etapas en
la formación del campo problemático
de la ideología:
1. La concepción de Bacon, quien
en 1620 desarrolló su teorla de los
ldolos como un paso necesario para
la exposición de su teoría de la ciencia. En Bacon se inicia toda una línea
10 que permanece hasta la actualidad,

cuando se distingue entre ideología
(sistema de velos que dificultan el
conocimiento de la realidad) y ciencia.
2. La concepción de Helvetlus y
Holbach, quienes encontraron un
nuevo sentido de la Ideología, al estudiar un cierto tipo de prejuicios religiosos sostenidos por razones políticas.
.3. La concepción de Destutt de
Tracy, para quien la Ideología era
una doctrina general de las Ideas y
consideraba que era "una parte de la
zoología, pero que es sobre todo en
el hombre, en donde esa parte era
Importante y merecía ser profundizada" ( 1). Destutt consideraba a la ideología en forma positiva y en su acepción más amplia, como un sistema
de pensamiento que debería constituir la nueva concepción que necesitaba la sociedad francesa después de
la Revolución de 1789. La concepción
de Destutt dió origen, a su vez, a la
critica de Napoleón, quien consideró
a la ideologfa como una especulación
abstracta divorciada de la realidad,
volviendo así a la concepción negativa que había predominado años antes.
4. La cuarta etapa está constituida
por la teoria de Marx y Engels. Ya he
tenido oportunidad de referirme a los
complejos problemas que suscita la
concepción de Marx a este respecto y
de sus diferencias con Engels (2). Es
por ello que aquí trataré de definir,
en forma sintética, en qué consiste, a
mi juicio, la aportación de aquél autor revolucionarlo a la constitución
de una teorfa de las ideologías:
a. En la teoría de Marx confluyen,
como estudia Barth en su ya clásico
libro Verdad e ldeologla, todas las
concepciones de la ideología que
hemos mencionado. En La ldeologla
Alemana se deja sentir la influencia
de Bacon, Helvetius y Napoleón, entre otras.
b. En esa teoria no existe una concepción acabada de la ideología pero
si se establecen las bases para su
con formación.

c. Marx no concibió nunca a su
obra como ideología pero debido al
desarrollo semántico del concepto al
que él mismo contribuyó. puede decirse que su teoría se encuentra vinculada en forma compleja con la
ideología.

rrollado una teoría de la ideología, su
obra es, en este sentido, el punto
obligado a partir del cual se desarrollan las más diversas corrientes.
Esta es la razón por la cuál deben ser
est~~iadas profundamente sus propos1cIones en este sentido.

d. Marx delineó en su famoso prólogo a la Contribución a la economla
polltlca, la tesis de que la sociedad
estaba constituida por lo menos por
tres estructuras: la económica, la jurídico-política y la Ideológica. En El
Capital, demostró que estas esferas o
estructuras no eran independientes
sino que estaban relacionadas en
forma compleja, pero al quedar incompleto su estudio del modo de
producción capitalista, quedó planteado el problema de cómo se encontraban interrelacionados los sistemas
Ideológicos con la esfera de lo económico y de lo político y asimismo el
problema de qué función cumplían.
En este asunto consideramos que
Marx no concebía a la ideología sólo
como expresión o efecto, sino también como Intervención y eficacia.
Creo que existe un profundo equivoco
al considerar que lo económico está
separado de lo jdeológico y lo político, como lo hacen algunos Intérpretes de Marx.

CORRIENTES Y PROBLEMAS
FUNDAMENTALES.
A partir de la obra de Marx, se han
desarrollado hasta la fecha por lo
menos cinco lineas teóricas sobre el
p_r?blema de la ideología: la concepc~on marxista, la sociología del conocimiento o de la ciencia, la positivista, la funcionalista y la semlológica.
Cada una de ellas se interrelaciona o
entrecruza con las otras. Aquí solo
haremos referencia a las tres primeras.

e. En la obra de Marx, es decir a lo
largo de su evolución, podemos registrar diversos problemas relativos a la
Ideología. Estos problemas son: la
constitución de la ciencia (el materialismo histórico, a partir de la crítica
a la Ideología, el neohegellanlsmo,
las filosofías de la historia); la función
de la superestructura ideológica en el
seno de la sociedad; el problema del
carácter dominante de una Ideología; ,
los sistemas Ideológicos del capita·
lismo, a los cuales se integran los
conceptos de enajenación, forma
aparencia! y fetichismo; la función
ideológica de la ciencia y la función
critica-política de su propia teoría,
entre otros.
Concluyamos que Independiente·
mente de que Marx no hubiera desa·

LA CONCEPCION MARXISTA.
R~sulta extraordinariamente dificil
r~allzar en algunas líneas una síntesis de todas las posiciones que se
han dado en el marxismo en torno a
la Ideología. Este ha sido un tema
obligado para Lenin, Gramscl, Trotsky,
Rosa Luxemburgo, Korsch, Lukács
Althusser, Poulantzas, Lenk, Engels:
Marcuse, Schmidt, Fromm, Garaudy,
Goldmann, Hahn, Kofler, Markovlc,
Schaff: P~trovlc, Godelier, Chatelet,
Collett1, Sanchez Vázquez, J.M. Vlcent,
Lecourt, etc., etc.
Me _limitaré pues a mencionar tres
posiciones que me parecen importantes y actuales:
En primer término, la posición de
Louis Althusser. Para Althusser exis~en, en _última instancia, dos tipos de
ideol~gias_: las teóricas (vinculadas a
las cI_encIas en la medida en que
constituyen su pasado) Y las prácticas, que tienen su campo de acción
en lo social.
El tema de la ideología está presen~e en toda la obra de Althusser y en
esta experimenta una evolución que
es necesario considerar, pero si nos
concentramos en sus ensayos titulados Pr&lt;ictlca teórica Y lucha Ideológica
y Aparatos Ideológicos de fstado (in-

cluyendo la Nota aclaratoria Incluida
en l'jueuos escritos) podemos extraer
las siguientes notas características
de la ideología: las ideologías son sistemas de representaciones difundidos
en todo el cuerpo social, divisibles en
dominios distintos; que se manifiestan en formas Inconscientes o alta~ente sistematizadas; que están destinados a asegurar la dominación de
una clase sobre las otras; que son necesariamente falsos (.3); que representan la relación imaginaria de los individuos con sus condiciones de existencia; que tienen una existencia
material y por tanto se muestran a
través de ritos, signos, gestos o aparat_os; que son constituyentes de la
pr~ctlca y que existen por y para
suJetos.
La concepción de la Ideología en
Althusser es suficientemente conocida. Sus temas básicos son los de: la
oposición entre la ideología y la clenci a; la Ideología espontánea de los
científicos; la concepción de la filosofía como Ideología; las supervivencias
Ideológicas en el seno de la teoría;
los aparato~. ideol.ógl~os de Estado y
la concepc1on de la ideología como
material.
La segunda posición que puede ser
destacada es la opuesta al planteamiento althusserlano: la de Adam
Sc~aff. Para Schaff, pueden dlstingu1rs~ por su definición, tres grupos
tlpologicos de Ideologías: las genéticas, que se definen por su origen;
las estructurales que se definen por
el tipo de proposiciones que la constlt~yen; y las funcionales, que se
definen por la función que cumplen
en el todo social.
P~ra Schaff, la ideologfa está constituida por "los puntos de vista basados en un sistema de valores y relativos a los problemas planteados por
el ~bjetivo deseado del desarrollo
social; puntos que determinan las actltu~es de los hombres, o sea su disposición para adoptar algunos comportamientos en situaciones determinadas y su comportamiento efectivo

en las cuestiones sociales. También
-sigue diciendo Schaff- se puede
dar una formulación genético-funcional a esta definición: yo entiendo por
Ideología, las ideas sobre los problemas planteados por el objetivo deseado de desarrollo social, que se for. man sobre la base de determinados
intereses de clase y sirven para defenderlos" (4).
En sus obras, Schaff estudia fundamentalmente dos tipos de ideología:
las ldeologfas de la clase burguesa
que son necesariamente falsas en
cuanto buscan legitimar un estado de
cosas y la Ideología de la clase prole~rla que basada en una teoría científica, busca su transformación y por
tanto, no necesariamente tiene que
ser falsa.
Schaff ha trabajado además sobre
los temas de la definición de la ideología, la relación positiva entre la
Ideología y la ciencia, la relación entre la ideología y lenguaje y la función de los estereotipos .
Aprovechemos este espacio para
decir que, en la misma línea de
responder a la vinculación positiva
entre la ldeologfa y la ciencia social
se encuentran las tesis de Adolfo
S_án~hez Vázquez quien parte de la
sIgu1ente definición: "La ideología es;
a) un conjunto de ideas acerca del
mundo y la sociedad que: b) responde a intereses, aspiraciones o ideales
de una clase social en un contexto
social dado y que: c) guía y justifica
un comportamiento práctico de los
hombres acorde con esos Intereses
aspiraciones o ideales" (5).
'
Sánchez Vázquez ha expuesto su
concepción de la relación entre Ideología y ciencia social en su ensayo titu lado La ldeologla de 'neutralidad"
Ideológica' .~n las ciencias soclalelS y
su concepc1on sobre la relación entre
Ideología y filosofia en su trabajo denominado "f'llosofla, ldeologla y sociedad.
La tercera posición que destaca en
el marxismo es la concepción de Anton lo Gramsci. La concepción de la ..,

�Ideología en este gran autor revolucionario está vinculada a toda su teoría política y por tanto es extremadamente rica y compleja. Tratemos de
hacer una mínima síntesis, como en
los casos anteriores: para Gramscl ,
como expresa en su libro fl materialismo histórico y la filoso/ta de Benedetto Croce, "la Ideología es " una concepción del mundo que se manifiesta
Implícitamente en el arte, en el derecho, en la actividad económica, en
todas las manifestaciones de la vida
Individual y colectiva " (6). Esta concepción del mundo se expresa en diferentes grados: desde el folklore
hasta la filosofía pasando por el sentido común y la religión .
La Ideología pertenece, para Gramscl, a la sociedad civil, es decir al
lugar en que se da la lucha por la
hegemonía cultural , en la que a su
vez se expresa la hegemonía política.
La sociedad civil Incluye: a) la ideología de la clase dirigente; b) la concepción del mundo que abarca a
todas las clases y en la cuál se expresa la anterior; y c) la dirección ideológica que incluye la ideología propiamente dicha, la estructura Ideológica
(organizaciones que crean y difunden
la ideologia) y el material ideológico.
Para Gramscl, la filosofía es la forma más alta de la Ideología y tiene la
función de conservar la unidad del
bloque social en este aspecto. El
marxismo en este sentido es la Ideología de la clase proletaria que debe
Implantar su dominación política e
Ideológica. En este sentido es una
filosofía de la praxis.

C0

Hasta aquí retengamos lo siguiente:
en el marxismo se presentan, como
dificultades fundamentales a) la concepción de la Ideología como necesariamente falsa; b) la relación entre
ideología y ciencia; c) la relación entre Ideología y filosofía; d) la relación
entre Ideología y política.
LA IDEOLOGIA EN LA SOCIOLOGIA
DEL CONOCIMIENTO.
Declarando haberse inspirado en
Marx, pero realizando a la vez la

critica de que el autor de fl Capital
vló la paja de la Ideología en el ojo
ajeno pero no la viga en el propio ,
Karl Mannheim desarrolló también su
concepción de la Ideología.
El propósito de Mannheim fue el de
establecer una relación entre conocim lento y posición de clase, para
caracterizar a las ciencias sociales
como condicionadas históricamente.
En su clásico trabajo titulado Ideologia y Utopta cuya primera edición
data de 1929 (Bonn) y su re-edición
de 19.36 (Londres) sostiene que existen dos significaciones distintas y
separables de la Ideología: la particular y la total. La acepción particular
implica una deformación más o menos consciente de la situación real,
cuyo conocimiento verdadero no
estaría de acuerdo con los propios Intereses de quien la sostiene. Por tal
motivo, dicha Ideología considera
que son falsas las opiniones del contrario pero no la suya. La concepción
total, en cambio, capta como falsa no
sólo la opinión Individual sino la de
una época o un grupo social concreto poniendo en duda su concepción
del mundo.
Mientras la particular lleva a cabo
un análisis psicológico, la total describe objetivamente, en un nivel noológico, las diferencias estructurales
del espíritu que operan en diferentes
marcos sociales.
Mannhelm además considera que
existe una formulación especial y una
general de la Ideología . La especial
es cuando se analiza la estructura
del espíritu del contrario. La general
cuando se somete a análisis, también
los propios puntos de vista.
La acusación que realiza Mannhelm
a Marx es equivocada por diversas razones. En primer lugar, Marx no considera que el conocimiento se reduzca a una posición de clase. En segundo, parte de una concepción de la
ideología que en su sentido especial
implica una acepción negativa (más
tarde daremos los argumentos en

contra de esta acepción). En tercer
lugar, Marx no establecía una relación directa entre Ideología y conocimiento. Esta posición conduce a
Mannheim a una contradicción entre
su relativismo y su relacionismo. En
cuarto lugar, Mannhelm no realiza un
estudio detallado de las paradojas
presentes en la obra de Marx en relación a este concepto.
Por otro lado, el autor de los fnsayos sobre la soclologta del conocimiento considera que mientras la
ideología implica un punto de vista
necesariamente parcial y por tanto
falso, la utopía es el concepto opuesto ya que designa " aquellas orientaclones que trascienden la realidad y
que, al informar la conducta humana,
tienden a destruir, parcial o totalmente, el orden de cosas predominante en aquel momento" (7). Desde
una concepción más amplia de la
ideología, no veo razón para que la
utopía no sea considerada también
como ideología.
LA CONCEPCION POSITIVISTA DE
LA IDEOLOGIA.
Llamaremos positivista a aquella
concepción de la ideología y de la
ciencia que sostiene, por un lado,
que la ideología es lo opuesto a la
ciencia y por otro, que la ciencia sólo
puede definirse mediante criterios intrateóricos. Esta posición tiene como
representantes a autores como Com·
te, Durkheim , Pareto, Mosca, Geiger,
y Weber, entre otros.
Expondré en forma breve la tesis
de Geiger y haré sólo una referencia
a Weber, para no alargar lnnecesa·
riamente la presentación de las posiciones y por tanto, no aplazar las
conclusiones que deseamos extraer
para cumplir nuestro objetivo.
Para Th. W. Geiger " Las Ideologías
son ideas o series de ideas que no
corresponden con la realidad " (8). Na·
turalmente, no todas las Ideas que
no corresponden a la realidad son
ideologías y es por ello que Geiger
nos ofrece datos complementarios: a)

son ideas falsas; b) se oponen al
conocimiento c) descansan en juicios
de valor y por tanto, en última instan~ia, en una relación afectiva pri maria entre el hablante y el objeto; y
d) se presentan como teoría cuando
en realidad no lo son.
. Para Geiger, las ideologías son
siempre falsas. Hablar de ideologías
falsas constituye una tautología. y si
son falsas constituyen el justo opuesto a la ciencia.
Por su lado, Max Weber considera
también al Juicio de valor como la

proposición típicamente Ideológica.

Es por ello que una de las tareas fun -

mas e ideales, con el fin de derivar
de ellos unas recetas para la praxis"
(9).

damen.ta!e~ de la ciencia es distinguir
entre Ju1c1os de hecho y juicios de
Hasta aquí la exposición de alguvalor, entre lo político y lo científico,
nos
de los puntos más importantes en
entre lo ideológico y lo teórico. Este
es el sentido último de su teoría de la co.n_cepción de la ideología y en la
la " libertad de valoración" o uertfrel- relac1on entre ideología y ciencia. Pa. semos ahora a establecer, sobre la
helt.
base de lo anterior, algunos de los
En su ensayo titulado La objetivi- el~mentos fundamentales que, desde
dad del conocimiento en las ciencias m1 punto de vista, deben constituir
Y la poltt/ca sociales dice: " Una cien- una futura teoría de las ideologías.
cia experimental nunca podrá tener las notas de este trabajo aparecen en /a
por tarea el establecimiento de nor- segunda parte del mismo.

�POR GRAMSCI

Benjamín Palacios Hernández
"fstoy obsesionado (fenómeno, supongo, caracterlstlco de los presos)
por la siguiente Idea: que habrla que
hacer algo für ewig (1), según una
compleja concepción de Ooethe que,
según recuerdo, atormentó mucho a
nuestro Pascoll" .
Antonio Oramscl

Hace 45 años, el 27 de abril de
19.37, apenas 6 dias después de abandonar la cárcel, murió el que ha
sido llamado -en una analogía no
totalmente justa- "el Lenin de Occidente" : Antonio Gramscl, fundador
del PCd'I y principal referencia teórica
de los comunistas Italianos.
Once años atrás, en 1926, se había
Iniciado el martirologio de Gramscl.
En noviembre 9 el Parlamento fascista Italiano anula los mandatos de los
diputados del Aventlno y de los diputados comunistas. Gramscl es detenido e Ingresa a la cárcel de Reglna
Coell, primer punto de su largo peregrl nar por diferentes prisiones del
régimen fascista.
Sometido a un aislamiento brutal,
impedido Incluso durante largo tiempo para escribir, sin atención médica
para su congénitamente lamentable
salud flslca, Gramscl se ve obligado a
luchar tambl~n contra el cerco tendido en torno a él por el fascismo italiano -cerco no sólo físico, sino
también, valga la expresión, Intelectual y cultural-, que pretendía " Impedir que su cerebro continuase funcionando" .
Y es éste el mismo Gramscl que
siete años más tarde, sin dientes, con
. Insomnios, trastornos digestivos, tuberculosis pulmonar, arterloesclerosls,
mal de Pott y abscesos, se niega a
hacer una petición de gracia al régimen, que la exigía para otorgarle la
libertad condicional.
Pero, además de ésa " ejemplar
historia de sufrimientos y resistencia
de ese pequeño, tullido y enfermo revol uclonarlo" (Hobsbawn) ¿Qué nos
ofrece Gramsci? ¿Quién es Gramscl
para nosotros?

ol'-4

Han quedado muy atrás los tiempos en que Gramsci era conocido tan
sólo como uno de los innumerables
mártires del movimiento comunista
internacional. Hoy Gramscl es uno de
los marxistas más leídos y mejor estudfados. Sobre su obra se ha escrito
una ingente cantidad de articuios,

ensayos y libros críticos o vulgarizadores.
El principal corpus de la obra de
Gramscl lo conforman el equivalente
de 4,000 hojas mecanografiadas de
sus Cuadernos de la Cárcel, editados
con ese nombre en 6 volúmenes; al
lado de esta monumental obra -verdadera refundaclón teórica, metodológica y filosófica del marxismo- , se
encuentra también la numerosa correspondencia mantenida desde prisión por Gramscl y editada con el título de Cartas de la Cárcel, " uno de
los trabajos más significativos de la
literatura italiana de los años veinte",
según Lynne Lawner, traductor al
inglés de las Cartas.
Al lado de los Quademl y las Lettere,
se encuentran los genéricamente
llamados " escritos políticos" de
Gramsci, que incluyen sus numerosos
escritos juveniles, procomunistas y
comunistas, artículos periodísticos,
ensayos cortos, etc. que van desde
sus tiempos de estudiante, su militancia en el PSI, los años como director y principal animador de L'Ordlne
Nuovo, hasta los primeros años como
dirigente del Partido Comunista de
Italia.
Hemos dicho que la comparación
de Gramsci con Lenin no es lo suficientemente precisa. Como toda
analogía, ésta también obscurece las
diferencias, las variaciones y los di·
versos grados de desarrollo, y asimismo las diferentes orientaciones o
"acentos" puestos dentro de la
multiplicidad de generalizaciones
teóricas y temáticas en el amplio
corpus del marxismo.
Para nosotros está fuera de discu•
sión que Gramsci es plenamente
comparable a Lenln. Pero también es,
en algunos aspectos, superior a él.
Verbigracia en el problema del Esta·
do. Aquí, los aportes de Gramscl -a
pesar de lo fragmentarlo y , en mu·
chos casos, de no ser ni siquiera ex·
plícltos- poseen, a nuestro parecer,
mayor valor heurístico, metodológico

e Incluso directamente político-práctico que la contribución -también
valiosa- de Lenin. (2).
En la tradición marxista, es la obra
de Gramsci una de las más innovadoras y multifacéticas, abarcando un
mayor número de direcciones y explorando campos poco incursionados,
hasta entonces, por el marxismo.
De las numerosas " aportaciones"
de Gramscl convendría -haciendo la
Inevitable concesión al espacio disponible- destacar aquí sólo dos:
1. La nueva y más amplia y totalizadora concepción de la política, rescatada de los marcos constrictores
del enfrentamiento entre las clases y
la " lucha por el poder", victima de la
slmpllílcaclón " marxista" de la " polftica práctica" (pragmática) separada
en compartimientos estancos de la
teoría, la " sociología" y el análisis de
las situaciones. Umberto Cerroni lo
señala puntualmente: "Gramsci representa indudablemente un vértice:
supera en riqueza de problemas teóricos y en aliento cultural a cualquier
otro marxista occidental del siglo XX.
logrando proponernos no ya solamente una temática basada en lo inmediato de la lucha polltlca, y por ello
en sus problemas de decisión , sino
también una serle de Indagaciones
fragmentarias, pero no innorgánicas,
sobre las Instituciones polltlcas ... de
Gramsci obtenemos por primera vez,
en suma, un planteamiento sistemático y general de los grandes problemas del Estado, del partido político,
de la naturaleza de la política, de la
relación fuerza-consenso, de la relación gobernantes-gobernados, de la
relación intelectuales-pueblo" . (.3).

corpora , " con plenos derechos ", la
sociedad civil.
Gramscl ha abierto para nosotros
nuevas vías, a partir de un eje maestro, de un concepto clave: el concepto (o mejor, la teoría) de hegemonía.
Es cierto que ésta no es una " invención " de Gramsci, que la encontramos ya -como concepto y teoríaen Lenin, principalmente en " Dos tácticas ... ", e incluso antes, en enero de
1905, a comienzos de la revolución
(4), y que también, ya en 1924, Stalin
y Bujarln utilizaban el concepto de
" hegemonía del proletariado" (la
" hegemonía leninista", decian ellos)
para combatir la teoría trotskiana de
la revolución permanente (5), pero lo
que en Gramscl encontramos es una
recreación-revitalización de este concepto, puesto en el centro de toda la
teoría marxista del Estado.
Conceptos y nociones clave en la
teoría gramsclana del Estado, de la
acción política y de las " vías" para el
acceso al poder, todas ellas girando
en torno al concepto de hegemonía,
son: guerra de movimiento y guerra
de posición, sociedad política y sociedad civil, las diferencias establecidas, en cuanto a estructura, conformación social, tradición cultural y organ izaclón estatal , entre Oriente y
Occidente, dominación (coerción) y
dirección (consenso), etc.

Aquí, la teoría se articula con la estrategia revolucionaria de partido y
clase: o bien guerra de movimiento
(estrategia de derrocamiento) o bien
guerra de posición (estrategia de desgaste). Partiendo de una terminología
y una " lógica" militar, Gramsci la
· " aplica" también al arte y la ciencia
de la política y estudia "el caso de
los estados avanzados, donde la
·sociedad civil ' se ha convertido en
una estructura muy compleja y ...
resiste las 'Incursiones· catastróficas
del elemento económico Inmediato
(crisis, depresiones, etc.). Las superestructuras de la sociedad civil
-continúa Gramsci- son como el
sistema de trincheras de la guerra
moderna. En la guerra, puede tener
lugar a veces un feroz ataque de artillería que parece haber destruido
todo el sistema de defensa enemigo y
sólo ha destruido de hecho la superficie externa del mismo; y, en el
momento de su avance y ataque, los
asaltantes se encuentran frente a
una línea de defensa todavía efectiva.
Lo mismo ocurre en política, durante
las grandes crisis económicas. Una
crisis no puede dar a las fuerzas atacantes la capacidad de organizarse
con fulgurante rapidez, en el tiempo
y el espacio; aún menos puede dotarlas de espíritu de lucha. Similarmente,
los defensores no están desmoralizados, ni abandonan sus posiciones, ni
siquiera entre escombros, ni pierden
la fe en sus propias fuerzas o en su
futuro. Las cosas, por supuesto, no
permanecen como estaban; pero desde luego que no se encontrará el elemento de rapidez, de ritmo acelerado,
de definitiva marcha hacia delante...
El último acontecimiento de este tipo
en la historia de la política fueron los
acontecimientos de 1917. Estos marcaron un punto de inflexión en la historia del arte y la ciencia de la politica" (7).

Gramscl parte de la redefinlción del
Estado (en contra de la simplificación
del marxismo de la Segunda Internacional) como " aparato de hegemonía"
(con sus fuertes diferencias, el " aparato ideológico" althusseriano de
nuestros días) y no como simple
máquina de dominación en manos de
una monolítica clase dominante para
Gramsci da, de esta manera, un
la
coerción de las clases subalternas.
suelo, un asidero estructural a la poEs decir, Gramsci llama la atención
lítica, dotándola al mismo tiempo de
sobre el elemento ideológico, sobre la
un amplio y sólido sustento filosófinecesidad para todo Estado -so
co, " sociológico" y, en última instanpena de sucumbir- de la dominación
cia, material. La politlca no encuenno solamente física, material, militar,
Al mismo tiempo, Gramscl establetra ya, como se pretendía, su campo
sino también ideológica, de un cierto ce la realidad contrastante entre
de acción exclusivamente en la socieconsenso adquirido por parte de los Oriente y Occidente en cuanto al desadad polftica, sino que a ésta se in- gobernados (6).
rrollo del Estado, el equilibrio entre :::

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sociedad política y sociedad civil y,
por tanto, la estrategia adecuada para el derrumbamiento del viejo orden:
o mediante el asalto frontal , o a través de una estrategia de largo aliento, de un complejo proceso de hegemonización.
" En Oriente, el estado lo era todo,
la sociedad civil era primitiva y gelatinosa; en Occidente existía una relación apropiada entre estado y sociedad civil, y cuando el estado temblaba, la robusta estructura de la sociedad civil se manifestaba en el acto.
El estado sólo era una trinchera
avanzada, tras de la cual habla un
poderoso sistema de fortalezas y casamatas; más o menos numerosas de
un estado al otro, no hace falta decirlo, pero precisamente ésto exigía
un reconocimiento exacto de cada
país individual" (8).
Lo que Lenin había planteado, con
sus propios términos y conceptos,
desde " La enfermedad In{anti/... ",
Gramsci lo reformula y reafirma: ha
terminado la época en que la guerra
de movimiento era la estrategia
" usual " y válida para los cambios
revolucionarios. Ahora (IY con cuanta
mayor razón en nuestros díasl) el Estado y la sociedad misma han adquirido una enorme complejidad.
Las Instituciones de la sociedad capitalista son una enorme red de " fortificaciones y casamatas" detrás de
los aparatos coercitivos del Estado
-por lo demás, mucho más poderosos y avanzados que a principios
de siglo; la dominación y el consenso
ideológico (la hegemonía de la burguesía) han adquirido un peso operante mucho mayor. Por lo mismo, el
movimiento obrero y las clases subalternas no pueden plantearse una
simple estrategia de asalto frontal ,
de " destrucción del Estado" sin tocar
aquella sólida malla y sin combati_r,
en el mismo terreno, la hegemonia
burguesa sobre sí mismos y sobre el
conjunto de la sociedad.

~

El Estado no es más -si alguna

vez lo fue- una simple máquina para
la dominación, la coerción y la violencia . Es hegemonla acorazada de
coerción.
2. Es sabido que Stalin (no tanto la
persona o "el sujeto", como el fenómeno y las condiciones históricas
que lo hicieron posible) contribuyó a
difundir y vulgarizar el leninismo;
pero al mismo tiempo éste sufrió un
proceso de ideologización y esclerosis. Y con él el marxismo todo.
En el stalinismo, la historia de las
ideologías ha conocido el más asombroso fenómeno de persistencia.
Mientras la pretensión de antistalinismo polltlco (y, con mucha menor frecuencia, teórico) funcionaba
en las palabras, el stalinismo sans
phrase operaba plenamente en la_s
cabezas, en los parámetros del analisis y en el marco conceptual del
mundo.
El fenómeno " negado" en la ingenua y conmovedora Intención, volvía
una y otra vez a reclamar, en los
hechos, sus títulos de supremacía
Ideológica.
El stalinismo no terminó con el XX
Congreso del PCUS, solamente adoptó
nuevas denominaciones: " leninlstas"
(es decir, los partidos comunistas, en
particular los descriptivamente llamados pro-soviéticos), maoístas, trotskistas e izquierdistas de todo color y
pelaje no han logrado escapar, más
allá de su autodenominación , a la
ideología y la práctica doctrinaria y
estéril. No en balde el stalinismo ha
sido, durante más de tres décadas, el
marxismo de la época. Los " viejos"
tuvieron ahí su (de) formación . Los
jóvenes la heredaron de sus mayores,
repitiendo -por una cierta uls lnertlae- las viejas verdades eternas,
manejando los mismos esquemas,
fórmulas y simplificaciones.
En aquella lucha tragicómica " contra " el fenómeno stalinista, hemos
visto desfilar en la historia multitud
de partidarios del socialismo tensionados en una empresa paradójica, a

contrapelo de sus propias intenciones: la guerra declarada a un enemigo con el cual se comparten las posiciones y características fundamentales. Es la lucha delirante y sin perspectivas contra un espejo. Los trotskistas (si puede cobijarse bajo una
misma denominación genérica a posiciones tan heterogéneas, encontradas y confusas) son un rotundo ejemplo. Ellos -cuya primera y gran víctima ha sido Trotsky- que han hecho
de " la lucha contra el stalinismo" su
razón de existir son, al lado de los
populistas maoístas con sus máximas y refranes de " honda" sabiduría
heraclitiana, los más conspicuos represen tan tes de la burda tradición
stalinista.
Contra este marxismo staliniano
(el marxismo de la uulgata, diría
Colletti) es que nos previene Gramsci.
En su obra -silenciada durante largos años por el " marxismo oficlal" encontramos los trazos nítidos y vigorosos del auténtico marxismo, el
antidogmático, el verdaderamente
creativo, apto para transformar el
mundo, pero capaz también de transformarse a sí mismo.
Son conocidas las deudas filosófico
-formativas de Gramscl con el idealismo (9) Italiano del ochocientos
-principalmente Croce y Gentile-,
del mismo modo que la influencia
ejercida en Marx y Engeis por Hegel.
Es sabido también que cierto marxismo cientiflcista (Aithusser y eplgonos)
se permitió llamar, en su ignara arrogancia, " izquierdistas teóricos" y
" marxistas hegelianos" a Gramscl,
Lukács y Korsch.
Pero es precisamente aquella procedencia o , en todo caso, la cercanía a
algunas corrientes del Idealismo lo
que, en el contexto, proporcionó a
Gramsci los elementos potenciales
para , digamoslo así, refrescar al
marxismo con aires nuevos, antidogmátlcos y antipositivistas, contra los
entusiastas de la ciencia científica
( 10). El marxismo no es una " ciencia"

entendida a partir del modelo de las
ciencias naturales sino, fundamental·
mente, una concepción del mundo,
científica en lo que cabe hablar de
ciencia en el terreno de lo social y lo
político.
Gramscl nos muestra también, vol viendo al Marx original -y a Engels y
Lenln también, hagámoslo explicito
para no herir ninguna susceptibilidad- que el marxismo no es, como
el doctrinarismo de todo matiz lo
quiere, un sistema de ideas apriorísticamente revolucionario, justo y
acertado, cuya validez se ubicaría
-por el sólo hecho de " ser marxismo" - en una categoría axiomática.
El marxismo se terrenaliza, no se encuentra en una suerte de status naturae lncorruptae o, como diría Bobbio,
en un estado de perpetua inocencia,
no manchado por el barro de la historia.
El marxismo (su mejor tradición ,
Gramsci incluido) nos ofrece las armas contra el " marxismo" . Habría
que retomarlas mediante un esfuerzo
de aprehensión y de voluntad autotransformadora. Este es pues nuestro
Gramsci. Nosotros reclamamos su
herencia.
NOTAS:
(1). Por siempre, para la eternidad.

(2). Es evidente que no se trata aqul de la
absurda e infantil pretensión de oponer
Lenin a Gramscl, tampoco de la aún más
pueril de decidir, a través de la ennumeración de los " tantos a favor" y los " tan•
tos en contra", quien es " mejor". Se trata
por el contrario de diferenciar y localizar
" lo valioso" y lo válido de las diversas
obras, así como de explicar los alcances
-pero también las limltaclones- de los
aportes de tal o cual " teórico", a partir
del famoso contexto histórico y de la concreta realidad social-nacional en que cada
uno se Inserta. Por otra parte, es obvia la
necesidad, polltlca y teórica, de romper
con una vieja tradición de cierto marxls•
mo que ha logrado plasmar la ficción de
una armonía y de una no-contradlctorle•
dad (plenamente adlaléctlca y muy poco
marxista) entre las obras de los "clásicos".

(3). Cerronl, Umberto, Teorla y polltlca del
socialismo, ediciones Era, México, 1976,
p. 149.
(4). " Desde el punto de vista proletario, la
hegemonla pertenece en la guerra a quien
lucha con mayor energía que los demás,
a quien aprovecha todas las ocasiones
para asestar golpes al enemigo, a aquél
cuyas palabras no difieren de los hechos y
es, por ello, el gula Ideológico de la democracia y critica toda ambigüedad" (subrayados nuestros), V.1. Lenin, Obras Escogidas en 12 tomos, Editorial Progreso, Moscú, 1975, t.11, p.400. También: " si en los
dirigidos falta conocimiento y dlscl plina
bastante, (la dirección) puede tomar los
caracteres de la dictadura", citado por
Kautsky en Terrorismo y Comunismo, edl·
clones Júcar, España, 1977, p. 121.
(5). Cfr. Ch.Bucl-Glucksmann, Oramscl y el
Estado, Siglo XXI editores, México, 1979,
p.222.

(6). " Estamos siempre en el terreno de la
Identificación de Estado y gobierno, Identificación que es Justamente una representación de la forma corporatlvo-econó·
mica, es decir, de la confusión entre sociedad clvll y sociedad politlca, porque es
necesario señalar que la noción general
de Estado comporta elementos que hay
que relacionar con la noción de sociedad
civil (en el sentido en que podríamos decir
que Estado • sociedad pol ítica +
sociedad civil, es decir, hegemonla acorazada de coerción) " citado por Ch .BuclOlucksmann, en lbid, p.93.
(7). Notas sobre Maqulauelo, sobre polltlca
y sobre el Estado moderno, Ed. Juan
Pablos, México, p. 94
(8). lbld. p. 96.

(9). Valdría la pena precisar este concepto,
tan maltratado como el de " materialismo" .
Nos atenemos aqul a la concisa acepción
hegeliana: " El idealismo de la filosofía
consiste únicamente en ésto: no reconocer lo finito como un verdadero ser" (0.W.
F. Hegel, Ciencia de la lógica). Es decir,
para el idealismo lo finito es no-ser, solo lb
infinito es. El idealismo atribuye el ser al
Espíritu, a Dios, negando al mismo tiempo
que las cosas y el mundo finito posean
una verdadera realidad.
( 10). La discusión en curso -y ya viejaal interior del marxismo sobre los aportes, el equilibrio y la Jerarqula del materialismo y las corrientes " filo-idealistas"
ha conocido momentos b rillantes. Los
" historicistas" (real o pretendldamente
gramsc lanos) Italianos, Lefebvre, Alt·
husser y, con mayor precisión teórica y
rigor filológico que éste último, Della
Volpe (Rousseau y Marx) y Lucio Colletti,
etc., son algunos nombres de uno y otro
" bando". Esta es una discusión que escapa a las posibilidades de este artículo.
Para no hacernos suspectos de " idealismo" y sólo para precisar nuestra afirmación, Invocamos al Marx " hegeliano":
" El defecto fundamental de todo el materialismo anterior -incluido el de Feuerbach- es que sólo concibe las cosas, la
realidad, la sensorledad bajo la forma de
objeto o de contemplación. pero no como
actluldad sensorial humana, no como
pr.ictlca. no de un modo subjetluo. De
aquí que el lado activo fuese desarrollado
por el Idealismo (subrayados nuestros),
por oposición al materialismo, pero sólo
de un modo abstracto, ya que el idealismo, naturalmente, no conoce la actividad
real, sensorial, como tal. .. " 1 • Tesis sobre ¡..,¡
feuerbach.

t11

�EN TORNO AL PENSAMIENTO
BARTHESIANO

Herón Pérez Martínez
"La única pasión de mi vida ha sido
el miedo" , declaraba Roland Barthes
al recoger como epígrafe de su libro
fl placer del texto las anteriores palabras de Hobbes. De hecho la especulación bartheslana ha estado perma·
nentemente emblematlzada por el
miedo: miedo a la fácil comprensión
y al encajonamiento, miedo _d e ser
encerrado en una imagen estereotipa·
da y estéril, miedo a un embalsamamiento precoz y a una monumentalización pública. Esta advertencia hace
temerario cualquier intento de presentar sumariamente el pensamiento
barthesiano. A causa de este temor,
el mismo Barthes decide en 1974 publicar un libro que tituló Roland Barthes por Roland Barthes. Dada la Importancia de la figura bartheslana en
la constitución del pensamiento con·
temporáneo pretendo, en este ensayo, atravesar la barrera de la cordura
para intentar una formulación sintéti·
ca del pensamiento barthesiano como
su contribución y cuota al pensamiento contemporáneo.
Cabeza de fila del estructuralismo,
Roland Barthes ocupa, en el ámbito
de una " antropología histórica" y ,
señaladamente, de la crítica literaria,
un lugar análogo al de Levi-Strauss
en la antropología estructural o al de
Lacan con respecto al psicoanálisis.

;!;

En la década de los 60, se puso al
frente de un grupo de gente Joven ,
escritores preocupados a la vez por
la crítica y la teoría literaria, que
constituyeron el movimiento conocl·
do como el "formalismo francés" o la
"nouvelle critique" . El grupo Incluía
poetas, novelistas y filósofos algunos
de cuyos miembros destacarían des·
pués con luz propia como Todorov o
Julia Kristeva , esposa del novelista
Phllipe Sollers, también miembro del
grupo.· En sus orígenes, el acercamiento a lo literario arranca de las
proximidades del movimiento, aún
insuperado, denominado " formalis·
mo ruso " difundido en Occidente,
sobre todo, por el aún vigente libro
de Victor Erllch fl formalismo ruso,

por los trabajos de Roman Jakobson,
introductor de los postulados formalistas en el campo de la lingüística y
miembro fundador del movimiento y
los trabajos de algunos miembros in·
signes del mismo formalismo francés
como Todorov. Poco a poco las concepciones sobre la teorla del texto se
van modificando hasta agrupar en
torno a sí una serie de problemas del
conjunto que se denominaría "semló·
tlca" y que lograría, en el grupo, un
significativo desarrollo teórico-práctico, como en el caso de los trabajos
de Grelmas, por ejemplo.
Remontables a 1942, los primeros,
los trabajos de Barthes tienen una
apariencia polifacética: crítica literaria, crítica del arte, el texto, la moda,
el mito, la semiología, la retórica, antropología, etc., todos, sin embargo,
revelan un subterráneo afán de descodificación o de denuncia. Barthes
concibe la cultura, con todos sus
elementos, como un mundo de ropajes que solapan realidades de lo más
diverso: la semiótica es un aprender
a leer textos estructurados con los
más diversos elementos, alimentados
por los más variados contextos: Barthes concibe la " cultura " como un
conjunto de sistemas semióticos cuya lectura es como la entrada a un
inframundo. Partiendo del concepto
de signo saussureano, de tipo binario,
se lanza a conquistar los mundos de
otras escrituras: el significante es
espacio abierto, es posibilidad de recepción, es la constante; el significado, en cambio, es humanismo, es
perspectlca, es una variable. Este es
el sentido de su " teoría del texto", de
su " semiología" , su " análisis estruc·
tural del relato", sus " mitologías", su
añoranza por la retórica, etc.: la " cul·
tura " es un "imperio de signos", un
mundo de escrituras, donde cada
territorio es sólo un texto, como " el
sistema de la moda".
Uno de los principales problemas
que ha tenido que enfrentar la semiótica , en sus diferentes intentos por
constituirse, ha sido el de encontrar

un modelo para el signo que le permita estudiar la variada fenomenología del signo en los distintos sistemas semióticos. Desde Hjelmslev
(1971), todos los Intentos de estudio
sistemático de la fenomenología del
signo parte del concepto saussureano
de signo: esquema binario con un
significado de entidad más o menos
psíquica, y un significante en el
ámbito de lo fenomenológico, y una
reducción de los fenómenos semióticos al ámbito de la denotación, la connotación y metalenguaje.
Barthes (1961a) se adhiere, fundamentalmente, a este modo de enfren·
tar la fenomenología del signo. La
descodiflcaclón es, entonces, entendi·
da por él como un proceso de desmontaje (lectura) de sistemas de
significación cuya bllateralidad reciproca (denotación) se densifica , ya
sobre el significante (connotación),
ya sobre el significado (metalenguaje).
El primero de estos sistemas se
gesta sobre el lenguaje ordinario y es
característico, por ejemplo, de las,
elaboraciones literarias: " el porvenir
pertenece sin duda a una linguistica
de la connotación, dice Barthes (1961:
6.3-64), pues a partir del sistema prl·
mario que le brinda el lenguaje hu•
mano, la sociedad desarrolla, sin
cesar, sistemas de sentidos secunda·
rios, y esta elaboración, ora manifies·
ta, ora enmascarada, racionalizada,
se encuentra muy cerca de una ver·
dadera " antropología histórica".
De acuerdo con la sistematización
que nos hemos propuesto rastrear en
el pensamiento barthesiano nos refe·
rimos, en primer lugar, a su concep·
to de semiología en donde estudia·
remos su teoría del mito. En segun·
do lugar nos referimos a su teoría del
texto en donde ubicamos su teoría de
la critica y su " análisis estructural
del relato" .
l. LOS FUNDAMENTOS DEL ANALISIS
SEMIOLOGICO
1.1 La reflexión teórica

La obra más explícita sobre el pen·

samiento semiológico barthesiano es
La semlologla (Barthes, 1961a). Los
elementos de la reflexión bartheslana,
al respecto, se pueden expresar por
los siguientes aforismos:
1) La semiología está aún por cons·
trulrse.
2) Es edificable a partir de concep·
tos linguisticos, entendidos como
haces de posibilidades y de obstáculos, considerados apriori como válidos
para otros sistemas de signos.
.3) Con respecto a la oposición saussureana lengua-habla, Barthes hace
un recorrido por los ropajes que ha
vestido la pareja a partir de Saussure
en la que no están incluidos algunos
estudios importantes (Coseriu 1962 y
197.3) ya publicados desde 1952: y
menos, por obvias razones, los desarrollos de la denominada " linguistica
del texto" . En un segundo momento
trata de ver cómo " se ven " estos
conceptos despachando en oficinas
de otros sistemas semiológicos (el
vestido, la moda, el automóvil, etc.)
señalando dos problemas que Barthes
atribuye al origen lingüístico del
modelo:

4) Con respecto al signo, sus com·
ponentes y su relación , la significación, empieza Barthes por hacer un
inventario de los nombres que alter·
nan o pretenden hacerlo, con el de
" signo" aceptando que en todos los
casos (señal, índice, icono, símbolo,
alegoría) se da una relación entre dos
términos en que uno de los términos
(relatum) es el significado del otro y
en que la entidad del relatum significado (término segundo) es de carácter psíquico (en la señal y en el lndl·
ce) y real (en el símbolo y el signo),
aunque de distinta manera.
Barthes adopta, en general, la no·
clón saussureana de signo. La significación está en la relación , no en ninguno de los dos términos en sí: un
significante, un significado y el signo,
como relación entre ambos. Barthes
traslada el modelo del signo linguístl·
co al signo semiológico con el sólo
aditamento de la distinción Introducida por Hjelmslev (1971) a cada
plano (substancia y forma).
Substancia y forma son palabras
también con mucha historia; de hecho lo que Hjelmslev agrega a la rela·

.3.1 fl primero de ellos se refiere a
la relación entre lengua (slstei:na) y
habla (realización individual). En el
lenguaje, la lengua se constituye por
los actos de habla en la medida en
que hay una " tradición histórica"
(Thesaurus linguae). En cambio en la
mayoría de los otros sistemas semiológlcos la lengua es constituida por
un grupo de decisión, no por la masa
hablante.
.3.2 fl segundo problema se refiere
a las hablas con respecto a la lengua: la lengua está constituida por
un número infinito de hablas. Mientras que en los demás sistemas la re·
ladón es muy variable: hay " lenguas"
sin " hablas" (como la moda) y " lenguas" con un número infinito de
hablas (la cocina). Esto plantea la reformulación del sistema llnguístico
saussureano según Barthes.

-

clón "expresión-contenido" como interpretación del binomio " significante-significado" es el ámbito de pertinencia entitativa de uno y otro elemento: la substancia de la expresión
es el mundo fonético del cual un sistema fonológico procede y se explica;
substancia del contenido, en cambio,
sería el ámbito de referencia del contenido (¿Cuál es el ámbito extralingüístico del signo?) Para Hjelmslev
(1971:86) el signo se refiere a la subs·
tanela del contenido y a la substancia
de la expresión. Barthes (1961a:.3.3)
traslada este esquema al signo semiológico en donde destaca los signos semiológicos de origen utilitario
llamados por él " funciones-signos"
dado que " desde el momento que
hay sociedad todo uso se convierte
en signo de este uso" (ibid).
¿Qué es un significado en un sistema semiológico? Barthes examina
especlficamente el problema del slg·
nlflcado aceptando como significado
lo que los estoicos llamaban to lekton,
lo " dicho", " es ese algo que quien
emplea el signo entiende precisamen·
te por tal " (Barthes, 196la:.35) o sea

�uno de los dos relata del signo de los
cuales el significante funciona como
mediador. " En semiología la situa·
ción no podría ser esencialmente distinta , ya que, en la medida en que
son significantes los objetos, las imagenes, los gestos, etc., r emiten a
algo que no puede ser dicho más que
a través de ellos, con la única salvedad de que el significado semiológico puede ser asumido por los signos
de la lengua" .(Barthes, 196la:.'.35).
(5) Barthes remite todo signo a dos
estados: sintagmático y sistemático.
Es decir, en el discurso y fuera del
discurso. Esta oposición no está lejos
de la oposición ya mencionada entre
lengua y habla: la lengua es sistemática mientras que el habla es sintag·
mátlca. Los problemas de este binomio han sido ya extensamente discutidos por Coseriu (197.:3). Para Barthes ( 1961 a:61) las relaciones problemáticas entre sistema-sintagma sir-

ven de base al estudio de otras formas de funcionamiento en que uno
se " pervierte" en el otro y viceversa:
" la transgresión principal es evidentemente la extensión de un paradigma sobre el plano sintagmático,
puesto que normalmente se da sólo
un término de la oposición, en tanto
que el otro o los otros permanecen
virtuales: es lo que a grandes rasgos
sucedería si se intentara elaborar un
discurso poniendo uno tras otro los
términos de una m isma declinación"
(Barthes 196la:61). A este desbordamiento de los ejes acude Barthes para
analizar ciertas aparentes subversiones del sentido en las que hace descansar los mecanismos de la retórica: la rima, la metáfora, etc.
En general, concluye Barthes, la investigación semiológica consiste en
reconstituir el funcionamiento de los
sistemas de significación distintos
del lenguaje.

1.2 LA TEORIA DEL MITO
Forma parte de sus reflexione~
semiológicas. El mito es un sistema
semiológico como los otros que analiza Barthes. En su libro titulado "Mltologias" (Barthes, 1957) expone una
serie de ecuaciones que permiten una
primera ojeada a su concepto de
mito: "el mito es un habla", "el mito
es un sistema semiológico", " el significante del mito es a la vez sentido
y forma", " la significación del mito
es el mito mismo", " el mito es un
lenguaje robado", etc. (Barthes, 1957).
Por lo que se ve, para Barthes el
mito se encuentra a nivel de forma.
La semiología, dice Barthes, es una
ciencia de las formas . Por eso tiene
que postular que el mito es un sistema semiológico. Por ello entiende
Barthes el mito como un desplazamiento de los dominios del lenguaje
a los de las formas :

2. SIGNIFICADO

3. SIGNO

l. SIGNIFICANTE

11. SIGNIFICADO

El mito es pues, uno de esos sistemas de significación , distinto del
lenguaje que Barthes pretende re·
constituir en cuanto a su mecanismo
de funcionamiento. Entiende Barthes
por mitos cosas como la lucha libre y
su ámbito, el Tour de France, la cocina, la moda, etc. Todos estos sis·
temas funcionan organizadamente
como macrocodificaciones en las que
los usos pragmáticos sirven de soportes para otros valores constelados a
ellos. Se trata de significantes provenientes de diversos ámbitos que forman parte de sistemas de oposiciones
que constituyen el entorno para los
valores de cada elemento: los mitos
barthesianos son cosas sobrecargadas que por lo mismo están dotadas
de multiplicidad funcional. En todos
los casos en que Barthes habla de
mitos se trata siempre de funciones
endurecidas que el uso social ha convertido, por ello mismo, en rituales.
En realidad, lo que Barthes llama
"mito" no coincide del todo con el
mito de los mitólogos. En el ámbito
de la historia de las religiones , se
suele denominar "mitos" a formalizaciones culturales emergidas a nivel
colectivo pero afectantes al obrar individual en la medida en que le sirven
de soporte, Justificación o resorte.
Las formas primeras de los mitos se
referían a historias en las que entra·
ban como protagonistas dioses, semidioses o héroes y estaban sustenta·
das por el lenguaje cotidiano. El
mito, así, es una manera de ver las
cosas: una Ideología. Sin embargo, el
nivel significativo del mito funciona
con mecanismos análogos a los del
Jenguaje. Solo que las realidades a
las que se refiere no forman parte de
las codificaciones ordinarias dadas a
través del lenguaje. Los mltologemas
son unidades mayores constituidas, a
veces, por sistemas completos de
signos. Los " mitos" de Barthes en
realid~d son unidades (mitologemas):
son solo paradigma, no hay sintaxis.
El mito, en cambio, en la teoria del
mito, proveniente de la historia de las
religiones es siempre un texto; en

Barthes es un sistema . Los signi·
ficados, por ello, funcionan de distin·
ta manera.
Barthes, pretende, así, encontrar
los sentidos escondidos, las verdade·
ras intenciones, de una serie de subsistemas de signos que funcionan
ritualmente y con los que se consituye la cultura contemporánea. Esos
sistemas semiológicos en una buena
medida son englobados en lo que
Barthes concibe como " mito" y los
interpreta como tales. Son pocas las
cosas que en el esquema barthesiano
deben ser catalogadas como sistemas
semlológicos y no encajen en el
esquema del mito a su manera. Por
ello su conato teórico de semiología
descansa en buena medida en sus
mitología y en el análisis de la
lengua escrita: teoría y análisis del
mito, teoría y análisis del texto.
Como mitólogo, Barthes se incorpora a una tarea total de " desenmascaramiento" de la cultura occidental.
Esta tarea tiene ya una larga historia
con distintas lineas directrices: por
un lado, la linea que comienza con el
idealismo alemán (con Schelling como
exponente supremo) y pervive, aunque
sea por reacción, en los planteamientos de Feuerbach, Marx, Freud, Jung,
Fromm, etc.: por otro lado podemos
citar la linea de los lenomenólogos e
historiadores de las religiones: Bult·
mann, Kerenyi, Ricoeur, Eliade, etc.
Entre estas dos lineas, Levi·Strauss,
parece haber abierto un tercer cami·
no con sus " mitológicas", en el mar·
co de la " antropología estructural",
muy cerca de esta linea está Barthes:
sus " mitologias" pretenden ser un
desenmascaramiento de las secretas
aspiraciones de la "culta" sociedad
contemporánea y su civilización : la
lucha libre , las vacaciones, el
crucero, el strip-tease, etc.
El mito es un habla, dice Barthes,
(1957) constituye un sistema de co·
municación, un mensaje. Es un modo
de significación " una forma" . Cual·
quier cosa puede convertirse en mito.
La mitología sólo puede tener funda·

mento histórico, " pues el mito es un
habla elegida por la historia". " El
mito pertenece a una ciencia general
que incluye a la linguistica: La semlologia. El mito es un sistema semioló·
gico segundo. Lo que constituye el
signo (relación concepto-imagen) se
vuelve significante en el mito.
Barthes explora las posibilidades y
limites de este sistema semiológico y
su arraigo dentro de la sociedad contemporánea. Es de nuevo un trabajo
de " descodificación" y " desdobla·
miento" : es un trabajo de lectura de
la civilización contemporánea. Pienso
que se puede condensar esta actividad de Barthes como un trabajo de
alfabetización que intenta leer las
esclerotizadas instituciones de la civi·
llzación contemporánea, su manipu·
labilidad . Se trata de un trabajo de
liberación del hombre capturado por
la cultura occidental, por las institu·
dones de una sociedad que son reve·
ladas por Barthes como subsistemas
de signos manipulables. Barthes,
pues, es un alfabetizador en el cam•
po de la semiología; su trabajo es,
una búsqueda de libertad para el
hombre contemporáneo encadenado
en sus propias redes convertidas en
naturaleza por la culta sociedad occi·
dental.
11. LA NUEVA CRITICA O LA FUNCION
DE LA CRITICA
A grandes rasgos el proyecto barthesiano de trabajo gira en torno a
una "antropología histórica", como
se ha dicho.
Estos "sentidos secundarios" desa·
rrollados por el lenguaje y en torno a
él constituyen la esencia de la " nueva
critica" . (Balthes, 1966).
En su ensayo " critica y verdad"
(Barthes, 1966) escrito a propósito de
ciertos ataques a la " nouvelle crlti·
que" Barthes alinea la " nouvelle criti·
que" a esta " antropología histórica"
distinguiendo dos clases de " critica":
la " conformista" y la " verdadera " . La
critica tradicion el que tenia como .,..
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ses de los jueces no podía sino ser
" conformista " . La verdadera critica ,
en cambio, " de las Instituciones y de
los lenguajes " no consiste en ·~uzgarlos" sino en distinguirlos, en separarlos, en desdoblarlos.

tórico de la lengua y utilizan escrituras profundamente diferentes. La escritura es originada por la reflexión
del escritor sobre el uso social de su
forma. La problemática literaria sólo
comienza con la escritura que es
esencialmente la moral de la forma ,
la elección del área social en el seno
de la cual el escritor decide situar la
Naturaleza de su lenguaje. Su elección es una elección de conciencia.
Su escritura es un modo de pensar la
literatura. La escritura es una realidad ambigll'a que nace de una confrontación del escritor y de su sociedad. La elección de su escritura por
parte del escritor no es intemporal
sino que es una elección " presionada" por la Historia y la tradición.

Para ser subversiva, dice, la critica
no necesita Juzgar: le basta hablar
del lenguaje, en vez de servirse de él.
Metódico, inicia este trabajo de
"desdoblamiento" con la misma critica a la manera tradicional. Bar thes
acusa a esta critica de descansar en
una supuesta verosimilitud, especie
de sentido común o conciencia colectiva elaborada por " la tradición", " los
sabios", " la mayoría ", " la opinión
corriente", etc. Ellos son las "autoridades" que avalan ese tipo de juzgaca. Toda critica que se atreve a desafiarlas (a esas "autoridades") sera
Juzgada como "absurda", " Impertinente", " aberrante", " patológica " e
"Insensata " como fue acusada la
" novelle critique". Esta verosímil crítica sostiene el dogma de su objetividad, su gusto, su claridad: " hay que
hablar de un libro con " objetividad",
con " gusto" y " claridad ". " Estas reglas no son de nuestro timpo ". dice
Barthes. " Gusto" y "claridad " provienen del clasicismo en tanto que la
" objetividad" es un don del siglo
positivista. Con este procedimiento,
dice Barthes, se constituye un sistema de normas difusas, semi-estéticas
y semi-razonables que sirve de tranquilizador siempre entre el arte y la
ciencia . NI en uno, ni en la otra: en
una total amblguedad. La crítica antigua padece de aslmbolia. (Barthes,
1966).
No tiene la función simbólica que
permite "construir Ideas imágenes y
obras" .

C0
1"'4

En este contexto formula Barthes el
trabajo de la " nueva critica " : " tratar
a la obra en si misma, según el punto de vista de su constitución " planteando, en su dimensión mas grande,
" las exigencias de una lectura simbólica".

11. 1 LA TEORIA BARTHESIANA DEL
TEXTO: EL PROBLEMA DE LA
ESCRITURA.
Barthes comienza con plantear pilones fronterizos antes de, o mas
bien, para entrar en materia: la " lengua" y el "estilo". En medio de ellos
la realidad formal que es " la escritura" (Barthes, 1953).
la lengua. Es circunscripción. Las
expresiones con que Barthes la describe son: "circulo", "encierra", " horizonte", " extensión", " linea ", " área",
la lengua es un corpus de prescripciones y hábitos común a todos los
escritos de una época, es como una
segund~ naturaleza, es como un clr·
culo abstracto de verdades. Encierra
toda la creación literaria, es un horizonte. La extensión tranquilizadora
de una economía . Permanece fuera
del ritual de las letras; es un objeto
social. La lengua esta mas acá de la
escritura (Barthes, 1953).
El estilo. Esta mas allá de la escrl·
tura. Sus elementos (Imágenes, elocución, léxico) nacen del cuerpo y del

pasado del escritor y son transformados en "automatismos" de su arte. El
estilo es un lenguaje autárquico que
se hunde en la mitología personal y
secreta del autor. El estilo es una
forma sin objetivo su referente es
una biología o un pasado. El estilo es
la parte privada del ritual de las letras, a partir de las profundidades del
escritor y se despliega fuera de su
responsabilidad. El estilo es el resultado de una metamorfosis en que
carne y mundo, como punto de partida, se transforman en un infralenguaje y este es el estilo.
la escritura. Es una realidad formal
entre el estilo y la lengua. Es una
función y un acto de solidaridad histórica mientras que lengua y estilo
son fuerza ciegas. Lengua y estilo
son objetos; la escritura es la relación
entre la creación y la sociedad, el lenguaje literario transformado por su
destino social , la forma captada en
su intención humana y unida así a
las grandes crisis de la Historia. Por
eso puede haber escritores que ha·
blaron o hablan el mismo estado hls-

Historia doble porque la escritura
permanece impregnada del recuerdo
de sus usos anteriores, " pues el lenguaje nunca es inocente" : " las palabras tienen una memoria segunda
que se prolonga misteriosamente en
medio de las significaciones nuevas:
Por eso la escritura es " libertad recordante" . Libertad porque elige pero no
porque dura. En su duración la escritura es endurecimiento, es una red
que aprisiona precisamente a causa
de su carga del pasado: la simple duración hace aparecer poco a poco un
pasado en suspensión en un elemento que al principio parecía transparente, inocente y neutro.
Con la duración ya no hay libertad;
por eso "como libertad la escritura es
sólo un momento" .
Barthes habla así de " la escritura
política" , la escritura de la novela",
la " escritura poética", la " escritura
burguesa" y relaciona sucesivamente
la escritura con la revolución, el silencio y la palabra. Con esta concepción no podla menos que interesarse,
y lo hizo, en la semiología.
11.2 EL ANALISIS ESTRUCTURAL
DEL RELATO (BARTHES, 1966).
La literatura o " lo literario" es uno
de los principales sistemas semióticos constitutivos de la "cultura " con-

temporánea cuyo " desmontaje" inte- ella la única que puede aclarar cual
resa a Barthes. Barthes confiesa que es la naturaleza del " análisis estrucno poseemos aún una ciencia de la tural del relato", por una parte; y por
literatura " porque, sin duda, dice, no otra, una buena parte del trabajo de
hemos podido aún reconocer plena- Roland Barthes es perfectamente ali·
mente la naturaleza del objeto litera- neable en esta tarea critica o en torrio, que es un objeto escrito" . " Desde no a ella, en todo caso.
el momento en que por fin se admite
que la obra está hecha con la escritu- · Barthes hace remontar " el análisis
ra (y se sacan de allí las consecuen- estructural del relato" al trabajo de
cias) cierta ciencia de la literatura es los formalistas rusos. Metodológica·
mente, en cambio, lo sitúa en el arca
posible.
de dominio de ía llamada linguistica
Seria una ciencia de las condicio- estructural: de ella nació una " poéti•
nes del contenido, es decir de las ca " . Barthes se refiere a la poética
formas: lo que habrá de interesarle Jakobsi ana centrada en el " mensaserán las variaciones de sentidos je" y la " función poética" derivada de
engendradas y, si puede decirse en- él.
gendrables por las obras: no interBarthes reconoce igualmente el
pretara símbolos, sino únicamente su parentesco del " análisis estructural
polivalencia; en suma, su objeto no del relato" (A.E.R.) con el estructuraserán ya los sentidos plenos de la lismo antropológico de Levi-Strauss
obra, sino, por el contrario, el sentido que trabaja especialmente con el
vacío que los sustenta a todos" (Bar- mito. Dicho en pocas palabras "el
thes, 1966: 58·59), es una aplicación análisis estructural del relato" tiene
explícita del generativismo choms- como tarea " trabajar el sentido o los
kyano, con todo y " aceptabilidad" y sentidos del texto " . En concreto se
" gramatlcalidad", a las obras litera- trata no de los sentidos primarios del
rias. Sólo que la " competencia ", la texto, los sentidos denotados; sino de
" facultad literaria ", (dice Barthes) los sentidos secundarios, al nivel
esta constituida por " grandes formas connotado, asociativo del texto. La
vacías que permiten hablar y operar" . lengua del relato_ es considerada
Por tanto " la ciencia de la literatura como lenguaje cultural inmediatatendrá por objeto determinar no por mente sensible a sus implicaciones
qué un sentido debe aceptarse, ni si- Ideológicas. " El análisis estructural
quiera por qué lo ha sido (esto corres- del relato " gira en torno a 3 princl·
ponde al historiador), sino por qué es· pios (Barthes, 1970):
aceptable... en función de las reglas
linguisticas del símbolo" . Por tanto la 1) Principio de formalización.
objetividad de esta nueva ciencia de 2) Principio de pertinencia.
la literatura en función de la lnteli· 3) Principio de pluralidad.
gibilidad de la obra en cuestión : de·
Presupone asimismo una serie de
pende de la objetividad del símbolo.
" disposiciones operatorias del anali·
En este contexto se puede decir que sis" : "distribución", ''inventarlo" y
la critica produce sentidos, su rela- " coordinación" .
ción "con la obra es la de un sentido
El principio de formalización. Se le
con una forma " . La obra es forma, la
critica sentido. " La critica desdobla puede llamar también principio de
los sentidos, hace flotar un segundo abstracción. Cada relato es el hablar
lenguaje por encima del primer len · que presupone una lengua general
guaje de la obra, es decir, una cohe· del relato. La linguistica se detiene
en la frase. Pero, ¿qué sucede mas
renda de signos".
allá de la frase? Aún no sabe. La
Hemos prolongado esta exposición retórica clásica, aunque caduca, no
de la función de la critica porque es ha sido aún substituida. La linguistl·

S

�ca de "lo que hay más allá de la
frase" es algo aún por hacer.
Y el análisis del relato, la lengua
del relato, forma parte, al menos como postulado, de esa translinguistica
futura . Por tanto, en virtud de este
principio, no se puede ni se quiere
analizar un texto en si mismo. Para
"el análisis estructural del relato" un
texto es un habla que remite a una
lengua, un mensaje que remite a un
código, una "actuación" que remite a
una "competencia"; es constitutivamente comparativo: persigue formas
y no un contenido.
El texto proporcionará materiales

....

para una gramática. Por eso el A.E.R.
trabaja en base a corpus de relatos
para intentar deducir su estructura.
fl principio de pertinencia. Tiene su
origen en la fonología. En el análisis
del relato no se intenta buscar significados lexicales, sentidos, en la
aceptación ordinaria. fl A.f.R. llama
" sentido" a cualquier clase de correlación intertextual o extratextual:
cualquier rasgo del relato que remite
a otro momento del relato o a otro
lugar de la cultura necesaria para
leer el relato. El "sentido" es una
"cita" que permite referirse a un
código e implica un código, incluso si

ese código aún no está reconstituido.
Todo enunciado tiene que ser valorado en función de la estructura mediante una prueba mental de conmutación en un alarde de "imaginación
del contexto". fl principio de pluralidad. El análisis estructural del relato
no se interesa por el sentido del texto
sino en trazar "el lugar de los posibles del texto" . La lengua del relato
debe conducir al "lugar posible de
los sentidos", a "lo plural del sentido", al "sentido como plural".
Disposiciones operatorias. a) La distribución del texto. Es arbitrarla o
puede serlo. Se trata de una cuadri-

culación del texto, que proporciona
los fragmentos del enunciado sobre
los que se va a trabajar. Estos
fragmentos de enunciados, de allí
resultante, los llama Barthes "Lexias"
o "unidades de lectura ". b) Inventario
de los códigos citados en el texto.
Lexía tras lexía se trata de inventarios los sentidos, las correlaciones o
los indicios de códigos presentes en
el enunciado. c) Coordinación: establecer las correlaciones de las unidades, de las funciones acotadas"
que por lo común se encuentran
trenzadas ("tejidas") en el texto (texto significa tejido). El texto es un tejido de correlatos tanto internos
como externos. Ellos remiten a la in·
tertextualidad entendida a la manera
de Julia Kristeva en su semiótica.
Con todo esto se puede trazar "el
lugar de los posibles del texto " . El
material resultante puede constituir
en: códigos (códigos narrativo, código
topográfico, código de acciones, có·
digo simbólico, código onomástico,
código histórico. código semico, có·
digo retórico, código fático, código
anagógico, código metalinguístico) y
estructura diagramática por la que
aparece el texto como lugar privilegiado de una intensa refracción de
mensajes.
CONCLUSION:
El hombre es un ser que funciona a
símbolos, los crea, se aferra a ellos,
los endurece y, frecuentemente , los
convierte en ritos: su conjunto constituye la cultura. Con respecto a ella,
el hombre contemporáneo está tratando de descubrir sus alfabetos:
está aprendiendo a leer. El problema
de estos símbolos, sin embargo, no
es solamente la posibilidad de aferrarlos, más bien se trataría de un ti·
po de lectura en que leer consistirá
en romper cortezas, desatar ataduras,
despojarse de pesos cargados reverentemente.
Es una lecutra que se propone haemerger al hombre: es la persecu·
c1on de un humanismo.
c~~

BIBLIOGRAFIA

R. Barthes ( 195.3), "El grado cero de la es·
critura ", Edil. du Seuil, "Pierres vives ",
Paris; trad. espariola en Siglo XXI junto
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salió publicado como libro de bolsillo, en
1965, por Gonthier. En español citamos la
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publicado en español en Ed. Siglo XXI.
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du Seuil, Tel quel, Paris. Traducción en es·
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lingüistica general, Gredos.
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historia, Gredos.
L. Hjelmslev. ( 1971), Prolegómenos para
una teoría del lenguaje, Gredos. Obra pu·
blicada, por primera vez, en 194.3.

ROLAND BARTHt:.S

Las obras barthesiands citadas y usadas
en este esbozo constituyen una fracción,
sólo, de la obra total. El trabajo de Bar·
thes em pieza desde 1942 cuando en
" Existences", una revista del Sanatorio
para estud iantes franceses, publica en
Saint-Hilaire-du-Touvet, sus Notes sur An·
.dré Olde et son Journal, hasta e l 26 de
marzo de 1980 cuando muere en un hospital parisino, atropellado por un automó·
vil , un símbolo sobresaliente de la cultura
que él (ironia) había trabajado por desen·
trañar.
En la misma revista publica ( 1944) En
Orece y Reflexlons sur le style de I' "Etranger". Sus publicaciones sucesivas se refieren alternadamente a critica literaria y a
lo que después se conocería como semló·
t/ca. Los títulos ascienden a unos cincuenta (sin contar los mencionados arriba)
entre artículos, prefacios de obras y co·
municaciones científicas. En 1971 la
"Psi cotheq ue " parisina le dedica un volú·
men, titulado Barthes, elaborado por Guy
de Malldc y Margaret Eberbach y publica·
do por Editions Universitairs. El mismo
año la revista del grupo, Tel Quel, le dedi·
ca su número 47.
Louis-Jean Calvet publica en 197.3, en
la editorial parisina, Payot, un volumen
que titula: Roland Barthes, un regard polltlque sur le signe" y al año siguiente
Stephen Heath publica en Fayard Vertlge
du déplacement, lecture de Barthes. El
mismo año "L'Arc" le dedica un número
especial.
Roland Barthes nació en Cherbourg un
12 de noviembre de 1915. Estudios, en·
fermedades, nombramientos. encuentros.
amistades. amores. viajes. lecturas, pla·
ceres, temores, creencias. gozos, alegrías,
indignaciones. desesperaciones, esperanzas: todo ello constituye y explica la obra
barthesiana.
Concluyo con una palabra suya y con la
sensación de que debería decir mucho
más en este poco espacio:
" Si imaginas una mujer (si ello es posi ble) cubierta por un vestido sin fin . tejido
a su vez con todo lo qu e dice la
moda ... ello no haría sino poner en acto
una noción operativa en el análisis semántico ("el texto sin fin ") en un intento
de denunciar al mon struo de la totali ·
dad ... " (Barthes di Barthes. Einaudi. Torino, 1980, p.20.3).

N

._.

�POEMAS

Eduardo Langagne
quien f urna ahora
suele creer que la ternura
no es un pájaro propenso a la pedrada
ni un pájaro en la jaula
ni un pájaro cualquiera es la ternura
(quizá debe usarla puesto que
según Darwin
lo que no se utiliza se desgasta
algo así
aunque quizá Darwín no pensaba en la ternura
sino en los dedos pulgares
qué palabra horrible para la poesía)
pero quien fuma ahora
suele creer que la ternura es
y sirve para
remover la memoria
y hacerla que camine
hasta la hija que tal vez ahora duerme
y hacer que la memoria llegue a ella
y cante para hacerla volar
porque el que f urna ahora
está por convencerse que la ternura existe
y no es un pájaro no es

el que bebió esa noche
encontró que todas
las mujeres del mundo
se reunían en ella
y más aún
todas las del mundo
se fragmentaban en ella
o se dispersaban
o se reconocían

o se sabían mujer en ella
el que bebió esa noche
reventó seis duraznos
frescos como el rostro de ella
inventó una guitarra
para encajar sus uñas
-igual que a los caballos
se les clava la espuelay la guitarra salió desbocada
haciendo polvo
entonces fue que el que bebió esa noche
recordó algunos versos
que también hacían polvo
o más bien
se hacían polvo
como si la muerte hubiera
besado todas las canciones
no seguir por favor
un momento
¿no era que el que bebió esa noche
encontró una mujer?
entonces no hablar de muerte
si la mujer la sustituye
es decir la complementa
el que bebió esa noche
encontró una mujer
y descubrió que la muerte
se reunía en ella
y que todas las muertes
en ella se reunían
por lo tanto
ella era dulce
y la vida se juntaba en ella
y el que bebió esa noche
esperó el amanecer
bebiendo de ella
amando a ella
cantando en ella
juro que cantaba

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�DIARIO MINIMO DEL FESTIVAL
CERVANTINO

Ciar~ Eugenia Flores
l.3-V-82
Hice doce horas y media de viaje a
Guanajuato. Es el colmo. SI funcionara denunciaría ésto a la Procuraduría
del Consumidor. Por si fuera poco, no
había cupo en los hoteles (pensé en
regresarme mañana). Al cabo de
muchos ires y venires, logré que un
chavo que atendía la taquilla del
Cervantino me consiguiera un cuarto
(caro). Lo peor de todo, lo que casi
me pone loca de coraje, es la suspensión del espectáculo de Darío Fo. Oficialmente no hay una explicación del
por qué no vino la compañia, y extraoficialmente se dice que fo está enfermo (no se dice de qué). Pero, ¿una
compañia entera puede enfermarse?
¡Bah! Verdaderamente es de lamentarse pues la obra ("Misterio Bufo")
prometía. Sergio García me ha hablado de ella. Regreso el sábado. Creo
que lograré hacerla con los 400 pesos que me sobraron después de
comprar el boleto para ver los "Entremeses Cervantinos··.
En el hotel sobran los carteles advirtiendo que cuidemos el agua y la
energía eléctrica; bueno, creo que
conmigo no tendrán problemas puesto que casi no estaré en el hotel. Desgraciadamente dormí mucho tiempo
(el cansancio del viaje); aún así tuve
tiempo de pasear un poco por las
calles de Guanajuato antes de entrar
en el teatro. Me topé con la casa
donde nació Jorge Negrete, y me
emocioné tanto que me senté en la
plazuela que estaba enfrente a observarla. Jóvenes y sobre todo niños,
recogían agua en cubetas de la fuente ubicada en el centro de la plazuela, no sin antes asomarse un poco
para ver si no los descubrían (mi presencia no les inmutaba). Pensé en lo
que podría pasar si se acabara el
agua de la fuente pues el nivel ya está bastante bajo. No creo que a ninguno de ellos les interesara lo más
mínimo el evento que se desarrollaría
diez cuadras más arriba. La región
padece una grave escasez pues la
presa está en su punto más bajo y

eso obliga al gobierno a realizar cortes. En los hoteles, claro, ésto no se
nota, en algunos hay alberca. El agua
de la fuente sabe a lodo y el agua
electropura se ha acabado también.
Encontré a David, un conocido de
Monterrey. Lo había visto varias veces pero nunca hablé con él, pero me
saludó como si tuviera diez años de
conocerme, y hasta con afecto. Quedé de verlo más tarde. En el teatro,
un letrero anunciaba el cambio de
programa y que cada quien le haga
como quiera, o sea si quieres bien, y
si no te devuelven tu dinero. No se
puede comparar de ninguna manera
este espectáculo con el que pudo
haber presentado Darío Fo. Creo que
muchos de los que fuimos lo sabíamos. Gran parte del público -muchos, entre ellos yo, habíamos venido exclusivamente a ver el espectáculo de fo- exigió la devolución
del boleto. Para mí fue genial, pues
con eso pude pagar el hotel y otro
espectáculo (tenía dos boletos: uno lo
devolví, .300 pesos, y con el otro vi la
puesta en escena de Martha Luna).

El Baile de tos Montañeses, dé
Víctor Hugo Rascón, ganadora de la
convocatoria del Festival, como se
anunció, en cierta medida valió la
pena ser vista. Yo sólo tenía referencias de una de sus obras, Los llegales , y de oídas, puesto que no hay
ediciones de ella: los libretos se los
pasan unas a otras las gentes de teatro y no hay más. Mientras esperaba
que empezara la función decidí leer
el programa, pero no me dejó un grupo de universitarios que enumeraban
los eventos a que habían asistido el
pasado Festival y comentaban acerca
de los maestros y la calificación que
éstos les pusieron a cada uno de
ellos. Mucha gente lucía en semana
lo que honraba en domingo -como
diría Cervantes-. Llegaban y ocupaban los asientos de las primeras filas.
De repente esperaba ver entrar a Don
Porfirio con su traje de gala, tomado
del brazo por Doña Carmelita, y ocupar el puesto de honor. Me extrañó

que la mayor parte de los reservados
para la prensa, estuvieran vacíos. Lo
que pasó es que los periodistas estaban diseminados entre las mullidas
butacas del teatro pues las que les
habían asignado eran de vil lámina.
El hecho de que se cambiara el programa provocó muchos asientos vatios. Los asistentes éramos universitarios, reporteros, gente "culta"
(aquella que pudo pagar .300 pesos) y
uno que otro despistado. La chica
que se sentó a mi lado es una de
ellos. Me preguntó de dónde era. Me
compadeció pues yo venia del norte y
ahora me venían con música y temas
de mi tierra. Lo que pasa es que la
obra se desarrolla en un pequeño y
apartado pueblo de las montañas del
norte, donde los campesinos sufren
hambre y opresión por los caciques,
y cuando llega alguien que quiere
ayudarlos -en este caso el nuevo alcalde- interviene el ejército, dejando mayor desolación. Todo ésto se
nos presenta tomando como anécdota un baile que se desarrollará en el
salón del pueblo, amenizado por un
famoso grupo, que por única vez se
presentaría en el pueblo. No creo que
la chava tuviera una idea exacta de
lo que es Monterrey, aunque bien mirado los montañeses que aparecían
en la obra no guardaban mucha diferencia con los posesionarios que viven en el cerro de la Campana o en
la Loma Larga, etc.
Todos tuvimos que interrumpir
nuestras pláticas y deliberaciones,
pues una extraña voz con cierto
acento norteño nos interrumpió para
invitarnos a un baile. La cosa era que
ya estaba empezando la obra y todos
tuvimos que atender. Lo que a primera vista me llamó la atención fué el
dominio del cuerpo mostrado por los
actores y la iluminación, que produ·
cía imágenes melancólicas. La chica
de al lado y yo estuvimos de acuerdo
en que era impresionante. Los de atrás
se preguntaban a qué discoteca irían
esa noche. La verdad es que ni sentimos que no hubiera intermedio, pues
estuvo bien interesante. Para mí la

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obra presenta una estructura dramática muy sólida, y no cabe duda de
que Martha Luna tiene talento. Me
convenció la preparación de los alumnos de teatro de la Universidad Veracruzana. Que pudieran echarse tres
maromas y luego decir sus parlamentos le daba a la obra una gran armo·nia con los requerimientos escénicos
(¡uyl). En suma, me pareció que s~
trata de un trabajo limpio, con calidad y conocimiento del oficio, y claro,
de un buen texto; Víctor Hugo Rascón
dice (en el programa, que leí más tarde) que su obra es anecdótica, y que
utiliza el "realismo simbólico". Creo
que a lo que él se refiere con s_imbólico es a la aparición de los militares,
aunque en verdad qué tiene de simbólico, me pregunto, si como él
mismo dice, son cosa común en·centl'oamérica.

A Victor Hugo Rascón le gusta recoger sus historias de la realidad y
por eso no le preocupa la _falta ~e. temas, o sea, que va a seguir escnb1en• do un buen rato más.
~

Muchos de los espectadores opinaron que la puesta en escena era buena, pero que el tema era muy cruel;
otros más dijeron que esa era 1~ realidad, pero que así no se decia. A
otro lo entrevistaron, junto con ~u
chava, para cierto programa de r~d10
que reseña los eventos del Festival.
Muy formalmente explicó que estaba
bien, que el tema era bu~no, pero
que no era el lugar apropiado para
decirlo, sino allí donde ocurren esos
desmanes, porque todos tenem~s _la
obligación de mejorar las cond1c10nes de los pueblos, sobre todo del
nuestro.
Al salir del teatro me uni al desfile
de gente que paseaba por la calle,
cosa que fue aprovecha~a por un ~rupo de activistas de vanas _organizaciones politicas que repart1an volantes a cuanta gente veían, (menos a
qué mal). Parece ser que en Leó~
unos campesinos hicieron una manifestación exigiendo sus tierras, y fue- 1-.J
ron reprimidos por el gobierno e in- t11

mí,

�cluso insultados por el alcalde. Estas
organizaciones denuncian este hecho.
U_n ~omerciante recogió su volante y
rap1damente se metió a su tienda a
leerlo. Algunos más hacían Igual y
otros ~~s los tiraban o los rompían.
El bull1c10 me atrajo a una plazuela
donde rápidamente se congregaba la
gente. Pensé que seria otro evento
d~I Festival, porque había una especie de escenario improvisado, pero
me equivoqué. Se trataba de un
espectáculo fuera de programa: el de
"Los Chidos" del Cleta. Muy malo,
pero reunió a gran cantidad de gente, _no precisamente de la que había
salido del teatro "Principal". Todos
ellos eran gente que acababa de salir
del trabajo, o chavos con sus novias
o se_ñ~ras con sus hijos. Turistas
part1c1pantes del Cervantino, pocos.
Pero había uno que valía por todos.
Estaba tan borracho que no entendía
que no podía ponerse peinetas en la
cabeza pues estaba bastante escaso
de pelo, y pretendía decirle a todo el
~
públi~o lo que seguía del sketch, como s1 ya hubiera visto el espectáculo que ya_ están acostumbrados y lo to(lo más extraño es que sí seguia'.
Al man solo como una oportunidad para
1
final del primer sketch, la chava que mejorar sus ingresos: venden cosas,
andaba con el participante del Festi- ofrecen alojamiento, etc. No. El Festival (parece que era periodista) se
val Cervantino no es elitista (desde el
tomó una foto con un actor (estaba
punto de vista de los organizadores).
igual de borracha que su compañero). El que pueda pagar la entrada, pues
El espectáculo era malo, pero intere- entra. El que no, no.
só a todos los presentes, sobre todo
Como el Mercado Hidalgo está al
a los niños, que se agolpaban en las
gradas de una escalinata. El propósi- lado del hotel, fui a ver qué podía deto de "Los Chidos" es hacer contra- sayunar. Allí encontré a una gorda
corriente del Festival, pues dicen que participante del Festival frente a un
es elitista y reproduce los valores pue~to de _fritangas. La mujer, que
burgueses, y deciden hacer teatro de obv1~mente no hablaba español,
carpa, una verdadera manifestación quena pulque, pero lo que la vendepopul~r, para el pueblo, para los que dora tenía era aguamiel de maguey,
no asisten al Cervantino. Decidí que asi que estuvieron buen rato discudebía hablar con uno de ellos, aun- tiendo, una tratando de saber si éso
que no sabía a ciencia cierta con · era pulque, la otra tratando de decirle que no era. La mujer extranjera y
quién, ni de qué.
sus acompañantes (también partici14-V-82.
pantes del Festival) iban cargadas de
"cosas típicas" mexicanas. No enconMe parece que el Fe5tival no camtré un lugar buena onda para comer,
bia en si la vida de los guanajuatenses -no clasemedieros, ricos o turis- así que me fui a caminar de nuevo.
Descubrí un parque y me senté un
tas- durante el mes que dura: como
rato frente a un pequeño lago que

y

.......

(0

N

sirve de mal adorno; pues no tiene
agua. " Los vecinos se la han de
haber llevado", pensé. En el hotel,
una de las medidas que se han tomado para ahorrar agua es no calentarla. Me tuve que bañar con agua fría,
en menos de cinco minutos.
En el Teatro Cervantes fui a ver
una excelente película de Bresson:
Plckpocket, o El Carterista, como se
quiera. El Teatro Cervantes está frente a una explanada donde se levantan
las figuras de Quijote y Sancho. Con
éste ya van tres monumentos que he
visto en homenaje a Cervantes. Al
salir del cine me venía cuidando hasta de mi sombra, por miedo a que me
hicieran víctima de un carterazo a lo
plckpocket. Me hice bolas buscando
la Plazuela San Roque sin notar que
estaba sentada justo enfrente de ella
antes de entrar al cine. Total, que
volví a ver el espectáculo de " Los
Chidos", esta vez fuera del Mercado
Hidalgo. Ahora estuvo mejor y me
lancé a la bronca de hablar con uno
de ellos. Digo bronca porque casi lo

tuve que perseguir para hablar con
él. Corté a mi amigo de Monterrey y
casi tuve que correr para alcanzarlo,
pues iba muy apurado a devolver
boletos de la cancelada función de
Darío Fo. Tiene unas ideas loquisimas,
pero sabe, estudia y tiene con qué
Justificarse. Lo que ellos plantean es
un teatro "puro", libre de las contaminaciones de la cultura burguesa
-me comenta-. Su experiencia es
que cuando mandan a sus huestes al
lodo de la cultura burguesa, ninguno
pasa sin mancharse (o dejan al grupo,
se integran al sistema o se hacen homosexuales). No aceptan Brecht o
Boal si no están ligados al movimiento, mas esa ligazón debe ser directa
y no a la distancia pues los problemas concretos son los que la gente
entiende (ni que fueran mensos). Yo
le dije al chido que me parecía muy
bien, pero que el "pueblo" se merecía
también calidad y trabajo bien hecho.
Me contestó que su proceso era al revés, que lo principal era llegarle al
rollo y no detenerse en eso, que la
calidad y el refinamiento vienen después (yo me pregunté: "¿después de
qué?"),
Cuando hablamos de sus representaciones, a las ·que califiqué de panfletarlas, dijo que Qrlngo el dragón
era el más representado, y tan ágil
que se acoplaba a las situaciones
más actuales; que ellos eran super
bien recibidos hasta en Monterrey.
Claro, si te vas a "Tierra y Libertad"
o a "Fundidora" es padrisimo. Pero
está grueso en otros lugares. Un panneto es de dos filos, pienso yo. Debe
haber algo más profundo que haga
comprender a raza que no comprende y que Incluso es reaccionaria, cómo es explotada. Digamos que el
obrero golpea a su hijo, ¿Por qué?
Eso es lo que no dicen. Eso es lo que
queda en el aire.
Interesó más su puesta de hoy,
pues casi decían "atrás de la raya
que estoy trabajando" y la gente se
clavó en el rollo y participó bastante,
a diferencia de la de ayer (¿sería por-

que era de noche?). Estuvo· dlvertidísimo. De repente el chldo Improvisó
que era el papá de Kalimán, el mago
"Jala mela min" (transcripción mía,
cada quien transcríbalo y entiéndalo
como quiera, pero así se llamaba. Ah,
léase de golpe) y se transfiguró, primero en un buey y luego en José Ló·
pez Portillo, y el cuate botaneándosela de él y la gente engentada se unió
a la botaneada. La cosa es que el espíritu de López Porttllo podía aceptar preguntas del público y hasta los
niños participaban (¿Por qué no hay
agua en Guanajuato? ¿Qué piensa de
las Malvinas?, etc.). Todo mundo verdaderamente se pitorreaba del presidente. Hay un sketch que vale la pena comentar: Le preguntaron al "Presidente" su opinión sobre las Malvinas y contesta: "No me hables de tú
porque soy presidenteee. Que no somos iguales. Guardemos distanciaas.
Sobre las Malvinaaas ... Me parece que
la Sra.Thatcher se está poniendo muy
roñosa ... lo que paasa es que es muy
delicadaaa ... La Sra. Thatcher nada
más se enojó porque los argentinos
le cogieron las Nalguinasl". A todos
nos gustó el espectáculo, no por su
limpieza y su perfección técnica, sino
por su sinceridad y la capacidad de
"Los chidos" para llegarle al público.
Fui al museo de la Alhóndiga. Me
preguntaron si traía cámara, pues en
caso afirmativo debía pagar cinco
pesos más. Lo bueno de todo ésto es
que siempre hay precios de estudiante, y aceptan credencial de cualquier
escuela. Hasta los camiones a los estudiantes les cobran un peso (i!) y
tres cincuenta a los que no lo son. La
exposición de pinturas reunió ajóvenes pintores mexicanos. Algunas
ya las había visto en el D.F. y por lo
demás no me impresionó. Fue enorme el público de turistas que se volcó
a ver las pinturas. Mucha gente para
mi gusto. Un tipo les estaba explicando a unas chavas el contenido de
una pintura de Goya, Las Meninas
Caribeñas : les explicaba que el verde era la tranquilidad, el rojo era la
pasión; etc. etc. Una de ellas pregun-

tó qué eran meninas y él, muy seguro de sí mismo, le respondió que era
una parte del mástil de un barco o
algo así. Mejor decidí encaminarme
hacia la Plazuela San Roque, donde
se representarían los Entremeses Cervantinos, y como el espectáculo es al
aire libre, quería alcanzar un buen
lugar. En el camino encontré a la
amiga de David; me invitó a una fiesta donde habría intelectuales o en su
defecto, extranjeros. Me disculP.é con
el pretexto de mi co111promiso con
Cervantes. Dijo que me esperaría a la
salida de la función y estuve de
acuerdo. En la plazuela habían instalado unas gradas, que rápidamente
se iban llenando. Ocupé mi lugar. Un
vecino de la Plazuela, ajeno al espectáculo, sacó una mesita y puso sodas
y sandwiches para vender (creo que
saca buenas ganancias). La gente
tiene ansias de consumo, ya sea
cultura o coca-cola. Esto se está convirtiendo en un evento social: "¿Dónde compraste tu vestido?" "En Israel."
"¡Qué padre! Yo voy a ir el 8 de junio. " Este público no es el que fue
ayer al Teatro Principal. A qué demonios vino, quién sabe. A ver. A decirse los chismes del momento y a decir después que vieron los entremeses. Muchos traen cámaras fotográficas con la intención de hacer amplio
uso de ellas. Aquí el ambiente es más
informal, más cotorreo, más jeans y
menos peinado alto, pero la misma
actitud cultural. Hay más jóvenes,
pero son de un insulso subido. Vuelvo a encontrarme con el grupo del
museo y descubro que son estudiantes (no sé de qué estado) que vinieron
al Cervantino. Algo así como las gentes que vinieron de la Facultad de
Filosofía y Letras de la UANL, pero de
secundaria o prepa, y acompañados
por maestros. Adelante de mí se sentaron cinco chicas que vieron también el espectáculo del Cleta. Su actitud era más bien como la de quien se
encuentra de repente con unos payasos callejeros. Para ellos era algo así
como una curiosidad de vacaciones.
Lo más chistoso fue la obra. No sólo

!:¡

�ce
M

porque los entremeses cervantinos
son increíblemente divertidos, sino
porque la puesta en sí estaba muy
acorde con una representación del siglo XVII. Haz de cuenta que de repente una voz se oye y empieza a narrar
" poéticamente" todos los sentires y
en qué se inspiró el autor para sus
obras. Como es en escenarios naturales, es muy impresionante ver a
Rinconete y Cortadillo o a los caballeros peléandose con sus espadas. De
repente, se prende una luz y aparece ...
¡Cervantes! (no puedo contener la
risa). Aquí, Cervantes es el santo de
la feria y su obra tiene la calidad de
la biblia. El narrador nos cuenta la
grandeza del poeta Cervantes y por
qué debemos admirarlo. La gente dice que ese tipo de espectáculos sólo
se pueden ver en el Cervantino (qué
bueno). Aquí cabe hacerse dos preguntas: ¿Por qué Cervantes? Eso le
pregunté a un taxista y me dijo que
por tradición (será por los monumentos) y la otra: ¿Dónde queda Cervantes en todo ésto? Este espectáculo es
el único que nos muestra (de una
manera anacrónica) un poco de la
obra de Cervantes, y es visto como
algo típico de Guanajuato. Los demás
espectáculos (casi todos extranjeros,
al menos en teatro) son bastante
heterogéneos, con la particularidad
de ser de los más caros y hablados
en el idioma original del grupo tea tral (si está en polaco, te la echas en
polaco, te fregaste). Con ésto no creo
que haya mucho contacto cultural o
que la gente asistente obtenga realmente una comunicación de algo, y
entonces ¿de qué nos sirve a nosotros verlo? ¿Podrá eso mejorar el nivel teatral mexicano, simplemente
por el hecho de ver puestas de otros
países, no entendidas o entendidas a
medias, y sobre todo, lejanas del
contexto cultural para el que fueron
hechas?
Está a punto de acabar ésto y la
conclusión general es que Cervantes
es la buena onda. Se juntan todos los
actores, y del callejón sale nuestro
encaballado amigo, Don Quijote y su

ABANICO

fiel Sancho, acompañados de música
parecida a la de fanfarrias; en el plano principal , vuelve a aparecer Cervantes, ante la gente que deliraba de
gusto y tomaba fotos al por mayor.
Decidí no ver siquiera si estaba la
chica que me iba a esperar, y me salí
por otro lado; estaba cansada y tenia
hambre.

Los dos trabajos que aquí
publicamos fueron presentados al I Coloquio de Literatura
e Ideología organizado por la
·Facultad de Filosofía y Letras
de la UANL en mayo (del 11
al 15) de 1981.

15-V-82

Hoy me regreso. Qué padre. Fui a
desayunar. Comí poco. Mucha gente
se encamina a la Central de Autobuses. Encontré a Fabiola, la amiga de
David, y me invitó a nadar a un hotel
de lujo donde le daban permiso
porque enseñaba idiomas a no sé
quién. Fuimos a su casa por shorts y
trajes de baño, pero David llamó y
mejor fuimos al café Fonágora, claro,
de Fonapas. Hablamos de lo amolado
que es dedicarse " al arte" (ay si, ¿nosotros?) y que tenemos que hacer
otras cosas para comer en vez de
ocuparnos de " la creación artística" .
David y Fabiola viven como pueden y
si tienen la oportunidad se meten de
gorra a los eventos del Festival, pues
les interesa pero no tienen dinero ni
para pagar el de estudiante. Vaya
que son hábiles en ésto; les pedí que
luego me enseñaran porque está muy
canijo ahorita. Hablamos del " nive l
cultural " de Monterrey, y dijeron algo
raro: que ahí la gente no se interesaba por el arte o la cultura y que no
había campo para los artistas (para
que pudieran vivir de su trabajo). O
sea, que salimos por debajo de la
mesa. Parece que en Guanajuato se
muestra más interés por estas cuestiones , y las exposiciones son muy
concurridas. Bueno, hay que tener en
cuenta que hay muchos estudiantes
y que ellos sólo se mueven en un
nivel, el de la intelectualidad. Me dicen que prefieren sea el último festival, pues friega mucho a la gente. Es
que Televisa y Bellas Artes llegan y
toman posesión de los lugares donde
van a ser los eventos y que batallen
otros. Fabiola me invitó a comer. Su
casa es la típica de estudiantes: su

compañera oye una estación de música " clásica" y lee a Gramsci (al menos en ese momento) y su cuarto está
lleno de posters canadienses, franceses, etc. Su cuidado del agua es
minucioso. Procuran no usar muchos
platos ni ensuciar innecesariamente
las cosas. También a ellas les cortan
el agua. Conversamos de nuevo sobre arte: según Fabiola, hay arte y
pseudo-arte. El primero es donde el
autor expresa su individualidad y la
muestra a los demás. En el segundo
el autor condiciona y dirige el pensamiento del espectador. Hay muchas
cosas qué discutir sobre ésto. Le interesa la organización estudiantil.
Dice que me escribirá para intercambiar experiencias y volantes. El problema es que ella quiere hacerlo sola.
Le dije que se cansaría pronto y no
lograría nada. Ojalá la haya convencido de organizar y hacer trabajo entre la gente. Con tanta conversación
dieron las cuatro. Yo estaba ansiosa
de llegar a la Central, pues salía a las
6:30. Fabiola me acompañó y prometió escribirme. Llegaron a la Central
dos viejas mujeres excompañeras
mías de la Fábrica donde trabajé
hace tiempo. Supongo que vinieron al
Festival. Viven viajando, siempre presumen de sus viajes por Asia y Europa. Fingen no verme, sin saber que
seré su compañera de viaje por 12
horas. Espero que me toque todo el
asiento para mí en el camión , así
podré dormir mejor.

�LA LINGUISTICA DEL TEXTO
COMO HERMENEUTICA LITERARIA

Eugenio Coseriu
Este es un resumen de la ponencia
original donde los planteamientos
que aquí se aprecian están desarrollados In extenso.
l. En la epistemología implícita o
explicita de la lingüística actual, se
tiende a considerar la lingüística del
texto como lingüística general (cien·
cla general de los textos) aplicada a
los textos individuales. Esto no es
aceptable sin distingos, ya que en la
lingüística del texto, por la naturale·
za misma de su objeto, lo individual
se da antes (y es fundamento) de lo
general. El sentido propio de la lingüistica del texto, su alcance y sus lí·
miles, también en relación con la literatura y la " ideología" , sólo pueden
establecerse de forma satisfactoria a
partir del hecho de que tal lingüística
concierne al plano por excelencia Individual de los discursos.
2. En efecto, con respecto a lo individual considerado en sí mismo
(.. objetos", no conceptos " ni ..clases" ), no puede haber ciencia general,
sino sólo descripción y análisis: un
objeto sólo puede ser analizado y
descrito.

.3.1. Un discurso es un hecho semiótico, consta de signos, mejor dicho, de "significantes" que apuntan
a un " contenido", el cual , a su vez ,
no se presenta como tal en el discurso mismo considerado en su realidad
exterior y empíricamente comprobable. Por ello, como en todo el dominio de los hechos semióticos, analizar
y describir un discurso significa propiamente Interpretarlo, o sea, identifi·
car de manera fundada el contenido
al que apunta (o que "expresa" ), En
este sentido, la lingüística del texto
-como, por otra parte, toda lingüística concerniente a las dos faces de
los signos -es hermenéutica, revelación sistemática y fundada de un
contenido: precisamente, en este caso, hermenéutica del discurso (o
" texto" ).
0
.,,

.3.2.1. Hay tres tipos de contenido
lingüístico: designación, significado y
sentido. La designación es la referen-

cia a la realidad "extralingüística", o
bien esta realidad misma (en cuanto
"representación", " hecho" , " estado
de cosas " ), independientemente ·d e
su estructuración por medio de tal o
cual lengua, y es propia del hablar en
general. El significado es el contenido
dado en cada caso por una lengua
determinada. El sentido es el contenido propio de un discurso en cuanto
manifestado por la designación y el
significado: la actitud humana que el
discurso implica o la finalidad con
que se realiza. Así, por ejemplo, " pregunta .., " respuesta", " mandato", " súplica" , "invitación", " rechazo", " sal u·
do", " comprobación .. son unidades
mínimas de sentido. Por consiguiente, la lingüistica del te_x to es herme·
néutlca del sentido., así como la lingüística del hablar es hermenéutica
de la designación y la lingüística de
las lenguas, hermenéutica del significado.
3.2.2. En el sentido, la relación semiótica es doble: por un lado, los signos significan algo (en la lengua) y
designan algo (como " extralinguístico" ) y, por otro lado, lo significado y
designado por los signos funciona a
su vez como "significante" para un
contenido de segundo orden, que es
precisamente el sentido. Por tanto, la
hermenéutica del sentido implica como previo el conocimiento del significado y de la designación, y, con ello,
las correspondientes hermenéuticas.
Por otra parte, en un discurso complejo, las unidades de sentido se
combinan ("articulan" ) unas con
otras en unidades de nivel cada vez
superior, hasta el sentido global del
discurso considerado. La interpretación de un discurso debe ser, por
tanto, en cada caso, comprobación
fundada y justificación de la articulación del sentido.
.3.3 . El sentido se da sólo en los
discursos, pero en todos los discursos, no sólo en los literarios. Con todo, el texto literario ocupa a este res·
pecto una posición privilegiada, ya
que la poesía (la "literatura" como
arte) es el lugar de la plenitud fun-

clonal del lenguaje: del máximo despliegue de sus posibilidades; cf.
nuestras "Tesis sobre el tema «lenguaje y poesía•, en el hombre y su
lenguaje, Madrid 1977, págs. 201-207.
Por ello, la lingüística del texto es (o
debe ser) en primer lugar hermenéu·
tlca literaria.
4.1. Como toda hermenéutica, la
lingüística del texto Implica una me•
todologla y una heurlstlca, y son éstas las que constituyen su aspecto
"general " . En la heurística, en par·
ticular, se trata de establecer el regis·
tro de lo que cabe esperar, o sea, de
los tipos comprobados o posibles de
sentido y de los procedimientos que
suelen conllevarlos, o los han conllevado en discursos ya experimentados; cf. nuestra Textllngulstlk, Tübingen 1980. págs. 68-111. Tal registro
debe, sin embargo, entenderse como
"abierto" : en nuevos textos podrán
identificarse nuevos procedimientos y
tipos de sentido, o sentidos nuevos
de procedimientos ya comprobados.
4 .2. Contrariamente a lo que se
piensa, esto no constituye ninguna limitación de la lingüística del texto y
no se presenta de otro modo en la
descripción de las lenguas. También
en este caso, la "gramática general"
es, en realidad, heurística, registro
abierto de posibilidades, y la descripción de una lengua es hermenéutica:
identificación de las funciones semánticas de esa lengua y de los procedlmentos que las manifiestan. La
ilusión de que la gramática sea cien·
cia propiamente dicha y no herme·
néutica depende del hecho de que la
heurística gramatical está mucho
más adelantada que la textual, o sea,
de que conoc~mos ya un gran número de posibilidades del significado y
de procedimientos expresivos, de
suerte que, en lenguas no estudiadas
aún, encontramos las más de las veces tipos de significado y procedl·
mientos ya comprobados en otras
lenguas. La diferencia real es más
bien de índole cuantitativa: reside en
que la variedad de los textos es muy
superior a la variedad de las lenguas.

5.1. Un discurso es un hecho de
hablar. Pero el hablar es una actividad compleja que va más allá de lo
lingüístico en sentido estricto; no se
habla sólo con signos lingüísticos
(pertenecientes a una lengua determinada), sino también mediante acti·
vidades expresivas complementarias,
de acuerdo con determinados principios generales del pensar y con ayuda del conocimiento de las " cosas ",
mejor dicho, de ideas y creencias
acerca de las cosas, de una determinada " ideología" (estratificada en
una serie de ideologías de alcance

más o menos amplio), todo lo cual
" significante", sino a su "significacontribuye al contenido de los discur· do", es decir, a su sentido. En el texsos.
to literario tal ideología puede co5.2. En este sentido, todo discurso rresponder a ( = resultar reinterpre·
" refleja" (es decir que manifiesta) table en términos de) una ideología
una ideología, exactamente del mis- " común" o " general", pero, en cuanmo modo como manifiesta una len- to literariamente manifestada, es
gua (o varias lenguas): se trata de siempre "singular", es decir, al misuna ideología " instrumental", que . mo tiempo individual y universal.
pertenece al " significante" de los dis·
6. Algunos ejemplos de hermenéucursos.
5.3. De esta ideología con la que se tica literaria en relación con las dos
hacen los discursos, hay que distin- " ideologías" (poesía griega , Cervanguir la ideología que se hace en los tes, Kafka, poesía popular); cf. Textil·
ngulstlk, págs. 126-140.
discursos y que no pertenece a su

�SOCIOLOGISMO Y FORMALISMO
EN LA LITERATURA
l

Francoise Perus

N

.,,

QUISIERA plantear el problema de bloquean el desarrollo de una y otra
la relación entre "sociologismo" y posición teórica, y buscaré luego re"formalismo" en el análisis literario formular los problemas sobre otras
partiendo de una constatación más bases, no con el afán de proporcioo menos obvia y que consiste en a- nar soluciones mágicas a una serie
quella suerte de división intelectual y de problemas todavía en discusión
política del trabajo imperante en esta sino con el de abrir nuevas perspec:
esfera particular del quehacer litera- tivas teóricas y concretas de análisis
rio. División intelectual y política he· que, al mismo tiempo, respondan a
redada de la oposición tradicional en- las necesidades del desarrollo histó·
tre "contraactualistas" y "formalis- rico de nuestros pueblos.
tas", y que asume hoy, en el ámbito
En efecto, no podemos olvidar que
de una problemática "ciencia de la li·
las
preguntas que formulamos a los
teratura", la forma de una oposición
textos literarios y los supuestos epis~~tre__"soc!.ólogos", por un lado, y
hngu1stas por otro: mientras para temológicos en los cuales fundamos
los unos, y en términos bastante nuestra práctica critica no tienen
generales, la significación de una o- efectos en el solo desarrollo de la
bra cualquiera no puede ser plantea- ciencia, es decir, en la reproducción
da al margen del contexto histórico o transformación de la relación
social en el que se produce y repro- desigual entre posiciones idealistas y
duce, para los otros, y en términos materialistas en este campo particuasimismo bastante generales, esta lar. Por el tipo de lectura que propug·
significación se desprendería de la nan, tienen también efectos ideológi·
organizaéión interna del texto. Más cos y políticos concretos, puesto que,
allá de estas concepciones distintas seamos o no conscientes de ello
de la significación y del modo de contribuyen a reforzar o modificar la~
aprehenderla, resulta claro que lo formas de conciencia existentes en
que está en juego entre las dos ten· su relación con la desigualdad de las
dencias en cuestión es, en definitiva, relaciones sociales que imperan en
la concepción del objeto mismo de la nuestras sociedades.
De la corriente "formalista" se
"ciencia literaria".
puede afirmar en términos generales
No es mi propósito reconstituir aquí que, en su forma actual, se deriva del
la historia de una polémica cuya estructuralismo lingüístico postsauforma actual tiene su origen en los ssureano, el cual se halla sobredeter·
avatares de los llamados formalistas minado en sus distintas variantes
rusos en un contexto histórico y poli· -estructuralistas, transformacional o
tico preciso. Tampoco pretendo ahon- general- por la corriente logicista y
dar en las múltiples figuras que se formalista que predominan en el
vienen dibujando, en torno a esta seno de aquella rama particular de la
"cientificidad" en disputa, entre lingüística constituida por la semánquienes, valiéndose de la lingüística tica.
y considerándose por ello "científiEn ésta, construida por derivación
cos", ven en los demás a " ideólogos"
analógica
del modelo fonológico pri·
que ponen la literatura al servicio de
una causa ajena a ella, y quienes, en mero y luego morfológico y sintáctinombre de la filosofía materialista de co, subyace una concepción del
la historia y de una causa en princi- lenguaje como modelo fundamentalpio justa, tachan de idealistas y reac· mente lógico, de lo cual se deriva
cionarios a cuantos se dedican a in- que la semántica no sea por lo tanto
más que la descripción y el registro
vestigaciones de carácter formal.
de las operaciones lógicas que presiIntentaré más bien ubicar los "pun- den a la formulación de los enunciatos ciegos" que, a mi modo de ver, dos de que se trate. Operaciones lógi-

cas ~ue no tienen otro significado,
precisamente, que su carácter lógico
- formal.
De esta manera, y a partir de una
regresión con respecto de la distinción saussureana entre lengua y habla en la cual se funda la lingüística
moderna y más concretamente la fonología, el pensamiento, es decir, la
aprehensión por la conciencia de una
realidad exterior a ella, no sólo se ve
reducido a las operaciones lógicas
que presiden a su materialización en
la lengua (es decir, el conjunto de
reglas fonológicas, morfológicas y
sintácticas.que permite la formulación de un enunciado a partir de un
léxico dado), sino que además no
tiene más materialidad ni determinaciones que éstas, ni por consiguiente
efectos concretos; es, pues, un universal abstracto y a-histórico, cuya
construcción descansa en una confu·
sión y una asimilación arbitraria, entre el plano del pensamiento (que se
origina en los ,distintos ámbitos de la
práctica social y que, por lo mismo,
es siempre concreto), y el de su ma·
terialidad lingüística en sentido estricto. Confusión y asimilación de
planos que tiene su origen en el he·
cho de que, en la práctica, ambos
aspectos aparecen siempre indisolublemente unidos -de hecho, no hay
pensamiento fuera de su sistema de
signos-o, más exactamente, signi·
ficado sin significante-, como tam·
poco hay signos -o más exactamen·
te significante- sin significado. Dicho
de otra manera, no hay significantes
" vacíos" , ni significados " libres", y la
distinción entre uno y otro aspectos
del "signo" es necesariamente el resultado de una operación intelectual= aquella, precisamente, en la
que se funda la lingüística moderna,
y también la que se encuentra en la
base lo mismo de nuestras prácticas
discursivas que del trabajo propio del
escritor.
De esta indisoluble union , en la
práctica discursiva, entre el pensamiento y su soporte lingüístico-formal,

no se desprende, sin embargo, que
ambos aspectos de la práctica discur·
siva estén sometidos a las mismas
regularidades, lo cual puede verificarse apelando a la experiencia histó·
rica: ni la lengua, ni el pensamiento
-sociales ambos- , son invariantes,
y, sin embargo, no modifican según
los mismos ritmos= ni los factores
históricos y sociales que determinan
la evolución de uno y otro nivel ac·
túan en ellos de la misma manera, ni
hay correlato alguno entre, por ejemplo, ciertas modificaciones fonológi·
cas o incluso sintácticas del español
moderno con respecto al del siglo XV
o XVI, y la evolución de las distintas
esferas del pensamiento en el mismo
periodo.
~simismo, todos sabemos que las
~1smas reglas fonológicas, morfológicas y sintácticas pueden , en cuanto tales, materializar pensamientos
dis~intos y hasta opuestos = puedo
decir en español las cosas más contradictorias, sin por ello dejar de
hablar español. Si digo aquí= " hace
calor, hace frío", se trata de un enunciado lingüístico correcto que, sin
embargo, no adquiere significación
concreta más que en función de un
contexto extralingüístico, en este
ca~o, la experiencia que no es co·
mun, a ustedes y a mi: a ustedes,
que me están oyendo, y a mi, quien
ac~ba d~ formular un enunciado que,
mas alla de su materialidad lingüística aunque en ella, presenta además
u_n paralelismo y una contradicción
log1cos que, en ningún caso, contri·
buyen a su significación = sólo son el
soporte lingüístico-formal y el indicio
de " algo" que está " en otra parte", y
que queda ~ntonces por determinar y
conceptuallzar en su relación con la
doble materialidad -lingüistico-for~al e ideológico-cultural- del enunciado.
Pongamos por caso que en la base
de dicho enunciado, se e~cuentre el
susto que estoy pasando al tener que
expone, ante ustedes. Este susto da
cuenta de mi estado emotivo, mas no

de la doble materialidad del enunciado, doble materialidad de la cual
se establecen sus sentidos posibles.
Lo que media aquí, entre mi situaci?n emotiva y mi enunciado, y determina a ambos, no son sino las con·
diciones sociales de producción de
este último. Esto es, en primer térmi·
no, una comunidad de lengua, y lue·
go condiciones ideológicas y cultura·
les, cuyas contradicciones, asumidas
por mí de determinada manera, son
las que por una parte determinan el
" contenido" de mi conciencia (representaciones asociadas con una situa·
ción percibida como conflictiva) y por
otra confieren su " forma " y sus " sentidos" posibles a mi enunciado.
Si, en un primer tiempo, me retiero
a las circunstancias de la enunciación, esto es el marco de un coloquio
internacional de carácter académico,
científico, resulta claro que, por su
misma naturaleza, este marco ins·
taura ciertas reglas de comporta·
miento a la vez que ciertas modali dades de nuestros discursos, es decir,
pautas " culturales " más o menos
precisas, que fijan las fronteras de lo
que se puede decir y lo que no se
puede decir, y cómo.
Entre las fronteras que señala di·
cho marco, y la primera en la que se
establece entre lo público y lo privado, o si quieren entre lo académico
científico y lo emotivo, lo cual me
obliga, si quiero introducir un elemento de esta naturaleza-autorizado, hasta cierto punto, por la relación afectiva que mantengo con al ·
gunos de ustedes- a resolver en el
plano a la vez lingüístico y formal,
una contradicción que se halla inserí·
ta en las circunstancias mismas de la
enunciación, configuradas por un ,
marco institucional preciso, aunque
nohomogéneo en cuanto a sus com ponentes. Por ello, tengo que introducir dicho elemento emotivo bajo la
forma de un ejemplo aparentemente
casual destinado al mismo tiempo a
ilustrar determinadas tesis con respecto a uno de los temas centrales

del Coloquio; y tengo que recurrir
también, por una parte, a una forma
verbal impersonal ("hace" en vez de
" ~engo" o " siento") y por otra a acep·
c1ones metafóricas y culturalmente
aceptadas de las nociones de frío y
calor, todo ello con el fin de decir y
no decir -o sea atenuar- lo que en
tales circunstancias, en principio, no
se debe decir (y que en otras circuns·
tancias y de acuerdo a otras conven·
ciones, bien podría decirse y de muy
distinta manera ... ).
Pero si me refiero ahora a otro aspecto de la heterogeneidad de los
componentes del marco institucional
en el cual estoy pronunciando esta
comunicación, por ejemplo, a la dis·
paridad en la formación académica y
el bagaje ideológico-cultural de un
público conformado a la vez por
especialistas y estudiantes, la introducción del enunciado " hace frío,
hace calor", para ilustrar las tesis
que por otra parte estoy sustentando
en el plano conceptual y abstracto
a_cer~~ de la constitución de la signi·
f1Cac1on , aparece destinada a volver
accesible para los no-especialistas lo
que en otras circunstancias hubiera
podido reducirse a unas pocas proposiciones teóricas.
Desde otra perspectiva , en fin , la
de las contradicciones ideológicas y
políticas que atraviesan nuestro campo de estudio y las instituciones en
las cuales éste se sustenta -contradicciones de las que los aquí presentes somos de alguna manera los por·
tadores- , el mismo enunciado, con
su paralelismo y su contradicción
formal, su forma verbal impersonal y
su apoyo en acepciones metafóricas
de los predicados, puede aparecer
como una forma apenas velada, de
s~brayar, desde otro plano, lo que ha
s~d?. el punto de partida de mi expo·
s1c1on = las contradicciones y divisiones ideológicas y políticas que
atraviesan nuestro campo de estudio,
las cuales no se caracterizan general·
mente por la coexistencia pacifica.
Y, desde luego, no hace falta sub-

~

�rayar que lo que acabo de formular a
propósito de lo que no es más que
un elemento inserto a ésta, cuyas
formas de elaboración (de elementos
lingüístico-formales e ideológico-culturales) responden grosso modo a
estas mismas determinaciones; determinaciones con respecto a las cuales
intenta tomar posición, dentro de formas que le son propias. Con algunas
salvedades, sin embargo.
En este segundo caso, y a diferencia del anterior, no se trata de
asumir una posición subjetiva con
respecto al contexto general de este
Coloquio, sino de tratar de contribuir
al desarrollo desigual entre posiciones idealistas y materialistas en un
campo de estudio concreto, y de dar
a entender los problemas planteados
por esta relación desigual a un público de formación relativamente heterogénea.
De modo que si bien este segundo
aspecto es el que determina la forma
de mi exposición, su sentido -cuyas
ambigüedades se reducen al pasar de
un lenguaje concreto sensible a otro
de tipo casual-conceptual- se define
en función del desarrollo histórico
- concreto de unas y otras posiciones en el seno de la disciplina que
nos ocupa, y en función de sus efectos ideológicos y políticos- y, entiendo que, en este segundo caso, a
nadie se le ocurriría definir esta significación al margen de su campo de
aplicación concreto y con base en la
sola descripción de su significante
lingüístico-formal.
Diferencia esencial, que permite entonces ubicar el lugar del bloqueo al
que la corriente logicista-formalista
somete el problema de la significación y explicar la razón de su reproducción en el ámbito privilegiado de
la literatura.
Por razones históricas que no es
del caso desarrollar aqui y que tienen
que ver con el desarrollo del modo de
producción capitalista y la conflictiva conversión de las obras literarias

en una mercancía especifica, éstas
aparecen como objetos desprovistos
de todo fin práctico, fetichizadas, cuyo valor radicaría en la ostentación
de las condiciones formales que presiden a la enunciación de su mensaje. Lugar sacro en un mundo en
donde nada permanece sacro y en
donde todo se halla sometido a la ley
de la ganancia y puesto al servicio de
la reproducción de la dominación,
el arte en general, y la literatura en
particular, aparece entonces como un
lugar privilegiado, supuestamente a
salvo de las vicisitudes históricas y,
por consiguiente, de las contradicciones sociales que las ideologías expresan y cubren al mismo tiempo.
Esta forma de presencia de las
obras literarias, que responde a la
vez, y en un solo movimiento dialéctico, a las exigencias de la base económica (cimentación del valor de
cambio del producto en su calidad estética) y a la reproducción de la dominación (fundamentación de este
valor estético en la negación ideal de
las contradicciones sociales y su
desarrollo, mediante un desplazamiento hacia la exhibición de un trabajo de carácter artesanal, propio de
un pequeño productor independiente
supuestamente al margen de las relaciones capitalistas de producción imperantes) es entonces la que permite
el oscurecimiento, para el escritor y
para el lector, del conjunto de contradicciones objetivas y subjetivas de
las que sus respectivas prácticas son
necesariamente el lugar. Y ello, por
la simple razón de que. el punto concreto de su aplicación -esto es, la Instancia Ideológica y central y su papel
en la reproducción I transformaclón de
las relaciones sociales existentes- se
ha vuelto positivamente Invisible (lo
cual, por lo demás, es una propiedad
de las ideologías dominantes). De ahí,
el carácter a menudo solipsista de la
creación literaria y el carácter tautológico de una critica y unas "ciencias" literarias que se limitan a verificar lo que a priori postularon y sentaron como una evidencia = la idea-

lidad entre el pensamiento y sus
estructuras lógicas y la materialización de éstas en la base lingüística
"crítica científica'' que, por lo mismo,
no explica nada y que, en el mejor de
los casos, se contenta con describir,
repertoriar y clasificar elementos
formales, sobre los cuales algunos
proyectos, desde fuera y sin control
epistemológico alguno, sentidos que
se les antojan inmanentes.
Al destacar la inmanencia del sentido y con ella la supuesta transparencia del lenguaje con respecto al
pensamiento, no estoy desde luego
sosteniendo tampoco que el sentido,
o más bien los sentidos, del texto,
sean independientes de su organización interna, o que el de tal o cual de
sus elementos no sea función de las
relaciones que mantiene con los
demás. -Sólo sostengo, en primer
lugar, que esta organización interna
no es estrictamente formal, ya que
ningún elemento es previamente
neutro-.Como ya lo dijimos antes, no
hay significantes vacíos, ni significados "libres", y, por lo mismo, toda
práctica discursiva emplea un trabajo
no sobre el significante, sino en el interior del signo, trabajo de disociación, reapropiación y transformación,
en un sentido determinado, de los
significados de los que viene indefectiblemente cargado el significante,
y que provienen a la vez de la tradición cultural heredada y de las múltiples prácticas sociales en las cuales se originan. De ahi que el plano
de la organización formal no sea independiente de la elaboración de determinados contenidos ideológicós
culturales y que, aún a despecho d.e
las ilusiones que al respecto puede
alimentar el autor (o el crítico), este
plano no sea tampoco la simple
manifestación de su libre albedrto, ya
que las propiedades naturales, sociales o culturales del "referente" fijan
determinados limites a las posibilidades de reapropiación y transformación de los significados de los que el
significante es el soporte lingüístico.
Y al descartar la inmanencia del

sentido, sostengo también que la organización interna del texto y las relaciones existentes entre sus distintos elementos constituyen la condición necesaria aunque no suficiente
para la producción de determinados
efectos de sentido (como lo he querido mostrar con el ejemplo anteriormente aducido). De no ser así, no podría explicarse ni la posibilidad de
lecturas distintas de un mismo texto,
ni por consiguiente la pervivencia de
las obras literarias más allá de las
condiciones históricas de su producción. Pero si bien la corriente teórica
Y critica a la que me estoy refiriendo
no explica finalmente nada, ni con
respecto a la doble materialidad del
texto, ni con respecto a los efectos
de sentido que es susceptible de producir, lo cierto es que contribuye, a
reproduci r la fetichización de las
obras literarias convirtiéndolas en artefactos listos para ser manipulados
al antojo de cada quien -es decir,
Inocuos- , y que contribuye también
~ oscurecer y volver prácticamente
in-formulable una pregunta sin em-

bargo fundamental a la que pudiera
avocarse un estudio materialista de
la literatura. Pregunta que consistiría
en indagar de qué manera especifica
y concreta la literatura (entendida ésta a la vez como escritura y lectura),
contribuye a la reproducción o a la
transformación de las formas de conciencia social existentes. O, en otros
términos, ¿cuáles son las condiciones a la vez lingüístico-formales e
ideológico-culturales a partir de las
cuales se constituye histórica y socialmente este efecto ideológico particular que podemos llamar " ideológico-estético"? ¿cuáles son las condiciones históricas y sociales de su reproducción? y ¿cuáles las de su transformación en un sentido más acorde
con el devenir histórico de nuestros
pueblos?
No puedo extenderme aquí sobre
las bases y los alcances de esta reformulación de los problemas relativos
a la "significación" de las obras literarias, es decir, cómo y porqué llegué
a esta reformulación. Sólo quiero

dejar sentadas algunas premisas que
son las que se desprenden de lo anteriormente expuesto. De ello se desprende que la contribución especifica
de la literatura en la reproducción y
transformación de las formas de la
conciencia social -lo que otros llaman la significación- resulta en
primer lugar:
1) de su carácter de práctica especifica en la ideología (práctica en la
que el proyecto ideológico-estético
del artista es sólo un elemento estructurador, que entra en relación
dialéctica con la materia elaborada y
que, por consiguiente, no agota la
significación de la obra), y de las propiedades (no intrínsecas) gnoseológicas, ideológicas y estilístico-formales
que se derivan de dicho carácter;

2) de las características concretas
de la formación ideológica estético-literaria y en particular de la naturaleza de las ideologías estéticas predominantes que sobredeterminan la
producción del efecto estético a través de la lectura.

�POEMAS

Antonino Carlos
ESAS CENIZAS QUE ...

La mariposa como cuervo
vendió su color roto
a la mirada escabrosa
en los huesos que usan bandera
de dos aguas
Y ellos creen que
alguna de estas cosas se le olvidó;
el suelo o los pasos
la lluvia o las nubes
su rostro o su sombra
y
que una de estas es falsa:
el polvo o la risa
la noche o la calle
su boca o su palabra
y ellos creen que la mariposa escondió
el agua bajo su almohada para rec.o rdar,
pero ellos se quedan dormidos
en las tablas secadas
por los cristales

r (EL ..... ERO)

alucinada

.....

•

•

anoche
la guedeja lengua
me dispuse a _violar la espera
para equilibrar el cloqueo
del cigarro,
pero el déspota silencio
engüeyado por la. nostalgia
se largó a buscar
escaleras en la arena
J azotea
•.
ventana
,.
suelo, calzones ... ruido de Dios
¡Toma!
vuelo
sincero como gato

,..

..

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¡ ·,

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+ &amp;•e , . . ~

.

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~ (MARAÑA DE POLVO)

.... no vuelven
no regresan
están escondidas en las espaldas de tus ojos
como sombras ciegas
con las manos atadas
escuchando el olvido cuadrado
que tu no ves,
y a cuando
a eso de las soledades
arrojan
unas migajas de sombreros
como pedazos de universo
regalo de existencia
ya sorprendidos
en los hoyes.

�LA POESIA EN MONTERREY:
LOS LIBROS DE 1981

Humberto Salazar
SEÑAS / RESEÑAS
CONTRASEÑAS

1.....

Casi una decena, o sea nueve, fueron los libros de poesía publicados
en Monterrey en 1981.
Me temo, sin embargo, que con seguridad habrá tres o cuatro títulos
más que ahora se me escapan, o que
de plano no conozca por estar fuera
del " circulo " en el que medio me
muevo.
De los nueve que tengo a la mano,
hay tres que propiamente son libros,
y los 6 restantes son más bien cuadernos o, como algunos gustan de
decir, plaquettes.
Los libros son: Avivando el fuego
de Andrés Huerta, El segundo poeta
de Miguel Covarrubias, y Muñeco de
Oarúa de María Copani.
Los cuadernos: Por las horas desiertas de Horacio Salazar Ortíz, ·Angulo
Sol de Patricia Laborde, Seis Poemas
de José Javier Villarreal, Poesla urbana de Arnulfo Vigil, Blues del año
nuevo de Humberto Salazar, Impenetrable aurora de Eligio Coronado.
Y como todo se vale, pues claro:
podemos comenzar con los lugares
comunes, y entonces habremos de
compararnos con Jalapa, Puebla,
Guadalajara , o el mismo De Efe, llegando a la conclusión lastimera de
que nuestra ciudad es un gran bostezo literario, o si no ·(ay) un medio
duro y hostil a los empeñados en el
quehacer artístico y cultural en general.

Pero tampoco es bueno estarse
quejando siempre, aunque se tenga
razón. Y menos si volteamos un poco
a diestra y siniestra y nos percatamos, como no podemos dejar de hacerlo, de que hoy, en este 1982, asistimos a una especie de mini-boom
cultural local. Y para el incrédulo
tomasiano que pidiera pruebas y razones, sólo bastaría soltarle prendas:
El Volantín (Suplemento de El Diario),
Revista 1 (Filosofía y Letras UANL},
Aqul Vamos (Suplemento de El Porvenir), Cuadernos Tinta Joven, Revista

El Matamoscas (Filosofía y Letras
UANL), Ediciones de la Preparatoria
Uno (UANL), fruta Verde (Fil. y Letras
UANL), Hormiga Herrante (Grupo Tinta
Joven), Ediciones del Grupo Divulgación, litoral (del Taller del mismo
nombre), Suplemento El Cocodrilo
(Periódico del STUANL), etc.

También aprenderíamos a respetar
un poco más al año que pasó, en
cuanto a poesía publicada, si nos ponemos a echar cuentas: ¿Cuántos se
publicaron en el '80? ¿Cuántos en el
'79?
Y aunque en el desorden de libreros
y archivos no tengo bien cubiertos
tales años, estoy seguro que fueron
más pobres que el anterior en libros
de poesía. ¿Me equivoco?

Por eso decimos que el '81 fue
bueno.
Y preguntémonos: ¿quiénes editaron sacrosanta poesía en esta ciudad
tan impermeable a la literatura?

De los libros apuntados, los editores fueron: La fonda de Andrés (un
restaurant), dos; Prepa Uno (UANL),
dos; Llbrerla Castillo, uno; Ediciones
artesanales, cuatro (dos el grupo Divulgación y dos Tinta Joven).
¿Bien presupuestados? Ninguno,
salvo la Prepa Uno de la UANL, que
tal vez tenga una asignación propia
para los rollos culturales. (O tal vez
no.)
2 .....

Pero además, y aunque saliéndonos un poco del asunto editorial, en
1981 se realizaron dos eventos bastante importantes, y relacionados directamente con la poesía "local".
Me refiero a la Escuela de Verano
"Francisco M. Zertuche" , organizada
por las Preparatorias Uno y Tres de la
UANL en agosto de ese año, y que fue
coordinada por Horado Salazar Ortíz.
En ella (amén de conferencias, música, pintura y galletas), se presentaron leyendo parte de su obra: Alfonso Reyes Martínez, Andrés Huerta,

Miguel Covarrubias, Carmen Alardín,
Amando Colunga; y René Alonso, leyendo poemas de Horacio Salazar
Ortíz y Humberto Salazar.
Y en cuanto al segundo evento,
realizado dos meses después, en octubre, éste reunió a un mayor número de poetas y aspirantes. Se llamó,
ufanamente, Primer festival de Poesta
en Nuevo León, y se realizó en el Auditorio Alfonso Rangel Guerra, de la
Facultad de Filosofía y Letras de la
UANL.
En susodicha tribuna, de paño verde y asientos sibaritas, leyeron poemas y fragmentos poetas de la más
diversa ralea, estirpe y condición.
Para no pecar por omisión o falla,
transcribo a continuación la lista de
los participantes en tal maratón (In
alphabetlcal order por si las moscas):
Eduardo Arellano Elías, Antonino Carlos, Amando Colunga, María Copani,
Eligio Coronado, Miguel Covarrubias,
Andrés Huerta, María Teresa Llanes,
Guillermo Meléndez, Abraham Nuncio,
José Ramos, Alfonso Reyes Martínez,
Francisco Ruiz Solís, Enrique S.,
Horado Salazar Ortiz, Humberto Salazar, Saramey Sepúlveda, José Javier
Villarreal, y Minerva Villarreal.
3 .....

Pero ¿es que el aumento en las publicaciones, antes mencionado, fue
una mejoría de por sí, o lo que se
ganó en cantidad reperrntió negativamente en cuanto a la calidad?
La verdad es que sería un poco apresurado, y sumamente irresponsable, hablar aquí de lo relativo a la ca1idad, sin intentar por lo menos un
desmenuzamiento detallado y decoroso de los textos.
Lo que sí se puede decir, y que
cualquiera puede advertir, es que de
las publicaciones reseñadas, sólo tres
son de autores ya fogueados en el
oficio, poetas con más de 15 años de
publicar (Covarrubias, Huerta y Salazar Ortíz}.
Y sin embargo no deja de ser cierto

¡s

�también que entre los restantes hay
cosas de primera calidad.
Y aunque no sea el objetivo de esta
nota el dar un comentario crítico sobre los nueve libros, intentaré a continuación algunas observaciones muy
generales, que no implican mayor
profundización que una primera lectura.
De los seis escritos por poetas, digamos jóvenes, el mejor para mí es el
de Maria Copani (Muñeco 1e Garúa),
que es quien demuestra ser la más
formada, la más dueña de su oficio.
Además de que, físicamente, el suyo
es un libro diseñado y editado impecablemente (Claro: poderoso caballero
es Don Librero ... ).
También es muy bueno sin duda el
de José Javier Villarreal, quien se afirma (entre los que lo conocemos) cada
vez más como una voz particularísima, una voz original y muy rica en
recursos y modalidades expresivas,
que no suena epigonal con respecto
é! las letras locales.
Los cuadernos de Patricia Laborde
(Angulo Sol) y Eligio Coronado (Impenetrable aurora) nos enseñan el resultado de trabajos realizados principalmente bajo los marcos del taller de
creación Tinta Jóven, del que ambos
formaron parte hasta su desintegración ( 1978-1980).
La Impenetrable aurora de Eligio,
representa una flagrante copure epistemologuique con respecto a su anterior libro (Umbra l de la esperanza),
que se debatía sin felices resultados
entre las formas decimonónicas y el
romanticismo más acuñiano.
Podemos decir que a partir de esta
Impenetrable aurora, que es una especie de nocturnario medio místico
medio urbano, se anuncia y asoma
ya la poesía, que estaba "buscando"
. Eligio desde hace varios libros (serie
En busca de la poesía ...).
La poesía de Laborde no da mucho
qué decir. Es una poesía blanca y
cantarina, una poesía simple y bella
por todos lados, (que gusta a cualquiera).
En ella siempre están presentes

campos semánticos recurrentes: el
color y la luz, el viento y el agua.
Además, podemos afirmar que a partir de este primer cuaderno Patricia
Laborde inicia, con una afirmación
creciente, su propio tono de voz y esti lo en los terrenos de la l)oesía erótica femenina.
El cuaderno de Poesía Urbana de
Arnulfo Vigil es también bastante
bueno, aunque titubeante para mantener el nivel en ocasiones, por el enfoque sociocrítico con que maneja (a
veces con mala fortuna) sus temas
cotidianos y citadinos.

formados en la presentación por el
tono que lo caracteriza, y en el que
intervienen ingredientes como el lenguaje directo, los ritmos tradicionales, el amor y la soledad, el humor
desde festivo hasta agrio.
Por las horas desiertas sigue un poco la linea trazada ya en el anterior
libro A vuelta de rueda ( 1980), que es
un libro igual de heterogéneo y rico
que éste, y es en el que precisamente
Salazar Ortíz inaugura un aliento más
ligero y positivo en su poesía, tan encajonada anteriormente en los temas
de la desolación y el pesimismo. (En
el nombre de Eva - 1969-, y La cruz
azul y otros poemas -1974- .).

Sin embargo, aunque en ésto último han coincidido varios detractores,
me parece que lo que al final debe
El de Andrés Huerta (Avivando el
señalarse como persistencia es que fuego), es el más extenso y, paradójilos textos de Vigil denotan un esfuer- camente, el más unitario. Tomado en
zo creativo y un trabajo paciente so- general, de bulto, constituye un todo
bre los temas, y las cuestiones ideo- amarrado por el tono, quién sabe si
lógicas o estéticas (que también son construido adrede o felizmente casual.
ideológicas) invocadas para desmiPuede incluso leerse brincándose
nuirlo, resultan finalmente inútiles a
la hora secreta en que el posible lec- los títulos, como un largo poema de
tor se enfrenta con el texto, bueno o -agradecimientos y experiencias cotidianas, signado por un indudable
malo.
En cuanto a los libros de Huerta , aliento pelliceriano (aunque más pagano) que aglutina los ochenta y tanCovarrubias y Salazar Ortíz, creemos
tos poemas, escritos en versos que se
que en lo publicado este año contihilvanan ágilmente sobre la blancurnúnan una línea y tono ya marcados
anteriormente, a lo largo de los libros ra de la página, logrando expresividay años en que dichos autores (de l des varias al nivel de lo visual. .. (cfr.
mi breve nota en t:l matamoscas no. 3,
que fuera el grupo Apolodionis) han
febrero de 1982).
venido dándose a conocer.
El de Miguel Covarrubias, como ya
Y bueno, ésos son pues, mencionatuvimos ocasión de señalar (Revista dos un tanto a la carrera, los libros
El Matamoscas número 1, nov.1981 ),
de poesía en 1981, en Monterrey.
aumenta una colección de poemas
¿Dirán todavía (los que así lo hainiciada en 1969 (t:l poeta) y engrosacían) que fue un mal año, un año
da en 1977 (t:I segundo poeta). El
pobre para la poesía local?
nuevo libro, nos presenta en el añaMejor concluir conmigo y este re·
dido una escritura meticulosa y elecuento en que, a pesar de los pesagante, una escritura en que el amor y
el humor se nos dan impecablemente res, el '81 fue bueno para la poesía
enunciados, en pequeños poemas regiomontana.
que no rebasan las diez o quince líEn seguida, transcribo un poema
neas (De lo bueno poco ... diríamos si de cada uno de los autores y textos
no temiéramos decir un lugar tan
mencionados, haciendo el señalacomún).
miento obvio de que la selección se
El libro de Salazar Ortiz (Por las ho- apega a gustos puramente persona·
ras desiertas}, que más bien es un
les y que, evidentemente, los textos
cuaderno, consta de 17 poemas de contienen mucho más de lo adivina·
diversa factura y asunto, aunque uni- ble a partir de_ estos poemas:

MUCHACHA DE VERDE

OTRA HISTORIA DE CARTAGO

Muchacha de verde
te declaro mi guerra
amorosa
con las manos
con los ojos
con los labios
con los ojos
te lanzo palabras
encendidas
sobre tu pelo
sobre tus pechos tiernos
incendiarte toda
y que seas el fuego
y ser yo contigo
el fuego consumido

Una noche de luna fue, sin duda;
-una noche de luna primitivacuando, tristes fenicios sin destino
avistaron las playas de Cártago.
Sin embargo, Cártago', todavía
era nomás un sueño fatigoso.
No existían sus torres, ni sus armas,
ni sus bravos guerreros. Era sólo
el sueño de una noche milenaria
sobre las olas del Mediterráneo.
Y en estas pocas líneas olvidables
está toda la historia de Cártago.

Andrés Huerta

CUMPLIRA SU PALABRA

Esta mañana, antes de salir, le dijo: " No
tardaré, ya que sólo miraré patos en
el estanque".
Es evidente que cumplirá su palabra, puesto que nada dijo de los cisnes que
obligan a la tardanza si los miras.
Miguel Couarrubias

Horacio Salazar Ortiz

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I•

)

Ni siquiera
luego de sentirte dentro mío
eres capaz de romper la muralla del recuerdo
permaneces anclado
con tu ru_tina de siglos oxidados
con el deseo de irte
y a la vez quedarte.
No soporto -más.
Esta mañana he decidido irte
SÍ,

abandona mi casa antes que ni siquiera
por lo menos esta vez
alces la voz para llamarme tuya.
Patricia Laborde

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' ... .,

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,

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....

Ni siquiera en esta tarde
de Octubre y aguas
puedo decirme tuya
ni siquiera
en esta claridad de alma
puedo sentirme amada
te callas ·
con un silencio pedregoso y tierno
y me miras
con una sonrisa cuestionable
sin garantía de vuelta.

l

,

. .
t~ , ◄•
POR LO MENOS AHORA

,.

..

POEMA NO. 6 (FRAGMENTO)

M

a sandra tilia
hora en que las bolas nos saludan
golpe irreverente de suplicios
gritos ·cortos
en un amanecer más que claro, como un día de
-uniforme rojo
se me ablandan los suplicios
estoy parado en la 50067 piedra
y el mundo te masca
golondrina de zapatos brillantes
con las armas bajo el brazo
saltar hasta volar a tocar
no cuento las filas de prisioneros
hago de cuenta que las bolas se alejan
la blanca saliva de tus represalias comienza a ahogar
la fu ria de mis brazos
con la pierna dormida en el mar
atento
muy atento
pon atención:
Lo que pido es, por cierto razonable y lógico.
El destino viaja, y no todos regresan.
José Javier Villarreal

�RETRATO

PUNTUAL

DOS TRISTES TIGRES

ella no dejará de bordar en el alféizar
no dirá una palabra
no escribirá un poema
ni tendrá sueños de artificio

Saco camisa blanca zapatos boleados corbata
los dientes lavados
los cachetes rasurados
Huevos con jamón y leche Las Mitras
beso a la esposa hacendosa
en el carro aire acondicionado las noticias en la XEFB
Piensas en tus secretaria
de primera mano para tí
después para su novio
La cartera llena
El sol es redondo pero no se ve
Las oficinas tan distantes de los talleres
No hay ningún problema
Una herida en el corazón
la cura un cheque en blanco
Entras sonriente a la Gerencia
mientras tu esposa en tu otro carro
se detiene frente a un departamento
de soltero.

En un trigal,
dos tristes tigres
tragaban trigo.
Tragaban el trigo travieso
diseminado por sus campos triturados.
(Uno de ellos era un t igre
y el otro era una tigra).
Se tragaban el trigo a puñados,
y se tildaban ferozmente
como eñes enloquecidas.
Recogían la tarde frágil
con los dedos,
y se la guardaban
en los besos,
enmedio de ayes de placer y muerte.

cada vez que el gallo cante
le quitará una hoja al calendario
(nadie lamentará que no conozca la dialéctica)
en primavera
aumentará su colección de mariposas

•

•

no violará ninguna ley de tránsito
escuchará los mismos discos de raiconif
y seguirá sonriendo
aunque le duelan los ovarios
hasta el final de la novela
Maria Copani

Arnulfo Vigil

GRAFFITI PERSONAL
Dejaré caer
Las palabras sobre el sentimiento.
Todas las que sea posible.
Las que se quiebren,
ésas no servirán.
Las otras,
Las que queden clavadas,
Las que amoraten
o hagan sangrar,
ésas serán el poema.
Eligio Coronado

El tigre llevaba
por nombre Legión,
inscrito como El Golem
en la frente.
La tigra se llamaba Aurora Boreal,
y era un auténtico
amanecer a la locura.
En un trigal transversal,
dos tristes tigres
se tragaban mutuamente,
como dos tristezas atroces.
Humberto Salazar

�LA IZQUIERDA
PARTIDARIA EN MEXICO
(DE LUCHAS CONCRETAS Y VICTORIAS PARCIALES)

Luis Lauro Garza
La reunión de 5 ensayos escritos
entre 1976 y 1980 por Pablo González
Casanova, autor de La democracia en
México, ha culminado en la publicación de un nuevo libro: fl fstado y
los partidos polttlcos en México.
En este trabajo aparece de nueva
cuenta la formidable capacidad de
análisis que impulsa la reelaboraclón
Y el estudio preciso alejando así las
" implicaciones mitológicas" que en
muchos casos del estudio de la realidad mexicana son verdaderamente
atroces.
El primer ensayo lleva por título " El
desarrollo económico y social" y con·
tiene en términos generales una des·
crlpción detallada del pais: datos
cualitativos y cuantitativos de las rl·
quezas naturales, inversión extranje·
r~, producción, sistema político, historlco, etc. Nada más lógico si se lee
que apareció inicialmente publicado
(versión abreviada) en la revista Sclentlflc American.
"El partido del Estado y el sistema
político" es el título del segundo ensayo. La historia de nuestro país a
través de nuestra herencia política,
de nuestras contradicciones, de nuestra especificidad . " El Estado mexicano
se caracteriza por una experiencia y
una cultura del poder" . (... ) "A la historia del poder y de la cultura del
poder en México se añade la historia
.de las masas como parte de la historia del Estado, y de las alianzas libe·
rado~as y dominantes. El Estado y los
partidos surgen en relación con la
política del poder y con la política de
masas" (p . .32). Nuestra herencia histórica: " Es falso que la especificidad
mexicana provenga del legado de
Huichilobos. La herencia viene de Fe·
lipe 11. Los aztecas dejaron pocas
costumbres y artes de gobierno. Son
los conquistadores y su cultura los
que sobreviven hasta en los rebeldes.
Sus tradiciones e invenciones adquie·
ren una impronta criolla, que estalla
como estilo desde el siglo XVIII"
(p. .32). Densidad de formas en la con10
•
formación de la " cultura política" :

históricos de la clase obrera. Al jugar
e~os partidos un nuevo papel en el
sistema electoral y político éste aumenta sus canales de comunicación
Antecedente importante de la refory se vuelve más flexible y vivo, mienma política de mayo de 1978 lo fue
tras aquéllos operan como un motor
la nueva Ley Electoral de diciembre
de cambios en el sindicalismo oficial
de 1945, a. la cual González Casanova
y en el partido oficial , a modo que
atribuye su verdadero objetivo de
aumente la presencia en ellos de la
aquel entonces: "Que los partidos po· clase obrera " (p.85). Escrito hace
líticos no fueran dos sino tres para
4_a_ños, adquiere hoy signos de tangl·
q_~e el Estad? mantuviera una posi- b11tdad que no existían antes de la
c1on de equilibrio y arbitraje sin que
fusión de varios partidos y organizala oposición fuera entre el partido del
clones políticas. Por ello es sorprenEstado y otro de la Oposición, sino
dente, más que la capacidad profétientre dos de la oposición con 'Ideoloca del autor, su conocimiento de la
gías discrepantes· que lucharan entre
sociedad mexicana a través de las ins·
si de un extremo a otro, mientras el tanelas que las distintas fuerzas sop~r-~ldo del Estado era el justo me- ciales han configurado en los últimos
dio_ (p.58). Cualquier semejanza del
años.
art1cul? de Octavio Rodríguez Araujo
A la manera de línea de acción de
aparecido en Unomásuno sobre el tripartidismo es, por lo menos, una deli- los partidos de Izquierda afirma que:
berada coincidencia con esta tesis. " para librar en forma efectiva y si·
Aunque hay que aclarar que Rodrí- m~ltánea _la lucha adentro y afuera,
guez Araujo no sólo extiende su tesis. um~a .Y dtferencia~a, democrática y
hasta el momento actual, sino que la soc1al_1sta, los partidos de izquierda
matiza y la engloba dentro de una necesitan desarrollar varias posibili·
concepción que en los últimos meses dades teóricas y prácticas que no
ha sido motivo de una " ¿polémica in- pueden asumir consecuentemente,
ventada?·: -con y sin interrogación-, profunda, permanentemente sus
entre militantes de la Izquierda mexi- ·~ompañeros ~e ruta ' más genuinos,
ltberales, socialdemócratas sindica·
cana .
listas, incluso los de la cla;e obrera.
" La reforma política y sus perspec- Entre esas posibilidades que se pre·
tivas" , es quizás el ensayo más im- sentan a los partidos de izquierda
portante que aparece en este libro. destacan las siguientes: Primero: La
Su validez no estriba sólo en su im· difusión del socialismo científico. Se·
portancla política coyuntural. La in- g_undo: La acumulación de investiga·
fluencia de este articulo en la elabo· c1ones concretas basadas en el socia·
ración de varios textos básicos de la li~mo científico. Tercero: La explica·
política mexicana actual es mani· c1on de los hechos -tendencias y
fiesto. Véase si no, la Introducción a coyunturas- con los análisis de cla·
La reforma polltlca y los partidos en se más exactos de la realidad nacioMéxico, de Octavio Rodríguez Araujo, nal e Internacional, y su divulgación
y algunos de los planteamientos con- mediante una política que gane a las
tenidos en México, la disputa por la ma~?s, como actores, en la interpre·
nación, de Rolando Cordera y Carlos tac1on de esa realidad y su transfor·
Tello.
maclón. Cuarto: El apoyo permanen·
En esta parte del libro, González te, congruente, a los procesos de
~a.sanova s~ñala que " la reforma po- democratización sindical y política.
ltt1ca ha sido un primer paso que Quinto: La determinación de medidas
tiende a acercar a los partidos que concretas, practicables, ¿antimperla·
representan desde la oposición de iz- listas?que disminuyan la dependencia,
quierda los intereses Inmediatos e el endeudamiento externo (fuente de
mangoneo, coaliciones y alianzas populares, cuartelazo y golpe militar,
federalismo, caudillismo, etc.

futuros y brutales chantajes por el
Imperialismo) y la fuerza de los mo·
nopolios ya insufrible también para
la pequeña empresa y para una mínima polítlc~ económica nacional , general. social, que dentro del capita·
llsmo, por contradictorio que sea, au·
mente el área nacional y social de la
economía, y la presencia o presión de
los trabajadores en los puntos direc·
tlvos de un Estado vulnerable sin su
presencia, transformable sin ella en
mero ap~rato represivo del capital
monopoltco y del Estado imperial.
Sexto: El apoyo y la orientación de
los movimientos de resistencia popular y la articulación de los movimientos obreros y de marginados, de tra·
bajadores Industriales y agrícolas, de
trabajadores y de pobres, de trabajadores y de pobladores, de explotados
Y superexplotados, indios o mestizos.
La_ lucha por la articulación, orientacion Y apoyo a todos los movimientos
de resisten~ia o insurgencia que sur. ge~ en la fabrica o la mina, el municipio o el cinturón de la miseria. Sép·
timo: El apoyo político y legal a todos
los dirigentes Y organizaciones colocad?s en la ilegalidad y sometidos a
juicio -con o sin pérdida de su libertad- por el 'delito· de sus luchas sindicales, democráticas y revolucionarlas" (pp. 89-90).
t "El estado Y las masas" es el cuar·
0 ensayo. En él encontramos una
des~_ripclón histórica de la reestratíficacion_ ~ refuncionalización del aparato poltttco mexicano. También una
amalgama de conceptos que si bien
no s~~ lo mismo, en los hechos se
identifican. ¿Cuál es la diferencia en
nueS t ro país de las nociones de go~lerno
un lado, y Estado por otro?:
En Mextco el gobierno Y el Estado
forman un todo constitucional. La luc~a por el _gobierno y la lucha por el
P der eS t an mucho más estrechame~te ligados que en otros sistemas
pohtlcos. El gobierno no se separa
del poder _del Estado, y éste tiene una
auto~om1a relativa frente a la burgues1a aunque tienda a perderla. El
Jefe del Estado es el jefe del gobier-

p~r

una verdad política innegable con la
cual hemos q4erido finalizar esta re. El quinto y último ensayo lleva por seña: " La lucha de la izquierda es
titulo, " El futuro inmediato de la so- una lucha por lo concreto. En ese
ciedad y el Estado". " En un cierto senti~o no sólo es una lucha critica,
no solo es contestataria. Requiere
pensamiento positivista existe sólida·
mente arraigado el prejuicio de que e~_señar a las masas que con su ac~1on pueden alcanzar triunfos, y ensees más fácil escribir la historia del
narles que esos triunfos serán insupas?do, que la del futuro. El prejuicio
encierra un postulado dogmático por ficientes mientras ellas mismas cael cual resultaría más sencillo alcan- rezcan de la fuerza para defenderlos.
Al respecto enseñarlas a alcanzar viczar _I~ verdad científica sobre el pa·
leoltt1co, que explorar el futuro inme- torias parciales -en la política naci~nal. democrática, popular- y endiato del país donde se vive. De
acuerdo con ese prejuicio cualquier senarl~s el carácter Incompleto de las
estudio del futuro cae dentro del or- v!~tonas, es la doble línea de educac1on y propaganda política que coden de lo ideológico y lo profético, y
es condenado de antemano con char- rresponde a su más lúcida conciencia. Enseñarles que la verdadera radilatanería o poesía" (p. 155). Con esta
calización no es verbal, sino de fuerentrada, González Casanova desarroZ? de_l pueblo, de organización, conlla enseguida sus puntos de vista en
c1enc1a, sagacidad y capacidad de lutorno a los dos proyectos viables para
cha, de voluntad y hegemonía, es la
el país: el neofascista o el socialista
clave de una acción a corto plazo"
Así las cosas, la elección es inevita~
(p. 15.3-154).
ble y requiere de la participación
colectiva.
Pablo González Casanova, fl fstado
Ya en el estudio anterior ("El Esta- y los partidos políticos en México, Ed.
do y las masas") había planteado Era, México, 1981 , 178 pp.
no, y es el jefe del partido del Estado" (pp. l l .3· 114).

�ESTIRPE DE LEDA

1
1

Guillermo F. Meléndez
(uno)

(tres)

De día
Las luces
se adueñan de la calle
sigilosas vigilan
el curso del otoño en Monterrey
y hacen lluvia
un arcoiris frágil.
De día también palpita el búho
desde un hueco
sacude el hollín de sus plumas
calma la pesadilla del polluelo.
Yo desmorono tentativas
vuelvo a mi dimensión de arena.
Los nogales liberan a su fruto.
A pleno mediodía
soy la única sombra.

Un hilo
de llovizna
ahora me conduce al paisaje
que narra tus deseos
y me dice que amaste los olivos
cuando año tras año
en el mismo lugar serenos
destilaban su savia.
Como agua marina ha quedado en arena
la humedad de tus ojos.
Hoy sin reino Aquí
tu piel se mancharía de humo
tu pelo emblanquecido
te llevaría como una anciana rubia
hacia el asilo.
Hoy -si es que escuchasdesearía oir tus labios repitiendo
el adagio troyano de la fuga.

(cuatro)
(dos)
Ni la calle
con niebla
que hace de los instantes
anécdotas de Poe
Ni mi alcoba
que al recibir mi sueño
es áspera corola
Igualan el peso de tu crimen.
Tú que asesina y víctima
por tálamos y cunas
con el vientre y una filosa daga
en familia forjaste
una carnicería que aún gimen
las euménides.

De noche
las sábanas
despliegan su obra célebre
del pasado recogen
un jadeo compartido hasta
que el lino se humedece.
De la ventana llega
un rumor de jacintos que claman
por el espantaorugas.
Desde el techo
en hilos luminosos
descienden las arañas ...
Es diciembre y sin sueño
con mi sangre embriagada
me pregunto:
Cómo nació la despedida.

�BURGUESIA REGIONAL,
MERCADOS Y CAPITALISMO
APUNTES METODOLOGICOS Y REFERENCIAS SOBRE
UN CASO LATINOAMERICANO: MONTERREY (1850-1910)

Mario Cerutti
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Ponencia presentada en el
X CONGRESO MUNDIAL DE
SOCIO LOGIA

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l.·AMBITO REGIONAL, HISTORIA Y
METODO: EL SIGLO XIX EN MEXICO
Para algunas regiones latinoamericanas, el siglo XIX puede definirse
como el período en el que se configuran y tienden a consolidarse las formas capitalistas de producción .

(Sesión sobre "Análisis de
Se trató de un proceso lento, zigzaprocesos: el desarrollo regional gueante, que requirió cambios estruc• y urbano en América Latina"). turales en la sociedad y economía he-

11

redadas de la etapa colonial. La emer-

Ciudad de México, Agosto 1982 gencia de nuevos esquemas productivos y de diferentes grupos y clases
sociales tornó irreversible el papel
rector que comenzó a asumir el desarrollo del capitalismo.

Estos cambios endógenos se materializaron en un mismo movimiento
con modificaciones que se protagonizaban en la economía internacional. Las
relaciones derivadas del orden que
impuso la revolución industrial influyeron en estos procesos internos, los
estimularon de manera sensible(}).
En sociedades como la mexicana,
el siglo XIX constituyó un lapso en el
que se aceleraron y acentuaron los
mecanismos de acumulación originaria ·de capital: esto arrastrarla, a fines
de la centuria, hacia la definitiva afirmación -regionalmente diversificada- de la producción capitalista. Y
ello gestó otros dos resultados: a) la
articulación y expansión de un mercado que por vez primera tendía a
asumir características realmente nacionales; b) la estructuración de una
clase social que adoptará contornos
precisos para los años del porfiriato:
la burguesía.

o

in

El hecho de que se mantuvieran en
amplias zonas de la geografía mexicana formas productivas atrasadas,
no implicó que el capitalismo y la
clase social que se conformaba y
anudaba con su desenvolvimiento dejaran de jugar un papel cada vez más
vigoroso. Sobre todo porque esa burguesía y ese devenir capitalista aceptaban las reglas de juego que -tanto
en México como en otros estados latinoamericanos- se establecían a par-

tir de la llegada del capital extranjero.
Las luchas sociales y militares interiores desembocarían -por lo menos en países como México, en los
que aparece de manera más completa un estado nacional- en un orden
socioeconómico orientado a reproducirse, en primera instancia, sobre
un sistema productivo cuyos rasgos
fundamentales apuntaban hacia el
mercado mundial.
Pero ello sólo en primera Instancia.
Si bien la tendencia principal convergía hacia ese mercado exterior a la
geografía nacional, hacia un firme
entrelazamiento con lo que planteó la
división internacional del trabajo bajo la hegemonía de las naciones más
avanzadas, lejos estuvieron estos procesos de agotarse en esa (única) razón de ser.
En el caso de México, la modernización productiva que evidenció su
funcionamiento económico en el último tercio del siglo pasado mucho
tuvo que ver con la mercantilización
creciente que generó el citado aceleramiento de la acumulación originaria de capital, con el incremento en
la capacidad productora de regiones
antes estancadas o no explotadas sistemáticamente, con el ascenso demográfico y la urbanización, con el tendido de vías de comunicación y transporte, con la desamortización de las
tierras indígenas, municipales y eclesiásticas, con la emergencia de nuevas necesidades creadas por las mismas transformaciones estructurales
que se registraban. En fin: el manejo
de gran parte de la riqueza social por
un sector burgués en ampliación ayudó eficazmente a movilizar estos
cambios, aún cuando las condiciones
históricas no permitieron que estas
modificaciones asumieran el sentido,
la velocidad y profundización que
muchos habrían deseado cuando las
comparaban con lo que acaecía en
Estados Unidos o Alemania (2).
Un mercado interno en desarrollo
fue el que, verbigracia, condujo en
México a la temprana alteración del

aparato productivo que registró la industria textil en Puebla. O el que estimuló, más tarde, la actividad agrícola en Jalisco; el que llevó a la
modernización de la producción azucarera en Morelos; el que contribuyó
a dinamizar el capitalismo agrario en
La Laguna, esa fértil área algodonera
que rodeó el viejo rancho del Torreón;
el que incentivó en buena medida el
significativo brote de industrialización con asiento en Monterrey, cuya
pieza máxima resultó la siderúrgica
en gran escala.
CRONOLOGIA Y ESPACIOS:
UN SIGLO DE REGIONES.
Formación del capitalismo, configuración de un mercado tendencialmente nacional, modernización productiva, estructuración de una clase social
beneficiaria e impulsora de gran parte de esos cambios, consolidación del
aparato político con asiento en el
Distrito Federal, establecimiento de
un orden jurídico, monetario, aduanal
y militar aceptado nacionalmente:
todos estos son matices de un único
proceso que en México tiene al siglo
XIX como período histórico, si de cronología se habla.
Siglo de transición -que bien podría incluir las décadas Iniciales de la
centuria actual-, su análisis es indispensable para una correcta comprensión de procesos más contemporáneos.
Pero su adecuada interpretación
obliga a tener en cuenta no sólo la
cronología, sino también los espacios: el siglo XIX -y sus prolongaciones temporales en el siglo XX- se
protagoniza centralmente desde ámbitos regionales, los que van integrándose lenta pero significativamente en el estado nacional que los
absorbe.
De allí que el estudio de este lapso
de transición involucre como fórmula
difícil de reemplazar una labor de investigación cuya perspectiva se nutra ui
de una visión regional.
1--1

�Regional en dos sentidos:
1.-EI primero tiene que ver con aspee·
tos metodológicos que atiendan,
justamente, a cómo enfrentar el ~st~dio de esa parcela del proceso h1storico en países como México: no se
trata, todavía de historias estrictamente nacionales, sino fuertemente
regionales. Claro que esto no es exclusivo de México o de América Lati·
na: similitudes muy amplias podrían
plantearse, desde el punto de vista
metodológico, con el siglo XIX en Es·
paña, Italia o Alemania, sin dejar de
lado el propio Estados Unidos. De la
articulación -voluntaria o forzadade aquellos ámbitos regionales surgi·
rá, si, un estado nacional moderno (y
con ello, un aparato poi ítico-estatal
centralizado, una economía marcada·
mente nacional, clases sociales con
características nacionales e -inevitablemente- un dominio de clase
capaz de extenderse a todo un espa·
cio nacional). Mientras se llegaba a
ese resultado histórico, el siglo XIX
presentó una complejidad tal, en casos como el de México, que sólo con
una enorme dosis de anacronismo
puede hoy arribarse a la conclusión
de que todo lo que sucedió era con·
secuencia directa e inevitable de de·
cisiones y medidas adoptadas por un
supuesto poder central. En México, y
con limitaciones, ese poder central y
centralizante sólo cristalizará hacia
los 80, con Porfirio Díaz.
2.-En segundo término un aspecto
que quizás se lo considere formal ,
pero que se vuelve sustancial cuando
de entender lo anterior se trata: alu·
de a la necesidad de realizar las investigaciones -o buena parte de
ellas- en las mismas regiones
estudiadas. Usando fuentes prima·
rias, directas, preservadas en centros
locales de documentación que anidan
riquezas insospechadas (.3). En el seno
de cada región parece más factible
desligarse de la simplificación noto·
ria , la estrechez de perspectiva que
acompaña en ciertos casos la obser·
~ vación efectuada desde el gran cen·

tro capitalino, basada a su vez en
fuentes de segundo o tercer tinte (4).
La indagación regional quizás ayude
a matizar apreciaciones un poco ligeras que se han vertido sobre el Méxi·
co del siglo XIX. El estudio de la formación y expansión de un mercado
interno que progresivamente se va
articulando -por ejemplo- parece
enriquecerse notablemente desde un
enfoque regional. El fortalecimiento
de núcleos burgueses que poco a poco van asumiendo relevancia a nivel
nacional, es otra rica posibilidad de
profundización que genera esta meto·
dología, situada entre el macroenfo·
que de los historiadores que miran_
un país desde la imponente capital y
el microcosmos que sumerge habi·
tualmente a los historiadores tradicionales de provincia.
PRODUCCION CAPITALISTA,
MERCADOS, BURGUESIA: ANALISIS
HISTORICO Y METODO.
En esa transición ocurrida entre la
descomposición del imperio colonial
español y la formación definitiva de
un grupo considerable de estados na·
cionales latinoamericanos, como se
ha indicado más arriba, un aspecto
básico fue la emergencia de un nuevo tipo de formación social en ámbi·
tos regionales que se convirtieron en
hegemónicos a partir del funciona·
miento definido de los mecanismos
capitalistas de producción.
Aludiendo a México habría que insistir que, en términos estrictos, lo
acaecido en esta transición se vincu·
ló al surgimiento, ampliación y entre·
lazamiento de núcleos burgueses, re·
gionalmente localizados. Burguesía
que durante una fracción muy prolongada del siglo xix sólo operó como
un sector social ligado al comercio,
al contrabando, la especulación , el
manejo del crédito, y con una visible
tendencia a la apropiación de tierras
urbanas y rurales.
En este primer tramo, de duración
semisecular (y que comienza a variar
de matices con el porfiriato), dicho
sector social transitó nítidamente un

proceso de acumulación originaria de
capital. Su actividad cotidiana, con·
dicionada por el momento histórico
en que estaba inserta , le permitió
una considerable concentración de
dinero y de bienes, derivada de la po·
sibilidad de manejar parte de la riqueza social con criterios burgueses:
es decir, fue fruto de una tensión per·
manente y casi exclusiva a la repro·
ducción ampliada, por todos los me·
dios factibles, de su capital-dinero.
No fue ésta una singularidad nacio·
nal o regional: resultó un camino que
recorrieron también grupos burgue·
ses de las más diversas latitudes en
el mundo euro-occidental , antes de
transformarse en controladores di·
rectos de actividades productivas. A
las que darían -si las estructuras so·
cioeconómicas en que actuaban lo
facilitaban- sesgos capitalistas.
Y como en otras latitudes, en Mé·
xico este sector social tendió a trans·
formarse en clase social justamente
cuando inició su traslado masivo de
capitales a la producción capitalista.
Ello implicó un cambio cualitativo,
en tanto el dominio de la producción
generó nuevas relaciones sociales,
distintos conflictos entre clases an·
tes no totalmente definidas, y una
manera también distinta de extrae·
ción del excedente.
Pero no por eso el ámbito
regional dejó de ser el escenario fun·
damental de desempeño de esta
clase en estructuración . En ese ám·
bito se dieron con la mayor frecuen·
cia sus inversiones productivas, de la
misma manera que a!lí se habían ma·
nifestado en las décadas previas sus
tareas mercantiles, especulativas, te·
rratenientes.
Los grupos más sobresalientes de
esta clase en constitución se vieron
-a partir de tal momento- presiona·
dos en dos sentidos, si se atiende a
los mercados que esperaban usufruc·
tuar como productores en gran
escala.
Por un lado, lo más apetecible y

seguro parecía ser el mercado mundial, o cuando menos algunas de sus
franjas más accesibles (pensamos en
este momento en la demanda de
metales industriales no ferrosos que
desde 1890 se presentó en el noreste
fabril de Estados Unidos, y sobre la
cual prosperó velozmente la burguesía radicada en Monterrey; o, siempre
en Nuevo León, en la puesta en mar·
cha de la producción cítrica, que
también en la década de los 90 reemplazaría con rapidez a cultivos más
tradicionales y abastecería el sur nor·
teamericano, gracias a que los ferrocarriles acercaron esa área de consumo). En estos casos, la relación
producción regional-mercado insinuaba una ligazón más estrecha entre el
espacio económico en que operaba
esta burguesía en desarrollo y el ámbito múndial, que la que podría mantenerse con la economía nacional en
articulación.
Pero se plantearía una segunda pre·
slón sobre esta burguesía convertida
en productora: provenía del mismo
mercado Interno, unificado a fines
del siglo por el tendido de los ferrocarriles, por la supresión de obstáculos que dificultaban la circulación de
mercancías y de fuerza de trabajo,
por la eliminación de fenómenos
como el bandolerismo (en el caso del
noreste de México hay que sumar la
expulsión y/o aniquilamiento de poblaciones indígenas rebeldes), por la
adopción de sistemas de medidas y
monetarios únicos, por la implementación de poi íticas fiscales y aduaneras que marchaban en idéntico sen·
tldo.

Es cierto que en determinados casos latinoamericanos la burguesla exportadora tendió a despreocuparse
del mercado interior (aunque esto
quizás requiera más investigaciones
para su confirmación definitiva). Pero
en el México de finales del siglo XIX
los matices son evidentes: dadas las
características que presentó un mercado tendencialmente nacional (5),
en plena expansión, se pueden verifi-

car ejemplos de doble interés por
parte de fracciones de la burguesía
en conformación. Monterrey, entre
1890 y 1910, fue una muestra en ese
sentido.
Antes de dedicarnos a Monterrey,
desearíamos remarcar, insistir en lo
imprescindible que sería para el es·
tudio de procesos como el que nos
ocupa una perspectiva que atienda
prioritariamente al funcionamiento
regional. Este funcionamiento (ubicado -claro está- en un contexto más
amplio, en el que aparecía con fuer·
za la economía mundial) constituyó
un dato estructuralmente slgnlflcatl·
vo por lo menos hasta los inicios del
siglo presente. Tal vez haya sido uno
de los principales, si nos referimos a
aspectos tan decisivos como la consolidación del sistema productivo ca·
pitalista, la configuración de nuevas
clases sociales, la constitución de un
poder político centralizado y centralizante.
Y si reconocemos tal importancia
en términos estructurales, lnmedia·
tamente debemos brindársela metodológicamente. Por la simple razón
de que el método tiene que responder con eficacia a la realidad viva y
densa que pretende abordar y com·
prender.
Habría que ver en qué medida, asimismo, lo planteado para el siglo XIX
y los comienzos de la centuria actual
guarda vigencia para etapas más contemporáneas. Es factible que la región,
o el ámbito regional (6), resulten in·
suficientes para el estudio de proce·
sos presentes de características claramente nacionales. Pero ¿es ya Mé·
xico una unidad tan homogénea, desde Chihuahua hasta Yucatán? ¿No
habrá aún aspectos significativos de
su realidad que demanden una pers·
pectiva regional , aún cuando se reco·
nozca la gravitación de lo nacional y
lo mundial? Pensando siempre en
Monterrey, podria,mos preguntar: ¿por
qué su empresariado ha logrado

mantener hasta hoy tan firme control
sindical sobre los trabajadores de sus
principales industrias, pese a que
existe una poderosa estructura gremial que opera a nivel de todo México? ¿Y por qué esto se da, con tal
solidez, sólo en Monterrey?
Cerramos esta parte de la ponencia
detallando que lo dicho hasta ahora
no es más que el fruto meditado de
una experiencia acumulada en el
transcurso de una investigación en
torno a uno de los ámbitos regionales que más rápidamente acogió al
capitalismo en México. Desde Monterrey , y nutriéndose de su entorno,
surgiría al despuntar este siglo un
grupo empresarial cuya relevancia
socioeconómica creció ostensiblemente desde entonces: prominencia
que hoy es dificil de poner en duda,
más allá de las expectativas o valores
que apremien al investigador.
11.·MONTERREY ENTRE 1850 Y 1910:
UNA REFERENCIA HISTORICA
Entre la desarticulación espacial
que implicó la ruptura del sistema
colonial y la rearticulación que se
registró finalmente con la consolidación del estado nacional en México (y
que no dejó de ser costosa: en un
sólo hecho bélico -el de 1846 / 47
frente a Estados Unidos- se perdió
definitivamente una porción enorme
del territorio heredado de España)
hubo pues esa dimensión cronológica
que en buena medida se confunde
con el siglo XIX.
Nuestro estudio sobre Monterrey
comienza precisamente con uno de
los momentos más críticos de ese
proceso secular: cuando la citada
guerra con los norteamericanos acercó abruptamente la frontera norte a
la capital de Nuevo León, alterando
sustancialmente sus funciones con
respecto a una amplia área septen·
trional-oriental.
Entre 1850 y la Revolución (periodo
que comprende nuestra investigación)
muchas cosas cambiaron en esta ciudad y en su entorno. Entre las más

UI
tJt

�significantes estuvo, sin duda, la
emergencia de una burguesía con
base regional que surgió, creció y se
entrelazó sobre tres elementos visiblemente decisivos: a) una acumulación primaria de capitales efectuada
con mecanismos que excluyeron casi
totalmente las formas capitalistas de
producción, y que se protagonizó en
las décadas críticas posteriores al citado cambio de frontera; b) un traslado masivo de esos capitales a la
producción capitalista a partir de
1890, en un movimiento que usufructuó las condiciones generadas por el
porfiriato, las nuevas vinculaciones
que se planteaban con la economía
internacional y la estructuración y
ampliación del mercado interior; c) la
puesta en marcha de un destacable
brote de industrialización, con una
característica no repetida en la América Latina de esos años: la producción en gran escala de bienes dedi·
cados al propio proceso productivo,
con base en la industria pesada.
La Revolución encontrará a esta
burguesia con el poder y solidez suficientes -en términos económicos y
sociales- como para capear los tem·
porales que desató ese gran fenó•
meno social y militar. El sustento industrial de este empresariado (vertebral, aunque no exclusivo, por cuanto sus actividades e inversiones estaban muy ramificadas antes de 1910)
le permitió mantener a mediano plazo condiciones suficientes para su
reproducción capitalista, aún cuando
el hecho de que muchos miembros
prominentes de esta burguesía fue·
sen grandes terratenientes debió
traerles problemas de envergadura en
los años inmediatos siguientes a' la
caída de Porfirio Diaz. Que el sofocón
revolucionario fue superado con plasticidad y eficiencia lo demuestra la
historia más contemporánea de este
empresariado, uno de los más pode·
rosos y autónomos entre los surgidos en Latinoamérica sobre una base
industrial.
En su formación y consolidación

primaria, se dieron lapsos relevantes
y modificaciones en cuanto a las
formas de operar.
Entre 1850 y 1890, verbigracia, se
fue constituyendo en Monterrey un
núcleo burgués que utilizó todos los
instrumentos de acumulación primaria permitidos por una estructura
socioeconómica que apuntaba hacia
el estado nacional, pero que se definía aún en el ámbito re~ional. Son
décadas en las que el comercio legal
y clandestino, la especulación, el manejo del crédito, la apropiación de
tierras en vasta escala emergen como
actividades decisivas, aunque por
momentos se dan incursiones
-muy tibias- en la producción de
corte capitalista.
En esos cuarenta años se destaca,
en la fase más antigua del proceso
investigado, una coyuntura en la que
se intentó con coherencia el reordenamiento que demandaba el noreste
respecto a la nueva frontera. Protagonista principal de esa readecuación seria Santiago Vidaurri, goberna·
dor de Nuevo León (y de Coahuila,
estado que anexó en 1856) entre
1855 y 1864.
CRISIS NACIONAL, PODER REGIONAL
Y ACUMULACION DE CAPITAL.
Los años de Vldaurri fueron particularmente críticos para la sociedad
que seria el soporte del estado nacional mexicano. Se acababa de salir
del desastre militar frente a Estados
Unidos, y desde la proclamación del
Plan de Ayutla (al que adhirió Vidaurri a mediados de 1855) se intensificaron las luchas civiles. Esta profunda crisis, que en su aspecto más visible se manifestaba en la contienda
entre conservadores y liberales, estalló en una sociedad con dos aristas
que conviene remarcar: a) escaso desarrollo del capitalismo y, por consiguiente, insuficiente extensión de
aquellos elementos unificadores que
ha solido presentar históricamente
este sistema productivo; b) dispersión del poder político en términos

regionales, con la correspondiente
imposibilidad de que se configurara
un poder central capaz de controlar,
con firmeza, los brotes de autonomía
y hasta de segregación que emergían
en distintas áreas del país.
Era una situación agravada además por las permanentes amenazas
de nuevas intervenciones norteamericanas, y convertida en coyuntura
definitivamente decisiva para la conformación de un estado nacional independiente desde el momento en
que desembarcaron las tropas europeas.
¿Cómo operan en medio de este
caótico panorama los negociantes
que se asientan en Monterrey? ¿Qué
es lo que les facilita, entonces y en
tales condiciones, sean mexicanos o
extranjeros, una rápida multipllcá·
ción de sus fortunas?.
En la riquísima documentación
existente en el Archivo General del
Estado de Nuevo León (7) se verifica
sin esfuerzo que prosperaban sobre
dos bases primordiales: el tráfico comercial y la especulación con las ne·
cesidades que apremiaban al poder
político (Y militar) regional. Comercio
y manejo de dinero contante serán,
digámoslo desde ya, dos elementos
permanentes de la actividad de esta
burguesía embrionaria hasta los años
90.
a) Aduanas fronterizas, aranceles,
necesidades militares.- Imposible ha·
blar en estos años de un mercado na·
cional efectivo. La circulación mer·
cantil más redituable anuda el espa·
cio regional que circunda a Monterrey
y el mercado mundial con una solidez
que aún no puede establecerse con
otros espacios de la geografia mexl·
cana.

Lentamente, Monterrey se convier·
te en centro de un intercambio que
desborda no sólo Nuevo León, sino el
propio noreste. Es una posibilidad
que estimula su flamante ubicación
semifronteriza, próxima a puertos
que crecen en significación (Matamo·

ros, Tampico). Pero que será totalmente reafirmada por las políticas de
Santiago Vidaurri.
Jefe de gruesos contingentes militares, necesitado de recursos cuantiosos y urgentes (para lanzarse contra el enemigo conservador, para proteger la frontera de los constantes
amagos texanos, para repeler ataques
indígenas que por momentos asediaban los aledaños del mismo Monte·
rrey) Vidaurri demostró sin recato
que el poder regional era capaz de
tomar bajo su control situaciones y
medios que supuestamente debían
corresponder a un gobierno central.
Gobierno que en estas circunstancias
o no se constituía, o era enemigo, o
(en caso de ser liberal) resultaba
impotente para ejercer sus prerrogativas.

puestos en Monterrey. Como contrapartida, se esforzó en ofrecer al tráfi·
co mercantil -especialmente al que
conectaba con el exterior- la protección necesaria ante el peligro indígena, el asedio de grupos bandoleros,
las amenazas de ejércitos oponentes
y la voracidad fiscal de los gobiernos
"del centro".
Desde la perspectiva de un poder
regional fuerte, la política de este
mandatario y jefe de contingentes
armados era coherente. El control de
las aduanas, su arancel, la vigilancia
de algo tan estratégico como la moneda que se aceptaba en el mercado
internacional, le daban acceso no sólo a recursos inmediatos, sino también a una relación fructífera con
grandes comerciantes, muy particularmente los afincados en el mismo
Monterrey.

La habilitación y manejo de aduaSobre estos cimientos, Vidaurri donas sobre el río Bravo sería un caso
ejemplificador (8). Más aún: Vidaurri, taba sus ejércitos y afianzaba su proen nombre de principios que contenía pia base política, factores ambos que
el plan de Ayutla (9), nunca prestó -a su vez- le dieron una presencia
demasiada atención a la Ordenanza más que significativa dentro del libe·
General de Aduanas Marítimas y Fron- ralismo.
terizas de 1856, sancionada por
b) Comercio y préstamos.- Los
Comonfort. Según el momento y los comerciantes residentes en Monterrey,
pretextos, estableció derechos de im- y sus agentes ubicados en la fronteportación que llegaron a ser hasta un ra, supieron aprovechar la coyuntura
sesenta por ciento inferiores a los con la habilidad y racionalidad caracfijados a nivel nacional. El Arancel Vl- terizantes del hombre burgués, cuya
daurrl se aplicó en todos los puntos motivación básica es la reproducción
fronterizos que estaban bajo la in· ampliada de sus capitales.
fluencia del gobernador neolonés,y
Cubrían eón frecuencia los apreen los momentos en que logró extender su poder a Tamaulipas lo hizo ins· mios financieros del gobernador (votrumentar en los puertos de Tampico, luntariamente en ciertos casos, a reY, sobre todo, Matamoros. Ello pese al gañadientes en otros). Y la adminisescándalo de los comerciantes de tración de Nuevo León-Coahuila les
Veracruz y del centro del país, afecta· pagaba esos créditos con certificados
dos por este arancel desigual y apo- que sus tenedores presentarían luego
yados con frecuencia por los minis- en las aduanas de frontera, para cubrir derechos de importación por la
tros federales liberales.
introducción de productos extranjeVid~urri instauró en Monterrey, ros. Sus beneficios eran obvios. No
ademas, la administración central de sólo receptaban un premio generoso
estas aduanas fronterizas y de sus por sus préstamos (10) sino que recirecaudaciones. Se apropió de los de- bían mercancías con derechos tan
rechos a la circulación y exportación bajos que podían extender su mercade plata y oro, declarando ilegal todo do a diversos estados del centro y del
cargamento que no abonara sus im- norte del país.

Los grandes mercaderes de Monterrey (Patricio Milmo, Valentín Rivero,
Gregorio Zambrano, Mariano Hernández, Brach y Shonfeld) se tornaron
competidores temibles para los traficantes del centro. Aquí comenzó a
delinearse el ámbito regional sobre el
que articularían intereses especificos
los miembros de este núcleo burgués
en gestación: más allá de Nuevo León,
Tamaulipas y Coahuila, ese espacio
integraría a Durango, Zacatecas,
Chihuahua y -más debilmente- San
Luis Potosí.
En este mercado ampliado - gracias
a una forma especial de funmlento del poder regional . y a la
estratégica ubicación heredada del
cambio de fro~tera-controlarían también la circulación de productos generados en la región (el piloncillo,
por ejemplo). Pero la gran herramienta de intermediación y acumulación
eran los artículos provenientes de Inglaterra, Francia y Estados Unidos.
Manejo del dinero, especulación
con las necesidades gubernamentales
y tráfico de mercancías se anudaban
en un acto único cuando el comprador era el propio poder político-mili·
tar regional. Al mando de miles de
hombres que llegaron a ser indispensables -en ciertos momentos- para
la causa liberal, Vidaurri no titubeó
en efectuar contratos de diversos
matices para adquirir armas, pertrechos y vestuarios para sus ejércitos.
En más de una oportunidad, los comerciantes de Monterrey no sólo le
facilitaban dinero, sino que le vendían armas que importaban desde
Estados Unidos. El tráfico de guerra,
protagonizado en una situación crítica para la sociedad y el estado nacional mexicanos, coadyuvaba a la
formación de grandes fortunas. Una
muestra cabal de lo que Marx llamó
acumulación originaria de capital.
c) La guerra de Secesión norteamericana.- Significó un capítulo especial
del periodo vidaurrista. La readecuación que exigió la nueva frontera y
que sistematizó Vidaurri dieron las

IJI
ui

�bases para que los más prominentes
mercaderes de Monterrey aprovecharan jugosamente la coyuntura de la
guerra civil estadounidense, que ha
sido evaluada como muy importante
para la formación de los capitales
más antiguos de la ciudad neolonesa
(importancia que en parte hemos podido comprobar con documentos de
la época).
Es conocido que los plantadores
del sur norteamericano, escindidos
de su nación en 1861, fueron cercados y bloqueados por la flota del norte industrial. El principal producto
del sur esclavista, el algodón (que representaba más del sesenta por ciento de las exportaciones totales del
país) tuvo serias dificultades para salir hacia sus mercados básicos, en
Europa. Tampoco resultaba sencillo a
los monoproductores algodoneros receptar manufacturas, armas e incluso
alimentos.
La alternativa fue traficar por el
noreste de México. Este comercio se
prolongó cerca de cuatro años, y
acrecentó drásticamente la circulación mercantil, además de incentivar
la producción agropecuaria en el
oriente septentrional mexicano.
Al iniciar los sesenta el vidaurrismo
estaba en su apogeo. Y el gobernador
supo aprovechar la oportunidad, junto con sus comerciantes amigos. La
aduana de Piedras Negras, en Coahuila, que era la que más firmemente
controlaba el mandatario, resultó
un punto seguro para el tráfico desde
y hacia Texas. Evaristo Madero, entonces residente en las inmediaciones de Piedras Negras, ofrece en su
correspondencia particular con Vidaurri una rica imagen sobre estos contactos y transacciones con el extremo
meridional de Estados Unidos ( 1 1).

10
,n

El tráfico de algodón (materia prima que se reexportaba vía Matamoros, aunque en parte se orientaba
hacia el ya interesante consumo nacional, en la manufactura textil) fue
la clave de este movimiento. Pero
deben sumarse la venta de mulas,

caballos, harina, cueros, que eran
consumidos en cantidades considerables por los confederados, con
quienes Santiago Vidaurri nunca dejó
de mantener excelentes relaciones.
Patricio Milmo, yerno del gobernador,
y Evaristo Madero, fueron dos de los
grandes usufructuarios de esta situación ( 12).
Hay que señalar que la guerra de
Secesión arrojaría simultáneamente
la experiencia del contacto con Texas,
estado que desde entonces pasó a
ser -en cierta medida- una parte
más del ámbito regional que circundaba la actividad de la embrionaria
burguesía regiomontana. Su significación para la acumulación de capitales en Monterrey es algo no totalmente investigado, pero hay múltiples indicios que refuerzan aquella
suposición ( 1.3).
DESPUES DEL IMPERIO
Un segundo momento del subperíodo anterior a 1890 comenzaría con
la década de los setenta , cuando
tienden a superarse los dilemas más
serios planteados por la Reforma y
sus cambios estructurales.
Para la burguesía en configuración
que es objeto de nuestro estudio surgieron nuevas posibilidades para proseguir la reproducción de sus capitales, creciente , y la concentración de
bienes. Sus formas de operar también fueron modificadas, aunque
todavía las condiciones más generales no se mostraban aptas para que
se registrara esa transferencia de capitales hacia la producción en gran
escala, y modernizante, que la tendría
como protagonista en los años 90.
Dos actividades podrían destacarse,
a partir de una base que continúa teniendo al comercio como resorte ineludible: por un lado, la apropiación
de tierras en proporciones muy generosas; por otro, una labor financiera
que, casi siempre, acompaña en un
mismo movimiento las tareas mercantiles.
En los años 70 y 80, un segmento

amplio de estas acaudaladas familias
pasará a ser propietario de tierras en
Coahuila, Tamaulipas, Durango, además de Nuevo León. Patricio Milmo
-una muestra- creará un verdadero
imperio en la franja fronteriza del
noreste. En Coahuila, sus haciendas
ganaderas comenzarán a insinuar
una prosperidad que se multiplicaría
sensiblemente en la década de los 90,
cuando de su subsuelo se extraiga el
carbón que requieren ferrocarriles y
grandes establecimientos de fundición. Los Madero y los González Treviño (unidos por variados lazos matrimoniales) operarán en la cada vez
más apetecida zona lagunera, por la
que también encontraremos a los
Zambrano, a los Hernández-Mendirichaga y a otros miembros reconocidos de la burguesía asentada en
Monterrey.
Tres escalones hubo en esta visible
tendencia a la apropiación territorial
rural en vasta escala: dependió en
principio de la expulsión y / o exterminación del indígena seminómada,
que en caso de sobrevivir marchó
(como en Estados Unidos) hacia sectores más occidentales; se alimentó
después de las políticas y posibilidades derivadas de la Reforma, sobre
todo de la expropiación y venta de
bienes de antiguos grandes terratenientes que habían adherido al Imperio; se consumaría finalmente con la
acción de las compañías deslindadoras, ya en los 80, en la que tuvieron
participación algunos de los futuros
industriales.
A partir de su conversión en gran
terrateniente, el ·ámbito regional ya
no interesó a esta burguesía únicamente como intermediaria (como suced ia en tiempos de Vidaurri). Le
preocupará también como propietaria de bienes y de medios de producción. Su acontecer cotidiano, acontecer que era el cemento sobre el que
se iba definiendo su pertenencia a
una clase social diferenciada, ya no
se ligaría exclusivamente a la circulación, que genera lazos menos estre·

chos con espacios relativamente alejados: ahora emergería la propiedad,
a la que inevitablemente seguiría la
producción.
De allí que sus expectativas desbordarían cuestiones tales como los derechos de importación, las alcabalas,
los impuestos a la circulación de moneda. Lo atinente a un mercado de
tierras, al derecho de propiedad en el
ámbito rural , al orden jurídico que
debía regir sus relaciones de producción, a la acción y aprovechamiento
de las compañías deslindadoras, a la
promoción y estímulo de las explotaciones mineras (que brotarían con
frecuencia en esas extensiones apropiadas), a la posible industrialización
dE: materias agrícolas, pecuarias o
del subsuelo (como sucedería a fines
de los 80 con la instalación , en la
zona lagunera, de la fábrica La t::speranza, para la elaboración de jabones
y aceites a partir de la semilla del algodón), todo esto, comenzaría a interesarle directa y cotidianamente. Y
nuevos lazos la anudarían con un espacio que insistía en ser mayor que
el de la región geográfica estricta.

Esta base material acentuaría, enriquecería una visión regional redimensionada, con otros matices, si se
la compara con la de los años vidaurristas. Las condiciones para la aventura inversionista, para una producción capitalista ramificada desde
Monterrey -característica principal
de la etapa 1890/ 1910- comenzaban
a gestarse. También, emergían históricamente expectativas que llevarían
a aceptar de muy buen grado el proyecto de nación que implementaría el
régimen de Porfirio Díaz: el estado
nacional mexicano ya no se vería interferido por intentos de autarquía
-en esta área del país- como los
que planteó Vidaurri.
En cuanto a los movimientos financieros, entre 1870 y 1890 acompañaron a la gestación mercantil de tal
manera que varias casas comerciales
regiomontanas cumplieron, a la vez,
actividades que suplían la ausencia

de un sistema bancario adecuadamente diversificado.
Ya no se giraba casi exclusivamente en torno a las necesidades gubernamentales (aunque nunca se perdieron contactos con esta fuente de acumulación). Los empresarios radicados
en Monterrey financiaban con frecuencia a comerciantes de menor envergadura, operaban en el sector urbano y, sobre todo, habilitaban a productores agropecuarios.

Monterrey hace recordar lo acaecido
en otras pocas urbes latinoamericanas, aunque por momentos se tiene
la impresión de se trató de un caso
realmente significativo y poco usual.
La coyuntura de fines de siglo, articulada por factores de diferente naturaleza, fue usufructuada con eficiencia por los antiguos comerciantesprestamistas-terratenientes, junto con
empresarios más recientes que se entrelazaron y confundieron con sus antecesores.

Desde fines de los años sesenta,
por ejemplo, se detecta una progreUn primer dato a puntualizar es la
siva conexión con la zona lagunera,
posibilidad
que surge en 1890 de vinproductora de algodón y secundariacularse a otro sector del mercado inmente de trigo. Nuestros hombres de
ternacional: el noreste de Estados
negocios no sólo comprarán la fibra
Unidos. Sería, éste, un tipo de ligazón
citada. Se convertirán simultáneasustancialmente distinto a los antemente en proveedores de mercancías
y en financistas sostenidos de los riores, y se convertiría en una de las
productores, que llegaban a sumar claves del carácter que asumió la infuertes deudas. En minuciosos con- dustrialización ocurrida en la ciudad
tratos asentados en libros de nota- desde entonces.
rios, los agricultores se compromeLas demandas de metales industían a proveer exclusivamente esa
triales del noreste norteamericano,
materia prima a los comerciantes de junto a las restricciones que al ingreMonterrey y a adquirirles todo tipo de
so de minerales en bruto se sancionaartículos. La relación se estrechaba
ron en Estados Unidos, brindó la ocacuando los prestamistas -para ma- sión para establecer grandes plantas
yor control- obligaban al productor
fundidoras en el norte de México. Las
a aceptar un supervisor de la habiliprincipales se ubicaron en Monterrey.
tación y de su uso en los ranchos y
La oportunidad de tener acceso a ese
haciendas de Durango y Coahuila. De
mercado resultó favorecida por las
aquí al apoderamiento de tierras e políticas desarrolladas por la admiinstrumentos de producción no quenistración estatal del general Bernardaba más que un paso, que -cuando . do Reyes: sus leyes permitían declales interesaba- era dado por los due- rar de utilidad pública las inversiones
ños del capital (14).
fabriles , y ofrecían generosas exenEran épocas todavía turbulentas . ciones impositivas.
Pero desde estas situaciones criticas
En estos años 90, además, el ferro-que comenzarían a superarse a carril unió Monterrey con Estados
mediados de los 80- brotaron enorUnidos por varios puntos fronterizos,
mes fortunas. Desde 1890 el panora- y acercó abruptamente toda una
ma se modificaría: por vez primera , próspera franja que iba desde la ya
el eje de la acumulación sería la pro- conocida Texas hasta Nueva Ingladucción capitalista. Industria y mine- terra, Nueva York y el Viejo Oeste
ría estarían en el centro de este nue- que rodeaba los grandes lagos. Sivo proceso.
multáneamente el ferrocarril situó a
Monterrey en medio de una gan cuenca minera (incluía Zacatecas, DuranEL PUENTE ENTRE DOS SIGLOS.
go, Chihuahua y Coahuila, además de
Entre 1890 y 1910, el acontecer de Nuevo León). Centenares de fundos

(JI

.._¡

�serían dinamizados productivamente
para abastecer de minerales plantas
transformadoras que pusieron a Nuevo León a la cabeza de los estados
productores de metales en el país. Y
que harían, además, que estuviese al
comenzar el siglo entre los que más
valores industriales generaba (15).

cales y extranjeros, la puesta en
marcha de plantas fabriles con tecnología de vanguardia en un país que
no podía generar aún esa tecnología,
la utilización de fuerza de trabajo en
1~ que se ~ntremezclaba el especialista aleman o norteamericano con el
operario recién arribado de San Luis
Potosi o Aguascalientes.

j

Pero no fue sólo el mercado mundial lo que incitó a esta burgesía a
derivar una parte cuantiosa de sus
capitales a la producción capitalista
industrial y minera. El mercado interior mostraba ya una articulación
notoria, por lo menos entre ciertos
espacios regionales: gracias a los
mismos ferrocarriles, a la supresión
definitiva de barreras arancelarias internas, al orden que reinaba en sus
caminos, a la desaparición del peligro
indígena.

a:,

an

El propio desarrollo capitalista creaba demandas, expandía a ese mercado ubicado en el seno de la geografía mexicana. Un área de demandas derivaba del consumo masivo de
la población, y sería cubierto (en rubros en los que no existía competencia de manufacturas extranjeras, o
en que por diversas razones se podía
competir) por industrias ligeras rápl·
damente instaladas en Monterrey.
Otra franja de consumo, de enorme
trascendencia, estaría en el mismo
proceso productivo, en la compra que
entre si efectuaban los productores
capitalistas. Lo que en un momento
inicial se hizo en función del desarrollo capitalista norteamericano, comenzó también a efectuarse como
prolongación del mercado mexicano.
Fue este mercado nacional en permanente ampliación el que estimuló el
más grande proyecto de la burguesía
reglomontana (y de sus asociados extranjeros) en esos años: la Compañia
Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S.A., que requirió una inversión
de cinco millones de dólares y allmentó una actividad -la siderúrgia
pesada- que por varias décadas no
se vería en otras urbes latinoamericanas.

Esta doble posibilidad -franjas del
mercado internacional, un mercado
interior en crecimiento- transformó
definitivamente a esta burguesía en
productora en gran escala, la obligó
a modernizar los métodos productivos, le hizo asumir relaciones sociales
en la producción. El orden porfiriano
acompañaba con eficiencia el proceso, y hacia propicia la coyuntura
para interesarse en la producción
capitalista. La sociedad anónima
-instrumento jurídico definido con
precisión justamente en estos añosno sólo llevó a la combinación de los
capitales existentes en Monterrey,
sino que ayudó a centralizar otros: algunos provenientes del mismo México; otros del exterior, particularmente de Estados Unidos. La magnitud
de las inversiones en la industria y la
minería lo exigían. Este entrelazamiento se observó con toda claridad
en la fundación de bancos (el de Nue-

vo León, en 1892; el Mercantil, en
1899), en los que predominaba el
capital local. El sistema financiero
también se modernizaba, y las sucur·
sales bancarias cubrirían en buena
parte aquel ámbito regional del que
hemos hablado, retroalimentando un
proceso que tendía a convertir en
hegemónica a esta burguesía en un
ancho espacio geográfico.
En términos históricos y estructur
les, Monterrey y su burguesía sintetf.
zaron entre 1890 y 1910 la articulai
ción de dos niveles de desarrollo ca
talista: uno se daba en el seno de
países avanzados; el segundo era fn.ito del desenvolvimiento económico
social mexicano. De allí la imbrica
ción de los mercados regional (a
pliado) e internacional, y de la circ
lación en aumento de todo tipo d
mercancías. De allí también la a
ciación sin fricciones de capitales 1

fundirse: vinculación con el capital
de otras regiones ó -eventuaimentecon el extranjero, no significó que la
burguesía regiomontana perdiera el
control del proceso sobre el que se
desenvolvía con toda prosperidad. y
esa es otra antigua experiencia: una
capacidad de asociación en términos
muy parejos con capitales no
regiomontanos.

Es en este contexto que termina de
cimentarse en Monterrey un sólido
gr_upo burgués, componente muy di- DOS PALABRAS MAS.
namlco de la burguesía mexicana
• Ligada con fluidez a áreas del
prerrevolucionaria. Hay que insistir
que su configuración como fracción mercado mundial, usufructuaria de
modernizante de esta clase se un mercado interior en pleno creciplasmó sobre las bases que diseñó el miento, reconocida para principios de
porfiriato. Las reglas de juego del ré- siglo su influencia en el antiguo esgimen de Díaz -fructíferas, por su pacio regional fronterizo, colaboradolado, en un marco internacional de- ra entusiasta en la modernización reterminado- no sólo fueron acepta- lativa que planteaba en México el
das por aquél núcleo de familias, porfiriato, satisfecha con el orden
sino que gracias a ellas se dio la pri- social y político imperante, es commera etapa de auge del empresaria- prensible pues el interés de esta
burguesía con base regional de intedo moderno de Monterrey.
grar sin mayores discusiones el esDe~de el momento en que se intado nacional que Díaz terminó de
tegro como burguesía productiva solidificar. No había motivos para in-es decir, como conjunto entrelaza- s!nuar, hacia 1900, proyectos alternado de agentes sociales que se identi- tivos o planes de autonomía como
ficaban por su posición respecto al los que por momentos presentaría
control, propiedad y aprovechamien- por ejemplo, la burguesía catalan;
to de la producción capitalista- este con asiento en Barcelona.
empresariado tendió a diversificar
Tal vez esto explique en cierta for. su~ Inversiones y a utilizar la asocia- ma los posteriores desajustes con
c~on-centralización del capital como otro proyecto nacional: el que derivafo~mula de expansión con riesgos ría d~ _la Revolución Mexicana, y que
minimos. Fue un escalón necesario parec10 llegar a su máxima expresión
u~lrse, en ciertas ocasiones, con ca- en el periodo cardenista.
p1tal~s. externos al ámbito regional y
Sin embargo, las fricciones con el
adqumr ~n el exterior maquinaria y
tecnolo~_1a adecuadas para la imple- poder político pos revolucionario (que
mentac1on de la producción fabril y ya no era tan respetuoso de los inteminera. Y esto tamblen componía ní- réses de esta burguesía, aunque nuntidan_ie_nte el proyecto porfiriano, que ca los cuestionó estructuralmente) no
auspiciaba tales mecanismos. En ese llevó al empresariado regiomontano a
marco, el empresariado regiomonta- dudar de su pertenencia a aquel esno ~prendió que los beneficios que tado nacional. En todo caso, su resarroJaba la modernización no eran in- puesta consistió en ampliar su influencia a nivel nacional. Lo logró
compatibles con una amable relación
~on el capital Y con economías que aprovechando la definitiva articulauncionaban más allá del espacio na- ción y la expansión del mercado intecional.
rior -consumada en los años .30-,
procurando impulsar organizaciones
De todos modos, no hay que con- representativas del gran empresaria-

do mexicano y -ya en décadas muy
cercanas- diversificando sus inversiones en estados que estaban fuera
de aquél ámbito norteño que lo vio
nacer.
. • • El_ ~urgimiento, crecimiento y art1cul~~1on de esta burguesía se percibe n1t1damente a partir del estudio
regio~~I. Antes de llegar a tener grav_ltac1on nacional (en diversos sentidos), este empresariado actuó eficientemente en aquél ámbito regional al que nos hemos referido más
arriba.
Ello no debe extrañar si se recuerdan las condiciones que transitó Mé·
xico durante los sesenta años previos
a la Revolución, y si simultáneamente se remarca que toda burguesía
nace y se expande en función de mercados que van situándose a su alcance. Para los comerciantes que prosperaron en Monterrey desde el cambio de frontera, los mercados no faltaron en el marco regional: de consumo, en el que se desenvolverán como
intermediarios en una fase inicial· de
tierras, al que abordarán como proP!etarios; de crédi_to, al que se ligaran como prestamistas; de consumo
ampliado, en un segundo momento, y
al que tendrán acceso como productores en gran escala, como inversionistas que se dedicarán a la producción capitalista; de fuerza de trabajo,
en tanto se iban gestando posibilidades para la circulación de potenciales
obreros fabriles y mineros.
Sin olvidar que en gran medida estas circunstancias estaban condicionadas por las relaciones que se entablaban con la economía mundial, la
conclusión obvia es que esta burguesía transitó los mismos caminos que
c?~dujer_o~ ~n México a la conflgurac1on defin1t1va del estado nacional.
Proc~so, por otro lado, bastante generalizado durante el siglo XIX en diferentes países latinoamericanos y
europeos: en todos ellos se confunde
con la historia de la consolidación
del capitalismo, al margen de que

g

�ese capitalismo naciera para produ·
cir materias primas o manufacturas.
Su comprensión acabada -ya fuere
en México o Brasil, Italia o Españaacentúa la significación de la investí·
gación y de- la perspectiva regionales.
El problema consistiría en saber,
ahora, si esta perspectiva puede ins·
trumentarse con similar eficacia en el
estudio de períodos más contempo·
ráneos.
NOTAS

! .•Nuestro planteo, empero, no apunta a
sostener que las transformaciones susci·
tadas en buena parte de las sociedades
latinoamericanas, durante el siglo XIX, re·
sultaron efecto directo de factores ex·
ternos. Por el contrario, defendemos la
hipótesis de que fueron los cambios in·
teriores los que hicieron posible el firme
entrelazamiento con un orden mundial
que proponia la división internacional del
trabajo bajo la hegemonia del capitalismo
de las naciones más avanzadas: es decir.
de aquellas que en la citada centuria
transitaron la revolución industrial.
2.•Los cambios que propiciaron las bur·
guesias latinoamericanas a fines del siglo
pasado no tenian por qué ser idénticos a
los que se habian materializado en Euro·
pa Occidental o Estados Unidos. La prác·
tica burguesa no cuenta entre sus objetivos inmediatos crear economías autónomas o dedicarse a industrializar un país.
Ambas cosas se harán si ello coincide con
el dinamizador fundamental del empresa·
rio: la búsqueda del lucro y la reproduc·
ción ampliada de sus capitales. Esta conclusión nos hace dudar de ciertos análisis
que han insistido en destacar la supuesta
ineptitud de las burguesías latinoameri·
canas para modernizar sus formas de
operar. Estos estudios -muy frecuenteen la sociología latinoamericana de los
años 50 y 60- parecen reflejar cierta de·
cepción porque el empresario latinoame·
ricano, especialmente el del siglo XIX. no
habría contado con las virtudes, la pers·
picada ni el arrojo de sus colegas euro·
peos-occidentales y estadounidenses. Pues
bien: ¿podía solicitársele mayor racionali·
dad al hombre burgues. al empresario,
que la de producir aquello que le permitía
localizar el máximo beneficio posible?
Que ello no involucrara la industria fabril
o la construcción de un capitalismo autó•

nomo, no provocaba angustia alguna en
los cafeteleros brasileños, en los mineros
bolivianos. en los europeizados ganade·
ros argentinos. Dejaron esa angustia para
los historiadores, economistas y sociólo·
gos de mediados del siglo XX, que -con
evidente anacronismo y con dudosa
solidez teórica- supusieron que debía
formar parte del interés de una burguesía
el propiciar un desarrollo autónomo.
3.-El Archivo General del Estado de Nuevo
León, en Monterrey, es un ejemplo notable.
Constituye un reservorio de fuentes que
nos sigue asombrando, pese a los años
que llevamos trabajando entre sus documentos. En Nuevo León. como en Coahila
y Tamaulipas. existen archivos municipa·
les de indiscutible riqueza.
4.-Quizás uno de los casos arquetípicos
sea el argentino. Nuestra primera visión
del proceso histórico pos colonial, adqui·
rida en las universidades, nos llevaba a
pensar con frecuencia que todo aquello
que no había sucedido o se había expre·
sado en las cercanias de Buenos Aires no
contaba con relevancia alguna. Esta ten·
dencia. predominante, a simplificar una
sociedad y su proceso histórico mediante
unos cuantos trazos espectaculares dibu·
jados desde la gran capital, empapó los
análisis de nacionalistas de derecha, libe·
rales de diferene tono y marxistas. La ten·
dencia comenzó a modificarse desde hace
unas dos décadas, y hay ya estudios se·
ríos que muestran la significación de
otras regiones argentinas, más allá de la
tan famosa pampa húmeda.
5.-Para Josep Fontana, la denominación
mercado nacional, aunque puede parecer
equivoca. "resulta insustituible" . Fontana,
uno de los más destacados historiadores
que en España trabajan desde Barcelona,
menciona que esa expresión '"sirve, por
un lado, para marcar la contraposición
con el mercado exterior -internacionalque queda fuera de la entidad política da·
da, fuera del límite señalado por una legis·
lación, unas aduanas, etc. Pero sirve también para indicar una diferencia cualitativa
con aquellas formas primitivas del comer·
cio interior que se limitan a los pequeños
intercambios en un marco local. Nado·
nal, en este caso, no quiere decir la fijación de un ámbito geográfico que se suponga automáticamente alcanzado por
todas las actividades económicas del país
en un momento dado, sino la expresión
de un limite al cual tienden y que se es·
fuerzan por alcanzar a medida que van

desarrollándose··. Fontana, '"Formación
del mercado nacional y toma de concien·
cia de la burguesía", en Cambio económico y actitudes polltlcas en la España del
siglo XIX, Barcelona, Ariel quincenal, 68,
1975, nota de p. 14.
6.-Sobre el concepto de región se han
brindado diferentes apreciaciones. Desde
las que lo limitan al aspecto geográfico
y / o climático, hasta las que reconocen la
importancia de la historia social de los
hombres en su configuración. En nuestra
ponencia hemos preferido hablar de un
ámbito regional. Se trataria de un espacio
que desborda -por momentos con mucha
amplitud- la región geográfica. Que la
enmarca, pero sin dejar de reconocer un
centro fundamental, que estaría en el seno
de aquella. Es en un ámbito de estas ca·
racteristicas que se protagonizaron en el
siglo XIX actividades concretas, basadas
en intereses cotidianos de la clase en
estructuración que analizamos: la burgue·
sía. Al hablar de un ámbito regional, des•
de el punto de vista del empresariado re·
giomontano, podemos incluir Chihuahua.
Durango, San Luis Potosi. E inclusive el
estado norteamericano de Texas. Por este
espacio, menor que el del estado nacio•
nal pero mucho más extenso que el de
Nuevo León o el del noreste, este sector
social traficaba , invertía, se apropiaba de
tierras, ramificaba intereses e influencias.
Para su desarrollo, entre 1850 y 1910, el
río Bravo o una cadena montañosa no
significaban obstáculo alguno. Por el con·
trario (y pensamos en el contrabando)
podían resultar fuente de enormes ga·
nancias.
7.-Véase sobre todo la sección Hacenda·
ríos, donde se encuentran copias de re·
cibos, referencias a contratos, informa·
ción sobre las apremiantes necesidades
militares del gobierno de Nuevo león-Coahuila. En Notarlos, asimismo, hay múltl·
ples referencias de las actividades que
senvolvian las casas mercantiles más importantes.
8.-EI 24 de agosto de 1855, Santiago VI·
daurri decretaba la habilitación ··para
puertos de la República en la frontera de
los Estados del Norte los puntos de
Camargo, Mier, Piedras Negras y Monte
rey-Laredo", luego de considerar que "e
las actuales circunstancias es una im
riosa necesidad para toda la Nación y
suma utilidad para los intereses del er
rio establecer las reformas de Aduana
marítimas y fronterizas, que la constan

esperiencia de muchos años tiene acredi·
tadas como convenientes e indispensa·
bles.. :·. En el mismo decreto fijaba el establecimiento de " una Dirección general
de Aduanas Marítimas y fronterizas, con
residencia en la capital de Nuevo León y
con las facultades que le conferían las le·
yes existentes á la Dirección general de
impuestos··. El 4 de octubre siguiente,
ampliaba esta habilitación a Reynosa y
Guerrero, en Tamaulipas. Archivo General
del Estado de Nuevo León (AGENL), Circulares, 1854-55 y i 855.
9.·El citado plan de Ayutla reformado en
Acapulco señalaba en su articulo séptimo:
"Siendo el comercio una de las fuentes de
la riqueza pública y uno de los más po·
derosos elementos para los adelantos de
las naciones cultas, el gobierno provislo·
n_al se ocupará desde luego de propor·
c1onarle todas las libertades, á cuyo fin
expedirá inmediatamente el arancel de
adu~nas maritimas y fronterizas que de·
bera observarse, rigiendo entretanto el
promulgado durante la administración del
señor Ceballos, y sin que el nuevo que
haya de sustituirlo, pueda bastarse bajo
un sistema menos liberal"' . El arancel Ce·
ballos (24 de enero de 1853) era de ca·
racteristicas fuertemente librecambistas.
Co~ la subida de Santa Anna (ocurrida en
abril) ~ le reemplazó por otro de impuestos mas elevados. Vidaurri se aferró pertinazmente a lo que mencionaba el articu~o sépt!mo del plan de Ayutla para reba·
Jar radicalmente esos derechos en el co·
mercio fronterizo. Según sus voceros, el
llamado Arancel Vldaurrl simplemente era
una aplicación de las más consecuentes
aspi~aciones liberales. Por lo menos, de
los liberales " de la frontera" .
•~-·Estos premios oscilaban con frecuen·
cia entre el 11 y el 25 por ciento de la
suma adelantada. Pero en momentos de
a~r~mi~ la cifra subía abruptamente. Pa·
tnc10 M1lmo y Evaristo Madero, muy ligado~ ~I gobernador Vidaurri , llegaron a
rec1b1r hasta el 50 por ciento de premio.
El 25 de marzo de 1862, Vidaurri ordenó
a la Jefatura Superior de Hacienda del Es·
tad~ ~ue librara en favor de Milmo un
cer~1f1cado ··con el que acredite dejar
satisfechos doce mil novecientos pesos
que se han de cubrir á descuentos de de·
~ec~?s de importación de efectos y expora~ion de caudales que cause por cual·
quiera de las Aduanas de la linea del Bra·
vo .. :·. Esos 12.900 pesos resultaban de
un préstamo de 8 .600 que Milmo había
entregado para el Ejército del Norte (cuyo

comandante era Vidaurri) más ··cuatro mil
t~escientos pesos de un cincuenta por
ciento que se le concede de premio por el
adelanto que ha hecho " . AGENL, Hacendarlos, 1862, caja 1.
11.-La prosperidad de la aduana de Piedras Negras y el control de esos recursos
seria un? de los detonantes principales
del conflicto que se desató entre el presi•
dente Benito Juárez y Vidaurri, a comien·
zos de 1864. Hasta fines de 1863, Juárez
había tolerado (como debieron hacerlo
anteriormente Juan Alvarez e Ignacio
Comonfort) que el mandatario de Nuevo
León-Coahuila se hiciese cargo de los ingresos de las aduanas fronterizas. Pero
cuando el gobierno reformista debió retirarse hacia el norte, asediado por el
av_a~ce f~ancés, ~I presidente y su equipo
ministerial consideraron imprescindible
~ec~~rar esos recursos. Vidaurrl se negó,
ms1st1endo en la importancia que tenían
para el sostenimiento de sus tropas. La
crisis, alimentada por otros elementos, se
volvió irreversible. Los ejércitos juaristas
cercaron Monterrey, y el gobernador tiuyó
a Texas, para más tarde adherir al imperio de Maximiliano. Sobre estos aconte·
c~'!lientos y para un intento de interpreta·
c1on en el marco de la crisis que México
vivía desde 1854, puede consultarse nuestro trabajo '"Poder regional, gobierno central y periodismo liberal en México en
años de la Reforma. Santiago Vidaurri y
los estados fronterizos del noreste (1855·
1864)'º, ponencia presentada en el coloquio que sobre La prensa en la revolución
ll~~ral. Espa~a, Portugal y América organizo en Espana, en abril último, la Universidad Complutense de Madrid.
12.·Sobre la relevancia de estos dos
miembros de la burguesía que se estaba
conformando desde Monterrey, ambos de
notoria capacidad económica, pueden
consultarse nuestros trabajos ··ratricio
Milmo, empresario regio.montano del siglo
XIX. En torno a la acumulación de capi·
tales en Monterrey", en Ciro Cardoso
(coordinador), formación y desarrollo de
la burguesia en México, Siglo XIX, México,
Siglo XXI editores, 1978; y º"Los Madero
en la economía de Monterrey ( 1890-191 O)'",
en Cathedra, 8. Universidad Autónoma de
Nuevo León, abril-junio, 1978.
13.·EI estado de Texas parece haber
alcanzado enorme significación para el
tráfico mercantil que se hacia desde Monterrey y desde otros puntos del norte de
México. Debe recordarse que se trata de

un vasto territorio que cubre toda la
región noreste, y cuyo progreso económi·
co y demográfico fue espectacular en la
segunda parte del siglo XIX. Su población
paso de poco más de 212.000 habitantes
en 1850 a 818.500 en 1870, para iniciar
el siglo XX con más de tres millones. Es
de inferir que Texas necesitaba incrementar en porcentajes crecientes sus ventas y
compras de este lado del río Bravo. Una
evidencia al respecto la daría el movi·
miento de ganado materializado desde los
años 60. (Las cifras demográficas citadas
arriba fueron proporcionadas por el profe•
sor Gilberto Hinojosa, de la Universidad
de Texas en San Antonio, a quien agrade·
cernos su amable colaboración).
14.·Una referencia más amplia en torno a
esta vinculación entre Monterrey y la zona
lagunera hicimos en nuestro trabajo '"La
formación de capitales preindustriales en
Monterrey ( 1850-1890). Las décadas pre·
vías a la configuración de una burguesía
regional'º, incluido en Revista Mexicana de
Soclologia, 1982, 1, en prensa. Cuenta
con apéndices en los que aparece con cla·
ridad el manejo del crédito y de la circu•
lación mercantil por parte de los negociantes regiomontanos, según pudo veri·
ficarse en libros de notarios.
15.·Según Fernando Rosenzweig, que sistematizó los datos, para 1902 era Nuevo
León el estado que producía mayores va·
lores industriales en el pais. Alcanzaba al
13.5 por ciento, frente al 11 , 7 del Distrito
Federal y al 11.2 del Estado de México.
por otra parte, entre 1897 y 1900 Nuevo
León encabezó con amplitud los valores
en el beneficio de metales. Con 68.948.271
pesos representó el 23.1 por ciento de
toda la producción nacional en esos cuatro años. Le seguía Aguascalientes con
poco más de treinta millones de pesos.
Véase Rosenzweig, " La industria" , en El
Porflrlato. Vida económica, 1, México, Her·
m_es, 1974, p. 392. El volumen integra la
H1st~,rla M~de~na de México, dirigida por
Daniel Cos10 V1llegas. Las cifras sobre be·
neficio en establecimientos de fundición
están en Antonio Peñafiel, Anuario f.sta·
dístico de la República Mexicana, México,
Oficina Tipográfica de la Secretaria de Fo·
mento, 1901 , p.315.

�XXX ANIVERSARIO
DE LA FACULTAD DE
FILOSOFIA Y LETRAS

Durante el semestre escolar de septiembre de 1981 a enero de
1982, la Facultad de filosofía y Letras programó una serle de actividades académicas y culturales para conmemorar el trigésimo
aniversario de su vida académica.
La Inauguración de este programa fue hecha el 23 de septiembre
por las autoridades directivas de la facultad.
Su clausura se realizó el 1° de diciembre con una sesión de homenaje a ex-directores, maestros y alumnos fundadores, y maestros
fallecidos.
Algunos de los eventos más Importantes que se efectuaron en el
curso de la conmemoración fueron:
-Mesa redonda sobre La problemática soclocultura/ de la frontera
múleo-norteamericana, 29 de septiembre.
-Mesa redonda sobre Problemas de Investigación en ciencias sociales, 6 de octubre.
-Primer festlual de la poes/a en Nueuo León, con la participación
de poetas y escritores de Nuevo León, 8 y 9 de octubre.

-Mesa redonda sobre Reualoraclón de proyectos culturales y /Iterarlos latinoamericanos, 10 de noviembre.
-Mesa redonda sobre Los problemas del marxismo contemporáneo,
12 de noviembre.
-Homenaje a Berto/1 Brecht (film y recita! poético), 19 de noviembre.

-Mesa redonda sobre Perspeclluas de México en la década de los
ochentas, 26 de noviembre.

DELEGACION CNINA

ELECCIONES DE DIRECTOR

Miembros de la Academia de Ciencias Sociales de China, enea
zados. por el director del Instituto de Estudios Latinoamerican
el Sr. Xue Duan, visitaron el pasado mes de enero nuestra fac
tad con el propósito general de intercambiar impresiones e inf
mación sobre los planes de estudio en las diferentes llcenclatur
que se imparten en esta escuela.

Siendo las 21 horas del día 15 de marzo de 1982. se cerraron formal y solemnemente las puertas del Auditorio Alfonso Rangel
Guerra, dándose por terminado el tiempo de votaciones para elección de nuevo Director de filosofía y Letras.

La delegación china se entrevistó con el director de la Facultad
los coordinadores de colegio, quienes atendieron las diversas 1
quietudes de los académicos chinos en lo referente a estructura
contenidos de los planes de estudio, proporcionando además m
teriales y publicaciones varias de Interés para los maestros vi
tantes.
Los miembros que Integraron la delegación académica visitante
fueron Xue Duan, Li Deren, Lln Qulng, Zhan Wenge, y Sun JII
todos ellos maestros e Investigadores de la referida academia.

BENEDETTI EN FILOSOFIA

Sin duda se trató de una Jornada democrática, donde el p_roceso
fue seguido por un circuito interno de televisión, lo que garantizó
que quienes se acercaron a las urnas fueran definitivamente maestros y alumnos de la facultad, ayudando asi a evitar desvlrtuaciones.
Los resultados de la votación fueron los esperados por casi todos:
de los dos candidatos participantes, el licenciado Juan Angel Sán·
chez Palacios -corriendo por su segundo periodo- y el licenciado
Mario Aguilera · el primero obtuvo una amplia ventaja sobre el
segundo.
Estudiantes
552
171

Maestros

CICLO DE CINE INDEPENDIENTE MEXICANO

Lic. Juan Angel Sánchez .......
Lic. Mario Aguilcra . . . . . . . . . . . .

En el auditorio de nuestra Facultad, y organizado por esta mis
y la oficina de Investigación y Difusión del Movimiento Obrer
(OIDMOJ, se llevó a cabo a principios de febrero un Ciclo de CI
Independiente Mexicano.

El pasado mes de abril ofreció una charla sobre Problemas del
método en ciencias sociales el maestro Walter Quintero.

El evento fue programado entre los días 3 y 7 de febrero, proy
tándose los siguientes filmes: Cualquier cosa (Dlr. Douglas Sá
chez: Mujer as/ es /a ulda (Taller de cine Octubre); Breulslma hls
ria de la reuoluclón mexicana (Taller Octubre); Un guión sobre
guión (Dir. Dora Guerrero); El chapopote y El chaulstle (Dir. Carl
Cruz y Carlos Mendoz); La bella durmiente despierta sola (DI
Pedro Reygada), y No es por gusto (Dir. Maria Eugenia Tamez
Maria del Carmen de Lara).

El ~rofesor Quintero señaló, entre otras cosas. que las ciencias
sociales se encaminan hacia una formalización cada vez mayor, y
p~stuló como una exigencia básica para los estudiantes de las
mismas una revisión metódica y rigurosa de los autores y obras
..clásicas · en las diversas disciplinas. ya sea que se trate de autores · burgueses o revolucionarios ", pues es este conocimiento
preciso de las fuentes lo que, eventualmente, posibilita una formulación critica de las teorías sociales.

El 25 de mayo dictó una conferencia en el auditorio ARG el conocido escritor uruguayo Mario Benedetti, autor entre muchos otros
de " best sellers" como La tregua, Gracias por el fuego, lnuentarlo,
etc.
La conferencia de Benedetti se intituló La cultura, ese blanco mó·
ull, y en ella el escritor se refirió a problemas relacionados con el
quehacer artístico y cultural en América Latina.
Señaló que aun en los países con regímenes militares la cultura y
el arte encuentran caminos para darse al público. desarrollándose
al máximo el arte de la entrelinea, la maestría del pordebajodelagua" . Por ello, afirmó Benedetti, pienso que a pesar de la represión y el autoritarismo existe el arte, pues la cultura es un " blanco móvil", que aun en las condiciones más adversas sale a flote,
mediante vehlcuiizaciones indirectas que desarrollan, al mismo
tiempo, el gusto estético de los consumidores del arte.

115

10

CONFERENCIA DE WALTER QUINTERO

En nuestros países. dijo también el escritor, los artistas deben
tener como referente directo de su obra el entorno inmediato, social. Esto lo ilustró diciendo que, por ejemplo, en ellos la muerte,
más que un tema de ontología existencial, es generalmente la interrupción violenta de la vida. Algo sin duda mucho más concreto
que el concepto de Sartre o Heidegger.
Al evento concurrieron maestros y alumnos de la Facultad. teniendo el auditorio un lleno total (asientos + pasillos). Al final de
la charla Benedetti escuchó un tanto azorado el tronado aplauso
de los asistentes, hecho lo cual hubo de firmar mil y un autógrafos a los fans que lo asediaron. Acto seguido fue hecho desaparecer a una senal de su ocasional {loor manager . el librero Al·
fonso Castillo.
•

CONCIERTO DE " FREE ROCK"
CONFERENCIA DE SANTIAGO RAMIREZ

CONCIERTO DE PIANO Y VIOLIN

El jueves 26 de febrero ofreció una conferencia el doctor Santl
Ramirez sobre el tema Metodologla y Eplstemologla en Clencl
Sociales.

El miercoles 28 de abril a las seis y media de la tarde, se ofreció
e~ e_l Auditorio " Alfonso Rangel Guerra" un concierto de piano y
v1olm, con brillantes ejecuciones de Pravoslav Kohout y Peter
Cerman.

El sustentante hundió temporalmente en las aguas del esce
ticismo epistemológico a los pocos oyentes reunidos en el au
torio, avanzando provocativas tesis sobre la desprestigiada lin
de demarcación entre ciencia/Ideología.
De igual forma. el doctor Ramirez hizo algunas observacion
sobre diversos abordajes del citado problema. como el intenta
por Louis Althusser y seguidores desde hace alrededor de 20 añ

PARTICIPACION DE MARIO CERUTTI
Invitado por la Universidad Complutense de Madrid, a fines
marzo el maestro Mario Cerutti asistió a un Coloquio sobre
prensa en el periodo de la revolución liberal (en España y Amérl
El evento se realizó en Madrid, España, y el licenciado Mario
rruti participó con una conferencia sobre la prensa liberal lo
durante el periodo de Vidaurrl.
El licenciado Cerutti estudia desde anos atrás la sociedad y la e
nomia regionales durante el periodo 1850-1910, tema sobre el q
ha publicado ya varios trabajos.

Al evento concurrió un numeroso público de alumnos y maestros.
Interpretándose las siguientes piezas: Sonata No. 1 en Re Mayor
(Op.12) de L. V. Beethoven; Düo No. 1 " De patria ". de B. Smetanax,
Y un scherzo de Brahms.

ESPECIALISTA DICTA
ALFONSO REYES

CONFERENCIA

SOBRE

Especialista de alto renombre internacional en cuestiones de literatura hispanoamericana, sobre todo en la obra de Alfonso Reyes.
el doctor James W. Robb dictó una conferencia el miércoles 19 de
mayo. La conferencia se intituló En busca de la reglón más transparente del aire de Alfonso Reyes. y a la misma asistieron numerosos maestros y estudiantes.
l~vitado también a dictar otras conferencias en la capilla Alfonsina Y la Casa de la Cu ltura de Nuevo León, 1a presencia del doc~or Rob~ en nuestra escuela constituyó. sin duda alguna, un justo
omen~Je a la memoria del ilustre escritor regiomontano que, de
estar vivo. hubiese cumplido años el pasado 17 de mayo.

El viernes 11 de junio, a partir de las 6:30 de la tarde, se ofreció un
concierto de " free rock" a cargo del grupo musical Welrd Branch.
El concierto, que registró también un lleno total del auditorio,
duró alrededor de sólo treinta minutos durante los cuales el Weird
Branch interpretó unas cinco piezas de inspiración propia, con un
levísimo aliento de Led Zepellin en tiempos de hambre.

CICLO DE CONFERENCIAS SOBRE
TECNOLOGIA · SOCIEDAD
Con el objetivo general de promover la superación y el diálogo
académico en tre maestros y alumnos, durante este semestre (enero-junio) se programó un ciclo de conferencias sobre el tema Tec·
nologia-Sociedad, ciclo en el que participaron como ponentes exclusivamente maestros de Filosofía y Letras.
Las conferencias, fueron programadas entre los meses de abril ,
mayo y junio. participando los siguientes profesores: Mario Ceruttl,
José Ma. Infante, Juan Angel Sánchez, José Antonio Mejía, Irene T.
de Gartz, Ricardo Villarreal , Aida O Ward , Julieta Pisanty, Alma
Silvia Rodríguez, Miguel Covarrubias, Javier Burnes.
El balance de dicho delo, que no resultó del todo bien, fue intentado asi por el profesor Günter Von Weiszacker:
DESPERTANDO DE UN SUEÑO (Balance del Coloquio Tecnología-SociedadJ

Ol
tA

�Lo que querla ser un sueño...
Era una idea bonita (es Importante que este texto parezca cuento:
las Ideas no suelen ser bonitas ni feas): propiciar nuevas formas de
relación entre los docentes de la facultad mediante el diálogo aca·
démlco permanente y renovador.
Las Ilusiones que bordaron la utopía se referlan a encontrar, con
creatividad e imaginación, nuevos caminos para la superación aca·
démlca y otros cauces para el ejercicio didáctico: discutir, de paso,
un problema que atañe directamente al quehacer futuro de la facul·
tad: Instalar, en fin, una Instancia pollvalente: útil tanto para el
coloquio lntermagisterlal, como para promover la búsqueda de una
docencia privilegiada e Incluso vállda como una forma de extensión
académica.

EL DESPERTAR ...
El ciclo empezó con auditorios medio llenos (tirando a vacíos) de
amigos del conferencista en turno, " acarreados" por las circuns·
tancias y alguno que otro verdaderamente interesado en el tema
de la conferencia; siguió con las conferencias hechas " en familia "
y terminó con la cancelación de la última conferencia y la mesa
redonda de clausura, por ausencia total de auditorio.
LAS PREGUNTAS...
De los ciento treinta maestros de la facultad, entre quienes el ciclo
pretendía propiciar el coloquio académico, medio asistieron los
que estaban programados y unos dos o tres más: " Los de siempre" .
De los ciento veinte restantes, no fue posible saber si no les intere·
saba, si no les parecía una forma digna de actividad académica, si
había que gestionar el alta de estas horas, si el coloquio les im·
portaba un comino (para no usar la forma mexicana de decir que
algo no slrue para nada recurriendo a la muy funcional palabra
madre).

La presencia de los alumnos en el ciclo dependió siempre de la
comprensión de algún maestro que incorporó a su curso el tema
de la conferencia en turno.
Las Preguntas que quedan sin respuesta son del tipo de las siguien·
tes:
¿Cómo planear nuevas rutas para la superación académica magis·
terial? ¿Los maestros de la facultad no tienen nada que hacer
como conferencistas? ¿Las conferencias son algo ya pasado de
moda y deben ser desterradas de la facultad? ¿Para dictar una
conferencia hay que usar seudónimos apropiados (en aras del
rigor académico, como un servidor), o nombre de vedette? ¿No in·
teresaban los temas de las conferencias ... ? ¿Conferencias o no, el
desinterés ha permeado a la planta magisterial de la Fac.?
'

CICLO SOBRE JOSE VASCONCELOS
Además del anterior ciclo, durante el pasado semestre se progr
mó también un ciclo de conferencias para conmemorar el cent
nario del natalicio de José Vasconcelos.
En este ciclo, celebrado durante los meses de marzo y abril, di
taron sendas conferencias el licenciado José Roberto Mendirich
ga, el doctor Agustín Basave, Olac Fuentes Molinar y el profe
Ramiro Estrada Sánchez.

TOMA DE PROTESTA DEL DIRECTOR
PARA UN SEGUNDO PERIODO
El pasado 13 de julio, el licenciado Juan Angel Sánchez Palaci
tomó posesión de su cargo, como director de la Facultad de Fil
sofia y Letras para un segundo periodo, que concluye el mes
mayo de 1985. La ceremonia se realizó en el auditorio " Alíon
Rangel Guerra " y en ella estuvieron presentes el doctor Alíre
Piñeyro López, Rector de la Universidad, y los directivos de la
Junta de Gobierno: el licenciado Genaro Salinas Quiroga (pre
dente de la misma) y el arquitecto Antonio Fuentes Espinosa (
cre~ri~.
·
Al tomar la protesta, el licenciado Genaro Salinas Quiroga seña
que la H. Junta de Gobierno, en su sesión del 17 de junio de 1
(y con base en las atribu ciones que le confiere el articulo 13, fr
ción segunda , de la Ley Organica, y previa la elección), acor
nombrar al licenciado Juan Angel Sánchez para director de Fil
sofia y Letras por los próximos tres años.

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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