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                    <text>4

Ailo I.

Folletin.

que las funciones orgánkas se verifican con
extraordinaria actividad¡ la nutrición es grande, la absorcion es exagerada; y, en consonancin. las secresiones se verifican con admi.r~ble rapidez. Efectúan así los niños su de!!arrollo" y crecimiento conforme á las leyPs
orgánicas y en tiempos fijos. La propensión
á la gula que se nota en ellos tiene explicación fácil, y }}robablemente_cierta: sus necPsidades nutritivas (}Xagern.das. La gnla es
efectivamente su pasión dominante. ¿Se pod-rá deci:i; lo mismo de los celos que tambión
se observan·en dicha edad? Según médicos y
moralist.as la 'descl'iben, cr~o qne sí.
Porque no sor1 en el niño los rclos aquella
pn.sión desatentada y tPrrib1e que nrnl ve a1tgustiosos los días del joven r del adulto; especie de locura que describiré en su lugar;
no, no es así como en este débil se ofrece, sino con el carácter bien distinto de melancolía
ó tristeza, de resent-imient.oúodioque se despierta cuando 110 ~s, ó &lt;•1'fle no ser ya, objeto
de cariñosds cuidados de aquellos de quienes
recibió la existencia, ó distingne solicitud
menos tierna en los encargados ne vigilarle.
I~s·evidentement.e el gl'ito de nna &lt;lébil naturnleza que se. acoge á aquel ele qnien ha recibirlo inequívocas pruebas &lt;le cariño, y que
le ha protegido en las mil cansas ele destrucción que le asedian des&lt;le q ne ve la luz: eti
alp:o como el temor de perderlo y con el ln.
vida, objeto dominante de sns actos instintivos, por mus que se diga, y esencialmente
cansen-adores. :Más adelante veremo:: el diverso carácter que los celos afectan en el
adulto y el joven en q uiencs se ré sofocada
a voz del mas poJeroso de loJ instint:J:3, del
instinto ele conservac;óu.
Respecto del joven o hserrarcmos quP en
61 se manifiest:tn el :uu•,r. el valor, la Yani.dad etc; y del adulto ptwcle decirse, qne la
prndencia constituyr su patl'imonio: vü-tu&lt;l
que aparece en rste periodo de la vida como
clespues de la tempestad aparece ln. calma.
En fin, agregaremos que como resultado de
la fnerza y energía orgánicas que posée, padece el adulto frecurntemente la ambición.
LrL circunspectibidad de los frenólogo::; y
la :waricia c;oinciden con la debilidad y de
cadencia del hombre. Tórnase en el ocaso
de la vida en egoísta y temeroso. parsimoniolio y avaro por mas que en su juventud
haya sitlo pródigo, disipador y valiente. Se.
manifiesta de nuevo ol apego á la vida qne
tuvo en la niñez: pobre náufrago del mar de
la vida que se coje tle la frágil tabla de su
decadente organización, y que al verla rota
entre sns manos, siente que se hunde en las
profundidades del no ser....
El sexo es otro de los modificaclores, que
determinan pasiones especiales; su influencia en tal sentido es innegable; la diferencia
en lo fisico es causa de diferencia moral;
efectivamente: antes de aparecer las diferencias orgánicas de los sexos las de lo moral
son élébiles ó nulas. mas en cierta época se

Tomo l. Monterey May~) 15 dé 1888..

.. (

acentúan como resultado de nuevos órg:inos
eon nuevas funciones.
·
Tales son las causas de cdracteres morales difere!ltcs,. de pasiones especiales en los
sexos. DejandQ á un lado la cuestión de si
es ó no apta la mujer para a.dlíuii-ir una instrucción igual á la dfll hombre, y digna. de
disfrutar sc1&lt;•ia.l y políticamente de los der1-:chos que este último disfruta, lo cual mPapartaría de mi objeto. diré que la diferen cia sPñalnda es imln&lt;la.ble. Son peculiares
rlel hombre el orgnllo y la ambición, de la
mugtJr la vanidad y el amo1·, pasiones cuyos
rasgos apenas 8t' uibujau en los primeros
años de la vida, y que se maman y acentúan
fuertem_ente á proporción que el individuo
pasa de la niñez á la adolescencia r eda&lt;l
adnl ta. (L proporción que se desarrolla y ere
ce. Si&gt;gún lo:, mc,ralistas &lt;.&gt;I llomb1·e resi.stP
mejor la fatiga, la mnjt•r el dolor; p1edomi
na en ésta el sentimi ento, Pn aqurl la reflexión. El hom;ne piensa, la muj er f'ÍPntP: lo
qne es eierto ele nn modo general
Por último lo::: ruetlios fí.;;icos, en el sen.&gt;
de los cnales el hómbre \'iVl', inliu,ren ma11iíl.estamr11tL· &lt;:'ll ¡.;a ronstitnrión y tempPi-amen·to, y por conseeuencia. &lt;.&gt;n sn cad.ctn y
pasione\-. Lm•go \'t•i-emos qu~ rela&lt;"ión ltuj·
entre el pri&gt;domini.o tle los t5isternas y la, forma ó intensidad tle las pasiones; pero nntes
hablemos de la principal causa. ele estas, de
la predispoi-ición orgánica. en la que está
comprendiíla la herencia , y sns modificadores: hábito, ejemplo etc.
Se presentan aqní multitud de cnestiones
tle cuya ~olución depende la de mncho5 proble:nas que en todos i-iempos han agitado los
c::;píritns de pensadores y sabio!S. Los meta
físicos:con ~ns vagas hipótesis, ron sus atreddas indncciones, produjeron embrollo y oscuridad en materia tan importante de los fo.
nómeuos biol6gicos; pero la fisiología, felizmente inaugurada por Bichat, continuada por
C. Bcrnard y multitud de sabios distinguidos,
hizo cesar, auxiliada por los modernos métodos de investigación y procedimientos ind-µctirn y deductivo de consuno, tal confusi6n.
La heiencia ha sido definida así: la memo·
ria de la especie. Littré y Robín dicen: es
ley general en cuya virtud los elementos ana
tómicos del cuerpo humano clan nacimiento
á elementos semPjantes y determirmn en su
proximidad los de una misma especie.
La herencia representa. indiscutiblement,e
un gran papel en los fenómenos fisiológicos
que tienen por teatro la organización así como también en los ·patológicos y morales.
La observación médica prueba, en la procreación, la existencia de una ley en virtud
de la que los padres se parecen á los hijos en
las calidades de su organización y padecen
predisposición á un mismo género de enfermedades. Esta. semejanza es completa en
muchos casos pero en otros ¡cuántas diférencias! tComo explicar las deficiencias de aqne
lla ley absoluta á primera vista? Y si estas
deficiencias son notables en lo físico cómo

Nun1. 3.
- ..:.t'5:1..l:-..

El Eseola1· Médico.
PERIÓDICO DEDICADO ESPECIALMENTE Á LAS CIENCIAS MÉDICAS.

.REDACTADO POR LOS ESTUDIANTES DE LA ESCUELA DE MEDICINA DE MONTERE:Y
P'=2:

Secretario
Redactor en Jefe
Administr~dor.
~IANUEL J. LOZANO. l\IANFREDO TIJERINA. JESUS 1\1.A GUERRA.

t'.OLABOitA.UORES.

0

Doctor
,.
.,
..
,.
.,

Antonio Garcia Garza I Doctor Juan de Dios Treviño
Domingo l\1. Echartea 1 ,.
José M. ~ Lozano
Evaristo Sepúh·eda
1 ,.
José Martinez Ancira
Eusebio Rodriguer.
j ., Lorenzo Sepúlvcda
Eulogio Maldonado
.,
Manuel Rocha
Francisco Garza Cantú 1 .,
Rafael Garza Cantt'1.
Farm:icéutico Antonio Ancira.

ALGO SOBRE
EL

(Continúa.)
Ptro si dichas sesiones son repetidas con
fn·cuencia en estos últimos, disminuirá considerablemente su número, y·solo quedará
una insignificante cifra (7 por roo según
Liébeault) de individuos verdaderament~
refractari0s, esto es, que no presenten ni
el primer grado de los cinco que este autor admite en el sueño hipnótico: la soi'\olencia.
Para despertará los que han sido hip•
notizados basta generalmente, soplarles sobre los ojos ó en la ca~a, deLirles simplemente que despierten ó que hagan esto al
tocarles el brazo, b frente, etc. ó cuando
hayan pasado cinco, diez minutos, media ó
una hora, del momento en que c;e les habla.
En P] caso que no den resultado estos
medios, se recurrirá á otros más apropiados.
El estado hipnótico es considerado por
el sabio profesor de ,la Salpétriére, como
compuesto de tres &lt;'stadns diferentes: el estado cataléptico; el estado letárgico y el estado somnámbulo; los tres pueden ser provocados á voluntad, y ofrecen entre otros
muchos los siguientes caracteres:
Estado catalipHco-Se obtiene primitivamente, haciendo que la persona predispuesta dirija su vista hácia un foco de luz
eléctrica ú otro ~uerpo igualmente brillante; ó bien haciendo cerca de ella un ruido

brusco ó inesperado; y consecutivamente,
abri~ndo en un sitio iluminado los ojos de
un indhiiduo colocado previamente en estado de letargia.
Está caracterizado este estado: por la in •
movilidad del sujeto que puede ser colocado por algún tiempo en la actitud mas forzada sin que denote ningun cansancio; sus
ojos están abiertos, no parpadea y las lágrimas corren por sus mejillas; la mirada es fija y la fisonomía im pasible. Los miembros si
son abandonados á sí mismos al tiempo de
h~vantarlos no caen, no ofrecen al moverlos la mei10r resistencia y conse~van por algún tiempo como el cuerpo todo, la pqsición que se les dé. Los Rérvios y los tendones de los músculos pueden ser mecánicamP.nte excitados s'in que esta excitación
determine reflejos ó contracturas como en
la letargia, sino el fenómeno inverso; la relajación muscular y la parálisis, que s~ limitará unas veces á un solo músculo y otras
se extenderá á un número de ellos mas ó
menos co:isiderable. La analgesia es com;-ileta·; la vista. el oído y el sentido muscular conservan cierto grado de impresionabilidad, pudiéndose determinar por medio
de la sugestión, las mas variadas alucin:iciones; impulsiones automáticas ó una expresión &lt;le la fisonomía correspondiente á
l l actitu&lt;l de las extremidades.
Estado letdrgico.-Se produce primitivamente lijando su vista el individuo en experiencia, sobre un cuerpo cualquiera colocado á cierta distancia de sus ojos; y con•
secutivamente, haciendo que la luz deje de
im presionar el cerebro del cataléptico ó
compri miendo ligr,ramente los oj0s del que
se ehcuentra en el tercer estado.
El letárg ico prtsenta la ,tranqui!:dad del
que duerme profondamente, algu ,.,5 veces
se observa en sus párpados un !.,.· ro temblor. Los miembros están en resoh¾ción
completa; caen por su propio peso al intentar levantarlos. La excitaci:n mecánica
(presión, fricción, etc.,) de un nervio, de un
músculo ó rn tendón, determina la contractura del músculo correspondiente ó de to-

�18

El Escohn Médico

dos los que son animados por el nervio ex- ci pal causa de los accidentes que sobreviecitado: este fenómeno ha recibido de :M. nen á los que son frecuentemente hipnotiM. Ché'.I'cot y Richer, el nombre de hiper- zados po_r individuos inexpertos y con ma
excitabilidad neuro-muscular. Como en el yor razón por los que ni aún nociones tieestado antP.rior hay analgesia; las impre- nen del sueño que provocansiones por sugestión no son posiblés.
Para evitar en cuanto sea posible estos
Estado de somnambulismo provocado.- accidentes que generalmente l'.Onsi~ten en
Como los anteriores sP. produce primitiva dolores de cabeza, insomnio, accidentes hisó consecutivamente. De la primera mane- téricos mas ó menos serios, accesos de lora, fijando el paciente la mirada sobre loe cura, etc., Beaunis recomienda en la hipnoojos del experimentador 6 en cualquiera tización las precauciones siguientes:
otro cuerpo que se le ponga á poco:; ceutí·
"N unta se debe dormir á nadie sino ·con
metros deiante: y de la segunda, ejercien- el consentimiento focmal del inti::resado, v
do una ligera presión ó fricción en el vérti- siempre en presencia de". una tercera pe;.
ce del individuo que se encuentra en esta- f'ona;"
do de letargia 6 de catalepsia.
"Entérese de antemano si el sujeto paEl somnámbulo como el letárgico pare- dece de accidentes nerviosos, y cuál es la
ce que duerme; aunque no con la tranqui- naturaleza d~ estos accidentes. Igual prelidad de este. Los miembros no están en caución dc:be tomarse para los trastornos ·
resolución completa. La excitación mecá- circulatorios, y en tal es oosos, el que no sea
nica de los músculos ó de Tos nervios no médic.o, no debe ensayar la hipnotización
la opinión
de u i"1 médico cClm ·
produce ninguna contractt..ra; peto sí la de- sio oir antes
,,
.
terminará un ligero contacto ó un leve s0- pet~nte~
_
plo (hiperexcitabilidad cutaneo-m uscu lar).
· "Hacer ~aber al sujeto que nó coíre el
Se distingue esta contractüra de la del menor riesgo, hasta convencerle de una
estado antei;ior en que no se hace cesar por manera absoluta. Si deja conocer la m·ela excitación de los músculos antagonistas; nor aprensi9n, vale más no insistir y espey de la del estado cátaléptic,,, en la resis- rará otra ocasión;"
tencia masó menos grande que el miembrn
·•No hacer sugestión sino con el conse-ntontracturado ofrece al querer modificar su ti111iento formal del sujeto, y evitár toda
posición. Es destruic;la por la causa que la sugestión triste, dolorosa. desagrad::.ble ó
.
ha producido. La analgesia es completa ; terrible;"
•·Sugerir al sujeto, antes de despertarle,
la vista, el oido, el tacto adquieren una agudeza notable.
que se encontrará muy bien después del
Pero lo que mas caracteriza al somnám- stieño hipnótico y que no experimentará
b;1lo es la sobreexcitación de la memoria, ninguna molestia una vez despertado;"
, •·Ultimamente, s'i se trata de un sujeto
muchos sucesos de 1-os que nb guarda durante la vigilia ~l menor recuerdo, reapare- que presente exce¡:&gt;cional facilidad para decen entónces. Su cerebro es tan facilmente jarse hipnotizar, es prudente prevenirle y
impresionado por sugestión que siempre ponerle en guardia. Convendrá entonces
debe ponerse mucpo cuidado en las· pala- sugerirle que nadie podrá hipnotizarle, salbras que se le dirijan: y tanta mayor debe vo ciertas personas designadas de antemaser la atención del obsetvador que quiera no y de las cuales puede estarse seguro, y
estudiar bien el hipnotismo, cuanto qµe los que 11adie podrá hacerle sugestiones ni en
tres estados descritos por Charcot y sus el estado de sueño ni en el de vigilia. repi•.
discípulos en las histero-epilépticas nu son tiendo esta prohibición de tiempo en tierfl·
para la escuela de ..~·ancy, mas que tres fa: po" ,
ces del estado hipuótico s1tgeridas.
J. ~1 ~ GUERRA.
Bernheim ha dichu: ''Desconfiad de la su-.
(
Contznuard.)
gestión". y en el número .37 de la ''Gazette
des Hopitaus" correspon_diente al 27 de Marzo del presente -tño dice: "La. sugg(!stion
est la clef de tous les phéno:nénes hypnoti: .
ques" y demuestra que sin ella no-se obtie-.
te ning,.ino de los fenómenos ·0bse_rvados
Los que suscribimos médicos-cirujanos,
por Charcot; pero que basta la sugestión, y los más, discípulos, del sabio y Benemériconsciente ó inconsciente, para que todos to del Estado C. Dr. José E. Gonzalez, heellos sean obtenidos,
mos acordado como una justa y noble deLa sugestión hipnótica es _guizá · la prin·- . mostra~ión de gratitud, hacer por medio de

MANIFESTACION PUBLICA,

19
las presentes líneas una pública maniíestación d~ dolor, por la irreparable pérdida
del rmrn.en te m~estro, acaecida en la capit:il del Estado, a las I r de la noche del día
4 del prtsente mes; y al unir nuestro profundo dolor al sentimiento general del Estado r al particular del mundo médico que
justamente depiora tan sensible pérdida,
lamentarr,os solamente su separación tem!)Oral, porque hombres como el eminente
"Go~zali~os" ~o pueden morir para la humanidad 1~te!1gente, pues su ejemplo y virtudes que 1m1tar y sus máximas é ideas
que seguir trasmitidas por él en sm obras
publicadas para la posteridad; estarán constantemente grabadas en nuestro cerebro
con caracteres indelt:bles, que ni el tiempo
con s~ destructora mano podrá borrar, para
que sirvan de no~ma y justo orgullo nacio."
nal á las generaciones veniueras.
Caderei~a J iménez. Abril 5 de 1888-.f
Cortazar-josé 111. ~ E. Gonz,ilez-Agll}t~
to Cant~t G_arza-Agapito Oantzt Ti.Jer/na
-Damrl Cantzt-Ambrosio Garcfa Delo-ado-Melquiaáes Cavazos.
&lt;&gt;

NRCROLOOIA.
Estamos ~e d_uelo. Parece qu e el :1vc
d,· la &lt;lesgrac1:1 uerne sw ne6ras alas sobre
nuestra Escuela. Apenas hr1cía poco tiempo que• Gonzulitos. de auo-usta
)' venerada
l:&gt;
memoria, nos daba su eterna despedida,
para volar á la mansión .tranquila de los
Justos, cuando de nuevo tuvimos también
qu; deplora_r la prematura muerte del que
fue nuestro rnsc¡-:iarable compañero, de Jos¿
J\ngel Gonzalez.
. Triste es á la V(:!dad_ pensar en la úitim:1
Jºrnª?ª de ia viLia y el paso primero en la
•~~ern1clad; y sin embr1rgo nada mús natural,
111 nada tampoco más en conformidad con
las inva1 iables leyes de b sabia naturaleza.
Pero difíci_lme~te _el cor~zón humano queda en estoica 111d1ferenc1:-1 ante la tétrica
i~e~ d~ la muerte, principalmente cuando
ni s1qu1era aun comienzan á cicatrizarse las
heridas que abriera en nuestro pecho su
encarniz:ida h0z.
..José Angel poseía excelentes cualidades:
h1Jo de honrados padres y joven todavía,
empezó sus estudios de ~1edici11a con ardoroso e_n'lpeño y notable éxito. pues desde
sus v1meros pasos en la ciencia dejaba ver
claramente las ricas dotes que adornaran
su precoz inteligencia. Sus compañeros le
amaban, y en la cátedra llamaba la aten-

ción por sus elevad&lt;1s ideas, por s1Js atrevid?~ creaciones á la vez que por su versión
facil y adecuada, atrayéndose la estimación
de los Profesores que sabían apreciarle.
• _I ~depen?iente en sus ideas y recto en su
J,u1c1?, pma~ supo dar cabida en su pecho
a n]mes pasiones que bastardean el alma:
!~nta 1:l corazón de un niño porque le forJO en el yunque del dolor y el sufrimiento.
Estaba en la juventud de la vida· en esa
époc,._ feliz_ del _hombre en que solo alimenta su 1mag1nac1ón creadora con las ilusiones del presente; en esa _época en la que
parece ensancharse el horizonte á nuestra
vista~ en 1:sa época eh fin en que jamác;
pe~sarnos en la muerte; ... y sin embargo,
euantas veces me hacía oalpar la realidad
del más all_á, y cuánt~s t~mbién le ví preocupado, hoJe~ndo el libro del porvenir.
Iba a la, n~1tad de su _carrera y desde entó~ces su un1co pensamiento estaba circunscnto ~n la tesis i?augural: recogía datos y
e~~ud1aba, rtfl~x1onaba y escribía, propo·
ntendose expen mentar para apreciar la verdad. porque solo a1_nhicionaba presentar un
estucho que patentizara la constancia y el
traba jo. Pero enrnedio ¿e estos afanes y
tareas penosas se le declaró una laringitf.-.
tubP.rculosa, y trás de no muy Jaro-a enfermedad vino la muerte á agostar pfrn siempre la flor de su existencia.
. Murió._. .. p~ro su nombre quedaréL
escnto con imperecederos caracteres en Pl
suntuoso libro de los recuerdos.
Descanse en paz . . . . . ........ ... .
1

•••

♦

•••••••••••••••••••••••••••••

l\I.

J.

LOZANO.

NOMBRAMIENTOS.
~os Drs.. Juan de l&gt;ios Treviño y Atanac10 C~rnllo han siJo nombradns, el pri •
mero ~1~ector de la Escueb de Medicina y
Catedrat1co del sexto año, y el segundo Dire~t~r del J¿ospital Civil y Catedrático de
~l!111c~; reciban ambos nuestras sinceras felic1tac10nes.

BICGRAFIA.
El eminente literato Lic. H Dávil.i comenzó ya á dará lu½ la bioo-rafía del Dr.
J. E. González; vistas las nbotables dotes
qu~ _a_do~na)1 al intelig~nte biógrafo y la
am1~t~d rnt1111a que le ligaba al ilustre Dr.
es facil a~e~urar que la obra que hoy empr~n1.e sera una de las que más honren á
los h1 JOs de Nuevo-León .

�:l).,tovllniento d.e en:fe:rDLCI•.

Enferme1ades observadas-en el Hospital Civil de
esta ciudad durante el primer tercio
del presente año.

:,:

;,;

-:!
...

~

Contusiones. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . -.... •
( Heridas por instrumento cortante ... . ................
o
.~
1
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,,
,,
punzante . . . . . . . . . . . . . . . . .. ,
t;
,,
,,
,,
contundente. . . . . . . . . . . . . ...
~
-{
.,
,, arma de fuego ....... . .... • . • • • • • • •: : · . •j
~
1
,,
penetrante de pecho . . . . . . . . . . . . . . . . . . .......
¡_!;
l Quemaduras .... . ............ . . . ............... . ... ·,¡1
_ _ _ l!'ract~1ra del maxilar inferior .... . ... • • • • · · · · • • · · · · · · I
( Anemia palustre ..... . ......... : .................... ,¡
Intermite.nte simple .... : . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .... -. l
~
Rem!teute iienm~uica .. . . .. .. .. ................ -- !l
1 Remitente atáxica ............................. • ...
~
::-,- ..... [' Erisipefa . . ...... . .................. . .. • -.. •·· •. • . . .. r,.
-~~
V u.no
. 101'de . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . •. . . . . . .. . .. • .. ;,'
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~ ~j ~~Temblor
.. . .. . .. . .. .. .. .. . . ....... .. ... .. ..... ---!
~"1:::1 8
! Gastritis . . . . . . . . . . . . . . . . .. .. . - . ... - . . . • • • • • • · · 1
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i
i ~ e e ·(E~lteritis .. ............. . .................. ..... .. . ........ . . , . .. -·¡
S: ~ ..., .~ 1 Diarrea . . . .............................. . .. . .. . .... ... .. :... .... .
~ ~ ~ ~ -{ Fjsura del nno ................................. .. ........ .. .... .
1 Hemorroides ........................... .. ....... .. ........ .. .. ¡ 1
l",.:,~ l::l'l;l lff
. •mgurna
. 1 . . .. . . . . . . . .. . . . . . .. .............
.
~
, enna
.. . . .. . . ........ 1'
~
( Fractura del cúbito ........ . .. .. .... .. . . ...... . ....... . .... ••· · .J
..
1 J\fal JJerforante .. .. ....... ... ...... ·..... . ......... .......... -. •- •I
~
Tumor blanco ............................... .. ............... -1
'1:l e:: e
~ Cáries. do la tibia ......... . ............ . ....-.................... .1 1.
¡ ~ Panadizo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ............... ... -•. -. . •· · · i,.. i:::s ._,
Luxación escápulo-:humeral ................................. ..
~ ~ 11
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dl&gt;l fémur ... : .. .. . .. .. .. .... . .. . .. .. .. . . .. .. .. . ... . .. .. . 1
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:, til.lio-tarsiana .. ... ............... .. .... .. ........ .. .. ..

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f ~ 't; ~ ~ Gangrena senil . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . -. -.,. -. ••-•· · · · · · ·
~~ t 1 listrecham!ento mitral ... ....... .............................
~ i::s ~ ._, l Degeneración grasosa del corazón. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

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~ ~ -~ ! l Reumatismo muscmlar .. .. .. .. . .. . . .. .. . . .. .. .. . .. .. .. .. . .. . .

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Glaucoma . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . •. . . . . . .
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MONTEREY M.AYO 1° Di, 1888.

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Accidentes sec1~11d_arios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
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~ 1::1 -t t -{ 1\Ietritis del cuello .................. ·........................... .
S~ ~-!: , Metritis ulcerosa .. :.. . ...... .. .. .. .. . .. . .. .. .. .. .. .. . .. .. .. ..
~~ ~-~ i Leucorrea _. ..... .. ........·.......... :........................ ..
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l Cistitis crónica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ................. .
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La Sociedad Médica •·Pedro Escobedo"
ha dirigido al Congreso de la Unión la que
sigue:
"Al H. Congreso de la U nión.-Señor:
Esta Sociedad, que tiene, entre otros fines,
el de procurar por los intereses médicos
profesionales, no ha podido permanecer indiferente ante el mal que á ellos causa la
falta de la ley orgánica reglamentaria del
art. 3 ° de la Constitución F ed~ral. El Con. greso ya ha querido expedirla y aún algún
proyecto de ley ha llegado á ponerse al debate; pero la discusión se ha suspendido y
hasta hoy no existe alguna ley que fije el
verdadero sentido que debe darse al art. 4 °
del Código Fundamental que se ha querido ligar tan íntimamente con el 3 ° dándole una mah interpretación.
''Se ha creíJu, P.n efecto, que al declarar
el art. 4 ° que "todo hombre es libre para
abrazar la profesión, inJustria ó trabajo
que le acomode" destruye la prevención del
art. 3 ° de que la ley determinará qué profesiones necesitan título para su ej•·rcicio
y con qué reqnisitos se deben expedir; pe·
ro lo::; que eso creen confunden las palabras
abrazar-y ejercer, dándoles una mism;l acepción, siendo así que la tienen muy diferente como lo reconoce nuestra Carta Magna
que otorg:i á todos amplia lihertad para
abrazar cualquier profesión, indu-;tria ó
trabajo; pero restringe esta misma libertad
para ejercer algunas profesiones, puesto
que en el 9,ft. 3 ° tP.rminantemente dice que
la ley &lt;determinará las condiciones para poder ejerce_rlas.
''Sin duda en ~sto se fundaron los Legisladores al establecer, por el Código Pe·

na! vigente, castigos para los que sin-título
legal r-jercr-:n la Medicina, considerando el
hecho como delito. Pero no obstante dicha disposición, que forma parte de un
Cuerpo de lt&gt;ye~ expedido por el Congreso, los indivi.luos 111e la infringen y caen
bajo su a: ción crt'en vulnerados sus derechos y solicitan el amparo de la justicia
Federal protestando haberse violado en
ellos ei art. 4 ° de la Constitución, y como
es sabido, á muchos se les ampara, f,rndán•
dose en que no existe ley alguna que determine y exprese las profesiones que ne•
cesitan título para ser ejercidas.
"Tales hechos animan á los audaces á
presentarse ante d púbilco como hombres
que poseen lo:; conocimientor científicos necesarios y la práctica suficiente para que se
les pueda confiar la ~alod y la vida de los
demás! cuando las enfermedades las ponen
en peligro; y esto lo hac':n ante un público cuya gran mayoría no tiene el debido
criterio para distinguir la Ciencia de la
ps~udo•cienci~ que siempre se engalana con
bnllante ropaje, deslumbrando á los incautos y atrayend,1 no pocas veces aun á los
espíritus ilustrndos.
'
"Semejante estado de cosas no puede sino conservar una confusión lamentable entre el hombre que ha gastado su vida en
adqui~ir L)s principios de la Ciencia, y el
que, sm hab~r--;e -J cupado de elltis, se declara por sí y ante sí, y con el derecho que
prPtencle le concede el art. 4 ° de la Constitució n, capaz y suficiente para ejercer una
profesión que req11iere, á no dudarlo, conocimientos profunJ0s y especiales que no
pueden adqui; ir.;e sino despué;; de muchos
años de estudio. Y es tanto más grave esta
situación cuanto que ella implica y en.vuel-

�·22
Ve cuestiones de intPrés g"neral y de c;uma
por b pr'"'ntitud de su :,cción y fá~il prepatrascendencia, pues que la vida del hom- ración. Muchas veces s~ ha aplicado con
bre, dón el más inestimable,,y su salud, son éxito á l'os enfermos del Hos¡:,ital de e.sta
las que resienten de una manera inmediata c.iudad.
Íos efectos de la absurda libertad que se
Creo!ina.
pretende y de lo.s abusos que bajo ~u auUn nuevo antiséptico, fa. creolina. es t:eco·
gusto nombre se cometen.
"La Sucied::id "Pedro Escobe&lt;lo" se limi- mendado con in-siste,1cia por Max Kortuno
ta solo á hablar de la profesión médica, que cirujano de iosJrospitales de Schvverine.
L::i. crf'olina es un líquido de ,:olor ne•
es la de sus socios. sin que por P.l!o crea que
crruzco·
;:iceitosn, &lt;le olor de brea. Se. • mezes la únin que para ejercerse necesita títu- i:,
'
lo; pues así como la vida y la salud del cla con el agua en tod::is las ¡:&gt;roporc1one_s
hombre requieren protección, igualmente formando una ei.;pecie de emul&lt;:.ión amanll~nta. íntima y estable. La fórmula quíla piden sus intereses pecuniarios y otros.
·•Las anteriores y otr;i.s muchas razones mica así c~imo la preparación de esta susque pudiera alegar, pero que omite por no tancia, son to:lavía un secreto. Sólo se sahacer más largo este ocurso y no creerlas be que es 1111 producto de la destilación de
oportunas, puesto que n0 va á discutirlas, la hulla.
La creolina que posee propieda~s anti.han decidido á esta Sociedad a hacer uso
sépticas
tan gramks por lo menos como d
del derecho de petición y á solicitar, como
solicita, del Congreso de la Unión, q~e se ácido fénico, parece presentar sobre e&lt;,~e
sirva, en bien de todas las clases sociales, la ventaja ele 110 ser tóxica hasta en dosis
expedir~ la mayor brevedad posible la ley relativamente enorrnt:s. Así, en los c&lt;10eorgánica reglamen't;.ria &lt;le! art. 3 ° co1~st1- jos, 50 gramos de creolina pura. n0 ~ieterr
tucional, confiamfo en q uc su alta sabidu- minan ni11g.una perturbac1on aprecwbb
ría resolverá ·eonvenientemente un asunto Kortuno ha obtenido exceientes resultaJos
tan debatido,. haciendo cesar todas las du - del empleo 'de la crcolina en solución de L á
das y la incer't'idurnbre que lo envuc:lven y 2 g en la cu ración y loción antisépticas; ?'
ha observado que no sólo obra como antique son el origen de males irreparables.
'' Libertad y Constitución. México Abril . séptico sino también co1:no hemost_ático,
que s¿1spenrle los supuraciones y act:va la
1 ° de 1888.-EI Presidente, Ramón de !a
cicatrización.
Pe1i,i.-El primP.r .Secretario. llfamtef G.
LBerliner Klinschr Worhen Schrift y
Araaón.-EI
seau.ndo
Secretario, .fesus
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&lt;'&gt;
Bullentin
médical
'r
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.,{ a;onar.
Estróugilo paradójú:o.
-•·- -·- -·-•-- - ·. - 1

P1&gt;WIIIC'.A&amp;llillf,,W

Miscelánea.
El cloral como vejigante.

•·La;; propiedades revulsivas del cloral
muy conocidas. ·Por otra parte el Sr,
Br.own-Sequard ha obtenido efectos á distancia por la aplicación. de este cuerpo s~bre la piel. Por consiguiente el procedimiento del Sr. Svanovvski no posee el mérito de la novedad. El vejigatorio al cloral se prepara calentando un pedazo de emplasto adhesivo. y espolvoreando so?re él
un poco de hidrato de cloral; se deja enfriar y se apliea sobre la piel. · Provocará·pidatnente rubefacción y un poco de dolor.
Después de 10 á 15 minutos el enfermo
experimenta sensación de ·prurito y quema_
dura; el traspora&lt;lo seroso se ha formado. ?1
se p!iolonga la aplicación del vejigatorio
prµducirá escarificación de la piel." --Et
Monr'tor Terapéutico
Recomendamos el anterior vejigatorio
son

M. Joannés Chatin presenta. á la Academia d~ Medicina de París, un gusano observado en un enfermo de desórdenes in ·
testinales. Este es el estróngi!o paradój/co bastante frecuente en el puerco, pero
muy raro en , el hombre donde ·no ha ~ido
señalado mac; que una vez, en 1845. Este
parásito Sf' hace particubrmente temible
cuando se multiplica en las vías respiratorias. las cuales parecen representar la morada más favorable á su desarrolh
Trazando el modo de evolución del .estrónailo paradójico, M. Joannés Chatin
mue:tra que este helminto se propaga sobre tr-,do por el agua tomada en bebida.
Así es que no se sabría pronunciar muy
enérgic.1mente contra el uso de, esas agua_s
miradas como "potables y que, en realidad, estan muchas veces sucias por numerosos gérmenes aptos para_ desarrollarse en
d cuerpo humano, determmando en él graves afecciones prarasitarias. ( Gazette des
Hopitaux.) .
11

se advertirán en lo moral, en los fenóme- trasmisión á la vez que la expontaneidád en
nos psiquicos de i·ariabilidad mas grande? lo físico y en lo moral.
tCómo explicarlos? iDe,dónde provienen los
Compt~ con su acostumbrado espíritu sintéraggos físicos y los morales propios al indi- tico resume lo relativo á este punto de la herendduo de la especie humana? La ley de la cia dieiendo: "cuando por suficiente uniforexpontaneidad, ley que estaría. en oposición midad de circunstancias una práctica cualron·la de here.nciu. es una mera hipótesis sen- quiera ha adquirido el desarrollo or(lánfco
cilla y cómoda si se quiere, peró gratnita, correspondiente, cuando se ha vuelto habisin fundamento científico.
tual en el indi vid no y en la raza tiende á perUna transformación de la vieja teoría del petuarse produciéndose por sí misma sin es-·
animismo q niere explicar la transmisión lwre- timnlante exterior, sin perjuicio de modificardifaría de las calidades intelectuales y mora- se en lo sucesivo sila situación cambia." (Lales, así como también la de las vitales asen-, casagne.
tando que. si el alma no tiene conciencia d.e
No se crea que aceptando esta explicación
t.odo lo que hace, si, dicho de una vez, no es convenimos con aquellos que sostienen la unila conciencia sino una forma de la actividad dad de la naturaleza humana desde el pun'to
del aln~a se comprende desde entonces que el de vista del materialismo, pues agenos á todo
alma tenga funciones vitaleEi, que produzca sistema, consignamos en la anterior explicaactos sin saber cómo. cuando ni porqué los ción un hecho fisiológico probable r,uando no
produce: que aunque el hábito engendre esta cierto. Conste que huimos de los ~stremos
inconciencia aparente en el alma, en realidad y que desechamos absolutamente las ideas
tiene ella, el sentimiento de la vida, tanto en preconcebidas. El perfecto armóuieo, dessalud como en el estado de enfermedad: arrollo, la &lt;'orrespondancia mutua y necesalBouillier] que as~ como la rnluntad basta pa- ria. como fundada en la natm;aleza, del alma
ra apartar la enfermedad ó para ocasionar la y del cuerpo dan razón bastante de desarronme-rte la. existencia de almas semejantes, en llos orgánicds determinados en consonancia
el mismo medio desarrolladas explicará la con clirersos grados de cultura y determina
similitud de calidaéles vitales. La influencia dos actos del alm~.
del alma sobre el cuerpo sería todo. la de esEn la cuestión qne nos ocupa no debemos
tr último sobre aquella, absolutamente nada. estudiar al individuo aislado de la especie,
Haciendo -á un lado ideas exclusivbfos al hombre wmo sei' n~itural inde11e11diente
,·onvengamos en que para tener idea perfecta clC'- sns semejantP-s; seguir tal método podría
de las facultades del alma y propiedades del ser útil en el estudio de los irraciona1es cuorganismo, para formarse idea de la esr,ncia. ya perfectibilidad es débil ó tal vez cai·ecen
de esa dualidad admirable llamada homlwe absohitanwnte de ella, pero no el hombre que
1is necesario atender, sobre todas eo:;as, á sn
para conorel'le necesario es tener en c11e11ta
perfectibilidad, al propio .v característico de su papel social y su vida perfectible.
sus atributos. No se puede @n consecnenria
Despué;3 ele este preámbulo tratemos de
separar sin muUlarlos el estudio de la lteren- darnos cuenta cientíticamente de la ley de
cia del de el ejemplo y llábito: Uniéndolos trasmisión perfecta. en unos casos y de su abes fácil apreciar en sn justo valor el papel soluta variación en otros: veremos al mismo
que desempeñan en el desarrollo ele las pa- tiempo cnanto no es exagerado el ·,·alor consiones la predisposición orgánica y sns mo- cedido pol' algu!'!OS sistemáticos á la herendificadores.
cia y por otros al hábito y al ejemplo. EnPor lo que respecta á, 10s orgános diremos tendiéndose que me refiero á los fenómenos
quP, si bien todos los sistemas, cuya armóni- intelectuales y morales.
ca unión constítuye él cuerpo, son moditicaSabemos que la herencia desempeña granliles y perfectibles, no alcanzan el mismo gra- de papel en el desanollo de enfermedades;
do, ocupando el fogar preferen te el sistema. probado está por las observaciones deménervioso, el éual, por estíi razón, merecr sel' dicos distinguidvs de todos tiempos y paísesi
delicada y minuciosamente estudiado en la probemos ahora que tiene igual importancia
pr':'sente cuestión. Sometido c,l sistema an- el que representa. en el estado moral ó intetes dicho ú. la ley de trasmisibilidad que rije lectual humano. 'l'odo el munuo puede aprela matelia y del mismo modo s~ v&lt;~rifiea en ciar el infinjo que la educación y el ejemplo
todos los tejidos, se trasmite eh el hombre ejercen en el desarrollo de las pasiones: por
con las variaciones que le impl'ime el medio su medio se consigne imprimir en el ánimo
socialenqne vfre este último. Ej emplo, cos - del niño y dd joven el sello de la virtud v
tumbres y l1ábito modelan como en maleable de las buenas costnmbres; se consigue hacercera variaciones numerosas en el sistema ner- los des.ear lo bueno y amar lo bello y lo j usvioso, las que adquiridas tienden á perpe· to; con el auxilio de aquellos medios se logra
tuarse según la ley general de trasmisión, en fin desechar malos hábitos y perniciosas
puesto que ~e han convert.ido en propiedades tendencias. Si se qt..iere formar un hombre bue•
de un orgamsmo.
no, moralmente hablando, debe hacerse lo poVemos pues que modificabilidad, educabi- sible p,or implantar en su corazór1 desde s.us·
lidad y perfectibilidad del sistema nervioso tiernos años la semilla de la virtud; debe ha-.
mas el génesis de elementos semeJantes ad- cers~ lo posible porque las máximas d~ mo,
mitiao por todos explican los fenómenos dE' rnl le sean familiares y que así ~orno están
lJO

�Folletín.

6

presentes en su inteligencia tenga el cuidado
de aplicadas á la prác·tica de sus actos. Todo esto se halla ratificado _por la experiencia: en todos tiempos se ha probado con hechÓs la exelencia de la buena educación de la
infancia, el más poderoso medio de favorecei' la
cultura y progreso del esphitu humano. nonfüsemos sin embargo, si amamos la q•rdad,
q ne alg unas veces, afortunadamente rnra8, tan
bucn:1, dirección se estrella e n caracte:·e3 ct1ya. pen:Prsidacl es innata. si vale &lt;leeirlo así;
;m rnctt-res refr:wtm ios á todo p1fociplo de
moral, sordos á la voz de la razón; por mas
que se haga no clejan ln sPndn torridaqne s iguen ·aunque palpen á Ias veces las tristes
consecuencias de su conducta. Dilfase qt:e
el organismo les subyup;,l, ent1:.1 ramente y q ne
su Pspíritu no tieue In. ftwrza ó la. expo11taneidad 11ecc&gt;saria para resistirlosernh.ttl'Ste •
rribles de la materia brutal v ciega.. Esta
les clomiHa y obedecen solícitos sLi-, mnndatos·impn1saclos como por fuerza supt,1for y
exti-aña: se abanr1onan completamente á mer
ced de· las necesidades de su.3 órganos.
En contraposición po!lemos citar aquellos
caso~;, recm-dar que ha.y sere.;; en qnienes la
falta absoluta de bueua educ~1dón y de Jireceión moral apropiadas, individuo~ en
qnitmes la vista continua dermal Pj emplo
y la instigación al vicio y fnnestos y pernic:iosos hábitos, no de5~ruyen Jel todo .sns
bnenas tendencias é inclinaciunes y nunca
a.ca ban con el germen de pasiones elerndas y
nobles, con la semilla de la virtndque con la.
menor ocasión se manifiesta.
Según este último orden de hechos se debt:&gt;
admitir en consecuencia. algo snperior al
Pjemplo y á la educació11, algo innato y puramente orgánicoi y en cierto::; casos notodamente trasmitido. Este algo es muy distinto de todo lo que determina al hombre á
obrar, entiéclase de todo lo externo; pnest·o
aue es impulsión intl'rna, disposición org ánica la. que determina las inclinaciones y
,tendencias , los instintos y elevadas facultades deí ser lrnmano; tal es lo qne se ba c·onveniclo llamar n.isposidón orgánica; q ne t:iem pre imprime una iiirección peculiar á las facnltades rlel indidclno y qne debe v~rse ~ino
como la úriica por lo menos como la principal, verdadera causa eficiente de las pasiones . .
La pre.disp osfri Gn o:i;~ánica y la hElrencia
ejereen su in1inj o
la, mayor parte de los
casos, e:xplicau la semejanza físieo-mornl d e
padres é hijos y, bien entendidas, hasta las
cliferendas q ne les di.stiuguen.
Lo:., perfe('ciunamientos adquiridos, los
pl'ogresos realizados eu lo moml llegan á ser
propiedad de la organización? Respoµden por
la afirmativa algunos crnyendo que costumbres y hábitos, perfección moral é intelectual
supo1rnn un_ desarrollo orgánieo correspondim1te según aq nellas leyes de armonía. y corresponr1enda admirables que f'Xisten ent.re
esas dos !iUstnncias tutaltm·nte distintas en
sn esencia, alma y materia, leyes no del to-

t,1

Año I.

do averi~nada!:!. "¿Q,né es la civilización" dis
ce un médico filósofo; ''sip.o educación y perfü.Jcionamien to dH los órganos acumulados
por la experiencia1"
En con el usión, afirmaremos q ne el caractet
se hereda como :se heredan los trastornos ·orgánicos prrfectamente estudiados por los médicos, ·¡Cnan grande partiuo no podrá sacarse en a.delante c1t&gt;l estudio de la herencia
en af'eeeione.:; consistentes en trastornos iriteleetuales, y cnanto uo se ha E'acado ya!. ...
De esro lrn,blaré eH sa lugar.
~~

:,~ *
Trntemos aqní de resolver ú. más hien dicho, plantearemos nada más alganas rut&gt;stio-.
JW::, ya que parn resolverla::. cumplidamente
se neeesttnn conocimieat,os Je que absolntame nte carezco; cuando mncho expre::;aré la
opinión que eu mí han form:1.clo ilustres hombres: me paree&lt;' casi inútil advertir q ne no
será en muchos casos la mia sino el refüjo
de las ich&gt;as de aq1wl !os. Se pod1·á creer,
por ejemplo, según lo que aniba qneda indicado, que~ la falta Jo direceión moral, de et1ncación apropiada que &lt;'gendl'an la ociosidad
y procuran la igaorancia, se p odrá creer, repito, que 110 eje:·zu.n un iuilnjo deci-,ivo en
las costnmbres? ¿pouní conelnirse el que de·
ban ser vistas co:i indiferencia? Admitida
cierta especie de fatalidad en la ley de pr0r,i eación. admitida, la fuerza orgánica interna
innata q ne &lt;le termin:i. las iiiclinaciones se ha
admitido también la insuficiencia ó inutilidad c1e los m edios para combatirla1 Por el
,
a1&lt;&gt;, comprendida la. herencia en lo físico y en lo moral tal como q neda consignado
s ,wiere ella misma. la resolución del pro•
h l~na presente, pnesto que al admitirse la
trnsmisi bilidad del sistema nervioso con sus
calidades de estructura y funcionamiento Sij
probó- su posibiliclad de modificarse tanto
anatúmicn. como fisiológicamente. Desde entonces fácilmente se dednce lit utilidad qu~
ei individuo repo1ta de un ejercido constan~_
te y convPnient.emente a"rregh1do de lasfuncio•
nes del dstema nervioso, d e su ~ducación bien
dirio·ida. Si es posible, además, guardarse
por ~nedio de buena higiene y precauciones
esmeradas de mil enfermedades lpie como
triste h erencia el ser humano recibe ó me•
jor dicho es posfüle prevenir sgs funestas
consecnencias, ¿cuanto no será con las luces
de una sana razón d&lt;5meñar los peore.s instin•
to~ y las más penersas inclinaciones? Todo
prueba claramente la exelencia de.buena e·
d1;cación é instrul'ción á ·la vez que publica
el fnnesto efecto d el abandono é -ignorancia.
Error y error grave es creer sea inútil·com·
batir las aptitudes é inclinaciónes cuando
son manifiestamente malas como no favore·
cer las buenas tendencias, pues del mismo
modo que&gt; estas ::;e desarrollan y crecen _en
cinm nstancias propicias aquellas se e~t!n_..
guPn ó disminuyen en las mismas condiciones.

Tome, I. l\tionterey J nnio 1-5 de 1888~ Num. 4.

El Escolar lttédico.
PEIUÓDICO DEDICADO ESPECIALMENTE Á LAS CIENCIAS MÉDICAS.

REDA0TADO POR LOS ESTUDIANTES DE LA ESCUELA DE MEDICINA DE MONTEREY
Secretario
1 . Redacto~ en Jef~ - Admi-nistrad~~ --- ·
MANUEL J. LOZANO. MANFREDO TIJERINA. JESUS M.A GUERRA.

('O LABOR.\ HOHBS.
Doctor Antonio Garci:i Cnrzn I Dcctor Juan de Dios Trevii\o
..
Atanasio Carrillo
1 ,.
José M. ~ Lozano
Domingo M. Echartea 1 ,.
José M:irtinez ·Ancira
.,
Evaristo Sepí,lveda
1 ,.
Lorenzo Sepulveda
..
Eusebio Rodrigue,.
1
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Jlfanuel Rocha
l::ulogio Maldonado
\ ,.
Pedro Aguirre
Francisco Garza Cantú
..
·Rafael Garza C:mtú.
Farm;icéutico Antonio Anciia.

ALGO SOBRE

que eu la operacion más clolo::-osa practicada por el cirujano, el paciente permaner.erá
insensible.
Solo nos resta ya para terminar,. referir
:-1lgunos de los casos en que el hi'pnotismo
y la sugéstión han sido empleados con más
ó menos éxito: únicamente citaremos . tres-;
dos r,bservados en el Hospital Civil de esta ciudad y el tercero comunicado por el
Sr. José María Diaz. Abreviaremos cuanto nos sea .posible la exoosición de estos
lwchns.

OBSERVACIONES.
I.
(Concluye.)
Como se vé, la sugestión hipnótic:.1 tiene
sus inconveilientes serios cuando deja de
ser empleada con pnrdencia, mas nu sucederá lo mismo si es manejada con las precaudones debidas: "La idea sugerida-se hará el agente terapéutico como ha sido el
agente patogénico" [Ch Feré] y no será di
fícil destruir por este medio los fenómenos
producidos bajo la influencia de la sugestión contraria: esta facilidad &lt;le obtener
por el mismo medio ma nejado de diversas
maneras, fenómen o s co ntrarios, ha despertado la idea de la terapéutica sugestiva, cuyo err.pleo se extiende de día en día dando, en los casos más diferentes, resultados
satisfactori0s; estrechamientos espasmódic?s del esófago y de la uretra, incontinencia nocturna de orina de los niños y los adultos (Bernheim), alcoholísrno (Liebeault).
~n~jenación mental aguda [Voisin,J paráhs1s, corea, histeria, histero-epilepsia [Bernheim, Charcot, Oumontpallier, Feré, Focachon, etc,] y otros muchos trastornos que
no están ligados á alguna a-lteración material
apreciable del sistema nervioso central, han
sido sinó completamente curados cuando
menos aliviados de .una manera notable:
los dolores que son espedalmente curados
por este medio cuando existen, pueden ser
S\lprimidos pl)r la sugestión á tal grado, .

[CO)!UMICADk]

Habiendo sido llamado para emple:ir los
recursos de la medicina en favor de C.
Paz me informó: que es natural de la Villa
de Garza García, de. 27 años de edad, viudo, comerciante, de buena salud habitual,
con excepción de algunas afecciones venéreas que había padecido; y que á juzg.ar
por la marcha, carácter y terminación df!
ellas no eran de naturaleza sifilítica: que,
hacía cuatro mese&lt;;, á consecuencia ele la
insolación, había rnfrido un ataque, el cu~l
consistió en conyulsiones de la mitad lateral izquierda del cuerpo; sin pérdida del
conocimiento: que había lfamado en su auxilio á un médico, quien le prescribió una
poción, tomada la cual sintió- mucho alivio,
pero que le quedaron, unos temblores, espas•
mos 111usculares para cuyo remedio emp16
vanamente todo lo que la ciencia de ,,lgunos médicos y h::ista el empirismo le habían aconsejado. Pociones bromuradas,
arsenicales, hidroterapia, electricicidad . ...
todo fué empleado sin éxito bien maniflesto; sólo un recurso produjo el resultado deseado: este fué, la hipnosis; aJinqúe, según
el dicho del paciente había sido en su niñez
somnámbulo natural, en las primeras sesiones no pude hacerle dormir artificialmente, y sólame nte lo conseguí á la novena sP., rón. Entre otras cosas le sugerí que

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>2

Atío I.

Folletin.

y qnitar la máscara. al charlatan, cuyo abolengo se pierde en la oscura noche de las
edades·, con Mesmer y Cagliostro, Paracelso
y mágicos de la edad media, con las sibilas
de Cume's, Augures de Roma y oráculos de
Délfos. . . . Nadie dudará que la ciencia actual ha logrado, con los podernsos medio~ de
imcstigacion que posée lle,·ar la !ni á invt'·
1erados antros de sombras, y con el escalpelo del anatómico y el p01ta objeto drl mí ('roscopio,•ojo imestigador y atento. ha llegarle,&gt; á penetrar en los oEcmc,s abismos de ·1a
organizadon. dilatado y clígno tPatro de sus
Yictorias sublimes.
En aquella vin, tai1 ft&gt;ctmda yá en n: sultados positivos apesarde lo rel'iente de sn desruhrimiento al mismo tie111po qne se desentrañan misterios y qne Fe le dá su merecido
al diarlatan qne los explota.ha rn sn provecho, Ee han hallado nue\'OS medios cmativos,
y aumentado el arsenal terapéntico con los
fisico-mor::tles empleados ron muy buen éxito en enfermedades físico-moral8s ta111bien
como hipocondría é hiMeria. iQuién dudn
por ejemplo,,que el sueño provocado por proerdimientos sencillos y ro11oridos de todo el
mundo pueda ser útil. ~egun se adelanta á
:-nponerlo el sábio Dr. Berheim? Pues si se
sustituyese el cloroformo, el mejor de los
anestésicos ronoddos. que pc,r mas ven,aja8
que presenta no fü,ja de ser un cuerpo extraño á la economía, np \·ei·dadero veneno qne
pn,vora trastornos numC'roso-; y en nlgnuos
(•asos determina la muerte, si se sustituyt1Ee,
digo, el sueño morboso que f'Ste agente ocasiona con el casi natural producido por m1
fenómeno _nervioso. ¿dudaría alguien de q UP
tal .aplicacion no entfañaría nn progreso
real? No es posible dndarlo, la ciencia médica se agranda, en1&lt;ancna sus límites, dilata su horizonte y día lleo-ará en que la psico logía séa tan ti.ti! al médico como lo son hoy
la anatomía y la fisiología! ....
Me parece prudente advertir que en 1n,
apreciacion de las variadas é incontestables
influencias de lo mornl sobre la organizacion
y en la del mecanismo de produccion de mu c·hos fenómenos correlativos se han dado explicaciones en que se hecha de ver desde lejos que el espíritu de sistema ha imperado.
'so es pues por de~gracia este estudio una
eseepáon de los dflmas en que se ha hecho
sentir igual tendencia flntre sus apóstoles y
adeptos á exagerar, orígen de mil disputas
que alejan del sendero de la verdad conduciendo por entre tinieblas al error. Pero he&lt;·ha.s á un lado tales exageraciones, ¿quien
pnede negar el estrecho vínculo que liga lo
físico y lo moral? En los grados todos de la
escala zoológica la anatomía comparada y
el exámen fisiológico de las funciones hace
visible, digámoslo así, el lazo que une las facultades del espíritu á la materia organizada,
pues á proporcion que· esta es mas perfecta
en ¡¡u estructura, son mas complicadas y nobles aquellas hasta el hombre, en quien, cualquiera. que sea la natumleza. del principio
1

que le anima existe la misma estrecha relarion entre sus elevadas v nobles funciones
anímicas, y las menos Íeranradas pero no
menos admirahlfls de sus 6rgan&lt;..s Ahora
bien, circunscribiendo el estudio al hombre
se llega á curiosas y útiles concl nsiones. á
levantar nna pnnta del velo qut&gt; oculta los
maravillosos fenómenos ele la vida, á descnbrir la influencia de los Rh,temas dfl órganos
sobre PI mo&lt;lo df'ser rnornl puesto que de estos
1;i~temas se oi-iginan las necesidades animales, las I t'luriones sociales y perfü('cion intelectual del individuo.
La observacion q iw en los estuclios antropológico;-; romo en Jos pnramente médicos p:;
la téa que llera la lnz á los puntos mas oscuros lrn, tiido útil en rl presentt' caso parn la
resolncion de árdnos problemas. Los ('aracteres físicos bien obserrados coexist&lt;&gt;ntrs
con det.ermi11adas indinaciones, con faculta
des intelertuales especiales y peculiares ~Pntimientos hablan d(.'masiado alto y no permiten \·acihn. Estos hechos fuemn conocidos
denuesti-osantt'pasados. romo ya elije, qnieues notaron bit&gt;n la intiuenda de las facultades y a,fecto::; del espíiitú sobre los órganos, ('·
qui vucándose 11ada mas en la inerpltetacion
que debiera dársele: c1·Ayeron que las pasiones tenian sn asiento en los órganos porque
Ja expel"iencia les había enseñado bll trnstorno P-n el ejercicio de aquellas. Colocaban así,
el valor en &lt;&gt;l coi-azon, la. ira en el hígado etc.
Lo q 11&lt;&gt;, como verPmos mas adelante, es confundir la &lt;letenninacion instintiva con lapasio11.
No me detendré mas en este prólogo por
eren suficientt&gt;mente probada la importancia médiea del asunto de esta 'l'esi:,. Entraré en materia.
Para mayor claridad de su exposicion diviré el asunto &lt;le mi 'l'esis en d,,s partes en
que me parece dividido naturalmente. La
piimera, comprenderá el estudio de la intluencia que lo moral eJerce en. la organiiucíon, los variados trastornos que ocasiona en
esta, y su t1·atamiento á la vez; la sflgunda
tendtá por objeto el estudio de la il1tluencia
de la estrnctnra y funcionamiento de los órganos en el esta.do normal ya en el patológico, sobre las pasiones. carácter y fac1~lta&lt;les
del ser hnmano.

PARTE PRU)ERA.
])e las pasiones consideradas en sí 1nisrna.c;
- ,rn, a.e; iento-cau.sas-naturaleza-gé-

nesis-or-igen etc.
Muy debatida ha sido ht cuestion del lugar orgánico de las pasiones; hipótesis sin
cuento han sido imaginadas por los sapios
desde antiguos tiempos sin lograr ponerse de
acuerdo. Al considerarlas como causa ó como efecto de los trastornos físicos han creítam bien que ocupaban lugar ó tenían asiento en detenninadas partes del cuerpo.

Tomo I. Mcmterey Ath•il,1-5 de 1-888.. ,Num. 2

El Eseola-r Médico.
PER-1ómco DEDJC.\D~ EsPECIUMENTEÁ LAS CrnNCIAS

M1forcAs.

REDACTADO POR-LOS ESTUDIANTES DE·LA ESCUELA DE MEDICINA DE MQAWl¡¡jl
Secretario
Redactor en Jefe
Administrador
MA:JiJEL J LOZANO. i\lANFREDO TIJERINA. JESUS 1\1.A GUERRA.

=
f'OLA BORA HOHE~ .
Doctor Anlonlo García Garza I Doctor Juan de Dios Treviilo
~ingo}\1 - Ecbartea 1 ,.
José M. ~ Lozano
hvaristo ::iepú)veda
1 ••
José Martinez Ancíra
Eusebio Rodrigue1.
1 ,.
Lorenzo Sepúlveda
Eulogio Maldonado
1 ,.
l\f anuel Rocha
Francisco Garza Cat'ltÍ1 1 .,
Rafael Garza Cantí1.
Farm,icéuticu Antonio Ancira.

IRREPAUABLE PERDIDA.
A la-; onc~ de ia noche del dia 4 falleció
el fond;~,hr ch:1 Hoc.,pital Civil de esta ciurlad. ,·l creador v director &lt;le la Escuda de
'\1edici1ui
·

RL BRNEMERITO DE NUEVO-LEON
VOCTOI\,

JOSE ELEUTERtO GONZALEZ.
M ,1y natür,11 es que cuando ~e enc1·entra
d cqer¡w fotig~¿o por trabajos contínu0s
t:ntre en rt:poso para r ecuperar :--us agotadas foerzas; que cuc1ndo se ha rlpllrado has~
la las heces el ~áliz de l&lt;l amargura se re!istan los 11Jas sufridos labios á vol verle á
~proximar, que cuando lo~ años y tas enfermedades han hecho del individuo un
coojunto de uchaques se busque ti aislamiento el &lt;:ilencio. la tranquilidad de una
vide. menos. activa. Esto no hizo el Dr.
Gonz:1.lez y sí, superando á la generalidad
de l0s hoofbres, e~ctu.ó 16 contrario.
Apenas podía sostenerse en pié y sin em-

S;

bargo, h,;1ciendo ·un esfuerzo Cq.-si spbrehu•
mano se levantaba so.lícito yanimoso de su
~siento para montar at é~che que lo ·condujera, no al teatro de las discusiones que
'se proniueven con el objeto de lucir, ficti
cías dotes y de halagar la vani~ad y el orgulio de procaces espíritus, , sino al recintet
:modesto y sencillo aunque benéfico y cos. toso que- ~n la época de su brillante ado
lescencia .con su propio peculio formó para
alivio del }ndigente; y allí, ora esplicándonos l;.is do.::trinas de algunos autores, ora
haciéndonos escribir los rl'su!tados de su
larga; activa y C'in.cien'zuda práctica, ófa tomando con su propia mano-el escalpelo para seguir pt.rnto por punto t~s huellas que
la t' nfermédad_dejara en él ~adaver, derramaba :i rauc.lales la YÍ\"Ís1m:a luz qe la ciencia que auquiría mediante su talento prodig-iPso y :-.11 ,.plicación wnstante hc1sta el ·
t·xtremo.
¡CLántos recu~·r&lt;los &lt;lejó i1npn.:sos en el
co-razón &lt;le c;us di:;dpulos nuestro ' qu.erido
~
1
maestro!
Todo,s Iris estudiante'&gt; de medicina, ~in .
excepción, han sent~do con todo el corazón,
con toda el alma la eterna desp~dida del
precb ~o anciano; pero ¿nri_será 'posible que
los cliscípulns de la clase en que •él fungía
. (pocos dias antes de la agravación de su enfermedad) como catedrátic-0, no será posi·
ble, digo, que nos0tros,que diariamente oían1os las esplicaciones y consejos de GonzaE
tos conservemos mas profundamente grabados en d alma tos recuerdos del divino

l

..

~

VleJú.

¡Ay! que sin igual tristeza se apoderó de
nuestro espíritu el día que asistimos á t.átedra y en lugar d'.:: encontrará nuestro inolvidable maestr,&gt; en su cuarto de estudio
supimos que se hallaba en el iecho del dolor; ¡presentíamos su próxima·muene! Pero ..... dejemos de manifestar nuestros justos
sentimientos bien interpretados por fa persona que nos representó en las ceremonias
funerales que tuvieron ya lugar; y pasemos á. decir algo aunquP. con la imperfección debida á la turbación de nuestro á.ni•

�8

---:rzaJZFTZsr;;ll,..:;illmi-.:::.aaa_am_ _ag..---~--MWlili!Eililii1iillill:all!ll111151-IIEIIIIUllllilllal~

mo, á•la premura del tiempo y sobre todo

ron: el conseJo de instrucción, el Ayuntamiento de Monterey, el consejo de sanimos á decir algo, de las merecidas honras dad, el colegio de abogados, la escue'la de
póstumas que un gobierno sabio y justi- medicina, la escuela de jurisprudencia, el
ciero, que un pueblo agradecido han sabi- C~legi? Civil y las escuelas de instrucción
d_o tributará uno dP. sus mos grandes hom- pnmana.
bres.
De la pared del fondo de la !:ala se desAcababan nuestios maestros de emb;ii- tacaban las efigies de los dos rnas grandes
samar, .con sumo esm~ro, ~] cuerpo del ilus- redentores de nuestras sacras libertJdes:
tre difunto, cuanílo llegó una comisión del Hidalgo y Juarez. cuyos retratos colocaJos
gob'ierno á dar un sentido pésame y á avi- el uno á la derecha y el otrn á la izquierda
sar que se habia preparado lo conveniente del trofeo de an11as imperial parecian signipara honrar la memoria del que en un ficar que: así como nuestra !)atria hubiera vi •
~iempo manejó con sing11lar acierto las vido siempre hundida en la mas crasa ignoriendas del Estado.
rancia y en lamas vil esclavitud si los portenEsto pasó el día 5 en la mañana; en es- tosos genios qu~ ellos rect1erdr1n no la hu•
te mi·smo día se repartieron las esquelas hieran elevado á tan eminente altura, así
mortuorias; invitando á tomar parte en las . también nues.t ro Estauo habría quedado
ceremonias á todas las sociedades y coroo-. muy atrás del adelanto general en las cienraciones, á todos los habitantes de est,t, cias si el genio, que hace poco se escon&lt;lía
ci~dad; sin distinción de. clases ni de cate- t'n el cert:b,ro frío de aquel mu ert", no le
gorías. .
hubiera imp·Jlsado con potente f1,erza y se· El día 6 se acomodó el cadáver en el gura mano hácia el rnmino dt l bien y Je!
féretro que a!' efecto-se tenia, el cual se saber.
colocó, en el aula máxima del hospital, soEn J.,s costados de dicha sala se veían
bre seis blancas columnas vestidas con lo;; n·tratos del Lic. y Gral. Lüaro Garza
franjas negras; á corta dic;tancia de cada Ayala, dt'I Lic. Vivi;-no Villare.al, de lo.;
ángulo &lt;lel ataúd se puso una trípode de Grales. B. Reyes, F. Naranjo, G. Trevifio
mármol y sobre cllr1 un -grande candelabro -é l. Zaragoza, estando enfrente Je éste ti
que ,sostenía gruesa y enlutada vela d,~ al- del egregio Doctor cuya muerte deploran
ba cera.
las ciencia.;;, las letras, v los n,1evoleüneses
Todos los estudiantes de r.nedicina vela- todos..
'
ron el cadáver en grupos de á cuatro reem- ·
En los espacios comprendidos entre dos
plazados cad:i dos h1~ras.
retratos consecutivos había u na de bs siEl día 7 en la mañana condujeron los guientes inscripciones:
practicantes del hospital á la capilla de es"Del Dr. Gonzalitos, la memoria
1 e. plantel de la caridad
los restos de su
Jamás perecerá, queda en la. historia.''
·fundador para hacerle las correspondienI'. J. MORALES.
tes exequias.
"Quien trasmite verdades de la ciencia
A las cuatro de la tarde se sacó de la
.\ un que llegue á morir queda en escencia.''
capilla el cadáver para llevarlo con gran
P. J . MORALES.
pompa al Palacio del Gobierno y hacerle
"Un reguero de ln1. dejó en la historia,
accesible á la vista del que deseara mi.... )1 unterrey N uevo-l.eon esa tu gloria"
rarle.
H . DAVILA.
En medio de una de las salas de palacio
"La instruccion y la vil·tnd son la sabiduría,
se había levJntae0 un suntuoso catafalco sed ¡mes sábios y agradareis á, Dios y á los homcon las siguientes insc_!"ipciones:
bres."
J. E. GoNZALEz
En la cabecera se leía:
á la escacez de nuestra ·¡ntelige~dá; pase-

El qne hoy yace cadáver, vive por sus virtudes y vivirá, en la memoria de sus conciudadanos.-1. GARZA AVALA,

En los pies:
Del maestro en la palabra y el ejemplo,
Hacen de la humanidad reconocida:
Religión, del recuerdo de su vida,
De su sepulcro un templo.-H. DAVJLA.

En los lados se hallaban las coronas de
sitmpreviva que como una ofrenda d1:dica -

9

El Escolar Médico

El Escolar t\Iédico

"Consagrarse :í. la ciencil\
Fué su único amor en la existencia."

H. D.AVILA.

Hemós. solamente anotado las inscrip·
ciones que en el catafalco y en- las paredes
del salón mortuorio se enco:itraban, porque si pretendiésemos describir detalladame nte la magnificencia y sublimidaJ con
que estab:111 adornadas no bastarían lascolumnas de que disponemos.
Ilác;teno:; deci r que t,,dos lo.;; objeto;; es-

taban colocados con elegancia y admir::ible
órden, guarJándolo también las personas
que visitaban el cadáver. pues la puerta de
entrada no era la misma de salir, estando
en esta últim:i algunos empleados &lt;lel Gobiern,1, encJrgados de anotar d número de
las persona~ que visitaran al ilu.;;tre Doctor
Mas cualquiera que no hubo visto f!Ste
salón puede su;)onerl·~ verdaderamente régio cu.ando considere que causó la admiración de mas de doce mil personas que visitaron el cadáver durante las 24 horas de
s11 permanencia en el Palacio del Gobierno.
El dia S, á las tres y media de la tarde,
Jo., profesores y estudiantes de la Escuela
de Medie.na, salimos reu11icios del Hospital, llevando un e,tandarte d~ color amari!lo paja, cubierto pur un velo de crespón
negro. tras del cual se leía: '' Escuela de Medicina" encontrándose debajo
de esta inscripción, el símbolo üe la Medícina; recorrimos la calle del Hospital Civil
hasta ll ega rá la Je Matamoros, s,::guimos
ésta al Oriente hasta la del Teatro por la
cual continuamos nu estra marcha hácia el
Sur. llegando al fin al Palacio del Gobierno. I nmeJiatamente no,; dirijimo3 á la en·
tra&lt;la del salón que contenb el cuerpo in
animado de nuestro venerado mae-;tro; y
desde ella quedamos formando dos rolumnas p1ra dar paso libre á los médirn.; que
tra., nosotros ca minaban.
Luego que nuest;os profesores ~e en contraron en prt!Sencia de los restos del Dr.
Gonzále1, nos fuimos á ocupar el lugar que
conforme al ceremonial fún e!)re s,~ nos hahía designado.
A"]a hora ;ndic.1da par,l l,1 traslación, al
Hospital Civil. Je los rc,tos del J3e:iemérito Dr, nos pusimos ('n march1, siguiendo el
órden aprobado por h comisión del Gobierno: Escuelas l\1unic_ipales, Alumnos del Colegiu Civil, Alumnos df" la Escuela N ormal. ;\sociaciones oolíticas, Sociedad de
Obreros, Alumnos de la Escuela de Jurisprudencia, Alumnos de la Escuela de n1edicina y sus Profesores, rodeando estos últimos t:I carro fún ebre, con-.;iclerable número de particulare,,, empl eados de la F ederació;-i, del Estad o, Profesores de Jurisprudencia, Consejo de salubridad, Cámara de
Comerci0, Colegio de Abogados, ConsPjo
de lnstru~ción pública, R. Ayuntamiento,
Funcionarios del Estado y el 5. 0 Batallón;
llevando enlutados sus respe\:tivos estandartes y un lazo negro en el brazo izquierdo.
_Un elegante carro fúnebre, tirado ¡.,or
seis briosos caballos neg ros, refrenados por

alumnos de la Escuela de Medicina y del
Colegio Civil, tr-isportaba el cadáver tld
sabio á la mansión última que iba á habitar.
En las banquetas de las calles que habb
de recorrer la procesión, en los balcones
y en algunas azoteas de las casas, se encontraba un inmenso gentío. En el semblan·
te de todo este numeroso concurso, se pintaba el acerbo dolor que laceraba sus corazones; todos se descubrían, con el más profundo respeto, al ver pasar ante P.l!os los
restos tan queridos que el féretro contenía;
y no era raro, ver rodar por las mejillas de
algunas personas, silenciosas lágrimas, que
á pesar del esfuerzo hecho para detenerlas,
desbordaban los párpados. ¡Luto por todas partes. Un silencio s~pulcral reinaba
en toda la ciudad, el comercio había cerra&lt;lo sus puertas, la mayor parte de las habitaciones tenían en sus portadas ó en sus
ventanas, cortinas negras, lazos enlutados,
ó inscripciones semejantes á las que se leían en la casa del intel:~ente profesor de mi:í,sica J. V. Francesconi, las cuales decían:
"Honor y gloria á la ciencia.
Amor y respeto al ciudadano."

Pro:1to llegamos al lugar donde Gonzaii
to,, se ocultaría para siempre á uuestras miradas. . . . Llegamos al Hospital. . . La
facha.ria de estf! edificio y la plazuela situada á su frente presen taban lúgubre aspecto:
piezas de negrí,;imo lienzo formaban arcos
ent1t' las columnac; que se habían colocauo
á lo-; lados de la plazuela citada; en ei fo n-·
do, colgaduras negras y diversa:. inscripciones añadían severidad y lujo sencillo al im
provisado recinto que inmediatamente fu é
invadido por una parte del &lt;..0rtejo fúnebre.
En un lugar preeminente se había dispuesto un modesto túmulo, d; cuyos ángulos grandes pebeteros esparc1an el humo
dens0 y perfumado del incienso y de la mirra que sin interrupción en ellos se qucmaban, allí se depositó el féretro: á su izquierda y á corta distancia se hallaba una tribu·
na.
El silencio majestuoso y solemne del honorable conc urso que ocupaba aquel lugar
donde parcc1a que el genio de la muerte
batía sus fatídicas y negras alas fué interrumpi&lt;lo por la con movida voz del Sr. Li~.
F. Valdé:; Gómez que r n nomb r • de los
poderes del Estado pronunció uria. sentida, correcta y clásica alocuc:ón que, á haber sido posible, hubiera aumentado la emoción qu e embargaba los ánimos, la cons·
ternación de que desde t1ntes se hayabaii
poseídos. En segt,ida, el Sr. Lic. Ramón
Treviño, con su locuci ón fácil. con su estilo
1

~

1

�El Escolar Médico

10

elegante y florido, cen su voz fuerte, armoniosa y flexible, que tan Hcilmente adapta
á todos los tonos,. así al elevado y entusiasta del lirismo patrio como al patético, magestuoso y sentimental de la oración fúne·
bre, ofreció en nombre del R. Ayuntamien·.
to una corona; y propuso en aquel sitio, testigo en-etro tiempo de la virtt:1os.-1 vida dcl
benemérito Dr., frente á la elocuente prueba d~ piedra, "el Hospitd Civil," de su
desinterés y genio filántropo, la erección
de un monumento; feliz idea que nn dudamos tener la dicha di'! ver realizada- Apenas se habían perdido en el espacio ias últimas palabras del distinguido jurisconsul·
to del foro Nuevoleonés, cuando el hábil
anatómico Dr. José lY,1.. ~ Lozano ocupó la·
tribuna en representación de la clase médica y estudian tf-'s ~e medicina, quienes recibieron como él mismo lo dij/), herida má,;
hon'da, y en donde la falta de Gonzalitos
se hace sentir con todo su horrible peso.
Puede Gecirse que el espresado Dr. hizo un
panegíri~o &lt;lei Üf. J. E. González en el &lt;lis•
curso con qt•e engalanamos hoy las colum·
nas de nuestr,&gt; humildísimo periódico Acto continuo el Lic. 1-formenegildo Dávih ..
uno de los más ~rntiguos y quf'."rido.s discípulos del Dr Gonzále;,, hizo uso de le pa·
labra en IH)mbrc: del rt'.spet;tbie Colegio de
Abogados, y con aquel t·stilo pintorezco y
lleno· &lt;le imágene:, q 1•: le es tan familiar.
con :1quellas frases gallard;,,s y ar:-ogantes
rmpregnadas de ese perfume '&gt;uave ue los
bellos corazones qu&lt;:: sf! llama grc\titud, coP·
tr·dos esos primores de su palabr.,, supo bordar hermosa aiocuciÓn que dedicó al sencillo filósofo, al modesto sabio. cu vos restns
1nortale,; ponía por testigos de, su afecto
y fidtlidad, com1 discípulo primero, como
:.migo después. No cabe duda, el Lic. Dáv ila encontró, esa tarde, el tono que convenía á las circunstancias, y supo convencer
y persuadir; hallándose como se hallaba
hondaP-1ente conmovido.
En fin, el Sr. R Cellard con voz clara,
natural y fuerte leyó, como él s0lo sabe lec~r. un filosófico y cultísimo discurso del Sr.
Lic. Enrique Gorrostieta representante, en
aquella fúnebre ceremonia, del Colegio Civil: Sería inútil trabajo dirigir una sola
frase encomiásti-ca á aquella magnífica producci&lt;:n, puesto que conocidos son de todos el talento y aptitudes de ese mode,·to
sabio de seis lustros de edad, de ese jo\'en filósofo y notable abogado que tanto honra al foro de Nuevo Leon,
U na vez tributados todos estos honores
:ii que había dej:ido de ser y que tantos

El Escolar Médico.

bienes hizo, homenajes los más jus,tos que
pueden rendirse á mortal alguno, nos retiré_Xmos de aquel lugar bendito y consagrado por la memoria de un gran hombre y la
gratitud de un pueblo, nos separamos de
allí con lágrimas en los ojos, con el coraión desgarrado por el Jolor ..... ... pero
al mismo tiempo sentimos en lo más profundo del alma, santa re'iignación á los
decretos del Altísinw y algu como un dulce y melancólico consuelo de haber con·
templado la deificación ele la virtud y del
saber representados c·n n uest, o antig110
maestro.

DISCURSO
DEL DTI.

JosÉ ~1ARÍA LOZANO,
PRO\ U NClA DO E:'i El. FU1'! ER \ l. CIVIL

!!EL BE~1ErKElU'1'0 DB.

Jose Rlsuterio Gonzalez.
No se perdarii su lll&lt;imoria
y su nombro se repetirá de

genención en gsnoración.
Ecles .ctip. 39 V. 13

1

Hay Mheres, que se imponen sin violen·
ci:1 y que sin presión, y sin esfuerzo alguno
st• satisfacen. . . . U no de ellos es lamentar y llorar, con r1margura, la muerte de los
bienhechores.... La gratitud .... la c:.iltura social .... y J;.i misma na.t,1raleza han
impreso en el corr1zón de los hombres una
secreta influencia, una tendencia suave de
honrar ostentosamente á los que han sacrificado sus más puros sentimientos y sus
intereses más caros en favor &lt;le la humani•
dad. . . . Esa influencia poderosa .... esa
tendencia suave al par que irresistible, es la
que conareo-a hoy á todo un pueblo al derreº enlutado
º
.
dor de un
sepulcro.
. . . .t E i e pueblo agradecido es el heróico Estado de Nuevo-León .... y ese venerado sepulcrp, que
regado con nuestras lágrimas, está allí
presente, es el que guarda los restos
queridísimos del BENEMÉRITO DR. GoNZALEz. . . .
. ! Sonó la hora tremenda
en la incontrastable marcha del tiempo.
Sonó la infausta hora. . . . Llegó el fatal
momento o/ extinguirse para siempre esa
vida preciosísima .. empleada toda ella
con liber;tlida9, en beneficio de nuestro pue-

b!o.... El Estado qe N. León, que no
meció la cuna de este grande hombre y
que ojalá no hubiera visto nunca su sepulcro
j.amás había sufrido un golpe tan
tremendo .... ni tampoco recibido herida
ni más profunda ni más sensible. . . . y
hoy desolado. . . . y contemplando y reconoc.iendo el mérito incomparable del grande hombre que pierde. . . vé que la muerte de ese su hijo predilect,1 sea quizás para
sus otros hijo~ negro augurio ó fatal principio ·de muy grandes é incálificables desdichas
! Si pard deplorar suceso tan
terrible .... si delante de este augusto cadáver ... . si en estos congojosos instantes .... y si en medio de este ilustrado y
conmovido auditorio debieran sólo presentarse obras propias del genio y composiciones dignas del arte. . . . no estarí~ yó
aquí. ... sin duda .... os lo aseguro.
l\le hubiera quedado á mis anchuras, allá
en mi soledad .... que hoy me es tan desP;1d;.1.. .. apurando sin estorbo y sin medida mi profund;i aflicción y mi dolor in1 .. ..
s·1. pues. 11e s:io11·d o de 1111·
,·omparab1e
enlutado y solitario aposento. es que me
Ju 11:unado y así lo ha querido y me lo ha
mandado la gratitud . . . Si exhibo aquí
mi dolor en ~sta ceremonia funf"raria, es
qut: a~í me lo prescribe y me lo ordena el
(lt•ber. . . . El me conduce aquí. en repn:se11tación de los Profesores de la Escuela
de Medicina y de sus alumnos.... grupo
bi~n pequeño; pero el más ofendido y ti
inás altamente perjudicado en nuestra irreparable desgracia . . . . Esa corporación,
que es igualmente la más cercana á nuestro ,enerable difunto. y que fo rmaba su
familia especial. pos~íd a del más profundo
dolor y con la emoción más tierna y con
la aflicción más viva, -.,iene hoy por mi humilde conducto á regar con su llanto esa
tumba .. .. viene á reverenciar y á coronar
la augusta frente de su_ Director y Maestro
y á mezclar E:us lágrimas amargas co11'las
que sobre ese enlutado féretro vierte en
abundancia nuestra sociedad desolada ....
La angustiosa sorpresa causada p0r la
muerte que lamentamos. . . . El espanto
y pavor, que de necesidad la acompañan,
agitan horriblementt&gt; mi corazón y entorpecen mi mente. . . . . . . . . Yo veo como
cosa m,uy natural, que en :stos. aterradorr,s
momentos se me pierda la alea ó por lo menos se debilite, y que no se hallen en mi
alma más que espantosa confusión y con•
gojoso desorden .... y que en estas circunstancias desesp erantes, en que sólo se
con,erva la facultad de sentir. me lleguen

11

quizá á faltar las palabras .... y se me escapen aun los términos más fáciles y más naturales para expresar mi amargura y para
significar mi dolor. . . . Así me encuentro
yó .... así me siento alJora abatido .... y
agobiado á lo sumo, bajo el .enorme peso
de nuestra mutua desgracia .... sie_nto su
inmenso estorbo en el fondo de mi alma y
me abruma su gravedad. , .. pero no puedo .... no alcanzo á describirla .... ni á
significarla ó manifestarla como quisiera...
En tal situación indescri-ptible, en esta condición más que amarga sólo alcanzo á expresar, que en la sentida muerte de este
ciudadano insigne, de este patriota heroico, cuyos venerables restos tenemos al
frente .. .. que sobre la bendita tumba de
ese sábio esclarecido·, de ese grande apóstol de la ciencia y de la virtud, todos los
que han conocido su nombre .... los hijos
todos de N. León v aun nuestra misma
querida Patria .... 'juntos todos é inconsolables hoy debemos llorar .... ! Sí ...
La muerte de este sabio distinguido es en
la conciencia de todo 11n pueblo la más negra, la mas terrible calamidad .... y esa
calamidad lamentable que no :.ha mucho,
rech~lzábanrns como el más negro presa•
gio, hoy es ya una verdad amarga, que por
&lt;lesastrosa y por sensible que sea es eviJencía inegabl!~, es realidad ineludible ...
}Iirad 1llí .... oh dolor .... .. ! Frío está
y sin )ensamiento ese cerebro colosal en
donde moraba la ciencia . ... ya no respi.ra e;;e pecho generoso, que jamás tuv·o
otro anhelo que el bien y el engrandecimiento de N. León y la honra y la gloria
de nuestra Patria . . .. ese mag.iánimo corazón, que fué nido y alcázar de pasmosas
y extraordinarias virtudes, helado está ....
ya no se mueve .... no late. . . . La vida
se apagó para !'&gt;iempre en ese prev_ilegiado
organismo... y el alma nobilisima que lo embellecía y gobernaba .... trasladada ya á la
región de los buenos .... á la mansión de
los triunfos nos ha dejado en este valle de
pruebas sumergidos en la aflicción más profunda y en la orfandad rnas tremenda .... !
Es cierta -nuestra incomp:irable desdicha... !
Es inmensa.... es irremediable nuestra
desgracia .... ! Dónde buscaremos, siquiera otro poco más, á nuei;tro respeLdo maestro .... ? quién resolverá nuestra" dudas ...
qui~n mitigará m1c:stras penas? ... ¿qué
nos queda al pre~en te de nuestro qucridísimo Gonzalitos . . .. ? Ah! . . . . . Sólo
esos sus venerandos restos.. . . que muy
pronto no \eremos .... ya más ..... Oh
espar-tosa desolación
Oh desdicha irre-

�12

El Escolar Médico.

mediable... ! Pero su esclarecido nombre...
el recuerdo de su&lt;; beneficios. . . . su gr:ití'iima memoria, la inmarcesible historia de
su gloriosa vida
. eso no es posible que
muera .... ah .... ! no .... ~ que todo eso ..
. á Jama:.,.
.
, . . . . . . . . .f
nu monr
... . .........................................
.............. ..... .... . ...

Cuán pocos de entre nosotro-. 11u habrán
tenido que lamentar la muerte de sus amadísimos padres .... ! r Je los que hemos
sufrido esa dolorosa partida .... esa triste
desap;:irición de esos séres queridísimos ....
quién no ha suspirado cnn amar_gura al
darles la despedida postrera .... ? Escenas
tan duras y tan conmovedoras y tiernas ....
y tan conocidas de todos. . . pues nada
hay más de repetido y multiplicado que
ellas, desde que el mundo es mundo
son siempre sucesos muy amargos y muy
terrible~, y no es posib],: considerarlos jamás ni recibirlos tampot:o, como cualquie~ otro fenómeno natural .. .. Ningun Alóha habido, ni se ha conocido algt1n cor;izón. aun del temple más rudo, que n:a
rodRr la vida y des,.parecer !&lt;.1 existencia de
los séres amados
y sobre todo. vidas\'
existencias como la iel Dr. Gnnzalez, co~
la misma int:()111novibte y estoic1 ser\·nida&lt;l
con que se Vt:n rodar y ap;1 1tarse unas trá-;
otras las constelacione,, del inmenso espacio y lo-; planetclS de nut:str&lt;J dilatado cit·lo . . . U na y otra cosa ev identemente son,
..,in duda, ó con aparienci,1 notoria un fenúmeno natural .... y con todo, aunque acf'µte la mente esa proposición r aunque admita la similitud..
! el corazón las rechaz.1 con energía y no sin razón las rechaza y las resistirá siempre . . . . . Así. pues,
para los hijos de Nuevo León, que con eu1110 dolor ven hoy desaparecer al Benemé
rito Dr. Gonzalez. , .. Para la clase médica, que con él pierde al aniigo fiel, al carif\oso padre. Para nuestro Estado y para
nuestra Patria, que reciben este funesto
acontecimiento como una calamidad tremenda y como verdadera y positiva desgracia .... que importa que sea de experiencia contínua, que nada haya capaz de
perturbar la acción destructora de la incontrastable marcha del tiempo .... ? Cuando
en esas transiciones del ser al no ser, cuando en ese incansable rodar, cuando en ese
tte:no mo\'imiento, que rige á la naturaleza, es arrebatado para siempre un grande
hombre., .. un Doctor Gonzalez, que con
toda justicia es grande y universalmente
querido
porque ha sido extraordinariamente benéfico .... que consuele- puede

selo

proporcion:ir al que sufre esa helada con
sidcración de que todo ello r.o es más que
el movimiento P?durable, que es 1ey suprema .... que e?ley. inquebrantable que
rige á la naturaleza . ·.. ? A un p11eblo herido en ló más sen'&gt;ible, á un p11eblo dt"Snlado por una de esas terribles calamid,1d-:s
como lo está ahora el nuestro, que le importará ciertamente ni c:.iando podrá consolarle el que b ciencia, qut' la ' filosofh
persuadan con e1 idencia ~le q 1e la naturaleza visible no pu,·da concebirse de otra
manera, y de gue esos cambios no interrumpido-; .... que los ha y en todos lo-, St"•
res, por de! astroso, y &lt;lolorosns que sea'n,
no significan ni dt'strucci &lt;n µerpetua ni
muerte real ... . sino tan sólo variantes, no
radicales, sino má-; ó ménos profundos &lt;!n
su modo &lt;le ser .... ? Que sea ley ese movi mif'nto contínuo .. . . y q11t-: la incesante
variación y ciesaparición ti,~ l:1s St"n~s sea
también tan forzosa y tan ineludible como
la misma suprema ley que ,1sí las prescribe .. .. Tales refl ex iones .. .. yo pienso...
yo dig-11, c¡ut en acontecimientos funes~os
corn-, 1·! presente ni evitan la pena, ni menguan el c;entimiento ni aun, siquiera de lenitivo ¡H1dc&gt;n Sl!rvir para las amarguras del
tor,czó 1 . . ! Este las rechaza y l;1s rechazará c;iemµrc: . ... Sí. ... el corazón las• resi,tt' . .. y .:nn tanta mayor impetuosidaci,
cuanto más terribl e· é incuntra!&gt;tablt- sea la
µote11&lt;.:ia podercsa, que en el sentido del
do! r ó de la desgracia le .oprime.... No
&lt;~n v.ilde ll'l dicho un respetable filósofo
··111e el coratón tiene á veces ciertas razo,
1 '.S, que no comprende la razón" .... ! En
efecto, ésta admite la muerte como ct1al.
quiera otro fenóm eno natural. .. ¡.,ero ti
corazón opina de otrd manera .... él se subleva y siempre lc1 JOCchaza y de contínuo
la vé con horror, y esto lo hace, si se quiere, con la misma ó con mayor naturalidad .... pues se ejecuta esa noble resistencia sin arte, sin escuela, ni• aprendizaje, ni
trabajo, ni enseñanza de ningun género . ..
es, pues, esa conducta, esa resistencia contínua del corazón, aun todavía más natu•
ral, si es que así cabe decirlo, que la fría y
trabajosa admisión de l;i muerte, que la razón con sas varios argumentos nos hace...
Para nosotros, que por profesión le hacemos guerra á la muerte, llevando en esta
lucha desigual el estandarte del corazón.. ..
nada hay más contra natural .... que ese
nuestro formidable enemigo la muerte. El
grito del cora;,,ón es la inscripción de nuestra bandera .... y aunque nos consta hasta
la evidencia . .. que en este valle de do-

El ·Escolar Médico
)t&gt;r .. : . en este compo desfavorable casi to-

13

él vive en sus numerosos discípulos .... él
·do se wnjura' contra nosotros, ... favorevive en los corazones todos de los hijos de
cicindo á ese enc·mig-0 irreconciliable ....
Nuevo León .... en suma, él se eterniza
no _importa .. .'. pelearemos sin cesar hasta
con explendente gloria en la grata memosucumbir en la Jid, sin transigir jamás con ria de todo un pueblo . . . . !
ese enemigo cruel, que es incontrastable....
Esa fama dilatada y esclarecida de muptro que no es ni nunca puede ser l:i obra
chos y grandes servicios prestados á los sude la naturaleza ...... y que sólo puede
yos ó á la Patria ó al género humano, esa
creerse que él ha vtnido al mundo por ac- -gloria que el orador romano así la define,
•cidcnte . ... ! y aungue hoy .... arranca de
fué del todo bien merecida y en buena lid
nuestro lado al Benemérito Dr. Gonzalez ... conquistada, por el Benemérito Dr. Goná ese denonado campeón, á ese ilustre ca- zalez .... cuya vida preciosísima no fué
pitán, gue tan diestramente nos dirigía en otra cosa, que una ofrenda perpetua, una
la b;italla y que ha sucumbido l;loriosamen- ovación constante de todas las riquezas inte . ... lloraremos. . . si .... no;; verá llotelectuales y materiales que poseía en fa.
rar . ... es cierto
.. sí; pero n u nea retrovor de la humanidad, en bien del Estado
ce~er jamás, ni jamás desmayar .... ! Gó- y en honor de la Patria. . . . La gloriosa
cese si le placf', nuestro enemigo implaca- epopeya de su historia inmortal, que está
ble, mostrándonos orgu lioso esos restos al alcance de todos, excL•sa á nuestra pequeridos... recuérdenos si le agrada, que queñez é incompetencia de detallar y de
nada valieron los cuidaclos asíduos con que pormenorizar sus nobles acciones Es cierrodf'ábamos y defendí irnos su ancianidad .... to que este es cabalmente el lugar y la ocalevante su grito, ~u grito ¡&gt;avoroso y hur- sión más oportuna para eiogiar una vida
le!-=co, proclamando altanera que no h?y tan gloriosa y que ahora es precisamente
c.ienc;ia, que preserve de la muerte .... que cuando bien pudieran hacérsele elogios jllsta1Pbién el sábio .... perece. . . .. que tam- ticieros sin los visos y los c;aractéres de la
bién el hombre más ht1111anitario y ber.éfi- lisonja, y sin temor alguno de lastimar esos
ro como tener su au ro1 a risueña tien~ á su sus modestos oidos ni de embriagar con la
vez su ocaso necesa1 io. . . . Es verdad .... Julzura ele la alabanza ese corazón mao-así es ... . más con todo, la derrota uc hoy nánirno ..... hoy inmóvil y heÍado ya . b ••
no puede arrancarnos los triunfos de ma- pero b clase médica, la má~ doliente y la
i'lana .... y en todo caso ... ya fovorRble, más inmediata á nuestro venerable difunto
ya adverso, nuestra divisa no cambia .. .
no ha de ser la que deba ·present::ir esa lauÍa consigna es pelear .... :Mirad si nó . .. . datoria, aunque sea como lo es, justísjma y
;ilJí ebtá Esa víctima augusta, por mil títulos merecida por tantos título"; otras per;;onas
venerable ...... cuyo fin deplo1amos ... . del todo imparciales, au~orizadas, capaces·
observad .... que no hJ sucumbido sino y competentes, lo harán sin duda, con tQda
después de sesenta años de cc,nstantes com- la pericia, con toda la galanura, y con el
bates, arrancando y salvando muchos cien- debido explendor que á ese gran mérito
toc; .... muchos miles de vidas dP. la saña pP.rtenecen. Descansa pues, e:sta clase, sede nuestro poderoso enemigo . . vosotros gura y tranquila en esa esperanza, que es
mismos 10 atestiguais y St&gt; • lo estais reco- de todo punto justificada; pero convencidos
nociendo .... ! Y él para p~rpttuarse para íntimamente los Profesores de la Escuela
siempre en esta guerra dese~perada dirigi- de Medicina, de que la humanidad tiene
da á la muerte, escribió buenas bases . ... sus héroes, lo mismo que los tienen las naesa su diestra táctica no muer:' .... y h4 C:eja- ciones y que aquellos son los que con nodn en pos de sí también más de cien comba- bles acciones y con grandes hechos llt-gan
tientes disciplinados y educados por él, q 1.1e hasta el sacrificio por el amor á sus semeá su vez levantarán otros tantos, ddenso- jante..,, y siendo has~a por demás notorio,
res de la causa común, para que 'iOstengan que el Dr. Gonzél:ez es de esos héroes mil
la lid hasta sucumbir ó vencer sin cejar ja- veces bendecidos, pues consog,ró su intelimás . .. ni nunca descansar en esa valero- gencia, su reposo, su bienestar, sus afecciosa aunque interminable batalla ..... ! El nes de familia, su constante trabajo, su
hombre que así sucumbe. . . no muere. salud. sus bie.nes y cuanto poseía en favor
Esto pasa, con e.,e Médico inolvidable. fü,. de la humanidad, llevando sus sacrificios
to pasa con ese insigne Benemérito! N un- aun más allá de lo heróit.0 y que siendo su
ca morirá el Dr. José Eleuterio Gonza- pasión dominante la gloria 1de Nuevo León,
lez .. .. , . Su materia ..,se disuelve, su figura educó á su juvenrud impartiéndole sus ludesaparece; pe:-o él vive en sus obras .... ces; y en todos se,1tidos derramó d bien á

�14

El Escolar Médico.

manos llenas · en su dilatado camino, haciendo beneficios sin cuento al que los necesitaba, ó pedía, constituyéndose así como
en un padre a.moroso ó como en un ángel
tutelar de los hijos de nuestro pueblo; por
esos innegables títulos, por esos rasgos sublimes y heroicos nos vemos hoy compelidos á proclamarle. con la suma de todas
las foerzas de nuestra alma, como altamente digno y merecedor d(! la estimación más
alta, de la gratitud más tierna y de la más
esclarecida veneración. Sí .... hay personajes ante los cuales es preciso que el mundo entero incline la frente: uno de ellos, no
hay que dudarlo, es el modesto s:-tbio, el
egregio ciudadano, el insigne Doctor, el
Benemérito José E. González. Hay hombres modelos que son como apoteosis de la
humanidad, pues se presentan al mundo
como ejemplos palpitantes de magnanimidad y de virtud, sobresaliendo en todos sus
actos con la más rara y con la más asombrosa caridad. Nuestro querido Dr. Gonzalez ha sido ciertamente uno de esos portentosos é inolvidables modelos. En N uevo León no h::tbrá crítico ni aun el más
acerbo, que pueda censurarle su~ actos, ni
envidia por rastrera y ponzoñosa que sea,
que pretenda "ni alcance á empañar ó palidecer sus méritos. . . . . . La grandeza y
mérito real del Dr. J Eleuterio Gonz;ilez
están muy elevadas ... ... nunca pudrán alcanzarlas ni ofenderlas esas ú otras seme•
jantes miserias,
N'o es de ·dudarse que nuestras respetables autoridadt&gt;s acuerden próximamente la
erección &lt;le un digno monumento. que person.ificando nuestra gratitud, trasmita la
tierna memoria de ese varón ilustre á lets
venideras generaciones . ... pero entre tan.to, allí está el Colegio del Estado, aquí está el Hospital Civil construido y sostenido
por él: estas paredes hablan elocuentemente, y si pasarais al interior de ese su espacioso recinto, veríais allí el profundo dolor
expresado en el semblante de esos pobrecitos enfermos, que hoy no gimen' ya por
sus penas y sus. dolencias físicas .... lamentan, sí, la muerte de quien les proporcionó
este asilo: llorando están inconsolables por
la muerte de su. bienhechor. Allí también
está nuestra Escuela de Medicina y los ricos frutos de ella difundidos por todas partes ..... . y sobre todo, aquí están los corazones agradecidos de los hijos de Nuevo
León, que son nn monumento sensible y
que con la veneración más prófunda han
de pronunciar su nombre bendito y ben?icirán por siempre su imperecedera_merrtona.

El Escolar Médico

Síí difunto ilustre, Nuevo León te honra
y te bendice, y sus hijos te lloran: los médicos, tu familia especial, de adopción proéurarán perpetuar tu existencia siguiendo tus.
bello'&gt; ejemp,los é imitando tus grandes virtudes.... Si cabe, padre querido ... . si
es pósible vener1dó Maestro, q;1e nos trasmitas corno herencia ó nos legue~ á noso·
tros tus h;jos esos tus queridísimos dones,
dá á quien quieras tu vasta ciencia, que todo lo abarcó, que todo lo comprendía y que
sólo tu propio mérito no conocía ...... ! imparte con liberalidad á algunos de tus discípulos tu celo infatigable por la 'cultura y
educación de la juventud .... deja á quien
te parezca tu compasión para los pobres y
decidida protección. á los huérfanos .... lega á otros tu tierna solicitud hácia los ni-.
ños recien nacidos y en bien de las madres
aflgidas en el lecho de miseria, deja á otros tu acrisolado patriotismo y tu i nconipara ble desinterés pero léganos á todos,·te
lo ruego, tu grande amor á la humanidad y
tu remarcable modestia.
Adios, Maestro inolvidable.. Tu nombre bendito será nuestra _mas grata memoria. Entre nuestros hombres ilustres,· tú
siempre serás el primero;. ningún nombre
se guardará entre nosotms con tanta ternura, ni se pronunciará con tanto respeto,
ni con mayor cariño, como tu nombre venerado, como es tu simpático nombre de Gonzalztos.
A dios ........ l;i, rn uerte te arranca de
nuestro lado; pero tu memoria gratísima
jamás morirá.-DIJE.
ALGO SOBRE
EL

15

t~d_ón y .de diverso ' te!}lper.amento, en muchas de .Jas cuales ni el histerismo· ni el neu- mos sido hipnoÚzados por el monótono y
suave. susurro de las aguas ó por el ruido
rosismo pueden ser invocados, 11egar á prÓvoC'arlos con igual éxito que en los hi5téri- de mil aves que gorgean confundidas!
cos y epil_épticos. empleando como para es- ¡Cuantas veces también, el éxtasis determinado por la contemplación de la brillante
tos los n11smos medios de hipnotización . .
superficie del agua y que parece haber du~esumiremos en pocas palabras y antes
rado un segundo, habrán sidu largas horas
de pasará las tres obse~vaciones que son
el objeto de estas líneas, lo que Cullerre, p~sadas en el sueño provocado por la d¿.
Beaunis, Voisin y otros autores ha~ escrito btl y prolongada excitación de la retina?
Consta por la observación de gran número
sobre los diversos• medios &lt;le producir el
de
~abios, qu~ hay individuos que leyendo,
hipnotismo, la manera de hacerlo cesar, los
cos1e,n~o ó_ mirando un espP-jo se hipnotifenómen?s que le carac~er!zan, ~us peligros zan a s1 mismos.
y sus aplicac10nP.s ternpeut1&lt;:as, siquiera sea,
El proceder mas usado para obtener. el
ya qúe nó para destruir la preocupación de
s~eño
ar~ificial y que se elige de preferenalgunas personas respecto á los que se de,
cia¡ consiste, en hacer que el individuo sodican á estudiarlo, cuando menos para des•
metido á h exp&lt;'riencia vea directamente
pertar en el 'Estado, el deseo de la experilos ojos del operador ó cualquier otro obmentación de este ct1rioso agente terapéutico que en pocos instantes alivia si nó cu- jeto masó menos brillante y que insensira la enfermedad, especialmente si esta es blemente se le acerca á la raíz de su nariz·
pero no basta que el paciet1te los vea uno~~
tJna :-imple alteración funcional del sistema
cuant?s
~inutos para ser hipnotizado; se
nervioso
ne::_es!ta
algunas ve~es su_ consentimiento y
Tres son los procedimientos que pueden
casi siempre que mire fipmente el objeto
provocar el sueño hipnótico: 1 ? , las excique se le designe, concentrando en él toda
t.1ciones sensoriales intensas y súbitas, tasu_ atención: esta concentración del pensa
les corno el brillo instantáneo de una fuermten~~ coloca al cerebro en las mejores
te luz, el ruido repentin~) de unos platillos
cond1c1ones para producir el suefio, pues
ó de ciertos instrumentos de música, una
qt.eda cerrado á las excitaciones sensoriadetonación inesperada, el , grito alarmante
les exteriores; de las que es necesario que
"fuego" etc., 2 ~, las excitaciones s'.:nsoesté lo mas aislado posible (Beaunis). ·El
riales débiles y prolongadas de los sentidos
sueño llega_ al cabo de un esp;:icio de tiemde la vista, el oído, el tacto y aun del olfato;
po que vana con la susceptibilidad indivi3 P, la sola sugestión de que deben dormir,
dual; algunos se duermen instantánea~enhecha á personas muy impresionables.
te .mientras
. que otros tardan cinco, die; '
Solo nos
de
. ocuparemos del seaundo
h
quince
minutos
ó no sufren la menor inestos med10s por ser el empleado con ma.
fü,encia
en
la
primera
sesión de hipnotizayor frecuencia.
ción.
Determinadas impresiones del sentido
J. M r.i GUERRA.
del olfato tienen, con td que se prolonaue
( Continuará.)
su duración, en sugetos muy susceptibles,
una acción análoga á las del oido ó &lt;le la
vista (Ballet). Lo mismo sucede con los
movimientos unifurrnes ó pases, suficientemente repetidos por los magnetitadores:
engendran el sueño excitando debilmente
GRACIAS.
la sensibilidad cutanea de los sugetos acos-,
Nuestros ilustrados coleo-as el "Pueblo"
tu~br_ados á ser magnetizados por tal pro.
l "Ch·1sme" se ·han expresado fovorabley
e
ced1m1ento. ¿Habrá qt1ien 1 oyendo rezar ó
escuchando la monótona vuz de un orador 1~~nte acerca c~e nn_estra publicación, dirihaya dej;:ido de sentir alguna vez sus pár~ giendonos elog10~ ciertamente inmerecidos.
~osotros consideramos esfas frases como
p~dos pesados y deseos irresistibles de dornacidas
de lo~ laudables _deseos que nuesmir? Pyes lo mismo que el sueño fisiológit:os
colegas
tienen de ~stnnularn_os, y por lo
co, ~uede ser producido el sueño hipnótico
tanto
les
~amos
por impresiones auditivas monótonas y pr0. ceras gracias. las mas expres1 vas y sin- .
longadas: de esta manera fueron hipnotizad_os po~ Heidenhain, tres estudiantes que
ERRATAS NOTABLES.
sm ~bnr los ojos debían oir ~¡ tz'c tac de' un
relo1. -1.Cuantas veces si,~ saber lo habre- . Varias sin duda alguna se habri¡n deslizado en el presente número &lt;le nuestro pe-

.Miscelánea.

(Continúa.)
Mas dejemos á los magnetizadores y concluyamos con esta mal pergeñada serie de
datos históricos. diciendo que g-ran número de médicos admite actualmente la rcalid::id de los fenómenos hipnóticos observa-'
dos por Charcot desde el año de 78, en las
histéricas de la Salpetiére, y que algunos
como Ch. Richet, Liébault, Bernheim,
Beauni:;, etc., no los consideran ser especiales, como O'enP-ralmente se cree, éÍ indi
víduos atacados de histeria, epilepsia ó de
estas dos afecciones combinadas; puesto
que es posible, en personas de ambos
xós, de distinta edad, de diferente constt•

s:•

1:)

�16

El Escolar l\lédico.

riódico; pero .por ser de suma importancia á.
nuestro juicio, anotamos las siguientes:
La página 2 debe anotarse -8
En la página 8, ler. columna, línea 54, dice: llacen de la-léase: Hace la.
En la misma página, 2.-:.: columna, línea
21, dice: en el cerebro frío -léase: en el ce

rebro hoy frío.
DE LA INVESTIGACIOX de la albumina, de las peptonas y de los alcalóides en la
orina por medio del 1·eactiuo de Tan1'et. (L.
Brasse (C. R. Soc, de Biologie, Juin 1887
p. 369.)
La alantoi11a, la aloxana, la creatina, la
creatinina, la xantina, la sarcinn, la leucina, la tirosina etc, no son precipitadas por
el reactivo de Tanret. Al contrario, se obtiene un precipitado.cuando la orina contiene las sustancias siguientes:
Peptona (precipitado soluble á caliente) (insl)luble en el éter)
Acido colcstérico ., iasoluble ., ,.
soluble
,. .. , .
/\lbumina
,.
..
,. ,.
insoluble , . ., .,
Alcaloides
.. soluble ,
rnluble

(Tl'ad: P. ,valker) Ccntralblatt. slir Physiologie N? 23 Fcb. 4 de 188~.

NOTA sobr!J lu acción .fisioló_r¡ica del sulfato de esprirteina.
::\Iasius deJ uce de sus in,·cstigacione~ y
observaciones las conclusiones siguientes:
l. 0 La esparteína {i pequeñas dósis no altera el movimiento de la sangre en la carútida de un perro. 2? una dósis regular,
disminuye la irritabilidad del nervio neumoo-ástrico, acelera la circulación y clismi11UJ~e el número ele respirncion~s. 3? A
dó~is tóxicas produce Ja parálisis del neu·111ogástrico y la asfixia. Las pulsaciones se
hacen al principio más marcadas y lentas,
en seguida, repentinamente más débiles, tomando la forma de pulsus alterans hasta que
al fin desaparecen por completo. 4? La
presión de la sangre disminuye inmediatamente antes de la muerte. 5 ~ La secreción de ]a orina es normal. ü ~ Al punto
de vista patológico su infl.uencía sobre el corazón no se determina toda via con certeza.
.M. Leo. (Berlín )
(Trad. P. \.Yalker) Centralblatt. sür Physiologic. N ? ~3.
EXTRACTO DE II0JAS DE NOGAL EN
L..1 'TUBERCULOSIS MILIAR.
El Dr. A. Luton, noticia en el Bulletin
Gen. d6 Terap., el uso del extracto de
hojas de nogal en el tratamiento de la enfermedad conocida con el nombre de tubérculo
granular; administra el extracto á la dosis

Folletin.

de 1, 3 y 5 gramos en una mixtura mucilaginosa á tomar en cucharadas cada hora.
Luton ha empicado también una tintura
preparada con hojas frescas en la3 propociones de 1 á 1 á Ja dosis de Gá 25 gramos;
pero ha experimentado más.con el extracto.
El efecto del remedio es a preciado desde el
ler. dii:i, en el abatimiento de la fiebre, limpieza de la lengua, aumento del apetito y
en el crecimiento de actividad de las funciones en general. La dispne,1,"cuando la enfermedad está locolizada en los pulmones,
es menos fastidiosa, el engurgitamiento
neumónico desaparece, los estertores disminuyen y la expectoración se facilita etc,
En la tuberculosis cerebl'al el Dr. citado
tiene menos esper,rnza de su resultndo fa.
vorable, y obliga muchas ,·eces it echar mano de otl'os 11ge11tes ter;tpéuticos. Cuando
hay disposición para vomit,1r, b mctlicin;\
se aolica en e11e?na.
(Trad. S Garza.)

DE LA IIIDRASTIXA.
(:\1. Freund y"'· "ríllct.)
Estos autores han examinado la hicll'astinina prorlueida por la acción del ácitlo nítrico
sobre 1.i hidrastina puest,1 en presencia de
la potasa círnstica y han hallado que se
ccmpol'ta exactamente como el aldehído nrornático: se dcsc·ompone con el aumento de
una. molécula de agu11, según la fürmula siguiente:

03

1CH., ·"1.02 t lhO= C H3 :\1. Oz t CH.\,
111,lr.,&lt;tin:1. ,\g 1.1. H1drc,hidra\tinin 1. Ox~idr,1st1nin.a

La hidrastinina pl'eparada de este modo
se muestra bajo todo aspecto idéntica á la
obtenida de la hidrastina tratada por el zinc
y el áci&lt;lo muriático; el clorhidrato fo1·ma
hermosos cristale3, en una solución caliente
de ácido crómiro se vnehrc á trasformar en
hidrastinina. La oxhidrastinina es cristalina, blanca, se funde de 97 ° á 98 ° , se volatiza sin descomponerse á 350, 0 se disuelve en el alrohol, cloroformo, cter acético,
benzól, facilmcnte en el sulfuro de carbón y
clificilmente en el petróleo. Es una base
débil; el clorhitrato pronto sufre descomposición al ponérsele en contacto con el agua;
pero forma un cloroplatinato y un cloroaudato q ne son mas fijos. No se cambia en
hidrohidrastinina con el amalgama &lt;le sodio; con ácido nítrico diluido dá un producto azoado.
(Trad. P. alker) Centralblntt. siir Physiologie.

,v

Bichat célebre fisiólogo supuso qne los órganos de la vida vegetativa eran el asiento
de las pasiones y no los de las operaciones
intelertuales en quienes no apreciaba I"elación con los afectos; asercion gratuita que no
pudo probar. En su misma obra:experiencias
sobre fo ·vida 11 la muerte en que tal afirma
el notable médico francés, se muestra admirado deque las pasiones qne tanto modifican á
eada instante nuestras relaciones ron el mundo externo no residan en los órganos que directamf'nte nos ponen en contacto con él, en
los órganos que manifiestan los elevados actos del alma; sino en aquellos de papel muy
inferior, en los de la vida vegetativa que tan
eseaso participio tienen en los citados actos animicos. Sin embargo. establece una prueba:
el papel importa.11te que estos últimos organos
"los regetativos ó simpáticos.'•' de::;empeñan
en la producción de algunas pasiones, y en
la dirección que les imprime su fuerza, extensión, perfección de estructura, alteraeión. etc.
· Los órganos se n.lteran ó se trastornan bajo la intlnencia de las pasiones, las pasiones
!'-e moditiran st-gnn el estado de los órganos.
Est-0 es inegahle; pero conrluil' de estos da•
tos que los aft&gt;ctos residn n c&gt;n aquellos es
1·onfnndir lastimo,;;amente la. determinarión
instintiva con la pasión, el t&gt;Íl'cto ron la c,m·
~a. · ··L1,s sombríos afectos se evacúan -por
lo::i intt•stinos con los purgantes," decian los
:rntignos, ''luego ahí residen," Esto no pueclc ser, serán sn punto ne p:i 1ticla a lgnnn vez.
pero no su término
En PI estudio del lng:.u orgánieo dt• la8 pa•
sione3 no debe olddar3e q □ e el hombrn es
siempm uno en medio de los numero,-os fenómeno::; que present1.; no creo pue.; q ne puedan localizane sus facultades de una manem
absolut:i en una ú otra de las dos natnrale
zas de que Cünstn.. 1las ciar,,, no es posible deC'ir si las pasiones residen exclusivamente c&gt;n PI alma ó en el cuerpo. ¿Qué pen sar ne aqnf'llos qu~ la" colocan en los sistemas vegetativo ó simpático y animal(, de re
ladón que sé dividen el ,1 .nni1iio de la vida,
ó en los órganos q U&lt;' di.rbos sistemas iner\º&amp;11? Dependiendo la-: facultades huma.nas
de las necesidades animales. relaciones sociales y perfección intelectual, su a-siento debe Bt&gt;r el conjunto del ser pensante, los dos
sistemas antes dichos y los órganos que animan. Además de esta razón fisiológica hay
otra anatómica rontra. la loralización de que
hablo: la íntima unión de uno :r otro sisten1a
por innumerables filetes nervio.sos que la establecen. No es posible admitir separación,
acción aislada ele este ó aquel sino conexión
perfecta y estrecha en el de3empefio de sus
funciones, conexión confirmada por el eximen fisiológico y por el estudio de los trastornos a~ la economfa, ó enfermedades.
Dice Descurett que las pasiones sit&gt;mprn
hace11 sentit· sus efectos en el sistena de órganos predominante ('U el individuo, ó en el
q~e se halla alterado en su estructura ó funriones. Opinión que explica los errores de

3

Bichat y los antigttos. Richerand crée, sin
embargo, que algunas de las pasiones se ligan especialmente á la organización ñsica,
otras á el alma: que determinan acciones diferentes segun .¡1acen de los sentidos ó de la
~·aria.ble actividad de los órganos vegetativos, cuya extensión, forma y fuerza se modifican segun las diferentes condiciones de edad,
sexo, clima etc. condiriones qua in teresa conocer al médico. Equirale esto en mi juicio á decir que los órganos d:¡n el impulso de la pasión
pero 110 que sean su asiento. En comprobac:ion de lo que dice el fisiólogo citado se recordará, que las fuerzas orgánicas unas veces se levantan y adqnierf'n actividad inusitada al impulso de las pasiones y q 11e otras
este mismoimpulso las deprime extraordinariamente.
Resumiendo diremos que el asiento de la
exageración de las necesidades orgánicas
que constituye las pasiones es el mismo
que el de las impresiones internas, y el de
las impresiones exteriores trasmitidas por
los sentidos, móviles de las acciones humanas; eje sobre que giran los actos del hombre. Pero, ¿que les detE'rmina? cual es sn
causn./ Es lo 11ne voy á examinar l-'n las siguie!ltes líneas.
¿Cuált•s son Ias ca usas de&gt; las pasiones?
Tal es la prc&gt;gunta q1w filósofos, moralistas
y mé&lt;liC'os f-,' hacPn desde la antiguedad mas
remota. Retlexionándolo bien se convendrá
t&gt;n que. los médicos han d-! hallar suficientes
dnto"" para resolver acertadamente la cuestiór en la observación constante de la naturaleza humana, y sus numerosas caus.as de
,·a1iación y trastorno por la doble influencia
moral y física del medio en que vive. Segniré en esta materia la. opinión de sabios médicos q ne he consultado con exclusión de las
de filósofos y moralistas por razones que diré mas adelante.
Las causas de las pasi&lt;mes por numerosas
que parezcan pueden redl1cirse á uua sola: la
naturaleza humana con sus variadas necesidades modificadas constantemente por el
sexo, eda&lt;l, temperamento etc; en una palabra,
según el medio, como los higienistas llaman á
la atmósfera físico-moral que la rodea. Aunque los diferentes modificadores hiológico1.i ó
individnaleR, sociológicos y ñsicos no son
causas li'ficicntes de las pasiones es ventajoso examinarlas '-eparadamente porque analizando nn objeto complexo y estudiándolo
en sus diferentes partes se logra tener idea
clara y distinta &lt;le él. Comenzaré por las
me11os importantes hast:i llegará 13 predis
posición orgánica qne descurlla e,1tre todas
las demás.
Las diferentes edades se caracterizan por
ciertas pasiones espresion fiel de las necesidades orgánicas que tanto varían en las diversas épocas de la vida humana. Así en el
niño durante la primera y hasta la se~unda
infancia es hecho vulgar parn el fisiólogo

�4

Ailo I.

Folletin.

que las funciones orgánkas se verifican con
extraordinaria actividad¡ la nutrición es grande, la absorcion es exagerada; y, en consonancin. las secresiones se verifican con admi.r~ble rapidez. Efectúan así los niños su de!!arrollo" y crecimiento conforme á las leyPs
orgánicas y en tiempos fijos. La propensión
á la gula que se nota en ellos tiene explicación fácil, y }}robablemente_cierta: sus necPsidades nutritivas (}Xagern.das. La gnla es
efectivamente su pasión dominante. ¿Se pod-rá deci:i; lo mismo de los celos que tambión
se observan·en dicha edad? Según médicos y
moralist.as la 'descl'iben, cr~o qne sí.
Porque no sor1 en el niño los rclos aquella
pn.sión desatentada y tPrrib1e que nrnl ve a1tgustiosos los días del joven r del adulto; especie de locura que describiré en su lugar;
no, no es así como en este débil se ofrece, sino con el carácter bien distinto de melancolía
ó tristeza, de resent-imient.oúodioque se despierta cuando 110 ~s, ó &lt;•1'fle no ser ya, objeto
de cariñosds cuidados de aquellos de quienes
recibió la existencia, ó distingne solicitud
menos tierna en los encargados ne vigilarle.
I~s·evidentement.e el gl'ito de nna &lt;lébil naturnleza que se. acoge á aquel ele qnien ha recibirlo inequívocas pruebas &lt;le cariño, y que
le ha protegido en las mil cansas ele destrucción que le asedian des&lt;le q ne ve la luz: eti
alp:o como el temor de perderlo y con el ln.
vida, objeto dominante de sns actos instintivos, por mus que se diga, y esencialmente
cansen-adores. :Más adelante veremo:: el diverso carácter que los celos afectan en el
adulto y el joven en q uiencs se ré sofocada
a voz del mas poJeroso de loJ instint:J:3, del
instinto ele conservac;óu.
Respecto del joven o hserrarcmos quP en
61 se manifiest:tn el :uu•,r. el valor, la Yani.dad etc; y del adulto ptwcle decirse, qne la
prndencia constituyr su patl'imonio: vü-tu&lt;l
que aparece en rste periodo de la vida como
clespues de la tempestad aparece ln. calma.
En fin, agregaremos que como resultado de
la fnerza y energía orgánicas que posée, padece el adulto frecurntemente la ambición.
LrL circunspectibidad de los frenólogo::; y
la :waricia c;oinciden con la debilidad y de
cadencia del hombre. Tórnase en el ocaso
de la vida en egoísta y temeroso. parsimoniolio y avaro por mas que en su juventud
haya sitlo pródigo, disipador y valiente. Se.
manifiesta de nuevo ol apego á la vida qne
tuvo en la niñez: pobre náufrago del mar de
la vida que se coje tle la frágil tabla de su
decadente organización, y que al verla rota
entre sns manos, siente que se hunde en las
profundidades del no ser....
El sexo es otro de los modificaclores, que
determinan pasiones especiales; su influencia en tal sentido es innegable; la diferencia
en lo fisico es causa de diferencia moral;
efectivamente: antes de aparecer las diferencias orgánicas de los sexos las de lo moral
son élébiles ó nulas. mas en cierta época se

Tomo l. Monterey May~) 15 dé 1888..

.. (

acentúan como resultado de nuevos órg:inos
eon nuevas funciones.
·
Tales son las causas de cdracteres morales difere!ltcs,. de pasiones especiales en los
sexos. DejandQ á un lado la cuestión de si
es ó no apta la mujer para a.dlíuii-ir una instrucción igual á la dfll hombre, y digna. de
disfrutar sc1&lt;•ia.l y políticamente de los der1-:chos que este último disfruta, lo cual mPapartaría de mi objeto. diré que la diferen cia sPñalnda es imln&lt;la.ble. Son peculiares
rlel hombre el orgnllo y la ambición, de la
mugtJr la vanidad y el amo1·, pasiones cuyos
rasgos apenas 8t' uibujau en los primeros
años de la vida, y que se maman y acentúan
fuertem_ente á proporción que el individuo
pasa de la niñez á la adolescencia r eda&lt;l
adnl ta. (L proporción que se desarrolla y ere
ce. Si&gt;gún lo:, mc,ralistas &lt;.&gt;I llomb1·e resi.stP
mejor la fatiga, la mnjt•r el dolor; p1edomi
na en ésta el sentimi ento, Pn aqurl la reflexión. El hom;ne piensa, la muj er f'ÍPntP: lo
qne es eierto ele nn modo general
Por último lo::: ruetlios fí.;;icos, en el sen.&gt;
de los cnales el hómbre \'iVl', inliu,ren ma11iíl.estamr11tL· &lt;:'ll ¡.;a ronstitnrión y tempPi-amen·to, y por conseeuencia. &lt;.&gt;n sn cad.ctn y
pasione\-. Lm•go \'t•i-emos qu~ rela&lt;"ión ltuj·
entre el pri&gt;domini.o tle los t5isternas y la, forma ó intensidad tle las pasiones; pero nntes
hablemos de la principal causa. ele estas, de
la predispoi-ición orgánica. en la que está
comprendiíla la herencia , y sns modificadores: hábito, ejemplo etc.
Se presentan aqní multitud de cnestiones
tle cuya ~olución depende la de mncho5 proble:nas que en todos i-iempos han agitado los
c::;píritns de pensadores y sabio!S. Los meta
físicos:con ~ns vagas hipótesis, ron sus atreddas indncciones, produjeron embrollo y oscuridad en materia tan importante de los fo.
nómeuos biol6gicos; pero la fisiología, felizmente inaugurada por Bichat, continuada por
C. Bcrnard y multitud de sabios distinguidos,
hizo cesar, auxiliada por los modernos métodos de investigación y procedimientos ind-µctirn y deductivo de consuno, tal confusi6n.
La heiencia ha sido definida así: la memo·
ria de la especie. Littré y Robín dicen: es
ley general en cuya virtud los elementos ana
tómicos del cuerpo humano clan nacimiento
á elementos semPjantes y determirmn en su
proximidad los de una misma especie.
La herencia representa. indiscutiblement,e
un gran papel en los fenómenos fisiológicos
que tienen por teatro la organización así como también en los ·patológicos y morales.
La observación médica prueba, en la procreación, la existencia de una ley en virtud
de la que los padres se parecen á los hijos en
las calidades de su organización y padecen
predisposición á un mismo género de enfermedades. Esta. semejanza es completa en
muchos casos pero en otros ¡cuántas diférencias! tComo explicar las deficiencias de aqne
lla ley absoluta á primera vista? Y si estas
deficiencias son notables en lo físico cómo

Nun1. 3.
- ..:.t'5:1..l:-..

El Eseola1· Médico.
PERIÓDICO DEDICADO ESPECIALMENTE Á LAS CIENCIAS MÉDICAS.

.REDACTADO POR LOS ESTUDIANTES DE LA ESCUELA DE MEDICINA DE MONTERE:Y
P'=2:

Secretario
Redactor en Jefe
Administr~dor.
~IANUEL J. LOZANO. l\IANFREDO TIJERINA. JESUS 1\1.A GUERRA.

t'.OLABOitA.UORES.

0

Doctor
,.
.,
..
,.
.,

Antonio Garcia Garza I Doctor Juan de Dios Treviño
Domingo l\1. Echartea 1 ,.
José M. ~ Lozano
Evaristo Sepúh·eda
1 ,.
José Martinez Ancira
Eusebio Rodriguer.
j ., Lorenzo Sepúlvcda
Eulogio Maldonado
.,
Manuel Rocha
Francisco Garza Cantú 1 .,
Rafael Garza Cantt'1.
Farm:icéutico Antonio Ancira.

ALGO SOBRE
EL

(Continúa.)
Ptro si dichas sesiones son repetidas con
fn·cuencia en estos últimos, disminuirá considerablemente su número, y·solo quedará
una insignificante cifra (7 por roo según
Liébeault) de individuos verdaderament~
refractari0s, esto es, que no presenten ni
el primer grado de los cinco que este autor admite en el sueño hipnótico: la soi'\olencia.
Para despertará los que han sido hip•
notizados basta generalmente, soplarles sobre los ojos ó en la ca~a, deLirles simplemente que despierten ó que hagan esto al
tocarles el brazo, b frente, etc. ó cuando
hayan pasado cinco, diez minutos, media ó
una hora, del momento en que c;e les habla.
En P] caso que no den resultado estos
medios, se recurrirá á otros más apropiados.
El estado hipnótico es considerado por
el sabio profesor de ,la Salpétriére, como
compuesto de tres &lt;'stadns diferentes: el estado cataléptico; el estado letárgico y el estado somnámbulo; los tres pueden ser provocados á voluntad, y ofrecen entre otros
muchos los siguientes caracteres:
Estado catalipHco-Se obtiene primitivamente, haciendo que la persona predispuesta dirija su vista hácia un foco de luz
eléctrica ú otro ~uerpo igualmente brillante; ó bien haciendo cerca de ella un ruido

brusco ó inesperado; y consecutivamente,
abri~ndo en un sitio iluminado los ojos de
un indhiiduo colocado previamente en estado de letargia.
Está caracterizado este estado: por la in •
movilidad del sujeto que puede ser colocado por algún tiempo en la actitud mas forzada sin que denote ningun cansancio; sus
ojos están abiertos, no parpadea y las lágrimas corren por sus mejillas; la mirada es fija y la fisonomía im pasible. Los miembros si
son abandonados á sí mismos al tiempo de
h~vantarlos no caen, no ofrecen al moverlos la mei10r resistencia y conse~van por algún tiempo como el cuerpo todo, la pqsición que se les dé. Los Rérvios y los tendones de los músculos pueden ser mecánicamP.nte excitados s'in que esta excitación
determine reflejos ó contracturas como en
la letargia, sino el fenómeno inverso; la relajación muscular y la parálisis, que s~ limitará unas veces á un solo músculo y otras
se extenderá á un número de ellos mas ó
menos co:isiderable. La analgesia es com;-ileta·; la vista. el oído y el sentido muscular conservan cierto grado de impresionabilidad, pudiéndose determinar por medio
de la sugestión, las mas variadas alucin:iciones; impulsiones automáticas ó una expresión &lt;le la fisonomía correspondiente á
l l actitu&lt;l de las extremidades.
Estado letdrgico.-Se produce primitivamente lijando su vista el individuo en experiencia, sobre un cuerpo cualquiera colocado á cierta distancia de sus ojos; y con•
secutivamente, haciendo que la luz deje de
im presionar el cerebro del cataléptico ó
compri miendo ligr,ramente los oj0s del que
se ehcuentra en el tercer estado.
El letárg ico prtsenta la ,tranqui!:dad del
que duerme profondamente, algu ,.,5 veces
se observa en sus párpados un !.,.· ro temblor. Los miembros están en resoh¾ción
completa; caen por su propio peso al intentar levantarlos. La excitaci:n mecánica
(presión, fricción, etc.,) de un nervio, de un
músculo ó rn tendón, determina la contractura del músculo correspondiente ó de to-

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>4

Ailo I.

Folletin.

que las funciones orgánkas se verifican con
extraordinaria actividad¡ la nutrición es grande, la absorcion es exagerada; y, en consonancin. las secresiones se verifican con admi.r~ble rapidez. Efectúan así los niños su de!!arrollo" y crecimiento conforme á las leyPs
orgánicas y en tiempos fijos. La propensión
á la gula que se nota en ellos tiene explicación fácil, y }}robablemente_cierta: sus necPsidades nutritivas (}Xagern.das. La gnla es
efectivamente su pasión dominante. ¿Se pod-rá deci:i; lo mismo de los celos que tambión
se observan·en dicha edad? Según médicos y
moralist.as la 'descl'iben, cr~o qne sí.
Porque no sor1 en el niño los rclos aquella
pn.sión desatentada y tPrrib1e que nrnl ve a1tgustiosos los días del joven r del adulto; especie de locura que describiré en su lugar;
no, no es así como en este débil se ofrece, sino con el carácter bien distinto de melancolía
ó tristeza, de resent-imient.oúodioque se despierta cuando 110 ~s, ó &lt;•1'fle no ser ya, objeto
de cariñosds cuidados de aquellos de quienes
recibió la existencia, ó distingne solicitud
menos tierna en los encargados ne vigilarle.
I~s·evidentement.e el gl'ito de nna &lt;lébil naturnleza que se. acoge á aquel ele qnien ha recibirlo inequívocas pruebas &lt;le cariño, y que
le ha protegido en las mil cansas ele destrucción que le asedian des&lt;le q ne ve la luz: eti
alp:o como el temor de perderlo y con el ln.
vida, objeto dominante de sns actos instintivos, por mus que se diga, y esencialmente
cansen-adores. :Más adelante veremo:: el diverso carácter que los celos afectan en el
adulto y el joven en q uiencs se ré sofocada
a voz del mas poJeroso de loJ instint:J:3, del
instinto ele conservac;óu.
Respecto del joven o hserrarcmos quP en
61 se manifiest:tn el :uu•,r. el valor, la Yani.dad etc; y del adulto ptwcle decirse, qne la
prndencia constituyr su patl'imonio: vü-tu&lt;l
que aparece en rste periodo de la vida como
clespues de la tempestad aparece ln. calma.
En fin, agregaremos que como resultado de
la fnerza y energía orgánicas que posée, padece el adulto frecurntemente la ambición.
LrL circunspectibidad de los frenólogo::; y
la :waricia c;oinciden con la debilidad y de
cadencia del hombre. Tórnase en el ocaso
de la vida en egoísta y temeroso. parsimoniolio y avaro por mas que en su juventud
haya sitlo pródigo, disipador y valiente. Se.
manifiesta de nuevo ol apego á la vida qne
tuvo en la niñez: pobre náufrago del mar de
la vida que se coje tle la frágil tabla de su
decadente organización, y que al verla rota
entre sns manos, siente que se hunde en las
profundidades del no ser....
El sexo es otro de los modificaclores, que
determinan pasiones especiales; su influencia en tal sentido es innegable; la diferencia
en lo fisico es causa de diferencia moral;
efectivamente: antes de aparecer las diferencias orgánicas de los sexos las de lo moral
son élébiles ó nulas. mas en cierta época se

Tomo l. Monterey May~) 15 dé 1888..

.. (

acentúan como resultado de nuevos órg:inos
eon nuevas funciones.
·
Tales son las causas de cdracteres morales difere!ltcs,. de pasiones especiales en los
sexos. DejandQ á un lado la cuestión de si
es ó no apta la mujer para a.dlíuii-ir una instrucción igual á la dfll hombre, y digna. de
disfrutar sc1&lt;•ia.l y políticamente de los der1-:chos que este último disfruta, lo cual mPapartaría de mi objeto. diré que la diferen cia sPñalnda es imln&lt;la.ble. Son peculiares
rlel hombre el orgnllo y la ambición, de la
mugtJr la vanidad y el amo1·, pasiones cuyos
rasgos apenas 8t' uibujau en los primeros
años de la vida, y que se maman y acentúan
fuertem_ente á proporción que el individuo
pasa de la niñez á la adolescencia r eda&lt;l
adnl ta. (L proporción que se desarrolla y ere
ce. Si&gt;gún lo:, mc,ralistas &lt;.&gt;I llomb1·e resi.stP
mejor la fatiga, la mnjt•r el dolor; p1edomi
na en ésta el sentimi ento, Pn aqurl la reflexión. El hom;ne piensa, la muj er f'ÍPntP: lo
qne es eierto ele nn modo general
Por último lo::: ruetlios fí.;;icos, en el sen.&gt;
de los cnales el hómbre \'iVl', inliu,ren ma11iíl.estamr11tL· &lt;:'ll ¡.;a ronstitnrión y tempPi-amen·to, y por conseeuencia. &lt;.&gt;n sn cad.ctn y
pasione\-. Lm•go \'t•i-emos qu~ rela&lt;"ión ltuj·
entre el pri&gt;domini.o tle los t5isternas y la, forma ó intensidad tle las pasiones; pero nntes
hablemos de la principal causa. ele estas, de
la predispoi-ición orgánica. en la que está
comprendiíla la herencia , y sns modificadores: hábito, ejemplo etc.
Se presentan aqní multitud de cnestiones
tle cuya ~olución depende la de mncho5 proble:nas que en todos i-iempos han agitado los
c::;píritns de pensadores y sabio!S. Los meta
físicos:con ~ns vagas hipótesis, ron sus atreddas indncciones, produjeron embrollo y oscuridad en materia tan importante de los fo.
nómeuos biol6gicos; pero la fisiología, felizmente inaugurada por Bichat, continuada por
C. Bcrnard y multitud de sabios distinguidos,
hizo cesar, auxiliada por los modernos métodos de investigación y procedimientos ind-µctirn y deductivo de consuno, tal confusi6n.
La heiencia ha sido definida así: la memo·
ria de la especie. Littré y Robín dicen: es
ley general en cuya virtud los elementos ana
tómicos del cuerpo humano clan nacimiento
á elementos semPjantes y determirmn en su
proximidad los de una misma especie.
La herencia representa. indiscutiblement,e
un gran papel en los fenómenos fisiológicos
que tienen por teatro la organización así como también en los ·patológicos y morales.
La observación médica prueba, en la procreación, la existencia de una ley en virtud
de la que los padres se parecen á los hijos en
las calidades de su organización y padecen
predisposición á un mismo género de enfermedades. Esta. semejanza es completa en
muchos casos pero en otros ¡cuántas diférencias! tComo explicar las deficiencias de aqne
lla ley absoluta á primera vista? Y si estas
deficiencias son notables en lo físico cómo

Nun1. 3.
- ..:.t'5:1..l:-..

El Eseola1· Médico.
PERIÓDICO DEDICADO ESPECIALMENTE Á LAS CIENCIAS MÉDICAS.

.REDACTADO POR LOS ESTUDIANTES DE LA ESCUELA DE MEDICINA DE MONTERE:Y
P'=2:

Secretario
Redactor en Jefe
Administr~dor.
~IANUEL J. LOZANO. l\IANFREDO TIJERINA. JESUS 1\1.A GUERRA.

t'.OLABOitA.UORES.

0

Doctor
,.
.,
..
,.
.,

Antonio Garcia Garza I Doctor Juan de Dios Treviño
Domingo l\1. Echartea 1 ,.
José M. ~ Lozano
Evaristo Sepúh·eda
1 ,.
José Martinez Ancira
Eusebio Rodriguer.
j ., Lorenzo Sepúlvcda
Eulogio Maldonado
.,
Manuel Rocha
Francisco Garza Cantú 1 .,
Rafael Garza Cantt'1.
Farm:icéutico Antonio Ancira.

ALGO SOBRE
EL

(Continúa.)
Ptro si dichas sesiones son repetidas con
fn·cuencia en estos últimos, disminuirá considerablemente su número, y·solo quedará
una insignificante cifra (7 por roo según
Liébeault) de individuos verdaderament~
refractari0s, esto es, que no presenten ni
el primer grado de los cinco que este autor admite en el sueño hipnótico: la soi'\olencia.
Para despertará los que han sido hip•
notizados basta generalmente, soplarles sobre los ojos ó en la ca~a, deLirles simplemente que despierten ó que hagan esto al
tocarles el brazo, b frente, etc. ó cuando
hayan pasado cinco, diez minutos, media ó
una hora, del momento en que c;e les habla.
En P] caso que no den resultado estos
medios, se recurrirá á otros más apropiados.
El estado hipnótico es considerado por
el sabio profesor de ,la Salpétriére, como
compuesto de tres &lt;'stadns diferentes: el estado cataléptico; el estado letárgico y el estado somnámbulo; los tres pueden ser provocados á voluntad, y ofrecen entre otros
muchos los siguientes caracteres:
Estado catalipHco-Se obtiene primitivamente, haciendo que la persona predispuesta dirija su vista hácia un foco de luz
eléctrica ú otro ~uerpo igualmente brillante; ó bien haciendo cerca de ella un ruido

brusco ó inesperado; y consecutivamente,
abri~ndo en un sitio iluminado los ojos de
un indhiiduo colocado previamente en estado de letargia.
Está caracterizado este estado: por la in •
movilidad del sujeto que puede ser colocado por algún tiempo en la actitud mas forzada sin que denote ningun cansancio; sus
ojos están abiertos, no parpadea y las lágrimas corren por sus mejillas; la mirada es fija y la fisonomía im pasible. Los miembros si
son abandonados á sí mismos al tiempo de
h~vantarlos no caen, no ofrecen al moverlos la mei10r resistencia y conse~van por algún tiempo como el cuerpo todo, la pqsición que se les dé. Los Rérvios y los tendones de los músculos pueden ser mecánicamP.nte excitados s'in que esta excitación
determine reflejos ó contracturas como en
la letargia, sino el fenómeno inverso; la relajación muscular y la parálisis, que s~ limitará unas veces á un solo músculo y otras
se extenderá á un número de ellos mas ó
menos co:isiderable. La analgesia es com;-ileta·; la vista. el oído y el sentido muscular conservan cierto grado de impresionabilidad, pudiéndose determinar por medio
de la sugestión, las mas variadas alucin:iciones; impulsiones automáticas ó una expresión &lt;le la fisonomía correspondiente á
l l actitu&lt;l de las extremidades.
Estado letdrgico.-Se produce primitivamente lijando su vista el individuo en experiencia, sobre un cuerpo cualquiera colocado á cierta distancia de sus ojos; y con•
secutivamente, haciendo que la luz deje de
im presionar el cerebro del cataléptico ó
compri miendo ligr,ramente los oj0s del que
se ehcuentra en el tercer estado.
El letárg ico prtsenta la ,tranqui!:dad del
que duerme profondamente, algu ,.,5 veces
se observa en sus párpados un !.,.· ro temblor. Los miembros están en resoh¾ción
completa; caen por su propio peso al intentar levantarlos. La excitaci:n mecánica
(presión, fricción, etc.,) de un nervio, de un
músculo ó rn tendón, determina la contractura del músculo correspondiente ó de to-

�18

El Escohn Médico

dos los que son animados por el nervio ex- ci pal causa de los accidentes que sobreviecitado: este fenómeno ha recibido de :M. nen á los que son frecuentemente hipnotiM. Ché'.I'cot y Richer, el nombre de hiper- zados po_r individuos inexpertos y con ma
excitabilidad neuro-muscular. Como en el yor razón por los que ni aún nociones tieestado antP.rior hay analgesia; las impre- nen del sueño que provocansiones por sugestión no son posiblés.
Para evitar en cuanto sea posible estos
Estado de somnambulismo provocado.- accidentes que generalmente l'.Onsi~ten en
Como los anteriores sP. produce primitiva dolores de cabeza, insomnio, accidentes hisó consecutivamente. De la primera mane- téricos mas ó menos serios, accesos de lora, fijando el paciente la mirada sobre loe cura, etc., Beaunis recomienda en la hipnoojos del experimentador 6 en cualquiera tización las precauciones siguientes:
otro cuerpo que se le ponga á poco:; ceutí·
"N unta se debe dormir á nadie sino ·con
metros deiante: y de la segunda, ejercien- el consentimiento focmal del inti::resado, v
do una ligera presión ó fricción en el vérti- siempre en presencia de". una tercera pe;.
ce del individuo que se encuentra en esta- f'ona;"
do de letargia 6 de catalepsia.
"Entérese de antemano si el sujeto paEl somnámbulo como el letárgico pare- dece de accidentes nerviosos, y cuál es la
ce que duerme; aunque no con la tranqui- naturaleza d~ estos accidentes. Igual prelidad de este. Los miembros no están en caución dc:be tomarse para los trastornos ·
resolución completa. La excitación mecá- circulatorios, y en tal es oosos, el que no sea
nica de los músculos ó de Tos nervios no médic.o, no debe ensayar la hipnotización
la opinión
de u i"1 médico cClm ·
produce ninguna contractt..ra; peto sí la de- sio oir antes
,,
.
terminará un ligero contacto ó un leve s0- pet~nte~
_
plo (hiperexcitabilidad cutaneo-m uscu lar).
· "Hacer ~aber al sujeto que nó coíre el
Se distingue esta contractüra de la del menor riesgo, hasta convencerle de una
estado antei;ior en que no se hace cesar por manera absoluta. Si deja conocer la m·ela excitación de los músculos antagonistas; nor aprensi9n, vale más no insistir y espey de la del estado cátaléptic,,, en la resis- rará otra ocasión;"
tencia masó menos grande que el miembrn
·•No hacer sugestión sino con el conse-ntontracturado ofrece al querer modificar su ti111iento formal del sujeto, y evitár toda
posición. Es destruic;la por la causa que la sugestión triste, dolorosa. desagrad::.ble ó
.
ha producido. La analgesia es completa ; terrible;"
•·Sugerir al sujeto, antes de despertarle,
la vista, el oido, el tacto adquieren una agudeza notable.
que se encontrará muy bien después del
Pero lo que mas caracteriza al somnám- stieño hipnótico y que no experimentará
b;1lo es la sobreexcitación de la memoria, ninguna molestia una vez despertado;"
, •·Ultimamente, s'i se trata de un sujeto
muchos sucesos de 1-os que nb guarda durante la vigilia ~l menor recuerdo, reapare- que presente exce¡:&gt;cional facilidad para decen entónces. Su cerebro es tan facilmente jarse hipnotizar, es prudente prevenirle y
impresionado por sugestión que siempre ponerle en guardia. Convendrá entonces
debe ponerse mucpo cuidado en las· pala- sugerirle que nadie podrá hipnotizarle, salbras que se le dirijan: y tanta mayor debe vo ciertas personas designadas de antemaser la atención del obsetvador que quiera no y de las cuales puede estarse seguro, y
estudiar bien el hipnotismo, cuanto qµe los que 11adie podrá hacerle sugestiones ni en
tres estados descritos por Charcot y sus el estado de sueño ni en el de vigilia. repi•.
discípulos en las histero-epilépticas nu son tiendo esta prohibición de tiempo en tierfl·
para la escuela de ..~·ancy, mas que tres fa: po" ,
ces del estado hipuótico s1tgeridas.
J. ~1 ~ GUERRA.
Bernheim ha dichu: ''Desconfiad de la su-.
(
Contznuard.)
gestión". y en el número .37 de la ''Gazette
des Hopitaus" correspon_diente al 27 de Marzo del presente -tño dice: "La. sugg(!stion
est la clef de tous les phéno:nénes hypnoti: .
ques" y demuestra que sin ella no-se obtie-.
te ning,.ino de los fenómenos ·0bse_rvados
Los que suscribimos médicos-cirujanos,
por Charcot; pero que basta la sugestión, y los más, discípulos, del sabio y Benemériconsciente ó inconsciente, para que todos to del Estado C. Dr. José E. Gonzalez, heellos sean obtenidos,
mos acordado como una justa y noble deLa sugestión hipnótica es _guizá · la prin·- . mostra~ión de gratitud, hacer por medio de

MANIFESTACION PUBLICA,

19
las presentes líneas una pública maniíestación d~ dolor, por la irreparable pérdida
del rmrn.en te m~estro, acaecida en la capit:il del Estado, a las I r de la noche del día
4 del prtsente mes; y al unir nuestro profundo dolor al sentimiento general del Estado r al particular del mundo médico que
justamente depiora tan sensible pérdida,
lamentarr,os solamente su separación tem!)Oral, porque hombres como el eminente
"Go~zali~os" ~o pueden morir para la humanidad 1~te!1gente, pues su ejemplo y virtudes que 1m1tar y sus máximas é ideas
que seguir trasmitidas por él en sm obras
publicadas para la posteridad; estarán constantemente grabadas en nuestro cerebro
con caracteres indelt:bles, que ni el tiempo
con s~ destructora mano podrá borrar, para
que sirvan de no~ma y justo orgullo nacio."
nal á las generaciones veniueras.
Caderei~a J iménez. Abril 5 de 1888-.f
Cortazar-josé 111. ~ E. Gonz,ilez-Agll}t~
to Cant~t G_arza-Agapito Oantzt Ti.Jer/na
-Damrl Cantzt-Ambrosio Garcfa Delo-ado-Melquiaáes Cavazos.
&lt;&gt;

NRCROLOOIA.
Estamos ~e d_uelo. Parece qu e el :1vc
d,· la &lt;lesgrac1:1 uerne sw ne6ras alas sobre
nuestra Escuela. Apenas hr1cía poco tiempo que• Gonzulitos. de auo-usta
)' venerada
l:&gt;
memoria, nos daba su eterna despedida,
para volar á la mansión .tranquila de los
Justos, cuando de nuevo tuvimos también
qu; deplora_r la prematura muerte del que
fue nuestro rnsc¡-:iarable compañero, de Jos¿
J\ngel Gonzalez.
. Triste es á la V(:!dad_ pensar en la úitim:1
Jºrnª?ª de ia viLia y el paso primero en la
•~~ern1clad; y sin embr1rgo nada mús natural,
111 nada tampoco más en conformidad con
las inva1 iables leyes de b sabia naturaleza.
Pero difíci_lme~te _el cor~zón humano queda en estoica 111d1ferenc1:-1 ante la tétrica
i~e~ d~ la muerte, principalmente cuando
ni s1qu1era aun comienzan á cicatrizarse las
heridas que abriera en nuestro pecho su
encarniz:ida h0z.
..José Angel poseía excelentes cualidades:
h1Jo de honrados padres y joven todavía,
empezó sus estudios de ~1edici11a con ardoroso e_n'lpeño y notable éxito. pues desde
sus v1meros pasos en la ciencia dejaba ver
claramente las ricas dotes que adornaran
su precoz inteligencia. Sus compañeros le
amaban, y en la cátedra llamaba la aten-

ción por sus elevad&lt;1s ideas, por s1Js atrevid?~ creaciones á la vez que por su versión
facil y adecuada, atrayéndose la estimación
de los Profesores que sabían apreciarle.
• _I ~depen?iente en sus ideas y recto en su
J,u1c1?, pma~ supo dar cabida en su pecho
a n]mes pasiones que bastardean el alma:
!~nta 1:l corazón de un niño porque le forJO en el yunque del dolor y el sufrimiento.
Estaba en la juventud de la vida· en esa
époc,._ feliz_ del _hombre en que solo alimenta su 1mag1nac1ón creadora con las ilusiones del presente; en esa _época en la que
parece ensancharse el horizonte á nuestra
vista~ en 1:sa época eh fin en que jamác;
pe~sarnos en la muerte; ... y sin embargo,
euantas veces me hacía oalpar la realidad
del más all_á, y cuánt~s t~mbién le ví preocupado, hoJe~ndo el libro del porvenir.
Iba a la, n~1tad de su _carrera y desde entó~ces su un1co pensamiento estaba circunscnto ~n la tesis i?augural: recogía datos y
e~~ud1aba, rtfl~x1onaba y escribía, propo·
ntendose expen mentar para apreciar la verdad. porque solo a1_nhicionaba presentar un
estucho que patentizara la constancia y el
traba jo. Pero enrnedio ¿e estos afanes y
tareas penosas se le declaró una laringitf.-.
tubP.rculosa, y trás de no muy Jaro-a enfermedad vino la muerte á agostar pfrn siempre la flor de su existencia.
. Murió._. .. p~ro su nombre quedaréL
escnto con imperecederos caracteres en Pl
suntuoso libro de los recuerdos.
Descanse en paz . . . . . ........ ... .
1

•••

♦

•••••••••••••••••••••••••••••

l\I.

J.

LOZANO.

NOMBRAMIENTOS.
~os Drs.. Juan de l&gt;ios Treviño y Atanac10 C~rnllo han siJo nombradns, el pri •
mero ~1~ector de la Escueb de Medicina y
Catedrat1co del sexto año, y el segundo Dire~t~r del J¿ospital Civil y Catedrático de
~l!111c~; reciban ambos nuestras sinceras felic1tac10nes.

BICGRAFIA.
El eminente literato Lic. H Dávil.i comenzó ya á dará lu½ la bioo-rafía del Dr.
J. E. González; vistas las nbotables dotes
qu~ _a_do~na)1 al intelig~nte biógrafo y la
am1~t~d rnt1111a que le ligaba al ilustre Dr.
es facil a~e~urar que la obra que hoy empr~n1.e sera una de las que más honren á
los h1 JOs de Nuevo-León .

�:l).,tovllniento d.e en:fe:rDLCI•.

Enferme1ades observadas-en el Hospital Civil de
esta ciudad durante el primer tercio
del presente año.

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Contusiones. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
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( Heridas por instrumento cortante ... . ................
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punzante . . . . . . . . . . . . . . . . .. ,
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contundente. . . . . . . . . . . . . ...
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,, arma de fuego ....... . .... • . • • • • • • •: : · . •j
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penetrante de pecho . . . . . . . . . . . . . . . . . . .......
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l Quemaduras .... . ............ . . . ............... . ... ·,¡1
_ _ _ l!'ract~1ra del maxilar inferior .... . ... • • • • · · · · • • · · · · · · I
( Anemia palustre ..... . ......... : .................... ,¡
Intermite.nte simple .... : . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .... -. l
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Rem!teute iienm~uica .. . . .. .. .. ................ -- !l
1 Remitente atáxica ............................. • ...
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::-,- ..... [' Erisipefa . . ...... . .................. . .. • -.. •·· •. • . . .. r,.
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V u.no
. 101'de . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . •. . . . . . .. . .. • .. ;,'
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S: ~ ..., .~ 1 Diarrea . . . .............................. . .. . .. . .... ... .. :... .... .
~ ~ ~ ~ -{ Fjsura del nno ................................. .. ........ .. .... .
1 Hemorroides ........................... .. ....... .. ........ .. .. ¡ 1
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( Fractura del cúbito ........ . .. .. .... .. . . ...... . ....... . .... ••· · .J
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1 J\fal JJerforante .. .. ....... ... ...... ·..... . ......... .......... -. •- •I
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Tumor blanco ............................... .. ............... -1
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~ Cáries. do la tibia ......... . ............ . ....-.................... .1 1.
¡ ~ Panadizo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ............... ... -•. -. . •· · · i,.. i:::s ._,
Luxación escápulo-:humeral ................................. ..
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dl&gt;l fémur ... : .. .. . .. .. .. .... . .. . .. .. .. . . .. .. .. . ... . .. .. . 1
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poplíteo .. .. .. .. .. . .. .. .. .. .. . .. . .. .. .. .. .. .. .. .. ·
f ~ 't; ~ ~ Gangrena senil . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . -. -.,. -. ••-•· · · · · · ·
~~ t 1 listrecham!ento mitral ... ....... .............................
~ i::s ~ ._, l Degeneración grasosa del corazón. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

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f ~.~ ~ J Reumatismo articular agudo . . ...... , . .. . . .. .. .. .. . .. . .. . .. .
~ ~ -~ ! l Reumatismo muscmlar .. .. .. .. . .. . . .. .. . . .. .. .. . .. .. .. .. . .. . .

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Glaucoma . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . •. . . . . . .
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Accidentes sec1~11d_arios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
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terc1ar10s . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

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DEL Fl{ENTE

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.s: !'Fimosis .... ....... ............................ .................... .l
~ 1::1 -t t -{ 1\Ietritis del cuello .................. ·........................... .
S~ ~-!: , Metritis ulcerosa .. :.. . ...... .. .. .. .. . .. . .. .. .. .. .. .. . .. .. .. ..
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l Cistitis crónica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ................. .
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La Sociedad Médica •·Pedro Escobedo"
ha dirigido al Congreso de la Unión la que
sigue:
"Al H. Congreso de la U nión.-Señor:
Esta Sociedad, que tiene, entre otros fines,
el de procurar por los intereses médicos
profesionales, no ha podido permanecer indiferente ante el mal que á ellos causa la
falta de la ley orgánica reglamentaria del
art. 3 ° de la Constitución F ed~ral. El Con. greso ya ha querido expedirla y aún algún
proyecto de ley ha llegado á ponerse al debate; pero la discusión se ha suspendido y
hasta hoy no existe alguna ley que fije el
verdadero sentido que debe darse al art. 4 °
del Código Fundamental que se ha querido ligar tan íntimamente con el 3 ° dándole una mah interpretación.
''Se ha creíJu, P.n efecto, que al declarar
el art. 4 ° que "todo hombre es libre para
abrazar la profesión, inJustria ó trabajo
que le acomode" destruye la prevención del
art. 3 ° de que la ley determinará qué profesiones necesitan título para su ej•·rcicio
y con qué reqnisitos se deben expedir; pe·
ro lo::; que eso creen confunden las palabras
abrazar-y ejercer, dándoles una mism;l acepción, siendo así que la tienen muy diferente como lo reconoce nuestra Carta Magna
que otorg:i á todos amplia lihertad para
abrazar cualquier profesión, indu-;tria ó
trabajo; pero restringe esta misma libertad
para ejercer algunas profesiones, puesto
que en el 9,ft. 3 ° tP.rminantemente dice que
la ley &lt;determinará las condiciones para poder ejerce_rlas.
''Sin duda en ~sto se fundaron los Legisladores al establecer, por el Código Pe·

na! vigente, castigos para los que sin-título
legal r-jercr-:n la Medicina, considerando el
hecho como delito. Pero no obstante dicha disposición, que forma parte de un
Cuerpo de lt&gt;ye~ expedido por el Congreso, los indivi.luos 111e la infringen y caen
bajo su a: ción crt'en vulnerados sus derechos y solicitan el amparo de la justicia
Federal protestando haberse violado en
ellos ei art. 4 ° de la Constitución, y como
es sabido, á muchos se les ampara, f,rndán•
dose en que no existe ley alguna que determine y exprese las profesiones que ne•
cesitan título para ser ejercidas.
"Tales hechos animan á los audaces á
presentarse ante d púbilco como hombres
que poseen lo:; conocimientor científicos necesarios y la práctica suficiente para que se
les pueda confiar la ~alod y la vida de los
demás! cuando las enfermedades las ponen
en peligro; y esto lo hac':n ante un público cuya gran mayoría no tiene el debido
criterio para distinguir la Ciencia de la
ps~udo•cienci~ que siempre se engalana con
bnllante ropaje, deslumbrando á los incautos y atrayend,1 no pocas veces aun á los
espíritus ilustrndos.
'
"Semejante estado de cosas no puede sino conservar una confusión lamentable entre el hombre que ha gastado su vida en
adqui~ir L)s principios de la Ciencia, y el
que, sm hab~r--;e -J cupado de elltis, se declara por sí y ante sí, y con el derecho que
prPtencle le concede el art. 4 ° de la Constitució n, capaz y suficiente para ejercer una
profesión que req11iere, á no dudarlo, conocimientos profunJ0s y especiales que no
pueden adqui; ir.;e sino despué;; de muchos
años de estudio. Y es tanto más grave esta
situación cuanto que ella implica y en.vuel-

�·22
Ve cuestiones de intPrés g"neral y de c;uma
por b pr'"'ntitud de su :,cción y fá~il prepatrascendencia, pues que la vida del hom- ración. Muchas veces s~ ha aplicado con
bre, dón el más inestimable,,y su salud, son éxito á l'os enfermos del Hos¡:,ital de e.sta
las que resienten de una manera inmediata c.iudad.
Íos efectos de la absurda libertad que se
Creo!ina.
pretende y de lo.s abusos que bajo ~u auUn nuevo antiséptico, fa. creolina. es t:eco·
gusto nombre se cometen.
"La Sucied::id "Pedro Escobe&lt;lo" se limi- mendado con in-siste,1cia por Max Kortuno
ta solo á hablar de la profesión médica, que cirujano de iosJrospitales de Schvverine.
L::i. crf'olina es un líquido de ,:olor ne•
es la de sus socios. sin que por P.l!o crea que
crruzco·
;:iceitosn, &lt;le olor de brea. Se. • mezes la únin que para ejercerse necesita títu- i:,
'
lo; pues así como la vida y la salud del cla con el agua en tod::is las ¡:&gt;roporc1one_s
hombre requieren protección, igualmente formando una ei.;pecie de emul&lt;:.ión amanll~nta. íntima y estable. La fórmula quíla piden sus intereses pecuniarios y otros.
·•Las anteriores y otr;i.s muchas razones mica así c~imo la preparación de esta susque pudiera alegar, pero que omite por no tancia, son to:lavía un secreto. Sólo se sahacer más largo este ocurso y no creerlas be que es 1111 producto de la destilación de
oportunas, puesto que n0 va á discutirlas, la hulla.
La creolina que posee propieda~s anti.han decidido á esta Sociedad a hacer uso
sépticas
tan gramks por lo menos como d
del derecho de petición y á solicitar, como
solicita, del Congreso de la Unión, q~e se ácido fénico, parece presentar sobre e&lt;,~e
sirva, en bien de todas las clases sociales, la ventaja ele 110 ser tóxica hasta en dosis
expedir~ la mayor brevedad posible la ley relativamente enorrnt:s. Así, en los c&lt;10eorgánica reglamen't;.ria &lt;le! art. 3 ° co1~st1- jos, 50 gramos de creolina pura. n0 ~ieterr
tucional, confiamfo en q uc su alta sabidu- minan ni11g.una perturbac1on aprecwbb
ría resolverá ·eonvenientemente un asunto Kortuno ha obtenido exceientes resultaJos
tan debatido,. haciendo cesar todas las du - del empleo 'de la crcolina en solución de L á
das y la incer't'idurnbre que lo envuc:lven y 2 g en la cu ración y loción antisépticas; ?'
ha observado que no sólo obra como antique son el origen de males irreparables.
'' Libertad y Constitución. México Abril . séptico sino también co1:no hemost_ático,
que s¿1spenrle los supuraciones y act:va la
1 ° de 1888.-EI Presidente, Ramón de !a
cicatrización.
Pe1i,i.-El primP.r .Secretario. llfamtef G.
LBerliner Klinschr Worhen Schrift y
Araaón.-EI
seau.ndo
Secretario, .fesus
o
&lt;'&gt;
Bullentin
médical
'r
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.,{ a;onar.
Estróugilo paradójú:o.
-•·- -·- -·-•-- - ·. - 1

P1&gt;WIIIC'.A&amp;llillf,,W

Miscelánea.
El cloral como vejigante.

•·La;; propiedades revulsivas del cloral
muy conocidas. ·Por otra parte el Sr,
Br.own-Sequard ha obtenido efectos á distancia por la aplicación. de este cuerpo s~bre la piel. Por consiguiente el procedimiento del Sr. Svanovvski no posee el mérito de la novedad. El vejigatorio al cloral se prepara calentando un pedazo de emplasto adhesivo. y espolvoreando so?re él
un poco de hidrato de cloral; se deja enfriar y se apliea sobre la piel. · Provocará·pidatnente rubefacción y un poco de dolor.
Después de 10 á 15 minutos el enfermo
experimenta sensación de ·prurito y quema_
dura; el traspora&lt;lo seroso se ha formado. ?1
se p!iolonga la aplicación del vejigatorio
prµducirá escarificación de la piel." --Et
Monr'tor Terapéutico
Recomendamos el anterior vejigatorio
son

M. Joannés Chatin presenta. á la Academia d~ Medicina de París, un gusano observado en un enfermo de desórdenes in ·
testinales. Este es el estróngi!o paradój/co bastante frecuente en el puerco, pero
muy raro en , el hombre donde ·no ha ~ido
señalado mac; que una vez, en 1845. Este
parásito Sf' hace particubrmente temible
cuando se multiplica en las vías respiratorias. las cuales parecen representar la morada más favorable á su desarrolh
Trazando el modo de evolución del .estrónailo paradójico, M. Joannés Chatin
mue:tra que este helminto se propaga sobre tr-,do por el agua tomada en bebida.
Así es que no se sabría pronunciar muy
enérgic.1mente contra el uso de, esas agua_s
miradas como "potables y que, en realidad, estan muchas veces sucias por numerosos gérmenes aptos para_ desarrollarse en
d cuerpo humano, determmando en él graves afecciones prarasitarias. ( Gazette des
Hopitaux.) .
11

se advertirán en lo moral, en los fenóme- trasmisión á la vez que la expontaneidád en
nos psiquicos de i·ariabilidad mas grande? lo físico y en lo moral.
tCómo explicarlos? iDe,dónde provienen los
Compt~ con su acostumbrado espíritu sintéraggos físicos y los morales propios al indi- tico resume lo relativo á este punto de la herendduo de la especie humana? La ley de la cia dieiendo: "cuando por suficiente uniforexpontaneidad, ley que estaría. en oposición midad de circunstancias una práctica cualron·la de here.nciu. es una mera hipótesis sen- quiera ha adquirido el desarrollo or(lánfco
cilla y cómoda si se quiere, peró gratnita, correspondiente, cuando se ha vuelto habisin fundamento científico.
tual en el indi vid no y en la raza tiende á perUna transformación de la vieja teoría del petuarse produciéndose por sí misma sin es-·
animismo q niere explicar la transmisión lwre- timnlante exterior, sin perjuicio de modificardifaría de las calidades intelectuales y mora- se en lo sucesivo sila situación cambia." (Lales, así como también la de las vitales asen-, casagne.
tando que. si el alma no tiene conciencia d.e
No se crea que aceptando esta explicación
t.odo lo que hace, si, dicho de una vez, no es convenimos con aquellos que sostienen la unila conciencia sino una forma de la actividad dad de la naturaleza humana desde el pun'to
del aln~a se comprende desde entonces que el de vista del materialismo, pues agenos á todo
alma tenga funciones vitaleEi, que produzca sistema, consignamos en la anterior explicaactos sin saber cómo. cuando ni porqué los ción un hecho fisiológico probable r,uando no
produce: que aunque el hábito engendre esta cierto. Conste que huimos de los ~stremos
inconciencia aparente en el alma, en realidad y que desechamos absolutamente las ideas
tiene ella, el sentimiento de la vida, tanto en preconcebidas. El perfecto armóuieo, dessalud como en el estado de enfermedad: arrollo, la &lt;'orrespondancia mutua y necesalBouillier] que as~ como la rnluntad basta pa- ria. como fundada en la natm;aleza, del alma
ra apartar la enfermedad ó para ocasionar la y del cuerpo dan razón bastante de desarronme-rte la. existencia de almas semejantes, en llos orgánicds determinados en consonancia
el mismo medio desarrolladas explicará la con clirersos grados de cultura y determina
similitud de calidaéles vitales. La influencia dos actos del alm~.
del alma sobre el cuerpo sería todo. la de esEn la cuestión qne nos ocupa no debemos
tr último sobre aquella, absolutamente nada. estudiar al individuo aislado de la especie,
Haciendo -á un lado ideas exclusivbfos al hombre wmo sei' n~itural inde11e11diente
,·onvengamos en que para tener idea perfecta clC'- sns semejantP-s; seguir tal método podría
de las facultades del alma y propiedades del ser útil en el estudio de los irraciona1es cuorganismo, para formarse idea de la esr,ncia. ya perfectibilidad es débil ó tal vez cai·ecen
de esa dualidad admirable llamada homlwe absohitanwnte de ella, pero no el hombre que
1is necesario atender, sobre todas eo:;as, á sn
para conorel'le necesario es tener en c11e11ta
perfectibilidad, al propio .v característico de su papel social y su vida perfectible.
sus atributos. No se puede @n consecnenria
Despué;3 ele este preámbulo tratemos de
separar sin muUlarlos el estudio de la lteren- darnos cuenta cientíticamente de la ley de
cia del de el ejemplo y llábito: Uniéndolos trasmisión perfecta. en unos casos y de su abes fácil apreciar en sn justo valor el papel soluta variación en otros: veremos al mismo
que desempeñan en el desarrollo ele las pa- tiempo cnanto no es exagerado el ·,·alor consiones la predisposición orgánica y sns mo- cedido pol' algu!'!OS sistemáticos á la herendificadores.
cia y por otros al hábito y al ejemplo. EnPor lo que respecta á, 10s orgános diremos tendiéndose que me refiero á los fenómenos
quP, si bien todos los sistemas, cuya armóni- intelectuales y morales.
ca unión constítuye él cuerpo, son moditicaSabemos que la herencia desempeña granliles y perfectibles, no alcanzan el mismo gra- de papel en el desanollo de enfermedades;
do, ocupando el fogar preferen te el sistema. probado está por las observaciones deménervioso, el éual, por estíi razón, merecr sel' dicos distinguidvs de todos tiempos y paísesi
delicada y minuciosamente estudiado en la probemos ahora que tiene igual importancia
pr':'sente cuestión. Sometido c,l sistema an- el que representa. en el estado moral ó intetes dicho ú. la ley de trasmisibilidad que rije lectual humano. 'l'odo el munuo puede aprela matelia y del mismo modo s~ v&lt;~rifiea en ciar el infinjo que la educación y el ejemplo
todos los tejidos, se trasmite eh el hombre ejercen en el desarrollo de las pasiones: por
con las variaciones que le impl'ime el medio su medio se consigne imprimir en el ánimo
socialenqne vfre este último. Ej emplo, cos - del niño y dd joven el sello de la virtud v
tumbres y l1ábito modelan como en maleable de las buenas costnmbres; se consigue hacercera variaciones numerosas en el sistema ner- los des.ear lo bueno y amar lo bello y lo j usvioso, las que adquiridas tienden á perpe· to; con el auxilio de aquellos medios se logra
tuarse según la ley general de trasmisión, en fin desechar malos hábitos y perniciosas
puesto que ~e han convert.ido en propiedades tendencias. Si se qt..iere formar un hombre bue•
de un orgamsmo.
no, moralmente hablando, debe hacerse lo poVemos pues que modificabilidad, educabi- sible p,or implantar en su corazór1 desde s.us·
lidad y perfectibilidad del sistema nervioso tiernos años la semilla de la virtud; debe ha-.
mas el génesis de elementos semeJantes ad- cers~ lo posible porque las máximas d~ mo,
mitiao por todos explican los fenómenos dE' rnl le sean familiares y que así ~orno están
lJO

�Folletín.

6

presentes en su inteligencia tenga el cuidado
de aplicadas á la prác·tica de sus actos. Todo esto se halla ratificado _por la experiencia: en todos tiempos se ha probado con hechÓs la exelencia de la buena educación de la
infancia, el más poderoso medio de favorecei' la
cultura y progreso del esphitu humano. nonfüsemos sin embargo, si amamos la q•rdad,
q ne alg unas veces, afortunadamente rnra8, tan
bucn:1, dirección se estrella e n caracte:·e3 ct1ya. pen:Prsidacl es innata. si vale &lt;leeirlo así;
;m rnctt-res refr:wtm ios á todo p1fociplo de
moral, sordos á la voz de la razón; por mas
que se haga no clejan ln sPndn torridaqne s iguen ·aunque palpen á Ias veces las tristes
consecuencias de su conducta. Dilfase qt:e
el organismo les subyup;,l, ent1:.1 ramente y q ne
su Pspíritu no tieue In. ftwrza ó la. expo11taneidad 11ecc&gt;saria para resistirlosernh.ttl'Ste •
rribles de la materia brutal v ciega.. Esta
les clomiHa y obedecen solícitos sLi-, mnndatos·impn1saclos como por fuerza supt,1for y
exti-aña: se abanr1onan completamente á mer
ced de· las necesidades de su.3 órganos.
En contraposición po!lemos citar aquellos
caso~;, recm-dar que ha.y sere.;; en qnienes la
falta absoluta de bueua educ~1dón y de Jireceión moral apropiadas, individuo~ en
qnitmes la vista continua dermal Pj emplo
y la instigación al vicio y fnnestos y pernic:iosos hábitos, no de5~ruyen Jel todo .sns
bnenas tendencias é inclinaciunes y nunca
a.ca ban con el germen de pasiones elerndas y
nobles, con la semilla de la virtndque con la.
menor ocasión se manifiesta.
Según este último orden de hechos se debt:&gt;
admitir en consecuencia. algo snperior al
Pjemplo y á la educació11, algo innato y puramente orgánicoi y en cierto::; casos notodamente trasmitido. Este algo es muy distinto de todo lo que determina al hombre á
obrar, entiéclase de todo lo externo; pnest·o
aue es impulsión intl'rna, disposición org ánica la. que determina las inclinaciones y
,tendencias , los instintos y elevadas facultades deí ser lrnmano; tal es lo qne se ba c·onveniclo llamar n.isposidón orgánica; q ne t:iem pre imprime una iiirección peculiar á las facnltades rlel indidclno y qne debe v~rse ~ino
como la úriica por lo menos como la principal, verdadera causa eficiente de las pasiones . .
La pre.disp osfri Gn o:i;~ánica y la hElrencia
ejereen su in1inj o
la, mayor parte de los
casos, e:xplicau la semejanza físieo-mornl d e
padres é hijos y, bien entendidas, hasta las
cliferendas q ne les di.stiuguen.
Lo:., perfe('ciunamientos adquiridos, los
pl'ogresos realizados eu lo moml llegan á ser
propiedad de la organización? Respoµden por
la afirmativa algunos crnyendo que costumbres y hábitos, perfección moral é intelectual
supo1rnn un_ desarrollo orgánieo correspondim1te según aq nellas leyes de armonía. y corresponr1enda admirables que f'Xisten ent.re
esas dos !iUstnncias tutaltm·nte distintas en
sn esencia, alma y materia, leyes no del to-

t,1

Año I.

do averi~nada!:!. "¿Q,né es la civilización" dis
ce un médico filósofo; ''sip.o educación y perfü.Jcionamien to dH los órganos acumulados
por la experiencia1"
En con el usión, afirmaremos q ne el caractet
se hereda como :se heredan los trastornos ·orgánicos prrfectamente estudiados por los médicos, ·¡Cnan grande partiuo no podrá sacarse en a.delante c1t&gt;l estudio de la herencia
en af'eeeione.:; consistentes en trastornos iriteleetuales, y cnanto uo se ha E'acado ya!. ...
De esro lrn,blaré eH sa lugar.
~~

:,~ *
Trntemos aqní de resolver ú. más hien dicho, plantearemos nada más alganas rut&gt;stio-.
JW::, ya que parn resolverla::. cumplidamente
se neeesttnn conocimieat,os Je que absolntame nte carezco; cuando mncho expre::;aré la
opinión que eu mí han form:1.clo ilustres hombres: me paree&lt;' casi inútil advertir q ne no
será en muchos casos la mia sino el refüjo
de las ich&gt;as de aq1wl !os. Se pod1·á creer,
por ejemplo, según lo que aniba qneda indicado, que~ la falta Jo direceión moral, de et1ncación apropiada que &lt;'gendl'an la ociosidad
y procuran la igaorancia, se p odrá creer, repito, que 110 eje:·zu.n un iuilnjo deci-,ivo en
las costnmbres? ¿pouní conelnirse el que de·
ban ser vistas co:i indiferencia? Admitida
cierta especie de fatalidad en la ley de pr0r,i eación. admitida, la fuerza orgánica interna
innata q ne &lt;le termin:i. las iiiclinaciones se ha
admitido también la insuficiencia ó inutilidad c1e los m edios para combatirla1 Por el
,
a1&lt;&gt;, comprendida la. herencia en lo físico y en lo moral tal como q neda consignado
s ,wiere ella misma. la resolución del pro•
h l~na presente, pnesto que al admitirse la
trnsmisi bilidad del sistema nervioso con sus
calidades de estructura y funcionamiento Sij
probó- su posibiliclad de modificarse tanto
anatúmicn. como fisiológicamente. Desde entonces fácilmente se dednce lit utilidad qu~
ei individuo repo1ta de un ejercido constan~_
te y convPnient.emente a"rregh1do de lasfuncio•
nes del dstema nervioso, d e su ~ducación bien
dirio·ida. Si es posible, además, guardarse
por ~nedio de buena higiene y precauciones
esmeradas de mil enfermedades lpie como
triste h erencia el ser humano recibe ó me•
jor dicho es posfüle prevenir sgs funestas
consecnencias, ¿cuanto no será con las luces
de una sana razón d&lt;5meñar los peore.s instin•
to~ y las más penersas inclinaciones? Todo
prueba claramente la exelencia de.buena e·
d1;cación é instrul'ción á ·la vez que publica
el fnnesto efecto d el abandono é -ignorancia.
Error y error grave es creer sea inútil·com·
batir las aptitudes é inclinaciónes cuando
son manifiestamente malas como no favore·
cer las buenas tendencias, pues del mismo
modo que&gt; estas ::;e desarrollan y crecen _en
cinm nstancias propicias aquellas se e~t!n_..
guPn ó disminuyen en las mismas condiciones.

Tome, I. l\tionterey J nnio 1-5 de 1888~ Num. 4.

El Escolar lttédico.
PEIUÓDICO DEDICADO ESPECIALMENTE Á LAS CIENCIAS MÉDICAS.

REDA0TADO POR LOS ESTUDIANTES DE LA ESCUELA DE MEDICINA DE MONTEREY
Secretario
1 . Redacto~ en Jef~ - Admi-nistrad~~ --- ·
MANUEL J. LOZANO. MANFREDO TIJERINA. JESUS M.A GUERRA.

('O LABOR.\ HOHBS.
Doctor Antonio Garci:i Cnrzn I Dcctor Juan de Dios Trevii\o
..
Atanasio Carrillo
1 ,.
José M. ~ Lozano
Domingo M. Echartea 1 ,.
José M:irtinez ·Ancira
.,
Evaristo Sepí,lveda
1 ,.
Lorenzo Sepulveda
..
Eusebio Rodrigue,.
1
,.
Jlfanuel Rocha
l::ulogio Maldonado
\ ,.
Pedro Aguirre
Francisco Garza Cantú
..
·Rafael Garza C:mtú.
Farm;icéutico Antonio Anciia.

ALGO SOBRE

que eu la operacion más clolo::-osa practicada por el cirujano, el paciente permaner.erá
insensible.
Solo nos resta ya para terminar,. referir
:-1lgunos de los casos en que el hi'pnotismo
y la sugéstión han sido empleados con más
ó menos éxito: únicamente citaremos . tres-;
dos r,bservados en el Hospital Civil de esta ciudad y el tercero comunicado por el
Sr. José María Diaz. Abreviaremos cuanto nos sea .posible la exoosición de estos
lwchns.

OBSERVACIONES.
I.
(Concluye.)
Como se vé, la sugestión hipnótic:.1 tiene
sus inconveilientes serios cuando deja de
ser empleada con pnrdencia, mas nu sucederá lo mismo si es manejada con las precaudones debidas: "La idea sugerida-se hará el agente terapéutico como ha sido el
agente patogénico" [Ch Feré] y no será di
fícil destruir por este medio los fenómenos
producidos bajo la influencia de la sugestión contraria: esta facilidad &lt;le obtener
por el mismo medio ma nejado de diversas
maneras, fenómen o s co ntrarios, ha despertado la idea de la terapéutica sugestiva, cuyo err.pleo se extiende de día en día dando, en los casos más diferentes, resultados
satisfactori0s; estrechamientos espasmódic?s del esófago y de la uretra, incontinencia nocturna de orina de los niños y los adultos (Bernheim), alcoholísrno (Liebeault).
~n~jenación mental aguda [Voisin,J paráhs1s, corea, histeria, histero-epilepsia [Bernheim, Charcot, Oumontpallier, Feré, Focachon, etc,] y otros muchos trastornos que
no están ligados á alguna a-lteración material
apreciable del sistema nervioso central, han
sido sinó completamente curados cuando
menos aliviados de .una manera notable:
los dolores que son espedalmente curados
por este medio cuando existen, pueden ser
S\lprimidos pl)r la sugestión á tal grado, .

[CO)!UMICADk]

Habiendo sido llamado para emple:ir los
recursos de la medicina en favor de C.
Paz me informó: que es natural de la Villa
de Garza García, de. 27 años de edad, viudo, comerciante, de buena salud habitual,
con excepción de algunas afecciones venéreas que había padecido; y que á juzg.ar
por la marcha, carácter y terminación df!
ellas no eran de naturaleza sifilítica: que,
hacía cuatro mese&lt;;, á consecuencia ele la
insolación, había rnfrido un ataque, el cu~l
consistió en conyulsiones de la mitad lateral izquierda del cuerpo; sin pérdida del
conocimiento: que había lfamado en su auxilio á un médico, quien le prescribió una
poción, tomada la cual sintió- mucho alivio,
pero que le quedaron, unos temblores, espas•
mos 111usculares para cuyo remedio emp16
vanamente todo lo que la ciencia de ,,lgunos médicos y h::ista el empirismo le habían aconsejado. Pociones bromuradas,
arsenicales, hidroterapia, electricicidad . ...
todo fué empleado sin éxito bien maniflesto; sólo un recurso produjo el resultado deseado: este fué, la hipnosis; aJinqúe, según
el dicho del paciente había sido en su niñez
somnámbulo natural, en las primeras sesiones no pude hacerle dormir artificialmente, y sólame nte lo conseguí á la novena sP., rón. Entre otras cosas le sugerí que

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Folletín.

6

presentes en su inteligencia tenga el cuidado
de aplicadas á la prác·tica de sus actos. Todo esto se halla ratificado _por la experiencia: en todos tiempos se ha probado con hechÓs la exelencia de la buena educación de la
infancia, el más poderoso medio de favorecei' la
cultura y progreso del esphitu humano. nonfüsemos sin embargo, si amamos la q•rdad,
q ne alg unas veces, afortunadamente rnra8, tan
bucn:1, dirección se estrella e n caracte:·e3 ct1ya. pen:Prsidacl es innata. si vale &lt;leeirlo así;
;m rnctt-res refr:wtm ios á todo p1fociplo de
moral, sordos á la voz de la razón; por mas
que se haga no clejan ln sPndn torridaqne s iguen ·aunque palpen á Ias veces las tristes
consecuencias de su conducta. Dilfase qt:e
el organismo les subyup;,l, ent1:.1 ramente y q ne
su Pspíritu no tieue In. ftwrza ó la. expo11taneidad 11ecc&gt;saria para resistirlosernh.ttl'Ste •
rribles de la materia brutal v ciega.. Esta
les clomiHa y obedecen solícitos sLi-, mnndatos·impn1saclos como por fuerza supt,1for y
exti-aña: se abanr1onan completamente á mer
ced de· las necesidades de su.3 órganos.
En contraposición po!lemos citar aquellos
caso~;, recm-dar que ha.y sere.;; en qnienes la
falta absoluta de bueua educ~1dón y de Jireceión moral apropiadas, individuo~ en
qnitmes la vista continua dermal Pj emplo
y la instigación al vicio y fnnestos y pernic:iosos hábitos, no de5~ruyen Jel todo .sns
bnenas tendencias é inclinaciunes y nunca
a.ca ban con el germen de pasiones elerndas y
nobles, con la semilla de la virtndque con la.
menor ocasión se manifiesta.
Según este último orden de hechos se debt:&gt;
admitir en consecuencia. algo snperior al
Pjemplo y á la educació11, algo innato y puramente orgánicoi y en cierto::; casos notodamente trasmitido. Este algo es muy distinto de todo lo que determina al hombre á
obrar, entiéclase de todo lo externo; pnest·o
aue es impulsión intl'rna, disposición org ánica la. que determina las inclinaciones y
,tendencias , los instintos y elevadas facultades deí ser lrnmano; tal es lo qne se ba c·onveniclo llamar n.isposidón orgánica; q ne t:iem pre imprime una iiirección peculiar á las facnltades rlel indidclno y qne debe v~rse ~ino
como la úriica por lo menos como la principal, verdadera causa eficiente de las pasiones . .
La pre.disp osfri Gn o:i;~ánica y la hElrencia
ejereen su in1inj o
la, mayor parte de los
casos, e:xplicau la semejanza físieo-mornl d e
padres é hijos y, bien entendidas, hasta las
cliferendas q ne les di.stiuguen.
Lo:., perfe('ciunamientos adquiridos, los
pl'ogresos realizados eu lo moml llegan á ser
propiedad de la organización? Respoµden por
la afirmativa algunos crnyendo que costumbres y hábitos, perfección moral é intelectual
supo1rnn un_ desarrollo orgánieo correspondim1te según aq nellas leyes de armonía. y corresponr1enda admirables que f'Xisten ent.re
esas dos !iUstnncias tutaltm·nte distintas en
sn esencia, alma y materia, leyes no del to-

t,1

Año I.

do averi~nada!:!. "¿Q,né es la civilización" dis
ce un médico filósofo; ''sip.o educación y perfü.Jcionamien to dH los órganos acumulados
por la experiencia1"
En con el usión, afirmaremos q ne el caractet
se hereda como :se heredan los trastornos ·orgánicos prrfectamente estudiados por los médicos, ·¡Cnan grande partiuo no podrá sacarse en a.delante c1t&gt;l estudio de la herencia
en af'eeeione.:; consistentes en trastornos iriteleetuales, y cnanto uo se ha E'acado ya!. ...
De esro lrn,blaré eH sa lugar.
~~

:,~ *
Trntemos aqní de resolver ú. más hien dicho, plantearemos nada más alganas rut&gt;stio-.
JW::, ya que parn resolverla::. cumplidamente
se neeesttnn conocimieat,os Je que absolntame nte carezco; cuando mncho expre::;aré la
opinión que eu mí han form:1.clo ilustres hombres: me paree&lt;' casi inútil advertir q ne no
será en muchos casos la mia sino el refüjo
de las ich&gt;as de aq1wl !os. Se pod1·á creer,
por ejemplo, según lo que aniba qneda indicado, que~ la falta Jo direceión moral, de et1ncación apropiada que &lt;'gendl'an la ociosidad
y procuran la igaorancia, se p odrá creer, repito, que 110 eje:·zu.n un iuilnjo deci-,ivo en
las costnmbres? ¿pouní conelnirse el que de·
ban ser vistas co:i indiferencia? Admitida
cierta especie de fatalidad en la ley de pr0r,i eación. admitida, la fuerza orgánica interna
innata q ne &lt;le termin:i. las iiiclinaciones se ha
admitido también la insuficiencia ó inutilidad c1e los m edios para combatirla1 Por el
,
a1&lt;&gt;, comprendida la. herencia en lo físico y en lo moral tal como q neda consignado
s ,wiere ella misma. la resolución del pro•
h l~na presente, pnesto que al admitirse la
trnsmisi bilidad del sistema nervioso con sus
calidades de estructura y funcionamiento Sij
probó- su posibiliclad de modificarse tanto
anatúmicn. como fisiológicamente. Desde entonces fácilmente se dednce lit utilidad qu~
ei individuo repo1ta de un ejercido constan~_
te y convPnient.emente a"rregh1do de lasfuncio•
nes del dstema nervioso, d e su ~ducación bien
dirio·ida. Si es posible, además, guardarse
por ~nedio de buena higiene y precauciones
esmeradas de mil enfermedades lpie como
triste h erencia el ser humano recibe ó me•
jor dicho es posfüle prevenir sgs funestas
consecnencias, ¿cuanto no será con las luces
de una sana razón d&lt;5meñar los peore.s instin•
to~ y las más penersas inclinaciones? Todo
prueba claramente la exelencia de.buena e·
d1;cación é instrul'ción á ·la vez que publica
el fnnesto efecto d el abandono é -ignorancia.
Error y error grave es creer sea inútil·com·
batir las aptitudes é inclinaciónes cuando
son manifiestamente malas como no favore·
cer las buenas tendencias, pues del mismo
modo que&gt; estas ::;e desarrollan y crecen _en
cinm nstancias propicias aquellas se e~t!n_..
guPn ó disminuyen en las mismas condiciones.

Tome, I. l\tionterey J nnio 1-5 de 1888~ Num. 4.

El Escolar lttédico.
PEIUÓDICO DEDICADO ESPECIALMENTE Á LAS CIENCIAS MÉDICAS.

REDA0TADO POR LOS ESTUDIANTES DE LA ESCUELA DE MEDICINA DE MONTEREY
Secretario
1 . Redacto~ en Jef~ - Admi-nistrad~~ --- ·
MANUEL J. LOZANO. MANFREDO TIJERINA. JESUS M.A GUERRA.

('O LABOR.\ HOHBS.
Doctor Antonio Garci:i Cnrzn I Dcctor Juan de Dios Trevii\o
..
Atanasio Carrillo
1 ,.
José M. ~ Lozano
Domingo M. Echartea 1 ,.
José M:irtinez ·Ancira
.,
Evaristo Sepí,lveda
1 ,.
Lorenzo Sepulveda
..
Eusebio Rodrigue,.
1
,.
Jlfanuel Rocha
l::ulogio Maldonado
\ ,.
Pedro Aguirre
Francisco Garza Cantú
..
·Rafael Garza C:mtú.
Farm;icéutico Antonio Anciia.

ALGO SOBRE

que eu la operacion más clolo::-osa practicada por el cirujano, el paciente permaner.erá
insensible.
Solo nos resta ya para terminar,. referir
:-1lgunos de los casos en que el hi'pnotismo
y la sugéstión han sido empleados con más
ó menos éxito: únicamente citaremos . tres-;
dos r,bservados en el Hospital Civil de esta ciudad y el tercero comunicado por el
Sr. José María Diaz. Abreviaremos cuanto nos sea .posible la exoosición de estos
lwchns.

OBSERVACIONES.
I.
(Concluye.)
Como se vé, la sugestión hipnótic:.1 tiene
sus inconveilientes serios cuando deja de
ser empleada con pnrdencia, mas nu sucederá lo mismo si es manejada con las precaudones debidas: "La idea sugerida-se hará el agente terapéutico como ha sido el
agente patogénico" [Ch Feré] y no será di
fícil destruir por este medio los fenómenos
producidos bajo la influencia de la sugestión contraria: esta facilidad &lt;le obtener
por el mismo medio ma nejado de diversas
maneras, fenómen o s co ntrarios, ha despertado la idea de la terapéutica sugestiva, cuyo err.pleo se extiende de día en día dando, en los casos más diferentes, resultados
satisfactori0s; estrechamientos espasmódic?s del esófago y de la uretra, incontinencia nocturna de orina de los niños y los adultos (Bernheim), alcoholísrno (Liebeault).
~n~jenación mental aguda [Voisin,J paráhs1s, corea, histeria, histero-epilepsia [Bernheim, Charcot, Oumontpallier, Feré, Focachon, etc,] y otros muchos trastornos que
no están ligados á alguna a-lteración material
apreciable del sistema nervioso central, han
sido sinó completamente curados cuando
menos aliviados de .una manera notable:
los dolores que son espedalmente curados
por este medio cuando existen, pueden ser
S\lprimidos pl)r la sugestión á tal grado, .

[CO)!UMICADk]

Habiendo sido llamado para emple:ir los
recursos de la medicina en favor de C.
Paz me informó: que es natural de la Villa
de Garza García, de. 27 años de edad, viudo, comerciante, de buena salud habitual,
con excepción de algunas afecciones venéreas que había padecido; y que á juzg.ar
por la marcha, carácter y terminación df!
ellas no eran de naturaleza sifilítica: que,
hacía cuatro mese&lt;;, á consecuencia ele la
insolación, había rnfrido un ataque, el cu~l
consistió en conyulsiones de la mitad lateral izquierda del cuerpo; sin pérdida del
conocimiento: que había lfamado en su auxilio á un médico, quien le prescribió una
poción, tomada la cual sintió- mucho alivio,
pero que le quedaron, unos temblores, espas•
mos 111usculares para cuyo remedio emp16
vanamente todo lo que la ciencia de ,,lgunos médicos y h::ista el empirismo le habían aconsejado. Pociones bromuradas,
arsenicales, hidroterapia, electricicidad . ...
todo fué empleado sin éxito bien maniflesto; sólo un recurso produjo el resultado deseado: este fué, la hipnosis; aJinqúe, según
el dicho del paciente había sido en su niñez
somnámbulo natural, en las primeras sesiones no pude hacerle dormir artificialmente, y sólame nte lo conseguí á la novena sP., rón. Entre otras cosas le sugerí que

�__

24

__,;;.._

--.,--

El Escnln1· J\tl érlie0.

no volvería á tener temblores, que Rus presentimientos siniestros, su::; te,ilores ex;i jerados, su irritabilidad nerviosa, su costumbre de fumar desaparecerían.
C1,1ando .Je desperte le insté á que me dijera · cómo seguía--aliviado, me contestó,
lo que ahora siento es dolor en la cabezaeste dolor lo acusan todos los indiviciuos
que he visto hipnotizar; no lo experirnen~an cuando se les previene, durante el sueño hipnótico, que despertarán sin malestar
alguno: mi enfermo no lo volvió á sufrir.
Repitiendo las ses.iones de hipnalismo, cada tercer noche, las contracciones fibrilares
&lt;le_los 'músculos desaparecieron por completo; el sueño natural, que antes del tratamiento era, cada r'atu, interrumpido por
sobresaltos, después fué apasible:y reparador, el humo del tabaco le molestaba y dcj-ó de fumar.
Tales resultados de un medio terapéutico de tan módica~onsecución como fácil
aplicación, animan á proseguir SI..! estudio.
¡Ojalá! no sean infructuosos aquí, los esfuerzos ~e los que intentan generalizar este recurso médico.

El Escolar Médioo.

Febrero en que fué por primera vez hipno•
tizádo tuvo nueve ataques y se _observó en
ellos: I. 0 Un grito -inicial seguido de otros más ó menos discordant½s que trata
de darles' cierto aire musical, ó de palabras
incoherentes que pronuncia en casi toda ti·
duración del ataque. 2. Convulsiones du-·
rante las cuales se lleva las manos á lagar-·
g:rnta como para extraer algún cuerpo qut•
le ahoga (bola histérica) ó bien se golpea,
y se muerde la lengua lo cual determina en
la boca la :iparición &lt;le una espuma sanguinqlenta. 3. 0 Períodos ele somnambulismo
variabl~s en el momento de su ap:irición y
t~n los que tiene diver-,as ilusione:- y alucinaciones del oído y de la vista. 4. 0 Después del ataque: fatiga musculanonsiderable, sueño cas_i invencible, cefalalgia intt'.11·
sa y rec:1ado de algq ele lo que ha pas l l,)
durante el acc~so.
El 17 de Febret o en ia noche, despué-;
de haber sufrido tre~ ataques, durante el
día, y antes' que tuviera el cuarto que t:--p,·.raba de un tn'.)mcnto á otro, fué c;in difieultad hipnotizado, la prirÍ1era vez, por el .proC('.d.itniento clásico &lt;le la fijáción de h mirada :;obre los ojos cid observador. Pa:-.J·
do
al estado de somnambulismo si~ le sucri.I l.
""
ri_ó la idea de que esa noche la pasaría muy
bien, lo cu:il se verificó. Al dí.1 siguiente;
S .... ~e L .... , natural Je Cadereita segun rl;1 hipnotización por· haber s,enti&lt;lo
Jimencz, soltero d~ 23 años de edad y de _l os síntomas precursores del ataque: ia misoficio platero, entró a1 Hospital Civil de nb suge-;tión del día anterior: idéntico re·
esta ciudad, donde actualmente ocup~l el sultado. Desde esta fecha hasta el 18 de
n 5 de la sala, de S. Juan de Dios, el 4 Abril en que dejó de ser, hipnotizado . fué
de Diciembre de r 88"7, á curar:-;e· de ca- dormido trt:s veces solamente y ha t~nrdo
quexia palustre.
desde esa mism,1 fecha hasta el momento
Grdcias· á · un tratamiento racional esta en que escribo las presente~ líneae [3 de
enfermedad desapareció eh muy poco tiem- Junio J únicamente cuatro ataques de 20 á
po:_el bazo que llegaba á la fosa iliaca iz- 40 minutos de duración y constituidos por
quierda por su extr~midad inferior y toca- un solo 'acceso en _lugar de dos ó. más qtÍc
ba_la línea media con su borde anterior, tenía en cada ataque antes de ser ·hipnotidisminuyó rápidamente de volumen hasta zado: han disminuido, pues, de una mane·
quedar reducido á cerca del doble de su ra notable en cuanto a su duración é inten;volumen normal.
sidad.
Cinco años hace que padeció el primer ac -.
En la primera y segunda sesiones de hipe-eso de'intermitente y á los p_ows meses, á ·notización se obtuvieron los tres estados
consecuencia de la muerte de su madre sufrió que M. Charcot admite en el sueño provo•
el primer ataque de histero-epilepsia. Des· cado con los fenómenos qne le son protendie~te de padres ne~virisos ha sidn él pios; probablemente porque algunos días
mismo, antes de declararse la presente neu- antes de ser hipnotizado leyó la descrip·
rosis, somnámbulo natural,
ción de los estados mencionados en una o. Los ataqu.es que ·generalmente se repe- bra de ,hipnotizmo que llegó á sus manos
tían, al mes, cuatro 6 cinco veces, han sidn (Cullerre), pues habiéndole ·hecho la sugescomo se verá - más. adelante, modificados tión de que al tiempo &lt;le ser hipnotizado
por sugestión: eran precedid.os de convul- no rP.cordaría nada de lo que había leído
siones en el miembro su?nior derecho y te- en dicha obra no nos (ué posible provocar
nían un·a duración de más- de dos horas: much(1)s de los fenómenos. por los medios
Desde el_día de ._su entrada hasta el 1¡ ·de- usados por Charcot y que. suscintamente

°

°

he1;1os descrito en el número anterior: neces1t~~ase hacerle antes Ja sugestión de su
aparic1ón.
1I l.

25

LOS MEDICAMENTOS

No pretendemos, ni siquiera al escribir
estas
lineas, pormenorizar farmacológicasolt~r?, nacido en Zacatecas, constitución
débil: _ocupa la cama n 10 de la Sala 2 PJ rent_e alguna _droga medicinal en particu .
,ar, srno que s1mplemente nos concretamos
de Cnsto.
ª
hablar-' Y muy
en breve, del expen d'10
.
Ningu~o de lo~ miembros de su familia
que
de
este
importante
artículo se hace con·
ha pad:c1do accidentes nerviosos.
En
cuanto a sus antecedentes personales si ta~ta frecuen:ia, como tan poco discerni-exceptua?1os la sífilis, de cuyos accide~tes m1ento, por d1fe_r~n~es almacenistas; y esto
secundario&lt;. se está actualmente curando y no solo, con pequ1_c10 de los intereses genes1 que también en detrimento de 1
que hace cuatro años cr-ntrajo siendo sol- rales.
salud y de la higiene.
ª
dado; no encontramos que hay.-l padecido
Tiempo hace ya; así cause oena decirlo
otra enfermedad que las viruelas á la edad
que
,en nuestra Ciudad se están co'metien:
de 10_ ó I z años: es afecto á las bebidas aldo,
a
la _sombra, abusos, de muy alta trascohólicas.
Fué dormido la primera vez el 27 de cendencia, Y que dicen relacién al despaFebrero ~~1 presente. año: por sugestión ~ho ~n tendajos,_ tiendas de ropa, etc., de·
desap~rec10 completamente el dolor de una rnfit1~dad de medicamentos, que si bien unos
son pelio-rosos
por SU
, .
b
º'.qu1tis doble que le impedía andar. Ocho de1nrnguna manern
'.,l1as después fu~ de_ nuevo hipnotizado con v~ gar conoc1m1ento, otros en cambio de.J fin de corregir el rnsomnio producido por bieran usarse con muchas precaucione¡
los ,dolores oste¿c~pos y que snfría desde aun r,or person_as competente; en Farma~
hacia un mes: no 111s1stim'.)s en el cumplimien- colog1a, y de nrngún modo empíricamente
to ~e la idea ~ugerida pnr tratarse de tales como lo hacen los que tales meilicamento~
accidentes, as1 es que á la sexta noche co- entre$dn, no ya á la clase menesterosa con:erc1al111en_te pretestando, el excesivo 'premenzaron de nuevo á ser sentidos.
c!o
d; la misma substancia en las boticas
C.&gt;11_1? en el ~istero epiléptico de la obsrno
ª. una categoría. más elevada aun d~
servac~on ~1:tenor muchos de los fenómen0s . ~11pnot1cos no se obtienen sin la su- la sociedad; d~s~recian~o así los vcndedore~, c_o1~ atrev1~11~11to rnaudito, los sanos
gest1on.
pnnc1p10s
de h1g1ene y de humanidad.
En la primera sesión después de cercioSin duda que esto dependerá en gran
rarse ele que _realm~nte estaba dormido,
parte
de l.:i poca educación médica de nuesbusc_amos los signos del primer estado [letr~
gente
pobre; pero aun siendo así, en un
targiaj Y nos encontramos con los·&lt;ld sepa1s
regular.mente
culto, como es el nuesgundo (catalepsia) á pesar de ten&lt;::r los Otrv, la autoridad debiera de vigilar constanJOS c_errado~: el cataléptico, como se sabe,
los tiene abiertos: por la presión del vérti- temente este ramo, que tan saludables ece ~asó al tercer estado [somnambulismo 1 fecto_s _Produce en expertas manos como
En este individuo no se observaron al~ pern1;1~sos_ ~n los que miran únicamente el
g:unos de los Cé!_racteres de la letargía por- inter~~ 111d1v1dual, evitando así una es eq_ue cuand~ asistió á la primera de las se- culac1on mezquina 'con la candidez de nu~ssiones de hipnotizaci?n [la única en que es- tras gente&lt;;. Y_ n_o se diga que hablamos
presente] practicadas en el joven de por meras su pos1c1~nes: nos consta infinidad
a observación anterior, este habí.-i ya pa- de veces
• , haber tenido
. conocimiento·, 6 \ ,·IS·
to qu1za, q~e en vanos almacenes se clessado al estado de catalepsia.
al comprador morfina
_
. ,De lo anterior deducimos, que Ja suo-&lt;'s- p~ch_a también, 'd
, es
t
ncnrna,
cantan
a;;,
quinina
etc
esta
t1on det~rmin~ la mayor parte de los f;n·ó.
.
,
•,
, por
menos_ h1pnót1co·s [solo l'n número de ob- b1en conocida d.: todos (?), aquellas Rara
fervac1on es competente podrá revelar cua- r~venderse por ignorantes corredores~ ó
les sean ellos] y que para saber cuales son bien para envenenar algún animalillo q ne
d~ q_ue ?~pende~ exdusiv~mente del csta- merodea en las noches la casa del vecino ó
htpn~t1co, sena necesario operar cuida- por es~a ó por aquellas, lo cierto es que tafº5ª';1ente en s.ujetos que no tuvieran ni les delicadas substancias se entregan neciamente al_público, y por una eventualidad
ª mas remota idea del magnetismo.
muy posible, afortunadaniente rara hasta
J M.Pl GUERRA.
hoy, sucede algún contratiempo; y bueno

A· · · · G~rcía, veintiocho años de edad,

°

:uvo

�26

El Escolar Médico.

El Escolar Médico.

fuera que se elucidara la verdad, sino que ridad .que corresponda par,1 poner un dial médico ó la ciencia les tucan los resulta- que á esa deplorable, arrai~da costumbre
dos, quedando por el suelo el decoro del que se tiene entre nosotros; de pluralizar
boticas sin derecho, tanto por que- así se
arte de,curar.
Ya el Superior Consejo de Salubridad evit;i.rían, en lo sucesivo, los efectos perniciopública del Estado, en sesión ordinaria de sos del empirismo y la ign@rancia, como
fecha 19 de Julio del año próximo pasad:J, también porque así la ley-humahidad lo
tomu'nicaba á la Secretaría de Gobierno
:'.l Axu EL J. LozAXO.
un _acuerdo ''en vista de las frecuentes q m'·
jas que se daban de los abusos cometidos
en las boticas," decretando que para el
BREVES CONSIDERACIONES
buen servicio de las mismas se obsP.rvaran
l::is pf'evenciones siguientes:
"1. 0
Obtener el permiso respectivo paL:i. foerza vital, dirigiendo sin cesar los
ra abrir una botica al servicio del público,
según lo determina la fracción . ........ . principios heterogéneos en el movimiento
complexr, de la or~anización. locálizando
''2 o . , . . . . . .
. .............. .
"3 o Cuando un boticario despache una armónicamente lt)" sólidos y los líquidos
receta le pondrá con númérn bien claro su para el cumplimiento &lt;le las operaciones
valor, el sello de la botica ó la firma del elementale~, tiene por objeto último conresponsable y así la dev0lverá al compra- serv~r la existencia individual, con sus múldor, dejando nota de ello en el libro res - tiples atributos que perfecciona en ~Jrogre·
sivo desarrollo y que aparecen más necesapectívo.
''4. O No venderá subst_ancia alguna \"C· rios é indisolubles á medida que se ;¡v,rn·
nenosa sin receta de médico aprobado, y si za en la inmensa escala de los séres.
En d organismo humano, donde la vida
la cantidad recetada le pareciere excesiva
se
m:rnif-iésta en toJa su plenitud y apogeo
lo advertirá al médico. : ........ .. . .... .
"S· o
. . . . ......... . es t1mbién donde se operan los ftnómeno&lt;;
"6. o . . . . . . . . . . . . . . . . ........... . más ob.:;curns y complicados que emanan
''7. 0 Si nJ cumplen los boticarios con &lt;lel código biológico, donde todas las foncio·
est.as prevenciones el alcalde r: 0 pl •drá n~s se enlazan y coordinan de un modo
imponerles una multa .... y el inte1 esad0 má-; íntimo y recíproco, ocultando sc-cretaexigir la responsabilidad por daños y per- mente á nuestras investigaciones sns causas naturales, pero, que no se sustraen del
juicios aote los tribunales."
Por las anteriores prevenciones, textual- todo al análisis preparatorio, por cuyo memente tomadas, vemos cuán grande es la dio apreciamos las circunstancias que les'
responsabilidad que tiene el boticario. ¿Se son favorables y las especiales condicione:;
cumple con ellas? Lo ignoramos Pero que exige su ejercicio normal. Las acciose nos ocurre preguntar: ¿cuál es la utilidad nes particulares y exclusiva.s de los órgade este reglamento si por todas partes nos diferentes por su conformación y su
se encuentran bt&gt;ticas suplementarias, en uso propenden simultáneamente á establelas que el despachador acaso es un joven cer en su totalidad y en su contínua sucelugareño que mal sabe leer? ¿Se evitarían sión la mutua dependencia que hay entre
funestas consecuencias exigiendo á los bo- el dinamismo orgánico y la vida animal; cuticarios el estricto cumplimiento de estas yas distintas manifestaciones funcionales
prevenciones, cuando en el tendajo dél ve- son el resultado de la contractibilidad y la
cino se venden sin embozo, gran número sensibilidad. La actividad del cuerpo del
de medicinas; y esto sin sujetarse á leyes hombre expresándose por sensaciones y
ni á reglamentos: . ... ó por ventura, cum• movimientos depende de estas facultade5
plen siquiera con alguno &lt;le los artículos generales como inmediata consecuencia,
tanto en el sistema de la vida de relación
citados?
como
en el de la vida orgánica. En este
No queremos descorrer este velo, pues
segundo
sistema es donde tienen lugar con
á otro toca hacerlo. Pern en vista únicamas
frecuencia
ciertos fenómenos fisiológimente de los perjuicios que, sin duda algucos
llamados
acto_s reflejos, los cuales·
na, pueden redundar a1 pueblo, no terminaremos este articulo, antes de manifestar lo consisten en el movimiento excepcional del
conveniente que sería que el Superior Con- sistema nervioso que trasforma las impre•
sejo de Salubridad publica, se fijara en es- siones incoo cientes 6- n~ sentidas en incita•
te punto haci~ndo una excitativa á la auto- ciones motrices. Si se considera la natu·

Sobre los Actos Reflejos.

27

~aleza_de los nervios y de las ntras partes que
Bicloruro de mercurio . .. 100 grm
mterv1enen_ en la producción de dichos acClorato de sosa. . . . .. . . . . 50
·
tos, ~e concibe perfectamente como un acto
Acido acético diluido
"
refleJo de _la ::fera vegetativa se verifica
[ 20' 4 p. 100] ....... so ,,
co~ la exc1t~ct0n de un nervio de la vida
Agua .................. 800
an~mal, Y. r~ciprocamente como en la esfera , se conserva muchos meses sin alteración
"
anu:1al 0 n&amp;:rn~ un movimiento un nervio ele ª la luz com() en la obscuridad. (Sem. med)
la v1c;la organica.
Lmúnento antú1eurd{0tco.
Si,: de_t:nerme á examinar los fenóme
nos s1mpat1cos originados µorlas emocioAlcohol alcanforado ...... 90 grm
nes del ~!m~, tra!aré_ de los que deben su
Eter sulfúrico .......... 30 __ ·
producc1~n. a exc1tac1011es orgánicas.
Láudano de Rousseau .. . . 6 _
La a~t1v1dad refleja reside en el eje cereCloroformo . . . . . . . . : . 20 _
esp'.~al, Y b~s.ta para manifestarse que
Se. embeb~ un pedazo de franela de esta
10s ner_v10~ ,i en~1tn·os y motores estén en solución; se le extiende sobre la región docomun1c~c1on directamente con una de sus
lorosa y se cubre con una hoja de tafetán
P?rte~, o de un modo indirecto por me- gomado. (Unión med.)
·
d!o de los gánglios, pequeños centros nerv_rosos cap;1c.:~s de r~flejar sobre las superfiTratami'ento de las vc1 nwas
.:,
cies ~ontracttles baJo forma de excitaciones
[HermanJ
rnntnces las impresiones que reciben. Así
Rpc. Sublin_1?du corrosivo ... 1 grm.
es como. no puede localizarse la activiColod1on elástico ..... 10 _
Jad reflep, á la manera del 111ovimienm. 's. a.
to, voluntario y la sensibilidad con(ienU ntaJ, _prudentemente, las verrugas con
tc e_n un punto particular del si,tema
esta
soluc1ón, una vez al día.
nernos?. S_ú asiento orgánico está en la
susta~c1a gns, es en su intimidad dónde Tratam/eutodc los sudores profusos de lospiés
cambian de, direcc.ión las corrientes centrí[M: le Dr. Lcgous.l [d' Aibert]
petas, estando e,, necesaria connexión los
t~bos y las células nerviosas; condición inDur~•1!&lt;&gt; dos días, pediluvios fríos con
d1spens~.ble para la reacción que preside un coc1m1e?to de hojas de nogal. Desde
el ter_cer d1a en adelante se deben untar
como cent~o receptor. Examinémos aún
cuando un agente se pone en contacto c~~ !~is r~1es, mañana y tarde, con la mixt1.1ra
.
el e~t:emo ex,:itable de un filete ner\'ioso s1gu1ente:
Glicerina
pura
sens1t1vo, el movimi&lt;:nto vibratorio de sus
· · · · • . . . . . . 10 grm .
Perclo_ruro de hierro liqd .... 30 __
moléculas, peculiar á su conductibilidad
Esencia de bergam_ota..... _20 gotas
llev_ando ~ las ce_ldillas grises del ap2rat¿
( Gazette med1cale de p;car&lt;lie.)
espinal la 1mpres1ón no percibida, las excita
proporc10nalmente .á la intensidad y á la
Tratamiellto de la Tisis
;-xtensi_ón de ia fuerza que lu provocara; la
(Dr.
J. Ro11quette) ( de Bone.)
1mpuls1ón automática continúa en seguida
s~1 tr;:iyecto con dirección centrífuga por las
S: !l~ga frecuentemente á detener la desfibras ~e la sustancia propia de la médula
n_utr_1c1on en los tísicos, por el tratamiento
dete
· · del movimiento' s1gu1ente: I. o Revulsión enéro-ica
. rmrnan do la ·inc1tac16n
•
•
h
por
el _roder éx~ito-motriz que caracteriza á las cautenzac1onP.s punteadas, practicadas una
ra1ccs_ anteriores, por cuyo intermedio se .ó dos veces p0r semana, según la aravedad
trasmite á los nervios que penetran en el d~I mal; 2. 0 Régimen alimenticio tan tóseno de lo-· órganos.
(Continuará.)
nico_ comos~~ pos_iblc; 3. o Tom(lr en las
com1~as r, 2 o 3 p:ldor:1s, compuestas de lo
r¡ue sigue:
Crosotc de i1aya . . . . . . 5 centíg.
Yoclo~ornE:&gt;. . . . . .. . . . . 5 _
Arseniato
de sosa .. ... Yz milícr.
StJlucúJu antúéptica. [Gazct. des hop.J
C:loruro de calcio. . . . . 5 centíg.
L~ solución, cuya fórmula damos e 11
Estracto de opio . . . . e; milíg-'
1' .
..,
'.
seguida, debe emplearse diluyéndola con
erpina . . . . . . . . . . . . . 5 centíg.
IOO á 200 ~eces su ~olumen de agua, paAcetato neutro de cobre 5 milícr...
ra las curaciones, loc10nes y la antiscpticiGlicerina ingl_esa ..... Q. S. ~·
dez de los instrumentos:
(Thérapeuttque contemporaine.)

!)ro

FORMULARIO.

��~8~_ _ _ _ ___:.,_..::F:...:011:::.eti=·n~·___...;______________~ - -

7

mente las pasiones a~egres y las facultades
superiores del espíritu, al pa~o que su a~sencia prod1;ce el ef~cto co~trar10; la obsci1~1d~d és el mas prop10_ medio para_ el desar10llo de pasiones deprimentes y tr~stes. ,
.Algo de todo esto que 11.e_vo d1cho_-fue conocido de lo~ antiguos en qmenes ~a mst:: 0 cción no estaba "tan atr~sad~ coro? pudiera
suponerse. Lo que sabia hie_n H1po~rates,
d.ice un hombre célebre, era la mflnenc1~,que
tienen los agentes exteriores en las func1ónes
ael cnerpoi·lo que ignoraba era la estructura
ele egte," y penoso es confesarlo. poco han añadido Jos modernos á l? _que se sa?,ía e_n
tiempo del padre de la rnedicma en_lo le l_at1vo á la itrfluenci-a de los.agentesñs1cos soh1:e
los ór(7anos. Por fort_u na no podemos decir
lo mi;'mo en lo que respect!1, a la estructm:a
y funciones de la orga11izac10n, en. el estn9w
de la que se ha puesto sumo cmdado danc1ole la importancia que merece.
El estudio de los f~nóme1;0s dfll cuerpo es
útil en eí mismo, nadie lo mega, pero no ~eguemos la inflnencia de los ~gente~ exter10res relativamente á las mamfestac10ne:3 moriles c1el individno; no negnerno::i que pos~en
fnerzn. insólita y q uc imprimen á la.?r~arnza:
ri{,n un sello especial se~ún sa raracter. ~1
es verdad que son maten?,lesx tosr.os los _c~-tudos ngentes es cierto ,ta~b10n que modlf~c·an los elementos anat_om1cos, la.fuerza _'1!l·
tol Y el alma donde t1e~1,e nn t'.co toun. i~m~sión &lt;lel cnerpo. Vah~n&lt;lonos dt:J ll11 d.
?uil común podríamos decu que s?n los ~l~mentos anatómicos cuerdas q.ne v_1bran baJo
la infl uenria de1 mismo _su blmrn m~trum:n·
tista: medio exterior; pas10nes y caracter so!1
el resultado. Ohseevemos de p_aso como e?t:rndo nnidos uno y otro es!udw por me~10
del conocimieuto de las fnnc10nes _del cne1 po .
6P consecrnirá apreciar con exa?tltu?, no alc·:wzadarhasta hoy, 1~ acciór1, nnsteriosa q_ue
los climas ejercen en el desarrollo de pas10JH'$: Pn la e"pecie humana.

Los nJimentos,.reparadores de ]as_pérdiclas
qne sufre continuamente el orga:11~mo, q u1
sin-en para la. conservación y c;ec1m1en~o de

individuo dan nacimiento, segun su cahd~d,
á pasio~es di~ersas, ó cu;urdo·menos modrfi-

&lt;'a.n ·su rntens1dad.
. .. d a.·
Sabíos legisladores, en la ant1~1.1~da ' ieron pruebas de conocc_r con .P~~c1s10n el efecto ue el género de alimenta~1qn produc_e ~n
la ~tensidad y clase de p:1s10nes; la fis1?}0gía en la actualidad, ha ratificado lo que mstintivamente aquellos ilustres h~m?~es suieron v lo que el deseo de la practica ~e _l,a
~~r.al y·de las·buenas costumbres les s,u~u-10.
Así: todo el mundó sabe hoy q;ie el reg men
ani~al vigoriza los órganos dandoles ~n general fuel'Zá é in_te1~sidad á cie!tas p_a~1ones'.
' á las veces despierta. aquellas _que directa
~~ente dependen . ~e. la exagerac10n de alg_n:
nas fnnciones orgamcas: Yque, por el contra

rio,, el po·ramente v~~etal suayiza las pasio
nes animales y dulcifica el cara,cter.
En suma, lo que el ht~mbre ve y_ lo que oye,.
lo que siente y lo q_ue p_ien_sa, el aire que respira y el alimAnto que ingiere, el mund~ externo y el mundo interno po\den ser y a cada momPnto son {':tusa de pas1011es.
Ya examinadas si bie11 someramente las
mas notables cne;tionts relativas al :stado
moral humano, nos parece que y3: es tiempo
de decir en que consisten las pasiones, cual
es su naturaleza, cual su génesis.
En esta como en otras muchas materias se
han emitido opiniones é invenrado te~rias é
hipótesis va~ia&lt;las; y e·u ~an grand~ nu!ner~,
que-al exammt'lrlas se siente confundida 1.t
inteligencia y ~eme con ni.z~n no -~ncontrur la
verdad ea medio de t~nta confos10~. .,
Que la pasión deriva de la. orgamzn;c10n E&gt;s
inneo-able, pero, ¿depende de la matena solamente como lo quie1e Cdchttán?
En esta opinión se cc,nfuuden mani1iestame·nte las funciones dt! necesidad con las fa.
cultades intelectuales y momles que en sus
rariados aspectos dan nacimi~~to ~ tofl:1,5 las
:pasiones: s;~ ~onfunden la art1,v1~aél del c~Prpo y la act1v1dad del a!ma1 la un,c:i _que e.1 el
hombre tlt:•ne aquel carac~er de hberta.~.Y
que sti nota hasta en las pasiones_ mas hmml&lt;le:-i de impulsión lib1 P, q u~ c~nst1!u1e el eleménto principal ele est,as s1 no el umco.
Ahora, si tal puede aseg?rnr_se _de las p:t·
sione~ que de1fran&lt;leact-0~ mstmtivos, de las
nenesiJad~s pnrament~ anu~ales, co°: cua□ t:
mayor razon ~o poclra ~ecu:se lo mismo, de
aquellas que tienen un obJeto mas elevado Y
nol)le como el sentimifmto del deber, de la
jll3ticin, otc:.
•
· En b a~álisis de las facultades del e3pín
tn encontrarnos el sentimiento como u~a de
$ lB mallií'estaciones deterruinadas,. como u~a
fa,z de su actividad; esta contemd8: en _sn
esencia: es lá razón de todas las mo_dlficacwnes del alma en prasencia de los obJet~s ~ensibles ó no sensibles: hay goce¡; y sufr1mum
tos que derivan de lo bue.no, de lo ;erdadero
r de lo jnsto como los hay que denn~n ~e la
)sens1.b.11·.1dad . (rl'iberO'hien)
El sentinuento
n
· .
f
lo!,I
con la voluntad y el pensamiento orma11 •
tres poderes simples y fundamentales del alma Debemos convenir con Richerand en
u~ los óro-anos son naaa más el asiento de
necesid:d que decide el apetit&lt;?, elemeito
O'enésico de la pasión _que n~,es smo una.~~
del esphitn, una, mamfestac10n de su actm
dad.
.,
Este modo de comprender la p~s1_on es s~n:
cillo y de acuerdo _con lo~-~as tnviales J??1j
0
ci ios de psico-fl::nca. D1J1mos mas aba:J 0 n
q[e debía pensarse de aquellos que coloca
las pasio~es en los órganos, lo,s cuales ~~n· 1
da más que el punto inicial de la_ ~as10~, ad
aquellos que confunden la. condic1onalld
con la causalidad.
. .
ue
Para 'formarse juicio de las opu:i1ones q
desdo antiguos tiempos, han remado en

fu

1·
la

AtlO

l.

To1110

I.

Num. 5.

El E8eolar Médico.
PERIÓDICd DEDICADO ESPECIALMENTE Á LAS CIENCIAS MÉDICAS.

BEl&gt;AOTADO POR LOS ESTUDIANTES DE LA ESCUELA DE MEDICINA DE MONTEREY
.

' -

¡

I

- - -· .
Secretario
/
Redactor en Jefe
AdministradM\1-\ N U EL J. LOZA~O. ~A~FR~EOO TIJERINA. JESUS 1\1.A GUERRA.

COLA.DORADORES.

colar Médico" nombrándonos sus colaboradores. Así, á una con la estudiosa juventud de la Escuela de Medicina, comenl\octor Antonio G~rcia Garz,, 1Do~or Juan &lt;le Dios Trevii\o
·
Atanasia C3rril!o
..
José M. " L ozano
zaremos á dará la Ciencia el culto en acción
:\lfonso Martinez
.,
José Martinez Ancrra
qué ella nos exige para poder llegar á ma~.
Domingo )1. Echartea 1 .,
J ulián D/az
,.
Evaristo Sep1ílveda
1 .,
Lorenzo Sepúlveda
nejar el cetro de ese imperio, que solo por
..
Eusebio Rodrigue1.
..
Manuel Rocha
ella tiene el hombre sobre Ja naturaleza.
Eulogio Malt.lonado
,.
Pedro Aguirre
Frnncisco Garza Cantú 1 ,.
Rafael G:trzl Canlú.
Vamos á ocuparnos del singularís¡'mo fe.
Farmacéutjc,J Antonio Ancira'.
oómeno de la vida; del fenómeno que está
en todas partes, pur esencia, presencia y
potencia; que pasa de la luz á las sombras,
L a V-ida
y de las sombras á la luz, según que las
necesite para sus manife~taciones; que siEX SUS CONCEPCIONES FISICAS.
guiéndola con la pesquisidora mirada del
observador la vemos que pesa en su atóEsc!·ibi:nos pa;a un ptíblicú á qui~n ama- mico polo de granito y que en su psíqui11111s, p1ra un público á quien pertenecemns, co polo de la celdilla cerebral miramosla
Escribimos como jóvenes para la juventud burlar, así sea en apariencia, todos los
y e,pt&gt;cialmente para aquella juventud que principios, las leyes t0das, del mundo físico.químico de la naturaleza.
inir.iada se encuentra en los misterios de
Aclaremos nuestras tendencias para evila vida, b11scando eíl sus leyes los secretqs
tar
In confusión en nuestras ideas. No
po&lt;le;,•s. las irresi-;tibles marivillosas ::i.rmas
de ia Ciencia \ifédica: la diagnosis y la te- nos colocamos frente á la vida como el arraoéutica. Con tales ar:nas día á día ella tista que mira sintiendo la belleza univervé de~c,)rrerse el velo, cada vez más allá. sa!; que mira en el cielo una bóveda azul,
&lt;l~ la cornplexida,I vital, normal ó patoló- en las estrellas, los soles engarzados en egica. mir:rn&lt;lo del ,tnte de sí, á su vanguar- Ha; qu~ mira el horizonte formado de pos
dia, l,1s nueva-; filosó'fi cas ideas del progre- arco-iris, cuyos extremos se tocan y se ~onso científico rnn&lt;lcrno. No pedimns escn- funden; y, que lle\7::itlo por los trasportes
sa alguna de 1111é-;tras pretensiones, porque de su volcánica imaginación, ya con las forn_o tenemns ningunas, escribimos, digamoslo mas de la poesía, de la pintura, ó de la mú
s1_n rodeos, pnra aprénder á escribir; comu- sica, mira y admira la vida al esplender de
n1cJmos 10 que pensamos, no á nuestros sus dorados sueños, con el mágico óptico
di,;cíplllos, pues no somos ·maestros, sino á juego del claro oscuro de sus pinceles, 6
nuestros compañero..; en ideas qu6 animo- con las divinas melodías que oy~ra dessos luchan por hacer efectivo entre n·oso• prenderse de nn órgano en el retiro de un
tros el adelanto inté!ect11al cien'tífico. Tal ora orio religioso. Tampoco nos colopropósito fué para nos@tros elocuentísimo, camos frente á la vida busc.ando comprenderla en el mundo afectivo de la fé metafíYel programa que á nuestras manos llega
sica
que la mira originaria de un soplo creara tn estremo grado seductor. Sirva esto codor. alma y vida del barro ó litro de la
m~ de una ligera introducción á nuestros tralia{os, así sean insignificantes y de ningún tierra en que se anida; responsable, supremo jefe en él de todas sus acciones; sujeta,
V~ or pa:-a el periodismo médico. Con eno
á las leyes físico-químicas dé la materia,
llos, si no por nuestros méritos, al menos
Sino á un.a omnipotente voluntad que de
por nuestra voluntad, corresponderemos,
la nada hiciera su rgir los orbes y los seres,
en alguna manera la honrosa distinción hecha en nosot~oc;, por la redacción d_el "Es- estableciendo un orden del caótico desorden que lo preexistía. Estas concepcionP-:

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                  <text>El escolar médico : periódico dedicado especialmente a las ciencias médicas (Facsimilar)</text>
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                  <text>EL Escolar Médico, periódico dedicado especialmente a las ciencias médicas. Redactado por los estudiantes de la Escuela de Medicina de Monterrey, en 1888. Esta Edición Facsimilar fue realizada con motivo de los festejos del XXX Aniversario de la Promulgación del Decreto que constituye el Hospital Universitario José Eleuterio González.</text>
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                <text>El Escolar Médico, Ed. Facsimilar, 1982, Año 1, Tomo 1, No 4, Junio 15</text>
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                <text>EL Escolar Médico, periódico dedicado especialmente a las ciencias médicas. Redactado por los estudiantes de la Escuela de Medicina de Monterrey, en 1888. Esta Edición Facsimilar fue realizada con motivo de los festejos del XXX Aniversario de la Promulgación del Decreto que constituye el Hospital Universitario José Eleuterio González.</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Medicina, Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria</text>
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                <text>Gutiérrez Zambrano, José Mario, Director Fac. de Medicina</text>
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                <text>Tamez Solis, Porfirio, Director CABU</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>~8~_ _ _ _ ___:.,_..::F:...:011:::.eti=·n~·___...;______________~ - -

7

mente las pasiones a~egres y las facultades
superiores del espíritu, al pa~o que su a~sencia prod1;ce el ef~cto co~trar10; la obsci1~1d~d és el mas prop10_ medio para_ el desar10llo de pasiones deprimentes y tr~stes. ,
.Algo de todo esto que 11.e_vo d1cho_-fue conocido de lo~ antiguos en qmenes ~a mst:: 0 cción no estaba "tan atr~sad~ coro? pudiera
suponerse. Lo que sabia hie_n H1po~rates,
d.ice un hombre célebre, era la mflnenc1~,que
tienen los agentes exteriores en las func1ónes
ael cnerpoi·lo que ignoraba era la estructura
ele egte," y penoso es confesarlo. poco han añadido Jos modernos á l? _que se sa?,ía e_n
tiempo del padre de la rnedicma en_lo le l_at1vo á la itrfluenci-a de los.agentesñs1cos soh1:e
los ór(7anos. Por fort_u na no podemos decir
lo mi;'mo en lo que respect!1, a la estructm:a
y funciones de la orga11izac10n, en. el estn9w
de la que se ha puesto sumo cmdado danc1ole la importancia que merece.
El estudio de los f~nóme1;0s dfll cuerpo es
útil en eí mismo, nadie lo mega, pero no ~eguemos la inflnencia de los ~gente~ exter10res relativamente á las mamfestac10ne:3 moriles c1el individno; no negnerno::i que pos~en
fnerzn. insólita y q uc imprimen á la.?r~arnza:
ri{,n un sello especial se~ún sa raracter. ~1
es verdad que son maten?,lesx tosr.os los _c~-tudos ngentes es cierto ,ta~b10n que modlf~c·an los elementos anat_om1cos, la.fuerza _'1!l·
tol Y el alma donde t1e~1,e nn t'.co toun. i~m~sión &lt;lel cnerpo. Vah~n&lt;lonos dt:J ll11 d.
?uil común podríamos decu que s?n los ~l~mentos anatómicos cuerdas q.ne v_1bran baJo
la infl uenria de1 mismo _su blmrn m~trum:n·
tista: medio exterior; pas10nes y caracter so!1
el resultado. Ohseevemos de p_aso como e?t:rndo nnidos uno y otro es!udw por me~10
del conocimieuto de las fnnc10nes _del cne1 po .
6P consecrnirá apreciar con exa?tltu?, no alc·:wzadarhasta hoy, 1~ acciór1, nnsteriosa q_ue
los climas ejercen en el desarrollo de pas10JH'$: Pn la e"pecie humana.

Los nJimentos,.reparadores de ]as_pérdiclas
qne sufre continuamente el orga:11~mo, q u1
sin-en para la. conservación y c;ec1m1en~o de

individuo dan nacimiento, segun su cahd~d,
á pasio~es di~ersas, ó cu;urdo·menos modrfi-

&lt;'a.n ·su rntens1dad.
. .. d a.·
Sabíos legisladores, en la ant1~1.1~da ' ieron pruebas de conocc_r con .P~~c1s10n el efecto ue el género de alimenta~1qn produc_e ~n
la ~tensidad y clase de p:1s10nes; la fis1?}0gía en la actualidad, ha ratificado lo que mstintivamente aquellos ilustres h~m?~es suieron v lo que el deseo de la practica ~e _l,a
~~r.al y·de las·buenas costumbres les s,u~u-10.
Así: todo el mundó sabe hoy q;ie el reg men
ani~al vigoriza los órganos dandoles ~n general fuel'Zá é in_te1~sidad á cie!tas p_a~1ones'.
' á las veces despierta. aquellas _que directa
~~ente dependen . ~e. la exagerac10n de alg_n:
nas fnnciones orgamcas: Yque, por el contra

rio,, el po·ramente v~~etal suayiza las pasio
nes animales y dulcifica el cara,cter.
En suma, lo que el ht~mbre ve y_ lo que oye,.
lo que siente y lo q_ue p_ien_sa, el aire que respira y el alimAnto que ingiere, el mund~ externo y el mundo interno po\den ser y a cada momPnto son {':tusa de pas1011es.
Ya examinadas si bie11 someramente las
mas notables cne;tionts relativas al :stado
moral humano, nos parece que y3: es tiempo
de decir en que consisten las pasiones, cual
es su naturaleza, cual su génesis.
En esta como en otras muchas materias se
han emitido opiniones é invenrado te~rias é
hipótesis va~ia&lt;las; y e·u ~an grand~ nu!ner~,
que-al exammt'lrlas se siente confundida 1.t
inteligencia y ~eme con ni.z~n no -~ncontrur la
verdad ea medio de t~nta confos10~. .,
Que la pasión deriva de la. orgamzn;c10n E&gt;s
inneo-able, pero, ¿depende de la matena solamente como lo quie1e Cdchttán?
En esta opinión se cc,nfuuden mani1iestame·nte las funciones dt! necesidad con las fa.
cultades intelectuales y momles que en sus
rariados aspectos dan nacimi~~to ~ tofl:1,5 las
:pasiones: s;~ ~onfunden la art1,v1~aél del c~Prpo y la act1v1dad del a!ma1 la un,c:i _que e.1 el
hombre tlt:•ne aquel carac~er de hberta.~.Y
que sti nota hasta en las pasiones_ mas hmml&lt;le:-i de impulsión lib1 P, q u~ c~nst1!u1e el eleménto principal ele est,as s1 no el umco.
Ahora, si tal puede aseg?rnr_se _de las p:t·
sione~ que de1fran&lt;leact-0~ mstmtivos, de las
nenesiJad~s pnrament~ anu~ales, co°: cua□ t:
mayor razon ~o poclra ~ecu:se lo mismo, de
aquellas que tienen un obJeto mas elevado Y
nol)le como el sentimifmto del deber, de la
jll3ticin, otc:.
•
· En b a~álisis de las facultades del e3pín
tn encontrarnos el sentimiento como u~a de
$ lB mallií'estaciones deterruinadas,. como u~a
fa,z de su actividad; esta contemd8: en _sn
esencia: es lá razón de todas las mo_dlficacwnes del alma en prasencia de los obJet~s ~ensibles ó no sensibles: hay goce¡; y sufr1mum
tos que derivan de lo bue.no, de lo ;erdadero
r de lo jnsto como los hay que denn~n ~e la
)sens1.b.11·.1dad . (rl'iberO'hien)
El sentinuento
n
· .
f
lo!,I
con la voluntad y el pensamiento orma11 •
tres poderes simples y fundamentales del alma Debemos convenir con Richerand en
u~ los óro-anos son naaa más el asiento de
necesid:d que decide el apetit&lt;?, elemeito
O'enésico de la pasión _que n~,es smo una.~~
del esphitn, una, mamfestac10n de su actm
dad.
.,
Este modo de comprender la p~s1_on es s~n:
cillo y de acuerdo _con lo~-~as tnviales J??1j
0
ci ios de psico-fl::nca. D1J1mos mas aba:J 0 n
q[e debía pensarse de aquellos que coloca
las pasio~es en los órganos, lo,s cuales ~~n· 1
da más que el punto inicial de la_ ~as10~, ad
aquellos que confunden la. condic1onalld
con la causalidad.
. .
ue
Para 'formarse juicio de las opu:i1ones q
desdo antiguos tiempos, han remado en

fu

1·
la

AtlO

l.

To1110

I.

Num. 5.

El E8eolar Médico.
PERIÓDICd DEDICADO ESPECIALMENTE Á LAS CIENCIAS MÉDICAS.

BEl&gt;AOTADO POR LOS ESTUDIANTES DE LA ESCUELA DE MEDICINA DE MONTEREY
.

' -

¡

I

- - -· .
Secretario
/
Redactor en Jefe
AdministradM\1-\ N U EL J. LOZA~O. ~A~FR~EOO TIJERINA. JESUS 1\1.A GUERRA.

COLA.DORADORES.

colar Médico" nombrándonos sus colaboradores. Así, á una con la estudiosa juventud de la Escuela de Medicina, comenl\octor Antonio G~rcia Garz,, 1Do~or Juan &lt;le Dios Trevii\o
·
Atanasia C3rril!o
..
José M. " L ozano
zaremos á dará la Ciencia el culto en acción
:\lfonso Martinez
.,
José Martinez Ancrra
qué ella nos exige para poder llegar á ma~.
Domingo )1. Echartea 1 .,
J ulián D/az
,.
Evaristo Sep1ílveda
1 .,
Lorenzo Sepúlveda
nejar el cetro de ese imperio, que solo por
..
Eusebio Rodrigue1.
..
Manuel Rocha
ella tiene el hombre sobre Ja naturaleza.
Eulogio Malt.lonado
,.
Pedro Aguirre
Frnncisco Garza Cantú 1 ,.
Rafael G:trzl Canlú.
Vamos á ocuparnos del singularís¡'mo fe.
Farmacéutjc,J Antonio Ancira'.
oómeno de la vida; del fenómeno que está
en todas partes, pur esencia, presencia y
potencia; que pasa de la luz á las sombras,
L a V-ida
y de las sombras á la luz, según que las
necesite para sus manife~taciones; que siEX SUS CONCEPCIONES FISICAS.
guiéndola con la pesquisidora mirada del
observador la vemos que pesa en su atóEsc!·ibi:nos pa;a un ptíblicú á qui~n ama- mico polo de granito y que en su psíqui11111s, p1ra un público á quien pertenecemns, co polo de la celdilla cerebral miramosla
Escribimos como jóvenes para la juventud burlar, así sea en apariencia, todos los
y e,pt&gt;cialmente para aquella juventud que principios, las leyes t0das, del mundo físico.químico de la naturaleza.
inir.iada se encuentra en los misterios de
Aclaremos nuestras tendencias para evila vida, b11scando eíl sus leyes los secretqs
tar
In confusión en nuestras ideas. No
po&lt;le;,•s. las irresi-;tibles marivillosas ::i.rmas
de ia Ciencia \ifédica: la diagnosis y la te- nos colocamos frente á la vida como el arraoéutica. Con tales ar:nas día á día ella tista que mira sintiendo la belleza univervé de~c,)rrerse el velo, cada vez más allá. sa!; que mira en el cielo una bóveda azul,
&lt;l~ la cornplexida,I vital, normal ó patoló- en las estrellas, los soles engarzados en egica. mir:rn&lt;lo del ,tnte de sí, á su vanguar- Ha; qu~ mira el horizonte formado de pos
dia, l,1s nueva-; filosó'fi cas ideas del progre- arco-iris, cuyos extremos se tocan y se ~onso científico rnn&lt;lcrno. No pedimns escn- funden; y, que lle\7::itlo por los trasportes
sa alguna de 1111é-;tras pretensiones, porque de su volcánica imaginación, ya con las forn_o tenemns ningunas, escribimos, digamoslo mas de la poesía, de la pintura, ó de la mú
s1_n rodeos, pnra aprénder á escribir; comu- sica, mira y admira la vida al esplender de
n1cJmos 10 que pensamos, no á nuestros sus dorados sueños, con el mágico óptico
di,;cíplllos, pues no somos ·maestros, sino á juego del claro oscuro de sus pinceles, 6
nuestros compañero..; en ideas qu6 animo- con las divinas melodías que oy~ra dessos luchan por hacer efectivo entre n·oso• prenderse de nn órgano en el retiro de un
tros el adelanto inté!ect11al cien'tífico. Tal ora orio religioso. Tampoco nos colopropósito fué para nos@tros elocuentísimo, camos frente á la vida busc.ando comprenderla en el mundo afectivo de la fé metafíYel programa que á nuestras manos llega
sica
que la mira originaria de un soplo creara tn estremo grado seductor. Sirva esto codor. alma y vida del barro ó litro de la
m~ de una ligera introducción á nuestros tralia{os, así sean insignificantes y de ningún tierra en que se anida; responsable, supremo jefe en él de todas sus acciones; sujeta,
V~ or pa:-a el periodismo médico. Con eno
á las leyes físico-químicas dé la materia,
llos, si no por nuestros méritos, al menos
Sino á un.a omnipotente voluntad que de
por nuestra voluntad, corresponderemos,
la nada hiciera su rgir los orbes y los seres,
en alguna manera la honrosa distinción hecha en nosot~oc;, por la redacción d_el "Es- estableciendo un orden del caótico desorden que lo preexistía. Estas concepcionP-:

�29

El Escolar Medico~

El Escolar M~dico.

son de un orden distinto al qu~ en el .pre- y habiendo tan infunda&lt;la tolerancia_ por la
sente guía al ideal médico-científico de la mayor parte de.nuestras gentes del pueblo,
época, y la ciencia exige y demanda que creemos, préjuzgando, á la verdad. que .no
cuando nos ponemos á sú servicio. busque• se halla extirpada por completo esa gaoino.s la verdad, que es su ley, con los rme- grena mercantil, á pesar ,de haber tomado
dios de que ella dispone- para la mvestiga- la autoridad .una parte muy activa _en el
ción de las ·constante~· rel 1ciones que han · asunto_, exigiendo con enérgico rigorismo
existido1 existen y han de existir siempre, la terminación de estos males. Y á fé, t¡11e
eqtre el efecto y la causa de los fenómenos · nq podía ser Je otra manera. Con efecto,
cualquiera que sea su na.turaleza.
si reflf:!xionamos un instante en que viví Nosotros no sentimos pafa pensar; pen- · mas en et siglo en que la perfectibilidad
sama~ para sentir, porque si es cierto qne . ll)archa á grandes pasos, debido, sin duda
caldeamos. nuestro· cerebro con el fuego de alguna, á la constancia y laboriosidr1d &lt;le
la razón positiva, que no soñanJos. ni nos los· indivi&lt;luos aué formao un pueblo civ.ies per01itido soí\ar, también es, cierto quG . Jizadu; si pen!:&gt;a;11os ct1 que esta perfticción
la verdad c.ientífica q1'e nace de la muert~ , comtrcial no puede liegar á su anhelado
de loe. mist~tios -de la natur,Jeza; es tlln colmo, mientras exista ia. multiplicidad de
grande . .tan, magestuosa. tan sublime que negocios, de distinto género, en t!na 1~1isma
a1 revelarnos el orden natural sujet;l á ·ti parte y girados por un mismo individuó;
supremada de la gran ley de la causalidad, que la autoridad representa al pueblo, y
tanta grandeza real, tanta efectiva pelleza, que como tal'. tití1e, primero que nadie, la
está muchos .cielos arriba &lt;le los ,alcances, saJisfactoria obligación de vigilar con cuide los trasportes artí_sticus ó metaffaicos d'e dadoso esmero por el biene!&gt;tar de su pu.::•
la imaginación.
blo, y si por otra parte, en fin. convenirnus
Nuestr~s concepciones sobre la vida, ge- en que el médico de conciencia al prescrincralmente habiando, son exclt1,;Í\'.anwnte bir un medicamento detérminado, lo hac:
físicas, puesto que considerarnos la física con lá fé &lt;'lu e le proporcionan su estudio y
como la ciencia de la naturaleza subordi- su e~periencia, y que·aiguna vez, contranándole, por el orden ge1ár.giw de la rna· riamente al. feliz resultado que esperaba se
nifestación de los fenómenos, la química y ::ncuentra inoE'inadamente con per_turba,
ía fisiología, pués, á la simplicidad de ma- ciones orgánicas inquietantes, debitlo á la
nifestación de los fenómenos físicos ven,os falta &lt;le exactitud en el cuplimierrtn Je la.,
que sucede la complexidad de los fenó111e- pr~scripciones, tan necesaria esta exactitud
nos químicos, y á estos, que les sucede en farmacoiugía, y reflexionando en esto
otra complexidad todavía niayor, la de los sufre y se abate ante inesperado trastorn&lt;',
fenómenos vitales ó fisiológicos, Sobre quedándole, es verdad, tranquila la concienestos datos taxonómicos pasamos á· expo- cia, qu e brilla en el laberinto &lt;le! pensarrer las concepciones que tenemos sobre l;i 111ient0 humano como un rayo de bienhevida.
chora luz, .... nos convenceremos fácilme11A nadie incumbe mas el', estudio de la te, aunque parezca extraña digresión, qut.
yida que al médico que nace de él un mi nis- siendo la cienc.ia médic1, única en su géneterio de ciencia y de caridad.- Del ideal que ro, la que tiende por cuantos medins pue·
tengamos sobre la vida depende el ~xito de de á restablecer la salud en el org,rnismo
nuestros trabajos clínicos, y nada más' ju~- atacado pur la enfermedad, y siendo los
to, que inquirir ·á la naturalez~ .sobre esta ñ1edios farmacológicos los más gcneralmen•
manifestación maravillosa de sus portento- té·empleados para alcanzar este objeto, nos
sas energías.
convenvenceremos, digo, fácilmente de lo
DR. JosÉ MARTINEZ . ANCIRA. importante que es la -pureza absoluta de
los medicamentos, lo que no 1)l1ede verificar de ninguna manera, quien no tiene idó·
REPRESION DE ABUSOS.
neos conocimientos en farmacia y la prác•
tica necesaria en su pronta y segura ej~cu·
ción.
En nuestro número anterior dijimos alPor eso, siempre será digna de elogios
go sobre los abusos cometidos en nuestra
la
conducta
que obser{ en las autoridade~,
Ciudad, haciendo referencia al expendio
de medicamentos en diferentes casas de cuando tienen por única mira el restablec!·
abarrotes; .y sobre la necesidad en que nos .miento. la armonía perfecta en el compla·
veíamos de su pronta terminación. Pero cado funcionalismo del orden social y co•
habiéndose hecho tan general este abuso, mercial.
1

Sin quer,er he·111os .t~cado un punto que
u~ pn:tend1amos al decir médicos-de concienaa; Y que pódía referirse indudal11emenete
a los llam:td?s. curanderos que traficd n y
han traficado siempre con la ignorancia del
pueblo, _y no P?cas vece::; con individuos de
alguna ilustract_ón; pero-sübre lo que haremos_ pu.nt? omiso, porque d.~ otro modo
e9l:ival~lna n;ida menos que entrar en muy
s.enas. dificultades, de las q,1e siempre huimos; pues en tan~0 no·est.lblezca la ley cuales son Ia_s profos1ones que necesitan títu·
lo. no dertremos. de Vt~c por allí esa turba
de pse1:do--11tédicos, que hacen tan poco honor á la verdadera. medicina, á la ciencia
ele Hipócrates y Galeno.
Pero !o repeti:;10s, · prm;uraremos en
cu;into sea po.,ible alejarnos de tan árd~o
é:_tsunto; que mientras no venga una ley orgánica á '.hacer tan necesaria disyunción
veremos siempre confundidos los médicos
c.on Ic,s ch::irlatanes.

M. J.

....... .

LOZANO.

BREVES CONSIDERACIO~TES

-Ssbrs los .Actos ·Rsflej~s.
( CONCLUYE.)

Destruid;1. la capa éortical C:e los hemis_f~rios, cuando ce;;_an por comple~o la incitación motriz conciente y el sentimiento
voluntario, no quec.lan jtboliclos en las otras
partes dd si!;tema sóbre todo en la méd11la los movimiento's de orden re~ejo, io que
pru'eba que tste órg:rno es su principal centrn de innervación. Se comprende entonces co¡no una impres;ón pcrfférica sin ser
percibida esto. es sin llegar al encéfalo, puede determinar una reacción en los grupos
de cP-lulas intramedularés que Stil!itJO' ha
llamad? mícJeos de los nervios, y que podC¡mo~ mirar con ·Bouchard como centros de
nrntricidad. Efectivamente, en las-fibras
que se desprenden de las raíces sensibles
Y van á las células de los cuernos anterio~es se modifican las exdtacio•nes y se refleJan, porque en elias confinan al parecer 1as
propiedades de los nervios que relacionan.
~stas anastómosis que.forman en su conJunto el sistema intermediari'7 de las fibras
de la médula descubierto por Jaccond, sirven, es indudable, para desempeñar ese mist~rioso t,ránsito, supuesto que ha.cen comunicar con inmediata continuidad en su misma génesis los conductores. nerviosos.

00

_Además, como las célufas no ~stán clise,
~rn'a&lt;las en el ihterior de la médula. -éino
dBpues!as, con algún orden, la ex.citaeión
g_u~ asc1end~ -hasta llegar á las raíces sens1,;~ vas, no sigue una ruta incierta dífundtr.ndose al acaso por la masa conductriz
~ue las rodéa, antes bien es di1igida maté' talmente por las ~bras que ai penetrar en
los cuerno~ postcno~es se ·hunden por el
borde externo en la sustancia gelatinosá
de ~olando, 6 atravesándola van hasta la
comisura g-ris á constituir la columna vesiculosa de Clarke; suministrándole de éste
modo ü~ ~onductor no interrumpitlo q;1e
se c~ntmu;,i con las raíces de los nervios
anteriores por l0s prolongamientos-·dé Deiters, verdadero~ conductor_es en este Iuga;
de la onda nerviosa, compuestos solamente
d~ c_ilindro-e¡es, que soh los elementos an;ito1~11cos d~sttnados á trasmitirla, . ·Las té~
lul_as anteriores. Y. lateraies de l:i sustancia
g:r:s, no. solo ongrnan las fibras . motrices
sino qne las encadenan· entre sí emitiendo
. pr_olonga1,nientos para las demás células del
mismo nuclco y para las del grupo homó.
logo d:l la_do opuesto. La conclocciqn .de
las excHacwnes se produce ,por tanto aún
en ti espesor de la médula pur óraanos
cóntínuos, lo mismo sucede en la ruédufa
alargada, el cerebro y todos sus ioflamie·ntos. Suj~tos- á la influencia permanente
de. estos cent,ro_s se verifican l_ós actos;refle3os p~r~enec1entes á fas sensaciones y á
sus rpov1m!entos relsHLvo~, presidiendo.ma~
particularmente el nervio· gran simpático á
aquello~ _que correspon'den á las funciones
de nutnc100.
N um_:ro_sas son. ~a.s cau;as que puede{\
deter_minarlos, y l~or~s de Ja's impresiones
ext~no:es par_ten srn cesar de las vísceras.,
exc1tac10nes que modificando en· diversos
s~ntidos la te?sión sanguínea y Ia's condic10nes de la c1rc1Jlaci-0ra activan ó debiHtan
los.~ctos ~u.tritivos -:y s&amp;retorios en la e'volucton vanable de las in'cesantes metamórfo~j::; orgánicas, creando .de ~ste modo fo.
c".&gt;s_ de calo_r á_ distintos grados en todos los
teg1~os en virt.ud de cuya repartición los
n_e,tv1os1 vaso-n~o~ores distribuyen su acc1on so01:e la tun 1 .:a muscular de los canales arteriales y venosos, y estos cambios
d_e,1 calibre vascular ejercen en .la localiza~1on _de los fenómenos reflejos un notable
rnfluJO,_ porque arregJando ·parcialmente la
ter:1per~t_ura con s_u irrig,.ció_n impiden ·que
se_ irradie ~ ~e e~t1enda el .trabaj? bio-quím1co gue v1v1fica los óraanos nerviosos mas
allá dé. las partes ,en q ~e se agota su fuerza potencial.

�31

El Escolár Médico.

Los cambios moleculares en el interior
de tas células que se organizan con sus
cons.ecuencias químicas y térmicas causan
por su influenci.:1 prolongada sobre los extremos de los c:rnductores incitaciones-conttáctil~s que reflejan espontáneamente los
plexos viscerales y se genaralizan á otr¡is
regiones por la continu:ición ó contiµuidad
de los'tegidos y por la-comunicación de los ,
vasos y nervios al impulso conservador y
complementario que connexiuna los órganos con los sistemas y los aparatos en la
elabor;:ición fundamental de sus p~rtes integrantes.
Los excitante~ mecánicos, la trasformación de las sustancias similares que participan de la vida del conjunto y se disocian,
todas las reacciones por los que vegeta el
organismo dan por resultado el aumento
consecutivo de los elementos histológicos
cuy9 in~eparable movimiento repercute por
acción refleja desde los límites que confunden el aparato vescular y el nervioso hasta
sus grandes centros, donde responde á su.
débil eco la actividad neuro-muscular del
corazón. El predominio alternativo de estos aparatos no deja en reposo á los dem·ás, equilibrándose las fuerzas que los gobiernan cuy;i finalidad se realiza en la intusucepcióo de los líquidos nutricios, sus
excitaciones se responden mutuamente por
la irritabilidad y la clec ibidad propia de
los tejidos, trascendiendo á los órganos que
relacionan el cuerpo con los objetos e~te•
riores. De esta. correspondencia-inherente á la misma naturaleza viene el fácil cambio de los actos reflejos, ¿cómo qúedar inactivos. en efecto, · tos ·órganos de la vida
de nutrición con el funcionamiP.nto de los
aparatos sensible'&gt; cuando ellos los nutren
y los hacen aptos para recibir nuevas impresiones? Ningún tegido está exento siquiéra de la vitalidad común porque su in~
dependencia .elemental no ~-e alza á inde•
pendencia fisiológica. Todos los fenómenos concurren á un solo ñn y se completan
con recíproco auxilio como se necesitan
' entre .sí los centros de donde provienen.
El corazón influye sobre el cerebro y este
órgano sobre aquel músculo, aun en aquellos actos cuya verificación concluye el
pensamiento, porque.el término de las sen•
saci0nes es d testimonio de .sus tendencias
psíquicas y el principio al mismo tieqipo
de los hechos internos á qui~nes la máteria no imprime algún caracter ya convertidos en tal categoria. Tan interesante influencia entre el cerebro y el corazó_n no
se detiene en _la r.eciprocidad y en la aptitud

El Esc'&gt;lar
M.j...1•
,
'tfillCO.

~e sus, más elevados fenómenos. consiste
principalmente en vincular sus distintas
actividades para sostener en la e:;tructura
orgánica con todas las formas po;;ibles el
mecanismo regulador de la ex1stencia.
Qu1tad esa influencia, romped los lazos
anatómicos que unen los centros de don.de
se deriva y el urganismo entrará en desequilibrio. El sistema cerebro-requidiano
y d órgano central que preside la nutric;,ión
hacen coincidir directamente su-; funciones
por las complicadas simpatías que entretienen su proceso, aunque pasen desapercibidas. ni las quiera la voluntad; su acción
es continua y son más durables las incita•
dones que los actos ve~etativos verifican
en los sentidos, que las excitacion9 intermitentes y periódicas ocasionadas por las
impresiones que vienen de afuera. :Ytas
cualesqniera que sean su origen y sus m~·
nifestaciones orgánicas; cualesquiera las
condiciones vitales que ennoblecen su complexidad, desde los actos reflejos más rndimentarios q ne despierta la organización dP.
los principios inmediatos, hasta los actos
reA~jos que en· los órganos de mayur im:
portancia materializan los impulsos psico-·
motores v psico-si:!nsoriales del agente de
la vid -t, hay que convenir en que no.tienen
lug·u- sin la intervención de lo:; aparatos
nervioso y circulatorio; y que favorece es·
pecialmente la oscilación perpetua de' la
temperatura á los que se próducen en el gran
simpático, y la variac_ión modifi::able de las
sensacio¡1es y los movimientos con su apreciación conciente á los que se pasan en el
eje cerebM-espinal.

JESUS G ONZALEZ.

-- ·---

:Cel T6~tle;ce
I.
8rnoNIMIA.-Váhido. Naupatia. Ilingus.
Scotodinia.-NOMBRES vuLGARES.-Entorpefimiento. Borracheras. Ausencias. Distracción. Turbación de la cabeza.
Hace mucho tiempo que P. Franc, en su
medicina práctica, definió el vértigo: un
remolino ilusorio, penoso y súbito que pa•
rece arrastrar á la persona y los objeto~
ex_teriores bien que estén en. reposo ó ant•
madog,de su movimiento ordinario; vaci•
lando el cuerpo del enfermo á tal punto
que 1;e halla en inminencia de caer. E-;ta
definic;ión puramente descriptiva fué acep·
tada por M. Grissolle añadiendo que en al•

gunQs·~~sos muy ra!"qs los :ndi_viduos caen;
Despues, observando _los médicos. y parti- se han tomado _se con~ideran algunas vecularmente Laségue, algunos trastornos ce- ~es. como . pro~1ªs) .. discrepan de' las que
rebrales muy parecidos á la afección de emiten emrnenc1as r.1entíficas, se considera
que trat_all)o!¡, ·y que no se les había -asia- c?mo anodad? ~l hacerlas públicas; pero
n?&lt;lo lugar e_n_el cuadro nosológico, convi- -una vez q~1e v1v1mos en una época en que
n1er?o c?ns1d:rarles como variedades de el pen_samiento proclama su libertad á desvér~1go; pero s1 ·estos desórdenes funciona- pecho_ de los que vanamente pretenden alt&gt;s de las_ elevadas faculta9es del sensorio , herroprlo Y e.n que la,; barreras del ridícus~ aseme3an algo, en lo que más adelante lo, ~espre~1ables re_decillas de la ignorancia,
d!re_mos,_ á lo~ que co_nsisten en la percep- ego1smo ó indolencia, se deshacen ante el deseo del adelanto y ?el _progreso, no permaneC1Ó!1 d~ iluson~s movimientos de los objetos, difieren sm ~mbargo ¡0 bastante para ceremos callados siquiera sea para que pre~laros t 1l~ntos nos e?pliquen lo que quizá por
110 ser comprendidos en la definición que
•g?oranc~a
confundimos. Creemos quepode e_stos se da?~ antiguamente, y por lo tandna ~ons1tlerarse lo que el profesor Pota in
to dicha_d~firnc1ón es. incompleta h.oy.
considera
_como una especie de vértigo, el
En los libros que actualmente nos sirven
mor:al.
variedad
del mental, p,ues ~n ambos
de texto y en los pocos qne he consultado
h?-y
trastorno
en
la apreciación de las ideas
sus autores describ~n la enfermedad de
en
:.tmbus
}a
reflexión
es débil, la contra~
que me o~upo, pero no dan definición de
5t
_ella. U n1_camente la he visto en un artí- pue ~ ~&lt;;ne de actos volitivos impide la
culo, .~scnto por el profesor M. Potain, expVi~C101~ -pronta de las ideas ó afectos
que vio la luz en laGazette de:; Hopitaux el ~ ue se e~1gen, la atención no se puede fi.
3 de Ener_o _del prPsente año. He aquí di- J~.r en-sena!adu p'&lt;unto porque si , ella se dicha defin1c1ón: "Una perturbación cerc- ~1Je á uno, i_nmed1atamente la imaginación
mem_ona le suministran otro que en
b~a} q9e resulta de ·la dificultad, para e-1 in- olaslareflexiones
pasadas se J. uzo-ó
co nt rano,
.
b
d1V1duo, _de conservar la noción precisa de . 1 d
1
esu
ta
e
est.o
la
perplejidad
del
espíritü,
sus r~lac1one~ con el mundo exterior." De
el cual hace un esfuerzo• 51· Ole es perm1t1..
e~to infiere, d,_cho autor ~u.e hay tres espe- d
o expresarme así, por eludir el conflicto
ctes de vert1gos: ,el vert1go sensorial. el
en
que ~e encuentra, mas dadas las cirmental y el moral; y ;:iara esplicar lo que
cunstancias
por cada _un? de ellos entiende pone los e- d. 1 d'fi de r-nremura , no le es• pe s1'bl e eva_ir a J cu!tad y divaga en la manifestajemplos s1gu1entes: •·Un ebrio ve movernón
de las ideas ya sean intelectu;les mos~ todo en torno suyo, lucha contra su vérrales ó afectivas.
Si no. queremos gen'
J' .
. era11-.
tigo Y. _acaba por caer: vértigo alcohólico ó
z~r
nos
im1tarernos
á
los
casos
citados·
sensoria!. Un estudi~nte ~.premiado por
,un examrnadm-en una cuestión que no cono- sm_forza~ la imaginación cualquiera pu~d~
ce absolutamente ó que conoce superficial- co~prender- que en ambos casos [ el del es,!lle_nte, se turba, se atolondra y responde á tudiante y el ~e la mujer] es el temor el
la yent-ura:- vértigo mental. En fin una elemento domtnante; el uno consiaera que
el per~anecer caliado es golpe mortal u~
IDUJer ~s_trecha?a
.un amante m1Jy perti•
,naz r~s,st,e al prmc1p10, después se turba, se la~ra~a su desgracia y le cubrirá de vergü1n_za, as1 es que proc~ ra traerá la memoria to.do
demuda, se · ~nloquece, se abandona y sucumbe: vértigo moral. - Ahora en estos lo que en tranquilas horas de masó meno·
tres casos, el vértigo es un atolondramieo-· repo_sado estud_io asimiló á su cerebro, ma:
precisamente tarda en conseguirlo 1 ,
t~ 'del espíritu, del sentido interno que ím- rato
.
. .
a gun
, }'. si en e?te ti~mpo cree descubrir alp1de 1~ voluntad funciona¡ regularmente."
_Depndo á inteligencias esclarecidas el gun s_1gno de impaciencia ó-disgusto en el
cuidado de anc1lizar, discutw-, aprobar ó e_xamrna?or, se aprt&gt;sura á contestar sin ha·
b~r prev1ameñte arreglado en su mente su
rechazar 1~ definición que el célebre profesor
discurso y por runsiguiente éste resulta
de fa, ~and~d ha dado de~ vértigo nos to- embrollado y co,ifuso La de'bi'l
. .
•.
esoeran,
m~m.os ~a libertad de emitir nuestra débil
za que conc1b1era por la remembrañza de
oprn16n sobre la divisíón que del mismo ha
algunos pun~~s es luego desvanecida pó-r
h~cho dicho autor.
la
preo~u~ac1on de los primeros yérros, y
Cuando reconociendo uno su peque•
,ftez pero c.onsultando su raciocinio en- Sbl abatim1e_ntJ y pusilanimidad. revelados
tuentra que las ideas que le han inculca- por la péClidez de su rostro, el temblor
d~ algunos autores, (r que no conservan-- de su voz y la actividad de un hombre
ren~rd?, }_legados á su colmo han venido á
do el recuerdo de las fuentes de donde sust1tu1r
a a_quella. D~sde este momento

~º:

�33

El Esc:)lar 1\1édieo.

ya no sabe, el individuo, de sí,. respon-

Folletin.

•

u

'

d~ al acaso, · se ol'vida casi hasta de su cia. · · .
. .
propio nombre, y si después ~,e le pre-Como ·quiera q lle s.ea,. ~_os9-trns sólo Íí;gunta qué. contestó no acierta á decir tc- __tentamos hacer un -breve resLJ.rnen de lo·
do· y t:i.l cual fué; igual caso le pasa á ·que hemos podido saber que' ~fe ha e-;crito
una mujer acosa:da por un amante que sobr~ 'la enfor~1ed~1d Offfº ñ9mb~e encabe;.
pretende seducirla, la ·diferencia consis- - za estas líne~ís y para conse~uir1o nos pa- ·
te en ; que son otras la;, cosas qu&lt;:! teme, _rece má·, sencillo dividir esta revista en dos
)ta cree que si no' accede se granjea_rá d
-partes, eir la primera tra· aremos del vértí-.
ennj() &lt;l_e su · adorador y hasta su .ab;&gt;n• go prop1'.1mt nte Jrcho, llamado por M. Pü·
clono, ya se i'magina que si :rccede (y esto tain vértigo sensorial y e;1 la segunda des•
no deja de ser real) será el obj ~to de b cribir.emos, c;omo nuestros escasos co:10d•
c;ensura y 9el desprecio, sin conseguir tal mi~ntos nos lQ permitan, bs gc.:más tras•
vez el aseguramient0 de su conquista, ya tor~vs c1;rt&gt;bralcs designados por alguqci:,
cree en el amor y fidelidad d9. su ;,imante ·.autores con ét nombre de vértigo menta!.
con~iderando su exige~~ia em:ina&lt;l 4 . de ~u
desconfianza, ya supone que son recks que
le tiende para probar su. moralid¡_¡d y fuer- _
z.a de voluntad; pero todas estas crecncicts,
' todas estas su posicione:;, todas estas timiDe la neuritis producida
~leces que tienen los individuos quf• se enpor las Í11/fecciones de eter en la vecind,:ul
cnentran en bs mi,;mas ó semejantes con·
di los troncos rzerviosos de los miémbros
·didones que los q!le hemos s~1puestn nd
i;olo son algunas de ellas contrarÍéls s)no
A. l~itres y L. Vaillarcl.
también casi_simultáneas, ror le) que como
(Gaz. M~d. de Paris, No. 22, p. 256.)
hemo:; dicho al principio h _atención es Estos' 110tables autoses han obsere:1clo qua
n\t1y débíl y !a reílexión casi nula, y no po·
día ser de otro ·manera, pues para :ina!izaie- después de un~ inyecciún profonda heoha
. y co9rdinar las ideas en el •primer caso, y en el tejiuo &lt;lel músculo cru_ral sigui6 ,inme:
para analizar, pesar y comparar las razones d-iatamente una parálisis motora y sensible
que determinaran á obrar en uno·ó en otro e[)Jas regiones situa&lt;las &lt;lebaj-o deÍlugar ele
sentido en el segundo, necesita el ánimo , la inye~ción. ¿Cuáles son los cambios que
encontrarse tranquilo y no posesi9nadJ_por se .verifican después de esto? Son divsr:;os
m1a de las pasiones más deµresivas como en el lugar de la inyección según et tiempo
lo ts, sin duda, el miedo. No qu eremos que permite pasar antes de_la investigación
decir con esto que nos~ encuentre el indi- .Pocas horas después de fa inyección, el cividuo en condiciones semejantes al que es lindro-eje no se distingue - bien ya de su
afectado de io q11e se ha llamado vértigo en vol tura: &lt;'_onfundiéndose con la mis1~a,y Jo
sensorial, pues no pocas veces sucede que · mismo p;isa con las gran ulacio11es de ·1a ma'.•
h:.-,biendo cesado las causas que tenían en teria de Sch v v-ann, perdiéndose la rlistinciún
tensicSn-las icfeas del paciente' este es;:ieri- entre ellas. Todavía hasta diez dias después
menta todos los trastornos consiguientes á se nota el mismo estado de cosas. Como á
la ilusión súbita y conocida de los sentidos; los 15 días se n_ota qÚe la ·mielina comien-.
za, otra Yez á mostrdrse granular y poco:~
parece que la preocupación del espíritu
los asuntos rebtivos á sus élltas fc1cult::ide;; poco recobra su estado normal, y se vedfi•
no le permite tener conciencia de las scn- ca en corto tiempo una regeneración de las fi.
saGiones ilusorias trasmitida,; por su mate- bras nerviosas .. Al contrario, ya para el cuarrial envoltura. Y si alguien nos dijera: lo to clfa se nota una degeneración en la parte
que consideráis como vértigo mental no es inferior á ia l'nyeeción tal como W aller dic,e
otra ~osa que la nnnifestación del miedo y q~e existe despllés de la sección de un he1;el vértigo moral [al menos el caso que ci- Y10.
En los experimentos, el éter, puesto en
táis] no es sino la hipnosis qu e puede dccontado
con las fibras nerdosas que esterminar::e .por diversas maniobras, respon&lt;leríamos copiando lo que á propó.:;ito de tán en bnen estado, produce inmediatamenotra cuestión dice Buuchut: ''sería muy te la necrosis. Eteres sulfoit., acet. proclucurioso hacer un estudio respecto de la in- cen el mismo efecto; el éter hidroclórico, no
fluencia que fas palabras tienen sobre las parece tan activo, mientras que los éteres
cosas qúe están llamadas á represent1r; y formic. y valerian. producen la gangrena
de los funestos efectos de un:1 denomina- inmediatamente.

_Revista Cie·11tífiea.

en

ciencia y ~ara tc&gt;ne1· idea completa, cuanto
,tos es posible clai:la, del asunto en cuestión
haremos un estnd10 superficial, el solo posible en el alcan~e de nuestras fuerzas, del s.er
h!miano, _es~n~l10 que podríamos llamar psí-

-ción :viciosa sobre los_progresos .de la cien-

c:,lvgo-l¡,¡sfonco.

En a)gunas escne1as filosóficas ele oriente
y GrC'crn, se creyó en la existencia de dos n.1mas que, animaban al hombre y eon atri~ntos an,alo~os pero no .idé:nticos, puesto que
la 1111a, cons1dep.1da superior y asentada en
el snpremo alcazar del cerebro era Ja fnente
·
' hombre del
de 1,o,s ac t os que d'1strnguen
al
hrnto, y ln: otra infe1for, residente en Pl coraz~n. ~ent1:o de lo~ impulsos ciegos y de las
las mchnac1ones, o sean: la intelectual v la
irrar.ionnL Creencia probablemente dedueida de la lncha interna que el hombre siente
ent1:e su~ rn.zó1~ y su.s ins.tinto?, el debel' y las
pas10nfü;, entie sn m tPhgencrn. y las necm;ida.des c~e los órganos. Bl ser humano dotarlo ele libertad y de razón lucha sin treo·ua
contra lR:s necesidades brutales de la mat~ria.
qne repnm:, aumenta ó &lt;lirige conforme á las
leyes qn~ ngen la actividacr d1~ su espíritu.
E_n_fin, ,·~no la creencia en una sola. alma espmtnal a echar por tierra las cavilaciones do
los filósofos antiguos, pués sola.me11 te ºTan, 't us como S'ut'rates y Piatón In,
' b pro~-1PS esv111
r~8ai·on en fuer7,a dt' su genio exti-nur.li na1'!º···· _Así, nna sola alma qne r ecibe imprns1ones .rntern_as_y extem:-i::i dnndo origen á
sen;ac1?nes e 1dt:'a~, afectos y pasione:o o:'!
razon s1empn~ de la intensidad del exitante
Y.desuca_li~bU es lo 11ne enpsicologíafi~iológ-~ca ndm1tire,mos.... El alma se matei-ia!izn,
diP,.'~moslo as1, caa ndo recibe el impulso de
los organo~ del cnerp0, y , por el contrnrio,
se levai,ta u. alturas prnJ igiosas cem ién::lost&gt;
en 1111 oce&gt;ano de Ju;,, en la, t&gt;sfern de la razón
cuando no sale de ~í misma , cuanrlo eJ ella
su punto de pn.1-ticla y sn término· en cuanto
se retiei-e á lo nni rt•rsal y neces;uio. dicho
en una paln bril.

sujetos los brntos en todos sus actos en
l?~ que no se nota. _impulsión libre, poi'. faltcu les en el clesempeno de sns uecesidades el
elemento intelectual, único suceptible de exag_erarse; es po~· lo que no pueden sentil' pas10nes o emoc10nes en el sentido 1-io-oroso de
estas P.nlabras qne se emplean solm;ente para designar las q no el hombre sufre.
PodriamoR aquí, si nnestrn insuiicfoncia
no nos lo \:edara, profundizando un poeo más
esta materia., probar la impo::iibilidad nbsolnta de expl!c,u, p or la sola, actividad fnncional del; matcüa organizadn, aquellos ele,·ad~~ fe no meno~ ~l \10 el hombre ofre&lt;'e; pero
&lt;.kJemo_s t_an d1fie1l cncstion á doctas plumas
Y uos hrmtaremos á dar lüs últimos toques
~~l cuadro mor:il hnman,&gt; que vamos tmrnnCLO. .

.

, nfocho se ha discutido y s0 discnte totfa•
'&gt;:rn, hasta sobre cuales SPan las facultades
fundamentales d~l alma, ba3e sobre q ne descansan las cla:s1ticaciones. Tal ha, sido el
punto de controversia de 1'1n.tón y Aristótelt;s, ~le Descartes, Leibnitz, IIobbes y llelvec10 srn ~iue pnecla decirse que en la actualida~ exista el acuerdo entre los filósofos.
Q~uen, ?omo De.:;cartes, creo que el pensa1~1ento tiene la preemineJ?.cia, entre Lis demií,s
facultades
~tlma; quien, como Oom1iliac,
q~tf; la se11S1b1l1~ad. De la, misma manera
t~1S1enten Umtesianos y posit.ivistn.s materialv,ta.s y frenólogos.
·
. ¿Q11e dire11;od clel lugar asignado á las pas~oncs, y que de las clasificaciones que han
:m1o prop_ne~tas para estudiarlas? Resnecto
de estas ultunas p uede decirse que 11 / hay
~º? ~utores que estén &lt;le acuerdo habiendo,
rnfimdad d~ ~llas, desaparecido merced á la
moderna cnt.1ca. ~Podrep10s creer ante las
11!1merotas vias abiertas a nuestros pasos qne
mngu11a de ell~s conduce á la realidad? ,p0.
clremos conc~mr aquí, del mismo modo
en el tratanuent~ de mucl~as enfermedades,
9-ue
la abundancia de medicamentos nconsé-·
Razón é instinto h~ 'l(¡llÍ los dos ténuinos
Jados
para combatil'las es_i1;1dieio de que no
estremos ct1ya 1mióu á diversos &gt;'o-rndos c,n ]"s
hay
mnguno
rea~mente ut1l? De nin o·una
&lt;Species nmmalt:-s d~ la escala, o sea,,ln atromm~era.
La
clas11icación
1isiológica d~ las
fia grndua~ de la ,Pr-:merll, y la creciente prepond~rm1crn del ultimo desde el vertebrado pas~OJ~es fnndacla en 1a. actividad fnncional
snpe_ri?r al zo~lit~, ~esde aquel en quien el ur~amc~, en las .nec~s1dades, f:atisfoce las
dom1mo y el eJerc1c10 de la intelio-t•ncia l&lt;-i ~x1ge~cias de l~ c_ieucrn y constituye el me_prestan el medio de Jii-igir sus a&lt;ftoi;. hasta JOt rnetoclo, el u_mco fun_cla~o, ele agrupación
el pobre organismo que se halla en los vao·os natural c~e_los cit,ados .tenomenos psicológié imperceptibles límites que sciparan el ,~li- cos pernnt.1e_ndo apre~rn1fos de una ojeada
mal de h:i_pl~ntn; des~e _de uno al otro, repi- en S llS rel~c10ne.s, y 01'1$en. _Lo~ :;utores ·que
to, la rnnon o predom1mo denna ele h1s cita- han segu1.üo est~ carruno d1fenrnn algunas
da~ actividades de su cse11cin, señalan los veces ~n cuanto_a lo~ detalles, pero tales diatnbutos característicos de cada animal v ferenc1~s no clan_an a la ruaj estuo~·:.-i rnrdad
1
~e:iliz!m su individualidad. Las facultacle'.':l de-1 couJnnto., S1, por ,tra parte, existen al&lt;}_~nstmtos clel br~to alcanzan débil 1Jerfec- gunos vacios el poi-venir se enc~rgará de 1Jec~on; su falta ele libertad y de razón le en- 1rnrlos.
cierra en 1~11 círc_nlo de hierro que no puede
Siguiendo este ordu1 fisiológico, pata lo
traspasar 1mpediéndole ex perimentar b lu- cual hemos adoptado las clas1:ticaciones ·de
cha; qne ~_xperimenta el hútnhre interioruwn- J:?escnrett y Regaud, describiremos las pate a que yñ: me he referido; por lo mismo
s1?nes y los trastornos 01~ánicos que deterpor aquella P,specie de f~talidad á .que est.á1~ mrnan.
l

•

•

,

&lt;l

~fo;

\m~

�Folletin.
10
=,,,...,,==========~==-= -.-----=--=---------- ----------- Clasificacion de las emociones y pasiones.
(t:JP.tESIO:SJ::S ~tOnALES Vt,HS Y DE c,,nTA ))111\\t:IO'-)

EMOCIONES.
Se dividen en exitantes y depresoras. Pcrte1rncen á las primeras, placer, valor, orguilo,
co!era, etc.; á la s segundas, dolor pietlnd,
miedo y otras menos importantes.

Oeseos violentos y ,lurnderos
UesultadQ de- las necesidades do los órganos.

Verdaderas pasiones.
Tenemos, en primer lugar. los órgar_10s diaestivos que son asiento de las neces1dade::;
hámbre y sed, que clan origen á las pasionPs
glotonería y embriagnez..
lu(J'ar
rons1dercmoe los . orga~
E n seo-undo
n
o
I
nos de la sensibilidad general y espena : ujo:,; v n~rvio óptico, oído, lengna y nerrios
&lt;lel gnsto, sistema ucrri_oso genPral, y q~rn
son a,:;iento de las Hece:m1:u1es c1e ver y ou·,
de o-ustar ó soborear, r de :ll'tividaclcs genei-;tl\ genital. D~n ol'igl? ~as citadas !1ec·~.
~-i1ia,des ú. la~, pas10ne::1 s1gt1teHtes: pa~1ones
~or la pi!1tma, teatr?s.r espectáculos c1e toda espec·ll'; po:· la mus1('a, . a la gn.stronomí~,
¡,ur la gim11n.si:: y lo,com?c1ón, yor C'l tni~aJo
111anual, y, cr1 frn, da. origen a la ne1·Ps1da·l
de actividad genital, nl libertinaje.
En tercer lno-ar t•xaminemos el cnréfalo,
b
1·e11tro de la:; acthic1aues
del h.,m l)re y .n1~ar
de manifestación de la-; nobles fücnltad~s del
espíritu. Siendo el encéfalo_~! 11:Pdio ú instrnmento por el cnal !:lt:' ma.mfiestail las 111•re,,iclades afectiras y se1;sitivas, podemc~::; tfodt qne en H resi~en. P,e e::;ta.3, rn~a:; tle!1e11
vor objeto la sat1sfaec10n de un 1m eg~H_-:;ta
como: el amor sexnal, el maternal, el nlial,
l:'tc. y es¡wcialment.e. t·l amor propio. d :imor
místico la envidia, la ambición y .la tLvaricia; y o'tras, tienen un fin ngeno :ü i11_d~vicluo
t·omo el pakiotismo, el fanatismo rell.~1oso y
el político. Residen, en fin , en el encé;falo
las ncre~idades intelectnales que dan origen
:í. las pasiones científicas, literai"ias y tilosó:icas.
Aunque convencidos de la verdad que Pntraña la división establecida por los psicólorros entre emoción y pasión, puesto que e:3
~na dva exitación la primera, y nn &lt;lCS(JO
violento y dmadern ó tiranía de una necesid,H1 la sen-unda, sinemktrgo, nosotros emplearemos enº el siguiente estudio la palabra 1x1,
sión por ser comnnmente usadn para designar los fenómenos psicológicos á que se hace referencia en 01 curso de esta obrita.

0

•

**

·Y:

ESTUDIO FISIOLOGICO de las PASIONES
CO;&gt;i E\;~UMERACION DE LAS

ENFERMEDADES QUE DETERMINAN.
El miedo en sus relaciones con el organismo y sus deplorables efectos.
Si bien ~e reflexiona, el miedo. esta. pasi6n

dcpres,,ra, tiene till ver, lndero origen en t&gt;l
instinto de conserra,eión, general y poderosa
facultad de los SP-l'PS organizados que, en l'l
etuso t1c sn vida. e.-: la primera en manife:tarse y la última. en de:mparecer. A este in~tinto (1S al qne deben atribuirse actos ú. primera vista razo~rn.bles y libres de los irmcio•
nales, actos que no son :-:ino efecto &lt;le i111pnisió11 instinti ,·a, y por c·onsiguiente, i nconsrientes, quu ::-o manifie,titn toda. sn vida, y
que son la t·om1ición de su exi,tenda. El
instinto de consf'rrnc¡ó:1 c&gt;s. ignalmentl' int•
perioso en el homb:·e nnte:; de sa pLirfe&lt;'to
desa.nullo. Los modmiento::i qtw t•l niiio t·Jecuta. L'tt t:l ~eno 1uat~rno se atribnyen co11
funda.Lla 1-:u.ón á la faenltatl inna.tnqnH posée
d ser o;·ganiz~u1o po¡- mus lrnmihb que :::e:t
el gmdo que ocupe en la esc:tla orc4"ánii.:a.
Si11en1bargo, vi l1·imbi"&lt;', en el pt.'rft'c to n~o
de i,n,; faculta:hi.3. desoye mneh:ts H!tL':5 ln
podm·osa v,;z d1•l &lt;'itatlo instinto. de::itrnye :::u
\ida, io quu con ~titu_re la más p~•renro:."Íil
pnwba de su Jilwrta&lt;l ¡wr 11:is tl':ste q ne se:1
el uso qne hu.1·1· &lt;1e 1·lla.
Uun ,•et 1•x:1:11i11:ulo ,,¡ 0ri;2.en del miedo
reimuslo l'll :-í mi~mo. y rn11signemos su-_
deplornbll':; cunsceneneias en l'l organismo.
t,e ha repl'ti&lt;l,i con fret· lll'llCÍa, tal vez sin
pensarit, i;utitiPntement&lt;·. que L'l miedo es el
µat1·imonb de ias débite,; organizaciones. A
cach paso encontramo~ desmentid,1 por la
experienda la anterior observación. P:.ueec,
efectivame11te, qne no debemos busear una
ielación di1·ena eutre la fuerzn orgánica y la
energía mornl tlrl indiviuuo, pue~to qne no
exis,c. En tbn&lt;le la ene~:ntraremos e:;, l:'ddcntemt:nte, entrP las t'ondiriones qne fo.voreeen (, coNtr.u-ian el des!nrollo de la actividad normal psíquica del individuo, y el grado á que se ma.nitit•sta h pasión queclenomimu:5 mieJo; L'll otros termi110~, la re:aci6n
existe entre una mala eclncación y el desal'l'ollo de la pa~ióll. Además, fürilmcnte se
concibe qu~ paedeH .inculcarse en rl niño,
cuando le falt."t abaolntamentd la rdlt•xión,
pé::;imas preocupaciones que solo de::;a¡un'ccn merced á esfne1·zos de una H&gt;lnntad ilustrada. La iguoraneia. de los eneargaclo3 ,¡,,
gniar los primero3 pasos c1el hombre rs el o·
rigen frecuente del desarrollo del mit•tl1&gt; nundo es "todavía un ser Jébil ó impre;:;iormb!c,
incapaz de juzgar p,_; r sí mismo de las coS:tll
y de las aceiones,
El mied,) mina, b natnralcza y e;; fuente
Lle trastornos nu mcrosos; la tBrcera parte de
l:i humanidad muere á, consecuenJia de sus
efectos. (Alibert.) Ocasiona desde simple
predisposición á enfermedades hasta una
muerte im;tantánea. En esos terribles azo·
tes de la humanidad llamados c•pidemias dá
origen á más muertes que las enfermel1ades
que las constituyen. Los médicos de las armadas navales han observado que el escor•
buto, siempre que las con&lt;liciones físicas sean
favorables al desarrollo de estn. crnC'l enfer·
medad, die?.ma la tripulación pi-incipalmente en proximidad de una tenrpest.ad ó de nn

Afio l, 'J.lomo I.

Monterey Agosto 15 de 1888 Num. 6.

El E§eol_
a r Médico.
PERIÓDICO DEOICADO ESPECIALMENTE Á LAS CIENCIAS MÉD1CAS.

IIDACTADO POR LOS ESTUD-IANTES DE LA ESCUELA DE .ltED~CINA DE MONTER!Y
Secretario
Redactor en Jefe
Administrad&amp;T
MANUEL J. LOZANO. :\IANFRE-00 TIJERINA .. JESUS M.AGUERRA.

tO L'A BO lt ADO llES.
Doctor Antomo Garcia Gar\:,¡ 1J,)octor Juan de Dios Treviño
,.
Atanasio Carrillo
,.
José M . ., Lozano
Alfonso Martinez
.,
José Martinez Ancira
,.
Domingo :\1 Echartea 1 ;,
Julián D!az
Evaristo Sepúlveda
Lortnzo Sepi'1lv~d:1
Eusebio R,·drigue1.
..
Manuel Kocha
,,
Eulogio Maldonado
..
Pedro Aguirre
,.
Francisco Garm Cantú 1 ..
Rafael Garza Cantú.
FarmacéutiCJ Antonio Anci,a.

i .,

L a V'lda
EN SUS CONCEPCIONES FISICAS.
Lo mj-,mo en la presente como en las
pa~das épocas, la .Jbservación descubre la
vida entre dos infinitos. Lo mismo en su
manifi::stación actual como eu sus mas an•
tigua, -manifest,aciones, la vidcl siempre ha
tenido la forma dP. un movimiento que modela la materia corpori2ándol;i, y cuyos res,
tos duros, como son las P"trificaciones 6 eológicas, nos hablan al tra ves &lt;le mfriadas
de sigfos de sus dilatados dominios f'n el
univ•erso de lo infinitamente grande como
en el universo de lo infinitamente pequei\o, Siendo asi la vida cun' Q nosotros la
conside-ramos e11. nuestras concepciones fí
sicas, los polvos ilu,11;nados de los areno
sos desiertos de ia ti,.rra que h:ibitamos,
los mirar.:!mos en estrecho enlace unidos á
lo.s polvos, luminosos por sí mismos, de los
dilatados desiertos de lvs cielos; y el hongo microscópico la monada, unido al árbol
gigantesco de la California y el micro org::.nismo del bdcillus unido al mastodonte
fósil y al colosal élefante de l.1s selvas del
africano continente.
En el mundo inorgánico encontramos
cuerpos como en el mundo orgánico. Estos cuerpos que son, no han sido sin~ desde un principio que empezaron á ser, y no
serán siem'pre porque e~a aparición merfológica, córporea de la materia, está sugeta
á ttn movimi'ento q11e si agn"ga tambien desagrega .su atómica estructura, llenando así
las sapit'albimas condiciones de espacio y

tiempo que todo ser orgánico. es decir que
todo cuerpo animado de vida, .¡nanifiesta
ob~decer en el cumplimi_ento de las -leyes
á que le ha sugetado la naturaleza. Sostenerse la forma ó lo que es lo mism,) el
cuerpo á pesar de este carl_lhio, en el tiempo, esta es su existencia, esta su · vida.
Estamos acostumbrados á ver, á considerar la vida, como un atributo es·encial de la
materia {)rgánica1 y, solo en los vegetalec;,
en los animales y en el hombre decimos que
hay viJa. ¿Porqué siendo la mi'ima ma·
teria, 'como física y quí:-:1icamen~e está pro•
bado, porqué· .siencl,o la mismi materia la
que se corpor1sa, señalamos la vida solo de
un lado en las ma11ifestaciones de la N aturaleza? ¿Por qué h1cen dos universos; uno
de ruina:;. de desolación, de sombras, de
muerte, y otro de actividad, de animación,
rle vida y .d e luz .... ? ¿Por-qué decir que
es inerte, que es muerta la materia que sir•
va ue base á la vida? No, la Naturaleza
es la vida universal. Ella al hacer de grane-le arquitecto no tiene dos mecánicas, para
construir sus mundos de actividad; no tiene dos leyes, una qlJc edifica, otra, que
destruye. La vida no será m·as que la du•
racion de fos cuerpos manifestada por un
movimiento. L.a cristalización que es b wrporización inorgánica, nos dice que el grano de ar.ena, lá piedra, el estero, la montaña y el astro -no han tenido distinta ley de
formación, no importa que el grano de polvo s@a microscópico, que se oculte tras el
d,~nso velo de l~ visión distinta; no importa que miremos al torrente rodar la piedra por el cauce en que se aprisiona;·no impo.rta, que miremos, maravillados de su impon.ente .magnitud, la masa azu·l de la montaña que parece uni r el suelo al cielo: ni
tampoco el que hallan aparecido cielos y
mas cielos, desentrañados de las tinieblas
siderales, con sus cuerpos de pasmosa grandeza, iluminando la eterna noche del espacio. Estos cuerpo:; tienen un movimien_to
qu~ es su vida, que sostiene su existencia,
movimiento qu.e terminado, m,;trcará el fin
de esas individaalizá.ciorYe•·, digamos así,

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                  <text>El escolar médico : periódico dedicado especialmente a las ciencias médicas (Facsimilar)</text>
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                  <text>EL Escolar Médico, periódico dedicado especialmente a las ciencias médicas. Redactado por los estudiantes de la Escuela de Medicina de Monterrey, en 1888. Esta Edición Facsimilar fue realizada con motivo de los festejos del XXX Aniversario de la Promulgación del Decreto que constituye el Hospital Universitario José Eleuterio González.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1753086&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Escolar Médico, Ed. Facsimilar, 1982, Año 1, Tomo 1, No 5, Julio 15</text>
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                <text>Piñeyro López, Alfredo, Rector</text>
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                <text>EL Escolar Médico, periódico dedicado especialmente a las ciencias médicas. Redactado por los estudiantes de la Escuela de Medicina de Monterrey, en 1888. Esta Edición Facsimilar fue realizada con motivo de los festejos del XXX Aniversario de la Promulgación del Decreto que constituye el Hospital Universitario José Eleuterio González.</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Medicina, Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria</text>
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                <text>Gutiérrez Zambrano, José Mario, Director Fac. de Medicina</text>
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                <text>Tamez Solis, Porfirio, Director CABU</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Deseos violentos</name>
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        <name>Emociones</name>
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      <tag tagId="29022">
        <name>Estudio fisiológico</name>
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      <tag tagId="29020">
        <name>Represión de abusos</name>
      </tag>
      <tag tagId="16960">
        <name>Vértigo</name>
      </tag>
      <tag tagId="7765">
        <name>Vida</name>
      </tag>
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  </item>
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                    <text>Folletin.
10
=,,,...,,==========~==-= -.-----=--=---------- ----------- Clasificacion de las emociones y pasiones.
(t:JP.tESIO:SJ::S ~tOnALES Vt,HS Y DE c,,nTA ))111\\t:IO'-)

EMOCIONES.
Se dividen en exitantes y depresoras. Pcrte1rncen á las primeras, placer, valor, orguilo,
co!era, etc.; á la s segundas, dolor pietlnd,
miedo y otras menos importantes.

Oeseos violentos y ,lurnderos
UesultadQ de- las necesidades do los órganos.

Verdaderas pasiones.
Tenemos, en primer lugar. los órgar_10s diaestivos que son asiento de las neces1dade::;
hámbre y sed, que clan origen á las pasionPs
glotonería y embriagnez..
lu(J'ar
rons1dercmoe los . orga~
E n seo-undo
n
o
I
nos de la sensibilidad general y espena : ujo:,; v n~rvio óptico, oído, lengna y nerrios
&lt;lel gnsto, sistema ucrri_oso genPral, y q~rn
son a,:;iento de las Hece:m1:u1es c1e ver y ou·,
de o-ustar ó soborear, r de :ll'tividaclcs genei-;tl\ genital. D~n ol'igl? ~as citadas !1ec·~.
~-i1ia,des ú. la~, pas10ne::1 s1gt1teHtes: pa~1ones
~or la pi!1tma, teatr?s.r espectáculos c1e toda espec·ll'; po:· la mus1('a, . a la gn.stronomí~,
¡,ur la gim11n.si:: y lo,com?c1ón, yor C'l tni~aJo
111anual, y, cr1 frn, da. origen a la ne1·Ps1da·l
de actividad genital, nl libertinaje.
En tercer lno-ar t•xaminemos el cnréfalo,
b
1·e11tro de la:; acthic1aues
del h.,m l)re y .n1~ar
de manifestación de la-; nobles fücnltad~s del
espíritu. Siendo el encéfalo_~! 11:Pdio ú instrnmento por el cnal !:lt:' ma.mfiestail las 111•re,,iclades afectiras y se1;sitivas, podemc~::; tfodt qne en H resi~en. P,e e::;ta.3, rn~a:; tle!1e11
vor objeto la sat1sfaec10n de un 1m eg~H_-:;ta
como: el amor sexnal, el maternal, el nlial,
l:'tc. y es¡wcialment.e. t·l amor propio. d :imor
místico la envidia, la ambición y .la tLvaricia; y o'tras, tienen un fin ngeno :ü i11_d~vicluo
t·omo el pakiotismo, el fanatismo rell.~1oso y
el político. Residen, en fin , en el encé;falo
las ncre~idades intelectnales que dan origen
:í. las pasiones científicas, literai"ias y tilosó:icas.
Aunque convencidos de la verdad que Pntraña la división establecida por los psicólorros entre emoción y pasión, puesto que e:3
~na dva exitación la primera, y nn &lt;lCS(JO
violento y dmadern ó tiranía de una necesid,H1 la sen-unda, sinemktrgo, nosotros emplearemos enº el siguiente estudio la palabra 1x1,
sión por ser comnnmente usadn para designar los fenómenos psicológicos á que se hace referencia en 01 curso de esta obrita.

0

•

**

·Y:

ESTUDIO FISIOLOGICO de las PASIONES
CO;&gt;i E\;~UMERACION DE LAS

ENFERMEDADES QUE DETERMINAN.
El miedo en sus relaciones con el organismo y sus deplorables efectos.
Si bien ~e reflexiona, el miedo. esta. pasi6n

dcpres,,ra, tiene till ver, lndero origen en t&gt;l
instinto de conserra,eión, general y poderosa
facultad de los SP-l'PS organizados que, en l'l
etuso t1c sn vida. e.-: la primera en manife:tarse y la última. en de:mparecer. A este in~tinto (1S al qne deben atribuirse actos ú. primera vista razo~rn.bles y libres de los irmcio•
nales, actos que no son :-:ino efecto &lt;le i111pnisió11 instinti ,·a, y por c·onsiguiente, i nconsrientes, quu ::-o manifie,titn toda. sn vida, y
que son la t·om1ición de su exi,tenda. El
instinto de consf'rrnc¡ó:1 c&gt;s. ignalmentl' int•
perioso en el homb:·e nnte:; de sa pLirfe&lt;'to
desa.nullo. Los modmiento::i qtw t•l niiio t·Jecuta. L'tt t:l ~eno 1uat~rno se atribnyen co11
funda.Lla 1-:u.ón á la faenltatl inna.tnqnH posée
d ser o;·ganiz~u1o po¡- mus lrnmihb que :::e:t
el gmdo que ocupe en la esc:tla orc4"ánii.:a.
Si11en1bargo, vi l1·imbi"&lt;', en el pt.'rft'c to n~o
de i,n,; faculta:hi.3. desoye mneh:ts H!tL':5 ln
podm·osa v,;z d1•l &lt;'itatlo instinto. de::itrnye :::u
\ida, io quu con ~titu_re la más p~•renro:."Íil
pnwba de su Jilwrta&lt;l ¡wr 11:is tl':ste q ne se:1
el uso qne hu.1·1· &lt;1e 1·lla.
Uun ,•et 1•x:1:11i11:ulo ,,¡ 0ri;2.en del miedo
reimuslo l'll :-í mi~mo. y rn11signemos su-_
deplornbll':; cunsceneneias en l'l organismo.
t,e ha repl'ti&lt;l,i con fret· lll'llCÍa, tal vez sin
pensarit, i;utitiPntement&lt;·. que L'l miedo es el
µat1·imonb de ias débite,; organizaciones. A
cach paso encontramo~ desmentid,1 por la
experienda la anterior observación. P:.ueec,
efectivame11te, qne no debemos busear una
ielación di1·ena eutre la fuerzn orgánica y la
energía mornl tlrl indiviuuo, pue~to qne no
exis,c. En tbn&lt;le la ene~:ntraremos e:;, l:'ddcntemt:nte, entrP las t'ondiriones qne fo.voreeen (, coNtr.u-ian el des!nrollo de la actividad normal psíquica del individuo, y el grado á que se ma.nitit•sta h pasión queclenomimu:5 mieJo; L'll otros termi110~, la re:aci6n
existe entre una mala eclncación y el desal'l'ollo de la pa~ióll. Además, fürilmcnte se
concibe qu~ paedeH .inculcarse en rl niño,
cuando le falt."t abaolntamentd la rdlt•xión,
pé::;imas preocupaciones que solo de::;a¡un'ccn merced á esfne1·zos de una H&gt;lnntad ilustrada. La iguoraneia. de los eneargaclo3 ,¡,,
gniar los primero3 pasos c1el hombre rs el o·
rigen frecuente del desarrollo del mit•tl1&gt; nundo es "todavía un ser Jébil ó impre;:;iormb!c,
incapaz de juzgar p,_; r sí mismo de las coS:tll
y de las aceiones,
El mied,) mina, b natnralcza y e;; fuente
Lle trastornos nu mcrosos; la tBrcera parte de
l:i humanidad muere á, consecuenJia de sus
efectos. (Alibert.) Ocasiona desde simple
predisposición á enfermedades hasta una
muerte im;tantánea. En esos terribles azo·
tes de la humanidad llamados c•pidemias dá
origen á más muertes que las enfermel1ades
que las constituyen. Los médicos de las armadas navales han observado que el escor•
buto, siempre que las con&lt;liciones físicas sean
favorables al desarrollo de estn. crnC'l enfer·
medad, die?.ma la tripulación pi-incipalmente en proximidad de una tenrpest.ad ó de nn

Afio l, 'J.lomo I.

Monterey Agosto 15 de 1888 Num. 6.

El E§eol_
a r Médico.
PERIÓDICO DEOICADO ESPECIALMENTE Á LAS CIENCIAS MÉD1CAS.

IIDACTADO POR LOS ESTUD-IANTES DE LA ESCUELA DE .ltED~CINA DE MONTER!Y
Secretario
Redactor en Jefe
Administrad&amp;T
MANUEL J. LOZANO. :\IANFRE-00 TIJERINA .. JESUS M.AGUERRA.

tO L'A BO lt ADO llES.
Doctor Antomo Garcia Gar\:,¡ 1J,)octor Juan de Dios Treviño
,.
Atanasio Carrillo
,.
José M . ., Lozano
Alfonso Martinez
.,
José Martinez Ancira
,.
Domingo :\1 Echartea 1 ;,
Julián D!az
Evaristo Sepúlveda
Lortnzo Sepi'1lv~d:1
Eusebio R,·drigue1.
..
Manuel Kocha
,,
Eulogio Maldonado
..
Pedro Aguirre
,.
Francisco Garm Cantú 1 ..
Rafael Garza Cantú.
FarmacéutiCJ Antonio Anci,a.

i .,

L a V'lda
EN SUS CONCEPCIONES FISICAS.
Lo mj-,mo en la presente como en las
pa~das épocas, la .Jbservación descubre la
vida entre dos infinitos. Lo mismo en su
manifi::stación actual como eu sus mas an•
tigua, -manifest,aciones, la vidcl siempre ha
tenido la forma dP. un movimiento que modela la materia corpori2ándol;i, y cuyos res,
tos duros, como son las P"trificaciones 6 eológicas, nos hablan al tra ves &lt;le mfriadas
de sigfos de sus dilatados dominios f'n el
univ•erso de lo infinitamente grande como
en el universo de lo infinitamente pequei\o, Siendo asi la vida cun' Q nosotros la
conside-ramos e11. nuestras concepciones fí
sicas, los polvos ilu,11;nados de los areno
sos desiertos de ia ti,.rra que h:ibitamos,
los mirar.:!mos en estrecho enlace unidos á
lo.s polvos, luminosos por sí mismos, de los
dilatados desiertos de lvs cielos; y el hongo microscópico la monada, unido al árbol
gigantesco de la California y el micro org::.nismo del bdcillus unido al mastodonte
fósil y al colosal élefante de l.1s selvas del
africano continente.
En el mundo inorgánico encontramos
cuerpos como en el mundo orgánico. Estos cuerpos que son, no han sido sin~ desde un principio que empezaron á ser, y no
serán siem'pre porque e~a aparición merfológica, córporea de la materia, está sugeta
á ttn movimi'ento q11e si agn"ga tambien desagrega .su atómica estructura, llenando así
las sapit'albimas condiciones de espacio y

tiempo que todo ser orgánico. es decir que
todo cuerpo animado de vida, .¡nanifiesta
ob~decer en el cumplimi_ento de las -leyes
á que le ha sugetado la naturaleza. Sostenerse la forma ó lo que es lo mism,) el
cuerpo á pesar de este carl_lhio, en el tiempo, esta es su existencia, esta su · vida.
Estamos acostumbrados á ver, á considerar la vida, como un atributo es·encial de la
materia {)rgánica1 y, solo en los vegetalec;,
en los animales y en el hombre decimos que
hay viJa. ¿Porqué siendo la mi'ima ma·
teria, 'como física y quí:-:1icamen~e está pro•
bado, porqué· .siencl,o la mismi materia la
que se corpor1sa, señalamos la vida solo de
un lado en las ma11ifestaciones de la N aturaleza? ¿Por qué h1cen dos universos; uno
de ruina:;. de desolación, de sombras, de
muerte, y otro de actividad, de animación,
rle vida y .d e luz .... ? ¿Por-qué decir que
es inerte, que es muerta la materia que sir•
va ue base á la vida? No, la Naturaleza
es la vida universal. Ella al hacer de grane-le arquitecto no tiene dos mecánicas, para
construir sus mundos de actividad; no tiene dos leyes, una qlJc edifica, otra, que
destruye. La vida no será m·as que la du•
racion de fos cuerpos manifestada por un
movimiento. L.a cristalización que es b wrporización inorgánica, nos dice que el grano de ar.ena, lá piedra, el estero, la montaña y el astro -no han tenido distinta ley de
formación, no importa que el grano de polvo s@a microscópico, que se oculte tras el
d,~nso velo de l~ visión distinta; no importa que miremos al torrente rodar la piedra por el cauce en que se aprisiona;·no impo.rta, que miremos, maravillados de su impon.ente .magnitud, la masa azu·l de la montaña que parece uni r el suelo al cielo: ni
tampoco el que hallan aparecido cielos y
mas cielos, desentrañados de las tinieblas
siderales, con sus cuerpos de pasmosa grandeza, iluminando la eterna noche del espacio. Estos cuerpo:; tienen un movimien_to
qu~ es su vida, que sostiene su existencia,
movimiento qu.e terminado, m,;trcará el fin
de esas individaalizá.ciorYe•·, digamos así,

�:.~Jl'. Escolae

.

1\féflico.
w

~i1~iorman el cosmos. Todos~ c:-1da uno
,e s~o sugetos a, la suprem;i, umca gran
•li::!y ge la causalidad . univers~l; todos !1an
itSn,ido eo su pasad0 las cond1c1onés activas
uece!&gt;arias .para su formación: t-l~?;; !un te· '
njdo su determinismo como d11era Claudio B,ernard, su fatalismo c,omo ?ijera Au
gusto -Comte. que los ha uncid o po~ s11
sustancia á la materia, y p:-&gt;r su mov1m1ento á esa fuerza · ;-itavica univ~rsal con que
nuestro espíritu se explica. el orden y'el gr&gt;•
bierno del universo.
· co·n ser tan sencilla. t.rn siin¡.&gt;le la vida
física en los cuerpos 'que la rn,i111fiestan. no
p~r eso es menos cierta ni rnenos Jigna de
nuestra· observación. Sin e;;tas cuncep·
ciones físicas de la vida · i:io podda:nos ex
olicarnos cómo es la vida orcdnica mani·festa.da· en .1os vegeta¡es, en 1osan
l:,
·1 111, Lles 1"
en el hombre. pues, com 0 veremos mc1s
adelante la ciencia mode·rna encontrando la
explicaci ón d~ los fenómenos vitalt&gt;s en s~
:rngeción •á lus fenómenos füico-q\iÍmicos
quese,t&gt;peran en losorganis1;no:-; vegetales ó
anima1es,.ha llegado:\ separar, á aislar por
medio de sus maravillosas ·0Hnifest.1ciones.
químico-analítica~ ·P.! prot.oplasnia que ~s h
base física de la vida orgánica --lo mi:;m,,
en la monada, q_ue en el árbol, lo misn10
en el bacillus que en el elefante, ó la b,11lena
supremas mañifestaciones·de la fauna actual
del planeta.
1

OR: JosÉ

MARTINEZ _ANCTRA..

1,Continu:-ir::í)

NUESTROS ]lXAMENlS.
No detallan:1Tios el aéto · que en sí mismo simboliza lo mas supremo y lo mas solemne para los estudia_ntes, que d~sp.ués de
contin~1os trabajos y desvelos m1r&lt;1n, con
i~q uíeto y temeroso a_nhelo, i'legar la ho·ra
en que debieran, en n gt1rosa pr~eba, des
entrañar de su cPrebro las doctrinas v lds
i&lt;leas que nos· enseñan los autores clásic&lt;&gt;s;
y esto como el único galardón á nues~ros
afanes. No; pretendemo&lt;; solarnente dar
una ligera reseña de los acontecimie,1tos,
tales como ellos pasaron.
.
El dia fijado por el R~g!ament~ _que nde en la Escuela de Med1cma, y a la hora
:eñalada por la' Junta Directiva, dj,•ron
príncip¡o los exámenes! á todo~. l~s ~tt.q.les,
con esmerada puntuahd~d, as1st1ó el Sr.
Director, no de ninguna manera, como .pu·

diera creers~. para ejercer presió,1 en los
jurado;;, ~í. para apreciar '-debidamente su
vtrificación.
C(lncluidos los exámenes por su orden
respectivo, la J u,1ta de Profesores de la'
Escuela, de acuerdo con el Sr. Direct r,
dispusiewn se arreglara lo relativo á la leé
tt r l de las calificaciones que obtuvimos los
cursantes de meJicina, ¡c.1cto supremo en
que con satisfactoria inquietu.J ó vacilante
zozobra, esperamos la apreciación que se
hizo de nuestros co11ociri1ientos!
Señalado el dia y la hora convenientes
para el efecto; prévia asistencia del Sr. Go-·
b~rnador del E ,t:1do, lo, re¡;&gt;résentante.5 de
la diputación permrneñte, los profesores·
d\:! la escuela de 't11·:!dicina, y sus alumnos,
mas alCTunÓs particulares, comem,ó aquel
acto, e~1 el que el Sr. Director, Dr. Juar1 de
Dios Trevíño, pronunció un breve discur•
so informando del estado que guarda el
Listituto que dirige, Y en seg~1iJ a ~l Sr. Secret.uio &lt;lió lecttJra á las •calificaciones ob-,
tenidas por los alumnos.
Obs·eqúiando bondadosamente nuestra·
súµlica, el Dr. Treviño, nos ha f~ci litaJo el
informe á que hacemo!:: referencia. dd cu.11
nos permitimos tom.1r algunos párrafos.
Después de manifestar el número de a:
lumnos matriculaJos, en los diversos cursos, .y &lt;letal lar .minuciosam:!nte el r~~u ltad?,
obtení lo ,por ellos en los exáments; con u•
· núc1 así:
"Como muy bien sabe el Supremo ~0bierno del Estado, la hacienda de e~ta Es-.
cuela la formao las pensiones escolares, el
valor del asiento de matrículas y los derechos. de exámenes profesion~les; d~ mane·
ra que en este añv los ingre~o; h.rn .sttfo ~nuy
mferiores á los caresos;
y ~i con puntual1dc1.d
b,
ha podido pagarse ~l pr~supu~sto, e,to ,se
ha debido á la antenor ex1steflc1a que lnb1a·
en la cajél;· pero bien se com¡Jrende que sin_
la eficaz p'rot-~c:cíón del GJbierno, este l ns•
tituto jamá~ llegará á la altura. que '?1e~ece
por su utiliJad, y qu~ 1ebe tener s1~u1era
por el honor &gt;' prest1g10 de que dbfruta
Nuevo-León entre las. demás entidades fe•
derativas de la República.
"Ga;tos de consideración tendrá qu~ )tacer anualmente la Escuela para prnvee~s~
de los elernentos indispensable~ que fac1hten y levanten tntre !wsotrns,_ au_nque se~
poco á poco, el estudio de la c1_enc1a de H1•
pócrates al nivel .á q~e se encuentra ac•
tualmente, en las mt·Jores escuelas de la
Nación. Esto no puede ser la obra de un
dia; pero es necesario .comenzarla, porque
h.ista ahora, aunque se ha hecho much..&gt;

a

::.

El Escola1· 1'1 édico.

conse rvándola, ya es tiempo de hacerla
progresar; a,í lo sentía el venerable padre
y fuml..1dor de é la, expresándolo enérgicanH:nt-- poco antes de.morir, ord enando q11!:!
de sus bie nes se tomar&lt;1 la primera pied ra
para comenza r la obra. ¡ B :ndita sea l.1
memoria de Gonzalitos .... !
'' El estudio de las clínic::ts, por un precepto le6.1l se debe hacer en este H ospital
y me parece que en este. in fo rme debo ma·
nifesta r :d Gobierno d('·l ·E:--.taJo que ldS
exiguas rentas señaladas para mantener esta c isa df" beneficencia, no son suficientes
para que dichos estudios se haga n co n la
delicaJcza y precisión qu": los co nocimientos &lt;1ctuales ex il{_en.
"La ciencia• ;né Ii¿a toda está fu nd ada
en la observación, d ijo hace doscientos años
un célebre méJ ico de Ragusa. y el benemirito de Nuevo-León, habien do palpado
la ver,Jad de esta sentencia fundó esto.:!
Hospita l p·1 ra que los estudiantes Je medi cina pudi,-.ran á la cab..:cera de los enfe rmos, ratificar la vcruad de las doctrinas
que ha bí,tn aprend ido ei1 la especu lativa ;
y yo sé muy-bien que en este inforrne mi
ilu-;tre predecesor hubiera ma nifestado al
Gobierno t i urgente nece!&gt;idad que -hay de
que á los Í&lt;Jndos de est'I casa se les dé un:i,
ampliació 1 conveniente, ta nto para el t;er
vicio c ir:t ttivo de lo~ enfermos, como pa·
ra que el '.:studi &gt; de las ve'rda d~s cl ínicds
produ zca todo el fr uth, y ten(ra
.-- toda la ori ginalidad que en él clebemos buscar por la
n;ituraleza del lug-::i.r; porque c .11110 h1 di ch'&gt; mu y bien el Hi pncr,1tes l;iti,..,o diferre

pro natura locoruin génera medicina."
Tiempo es verJade ramé:n te d e hact r que
pr0grese nuestra EsGuela. E n medio del
siglo en qt:ae vivjmos no es ya posible permai1ecer inertes ante los a v,mzados conocí ·
mientos mod~rnos; no es ya posible pc;rmr1n1-cer mudos y atónitos ante el paso avasallador de la ciencia que adelanta, de
la cienc_ia que cr.ece, de la ciencia que todo
lo domma, contf mpl an do única mentP., con
el asom bro de la ·ignorancia, su&lt;; continu os
p_rogresns, cnmo se conte mpla dcsde· lej,-rn·a
11bera la ;igitación turbulenta del Oceano.
No; es preciso ava nzar: el bu en nombre de
la Escuela así lo pide, y el ~-iglo del progreso así lo exige. Reun;1mos nuestras
f~erzas, hagamos de todas una sola potenc1~, y nuestros 'deseo,, tendrán de seguro un
éxito fdiz. Así lo h::i com prendido el Director de la Escuela q11 e viendo la desconsoladora P'-'n1• ria porque cruzan aquella y
el H1,spital, ha hecho una exc itati va á l0,;
Profesores &lt;lt la misma para que volunta-

36

ria mente cedan el sueldo correspondiente
,ii los, •dos meses
de v.1caciones,
el que .de•
.
oera 1n vert1rse, en prop1~rc1&lt;rnarse los mstrt11nentos y libros i"1ece;~·iC)s para que los
estud ios mé,l icos se ltrt_qmt con la delicadeza

y precisión que los c:mo:Jiinie,lttJs actuale.J e.cigen.

No clud:lmos que este pe nsamiento, verdaderamente digno d,~ elogio, s~ lleve á c \•
!:o, porque: se resiste pens,tr qlle nuestros
profe-;ores sean los primeros en mani fcstnrse refractarios al a !elanto y al m,:joramietno de la Escuela, con tanta mas razón
cuanto que es en ella donde todos ó casi
todos, se han formado, .::uando es en ella
donde d~sempeñan la sagrada mi:;ión de
enseñar.
Esto al decir, no cree1110,; Je riina1rna
ma.:,
n~ r~1, ab_,:;o lutamente eq~itativ;i el pcn,;a.
m1,:nto, en cuanto se retiere á la Jonáción
~lt~I sueldo íntegro Je dos r.Jt:ses, y si.al deseo, por cuanto;; med ios nos fue re [JO:,ible,
del m·'.joramiento de nuestro· I n,:;tituto,
µm:•; que r~s en él dn1id: nuestra áviJa inte1:g,~ncía recibe uiariament;el p.tn que l-'! ha
d~nutriryfortalecer. Pero ;icree no.-; nrmen t~ qul: con lir.a cuarta pa rte dt:i sueldo que
d1sfrut,li1, que no se ne,i-arían á ofrecer voluntari:iint·nt•: los prof~~•)res, 111:ís algú:1 pequt· ño óbolo que se ;:ibtuviera de los e-;t'.1diante~.
siem¡.,re
entu~
iastas, y anh·~!ancio
•
1
•
•
Slf:tn¡Jre ei m(·Jo ram1en to de nuestr,1 enst.:•
ñ·wza mé.lica, y algo también de 1os Médico,. que. sin formar pa rte del personal
de Profesores de la Escuel;~, e:;tamos seg-uro, que gustosos cvntribui rán para ese 11 n,
pon1ue á todos fmpo rta la v~rcladera prá-:::
tica; mas lo que pueda ofrecPr en s u pobrez;i, la Retfaccl ón de '·E l Escr¡lar .Méclico," y sus colaboradores. d isouestos desde
,1hor;1, po r unánime volu ntad·. á recibir s·u
numer,i rio; con esto decimos, si n&lt;&gt; se loWª completamen te L'I fin que s:; des('ól,
contribu irá por b menos para qu•: el Supremo Gobierno del Estado mire pahabkmente cuales son r. uestras ambicione~ v
se propo nga levantar de su ruin osa situ;:;.
ción el Establecimiento, único en el E stado, do nde se aprew.:le y ¿onde se enseii:I
la cít-: ncia elevad;· y benéfica que nos lt&gt;aa'.
ra t n herenci:i el µad re de nuestra Escuela,
el ve1)eraclo y sáb io Go nza litos.
Por otra pa rte, todos hast:i ahora poJemos co n orRul lo decir que somos díscipulus ele ese Gonzalitos, cuya ú nica mira estaba dirig1cla al Hospital y á la E scuela,
cuya ún ica tend encia fo é leva ntarla y fo rmarla y c ,nservarla. Pu es bien, ah ora 11\J·
sotros como tales, debemos siempre seg-11 ir
'·

�37

El Escolar l\{édico.

sus prop6sitos. para poder decir imiñana,
con el co razón y la conciencia, que honramos su merr.ona.

M.

J. LOZANO.

Miseeláne11.
Contra la cotzstipación habitual.

~mplea el Dr. Boas de .Berlín supos!torios que éontengan r. oo gramos, de gltce
nna.
En ninguno de los veinte casos que tra
tó de esta manera, tuvo ne::esidad de repetir el supositorio para ohtener el efecto de
seado: siempre se consiguió éste, quince ó
w·inte minutos después de la aplicación del
medicamento.
Parece estar indicada esta · medicación.
especialm~nte ·'~n los casos en que,la ~ons
tipación• coin.:id~ con síntu n 1-; g 1str1c-l:-;,
en relació,1 con un tra~torno de lo, actos
químicos de la diges.tión."
(Rev. hebd. de therap. gen. et. therm)
Tratamiento de la_s quemaduras.

El Dr. Jacques Bey ha empicado con
éxito en lá curación dé las q,1emaduras, el
jarabe de azúcar preparado recúntem~nte
y cuid(idosamcnte. filtr,uío, para realzz,zr
una asepsia completa. Se empapan en este
jarabe pieza-; de mus_elina, que luego s_e
aplicarán á la superficie de la lla~a; encima-se colocará una .ccipa de alg0clón y por
último un be nd;ij .: contentiv,o. Puede simplificarse' más la diración cubric~do directamente la q úemadura con algodon hum,:'.decido en el jarabe.
(Rev. gén. de cliniq. et. thérap.)
Para e/hipo.

El Dr. Ortille [ de Lille] dice haber conseguido curar un hipo rebe~cte á ~odo tratamiento, con d uso de la pilocarptna.
Aconsej:.i una infusión de _hojas de jaborandi [4 gramos de estas ho1as por 120 de
agua hirviendo.]
El tratamiento de la diarrea.

Debove, después de haber ensayado substancias ]as r.1ás diversas, para curélr esta
enf t&gt;rmedad, ha dado la prefaencia al talco (silicáto de magnesia¡ por su ligerez..i,

El Escolar 1\1 édico

inalterabilidad, y tan suave al "tactú que parece incapa2 de escoriar una m.ucqsa.
Se prescribe á dJsis elevadas sin ning~o
inconveniente. Pero para detener una diarrea rebeide, dice, bastan 200 gramos ell
las vei n ticu.a:tro horas, 4::&gt;o en casos excep~.
cion.ales,· mezclados á una bebida arom'ática ó !-:'. che. en la proporción de I oo ó 200.
gramos por litro, agitando la mezcla antes
de servirse de ella. Las diarreas más ~er
beldes han sido· deteni,las r.or esta prepa~
ración,_aun aquellas que est~n iigad~s á -~1ceraciones tuberculosas. S11 eltmrnac1~n
no dura más de veinücuatro huras general-,·
mente, y no se_ acumula . en e_l, estóm~gó,
aun cuando exista una dilatacion de esta
víscera. ( Le Prati~ien .)
El Consejo de salubridad

Seo-un entendemos esta asociación, . tan
neces~ria como útil, en toJa pobf ación, se
propone estudia'., conciene.t!damente 1a~
causas de alterac1on de los vientos y de las
aguas, foco pri1icipal, &lt;le donde e_man~n los
gérmenes produ·ctores de u~ s11~ nu11_1tr?de cnfermeda¿es, que nos tienen, prtnc1palmente en estos meses, en completa des·)lación. Tiempo era verdaderamente; de
que ~-e le con-;agra_ra alguna~ horas á la -hi~
giene en nuest_ra crndad, pues q_u~ se _hace
se;1tir la necesidad de asidua vigtlanc1a en
los paraae~ de inmt.Jndicia-s, tan multiplicaf
dos com~ los tenemos, y de reglas termi-,
n;rntes dt ·conducta para todos los que pM
candidez ór eprochabl~ abdndon?. ~e. cuidan tan poco de los preceptos h1g1en1cos,
tan necesarios para la perfecta conserv~•
ci6n de h salud, 'como para el embellec1mi ntn y progreso de nqestra ciudad. . .
Alaunos puntos habrá tal vez, en que la
I':,
incuria
!Irgue á ~Jo ~rtl que no -_se vaci'j é
en hacer servir las nonas &lt;le letrtnas, p_r?•
curando con esto una . profunda alterac1on
· de las aguas, que sig uien.do &lt;li,reccion_es variadas, ván á infectar las dP.mas, ocasionando con esto un mal casi general. Otr.as
· partes quizá hatrá también, ,don~e se rte•
guen las calle., c,jn l~s ag~as suc1~s,, qu~
provi . . nen de las manipuldc1ones culinar.1as,
ó de diferentes usns para q:.ie se destina•
ban; y otras probablemente, á. don?e se
arrojen los animales muet ~o~ ( srn cmdarse
de lo cercano de la población) que entrando en putrefacción vician la atmósfera, Y
p0r consiguiente pro.J~1cen_ ;~fermedé~des.
Por esto, q1·e no sena dif1c1I que as1 pa•
sara, pues _q ue no se .le consagra
el
culto que merece á la sqluda:ble higiene,

~º~-º

creemos que el Superior Cons'.:'jo de Sa_lubridad Pública del Estado, se ocup~ bien
pronto de estos asuntos.
Esperemos.

$ 323. 83
Esta es la cantidad que existe depositada en la T esortría General del Estadc',
para la próxima erección del monumento
del Dr. -G011zalez. Procedente de donativ0s particulares, ha sido ri~mitida, según
n0s pc1recf', ,de varias poblaciones dt:l Estado, y de algunas otras de fuera de él.
¿A cwínto ascendería lo que colectaron
las cC1111i:-,iones nombradas al tfecto.- en la
Ciudad que más directamente q11e ninguna
otra, recibió los beneficios del B;nemérito
Dottor?

38

Ya se han dado várius casos, limitarlos
2or decir asi á ese barrio, de fiebres malignas de caracttr tifoi&lt;leo, que comJ es y;:i
bi~n sabido, son producidas en l., ~eneral
por la alteración de las ag11as.
Pronto remedio á esas calamidades, qut
&lt;le otro modo nuestra mortalidad irá -aumentando Cdda vez más.
A .-·á-pe!vfmetro.

Este es el nombre de un inc.tn.mento recientemente inventado, para la pelvimetría
interna Su objt.to es medir, ,no los diámetros de la pelvis; sino, como lo indica
su nombre, la dirección del t-je pelviano.
Daremos ep nuestro próximo número
un~ deiicripción dt"talL.1da Je esta interesante invención moderna.

Magnifico.
Las frutas verdes.

U na muy buena colección-de instrumentos &lt;le ciruaí::i, ha sido encargada por el actu,1I Dire¿t &gt;r del Ho:--pital Oivil de esta
Ciud:-id.
Ojalá y n0 tarden en llegar, qu:- con
ellus- mwstra iri-trucción será más sólida) y
más práctica á la Vf- Z, pues por la falta de
ellos se dificu ltan 'ó,se hácen impracticables
operaci()nes, aun de poca monta.

Se .venpen cnnstantemente en nuestras
calle6 una infinidad de frutas que no ~stán
en \'.ompleta m::tdurez, y"esto con !)erjuicio
de los compradores, pues una ae las mas
poclerosac; ·causas dt: mortal\Ja,l qne tenemos, ~s sin duda c1lguna l.t dPl_c1bundante
c0nsumo que se hacen ,&lt;le estas frutas, que
casi infaliblemente producen f'ntero-colitis,
reveldes muchas veces, y no poéas rcvisteri
J;l Reglamento de la Escuela.
un caract~r inquietante v dudoso.
Suplicamos á quien c0rresponda, err
Seaú11 se nos ha dicho el Sr. Director nom- nombre de lc1. buena higiene, vigile un po-·
bró ~na comisión de entre Jo:, Profesores- co este r;:imo.
de la Escuela de Medicina para que revisara é hiciera algunas adiciones al regla,
A nuestros colaboradores.
mento vigente en ella.
Muy necesari3: es la m~~ida que se -ha
tomado, á ser cierta la noticia, -pues nuesMuy respett1%amente suplicamos, á to•
•
,
•
1
tro Reglamento tiene c1_er_tos vac1os qu,e dos nuestros colahoradores, SP sirvan remi-.
llenar, y algún pee ido ongHul que necesi- tirnos, para su publicación,. las observa.dota remedio;
nes médicas qne posean, á fin de darle á·
Po-;itivamente nos alegrariamos de qu~ nuestro periódico ün carácter verdaderapara el próximo año· escolar estuviera ter- mente práctico y útil.
minado t&gt;se proyecto, que tanta faifta :n.os
hace, porque á buer.as 1eyes buen serv1c10.
Recuerdos de Algeria (1879-1885) por el

JJr. Badour, médico principal.
Higiene.

TRADUCCION.
Se hace indispensable que el Con?ejo de
Salubridad Pública del Estado, fiJe su atención en el caño que s::ile de la cárcel para el rio, y que se encue~t~a const~~temente lleno de impurezas e rnmund1c1a~, que
$0 empantanan y corrompen, produciendo
una insoportable fetidez, y lo que es peor
una. causa perenne· de enferme&lt;laJ.

La pequeña fiera
'-CONTINUA--

Por poco que hayais e.-;tac;lo en estivales
tiempos. en un lugar bajo húmedo; y por

�39

El Escolar l\'lédico

poco que hayais viaj tdo á pai-;e~ cálidos,
debeis habt-r conocido el mosquito tan bien
denominado fero✓•••
En todo tiempo, en todq lugar, en la costa argél_ica, y en los oasis donde jamás cesan las fermentaciones, su agudo y caractl~rístico sumbido interrumpe el reposo p0r
breve que éste sea, haciendo Lis noches in-·
soportables. Como lo he &lt;-'scritu otras vece~,
desaracL.1.cla b epi&lt;lermi.; delic;;d:t que ::ifecta 1~ venen0sa picadura de este diaból ico
insecto!
Elevaciones congestivas, inf-Ltn:atorias y
aun equimóticas, á las cuales acompaña
1
.
bl e 'comezon,
' son por 111uc110-,
una rnsoporta
días las penosas consf-'cuencias.
Yo, por mi parte, había resucito no in~entar.dormir sino bajo un mostiqm·ro.establecido por mí mismo, hastante amp!io
para alejar todo contacto exterior y tan bien
cerrado que no era pe11t:trable sino p1,r el
borde inferi&lt;&gt;f que saltaba al pavirnentll de
los bau iiarrale'-,
y de allí St: levantaba
rápi,
U
damente y como por sorp!'esa. 1.:.ran, es
verdad, un poco mayon·s el calor }' la so ·
focación que se ex¡:,erimenta~an; pero en
cambio se estaba á cubierto de las morJtdu~as, y ya esto constit,1b una s:1ti ,facción;
qué digo? un alivio.
Porque no in~aginais hasta que punto,
aun durante el día, irnp::lrtuna y entorpece
los ne&lt;1ocios esta fiera. Ne, pueJo ncor•
&lt;larmtde ella sin horripilarme, la juzgo ~i,:
igual, y para expresaros corr:plet~ mi pensamiento diré que en los refi11arn1entos ,le
la inqui~ición Ídltó un suplicio, que debía
ser el de mós·quito~ esbeltos, con aguijont'S
finísimo-; y dentados. que picaran la piel,
ha,;ta saciedad, una y muchas veces.
U na m,1ñana en el curso de esas visitas,
durante las cuales se abanicab.1 sin cesar
espantando el n1osqu-ito, pregunté á la her.mana del servicio, la que se condolía con
ver abotaaados,
la cara y los brazo~ de las
;-:,
tnfermas, á qué idea podía responder bien
la existencia de este insecto. La palabra
expiación no se hizo esp;r~r, lo que,_ para
la generalidad de los martires, es s!!nple mente sinónimo de anticipada con,Jenación.
Yo, al contrdrio, creo que la causa y el fin,
en este caso y en otros, son muy natura·
les.
Si durante el estío, teneis la. curiosidad
de ver este m~mdo ínfimo, id á un patio
adonde por incuria se ha dejado estancar
el ao-ua, que presenta una superficie irizada álos ardores del sol, y mirad allí; algo
se mueve en el fondo del putrilago; un
pequet'lo casco brota y vacila un minuto,

después parte y sube, c0mo un globo en el
airé, hasta llegará la superficie del agua .....
Seguid mirando; el ca&lt;;co se hien:-!e est1IL1
y queda por esta ruptura, C'&gt;nvertido en e-;quife de donde se lanza un bicho. que apenas olfatea el aire. se queda sor¡-irendido, se
sacude, -toma aliento, y luego remontándose vuP.!a y sigue su destino, siempre útil,
pues qlle nos recuerdan el cieno y el p:i.ntano, las ag,1ts e:;tancadas v corrompiJa.s, y
esas impuras cubéts que se encuentran en
todas parte:., debajo de las gárgolas, q:.1e
nunca se vacían, y en cuy0 foi1Jl&gt; pululan
pequeñísimas larvas.
(Continuará.)
Experúne!!tos sobre la cm-vrr, lto,varia de la

m-ea )' de- la dosificaúón del azoe total
de la 'Orz"na.
Gley y leh. Richet.
( C. R. Soc. de Biulogie. Ju in 18, 183 7)

De lvs numerosos datos analíticos de slls
inve-;ti.saciones, que arreglaron en for ma
de tabla en el original, deJucen G. y R.
.las conclusiones siguientes: r.,:, El agu::t
que se toma durante la comida p1s1 con
nütable rapidez ....:..dentro de una hora-por
lüs riño,ws. La excreción m:íxim1 de. h
urea se verific;i, al e )[}trario tres •ó c111tru
h0ras después. de la comida. 2. 0 T.unbi~n resJect·) &lt;le Lt infl:1enci·1 de la comi la,
hay que di;;tinguir un· .periodo diari' 1 co•1
mayor excreción de azoe y de agu L y uno
nocturno con menor ex:·:reci6.1 de lo,:; mismo-;. 3. 0 En per:;onas de el iverso p.~,;o.
la excreción de azoe es lo mismo, cu.tn.lo
los alimentos lo son. 4. 0 La excreción
de
por med.io del bromo ex1ctamente como la
del azoe total corre paralelo á la &lt;lP. la urea.
5. 0 La proporción del total del azoe al
azoe de la urea es como 5 á 4.
Centralblatt für Physiologie.
Profr. Dr. Sigm. Ex,1er.
l

Tratamiento de la difteril'(, faríngea.
Por el Dr. Bouchut.
Se arroja en la gwganta, cada hora, no·
ch"' y clia, con una pera de cauchuc la sol u·
ción siguiP.nte:
Fenol sódico
3 cucharadas
A&lt;Yua
I litro
Para\acerlo mús fácil se l1ace sentar al
enfermo en su cama se le pone una servilleta al rededor del cuello y una vacija en·
tre las piernas.

Folletin.
re'.igro de rualquiera ct1:a espeC'ie. El temor
úu11a enfnme&lt;lad pnede ser Ja ú 1i('a (lausa
deti&gt;rminante de su prudn&lt;·l'ión. Pel'O de todos los trastornos IH'gá11fros a.-¡ nel en que
r.on más fui&gt;r1.a se hace seiltfr la misteriosa
intlne11tia del mil-'tlú, y del q 11e pnede decirse
qne es Pste mi ,m:&gt; estaclo mornl q ne se ha
c:unnetado en una forma PS sin duda algu11a
la hi_P.ocundria.
IJn;solh.', el emine11te práctico, &lt;lefine así esta eufermedad: ··e;..;pel'Íe de manía triste l'i.l·
rac1v&gt;1ÜarJa por preoc11padó11 excesiva de la
salud,y que hact•qneindividuos sanos ó atatiado~ &lt;le e11fPr1uedades ligera;:; se crean condenadoti á muertP cit.'rla y p1óximn." .Mearh
es más lacóniro al d~dr: ..&lt;-'S una exaltaeión
del instinto de la propia Cdll::it-'l'\"ac·i9n.''
El cuadrn ::;in:01riáiic.1 de esta afn·ción pre11t-nta los pl'i1wip,1lt&gt;s rasgos sigtlientes:.el 'Ín•
di\'iduo SP lrnlla siemvre acos,Ld11 por funestos presenti111ient,s y es vfrti:ua de inquietud t'll todo lo que tc.&lt;'a al e.,tadu de su:;; Ól'git·
JJO:,; en 11 brns de medi&lt;-ina, que se }Jl'ocura si
fS ilnstr,1dn su e11tendi111wnt,1, ré descritos
aquellos sufri111ientos qué le t11l'tnran, los ::;íu_t,,m,1s di:! la leú(rn i11cura ble que cree pade,
Cl'l'.
B:Pn $Hh_ic1o de to los PS rl caso del gran fi.
lbs fo gínehdno, que e1·pyémlose afecr,udu de
111: pó!,po drd com¿Ón, ~e entregó con fnror á
la h~etura de libros d~ cieuc-ia u1é lica. 'Tales
de,;g1·:u•iailos á f,terza dt~.cl'eersP enfenuos,
aeaban por estarlo rn.tlmenw. i:,e puede da1·
razó:1, fisiológil':únente, del trnstonio de to·
dos los :-istemad 01-gánico~, de till alterac-ión
material y funcionat teni.endo e11 cutmt;a el
del :üsterru nen·ioso cu11stituyente de la afl:'ecióa. Efe('tiv:1mt&gt;nte, la alterneión del sist.,.
rua uerriodo ana-.:tra la dei ci¡culaturio, n10
diticando 11 f1wrza i111p.1llsiv,L deÍ cornzou que
está biijo su inmediata dt•pen lenda; eo11gestiu11es é iutlamaciones de algunas \Ísceras,
e11 to- ge;1¡_,1.tl l'l'Ónica-; ó tra..:-t-&gt;rnos nutriti\'08, .Y ,e:::1io1ws tle nutrit-ión, su,1 !:, consecuencia ú.tima del desorden llt'rvio,:;o. El estudio de la fisiología, á L · 1, 1¡ ne explica el in
flujo 1m,1 al en lus órgarws, explie:.1, también el
JUet•anismo ue las eufet·med,iúe;; que p1·odure
la p.1s1ón. La::; aceioJJeti rdL:jas,.y la" leyes
de equild..ll-iu y &lt;'u1Te:-;poude11cias que rigen la
mate,ia, no ud t,,t.l.u úetermiludas aún, ¡..,ern
un tau to con0cidas, son las dos rí.ts abiertas al espíritu en donde se enc.intrnrá hL
ciare _l'al'&lt;t•la, resolucio11 de altas &lt;·uest.i,Jlll\S
de eteulugía. ¡.,a.,u,ógica.
No ha.re t.l.e1:wripctó.1 minudosa ele la hipo
coud1-ht., que ,se.na. i11útit en este lngar, me li
mit.al'é á puntos de eteJlogí..J. y gé.1esi, más
cout'orme.s con el g~nio &lt;le e.,;te trab.~jo.
Ya lus c!iruas caudo::;, y:i los fl-ios han sido
ristos pür los p,nóloJoS cvmo propios para
el deti.1rrul10 lle esta. ¿¡feta•ión.; opinión en
que se uescubl'e la vacilación c.lel enor. UU·os, con may11r razón á mi ver, le asigrian como causa una edueac,ó,1 mal ,Ungida, considt-rán:lole cu1110 'clfecco ue hibít&lt;&gt;s y costu,nbtes peruiclosas coutraic.las, de mal géuerú

11

dt-i vida y de una infinichd ele cnndici 11w3
pnrnmente morales. Asi, tod:, lo que exalt,:t
el sentimiento del yo y la imagi11ació 1, como
el ejerdcio &lt;le las al'te ➔ lib,mtles. pue l.f. f:ii&gt;r
el migi-&gt;n de la hipo&lt;· in lria. Igaalmeate pneden padlºCPrla aq 11eilos qtw. agita los pea· nna
vida social importante y adirn, snfrt'n en ella ll;l grande contratiemp ,, y se n•n ohligados a_ suplantnrla por otr.t os:·111·:t y o&lt;'iosa.
en qrw la :::aluél ~sel objeto prefl,!nmte de ..;11
atención, dP s-u imaginación lle3oC'npa•la, de
Sil espil'itn q11i&gt;, al faltat·le lo exteri.,r. en sí.
mismo conc·entm .su acti\'iua&lt;l. En fin, totl:&gt; .
lo que pntru·ba .v enerva Pl si.-...tem t nenio,;o,
es cansa de la hipoeondáa. Aq·,í e3, efectivamente, donde deben husc•ar1w los m,LtrrialP:s 11eeesaí-ius para llenar los l11wcos ll llP-ex;s.
ten en la ciPncia mé lkL al'tual; ahí d,111Je ~e
co11fnn,len dos mundos el de 'la materia y del
espíritu.
La naturaleza de esta enfermrda'l, matPt-ia
ost·ura co1110 to:lo lo n~fenmte al sistema si:itema nervioso, ha PXl'itado numPrnsa:-i c1~ntro~·e1·sfas. Diremos de esto bt't)ves .palabras.
Trnus,-eau. con la elocneacia q ne le 'fué ea1w·terhtica, emitió. sobre la, nat1u·ale1.a de la
hipocc,ndría. una opinión q11P. no puedo r~sisi'ir t&gt;l deseo de t1\tsc1·ihi1 aq 11í. Par.t Pl nota.bl\l
clínit-o &lt;"itac1 ,, e! aparato {iige,:;ti vo &lt;le.st'mpeñ i
¡_,·n el líumbrn respecto de la hiµoc•onrhfa Pl
mismo vapr l que el genital en 1,. m:rjer respecto de la histe1fa: su pone q ne, si el yo pen:sante sufre en el hipoeoll(lriaco e.,; po1·que se
h tllan profundamente perturbarlas en sús
funcio1H•s la.;- pord me., del sistema 11Prvi,,so
que :111iman el citado ap;trato, l.ts c;uale;..; prei:d&lt;iu'i:tn á las pasioned triste,.;; poq nt&gt;, aún :--i1J)t· ,it&gt;11rlo qne no foesen el p.111to de re--drlencla de las pasiones en el st&gt;midoqae lo entend~rí,rn los antignos, la arutomía ,V lii patol,1gia prneban lus est1·i&gt;dt1:-1 1·elacio.1es · que el
ce1•pbrn, centrn de. las pa~i 1110s, ma1Hie11e con
el aparato ya eita lo, por n1t-i,lio de·l nervio
vago. Ademá,. debe di:$tingt1írse la ver,ladrrn hipúronJria, q1w C0!1SÍStl' e11 1111 t aitemción orgá•1irn de las víscems abd&lt;&gt;mina!es, de
la manía hipocond,·iaea c,1nsi,tente en una
pe1't.l.1L"bació11 sens.i1itl.
&lt;Jualquiera qne sea el juicio que se t8no-a
de las aru!ogias qu,, exsi:st,~11 e11tre - la histerLt y)¡\ hip«H'Oll lria, no deb ·mo,:; convenir de
ni!Jgún modu en la distindón qne quiere e:stab,1~ce1·.se enti-e la. hipocoa&lt;lri.t lucurn y la
venliule1·a hípbcondtfa, que serán, cuan·lo
más. do::; adpectos dive1•.füs de un.i misma Pll·
fo1·111L'dttd, sus dos elementos eo1utituyentes.
Por11ue, efectirnmentP, la,:; Jesi.int&gt;s que of'rece11 1.i,s ví.-;cerns abd ,min~de.s en a'gt1n0s lli•
p 1cüadl'iacos no suu sino tesuit ttlo de ese·
gra.11 p..idt•r q :ie tierte la i :naginal'ió,1 sobre el
ol'g:tms1110; ella es la q•.1e lllJ lilic.t IB11tamente, pero de una ma11e1°,t segur.t, la est1·uetur.1 y
füncionamiento org.ínfoos; el la e.s laque drtermina. una intlamacióq en el órgano en dunde
i-c-, h.L conceatra.do la a.t.eneióu del iniliridno.
(Wariomot)
L:t iruaginlción colocada entre nuestras

�1.2

FoHetiu.

dos naturaleza:::, linda por una parte con la
se~ibilidád·y con otra con las noblt:&gt;sfacultades del alma; asi. SP. c::onfunde muchas veces
cqn la. primera, á la q ne sus~ituye, y usurpa
sus fune101ws, dand11, entonces, lo que no existe e_n realid11d. Este fenómeno es el qne ,se
des~~na _en la locura con el nombre de aludnacion, dd que tratart&gt;mos más adelante en
el párrafo consagrado á aquella enfermedad.
Se observa también la sustitución dt&gt; las funciones dt&gt; la imaginación á las de la ·sensibili~ad, e_n el indiv_iduo a~a&lt;·ado por el sut&gt;ño
h1puot1co, en qmen hab1Pndo dPjado de obrar
e_l cerebro ~orno en el estado normal, los sentidos no &lt;.&gt;Jercen las funch,nes que lt&gt;s son
P:ºPi~,s como _en· la vigilia, y, entonces la ima:
g1u.acron donnnada, por el miedo tal vez. ó
p_or q nien sabe q i1e rosa, sus ti tnye sus tic ti c1~s pero podeI"osas ¡:ensaciont&gt;s á las de los
órgános encargados de -prodncirlas.
Si nos hemos estendido sobre esta punto
ha si~o con el objeto de prnbar la inflnencia
poderosa d~ la imaginación 'SObre todos los
f'enomenus que ronstitu:ven ta· v'ida del hombre; influenr·ja marradisi,na capctz de explicar.las te•s iones materiah~s que la anatomía patológi('a muestra en los cadáveres de
desgradados hipoconddacos.
.Como últiffi':t prneha del poder de la i111agin~1ción sobre los órganos recordemos el hP•
eho 'Citado pur Figuier, de aquel individuo
que. c~nfü•nado á mt¡érte por los trih1111ales,
leves p1cadnrns heehas en di ver,3os puntos
de sn ~1wrpo.. despnés de ven,clal'le los ojos y
a~lvert11'1~ que de es11 modo iba morir, 'per
diendo la san,gre da su-, venas, a~i se vel'Íficó. extingniénd.o se su vida cuando babia t'Scurrido una ligera c~mtidad de :-:a:nO're. No
hay nece::-idad de insistir más sobrt lo que
es tá.n evidente.
tGnál es el tratamiento de la enfermedad
fisi~o-moral de q ne hablamos? Es ".tisico"
pnl·ament~, ó moral, ó '·fisico" y m-&gt;ml á la
,·pz? Debe t&gt;Star ·en consonancia, indefPctibleinente. con _la _enfermedad á que se a plira,
debe ser combmado. El empleo exclusivo de.
mNlicamPntos ordinarios no sirve en muchos
hipocondriacos, ~ino para rec1Jrdal'les, excitando su atención una enfermedad q ne, 1:Js
más de las vert-s, 'pxiste sólo en los delirios de una razón trastornada, ó pl'óxima á
estarlo; mientras q ne el em'pleo razonado de
medios morales concnnentemente con los
primPros, ó sin.. ellos, según los risos, asPg11ran un éxito ~ompleto. Siguiendo tal método se ven desaparecer pronto todos
nellos
variados trastoruos, que, sinó la mue.ite si
e1 suplido de la vida pwdujeron Queda' al
tacto del médico apreciar, en todos los caso~,
fll valor de los me.dios propuestos. haciendt)
de ellos una conveniPnte dt&gt;cción para obtener el fin desPado.

aq

El miedo, origen de l,a hipocondría, es. también, cau~a de ia loeura, dt&gt; aq·nella espanto M enfermedad qne, priva al h ombre del mas
prerioso don. conque al Creador plugo dotar-

tarle, del principal rasgo distintivo de su PSpede, de la razón.
Tao importante nenrosis ha sido estudiada
eo~ pa.1-ti&lt;,.ular .e s~ero, poi insignes médicos:
quienes, merce1l a su trabajo asiduo han logrado descubrir multitud de arcanos que avara ocultaba la, naturaleza &lt;le la misteriosa
enfermedad; un estudio metódico y razonado
dt-! sus·causas, génesis y di~sarrollo de las
diferentes condiciones. en que se prod•uce del
.
mo d '_l com? se t':lrmrn~,
y todo aquello 'que
c,!neierne a . es~a afecc1011, ha perm1tido remedtar una multitud de crueles iuhumani,lades de que se haría uso parn con las infelices víctimas de ella. Los nombres de Pinel
y Esguirol, Mausdle.v y otros deben se¡; pro-.
nunciados con respeto. Má-; addante. e1i la. delicada cuestión de l,1, na!nraleza de la locura
tl·ataremos. un poco más extensamente, de lo;
males soci:tles quf' se han evitado con las lures de la ciencia. Por ahóra nos limitarerno~
-á algunos pnntos eteológicos de .la locura en
!ación con la pasión de q ne me · ocupo. '
~as_ causas de lq. enagenación mental son
ps1qmcas en su mayor partf': reveces d~•fortnna, d!scensionPs domé3t~cas. contrat.iempqs
rontra1wdades de t11do getwro. y él mit&gt;clo.
Una_d~ la~ monam:mí~s ó delirios con prec°l')mm10 de una soh idea. de toJa.8 la:i que
se. ofrecen á la pe1turbada mente del loco, PS
aqn~lla que consiste e!1 un temo~ ó espanto
continuos. (Panofubrn..) Los des()'racfados
q ne la padecen son víctimas de un terror Inexplica ble y nl\1y intenso. Sus alneinaciones. fen ú nw no frecuente por no decir cons•
tante de la locura, tienen un género idéntico, so~1 ~erribles, .espantosas ·y con rasgos
maread!s1mos se revelan en sn fisonomía.
Manitiestamentamt&gt;nte ac11san las tortnras de
Sll alma. atemorizada el semblante contrai~o
y sn mfrar azorado, la contrar·ción de sus c-ejas y el temblor de sns miembros.
Hay, también, una locura, que, pudiéramos
llamar especie del género anteriornwnte descrito. ( en los tiempos .medios mai:¡ frecuente
qne hoy) la que pa1lecen aquellüs qne; ator-·
mentados p_11r el t-emor de las penas en la otra vida. se &lt;'reen ÍL'rrmisiblt&gt;mPnte condena.dos á sufr.irlas. Tienen escrúpulo de su -.;ida
presente ó ele la pasa.da aunque haya sido
de lo más ~jemplar 'qne se pue;fa concebir.
De- estos afectados de t.emor religioso. unos
se creen poseídos por el demonio (demooornanía) y otros se privan en castigo de sus
culpas, imaginaria$ las más veces, hast.a de
comer y dormir; se dan en fin á prácticas
ansterwi y extravagantes, y de, mil. modos se
martirizan para acallar los gritos de una concit&gt;ticia frnto de farult,a des trastornadas.
El tratamiento dP.I género de locura de~cdto, niposa sobre mP.dios marales y terapé11ticos or.dinarios, según la f,1rma y grado del
trastorno mental que se presente; mas todo
puede reducirse á lo siguirnte: seusata y atinada dirección de lns pasionPs que siempre
logra como preservativo, y muchas vece:i como curativo de la afección, obra con tanta

AllO

'romo l.

l.

Monterey Setiembre 15 de 1888

Num. 7

El Escolar Médico.
,

PERTÓDICO DEDICADO ESPECIAL\fENTE Á LAS CIENCIAS MÉDICAS.

REDACTADO POR LOS ESTUDIANTES DE LA ESCUELA DE MEDICINA DE MONTEREY
S~crefario
1Redactor en Jefe
1
- Admini9'frlld~t
- ,
MANUEL J. LOZANO. 1 MANFREDO TIJERINA. JESUS M.A GUERRA.
1
·--------------=-=

l'. OLABOltA DORES.
Doctor Antonio García Gar2~
Doctor Juan de Dios Treviño
Atanasio Carril ló
,.
José M."' Lozano
Alfonso Martinez
1 ,.
José Martinez Ancira
Domin¡ro ?&gt;L Echartea 1 .,
Julián Díaz
..
Lorenzo Sepúlved:i
Evaristo Sepúlveda
Eusebio Rodriguez
.,
Manuel Rocha
Manuel Perez Bibbins
Eulogio Maldonadó
1 .,
Francisco Garza Cantú 1 ..
Pedro Aguirre
;,
Rafael Gar1a Cantt't.
Farma~éut ico Antonio Ancira.

L a -V-id.a
EN SUS CONCEPCIONES FISICAS.
Decíamos: la vida es una forma de movimiento que modela la materia, que la
corporiza; que esta forma de movimiento
era su condición esencial de manifestación,
r¡ue como hay c1tcrpos orgánicos también
hay m erpos inorgámcos; y, que la vida, la
P.xistencia de todes estos cuerpos no era
mas que el sostenimie nto en el tiempo y
en el e:.,P.acio, del modelo forr.1ado, teatro
de ma111festa'ciones de ese cambio de agre
gacion y des:ig regacio n q ue caracteriza la
vida en los cuerpo'-. ya sea que lá consideremos físicamente como e n los cuerpos inorgánicos, ó que la consideremos P.n sus
manifestacion&lt;&gt;s f ísico--,_uí rn icas como e n
los cuerpos org anizad os. Tambié n hemos
dicho que la Naturaleza es la vida Univer•
sal, y siendo la materia inorgánica parte in.
tearante d e ella lo mismo que la materia
orgánica ¿podriamcs considerar un dualis
mo constituyente de la Naturaleza de muer•
te y vida? Esto sería considerar el tejido
mortificado comb parte integrante del tejído sano; la hoja seca caída &lt;le! árbol como
parte intP-grante de su verde follage; sería
aceptar la parte desgastada del átomo como su parte integrante, sería aceptar la
muerte como base de la vida, ó viceversa,
la vida como base de la muerte-¿No miramos á la atmósfera, como un Oceano,
con su oleage y sus corrientes descubiertas
y reveladas por Maury? ¿No miramos á
los oceanos con su oleage como la atmós-

,_

-

f~ra, y sus corriente~ cohlo los rios de los
continentes? ¿No miramos á las nubes que
hacen flotar mares de agua sobre nuestras
cabezas, volver el agua á los oceanos? ¿No
vemos volver, á los tres reinos el calor y la
luz que reci~en del Sol, este calor y esta
luz por medio de la respiración y la combustion? ¿Qué significa que el sat~lite siga al planeta, el planeta al Sol? Significa
que todu está anúnado, que todo está en
movimiento, significa, que hay unidad entre
áto mo y d astru; entre la. monada y el árbol; entre el b;.icillus y el hombre •ó el ele·
fante,
no importa el grado gerárgico que
1
en la escala unive rsal de los cuerpos hayan
seiíab .do. (, igniflca que es ~ierta la vid;:t fí· sica co.mo la vida físico-química, que
cie rto qu , la primera le sirve de base á la
segunda , que-es cierta é innegable la gran
, ley de ia circulacion de la materia al través d¡• to&lt;J os cuerpos, como lo enseiia Clau&lt;lío Bern ard, y que ha sido, y será a.xio•
' marica, e l célebrP. aforismo de Savviseo,
; qtH: al descubrir el oxígeno, '&lt;lejára escaparse de sus labios en forma de senten.•
cia, rtforismo que será la. ley constitutiva
:rniversal. del mundo intelectual cioritico: En la natúraleza nada se crea, nada
se pierde, todo se trasforma. Si en la na, turaleza nada se crea; si en la naturaleza
: na&lt;la se pierde; si en la naturaleza, toJ do se trasforma ¿habrá alguno que no
acepte como ciertas las concepciones físicas de la vida, que hemos dado á conocer?
Apliquemos estas ideas á la observación y
veremos si la observación las corroboraMiramoc; á un hombre que duerme respir.1? Pues el movt'miento de su respiración
nos dice que .vive, nos dice que la vida está
en él. . Miramos á un enfermo que agoniza; y le contamos sus respiraciones, y le tomamos su pulso, por qué? porque cuando
cese ese movimiento cesará su vida no estará la vida en él, permitasenos la expresion,
porque el móvimiento es la condicion esencial de la vida para su manife5tacion. Como
el movimiento es un fenómeno físico ¿µodriamos tener una idea fi,losófica, positiva

es

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                  <text>El escolar médico : periódico dedicado especialmente a las ciencias médicas (Facsimilar)</text>
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                  <text>EL Escolar Médico, periódico dedicado especialmente a las ciencias médicas. Redactado por los estudiantes de la Escuela de Medicina de Monterrey, en 1888. Esta Edición Facsimilar fue realizada con motivo de los festejos del XXX Aniversario de la Promulgación del Decreto que constituye el Hospital Universitario José Eleuterio González.</text>
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                <text>El Escolar Médico, Ed. Facsimilar, 1982, Año 1, Tomo 1, No 6, Agosto 15</text>
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                <text>EL Escolar Médico, periódico dedicado especialmente a las ciencias médicas. Redactado por los estudiantes de la Escuela de Medicina de Monterrey, en 1888. Esta Edición Facsimilar fue realizada con motivo de los festejos del XXX Aniversario de la Promulgación del Decreto que constituye el Hospital Universitario José Eleuterio González.</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Medicina, Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria</text>
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                <text>Gutiérrez Zambrano, José Mario, Director Fac. de Medicina</text>
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                <text>Tamez Solis, Porfirio, Director CABU</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Consejo de Salubridad</name>
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        <name>Higiene</name>
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        <name>Hipo</name>
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        <name>Tratamiento de la diarrea</name>
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        <name>Tratamiento de las quemaduras</name>
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        <name>Vida</name>
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                    <text>1.2

FoHetiu.

dos naturaleza:::, linda por una parte con la
se~ibilidád·y con otra con las noblt:&gt;sfacultades del alma; asi. SP. c::onfunde muchas veces
cqn la. primera, á la q ne sus~ituye, y usurpa
sus fune101ws, dand11, entonces, lo que no existe e_n realid11d. Este fenómeno es el qne ,se
des~~na _en la locura con el nombre de aludnacion, dd que tratart&gt;mos más adelante en
el párrafo consagrado á aquella enfermedad.
Se observa también la sustitución dt&gt; las funciones dt&gt; la imaginación á las de la ·sensibili~ad, e_n el indiv_iduo a~a&lt;·ado por el sut&gt;ño
h1puot1co, en qmen hab1Pndo dPjado de obrar
e_l cerebro ~orno en el estado normal, los sentidos no &lt;.&gt;Jercen las funch,nes que lt&gt;s son
P:ºPi~,s como _en· la vigilia, y, entonces la ima:
g1u.acron donnnada, por el miedo tal vez. ó
p_or q nien sabe q i1e rosa, sus ti tnye sus tic ti c1~s pero podeI"osas ¡:ensaciont&gt;s á las de los
órgános encargados de -prodncirlas.
Si nos hemos estendido sobre esta punto
ha si~o con el objeto de prnbar la inflnencia
poderosa d~ la imaginación 'SObre todos los
f'enomenus que ronstitu:ven ta· v'ida del hombre; influenr·ja marradisi,na capctz de explicar.las te•s iones materiah~s que la anatomía patológi('a muestra en los cadáveres de
desgradados hipoconddacos.
.Como últiffi':t prneha del poder de la i111agin~1ción sobre los órganos recordemos el hP•
eho 'Citado pur Figuier, de aquel individuo
que. c~nfü•nado á mt¡érte por los trih1111ales,
leves p1cadnrns heehas en di ver,3os puntos
de sn ~1wrpo.. despnés de ven,clal'le los ojos y
a~lvert11'1~ que de es11 modo iba morir, 'per
diendo la san,gre da su-, venas, a~i se vel'Íficó. extingniénd.o se su vida cuando babia t'Scurrido una ligera c~mtidad de :-:a:nO're. No
hay nece::-idad de insistir más sobrt lo que
es tá.n evidente.
tGnál es el tratamiento de la enfermedad
fisi~o-moral de q ne hablamos? Es ".tisico"
pnl·ament~, ó moral, ó '·fisico" y m-&gt;ml á la
,·pz? Debe t&gt;Star ·en consonancia, indefPctibleinente. con _la _enfermedad á que se a plira,
debe ser combmado. El empleo exclusivo de.
mNlicamPntos ordinarios no sirve en muchos
hipocondriacos, ~ino para rec1Jrdal'les, excitando su atención una enfermedad q ne, 1:Js
más de las vert-s, 'pxiste sólo en los delirios de una razón trastornada, ó pl'óxima á
estarlo; mientras q ne el em'pleo razonado de
medios morales concnnentemente con los
primPros, ó sin.. ellos, según los risos, asPg11ran un éxito ~ompleto. Siguiendo tal método se ven desaparecer pronto todos
nellos
variados trastoruos, que, sinó la mue.ite si
e1 suplido de la vida pwdujeron Queda' al
tacto del médico apreciar, en todos los caso~,
fll valor de los me.dios propuestos. haciendt)
de ellos una conveniPnte dt&gt;cción para obtener el fin desPado.

aq

El miedo, origen de l,a hipocondría, es. también, cau~a de ia loeura, dt&gt; aq·nella espanto M enfermedad qne, priva al h ombre del mas
prerioso don. conque al Creador plugo dotar-

tarle, del principal rasgo distintivo de su PSpede, de la razón.
Tao importante nenrosis ha sido estudiada
eo~ pa.1-ti&lt;,.ular .e s~ero, poi insignes médicos:
quienes, merce1l a su trabajo asiduo han logrado descubrir multitud de arcanos que avara ocultaba la, naturaleza &lt;le la misteriosa
enfermedad; un estudio metódico y razonado
dt-! sus·causas, génesis y di~sarrollo de las
diferentes condiciones. en que se prod•uce del
.
mo d '_l com? se t':lrmrn~,
y todo aquello 'que
c,!neierne a . es~a afecc1011, ha perm1tido remedtar una multitud de crueles iuhumani,lades de que se haría uso parn con las infelices víctimas de ella. Los nombres de Pinel
y Esguirol, Mausdle.v y otros deben se¡; pro-.
nunciados con respeto. Má-; addante. e1i la. delicada cuestión de l,1, na!nraleza de la locura
tl·ataremos. un poco más extensamente, de lo;
males soci:tles quf' se han evitado con las lures de la ciencia. Por ahóra nos limitarerno~
-á algunos pnntos eteológicos de .la locura en
!ación con la pasión de q ne me · ocupo. '
~as_ causas de lq. enagenación mental son
ps1qmcas en su mayor partf': reveces d~•fortnna, d!scensionPs domé3t~cas. contrat.iempqs
rontra1wdades de t11do getwro. y él mit&gt;clo.
Una_d~ la~ monam:mí~s ó delirios con prec°l')mm10 de una soh idea. de toJa.8 la:i que
se. ofrecen á la pe1turbada mente del loco, PS
aqn~lla que consiste e!1 un temo~ ó espanto
continuos. (Panofubrn..) Los des()'racfados
q ne la padecen son víctimas de un terror Inexplica ble y nl\1y intenso. Sus alneinaciones. fen ú nw no frecuente por no decir cons•
tante de la locura, tienen un género idéntico, so~1 ~erribles, .espantosas ·y con rasgos
maread!s1mos se revelan en sn fisonomía.
Manitiestamentamt&gt;nte ac11san las tortnras de
Sll alma. atemorizada el semblante contrai~o
y sn mfrar azorado, la contrar·ción de sus c-ejas y el temblor de sns miembros.
Hay, también, una locura, que, pudiéramos
llamar especie del género anteriornwnte descrito. ( en los tiempos .medios mai:¡ frecuente
qne hoy) la que pa1lecen aquellüs qne; ator-·
mentados p_11r el t-emor de las penas en la otra vida. se &lt;'reen ÍL'rrmisiblt&gt;mPnte condena.dos á sufr.irlas. Tienen escrúpulo de su -.;ida
presente ó ele la pasa.da aunque haya sido
de lo más ~jemplar 'qne se pue;fa concebir.
De- estos afectados de t.emor religioso. unos
se creen poseídos por el demonio (demooornanía) y otros se privan en castigo de sus
culpas, imaginaria$ las más veces, hast.a de
comer y dormir; se dan en fin á prácticas
ansterwi y extravagantes, y de, mil. modos se
martirizan para acallar los gritos de una concit&gt;ticia frnto de farult,a des trastornadas.
El tratamiento dP.I género de locura de~cdto, niposa sobre mP.dios marales y terapé11ticos or.dinarios, según la f,1rma y grado del
trastorno mental que se presente; mas todo
puede reducirse á lo siguirnte: seusata y atinada dirección de lns pasionPs que siempre
logra como preservativo, y muchas vece:i como curativo de la afección, obra con tanta

AllO

'romo l.

l.

Monterey Setiembre 15 de 1888

Num. 7

El Escolar Médico.
,

PERTÓDICO DEDICADO ESPECIAL\fENTE Á LAS CIENCIAS MÉDICAS.

REDACTADO POR LOS ESTUDIANTES DE LA ESCUELA DE MEDICINA DE MONTEREY
S~crefario
1Redactor en Jefe
1
- Admini9'frlld~t
- ,
MANUEL J. LOZANO. 1 MANFREDO TIJERINA. JESUS M.A GUERRA.
1
·--------------=-=

l'. OLABOltA DORES.
Doctor Antonio García Gar2~
Doctor Juan de Dios Treviño
Atanasio Carril ló
,.
José M."' Lozano
Alfonso Martinez
1 ,.
José Martinez Ancira
Domin¡ro ?&gt;L Echartea 1 .,
Julián Díaz
..
Lorenzo Sepúlved:i
Evaristo Sepúlveda
Eusebio Rodriguez
.,
Manuel Rocha
Manuel Perez Bibbins
Eulogio Maldonadó
1 .,
Francisco Garza Cantú 1 ..
Pedro Aguirre
;,
Rafael Gar1a Cantt't.
Farma~éut ico Antonio Ancira.

L a -V-id.a
EN SUS CONCEPCIONES FISICAS.
Decíamos: la vida es una forma de movimiento que modela la materia, que la
corporiza; que esta forma de movimiento
era su condición esencial de manifestación,
r¡ue como hay c1tcrpos orgánicos también
hay m erpos inorgámcos; y, que la vida, la
P.xistencia de todes estos cuerpos no era
mas que el sostenimie nto en el tiempo y
en el e:.,P.acio, del modelo forr.1ado, teatro
de ma111festa'ciones de ese cambio de agre
gacion y des:ig regacio n q ue caracteriza la
vida en los cuerpo'-. ya sea que lá consideremos físicamente como e n los cuerpos inorgánicos, ó que la consideremos P.n sus
manifestacion&lt;&gt;s f ísico--,_uí rn icas como e n
los cuerpos org anizad os. Tambié n hemos
dicho que la Naturaleza es la vida Univer•
sal, y siendo la materia inorgánica parte in.
tearante d e ella lo mismo que la materia
orgánica ¿podriamcs considerar un dualis
mo constituyente de la Naturaleza de muer•
te y vida? Esto sería considerar el tejido
mortificado comb parte integrante del tejído sano; la hoja seca caída &lt;le! árbol como
parte intP-grante de su verde follage; sería
aceptar la parte desgastada del átomo como su parte integrante, sería aceptar la
muerte como base de la vida, ó viceversa,
la vida como base de la muerte-¿No miramos á la atmósfera, como un Oceano,
con su oleage y sus corrientes descubiertas
y reveladas por Maury? ¿No miramos á
los oceanos con su oleage como la atmós-

,_

-

f~ra, y sus corriente~ cohlo los rios de los
continentes? ¿No miramos á las nubes que
hacen flotar mares de agua sobre nuestras
cabezas, volver el agua á los oceanos? ¿No
vemos volver, á los tres reinos el calor y la
luz que reci~en del Sol, este calor y esta
luz por medio de la respiración y la combustion? ¿Qué significa que el sat~lite siga al planeta, el planeta al Sol? Significa
que todu está anúnado, que todo está en
movimiento, significa, que hay unidad entre
áto mo y d astru; entre la. monada y el árbol; entre el b;.icillus y el hombre •ó el ele·
fante,
no importa el grado gerárgico que
1
en la escala unive rsal de los cuerpos hayan
seiíab .do. (, igniflca que es ~ierta la vid;:t fí· sica co.mo la vida físico-química, que
cie rto qu , la primera le sirve de base á la
segunda , que-es cierta é innegable la gran
, ley de ia circulacion de la materia al través d¡• to&lt;J os cuerpos, como lo enseiia Clau&lt;lío Bern ard, y que ha sido, y será a.xio•
' marica, e l célebrP. aforismo de Savviseo,
; qtH: al descubrir el oxígeno, '&lt;lejára escaparse de sus labios en forma de senten.•
cia, rtforismo que será la. ley constitutiva
:rniversal. del mundo intelectual cioritico: En la natúraleza nada se crea, nada
se pierde, todo se trasforma. Si en la na, turaleza nada se crea; si en la naturaleza
: na&lt;la se pierde; si en la naturaleza, toJ do se trasforma ¿habrá alguno que no
acepte como ciertas las concepciones físicas de la vida, que hemos dado á conocer?
Apliquemos estas ideas á la observación y
veremos si la observación las corroboraMiramoc; á un hombre que duerme respir.1? Pues el movt'miento de su respiración
nos dice que .vive, nos dice que la vida está
en él. . Miramos á un enfermo que agoniza; y le contamos sus respiraciones, y le tomamos su pulso, por qué? porque cuando
cese ese movimiento cesará su vida no estará la vida en él, permitasenos la expresion,
porque el móvimiento es la condicion esencial de la vida para su manife5tacion. Como
el movimiento es un fenómeno físico ¿µodriamos tener una idea fi,losófica, positiva

es

�41

El. Escolar l\ilédico.

de la vida que solo hemos consiµerado atributo esencial de los a'nimales y vegetales,
sin basarla en sus concepciones físicas? Indudableniente que no, po.rq~e así.como no
podemos concebir el mov1m1ent? sm 1.a co~a
movida así no podemos concebir la v1~~ sin
la' ma'teri~ que la h~mos ~i~to corp?nzars~
para sus manifestaciones f1s1c;¡s ó f1s1co- &lt;}tll·
mi'cas.
(Continuará)

Z)ol vé~tl~c@! (l)
1I.

VERTIGO SENSORIAL.
Antes de pasar á la descripción ~onvien_e
notar: que tanto el vértigo sen~onal ;~mo
el mental son las más veces smtomat1cos
de otras afecciones, por lo cual muchos autores modernos no les dedican capítulo separado en los tratados de patol,0~1a: qu: la
rt!lación de sus síntomas es clas1ca. y s1 la
hacemos es porque suponemos que algu_;10s
de nuestros lectores no profesa~ las cien•
cias· médicas, y como nuestro obJe~o al ha;
cer esta revista es poner de mamfiesto a
las personas extrañas á la medicina l~s causas aue orioinan con tanta frecuencia esta
molesta afe~ción que muchas veces acerba
la vida del que la sufre á causa 1e la ~e.masiada importancia que él por 1mp~nc1a ó
alounos médicos por ligereza en el d1agnósti;o le dispensan no vacilamos en l:acer
conocer, aunque someram~nte, los sm.tomas que ofrece para que s_1en~o conocida
se inquiera su causa y se evite o se combata.
Bajo tres formas ó grados, s; pre&lt;,enta
esta afección. En el 1 P , el mas ligero, se
experimenta obnu~i!ación de las ideas, ~orpeza intelectual y- f1s1ca, ésta m~s sensible
algunas veces en una de _las _mitades laterales del cqerpo, leve enf na1111ento ó. ~dormecimiento de manos y pies, algo d,· rnse
cruridad en la marcha, tendencia á estre~har más las mandíbulas cuando ambas se
ponen en contacto. debilid~d de la acuitud
visual.
Al 2. o grado ~orresponde~ ,las ilusiones
de la vista, del 01do, del sent1ao muscular
-(1} Véase el N. 0 5 de "El Escolar Médico.

y algunas-veces del olfato. ~os enfer!nos
ven los objetos de colores diferentes a aquellos Con que los conocían ordinariamente: he sabido de una nodriza que cuando
le s::&gt;rprendía· el váhido que ella ~tribu.ía á
la existencia de lombrices en sus intcstmos
acusaba ver la luz del mismo color qu&lt;:
cuando tomaba santonina.
Aunque el destino prin~ipal de la vista
es darnos nociones sobre el color de los
cuerpos, todos saben, que asociándola al
tacto en el conocimiento del mundo exterior podemos cons"!guir sin trabajo y
casi sin intentarlo, instintivamente, en el
curso de la vida. nos suministre datos
sobre el tamaño de los cuerpos, su situación relativa. su estado de reposo ó
movimiento y dirección 9P. este;yues b!en,
cada una de estas advertenc1_as pt.:ele
ser ilus'oria y con'stituir otros tantos síntomas de , értigo. Así, éste ve que lo;"
cuerpos se achican y se agrandan alternat1·
vamente; y á propósito encuentro ~) _!ugar
de referir cuan infundada es la -0ptn1on de
las gentes s-1persticiosa.s. y timoratas·q~e
han creído en la aparición de fantasmas
cuandu soló han experiment;ido en su,s ~xcursiones nocturnas un ataque del vah1do
que sus ideas, prevención y timidez han de:
terminado: este otro, al encontrarse en l_as
plazas ó llanos de gran ext:nsión vé obJe·
tos en realidad lejanos, relat1vament"!, muy
próximos en apariencia ó á la. invcr.sa; ;sta
es la ilusión acerca de las d1stanc1as o li!·
mor al vacío como le llaman algunos auto·
tores; cua11tas veces al estar cerc::i. de un
muro mu){ elevado nos ha parecido que está por llegarse el momento de su derrunt·
be· ilu~ion de la misma naturaleza; en fin,
ha~ quienes, y. esto ,.e~ ~1~y f ~ecuent.~
en ciert;is cond1c1ones ns1olog1cas o pa~olo
gicas, hay quienes Ye~n moverse &lt;;º d1ver•
sas direcciones los obJetos qu~ tstan en ~cposo ó animados de su mov1n~1ento p~·op_1&lt;&gt;;
ya se ven girar, ascender bapr, oscilar o
balancear.
La ilusión puede ser mayor y consis~ir
en sensaciones debidas á c,rn~a. in_terna, sin
excitante exterior. Solo se d1stmgue,. en
este caso, de la alucinación en que en és~
el enfermo cree reales las cosas que fo.rJa
su fantasía mientras que el que padece ilu·
sión está plenamente convencido de que
Jo,; sentidos lo engai'ian.
La il us1ón más débil de esta clase con•
sis te en la e.xi~ tencia de .fosfenos,
Algunos individuos dicen_ que en deter-minadas posiciones de los OJOS ven una lu·

.El Escolar. Médico.

42

cecita, especie de llama ténue, fugaz que ·
ya desaparece, ya vuelve molestándo al pa- mo sucede en la embriaguez canabínica)
ciente, quien preocupado provoca las oca- creen que no posan los piés sobre el suelo,
siones de verla y aumenta su inquietud. que son tan ligeros como el humo 6 una
Otros ven el campo visual poblado de man- brizna de paja y que flotan en el viento; de
chas negras que revolotean sin cesar. No aquí la actitud de su marcha.
¡~o solamente durante la marcha se paes raro que e1-tas visiones tomen forma y
decen
estas ilusiones, también en el reposo
entonces lo que se vé son sombras de cuersucede
con frecuencia, sobre todo faltándopos animados que se deslizan presurosas
le
al
sentido
muscular el allxilio de la vispor los muros ó tornan sobre la cabeza del
ta, que el individuo siente como que va á
enfermo.
caer
de su lecho, que este voltea ó se leLas ilusiones del oido consisten en la falvanta
y se baja alternativamente.
sa percepción de ruidos confuso" chirridos
A
las
ilusiones se vienen agregar ó exis•
como los de r1.lgunos insectos. zumbidos semejantes á los que producen );is hojas de los ten solos otros síntomas; a'SÍ, algunas veces,
árboles mecidos por el viento ó los de las las ilusiones del oído son acompai'ladas de
aguas de un rio torrentosJ, silbidos, soni- sensibilidad exagerada de este órgano, la ,
dos parecidos á · los que produciría una vista se nubla, los objetos son vistos como
cuerda metálica fina y tirante que repenti • al través de una nube ó de una tela de o-an~mrnte 1-e reventara ó á los de un timbre sa, la cara palidece, ·]as narices mano/ y
sonoro. Esta sensació.n la expresa el vul- piés se enfrían ó son sitios de hormigueos,
go diciendo que siente, campanitas en los la boca t•~tá menos húmeda que de ordinaoídos. Sucede, algunas veces, que la ilu- rio, siéntese pesada la ~abeza, perezoso el
cuerpo, desfallecido el ánimo, una sensasión auditiva únicamente consiste en el f
ción
indefinibJe de vacío se experimenta
quívoco sobre la distancia y dirección de
en
el
tstómago, ya es ardor, ya contracciolos sonidos ó ruidos ó sohre la naturaleza
nes
exageradas,
t&gt;xisten náuseas y algunas
de ellos. Muchos vertigin iacos creP.o escuch-ar los sentidos acordes
una música veces vómitos. Estos trastornos :cerebralejaria en la monotonía dP. un repique á les y estomacales no tardan en promover
vuek&gt;, ó sienten muy cerca &lt;&gt; aun dentro un desorden en ia constitución general' y
,le los oido;; el ruido que ocasiona &lt;·I frote los individuos se ponen hipocondriacos 6
anémicos si no evitan 6 alejan la causa que
de sus vestidos al andar.
los cieteriora.
Las ilusiones del 0lfatiJ s·)n muy raras
En el 3. 0 se observan los misn1os síntof'íl esta enfermedac: y sólo recuerdo que
las mencionen bs autores en el vértigo que mas que en el segundo y solo difieren en
precede á la epilepsia &lt;&gt; en el que acom- su intensidad: la vista se obscurece totalpafia la hidrocefalia crónica. Los enfermo., mente ó bien se ve un abismo sin fondo hlcia el cual se siente obligado á caer
sientt:n de olor siempre idéntico,
repucr.
,., por un impulso irresistible. Si el enfermo
nante las más vec1•s, agradable pocas todo
lo que es susceptible de impresionar sus ner- está en pié inmediatamente s,! arroja. al
suelo obedeciendo á un instinto ciego no
vios olfativos.
El tacto tambié,1 pocas ocasiones sumi- ;&gt;arque haya perdido del todo la concienc;ia
ni:;tra datos trróneos; sin embargo, hay en- de su relación con el mundo externo cofermos para quienes el contacto de los co- mo tampoco porque deje de comprender
bertores con sus piernas es semejante al de que lo temido por él es ilusorio. No ~iemj)re sucede así, y, aunque raramente, los en-·
una mano que á constrii'\era.
Más frecuentes son las ilusiones del sen- fermos pierden el conocimiento. Si sucetido muscular, ellas constituyen en efecto de lo primero se azgan de lo que encuenjunto con las de la vista los fenómenos pre• tran, sm ojos brillan, la abertura di! los
dominantes, v la titubación ~n la marcha párpados se exager~, la cara toma el color
dP.! cardiópat;, el bamboleo del beodo, el de la cera en fin :!l pánico más espantoso
balanceo del recién desembarcado, el a n- ater_ra al individuo. Si lo segundo, el endar á saltos del marihu.ano no reconocen fermo delira ó cae en coma. (¡Cuánto paotras causas que las ilusiones de la vista y recido con el Yértigo mental de algunos auel engai'io respecto del punto fijo del piso tores!) Cuando el mal persiste la pesadez
de cabeza es á tal punto grande que el paen que se mueven: unos sienten el suelo
ciente l,a compara á la que determinaría
blandísimo y como que se hunde y procuuna marqueta de plomo ó una faja de hieran llevar el esfuerzo muscular más allá de rro.
lo conyeniente; otros, por el contrario, (co-

de

�43

El Escolar Médico.

La llscuela de Medicina.

El Escolar 'Médico.

• tos; pues que á la atraccidn y repulsión de
Empedocles, al estimulo y contraeslímt;do
de Rasori, á la irritaci!m y ab-irritación de
Brossais, al humorismo de Hoffmann, y
otras muchas, han sucedido los microgér.neres, ese mundo de ~eres- infinitamente pequeñ')s, que tif'nen en alarma constante al
orp-anismo entero, en 'una palabra, en la actualidad ha sentado sus r&lt;~ales la ciencia de
Tyqd:'.dl r Pasteur. .
Y qué es esa ciencia que sólo de oid,Vi conocemos? ¿Cómo lograr la adqui~i~ión de t:sos importantes conocimientos, si
at)enas para su bsisti i- cuenta Ja Escuel:\ con-bien escasos elementos? ¿Cómo ~ar á esa·
ardiente, estudiosa' juventud los necesario~
conocimientos que resumen la cíencia actual? ¿Por qué no establecer una cáte~ra
de micrografía, la más . indispensable en.
nuestros tie,npos~ ·.
·
Fácil. muy fácil es que esto s~ lleve á
término, y basta lÍnícament~ que la dirección de la Escutla haga una ligera indica&lt;!ión, para que sea aceptada_ por unanimid::td( pues ,i nadie por fortuna se le escapa
que sin el perfecto conocimiento de esta
ciencia, q.ue en los tiempos actuale:=;. forma
todo el ropage de la . Medicina. bien poco
podríamo'3 avanzar.
A pesar de tantos contratiempos, léi~ Escuela vive y se conserva y se dá instrucción
al q•Je la pide; pero cuán necesario es que·
es a instrucción se revista de un caracter
más elevado y más dignu y más propio de
la o-ran ciencia de curar.
Si el Gobierno del Estado no atiende
estt: Instituto con verdadero celo, siquiera.
por ser el único entre nosotros; si como las
administraciones que le han precedido mira con indiferencia y desar.1pará y abando·•.
na este plantel, la decadencia por la que
ha venido cruzando, se marcará cada ve1.
más, hast·a que al fin ya rendida. sin aliciente' sin estímulo, sin esperanza
de vida,
.
se vea precisada á negar á sus discípulos
el pan de-la instrucción.,jjese nutritivo alimento de la inteligencia humana, que ennoblece y fortifica, por el constante armónico ejercicio de las facultades intelectuales, los naturales ímpetus de un espíritu
ambicioso de saber, .... y entonces noso•
tros reclamaremos esoc, conocimientos y
pondremos de bulto tan precaria y triste
situación; .porque todo hombre tiene dere•
cho á instruirse, pues es la instrucción la ba·
se rnbre que descansa el bienestar moral y.
social de ~n puebl~.

RNFRRMRDÁDR.S OBSERVADAS

a

Desde el año de 1859, época · en que! se
fundó la Escuela de Medicina, de ·esta ciudad,; agregada al éolegio Civil; desde entonces 'decimos, apenas á.ún en su cuna, se
vió constantem.~nte amagada por mil y mil
contráriedades y tropiezos, que surguían á
·cada instante, proclaman'do . su prematura
cdestrucción; pero el _firme, infatigable espí
.ritu del Dr. González, su entendido y sabio
director, hacía d~svanecer esas sombras im
p9rtunas, del eterno h9rizonte ele la Escuela, par~ que de nuevo brillara refulgente
la aurora de fa vida, la luz intangible de la
c:onservación.
·Así pasa-ron· largos años en e:;a ruda con·
tiénda; y en esa contínua lucha, triunfándo
siempre su buena caúsa, que al fi(¡ un Establecimiento, benéfico por todos motivos
y en el que se dá intru~ció'n al estudiánte,
menestoroso de sólidos conocimientos, no
puede nunca morir; y que si alguna vez lieo-ara aparentemente á sucumbir, le vería~os ~in duda, con nuevqs bríos y con más
v!g?r, levantarse airada del polvo de _su:.
cenizas..
.
Oesptiés, por h ley de 12 de Diciembre
&lt;le 1877, se vió obligada á separarse del
Colegio Civil, par¡1 establecerse en el Ho--pitall. donde rPside actualmente. y desc~e
ese tiempo nuevas y potc·ntes can5as de
destrucción se levantaron, amenazando mi-·
na;' pero á las ·que siempre pujante y firme
o;;Gbrevivía.
Independiente, suget:i á-sus propio:. es·foerzos y recursos, apenas si p'odía proporcionar los conocimientos más absolutamen
·t&lt;: indisper.sabies para .el Médico, y no de
ninguna manera completos, como lo recl~maba la ·ciencia de Escúlapio.
- ·E n esta difícil situación se conservó la
Escuela gracias ~ la constante actividad del
Dr. Gonzálei, .el que la hizo merecer un
puesto distinguido que ha sabido disfrutar
v conservar hasta la fech&lt;;1. Muerto su
ilustre Director, sucedió ·á él ·e1 Dr. Juan·
de Dios TreviñQ, en d tiempo precisamente en que las exigencias de la ciencia so'n
considerables, ~n la épóca en que el viejo
andamiao-e de los conocimientos teóricos
se ha bo:rado casi del todo, y en el que la
Medicina se nos presenta con nueva, explendente faz, reclamando para.sí un . estu'·
dio más concienzudo y ·perfecto, que lo
que ex_igía en tiempos atrás, no, n:iuy remo-

,)

M.

J:

LozAKO.

44

EN EL HOSPITAL CIVIL- DE ESTA CIUDAD,
Durante el segundo tercio del pres~nte año.

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Fra~t11ra il~ la;,; co,t ilhls. /!
He1•1Cfa.~ fJvl' in8trumento ·
c~rtante. . .
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Hendas por 111st1·11rnento ¡
contu11dente.
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Dhe11tei-i,i.
Diari'tia cl'Ónica.
Hemorrvides.
Dispcp$Ía.
Amigdaliti~.
Cáncer del píloro

Enfermedades del
st'stema cz'rculatorzo.

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Atuia verbal
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l{e•t'mati~mo m 11 ~cnhn.
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1

l·

I~~tafiloma.
Glancom a,

~

-- -- 1
!

¡.
Enfermedad(s de ojos.¡

i

1

Uremia
lufecciOn ¡,útl'i•la.

:...

~
~
·--

lntoxicaáón de la
sangn.

;:

,:,

-.::

~

1

l.!

~

·::!

.::

...~
·~
~.

~

--------

,Varía Lu/1',1-.
Nii1n de un mes de ruad, hija de nuestro
e!;ltimado colabórador· Dr. •1litn Díaz. dejó
&lt;le respirar el ditt 7 drl presente mes. Lo
sentimos.

J

/:'/ Dr /}lauro Viilarrml.

,Jorn.n médico que tan luego como atlquil'ió SLl titulo marchó á la Capital de la Repáblica en pos de más- amplios conocimienk~s se eneuontra hoy postrado en el lec~o
del tlolo1· presa de nn tifo mortal. La amistad que mediaba entre·él cuando era estudiante y nosotros que lo somos a.un nos
ob}iO'¡l
K rnanifestar -públicamente nuestro
;:,
sentimiento, deseando que prúnto se resta-

blezca .

AVISO.
Hm,dti dr: J1ft'dici.n ,z ,le Afon/crrey

Por ncuerdo de la Dirección de este Instituto se hace saber á los interesados que
conforme lo previene el Reglamento del
mismo. desde . el rlia 23 al último del corriente mes estará instalada en el Hospital
Ch·ll, de once ú doce del dia, la mesa de

matrículas para inscribirá los alumnos que
deben ser admitidos en el próximo año. escolar.
.Monterrey, Setiembre 1? de 1888.
RMri.9fo Sepúb:eda.
Srio.

D~fzmciót1.

El mes pasado dejó de existir la virtuosa joven Abigáil Sepúlveda, hermann de
nuestro apreciable condiscípulo Joaquh1,. á
los veinte años de edad. Reciban nuestro
amigo y dem,1s afligidos deudos nuestro pé•
s:1me.

A¡,arnlos de fís/ca.
Hemos tenido el gusto, grac·ias á 1.-\ am1:1.bilidad del Dr. Martinez Ancira, de ver
funcionar nlgunos de los aparatos de su i~vención. Uno de ellos sirve para la forma•
ción de trombas artificiales; el agua nscien•
de con precipitación y velocidad para á
cierta altura proporcionada á la fuerza del
motor y ma()'nitucl del aparato desparramarse· forrn~ndo copiosa lluvia. El otro,
llamado por su inventor icóneco, sirve
para demostrar la influencia que tiene la
forma de los edificios públicos destinados
á hablar en voz alta sobre el refuerzo del
sonido.
Felicitamos al infatigable fisico .

. 2$

.F6ll~tin..

. :·

~l

HJ
&amp;E±

±SE.

lllayor eficacia.· cuanto menos. pr0funda, graes donde se observan las neurosis más 'Variave y antigua es Ia locura:
das
y extrañas producidas por el miedo. Tal
Por ratón fácil de ,conocer han insistido
vez
sea
esta impresionabilidad, la razón del
lo&amp; médicos, sobre el cuidado que deba temwmayor
número
de las que padecen. Fuera
Sé con los niños, cuando manos extrañas los
d.e
las
neurosis,
el miedo es causa, en la mulltvan por caminos extraviados; en la época
jer,
de
amenorrea
que puede ser efecto seen que pe1sonas ignorant~s lJenan su imagi gún Raciborski delatR-mor
de preñez despu~s
.nación impresionable de preocupacioneir y
de
una
falta
comet.ida,
Tal
es la amenorrea
errores, de temores injustificados los que en
que
el
autor
citado
llama
psíquica,
á causa
41 joven y en el adulto, no siempre desapa•
de
su
origen.
Lo
q
11e
ac~bamos
de
decir
de
recen. Es, por consiguiente, racional des- . esta enfermedad, se aplica igualmente á todos
tn1ir por medios morales l,1s tel)lores exagerados. y las preocupaciopes sobre cualquier los demás trastornos funcionales del útero.
Merece particular rrwnción el influjo perniobjeto de la vida humana, asi como las erecioso
que tiene el miedo sobre la marcha y
. encías poco razonables. Esto exige tacto,
duración
de la preñez; el aborto no .r econoce
hAbilidad y tino esquisito; .en suma, exige un
generalmente
otra cansa. Fádlmente. se
conocimiento poeo común dei corazón humacomprende
este
resultado, recordando que, en
no.
-la
época
de
la
gestación, el funcionamiento
El miedo, cuando es rápida la emoción. oi-iorganico
ha
Stlfrido
rn1·iadas modificacio'ne.s
gina trastornos tróficos, Je. corea y la enfertanto en la cii;cularión y secreciones, com~
medad de Basedow: es la opinión autorizada
en la respiración y nutrición. Las fnnciones
de G, See y de 'frousseau. Las perturbacio- del
sistema nervioso adquieren, también, ennes t,r.óticas que pmiden ser producidas por
tonces,
desusada activida.d, y .1•eciben un '
!fisiones materiales del sistema nervio~o. puegrande impulso. Así, la mujer preñada es ,
den serlo igualmente por los afectos del al- más impresionable y suceptible que,cnando
tn_a. y p~H' neurosis congestivas y anémicas
está el útero en estado de vac'uidad. Cam ({Ue sun efecto de aqneHos. Conocido es el
bios de caracter y de costumbres m.uchas vehecho citado por Descurett, y Bouchut! del in- ces, trastornos intelectnales y afectiv-os son
&lt;Üvirfoo que suspendido por un instante, con
la clara, prneba del profundo ataqhe que dngrave peligro de muerte, al bonle de nh -abisra·nte la gestación, expei-iruenta el sisterua
mo, encaneció ~úbiramente; y aqLrnl otro ca- nervioso
de la mujer. Una emoción cualMO.,•no menos admirable, que cuenta Robin, de
quiera, que fnern de estas &lt;'Íl'cuustancias 110
nn negro enyo tt&gt;gumento PXterno perdió PI tendrá, efecto, durante la preñez es causa ele
·pigmento en nn f'n( 1·te pánico. To1los estos
nnnwrosos y graves trastomos. ·La snceptitrastorhos son oca;:;iuna.dos })(&gt;!' pertnrhacio, biliclad que padecen se prolonga algunas ve_pes 'funciom1les dt,} sist1•ma nPrvioso, ele 01 i- &lt;'tis hasta la lactancia, y llega a ejercer misg1:n pmamante psíqniro.
rerio:&lt;a, no aun explicada, influencia' en los
Eú la rorea sobre todo P-s llonde se hac·e niño~ q ne alimentan con sus SP.nos. Bonclmt
lientir eon más fuerza el poderoso inflt1io del eree que un fuerte sugto de la madre ocas10QllL&gt;do en 1a organización. J&lt;Jsr a neurnsis eana graví~imas enfermedades en los nifios'de
ráctt&gt;riznd¡t por .mo\'imientos irreguliues é in -' peclw: El dice haber observado la diarrea
,·qlnntario~ de los músculos de la d ela de r,,. ,. convulsiones.
laeión , y muchas r1•('es ,fo los de la villa or- · EL miedo deteimina tambi{~n eongestiones
gánica también, es de Ol'dinario prodnrida por y hasta verdaderas inflamaciones de las vii~l'terrm·. Su de~nnoll0 e,clnsivo en niiw.s ('eras. Se cuentan en el número de sus efecde P.dau suficimlte para exp p1·imentar las emo- tos ovaritls, metritis y ne..umonías. Mr:
clunes es una prneha dcl importante papel q1w Churchill
profesa esta opinión en su magníetl~e juegan en Ja ett.&gt;ología d~ aquella enfüi-- fica obra "enfermedades de mujeres" a.l tmmédad. Bonchut. cnya autoridad esdegra.n tar de las mencionadas afecciones. Nada
peso en esta_mnt.e1fa, dice que ha visto pro- !THÍS fácil de explicar que el mecanismo de
i:lucirse la corea. más frecuente bajo la in- su producción, atendiendo á la conmocíon y
ftuencia de las pasiones tristes. y del miedo, trastornu ocasionados.por el miedo en el 01·~
que de aquellas caüsas (le orden físico. Ci ganism0, á ~u afecto fisiológi&lt;'o, que por poco
ta varíos hechos en apoyo c1.e su opinión. En- que se exa(l'ere! se conderte en patolégico.
tre ellos recordaré el de aquella niña que, pa- :Su efecto 1h-imordial es perturbar la drnámi'. '
~eándose con un herma11C1 siwo en la orilla ca de la circulación contrayendo los vasos·
~e}:qanal de San Martín en París, ie rió caer periféricos y haciendo, por. consiguierite. re1
Y;'.petecer. Sufrió una violenta corea. Otros tluir la sangre á, los centros.
·
t1a8os. análoi1;os no dejan la menor , duela en
Quién duda que de este 1mnto pase á una
•l.áÍÜJDo.
inflamación puest9 que uo es la t·ongestión
A.ul.lque disminuida en el adolescente la su- ·s\no un grado _d e aquella? Se producirá in. ~ptibilidadnerviosa,. es, sin embargo, fáorl- defectiblemente si obran de consuno la inUm,-.~~ impresiona.di,, por el miedo,,y , así se vé sidad de la emoeión, la excitahiJidad del sis.'
:\ue_j&gt;adecan l,&gt;ajosu influencia enfermedades tema nervioso r la predisposic\ón individual.
·itl&lt;&gt;!n7,úlsiv3s de d,iferentes especies. P~ro en la ¿Cómo no dar&amp;e cuenta de. las dilataciodés iitij,r;-en ·f¼nien:.1'-' impresionabilidad es tan aneurismáticas ~e los gruesos' vasos de la ·ca- ·
,_.lf:-.:le~dt&gt;mo eJl ~J.;;niiiQ; á· corta diferencia, vidad torácica en Individuos á quienes'• le .qa~·;
1

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�·]Yóf1e'fi'
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.

. turaleza de sus ocupacion·es expone· á fre- ·los libros clásicos, -d,e~' ~edléfüa,; y\sti, ·cnentés sustos y sorpre~as? Aquí también siempre el niie'do ocuP'.indo:'}l l}J.'Ím~~
encontramos la teoría, que viene. en socorro en'm1;1ltitud de enfe_rmedades,·~olnci~~~·f,Ó
de la obse_rvación, á contirmar. el hecho. · ¿Á con~r1buyendo, cuando men·9~,:·-~ pro~~
que puede atribuiri:;e todo esto sino á los efec- ternblé resultado, En la:s· ep1dcm1as·i e ~
tos concéntricos de l-a pasión? iÁ que otra no se hacen palpables los efectos dé" la-'.Jl!ll
cosa sino á un trastorno violento de la. cir&lt;'U· sión, y cuanto en ,ellas no se tien~ fü,., pt,._
lución, y al aumento de fuerza consecutivo de del m~gnítico resultado., que paraJa~
la impulsión cardiaca pueden atribuirse los eon el .valor y serenidad de espir.itu sl,o~
.efectos patológicos consignados? Puede te- ne1 A este J'especto, Chomel, en una,d is~
nerse mejor prueba de la acción eoncéntrica ción que leyó e11 la aca¡lemia• de medi~ib.a.-16
._d el miedo en C~f1lquier individuo que la su- · Francia sobre el cólera que de bastó .agti~•
fr~ accidentalmente, que la palidez de la cara grnn nación. y casi todo el mundo, en los añ~
y lo lívido de sus labios, sn 11ariz adegazada clP treinta y uno á treinta y'tres del ·preeetltlt
''é inmóvil y el friosndor qne moja sns extrre- siglo, dice qne. -qinguno de los m~ico~,;;qµe
midáde~ sin sangre? ~y "la modifiración de con laudable asu.idad prestaron sus qwdidQa
la impulsión cardiaca no la acusa claramPn- á las nu1m•rosru, víctimas del cruel azot•/'•
te el batir irregular y acelerado de sus arte-, l~s hos~itale~ de la gtan .matróp.oli, J~ingo~
rias·1 Queda demostrado,.en e.l límite que lo d3ce, fne ]~e1:1do por el, lo cual ."-~r1bnttt~
..permiten mis fuerzas, el modo _ele proclncil'i:;e celebre, medico al valor y tra119.mhdad d.e ·á.:i
las dilataciones vasculares, y las congestio- nimo de qne dieron pruebas sm cuen:to;-Ji
nes é inflamaciones de algunas vísceras bajo• efectivamente, dán grande resistencia al prill,;
' t!l intlujo de uno de_ los mas grandes pertur- cipio vital t~l saber y la filosofía, que levant'ait:
el' espíritu muy por encima dH las vulgaticlf\',,
badores morales del organismo.
El miedo, en fin, puedP. determinar la extra- des SU:(&gt;ersticiu~as, ~ebiliF~ntes e,n ~u_m_o gf)(~
. ña enformec1ad designada. con los nombres do. En tules calamidades, los médicos, nI &lt;&gt;¼·
de Gravv~s y Bassedow, y cnya naturnleza, :í. vidarse de sí mismos, diflminuyen las p1·obá;.
pe3ar dé los trabajos de los grandes clínicos bilidaéles de set· atacaclos por :1a enfermed.al
citados que~ le han dado sus nombres, µernrn- qne la!:i constituyen, y hé aguí su más ho~
, nece en lo incierto y oscnro todaYia. -P11Pcle rnso p1'eserrntho. No só q11e a1ltor -refiére'
:s:er resnltatlo, según los clásicos cita&lt;los. de t:m1bién que, en la misma epidemia, rii nnatodas las pasiones deprimentes. Así, una pe- soia. de la!:i hermanas de la caridad q-u e'J\a:
,na violenta basta en ocasiones p~trn desano- cían el serdeio de enfermera~, ~urió _del cC,.·•
llar. desde 105 prime.ros instantes, los tl'és sín- lera, debido segú.n cree al valor que el espirftomas característicos de esta peligrosa y ra- tn ele caridad y fé religiosa comm;iican lt ~l alra enfermedad; tal es el caso referido por . ma. Diré tod~via algunas palebra1:1 mi.~:
Trousse:rn en su clíniea del "Hotel Die.n ... ¿No SB 11i&gt;comienda en toda erifermédad el re~
Otras veces es p11ra y simplemente el miedo, poso a.b,wlutó del cuerpo y del espíri~nf Los:
cualquiera que sea su forma é intensidad, cirnjanos no hacen un precepto de· levantar
quien In, determina. iEn virtud de qné mo- ht moral &lt;le sus operados, de c~nvericerleé,
dificaciones fisiológicas? Lo ignoramos. · Aho- p or todos los medios qne pued.an, de lo 1~~
ra, que tiene de estraño ignru·ar las modifica- fensi vo ele la operación ,que van á practicarl
dones org{tnicas en virtud &lt;le las cuales se · La experiencia ha demostrado el ínflujp qui
·
produce la enferinedad ele Bassedow, sinó se lo moral tiene en el éxito.
sabe la naturaleza ele esta enfermedad, si el
II.
númern de hechos recogidos es jnsnficiente
para designar el lugar qnc ha ele ocupar en
el cuadro nosológico? Que es de natural~za
VALOR'( COLERA
nerviosa tiende á demostrarlo el grande ataEn sus relaciones con el. organismo
..
' que que sufre el ca.r acter del individuo qne
.,
In. padece.
El valor según Descnret es un atr~vimieuSon proverbiales las .dificultades que expe to
habitnal que permite al individuo conte~.rimenta quien tiene obligación de cuidar y
1
plar
el peligro siu espanto, qqe en caso ne;,,
ntender á los que son ·víctimas de esta cruel
enfermedad, su irritabilidad llega :1 ser exesi- cesario le exige arrostrarlo y le arrostra, -~fi
. va. De todos modos, si la enfermedad de Ba- que no se desanimb. por mayores que . sea.e,
ssedow es nervio~a, permanecen aún oscuros los obstáculos que S13 le presenten en. la cOJl,'."
secución de un fin. Puede decirse quepo·~
muchos puntos de su génesis y desarrollo.
. Podría todavía ennumerar muchas afeccio- sino fuerza moral, que permite vencer el s~
nes de que es causa el niiedo, pero tememos timiento del miedo, innato en el alma, y q~;
cansaros, y. nos ' contentaremos con lo dicho. con mayor ó menor intensidad· se revela eiJ..
. Con esto · solo que !lejanios dicho podrá ta- presencia de un peligro real ó •imaginarl~¿':
charse de eX'.agerada la asersión de Alibert No es, en fin, sino manifestación de una.fu~~:
., de que el tercio de la especie humana muere za dependiente de la naturaleza humana.. !JI
: éi c!onsecuencia de los •efectos orgánicos del está, pqr consiguiente, en 1·~lación ·co~
miedo? · Si a1guj1a cosa pu_µiera tachársele fuerza física aparente de los ,ó11ganos•: .
'eíJ·de timida. Abr.~nse eiwualqnie~a parte con la del espíritu, ó con la :r~sult-nu~.'~&lt;l~tí
•

• •-

A• .

de 1888

½

:

.

s.::

El Escolar Médico.
' PERTODICO
'
DEDIC~DO ES·P ECIALMENTE .Á LA ("
,
REDACTADO POR LOS ESTUDIANTES DE LA
IENCIAS MEDICAS.
.

___,_. .

.

. ~·
,,

. -,-

.

~

. .

~SCUELA DE MEDICINÁ DE MONTEitEY·',- ,.

.-

,.... ~.

Secretario
Redactor en Jefe
MANUEL J.· ¼ÜZANO. :\ilANl·REDO TIJERINA.

. (·o LAB,ORAuoU.Es.

• .. f

/r~tggy
·· ..p- A·!fo,,,...
Adminis !tdtift(•,·a,[.'t,;.,;c,
J~SUS M.A GUERRA.

f:cont_rado e:'-traordinarias analogías -entre

•,

o.,_ ~~1erp~s vivos, que no son mas que má-

Doctor Anto~Jo García Garz11 1D
.
quinas vivas, y entre las máquina d
Atanasio Carrillo
octor Juan de Dios Treviño
vapor que
.
S
e
Alfonso .Martlnez
1• • Jos~ M. P&gt;. Lozano ' •
. ' '..
no. son m~s que organismos
Domingo M. Echartea I "
Jose M.art1nez Ancira
mecan1cps.
Evaristo Sepúlveda
. " · Juliá~ Díaz
i
En efecto L
· ·
·1
.
Eusebio Rodrigue,.
1 " . Lor,e nzoSép~~a
¡. ,a(
.'
' _avo1s1er, e célebre autor del '
l•
Eulogio l\faldonado
.,
ManUe! R0&lt;¡~,..¿.&gt; -----.,; . onsmo que Citamos en nuestro
t .
. G
"
.Manuel Per~ B'ibbins 1 ''rt1'' f
. ' que el calor animal
an enor
F ranc1sco
arza Cantú 1 ..
Pedro Aguirre
•
o
cu o, de_scu b tlo,
I'1
, . · ' ·:
Rafael Garza Cantí1 . . · la combust1on eran una m1ºsm
y
armactutlcu Antonio Ancira
.
,. .
a cosa es d e-

-~==~~==,,,,·======·=~==~ . c1r,
qui' m ICOS
.:, dº1'i· eran, na dos fenóm"'nos
....,
-r -n
·
'
tintos sino un .mismo fenómeno·
.._..._.. ..,.,.1.d,á
d dd
·
, v 1a ver~

.a
e est~ aserto resalta por s( mism
?el ~uadro analógico sig1,1iente del filóso/c;
.1,1
~ _CONCEPCIUNES FISICAS,'
rngle~ Youmans:
.
·
'L
. ,
·
, : ·. La,máguina de vapor fun ·
d
. . o m1~m? sucede en_ las m~mi(esta&lt;;ionfs'. sita. •
. c1onan o necef1sfco-qu1rn1cas de la vida. El organismo,· ,· 1. Combustible Car
, .
teatro de estas ·. manifestaciones • presenta ~¡
ñ·a
b . . . b ~on a~ piedra y le,· d f
·
'
j ·
· am os com ustible
;ina sene e enómeRos c:iya analogía con ·:-, • 2. ,, \ gúa para la
, ·· ·
o~ fe~ómenos mecánicos acaecidos en. las ¡ 3. Aire para la co:tpor~c1on.
maqmnas ~e vap~r no pue9e ser más re ,
y produ~e.
ust1on.
marca~le:
Y s1 el funcionamiento vital 1 4. Un cáloi·
&lt;&gt;
d~I orga~ismo, com? fenómeno de movída combu~~~~tante_,~~✓-?.20 por rápi- .
1~1ento. . ~st,á sugeto a __leyes mtcánicas pr~- 1 5. Humo ca~ ad d , •. . , .
c1sa-,, y s1 a precisas leyes mecánicas está ¡
g o e acufo carbornco '/
b",
'
· ·
·
•
vapor acuoso
.•
· tfam. 1en sugeto · el movimiento ó trabajo / ·6. Cenizas ó má~eriºas ,·n
b ºbl
unc1ona1 de una máquina de vapor ·no se I
U f
.
com L'St1 es.
rá
'bl
d
·
· . 7na uerzd motnz que impel
_pos,, e Pº~:r en uda, no será posible '
pele el émbolo
. ~, Y rede1ar_ de adm1t1r que ld vida tiene una baor medio d • ,Y que trans_m1t1endose
se física, y que toda esa complexidad ..J
lp
b
e ruedas, correas y pa. f
. .ue
ancas o ra con infinita
· d d
SU!¡ en 6menos ha sido solo la causa de que . t o.
La fal't d
b . ºbl vane a .
haya s1ºdo cons1'd erada metafísicamente es• "-O
a
e
com
usti
e
a
·
·
•
d.
. • gua o, aire,
decir sobr-enaturaimente
· ' · · \ . ' pnmber~ fi e_~componen l_a máquina, y
J..
, •
d
·
· · '
aca a ª1 n con el movimiento
. a q~tm1c~ mo ~rna, con sus finas delica• ¡' · El cuer o animal vivo
.·
·
dís~mas man1pulac1ones ~nalíticas, ha sepa, : r. Aliri{e1,1to. Veoetal;;ce.s1ta.
~aradod tanto
animal
bos. com b ust1'blb
} caro~. amco
I de la. materra oro-áni.ca
b
·
ec;
bo e_ a materia orgánica vegetal, una
Agua para la ci~cula ·
2•
su stan~a comun para ambos: 'el protoplascion.
c1on y traspirama, de_ la que la ley de _la_ causalidad .en la
3. Aire -pai;a la res iracion
evoluc1on de los seres v1v1entes al hacer de
Y prod
p ·
·
d
'fi
d 1
uce.
~ art, _ce, mo e_a, sobre_ condiciones pre- . 4. Un: calor anirnal constantt· d,- ~
Ctsas, t.1~0s tamb1en precisos como son los
lenta combu ·tio
·
- • 9S por
mecanismos perfectamente arreglados en
Aire ex · d:, n.
, .
•·
que se manifiesta la vida con todo ese es5. bó . pira o cargado de ac1do carpi d
meo Y vapor acuoso
,, en or, con t_oda esa maraviHa que admira · 6. Desperdicio ·animal in~omb t'bl
, que sorprende.
F
. .
us I e.
• A t
l
, .
7utrza motriz· de contra.ccion
&lt;l
· n que a ~u11111ca hubiese aislado el
relajacfon alternativa d 1
~ e
protop ~sma, sabios como Youmans habían
los que obrando por· m ed. ods mi uscu-,
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e 10 e as arW'

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                  <text>El escolar médico : periódico dedicado especialmente a las ciencias médicas (Facsimilar)</text>
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                  <text>EL Escolar Médico, periódico dedicado especialmente a las ciencias médicas. Redactado por los estudiantes de la Escuela de Medicina de Monterrey, en 1888. Esta Edición Facsimilar fue realizada con motivo de los festejos del XXX Aniversario de la Promulgación del Decreto que constituye el Hospital Universitario José Eleuterio González.</text>
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                <text>El Escolar Médico, Ed. Facsimilar, 1982, Año 1, Tomo 1, No 7, Septiembre 15</text>
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                <text>EL Escolar Médico, periódico dedicado especialmente a las ciencias médicas. Redactado por los estudiantes de la Escuela de Medicina de Monterrey, en 1888. Esta Edición Facsimilar fue realizada con motivo de los festejos del XXX Aniversario de la Promulgación del Decreto que constituye el Hospital Universitario José Eleuterio González.</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Medicina, Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria</text>
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                <text>Gutiérrez Zambrano, José Mario, Director Fac. de Medicina</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>·]Yóf1e'fi'
,· . ,
. ,
~ -~ . .

.• . .

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•

.

. turaleza de sus ocupacion·es expone· á fre- ·los libros clásicos, -d,e~' ~edléfüa,; y\sti, ·cnentés sustos y sorpre~as? Aquí también siempre el niie'do ocuP'.indo:'}l l}J.'Ím~~
encontramos la teoría, que viene. en socorro en'm1;1ltitud de enfe_rmedades,·~olnci~~~·f,Ó
de la obse_rvación, á contirmar. el hecho. · ¿Á con~r1buyendo, cuando men·9~,:·-~ pro~~
que puede atribuiri:;e todo esto sino á los efec- ternblé resultado, En la:s· ep1dcm1as·i e ~
tos concéntricos de l-a pasión? iÁ que otra no se hacen palpables los efectos dé" la-'.Jl!ll
cosa sino á un trastorno violento de la. cir&lt;'U· sión, y cuanto en ,ellas no se tien~ fü,., pt,._
lución, y al aumento de fuerza consecutivo de del m~gnítico resultado., que paraJa~
la impulsión cardiaca pueden atribuirse los eon el .valor y serenidad de espir.itu sl,o~
.efectos patológicos consignados? Puede te- ne1 A este J'especto, Chomel, en una,d is~
nerse mejor prueba de la acción eoncéntrica ción que leyó e11 la aca¡lemia• de medi~ib.a.-16
._d el miedo en C~f1lquier individuo que la su- · Francia sobre el cólera que de bastó .agti~•
fr~ accidentalmente, que la palidez de la cara grnn nación. y casi todo el mundo, en los añ~
y lo lívido de sus labios, sn 11ariz adegazada clP treinta y uno á treinta y'tres del ·preeetltlt
''é inmóvil y el friosndor qne moja sns extrre- siglo, dice qne. -qinguno de los m~ico~,;;qµe
midáde~ sin sangre? ~y "la modifiración de con laudable asu.idad prestaron sus qwdidQa
la impulsión cardiaca no la acusa claramPn- á las nu1m•rosru, víctimas del cruel azot•/'•
te el batir irregular y acelerado de sus arte-, l~s hos~itale~ de la gtan .matróp.oli, J~ingo~
rias·1 Queda demostrado,.en e.l límite que lo d3ce, fne ]~e1:1do por el, lo cual ."-~r1bnttt~
..permiten mis fuerzas, el modo _ele proclncil'i:;e celebre, medico al valor y tra119.mhdad d.e ·á.:i
las dilataciones vasculares, y las congestio- nimo de qne dieron pruebas sm cuen:to;-Ji
nes é inflamaciones de algunas vísceras bajo• efectivamente, dán grande resistencia al prill,;
' t!l intlujo de uno de_ los mas grandes pertur- cipio vital t~l saber y la filosofía, que levant'ait:
el' espíritu muy por encima dH las vulgaticlf\',,
badores morales del organismo.
El miedo, en fin, puedP. determinar la extra- des SU:(&gt;ersticiu~as, ~ebiliF~ntes e,n ~u_m_o gf)(~
. ña enformec1ad designada. con los nombres do. En tules calamidades, los médicos, nI &lt;&gt;¼·
de Gravv~s y Bassedow, y cnya naturnleza, :í. vidarse de sí mismos, diflminuyen las p1·obá;.
pe3ar dé los trabajos de los grandes clínicos bilidaéles de set· atacaclos por :1a enfermed.al
citados que~ le han dado sus nombres, µernrn- qne la!:i constituyen, y hé aguí su más ho~
, nece en lo incierto y oscnro todaYia. -P11Pcle rnso p1'eserrntho. No só q11e a1ltor -refiére'
:s:er resnltatlo, según los clásicos cita&lt;los. de t:m1bién que, en la misma epidemia, rii nnatodas las pasiones deprimentes. Así, una pe- soia. de la!:i hermanas de la caridad q-u e'J\a:
,na violenta basta en ocasiones p~trn desano- cían el serdeio de enfermera~, ~urió _del cC,.·•
llar. desde 105 prime.ros instantes, los tl'és sín- lera, debido segú.n cree al valor que el espirftomas característicos de esta peligrosa y ra- tn ele caridad y fé religiosa comm;iican lt ~l alra enfermedad; tal es el caso referido por . ma. Diré tod~via algunas palebra1:1 mi.~:
Trousse:rn en su clíniea del "Hotel Die.n ... ¿No SB 11i&gt;comienda en toda erifermédad el re~
Otras veces es p11ra y simplemente el miedo, poso a.b,wlutó del cuerpo y del espíri~nf Los:
cualquiera que sea su forma é intensidad, cirnjanos no hacen un precepto de· levantar
quien In, determina. iEn virtud de qné mo- ht moral &lt;le sus operados, de c~nvericerleé,
dificaciones fisiológicas? Lo ignoramos. · Aho- p or todos los medios qne pued.an, de lo 1~~
ra, que tiene de estraño ignru·ar las modifica- fensi vo ele la operación ,que van á practicarl
dones org{tnicas en virtud &lt;le las cuales se · La experiencia ha demostrado el ínflujp qui
·
produce la enferinedad ele Bassedow, sinó se lo moral tiene en el éxito.
sabe la naturaleza ele esta enfermedad, si el
II.
númern de hechos recogidos es jnsnficiente
para designar el lugar qnc ha ele ocupar en
el cuadro nosológico? Que es de natural~za
VALOR'( COLERA
nerviosa tiende á demostrarlo el grande ataEn sus relaciones con el. organismo
..
' que que sufre el ca.r acter del individuo qne
.,
In. padece.
El valor según Descnret es un atr~vimieuSon proverbiales las .dificultades que expe to
habitnal que permite al individuo conte~.rimenta quien tiene obligación de cuidar y
1
plar
el peligro siu espanto, qqe en caso ne;,,
ntender á los que son ·víctimas de esta cruel
enfermedad, su irritabilidad llega :1 ser exesi- cesario le exige arrostrarlo y le arrostra, -~fi
. va. De todos modos, si la enfermedad de Ba- que no se desanimb. por mayores que . sea.e,
ssedow es nervio~a, permanecen aún oscuros los obstáculos que S13 le presenten en. la cOJl,'."
secución de un fin. Puede decirse quepo·~
muchos puntos de su génesis y desarrollo.
. Podría todavía ennumerar muchas afeccio- sino fuerza moral, que permite vencer el s~
nes de que es causa el niiedo, pero tememos timiento del miedo, innato en el alma, y q~;
cansaros, y. nos ' contentaremos con lo dicho. con mayor ó menor intensidad· se revela eiJ..
. Con esto · solo que !lejanios dicho podrá ta- presencia de un peligro real ó •imaginarl~¿':
charse de eX'.agerada la asersión de Alibert No es, en fin, sino manifestación de una.fu~~:
., de que el tercio de la especie humana muere za dependiente de la naturaleza humana.. !JI
: éi c!onsecuencia de los •efectos orgánicos del está, pqr consiguiente, en 1·~lación ·co~
miedo? · Si a1guj1a cosa pu_µiera tachársele fuerza física aparente de los ,ó11ganos•: .
'eíJ·de timida. Abr.~nse eiwualqnie~a parte con la del espíritu, ó con la :r~sult-nu~.'~&lt;l~tí
•

• •-

A• .

de 1888

½

:

.

s.::

El Escolar Médico.
' PERTODICO
'
DEDIC~DO ES·P ECIALMENTE .Á LA ("
,
REDACTADO POR LOS ESTUDIANTES DE LA
IENCIAS MEDICAS.
.

___,_. .

.

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~SCUELA DE MEDICINÁ DE MONTEitEY·',- ,.

.-

,.... ~.

Secretario
Redactor en Jefe
MANUEL J.· ¼ÜZANO. :\ilANl·REDO TIJERINA.

. (·o LAB,ORAuoU.Es.

• .. f

/r~tggy
·· ..p- A·!fo,,,...
Adminis !tdtift(•,·a,[.'t,;.,;c,
J~SUS M.A GUERRA.

f:cont_rado e:'-traordinarias analogías -entre

•,

o.,_ ~~1erp~s vivos, que no son mas que má-

Doctor Anto~Jo García Garz11 1D
.
quinas vivas, y entre las máquina d
Atanasio Carrillo
octor Juan de Dios Treviño
vapor que
.
S
e
Alfonso .Martlnez
1• • Jos~ M. P&gt;. Lozano ' •
. ' '..
no. son m~s que organismos
Domingo M. Echartea I "
Jose M.art1nez Ancira
mecan1cps.
Evaristo Sepúlveda
. " · Juliá~ Díaz
i
En efecto L
· ·
·1
.
Eusebio Rodrigue,.
1 " . Lor,e nzoSép~~a
¡. ,a(
.'
' _avo1s1er, e célebre autor del '
l•
Eulogio l\faldonado
.,
ManUe! R0&lt;¡~,..¿.&gt; -----.,; . onsmo que Citamos en nuestro
t .
. G
"
.Manuel Per~ B'ibbins 1 ''rt1'' f
. ' que el calor animal
an enor
F ranc1sco
arza Cantú 1 ..
Pedro Aguirre
•
o
cu o, de_scu b tlo,
I'1
, . · ' ·:
Rafael Garza Cantí1 . . · la combust1on eran una m1ºsm
y
armactutlcu Antonio Ancira
.
,. .
a cosa es d e-

-~==~~==,,,,·======·=~==~ . c1r,
qui' m ICOS
.:, dº1'i· eran, na dos fenóm"'nos
....,
-r -n
·
'
tintos sino un .mismo fenómeno·
.._..._.. ..,.,.1.d,á
d dd
·
, v 1a ver~

.a
e est~ aserto resalta por s( mism
?el ~uadro analógico sig1,1iente del filóso/c;
.1,1
~ _CONCEPCIUNES FISICAS,'
rngle~ Youmans:
.
·
'L
. ,
·
, : ·. La,máguina de vapor fun ·
d
. . o m1~m? sucede en_ las m~mi(esta&lt;;ionfs'. sita. •
. c1onan o necef1sfco-qu1rn1cas de la vida. El organismo,· ,· 1. Combustible Car
, .
teatro de estas ·. manifestaciones • presenta ~¡
ñ·a
b . . . b ~on a~ piedra y le,· d f
·
'
j ·
· am os com ustible
;ina sene e enómeRos c:iya analogía con ·:-, • 2. ,, \ gúa para la
, ·· ·
o~ fe~ómenos mecánicos acaecidos en. las ¡ 3. Aire para la co:tpor~c1on.
maqmnas ~e vap~r no pue9e ser más re ,
y produ~e.
ust1on.
marca~le:
Y s1 el funcionamiento vital 1 4. Un cáloi·
&lt;&gt;
d~I orga~ismo, com? fenómeno de movída combu~~~~tante_,~~✓-?.20 por rápi- .
1~1ento. . ~st,á sugeto a __leyes mtcánicas pr~- 1 5. Humo ca~ ad d , •. . , .
c1sa-,, y s1 a precisas leyes mecánicas está ¡
g o e acufo carbornco '/
b",
'
· ·
·
•
vapor acuoso
.•
· tfam. 1en sugeto · el movimiento ó trabajo / ·6. Cenizas ó má~eriºas ,·n
b ºbl
unc1ona1 de una máquina de vapor ·no se I
U f
.
com L'St1 es.
rá
'bl
d
·
· . 7na uerzd motnz que impel
_pos,, e Pº~:r en uda, no será posible '
pele el émbolo
. ~, Y rede1ar_ de adm1t1r que ld vida tiene una baor medio d • ,Y que trans_m1t1endose
se física, y que toda esa complexidad ..J
lp
b
e ruedas, correas y pa. f
. .ue
ancas o ra con infinita
· d d
SU!¡ en 6menos ha sido solo la causa de que . t o.
La fal't d
b . ºbl vane a .
haya s1ºdo cons1'd erada metafísicamente es• "-O
a
e
com
usti
e
a
·
·
•
d.
. • gua o, aire,
decir sobr-enaturaimente
· ' · · \ . ' pnmber~ fi e_~componen l_a máquina, y
J..
, •
d
·
· · '
aca a ª1 n con el movimiento
. a q~tm1c~ mo ~rna, con sus finas delica• ¡' · El cuer o animal vivo
.·
·
dís~mas man1pulac1ones ~nalíticas, ha sepa, : r. Aliri{e1,1to. Veoetal;;ce.s1ta.
~aradod tanto
animal
bos. com b ust1'blb
} caro~. amco
I de la. materra oro-áni.ca
b
·
ec;
bo e_ a materia orgánica vegetal, una
Agua para la ci~cula ·
2•
su stan~a comun para ambos: 'el protoplascion.
c1on y traspirama, de_ la que la ley de _la_ causalidad .en la
3. Aire -pai;a la res iracion
evoluc1on de los seres v1v1entes al hacer de
Y prod
p ·
·
d
'fi
d 1
uce.
~ art, _ce, mo e_a, sobre_ condiciones pre- . 4. Un: calor anirnal constantt· d,- ~
Ctsas, t.1~0s tamb1en precisos como son los
lenta combu ·tio
·
- • 9S por
mecanismos perfectamente arreglados en
Aire ex · d:, n.
, .
•·
que se manifiesta la vida con todo ese es5. bó . pira o cargado de ac1do carpi d
meo Y vapor acuoso
,, en or, con t_oda esa maraviHa que admira · 6. Desperdicio ·animal in~omb t'bl
, que sorprende.
F
. .
us I e.
• A t
l
, .
7utrza motriz· de contra.ccion
&lt;l
· n que a ~u11111ca hubiese aislado el
relajacfon alternativa d 1
~ e
protop ~sma, sabios como Youmans habían
los que obrando por· m ed. ods mi uscu-,
.
e 10 e as arW'

vNr SU..,

t

1s

1
/

�'

El Escolar Médico

47

ticulaciones. tendones y poleas obra
con infinita variedad.
8 La falta de alimento, de agua ó de
aíre, primero altera el équilibrio de la
máquina1 la descompone, y al fin acab:i
.con el movimiento v l'a vida.
Corri&lt;J se vé la vida , con t'orl.a su com~éxidad de manife~taciones. está su!-!et~ á
las mismas condicion~s·, á la misma mecá·
. nic.:a, á que están sugetas les diversos va
riados organismos de las máquinas; qu~
los organismos de los seres anlmados, como el· de las máquinas no crP.an ni ti_enen,
fuerza espe.cial 6 distinta de la rnatt·ria, v·
que por lo mismo no hacen mas que Lqi'n~dlas, desarrollar el movimiento f,1ctor principalde sus manifestaciones.

DR. Jost \l.,.K:rr:-,:¡;:2

A'IICIR.-\.

(Coutint1ará)
--►•-----

Alocución
dir-igida á ws al-ttmnos de·la·Esc'Uela de Medicina, en la apertura de las cátedras
de Clinicas, por el Profesor del mmo,
Dr. Ata11,asio Carrillo,

Al comenzar LH t::m:::1s del 'pres-:nte ai'I i
escolar, debo manife-;taros qué materias
serán las que ocupen prderenter:1ente nues•
tra .atención.
La Junta Directiva de la Escuela, Cüll
la acertada elección que ha hecho de lus
autores 'lue· dehen servir de·texto para cu.rsai las diferentes materias que entre no-;otras constituyen el estudio de la medicina,
ha llenado, en lo que cabe, las exigencias
de nuestra Escuela, aprobando u·n bi.en
com,binado programa de estudios y po•
oiendo al alcance de fa juventud médica,
t()do lo que de más positivo •é interesante
se encuentra eri.tre lo que se ha escrito por
autores de indisputable mérito. sobre l;:1
extensísima y difícil ciencia de cutar.
Aque1 Respe'table Cuerpo, há cre1do y
ron· razón. que no se debían adoptar en
nu~stra E~c:;'cuela como base para d aprentlizage de la medicina, autores cuyas obras
recientemente salidas á la luz pública, sos.t ienen teorías y doctrinas médicas. que, si
bien ~ or. dignas de respe~o p"or la reconocí-'
da comP,etencia de quien las ha 'escrito, no
están· si~ embargo, sancionadas aún por-la
generalidad de los médicos, ni apoyada3 so-

bre base firme é indestructible. Esto no
significa que la Junta haya sometido á severa crítica las obras que ha adoptado có.
mo textos para nurstra Escuela. sino que
-se ha dejado guiar por sano criterio deducido lógicamente de las necesidades de este Plantel, pr9turando no obstante, seguir
hasta donde es posible. las huellas Je la
Escuela de Medicina de México
,
Llenado como queda dicho, el objeto á
que aspira nuestra humilde y sever,1 E-,cuela; es de esperarse que la ju ventad estudio.
sa, respondiendo á los esfuerzos de SU'maestros, sabrá sacar de sus tareas. los c5pi•
mos frut,is á que es acreedora.
·
Enc0¡nendada la Clínica al que tiene ei
honor .de diri;óros la palabra, y teniendo
que abarcar en su cometido todos las ramos de la ciencia médica, d~sde luego está á ta vista de "todos, dadas mis escasas
dotes para el efecto, lo difícil que me será
dl.!sempeñar l,n cargo que, si sería ardu'a
tarea y cauo.;;úia no poco_s desvelos á un
~ombre envejecido en el ejercicio de la me:
dicina y que poseyera ríe.o te·,oro de conocimientos en el arte de curar. 'para mí present&lt;1 i"nQv~n-.os ob;táculos que no sé cómo
vencer: Sin embargo, sas;aré com:&gt; vulgar~
mente se dice, fuerzas de flaqueza y ayudado de vosotro" veré- de ..cumplir lo mejor
que me sea dado, con mi encargo.
No teniendo a.ocho campo donde reco·
ger numero:;o material para la confección
de estudio·, especi;iles sobre alguno de lo;·
ramos de la medicina, nos limitaremo;
á dar ojeadas general~s sobre los diferen•
tes casos que se presenten á nue~tra obser-vacion. Para esto, uniremos nuestros es·
fuerzos, y espero que me hagais · un lµgar
entre vosotros permitié.a1dome estudiar á
vuestro lado. considerándome como un
compañero que no desea sino ínstruirse y
poner .de su parte cuanto pueda para ayudar en vuestras tareas con los exiguos ma•
ter-iale'&gt; 9ue su escasa práctica le ha podido
proporcionar.
Reuniremos el mayor número de obser•
vaciones posible, recogeremos cuantos da·
tos podamosy con este material• conseguí•
remos acaso arrojar alguna luz sobre el
obscuro sendero que seguimos y abrir á
nµestro espíritu despejado horizonte en
donde pueda desplegar sus alas.
En los ratos d~ ocío, cuando algún caso
clínico raro ó difícil. no ocupe nuestro
tiempo, os entretendré pidi'!i1do vuestra
inclulgente y benévola atención, con pláti•
cas familiares acerca de asuntos que no to·
can los tratados que vais á estudiar y que á

. . E!22. _

El Escolar lVIédico

48

n1i juirio. n~ debe dejar de con@cer todo el
se confíen y que cubra·n con aúreola de hoque .se dedica
de la med'
.
i al estudio
.
. ICina,
que .ip,lrte &lt; e aspirar á merecer el',título nfor y de respeto á nuestra Escuela v á sus
a anosos profesores.
de buen P:áct_ico, quiera ~:imbién que se le
. rejoradas, repito, las condiciones matellam. e médico ilustrado
l\1e re fi ero a¡ cono. • •
1
na
es de ~uestro Hospital, encontraremos
c1rn!ento del~ me~¡crna antigt1a y más esen él, fertil campo que cultivar. y con la
pec,altne~te a ,la hipocrática.
afanosa
mano
. d't•
Reconocida~ las doctrinas de aquella Es- o-e t
d . . de obra de ope ranos
1 11-&gt;_
n
es
y
ec1d1dos,
recogeremos
sazonado
cue.la
por
los
crític(&gt;"
de
todos
l
.
··
.
·'
. os tiempos,
·
como la primera piedra sentada para for- f1 uto que llenos·de fruición é íntimo l::i.ce_r saborearemos satisfechos de nosofro..,
mar)~ bas~ sobre la cual debiera levantar.mismos.
se &lt;.:n 10s sial
;:, 11s noc;tc•ri·o,·es
r
e¡ gran d'1oso
os arrcdries si espíritus pobres á.cernom:mt-n_
to de
la 'nedicina práctica
,, .
I·&lt; t
•
• e.,as 1e, rus obtusos os muestran él art'.! de Hii ,c , 111:1::-, repito, no deben quedar ignora~ocrates ·e.orno una meta difícil de alcanzar
d;1s para todo &lt;1quel que pretPnda inic·
o u~ antro donde para penetrar debe llea la difícil
cienci:i.
de
curar
L
.
!ª:se
.
.
Os VleJOS varse la antorcha del o-enio en una
l
. t:&gt;
mano
1~ergam111t=.lS _qu~ han traído hast~ nosotros,
en a otra por gma, la buena estrella ó la
Y. ¡.&gt;~leSt o ba30 nuestra vista los raros conoortuna; nada hay menos cierto ue esto·
nm1entns de tlguellos nu(:'.strris ilustres abuebasta
p_ara llegar á ser buen médi! com~
.los· en el. arte • d ebenamos
'
·
conservarlos
co1
~e ~,ch? _Yá hace muchos siglos Padr~
JllO prec10~0 i tesoro, Je! que hemo.s tomaa. ed1c111a, poseer una conciencia sana
1~0 , un poco ¡..,ara llev;.ir nuPstro c;iudal cienr~nde
amor_ al estudio, inclinación al tra'.
t.,fico al g-r,1do .ele prosperi&lt;l.Hl ()lle alcanza
~JO y que nrnguna deformidad física im~a Y elevarlo asa mayor apo,&gt;"PO
D 1 ·
.
;;.-pida la educación de_alguno de los órga·
1 ~ a importancia del con;)cirniento de de v
t
'd
..,
nos
ues ros _sent1 os. Si estas condiciones
os libros. hipocráticos, de· sus doctrinas y
no son suficientes como pudiera eree lle t,1&lt;l:&gt; lo que se relaciona con ellos, os
para
f~ri:nar un sabio, sí lo son para
1ab_lare como .he dicho, ~n prirnna ·o¡)ormedico un ciudadano útil á sus semetun1dad, pt~eclo aseguraros de-.cle ahora que
Jantes_y resp~tado de todos, que e~ á 1~
n? perder~is él tict111po )' .que experimentaque debe aspirar el que se . dedica al cult(
re Verqa&lt;!ero placer.si apreciando Jebidavo ~e alguna de las ciencias que forman el
men~e m!s. esfuerzos por haceros provecho• con1u,nto de l?s conocimientos humanos.
so, S~J:1_pat1co y agradable el estt1dio ele la
As1, pues, Señores; emprended cÓD paso
'~;dic11~a. me prestai·,, tot.1:t vuestra atenrn;e
v~estra marcha, y abrid vuestro coc1on.
razon a la confianza y vereis coronados
Si á. las buena, ,disposiciones que creó
vuestros ·e_sfuerzos; si titubiais, sucumbireis
o~servar en vo~Jtros, para' emprender de
pues vencido está de antemano el que em:
nt,evo . vuestr-as arduas tareas escolare,
pr.ende la .lucha
. con el temor del f··acaso o,
a~udan'10s las, favoré}bles condiciones c~~ e1 present1m1ento
de la derrota . s·1 no t e. f
~~~ hoy, abre· sus aulas la Escuela de Meneis amos~ caudillo que os conduzca á ia
1cma, no temo ni por un momento, s~
batalla, s?1s en , cambi0, bravos adalides
~ean defraudadas las legítirnas esperanzas
que sabre1s alcanzar la victoria por vuese vuestras familias, ni que. veais desvane·
tro solo esfuerzo. Yo me honraré contáncers~ yuesrros gratos ensueños de futuros
dome entr~ vosot~qs; me congratularé con
gloriosos lauros, conquistados en la más
vuestr~s tnu_nfos, deploraré vuestros fracanoble Y hermo~a de las c:encias naturales.
so_s; umré m_1s fuer~as ;á las vuestras y ca. ~a Escuela de \ledic1 na, el Hospital m1nan_do umdos, vigorizados con nuestro
Civil, levantados hoy dt! su abatimiento . colectivo esfuerzo veremos no d d .
1o u e1s
1·
'
,
por los &amp;"ener?sos auxilios de un filántropo, rear1z~do
nu~stro propósito.
'
nuestro rn~l:·1dable Gonzálítos, y cobijados
Que neces1tam~s para conseguirlo? sólo
~on la dec1d1da protección de un Gobierno un poco de estudio y dedicac1"6n N
. l
.
o po•
~: st~ado Y progresista, rehacen á una nue- dem.o~ oir
as v~rd~des de la ciencia de los
vida, Y nú muy tarde p.resenciaremos el autorizados labios ae un anci"ano
.
••
·
pa t narca
grato espectáculo de su mejoramiento mo- d .e la medicina~ pero en cambio, poseémos
ral y material viéndoles colocarse á la altu- libros que consignan en sus páginas cuanto
~: de su obje~o;_ la socied::i.d recogerá como puede Int&lt;;&gt;resar y ser útil al que se dedica
,utos &lt;;le fa simiente en ellos cultivada sa- al arte de curar; no te?emos vasto campo
bios y honrados me'd"1cos que sean garantía
'
do~de observar_las mil enfermedades que
segura de los preciosos in te reses que á ellos afligen al orgamsmo humano; pero procu-

.tº

¡

I3

?el

fi.

et'

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�49

El Escolur. l\ilédico

raremos sacar el mejor partido de los escasos elementos de nuestro Hospital y con dio
echaremos los fundamentos del futuro edificio de nuestra práctica.
Emprended pués con entusiasmo, Jigno
de vuestro joven y ardiente corazón, las tan·as ~srolare'&gt; que hoy cun-,ienzan; yo estaré á vuestro lado para compartir vuestros
trabajos, .y ojalá pu1:da Jaros cumplida c,1•
horabuena y cordial felicitación al tt.rrninar
los del presente año.
Recibid, pues, mi ~aludo &lt;le bienvenida.
y próximamente nos reuniremos para comenzará tratar los asunt&lt;Js de que ns he
hablado.

-- ·-·.............

~

----

·E l Esfigmógrafo.
A 1.nt"'dida que el tiempo corre, s~ V,Hl
haciendo n,~tar los sorpr,.nclentes adelantos qut-: h;:ice 1~ 'Ciencia. en su continua t:V"
lución. sucediendo con frecuenci.l, que lo
que alÍn no hace mucho era visto cnmn ti
úhirno paso en alguno &lt;lt: sus variados ramos. no pertenece ahora mas que a la dt~ca&lt;lente, abatida historia de esa cie:-ncia.
En la elocuente 1,aturaleza todo está co,1formaclo admirablemente para su perfeccionamiento: desde la simple célula embrionaria, desde el amzoe, of'ganismo monn. ct-:lular. 6 aún má" tal vez; desde esas senci;
llas. humilde!. mas.a~ sarcódicas, desprovistas de núcleo, hasta el hombre actua 1, con•
junt&lt;&gt; armónico marav,llosamentt! dispues·
to, tal vez. para ulterior perfeccionamiento,
síntesis Je demento5 heteromorfos, que
obedeciendo ciegamente la ley evolutiva
que rige á la naturaleza entera, se asocian,
se confunden, se multi¡:¡lican y se trasforman, marcando en cada uno de los anillos
de esa inmensa cadena genealógica,. sublime y grnndiosa et;ipa de perfeccionalismo.
Desde aquella imperfecta lente de Frascator. hasta ese pujant(&gt; microscopio de hoy,
que en las tranquilas horas del estudio sus
revelaciones hechizan nuestra vista, arrob~.n nuestro espíritu y arrebatan la imaginación, invitando á la inteligencia humana
á la bella contemplación de esa naturaleza
pequetla, microsrópica; pero llena de grandeza y de magnificencia; .donde se sorprenden, extasiada el ánima. los actos misteriosos y ,sublimes de la vida íntima, de la vida celular, ejecutándose con asombrosa precisión; donde ~penas difícilmente compren
demos esa maravillosa armonía de funcio-

?a,mi_ento orgánico, que se desplega en los
infinitamente pequeños, que se agitan en
la actividad y la vida. de idéntica manera
que en las demás especies de más elevada
y noble gerarquía. . .
Desde el informe
barro de aquellos primitivos tiempos, hasta. la siempre hermosa, escultórica imagen
de Rafael; desde Grey hasta Edison, todo
todo en fin, se perfeccionJ y avanza y adelanta, pagando un tributo merecido á esa
ley grande, sublime, ineludible del progres~. La perfectibilidad en suma es ya pr.o•
piedad de la materia. . . . . . . . . ... . .. .
Pocos habrá sin duda alguna. que estando sentados, y una sobre la otr:\ pierna
cruzada, no hayan ob,ervach que la punta
del pié, cual sensible palanca de bien aca.
hado esfigmógrafo, obedece á una serie de
movimientos, ritmi:::os y mesuradus, de
bastante potencia á veces para levantar todo el miembro inferior; y que no son otra
cosa que el patent,.: reflejo de la•q1ulsacio~
ne, de la arteria femoral.
¿Y fué aca-;o e'3tf! blando y aprecia~J!e
ba!~nceo de la pierna el 'lue sugirió á los
fis1ologos la portentosa icle,-t de fijar graficamente los latidos arteriales? Seguramente. Mas como quiera quf! sea, los primiti•
vos instrumentos re~istradores del pulsu
fueron azas imperfectos, hasta que Hérisson tuvo la idea de-aplicar al estudio clíni ·
co del pulso, el instrumento que hiciera
perceptibles á la vista las pulsaciones arteriales.
Siguieron despu•és Ludwig y V rerordt
dotando á la ciencia de exceler.tes medios
de diagnó:.tico, al construir sus esfigmógra
fos, pero toca á Marey. con su infatigable
espíritu creador, el haber dado á la semeiología cardiaca un procedimiento de
investigación, que como dice Spillmann,
ha podido modificarse, pero no mejorarse
Llamados unos esfigm~grafos directos,
consisten en una palanca inscriptora, aplicada por una estremidad á la arteria, cuyas pulsaciones se quieren estudiar, y llevando la otra una punta muy fina que tra•
za en una tira de papel, gracias á un meca•
nismo de reloj, los impulsos que le trasmi•
te la arteria.
Otros aparatos esfigmográficos llama•
dos de trasmisi'ón ponen en movimiento la
palanca inscriptora por medio de tubos llenos de aire ó algún líquido, empleándose
estos últimos por los fisiológus, casi exclu•
sivamente para registrar los latidos del co·
razón.
Cualquiera que sea el instrumento que
se use, el trazo que ellos dán cuando es

El Escolar Médico
normal .,1 p11ls0, se compone de sucesivas
ondul~1ones regulares cuyo punto más alto co r~sponde á la dilatación extrema de
la ~ten-1, y el más bajo á la depresión may~·. ·. ~uanto. más ,considerable es lapo,enc1c1 1mpuls1va, mas altas son también
las cu~vas del trazado, y si aumentan las
pul_sac1ones e~ rapidez se aproximan aquellas mucho ~as; y ya se comprende fácilmente que s1 el corazón padece, si está enfermo, de_berá tra~ucirse su afección por
deformaciones vanas y notables irregularidades en el trazado.
Recient~mente un médico inglés, Dudg-eons, ha rnventado un esfigmógrafo que
µarece te~er algunas ventajas sobre el de
~a~ey. C@mo el de estl'! último, está const1tu1do, por una serie de resorte~ y di'.! pa·
lanr:as, á las que dán movimiento los im.pulsos :irteriales; una aguja muy fina de
me~al. de dos centímetros de longitud, y
oscd~n?o en un plano horizontal, traza sus
mo~•1m1entos en una tira de papel colocada
horizontalmente sobre un cilindro airatorio ~ ~omprimida por dos pequeños bdiscos
meta!1~os que ,,rrastra consigo la rotación
del cilmdro, un movir.iii&gt;nto de. relojería
mueve est~ últin:io sobre el cual puede
arro.llarse rndefinidamente la tira de papel,
pudiendo por esto obtener trazados dP. indeterminada lnngitud. El aparat~ montado marcha 100 á I 15 segunrlos próximamente.
Este esfigmógrafo dijimos present:i algunas ventajas sobre el clásico · de Marey,
Y en e~ecto, es mucho más portátil, pues
que mide sólo 6 centímetros de longitud y
altur:a; es con mucho más fácil de aplicar
Y_q_u1zá también más sensible, pues las con&lt;l1c1ones físicas de su construcción son más
r,ropias, para ser de una sensibilidad más
esqúisita, lo que explica indudablemente
la di_fe,rencia quP- existe en los trazados qu~
sumrn1str_a con los obtenidas con el instrumento de Marev.
. Toca sin embargo á la experiencia decidirse P?r uno ú otro de estos aparatos, que
llevan impreso el sello d~ su época; pero
que todos ponen de man,hesto el avanzado
orogreso que se nota en todos los ramos
del saber y del arte.
M. J. LOZANO.

50

1~ que recibimos _anunciándonos que la Botica del Roble sigue bajo la dirección del
Sr. Fermín Martínez.

Recuerdos de"Algeria (is 79 _ 1 ggg 5) por el
Dr. Badoztr médzco principal.

TRADUCCION

La pequefia fiera.
·CO~Tl:',UA •

. ~ste es d mosquito y á propósito perm1t1clme presentaros una de las mús enc.antad,oras creaturas que_ existen bajo el cielo.
As1 he lla~ado y calificado mi gorrión el
cual_ m~ hizo el inapreciable servicio de engullir d,1estramente lo~ mosquitos que pa·
saban_ a su al~ance, mientras yo trabajaba
~aneJando ml ¡.,luma. Cuando por casualidad un? de estos insectos se colaba por
el m •squ1tero era él también el que se en
cargaba dt.: su conducta, y con prontitud.
Con la-5 moscas y las arañas, era 1aualmente sin piedad, y desde más lejos que se le
llamara para llenar este oficio se le veía
ac,udir a¡.,resuradam~nte, el salvaje! Su
negra· prunela. tan viva y tan aleare cuando se agita
. ba tema en estos momentos
~
brillo singular.
Y_ algunos se atreven á pretP.nder que d
go~nó~ causa grandes estragos por su vo•
rac1dao, porque picotea algunos granos y
maltrata algunos frutos. Y han calculado que nada hay que baste á lo que consu~e uno multiplicado por tod::&gt;s, esto dá una
1Jea de los estrag-os susodichos, deduciendo, se entiende, la pequeña fiera de la que
es muy goloso y q_ue prefiere á todo; como
lo prueba la rapac1da~ con que se precipita
sobre los que yo he citado y sobre las larvas. orugas, saltones, langostas.
En Bone. en la plaza de la.Mezquita adornada de bellos plátanos que servían de albergue á los gorriones, había cuatro á cincomil que piaban tan fuertemente en la tarde
y en la mañana q11c poco faltaba p\ra que
ens?rdecieran á los individuos que permanec1an por algún rato en aquel sitio.
Pues bien, contad todo lo que estos pequeñ0s buches, desparramados en la llanura,_ debían absorber de animalillo!; para fabricar sangre á 42. 0 . Es á tal punto incalculable, que s1 perdiéramos el gorrión se
Cirmlar
necesitaría buscarle: porque es á la tierra
Pcr recargo de material no publicam~~:,11~ golondrina al aire.

.M iscelánea.

I

�51

El Escolar l\fédico

El Dr T.omds Húzojcsa.
. Con ,profundo sentimiento recibimos _la

noticia d~ la muerte de este aprecia,
ble Doctor, V cumplido Profesor ,~t: la Escuela ele .Medicína. ácaeciJa ti dta 2 I del
mes próximo pasac:o.
.
Como médico supo ca¡.,tarse_ las simpa·
tí~~ y el aprecio &lt;l~ toda la- sorntdad, Y. como Profesor le tuvimo,; profundu canñ~
· ·
exces1µor sus cqnoc1m1ent~,;
Y su bondad
. ,
' . _
va por cuantos alu~1nos r~c1_b1amos la. rns
trucción de sus lab19s Y su eJemplo.
La 1J;scuela de Medicina deud~ra _de los
infinitos servicios. que el Dr. HmoJo.s;.~ le
prestó éi este Establecimt~nto, aco ré:lo ,~e
rnlocara el retrato de este Señor, en el sa·
]6n priócipal de la C! cueia.
Reciba la ~penada familia _del finado t:I
sincero pésa:-!1e de· lo.,; estudiantes de Medicina.

trist1'.

Hospital Gonzab'tos.
E I Co11sejo deí Esta el u ha decretado que
para honrar la memoria del padi:e de nuesj
tri1.- Escu~la, se llame en lo de adelante e
Hospital Civil, Hospital Go~zalitos.
.
Bien merecido tiene el ilustre Y sabw
Df. cuanto tiende á perpet~ar su nombre.

C'o1u;ocatoria pam optar al pre1~1·0 establecido
·
por el IJr. Parada
1. ~ La Escuela de ·Medicina de !"léxico,
que desea fomentar los es~•ldios 1;1éd1cos nacionn'les, hace un 1lama1mento . a todos los
médiéos mexicanos y á los extran~eros que
hayan ejercido po1· m~s ~le tres anos en alO'Ún punto de la Repubhca, p~ra q~e apro;echándose de las filantrópicas miras del
Dr. ·Parada, concurran á resolver las cuestiones siguiente~:
.
.
"· Las formas francas del impalud1smo
en ~a Repúbiica Mexicana dependen de
Ja existencia en la sangre de los hematozóarios descritos por La-reran?

Bolletin. ;

"¿Las fcmn1~s larvadas_/ perriciosas rct·nnoce11 esn 1msma causat
2- ~ Pueden tomar parte en este 1oncm·so todos los médicos mexicanos~ e~tb.ngeros, con tá ¡ de •que estos hayan e,1erc1do ~-r1.:s
nños continuos en el país.
. : ,
3 ~ L,lfS memorias relativas se re1mt1r~
it la Secretc111 11 tle la Escucln, Hntes del 1 ~
de Setiern bre tle 188!).
.
4.'" LaR Memorias vendr.í.i1 esentas precisamente en csp;1iiol y sin firm,1; Co,i eaJa una dP- ellas s1• remitirú un phegú CCIT:t·
Jo, que conteng,1. el nombre de~ nutor Y ~n
cuva cubierta Ap:.11·e.i:cn el !f.'1nn u cont.rasena .
q u~e enea beza la :\[·em,,l'ia.
,
6.:: Dentrn de lo-s ocho día~ despn:s ~e
espirado el plazo que señala la b,ise 3. ~- ·
se reuniril la .J nnt1-1 de Profesores y el Sc·cretario da1·á cuentn con el nún~ero de_ .\ie111ori11s recibidas y ::.,1.., respectivo~ rhegos
cerr;:iclos. 1nco11tine:1ti se ¡wuce'.le1·a :1 t~ombrar por escrutinio ilPCl'eto Y a P! 1_mihdad
,1 bsoluta de votos, nn l urado e_spe&lt;'.~ 111
puesto de tres prof~.,ores prop1etanos O udl 1'i. Rscneh
.J ura&lt;lo
pasaJ. u.n t os te
,
• , ,:1 euvo
, J
•
'b'
inme1liatamente las )Iemo1:rns rec1 _1. dns, reservándose en la Secretaria los phe•ros eerrados.
::, o. :: Quince días de~pués. de nombrado
el J uradu. éste señalara. el tiempo que. nec~síte para form,1.r su dictamen, e~ la. rnt_el~o·encia de q ne tratándose de un asunto ex.,perimental, ten d ra, que comp i·oba
. r por
, si
.
mismo Ja exactitud de los estudios practicos anunciados en l~s Memol'i~~.
7. ~ El dictamen de la Comisión se pre•.
sentará á la .Junta de Profesores, .en cuy.o
seno se haran dos lecturas en seSI?nes .~1ferentes, siguiéndose des~ués .. ¡a discnswn
v la votación de la Junta..
·,
.
· 8 ~ Los Profesores de la Escuela que
hayan tomado parte en el concurso, del?erán excusarse con cualquier pretexto, de
tomar parte en la formación del ,Jurado Y
en la discusíón ·y votación d~ la Junta de
Profesores, pues _la infracc~ón de.esta base
. bastará para nuhficar el acto.
9. ~ El autor de la memoria que la unta de Profesores halla señalado come chgna
del premio, recibirá la canti~ad de 600 pesos.
10 ~ 'fodas -las memorias que se presenten al concurso, sean ó no premiadas,
pasarán ú ser propiedad ele la Esc~ela
Medicina, y los pliegos cerrado_s se rnutih•
zarán, á no ser que los respectivos autores
dispongan otra cosa.

:'.ºltl:

rln

J

-~ª

l\féxico, Agosto 18_ de l 888.-Luis

Ruiz, primer secretar10.

E.

15

-- --- - --· -· . tle u na y /tro.
La fü()fza moral que constituye el valor es trase entonces de todas esprcies, para afron,·om nni,tati va y contAgiosa. Es evidente que tar todo género de peligros y, en ocasiones
por eW'e último término no debe entenderse dicha edad llega á caracterizarse por un marqae ;tieda ·propagarse de la misma manera . cado desprecio de la vida. En el udtllto des\f ne :se propagan las enfermedades contagio- pués de haber tocado la cima, declina paulatinamente hasta llegar á la total carencia de
¡;~, se indica nada más que, la fuerza an'ímila
pasión durante la vejez. No se quiere der,11. que·lo constit11ye se revela, y se trasmite.
,tuuchas veces de an indi\Tiduo á muchos co- cir con esto-que todo viejo por el solo hecho
locados en las mismas circunsro.ncias de lu- de serlo, e.s forzosamente cobarde, pu"s que
gar y tiempo. Se eucuentran en la historia la observación prueba multitud de veces lo
.de todos tiempos multitud de hechos, qne contrario. Ita.y hombres que en el último
confirman plenamente esta verdad. Las ma- periodo de la vida dan pruebas de entereza y
isas populares dt&gt; París dnrante la célebre re- energ'ía superiores á las que hayan podido
volucion del pasado siglo, eu el transcurso dar en otra época, porque un sentimiento
de breves hor._ts efectuaban actos que indi- más práctico y una enseñanza prolongada.
caban un valor temerario ó el más profündo l~s permiten aprP,ciar las cosas y las circunspánico. Cuan tas veces una circunstancia tancias en su Jnsto _valor, y entonces la :serecualquiera, insigniticantl-i á primera vista, has- nidad imperturhable que afectan le da mi
. ta para que la pasión se trasmita de un indi- caracter. de magnificencia á la 'pasión como
viduo animoso á la multitud. Gt·an número no se obs~rva igual en otras edades. Sinemde acontecimientos históric0s que nos sor- hargo, todas esr,as son excepcioues y en I&lt;&gt;
prenden se expli&lt;-au fácilmente atendiendo á general el viejo es parcimonioso y prudente.
muchas vecPs hasta la cobardía.
este fenómeno moral.
Pero dejemos el terreno fisiológico y paseEl v.alor como todas las pasiones imprime
mos
á aquello qne se conforma más Bxactat:!D la fisonomía del que_lo e.Kperimenta un sello característico. El hombre valiente, dicen mehte al plan de nuestra obrita. ¿Es el valos observadores, se distingue p&lt;~r un airé lor u11a pasión de la que el ejercicio continuo pueden resultar trastornos orgánicos y
magestuoso en sus actitudes, mirada franc~
funcionales
como el miedo, ó alguna oti·a de
acciones nobles y generosas, l)1odales coñlas
que
vamos
á estudiar? Evidentemente
ttad~, y es se~·ero y grave en sus palabras.
Siendo e~encinlrnente exéntrica · esttt pa- que no, Siendo la manifestación de una
sión comunica á la fsonomía una esprP,sión fuerza moral opuesta en un todo al miedo
opuesta á la que ofrece el miedoso.- N u nea que caracteriza la falta más ó menos co.mpor ronsiguienre, se ad vierte en él la caracte- pleta de ésta, sus efectos en el organismo
l'Ística contracción de los músculos de ·1a ca- deben ser absolutamente opuestos á los del
rá de este último, ni el ent'rvamiento, debili mieclo. Ahora como los de este último son
dad moral y tristeza qne lleva escritos en to- pt'1·niciosísimos los del valor deben ser saludos los rasgos dt: su fisonomía, sino que, por dables. E-5to que enseña la deducción ]o
el contrario, puede leerse claramente en ella confirma plenamente la observación.
Nada hay más útil que el valor para cusiempre llena de animación y entereza, la
rar
ó pre,,enir los funestos efecws del miedo.
fuerza de s~1 espfritq en armonía completa
Nada es más á propósito que aq nella pacon su naturaleza, física.
En las diversas edades de la vida se obs';lr- sión, que. el ejercicio frecuente de ella para..
van iliferentes especie1- ,fo valores, ó mejor la conservación h11mana, dice el autor de la
dicho. diferentes matiecs de esta pasión. En fisiología de las pasiones. El valor '5s 1111 esla iriran cia, sinemb.argo, no existe ninguno cudo q n~ la filosofía . dá para el infortunio~
apenas si se observa algunas veces la te!lle- el rnás srgnro baluarte de la. virtud oprimírtdad que proviene de. la ignorancia de los . da, el más propio medio de prevenir los mapeligr0s á que pueden. exponerse sin conr.ien - les consiguientes al abatimiento moral q ne
cia de lo que hacen. lo que no debe calificar- arrostrn en pos.de sí el quebrantamiento. ele&gt;
se como tal, pues que el verdadero valor con- los órganos. A~í los Estoicos que eu su essiste P.Sencialmente en arrostrarlos con abso- CQ,t,1a famosa enseñaban al hombre á moslnto conocimiento de lo qne se Pspera, ó se t,i-arse superior en todas situaciones á las de
piensa que paede sobrevenir. ¿Á qué puede ' bilicla.de/j inherentes á la humana naturaleza
atrib11irise la ausenda de ruariifestación del á conserrnr la dignidad en los mayores revevalor en ei niño? 1'al vez depende &lt;le sn es- ces, á de~ligar por decirlo asi, el espíritu .de
casa fuerza ."orgánica y .moral, de su apego á la materia, á separar, haciendo que dominala vida, del predominio del instinto de COII· ra la razón al instinto, lod estoicos, repito,
servación sobre todas sus facultades. Por lograban con todo esto disfrut:1r · de más larel contrario, en eljoven u~a: naturaleza cxhu- ga vida que el resto de los grif,go:.,. Al forberante y poderosa, nuevos instintos que tifioar su espíritu formándose. hábito de una
equilibran y de ordinario sobrepasan en su pasión esencialmente conservadora como el
valor fo.rtifi.cabarí' y tal vez sin pensarlo su
actividad al de conservación,_nuevos 6rga1108 organismo
al mismo tiempo.
con nuevas uecesidades de donde nacen nueTenemos
pues.qne
el punto de vista
vas pasiones son la causa del incremento que m'édico , valoi- y miedo&lt;lesde
son
opuestos, puesto
el valor recibe en esta edad de la vida. )Iuésque el uno de P-llos e~ el preservathro más

�lH

Folletin.

seguro de lo::1 male:s que el otrn oca~iona; pero no se crea por esto t!Ue son ambos peijudiciales en todos los aspectos por los cuales se
les pueda examinar, porque, del ·punto de-vista social son útiles ambos: por medio del valor se triunfa de la desgracia; por medio
del miedo se preserva de ella. Digamos ahora algo sobre ta cólera.
La cólera es una reacción que se mu.uilies
ta. en el espíritu con motivo de aquello que
nos dafüi ó lastima, contra lo q ne h1e1·e nttestro amor propio. S?n cat!sas tle _e~ta ~~sión
un oh.stáculo cualqmera, a la satt~füccwn de
un deseo, ataques al honor, los tu-os_ de la
envidia etc. Los dardo3 de la calumnm producen en el alma una herida que despie.rt.a
unaj1tsta reaeción; mas advertiremos qutl, las.
almas nobles y generosas una vez pagado este tributo á," la fiaca naturaleza dan el ptmlón
ó cu bren con el desprecio a st1s detractores.
1lejando el_odio ,v la venganz:1 á las vnlgat·es
r ruin+&gt;.~ ..... .
Dicen los moralistas q 1w 110 debe calificar:,¡¡, á un individuo de colérico ó Yeng:-1.tivo p01·
que algnna vez se halla.entl'egadoá esta-; pa·
siones, dejándose lleval' por sus a.nehatos. y
1•on mnd1a razón á mi ver pue,- se nece:-;ita
qn~ sean en algún modo habituales en él u11a
r otra
· La cólera como las d1:1má.-; pasione:,; ofrece
mat.iee.➔ ó 0-1·,1,dos según condidone::i 1isiológiº
.
&lt;·as di rer:5as &lt;l ue varían 1·on h t-&gt;dad tem P•'·
1·amento, sexo. etc. ohservánd1JS1• desde sim ple i1-ritación de ánimo ú \'iolE&gt;tJCLL hasta el
fnror último grado &lt;lel anebato, verdadera
.locura qne solo se difel'l~nría de la· enfermedad que lleva este nombre, pri11cipalme11 t..•'ll nna de sus formn,:,¡: l:t ma.'n b fnrioMt: por
sn dtÍración: irafu,ror l&gt;renii;. (Séneca)
La ira. trastoma E&gt;l ,inicio. qnita s11 imperio
í~ la razón. la ofnzc~i en s11:--; arrebatm: ~ns
t-t'ectos fisiológicos varían con el tempera111ento. Se sabe q-ue en fos sanguíneos la il',:1.
salt'- en ellos al esteri0r; q ne la pasién es en
!:'Sto:; t!Sencbilmeute exéntrica; que al padeee1· un acceso nn poco fuerte de esta pasión,
cualquiera que sea. la causa que lo haya producido se les pone la cara ro,ja, las venas del
&lt;mello t,,urgentes, la mirada brillante; la voz
sale entrecortada y la articulacfón de las pa·
labras dificil, raras veces breve y rápida, el
pulso bate acelerado y el corazón tumultuosamente. En los biliosos por el contrario,
la ira es concéntrica y los signos de reacción.
faltan ó son poco marcados; pero si es verdad que la reacción falta lo es también que
en ellos la intensidad de la pasión es más
grande y ~u duración más larga. Se convierte en una verdadera enfermedad crónioa.
Cubre mortal palidez su cara, un sudo1· frío
recorre su cuerpo y todos los síntomas de reflujo de la sangre á los ce{ltros se encuentran
en el bilioso que es atacado de nn acceso de
ira. ACómo no comprender que en los bilíosos sean hechos constantes las .alteraciones
funcionales y orgánicas viscerale1::1 con ocasión de frecuentes arrebatos de la perniciosa

pasión de que me ocupo'? ¿Cóm~ extrañar
que el hígado y b:1zo pulmones y cerebro
sean lugar dP- congestiones, intlam.'c.ciones é
hipertrofias en individ1ws coléricos 1 biliosos1 De todas las vísóeras el hígado parece
ser la que más frecuentemente se afec1t.t· de
tal circunstancia provino indudablement~ la
opinion autiquísima de que la. ira tenía ·•u
residencia orgánica en este ol'gano y que dbjamos consi~nada. Además de' la; lesiones
orgánicas de que es asiento á consecuencia
de accesos de cólera repetidos ó intensos, ordinariamente se prnduce en ellos la exaO'et·a•
ción de su secreción fisiológica. 1Cuánt:S veces un solo arrebato ele ii•a. basta para determinar la icteria!
No se crea, por otrn parte, que siendo e.x;•
céntrica la.ira P--n los sanguíneos, es ir.capaz
~or lo mismo de ocasionat· accidentes tan peligrosos como aquellos de qne hemos hablado, y de que son víctimas los biliosos, pllAS
que están snget-&gt;s á· otrns, de naturaleza diferente es verdad. pero ig1rn.lmente molestos
y gra·nes. Así el movimiento circulatorio snfre un gran trastorno, pero en Rentido inverá aq nel q 11e se opei-a +&gt;n los bilioso~; la sangre tlnye á la perlfe1-ia por lo qne Re prodth.'P
ron extraordinaria facilidad hemorragh.s. oftalmias crénicas y enfermedades cutáneas.
Descuúett insisle mucho al hablar de las
consecuencias que la ira t.iene en los sanguíneos. sobre ln difícil curación .de una oftalmia simple en individuos habitualmente coléricos, y de temperamento ó constitución sanguínea, en quienes los acces.os repetidos de
pastón favorita á cada instante inyectan la
conjuntiva y mantienen la afección.
En fin , el bilioso sanguínE&gt;o ofrece efectos
fisiológicos opuestos suceRivamente, y con
intensidad proporcional al . predominio de
m10 cualquiera de los sistemas en el caso ele
q ne lo ha.ya, observándose además efectos
morbosos relativos.
iQné explicación más conforme a los conÓ·
cimientos modernos fisiológicos y patogénicos, podríamos dar respecto de las enferme•
dades qu,e la ira produce que la qne dejamos
, consignada como nuestras fuerzas permitieron
hacerlo? iPuede darse una explicación más
satisfacctoria que la perturbación dinámica
de la circulación, de todos los trastornos producidos pt,r la cólera, y hasta de simple y
pasegero trastorno cerebral que, en cualquie•
ra acceso un ·poco intenso se observa, •Y que
el solo afl~jo de sangre en este órgano. lo de·
termina? Pór último, vómitos y deyeccion_es
biliosas, falta de ritmo de los . moviinientos
del corazón y demás fenómenos morbosos
que caracterizan accesos de ira, _asj- como los
trastornos funcionale-s y orgánicos que resultan después a.e su repetición, todo hasta
el tinte subictérico, fugaz las más veces todo
cabe en la explicación antes dicha.
La ira es la causa ocasional -de los peli·,
grosísimos ataques de la enfermedad co.noci·
da con el nombre de _angina de pecho, por
lo tanto, produce muchas veces- la mnerre

Año I. Tomo I. M
... . onterey Noviembre 15 de 1888

Num; 9.

El Escolar Médico.
PERr6DICO DEDICADO ESPECli\.I MENT

,

REDACTADO POR LOS ESTUDIANT
. , l E A LAS CIENCIAS MÉDICAS.
.. .: - .
·.
ESDELAE80UELADEMEDIOINADEMONTEREY
Secretario
.- . MANUEL
Redactor en Jefe
1
.. - ~ ]. LOZANO. MANFREDO TIJ
Administrador
__ _
ERINA. JESUS M.A GUERRA

tOLABO!tADOUES.

==~-=-==::·

=~¡====l'~-

ta ~ª;~~1 ~hora á hacer aplicaci'.&gt;nes de es.
da\ a comun, encontrada en el •atav1sm.o_ e os fen6menos en general. a! caso
esr,ec1al del modo con que el ·h b
b
servad
·
om re o 11
º~-~ experimentador puede desarroar, _mo • _car y destruir, á volunt d 1 .
mamfestac1ones del órden vital
a ' las
patológico.
, norma 6

Doctor Antonio García Garza
Doctor J ua? de Dios Trevii\o
"
Atanasio Carrillo
1 •·
Jose M. ~ Lozano
Alfonso Martinez
"
José Martinez Ancira
Dominio M . Echartea
1 "
Juiián Díaz
Evaristo Sepúlveda
" Lorenzo Sepúlved:
~usebio R odríguez
"
Manuel l{ocha
E,ulogio Maldonado
1 " Manuel Perez Bibbins
Francisco Garz;t Cantú
Pedro Aguirre
1
Farmacéutico Anton'"1·0 ,\ R~fael Gárza Cantú.
nc1ra.

l

. N od ent~,i.n~mos al iatrincadísimo Jab nnto el vitalismo celular porque
.b:
mos no ,
f
escn 1-. . como pro esores, ni para pr f
-res, smo como estudiantes ar
o esoros que quieren
b
p a compai'le-EN SUS CONCEPCIONES FISICAS. / querem~s
y bu y uscanl como nosotros
,
f,
seamos iacer del estudi
Colocados los cuerpos oro-ánicos como .. ~1~a onr.r.Ila de trabajo y de. progreso inº
cuerpos'. al lado de los cu:rpos in,or ánie e_ctua .
.
co~, ver_ifrcándose en éstos un cambio g ue v ~ntraremos,yues, á un campo de obserr.1ddenc1a UR 11:~vinziento de composi~io~ y
' &lt;1 c1on1~ las ma~ comunes, que estén al ale escornpos1c1on y que dá a' cada e
canee e todos, para que- ·se vea- e
· l' ·
d
uerpo nuestrr1
.
, orno
irn un1te e existencia· no teniendo I
's concepciones físicas de 1a vid
cu~rpos_ org~ni~os más q~e un cambio
at~n,_ y u nen l~s ~eyes de la física, c.on
(:V1denc!ª. t_-tmb1en su nzovim/ento especia(de 1~) :·· de!~ qu!m1ca y cómo estas tambien
comp?s1_c1on y de descomposicion, cambio es tan, u.ni as a lds leyes de la fisioloo-ía
qu_e l1m~ta·en estos como en a uell
As1 t&gt;nco?traremos la unidad en la~ ...
ex.1s.tenc1.a, su duración, su vzda qcorpºJr:au ~ad, es decir, encontraremos siempre
no podem?s menos de ace ptar ue siend~ ~'.e mpre, .seg_ura, infalible en su accio~n aeste cambw la Ca lisa product . qd
d
I a la f9rmac1on de todos los f
,
p
¡ fi ó
nz e to os es,1 L
d I C
enomenc,s
os en menos que se p,1san en los cue~ os
e
ey e_ a
ausalidad presen.te siem'
ya sean. orgánico.;-_6 inorgánicos, lo" fe~ó- preÚ ne?sana si:mpre para su verificacion~
menos damados vitales no son, como fenó- de n ien~o mo1ado y puesto á la accion .
menos, ~~ natur?leza distinta que los fen6- n . las corne_ntes de aire, se secará. El
menos f1s1co-qu1mic~s que se pas
I
11smo, cubriendo una piedra de cal cuerpos inoro-ánicos
an en os separado de las corrientes de a·
viva. y
b·
·
ire se seca
. iend? esto así, la gran ·1ey de la causa- ra ta¡n ien, He~had á correr, y 'como n;
lida?. universal preside lo mis:;10 al com Ji- ~e puede correr srn abrir la boca, la memcad1suT10 fenómeno vital. como al sim ¡~
rana mucosa de _la boca y la farin :e or
n~ chmplexo Íen6meno ·físico; siendo pest; ~~~;1~;;1entes de ~•re 9uc entran y saf~n práas1, ay un 6rden preciso, que presenta ense secara. Colocad dentro de la
cadenados todos 'los fen6menos cualquiera d oc-a, 1 s1_n tocar sus paredes, un pedazo
~~f sea s~fnatur~leza: .f, el movimiento, que s: se: s;~::~ y despues de un rato la mucoa ma~1 estac16n f1s1ca por exelencia ue
' .
,
nos man1~esta, el trabujo 6 lafuncúfn qde lie~l~ora \eaTos ¿qu e es un Iie n:.:o? Un
un ors-dnismo mecánico, es decir de una sici 'duna ~e a, noc; mas que una compo~áfiqum~, ~ éll mismo. el que nos 'presenta me~~- neo hilos entrecruzados alternativa~nczon e trabajo de una máquina or• , ro
, 1 es_,mas, como dijera, un obra ·e.
~!n1ca, es decir, de un organismo fisiológi- / d~s
1:: hh~fs dde 1cadena unidos do¿ á
•
l os e a trama
y . ,
una membrana? no es m
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~que es
as que un lienzo, 6

La 'Vid.a,

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                  <text>El escolar médico : periódico dedicado especialmente a las ciencias médicas (Facsimilar)</text>
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                  <text>EL Escolar Médico, periódico dedicado especialmente a las ciencias médicas. Redactado por los estudiantes de la Escuela de Medicina de Monterrey, en 1888. Esta Edición Facsimilar fue realizada con motivo de los festejos del XXX Aniversario de la Promulgación del Decreto que constituye el Hospital Universitario José Eleuterio González.</text>
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                <text>EL Escolar Médico, periódico dedicado especialmente a las ciencias médicas. Redactado por los estudiantes de la Escuela de Medicina de Monterrey, en 1888. Esta Edición Facsimilar fue realizada con motivo de los festejos del XXX Aniversario de la Promulgación del Decreto que constituye el Hospital Universitario José Eleuterio González.</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Medicina, Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria</text>
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                <text>Gutiérrez Zambrano, José Mario, Director Fac. de Medicina</text>
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                    <text>lH

Folletin.

seguro de lo::1 male:s que el otrn oca~iona; pero no se crea por esto t!Ue son ambos peijudiciales en todos los aspectos por los cuales se
les pueda examinar, porque, del ·punto de-vista social son útiles ambos: por medio del valor se triunfa de la desgracia; por medio
del miedo se preserva de ella. Digamos ahora algo sobre ta cólera.
La cólera es una reacción que se mu.uilies
ta. en el espíritu con motivo de aquello que
nos dafüi ó lastima, contra lo q ne h1e1·e nttestro amor propio. S?n cat!sas tle _e~ta ~~sión
un oh.stáculo cualqmera, a la satt~füccwn de
un deseo, ataques al honor, los tu-os_ de la
envidia etc. Los dardo3 de la calumnm producen en el alma una herida que despie.rt.a
unaj1tsta reaeción; mas advertiremos qutl, las.
almas nobles y generosas una vez pagado este tributo á," la fiaca naturaleza dan el ptmlón
ó cu bren con el desprecio a st1s detractores.
1lejando el_odio ,v la venganz:1 á las vnlgat·es
r ruin+&gt;.~ ..... .
Dicen los moralistas q 1w 110 debe calificar:,¡¡, á un individuo de colérico ó Yeng:-1.tivo p01·
que algnna vez se halla.entl'egadoá esta-; pa·
siones, dejándose lleval' por sus a.nehatos. y
1•on mnd1a razón á mi ver pue,- se nece:-;ita
qn~ sean en algún modo habituales en él u11a
r otra
· La cólera como las d1:1má.-; pasione:,; ofrece
mat.iee.➔ ó 0-1·,1,dos según condidone::i 1isiológiº
.
&lt;·as di rer:5as &lt;l ue varían 1·on h t-&gt;dad tem P•'·
1·amento, sexo. etc. ohservánd1JS1• desde sim ple i1-ritación de ánimo ú \'iolE&gt;tJCLL hasta el
fnror último grado &lt;lel anebato, verdadera
.locura qne solo se difel'l~nría de la· enfermedad que lleva este nombre, pri11cipalme11 t..•'ll nna de sus formn,:,¡: l:t ma.'n b fnrioMt: por
sn dtÍración: irafu,ror l&gt;renii;. (Séneca)
La ira. trastoma E&gt;l ,inicio. qnita s11 imperio
í~ la razón. la ofnzc~i en s11:--; arrebatm: ~ns
t-t'ectos fisiológicos varían con el tempera111ento. Se sabe q-ue en fos sanguíneos la il',:1.
salt'- en ellos al esteri0r; q ne la pasién es en
!:'Sto:; t!Sencbilmeute exéntrica; que al padeee1· un acceso nn poco fuerte de esta pasión,
cualquiera que sea. la causa que lo haya producido se les pone la cara ro,ja, las venas del
&lt;mello t,,urgentes, la mirada brillante; la voz
sale entrecortada y la articulacfón de las pa·
labras dificil, raras veces breve y rápida, el
pulso bate acelerado y el corazón tumultuosamente. En los biliosos por el contrario,
la ira es concéntrica y los signos de reacción.
faltan ó son poco marcados; pero si es verdad que la reacción falta lo es también que
en ellos la intensidad de la pasión es más
grande y ~u duración más larga. Se convierte en una verdadera enfermedad crónioa.
Cubre mortal palidez su cara, un sudo1· frío
recorre su cuerpo y todos los síntomas de reflujo de la sangre á los ce{ltros se encuentran
en el bilioso que es atacado de nn acceso de
ira. ACómo no comprender que en los bilíosos sean hechos constantes las .alteraciones
funcionales y orgánicas viscerale1::1 con ocasión de frecuentes arrebatos de la perniciosa

pasión de que me ocupo'? ¿Cóm~ extrañar
que el hígado y b:1zo pulmones y cerebro
sean lugar dP- congestiones, intlam.'c.ciones é
hipertrofias en individ1ws coléricos 1 biliosos1 De todas las vísóeras el hígado parece
ser la que más frecuentemente se afec1t.t· de
tal circunstancia provino indudablement~ la
opinion autiquísima de que la. ira tenía ·•u
residencia orgánica en este ol'gano y que dbjamos consi~nada. Además de' la; lesiones
orgánicas de que es asiento á consecuencia
de accesos de cólera repetidos ó intensos, ordinariamente se prnduce en ellos la exaO'et·a•
ción de su secreción fisiológica. 1Cuánt:S veces un solo arrebato ele ii•a. basta para determinar la icteria!
No se crea, por otrn parte, que siendo e.x;•
céntrica la.ira P--n los sanguíneos, es ir.capaz
~or lo mismo de ocasionat· accidentes tan peligrosos como aquellos de qne hemos hablado, y de que son víctimas los biliosos, pllAS
que están snget-&gt;s á· otrns, de naturaleza diferente es verdad. pero ig1rn.lmente molestos
y gra·nes. Así el movimiento circulatorio snfre un gran trastorno, pero en Rentido inverá aq nel q 11e se opei-a +&gt;n los bilioso~; la sangre tlnye á la perlfe1-ia por lo qne Re prodth.'P
ron extraordinaria facilidad hemorragh.s. oftalmias crénicas y enfermedades cutáneas.
Descuúett insisle mucho al hablar de las
consecuencias que la ira t.iene en los sanguíneos. sobre ln difícil curación .de una oftalmia simple en individuos habitualmente coléricos, y de temperamento ó constitución sanguínea, en quienes los acces.os repetidos de
pastón favorita á cada instante inyectan la
conjuntiva y mantienen la afección.
En fin , el bilioso sanguínE&gt;o ofrece efectos
fisiológicos opuestos suceRivamente, y con
intensidad proporcional al . predominio de
m10 cualquiera de los sistemas en el caso ele
q ne lo ha.ya, observándose además efectos
morbosos relativos.
iQné explicación más conforme a los conÓ·
cimientos modernos fisiológicos y patogénicos, podríamos dar respecto de las enferme•
dades qu,e la ira produce que la qne dejamos
, consignada como nuestras fuerzas permitieron
hacerlo? iPuede darse una explicación más
satisfacctoria que la perturbación dinámica
de la circulación, de todos los trastornos producidos pt,r la cólera, y hasta de simple y
pasegero trastorno cerebral que, en cualquie•
ra acceso un ·poco intenso se observa, •Y que
el solo afl~jo de sangre en este órgano. lo de·
termina? Pór último, vómitos y deyeccion_es
biliosas, falta de ritmo de los . moviinientos
del corazón y demás fenómenos morbosos
que caracterizan accesos de ira, _asj- como los
trastornos funcionale-s y orgánicos que resultan después a.e su repetición, todo hasta
el tinte subictérico, fugaz las más veces todo
cabe en la explicación antes dicha.
La ira es la causa ocasional -de los peli·,
grosísimos ataques de la enfermedad co.noci·
da con el nombre de _angina de pecho, por
lo tanto, produce muchas veces- la mnerre

Año I. Tomo I. M
... . onterey Noviembre 15 de 1888

Num; 9.

El Escolar Médico.
PERr6DICO DEDICADO ESPECli\.I MENT

,

REDACTADO POR LOS ESTUDIANT
. , l E A LAS CIENCIAS MÉDICAS.
.. .: - .
·.
ESDELAE80UELADEMEDIOINADEMONTEREY
Secretario
.- . MANUEL
Redactor en Jefe
1
.. - ~ ]. LOZANO. MANFREDO TIJ
Administrador
__ _
ERINA. JESUS M.A GUERRA

tOLABO!tADOUES.

==~-=-==::·

=~¡====l'~-

ta ~ª;~~1 ~hora á hacer aplicaci'.&gt;nes de es.
da\ a comun, encontrada en el •atav1sm.o_ e os fen6menos en general. a! caso
esr,ec1al del modo con que el ·h b
b
servad
·
om re o 11
º~-~ experimentador puede desarroar, _mo • _car y destruir, á volunt d 1 .
mamfestac1ones del órden vital
a ' las
patológico.
, norma 6

Doctor Antonio García Garza
Doctor J ua? de Dios Trevii\o
"
Atanasio Carrillo
1 •·
Jose M. ~ Lozano
Alfonso Martinez
"
José Martinez Ancira
Dominio M . Echartea
1 "
Juiián Díaz
Evaristo Sepúlveda
" Lorenzo Sepúlved:
~usebio R odríguez
"
Manuel l{ocha
E,ulogio Maldonado
1 " Manuel Perez Bibbins
Francisco Garz;t Cantú
Pedro Aguirre
1
Farmacéutico Anton'"1·0 ,\ R~fael Gárza Cantú.
nc1ra.

l

. N od ent~,i.n~mos al iatrincadísimo Jab nnto el vitalismo celular porque
.b:
mos no ,
f
escn 1-. . como pro esores, ni para pr f
-res, smo como estudiantes ar
o esoros que quieren
b
p a compai'le-EN SUS CONCEPCIONES FISICAS. / querem~s
y bu y uscanl como nosotros
,
f,
seamos iacer del estudi
Colocados los cuerpos oro-ánicos como .. ~1~a onr.r.Ila de trabajo y de. progreso inº
cuerpos'. al lado de los cu:rpos in,or ánie e_ctua .
.
co~, ver_ifrcándose en éstos un cambio g ue v ~ntraremos,yues, á un campo de obserr.1ddenc1a UR 11:~vinziento de composi~io~ y
' &lt;1 c1on1~ las ma~ comunes, que estén al ale escornpos1c1on y que dá a' cada e
canee e todos, para que- ·se vea- e
· l' ·
d
uerpo nuestrr1
.
, orno
irn un1te e existencia· no teniendo I
's concepciones físicas de 1a vid
cu~rpos_ org~ni~os más q~e un cambio
at~n,_ y u nen l~s ~eyes de la física, c.on
(:V1denc!ª. t_-tmb1en su nzovim/ento especia(de 1~) :·· de!~ qu!m1ca y cómo estas tambien
comp?s1_c1on y de descomposicion, cambio es tan, u.ni as a lds leyes de la fisioloo-ía
qu_e l1m~ta·en estos como en a uell
As1 t&gt;nco?traremos la unidad en la~ ...
ex.1s.tenc1.a, su duración, su vzda qcorpºJr:au ~ad, es decir, encontraremos siempre
no podem?s menos de ace ptar ue siend~ ~'.e mpre, .seg_ura, infalible en su accio~n aeste cambw la Ca lisa product . qd
d
I a la f9rmac1on de todos los f
,
p
¡ fi ó
nz e to os es,1 L
d I C
enomenc,s
os en menos que se p,1san en los cue~ os
e
ey e_ a
ausalidad presen.te siem'
ya sean. orgánico.;-_6 inorgánicos, lo" fe~ó- preÚ ne?sana si:mpre para su verificacion~
menos damados vitales no son, como fenó- de n ien~o mo1ado y puesto á la accion .
menos, ~~ natur?leza distinta que los fen6- n . las corne_ntes de aire, se secará. El
menos f1s1co-qu1mic~s que se pas
I
11smo, cubriendo una piedra de cal cuerpos inoro-ánicos
an en os separado de las corrientes de a·
viva. y
b·
·
ire se seca
. iend? esto así, la gran ·1ey de la causa- ra ta¡n ien, He~had á correr, y 'como n;
lida?. universal preside lo mis:;10 al com Ji- ~e puede correr srn abrir la boca, la memcad1suT10 fenómeno vital. como al sim ¡~
rana mucosa de _la boca y la farin :e or
n~ chmplexo Íen6meno ·físico; siendo pest; ~~~;1~;;1entes de ~•re 9uc entran y saf~n práas1, ay un 6rden preciso, que presenta ense secara. Colocad dentro de la
cadenados todos 'los fen6menos cualquiera d oc-a, 1 s1_n tocar sus paredes, un pedazo
~~f sea s~fnatur~leza: .f, el movimiento, que s: se: s;~::~ y despues de un rato la mucoa ma~1 estac16n f1s1ca por exelencia ue
' .
,
nos man1~esta, el trabujo 6 lafuncúfn qde lie~l~ora \eaTos ¿qu e es un Iie n:.:o? Un
un ors-dnismo mecánico, es decir de una sici 'duna ~e a, noc; mas que una compo~áfiqum~, ~ éll mismo. el que nos 'presenta me~~- neo hilos entrecruzados alternativa~nczon e trabajo de una máquina or• , ro
, 1 es_,mas, como dijera, un obra ·e.
~!n1ca, es decir, de un organismo fisiológi- / d~s
1:: hh~fs dde 1cadena unidos do¿ á
•
l os e a trama
y . ,
una membrana? no es m
·
~que es
as que un lienzo, 6

La 'Vid.a,

i: .

1:~

/;~r

s·

.: .

·

'

b

,··

1~~

�53

El Escolar Médico.

mejor dicho, una tela orgánica compuesta
de hilos (fibras) entrelazadas unas cqn
otras. .
·
U oiremos la tela física, con la tela orgá•
pica, y humedecidas a~bas, puesta~ baj;J
las mismas condicie&gt;nes· ante las corrientes
d~ aire, ¿no es el mismo fenómeno, el secamiento de la mucosa por la accion del mismo aire en la forma de corrientes rá2idas?
Y qué diferencia en.contramos, con la accion de la'. cal para el secamiento de las dos
telas, la orgá11ica y la inorgánica? ¿No es
d mismo~ fenómeno químico? ¿No es la
afinidad de la cal viva, la que por su accion
química seca a.mbas telas? .
.
Nadie podrá negar la unidad que preside á la a-ccion de la ley de la causalidad
que necesariamente une las condiciones de
formacion de los fenómenos físicos y los
fenóme.nos químicos, lo mismo que_las con·
diciones de los fenómenos fisiológicos; lo
pone fuera de toda obj~cion, la !iga u~iversal exitante entre todas las manifest~c,ones
de la naturaleza.
DR. JosÉ MARTINEZ ANcrR,~.
(Concluirá)

.......

~l v,ribigo.

1

&lt;)

III.

ETIOLOCIA.
El vértigo es idiopático ó dcuteropático.
El' idiopático es aquel ~ue se P:~clu~P.
sin causas bi~n c0noc1das o en cond1c1ones
fisiológicas: como cuando se dán muchas
vueltas·1 cuando se mira un precipicio, ó se
· ~ontem pla por largo rato la· superficie ter~a
de un lago, de un. mar, etc.: cuando se fip
la mirada en objetos muy: pequc~o~ ó c~rcanos, ·y rápidamente se dmgP. hacia ob1etos lejanos. Cuando Psta_ndo en 1~ obscuridad es herida de improviso la retrna por
una luz muy viva, ó viceversa, pasa_ndo de
la iuz á las tinieblas; cuando se baila ó se
sacude fuertemente la cabeza, etc.
El choque de los cuerpus, que cuando es
intenso, com,unica al aire movimientos ondulatorios capaces, como todos . saben, de
· quebrar algunos objetos frágiles, com~ ;I
vidrio y aún algunos otros, puede tamb1en
romper la m(&gt;mbrana del tímpano y causar
la sordera; p~ro cuando no es ~asta~te
fuerte para producir tal res_ultado, s111 de1ar
(t) Véa~e d ntím.-; de "El E,colar Médic,,"

El Escohir Médico.
.

de ser por esto, repentino y agudo, produce el vértigo: así es como muchos artilleros, sobre todo al principio de su carrera
militar, experimentan los ataques de esta
afección en el momento angustioso en que
se rompe el combat~. Por la misma razón
el fogonero de las locomotoras, el cual se
encuentra muy cerca del pito &lt;le la máquina, al partir ésta,•se ase de lo erimero que
encuentra creyendo inevitable s11 caída.
No solamente las fuertP.s impresiones
,.uditivas pueden ser causa ck vértigo, sino
también las muy suaves del olfato: así mu•
chos individuos se dc&lt;wanecen en las iglesias por solo el olor de la cera que arde.
En suma, un conjunto nu•ncroso de causa:;
que sería prolijo enurn,:·rar, ocasiunan el
vértigo idiopático. Y sólo por ser muy
frecuente y además importante de conocer.
no pasaré en silencio la influencia que las
impre'iione:; morales ti .. nen sobre la afo.cción que estudiary10s.
.
El mie&lt;lo, la ira, el amor, todos rnov1•
mientos &lt;le! espíritu q11e modifican el dint1•
mismo cerebral. son acorn11añados ó seguiauidos de váhidos. ¡Cuánt::i,; veces al ad-·
~ertir, sobre t&lt;1do á Lis jóvenes, ñ á p~rso·
nas muy exritables, cualquiera que sea su
sexo y eJaJ, la proximidad ele un peligro,
se lec; vé palidecer,·flaquear sus piernas, en.friarse y algunas· veces caer! La depre~ión_
puede llegar hasta el síncope.
Cuando esa pasión, exterminadora,. llamada ira, cuyos funestos efectos tene~_os
que depll)rar á cada paso, y cuyas pern1c10·
sas consecuencias conducen á muchús á la
ues&lt;licha, haciénddes entonces llorar sús
arrebatos en las cárceks, ó en el lecho de
un hospital, cuando esa pasión, digo, s~ apodera del individuo vé-;e á este erg~mse
con ímpetu violento, cual indomable fiera,
con la cara inyectada, los ojos centelleantes, trénrnlos los labios, arrojarse sobre su
contrincante, si lo tiene en su presencia, ó
si ausente, hacer votos de destrucción, y espuman te la boi:a. mesarse los cabellos, ~erir el suelo con el pié, para quedar sumido
despuég ~n una especie de sopor, de estupidez: he aquí el vértigo.
¿No oimos decir á cadíl instante, fulano
se arrojó sobre zutano ciego de ira? Pues
esta seguedad resulta del vértigo que ha
producido una pasión no reprimida. La
excitación cerebrat puede llegar á ta apople-

g1a. •

. .

Por último, el amor, esa llama v1 v1ficadora á cuya bienhechora influencia prospera (&gt;}_mundo y se conserva; ese rayo celestial qur. emt\nado del infinito alienta el co·

r~zó~ 1el hombre,' y~ con la esperanz.1 de
. la felicidad en esta vida transitoria. ya con
la más halagadora da habitar eternamente
mundo lleno de encantos y ·de poesía y
sólo en el cual existe el verdadero placer
. esa ll~ma clivinal cualquiera que sea el oh:
jeto á ·que se dirija, es también frecuente
c~usa, de vértigo. ¿Quién no ha .experimen•
t~do· alguna vez, al encontrar .sus ojos, los
010s a~orados de su amada, á la vez que
~n _dulce ttaspórte é· indf~finible bieoestar,
. que hacen peosar en la posibilidad de la
completa dich~ en la tierra, un ligero trastorn.o cel'f!bral caracterizado por el pasage•
ro te.mor' de caer en un abismo? De los
. oj'1s de las personas que se aman parece
,·que emanan efluvios sutilísimos que, ha-·
cíendo gozar enferman,· que dando la dicha
:matan.
la mujer, principálmente. ha recibí. do del ·Creador, como atenuante de su debilidad, e·se mágico p~der secreto de .cauti•
var coh su mirada,
.. La contemplación ·de . las grandes verdades de nuest_r~ religión. La verguenza que
nos·caµsa una mala acción. ó simplemente
la que proviene &lt;!n algunos individuos tímidps, que lleván una vida retraída en el ·aislámiento, d~ enc;ontrarse frente á algunas
. pe~~ona~ de ·consideración y respeto; en
una palabra, todas las emociones del alma
pueden dar ?rigen al vértigo i&lt;liopático ó
hacer más frecuente,. si se rrpiten las ca-u-sa_s; e.l ·d€uteropático.
( Contznttard.)

u"

: Pero

•.. ,.

El IODO Y LOS IODUROS.
POR

El:.°

PROFESOR G. SÉE.

( Tomailo de ·•Et Monitor Terapéutico.''1

, -A pes.ar de que puede la Fisiología resolver muchos problemas aun, casi no se
ha _e,st1,1diaqo, ni elucidado. sobre todo bajo
el :punto de vista fisiológico, el modo como
·accionan el ii,do y los ioduros. Ocupémo~ps d~ su acció~ en la sangre, estómago,
cprazón y en los sistemas vaso motores y
ne_rvi.osos. Sin razón se ha creído gue el
ipdo obra como disolvente en la sangre (no
sería pues del caso aplicarlo en el tratamiento de los aneurismas.en donde se procura fa'vorecer la coagt.lación de la sangre
y aumentar, solidificar las estractificaciones
intra-a6rticas); las últiq¡as investigaciones,
que han sido tambien las mas exactas, demuestran que los ioduros no son ni coagu,

54 . ·

lantes, ni disolventes. Solo en dosis man!fiesta_mente tóxicas· se puede llegará la
d_1soluc1on _de ~os glóqulos rojos; en condic10nes ordrnanas los all:mminates, los otros
elementos de la sangre y aún las c;oluciónes de hemoglobina pueden absorber
una' cantidad bastante marcada de iodo sin
perder por eso sus propi.edades características; hay mas; la io(lo-hemogtobina presenta·
al es~ectrósco~o idénticas apariencias que
la ox1ñemogtobzna. He ¡¡,quí sabido un prio~er. punto, que es de la mayor importancia; puest~ que demues~ra que, bajo ~l
punto de vis a de la const1tucion de la sangre, el ioduro de potasio puede continuarse sin i~c.onveniente y hasta con ventaja,_.á
la cood_1c1on de que sea ~oierado ó que no
determrne mas que un ligero iodismo en ·ta
piel ó en la~ mucosas.
Que efectos produce el iodo én el estómago? _Cuando el ioduro es p_uro, sin mez-.
cla de 1odato, puede prescribirse durante
meses y años. Esto he visto mil veces eñ
asmáticos y e~ cardiacos. No produce gen~ra"lment&lt;:! nmgun desórden digestivo ni
d1ar~ea y muchas veces ni. siquiern ade1ga:zam1tn_to; pero·h::iy excepciones bi~n graves:·
, eil dosis elevadas y conti-nuadas puede· per
t,urb.ar el apetito de un 'llodo desastroso y
con frecuencia irremediable, aun cuando se
le pres~riba con cerbez,1 1 ci_dro ó 'leche; generalmente todos los ensayos de este género se. han estrelladb deJante de las inapetencias de orígen metálico.
El ioduro de sodio no r~media nada de
esto. Por otra· parte el ioduró de potasio
se transforma parcialmente en el estóinaao
en ioduro de sodit&gt;.sin que· despr&lt;:nda iodo
ó s~ forme ácido iodhidrico: los dos alteran
P-1 gusto y con frecuencia acarrean salivación.
Hé aquí porqué el ioduru de sodio es en
realidad un medicamento teórico, y el iodu_r~ d: po_ta~io un me~icamentjj, qu(no
es 111 mas m menos.ofensivo.
Acle.más del estóm_ago y la sangre, otros
órganos, de los más importantes, resisten á'
la acci?n de los io~uros alcalinos y aun á
.la del 10·duro potásico, tales· son: el corazón, Í?s vaso mot,"res y el sistema nerv.io~
so central; el ritmo del coraiói;i, la.- presión
sanguínea y . las funciones cerebro-espinales q~ed~n 1~tactas. Todo esto justifica
la med1cac1ón que yo llamaría crónica y
que debe suprimirse forzosamente en los casos de hemorrágias mucosas 6 subcut~neas
6 también en los casos de irresistible anorexia que produciría uo gran adelgazamiento.

�r.;,·

·5O

El Escolar Médico.

El .FJscolar Médico.

ciones que antes languidecían: de alH, la
Interpretación de los efectos terapéuticos
mayor facilid~&lt;l y Jipertad ele la respiraciór..
de los ioduros.
De los hecho~ anteriores resulta que desde
que el iodo comien,za, á producir sus efec•
Cuáles son la~ modificaciones que el iotJS én los aneurisináticos ó en los cardiacos;
·duro imprime al organismo patológic0?
desaparecen la•· disnea c:ontínua ó paroxis:
Les reconozco tres géneros de accionés y
mal, l9s accesos de sofoca,ción, las ·amenaque se observan en. estad.o rudimentariu en
zas de asfixia, y todos los in.cesantes peli;
el orgánismo-normal y son:
gros
~ que esotá expuesto el aneurismátiw.
. 1 ? La acción antzdisnéica secretora del
Ec;tos son los dos primerns efectos: del
ioduro en atta dó.sis, que es. de las más
iodo:
n·o es necesario invocar la acción coaconc;tantes y que puse en evidencia por ve2 .
gulante
de la sangre, que es falso, para exprimera, en el mes de Jul.io de 1878, deplicar
la
·mejorí~ de estm fénómenos.
:lante de la Academia, con motivü del tra-.
·tamiento de la asma, en donde hasta en·
La circulación intra-pulmonar se encµentónces se . administraba en dósis ineficaces tra activada por el iodo que, hiperemiando
.(trousseau, Sid~ey, Ringer;) esta acción el tej.ido del pulmón, hace desaparecer ]as
' r~spiratoria, ·que desde mis pnblicaCÍ'ones estagnaciones venenosas tan frecuente:s co·ya nadie ha. puesto en litigio, está basada mo graves de los vasos pulmonares. El .
en 1~" ·hipersecreción br9nq uial, que obra iodo es pues, un nfedicamento respiratorio
.d'~spejandó á. los bronquios, rt'pletos de se- y yo -afiado: pu\monar: Hé aquí la · prue• ·
creciones catarrales adherentes~ y c,ompac-. ba: d~spués de investj~aciones minuciosas.
tas; las cuales )legan á impedir la pene~i:a- que fueron hechas en mi laboratorio' y ba- ·
cíón del -aire en los· bronquios y estorbar jo mi dirección por un.o · de mis ayudantes
los ~ambios gaceósos entre el aire intira¡.,ul- · Mr. Calmeils, que murió hace. un afícf, qúemonar y el qel ambiente.
. dó demostrado.el hecho siguiente,··.que ·e::!¡
·· Cuando los aneurismáticos resienten los considerable: el iodo, ó más bien el ioduro,
· efectos de la comprei ión de ia tráquea, sé se acumula en el .pulmón en cantidades
nota }a misrna re&lt;;piración sibilante que , el\ enorm.es, mucho más que··en los _demás ór:
· el asma Y,es p;)r esto que se obtienen los · ganos; de este modo facilita la .circulación
pulrriomir: el iodo es un medicamento · pulmismos efectos del iodo.
La acdón antidisneica del iodn proviene monar.
umbién de otro nieeañismo. esto e-., •de su
3' ~ A ~cidn occidante y trófic~ delfqdo:-.
acción sobre el centro respiratorio ~ más Este tercer género ge acdón relativ~ á la ·
bien sobre
la., circu !ación.
·
acción oxidante y desnutritiva . del iodo es
.
.
2?; Acción h'ipercmiante. -Sabemos por muy discutidó. El iodo reduce, en .el-estaexperiencia y por la . exp.erimentación _que do fisiológico; un cierto número ·c1e :tejidos .
él iod~ produce en todas partes, en la~ mu- y.de glándulas, sobre todo el tejido · ad:ipo~
·&lt;..osás y erí ·la piel verdaderas hiperémias y só; en el estado patqlógico y sobre todo en
·· que frecuentemente hasta ·se producen he fuerte dosis continuadas, el i~o:airofia las
.m'errágias; son frecuentes los epistaxis; las· gláfldula.s: linfáticas hypertrofiadas, la .tiroimanchas equi_móticas, las hemoptisis y las dés, las 01am~rias los,neoplasmas.sifilíticos,
·rnetrorrágias; pode.mos por consiguiente de- escrófulo-tuberculosos é inflamatorios. Pe·
cir que eT.iodo es un verdadero hiperemi.an- ro qué es lo que dismim,iye e11 estQs últi•
. te general; es e_sto resultado ele una excita- . mos ca_sos? Es evidente que (;i redu~cÍón
ción dPI centro vaso-motor y sobre todo de riq se hace á expensas de las. pi:odu&lt;Xiones
1os vasos dilatadores? Poco nos importa, bacihires, virulentas 6 microbiana~ · en ge~1 hecho es incontestable y hé aqu~ la con- neral que son imposibles de destrl!ir: sino i
secuencia. Hiperemiando el iodo d cen- · expensas de· los nuevos tejidoc;, conjuntivO'
tro. reepirato'rio! hace que la sangre circule ó sobre los elementos graso~ que contribu·
con _más,rapidez y por consiguiente que se yen á Ja formasión de estos .tu mores; la cu·
reponga·con mús frecuencia; de este modo· ración n::&gt; depende pues de una acción
im'pide que la sangte disnéi~a obre sobre el pecífica sobre órganos ó sistem~s atacados
centro bulbario de un mod'l perjudicial; la de virulencia, sino más bien de una modiactividad en los cambios oueda ·aumentada ficación, favorable 6 ádversa, · de la nutrí•
y la -sa~gre bulbar tiend~ á desasfixiarse, ción general; pues sucede con frecuencia
así es que el nudo vital (cuyo monopolio que si los enfermos se curan, .se ponen
sea dicho entre paréntesis, está ya puesto gruesos, mientras q~e si no curan, adelg~en duda) resulta sobre excitado en sus fun- z~n; es el fin de }a eofermedad que perm1-

es-

56

te q_ue !os pr\m;ros engorden_y por el co.:1- del tejido conjuntivo que forma la tabla
tranQ s1 cont1nu:i, se opone al mejoramienexter?,ª del an~t~risma; ciertamente que
to cfel esta~o generál.
tamb1en se_ ~a v1s~o e~~erimentar al tejido
La clenutrición el.e este último caso no se celular
pen--aneunsmat1co una retracción
p~re~e eit· nada á una· oxidación e·x~gerada
del_ mismo género y de esta_ suerte •dismipuesto que, si así fuese, los materiales d~
n_uir, ~l tumor, sin que las membranas me :
la .~enutricíón pasaría~ á la orina bajo la d_1a
e rnterna se curasen y ·por consio-uiente
' f~ri:na:~e ur~a; ahora bien, Rabuteau y Fu- s111 que se curase -el aneurisma.
l:&gt;
b1111 evrde~crnron. en experimentos hechos
No llevaré más adelante la série.d~ du e~ d~os _m1s~:°s y en: sus enfermos, que ha- das. y voy á. resumir lo que es positivo.
b_1a,d1s.m1~uc1?? ~e urea, luego hipernutric1ón y ox1dac1on no son sinónimas; en este
Resumen de la accion fisiologíco
caso parcic~la~ ~I. iodo obra sobre los tejiterapeutica del iodo.
d?s eo r?zon a sq conocida afinidad con ei
_h19rége~o: se produce ácido iodhídrico al ·
El ioduro tiene una acción cierta: 1. o
m1srno tiempo que se opera·una destrucción
en las disneas de origen secretorio, lique.
del~ trama molecular de l~s elementos orfiando el producto del catarro; 2. o en IÓs
·gan1zados.
t~astorn?s de la· circulación i11tra-pulmonar
, , Se,ha admitido ,)tra afinidad del 'iodo con
Tupe~em1ando el órgano y llegando á SU· .
~l_bu~i,nato~ del organismo; pero esta ,pnm1r la estagnación de la sangre venosa·
c?mb1nac1on no es establ(~ y se destrnye fá3. 0 en el volumf!n de los aneuri:;mas, re~
c1!~1ent_e por la coagulación de la albuniin:i;
la par~d a_dv~nticia y los ttji9Ós
.~! al~?l1 de la albumina ·q lle resultl l'ibre se _.qtractando
ue !a rodea; 4. disminuyendo el tumor
·c~~brna cpn el \odo y forma un iodur0 y ':iupr~me lac; compresiones como la de fos
11n 1odato; estas dos sales etrculan juntas
ne~v10s t orático--braquiales y por con.si~n ~a sangre, la cual permanece, como es
guiente los dolores perianeu rismales· tamsabido, perfectamente intacta - Pur todo
biéR suprime la compresión del ner~io relo cu~l ve_mo~ que nos alejamos del proce- currente y por con5iguiente la pará!i'sis de
stl•: de ~-x1d,ac1ón y nos acercamos al desl~ cu~rda voc;1I, la dí..;nea laríngea y la afo.
-~aste m_o_l_ecular de los tejidos, sobre todo
nra.
(Continuará)
de los fej1d os t&gt;n estado de hipero·enesis.
C~al es la ;iµlicación terapéuti;a de t·sta
·fir~p1edad,de &lt;lesgastt ,molecllla11 sobre los
t~Jldos? Se ha afirmadu, en estos últimos
tiempos, que -~l iodo ~s un medio general
A n uestro¡ suscritores.
-para la ~urac1ón de las arteriéls afectadas
de esclo~osis ó de ateron1a, de produccio_Que aún no 'hay_an hecho ti pago de sus-·
nes calcareas y aun de las ya ulceradas y
cnc1ón c~rr;spund1ente ~l segundo tercio
atro~adas. · En términos pompo'so~: se ha que termino el mes próximo pasado; suplibautizado· e! lodo ~on el nombre de medi- can;os con encarecimiento se sirvan hacercarhtnto_ art~ria~; yo pido sobrP. esto algu- lo a la mayor brevedad posible.
_nas _expl1cac1on\:!s. ¿Tiene el i0d11ro el poEl val.or de la suscrición por t~rcios es
der de hacer·retroceder la arterio esclo'ro- de 60 centavos en esta Ciudad y 80 fuera
s!s, que es el punto de partida de los aneu• de ella, franco de porte.
nsmas? .. Pero si el aneurisma no existe. sil)O _cuando ya la pared end&lt;;trtéric;i está des.- ,,
Pape, para la cura de las heridas.
tru1da. _¡estando el ~al · hecho ·se pretende
que el 10do cure: estas pérdidas de susfan- . El Dr. ~edeke ha empleado en 1a cura
_Pero
·
··
dcia!
d y como puede suéeder que sien- de Ias he,n d as co~se; ~t1vas.á
la·ex'tirp~dón
0 I
e 10 o un medio de desgaste ó dismi- . de las gl~?~ulas J¡r,fat1cas del .cu~II , · ~ la
9
n~ción de los tejidos sea tam~ién uo me- amputac1or- de )os dedos y .,p un caso· de
dio reparador de elementos orgánicos com:. amputación de Já pierna, el papel de fif
· prometidos 6 p~rdid?s por e~derteritis ó inmergid'.'l en una solució~ al 2 por
por procesus ulceratt~os? Se~1a : ~ntonces subli~1ad~o en agua que conteng;i por 100
5 desecacom o la la~za.de Aquiles que h_1ere y cu- .: de glicerina, y luego sometido ·á la
5
ra! e ha visto alguna vez una cicatrizacion ción.
·
de la pared del aneurisma como consecuenEsta cura tiene la ventaja de pod ·
cia ·de la io~uración? _No, per~ ~e
·visto - usar bajo la fornía de tiras su er ·uesta~~:
una retracción del saco aneunsmal,·es.~o~s, dos á ocho se~ún la ·na~u-rale~á ~ -~itió· de

'!o~

Miscelánea.

rcx/J~

ha

�El Escol;.~ Médico. . .

•¡

que.
· ·
·
, l vez. la cura.' la ras los Casos verdadera.mel}teI prácti_c?s,
d
las heridas y asegurar a a
.
dedos es la parte más asarosa de a me tc1na.
inmovilizaci6t;i de las partes (si lºs
, . . . Ojalá y el Dr GRrrillo no desmaye en
son: los
sus ta'rªas. ,
.
1 heridos) y la asep.sia· de als supedre~.
•ficies en supuracJ·6n· en don de
. se
· a pue · ·
· · d dos ó tres ·
.
.
dej_ar coloc~da PO~ espacio
e'
Charlatanwno nfinndo.
días.
• 1mente cuall do Ir1s
Est:t.indicada p,rinc1pa
Bajo este rÚ bro,.trae, nuestro co_legá "~~
·heridas s·on'recient~s.
., (C~ntralf. 'Chirurgie.)
elr,·~1E scuela de. ·Medicin:;t
,
. de
, d México,
•
la
..guiente párrafo, q·ue r.epro ucimos, po
frecuencia con que se .pres&lt;;&gt;ntan casos· se~
Cocaina
las enfermedades 'líe la pie/. .
· mejantes.
.
·
.•
.
.
''Hay en México un. e?'traogero rntrµ_so,.
El Sr. Lustgarteo, d1ee qu.e la: cac~1na . qÚe se dice médico, 6 que• ~o~ es otra -~·º "~,
apll·c·ada s·obr~ la p_iel .º· o es absor_vid_a, 51 es, á
do magno
d l
.que un cha.rrat n e,n gra . . ..
tá intatta la epidermis; más no s_uce e ~
Acaba d.c. anunc1,u 1,1na med1c11)~ qµe _~t
mismo .si .esta ultima ha.desaparecido en al, él cura toda clase de dolo re/&gt; reuma_~1•
gunos puntos 6 ~stá su!flamente adel~a~ada. gun d~ cabeia , de oidos y zumbi~os, ccm-

en

La so iucióQ al ' P.ºr. 100, usada varias. ve-

~~:~ción ole .1 ;; cuerdas,_ deseo m postiirt

75- ·1anolina, 9 gramos, aceite. ~e . olivas,

~e la vegigá, icie_ri_cí~, inflamación de

ces al' .día. alivia la .ptca~on
~czem~ ~g~ ... :
do 6 sµbagu'do, siendo.es?ec1almen~e utd ~n
,él ·eczema del &lt;lOO y regiones, ge.~ttales de
ámbo~ sexos. En form'a de ung~ef!tO em:
·:plea el oleato de cocaina; 25 centtgr~mos a

1e

2

Y.

cansanci_o del cere~ro, cal'tni~re,s en .~~
panto~rillas, insomn10, s~~pulhdo y todd~..
clas~ de granos, sara~p1on, re_sfrfos e.
cuerpo, afeccioi:i,es d~ la garga_n~a,..desarre~;
los del est-ómago, d1arte¡i. cro~wa, cat~~ro

h_,~1:,

.gr;mos, seguido del uso ?e un poi vol 1)11 erte. do; bazo y .riñones, tifo Y,fiebre_s per_n_1c1~.
'
. ( American Jou rna .
, sas, inflamaciones dél cP.rebro . Y. _deb1hda;d
, .
cerebral, asma, ataques epilépt1&lt;;0s, a~e_m,a
·
Lns Botzcns.osi·s parálisis sordera, pu}monra, e.sy e1or . ,
,
,
1·
.
. . . , . ~ :'d d. carlatina, almorranas, el cáncer, . 1a a~op e•.
la nen. . ~~1
, . 1a h'1dro' pesía ' la tisis, la ld1apetts,
las
. . Cada
. di:a se· hace. sent1ripas
. .
vig1. ª1.a- . g1a,
..
-de que C:!Stos Establec1m1en_~O;S sea . nto vir.uelas, los desarreglos de a m(tnst~uadÓs con mayor empeño, DO .~lo en c_ua ue ción,·la amaurosis, .todas, la_s enferme~ade~
ot Oúe,1 estado de los medica,n~n~sd ql . de la végiga la ímpotoncia, las alecc1oy':'
expendan, .,sil?';&gt; también á, la aptttu
e as de los rií\on~s, .el1 delirio, ~el mal de, S~n l·
'persona,s. destmad,as a ,Sll d_espac~o. d .
to ··1a incontinencia d~ onna, , la stfilis y la
·
h dtas 01mos ec1r
,
,
'Aun no 11ace mue ºi'?
·'
·
meningitis dorsal.•
que f~eron despachado~ por . una pet~ooa
vista de.' tanta charl~tanería es· con•
.pr.dctica e'f{,,_la rn~te_ria, o. 75 ~entigramos . veniente .que los peri6dic~s.ll~men la aten~
. de sulffl,to ae,qu_m1~a en. vez de f·. g~¡~~ . , ción .'del público Y. sobre tQ~~ :p~l ,v,ulgo. pa\n-iHgramos; ,dosis prefCnta po_r e m I
ra ue no sea estafado tan.vill~nament;e,
-y: éorlió era de esperarse_ 1~_-mña, 4 me:. . 'Clamamos tarrioién la aten~ión. del Supe·ses d~ edad, á quien se d16 , esta du~is, mu rior Consejo de Salubridad;_' .él tiene facul;
· rio po\;os momen~os d~spué~. .
. ·tades ara analizar esa medtcrna y para 4e, ,
autoridad .tiene conoc1m1ento
cirle púolic;:o lo qu~ puede _esperar de
cho 'y áeemos qu-e muy pronto hara JUSt
ella.
.
cla:, ·
·

En

ª:.

.. L~

?~1 h1,

af

t

La Cdtcdra ·de Clillica.

r eccr'ón·.desinfectante
antileucorr,éica.
.L~J,
.

:' C~'mo.se veria e~ nuesti:o n~mero ante. . eJl la , alocución .del U1rectcrr del ~os~¡~~'¡ ·•Gonzáfitos" . di'rigida. á l~s estudi~n:
. 'de l',ifedi'cina
sé nos prometió
tes
nJ.
'
• f
.dar
. cate.
n
dras de clfoka, y nos es satts actono an_u ciar ue éstas se han .dado con perfecta regula~dad como las oecesitába?1os, pues la
voz viva del maestro ilustra siempre, rá.s
tal vez que la lectura de los auto~y c ªi51"
. cos, pues en aquellas se nos p.one a .as c a-

· (~fr. Cheron) . 1&gt;,, .i
. Clorato de potas:i
I 2 ~r,n,-i,os .'
, Láudano de .Sydenham. 10 . , ;·'.-:-, ·
Agua de brea
· 3oo :".- :,
Disuélvase el clorato en:l~ ~gua de brea
anádase el· láudano. Empleas~ es;a so~
yl . , n 'á la dosis de dos 6 tres cu_char~das
uciolitro de agua ca1tente
.·
des-.
por
para · hacer
.
aparecer el olor fétido d~ los fluJOT1e~{º
. ·
, ·(Mon. er.
rre1cos.

Folletin.

17

instantánea. ¿Qué no podríamos decir de
muchas nenrosi's1 Las obsetvaciones de Bla- contrario, la razón se ofuzca y de la nave hucle Geussant y otros son concluy~ntes; se re- mana falta el piloto que la dirija acertadamente. "Deseamos, dice Aristóteles no solo
fiere á niños de primer~ y segunda infancia
en ·.quienes la ira dió lugar á convulsiones y1 devolver el mal qne ~e nos ha hecho sino caneclarnpsía, y á aqnellós misterio~os y no ex- sar otro mayor." Como apéndice de este páplicados caso:; en los que los arrebatos de ira rrafo diré algunas palabras de la prudencia
·tm las nodrizas dieron lugar á gra.vísimas en- · y circunspección, pasiones qne no tienen imfermedades en los niños que alimentaban con portancia desde el puuto de vista 'patológico,
·la, !_eche ,d e, sus pechos.
en su acción sobre el organismo, de lo que
·Mas todavía, se refieren muchas de las ci- preferentemertte nos hemos ocupado en el
tadas .observaciones, á mujeres q·ue habiendo curso de ~ste trabaj9.
El instrnto de conservación, origen verdapadecido frecuentes accesos de la funestísidero
de los estados mora.les de que hemos
pasión de que tratamos durante la preñez, y presentarun al nac~r la alarmante y tratado, es tamhién causa primitiva de la pa•
péllgrosa .enfermedad llamada eclampsía, ó sión denominada prudencia. Por gradacio.dial-rea, 'ú otras igualmente funestas afeccio- nes insensibles desde los brutos, en quienes
nes.
una facultad admirable, pei:o ciega, puesto
ELtratamiento de estas afecciones es com- que es inconsciente, y por medio de la cual
pl~xo ,V varia:dísimo como puede suponerse distinguen aquello que les aprovecha de lo
que les daña, suministrándoles los medios
}Jdr la.enumeracion ligera que hemos hecho
d,e fas enfermedades provocadas J?Or la cóle- de arreglar, combinar y dirigir lo que es prora; así¡ será diferente según las indicaciones pia pará la conservación, desde los brutos al
que se pre~enten, y la terapéutica enseñará hombre, repito. por gradaciones insensibles
Jos medios propios para satisfacerl'as; mas, para el simple instinto al' estado moral que
cuando la causa persiste todos son inútiles y constituye la prudencia, ap~oximándose tanentonces se vé el médico obligado á instituir to más al citado instipto á la pasion cuanto
un trutami'ento moral, so pena de ver persis- tnás elevado sea el lugar que ocupe en la e¡¡·
tir indefinidamente los accidentes de q ne se cala zoológica.
La
prudencia
es
poderoso
auxiliar en totrata. Entonces se reconoce la necesidad de
dos
los
ramos
del
progresó
humano.
E::i fuennn trataniiento mof'.a.l preventivo, único medio d~ combatir, arrancando de raiz, el mal te de bienes inagotable siempr&amp;que no di&gt;ge-'
prlmitivo, pnramEmte moral origen de tantos nere po11iéndase al servicio de los intereses
trastornos físicos. Debe, por consigniente. individuales y del egoísmo.con lo cual se la
hacerse lo posible por apartar al individuo d~snaturaliza. Podrá entonces acarrear el
C4Jlérlco de la circ11stancia y condiciones en bienestar momentáneo más aparente que real
l~s que según sus -h ábitos f ocupaciones or- de los pl'ivile~iados pel'o á costa de humillaeioHes é indignidades. La prudencia verdinarias se producen los accesos de la ira.
riene también su aplicación aquí lo que dadem, es tan agena de estas arterias é in(nom~s•a1Tiba queda dicho respecto del miedo, riLlidades como la virtud en generál de la
la·necesidad que hay de dar una educación apariencia de ella, de la hipocresía. La ve1·esmerada y previsora en los primeros años dadem prudencia es el tt1ás seguro medio pade la vida, en el niño en ~i uien la cólera fren- ra p1·ecaver los males, resultado de la imprete á la más pequeña contrárit1dad se despier- visióri ó de un: fatal concurso de circunstan.tá,· siendo un rasgo disth.tivo del carácter del cias. Es poderosa palanca de la civilización
niño, un defecto ingéni·o de la. edad infantil; á quien debe la sociedad, moderna muchos
13¡ 110 se corrige esta tei.;dencia, si no ee to- de sus prog1·esos y· adelantos actuales. En
man las medldas convenientes para evitar el pl'Oceloso mar de la política con segura
qué .se convierta en hábito de reaccionar, con mano dirige la nave del estado y en ocasio-.
el tiémpo, en el joven. y el adúlto, ya es irre- · nes numerosas la salva de seguro escollo..
mediable, y p,or lo mismo, imposible d~ de- Sinembargo ¡cuantas vece~ en, Colbert. Sully,
ten~r el curs_o· im'pet11oso del _torrente de crí- y Meternich se advierte claramente cubierta
.menes. venganzas, desgracias y enfermeda- con el nombre 5le pflldencia la maldad más
des. Lo q ne en un principio era débil arbus- repugnautel · Abrase la histoaia y en cualquiera página encontraremos confirmación
to que el soplo de una edu,ración cuidn~osa plena
de esta verdad.
:podo haber arrancado de ra_iz se ha vuelto el
Vol
vamos,
entre tanto, á aq nellos estados
arbol robusto que desafía el l,rnracáñ de tomorales
que
perturban manifiestamente el
das las insinuaciones y advertencias, que ha
funcionamiento
de lof'! órganós, y que deben
echado prdfundas raíces en el alma y que no
ser
nnestro
principal
objeto &lt;le est ud io.
conmueven la~ mayores desgracias. La venganza, uno de los resultados de la ira es de
IU.
loi; menores males que proporciona; la venAAnza, &lt;'orno si dijéramos el pri~er escalón
del ctimen, el primer paso de la inmoralidad
CULA.-TEMPLANZA.
en acción. Porque nunca el desquite aunque
Sus efectos fisiológicos y morbosos.
sea justa reacción de espídtu recto, puede
detenerse en límties .justos si no que por el
La gula es el tipo de fas pasiones dehid:ti!

m,

�18

Folletin~

á exageración ó perversión de las necesida- despreciable parece que pierden la dignidad
des-orgánicas. Es, por lo mismo, de las más humana, que cuando menus, sufre en elloi:1
brutales y despreciables, y de consecuencias un grave ataque. Meramente brutal su ejermorbosas funestísimas. Se comprende cómo cicio se efectúa fuera enteramente del círculo
en todos los tratados de moral acremente se · que comprende las nobles facultades humacensure '3ste vicio repugnante, y que la reli- nas, las que se resieuten ó pierden su impegión en su previsión admirable le haya mar- rio, menguándpse ó ~xtinguiéndose en el go
cado con el sello · _d e sn reprobación clasifi- loso q.ue no Jas desarrolla convenientemente
cándole entre los pecados. Los estudios fi- ejercitándolas; fácilmente se comprende que
siol(&gt;gic_o s y médicos han cerra(jo, ~n fin, con absorto en dar al cuarpo el alimento que al
el broche de oro de la observación los pnfa- espiritu niega se atrotit&gt; al carecer de ideats,
mente morales y religiosos, y confirmado único alimento del hombre que le enaltece,
plenamente _los temores .v la justa previsión Je eleva y no se pierde.
teórica; pues que fos méd¡cos han dado va"La gula, dice Ronssean, ' ·es el vicio de
lor á las hipótesis é inducciones de los me- las almas sin 1-ustancia. El alma del goloso
tafísicos que no hacían mas que suponer el se halla toda entera t•n su paladar, y no sl:l.be
peligro sin probarle con la il!I'esistible lógica juzgar sino de los manjares. No ' nos pese
de los hechos. Han hecho más todavía. pnes• dejarles esta ocupación, más \·ale que asi
to que estudiando la naturaleza humana han sea tanto para él eomo p!lra nosotros" Nalogrado averiguar las condiciou~s en las cna- da podremos agregará lo que en la antm·ior
les se produce el feo vicio de lá. gul~, y los acre censura, justa por demás del filósofo tlr~
medios propios para p.revenir y curar las en• Ginebra, está contenido.
ferm~dades que determina, lo que es sin duLa gula puede ser nlguna vez consecnenda do mayor interés para el humairn linaje. cia de disposición 0J·gá1iiea, de una enfermeLa medicina. cori su admirable genio huma- dad físic~ ingénita dt-&gt; la organización, de
nitario, en su afán constante de aprovec11ar esencia desco11(lcida. lo cual es de capital imtodo lo que es útil á la salt~d. y de apartat portancia conocer para poder instituir un tralo que daña á la conservación y .desarrollo tamiento conveniente. Ent.ónces sí es muraldel ser humano ha podido como e! ~ito grie- mente disculpable la pasión, méclica.ruente
go .arrebatar el fuego sagrádo de la verdad al deben redoblarse los cuidados y estudio~.
cielo ..... .
Tal es el genio utilitario y práctico de 1a tne·
La gula es el más seguro medio de acoJ'tar dicina.
l_a vida, es el origen de m 11ehas enfermedades
La gula eomo ya djje, proporciona un plaque la qhebrantan y la.extinguen. De Mais- cer pero momentáneo qué no compensa, ni
tre dice que ella ha matado más gente qúe t:on mucho, las incomodidades y dolores físi1a guerra, y por consiguien t•&gt;, q ne es peor c:i.- cos qne acarrea., sin contar la torpeza intelecla.midad que esta última.
·
tual l.{ ne en variados casos ocasiona.
·
De esta pasión como clH mneha.s otras se
Las enfermedades que padece el goloso
obsen·a1t diversos grados de intensidad qllt' son: gast-ralgía. flegma sías aguda y .crónica
son origen de diferentet trastornos orgánicos, clfl tubo digestivo_'y lesiones de nutrición de
.en algún modo, la medida y el signo diagnós- este último, y de_sus anexos. La dispepsia
t.ico de estos últimos. Es necesal'io, por lo se presenta ya como síntoma de' estas últf•·
tanto, tenet presente lo.:; citados matices de mas afücciones, ya córno único trastorno a pre•
la pasión, así como la predisposición á que ciable,. 6e comprende desde entónces ·que
los moditicadores individuales ó biológicos sea la enfermedad favorita, permítaseme el
conducen. El niña, por ejemplo, es natural- vocablo, del goloso. Se explica.la dispepsia
. mente golo::io por la'. razón que deJamo.s ex- cuando es esencial, único caso en qne puede·
presa.da ·en las generalidades.
caber alguna dificultad en la explicación, re¿Qué es la gula? iCuál es su causa? Tra- cordando que la astenia mnscular del estó- ,
. ternos de resolver estas cuestiones. Si las mago, y el agotamiento .de su fuerz'a. se pro·necesidades de la organización, si los alimen- ducen por el abuso de los exitantes á que es
'tos se toman en los límites que prescriben dado el glotón. 'I'ambién puede ser causa
estas mismas necesidades no pervertidas re- de dispepsia la, exajerada distensión del órsulta el bienestar, el ph!,cer, más si por el gano por la enorme cantidad de alimentos
contrario, se dá rienda suelta á aquellas ani- que engullen. Entr~ la::i demás afecciones á
mado de un placer ficticio se hallará indefec- que se espone el glotón figuran ·en .primer
tiblemente el dolor, en una palabra, el mal. término las congestiones y apoplegías del
Porque lo que separa el bien del mal, la ne- cerebro, única causa de su muerte súbita. En
cesidad de la pasión no es más que una lí- fin, el reumatismo y ~ota forman _ como ~l
nea, la line11, del deber. La religión y lamo- fondo del cuadro patologico di la gula.
ral asi como la higiene enseñun al hombre
iCuál es el génesis de estas dos últimas y
el modo de satisfacer sus necesidades confor- afines enfermedades? . Los estudios fisiolóme á la naturaleza, á la razón, de la que no gicos han dilucidado este punto como mu~
son sino manifestaciones, colección ·de las le- .ohós otros de eteológía patog~niea. Efüctiyes que-la' rigen formando cuerpo de doctri- vamente, los alimentos ingeridos después de
_c ierto número de acciones y reacciones cuyo
L, s golosos, los heridos por e5ta pasión encadenamiento ha podido averiguar la cien-

Añó I. Tomo I.

Montet·ey Diciembre 15 de 1888 . Num. 10.

El Escolar 1tlédieo.
PERIÓDICO DEDICADO ESPECIALMENTE

Á LAS

CIENCIAS MÉDICAS.

REDACTADO POR LOS ESTUDIANTES DE LA.ESCUELA DE MEDICINA DE MONTEREY
Secretario
Redactor en Jefe
Administrador
MANUEL J. LOZANO. MANFREDO TIJERINA. JESUS M.A GUERRA;

COLABORADORES.

dades físicas puesto que estas le sirven de
base á las primeras.
Doctor Antonio Garcia Garzn
Doctor Juan de Dios Treviño
Por el cuadro comparativo que dimos á
Atanasio Carrillo
,.
-José M. ~ Lozano
conocer,
por la similitud de accion del traAlfoosQ Martinez
1 ,,
José Martmez Ancira
Domingo M. Echartea 1 ,.
J ulián Díaz
baje
mecánico
de las máquinas y de los orEvaristo Sepúlveda
,,
Lorenzo Sepúlveda
ganismos, nadie dejará de admitir que los
Eusebio Rodriguez
,,
Manuel Rocha
Eulogio Maldonado
1 ,.
Manuel Perez Bibbins
fenómenos físico-químicos sean del todo
Francisco Garza Cantú f ,,
Pedro Aguirre
idénticos tanto en .los organismos mecáni, ,.
Raf:iet Garza Cantú.
f armacéutico Antonio Ancir?.
cos como en los vitales. F ermemos ahora este cuadro por el que veamos la simiJi:dad que hay entre el trabajo ó funcion de
un órgano ó de un organismo, y la acci'on
ó propiedad de ciertos · elementos cuando
estos han pasado á obrar sobre el torrente
EN SUS CONCEPCIONES FISICAS.
circulatorio y el sistema nervioso.
Todo el mundo conoce 1os efectos del
Ligados -como h~mos visto los f enóme• "iuefio fisi'ológico; con él pónese _e~1 quietud
nos físicos, a los fenómenos químicos, y és- la inteligencia; aquiétase el movimiento de
tos á l,os: fisiológicoc;, por una ley suprem~, los músculos; sensaciones arenosas· se ex
única, universal; la gran ley de la Causali- perimentan en los párpq.dos; los ojos se podad, ley que no mira en todos los fenóme- nt&gt;n ru bicun Jos y la sensibilidad geuer al senos mas que el juégo, digamos así, de las em bota. .
·
propiedades que organizan á cada cuerpo;
Todo el mundo conoce tambien los efec ,
no ~iendo los fenómenos, de cualquiera Ha• tos dP:l opio, sustancia vegetal, cuya protüraleza que se considere, mas que resulta- ;ót'edad en el organismo se manifiesta con
do necesario, preciso de ese j Liego, de esas ti reposo del cerebro; el reposo del sisterelaciones ·que constituyen los fenómeno~.
ma muscular; los ojos se punen rameados;
e.n &lt;5a 'reciprocidad de acción en qu~ resi- 1--s párpados pesan, y una insensibilidad
de· su causalidad de formacion, no nos res- aparece dominan.do todo el organi.i:md
ta masque hacer ver, q"'.e lo que muestra y
El que no puede dormir prolonga su vidice el movim{ento co .i respecto á la exis- gilia; sus ojos nada sienten; su cerebro estenda, á- la vida física de los cuerpo~ inor- ta en plena actividad; su fueru muscular
g ánicos nos muestra y enseña lo mismo el lo mismo;
'
•
movimiento
vital, con respecto á 1a existenEl- que no quiere dormir, no tendrá más
cia. á la vida físico-química -de los cuerpos que tom;:i r irna fuerte dósis &lt;le fusión de
organizados. Par~ esto, no olvidaremo_s café y b actividad síquica se exagerará;
sentar que las proptedades generales y parti- sus músculos estarán listos para ei desemculares de los cuerpos, cuando al ponerse en • pefio &lt;le sus funciones mecánicas y-la vigiacción form::rn los fe1tómenos físicos, vienen lia cefeica tendrá los caracteres de la de viá ser, en los cuerpos organizados !as funcio- gilia normal ó ·patológica.
'nes generales ó particulares, e~ decir, la
N adíe i~nora que, 1tormalmente, cua_n do·
funcion de un órgano ó la func1on de un d cerebro se encu e ntra dominado por exd.organismo. Y si laireprocidad
las rela- c"erados dese::&gt;s del fausto y las riquezas, y
ciones de estas funciones ó propiedades orfortuna protege estas aspiraciones,- el
gánicas forman las condiciones de relacion mundo real en que vive el afortunado morde los fenómenos vitales, tendremos, pues, tal es un mundo de .indecibles delicias é inen él juego de estas propiedades fisioló~i- comparable felicidad. Y; ¿hay alquien que
cas, un juego sem ejante al de las prop1e• . ignore h cqnor.idísima .accion que tiene la
\

La, 'Vid.a

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                  <text>El escolar médico : periódico dedicado especialmente a las ciencias médicas (Facsimilar)</text>
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                  <text>EL Escolar Médico, periódico dedicado especialmente a las ciencias médicas. Redactado por los estudiantes de la Escuela de Medicina de Monterrey, en 1888. Esta Edición Facsimilar fue realizada con motivo de los festejos del XXX Aniversario de la Promulgación del Decreto que constituye el Hospital Universitario José Eleuterio González.</text>
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                <text>EL Escolar Médico, periódico dedicado especialmente a las ciencias médicas. Redactado por los estudiantes de la Escuela de Medicina de Monterrey, en 1888. Esta Edición Facsimilar fue realizada con motivo de los festejos del XXX Aniversario de la Promulgación del Decreto que constituye el Hospital Universitario José Eleuterio González.</text>
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                <text>Gutiérrez Zambrano, José Mario, Director Fac. de Medicina</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>18

Folletin~

á exageración ó perversión de las necesida- despreciable parece que pierden la dignidad
des-orgánicas. Es, por lo mismo, de las más humana, que cuando menus, sufre en elloi:1
brutales y despreciables, y de consecuencias un grave ataque. Meramente brutal su ejermorbosas funestísimas. Se comprende cómo cicio se efectúa fuera enteramente del círculo
en todos los tratados de moral acremente se · que comprende las nobles facultades humacensure '3ste vicio repugnante, y que la reli- nas, las que se resieuten ó pierden su impegión en su previsión admirable le haya mar- rio, menguándpse ó ~xtinguiéndose en el go
cado con el sello · _d e sn reprobación clasifi- loso q.ue no Jas desarrolla convenientemente
cándole entre los pecados. Los estudios fi- ejercitándolas; fácilmente se comprende que
siol(&gt;gic_o s y médicos han cerra(jo, ~n fin, con absorto en dar al cuarpo el alimento que al
el broche de oro de la observación los pnfa- espiritu niega se atrotit&gt; al carecer de ideats,
mente morales y religiosos, y confirmado único alimento del hombre que le enaltece,
plenamente _los temores .v la justa previsión Je eleva y no se pierde.
teórica; pues que fos méd¡cos han dado va"La gula, dice Ronssean, ' ·es el vicio de
lor á las hipótesis é inducciones de los me- las almas sin 1-ustancia. El alma del goloso
tafísicos que no hacían mas que suponer el se halla toda entera t•n su paladar, y no sl:l.be
peligro sin probarle con la il!I'esistible lógica juzgar sino de los manjares. No ' nos pese
de los hechos. Han hecho más todavía. pnes• dejarles esta ocupación, más \·ale que asi
to que estudiando la naturaleza humana han sea tanto para él eomo p!lra nosotros" Nalogrado averiguar las condiciou~s en las cna- da podremos agregará lo que en la antm·ior
les se produce el feo vicio de lá. gul~, y los acre censura, justa por demás del filósofo tlr~
medios propios para p.revenir y curar las en• Ginebra, está contenido.
ferm~dades que determina, lo que es sin duLa gula puede ser nlguna vez consecnenda do mayor interés para el humairn linaje. cia de disposición 0J·gá1iiea, de una enfermeLa medicina. cori su admirable genio huma- dad físic~ ingénita dt-&gt; la organización, de
nitario, en su afán constante de aprovec11ar esencia desco11(lcida. lo cual es de capital imtodo lo que es útil á la salt~d. y de apartat portancia conocer para poder instituir un tralo que daña á la conservación y .desarrollo tamiento conveniente. Ent.ónces sí es muraldel ser humano ha podido como e! ~ito grie- mente disculpable la pasión, méclica.ruente
go .arrebatar el fuego sagrádo de la verdad al deben redoblarse los cuidados y estudio~.
cielo ..... .
Tal es el genio utilitario y práctico de 1a tne·
La gula es el más seguro medio de acoJ'tar dicina.
l_a vida, es el origen de m 11ehas enfermedades
La gula eomo ya djje, proporciona un plaque la qhebrantan y la.extinguen. De Mais- cer pero momentáneo qué no compensa, ni
tre dice que ella ha matado más gente qúe t:on mucho, las incomodidades y dolores físi1a guerra, y por consiguien t•&gt;, q ne es peor c:i.- cos qne acarrea., sin contar la torpeza intelecla.midad que esta última.
·
tual l.{ ne en variados casos ocasiona.
·
De esta pasión como clH mneha.s otras se
Las enfermedades que padece el goloso
obsen·a1t diversos grados de intensidad qllt' son: gast-ralgía. flegma sías aguda y .crónica
son origen de diferentet trastornos orgánicos, clfl tubo digestivo_'y lesiones de nutrición de
.en algún modo, la medida y el signo diagnós- este último, y de_sus anexos. La dispepsia
t.ico de estos últimos. Es necesal'io, por lo se presenta ya como síntoma de' estas últf•·
tanto, tenet presente lo.:; citados matices de mas afücciones, ya córno único trastorno a pre•
la pasión, así como la predisposición á que ciable,. 6e comprende desde entónces ·que
los moditicadores individuales ó biológicos sea la enfermedad favorita, permítaseme el
conducen. El niña, por ejemplo, es natural- vocablo, del goloso. Se explica.la dispepsia
. mente golo::io por la'. razón que deJamo.s ex- cuando es esencial, único caso en qne puede·
presa.da ·en las generalidades.
caber alguna dificultad en la explicación, re¿Qué es la gula? iCuál es su causa? Tra- cordando que la astenia mnscular del estó- ,
. ternos de resolver estas cuestiones. Si las mago, y el agotamiento .de su fuerz'a. se pro·necesidades de la organización, si los alimen- ducen por el abuso de los exitantes á que es
'tos se toman en los límites que prescriben dado el glotón. 'I'ambién puede ser causa
estas mismas necesidades no pervertidas re- de dispepsia la, exajerada distensión del órsulta el bienestar, el ph!,cer, más si por el gano por la enorme cantidad de alimentos
contrario, se dá rienda suelta á aquellas ani- que engullen. Entr~ la::i demás afecciones á
mado de un placer ficticio se hallará indefec- que se espone el glotón figuran ·en .primer
tiblemente el dolor, en una palabra, el mal. término las congestiones y apoplegías del
Porque lo que separa el bien del mal, la ne- cerebro, única causa de su muerte súbita. En
cesidad de la pasión no es más que una lí- fin, el reumatismo y ~ota forman _ como ~l
nea, la line11, del deber. La religión y lamo- fondo del cuadro patologico di la gula.
ral asi como la higiene enseñun al hombre
iCuál es el génesis de estas dos últimas y
el modo de satisfacer sus necesidades confor- afines enfermedades? . Los estudios fisiolóme á la naturaleza, á la razón, de la que no gicos han dilucidado este punto como mu~
son sino manifestaciones, colección ·de las le- .ohós otros de eteológía patog~niea. Efüctiyes que-la' rigen formando cuerpo de doctri- vamente, los alimentos ingeridos después de
_c ierto número de acciones y reacciones cuyo
L, s golosos, los heridos por e5ta pasión encadenamiento ha podido averiguar la cien-

Añó I. Tomo I.

Montet·ey Diciembre 15 de 1888 . Num. 10.

El Escolar 1tlédieo.
PERIÓDICO DEDICADO ESPECIALMENTE

Á LAS

CIENCIAS MÉDICAS.

REDACTADO POR LOS ESTUDIANTES DE LA.ESCUELA DE MEDICINA DE MONTEREY
Secretario
Redactor en Jefe
Administrador
MANUEL J. LOZANO. MANFREDO TIJERINA. JESUS M.A GUERRA;

COLABORADORES.

dades físicas puesto que estas le sirven de
base á las primeras.
Doctor Antonio Garcia Garzn
Doctor Juan de Dios Treviño
Por el cuadro comparativo que dimos á
Atanasio Carrillo
,.
-José M. ~ Lozano
conocer,
por la similitud de accion del traAlfoosQ Martinez
1 ,,
José Martmez Ancira
Domingo M. Echartea 1 ,.
J ulián Díaz
baje
mecánico
de las máquinas y de los orEvaristo Sepúlveda
,,
Lorenzo Sepúlveda
ganismos, nadie dejará de admitir que los
Eusebio Rodriguez
,,
Manuel Rocha
Eulogio Maldonado
1 ,.
Manuel Perez Bibbins
fenómenos físico-químicos sean del todo
Francisco Garza Cantú f ,,
Pedro Aguirre
idénticos tanto en .los organismos mecáni, ,.
Raf:iet Garza Cantú.
f armacéutico Antonio Ancir?.
cos como en los vitales. F ermemos ahora este cuadro por el que veamos la simiJi:dad que hay entre el trabajo ó funcion de
un órgano ó de un organismo, y la acci'on
ó propiedad de ciertos · elementos cuando
estos han pasado á obrar sobre el torrente
EN SUS CONCEPCIONES FISICAS.
circulatorio y el sistema nervioso.
Todo el mundo conoce 1os efectos del
Ligados -como h~mos visto los f enóme• "iuefio fisi'ológico; con él pónese _e~1 quietud
nos físicos, a los fenómenos químicos, y és- la inteligencia; aquiétase el movimiento de
tos á l,os: fisiológicoc;, por una ley suprem~, los músculos; sensaciones arenosas· se ex
única, universal; la gran ley de la Causali- perimentan en los párpq.dos; los ojos se podad, ley que no mira en todos los fenóme- nt&gt;n ru bicun Jos y la sensibilidad geuer al senos mas que el juégo, digamos así, de las em bota. .
·
propiedades que organizan á cada cuerpo;
Todo el mundo conoce tambien los efec ,
no ~iendo los fenómenos, de cualquiera Ha• tos dP:l opio, sustancia vegetal, cuya protüraleza que se considere, mas que resulta- ;ót'edad en el organismo se manifiesta con
do necesario, preciso de ese j Liego, de esas ti reposo del cerebro; el reposo del sisterelaciones ·que constituyen los fenómeno~.
ma muscular; los ojos se punen rameados;
e.n &lt;5a 'reciprocidad de acción en qu~ resi- 1--s párpados pesan, y una insensibilidad
de· su causalidad de formacion, no nos res- aparece dominan.do todo el organi.i:md
ta masque hacer ver, q"'.e lo que muestra y
El que no puede dormir prolonga su vidice el movim{ento co .i respecto á la exis- gilia; sus ojos nada sienten; su cerebro estenda, á- la vida física de los cuerpo~ inor- ta en plena actividad; su fueru muscular
g ánicos nos muestra y enseña lo mismo el lo mismo;
'
•
movimiento
vital, con respecto á 1a existenEl- que no quiere dormir, no tendrá más
cia. á la vida físico-química -de los cuerpos que tom;:i r irna fuerte dósis &lt;le fusión de
organizados. Par~ esto, no olvidaremo_s café y b actividad síquica se exagerará;
sentar que las proptedades generales y parti- sus músculos estarán listos para ei desemculares de los cuerpos, cuando al ponerse en • pefio &lt;le sus funciones mecánicas y-la vigiacción form::rn los fe1tómenos físicos, vienen lia cefeica tendrá los caracteres de la de viá ser, en los cuerpos organizados !as funcio- gilia normal ó ·patológica.
'nes generales ó particulares, e~ decir, la
N adíe i~nora que, 1tormalmente, cua_n do·
funcion de un órgano ó la func1on de un d cerebro se encu e ntra dominado por exd.organismo. Y si laireprocidad
las rela- c"erados dese::&gt;s del fausto y las riquezas, y
ciones de estas funciones ó propiedades orfortuna protege estas aspiraciones,- el
gánicas forman las condiciones de relacion mundo real en que vive el afortunado morde los fenómenos vitales, tendremos, pues, tal es un mundo de .indecibles delicias é inen él juego de estas propiedades fisioló~i- comparable felicidad. Y; ¿hay alquien que
cas, un juego sem ejante al de las prop1e• . ignore h cqnor.idísima .accion que tiene la
\

La, 'Vid.a

ro

?e

ia

...

�59

El Escolar Médico.

marihuana? ¿El enloquecido mortal con
esta tóxica sustancia, no es también, anor&gt;malmmte, el que vive en un mundo en
que~ el fausto y la grandeza le hacen ver
q1:1e' es el hombre que en sus manos tiene
·-el ·doble cetro de la fortuna y la felicidad~
Encontramos, pues, en el modo de ser
normal un órden sosteniJo que noc, enseñ.t
e~ los organismfls como son sus funciones,
· es d~tir, como es el trabajo, la acción mt!·
cánica que lo caracteriza en su in&lt;;:es,rnte
'movimiento vital. As( como tambien en·~contramos que al modo de ser normal por
causa terapéutica 6 toxicologica, corresponde un modo de c;er anormal que nos clic~
como es el trabajo, l.t -accio,1 mecál'lica, que
·caracteriza el· constante W@vimtknto vital
alttrado por la .acdon fisiológica de sustancias que llegán á obrar sobre el organismo,
y' que ~os enseñan como es ó como son su-;
manifestaciones vitales allá en la intimidad
'de los fisiológicos elementos que lo campo·.nen.
DR. JosÉ MARTI.NEz AN&lt;:IRA.
Concluirá.

la sublime magestad, pretenden nublar su
limpia refulgencia, con ese oropel que brilla y dura lo que la luz del fuego fátuo, solamente un minuto, solamente un instante:
Verdad esºtambién que la pluralidad de
las gentes, digo de la gente del pueblo,
ofuscada por tan refinada charlatanería,
ocurre en masa, al lado quizá de algún
prestidigitador ó saltimbanqui á presenciar
los milagros que se pregonan á luz y complacencia del munqo entero, como la in•
cauta mariposa se acerca á Ja luz incandecente de una bujía para · arderse las alas.
para que á ellos también se-les quemen las
alas de la razón y del buen criterio, y lue•
go esplotar con su salud, y con su salud
traficar.
Apenas, sí, después de largos y penosós
estudios y· no pocos afanes y desvelos, él
estudiante mira coronadas sus ambiciones
con éxito feliz, y se le da el título c;le Médico, autorizado por el Gobierno, JJOr el Consejo de Salubridad y por \a -Escuela d~
Medicina, para que ejerza sú profesión;
rendido de fatiga, pero lleno de entereza
el espíritu, se encamina á la práctica, tra•
baja, lucha á brazo partido con la muer¡e;
triunfa y se regocija; mas si aquella veflce,
LA CIE~t;L\ 3.IEDIC.\
sufre y se abate, 'pero al cabo se convence
que á veces es impotente fa ciencia, que
no vence imposibles, que no levanta á un
Si la ciencia es la noble facultad que es- cad~ver de la tumba; y firme siempre en la,
tá apoyada tn principios ciertCl:i é inmuta- grandiosa caus-a que de6ende, Jucha hasta
' '
bles, y el arte ti conjunto armónico de pre- el fin. ·
Pero á v.eces resulta que un hombrt&gt;,
ceptos para hacer·alguna cosa cun pnfección artística, se desprende naturalmente cualquiera que éste sea, por lo regular ig-d e esto que la ciencic1 elllpieza ali( donde norante de la ciP.ncia y desprovisto de hu- .
manidad, se anuncia como médico, de iar•
acaba el arte.
Desgraciadamente y con frecuencia, se gos y profundos estudios ( dos ó tres m.e•
vé, as( la•cier,cias como }as artes, taer en ses), discípulo de eminentes pseudo-médi:
manos de gt·ntes ignorantes que e~tán muy cos, y ya-le tenemos inc,talado con el sa1ts::lejos de cor.1prender, siquiera sea ·la gran- facon propio de la ignorancia, negociante
deza de sus arcanos, la sublimidad de sus de la salud, lucrando con su negocio. y ol- .
misterios ó la nobleza de sus fines, revis- "vidando por de contado que la fracción l.
tiéndoia por' tal motivo, de tan poco visto- del artículo 6. 0 del Reglamento del Con·
·
so ropage, que m_as valiera que dejasen· , sejo de Salubridad, dice á la letra:
Son atribuciones del Consejo de Saludescarnado su esqueleto9 porque al fin
sería empeño vano querer que el bui- bridad:
"l. Vigilar que en el Estado nadie ejertre se remonte adonde sube el águila, y .
za
ramo alguno de las ciencias médicas;·
necio atrevimiento pretender abrumar, siquiera por un momento, de efímeras su- sin la competente autorizact'ón, avisando al
puestas, nebulosas el límpido cielo de la Gobierno las faltas que notare sobre el par-,r
ciencia, 6 el firmamento ian vasto de las ticular."
Y en otra parte art. 7. 0 :
~rtes.
La charlatanería no es un arte, sino un
·•En el Estado sólo pueden ~jerce_r los
diabólico artificio, que por sí solo ~anifies- ramos de las ciencias médicas, srn su1etarta la pobreza del entendimiento humano, se á nuevo examen, los Profesores recibipero que los que la profesan, oprobio del dos en el Distrito federal y en los Estados
arte y de la ciencia, adulterando de éstas en que lo fueren con arreglo á las leyes

Y EL CHARLArfANISMO.

60

El Escolar Médico.
(

'i

vtgentes; pero todos deben presentar sus tt"~nsiderando: que de ántes aparece la
tulos al Csnsejo superior de Salubridad, ~xactitud de los hechos referidos en el espara que sean registrados por él y les cspi- crito de queja, a5( como que Iglesias ejerda la correspondiente autorización, firma- ció en León la medicina en s1Js diversos
da por e! presidente nato y el secretario.''
ramos, sin exhibir el título correspondienArt. 8. o "La persona que pretenda te; que no es anticonstitucional· la ley dd
ejercer la medicina sin estar recibida en Estado de Guanajuato que establece los
otro Estado, acreditará sus buenas costum- requisitos con que dede ejerc.erse una probres, ante el Consejo Su2erior de Salubri- fesión o industria, una vez que dicho Estadad, y presentará documentos que com• do tiene sin disputa la facultad de desigprueben que ha cursado ideología, lógica, nar en la ley esos requisitos respecto á infísica, química, botánica y moral, como es- dividuos que en su territorio ejerzan la metudios preparatorios de la carrera médica,· dicina y de consiguiente para señalar pe•
y ltaber estudiado y practicado anatnmía nas á los infractores, de lo que resulta que
descriptiv ,. anatomía general, fr,iología, en el acto reclamado no hay violación de
higiene, patología interna, externa, farma- garantías.
cia, terapéutic1. materia médica y quirúr"Por lo expuesto y con arreglo á los ar. "
tículos 101 y 102 de la Constitución Fedeg1ca.
Estos artículos tomados textual mente ral se confirm1 el fallo del Juzgado de
del Reglamento vigente del Consejo de Sa- Distrito, en que declara: que la Justicia
lubridad. puestv que aún no se 111 hecho de la Unión no ampara ni proteje á. Maalguno que derogue el antíguo, parece que nuel Iglesias, representado en este juicio
á sabiendas y adrede tratan de infringirlo, por el Lic. Enrique Sort, contra los actos
multitud de curanderos, pan quienes de- de que se queja.
bían de ponerse en vigor; y esto sería un
"Devuelvanse los autos al Tuzaado
de
b
paso más hácia adelante, porque estaría en su odgen con copia de esta sentencia arperfecta consonancia con el proceder de al- chi vandose el Toca.
"Así por mayoría de votos lo decretaron
gunas ciudades, que comprenden en su verlos C. C. Presidente y Ministros que forcla&lt;lero sentido b civilización.
Cooiamos á contínuacion un auto que maron ei Tribunal pleno de la Suprema
publi~a "El Ob:;ervador" de Guanajuato, Corte, etc. etc.-Finnas."
Son e~tas, como se vé, determinaciones
en el númaro correspondiente al 15 de No
que á su semejan1.a debieran reproducirse
viembre del presf!nt~ año,. el cual dice:
aquí, ahora precisamente que los curanderos,
"] uzgado de Distrito.-Guanajuato.
Un sello al márgen que dice: Suprema están haciéndo pasar á la medicina por una
Corte de Justicia de los Estados. U nidos crísis muy poco, ó mejor dicho, n3da digMexicanos.-Tribunal pleno.-Vlex1co, Sep- na ni honroc;a de una ciudad culta, como
es la nuestra.
tiembre 18 de 1888.
"Visto el juicio de amparo interpuesto
M. J. LOZANO.
ante el Juzgado de Distrito de Guanajua•
to por el Lic. Enrique Sort de Saoz, en
representación de Manuel Iglesias, contra
la órden que ha éste dirigió la Jefatura Política de León, para que inme.diatamente
cerrase su con-,ultorio· q11e en en aquella
~iutlad había establecido, con objeto de
DE LA ESCUELA DE MEDICIXA DE MOXTERREY.
curar la. ténia y otros pará&lt;i:os del estómago, por no habn presentado título de MéEl XXIV Congreso Constz'tucúmal del
'1ico Cirujano conminándolo en el caso
Estado, npresentardo al pueblo de Nuevode no verificarlo con las penas que presL eón, ha tenido i, bien decretar lo siguzencriben las ordenanzas :Municipales y el Cóte:
digo de Procedimientos en materia pen~l;
CAPITULO I.
con cuya órden estima t'l !)romovente v10lé1das en su perjuicio las garantías que
De la Escuela de Medzcma y de sus
otorga el art: 4. o d'e la Constitución Gecatedrdtzcos.
~

......

Reglamento

neral.

'•Visto el fallo del Juzgado de Distrito
fecha 14 de Agosto p. 0 p. 0 en que 5e deniega el amparo que solicita.

Art. 1. 0 La Escuela de Medicina está de5tinada á formar médicos, farmacéuticos, parteros y parteras que puedan ser

�61

E] Ji~scolar Médico.

útiles a la sociedad; por consiguiente, sus
empleado5 y catedráticos están obl~gao~
á hacer cuanto puedan para consegmr este
objeto.
Art. 2. o La Escuela de Medicina se
establecerá en el Hospital Gonzalitos, de
esta Ciudad, y pagará por renta del local
diez pesos mensualmente.
. Art 3. 0 La Escuela de Medicina tendrá ocho catedráiicos propietarios, seis de
ellos para que den los cursos de los seis
añ0s, qüe manda el artículo 15 de la ley
de 12 de Diciembre de 1887, uno para la
cátedra de Farmacia, y otro para l[l.,de Clínica; este último será precisamente d Director del Hospital.
Art. 4.
Cada cátedra tendrá ll.11 catedrático adjunto para que supla lél's faltds
del prnpietario.
Art. 5. 0 Para ser catedrático propieta_rio ó adjunto, se necesita ser profesór titulado; los de Medicina en medicina y los
de Farmacia en farmacia.
Art. 6. 0 Son obligaciones de los catedráticos:
l. Asistir con puntualidad á bs cátedras.
II. Llamar por lista ú sus discípulos antes de comenzar las lecciones, anotar las
faltas de asistencia y hacerles guardar el
orden.
II I. Remitir mensualmente á la Secretaria de la Escuela un~ lis~a que exprtse
las faltas de asistencia que hayan tenido
lbs alumnos, y el día r 5 de Junio de cada
año un informe sobre la aplicación, aprovechamiento y moralidad de cada uno de
sus respectivos discípulos.
IV, Desempeñar las comisione, que d
Director les designe.
V. Servir de sinodales en los exáme ·
nes, y asistirá las juntas de Catedráticos y
á ia lectura de las calificaciones.
Art. 7. 0 Todos los Catedráticos están
obhgados á justificar su asistencia á la cátedra que les corresponde, dejando escrito
su nombre en el libro que con tal objeto
llevará la Secretaría.
Art. 8. o Por cada falta de asistencia
de los Profesores . se les descontará un día
de su sueldo. Ocho faltas seguidas sin justificación, bastarán para que pierdan el derecho á la cátedra.
Art. 9
A los Profesores que con
aviso ó sin él, faltaren· á las J unt,.s, al desempeño de una comisión, á un examen del
que ·sean sinodales, ó á la lectura de las ca•
lificaciones; se les descontará un día de su
sueldo por cualesquiera de esas faltas.
Art. 10. 0 Los fondos recaudados por

°

°

El Escolar Médico.

cualquiera de los motivos de que s~ trata
en los ~rtículos anteriores, se destinarán
anualmente á la c.ompra de libros ó instrumentos para la Escuela.
(APITUL.O

11.

De los alumnos y de las- nta.h:í~tila$.

Art. I l. Habrá en J~,;&lt;E:.scliehr:dl!'~-·
dicini alumnos matriculados y St'.tf&gt;_f,rtUl,•
rnerarios; los prim~ros pagarán· -ctn~o P.e·
s~s por derecho de matrícul;i; y tiinco~-p~
S€JS cada mes pM pensión escolar~- pa~ '
cler a por tercios adelan'tados;· ,y 'los:'Se,g,t,t~·
dos no pagarán derecho de matt1c~ª• ~~Q. ·
sí la misma pensión escolar que los-:~Ift!
culados, dándose cuenta al Gobieq).o;libi:~·
qt1e se matriculen anualmente. '
Art. 12. Los matriculados está,i.l obJi:
gados á seguir los cursos conforme ál Ré,,
glamento, tienen derecho á ex.amen f Ir
optar títulos profc:-.ionales, sin ,;ujetars~ á
examen preparatorio; y b, supernumera.
ríos asistirán á las cátedras que quier.u\ y
c·uando quieran; n0 tienen &lt;lerecho á•exámen es, y solament~ pueden optar títulos
profesionales sujetánJo.-;e al examen preparatorio de que h:ibla ia ley &lt;le 6 Diciembre de 1873.
Art. 13. La Mesa de matrícu.las de la Escuela de Medicina la formarán el Director, el Tesorero y el Secretario; estará reunida esta Mesa en el Hospital Gonzalitos
los últimos ocho días dP.l mes de Septiembre, á la hora.que designe el a viso que se.
publique en el Periódico Oficial.
Art. r 4 Ante esta Mesa se presen :élrán
los que pretendan matricularse; ella reconocerá los certificados que presenten ó la
matrícula del año anterior, y decidirá si el
postulant~ ha ó no de admitirse, si se admite, se asentará la matrícula en el libro
respectiv,.o, y se expedirá el certificado correspondiente.
Art. 15. Cuando por falta dP. certificados tenga que hacerse el examen de que
habla el artículo 32 de la ley, se ob!i!Ci-vará
lo prt&gt;venido en el artículo 2~ de la misma
ley.
Art. 16. No se admitirá alumno alguno que no presente la persona de quiei:i de
pende en esta Ciudad.
CAPITULO III.

Tiempo de !as lecturas y prdcticas.
1.

Art. 17. Las lecturas se abrirán el dfa,
de Octubre y se cerrarán el 3q de

0

Ju..

.r.i"o ; los primeros quince dias del mes de
Junio se destinarán á preparar. los exámeJ1es; del diez y seis al veintinueve del mismo mes se examinarán lus alumnos, y conciuidos los e~ámenes las calificaciones que
.hayan obtenido se leerán públicámente en
el . día y á la hora que designe el Director, A
este•act0 están obli~~dos á conc~rrir todos
los alumnos del In~t1tuto, ·y con el quedará
cerrado el año escolar.
Art· r 8. Todas las cátP.&lt;lras de la Es.cuela de Medicina durarán una hora por
lu menos, y serán diarias; aunque las de
prirl).ero y segundo c1.ño de Farmada, cuando hubiere alumnos de ambos cursos, se alternarán,· dando un día la de ¡:,rimero y
.otro la _de segundo, sin dejar Je ser diarias
para el Catedrático. El Dirt:ctor, acomo·&lt;iándose á las circunstancias del Hospital,
y á.las condicíones de los diversos ramos
de.la ciencia médica, dispondrá la hora que
;í ~ada uno -corresoonda.
· Art. 19. Toda·s las -cátedras de Medici~....na ' ·de
. Farmacia y Obstetricia se darán pre'"cisámente en el Hospital.
-.~ Art. 20. Todos los estudiantes de rne'tHcina, de farmacia y obstetricia harán su
práctka en el Hospital Gonzalitos ó en .
-cualqt1iera otro reconocido que hubiere en
est~
Ciudaü.
&lt; •
C.-\PIT U LO IV.
.De las asignaturas.

-Art. 2 r. Es .la asigna_tura del primer
.atÍo de Medicina; Anatomía G1::neral, Anat~niía De~criptiva, Farmacia Teórico•prá&lt;:;tiéa, .y~·clínica Externa.
, Art• 22. Es la asignatura del segun~do
áfi'b de:medicina: Fisiología, Patología ExPequeña Cir~gía y Clínica Externa.
:. 'Ar.t~. 23. E~ la' asignatura dd tercer a~o
tf~i nediti1~a: Palologí,a Ex~erna,, ~atolog1a
ifñ.frrna, Pato1ogía General y Clrn1ca · I nter-

ltr~á,
~ -: · ·

-.,1-a~. .

.

~-...:6\rt. .24. ·Es la

asignatura del cuarto añ?
~e.-:-l'lledi~ina: Anat0mía ,T~pográfic.~, .Med1~ -:0peratoria; Terapeut1ca y Chmca l P.-

~~ª· .25.' Es la as,gnatura
·
de, gu.10 t o a ño
.'Ar-t:
,
1

•

~
-cdicina: Medicina Le71J, H1g1ene PuRtai Obstetricia y Clínir.a'de Obstetricia.
, •.Aft/:26. Es la asigr,atura del sext? año
~@edicina: Enfe:medades de ~nJer~s,
~IlJ,m_iedades de niños, Teratolog1a, MofA1'~~edica, Y. Clínica Interna, Externa y
Dij,0.t:,sle~rici ;i_.

62

Art. 27. Es la asignatura del primer año
de farmacia : Farmacia Químico Galénica.
Artr 28. Es la asignatura del segundo
año de farmacia: Historia de las drogas.
Art. 29 Es la asignatura del tercer año
de farmacia: Materia Médica, Terapéutic,i
y Medicina Legal.
Art. 30. Es la asignatura del cuarto
año de farmacia: Higiene, Moral Médica
y Reparn General de los cuatro años.
Art. 3 l. Es la asignatura del primer
año de Obstetricia: (para los Parteros ·y
PartC:'ras) lo -9ue les corresponde de Ana•
tomía y Fisiología, Teratología é Higiene.
Art; 32- Es la asignatura del segundo
año de Obstetricia: enfermedades de Mujeres, y lo concerniente de Medicina Legal.
Art. 33. Es la asigaatura dt&gt;l tercer
año de obstetricia: enfermedades de niños.
Obstetricia y Moral Médica
Art. 34. Estas asignaturas pueden variarse anualmente en su orden y distribución á juicio de la Junta Directiva; pero
sin que falce una sóla en el curso de una
de las profesiones á que ellas conducen.
Art. 35. Cada Catedrático dará en curso seguido to.da su asignatura, exceptuando aquellos ramos para los cuales hay establecidas cátedras especiales, pues entonces á ellas irán los alumnos, v. g: los cur..
s rntes de primer año de medicina, irán á la
cátedra de farmacia á estudiar este ramo,
los cursantes del tercer año de farmacia,
irán á cursarlo á fa cátedra de cuarto y
quinto.año de medicina y así de los•demás.
CAPITULO V
De los exdmenes.

Art. p6. El día I ? de Julio se pondrá
en la portería del Hospital un cuadro en
que consten los nombres de los examinados, distribuidos en grupos de dos ó tres, y
los· días y horas en que deben presentarse
al axamen.
Art 37. El alumno que no se presénte
~ la hora designada, pierde el año, á no ser
que después la Ju .ita Directiva califique de
ju~a la causa que dé en cuyo caso lo mandará examinar.
Art. 38. !.os Sinodales serán tres profesores¡ durará hora y media por lo menos
el examen, y al fin de él darán su . voto en
escrutinio secreto, por medio de cédufas,
con una de estas notas: B. M. B. S. y R.
que significan: bien, muy bien, supremo y
reprobado.
.

�· 63

El Escolar Médico.

!!!!!'!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!'!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!'!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!':!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!t. ...•.

'
obstetricia que solicite examen ,profesicrnaf ._.
entregará á la· Secretaría del Consejo ·de'
Salubridad y á la Escuela de Medicina brr '
ejemplar manuscrito á cada una de su di-'
sertación inaugural, la que si después 'de la
correspondiente cénsur .1, fuere aprobada,
por el Consejo, será el postulante admitido ·
á los exámenes; pero en caso contrario;
queda'obligado á presentar otra ú otras,
hasta que alguna sea aprobada, sin cuyo
requisito no podrán hacerse los exámenes.
profesionales.
Art. 48. Los profeso res recibidos fuera de .esta Escuela, par;-, examinarse f'n me;.
dicina, farmacia ú obstetricia, no están qbli'gados á rPgistrar en la Secretaría, programa alguno pai:a su disertación µero sí, pre- ·
sentarán este sobre la matel'ia que quie•
ran, y en los términos prevenidos en el artículo anterior.
Art. 49. El que solicite examen profesional, entregará á la Tesorería de 1a Escuela ochenta pesos ¡.,or derecho de ex,ímenes, y el recibo formará parte del ex¡,ediente.
(Concl1U:rá.)

:±222

Folletin.

19

,

El que obtenga esta última calificación
por unanimidad, pierde el año sin otro recurso; el que obtenga dos RR. solamente,
lo pierde también; pero puede ganarlo con
nuevo examen que podrá presentar antes
de,.que se instale la Mesa de Matrículas del
nuevo año escolar; el que solicite e"te exa~en tiene que pagarlo como los privados
de que habla el artículo 57, destinándose
los derechos para la Biblioteca de la escuela.
Art. 39. Siempre que la Autoridad
Superior, mande examinar algún alumno
en· materia de asignatura que llº haya cursádo con regularidad en la ~scuela, tal examen no exime al sustentante de pagará la
· Tes~iería del Institutq el valor de la pensión escolar; por el tiempo que se les dispensa, pagando además crnco pesos, que se
destinarán á la Biblioteca de la Escuela.
Art 40. Todos les exámenes de la
.E~cuela serán públicos, pudiendo asistir á
-.elles todas las personas que quieran.
Art. 41: El que por cualquier motivo
hubiere per\{ido definitivamente un año, no
podrá ser examinado en las. mismas materias, si no las ha vuelto á cursar de nuevo
con entera sujeción al Reglamemto.
Art. 42. Los reprobados que quieran
repetir el año, no podrán hacerlo sin matricularse cle nul!vo; perq en esta vez no paaarán
la matrícula y sí la pensión escolar.
0
Art; 4.3• Reunidas las calific~ciones se
pondrán en un libro aytorizado por el Secretario de la Escuela para sacar de allí las
copias que se ofrezcan.
• Art. '44. A nadie, por ningún motivo,
se devolverá el dinero que haya pagado
por pensión escolar, excepto en los casos
en que no se hubiere dado el correspondiente recibo, ni esté hecho el cargo en el
libro respectivo,
Art. 45. Los alumnos al matricularse
..~n el último año de medicina, de farmacia
ó de obstetricia, entregarán a la Secretaría
el asunto de una disertación original que
deberá escribir sobre los puntos que ellos
mismos designen. Este aviso quedará registrado en un libro, y lo firr.1arán el interesado •y el Secretario.
Art 46. Por motivo grave que justifi• cará el alumn_o ant'e el Direc;tor, se podrá
vai:iar el asunto de que habla el artículo
anterior: en'este caso se abrirá un nuevo registro én la Secretaría de la Escuela; pero
,esto se hará en los primeros seis meses,
contando desde la fecha de la primera inscripción.
Art. 47. Quince días antes del examen, el alumno de medicina, de farmacia ú

Diagnóstico prematuro de la tisis.
Dice el- "Medica! World:"
Dice el Dr. R. Serrand que en los enfermos próximos á padecer la tisis hay
siempre sign:ls faringo-laríngeos b1stante
marcados que precedan á los síntoma1, pulmonar'!s. Ec;tos signos son:
.
.
I
Anemia de la faringe. Ji~5ta en vez
pe su color normal, presenta una coloración blanca cenicienta.
_
2
Aproximación imperfecta de las cuer-'
das voc::tles inferiores, debida á la atonía
de los músculos constri'ctores:
3 Congestión limitada á la membrana,
mucosa ariten,oidal, congestión que determina una eminencia y un~ coloración
rojo cereza de esta región.
Estos tres signos pueden existir juntos
6 separadamente.
La existencia de U{lO solo, es una fuerte
presunción en favor de l:i' aproximaci_ón ele
lartuberculosis; mas si el médico los enclien~
tra •juntos siempre será cierto el pronóstico.La anemia faríngea, la falta de contractíbilidad de las cuerdas vocal~s inferiores, la
congestión de la región aritenal, signos
que nada~tienen de común con la tisis laríngea, son los precusores de la tuberc:ulo·
sis pulmonar.
Es muy..útil tener esto prese11te, porque
el médico que pueda estudiar la laringe d~
su enfermo, podrá salvarle de muchos males:

cía. se conviert~n, principalmente los azoa-

dos, en ácido úrico y en uratos los que acumulados en diferentes p1rntos del organismo
dan origen á, las citadas enfermedades. Las
oonaiciones perniciosas que se crea el goloso.
y e-n las cuales asimila mncho y pierde poco
HOll las más propias para sn desarrollo. N ntrioion abundante y. muy azoada añadida á
un ejt,rCicio insuticientP: he aquí loH factores de ¡quel producto, De la co¡¡1bnsti6n
1ncompleia ..de los materiales ingeridos se
Be otígiuan todos los trastornos, perturbaciones gastricas. flujos dh·ersos, dolores etc.
De~pués de instituir un tratamiento apropiado, diri~ido ~ontra los fenómenos morbo.t!OS indicaaos, despnés de combatirlos. empleando con discernimiento científico, de los
nume1·osos agentes terapéuticos aquellos que
sean aplicables al caso que se presenta, debe el médico, una vez pasada la crisis, hacer
lo posib1e porque PI glotón ndqniera hábitos
de temperancia, porq lH\ en una pll la brn, se
vuelva sobrio y templado; es el úuico medio
d~ prevenirlos Pn lo suc.-sivo. En-los niños
er. quienes es, como queda dicho, mny. común
In gula, deben moderarse los impulbos y
aquellas imperiosas necesidades &lt;le 1-u 11aturaleza que no tiene, todavía, en RIIS f111l&lt;'iones la regularidad armónica ·qm' t&lt;'ndní más
ta1·dt&gt;; poi:que en Pllo~, efectivanwntP, junto
al e!-tridente grito dt&gt; i-us órganos la n,z de
su débil razón no se hace oír. iÜual es, en
suma, el verdadero y único mE&gt;dio pre\'PntiYO de lmftrastoru.o s físicos qui• padeNi el g,,.
losoY indefectib'.emt•11te 1-'S la. templ.rnza. E:;ta palabra en su más lata acepcion signifka
todo. aq nE:'llo que e:- opuesto ~ los plact-res
1-'t&gt;nsuales ,le cualquin gé1wm: era para los
peripatétiros la rirtu&lt;l por exelencia. Lo
que no adrriitt.• &lt;111&lt;.la t&gt;S que no ~y otm medio pam eri tar lvs ma!Ps q ne los citados plat·eres Sl-'llSIIUlt· S at·Ul'J't'llll.
La temvlanza t-s la q111• inqn-ime á el indi •
viduo impulsos conservadore:;: camino de Ju.
wrdadera felicidad. Es l'l justo medio del
filósofo Stagirita entre lo:-i vicios poi· ext&gt;so
y por defocto. El hum hre idt&gt;al de los Estoicos que en todas ~ituaciones se mostraba
i:;it&gt;mpre superior á 1:t adversa snE'rte. y á todas las debilidadei:; i11lunentes á la finca naturaJeza; el que privándose de lo que más
atrae, sufriese con ralor y energía los dolores del cuerpo y los padecimientos del alma,
despreciando los placeres sensuales y vulgares. fugitivos y engañosos, \se, rPpito. el
hombre ideal de los estoicos. pmcticaba la
templanza.
La insustancialidad dfl los placeres brntales de la materia, y el vado que en el alma dejan, son conocidos de todos.
Ahora, si en sí mismos nada significan, si
no valen intrínsecamente ni el tiempo que se
gasta en satisfacerlos, iqué pensar de los mismos si se recuerda sus perniciosos efectos
en la salud?
El mundo de los deseos no concluye núnca; es un circnlo que se ensanrha sm resar

D

y que se agranda á proporción que es lllf9'~f
el número de los que se han satisfecho. Apenas se comprende que el delirio humano ~ya lleg_udo 6, hacer consistir la felicidad eri
los goces ;;ensuales, y hasta deificarlo1:1 . eri:
giéndolos e'Jt sistima de moral!,..., Si l~ gto.:.
ria que seiún Cicerón nadie deja de querer::
la para E-Í ,hasta los mismos filósofos que
renta n despreciarla, si la gloria, repito, n9·és
sino vana opinión de nuestro ~spírit,n, nQ es·
sino un fantasma qne se dPsvanece eh hte
sombras del' error y de pasiones no 'muy ºº"'
bles, iqu{:I decir pod1famos de aqut-1 an:{íeloloro de satisfacer los instintos tOl'pes, lns bl:U-"
tnlidades del alma inferior!
La temp1anza que enseña el s~creto d~ l!IR:tisfacer estos instintos conforme á. la natura.;
leza, dando á la razón el dominio que le
rresponde; q ne elera y fortifira al ser hnma.;
no, que le indi&lt;'a. el camino de la ciencia, y lf&gt;
aparta de los errores producto de ignoranda y fuente de todas las desgracias que le
aq twjan; la Templanz~ que previene todos
estos males,_y que opera esto~ prodigios es
indudablemente una gran virtud.
¿Cómo no romprender quf' los Estoicos la
dt&gt;itlcast-n ronE-agrándole un wrdadero &lt;'lllto?.. ...... .
No ol\'idemos que ella es el mPjor mt&lt;dio
de c·onsPITarnoR, y q ne con la ciP'11c·ia curá
alg1111as retP::5, y siempre alivia los males 'del
alma; los placeres sensuales que hacen olvi•
dar los sufrimientos, procuran una curarión
1i&lt;'ticia nada má~; ello:, mismos·proporcionan
herí das más hondas en el alma que se cumn
solo &lt;'on la, rerdadera ciencia y la templn.117,a.

aw-

co-

IV

LA EMBRIACUEZ
Y sus 1&gt;erniciosos efectos.
El vicio ,de aquellos que si~ dan al uso inmoderado de los alcohólicos no es má3 que
nna faz del ya descrito, de la gula. El goloso y t&gt;l bebedor son afines; Se deslizan por
la misma fangosa pendiente de la sensuali~
dad. Lo dicho arriba tiene aplkación aqui
si bien con ligeras modificaciones aunquti
nada fa vera bles al de que tratamos. pues, todavía. es más repugnante la embriagu~~, y
más fune:-tos sus efectos patológicos qne los
de la gula
Millart&gt;s de folletos han sidó escritos sobre
la fatal inclinación á, los espirituosos en los
que, legisladores, moralistas y médicos han
hecho conocer las tristes consecuencias de desórdenes sociales y crimenes y calamidade9
á que conducen, de crueles y honibles enfermedades que ocasiopan, pero sin que las
reprehensiones y castigos de los uno.s, y las
exhortaciones y conminaciones de los otros,
y sns cuidados hayan logrado curar la llaga
del abuso de los espirituosos, verdadero cáncer social que corroe y destroza los miembros
todos dE-1 organismo humano.

�·20

Folletín.

Las observaciones de médfoos distinguidos y celebres alienistas prueban, que el mayor nú.mero de locos y suicidas son borrachós; las cifras, con su incontrastable lógica:
y cuadros estadisticos claramente lo proclaman, y aun cuando no hubiera otro motivo
que el hecho anteriormente citado: los horti
bles·desórdenes sociales que ocasiona, para
juzgar _de la embriaguez, el 8Ólo bastaría pa
.ra condenarla.
Véase et' siguiente cuadro es~aclístiro de
un periódico científico Americano, y se .ten
drá una idea de las eonsecuencias terribles
de los e8pírituosos en la especie humana.
~'Durante doce años, dice el médico, autor
del citado cuadro, esta detestable inclinación
al vicio ha costado á ]03 Estados Unidos de
Améríca seicientos millones de pesós directamente, é 1ndirectamente setecientos: h:t llevado á los hospicios cien mil niños, á las
cárceles, presidios y casas cte caridad quiMe
mil personas; se han cometidv bajo su influjo mil quinientos ase~inatos; á vuelto locos
mil 'individuos, y ocasionado diez mil suicidios. En fin, en el &lt;'itado tiempo dejó
'más de cien mil mujeres viudas y un millón
de niños huérfanos. 0ontémplele quien quiera y horrorícese. 2,Habrá plngn. igual? Ni
el cólera cuando es epidémico, creemos nosotros.
En.el eJt11dio de las caus,is du esta funestísima inclinacióa deben de tener;se en caenta los modificadortls infü ddnales ó biológicos, sexo, edad, temperámento, profesión,
etc. que predispone11 má, ó ménos á contraer
el vergonzoso hábito, pero que 1w son en i:ralidad más que modificadores de la única verdH&lt;lera influencia, y de una. cápital importancia en el génesis dP- este vicio asquero30:
la influenci:1 que tiene b predisposición orgánica. Pero, icnánto esta pl'edi-,poüción
no depende del clima en que viv~ el indivi.dno, del génoro de. educación que se le da;
del estado moral general, ,V carácter grosero
y abyecto de la masa de la poblarión1 ED
'c ijmas fríos es en donde el victo de la embriiaguez se deja ver con toda su horrible
d~udez. D.íganlo sinó Ja Rusia, la Inglatétffi y la Alemania en la vieja Europa, y
los Est~dos Unidos en Amédca en cuyas Estadísticas se en~uentrn la prnekt del desahollo que ha adquirido en estas naciones la
fü-.te~table inclinación á pasar de todas las
sociédádes de sobriedad, y de su8 inumerables sectas religiosas. Según Otto Von Leixner, en SaB Petersourgo consumió la población en el año de 1877 tanto aguardiente y
~rveza que tocó un lítro diario á cada habitante gtande y pequeño; en el mismo año recogió en aquella población h. policía 47,000
beodos en las vías públicas, se conmron cien
casos.de rlelirium tremens producidos por
~l exeso de la bebida. En- toda Rusia se calculaba una tabernat cervecería ó casa de bebida poi· cada 120 individuos. En las ciud~&lt;les dtl .Alemania corresponde, . según el
tnÜ!tW&gt; rtotab-le hist.oriador. á cada sesenta

familias una casa de bebidas embriagantes,
siendo mayor su número en la Alemania del
Norte. En Inglaterra se contaba en 1876
una casa de bebidas fermentadas por cada
134 almas; en el mismo año se recogieron en
las vias públicas de aquel pais 203,989 beodos; y se contaron 63.793 fallecimientos causabos par la embriaguez; de las cuales participaba el llamado bello sexo en una fuerte r,ropor"ión. No seguiré al célebre historiador más tiempo; con lo que va dicho bastará para probarnos qud el clima tíene una
influencia marcada sobre la disposición orgánica que es notoriamente la causa e~enciaJ, eficiente de la embriaguez.
Pasa11&lt;10, ahora, á describir aquellos trastornos qun el alcohol ocasiona, recordamos
los síntomas, sumari"amPnte, de todos conocidos, tales son: en el est.ado {tg,udo de..la exei
tación y pertrbación ligera de las facultades .
hasta el colapsus y completa pérdida de la
razón, y que varían considerablemente con,
siderablemente en 8U nar.urnfeza é intensidad
según la del espirituoso. y cantidad ingei:i~
da en un tiempo dado, á la \'ez que con el
temperamento del indiviJuo, y circunstan&lt;;ias de la ingestión. Se vé así qu~ ya ex1t:1
las funciont:&gt;.s de lo;; órganos y 1as facultades
del individuo, ya les deprimen; este últimq
rasultadQ es constante siempre que el ale &gt;hól
es ingeddo á grandes dósis.
El tubo digestivo y sus anexos son at:1cado:;, en su e:itructura ó en sus funciones poi
exeso dl3 bebidas alcohólicas. Los beodos
Rll lo general padecen la dispepsia:, digestiones difíciles, lentas, dolorosas, protlucidas
por h propiedad que tiene el alcohól tíene.
de coagula.rJa -pepsina del jugo gástrico, por
lo q ne 10s alimentos albuminoideos ó plásticos no son digeridos. L1.s gastritis agudas
y crónicas también las padecen; de_ellas dependea los vómitos frecuentes y· peno.s as
gnstralgías, la diarrea y constipación de que
son víctimas. Pero entre todas las enfermedades que el alcohól tiene el tris~ pdvilegio
de producir que merece un:i mención especial, tanto por lo frecuente que es en nuestro
clima como por lo funesto de sus consecuencias: la cirrosis. Estudiemos algunos puntos de su patogenia.
.
De tolas la:3 c-ausas que á la enfermedad
citada asignan los prácticos, el hábito de los
espirituosos es sin contradicción la principal., La relación d~ causa á efecto ha sido
perfectamente demost.rada. Grissolle un pv
co escéptico, como dice un médico, e.s de esta opinión. iDe qué manera determina el
alcohol la enfermedad citada'? Varían las
explicaciones. Soponen algunos co1;1gestiva ó inflamatoria la naturaleza de la cirrosis
y en tal caso, la alteración del hígado de la
que otros buscan en vano 1a explicación en
un vago trastomo nutritivo cuya naturaleza
no aciertan á determinar es, pues, congestiva: sería puramente inflamatoria, o un resnlt:ido final de congestiones repetidas. Gubler
por ~jémplo, cree que hay en un principio

Año I. -.Tomo 1

Monterey Enero 15 de 188"8

Núm. 11.

El Escolar 1'1édie-,.
PERIÓDICO DEDICADO ESPECIALMENTE Á LAS CIENCIAS MÉDICAS.

REDACTADO J.&gt;OR LOS ESTUDIANTES DE LA ESCUELA DE MEDICINA DE MONi'ERET
Secretario
JESUS GONZALEZ

Redactor en Jefe
MANUEL

COLABOUADORES.

I

Doctor Antonio Garcia Garza
Doctor Juan de Dios Trcvillo
,"
Atanasia Carrillo
..
José M. P&gt;- Lozano
.1 •
Alfonso Martinez
,,
José M_artinez Ancira
. ,.
Domingo M. Echartea
,.
Julián Díaz
~.
Evaristo Sepúlveda
,.
Lorenzo Sepúlveda
,,
Eusebio Rodrigue,:
,,
Manuel Rocha
Eulogio Maldonado
,,
Pedro Aguirre
,•
Francisco Garza Cantú
.,
Rafael Garza Cantú.
Farmacéutico Antonio Ancira.

La -V-id.a
EN SUS CONCEPCIONES FISICAS.
Ten-emos, pues, en las funciones de l&lt;.s
cnerpos orgánicos las manifestaciones que
caractnizan sus fenómenos, como también,
tenemos en las propiedaprs fisz'cas, y la5
pro/J1edades qzti1nzcas, las manifestaciones
que caracterizan sus respectivos f enómenos. Y, ¿qué caracteriza, á su vez á los fenómenus mismo'i, cualquiera que sea su natur-alez:ü El cambio. Pu1.::s si el cambio caracteriza los f&lt;'nómenos, éste á sn vez está
carac,terizado por el movimiento, r~sultado
final de la acción de la fuerza ó fu~rz~s que
obran en la formación de todó fenómeno,
así se verifique ,..n un fUerpo físico, en un
cuerpo químico, 6 en un cuerpo orgánico,
vt&gt;getal ó animal.
Y, si.como hemos visto, que los fenómenos físicos son los más simples, y que torm~ndo gerarquía, por su complexidad, vienen después los fonómenos químicos y fisiológicos, la existencia, la duracion, la vida de los cuerpos orgánicos, ¿no est~ untfi,ada á la ex"istencia y duración de los
cuerpc,s físicos y químicos? ¿No encontramos en los fenómenos, llamados vitales de
los cuerpos ó seres o,gánicos, las mismas
leyes físico-químicac;, que presiden !a for-,,
maci6n de los fenómenos físico-químicos
de la Naturaleza en los cuerpos inorgánic;os? Auméntese en el tiempo, la agregacion en- un cuerpo físico, y su existencia y
duracion se alargará. Auméntese la union
de combinacion en un cuerpo químico, y su

J.

LOZANO.

Administradot
C. RIOS ZERTUCHE

duracion, su existenda se prolongara; aúméntese á la vez, la agregacion física y la
union de combinacion químrca en un cuerpo organizado,y su existencia, su duracion_;
su vida se alargará.
. ¿Porqué, esta esencial identidad entre to-dos los c1terpos de la N aturalezat Porque
lo que se ha llamado vida, bajo el punto de
vista de nuestras concepciones Hsicas, no
es otra cosa que el movimiento, resultado
forzoso, necesario, fatal como dijeta Augusto Comte, de las propiedades, de las
funciones, particulares ó generales de los
elementos atómicos ó celulares de los cuer•
pos.
Por esto vemos que los fenómeuos lo
mismo que los cuerpos, dependen de fa
clase de relaciones que los elementos tienen con sus respectivas propiedades.
Por esto la mee::ánica del sólido hielo
desaparece al trasformarse en el fluido'·
agua, por esto, la mecánica hidráulica, 6
hidrostática, desaparece al trasformarse el
agua ene) expansivo vapor; por esto, la inecánica poderosísima del vapor, desaparece
cuando se trasforma en oxígeno é hidrógeno; por esto, er, fin, la mecánica de ambos
gacf.s desaparece, cuando uno ó ambos se
trasforman, bajo el influjo de las ternpest~.:
des en esa filamontosa eléctrica C'.'itara~
que se llama rayo.
Con tal motivo, reasumiremos, para terminar, nuestro ya demasiadas largas l1Jcubraciones: que la Naturaleza es la ·vida
universal-que el movimiento es su principal y más ca_racterística manifestacion;que la vida orgánica, en los séres ó cuerpos organizados-tiene su semejante en la
existencia y duracíon de los cuerpos (ísiéoquímicos-que no hay, en una pala'.::,ra, más
que una mecánica, para toda má..quina ú
organismo, para todos los cuerpos cualesquiera que sean, no siendo la vida organica, vegetal ó animal, más qut la manifestácion funcional de la materia conforme á su
origen y evolucion, por lo cual le vemos
accionar haciendo de fuerza en medio de la

\

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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Medicina, Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria</text>
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                <text>Gutiérrez Zambrano, José Mario, Director Fac. de Medicina</text>
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                    <text>·20

Folletín.

Las observaciones de médfoos distinguidos y celebres alienistas prueban, que el mayor nú.mero de locos y suicidas son borrachós; las cifras, con su incontrastable lógica:
y cuadros estadisticos claramente lo proclaman, y aun cuando no hubiera otro motivo
que el hecho anteriormente citado: los horti
bles·desórdenes sociales que ocasiona, para
juzgar _de la embriaguez, el 8Ólo bastaría pa
.ra condenarla.
Véase et' siguiente cuadro es~aclístiro de
un periódico científico Americano, y se .ten
drá una idea de las eonsecuencias terribles
de los e8pírituosos en la especie humana.
~'Durante doce años, dice el médico, autor
del citado cuadro, esta detestable inclinación
al vicio ha costado á ]03 Estados Unidos de
Améríca seicientos millones de pesós directamente, é 1ndirectamente setecientos: h:t llevado á los hospicios cien mil niños, á las
cárceles, presidios y casas cte caridad quiMe
mil personas; se han cometidv bajo su influjo mil quinientos ase~inatos; á vuelto locos
mil 'individuos, y ocasionado diez mil suicidios. En fin, en el &lt;'itado tiempo dejó
'más de cien mil mujeres viudas y un millón
de niños huérfanos. 0ontémplele quien quiera y horrorícese. 2,Habrá plngn. igual? Ni
el cólera cuando es epidémico, creemos nosotros.
En.el eJt11dio de las caus,is du esta funestísima inclinacióa deben de tener;se en caenta los modificadortls infü ddnales ó biológicos, sexo, edad, temperámento, profesión,
etc. que predispone11 má, ó ménos á contraer
el vergonzoso hábito, pero que 1w son en i:ralidad más que modificadores de la única verdH&lt;lera influencia, y de una. cápital importancia en el génesis dP- este vicio asquero30:
la influenci:1 que tiene b predisposición orgánica. Pero, icnánto esta pl'edi-,poüción
no depende del clima en que viv~ el indivi.dno, del génoro de. educación que se le da;
del estado moral general, ,V carácter grosero
y abyecto de la masa de la poblarión1 ED
'c ijmas fríos es en donde el victo de la embriiaguez se deja ver con toda su horrible
d~udez. D.íganlo sinó Ja Rusia, la Inglatétffi y la Alemania en la vieja Europa, y
los Est~dos Unidos en Amédca en cuyas Estadísticas se en~uentrn la prnekt del desahollo que ha adquirido en estas naciones la
fü-.te~table inclinación á pasar de todas las
sociédádes de sobriedad, y de su8 inumerables sectas religiosas. Según Otto Von Leixner, en SaB Petersourgo consumió la población en el año de 1877 tanto aguardiente y
~rveza que tocó un lítro diario á cada habitante gtande y pequeño; en el mismo año recogió en aquella población h. policía 47,000
beodos en las vías públicas, se conmron cien
casos.de rlelirium tremens producidos por
~l exeso de la bebida. En- toda Rusia se calculaba una tabernat cervecería ó casa de bebida poi· cada 120 individuos. En las ciud~&lt;les dtl .Alemania corresponde, . según el
tnÜ!tW&gt; rtotab-le hist.oriador. á cada sesenta

familias una casa de bebidas embriagantes,
siendo mayor su número en la Alemania del
Norte. En Inglaterra se contaba en 1876
una casa de bebidas fermentadas por cada
134 almas; en el mismo año se recogieron en
las vias públicas de aquel pais 203,989 beodos; y se contaron 63.793 fallecimientos causabos par la embriaguez; de las cuales participaba el llamado bello sexo en una fuerte r,ropor"ión. No seguiré al célebre historiador más tiempo; con lo que va dicho bastará para probarnos qud el clima tíene una
influencia marcada sobre la disposición orgánica que es notoriamente la causa e~enciaJ, eficiente de la embriaguez.
Pasa11&lt;10, ahora, á describir aquellos trastornos qun el alcohol ocasiona, recordamos
los síntomas, sumari"amPnte, de todos conocidos, tales son: en el est.ado {tg,udo de..la exei
tación y pertrbación ligera de las facultades .
hasta el colapsus y completa pérdida de la
razón, y que varían considerablemente con,
siderablemente en 8U nar.urnfeza é intensidad
según la del espirituoso. y cantidad ingei:i~
da en un tiempo dado, á la \'ez que con el
temperamento del indiviJuo, y circunstan&lt;;ias de la ingestión. Se vé así qu~ ya ex1t:1
las funciont:&gt;.s de lo;; órganos y 1as facultades
del individuo, ya les deprimen; este últimq
rasultadQ es constante siempre que el ale &gt;hól
es ingeddo á grandes dósis.
El tubo digestivo y sus anexos son at:1cado:;, en su e:itructura ó en sus funciones poi
exeso dl3 bebidas alcohólicas. Los beodos
Rll lo general padecen la dispepsia:, digestiones difíciles, lentas, dolorosas, protlucidas
por h propiedad que tiene el alcohól tíene.
de coagula.rJa -pepsina del jugo gástrico, por
lo q ne 10s alimentos albuminoideos ó plásticos no son digeridos. L1.s gastritis agudas
y crónicas también las padecen; de_ellas dependea los vómitos frecuentes y· peno.s as
gnstralgías, la diarrea y constipación de que
son víctimas. Pero entre todas las enfermedades que el alcohól tiene el tris~ pdvilegio
de producir que merece un:i mención especial, tanto por lo frecuente que es en nuestro
clima como por lo funesto de sus consecuencias: la cirrosis. Estudiemos algunos puntos de su patogenia.
.
De tolas la:3 c-ausas que á la enfermedad
citada asignan los prácticos, el hábito de los
espirituosos es sin contradicción la principal., La relación d~ causa á efecto ha sido
perfectamente demost.rada. Grissolle un pv
co escéptico, como dice un médico, e.s de esta opinión. iDe qué manera determina el
alcohol la enfermedad citada'? Varían las
explicaciones. Soponen algunos co1;1gestiva ó inflamatoria la naturaleza de la cirrosis
y en tal caso, la alteración del hígado de la
que otros buscan en vano 1a explicación en
un vago trastomo nutritivo cuya naturaleza
no aciertan á determinar es, pues, congestiva: sería puramente inflamatoria, o un resnlt:ido final de congestiones repetidas. Gubler
por ~jémplo, cree que hay en un principio

Año I. -.Tomo 1

Monterey Enero 15 de 188"8

Núm. 11.

El Escolar 1'1édie-,.
PERIÓDICO DEDICADO ESPECIALMENTE Á LAS CIENCIAS MÉDICAS.

REDACTADO J.&gt;OR LOS ESTUDIANTES DE LA ESCUELA DE MEDICINA DE MONi'ERET
Secretario
JESUS GONZALEZ

Redactor en Jefe
MANUEL

COLABOUADORES.

I

Doctor Antonio Garcia Garza
Doctor Juan de Dios Trcvillo
,"
Atanasia Carrillo
..
José M. P&gt;- Lozano
.1 •
Alfonso Martinez
,,
José M_artinez Ancira
. ,.
Domingo M. Echartea
,.
Julián Díaz
~.
Evaristo Sepúlveda
,.
Lorenzo Sepúlveda
,,
Eusebio Rodrigue,:
,,
Manuel Rocha
Eulogio Maldonado
,,
Pedro Aguirre
,•
Francisco Garza Cantú
.,
Rafael Garza Cantú.
Farmacéutico Antonio Ancira.

La -V-id.a
EN SUS CONCEPCIONES FISICAS.
Ten-emos, pues, en las funciones de l&lt;.s
cnerpos orgánicos las manifestaciones que
caractnizan sus fenómenos, como también,
tenemos en las propiedaprs fisz'cas, y la5
pro/J1edades qzti1nzcas, las manifestaciones
que caracterizan sus respectivos f enómenos. Y, ¿qué caracteriza, á su vez á los fenómenus mismo'i, cualquiera que sea su natur-alez:ü El cambio. Pu1.::s si el cambio caracteriza los f&lt;'nómenos, éste á sn vez está
carac,terizado por el movimiento, r~sultado
final de la acción de la fuerza ó fu~rz~s que
obran en la formación de todó fenómeno,
así se verifique ,..n un fUerpo físico, en un
cuerpo químico, 6 en un cuerpo orgánico,
vt&gt;getal ó animal.
Y, si.como hemos visto, que los fenómenos físicos son los más simples, y que torm~ndo gerarquía, por su complexidad, vienen después los fonómenos químicos y fisiológicos, la existencia, la duracion, la vida de los cuerpos orgánicos, ¿no est~ untfi,ada á la ex"istencia y duración de los
cuerpc,s físicos y químicos? ¿No encontramos en los fenómenos, llamados vitales de
los cuerpos ó seres o,gánicos, las mismas
leyes físico-químicac;, que presiden !a for-,,
maci6n de los fenómenos físico-químicos
de la Naturaleza en los cuerpos inorgánic;os? Auméntese en el tiempo, la agregacion en- un cuerpo físico, y su existencia y
duracion se alargará. Auméntese la union
de combinacion en un cuerpo químico, y su

J.

LOZANO.

Administradot
C. RIOS ZERTUCHE

duracion, su existenda se prolongara; aúméntese á la vez, la agregacion física y la
union de combinacion químrca en un cuerpo organizado,y su existencia, su duracion_;
su vida se alargará.
. ¿Porqué, esta esencial identidad entre to-dos los c1terpos de la N aturalezat Porque
lo que se ha llamado vida, bajo el punto de
vista de nuestras concepciones Hsicas, no
es otra cosa que el movimiento, resultado
forzoso, necesario, fatal como dijeta Augusto Comte, de las propiedades, de las
funciones, particulares ó generales de los
elementos atómicos ó celulares de los cuer•
pos.
Por esto vemos que los fenómeuos lo
mismo que los cuerpos, dependen de fa
clase de relaciones que los elementos tienen con sus respectivas propiedades.
Por esto la mee::ánica del sólido hielo
desaparece al trasformarse en el fluido'·
agua, por esto, la mecánica hidráulica, 6
hidrostática, desaparece al trasformarse el
agua ene) expansivo vapor; por esto, la inecánica poderosísima del vapor, desaparece
cuando se trasforma en oxígeno é hidrógeno; por esto, er, fin, la mecánica de ambos
gacf.s desaparece, cuando uno ó ambos se
trasforman, bajo el influjo de las ternpest~.:
des en esa filamontosa eléctrica C'.'itara~
que se llama rayo.
Con tal motivo, reasumiremos, para terminar, nuestro ya demasiadas largas l1Jcubraciones: que la Naturaleza es la ·vida
universal-que el movimiento es su principal y más ca_racterística manifestacion;que la vida orgánica, en los séres ó cuerpos organizados-tiene su semejante en la
existencia y duracíon de los cuerpos (ísiéoquímicos-que no hay, en una pala'.::,ra, más
que una mecánica, para toda má..quina ú
organismo, para todos los cuerpos cualesquiera que sean, no siendo la vida organica, vegetal ó animal, más qut la manifestácion funcional de la materia conforme á su
origen y evolucion, por lo cual le vemos
accionar haciendo de fuerza en medio de la

\

�65

El Escolar 11édico

heterogeidad de los elementos orgánicos,
cuyas propiedades generales y particulares,
contienen en sí, la causalidad de lu qu e
matiene y sostiene la existencia y du racio:i
en los 1cuerpos vivos, es decir, lo q:.i e nosotros hemos querido d:ir á entendPr en nuestras concepciones físic.a., con el n'lmbre &lt;le
vida.
LR. JosÉ M ARTINEz ANcIRA.

---~--~

~l Escolar Médico
clugio~ y coronas para pontr en tus sienes.
Ac-a~o, c·omo Arquímides, te espaciabas en

Habla ''La Voz de Nuevo-Leon:"
"A las tres de la tarde del día 25 del
que cursa, se recibió el duelo en la casa
número 38 de la cd!le del Teatro; de allt
partió á las cuatro la comitiva al Panteó11 1
yendo en primer término el carro fúnebre;
en seguida, los Sres. Oficiales francos de
la Guarnición, altos empleados públieos,
varios particulares, y al fin u11 Escuadrón
del 13 Regimiento, al cual pertenecía el finado Doctor, llevando aquel Escuadrón su
música y banda y á retaguardia proseguía
un::i largq fila de carruajes.
En tal forma, aquel fúnebre cortejo llegó al lugar de los muntos; y c ,loca:da la
urna que guardaba el cadáver á que se hacían los últimos honores, s0bre el borde de
la tumha abierta, tomó la palabra el Sr.
Lic. Herr.1enegildo üávila, dirigiendo la
sentida y elevada alocuci ón qu~ reproducimos,
El orador, domindndo al concurso con
su vibrante voz, en que sonaban las inflexio•
nes conmovedoras del sentimiento, dijo:

De tiempo en tiempo, y á menudo frecuentemente, tenemos que lamentar la pérdida de seres queri&lt;los y útiles, bajo todos
conceptos, para la sociedad en que vivieron. ¡Tal rs la ley inexorable del destino!
Ayer llorabamos al inolvidable Gonzalitos,
y apenas ni aún enjugamos las lágrimas vertidas, cuando ya de nuevo, sentimos atribulada el alma de dolor y anegados en II rnto les -0jos.
Manuel Pérez Bibbins ha muerto.
E,l cierto tristemente que todr)s debe
SE!-toRES:-¿ Es la vida del hombre tan
breve
como las nocturnas exhalaciones de
mos de morir, porqur~ estamos sujetos to
dos á la misma ley inmutable:li tierra q11c nuestro cielo? ¿Son su ima~en lds dímenos produjo ha de volver á la tierra. La ras fl ore~, que vé nacer el alba y á las cuamateria indestructible, ayer \'iva, y hoy les la 1rnche sepulta ya marchitas en sus
muerta, mañana revivirá con otras forma..--, sombras?
Arcanos inc::&gt;mprensibles de la creaci:5n,
para morir y resucitar de nw·vo; organizándose y desorganizándose sucesivamente, qne dia á día nos sorprenden, durante nuesmientras posible séa en l,1. superficie de tro viaje en el apartado mundo que hlbitanuestro ingrato planeta e3e incesante mo- t1 10 , '-'nn los cuadros que nos presenta la
vjmie11to de composici6n y descomposición naturaleza cuando, seres vigorosos, llenos
que anima á la naturaleza entera.
de exuberancia, sobrados de vitalidad., des·
Después de existir largo tiempo, y á ve- a.parecen de nuestro lado, haciendo con ra•
ces por desgracia, cuando se comi,·nza á pidez la carrera de la human'a exist~nc-r~.
idr, en todas las edades, á toda hora, en
Cadáver. que pronto ocultará la tierl'a
éualquier sitio, llega al fin el momento en nuestras miradas, tú formas un, d,e-e:HlS
qué cesa la fuerza que nos anima, y la vi inesperados cuadro3, quel si no ponen es~
da se apaga, y la vida se extingue.
panto en el corazón, conturban el espíritu
El hombre vive y se alimenta por el tra- y oscurecen el astro de la esperanza mas
bajo, por él se perfeccion::i, por-él se enno- legítima y mas halagüeña.
blece y por él al cabo se sie_nte inmensa
Ayer te alentaba el !:Ol de la vida: talensatisfacción- y rep0so en la ancianidaJ, pues to creador se alojaba en tu cabeza; tus. ojos
que el trabajo es la verdadera misión del irradiaban con el fuego de b inspiración;
hombre. Y .en esta ocupación contínua de tu es¡.,íritu ardía con el amor infinito de la
su vida va avanzando paso á paso al fin de belleza, de la vtrdad y de, la virtud; tu e.o..
$u existencia,- hasta pisar el umbral de su razón latía á i.Js impulsos de levantados
$epulcro.
sentimientos; y, convulso por el estr0, por
Ta'I sucedió al Dr. Pérez Bibbhs. Ape- algo divino que te comovía hasta las entra·
nas en la aurora de la vida, llena de espe- l'ias, como descarga eléctrica, tu mano el'l
ranza su alma y de nobleza su espíritu, iertigioosas convulsiones derramaba á tocumpliendo con los deberes de su noble rrentes palabras rítmicas, dando ser á creasacerdocio, le sorprendió la muerte.
ciones que iban á caer como fecundante
Descance en paz
lluvia, el1 _almas:que· no tenían p~ra tí sino ·

a

1

66

Saliste de la escuela, y, joven, ya fu-iste
hombre y supiste reti:ibuir al hogar paterfes dilatados horizonte,; de la ciencia, cuan- no ~as caricias que te prodigó de niño. y
do la.s sombras de la nada oscurecieron la supiste hacer verá tus iguales cómo Ia vir~z de tu cielo! Acaso te alentaba el no• tud dá ~uperioridad, y á tus superiores, cóbte propósito de hall.ir en los arcanos de mo la v1rti.!d y el talento igualan á los
la naturaleza el poder vivificante para ven- hombres.
cer en la lucha trabada pur esa misma fuerLa beneméritd clase militar tfl acogió en
za, qae ¡despiadada! al tocar tu organismo sus brazos: fuiste el amigo fiel del soldado;
híiolo venir á tierra!
' el compañero leal de tus jefes, el consolaCais~e, Manuel, pero caíste como atleta dor de todos en el infortunio. Entónces
.en el estadío de la ciencia, teniendo á tu fué, cuando, confiando á las alas de la im· ta'do d ángel de la gloria.
prenta los trabajos de tu espíritu, modu.E.as e,ástencias como la tuya, aunque rá- lando las impresiones que en él estampa~
.- SQfl libros de útiles enseñanzas v
ba la contínua sucesión de cosas, que lla~.Mn presentarse á la juventud, anh~lÓ- mamos vida, derramaste en páginas llenas
~~.d-e) saber, para qu_e ~n sus páginas, es- de luz y calor, frases correctas, atrevidas,
ftltas por la !~bonos1dad y el t:ilento, con movedoras, que reflejaban las altas do_apten~a cómo el niño se hace joven, y có- tes de un poeta, y las concienzudas medi.
&amp;Q él Joven 1lega por sí solo á ser conside- taciones de un filósofo. En el organismo
1.ado por SJJ honradez y enaltecido por sus del hombre sorprendiste sus misterios: y,
t.ñtlnfos en las batallas de la inteligencia.
allá en los espacios de tu alma, hallaste un
De tus amados p·1clres recibiste por he- eco para cada uno de los mágicos sonidos
~ci.a la probidad; de la madre naturaleza de la creación. Tu lira de oro reprodujo
:et ~t~(ento; ese poder maravilloso por el esos ecos, y eran dulces y tiernos, enérgiatta1 todo está r r~parado, No bi~n pisaste cos y arrebatados, según los impulsos de
~1 '&lt;luicio de un instituto y fuiste maestro, de tu corazón, tan puro como entusiasta.
oo'~ant~ en la aplicación, sino en el apro- . Cuando desde ese cenit de grandeza, desV'eeham1eñto, que hace dudar cuando se ciende rápido el astro de la vida, para hundirijJmira, si es .creación que brota. ó recuer• se en el ocaso, no se van con él todos los resso qu.e se ~eprod11ce. Y no es que haya _ plandores. Deja tras de sí un reguero briP,_'lteex1stenc1as para cada uno de los que llante, una huella que constantemente frra;f~an la humanidad, no es que espíritus. · diará con el albor siempre bello de las consque .at1imaron en épocas anteriores á indi- telaciones, que brillan en los lejanos mun~dualidades, que han sido luminarias en dos que vemos, desde el terrestre que hala terrestre peregrinación, vengán á dar &lt;:a· bitamos. Ah! las letras llorarían tu auseni.l &amp;,á•nuevos organismos humanos; nó; es cia si no vieran que habías triunfado antes
®~ ast com? ,Ja flor tiene p~r ley ineludi- de tu tierna despedida; si no vi ~ran que,
lile 'la -prop1eaad de producir aroma, así al morir un poeta, comienza la vida d~ su
~ individuo viene á la vida con sus fa- gloria; y si no vieran que en la pléyade de
whades propias. La victoria está en cul- jóvenes que harr sido su más legítimo or•
«várse.
gollo, y la más fundada de sus esperanza
Tµ veniste· -al mundo trayendo por he- tú eras uno de los que con más inspiradd~
renda el talento, algo ma!:, el génio. Tú, cantaban.
no sólo sabías convmar lo que la ciencia te
Adios, Manuel: el génio te ungió con el
enseñaba, no sólo sabías hacer que cada oleo _de la inmortalidad. felices aquellos,
paso en tus estudios fuera para tí el laurel á quienes, tocando una breve jornada en
·eón qne la justa escuela galardona el mé- el mundo, logran empero, como tú, enalte.rito~ tú, sabías más, sabías arrancar del co- cerse ante sus iguales, hacerse amar de sus
·razón las notas del más delicado sen tim.ien- superiores, y elof!iJr por todos, dejando en
ta,-y del espíritu las más encumbradas lu- la historia de las letras patrias, producciocubraciones: tenías el génio por patrimo- nes que testifican que en el suelo americanio: el génio que es inspiración, que es• no brota la poesía tan vigorosa, tan lozana,
fu~rza, que es vida, que lanza al espacio el como lo son nuestras exuberantes selvas
jiat, y á su eco brotan. nuevas creaciones, tropicales, palpitanes.,Páginas escritas por
pues en el espacio y en el tiempo es el Co- el Creador, á Ja res0nancia del gigantesco
lón que descubre nuevos mundos en el pla- himno que forman nuestros mares con sus
neta de la inteligencia, que apenas comien- tumbos, nuestros ríos con sus torrentes,
á ·ex(&gt;lorar la raza humana:
nuestros volcanes con sus truenos y á los

z"

�.67

. · El·Esoolar .Médico

tespl:indores de un soi, cuyo calor es la vida y cuya luz es la inspiraci6n.-DIJE.
La voz del Lic. D.ívila melancólicamen
te modulaba las últimas frac;es de la alocusi6n inserta, espiraba? ~us conmovedores
acentos, cuando los ult1mos rayos del sol
poniente alumbraban la escena, y con su
luz postrera besaban el féretro donde reposaba aquel que en vida cantó con entusiasmo místico las belle;i;as de la creadora naturaleza.
,Se despedía ella de su cantor con aquel
beso de luz? ¡Quién sabe ...... !
El cortejo se retiró sílencioscr, después
en·el cementerio reinó la soledad, y las
sombras de la noche que se avecinaba,
e.mpezaron á enlutarlo con sus tristes mis-tenosos cortinajes"

- -•--...e_

Reglamento
DE LA ESCUELA DE MEDICINA DE MO~TERREY.
El XXIV Congreso Constitucional dct
Estado, representando al pueblo de N_ue~oLeón, ha tenido á bien decretar lo szguwzte.:

(eoncfttye.)
CAPITULO VI.
De las vacaciones.

Art 50. Los alumnoc; de la Es~uela dt!
Medicina, en las cátedras de -teórica, tendrán de vacaciones los meses de Agosto y
iieptiembre, la Semana Mayor, del 4 de
7
lliciembr(, al 1 ? de Enero, los dommgos
J 1d1as de fiesta nacional: en cuanto á la
~áctica solamente tendr~n los meses de
Agosto y Septiembre.
CAPITULO VII.
De/Director, det Secretario, del Tesorero
·
y de la Junta Directiva.

Art. 5 1. Son atribuciones del Director:
l. Cumplir y nacer cumplir en la Escue•
,la de Medicina las leyes y Reglamentos correspondientes.
,.
II. Corregir las faltas de los Catedrat1cos y alumnos.
III. Presidir las Juntas y funciones literarias de su escuel:i..

El Escolar Médico
IV. Visitar !;is cátedras coanct9:;;!og~lr .,
gue q&gt;nveniente.
,.. . .
:
V Dar cuenta anualmente al \.1ob1.erol\;\ ,
del ~stado de.la escuela, al cerrarse el' ª-lkij '
.' escolar.
. .
_.. .... ,
Art. 52. Son obliga~1ones del Se~~,~
no:
_. "
·.1;
l. Au~orizar las d!spo~iciones dtf Pi~
tor y de la Ju11ta D1r:,cllva. . . . :
,
II. C~idar
arch1v~ de la Escuela• . _ 1
III. Expedir los certificados que. se~ ,
pidan de las constancins que haya en.su;~
:
cretaría.
. _
IV. Cobrar dos pesos por cafl~ cer.t,fic~
do que ~xpida, lo: c~ales se desttnatáfl~~
rél gastos de escritono.
V. Autorizar con su firma la gfosa qµ~
la Junta Directiva apruebe de las cue(l~ .
de la Tesorería.
,. ,
Art. 51. Son atribuciones del Tesor~o.l
I. Rec;udar los fondos de la. Escueta de:'. ,'
Medicina.
II. Pagar los empleados y catedrátiCOS'i"
de la misma Escuela, siempre que presen- '
ten sus recibos con el dése del Director.
III. Comprar y componer los úti1es 4e
las cátedras con conocimiento del Dirc:ctor. ,
JV. Rendir la,; cuentas de los Ing~~
y Egresos cada año á la Junta Directiva;
Art. 54. Son atribucion~s de la juótal
Directiva:
l. Proponer al Consejo de Instrucciónt&gt;ública cuanto crea útil á la Escuela ~
Medicina, procurando ejecutar su prugr.~:
ma de estudios al de b' Nacional de Mé':
xico.
I l. Cambiar cuando lo c;rea convemen·•
te, el orden dt!-distribución de 1as inatet'ié\-,-.,
que debe~ cursarse co~forme á la lq, pa.~.a-t
las profesiones de Médico, Farmacéutico.~ ·
Partero v ctesianar anualmente en el_-.1Ut:li
de Ene;d, los ~xtos que ha? ?e Stlrvir·~
ra la enseñanza de estas c1enc1as en d al\~
escolar próximo venidero. .
.
..
II l. Auxiliar con su conse10 al D1.rect_o~
para el buen gobierno de la Escuela
Medicina.
IV. Decretar laexpulsi6n de algún alumno cuando lo crea justo.
V. Revisar las cuentas que et Tesorero
presente para aprobarlas ó bien para ½onsignar á ese empieado á la autond~~; re$;
'pectiva en el caso de que deba ex1gu's~~
responsabilidad. .
_ ,,.
Art; 55 Los sueldos que ·gozaráf, l&lt;&gt;!r
empleadGs y Catedráticos de la ,Escuela, ·
serán los siguientes=
..
El Director en un mes ...... : .. ~." $_40,~
., Secretario .... . ,t.'~..• • •·,., , • ;¡c,¡g_t. ·

El Tesorero . . . . . . . . . . . .... 10 oo
Los ocho Catedráticos, cada uno en
un mes .................... 30 oo
CAPITULO VIII.

¡
Correcczonef y castigos.

?d

.a~

68

de desempeñar las comisiones qt•e la dirección le encomiende.
Art. 62. La inmoralidad ó á la insubordinación se castigará con la expulsión
del alumno.
Lo tendrá entendido el C Gobernador,
mandándolo imprimir, publicar y circulará
quienes corresponda.
Es dado en el Salón de sesiones del H.
Congreso del Estado, en Monterrey, á los
tres días del mes de Diciembre do mil ochocientos ochenta y ocho -Joaquín Fox, Diputado pre~idente.-T. Roel, Diputado secretario.--Ámbrosio García IJelgado, Diputado secretario.
Por tanto, mando se imprima, publique,
c-ircule y se le dé el debido cumplimiento.
Monterrey, 11 de Diciembre de 1888.Lázaro Gm·za Ayala.-8. Roel, secretario.

Art. 56. Las faltas de respeto y subor
dinación, si 5on leves, se castigarán con
amonestaciones secretas, y ,s1 son graves,
con amonestaciones públicas, ó la expulsión según el caso.
Art. 57. Cuarenta faltas de asistencia
hacen perder el año al discípulo que las
t~oga, si la cátedra es diaria; pero si es alterna bastarán veinte rayas para perder el
año.
El alumno que de este modo, y por faltas involuntarias hubiere perdido e1 año,
podrá rehabilitarse sujetándose á que t!I
examen ordinario que se le hc1ga, s~a de
EL IODO Y LOS IODUROS
duraci6n indefinida, y á pagarlo por cinco
POR EL PROFESOR G. SÉE.
pesos que se destinarán para la Biblioteca
&lt;le la' Escuela.
( Tomado de "Et Monitor Terabéulico.'')
,
Art. 58. Para que el artículo anterior
sarta el ef,ecto deseado, es necesario que el
Director mande fijar en la portería del
[ eontimia.]
Hospital, el día r O de Julio la lista de los
alumnos que han perdido eLaño, con el núPrescripcion del ioduro potásico.
mero de faltas que han tenido; y el quepara el día 15 del mismo mes, no haya soiiciGeneralmente prescribo dos gramos de
tado el exan)en de que habla el artículo an- ioduro por día; es importante tomar el meterior, queda irremisible.mente c0n su aifo dicament() al prindpii:? de las comidas [ no
perdido.
a:.tes] repartiendo la dosis en las tres coArt. 59. En las cátedras de Clínica el midas. El modo de prescribida debe v;-.Catedrático no rayará las faltas de asisten- riar; yo principio por la siguiente fórmula: ,
cia, sino los días que cada alumno asista, y
para que un alumno gane los seis años de Jarabo de cáscaras de naranja 300 gramos
práctica es necesario que haya asistido lo Jarabe diacodon. . . . ....... 300 menos 300 días cada ario, pudiendo pagar- Iodu,o de potasio.... . . . . . 50 se estas faltas, asistiendo tantos días como
U na cucharada de las de café 6 de las de
ha faltado, ó acreditando con el certificado prostre tres veces por día, lo cual hace un
correspondiente que ha asistido á la Clíni- gramo y medio á dos gramos y medio.
ca de cualquier otro Hospital reconocido
La mayor parte de las veces renuncian
que hubiera en esta Capital, y el Catedrá- los enfermos al jarabe y .toman el medicatico no le dará el certificado de habP.r cum- mento con agua [agua destilada 500 graplido su prácticé\ hasta que haya completa- mos; ioduro 50 gramos.] He visto mudo 1800 días de asistencia.
i:has veces á los normandos y picardos
Art. 60. Cuando un Catedrático falte, tomarlo con la ci,~ra, y á los flamencos con
lo suplirá su adjunto; si también éste falta, la cerveza; muy pocos se decidían á tomarel Director prondrá un suplente, en la inte- lo mezclado con leche, por no poderlo soligencia de que el que dé la cátedra es el portar indefinidamente, ni con el café por
único que tiene derecho á percibir el suel- no echarlo á perder.
do.
El terrible gusto metálico no desaparece
· Art. 6 c. 'El Catedrático que por falta y vienen como consecuencia la anorexia y
de alumnos no diere su cátedra, no perci- 1a dispepsia; es por esto que c,rdeno se to,
birá el sneldo, quedando con la obligación me el medicamento al principio ó durante
1

•

•

~

�69

El Escolar Médico
~
-

Jas comidas; pues ]a repugnancia. se presenta con más facilidad si se toma antes;
con frecuencia todas estas precauciones
-quedan •sin résultado y se manifiesta el iodismo gástrico que ya nada puede detener.
Recientemente Ehrlich indi.::ó un medio
para evitar el iodismo en general, prescribiendo los aminos aromáticos y aun el sul-,
fato de anilina destinado á producir, en
combinaciones estables, ácido citroso, puesto_que los nitritos eq presencia de ácidos
débiles como el ácido carbónico. son capa-ces de poner al iodo en Jil!lertad: me parece
este remedio peor que la enfermedad pues•
to que de ningún modo es aplicable al iodismo gástrico. En presencia de.tan Ín',U·
perables dificultades se ha pensado er\
substituir al ioduro de potasio con el ioduro de sodio.

Miscelánea.

Necrología.
El rlominao r, de Enero á las tres de
la mañana failecióven esta dudad nüestro

Nuestro apreciable com¡:&gt;añer~ M. G-6mez mandó una sentida alocución fúnebre,
expresando en ella, lo que sentía su corazón, por la irreparable muerte de nuestro
inolvidable amad0 compafiero.

y

LEUNCIO

F.

VILLARE~L.

Did!ogo.

Cliente. - Dígame ud. Doctor, ,tendré la
solitaria?

, Docwr. - Veamos. Enséñeme ud. la vista.
Hace un examen vertiginoso, y en seguida fija el Dr. su mirada en el vientre de- sri
cliente.
-Si, Señora, lleva ud. la solitaria, y está seca, amarilla, tísica como ud. y tiene
ocho varas de largo. Pero me parece que
está ud. en cinta, y aunque e! 1·emedio no
le hace mal ninguno, no sé resI?ecto á la
purga: Consulte ud. con su esposo y venga
en seguida.
Al día SÍO'uiente se pres__entó la buen,,
Sra. al con;'ultorio del Doctor, diciendo que
opinaba su marido (tala-b:ntcro de profesión) no hacerle daño la purga.
Se dió E&gt;l remedio, trascurrió una hora, y
se aprisionó en una cámara oscura,, á la se
ñora, recomendándole silencio.
Hubo una evacuaciót1; corrió en aquellas
tinieblas la encargada de lavar las lénias,
y Iue&lt;&gt;'o
se pasó á. Ja Sra. al recibidor, &lt;lon.
0
ele el Doctor, con aire do conquistador, presentó el parásito aquel, seco, amarillo, tisico v de 8 varas de. largo .... . ......... : .
'fomaclo del original.

querido compañero Frumencio Lazo á la
edad de 23 años 2 meses, cua_ndo apenas
empezaba á visiumbrar un porvf:;¡:r que
llenaba fodas sus aspiraciones, cuando su
Risum teneatisf
jóven corazón lleno de las más halagüeñas
ilusiones, abrigaba la esperanza de ser el
Poción p11,rgante sin sabor.
sostén y feliddad de su familia, vino la in•
(Lég~r.)
exorable muerte á esgrimir su oculta arma
snbre nuestro fiel amigo, y hacer concluir
Aceite de resino.. . . . .... 15 gramos
en un momento todas las aspiraciones, que
Sacaruco de caseína por
su ardiente imaginación se había forjado, emulsionar .............. .. .. G. S.
.,dejando en el curazón de sus compañeros
Hidrolato de laurel cerezo ... 5 gramos
y amigos un eterno vacío; Lazo fué un hiAgua destilada........ 100 jo modelo, un amigo fiel, un compañero
H. s. a. una poción en la cual el sabor
que fué siempre querido, porque á su cla_ra del aceite de resino queda encubierto.
inteligencia, unía la más grande modestia,
todos los que le conocieron y llegaron á
Poción contra ta:diarrea infecciosa.
tratarlo, no lo olvidarán jamás, porque sa(Gadet..d(Gassicourt)
brán apreciar las bellas cualidades mora •
1es que adornaban su bello espíritu; su
Láudano de Sydenham .... 1¡2 á 2 gotas
memoria no morirá, y su recuerdo vivirá
Acido clorhidrico diluido. . . . . . 2 eternamente entre nosotros. Posddos de
Agua azucarada . . . . . . . . 20 gramos
un sentimiento justo y verdadero, unámoMézcl~se.-Para administrar de una vez
nos y elevaremos al Omnipotentt r,uestros á los niños atacados de diarrea infecciosa.
ruegos, para que les dé fe y cons1Jelo á su Se la puede hacer tomar varias veoes al dia·
desolada familia.
según las indicaciones. N. G.

~'

,-

~

-

- - ---

Foll€tiu.

-·--------'

21

conge~ti6n t1ictiva' del hígadp que repitiéndo- . nerviosas. pero basta que se exagere en in-1
se OC4fSioña _una hipertrofia célulo-fibro3a: tensidad
ó
duración
para qne se adviertan
'\terdadera e:~rnd,ación plástica organizada, y
diversos
géneros
de
locura!
desde la manía
atrofiá, .con el tiempo, al retraer10Ja sustanfuriosa
hosta
el
trastorno
temporal
pero pecia propla·del hígado. De esta manera queligrosísimo
llamado
médicanente:
deliu,n
treda. explicado el aumento del órgano en el
mens;
enfermedad
caracterizada
por
un
teprimer periodo de la enfermedad y su dismimor
exagerado,
por
un
verdadero
pánico
que
.
11lJCiQn dnrante el segundo. Ahora, iqué cooJigina
ilusiones
y
alucin'aciones
.espantosa· más propia para producir las citadas congestiones que elalcohoU De cualquier manera sas Estos síntomas y marcado temblor de
que sea, la observación ha probado ya la in- ,los miembros del desgraciado ebrio son los ·
rasgos dal estado morboso indi- '
tluencia q ne los espirituosos tienen en la pro- principales
cado.
·
dución .de aq nella desorganización del hígado
Origina, también, el alcohol aquella curioq ne s~ llama cirrosis. No es, por otra parte,
sa
y rara enf~rmedad que Pinel llama deliel tubo digesti\'o d único afecta.do por el verio
razonado ,caracterizada fºr I un disgusto
neno de que nos ocupamos, puesto que tam- profundo
de la vida materia y moral, y de
bién son funestamente influenciados por él todo género
de ocupaciones, y que condnce
·10s apa1·atos nervioso y circulatorio, en todas
al
que
la
sufré
víctima de sí mismo; pues
eus partes y de mil modos diferentes. ¿Qnien aunque velailaá ser
por
una razón aparente es
i~nora que muchas veces la muerte instan- locura de la.peor especie,
que mata al
tanea del ebrio es debida á una congestión ó cuerpo despué3 del alm:i.puesto
Además,
éon la
á una upoplegía del cerebro, liUe la rouges
embriaguez
la
memoria
se
debilita,
la
intelitión del pnlmón no es rara, y qnfl la~ afücrio- gencia se embota, el juicio y refl.E&gt;xión dismines orgánicas del corazón las padece con fre- nuyen ó se extinguen totalmente; se vueh'.o,
cuencia? Nada más común, efectivamPn• incapaz
individuo de presta.r aten::&gt;ión sos
te; que Yer á•personas dadas al uso inmode- tt&gt;nitla á elcualquier
asunto, en una palabra,
_rado de lo.:l alcohólicos, amenazadas de muer- las facultades inteleC'tualcs
una cleprete por estrecha.miento de los orificios cardia- s;ón considerable, pendientesufren
rtpida qne llecos, poi· insuficit&gt;ncias de las ,·álbnlas sig rn el emhrntecimiento y degra&lt;lación moral
moidea::i ó ventric11lares y por (&gt;ndocar:litis. más completo~. Y tendré necesidad de reSnfre, también, con tan feo vicio, el aparato corJar las amaurosis ocasionadas por los n.1nrinario; los·riñones perezo:. ele! bormcllo es cohó!ico-;, que euvuel ven al ind1'•iduo en las•
he&lt;'ho &lt;'onocido de to1t1s, y no ekcrentándose sombras dt!l mllndo físico cuaud.&gt; las del esbien la orina, ee faci lita la pro:lncrión en dL~- phituque le C'ercan se han hecho más e3pe3as!
tintos punto::i &lt;le sus rías urinarias de con- ¿Pero como hallar en nuestra pobre paleta
creciones minerales llamadas eálculo.::1 rcna.- colort&gt;s sulicientemente fuertes y sombrios, y
les, Yesicales y metr;tles según el lnga.r i&gt;n en nnestm insuficiencia, mano digna para
que se hayan fijado. iQuién no ha visto el pintar el lúgubre cuadro patológico del alespasmo de la nretra qui&gt;, aparecw en in,livi- coholismo? iNi cómo describir 103 rasgos de
duos nervio::os dei-pnés de ingerir una gran- color snbidísimo que hay que trazar al intende cantidad dr akohol? E:i, &lt;'n fin, tan gran- tar bosquejarlo1 Dejemc·s á mejm·es plumas
de el n uúmP.ro &lt;le enfermedades que ocasio- tal cuidado, y, concluyamos con la larga y
_na, q ne su ~ola enumeración exige mayor cansada ennmeración de los sufrimientos del ""
rspacio del que nos es posible disponer en alcoholismo. La epilep~ía y neurosis de to-·
un tra lmjo fü.. la natnralt&gt;za del presente, por do género, rongestiones y reumatism'os, neu:
ll) 411e nos limitan•mo., ,L recordar las princi- rnonfas, encefatitis y meningitis, epalitÍ;t¡,
J.)ale~. Así. en el cerebro fuera de las con- tifos y albnminmias son consecuencia del }ii...
g~!st.iones y apop)(-gias de qne se ha hablado bito de intemperancia. Si á esto se añ&amp;Eien14s arriba, determina~ según dict' el gran que l0s hijos de ebrios padecen enferrnedai,
Clinico francés Troussean, la rara enferme- des convulsivas, como la eclampsín y corea:
.dad que designa con el nombre de reuma- esp~cie de eco que se repite en el niño, 1&gt;rolon-· ·
tismo cerebral: su génesis es oscuro; sin- gado á través de l&lt;&gt;s misterios de la generaemhargo, ·puede esplicarse recordando los ción, repercusión del fuerte choque; de 1~
trastornos nutritivos .que k,das la.::i sustan- coumoción intensísiina qne experimentó .el'
cias extrañas á l.a economía, en mayor ó me- sistema nervioso del padre; si á. todo esto se
nor grado determinan. Pues modificando la atiende, repito, deberemos can razón apartar
impulsión nutritira de los elementos anató- la vista con horror del doloroso y sombrío
micos del órgano, é hnprimiéndoles una di- cuadro que nuestra pluma impotente r1o puer¿cción viciosa, alteran su fnncionalidad y de concluir. Nueva cadena de ca1kmidades
le vuelven terreno propio para el desarrollo constituy• los trastornos sociales que origide multitud de afecciones. Aqui tienen su na este vicio y que forman como el negro _fonlugar todas las que atacan el eje cerebro es- do de aquel. Se comprende porqué, como
pinal, y las funciones del si~tema. nervioso en- ·dije al principio, los legisladores y los filántero.
tropos de todos los tiempos hayan hec~o esEn ciertos temperamentos la pepiiciosa. fuerzos sobrehumanos, y que, aunqufsinéxiCQstumbre1 por nn tiempo más ó menos lar- to, laudabilísimos, para a'rrancar las raices
go. f ·ta considerablemente las funciones que desde tiempo inmemorial este vicio tiew-

es

�22

Folletin.

implantadas en la especie humana.
El médico emplea aquellos medios que la
experiencia y el arte enseñan, y que son útiles para combatir los trastornos fun@ionale9
y orgánicos originados por el alcohol, los
cuales varían en cada ca~o según la enfermedad que se tiene á la vista. Libra de esta
suerte, de muerte segura, á mult.itud de desgraciados, pero, por el momento nada más;
porque los accidentes de que triunfa hoy, al
dia siguiente se repiten con la misma ó mayor intensidad, ó se presentan otros que acaban por conducir al sepulcro al que no pudo
vencer la funesta.inclinación al vino; y el mé- '
dico, entonces, se halla en la imposibilidad
de destruir de raiz el mal, combatiendo las
enfermedades que cual nuevos Proteos toman mil formas; y no lo puede conseguir
porque no puede quitar la causa, porque-sus
consejos é insinuaciones no son escuchados,
porque por más sombríos que sean los colores que emplee para pintar los padecimien ·
tos á que está expuesto el que se da al abuso de los alcohólicos, sus palabras no son
atendidas, no hacen mella en una inteligencia ya enferma; porque el pasatiempo de un
principio se ha convertido en hábito itnperioso, en necesidad irresistible de un organismo alterado ......
Para ·curar radicalmente el nlcobolismo SB
prescriben medicamentos que suplan en lo
posible el excitan te á que los órganos están
ya acostumbrados, y que · no tengan sns in convenientes; se aconseja también la supresión brusca ó gradual seg~n el temperamento del individuo, y el tiétll·po que de arraigac'a tiene la costumbre; sé hará lo posible por
despertar en el paciente nna pasión ele un
género distinto de la que es dominado, ó un
gusto por ocupación á q ne por carácter se
halla inclinado; en fin, se emplearan diversos
artificios, y se impondrán un régimen y un
~género de vida d!stintos á los que ha seguid.o el.enfermo. f.ias distracciones y la permanencia en el campo son útiles. Se evitan
.ele este modo, cuando menos, los fnnestos
~fectos_del mal ejemplo y la ocasión.

V.

LUJURIA
Y sus efectos orgánicos.
P:ira describir el carácter moral del luj nrioso y consjgnar las dolorosas enfermedades físicas á que se expone por su vicio favo1ito; para tener una idea del embrutecimiento
repugnante, unas vece!:!, puesto qfre es voluntario, y lastimoso siempre á que es llevado,
se necesitarían vastos conocimientos en atropolog?a y en moral, una práctic"a médica considerable, ó un talento inductivo como el de
Lallemand; pero al carecer d"t~ .t"od,o esto nos
limitarenics :í. vagas y ligNas 'fodicaciones

sobre algunos puntos prácticos de· Q.:lte estudio médico-moral, digno de las mejores inteligencias.
Las tristes consecuencias del libertinaje se
vienen haciendo sentir desde los- tiempos más
remotos. Su origen se halla en la libertad
humana misma, que parmite al individuo de
la especie ser dueño de sus acciones, y por
consiguiente, ejecutar en exeso lo que la naturaleza le manda ejecutar y, aún del todo en
contra de esta última, sofocando en su alma
les instintos conservadores de su razón.
Una multitud de cansas secundarias despiertan ó mantienen la excitabilidad continua
del sistema nervioso general , ó del aparato
gei:iital, excitabilidad que engendra el apetito carnal elemento de la pasión lujuriosa.
verdadera enfermedad de la imaginación,
fuente inagotable de otras muchas morales y
físicas que gastan los rP.sortes de la vida, y
la extinguen. Los modificadores biológicos
influyen más ó menos manifiestamente en el
desarrollo de la pasión Injuriosa; pero la educación viciosa y el mal ejemplo deben ~et~
vistos como eficientes á e¡te respecto. Lo
cual importa tener bien conocido, porque si á
aquellos nos es posible sino templarles en sn
acción. ú o ponerles lo que en higiene se 1lama nna cnractón de prevención, á lo st&gt;gundo se podrá destruir de raiz cambiándoles
ha:;ta su bnse. En cuanto á la falta absolude religión y de moral, ál despotismo que
envilece y &lt;legrada, y la ignorancia se les deb e considera1· como causas puramente oca!!ionales del libertinaje.
La lujuria tiene en lo moral un influjo que
nadie podrá negar; deprime el alma y la degrada como ningún otro _vicio; determina un
cansancio y un hastío indescriptibles. ''Se
engañaría, dice un autor cblebre, quien creyera que la prostituta ó el libertino viven
alegres como lo aparentan. pues qut', por. el
contrario, el peso de im ignominia, el convcnrimien'to íntimo de su propia miseria, les
proporciona ratos de insoportable fastidio y
de triste tedio." Nada más cierto que la anterior observación, pues todo el mundo puede ver al desgraciado libertino sumergido E&gt;n
el cansancio de ánimo que engendra el fa.➔ ti­
dio, y q ne condnc':l á la locura.
Respecto de los trastornos que ellujnrioso
se atrae con s11 asqueroso vicio, son numerosos y grnves. El consumo exesivo de fuer1.a
nerviosa que hace, es causa de que las facultades nerviosas todas y la inteligencia disminuyan en su exaltación natural; la indiférencia y la apatía suceden /1 aquella. El pensamiento deprimido puede llegar á su extinción completa.
.
El estado de languidez én que caen todas
las funciones-dé la economía por esta brutal
pasión, la vuelven terreno propio para la
germinación de enfermedades crónicas, como
tuberculosis .p ulmonar y mesentérica: afecciones del corazón y espermatorrea, esta última o.rigen de muchas otras. Pero en los
más-turbaderes, sobre todo, qnienes sin fre:

EL ESCOLAR MEDICO Periódico dedicado especialmente a las ciencias médicas. Redactado por los estudiantes de la Escuela de Medicina de Monterrey, en
1888. Esta Edición Facsimilar fue realizada con motivo de los festejos del XXX
Aniversario de la Promulgación del Decreto que constituye el Hospital Universitario José Eleuterio González.
La impresión estuvo auspiciada por el C. Rector de la U.A.N.L. Dr. Alfredo
Piñeyro López, y se terminó de imprimir el día 4 de Junio de 1_982. en Impresos y
Tesis, S.A., Galicia 205, Col. Alta Vista, estando al cuidado de Sergio Gonzálezde
León.
1:ir_aje 3.000 ejemplares numerados del I al 3000.

. ::i9.0

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